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                    <text>•
20

Domingr 3 de Julio de 1898

EL MUNDO

Nuel!ltros e-rabados
}' IG. 1.-~0MBJ&lt;KRO ROXANA.

De paja de Sue.'ia, 1.,vau.ado graciosamente er am·
bos lacios, eu el de la derecha sobre un lazo muy gra·
cioso de raso negro
Una grau banúa de tul, muy suelta detenid:i al frente p ,runa altigante hebilla, rodea la copa-Sobre es·
ta última, cargado ligeramente hácia la dere.cha, un
gran lazo con flores de azahar ú otras pt1queñi1s.

TOBOII,

MEXICO, JULIO

10

DE I898.-

•

KVBISRO~

FIO 2.-GRUPO DEMODl!ILOS DE PRIMAVERA.

Son cinco encantadoras figuras las que damos con
este número, las cuales, refiriéndose á diversas prendas de ropa dan una cabal fisonomia de los rumbos
que toma la mod11. e1t la estación actual.
Llamamos sobre todo la atención de nuestras lecto•
ras, sobre los sombreros que están hoy en boga. to•
dos redoados,depaja J.e Suecia con grandes mazos de
flores y aplicaciones de tul.
Los trajes llevan sencillas aplicaciones bordadas y
van en lo general chifoneados de muselina de seda.
Faldas lisas, de medio vuelo y cinturones de satin.
FIG. 3 .-TRAJJil DE CREPÉ A)IARILLO.

FIG

8.

P(:,MADA PAR'\ EL EMPEI:s'E Ó SARPULLIDO

Pomada pura azufrada .............. ... 200 gramos.
11
11
de brea ....................... 100
Frotar la parte enfe1ma con eua, idad. Este procedimiento se t&lt;jecutará al Jr á 11.c·n,tar¡¡,. A la mañana
siguiente se lavará con agua tibia si 110 Pe tí ene á ma•
na tomar baños procurando Sitlmpre que 'a tempera•
tura no sea muy eh·vada.
COSMÉTICOS PARA CONSERVAR FRESCO EL CUTIS
Y CONTR~ LAS G1&lt;H:TAS

Los trajes amarillos son cada día más fashiow1bles
y los hechos de crepé de China son muy atractivos.El que designamos con .,1 número 3 es de amariflo
plata pálido y todo el cuerpo está bordado de blonda
blanca. El cuerpo es blusa, abierto á un lado abrién·
dose sobre un plastrón de rnusdina de scda. Dos ti
ras de crapé de China bordado se cruzan sobre otros
dos, ambas paralelas sobre la falda, uniéndose en dos
tiras poligonales en el borde posterior de la misma.
4 -GASA BROCUÉ C()N ENCAJES DE CHANTILLY.
El cuerpo está casi enteramente plisé mostrandn un
gran cuel,o á rayas blanco y negro de satín. Sobre
los hombro;, tres volantes de chantilly-eu el talle,
mué:1trase, as! como en la espalda el elegante fondo
de satín ravado.-Toda la falda bordada de chantilly
á grantes volantes.
FJG.

Derrítanse al baño Maria, todo junto.
Cera virgen ...... . .................... 12 gramos.
B!anco de ballena .................... 16
11
Aceite de almendras dulces ...........30
11
de
oliva
virgen
........
............
30
11
11
de
adormidera
..................
::.O
11
11
Completamente fundida la cera y el. blanco de ballena, bátase bien la mf'Zda y añádase:
Bálsamo del Perú liquido, 8 ó 10 gotas. Poner en
botes antes de enfriarse.
Se aplica por la noche al acostarse con una esponja fina ó la punta de los aedos.
Con este cosmético se conserva la frescura y la suavidad del cutis: eR tal vez el mt-jor de los conocidos.

9

FIG, 5,-TRAJE DE TAFETÁN NEGRO.

Es un modelo de gran efecto, hecho para lucir en
la estación. El cuerpo tiene la forma de blusa ves de
tafetán bajo gran aplicación de gui:&gt;Ure amarillo que
sigue hasta los hombres .v desci11nde sobre el pecho.
La11 mangas son de un sobrio y hermoso modelo La
falda _muestra en l.a ba,qu_ii:;a y en el limite inferior
un pla1d escosés y ttei.e adornos de cinta de seda.
FIG 6-CO~IBINACION Dlll TAFETÁNYGUIPURE.

La combinación de taf~M.n y guipure obtiene gran
favor en la actualidarl. - DamnR un modelo de esta feliz combinacióu en número 6 -El cuerpo del traje
está drapeado en un lado Folamente. sobre la cachemi~a.-El cinturón y la corbata son de terciopelo violeta.-El cuerpo de la falda, drapeado también tiene
dos bandas circulares de tafetán.

COSMJllTJCO PARA LA CONSERVACIÓN DE LA. PIEL.

FIGURA 7.-TRES QOMBRl!IROS Y TRES
CUELLOS.

Mezch1.r íntimamente, por agitación en un
frasco.
Aceite de la semilla del sésamo .................. . ............100 gramos.
de almendras dulc11s.. lOO
11
11
Esencia de lavanda. . . . . ... . . 5
11
11
de romero............... 5
11
l\Iuy buen co~mético. eficaz contra el ate•
zamiento, la rubicundez. las afélidas, etc.
Suaviza y blanquea el cutis.

Los tres sombreros de falda redonrla
conforme al uso veranie!!'o,. según aca '.
bamos de decir, ligeramente levantados
á la izquierda y con ad'ornos de tul escocés y plumas de avestruz.
.l!.l. primer cuello es estilo Dragón con
volant9 de muselina de seda v blonda· el
seg-und-0 es abierto con una gran corba•
ta de guipure y el tercero, adí,cuado al
jacquet, estilo Rastre. lleva un corbatin
de escocés del más sencillo y delicado
gusto.

.. .._,_..-....

-PieBsa todo lo que dices y no digas todo
lo que piensas.

***
· -¡.Admirable providencia
de Dios! No dar
las grandes penalidades á las almas pequeñas.

FIG.

FIGPR t,

}' IG

10

9 111 V 11.

Damos con estnR numeros algunos modelos sencillos así de trabajo8 parii las
damas como de prendas rle ropa, última
noy,~dad. que por su sendllez no ret, meren deticripción.

tas ~a{ástrofes ael mar--&amp;1 naufr~~!º·
t' I G. 11

(Vense el texto en la explicación d1 nuestros grabadosJ

FIO. 7.-TRES S . MBREROS Y TRES CUELLOS

•

�22

LASEMANA
SUMARIO.-EI naufragio de"LaBourJogne.'' - 60_0 y~ctimas.,-Las perfidias del mar.- Pehgros de la e1y1hza
eión.-Quienes deberian naufragar. -Gomosos 1mpertinentes.-Corsario1 callejero•. A la eárc, 11-Qué es
ti danzón y cuales sus efectos. - Wagner grotesco.

Domingo 10 de )ullo de 189P

EL MUNDO,

contra el hambre la desnudez, la miseria, la
enfermedad y la :Ouerte, el peligro y
ase~han-

!ª

za en todas sus formas, crea ella también peligros
y cava fosas para cegar sepulcros.

***
Si al menos el destino supiera escoger sus víc
timas! Yo en su caso hubiera tripulado Y poblado « La Bourgogne ,. con esa infin_id.ad . de
gomosos desocupados, de Tenorios cursis é imberbes, Lovelaces de La Preparatoria y de la
Normal de Varones que se han creado una especialidad de chulear y galantear en las calles á fas
jóvenes, y que llevan su audacia hasta importunarlas de obra, tirándolas del chal y tratando ~e
abrazarlas ó besarlas. Días pasados presenciamos una escena en el Empedradillo: tres jóvenes,
Nebrija al brazo y tacón carcomido, pero d_ecentes bi,jo sus jaquettes deslabazadas, perseguian á
una jovencita que pasaba, acompaftada de u_na.
ancfana; chuleas, flores de migajón, galantenas
de biblioteca pública, y luego, asedio en regla,
circunvalación y bloqueo de aquellas infelices
contra el aparador de una sedería; ya llevaba
uno de los perseguidores su mano sacnlega _á _la
sonrosada mejilla de la joven, en son de caricia,
cuando la aparición del gendarme del punto ~
retaguardia de los asaltantes, los puso en prec1•
pitada y vergozosa fuga.
Estas constumbres degitano y de andaluz, estos
malos hábitos de berberisco son una mancha en
nuestra cultura y un lunar en nuestra civilización. Esa sádica juventud se imagina apenas
cuantos siglos de atraso revela su incivil compor•
tamiento y como, decente é ilustrada como cree
ser, se parangonea con los pueblos menos cultos
de la tierra y con las clases menos pulcras de la
sociedad. Dejemos al jica1'ero que tire del rebo•
zo y dé empellones á la recama1·era; disculpemos en el recluta sus amagos de hecho A la nodriza; toleremos al pelado que retoce de manos
con la soldadera; pero levita obliga y los que la
portamos séamos decentes, correctos, pulcros
para no deslustrarla y para ser dignos de ella.
Y al menos el hombre del pueblo no galantea,
ni acaricia ni ofende, sino á la mujer del pueblo;
el jovencito decente es doblemente criminal porque es ambidiestro, porque gusta del rebozo y
también de la palerina y tanto le da ponderar
el contenido de la babucha como el de la bota
americana.
Un día de estos se le ocurre al seilor Gobernador un decretito de represión, y ya verán esos
audaces si como roncan duermen; entre tanto, la
iniciativa privada puede mucho. y para acabar
con ese vicio, basta practicar la virtud tan generalizada en la Europa culta de constituirse cada
hombre en defensor de las mujeres, lo mismo de
las propias que de las extrailas, y en castigar de
obra á los atrevidos, consignándolos después á
la autoridad competente. Una noche de Comisaría puede apagar esos ardores tropicales, propios
de los juveniles corazones mexicanos.

La nota siniestra de la semana ha sido el nau•
fragio de «LaBurgogne,» magnífico buquo palacio
delaCompa:llia Trant1atlántica francesa. Pocas catástrofes marítimas asumen tan vastas proporciones y ofrecen en holocausto á no~~ qué di~inidad sanguinaria tantas y tan preciosas vidas.
Tripulado por docientos marinos, el «Bou_rg~gne»
salió de Nueva York el sábado 2 con seibcientos
treinta y un pasajeros á bordo. G~rándolas . Y
banderolas al viento, humeante la chimenea, cu-cundado del blanco vapor que dejan escapar las
válvulas resonantes sus agudos silbatos de ma•
niobra, hendiendo majestuoso las ondas bajo el
aleteo de los pafiuelos agitados en seJlal de despedida, majestuoso é imponente, deja el vapor el
puerto, lleno de confianza en sí mismo, seguro de
esquivar las asechanzas del océano, dadas bus superiores cualidades náuticas,. cier~o de evitar ~l
escollo y el arrecife bajo la au·ección de experimentado piloto y de entendido capitán. El
pasaje parlotea sobre cubierta, _s~ desparram~ en
todos los departamentos para visitar su transitorio alojamiento, las damas reclinadas en sus chais
ses longues leen, charlan ó contemplan el horizonte c~n pupilas tan profundas y azules como
el mar; una brisa dulcísima y cfücreta riza las
olas y las corona de copos de espuma que á lo lejos parecen rebafios de ovejas pastando en una
pradera de zafiro. Todo anuncia la más feliz de
las travesías.y las primeras horas se pasan ale•
grey confiadamente. El naufra_gio propiamente
dicho, el buque sacudido por tcl huracán, desmantelado por la ráfaga, despedazado por la marejada es cosa poco menos que imposible; temíanlo y con justicia, 111s carabelas de Colón, las cáscaras de nuez de Vasco de Gama, las trayineraa
de :Magallanes; los transocéan:cos modernos,
grandes como catedrales, veloces co~o. saet~s,
construidos de acero, duefios de su -itmerano,
gracias al vapor luchan ventajosamente. por su
masa y por su poder, contra las desencadenadas
furias del mar y para ellos no existe casi ese gé- ·
nero de naufragio. Pero otro género de peligro
no menos grande y más traidor y alevoso, la colisión, el choque, los amenazan, tanto mas destructores cuanto mayores son sus masas y su yelocidad; gracias á ellas el navío se burla del mar;
pero justamente en virtud de ellos los riesgos de
la colisión son frecuentes y mayores.
El viejo barco de vela, asno de carga en el
mar, lento, de poco volumen y de poca masa,
caminando cuatro ó seis nudos por hora, chocaba
rara vez con otro buque y ese choque parecía una
caricia. Los vapores modernos son verdaderos y
colosales proyectiles y su choque es un aplastamiento; animados de la velocidad de tren expreso
y desalojando miles de toneladas, sus embestidas son formidables y en general aniquiladoras
***
para uno y otro. A este, hasta hoy inevitable acEn punto á espectáculos estamos bien; son sufi cidente, sucumbió «La Bourgogne.»
cientes en cantidad y los hay aceptables en caDespués de algunas horas de feliz travesía, el lidad. Tenemos á NiobE', digo á Virginia Fábrelunes, á la madrugada, descansaba tranquilo y gas, en Arbeu; á Rosario Soler y á la Obregón
descuidado todo el pasaje; solo el capitán velaba. en el Principal; á Elisa de la Maza, en Hidalgo y
Una niebla inesperada é inoportuna limitó de re- á Chole Goyzueta y Beatriz Franco en el Naciopente el hor:zonte, y el buque comenzó á cami- nal. Independientemente del espectáculo, estas
nar á tientas; de súbito un gran ruido á proa y bellezas son ya bastantes á atraer un público tan
luego un choque formidable, tremendo, despertó esencialmente esteta como el nuestro, y si á sus
á los pasajeros y tripulantes; era un buque in- incontables gracias personales se une su nada
glé$, el «Cromartishire,» quehabíaabordado á«La despreciable mérito artístico, se comprende que
Bourgogne;» gritos, confusión, pánico indescrip- no hay más que pedir.
tible; los pasajeros, medio desnudos, hirsuto el
La Compaftía de Opera Mexicana ha tenido
cabello, cadavérico el semblante, trému:os los un éxito completo, y bastante merecido por ciermiembros, mudos de terror los unos, ddirantes to. Chole Goyzueta es una cantatriz académica,
y clamando al cielo los otros, suben á cubierta correcta, un poco fría acaso, pero de una exceen busca de salvación; las tripulaciones lanzan lente escuela y dotada de una voz deliciosa. No
al mar los botes y comienza el salvamento; el pa- es en la ópera, sino en la zarzuela donde esta arsaje se precipita en tumulto á las barcas; los tista está fuera de su centro, y si es lástima que
hombres más vigorosos y arrojados se abren pa• las condiciones del medio la hayan obligado á
so á través de las mujeres suplicantes y de los abordar el género chico, es sorprendente que no
nifios llorosos y ocupan las embarcaciones; sólo se haya viciado y que conserve aún sus medios
encuentran en ellas refagio doscientas personas, en el género noble. Beatriz Franco tiene el temy sólo una mujer, madame Lacase, fué heroica- peramento, el alma, los ojos y la voz de una armente salvada por su esposo, pereciendo todos tista; y una poca de experiencia acabará por halos demás.
cer de ella una mezzo soprano envidiable. Vigil
Terribles decretos del destino! La civilización, se ha crecido prodigiosamente al castigo y ha
que es una lucha heroica y secular contra la fie- aprendido á decir con ternura sus romanzas, con
ra en el bosque, contra el salv11je en la montaila, entusiasmo sus allegi-os y con fuego sus duos de

amor y tiene además el mérito adicional de haber l~chado con una voz desapacible, rebel~e Y
poco poderosa, de la que saca en la actualidad
un gran partido.
.
Pero el espectáculo de novedad y de act~ahdad son los bufos cubanos; no porque los art1s_tas.
valgan la pen1t ni el rtlpertorio tampoco, smo
porque una orquesta de c~lor toca danz_o~es.
¿Qué es el danzón? Es la orgia p_uesta en mus1ca.
Aquelh.J excita, provoca, entusiasma; escucha_ndo aquella música turbulenta dan ganas de reir,
de gritar de bafü,.r y á ratos hasta de llorar. Rugen los t;ombones, atr~enan los ti11:1bales, toca~
genera'a los pistones, _sllban los clarm~tes, rechi nan los violines y cruJen los contrabaJos. Aquello es un ca!arnaun delicioso, que, como las cosquillas, deleita y atormenta, y como la tempestad,
aturde y entusiasma.
Y luego, esa música es música del porvenir;
los ritmos estravllgantes y encontrados, la modulación á todo trance, la melodía vaga, indecisa ,
indefinida la polifonía llevada á los últimos Jí.
mites; nun~a el canto, cuando es discernible, apoya en los tiempos firmes del _co~pás; la frase comienza siemore con una aspiración, se adelanta
ó se retarda un punto; cuando el acompafiamiento lleva compás binario E:l canto sigue un tiempo
ternario, los tresillos acompailan á las corcheas
y de en medio de aquella confusión contrapuntística y armónica, se destaca á ratos, ya una en•
decha tiernísima, ya un suspiro melancólico, ya
un lamento desgarrador que conmueve hasta las
lágrimas y que remueve los dolores adormecidos.
Dígámoslo de una vez, el danzón es música de
baile escrita por W agner; un W jgner grotesco y
bufón; pero entusiasta, poderoso y genial. Es el
romancero de un pueblo primitivo y ardiente;
canta sus alegrías y sus dolores con sinceridad,
con lealtad, tales como los siente, 11in preocupaciones técnicas, ni escrúpulos académicos. Y
para que ninguna singularidad falte á esa música,
es una músic11 autónoma, en la cual sobre un canevá simple y casi puramente armónico el ejecutante borda lo que le place, expresa lo que siente, pone adornos y arabescos y ostenta su propia
y genuina personalidad. Por eRo es tan original y
tan variado. Entre el danzón escrito y el ejecutado media un abismo; aquello, que comienza por
no parecerse á nada, acaba por no parecerse á si
mismo; cada vez que se repite es otra cosa sin
dejar de ser lo mismo; es la unidad en la variedad, el sueilo dorado de los tratadistas de estética. De esta autonomía del ejecutante da idea el
siguiente hecho: La primera vez que hace a:ilos
oímos un &lt;lanzón nos acercamos al director de
orquesta y le suplicamos nos dijera si podríamos
encontrar esa música en los repertorios.-No sefíó, nos contestó con su gracioso acento de ne
grito catedrátic.:&gt; tY Uté no zabe como tocamo le&gt;
danzone'J Pue le digo á lo muchacho: Danzón! y
cada cual jala po donde puée.
Por manera que en la imposibilidad d11 tocarlos,no habiendo más recurso que oírlos, hay que
ir á darse esa rara emoción á los bufos.

Lópe1 I.

&lt;Jlankee
NOTAS A TODO VAPOR
ARTE- ¿ARTE?

Claro es que .vo sabia que era una marav;JJa. Los
hombres de mi generaciói, nos creamos viendo en la,¡.
Ilustraciones como El Gorreo de Ultramar (Vivirá to •
davia este viejo y divertido amigo?) reproduccionet1
en estampas de algunos cuadros de Rembrandt qud
nos parecían, v. g.: La anunciación á loi; past01·es muy
ext1años: feas las figuras, anacronicos los trajes y maravilloso ese bloque de sombra de donde surgía esa
gran luz; los hombl'es de mi generación, ya jóvenes,
leimos mucho á Taine y L es rnaitres d' autrefois de
Fromentin y sabíamos por supuesto quién era Rembrandt... .leldo; 'Y_C&gt; supe algo más de Pste caballero,
porque Valentin Ullink tenía una colección sin par de
reproducciones de laa agua-fuertes del artista holaudés y nos pasamos muchas mañanas dominicales oveu•
do misa en aquel misal divino ¡Oh! primavera, tií la
que vuelves ¡ay! la que no vuelves ..... .!
Luego he visto ediciones completas de las obras de
Rembrandt excelentemente fato grabadas, y la Lección
de Anatomía y La randa nocturna y diez ó doce retra
tos suyos, son para todos los aficionados al at·te tan
familiares, que baRta cerrar los ojos para verlos detalladamente en blanco y negro. Yo no habla vist"
nada, me ol vldé de todo, cuando vi aquel retrato de wt

_,JD~o~mln~g~o~lO~d~e~Juli~·o~1~898~================,,!EL~~MUN~~D~O~,=============--============-23

UN TRANSP0TE DE TROPAS AMlllRICANAS ZARPANDO PARA MANILA

hombre· hace el efecto de una súbita descarga elée·
trica, ~e sen,l yugul,ado, quiero decir, que la ill!-presión que sentl fué aguda y d~lorosa, como .~1 me
agarrasen por la garganta y _D?,e echasen por tierra;
quiero decir, que me p1uec10 que todo lo q~e habla
admirarlo en aquellas salas, eran ensayos firmados
por nombres famosos; que en aq~el momento se me
revelaba el arte en tod.. su potencia; que aquella cabeza saliente en rojo de una sombra negra hecha de
átomos de luz neutralizados1 se lle¡aba al no más allá
de la realidad y de la idealia.ad, porque a9u~lla cab~za vivla una vida intensa en su serena mdlferen~1a
de burgomaestre cualquiera Y_ era claro. que solo
quien tuviera facultades excepcionales: umcas para
ver la realidad hasta en sus más re~?nd1tos elemen~os
de colo.· y de linea, lo cual es el reansmo, y sólo _quien
para hacer ver á los demás lo que él _vela co11: OJO !11ª •
ravillosamente conformado, po1· medio de la 1lummaclón pasmosa de una mancha en la sombra, lo cu'.11 es
el ideali~mo, Jo· cual es la poesía, podía producir el
efecto que este hombre produce
Fromentln dirá á ustedes cuál es el st&gt;cret? _d~ este
procedimiento de qué colores y de qué art1f1c1os se
valla este señ~r pHra obtener taló cual Pfecto, cuáles
fueron los errores .v los defecto.e de la ~on_da no_ctur:
na y tle .... Yo no sé. yo no pod1a ver, ru d1scermr, m
encontrar mida Taine mostrará á ustedes cómo este
vidente, es decir, que veía en la natu~i,,~eza más allá
de lo que los otros ven, que vela la ttmebla como_ 1011
nictálopes, es el resulta_do de una raza, de un medio Y
de un memento, pero viéndolo fr~nle _á frente. no pensareis ni en la raza, ni en el medio, m en !1ada ~e esto· sentireis que os traga la vista, querrla1s abrir des ·
m~suradamente los ojos para ver más ó reducirlos _á
un punto para concentrar más la visión y descubrir
vivo al artista en las profundidades de su obra y otras
tonterlas de este jaez.
.
. ,
En Vl•rdad que no sirvo paracrl~1co dearte,J~ rn emballe con mucha facili&lt;J.ad; Bmnet1~re, un dómme de
endiablado talento y que navega siempre .e!l mares
tempestuosos muy bien ~astrado de ~rud1c1ón Y de
odios literarios (que son impecables) dice qu~ sólo los
artistas los conocedores a fondo de la técmca, pue•
den juzgar una obra de artd; el juzga rla ¿pe_ro gus·
tarla ó nó? Parece que el arte es algo esoténco 9ue
sólo los iniciados pueden compreader; entonce_s pierde sus ligas con la humanidad y resultada estér)l; además esta teoría llevaría á esta otra: sólo el artista es
capaz de juzgar sus obras, porque sólo él ~onoce
exactamente sus medios y sus fines .... N? senor, el
arte puede revelarse á cualquiera; cualquiera, c~n_t~l
que no signifique osto un excomulga~o de la c1v1l_Lzaclón, puede entender lo que un artista quiso d~cir
con su partitura ó con su cuadro, y puede traducir el
idioma del artista en BU idioma. p:OJ?i0
eso es cri•
tica de 11rte.... También aqul Je vais m embalfer.
Do.1 ó tres retratotl de hombre, uno de muJe~, un

r

paisaje vivo como si fuera también un :retrato _de hombre. tanta 1isonomla, tanta personalidad, s1 puede
decirse a~i ha s11bido comunicarle el pince_! de este
brujo que dicen que pintaba con ,matro qu!ntas partes de sombra y una de luz; un cuadro mistico el!- que
111 claridad mat1:1rialmente fulgura y estalla y ciega;
tal es Rembrandt en el museo neoyorquino. Me despedl dándole cita para Anvers; no sé si le besé la mano alll estaba· viendo sus cuadros se siente su prese~cia.- Y de;pués 11ada quise ver ¿cómo_ tuve valor
para ver y admirar á otro, á un comoatnota y contemporáneo de Rembrandt, á Franz Hals? No sé sé
que es también admirable; hay alll de él. un Fumador
y un retrato de señora, la señora Franz !Ials nada
menos, que ªº!1 buenamente maravillosos. La luz ba•
jaba; solos Perico y yo vagábamos por los salones,
las figuras de los cuadros sallan á pasear en aquella
penumbra mi; terlosa; nos las encontrábamos por todas partec1, estaban dentro de cosotro~ probal;&gt;lemente, pero las exteric,rizábamos y las ve1amos discurrir
ante nosotros. ¿Cómo ese mofletudo holandés retratádo por Rembrant estab·t más delante de mi que Napoleón que desde hace un siglo está en todas partes?
No sé, as! era
.
.
Debíamos de tener el mismo.modo de m'irar adm1radc pero no sorprendido, de ebta Juana d'a.rc de
Bastien Lepage (un gran t rtista muerto en flor) que
vislumbra entre los árboles los e~pectros un poco macizos de sus santas y de San M1g~t1l. armado. com_o
ella. quisiera verse .... Antes de salir de estas molv1dable11 glllerias dei!pués de seis horas de contemglar,
de mirar de ver y de entrever, lo que sólo en vemte
ó treinta'sesiones podria hacerse con fruto, nos ~e tuvimos unos cinco minutos, los últimos, frente /&gt; ,m
cuadrito "estudio de una vaca" decla el catálogo. Una
purísima obra de arte ....

***

Pasamos, á todo correr. por un salón de lnskumentos musicales, nada no~ablti; alguno,¡ de los. que llaman con infernal osadta instrumeotos mu31cales !03
viajeros que los recojen en la Oceania ó en el Afnca
austral, m11y c11riosos; alll vimos los famosos bobres
de Madagascar. He aqui por qué son famoso_~: ..... .
¿Pero habéis JAido una poesía de Leconte deL1sle que
se titula Le Manchy?
Sous un nuage frais de claire m!'.msseline
tous les dimanches au matim
Tu venais i\. la vi lle e n manchy de 1otin
par les rampes de la colline.
¿No? Pues no podéis saber, lectores, porqué los bobres merecen nuestro respeto.
Coleccion68 de armas¡ espléndida, literalmente e~ pléndida. Luego pasamos por los salones de cerám1 ·
ca china. Sólo ellos merecen una larga visita al Mu ·

seo; por sólo "Ver estos vai&lt;os, estos esir.altes, estos rojos, estos azules, estos verdes, que parecen turqu~sas
y esmeraldaR conve1tidas E'_n pastas fluidas para teñir las por&lt;'elanas con un pmcel de oro porquP todo
por sus reflE'joa metá1icos parece que tiE'ne fondo de
oro. La luz moribunda espejenndo el vit'ntre de un
tibor color de sangre ó marcando con ra1&lt;~oa de fuego las aristas de 1:stos vasos; ó las curvas indeciblemente fantásticas de las asas de e~tos tazones que
parecen tallado~ en un trozo de mar cristalizarlo en
un bloque de zafiro, nos retenla, n1os &lt;'autivaba. ya.
no queríamos salir de ahl. ... Salimos; un gran, lento f,ío nos saludó con un abanicazo en la can,, ni pisar los umbrales del Museo. Las copas de lns árboles
tembln l,an nerviosas, fü,rando sus hojas de Otoño que
la&amp; ráfagas arremolineaban 1:1n la escalintt ta bla nea·
El obelisco se enderezaba en.una 11gonia de oro ténuemente rosado del crepúsculo Tristes sin saber
por qué, silenciosos, sin saber hasta cu:indo, erizada
el alma con el caloFfrio de los deseos insaci11dos é insaciables volvimos á pié á las calles grises de la Ciudad
***

La visita al Museo me habla dejado neurasténico;
puebt0 frente á frente de una langosta blanca y trnrna en su envoltura nacarada de dragón .mitdógico
permanecl inapetente; y no eran las r inisce1.Jcias
pi~tóricas las que me obsediaban (feo antiacadérnico
verbo) sin o los cacharros y ti bo s de la chineria
que acabábamos de entrever;
prendía en aquel
momento cómo algunas niña chinas que pierdt:n á
..us amantes, se consagran al amor de uno de e~tos
vasos de esmalte rojo que parecen un ensueño auroral Un poco de chawpagne glacial y seco me volvió Pn mi y me J.io fuerzas para recorrer la Via
Apia (abundaba el apio en la mesa) que separaba la
langosta del café negro; estu veápuntu de encender un.
puro y medio mareado sólo con ese conato, tomamos
un cab, fuimos á un teatro cualquiera, nos at:iun irnos
de lo lindo y una hora. después encallábamoi&lt; en una
ca1&lt;a de personajes de cera; otro museo y otro art1:1.
Alll están todos: exceptuando todas las celebridades
mexicanas, que aun no son ui,iversales, á pesar de
ser de la u.,isma pasta que las que lo son, alll están todos; soberanos y medio soberanos, como la reina Victoria y el Emperador Guillermo y como M Faure y el
Príncipe de Gales. Algunos muy bien; algunos están
hechos á propósito para Slr reproducidos en cera: este
joven Kaiser alemán, p. e; la rigidez del uniforme, de
la actitud, van muy bien con la inmovilidad de la estatua; á. los otros quisiera uno hacerlos andar, hablar,
mover los ojos, á. éste no Este está bien as!, con los
ojos fijos como un sonámbulo, absorto en la contemplación de una visión interior, tragado--si:pudie a de•
cirse--trttgado por su propio ensueño. Es un hombre
febril, un neurótico, hijo de una apasionada del arte,

�25

Oomlngo 10 de Julio de 1898,

24

EL MUNDO,

Dom!ngo 10 de Julio de 1898.

El, "1T'l1) 'l

arte, es el goce supremo. Se aiente uno con el deseo
Abajo, en los subterráneo&amp;, escenas de crimen y de de decir a la vida como loe apoilneus del gran de·
! de un apasionado de un Ideal santo de libertad y muerte. Carlota Corday, Maria Antonieta, una señora mente Federico Nietzsche: "te amo, porque tu imagen
de justicia; activo, dinámico diremos, como 61 solo; despidiéndose de su hijo que van á ahorcar, un bom· es bt,lla.; eres digna de ser boñ1:1.da. 11
J USTO StER"RA.
pero sometido á repentinos instantes de alto en que bre matando de un hachazo á un negro qu6 ba mata·
la. actividad fisica se trasmuta en fuga mental hacia do á su mujer y a su hijo dormidos. La eticena reprQ·
loa paraisos de la. ilusión y del deseo. Este corree· ducida con sus detalles más minuciosos 1 resulta dt' un
tlsimo oficial, e.:.te impecable diplomático, desempeña realismo bondamt'nte dramAtico y espelu_znantt&gt;; y en
admirablemente un papt'I; en el fondo es un poeta la media luz verdosa de aquel fria sótano, sitmte uno
mlstico que se reserva y que espt-ra; cree en su mi- impulsos de huir. Esto encanta á las eeñoritits que
sión de prov:dencia. social en Alemania y en la mi- abundan siempre en t-sta higubra estaclón 1 ávidas de
Rión de Alemania en el Universo; es de la raza de los emociones fuertes, düetantas (¡qué palabraza, mi que•
Otto IJJ, de los Enrique el Negro, d:'l los dos grandes rido Ba.lbino!) diletantas puras {ó impuras). Arribu, ea RESUMEN.-LA GUERRA HISPANO•MIBRI CANA,Federicoa del duodécimo y décimo tercero siglos, ~o- el primer pise, alto, un autómat,~ gana á todos los que
EN ASIA, E N AM ÉRlCA. Y ENEUROPA.-AVANOES
ñadores de hegemootaa continentales . adoradoree de juegan con él. pero gana indefectiblemente, los parti·
DE SRAFTER Y DERROTA DE ÜERVERA.-MOT[·
su absolutismo y creyentes en el carác~er religioso de dos de ajedrez. :Me g 1.nó á mi, que si no soy el primer
sus grandiosos y eflmeros señorios. A mi me gusta ajedrecista del mundo, si he jugt1.do ocho ó diez vevos DE LA PAZ.-Los PARTIDOS EN ESPAÑA.mucho t&gt;i-te Emperadoa Guillermo¡ creo que tiene algo ces. sucumbiendo con gloria en tonas ellas.
ASPIRAOIONES y DESEOS.-CoNSErVADORES VER·
que decir ante la. historia y que espera S •l cuarto de
Eu un departamento tm que se ven, y uo se admiDAD E ROS Y REVOLUCIONARIOS CIERTOS.- EL AL·
hora. ¿O no, 6 no tendrá. nada dentro y la enfermedad ran. los episodios finales de la guerra de Secesión
moderna de ver en todo stmbolos, nos hace convertir (muchos fieltrazos negros. muchos zapatazos y bota.MIRANTE ÜERVERA.-JUSTili'ICACIÓN DE SU OON·
en esfingt-&gt; á u.u joven soldado de parada? ¡Quién sa.be! zas empolvadas, muchas levitas azul-obscuras, det:a•
DUCTi\.-No MERECE CENSURA.-LA GRATIT UD Y
Este otro personaje si que no es esfinge y está, por brochadas como la de Grant ó perfectamente ceñidas
LA VOLUUILIDAD DE LOS PUEBLOS.-EL PORVEcierto. perf13ctamente retratado. Clev?..ltlnd qu.e con• bajo la barba gris, como la de Let&gt;) un g-uardiAn dor
NIR DE FrLLPlNAS,-DEWEY y AGUINAI~oo.versa amiga.blemente con S. M la Emperatriz de las mia sentado en una banca; una familia de burgueses,
Indias rodt"II da de su augusta y copiosa familia. Mr
de payos, como aqui decimos, que por primera vez vi·
CoNCLOS!ÓN.
Cleveland, también es de una gran raza; de la de loa sitaba el establecimi11?nt0, reunida eu un conciliábulo
bombreR jubtOs y buenos que fundaron la Unión Ame· animado, magüer que en voz baja, discutía este proDespués del avance firme y continuarlo de las
blema: aquel guardiá.n era un vivo ó era un hombre. tropas americanas sobre Santiago de Cnba, adricana [ ]
Un grKu periodo militar y guerrero, en que sobrena- de eera ; cuchicheos, risas, pero nadie se atrevía á po•
dan )ad codicias y los apetitos de dominación y t-xplota.• ner el cascabel al ~ato¡ de repente el guardián se dt'R· quiriendo posiciones que dominan la ciudad, vención de la~ conquh,tas, en este pueblo repleto de ener· pereza bo1,teza ruidosameute v se queda viendo ató• ciendo obstáculos y résister:cias que opusi~,ron á
glas de incalculable potencia traerá consigo uncesaria-- nito á fos burgueses: i,ste es Ullses Grant, dice, moa· su paso las fuerzas espa!lolas: después del asedio
mo más ó menos disimulado, pero seguro, y este es trando la eíigiedel vencedor de Richmond .. Carc8jada de la Capital de esa provincia amenazada por
quizás P.l secreto deside1·atum. de un grau grupo de poll- general; todos creíamos que era de cera el dormido ...
ticos de a.qui; ya no preponderan !os hombres que re- l'uea bien, era de cera; a.si al menos me lo sostuvo uno fuera con los callones de la escuadra de Samp·
chazaron la anexión de la isla de Santo Domingo; de mis compañeros. y á mi cualquiera me ha.ce vaci• son 1 por dentro por las tropas combinadas ame•
ahora. los que quieren anexar el archipiélago de H1t.- }ar con sólo enu,1ciarme la proposición contraria. en · ricanas y cubanas¡ las miradas de todos se con·
waI son loa que tienen el oido de esta gran república. fáticamente. ¡Ay! sólo sé que nada sé No era de centran en aquel punto, toclos esperan con Ansía
Cleveland será uno de loa pocos hombrea éapacea de
el resul,ado de la campa!la, porque de alli de·
hacer escuchar los consejos de un honrado y noble cera
¿Y esto es arte, Dios mio? Este es arte como el de pende, en dtos momentos, casi exclusivaruente,
amor {da libertañ en un pueblo ebrio dA fuerza y de
gloria y poseído de la conciencia desu LLisión de cona· Rembraudt van Ryn? Copiar la ret1.lidad ea td arti:, la solución del problema de la ¡¡uerra.
t.ituir en la til!rra un pueblo standard-un pueblo tl· puro1 El muñequ..,ro autor de Cleveland y d0 Victo •
Rota la escuadra de Cervero frente á las pla·
po, conciencia heredada de sus fundadoreR puritanos. ria y el retratista del Museo me·ropolllano, cophm,
yas
meridionales de Cuba¡ deshechos los principareproducen
pasmosamente
bien;
luego
tienen
t'l
misSi no puede lit. nación ameríc1ma con su peso rom ·
per el eqailibrio dP.l mundo político, puede llegar a mo mérito; vamos, el fotógrafo es superior 1:11 pintor; les elementos navales con que contaba E,pafla
hacerse temer de Europa y tener inmóvil A la Atnéri· es mb exacto.
para la continuación de las hostilidades bD t:I mar
El arte no copia, intnp:-eta; lee la naturaleza t&gt;l de las Antillas; prisionero el Almirante Ce1 vera
ca latina ante la boca de sus cañones monst!'uos, pero
eea será la vtspera del desmembramiento. Mas dejé- artista, y traduce su lectura con su alma, con su senmonos de la manta de profetizir; lo cierto es que Mr. timiento, con su pasión. Ese Retrato de Hombre de en unión de la mayor parte de sus e liciRles y
Cleveland es todo un ciudadano; nadie desprecia co- Rembrandt¡ es un hombre cualquiera, pi:,ro es un bom· marinos, y caminando rumbo A Filipintts la esmo él la popularidad 6 la popvlaeheridad; nadie se ha bre vivo y a vida se la. comumcó como un Dios el cuadra de reserva que manda el Almirante CA·
puesto enfrente de su propio partido y ha arriedgado artista, con sólo verlo, con sólo hacer pasar el alma mara, quedan desguarnecidas las costas amilllasu jefatura democrática, no por orgullo ni por capri- de sus ojos pequeños, co1J1prP.hei::sivos, fulgurantes nas, y ,ólo eou sus lortilie.a ciones las plazas del
cho. sino por no faltar Alo que él creta su deber; eato [esos ojoM de Rewbrandt que Rembrandt nprodujo
se llama ser U.o hombre; los demás son los titerei:1, có- tKnto) ~ los ojos del hombri:, que retrataba. Y ast se litoral en la Península. Poca proteceión y auxilio
comprende cómo el arte, produciendo la sensación pueden esperar Cuba y Puerto Rico, reducidas á
micos o trágicos, de la historia.
Abominables, en la m&amp;s absoluta comprehensión del de la realidad completa, es dt&gt;cir, de la verdad, pro- sus propios esfuerzos y guarniciones; los f lemenvocablo, todos estos artistas, los ,vagner, loa Listz, duce la emoción de lo bello. Rembrandt 86 sirve para tos alll acumulados ,erán los únicos que oponlos Verdi y los poetas V. Hugo 1 A. de Musset y los sa- edo de un simple procellimeuto, el contrabt6 de la
sombra y de la luz; pinta con una gan resistencia .A la invasión americana, que
bios y los filá.utrcpos y lea. : .... y todos ...... ¡oh! D"é:8
quinta parte de luz y cuatro quintae apenas puede eonsidnarse iniciada. Antes que lle•
cft.ri&lt;'aturas cadavéricas eu cera vit•ja.
de sombra. ¿Pero 011 sombra la suya? gue á las r 0 motas playas filipinas la expedición
1•1 .Esta nota fue escrlt&amp; en 101 dias en que comenzaba 6. u .mar
¿O es la luz agregadt1. á. la luz, como
cuerpo el i;entlml~1100 ev1dentemtnte popwar, pe10 fomenr..do 1a·
en el ft1nómeno de las interferencias? de Cámara, si es que no vuelve a las costas
biosamenle JIOf la J,rensa que&gt; hoy ~e llama amarilla, &lt;le que era ne
!\o Eé, ptro vi6ndolo 1 devorl\ndolo con espallolas, ya estarán en las aguas de Manila, la
cesarlo arrancar Cuba. é. ~pafia, y los lnst1Dl08 béllc0t1 y conqu!Shl ·
do~ de 111. d• m ,c1 acta yanh:t:, bac1a tiempo donnld06, em{M:Ub11u
loa ojos, digámoslo asi, siente 11no segunda y la tercera expedición, salidas de San
tdlspert&amp;1 ; httll (h:i;pertado ~a ; ¿cuándo volterán al sutft.o?
que la revt&gt;lación de la viua por el

1'1olittca ®.en.eral.

&amp;1 'Tiziano i

su ltija

e.LA BOUlWOG~E&gt; BUQUE 'IRANPATlÁNTICO FRANCtS QUE NAUFRAGÓ ;JllRCA DEL HALJFAX LA HADRUGADADBL

4 DEL ACTUAL

�~=========================~E~L~MU~N~D~O~============~==D=o=m=ln=ft=º=lO===rl=P.=.T=11=li=o=&lt;f=P.=l~=·=R=-Francisco California; á los buques con que alcanzó el Comodoro Dewey la victoria de Cavite, podrá agregar un crucero y dos poderosos monitores, y contando con fuerzas de desembarque y
con un repuesto considerable de municiones, emprender operacioues activas sobre Manila y capturarla por cuenta propia ó con ayuda de las
numerosas huestes de Aguinaldo, que ya tienen
en situación comprometida al General Augusti
encerrado tras de los muros fortificados de la ca•
pita! del .Archipiélago.

to á que han llegado ante la pública opinión. En
la actualidad, los republicanos podrán ser un obstáculo á la marcha de la monarquía, pero están
por la paz, según las declaraciones hechas en el
Parlamento y en la prensa por sus principales
corifeos.
Las fracciones conservadoras y el partido liberal que se halla en el poder no están completamente de acuerdo sobre la manera de resolver el
problema. Los unos pretenden seguir la tradición
canovista, sacrificando hasta el último soldado y

tiffoada y por sus condiciones naturales al
amparo de cualquier golpe de mano por parte
de las escuadras enemigas. Allí permanece. mes
y medio, al abrigo natural del puerto, _baJo la
protección del Morro y la Socapa; y alh habría
quedado hasta que Sampson se atreviera á ata·
carlo en el recinto fortificado de la bahía, si
no hubiera recibido tal vez órdenes ineludibles
para dar un combate, para salir al mar libre, Y
marchar con serenidad heróica á un desastre casi cierto.
Según l11s notas hasta ahora publicadas y que
nos han suministrado las agencias cablegráficas,
parece que estas órdenes han existido. El buen
nombre del bravo Almirante, queda intacto; su
pericia y habilidad no han sido desmentidas, y su
temerario arrojo, lanzándolo con sus escasas fuerzas ante las escuadras combinadas de Sampson
y Schley que bloqueban el puerto de Santiago, lo
acreditará de valiente con perfiles de héroe.
No es, no puede ser la conducta del Almirante
Cervera, digna de censura; no merece el duro calificativo de ,raidor que alguno le ha lanzaiio en
insensato delirio de ciego patriotismo. El hom•
bre que por cumplir con su deber, por servir con
lealtad y abnegación á su patria, llega á los extremos á que llegó el marino espafl.01 vencido
frente á las costas de Santiago de Cuba, y que
buscó en el combate la muerte gloriosa de los
héroes, ese no ha merecido nunca que se le llame traidor. Fué antes y es ahora digno de lagrs:titud de sus conciud~danos, lo mismo sobre las
t~blas destrozadas de sus buques, que si se hubiera coronado con los laureles del triunfo.

*

NEGRITOS FILIPJN()B

*

**
En tales condiciones, todavía se 11gita en Es pafia, amenazador, el pueblo, las turbas anómmas

gastando hasta la última peseta, antes de ceder
un solo palmo del territorio nacional, antes de
conceder la independencia que piden las colonias,
11ntes de solicitar la paz del enemigo vencedor.
Los otros ya piensan en la paz, dan por satisfecho el honor nacional, y hablan de sacrificios estériles é inútiles resi;itencias.
Las clases conservadoras, las que representan
la riqueza territorial, la producción agrícola, la
industria nacional y, áun algunos altos person!lj s
del dero docente, todos se manifit&gt;stan en favor
de la paz, hacen representaciones al Gobierno,
alegirn grandes y profundos razonamientos, y en
nombre de muy caros intereses, lesionados ya,
pero todavía capaces de reponerse, de revivir y
aspirar á la prosperidad, piden al Gobierno no
prolongue por más tiempo el sacrificio estéril de
sus bijos, el holocausto inútil de sus intereses.

que buscan en los medios violentos la manera
de satisfacer su venganza, el modo de recobrar
el brillo de las 11rmas, que juzgan empaliadas porque han sucur. bido ante un enemigo superior.
Los partidos políticos hormiguean en torno del
poder, acechan la ocasión de asaltarlo, unos con
amenazas, otros con promesas, comprometiendo
solamente la libre acción del Ministerio de Sagas
ta, para que pueda resolver con serenidad el árduo, el difícil problema de trascendentales consecuencias para la monarquía espaftola: la coutinuacióu de la guerra, ó los preliminares de la
paz.
Don Carlos de Borbón, impenitente en sus aspiraciones, desde hace tiempo· que expía una ocasión propicia para realizar sus suefl.os de ventura.
*
.Alegando un mentido patriotismo, en los roo* *
.memos en que la patria espaftola se desangra por
Frente á todas estas fuerzas diversas y contra
una guerra colonial de más de tres años y se llena rias, el Ministerio Sagasta, firme en su puesto, pe
de angustia por la tremenda guerra extranjera, ro constantemente combatido, resiste todavía ála
aparece en la escena política, acecha la ocasión, marE&gt;jada, se yergue fuerte en medio de la tory enarbolando la bandera de los que quieren la menta, y las espumas amargas del oleaje que lleguerra á todo trance, de los que esperan la vic- gan de los remotos mares hasta las costas espa
toria contra un enemigo rico y poderoso, preten- ftolas, con los despojos de las escuadras destruidas,
de exigir del gobierno constituido toda la res- se mezclan á las olas amenazantes de los partidos
ponsabilidad, achacar á la actual dinastía todos que· chocán, de las aspiraciones que rujen. de las
los desastres y presentarse como el vengador de turbas populares que abultan y de la confusión
las glorias y las tradiciones españolas, mancilla- general que nace en cada nuevo desastre.
das por el extranjero.
*
Los republicanos, que en los cinco lustros de
**
la Restauración han permanecido quietos, obscuEn Cervera se había puesto toda la confianza
ros, desligados, sin dar otras muestras de su exis- del pueblo y del Gobieno. Leyendo los perióditencia pública que el motín fracasado de Villa• cos españoles en lo que se refiere á este ilu.,tre
campa y sus discursos y protestas en las Cortes, marino, se observa de qué manera crecía y hasta
parece que toman ahora nuevos bríos, que en- dónde había llegado la fé que se tenía en su petran en actividad febril, y también acusan á la ricia y su valor. Su marcha hábil y correcta desmonarquía de todos los males que agobian al de las islas del Cabo Verde á la bahía de Santiapaís. No están organizados, tienen sus fuerzas y go, esquivando el encuetro de los buques enemigos.
elementos desparramados en todo el territorio, y ahorrando con previsora economía sus escasas
por lo mismo debilitados en sus procedimientos. provisiones de carbón, evitando con sabia táctiCuando alguna. vez han intentado dar forma y vi- ca todo encuentro en que pudieran peligrar las
da á sus ideas de reforma y á sus tendencias fuerzas entregadas á su manao, demuestran de
coustitucionales, han sufrido serios descalabros, modo palpitante que era· merecida la confianza
se ha advertido la división en sus filas, se ha no- en él depositada.
tado la, diversidad de., sus ideales, y entre ellos
Sin tiempo para llegar á la Habana, d onde hamismos ha ha bido disidentes, que proclaman, fue- bría encontrado una amplia y segura base de opera del seno de la unión republicana, el descrédi- raciones, entra á la babia de Santiage, bien for0

* *
En tanto se resuelve en Madrid el difícil problema de la paz, todavía se discute en los gabinetes europeos, sin llegar á tomarse un acuerdo,
el porvenir de las islas Filipinas.
Alentado el cabecilla insurrecto Emilio Agui•
naldo por sus fáciles victorias sobre las guarniciones espRftolas aisladas, debidas tanto á sus
propios esfuerzos como á la influencia material y
moral de los american0s; mal aconsejado tal vez
por los agentes europeos, que han semb:-ado en
su ánimo la desconfianza v acaso lo han desvanecido 'Con el humo de la Úsonja, pare~e que hoy
no está muy dispuesto á secundar los planes del
Contra Almirante Dewey sobre las tierras filipinas.
Ya se murmura que opondrá resistencia á cualquier plan de anexión, y apoyado en el titulo de
supremo dictador que se ha apropiado ante las
tribus tagales, reclamará de las potencias europeas y de los estados americanos el recoPocimiecto de la República de Filipinas, y el apoyo
que garantice su independencia y soberanía.
A pesar de todas las declaraciones oficiales
del Gobierno alemán, nótase en este cambio el

,manejo del Almirante Diederick, la influencia
-que ejerce sobre el j, fe insurrecto la presencia
-en Manila de la escu,,drn germana, y el anuncio .
,en forma de amenaza del arribo á aquellas aguas
•del Príncipe Enrique, hermano del Emperador.
No extr¡¡ftaría á nadie una inconsecuencia de
este género, un cambio de esta naturaleza, que
-ocasionaría, indudablemente, nuevas complica-eiones, nuevos trastornos, y tal vez traería, en
plazo no r1:1moto, la interyención de potencias
extraftas en el problema filipino.
.
La actitud def Gobierno americano es sin embargo, pHfectamente resuelta y definida. El Con,greso acaba de d ecretar, por una resolución de
las dos Cámaras unidas, la anexión de las IS·
J.as Hawi:a. á los territorios de la Unión. Iniciado
en ese camino, no r etroc~derá ante la conquista
•completa d~ Filipinas, y si encuentra resistencia
por parte de alguna potencia extrafta, si no logra
atraer bajo sus banderas al rebelde Aguinaldo, y
-convencerle de la necesidad de un protectora·do, de la incapacidad en que está todavía el
,pueblo tagalo para gobernarse por sí mismo,
,son manifiestas las tendencias para env:ar nue-vas expediciorn~s, acumular mayores recursos y
,resistirá toda ingerencia extrafta y á toda rosis•tencia indígena. Si Alemania se resolviera á initervenir de modo violento en la solución del pro•blema, no están lejos los buques británicos, y
-acaso habría ocasión de averiguar si real mente
existe la pretendida alianza anglo americana.
Lanzados en ese camino los Gobiernos de Wasiliington y de Berlín, ¿quién duda que la posesión
del rico territorio filipino fuera motivo para que
-estallara la temida conflagración europea?
Pero tal vez no se llegará á ese extremo. El
-comodoro Watson, organizando en estos momentos una escuadra lista para zarpar rumbo á las
.aguas del viejo continente, es una demostración
de que el Gobierno americano está resuelto á
.lanzar un reto á la Europa Monárquica. Al pro·eeder así, ha y que creer que no está solo.

X.X.X.
Julio 8 de 1898.

--------•------- L! UIAGINACION INFANTIL.

El niño percibe el mundo exterior de uu modo que
-difiere notablemente de las percepciones del adulto.
La influencia de la imaginación sobre los sentidos le
,presenta los objetos dotados de propieda_des que el
adulto no encuentra en ellos, y en cambio no vé sus
-cualidades esenciales. «Un niño de dos años cinco
meses que miraba los martinetes del piano que esta•
•ba tocando su madre, exclamó: «El buitre!•:- Otro ni•
..ño de cuatro años, habiendo trazado una F vuelta t:n
sentido co11trario. trazó luego otra al lado en forma
--&lt;,orrecta de mane'ra que quedaran las dos letras asl
F "iJ· y viéudolas atentamente dijo: «E8tAn platican-do." La yerba llora dijo otro niño, viendo un mañana
el jardín cubierto de rocío. Una niñita cambiaba con
.frecuencia de Jugar los guijarros del arroyo por que
«debían de fastidiarse si estuviesen obligados á permanecer inmóviles sin ver más que los objetos que
los rodeaban ..... .
Qué extrañas analogías, qué asociaciones absurdas
,son estas que producen tales percepcionea? En el estado de nuestros conocimientos del esp,íritu humano,
es más fácil afirmar la existencia de esos fenómenos
,que comprender el mecanismo intimo de su causali,dad. Los terrores que siente el· niño tienen el mismo
obscuro origen, y ei no es posible curar esos males
Jimaginarios, es porque no podemos comprenderles
bien. Un niño de cuatro años explica á su padre el t-e•
rror supersticioso que le inspiran las tinieblas: ¿Sabes
.lo que yo creía que era la obscuridad! Una inmenaa
-criatura de color negro con una boca y ojos."

***

NATURALES DE FILIPINAS

EL MUNDO.

_ Domingo 10 de Julio de 1898.

Esta transformación caprichosa de los objetos, na-tura! en el niño, constituye la base de sus placeres: se
deja envolver po~ la imag~nación y iueg·a .c.on ella
·sieudo esta su umca ocupación y su d1stracc1on pre1ferente. Cuando está solo crea ficticios camaradas;
sillas, canapés, poltronas, son sucesivan~~!1te ~oches.
,ferrocarrile,:1, buques, etc. A su vez la mntta tiene un
amor casi maternal por un informe trozo de madera;
-es la muñeca de su predilección que no desd~ñará
nunca por las más perfectas "&amp;u muñeca," como ella
-dice, ¿no ha sido sacada de la nada con los tesoros de
la imaginación?
Con razón los Códigos de procedimientos criminales de los países en que hay juramento judicial, no
aceptan las declaraciones juramentadas de los niños.
Los médicos y los criminalogistas han demostrado
qué poc,, crédito merece el t~_!timo_nio de un~ c~n-eiencia inlantil. ¿Es que el runo miente por rnst),.n.·
.to? Será verdad, como Jo afirmaba Rousseau. que el
niño nace pervertido moralmenie y que sólo pttt!den
mejorar su ccndición misteriosos agentes? No, el error
-estaba en tomar por perversidad original un rasgo
p~icológico que se destaca. La mendacidad infimtil
'j'.)rocede de la- imaginaeióa sobreexcitada por el te·
wor, por el interés y, á ~ecea. por ~I solo pl_a cer de un
j111&gt;go cna,l quiera; un ~uego peligroso cier~amente
'f!U" eonviene no ,ptmJ.e¡· d6 vista. Pero acaso para

combatir un mal no es lo mejor determinar su~ orige•
nee?
La imaginación dirige los primeros pasos de la reflexión y se mezcla de una manera extraña á sus resultados. Notaremos de paso algunos hechos.
Los niños norteamericanos explican sus ideas sobrenaturales por medio de comparacione~ mecánicas:
el trueno es un gemido de Dios, ó bien es el ruido de
sus pasos sobre 1a brveda celeste ó por los martillazos
que está dando, ó por el estrépito del carbón que lle·
van a su casa: "ideas que demuestran el candor con·
que el niño humaniza á Dios haciendo de él un respetable burgué3 con su casa y su bodega de carbón."
La mayoría de los niños campesinos atribuyen el
vit:nto al mov.miento de los árboles,-inversión singular del orden real de causa y efecto Los seres vivos que primero crecen, en su concepto, están sometidos a un proceso contrario, en el periodo último de
la vida "Cuando yo sea grande y tú pequeña, dice
una niña á su madre, -te llevaré en mts brazos, té
vestiré y te pondré en la cama. Intuición profunda
que contiene en una imagen todas las leyes de la evo•
lución y disolución.
Los ensueños, las ficcioRes, las metáforas infantiles imitan las intuiciones y los desc!lbrímientos del
artista y del sabi.; pero ¿no es del mismo modo como
"las consecuencias empíricas de los animales imitan
los razonamientos de los hombres" según decia Leib·
nitz? Por humiliante que parezca la e&lt;1mparación es
legitima
!'ara conocer mejor la verdadera naturaleza de la
imaginación en sus primeros fulgorea, conviene ob·
se~v11.r al niño artista.

*** que la investigación de
Nada seria mas interesante
los primeros signos de una vocacion naciente: ai en·
canto sutil de la infancia, se unirá el misterioso atractivo del genio. Pero puede alguna · vez el psicólogo
estar seguro ae tener efectivamente en el sujeto de
observación un a!."tistaengermen? Nada engaña tacto
como los prodigios prematuros, eso es co,:1a sabida;
además, la psicología de la infancialliata de ayer;
cómo creer que se haya encontrado un observador
competente, imparcial y preciso de los primeros años
de lvs grandes bombres? Los que han estado cerca
de ello,:1 no piensán en referir el desarrollo intelectual
que presenciaron sino d~spués' d~ la _hora de la glo ria, y cuando la ternura o ta admiración hacen despreciar ó abultar ciertos detalles peculiares. Grethe,
Jorge S ..md, Tolstoi y Pierre Loti evocan curiosos
recuerdos personales de su infa_ncia E'.'n ~emorias ó
autobiografitL@. Estas restauraciones son siempre sospechosas, no porque haya duda sobre la exactitud de
los hechos; pero si es verdad que el pasado sobrevive
en el presente, no lo es menos, sobre todo tratándose
de poetas, q ut' se resucitan los recuerdos de ayer con
el alma de hoy
Todo lo que se sabA·de la imaginación de los grandes artistas durante s u infancia, nada tiene de característico y podría afirmarse á. priori. Hay, no obstante algunos hechos curiosos. Con frecuencia se ha
répet1do que Mozart á los catorce años, oyó una sola
vez en l:t capilla Sixtina, y luego escribió de memoria ':ll miserere de Allegri que los papas de una manera terminante prohibían copiar Hay otros ejemplos,
menos conocidos, de precocidad y riqueza de imaginación auditiva increíbles. Reyer cuenta el caso de
un niño de nueve meses que repetia exactamente las
notas tocadas ¡m el piano. El hijo de Stumpf subla regularmente la gama cantando, á. la edad de catorce
meses. En cuauto á los pintores, las imagenes de la
línea v del color son las más numerosas ea su infancia y las que recuerdan con mayor facilidad.
Los pintores y músicos tienen esta especialización,
esta intensidad de recuerdos desde sus primeros años,
sin que piieda decirse, ni mucho menos.que esas cualidades sean un privilegio exclusivo de los niños ar.
tistas; puede afirmarse con seguridad que son el lote
común de todos los niños Aunque en grado menor
sin duda y bajo formaa muy diversas, todos tienen un
orden de i.magenes de su predilección. De ahi procede la identidad quA se supone con tanta complacencia
entre la imaginación infantil y el talento creador; de
ahi dimanan las locai esperanzas de los padres del
niño prodigio y suF humillantes decepciones ulteriores. No es fácil arrebatar al presente los secretos del
porvenir, ni Jo es discernir en una inteligencia que
nace los gérmenes del genio futuro.

Nu-ei.it.rol!il grabados
El desastre de "La Bou rgogae"

Maravilla de arquitectur¡i naval, un palacio por la
suntuosid11d de su Instalación y una torre flotante
por su fortaleza, t11l era el transatlántico cuyo choque
con uu p1ebeyo buque mercante, produjo la espan·
tosa catástrofe que llena d e con~teraación dos continentes.
Del trágico suceso só)o c~nocemos. su lam_entab\e
fin; el mundo entero se mchna cou p1ad0Ra simpatta
ante el dolor de los hogares enlutados de las victimas ......
En el torbellino de los acontscimientos pronto quedará perdido el eco de las dolorosas lamentaciones; y
acaso muy pronto oigamos voces m~s serenas que
nos hablen de los dtosastres d el mar, como de un .recuerdo triste d&lt;1l pasado, al anunciarnos que la ciencia, esa maga infatigabl~,4t8- ~ncontrado en.sus maravil&gt;loRos arseo'lles la con¡ uractón de los pehgres que
asechan entre las nieblas del oceano .... . .
Un transporte de tropas
Al romperse las hostilidades entre Eipaña y los Estallos U ,ti i •s creiase que la guerra tenddá por único

27
teatro loa mares antil'anos; pero he a.qui que surgen
los acontecimientos inesperados de Filipinas y con
ellos la necesidad de enviar á. DewdV refuerzos para
sostener su posición, dificilisimi y de graves responsabilidades, entre los triunfantes insurrectos de Agul•
naldo y_ la desesperada y tenaz. resistencia del ejército del Capitán General Augusti.
Con presteza y aún COA precipitllci_ó~ se orgl!-nizaron las expP.díciones militares á F1hprnas, saliendo
de San Francisco los tran3portes, uno de los c11ales
a¡:&gt;arece en nuestro grabado.
E3 de ve:-se ese hormiguero hu~ano tlpic? ~~ su
aspecto general: los soldados americanos de F1hp:nas
más que hombres de armas, par&lt;1cen pioneers. Son los
antiguos ganaderos que recorrían las praderas de
Dakota los buscadores de oro de los creelcs callfornianos. av~nturerosaudaces, obstinados que pie,1san más
en los productos tropi~ale; d ~ ·!!-' Filipinas, que en
épicas luchas con los metas del Cid.
El Tlz/aao y su hija
La ilustración de carácter artístico que damos en
el número de hoy enriquecerá la colecció11 de nues•
tros abonados con una obra digna. de los mayores elogios, y escogida con cariñoso e3~ero.
.
¿Quién no desea un retrato del 1lust~e colorista ~eneciano? y quién no encuentra ct1ntupl1cado el ménto
de la adquisición cuando á más d el retrato del p:ntor
eminente tiene un cuadro como el que hoy ofrecemos
al publico?
Naturales de Flllpíaas.
L'l. guerra ha puesto de moda el e3tudio de la g~ografia politica dti las islas FlJipinas. Todis las re vu·
tas de alguna importancia publican relaciones de
viaje, más ó ménos interesantes, y descripciones más
ó menos exacus del archipiélago español insumiso:
toda e!a literatura de ocasión subraya. las dificultades que tendrá la potencia bajo cuya autori~ad caigan las Filipinas, para encauzar en una corriente de
orden y clvilizicion tintas poblaciones l!.eterogdneaa
y salvajes, autoctonas la.s unas, productJ de d iferen·
tes mezclas de razas las otras;-rndu rebeldes á las
sujeciones y refractari"s á las idea:1 y prác1lcas de
una vida superiur.
La~operacioaes militares solirJ Ssntlago de _.Cuba.
Aún no ha llegado el pavoroso drama de las Anti•
Has á. su escena final y ya son incontables las heroi•
cidades de los bravos combatientes que libran en esto~ momentos los comba.tes decisivos de la campaña.
De mortuis nihil nisi bonum, v en efecto, nunca
como en esta ocasión puede hablarse con tan justos
elogios de los que han perecido en la pelea.
Con qué vi~or han sábido luchar iberos y norteamericanos! El numero de los muertos y heridos e3tá abi
para atestigu.1rlo: en esta guerra no ha habido cobardías.
~ueetro ,rrab,do representa uno de esos encuen•
tros parciales, tan frecueates en los asedios. Los adversarios, luchando frente a frente, casi pudiera decirse cuerpo á cuerpo, personalizan sus odios contra
la nación enemiga: ya no es un pueblo, ea un hombre el que se alza enfrente, amenazador y airado, y
es preciso matar antes de que él hiera. _La pasión
patriótica se enardece, y el hombre, poseido por el
instinto, ya n o es soldado, es una fie~a como en los
tiempos en que el troglo..ita vivía á. expensas de las
tribus hostiles ..... .
La caricatura ea el Extranjero

-España y Francia -La verba malévola del ca_ric 1turieta pinta á Eipaña y á Francia como dos mu¡ere11
¿buenas ó malas? Por lo menos Jijeras de cascos; E,paña no tanto, gracias á la experiencia triste de sus
revoluciones Mientras su compañera llevada por uno
de eso:1 arranqiJes de su temperamento ciprichoso,
se entreg'l confiadamente en manod de cu:as y solda.dos, España, muy t riste, se queda haciendo filosofías, con su pandero roto y su abauico en el suelo
-El ingenioso Fischietto no les juega en esta vez nin•
guna mala partida á. los japoneses suponiéndoles la
intención de sacar las cash.ñas con las·manos d11l gato en el brasero de las Filipinas. ¿Son realmente lo~
japoneses los ingleses del Asia? Pues mal harían si
no aceptaran las consecuencias aceptando la analo•
logia. Por lo demás es de pensarse si no habria en es•
ta supuesta actitud espectante y pérfida del Japón
más realidad que ......... la caricatura del Pischieto.
-Reproducimos la caricatura del gato americano y
el ratón español cuando menos á titulo dt' muestr¡¡,
gráfica de la opinión de la prensa austriaca durante
el mes pasado, que fué el mes de las profecías en
falso.
-La idea de que Lord Salhbury reniegue de Mr.
Chamberla;n por la endiablada p llitica que con ta uta audacia predicóé;te en la reunióndeBirmingham,
no es la primera vei que se ha ocurrido en la prt!nsa
cómico-gráfica de Europa. Gracias á la polltica de
aislamiento de lot Gran Bretaña, los pollticos i ngleses
tienen un raro privilegio: tJdos loa periódicos, de to•
das las opinione;, de todos los paises (ahora agregare•
mos, europeos) saben que las caricatu:as contra el
gabinete de Inglaterra tendrán público que las ap lauda si son buenas y que las acepte por muy malas que
sean
-El Gran TL/;rco. Pocas veces se ha inspirada con
tanto aclerto el célebre periódico de Vieqa como en
esta ~aricatura. Mientras Europa entera tiene toda sa
atención embargada por el conflicto hispano-americano, la ferocidad rnusulm'lna divierte sus oai.os rega.ndo un pnco de sangre de cristianos. Llenos de piedad
por la; víctimas qw.e hicieron, recordamos el Terror y
laJnquisicíón, y cuando ahí, casi á nuestra viata, se
han cometido crimen es más grandes y más cru6les, no
se nos ocur.e pensar Jo que será. para las generaciones del porveni.r la histJria s1ngrienta del sigl.o )ffl'X,

�, ·uo
l luullllo"" JU ,!,·
EL 'Mu~
-=============~ -

J

llll U Út',

1~:,o

Domingo 10 de Julio de 1898

~T. MUNDO

29

para él vacio de toda alegria; y después de un periodo de pesadumbre hosca
feroz, volvió á sus estudios de otros tiempos y empezó d!' nuevo á herborizar.
Todo el dia andaba por el campo ó por la playa inclinándose con vehemencia sobre
las flores ó las alga~,como si en su8 olore~ aspirara algunos átomos de la adorada
criatura que había p enetrado en el seno de las cosas.
Un hombre que rt:coj -, plantas, eabe curar; las masas populares no vacilan nunca
re. p-ecto á la solidez d., e;ta deducción, y fundado,, en ella los indigentes de Vomero empezaron á perseguir al herbolario para hacerle consultas y pedirle remedios.
Al fm, cansado de defenderse cedió a los que le importunaban, y pronto halló
y aún buscó ocasión de aplicar sus conocimientos médicos. Cuando se celebraba
su beneficencia, Laurvig ,se encojía de hombros sonriendo desdeñosamente, pues
muv bien sabia cuál era el aguijón que estimulaba su a,án en estas luchas
coñtra la m'uerte, contra la feroz enemiga que Je despojó de su "único bíen. Curando y sanando probaba la voluptuosidad de una revancha, la embriaguez furiosa
dl'l duefüta que abate al adversario por t,uien fué abofeteado, y c&amp;da victoria
obtenida sobre la ladrona tenía tenia para él, el sabor de una venganza personal.
.Puco afable, celoso de su soledad y avaro de sus palabras, no se le conocía
má; arpigo que un perro dané3, bellisimo animal de piel negra, manchado de
b ,anco en la cabeza, que entendía al nombre de Rampollo y conijtituia la sociedad
habitual del Doctor Peter. E~te hombre de corazón cerrado no tenia,comunfcación
intima sino con aquel co.;ipañero; y su dolor se fundía á veces en la insondable
dulzura de los amorosos ojos del perro y entonces sabia sonreír á la plegaria
muda que brotaba de aqu~llas pupi1áS calientes, eternas y humildes solicitadoras de un s gno de afecto en la cara del amo. Por destroz .. da que estuviera el
alma del Doctor, hallaba medio de venir á los labios ó á las manos, en una fraseó
eu una. c&gt;1ricia para el abnegll.do amigo.
R!l.mpollo seguia á Laurvig a sus vi~itas llevando al cuello ~l cesto que contenía
loB medicamentos y que en las ex curs10nes campestres serv1a para guardar la;
coleccioues que iba recogiendo el herbolario.
Desde Capo-di Monte hasta el puerto, todos los lazaroni conocían !Isa pareja inseparable, y .cuando el perro negro aparecia por alguna ca!lejuela, los ~lien~es del
médico se asomaban á puertas y ventanas para saludar sm ceremoma á il buen
d otare Pierino, pues ya se sabia que á poco aparecería é ,te con su paso lento,
su ámplio y flotante levitón, su cuerpo un poco encorvado, su espesa barba rub'a
cubrit,ndo la cara casi hasta la frente pensativa que abrigaba bajo los anchos
arcot1 de las cejas, los ojos claros del pais de los mares descoloridos, esos ojos en
donde erraba ahora la mirada distraída y abismada de la gente que vive record11ndo una ventura perdida.
·
Ya llevaba Laurvig algu11os años de este modo de vivir cuando estalló el cólera
de 181&gt;! y C:esde lut'go la epidemia empezó á cebarse en los cuarteles del Mercado. Se habría dicho que la bestia invisible escapándose de la sentina del barco
en que vi.10 oculta, corrió directamente á su .::entro natural, al nido secular d~
las t 1:1rrible¡¡ infecciones, á ese laberinto de callejones sombríos, mal olientes pc.r
las pe,caderias y puestos de legumbres, privados de aire y de luz bajo la opre•
sión de grandes edificios leprosos que sacuden sobre el pavimento, con los ha·
rapos sórdidos que cuelgan de balcones y ventanas, los miasmas de los tugurios
donde bormigu11a la piara de la peste.
Entonces se vivia en Nápoles por la calle y se morfa también: por las mañanas
esas tristes moradas se vaciaban, pues hombres -mujeres y niños sallan apresura•
dos para agruparse ante el vendedor de sandias, como si este ganado humano
118 hubie.1a prepuesto salir al encuentro de la epidemia ó esperarla en el um •
bral de las puertas.
.
y la epidemia pasaba y hacia cada vez nuevas victimas; las unas abandonándo se con fatalista resignación, otras arra•trándose hasta las puertas de las iglesias
1:1ntre Ja multitud que entonaba plañideras letanias que se interrumpían y se con•
tinuaban por 1áfagas, como azuzadas por 111 angustia, cada vez que pasaban los
carros mortuorios con su cosecha macabra.
La depresión general prndncla un efecto excitante en el ánimo del Doctor Pe•
ter. La Iadron.1. que te habla despedazado el .corazón y á quien él habitua!mente
persegnia con cnidadosas emboscadas, la traidora Muerte, le ofrecia al ftn una
batalla campal y le era dado combatirla á toda hora con golpes redoblados, exal•
. Desde luego empiezo declarando valientemente que el Doctor Pet 1r La"Jrvig tándose en esta lucha y contando orgullosamente las presas que arrebataba al
~ra de Bergen, Noruega, aua 4 ue nuestros vigilante~ protec&lt;?ionistas literarios mónstruo.
.
.
.
Laurvig no reposaba ni un minuto, empuJado por energia magotable de odio
11e enfurezcan y gruñan previendo un nuevo caso de ibsenlatria.
Al saberse esta proclldencia de est11 personaj11, el l~ctor por su parte esp~rará y rencor contra la potencia deatructora contra la matadora de niños, á la cual su
ver en el relato el desfile de gentes pálida1 v de!lmadeJ&gt;td.ls, con cabellos lác1os y imaginación daba forma corpoul algunas veces y la conv~rtia en r~alidad qui!Dé•
ojos de foca, al rededor de un personaje parecido á aquél fllnebre Dr. Rank de la rica á, fllerza de luchar con ella cuerpo á cnerpo, de sentirla vencida como s1 le
Maison de Poupée que dice laR palabras y hace los gestos de amor con voz de oprimiera la garganta coa la mano.
Una tarde en que regresaba,por el camino de Vomero, un hombre le detuvo á
fantasma y contracciones de cadáver.
.
.
.
Si tuviera libertad para iuventar, serla de ~eguro m1 héroe gen_mnamente pan- la entrada de la Calata de San Sebast iano, que ei! una de esas rampas estrechas,
1!ienae, criado y nacido en Montmartre, pero todo . el valor de m1 cuento ~s~á en infectas bordadas- de caserones, donde vive la gente más desheredada.
-¡Do~tor! por el amn·de Dios, suba usted á ml e.isa, Ha.y una enferma que se
la autenticidad de los peraonajes y de los hechos ta es como me fueran certificado
por un magistrado napolitano, amigo mio, una tarde ~n 9.ue paseando P?r el muere.
muelle de Cbiatamone filosofábamos sobre los bellos sentimientos que á ocas10nea
Laurvin"' edtaba muy cansado por el rudo trabajo del dla; y como ni aún baflorecen en el corazón de un bandido.
bia almori'ado su cuerpo pedía gracia. estando adem ts vacio ya el cesto de me•
Pues el Doctor noruego era un original, muy conocido en Nápoles donde dicinas que R ;mpollo llevab3: al cuello. -~íguió pnes andando, pero el ho':Jlbre, que
residió largos años habitando en unl!, casucha solitaria oculta entre un matorral p recia estar fllera' de si, le ~nterrump10 el paso. E ;te hombre no cl!-uhvaba por
de aloea del lado de las pendientes de Vomero
su aspecto: vestido de andraJos, llevando gorra. encarnada de marmo, sacudla
y 1e llamo Doctor, no porque oficialmente ejer_ciera el b.onor!fico arte á que se · febrilmente una cara hueoosa curtida por el sol, erizad!!. por una barba negra,
co"!sagran las bien intencionadas persona~ l!-utonza~~s por el Estado para prolon· trastorn'l.da por el espant.&gt; y con miradas como las del tigre que ha caido en la
gar nuestros sufrimientos. En un princ1p10, adq umó sus grados por amor, á la
· T eresa l a que se muere.
ciencia y practicaba la medicina curando gratis á los pobres por amor á la hu~a- trampa.
-Doctor, es forzoso que suba usted. ... E ; m1· h"lJa
nidad según parecla, pues pen~trando 1:11ás hondament~ en su carácter no conJu- • Este grito de padre despertó u11 eco doloroso y profundo en el alma del Uoctor
gaban con esta condncta las m1santropias del oersonaJe.
que sin agregar una sola palabra sig11ió á aquel in1eliz á trav_és de una calleju~la
Rico, viudo, padre de una hija que adoraba, ·La~rvjg salió de s_u p_ais para vi- montuosa, trepó una empmada escalera y entró en la. bub.ard1lla que le fué de1ugvificar á esta chicuela enfermiza con el sol de Itaha y no lo consiguió, porque la nada.
.
.
niña se le fué de entre las manos en las taldas mismas del Vesubio. El padre ~n.t:1. la luz de una lámpara de hierro colocada sobre una de las dos sillas que com
tonces se quedó á vivir en el lugar mismo en que el mundo resultó de 1mprovll!,o

Una buena puñalada.

�-

so

ponian el mobiliario de la pieza, estaba la enferma
acurrucada sobre un colchón y apeua11 cubierta por
escasas ropas. Tendrla veintt1 años á lo sumo.
.Al oir t:l ruid,, que hicit1ron los recien venidos, deeató 1011 nudos de1 pañuelo r&lt;,jo que le cubrla la cabe·
za, y sus largo11 y Hbundantes cabellos cayeron sobre
11us bombru~, dej11ndo dt:ijcubierta una cara agobiada
P.ºr la enfo:1U1t'a11d; pero que ccnservaballoeas de oe•
,Jeza e.scul~t1!'sl qut: por bU corrección recordaron á
Laurv1g, c1ei t11s figuras dt1 mármol que reposan sob!e los BRrcófago11 de la antigua Grecia. Sus grandes
o~os nl'gros y _ac,miuadol'eP, brill11baii con el brillo fi•
mestro_ ~e IH fiebre y pasaban altern1ttivameote con
expres100 suplic·aute de la im!\gen dt1 la Virgen que
estaba I lav.. da eu la pared, id rubtro del D1 ctor.

Terrible ~ra el at.aque y ael lo comprendió Laurvig
d11sde la primt-ra OJl'ada; y en co11Pecut1nci11. rl~asol vió
obrar con actividad y energía Euvió al pad~e dt1 Tt1•
reqa á una drogunfa para 4ue trajera las medicinas
neceeariat1, y él miemu bajó apre,1urado á com¡,rar co•
bertoree de lana
Nunca habla sentido má~ intensa. voluntad de ven•
cer á la m:ierte
Incll?ado sobre el colchón, mientras el p11dre em•
brutec1do por d dolor, sentado c.. rca, segula reaqui. nalm~nte todoa RUA gestos Laurvig procuraba sobre
loe m:embroe heh1dos de la euftrma, reacciones viol~ntae que pudieran retrotraerá la. vida; r estuvo eRP!ando la. vuelta durante largas h rae y no se retiró
smo haRta muy avanzada la noche, cuando el sopor
tranquilo de la jóven le hizo concebir alvun11
eepo•
0
ranza.
Pero no abandonó el campo;y al tercer día su triunfo era un heeho. El rjo ejertitado de Laurvig se conVt'nció cuando vió rt,aparecer el vigor jnveu1J ori!U•
lloso de ~l. mismo en aquellod grandes ojcs negros~en
la flexlb1ltdad de aquel cuerpo "'6otil y en el carmln
de granada madur11. de aquello: labios que sabc,reaban los alim~,ntoe rrafdoR por el Doctor
Entoncf'e 11e retiró prometiFndo volver. y no bif'n
babia doblado la e~quiua de la Calata de San Stbaistian_o, cuando al notar que su perro no venia con él Je
silbó para llam11rlo. El animal no apareció y Laurvig
volviendo sobre sus pasos, regresó á la casa del padre
de Teresa y preguntó en seguida en todas las tiendas del tránsito.
. Conocían en ~fecto á Rampollo, y hasta le hablan
vuto por la mana1111, pero uiuguno podla dar nüticias
de ~u paradero. Después de una hora dt1 vanas indagaCJonee .,¡ Doctor tomó el camino de su casa muy
preocupado, pno con la esperanza de ~1e el perro se
le habría anticipado y ya estarla allí. Sin embargo,
Rampollo no hab1a venido y su amo lo aguardó sin
éxito durante todo el dia.
1:º~ la noche se presentó á las oficinas de la policía,
refmó HO peo_a, y ofre~ió uua fuerte gratificación al
qu~ le devolviera su fiel compañero; y como el Comí•
sar10 se habla encontrado varias veces al médico en
los barrios bajos que ambos visitaban con frecuencia
por dieti~toe motivo.e, se interesó en el caso y pidió
~etalleec!rcunetanc1adoe Apenas terminóLaurvi"'
su
0
mformRc1ón. le dijo el Comisario:
-N? me diga uijted más. Vaya. usted á la casa de
Agostmo Greco y será milagroso que no deje usted
algo entre sus manos. Este Agoetino. padre de Teresa,
es un? de nuestros más redomados bribones, un camorrista de marca mayor. Ya sabe usted á Jo que llamamos en Nápolee La Camorra: es una aeociadón de
mal_hechores corta~~oleas y rateros, que conservan en
la ciudad las trad1c1ooes del bandolerismo, cargadores del m:u~lle ~n_eus ratos perdidos, viviendo ae algunos oflc1os visibles y de muchas industrias reservadas, entre ellos está la fuente de todo asunto delictuoeo. Hace tiempo que tenemos los ojos puestos en
él y en su bPllislma hija qu1&gt; eR una bribona por el estilo. Usted lt1.i h?zo uu b~mflc10 y cll,1,1 en cambio le

Domingr 10 de Julio de 1898

EL MUNDO
rob11,ron su perro: esto es lo más natural, pues serian
capaces de robará San Pedro, si son de plata, las llaves del cielo en el momento en que el apóstol lee
abriera la puerta. No busque usted más.
Laurvig regresó inmediata:nente á la Calata de
San S eb,11,tiano y con la mirada y la palabra exploró
y regibtró la conciencia del camorrista, procediendo
con 11everidad1 sin disfrazar demae;ado sue sospechas
de las que el hombre no pareció quedar sorprendido.
Agoslino le dejó hablar haHa el fin, y luego le
diJO:
-Escuche usted Le dt:bo la vida de mi hija y daria mi piel por devolver á Ubted su perro Yo lo encontraré e... donde quiera que se halle. pues la policla
no sirve para maldita la cosa. Con ella estarliA Udttd

en primer lugar, despistado
porque nadie en todos lo~ pal.
ee11 habitados tienetant11.
brújula para desorlentar11e y
desorientar á loe demás, como
le ¡&gt;asa á la policla Y en vano
se desvelarla usted v se afa
narla y pondria el grito en el
cielo, pues ni por esas ni oor
las otras dejarla de estar
buscando haFta f'I día del juicio final sin obtener resultados, mitmtr11e que yo conozco á todoR loe ladro•
ne" de 11eri oP .v sólo en caso de que le hayan matado
no queduíll rf'medio; pero si vive aún y tbtA en Nápol.-K e~ré ustf'd se¡?uro eomo de que es sangre la
sangre dt1 San Francbco, de que lo recobraré v se Jo
llevaré 4 U•ted.
•
Poco ~nnvencido y mal tranquilizado el Doctor Peter vol v1ó á su casa, ahora compleatmente solitaria y
apenas salló en los dlas ~iguieutee A vi,itar á algun'oe
enfermos. La muerte le h11 bla arrebatado á su hija v
los.hombres le hablan robado á su Rrnigo ¡,parit qti'é
fatigarse ya en favnr de l&lt;1s hombres? Cuufinac o eu bll
laboratorio,.r~machando su tristeza, sA ocupan11 11 0
más en clas1f1car plantas v maldecirá la humanidad
El sábado por la tarde. cuandr st1 uomó á l11. vent,.,
na para arroj_ar sus pequeñas penaR de pobre hombre
en la gran tristeza de la mar, un t:btridente Jadr do &amp;e

dejó oir en el camino y le hizo palpitar fuertemente el
corazón.
Algunos minutos después Rampollo acariciaba las
ro&lt;11lla11 de su llmo con todas las demostraciones de
alegria y de terneza que pueden ser explicadas con la.
te11gua qut1 lame y la cola que se mueve agitadam,mte.
!Jetráas dt11 animal, en el dintt1l de la puerta, Agoetino .e ostentaba con su gorra enca~nada y eonrit1ndo
tslltieft:lhv pero con la 11onriea modebta del que
cumplido eu deber.
- ~ a le habla dicho á usted que se recobrarla, pero
no fué la. policla quien lo encontró sino yo. ¡Buena
t:st4 la policia! Yo conozco á todos los ladrones de pe•
rro11.
Deepertado por estas palabraeá sus obligacio1ws de
gn titud, Laurv1g interrumpió sus efusiones con Ram•
pollo, fué á su secretai1-e lo abrió, t..imó un ~ruebo paquete de billetes de banco y loe llt1vó al Camorrista.
l!.:ott1 retrocedió con la frente ob6curedda y demostrando cowo pena y asombro; pero al v1:r qut1 el Doctor
trat11 ba dt1 inoist1r1le cortó liA palabra con ademán reoudto.
-No! nada de eso, usted salvó á mi hija .V yo Je devud vo A bU per ·o. E~ necesario qu1-1 cad.. pt1rsonaame
algo t1n tl wundo; eoo ije compn,udt1 E.itamos á roa•
110. guarele usted bU dinero.
Laurvig 11rrojó t1l ·dine-ro sobre la mesa y vino al
howbre con las dos manos cordiatu1eute teudidae.
-¡Pt1rdóu y gracia!!! Je dije; dtmt1 Ubted la mano.
Agodti110 rt1trocedió sin correspouder á los deseos
del uoct,,r y lt1 dijo, como avt1rgouzado y con una voz
humildt1 y wuy triste:
-Nu, uu! 'larnpoco eso, tampoco e.io La mano de
un hombre honrado como u1&gt;tt1d uo debe ostrechar la
de un horubrn como ~ o. Adios.
Y cerraudo tra11 de el la puerta, df'sapareció.
Al dli&amp; siguiente una im¡.,uloióu iu.,tmtlva llt1vó á..
Laurvig á la Galata de San &amp;bast,ano. Teresa estaba
sola en riU casa, gravt1 y pt1uoat1v .. , y acogió fríamente
al IJoctor.
-¿Y tu padre, dónde está?
-.1!:n la caree!. Acaban ,t., lleHirselo, parece que por
moLivo de una puftalada.
Laurvig no pudo obtt1ner de la jovtln más confidencia11. Ob.,tmadd. t1n su mmi1nno 1 Lt,uld como un reproche eu 11u mirada eéria.
El Doctor se p1edentó en la piisióo, solicitó hablar
con el .Qirector y le interrogó ,wbre el caso ..e A"'Od·

ha

tlll~

o

-Ah! ¿el Camorrista'! dijo el fnncionario; al fin le te·
nemos ya, por cau11a de una but1ua puñalada que en
una sangrienta riña le dió á uno de u11 colegas, al zapatero G1rolamo que entre c.trns eopecialidades tenia
la del robo de peri·os. Si se pueJe dar crédito á Jo que
dicen esas g-1:~tes babia roba ,o un animal. parece
que de la propiedad de usteu. Es prob11ble que hicieron el robo por l:Uenta y mitad á pesar de cuanto
alega en contrario ese bribóu de Agoetiuo porque ¡;i
no ?q~é razón habla par!l qut1 v\U1.t1ra á inq~1ttar á su.
amigo, Entre ello::1, segun bu Cod1go especial quien
robó una cosa es el úntco &lt;:¡ue tiene dert:cho Aella y
no hay Dllda que respeten ~¡;os m11lhechorue t11nto ~omo el derehho de sus cerupañeros de oficio. Sin duda
Agootlno fué á reclamar ~\1 partt1, GiNlamo se negó á..
pagar; t:l otrv se apodt'rÓ del perro por la fuerza 811.·
1it1ro~ en breve _á relndr los cuchillo¡;, y el zapatero
recibió una henda dt1 11111.uo maestra. No escapará.
E::1 A~é mia, una buena puñalada que no,1 libra de un
bana1uo y nos pone á cub1t1rto dtll otro.
Laurvlg Presentó tíniid,mente otra hipótebís otra.
ve_rsión, pero no habiendo !?.grad~ más que hace: eonn,1r al D1rect_or, c~mpre,1d10 que iba á et1r iuútil inFiat ,r. E11e func1ooar10 habl11, reconstituido la escena. del
criwt10; y cuando un funcionario hace una recomti-

31

EL MUNDO.

Domingo 10 de Julio de 1898.
tución de esail', todo t:l mundo sabe Jo peligroso que es
intentar modiricarla aunqut' st:a con la ve1 dad.
El- Doctor se rt'tiró pues, pensativo, repitiéndose
maquinalmente la. fra1,e que acababa de oir; esa frase llena p11 ra él de u11 11t1..,tidc profundo, una vt1rdad
trAgic11 y una cruel ironía; una buena puñalada.
Eutooi:e, fué cuando acudió al Magist1ado
de q 11ie11 obtuve este relato, y con la l'Sperau•
za. de llumiu11r á la justicia Je refirió á en
manera los incidentes del caso y los refirió
-dice el escéptico hombre de ley-con premeditada benevolencia
-¿Y qué hicieron ustedes de .Agostino? pregunté á mi amigo.
-¿Qué quería ustf'd que hiciéramos? Mandarlo á galt1rae ¡Diablo! por uni puñalada
semeiante .... ,Y además. t'l bentficiario, el
zapatero quedó bien muerto ..... .
-Sin embargo, el móvil. .... .
-Todos u8tt:des son a1:,i.. ....... por el estilo
de Lombroso! ~i se les scucb11ra. la jul'ticia
cie.,.a y manca á fut:rza de escrúpulof 1 cor·
tarl11. cabellos en vez de cortar c11bez11d b:l
análisis psicológico es una cos11, mi querido
amigo, y la justicia es &lt;,tra c~sa si111pl6: m•. ·
cánica; y cu11ndo no es a,i deJa de ser JU·ll·
ci11.. Y si sed, Jara conmover y embarazar por
las sutilezas bentimentales d.-1 primer n111u•go á quien 11e lt1 ocurriera amar il ,u, pnr.,e

más que á las personas. ya tendria donde tropezar.
Meta usted teoriae de Ibsen entre los artículos del Có•
digo, y verá l_o _que resul~al Por otra parte, es.e Laurvig era un &lt;,r1gmal y se hizo más orlgtnal aun deepué11 de esta aventura. Figúrese usted que el mejor
lila se embareó p11ra su pal11 con su pPTro v 11d.-má;;

0

con la Teresa A quien se dice que adoptó, que la casó
en Bergen con otro sabio como él r que legara á la
pareja toda 811 fortuna. ¡Pobre ch:cal Crea usted que
no va á ser fel.z. Apuesto á que extraña ya nuestro
sol y los tiempos en q ue comla sandia por las ca!les
llevando los piés desnudo::1 y cantando coplas p1carescae.Ni eiq11iera tiene alli r1ores enct1ndidas y aromosas que prender á sus cabellos.
Morirá de nostalgia b»jo aquellas brumas,
ó bien, golondrir,a libertada, huirá entre las
,ombras de aqu~llas noches tan largas y
vendrá á reunirt!t' con su padre.
-Porque vamo~ á ha,•er indultará .Agos•
tino, para complacerá loe filósofos psicoló·
gicos y filantrópicos ~· .. .. por amor a.l arte,
murmuró confid.,ncialmt-nte el MagiFtrado.
¡Una puñalada tau h.-1 mosa! afiadió luego
con el gesto y la voz de un perito . .. . administrada de abajo para a,riba, con todas las
reglas. No; no ha) como nuestros hombres
para conservar l11s tradiciones de la puñalada mortal, dá~ica, hermoea; de la. buena
¡,uñalada!
E.M. D- BoGuÉ.
(ds la Academia francesa.)

LOS AMORES DEL COMETA
De oro, &amp;81 e&gt;d la cauda del cometa. Vien0 d11 las in·
mensa¡; p1·.,fuouida1lt1a del es¡;acio .v ha dejado t1n las
pú1s d~ criatal que tienen laa estrellas, muchas dt1 sus
qued~ ja::1 luminosas Las coquet.i11 quieit1r11n atraparlo; pero el cometa pasó imp11,-ibe sin ,olver loe ojoa,
como Ullses por entre las 11irenl\e. Vtlnus lt1 provocabR con su voluptuoso parpadeo de meái1i n ,lche, como
si va tuviera sueño y quisiera volverá ~u cada acom•
paiíada. Pero el cometa vió el talón alado de Mercu
rio que eonrela mefütofélic:.mente, y rasó muy formal a la reepetotble distancia de veinti~iete mi,lones
de leguas. Y alli le vei11 Yo creo que ttn uno de sus
viaj.-e halló la estrella de niev11 á donde nunca llega
la mirada de Dios, y que llaman loe místicos Infier
no. Por eso trae erlz• e los cabellos. Ha visto muchas
tierras muchos cielos, sus aventuras amorosas hacen
que las Siete Cabrilla3se desternillt:n de risa, y, cuando imprima sus memorias veréis como las comprarán
los planetas pan leerlas á escondidas, cuidando de
que no caigan en poder de las estrellas doncellitas.
Tiene mucha fortuna con las nujeres: es de oro!

*.*

,

No me habla sido presentado. Yo, comunmeote, no
recibo á las cuatro y treinta y dos minutos de la madrugada; y ese gran noctámbulo deja sus sábanas
azules muy tempra'!o para e,piar la alcoba de la au•
rora por el ojo de la llave, Juego que la divina rubia
salta de su lecho con loe brazod desoudoo y el cabello
~uelto. Su puplla de oro eepla por la ct1rradura del
Oriente. Td vez en ese instantt1 la aurora baja las
tres gradas de ópalo que tit1nt1 su lecho nupcial, y
busca, para cubrir sus plantas entumidas, las pantuflas de mirtos, que loe áo~elee forran por dentro con
plumas blancas desprPnd1das de sus alas. Y él la mira, la drcuuda con el áureo fluido de 1ms ojol!; la pal •
pa con la vista; siente las blandM ondulaciones de
11u pecho, ve cómo entorna loe párpados, de?cubriendo sus pupilas color de no me olvides, y recibe en el
rostro las primeras gotas de roclo qut1 van cayt'ndo
de las trenzas rubia,i, cuando la diosa moja su CiAbeza en la grao palangan'\ de brillantes, y aliña con el
peine de marf,l au cabellera dtlscompueeta por la almohada El cometa está enamorado. Por eso se levanta muy temprHnJ.

*
**
Cuando los charios nnuociaron su llegada, yo dudé
de su existencia Crei que Pra un pretexto lle! Sol
para obligarme á dejar el ll'cho eu la11 primeras horas matinales. El padre de la luz tslá reñido cunmigo
porque no le hag·o versos y porque no me gusta 11u
hija el alb11..
La blancura irreprochable de esa mujer, me de~eepera: y desde que 11mo con toda t:I alma á una morena, odio á las rubias y sobre todo á las Inglesas. La
noche es moren&gt;1 ...... 1como tú!Perdój1 Deb1 habt1r dicho: como usted!
Pero el cometa, á pesar ele e~tae dudas, nistla. Un
eacerdÓte que iba 4 decir su mi.a antes del alba lt1
habia visto. No era, pues,· un pretextv del hirvient.,
sol para tenerme desvelado y vengarse de todos miR
deevlo~. Los panaderos le cooocian y saludaban. El
gran viajero del espacio estaba en México.
Loe graves obaervaJoree de Chapultepec no han
desplegado aún sus labios y guardan una actitud
prudente, para no compremeterst1. No sabeo toda'l"ia
si ese comet&gt;t es de buena familia. Y tienen 11obradi
sima razón. No hay que hacer arulFtades con un des•
conocido que, ll juzgar por las trazas, eti un aventurero polaco. Sobre todo, no hay que liarle dinero. ¿A
qué ha venido?
La honradez del cometa es dudosa. Sale, á la ma•
drugada. del c11liente camarln en que duerme la aurora, y no contento aún con deshonrarla de este modo, eepla por la cerradurra de la llave hasta que aca ba de lavarse. Yo no sé sila aurora es ca1,ada; pero.
séalo ó n@, la hora en que el comete. sale de su casa,
no habla muy alto en p:o de su reputación.

F.I com1 t \ no es caballero. llace alarde de sus be·
llaqueriu: sale con insolencia, afrentatJdo _á los a_11·
tro,1 pobres con el lujo imponente de eu traJe, y, HD
rn~peto al pudor de las. eotrellae virge~ee, c(,mpr~mt1·
te la ho ,rosa reputación dt1 uua et nora. JI.o tlt'ne
vergüonz11. Uuando mt1nos debla ewaozaree en uua
capa.
Vanamente esperé que el gran desconocido apare•
ciera eu el cielo. aso de mi 11lcoba. Para este ex.:ursionist11, out1 no viene de Chic11go, no hay hombrt'S
ne.tables ni vid,tae de etiqueta Tuve, pue~. que eeperarle eu pié y armado, como aguarda un celoso al
amaute de su mujer, para. darle al pasar, las buenas
noches Er11u las cuatro y media dela madrugada Las
estrellas cuchichearon entre el detrás de loe abani·
coe, y algo como un t1norme cho_rro_ de ch~mpagne,
arrojado por una fuente azul sed1buJÓ en Or1e1.,ttl Era
el cometa Laluna, esa gran bandeja de plata en
donde pone el 801 monedas de oro, se eecondia, desveladiA y pálida en Oeste. Los lucnroe y ~-o temamos
frio.
Aún hacia noche, pero se vela confusamente. El si
lenclo era profundo; dormía todo, menos el cielo que
se ,ba "clarando ya por t:l Oriente. ¡Cielo del alba, no
hay pintor que te pueda robar tus tibios. tiuteel Eres
azul, pero dt1 un azul color de rosa FranJa11 estrechas
dt: pequeñas nubes invisibleeparecia como que aguar•
dabau en tll horizonte; pero tan vagas, tan confusas,
que no habrían 1,ido v.elblee, el no fut:ra por el refle•
jo 1,uavemeutt1 col&lt;'rldo que marcaba l!Ut! contornos,
parecido á una hoj!l de oro envuelta en gasa tranep11rente.
En la parte del cielo que iba invadiendo el alba, las
estrel1ae 11t1 ahogaban t1c la luz nacieutt1, como perl11_s
caidal! ~n el war! Algun~s luceros, má.11 gruesos, l&gt;nJlabau .. un con resplandor extraño, part1ci110 al 4ue
tienen loe diamantes. No eran chispas de fut'go res
plaudecieudo sobre manto obscuro, .,ino fulgores de
1uz blanquizca relampagueando sobrt1 un ft.,u~o apé
nas colorhto y cat1i Juruinoeo. Nada hay qui, mejor
~iwbolict&lt; ta virginidad. Después de contemplar este tlS·
pecuculo. 1,e sieute el dulct1 ahinco de entrar quedo,
muy quedo, a la caliente alcoba donde está IN cuna y
act:rca11doee á ella de pnutillae, besar loe pá1 padod
del niño qut1. duenne entre colcha,1 blancas como ee•
pumlls.
A poco, el enorme chorro de chRmpagne fué ere•
cit:udo. como impelido por nna fuerza mas potente y
i,pareció por fin el núcleo del cometa. La aurora Si&amp;·
hó á dt-jarlt1 b ... 1,ta la puerta. Pero él enamorado y
atrevidu, no siguió su c11mino hacill. d zenit Le vi pa·
rarse 1:u el diuLel y clavar .,u mirada en el agujero de
la llave. La veía! Ya loe caballos blancos dt1 liA dio::ia
te uncian al carro de marfil. y prepar11ban 1011 cama•
ritta11 0:11 el pó1 tico su carc11x dt1 rayot1 igoeoe. El CO·
meta. no apartaba su vi~ta. de la alcoba. ¿E11tarla ce•
Jo11ujl La11 estrellas palidecian tembl11ndo ele pasión.
¡Tienes razón, oh Aurora! ¡Qué hermoso es! Amale
ron ,.¡ .. 101a v dPjll que destrence tu cabellera rubia.
Las 1:stre11a; te t:11vidian y Véuue clava en él inútil·
mente su mirada. ¿De dónde vienes, oh celeste a ven·
turero? Veinte millone11 de siglos hact1 que camioaa,
v cada dla recorres un millón de leguas. ¡Oh ~i pudlei·ae referir tus i.ventura11l ¡,Eres un r11sto de la neb ulosa primitiva que desgarrada en un númer:, inmenso
de gironee, formó a: conden.arse, el Sol la Tierra y l_os
den áe planttas? ¿Qué hay en ~sos a.stro~, cuyos mis terios no ha potlido sondear m el OJO gigantesco de
los telescop10s? ¿Hay corazones que ama11, bocas que
besan y cerebros que piensan?

*** astrónomos no saben aún
¿Qué son los cometas? Loe
qué oficio tienen en la harmoni... del universo. Para
el poeta son los carros en que van las almas de una

estrella á ntra, esto es, de un sol á o,ro sol. La verdad
es que nadie ha adl vmado todavla el em_plo:o que tienen en la c, )mena. inmensa del espacio. Son 1011 inútiles los vagos, los colibrls de luz que besan en la boca
á l~s e1,trell11s Su númtir&lt;, es inmenso. Keplero dice
que hay más cometas tn el universo que ptcee en las
&lt;,ndas de l~s man:'s. I1oagiuaos el hormiguear de
esos delfines gigautt1sco:1 cuyas escamas n&lt;,S dt1slumbrau á cincueuta mlllon••s de ll'guas.
::11uchoo aman al Sol. Sienten asu atracción, como el
amantt1 siente la mirnda dt !.!U novi11, y van á él, trazando una parábola g gant11, como avalanchas de oro
que bajan la pendif'11te ot'I Iofierno. Aei se amal Las
maripo11as van á la luz .Y loe comet.tB van al Sol. Pero
la luz de ta bujla qut'ma las alas de las mariposas; y
el gran Sultán, c1:ñid,1 111 cuerpo robustlsimo con armadura incandescente, despide lejos á los cometas
enamorados que se nct1rcan. Y vuelven á d1:ecender
como avalanchae, por tll iufinito, clavando biempre su
mirada en el gran foco dt1 luz. Se alejan á distancias
incomensurab!es, com loR gimnastas cu11ndo van á
emprender su carrera, v luego se precipitan otra vez
al o.!éa1:to de llamaR qÜe invenciblemente loe atrae.
Los cu metas son iu t , os que han recibido un puntapié
dtJISol.
La súbita aparición de et-tos viajeros impetuosos,
alarma como trlstt1 v~ticioio á loe indoctos. Para esto!.!, un cometa es el pr.,1:,agi ~ de la peste, los terremotos 9 la guerra Los que menos les co11cedeo 1 suelen
atribuirles una influeucia dl'cisiva en la temperatura
y en laR i-staciones. Tras el cometa de lHll en Frat1cia, vino una abundan1l~itJJ11. cosecha. Sin embargo,
la cienc!a desmiente estas ideas. Los cometas. separado!.! de la tierra por enorml-imas dietaucias, no pueden ejercer inf1ueucia alguna en nuestra atmósfera.
Loe ravos luminosos y ca1or1f1cos que los comttae desprenden ó reflej11n. son mt1uos intensos que los rayos
de la luna, y éotoe no caueau uiJtgún efecto eenbible,
aun concentrados en el foco dt1 loe mayores leutes.
Los cometas uo Ajereen pu.. 11 iufluencia 11lguna l'n ·Ja
atmó,fera. terrestre, ni s&lt;,n 11nuncio11 luminosos. Si lo
fuerau, ya habrlan aparecidv cien cometas para anunciar el Aceite de San Jacobo.
El vu1go, no obstante, insiste en suponer que son los
nuncios providenciales de alguna cal11rnicia&lt;1: loe batidore::1 de la muerte. Apenas fué visible para nosotros
el comtta qu&lt;1 hoy á todos maravilla, comenzó á circubr la fatal nueva de que el có '. era, dando un brinco
de ¡;im11asta.. h• bia pasado de .Manila a Chiapas.
Las graudee epidemias no van en atunento como
piensa 1. muchos. Jenner ha matado á 111 viruela y Paeteur ha quitat\o el antifaz á muchas epidemias Lll hi·
git-1ne tient1 sus grandt:s al'mas para defenderse y no
t'S hora ya de exclamar con Guy Chauliac: 111\1011U1os
qin amigos y nos entierran ein oraciones; el padre no
visita al hijo moribundo; la caridad ha muerto y ya
uo ex st11 ta esperHnz a." La viruela no diezma ya Jais
poblaciones europt•as como f'n la Edad Mt:dia; ni loe
mit:mbroe gangrenados ee desprenden del cuerpo,
por vir.ud de la pelagra; ni mueren doce mil personas Pn un dia de e11a te1 r1ble enfermedad que 86 manifeetaha por medio de copio11leimos sudores y que
Infestó Ioglatara en el siglo XV. La peste negra que
fué á Furopa dd Oriente, ya no auiquíla las ciudades. Eu aquel tiempo, mnrian ,,,.inientos apestados
en loe hospitall!e de Parb, .v el 1:-'" p 1 teula qui, bendecir en Avlgoon las aguas d1!1 Ród11n,, , pora que alll
arrojann áloe muertos, que no eab1an ya en los camposantos.
Para mi, esa es una voz que h11n hecho correr los
diputados suplentes con el fin do alarmar á loe propietarios. Confieso piAladioamente, sin embargo, que
tuve algunas horas de zozobra. Yo no conozco el cólera, ese judio errante de la tierra, como no conoeia
tampoco los cometas, esos judíos errantes d el espacio.•
Pero el cólera existe y hace trescientas vict imas por
dla en las islas F ilipinas. El monstruo, no domado

1

�EL MUNDO

32

duerma tu previsión, para que no adivines los
se deEencadena, y los que no creemos en Mahoma, que
desengaños y las decepciones que nos trae 111 poi ve•
estamos en peligro de morir vlctim!ls de esa epi~emia -nir.
El mundo está viejo, pero nosotros Romos 1óven~s.
formid3bl11 desarrollada por la suciedad canómca de Cuando
estés en un baile, no pienses nunc.. en la dialos rlevotos musulmanes que fueron á visitar la tumna del alba ni en el frio de la salida, porque tus hom·
ba d.,J profeta.
Afortunadamente en eFta vez el cometa no ha sido broa desnudos se estremecerán, como sintiendo el ás ·
nuncio de la peste. ¡Llorad, oh hei:m nos Gayosco, pero contHcto de un cierzo de Diciembre, y sentirá:s
subirá tu garganta el boRtezo imprudente del fast1
porque el cóhira no venrirá!
¡Llorad. oh hermanos Gayc,sso! Vosotros no presen· dio. La esperma brilla y hay mucha luz en los especiaPteis e~as epidemias, y el cólera que actualmente jos, en los diamantes y en los ojos. La música retoza
reina en Chiapas, es una in&lt;ligestión de hojas de plá· en el espacio, y el wals, como la ola azul de an río
alemán, arrastra las parejas estrechamente uni&lt;1as
tano complicada con átomos de añil!
como los cuerpos de Paolo y de Francesca.
Las copaR de Bohemia desbordan el vino que da ca***
lor al cuerpo, y la boca entreabierta de la mujer dePero, quién piensa en ese horrible fin del mundo, rrama esas palabras que dan calor al almil. El alba se
oh vida mia!
espereza entrt-tanto y piensa en levantarse. No penJd olor de las rosas dura poco y el champagne se semos en ella. Afuera sopla un viento frío que rasga
evapora en impalpables átomos, si le dejamos, olvi- las desnudas carnes de esas pobres gent&amp;s que han
dadz.:&gt;s en la copa. Nuestro cariño vuela á donde van pasado la noche mendigando y vuelven á su casa SÍL
las nohs que se pierden gimiendo en el espacio. Ma-· un solo mendrugo de pan negro.
fiana tú tendrás canas y yo arrugas. En tus rodillas
No pienses, por Dios, en la capota de pesadas piesaltarán contentos tus chicuelos. Descuida: tenemos
t:empo para amarnos, porque el amor dura muy poco. les que duerme, aguardándote, en el guardarropa, ni
Cierra de noche tus balcones para que no entre muy en los cerrados vidrios de tu coche. Fin del mundo y
tem¡ rano la luz impertinente de la aurora, y procura salida de un baile, todo es uno. Fiual de fiesta mezcla-

Domin¡ro 10 de Julio de 1 fM
do de silencio y de fatiga, hora en qu&amp; se apagan loe
astros y cada cual vuelve á su casa, aquellos á dormir bajo las ropas acolchonadas de su lecho, éstos &amp;
descansar entre los cuatro muros de la tumba. Las
bujías pavesean, lamiendo las arandelas del Pnroscado candelabro; los pavos del buffet muestran s~s. roí·
dos caparazones y sus vientres abiertoJ; los mus1coe,
luchando á brazo partido con el sueno, com&lt;! Jacob
con el ángel, no encuentran a~re en s~e ~ulmones pa•
ra arrojarlo por el agudo clar1_ne~e, m vigor e0: su~
flojas articulaciones para esgrimir el arco del v1olln,
sobre. la blanca lona que cubre las alfombras, hay m~chas flores .Pisoteadas y muchas blondas hechas trizas; las muJeres se van poniendo ojerosas, Y el pol~_o
d~ arroz cae como el pólen de una flor, de sus meJt·
Has; los coch~ros, inmóvHes,duermen. en el pescant_e,
envueltos hasta la frente en sus ca.rncks; este es elfm
del baile1 este es el fin drl mundo. Pero-aguarda un
momento -falta el cotillón!
Restons! L'etoile vagabon~e
dont les sagas ont peur de lom,
peut ~utre, en emp:-rtant le monde,
nous laisséra dans notre cotnl

te.... Pero señvr, ¿qué tendrá de extraño que se que·
con fuego juega? Ri no llamamod la atención, si no fomos mujeres de vi.\ ta los hombres nos
dejan por otra que Jo sea, por otra que atraiga las mirauas rie todos .... ¡Y luego nos llamau fal~ad! ¿Quién
tien11 la culpa de ello'&gt; ¡U,tt&gt;des, tiito, ustedo:,s! Ya lo
dijo Sor Juana Inés de la Cruz:
Queredla.~ cual las hacéis
ó hacedlais cual las buscái,;.
Ustedes nos obligan á ser falsas puesto que falsas
nod prefieren. ¿Una mujer para el hogar? ¿Una mujer
para que nos ame sin alardes en la ~uventud y nos
cuide con amor en la vejAz? ¡Qué risa! Eso no lo quie •
re el hombre; porque el hombre, poco práctico, en general, vive al dia en lo tocante á sentimientos...... Hoy
locura de amor, .m añana risa, al otro venganza", luchas .. .. y vuelta á empezar. ¡Qué desgracia la nues
tra, tilto, qué deegracia!
Pero todas esas gazmoñerías, todos esos alardes
de lujo y vanidad, todas esas sonrisas ... .?
- Son reclamos de cazador.
-1.En todas Jae mujeres?
-En muchas.
- ¿Ytú .. ?
-Yo ...
Aquí un movimiento de cabeza que expresa melan •
eolia y disgusto; Juego, un suspiro ... . Después silencio absoluto que dura largo rato. El tio permanece como pensativo; la sobrina fe contempla con ansiedad
disimulada por una sonrisa de raza, eterna.
De pronto:
-Oye, sobrina: ¿Cuántos años tienes?
-Treinta y uno,
-¡Has dicho la verdad!.

me quien

¡POR UN MARIDO!
NOVELA. ORIGINAL DE MARC DE CHANDPLAIX-ILUSTRACIONES GRABADAS EN NUESTROS TALLERES,
Versión española de "El Mundo Ilustrado"

Número 2.

MANUEL GUTIERREZ NÁJlilRA,

SIN CARETA
Qué tal, tito? ¿Se ha diveTtido usted mucho en el
baile?
-¡Psch!
-¿Verdad que no?
-Yo tampoco.
-Pues sonreías mucho.
-¡La fuerza de la costumbre! La mujer dPbe sonreír siempre; cuando soltera. para agradar á todos,
cuando casada . ... para lo mismo.
-¿Cómo?
-Tendrá usted qu11 acostumbrarse á mi franqueza,
tiito. Yo, suelo decir la verdad ...... cuandv no hay por
qué mentir.
- ¡Locuela!
-Nada de eso ...... Práctica, conocedora de 1,,s
hombres: e~to s_oy .. . : Y porque lt-s conozco, hngo &lt;'arnaval de mi ex1stenc1a y los -,mbromo ... ... sin car1•ta.
Aunque, no crea usted que la,i demás mujeres hacen
otra cosa ......... Son hipócritb y s11 lo callan; son hipócritas y lo nie~au cuando los hombrl's les desnudan el alma con la palabra ......... Si stñor, si: hay que
sonreír siempre, ¡siempre: ......... y para agrada:- á todc.s; cuando solteera JJ&amp;ra atrapar marido .... (Pobres de nosotras) Cuand•• c»sadas ...... para agradar
á todos, y que las lieonjas de los hombres halaguen
y envanezcan á nuestra hombre .... Si us,edes, ti. . ito
fueran de otro modo, podría la mayor parte de las
mujeres, yo la primera, quitarse la careta; pero mientras subsista la vanidad del macho, divorciada de la
dicha prá~tica del hogar, 111, mujer sólo podrá ser
hembra con todas las embri11gueces del perfume y todas las voluptuosidades de un sueño de ángeles con
levadura de pi aceres.
Y luego se nos censura, y si caemos .... doblemen-

33

EL MUNDO

Domlngo 10 de Jul.o de 1898

Nuevo silencio; luego:
-OyP: 1,quieres cas 1n tt1?
.
La sobrma no contt1st.1: se ruboriza y le mira sonriendo a la vez que inclina la c11beza sobre el pecho
mirada y postura que la favorecen mucho.
'
=~~~~-~~?ondeis, sobriua?
-¿QuiereR casarte?
-;.con quién?
- Conmigo.
- ¡l'i. ... i ... to!
-Redponde. _Yo no soy joven: pero tampoco sufro
achaques de la Juventud ..... . St ne permanecido soltero hasta hoy, culpa es de vosotras, que nunca os
quitáis la careta como tú acabas de q 11itárte.a ante
mi. ..... ¡E11,! ;Quiéres ca~ar•e conmigo?
-¡Hay ...... don Antonio, qué cosas &amp;lene usted!
-Pero . ... .
·
-1.Me querrá tal como ~oy?
-Más que sienclo como me lo p11reclas antes.
· -Entonces aquí está mi mano, tiit .. ... .
-Antonio ......Dejo de ser t(o para ser e~poso. Con
q•te, sirveme otra copa de champagne, y .........¡por
nuestra dicha venidera!
-¡Y abajo la careta femenina!
-Eso: quiero que me ames ¡sin carPta! .. . ............
Dos horas después, y Asolas en su gabinete lasobtinit~ se hace la siguiente reflexión, sonriend¿ con sinceridad: .
-¡Sin care~a!. ... ¡Po_bre tiito!. ... Me conviene...... es
un buen partido: relat1vamPnte viejo y muy rico
Llanote como él solo ... , ..¡Claro! por eso le gusto :: ::
¡con la careta de la sinceridad)
LUIS DE VAL:

-: Es verdad que empezaba á hacer calor porque
-el sol estaba alto y derramaba sobre el camino
una luz blanca y ruda que cegaba en tanto que
ya, más lejos del mar, la brisa se debilitaba. Por
-eso allí los árboles eran más vigorosos y algunos
lentiscos aparecían como manchas verdes en la
llanura amarillenta. Se oían rumores extraftos y
entristecedores que no recuerdan nada de nuestros bosques; gritos, .no cantos; gritos de amor
lanzados por los pericos, risas burlonas de papa•
.gayos grandes y negros de ojos redondos, silbidos de mirlos, y graznidos lúgubres de las papan·
.gas, esos buitres 'lUe por encima del hormigueo
de la vida están esperando y salmodiando la
muerte.
Después d'e una série de llanos áridos, barridos
por el viento, la caravana llegó á la cumbre de
una colina que limita la posesión francesa. Del
-otro lado, nuevas llanuras sembradas de mon•
tículos arcillosos y de pequeños estanques que
retrataban como espejos el sol. .
.
Ivon se ·detuvo de improviso, se limpió la frente y llevó á sus labios el calabazo.
Luego limpiando cuidado3amente sus bigotes,
iijó sus ojos en el horizonte y dijo extendiendo el
brazo:
-He ahí Ambohimarina. sobre esa montan.a de
eumbre plana, á la :zquierda del Monte Cuadrado.
De Chalmont conocía bien este monte que había observado muchas veces desde la mar, con
esa especie de sarcófago que ostenta sobre la ci.ma, excresencia calcárea de aristas pulidas por
los vientos y por las nubes. Parecía enorme,
más fantástico que nunca, visto desde la tierra; y
-su vecino el Monte Heinaud por su curva incli.nada semejaba un coloso petrificado en el momento de huir.
-Hemos llegado, dijo el Comandante.
-Todavía no, repuso Ivon; es el efecto que
_producen las montan.as: parece que se lils podría
tocar con tender la mano.
-Sobre todo cuando está limpia la atmósfera
•como hoy, aftadió el doctor dirigiendo en torno
.miradas al parecer indiferentes. Pero observaba
con tanta atención, que no habría escapado á su
perspicacia ni la menor menabnda esa aran.a microscópica que mata con su picadura.
-No estamos lejos del arroyuelo prometido,
dijo Ivon, y seria conveniente que lleguemos para
.almorzar allí. Son las once ¿ verdad?
-Dónde está el arroyuelo?
- A dos pasos de aquí. Vamos!
-No distingo más que tierra desecada, repuso
el Comandante siguiendo con su mula entre arbustos moribundos, montículos de arcilla y algunos charcos de agua estancada. Nada tiene de
bello el país en esta estación, tierra caliente y sin
vegetación exhuberante, me hace el efecto de un
pájaro desplumado. Santa María, Mayota y las
Comoras son tan mal ,anas como esto, pero siquiera son beJlas.
- Es que aquí falta el agua, observó Lerbon y
esta eterna brisa del Sudeste lo a.brasa todo. Haga usted de cuenta que esto es la Provenza con
i,u sol y su minstral.
-Ah bribón! dijo el Comandánte que era pro-

venza!; se atreve usted á comparará la rica Provenza, brillante y perfumada, con esta desolación?
-En dos meses cambiará todo, dijo Ivon conciliando . ... vendrán las lluvias.
· - Y las fiebres con ellas, aftadió Lerbon.
-La brisa cesa, y no se ven más que sel vas de
verdura.
--Y tierra viscosa en que no se puede caminar,
dijo el doctor.
-Triste, trist!l y feo país, exclamó el Comandante.
Camina, Paquita!
Paquita era el nombre de su mula, mansa y
buena, que al oirse llamar apresuró el paso.
El arroyuelo de lvon no debía estar if-jos, pues
ya se le adivinaba entre un maciso de árboles
que estaba á la vista, pero no esos pobres esqueletos de árboles con sus ramas quebradas por e!
viento, sino vivos, sanos y vigorosos, rodeados
de lianas que Jo;; salpicaban de flores.
Ivon se bajó de su mula, y llevándola por la
brida entró en un camino de travesía y le imitaron los tlemás.
El viejo intérprete no había mentido, pues era
en efecto encantador ese rincón oculto detrás del
seto de lian~s y violetas. Allí, al borde de un arro •
yuelo que descendía en cascadas de roca en roca,
se ostentaba un bosque, fresco oasis en medio de
tanta tierra roja y pedregosa: grupos de bambues
alzaban su follaje que la brisa hacía ñantar, toda
suerte de gramíneas y de helech.os cubrían las
rocas con sus encajes y aquí y ali/\ grandes árboles, takamacas, palisandros y ébanos tendían sus
ramas, al través de cuyas hojas el sol no osaba
penetrar. Pero lo más regocijado en ese país de
fuego, era el arroyuelo, claro, límpido y riente
que se desgranaba y retorcía antes de esparcirse
por la ancha represa donde iba á de'!can3ar.
I von y el criado Jaques ataron las mulas y luego instalaron sobre una pietlra plana los elementos de un confortable almuerzo de touristas.
Durante estos preparativos, el Comandante y
Lerbon sentados junto al agua y silenciosos, fatigados y languidecientes sufrían esa impresión de
soledad, de vacío, de angu$tia, que producen las
mortíferas tierras de Madagascar. Ni un pasajero
habían encontrado en el camino sino una impresión
de veneno de lazos tendidos, de enemigos ocultos. Y
en este bosquecillo donde se habían refugiado, al
abrigo del sol, como aprisionados, .oían sumbidos
de invisibles insectos, gritos gemebundos, casi
humanos, lanzados por los macacos, esos monitos
que tieneu ojos de mujer. En lontananza, otra
vez la tierra roja, desnuda y montaftas áridas y
melancólicas en su rígida petrificación.
Lerbon pensaba acaso en las araftas que iba á
encontrar; pero de Chalmont ¿por qué había de
entregarse á sentimentalismo pueril? ¡Qué rápido
corre el pensamiento! Este arroyuelo le recordabn.
otros conocidos y amados, donde también habiJ.
flores y pájaro, y más lejos los campanarios, las
casas de humeantes chimeneas y por todas partes
caras amigas que saludan y sonríen.
- Vamos! exclamó le,,antándose. Estoy picado
de la aran.a.

'

-Dónde está la aralia? preguntó presuroso
Lerbon.
-En mi pensamiento, amigo mío.
-Temía yo al ver á usted tan triste qu¡; estuviera enfermo. Vamos á comer, Comandante. Eso
es mejor que son.ar.
-Sí á comer; dijo Ivon, aunque no había sido
consultado.
Y el viejo intérprete á quien nada· preocupaba,
demostró que un cerebro descansado es lo mejor
que hay para el buen apetito.
Pronto fué devorado el almue:-zo y como los
mo!'quitos no permitieron la siesta prometida, se
siguió el viaje bajo un cielo obscurecido de improviso por densas 01,1bes que empezaron ~ lan•
zar gruesas gotas de lluvia.
Convenía apresurarse para llegar antes de que
se desatara la tempestad y apresuraron el paso
por consejo de I von
Cerca del fuerte de los Hovas que se distinguía
en la cresta de una montan.a, algunos hombres
amarillos aparecieron, marchando ligeramente
con las espaltlas desnudas y llevantlo á la cabeza
voluminosos fardos. Los campos empezaron á distinguirse mi\s verde¡¡; innumerables vacadas custodiadas por pa'storcillos armados de pértigas,
pacian la yerba y ameuazaban al pasar á la caravana.
· Al fin á las tres y media llegaron al pié de la
montan.a dondci ya les 'e,iperaban los emisarios
del Gobernador Samelorar&gt;anava'ritanana. Eran
dos y tenían pretensiones de civilizados. De la
raza amarilla, llevaban las piernas desnudas, los
cabellos de un negro azulado, lisos y lustrosos, y
en torno de la cintura á guisa de calzones de bafto, unos trapos azules de algodón. Pero lo que
producía el efecto más cómico, era el modo con
que se habían creído acomodar al traje europeo
poniéndose en la cabeza y el torso los objetos más
inesperados. Sobre el pecho sin camisa ostentaban un chaleco bordado de donde sus brazos de
un amarillo sombrío, emergían desmesuradamente largos; á la cintura y pendiente de un tahalí,
un sable y en la cabeza un sombrero de pelo
negro.
Uno de ellos avanzó hácia Ivon y le estrechó la
mano como antiguo amigo, le dijo algunas palabras en hova y vino á inclinarse respetuosamente
an~e los otros.
-Es un 12° Honor; tiene grado de·capitán, le
· conozco desde hace tiempo y es buena persona.
-Qué quiere?
-Es enviado para da:-nos la bienvenida y dice
que los cargadores están con las sillas de manos
detrás de aquellos árboles. Anuncian que el fuerte nos saludará con cañonazos
--Responda usted, dijo el Comandante, coi:servando difícilmente su seriedad, que estoy muy
complacido de la acojida que me dispensa Su Ex•
celencia y muy conmovido á la vez; pero que no
vengo con carácter oficial sino como amigo de
esta inteligente población hova, única en mi opinión capaz de regenerar este be!lo pais tan com•
batido por rivalidades de raza; que vengo como
amigo y así deseo ser tratado.

�34 ===============~=======~E::;L~MUND~~;;;:º~•===============º;;;.,;,;ºmtn~;gg=o_;l=O=d=e=J=u=lt=o=d=e~l=898~Traducido esto, el embajador pronunció un
largo discurso que el intérprete condensó así:
-Dice que agradece el honor y que Francia es
un hermoso país.
-También este lo es, interrumpió Lerbon.
-Que los hovas son unos amigos fieles de 10s
franceses; que esta visita es una prueba de esas
buenas relaciones . ... que el Presidente y la Reina .... y en fin, es necesario que dirija usted un
cumplimiento á la Reina. Esa es la costumbre.
-~eno, dijo el Comandante que empezaba á
impacientarse, dígales usted que bago votos sinceros por la salud de la Reina, que encontrará
siec-pre á Francia pronta á secundar su hábil política y que se retiren sobre todo, y avisen al Go
bernador que hemos llegado.
A esto respondió el otro con largos cumplimien ·
tos al Presidente de la República, pero .no daba
muestras de querer marcharse.
-Y qué esperan todavía? preguntó el Comandante con impaciencia.
-Creo que un obsequio.
- Un obsequio?
-Sí, cinco francos por ejemplo, contestó el intérprete que conocía las costumbres del país.
¡Cómo! Cinco francos á un embajador? preguntó asombrado Lerbon.
-Pero de Chalmont que había visto muchas cosas en materia de embajadores, se acercó al 12°
Honor y le deslizó discretamente en la mano dos
pesos fuertes.
•
Entónces la cara del hova, hasta allí grave y

cen una emoción de placer que sin eso no sería
tan viv.a.
Derrepente en una reducida meseta el sendero
termino en una muralla de rocas rectas, sin asperezas, que habría sido imposible franquear sin
las escalas que llevaban los hovas.
Con mil precauciones los carga.dores apearon
á los franceses, plegaron las sillas de manos y tomando la delantera se I.rnzaron por las escalas,
en tanto que el hombre flacucho dirigía á Ivon
un largo discurso, al cual é3te contesté:
-Conozco esto mejor que tú.
Y ásu vez explicó al Comandante y al Doctor que
después de esta primera escala se hallaría otra
meseta y luego otra muralla y otra y otra que
se franquearían con escalas y que pasadas todas
se llegaría á Ambohimarina.
-Entónces, dijo el Doctor, permítame usted,
Comandante, pasar primero pues iré más tranquilo sabiendo que usted me guarda las espaldas.
-Con mucho gusto, le contestó sonriendo de
Cbalmont.
La ascensión en suma no era tan terrible y el
Doctor la hizo con la premura de quien desea
verse libre de un mal paso.
Cuando se hubo franqueado la última muralla,
Ambohimarina construida en anfiteatro y rodeada de una muralla de piedras sin cimiento á la

.. .. .,

ser·ia, se aclaró de súbito, su sonrisa se hizo grata. se inclinó servilmente y condujo á los viajeros al punto en que estaban los fitakones ó sillas
de manos.
Allí había además una docena de hombres que
debían descargar las. mulas y subirá la roca los
equipajes de los viajeros. Las mulas debían quedar abajo guardadas por Jos artilleros.
El 12° Honor se lanzó corriendo á escape para dar 81 Gobernador aviso y el otro embajador
quedó para servir de guía. Como un gato ó como un mono trepaba á saltitos pcr las peñas llevando la espada en las manos á guisa de balancín.
De Chalmont iba contento, pues era muy curiosa_esta expedición que pocos europeos habían
emprendido, y la gente tan original que había
empezado á conocer, le divertfa. No venían aún
las mujeres, pero ¡qué ridículas serían si como los
hombres tenían la manía de imitar á Europa! En
fin, ya se vería.
- Y bien ¿subimos? Dijo Lerbón impaciente.
-Cuando quiera usted. Sólo esperaba que las
mulas quedaran descargadas.
A un signo de Ivon ios cargadores, robustos y
vigorosos, de piernas y espaldas desnudas, suspendieron las sillas de manos en que ya los viajeros se habían colocado.
- A caminar! dijo entónces en hova un individuo flacucho cubierto por el «lambah, traje nacional que no es sino una sábal!a puesta de modo
que deje libres los brazos.
En el acto emprendieron la marcha los c~rgadores haciendo prodigios de habilidad y de equilibrio por el sendero peligroso, acompañando su
andar con un canto plañidero y monótono.
El Doctor Lerbon, que no las tenía todas consigo ni pensaba siquiera en sus arañas, y se agarraba á la silla _silencioso y cerrando los ojos para no ver el abismo espantoso cuyo fondo era
más profundo á medida que se avanzaba.
De Cbalmont, aunque más sere·no, no dejaba
-de se!'.ltir esas palpitaciones del corazón que haciendo circular la sangre con más calor, produ-

usanza pelágica, apareció sobre el último contra
füerte y á unvs cien metros apenas del borde del
abismo..
Allá arriba los cargadores estaban ya con las
sillas desplegada~ para hacer subir á los viajeros
á fín de que entraran conforme á la etiqueta. Y
cuando hubieron subido, los cargadores sin apresurarse y gravemente penetraron por una puerta de piedra que parecía- ser la única que daba
acceso á esta especie de Kasbah, pero no riente
como los de Argel siI:o gris, súcio, pobre, sin estilo, desde donde se divisaban callejuelas estrechas, tortuosas y empinadas con casuchas bajas
entre las que hormigueaban animales domésticos
revueltos con gentes amarillas; Acrópolis de pueblos pretensiosos sin otro monumento que uua troje habilitada de templo protestante y al fín de
la aldea una casa cuadrada de piedras que llamaban pomposamente Palacio de Gobierno.
Cerca de la puerta se oyó rechinido de cadenas,
y una yez franqueada; aparecieron una treintena
de soldados sin más ropa que unos calzones blancos y que estaban armados de fusiles viejos y mohosos. Un capitán que les mandaba tenía sable sin
cubierta, y un clarín se desmorecía tocando. La
multitud presurosa obstruía la calle principal
abundando mujeres, metidas en las lambas ó blusones y chiquillos desnudos que se les trepaban
por las piernas. Numerosos perros salieron y en
ellos Ivon se fijaba atentamente.
El 12° Honor se presentó luego abriéndose paso á garrotazo limpio y se colocó á la cabeza del
cortejo dirigiéndolo al Palacio.
En e~ um~ral de este monumento, orgullo de
Ambohimanna, un hombre de figura inteligente
y dulce,-con la cara e~cuadrada en un marco de
cabellos canos y crespos, el pescuezo erguido
dentro de un cuello falso, alto y duro y orgulloso
luciendo un soberbio uniforme de subprefecto,

terminado por unas plantuflas da alfombra que
desdecían del conjunto. Salió amablemente al
encuentro de los viajeros, les estrechó las manos.
y los introdujo á un salón amueblado escasamen- ·
te con una mei,a y sillas, les ofreció cerve:.¡a y
les dió cordial bienvenida deseándoles grata y
larga permanencia en Ambobimarina, Pero comprendiendo que necesitarían descansar, tuvo el
tino de no entretenerlos demasiado y de no invitarlos á comer sino para el siguiente día. Les
anunció que allí conocerían á las notabilidades
del país y que les iba á hacer conducir al alojamiento que les tenía preparado.
Después de estos cumplimientos golpeó en un
vaso como en una campana y se presentó un joven
de veinte a:iios, sonriente, y vino á estrechar la.
mano á los viajeros. Usaba dolman de oficial, pantalón blanco y botas amarillas; su cara r1osplandecía con una eterna sonrisa y sus cabellos untados de pomada embalsamaban el salón.
- Mi sobrino, dijo el Gobernador por boca de
I vun: habla el fracés y va á asegurarse de que nada les falte á ustedes. No hay que olvidar que les
espero mañana á las seis de Ja tarde.
Luego, al despedirse agregó:
-Ah! ma:i1ana es domingo. Tenemos aquí una.
iglesia protestante de la que soy el pastor, y si
quieren ustedes asistirá los oficios, les v.eré allí.
con agrado. ~on á las diez.
-No faltaré, dijo el comandante que estaba deseoso lle verlo todo, y estoy muy reconocido por
tantas finezas y atenciones.
-Son un honor para mí.
Cambiados estos cumplimientos, salieron alfin;
y guiados por el sobrino fueron á la casa dispuesta par~ el Comandante y el Doctor.
-No vuelvo de mi sorpresa, decía Lerbon: es
encantador este sub prefecto que si tuviera la piel
más blanca y zapatos embetunados, nada dejaría.
que dese1tr.
·
-En efecto .... pero el sobrino tiene una cara.
que yo he visto en alguna parte, aunque no puedo recordar hien en cual.
Este, que se había quedado atrás para decir algo á su tío, vino y tomó al Comandante del
brazo.
-Mi tío, dijo, no puede dejar el gobierno, pero
yo simpatizo con los extranjeros, adoro el progreso
y me propongo ir á Diego y pagar á ustedes su
visita. Me llamo Volanabé.
-Nombre más fácil de retener que el del tío,
observó Lerbon.
- Verdad que sí? dijo el joven mostrando todos los dientes al reir. Y.... saben ustedesloqueeste nombre significa en Hova?
-Me agradaría sabeilo, dijo de Chalmont.
-La gran luna,. y pienso que indica nobleza
antigua, contestó siempre riendo. Luego ya serio
prosiguió: Ultimamente me cásé con una joven.
noble también, pero es pobre y sostenemos nuestro rango con trabajo. ·
-La vida es pues cara aquí? preguntó el
doctor.
-Para el pueblo, no: para mí que amo el progreso sí. Llevaré á ustedes á mi casa y verán: es.
chica; y como he llevado á vivir allí á las doR hermanas de mi mujer que son huérfanos .. . .
-Tiene usted un buen corazón, dijo el Comandante.
A poco Volanabé se detuvo frente á una de las.
casas más grandes de la ealle y dijo pomposamente:
-He aquí, Seño:es, la casa de ustedes: les suplico que pasen. Abnó la puerta y los viajeros vieron á un hombre, una mujer y una jovencita, que,.
sentados en el suelo, comían a¡.,resuradamentecon los dedos bolas de arroz cocido, derramándoseles en el suelo por la precipitación.
El sobrino frunció el entrecejo y apostrofó rudamente á los pobres hambrientos.
El_ hombre y la mujer se levantaron haciendohumildes reverencias y balbuciendo excusas en.
tanto que la niña se precipitó sobre una esc~ba.
Y barrió cuidadosamente los rlesperdicios del triste banquete interrumpido.
Luego los indígenas cargaron varios paquetes.
· que tenían preparados, y mirando en torno suy º•
como para convencerse de que nada.dfljaban olvidado, salieron con premura.
-Tienen aire de ladrones, observó Lerbon.
Donde van con esos paquetes?
-:-Son los dueños y habitantes de esta casa á
quienes se expulsa para alojar á ustedes. Aquí
no se conocen las casas de huéspedes y así se
0

__})omlngo 10 de Juho 1898

J!":L MUNDO.

aloja á los extranjeros caracterizados, lo cual no pero por esta tarde nada necesitamos, pues J ac•
ques preparará lll comida con las provisiones que
sale muy caro al Gobernador.
. trajimos sin ocurrir al comerciante ni á los bue- ¿Y á donde se van á refugiar?
-Con los vecinos; la gente pobre no es egoista nos oficios de la Srita Ravouna. ¿A que horas
y yo mismo no ·tendría trabajos para encontrar comeremos, Jacques?
alojamiento gratis.
-Son las seis ...... A las siete.
Volanabé vino sonriendo; habfa explorado la
-Pues bien, prosiguió el Comandllnte. Estamos
casa que tenía dos reducidos aposentos provistos á las órdenes de Ud. querido SefiorVolanabé para
de una cama cada uno, un salón sin muebles y ir á presentar á su familia nuestros respetos . . A
un comedor con mesa blanca y algunos escabe- las siete vendremos ácomer,fumaremos una pipa
les. También echó una ojeada á la cocina y vien- y á dormir. ¿No está bien, Doctor?
do to&lt;lo en orden, quedó complacido.
-SábiaJllente pensado, respondió Lerbon.
-Está bien, dijo; hay utensilios de cocina y
-Pues
yo, dijo el intérpr~te, si no me necesimanera de hacer fuego. A dos pasos de aquí vive
tan
U
des;
voy á verá algunos amigos antes que
un individuo que vende un poco de todo y que
entre
la
noche,
y además, agregó al oído del Coproporcionará las provisiones .... Ravouna, hermandante,
sospecho
que anda por aquí el bribón
mana mayor demi mujer, sabe algo de francés y
que robó los perros de acuedo con mi mujer. Mahará muy contenta las compr:is.
-Gracias, dijo el Comandante. Es usted muy fia.na temprano volveré.
-Basta mañana, le dijo de Chamont estreamable.
-Pero advierto á U1&gt;tedes que no intenten pa- chándole la mano, y volviéndose á Volanabé le
preguntó: ¿Y Ud. vive lejos de aquí?
garle sus servicios.
·
· Ivon sonrió y el Doctor dijo con sencillez:
-Oh! ni pensaremos tal cosa. . . . Una dama
noble, sobrina del GobPrnador. . . l
.....:Justamente, dijo Volanabé. Sin embargo; ..
-Sin retribuir sus servicios, concluyó el Comandante que creyó interpretar el pensamiento
del joven, existe siempre una manera de hacer
aceptar un obsequio. No es así?
-No, no, insistió Volanabé, ni obsequio ni dinero á ella que se avergonzaría mucho. Si ustedes al partir quieren dejarle un recuerdo, me darán á
mí, pero á mí, la suma que
.le destinen, porque el dinero es lo mejor, y mi mujer
y yo compraremos á Ravouna algo de su gusto.
-Qué tal! murmurólvon
a.l oido del Doctor.
-Decidid amente, dijo de
Chalmont sin:
pestañar, Ud. es
muy amable y
todo lo prevee

35

==-

-No. aquí enfrente, en la quinta casa á la izquierda. Vamos?
-Vamos.
·
La c11sa era más grande que el alojamiento del
Comandante, y los muebles menos escasos. Cuando entraron los viajeros, aunque acababa de obscurecer, ya la sala estaba iluminada por una lámparn de petróleo que acab~ba de colo_~ar sobre
una mesa una joven de quince años llJernmentc
vestida.
Cerca de ella, otra joven apenas de mas éÚad,
con ojos aterciopelados, facciones r~gu~ares Y_ el
cuerpo robusto, envuelta en un pemaaor de _mdiana muy escotado, vigilaba esta operación
con ansiedad.
Frente á un espejito colgado de la pared entre
dos cromos, otra. mujer bella y eleg11ntemente
vestida, también con un peinador, se ocupaba en
anudar sus cabellos.
No hubo presentación pero era facíl derecono."
cer que la dama robusta era la esposa; la que se

�36

EL MUNDO.

Domingo 10 de Julio dfll 1~

-Cómo! exclamó Volanabé. Se van ustedes? mente n egros ó azules puos daban á su fisonomía
peinaba Ravouna y la que arreglaba la lámpara
algo de indeciso y cambiante.
Y el vermouth?
la hermana menor. ·
Así seria su alma?
-Gracias. Ni el Doctor ni yo lo tomamos nun-¡Petróleo en Ambohimarina! dijo el ComanParecía muy joven; á lo más niez y siete aftos.
ca. La misteriosa sen.ora de Volanabé se acercó
dante.
·
Por un instante (lstuvo asustada al ver surgir
-Oh! yo amo el progreso, exclamó Volanabé de nuevo al oído de su marido, y le dijo algunas
un hombre de las tinieblas; pero reconociendo
palabras.
avanzando para ayudar á su cuftadita.
-Entremos, a:iladió éste, es preciso que acep- que era de su raza y no distinguiendo las insigEsta dejó la lámpara y corrió á refugiarse á
un rincón sombrío, la Sra. Volanabé de pronto sor- ten ustedes algo de mi casa. Dice mi mujer que nias del Comandante, sonrió y dijo en francés:
-Qué hace usted por aquí á estas horas, quién
prendida y asustada por la aparición súbita de va á hacer un poco de arroz y se los llevará para
le autorizó?
los viajeros, permaneció unos momentos con la los postres.
De Chalmont dió algunos pasos hácia la puerta
-Es usted muy amable y su esposa también,
fisonomía inquieta pero reponiéndose pronto hizo
y descubriéndose, contestó respetuosamente:
pero que no se moleste.
un gracioso saludo.
-Seftorita: siento mucho J:¡aber caneado á us-Sí, sí; insistió Volanabé. ~o debe.usted rehuRavouna apresuró su tocado y vino C'.&gt;n decisión á tender su mano, orgulloáa de poder de- sar. Si no puede estar listo para los postres le es- ted alguna sorpresa y le pido perdón. Pero temo
que los ladridos de este perro despierten al soltará para el desayuno de maftana.
cir en francés.
'
-Como ustedes gusten, dijo despidiéndose el dado ·hova ¡estaba tan dormido! Perdóneme us-Buenos días, Señores, buenos días.
Tenía preciosas manos en verdad esta chica Comandante á quien desagradaba esta obsequio- ted, pero en· efecto no tengo autorización para
venir.
salvaje, de rjos negros y facciones correctas y sa rapacidad.
-Pues entre usted y ocúltese pronto. Está pro-Y descontento y entristecido sin saber por
el Doctor part&gt;cía v1:rla sin disgusto.
hibido venir aquí y si alguien ve á usted, podrá
Entre tanto Volanabé que había logrado Poner qué, arrastró al Doctor detrás de sf.
Aun no habían dado las ocho y ya los dos via- pensar el Gobernador que está usted en conniá punto la altura de la mecha-, llamó á la r,iila y
después de tranquilizarla, con _palabras afectuo- jeros habían acabado de comer, melancólicamen- vencia con mi padre.
Entraron pues en un aposento arreglado con
saa, le dijo que ofreciera sillas á los viajeros.
te iluminados pr-r dos velas 1iundidas en et cuello
gusto y sencillez, cerró la joven la ventana y
Se trajeron seis sillas y colocadas en círculo de otras tantas botellas vacías.
De Chaln_iont dejó su escabel, se puso una ca- volvió á la puerta desde donde exploró el horitomaron asiento, las damas de un lado, y los caballeros del otro, como en Franc!a. Después de un pa, deslizó un revolver en su bolsa y declaró que zonte con cuidado.
Una vez tranquilizada, volvió con el perrillo
breve silencio empleado por ellas en observar á iba á fumar su pipa á la calle; pues no tenía ganas de acostarse. El Doctor prefirió seguir en que seguía todos sus movimientos, cerró la puer•
los recien venidos, preguntó el Comandante.
-¿No habían visto nunca blancos?
casa .para-apuntar en su di11rio, dijo, numerosas ta exterior y abriendo otra que comunicaba con
observaciones que tenía pendientes.
-Nunca, dijo Volanabé.
departamfmtos interiores, llamó dulcemente:
-Sí. ... dijo Ravouna: el :Mayor ....
Afuera la noche estaba sombría, sin luna; negra
-Papá, l)apá!
Pero su cuñado lé cortó bruscamente la pa- en la tierra entre las calles estrechas pero lumiNo se oyó ninguna respuesta.
labra.
nosa en el cielo que no volaba nu'be alguna. Un
-Duerme, dijo ella. ¡Pobre de mi padre! Ha.
- Vieron ingleseE hace mucho tiempo.
ligero vapor que subía del rnelo, esparcía en la sufrido tanto hoy que no me atrevo A aespertarlo
Después dijo un hova algunas palabrasáRavou- atmósfera una dulce frescura de rocío; raros tran- ámenos que tenga usted algo importante que cona que se levantó y fué á traer vasos y una bote- seuntes se deslizabar: silenciosamente á lo largo municarle.
lla de vermouth.
de las casas, con sus piés desnudos. De Chalmont
-No le despierte usted, dijo de Chalmon, doEn estos momentos, aprovechando el lugar que observó que sin embargo de estar cerradas ya to- minado por el encanto de esa voz joven y fresca
quedaba vacante cerca del Doctor, la nin.a se das las casas la de Ravouna estaba abierta; y ya de intlexiones tan h.:.rmoniosas y que se expreacercó á éste lentamente con .a ire interrogativo había pasado, cuando volvió la cabeza y d:stin- saba en correcto francés. Luego agregó:
y se arriefgó á tocar la cadena del reloj con la guió á álguien1 hombreó ~ujer que salió escapan-Solamente la casualidad me ha conducido
punta del dedo. El.Doctor queriendo sacar el reloj do y siguió un camino opuesto al suyo.
aquí, casualidad que bendigo, pues ignoraba que
con todo y cadena paracnseftarlo• más bien, sacó
De Chalmont siguió su paseo resuelto á ir has- en este país habitasen compatriotas míos. A sacasualmente á la vez un luis de oro, que rodó por ta el término de la calle y volver sobre sus pasos berlo, habría venido antes.
el suelo.
para no estraviarse. Pronto cesó de haber casas
-No somos franceses, mi padre por lo menos; yo
La nifta y Ravouna se lanzaron en su perse- á los lados y la calle se convirtió en un sendero si puedo reclamar ese título, pues nací de madre
cución, pero fué Ravouna la que lo rec0gió.
estrecho que conducía evidentemente al punto francesa en el Canadá. trli padre es inglés y se
-¡Qué lindo! exclamó: ¿y es de oro, pero de más alto de la aldea, donde debía estar la bate- llama el Mayor Stephenson, yo me llamo Nelly.
oro?
ría de caftones de que había oído hablar, y acer-Yo Juan de Chalmon, dijo el oficial. ... Y el
Oro puro, contestó el Doctor.
ca de la que se le había dicho que orgullosos de Sef1or su padre de usted está al servicio de los
-Aquí, dijo el cuil.ado no nos servimos más ella los hovas no permitían que se Ie acercara hovas?
que de la plata y por eso la sorprende.
ningún extranjero. Pues él iba á Mercarse! Con---Podría ser, contestó la joven Mn embarazo.
-r\Y cuántos pesos vale? preguntó Ravouna. forme iba subiendo aumentaba la claridad en torno Tiene enemigos en el Canadá y grandes tristezas ..
-Cuatro.
suyo y distinguía mejor los objetos en el espacio . Yo perdí á mi madre .... Papá enfermo de gota.y
Ella vaciló un poco, pero no pudiendc resistir descubierto; vió sentado sobre una piedra A un viejo y cansado no tenia ya esperanzas de prosá la tentación, tomó una mano á Lerbon y le dijo soldado hove dormido al parecer, con el fusil perar; y como se le había dado una larga licencia
con voz 11-cariciadora y suplicante:
colocado sobre las rodillas y pasó junto á él sin y se le ofreció venir aquí, vino para revisar las
-¿Me la regalas?
despertarlo, pero no pudo avanzar mucho á cau- baterías y reconstruir los fuertes, pero no instruAunque el Doctor no había soñado en hacer sa de un pretil que bordeaba un abismo. Siguió ye á los soldados. En Francia como en Inglate :
obsequio : de esa natúraleza á una joven noble costeándolo y llegó á un talud que tenía escalo- rra construyen barcos y caftones para otros paísobre todo después de la recomendación de Vola- · nes de piedra; y más arriba y del otro lado, ab- ses y mi padre levanta fortificaciones. Es decir,
nabé, rogó á la joven la -aceptase como un re- solutamente escondida de la vista llegó á una casa las construiría si se le dieran los medios y si los
cuerdo.
de madera, adornada con persianas verdes, pre- hovas que creen tener la ciencia infusa le O) eran
Las otras dos habrían deseado obsequio seme- cedida de su jardincito y cuya modesta coquete- mejor: pero se desconfía de él y tiene aquí mujante y eso se leía en sus ojos hasta que Vola- ría causaba admiración en este país. Por una chas contrariedades lo mismo que en Tananarine
nabé con su excelente corazón vino en auxilio de ventana del primer piso se escapaba un haz de de donde venimos. Oh! si supiera usted lo que es
la pequen.a.
luz muy viva. El Comandante se detuvo aunque este país? espero que lo dejaremos pronto.
-Sabe usted? dijo el Comandante: la pobreci- le habría sido fácil aproximarse pero ¿para qué?
- Pronto? preguntó con presuroso interés el
cita quiere también un recuerdo. No es por el di- Vacilaba, pues, cuando un perrito saltando por Comandante.
nero, sino por guardar.
la ventana se puso á ladrar y entonces pensó que
---Lo más pronto posible, pero no sé cuándo.
Bien habría querido pedir para su mujer, pero acaso el soldado despertando y distinguiendo su ¡Depende de tantas co3asl
no se atrevió muy A pesar suyo. Mas tarde se le silueta podría cazarlo, por lo cual era preferible
Luego mirando bien al oficial, sonrió y le dijo
presentaría la ocasión.
avanzar resueltamente, entrar en la casa y expli- con ingenuidad: .
,
-Toma; dijo el Comandante A la nin.a.
car su presencia del mejor modo posible. Con
-¡Qué extrafto es y qué agradable encontrar
- Recíbelo y dale un beso al Comandante, dijo esta idea avanzó hacia la ventana iluminada y aquí un europeo y de la buene sociedad .... 1PeVolanabé en francés y en hova, en tanto que su cuando ya llegaba la puerta se abrió y apareció ro usted me ha sujetado á un verdadero interroesposa muy preocupada se preguntaba cómo lo en el dintel una joven que sostenía tn la mano gatorio sin exolicar por su parte cómo es que vino
haría para tomar su parte en las largueza~ de los una lámpara cubierta por una pantalla de blon- hasta esta casa. Vamos, ya escucho. No sabía us. extranjeros. Luego llamó á su esposo y le habló das verdes.
ted que hay un fuerte en la población? Un fuerte
al oído en secreto.
De Chalmont estupefacto se detuvo: la joven muy débil é inofensivo, de lo cual me felicito y
La nilla se acercó lentamente al Comandante, y era blanca! Sí, blanca y .... ¡qué blancura! De aún pienso que si los hovas lo ocultan tanto, 'es
después de golpe depositó un beso en su megilla, esa que no ha sido maltratada nunca por el vien- para hacer creer que es terrible. No sabía usted
bes'.&gt; frío, rápido, fugitivo; dado de orden supe- to ni por el sol y cuyo brillo aún no empana ca- que desde hace cerca de un mes habitamos aquí
rior que dejó á de Chalmont una impresión de- ricia violenta alguna; de esa blancura sonrosada mi padre y yo?
·
sagradable.
de la salud, sobre la que resalta el carmín de los
-Tengo el sentimiento de decir, seiloritll que
Tenía prisa de dejar á esta familia tan poco in- labios que al través de las sonrisas dejan entre- lo ignaraba absolutamente.
'
teresante y presa de su disgusto se levantó brus- ver otra blancura: los dientes:
---Pues
bien,
yo
ya
sabía
que
vendría
usted
á
camente y dijo al Doctor.
Era linda? Acaso no; pero seductora sí que es
-Le parece á usted que nos vayamos? Ya es mejor; seductora por su tez, por sus espesos ca- Am bohimarina, porque los hovas han hablado muhora.
bellos rubios, por su talle esbelto, por su seno cho de esta visita y decidieron que durante ella
Aunque el Doctor no parecía tener la misma opuleoto, por sus brazos mórbidos, por sus ma- mi padre y yo permaneceríamos confinados e~
repugnancia que su amigo por las caras negras, y nos delicadas, por mil detalles que se imponían nuestra fortaleza, lo cual me tenía muy afligida.
conversaba amigablemente con Ravouna se le- . al primer golpe de vista. Acaso su nariz no era
vantó en el acto.
perfecta ni tampoco el óvalo de su cara; sus ojos
(Continuará)
- Cuando usted guste, dijo.
grises, verdes tal vez, habrían debido ser franca-

?.7

EL MUNDO

Domingo 10 de Julio de 1898.

PAGINAS DE LA MODA
..
•

,,tf'
i
::~,

FIG. !-GRUPO DE TOILETTES PARA LA E STACIÓN

Lecturas para las datnas.
EL LUJO

Desde tiempo inmemorial se ~a escrito en todos los
&gt;tonos, recorriendo la gama ~us1cal, des«;te ~l 1,1ás alto
hasta el más bHjO anc1temat1zando el luJO 1Dmoderado como una plag'a social: p_ero _tod, s se han ocupado
-ea~i sfompre, del SE'XO déb!l, BID A?ordarse ~ef sexo
fuerte; es decir, de los que usan h,gote y perilla! y
esto, no podemos menos que confe11arlo, en una ID·
justicia.
Nos explicaremo~.
.
Se dice que el luJO en las rnuJeres es :una plaga, una
.gangrena social, y los q~e eftO han dicho han ac_erta.do una verdad palmar111: como vulgarmente se dice
-de tomo y lomo; pero nos atrevemos á preguntar ¿el
lujo en los varones no es una pl11ga tan funesta como
la primera? Indudablemente que l'i, y para probarlo
-diremos algunas verd11des que, aunque amargas y
-doloroEas, to por e~o dejan dt1 ser verda«;tes.
ApenHB un niño dej'I de serlo porque piza los dora-dos uP1bralt&gt;s da la juventud y aba1!don~ l!L escuela,
.aunque su instrucción sea !lula é m~uf1~u~nte para
pasar " un seminario, á un hceo, á _una of1c10a, a una
-casa de comercio para comenzar, s1 a~i puedellam_a~se, su vida pública, cuando algunos padres de faunha
sin pon ersc á reflexionar lo qui' h aren, y los males que
-caupan á sus hijos, procuran rodearlos de toda clase

de comodidades aunque sus recursos sean limitados nar su existencia en un hospital, en una cárcel ó hasy muchas vectls tenga.u que ~acer p~nosos sacrificios ta en un patíbulo.
¡Qué r11sponsa.bilidad tan grande para los padres
para que vistan con elega,nma. Sustituye la ci- aqueta
ó el saquito de lienzo con el aristocrá.tíc_o flux_de ca- que sacan á sus hijoRde la esfera. social en que nasimir francés ó con la levita pasada de rico pano Y el cieron y los acostumb raron á un refinamiento, á un
lujo inmoderado!
sombrero de seda.
¿Y cuál es la recompen~a que muchos padres inconLa trangformación se complPta, v el niño se convierte sin haberle costado ningún trabajo. ni alguna slderdos alcauzan por su funesta. ceguedad?Que muclase 'de sacrificio,· en un dandy ; es un joven ele- chas veces sus hijos los niegan y se avergüenzan de
decir que Eon los autores d-, sus dlas, porque siendo
gante.
·
Desde ese momento el adolescense se cree un hom- unos humildes obrerod ó unos campedinos honrados,
bre de p:o~.echo y aunq~e sea más cob~rde que una no van vestidos comn eílo.,
Pensad; padres de familia, las verdades '!ueacabagallina s~ 111zga más vahen te que un Cid; y aunque
sea más tonto que Bertoldino se cree más sabio que mos de acentar; dejad que los vu estros se vistan con
decencia y hasta c0n elt-gancla, si les cuesta su traCicerón.
Su máxima es «que el traje h!lce al monaje,, y como bajo: pero huid del lujo iumoderado, que tanto en el
se ve elegantemente vestido pi enza que todo lo me- hombre como en la mujtlr, está conduciendo á su
completa ruina á la presente generación. El lujo es
rece y es acreedor á. toda clase de consideraciones.
ERte modo de pensar, esta cegued11d son fune.,tos una llaga, una ¡rang,·ena. social de que los homb_res
y labran su completa ruina,Llegaal fiu un dia en que sen11atos deben libertarse como de una peste contael padre, la madr~ y hasta la hermana, que han tra- giosa.
J . 8. DE A N::&gt;A.
bajado de dia y de noche para sostener á unhar11gán
á un pillo ó á un perezoso de marca mayor, lo abandonen á su~ propios esfuerzoa. ¿Qué sucede entonces? Que el joven, sin poder trabajar, se acostumbra
A trN AMIGO QtrE SE CASA.
á ve. tir con un lujo que no puede ROstener y se convierte en un ju ador, en un caballero de industria,
Mi querido Luciano: recibo la noticia de tu proyec •
en un estafador"ó en un ladrón de primer orden.
Vestir modestamente"es-pITT"a"él uua deilionra ypro• ta-do- matrimontP, y-ti'" t'eltcito-.
CáRate, yo te lo acousejL1. ¡Bendito sea el matricurar so..tener el lujo á que lo acostumbraron. aunque el mundo se desquicie, acabando por irá termi- monio!
00

�38

Domrn¡ro 10 de Julio de 1898

EL MUNDO

"'-"--=====================~~~~===========---"'=--....='.==-=======--

Dm,,f,. rro 10 élP Julio élP 1898.

EL MUNDO.

m·nietrsdor de tu casa v la fpJicidad de tu hogar no
8Pa mermada por la faita de ha1ina.
Tú no sabes que rara es la semana en la que Pn
uua cua no se rompe el tubo del quinqué, la eopern
ó la botlllla dt'I vino. llena por supuesto; ni el guto
que supon ti ~alir á dar una vuelttcita por el Pro do y
volvt'r.e á casa, ni otras muchas cosas que debieran
ensPña1 ta ron prefPrencla al latin y á la literaturaprecPpti va, p11ra que el hombre no estuviera en las Ba
tut'cas dm··nt" los. mt'jores aiíoR de su vida.
Ahora bien; como amigo que tl' aprecia lo que á un
hermano, voy á. ponertti de m11.nifie8to el ¡?allLO dia1 i",
mensual .v anmll de una familia compue~ta tan , oln
de marido y mujer, con una criada que se aviene á.
todo. incluso lavar, pla.,char y demás.
Supono-o que la salud de e.e matrimonio e~tá k
prueba da bomba y para nada nPceeitan dPI médic,·
ni de la botica Supon¡!'o que no ha.v sucPFlón, queja
mb tienen qne hacer viajes, ni van al teatro, ni a
café ni A nada que cue~te un céttimo.
¡Cuidado que es suponer!
Y fl:ate e1.1 la teriible realided del dos y dos son

L! MUJER AMERICANA.
La he coi:ocido aqui, e.n la madre patria, engalanando algún salón aristocrático, ó sentada muellemente en un ,andeatt; la he visto de cerca y de lejos,
,iempre encantadora, espiritual, interesante, atrayendo con esos ojos vi vos y brilladores que reflejan el sol
tie los trópicos.
La¡¡ mujeres americanas tienen algo indudablemeute que se iuentifica conmigo
\ o no eé qué extraño ó iuexplicable estremecimien•
to se apodera da mi cuando e.trPcho la mano de una
criolla, Se me antoja pulsar las fibras de su corazón,
siPnto el vértigo del placer.
Las mujeres de América Fon el hermoso complemento de ese UlUndo IIPno de flores, y de luz.y de aromas,
que tiene poc techumbre un cido puro y claro. por
suelo un vergel y por albergue dorados palacios llerws
de marmo!Ps, saturados de esencias, ahítos de lujo.
Todo tisto puedes &amp;preciar, mi querido amigo, mejor que yo por todos conceptoP: haR r acido en la !fabana, y la lmaginacióu fecunda y bri !ante que t_e ha
conquistado a4mnde v allende los u.ares muy Justa
fama de novelb1a, te hac., JJenetr11r, l0n til anteojo de

cuatro.

GASTO DIARIO
PESETAS

Y cuando leas que Ptl destinan 15 pesetas para vPs•
tirse la eFpos!I., pc&gt;nrlrán l'I grito en el cielo. ll&amp;mandote tacnñr y miserable. Tú no les lleves la contraria y
sigue la lectura callan&lt;lo las suma parciales. Ellas
te irán haciendo bueno lo que dPjo anotarlo. Cuando
sumes y di!!'!IS que el total 11eciende á 4 089 GO pPsetas
y recunden que tú solo ditpones de 3000 habrá. mutación: cambio da aspecto y de tono en la mamá., la
cual te diiá que ... .sin embargo, una mnjPr de su casa, de uua peseta hace doF; que con cuatro trapitoe

Desayuno.
Chocolote de cinco reales la libra y parn
lrPs ............. .... ..... . .................. S
Y no pienFeK en que la dom éstica aproVPchti
para su dPsayuno nada dPI dia anterior, por•¡ue no lo hará así la maten.

0,41

Al11merzo.-Dos platos y en.~alada.~
0,50

Un plato ligerito de ll'gumbres ó vl'1 dura...
Otr(\ dti carne, ~compañada de gui~antes, to
mate o patatat1; siempre aprovechando lo que
Jé la estación . . . . . . . . . . ............ . . . . . . . . . . . .
Te suprimo el postre que es co~a rara eu
invierno; pondremos uba enealada á gazpa-

ni&amp;ta, y de americansita joven y hasta soltero, PR cul•
to á la verdad de croni~tR. de te.tigo presencial é imparcial de las bellt&gt;zas americanas

RECETAS UTILES
POl\lADA PARA BLANQURAR LAS MANOS Y LA CARA

Tomar:
Miel fma .............................
Jabón blanco ue l\fan1ella r11Rpado ....
Blanco de ballena, fresco............
Benjui...... .. .. .. .. . . . . .. . .. . .. . .. .
Storáque........... ........... .... .. ...

1.::0

cho..........................................

0,10

Comida.-Cocido principio y postre.
G.arbanzos ................................. .
Uarne ..................................... .
Chorizo .... .. . .... .. .......... ...... ........ .
'focino ...................................... .

2.2"\
07,"i

02'.'i
O 21l
OJO

~~:~(~i¿·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·. ·.-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-::::::::
F!G, 2-TRAJE DE FOULAllll,

Conozco á tu prometida, joven recomenda ble, bien
instruida en las labores de su sexo, y que Lo apt rta
ca piral alguno al matrimonio.
Tú también eres un thico inH, uido. Hace dos mP•
ses termin11ste tu carrera, y diepones de un sueldo
anual de 3,000 pesetas. Pero en las aulas no te han enseñado lo que gtt~ta un matrimonio de tu clase y de
las necesidades de que lÚ y tu pre.metida estáis acostumbrados.
Y quiero que lo sP¡.111F, para que 8Cas un buen ad-

O1;;
100

Por aquello de poder decir que comPs prit,ciplo; porque, chico, con una pt&gt;H ta poco11 calamares y langostinos comprará,.
Postre .................................... .
Pan y vino para ambas co1Lidat1 .......... .

FIG, 4,-TR.AJE DE FOULAHD PARA CALLE,

Ga~tos generales del dia.
· Cordilla para el gato...................... .
:=-E.te renglón no lo suprimas. Si alimentas al
gato ccn el sobrante delameFa, que eobr&amp;rá
poquito. se hará ladroncillo y te dPjarásin cena f:ll día menos pensado Tampoco debes aU·
primir el gato; más caro te saldrá si los ratoneR Re meten con la ropa.
Tab.iC0 para ti y fMf.. ros para toda !acara... ,
Impre1,istos.-Este es el re1..oglón terrible, y
sin embargo salo pongo..................... .

Surnemos............... ...

020 Diferencia: 1 089 60. Pero que no valga lo dicho. Tú-.
085 puedes hacer que 1~ misma familia de tu novia, juntaml'nte con ésta, ponga el usto bwno á esta nota de
gaFtos. Llegas esta noche á casa de tu amada, sacas0,03 el The Patent London, de., y como quien da poca importancia A la corn. empiezas á leer el plan de vida
que propone uno. Al oir la canti~ad de algunos rengloneP, dirá la mamá: ";Jesús qué miseria! ¡Valiente,
comida! ¡Con una pesPta, vaya un piincipio que ._podrán poner para tresl"

hace más que otras con un bazar, y por último, ¿có•
mo se arreglan otros?
A e•to pueden conte~tar los u•ureros. las casas de
préstamos, loF libros de deudJres en los establPcimientos abiertos 111 público, lo, sablazos á los ami·
gos, las i-regularidades cometidas en cer tros y ofici·
nas dPl estado y toda la sPria de inmoralld11des que
transforman al hombr .. hourado en canalla. Y .ruelvo
á re11etirte que no predico contra el matrimonio. Tti
recomiendo que te caseti como manda muy sábiameu·

030
030

G, 71

Pesetas 6,71, que multiplicadas por 30 días
hacen un gasto mensual de ............... .
A las que hay que añadir los gastos genera-

Mezclar esas sustanciM en frío en un morterJ de
marmol, y en s:i defecto, en un vaso de porcelana
procurando obtener un producto perfectamente ho'.
mogéneo. Cuaudo la pasta esté bastante amasada
compacta, se dibidirá en pastillas ó tablillas poniél.
dolas á secar en sitio caliente.
'
Se emplea de la mioma manera que los jabones per•
fumadoij,

les del mes.

Al&lt;Ju.iler de habitación modesta, cerca de
tu of1cma ..................................................... .
Ya sé Que las J•ay más baratas, pero estil.n
11eparadas fiel centro, y lo que ahorras en habitación lg gastarás tin tranvla ó suela.
Uria~a ................ . .............. . .......... ..
No sé Ri ¡,odrás encontrarla por ese prPcio
y que sepa pl,mchar y guisar. Lo que si sabrá
será alimentar á su famflia ó á su novio á tu
costa. beberse el vino, quitarte los pañuelos
la paciAncia y hasta la esperanza de tu salva~
ción tal vez.
Alumbrado y calefacción ....................... .
Aquí entra todo el carbón, tanto d de la cocina como el del brasero ó estufa; el tubo, que
se rompe con -una frecuencia irritante, ó lo
rompe la criada por tener un pretexto para
Ralir anochecido, que es su hora predilecta·
velas, lamparilla para la cocina, farol dela es'.
calera, la semana que te corresponda en turno, etc. Ptc.
Calzado para ti y para tu mujer ........... .
Vestido para ti. ......................... ..
Id. para eLa ............................... ..
Se que lees los periódicos ...................... .
Gastos de correo y escritorio ............... .
Jabón .... ............................................... .
=""
Es muy poco para lavarlo todo pero vaya
::,. po: si hay alguna partida que encuentres ex~ . ce11iva.
· -; Reposición de vajilla rota .......... ... ..... ..
Ya verás qué manitas tienen las criadas de
" 15 pesetas.

50,00
te la San•a Madre Iglesia E:;ta lltita de ¡?a.toe Bóln
quiere enseñarte que •i llegas á. jefe de famili11 d.-bes reducirlos de manera que no lleguen a las 3,000
pesetas Para ello no te avergül'nces df:l dedr á tiempo "no tPngo" "no puedo" ni de que te vean comer
unas patitas guisadas ni dtt ostentar orgulleso un
remiendo en los pantalones .v un rnmbrero de moda
atrasada. E3te consejo t'S el mPjor rf:lgalo de boda
que puede dedicarte tu mejor aruigo.

.15,00

M.G

25,00

]000
]000
1500

150
200

4,00

2,00

----

Gasto:total al mes. . . . . . . . . . . . . .. 335,bO
dan el gatito del año: pesetas 40-29,60. A las

FJG. 3-l!Lii:GAKTE KODELO DE ESTÍO,

250 gramos.
200
,,
50
,,
30
,,
15
.,

. que por 12
.:,,;': que serla una falta de previsi_ón_ no aumentar siquie
---, ~..,. ;/ ra 60 pesetas ¡ ara entretenimiento de ropa blanca
-·-:= •·' ~ mobiliario, esterar, desesterar y otroR g11stos.
De aqui resulta qu~ para continuar de caFado tr11.Undote como de soltero. ó algo peor, necesitas pesetas 4.~,60 siendo asl que tú solo diepones de aooo.

•

FJ,} 5 - Tlli.JE NB.GRO DE PASEO.

FIGl"ltAS IJEL

7

larga vistl\ de tu talento, Pn todos los detalles de Pn•
cauto sorprendiendo lo bello en sus más inadvertidas
manifesta cioneF.
Nada ha podido escaparse á. tu fantasía, nada que
no haya trasmit·do tu pluma con riqueza de colorido.
Lo sé y apelo á ti, á quien 1levó la toga á PuertoRko y á la Habana para desempeñar los más elevados
cargos de la magi~tratura, pua que me digas y ,¡., pa•
so se entPren aquellos de mis lectores que por a,·aso
lo ignoren, qué ~s la mujer puerto-riqueña y 111 cubana.
PrPséntame pueF, el tipo ruás acabado de esa bella
y gracio,,a iR leña nae!~l en la tierra que forma uno de
los ped11zos más que:rnos de la patria, y bajo 1011 pliegun rlel pabellón que no pudieron abatir los colo8"" del
mundo v Raludara con cariño de padre á los habitantes de América llevándol8s el progreso moderno la
civilizació_n y el ~ariño de un pueblo grande y ge~eroso que tiene siempre los brazos abiertos para sus
hijos.
Yo he soñado tan sólo á la mujer puerto-riqnetla de
un modo i~perfecto, limitado mi espíritu por loe estrechos horizontes de mi pobre imaginación, encerra .
do en el pequeño clrcu_Jo de su vue·o, que no logra
elevarse á las altas regiones de lo ideal desde donde
puede apreciarse y conocerse á las mujeres americanas.
•
Y cuenta, Guerrero, que no es pasión de america-

AL 15-UNA PLANA DE TRAJES PARA BEBÉS Y UN TRAJE DE PRIMAVERA PARA SEÑORITA

�Domine-~ 10

EL MUNDO

40

-

o, Julio de 1898

Nuestros 5irrabados
FIG. 1.-GRUPC DE TOILETTES PARA LA RoTACIÓN.

••••

Nuestras lecturas pueden escoger un bonito modelo entre esos cuatro que les ofrecemos y que están en
gran boga en la actualidad.
El primer modelo es de un entero estilo sastre, con
jacquet de primorosa hechura.
Los otros tres constituyen variaciones más ó menos
originales de los figurines que damos al principio.

TOlllOII,

:NVJIBao 3.

IIIBXICO, JIJLIO 17 DE I898,

FIG. 2-TRAJE DE FJULARD,
La falda es de Foulard completamente Jis,i, gris
acero, sin otro adorno que una c.nta de tafetán que
forma ángulo en el frentt, de la blusa y rodea toda la
parte posterior de la misma.
El cuerpo es de g11ipure con las mangas y basquiña
de seda del mismo color que la falda.
Elegante corbata, última novedad.
FIG. 3-ELEGANTE MODELO DE ESTÍO.
Todo el adorno consiste en cadenilla sobre seda
acordonad.a azul pálido.
Cuerpo blusa con draperla de satin azul obscuro.
Plastrón muselina de seda blanca acordeón.
FIG. 4-TRAJE DE FOULAR PARA CALLE,
•El efecto de este modelo es de que tiene doble falda
gra ciaij á la disposición de los volantes
El cuerpo tiene un yoke y mangas de guipure en
tanto que el corpiño es de seda plissé.

FIG, 5-TRAJE NEGRO DE PASEO.
De seda negra con gran aplicación de muselina de
seda, á tres grandes volantes. Aplicación segunda de
bordado.
Bolero ligeramente figurado por la propia aplicación dt, muselina de seda.
FIG. 6-TOILETTE DE DIAB DE CAMPO.
La falda es completamente lisa, dd satin.
La especialidad está sólo en el cuerpo que tiene una
gran aplicación de must,Jina de seda acordión, con
cinto y collar ele blina.
FIGURAS DEL 7 AL 15.
Una plana de trajes para bebés, para niflos de 3 á. 5
años, y un encantador traje tle primavera para señorita, hecho de must'lina, figurada con hermosas aplicaciones de doble volante y plastrón de guipure.
Nuestras lectoras podrán ballar en esa plana, algu•
nas muestras de labores para casa.

FIG 6-TOJLll:TTE DFJ DIAS DE CAMPO

LA ··CARICATURA EN EL EXTRANJERO
(VEASE

LA EXPLICACIÓN DE NUESTROS GRARAD&lt;'S.)

,,. l ~... ,-

.\

;i~;· =-;: '\CL
,::

EsPAÑA (dlrigi,\ndose á. Francia) Caramba! Al fin y al .
cabo, y al paso que vas, te quedarás como yo.
(D er Floh, Viena.)

.

"

EL J APON.-Pobre gente esa! ·Qué trabajo~ se están to.
mando para p1 epararme ia conquista de las Filip1naP,

Fi,schieti.

EL PKURITO SA!,ISBCJ'lY,-God-

EL GATO AMERICANO Y EL RATÓN
lilSPAÑOL,
(Der Floh.)

EL GRAN_TURco Y C&lt;tE rA.-EL TORCO: La viej11o Europa está muy
entretemda y puedo darme gusto con eatos cristianos.
(Dffl" Floh.)

dam! moldita !Hg-racia qu • m~
hacti esto delleval' sobr" el omo
nn loe? cofl'lo Chambe la in .. . .
tan umversal.

&amp;1 roariscal !@lanco, &lt;rapitán General

J

ae

la 9s1a

ae (r uba-

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>nomtngo 6 de Noviembre ·de 1898.

EL MUNTlO

OPINION DE UN CAPITALISTA EN MEIICO
AOEROA DEL SEGURO SOBRE LA VIDA

En "LA MUTUA" de Nueva York.
México, Obtub1·e 3 de 1898.

•

Sr. D. Donato de Chapeaurouge,
Dired.or General de la Compañfa de Seguros; "LA MUTUA'
Presente.
Muy Sr. mio:
Me permito 11cusarle recibo de los Rt&gt;guros por ....
($300,000.00) trescientos mil pesos que acabo
ae tomar en la Vompañla que Va. repres..uta en esta.
República, y obsequia1;1do 11us deseos deque expong!llas razones que he temdo para asegurarwe en cantl·
dad tan importante y para preferir el tomarla á "La
Mutua" á pesar de que mis frecuentes vi•jes á Euro·
pa y Estados Unidos, me han dado toda cla ..e deopor·
tunidad para tomar mi seguro en cualquiera d~ _las
grandes Compañías del mu11do, congubtolemamftesto que en mi creencia. el seguro sobre la vida toma l.\
forma de una protección, no B)IO para mi familia, sino
también para mis bienes y negocios que tengo entre
roanos, los que no quedarán ~in fondo11 conque seguir
activándolos si les faltase mi perdona! dirección.
Respecto á haber elegido "La Mutua," mi personal
couommiento de sus inwenso11 recursos, con loR cuales cuenta para cumplir sus obligaciones, sus méttdos
de organización y los plane~ atrat:tivos de seguros
que ofrece son tales, que á mi juicio uo ad111iten competencia.
En conclusión, le manifiesto que mi iutención es
aumentar el seguro sobre mi vida en e~ta Compañia
dentro de poco tiempo, y tendré mucho placer entratar con Vd. este asunto.
lSoy de Vd. afmo --y atto. S.~Firmado.-{). Eisennaun.

NUMERO 20

MEXICO, ~OVIEMBRE 13 DE 1898

TOMOil

EXAMENU.

Fig. 12. - Corbata
ítltima n()vedad

Figs 13 y 14.-Trajes de estacl6n.
FIG. 4-GUARNIC.JÓN PARA CUELLO.

•

Es una elegantisima gnarnición de guipure tt&gt;rminada en punta11, orladas de volantes Ji.
geros de muselina de seda, y ceñido el cuello por una leve cinta de satin.
FIG, 5-GRAN PALETOT DE I~VJERNO, DELANTERO Y ESPALDA,

Es de casimir asargado, con una elegante esclavina redonda, muy ajustado y dos gran·
des filas de botones fantasía.
Sobre cuello de terciopelo muy sencillo.
FJG, 6-VOLA1'TE tLTUIA NOVEDAD,

EP un volante muv hermoso de escosés con entrerlo~t&gt;S de ci1110 acordonada de seda para remate de
faldas de cie1 ta severidad y elegancia.

no. 7-PALRTOT

PARA LA ESTACIÓN,

De ¡;año obi~po, ligeramente diagonal, hecho de
dos empiPzamientos: el superior que forma un casa&lt;'Ón 11ju~tado. dejando dos elegantes faldetas, y el in·
fnior que P~tá con~tituido por una falda rlgida y justa. Dos hileras de botones fantasía ornan y cierran
el casacón.
FIG. 8-ABRIGO PARA CASA.

Estilo dragón muy justo con cuello vuelto y adorno
de alhamarns y t!Sti-ellas.
FJG. 9-TOCA JUANA.

Sombrero levantado delante, de fi!)ltro castor muy
claro, ~uarnecido de ~os draperias torsaladas de ter
ciopelo un poco más pálido aún, una de ellas se enreda á. la iz~uierda al rededor de la fuda; la otra á la
derecha desapareciendo en la parte posterior, delante las dos se cruzan sosteniendo una larga pluma.
FIG, 10-FICBÚ ELEGANTE,

ER un fichú volante de muselina de seda, ornado
de blondi1 blanca de Bélgica y rematado en el talle
por un bonito l11zo de ¡¡atln. ~;1 fichú se abre sobre un
gran plastrón de cadeneta, de muy buen gusto
FIG U-TOILETTE DE DAMA PARA LA ESTACIÓN.

Es una elegantísima t ,iJette de seda acero asarg .~da con grandes aplicacioneP. dP. bordado á ban•las pa,
ralelas con Pntredol!es rle seda negra. Cuerpo ablusado con un hermoso fichú dti blouda de AlenQon vieja.

&amp;1 asunto ae la lemporaaa.-Después ael e~amen..

FIG. 12-CORBATA ÚLTIMA NOVEDAD.

Flg. 10,-Fichft elegante.

D11mos con este número uno de los más elegantes
modelos de corbatas para trajes estilo sastre de las
que están hc,y más en boga.

APUNTES DEL NATIJRAL

Fig 11.-Tollette de dama. para la ~stacl6n.

I

�- LA.SEMANA.
La aprehensión del Dr. Abrego es el escándalo del día, y de muchos días, porque este asunto pondrá. frente al criterio social no A un BCU·
sad, , sino un delito, mil delitos, tenebrosos y hasta hoy posibles é impunes por la audacia de sus
autores y la incapacidad de re6istcncia de las víctimas.
El reo á quien se forma causa no es un hombre,
es un tipo social. Todos Jo hemos visto en íntima
relación con los débiles y los ignorantes, abusando de su fu~rza y de su saber para dar satisfac•
ción A los apetitos de una animalidad exigente y
de una codici11 de judío.
De sobra se ha estudiado en Europa este tipo de
criminal--científico, para quien la ciencia es un
arma de conquista: domina por ella como el asesino por el puflal y el ladrón por la acechanza y
la ganzúa.
Este intelectual pone de relieve el error pueril
de los que creen en el valor de la ciencia como
factor moral. La frase del Nigromante reveló,
antes que las conclusiones de la psicología fueran del dominio común, el contraste entre la noción abstracta que ni moraliza ni corrompe y la
enseilanza qne forma los caracteres sujetá.ndolos
al imperio del deber.
·
¿Qué es, en suma, la posesión de las verdades
científic"s para esos seres sin probidad, sino una
de tantas formas que afecta 11' delincuencia ins•
tintiva para revelarse y danar?
Un sabio es un amante desinteresado de la
ciencia. un curioso, que investiga el misterio
por el placer de descubrir verdades, como el poeta busca nuevas formBs de belleza, sin pP,nsar en
los resultados definitivos de un verso ó de una
solución en la marcha de la humanidad.
El obrero--científico procede siempre por un
deseo egois•a, bajo y animal, y cuando su espíritu encuentra la fórmula que ilumina un problem'l
ó indica un procedimiento, es nula en él la emoción intelectual; sólo percibe los resultados personales, inmediatos, que habrá.n de proporcionarle
un título académico, una explotac~ón, un medio
de obtener ventajas.
Entre estos se reclutan ~os crimin11les cientificoa, los que amparados por una situación privilegiada vulneran audazmente las prohibiciones de
la ley penal, como si en el dominio de su técnica
no tuvieran aplicación los principios morales.
Ciertamente asombra esa audacia: un asesino
de los de puftal huye ó se entrega; un ladrón borra
las huellas de su crimen; pero astes dPlincuentes
de laboratorio entregan á la sociedad un cadá.ver
y se cruzan de brazos, diciendo con desdén: «es•
toy tranquilo: cuando sea oportuno defenderé mi
conduct" y discutiré el punto científicamente.»
Causa pena ver convertido en torneo de argotistaa el tribunal; pero cuando un hombre, un acusado, se presenta ante los jueces manch11do por
el crimen y sin los rubores del convicto, y hace del
banquillo una cá.tedra y de sus entuertos un tema
profesional, la conciencia pública tiene derecho A
imponer los rigores de la antigua vindicta.
,,.,,;

Dos sacerdotes locos han dado tema á las gacetillas de la semana.
Uno de ellos fué huesped de San Hipólito y tan
medroso lo dejar,n tres años de reclusión en el
manicomio que no daba punto de reposo á sus
alarmas y para defenderse del que pretendiera
arrastrlo de nuevo al hospital llevaba siempre
oculto un revólver.
El agente de las comisiones de seguridad que
pretendió aprehender al infeliz demente, fué
agredido por él de una manera aúbita y violenta.
Y ese buen ministro del Seflor es un clásico
que ha pasado la juventud recitando versos lati•
nos y cláusulas ciceronianas; es un hábil casuista que conoce todas ias citas de los Santos Padres y docu:!lenta con ellas sus sermones sabios
y sutiles.
Tal vez tenía la enfermedad del escrúpulo, la
que hace zozobrar el espíritu en un mar de dudas.
El confesonario es para esos hombres rudísima
prueba: ¿qué in-folio puede encerrar todas las soluciones para los casos de conciencia pavorosos
que llegan diariamente A la rejilla en demanda
de consejo?
La confesión de un penitente desquició 111. razón del pobre clérigo, y desde entonces se. vida
es uua brega contra las sombras fantasmagóri-

Domingo 13 de Noviembre de 1898.

i!:LMUNDO

866

cas de la locura más cruel, la de las persecuciones.
El otro sacerdote Joco es menos interesante, 11un·
que su _delirio sea el de las ~randeza~. .
.
No tiene l!l locura apostólica de Nazar1~. mes
imputable á. la meditacion absorbente. Tipo vu)·
gar de enajenado se cree Rey del Nuevo Con_unente; habla de minas riquísimas de
Y di~mantes v tiene. un odio y una preocupación: odia
á los anarquistllS rPgicidas y se cree amerl8~ado
de muerte por lvs itlllianos colegas de Casen~,

º:º

La fantasía anglo-sajona anticipll descripciones de la lluvia de estrellas errantes que surcarán el cielo las noches del 13 y 27 de este mes.
Cada treinta v tres anos, dicen los llStrónomo~,
visitan la órbita de nuestro planeta dos escuadrones de fulgur11ntes meteoritns, re~tos d_e sen•
dos cuerpos cósmicos disgr, g11do&amp; por algun choque tremendo y silencioso, de esos que en bs
pr0fundid'\des del espaci&lt;;&gt; suspen_den por un momento la serenidad de la harmom&gt;l ctlleste.
Los fragmentos luminosos &amp;iguen su m11rcha
obedientes A la ley de gravitación que trazó la
órbita de los cuerpos que formaron, y ahí vien&lt;'n
como en los aflos de 33 y 66 á divertir y A aterrorizar A los humanos el breve e~pacio de unas
hor11s.
Vt-remos en la parte central del cielo unll sombrilla luminosa que extenderá su media naranja
sobre la tierra, dejando caer una que otrll ch~spa
que al precipitarse eutre las ondas 11tmosrénc11s
del planeta, rodará. deslumbr,rnte, _hiriéndolo c_o•
roo un formidable caflonazo que d1sparar11. algun
enemigo q·1e nos da caza en el inmenso oceá.no
&amp;id eral.
Y mientras como en anos anteriores las gentes
sencillas acudan al exorcismo y A la oración para conjurar las fatídicas viiijeras, los observat~rios provistos de los mejores aparatos fotográficos aprisionarán en las µlacas sensibles el aspecto de esta f'.esta astronómica, cuyo programa han
preparado con exceso de pormenores los cronistas de la cienci:l.
Dick

definitivos para form11r un juicio cabal en el resultado de las eleccio11es.
.
Pero si hPmos de atender á lo que anunc1~ la,
prensa republicima, si tenemos e~ cuenta el triunfo adquirido en la gran metrópoh dun:ie más segura parecía la candidatura de los demócr11tas,.
hay que pen~11r que la 56~ Lrgiblatura federaL
tendrá. unll mayoría repubhc11n1;1.
Esta actitud del pueblo 11mericano e~ ~os últimos comicios ~ignific11rA el apo~ decidido A la
política de McKinley, la aprobación solemne de
sus actos tr11nscendentales en el presente _ano, la.
sanción pública de la marcha general seguida por
el Gobierno, muy principalme11_te en cuanto serelsciona con la política internacional, con 1-t solución del problema antillano, con la conducta seguida en la guerra contra E;paft~, Y_ h11sta co!l
las instrucciones dadas A los comisario,¡ 11mencanos, encarg11dos de concertar el tratado de paz.
con la nación vencida.

.º

La UniónAmerican11, quo· en sus últimos tiemp.:s tiende á la expan~~óu ter~itoriid, qu? 11grega
primero las islas Hawan, adquiere por ces1ú11 Puerto Rico y las otras pequel'.lai Autillas que&lt; ataban
bajo el dominio espatiol, que toma un pum~ reapoyo en las II bruptas roc11s del gr~po de l1ts islas
de los Ladrones y pretende por fin que Espafla
renuncie á su soberanía sobre Filipinas para tomar el extenso archipiél11go bajo su pr-0tección,
constituyendo ó no, una república tagala; e11tr11rA,
definitivamente por nuevos rumoos, se enderezará por vías nuevas, y olvidando l!s ~radicivne~ delos ilustres fundadores de la repubhca, y haciendo lt un lado la herencia moral que le lt&gt;garan
los Washington y los J efferson, se asentará. entre las potencias de primer orde!l ~ue sueftan
constantemente con nuevos territorios, que se
preooupan sin ce11ar del engrandecimiento, y lle•
gan hasta la obsesión que se ha dado en llamarla manía del kilómetro cuadrado.
Fuerte ya y poderosa, después de haber acumulado en labor infatigable y en constante trab11jo grandes elementos de todo género, duefta y
orgullosa de una fuerza r,uperior, llega un momentv en que se desl'orda; son frágileij barreras
A esa expansión los preceptos de sus antepasados, son inútiles válvulas á esa txplosión 11111tradicionts gloriosllB de sus fundadores: llyer era
RESUMEN.-UNA SEMANA DF. GRANDES ACONTE- el Hinvaii, hoy es Puerto Rico, y maflana será. tal
CI.MIENTOS.-LAS ELECCIONES AMERICANAS Y EL vez el archipiélago filipino.
DISCURSO DE LORD SALISBURY.-LAS TRADICIO·
NES DE WASHINGTON Y LA POLÍTICA DE EXPAN·
***
SIÓN.-:MoKINLEY y LOS REPUBLICANOS.- Los
Afortunadamente las nuevas tierras adquiridas
TERRITvRIOS ADQUIRIDOs.-HAWAII, PUERTO Rr- y las qut. están p11ra caer bajo su jurisdicción
co Y FILÍPINAS.-LAS DEOLARAClONES DE LORD abren ancho campo A todas sus actividades, exSALISBURY.-ACTIT{'D AGRESIVA ANTE EUROPA. tienden dilatadus horizontes á su vista, hacen
-LA CUESTION EGIPCIA.-LA ALIANZA ANGLO· brotar ricos y caudaluRos veneros de producción,.
AMERICANA.- ENTRE BASTIDORES.-N°UEVOS TE· ofrecen amplios y segurqs mercados 111 consumo,
MORES PARA LO PORVENIR.-CONCLUSIÓN.
y requieren, antes de entrar en plena explotación,
Enmedio de la gran agitación que reina entre y de llenar todos los deseos, tiempo suficiente palas naciones europeas, por los diversos aconteci- ra acomodarlos A las necesidades del pueblo amemientos que sin cesar se suceden y á la continua ricano.
excitan los espíritus y exaltan los ánimos con los
Ni un día, ni un afto ba~tarán á organizar los.
temores de próximas catá.strofes y los anuncios pueblos incorporados ála Unión americana. Puerde futuras violencias. hay dos hechos que tienen to Rico, tranquilu, floreciente, c11rgado de frutos
una altísima signíficación, que son por decirlo así y de flores en medio de su régimen colonial, no.
como la clave de actitudes pasadas, y explican por ha. de ofrecer ningunas dificultades. Las islas Hasí mismos muchos de los temores para lo porve- waii, pueblo recientemente abierto á las corriennir. Nos queremos referir á la renovación del Po- tes de la civilización moderna, serán fáciles de order legislativo federal en los Estados Unidos y á ganizllr en territorio federal, fáciles también de·
la elección de los poderes loCllles en muchas de desarraigar las últimas reliquias de la extinta
las entidades federativas de la Unión Americana, monarquia. Con la cooperación de los elementos
y junto con esta agitación electoral, el discurso separ!ltistas, con ayuda del conato de gobiernoque acaba de pronunciar Lord Salisbnry en ocn
provisional constituido por los i11surrectus, con
sión solemne, ante el cuerpo diplomá.tico y los los restos aprovechables del régimen autonómico
ministros de la Corona británica, congregados en espafiol, es posible dar orden y vrganización Ala
suntuoso banquete.
isla de Cuba que tan necesitada. está de reposo y
Estos dos acontecimientos se ligan y se entre- de gobierno firme, para cicatrizar todas sus helazan de manera palpable; hAllanse relaciones ín- ridas, para abrir A las corrientes civilizadoras.
timas entre los resultados de las elecciones ameri- sus fuentes de riqueza cegadas, para ingertar eu
canas, conocidos hasta ahora, y las declaraciones el nuevo régimen elementos de vida y de activihechas por el jefe del Gabinete británico
dad, tras la ruda brega, tras la sangrienta lucha.
que acaba de terminar. Ya entonces podrá resol**
*
Segun las noticias recibidas,
el triunfo electo- verse su suerte y determinarse sus futuros destoral está. hoy a favor de los republicanos, si bien tinos.
es verdad que los demócratas reclaman para sí
Pero el Archipiclago filipino, agregación hetenumerosos puestos adquiridos en las legislaturas rogénea y disímbola de pueblos y de razas, donde·
locales, y 11un discuten la probabilidad de obte- palpitan los gérmenes de un régimen teocrático,
ner mayoría en la Cámara federal, unidos c.on donde está.n todavía vivientes los deFpojos de un,
los populistas. Bien averiguada está. la eleccion régimen colonial irregular; el Archipiélago filipidel candidato republicano, para el importantísimo no, formado por unaagreg-ación irregular de pue•
puesto de gobernador del poderoso Estado de blos, unos en el esta.do primitivo y salvaje, otrosNueva York. No son conocidos todavía los datos semi-bá.rbaros, y otros cultos y civilizados aun,

.

Domingo 18 de Noviembre de 1898.

que con los resabios malsanos de sus viejas tradiciones; alli donde hay intereses tan· 1.,puestos,
preocupaciones tan arritigadas, pasiones tlln vio•
lentas, rliZIIS tan di&amp;imbolas, ge11tes t!ln distintas,
costumbres tau heterc gé11e11b, todo eho regado en
un iI,me11so territoirio, desparramNdu en los millares de isltts, de islott-s y de roc11s 11bruptas que
forman tollo el grupo; el Archipi~l,.go filipino uecesita de grandes 1:isfuerzos, de trabajos hercúleos,
para dárbele orden. pa:-11 constitom,ele un gobier•
no, para incorp1.,ra1 lo Ala gr11n República awericana. Ardua es 111 tarea y erizada cte d1ficulL11dts;
magna la emprei,a que tiene que acome•er el
gobi ~rno de .McKinley, ~í, venciendo los obstáculos
que oponen los comi:111nos espall.oles en las conferencias de P111 ís, logra por fiu, con mdemnización ó sm ella, hacer que Espafla renuncie A to•
dos sus der1:chos de soberanía sobre el arcbipiélago
magallAnico, eu favor de los Est11dos Uuiúos.

***

Dar fuerza A estas labores, aliento á estas tendencias, s,-11ción á esta política, iw¡.,ulso á estas
pretensiont-s, todo eso significa el muuro del partido republicano en los coruicios elector11le., de
la presente semana.
Y si tiene todv este alcance en cuanto se refiere á la política interior del gobierno de Wa~lnugton, no cre•·mos aventuraúo decir que ac11so se11.
ruayor en cu11nto be refiere A sus rt-laciones internacionales. ¿Qué &amp;iguifican d nó, las dec111raéiones de S,dü,bury á iaiz dd prentendido triunfo de los republicanos tn los cowiciosi' ¿De qué
puede ser t I símbolo ese carro alegórico 4ue pa•
seó ayer pl r las calles céntricas de Londrts, representaoc..lu á la r11za anglo-sajonai' ¿A qué fin
el estrecho a brazo de Colombia y Britania en ese
carro, el bOldac..lo amencauo con el ¡.,abellón inglés y el &amp;oldado inglés cou el pabellón americano?
El jete del gobierno inglés declara de una manera categórica su adb.:sión A la iniciativl;I del
Czar, sus buenos deseos por cooperar en el orden
de lo posible á que se realice el filantrópico pensamiento, la humanitaria idea del autócrata moscovita; pero hace sus reservas, perfectamente explica bles eu los labios de un diplomático inglés,
y declara tamoién que la Gran Bretana no puede
suspender sus armamentos, ni dejar ctesmautelados sus puertos, ni &amp;onar en desguarnecer · sus
fortalezas, sin abdicar de su soberbia, sin ver derribada su grandeza y renunciar, acaso para
siemore, á su gran imperio colonial.
En esa virtud, sigue el movimiento en los arsenales, la actividad en las maestranzas, el trabajo en los astilleros, la vigilancia eu el Almirantazgo·1 y como no hay quien pueda, por su propia
vo.uu tad y por su solo esfuerzo, co1,jurar las nubes de torment., y las amenazas de gutrra que
se ciernen sobre lll Europa continental, dice Lord
Salisbury que no es de extrafiarse que su paí:1
esté en guaroia y disponiéndvse para cualquiera
eventualidad. No quiere que un 11contecimiento imprevisto lo sc.rprenda dt&gt;sprevenido, porque seria inmensa su rosponsabihdad.

*
* *

Noblemente alaba al gabinete francés, por su
prudencia y buen criterio manifestados en el reciente conflicto. No esc11tima los términos más
laudatorios para el ministe1 io de la República
Francesa, que ha sabido con prudencia y buen
sentido evit11r un choque que A muchos ¡.,11recía
inevitable. ¿Y cómo economizar sus fra~es de e~comio al enemigo que se ha plegado a sus ex1genci11s y ha quitado de enmedio todo motivo de
discusión, orden11ndo la relir.11da del comi,ndante
Marchandi' ¿Cómo no derrawar las flores de ll\
oratoria después de un triunfo diplomáticoi' No
será. u1:a solución la. que se ha encontr11do al probleml\ egipcio con la terminación del couflicto
de F11shoda; pero el apl1;1zam~ento solo de es!\
cuestión, aunque sea ec términos amenazan~es,
es ya un motivo de satid11cción para el gobie1no británico.
.
Vendrán acaso nuev11s reclamacionc s después;
'pedirá. Francia sola ó apoyada en Rusil', su aliada la evacuación de Egipto ó rn colocación bajo ~n protectorado internacional, y habrá. otra
vez resistencias por parte de Inglaterra, y á menos de una coalición europea contra el poder
britá.nico, los que bombardearon Al~jandría, los
que han sujetado á su tutela al Jedive, los ve_n•
cedores deOndurmAn, los que capturaron Jartun
los que aniquilaron el poder del Ma_hdi, los que
abatieron las banderas de los dervises, los que
están en posesión ahora de toda la cuenca del

EL MUNDO

Nilo, desde Damieta hasta Fashoda, quedarAn
allí donde han levantado sus tiend11ij, donde han
extendido sus dominios, donde han phntado su
estandarte.
Y seguirán avanzando parll obtPner el predominio sr,bre el Contine11te NPgro; obtendrán por
contrato oblig-ado la babia de Deli1goa, 11rrllncada de gr11do ó por fuerz11 á Portugal: seguirán
avanzando al Norte y al Sur, al Oneute y al Occidente, h11sta unir los br11zos de «·sa cruz que se
extiende desde la dese mbocadura del sagrado
Nilo bastll la colonia del 011 bo; y desde las costas enc1mt11das del OcPáno Indico hasta las bocas del Níger y Sierra Leo1111., sin importarles que
de e,e modo, ap ,rten y limiten las po,;esiones
extranas.

***

H11y además un punto, 4ue es el que queríamos
seflalar desde un principio, en que coinciden la
política american11 y la in~les11, en que se confunden por su importancia, Jos do3 grandes llcontecimieutos de la s1:ruana: el discurso de S111isbury
y J¡¡s elecci0nes ..n ;o:; Estados Unido:.. Nos referimos al pasaje en que el jefe del gabinete inglés, declau que la adqubición dP, Filipi11as por
los Estlldos Unido,, si es aM~o un motivo para
perturbar )R. paz, indud!I bltmeute ha de ceder en
bien de la Gran Bret11ña. Es que, como lo indicara poco ba el ministro Cb.imberl:Jin, cada día
avanza más la idea de una alianza anglo-amerina; y por esta vez puede afrrm11r,e, que sanciovada en los comicios la política de MrKi11Jey, se
presumen ya los preliminllres de esll a11siada alianza. . Y la unión de los pueblos anglo s11jones, que
tienen y se 11tribuyen una gran mis1ó11 en la tierra, será un hecho consumlldo, como se indicaba
en el carro alegórico que corrió anoche las calles
de Londre':! entre los aplausos de la multitud y
el entusiasmo frenético de un pueblo, que muy
rara vez ab11ndona su fría seneridad y se entrega á arrebatos febriles.
La unión anglo- americana inici11rá una nueva era, hará como la presentación internacional
de los Estados Unidos en el concitrto de las potencias. y marcará. una nueva etapa en la marchll triunfal de esos pueblos, trnbajadores infatigables, que se derraman por toda la redondez de la
tierra.
Como contestaudo A esta posible alianza, va se
anuncian protestas contra la ·actitud de los Estados Unidos, se habla de algo más que de interveuciones platónicas por parte de algunos gobiernos europeos, y se indican como posibles cier•
tas gestiones diplomá.ticas tn favor de Espat1a y
para poner coto á las que apellidan exigencias
de los americanos. Y aunque así fuera, McKinley no retrocederá. en la ruta que sigue; si
cuenta con el voto de sus conciudadanos en los
últimas comicios, no cejará en la marcha emprendida, aur,que se interpong:tn las gestiones diplomáticas de los monarcas europeos.

X.X.X.
10 de Noviembre de 1898.

Los estudiantes de .Alemania. ·
La vida estndí11ntll pasa por la más 11.g-radable en
todas putes del mundo, y dlcese con sobrada razón
qu6 las prc:,ocupaclones del examen están hartamen•
te compens11das con la falta absoluta de preocup11cionPs de otrll lndole.
La savia juvenil que hierve en las vevas cnn lrresiEtibl~s imp.-tuosidarles; el porvenir que Pe abre por
dt1lante dt1 nosotros y que aunque incierto y azaroso,
pláce:ios verle sit•mpre color de ros11: el coutlnuo roce con c~r11cteres lgualmt&gt;ute juvenilPs y entusiastas,
son t&gt;lementos más que suficit·ntes para asPgurarnos
un buen girón de felicid11d, de esa folicida&lt;1 pérfida
y v.-leidusa. que nunca se 11ntreg-a por complt&gt;to v que
guarda tsiempre una gota de hiel en el fondo de su
copa, que dicen dr1,bord1rnte de se-:uh.r FH!erno.
Y ee curioso obst-rvar las coHumbres y la vida in•
tim11 de eso!'&lt; haces de juventud, de esas yemas que al
estallar mañHna, formarán fl núcleo dlrigPnt11 Je sus
pueblos, la diput~ción iutelectual qnP h1&amp;brá derepreseutar ante el tribunal augusto dt&gt;I Ti ..mpo. el estado
meutal de toda uua comarca en uu pt:riodo preciso de
la hidtoria humaua
La vida eHtudiantil varia en cada pueblo. en consonancia con carattt-res y 1radidonee y no creemos
que en todo el orbe haya una más original que lab
que lit van los g11rmanos que cursan aulas
¡Cuán lejos iie ell11 la gaiantnia ruidosa del Barrio
Latino y lus rudos atlt:tfijmos de O:xfordl Aqni no hay
ni mujeres ni pelnt11E, ni polltica ni eocild1smo religio110. El e,tudiante ah mán tiene orgullo fn no ocuparse slno 11n asuntos Pstudiantlles, que est~n ·dentro
de la tradicionacadémica, como ellos dicPn. Lo demás
lo abandonan olimpicamf-'ot1111n m11uos d6 IOP füisteos'
nombre con que designan á los que no son de ocupa:
ción inteltctual y á ·quienea profesan más desdén que
los más ner,·iosos artistas á monsieur Prudhamme.

Desde h1Pgo, enAlPmanla la relación ele los jóvenPS
que estudian e~ mucho menor que en cu~ l11uiera otra
p11rte, put:s 11111 sólo es rep~tad_o e.,tudiante el que
cursa 11.lguna facultad univerHtn1a. µ,1.1 a lo cual ~-a
le ha sido prl'ciso abaolver todos los e-tudioR pi l'pa•
ratorlos y ten6r en la bolba un titulo dt1 bachilln; Y
p«,r otra parte las condicione11 de tlu pr11~rt1•0 mliUd·
tria! demandan m1,c·h~s brazos y muth&gt;d acti-vid•d~~,
de suerte que un muv rt1d1tcido 1,tim .. ru de jñv.,1, .. r1
83 el que lucha por eidoctoi-adu para abrazar profe,iunt'S lioaalt&gt;@.
Para conocer bien la vida académica dt1 AIPm•nia,
PB preciRO observar de 011rca alguua dt&lt; l•s v11•jos ciudades universitariaR. de lae mári J?'6,.,1111ad y tr111iiciut1Rlistas. Bonn por t'j •mplo. ó mejor H~idf-'lberg
Heidelb6rg tiene todas l1&amp;s aparituciad de uua, il'a
medioPval: sus techns de teja 11caualada, ,obreslllien·
t68 en las fachadas haPta tocarse casi en el c11ntro de
la calle; sus tabernas subterráneas: sus campauarios
semi gódcos; sus fuente ! ornadas de groseras t'Pculturas de piedra todo evoca vivamt&gt;nte las vil'jllS épo·
c11s, y antójase ver dedilar por aqu11llas call, j 111 un
tropPI de lansquenetes ó un escuadrón de dr11gone11
de Wallenstein.
En epa villa. los estudiantes Pon reveR y señores regocijo de taberneros y azote de filisteos Al1i ellnR go•
zan de muy especiales privi:eg1u11, caoi &lt;1e fuerm1,
puesto que por ejemplo la policla urbana no puede
mortificarlos para nada, por exlPtir uu cuerpo de
guardianes particulares con el nombre 11e "polici&gt;t.
académica" asi como también un tribunal A pt&gt;dd
para juzgar de los delitos correccioualed cc,meudu11
por estuoiant6ll,
En Heidelberg, ¡cosa rara! caPi no hay gu11r1,ic-ión
militar. tal vez para evitar conflictos e11tre eetndiautes y oficiales, y Pxtráñase el viajero a1,te la t sca,ez
d" uniformes ambulantes, cuya profusión Ps el 1·a,go
m4s caracrnristico de las otras ciudades aJ .. maoa11.
En cambio hierve materialmente la multic&lt;&gt;lor policrc.mla de las cachuchas académicas, y , o se pu11de
dar un paso sin topar con numnosas p11rvarlas d., estudiantes que cruzan las acerhS, entre u1uch&lt;111 ri.,as
y muchas ·oromas
La cachucha estudiantil PS I bligatoria para lnR PS•
tudiantes que siguen la tradición, por4ue "" .,¡ cli.tintivo de la agrupación académica á qu6 11e pertt'nPce.
Estas agrupaciones const'tuyen la particul~ridad
fundamental de las universidades alem11nas, pue.i eu
ninguna parte acostumbran los ei;tudidntesá unir~et'u
Poc1edades perfectamente organizadas y diEcip,inadas que no tengan absolutamente ningún fin poli neo.
¿Cuál es pues d objeto de tales agrupaciont:s ac.. démicas de la vieja Germ,rnia?
Tienen dos: bebe1· mucha cerveza, y batirse mu_i¡ á menudo¡ pllrO beber y batirse ordenadamet1te, coufurme
á reglas y ceremoniales de muy estrictaobservauP.ia y
bajo la dirección de individuo11 de superior g, r ,rqul&gt;t.
en el escalafón académico, tal cual lo inandan los do:1
códigos aprobados p11ra todas las univer11idad.. s 11l6·
manas, y que son: el "Código de la Es_¡,adi..11 y d 1·Códi¡z-o dAI P1chel."
•
En Heidelberg hay más de veint11 ag-rnpacionea de
este género, de las cua!Ps hay alguna~ de muy larg..
e:xidtencia ya como la "Saxo Boruss1a" qut- se func11ó
á principios del siglo paeac!o. CKda una de el11u1 tieue
sus colorell especialPs, pero todas obedecl'D á. los mili•
mos códigos ya citados. Los colores se ostentan en la
cachucha y en un listón de cinco centimftros de ancho
que s11 lleva cruzado sabre el pecbo, de izquierda á
clerecha. Cada agrupación tiene P11 prP11icleucl11 y dos
clases de mit1mbros activos: los "Bursche" (eomp&gt; ñe•
roP) que ya tienen má11 de dos an.011 de pertenecer á.
la Sociedad, y los "Fuechse" (zorros) que son lo: principiantes
CHda compañero tiene un zorro especi11lmente destinaoo á 11u cuidado, y el cnal ti6ne q U6 obedece1 le en
todo y por todo Los Fuechseuun una cola de zorro e'n
torno de la ca,:hucha, como Efütintivo e@pecial de su
carácter académico.
El "Código del Pichel" tiene que ob11ervarse dPsde
el momento en que se encuentran tres estudianies
junios. y su pri-scripción fundamental prohioe que se
beba menos de un litro por cabeza eu una sentada.
Ad11más, fija la manera de empuñar el pichel de llevarlo á los labios y de tragar el liquido, y e@tabl.-ce
los castigos que 86 impondrá. á los que en tales manipulaciones se equivoquen, los cuales castigos consisten en hacerles beber determinada cantidad suplementaria d1&gt;l llquido de Gambrlno. Hay además cenmonias
especiales como la salamandra que cQnsiste en golpear uniformemente los picheles 50bre la mfüa v beber luego el li1tuido, obedeciendo las órdl'nes de in ando. En los inte1medios, se cantan canciones de lamalicia de la signient.., &lt;,ue malamente traduzco:
Entiérremne en ttn t07let
grande como Heidelberga.
para que de.Ypt,és de muerto
siga bebiendo cerveza........ .
En cuanto á los duelo11, no Re parecPn en nada áloe
que solemos ver en p11ised latiuod; el duelo 11cadem.ico consi11te en cortarse el roijtro con unos sables ligerls,mos llamados Rapier, estando perfectamente pro•
tl'gido ..1 resto del cu11rpo y llevando ante, josctegrueso ~lambre
En 238 encuentros que tuvimo¡¡ ocasión de presenciar. no hubo unu solo de consecuencias serlas: una
herida en la mejilla, alguuas i,uuta&lt;ias, una ci.::atriz
para toda la vida ......y basta,
Hay que hacer dos advertencias que son las que
más bacP.n pene11r sobre el extraño gusto de los tudescos: l ª el duelll ac11démico no es originado por enemistades, sino por voluntad de ambo11 contrincantes,
que se honran con ello mútuamente; 2ª es altamente
honroso para ellos tener cicatrices en la cara.
Como se ve es bien rara la vida de los estudiantes
alemanes, y muy distinta de la de otros palees . Sólo
en un punto hay analogla: en que casi no se estudia 1
ÜSCAR JlERZ .

�Domingo 13 de Noviembre de 1898

Domingo 13 de Noviembre de 1898

EL MUNDO

368

EL MUNDO

869

BAILE INFANTIL EN EL COLEGIO DE LAS SEÑORITAS _SALGADO.-:.oAXACA.

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Niño José Castellanos.
BAILE IN.FA NTIL

l:N EL COLEGIO DE LAS SRITAS. SALGADO

Niña Ana H Castellanos.

Estado actual de la Casa de Cuna

tPs, haciéndose la clasificación de los niños en expósitos, amparados y pensionistas.

REFORMAS MATERIALES Y ADMINISTRATIVAS,

E::-te departamen'°, dependencia directa de la Cuna, es de novlsima creación, pues cuenta loR diar, que
van transcurridos del mes. En él son examinadas las
mujeres que proponen sus servicios como nodrizas á
efecto de proporcionárselas los certificados respectivoR para s~r admitidas en las casas particulares.
El local de la insp~cción se halla situado en la plant11 baja á la izquierda inmediatamente á la puerta de
entrada que da á la calle de la Merced; consta de dos
satones, uno para el despacho del Doctor encargado
de la inspección, Sr. Miguel M Márquez, y el otro dedicado á los aparatos con que se trabaja. El mobiliario de ambos salones es nuevo y de aspecto sencillo
á la ;,ez que elegante: las paredes y techos son enteramente nuevos y están convenientemente tapizados.
En el muro principal se halla colocado un retrato de
grandes dimensiones del act::al Secretario de Gobernación,

INSPECCIÓN Dlt NODRIZAS,

EN OAXA.CA.

El Colegio de las señoritas Salgado es uno de esos
-establecimientos benéficos á la sociedad, pues las
-educandas que á él concurren forman despué3 lo selecto de ell11, toda vez que la educación y la enseñan-za corresponden á las más serias exigencias de la
moderna cultura y de la moralid11d.
Cuatro generaciones educadas en ese Colegio atestiguan los nobles afanes de la corporación directiva
:y docente de ese Colegio.
Una nota característica del establecimiento que nos
ocupa hace acreedoras á las señoritas Salgado á la
gratitud de la sociedad oaxaqueña. Nos referimos al
desinterés con que las mencionadaR profesoras cumplen su misión nobilisima: largos años hace que viven entregadas á la enseñanza y jamás han lucrado
-con su profesión.
Limita.n su ambición á cubrir los gastos del cole.gio, á sostenerlo en un pie de progreso y á retirar
modestlsimas utilídatles, -únicamente las que reclaman sus necesidades personales.
Este ejemplo de excepcional hidalguía merece los
aplausos de todos los que se preocupan por el progre•
-so y el bien social.
Ultimamente se Pfectuó en este plantel un baile de
fantasia en el que tomuon parte los niños lle la buena sociedad oaxaqueña.
Damos en estas páginas retratos de e@os niños así
-como un grupo, que nos envió nuestro corresponsal.

Ntno T,uls Fernández.
Nlfta Luz ERperon.
Nmo Federico Zo~rllla Barrunula.:

Nlfta Trápa~a ll'lgueroa.

NlftO Jed,rltO Hernánde~.
Nlfta Jlnrla Esperón.

Nll\o Guillermo Cast,na.. os.
Nlfl.a Ksp,ranza Bergts
~ifto Roberto Maqueo Zerturhe

Niño'José Trápaga Figueroa.

Fecunda en mejoras de todll especie ha sido la época presente de la Casa de Niños Expósitos de la capital. En cenaonancia con los adelantos modernos y
las necesidades crecientes del periodo evolutivo por
que atravesamos, ese Edtablecimiento de Beneficencia ha sido objeto de las reformas que pasamos á reseñar.
Pocos dlas hace q11e la Dirección de la Casa de
Cuna distribuyó el Reglamento provisional que c;letermina las obligaciones de todos sus empleados y el
objeto principal que persigue la institución. Anteriormeme no existla ese reglamento,del todo indispensable para normar los actos económicos y administrati vos, y la Secretaria de Gobernación acaba de otorgar su sanción para que sea puesto en vigor.
La declaración fundamental del Reglamento hace
saber al público que el Asilo queda abierto á todos
los niños que llegan al mundo sin derechos á un
puesto en la sociedad y á aquello, que por ac•
cidentales circunstancias no tienen bajo el techo pa•
terno lo:1 necesarios elementos ni las prolijas atenciones indispensables á su vida. En esa virtud queda abierta La Cuna, para los huérfanos de padre y madre que no tengan deudo ó persona que desee recogerlos, los que no puedan ser sostenidos y
educados por sus padres y los que, mediante pensión
mensual, sean presentados por sus padres ó parien-

LOS DORM~TORIOS.

Son tres !os reformados últimamente: el de nifios y
niñas de uno á cinco años de edad, que cuenta con
vein1itrés camitas de fierro, uniformes en su aspecto
y dotados de nuevos y ric'ls abrigos. Entre catre y
catre hav colgada una tableta barnizada que sostiene los articulos necesario&lt;! para el aseo de loe ,asilados. Las paredes están pintadas al oleo, de color
azul; en la principal hay una inscripción que dice:
"Puesto por la dirección bajo el amparo de la virtuosa Señora Doña Carmen Romero Rubio de Diaz."

Colegio "Divina Providencia."-Dirigido por las Sritas. Salgado en Oaxaca.

..

"

'•

�Domingo 13 de Noviembre de 1898.

ltL MUNDO

370
A continuación se ve el
dormitorio de llls niñas mád
grandecitas del Asilo: contiene ,·eintinueve ea.mas de
fierro, toda11 cubiertas de
géneros blancos que semejan un lampo de nieve; t-n•
treeama y cama hay un buró cerca de la cabecera y
un bonito bastidor en los
piés. Las paredes estAn
tRmbién pintadas al oleo,
color verde cl.. ro, y en la
del frente Fe lee la inscrip•
ción dedicatoria á. la señoril doña Luz Acosta dt- Gonzálflz Cosio.
El salóu rosa es el de los
niños distini?"uidos ó pensionistaP, llijos, por lo general, de mqtrimonios acomodadoP. Existen doce camitas de fierro pintadat1 de
blanco y su dotación de
abrigos es d., lo mAs fino
y elegante El aPpl'cto dtt
eFte salón 11cabado úlr.imamente e~ bellfaimo. En el
muro de la d"recha. pinta. do t.l oleo como los demás,
puede leerse la inFcrlpción
que deuica fil hermoso local á la vennanlla mimoria dfl la SP.ñ ora Doña An·
gela Lamadrid dama zsca•
tecana que legó al e.table•
cimiento una fuerte snma
de dinero, que e.i preci•amente con la que se han
hecho las repMicionPB y
mejoras que venimos re,e ñando.

Domingo 13 de Novlembro de 1898.

371

EL MUNDO.

EL F0)1D0 DOTAL.

ProJ ecta el Sr. Doctor
D. Manut&gt;l Dominguez, Di•
r Pctor de la Casa de Cuna,
establPcPr un cepo en el
iuterio1 del A~ilo para recaudar dinero que se aplicará al fondo dotal de Expósitos
Cuenta el autor dfll proVflCtO con la bueaa disposición de las clases acomodada&amp; para reunir algunas
cantidadPs en benetlcio
de los de~heredados. El cepo podrá abrir11e solamenw por el Dirt&gt;ctor y la Rectora de la Caija, de común
acuPrdo.
El Sr. Doctor Dominguez
nos decia: SI las parejas de
recit\n capados acostumbraran dt"positar el dia de sus
expon11alPs ó el de su matrimonio un modePto óbolo
en el cepo proyectadú, al
fin de cad&gt;1. año encontrarlan los huérfanos un capital que asegu~·ara su porvenir más tarde, cuando
dejaran el P.stablecimi1mto;
y digo más tarde, porque
mientras permanecen los
niños en el Asilo, el GobiP.rno atiende á sus necepirb des.11
1Oialá que nuePtras damas
ricas acoj1m con bondad y
empeño la idt&gt;aemltida por
t&gt;l señor virector de la.
Cunal

OTRAS OBRAS 1'.ATERIALES.

Los corredores de los piROO superiores é inferiores
están pintados al temple.
En el descanso de la escalera, cu_yo piso es de table.tas de mármol bianco y gris,
se destaca una pintura de
mérito representando á
una matrona. la Ciudad de
México, cubriendo ecn su
manto la cuna en que duerme un niño y tendiendo su
diestra á un pequeñ&lt;&gt; Jeaarrapado que e8tá en actitud de implorar abri¡ro,
protección y alimento En
"! fondo dAl cuadro se tlB·
fuman el PopocatPpetl y el
Ixtacihuatl levantand◊ sus
nevadas cimas sobre el
hermoso Vallo, dd México.
La Sala de Mú~ica ha sido objeto de varl,H mejoras; piano, mesas y banque•
tas son nuevas y de made•
ra barnizada.
En el patio principal se
construirá más tarde un
Estatua de Lore111.aua y grupo de niños en la Casa de
hermoso jardln y en su centro se levantará la estatua.
"n bronce, del Sr. Arzobispo LorPnzana, fundador de quido y permaneció una mañana entera enReñando á
la Ecónoma de 111 casa la manera dtl hacer foncionar
la Casa de Niños Expósitos en 1766
El loca! que ocupa la Escuela de Niños ha tido ob- el aparato y mezclar la !!.'che con un cocimiento de
jeto de meJoras tanto en su decorado como en la do · cebada pPrla filtrada y agua de cal, alimento que se
da á los niños débiles y A otros que no tienen norlritación de útiles y libros.
A moción de la Sra. D.ª Luz González Cosio de Ló- zas. Las graduacion1•s de las trt&gt;s subotancias se hapez se introdujo últimamente otra importante mi,jora: cen con e~mero y cuidado y según la edad y e~tado
la de un aparato esterili11ador de Ji. leche que se da dA las criaturas
Las observaciones hechaP hastaaho, 11 con la qu),. tituaho1a á los niños que anteriormente vivian con sua
nodrizas en el campo. La propia señora en persona ción del alimento nlltural por el artificial, ha d~du bue·
compró la estufa y accesorios par.. e~terilizar el li- nos resultados.

Casa de Cuna.-Sal6n de Escuela.

EL ASUNTO

(;asa de Cuna. Sal6n de disUncUm.

DE LA TEMPORADA

aparición de los anuncios y de la próxima venta fijada
p,ir,. PI rróximo marteM y cuyo objeto era sathf• cer los
30,000 francos de dHñ" ij y perjuicios qu,1 la Corte de
Aptilación ordenó quu se pagara
los perito11 del
proceso Estnh11zy
Del sábado al martes todos los dl'Focnpados de Paris pasaron por la c1&lt;lle de Bru~elae para ve,· la ca~a
dfl treP piP08 y doa puntas cocheras marcadas 21
y 22 his. En e~ta ú!Lima, correFpondiente á 1,. habitación dP Zo!11, que comprAnde el piso bajo y el princi•
pal, babia un p pP) tin brado......... .
La libta de los objett s del anuncio delata un colrccionador qu,; ha rettnicto pacienteme1,ttt mil preciosidll·
dtls. Sin embargo, no se siente la misma impresión al visitar la ca~a di' Zola.
Lo que ha falt11do al dueño
de tantos tapiceP y ornamentos de igletia, objetos chinos,

EL REMATE
En r.uestra primera plana presentamoi, á nuestros
lectores un cuadrito de género, que sin duda alguna.
evocará. en ellos muy agradabl.-s recordaciones de la.
época juvenil.
El examen, el temido exa•
men, ha pasado; recojióse
ya ei fruto de un año de
desvelos, y el terrible jurado-esa trinidad de ogros
- está. para pronunciar su.
fallo.
¡.Cuál será éste? . . . ,
La ansiedad desespera y
con razón el estudiante vi•
ve un siglo en los pocos
minutos yue lo separan de
conocer el resultado. Si este es desfavorable, hay en
perspectiva 11mé,1 de los
Cnua.
di,guetos y de las recriminaciones dt-1 hogar, todo
un año de rPr&gt;Ptición, todo un año robado á la brevedad de uue~tra vida. Si favorable, 1 hi están las vaca•
clones. las yocundas vacaciones con su opulenta cauda de libertad y rte inefabie vaganci1t ......
;No temas. joven Pstudiante, los jurados son piadosos porqut! fueron jóvenes!

&lt;!asa de Cuna.-El Patio.

DE LO.S MUEBLES DE ZOLA.

a

Un sábado de la prim"lra quincena de Octubre aparecieron en Paria tres ó cuatrocitlntos avisos, repartí·
dos convenientem"lnte, en los cualf's 8"' anunciaba el
remate de los mut:bleR &lt;1e la casa núm. 21 biA de 111 ca•
lle de Bruselas, domicilio del autor di, Nana y de
Acuso.
Todos loe periódicos de la mañana hablaban de la

bibelots y curiosidades de todos loR estilos no es
ciert. mentAel dinno y el gu.co, ~iuo la padt:ntta.
Cuando Zola salió d,i&gt;f•m tivan.ente d11 la 1Dt&lt;diocridad y sus hbros le prod:1jero11 u11a renta de mi llonario,~" ocupó en reunir los matP1ial.. s dt: su lujo como
acostum bra á reunir los ".'ateria!Ps dP- una uovt,la,
Con un ardor sin Pjemplo, frecun:tó la CaFa de rematPR y lúS almacenes d,; curiosidadeF; lt&gt;ia •liariamente
11
El Monitor de las Venta." y cuando viajaba corría
tras de lo~ comerciantes de curiosidades.
Compraba sin descanso, jamas ngateaba; queria
dos co~as: safüfac r sus deseos y no pnder ttempo
en compras. Tuvo el ctpricho de sentarse en una silla
de la edad media_y la encontró: soñó con un s11rcófago
de miirmul par&gt;&lt; hacer dfl él una jardinera de flord
artificiales y dió con el objeto desl'ado.
~
Las piezas de la caFa di.' Zola produ cen una impreFión de exce•o en la ornamentacióM. Haf una SHla de
billar en la que serla empresa dificil ma1wjar el taco
sin echar al suelo los bustos y bibelots. Todo lo que

...

,t

Velando al niño .....

-

~-- ___
- _........,
- ----~.--:

Tomando la leche del esterilizador.

�372

Domtn,ro 13 de Noviembre de 1898

EL MUNDO

Domingo 13 de Novlembrfl de 1898

EL MUNDO

373

FATAL CADENA~
-

El dfa aquel en qu11 RJsa-huérfana de un preceptor, muerto, como todo11 los del gremio, en miserables
condiciones -anunció á. sus compañeras de trabajo la
intención de marcharse para siempre del taller en que
,se hallaba, laasedláron todas á mil preguntas sobre su
nuevo género de vida. y aún la encarg·ada del taller
acercóse a ella para decirle:
-He sabido que se va usted y quisiera saber si lo
·h ace disgust,.da con el trato que recib6 ó por alguna
-otra causa agena al trabajo . . ..
-No, señora: aseguro á. usted que no 88 mal tr11 to
ni mucho menos lo que me hace abandonarla, y siempre conservaré á. usted en buena estima por la con
ducta que ha sabido sPguir para conmigo.
-Dabo advertirle, afü1dió la Madame, que tengo fa-cuitadas para aplicar los sueldos que me parezca. conveniente, y que me hallo dispuesta á. aumentar el de
,usted si es que sua necesidades la obligan á buscar

Rosa habla sido hija de un matrimonio constituido
por un paupérrimo profebor y una dama de relevantes cua1idades, y la educacióu recibida en sus primarod años hasta la pubertad, y además, su inteligencia
d.:sp1erta y clara, la hablan hecho culminar desde Iuego al encontrarse poco tiempo después en el núcleo
á que concurriera para entablar la fatigosa lucha
diaria.
Muertos caPi al mismo tiempo ¡08 padres de Rosa,
_,,.,.. -

¡ 11

l

"

,,.

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vióse estaprecisada. á. trab1tJ11.r para
el 11ostenimiento
suyo Y de su anciana tia, ciega é
inutil. é ingresó,
mediante recomendacio nea, al

-·

El remate en la eai.a de Zola.-'32,000 francos por una mesa"
hay en esta sala fué embargado, con la excepción de
un retrato d~ Zola por Manet cor.siderado como recuerdo de familia.
Los b.istos no tuvieron la misma inmunidad: uno
de ellos que data de 66 está aprisionado 1&gt;or una corona en cuyas cintas se l11e: 11 A Emilio Zola, paladín
del derecho y la justicia II Hay otras muchas coronas
por el estilo; una inscripción dice: "Al gran comba•
tiente, defensor de la libertrd y la justicia, los Húngaros que lo admiran y simpat:zan con él;" otra; "Al
sub time Zola, gloria y veneración del mundo civilizado II y por último, ,m una guirni.lda, colocada en un
Cdballete dorado: "Homenaje á Zola, de cincuenta y
seis institutrices del Haya.11
También fueron inventariados los muebles del salón del comedor, de la escalera, de las piezas acceso:da~ y del vestibulo: sólo, respP.taron _los _agentes de la
ley el gabinete de traba¡o y el dorm1tor10.

El Rimulacro de venta se efectuó en el zaguán. Como Zola no tiene coches, había colocado en ese lug-ar
estatuas de mármol mutiladas, !larcófagos procedenfes de la Villa Borirhese, una virgen d11 madera, un
bajo relieve italiano que representa la Cena, una máscara antigua y piedras sepulcrales.

***

A las 11 de la mañ,ma llegaron algunas damas iug-lesas, los terraceros huelguistas. 'os reportera de La
Libre Parole y de L'Intran~igeant y algunos comer
ciantes de la casa de Ventas que iban por curicsidad
pues va sabian lo que habla de suceder.
A lii una y media se abrió lit puerta para que entraran cuarenta personas que se reunieron á quinientas
que ya estaban e~pi:rando. Para contener el empuje
de la gente, se habla colocado una mesa tras de la

SA.LON DE LA. OA.SA. DE ZOLA..

cual estaban los rematadores, los conserjes del tribunal, los amigos de Zola y los enviados de lo~ periódicos neutrales. ·Detrb de la puerta vidriera, un grupo
de mujert&gt;s rodeaba á la Sra. de Zola, nerviosa y agitada.
Ya se sabe lo que ocurrió. Al pedir 120 francoR por
la mesa misma que tenía delante EII comisario rematador, alguien que e~taba junto á Mllese Va.vid, ofreció 32 000 francos. "Se han ofrecido 32 000 fra!lcos,
quién da más?« -"Deseo ver la mesa," dijo un concurrente habitual áloe remates.- 11Seenseñarála mesa, 11
replicó David. -Y dos mozos levantar,&gt;n PI mueble estilo Luis XIII, vulg-ar. cuy.. valor es de 60 francos; el
co•nisario repetla: 113·' 000 francos ¿No hay quiAn dé
más? .... 32 000 francos, una vez. do" veces .... ¿l'.l,o hay
quiAn dé más? Adjudicada por 32 000 francos al Sr .. .
11
Fasquell11, editor. 11
La comedia que pedía la ley quedó representada,

otra casa en que ganar más que aquí. Me es usted
·útil y deseo por esta razón que no nos abandone.
-Mucho agradezco á la so:ñor" la ooinión que de
:mi tiene formada, pero he tomado ya mi resolución y
estoy pronta Allevarla á cabo en todo lo que me sea
posible.
-¿Usted es huérfana.?
-De padre y madre.
-¿Tiene usted otros parientes?
- Sólo una anciaua tia que comparte conmigo mi.serias y trabajos.
-Le han propuesto á usted alguna ocupación en
,que notablemente disfrute de mayores comodidades?
-No, señora: me propongo no emprender en adelante trabajos análogos á los que hasta hoy he desempeñado.
-Entonces .... no me explico la manera de qué
pensará usted vivir; ámenos que vaya á casarse.
-Efectivamente. Muy pronto, si Dice lo quiere, iré
.á vivir con el hombre que va á ser mi esposo, y al finalizar esta semana dejaré de hacer comp11ñia á usotedes para prepararme á mi nueva vida. He aqui la
razón, que, á no dudar, encontrará. usted aceptable.
A primera vista, Rosa no mostraba en su aspect'J exterior, cualidad al~una que la distinguiese Je la generalidad de las obreras de almacén, cuando al obs·CUrecer ó en las primerashorasde lamañanarecorria
en un grupo de dos ó tres compañeras las calles de la
-ciudad. Alta. de cabellos y pupilas intensamente ne•
gros y más ó menos 'bonita. poseta sin embargo, como
principal atract.ivo, un cuerpo hermosamente delinea•do cuyas elegantes curvas mostrábanse magnificas
.á pesar del humilde vestido poco propicio pariA hacer
resaltar tales magnificencias
Observada detenidamente, Rosa, á pesar de sus
,grandes ojos negros y de su su cuerpo harmónico. resultaba poco simpática para la generalidad, tal vez á.
-causa del pliegue de sus labios, que le daba un vago
aspecto de irritante soberbia y de impertinente im- '
perio. Su risa tenia en si un cierto tinte enfático y
iburlesco á semejanza de la de aquellos individuos á
quienes una alabanza necia é inmoderada saca de
,quicio; no obstante, disfrutaba entre sus compañeras
-d.e una gran dosis de •ionsideración y cariño, debida ·
.á. sus actos de caridad practicados entre algunas de
.la¡¡ obreras más pobres, á su celo en el trabajo quejamás abandonaba durante el dia, y, -sobre todo, á. su
actitud y manera de aparecer, que la encumbraban
Todeándola de una aureola de superioridad moral re-conocida desde luego por los individuos vulgares
,que la trataban.

t111lerdelquemáRtardi,habfa desalir con la esperanza de una unión próxima á realizarse.
Poco después de aquella converllación sostenida
por la joven y la directora, Pl pintor Julio Orla, trabajando una mañana en el atelier, recibía la siguiente
carta escrita por Rosa.
«-¿QuiéreR hacerme feliz. como lo repites hace tan«to tiempo? Pues bien, ha lle~ado la ocasión de bepa«rarnos para aiempre y de vo,verá ser como antes, dos
«extraños. No te exijo na&lt;la más, ni aún el olvido ab«soluto, porque sé que serla una ofensa demandar tal
«cosa. de ti, ya que durante mucho tiempo has aeegu«rádome que sor tu único amor después del Arte,
«Tampoco creo que llegues á supcner el enfriamien •
«to de mi cariño: te quiero hoy lo J11ismo que ayer, y
«d_uran~e tod~ mi vida me acor~aré de ti porque has
•stdo tu el pnmer hombre á quien yo he amado, in«clusive mi padre Sin embargo, hay otro hombre que
«tiene mayor óerecbo á mi ti,rnura, y este hombre es
«mi hijo, es nuestro p"queño hijo que empieza á bal«butir "papá" sin tenerlo.
•Aparte de este acto, no creo que tengas otro algµ«no que reprocharme: he sido fiel á ti durante tres
«largos años en que mi amor de joven me ha fortale«ci_d_o pa~a esperar, inútilmente. por desgracia, la le«g1t1mac1ón de nuestras relaciones; y hubiera tal vez
«esperadc más, si no existiese hoy otra honra que de•
«manda mi cambio de conducta. en adelante. He sido
«tuya y seguiré siéndolo, si no de hecho y material«mente, si por el connubio de nuestros espíritus efec«tuado ha tiempo é indisoluble á pesar mio; y á cam«bio de mi cariño y fidelidad de este tiempo pasado
«recla,oo de tí "1 no volver á buscarme ni hacerm~
«recordar de manera alguna esa ex istencia anterior,
«que amo, pero á la cual no debo ya volver los ojos.
«Tiempo es, pues, de decirte tod·&gt; lo que ha de su«ceder, sin ambajes ni reticencias, ya que gustastan«to de la ver dad desnu&lt;ia: Vive cerca del almacén en
«que trabajo, un hombre de cuarenta años, más ó me«nos, propietario de un pequeño comercio y que se
«llama don Ernesto Berna!. Hombre de sana&lt;i costum«bres y de sencillo carácter, trabajador y bonachón
«poco ó nada instruido, si no es en cuanto á los valo:
«res en el mercado, y dedicado con gran ahinco á sus
«negocios,
en todo y por todo, lo que se llama un
«burgué~; posee algu!los miles de capital, que no
«aventura sin previas vacilaciones, es soltero, solo y
«goza de una salud incomparable. He aqui á gran«des rasgos el hombre que ae conceptuaría feliz en
«exceso, si yo accediera á. ser su esposa, y que no es«pera más que mi asentimiento para acercarse ante el

"ª

•

«altar de la Ley y darr.os honra á mi hijo y á ml-por«que nos acepta á ambos.«Para hacerle admitirá mi Gastón, he forjado una
«historia, inveroslmil para cualquiera otro, menos pa«ra él, que me ama ciegamente y cree ..n rr,i sin un
«átomo de duda. Por esta hi~t ,ria, el niño aparece co«mo hijo de una dama de alta posición, cuyo nombre
«permanece en el misterio, la cual dama hace llegar
«á mi oder, el dinero necesario para el sostenimien«to de pequeño. Esta burda trama. que á cualquiera
«otro autorizarla para pretender de mi licencias y
,desmanes, ha aumentado sólamente en el señor Ber«nal el amor q•1e me consagra; pues diee que muy
«grande y caritri.tivo debe ser mi corazón, cuando por
•prac!icar una buena obra he desafiado á la maledi•
«cencia.
«Así puPs, muy pronto, si los acontecimientos no lo
«impiden, Ga~tón se llamará Gaetón Berna!,
«y yo de«jaré de ser la. amiga de un artista
«para transformarme en honrada y respetable señora.
«Comprendo que este paso dado por mi
«poará afectarte: pero estoy resuelta á ello y
«su falta de realización no dependerá. de mi.
«Mañana iré á verte por última vez, nos des«pediremos como dos buenos 11.ermanos, uno
«de los cuaies va. á emprender un largo via«je,del que, acaso. no habrá de volver, y es«pero que muy pronto hallarás el consuelo
• de e.te abandono, entregándote por com«pleto á la realización de tus euaueños de
«Arte.•

f

A la salida del taller, una vez finalizadas
las labores del dia, Rosa, contrariando la costumbre establecitia, encaminose sola á su
hogar, pretextando a ute sus compañeras cierta ocupación urgente que la obligaba iJ marcharse sola. A poco andar, experimentó la
impresión de alguien que deliberadamente
la siguiese; volvió la cabez&gt;l y sus miradas
encontráronse con las tímidas v cariñosas
del comerciante, que avanzaba en su seguimiento
-1Ahl ¡.Es usted? No le había visto.-Prorrurupió Rosa deteniendo el paso:- ¿Lleva
usted el mismo rumbo?
-Si, y si usted lo permite la acompañaré
hasta su casa; pues no es otro mi deseo .....
-Muchas gracias ...... Estoy segura de
que no encontrarla en mi camino mejor
acompañante que usted, y acepto gustosa
su ofrecimiento. Vamos 11ndadno,
·
-¿Esto es que se propone usted tratarme
con mayor indulgencia en adelante? 1.Acaso
tendría yo la felicidad de ver que mis palabra. han llegado á conmoverlai'
-¡Chstl No hablemos de eso Acepto la compañia de
usted-clavando e!l él sus profundos ojos-A condición de no tratar esos aeunto,i, Tiempo hay de
sobra.
-Es que hace much,, tiempo, desde que la conocí,
no puedo pensar en cosa diferente: ¿Des~a usted tal
vez prolongar indefinidamente Pete tormento? ¿No
está usted stigura todavía del cariño que le tengo?
-Pues ....
-¡Oh, sil Tengo esperanzas de que usted ha de darme crédito; ~I corazón me di.::e que no puedo soñar
en balde tanta felicidad ... ,
-¡Ja1 jal jal Pero .... el qu.. yo ha.ya dicho que hoy
~o se debla tratar tales asuntos no ~igllifica que manana ....

•

�374

-¿De veras?
-Cou st&gt;guridad.
- 1Graciad, mil gracias! No sabe usted que feliz me
hace con SUR palabras
-Esta e~pna será b1méfica para usted; pues le
p~rmitirá rdlexionar aún sobre lo que va á de•
cirme.
-Nada tengo que agreg-Rr: usted conoce ya perfec•
tamente lll honradez de mis intenciones y la sinceridad de mi cariño. y no falta má• que una. palabra suya para que lllis esp~r11nzas ~e rt&gt;alicen
-Allá veremos. Ahora, dPjeme nPted porque nos
hallamos cerca de la casa. Haata mañana.
-Sl, hasta mañana.
El señor Bernal detúvose t&gt;n la acera, cerca de la
esquina, viendo alPjarse graciosamente á la joven;
una vez que la perdió de vi,ta, giró sobre sus talones
y encaunnose sm apre1mramit&gt;nto, láetidas las manos
en los bolsillos de la americana hacia las calles céntricas de la ciudad, llenas á esa hora de innumerables
transeuntes.
Marchaba lentamente como aquel que necesita meditar sobre algo que le preocupa. y sm labios á. vect&gt;s
entrl'abrianst1 balbuceando frases incoherentes; llegó
bajo el mechero de su restaurant y entró á éate, sentándose antt1 una de las mesillas de mármol.
Cuando el mozo le hubo servido, el s~ñor Berna) ex•
trajo de su faltriquera una carta escrita en papel común, por sus cuatro carillas, col) 11na !etra torpe y
desigual; ley ola atentamente y , uedó•e en seguida
con lt&gt;S miradas fijas en un punto invisible.
-He aquí-meditaba-toda la grHVE'ldad que consigo puede traer un acto irreflexivo Si alguien me hubiese asegurado hHce dos ~ños t&gt;@te resultado, de se¡?'Uro que me habría echado á reir. Tal parece que la
desgracia se ha acordado de mi y viene ahora á reclamarme 1,u parte . . ... .
_Me amenaza ...... Y es muy capaz de hacer lo que
dice ...... Una vez resuelta, no la detendría nada ... .
_¡En _fin! No ha,v que dejarse abatir; no todo está perdido: iré á verla hHSt&gt;t donde se halle; le daré el dinero que quiera y má~ aún para acallar sus pretensiones y á condición de no volver á. importuna1 me ni á.
acordarse de mi t'n toaa su vida. Si, si .ae negara yo
asi, rotundamente, cap11z seria de venir á buscarme
y provocar el gran escándalo. ¡Yno! 1E~o nunca! Hoy
que veo la dicha casi al alcance de mis manos ..... .
¡Dios no permita que esa mujer conozca mis planes!•..
A la mañana siguiente, des pues de una larga noche
d~ !nsomnio: Rosa preparose á. salir con el objeto de
visitar á J uho antes de las horas de t, abajo. Las reflexione11 a@emPjábanse eri amar¡?'ura á las del comer•
ciante, y remordimientos y zozobras ha8ta cierto punto análogos maceraban su voluntad hasta el grado de
producirla aqut&gt;lla vie-ilia de la uoche anterior.
-¡.Qué f'Ít:Cto habrá producido e11 él mi carta? ¿Acep•
tará filosóficam1&lt;11te el caso, ó se dt&gt;jará arrebatar por
la exaltacióu? ¿O se vengará tal vez descubriendo mi
secretn?
El atelier dPl artista, á la llPg11da de Rosa, hallábase
cerraoo. Tocó, mA11 no obtuvo reApuesta; quiso enton•
ces supuuer que Julio, no teniendo qul' esperarla co•

EL MUNDO
mo de costumbr&lt;&gt;, habrla permanecido en ellechoy sentose
á aguardarle en eJ di.ut.-1 de la
puerta de entrada. EPperó
'
Inútilmente durante una hora,
llamó repetidas vecP11. v al cabo, desalentada. bajó la escalera, oprimido el corazón por
aquel inesperado suceso.
Durante los dlas subsecuen•
tes, el P~tudio del pintor p~rmaneció cerrado para t&lt;lla,
mientras tanto, el comercian •
te activaba los preparativos
de su enlace con Rosa; lamodist~, PI sastre y el tapicero \
visitaban de continuo al se•
ñor B~rnal y un dla, l&gt;ste des
pué~ de muchas conversaciones con su prometida, presE'ln·
tóle un paQuPte de esquelas
en que ~e ar:unciaba el futu•
ro m11trimouio
-V.-ng-o udemás-ia dijopara invitarte á conocer tu nueva ca~a y para
que tú i..l mismo tiempo, me dig&lt;1.s si es de tu
gu11to. Traigo un coche que nos conduci, á á ella
dePde luego, Ai no tiene" inconveniente.
Y 11e fue1on los &lt;los, la una muy cerca del otro,
amableme11tt1 unidos y di6cutiendo acaloradamente acPrcade los menores detallt&gt;s de la nueva ea8a. El coche en que iban, rodaba á lo largo
de las callt-s, t'Dtró á la avenida pri11cipal, reco rriéndola hasta su t&gt;xtremo, siguió por un cos•
tado del rarque, concurrido en aquel momento
por cien grupos de paseantes, de esos que i, ban ·
donan temprano el lecho en busca de 11ire saludable. cruzó ante la estátua ecuestre que atrae
ha tiempo las miradas de propios y 1cxtr11ños,
por lll b lleza de su t&gt;jecución. torció por la iz·
quierda y al cabo de un cuarto de hora se detuvo ante una casa de 11legri,ap;;,riencia,construida cercadtil foso que sep11raba el campo dela calzada.
Una vez en el intnior, Rosa, agitada por una maní·
fiesta alegria, iba de 11qui oara alll, arrastanao caEi
por la mano á su promttido, abtiendo y cerrando
puertas y ventanas, y él se dejaba llt1var. h11cer y sacudir, pleno de rE'lgocijo al advertir las manifestaciones de aprobación de su compañera.
-Esta, -decía Rosa asomada á la ventana desde la
cual se distinguía la arboleda de la gran calzadaserá la elegida por mi para pasar las ta::.-des mientras
tú llegas; desde aqui-añadia pasando á otra piezapodrll vertP 1legar cuando te anuncie el timbre de la
tranvía, y por la mañana, esta puerta ~erá por la que
yo salga con el delantal rep)Pto á distribuir el grano
entre los animalitos del corral, que hau de acudiI pre•
suroeo~ A mi 'Jamada.
¡Qué hi,rmosa existencia voy á pasar aquí! Sembraré en el jardln muchas flores muchas roPas sobre todo; en el corredor cantarán siempre dos ó tres pajari·

Domingo 13 de Novlembro de 1898.

DomlnJ?O 13 de Noviembre de 1898.

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llos bulliciosos é lncansab)eij, y todos los dias, d&lt;&gt;p.
pués de haber prendido en el ojal de tu solapa la flor
m4s fresca y reciE'lntemente abierta E'lllo,, serán los que
endulcE'ln mi kiPteza de ver cómo el tren te llt1va á la
ciudad. ¡Ob! cuán aMio~amE'lnt"' ePpera mi co~azón el
¡?'ran dial ¡Cuán feliz y satisfecha voy á vivir á tu
lad&lt;,J
- ¿Y no tE1ndrás miedo á los ladrones?
-· ;.Crees tú?
-Pudiera ser. Esta inseguridad, estA aislamiento
es lo único que mtt repugna de la casa. Si yo estuvie
se siempre á tu lado. el caso m~ parecería risible; pero t'3 amo de tal manera y t&gt;res tan adorable.mente
hermosa. que temo y con razón el que álguien te arrebate envidioso de mi lado.
-11-lah, pusilánime!
-¡Fea!

***

Llt&gt;gó el diA del t&gt;nlace y t&gt;fectuose sin que Rosa hubi1:1ra logrado vE'lr á Julio Esto desazonábala un tan•
t1J y la embargaba en profundas cavilaciones que no
lograba desterrar ni la presencia del señor Be:rnal.
Repetiast1 constantl'ment1:1 las mismas preguntas sin
encentrar una respuesta Pafüfactoria: ¿Qué conducta habrá resuelto 11doptar? ¿Cuál 11erá su actitud una
vez que sepa que estoy casada? ¿Me olvidará? ¿Vendrá á buscarme?
Cierto dia en que Rosa babia ido á compras á la
ciudad, al recorr_er. s.e,ún.costumbremujeril, los-eseaparate11, detú.vose de pronto abrumada pvr un espectáculo espantosamente desolador. Sobre un caballete, en uno de los aparadores de una casa de Arte.
ostentábase el cuadro :le una hermosa mujer semidesnuda, en graciosa actitud artística. El parecido
con la mujer del comerciante exacto: el pelo, Intensamente negro, descendía ondulante sobre las ebúrneas
espaldas, y en los ojos parecía haber concentrado el
artista toda su atención y toda la pujanza de su nu•
men extraordin11riol Aquel cuadro era conocido por
Rosa desde mucho tiempo atrás; habla sido hecho ¡.orJulio en la primera llpoca de relaciones con la huérfana; copiado linea á lin1:1a, retocado cuidadosamente
una y cien veces, entre caricia y caricia, dur11nte las
primeras horas de 111 mañana, que dejaba libres á la
joven el trabajo del Almacén.
Ante E'll aparador un grupo de amateurs comentaba
el trabajo expue~to al público.
-JEhta si 11s pintura y no la del imrécil ese del otro
día.
-¡Claro! Pero esto debe ser algún extranjero: el
país no produce todavía cosas sl'mejantes.
-¡Calle usted! :U11ted siempre con ~u impertinente
admiración por todo io que no es nacional.
-Además de que una belleza tal ea inverosímil. ...
-Pues señores: casi puedo asegurará ustedes que
eso eso es producto del pais. ¡Sí estoy por decir que
esa cara la conozco!
-¡Hombre, hombre' ..... .
Ro~a no quiso detenerse un momento más. Alejose
violentamente, volviendo las espaldas al grupo, dió
vu~Ita por la esquina próxima y media hora des¡més,
dl'Jábase caer desalentada en el canapé de su habitación.
Sus pensamientos se atropellaban y revolvian como
las innumerables olas de un mar irritado; volvía á ver
como años atrás, sus primeros meFes de relaciones
con el artista, cuandó el amor revolaba sobre ambos
con l s alas dE'I una esperanza riente; su paulatino des·
pertar del espiritu á las sensaciones del arte, provo•
cado por las api.sionadas frases del pintor, quehabian
hecho al fin un adepto más en el núcleo de los seres
artistlcos;_tornaba á ver~e oprimida por los brazos d~
de él, cubierta á besos candentes la boca entreabierta
por la emoción, abandonada á los transportes de
la n11tur11leza con la deleitosa fruición de los placeres
apenas gustados Más t,rde, d sentimicn:o matcrnnl

levantándose de improviso en su alma hasta superar
á todos, inclusive 1:1! de la conservación propia y provocando en ella el remordimi1:1nto de la falta cometida,
inclinándola á sacrificar todo placer y estabi.idad por
el afán de un nombre qut1 dar al hiio espúreo. Y al
pensar en esto, surgia la vulgar figura del comerciante al cual se hallaba unida; recordaba sus frases
torpes y trabajosas de individuo burdo y anartista, su
palabra melosa hecha para li11onjear sirvientes, y s11
aso".!lbroso candor q11e le arrojaba. confiado en brazoR del acaso, ~in prncauciones ni estC1dios previos.
Sin embargo, habla logrado su de,ignio: su hijo iba
á llevar en adelante un apellido. Pero á costa de qué
sacrificio~! Sólo un de~arrolt0 de voluntad como aquel,
efectuado por ella y dificil dt1 repetir, hubiera podido
ofrecer semejant1is resultados.
No obstante, la volunta&lt;1 declinaba. Aquella sola
prest11,cia dtl! cuadro pintado por Julio mucho tiempo atrás y bien conocido por ella, era suficiente para
transportarla al pasado y hac1:1r hundirse en una niebla de desaliento todos sus designios; Btl veía nueva•
mente pot1eida por él, de mant:ra i11apelable, como
las briznas de paja que caen al arroyo, se detienen
un momento, y vu1ilvt1n á. ser arrebatadas por la co•
rriente que la,; ha hecho suyas Re11acia en su sér el
mismo amor de t tros dlas, con $US agitaciones y sus
Vl'hemencias. con su colorido peculiar impreso por el
iSpiritu superior del arti~ta, cou su,; ins•a11tes de mística contewplacióu y su11 arrebatos pabionaltis, y la
figura del buen ijeñor Bei:nal resurgla en la mente
flon repugnante aspecto de vulgaridad.
En esta lucha reclamaba también su partE'I la coquet1iria. Aquella frase Además de que una belleza tal
es inverosimil. escuchada momentos antes, haciala in•
clinarse máM hacia el pintor, con per,juicio del esposo.
Es decir, que se babia etJtregado á un hombre que no
sabría aprl'ciar la artfstica hermosura de su cut1rpo,
porque no era caoaz dt1 semejante idea, mi,:mtras 1¡ue
el otro, el que la habla idealizado. el que admi:-a t,a en
ella. po8eido de profundos éxtasis, la maravilla de su
conjunto, no volvería jamás.........
Rosa creyó necesaria más qut1 nunca una entrevista con el pintor; experimentliba la exigencia dt1 ver•
le y hablarle, para conocer su estado de ánimo; ¡ah,
sil para saber á punto fijo la causa qu11 le babia impulsado a mostrar ante d público, aqudla pintura intima, si asi puede decirse; y una vez la una frente al
otro, le rogarla, se arra~traria á s,.s p1és si era preci•
so para hacer que rttirase el cuad,o.
EmbRrgada por esta idea, Rosa abandonó el canapé, y dirigiéndose al escritorio, escribió.
"Me es de tal modo necesario el verte, que no vaci1110 ni en usar de este medio, por t l de lograr mis fi.
"ne$; y si no voy á buscarte, es porque estoy segura
"de que mis pasos serian infructuosos, y tú, como
"otras veces, me cerrarías tu puerta.
"No eé que fibra tocar en ti para ver coronados mis
"deseos ¿Recurriré á tu amor? ¡_A tu caballerosidadi'
"Vivo en la casa cuyas señas van en la tarjeta que te
"envio; mañana por la tarde, yo daré una ocupación
"cualquiera, lejos de casa, á los dos úRicos sirv!entes
"que me hacen compañia. y m~ encontraré en comple"ta libertad para recibirte. Ven sólo un momento, un
"instante, segur&lt;&gt; de que podrá., alejarte cuando lo
"desees"
Agonizaba la tarde del siguiente día á. aquel en
que Rosa escribió á Julio; sobre el ocaso desplegába•
se maravillosamente la clámide del astro oculto por
los montes lejanos semejantes á un gran mauscleo
bañado por una lluvia de brillante polvo de oro; arri•
ba, en el verde desvanecido que for-maba el intenso
fulgor del Poniente al esfumarse en la bóveda azul,
la estrella de la tarde cintilaba, primero con vaguedad, después y poco á poco más hrillante, c-omo una
lágrima que cayese sobre la falda de una doncella
pt&lt;nsativa.
En derredor, sobre el campo, las arboledas distantes ensombrecianse paulatiuameute confundiéndose
luego con el muro formado por las montañas; aqui y
allá los álamos, besados apenas por el viento, voltea•
ban sus hojas blanquecinas semejando fugaces parpadeos; callaban los péjaro~ refu¡!'iados ha poco ,.ntre
las frondas, y, descendiendo del Oriente, la calma y

37fi

EL MUNDO.
el silencio iban poco á .poco adueñándose de• conju1,to.
En el interior de la habitació,1 de Rosa y en el mti·
dio de ella., hallábasi,la ex·
modista ante el pintor, que
l¡i. contemplaba inalterable,
cruzados los brazos sobrti
el pecho, fijas las miradas
en los ojod de ella cuyos
p ltrpados parecían haber
perdido de pronto su movilidad.
-Y bien -prorrumpió el
artista después de un largo mutismo- heme aquí
obsequiando tus deseos.
Alzó la joven, por un su•
pr1imo esfuerzo los ojos hacia él, y tornó á bajarlos
murmurando casi imper•
ceptiblement1&gt;:
-Ayer... fai á la ciudad..
-¿Y.?
- i......nopude permane
cer por mucho tie:mpo; mi
alma se ha visto profundamente atribulada ....
-Continúa.
-Pienso que ha caldo sobre mi, algo como la pesadumbre dti uua maldición.
- ¡ Bah! Tranq uiliza~e: no
será la mía.
-¿Pero es que? ..... .
-¿.Qué?
-.Que no me aborrece&amp;?
• -¿1 o? No ....
-¡Ah! Entonces será que o!vidas mi falta ... .
-¿~lvidanai' No, es muy dificil
-i!;sto bignifica-animándose po:- grado¡¡-que tú
me amas aún. puesto que tu memoria 11e resi~te á borrar nC1estro p~sa.do; que si caigo á tus plés 1,rrepentid , hallaré J.ma mano que me ayude á levantar, que
si las lágrimas me ahogan y corren calcinando mis
mejillas, encontraré todavía quien puo::da enjugar·
las ......
-Si. Ese .... es tu marido.
-¿Cómo? Es &lt;1ecir aue ... .
-(&lt;lue según las leyes todas, el adulterio es un climen.
-Pues bien-exc18mó con desgarrador acl'nto la
mujer dd comerci1rnte-,\'O Pertl um, mujer criminal;
aceptaré la m11ldición de mi mai ido, el desprecio de
todos; más tú ¿arr0Ja1 ás también sobre mi la humilla
ción?
-¿Y no la has arrojado ya antes sobre mi? ¿No ha~
hecho triunfar una vez más al burgués? ¿Acaso te f¡.
guraste al¡,;ún dla, que un paso semtjante iba á hallar más ó mt&gt;nos tarde la disculpa?
- La disculpa. no; pero ....
-¿Qué más necesitas~ Alcanzaste por fin lo que
tanto deseabas y no tienes razón dt&lt; qut&gt;jarte; nea :va
al cab., una h ,nrada y respetable señora ... . ¡Jal .Jal
¡Jal Honrada y respPtablel ¡Pobres burgueses, opu·
lentos de oro y mendicantes de sentido l. ...
-1EscúchamP, ten prPsentf l. ...
-No, no. Es inútil. eé todo lo que vas$ decirme y
te ahorro el t1 abajo de hacerlo. Eres feliz .... Sigu11
del mismo modo.
El pintor dirig' ósA á la puPrta, la abrió, cerrándola
después tril.s..de si, llegó hasta la verja de la entrada,

y si~uió por la carretera, alt&gt;;ándose en dirección de
la ctudad.
Sobre el azul del cielo, la m,c~e h: bia t&gt;Xt ndido
su sombra como un manto flordefüado.
Cuando i&gt;l st&gt;ñor Berna! ugre~ó á casa, una vfz fi.
nalizaJas las labores dt&gt;I día, salió un criado á recibirle, con la consternación pü,tada 1-n el st&gt;mblante.
-¿Y la s~ñora?-intfrrogó pres&lt;:intiendo la proximidad de uu infortunio.
-No entre usted, st ñor, le h,1. sucedido una desgracia.
Entró á pesar de todo. En la a!cobR, sobre el canapé hallábase inanimada Rosa, ma1,ch11das las ropas
por la sangre de un ancha herida abierta l'n el pecho.
La muerte babia pasado sobrt: t&gt;lla crispándole las
manos, contray~ndo su boca y l!bandouátJdola al fin
en la dolorosa actitud del perpetuo descanso.
El viudo babia caido de rcdillas ahte la muerta, como un árbol derribado por el huracán, pronunciando
frases inconexas y entrecortado el aliento por ·los so•
llozo11
11
• • • • Y todo habla suc, dido por su culpa; si él hubiese
temido, como debla, la veng~nza y el aislamiento .. Si
por lo menos hubiese procurado para el a la corr:pañia de 1,eres adictos y cuidadosos .... Pero alli ,claro!
en la soledad, sin opo1tunos auxilios .... una mujer
sola durante todo el dia, expuekta á. loe ataques del
primer fascineroso" ....
Sobre la cuna animada al lecho, el niño •iePpertó
de pronto. dl'jando oir un leve vagido. Incorporost1
el viudo dirigiéndose á la cuna, tomóle en brazos,
mec·éndole car,ño&amp;amentecomoun tierno padre arru·
llaria al vástago tnfermo, y acercándose al canapé,
sus labios pronunciaron caPi en secreto, algo como
las frases de una oración pó~tuma.
Todos los domingos por la maña·na7ef'coiñe'rciant~
don Ernesto Bt,rnal acompañado de su hijo Gastón,
postrábat1e durante largas horas ante el sepulcro de
su eepoea, tn gie11mente muerta por su culpa.
~

A URELIO GOl\ZÁLEZ

CARRASCO.

�376

Domingo 13 de Noviembre de 1898

EL MUNDO

lJomfngc 13 de Noviembre. de 1898.

377

ELMUND_O

TARDE DE OTO~O.

PAGINAS DE LA MODA

La luz se vá: la sombra vespertina
Sobre el verde confin vagante rueda;
Y el boyero levanta en la arboleda
Las noias de su música divina.
Muje triste la res; la purpurina
Flor de los ceiboa en letargo queda;
Y agitando aua réoiged de seda
.l!a Iuchezón se ciernti en la colina.
Flotan sobre las cumbres los rumores
En que mezclan sus rezos fatigados
Rloe, verduras, árboles y flores.
Y pasan, en las sombras embozados,
Loa espectros de todos mis amores
.Por toda~ mis angustias escoltados!
CARLOS RoxLO.
Montevideo: 1898

IDILIO ETERNO.

LA FRAGUA.
(RICHEPIN)
En la fragua que fulgura,
Tarareando machacas
Mí corazón en el yunque,
Con un martillo de plata.

~i(jjoó zomanticiómoó.
INTIMA.
Qué cansancio! .. . ...Ni gozo ui padezco;
entre el hoy y el mañ·ma,
siempre un mismo horizonte eu un.- misma
senda sin fin y árida.
Yo camino al azar; @in rumbo fijo
muevo la déhil planta,
apoyado en las musas invisibles
que me gufan caBadas.
Yo vivo en un crepúsculo 11iniestro,
de claridades vagas,
pues ni la noche se desata en sombras
ni el día se adelanta.
¿Lo presente? .... Ni dudas, ni deseos
ni temores, ni ansias;
· '
siempre un mismo horizonte en una misma
senda sin fin y árida.
¿Lo porvenir? .... Quién sabe! El abandono
las tinieblas, la nad11;
'
parece que la mano del destino
de impulsarme se cansa.
¿Lo pasado? . . .. No puedo hacer el viaje
si mi abatida alma
'
· no puede volver á lo pasarlo
porque le faltan alas.
Yo sólo sé que tuve de la vida
la~ corrie;ites en calma,
que vino la tormenta, subió el cieno
y ennegreció las aguas.
Yo sólo sé que tuve sueños de oro
entre visiones blancas,
y que senti las tristes alegrías
de los seres qne aman.
Sé que todo ha pasado; ti! dulce instante
como la hora amarga;
que no me empapo en el horror sublime
de las escenas trágicas;
que no se acerca una mujer hermosa
para decirme: ¡cantal
que ya no me parece la existencia
ni leve. ni pesada;
que si en el libro de la vida leo,
·
Gloria, Amor, Esperanza,
me digo como Hamlet el sombrío
¡Bah! palabras, palabras ..... .
que veo sin placeres, sin dolores,
ni sonrisas. ni lágrimas,
siempre un mismo horizonte en una misma
senda.sin fin y áritla ..... .
Lurs G. UnBINA,

¿Quieres dél para el verdugo
Forjar la tajante-e~pada?
Haz que la lámina templen
üon mis lágrimas por agua.
¿Quieres dél para tu pecho
Una joya delíci.da?
Busca tin el. centro: tu imagen
Purpurina alli se halla.
¿Quieres de él sacar clavoe?
Pues toma, por si los labras,
De modelos tus caprichos
O mis sospechas airadas.
¿Quieres combarlo en esfera?
Pues á tu seno lo adapta........ .
Mis en tu afán asesino
Lo golpeas para nada.
Sólo quieres distraerte,
Y pegas, forjas, remachas,
Por ver cómo lo cercenas
Y en el yunque se desgasta.
Y ríes como una loca
Cuando el fuego que se escapa
Del rojo bloque vencido
Bajo el martillo que salta,
Deslumbrador estallando
Siembra de estrellas la fragua
Y sus chispazos de sangre
Se extinguen en su garganta.

Ruge el mar y se encrespa y se agiganta;
L .. luna. ave de luz, prei,arli el vuelo,
Y en el momento que la faz levanta,
Da un beso al mar y se rtimonta al cielo.
Y aquel monstruo indomable que respira
Temptiatadea y sube y baja y crece,
Al sentir aquel ósculo, su11p1ra ..... .
Y en su cárcel de rocaa ......... ee extremece!
Hace siglos de siglos que de lejos
Titimnlan de amor tin noches estivales;
Ella le da sus limpidos reflejos,
El ofrece aua perlas y corales(
Con orgullo se expresan sus amores
Estos viejos amanttis afligidos:
JWa le dice: "¡te amo: 11 en sus fulgores,
Y él responde: "¡te adoro!" en au11 rugidos.
Ella lo aduerme con su lumbre pura,
Y el mar la arrulla con su eterno grito,
Y le cuenta au 11fán y su amargura
Con una voz quti truena tin lo mfinitol
Ella pálida y triste lo oye y sube
Por el espacio en que su luz desploma,
Y velanuo la faz tras de la nube,
Le oculta el duelo que á su frente asoma.
Comprende que su amor es imposible
Que el mar la copia en su convu1110 atino,
Y He contempla en el cristal movible
Del monstruo azul en que retumba el trueno.
Y al descender trae de la sierra fria,
Le grita el mar: "¡en tu fulgor me 11b1·asol
No del!ciendas tan pronto, estre!ta m1111
¡Estrella dti mi amor .... detén el .11aso!. .....
Un instante!. ... mitiga mi amargura
Ya que en tu lumbre sideral me bana11;
1o tti alejes! ... .¿No na tu ima¡:-en pura
Brillar eu el azul de mis ent; -.nas?"
Y ella exclama en su loco desvarío:
"Por doquiera la muene me circunda!
Detenerme no puede, monstruo mio!
Compadece á tu pobre woribund11!. ...
~tli último beso de pasión te envio:
Mi casto brillo á tu semblante junto!. ...
Y en las hondas tinieblas dd vacío
Hecha cadávtir se desploma al punto!
Deapuée el mar, de un polo al otro polo
Al encrespar sus olas plañideras,
'
Inmenso, triste, desvaudo y solo,
Cubre con aua sollozos las riberas(
Y al contemplar los luminosos rastros
De la alba luna en el obscuro velo,
Tiemblan de amor loa soñolientos astros
En la profunda soledad del cielo.
Todo calla! .. el mar duerme y no importuna
Con sus griton salvajes de reprocne,
Y ;,ueña que se besa con la luna
En el tálame 1iegro de la noche!

•

•

•

JULIO FLORRS.
Colombia: 1897

BALBINO DÁVALOS
México, 27 de Julio, 1898.

SILENCIO.

LA CAPILLA.
Sola y abandonada la capilla,
destrozados presenta sus altares,
cual los raudos bajeles, que los mares
empujan iracundos á la orilla .... . •
Alli para rezar, no se arro&lt;lilla
la gente de los próximos lugares,
qutidán.iose el domingo en bUB hogares
con la mano apoyada en la mejilla.
Al pié del preguntón confesonario
hallé una larga epístola amorosa
con esta firma nada máa:-Rosario.
¡Y en aquella capilla silenciosa
pensé que del rincón más solitario
hace su Edén una mujer hermosaL .......
B BYRNE.
1898-Inédita.-

. Tú sabes que tu ideal ea prematuro:
tu sabea que no es tiempo todavía
de que darrame el suspirado día
l:!z de justicia sobre el antro ob11curo.
. Si ~l p~rvenir es sordo á tu conjuro,
~1 ea mut1l tu afán en la porfia.
calla y contempla con mirada fria
las penumbras inquietas del futuro .........
Canta al sol, cuando el sol bese la cumbre·
pero hoy aomido en ti, sella tu boca:
•
IY qué ruede á tus piés Ja muchedumbre!
Más va)e ser, guardando el pensamiento,
mudo y firme á 111 vez como la roca
que hablador y voluble como el vie~tol
Lima: de 1898.

JOSÉ S. CHOCANO.

Flg. 1.-C'upn de la estación,

. ,,

: &lt;/" "IJ

• f'At,
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�378

Domingo 13 de _N~vlembre de 11:198.

EL.MUNDO
4.0 Quiero que comprenda mi futuro que la generalidad de las mujeres mas apreciamos ser amadas ..n
la pobreza que olvidad1111 en la opulencia; que r.o bas
tan l..s blondas, encaJes, oro y diamantes, para lltnar
nuestro corazon. En tal virtud, no admitiré que mi
marido h ..lle más encanto entre sus amigos que á mi
lado, salvo que sea tan tonta quti no put!da hactrle
agradable la velada en casa.
5 ° Tendrá razón t&gt;n exigir que él sea mi primn
amor;yomecontentarécon que yo sea el último 11m(Jr
de mi marido.
6 ° J'lio 10 quiero ni tacaño, ni pródigo, ni viejo, m
demasiado jvven; ni enfermo porque uo quiero ser
hermana de caridad; ni egoista, desevgañadr, del
muudo, misántropo, ni sencillo hasta la e'otulticia, ni
tan sabio que me olvide por am!lr á la ciencia ó a lut1
&amp; bul1 a dos infc,Jios.
-~
!,\~&gt;
í O No ganarñ mi mano. aun..c4"-t~
q\Jti v11lga muy poco, quiPn tn
l .,.,.. •
i-sLilo romántico me llamaré dio~{)~ i_
sa. flor, querubín. ensut'ño Asf
CL mo no comprendo qu~ 11lgun&lt;' ¡-~- ,.
.
se prPnde de mi porqm (¡" ,
v)
cantomfdianamtnte,nc
JJ
. /~
comprt&gt;nde· ia que, poi
, '~
1
il/ &gt;·
el hecho de ser bué1
pintor, litt&gt;rato de fama
.
me tmbarcara llevando
~\~
por gula á un piloto qnt·
Í\1
no entiende cómo st
7
mant&gt;ja la nave.
f1'J
1
.:::-,

,m~·~

Domin¡ro 13 de Novl ..mbre de 189h.

•

.Sljj

NOTA.-Soy hija úni •
ca, de padres ni pobre~
ni ricos No tengo parientes inmediatos. He "'l!"rPcibido una mediama
educación, no me desmayo. no padezco de los
Fig. 6-Jacquette nuevo estilo.
nervios: no tengo 1uiedo
á los ratonts, ni soy al
11
Socialmente11 es la co•npa:ína inseparable dPl hnm
ta ni baja, más bien more•
na que blanca; cuento veinte bre, 1~ ca~sa printipal de su felicidad ó su debdich.t,
o e! verdugo de sus hij"B
años, no leo novelas, yo coso el 11abrigo
Magnét;camente11 f'S una brújula que sirve de gula
mis vestidos, lavo cuando hav
en su pnPgrinación por el mundo
necesidad, eé barrer la casa al .~otnbr~
Botámcam11ntt11 f'S una hermo11lsima planta qui,
y remendar ropa; tengo pocas
la vtz flores y ePpinas, frutos d11lces y
amigas y ningún amigo. No produce á~ando
aroma de vino ó jugo venE'nOE0.
me da vergüenza confesar ao;11argos,
11
11s un lindlsimo b1pedo pt1 o feque pienso en el matrimonio, rozZo?lóg1csmentt
é
mdomHble.
'
porque no comprendo que no
"Teológicamente" es un misterio incompren~ihle
busque los medios legftímos ante
el cual hay que doblegarse sin razonar. cerranquien bupque un buen fin.
Tiene sufici.~te el señor re- do y prestando fé á lo que nos dice, porqu11 de lo contr~.rio ~e. incurre en su indigoación.
dactor.
, Esp1_r1tualmente 11 es PI ángel ó demonio del hogar
EVA SINADAN,
d~~ést1c!), el con~ uelo ála de&amp;esperación rlel alma.
. Materialmente 1 es el sér más precioso de la creación, sin el cual no se puede vivir en el mun,lo.

v·

Fig. 3.-Toilette sastre

FJg. 4-Toilette novedad

ELLAS Y NOSOTROS
CÓMO QUIBlRBl USTED

Á

SU FUTURO?

Interroga~a una sef,crita norte- amerfcanl' Pn un
concurso 11b1er!o sobre este tema por un periódico de
los Estados Umdos, contestó:
-~ov;en soy. padree tengo; si he pensaoo alguna
vez ~ ~1 he de pensar l'n el matrimonio. he aqui las
cond1~1ones q~e yo &amp;:rigiria para entregar á un homb,ce m1 porvemr que hov correPponde á mid padres
1 ° Que sea buen hijo. 'Pocas veces podrá ser bue~
eepdoeo el que llenó de amargura el corazón de s~s
pa rPR
2.º l\:fás lo deseo con oficio que con muchn dinero
pre~tnria un 11rtesan_o honrado á un hombre de le~
::•áunsuhace!)dado digno a un capitalista que ame
cap1ta1 que á sus hijos.
0
3. Abom!-110 del I!)iemo modo la e11clavitud absoluta Y la cons1dera~a mdPpendencia. Se que mi espoP0
~~:~~i~z:iá/ mi paé~res, y asi como h11 de amarlo
y conetantP. oraz .!!:'.. me amará con un amor puro

6

\

ESTUDIOS FIS0N0MICOS.
-·- -

Un sabio germánico, ha escrito un libro en tres tomos y lo ha dado á la e11tampa con el siguiente titulo:
Lff- boca y la barba femeninas.-Arte de conocer el
caracter de nuestras hermanas y de nuei¡tras ei,posas
según las referidas partes del rostro.
'
Para ese vis je no necesitamos alforjas.
Po~, de contado, ~obra 1 · de.la barba. Ya se sabe
que por l_a boca muere el pez," y lo mismo ocurre
con h1s muJeres.
En fin, para los que de&amp;een aplicar el novísimo arte.
A sus eeposas .... futuras,
y á sus hermanae......politicas,
ahl van tres casos in11Prtos
en la mencionada obrita.

Barba red07!da, fina, con oyutlo-Retrato de suposeedora: d'éb1l d~ ca.ricter, ."~lcionada al placer y á
las golosinas. Amiga tie la mus1ca y del baile. Muj .. r
poco casera. ~uen coraz~n; servicial para B11s amigo11. P"ro caprichosa y fac1lmP1nte descontentadiza
Barba menudit11, muy movible y un poco saliente ~ará&lt;:ter ~nérgico, pero tornadizo Prtidomlnio dti la
1magmac1ón sobre la sensibilidad. Deseo de aparentar Afición á las vanidades del mundo, que no la satisfa~en. Mezcla de sentimentalismo y de sentido
práctico Caprichos, celos. Hará desgraciados á cuantos l!l ~odean; pero satisfará las miras de un marido
aml11c10~0. por su coquetería y por 11µ arte de figurar
en un salón.
·
Bpca pequeñi!,a, de labios li,qeramente carnosos, el superior algo saliente -Pudor t'IXagerado, corazón indiferente, sombrio, Moderación en los sentimientos.
Na~uraleza tranquila y reflexiva. Orgullo, ambición
disimulada, egolsmo, etc., etc.
. Entre los fnnul!lerabl"s ejemplares que presenta el
libro de referencia, no hay uno eólo en que las buenas cualidad.ea no anden mezcladas con insoportables defectos.
No ~e puede, ~orlo tanto, acusar al rsutor de haber
mendigado las simpatlas del bello sexo.

"' Fi h...,
Fj g. u.- ci u

y mantilla muy elegantes.

i'IG, 8.- JACQUETTE DUQUESA.
mala ó viceversa. La vaca cocida es un alimento muy l)OC0 nutritivo y desagradable.
Jaequette ajustado, en paño oliva bordado de chinDebe también no olvidartie que el caldo no chilla. El bordado está hecho de entre-lazo11 en satln
es alimento tan nutritivo y reparador como ge- nt&gt;gro , recubriendo en partes la prenda. Manga con
neralmente se cree: está prob11do que contiene
muy pocos principios alimenticios y que en una yockey muy elegante,
FIG, 9,-JACQUETTE MYLORD,
taza de café con lecbe existen mucho más que
en una de caldo, No hay tampoco ventaja e1t
Se ha:ie en paño azul bordado de bandas en piel de
coct-r la carnfl en agua para tener seguido dos seda negra y cerrada por tres brandeburgos también
alimentos, caldo y vaca codda, pues esta lilti· en piel de seda atados por motivos en pasamaneria,
ma queda como ePtropsjo si el primero es bu11FIGS. 10, 11 Y 12.
no y v iceversa. Más todavfa con cuatro libras
Damos ba jo eptos números tns hermosos modelos
de carne. por ejem11lo, sólo queda después de la
ebulllción una lipra de vaca cocida; mientra~ para un 11ombrero y dos tocas dtt alta novedad, muy
que la misma cantidad de carnt!, Pi se asa pro• en boga. El sombrtiro es fieltro con una . parte de la
porcionarA dos y mt'diH libras de asado con to• falda levantada y prendida por una escarapela y las
tocas, la "mariposa" sobre todo, de una encanta.dora
dn1&lt; los principios nutritivo11.
El quimico Darce.t inventó pntillas para ha- fantasía.
cer c11ldo. las cuales preparaba con huesos soFIG.13.- CAPA ELEGANTE
los. trat1 ba á éstos con el ácido hidroclórico, con
Está hPChR en seda diagonal, á gran bordado de ca•
objeto d . separar lRs materias terrosas y con la dPna y fórmase de dos grandes ... mpiezamiPntns, el
gelatina que de los huesos obtenfa hacia las pas • inferior que es una ePptcie dP muceta rlg1da y else•
tillas, añadiendo antes al liquido un poco de car gundo de la cap!!, propiamente dicha. reoonda. ribene y legumbres Se l!a probado esperimental- teada de piel y con una elegante capeliuita y un cuemt&gt;nte que las tales raPtillas no contenían nin- llo de piel también.
¡.:-ún principio alimenticio
FIG, 14-CAS.ACÓN PARA DAMA,
El ectracto de oarne. preparado por el mé todo de Li~big se ha probado también que es
Estilo sastre, d~cheviot fino, diagocal. con falda
poco nutritivo pues no contiene crt-atina que redonda v ,olapa fantasía, bordado de cinta de seda.
PR el principio especíNl de la masa muscular. Man¡ras ligeramente abullonadas con guardas muy
Tampoco son muy nutritivos el té de vaca ("be• stincillas y eh•gantes.
citea") tan usado Pn Ingl~terra y los Estados
FIG, 15.-CAPA PARA ~EÑ0RITA,
Unidos, ni el tx,racto de carne común: para el
té de vaca se extrae de ésta todo el Jugo, me.
De terciopelo bo~dado, con dos grandPs t&gt;mpieza•
diante un poco de agua á fuego lento y cubier- mientos superpuestos, á cada lado y cuello redondo
ta 1a carne; pa1a el PXtracto la vaca en pedaci• muy mull:do.
tos 11e coloca en un frasco á fin de extraer el jugo por PI vapor de agua.
La vMtiRd Ps que el caldo.e s un alimento poco
fuerte y agrad11 ble que convieu• á los estómagos delic11dos, eEpecislmente á los enfermos y
Fig. 8-Jacqnette Dnqnsa.
convalesci•ntes. Los caldos de pollo y ternera
son ligeros. mucho menos nutritivos que el de
NOTAS OTILES
va&lt;'a :v se Ui'BD cvn ve, tija en los casos de enfermedades inflamatorias; los dPI tortuga y ra•
nas son por el contraiio. fortificantes y conEL CALDO.
vienPn en las enfermedades crónicas como Ja.
tisis; los- de yerba se usan como laxantes. De to•
dos modos, el caldo común es indispensable á
'i:c cintos palees la cuestión del caldo es sumamen• los enfermos y c¡mvalescientei,, satisface "º
te gra Vil bajo el punto de vista social, pues el consu· ellos á muchas condiciones. sobre todo, desde
mo de ese liquido con~tituye el alimento principal de que los médicos·han renunciado á las dietas rilas clases pobres. En Francia por ejemplo, no sólo es gurosas
preocupación constante en las familias de obreros el ·
Al indicar el modo mf'jor de hacPT buen calmodo mlls económico de preparar «le pot aufeu" ó de do no queremos por cierto condenar las sopas
saber oóude se vende el de buena calidad, sino que dfl uso en las familias, preparadas menos cienhasta los gobernantes han tenido empeño fin propor- tlficamPnte, pero que tienen buen aspecto v sacionar buen caldo á los pobres. Enrique IV y Napo- bo,. Sabido es, por otra parte, que esas sopas
l~óa III que como todos los déapotas 11chaban de vez nn con11tituyen el único alim•mto de las clases
en cuando de socialistas, tomaron medidas para quo acomodadas.
l.,s necP.&amp;itados recibiesen sopas bien pr,..paradas. Enrique IV solla decir que sólo se consi&lt;1er11rfa feliz el
dia qufl en cada casa francesa ae hici ..se caldo congaRECETAS UTILES
llina \"la poule au pot 11) Napoleón III organizó esta•
bleclmientos especiales de caldo y apoyó eflcazmen!e
IR creación de las tiendas llamadas «Bouillons,• fun•
SI se c~e tinta en un mueble de caoba ú otra
dadas por t&gt;l carnicero Duval, en donde por ínfimo madera fina, la mancha •ti quita con una.. cuan·
precio, se tomaba ese liquido en lujosos salones y ser- tas !?Ota11 lle espíritu de nitro disueltas en una
vido por jóvenes amables y bonitas. 11 Utlll'I dulce·"
cucharada de agua. Con nn trapo mojado de
A pesar de todas estas medidas aún abundan en e~ta
agua se toca la mancha de tinta y se frota
P '4rid los bodegones donde se vende á los obreros una · con otro trapo mojado en agua 11ola. Las mesas
l'specie de agua sucia preparada con huesos y toda de caoba se deben limpiar todoe los dlas con
clase de yerbdS En esos establecimienws, para que · un trapo de franela mojado en agua tibia y jael c4:do parezca fuerte, se hacen "ojos" echando bu- bón. Despu~s con otro tra o atado á un palo
ch.tls de aceite sobre la superficie del liquido á fin de se lt&gt;s unta con cera derr~tida y cuando se ha•
Fig. 9-Jacqnette Mylord.
q11fl éste parezca gruoso y nutritivo.
lla endurecido 11e frota bien la superficie con
Es un error, sin embargo creer que para obtener un trapo seco. De esta roanerl\ la1:1 mesas estaOPINION DE lJN CA.PITA.LISTA.
buen caldo basta emplear carne de primera calidad, rán siempre tan brillante~ como un espejo.
EN ME.X CO,
pues si bien algunas veces la mala carn11 es causa de
que el liquido sea desagradable, sucedfl á menudo
que el mal gusto y el aspecto repugnante del ,!guido
De Nueva York.
se deben á la inhabilidad del preparador. Sólo asi 11e
comprende que en muchos hoteles y "restaurants"
NUESTROS GRABA.DOS.
buenos se sirva al público sopa con caldo poco apetiMéxico, Octubre 3 de 1898.
to-o, mientras que en los hospi~ales de Paria toman los
SR.
D.
DONA'l'O
DE
CHAPEAtTitOtTGE,
eufermos un buen "consomé" preparado artística·
FIGS. 1 Y 2.-CAPA DE ESTACIÓN Y JACQUETTE
mente con muy poca carne.
Director
General
de
la
Compafl.ia de Seguros
ELEGANTE.
Para obtener buen caldo eon carne de vaca ó de
"L!
MUTUA."
Es
un!l
capa
d~
paño
de
seda
acordonado,
redon4
,
11
ca baile, {ésta última es tan J;,uena como la primera) eP
PRESENT'lll,
pr .. ci.o que el agua esté fil proporción con la canti· de longitud me~ia, con ePpigas bordadas y guias finas
(?uello
de
piel,
redondo.
MUY SEÑOR MÍO:
dad de carne: asi, para u;oa libra de carne se necesita
El Jacq~ette E'S de cheviot gris acno, parejo, adorque sólo haya dos litros de liquido. Nunca debe caMe permitn acusarle rPcibo de 'los RPguros por
J,.ntarse 11111gua antes que la cune. sino sumergirse nado d~ crntas, con cuello de piel también y solapas ($300,000.00) trescientos mil pesos que acade
lo
m1sm&lt;,.
éstR 11n agua fria, la cual se c1uienta á fuego lento, y
t,u d.- tvll!llf tiu la Vomp11ñt~ que ust~d representa en
,.,tmplaz"ndo la que se consume e.in ig11al canUdad
esta Republlca, y obsequiando sus deseo11 de que exFIG. 3 -TOILETTlil SASTRE.
d"' 11gua tibia. Si el liquido hitirve es indispensable
ponga l!lB razon~s que he tenido para ast gurarme
di~miuuir· el fuego, pues la carne se cocerla entonce·s
_De cheviot gris ace· o, formada de jacquette mu
en cantidad t11n imJJortavte y para preferir t-1 tomary no proporcionada en la ebullición la osmHzoma y &amp;Justado y solapas doublée de piel de seda clara qu!
(a á "LA MUTUA" R pesar dti que mis frecue1 , tPB via'
J" ¡relat'na. sin las cuales Pl caldo no es bueno Sólo se abren sobre un chiffón.
Jes á Europa y Estados Unidos me han dado toda clacUl\ndo 111 liquido comienza á hervir se debe quitar la
FIG. 4 -TOILETTE NOVEDAD.
se de oportuLidad para tomar mi s ..guro en cualquie""puma que se forma y se concentrR sobre la superDe mucha fanta.sia formado de un cuerpo blusa con ra d~ ~as grandes Uompañlas del Mundo, cou gusto le
ficifl y nada más entonces es cuando se pone sal al
mamhesto que en mi creencia el 11 .. guro eobr" la vicRldo. pues antes producida ~obre la carue t I mismo plastrón Y yockeys, y falda lisa á grandes pliegues. da t?ma l_a forma ?ª una protección, no sólo para mi
FIG, 5.-FICIIÚ Y MANTILLA MUY ELEGANTES.
ff ....r•to \Jll6 la ebullición prematura.
familia, amo también para mi11 bient&gt;s y negocios que
El sabio químico Liebig, que no desdeñó ocuparse
pe muselina de sfda en volantes capr1chosGe, la tengo entre manos, los que no qu..darán sin fondos
011 cuebtiones de cocina, imaginó un medio de prepaprimera y la Pegunda del mbmo estilo cayendo en vo- C?n q~e seguir activándolos si !11~ faltase m1 ..er onal
1·ar un t'xcelente caldo. Consiste é,te en no emplear lantes ondulados sobre la cabeza.
dirPCCiÓn.
.
r
~
bino filete de carne, de@provisto de tendones y apoRespe1:to á haber elegido "LA MUTUA," mi personal
FIG, 6.-JACQUETTB NUEVO ESTILO,
u ·m rósis, y reducido á picadillo muy fino E11te se poconocimiento de sus inmensos recur8os con ¡ 08 cuali" t'll1 agua fria y se coce lentamente habta la ebulli. Esta jacquette, en paño negro está incrustada de les cuenta pa_ra c~mplir sus (Jb,igaclon~s, Eus métoc1ó1; entonees ª" quita la espumR y 11e sala, no sólo ricos bordados en satin y pasamanería; se distlngu 6 dos de orgamzac1ón y lo~ planee atractl vos dti segucou .al común (cloruro de sodio) Pino también eon por un alto volanta en forma,
ros que ofrec~ son tales, que á mi juicio no admicloruro de potasio, que Liebig ha encontrado en ab un- FIG. 7-TRAJES PAR~ NIÑAS DBl 12 l 14 AÑOS y DE 6 j_ 8, ten competencia.
uaL cia en las masu musculares del hombre
En concusión le manifiesto que mi intención es auEl primero se compone de una jaquette sastre en
E.te proceder de Liebig present_a el inconveniente
mentar
el seguro sobre mi vida t&gt;n esta Compañia
cheviot
de
buena
calidad.
guarnecida
de
galonee
mide que 1'11 picadillo de carne no puede utilizarse desdentro de J)'0C.) tiempo, y tend. é muclto placer entra1-&gt;ue1:1 ce mo alimento, pues ~ueda reducido al estado litares con forro de polonesa
t
ar cun usted este .uunto.
El segundo es un gran abrigo en tartán escocés
ue esp 0 rto. Téngase sin embargo en cuenta, que aún
Soy de Ud. afmo. y atto. S. S,
haciendo PI caldo con poetas de vaca para que el ll- con una pelerlna ornada de un volante en forma
Y
l1111du ;;ea bueno, la .:une ha de quedar muy seca y botones fantasía.
Firmado.- C. Eisenmann.

Acerca del se[llro sobre la Vida en "LA MUTUA"

iQué es la mujer!
"GeográficamentP" considerada, es una catarata
que como la del Niágua•. n9a asusta y nos atrae ai
contemplarla.
11
Astronómlcamente11 es un astro encantador, rodt"ado como Saturno. de un anillo de oro que g1r11 en
una órbita muy limitada.
11
Ffsicamente" es un término metálico qu11 se dilata
al calor del orgullo ó vanidad
11
Politicamente11 es el Poder Legislativo que se imp~ne al Eiecutivo, y el partido constante de oposi•
c1ón.

EL MUNDO

Flg 7 -Trajes para niffas de 12 á 14 ail
yde64~
os

�EL MUNDO

380

Domtngo 13 de Noviembre de 1898

j&gt;

Flg. 10.-Toqueta Fantasfa.

Fig. 11.-Sombrero Tourlsta.

Flg. 12.- T oca Mariposa.

TOMO 11

•

NUMERO 21

.MEXICO,~ OVIEMBRE 20 DE 1898

•

Illmo. Seftor Dr. Don Pedro Loza y Pardavé, Arzobispo de Guadalajara.
t

Fig. 13. Capa elegante.

Fig.14 -&lt;Jasac6n paradawa

Fig. 1~.-Cnpa para señorita.

el dfa 1~ del actual.

(Fot. de Luperclo.--Guadale.jara.}

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO

380

Domtngo 13 de Noviembre de 1898

j&gt;

Flg. 10.-Toqueta Fantasfa.

Fig. 11.-Sombrero Tourlsta.

Flg. 12.- T oca Mariposa.

TOMO 11

•

NUMERO 21

.MEXICO,~ OVIEMBRE 20 DE 1898

•

Illmo. Seftor Dr. Don Pedro Loza y Pardavé, Arzobispo de Guadalajara.
t

Fig. 13. Capa elegante.

Fig.14 -&lt;Jasac6n paradawa

Fig. 1~.-Cnpa para señorita.

el dfa 1~ del actual.

(Fot. de Luperclo.--Guadale.jara.}

�289

EL MUNDO

LASEMANA
La Iglesia Mexicana lamenta la muerte de uno
de los miembros más ilustres del clero, el lllmo.
Sr. Dr. Dn. Pedro Loza y Pardavé. Arzobispo de
Guadah1jar11, decano de los prelados de la República.
La sociedad jalisciense ha sentido hondo pesar
P.º~ la desapari~ión del octogenario prócer que
ngió más de trernta a:lios aquella Archidiócesi
presidiendo su energía y prudencia el movimien'.
tu de conoordia que armoniza 111. conciencia católica con el imperio definitivo de las iostituéiones liberales del país. Et Sr. Loza facilitó t-n su
gobierno eclesiástico el cumplimiento de las leyes del registro civil prescribiendo al clero la
obli'{ación de auxiliar á las autoridades en la legalización de los matrimonios é in:cripciones de
11acimiento.
Había sido el Sr. Loza un favorito del Arzobispo de la Garza; como él, suf,ió destierro y
confinamiento por su 11ctitud anti liberal en las
épocas de discordia política; pero cuando desapareció como partido de combate la agrupación
cltrical, comprendió el deber de someter su conducta de prelado católico á 11.1. ley imperante y fué
desde ese día un pastor de almlis.
Aceptó las exigencias del minis~erio sacerdotal en estos tiempos de Jibt-rtad v de conflictos confesionales: vió que la Iglesia, de la que
fué un príncipe, debíil apercibirse á la defensa
de su ~rimacía por medios mornles, ya ']\.l.e como
culto ltbre no contaba con el apoyo secular, yparll ganar las conciencias, emprendió el prelado
de Jalisco una obra de grande aliento: procuró
la instrucción d.-1 clero, organizó la propaganda
de la fé, moralizó con el ejemplo dt su vida pura y con su enseilanza y dió á las ceremonias el
esplendor antiguo, destruyendo los residuos mundanos que !1abía enalgu~sritos y el culto p11gano y fan&amp;.tico que rend1án los católicos á San
Jl'xpedito.
El mejor elogio que de él pudiera hacerse sería decir que fué su vida digna del gran Pontificado que dejará ála historia los nombres dcLeou
XIII, Lavigerie, Corrigan y Gibbons.

,..,

El Ministerio de Estado de Washington reclama la entrega del culpable, pues en los Estados
Unidos pretenden que la víctima del delito era
de nacionalidad nortel\mericana, aunque su nombrP. sea espafiol y mexicanos sus ascendientds.
Si esto es exacto no habrá más que 11cceder á
l1t demand11, ~• como en el caso no se discute el
derecho de México para retenerlo si se prob11ra
11\ nacionalidad mexicana del que fué víctima del
delito, el honor de nuestra diplomacia y las leye~ nacionoles no sufrirán menornabo.
Pero no lo creen así los Bayard0s del disloque
intelectual para quienes el pretexto mAs fútil es
ley que obliga á vomitar injurias contra el extr1111jero y mo1 i vo para escaramuus b~I icas que
i.fJrtun11damente no tienen consecuendas.

,..,

Ih h&gt;tbido huelga d~ algunos empleados de
tráfico, en el Ferrocllrríl del Valle.
Si en tocias partes difícil es que h11ya huelga
sin 11gitación más ó menos anárquica, 11quí no
se concebiría un hecho ele e,tos sin escandalifo.

Este diminutivo es del vocabulario nacional y
expresa con admirable precisión la naturalAza
impulsiva y pueril de nuestro pueblo y las proporciones raquític1.1s de esos arranques que en
otros países son graves amenazas al ordeu.
llay algo profundamente serio en l&gt;1. afirmación del operario en huelga: si el movimiento se
extiende, su actitud entra en juego para determinar importantes alter11ciones económicas.
En México la huelga es toda vfa. una de tantas
ocasiones para el motín anodino cuyas manift&gt;staciones m:1s graves son el si1bido soiz y la pedradli: una patrulla de gendarmes y media docena
de destituciones restablecen la tranquilidad y encard'lan la empresa amenazada.

,..,
El proceso iniciado contra el Doctor Abrego por
los trit&gt;unRles ~igue sus trámites y al mi~mu tiempo se le II bre 'Jtro juicio más severo ante la opinión pública.
La prensa honrada y seria ha dechrado contra los intereses puramente: personales del presunto reo que la sociedad no necesita pruebas legales para condenar á un hom hre culpa ble: sólo
respeta, ~ólo diacierne el mérito de la honorabilidAd al que no tiene manchas en su vida.
Y así debe ser. Si nada más hubiera la sanción
de las penas judiciales parn condenar el crimen
y la inmoralidad, túdos los malhechores que por
azaró po"ici~n privilegi11da escapan de las red.s
del Código, tendrían derecho á ocuper un puesto
al lado de los hombres intachables.
En buena hora que el acusador público se atenga A las constancias del proceso; la opinión prescinde de ello3 y basa su faJo en un criterio más
amplio: exige pruebas positivas de inculpabilidad.

Domln,ro 20 de Novlembro de 1898
vilizó con sus misioneros, explotó con sus comunidlides religiosas; no se resuelve á abandonar
aquellas fértiles tierras donde se agrupan pueblos y razas diferentes y donde ha ejercido dominio por más de tres siglos. Perdido su imperio colonial en este lado del Atlántico, aunque
algunos aconsejan é indican que no se halla en
la actualidad en Ju condiciones necesarias para
mantener su dominio á tan remota distancia de
la metrópoli; no quiere dejar caer los últimosflor0nes de su imperial corona, y pretende á toda
costa mantener allí su soberanía ó cuando menos
0btener la compensación indispensable por la
cesión que se le exije, ya que de ella no habló el
protocolo de Washington.
Y las discu~iones continúan, siguen sin descanso l11s interpretaciones del artículo tercero del famoso protocolo que se rt:fiere á Filipinas. Se busca el alcance. la significación que puedan tener
cada una de llls palabras de ese artículo, y frente
á las sesudas exposiciones de los representantes
esp~fi Jles, se alza Mr. Day en actitud severa, ein
dar la má,i míoimt sena: de transigir en cuanto
se refiere á los primeros deseos manifestados, ni
cejar un punto en cu mto se relaciona á su resolución final. Podrá discutirse la cantidad que se
dé como compensación; pero queda siempre invariable la solicitud primitiva de que Espa:lia ha
de abandonar por completo su soberanía secular
sobre todo el archipiélago.
En tal estado la cuestión, nada hay que la haga avanzar en el camino de su resolución. En vano se oye A lo lejos el rumor de negrns tormentas que amenazan deacargar sobre la Europa entera, con motivo de la cuestión filipina, que se
une, se entrelaza y se confunde con el gran problema del extremo Oriente; en vano alegan los
periódicos que de este asunto hablan, la circunstancia de que la aparición de los Estados Unidos
como un nuevo elemento en el problema, lejos de
/\clarar la situ11ción, la embrolla y agrega nuevos
obstáculos que en un momento dado, pueden oca•
sionar conflictos entre las grandes potencias en
él interesadas.
No hay necesidad de recordar que la indiferencia de Europa en el principio de la guerl'll ante las desdichas de Espa:lia, se encuentra en rI
mismo estado y nada hay que la impulse á tomar
11lgo más que resoluciones platónicas en favor del
~encido; no se descubre todavía nada que pueda
impulsar á las potencias á cercenar al vencedol'
el fruto de sus victorias. Cuando el imperio del
Mikado quiso cobrar de los hijos del cielo todo
lo que su ambición deseaba después de sus ruidoso_s triunfo~, Rusia apoyada por Francia y Alemllma marcóle un hasta aquí á sus desapoderados deseos; intervinieron aparentemente f'n fa.
vor del Ce'este Imperio, para después cobrar con
cr_eces su oficiosa intervención. La ocupación dP.
K1a~ Chao por los alemanes, el predominio de
Rusia sobre toda la M11nchuria, teniendo por base
el formidable é, ine~pugnable Puerto Arturo, y
el adelanto de Ji rancia en sus esferas de influencia sobre territorio chino, pueden relacion11rse
muy bien con aquello que parecía intervención
grlltuita y filantrópicas medidas para detemr Ja
espada tremenda de Yamagata sobre las huestes
despavoridas de China.

Como signo de los tiempos er. que vivimos de
conflicto de creencias, ruptura de la antigua ~uidlld teocrática y tolerancia social y respeto mut~o de las diversas confesiones religiosas, hemos
vi,to 111 ~mperador Guillermo, que pretende -,er
el Papa e_v~ngélico de Alemania, E freceF- al Papa
del Catolicismo, la casa de la Virgen en Jerusalem. Noble y generosa dádiva que León XIII
aceptó agradecido para los fieles del Imperio
Germánico.
Mas el regocijo que los católicos de Alemania
sienten al verse due:lios de ese lugar santo, pronto se trocará eh dolorosa decepción cuando sepan
lo que todos sabemos ya en Méxfoo, que la casa
Dlck
de la Virgen pertenece en exclusiva propiedad á
la Nación mexicana y que ni el Sultán pudo hacer con ella un obsequio al Emperador ni éste
ofrecerla 111 Papa cor. destino al culto de sus súbditos c,itólico-romanos.
Un aficionado á la paleontología histórica ha RESUMEN.-LAS CONFERENCIAS DE LA PAZ EN
Si ahora se notara algún movimiento entre las
descubierto que nuestro ex-preteuso soberano el
PARIS, - INFLEXIBILIDAD DE LOS AMERICANOS
potenci~s contin~ut11les para impedir que EstnArchiduque, adquirió para México la casa en 'reY RESISTENCIA DE LOS ESPAXOLES.-LA INTER·
dos Umdos recoJa hasta lo último la cosecha de
ferencia, por conducto de D. Leonardo .Márquez
VENCIÓN DE LAS POTENCIAS.-VANAS ESPERANsus triunfos, ¿no es natural creer que habrían de
quiec llevó á Siria instrucciones y poder bastan'.
ZAS. -LA CONDICIÓN DEL YE!o:CIDO.-LA EYA•
cobr~r tarde ó temprano el corretaje de su interte para hacer el contrato rei,pectivo.
CUACIÓN DE Ji,ASHODA.-JNGLATERRA .AGRESIVA.
ven_c1ón? De ot~o ~odo, saltarían luego los odios
Desgri1ciadamente no hay quien haya vi3to las
-APLAZAMIENTO DEL CONFi.,ICT0,-OBSOURlDAantiguos y las nvalidades nuevas se enc"'ndería
escrituras y losrepórters nada dicen sobre el desDES DE LA POLÍTICA.-FRANCIA Y ALEMANIA,el ~onflicto y acaso se formaran dos bandos en
empefio de la misión Márquez, respecto á la cual
¿HABR,Í. UN OAi\lBIOi'- CONCLUSIÓN,
u?iversal conflagración. Por eso otra vez hem 1s
difícilmentehandequedarhuellas en los archivos.
dic_ho que Europa permanect-rá en 'a actitud hieY es lástima que todo esto resulte falso y que
Después de mes y medio de conft&gt;rencias y dis- ráuca q_ue ha_ adoptado desde un principio ante
D. Leonardo guarde silencio.
.
cu:iiones, después de un11 serie no interrumpida el confücto hispano americano, y al fío Espatla
Magnífica sería la ocasión para una cruzada ... de not1.1s y memoranda, aún no lleganá un com- h_a_brA de ceder, á menos de ver renovarse las hosde remitidos.
pleto acuerdo los individuos de lll comisión mix- ~Jhd~des co_n el extranjero, en tanto que en su
ta internacion»l de París, y está toda vía lejos el mtenor se sienten las palpitaciones dokrosas de
día en que se firme el tratado de paz definitivo, un~ guerra civil, se escuchan las protestas de rt!~os aficionados ~ la_ alarma patriótica, á pro- apoyado en el proto~olo de W 11shington, para ha- b~hón de las provincias que pretende!! vida propó:nto de todo )'.' prmcipalmente de los yankees, cer cesar ese estado h.Démalo que hoy exüte enpia ante la ~olorosa situación porque atraviesa
encuemran motivos para entonar discursos con- tre la monarquía española y la Unión americana. la
metrópoh.
tra la conquista pacifica. y el buen een.tido, co- Otra vez vuelve á anunci~rse el peligi,o que hay
'l'ris-t~
es- ~onfeearlo, pero cuandu la condición
mentando el nuevo caso Cutting que se discute de que se interrumpan las negociaciones y de
de vencida !~pone á Espa:lia la unión más esireen los tribunales de Sonora.
que se retiren los comisarios espa:lioles, imposiUn norteamericano mató en territorio extran- bilitados de hacer prevalecer su voluntad ante la cha de sus h1Jos, cuando las heridas de ayer exijero á un compatriota nuestro y al ser aprehen- inflexible determinación de los americanos para g?n el esfuerzo _ma~comunado de todos para acudir A la reorgamzación del pllís, se escuchan Jas
dido en suelo mexicano, se le formó causa, de retener en poder suyo, el archipiélago filipino.
v~ces
de Barcelona y Ar~gón, de Navarra y de
a~uerdo con los preceptos de la legislación paRP.sístese todavía. Espatia á abandonar aquel Vizcaya, ~~e hablan de iutereses region11lts e n
tria.
territorio que conquistó con sus explorador~s, ci- contraposición con los intereses más sagr ,dos de

ll)olitica ®tntral.

-

Oomtngo 20 de Noviembre de 1R98
la nacionalidad. Se pronuncia de nuavo la pala
bra carlista y se escuchan á lo lejos los rugidos
de la fiera y se adivina con terror el resplandor
siniestro de 111 guerra civil.
Tengamos fe en que la vitalidad del pueblo espafiol, capaz de los más grandes sacrificios y de
supremos esfuerzos, Jo~e conjurar la tormenta
que se cierne sobre su hermoso cielo.

***
Ya es un hecho que Francia, no queriendo
comprometerd"' en una guerra extranjera con
la Gran Bretafüt, abandonó las conquistas de
'Marchand, hizo a un laelo sus aspiraciones sobre
el Nilo Superior, dejó sus pretensiones sobre
Bahr-el Gaza! y se retiró de Fnshoda, dejando
para ocasióu más propicia ht solución de la cuestión egipcia. E,, un hecho también que, e11greída
Inglaterrll con su ruidosa victoria sobre los dervi~es, primtro, enorgullecida cou las glorias de
Kitchener, á quien ensalsa como A uno de los primeros capitanes del siglo, yufanada después cQn
su triunfo d1plowáticu 1 digno de not1.1rse más,
después de la i.er1e de descalabros que ha sufrido desde que agotó la politica del espléndido
ai~lamiento, ha lleg-ado hasta olvid..r las queparecían promesas cuando se trataba la cuestión
de Fashoda eutre losgabinetes de Londres y
P11ris.
Sin existir ya el motivo de la disputa, habiendo desaparecido la causa del coJJfllcto, no se han
suspend1dr. tsin emblirgo los bélicos 11prest ,s. Ha
seguido sin dcscauso bl movimiento y la actividad extraordiuarios en los arsenales y factorías;
y desafiando al porvenir, declara por boca de
Mr. Ch:Lmberlain, el más punzante de los ministros cte la corona, que 1.11 retirarse de Fashoda,
Francia h,1 abandonado cuautos derechos creía
tener sobre el va.l.:l del Nilo, y no debP esper1.1r compensacióu alguna, ni por cuznta de las
conqu stas de Marchand, ni á virtud de su proceder correcto en la secuela de las negociac10nes. A eSbS declaraciones un tanto agresivlls del
Ministro Chamuerlain, agrégase el recuerdo que
hace de deudas antiguas y rencores viejos, júntase 111 alus'.ón á quince ailos de pequetlos alfilerazos inferidos por Francia contra Ja sober11,nía
del Imperio colonial inglés. Y cuando á estas mauifestaciones cbauvinistlls del Ministro de labColonias se asocian las declaracionets del mismo
género de los Rosevery y Hicks Beach, se comprenderá el estado general ele los ánimos en la
República Francesa.
Un periódico que recibe inspiraciones directas
de la Secretaria de Relaciones en el Gabinete francés, dice que esa 11ctitud puede inftu1r de tal modo en la política fra11cesa, que hagacarubiarderumbo la dirección dela política internacional de Europa, y establezca de otro modo el equilibrio inestablt:l en que se sostienen las poteucias. Ya otra
vez y con este mismo moti\-O, un periódicoquese
decía bien i11spir1.1do, apunt1.1 ba la posibilidad en
que se encontraba Francia de dirigir,se álnglaterra para saldar sus viejas cuentas con Alemania,
ó de acercarse á Alemania para stisfl.lcer sus dificultades con Inglaterra.
Por más extraordinario que parezca éste último
supuesto, todo es posible. Difíeilisimo es penetra:·
eutre las somt&gt;ras que envuelven los secretos ele
los Gabinetes. ¿Quién puede asegurarnos que la
aliarza franc:&gt;--rusa no orillará a1guna vez á la
República frances11, por estos nuevos rumbos?
Y sin embargo, el mismo juego que Stl presenta
delante de Francia, la misma disyuntiva que se ofrece á la nación que se ha enardecido á la sola idea
de la revancha, preséntase también ante el Imperio germl\co; por mucho tiempo se la ha visto vacilar entre 1.. s contemporizaciones con Rusia y los
halagos á Inglaterra; entre una entente con San
Petersburgo y una aproximación hacia Londres.
No ha mucho tiempo, el Transv11al er11 el fantasma que se alzaba entre la reina Victoria y suaugusto nieto; ahora se habla de un conveniosecreto para arraucar á Portugal la bahía de Delagoa
que se cede á la Gran Breta:lia, compens~ndose
Alemania con cierta extensión de sus dominios en
e1Afric'1 oriental. Ayer era la oposición de Berlín
á los deseos del Czar para el arreglo de la cuestión balcánica,y después viene su acuerdo en el
extremo Oriente, y la adquiesencia de Rusia á
que Alemania adquiera territorios en el Golfo de
Petchilí.
¿X o son estos hechos contradictorios, suficientes á apoyar nuestras presunciones? ¿No hablan
por sí mismo con reveladora elocuencia d e los
cambios continuos de las faces inagotabl68 por-

383

EL MUNDO
que atraviesan las grandes naciones siempre siguiendo su rumbo de engrandecimiento sin importarles nada los compromisos de ayer y las promesas de maf!ana?
Entre tanto, hay que esperar la marcha de los
acontecimientos para poder definir, cun certi·
dumbre, cuáles son los nuevos rumbos de esa incomprensible política europea.

X.X.X.
17 de Noviembre de 1898.

El Illmo. sr. Arzobispo de Gnadalzjara.
El 18 de Enero de 1815, y en jurisdicción de laparroquia de S1m Pablo. &lt;le la ciudad de México,nació el
Sr D. Pedro Loza y Pard,w é.
Sus edtudios dti Facultad J.fe11or los hizo en el Seminario de la ciudad, hh b1eudo 11u. tentado lucidos actos
públicod, que realmente fueron verdad1:1ros torneossot&gt;re Filosof1a, Literatura, Cienci11s l!:xact&amp;l!, Flsica, Materias de Uerecho y de l:iagrala1'eologia;enresumen:
brillantibima fué su carre, "• y llamó la atención de sus
maestros desde el curRo de 1,. ti nidad, que hizo bajo lll
dirección oe1 Sr. Cura Garza, 11abio y experto Profosor
de aquel Sem•nario
Eu 1!l dtl Marzo de 18':S8, recibió las sagradas órde-•
nea d1:11 P ..esbiterado, rtlvietiendo acto tan severo toda
la solemne ritulilidad prescripta por la Igltsia Católica.
l!:n ~2 de Agosto de 1852, fué consagrado ObiEpo de
Sonora y de ::Sinalca, c1:1leb1 ándose Ja solPmnidi.u, con
toda ¡,ompa en 111éxico, de donde pasó á Vuli1.1cán á
hacer~e ci.1 go de su Diócesis.
l!:n Jumo lle H:61:i. fué precc,nlzado Arzohi•po de
Gnad,11l1jar~. á doude llegó en Ft1brero de 1869 (miércoles de cemza). por la tardP, eo medio de la11 acllimaciuue11 rua., Mi,ceras y expontaneas, de los habit11ntes
de esa ciudad
S,ñal;,do el dla de la torna de pose•ión. y Pstando ya
alh d lllmo. S ñor Diez úti S0111,uo, Ot&gt;i~po de León,
11,te !'1 elado con Ju eolewuidaded aco..tumbradac
impuso el 1-'ulio al Sr. Loza.
'
La ded1cac1011 qut, el Sr Loza tuvo en 11u importante IUiu1sttlrio, bU11 r ..petida11 vic,ita11 á los curatos, la
frecu~.ute t xpeóicióu de cartas pastorales para l&amp;. instrucc1on de 11us d1ocesano11, su cooperación par.. el
culto de mucbod teIUplos de la ciudad v para la cons·
trucción citi var1011 que se han levirntado dent:o y fue
ra de ella; sus desvtllos porque el clero estuviese siempre 11obre el estudio y por Último, su prudeuc1a para
diri;;lr lo~ negocios, su modebtla, rn trato llfable y
demas virtudt'S privada11, Jt, granj~aron un cadño Eincero y la consideración mas profuuda de todas las
clases sociales y aúu de las auttridades del orden civil que siempre v1erun en el prelado sumioióu á las
:eye11 y dispociciooes vig1:1utes.
Comentadas favorablemente fueron las imtrucciones que el prelado hizo á todos los curas dtl la ArchidióCtlFis, prtlviniéndoles que ayud11ran á las autoridades en la práctica dtil Regi,;tro Civi!, no autoriz1mdo n!ugún acto, como maHimonios ó bautizos, hasta
que se hubiera cumplido aquel requi,ito.
Dictó buenas di11posicioues para qu1:1 se fundasen
escudas primarias en todas las fiJigri:sias de su 11rchidiócesi11.
Fundó en 1879 el magnifico plantel para enseñanza
superior con el nomorn de «Liceo Católico• sostt'mdo
cou donativos pa1 ticularea, dotándole de maguificos
catedrático,¡.
Fundó también la AeadPmla Pontificia en subEtitución del antiguo C,au,tro de Uoctore11, y esa Acade
mía fué muy respetada.
l!:_n el Cabildo de Gu~dalajara las canongias no se
obtienen por gracia.
Alli, cuando hay una canongla vac nte, los aspi·
rantt!B, que han de ser Doctores, bien en cAnones ó
en teología., se sujetan á oposición rigurosa.
Las cuatro canongias de oposición sou las de Magi~tral, Peuitenciario, Doctoral v Lectora).
Los actos sou públlcos y se efactúan en la Catedral
con asistl'ncia dt,l Cuerpo de Doctores de la Academia Pontificia.
El Sr. LozA, siempre que lo permitlan sus Pnfermedadcs, pre.idla el certamen, haciendo jubtlcia con
i,u voto.
Además de l11s canongias de oposición y las dignidae1e~ dti aqutll cabildo que son cinco. Dean. Arcediano, Chantrt1, Maestrescuela y Tesorero hav cuatro
prebt,1,d11s que el Sr. Loza. de acuerdo con los capitulares, proveyó eu 11u tit-mpo cou i,cJesiásticos muy
amentadoa por ,m11 virtudes y por su saber, aquilatlindo los servicios que ll1.1bian pre11tado en el cumplimiento de su misión.
Por e.;tO es que el clero de Guadalajara ha llegado á
tener gn n ::espetabilidad.
Al Sr Loza se debe el e,;tablecimlento de la filosofia Tomlstica.
En cuestiones del culto fué muy enérgico y justificado.
Pnhlbió en forma terminante la veneración de San
Expedito, que creta nociva y- reprimió otros males,
con mano enérgic •.
A la sombra del Sr. Loza se formaron varios hombres notables del clero, entre ellos el actu'll Arzobispo de Monterrey, D. Francisco Melitón Vargas que
fué Obi~po de Pueb1a y los Obispos actuales de Querétaro, de Colima y de Tepic.
Hace poco tiempo, cuando sus males se acentuaron
en sumo grado, obtuvo permiso para celebrar la misa en su oratorio particular y sentado. Esto último sólo puede hacerlo el Papa.

El Sr Loza celebró eu jubileo sacerdotal el 19 de
Mayo de 1888.
Era el decano de los prelados mexicanos.
Las últimlis palabras que pronunció el señor Loza
fueron: "Dios mio, te doy las gracias por todos tus ben1&gt;ficios" y luego. dirlglendose al Padre Romo, 11u fa•
miliar, que se hallaba cerca, Je ordenó le cambiase
de postura para ver Fi así se sentla menos mal.
Inmediatamente, después que aceció la defunción,
se reunió el cabildo, que en casos como e~te, obra como si aún estuviero vivo el pastor, pues no se reputa
la S ,de vacante hasta que et cuerpo ha sido enterrado. Dióse cuenta del funesto acontecimiento al Visitador apó~tolico, á los Obispos sufragáneos, A algunos
ausentes y A per;¡onas prominentes ,1e la ciudad.
Los seminaristas, cubierto• con manto y beca (arrastrando ésta en señal de duelo) empezaron ,1, hacer guardia al pié del ca&lt;iáver.
Desáe las diez y treinta minutos de la noche empe
zaron á darse en todas las iglesias de la ciudad 1as
campanadas llamadas de vacante y continuando cada cuarto de hora durante el dla 16
El tiem¡,o que t'l Sr . Loza duró al frente de los negocic,s eclesiásticos de Archidiócesis fué de treinta
años, pues fué tran11ladado de la Diócesis de 8onora
en principios de 1868
E ➔ el prt-lado que por más tiempo ha SPrvidn la silla jalisciense, Pxcediendo aún al benemérito Obispo
Cabatias, que sólo duró veintiocho años.

La Iglesia del Santo Sepulcro
EN JERUe.A.LEM

El año de 7 la ciudad Santa fué tomada y destruida por Tito; pero los judioslareconstruyeron en parte
v vivieron en ella. con los crietianos hasta el afio de
l3t
Habiéndose insurreccionado dos veces contra el
Imperio los Judios, Adriano los expulsó y arrasó de
,,uevo su capital. Tres años después fu{I reconetruida J eruealem y bautizada con el nombre de Aelia Capitolin11; los Jugares santos se consagraron al culto
del paganismo Júpiter fué adorado en el Sepulcro de
Jesucri•to, y Venm1 ec el Calvitrio.
En 1127, EleU1,, madre del Emperador Constantino,
visitó Jerul!alem, emprelldió excavaciones de investigación. y según las tr.dic'ones encontró la Cruz en
que murió Jesucristo.
A ella se debe la c,,nstrucción de la Iglesia del Santo Sepulcro bajo la que se abrigan el lugJr de pasión
y la cripta en que fué enterrado el cuerp·o del Salvador.
El Santo sepulcro no se pal'ece actualmente al edificio primitivo; de éste sólo quedan los muros inferlore11 del áb,ide: 11n el centro eRtá la gruta donde según
la tradición fué enterr&gt;1do Jesús. El primer templo,
que comprendía un hemiciclo con pórtico y una basllica, fué completamente dPPtruido por Cosroes II, reJ
de los persas, el Hño de 614.
Poco tiempo después, Modesto, superier del convento de Teodosia emprendió la. reparación de este
edificio, ay:.;.dado por el Patriarca de Alejandría, convirtiéndose entonces el hemiciclo de Conetautino en
una especie de rotonda. !Jurante los siglos XI y XII
se emprendieron obr~s considerables en el santuario
de la cri.tiandad: los cruzados le añadinon un Abside y una nave y repararon la capllla con~trnida en
et siglo VII, bajo la cual se halla la cisterna en don•
de EJeua descubrió el madero de 111 Santa Cruz.
La r&lt;Jto11da es la parte mas importante de l11s construccionP.R bechlls durantA el sil('IO XI y que se atribuyen á Maria, madre de Hakem: cubrla e~a rotonda
uu cono truncado, de cedro, µor cuya abertura superior penetraban el 1aire y la luz.
E, aire de Caumont desr•ribe as! la Ig-lePia del Santo
Sepulcro en su viaje de Ultrarnar del año 1418; "Es
muy grande y bella y está con~truida de una Ulllnera
extraña; tiene un he1 moso y alto camp11nario de piedra, pero no hay n; una sola campana porqae los sarracenos no lo permiten" ...... c.sLe camp11nario fué
obra de los cruzados y todavía existen los cuerpos
inferiores
Con relación al suP.lo de la colina, el interior forma
realmente una 11specie de cripta, en medio de la cual
está la roca que contenta el sepulcro de Cristo. Se
ha excavado alrededor dejando el bloque de piedra
como un testigo, dice V o Jet le-Duc, De este modo ee
puede circular en la grutol vennada.
Durante la edad media, se construyeron algunos
edificloR religiosos segun el modelo del Sa11to Sepulcro: la Iglesia de San Be,nig-no de D1jon, de 1011 primeros años de1 siglo XI. la Neuvy Saint Sepulcre, fundada en 045 en las pncec,iones &lt;le un señor que babia
h.icho una pereg~ioación á la ti11rra Santa. E11ta Iglesia fué muy veuerada, y en 12¡')7 el Cardenal de Chateauroux envió al capitulo dti Neuvy un fragmento
de la tumba de Jesucristo y algunas gotas de 11u .angre: se colocaron estas reliquias en la rotonda construida á imitación de la de Jerusalem .. . .. .
Hay otras muchas imitaci11nes por el estilo que aún
permanecen en pié: el edículo de la sala capitular t1Al
claustro de Constanza y capillas de los te.mplarioi
como las de flfotz y Laon.
Et respeto por el Santo Sepulcro y por los demás
lugares consagrados en los misterios cristianos es
general en todlls las confesiones y si los occidentales
han emprendido en todo tiempo perl'grin•ciooes religiosad y guerras seculares contra los sarracenos pa ,
ra restaurar la tumba de Jesucristo, es de observarse como fenómeuo curio110 la actitud de los musulmanes.
No han destruido el santuario y aún en las épocas
en que vejaban á los cristianoa peregririos, su fero-

�EL MUNDO

Domingo 00 de Noviembre d" 1 ~

Domin,ro 20 de Noviembre de t89R

ddad no llegó hasta profanar aquel lugar de universal venAración.
"Sin los turcos. dice un autor católico, este sepulcro
que se han disputado loe griegos y los católicos y las
'innumArables ramificaciones de la idea cristiana, hubiera sido ya cit&gt;n veces un objeto de lucha entre esas
eumuniones rencorosas y rivales; hubiera ido puando exclusivamente ne una ¡otra y sin duda habda

EL MUNDO
P] único pueblo tolerante. Prel!'úntense de buena fe
los cristianos qué hubieran hecho si los azares de la
¡;?UPtra hubieran hecho caer bajo su &lt;1omlnlo la Meca:
¿d• jarlan á los turcos acudir de toda~ partes á venerar f'n paz los monumentos conservados del islamismoi'......

•*•

En su estado actual, la iglesia de! santo sepulcro,

38.)

mundo. Alli se elAva el edículo del Santo Sepulcro, reconstruido A principios del siglo por un arqui~ecto
europeo. Mide ij metros de longitud por 5 y medio de
altura y desaparecP b~jo los ex voto. lámparas,•va@os
é imágenes qu11 cubren su arquitectura. ~ntre los J)~·
Ja:-eR d11l cluuito s11 ahr1m profundas cap11las, ' df'st1•
nadas á los divereos misteri~s de la pasión de Cristo;

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JERlTSA.LEl'tl.-La Iglesfa del Santo Sepulcro, Rotonda Central

1&gt;ido inaccesible á los enemigos de la comunión triun•
tante"
•'La supuesta intolerancia brutal de que acusan .á
los turco11, no se manifiesta má11 que con la toler11nc1a
y el rePp.,to á todo lo que Vt'nera,n los otroR _hombres
"Siem¡&gt;re que el musulmán vé la 1~ea . de Dios 011 el
penslimieuto de sus ~ermanoe, se mchna re@pet~oso:
-cree que la idea santifica la forma y es, en realidad,

con PU mole bizantina y su decorado griego, gótico y
arábigo y hasta con las dePgarraduras que marcan
las hu~llas del tiempo y de la barbarie, no causa la
impresión de u11a idea mal f'Xpresada, de un gran recu11rdo profanado:alcontrario todos encuentran en el
exterior la que esperaban ver.
Al fin del vestíbulo está la ancha cúpula, cuyo cen•
tro dicen las tradiciones locales, ·que es el centro del

todas encie.ran teatimonios de las escenas de la Reden ción.
El monumento principal está dividido en dos santuarios: en t'l primero Re halla la piedra sobre la cual
estaban sentadcs los ángrlee cuando dijeron á h,s pill.d11sa~ mujeres que busc11ban á Jesucristo. 11 Ya no está
aqui. ha re~ucitado; el s,gundo santuario encierra ..¡
sepulcro, cubierto de una especie de SHcófago de

�Domingo 20 de Noviembre

-

"11

1~ 1R

EL MUNDO

Domingo 20 de Noviembre de 1898.

•

'

386

La atención d111011 puPblo11 llevada asl a J«&gt;rnPalem,
ha despertado t•l &lt;'bt,1111110 de m1weroto11 foLóg,·afu11 ·
que se han dl'dicado a L0Ular vistas novlslmas de los
8antos Lugares y hoy podemoR • frecer á nuestr, s
lectores las últimas que se han hecho.
Una de ell11s r .. presenta el puHto de Jaffa visto
desde el m11r Jaffa es el puerto de J ·rus»lem y en él
desembarcan la m11yor ¡;¡arte de lo¡¡ turistas que vi11itan año por •ño y a mill'lires la ciudad tle Sion.
Entrase á Jnu11alem por la putlrta de Jaffa, llamada aei por desembocar al camino que A esta población conduce Dicha pu,•rta forma parte de los viejos
muros de Jerusal.. m. hoy casi derruido~, que nueb·
tros lectores podra.n ver en el correspolldiente gra•
bado.
La otra fotografía r1&gt;presenta la Torre de David,
de viejo abolengo bíblico.
Si estas ruinas acusan altamente, abandono y deei-

día, hállase grata compensación en d cuidado y lujo
que las diversas confesiones cristianas han desplegado en otros lugares que evocan muy directamente la
vida de Cristo, sobre todo, en la iglesia del Santo Se•
pulcro .
Esta, en lo exterior, no presenta un aepecto gran•
dioso ni es obra genuina de ninguno de eso~ cláeicos
estilos arquitecturales que arrancan admiración y
respeto. Ee mas bie:: un compuesto de numerosas capillas de diHintos tamaños &lt;¡ue están de tal suerte
agrupadas que no es posible distinguir ni apreciar la
construcción principal, y apenas se advierte el portal
de la fachada y la cúpula que lo corona.
No se nota que está sobre una roe~, por la extraordinaria abundancia de las construcciones más heterogéneas que la rodean, y sólo si se quiere llegar hasta el lugar en que fué encontrada la cru:i;, se comprende, por el cansancio que se experimenta, que sin

387
advertirlo, se ha ascendido á. una regular altura. El
Gólgota está cubierto por dos capillas baj~s, de la
que una encierra el agujero de la roca. en que se dice
estuvo clavada. la cruz, y que hoy l'~tá PXornado de
nobles metales. La otrl\ capilla señala el jugar e~ que
Jesucristo fuéenclav.. do enla cruz. En embae capillas,
como en casi todas las dependendenc•as dt1l Santo
Sepulcro, el oro y la plata se ostentan con inaudita
munl ficencia .
Estas dependencias se encuentran en poder de loe
diver.-os cleros cristianos y estén escrupulosamente
repartidaR y garantizadaR por un destacamento de
soldados turcos que cuida de que los respectivos derecho11 sean respetados.
CercR del Santo Sepulcro se encuentra el catholikon,
la fastuosa eatedral griega. el! la cual, según una
leyenda muy antigua, debe encontrarse el centro del
mundo.

f\S05NSION f\l, IXTf\OIHUf\TL.
t1l
....

(FOTOCRAFIAS DE ORDOÑEZ Y BOESE.)

&lt;

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Entre nosotro~ es poco cultivado el alpinismo y des•
con.icemos qui:i;á fa pasión que en .1!.Uropa tienen Jo.;
amateurs pcr ese ~port que día á día cobra mayor ví-

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U na excursión á las grandes montañas de nuestro
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El Ixtacihuatl visto desde Amecameca.

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tlcia las han realizado Axcnrsionistas extranjt¡ros.
Los dias l.º y l:ldel corri ..nte fueron d~d•C"ados por los
señores D Ezequiel Ordóñ11z y D. E Bo;e pua emprender una ascensión al Ixtacihu~•• La tarea se:

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Ixtacihuatl.-" La Panza."

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Los Sres. Ord6ñez y Boe1,1e en el Umite de las nieves
perpetuas.

bo con todo éxito.
Desde que Mr. White House,
Attaché de la legación inglesa en
México, y un al11mán ascendieron, hace ocho años hasta el crá·
ter del hermoso volcán, no ha·
bíase registrado una nueva y forma\ ascensión como la que practicaron los ,c1&lt;&gt;ñoree Ordóñez y
Bose. Ocho horas emplearon estos caballeros para llegar á la
altura de cinco mil doscientos
och«&gt;nta metros que tiene el Ixtlacihuatl, y hora y cuarto solamente 1.1ara efectuar el descenso.
El camino escogido fue la super•
ficie ondulada comprendida entre "La Panza" y un picacho in•
mediato á "Los Pies" del Ixtacihuatl ó sea 1a partA superior del
ventisquero que llaman Ayolo•
cotl.
Siguió «&gt;l ascenso; desp-:!és de
recorrer 600 metros en fuerte pendiente, 1011 excursionistas atravesaron ti Canchal que está al
S ,,r del citado ventisquero. Las
precauciones para salvar ll&gt;s numerosas grietas cubiertas de nieve se multiplican: los planos in•
clinados de la montaña se presentan füos y también cubiertos
de nieve haciendo más penoso el
as&lt;.'enso; se forman escahmes entre el hido y se ~igue en cumbraodo. A cierta altura se percibe
un olor desagradablequepersis•
te h11staarribar al port,zuelo que
nne "La Panza" á 11Lo1LPié.s" de
la hermosa nevada á Mole. Desde aquí pueden admirarPe las
bellezas de los Valles de México
y Puebla. aquél al Oeste y - al
OriPnte el segundo, cuyo hori-i
zoute e•tá limitado por un cerco
de montañas entre las que--se
destaca la nevada cúspide del Pico de Orizaba; r or el lado deMé· '
xico la Yista se detiene en la cordillera de montañas y allá á lo lejos la serraPia de Las Cruces y el

Ixtacihuatl.-"La Cabeza" y Ventisquero
de A.yolotepito.
Nevado de Toluca.¡Precioeo é imponente espectáJulo
de )a Naturale:i;a!
· Sólo llna voluntad firme y el deliberado propósito
de no retreceder pueden salvar loa obstaculos mat~rlales de qne está sembrada la peligrosa ruta que '.le•
va ·a la cumbre.
"La Pllnza" del lxtacihuatl es la parte culminante
de la montaña y se componA de tres cimas poco salientes que se elevan algunos metros e9br11 una superficie casi plana y cubierta de nieve. Los~eólogos
señorea Ordóñez v Bose contemplaron defde ahl el
panorama de los Valles y cordilleras que se perdían
en el espacio que dominaban; habian 1ogrado llegar

�•

&amp;:8

1!.:L MUNDO

Domingo 20 &lt;te NovlAmhr11 de t'IAA.

---"==========================~~;;,;;;;,;;~============-==========~===========--

M6XIOO MOD6RNO.
FOT03RAFIAS DIRECTAS PARA •FL MUNDO.•

Ixtacihuatl.- Venth1q11ero de "Ayolocotl"
6 ..Porfirio Dfaz"

4 la meta á donde pocos, uno solo quizá
han arribado.
El descenso fné más rápido, como queda indicado;
los excur~ioui111a11 blljarou algunas rampas sentados
sobre la I ieve, 11irviéudose dt1 l•·s grui,sos ba~tone11 á
guiña dt1 timón; vislturon además. loR v, otiRquers de
las moLtañas y estudiaron la~ fald11s occiáttntales.
Nuestros grabados dan una id ..a drl vl'ntisqu11ro
de Ayolocotl ó Porfirio Diaz de "La P&gt;tnza" dl'I Pico
rle medio diadela miPma "Pauza," de la "Cab,.za .V de el
Ventisquero de n.yolotepito. LOri trajes que usaron los
exploradores son de lana gruesa y mttliias scbre el
pantalón: "'º llis ropas interiores se aplicaron otros
ab1igo11 también de l•na.
11in novl'dad

Muchos hom~res ha habido para guienes ~l. caballo
llegó á ser un 1ostruMento sin voluntad nt 10-tioto
def que se sirvieron para hacer lo que b11eoameut~
lee vt1nla á las mient~s. Fácil es comprender cuil.11ta
constancia y cuáot11. nngre fria dt1bieroo emple11r
para obtener un dominio tan completo bobre el bruto.
U no dt1 los hombres que más se dedicaron al ~ulti vo
de la equitación en sus más audaces maoifostacion,.s,
ha eirlo el general de cab-t!leria dd ejército alemán,
von Rl)senb11rg. ex-coronel del célebre regimil'nto ae
húsares de Z.-1iten, y que hoy vive "n Ratltenow, reti•
rado del servicio á causa de su avaodlsima edad.

Uasa del Sr. Ingeniero Don Alberto Best, en la P calle de Viena.

• Ioici11mos hoy la publicación de una serie dA vlstlls
tomadas por nuestros fotógr .. fl's y qni, senirán para dar á. conocer un aspecto iott1resante de los progresos materialt1s realizados últimamtinte en esta capital.
C_ontrastando con.el caracter sevno y triste de las
antiguas construcc1onet1, las de los ba.rrioij nuevos
preseota.n toda l&gt;t. v&gt;1riedad y el cosmopolitismo de
las ciudades modernas.
. . E~ta variedad de las nuevae fincas nos se, virá prec1s!lmente para dar. á esta sección uu interés que
umdo á su 1mportaoc1a como dato instructivo, hace
más grata la tarea de presentar á nuestros lectores 111
colección del "Mt3xico ModAroo."
La Casa del Sr. Salcido fué edificada l'n un año Pijcaso, ut:Jizáodose en ella los mejores materiales de

coostruc!lóo y ornato. Los techos son de acero imitando estuco y las puertas y ventanas dd roble i,m-erlcauo dt1lic&gt;tdameute tallado por operarios del pala.
L'l casa del st:ñ &gt;r Iogeuiero Don Alberto Best fué
provecti&amp;da por t1I mi~m &gt; si,ñor que es como se sabe
uuo 1ti. 1011 arq u,tectot1 má, competentes y de uu gueto
exquuno. Tvda11 las obrlis del señor Beet le hao valido grandes y muy j lBtos elogios,
La casa á q utt se rAfitreo estas lineas es de estilo
fraocé~, la dbtribución de los departamentos correspondt1 á la8 exigeocia8 dt1! gusto y del moderno comfort Y su de\!on,d,&gt;t10 á la vt:z que sobrio elegaotisiruo. Et extnior t1e11e detalles de ornamentación de
una_befl&lt;lza dt11icatlídima que realzan el magnifico
COOJUnto.

Casa del Sr. Don Rafael Salcldo, en la Glorieta ele Cuauh temo(\

---------------- -------------..

.P~NSAMIENTOiiw.
Un rPporter: bicicleta de carne y hueso que corre
el record de la información.
Delaforest.
• El juego concilia e1 instinto de pereza y la co
dicia.
Doumic.
Hay siempre algo de historia en la leyenda y mucho de leyenda en la historia.
lValtour.
r

d 8il'mprn deh~moR tenPr en \!U~nta la opinión de los
emás, sobre toao cuando es uec1a.
Delpit
h E~clavos dPl 11mueño, mlramoR l'onR.aut .. m1-mte el
q~~~:~te, e~perando que llegue algo quti uo ~abt1mos
Todo es historia, aun las novelas.

de Yogile.
Jorje Sand.

EL MUNDO.

mandado á los mugiks A
podar los árboles. Cuando llegó la hora de la comida, deliberaron.
-¿Cón::.o vivir ahora?
se decían. Nos va á agotar hasta lo último. Ya
estamos cansados, y no
ha:v reposo ni de noche
ni de día para nosotros ni
para nuestras mujeres; y
cuando no queda satisfecho. allá v.a el látigo. Simeón murió á latigazos,
Amissin en el tormento. ¿Qué esperamos nosotros? Esta tarde va á venir y se dará gusto en
nuestras espaldas como
de costumbre. Con que lo
derribemos del ca bailo y
le demos un buen hachazo es suficiente. Luego lo
enterraremos como á un
perro, y el agua correrá
por encima .... sólo que
cuid11do, mucbo cuidado
y nada de defecciones.
Así hablaba Wassili Minaevqueera el más encarnizado de todos contra el gerente, porque se
le azotaba todas las semanas y le habían quitado
Re os ha dicho siempr,: • OJo por
oJo y diente por diente," y yo os di·, á su mujer para llevar a de cocinera A la ci1sa. de
go: "Suirld sin oponer resistencia.',
su amo.
S&lt;nJfa/BJ,
Los mugiks estuvieron hablando, hasta que queEn aquellos tiempos, hRbía seff.ores de diversos
dó cortada la plática por la llegada del gerente.
sectimientos; unos 1enían presente que algún día·
babían de morir y que existe Dios y que no ha- Apareció á ca bailo y riiió á lo~ obreros porque no
bían de hacer m11l á los demás hombres, pero otros podaban los árboles como á él le agradaba. Luego, entre el montón de ramas cortadas, descubrió
eran despiadRdos é inhumanos. íDios sea con un tilo peque:llo.
ellos misericordioso! Pero lo que habí¡¡ de peor
-Yo no he mandado que se corten los tilos,
entre loe peores, era los que primeramente
dijo.
¿Quién ha hecho ésto? Confiesen, ó hago
fueron siervos, y que salidos del lodo, se llegaazotar A todo el mundo.
ban á convertir en amos por una circunstancia
Inmediatamente ee puso á buscar la hilera de
-cualquiera. Esos eran sobre todo los que hacían
tilos
en quefilltab!L el cortado, y mientras lo hacia
dura la vida de los pobres .....
le denunciaron á Sidov. El gerente le dió de la·
tigazos en la cara hasta baff.arlo en SRngre. Otro
*
* gerenteá quien lla- tanto hizo cJn Wassili bajo el pretexto de que su
En un seff.orío, había*cierto
maban Mikhai:1 Simenovitch. Los campesinos tra- montón no era bastante grande, y se fué.
En la noche los campesíno3 se reunieron otra
bajaban en las tierras, que eran fértiles y extensas: corrientes de agua, praderas, selvas ... . ha- vez y Wassili habló de nuevo.
-Bueno; pues ustedes no son hombres sino go
bría habido bastante para todos, para el seff.or y
para los mugiks; pero el propietario puso un ge- rriones. Ya íbamos á despacharlo, y llegado el
rente, encargado ó capataz, esc0gido entre los do- momento, ni quien se moviera despuéi de tanta
charla. Es como cuando los gorriones conspiran
mésticos de otra de sus propiedadts.
Desde que llegó este sujeto, acaparó toda la au- contra el gavilán, llenan con sus cantos el aire y
toridad y pesó con todo su peso sobre las espal- al venir él escoge al gorrión que le gusta y se lo
das de los pobres mugiks. Tenía familia: su mu- lleva. E,e hombre, e3 hombre de C11.rne como tojer y dos hijas á las cuales había ca11ado, y dos ustedes, y cuando no se quiere recul11r no se
atesorai:',a ya mucho dinero. Habría podido vivir, recula. En el momento en que dió los latig11zos á.
y vivir sin pecar, pero er,1 insaciable y estaba en- Sidow, debimos habernos aproximado y acabarlo
de una vez. Pero Uitedes .... nada de cobard1a,
durecido en el mal.
Comenzó por aumentar en más de lo razonable nada d~ defección .... y cuando llegó todos balas tareas de los mugiks. Hizo construir hornos jaron la cabeza.
para la fabricación de tejas y ladrillos y vendía
Las conjuraciones se renovaron más y más caen provecho suyo los productos; Pntonces los mu- da día y los mugiks juraron deshacerse del ge,giks fueron á Moscow á quejarse á su scff.or, pe- rente. Este ordenó que no se suspendieran las ll\ro nada lograron. El seff.or los despidió y dejó al bores durante las fiestas de la Pascua. y semt&gt;j •r nte
otro que siguiera obrando á su antojo. Este supo disposición aca b6 de exaltar el ánimo ae los cam •
que los mugiks habían acudido á presentar su pesinos que se juntaron el ~omingo de Pasión y
·
queja, quiso naturalmente veng11rse, y la vida de tornaron á deliberar.
- Puesto -que hasta de Dios se ha olvidado, lo
aquellos pobres campe6inos se hizo más dura to·
davía. Entre ellos no f11ltaban hermanos falsos mejor es matarle, decían, y pecaremos si no le
que denunci11ron á sus c11maradas, y 11sí empeza- matamos.
Pedro M:ikhev vino también. Este Pedro Mikhev
ron (cosa nunca vista!) Ahacerse ma ! unos á otros.
El pueblo entró en anarquía y esto aumentó la ra- era un hombre tímido que no gustaba ae entrar
en las discusiones: sin embargo, dijo:
bia del amo.
-Es un gran pecado, hermanos míos, el que
Mientras más corría el tiempo más se agravaba la situación, y se concluyó por considera1· al ustedes meditan. Perder unv su alm11 es cosa muy
gerente como á una bestia feroz. Cuando pasaba grave y es mucho más facil dej11r que otro por
por la aldea escapaban de él como de un Jobo, ó propia voluntad pierda la suya. ¿Que obramal?El
se ocultlibao en cualquier parte para huir de su mal en definitiva será. para él! Es mPjor soporvista. J¡:l gerente crecía en odios al hacerse car• tarlo, hermanos míos.
W assili se indiguó al oí:· estas pala br11R.
go del terror que inspiraba, y se propmo a brumar
-Siempre éste repite las mismas cosas, dijo.
á. la gente á fuerza de látigo y de trabajo.
Que es pecado matar á un hombre! Bueno, eso es
Los mugiks sufrían ....
Llega á nacer la necesidad de que tales mons• cierto, tratándose de un hombre ¿pero de un petruos sean suprimidos .... los mugiks empezaron rro como el gerente? Dios mismo lo quiere. Hay
á. hablar de hacer desaparecer al amo; se reunían que matar á los perros rab~osos si se tiene comen cualquier rincónapartudo de la. selva, y el mas pasión y amor por los demás hombres. Pecado
más gtande sería dejarle que siga viviendo. Y nosatrevido decía:
-Será posible que suframos por más tiempo al otros, si uos toca s-:ir castigados aquí ó en la otra
opresor? No e.3 pecadv matará un hombre seme- vida por esa muerte, siquier11 h11bremoslibertado
á los demás y nos quedarán n·conocidos. Tú no
jante.
Uu día, hubo reunión en l&gt;l espesura del bos- dices más que tonterías Mikhc". Pues que ¿no es
que, antes de la Semana Santa; el gerente había pecado más grande todavía q_ue matarlo, el de

EL CIRIO.

lJNA. HA.ZA.XA ECUESTRE.

Las haz11ñas Pcuestres del general von Rosenberg,
entusiasmaron eu sumo gradv á muclt'&gt;s oficiales ale•
mant1A y se re~olvió fllnáar una alta escuela de equitación, dedicada exclu~ivament~ al estudio y cultivo
de loa más aud11ces ejercicíoR ecuestres
Hace dos años y A imitación de la alttmana, fundóse
una escuela si,mejante en el ejército italiano, que ha
dado magniticos resultario,1 y en la cual se efectúa
constantemente toda. clase &lt;te ejercicios ecuestrt1e de
loe que exigen más audacia y 1t1ás temeridad, tales
como carreras con graod11t1 ob&lt;táculos. carreras en terrenos pantanosos, t-n toda estación dt1! año, sobre la
ni Ave, atravesando rlos, etc, 11tc.
Uoa lti&amp;zaña v11rdaderamente eorprendAote, es la
que reprPsenta nuePtr-&gt; grs hado. tomada de una fo.
tografla iostantánPa, y que RA t&gt;fPctúa Po la mencionada escuela italiana de Tor di Quinto por al:unoe
jóvenes oficialPS.
Consiste el t&gt;jercicio en dese, ndn, ó rl'sbalar mejor
dicho, á Jo largo de una alta roca ó paredcasiperpendicul~r sobre el s11elo.
Necesitase para efectuarla adPmás de v11lor, sangre
fria r_ dominio completo, una vista muy preclea y una
11ens1bilidad exquisita para p&lt;'der guardar el equi•
librio.
Hay que advertir que elitallano no es pueblo ecues•
tre, por lo que tal hazaña es mucho mh me.itoria.
En México mismo, no obstante nuestra merecida
f.ma de ginetee, no creemos que haya quit&gt;n t&gt;jecute
el ejerciclo que presentamos en nuestro grabado .

Domingo 20. de ~oviembro de 1898.

359

trabajar durante la fiesta de Jesucristo? Tú mism0, te atreverías á. ir á trabajar?
-¿Ypor quéno?Sisememanda, voy.Noespa ra
mi para quitm trabajo, y Dios sabrá muy bien de
quién eselpecado, y ánosotrossólonos toca obrar
bien. Yo no soy quien digo esto, hermanos mios,
es el mismo D:os. Si él hubiera creído q ue se de·
be comb11tir el mal por el mal, lo habría proclamado en sus Evangelios. l'lfatar tt un hombre es
ensangrentar uno su alm'l. Si creen ustedes que
mata11do á un hombre malo suprimen de la tierra
el mal, se equivocan; lo que hqrán es c11rgar su
conciencia con un mal mAs grande. Soportemos
la desgraciR y será vencida.

***

Después de eRto, los mugiks no tomnron resolució11 11lguna, pues sus opiniones qued&gt;1ron divi•
didas. Unos pensab11n corno Wassili yloi otros se
fueron del lado de Pedro para tener pncit&gt;nda en
vez de pecar.
El domingo de PaRc~a se di&gt;jó á los campesinos guardar la fiesta, pero por la tarde vino el estaros to (avisador) y les dijo:
-Mikh11il ~imenovitch ordenn que maff.ana
concurra al trabajo todo el mun&lt;1r.
El estarosto recorrió toda la aldea repitiendo
la orden, seff.11lando para la labor á unos, las tierras coloc11da, en las riberas del rfo, y á otros, las
que limitaba el gran camine,,
Los mugiks lloraron, pero no se atrevieron á.
desobedecer.
Al día siguiente salieron con sus arados y se
pusieron á trabajar, y cu11ndo la c11mp11na maycr
de la iglesia repicó llam11ndo A misa y todos lot1
cristianos concurrieron, los mugiks estaban trabajando.
Mikhail Simeuovitch, el gerente, se levantó b11stante tarde y dió una vuelta por sus tierr1&amp;s. Su
mujer y su hija la viuda, se vistieron, y un criado
las llevó á misa en un carruaje pequeJ:10. Cuando
volvieron se preparó el samovar; y habiendo regresado también .Mikhail Simenovitch se pu,ieron
todos á tomar el té. De~pués del té, Mikhail cucetdió su pipa y mandó llamar al estarosto.
- Y bien: ¿instalaste en el trabJjO á los mug k ,?
-Sí
-Todos concurrieron?
- Todos. Los llevé yo mismo.
-Y .. . . habrán trabaj&amp;do? Anda á verlos y diles que yo iré después de comer: que hagan ta•
rea completa, y muy bien hecha; y que si encuentro algo malo, no tomaré en c.ueuta la fiesta. y
castigaré.
- Está bien,
El estarosto iba á retirarse, cuando Mikh;,il lo
llamó: (¡uería aff.adir algo, pero sentía ciert•J 1:mbarazo y no sabía cómo empezar.
-He aquí de qué i;e trata, dijo al fin. Oye hien
lo que esos bribones digan de mi, y me lo vi .. ncs
á contar todo. Conozco bien á. esa canalla: 110
querían t1·abajar, 1,ino quedarse a~os ados fiu h11cer nada. Comer y asistir á In fiesta, eso e6 lo 4ue
les gusta y no pien11an en el trabajo. Oye pues
cua11~0 se charle, que tengo necesidad de babcrlo. y al volver no me ocultei nada.
El estarosto montó inmediatamente á cab11lo
y partió al campo á ver á. los mugiks. La mujer
del gerente que oyó' la -conver;111c1óu, se aproxi•
mó para hacer á éste una súplic11.
Era una mujer dulcP, y de buen corazón, y cuando podía, calmaba á su marido y defendfa á los
mugiks.
-Querido Michenka, le dijo. Por este gran día,
por la fiesta de Pa~cu&gt;1s 1 por el santo amor de
Nuestro Selior Jesucristo, no peques ni hagu pecar á los mugiks, obligándolos á trabajar.
-Bien se conoce que hace ya tiempo que el látigo no b11il l sobre tus espald11s 1 por Jo atrnvida
que estás. Estos no son asuntos tuyos.
- Michenka, amigo mío. ¿Si vieras? lle tenido
un sueño, un mal sueno, rt fcrente á tí. Oyeme,
por Dios! no hagas tr11 bajar á los mugiks.
-Ya te dije que me parece que te sobra sangre y el látigo podía sacarte una poca. Cuidado!
Cuidado!
Disgustado Simenovitch arrojó el fuego de su
pipa en la boca de su mujer, la despidió y mando servir :a comid&amp;.
Le trajeron muchos platillos muy bien guisados, comió con gula, bebió sin fren o, y luego llamó á la cocinera y la hizo cantar.
El estarosto regresó y dió su informe.
-Y bien ¿trabajan? ¿bán concluído su tarea?
-Están á la mitad.

�Domingo 20 de Nl)viembre de 1898

F.T, MUNDO

1

¡

El gerente dejó de reir y quedó pensativo.
Durante algunos minutos siguió así; luego dPs-pidió á la cocinera y al estarosto, pasó tras del
cancel, sP. arrojó en su lecho y se puso á llorar y
á gemir á gritos como una mujer.
Su esposa se acercó á consolarlo y él entonces.
le dijo solament~:
-Me ha vencido .... me ha vencido ....
-Ah! decía ella, déjalos en paz, otras cosas
pe.ores has hecho y no te ha entrado este miedo.
¿Por qué temes ahora?
-Soy perdido . . .. me venció, Aléjate puesto•
que todavía no te he acogotado: esto no te con·
cierne!
Y se quedó solo en su lecho.
Al día siguiente se levantó como siempre, pero va no era el mismo Mik'lil Simenovitch.
Se habría e.icho que algo presentía; comen •
zó á languidecer y no salía casi.
Su reinado no duró ya mucho tiempo. Un dí l
vino el seilor y se le informó que el gerente e;taba enfermo, pero como en días posteriores hu •
bo de averiguar que la tal enfermedad no era.
otra cosa que una perpetua borrachera, lo destituyó.
Entonces Mikhail Simenovitch se entregó á la
ociosidad, se fa,tidió más aún, se volvió súcio,
dilapidó toda su fortuna y cayó tan ab11jo, que
se robaba las enaguas de su mujer para cambiarlas por aguardiente en la taberna.
Los mugiks mismos le compadecían, y algunas
veces le daban qué beber.
Al cabo de un afio murió, ahogado por ell
aguardiente.
LEON TOLSTOI.

-Pero especifica.
-Es malo.
-¿Por qué? Armate de valor: habla!
-Dicen que estallarás por el vientre y que con
tus intestinos se ahorcarán los condenados.
-Ya veremos cuales intestinos ven más pronto la luz del sol. ¿Quién ha dicho eso? ¿Tichka?
-Todos. Todos dicen denuestos y amenazas.
-Y Pedro Mikhelev ¿también amenaza y grufl.e? ..... .
-No: "&gt;edro Mikehelev no hace eso.
-¿Y qué háce?
-Es el único que no dice nada, Es extralio á
todas las confabulaciones de sus compa:ileros. •Le
ví, y me causó una gran sorpresa verlo.
-Por qué?
-Tcdo11 los mugik11 estAn asombrados.
-Pero ¿qué bace?
- U na cosa de todo punto extraordinaria. Cuando mele aproximé, trabajaba en un surco oblicuo
cerca de Turkina y le oí cantar con una voz dulce y deliciosa. En el crucero del arado, ardía
algo.
-¿Y qué era?
- Una cosa que resplandecía suavemente: ya
muy cerca, observé que era un cirio de cinco
kopecks, afirmado en el arado. El cirio arde y
el viento no lo apaga. Pedro estaba con camisa
muy limpia arando y cantando salmos. Da vuelta,
remueve el arado, va, viene y el cirio ni disminuye de tama:ilo, ni de resplandor, ni se apaga.
-;,Y qué dijo?
-Nada. Pues que nos deseaba á tí y A mí felices pascuas, y siguió cantando.
-Conversaste cqn él?
-No. Pero los mugiks se nos acercaron y dijeron burlandose:
-Por más que rece y cante el pobre Mikbev,
su trabajo en la Semana Santa no le será perdonado.
-Y qué contestó?
- Una sola cosa: «Gloria á Dios en las alturas

Lf\ Of\MPf\Nf\ DE, f\Lf\RMf\.
Míster Gualterio Flick era lo que se llama un hombre independiente. Lo que por alguna razón estaba
prohibido hacer, eso hacia sobre todas las prohibiciones del mundo; apenas vela en los jardines el con•
sabido anuncio: "ae prohibe cortar flores" .... y ya
tenia una de ellas en el ojal, costara lo que coi1tara; en
los teatros, jamás pudieron impedirle que fumara E&gt;n
plena sala, pues alegaba que, debido a la probición,
alli era el único ~itio en que sentla deseos de fumar.
Además, Mr. Flick era muy nervioso, y por cualquiera cosa ya estaba fuera de sus casillas.

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Pues bien, una tranquila noche de verano, Mr Flick
subió á un carro Pullman del exprese del Norte y se
inFtaló en un departamento especial.
Iba pensando en cosas del todo indiferentes, cuando sus mirafias fueron á fijarse por desgracia en una
brillante agarradera de metal, sobre la que habia un
anuncio que con gruesos caracteres decia poco más 6
menos:
CAMPANA DE ALARMA,
SE PROHIBE BAJO PENAS SEVERAS, LLAMAR
SIN CAUSA JUSTIF.CADA.

f

Mr. Flick leyó y releyó atentamente el peligroso
aviso, y luego se puso á meditar. visiblemente arrane, do á FU anterior indifereueia dichosa. Por fin, se
d!ó á monologar en voz alta con evidente exciti.ción.

~~~fl
..,'.~_::_:::!
1

1

!¡ i

LOTOS
Es tu niñez la que bañada en llanto
Dt- ~i se aleja para siempre. En tanto
La J~vent.ud, la m!lga cariñosa·,
A qlllen siguen al1geros lo~ sueños,
La edad en que abre su botón la roda
Ha lle¡?'ado á. tu puerta
'
Y al mundo del amor tu alma despierta.
D., bellas flores cub1 en tu sendero
Hadas benignas, y en tu casta frente
Donde aun til beso maternal palpita '
Asoma sonriente
'
De la be!leza el esplendor primero.
Di, ¿qué mayor ventura
Tu alma, nacida para amar, anhela?
Ama, el amor nuestro existir consuela
El nos levanta á la celeste altura
'
Y nos acerca á Dios! Coje la rosa
CC?n las perlas del alba humedecida:
Mirl!- (\Ue es ¡ay! esa ilusión hermosa
La umca flor de nuestra inútil vida ... _
FERNANGRANA.

3,1

EL MUNDO

Domlngc 20 d. NoviembrP &lt;tP 1~

y paz en la tierra A loB' hombres de buena voluntad.• Luego volvió á su arado, hizo andar A SU:.
caballo y se p11so de nuevo á cantar. El cirio seguía atdiendo y no se apaga todavía.

1

-;,Bien trazada?
-Nadll va mal. Tienen miedo.
-La tierra no está muy resistente?
-Se espolvorea como los granos de la adormidera.
El gerente guardó silencio unos minutos.
-¿Y qué se dice de mí? ¿se me insulta?
El estarosto callaba, Mikbail insistió.
-Dí, habla sin temor. No son tus palabras sino
las suyas las que vas á pronunciar. Si dices la verdad te recompensaré; si me ocultas algo te rajaré
l?-_ piel á latigazos ó te cortaré la lengua con unas
t1~eras. Hé, Katucha, sírvele un vaso de aguarc11ente para darle valor.
La cocinera, que era una moza gallarda y linda, sinió el aguardiente y elestarosto bebiópensando para sí.
-Bueno:. puesto que quiere la verdad, se la
diré:
Luego empezó.
-Se murmur11, Mikhail Simenovitch, se murmura.
-Y sobre qué? Habla.
- Se dice que no crees en Dios.
El gerente se echó á reír.
-¿Y quién dice eso?
-Todos. Y se añade que comercias con el diablo.
El gerente rió más aún.
· -Bueno. Pero veme dando detalles. ¿Qué dice
Wassili?
El estarosto no era afecto á hablar mal de sus
camaradas, pero estaba desde tiempo atras encontrado con Wassili.
-Ese grita más que los otros.
-Pero qué dice? Repítelo.
-1\fe dá miedo. Dice que morirás impenitente.
-Ah! bravo! ¿y qué espera qué no me mata
para que se realice su predicción? Ya le arreglaré
sus cuentas sin que nada me quede á deber. Y
Tichka, el muy perro, también habla así ¿no es
cierto?
- -Todos.

•

.o

1

1

l
'

!
1

- Esll es la agarradera que sirve para hacer sonar
la campana de alarma, y en todos los departamentos
hay oti:a igual: yo las he visto. y hasta he dormido tranquilamente cerca de ellas. Bueno ya está!
Y volviendo df'edeñosamente la espalda, µú·
scse A ,nreglar sus bultos, colocó la petaquilla
d11 mano en la red, cambió su sombreroporuna
gorra de viaje, su americana por un batir.,
i acomodóse
Pn el acoji!!
nado asiento, siempre
de Pspaldas é. la agarra•
dera, se abrigó los piéR
con un plaid y deFplegó
fü periódico para llamar
al Pueño; pero todo en
vano: le fué imposible
encontrar interesantes
!11@ nuevas polfticas, ha·
116 la bolea muerta y el
folle ti n detestable.
En cambio, la malhadada agarradera parecía llamarle suavemente:
-Pst! Pstl

Entonces Mr. Flick arrojó el periódico y se volvió
para contemplar cara á cara la agarradera y, sobre
todo, el anuncio.
-Pno, con mil diablos,
¿qué tiene de extraordina•
ria esta a¡?'arradera? Un
trozo de cobre niquelado
que por medio de una cuer·
a.a hace sonar una campana junto á la máquina
para que en case&gt; de peli
gro, se haga funcionar, el
maquinista asustado cierre los frenos, invierta t:l
vapor, el conyoy se d11tenga, el conductor salte á tie•
rra y vuele á viRitar to•
dos los compartimientoP,
de~pierte á los viajero,¡
muertos de susto y .... nada más!. ...
Y los ojos di' M •. F,ick se
clavaban con ira. en el asa
de metal. La muy socarrona pared=t brillar mAs vi•
vamPnte bnida por los ra:vos de la lámpara; la luz
hacia r11saltar con una Ji.
nea brillantlsima vfascinadora la curva ~legante.
propia para hund•r~A en
i,lla la mano entera y favorecer el esfuerzo dese.perado del que llam..1r,. cC\n angu"tia.
lJe,esperado Mr. Flick corrió la cortinillll que v11la
la luz para dormir; pero en la semi-obscuridad la mal·
&lt;lita agarradE'ra fué lo único que siguió brill11udo SO·
la, parecida á un comet·•, como si se hubiese desprendido de su sitio y fuesA á ponerse al alcaoC'e ele h.
mano .... Antelll inutilidad de la tentativa, Mr. Flick
furioso se abalanzó A cubrir la m\l('ica asa con el P"·
riódico, pero al hacerlo. s~s dedos se adherlan á ella
y sentlan contracciones extrañas, como para asirse y
t:rar de algo ...
-Dios saLtn, gritó Mr. Flick con sngu•tia, será
preciso que tire yo d11 é.~to para tranquilizarme?
El infortunado Mr. Flich comenzaba Á. sentir¡¡e atac11.do dfl vértigo. eomprendla quo, estR ba poseido por
la endemoniada agarradera y que al fin iba á llegar
el momi:nto en quti, sin poderlo remediar, tendlia que
colgarse y tirar de ellll á do11 manos, con todas sus
fuerzas, desebperadamente. Fin más motivo que aqufl
anuncio tonto. aquella prohibición estúpida que evidentemente podía ser violada.
Y para intimidarse, púsose á leer varias veces en
voz bien alta el malhadado aviso
Pero á la cuarta ó quinta declamación, el efecto fué
contraproducente pues Mr, Fllch, como respondiendo
á una provocación, gritó:
-Y bien, ¿qué me importa un arresto 6 una multa?
¡No pueoo ma,;!
Y trémulo, desatentado y febril, apoderóse de la
agar1 aiera, pero no IIE&gt;gó A llamar, detenido súbitamente por uIJa imagen horrible.
Pensó que la dPtención inesperada de un expr11so
en una linea recorrida sin cesar por otros trenes rá
pidos, es casi siempre la causa de una colibión. y por
su imaginación pasó en forma de suelto gacetillero
el funesto resuliado de su imprudencia: cuarenta
muertos, cien ó do8cientos heridos, das locomotoras
eumadu. una docena de coches convPrtidos en mP.r·
melada. muchos miles á~ pesos perdidod, veinte fa.
milias desamparadas .... ¡Qué horror!
Los cabellos deMr. Flick
se erizaron.
-¡No.jamás'.-grltó enér•
gicameL te - Pronto, algo
que me distraiga .... Y corriE&gt;ndo á la puerta del dep11rtamento vecino. llamó,
primero con suavidad, luego mb fuertemente.
- Señor. señor, ¿Qué tiene usted de nuevo, eh?
Pero sólo un enérgico ju•
ramento fué lo que obtu·
vo por respueeta en és•e y
en otros departamento8,
donde dormian pa1ajeroa
que, molestados, lo envill
ban al diablo con toda11 las
más eficaces fo1mas rle la
dE&gt;11l'orte·fa.
No pudiendo ballar quien
le diese conversación, vol•
vióse á su camarote y alli
se entrE&gt;gó á cantar á voz
en cuello airPs zarzuelescos v sentiment11fümos de
ópera; después bailó y en seguida hizo gimnasill, re•
sultando que cuando menos lo pen11aba su mano fué á
enganchars11 con la-agarradera y á duras penas pudo 80ltarla sin Jlamar.
Decididamente 6 llamo 6 mito del co&lt;'; e al suelo
· para librarme de E'Rta maldita tentación. Y re11uelto á
lo Sf'gundo, dirigióse á la puerta, cuando un hombre
desconocido apareció en ella.
-Qué felicidad. re.nsó Mr. Flick; un la&lt;lrón que me
a11alt• y ya está justificada la detención. Y se abalanzó con frenes! á la agarradera: iba por fin á descansar; pero no pudo realizarlo: el hombre negro cogióle
por la falda del Raco y tranquilizándolo con franca
sonri~a, pidióle finamente su billete .
-¡Qué desengaño: es u:::. hombre honrado, murmu-

ró el infeliz Mr. Flick. El conductor en persona: ni
modo de llamar
Volvió á quedar solo frente A frente de la infernal
a~arradera; pero Jll no trató de olvidarla, al contra1io, parose frente á ella. la tocó con ambas manos jugueteando y acariciándola como al gato favorito, é
iutrodujo sus dedos en la asa para ver ~1 cabfan á gus•
to. D~ pronto 11u paraguas cayó de la red en una
bruscatrrpidación del convoy; inclix:óse á recogerlo y
l'in deterse más, lo colgó de la. agarradera enganchándolo por e! puño.
Esperó ansioso unos momentos, aplicando el oido;
pero el tren no se detuvo; era qu11 el paraguas pesaba muy poco :v la camp11na no babia sonado.
Entonces colgó también su maltta y Juego su petaca de mano .....
-¡Gran Dios! Un rechinamiento, un silbido, y tras
muchos vaivenes y r11soplidos. el tri:n comienza á detenerse y por fin se para. Mr. Flick palideció y se volvió violentam,,nte al oír que abrían su puerta.
-¡Torreón, cinco minutoel grilóle en las narices el
empl11ado
-¡Oh, dijo Mr. Flick, una estación, el trl'n se paró
naturalmentti y la campana no sonó. 1.'.¿né haceri'
El 1ren cont-inuó su marcha y Mr. F,id;: volvió á su
tarea de aca1 iciar la agarradera.
De pronto se dió una palmada en la frente, babia
encontrado su idea salvadora: simple y sencillamente 11horcarse, coleándose de la agarradera; ni modo
de castigarlo. Todo hombre es dueño de tener disguFtos, desE&gt;ngaños, quiebraF y decidirse á cortar por
lu eano, haciendo el gran ,i11je en trP.n expreso.
-Dticididamente, me cuelgo de é,to; Ja e, mpana
suena, el tren se dt:tíene, acuden á descolgarme, y, si
estoy vivo. ni quien se atreva á perseguirme en semejantes circuntancias. ¡Pobre hombre, dirán todos,
cuA.nto sufrirá!
Y dicho y hecho, Mr. Fiirk hace un lazo con lascorreas de su maleta y pa~ándoselo al rededor del cuello, se sube á 111 banqueta más próxima, ene-ancha la
corrAa á la fatal agarradera y sintiéndose dichoso por
dar fin á la estúpida obse¡.,ión que lo ha ato1mentado
tantas horas, se suspende furiosamente con ánimo de
ahorcarse deveras con tal de llamar.
Rae, rae, crac ...... .
-Es el ruido del freno que ya funciona. se dice Mr.
Flick, con la cara ámoratada y los ojos queriendo ~a, lirseles de la, 61 bitas
Pero el ruido continúa.
indefinidamente; uno. dos,
tres minutos, las or,,jas de
Mr Flick ya están ennegre·
cHndose y el tren no sedti·
tiene.
Mr. Flick procura ver al
través del vdo que cubre
ya. su vista, si la portezue1'l se abre, pero nada ve
Hace brus·!OB movimientos
para E&gt;jercer más violt&gt;1nto
esfuerzo eobre lll Hgarradera, mas el ruido sigue y
el tren corre siempre ve·
lozm1mte.
-¡Ah, canall11 agarrade•
ra, tú no funcionas estás
inservible! p-ruñe medio so
focado Mr. Flick echándose 11mbas manos al cuello.
- Y por esta alhaja iba
yo á ahorcarme; bueno, espérate, que te voy á justar
las cuentu 11g-arraderita
de loa mil diablos!
Y entóncet1, atuvPgando
sn bastón por el ojo, comenzó á tirar, torcer y palanquear ála tentadora con
todas sus fuerza~, con rabia, desesperadamente, has•
ta que concluyó por arranc!lrla, torcida y al-ollada.
Entonces la contempló con sonrisa de triunfo, dirigióle una mirada de reto y preñada de desdén al aviso. y gt~ardándose la destrozada agarradera en la
bolea pusotle á lPer el antes dP.Fpreciado pE&gt;riód1co,
advirtiendo ebta vf'z que en la Bolsa habla febril animación, que la politica Fegufa una marcha profunda•
mente grave y que el folletin era d11lici0Po. arrullador, tanto, que á los pocos minutos. Mr. Flick se hallaba immerjido en dulce y reparador 11ueño no que~án~ole de ~u obsesión otra cosa que la desdeñosa é
irómca sonnea 1.¡ue vagaba por sus labios.

j

JUAN RAMEAU.

�..

Domlngo 20 de Noviembre de 1898.

EL MUNDO

EL RITMO DEL TREN.
Decidido, las montañas
el re~uPJto tren perfora,
al redoble acompas11do
clA PU marcha mon~fóaica,
Obseúón de las retinaP;
el tPlégrafo hecho combas,
cual pentág1ama col;;-ante
en los aires se desdobla,
y á los pájaros sostienen
los alambrea. come, notas,
y componen himno ala~o
al progreso y á la gloria.
De los tunelea sombrios
en las fauces caveraosas,
su trajín centuplicando
el fur10so tren se arroja,
y promueve mil estruendos
que retumbRn en las bóvedas,
cientopié:1 de raudas ruedas
que se siguen como loc11R.
Uual tremenda hacha cilindrica
la c1ddera audoroea,
part~ el vi ..nto en doR mitades
y valit:nte lo destroza:
y por él el tren Re lanza,
con la crla rizada en ondas
y erizada de centellas
que ruti11in en la sombra.
Sin pal par tajos ni riscoR,
ni aputar vetos ni frondas,
rasga, hltinde, y d .. si misma
huye en marcha voladora
Palpitando al ritmo bronco
de sus venas poderosas,
y crujiendo de sus músculos

la bronclnea urdimbre tosca,
delirante por los campos
las dist1mcias cruza y borra,
y sus alas circulares
van y van vertiginosas.
Ya á una curva prolongada,
tiocillsimo se amolda.
y el salvaje grito e~cupe
cual rPJincho de victoria;
ya en los frenos detenido
se deecuelga por las rocas
corno horrlsona culebra
de pupila audaz y roja.
Siempre el bronco golpeteo
de sus fmpetus redobla
y hH ce burla de las alas.
de la;; flechas y las hond11s.
Explosión de viva lumbre
su b:.ndera tornasola,
y la llen11 de áureas chispas
,·omo luz de su corona.
E:1 que llega al largo puente
que colgando se prolonga
sobre el rlo dilatado
rli, corriente caudalosa.
Ya Ei bando lo estremece.
~-a sacud" sus argollas,
ya volao(lo se columpia
en la trama de su comba
Crujen hinros y engranajPs,
retumbando el puente flota
¡v el prodigio pitsa1 y ciega
con su luz y con su gloria!

SINFONIA DE AMOR
Dame el arpa. mujer: si quieres versos
palpitantes y tersos,
puros y criRtalinos, dame el arpa ....
El formidable león que horror pregona
cuando halagR á la leoaa
guarda y recoje la filuda zarpa!
El que de un eólo golpe ha rot'.'I un yugo
estropeando al verdugo,
rinde ante ti sus eeplendentes galas;
y tt, iavita á subir 1Vamos al cielo!
que ei no t'S para el vut'lo,
Jpara qué tienen nuestros hombros alas?
Jugarás con los astros y las nubes,
si hasta el emplreo subes,
v nltanllo lle asombros en asombros,
quizá el arpa de verrns soberanos
se caerá, de mi-1 manos;
pero nuaca las alas, de mis hombros
Y bajaremos ha~ta el bosque luego,
y delirante~• ci.. go
rruzaré el boc1que como un león herido ....
haré que el bosque á nuestro paso se abra
ce n golpe11 de palabra,
y nos reciba como al ave el nido!
Saldremos de los boeques á lps mares¡
y al sún de mis cantares,
ron ruda proa y con hinchada vela,
ra,garemos el pliP¡¡-o de la br1.1ma1
mirando ambos la espuma
t·on que cusj:1 su látigo la estela ....
La iilit de espumosas explo11iones,
mezclará en SUB c11ncioa~s
con gritos de titán, gorjeos de ave ....... .
l!:olo bOplar:'.l. Neptuuo mismo
surgirá del abismo
A. servir de piloto en nuestra nave!
L \azate eobre frágil carabP-la,
desplt1gada la vela;
y Fonlieaudo m! eepiritu profundo,
tu anhelo alcanzarás. Avlinza, avanza¡
tl'D fé, ten eEperanza:
¡r,h Colóu de mi Aruor, toma este mundo!. .. .
El cielo, el bosque el mar el mundo todo.. .
Pero si el mundo es lodo,
, "Ómo puPde atraerte con su halago?
Hay m1ncllas en mis ~otaij azulinas,
l'n las rosas t&gt;spmas
,. lÍFperas piedras en el ter110 lago!
Ea la eminente CÚEpide y erguida,
cnmo i;i de la vida
fnPras hermoso y celestial emblema,
11 pa~cciste sobre e! c;-ampo yerto
v el zarzal se hizo huerto
~· la estrofa lilial se hizo poema.
No !'8 más r&gt;1diante el sol cuando se asoma
hacia la verde loma

SALVADOR RUEDA.

.... Y la cierro; y en el sobre
donde la guardo, sonriendo,
e11crlbo est11s dulces frases:
"En su pala, á mi dueño."
Y después, enternecida,
la miro, Je doy un beso,
la pongo en mi alma un instante ...
IY ~e !a doy al cartero!
-¡Llevadla. le digo al punto,
llevadla con todo empeño,
y cuidad que en los caminos
no os la 11rrebaten los vientos;
si está serena la tarde
veloz cruzad los senderos,
no os detengais en 1.as ventas
para pedir vino añe¡o,
outt pueden correr Jas horas
charlando con el ventero;
¡ved mi congoja, mi angustia!
¡11eguid de prisa os lo ruego!
p,.sad sin teu.or los vados,
subid las cuestas ligero,
no dt&gt;sr&gt;1nseis á la orilla
de lus claros arroyuelos;
y si al cruzar por el bosque
, e s ,rprende el aguacero.
entonce@ .... bajo los árboles
esperaos un momento,
cuidad que el agua no llegue
hasta ese sobre pequeño,
que basta una so a gota
para borrar el letrero ..... .
v dePpués, por las veredas
del bosque seguid de nuevo,
Fin dP-~cansar un minuto,
Fin volverá deteneros.
Y cu, cdo baje la noche
con su solemne silencio,
no temais al aseeino
que se oculta tras los setos;
proseguid vuestra jornada.
entre la sombra id sin miedo
sabt&gt;d que bay un ángel santo
q1.1e ac&lt;'mpaña á los v1aieros!
¡,Eecu&lt;'hais? Pues bien, llevadla,
i"11 .. vadla con todo empeño!
"¿Adiób" declsi' .... nó, de priea

por detrás de la cú,pide elevada:
surgiste; y se hizo entre mi noche umbria
el gén e•is del dla
al hágase la luz de tu mirada!
Yo como Atlas, cargando mis escombros,
llevo sobre los hombros
las ruinas de Herculano y de Pompeya:
tengo el Vesubio en mi alma. Y mi:1 amores
te dan astros, no flores:
en lugar de un idilio, una epopeya!
Yo te quiero cantar como se canta
todo lo que levanta:
para ti el són ue mi eucrespado verao.
tú eres el capitolio de mi gloria,
la cumbre de mi historia
y el corazon ideal dti mi uaiverao!
Soy áspero, y tan áspero ¡oh zagala!
que con un golpe de ala
te habré herido quizás .... Pero perdona;
la que al vate perdona y da consuelo
Se hace reina del cielo,
aunque aqui sea reina sin corona!
Ah! no te extrañen mis canciones rudas:
en las hachas filudas
vibra el canto de muerte y de trabajo ....
El hierro es el trabajo y es la muerte;
que por extraña suerte
también se da la vida con un tajo.
JoSE S. CHOCA.NO.

T.lERR~: Y C.lELO

Cuando quizás con ánimo atrevido
tu orgullo mis caricias deodeñaba;
cuando 'lUizás tu orgullo se bur!abll
. dd ese amante en su amor empedernido;
cuando en tu alma el desdén formó su nido,
y con tus puertas tu altivez me daba,
amabas sin saberlo al que te amaba,
porque el amor no muere sin olvido.
El futuro es imagen del pasado:
todo dentro de un circulo se encierra
y todo vuelve al primitivo eatado.
Variando asi con aparente calma,
si lo que ha sido tierra se hace tierra.
lo que eetuvo en el alma vuelve al alma!
J. s. c.

id y volved .... "hasta luego11 l1Oh. mi carta! vuel.a err1111te
por ignorados des1ertoP¡
allá va......... cruzando montes
y sendas y vericueto~ ....... .
AIIA. van, por los cammos,
erranteR mía pensamiento~ ......
vu11lan hacia extrañas tierra~.
hacia otros climas .... ¡muy léjosl. ..
v mieatras ellos se van,
yo pensativa me quedo ..... .
;.se habrá llevado mi carta
la corriente de un rlach11elo?
olvidllda 11obre el césped
la habrll. dt&gt;jado el cartP-ro?
1Ohl quién sabe . .• alll en las ventas
acaso a hayan abierto,
acaso en ePtos int1tantes
la es,én mirando y leyendo.
y acaso también la rompa u
y la arrojen hacia el suelo! ..... .
¡Ah! tal vez el remolino
.. ntre PI polvo la h11ya envuelto ....
ó tal vez. ya dividida,
1011 ped11cillos peqt1t&gt;fios.
como alas rotas, revuelen,
t&gt;Sparcidos por el viento! .... .
Y .... quién sabe! acaso.... ac11so ....
rendido va, sin alientoP,
al cruz11r entre las breñas
h11ya•caldo el cartero ..... .
y acaPo ..... de sed y hamore
1t 111 mismo se haJa muerto ..... .
¡,Oh! cuántas dudas funest11e
ee albergan en ml cerebro!
cuántos tPmorPB me asaltan
rlespué• que mi carta entrego!
Tras ella se va mi mente
cuando de viFta la pierdo;
y pit'nPo "º t-lla en el ,Ha,
y por la noche .... la euPñn,
errante .........por Jc,s camit1ua,
eatre los bosques espesos,
por carreteras torcidas ..... .
por sendas y vericuetos!. ..

PAGINAS DE LA MODA

MARÍA EN&amp;IQUETA'

MARINA.
DPclina PI POI Sobre el mar
Ilimitado , Pounro
B ja-diluvio dP nro La tinta crepmcular.
l\telancóliro &lt;'&amp;IHar.
Yago, tremulante coro
A•ciende .... ¡ El almo t&lt;&gt;eoro
De estrella~ va á titilar!
Y dPl confin indPciso
Ea la fa¡a lumino~a
Que un grito al asombro arranca;
Llena de rélico he&lt;'hlzo
t:"mo una ala ml,terinsa
Palpita uaa vtla blanca!
E&lt;.TEBAN FLORES.

EN VIAJE
Estoy triste, ml alondra, y no Yienesl
Ya te fuiste, mi bien ya"º mi,1 sienes
tus besos no encienden su nimbo de amor ....
Qué punzante ee la anl!'u~tta del alma!
Qué eiaiestra en su lóbrPga calma
la noche que en ella difuude el dolor!

....

Cómo caen. difuntas l&amp;.R hrjas
del árb, l ensut&gt;ñol
Cómo huyen, tPmblando de frlo.
cual viudae palomis, los dulces anbe·os!
Y ya la esperaaza,
como un astro magalflco y bello,
no luce en la vida Pu mágica glo: ia;
y Eólo el recuPrdo
arroja en la marcha su lumbre de c' r ios
de cirios de muertos!
'
Y la marcha es llrdua.
El viaje es inmenso;
el aira que sopla
es un rudo cierzo .
La ruta está llena de trá¡ricoR ci,rdos.
La noche es eterna, y es nocl1e de duelo!

*

*
Y enlutado,* solo,
vacilante, enfermo,
por entre los cardos
bajo el rudo cierzo '
en la et~rna noche, camina', cRmina
mi espiritu errante, luctuoFO viajero!. ...
Porqu-e ya te fuiste, mi divina alondra!
Porque :y a no eiento tu sagrado beso!
DARÍO HERRERA,

Flg. l. Traje parisiense de Invierno.

393

�EL MUNDO

Domingo 20 de Noviembre de U\98.

Domlngo 20 de Noviembre de 1898.

EL MUNDO

395

Tiene once años; la color tostado, el pelo negro,
muy neg-ro, tan negro como el porvenir que la espera, y sus ojos dormidos llenos de melancólica ternura, parece que denuncian (el dolor prematuro de
un alma, la eterna noche de un espiritujoven, ¡ay¡
muy joven y ya marchito por los embates de laortandad y la miseria.
Porque ella no tiene una madre que la consuele,
que la acaricie, que la bese; duerme donde le coja la
noche: ya en este soportal, ya en la escalinata de algún templo, en cualquier parte. Y en estas noches in·
vernales ¡qué frio no tendrán los huérfanos! .. . .
Su boca no es boca: es un clavt1l ardiente abierto al
primer albor de un dia de Mayo. Es una boca ped1gürña de besos, pero de besos purísimos como su dueña· perla del cielo en el fango de la tierra, lágrima
brilladora en vaso roto.

en dicha ciudad blondas de mucho nrecio. Por otrB
))&amp;rte. Mme Carolina Popp, en sus Recits et Lege:ndes
des Flandes, recoja una añeja trHdició:n loc11l referente al origen de esta deli~ada industria. He aquí la
ll'yenda, tal como la recitan aú I l~s encajeras de alli,
á lit ca.ida de la tarde, en el malecon del Rosario, manejando diestramente loe palillos.
.
Vivía en un tiem¡rn en la ciudaddeBruJail u_n_adoncellita joven y Tllbia. UamadR Serena. Su famtha era
pob~e¡ su ma,dre, anciana y achacosa; sus hermanas,
muy niñas aun; de suerte que una y o~ras vivían de
lo que la mayor ganaba, siendo preciso á_ éstl!-, para
atenderá las ne&lt;'esidades de la casa, trabaJB! em de~can~o, á fi'l de hilar cada semana dit'Z m11dl'Jae de 1! ·
no. s~r.-na amaba y era amada: Amoldo, su prome~tdo, que trabajaba de escultor en calid11d de aprendiz,
iba á c11sarse con ella en llegando á m11estro¡ mas
viendo crt&gt;cer d11 día en dia las angustias de loe suyos, la joven hizo heroicamenti, el eiguiet1te voto:
"Virgen Santa,-dijo una mañana;-~adm~ con que
pueda atenderá las necesidades de m1 familia, Y yo
ren,rncio áloe ¡roct&gt;s de la vida, borrando las aspe•
ranzas de mi cotazón 11
.l!:1 domingo siguiente, Seren~ se fué eo~ sus he~manitae al campo. :::;entada en la hierba, meditaba tristemente cuando una multitud de estos hilos ténues que
se con'ocen con 11! nombre de "hilos ,➔ e la Virgen" por
escaparse-dicen-de la rue~a de la Santa Madre de
Diog fueron á caer sobre su delautal blanco, entrelazándo11e de sunte que formaban un dibujo magnlfic~.
Al verlo Se"ena, comprendió que sus votos habian bi•

MODAS PARISIENSES.

Las modas de invierno se inician y no por ser de
aparición tardla dejan de ser más bonitas. Y es que
Parls l!abe unir ,..l arte. l buen gusto y al confort.
Las largas pelerinas de paño unido hRn pasado á la
historia y suelen prestm&amp;aree tlrnidamentt1, pero sólo
para ir en carruaje; pues para la calle, es mucho mas
preferida la cb.aqut,&amp;&amp; cerrada: no muy ceñida y adornada con gruesos cordones o con anchas cintas dealpa.ca.
Como forma y como corte, no hay nada que destrone á. la llamada hechura de @astre.
Las faldaa no han cambiado apenas, se llevan largas y del mhmo paño que !'a chaqueta.
ltn los sombreros cada vez menos adornos; son de
fieltro y en su mayoría sólo llevan como garnitura nn
pequeño turbante de peluche, unas plumas y dos alfi.
!eres de gruesas perlas, imitación ó verdad.
También se llevarán mucho las graciosas boinas de
terciopelo que tanta boga tuvieron el invierno paaado.
El peinado de la Oleo de Merode, es decir, con anchas bandas de cabellos que cubren las 01 ajas, ha cedido su puesto á otro más sencillo y elegante: flequi•
llo ondulado ligeramente ecnado hacia atrás, moao
debajo del sombrero y nuca libre de cabetlos.
Eso es todo por h()y.

•*•

Cuando "el cielo se deshace en rayos de oro" y el
sol empieza á ocultar su túnica de fuego; cuando las
nubes multicolores dibujan con pinceladas de consumado artífice todo lo qui, pueda soñar la más deslumbradora fantasía; en esa hora
"de la c.::nciencia y del pensar profundo,"
tan admirada por las alma.; supremas. Consuelo, la
niña melancólica, dirlgeee camino de los parques. En
ellos, discurriendo por loe pequeños jardines, aulla
canciones tristes, tanto como sus tristezas, y en ellos
también la ineultan loe audaces de siempre, loe que
nada respetan, ni siquiera la411,terrauora a1versidad.

FJg. 2.-Tra¡e de calle.
•..................................................................................•.............................•

LECTURAS PAR.A. LAS DA.MAS

Fig. 4.-Falda y granjacquet de estaci6n.

LA LEYENDA DE LA BLONDA
Asi como siete ciudades de Grecia se disputaron la
gloria de haber visto nacer á Homero, son varias las
poblaciones flamencas que reclaman el honor de haber inventado la blonda. Ninguna de ellas apoya su
pretensión en titulos incontestables, mas todo induce
á creer que Brujas fué la primera que cultivó arte tan
delicado y bello Un tratado Que se celebró con Inglaterra en 1390. citado por La Revista Británica, atestigua que desde ¡,rincipioe del siglo XIV se fabricaban

enamorada de las lontananzas, un tipo fino y esquisito auroleado por todas las musas.
Consuelo es la poesía 011 el ar.royo. Pobrecillal Su
tez, hoy tan pulida, se llenará de manchas y sus ojitos negros, de negrurR incitante, por donde asoman
infinitas tristezas, no tendrán más que lágrimas ....
lágrimas que abrasen!

CONSUELO
Su presencia evoca el recuerdo de la sublime concepción germánica. Si; Mignon, la pobre Mignon surge en nuestro pensamiento entonando la divina romanza: ;.conoces tú el paie dondt'. el naranjo florece?
11
¿Connais tu le pays oú fleurit l' orangeri'"

Espalda de la figura número l.

Fig, 3.-Tra¡e_sastrc última novedad.

Fig. 7.-Traje de paseo.

do oídos, y llevóse á casa la maravillosa labor. Una
vez alli, con un hilo de extrema finura, que sus propias manos blanquearon é hilaron, se impuso la tarea
de imitar aquello.
Ardua fué la tentativa al principio. Como los hilos,
al practicarse los debidos movimientos. :ie enmarañara uno con otro, Arnoldo, que lo vió, ató al extremo
de cada uno un pedacito de madera: asi es como.:se
inventaron los palillos.
Después, con objeto de que la labor se mantuviese
firme, la joven la afianzó con alfileres en una almohadilla de lana, y de alli vino el nudillo. Una semana después se concluyó la pr'mera blonda, _y bien
pronto todas las damas de Brujas quisieron ostentar
la nueva labor en sus tocados: ya jamás faltó el pan
en casa de Serena Fiel está al voto sagrado que hiciera, cuando Arnoldo, una vez maestro en su arte,
fué á tomarla por esposa, negóse á. ir al altar. Pero
una historia tan bella no podía concluir de un modo
tan triste. Un año pasó la joven y piadosa obrera,
firme siempre en su voto, hasta que la Virgen,apareciéndosele, la desligó del mismo. Arnoldo y Serena
se casaron, fueron dichceos y tuvieron numerosa sucesión. Todos sus vástagos fneron niñas, y todas estas niñas trabajaron d~ encajeras. Por esto en la ciudad de los canales, los cienes y !RR campanas, aún se
ve en la puerta de t das las moradas unR joven rubia
que maneja activa con sus dedos ágiles los palillos y
entrelaza los hilos dt1 lino blanco en frágiles, poéticos
y maravillosos calados.

ZERJllP.

Fig. 6.-Trajede paño azul con bandas
,de terciopelo.

Fig. 9. -Traje de paño vino.

*

Recetas útiles.

* sftúaee
*
Al comenzar los teatros,
en una delas puerhls del Louvre. En ella invoca la piedad, pide limosna
que obtiene pocas veces De los más alcanza la indiferencia ó el desprecio. En ocasiones

EL LIMÓN EN LA MEDICINA DOMÉSTICA,

En muchas familias suele emplearse con éxito ellimón para carar por ejemplo las neuralgias, aplicando
sencillam nte á la parte dolorida un trozo de limón
recién cortado y frotándole con él.
En el mar muchos marineros usan el jugo para prevenir y curar el escorbuto.
La persona que se sienta at11cada por la bilis, deberá tomar un poco de jugo de limón en. un vaso de
agua v sin azúcar al acostarse y levantarse.
Sabido PS cuavto se usa el limón para atemperar y
apagar la sed en las fiebres, y usándolo también alguuoe _para destruir las berrugas.
Segun un libro alemán publicado no hace mucho
tiempo, el limón prolonga la vida, tomándolo diariamente, pero no eon exceso.
La verdad es que hay pocas substancias domésticas que más beneficios puedan producir que el limón,
ya tomándolo iateriormente, _ya para usos exteriores
en las diferentes formas que hemos Íll.dicado.

"la ciega humanidad que va de prisa
la pisa sin querer . ... pero la pisa!"

Fig l'i. - Traje ornado con efecto
de polonesa.

Consuelo es una lástima! Cuántas quisieran su es,
cultura de belleza impecable. Vale más que muchas...
-Pero verdad-le dije un día-que ya tú no eres
buenR?
-Y por qué no he de serlo?
Buena y en la call8? ......... No te creo. Cuando seanda como tú andas oor ahí, huérfana y sola rodando
por todas partes y á tortas horas, todos~ pierd~, todo,
la inocenci.-i inclnsi ve. Y esas floree, quién te d1ó esas
flores?
-Mi dinero.
-¿Y para eso quifltes la limosna?
-Algunas veces, las flores cuestan poco:
-De manera que te gustan mucho.
-Ya lo creo! Y á quién nó? Yo naci entre ellas, en
el campo, donde las hay muy lindas y eilves~res. Aquí
no las he visto. ¡Ahl Si yo fuera rica, qué Jardín no
tendría! Me gustan tanto!
Al decir esto, levantaba la frente é iluminábanse
sus ojos con claridades de crepúsculo. Parecía entonces la doliente estrofa de un insigne poeta, una aim'I.

Fig. S. - Traje• sastre de paño rolo.

�Domingo 20 de Noviembre de 18981

EL MUNDO

J96

F IG. 3.-TRAJEl SASTREl Ú LTIMA NOVEDAD.
CARAMELO.

Es de paño verde c!Rro, tnmado con bandas de
paño malva. Estas combina·ciones de paños de diversos colores están muy en bogR en la actualidad. La
falda es extremadamente larga y abierta en la parte
inforior. muesta una faldeta figurAda, de paño mAlva
plissé. El cuerpo. estilo sa~tre baja basta la media•
nia de la falda en faldones parej, R, ribeteados de p ...
ño también y se ciñe graciosamente al talle por una
cintura de raso.

EPte 11e obtiene haciendo cocer el azúcar quebrado
hasta que tome tinte rojizo y despida un olor bast..nte
perceptible, sin d1tr tiempo á que se queme y obscurezca dem 1siado. Eu est&lt;I. op11ración, el azúcar co•
mienza por elt&gt;vArse en el ~ero! para dtiscender lue·
go, dejaudo algún residuo en laR paredes del reci·
pient,1. Se consigue que estas particulas no B'I quemen y e~tropeen el caramelo. b11m11deciendo el cazo
por su parte exterior. a~i que s11 baje el azúcar. con
una 11Qponja ó un trapo emp11padoa en agua. N, en
este caso ni en los anteriores salvo el de clarificar y _
el de P.spumar el azúcar, conviene teuer la espuma- ·
dera dentro del jarabe.

F JG. 4.-FALDA

'

FIG. 5. -TRAJIII ORNADO CON EFEOTO DE POLONESA.

.

FIG. 6. -TRAJBI Dlll PAÑO AZUL CON BANDAS
DE Tfü&lt;CIOPELO.

Compónese de una camisola de tul fruncida ligeramente, de un cuerpo bolero elegantisimo ribeteado
de gran galón bordado que se repite en la falda fi.
gurando un del1tntal y de uoa gran falda plegada
atrás en eleg11Dtes pliegues. Las bandas de terciopelo
son circulares y muy anchas.

r

FIG. 7 .-TRAJE DE PASEO.

Es de una encantadora f,rntasia . de paño azul, con
casacón capricho de doR faldones superpuestos, solapa doblada y plastrón de p11ño más obscuro con cuello valois.

Una libra de harina, siete yemas de hueva, media
onza de manteca cruda, azúcar suficiente y el agua
tibia que baste para ablandar la masa.

Fig 10.-Elegante traje para niño.
SALSA DE PEREJIL,

---------------------------------------------·

Un manojo de perejil se muele sin los palitos, Re ba·
ja del metate con agua y se le poue vinagre, aceite,
sal y cebolla cocida.

ENTRETENJ..MIENTO,

Lucha solo con las vicisitudes de la vida.
Abre tu propio camino, no pidas favor á J1adie, y
lo,trarás roil veces más éxito que aquellos que andan
mendigando siempn, la influencia y la ayuda ajena.
Nadie te ayudar11 como tú mismo, porque nadie se
int11resará más por tu bienertar como tú mismo.
El primer paso es el mi\s dificil qatzás: pero- eon-tlnuan&lt;10 uno tras otro e• n persev..raucia, se lleg-a á
la montaña Una vez en ella, mantente firme. Anda
entonces con más cautela. mide tus pa~os, no sea que
un resbalón ó un salto imprudente, de la cima te precipite al pié de la montaña, descalabr11do y maltre•
cho, sin poder quizás emprender de nuevo la subida.
Los hombres que se hacen ricos no son nunca los
que heredaron una fol tuna de sus padres, sino aquellos que en la pobreza, empezaron á buscar el camino
de la riqueza con el trabajo, la economía y la constancia
Loe ho.:ibree que han adquirido gloria, fama y po•
pularidad por aus mereeimientos p~rsonales, no eon
aquellos que andan cambiando á fuerza de oro los
aplausos, elogios y ovaciont&gt;s de una multitud venal,
sino los que con su saber, stl h11roismo y 11us virtudes
him conqu~stado la expol?t~nea estimaci~n eública.
Si trabaJas para adqu1r1r fama, gloria o fortuna,
siempre sin ofensa de Dios, trabaja con ahinco con
tus brazos, tu corazón ó tu cerebro. Di "quiero ser
esto," y lo serás algún dia No permitas que ninguno
dig-a: 11 Este hombre me debe lo que es."
Algunas vece@ los muchos amigos p11rjudican; vale
más no tener ninguno.

Un comerciante á au depAndiente:
-Pero hombré. ¿cuándo dt'jará usted de ser tonto?
Todos los dias me llena ust.. d l'l diario de borrones,
para pasar la lengua por la tinta Beba usted de la
botella y le será menos molebto.

NUESTROS GRABADOS
FIG, 1.-TRAJE PARISIENSE DE lNVIlllRNO,

FIG. 8.-TRAJE SA&lt;&gt;TRBI DE PAÑO ROJO.

.E_•tá f(!rmado de un jacquet muy justo con solapas
v1_eJo estilo, de una falda plena con un gran delantal
tmmgular de mucho erecto, y df' un plastrón ob•curo_ y liso •le alta novedad. La falda tiene tres grand11s
phegues.
FIG. 9.-TRAJl!I Dl!:PAÑO VINO.

La novedad ~e este traje está constituida por las
bandas de terciopelo que lo adornan, figurando rn el
cuerpo un bol"ro de muchR fantasía y en la falda un
delantal. y rodeando después la misma falda. Dos elegantes yockeys y una corbata fanta&amp;la completan el
adorno.

DB-LANTERO Y RSPALJJÁ,
FIG. 10.-ELEGANTE TRAJE PARA NIÑO,

Es este uno de los más elegantes modelos que se
han inventado pau la estación De sarga finisima
moiré está formado por un casacón todo drapeado de
terciopelo con galones de seda crema. Un elegante
yoke lo remata, drapeado á su vez d~ encaje de alen~on y abierto sobre una camisa de piel plissé de cue•
llo alto y ceñido por corbata capricho. La falda va
adorcada de soberbios galones oel mismo estilo oue
los del casacón y lleva acuchillados con grandes drapeados de mucho gusto.

~arinero. {nuy gracioso, estilo gaviero, en cheviotte
Tb1b~t1 marino ó negro, con doble cuello en tela azul
y un Jersey muy elegante.
FIG.

He aqui una linda costume de ville en sarga glacé
con la. falda y el corpiño guarnecidos de trenza mol'.
ré. €1 cuello, los reversos y el chaleco son de paño
crema; la cintura de cinta11 de satin.

11. -SOMBRl!IRO FIIIILTRO.

Ornado de plumas en el ribete de la falda redouda
con una ~ran draperia de raso rosa formando pen11:
cho y mono.

FJG, 2.-TRAJE DE CALLE ,

EL CORSÉ Y EL ALIENTO DE LAS MUJERES,

- -----------------------------------

OTRO PAGO DE 12,000.00 DE "LA MUTUA"
EN ZACATECAS.
Un ~imbre,fe $12.l O cts debidamente cancelado.
Rec1bl d0 The Mutual Lif" TnPuranc11 Comoanv of
New YorJ.t" la s!lma de ($U!,OO0.00) doce mil pe.
sos, plata ';06Xtcana en pago total &lt;1t1 cuantos dt1re
ch?t1 se derivan de las póliz11s núms 311 Otil y 542,83:J
baJo las cnales eatuvo ase¡rurado el finado Sr. Don

.TA.OINTO ROQUE SA.LAZAR
Y par!! la debida co!lstancia en mi carácter dealbacP-a
de \uutestamentaria del th,ado, ~xtiendo el presente
recibo en la misma póliza que Pe devuelve á la Com•
pañia para su cancelación, ..n Zacateca.e á veintiocho
de Octubre de mil ochocientos nov11nta y ocho.

Un autor alemán dice:-Mis largos estudios ginecológicos me llevaron á una observación importante sobre ias funciones del higado, cruelmente torturado
por el corsé, descubrí como causa única del aliento
féttdo de las mujeres. la compresión dada á la cintura, que estanca la bilis 'Y degenera las funciones anexas á la circulación de la sangre,

Firmado.-{Jarolina Salazar.-RúbJiea,
Un t!mbre de $0,50 cte. debidamente cancelado
_El L1.c. Tranquilino l\guil11r, Notario Públic¿ en
eJercicio de sus funciones
Certifica: qu~ la firma qu0 antecede es de puño v Je•
tra del~ señorita. Carolina Salazar. quien la ha pol'B·
to en m1 presenma y dicho ser la misma que acostum·
bra usar en todos sus negocios. En comprobación delo cual, slent? la pre.,ente en la Ciudad de Zacatec11e,
Estado del mismo nombre. á veintiocho de Octubre
de mil ochocientos noventa y ocho Doy fe.
Firmado.

coraz6n de coqueta.

Una señorita bastante coqueta se lamentaba de la
infidP.lidad de los hombres.
-¡Todo ha concluido para mil-decla en un arrande desesperacion-¡Tengo el corazón destrozado!
-Y ni siquiera tienes el recurso-le contestó una
amiga-de reunir los pedazos; porque hace mucho
tiempo que lo has ido repartiendo.

GRAN JACQU ET DE ESTACIÓN.

Es d11 paño malva con una polonesa figu:-ada, de
suma t-lel('ancia. La falda está orlada de cintas de raso paralelas y la polonesa lleva volant~s ligeros.

HOJALDRA OON AZÚCAR.

CONSEJOS SANOS.

MEXICO, 1'it OVIEMBRE 27 DE 1898

Muy pevP.ro es f'ete modelo de paño gris obscuro
con falda de mt1dia exteuPión tramada de bandll6 de
bordado, muy elegantes. El jacquer. es largo completam&lt;&gt;ute cruza.lo y de falda oval. Dos grandes yockeys bordados lo cubren en la parte superh,r.

CREMA AL CARAMELO,

Se pone en un caqo dos puñados de azúcar en poi·
vo; se mueve á un fuego mu 'f suave hasta que se preaente de un color a,narlllo obscuro; s ; vierte entonces
sobre el fundo de un molde Carlota, y se le deja en·
friar
Se echan siete ú ocho huevo~ en una cazuela, añadiéndoles algunas yemas p0 baten y se desli0n en un
litro de leche, se añadtm 300 g·ramos de azúcar y un
poco de cortezas de limón; diez minutos después se'
pasa el liquido por el tamiz, se vierte al molde donde
está el caramelo después de haber engrasado las pa·
redes. Se pone el mold~ en un11. cacerola sobre unas
trébedes pequeñas, se vierte agua caliente al rededor, de modo que llegue á la mitad de la altura del
mold11; se hace hervir 111 11.gua y se retira la cacerola
á un fuPgo muy suave para que el liquido conserve
su m smo calor sin hervir; se cubre la cacerola, se pone coniza caliente sobre la tapadera, y se deja repo•
sar 1a crema durante una hora por lo menos, se le deja enfriar en el agua, y en el momento de servirla, se
invierte sobre un plato. Este entrames se sirve frio
ordinariamente.

y

TOMO Il

Lic. Tranqulllno A.guilar.

'Flg.)11.-Sombrero fllt"ltro.

N. P.-Rúbrica.

EN SECRETO..

•

NUMERO 22

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo, 1898, Tomo 2, No 21, Noviembre 20</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Ixtacihuatl</name>
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                    <text>Domingo 20 de Noviembre de 18981

EL MUNDO

J96

F IG. 3.-TRAJEl SASTREl Ú LTIMA NOVEDAD.
CARAMELO.

Es de paño verde c!Rro, tnmado con bandas de
paño malva. Estas combina·ciones de paños de diversos colores están muy en bogR en la actualidad. La
falda es extremadamente larga y abierta en la parte
inforior. muesta una faldeta figurAda, de paño mAlva
plissé. El cuerpo. estilo sa~tre baja basta la media•
nia de la falda en faldones parej, R, ribeteados de p ...
ño también y se ciñe graciosamente al talle por una
cintura de raso.

EPte 11e obtiene haciendo cocer el azúcar quebrado
hasta que tome tinte rojizo y despida un olor bast..nte
perceptible, sin d1tr tiempo á que se queme y obscurezca dem 1siado. Eu est&lt;I. op11ración, el azúcar co•
mienza por elt&gt;vArse en el ~ero! para dtiscender lue·
go, dejaudo algún residuo en laR paredes del reci·
pient,1. Se consigue que estas particulas no B'I quemen y e~tropeen el caramelo. b11m11deciendo el cazo
por su parte exterior. a~i que s11 baje el azúcar. con
una 11Qponja ó un trapo emp11padoa en agua. N, en
este caso ni en los anteriores salvo el de clarificar y _
el de P.spumar el azúcar, conviene teuer la espuma- ·
dera dentro del jarabe.

F JG. 4.-FALDA

'

FIG. 5. -TRAJIII ORNADO CON EFEOTO DE POLONESA.

.

FIG. 6. -TRAJBI Dlll PAÑO AZUL CON BANDAS
DE Tfü&lt;CIOPELO.

Compónese de una camisola de tul fruncida ligeramente, de un cuerpo bolero elegantisimo ribeteado
de gran galón bordado que se repite en la falda fi.
gurando un del1tntal y de uoa gran falda plegada
atrás en eleg11Dtes pliegues. Las bandas de terciopelo
son circulares y muy anchas.

r

FIG. 7 .-TRAJE DE PASEO.

Es de una encantadora f,rntasia . de paño azul, con
casacón capricho de doR faldones superpuestos, solapa doblada y plastrón de p11ño más obscuro con cuello valois.

Una libra de harina, siete yemas de hueva, media
onza de manteca cruda, azúcar suficiente y el agua
tibia que baste para ablandar la masa.

Fig 10.-Elegante traje para niño.
SALSA DE PEREJIL,

---------------------------------------------·

Un manojo de perejil se muele sin los palitos, Re ba·
ja del metate con agua y se le poue vinagre, aceite,
sal y cebolla cocida.

ENTRETENJ..MIENTO,

Lucha solo con las vicisitudes de la vida.
Abre tu propio camino, no pidas favor á J1adie, y
lo,trarás roil veces más éxito que aquellos que andan
mendigando siempn, la influencia y la ayuda ajena.
Nadie te ayudar11 como tú mismo, porque nadie se
int11resará más por tu bienertar como tú mismo.
El primer paso es el mi\s dificil qatzás: pero- eon-tlnuan&lt;10 uno tras otro e• n persev..raucia, se lleg-a á
la montaña Una vez en ella, mantente firme. Anda
entonces con más cautela. mide tus pa~os, no sea que
un resbalón ó un salto imprudente, de la cima te precipite al pié de la montaña, descalabr11do y maltre•
cho, sin poder quizás emprender de nuevo la subida.
Los hombres que se hacen ricos no son nunca los
que heredaron una fol tuna de sus padres, sino aquellos que en la pobreza, empezaron á buscar el camino
de la riqueza con el trabajo, la economía y la constancia
Loe ho.:ibree que han adquirido gloria, fama y po•
pularidad por aus mereeimientos p~rsonales, no eon
aquellos que andan cambiando á fuerza de oro los
aplausos, elogios y ovaciont&gt;s de una multitud venal,
sino los que con su saber, stl h11roismo y 11us virtudes
him conqu~stado la expol?t~nea estimaci~n eública.
Si trabaJas para adqu1r1r fama, gloria o fortuna,
siempre sin ofensa de Dios, trabaja con ahinco con
tus brazos, tu corazón ó tu cerebro. Di "quiero ser
esto," y lo serás algún dia No permitas que ninguno
dig-a: 11 Este hombre me debe lo que es."
Algunas vece@ los muchos amigos p11rjudican; vale
más no tener ninguno.

Un comerciante á au depAndiente:
-Pero hombré. ¿cuándo dt'jará usted de ser tonto?
Todos los dias me llena ust.. d l'l diario de borrones,
para pasar la lengua por la tinta Beba usted de la
botella y le será menos molebto.

NUESTROS GRABADOS
FIG, 1.-TRAJE PARISIENSE DE lNVIlllRNO,

FIG. 8.-TRAJE SA&lt;&gt;TRBI DE PAÑO ROJO.

.E_•tá f(!rmado de un jacquet muy justo con solapas
v1_eJo estilo, de una falda plena con un gran delantal
tmmgular de mucho erecto, y df' un plastrón ob•curo_ y liso •le alta novedad. La falda tiene tres grand11s
phegues.
FIG. 9.-TRAJl!I Dl!:PAÑO VINO.

La novedad ~e este traje está constituida por las
bandas de terciopelo que lo adornan, figurando rn el
cuerpo un bol"ro de muchR fantasía y en la falda un
delantal. y rodeando después la misma falda. Dos elegantes yockeys y una corbata fanta&amp;la completan el
adorno.

DB-LANTERO Y RSPALJJÁ,
FIG. 10.-ELEGANTE TRAJE PARA NIÑO,

Es este uno de los más elegantes modelos que se
han inventado pau la estación De sarga finisima
moiré está formado por un casacón todo drapeado de
terciopelo con galones de seda crema. Un elegante
yoke lo remata, drapeado á su vez d~ encaje de alen~on y abierto sobre una camisa de piel plissé de cue•
llo alto y ceñido por corbata capricho. La falda va
adorcada de soberbios galones oel mismo estilo oue
los del casacón y lleva acuchillados con grandes drapeados de mucho gusto.

~arinero. {nuy gracioso, estilo gaviero, en cheviotte
Tb1b~t1 marino ó negro, con doble cuello en tela azul
y un Jersey muy elegante.
FIG.

He aqui una linda costume de ville en sarga glacé
con la. falda y el corpiño guarnecidos de trenza mol'.
ré. €1 cuello, los reversos y el chaleco son de paño
crema; la cintura de cinta11 de satin.

11. -SOMBRl!IRO FIIIILTRO.

Ornado de plumas en el ribete de la falda redouda
con una ~ran draperia de raso rosa formando pen11:
cho y mono.

FJG, 2.-TRAJE DE CALLE ,

EL CORSÉ Y EL ALIENTO DE LAS MUJERES,

- -----------------------------------

OTRO PAGO DE 12,000.00 DE "LA MUTUA"
EN ZACATECAS.
Un ~imbre,fe $12.l O cts debidamente cancelado.
Rec1bl d0 The Mutual Lif" TnPuranc11 Comoanv of
New YorJ.t" la s!lma de ($U!,OO0.00) doce mil pe.
sos, plata ';06Xtcana en pago total &lt;1t1 cuantos dt1re
ch?t1 se derivan de las póliz11s núms 311 Otil y 542,83:J
baJo las cnales eatuvo ase¡rurado el finado Sr. Don

.TA.OINTO ROQUE SA.LAZAR
Y par!! la debida co!lstancia en mi carácter dealbacP-a
de \uutestamentaria del th,ado, ~xtiendo el presente
recibo en la misma póliza que Pe devuelve á la Com•
pañia para su cancelación, ..n Zacateca.e á veintiocho
de Octubre de mil ochocientos nov11nta y ocho.

Un autor alemán dice:-Mis largos estudios ginecológicos me llevaron á una observación importante sobre ias funciones del higado, cruelmente torturado
por el corsé, descubrí como causa única del aliento
féttdo de las mujeres. la compresión dada á la cintura, que estanca la bilis 'Y degenera las funciones anexas á la circulación de la sangre,

Firmado.-{Jarolina Salazar.-RúbJiea,
Un t!mbre de $0,50 cte. debidamente cancelado
_El L1.c. Tranquilino l\guil11r, Notario Públic¿ en
eJercicio de sus funciones
Certifica: qu~ la firma qu0 antecede es de puño v Je•
tra del~ señorita. Carolina Salazar. quien la ha pol'B·
to en m1 presenma y dicho ser la misma que acostum·
bra usar en todos sus negocios. En comprobación delo cual, slent? la pre.,ente en la Ciudad de Zacatec11e,
Estado del mismo nombre. á veintiocho de Octubre
de mil ochocientos noventa y ocho Doy fe.
Firmado.

coraz6n de coqueta.

Una señorita bastante coqueta se lamentaba de la
infidP.lidad de los hombres.
-¡Todo ha concluido para mil-decla en un arrande desesperacion-¡Tengo el corazón destrozado!
-Y ni siquiera tienes el recurso-le contestó una
amiga-de reunir los pedazos; porque hace mucho
tiempo que lo has ido repartiendo.

GRAN JACQU ET DE ESTACIÓN.

Es d11 paño malva con una polonesa figu:-ada, de
suma t-lel('ancia. La falda está orlada de cintas de raso paralelas y la polonesa lleva volant~s ligeros.

HOJALDRA OON AZÚCAR.

CONSEJOS SANOS.

MEXICO, 1'it OVIEMBRE 27 DE 1898

Muy pevP.ro es f'ete modelo de paño gris obscuro
con falda de mt1dia exteuPión tramada de bandll6 de
bordado, muy elegantes. El jacquer. es largo completam&lt;&gt;ute cruza.lo y de falda oval. Dos grandes yockeys bordados lo cubren en la parte superh,r.

CREMA AL CARAMELO,

Se pone en un caqo dos puñados de azúcar en poi·
vo; se mueve á un fuego mu 'f suave hasta que se preaente de un color a,narlllo obscuro; s ; vierte entonces
sobre el fundo de un molde Carlota, y se le deja en·
friar
Se echan siete ú ocho huevo~ en una cazuela, añadiéndoles algunas yemas p0 baten y se desli0n en un
litro de leche, se añadtm 300 g·ramos de azúcar y un
poco de cortezas de limón; diez minutos después se'
pasa el liquido por el tamiz, se vierte al molde donde
está el caramelo después de haber engrasado las pa·
redes. Se pone el mold~ en un11. cacerola sobre unas
trébedes pequeñas, se vierte agua caliente al rededor, de modo que llegue á la mitad de la altura del
mold11; se hace hervir 111 11.gua y se retira la cacerola
á un fuPgo muy suave para que el liquido conserve
su m smo calor sin hervir; se cubre la cacerola, se pone coniza caliente sobre la tapadera, y se deja repo•
sar 1a crema durante una hora por lo menos, se le deja enfriar en el agua, y en el momento de servirla, se
invierte sobre un plato. Este entrames se sirve frio
ordinariamente.

y

TOMO Il

Lic. Tranqulllno A.guilar.

'Flg.)11.-Sombrero fllt"ltro.

N. P.-Rúbrica.

EN SECRETO..

•

NUMERO 22

�Dominiro 27 de ~ovlembre 1'! 1898.

EL MUNDO.

LA SEJ.\.IANA
Ya anda por 1&lt;hí. e11loqueciendo á los crédulos
y excitando la curio~idad de los más escépticos y
fríos, un nuevo taumaturgo, autor de maravillas
sin cut-oto.
Un mes apenas hace que ese nombre vivía obscuro y pacíficamente, de un c.ficio vulgar, sin so·
fiar acaso que muy pronto iba á ser su noui bre
el de un 5ér extraordinario.
Pero un día el hambreó la ambición ayud11da
por un bien calculado cnarlata11ismo, lo empuja•
ron á seguir la carrera dudosa y mAs qu1, difícil
lucrativa de la adivinac:ón aplieada á la medicina por medios sobrenaturales ó más bien, ocultos.
Al principio, como sucede siempre en estos casos, Ja clientela del adivi110 se reclutó entre la
población densamente ignorante y pasiva de los
barrios suburbanos; pt'ro Ja fama empezó á correr, llevando narraciones estupendas de paralíticos eanados en u11 dfa., de moribundos vueltos
á la vida cou la simple ingestión de un glóbulo
azucarado, y de comadre á comadre, de Ja vandera á ama de llaves de casa rica, de costureritas á modistas, fué pasando, amplificándose y
ganando credulidad la portentosa historia de los
milagros realizados por el taumaturgo, hasta la
dama elegante y el opu ento capitalist11.
Y hoy el miserable tugurio del médico milagroso l'S una Meca á donde van en numerosa peregrinación todos los que por debilidad de espíritu creen más en la fuerza del conjul'O y de la
magia, de la imposición de manos y de sobrenatural adivinación, que en los recursos técnicos,
pacientes y sencillos de la medicina.
No ha pasado aún la época de los milai:;ros y
aunque no oigamos hablar de brujas que nave•
guen en cribas como las famosas encantadoras de
Escocia á quienes se acusó de haber ido por tan
extralla y diabólica manera á un banquete presidido por el diablo, todavía hay suficiente sumisión en los espíritus para aceptar con más facilidad consejos absurdos que los hechos naturales y
comprobados.
Hay en la naturaleza humana un sedimento de
infantilismo que guarda, como la capa terraquea
restos de formas extinguidas, las propensiones
imaginativas que crearon mitos y leyendas, fantásticas cosmogonías, historias de magos y de hadas y esas mil fábulas de los hechiceros del Norte.

-

La ilusión dominaba á nuestros antepasados y
aún los sabios inclinaron su razón ante el imperio del ocultismo; hoy los ignorantes cometen los
errores de los sabios de ayer.
La ciencia tiene sus dominios donde antes se
abrigaban el misterio y la superstición. Para las
inteligencias cultivadas, «LaNature» despierta á
la curiosidad con elmismodominio queantesejercía la narración pintoresca de los milagros de
A polonio de Tiana.
Las experiencias de Roentgen, el telégrafo sin
hilos, el cromoscopio, son maravillas más asombrosas que los caballos de bronce de Alberto
Magno y las cimitarras endemoniadas que en la
noche devoraban la carne de los muertos.
Si los jueces de la Sansa Inquisición hubieran
vbto revelar uua negativa fotográfica, habrían
quemado al artista.
Los ignorantes creen en la cieucia porque no
se 111. explican, y de buena fe crerían que sus procedimientos son milagros si lois sabios fnesen
charlatanes como los antiguos poseedores de sobrenaturales misterios de la fe.

,.,,,

En Londres, en París, en México, en todas parte~ c.J!ebrar,·n ayer su «thanksgiving day» los
cintlildanos de los Estados Unidos.
llondamente arraigada en la conciencia de
esos creyentes la idea de Dios, tienen un día en
t-1 11flo oficialmente setl!ilado por dP-creto presi&lt;frudal, para rendir al Ser Supremo tributos de
gr&gt;&lt;~itud por los bf'neficios recibidos.
:N'osotros tenemos, es verdad, nueEtro día de
11cdón de graci11s, y no es men,,r la pit'd&gt;td de los
fieles que llellltn las iglesias el 1H de Diciembre
Ji •~ta !11s horas av,mzadas &lt;le la noche; pt-ro bay
u11n díforencia menes aparente que real y profonda entre esas manifestaciones religiosas de
11m uos pneblos.
En .México es un acto esenei }mente católico,
.snte el cual guardan fría actitud los indiferentts.
~n los Estados Unidos, la multiplicación de sec-

tas ha afianzado el sentimiento religioso en la
mayoría, y hace no sólo posible sino natural la
tolerancia; católicos y protestantes de todas las
comuniones evangélicas, judíos, iodos los que
creen en Dios, se unen para tribut1trle el culto
que la conciencia inspira á cada uno. El primer
funcionario de la nació u in capite, solemniaza la
fl'stividad en la que muy pocos son los que se
eximen de tomar p&gt;trte.
Hay acaso más libertad aquí donde toda man~festación piadosa uimana de exponteano movimiento individual; libertad necesaria y justa en
los países antafio dominados por el despotis:::..o
teocrático y unitario que ha creado la incredulidad absoluta, con10 reacción contra las exigencias
de un poder suspicaz é intolerante.
,..,.;

La aboga&lt;l11. mexicana ha hecho su aparición
ruidosa en la barra de los salones de jurados.
Allí donde todo e3 afectísmo oratorio, diti"ambos y pasión; allí donde vive aún entre girones
de los discursos de la convención, el ideal soil.ado
por Juan Jacobo y se repite noche á noche este
mot1ólogo de Juan Valjean á aquella frase de Fantina, la sefiorita abogada encuentra un escenario
adt-cuado y público bien dispuesto á recibir la
simiente del feminismo.
Sin las reiteradas conminaciones del Juez, la
concurrencia que presenció el primer debate público en que toma parte la seil.orita Sandoval, baoría aplaudido ruidosamente desde que empezó su
peroración la defensora.
La novedad de! acontecimiento atrajo al público, y el trrnnfo de la Srita. Sandoval (!03 defensores llaman triunfo al veredicto satisfactorio para el acusadv, como si hubiera un verdadero
combate entre la sociedad y los delincuentes), el
triunfo la hará famosa y pronto será numerosa
su clientela.
Acaso dentro de poco, el hábito de ver á la
abogada en la tribuna, destruya el prestigio á
cuya virtlld aplauden hoy en ella á la mujer y no
á la profesionista. Entonces vendrán las verdaderas luchas, las de prueba rara las fuerzas de la
mujer, que tendrá que igualarlas en capacidad
de impulso y resistencia á las de sus colegas.
¿Hay en el inovimiento feminista algo anti-natural ó es que nuestro juicio violentado por la
costumbre se engalla al asignar á la mujer funciones sociales prop:.as, distintas de las que ha
desempeflado siempre el sexo fuerte?
En buenahora que se redima la mujer desues•
clavitud y que vea horizontes más allá de los oficios serviles y mal retribuidos; pero entre una abogado de tribuna y una médico, las p1·eocupaciones
sociales dirigen la simpatía general hacia la que
cumple mejor la misión humanitaria que ha sido siempre el noble distintivo de la mujer en este
mundo.
Dick,

-------..·-------,outim ~tntral.
RESUMEN.-EN EL EXTREMO 0RIENTE.-REVIVEN
LAS AMBICIONES BRITÁNICAS.-NUEVA ACTITUD
DEL GOBIERNO INGLÉS ANTE LA CORTE DE PEKIN.
-INTERVENCIÓN JCUROPEA EN CHINA,-DECLARA·
CIÓN DE MINORIDAD.-!NGLATERRA Y RUSIA FREN·
TE Á FRENTE.-PREDOMINIO EN DISPUTA,-MoTINES EN COREA.-CONFLICTOS POSIBLES.-NuBES AMENAZADORAS.-LA ALIANZA ANGLO-JA·
PONEliA.-CONSUMMATUM EST.-LAS CONFEREN·
CIAS DE p ARÍS, -LAS DEMANDAS DE LOS ESTADOS
U NIDOS Y LAS CONDESCENDENCIAS DE ESPAÑA. RUMORES DE ABDICACIÓN,-CAMBIO DE DINASTÍA.
-LAS PUERTAS ABIERTAS AL CARLISMO,-MOTI·
VOS PARA RECHAZAR ESTA NOTICIA,-CONCLU·
SIÓN.
Aparte de las complicaciones que pudieran sobrevenir, por la solución.que dé la comisión mixta
internacional de París al asunto deFilipinas,nuevas y más pesadas nubes se amontonan en el 1ejitno Oriente, donde parece que están ahora fijas
fas miradas de todas las naciones. Acaba de comunicarnos el télegrafo la nueva actitud asumida
por el ministro inglés en la corte de Pekín. Como
si el gobierno de Salisbury cobrara nuevos bríos
despué3 de sus recientes triunfos sobre la diplo-,
macia francesa, y quisiera dar al mundo una explicación completa, siquier sea amenazadora, de
sus recientes formidables armamen~0s, Mr. McDonald acaba de presentar una serie de propo3icio-

nes·, que se suje.arán á la deliberación ~e los:ministros extrirnjeros, por las cuales se _quiere llegar á.
una directa é inmediata intervención en los ~suntos interiores del Celeste Imperio. Preténde~e en.
ellas cercenar de una manera franca Y abierta,.
la libertad de un estado soberano, desconocer h
autoridad de la Emperatriz viuda, devolver al
misero Emperadol', desposeído del trono, su influencia en el gobierno y su ~uerza eu el_ poder,
garantizar arnpliitmente las vidas y prop1edadesúe los extranjero::1 é inmiscuirse. hasta en J~s castigos que suden imponer l?s tribunales chm~~ _á
los que desconocen la autondad soberana del HlJodel &lt;Jielo.
Podrán acaso los representantes de las potencias europeas discutir más ó menos la ingerencia
propuesta por el ministro britán~co; babr~ alguien
que quiera defender la soberam~ de Chrna para
darse el gobierno que guste y dictar leyes para
su ré&lt;TÍmen interior de que él solo es respons11ble;.
quizáºJ¡¡s tendencias manifestadas no pasen de un
proyeeto, porque Rusia, con.st~tuida desde hacd
tiempo en firme apoyo y dec~d1do protector d~la
política china, se oponga abiertamente_ á_ esa 10t1,rvención franca, que rompe las tradiciones delos pueblos y reduce al gran in:ip.:rio mo~ol á ~a
triste condición de un pueblo s111 soberama y s111
derechos autonómicos, pero es lo ciertc que esta.
nueva acLitud viene á cambiar en mucho la fase
en que parecía haber entrado el embrvllo oriental.

*
**

No existe ni puede existir, en seint•jantes condiciones, la inteligencia cordial, el modits vivend'(!
q.1e nos habían uuunciado como existente ya ~ntre Rusia y la Gran Bretafla, las dos potenciais
que se disputan á porfía el predominio sobre aquella rt&gt;gión. Desairada un punto en sus pretensiones Inglaterra, aparentó retirarse cumo en derrota, simuló someterse á lo inevitable, é indicó que
abandonaba el c.,mpo á su odiada rival; pero sobreviene inesper adamente el episodio de Fllshodu,
se envanece con los triunfos ue Kitchener, llega á
pronunciarse-y asilo anuncia en algunos diariosla palabra decisiva deprotectotado sobr1:1 Egipto,
para dar forma legal á la dominación ejercida sobre el Jedive y sobresus tierras t'.&gt;das conquistadas y por conquistar; mirase lacorrecta retir1tda de
Francia, para. evitar un rompimiento, como unJ
de sus grandes triunfos modernos; y orgullosa
con esta. serie de acontecimientos que colma.u Sll
ambición y hal11gan su vanidad, vuelve sobre su:;
pasos en el ex.remo Oriente, pretende ejercer denuevo el predominio que por largos allos .ba. ejercí•
do en aquellas apartada3 regiones, abiertas después á todos los apetitos, é intenta en su primerpaso clavar la garra eu d corazón mismo dt:1 Imperio chino.
Si es verdad que la política de Pekín ha estado apoyada, según las jndicaciones intnesa-das de San Petersburgo, pronto se verá. Si es cierto ese espléndido ai::slamiento de Inglateru de
que tanto se ha hablado, los propios con orgullo
y los extrafios con censura, nv .ba de tardar en.
saberse, que la intimación del ministro inglés, sujeta á discusión, es desechada por la mayoría de
los que representan los intereses de Europa en la..
corte de Pekín.
Y si después de este desastre, Lord Salisbury
insistiera en sus amenazas, no sería difícil que en
un conflicto violento encontráramos la 1,xplicación de esa actividad febril que ha agitado los arsenales británicos, de esos movimientos extraor·dinarios á que se ban entregado los navíos ingleses en todos los ma1 es, donde creen dominar como dueil.os y seflores. Veríase también á qué fines obedecía la concentración de fuerzas rusas
en Ja Manchuria, la congregación de buques moscovitas en Puerto Arturo y la actividad desple~
gada también eu los centro:; militares de Petersburg&lt;'.
Quizá sea posible todavía que el cielo se serene, que las nubes negras se disipen y que las tcnde~cias nuevas del gobierno inglés, en cuanto se
refieren -al Celeste Imperio, solo signifiquen una
ostentación de fuerza ante el débil y una demos•
tración ante los funtes, de que no se abandona
ni puede abandont1rse la política internaciona1.
que siempre ha guiado á la vieja Inglaterra.

•

***
Como aflaóiendo rn sombra á esos posibles
conflictos, un motín sangriento acaba de estallar
en las calles de Seoul, capital del reino de Corea.
Sujeto desde hace tiempo á cambios continuos y

Domingo 27 de Noviembre de 1898

EL MUNDO

-á oscilaciones incesantes, ese pequeflo
reino se halla como 11bandonado á :as
ambiciones de los vecinos. Unt1s veces
prevalece la influencia del Mikado, otras
triunfan los agentes moscovitas, y esclavo de ambiciones extrallas, ese pueblo
infeliz, que logró libertarse de la tutelll.
china, rio logra mantener su soberanía
ni encauzarse por los rumbos dti la paz y
la concordia.
Si hemos de atender Rl amparo que
busca el rey de Corea, con motivo del conflicto actual, pidiendo auxilio á los japoneses, habrá de pensarse que eo esta vez
los promotores de la revuelta tienen alguna relación con loe que ya son duefios
de la Manchuria é imponen su voluntad
soberana sobre todo el golfo de Petchilí;
que los rusos, cuar,do vieron que no podían retener en su poder al soberano, bus
can en las revueltas ondas de un motín la
milagrosa pesca que ponga en sus manos
todn el reino. Y volverán las rencillas, y
reaparecerán los rencores, y brotarán las
viejas ambiciones y las no extinguidas
rivalidades que han dividido hace allos á
rusos y japoneses por dominar sobre Seoul;
y si el Mikado no está solo en la a ven tu·
ra, si es un hecho la alianza anglo--japonesa de que otras veces seha hablado, la
revolución, al pitrecer insignificante, qUP.
ha ensangrent1do las calles de la capital
corean11, puede ser, como las proposi•
ciones de McDonald, causa y origen de
nuevos conflictos, motivo y ocasión de
serias complicaciones, que repercutirán
desde aquellas costas apartada¡, hasta el
seno de los gabinetes europeos.

-.Damas Mexicanas.

X.X.X.

{icuazeLaó dv vuyv.
LA CAPILLA SIXTINA.

*

***
Acaso pensando en la magnitud del sacrificio
y teniendo en cuenta el inmenso dol?r que ha d_e
contristar á la augusta seflora que nge los destinos de Espafla en nombre de su amado hijo Alfonso XIII, se ha lanzado á los cuatro vientos de
la publicidad la noticia de que, firmado el tratado de paz definitivo, la reina regente D~fla _María Cristina renunciaría su poder y abd1car1a el
trono en nombre del rey á quien representa, dejando para siempre el país y yendo á ocultar á
á la tierra de sus parientes su tristeza y su
amargura. Pero si se explica, aun ~ua~do no
se admita la posibilidad de esa abdicación, no
cabe creer la noticia que como consecuencia se
daba á un acto de importancia tan tradscendental:
decíase que la renuncia se haría en favor de Don
Carlos de Borbón y hasta llegaba á afl.adirse, que
dominados los trastorBos que necesariamente habría de ocasionar el cambio de dinastía, Don Carlos de Borbón habría de abdicar en favor de su
hijo Don.Jaime.

también sería que pusiera la munarquía
en manos del carlismo odiado, a borrecido, repudiado por todo lo que piensa, por
todo lo que siente. por todo lo que vale
en la asendereada Espaiia.
Noviembre 24 de 1898.

**
reducida

Dolorosamente
á la triste
condición del vencido, sigue Espafla la
vía de am11rgura que le imponen sus vencedores en las conferencias de París.
Desecharon primero los comisionados
americanos la aceptación de toda responsabilidad en la deuda cubana; apresuraron todo lo posible la evacuación de
Puerto Rico, para tomar posesión inmediata de
la rica y floreciente .Antilla, deseosos de recoger
en breve plazo el fruto de sus victorias; apartándose del sentido literal del art.fculo tercero inscrito en el protocolo de la paz, pidieron después
la cesión de todo el Archipiélago filipino, el abando no completo de la soberanía espafiola en aquellos territorios, y por fin amenazaron con romper
las negociaciones y comenzar de nuevo }as hostilidades, si en plazo perentorio no accedían los
comisionados espafloles á todas las demandas.
A ese punto han llegado Jai; negociaciones. A
fines de la presente semana espira el plazo sefla1ado, y todo bace creer que, cediendo a esas exigencias, la comisión que preside el seflor Montero Ríos y que representa los intereses de la monarquía espafiola en las conferencias de París,
tendrá que doblegarse á todo lo pedido y conceder todo lo solicitado, para no ver á Espana enVUP,lta de nuevo en los horrores de la guerra extranjera, para la cual estaría menos preparada y
dispuesta que lo estaba en la pasada primavera,
cuando las resoluciones adoptadas por el Congreso de los Estados Unidos la impulsaron á una lueha desigual.

399

SrUa. Matllde de Olava.rrfa y Landá.znri.
Fot.ograf!a de Vallet.o.

Por más que la noticia haya tomado su origen

P.n Londres. centro financiero del mundo, en donde generalmente están bien informados sobre la
política universal, y en donde· se sigue con cuidado la marcha de todos los pueblos, por los intereses británicos que más ó menos se ligan en
asuntos financieros con las di verSlls naciones;
aunque posteriormente aparezca confirmada la
nota por cablegram1t de Madrid, nos resistimos
á creerla, t1mto en lo que se refiere á la abdicación de lA Reina Regente, como en la consecuencia que se sefl.ala ba, abriendo las puertas de lamonarquía espail.ola á la reacción carlista, que no
tiene ni puede tener simpatías ni adeptos entre
las clases ilustradas y entre los grupos directores
de la nación.

*
**
No podemos creer que la augusta matrona que
ha resistid o firme y serena todas las tormentas que
se han desatado durante la minoridad de su hijo,
que ha desafiado todos los peligros, que casi desde el nacimiento han amenazado á Alfonso XIII;
no podemos pensar que el espíritu varonil de la
noble seflora que ha vencido tantos obstáculos y
ha visto serenarse tantas tormentas, decaiga ahora. Dura ha sido la prueba, larga y prolongada
la crisis, dolorosa por demás la situación actual.
No ea ahora el motín de Villacampasofocado en su
cuna; no se trata de agitaciones republicanas,
faltas de cohesión y exhaustas de tendencias eficaces; no tiene en frente el movimiento carlista
odiado por las clases ilustradas y que sólo eI.t•
cuentra eco en regiones limitadas de Espafla: se
halla delante de la gran liquidación de la derrota; tiene que presenciar el dol9roso trance de ver
destruido el imperio colonial que heredara; tiene que ver cómo caen uno á uno los florones más
ricos que formaron en otros tiempos la corona
de Espail.a. Pero precisamente para estas situaciones graves, dolorosas, es para lo que se buscan los espíritus fuertes y los corazones de gran
temple.
Dona María Cristina sabrá resistir como antes
y cuidar hasta lo último la herencia de su hijo.
Mas si de~graciadamente llegara á vacilar, si en
su alma agobiada de angustia crevera ver impo•
sible la coronación de Alfonso Xfil, imposible

Como dos gigantescos brazos que se abr~n
l'n actitud atrayente, las columnatas de la
plaza de San Pedro imprimen,en el que por
primera vez las mi~a. una se1Jsación inolvid11 ble. Yo creo que Bernini, al trazar los planos ..:e la monument11l conptrucción, presintió
con la maravillosa clarividP.ncia del artista
el griLndiorn efecto que habla de producir
ese á modo de enorme abrazamiento pt'trif1cado que, encerrando en ~u fondo central la
~r11n parroquia del catolicÍ!!mo, parece clamar lncePantPmente: "¡Venid!"
El cuádruple enfilamiento ctrcul11r de
aquellas 372 column1Ls y pilastras de dórica
factura, tan precisamente colocadaij que, vistas desde un punto determinado de la plaza,
aparecen formadas en simple fila, y coronado con 162 iconos. es una portada digna del '
.. gregio pa!Rcio graciosamente cedido por el
Gobierno de Italia al Sumo Obispo Romano,
St ñor de conciencias.
Deilcendemos del carruaje para darnos el
goce de recorrer paso á pa~o 111 cohomPata
antes de penetrar en la mansión pontificia, é
iomediat11mente nos rodea un verdade. o enjambre de ciceroni, ruidosos y gesticulanteP,
que á grito partido nos ofrecen sus Pen-icfos. EntAblase una. verdadera lucha por obtener la preferencia, pues nuestro moreno co,
lor les ha revelado nuestro americano abolengo, .v ellos conocen y estiman altamente
la munificencia de estas tierras. Uno de nues•
tros acompañantes se decide por fin por un
mozuelo, ap11r,mtemente listo y avbado, que
anuncia á grandes voces que, ademád de
conocer al dc'dillo la morada de las papas
ppr haber nacido en 1'1111. b»jo el glorioso pontificado del señor Pio IX(q. e. p. d.) á qui~n la
santa memoria de su padre hRbla l!ervido de
.
carabiniere, él hablaba francés y podfa traba7ar en esta lengua para la mejor comprensión de los
señores americanos.
Y, para probar su dicho, empiez!I. á contarnos con
vertigi::opa rapidez, que el obelisco que se yergue en
el ceutro de la plaza fué traido de Heliópolis por Calfgula para ornamento del antiguo Circo Vatican&lt;' ·
que por orden de Sixto Quinto fué transpostado á J~
plaz11 de Sac Pedro y erigido alli el 10 d11 Septh robre
do 15·6. bajo la dirección de Domenico Fontana: que
durante esta última operación acaeció que el dicho
Fontana no cuidó de calcular la resistencia de los
cordajes, porlo que la empresa hubiera fracasado 4
no ser porque el marinero Brasea, de Bordighera gritó, no obstante que toda exclamación estaba pl'nada
de muerte, "Acqua allefuni" (agua á las cuerdaF): que
tal consejo si¡üyó al arquitecto y al obelisco, en r11compensa de lo cual el Sumo Pontifica habla acordado á
la familia del marinero y á perpetuidad. el privilegio
de proporcionar á la Iglesia de San Pedro todu las
palmas que necesita p11ra el Domingo de R. moa· y
por último. que ya tendria ocasión de ensetl.arnos ;n
cuadro hecho por su mano y que representaba la narrada escena, el cual ponla á nuestra disposición al
módico precio de treceme lire . .... .
Por lo visto, en cuestión de precios el hombre sólo
hablaba italiano.
Tomó alientos, y preguntó:
-Naturellement, ces mes1,'1eurs visiteront man cher
Vatican?
y ·á nuestro asentimiento, manifestóse dispuesto á
gestionar lo necesario ante la guardia palatina.
Mas ello no fué preciso, pues el Doctor z ex--Presid:ente d-, una república centro americana. que babia
deJado el poder por la ingratitud del pueblo según él
y por la desvergüenza de él según el pueblo. mostró
un permiso de visita signado por su Excelencfa Reverendfslma Monseñor Ricci--Paracciani, Mayordomo de
Su Santidad.
Entramos, pues, por el Portone di bronzo, rindiónos
cortesmente d cuerpo de guardia de los Suizos-que .
con sus chillantes uniformes de Arlequín, desdicen en
mucho de la augusta majestad de aquellos sitioe,-y
ascendimos los peldaños que conducen al patio de
San Dámaso, uno de los veinte patios con que cuenta
el Vaticano y en torno de los cuales están agrupadas
la11 l L,000 salas del palacio. Pasamos una visita á Mons11ñor Mayordomo, (quien, rodeado de numerosa empleados, funge de algo aai como administrador de
aduanas, pu~s el Vaticano, como el palacio de Letrán y el castillo de Castel--Gandoifo, goza del privilegio de exterritorialidad garantizado _por una ley de
la Corona de Italia), y pasando por la Scala Repia llegamos á una entrada lateral de la Capilla Sixtma, lugar á donde tuvo á bien conducirnos primeramente
nuestro locuaz cicerone.
La Capilla Sixtina es, sin duda alguna, la más precilld&amp; joya attfbtica del mundo entero, y su recinto
(40 5 metros X U metros) encierra las más altas creaciones de los más eximios pincPles.

�Oomtn¡r!' 27 de Noviembre de 1898

Huerto de Getbs.-manf.

401

EL MllNDO

El Monte de Jo¡;¡ Olivos.

Campamento del séquito del Emperador Guillermo frente á J ~rm1alt'm.

LA LECTURA DEL CUENTO DE HADAS. '
lJna vista general de J eru salem.

E x terior de la tumba de la Virgen Jlarfa.

�402

11.:LMUNDO

l)omln1ro 27 de Noviembre de 1898.

de ejecución las hace des
tacarae fuertemente sobre
La construcción data del
el fondo que se tc,rna asi
siglo XV y es m!Eticamente sobria, de llneamie11toe
en etéreo cuadro y hace
vastos y reg11l11rtls. y si no
resaltar con jó\'r11n maeUrla.
puede igu11lárPela á las cala~ composiciones principllla11 góticas que tan grapales.
tamente remutlven nu~11tra
Las cu11lee e11 uflert1n á.
admiración, no podemos
la Cre11ción del Universo y
tampoco ueg11rla qutl' re11á episodios de la vida de
ponde á las ml\.s extrictae
los primeros hombree b11~
exigenciAS estéticas, cuanta el Diluv!'l,conformeálas
do se contempla la ariuovenionee blblicae, y todas
uiosa e~bdtez de su bóvtlellas d11mueRtran no Eólo
da,ilumiuada por la templauna admirablA armonía en
da claririad que penetra a
la composición y un uso
través de l!U11 doce ventaatlnadielmo y perfecto del
nas laterales. garboeameucolor. sino también vastos
te rasgadas y adornadas de
conocimientos anatómicos,
vitrales multicolores.
revelados con la fidelidad
.\fas lo que asombra en
de un tratamiento genuinala Capillst Sixtina. lo qutl
mente naturalista.
asombra al grado de para•
El cuadro 8° particularlizarnos y ret,mernos en
mPnte,que representa el Di
Pila sin sentir el transcurso
Juvio. es de una verdad
dalas horas, son sus muros,
asombrosa. Mirase en mesus muros en que, h~jo el
dio de las aguas y á ,o le1os
Pnorme amparo de Miguel
p)arca de Noé, c .yos costa•
Angel. los maestros florPn·
dos van chocando con catinos del g-lorios,, sigl,:i XV
dáveres tlotantee, mil'ntr11s
viven en los tieinpoli á las
que algunos hombres, con
poderosas evocaciones de
la desl'spnación de la
sus óivinae obras.
muerte tratan en vauo de
En los frescos later,iles
11sirse de loe remos ..... .
está todst la escuela de FloEn primer té~minu está un
rencia, toda esa escuela rlnavío cargado de ge11tA;
ci. de color y de idea, alta·
en carga exc11Piva y los
mente plástica é inten~achoques repetidos y violenmente psicológica: el Perutos de las olas Je han hechoi!Íno, Sandro BottioPlli, 111
perdPT su velamen. y, priPinturic,•hio Lucas Signo
vado de todo socorro, mirelli, Casimc- Roselli Salviarasele ii.vadido ya por las.
ti, Bartolomeo della Gatta,
11gnas y próximo á zozoArrigo Fiammingo y_ el
brar. es profundamente con
ollmpico Ghirlandajo. Uno
movedor v.-r perecer as! á..
falta, uuo &amp;Olo, l\. quien d
la especie humana eu mearmonioso conjunto de esas
dio del rugiente elemento.
grandes firmas parece reLa cima de una montaña.
c-lamar con insistencia: Fra
rnrge por s?brc: el. agua
Angélico ..... .
con ap11rienc1aR de isla, y
Son escen11s todas, arranen Pila ban11e refu~iado una.
cadas á las pintorescas lemultitud de hombres y d&amp;
yendas del viejo Testo.menmuje1 e11. cuyos gestos exto, y sobre ellas. demasiap, esan de un modo II dmirado altas, ¡ayl para ser visble loe más diversos sentas como se quisiera, ostentimientos del dolor y de la..
tan el fulgor de sus tiar11s
des11Pperstción.
las efigies de unos treinDe M!guel An~el son
ta Papas, pintadas también
igualmente los profetas y
por Bctticelli.
las 11ibilas que ocupan los
La bóveda y el plafond
claros, intermedios de la
son de Miguel Angel Buobóveda. Al juzgarlos, die&amp;
narotti y considéranse co•
Condivi lo siguiente: "To·
mo la obra más completa
dos son verdaderamente
del insigne arti~ta, que Pm•
admirables, tanto por las
pleó en ella más de cuatro
actitudes, cuanto por el oraños.
natovlavariedad de loepa•
Un jovPn pintor mexicaños. Pero el más admirable
no,muerto ya,y que enudiadetodo11es el profPta Jonáe,
ba entonces en la Ciudad
coloc11do en t'l principio d&amp;
Eterna, explícábame estula bóveda; pues, por mo•
s áijticamentelas creaciones
do contrario á la forma de
del gra11 maestro, m!entr11e
Cómo se construyó la Iglesia Alemana d.- J'ernsalem
dicha bóuda, til tor11 o, rt por otro lado el Doctor Z.
preguntaba con tenacidad
!.-Acarreadores de escomhroe.
2·-Alb11ñilee.
3. -Cortadorea y acarreadores ae piedras.
coitado hacia adentdo, ~~~
al cicerone, si podrfa ver el
4.-La terre
5. -Preparando argamasa
6 -Camellos viniendo de las canteras,
efectos de la luz Y 8
sombras encuéntrase en e 1
cuarto de dormir del PaJugar más cercano de los
pa y se contentaba con Ir
á contemplar los carruajes y las cabalterizae cuando Imitando bronce y mármol, el cual conjunto surge de ojos dPI espectador, mientras J11s piernas, qu~. parelos muros y se eleva hacia la bóveda para formar en c .. n estar más cercanas. se encuentran en e• s1t10 máR
supo que su primer deseo no era realizable
Dljome mi ilustrado compatriota, que él considera- ella loe nueve campos en que está dividida Esparci- )Pjano, cosa aeombro,a qu11 demuestra la habilidad
ba esas pinturas de Miguel Angel superiores en alien- das por todas partee y pintadas por m,,do que aparez- de aquel grande artista en la práctica de la perspecto y perfección á todas las de Rafael. no obstante que can salientes. mirase gran número de figuras. con co- tiva"
En el paño del fondo, sobre el altar, está el gran fresl'stas gozan de prlmacla en la opinión genere!, y re- lores naturales uuae y bronclneae otras, cuya fineza
co de Buonarolatóme las peri·
tti, su obra magpectas y los dina concluido en
versos periodos
lMI bajo el Ponpor que pasó la
tificado de Pa•
idea de Miguel
bloIII
Angel antes de
Está pintado sorealizarse y que
bre una superff.
mi amable guia
cíe de 20Xl0m!l·
habla estudiado
troeyrepreeenta
en Aecanio Conel Julcio Final.
divi, discípulo de
DesgraciadaBuonarotti, que
mente el sitio
ebcribió la vida
que ocupa caredA su maestro en
ce de la luz eufi1553, con la aprociPntP, Jo qne ubación de é11te en
nido áloe desper
todas sus partes,
fectoe del tiemEn un principio
po, }tace dificil el
sólo quiso pint11r
estudio minucio •
4 loe doce apósso de tan co.loeal
toles, pero comobra del genio
prendió que la
humano. En torobra resultaría
no del Salvador,
demasiado exi
sentado eob:·eun
gua para la o¡,u·
trono de nubes,
Jencia ar 1 ultectribunal supretural de la capimo de loe homlla, y entonces
bres, loe bienaideó una á una
venturados a~-las compoeicio·
cienden á la glonee que hoy exisria llevados por
ten é imaginó
ángeles qne sosreunirlas por metienen titánicas
dio de un conjunluchas contraloe
to pictórico de
demonios, Los
columna,, pilaLugar del bautizo de Crlsto en el .Joi-dá.n.
pecadores, en
res y cornisas,
••

..
i

Domtngó 27 de Noviembre de 1898.

EL MUNDO

403

Mas ahora ocurre preguntar: ¿cómo y por qué, y
según qué ley se formau estos cidoutls, cuya boca
mas ancha se dibuja en la foto e11fora y fiuge una
mancha en el disco luminoso?
Para esto tenemos que explicar cuáles son loe principales movimientos del sol, mattllia ettudi• da con
gr1m empeño por los llbtrónomos y cuya dtl11cr1pción
minucio11a put'de verse, por,. j ..mplu, tlll las obr11s del
P . Secchl y del a,trónomo Fa) t'.
En el sol hay que coueidnar tre~ clases de movimiento. prescindiendo de su movimiento gentlr11I de
trulación
En p, imer lu!(ar, el sol gira sobre su eje como una
inmt1n•a peonza; pero no gira com• girana u11 cuerpo
sólido. de una v~z y de una pit'za;) todo él por igual,
es decir, con las mismas velocid11des angulares.
Las zonas del • cuad,,r van ml\.11 apr111a que hie restante~: en dar una vuelta tardau uno11 Vt-iot1cinco diae.
Las 1onaR polares v11n mijs de1:1p11cio: complttan su ciclo en treinta dlas poco más ó menos.
En esta d, culación sucede
algo p11recidu a lo 4ue vemos
en las coriieutes ae nuestros
rioe. En el ce11tro del rio la
velocidad e~ la máxima, haci, 1»11 orillas disminuye.
Pue11 d sül µartlce como si
fuera un rio circular de fut'go
y dtl luz. Por el ecuador va el
hilo dela corriente; los do11 po)011 son como las orillas abre•
ciadas
l:'n,cisamente estos movi•
miento11se puedtln seguir dt&lt;s·
de li&amp; tierr11 sigulenrto el wovimieutu de las manchas
Y tlbte f.,nómeno se ex¡,lica;
J hay una razón para ebta 11.cel1:rae1ón de la11 regiones,,, cuatoriale11, para ese nt, aso en
1118 zonas prc,ximae á los polos.
La exphcac1ón la d11n 10s astrónomus por t'I s .. gundo de
los gr1mdt11 movimientos del
sol, qutl es uno de los tres á
que 11u,es nos ref~rlamo11
T .. dala m11sa solar e111a atrave!!ada, constantementt', por
loe grandes agurice:ros -si la
p11labra vale- porque, en rigor, no llueve agua, llueve
materia hecha fuego.
Son como dos lluvi11.s, generales y permanentes: una de la
superficie hacia el centb Jiu.
vía que baja del mismo ~odo
que la nuestra. Otra, del centro á la superficie, es como
una lluvia que sube: ó si se
OSCAR HERZ,
quiere es una inmensa evapor~ción y a nuestra evaporac1ó11 equivale. La materia de
EL SOL Y SUS MANCHAS
la suptlrficie, aquellas nube13
blancas de que antes hablábaSiempre tuvo el sol manchas
moe y q 11e forman Ja fcto--ee•
quegiran,queee tran~forman,
fer!!-, en suma, toda Ja capa exque á veces se di viden, y que
terior..al contacto ó bajo la inal fin desaparecen.
fluencia delfrio del espacio, se
Fenómeno es este de las
eLfria y se condensa y aumenmanchas solares perfectameuta de densidad, y por ser más
te explicado por loe astróuopesada hacia el centro del 80¡
mo@,
se precipita á través de la
Según se dice, y por muchos
abrasada atmóaf-era, constitumétodoe parece comprobado,
yendo la lluvia de que antes
el sol ea un inmenso globo de
h3:blábamoe: la que cae. Lo
materia gaseosa, ó, s1 la pamismo exactamente euctde
Jabra vale, ultra gaseosa, en
con laenube11de aguaennuee•
cuvo interior la temperatura
tro globo.
puniera medirse por millones
P~ro cuando toda estamatede grados.
ria llega al fondo del 80¡ en
En el seno del POI todas las
que domina la altieima te~pecomblnacionee quim1cae están
r11tura, que al principio de 82 _
deshechas: acaso muchos cunte articulo mediamos por mipos que cone'deramoe como
lloaes de grados, todos loe
cuerpos simples estén descompuestos qulmicos 88 descompuestos ea elementos más
hacen: la materia condensada
sinplee todavía La afinidad
se dilata y haciéndose cada
quimica se halla en suspenso,
vez más y más ligera, vuelve
ó al menos. no se hacen sená subir atravesando Ja masa
tir sus efectos, porque las en- '
s~lar; e~ la lluvia que sube ó
trañas del astro de fuego son
Pl se quiere, es la evaporación
regiones de una disociación
de las reglones centrales del
total.
La llegada de Lord Kitchener á Dover.
a@tro, que también tiene su
cambio,
la superficie
s o • . - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - ------mare¡¡.
evaporación como nuestros
larEn
por
estar rodeada
del eepacío, está sujeta á la influencia tl.e temperaturas bajlsi- lo que son las manchas solares. No son, en ve::-dad,
Ahora bien, esta d0ble lluvia que constantemente
mas: tan bajas, que acaso vayan acercándose al ce::o otra cosa que verdadtlroe desgarrones de la foto-es- atraviera la masa solar es la que entorpece su moviabsoluto dtl la termo-dinámica.
fera, que dejan al de&amp;cubierto las entrañas relativa- miento de rotación, como @e demue.tra por consideraDe donde resulta, que en la superficie solar hay un mente nPgrae del sol.
cionee de mecánica que no son de eete momento· auntrabajo constante de condensación por la influencia
Bajo citlrto punto de vista. nuestra tierra vale más que en cierto modo ~e comprende que as! deb~ ser
del frlo, y la afi id11 d quiu:ica recobra su imperio y que el astro del dia: cuando se desgarran nuestros porque es como si á una masa que gira 88 Ja atraviee~
se reunen los átomos y se reunen las moléculas como nublados, vemos el azulado firmamento Cuando ae por una serie de agujas. Y CJID0 por otra parte el ensi quisieran reconcentrarse en gotas y basta en polvo desgarran las nubes del sol vemos negruras.
torpecimiento es mayor hacia ¡08 polos que hacia el
impalpable. De esta suerte se forman multitud dA nu_¡Quizá esto tenga su filosofía y no de las más pe~i- ecuador, de abi que en éste la rotación sea más rábes blanquísimas que unas á otras se apelotonan en mistas!
pida que en aquellos.
formas redondeadas y constituyen la envolvente soPor eso en el sol hay siempre manchas. aunque paEsta circulación de la materia solar. este condenlar que desde la tierra descubrimos.
sajeras: la foto-esfera se de~garra, la foto-esfer11 se s11rse de nubes blancas en la superficie y dar luz y
A este conjunto dfl nubes blancas y brillantes es á. ch,rra, y siempre anda en perpetua agitación.
dar calor á_ los eapacios planetarios y Juego caer al
Jo que llamamod la foto esfe1·a, es decir, la esfera de
_]:'ero estos desgarros de la foto-e~fera no son super- centro y dilatarse y recoger calor para subir y conla luz.
f1C1ales: la rotura penetra hasta el mterior de la masa vertirl? en luz, es un mecanismo admirable, que hay es lo cierto, que sin ella el sol no seria para noso• solar; son enormes huec,,e; son abismos espantosos, ce del mmeneo astro una estupenda máquina produc•
tros Jo que es, sino una mancha muy grana e de for- son como embudos, cuya punta se huude en las en- tora dti calor y de luz, con su caldera en el centro y
ma redondeada Yernos al sol por s11 foto-ePfera.
trañas del astro de fue~o; son en rigor, vndaderoe su conctensador et: la superficie; pero esta circulación
Porque eatá probado experimentalmAnte. que un ciclones de aquella abra~ada atmósfera Y asf, por Jog agota también las energlas solares, hasta que llegue
gas, por alta que sea en temperatura, alumbra muy bordes del embudo, por loe flaucoe del abi@mo, se Vil para nuestro astro el momento del frio, de la muerte
poco: prueba de ello es la llama del hidróJ!'eno. .!:'ero en cierto mJdo g,,tear hacia dPntro, en hilos prolon- y de Ja sombra eterna.
que se espolvoree, por ejemplo, con pol\"O de cal, y al gadoe, las nubecillas blancas de la foto-esfera. Y hasDe todas mantras vemos en el sol una circulación
punto adquiere luz vivieima. La vibración de los cor- ta el extremo más estrecho del embudo se ve en for- análoga á Ju. que existe sobre Ja tierr.t para el agua
púsculos sólidos es la que engendra la luz. Ellos son ma dti un pequeño circulo negro.
de loe océanos. También se evapora, también sube
cambio, no pueden pasar de los antros d11l suplicio. Alli
e11ta el Infierno dantescamente interpretado. con la buca de Aqueronte y con el juez Mino11. A propósito de
é,te, cuéntase una antlcdota curiosa: El maestro de
ceremonias de Pablo Ifl, Cardenal Blaggio di Cesena, criticó duramente la composición dtl Miguel Ang81, t11cbándola de inmoral á causa rte sus desnudeces y pretendí) qu11 el sumo PontlficA ordenara la
suspensión de la pintura; más Pablo III que estimaba altamt&gt;nt6 el talt:nto de Buonarottl y que era un
PSpiritu sup..rior y amaba el Arte lejos de accederá
1011 de~eos de Biagg10, ordenó al pintor que continuo.
se su cuadro sin preocuparstl por nh,guna critica yPi
guiando sólo l11@inspiracionea d, PU propio genio. Miguel Ang..l, que supo las maquicionea d11J Cardenal,
decia1ó venguee y al efecto tr11ns'adó aus facciouPs
al lienzo dAndole el p11pel de Minos y l'nvolvienrl.o
castamente ,u cuerpo en una vibora enrmc11da. Reconoció11e Ctlsena y se quejó al Pap11. el cual q1 i ,o
ver la obra y exclamó deepu6s ingeniosamente:
-Cardenal, mis oraciones
pueden si,Jvar á un pecAdordel
J)Urgator,o munodtllinfinno.
En 111 Iofiernooe ha. pueste Miguel Angel.y t'D l&gt;I quedaréis.
Y hasta la fecha está alll
Biaggio di Ce11ena.
De~gratiad.amPnte el Papa
siguiente, Pablo IV, era de loe
puntos del Cesena y habló de
mandar de1-truir el cuadro, lo
quA se evitó gracias á Da11;.,¡
de Yolterra que cubrió eB parte las desnudec.:e del cuadro,
con todo dulor de su corazón.
Asi se aplacó Pablo IV...... ..
El cicerone y el Dr. z. regresan y nos 11visan q~e es ya
tarde hemos papado cuatro ho1 as en la Sixtina, y ¡pensábamos ver todo el Vaticauo en
una mañ1ñal
Sahm1,s nuudamente conmo•
vidoe ante lo que puf'de el \r•
te en manos de un elegido La
plaza de San Ptldro t'Stá po•
blada rle gente que sale de
misa Todos vamos 11u,!lencio,
aletargados por el éxtasis que
acaba de pasi r por norntros.
De pronto, habla el e)( Presidente:
-"Si vieran, l'n la caballer'•
za del Papa vi un caballo igualito al que yo montaba en las
revistas. y que tuve que dejar por allá cuando me vine ..
¡Cómo me ha conmovido ese
recuerdo!"

por decirlo a~i. los instrument~~ musicales de la gran
sinfonía luminosa Dti ellos parten las ondas de tlter
que vienen á herir nuestra retina, y que en nosotros
de1-pitlrtan esa sensación á que damo11 tll nombre de
luz.
Por (mcima de la foto-esfera, como si dijéramos d11l
nublado blanco y luminosa, b~y otra capa de hidrógeno. á que se da el nombre dtl cromo esfera, es dti·
cir, esfera del color, porque ~n efecto es ro11ada, pero
sólo s11 hace visible en circunstancias especiales, por
ejPmplo f'll loe ecllpe.-s.
RPP1tmie11do: eu el sol hay que comiderar tres partt-s: el interior masa relativamente sombrla. á t , mperatura inmensa.:, en que domina la disociación ml\.R
absoluta dt1 todos loe demtlntoe; la capa 11nvolvtlute
de nubtls condensada~ blancRs y luminosas, que es la
que vemos y á que se llama foto esfera; y por último,
otra capa de hid1 ógeno gener11Jm,.ut" invi,ible, y que
se dP~igna con PI uombre rle cromo esfera.
Y con lo dicho tenemos bastante para ct mprender

r

,

�404

Domingo 27 de Noviembre da 1898.

EL MUNDO

MEXICO MODERNO.

Vistas de la Tierra Santa.
Demasiado conociJas Fon y de gra•
tos recuerdos para todos los nombres Y
lugarei:i que repre11enta1;1 estas vi~t~s
que publicamos con motivo del v11tJe
del Emperador . .
.
E~ta considerac10n nos dispensa d~
dar descripciones que serian redundante"·
Los grabados por si solos dicen más
al seutimiento que cuanto pudléramoa
escribir nosotros.

La nueva iglesia de Alemania.
El Emperador de Alemania ha encontrado en Palestina hondas huellas de la
actividad alemana que desdti hace tantos siglos busca uu campo para sus
empMl!as, y safüfac~ión á sus aohe1011 rl'ligiosos en la Tierra Santa.
Carloma¡?no. di-bidament~ auto:izado por el Kalifa, construyo una igl~~ia y un hospital tin J t!TUtalem. El ed1f·cio quedó reducido á una n11na en
..,¡ tran ..curso dti los años y el terreno
fué comprado por mercaderes italian()s
de Amalfi, los cualt's _el año de lOJi!
con~truyeron dos hospitales para ¡,eregrinod - el d11 S .. nta Maria para muj&lt;-1rcs, y para hombres el de San Juan.
Este último e1&lt;tableciml1&gt;nto fué la
Cuna de la Orden de Caballeros de San
Juan. E..ta comunidad se htze cargo
del hospital, constru.t"ó un palacio para
P] Gran Maestre y habitaciones para
los otros miembros de la ordl'n. Los
monjes benedictinos edificaron laJglesi1t de Santa Maria.
En 1187, cuanao Saladino tomó Jerusa•em estableció su residencia en la
del Gr,in Maestre dti los ()aballeros de
Ran Juan y más tartie cedió toda la
propiedad á la mezquita de Ornar.
0

Casa de la pr:&gt;pledau de los Sres Terrazas.
Paseo de la Reforma.--[Legaclón de Bélgica.]

405

EL MUNDO

Deapués de Sa'adlno se hizo un hospital en el lugar
de J~ antigua igl11sia y construyose una mezqu~n.a _en
la parte noroeete del terreno. Todos estos edü1e1os
se rlett&gt;rioraron, permaneciendo en ruinas ha~ta ~869_.
En ese afio el Príncipe de la Coron11 de Prusia visito
Jerusalem y el Sultán le dió .en propiedad la parte
oriental e,n que estaban las ruin_as de que _hablamos.
Arqueológicamente es la porción de mérito menor,
ero t'n ella E1staba la gran Iglesia.
.
p Guillermo I acordó que se con.struyera en e~Muristan (el lugar de la antigua igles1a,?echa_ hoPpltal por
los sucesores. de Saladino) una Iglesia del Redentor"
Rubo difícultades extraordina.rlas para echar los
cimientos de la Ubrica Deecu.br1óse que la antigu_a
iglesia descansaba en c,tras romas, pues sólo un p1•
lar p•rtla de la roca.
. .
Añ~ y medio dP. trabajos y u_n gasto ad1c1on~l de
$150 ooó sobre los $250 000 que importaba el pn~er
prefuesto fueron necesarios para las obras -~a~1zas
dE'I mampostería quti soportan el peso dt&gt;l ed1_f1c10.
Nuestro grabado muestra los métodos onent!lles
empleadns para remover los escombros y constrmr la
iglesia del Salvador.

.. -~ i~·
,.·

~-·

¡ft§;#.'t(tl?

);;jf,._:t&gt;

La receDción al General Kitchener en Inglaterra.
Mncho antes de que el bote Calais, con el Sird.. r á
bordo estuviera á. la vista, el muelle di: Dover habla
eido invadido enteram.,nte por la multitud que acudía
ansiosa por dar la bienvenida al vencedor de los dervi~es, y vengador de Gor~on.
.
En cuan ro el j?enerai K1tchener saltó á t1.,rra, el Je•
fe militar dPI puerto, General William Buttler, r el
Mayor. Sir ,Villiam Crun.d~ll, ambos d~ gran umforme se adelantaron á , ec1birle, en medio de los aplausos'atronaJoresy 101&gt; hurras de todos los espectadores.
Dt!sde que Lord Kitchener pisó t&gt;l _suelo de su patria. 1&lt;u viaje ha sido una marcha tr11;1nfal. En DovP.r
los Highla11ders le form,iron guardia de honor. El
Mayor de Dover le ofreció U? bauq•tt&gt;te, y de ~lli fué
llevado en triunfo á la estación dP.I ferrocarnl. Una
compañia dP. grarrnderos habla formado valla desde
t"l Hotel de Lord Warden hasta la estación; pero lejos dti esforzarse en contener á la multitud. los soldados mismos aclamaban al General y se
acercaban á él para estrecbarle ]amano, Eo Londres fué recibido por los
príncipeJ Cristián Victory Francisco y
Adolfo d11 TP.ck; Lord Whol3Pley, el
GPneral Maurice, Sir George White y
muchos otros miembros de la nobleza
fueron á recibirlo y se disputaron el
honor de ser los primeros en felicitarle
por su triunfo.
Un grupo dA policlas Je escoltó hasta
las antesalas reales, donde.estuvo algunos momentos recil:iiendo innumerables muestras de afecto, y desaués
conferenció con el Príncipe de Gales.
Vi,itó á Lord Salisbury y por último,
fué á pasar un dla á Balmoral, donde
recibió cumplimientos y felicitaciones
de la Reina.

...

--.;:::··,..

,,,

-~....,..

,·

0

también por el frio de la atmósfera se _condensa en
nubes también cae en forma de lluvia, y otra vez
sube ~l seno de los mares, encendiendo, de paso, no
nueva luz, pero M la vida vegetal y la vida anim~l.
El tercer movimiento de la masa solllr es prt1c1samente el que explica las manchas solares, porque es
el de los grandes ciclones, que tienen dU boca ancha
en la foto-eefera, y que vistos como nosotros los vemos por el interior, fingen un espacio obscuro.
También los astrónomos explican con facilidad suma
y con grandes probabilidades de acierto la formación
de estos ciclones
y es que cada parte del todo aparece tan enlazado á
todas las partes del_ mismo todo en es•e admir~bl.e mecanismo, quelas particularidades de~ª?ª movimiento se
explican por i&gt;tros de los tres movimientos que hemos
enumerado, que era.n: el movimiento desigual de ro
tación de toda la masa solai:alrededor de su f"je, la do. ble lluvia de fuego, la que cae y la que sub.,, y por
último, los grandes ciclones cuyas grandes bases son
-las manchas taladros oscuros en la aglomeración ae
nubecillas blancas de la foto-esfera.
En efecto: la doble lluvia entorpece el movimiento
de rotación, que resulta mas rápido en el ecuador que
en las regiones polares.
Pero ~sta desigualdad en las velocidades del rfo
circular de fuego determina a su vez la formación de
los ciclones, ni más ni menos que en nuestros ríos la
Casa del Sr. Melber en la Reforma.
masa liquida comprendida entre dos filetes que tienen
[Construida por el Sr. Ingeruero Alberto Be,t, estilo Relna Aoa.J
desigual velocidad gira en forma de torbellino
Cuando un niño coje entre sus dedos la parte superior de una peonza, y con uno d11 ellos la empuja ha.
. .
cia adelante y coh el otro la empuja hacla atrae. la peonza gira. Pue~ as1m1s~o
en el sol cuando una zona gira con más veloc,dad qut: otra, 1~ parte mtermed1a
pu!"de girar también, y asi se forman torbellinos, trombas y ciclones S!_)lares..
De donde resulta que las manchas del sol no son fenómen~s extranos, misteriosos, inexplicables, sino bien al contrario, fenómenos senc1llisimos, naturales,
que dependen en último análisis de la dinámica solar.
. .
Al menos ta'. es la opinión de la mayor parte de los astrónomos, opm1ón bosquejada imperfectamente en el presente articulo.
JOSÉ ECHEGARAY.

México Moderno.
Aparecen hoy en estas columnas tres
ed1ficioR de los que f11rman el gracioso
y artfFtico "México Model'no."
Al iniciar esta sección hubiéramos
querido dar amplios pormenorP.s acerca de las casas que en ella figuran;
maR habiendo encontrado la natural y
delicada reserva de los primeros propietarios á quie11es nos dirigimos, los
cu:i.les nos manifestaron su deseo de
no dar pubicidad á los detalles relacionados con interese~ pRrticulares, hubimos de limitarnos á to,nar vistas fotogrAficaR del exterior de esas casas.

NUESTROS GRABADOS.

La lectura del Cuento de Hadas.
¿Cómo entretener á la. gente menuda para que por un rato siquiera se esté
quieta y deje dormir la siesta á papa?
La hermana mayor sabe cual es el remedio infalible y busca un libro y se da
á leer en voz alta uno de esos cu1mtos de hadas que tan gratamente absorben la
atención infantil, uno de esos cuentos en que hayogros que ~e comen á. los
niños, y gatos que hablan y calzan botas, y lobos que se c~nv1erten en abuelitp~~~-~~·da hace estremecerse los tiernos corazones con tanta e~ocíó!1 como
las periódicas aparicioBes de alguna b~ena hada que, ~on la mara vil.losa rnfluencia de su varita mágica, forma palacios en )os desiertos y convierte en ratones á los leones.
.
.
¡Mirad como escuchan los niños tales milagros! Mientras tanto, papá re•
posa por un instante del rudo trabajo, y cobra fuerzas para empezar de nuevo.

Domingo 27 de Noviembre de 1898,

Casa dtl Sr. D. Juan Dublán, Calle de la Penitenciaria.

L,08 Of\UTIV08 D6 Hf\Nf\MBOUOOU.
I
Boubou y Coumba eran dos nifios cautivos de
~ierto anciano. No obsrnnte su condición eran
&lt;iesconocidas para ellos lits miserias de la escla
--vitud y vivían completamente dichosos.
No se preocupaban por suorígrn;jamáshabían
inquirido quiénes eran sus padres, ni aún suponían haberlos tenido alguna vez.
Vivían bajv un mismo techo, se alimentaban
-en la misma calabaza, dormían juntos en un jergón y crecían, jugaban y trabaj ·t ban fraternalmente unidos por expontáneo afecto infantil.
En la soledad campestre de su vida, todo era
tranquilo: t1rn desconocidos eran para ellos los
grandes goces como las penas hond11s.
La aldehuela donde vivían llamábase Hanambougou. Era un simple caserío esccindido en una
.garganta de las montañas que dominan el valle
de Bakay.
El amo de los chi'luíllos, anciano apBcible y
amante de la soledad, los trataba con dulzura, dejando pasar inadvertidas sus faltas y les hM bl:.t•
ba frecuentemente de Allah, cuyo reino invisible
flota sobre la tierra, mas allá de l11s nubes, y envía algunos reflejos de ::,U esplendor sobre las rutas de los hombres. Los dos ninos amaban á su
sef!.or como si fuese un padre para ellos.
AlaFsanne (er::i el uombre del arci11no) pasaba
los días absorto en un éxtasis, copiaba los vení-culos del Corán en pergaminos, que pintaba él
mismo con imágenes, y se paseaba por la monta•
i'l.a solitaria. Pucas veces bajaba á lit llanura: lo
que sabía de los hombres h11cíale evitar todo contacto con ellos. Sin 1&gt;mbargo, no er11 un hombre
hosco y su rostro reflejaba graves pensamientos
iluminados por perenne sonrisa.
Su habitación era rúotica y humilde. Entre un
seto vivo de juncos tenía su cabafta de techo có11ico y por únicos muebles, un lecho de bambú y
una piel de carnero. Habí11 allí cerca otra cabai'l.a más humilde para los niños; un gi anero en el
que guardaba las cosechas; una estacada para
atar las cabras durante la noche y un rectángulo
arenoso rodeado de árboles, reservado para la
oración.
Boubou yCoumba jamás habfan salido de las
quiebras de la montafla. A quien les hubiese pre•
guntado desde cuándo estaban allí cautivos, le
habrían dicho: "Toda la vida."
Habían oído hablar de llanuras interminables
-cubiertas de villas populosas. Según Alassanne

Rllí era donde vivían los malvados y los miserables.
La gargant1:1 de 111, monta:il.a descendía hacia el
río en una pendiente de rocas: un 11rroyo bajaba, s11ltando aquellos escalones, bajo el bosque
de árboles gigantescos cuyos follajes c,cultaban
las lejanías de la llanura. El lecho del arroyo se•
mejaba una inmensa escalera abierta entre el túnel a~cendente formado de árboles y rocas.
:9etrás de Hanambougou se abre un valle rodeado de bosques. En ese valle t&gt;staban las tierras de Al11ssane, cultivadas por los eschvos, y
cuyos productos con la leche de Jas cabras, daban alimento á los tres.
Las estaciones del ailo imponían siempre los
mismos trabajos. La tierra del Sudán produce expontáneamente sus cosechas.
En la épo0a de la siPmbra, los dos cautivos quemaban las cañas, esparcían por el suelo las cenizas. desarraigabar, J.as yerbas nocivas, rompían
la tierra y enterraban la simiente. En las horas
cálidas se refagiaban á la sombra de una choza
y comían.
-Cuando t&gt;eas grande, me abandonarás titl
vez, decía Boubou á su compañera.
Nunca había pensado Coumba en esto y al oír
la frase de Boubou, se Pntristeció.
-1,Y ·p or qué había de abandonarte?
-No lo sé, replic.5 Boubou.
Amaban su desierto y no pensaban que hubiese un mundo fuera de él.
-¿Y á dónde iría yo? preguntó Coumba.
A dónde? Boubou no podía contestar y con
ademán vacilante:
- Allá, lt&gt;jos, á los países lejanos.
Coumba lloraba.
-Servir á otros amos, oh! no; Alassanne dice
que son malvados.
Y sus cuerpecitos, extendidos perezosamente
en un lecho de yerbas, se acercaroú estrechándose. Coumba, cuyo instinto de mujer ya des•
pertaba, dijo á su amigo:
-No, tú sí que te irás.
Boubou se defendía.
-Yo jamás me iré; jamás, repetía, y le brillaban los ojos.
Al caer la tarde, cuando la sombra de las montañas s~ extendía. regresaban á la aldea, con una
carga de leña en la cabeza y recogiendo al paso
las cabras.
Ocupábanse luego en preparar la comida. Mo-

lían el mafz en los morteros, encendían una hoguera en el patio y colocaban la marmita sobre
el fuego, asentándola entre dos. piedras.
Luego se reunían para orar er. la rústica mezquita. De pié detras del anciano, imitaban sus
ademanes, levantaban con él los brazos al cielo;
repetían sus palabras árabes, se golpeaban el
pecho, prosternábanse con la frente en el suelo
y clamaban:
-Allahl Allah!
A veces, á la luz de la luna, Boubou tocaba un
tamboril y Coumba bailaba.
Llt&gt;gaba la época de las lluvias. El arroyo con,
vertíase en torrente, saltaba los peldall.os de li.
roca y eus mugidos llenab1.rn el valle.
Los árboles refrescaban el tono mortecino de
su follaje y las f:1ldas de la montaña se cubrían
de césped tierno y jugoso. Los maizales crecían
y al evaporarse las brumas rojizas, el cielo se hacía mas profundo.
Los dos ni:il.os llevaban á p11star las cabras: cogí..n la provición anual de hoJas de baobab para
sazonar la pasta de mijo·y hacían cuerdas con filamentos de corte?as de árbol. Coumba, á la sombrn de las rocas, hilaba.
Y las altas yerbas crecían ocultando el fondo
de las gar:{&gt;1ntas, ·escalaban las alturas, ahogab.tn los frágiles arbustos y entre los árboles del
bosque formaban espesísima malla, impenetrable.
Despuéa, l11s sávias efímeras se iban secando,
el sol doraba las malezassazonando lofgranosen
la panoja amarillenta. Entrnces Boubou y Coumba pasaban el día en los campo9 ahuyentando
los pájaros de la sementera c·1aj~da de frutos.
Desde el amanecer hasta la tarde no hac~m
más que gritar, batir las palmas de las manos, y
tocar trompas parn espantar A las aves que revoloteaban sobre sus cabezas. En distintos lugares había espantajos que ellos movían con cuerdas desde su mirador elevado sobre troncos y
puesto al abrigo de los rayos solares.
Los varios espectáculos de la soledad mecían
la imaginación de los niños en suefl.os dulcísimos. Al amacecer, se evaporaba el rocío nocturno y las nieblas arrastrándose por la~ sinuosidades del valle semejaban un lago de plata tendido
entre aquellas montailas. Era la h ora nacarada.
El sol subía, subía hasta el z enit; cintilaban las
rocas y las malezas parecían zarzas encendidas.
Entre las y erbas tostadas las cigarras lanzaba n
gritos roncos y las aves buscaban abrig_o. -La na-

�406

EL MUNDO

Domin,ro 27 de Noviembre de 1898.

II

turaleza resplandecía. con tonos de oro fundido.
Pero luego el aire se ha.cía mAs transparente, las
cosas acentuaban sus contor11os y las cimas trazaban sus líneas sobre el cielo menos pálidc. Era
la hora azul. El sol declinaba, atravesando con
sus rayos oblicuos la, cresta umbrosa de los montes; en las barrancas profundas obscurecía ....
Era el momento de tono violeta que anuncia las
tinieblas.
Cierta mañana que Boubou y Coumba dormita.
ban en sus miradores, tres ginetes aparecieron en
el recodo del sendero. Detuviéronse de pronto y
uno de ellos se alzó sobre los estribos para explorar el valle con la mirada. Casi en el mismo
momento partieron al galope en direcciones divergentes. Boubou y Coumba, asustados, corrieron hacia el pueblecillo, á donde sólo llegó Bonbou. Coumba había caído en poder de los ginetes ..... .
Alassane convoca á los vecinos armados de fusiles, mt1s ya era tarde. Los extranjeros habían
escapado.
El anciano requirió su cayado ysu piel decarnero y bajó A los pueblos de la llanura que se extienden al otro lado de la montail.a. A poco regresó triste y resignado. Los merodeadores habían puesto á salvo ·su presa en Bammakou.
Boubou inconsolable pasaba los días muerto de
tedio y las noches, llorando.
-Cuando sea grande, dijo al anciano, iré á
traer A Coumba.
La seguridad con que hablaba hizo sonreír á
Alassane. Púsole la mano en la cabeza y mirAndolo, vió eu los ojos de Boubou una llama, que
hizo pensar mucho al anciano.
-Allah todo lo puede, Cuando seas hombre
ya veremos lo que sucede, le dijo.
A medida que las fuerzas deBonbou cobraban
vigor, la sementera. iba ensanchando sus límites.
Ya las mieses no cabían en el granero y con el
consentimiento del amo el excedente iba á venderse en la llanura. Boubou atesoraba.
De cosecha en cosech1\ Boubou se hizo hombre.
Un día dijo á su amo:
-Seil.or, no crees que ha llegado el momento?
-Ponte en camino, le contestó el anciano; toma este oro y que Allah te guíe. Te doy la libertad•
Y puso en las manos de Boubou todo el oro que
haoía reunido. El esclavo se arrodilló y le besó
los piés.
-Señor, ya eres muy viejo; ¿quién te servirá
durante mi ausencia?

Alassane, conmovido, lo
obligó á ponerse en pié:
-Hijo mío, Allah proveerá A mis necesidades. Sólo
una cosa tengo que pedirte.
Y su voz temblaba.
-Yo tuve hijos, un varón y una mujer; ahora estoy solo en el mundo. Trae
á Coumba; los dos viviréis
en mi casa y el viejo Alassane será vuestro padre.
Cogió un amuleto que llevaba consigo, lo colgó al
cuello del joven y le dió su
fusil.
-Ahora véte; el tiempo
es precioso.
Boubou abrazó al viejo y
dijo:
-Espér1rnos. Los dos volveremO:i, siempre fieles a tí.

Por un sendero de la monta:!l.a, que conducía á.
países desconocidos, Boubou se fu~ co~ el curazón lleno de esperanzas y el alma llumrnada porsu ensueil.o. A cada vuelta del camino dirigía loSojos hacia atrás y veía siempre la silueta blanca
del anciano que de pié, con ambas manos apoyadas en su báculo, de espaldas á u~ árbol, le seguía con los ojos hasta que se perdió entre la espesura.
Pero á poco se fueron o,mltando las cabailas
de Han11mbougou y se encontró el joven en la so•·
ledad de una boscosa altiplanicie. A cada paso,
oprimía con la mano Al cin!urón de cuero que
contenía el rescate de la cautiva.
En la opuesta vertiente, aparecieron á su vista.
campos extensos, velados de azul pálido, entre
colinas indistintas. Allí corrían las ondas del Níger y Coumba lloraba acaso, desesperando de,
ver á su compail.ero.
y fué dejando atrás horizontes iguales, preguntando en cada pueblo por el camino de Bammakou.
Llegó al fin á las alturas del Soknafi. El corazón Je palpitó cuando al salir de un bosquecillovió una inmensa llanura que se perdía á lo lejos,
entre las brumas.
Las sinuosidades de un río brillaban en eifondo del valle. Junto al río vi~ Boubou una ciudad.
magnifica cuyos tejados no eran de paja como
los de su cabafl.a. Entre el vasto recinto formado.
por altísimas murallas, había terrazas, minaretes
y en ciertos lugares hormigueaba la multitud. Sesintió fascinado.
-Bammakou, Bammakou .
Levantó los brazos al cielo y pronunció devoti1,mente el nombre de Allah.
Empezó á baj.1.r por una cuesta cuyas rocas.
minaba con furia un torrente, llegó á la llanura
y franqueó la puerta de la villa.
La opulenta ciudad de los mercaderes moros.
lo deslumbró. Vagó largo rato preguntando á los
transeuntes si conocían á Coumba. Había muchas.

.l!:L MUNDO

Domingo 27 de Noviembre de 1898.
mujeres de ese nombre, pero no reconoció á ninguna de ellas.
Desesperaba ya de verla, cuando al día siguiente, bajo el pórtico sombrío de la mezquita
de Ornar, encontró al paso á una hermosa joven
de andar violento. Su traje era de telas bordactas
de Segou y en los brazos y tobillos llevaba argollas de oro. La gracia y la belleza de la joven
impr~sionaron A Boubou, la expresión de este
rostro evocaba en él una semejanza vaga con la
~oumba de sus suenos, la sig,üó de lejos y pudo
ver que entraba A una casa suntuosa.
-¿Quién es esa mujer? preguntó Boubou tímidamente al esclavo que guardaba la puerta.
-Es la mujer de mi amo, contestó éste.
Boubou insistió:
-Y tu amo?
El cautivo le miró de reojo.
-Amet Fall, el mercader más rico de la ciudad.
Y a:iladió:
-Su mujer se llama Coumba.
Boubou desf111Jecía:
-¡Se llama Coumbal
-Sí, dijo el esclavo; ahora, largo de aquí!
Boubou, estupefacto, se retiró.
Sacó del cinturón un anillo de oro y compró
una vestidura hermosísima. Al atardecer, llamó
á la puerta de Amet Fall y preguntó al esclavo:
-¿Vive aquí Coumba, la esposa de Amet Tall?

-Aquí vive.
-Soy mensajero de un gran jefe de Segou y
traigo una misión para tu seil.ora.
Se le introdujo á un cuarto bajo en el que había cautivos recostados sobre los tapices. Unajoven de senos desnudos, con un collar de ámbar
en el cuello, condujo á Boubou por un corredor
oculto entre los muros hasta la estancia de la
seil.ora.
Coumba, recostada en un diván, con la cabeza
apoyada sobre el codo, llena de curiosidad vió
entrar A Boubou. Dos mujeres abanicaban A
Coumba.
Boubou se detuvo; tanto lujo lo p1tralizaba. L!l
fisonomía de Coumba traicionó una emoción intensa que inútilmente pretendió ocultar. Se incorporó súbitamente y entonces Boubou, cobrando valor, abrió los brazos.
-¡Coumba, gritó.
Iba á lanzarse sobre ella, pero Coumba contuvo su impulso y despidió á sus sirvientes. Cuando quedaron solos se puso en pié.
-Cómo! Boubou, eres tú?
-Sí, yo soy, dijo Boubou; vengo de Hanambongon, y la estrechó entre sus brazos.
-Coumba, Coumba, decía.
La joven tan conmovida como él, le acariciaba el rostro con sus lindas manos.
Mas su efusión fué corta. Amet Fa.U, prevenido

sin duda por las mujeres de la servidumbre, acudió, sa:iludo y amenazador.
Coumba al verlo, rechazó brutalmente á Boubou. El miedo la dominó y con voz débil pretendió excusarse, diciendo:
-Ha puesto la mano sobre mí.
Amet desenvainó el puil.al, y la brillante lámina resplandeció en su mano crispada,
Coumba á los piés de su esposo lo detuvo.
- Oh! esto no, suplicaba; pido gracia para él.
Boubou, inmóvil no comprendía nada.
Amet fijó sobre su mujer los ojos, lleno de sorpresa.
-Esto no, repetía ella con vehemencia.
El moro envainó su pufial y llamó á dos cautivos que apoderándose de Boubou lo llevaron
fuera.

III
Al día siguiente los habitantes de Bammakon.
veían en las callejuelas de la ciudad á un hombre devorado por la fiebre, que pedía agua. Tenía una mano cortada, los piés encadenados á
una barra de hierro y en el cuello una campana
pendiente de un collar.
La virtud de la esposa de Amet Fall estaba á
cubierto de toda sospecha.

o. TARDIF.

SUAVIDAD.
(DE GYP)

I

HO dias llevaba en Vichy, siguiendo á pié
untillas, por prescripción facultativa, el régimea severlsimo de recojerme á las diez,
evantari:µe á las ocho, alimentarme de zanahorias, espinacu y ciruelas cocidas, sin permitirme,
ni por asomo, echar una ojeada a las lindas criaturas
9._ue topárame al paso, de dla como de noche. "Si
Vichy no os cura- nablame dicho el doctor-estais
perdido y nada os sani&amp;ra."
I&gt;ecidime á desayunar solo en cualquier parte; y,
en lo to..:ante á la comida la hacia siempre en la mesa
redonda del hotel. Era esta tranquila y compuesta
de medianias: veteranos que relataban sus pasadas
climpat!.as, de modo que harían odiar la gloria a los
más belicOlles, algunas familias tan numerosas _eruno
respetables; una literata, cuya sola vlstame crispaba;
un excelente cura, perfecto caballero, tolerante y
hombre de mundo; una característica del teatro de
Moulios y una anciana llCOmpañada de su nieta. La
señorita Genoveva (sé su nombre por haberla oldo
llamar así A su buela) era la única persona linda de
la reunión: gentil, espiritual y blonda; de grandes y
rasgados ojos azules, aterciopelados y acariciadores;
una boquita pensadora y una tez de camella; en suma, la más deliciosa criatura que pudiese uno aoñar.
Una belleza apacible, con tendencias á lo etéreo; pero, sin tmbargo palpitante.
La miraba á la hora de comer, como el único objeto ª1!1'1·adable sobre que posar mi vista, y esto sin
ningun inconveniente para mi tratamiento. Las po,
Bitas, aún siendo lindas, no me hacfn fdiz; las admiro como preciados juguetes intangibles, por lo fráiiles; las respeto, más que las amo; para mi un baile mfantil me sirve de espanto.jo; las jóvenes bien educadas me abruman, lae ignorantes me impacientan; corolario: son pequeños seres incompletos á los ojos de
un barbaro como yo, que, prescindiendo de sus encantos, se extremecen de ante mano al decir: "Cuando pienso que á los cuarenta años, . cuando ya esté yo hllstiado y embr~tecldo, mi familia se decidirá
acaso á hacerme tomar estado con u11a chica lozana y
fuerte, respirando por todos los poros samd y vida;
ávida dA sabe:· y de recitar lo que sabe. ¿Qué será
de mi? Nada bueno de sPguro 11
Lo dicho anteriormente es con el fin de probar que
si yo miraba con insistencia á la sPñorita GPnoveva,
colocada ca@i enfrente de mi, ni ella corda riesgo en
lo absoluto, ni yo bmpoco .
A medida que los ba:iistas que hablan llegado antes iban tomando EOleta (ya hablan conclui_do su tratamiento, mmiserablt!sl!l) corrían los cubiertos hacia
un lado de la mesa. Mi vecino de la izquierda era
siempre el buen abate Silvano; empero el de mi derecha cambiaba casi a cadll comida.. Habfame tocado
sucesivamente tener á mi lado á un profesc,r de mineralogía que me hablaba sin cesar, sin cuidarse siquiera de que yo, sin escuch•rle, continuaba mi conversación con m1 vecino el abate; ora dos coroneles,
uno de dragonee y otro de linea, ambos gotosos, lo
que prueba que, ante la enfermedad, todas las armas
san iguales; ó ya un adolrscente de doce años, que,
haciendo proyectiles con migas de pan apuntaba al
interior de mi vaso y solla una vez más que ot~a dar

en ~l blanco.. Todo esto me tenia @in cuidado. No habla ido á Vichy para divertirme· de otro modo me
habri~ ido muy lej~s; temfa, al cÓntrario, encon'trar
en mi ~amino alg_u n llntiguo compañero, capaz de
descarrllarme volviéndome á mi antigua vida.
En fm, una tarde, al llegar á hacer por la vida vi
en ~! lugar que ocupaba el amable joven mancebo de
bot!ca(el delos proyectiles) á la literata, objeto de mi
ant1patlal Era una dama que frisaba en los treinta y
cinco afioe-. no _mal parecida, sin embargo; pero cargante, mona, ridículamente ataviada y soporífera has•
~a la par~d de enfrente. Intenciones tuve de retroced~~ é_ irme á. comer .a.fuera: pero teml romper el
e9uihbr10 de mi curac10n; por otra parte, el abate
Silvan_o me contempl11ba con su bondadosa sonriba
de~at1sfacción. Pensé que íbamos á echar juntos un
pahque sal-roso, haciéndo punto omiso de mi "mosca
negra" y me senté resuelto, volviéndole ligeramente

la espalda, sin afectación, con el fin de no presentarle más que el flanco.
Fué lo suficiente. Aprovechándose de que no me
era posible vigilar sus movimientos. me dió un feroz
codazo. seguido de un:
-¡Oh! dispense usted, cab.illero.
A lo cual y.o contesté con este lugar común:
-De nada, señora.
¡Ay! ~l hielo estaba.roto. Mi vecina se puso i relatarme, como una tarabilla, que el tratamieoto la hacia temblar como una azogada y que por esto me
babia golpeado el brazo. Insistió en saber si no me
habl~ "hecho daño." ¡~ra el colmo_! Yo la respondí á
reganadientes, pero siempre con fmura. Se necesita
tener muchos hígados para tolerar en un establecí•

miento balneario, á una literata que os fastidia y á la
~ual no os po~éis quit_ar de encima; pero unll de dos:
o es uno pollnco ó deJa de serlo. Me dijb que en un
tris estuvo el que fui,ra á Luchón en vez de venir á
Vichy. Respondila que habla hecho muy mal en no
poner este proyecto en ejecución, siendo los Pirineos
más agradables que Vichy.
-Son mu_y hermosos ¿no es verdad?-dijome ella.
-¡Se,berb1osl-fué mi respuesta seca.
Traté e!1. seguida de reanudar mi interrumpida
conve~~ac10n con el abate. ¡Que si quieres! Ella no
me deJo meter baza.
-Caballero,-insi8tió elia-os ruego que me con~eis alguna de v~estras excursiones por las montanas. ¡Serla tan fohz en otros! ....... ..
-Pero señora .... en verdad ... .
-¿Habeis hecho una excursión cualquiera? Al pico
dPl Mediodía ¿no tlB esto?
-Sin duda; pero ......
-Confiadme vuestras impresiones; serén deliciosas .. .. cuando uno forma parte de un circulo de esplritus escojidos ......
-Esplri.t us escojidos es mucho decir, señora; se suelen en~~ntrar también imbéciles como aqui. ... lo que
se exp.1ca por la aglomeración .........
--¡Ah! ¿sois numeroso.,?
-¡Oh! con exceso ....
-¡Di?~ mio! y yo que deseaba consultaros sobre la
probab111dad que tendría de ser bi11n acojida, al presentarme . . . ... .
-¡Cómo' ¿queréis presentaros al Jockey?-exclamé
estupefacto.
-¡Al Jockey! ¿Quién habla del Jockey?
-Me parece que' vc,s.
-¡Yol yo os hablo de El Figaro.
- Y ¿cómo diabl~s quereis que yo sepa sus lnterioridadesi'
-;.No sois_uno de los redactores de I!.,l Figaro.t
-Pero, ~enora, no he "scrito una sola lln"'a en él ec
toda mi vida. Ademll.s, me cauban horror los literato~ ....... .
Creia haber puesto punto final al interrogato-io·
pero, ¡quiá! ella no dejó de charlar un segundo, resul'.
tando de ahi que cuando me levanté de la me
sa, tenia un principio de jaqueca Tan luego comoel comedor estuvo vacío, hablé al muchacho que nos
s~rvia y le declaré categóricamente sin más explicae1ones, que ~e~eaba que me cambiase de sitio. Me
conte_stó mahmosamente: "Sé lo que quiere el señor;
cambiaremos toda la 111esa, con el objeto de que no se
note nada"
En efecto, al dia siguiente, á la hora del almueri,o
vi que el camarista babia cumplido su palabra. Tod~
la mesa había sido variada. Yo estaba colocaao del
lado opuesto al abate; édte. entre la literata y uno de
los milit~res que habitaban en el hotel. Senti á mi
buen vecmo, tan bondadoso y tan parPjo, que encont~aba todo bueno y bien, char,ando cullndo yo estaba
dispuesto á ello, callll.ndose cuando no le dirijla lapa19:bra. Al tomar asiento, vi que me habla tocado á simestra mano un caballero recién desembarcado y
que quedaban á mi diestra dos sitios aún no ocupad,&gt;s.

�Domingo 27 de Noviembre de 1~
Tenia. inmediatamente á mi lado, una pequeña eer- ó, hablando más propiamrnte, mi agua tibia, cuando
vllleta doblada con esmero; el otro cubierto ostenta- el abate Silvano, acercá.ndoseme, volreaba á mi alreba, enrollado en el cuello de la botella del vh.10, un dedor, como si tuviese algo que decirme.
-¿Qué mosca le pica á. mi caro abatel' Os encuentro
anilln marcado con PI número Jel cuarto, Fuéla señorita Genoveva la que, desorientada, así como su abue- muy diferente de como eoleis estar ....
-Caballero: tengo algo que pediros; pero temo mola, vino á sentarse á mi derecha: estas damas hablanl'e dirijido á ene Pitios de costumbre, loe que encon- •lestaros.
,-Pedid, señor abate: estoy seguro do que no me
traron ocupaaoe. Por supuesto, que no dejó de haber
refrlnfuños, lamento y recriminación,con motivo del molestaréis.
El honrado abate reflexionó.
cambio de lugares.
-Me parecéis un buen muchacho, muy bien educaAl apercihir que yo era su vecino, le. ~eñorita Genoveva se ruborizó y pareció vi!'iblemente iatimidada. do . .Vos no sereis capaz de cometer uua acción que
Por lo demás, ni una sola palabra atravesamos en el perJudique A otro ....... .
-~o, ciertamente
curso del almu~rzo; empl'lro á la hora de los poetreR,
volviéndose á mi y anegándome con loe efluvios de . -Muy bien. Entonces cesad de comprometer A esa
sus grandes ojos. con una vocesita baja, trémula y Joven ..... .
-¿A cuál joven? ¡Yo comprometo A una joyenl
avergozada, me dijo:
·
-Caballero, 1.tendria ue~ed la bondad de pasarme ¿Yo?
-¡Eh! vos lo eabei~ bien.
las c;ruelae cocidas?
-Pero, BPñor abate, no conozco á ninguna joven A
Me apreauré. accediendo A sus deseos, A pasar la lnman,a fuente, ya casi v11c·a,que tenia enfrente de mi, quien pueda yo comprometer ..... .
-En la mP11a .. . . vuestra pequeña vecina .... sabeis
notando, con satisiacción, que mi pequeña vecina se.
guía estrictameute el tratamiento, pues se sirvió una bien de quién hablo.
-Jamás la he dicho, por ahi te pudras, seño1 abacantidad de ciruelas, ante las cuales hubiera yo retrocPdido. Transcurril'lron a~I ocho dlas: regularmente, te..... . . .
-Es cierto. Ella es la que se inclina hRcia vos, con
al fin de cada comida. la señorita Genoveva. que decididamente tenla aires román ti :oR, me pedía indefeé- un aire tan tieruo. tan suplicaut11 á veces que Juetiblemente, en voz baja. las ciruelas ,..ocidae. qu" yo go .... por una seña...... un pistón bajo la mesa ¿Quién
mA hacia el honor de p.1oporclonarla. Hablando en pu- 11abe? Y todo el mundo nota eso.. . .
-E?, verdad. señor abate, que estoy estupefacto.
ridad de verdad Allano me las pedia con senc11lez.
Era un11 de es11s jói•enee tlmirlas, «"ducadas en el te- ¡.Sabeis lo qu" me dice mi vecina cuando se inclina con
mor, á las cuales se inculca una res~rva exag-erada. tau to amor á ipit Pues bien: muy baJatito me pide que
8e las r ecomiAnda que no rlan, que hablen quedito, le pase las ciruelas cocidas .........
á fin de no la llamara tención y gem•ralmente. se ob,- ¡Vamos! Y ¿por qué no las pide en voz alta?
tiene el ft&gt;cto cont, ario; pero los padres han cumpli- · -1Toma! Porque es una joven pudibunda ¡Ah! ¿sa•
cudis. la cabeza co11 aire de duda? 0d probaré que yo
do con su deber
Una mañana, después del almuerzo. tomaba mi café, .no miento nunca.

EN UN ALBUM.
A Matilde Ol11varrta y Landázurl.

,,
~

.

1

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~~
-~

-

~

i,·~

'

~1ejos rorrianticisrrios.
SUB-TERRA,
Cuando yo muera que cubran
con mis cantares el féretro;
que pongan por almohada
mis coronas y mis versos;
quiero llevarme conmigo
a la sombra y al mi!lterio
t0do lo que en estA mundo
brotó de mi pensamiento.
Que me lleven mis amigos,
sin lágrimas y en silencio
al rincón más solitario
del sombrio cementerio;
que miren que cave honda
la fo~a el sepulturero,
dondo no sea posible
que lleguA A turbarme un eco.
Que alli me dejen, que olviden
mi paso por este ~uelo,
ó que si se acuerdan digan:
sufrió mucho, pero ha muerto.
Y yo, dormiré entre tanto
soñando, si acaso l'Utño,
con mis desdichas postreras,
con mis amores primeros,
con las tardes dPI Otoño
y las noches del Invierno
en que, llegando á mi puerta
la Musa, toc'lba quedo,
se iluminaban de pronto
las sombras de mi aposento,
crujla mi ne~ra lámpara,
lanzaba queJas el cierzo,
yo deshojaba tranquilo
laR flores de mis recuerdos,
y Ella, tomando mi frente
que sellaba con un beso,
las blancas alas a brla
para remontarme al ciP!o.
Y como están cercado
con m•s cantares el féretro,
tal vez, bese mis coronas,
quizá recite mis versos;
v si entoncAs toma forma
io qu11 quedó en Pi cerebro
cual dedpu~s de los festines
en la copa quedai. lue11:o
las rojas luces del vino,
si aun se agita el pensamióntu,
yo os juro quA algunos años
después del triste Ruceso,
han de brotar de mi tumba,
hechos flores, cantos nuevos.

, .AmanPce Df'I sueño despierta.
is se abre de Orrente la puerta
Y la Aurora. va pronto é. salir .
ne la mar, que tranquila reposa,
Surca la onda de oro y de rosa
Blanca, nave que viene hacia aquí.
Del 9riente florido y riPueño,
Del leJano pais dd ensut-ño
Donde es roja del mirto la flor,
De 1dli viene la nave ligerR,
Por ti viene ;gentil primaver1i'I
Por ti viene en su nave el amor!

Alejéme con paso~ pricfpitados, contrariado, enviando al diablo A todas las jóvenes de la tierra; seguido
del bondadoso abRte que me per~egula diciendo:
-¿Vele cómo os he diflguetado ....... ?
La comida pasó sin incidente notable. La señvrita
Genoveva, más intereEante que nunca; con traj'I de
batista azul celePt&lt;1, crispaba mis nervios lo que noes
decible Ella estaba ahí, callada y correcta; movía, al
par que ci;mill y bebía sólidamente, sus manitas blancas y cucas. Este cnnjunto de discreción me abrumaba: ganas me pasaron de sacudirla y yo pensaba:
-¡Si tú supieras la sorpresa QUe te re~ervo ahora ..... . 1
LoR postrPs Jlegaron Esperaba con lmpacienciaq,ie
la señorita Genoveva me pidiese las ciruelas: temí por
un momento que, precisamente, por esta v1 z, no las
deseara. Felizmente se decidió.
-Caballero,-me dijo en voz muy baja, inclinándose
á mi, loe ojos húmedos y con una sonrisa estereotipa•
da en los labios-caballero, 1.tPndria usted la bondad
de pasarme las ciruelas CO(:[das?
Todas las mirad11s tornáronsl'I hacia nosotros.
Respondí con un11 voz estentórea que tizo estremecer los vlddos:
-¡Vamos, sl'ñorita, valor! Pedidme frllncamente las
ciruelas cocidas. ¡Ningún mal hay en querer ciruelas,
en Vichy sobre todo!
Y tomando la fuente s., la pasé La pobre chica se puso roja como una cereza y me miró cvndternada, l reo
que me tomó por demente.
El abate Silvano me envió, desde su sitio, un sio-no
aprobativo.
"
Y yo juré, para lo futuro, no alojarme sino en un hotel chic.

409

EL MUNDO

PAGINAS DE LA MODA
~~·:0~ :'.·.··_,

..&gt;f4':)~'%,
·,-::-:.

P. FRANCH.

Misteriosa y callada, Margarit11
Cruza el sendero, con gentil donaire
Y aspira los perfumes y medita
'
l!:n el amor de Fausto, dando al aire
Sobre el cuello de lirio, el gran tesoro
De sus cabellos ,·ubios, ola de orol
Con su faz de Pierrot, reir parece
T&gt;ePde lo alto la luna,· en la r .. tama
Se queja el ruiseñor mientr11-s se mece
En un balance lánguido la rama,
Y e~bre el muro en la l!enumbra quieta
Mef1sto surge como roJa grieta!
MANUEL LARRAÑAGA PORTUGAL,

•
¡A LAM VJÑAS!
CA'NCION

¡Corr~m~s á las viñas, que ya entona
111 vendimia su c~ntico Eonoro
¡Baco desciende al mundo y e~ corona
con racimos de oro! '
Sepultemos angustias y dolores
Pn el fondo del va so cristalino
¡LlPgó el tiempo en que rnrgen log amores
de la e!'puma del vino!
Como enjambre de abejas zumbadoras
ya suenan en las viñas y 18garPs
'
las guitarras; la. risas bullidoras
requiebros y cantares.
'
Ya rueda el mo~to, en ola perfumada
con las notas de fiesta y alegria
'
de la flauta EÜave y rPgalada
que Anacreón tafila.
Besemos, bajo el pAmpano brillante
y !11~ uvas en luce.a d11 top11cio,
el pié de pis.ta y tuni,.11 radiante
de la mu11a de Horacio.

.Amanece. La Aurora despierta.
Ya traspone de Oriente la puerta
Y se pierde Pn el amplio zafir,
Cual se pierde entre el oro y I rosa
De la mar que tranquila reposa,
Blanca nave que viuo hacia aqui,
.Al Oriente florido y ri~ueño,
Al lejano pais del ensueño
Donde es roja- del mirto la flor,
Se dirige la nave lige1 a ....
Por ti vino ¡gentil Primavera!
Y te lleva en su nave el amor!. . . ...
F~RNANGRANA,

DEL LIBRO ''PURPURA"
El jardín está solo, voz alguna
Turba la soled11.d! En i&lt;L enramada
Teje arabescos pálidos la luna,
La luna con 1:1u faz enharinada
De insolente Pierrot. la luna llena
Que hace polvo de plata de la arena,

Y Pn la c9rrPta, cli\Fira la cuna
quP meciera A Melpómene v Talia
rt:citemos, al nyo de la luna
dramática poesía. _ '
En dPliciosa viña floreciente
pla~tada por t:1i padre bendecido
mi mfancia, pajarillo ufall?'eute '
tuvo risu~ño nido.
'
Desde entonces, mis oios de poeta
ve~ en las ~iñas nobles co.·azoneP;
labios de mieles rostros sin careta
y dicha sin traiciones.
¡Corr~mos á las viña11, que ya entona
la vendimia sn cantico !'ouoro!
¡BacG descien_de al mundo, y se corona
con racimos de oro!
MANUEL REINA,

Fig. 1.-Toilette de visitas para señorita.

MODAS PARISIENSES.

N ota.s útiles.

Eij muy de notar que ahora la moda se aleja cada
°"Pz más de todas las formas que presentan un ángulo.
Torlo es hoy redondeado, las chaquetas, las faldas,
lo~ adornos, las bocamangas y el descote.
Ya se han abandonado los cordones de seda que se
llevaban mucho este verano á guiHa de cadena para
el reloj; hoy vuelven é. usarse, como es natur!-ll. las
cadpnas de oro y, en todo carn, con turquesas u óp11lo~. El guante blanco sigue siendo muy de buen tono: según parece no des11parecerá.
DI cese que volverán é. usarse los baetonPe. pero no
creo que la moda triunfe, porque no añadirían nada
á la elegancia de la mujer.
Aún no han aparecido las modas de invierno y ePo
que han vuelto ya A Paritl las elegantes del gran
1Dnndo.
.
Si!?uen llevándose aún los traJes claros, y, cuando
el fre~co se deja sentir algo, endosan nuestras ele;:rantes una chaquetita roja, de pañete no muy fu Arte.

La moda está por las curRciones con las agu11s. Está uno gotoPO, paralitico, débil del pecho ó enfermo
dt'll estómago, pronto, el médico lo manda -A la estación de aguas, donde naturalmente, fil colee:a correspondient" lo recibA y lo desuAlla según la fól'mula.
Antes, cuando aún no curaba el a'1'ua, ~e recurría
á las virtudes de las pla::tas, dA los simples; v se hacían curaciones con las uvas: Plinio y Galeno hablaban de ellas.
La curación de las uv:tij a oesar de lo que pueden
decir nue~tros doctores de 11hora, no se han emprendido sin éxito; se h11ce de una manera maravillosa,
espPcialmente en los casos de anemia, disp~pPia, calambres del estómago, inapetanc1 a. sfeecionee gastrointr stinales, constipación (estreñimit-nto) y algunas
enfermfdades de la piPI.
En Montreux, -en Suiza, eJl Méran, en Pl Tiro!, en los
viñedos de las orillas del Rhin: 11n Saint Goar, en
Gr1:1utnach. en Dnrkheim, en Bavil'lra, etc , existen
establecimientos especiales, muy concurridos en la
época de la vendimia.

CURACIÓN CON LA UVA

_________.._______

Se hacen curaciones con las uvas des ie que lamadurez del fruto lo permite; la duración del tratamiento es de tres á seis semanas. La cantidad d0 u vas que
cada individuo consume, varia de uno á cuatro kilógramog al dla. tom&gt;tdas en cuatro comidas en el intervalo de l11s cua(es se hace un ejercicio' moderado
p~seando Se comienza por comer medio ktlo ó un
kilo para aumentar progresivamente la cantidad por
dia. No se c~men ni l11s peliculas ni las pepitas.
El tratamiento por las uvas obra como RUbstancia
alimA!ltlcia; como me~icamento temperante, exitante,
l~xat1vo; por los Alcahs, que disminuyendo su plastie1dad de la Faogre la hacen más fluida por los diversos elementos minerales, sulfatos, cloruros fosfatos
que reemplazan á las a'1'uas minerales.
'
'
L_as uva~ sA recogen frescas y se lavan.
Si se qu1erl'I tener un efecto purgante de la~ uvas,
se preferiran lsts blancas, poco azucaradas, acuosas
y no muy maduras.
Si, por el contrario, BA quiere 1 econbtituir una sangre empobrecida, conviene recurrir á las uvas negras, que contienen sales de fierro, tónicas y exitantes.
-

�EL MUNDO

410

Dom.Ingo 27'de Noviembre de 1898

Domlni!'o 27 de Novit1mt re de 1~ .

411

EL MUNDO

.,

Fig. 2 •.Jaeqnette &lt;Jasandra. Delantero y espalda.

Fig. 3-Boa farnesio.

más bien que de cobre estañado, y
deberá tener dos asas para poderdarle vueltas á voluntad. La tapadera deberá sobresalir como en el
cae'&gt; anterior, en toda su circunferencia de 5 á 6 centimetros.
Nóte11e que nunca se h11brán de
poner varias piezas en una cacerola, porque en este caso no se cocerían bien; cada pie.za se habrá de
colocar sola y en el centro de la cacerola. Cuando antes de la cocción,
completa de una pieza de pastelería, la parte superior tome color,
se la debe cubrir en todo ó parte,
con una hoja de papel engrasado,
porque este papel modera el calor ..
Estos ruedoP de papPl se preparan
con antelación y sirven varias veces.

COCCIÓN DE PASTELERÍA. SIN HORNO.

A falta de horno nos podremos servir de una cacerola. procediendo del
J110do siguiente. Se toma una cacerola que no esté en uso, de hierro ó
de cobre est\ñado; bastante grande, para que 1mtre sus paredes y las
piezas que se ha:van de colocar, quede un hueco de 2 á 7 centimetro11. Si
no se colocan las piezas sobre una
plancha ó en moldee, se debe:-á poner en la cacerola un sustentáculo
dt1 alambre capaz de sostener las
piezas. •stesuetentá.culo deja entre
el fondo de la cacerola y los paste•
lee un intervalo de quince á veinte
mili metros. Se colocan encima cinco
ó seis hojas de papel flngraeado y
eohre ella la preparación.
La cacerola se instala sobre unas
trébedes de siete cPntimetroe en
medio de la ceniza caliente de un
hogar, ó.e modo que se deje un espacio de dr&gt;e ii tres centimetroe entre
la ceniza ó rescoldo y la cacerola.
E~ta se cubre con uua tapadera querebase de los bordes de aquella como unos ochos centimetros al rededor. En la circunferencia de la cubierta se pone una coronade carbón
ó ascuas que no estando inmediatamente encima de la cacerola. la ex«
pone menos á quemarse y exparce
un calor más suave y más uniforme
sobre loe pastelea. !:!i la ceniza está.
demasiado caliente, se le retira un
poco de las trébedes, y se aproxima
cuando se juzga oportuno; es con•
veniente tener eieinpr~ dispuestos
carbonee encendidos, para reemplazar al rededor de la tapadera loe
que se hayan apagado y consumido,
porque es esencial que el calor sea
siempre igual. Se debe inspeccionar
constantemente la cacerola con el
mayor cuidado, pues la menor distracción bastará para que se queme
el pastel; la costumbre acaba de ponernos en disposición de obtener tan
buenos resultados con este procedimiento como con un horno. Para
lograr una cochura uniforme, se calentará primeramente y de un modo
ligero la tapadera y la cacerola antt111 de emplearlas y des puée se cambiará de postura de vez en cuando
la cacerola á fin de que por todas
partes adquiera el grado de calor
apetecido.
Cuando se carezca de fuego de estufa, podrán reemplazarlo perfectamente un escalfador ó una hornilla,
cuidando eiempr~ de que el fondo
de la cacerola se encuentre á 7 centlmetroe por encima. de los carbo •
nes. Este procedimiento es más cómodo y_ exije menas atención, pero
hace falta contar con una segunda
hornilla, para tener dispuestos en el
momento ne~Aeario más carbones
encendidos.
Si se utiliza un \19Calfador, nos podemos servir de una cacerola sin
mango, parecida á un molde de compota. Conviene que sei. de palastro

I

Fig.4 -.Jacquette tantasfa. Delantero y espalda

COCCIÓN SIN HORNO
DE EMPANADA\l DRI CARNE Y DE
PESCADO,

Se procede como queda indicado;.
solamente al principio delacocciün,
la cacflrola no Pstará puesta sobrelaP t1ébedes, Bino en medio de cenizas calientes que deben envolverla
hasta los bordes. Se guarnece la ta•
padera con una corona de carbón
1irdlendo1 de modo que cociendo la.
pasta por todos sus lados á la ve;;,
el contorno corre menos riesgo de
hundirse. Tan pronto como la pasta
haya tomado consistencia, ó sea aJt
cabo dA cinco minutos. se colocan
las tréberle¡¡ sobre las cenizas, en
t&gt;l ho:vo formado por la cacerola,
después de haber puesto en él nuevas cenizas calientes, y se continúa com., hemos dicho.

Según un célebre estadista, diez y nueve son los
mandamientos que deben observarse para alcanzar
con toda 1eguridad una larga vida.
El autor de estas nuevas tablas de la ley- higiénica
As el Rr. James Sewyer, Doctor en Medicma en Birmingham. Inglaterra.
He aquí los diez y nueve mandamientos, todos ácil~s de obeervar.
1° Dormir ocho horas.
2º Dormir sobre el cMtadoderecho.
3º Tener la ventana del cuarto de dormir abierta,
durante 1.. noche.
4º Tener un tapete en la puerta del cuarto.
5º No tener la cama contra la pared .
6º No tomar baño frío de esponja en la mañana, sino un baño de cuerpo entero á su temperatura.
7º Ejercicios antes del almuerzo.
8º Comer poca carne y cuidar que esté bien cocida.
~º (Para los adultos) no vever leche.

Fi¡. :i-Toilettes de paseo.

5. -TOILETTE DE PASEO,

1"-Modelo en paño griij, con incrustaciones de terciopelo malva bord11do La falda está hecha de tres
volantes y de llna túnica. El cuerpo blusa, bordado
también está formado de una espalda de una sola pieza y de un delaPtero cerrado en medio. Sobre el pecho nudo bordado hecho de dos 'J)untnP.
2ª-Cuello sastre en paño gris fierro, con doble pliegue recortado en dientes. PcqueñoF botones grises
deteniendo loR diente11. Gran collar curado por nn
nudo Luis XVI en terciopelo negro.

SECRETOS DE LARGA VIDA

F IG . 6.-GRAN CAPA DE PIEL .

Imitación de armiño imperi11l con motas. Cuello
avolantado . Cerrada completamente¡ cortada Agrandes pliegues.
F IG. 7,-SOMBRERO RUBENS.

FJg. 9-.Jacqnette de estación
10º Comer grasa en abundancia para mantener laR
celdillas que destruyen los gérmenes de las e11fern.ll
dadAs.
11º Evitar las intoxicaciones, destructoras de todu
esaR ce-ldíllas.
12º Ejercicio diario al aire.
.
13º No permitir que animales predilectos vivan en
los cuartos que se ocupan. Están propensos á llevar
con11igo g érmenes enfermizos.
14º Vivir en el campo,si es posible.
15° Cuidar de loR tres grandes males ó sea de la
bebida, de la humedad y de la corriente de aire.
16° Cambiar de ocupación.
17º Procurarse frecuentes pero cortas vacaciones.
18º Poner limite á la ambición .
19º Dominar el carácter.

Cuando las moras han llegado á
su completa madurez, se les reeoje~
se·les pone en una cuba, se les machaca y deja fermentar.
Lueji!'o que se acaba la fermenta•
ción, el liquido se aclara y adquiereun sabor v un olor parecido á. los
del vrno. En ese momento se extr.. eel licor, el bagazo se lleva ála prensa y el liquldo que escurre semezcla
con el primero.
Con 200 kllos de moras se pueden
fabricar 1001itros de un licor vinoso,
parecido al vino rojo. Si se destilan
esos cien litros de vine, se obtienen,
unos quince de aguardiente de regular calidad.
Como esta fabricación no exige
ningún cnnocimiento especial y está
al alcance de todas las fortunas,
merece estudiarse y practica rse.

\l

FIG,

piel y el huepn, Se ha calculado que una sola mosca
destruye as! 300 ó 400 aceitunas
El coccus alae, es otro ins• cto parásito del olivo.ataca las ramas y lBR hoja 11. Lavando las partes atacadas
con agua de caló rociándolas con petróleo se destru·
yen estos parásitos.

VINO DE MORAS.

·1

Fig. 7-Sombrero Rubens

FJg. 6-Gran capa de piel

Es de fieltro con gran draperia 11lissé bajo la falda
y orlada de blonda en la misma. Faldalevantada,con
un gran broche del que par!e un hermoPo penacho
blanco que alterna con otro negro de avestruz.
Gnn nudo de terciopelo á la izquierda de la copa.
FIG. 8. - CUELLO LOBENGRIN.
Gran cuello en zebelina abierto sobre un plastrón
y detenido en la talla por dos colas de zebeliua.
FIG. 9. - J ACQ UETT Bl DE ESTACI ÓN~ DBlC,ANTERO
De corte militar: muy sencillo y muy 11evero, con
solapas vueltas en toda la extensión y fijadas por
ocho botones fantasía; cuello vuelto, con orla de motitas de 11eda que ae repite en los guarda puños.
FIG. 10,-CUELLO CYRANO.

Es en chantilla y se compone de un cuello Médices
y de dos reversos reunidos por un pliegue doble en
terciopelo mirto. Cascada ne blonda blanca encua-

NUESTROS GRABADOS.
FIG . !.-TOILETTE DE VISITA PARA SEÑORITA .

Es en Jiiel de seda gris incrustada de bordados en
terciopelo gris. guarnición en zibelina. El bolero es
en piel de seda unida. Está drapeado y cerrado de
lado sobr., una Pepecie de reverso aconchado en terciopelo negro. Manga fruncida. Sombrero tricornio
en fieltro neg ro .
F IG . 2,-JA QUETTE CASANDRA,

Es de cheviotte muy fino, con una gran aplicación
bordad11 . Solapas avolantad11s con igual aplicación y
gran cuello ornado de zibelina.

PARÁSITOS DBlL OLlVO,

F IG. 3 . - BOA FARNESIO.

El enemigo del olivo más temiblees una pequeña mosca llamada téc•
nicamente "Dacus o!ae." La hembra
tiene un aguijón parecido al de la
avis,p a, c11n la cual pica las aceituíias v deposita un huevo en la herida i;u~ hace en ella; del huevo nace
un gusanito (1arva) que devora todo el _fruflo, no dejando má s que la..

Se compone de un pequeño boa de pluma negra y
de una gran aplicación de muselina plissée orlada de
pluma, descendier:do en cascada hasta la parte baja
del talle.
FIG . 4.-J AQUETTE FANTASÍA,

Flg. 8-Coello Lohe ngrln

Elegante Jacquette !lastre en paño neutro con bordados estilo renacimiento. El cuello está hecho de
seis piezas y bordado interiormente.

Fig-.10- 0nello CyraRo

�nnmine-o Z7 de Noviembro de 1898.

EL MUNDO.

412

drando lo~ reversos. Nudo de corbata en terciopelo
con la misma blonda.
FIG. 11.-GRAN TOILETTE DE PASEO.
Es de piel de seda azul obscuro muy ceñid&amp;, con un
cuerpo blu11a cerrado caprichosamente á la izquierda
por una aplicación de marta que empalma con •d cuello. Cintura de piel cortada en puntas. Aplicación de
piel en la falda.
FIG. 12. · · J ACQUJ!lTTE DE INVIERNO.
Cortado en triánguloa con solapas doublée de Ra·
tin. Abiertas sobre una camisola de bBtista. U aa
aleta fijada por dos botones fantasla lo cierra en el
talle. Además de terciopelo en panilla en los faldones y en las mangas.

TOMO II

.MEXlCO, DICll!.l\IBRl!j 4 Dlfl 1898

•

NUMBRO 23

OPINION OE UN CAPITALISTA EN MEXICO,
Acerca del Seguro sobre la Vida en

"LA MUTUA" de Nueva York
México, Octubre 3 de 1898.

Sr. D. Dona.to de Cha.peaurouge,

Fig. 11- Gran toilette de paseo.

DIRECTOR GENERAL DE LA COMPAÑIA DE SEGUROS •LA MUTUA.•
l'resente.
Muy Señor mio:
Me nArmito ,i.cuRarlA recibo de los se~11ros por
8300,000.00 Trescientos mil pesos
que a.cabo de tom11r en la Compañía que u,ited repreH::nta en esta República, y obsequiando sus deseod ae
que exponga las razones ~ue he t mido para asegurarme en cantidad tan importante y para preferir t'l
tomarla á «LA MUTUA" á peRar de que mis frecue ,,tel!
viajes á Europa y Eatados Unidos me han dado toda
clal!e de oportunidad para tomar mi sPguro en cual quiera delas grandes Compañias del Muodo1 con gusto le manifiesto que en mi creencia el seguro sobre
la vida toma la forma de una protecciót11 no solo para
mi familia, sino también para mis bienes y negociod
Que tengo entre manos, los que no quedarán sin fondos con que seguir activándolos si les f ..ltade mi personal dirección.
Respecto á haber elegido "LA MUTUA,,, mi personal
conocimiento de sus inmensos recurl!OB, con los cualt1s cuenta para cumplir sus obligaciones, sus métodoa
de organización y los planea atractivos de seguros
que ofrece son tales, que á mi juicio no admite competencia.
En conclueión le manifi!isto que mi intención es aumentar el seguro sobre mi vida en esta Compañía
dentro de poco tiempo, y tendré mucho placer"º tratar con usted este asunto.
Soy de usted 11fmo. 'Y attn. 8. S.
F 1rmado.-C. Eis&lt;&gt;nmann.

Fig 12-Jacquette de i11vit'rno.

MOSLER, BOWEN &amp; COOK,
Cojas de fierro y acero,
Bóvedas y Cerraduras

de las afamadas patentes
JJUEBLES para OFIOI~T.AS,
DESP AOHOS

Y

RESIDENOI.AS

-~~AS

'
AMr1sEPr1cAs

01GEsr1~AS

har~.:.-

IL~º~Rpr. ~-~~~;.d:::E.;~

r

1

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acttva de los fermentos digestivos y losan•
tisépticos mas poderosos combinados en un!l for•
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Es el mejor remedio para la dispepsia, mala digestión estomacai
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Ros101 '' AoELINA P1rr1."
Compuesta de austancias tóntcu y ■aludaltle
eTita las arrugas, refresca el ettl■ y conse"a 1
hermosura de la cara hasta la Tejez, comunica,
perfume delicioso y con au uso diario las 8etlora
tienen la seguridad de conservar siempre lu■ •
eanto1 de la ltellesa y la ~e,oura de la jUTeDta
Tanto en Europa come en .lm6rica, :a uan la
dama■ mu ariateeritiea■,
,

DI mn El

w IIO&amp;OERlll TPEIFIIIEllil.

UN ENTIERRO.
Cuadro de Walte1· Hanneniann

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo, 1898, Tomo 2, No 22, Noviembre 27</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Cuento de hadas</name>
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        <name>Los cautivos de Hanambougou</name>
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        <name>Nueva Iglesia Alemania</name>
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        <name>Tierra santa</name>
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                    <text>nnmine-o Z7 de Noviembro de 1898.

EL MUNDO.

412

drando lo~ reversos. Nudo de corbata en terciopelo
con la misma blonda.
FIG. 11.-GRAN TOILETTE DE PASEO.
Es de piel de seda azul obscuro muy ceñid&amp;, con un
cuerpo blu11a cerrado caprichosamente á la izquierda
por una aplicación de marta que empalma con •d cuello. Cintura de piel cortada en puntas. Aplicación de
piel en la falda.
FIG. 12. · · J ACQUJ!lTTE DE INVIERNO.
Cortado en triánguloa con solapas doublée de Ra·
tin. Abiertas sobre una camisola de bBtista. U aa
aleta fijada por dos botones fantasla lo cierra en el
talle. Además de terciopelo en panilla en los faldones y en las mangas.

TOMO II

.MEXlCO, DICll!.l\IBRl!j 4 Dlfl 1898

•

NUMBRO 23

OPINION OE UN CAPITALISTA EN MEXICO,
Acerca del Seguro sobre la Vida en

"LA MUTUA" de Nueva York
México, Octubre 3 de 1898.

Sr. D. Dona.to de Cha.peaurouge,

Fig. 11- Gran toilette de paseo.

DIRECTOR GENERAL DE LA COMPAÑIA DE SEGUROS •LA MUTUA.•
l'resente.
Muy Señor mio:
Me nArmito ,i.cuRarlA recibo de los se~11ros por
8300,000.00 Trescientos mil pesos
que a.cabo de tom11r en la Compañía que u,ited repreH::nta en esta República, y obsequiando sus deseod ae
que exponga las razones ~ue he t mido para asegurarme en cantidad tan importante y para preferir t'l
tomarla á «LA MUTUA" á peRar de que mis frecue ,,tel!
viajes á Europa y Eatados Unidos me han dado toda
clal!e de oportunidad para tomar mi sPguro en cual quiera delas grandes Compañias del Muodo1 con gusto le manifiesto que en mi creencia el seguro sobre
la vida toma la forma de una protecciót11 no solo para
mi familia, sino también para mis bienes y negociod
Que tengo entre manos, los que no quedarán sin fondos con que seguir activándolos si les f ..ltade mi personal dirección.
Respecto á haber elegido "LA MUTUA,,, mi personal
conocimiento de sus inmensos recurl!OB, con los cualt1s cuenta para cumplir sus obligaciones, sus métodoa
de organización y los planea atractivos de seguros
que ofrece son tales, que á mi juicio no admite competencia.
En conclueión le manifi!isto que mi intención es aumentar el seguro sobre mi vida en esta Compañía
dentro de poco tiempo, y tendré mucho placer"º tratar con usted este asunto.
Soy de usted 11fmo. 'Y attn. 8. S.
F 1rmado.-C. Eis&lt;&gt;nmann.

Fig 12-Jacquette de i11vit'rno.

MOSLER, BOWEN &amp; COOK,
Cojas de fierro y acero,
Bóvedas y Cerraduras

de las afamadas patentes
JJUEBLES para OFIOI~T.AS,
DESP AOHOS

Y

RESIDENOI.AS

-~~AS

'
AMr1sEPr1cAs

01GEsr1~AS

har~.:.-

IL~º~Rpr. ~-~~~;.d:::E.;~

r

1

g. ""

acttva de los fermentos digestivos y losan•
tisépticos mas poderosos combinados en un!l for•
,ma nueva Y asociados con otras sustancias medlclnalea
Es el mejor remedio para la dispepsia, mala digestión estomacai
é Intestinal, para la diarrea, disenteria, enfermedades del Hfgado, gastraTgias. jaquecas Y en todos lo• casos en que la digestión es torpe y la nutrl•
ción lmptrfecta ó cuando hay Inflamación o infección del Aparato olgellhe O de
los orga.nos anexos.

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Alcaicería No. 27. México, D•.f.

CREMA

Ros101 '' AoELINA P1rr1."
Compuesta de austancias tóntcu y ■aludaltle
eTita las arrugas, refresca el ettl■ y conse"a 1
hermosura de la cara hasta la Tejez, comunica,
perfume delicioso y con au uso diario las 8etlora
tienen la seguridad de conservar siempre lu■ •
eanto1 de la ltellesa y la ~e,oura de la jUTeDta
Tanto en Europa come en .lm6rica, :a uan la
dama■ mu ariateeritiea■,
,

DI mn El

w IIO&amp;OERlll TPEIFIIIEllil.

UN ENTIERRO.
Cuadro de Walte1· Hanneniann

�EL MUNDO

414

LASEMANA
La próxima apertura de la XXIII Exposición
Nacional de Bellas Artei., á la que concurre con
sus obras buen número de artistas espaftoles, nos
promete una deliciosa temporada de Navidad.
Quizá en esta. ocasión la sociedad elegante,
atraicta por los reclamos de la prensa, se decida
á abandonar los esparcimientos y divagaciones
que forman su vida, para dar con su entusiasmo
caprichoso, mundano aspecto á esa fiesta de las
artes.
Y no hay motivos para dudar de la confirmación de esa esperanza, que es la de todos los que
sneftan con el advenimiento del día en que al amparo del gusto público los representantes de las
artes plástica.1:1 envíen á nuestras playas los productos exquisitos de su labor creadora,
Las obras del pincel no son hijas sólo del genio, han menE&gt;:ster la munificencia de los prócere ..
que truecan el oro de las arcas opulentas en espléndidos trofeos. No es posible concebir esa silenciosa tramfusión del alma de un Miguel Angel
á los muros y á las cúpulas, en donde leen los si-·
glos el eterno drama, sin la magiit pontifical que
pone al servicio de la civilización, á expensas del
orbe cristiano, el espfritu indómito del prodigioso inspirado.
Hay una cooperación entre el artífice que se entrega á la contemplación absorta de su ensue:f!.o y
el Mesenas que pone en sus. manos el bloque y
la tela, y le dice: «crea.:.
Y no todos los que son de esta suerte colaboradores materiales del artista, han empezado por
sentir la admiración del illiciado en presenda del
objeto de un culto. Cuántas veces sólo es capricho, ostentación ó moda ese aparente entusiasmo
que más tarde y en la liquidación de los resultados positivos es igual á la verdadera, íntima vocación de u n Cosme ó;deun Lorenzo el Magnífio.
Cita mundana de todas las vamdades y de efímeros caprichos son en las grandes metrópolis
modernaF, las «ventas» de arte y los salones; mas
no impide la superficialidad del móvil primitivo
que á la larga, lo que fué hábito social, se convierta en profunda necesidad del espíritu, fijl1ndose en el temperamento de la raza.
La mundana más dominada por d~vaneos galantes, el banquero, el político prof~sional, Legan en los centros de alta cultura, á sentir como
el último dilettanti del B~rrio Latino, la emoción
artística, honda y sincera, bajo el frac de-eeremonia y la sonrisa ~scéptica.
/IW

Las lectoras de «El Mundo&gt; son, como todas
las lectoras de todos los periódicos latinos, amigas, y amigas muy antiguas y muy fieles, del •. utor de esos cuentecitos, peque:f!.os como un pétalo.
lle nombrado á Mendes, el inquieto cincelador de
joyas frágiles que llenan el secretaire de recortes,
leidos con ansia y releídos entre sonrisas y rubores...
La pluma ligera que ha escrito los «Tres cajones» no es la de un adulador mundano de las mu•
sas galantes. Escribe madrigale8, pero sabe también el secreto de los que levantan monumentos
á la literatura de un siglo. No es de los que viven al día, del renombre efímero que nace en los
boudofrs, y esclaviza el ingenio á las exigencias
de la moda voluble.
Con bizarría de conquistador ha llegado hasta
las cumbres del Parnaso para incorporarse en la
fila que desde Eurípides basta Corneille forman
los poetas enamorados de fa trágica Medea.
Sarah encarnó en el Teatro del Renacimiento
de Paris, el 28 del pasado Octubre, ese personaje
de mujer apasionada, vengativa y criminal, que
sacrifica todos los amores por el amor de un
aventurero sin corazón y sin conciencia.
El estreno fué un triunfo. "Será más feliz que
las Jfedeas, sucesoras de la de Eurípides? pregunta un crítico. Esto no preocupa al autor; ha
escrito su obra por puro amor al arte, del mismo
modo que Sarah la presentó al público para ostentar en un cuadro suntuoso y severo la poesía
de su magnifica dicción. El drama de Mendes vale menos por el interés del poema, por el estudio
psicológico de los sentimientos y de los caracteres que por el gran sentido pintoresco y el extraordinario ímpetu de la pasión. Lenguaje suntuoso y brillantísimo sirve de ropaje á la tragedia, cuya versificación es la de todo un maestro
que posee y maneja con habilidad incomparab:e
los secretos del ritmo."

Domingo 4 de Diciembre 1e 1898;_

Mírase al fin realizado el suefi.0 helénico que
quería ver libre á Creta. Por ella fu:ron al combate 1011 hijos de Maratón y Sala1mma, por ella
· perecieron á millares en los desC1lad~ros de Tesalia y fueron denit111 das á cercén la_s cabezas de
los p11triotas en las llanuras de Lanssa; por ella
se comprometió la moderna Grecia en guerra sangrienta de cuyas heridas todavía no se resta-blece.
.
Arrebatada en sus ensue:f!.os meridionales, guiada
por el impulso de sus s1:ntimientos, quho un momento, opuniéndose al concejo de las naciones,
arrojar e1 guante á su antigua seflora de Turqui11,
quis,, sacar á sus h:!rmanos de las sombras de la
esclavitud y envolver en el manto esplendoroso
del panbelenismo á los elementos dispersos de su.
raza, que gemían en las ergastulas &lt;le Abdul Haruid. Vano fué su primer intento: la Europa monárquíca se opuso á aquellos impulsos generosos,
y la sangrienta guerra greco--turca humilló al
rey Jorge y ensenó al pueblo griego con duras
ensefümzas.
Hoy el regocijo debe ser general. Regocíjense
los corazones ht:lénicos, que resuenen eu las ribe•
ras del Pamiso y en las vertientes del Helicón, las
estrofas olvidadas de Byron; que resurja espléndida y maguífica la figura del héroe de Misolongbi que no pudo saludar á la divinaliéladt:, libre
después de la rota de Navarino, par a bendecir á
Creta, libre de sus ataduras por virtuddelamagnaniwidad casi olvidada de las potencias europeas.
Hoy la sagrada iala queda como reconocido
feudo de ltt Sublime Puerta; mañana tal vez se le
concederá la autonomía, y estemos i:,eguros d~ que
más tarde, correspondiendo á los sucrificios pasados, se agregará como un florún esplendoroso
á la corvn·:1. d~ Grecitt. Hay que teuer fo en la evolución de los pueblos.
*
**
Aunque l'\ crónica registra un nuevo caso de
Si
la
retirada
de
Fashoda
fuern apreciada en
duelo 110 aceptado, no podemos sentirnos demacuanto vale por la Gran Bret1&gt;ii.:1, si el gobierno
siado satisfechos en pui.to á decrecimento del esde Salisbury pesara en cuanto significa esa depíritu de combatividad.
forencia
manifestada por la H.epública francesa,
El revólver y el pulla! desempeftan un papel
activo en las reyertas, y sólo aquellos que no esa correccióu con que se ha manejado el gobier,
no de París,á pesar Lle sus dolencias interiores, á.
quieren leer las estad~sticas del crimen, podrán
negar la existencia de un estado de sangrientR pesar de la inestaoilidad de sus gabinetes; si se
considerara fríamente la actitud asumida por
barbarie en las costumbres populares.
Francia
en la enojosa cuc:stión, huyendo de todo
En Italia, país bien caracterizado por alarmanmotivo
de
dificultades, esquivando con exquisita
te criminalidad, acaba de formarse una «Liga
delicadeza toda. ocasión de desavenencias,, induobrera contra el uso del cuchillo.»
El 12 de Septiembre celebró su primera sesión dablemente que debíamos dar por terminado el
en Roma y en ella leyó Nori un infürme cuya incidente, y creer que las buenas relaciones, que
idea capital es una demcstración de la inefica- han unido á los dos pueblos de aquende y allende
cia de los medios reprtsivos en comparación la Mancha, contiuuarían cordiales y armoniosas,
y por ende nada perturbaría su estrecha amiscon los preventivos,
tad.
,
La policía es impotente para destruir el uso
Pero hay algo en el fondo que acaso empuje al
del cuchillo en l11s querellas; todo lo que puede
hacer es detener á los culpables y enviarlos á la Reino Unido á buscar querella á su vecma; hay algo que se ocul~a á las mirada3 superficiales, que
cárcel para que perfeccionen sus habilidades.
E! úni.:o medio consiste en una campana ex- ensombrece ahora y ¡,uede entenebrecer más adepontánea y popular; todas las personas honradas lante, basta el extremo de producir un conflicto,
deben aprovechar cuantas ocasiones tengan áma- las relaciones de esos dos grandes pueblos que
no para desacreditar el juicio salvaje que alaba en el Occidente de Europa representan las ideas
como valeroso al que arriesga la vida y mata á mí.s liberales, la cultura más 1ivanzada y que son,
cada una por su parte, la encarnación de una raeu adversario.
No es posible pensar sin tristeza que aquí don- za histórica y los porta tstandartes de les grande tantos bienes traería un movimiento de opi- des intt:reses de un gran grupo social.
nión en ese sentido, las sociedades obreras mal***
gastan tiempo y fuerzas en labores anodinas.
Cuando se estudia y se examina ese brillante
aislamiento de Inglaterra, cuando se mira s11
Dick
grande expansión por tod&amp;. la redondez de la tierra, y se veu sus naves surcando todas las ondas,
llegando hasta los más remotos climas para buscar, moderna Cartago, nuevos mercados á su producción y centros diversos á su actividad; nótase
Creta.-Fasboda. - Elaislamiento británico.- La triple sin embar~o, que en esa misma extensión que ha
alianza. -La paz hlspano-amerleana.
tomado ellmperio británico. ha debilitado su fuerNada valieron las protestas del Sultán de Tur- za y gastado sus energías, Por más que en el paquia, nada sus ruegos al Czar de todas las Rusias, s~do afto hayan llegado de los m{ls apartados
para que desistiera. del nombramiento del prínci- rincones de la tierra, donde se asientan las múltipe Jorge de Grecia para eomisario de las poten- ples colonias, representantes adictos á la metrócias y gobernador de la isla de C.reta, manumitida poli á rendir pleito homenaje á su Graciosa Made la tutela musulmana. Allá va surcando las olas gestad y á protestar su !nvariable devoción al
azules del mar Egeo, acompaftado de las bendi- gobierno ·central: las ramas desprendidas de ese
toman
ciones de los helenos que miran realizado al fin árbol corpulento
.
. cada día fuerza y vigor ,
encuentran
Jugos
propios
que las alimenten y se
su suefto de oro; allá va rumbo á Candía, donde
recibirá las aclamaciones t-iernas de los cretenses ven marcadas tendencias al self government que
que han luchado dos siglos por conseguir la liber- han aprendido.
Por rico y opulento que sea el comercio que
tad. El primer paso está dado; ya ha dejado la
tierra de Minos el último soldado turco, el último mantiene el Reino Unido con sus numerosas corepresentante de Jog califas que tuvieron siempre lonias, es palpable el decrecimiento. Las corriensuspensa la cimitarra sobre los cuellos humillados tss de ~iqueza buscan nuevos cauces, se apartan
de la hnea que las eonducía á la madre patria y
de los cristianos.

Domingo 4 de Diciembre de 1~8

D'Anunzio, otro ídolo literario, aunque menos
popular y más discutid.; que el autor de .Afedea,
trabaja también para el Teatro.
El gran estilista italiano como el orífice francés, crea ;-0r el gusto de ejercitar su:i raras facultades, y como él tiene presente en sus obras dramáticas el r1:11ultado de los efectos pintorescos y
la personalidad artística de la actriz que ha de
encarnar sus heroínas; Mende3 escribe para lll
Berbnardt, !)' Anunzio para la Duse, á lo menos
para ella fué «El sueño de una maiiana de primavera.»
Hoy es «El sueno de un crepúsculo de oto:f!.o»
el dramll public,.do por D' Anunzio en Milán.
Una altiva dogaresa de fines del pasado siglo,
ama á un joven que la olvida por la irresistible
Pantea, «cuya piel es tan blanca que parece azulada y cuy as µestallas cubren con su sombra dos
estrellas, la una negra y la otra azul.»
. La amante abandonadit comprende y explica
la infitlelidad, porque sabe que su rival «lo tiene
cautivo entre cojinei! de terciopelo, y lo oculta y
lo detiene, unido á su juventud, como la almendra á la carne sabrosa del fruto.»
Pero la dogaresa no puede perdonar el ultraje
y hace morir á Pantea, en la Brenta, una mañana
que pasa con ~u flotilla de góndolas frente al palacio ducal. En la barca de Palttea brota un incendio que susoende los cantos de la fiesta. Todos piensan en ·salvar la vida y huyen, olvidados de la hermosa cautivadora; sólo uno, arrastra
do por la corriente, grita entre las sombns: «Pantea, Pantea.»
La fábula es acaso banal, mas ¿quién no se de•
ja seducir por la gracia de las imágenes y el tono
de misterio que envuelve la sutil creación del
maestroil

-

ll)olitittt o&amp;tntrttl.

1

van por cost,,s extraftas á b.uscar nuevos rumbos.
Las. últimas not'.ls estadísticas publicadas por el
gobierno central, demuestran una disminución I!O·
table en las import~ciones y otra no-menos sensible en las exportaciones. Los encargados de vigilar ese movimiento colosal notan que día á día
les ell m{ls dif,cil enfreuarlo y dirigirle en propio
beneficio, y por todas partes buscan el modo de
conjurar un peligro i11minente, que se hará cada
vez más doloroso para aquellos que cifran toda
su vida y su riqueza en la ve utura de sus 11aves.
Han podido ob,;erv11r también, que Rüsia, Alemania y l&lt;'rancia, trabajan sin ce,ar con opuestos
intereses; que uno después de otro, cada cual de
sus gobit,rnos, han obtenido créditos cuantiosos
para aume11tar y fortalecer sus sendas marinas de
guerra. A muy cerca de dos mil millones de fran
cos se elevan l11s cantidades asignadas últimamente por estas tres potencias, para el fomento
de sus escuadras. Imposible competir en esa vfo,
imposible, aun para los ingleses, llegar en su ambición á so~tener su marina al grado que siempre
han querido, de poder desafiar por sí sola á la
combinación de dos marinas extrañas. Que corran un poco los aflos, y autes de una década, el
Reino Unido no podrá vencer en los mares á las
escuadras aliadas de su rival en Asia, Rusia, de
su escurridiza amiga, Alema1,ia, y de su enemiga.
tradicional, Francia.
***
¿Será verdad que, para prevenir esas contingencias, busCR. Inglaterra por cualquier medio un
conflicto violento con Francia, par11. eliminar de
una vez uno de estos elementos t:nemigos que se
levantan para lo porveuiri' ¿Será creíble que, conjurada la tormenta. en I&lt;'asboda, por ll\ p1 udente
actitud de los franceses, buscará. la vieja Albión
en Africi, en Asia, en cualquier parte, nuevos
moti vos de eonflicto? ¿Será dit ble que, guiada por
esas idea11 ocultas, empujada µor esos sordos rencores, arrastrada por esos odios profundo~, ha de
lanzarse contra Francia en cualquier momento
que lo juzgue oportuno? Quién sabe! En la actua·
lidad puede contar con que sus escuadras son
superiores á las flotas francesas; puede esperar
que los puertos desguarnecidos del Tonkin se
abran á sus naves triunfadoraE; que las costas de
Senegambia sean una fácil prt:sa; que las ricas
posesiones de Argel y de Túnez puedan ser ata·
cadas por l&amp; potente escuadra del Mediterráneo;
basta puede so:f!.ar con el bombardeo de algunos
puertos en tierra francesa, cuando haya encontrado el pretexto que explique la querella. ¿Pero
dónde tiene ejércitos de desembarco? ¿De dónde
toma las fuerz1:1s de ocupación, cuando su reducido ejército está esparcido por todas las comarcas del globoi' ¿Se lanzará acaso á lev,mtar
costosos ejércitos de mercenarios, cuando Francia tiene buques suficientes para defender su:1
costas, tiene guarniciones fuertes para defender
sus colonias? Se lanzará á derramar el oro á raudales en una guerra que, como dice Lero) •Baulieu muy acertadamente, puede ]'rancia prolongará su sabor?
No lo creemos; mas si así fuera, hay gran vitalidad en la República Francesa; tiene en su abono veintiocho aiios de labor constante, pacieute
y eficaz para res:stir cualquier ataque. De s~guro no se lanzaría á la aventura C!lballeresca,
pero estéril de buscar glorills sobre las ond,1s del
Océano de que son due:f!.os ahora los ingleses; pero sabría defender sus costas, sería siempre duefü. de su propio territorio, y, bloqueados todos
sus puertos, las fronteras belga y alemana por el
Norte, la frontera espa:f!.ola por el Sur, proporcionarían las puertas para continuar su comercio, y Hamburgo, Altona, Amberes, Santander y
Barcelona servirían en gran parte al comercio
francés, ¿A quién aprovecharía, pues, el b.oqueo
de los puertos de Francia, en caso de una guerra
con Inglaterra? A todus meuos á ésta; y mientras
tuviera ocupada su poderosa escuadrn, mientras
guardara f ·ja su atención en su principal enemigo, Rusia, bu temida rival, su tradicional competidora, caso de que olvidando sus promes11s de
Tolón y de Cronstadt y sus ligas de Peterbof y de
París, no entrara directamente á la lucha como
aliada, entrarfa como enemiga de la Gran Bretaña á aniquilar su influencia en el Asia.
Pensando en todo eso, creemos, pues, muy difi•
cil, pero no imposible, la temida lucha anglofra ncesa. Y aunque queden todavía motivos enojosos en el Valle del Nilo, aunque se mire flotar
el pabellónfrancésen las rivernsdel Bhar-el-Ghazal, vi~itadas por el comandante Marcband; aun-

EL MUNDO
que ~e considere esta permanencia virtual de la
influencia francesa como un ataque á los intereses británicos, todavía. seguimos creyendo que
está lejano el dia en que cesen 1as buenas relaciones ocultas, pormentida diplom .. cia, que unen
á estos dos pueblo:1.

***

Hace tiempo que viene notándose que los estrechos vínculos que unían á la Triple Alianza, se
relajan poco á poco, se aflojan y dejan á los pueblos que la constituyen cierta libertad de acción,
porque los más dét&gt;iles pugnau por respirar aire
más libre, que no les ha dejado en muchos años
la férrea imposición de Alemania. Aprovech11ndo la ausencia de Guillermo II, que iba como peregrino medioeval á visitar la Tierra S11nta y á
purificar sus labios en las aguas sagradas del
Jordán; mientras el augusto sob•~rano se eutretenía cabe las ruinas de la casa que habitó la Madre de Cristo, y pronunciaba discursos místicos
en la inauguración de una nueva iglesia luterana, hanse entendido coruialmente los gabinetes
de Parü y de Roma y concluido un tratado de
comercio fovorable á ambas naciones, tratado
que por muchos años se había cubierto de venerable polvo en los obscuros rincones de los archivos diplomáticos. Hanse entendido al fin los
pueblos latinos, hermanos por la tradici6n, amigos
por la historia, unidos con vínculos sagrados;
pues no pueden olvidar los italianos que su unidad y su grandeza ha sido fecunuada lo mismo
con la sangre de los hijos del Lacio, que con la
de los héroes que pelearon en Magenta y en Solferino; no pueden olvidar que en los pasados
días se han visto juntas, acariciadas por la victoria, la bandera de los Saboya y el pendón tricolor de Bon11 parte.
*
*
* un alejamiento de
Si este nuevo tratado marca
sus antiguos aliados por parte de Italia, la expulsión de austriacos del territorio prusiano, indica
de una manera más Bignif1cativa, cómo poi·
otro lado también se desmorona la Triple Alianza.
Italia tratando con los enemigos irreconciliables
de los Hohenzoller y Prusia provocando resentimientos en sus aliados del Sur, en tanto que se
yergue orgullosa sobre los reil!OS alemanes á los
cuales consid&lt;Jra y declara feudatarios, marcan
una nueva etapa en esa unión de la Europa central que ha pes¡¡do por tantos aflos en el equ1lihrio europeo.
Ha tiempo que el centro de gravedad de ese
equilibr"io se trasladó Je Berlín á San Petersburgo, y ya es oportuno qut: 1:se cambio se manifie&lt;.:te en las relaciones de los pueblos.
En tanto, aquel odio de otros días, que encendía
al pueblo francés al solo nombre de los que vencieron en Sedán, se calma y apacigua, ó por lo
menos no sufre las recrude5cencias y paroxismos
de otros días. Habiéndose declarado el emperador
Guillermo, con la venia del SultAn de Turquía,
protector de los cristianos al.,maues que residen
en Siria, Francia no ha sentido exaltaciones;
aunque tiene por autorización del Papa la protección general de los cristianos en Onente, ha
declarado por boca de su gobierno que no intervendrá en la de los alemanes, que vivirán de hoy
en más al amparo del manto imperial de su augusto soberano.
He aquí el fruto recogido en esa procesión
costosa del Emperador á través de las arenas de
Siria. U na recepción pomposa, aunque con grandes sacrificios, en el palacio imperial del Sultán;
ur.a visita solemne á la basílica de Santa Sofía;
una entrada semi-triunfal por la puerta de Jaffa
en Jerusalem; un obsequio de Aodul Hamid, y
una manifestación cortés por parte de sus eriemigos traaicionales.

de Felipe II, donde en un tiempo no se ponía el
sol, se desmorona y cae en pedazos en manos del
vencedor.
·
Dolorosa por demás, es la condieión de Espa:f!.a, que después de sus derrotas ve caer una á
una las joy11s de su corona; dolorosa la condición
del pueblo espa:f!.ol, que reir a, l n tan apurado
trance, cómo se pagan viejos extravíos, antiguos
errores, pasadas desidias de sus anteriores gobieruos, No pudo, á. pesar de inmensos sacrificio~, no pudo sofoc11r la ír,surreccion cubana; no
quiso conceder la libertad é independencia que
reclamaban los insurrectos, y agotada, pobre, desprevenida para 1,. lucha, así la encontró la Unión
Americana, cuando el Congreso de W a~hington
decretó la intfrvención neutral. Fué á fa guerra
por honor; las ·dolcrosas jornadas de Cavite y
Santiago de Cuba la dt&gt;jaron sin escuadra, y así
desarmada, pidió la paz. Acaso pensó que sólo
perdería á Cuba; mas ¡ay! el vencedor, como todos los que triunfan, ha querido recoger todo el
fruto de su victoria, y no sólo ha tenido que abandonar la perla de las Antillas. sino que con gran
dolor, mira perderse para siempre todo su rico
imperio colonial.
¡Cuánta lección para los pueblos! cuánta enseñanza para los gobiernos! El progreso no se detiene; en su marcha arrolladora no cuenta á los
individuos, no mfra a las razaf; sigue implacable
su camino en el eterno desarrc llo dela humanidad.
X.X.X.
1° de Diciembre de 1898.

J5d tamp ad

v1e;; ad .

BARBA AZUL.
II

El barón de Rais fué el 1·esultado monstruoso teratológico dirían los naturalistas, de una época 'de la
que antecedió, de la que fué la noche precurs¿ra del
Renacimiento, dt1 la época macábrica, de la era en que
la muerte arrastraba al mundo_ en una ronda pavorosa al compás de su doliente churumbela como dice el
viejo poema de la danza. de la muere.,; que no dice
churumbela. ~ino charambel11 (v. el ,voff de l\Ienendez y Pelayo). Con razón el Rllnacimientoprodujo en
las almas el efecto de una n,1eva vida, de 111. yid" que
volvía, de la resurrección, il resorgimento que los ualianos dicen.
La muerte para los eont~mporáneos de nuestro magnate era un imán colocado en el centro de la creación
y la ·num_,rnidad era et polvo de fierro que be precipitab:i hacia él. La Igltis1a babia sido implacable para
amedrentar_ c~n la muerte al mundo pecador; quitémoste el adJet1vo, porque todo era pecado, la vida mid·
ma ei:a el pecado ~riginal. Sucedió que quienes ae
a_trev1eron á. desafiar la muerte, que 11acida del Iaf1erno en lod dlas de la serpiente del Paraíso pugna·
ba por volverá su escondrijo arra~trando á todas las
almas, q11e quienes se atrev1an un momento á. pontir·
se en contacto coa Satanás por medio Lle! pecado
vetan tan d1ffcil ya la salvación, que sólo pensaba~
en a1_1u~ar el mal, _en extrem11r los goces de la vida, t'O
exprim1t todo ~u Jugo á la vida de los sentidos, hasta
arrojarla como uu limón sin jugo á las fauces del tentador.
L~ que hizo Rais fué espantoso, fué indecible, no
sé si me atreveré á contarlo, vacilo, ha vacilado la historia, el mismo h,tin del estupendo proceso de noble
bretón, apela al circunloquio y á las frases de disfraz: lo tengo á la victa, es horrendo. Ni el mi~mo
idioma ~e loé 1·ep01·ters. que, instintivamente h11cen
~e 1~ reticencia uu in~~rumento de lenguaie más suJ~st1vo q~e la revelac1on dii-ecta, podría decirlo todo
1&lt;10 sonroJar á los hombres Pues bien, el crimen de
Ba, ba-Azul era. el d11 muchos, era el de todos los seuiJUales, era el de todod log curiosos de sen8ación en
aqt1:ella época de sombra moral, era f'I de las pobres
muJeres que ha_cian pacto con el diablo, era el c1imen d~ 1.. s bruJ&gt;tP, el que Mtche!At ha analizado en su
marawlloao y extraño libro La Soniere, pero el crimen desproporcionado casi con el poder d.i un hombre, d coeficiente de maldad de la naturaleza humana ha lle2'ado ahi á su máximum. coufina con los t&gt;leme_ tod del mito. colinda con BPlzebuth Los otroP
Como lo habíamos previsto, en las conferencias cuando ~e emaucipabau d,11 la relfgiór, dl\lJan ti Palt~
de Paris ha prevalecido la voluntad omnímoda en el abismo; el ablsmo dio el sal~u eu t,J a.ro~ dé R~1 0 •
i¡**
del vencedor. Ni argucias, ni retórica1:1 1 ni discu•
Fué alquimista; buscó la piedra filosofal la buscó
siones prolongadas, han valitlo á los comisarios
con ahiuco infinito; la riqueza absolma e; decir la
españoles para hacer desistir á sus colegas ame- sustancia del ¡:¡oder, del verdadero pod~r,delque~on ricanos de las proposiciones formuladas en nom- vierte á la naturaleza y al hombre, en dos perros echa•
bre de esa omnipotente voluntad. Expiró el plazo dos á nuestros piPs: es el oro. ¡Una receta para hacer
perentorio se:f!.alado para la contestacíón de Es- or~l Todod los charlaLanes, todo11 los sabios, tr-dos los
de la edad que precedió al descubrimiento
pana, y Espafi.a, sin protestas, sin condiciones, eonadores
~el método científico, c1eian tener esa receta. Los aletuvo que ceder á cuanto se le exigía.
Jandrinos, padres mlsticos de la ciencia helénica de
Abandónase :a soberanía espaftola en el Archi- la ciencia humana tenían la fórmula de hacer el 'oro·
piélago filipino; cédese la i@la de Puerto Rico, la los bizantinos, sus herederoe, nos las han trasmitroo:
conocemos, eran recetas de dorador. Y junto con
isla de Guam en las Ladronas y las islas Joló; se las
es_e secreto de la piedra filosofal (era en el fondo l'l
concede una estación carbonera en las Carolinas, m1smo) babia que buscar el dti la vida, el d.- prolon•
se abandona la isla de Cuba, y el imperio colonial gar la vida, el de renovar la juventud. Y todo ello

�416

fi:LMUNDO

constitula "Ja grande obra." Cierto, no podla haber
otra mayor.
Para un loco de grandeza como Rais, para quien
qu ! TÍll. con sus d11rroches dt&gt;jar boqu1-11bit,ria dti admiración y env1d1a á la sociedad eu que vivla, y casi
lo habla logrado, era indis¡ ensable encontrar en el
fondo del criool alqulmico la fuente del Pactolo; era
indudabl11 que la eucontrarfa Se rodeó de peritos en
d arte, de clé:igos, de italianos, encendió sus horooq
y esperó, en pero ... . Todon los signos precursores del
fenómeno 11¡,arPcian, ¿cómo serla la Piedra, la Pana•
cea? De todos los colore11, probabtemente; de todod Je s
color.is en que el pri11ma descompone la luz solar; como que es hija del ¡¡ol,el sulmismo; cllacomo el sol, es la
eterna fuerz • y, por ende, la juventud eterna. Un dla,
descubierto el cri11ol cuidado11ameote, entre el azufre
tin fusión, se vió brillar algo. p111 t&gt;cia un huevo de oro
¡era tl oro! ¡iba á ser el oro! Por fln, por fin ...... unos
m,nutos mb. Avh-ar el fuego, avivar el fuego; la llama lanzó Sud d11rdo11 fgoeo11, los muros tsnrojecieron.
La grande obra ib4 á consumarse ...... Gilles estllba
muáo, teñido el rostro de fuego por el refll'jo, dos
vuntos negros como molécul•s del abismo en d cen•
tro de las pupilas redondas y azules de felino .... Ya,
ya, veamo11. v11amos ..... .Los corazones se rompían á
fuerza. de latir.
¡Qué es, qué pasa, quién llama! Oh! fllror, matad al
irupormnol Un cueri::o resuena frente á las puertas
dtll castil o; un viajero y su séquito pidtlu el puente.
i\lUA pase, que hu., a, qué muera! l!;e Mon~l'ñor el DtiJfin
de Francia que pide hospitalidad al Señor &lt;te Rd. ! Cielos, el Delffn; tragadlo infiernos.-Suena de nuevo
el cuerno .. -¿t,iué hacer? Prec•sa recibirlo; apagad
los hornos. suspended la obra, que no Sil vea, que no
se adivine nad,:. - Vistámonoe, armémonos. pr.,parad
l&gt;1s viandas y el hip.ocras; pue,pue,monseñor el Del•
fin á la casa de ijU hÚbdíto ...... Y entró tll príncipe,
viendo inquieto con ilus ojos de zorra en torno suyo,
escudriñándolo todo, retratando en su memoria par&amp;
siempre, con una sola ojtiada, los detalles del mobiliario y los rasgos más latimos de laa fisonomlas. Monseñor Rl Ddfiu iba a llamarse, en el trono de Francia,
Luis XI. •
Cuaudo partió de Tiffanges el prlncipe insumiso
que andaba de acá para allá en husca de cómplices
en su rebe•ión contra Carlós VII. todavfa activo, á
pesar de sus desordenes seniles, Silles que no habla
consentido en a) udar al hijo contra su padre y su
rey, recurrió á nue"OB g_• stos, á nuevas 1,curas, para
rehacer d milagro que efltuviera á punte de verifi•
carse en su crisol maravilloso la formación del bue•
vo filosófico. Y como ya corría la voz de que faoricaba
oro, y tll queda sostenerlo frtinte á los que le facilita•
han recursos en anticipos de rentas ó sobre Mpotecas
de sus bienes, materialmente hacia correr el oro en
su casa, en regalos, en orglas, en vajillas suntuosas
y 10 arrojaba me:;.clado á la plata viva (mercurio) y al
azufre en el fundo de sus crisoles. Y, nada; el mistnio alquímico no torn11ba á real!zaree.
Entonces tint\ a en escena un joYencito, un damisel
italian&lt;&gt;, traído á toda costa de Florencia por los agentes del barón. Prelatl, a~i se llamaba, era en sus veinte ó veintidós año• una eiJna de ciencia, d-, la verdadera ciencia: en el fondo de la alquimia, ahi donde la
sombra se condensaba en -noche, él por medio de fór·
mulas cabalisticas y espeluznantes conjuros, se ponla
en contacto con el autor mismo de la cieucía, cou Sa•
tanás, la btirplente enroscada en el árbol. del Paraiso.
Comenzaron las evocacione~ enloslaboratorlos de los
castillos de Rais, ó en la negrura de las f61Yas que
los rodeaban, á la luz de la,luua, la suprema bruja, la
que cruza el cielo como una barca de oro tripulada
por las almas de los muertos, ó muestra su faz redonda y burlona á la Tierra que bebe en sus miradas la
luz muerta del Sol
Se ap ,raron las fórmulas, se consultaron noche y
dia ,os grimc,arios, se vislumbraron fantasmas, se escucharun rumores misteriosos, @e percibieron en las
complicadas oscuridades de las construcciones gótic88, lineas, perfiles espectrales en el limbo imprllCiso
que separll la alucinación de la visión real, y nada,
nada en suma; la naturaleza entera, violada, profanada, sacudida, machacada en el fondo del alPlirez mágico no dej~ba escuchar una respuesta, una palabra,
una luz. nitda; sonidos casi irrt1altis, que par1&gt;cfan co•
uatos de lamentos y fugaces condf'n~aciones de sombra que parecían esbozos de fantasmas.

•••
De la exasperación pasó Gilles deLaval á la desesperación; la ruina, d naufragio, el hundimiento más
espRntoso de la vanidad más loca estd,a ahf, á la vista, en el horizonte; eRe diablo si venia, ese si desplegaba y tPndía en el horizonte la enorme membrana
de sus alas negras ¿Que hacer? Prelati, el !lacerdote
del mal, le decla: aún no hemo11 andado más que la
mitad del camino: declarémonos súbditos de Sataná@;
firmad el pacto. El señor filuda!, tenla todos los atrevimientos y todas las superoticiones y alguna vez todas las astucias; Gilles firmó con su sangre un compromieo de servir a Satanás; pero reservando su alma
y la duración de su vida ¿qué e11 lo que daba entonces el magnate? En realidad dió su alma y su vida;
ofreció al rey del abismo, en cambio del poder y la riqueza, sacrificios humanoe, y firmó.

¡Sentirse en la mano del diablo y no verlo, no poder
objetivarlo nu 1ca cuando ee le sentla de11trc.!. . .. ..

¡Trazar cfrculos mágicos, dibujar en los muros eignos
y hieroglifos evocadores, empuñar la e¡,pada simbóJi c11, quemar incienso y polvo ae piedra imán, blan·
dir el candtllab.o mistelioso y pronunciar til conJuro:
"Barron, Belial, Satanás v Beelzebuth, e::n nombre de
la Trinidad, en nombre de Maria la Yirglln, que aparezcáis, que nos habléis, que hagáis nuestra volun·
tad, venid, venid-•1ve11i od roluntatem meam et pa•

ciam tibi quidquid voluerit excepta anima mea et diminutione vitue m ea.

b:l &lt;11liblo ¡,or boca de su pontifice Prelatti pidió sRngre. no ¡,. saugrA de los gallos y dll la11 tórtolas que
ha5ta eutonces Gilles le había t1acrificado, sino san·
gre humana y sangre pura, sangn~ de inoctmtes, san•
gre de niños ... ... ¡Cierto dla se prt'sentó el magnate
en el circulo mágico llevando como ofrenda á Satán,
la mano, el corazón, los ojos de un niño!
Una sombra de muerte cayó sobre Tiffang"s, una
sombra espesa que SEi confundió con 111 vapor de sangre que dti ahf y de ;\1achecoul y de N •lltll~, 11e l'xba•
Jaba sin cesar! La wujtlr y la hija de Gilled de Rid~,
huyeron, no sablan lo que pas11ba, no velan más que
las prodigalidad .. s locas de aquel hombre, pero huyeron. Porque Barba Azul uo es matador de sus es·
posas (no tuvo n,ás que una C11.tar!na dll Thonars) es
un watador de niño~, es un 1;eir11dor implac11ble de la
vida humana en f1or, es la Bestia de Exterminación
En un circuito que 11braz.tba parte de Bre::,~ñ-t, de
Anjou y de Poitou, empezó á s11ntirse un malesuir indd1nibll'; el dolor sordo, iuconsolable é iuconsolado,
de algunos bogare,, ha bia saturado de miedo y lá·
grlmad la atmóeftira· ¿Qué pasaba? ¿de dónde venia la
angustia del pueblo? Hablan d11sapar!lcido algunos
niños y sus padres que los hablan bu8cado por caminos y 11ldeas, hablan eEcontrado mi.dres llorosas y
padres aterrados que contaban la miijma histori.l; en
Nantes misma en la capital del ducado bratón, ae ci
taban caeos de desaparición. ¿Quién se loa lleva?
¿Quién roba á los niños y á l. s 11dolescented? Nadie
lo BRb1a . ..... l'aHor~11 ó pastoras, barqueros del rio,
muchachos y muchachas, parl'cian tr11ga&lt;1os por la
tierra. Por las encrncijadas de los parques, en Jugare~ @olítarios, en las calles eombrillB de la ciudad. se
h11bla visto un hombre disfrazado. luego otros, fre .
cu,mtl'mente una mujer de nombre odioso, la Mefraie
también vdada de negro, y entonces era cuando las
desapariciones llenaban dtl espanto y horror á las familias ..... .
Los ingleses piden n ,ños de Francia, decfan algunos, y hay que dá. setos ... ¿Pttro quién se los da?
Pronto no hubo duda: el pobre pueblo tuvo que hacer
su propia policía y atando Indicios y fijáodo,e en que
las desapariciones se hablan verificado precisamente
en la6 cercanias de los castillos y pos'lsiones del señor de Rais y cuando él ó sus hombres paPab8n s;or
ellos, concluyó que el jovlln castellano de T1ffange11
era el autor de 1u¡uellos crimen11s sin re¡.,a1ación ¡ay!
sin reparación posible, porque era rico y poderoso como nadie. El pueblo sabia, y Asto corrió de barrio en
barrio, de aldea en aldea. d .. boca en boca, tll ! ueblo
s11bia que Gilles ePtaba l'&amp;cribiendo un libro de magia
con eimgre de niños y se lo dedicaba al diablo. Y el
diablo debla eetar satlsf..cbo, quizh no pedia tanto;
yo creo que el señor de Rais le daba horror.
¿Qué hacia este hombre? Sus agentes, suR cómpli·
ces. 111 espantosa Mefralt1, se 11cercaban á los uiños
de diez á vl'inte años les hablaban dll las muavilll&amp;s
,te los castillos de Machecoul, de Tiffaoges, y de grado
ó por fuerza loe llevaban á él, los pre.eotaban amord11z~dos al barón en su propia cámara, que era el
cuarto del tormento.
Aqui empil'u el tartamudeo de la historia. Relatemos rápidamente.
Las victimas, hombreó mujer, generalm~nte adolescentes, eran atadas con una cuerda y suspllndidas por
el cuello d&amp; un gancho colocado en el muro; pronto
empezaba la asíixla y la agonía, entonces ...... Antes
de morir el inocente, era rápidamente descolgado. se
le dejaba volverá la vida, se le colmaba de halagos,
no vela más que sonrisas. Cuando ya parecl11 recobrado, uno de los cómplices le amordazaba rápidamente de nuevo y el mariscal d11 Francia, el guerr11ro
de Orleans y de París, se a"rojaba sobre él cuchillo
en mano, lo cosfa á puñaladas, alguna vez le rompia
el cuerpo con una e11taca, le descubría las entrañas,
se detenfa, volvía, era el artista horrendo del asesinato y la crueldad: un Ntrón, un Tamerlan habrlan vuelto la espalda. El señor de Rais espiaba el avance del
dolor y de la agonia, las ú1timas claridades de la vid!i
en los roJtros, la invasión á oleadas rápidlls de la
,wmbra. Y rela, rela y sus cómpllcl's relan también;
lo que da compasión en un animal, en el toro, que ya
destrozado interiormente por el e3toque de uno de
esos repugnantes histriones de la sangre y de la
muerte, se empeña en no caer y 111 través de su11 ojos
vdados parece lanzar una suprema mirada de desprecl9 al matador; todo en fin lo que despierta ó la
piedad ó la repugnancia. ó el asco en la naturaleza
humana, era lo qne aquellos hombr"'B encontraban soberanamente risible y divertido. Raís se sentaba muchas veces eobre el pecho de sus victimas para espiar
hasta el oostrer crispamiento de la agonía
J ll'spués se decapitaba al cadáver y se reunía en
jurado aquel grupo satánico, único probablemente en
la historia del crimen, para decidir si aún era hermoso el rostro después de la muerte .... .. Hemos bajado
salvando detalles impoeibleAdereferir,hasta .-1 último
peldaño de esta espiral del Infierno La esca!R sigue
hacia abajo, pero oculta :va por las aguaa del MarMuerto, ahí donde, rRducidas á c .. nfzas, IAa ciudades
nefandas fueron sepultadas por 1a Ira del Seifor. Todo el fuego que las ab1 asó habrfa sf&lt;to poco para la cámara ensangrentada del barón de Rala.
CnRndo la inesperable tragedia habla t"rminado,
cuando, 111 demonio que aquel verdugo tenia sentado
Pn los riñones y que metia sus mil tentáculos 1&gt;or todos 1011 canales de eu eangre emponzoñada. y que se
asomaba al rostro con los ojos verdes y la boca llena

Domtn,ro 4 de Diclemb!"fl tffl 1R!l8.
de sangre y de baba, se habla hal'tado de aquel eepectácuto 11in igual, entonces el matado:: calarendldo
en su lecho y sus cómplic&lt;'S ee apresuraban a lavar el
pavimento, 1011 mur0t1, 1011 muebles salpicados de 11angre y eu la chimenea 11testada de enormes tueros encendidos, iban quemando a pedazos á aquellos má r,
tires cuy as alm11s airadas, dice el hi11toriador de R ais,
deblan clamar venganza ant11 el Dios d ti la misericordia, Si, de veras; la ju11t1cia á veces no put1dt1 couctibirse sino bajo el aspecto tle la venganzit
Un acto como el que acabamos de describirá medias ¿habrá dej'ldo 1oco de remordimiento y de o&lt;tio
de si mismo al homicida? ;Locol J11más lo 1:stuvo¡j1tmás perdió la conciencia del mal que bacta, ni la iuteligencia neta del alcance de su culpa. Claro que no
era un normal; ciare que el suyo 1'8 un caso de patologia moral d11 teratología. ya lo dijimos. pero no era
ni siquiera t:l loco moral de Lombro~so; se sabia res •
ponshble. tenia m1fldo á la justicil,. esperaba atrapar
al morir la puot11. del cable de l• at rición, que baja 4
la tit&gt;rra por uu escotillón del cielo. 1Y tenla relámpagos de r .. mordimi11utol D" cuando en cuaudo se le
11orprendlll vagando por ha sol11dadea de su; castil los ó dfl sue tiflrras, exh11lando grito3 d11 dolor. ¿Pero
no soñaba e~te hombre, D1011 w ,o'' l:"undó por 63te
tiempo nna fiesta dejicada á los Santo~ Jnocent,.s.
tlmplol H zo celtib, ar cou tona po1upa "n 11u capilla,
llena de inoce.,tee tambit\o, que la cuchilla habt .. ptsrdooado, pero no el pecado, una misa solemnlsima d Hrlicada 111 diablo en BPlcreto Alll donde habl11ba de
Dios, del Altísimo, de S.1.b'fSth ,.¡ ritual. alil decfa. Harron. Blllial, 8atán. el mol vado Y narla. y uadit: Harron. Belial, Beelzebtith no venlan; y Gillt's de Laval
Sil hundla más en el abismo Cuando 11e víó obligado
á vender uno d,, sus ca•tilloR, hizo bajar al fon&lt;to de
un subterráneo á 11us cómpl1cee y de Ahi, dfl un lo ' O
nauseabundo extrajeron 10• hueovs de ochenta . 11criftcados los condujeron en lúgubre procesión por el
Loire hasta llegará&lt; tro castillo en cuyas chimineas
incineraron los desp&lt;&gt;jos de los niños, que no representaban ni lit mitad de los que hab1an Pido martirl•
zados
Y este ultraj~ iaverosfmil, increlble si no estuviera
comprobado por las d .. claracioned conteete11 de los
testigos y por la conft'sión d~l ml¡,mo reo, duró y per•
duró Hubntiempoparaque se formara laleyenda,para
qu11 se esfumar,in
el vapor d11 sangre las llneas d,1
la fi11onomla d .. Rqis. pua que el pu~blo cantara en
suP f1esta11, endecha11 de dolor y dti odio, antes de que
l111gara el Juez .... H11bonecehidadde una imprudencia del barón. de que atRcara en uua iglesia á los que,
en nombre del Duqu11 de BretHñ•, se hablan apodt1ra•
do de uno de sus ca11tillos, rara que unll mano de hle,ro, aunque ron el guante morado del Obispo, cayera
sobre él. ...

"º

*·•

La Iglesia suele desempeñar en las edades feudales un papel divino de justicia; inqui, iJora, per~eguldora de hP-rejes y de bruj-ts suele ser odiosa por ignorantll, por despiad11da; pero cuando se iergue frente al barón feudal y arranca al débil de la mano del
hombre de presa. entonces es augusta .... Lo fué en
e, proceso de Gille111 aglomeró lits pr,1ebaa, lo obligó
11 conf~sar, lo arrodilló ante ella, pidiendo perdón á
Dios y á los hombres .... Y ya maduro para la muer
te, lln vista de sus clamnres penitentes. le levantó la
exMmunión v lo entregó á la ju$ticia del duque.
Gilles de R!iis fué sentenciado a morir en la hoguera. pero era un ,rran señor, pero era un mariscal de
Francia. pero itún durante el proceso, cosa inaudita,
se le habla permitido 11lu'iir la prueba del tormento y
no murió quemado sino que antes fué extraagulado
sobre la hoguera misma,¡Yungrupodegrandeeseñoras bretona11 que uo euu ay! las infeliclls muchachas
de Pléeur, recogieron el cadil.ver sobre la hoguera y
le hicieron funerales cri@tianosl Cuánto habrla goz11do este hombre que era un abc.,so de vanidad, que
l'xclamaba enfáticamente: •oadie ha hecho lo que he
hecho yo,• qu11 se sentla org-ullow con el espanto que
producla. si se hubiera visto objeto de estos honores!
Ohl si hubiese vivido el ttirrible Barba-Azul ,in poco
antPB que Dante. con qué voluptuosidad de indlgoa•
clóa s11blime lo habrla hundido en su infierno, liÚn
desp11 é 1 de las ab~oluciones rte h lgle-ial Rleplsodiu
de Hugolino, el devorador de rne propios hijo3, palidece ca~i al lado del crimen del 11i,ñor de Rioi ➔• ¿Stlrá
posible que no haya habido un infierno para él?
¿Por qué este furor de castlgoi' Porque fué el profanador absoluto del dolor y rle la muerte. No por
matRdor, sino por ......... En 111 fondo de la gran sala
de bóvedas ojivales, alta .v fria. en que se juzgó á
GilleR de Lava!. señor de Rais, habla en un altar un
crucifijo entre dos cirios encendidos Al pie dtii altar,
delante de una mesa tendida de n11gro, estab1m sent11•
doa I0R ju11ces presididos por el Obisi,o de N an1ee,
Juan de Male~troft. Clérigos, nob les, criados del Duque de Bretaña é individuos del pueblo, se aglomera•
ban 11n PI otro 11xtremo de la nave. En el centro, el ¡¡eñor de Rais, horriblemente llvldo, pero con voz alh y
clara hacia pausad,imente confesión de sus aelitos;o cho
ó más años de crimenes sin nombre desfilaban 1tnte
aquel grupo de personas. que ya lo sabian todo por las
declaraciones contestes de los cómplices pero que es•
cuchaban atónitos .... Cuando llegó á loe detalles nefandos del martirio dReus doscientas victimas, el silen•
cío tomó el carácter del estupor, ha11ta los muros parecían más mudne de lo que eran; la luz gris de Ül'tubre
que penetraba por loe vitral11s no parecfa la luz de e~te mundo . . .. ~ntonces los jueces se levantaron A un
tiempo, hic!Arnn callar un minnto al reo coofeeor y
el 11nciano Obi@pQ, con las m• nos trémulas de Pm0·
ción y de horror, cubrió con un velo negro k efigie
de Cristo ....

lJomll:i,&lt;o 4 &lt;1.- Dicrnmbre de 1898.

EL MUNDO

4L7

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Domingo 4 de Diciembre de 1898.

EL MUNDO

418

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41 9

EL MUNDO

Puente colgante t-n el riu de A.tarasquillo, construido por el Sr. Teniente de Ingenieros Rodrigo Garcta.
EL CAHPA.MENTO.-Terrenos de la hacienda de lJocoapa.

EL.SIMULACRO DE GUERRA

¡rarse del orden y hermosa pn•pectiva de Jas tiendas. alineadas en una llanera y muy cerca de la mon•
tañll,

EN

SA.N NICOLA.S PERALTA..
El Colegio Militar emprendió la expedición dP. Pste
año el dla 16 del mes de Noviembre último y bl 27 dd
mismo hizo un simulacro de guerra á inmediaciones
de la Hacienda de Sao Nicolá11 Peralta.
Acompañaron al Colegio en su expedición de práctica dos comoañias de Batallón de Zapadores, un escuadrón del 10º de Caballería y unll sección de Ar•illerria.
El campamento de las fuerza11 expedicionarias aparece en uno de nuestros gubad:&gt;~. Por él puede juz-

Hubo varios ejercicios militares de táctira y tiro J1\
blanco, colocándose á, te á dlstancia11 de 1000- y ¡j{K;
m .. tro,.
Desde que llegaron los alumn ~R al lugar del campamf'nto empezaron á construir las foniflcac'ones pa8aj .. ras y dos puentes requP.riiio, por los planes 11stratégicog objeto :&gt;.e la expedición.
~l Tenieme deiogenierus Jorge Ménd1-1z dirigiS h
construcción de un reducto d11feusivo, sobre uua loma,
aprove~hando con intelig11ncia la condición dd wrre
no. El reducto constaba dfl cinco caras de veioticmco
metros: tres de ellaP, contados sobre la cresta interior,
con relieve de un mf'tro 40 centimetros de ancho y
un metro de profundidad.

El fo o tenia 2 metros 40 centlmetros y p otundidad
variablP.
Las otras dos caras del reducto eran deforma triangular.
Un perfil llamado de Versailles coronaba laobra,Pn
cu.v a organización se aprovecharon los elementos siguitfotes: dos barbetas para una pieza, y dos cañone•
ras; un 11blockbou11e," reducto, una tr11vtlrsa encupltal
y una linea de palancas de 10 metros que protegla la
entrada de la obra; dos abrigos para tiradores en la
trinchera intMior de la gola, con buf'n'IR defensai, 11ccesorias á saber: 36 t.rampaR de Jobo, 480 metros c11adrados de red de alambre, 40 metros lineales de aba,
tid1111; habiéndose empleado para el revestimiimto de
los taludes interiores del parapeto, ceEtooes. fagin11s,
zarzos, adobes y céspedes, y para proteger la cabeza
de los tiradores, aspilleras formadas con sacos de tierra sobrl'I el plano de fuego.
El total-'~ excavaciones que se practicaron fué de
1261 metros cúbicos, siendo el nromedio de hombres
que trabajaron diariamente 110, pertenecientes á las
compañias de Zapadores.
En estas obra11 hici1-1ron su práctica H6 alumnos.
Duró la construcción ocho dias, habiendo formado
el plano general el Tenientt1 Méndf'z.
El Teo,eotfl de la Plana Mavor Facult,dva Rodrigo Garcla, dirigió la constrÜci:ión de un hermoso
puente suspendido sobre el rlo de Atara11q11illo que
corre en una barranca de seis metros de pr.. fundldad.
Se emplearon d;s resiRtentes cables dti cáñamo de
cuatro ceot!metros de diámetro y dos ¡rnodes caballetes para apoyar el tablero ,obre los ca bles.
La construcción fué sencilla y se utilizllron pocas
vigas y tablúnes.

El puente tenia una extensión de 1ó metros de lar,go por 'l .50 rte anchura
Desfiló primero la Iufanteria para l'Xperimentar su
-resist~ucia, calculándose ésta en 5 toneladas por lo
menos.
Después pasaron los dragones y los carros.
Terminóse el puente en seis dlas trabajando en él
algunos zapadores y naciendo sn práctica el cabo Joaquio Maaffs y alumaos Manuel de la Cuesta y Nicolás
Martioez que en la clase de Pu,..ntes Militares y For. ticación Permante, presenent11ron buenos exámenes.
Algunas veces lus sr,rpnmdió la luz dd alba trabajandtl con el Teniente Garcia.
Además se construyó un puPnte de soportes flotantes de 39 metros de largo por 2 metros 62 centimbtrus
de ancho, sobre un ojo de agua. que se halla cerca de
Cocoapa, para el paso de las trt-111 armas y se colocó
una pasadera de barriles de 16 metros de largo por
1.73 de ancho, para el paso de lainfaoterla solamentfl,
La construcción del pr ente, que fué muy delicada,
por haberse calafateado la madtlra, duró ocho dia• y
fué dirigida por el Capitán Francisco Aguilar, haciendo su práctica el alumno Gustavo Acosta.
La pasadera de barriles de que hemos hablado fué
botada y construida en 11 boraa.
El simulacro fué dirigido por el General D11n
-Juan Villej?'as, f ormando su E,tado M11yor ..1 Te
lliente Coronel Bernardo Pa1afox y el Capitáu Fortiuo
Dávila.

Los alumnos hablan abandonado su campamento á
las ocho de la mañana y á las diez comenzó la acción.
Según el plan del combate, se debla atacar el reducto defendido por el enemigo, en movimiento en•
volvente v simultáneo.
El redu"cto se hallaba en una pequeña loma eepar11da
de otra loma de mayor extensión,!\ cuya falda está la Hacienda de Cocoapa, poi un 11mplio camino carretero.
Al Sur de esta segunda loma. ha:,. otraemioencia que
es la dominante, estando separadas ambas por el barranco que sirve de cauce al río de Atarasquilo, .v so •
bre el cual se construyeron los puentes de que antes
bemos habl~do.
l!:l enemigo, representado por unB Sección de Zllpadores, ocupaba el reducto p ovi11to de artillería. Previendo el ataque había hecho cubrir dos puestos a van•
zados con infantería y uno con caballerla, deja:ido
también una guarnición de dragones en la Hacienda
de Cocoapa.
A 500 metios de distancia de loA puestos avanz.• dos
se hallaban en linea de colocación de compañf11, las
tios compañías del C.&gt;legio Militar y las dos de Zapl\dores estando la Artillería y Caballeria en 11us rebpec·
ti vos pu1-1stos.
Comenzaron los movimientos al toque de ataque. La
prim11ra compañia del Colegio avanzó siguiendo la
dirPcción de la vertiente de la pequeña loml\ situada
al Sur del reducto, es decir hacia la izquierda,:v la se
gunda compañia avanzó de frente por el camino ca-

DPsfile después del shnnlaero.

rrt&gt;te1 o, en tanto qne las dos compañlas de Zapado•
res Pe apod-,raban del cerro de Atarasquillo, que co•
mo de mayor elevación ofrecia grandes ventajas. La&amp;
avanzadas del enemigo se retiraron combatiendo.
L'l- caoalleria de loe as11ltantes se dividió en do.a
alas, avanzando por derecha é izquierda 1\ través de
JaR lomas. para ::nirse en el punto opuesto al de su
prim.,ra coloJación, despuéd &lt;le efectua:- el movimiento eovolvent1
La llrtfl leria llev11 ba un 11ostén especial deuoueccióu
de Z·1 padores y otra de R uralea del Estado de México,
avanzó para ¡ranar la loma de Atarasquillo y como !a
pendiente es f 1cil llegó á situarse bien protegida e1n
ser viijta por el reducto. Apareció en la eminencia,
cuando las dos compañia11 de Z'lpadore11, desplegando
en tiradores. avanzaron de nueve psra protegerá 11u
VPZ á los alumno~.
En estos momentos el fuego se generalizó y los
11saltantes fueron trepando á la loma del reducto slu
cesar un sólo m ,mento el fuego. Por fin a~ completó
el envolvimiento y el enemigo, antes de verse eatr ·
chado en circulo más cerrad(), abandonó sus posiciones y emprendió violentamente 'la retirada.
Entonces cariró la caballería para perseguir á los
prófugos. rePpuéa de que una de las secciones desalojó al destacamento que guarnecía la Hacienda de
Cncoapa·
Los alumnos estuviPTon muy diestro&amp; fin todas la1
maniobras, demostrando ijU gran aprovechamiento.

(Fotografias tomadas por los Sres. A. Saldívar y A. l\Iartel.)

11

Hora del rancho á la o:rilla del ojo de agua de Santa Catarina.

�EL M{TN1)f'

420

UN ijETEOROI~TERESANTE
[Colab01acl6n)

Domtngo 4 deDic lembre de 1898

1

Domingo 4 de Diciembre de l¡'S:18

EL MUNDO

halo se fué disipando. y á la 1
habia des11 parecido por completo.
El grabado que acompaña á esta11
liut111s es de fotografia directa
11 btl'uida por el director del ObserV .ttoriu de la Escuela Nor·
wa.l para Profesora!'. Represen·
t11 únicamentA una fracción del
halo porque de otro modo se h11bri11 velado la placa. En este ob ·
servatorio se ha seguido obte·
IJiendo fotogr11fias de nubes,
exh-titmdo clichés verdadera·
meIJte curiosos é interesantes.

El sábado 19 del pasado Noviembreá las 11 l 45 minut•&gt;s de la wi.ñana se observó en esta capital un fonóm,mo meteorológico muy curioso y cuya vnific11.cióa 110 e11 muy frecuente. Ese fenómeno fué un halo
i,l cual comí.te en un circulo colorido QllP r"tl..-a al
Sol por todas parttis á. una distancia de 2:2º á 46"
Nadie desconoce el experimento qu., conb1,;te en
hacer pas11r un haz de rayos solares ll traYéS de un
pri~ma de crist11l ó de ttal gema, lo que trae consigo
la descom¡;osición de la luz bl11nca en los siete color~s del e11pectro: rojo, anaranjado, amarillo, verde,
azul, índigo y violeta, que se veo claramente en PI
UN ENTIERRO
arcu iri~. Pues bien, e~tá. demostrado que estas nubecitas filamentosaR y blancas, suaves y tramp11rent,s 4u" se llaman cirrus, están formadas por cristales
Los arfütas afectos á la «pindc1 nieve. Y no podia ser de otro modo teniendo en tura de géuero,• vense naturalcuPnta que la temper11tura de aquellas regioves es m.,nre nblig11dos á. escoger, code 60° bajo cero, como lo han indicado los in,trumen- mo a,sun o de sus creacionl'S, los
to~ re¡nstrado-es env'ados Últimamente desde Parle a..:ont11cuniento:1 mas concretay B••rlin en "dobos sondas." Resulta, pues, que la m.,nte rtsaltantes de la vida hu•
iuz blanca del Sol al atravesar esos prismas de hielo mana.
Asi, desde el inmortal Fortuny
puede pro,lucir variados meteoros ópticos.
El silbado 19 del mes próximo pasado, el ciPlo de hasta los novlsimos escolares de
México se hallaba cubierto por u,,a capa finísima de las academias alemanas, han pinci-rrus tan fma y tra~pareute que á traYé3 de eH11, po• tado repetidas veces bautismos,
día obaerva::se perfectamente el htirmoso azul dPI ai- matrimonios y sepelios.
re, y esa es precisamente la nube apropiada para la
Es evidente que en esos ac,mtecimientos que marcan, per de•
cirio asi, las t-tapas de la vida humana, es donde más resaltan las
!ltmsaciones y costumbres de una
época.
Es bien s11bido que la pintura
cuenta en Alemania con aventajado11 cultivadores, y muchas es·
cuela A de ese pais se dedican con
especialidad á la •pintura de géi::ero •
El cuadro que hoy ofrecemos
á nuestros lectorPs. se debA á. un
joven pintor de Weimar, ,valter
Hannemann, y repres..,nta _nentierro, como fácilmente se comprende á. primera vista.
Las figura~principales son dos
mujeres-viuda é bija-que es•
tán en el dintel de la puerta por
donde el ataud acaba de salir pa
ra ser conducido al cementerio.
En torno de ellas varias gentes
del pueblo forman UlJ semicirculo, y las miran con profundacon·
verificación del halo. Además, PB preciso que la cria- miseración.
fantasía del espectador vuet,alización del agua se b11ya velificado con lentitud, laLa
al mirar el cuadro y las b.&gt;nd11s
~in que el'viento la haya turbado, pues ~i la cristali- emociones
de su pecho
ración es rápida los cristales no result~l_l trasparen• expontá.ne~ surgen
mente.
tt,R ni regular11s, y el meteoro no se verifica.
Desde luego secomprPndeque
Según M11riotte para q,ue el balo se verifique debe
la escena pasa en una casa hu•
h..1ber unos cristales en po8ición tal que reproduzca ·milde,
en una de esas grandes
,.¡ mfnimum absoluto de desviación de loe rayos, decasas de obreros que abundan
hiAndo encontrarse el Sol a una distancia angular de en
Alemania, La viuda y huér·
2 ,0 io-ual á. ese minimun de dedviación.
fan&amp; ocupan mejor posición que
El "circulo de 22º que se produce al rededor del Sol, los
demás habitantes de la cay c¡U" puede produci~se también al rededor d~ la lusa; eso se vé en su .distinción
IJ&amp;, iiene la zona rnJa por dentro, de~pues sigue la
su traza.
1111aranjada, Juego la 11marilla etc, basta llegar á la y l'n
Y hé aqui, que ante el inmenso
violada. que fo1 ma la zona ext11rior. !:le ve por esto dolor,
esos c-breros olvidan sus
de los. colorrs PB á. la invnsa ~el
de proletarios y comparten
411e Ja ~isposición
arco-ins,
en el cual el r, JO queda por fuera y el v10- odios
muy sinc..,ramente la pena de 1011
lat\o por dentro.
deudos. Tal vez les sL-va de conJ.&lt;:n el halo observado en México el dla citado el ro- suelo
propio. ver que la muer'
jo, el anaranjado, el Bmarillo .Y el verd~ eran clara- te tambiln
hiere á. los que están
mPnte visibl11s; el azul, 111 ind1go v el v10lado forma.han una zona confu11a que se pt&gt;rdia entro el fondo arriba.
F.l colorido del cuadro es de
hrillante del cie!o El fPnómeno fué sin t'mbarg-o muy una
frescu-a maravillosa.
hermoso. Como á las 12 y 30 minutos de la tarde el

otro, en fin, (Y esto era causa de m/\s de una
preocupación entre las muchachas de la aldea,)
que la había visto en el palco de un teatro llamando la atención del público, por lR cantidad y
tamaño de los diamantes con que se adornaba,
tanto como por su hermosura.
A cada ur,a de estas noticias, el bueno del padre Guichard suspil'aba y elevaba los ojos al cielo, suponiendo piadosamente cuál era la causa
de tales psosperidades.

............. . ...... . .................. ...

Cmm del Sr. Jtlannt&gt;I Bnch

Nt

l:a Glorieta Colón.

(Jasa del Sr. Othon Ver,:es en la calle
de los Inválidos.

Un.a prima mensual.
Accediendo á la Policitud de muchos de nueFtro&amp;
favorecedora!!, El Mundo Ilustrado, volverá ó. repHrtir entre los subscr1t.&gt;rt1s desde el mes próximo un"ºlumen mensual como prima, según se babia estado
haciendo anteriormente
En consP.cuencia, sólo daremos un p\i.Pgo de novela
en el cuerpo del periódico, suprimiendo las cuatro p:iginas adicionales que sustituyen la prima en volllmen separado.

La XIII Exposicional Nacional de
Bellas A.rtes.
La próx:ima Exposición de Bell11s Artes ee el tema
obligado que ocupa actualmente la atencióa de nuestra. sociedad.
En consecuencia., El Mundo Ilustrado fiel á su
pro¡Z'rama de registrar con todo esmero los asunto3
del dia, ofrece ásus lectores unasección especi11l, profusamente ilustrada, que se ocupará. dPl espPrado
1ocontecimiento artlstiro y que empezara á publicarse desde el próximo número.
Piezas para las Posadas.
Anunciamos á nuestros lectores la próxima pubii ·
cación en estas columnas de un juego completo de piezas de baile para las posadas.
Todas esas piezas son inéditas y escritas especialmente para los abonados de nuestro semanario á
quienes como en otra ocasión hacemos este obse·
quío,

-¿Qué quieres, muchacho?-prt&gt;~untaba con
-earifi.osa voz el bueno del padre Gmchard, cura
de la pequ,iña p irroquia de «L,i, Fl~che,» á
un rapazuelo de cinco anos, que demasiado pe•
queño para poder tirar de la campanilla, apo•
·r,.eaba con todas sus fuerzas la puerta do la casa
c~n una piedra enorme para sus manecitas.
-Sefior cura, le traigo un recado de la tía Ger•
vais-dijo con aire de misteri?·
.
-¿Y qué quiere latíaGerva1s?-a~ad1ó el buen
•cura acariciando las sonrosadas meJ1llas del pequen.o que impresion~do por la p_resenci~ del seftor cura se había qmtano la boma, deJando al
aire una maraña de rizos m~s dorados que las
mazorcas J.e maíz de los campos que rodeaban el
presbiterio.
-Pues .... me envía ó decirle que Collinette
se ha marchado.
-Bueno-repuso el cura.-Pues ya volverá;
andará de correrías por el bosque.
-No-dijo el rapaz con aire convencido.-¡No
volverá, porque se ha marchado con un sefior!
-¡Ah! Cómo es eso?-dijo alarmado el padre
Gnic.hard.-Vamos á ver .... txplícate claro ...
·Qué seilor es ese?
-·Un eenort-afi.'ldió el chico encogiéndose de
hombros.- Uno del c11stillo de la Vrilliere que
iba en su coche.
-Pero tú lo has visto?
-Sí1 seilor·1 yo estaba con Nícol cogiendo hierba para la ca bra, cuando la vimos pasar_en el coche por el camino de Orleans .... Por cierto que
nos saludó con la mano-afladió el pequen.o con
•cierto aire de satbfacción.
No quiso oír más el cura, y temiendo _alguna
desgracia irremediable para 1:1quella loqu11la de
Collinette, cogió apresuradamente ~u sombrero
y el paraguas y se dirigí~ á ~oda pnsa á casa de
Ja tía Gervais, donde hacia uempo se bailaba Collinete encargada de servir á los parroquianos
los jarros de espumosa sidra, tan apreciada por
los bebedores de aquella lccalidad.
La desgracia era cierta.
Cimsada de sufrir los contínuos rrgan.os de la
tía Gervais, halagada por los requiebros é impulsada por sus instintos de lujo, babia cedido á
las tentadon1s prr,mesas de un huesped del castillo, compailero de armas del hijo del marqués,
haciendo tal vez más fuerza en su corazón de 1!)
ailos los engom11dos bi¡rotes del elegante militar,
que los dicharachos y las rudas maneras de los
mozos de la parroquia.
La tía Gervais se lamentaba amargamente de
la ingratitud de Collinette, á la que había !ecogido al morir sus padres, per_o sus lamentac10nes
tenían un gran fondo de ego1:;mo, pues no era
el menor de los alicientes los ojos de Collinette
para el contingente de mozos que se reunían por
las tardes en la tabe1·1ia de la tía Gervais para
trasegar á sus estómagos enormes jarros de si·dra.
El padre Guichard hizo algunas tent:tivas pa_ra
reclamar á la fugitiva, pero no obtemendo nmgún resultado desistió de ello, encomendándola
devotamente á su Angel bueno.
Poco á poco se fueron olvidando de ella, y pasados algunos afios no faltó quién, al regresar de
París, asegur~se que la había visto una mañana
por el boulevar con un g:i-an sombrero ll~no . de
flores· otro juraba y perJuraba que la hab1a visto
en un' magnifico carruaje un día de carreras, y

En el afio de 188*** surgió un grave conflicto
entre los vecinos de la parroquill de «LaFléche.»
Se acercaba la fiesta de la Asunción, patrona
de la aldea, y las obras de la iglesia se habían
paralizado por f11lta de dinero.
El arzobispo nada µodia dar, ni quería pedil',
pues estaba mal con. el mi11hterio, por las recientes órdenes sobre ltt ensefürnza.
El Consejo municipal Ha radical y se negaba á
toda entrega de dinero, y p11ra colmo de desventuras, el diputado se empeilaba en que la tiesta
se celebrase en la iglesia de la paaoquia vecina
«L'Hardouille,» p11ra vengarse de «La Fléche,»
que le había negado sus votos en las últimas elecciones.
Todo, antes que ~ufrir esta humillación, ·pues
«La J&lt;'Jéche» y «L'H11rdouiile» eran rivales desde
hacía siglos y po&lt;!as eran Ins romerfas en que no
había golpes y descalabraduras de cl:lbezas entre
-los mozos da una y otrl:l ¡.,arroquia.

421

bían dt-spedido sin darle la más pequeña esperanza de obtener los suspirados 15,000 francos.
Atolondrado y sin saber ya qué resorte tocar antes de volverá «La Fléche» con la c11beza b11 jaá
dar cuenta de la ineficacia de sus gestiones, y
donde seguramente sufriría mucho su prestigio
y sería objeto de las burlas y sarc11smos de los
tres ó cuatro librepensadores de la localidad, que
no dejarían escapar tan propicill ocasión para
martirizarle, se dirigi ó como última esperanza á
c11.sa de un antiguo amigo, con el que siempre había seguido amistosa correspondencia, no ob, t mte las diferencias de ideas que los separaban.
Autor dr1tmático muy en boga y avezado á todas las truhanerías de la vida de París, 11cogió al
buen cura con los br11zo• abiertos, le co11vidó á
a lmorzar y oyó pac.ientemPnte el rel11to que éste
le hizo de su infructuoso vL,je y de sus fundados
temore~ de no obtener nada.
-¡rifi querido Guic.hard! le dijo su amigo. En
el asunto que tanto te interesa, sólo veo una manera de que puedas salir airoso: un poco difícil
es, por la condición de la persona á ll:l que debes
ir á ver .... . . pero, qué diantre! todo antes que
«L'Hardouille» triunfe, como tú die.es.
- Y esa persona es,-preguntó el cura.
-La amiga favorita del Ministro de Cultos.
-¡Oh, oh!-exclamó el bueno del cura, poniéndose mAs colorado que una amapola.
-Sí, sí; ya comprendo que te ha de ser algo
duro el tener que recurrirá ella ... . Pero es buena muchacha y en s11 clai;e, de lo mejorcito que
pasea por el bosque de Bolonia. Además, á todas
estas mujeres les gusta hacer ostentación de su
influencia con los imbéciles que por ellas se arruinan, y no hay una que no se jacte de tener sentimientos religiosos .... Decídete, y ¡quién sabe si
-de un tiro matarás dos p:ljuos, volviendo al redil á esa oveja descarriada!
-Cómo se llama?-preguntó el cura.
-SAbelo Dios! Ella se hace llamar la señora
de Va\noble, y por este nombre se la conoce en
l&gt;t vida gal11nte. Dicen que guardaba ovejas en
no ~é qué pueblo, y que su primer amante la hi- 7,

j

A g-randes males grandes remPdios. Tal fué la
símesis del discurso que pronunció ante los notables de la parroquia el padre Guichard, · quedando acordado que saliei;e inmediatamente para París á fin de impetrar personalmente del ministro de Cultos los 15,000 francos que faltaban
para·Ja completa terminación de las obras de la
iglesia.
Once días llevaba ya en París el padre Guichard y con espanto veía que estab:t tan adelantado como el primero.
Nada había podido conseguir.
Había subido escaleras, hecho antesalas, visitado al ministro, al subdirector, al director tal y cual,
y unos con sequedad y otros c.ortesmente le ha-

zo educt.lr cou tvdu esmero ....
La verdad es que cuando se.presentó hace algunos ailos en París, sus magníficos ojos nrgros,
límpidos, rasgado,, brill~ntes comq pocos, y de expresión verdaderamente eüloquecedora, causaron una revolución en el Jockey
Club, en el Sport y en la alta banca, y á los pocos
meses ya tenía un hotel y m11gnificos diamantes.
Por ella se han arrµinado cuatro ó cinco estúpidos, y últimamente, lord .S *'** se suicidó en Mó·
naco abrumado por el spleen y sus desdenes, después de hqberla paseado por Italia y Rusia con
el tren de una princesa real. ... ¡Pero es buena chica! .. ¡Buena chic.a! _. .
·
Mientras así se expresaba su amigo, luchaba
el bueno del cura con mil encontradas ideas. Repugnábale acudirá tal persona; pero el llpremio
del caso, y cierta esperanza s~creta de ganar un
alma para Dios, pues todo sacerdote ti, ne algo
de misionero, abogaban en fa.vor de la proposición, y sobre todo, lo que mAs espoleaba al buen
sacerdote, era el temor de no ver aquel an.o cele•

�•
422

lr.f,MUNDO

Domingo 4 de Diciembre de 1898.

cuando muchacha á los piés de mi cama en «La.
Fléché.»
-Pues eso es fácil-contestó con bondadosa
sonrisa el cura.-Deja aquí todo esto y yo me en- cargo del cambio.
-Hoy no es posible-ailadió la joven lanzando un suspiro-pero más adelante yo us juro que
acudiré á vuestra bondad¡ mientras tanto, dejadme las seftas de vuestro domicilio en París, y per••
donad que os deje, pues voy á ocuparme de vuestro asunto.
A la maftana siguiente, un portero del ministerio entregaba al padre Guichard un sobre en el
cual se encerraba la orden de pago de los 15,000 ·
francos para la terminación de las obras en la
iglesia de «La Fléche.&gt;
Al mismo tiempo dejaban de parte dela seilora
de Valnoble una caja cerrada, con encargo de que
no se abriese hasta llegar á la parroquia citada.
La llegada del cura al pueblo fué un acontecí•
miento, y su fama creció cien codos, con gran
despecho de los librepensadores del lugar, que
no comprendían qué resortes podía haber tocado el cura para conseguir tal éxito.
La estupefacción de los vecinos de «La Flécbe»subió de punto al poder admirar el día dela fíesta una magnífica piel de _armilla que cubría las.
gradas del altar mayor y un p:-ecioso frontal bor•
dado de oro, que hacía juego con la casulla del
oficiante.
Lo que más llamaba la. atención de las coma- ·
dres de la aldea, era un corderito, cuyos ojos los
formaban dos hermosos diamantes en el centro,
de los bordados del altar.
-¡Qué preciosidad, seftor cura-decían entusiasmadas-qué hermosos ojos . . ! ¡Cómo brillan!
Y contestaba el bueno del cura, con sonrisa un
tanto enigmática:
-Efectivamente, son muy hermosos aquellos,
ojos • . .. ¡Cómo brillan!
brarse la fiesta secular de la patrona en su querida iglesia.
-Desde aquí se ve su casa-dijo el amigo que
maliciosamente había llevado al cura á las cercanías del «Arco de la Estrella.»
-¡Ea! Buen ánimo y á la noche ya me contarás el resultado de tn entrevista.
-¡Todo por la «Fleche!»-affadió soc11rronamente, y cruzando la calle, dejó al bl¡.en cura,
plant-ado frente á un hotel de magnífica apariencia, morada espléndida de la buena amiga del
ministro de Cultos.
No fuero11 largas las vacilaciones tlel padre
Guichard; apretando su breviario contra el pecho y confi11ndo en éste y en sus cabellos blancos, atravesó con paso rápido el anchuroso vestíbulo, y subiendo la escalera de mármol, cuajada de macizos de flore~, se hizo anunciará la sefl.ora de Valnoble, Una doncella de aire desenvuelto y remangada nariz le hizo entrar en un
saloncito tapizado de telas japonesas, no sin advertirle que la seffora podría recibirle, pues aún
estaba en el ba1io, lo que no dejó de aumentar las
confusiones del cura. Pocos momentos aespués
volvió á buscarle, y llevándole al tocador de la
seffora, le rogó que esperase un poco, pues la seftora saldría en seguida.
El lujo maravilloso que le rodeaba en muebles
cortinajes y alfombras, los mil cachivaches que
cubTían la mesa del tocador colgado de raso azul
y encajes, y cuyo uso no podía adivinar por más
que los miraba, lo suave y templado de la temperatura, y sobre todo, un perfume fuerte, acre
y verdaderamente sensual, que acortaba la respiración y hacía latir las sienes, que saturaba el
ambiente con ráfagas embriagadoras, aturdía más
y más al pobre cura, que ya
casi si:1 arrepentía de haber
idc cuando alzándose una cortin¡ se precipitó en la estancia una nube de gasas, enea•
jes y lazos de color de rosa,
que envolvía á una mujer her•
mosísima, de amplias :y-esculturales formas, apenas cubiertas por tenues gasas, y cuyos
ojos negros, grandes, rasgados magníficos, se fijaban en
el c~ra con cierto cariñoso respeto.
Al verla, el padre Guichard
dió un pa,so atrás, y alzando
los brazos al cielo exclamó con
el mayor asombro: ¡Tú! ¡Collinette!. . . . . . ¡Ahl ¡Desgraciada! ..

-¡Yo misma, seftor cural-contestó la joven
inclinándose respetuosamente y llevando á sus
labios el extremo de la faja de seda negra que
ceftía el cura.-Pero sentáos-aftadió para rom•
per el hielo de aquella impensada entrevistasentilos 11quí, seftor cur11, y decidme á. qué debo
el honor de vuestra visita• .
Un poco repuesto de la sorpresa que había experimentado, y tranquilizado, en parte, por los
modales respetuosos y deferentes dela joven, empezó el padre Guichard, con voz aún balbuciente,
el relato del asunto que le había llevado á París.
-¡Oh! . ..Si no es más que eso-aftadió Collinet•
te-podeis contar con que es cosa arreglada: aoy
mismo hablaré á Pablo .... perdonad, quiero decir al seffor ministro, y mafiana tendreis la orden
de pago en vuestro poder .... ¡yo os lo prometo!
Podeis creer, sefior cura, que me considero muy
dichosa pudiendo hacer algo en vuestro obsequio
y en obra tan meritoria ...... Más de nna vez suspiro acordándome de las inocentes fiestas de «La
Fléche.»
-Qué, no sois feliz?
-Feliz? No, seilor cura; este mismo lujo que
me rodea me ahoga más de una vez, y aunque
mis caprichos son ley para mis ..... .p1'otectoi·es,
esas mismas atenciones me atacan los nervios.
Mirad-dijo golpeando con su diminuto pié, coquetamente calzado con una chinela de ra&amp;o veis esta soberbia piel de armiño que me sirve de
alfombra .... ? Pues procede de un manto real, el
que usó en su coronación el rey de S ...... y que
lord Stais compró á peso de oro para ofrecérmela
como recuerdo de las fiestas de la coronación á
que asistimos ... Pues bien: de buena gana la cambiaría por la deshilachnda alfomtrita que tenía

MUXAN DE BEAUVILLER

MADRIGALES
I
A. UN AS. VIOLETAS,

Dulces violetas del color del cielo,
Que cultiva la mano delicada
De aquella por quien lloro,
Más desdeñosa cuanto má11 la adoro:
Si por ventura, unidas tiernamente,
Ceñís de Laura la serena frente,
Decidle mis dolores
Y aplacareis ¡oh flores!
De mi cruel adorada los enojos:
Pues ella debe amaros, cuando os dieron,
Su alma el aroma y el color sus ojos!
II
DESDEN.

Corté una blanca flor, de mi ternura
Slmbolo puro, y la ofreci á mi dueño;
Ella, con rudo ceño
Entre su mano, que la nieve imita,
Crüel la toma y aja su blancura ......
Lejos de si la arroja (¡oh ruego vano!)
Cayó la flor marchita,
Pero al caer le perfumó la mano!

III
A UNA. ROSA.,

Pura, fragante, hermosa,
Reina serás del blanco ramillete
De tiernas flores que mi fe le envía!
¡Cuánto envidio tu suerte ¡oh dulce rosar•
Nacer te cupo en venturoso dial
Llega y al seno cándido que adoro,
Donde serás de amor purpúrea enseña
Lleva de ar.oma el virginal tesoro
'
Que la aurora al nacer te dió en exceso:
Que Laura, en cambio, te dará risueña
Miel de sus labios al calor de un beso! '

IV
INVIERNO,

Duermen bajo la escarcha en la pradera.
Del invierno crüel á los rigores,
Soñando con un sol de primavera
Las aves y las flores .....
Asf, del alma en la estación nublada
Acurruca.de, trémulo de frío,
'
Duerme soñando con tu azul mirada
¡Oh Primavera! el pensamiento mio ....
FRRNANGRANA,

Do mh1pc 4 de Diciembre de 1898.

Es el ronquido horrible. el estertor humano de aquel
maldito animal; si, por mi desgracia lo oigo dentro de
mi á todas horas.
¿Lo oye usted? Pero no; usted no puede oírlo. Y ¿no
seria posible por algun medio hacérselo oir á los demás? ......... .
......Y acaso serla inútil, porque los señores curiales se han empeñado en cometer una injusticia.
Pero ya pasó. Volvamos al asunto.
¿Que si me empeño en Bl'guir sosteniendo eso que
ustedes llaman fábula? ya lo creo; es la v11rdad: yo no
he dado muerte á una mujer He extrangulado eso si
-una venganza fosta, exquisita, dulcisima.-á mi gata
morisca; pero yo lo sé bien, no hay en el Código un
articulo para ca11tigar el asesinato de una gata.
Usted no puede pensar como los dem~s, porque no
es vulgar.

EL MUNDO

...

bugia ni la agrietarían por todos lados, con sus mordiscos.
Si deseeperado por el insomnio, encendia luz para
leer, ya no los veria cord_endo junto á las paredes en
busca de sus madriJ?"Ueras, deelizándoRe :,,ápidos, eilen•
cloeos, como si sólo fueran siluetas, aéreos, fantasmagóricos.
Acaso ni sal drbn. J 1icen que les huele á gato.
Soñé cen el silencio.
Pero ¡ayl asi como lo oigo abora,asi lo oi aquella noche; mire usted como se me erizan hasta los pelos de
la barba.
No era el ronquido natural de todos los gatos Era un
ronquido estertoroso, era la quPja acompasada de un
enft:rmo que dormita. Un lamento salpicado de ronquidos. Lo principal l'ra el lamento, y sólo como la harmonía el go, goriteo, el ronquido e.pumajoso de eeosfelinoR domé.tiCOP.
Mas aún;.;.sabe usted? como si en una misa de re·
quie111,, el mismo muerto rezara, y los frailes le hicieran coro con sus voces cavernosas.
Los ratones me pisaron.
Tuve paciencia; la dePperté moviéndola sobre · la
poltrona;-me causa horror aquella poltrona cuando
la recuerdo.
Tendría alguna pesadilla. ¡Pobre!
En efecto. me miró, eomo las personas á quienes se
despierta repentinamente, cuando tienen una pesa•
dilla.
Deeputl-s se desperezó v acurrucose de nuevo.
Cubierte hasta la cabeza, entrecerrando los párpa•
dos, comenzaba á ensombrecérsfme la inteligencia, y
de Dl'evo se l.:vantó en medio del slle.ncio el maldito
quejido.
Pero ¿qué tPndria aquella gata? ¿Padecerla algún
mal ffsico? ¡Qué sufrimiento moral la turbarla el
sueño?
Otra vez, y otra más la despnté; mevefa tristemente y volvla á hu!ldirse, volvia á perderse en aquel para mi insondable oréano de su sueño.
Y siempre, en medio de la silenciosa obscuridad, se
alzaba aquel lamento salpicado de ronquidos, como
se hiergue en medio di'! templo obscurecido por negros pañoe, el catafalco cuajado de flamas amarlllentas, severas. tristes, pavorosas. El silencio era un paraleliplpedo truncado, ¡ayl muy irregular-mente, es•
pantosam.,nte truncado por la voz de aflicción de
aquella enferma; porque de seguro estaba enferma.
Entonces sentí curiosidad: seria útil saber que enfermedad era 1a que provocaba en un gato ese quejl•
do humanizado; un caso patológico curioso.
Y la dejé pasar PD mi pobre cuarto el resto de la noche. á costa de mi tranquilidad.
¡No estaba Pnfermal
¡Me repugnó y la odié!
-¡Llévatela, lej9e de aquí, y regálala, mátala, haz
lo que quieras de ella, pero que no pase aqui la noche; prefiero los r11tones,-aún cuando me devoren
hasta á mi" mismo-le dije á la vieja, y se la llevó en•
vuelta en un saco.
Al lh•gar tranqullo en busca de mi duro lecho-eK
higiénico ¿verdi,d Doctor? el colchón duro-alll estaba, alli instalada en su roltrona favorita.
Oiga.me usted: si todavía está en casa esa poltrona,
que la quemeB; no qni~ro encontrarla ahora que
vuelva,
Se levantó y encorvándose, alargó la mano izquierda
como lo hacen algunos chiquillos para saludar á sus
conocidos.

Mis defensores se empeñan en demostrar que estoy
loco para que no me lleven á. jurado . ¡Vaya una manera de defender! pero usted hará. justicia, usted informará en conciencia, y me entregará. á los jueces; y
el jurado-usted lo verá,-el jurado me absuelve:
¡Si no pueden, si no deben condenarme!
Verá usted:
Aquello era ya una burla: no esperaban la noche
paradesllzarfaeraoie sus diminutas cavernas, cautelosamente, sus cuerpecillos color de sombra; no, á todas
horas, en pleno dia, se les vela trepar por mi mesa, y
por mis estantes, asi~ndose con sus rosadas manos á
los lomos de los libros ó á 11111 molduras del mueble.
Y después, en mi habitación, lliempre tranquila, ese
ruidito que hacfan sus dientes, dientes de roedor, contra las hojas de los pobres libros, rasgaba por todos
lados el silencio.
Y un dla, la sirvienta la llevó. Fué en
la mañana, cuandc- me aseaba para salir.
No corrió á escondersfl temerosa bajo
algún mu..,ble; subió confiadamente á una
vieja poltrona, y se instaló alli como un
amigo que visita á otro.
Atentamente me observaba; y como
vergozanda de que su pelaje parduzco no
estuviese bien limpio, comenzó tambien
su toilette; se pasaba la mano repetidas ve•
ces por la cara y se asomaba á inspec•
clonarse el pecho, Juego, CQmo para consultar, me mfraba, y volvía á su tarea.
No me causó mala impresión. Hasta llegué á acariciarla. Enarcánaose me dió
las gracias.
Y eso, qufl nunca fui amigo de los animales doméatícos.
Siempre he gustado de ver tra~ las rejas
de una jaula, a1 m11gestuoso carnicero rt·
volviéndose inquieto, bramante, furioso,
por no ser libre y no poder hincarme sus
zarpas y suR dientes; las caricias torpes,
empalagosas, del perro que nos retrata en
el traje sus manoR asquerosas, oh . ... siem...._,, .,
pre me han repugnado.
' , ''~-' i
Llegó la noche.
(;.Por qué llegó?)
¡Qué felicidad! Ya los roedores no turbarian mi sueño,traveseandosobre mi cuerpo; no cenarfan con las estalactitas de la

423

La vieja sirvienta me lo dijo: la habfa llevado por
,la-tarde muy lejos, á la casa de una comadre, y al anochecer habla vuelto.
• -Pobrecita, no la eehe ueted. mi' e como vino de
tan lejos; quién sabe si ahora no lo moleste.
Y yo pensé; l'n verdad. quizá e~ta noche esté más
tranquila. Puede haber sido pasajero ese estado de
excitación nerviosa Veremos.
No sé ~i fué que me venció el cansancio. ó realm~nte ella estuvo tranquila en las primeras horas, pero
después comenzó.
Al principio, entre suAños, fue como el ruido que
hace un Insecto que ee nos mete en nna oreja, y fué
creciendo, creciendo.

í

¡Ya! el mismo qut&gt;jfdo, el mismo ronquido estertoroso, el mismo lamento de muerte, y haciéndole coro
los ratones en los libros; algunas veces, me parecía
que con una risita chillona se burlaban de mi.
Calculé en la obscuridad adonde estaba la poltrona
y ¡zas! le arrojé la novela que estaba en mi buró. Lan:
zó un quejido débil: ¡esl' el era de gato!

Y cada vez que el lamento mddito'volvfa
á revolotear como asqueroso murciélágo nor
la alcoba, le asestaba un nuevo golpe· la bujía, la palmatoria, rollos de papeles, en el
paroxismo de la desesperación hasta mi despertador, fueron á rodar sobre ella ó en las
inmediaciones.
Afortunadamente amaneció aquel día más
temprano que otros.
. . . No parecía guardarme rencor,Me miraba con pupilas tiernas, inmensamente tiernas.

y

'

�424 -=-===========~===~~=======2E:!L~MU!![N~D~0:?;·========-=---~~=_:,;0::,:n~m:,:i~n,:;,~~n.;:4;,.;rl~A=n~i=~l=P==m=b=r..e"'1=~--1898
__._
Primera un pinchazo en la nariz, luego
sacarle un ojo: el otro no, para que pud1e·
se verm~ á mi, ásu verdugo; perforarle la
lengua, cortársela y prenderla en sus propias garras; y para burlarme de ell~,. cou
RU propia mimo. srpar11da ya, acanctarle
la carilla para lavársela. Y luego sacarle
el corazón para saber cuAl era la causa
de sus dolores.
¡Ja, ja, jal Ahora si creo que me estoy
volviendo loco
Abl si no hubiera Códigos y jueces, y
pNicias, vería usted cuantos hombres mat• bao á otros asi. con esa crueldad. Yo
no; ¡yo no he matado á esa mujed

¿Se ha fijado usted 11lguna vez como miran A su
amante las mujeres of,mdidas por él mismo, cu11nao
va á llegar la reconciliación? Pues asi.
Alg1ma vPz me parPció que 1&lt;aliRn de su pecho susJ&gt;iros que procuraba ahogar ¿Ese dolor que sofocaba
durante el dla en la plemtud de sus facultades. era
el que por la noche, cuando la fatiga la rendia, hada
explosión?
A menudo me diri¡z-la sus miradas, con aquellos
ojos 11xtrañamente brillanted y atractivos como los de
una tísica.
Llegué ll. pensar ~i estarla aquPlla hembra Pna~orada de algún hom~re, y generalizando con fal~cta,
en su rudimentario mteJecto. como lo hacen los mños
que llaman papá á todo hombre que ven, me confundirla con el objeto de PU amor.
No comió; en su poltrona pasó largas horas arro·
jando por la ventana sul'miradas pardas, y dejándolas irá perdene á lo infinito.
.... Allí la encontré de nuevo la tercera noche.
No iba con exitaciones, nada de estado morboso;
en estado normal.
No bien sepulté la luz de la vela en la obscuridad
de la alcoba, cuando brotó de su pecho el maldito
quejido. Culebreaba por el suelo ó trepaba hasta el
techo por los ángulos diedros de mi aposento como
lo hactan las ratas.
O salia en espirales que se elevaban como el humo,
y a~!, as! era, gaseoso, transparente, pero negro, muy
negro.
Lamentaciones de joven enferma, dolorosos quejidos de mujer moribunda, pero muy humanos, más, so
brehumanos; como la voz de un muerto que reza en
su misa de requiem y le hacen coro los frailes con voces cavernosas.
¿Qué me importaba ya averiguar qué ejercito de
fantaEmas pasaban bailando dauza macabra ante sus
pupilas romboides, cuando corría el tdón de sus párpados?
Sus dolores me hacian sufrir, por egofsmo; yo siempre hf'I sido muy egoiPta. Aunque ¿quien es alt•tJ.idta
en el fondo, -sincerameme?
.¡No cree qs•ed qne puede haber habido desequilibrio fn sus facultades mentales, Doctor?
¡Figúrese usted, qué ridiculo! Con mi traje blanco
dti dormir, pisando sin hacer ruido. y con la mano derecha, cogida por la pitrte posterior del cuello para
que no mti c. usara daño, la endiablada gata, esa endiablada.
¡Aquello fué horroroso!
Ya no era el quejiuo dJ niña enferma, de mujer mo•
ribunda.
Era grito desesperado de mujer furiosa.
Algunos congéneres suyos, atraídos por los gritos•
llegaron
Imbéciles!
Tomaban aquellos lamentos por los ahullidos de la
hembra en celo.
Se Je acercaltan y se les arrojaba encima, llena de
odio, fiera, aterradora, y l::s ht:ría.
¿Pod1a yo acaso durmiri'
Le abrí.
A pesar de que SUR pitos eran de mujer, usted
comprende quti no esfAcilconfundir una gata con una
mujer, digo por el tamaño. No tenia remedio.
Yo 110 t1mdria temores de que viniese como en el
Gato ..Negro á retratarse la figura de la victima en la
pa, ed que estaba á la cabecera d~ la cama. No _me
· arrepentirla como Poe en 1'U persomJe, de haber eJercido esa venganza justa. C,,mo el p11r, tio de Byron
que colgó de, cit-lo de su cama la espada con que dió
muerte á un pariente suyo, colgaria yo la calaverilla
de la gata.
¿Usted ha vibto un cráneo de gato? Son curiosos
¿verdad?.
Y lo h11 hiera hecho, si no me hubieran aprehendido.
¡Qué justicia!
¡Pobre paisl
Si no fuera porque deseaba dormir y porque tenía
miedo de salir con las manos acar1enaladas, la hubie•
ra dado muerte con crueldad, como dicen los timoratos.
¡Cómo me habria deleitado con sus sufrimientos, ya
que ella me habla causado tantos.

Fué obra de st&gt;gundos.
Allí estaba, en la sombra, brillándole
fm,fóricamente los C'j08, chispeándole comn dos faros lt1janoS,í la vió usted?
Fué la última vez tn que me mi~ó con
sus pu¡,ilas ti ero as, inm_ensamentti tu,r~as
y podero~ameute atractivas. como de 0J&lt;,11
dti tiEica.
A mi nadie me quita que sus miradas eran amo•
rosas.
Eso me exasperó má~.
,
La acaricié,y cuando Petaba confiada, rAp1damente
le oprimi el cuello con ambas manos.
l(Muerta!! Parecía que :va antes había matado á ot:-as
por el mismo método ¡qué seguridad!.
.
_
¿Esto? ¡ah! es verdad; una convulsion lah1zo aranar•
me. Yo creo que fué sin intención. Me ha d. haber
agr~decido que la libertitse de la vida
Y arrojé su cadáver á la puerta de mi cuarto.
Oh, si he sabido lo que ibaá pasar, a~tes me lo ~omo
Eso dicen: qne alli á la puerta de m1 alcoba m1de.·able, se encontró el cadáver de una mujer con la11 huellas de la extrangulación.
¿Y no puede haber sid.:i otro PI criminal? ¿No puede ser una de tantas comcidencía3?

El alina es como arroyo cri•talino
que de una cumbre inacce~ibl~ urranca
en busca de los mares del dei;tmo:
corre suave ó febril se dPsbarriinca;
y en vario modo e~ con diverRa suerte
agua que se desborda ó que se ebtauca.
El alma mía. rt&gt;t.-mplada y f11ntA
á golpes de dolor, .tOr~ente h 1 111do
,
que furioao lanzara himnos cte muerte,
v que después por el amor vP_ncidn
se arrastrara á tus pié~ cual 111erp&lt;1 loca,
pronta ya á dar el tentador ~ilb:do.

... f;;;~t~ct-~~-~~¡;~i~~- ~~~·¡·¡~é· ~¡ i~t~~-~~..q;;·~·;:~·;~~:

di, ¿verdad?

FRANCISCO ZARATBI Ru1z.

PAGINAS DE LA MODA

s; te espanta t&gt;I rep_til, la magia invoca

de tu mirada eléctrica; y al p1111to,
arrancando una fuentt&gt; de lll roca,
resucit11ndo á Lizaro difunto,
barAs que del reptil brote uu alarlo
sér celtistial de harmónico co0Ju1Jto,

como el Fausto viejo y acabado
brota del F1msto .. moroso, y como brota
el arrtipencimiento del pecado . . .
La illf ncia que pasó, la edad rPmota,
que siempre destilada cae "¡ pozo
con la monotonia de la guta;
y luego mi ilusión de incauto mozo
41111 se de11vaneció cual hu,uo al viento
dejándome un hastío en cad&lt;1. gozo;
todo ello p11ra mi fué 2 caso 111iento.
pero impulso no fué se_r nunca JJurln
ni amor, ui voluntad, 01 pem11m1tlt to.
Sólo tú, sólo tú rompes el nudo
de mi suerte fatal; haces qun Pn flores
retoñe a f,n mi conu.ou di,.11udo;
y logras. con~olaodo mis dolo!ªª•
que 1111 l'temlce pero no envt-Jezca
con el tiempo el aU1or dtl wis 11mures;
logras que ya j'lmás se desvanezca
m1 e1 ót1ca i!Ubtón: que no concluya,
sino más bien quti con el tiempo crezca......
Pueda qu11 el tiempo "'olador destruya
hombre11 y monumentos y ciudade11.
puede que el alm'a. hasta los cielos huya:

es justo que en mis cánticos se esfumen
siquiera dti tu ima~en los perfilti"
cuando la11 horas dd dolor me abrumen,

***

425

EL MUNDO

AMOR NUEVO.

puede que indePcriptible11 tPmeestades
sacudan t'Ste muudo en su cimiento
y llegue el fiu dd fiu dti 1as edades:
pued11 que se desquicie el firmament9,
mas tú subsistirá~ en d Dios mismo,
hecha amor, volui,tall. y p~nsamitmto.
Hecha amor. Por un mAgico espejismo
te veo coU10 palma en las arenas,
como rayo dti sol en el abismo,
y así en las horas de 111 fci serenas
creo que llegarAs á ser guirnalda
de mi glori1t y consuelo dt, mi11 penas ....
Hecha al par voluntad, sobre tu falda
recostaré mi frente pemadora
ó de 1&gt;scabel te ofreceré rui e~palda,
hast:I. que llegue la esperada hora
de lucha diaria, y me 1::ctimulo 1::ntonces
de tus ojos la. luz que es 11,z dtl 11urora.
Si te molesta el ruido de los b1011ces
ampárame en tu cido y hat1 que gire
la pue.ta del perdón sobre sus gonces ....
H .cha al par pensamiento, PI que se inspire
caate á los Roplos de tu sacro llUIDt'n
y tu bond11d y tu belleza adwire:

Mire usted: yo cre&lt;' que el v1-cino que cieclara que
me vió entrar del brazo de una mujer, es el mismo
asesino, el mismo homicida, que ha querido pe1judlcarme.
A mi cuarto de estudiante nunca ll11vé mujeres; yo
le juro á usted por .... por el alma de la gata, que no
había visto ese cuerpo asqueroso, lleno dtt m11ncbas
y cicatrices, horrible, hasta que Jo vi en la plancha.
Si antes la hubiPra conocido puede ser que si la hubiese matado por fea y por asquerosa. pero no.
¡Ob! rinda usted 1tu informe favorable; que me lleven á jurado. Y se harlL la luz.
El jurado - usted lo vE-rá-el jurado me absuelve.
No soy un homicida; soy u1.o hombre que ha matado
una gata.
O que se aprendaá todos los que han matad,, gatos.

Domingo 4 de Diciembre de t~

puesto que tú. mientras la miel destiles
del amor, lograrás que confundido!!
estén á tus at&gt;riles mi11 abriles ....
Te amo como la cuerda á los sonidos,
cual las sombras al actro te des-:o,
pienso en t1 cu11l las a ve11 tin sus U1dos;
y hasta creyese en Dios si fuera atPo,
al escucharte h ~ blar como te eecucho,
al verte fulgurar c&lt;,mo te veo ....
Cuando lo quieres tú me rindo ó lucho:
y asi oblánnote en fin mi fuerza vana,
poca 68 la frase y lo que bieuto es umcho;
porque al ver en tus c&gt;jos la mañana
alborear de mis dias de conrnelo.
como quien t-chi:. A vuelo uua c~mpana
echo también mi corazón á vudu 1•••.
JOSÉ R. UH :&gt;CANO.

i'ig. l. - Gran capa de lujo.

FJg. 2 . - Traje de tertuUa.

Fig. 3.-Elegante traje de casa.

J_...,A VANl:DAD.
Sin que puPda nono&gt;rse Pn dil'cmión ni por un momento es iodud&amp;ble quo Dios pudo y debió hacer al
hombre más p!'lrfPcto.
Esta imperfección depende probablemente de que
quiso h11c..r la obra tan de plisa, que muchas y muchAs &lt;'0~11s BA 11' qnedMron en el tintero.
Debió á mi juicio empl11ar en vez de 1'eis dias unos
doce ó quince, ó c1111ndo mPnos ocup1tr el séptimo en
vez de echarse boca arriba á contemplar su obra
maestra
Aei al menos ~tquiPTa con eRA dia d~ má.11 1 habríamos
tenido una séptima partf'I de vicios y dPf11ctos menos,
y una séptima más de pPrfoc&lt;:ionPs y virtnd1111.
Pero en fin ya el mnnd" no se ha df'I voh-l'r á hacAr
y tenemoR que t&lt;m~rlo como f'Ftl\: salvo qud se le
ocurra á Dios mandarnos otro diluvio lo que mucho
dudo, porque aeostumbrado á no hacer nada en tantos y tantos 1tiglos. ba de Ancontrar un poco peqado el
pon!'lrse A fabricar un muudo nuevo sólo por el placer
é:11-1 ahogarnos
Sobre todo; lo ouf'I le ha dA rletenPr no es por cierto
el tr11bajo de abrir las catarat&gt;1.s del cielo para con•
vert1rnu~ e·1 rana-a. 9ino una gravl' cuestión que eR•
toy BPguro le ha de haber preo. upado d&lt;&gt;srle que por
mal de sus pecados creó 1111~!1 ptcaro mundo, y Asta
cuestión es la siguio&gt;ntfl: qu11 habil'lnrlo puestn 1111 aten
ción y cuidado P1tpecialmentl'I en lo que él consideraba.
su mPjor obra, hay.moa salido tau imperfectos, y sea•
mos casi ca,i lo que 1.. salió pl'or
Le ha de a~altar la d 1trla de que Rf podría r11Pmplazarnos con otra cosa mejor, es decir: sl podría hacer
bombrt's m1&gt;jrr •R y Re dirá que como más vale una
cosa mala conocida que una buena por conocer.y que
lo ml'jor de los dados es no jugarlos. noR deja asi como somos, aunque esto le cau~e la molePtia de tener
•
que pegarno~ alguno11 tirone, de orej11s ó de mandar•
110s á los dominios tie Plutón cuando hacemos el viaje d11 este mundo al otro y comparecemos á su pre •
sencia.
El homhr11 !'18 frdudablemente un ser lleno de defectos y de debilid,ad 111 qu•i han nacido coi: él y de las
que no ae puede desp1·Pnd!'lr, no ob•tante que la educi.ción modifica e8encialmente en muchos casos estos
defectos y debilidades.
Para 1il que frlamente pienRa y observa el mundo,
1Flg. 4,- TrajecUo para niña d.- 9 á lOailos. para el que se coloca eu la posición de espectador, el

Tig. :,,-Fro&lt;'k para niña de 11 á I;! años.

�Domingo 4,j_e Diciembre de 18911,

l!:L MUNDO

421

, ELMUNDO

Domingo 4 de Diciembre de 1898.

NUESTROS GRABADOS.
FIG, ! .-GRAN CAPA DE LUJO.
Hecha de piel de seda con gran aplicación de armiño y marta,
Gran cuello Valois. La aplicación de piel forma una capelina fantasía de notable gusto.
FJG. 2.-TRAJE DE TERTULIA.

HPcho todo de museliua de seda. pllssé y avolantada con adornos

h~•

,

FtG.

3 -JllLEGANTE TRAJE DE CASA.

De seda malva drape11da toda de crespón oscuro de muy hermoso
efecto, conyockeys elegantes y un gran pliegue cerrando el frente
de la blusa.
FIG. 4.-TRAJECITO PARA NIÑA DE 9 Á 10 AÑOS,

Muy sencillo y elt&gt;gante. figurado con blusita de fruncidos y
falda. ornada de un volante. Las mangas van con ribete de bandas.
FIG, 6.-FROCK PARA NIÑA DE 11 Á 12 AÑOS.
De i:_arga de 11eda. figurando delantal. Plastroncito, yockes y guar,
da panos de satin.
FIG. 6.-TRAJE DE ESTACIÓN.

Es Je e@tilo dragón, todo bordado de galones de cordoncillo de
seda forman brandeburgoR en el dormán, y caprichosos dibujos en
la falda. Háceee en cheviotte azul obscuro.
FIG. 7,-CUBRPO BLUSA ELEGANTE.

D~ escocés de lana con tablero11 sencillos. Mangas de globo con
punos de lino, Cuello de lino con ceñido por corbata de raso,
FIGió.

Fig. 6-Trajede estacl6n.

Fig. S.-A.brigo para niño.

Fig. 7'.-0nerpo blusa elegante.

hombre le ofrece un tema vasto y variado para sus
observaciones, una inagotable fuente para sus estudios morales.
¡Cuántas debilidades, cuántos errores, cuántas
preocupaciones, cuánt9s vicios, cuánto malo y cuánto
bueno que criticar y que aplaudir!
Se va al teatro generalmente para pasar un buen
:-ato y divertirse, pero si uno toma el mundo como te11.tro y se fija en los personajes, los estudia:, sigue con
atención los papeles que cada uno representa, el mundo es una continua comedia ó drama ó tragedia. Muy
generalmente no pasa de ser comedia que nos proporciona agradabili~1mos ratos de solaz á los que no pagamos entero tributo á las debilidades humanas.
Todas estas debilidades son ridículas y ellas serán
el objeto de una serie de artículos, empezando hoy
por una muy general de que adolecemos, y á la que
rinde culto tal vez sin pene arlo el que estas lineaa escribe.
Esta debilidad ridícula es la vanidad .
¡L-i vanidad! ¿hay nada más risible que este defecto?
El hombre vaqo es como el cuervo de la fábula; se ,
enorgullece y pavonea con las plumas de otro que se
fi~ura poseer.
La vanidad tiene por origen varias ~ infinitas cauFig. lL-Delantal bordado.
sas, ó más bien dicho, nace con motivo de un hecho
trivial y común en general, que se abulta y se agranda por el interesado al extremo de darle colosales tipos que nos dan la materia prima para fabricar este
proporciones.
La hermosura en las mujeres, el dlnero, la pcsición articulo.
No examinarPIDOB la vanidad Pn la mujer, porque
politica y social en el hombre, etc., dan origen al na- Riendo
la vanidad una dPbilidad humana y la mujer
cimiento de este'niño mal criado é insoportable, que la debilidad
por excelencia, no queremos echarle en
se llama vanidad.
cara
un
defecto
que nació con ella.
Una mujer bonita, que por su linda caray nada más,
Vamos al hombre, al hombre que por la educación
encuentra á cada esquina quien la gttiñe los ojos, un
hombre que ha tenido la suerte de ganar unos cuantos cientos de miles de pesos; un quidam que bauti•
zando el aguardiente y el vino con ocasión de un revolutis ee encarama, no digo ya á un ministerio. sino
á un simple puesto ~ecundario, son otros tantos

que en general recibe, y por la consiguiente influen•
cía que ésta debiera ejercer sobre él, e@ quien real y
verdaderamente merece que le pongamos en espectacián pública y_ que Je demos algunos tirones de ort&gt;jae.
"La vanidad en éste está en razón inversa de su in"
teligencia; es ta»to más vano cuanto menos favorecido ha sido p.&gt;r la natnra-leza con ese precioso don.
"Generalmente · 1os hombree de talento no conocen.
la vanidad, que es et1pecialmente el patrimonio de lot1•
tontos.
·
11S e desarrolló con el más pequeño motivo y con una.
fecundidad prodigiosa.
"Es como la ma,a yerba de los csmpos: la más ligera lluvia Je hace crecer á mas altura que la buena,
que el labrador ha sembrado y cuitivado con mucho·
trabajo.
"Como la mala yerba no necesita siembra ni cultivo,.
nace por si sola; está pegada al individuo como la os-·
tra á la concha, y nJ nec~sita i;lno el hecho más insignificante para mostrar.se con todo descaro diciendo:
agui estoy JO porque be venido,"
La vecindb d no se toma el trabajo de saber por quéexiste, le basta saber que vive y coneidtrar legitima.
..u existencia. Es un fantaEma que la debilidad de la.
inteligencia crea, y al que da proporciones á su capricho, creyéndolo un ser real y palpable.
La vanidad como defecto humano no reconoce ni
clases ni gerarquia.
Ella es la misma en el mozo de cordel que en el opulento capitalista. Sólo hay en ~lla grado@. que están,
en razón directa de la posición social del individuo~
por lo demás es la misma aama ridicula, es el mismopersonaje con la diferencia del tr11je.
AtreviJa como nadie, no e'lpera a que se le diga
"pase usted adelante" ~ino que se nos cuela de rou·
dón y toma asiento aunque no se le haya ofrecido.
Nace, decia, con cualquier motivo y especialmenti,
cuando el indiv.iduo pasa de una condición á otra ¡,.
modifica su condición por cualquier causa
La fortuna y la política son las dos grandes válvv.las que dan en general esca pe á este va por encerrado
dentro de la máquina humana.
Porque la vantdad no es más que un vapor que se
disipa al contacto del aire.

8, 9

Y 10.-SOMBREROS Y ABRIGOS PARA NIÑOS.

Damos bajo t1etos números un modelo de gorrito y otro de som·
brero para bebés, ambos de suma noveílad y elegancia y un abriguito de cheviotte con capelina y cuello de terciopelo para bebé, dti
muy buen gusto.
FIG. 11.
Delantal bordado para niña, Bt:ñora ó st&gt;ñorita muy exótico y ele•
gante.
FIGS. 12 Y lJ.-DOS BLUSAS ELEGANTES.
La primera es de sarga de seda con una gran draperfa bordada,

·.//~}
- , .. . .
Fig. 13.-'Froje~para nifla de 7' á S ailos.
1

\

formando plastrón y yockt&gt;ys. La. segunda es de
satín con un gran volante
de muselina de e11da cerrándola y cayendo á la
izquierda en varias órdenes de pliseés muy bonitos.

,1

' ¡·,
,,
!
!

FIG 14.-TRAJE DE CASA.

Es de cheviotte gris acero muy acorde.nado. con un
cuerpo blusa bordado de
galones á ambo~ lados y
abierto sobre una camisola de batista. muy elegante.
Fald11 sencilla ornada de
un galón.

'1

'r
\

~

~~~
z~i.b.·;.:...,.,...

FIG. 16.-T!!.AJJil PARA NIÑA

DE

7 A 8 AÑOS.

De lanilla asargada. y figurada, estilo mariuero, he•
cho todo de un frock sobrio, á grandes tableros.

..

.· FIG. 16.,-TRAJE DE CALLE,

FiK 9. - Gorrito piara niño.

Flgs. 12 y 13.-Blusas elegantes.

Fig 10.-Sombrero para niño.

.Fig. 14 -Traje de casa.

Es de paño asargado con
aplicacion de cinta de seda
bordada figurando delantal y casacón. Jacguete figurado; abierto sobre una
camisa de batiet!' pliseé.

~~

Fig. 16. -Traj-;;¡-;

- ... ':-1

;;u--;.

OTRO PAGO DE $2,000.00 DE "LA MUTUA"
EN MEXIUO.
.

Timbres por valo1 de $5.00 cs. debidamente cancelados.

La pr~sente póliza, según escritura núm. 16 de 1 °
del corr1t&gt;nte mes. otorgada ante mf en el oficio público del Notario Lic. ,foeé Felipe Castellot, ha sido
cedida en todas sus partes por el asegurado, Sr. D.
Esteban Barret Castelo, en favor del Sr. D. José Caetellot.
CampPche de Bar~nda. á 3 ¡¡,. Marzo dfl 1898.
Firmado.- Manuel H. Carrillo;-·
Recibi de "The Mutu11l LifP Insnrance Company of
New York" la suma d11 ($5,000.00) cincom.Upe•
sos plata mexicana,"º pago tot&amp;I de cuantos derecbue se derivan de la póliza núm. 752,884 bajo la
cual estuvo ~segurado el fina.do Sr. D.

ESTEBANBARRETCASTELO
y para la debida comtancia en mi carácter de endosa_tarlo d11 _la póliza, extiendo el presente recibo en la
m111ma póhza que se devu11lve á la Compañia para su
cancelación en México. A. 21 de Noviembre de 1898.
Firutado.-José Castellot.-Rúbrica.
Ignacio Costo, Notario Público,
Cert!fico: que el anterior recibo ha sido sus•
crito en mi p':esencia por el Sr. D. José Castellot, hov
dia de la fecha. Mé;xico, Noviembre veintiuno de mil
och?cientoe noventa y ocho. Eum.º-ocho.-vale.
F1rmado.-lgnacio Cosfo, Notario Público.-Rúbrica.

�~AS

01GEsr1VAS

TOMO::.Il

ard.
uoR 5,~LLC
IL nl })r. . rn:.:~;i:.::~:~~
1

•

NlJ'.MlllBO 24'

ANnsEPr1cASh1

~·s~

J
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MEXICO, DICIEMBRE 11 DE 1898

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>~AS

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ANnsEPr1cASh1

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MEXICO, DICIEMBRE 11 DE 1898

EXPOSICION NACIONAL DE BELLAS ARTES.

activa de los fermentos digestivos y los an•
tisépticos más poderosos combinados en un!l forma nueva y asociados con otras sustancias medicinales.
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ARGELINA .
&lt;CUADRO DE R. TCS(,¡1'1n'S,

FÓT. DEL, O, SANDOVAL,

�Domingo 11 de Die iembre de 1898

EL MUNDO

400

LA.SEMANA.
La especial predilección &lt;:on que el Senor Presidente de la República observa los avances y promueve el progreso del Colegio Militar, da á la
fiesta anual de la distribución de premios entre
:os alumnos de ese establecimiento modelo, una
significación tan grande que la Nación entera se
ha acostumbrado á ver en la so1E•mnid11defectuat uada el último domingo en el Castillo de Cbapultepec, uno de los acontecimientos públicos máij
interesantes p.ira el país.
La presencia del Senor Presidente en la fiesta
escolar del Colegio y las palabras que dirige a
los futuros soldados de la Patria, son 1J.lgo más
que una simple formalidad, pues cada ailo aprovecha la ocasión nuestro Primer Magistrado para
desarrollar sus ideas sobre problemas tan íntimamente enlazados con el bienestar y el prrgreso de
la Nación, cowo son la educación militar, la disciplina del ejército y el código moral a que deben sujetar su conducta los hombres de espada.
La pacificación definitiva no puede ser una rea·
lidad sino á condición da transformar en elemen •
tos útiles las ambiciones militares y el prestigio
de los eoldados de fortuna; para esto ha sido necesario educar á loR hombres de armas en el aea•
J;amiento á la autoridad legal, el respeto á los derechos de sus conciuuadanos, y sobre todo en el
amor A lss principios de la libertad.
Y esta educación es el resultado de sugestiones
diversas la del libro, que habla al espíritu, y sobre to do'la de la palabra y el ejemplo del jefe y de 1
maestro.
Cuando ese jde es el jefe supremo y ese maessro babia en nombre de la Patria y la representa,
cuando sus en~eilanzas son máximas derivadas
dfl la justicia y de la ley, y van robustecidas por
el asentimiento del pueblo y éste las aplaude y
las encomia, grávanse para siempre en el corazón
y en él se afianzan como indestructible sedimento.

"""

Coméntase con diversas interpretaciones la abstención de los artistas mexicanos, que no han querido concurrir con sus obras á la Exposición Nacional que en breve abrirá sus galerías en la Academia dé San Carlos.
No puede ser motivo de esa conducta extrafla el
temor de ver en propio suelo desdeñadas sus producciones por las que envían los pintores europeos, pues éstes presentan sus obras, fuera ~e
concurso, según los términos de la convocatoria
oficial.
¿Será, entonces, que aun seguros del fal;o
favorable de los jurados, temen las comparacienes del públict; y no quieren someter su nombre artístico á un juicio enérgicamente sancionad o por la demanda que hayan de tener las obras
y el precio á que se vendan?
Hay acaso más orgullo que buen sentido en esa
ilesdeñosa negativa que parece una protesta colélica contra el llamamiento hecho al extranjero
y la cordial aceptación de los pintores de Ul·
ira mar.
Entre ellos figuran firmas de todas las categJ
rías, desde el «premio de Roma» hasta el pri'.1ci
piante de fama regional. Todos, tanto el art1_st~
de alta significación y valía como el modesto m1·
ciado, buscan compradores para sus obras en un
nuevo campo y entre un público al que se presentan en solicitud del fallo que asigne á cada
cu11l su lugar de honor en la escala del mérito.
Hay algo, mucho de leyenda, en el supuesto snobismo que encomia lo extranjero sólo por serlo
y condena escépticamente lo nacional á injusta y
sistemática exclusión. No por ser ei-pafiol un artista mediano y compatriota nuestro un ingenio
poderoso ha de sufrir éste, juicio depresivo.
Al contrario; si aquí el medio no impulsa á los
privil~giados y la falta de condiciones fa_vo_rables
no permite la formación de un grupo artist1co nu•
meroso, las personalidades que s:ibresalen son_por
eso mismo más altamente apreciadas en su aislamiento olímpico.
.
Pecan de inconsecuentes los que al queJarse del
público desd"én, son_ á_ su vez desdeftosos, y cuando la ocasión propieia los llama .se re~raen en
el torreón de su feudal orgullo. Si es cierto que
la generalidad no comprende el artc_y hay_ muchos que se preguntan si hay en México qmen Jo

cultive con acierto, toca á los que tienen títulos
exhibirlos, demostrando su maestría.
Dejar el campo á los extranjeros y negarse á
la lucha ·es dar la razón al escepticismo flagelado cruelmente por los mismos que hacen imposible toda esperanza.

-

Una empresa teatral neoyorkina promovió la organ:z.acion de una «Compañía Juvenil de Ope~a»
que bajo sus auspieros hará bien pronto una gira
pur las ciudades de la República del Norte.
Si este ensayo no fracasa, será el principio de
una série de estímulos con que favorecerán directamente nuestros vecinos, el desarrollo del
arte lírico mexicano.
Todas esas aptitudes dispersas y sin empleo,
esos cantantes de taler.to y sin coutrata ni medios de obtenerla, y tantos otros que sólo pen·
sarían en seguir una carrera lírica Ei no fuera el
mayor de los lirismos hacer del canto una profe•
sión cuando ésta n:&gt; tiene ubjeto de normal explotación, seguirán, ciertamente, sus inclinaciones y las educHrán con ahinco el día que hallen
remuneración suficiente y continua, y no como
hoy sucede, aplausos ocasionales aunque ruidosos.
No cabe negar las disposiciones de nuestros
compatriotas para la escena lírica, ni el gran entusiasmo de los norteamericanos, la pasión conque
reciben toda manifestación artística. En sus teatros h&gt;ln de,filado Sarab y la Duse, la Patti y
Restké: todas las glorias de Europa pasan el mar
para recibir los homenajes y llevarse el oro de
los petrolero~ yankees.
No hav celebrid11d en el viejo Continente que
no se avenga á inclinar su orgullo ante la curiosidad de esos imp1'esionistas insaciables, deseosos de sentir todas las emociones, abiertos á todas las ideas y apreciadores de todos los ta•
lentos.
En sus museos hav oh.ras de todos los maestros, vestigios de las viejdS civilizaciones; y para
ello han desvalijado los países históricos; en sus
cátedras ha vibrado la pal11bra de los grandes
inves1ío-adores, de los especialistas, de los filósofos y j;fes de escuela que representan el movimiento intelectual del siglo. Sus publicaciones,
extrafta mescolanza de escándalo, enciclopedismo y política no ha callado un solo nombre cé·
lebre, una idea ni una frase que venga de los
próceres del pensamienle: generales, poetas, estadistas, hablan para ellos de una guerra, de un libro
ó de un tratado dejando caer sobre la opinión pública la apreciacion original y precisa de los hechos del día.
Ante ese público munificente y artístico irán
en breve nuestros noveles artistas á fortificar su
talento en la censura y el constante ejercicio,
amaestrándose para formar la especialidad por
la que claman aquí los que desean el florecimiento de una escuela nacional de canto.

"""

Los periódicos de algunos Estados fronterizos
dan la voz de alarma seil.alando graves peligros
para la salubridad pública en la ilimitada y libre inmigración de chinos.
No podría detenerse México, paralizando su
acción en consideraciones de sentimentalismo político, ante la invasión de esos leprosos asiáticos
que diariamente llegan á nuestros puertos y pasan las fronteras del territorio nacional.
A grandes males, grandes remedios. Los Estados Unidos no han renegad/) de su liberalismo
por imponer severas taxativas al ingreso de chinos á su país, y nosotros, aun cuando la Constitución no consig-nara un solo precepto que directa ó indirectamente legitimctra un movimiento defensivo de tau necesaria aplicación, no nos resignaríamos á someter la propia existencia á la letra
de un principio político.No es el caso, pues el constituyente previó la influencia perniciosa de los
extranjeros y los expulsa del territorio mexicano.
P1:1ra nuestro paüi, escasamente poblado, la inmigración significa la futura composición étnica
y el tipo moral de la Nación, y por eso quisiéramos que en la extensión abierta al inmigrante,
vinieran á establecerse razas prolíficas y la boriosas, pensadoras y libres.
DICK.

-------·-------

t}olitita ®eneral.
RESUMEN.-Er, MENSAJE DE M c KrNLEY ANTE EL.
Ct&gt;NGRESO DE LOS ESTADOS UNIDOS.-LOQ.UE DE:
Él, SE E,-,PERAB .\. - LA POLÍTICA DE EXPANSIÓN
•J'~:IIRITORIAu MAL DEFINlDA.-PAUIENOIA.-LA
JNDEPESl&gt;EKCCA DE CUBA.-J&lt;'ORMA'L PROMESAEL POKVENIR DE LA GRAN ANTILLA.-LA8
CAt'SAS DE LA GUERRA Y LA LIBERTAD.-ABSUR·
DOS l.KOOXCEBU!LES DE LA JUSTICIA URUGUAYA.
U:-J MONSTRUO ABSUELTO.-ANATHElllA SIT!-LA,
UNIÓN CENTRO A~lERICANA.-lLUSIONES QUE SE .
DESVANECE:-J. -L11S SUE\ÑOS Y LAS REALIDADES.
-LAS A!"PIRACIONES DE· LOS PUEBLOS Y SUS INTERESES NATURALES. -UNA ENSEÑANZA,-CONCL USlÓ~.

Con cm\nto interés era esperado en América y
en Europa, y hasta en la remota Oceanía, elmen-SRje del presidente hlr. William McKinley, ai Congreso de los Est11dos Unidos. Todos pensab11n
que en ese documento importante se diera cuen,
ta á la representación Dllcional del pueblo americano, no sólo de los últimos acontecimientos que
han co11movido al mundo, no sólo de los hechos.
consumados por el ejé cito y la marina americana durante la pasada guerra, sino que tambiénseapuntarar:. los puntos principales de la política que ha de adoptar en lo futuro el gobierno,
y cambiará de modo tan notable las tradiciones.
republicanas de los fundadores de la Unión.
Nada, sin embargo, dijo A este respecto el Presidente. En virtud de no haoerse firmado todavía
el tratado de paz que se concierta en las conferencia:, de París, no se dan por arregladas las
grandes adquisiciones territoriales impuestas á.
Espail.a después de la guerra, y en esa virtud el.
mensaje sólo se refiere al nombramiento de comisionados en Cuba y Puerto Rico y al de pleni,
poteuciarios en París. ?rudente en demasía se
muestra el Presidente, no lanzando á la faz del,
pueblo sus proyectos de expansión territorial. No
cuenta en las Cámaras con la mayoría necesaria,
para la adoptación de esa política, basta tero.;
que en un momento dado las susceptibilidades
puritanas de algunos demócratas, los resabios tradicionales de alg-unos republicanos y las exploFiones individualistas de los partidarios del pueblo, se o por g m á la aprobación del tratado deParís.
Nada significaría pllra lo porvenir una oposición franca eu ese sentido; hay elementos suficientes en el gobierno para aplazar la discusión
el tiempo suficiente y conseguir que el nuevo,
Congreso cuyas sesiones se inaugurarán el 4 de
Mal"Zo próximo, apruebe todas las medidas to•
madas, acepte la creación de un imperio colonial'
y tome sobre sí la inmensa responsabilidad de•
llevar la idea republicana á los territorios conquistados, de moderniz11r los pueblos sujetos al domiuio de la Unión, de sembrar las ide11s nuevas
en'países monárquicos por la tradición, como Cuba
y Puerto Rico, ó de construir desde sus cimientos.
toda una organización, como habrá de hacerse
en Filipinas, donde pueblos y razas primitivas, co11,
todos los ímpetus violentos de un estado casi salvaje. se mezclan á razas y pueblos inoculados de·
tradiciones incultas y mal dispuestos por educación y por temperamento á las adaptaciones d&lt;'
la demccracia

***
De cuanto se propone el gobierno americano.
en su marcha ulterior, sólo descubre dos puntos
importantes: la promesa formal de la libertad é
independencia de Cuba y el predominio que ha
de ejercerse sobre el proyectado canal de Nicil·
ragua.
Ni en documentos publicos ni en convereaeicnes privadas jamás el Jefe del Poder Ejecutivo
había hablado de una manera tan categórica &amp;obre el porvenir de la infeliz Antilla. Los arrebatados díscursos de algunos senadores, las brillantes peroraciones de muchos diputados, la esplendida campail.a abierta por la prensa, que había
sembrado la :dea de independencia en todas las
clases de la sociedad, declarándose en favor dn
Cuba,nohabían llegado hasta las altas regiones deh
poder, al extremo de que se manifestara de acuerdo enteramente con las aspiraciones nacionales .
Imposibleseríanegar que se notaba cierta incli,..
nación en favor de un pueblo, que luch?Lba dese;-

EL MUNDO

Domin~o 11 de Diciembre de 1~8

peradamente por su libertad y que buscaba en
los campos de batalla el triunfo de unideal,yaún
parecía resuPlto á hacer de, suelo Antillano un
montón de ruinas humeantes ó el pedestal de su
soliAda independencia; pero jamás se había prom, tido como ahora la cooperación directa é inJUPcli11ta del gobierno americano para la constitución de un gobierno hbre é indtpendiente que
emanara de la voluntad del pueblo cubano.

***
Muy lejos estamos de creer que en estas resoluciones hayan tenido parte las explosiones patr;ótic11s de los jefes cubanus, nacidas más que de
~u amor al suelo cubano de infundadas desconfianzas en los Estados Ur.idos. Muy alto se procl1:1mó y muy claro lo dijo el Congreso americano
en sus famosas resolucione;i del 19 de Abril: que
111 famosa intervención en los asuntos cubanos se
lrncía en nombre de la humanidad y para librar
Al pueblo del espectáculo sangriento de una guerra sin cuartel, donde indefinidamente parmaneccría dudosa la victoria. Con toda precisión dijo
también el Congreso, que ~in reconocer la independencia de la isla, sin conceder á los insurrectos les derechos de beligerancia, declaraba justas las 11~piraciones del pueblo cubano á su líber·
tad, y lícito el que se coustituyera con un gobierno propio.
Consecuente McKinley con esas resoluciones,
hoy promete la ocupación militar de Cuba por el
ejército americano, á medida que vaya siendo
abandon11da por los espaftoles; y cuando cese todo
motivo de alarma, cuando los dueftos legítimos
del suelo entren en pacífica posesión del ejercicio
de sus derechos, cuando nada !amenace turbar el
orden regulBr de un pueblo que entra por los senderos del progreso y el engrandecimiento, entonces el gobierno americano tr11bajará dirl'ctamente en la constitución de la nueva república, y
para que luzca en las puertas del Golfo de Méxi·
co, libre y resplandeciente, la Estrella Solitaria.
No será en breve plazo, de seguro, como anheJ11n los impacientes; todavía ha de pasar algún
tiempo p~ra que el pueblo cubano, agoviado por
una guerra tremenda de más de tres ail.os, enjugue tantas lágrimas derramadas, restañe sus heridas y se prepare dignamente á entrar de lleno á
la vida de las naciones libres.

*
**
Apenas podemos creer que haya habido un tribunal. hito tan completamt&gt;nte de sentido moral,
que se haya atrevido A. absolver á un criminal
odiadú por todos los hombres sanos de espíri1u, y
á dejarlo libre, en nombre de las pasiones poli·
tÍCIIF.

No hace mucho, uno de esos degenerados, pro•
dueto morboso de civilizaciones caducas, germen exótico &lt;le nuestra Ji hre América, hirió de
muerte al presidente dfll Uruguay, seil.or Iriarte
Borda, en una de esas efervescencias políticas
que con tanta facilidad crecen, se desarrollan y
estallan en el sudo movedizo de la América Meridional. P1:1rtidos enemigos, pasiones violentas,
ambiciones aviesas, odios imposibles entre hermanos, habían conmovido á la República Oriental del Urugu&gt;ty. Impotentes los partidos descontentos para dcrribllf al gobierno constituido, y
satisfacer sus locas aspiraciones, encubiertas pom•
posamente con todos los ditirambos altisonantes
d¿ la demagogia al uso de 103 aspirantes al poder,
armaron el brazo de un asesino y quitaron de en
medio á la personalidad del Presidente, que, como
representante genuino de la nación, ut bió ser res•
petado por propios y por extra:ilos.
El cambio político no se hizo esperar; los que
acechaban en la sombra una ocasión propicia para assltar el poder, lo arrtb11taron junto á la tumha abierta del Presidente, caliente todavía el
cadáver ensangrentado del sC'ñor Iríarte Borda.
Después, como si una república latino-ameri•
na en las postrimerías del ~iglo XIX, se agitara
co~ los estremecimientos bárbaros de una tribu
de caníbales; como si en un pueblo que Sil llama
demc.cratico y que cree regirse por instituciones
libres, pudieran influir, los instintos primitivos de una cafrería, un tribunal que juzgR en
nombre del pueblo, que habla en nombre de la
justicia y que funciona en m ,mbre de les eternos
preceptos de la moral, absuelve al regicida y lo
disculpa, por virtud de que, cuando cometió el delito, un viento huracanado de pasiones embraVl'cid11 s soplaba sobre todo el territorio de la república.

Eterno baldón para losque así se ciegan, oprobio
sin igual para los que atentos á las sugestiones
de partido cierran sus oídos á las voces de la
justicia! Día llegará en que ese pueblo urugullyo,
vilipendiado hoy por magistrados i11dignos, recobre sus soberanos derechos y t-jerza justa venganza. ¿Dónde podrá ocultarse el criminal? en
dónde escondHá su vergüenza el nuevo Caín, al
cual le han puP.sto como sambenito una sentencia
absolutoriai' Donde quiera que vaya no faltarán
corazones honrados que lo desprecien ni escasearán manos justicieras que marquen su frente
con el estigma de 111 reprobación universal.

***
Asentada sobre cimientos de movediza arena
la Unión Centro-Americana, al primer soplo de
oposición cayó derribada como castillo de naipes. Débiles eran los lazos que ataban -á las tres
repúblicas pAra constituir los Estados Unidos de
la América Central.
Faltas de cohesión eran sus aspiraciones, y por
la fuerza natural de las cosas se disgregan y se
apartan, porque entre ellas se levanta el fantasma de sus viejos odios, la eterna pesadilla desus
rivalidades no extinguidas.
Formaron su constitución; formularon la base
de su unión según el tratado de Amapala; empu•
jadas por los sueños de sus políticos y alucinadas con las ca11ciones de sus poetas, pefüaron
que esas agregaciones superiores se constituyen
en el papel. Extraño error: para que pueblos disímbolos, unidos sólo por el hilillo de oro de viejas tradiciones, se congreguen para formar una
entidad más fuerte, se necesita, m111 que pese á
nuestros resabios jacobinos, se necesit11 de una mano fuerte oue ate los eleruentos dispersos, una
los intereses divididos y consolide l11s aspiraciones extrañas. Se necesita que la corriente eficaz
de las fuerzas productoras y de la actividad financiera de los pueblos se dirija por un mismo
cauce y se guíe por el común interés.
Antes que la espada de Mollke y los proyectos
meditados de Eismarck triunfaran en Sado-wa y
vencieran en Sedán, para coronar al rey Guillermo primer emper11dor de la moderna Alem11nia
en el palacio de Versalles, y a existía la unión
aduanera de la ~\.lemania del Norte. Poetas y filósofos, políticos y sacerdotes habían predicado
]a buena nueva, habían hecho brotar la idea de
la unidad germánica, que lenta y progresivamente fué desarrollándose; hasta engendrar la fuerza
creadora que unió los dispersos elementos para
constit.i.ir la gran Germanía.
¿Dónde está esa labor fructífera y eficaz que
haya podido preceder á las conferencias de Amapala? ¿Dónde está el grito patriótico que Mngregaba á los súbditos de los reyezuelos italianos
en torno de l1.1s banderas de Garibaldi y Víctor
Manuel? Dónde está el hombre fuerte que establezca la cohesión entre las repúblicas centroamericanas?
X.X.X.
9 de Diciembre de 1898.

XXIII.EXPOSICION NACIONAL
DE B.ELLA.~ ARTES.
11

AUDIENClA11

DEL PAPA LEON XIII AL GENERAL DE LOS JESUITAS
POR DON JOSJ!I VILLEGAS.

Tal como lo tenemos prometido á nue@tros lectoreR,
iniciamos hoy la sección 11special destinada álaXXIII
Exposición Nacional de Bellas Artes.
Advertimos que nuestras humildes criticas de arte,
no dPben verse como lecciones ex cáthedra, ni como
ponti ficaciones de conocedor erudito. E@cribiendo como escribimos para el gran público, profano en acha•
ques de tecnicismo, sólo desae el punto de vista :le
ese público trataremos la obri. de arte, y si alguna vez
opinamos, ounca presumiremos de infalibles
D11 los cuadros españoles que hasta la fecha han llegado para m ex-po11ición. es dificil escojer el mejoró
los mejorPs, porque muchos, la mayor parte de ellos,
son de alto mérito artlstico. Mu no cabe duda de que
la «Audiencia del Papa León XIII al General de los
Jesuitas,• de Don Jos~ Villegas, sea una ve, dadna
jova de arte y merezcaser ampliamente.,onocida.Por
e~o damos principio con ella á nuestra tarea.
~L A.SlJNTO, (1)
Todos los que de cerca eonocen las cos11.s del Vaticaiw, saben muy bien que dentro de la organización
Li] Bibliografia.: Reinhold Schoe!ler.

431

eclesiástica hay dos potencias, di\ hecho cas_i equiva·
lentes al Sumo Pontlfice, cuyos radios de Hccló1! s-0n
ind.-pendientl'B del de Su Santidad Nos referimos al
Cardenal pnf.-cto de la Congre¡!"ación de la Propaganda y al General de la Comphñia de Je.ú~. La inuependencia positiva del primero, q ,1edó comprobada
por ese largo pleito que sostuvo contra t-1 Est11do, por
loP bienes particulareR de la Congrt-gación. en el cual
d P11pa no intervino ni pudo inttrvenir de m1mera
alguna. ~n cuanto a 11&amp; de Is Compañia de Jt!sús. bas·
ta conoctr bU 11ccidentada historht, para comprenderla. El fin principal q,,e na perseguido la orden de Lo~ ola, guiada por uu1&amp; voluntad a bFOluta, ha Fido la
d.-fensa y el acrecimiento d11 loe intert•ses católicoromanol! y de la iLfluencia clerical en los deHinos soeialef, sirviéndose, para logar su objeto, de todos los
mediod del e~plritu y C:e la sabidurla.
Persigue sus miras: cuando es pobibl~, en unión del
Papa..:o y al servicio de ébtl'j cuando es ¡,recisC', tam•
bién contra el Papado; de preferencia, 1tliada con las
fuerzas del EstadC', de las LeyeF, de 11&amp; E,cuela, etc.;
PI es absolutameme indispensab,e, en tenaz combate
contra esas Cue::zas.
De alll, qu11 el pueblo romano diga que hay tres Papas, y leb bautice vulgarmente, en consonan ch con
ti! color de su re,pect1v11 indumenuria: el Papa BlanC&lt;J (el Sumo Pontlfice), el Papa Rojo (el Card ..ual-prefecto de la Propag11noa Fid.-), y el Papa Negro (el
GeneTal de los Je1mitac).
El Estado ilaliano ha tomado posesión de la 1mti¡ma
casa matriz de la Compañia de Jesús, (.-1 Collegiurn
Romanum, fundado en ló8~ por Gregorio XIII¡ y le
ha convertido en escuela laica. Del wismo modo que
les Jesuitas hubieron de abandonar su principHl nidC',
su influencia social ha mermado bastante y hoy no
podemos compararla con la i.ue. no obstante la envidia
de otra.a órdenes re1igiosas y el desafecto de los .Papas Y. las persecusiones de los gobiercos, tt&lt;nfau hace
dos 111glos; más etlos trabajan eu silencio y te11~zmen.
te, sin olvidar nunca aquetlas palabns de su G11neral
Rlcci, que ellos cre&lt;!n proféticas: "Hemos sido arr,,ja•
dos como perros; pero tornaremos como águilas. "
En_tre los Papas Negr_os de nutistro siglo, eu el cual,
graetas á Pio IX espec111lmente, la Compañi&lt;t de Je►ús ha ido de acuerdo con el Vaticanu, los padres
Roothaan y Beckx obtuvieron universaJ nur11uradi1&amp;
y compartieron en Roma con el Papa Blanco la dí!'0Cclón de los negocios eclesiásticos de todo d orbe
Cuando murió el .P. BPckx:, fué electo General el P·.
Anderlédy, un iluizo del cantón de vYall, hombre de
.-dad provecta que sucumbió en Enero de lSJ!. Entonces 1111 procedió á la elección del General que hoy gobierna la poderosa Compañia de Jesús.
Conforme á las tradiciones de la orden la elección
de un Geueral _(praep ositus generalis) debe efectuuse
con el mayor Hlgtlo y sin consentir la influencia de
nadie, ni &lt;1e1 .Papa siquiera, por un capitulo t-lPctor,d
form!ld~ por los superiores provine1ales (praepositi
p1·ovinciales), que en la actualidad son veiutist:1~.
~l vici.rio general (vicarius qenerali,s) es el encar~a~o de convocar el capitulo '-·lector, pero ha~ta ti
ulttm? _momento los electores mismos ignoran el dia
y l'l s1t10 en que se dectuará la elección.
~e aquí el sistema que se sigue para obtener tal
obJeto:
Cada Provincial, cuando menos lo esper11.., é ap1•recérsele un desconocido, quien, previo el cambio de
secr~tas stñales de reconocimiento, le orden1&amp; á nombre del mencionado vicario general, que parta inmt'diatamentt1 hacia determlnadw punto. ~l Provincial
obedece sin discusión y á. renglón seguido sin que
pu-da conf~r.enciar con ~adíe antes de su p~rtida ni
revelar el sit·o de su destmo. Arribando á éste otro
deEcon&lt;lcido le ordeua de nuevo que se dirija é. otro
punto, á menudo con rumbo totalmente opuesto y
asi le sucede varias veces, hasta que llega al lugar
d~fi~iti vo, á donde concurren todos los .radres .Pro .
vmc1ales precisamente la víspera de la elección. Esto _se hace con ?bjeto de engañ~r á los profano~ y de
evitar asi toda rnfluencla extrana que pudiera iuterponerse.
Sucedió, pues, que en 18\12, después de la muerte
del General P. Anderlédy, todo el mundo creyó que
la elección se haría en Roma, ciudad en donde
se enco~tr!ron simultáneamente la mayor parte de
los Provmcrnles de la Orden. Esto extrañó sohremanera, pues se sabia que los Jesuitas querían e, itar
esta vez más que nunca, la influencia del Vatica 1,0 1 y
en el Vaticano residía el Cardenal Mazzella de Ja
Coml?añia de Jesús, q~ien babia declarado te~er su
candidato y que trabaJaria por él por cuantos medios
pudiesE'I. l'ero el público erró, pues la elección se hizo el 2 de Octubre de 18~2 en el convento de Loyola,_cer~a de la. c~udad de Azpeitía en la provincia
espanola de GmpHzcoa, que es la patria de San I"'·
naclo.
&lt;&gt;
Desde_ el prlncipi? de este si_glo, ~ingún general de
los JASmtas habla ~ido de nac10nahdad italJana pues
van Roothaan fué holandés, belga Beckx: y Anderlédy suizo, como ya lo dijimos J!:l Pa¡,a'León XlII
:i,sl _como la cu.ria romllna, hubieran deseado que un
1tahano obtuviera el Generalato; mas, contra su11 es•
f!lerzos, no f~é asi, c¡iendo electo el español Luis Martln. ex _proscnpto de España en 1868, Director de "El
MensaJero del Sa_grado Corazón" de Bilbao, ex Rector del Seminario de Salamanca, ex-Provincial de
Castilla l Vicario General de la Orden, al tiempo de
su elección.
~l P. ~artin, de 46 años de edad, residía en Fiesole,
é mmed1atament11 despnés de tomar posef.ión de au
nueva dignidad. fué á Roma á presentar sus respetos
al Papa León XIII.
E_I ~omento en que el anciano Jpfe del catoliciemo
rec1b1ó por v~z primera al nuevo General de. la Compañia de J esus, que manda más de docl\ mil hombres
los cuales le obeuece9 cieg-Rmente "perinde oc cada'.
v er,"tu_vo ~ue ser d_e intensa emoción para el Papa cuya hab11is1ma polit1ca podía sufrir grandemente si en

�EL MUNDO

Domlniro 11 de Dlcl1&lt;mbre di' 1898,

-~D=º-m=i=n!:'..g=o=U~d=e=D=ic;,;;i,;;;em=br;..;e;..d;;;;;e;..;1;;.;;89;;;.;8;;,·===============~E:;:,:L~M~U'..;N~D::.:0~.~======~====~=========""'""-43~3Las dos figuras del cuadro sintetizan los di,s aspectos, los dos prQ•
ced1mientos que hoy por hoy of, ece la cor'poracion clerical: de un lado, Roma. vencida y débil, moribun·
da c11si, prolon!la'ndo-los parpadeos
de su agonia por medio de paulatinad concesionf's, y consc,lándot1e de
sus grandezas_ idas, entre las fulg~rautes radiaciones da la pompa h·
túrgica; por otro htdo. Loyola, el J esuitismo, el catolicismo genuÍ!lll·
me11 te ibPro que heredó el juatiUn
de Felipe II, tr11bajarior infatigable,
dominador absoluto, sutil y absorb-nte, que fué arrojado "como
perro" P.ero qu1:1 quiere volver "como águila. 11 Y vtirdaderamente, al
ver en el cua,tro de Villl'ga~ 111 mansa figura b1anca del Sumo Pont;fice
v la austera silueta negra dd Geñeral Jesuit~, la sugei,tlón se impone, y se pieLSll en un buitre y en
una paloma ....
El dibufo, como todo Jo del artist11. sevillano, es firme y verdadero.
No pueile ser detallado, porque la
indole del cuadro n,, lo permitirla
sin desmerecimiento del efocto de
coniunto. Pero de todos modos es
vigoroso y correct" en el contorno
y fiel 11n el modelado.
El colorido es perfecto. Nótese que
no hay m'ls de cuatro colorns: blanco, amarillo, rojo y negro: pero en
todas sus tonalidades, en todos sus
matices. Lo que asombra verdaderamente eF. el maravilloso 11decto de
luz" tacto en la diafanidad de la
oblicua raya de sol, como en I u caliente reverberación sobre el ¡,avimento y en su reflexión local sobre
loA bultos.
El precio del cuadro es de diez
mil francos. justo, en verdad, para
su mérito.

el P . Martfn encontrabl\ un enemi•
go y no un auxiliar........ .
Ese es l'l momento escogido por
D. JoFé Vlllegas pllra "l cuadro que
1mvió á nuestra XXIII Exposición
Nacional de B1&gt;llas Artes.y si en es•
te articulo nos hemoa extendido sobre 11lgunos antecedentes y costum •
bree de la Compañia de Jesús, es
para que los espectadores puedan
comprflnder por completo el valor
psicológico de la obra que describí·
mos.

EL CúA.DRO.
El cuadro cuPnta rn centfmetro11
de largo por 60 Ci&gt;ntim1:1tros de alto.
S. S. León XllI, envuelto en las
austeras alburab de su sotana pon•
tificia, calienta sus rigidos miembroe de «pajarit() enfermo• cerca de
una ventana ampliamente rasgada,
por la qu11 penetra un gran rayo de
sol. otoñal y luminoso. Do pié. en•
frente de él se inclina por modo Ji.
gerisimo el P. Luis Martín, cuya
negra c~pa contrasta poderosamente con la blanca indumentaria dt1l
Pontifice y con el áurea clariáad de
la luz solar. Sobre los i;illones-terciopelo carmesi encuadrado enoro
-yacen los periódicos di'! dia, esos
periódicos que el Santo Padre recorre con minuciosa atl'nción, para
buscar en PIios el detalle infimo ó
el acontecimiento 1 uidoso de lapoJitica internHcional. que le permitan
intervenir, arroj,mdo sus granos dtt
incienso á los p1és de los Soberanos
ó entre los plieguPs escarl.,tas del
republicano gorro frigio.
La verdad de la acción ee com •
pletR: mlrt'se la t-xpreij1óu del semblante del Papll, y en él se encontrarán maravilloijamente retratadas, al propio tiempo que la más
suave ben1:1volencia, la más intenH
curiosidad y la duda más torturan•
te. El General Jesuit11, en cambio,
está alli !irme y seguro, muy dueño
de si mismo, sin cl"1dar ni por un
momento el famoso 11 Dignus sit Je•
suita. 11 Su leve inclinación delante
del Pontífice. indica á las claras que
tiene la ab~oluta conciencia de que
va á tntar de potencia4 -pGtencfa,
y el escaso perfil que presenta al
espectador, perfil recortado y vigoroso de ave fuerte, no traiciona ni la
mh ligera emoción ni el más imperceptible sentimiento. Cumple un
deber de cortesi.t, simplemente.

EL PINTOR.

Cuadro de S Viniegra.

•
C u .ADRO DE

G.

GóMEZ

G1L.

De mi tierra.

lJNA JUERGA EN l'tlAL&amp;GA.

Don José Villegas es joven, pues•
to que apenas ha traspasado los cuarenta años, y aún podemos e~perar
m •.cho de su egregio pincel. Oriundo de Sevflla, t-n esa hermosa ciudad andaluza hizo sus primeros estudios de dibujo y pintura, y muy
mozo obtuvo el prPmio de Roma y
fué á esa ciudad, en la cual ha rei,idido por muchos años perfeccio•
nándose en su carrera, habiendo pasado igualmente una temporada en
Paris para conocer la escuela y los
Fvt L C Sandoval. procedimientos franceses .

FoT. DE L. C. 8.ANnovAL.

�43t

Domina-o 11 de Diciembre dfl 1898.

EL MUNDO

Muchos son los cuadros hermosos que ha pintado,
pero su "Audiencia" (quf el publico, sugestionado, ha
bautizado "El Papa Blanco y el Popa Negro," marca una era nueva al pincd tte Villt:gas, que ya ha
obteuido, á nuestro juicio, una complt:,ta y muy personal autarquía.
Sentimos no conocer alguna obra pos·erior que vinit:ra á ratificar ó rectifi&lt;-ar nuestro ase, to .
Actualmente Don José Villegas dirije la Real Academia eepañola en Roma.

lBUENA OPORTUNIDAD!
El Sr. L. C. Sandov11l prepara un lujo~isimo Album
fotográfico editado á todo costo y que tiene por ob •
jeto coleccionar los mPjores cuadros oue se presentarán en la ExpoPición de Bellas Artes.
El mismo sf'ñor vendná magnifica&amp; fotografías
ai11ladas de cada uno de los cuadros, al precio d'3
$150.

ARGELINA.
DER. TUSQUETS.

De alientos muy superiores á «Contrariada,• -es el
otro cuadro de Tusquets que ·hoy reproducimos en
nuestra pr1 mera plana.
Como su titulo lo indica,
no es más que una representación de una hembra
de Argelia.
El orientalisma perezoso
y candente anida en eso11
ojos bravíos, misteriosamente circuidos de sombras
Es argelina y por ende cepa de bandidos En suám•
plio vien ir e continuará
mañana con la desbordante
fecundidad de las hembras
orientales y casi primiti •
vas, su abolengo de corsarios. Corsarios fueron sus
abuelos,corsario es su hombre, y corsarios serán sus
hijos. Porque no obstante
los patronatog de pueblos
cultos, no obstante las cai:.::pañas de la civilización,
todo argelino adora el corso como su mád preciada
gloria nacional.
La «Argelina• de Tusquets es burdamente hermoea, es la hembra de carne blanda y desbor !ante,
nunca oprimida por los adminic1los que tiend, n á
crear una estética convencional.
¿Qué nos dice su rostro?
Lo que dicen todos los rostros orientales: mucho y
nada. Es decir. mucho vago. Los orientales miran y
no ven. Se engolfan ~n inconscientes contemplaciones, toman en su pupila
mecánicamente, PI cuadro
que tienen frente los ojos,
y sueñan en el Nirvana,
en ese Nirvana que es el
fondo de todo sentimiento
oriental. En el cuadro de
Tusquets admiramos todo:
concepción y expresión.
Colorido s om briamente
opulento y fiel, modelado
observado con minucia: tratamiento arti,;tico y detallado.
Tusquets propende á la
pintura de detalle y no pudo
prescindir de esta tendencia en su «Argelina.• no
obstante que en esta vez
se propuso ser amplio y
abstracto. :Prueba dt: ello,
los dijes colgantes bajo del
pecho.
También ratifica el cuadro la asombrosa maestría
cou que el autor trata los·
paños; mirase ésta, muy especialmente, en la tela que
se escapa de la manga.
La «Argelina• es uno de
los cuadros más hermosos
del contin¡;rente español en
nuestra XXII[ Exposición
Nacional de Bellas Artes,
y como lo hemos dicho en
nuestro día.río, es seguro
que pasará á la propiedad
del Sr. de Teresa.

CuADRO

DE

R.

RecomPndamos esas fotografías, que por B:! perfecta Pjecución tienen ¡rr,m valor artlsticv y dan coro•
pleta idea de los cuadros que reproducen.
Lugar de venta dl'I las fotografías: Fotografía Nacional, (calles del 5 de Mayo y Alcaicería nº 6) y l'X·
pl'lnd;o Aspecial que se abrirá enfrente de la Acaden.ia de Bellas Artes.

POR S. VJNIEGRA,

Arrebujada en el mantón de Jar~os rlecosgue muellemente cae sobre su falda, la maJa de la tierra de
Viniegra, se pone en jarra y nos mira con toda la
gracia andaluza.
Es un cuadrito de género bastante sencillo pero
muy sugestivo y-permitáeenos la frase-muy sabroso.
La maja del cuadro no es bonita, pero es genuina
andaluza y eso basta para que nos guste. Por entre
la seda de sus pestañas se escapan dardos de sus
ojos, que ¡vamos! nos hacen exclamar: ¡Olé por Viniegral
Dibujo, colorido y modelado, inmejorables.

11

SALVA\IENTO DE LOS BUQUES VARADOS
POR MEDIO DE LA

REM9CION DEL BANCO D.E ARENA.

EL MUNDO.

435

burgo, y el del acorazado Victorious de la
marma inglesa, varado al N. E de Port
Sa1d.
El Rossia mide 146 metrcs de longitud y
23 d" eslora; desplaza 12 209 toneladas y su
despl"zamiento á la hora del accidente era
de 80 800. Se hundió en un banco de arena
fina y limo con muchos guijarros, y por
efecto del descenso de nivel del rio llegó á
ejercer úna presión de 2,500 toneladas. Era
el mes de Noviembre y el rio fué paralizado
por el hielo cuya capa se espesó tanto en
d.e rredo,· del casco que hubo de renunciarse á romperla.
Habiendo dicho los buzos que la po¡,a y
quoi la quilla, en . casi toda 11u longitud por
la izquierda, estaban libres, ensayóse sin

CONTRARIADA.
Po1&lt; R.

TusQUETS.

De índole diversa que la
obra antnior, es el cuadro
que Tusguets titula "Contrariada."
Es una escena de actuali •
dad consmopolita: una hermosa dama que sin duda B6
preparaba á asistir á un
sarao. recibe una carta que
manifiestamente contratr11rla sus propósitos.
La acción es 3encilla y es•
tá bien tomada y la expresión psicológica es justa 11in
ser muy intt&gt;nsa ni estar
suficientemPnte detallada.
El mérito del cuadro reside en el tecnicismo: es decir, en el tino y perfel'Ción
con que sus dPtalles están
ejecutados. Dibuio y colo•
rido son inmejorables desde este punto de vista. El
tratamierto de los p11ños y
de hs superfies brillantes
es verdaderamente admirable, aunque, para todo
aquel que Juzgue la obra
de arte sobre la base de
una filosofia firme y precisa se manifiesta en este
cuadro de Tusguets una
notabllisimad.. sproporción
entre la idea y la forma.
En suma, es un ht&gt;rmoso
cuadro, pero clasifica ble
sólo como prod-::icto de "arte menor,"que dijo el gran
Taine.
También 11Contrariada11
el casi seguro que será
comprada según 10 hemos
dicho en 11E1 Mundo diario."

Los perfumes artificiales.

CONTRA.RIA.DA..

FoT.

TURQUET!'l.

"DE MI TIERRA."

Las andaluzas son femenlnas desde el nacar de la
peineta basta el chapln de raso; y los andaluces toreros casi por nacimiento. cuchilleros y decidores, son
hombres cabales que saben amará sus hembras.
Y Guillermo Gómez Gil ha sabido sorprender maravillosamente el carácter de esas hembrao y de esos
hombre11 al pintarlo11 en flamPnco divertimento á la~
puerta11 del áurea Málaga. Ha hecho más el ilustrtt
pintor ha tramladado á la tela. con la mayor fidelidad
las ca;aeteristicas ilPl paisaje andaluz, el sabor peculiar de la tierra de Maria Satotbima,creandouna obra
artística gPnuin11mente regional y aco_rde_ con las
t&gt;xigencias del Arte de buena cepa. D1buJo y colo•
riJo son pnfectos, a11i como armónico el agrupamiento de las figuras. \!'erdadera la expresión de los ros
tros y bello l:ll conjunto.
Mucho nos complace saber que Pste cuadro quedará en México, adquirido
por el conocido capitalista
Don José de Teresa.
11

Domingo 11 de Diciembre 1~ 1898.

"UNA. JUERGA. EN MA.LA.GA."
POR GUILLERMO GóllIEZ

Grr..

Antójasenos ese cuadro en pintura, lo qufl los "Cantos de la Vendimia" de Rueda ó de Manut:l Rema son
en bellas letras.
Baja el azul cielo de Anda lucia, cabe los rumorosos
tumbos marinos, bajo la sombra de un emparrado cuajado de uvas y sobre un fondo hermosamente diáfano y vigorosamente contorne11do, las castañuelas dan
al aire sus desgranes de alegria y la maja quiebra su
cadera armo11iosa al son de la guitarra, de ese instrumento gemidor "que tiene cintura:de mujer. 11
La sangre andaluza es fuego, y_ es fuego que calcina las venas y fuego que, arrojado en agudas miradas, contagia y enagena.

üel mi~mo modo que los
colores vegetales van olv1dánd0Fe por los colores
derivados del alquitrán, los
perfumes compuestos tien•
den á substituir diarh1men•
te á las naturales, y cosa
extraña, los derivados del
alquitrán parece que son
los que dan mejores resultados.
Entre los perfumes baratos que están 11.l alcance
de todo el mundo, el alquitrán ha proporcionado: la
heliotropina ó esencia de
heliotropo; la cumarinaque
huele á heno; la lorima, cuyo olor es el miRmo de la
violeta deParma; el turpiDE L. C. RANDOVAL.
nol cuyo pedume se parece al de la lila, el c , etc.
Hay mas aún. Desde ha.
ce algún tiempo, las combinaciQD.es hechas con los
derivados del alquitrán son ya incontables.
El Dr. Symes, Presidente de la Sociedad Real de
Farmacia de Inglaterra, cita entre otros productos el
Wintergreen, esenc:a muy usada en Inglaterra y que
se obtiene destilando una mezcla tte alcohol metílico
y fenol.
··
·• El mismo sabio ospeclalista ha.dado una conferencia notable sobre este asunto que tanto interesa á las
damas del mundo entero.
La qulmica del tocador va complicándose más cada
dla y al paso que siguen los procedimientos del laboratorio, dentro de poco los perfumes de las flores sólo
serán términos de nomenclatura mercantil en las droguerías.

FIG 1.-0P EJRACIONE!I PARA DEl'J'ERMINAR
LA POSICIÓN DEL 11ROl:!SIA."
.

Los bugueti encallados en bancos de escasa profundidad piden operaciones generalmt1nte basadas en el
principio de reparación del casco, tapando todas las
aberturas. Estos trabajod no dejan de tenPr sus difi-cultadee, porgue además de las que presenta la ohs-

-~ - •-.. -· 7

llit'ld-11-'c-\-~:S.....

•· \

ARTISTAS DE LA COMFA:ÑIA DE OPERA,
que ttabajara próxlmamrnte en esta capital.

FIG. 2 -DESTRUCCIÓN DEL BANCO DE ARENA POR MEDIO
DE INYECCIONES DE AGUA,

trucción de las vías de agua, es necesario reforzarlos, para que los
,cascos y puentes soporten la presión considerable que sufren después de agotada el agua.
Los buques simplemente varados, sin averias serias, se ponen á
flote con facilidad, si una parte considerable queda fuera del agua;
pero cuando están profundamente bandidas en la arena ó el fango, es preciso vencer frotamientos enormes. Difícilmente se logra
esto tratándos:e de buques de mediano tonelaje; en cuaoto á los grandes navíos de guerra, preciso es recurrirá procedimientos especiales, porque la tracción de los remolcadores ·es insuficiente casi siem•
pre.
No pudiéndose combatir directamente el frotamiento del fondo de
arena, se le.suprime, ya disgregándolo po_rmedio de c~orros de agua
comprimida, ya empleando drag·as de succión, ó ya vahéndose de ambos sisiemas en combinación.
Hay dos ejemplos interesantes de aplicación de estos método~: el
-caso del crucero Rossia.encallado en el lecho del Neva enSanPeters-

FIG, $.-VISTA DEL 11VICTORIOUS, 11 ACORAZADO INGLÉS,

Blanca Barduccl,

Amella Sostegnl,

Soprano dramática.

Estefania Collamarlnl,

Soprano cómlca.

Mezzo soprano.

éxito levantar el navío moviéndolo lateralmente. ·
La escuela de buzos de Cronstadt se encargó entonces de las operacionel!. é hizo de
ellas un objeto·de práctica. Los buzos se vestían ~ajo una tienda establecida en el hielo,
y baJaban de dos en dos, bien provistos de

lámparas eléctr;cas y de aparatos telefónicos,
permaneciendo media hora en el agua. Se
ideó limpiar el fondo sobre el que descansaba el bu, ue, di vl diendo al efecto el casco en
diez partes marcadas cada una con una raya
blapca. Bajaban los buzos sucesivamente por
los planos verticales de las rayas y transmi-

FIG. 4 . -SALVAMIIINTO DEL 11 VICTORIOUS11 CON AYlJD \ DE l'NA DRAGA ASPIRANTE
Y DE UN CHA.LAND DE INYlllCCIONES D111 AGUA.

�436

!!.o&gt;..

Domingo 11 de Diciembre 1~ 1898.

MUNDO

EL MUNDO.

437

arrollaban una fuerza de
1500 caballos, pero no hizo
1'I buque nib que girar sobre si m;smo
Al dia siguiente la operación ª" r" pi tió en sentido •ontrario, sin resultado
apreciable Sm embargo,
se arrastró 11! buque sobre
la arena ma diRtRncia de
r.ien metros. Al mismo tiem•
po se procedía á descarg-ar
t:I carbón y los proyectiles
para alig,rnrlo y qu flota•
ra al Jleg11r á un fondo de
8 metros
El ingeniero Pn j11fe del
canal de Suez, M. Quellennec. pronuRo al comandante dl'l Victorious abrir un
canal bajo el buque con
a:vuda deuna dragadesucciñ11 á babor v dos botescistc.rnas proviRtos de bombaij para inyectar agu11. en
la arfln'I á f'Rtribor. (Vease la ftgura 4.)
Las operaciones se emprendieron. llevándose á
cabo con algunas peripecias y á las 11 de la noche
dfll día 17 empezó á fütar
el buqufl. Al dla s:guiente,
á laR ocho de la mRñ~na,
llegó á un fondo de 11 metros en dond~ po&lt;ila moverse sin dificultades y por
RUS prop!os mPdi!lR, 'bel 17
de Febrero, al medio dia,

MEXICO MODERNO

Casa d.-1 Sr. Emilio Dondé,
Calle de Donato Guerra.

Casa del Sr. .T uan A.. Arzumendi,

Calle de Sa&lt;II Camot.
·---------------------------

•ian por teléfono la~ o':lservaciones por m1&gt;dio de
Jas cuales se determinó lll posició11, (íig. 1).
Pari. desbaratar 1-l banco de arena de que hemos hablado se colocó junto al buque un chaland
prov;sto de bomba l'Xpeleote, cuyo tubo era de
6l centim-etros..de diámetro. Los buzos colocaban
dicho tubo de mant&gt;ra que s11 ~xtr-t\mi1i11,d se encontrase br.jo la quilla á 7 ú 8 metros bajo la superficie del hielo (fig. 2)
De esta suerte se destruyeron todas las partf's
del banco que tocaban el buqu11 La operación
comenzó el 19 deNoviE&gt;mbre de 1896 y terminó el
15 de Diciembre, con éxito completo. Prolongóse más de lo necesario por los estudios que hicieron los buzol! de la Escuela de Cronstadt y por la
congelación del rio.

'

al 18 á las 7 de la mañana recorrió450 metros con
un hundimiento en la arena de 51} cent1metros.
La operación tuvo un resultado magnifico y
puede afirmarse que sacó al acorazado inglés de
una situación bien critica, porque en los bancos
de arena viscosa, la adherencia á la carena es de
tal manera fuerte, que los buques varados abren
el lecho bajo la influencia de lat1 mareas, hur.diendoRe progresivamente ha¡¡.talo.s to.Jtes.
Este hecho desastroso se ha presentado muchas
vecee, principalmeute en la rada de Bilbao.

La verdadera existencia es la que continúa en
nuestro corazón con el recuerdo delos seres amados.
Renan.
La gloria es el sol de los muertos.
Balzac.
Para el cuerpo lo mismo que para el alma morir
f'S vivir y en este mundo no hay otra realidad
más que la vida,
Micheld.
Nadie sabe precisar el momento en que nuestra vida deja de ser útil y en que el suicidio no
es un mal para los demás.
Valtour.

***

El Victorious es uno de los buques máA rinderosos de la flota inglesa, 11, X &amp;2 metros; 15,150 toneladas y nna andadura de HS nudos,
El 14 de Febrero, en el momento de llegar ante
Port Se1d, el viento y una mar grues1t lo arrojaron hacia el Este: después de haber ensayado
una resistenci" C'&gt;n sus máquinas, arrojó sucesivamente dos anclas cuyas cadenas se rompieron,
y encalló en un fondo de 7 metros y m&lt;'dio, á una
milla de los muelles: se hundió un metro aproximadamente.
Lo p:-imero que se in!entó fué arrastrar el Victorious por medio de dos remolcadores que des-

Casa d.-1 Sr. A,rm1Hn Cazanx,
Calzada de la Reforma.

LA CARICATURA EN EL EXTRANJERO.

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\..~(
Guillermo II.-¡Cuidado Sultán! No vayas á llam~r·
me compadre delante de la gente, y no te resbalel
porque hay mucha s11ngre en todo tu pais.
~

(Courrier Frani;ais, PariE)

-

EL BARÓMETRO D111 LA GUERRA,

¡¡¡F.ASCHODA!!! ¡¡FArnHODA!I ¡FaPch,,dal

Faschoda.

(Kladderadatsch, Berlin.

La Paz Universal llega con mucha anticipación (un
siglo antes). Por tal motivo las Potencias le ruegan
que vuelva el año 2000, espt..rando que para entonces
ya habrá medios de hacerle todos los honores que merece tan ilustre huésp~d.
(Life, NewYork.)

Al Sudeste de Vivier11, sobre la cresta de una de las
:rocas abruptas que dominan Donzére, habla en otro
"tiempo un castillo tan extrañamente blanco que pare-eta visto desde lejos un cisne. Pero si se fijaba la
.atención en su aspecto amenazador, erizado debastiones, coronado por una atalaya sinit,stra se asemejaba más bien á una ave de rapiña, Hay más. A la luz
dela luna, actualm1mte, la roca donde el castillo estaba edificado, proyecta sobre las aguas murmurado·
ru y tramparentes del rio, P.l perfil de un cuadrúpedo
encabritado.
El que mandó construir aquella fortaleza llflvaba
el nombre di- Hutin des Palus y el apodo de Ferrelouve, porque no salia nunca más que acompañado por
una loba cuy-u ptttas estaban herradas á la manera
con que 2e hierran las de los caballos y los asnos. Y
hasta se murmuraba que esta fiera era el alma misma
de su amo, ó que á lo menos él la habla procreado con
la incomparable abyección de sus sentimientos En
efecto, Hutin no tenia en las entrañas 11ino la fuerza
espantoaa, la fiebre sórdida que vomita abominaciones.
Por haber visto en la encrucijada de ur: camino en
la pendiente oculta de un talud ó en un recodo del
rio su cara turgescente, atortugada, cargada de pústula s. algunas vírgenes hablan q~edado ciegas, otras
]&gt;ardieron 1a razón y muchos ancianos se encerraron
para siompre en sus habitaciones.
Sin embargo, Dios habla consentido en c,ue Ferrelouve se casara con Margarita de Evrest, beldad luminosa con apacibilid11d de estrella lejana, y que nacieran de esta mujer de pupilas de elegida, tres hijas:
Berta con cabellera de faego, Giselda morena y Odetta rubia, niñas bañadas de cielo, color de medio dia,
de t"rde y de aurora.
y FdrrelouvA amaba mucho á sus tres hijas, mucho,
porque asilo había querido DioP.
Una tarde que estiLba co.1 ellas apoyado de codos
-en el antepecho de la ventana que se llamaba venta•

na de los caballeroR, diitlnguió á dos tiros de hRllP.s· de púrpura hast I la ventau a dfl loa caba.\Jeroa. C,1,mita á un joven de piernas d1111nndas. cabeza descubi~r - uaba como envuelto en una ráfag&amp;.de sol,y- cuando se
ta y iustillo azul. que llevaba á la espalda un cesto de dt&gt;tuvo, una estt11la irradiante se extendio tras de él
mimbres y cortaba :v rPcojia. flores silve&amp;tree.
Todos quedaron silenciosos
¡Qué ineensat(l! pensó Hutin .
En seguida Hutin se Inclinó sobre el antepecho de
Y luPgo añadió pua si:
la ventana, contempló al adolescente con ojos ah1-Pero está muy 1.. j:,s todavía.
gres y sonrisa burlesca y le preguntó.
Una e~peranza feroz dilatab• entre tanto su cora-1.Cómo te llamas?
zón: hin,·haba las narices y se relamla los labios.
-Tu crimen, respondió el adolescente.
El adolescente camlo11ba aproximan&lt;io11e poco á po·
Lue~o, 1tghando ante Hutin sn cesto lleno de flores
co. Ya se distinguía su fidonomia d"lica.da y dulce, t1u añadio,
frente deopejaday limpia como d., niño dormido, y ha11-Y he subiiio solo, solo hasta ti.
ta se velan los alamares rojos de su ju~tlllo. Cantaba
Luego soltó el cesto y cayó de e.spaldas con los ojos
loe versos de un aire, entonces antiguo ya, y que @e cerrados y los brazos abiertos. La flecha que había
repite aun en el Lttnguedoc por la época de 'as ven· quedario clavada en la herida, vibró un momento; la
dimías y de la coRecha &lt;le act'&lt;ituua11:
loba vino á lamer la espuma sanguinolenta con que
.Anen adutz tas mans; la fruch e.~ embaumada.
se empapaba la arena, y aunque tendido sobre la auOdetta s•rnrela sacudiendo su C'4beclt&gt;1; Bertha escu- reola luminosa, el joven no se movió ya más.
chaba inmóvil; y cuando el can,or estaba ya á tiro de
-Que lo encadenen, dijo el feroz castellano, y lo
ballesta.
arroj~n en la cueva cerrada que be llamado "el se-Mire usted. padre mio, dijo Glselda, ¡qué bello es! pulcro!"
-Si, contestó Hutin.
Entonces, el arquero amarillo y otros dos hombres
Y de nuevo se relamió los labios, y las ventan:is de de armas ligaron al cortador de flores con lazos de
Rll nariz que erau anchas y profundas, palpitaron de
hierro y le ,lev.llron, con todo y la aureola radiosa que
alegria cruel.
estaba como adherida á su cuerpo. Cumplida esta or-Pue~to que les agrada, dijo, lo voy á hacer subir. den Hutin mandó que se preparara junto á la ventana
Al mismo tiempo apoyó 11us dos pulgarea, sobre un de los caballeros una gran mesa: en seguida se puso
trián,rulo de hierro y apareció en el actu un arquero ájugar á los dados y comió y bebió hasta la hora del
de faz asi4tica melancólica y sumisa, al cubl con un crepúsculo, y asi estuvo, con .,1 hocico de ..u loba sobre
ademán, Ferrelouve Je señaló el justillo azul La loba, las rodilla11 y se durmió cuando grazna.ron los mo•
imponente y grave contemplaba al arqutiro quti tem• chuelos, en la saciedad asquerosa del vino, la sangre
pl11ba su arco.
y la noche.
Eo ese lnstantP. y simultáneamente:
Al mediar de esta noche, un ángel gallardo ves- Gracilll dijo B rtha b•ñada en lágrimas.
belto, negro de los piés á las alas, se apareció á 'Mar-Mis1&lt;ricoratal Gimió Giselda desf111leciendo.
garita de Evrest.
-Perdón! suplicó Odetta mesándose los cabellos
Se conservaba en pié á la puerta de la cámara y
rubloP.
con los hermosísimos ojos muy abiertos; su sombra
Silbó una flecha. El justillo azul se agitó como una inmóvil subla por encima de la cabecera de la cama
bandera y el adoleacente avanzó, avanzó salpicando hasta las vigas del techo; tenia en las manos extendí0

�438
das y abiertas algunos rubfee líquidos que á la luz de
la luna cintilaban ampliamente . ... Y habló .... habló,
sin que sus labio~ se moviesen, parpadeando como si
las palabras después de salir de euo ojos pasaran al
través de las pestañas.
-He aquf el premio dela redención del mundo, que
viene de Jeruealem, dijo:
Margarita se puso á orar arrodillada sobre el col•
chón, dardeando sus pupilas siderales en las que se
reflejaban las manos del ángel, y reproduciendo la
claridad que rutilaban las gemas divinas, mientras un
rayo de la luna eepolvoreaba plata entre sus cabellos
E&gt;sparcidos. Con los brazos en cruz, el corazón palpitante y la firme voz de una predestinada, preguntó:
· Angel de luz sombria. ¿qué quiere de mi, mi Señor?
.l:!,I angel dijo:
-Levántate y slgueme.
La mujer se 'levantó y los dos se pusieron en marcha por los corredores entrecruzados donde de treinta en treinta pasoe, velaban arqueros amarillos; pero
en ese momento los arqueros de nada se a.perclblan,
porque la Voluntad Todo Poderosa quiso que quedasen pas~jeramente sordos y ciegos.
A lo largo ·d e los muros, antorchas coloca.das sobre
anillos de hierre, iluminaban. y de lo alto de las bóvedas goteaba de vez en cuando agua helada. Alimañas
viscosas aleteando se estnllaban contra las antorchas
y obEcuros reptiles serpeaban entre la sombra húmeda.
De pronto, el ángel se detuvo ante una
ancha Josa que acababa de ser soldada
con argamasa, y sobre la cual una flecha
torcida sangraba sobre una aureola luminosa. Sus plumas de tinieblas zumbaron
vivamente agitadas, los rubies de tius mano-. se reflejaron esparciendo un penetrante olor de myrra, y con la boca cerrada y
loe ojos parpadeantes dijo:
-Este es el lugar que aqui llaman el sepulcro.
Tocó la losa con el pié y sonora se levantó, dejando ver o.na fosa que alumbraba roja claridad encima de la cual permanecía como suspendida. Poco distante
de aquella cripta, Margarita de Evrest
esperab2', serena y silenciosa, con la frente inclinada y fijas en el pavimento sus
miradas de estrella lejana.
- Ohé, yohé, aleluya! clamó el ángel negro.
Y el cortador de flores surgió ensangrentado de la cueva y se colocó á la derecha del ángel. Expontaneamente Margarita se acercó á ellos, y de nueTo, en voz
baja, tierna y firme, preguntó:
-¿Qué me ordena mi Salvador?
El ángel contestó:
-Desciende al sepulcro.
Ella hizo un movimiento de retroceder,
pero en el acto, rehaciéndose y con el paso firme de quién penetra en la mansión
del amor eterno, avanzóv se arrojó al fondo del supulcro cuya losa ee cerró en pos
de ella. Entonces las antorchas consumí•
das se extinguieron y los arqueros encendieron otras, en tanto que el ángel de luz
Fombria habiendo posado su die~tra sobre el justillo azul, hizo sonreír al cortador deflores como sonríen los niños cuando al despertar sienten un beso, y le hizo
ver grandes olivos balanctiados por el
aire de la noche.
Pronto al tr11vé11 de los follajes trémulos
reconoció la tibia mansión natal y la cisterna circundada de floreP, y el sobradillo
que daba sombra al chiquero.
Y como ya no tenia m heridas ni cadenas, y como se conocía inclinado á los ensueños, pensó que babia soñado y que estaba volviendo á la realidad.
y he aquí cómo al día siguiente Ferrelouve lanzó en busca de su mujer ochenta hombres de armas y veinte escuderos,
encargándoles que se apoderaran de cuantos extranjeros apart1cieran por los caminos.
Este ejército rodeó la montaña y regia·
tró el bosque punzando con sus picas entre los mato•
rraleP, mientru una nube de pájaros espantados revoloteaba sobre su cabeza. Se desparramaron por los
valles poblados de perros y lle cabras salvajes, y s·e
11venturaron serpenteando hasta el pié de las murallas mi¡¡mas de V~iere.
Ante las puertas .de Donzére relucieron las cotas de
malla de los arqueros asiáticos, y sus ojos amar! llos relampaguearon.
Al caminar, cantaban con la música misma del cortador de flores. una especie de parodia bárbara I1ena
de humos de asesinato y de suciedades y blasfiemas
que l'mpezabi,. así:
Amen adutz t?is mans per de testas coupadas.
Algunos de los escuderos pusieron fue,!!'o á un arrabal de Ciaría..porque un Clarisiense arrojó gritos de
ePpanto viéndolos pasar; y luego sinmotivo incendiaron los cortijos de VolepaPpus y el bosque férico de
Sarrasy.y no regresaron sino hasta por la tarde ébrios
porque a qui y alli pusieron á saco las cuevas y temeroso11 porque no trajeron consigo sino un solo prisionero.
Era este un monje de anchas pupilas claras y de
boca marchita, como gastada á fuerza de plegarias.
Una pequeña custodia violeta oscilaba sobre su sotana blanca á la altura de su corazón; ceñia su cintura
con una cuerda de la que pend!a un rosario de cuentas blancas, y una corona de cabellos Igualmente blancoR circundaba su cráneo ealvo y reluciente en la
parte superior. Parecía al mismo tiempo dulce y descl rñoFO, pre'o cupado hondamente por algún asunto

EL MUNDO
magnifico y lejano que no le dejaba fijar su atención en la fri vohdad de las cosas presentes .
Se le babia amarrado con tal violencia, 4ue uno de
sus brazos quedó fracturado y colgaba inmóvil con
el antebrazo hinchado y amoratado y la mano exangüe señalada con una marca cruciforme .
Al verlo, Ferrelouve se echó á reir á carcajadas diciéndole:
-Tuvo usted, señor, una pésima inspiración cuando
dejó su convento: los caminos no están muy seguros.
¿No es usted de la misma opinión?
El monje no respondió:
-Estoy hablando, di jo Hutin.
El monje se encojió de hombros, y entonces. temblando de cólera, Hutin se arrojó sobre él y le dijo.
-Quiero que ha.bles.
Y le intt-rrogó de nuevo, riéndose nerviosamente.
-¿Cómo te llamas?
Con un movimiento de sus pupilas claras, el religioso le mostró t'l cielo donde por g1upos pálidos las es•
trellas com"lnzaban á expandirse, y Ferrelouve le escupió por cuatro veces en el rostro. Entonces, en los
puntos donde la ofensa hi.bia ca ido, brotó algo bri•
liante como una constelación viviente. En el mismo
instAnte su brazo roto se 11gitó, y de su mano destrozada empezaron á nevar ampos de luz cintilatites y
espesos ......... .
E.l castellano, livido, se volvió á sus arqueros y les
ordenó con voz amenazador.. y ahogada por el es•
i,anto:

-Conducid al sepulcro á este hombre que se llama
el Firmamento, y cerrad sobre él la losa.
Los arqueros obedecieron ....
Y por esto. al,!!'unas horas mb tarde, al mediar la
noche, el ángel de la luz ROmbrfa se inclinó sobre el
lecho de la hija mayor de Hutin, la bañó con la mirada dulcísima de sus ojos, hermosos y le dijo con acento musical:
-Ven conmigo. Acompáñame al sepulcro.
Y Bertha se levantó...... Muda. y con las manos juntas caminó en pos del cel"lste mensajero, asombrada
apenas de los corredores subterráneos, de los vigi111ntf's arquero@, de los reptiles pardos y de las antorchas fuliginosas; y cuando llegaron al borde del sepulcro. de su propio sepulcro, i!e lev. ntó una anchi,.
los11 en la cual esta vez un cordón blanco se arrollaba ._,n derred&lt;&gt;r de cuatro estrellitas relucientes.
-Aleluya, ohé. yohél clamó 1'11 ángel.
La fosa estaba llena de claridad azul, y el monje
blancot E&gt;mergiendo de estll limpidez sobrenatul inclinó su cráneo lustroso, poPó sus labios en la custodia violeta; y haciendo un ademán de regocijo cayó
arrodíllado á la derecha del ángel. y sacudió sus cabellos canos qul'I parecían corona formada por haces
de rayos de sol. Bertha e~taba maravillada al ver su
tra;e claro ornado de galones, su ahogador de corales
del cual pendia un minusculo corazón de plata y el
centelleo loco de su vellocino de oro que añadia encantos á ~u belleza Infantil. Sin embargo, una especie
·de halo pálido, rodeando el óvalo puro de su rostrv le

Domingo 11 de Diciembre de 1898.
daba un aire de tranquilid11d grave y de discreta dulzura. Suspiró levemente y luego con acento suave ymirando con mirada de confianza absoluta, preguntó:
-Angel negro, ¿qué quieres de mi?
..
El ángel, desplegando sus anchas alas,lerespondio::.
-He aqui la veluntad de Dios: precipitate en el
sepulcro.
En el acto la figura clara con manto bordado de Ji.
ríos avanzó, se arrojó, y los cabellos de oro fulguraron . . . . La losa volvió á caer sobre la tumba dejandola clausurada Y.el ángel _de la luz tenebros:i y el !Ilonje blanco se aleJaron taciturLos y con los oJos ba¡os.
Tan Juego como Hutin tuvo noticias de la desaparición de la mayor de sus hijas, lanzó alaridos más.
tremendos que los de su loba, convulso de furorv desesperación. Se dice que los pescadores del Ródano
oyeron sus quejas y que presintiendo por ellas que
su fin estaba próximo, corrieron állevaralascapillas
vecinas rames de flores, velas y ex-votos. Pt:ro él,
llamando á todos sus hombres de armas, á sus escuderos, á sus monteros, á sus heraldos y hasta á sus escanciadores y poniéndose á la cabeza.se precipitó sobre el llano y emprendió la batida en huertue, casníos,
aldeas, quemó los bosques y saqueó las iglesias. Las
aldeas y las iglesias quedaron vacias, los cortijos y
los caminos desiertos, porque al aproximarse Ferrelouve, los campesinos atravesaron el rio y se ebcondieron en caTernas y en sitios ignorados.
Sin embargo. al regresar, los arqueros encontraron.
sentados junto á una era de lechugas á
dos ancianos; el uno tuerto, de barba
enorme,y el otro con la nariz extrañamente corta y aplanada, el uno y el otro tan
flacos que se lee podian contar loe huesos.
y tan débiles que no hablan tenido fuerzas para tragar las hojas de lechug¡¡ que
aún les verdeaban en los labios.
Se les arrastró hasta p, esentarlos á los
piés de Hutin, pero fueron v11nos cuantos esfuerzos se hicieron por arrancarles
una sola palabra, pues hacia mucho tiempo que no hablaban ya. Sin embargo, cuando Ferrelouve siguiendo su costumbre les.
preguntó cómo se llamaban, fijaron tranquilamente y los dos á la vez sus ejos en
el sol. Entonces una ola de sangre empurpuró la faz del castellano; y con los.
cabellos erizados y losdientel! chorreando baba venenosa.
-Arrojad en el sepulcro á esos malandrines que se llaman "la Tierra" gritó á .
e.u.e arquero&amp;.
Y los arqueros penetraron por lo¡; corredores fúnebres, conduciendo delante de.ellos á los ancianos.
Luego, cuando llegó la noche y la luna
e11 crecilmte empezó á platear la montaña, el Señor entreabrió las puertas de la.
cámara en donde las dos hijas más pequeñas de Hutin des Palus, acababan de
dormirse. El ángel de la luz somb!'ia sedeslizó hacia el pequeño Jecho de Giselda la cual estaba con un vestido de co•
lor de rosa boruado de palmas de oro; y
al lecho m~s pequeño aún de Odetta cuyos bracitos desnudos estrechaban una
minúscula figura humana de cera y de
madera, pintarrajeada de azul y carmesí.
Con su soplo celeste lee abrió dulcemente los párpados y les dijo Juego,
- Soy un enviado de Die s. Levantaos
una y otra, y acompañadme á donde Dios
lo quiere. Sin conmoverse, casi sin comprender, las dos niñas saltaron del lecho
y dóciles, delicadas y pequeñitas, se colocaron á ambos lados del ángel llevando
la menor su muñeca de azul y carmesí en
las manos; y como viera el ángel que la
otra llevaba las manos vacías, le arrancó
del traje una de las palmas y se la puso
entre los dedos.
De esta suerte marcharon á lo largo de
las galerías subterráneas, entce las antorchas humeantes de los arquoros inconscientes, hasta el lugar llamado "el sepulcro." Levantada la ancha losa, las niñas
sonrieron, inocentes, al oir la voz resucitadora del ángel que clamaba.
-¡Aleluya, ohé, yohé, Aleluyal
y hasta ies divirtió ver cómo los dos ancianos pene~
traron juntos en las tinieblas y fueron á acurrucarse,
el tuerto á la izq_ierda y el chato á la derecha de.
la cueva.
-Qué esto? preguntó Odetta.
- Un milagro, le contestó Giselda.
En este instante, alzando sus alas negras y ocultando con ellas las lágrimas que asomaban á sus ojos,
el ángel ordenó á las dos niñas que se precipitaranen el 11epulcro.
-He aqui Jo que Dios quiere, les dijo.
Odetta obedeció apretando contra su corazón la;
minúscula figura humana pintarrajeada de azul y
ca:mesi, y Juego obedeció Giselda aj?itando la palma
de oro que le había dado el mensajero sombrío del'
cielo. T1as ellas, la pesada lopa se cerró retumbando, y el ángel desaparec(ó con los ancianos sombrios
y taciturnos .... en seguida la alondra y t.l gallo cantaron .... Un temblr,r vivo sacudió al Ródano soñoliento, y una saludab'.e frescura ~ubió de sus riberas,
al mismo tiempo qu"' de las prad~ras y los huertos,
los bosques y los Jardines, se desprendía un aroma.
suave y embri11gador y un murmurio musical y tierno. A poco el dia, resplandeciente y sereno,nació ....
Era verdaderamente un día legendario, solemne; y
no obstante, tan sencillo, tan harmonioso perfumado,
y !impido, como no es posible ver otro dia mejor.

Domingo 11 de Diciembre de 1898.

EL MUNDO.

En el almenaje del castillo, en las ojivas de las puertas y en
~l tréb~l de las venta nas, ágiles golondrinas y a.legres venceJOB voltigeaban, del!cendían, se posaban, se balanceaban huian
y ar~ullaban con mil gritos regocijados, ruidosos, bell~s y di·
vertidos, como en los tiempos del adorable San F rancisco
G~tos pere~osos de pelaje largo de ébano y de fuego; y de
pupilas cambiantes se enarcaban sobre los puentes levadizos
e~ tanto que lagartijas y salamandras calentándose al sol, dor~
m1taban entre los alhelíes polvorosos y las mentas diseminadas
á lo largo delos revestimientos de ladrillos de fosos y bastiones.
Al Norte, se veian encorvarse como un 1osario de cuentas
enormes y humeantes las Cevenes que hacia Privas. elOuvese
recortaba como una cinta de oro. Al Oeste en lontananza el
A:-deche azul, y al Este. muy cerca entonce~, el Ródano verde,
inmenso, en el cual se destacaban los triángulos claros de las
velas latinas.
Hutin par~do en cuatro piés, rebotaba y daba ahullidos como un lobo Junto á su Jo ba ante la ventana de los caballeros
cuando una camarera corrió hacia el llorosa y aterra.da co~
los cabellos en ~~sorden, esparcidos aqui y allá por s~ cara
de pavor, y arro¡añdose al suelo y golpeándose la cabeza
contra las losas y retorciéndl)se las manos vociferó·
-Piedad, señor, piedad, piedad .... 1
•
Ferrelouve se puso de pié y en un movimiento furioso sacó
la daga de la vaina y preguntó:
-¿Ha sucedido á mis hijas alguna desgracia?
Y con el brazo levantado, esperaba el instante de descargar
la puñalada mortal.
Sus ojos áv~dos col_or de acero se inyectaron de púrpura,
su cuello se hmchó, dió. tres vueltas sobre si mismo, y jadeaba.
Espantoso, echan~o chispas por los dil'lntes, vaciló y cayó abrumado por su propio peso, reb1.1tando su frente en el pavimento
Vino un escudero CO!J una jarra de agua, otro con telas d~
~lgodón, y otros sostemendo unas angarillas de escarlata fran.
Jeada y claveteada de argenterla. Lavaron á su amo lo enju•
garon, lo cargaron y suponiendo lo que babia pasnd~ lo tendieron en un lecho de campaña en medio del salón de honor.
.:qe cada lado ~el lecho fúnebre, quince arqueros jóvenes
h1c1eron la g;:ard1a con plumas negras en el casco y un cirio
de cera blanca en la mano.
Los criados afanosos, cuchicheando, asustados, supersticiosos, subieron á prender nn crespón negro en
las almenas del torreón, velaron
con gasa lúgubre las lámparas berberiMcas y los espejos venecianos, y
detuvieron las ruedas dentadas d·e
los relojes de agua.
Y sin embargo, el terrible castellano no babia muerto aún. Dormía ... !
Repleto de dolor, ahogado de
odio, con su loba acostada á sus piés,
dormla con un sueño semejante al
de la tumba ....
Cuando cayó la noche, el ángel de
la luz sombría le despertó tocándole
en el hombro.
11
Hutin des Palusl Ferrelouve.11
Desatinado despierta, silba llamando á su loba, tiende el br .. zo hacia la espada incrustada de oro y
pedrerías que los escuderos habían
colocado con los acicates de rodajas de plata y una trompeta de cobre
bajo la colcha castaño-clara del lecho.
La lobL. no se movió :, la espada
se transformó en un ramo de zizaña seca.
Livido, desfigurado, al!'azapándose en un extremo torchas y en la obPcuridad que sucedió sólo
de la sala, Hutin se volvió hacia la doble guardia de una mirada de azabache fosforescente.'
arqueros jóvenes y vió cómo se extinguían sus an-

NIHIL, REGIN.A..

En los pálidos azules
de los cobres oxidados,
En los diáfanos cristales
de loe limpidos zafiros,
Y en los trémulos fulgores
de las húmedas mrquesas:
,No hay las luces que en tus ojos, reína mía!

II.
En el oro de las cruces
de santuarios medioevales,
En los blanco@ resplandc•res
que derraman los topacios,
Y del Ambar en los rubios
y fugaces parpadeos:
¡No hay la lumbre que en tus crenchas, reina mial

439
:-Ven conmigo hacia el sepuforo, dijo la voz que salia
mismo punto en que aquella mirada brillab a fulgurante.
-Que yo vaya....
-Al fondo del sepulcro.
Y al mismo tiempo Hutln observó que la terrible mirada
del ángel pasaba como un anillo por su nariz y entraba en su
boca coma u~a mordaza, y se sentía tirado, empujado, arrastrado, retorciéndose á veces con la sensación exacta de latig;azos que le rozaian la J?iel y marchaba con pasos automáticos . la cabeza extremec1da por sacudimientos convulsivos,
los miembros rígidos . .. .
Bajo las bóvedas s_ubterráneas se puso á tiritar de frio, de
ira, d~espanto; sus p1és se deslizaban sobre materias viscosas
hundiéndose en un hervidero extraordinario mudo helado
q~e se adivinaba viviente. No babia á lo largd de las ~uralla~
n1 arqueros de cota de malla y c11sc,&gt; de acero ni antorchas
humeantes . .. Y la singular mirada de azabache luminoso
avanzaba siempre precediendo á F errrelouve.
Derrepente la mirada ceEó de avanz1&lt;r y quedó clavada en
un punto del t .cho de la cueva.
-¿Qué me quieres, llama del infierno? preguntó Hutin temblando..v castañeteandosele los dienteF.
La piedra d~ l.a fosa se extremeció, gimió y se levantó lentam~nte. Inmovrl eutonces, entre la for,ay la piedra el ángel de
la mirada fosforesceute dijo:
'
-He aqui el sepulcro.
Y el sE&gt;pulcro se iluminó.
El ángel de la luz sombría agregó:
-Hutin df'R P11.lus, h? aqui tu sepulcro.
Y cuando Hutin cayo al fondo del sepulcro, distinJ?uió cuatro seres que estab1&lt;n acostados, rlgictos como cadáveres y
estre.chamente abrazados.
Escorpiones y cucarae:has aormigueaban sobre eus faces encantadoras y entre la v1scob1dad de las bab ;sas. sus man(le
de dedos_a guzadospermanecian dulces, harmoDiosos en actitud de b1tnaventuranza.
'
Y. Hutin reco~oció uno por uno á esos sHes: sus labios se
abrieron, sus OJO~ se en~randecleron de horror y por la primera vez de su vida lloro ....
A!rodillado, levantó sus pupilas
lacrimosas terrificadae, llenas de
vergi.il'oza y de miseria hacia la mi"
rada del ángel negro y murmuró: •
-Margarita .... 1
Y respondiéndole la celeste voz:
Si, dijo Margarita, Bertha, Giaelda,
Odetta, todas en rescate de tus crí·
menes.
Y lul'go el ángel, más quedo, inclinándose y rr,ovido á compasión añadió:
'
-Pe ro los que lloran. son perdonados.
Pasó con sus alas al través de las
bóvedas sombrías; y entonces las
murallas almenadas, los machones
y las torres que iba rozando con su
vuelo de tiniebla ardiente, se derrumbaron con estruendo de rayo.
Y en la cima de la montaña, pronto
escueta y desnuda, quedópetriticad~ la loba criada por el alma demomaca de Hutin.
Y por esto es que en las hermosas
noches transparentes, al fulgor de
la luna tranquila y blanca, el viejo
relucía monte. proyecta Pobre el viejo río el perfil de un
cuadrupedo encabritado.
FERNANDO MAZADE.

MORTAJA.

Agriétase la roca y cae el día:
y en la roca agrietada y en la noche,
hay una sed de la pasión tardía,
hay una sombra obscura,
y una quietud deeoladora y fria;
y hay m.ís hielo en mi negra desventura.
En la agrietada roca me reclino;
ella en mi pecho su cabeza inclina,
y en el tálamo helado de la roca,
con mis ojos sangrientos la ilumino,
con sus ojos doliente¡¡ me ilumina,
y sediento de amor beso su boca.
Y la noche se aleja;
y la roca agrietada,
y la roca se torna más helada,
y á una tumba de hielo se as~meja.

III.
En la grana encandecida
de las rojas amapolas,
En la púrpura radiante
con que brillan los rubíes
Y en la sangre viva y pura
de los fúlgidos granates:
¡No hay las tintas que en tus labios, reina mial

***

Ni el zafiro de tus ojos, niel topacio de tus crenchas,
Ni los cálidos rubíes de tus labios de granada,
De tus besos han podido condensar el fuego ardiente,
De tus besos amorosos, reina m!al. .. . ..
RAFAEL MARTINEZ Rmno.
México, 1896.

Y cuando el alha borda lo infinito
y lustra los pic•chos de la sierra: '
ella se pEega á mi, damos un grito;
y apretando sus fauces de granito
para siempre la roca nos encierra.

MIGUEL E. P EREYRA.

CICLOPE.
De la montaña en Jo hondo
Bron.co martillo golpea,
Y el 1gneo hierro chispea
De la montaña en lo hondo.
Y el golpe, lúgubre y hueco
Como al fondo de una tumba '
Retumba,
Extraño, lúgubre y hueco.
Y canta el yunque y se queja,
Y los mazos dan y dan
Y aquel titán~ a es Saián
Ante el que c~ma y se queja:
Y aquellos músculos se hinchan
Y aqu_ellos a~rvios se encojen

Se estiran, vibran, recojen
Las carnes que recias se hinchan.
El rudo huraciln rtsopla ·
Y la fragua ronca, ronca ..... .
Y salta fa nota bronca,
Y el huracán sopla, sopla . .. .. .
Y parece, bajo el cielo,
Que en aquella lucha homérica
Lanzara una faz cólerica
Bocanadas de humo al cielo.

Y canta el yunqu"' y se queja,
Y los mazos dán y dll.o,
Y aquel titán ya e11 Satán
Ante el que canta y se queja .
Panamá, 1896. .
ADt LFO GARCÍA

�440

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EL MUNDO

Domtngo 11 de Die iembre de 1898

DomingG 11 de Diciembre de 1898.

EL MUNDO

PAGINAS DE LA MODA
HOJf\S DE, UN LIBRO.
VIOLETAS.

FLORIDlJM JIA.RE,

(JOMO EL HOMBRE.....

[De llered1a.]

Cuando Octubre los árboles desp0ja,
y envuelve parda niebla lis montaiias,
y gime tristemente en las campaiias,
barrida por el viento, la seroja;
Cuando la alondra tímida se aloja
en la seca espesura de l11s brañas,
y, como hiedra á las enjutas caiias,
se enreda al corazón tenaz congoja;
; Entonces, precursoras del invierno,
al pié de los arbustos sin verdura,
que escasa y fresca som_b ra las ofrecen,
entre sus matas de verdor eterno,
como tristes sonrisas de amargura,
las moradas violetas aparecen.

.
~

[De Ileredia.]

LAS GOLONDRINAS.

J?.~};).

..

.

ro

Es imagen del hombre ese manzano
que mis paternos muros ensombrece:
en la estación primaveral florece
y se recubre de verdor lozano.
Con las fagaces lluvias del verano,
sus ramas abatiendo, el fruto crece,
y del otoi1o al promediar, se ofrece,
aulce v rojo, al alcance de la mano.
Mas 'pasa Octubre y el Invierno arriba,
sus mustias hojas le arrebata el cierzo,
corta la podadera sus enjutos,
Y el hacha resonante le derriba
las gruesas ramas que agotó el esfuerzo
de vestirse de flores y dar frutos .

LA. UUERTE DEL A.GlJILA-

r.

~

La mies dorada en la llanura ondea
como agitada mar que el viento mece,
y en ella un rastro surge y desparece
simulando un bajel que cabecea.
El mar, hasta el ocaso que rojea,
violeta, azul ó rosa se adormece,
ó blanco de corderos aparece,
y como inmenso pl ado verdeguea.
Las gaviotas se agrupan en bandadas
y hacia la rubia mies de ondas doradas
tienden el vuelo, inquietas y gozosas;
Al par que, desde el campo, alado viento
esparc-i sobre el mar su movimiento
densa nube de blancas mar:posas.

~

r.:i

~

+
1

Ifobitan las 11legres golondrinas
ruinosc, soportal cuya techumbre
coronan, gorgeando, á la vislumbre
que dora antes del alba las neblinas.
Se esparcen por llanuras y colinas
que baña el sol con su naciente lumbre,
y al verle trasponer la occídua cumbre,
tornan cantando, á coronar las rulnas.
Mas hoy, sin que hayan vuelto, en los cendales
de las primeras brumas otoflales,
la tarde apaga su postrero lampo ..... .
¡Ji'elices ellas que con presto vuelo,
cuar.do está musiio el campo y gris el cielo,
se marchan á otro cielo y á otro campo!
OBSTINA(JION.

En cuanto abro la puerta á la ternura
en mi doliente espíritu encerrada,
viene la decepción anticipada
y echa dc;ble ccrroJo á ia clausura.
Mas me causa hc;nd'l angustia la premura
con que va consumiéndose, ignorada,
como la flor frngante y delicada
que muere sin ser vista en la e~pesura.
Y aunque en cada ocasión sufro un engafl.o,
con loca terquedad corro al señuelo
donde sólo me aguarda nuevo daiio:
Que si no he de saciar mi eterno anhelo
de una dulce ilusión sin desengaño,
perseguirla sin tregua es un consuelo.
11"'\!)7

LAS FLORES DE LOS MUER'FOS.

Jamás el dueño en su heredad las cuida:
las m&gt;lñanas heladas y brumosas
en que sucumben las postreraa roqas,
dan á las flores de los muertos, vida.
Tristes y humilde, son; las intimida
el ruido de las fiestas bu liciosas,
y floreciendo al borde de las fosas
prestan adorno á los que el mundo olvida.
Nunca en el vino que la sangre inflama
sus41&gt;álidas corolas se deshacen,
ni sobre el seno de genti! dcncella.
Sólo las busca el corazón que ama
la estación melancólica en que nacen,
siempre desierto y lóbrego como ella.

La cumbre en que la nieve siempre dura
el águila real ha traspasado:
va en busca de un ¡izur ilimitado
en que espaciar su vasta envergadura.
Quiere, en más alto cielo, luz más pura
que encienda su mirar nunca turbado,
y atrae su vuelo intrépido el nublado
donde vivo relámpago fulgura.
Mas rompe sus dos alas repentino
rayo; la arrastra raudo torbellino,
y en el fúlgido abismo cae inerte ..... .
¡Oh, quien por Gloria ó Libertad combate,
feliz si, en pleno suei1o, así le a bate,
deslmnbradora y rapida, la muerte!
LOS CONQlJISTA.DORES.
[De Heredia.]

Como halcones que dejan sus nidales,
de su altiva miseria fatigados,
pilotos, c11pitanes y soldados,
parten ébrios de heróicos ideales.
Van A buscar los ricos minerales
de Cipango en las vetas encerrados,
y por placidos vhmto'&gt; empujados
navegan hacia arc1rnos litu11les.
Siempre en espera de épicas 11uroras.,
el fosfórico mar burla su anhelo
con ilu,iones rápid&gt;ts y bellas.
Y reclinados en las t~rdas proras,
miran snrg-ir bajo ignorado cielo,
del fondo de la mar nuevas estrellas.
MI lJL'J.'I.M.O SIJESO.

Tu eres mi único amor, el culto santo
y el ideal consta ute de mi vida;
mas en el fondo de mi ser aaid'l
vago temor á tu dil ino encanto.
Sé que jamá'I consolará mi llanto
el goce de la dicha conseguid11;
y alcanzar tu cariilo me intimida,
llegar á conocerte me da espanto
Temo que al acercarme desparezca
el dulce influjo Que, de lejos, mueve
mi voluntad, como 11bsoluto duef1o:
Temo que mi ilusión se desvanezca,
y que al m1trc~arse mi ilusión. se 11eve
el sueiio de tu amor .... .. ¡Mi último sue:ilo!
18!l7.
FLOR PREMATURA..

. El sol que en ~ielo límpido fulgura,
antes de que fenezca la invern11da
esparce en la campiñ i desolada
hálitos de vernal temperatura.
Remuevese el follaje en la espesura,
verdeguea la mies en la llanada,
y en los huertos, ;a flor anticipada
rompe de su capullo la clausura.
Mas la neblina que las cumbres vela
invade el cielo silenciosamente,
y llovizna sutil la tierra mojll.
Aire recio y glacial las gotas hiela,
y, sin fructificar, la flor naciente,
marchita antes de tiempo, se d.:&gt;shoja,

RO.JO, ORO Y NEGRO.

Tiene mi alegre estancia una ventana
de ¡.,1H en par abierta al occidente,
y se alza no muy lejos, de ella eufrente,
asida á su varal, hiedrn lozana.
Cayendo tras la cúspide lejana,
baña la trepadora el sol poniente,
y el follage de un verde tr11nsparente
se destaca en un cielo de oro y grana.
Pronto el vivo carmín se descolora,
el oro de la tarde se evapora,
y en el incierto tinte del ocaso,
La hiedra, perfilándose, remeda
extrafia foliación de negra seda,
bordada en incoloro y limpio ra~o.

MI .JA.RDIN.

Es mi jardín pequefto y apartado,
mas tiene un'l lozana enredadera
que, apoyándose en rú;tica espaldera,
toca ya con sus ramAs el tejado.
Presta sombra y frescuu á su cercado
de fresnos y de acacias doble hilera,
y florecen rosales en la era
que violeta hiemal ha circundado,
Alegre es mi jardín aunque pequeiio:
de tembladoras manchas purpurinas
le salpican los mirtos y las rosas;
Y cuando surcan su verdor risuefto,
causan ofuscaciones repentinas
las alas de las blancas mariposas.

·'

ARREBOLADA.

Forman sobre los montes un celaje
los divergentes rayos del sol muerto
un abanico en t&gt;I espacio abierto, '
de áureas varill~s y de azul pais11je.
Mas el mat'z de su celeste encaje
se cambia, poco á poco, en tinte incierto,
y, por sombn tenuísima cubierto,
parece pronto á unirse el varil11Jje.
En nn mome11to _imtpreciable, al cabo
se desvanece .... Sobre el cielo flavo
perfila la montRfta obscuro pico,
Y sopla mismo tiempo una ligera
ráf11ga de aire blando, cual si fuera
1a que movió al cerrarse el abanico.

ª!

~osé ªorcía Rodríguez.

FIG. i:-GRAN TRA.JE DE ESTACION

441

�Domingo 1l de Diciembre de 189&amp;,.

ltL MUNDO

442

CIENCIA Y TRABAJO.
El r orvenir humano está cifrado en estas palabras:
ciencia y trabajo.
Ambos regeneran al hombre y lo elevan ála cima Je
su bienestar y pro gres o.
La ciPncia, basada en profundos y sólidos principios deecit'nde á los abi~mos de ht conciencia, ilumiIJándola con esplendores de la verdad.
LR cit'ncia, dPstello de la divi1Jidad, irradia m11geetuosa sflbre la frente del hombre y conduce á los pue!&gt;lo@ todos del Orbe por el he1moso sendero dela civilización.
Para la cirncia. el tiempo e~ la eternidad y el hombre su apóstol. Se difuIJde y propa¡ra por el universo
entero fulminando t'l error y arrai¡¡ anclo el conocimieIJto de las verdades eternas é inmutables como ella
que cr,nstiteyen ~u ideal y su grandeza.
La obra del trabAjo no es menos noble y regeneradora que la de la cit'ncia.
El t· abajo Pnnoblere y f'leva á In bum anidad al ideal
de ~us aspiraciones. Bajo cualquina de sus manifestaciones, deific~ el t'@piritu y Jo colma de bienestar,
sinónimo de civilización.
El hombre despr,jado de su legitimo patrimonio: el
tr~ bajo, dP¡;renerana al nivel de parilsito ~oda!.
Pur mf'dio de la dencia v dPl tr11bajo. los pueblos
conquii,tan los laurt'les del adelanto y del progreso.

443

EL MUNDO

Domingo 11 de Diciembre de 1~ 8

B

El trabaJo v la ciencia constituyen la gran palanca
de las evoluciones humanas, el vebiculr más poderoso del engrandecimiento social.
Los pueblos en cuyo cielo aún no ha ful~ura~o el
Rol esplendoroso de la ciencia y del trabaJo, g1m~n
b•jo el y ugo de la ignorancia que los p~ecipitara sm
duda al nt'gro abismo d~ la desapanc1on Y del olvido.
Por el contrario, loe pueblos á cuyas puertas b~ llamado el dulce redentor de la ciencia y del trabaJ?, se
;erguen grandes y poderosos, cstentando, bencb1dos
de satisfacción y orgullo, ti be1 moso estandarte de la
cultura
•
· b 1·
¡Loor eterno á la ciencia y al traba Jo que HID o izan
para el hombre: verdad, pez y progres!&gt;l
¡Dichosos los pueblos en cuyo seno ~olo ~e eecuc~an
Polemnes y magestuosoe la voz de la ciencia y el rwdo
del taller)

e

LA CARIDAD.

¡Beudita sPa mil veces esta elocuente palabra que
en ~i lleva imp1 eso con indelebles caracte~es todo
cuanto hay de grande y de sub~ime sobre la tl~rra... !
·Bendita be&amp; wil veces la caridad q~e ha enJugado
Lineas lágrimas) ha derramado solic1ta tantos co~suelos por doquiera que aparece, c&lt;.mo el nuncio f~hz
&lt;!e la ventur11, como la aurora deseada de redenc1ó~
para aquellos seres que sufren e? el silencio 1011 horrort's de la desgracia Y los
01,tragos de la miseria ..... ! ¡Cuán grata
eonso1adora es la caridad. cuando e1J medio de los grandes infortunios, llega á
p1:enetrar con su faz risutña y enca~tadora á la humilde morada del desgraciado á
snvirle dt1 consuelo en sus horas de angu~tia, en sus prolongados sufrimiemoe... !
Alll donde tstá postrado en el lecho del
dolor el desd1chaao enfermo, alli donde se
veá unapobreviuda desolada rodeada de
sus pequeñuelos que carecen ~e pan y_ de
abrigo; a,li donde yace e} an~1ano privado dt1 sus movimi.,ntos, o el mfortunado
ciego con su noche eterna de desvcntu• •
ras . alll e~tá la caridad.
¡La caridad! ¿Qui,.· n no se conmueve,
quién no 1,e emociona de ternura al contt·mplar lae. acciones beroi~as que J'.!racti_ca en bien de la humamd&amp;d dollente?
¿Quién no admira extasiado sus prodigiobOI! beneficios impartidos con mayor abnegación? Aun esos miembros corrompiFig 6. - Blulla para niña
dos que por su egoísmo se ai11lan de la so•
de 10 á 14 años.
ciedad; llUn esos parásit_oe indiferentes,
iufm.,nciado:1 por ruiu.-s pasion ..s. se descubre~ Y ponen en pié, cu~ndo escuchan la elocuente palabra CARIDAn, para r~nd1_rla cul~&lt;; Y veneración; subyugados por su mágiM poder. olvidando su md1fereuttsmo, ponen también e~
ejecucióu los saludables precPptos de la ftlantropia 6n fayor d~ los ~esvahdos. ¡La carid11d es el ángel del h11gar del pobre y J11!1)áB deJa de mvadulo con
cariñoso celo, llevando en su pródiga mano su benéfico ó~olo. • • • • .l
Cu11 ndo pJ positivi~mo del dla nos c?n~uce en su verugmosa carrera á un
abismo de desventuras: cuando los sent,m1ento11 l~vantadoe y. nobles parecen
haberse extinguido; cuando el aesborde de 1011 odios Y l~s p~s10nes ha llegado
á su úhimo extremo, y que un cuadro dePgar~ador de m1~er1a Y llant? se presenta á la vi,ta, producido por los males sociales, _una v1rtud puris11I!a como
un ciPlo y hermosa como un ángf'I aparece en IDJdlO de tanta deeolacl?n; conjura la negra tempe~tad que am,•naz11ba, y due~a absoluta, reina maJeetu~sa
del -vasto campo que con heroicidad ha conquistado, derrama en él .sus ~nmensos bi..,ue11, que florecen y fructifican á la so~bra _bendita ~e su m1ster~oso poder: Esa virtud es la CARIDAD: f'S ella que mfat1gable triunfa del_ ego1sID&lt;l enc11m1n~dose por el sendero que le tiene preparado el d~do de D1ol! . . . .
1Bt1ndita sea la caridad. ¡Benditos sean loe pueblos que abrigan Pn bU seno
una :-ociedad culta, que después de llenar con empeño ,deberes impres~indibles, impulsada por su filantropía, cumple c'?n. abnegación con otro, quizá el
más ¡;rrandioso y meritorio; el de socorrer prod1gameute á las clases menestero@aol
La caridad se abre paso; un hermoso ho·
rizont., lleno de risueñas esperan&gt;tas para el
porvenir tiene pvr perspectiva: la cultura
y la civilización la han inscrito en las pá~inas de su,; conquishs desde tiempos muy
remotos. Para que sus saludables práct1•
cas se lleven á efecto y su aquilatada vir·
tud se arraigue en loe corazones, nRC1a importa que se le dé el nombre de Nantropia
de beneficencia ó cualquier otro; b11sta que
s~s fines sean altaml'nte morales para que
su marcha progresista por el sendero del
bien encuentrt1 imitadores abnegados, y
pueda se,:ruirdestru_vendo los falsos cimientos levantados por el egoísmo, entre tanto
que las clas~s desvalidas no cesarán de exclamar llenas de santo regocijo: Bendit",
bendita sea mil vecPS la caridad y la culta
sociedad que la prodiga.

r

D

Fig. 8.-Grupo de blusas itltiwa no-vedad.

JESÚS BERNAL,

MODAS PARISIENSES

FJgs. 2, 3, 4 y 5.-Trajf's de casa y de calle.

Las gr11ndes reuniones no se anunciRn
aún entre loe elegantes y los salones sola- Fig. 7. A.briato para niña
mente suelf'n entreabrir sus puertas para
de 6 á 8 años.
recibir en familia nada más álas intimas
Los teatros comienzan 4 verific11r sus
grandes primeras y aqul y allá vemos la moda del invierno iniciarse lPntr mente.
Los coletos, forma de chal puntiagudo son muy feos y creo inútil que algunas mondaines traten de lanzarlos.
La mayorla de las mujere~ chic,irdieren la ancha capa Tedondeada con un
volante y con forro de gran fantasía.
'
Para ir verdaderamente á la moda esta capa no deberá. cruzar~e por dP!ante y dejará al descubierto ti plastrón del corpiño, la cintura y el delantal dela falda.

Las faldas son c11da vez rob plana11 en su parte alta y se han suprimido los botones de d•trAs.
Se llevan las faldas de muy poco v11elo; pues hoy
la moda se complace en modelar las formas con caprichoso empeño.

EOONOMIAS

MAXIMAS MEXICANAS
"Qui(&gt;n guarda para otro

dla de Dios descontla."

"El que viene atrás que
arree.''

Las ant }riores máximas, la primera significando
uoa mala interpretación dl'.la confianza que ae debe
tener en Dios, puesto que El no autoriza. el deepilfa-

rro, y la segunda encerrando un egoísmo horripilante, son dos máximas qu., de~graci .. d11meute imperan
en el carácter nacional y son causa deque entre nosotros, la economfa sea un enigma.
Esto nos decla ayer un juicioso amigo nuestro y
creemos que tiene razón, pues en toda~ las clases sociales ije advierte la costumbre de dil l.pidar cuanto
se ti.-ne.
El rico ga@ta todas sus rentas y algo má ·: el empleado siempre e@ti\, entre las garra11 riel matatias; el
artesano es capaz de mandar al empeño la h.-rramienta que le sirve para tra baj11.r. con tal de poder obsequiar un vaso di' pulque á m"dia doc,ma de amigos.
Pensar l'n mañitna, en el porvAnir de los hijos, invertir algún peque:ío capital para q ,1e 1011 que n"B
suceden en la vida reco1an abundantes fruto11; eso,
entre no11ot.ros con poca11 ex~epciones, es una barbaridad: «El que venga atrás que arree.•
¡Allá se la~ compougan cvmo puedan!
Tan lamentable modo de ptmsar, precisa que sea

combatido enérgicamente y para esto basta poner an·
te los ojos de nue,tro pu.-blo y cPmo saludable ejemplo, la conducta que siguen á este respecto los pueblos
de otras nacioneR:
El francés. el español y basta el yankee nunca gastan cuanto tien..,n: relacionan 1,us gastos á lo que ganan y forman ~u~ prl'supuestos en loe cuales figuran
como primera partida: tanto para economla, y estas
sumas depositRdas t&gt;n un Banco ó invertidas en negocio ~eguro no son tocadas sino en caso de necesi•
dad extrema, y po· l'l contrario se aprovechan las
opo-tunidades todas de a1.mentar el capital que en
muchas veces tiene por base un franco de ahorro al
mes y que en el transcureo de dos, tres ó cuatro gi,neraciones, hace d11 lus descendientes de un infeliz
jornalero unos capitafütas.
Nos quejamos de la abrnrción y aún con justicia;
pero nada hacemos para impedir que nos consuma
esa borágine.
Por patriotismo, por conveniencia personal, por

�Oom1ngo 11 dt: Diciembre de 1898,

u, MUNDO

444

La figura 5 es de terciopelo obispo, está hecha de
una gran bata ceñida con broche fantasía á la iz•
quierda y eleva cuello y solapa y orlas de chantilla.
Es una toilette de gran lujo para la estación.

•

FIG.6 -BLUSA PARA NIÑA DE 10 Á 14 AÑOS.

De escocés de lana, muy olgada, con bonita cintura de cuero, grandes yockeye y un tablero en el
frente.
FJG, 7,-ABRJGO PAR.A NIÑA DE 6 Á 8 AÑOS.
De escocés de lana iormando un frock con capeli•
na figurada, orna?ª de un volante y de gusanillo de
seda en bandas circulares.

TOHO.Il

NUl[ERO 25

MEXICO, DICH MBRE 18 DE 1898

FIG, 8.-GRUPO DE BLUSAS DE ULTIMA NOVEDAD:

abcde.
Bajo e$tas letras estan comprendidas cinco blusas
muy elegantes y la espalda de la blusa e. Las blusas
más orlgmalee son las de.slgnalee con las letras q, Y; d.
La primera es elegantemente avolantada y lll ultima
tiene un gran peso bordado de alta novedad, coronando un plisse muy elegante. Distlngueee por su
sencillez de muy buen gusto las blusas by e.
FIGS.

9y

EXP0SICION NACIONAL DE BELLAS ARTES.
(EN LA ACADEMIA DE SAN CARLOS.l

10.-ELEGANTES SOMBREROS PARA N:úios.

Son de suma gracia y elegancia. E\ primero es un
gorrito de raso rosa con gran apllcac1ón de pluma Y
elegantes fruncidos Pn el frente, el segundo es de paja de Francia drapeado formando la draperia una se•
!ie de graciosos fruncidos.
FIG. 11.-TRAJE PAHA NIÑO DE 4 Á 5 AÑOS,

Fi,s. 9 y 10.·- :t!legantes sombreros para niños.
amor á nuestros hijos, es fuerza que n~estro carácter
se modifique, que abdiquemos de nuestros l'lrrore3 y
que gravemos en nuestro corazón esta palabra:
¡Economía!
.

De cbeviotte fino, pantaloncito ajaretado, jacquecito marinero, chalPco de seda.

AZÚCAR Á LA CANELA.

Se machacan en un mortAro 250 gumos de azúcar rallado, y 32 grar:nos de
canela pa&amp;ándolos por un tamiz de 86·
da, y se conservan en sitio seco.

AZUCARES AROMATIZADOS.
SOBRE EL TABACO,
AZÚCAR A LA. VAJNILLA,

Se cortan en trocitos dos palos de vainllla y_ se machacan en un mertero dtl mármol; se añaden después
125 gramos de azúC'lr. se machacan nuevamente has•
ta que el azúcar y la vainilla se hayan confunditlo de
tal modo que no se les pueda distinguir. Para impedir qne este azúcar pierda su perfume, se pone en un
frasco provisto de dos tapadPras, una, la primera, llena de agujeritoe, y otra, la segunda, que cierre herméticamente.
AZÚCAR AL CAFÉ

Pónganse fin infusión durante veinte minutos 200
gramos de café en dos vasos de agua hirviendo: pásese por uu lienzo: échese en la infusión cuanto azúcar rallado pueda humedecer dicho café, y luego se
hace secar en la estufa ó el horno, y se tamiza.
AZÚCAR j.L ANÍS.

Háganse secar AD la estufa ó en el fogón 20 gramos
de anís verde; májense en un mortero con 2i&gt;O gramos
de azúcar rallado, luego pásense en un tamiz muy
tupido, y guárdense en sitio seco.

Según el "Washington Star" un »indicato de b11.nquero11 in¡leee11 y americanos, ofrece á loe Estados Unidos hacerse cargo de los gastos de guerra
con España, reembolsabll'le en veinte
anualidaues, en cambio de la concesión
ole! monoµolio de los tabacos y de loe
forrocarrilee en Cuba y las Islas FHi•
pinas.
La ciudad Lemgo, situada en el principado de Lippe-Detmold, Alemania,
ha adquirido una celebridad particular. Alll se fabrican para el mundo en,
tero.. . . de fumadores, las pipas más
perfectas de "espuma de mar."
Y se admira que sea en tierra firme,
lejos del océano, donde se confeccionan esos preciosos hornos, es necesario recordar que la "espuma de mar"
nada tiene que ver con la "gran cubeFig.
ta," que ese vocablo es simplemente
un 11,rnbrenombre11 que hace alusión á la lig.,,reza á la blancura de la materia. a espuma de
mar se compone de una tierra
magnesiana blanca y 'JU6bradi•
za, que se hace hervir en leche,
para amasarla en seguida con
una mezcla de cera y aceite de
linaza.
En los alrededo.es de Lemgo
se encuentrar. admirables tierras
magneEianas, que poseen las virtudes necesarias para la confección de esas pipas maravillosas.

l

11 -Traje para niilo de 4 á :S ailos
FIGS. 12 Y 13,-TR~JlfCITO PARA NIÑA DE 15 Á 16 AÑOS

La número 12 es un tra;ecito escocés, con delantal
figurado, dejando ver un plaetronclto yunoe yockeys
de muy elegantes y con cintura de seda.
La figura 13 es de sarga de seda bordada de gslones, abierta sobre una camisola de escocós de seda
d~ mucho g jsto y ceñida por una cintura de raso.

OTRO PAGO DE $3,000
DE "LA MUTUA"

NUESTROS GRABADOS
FJG. 1. -GRAN TRAJE DE
ESTACIÓN,

Es de paño azul obscuro, bordado en grandes guias al frente
y figurand,, en la falda una gran
ala que cae sobre la izquierda.
El jac&lt;i uet es corto y muy justo;
cuello que recuerda el estilo princesa.
FIGS. 2, 3, 4 y 5.-TRAJES DE
CASA Y DE CALLE.

1 .,

FJgs, 12 y 13.-Trajes para niilas de l:S á 16 ailos.

La figura 2 es una blusa de eatln con hombreras y una gran
aplicación de bordado de cadenes de seda.
La figura 3 es traje estilo sastre, de pi el &lt;ie seda lila pálido
con gran bolero acuchiillado, camisola plfssé de seda negra y
ciuturón del mismo estilo, muy
elegante.
La figura 4 es de sarga, con
yacquet y chaleco fantasía. El
chaleco está completamente cerrado y el jacquet unido por dos
grandes botones fantasla. Camisa de batista muy elegante.

EN EL SALTILLO, COAHUILA.
Reclbi de 11 The Mutual LifA In~uranee Companv of
New York" la suma de ($3,000) Tres mil pesos
plata mexicana, en pag·o total de cu1tntos derechos se dt1r1van ae la póliza número 671,631 bajo la
cual y conjuntamente conmigo estuvo asegurado mi
finado esposo
DON IIJG1JEL ARISPE MAR rINEZ

y para la debida constancia en mi ca::ácter de beneficiarla nombrada en la póliza, extiendo el presente
recibo en la misma póliza que se devuelve á la CompNñia para su cancelación en el Saltlllo, Coahuila á
los 21 dias del mee de Noviembre de 1898.
'
Firmado,-Josefa Carrasco vda. de Arispe.-Rúbrica.

Una limosna para el Santo Templo.
(;uadrn pe r José Benlllure Y Gll

Ruperto González del Moral, Notario Público en
actual ejercicio,
Certifico: que el antPrior recibo ha sido extendido
en mi presencia por la Sra, Josefa Carrasco Vda de
Arispe á quien doy fé conocer siendo la firma d~ dicha ~en:ora la 9u~ ella usa en sus negocios. Saltillo
Noviembre vemt1uno de 1898 Doy fé.
'
Flrmado.-Ruperto González del,Moral.-Rúbric&amp;.
Notario Publico.
Unos timbres por valor de $3 50 cs. debidament&amp;
cancelados .

Fo,. de Luis C. 3andoval.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo, 1898, Tomo 2, No 24, Diciembre 11</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>1898-12-11</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Argelina</name>
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        <name>Una juerga en Málaga</name>
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        <name>XXIII Exposición Nacional de Bellas Artes</name>
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                    <text>Oom1ngo 11 dt: Diciembre de 1898,

u, MUNDO

444

La figura 5 es de terciopelo obispo, está hecha de
una gran bata ceñida con broche fantasía á la iz•
quierda y eleva cuello y solapa y orlas de chantilla.
Es una toilette de gran lujo para la estación.

•

FIG.6 -BLUSA PARA NIÑA DE 10 Á 14 AÑOS.

De escocés de lana, muy olgada, con bonita cintura de cuero, grandes yockeye y un tablero en el
frente.
FJG, 7,-ABRJGO PAR.A NIÑA DE 6 Á 8 AÑOS.
De escocés de lana iormando un frock con capeli•
na figurada, orna?ª de un volante y de gusanillo de
seda en bandas circulares.

TOHO.Il

NUl[ERO 25

MEXICO, DICH MBRE 18 DE 1898

FIG, 8.-GRUPO DE BLUSAS DE ULTIMA NOVEDAD:

abcde.
Bajo e$tas letras estan comprendidas cinco blusas
muy elegantes y la espalda de la blusa e. Las blusas
más orlgmalee son las de.slgnalee con las letras q, Y; d.
La primera es elegantemente avolantada y lll ultima
tiene un gran peso bordado de alta novedad, coronando un plisse muy elegante. Distlngueee por su
sencillez de muy buen gusto las blusas by e.
FIGS.

9y

EXP0SICION NACIONAL DE BELLAS ARTES.
(EN LA ACADEMIA DE SAN CARLOS.l

10.-ELEGANTES SOMBREROS PARA N:úios.

Son de suma gracia y elegancia. E\ primero es un
gorrito de raso rosa con gran apllcac1ón de pluma Y
elegantes fruncidos Pn el frente, el segundo es de paja de Francia drapeado formando la draperia una se•
!ie de graciosos fruncidos.
FIG. 11.-TRAJE PAHA NIÑO DE 4 Á 5 AÑOS,

Fi,s. 9 y 10.·- :t!legantes sombreros para niños.
amor á nuestros hijos, es fuerza que n~estro carácter
se modifique, que abdiquemos de nuestros l'lrrore3 y
que gravemos en nuestro corazón esta palabra:
¡Economía!
.

De cbeviotte fino, pantaloncito ajaretado, jacquecito marinero, chalPco de seda.

AZÚCAR Á LA CANELA.

Se machacan en un mortAro 250 gumos de azúcar rallado, y 32 grar:nos de
canela pa&amp;ándolos por un tamiz de 86·
da, y se conservan en sitio seco.

AZUCARES AROMATIZADOS.
SOBRE EL TABACO,
AZÚCAR A LA. VAJNILLA,

Se cortan en trocitos dos palos de vainllla y_ se machacan en un mertero dtl mármol; se añaden después
125 gramos de azúC'lr. se machacan nuevamente has•
ta que el azúcar y la vainilla se hayan confunditlo de
tal modo que no se les pueda distinguir. Para impedir qne este azúcar pierda su perfume, se pone en un
frasco provisto de dos tapadPras, una, la primera, llena de agujeritoe, y otra, la segunda, que cierre herméticamente.
AZÚCAR AL CAFÉ

Pónganse fin infusión durante veinte minutos 200
gramos de café en dos vasos de agua hirviendo: pásese por uu lienzo: échese en la infusión cuanto azúcar rallado pueda humedecer dicho café, y luego se
hace secar en la estufa ó el horno, y se tamiza.
AZÚCAR j.L ANÍS.

Háganse secar AD la estufa ó en el fogón 20 gramos
de anís verde; májense en un mortero con 2i&gt;O gramos
de azúcar rallado, luego pásense en un tamiz muy
tupido, y guárdense en sitio seco.

Según el "Washington Star" un »indicato de b11.nquero11 in¡leee11 y americanos, ofrece á loe Estados Unidos hacerse cargo de los gastos de guerra
con España, reembolsabll'le en veinte
anualidaues, en cambio de la concesión
ole! monoµolio de los tabacos y de loe
forrocarrilee en Cuba y las Islas FHi•
pinas.
La ciudad Lemgo, situada en el principado de Lippe-Detmold, Alemania,
ha adquirido una celebridad particular. Alll se fabrican para el mundo en,
tero.. . . de fumadores, las pipas más
perfectas de "espuma de mar."
Y se admira que sea en tierra firme,
lejos del océano, donde se confeccionan esos preciosos hornos, es necesario recordar que la "espuma de mar"
nada tiene que ver con la "gran cubeFig.
ta," que ese vocablo es simplemente
un 11,rnbrenombre11 que hace alusión á la lig.,,reza á la blancura de la materia. a espuma de
mar se compone de una tierra
magnesiana blanca y 'JU6bradi•
za, que se hace hervir en leche,
para amasarla en seguida con
una mezcla de cera y aceite de
linaza.
En los alrededo.es de Lemgo
se encuentrar. admirables tierras
magneEianas, que poseen las virtudes necesarias para la confección de esas pipas maravillosas.

l

11 -Traje para niilo de 4 á :S ailos
FIGS. 12 Y 13,-TR~JlfCITO PARA NIÑA DE 15 Á 16 AÑOS

La número 12 es un tra;ecito escocés, con delantal
figurado, dejando ver un plaetronclto yunoe yockeys
de muy elegantes y con cintura de seda.
La figura 13 es de sarga de seda bordada de gslones, abierta sobre una camisola de escocós de seda
d~ mucho g jsto y ceñida por una cintura de raso.

OTRO PAGO DE $3,000
DE "LA MUTUA"

NUESTROS GRABADOS
FJG. 1. -GRAN TRAJE DE
ESTACIÓN,

Es de paño azul obscuro, bordado en grandes guias al frente
y figurand,, en la falda una gran
ala que cae sobre la izquierda.
El jac&lt;i uet es corto y muy justo;
cuello que recuerda el estilo princesa.
FIGS. 2, 3, 4 y 5.-TRAJES DE
CASA Y DE CALLE.

1 .,

FJgs, 12 y 13.-Trajes para niilas de l:S á 16 ailos.

La figura 2 es una blusa de eatln con hombreras y una gran
aplicación de bordado de cadenes de seda.
La figura 3 es traje estilo sastre, de pi el &lt;ie seda lila pálido
con gran bolero acuchiillado, camisola plfssé de seda negra y
ciuturón del mismo estilo, muy
elegante.
La figura 4 es de sarga, con
yacquet y chaleco fantasía. El
chaleco está completamente cerrado y el jacquet unido por dos
grandes botones fantasla. Camisa de batista muy elegante.

EN EL SALTILLO, COAHUILA.
Reclbi de 11 The Mutual LifA In~uranee Companv of
New York" la suma de ($3,000) Tres mil pesos
plata mexicana, en pag·o total de cu1tntos derechos se dt1r1van ae la póliza número 671,631 bajo la
cual y conjuntamente conmigo estuvo asegurado mi
finado esposo
DON IIJG1JEL ARISPE MAR rINEZ

y para la debida constancia en mi ca::ácter de beneficiarla nombrada en la póliza, extiendo el presente
recibo en la misma póliza que se devuelve á la CompNñia para su cancelación en el Saltlllo, Coahuila á
los 21 dias del mee de Noviembre de 1898.
'
Firmado,-Josefa Carrasco vda. de Arispe.-Rúbrica.

Una limosna para el Santo Templo.
(;uadrn pe r José Benlllure Y Gll

Ruperto González del Moral, Notario Público en
actual ejercicio,
Certifico: que el antPrior recibo ha sido extendido
en mi presencia por la Sra, Josefa Carrasco Vda de
Arispe á quien doy fé conocer siendo la firma d~ dicha ~en:ora la 9u~ ella usa en sus negocios. Saltillo
Noviembre vemt1uno de 1898 Doy fé.
'
Flrmado.-Ruperto González del,Moral.-Rúbric&amp;.
Notario Publico.
Unos timbres por valor de $3 50 cs. debidament&amp;
cancelados .

Fo,. de Luis C. 3andoval.

�Domln1rn 18 de Dleft,mbre dfl 1~.

~L MUNDO

446

LASEMA.NA
Un corresponsal ha hecho públicas las quejas
de algunos pintores á quienes causa extrafleza no
recibir invitación persunal para el certamen de
Bellas Artes.
Muy fuera de lugar esa extraflesa toda vez que
por su carácter mismo, estos concursos no llaman
de puerta en puerta en demanda de telas ó estatuas: la invitación es general, se hace púolica
para que todos la lean y la acepten los que quieran, sin compromiso.
Por incipiente que sea el arte en 11uestro país,
y limitado el número de sus cultivadores, no podrían hacerse oficialmente esas designaciones, en
familh1, que dado que no fueran en extremo laboriosas, parecerían ridículas.
¿Quiént:s son los artistas dignos de presentarse en cor,curso? LI\ comisión organizadora no puede pretender un conocimiento exacto y completo de sus nombres y seiias, y menos aún comprometerse á extender certificado de admisión á
priori antes de saber que el invitado va á pre•
sentar obras dignas del concurso.
Tampoco podría estar segura de no excluir en
su lista de invitación a. algún maestro, y en ese
c&gt;1.so, para que nadie quede fuera, se invit1i á todos, sin dirigirse personalmente A ninguno.
Nada más ridículo que llam11r á un artista y
lui•go rechazar sub obras, y nada más inconve
niente que aceptarlas, no por lo que valgan, sino
porque se le invitó y para que r.o quede desairado.
11/W

Estas exposiciones tienen por objeto la exhibición de obras artísticas y á veces result11 que
quienes se exhiben son . ... sus autores.
Y no se refieren estas líneas á los que, desoyendo sinceras advertencias, pouen á la comisión en aprietos y obligan su conciencia á admitir y al público á ver inconcebibles mamarracbos,
monumentales caricaturas del arte, cuyos perpetradores no tienen ni la excusa delos pocos afios.
Más qµe estos inconscientes, s~ exhibe quien,
como cierto profesor que no mencionare, hace figurar entre sus obras y las de sus discípulos un cuadro .... de medalias.
Qmen la;i ha visto no me dice si son de oro;
pero de plata ó bronce ó de lo que sean, lo cierto es que forman vistosa colección en artístico
cuadro que si honra mucho al que lo presenta,
porque en esos discos brillan sus antecedentes,
no da las mejores garantías de modestia y bUE n
sentido.
Acaso el meritísimo profesor pretende que no
se atribuyan sus obras á algún ignorado principiante; acaso, no muy 11atisfecho de ellas, desea
que todos sepan que en otras ocasiones ha hecho
algo mejor.
De todos modos, lo que ese sefior exhibe allí,
es su persona, cosa que bien mirada no ha de ser
fecunda en emociones estéticas.
Hay artistas en el concurso que hubieran podido enviar veinticinco medallas de oro á la Exposición; si no lo hacen es porque ni se estila, ni es
de buen gusto ser heraldo de lapropiafama.

,.,,,,

La Sociedid Real de Lóndres en la que han tomado asiento tantos investigadores originales,
tantos sabios perseverantes que con sus teorías
y sus descubrimientos ilustran grandes capítulos
dt: la historia ~ientífica, ha emprendido una obra
digna. del genio británico y de una utilidad extraordinaria.
A mediados de este afio celebróse en Lóndres
una Conferencia Internacional convocada por esa
asociación con el fin de formar un catalógo General de Literatura Científica. Compréndese la
importancia del objeto y la indefinida variedad de resultados que habrán de provenir de una
sistemáLica clasificación de todas las obras científicas conocidas.
México envió su represer,tante á la Conferencia
y secundando sus planes, se ha organizado una
Junta Nacional á la que se ha encomendado la
formación del catálogo mexicano de obras científicRs.
No podemos gloriarnos de ocupar sitioeminente en el cultivo de las ciencias; pero no corres•
ponde el ~ilencio formado en derredor de la actividad pensadora á la existencia de una verdatlera
eeterilidatl del intelecto mexicano.

Cuatro ó cinco vehementes ditirambos de retórica vulgar forman la reputación de los que explotan el escándalo literario ó periodístico, y una
existencia ente'ra ocupada en resolver un problema
y completar una investigación, no bastan á conmover el indifereutismo social cuyos muros de hielo
no tRladra con su reputación el hombre de pemamiento.
Por eso creemos que aquí la ciencia no progresa ni en su difusión ni en las especializaciones de
un cultivo carifioso y fructífero, al par que l,1
literntura y las artes, productos que se nos antojan mas 1.aturales y propios de este suelo y de
la raza que lo habita.
El catálogo de L1Leratura CientHica nos dirási
hay razón para juzgarnos como nos juzgamos, ó
si hay motivos ¡,ara cstentar galhtrd0s ejemplos
de útiles conquistas eu el terreno de los conocimicutos c1entíf1cos.
11/W

El vü1je del Sr. Presidente de la República á la
capital d(:j Nuevo León, viene á d11r á la nueva
posición que ocu¡::a l\Ionterrey entre las primeras
ciudades de la República, algo como una conffr.
mación de la justicia con que pretende aquel ewporio fronterizo el reconocimiento de su fama.
l\Ionterrey conquistó búbitamente y como por
sorpresa su inmensa prospHidad, pasaudo en un
día de la modesta línea en que afirmab:i su prog¡-eso á la dominación industrial de inmensa zona
tributaria.
No ha sido obra del azar esa transformación
violenta: concurrieron á ella múltiples factores, y
acaso su sirnación topografica uo es el menos ilnportantt:; pero el carácter de su put:blo, su homogeneh!au étnica, e; adelanto de la instrucción y
hts ideas de ahorro y cooptración y su constancia
eu el trabajo, Jleváronlo á la compren:iión de lus
nuevas condiciones económicas del país, adaptando sus e~fuerzos á la3 exigencias del industrialismo cvnLemporánto.
Por eso, no bien sintió el primer contacto civiliz11dor la Ciudad frontei iz,¡, sus hijos emprendieron la conquista mercantil de amplios territorios,
abriendo vías exrnnsas que la necesidad de la
competencia ha ensanchado y derramando los
productos de una labor industrial extraordinariamente activa en los mercados que supieron
dominar.
Ciert11mente, el elemento extranjero ha cooperedo en vastas proporciones á la re11lización de
esos progresos; pero allí el mexicano no vi ve del
para:,itismo ocioso ni en la condición pr1::ca1 ia
de la inmovilidad: se agita, proyecta, trabaja,
ahorra, busca la asoci«cióu y a.masa en ella las
grandes fuerzas que tal1:1dran la roca, clavan
el riel y montan las poderosos máquinas modernas.
DICK.

¡Jolittm Q&amp;.cn.crttl.
RESUMEN'. -FRANCIA É INGLATERRA. -LAS DECLARACIONES DE UN MINISTRO. -TODAVÍA LA
CUESTIÓN DE Ji' ASHODA.-LA ARRuGANCIA BRITÁ·
NICA. -ALEMANIA Y LA ALIANZA FRANCO·· RU8A.
-FIN DEL ESPLÉNDIDO AISLAMIENTO DE lNGLA·
TERRA. -CONCLUSIÓN,
Impulsado por su propia iniciativa ó inspirado
quizá por in~inuaciones de Londres, el embajador
inglés ha causado profunda sensación en todos
los círculos políticos y diplomáticos de París, con
un tremendo discurso que renueva en todas sm
partes las acusaciones de Chamberlain, las apreciaciones de Ilicks--Beach y la acritud creciente
que Lord Salisbury ha manifestado en cuanto se
refiere a. las relaciones con Francia.
No bastó que el gobierno de París, cediendo á la
prudencia y el buen sentido,renunciara en lo absoluto á las gloriosas conquistas de l\Iarchand,
que por caminos iuexplorados, por selvas espesas y caudalosos ríos iba plantando su pabellón
victorioso en nombre de la República francesa
para buscar un puerto de salida en las aguas del
río sagrado. No bastó que Francia, abogando sus
sentimientos patrióticos, haciendo á un lado sus
arrebatos meridionales, acallando los impulsos de
su pueblo, extasiado ya ante las relaciones legendarias del que llamó héroe de Fasboda, evitara
todo m&lt;'tivo de conflicto, se abstuviera de sostener sus conqubtas que consideraba en buen de-

recho, y cediera en favor· del Jedive tierras que
habían consagrad.:&gt; ld somb~a des~ bandera _Y las
azafias de sus expedicionar10s. Mientras Bnsson
y Delcassé resistían prudentemente á las insinuaciones del gabinete de Saint James( L~rd SaJisbury hacía halagadoras promesas, rnd1cando
que toJo habría de discutirse y se llegaría á satisfactorios y amistosos ac~erdos luego que se hu-biera dado la orden de retirada á Marchand.
Si el objeto prmcipal de la expedición del valieute y osado explorador había sido llegar á las
riberas del Bhar el-Gba.zal, para alcanzar un punto
de! Nilo Superior abrir una vfa de comunicacióu entre el Nig;r francés y el Sondan, y uni-r
por medio de factorías Egipto con el Senegal, el
s11cr1ficio hecbo por }&lt;'rancia al abandona-: l!'ashoda debía tener alguna recompensa. Así lo daban
á entender los diptomáticos iugleses á los representantes dt:l gobierno francés, así couvencieron
á éstos mejor que con las amenazas; así lograron
su objt'tO final mejor que con los movimientos de
sus escuadr11s, la actividad de sus arsenales y el
aparatoso apresto de sus preparativos bélicos.
Así suavizaron en lo posible las asperezlls de la.
derrotli diplomálica, halagaron las susceptibilidades del amor propio francé3 y evitaron las explosiones pati ióticas de un pueblo que no pudo
considerarse dendido.

***
Pero hay algo más, sin duda, tras de esas halagadoras ¡.,rom1::sas, algo que otra vez hemos Rpuntado, que em¡.,uja acaso de una manera inev:table en formidable choque á los dos grandes pueblos occidentales de Europa que más han trabajado por el progreso humano, y han rendido mái.
forvientes cultos en los altares de la civilización.
Sir Edmund Monson acaba de decl11rar, con la
autoridad que le presta su carácter de embajador británico cerca del gobierno de la República.
francesa, que no hay esperanzas de nuevos arreglos amistosos; que el mismo derecho que asistió á
Inglaterra para exigir la retirada de Fashoda.
servirá pi,ra sostener el dominio de Egipto sobre
todo el valle de Bahr-el-Gbázal, y para re.chazar,
por ende, toda pretensión de Francia á obtener .
un puerto en el Nilo Superior. Entra en apreciaciones sobre la política interior de Francia, censura la actitud dela prensa, ataca indirectamente la inestabilidad de los gabinetes, y al insistirsobre la grandezl\ del Reino Unido, aconseja moderación y buen seutido á los que han dado pruebas palpitantes de buen sentido y de moderación,
durante toda esta campafia, tanto más dolorosa.
cuanto qu0 ha Vfnido en un período de agitación
en el interi:.r de la República.
Que Sir Edmund Monsonhay a obrado por su propia cuenta ó aconsejado inmediatamente por el Jefe del gabinete i11glés, el efecto;sobre Francia ha.
sido el mismo. Ya se dejan oír las voces guerre•
l'llS que anuncian el combate; los heraldos de la
opinión hacen sonar las cien trompetas de la.
prensa y proclaman ante el mundo entero los manejos equívocos de la pérfida Albión.
De capital en capital, de gabinete en gabinete,
circulan rumores alarmantes, se habla de combinaciones posibles entre los puPblos, de alianzas
probables, todas tendiendo á mantener firme esta amenaza tremenda: la guerra continental.

Para contrarrestar la altivez británica, que se
cree duefla y sefl.ora de todos los mares y capaz
de desafiar con sus escuadras congregadas la.
combinación de todas las de las gr1.1.11des potencias, amigas ó enemigas, se murcnurll por lo bajo
la inteligencia posible entre Francia y Alemania.
No es que se considere fAcil el olvido de anticruos.
rencores y el perdón de viejas ofensas; no e:que
se juzge la situación capaz de llegar al extremo de conciliar completamente á los vencedores y vencidos de 1870; pero ante el peligro,
todo cabe. Hoy es Francia quien ha tenido que
s?portar_las_exigencias de esa insaciable expanc1ón territorial de Inglaterra; en las mismas condicciones se encuent ra Alemania por sus colonias
africanas. Siempr¿ han creído los poiítícos alemanes que su imperio colonial estaba á merced de
las flotas inglesas, por eso se ha vi,to el deseo
invencible del Emperador de aumentar competentecne?te marina de guerra, á fin de resguardar territorios que han costado no pocos sacrificios, y son legítima esperanza p11.ra el ensanche
creciente de la producción alemana, urgi1a de

!ª

Domtago 18 de Diciembre de 1898

nuevos mercados y centros nuevos
de consumo.
Si es verdad que la iniciativa filantrópica de Nicolás II llevaba ante todo por objeto el humanitario fin de aligerar las cargas que pesan sobrn los
pueblos, en forma de abrumadores presupuestos de guerra y marina, no se
oculta a nadie que tras de. esa nobleza bien puede ocultarse el problema
político de ir acercando lentamente á
Francia y Alemaniit, hasta llegar á la
conciliación que sería el gran desideratum, y no encontraría ningún obs•
táculo, obtenida la neutralidad de Alsacia y Lorena de que también se ha
hablado.
¿Qué sería delReino Unido ante esa
alianza formidable aunque difícil pero
de ningún modo imposiblei' ¿Cómo podría resistirá los ataques de Rusia contra sus posesiones d~ la India, mina cargada que sólo espera una chispa para
entrar er, colosal conflagración?
Arrogante siempre Ingl11terra cuando no encuentra resistencia, bombardea Alejandría, destruyeZanzíbar, degüella cipayos, acuchilla zulú es, diezma matabeles, encadena reyezuelos
11fricanos y marca con sangre y fuego
las huellas de su paso. Raras veces se
encuentra en su historia hazafias notables como las de Kitcbener en Berber y en Omdurmán. Hábil ante todo,
se escurre fácilmente, huye de las contiendas, esquiva los conflictos cuando
no está segura de la victoria. La unión
de Rusia, ~'rancia y Alemania indudablemente la haría retroceder. La
agregación de la gran Germanía á la
liga franco--rusa que ha sido desde su
celebración prendasegurade paz, afirmaría ésta en toda Europa y acaso sólo serviría para eclipsar los esplendores de ese aislamiento británico, de
que tan orgullosos están los ministros
de lareina Victoria.

X.X.X.
Diciembre 16 de 1898.

.LA NOCHE DE NAVIDAD
EN PROVENZA.·
Son interesantes sobremanera las costumbres y las
ceremonias que los provenzales practican en la celebracUn de la gran fiesta de la Navidad de Nuestro
Señor Jesucristo.
Algunos nouve ó villancicos (nouve es también la
traducción de Navidad) de Saboly son el aperitivo de
la gran comida del 25 de Diciembre que se prepara en
el hogar, en unas inmensas ollas ó sartenes á propó·
sito para los numerosos convidados que asistirán á
ella En efecto, , es la costumbre en ese dla, reunir to•
dos los miembros de la miama familia en la casa del
jefe ó abuelo, y no es raro enconti-arse hasta veinticinco y treinta personas al rededor de la gran mesa
de Navida&lt;i. El abuelo la preside y de cada lado secolocan los miembros de la familia por rango de edad.
Tres velas ordinar:as de sebo, dos grandes y una pequeña, ocupan las dos primeras las extremidades de
la m'lsa, la pe,iueña se coloca en el centro. Esta figu·
raes la de la Santa Familia José, Maria y Jesús en
medio de sus padres. La comida empieza por una ensalada muy blanca rociada con ~ceite de olivo en el
cual se han disuelto algunas sardinas con ajos tostados, después una salsa de espinaca; y en fin, el plato
tradicional de bacalao á la provenzal. Vienen en se•
guida los postres que consisten en grandes pasteles
de mantequilla llamados fougasso y en turrones de
almendras Pero antes de tomarlos se observa la gran
ceremonia de la bendición del pan y del vino. El
abuelo toma uu gran pan, lo bendice, lo rompe y lo
distribuye entre loe asistentes; después tomando un
enorme vaso de v:no puro, lo bendice también. bebe éi primero y lo pasa á cada uno d~ los miembros de la familla para que beban á su vez, hiAs·
ta. el niño recien nacido si lo hay. Esa ceremonia es la
de la institución de la. divina Eucaristía, sacramento
por medio del cual Nuestro Señor Jesucristo debla
quedarse ~nido á los fieles cristianos, alimenté.ndo!os
con su carne adorable y su sangre preciosa.
Cuando todos han probado el vino el abuelo se levanta, toma una rama de olivo, emblema de la paz, y
roela con ella y con el vino del mismo vaso unos instrumentos de hierro que retienen las c:,enizas en el hogar v que llevan el nombre de cachofiós. Ei:_tos cachofiós que tienen habitualmente una empunadura
de cobre liso ó esculpido con diversas figuras·no pueden ser sino los dioses Lares de los viejos romanos
protectores de la. casa, del hogar y de la propiedad,
de modo que esta última ceremonia es meramente

Da:rnaa di~tinguida.s.

Tiroliro. liro lou gaú canto
Nom;e! Nouvél
Terminado éste, toda la familiR se dirige
en caravan11 hacia la iglesia dt'l pueblo
pbra asiRtir á la misa de media noche,
después de la cual cada 1.no se retira a su
propia casa.
Tal es la vieja costumbre de Provenza,
en esa gran fiesta de Navidad_

",UNA LIMOSNA

Pf..R! !L ~AlfFO TE]l~t'.:O...r
POR JOSID BENLLIU~E Y GIL.

Y en ~-~a ni~idez que al hielo enoja,
agresiv", vivaz. llameante, roia,
se destaca la veste dfl mona_qó.
Amado Nervo.

La idea religiosa ha dado. en todos los
tiPmpos, abundantes asuntos á las artes
plásticas
Esculpió el paganismo en pentélh•o
mármol las Pfigies de sus dioses y más
tarde el catolicismo-no el cristianismo
-pintó á sus sautos. Hoy tod11vla, el templo inspira á menudo á las modernas manos creadoras, mas de otra 11uerte que en
los tiempos idos.
No ya la impecable forma flsica de la
mitología greco-romana, ni la recortada
expresión mistico-p~icológica del divino
qua.trocento, sino lo que la decoración
religiosa ofrect. de vistoso ó de colorido ó
de tenebroso, es lo que hoy suele animar
á los sacerdotes de !a plástica. Aq11ellopegan:smo y quattrocento es intensamente bello y lo ~erá por s1empre; mas para
cr11arlo en las postrimerías de este siglo
XIX, es preciso confesar que habr[a menester de una buena dosis de artificio.
De aqul que,-aunque pese á los torpes que proclaman el exclusivismo del
desnudo sólo porque éste es bello y no de
otra suerte como el pergar.:iino académico
combate por el exclusivismo del soneto y
de la oda-el desnudo vaya desprendién.
dose cada dia más de los grandes pinceles para ceder el campo á la contemplaSra. Laura Formento de de la Torre.
ción de la vida real y desbordante y de
la realización de bellezas positivas. que
Fot. de Valleto.
-----------------------------------·----------------------- mayor sugestión habrán de ejercer en
el moderno sentimiento pue.to que están
un resto d11J viPjo paganiRmo. lo que no debA sorpren• dentro de su comprPnsión y verificaciónintuitivas, e11
dfl:o si se considera quetodit Franela, ante&amp; Galia, fué decir, dentro de su medio.
colonia romana antes de Jpsucristo y varios siglos
Hoy, el artista toma del templo la sensación artlatidespués y que la Pro venza estaba más cercana ála me- ca ~olamente, ya no hay el 11entimiento religioso; hoy
trópoli. Los convidados acompBñan al abuelo pontifi• pinta el artist!l, ya no predica
ce durante esa CO!'emonia, se ~ientan en seguida á la
Varios cuadros de esta índole podremos contemmesa y despué~ de haber comido los turrones, se le- plar en la próxima Exposición Nacional de BPllasArvantan todos y vienen á colocarse en unos asi ..ntos, tes, y de ella eR el de Benlliure que titula: ",Una lien forma. de semicirculo ante una inmensa hoguP- mosna para el Santo Templo l. ... " y que el pública ha
oa formada con enorm 'IS trozos de leña. que arde con bautizado ya, más lacónicamente, «Limosna •
ruidosos y grandes chisporroteos en la va?ta chimeEl asumo no puede ser más sencillo: un acólito, re•
nea. El abutilo ocupa el cPntro dt:l st:micirculo y los vestido de la púrpura usual, pide limosna. E11 la figuniños se acuestan en el suelo á los pi-és d-elas person-as ra capital y única; las demás sólo le sirven de cuadro,
grandes. El jefe de la familia pone entonces lae ma- incrustadas entre las sombras del templo ..
nos en las rodillas y con tono solemne empieza á reLo primero que se experimenta al encontra1 se frenferir el Advenimiento de Cristo con todas sus diferen- te á frente de la obra de Benlliure, es una sensación
tes circunstancias. Todos loe oios se fijan sobre el de rojo y blanco, como en el soneto de Nervo cuyo
abuelo, los pechos no hiten ya para no turbar la na- último terceto sirve de eplgrafe á estas lineas
rración, y las bocas se abren como para recoger toSólo que no trató el artista de manifestar simpledaq las palabras que s11len de los labios del pontífice. mente el contraste de la albura y de la sangre, sino
Al terminar la narración el abue'o enciende ba- que quiso que blanco y rojo se destacaran, contrasbitu3lmente una pipa de tabaco y sigue refiriendo tando entre al. sobre un fondo Ióbregoysombrio. )Emcueiltecitos á los niños mientra11 que las otras perso- presa audaz, en ve.dad, que Benlliure tuvo el tino de
nas cantan villancicos. humedP.ciendo todos y de cuan. realizar maravillosamente!
do en cuando, la garganta con un buen vaso do vino • Veamos la figura capital, el concentro del cuadr.::
puro.
estudiemos su contorno general y veremos cuán airoNo se duerme en esa noche es la única en que los sa y cuán sentida resultó la representación del moniños tienen licencia de Telar esperando la solemne nago.
mi11a de media noche anunciada pronto por el canto
Es un gamin simpático y bueno, ftU6 mal se halla
de Jo., ¡!'allos que no deja de hacerse oir hacia las on- dentro de la svtana y del roquete y que está pensance y media, y en caeo de un olvido de pa·te de esos do en quién sabe qué atractivos del arroyo mientras
gallinaceos hay siempre quien se encarga de imitarlos. con unciosa voz pide la limosna para el templo. Su
Entonces se entona. al unlaono el villan~ico:
rostro fre~co :r juvenilmente ingenue, desborda vida,
y se comprende que, aunque dedicado al servicio saTwoliro, liro, lou gaú canto:
cro, es ese monaguillo un capullo de hombre que
Nouve! No·¡¿ve!
siente en toda su amplitud el gusto de vivir y que es,
tá dispu11sto á exigir de la vida c1u porción de goce,
'!'iroliro, Uro, el gallo canta: Navidad! Navidad!
esa porción cuya demanda es el sagrado y universal
Se dt1scubre en st-·guid" el altar formado habi- derecho de los hombres.
tualmente de la VfrgP.n Maria, de San José y del Niño
Hasta aqui el estudio psicológico en el cuadro. Nos
Jesús recostado en la paja de un pesebre, en una po- queda ver el tratamiento quP, como en los cuadros ó.e
bre cabaña de Belén y c11lens1&lt;do por el aliento de un Tusquets que ya hemos descrito y reproducido, cona.
buey y de un asno. Encima se ciernen unos ángeles tituye el mayor mérito en la «Limosna&gt; de Benlliure.
que tocan instrumentog de cuerda y el campeíitre pi· El fondo sombrlo de que ya hemos hablado, es un bofano. Junto á la cabaña sr eleva el arbol de Navidad nito estudio de tonalidades bajas y de modelado. Los
que consiste en una rama de olivo, á la cual se han fieles que asisten á los santos oficios, se adivinan
suspendido todas las muPstras de las frutas del pi.le, a.penas en la sombra, pero se adivinan en lit:eamiencor:eervadas para este dia. Se canta delante del pese- tos precisos Vease el viejo que está en primer térbre el villancico:
mino, á la derecha.
El icono mariano del altar lateral, asi como el cirio
Un poutoun, un poidoim
que arde ante él, tienen hermosos efectos de luz, que
Sus li f auto e li pé de l'enfantoun.
se sorprende fácilmente si se mira su ejecución muy
de cerca y, alejándose en tieguida, se contempla el
Un beso, un beso en las mejillae y en los piés del efecto obtenido.
niñito.
Asimismo hay que estudiar los encajes del roqueAl mismo tiempo el ab1111lo dando el ejemplo besa te que á nuestro juicio so11 un tour de force de pintura
las mej,llas y los piéd del Niño Dios y todos loe demás moderna y forman el clou de este cuadro. Mirados de
Jo imitan.
cerca se ve que eután hechos, al parecar, de una esSe repite el villancioo:
pesa mezcla de blanco y bermellón, amasada á espá-

�448

EL HUNDO

Domingo 113 de Diciembre de 1898.

UomlnKO 18 de Diciembre de 1898.

Cuadro de Enrique Serra.

Cuadro de J. Echena.

tula. Y de !Pps, á cuittro metros aproximadamente
se m.iran destacarst1 dt1 su fondo rojo, diáfanos, lige:
ros, 1mpalpllbles
Este cuadro PB uno de los mejores que hPmO!l visto
dela escuela _que el vulgl) llama llfectista ¡Ojalá que la
Escuela Nac1onlll de Bellas Artes lo lldqu1rina pues
es un gran modelo de e~tudio que serviria mucho pa•
ralos que humedecen pincel!

EL CAIRO.
DE J. ECHEXA..

Ac~eo los pintores español11s sean los más idóneas
para mterpretar lu escenas orientales ~
H~y en su sangrt1 muchril de Oriente y la-tendencia
general de sua bellas artes no ha podido perder aún

EL CAIUO.
su dejo moro. qufl ~e manififlet.l\ muy espP-cialmente
t1n su arquitectura y en su mú.ica.
Ello rt-salta a•f míPmo Pn la contPmph,,-iñn dl'J las
Cl)StumbrPs mori~caP, ,. bbtanos mirar •El Cairo• de
F.cht-na para compreoderlo PrP•cl11din1dn dt1 lRS
odalls_cae, dt1 sus mu11ble~ y ntPn~ilios y dP-1 f Pndo dPl
pa1eaJe y_conc"t&gt;tándonos á la tt1rn1z ... ¿no nos pare•
ce e11tar viendo una azotea andaluza?
_Ahí hay mace~as y azulPjos, como en E~paña. y adivma~os á Espanamuy cPrc11, 1,..parllda tan sólo tlpl
Cootmente n~gro por esa lengüéta de agua de Gibraltar....
El.9riente ejerc11 sobre nosotros una poder&lt;'~&amp; s11gP~t10n y muy pocos son los que no ha, ao volado á
él en alas de su im:iglnación .v de su dt&gt;st'o.
Del brazo dPI cel~ll P1errt1 Loti hPml)R e~tado en fil
Oriente varias veces, v n.. mos vivido bU vida litina de
voluptuosidades y de ·perezas.

Ftt. de Luis C. Saodoval.

,.o~ acordllis de Trtuán, la clud-\d blanca, PBa qne
dut&gt;rwt- i11doltrntemPnt11 arropada en Qu atmóoftlra diáfana. calurC11111 v v1braut11?
Nada 811 mu~·""• ui la~ hoja11 ,Je los 4rbo1Ps, ni ICIB
tlllJPs de la~ palma11. ni 111 nariz d11 los dromedarioR.
Todo d11111me 1&lt;1,foc11dn nor IR lgnea atmósfera y poi:la .,mbli11¡?"uPz de ln11 trópicos.
F,n PI cuadro de E1·b .. na encontramos mucho de PFO.
R•prPFt'nta nna tnr11za en 1118 afueras d .. l Uairo,
1ma t..-rraza de hl\rem A la hon &lt;lela 111rdP. Tre11 odali.&lt;!as rnatan el til'mpo en lnf1rnt les divPrtimiPnto~
SPgúu la conc, pcíón orit&gt;ntal de la mujer. ésta no
tit&gt;ne derPcbo A reu1111r. es una co~a animada, un j1t•
gu.. te que distrafl A loR ,a:bado11 señorones en sus
horas de hastío, en sus horas ¡!'rises.
Un h:trP~, eR_ una jaula di' ave11, pflro de avPs taciturnas .v ~1lencio11as. L11 guzla no pu~de acompañar
c1mtos heroicos ni ende&lt;:haa de amor, porque til awor

no pued11 11er consciente en las mujerP11 orientales y
los grandes himnos que levantan oleaje en el a!O::a,
BOi!, co@a muy abstracta para eus frágiles cerebros de
páJaro, enervados con toda la somnolencia que d n
las drogas del Libano. Caanao canta la guzla, canta
fábulas y baladas que se transmiten de generación
en generación y que son casi siPmpre parAbolas de
una sencillez t1ncantadora ó alabanzas en loor del
amo y tsposo.
"Ven,:-canta la odalisca,-ven, podProso señor, y
entre mis brazos, más blancos que la leche, oividarás
las penas ~e tu vida.-Soy tu sierva, sPñor, y mis cabellos enJu~arán tu frente, como enjuga la gacPla
con la blandura de su lengua la gota ae sangre que
enciende el armiño de su piel.•
Las odaliscas que pintó Echena, tienPn todos los
rasgos caracterist1coe de 111 hembra orieatal indolente y muelle, y las actitudes están tomadas don fideli·dad y estudio.
En primer término, dos de ellas jue.,.110 con un tablero, mientras la tercera dl'ja flotar s'it mirada sobre
la ciudad que duerme á lo lejos.
A nueRtro juicio el rostro de esta mujer
·es el mejor ejecutado y el más sentido,
porque su expresión es clara y precisa.
tPiensa acaso la odalisca, al mirar la
· diafanidad del cielo y la ciudad que se
extiflnde ampliamente á sus piés en su
libertad?
'
No, no piensa nada; mira y no ve, vive
inconscientemente, y está en ese sitio por
azar, porque la pereza la ha clavado allí
por algún tiempo.....
Los di,talles dól cuadro son buenos, sin
igualar la exactitud y el procedimiento
11.e Tusqnets ó de Jiménez Aranca. y~! ,:o
lorido dt-1 prime.- término tiene algunos
toques disonantes y tal vez falsos.
Lo que má'I nos agrada. es PI fondo,
lo dli\fano d11 e~a atmósfora tan cbra sa·
·cudida por 9nién sabe qué macabros vi-

La Hadona de las Lagunas Ponttnas.
Las figuras que nos presenta en el cu~drito que
deecribimos, demuestran profundo ee~udio en todos
eue detalles Se ve que antes de reunirla.e, las Pstudió
en diversas actitudes y miembro por miembro, de
suertb que, al trazarla&amp; sobre la t"la d~finitiva, no
hubo vacilaciones ni tropiezos, y cada toque del pin•
ce! fué oerfectamPnte pensadQ y analizado de ante•
mano. Aislada cada una de esas figurae, puede formar por si sola una verdanera obra de arte
El agrupamiento flS armónico y real. y de igual belleza positiva el fondo que da á su acción.
Esos patios andaluces, llenos de luz y de coloree,
constituyen un asunto muy propio para sugestionar
á los pincelistas Pero su mismo derroche plástico da
Jugar no pocas veces á imperdonables vulgaridades
y á groseros efectismos.
Nada de e~to hay en lo de Jiméoez Ar11nda y no
obstante la viveza de sus color1&gt;sy la protus1ón de sus
detalles, ¡cuarda la severa s(lbrledad que es el tono
distinguido de esta clase de pintura, imposible de adquirir para !i1e impotentes medianías.
La expresión de loe jugadores es muy sentida y re-

"ª

UNA RIÑA DE GALLOS
POR JIMÉNEZ ARANDA.

Una rtna de gallo&amp;.

Fot. de Lnls C. Bandoval,

comendamos á nuestros lectores observen ti! admirable e~tudio muscular de loe rostros.
Modelado y per~pecti va Ron p11rfect0s, y no vacilamos en clasificar de mag-nlf1ca, sin restricción alguna
esta obra de Jiménez Aranda, sin darle, no obstante,
la categoria de obra maestra.
Ht&gt;mos hecho una observación: el marco que la encuadra es muy poco apropiado ~ara hacer valer las bellezas de la obra. El ancho dorado absorbe la preci•
sión del dibujo y la escala tan variada de loe matices,
y ahoga, por decirlo así, el verdadero efecto del conjunt?. Si ese cuadro tuviera un marco menos brillante, de maderd sombría, ó mejor de terciopelo obscuro, resaltarla m\.s la labn del llrtista.
Noes cosa sencilla la elección deun marco y en filia
debieran fijarse los pintores más de lo que.suelen ha.•
cerio

LA MADONA
POR ENRIQUE SERRA.

A eett1 regp11cto debemos advt1rtlr que
eee fondo hecho de colorPs tan téuuel! y
'tan Tagos, lrreproduclble en fotografía, por Jo cual apenas ae ve en nuestro
grabado, no obstante que las fotografías
que nos ha. proporcionado el Sr. Luis C.
:sandoval. son de una irreprochable eje•
cución artistica..

Cuadro de Jim&lt;!nez .Aranda,

Fot. de Luis C. Sandoval.

DE LAS LAGUNA8 PONTINAS

·bi-amiento.~ a fuerza de su inmovilidad.

Hé a qui 11n cuadrito de género que pue •
•de reputar@11 como un protritipo de lamoderna ePCUPla seviUana, de esa escuela
que tan bien comprende el dibujo y que
ha [logrado adunar la precisión de éste
con la más opulenta magnificencia de colorido.
Jlménez Aranda e11 sobradamente co•
nocído en clrculos artlsticos, su reputa-eióu e~ internacional ya, y la "Riña de
Gallos" no es sino una creación normal
de su egregio pincel, 11s uno de tantos
cuadros que pinta anualcnPnte, y esto es
lo que vi~ne A probar el inmenso valer
del 11rtl~ta ~evillano.
Jiml\nez Aranda, como todos loe verdaderod trabajlldores del Arte, no pone au
firma 1i no está eatidfP.cho; trabaja siemiJre en compl11t11 tensión de sus fuerzas
-creadoras y acu,1a s;empre en su molde
peuonal y perfecto .

449

EL MUNDO

Don .José Villegas,
Dlstinguldo pintor espaftol.

No anduvo desatinado Enrique Serra
para escojer los asuntos ae SUR úl,imos
cul\dros, pues los alrdedoree dt1 Roma 1111
,,frecen abundantes y altamente sugesti•
vas.
Aprovechando su paso por 111 Academia
de !'inturll q·ue España tiene estableci,ta
('ID Roma, bajo la dirección de D. José ViJl('lg11e.-situada allá en las alturas de San
Pietro in llfontorio -Enrique Serra ha p1udo he, mo~1dimoa paisajes de la campiña
romana, d11 los cuales ha enviado varios
á nuestra XXIII Exposición Nacional de
Bellas Artes Ciertamente, «Lll Ma.dona
de las L11gunas Pontioas• es t,I de menor
1&lt;1iento1 mas no por ello deja de ser un
cuadro muy apreciable, que contleu-,
grandes btillezas.
Esas marismas romanas tienen un carácter muy peculiar que no !!6 encuentra
t:n nmguna otra parie. ImprPgnado su
suelo de aguas estancadas y pmridas, es
mortal su atmósfera y be fiebres que se
conocPn vulgarmente con el nombre de
malaria, cuentan por miles las vlciimas
y11e hacen anualmt1nte. Pero, en cambio,
la vt1geta.clón se desborda por todas par•
tes y predta á. aquellos moniferos campos
un a11pecto encantador.
Lod 11ldeanoe cuidadores de las escasas
&amp;iembras que por all1 existen, han elt1vado
en medio de las lagunas Ponti.aas un icono ae madona azás rú~tico, ante el cual
hac11n sus oraciones.
Salit1nte de las aguas, la madona pontina parece p, otejer aqnellos pantanos y
la lámpara que arde ante ella prueba la
d~voción que le ofrendan los campesinos.
Eea imágen sirvió de pretexto á Don
Enrique Serra para pintar un bonito p11i8aje en el que hizo gala de su compleco
uominio del refle¡o y del elRro-obscuro.
·• ~as aguas que pinta Serrase desprenden de sus paisajes en asombrosa transparencia y el menudo ramaje de eue arboled1ts1 verdeando en todas las tonalidades, constituye uno de los grandes
atr11ctivos de sus obras.
Don Enrique S11rra ha obtenido numerosas medallas de oro y de plata en laa

�450

,r.1,

MUNDO

Domtn,ro 18 de Diciembre de 11191!.

varias Expoelcionee Naeionalee é internacionales en
que se ha presentado, y con ju@ticia ee reputado como u~o de loe más brillantes pintores de la nueva generación eep11ñola .
Aun cuando nuestro grabado da una idea bastante
exacta del cuadro original, uno de sus g1andee méritos queda oculto; nos referimos al colorido que PB
"!JD&amp; de las especialldlldes de Serra y que á nuestro
Juicio es superior en él al dibujo y a la composición.
Estamos seguros de que los cuad,.oe de este autor y
entre~elloe el que hoy reproducimos serán de 1,,s más
aplaudidos en nuestra próx:ma Exposición.

miento se destinaron los
fondos so brames de la Obra
Pia de Santiago y M:onse
rrat, y para el caso de que
éstos fueran insuficientes,
los demás d• índole análoga que administra el MiniR
terio de Estado. del que la
Academia depende.
ConsignAbaee ·n el bPr•
moso preámbulo del cit11do
decrPto que es el pueblo
español, en sus artfl11 como
en literatura, un pu,.blo
profundamente inspirado y
al mismo tiempo nativa•
"lnteresantA al público.
menteorfginal;reconoclase
la expontaneidad como la
t
Todos los que deseen Poberhfas fotografias de los primera de sus cualidadPs
1
cuadros de la Exposición de Bellas Artes. las obten y, virtudes; y considerando
drán en la acrPditada fotografia Nacional (5 de Mayo que lo que más necesitaba
y Alca.icerla nº 6.)
para completarlas eu el es
'
Recordamos á las personas de buen gusto que nues- tudio y el trabajo, juzgátro colaborador artis~ico Sr. Luis C. Sa_ndoval prepara bBee lo más propio para fo .
JI¡
un al bum de gran luJo con una colección de dichae fo. mentar el genio nacional
tografiae.
ofrecer á los arfütae espllñolee un campo de estudio
y un lugRr de recogimien
to y de ensayo en la ciudad
t
que será eternamente la
metrópoli del arte, enRoma.
A la objeción vulgar rte
Publicamos hoy el rEtrato de estP pintor Ilustre, au- que en aquel emporio del
,-1'
. r
tor de dos cu11dros que se presentarán en la Exposi• arte antiguo dPgeneraban
ción N. de Bellas Art.is, y uoo de los cuales reprodu- loe artistas en amanerados
y académicos, oponlanse
cimos en nuestro número anterior.
Nació en Sevilla en 1844, v sus primeros P&amp;tudios l011 ejemplos dti Velázque;;,
hizolos bajo la direccion de Eduardo Cano y José Ro- Ribeu y Goya, que tanto
mero, demostrando bien pronto su talento art1Ptieo al estudiaron v aprendieron
pintar. muy joven aún, su cuadro Col6n en la ·Rabida en la Ciudad Eterna, sin el
que fué comprado por SS AA los Duques de Mont~ menor menotcabo, antes
por el contrario. con noto pensler.
A co.,ta de grandes sacrificios logró su pPr8everan- rio desarrollo de su perso
te voluntad el anhelo de transladarse á Roma ·Y en nal originalidad y su ge•
1867 fué á la Ciudad eterna, donde trabó estrecha nuino carácter español .
A Psto11 antiguos ejemamistad con ErnPsto Fortunv, v fué dlscipulo de
Eduardo Ro~ales. Est_e y Zamacole prote~ieron no . ploP pueden hoy añadirse,
El nuevo teatro de la Opera C6mica en Parfs.
blemente al Joven artista, y por su medi11c1ón vt'ndió por fortuna, los muy reeu prlmaa obra de importancia, El descanso de la ciente11 de:troe artista@ concuadriU11~ á Mr. Stuard.
t11mporánPos que han pasado por la Academia de
Ea 1868 figuraron en la Exposf,.ión de Madrid su~ RomR y son 1011 más excelentes tm laa artes que res- tecto Ale~anñro Herrero dló principio á loe trabaios~
fnáe d1flc1l11s que si d11 una construcción nueva se tralienzos Don Qu_ijote, El herido, Una barricada y El pectivamente cultivan,
tar11: y en Enero de 1881 se inauguró la nueva Aca.
mae.stro de capilla, que rt"veiaron el j?8nio del artista:
dem1&gt;&lt;.
y su laboriosidad en ,1 diflcil arte d1ó tal resultado á
***
Se entra en ella por el lindo patio que es la marl\vi11ue geniales aptitudes. que muy poco deepué- era coEl Edificio de la Academia, es el antiguo convento
nocida, y muy apreciada su firma en Jo~ mercados de de franciscano11 dl_l «San Pietro in _M?ntorlo,• erigido lla de las artes, el famoso templete de Bramante. TieRoma y de Parle y vendla 111 opulento Vanderbilt ~n por los Reyes Catollco• por el nactmiento dol prinCli- ne ést11 tres puertas. á l11e que se sube d ... ede el pavicuadro Un bautizo en Se1;illa, en el precio de 150 000 pe D. Juan; pero abandonado el derecho de España mento por la gradlnata que circula alrededor. Sobre,
francos.
desde la calda de la casa de Austria, habla prescrito la meseta se levantan dii,z y PPiR columnas colocadas
Larga tarea serla la de enumerar aqui li.e abras de en tantos años.de olvido, y estaba á punto de vender- en circulo v de11tacadas del edificio que corona una
V1ll~gae, qu~ desde entonces han mabtenido y au- se el w ,nasteno por el Gobierno italiano cuando el el,egante balaustrada. termin11ndo ~l templete en una.
m~nt11~0 su Justa fama, y _11ue han sido siempro la ad- difunto Cond~ de Coello entabló la recla~ación diplo- cupula con las armas Reales de España esculpidas en
1111raclon de cuantos IRR vieron en las ExpoPicionee de mática en 187.&gt;, y logró con grandisimo c11lo v perse- m~~ll!ol de Paros, leyéndoPe 11u la fimbra eetll lnsRevillA y Madrid, de 1877; de Lid boa. de 1879; de los verancia obtener un11 tranSACCión enfre nana y Es- cr1pc1óo: En !}onor del Principe de los Apóstoles tl:
Sres. Hernández y Bosch. en Madrid en 1881 y 1882· paña, por la cual, mleutras Italia renunciaba á Jo que Rey de Espana: cayéndose de antiqua la cúpula de'es.. '.' la~ de Sevilla de 188a. y ntr11e muchas El autor d~ crela derechos que le daban las leyes del reino, el r.,. te templete, ó solicitud del ilustre ~lfarqués de Villena
El triunfo de la Dogaresa Foscari y dP La muertedtl prPsentBnt11 d11 EPpaña. dePpué11 d11 aPegurar el serví- Tef!(!Vó con su hereditaria piedad la memoria de la pri:'
mitiva obra de_sus abuelos el a1io de 1605 Esta capilla
alta tiene prectoha&amp; estatuas de mármol de San Pedro
-r.~;.;;....-:,;;:;:;-:!'!'.J-;""J-;"""-:
...-. ..-....-_-...;.-_- - - - · - - - - - - Y ~e los cuatro EvangelistaR. Se baja d~spués en escahnata á la otra C!ipllla, adamada con incrustacionps
de mármoles_. en ~a que se lee sobre la verja de hierro
~or11da ePta mscr1pclón: Lo.~ Católicos Rei¡cs de Espa-- .
_.!
na, Don Fer:n,ando y Doii,a Isabel de.,pués' de erigido el
·11
templi?, pu.~ieron este altar dPdicado al martirio dtl
r
Pri~ciµe de los .Apóstoles, año de la redenci6n cristiana,
'
150~ :A,! lado derecho se ve la mPdia columna donde
se refiere que fué 11~otado el Apó~tol, y en el centro
un hoyo donde se dice que fué plantada en sentido
inverso la cruz de Han Pedro. Subiendo una nueva
e_sc~lera de márm?I, se entra en el primer piso del atto mterno dPI antiguo monasterio pero cuyas gfieriae, levantadas un metro, y restaura•he sus columnas, 1;&gt;reeentan uua bella perspectiva.
.Alh están lllseetanciaedevarloe pen11ionados ¡ 8
t~dio_s de los ar9uitectce y músicos, las precioea~
b1tacionee del di_rector y el grandioso estudio del mismo, acaso e\ mPJor de Roma y de seguro el de vistas
mA_e magnificas. De este estudio, que forma Ja arte
baJa de una de las nu_evas torree, se pasa á la gra~diosa sala de las e.x.posic1one~ anuales. cuya luz, erfectamente preparada por gigantescas vPntBnae p8
menta a1tJ.,~icamente dispuesta por las clarab~ ~ / ~
hierr~ y cnstr.1 que se elevan hasta las cumblee dd
edlticto Paralelo á ést11 hay otro estudio igual.
Las dos eec~lerae de la Academia conducen á 1~11t~rree ~e la 11;mma, que son loe otros dos estudio d
pmtor, mmed1ato~ á otra serie de habitaciones
e
bellas do loa p~ns10nados, y cuyos dos talleres de
tura e~ comumcan P,0r la azoteaterraza,de~de la c~ ..1
protegidos por altisima barBnda se disfruta de
'
la más magnifica vista de Roma'
seguro
Descendiendo las gradas qu~ desde esta t
conducen á los ja~diues, Pe va áloe estudios Je e~r::t
tura, que el arqmtPcto Herrero supo colocar
lJn :ferrocarril lllitmtiense
cascadas, árboltis y lagos.
entre•

f'f1:,t
·111~--

D. JOSE VILLEGAS.
0

"

i--¡r- - ~

:!~

!u
il.

maesfro, tiene una de esas reputaciones artl,ticas tan
u_nánimemente otorgada y tan universalmente conocida, que hace por compl.ito ociosa toda ponderación
de su talento.

··*

De un 1eepet11ble periódico español tomamos las siguientes lfneas sobre la Academia Españ ,la de Bellas Artes de Roma, que dirige actualmente el Sr. Villegas .
En 5 de Agosto de 1873, y por la noble Iniciativa del
Sr. Castelar. acrAedor á la gratitud de cuantos aman
el arte, creó el Gobierno de la República la AcRdemia Española de Bellas Artes en Roma, A 11u eoateni-

cio de lo. iglesia y la existencia permanente del mo•
naster10 en la parte que da al tPmplete del Bramante
pudiendo existir alll religiosos ó pa,:erdote,¡ con un'
rect~r _español, se comprometll\ á asegurar la idea por
él iniciada de que España estK bleciPse una Academia
de B_t1ll~s _Artes en el resto del casi arruinado edificio,
medio umco de que este convenio no encontrase impugnadores en el Parlamento itálico.
Acord_a~a P(!r el Gobierno español la construcción
del edificio, aun mediaron años de ,ucha incesante
con dificultades de órdenes distintos: en la esfera di•
plomi\tlca, en el campo religioso y en el terreno material y práctico. En Julio de 11:179, el notable arqui-

LA NUEVA OPERA COMICA
DE PARIS.

El antiguo teatro de la Opera Cómica se incend"ó l
año de 1887. Durante seis años fué ¡
.
i e
en práctica loe di v ereoe proyectos de °:,~~8 ible
po~er
8
del eaificlo que e e presentaron, puPe las d~~ 6~ucción
no estaban de acuerdo y ¡08 diput1tdo
mua s.
que rechazaban loe senadore&amp; ó á la i~ aceptaban el.
Al cabo de ese tiPmpo 86 b 'ó
versa
mee de Junio de 1893, M. Lo~/.Be~~l~~n~ureo Y en el.
, Joven, •pre•-

Domfniro 18 d11 ntc!PmbrA -1.. 1898.
nfo de Roma• y autor de algunas casas
de muy buen gusto, salió victorioso, quedando aceptado su proyecto.
A mediados de 1894 se puso mano li la
obrR, la qu_e adelantó con alguna lentit".ld
por las dificultades de admi11iPtracióo intP~i?r, pero al fin :va tieu11 Paria un nuevo
edü!cio que eegnn loe intPligentes es un
eenJunto d11 • noblez~ serena, rico en dPtalles exquisitos, graves y sonrientes á la
vez•
Nuestro grabado nos diepAnea de descrlhir el nuevo monumento. ó á lo m ..n 08
la fachada qu~ da á la Plaza de B0Yeldi11u.
De una solll OJeada 11e ve elordenam;ento
ge!1eral: t_res !l'randee puertas en 111 piso
baJo y Brr1ba tres altas v11ntanas entre colnmnae y ot::ae Reis más pequt&gt;ñ,ie con M·
rlátideR . Las cariátidt1s son de Allarrl Michel y P11yurt y las c11tatuae de la Jl.fú,ica y la Poesía colocadaA en nichos AD las
alaR laterales son de Puecb y Guilbert.
Más grandes son las fachadas laterales
y de un a11pecto mfts sobrio. Están ocupadas por filas d11 ventanas y en el primPr
pbo corre un halcón con bal11uRtras d.,
t&gt;i~dra y sostenido porméosulas. bien trabaJadae PD el perfil y el dPcorado y cinceladas de una manera impecable·
Dos puertas e:: cada una de ePtas fachadas dan acceRo li un vestlbulo llamado lateral. en el que PA aei11ntan las cuatro escalera~ que dan A todaR_ lae galerfaR y que
comumcan con PI ePpac10•0 vestíbulo cPn•
tral. la cual está adornado de mármoles
mosaic,1~. y pintura11 dPcorativas v tiPn~
un.a !!'rave estatua de Michel , el ºPensamiento. Este vestlbulo está debajo de la
sala.
En ésta todo es armonía y buen gueto:
los relieveR el oro El tono gP.n11ral PB
blanco marfil y rojo el fondo de loe palcos.
.
Loe pflareR de nueve 11rcadae eo11tienPn
la bóvPda elevada á diez v siPte metros
sobre las bancas de la orquesta .
La pintura d11 la cúpula es de Benjamín Constaut·
la Poeela. la Slnfonla, d C11!1to, aparecen en pl,.n~
luz, y vag-amente, los personaJ11s de la ópera cómica
actual y del tiempo antPrior: Manon, Carmen, Mireille, la Dama_ blanca y otras menos diEtintas y por últlno la Gloria e_nvuelta en n:v:os argentinos, ,,apor&lt;&gt;ea Y, d- fo1mae mcierta11, domma todas PPae figurlls
y mira pasar la theorla inacabable de Jae flcciont'B Jlricae_. Lo que sobre tod? Impresiona en Peta obra. al
go difusa, es su cok,rac1ón tan bien contrastada con
la monocronia de la sala.
No~ falta espacio para hablar d11l fovn, de la escalera de h~nor, etc. etc. eR donde hay tantas obras ya
fuertes, pmtorescas ó eombrlas, de pintores, ornamentlstas y escultores de talento, en loe plafones, 801,re
las puPrtas, en todas pllrtee.
El monumento erigido al arte por M Bernfer 68
una obr11 enteramente frai,cesa y moderna aunque
noblemente embellecida por los recuerdos' clásicos
que guarda su graciosa y exquisita arquitectura.

COMO SE DIVIERTEN LOS NIROS
NORT l!.-A MERICA1'1 OS,

U.~ FERROCARRIL LILIPUTIEXSE
El coche clásico tirado por cabras caerá pronto en
el olvido más completo. Lo~ niños tendrftn ~porte má11
en consonancia con los progresos de la época.
Mr. Tbomas E. Me Garigle, de Niágara, ha mandado construir un ferrocarril Jiliputlflnse con obieto de
que funcionara en la Exposición Trans-Mieeieispina,
de Omllha en una via farrea de 300 metros.
Los diez vagones de dos asiento~ nada tienen de
particular. Lo interesante de estfl juguete es la locomotiva, reproducción exacta y fiel y reducción á un
séptimo, de una locomotiva de tren de p.1eajero11 que
corre en el ferrocarril Central de Nueva York. Tiene
ocho ruedas: cuatro grandes • delante y cuatro motrices atrás, con un tendPr montado sobre dos trucke.
L.., vla es de O me .30 de anchura y PI extremo de
la chimenea de la maquina se levanto 0mts. 63 sohre
el nivel de loe rieles, la lonj?itud total de la locomotiva
con su tender es de 2ms. 20.
E l vitor se 'l'I) i uce eo una caldera ignltubular de
0ms . 25 de diámetro y la forman once tubos de Orne . i-5
de diámetro, y de 0ms. tO de longitud. La presión dt'I
vapor es de 9 kilógramos por cpntlmetro cuadrado.
La caldera tiene capacidad para 54 litros de agua y
se alimenta con dos in vectores. Loe ..:ilindros son de
un diámetro de 0me. 5 y los pistones juegan en una
extemión longitudinal de lme. 10.
La Jocomotiva pesa 279 kilógramoe. La dotación es
completa: el maquinista tiene á su alcance, caja de
arena, campana, silbato y un freno de vapor para las
ruedas motrices.
En el tender hay una provisión de 68 litros de
agua.
El pePo total del tren con sus diez vagones y eu11
veinte viajeros, tan diminutos como aquél es de 1800
kilo¡-.
Este juguete ha hecho furor en la Exposición de
Ornaba y acaso ¡,e instale también en la deParis.

451

EL MUNDO.

dlenteP v otro que dló al último Duque de
Laval Mont morency.

**•
La recepción de loA nuevos cabBll11ros
Pe hace con gran pompa ta,ito en Madrid
como en Viena, en sesión del cap1tulo de
la orden. Loe caballflroe llevan la túnica
de terciopt'lo rojo doblada de Feda blanca, t'l maDt0 de rúrpura, loe zapatos rojos
.v C&amp;JlAruzR dP miFmo color, la toca de
Luis XII, eEpPcle de turbante cuya extremidad cae sobre la e11palda. Et collar se
UPll sobre el manto, sujetándose á la espalda .
Tanto el ceremonial rellglo~o como los
trajes. se han suprimido por Esp•ña para
los prlnripee Pxtra11jPro@ y los jPfee de
Estlldo. No Ps eFta la única modificación:
se han Ruprimido también los derechos
de c11ncilleda para loe t'Xtranjeros.

***

. EL GRAN DUQUE VLADIMIRO.
Su Alteza Imperial, MoBseñor el Gran-Duque Vladimlro, generalls1mo dtil Ejército rueo, fué plldrino
d11I !'re1,1d• nte de la República Franctisa cuando este
alto pereonaj11 recibió la condecoración del Toisón
de oro.
El viaje del Gran Duqueá Parb haeido muy comentado por la pr11nsa; pero 111 verdadera significación de
tu vii;lta a M. l◄'aure y loe asuntos qui: cor. él baya
ti·.. ,ado, no p~tiuen ser conocidos, y todo ,o que sobre
el asunto pudiéramos dPcir, serian suposiciones más
ó meuos aventuradas. Oiremos algunas palabras sobre la ceremonia en que tan principalpBpel upresentó el Gra~-Duque como padrino dt:l Prebidente.
Se ha dicho que e, collar entregado á este era el de
Carlos V, y eso no ee PX11cte: el collar que recibió M.
Fauro fué usado por el Mi,,ri@cal Mac Mahon v aute11
por R10s Rosas. Es Boj?uramente de los que•se han
hecho en t:ste siglo para reewplazar los perctldos acabo e~ el que_ ret1wplazó el de ~apoltón I que ni fué
re.tituldo nt reclamado. Tambit'&gt;n ~"' hau p.-rdido uno
que el primer pretendiente transmitió it bUi deseen-

El Señor Montero Rloe, caballero deleg11do, recibió los honores militares en t1l
patio del Eliseo. por un batallón de infantnla con bandera dPPolegada. habiendo
tocado la banda. la Marcha Real de España.
De11put'&gt;e de las presentaciones en el Sil·
ló'l de Embajadores y cuando todes hubieron tomado asiento, el Marqués de Novallas, fungiendo de Secretario de la Orden, leyó el decreto de nombramiento.
fir01ado por Muia Cristina, t'n rPpresen taclón de su hijo Don Alfon110 XIII, Du
que de Borgoña y Jefe y Soberano de la
Orden insigne del Toisón.
DeRpuéa dtt haber recibido M. Faure el
TolFón, con las cerPmonias de estilo y la
proml'sa de contribuir al esplendor de la
Ordt1n, el Marqués de Novallas leyó el act11. que fué firmada por M. Fa11re. el Sr.
Montero Rloe, el Gran Duque Vladimiro,
el Sr . León .v Castillo, M. Uupuy, M. DelcaeFé, t1l Marqués de Nova.llae, el Marqués rle Villalobos y M. CroziPr.
El Presidente firmó un recibo que será
eonetirvade en la Cancilleria de la Orden
en Madrid, hasta su mu11rte. El recibo dice asl:
'
e Declaro haber reClibido dA S.M. Alfonso XIII y de
manos de su Embajador en Parle, un collar de la Orden insigne del Toi~ón de Oro, el cnal collar, según
lo prescrito por los Estatutos de la Orden, me obligo
á dejar mandado en mia disposiciones testamentarias
que se entregue por mis herederos, después de mi
munte, al Canciller de la Orden menc!onada. •
La cnemonia duró á lo más un cuarto de hora. To•
das las personas presentes deFfilRron entonces ante
M. FaurA. dirigiéndole sus felicitaciones.
El Sr Montoro .Rios, caballero de)Pgado, y los secretarios fueron conducidos á la Embajada de España co11 una escolta de dragones. Del mismo modo fué
conducido el Gran DuqueVladimiro~ pero después de
haber conv11rs11do un momento con M. Fame.
En la noche se solemuizó el acontecimiento con una
cena y una gran representación teatral.
El Presidente Faure aprovechó la ocasión para reunir en derredor de los dos tíos del Czar de Rusia á Jo
más selecto de la politlca y de la diplomacia de Parle.

INGLESES Y FRANCESES.
VIEJAS RENCILC,AS,

Dice un periódico parisiense, divagando sobre e
último debate anglo-francés:
No afirmamos de una manera absoluta que sea imposible todo afecto entre dos personas nacidas en riberas distintas de la Mancha. Esto es obra de experiencia individual.
El punto discutible es el sentimiento que abriga el
pueblo inglés por el de Francia. Durante los ciento
veinticinco años que duró nuestra lucha por la supremacia maritlmR y colonial, la hostilidad era menos
vehemente de lo que pudiera creerse á primera vist~: pelear es un medio como otros tantos, para aproximarse y conocerse.
La guerra de antaño engendraba á la larga el respeto y una especie de eimpatla. Sin embargo, la rivalidad se ha envenenado, porque loe intereses ocupan cada día mayor campo que loe sentimientos. Si
los intereses no nos impiden siempre ser justos, casi
siempre cierran la puerta á la generosidad.
La guerra de Crimea creó entre ambas naciones
un sentimiento nuevo cuvos vestigios eran aún visibles en la época del conflicto franco-prusiano. Antes
de que ellta última guerra hubiese terminado, se representaba noche á noche en los jardines de Cremorne. en medio de un entusiasmo freaético, la reconquista de Str11sburgo por los franceses. En la pantomima de Navidlld del circo de Aetley, una linda morena que personificaba á Francia y que salia al son
de la Marsellesa, recibla un diluvio de floreb y por el
contrario, á una jamona rubia que encarnaba á Alemania le gritaba furiosamente el público todos los insultos Imaginables.
Muchos oficiales del ejército Inglés estaban desee• peradoR por no hacer nada en pro de Francia: algunos hicieron 1a campaña como voluntarios, y @e asegura que Lord Kitchener, muy jovená lasazón,eirvió
Conde Francisco Thnn-Ilohenstein.
en las filas de nuestro ejército en aquella época.
Sin embargo, la opinión estaba muy lejos de ser
Presidente del Gabl •ete Austriaco. cuyo dlscunoo en et Relchsrath
pmt••tanrt~ contra la expulsión rt~ austrla&lt;'.os llevarta á cabo en Pruunánime. l!:.l viejo Carlyle escribió una carta al "Tisia. ha producido ,.,,.n se"sacfón en Rerlln. El itl•curso del es ta
mes," en la que el profeta de Chelsea declaraba en
dlota au•orfaco •e ha rcnn,1derado como uua seria a.mena,,a pa,ra
eathfacción por verá Francfa, "frivola y fanfarrona,"
la existencia de la Trlplfce.

�Domingo 18 de DiclembrA d11 1898

452

Domingo 18 de Diciembre de 1898.

EL MUNDO.

MEXICO MODERNO.

derrotad~ por Alemania, "modesta, religiosa j grave.11
LOS predicadores formaron en coro en derredor del
ftló11ofo, por diversas razones.
Como aún no se conocía la verdad por las confesiones cinlcae de Bismarck. nosotros pasábamos por ser
loe agresores; Dios castigaba nuestros pecados: su cólera cala sobre Francia como antaño sobre Sodoma ó
Babilonia. "Gesta Dei per Gerrnanos" asi predicaba
ante la Rein!l el fogoso_ Norman Ma~ Leod y algo de
estos sentimientos h0Pt1lee se deslizo en las pá!?inas
del Diario Intimo de Victoria, la cual olvidó borrar el
pasaje cuando entregó al público sus recueruos.

Lf\ LE,OOION DE LOS NIA08.
-¡,VendrAs pronto, papá?
-Sí, Magdalena.
-Cuando?
-Dentro de una hora. Adiós, vete pronto por
-que si no, Miss Nelly se impacienta.
En efecto, l:l viPja aya aparecía en el dintel del
salón, rígida, contrariada por la espera, y un pliegue como de reprimenda comprimida, contraía su
boca fría de inglesa, poblada de lim~os dientes .
Iba carg11da de rdquetas, pelotas, libros de es•
tampas; todo el bagaje en fin que la chiquilla exijía le llevaran cuando por las maftanas se la conducía al jardín próximo á correr, jugar, tomar el
aire y distraerse de li;. monotonfa de la c11.sa.
Dió un beso más á su padre, sahó, y al momento las habitaciones quedaron en silencio melancólico, el silencio de la viudez! Hacfa d os aftos
.que la muerte había pasado por allí de improvi.so arruinando el amor, la dicha, todas esas cosas

¿En dónde están ahora *""*
lot1 que se afliglan por nuestras derrotas y los que las celebraban?
Han abandonado el campo á una nueva generación
que parece perf.-ctament~ unificada en su opinión y
que _si no odia _á Francia siente por ella una male~olencia desconfiada y sarcástica.
Nuestra alianza se desh.zo como se desbaratan todas. las alianzas en l~s que u1;1a parte da todo y nada
recibe. Nues,ra polit1ca econom1ca se ha oriemado ha•
cia el proteccionismo: hemos buscado en la expansión
colonial. compen~ación y consuelo para 11uestra mala
fortuna. De aqui han surgido veinte problemas que si
no han puesto frente á frente nue~tros soldados y
!os su.vos, han dado ccasiones de lucha á los diplomáti~os de ambas naciones: tales son las cuestiones del
Niger, de M,:kong, de Terranova, de China y sobre
todo la de Egipto.
Al acercanos á. Rusia, es decir á una potencia que
será siempre sospecbosa á los ingleses hemos añadido
A la lista de las quejas que Iuglate~ra creia tener
co_ntra nosotros, lus que hace valer contra nuestra
ahadi..
Entr.i tanto los periódicos ingleses dan cuenta á sus
lecto:-es de los tristes debates que enturbian y corrompen nuestrl!- v~da pública desde hace diez añoP: los
C?meo_tan d1ar1amente de manera de presentar áFran.
ci q baJo un aspscto antipático ó ridículo. Mas la energía. y J~boriosidad del pueblo france3, la abnegación
y la virtud de nuestros hogares burgueses la actividad, creadora de nuestros sabios, todo e110 ~e calla á
los mgleses.
El nombre de Pasteur no seria conocido en la isla
sino por los ePpecialistas, á no haber descubierto el
medio de curar la rabia. DurantA más de diez años
se ha_n burlado de Taine y de su Historia de la litera~
tura rnglesa, como se burlaron de Lessep!! y de su proyecto de canal.
. Nad~ sab~n de ~e1:1an mientras que los franceses
mstru1dos cuan diariamente á Darwin y á Herbet
Spencer.
Un profesor inglés d-ecia recientemente á un , 6 .
dactor_de '';Los DebatAs:" ~arece que vais á establecer umvers1dades en Francia. Le sorprendió extraordinaria~ente _s:i.ber que se trabajaba en esto desde
hacia vemte anos y que el decreto de que babia oído
hablar vagamt1n•I', venia á sancionar legalmente d
hecho consumado.
Por todos estos procedimientos de razonamiento y
de información. por estas ignorancias y estos errores
sumados á verda&lt;ies mal comprendidas, se ha formado una falsa imagt1n de_ Francia, y e~a imagen,flja en
el espirito de la población mediiL de Inglaterra no 86
borrará fácilmente.
'

453

EL MUNDO.

frecuentemente, sino tal vez al carácter seco y
adusto de su ay a, Sa vinien pensaba en esto al verlas salir juntas, y se preguntaba si una aya joven,
bella y riente no convendría mejor p11ra predisponer á la alegria á su pensadora chicuela. Este día,
sobre todo, le había parecído al partir una palo •
mita que parada en la puerta de una iglesia, tuviera sobre sí toda la sombra de la turre.
En cambio Miss Nelly era un guardian de toda
confianza sin peligro de aventuras, citas, intrigas
ó negligencias; y como para el viudo lo principal
era la seguridad d~ su tesoro, estaba contento
así, sin que por eso dej11.ra de i;obrevigi h1rla en
los jllrdines y avenidas adonde llevaba á Magdalena todos los días. SP. les reunía, se aseguraba
de que 11:1 chica no babía caído ni se habfa resfriado, y procuraba aunque sin éxito hacerlajugar con otras criaturas, porque c onservAndose
sola suspiraba y veía de lej,,s las bandades de

Savinien espiaba toda esta gentil transformación, movimiento del instinto eterno, infantil expansión del amor, y viéndola salir engalanada,
temb lorosll, feliz, decía para sí.
- Va como á una cita.
E ntonces pensaba en sí mismo , en sus emociones semejant as cuando iba á ver en otros t.iempos
á la madre de Magdalena que tanto se le parecía, y el viudo se sentía más solo y más adolorido.
.Aún no conocía á ese Teodoro de que su bija
se ocupaba sin cesar como de un hermano. Ella le
tuteaba, le llamaba Teo ¡que nombre tan lindo! y
contaba á la vuelta de sus paseos cuanto había
con verdado con él.
Comunmente, cuando iba Savinien á reunirse
con su biji\, ya Teodoro se había marchado y por
eso no había logrado conocerlo, pero al fin tuvo
esa curiosidad y una vez acudió más temprano.

J
Casa del Sr. A.gustin Hagenbach, en la A.venidaJoá.rez.
Las profecias más extrañas son las del abate S, uffrant, cura bretón que vivió en tiempo de la vueha
de los Borbones.
Hace más de cincuenta años, anunciaba:
Et dia en que la palabra c11.mine tan aprisa &lt;'-"'IDO el
pensamiento; en que los coches caminen sin caballos;
en que las cabezas más sólidas no sepan a donde ir
ni conozcan el camino recto; el día en que los legitimistas sean tan pocos que puedan abrigarse á la sombi:a de una encina, entonces los grandes acont..cim1entos t1starán próximos y se oirán tr..s gritos: "Viva el régimen social," "Viva el Emperador," "Viva el
R~y, 11 gritos que vendrán del Norte.
Será terrible, pero inijtantáneo y todo se salvará,
cuando todo parezca perdido.
El buen cura previó el teléfono y el automóvil; en
cuanto á lo demás hMy que A•perRr.
Otras profeclas no realizadas aún:
~aliándome en Roma el 11ño de 1891 se me dij'l que
Leon XIII rdnar1a veinte añ ,,s p11ro que no 11, galia
111 vigé,iwo segundo aniver.;arlo de su rsinado.

PROF.ECI.A.~

Antaño y ogalio

El mago Papus p11blica en "La Iniciación" algunaa
profecías que.rt1producimos á titulo de curiosidad.
Y para ius¡nr»r confianza á los incrédulos damos á
continuación algunos ejemplos de profecil.s realizadas.
Un prospectus del abate Torntl-, comentador deNastradamu@, advirtió el 1tño de 1860 que la r1wolución
triunfaría en Nápoles, Palermo Venecia y Roma Y
en 18ti2 anunci11.ba que el Pode~ temporal del Pontifi.
cado duraría tanto ~omo el Imperio y que Gariba1di
(Vacua, puerco medio -hombre) y su hijo irian á Chálon y Ma ~on durante lo~ trastornos públicos.

Esta predicción me sorprendió porque el PHpa tenia entonces ochenta. y un años y parecia esta.r muy
débil.
Sin embargo, en Febrero ha cumplido veinte ai'ioa
de reinado; la primera parte de la predicción se ha
realizado.
E,peremos uno~ meses la confirmación de la otra
parte y .... . .luego que nos digan s! lo hizo la cailU&amp;·
lidad.

. . ..--~~----,

.,.

)

1
l1
Casa de la Sra. Vda de Hida1ga. Bucareli y Donato Guerra.

Casa del Sr.Lic. Alfonso Lancu.ster Jones-1" de la Industria.

frágiles y preciosas conque dos corazones se li- nin.os que parloteaban como pajarillos y corrían
por el jardín.
gan.
Ese día el viudo había prometido ir pasRda una
Savinien ahora se sentía incompleto, l'rraba
hora,
porque deseaba quedarse solo consigo mispor las habitaciones como buscándose á sí mismo y no podía comprender la vida en esa sole · mo, con sus recuerdos, pensar en el pasado y
dad mora I y material.No mas la presencia de la ni- llorar ,por su corazón que estaba frío como una
:na de quién se había convertido en padre y ma- losa bajo la cual hay un cadaver.
dre A la vez, le hacía soportar sus amarguras
de viud0.
*** un compafteropara
Magdalena
un
día
encontró
Magdalena tenía seis aftos, y estaba deliciosa
con sus cabellos de un color tal que parecían ra- sus juego:.. Era un chiquillo que como ellll iba
yos de luna, con sus ojos muy grandes y un 11s- diariamente á las mismas horas al jardín. Lo pripecto grave de persona mayor que hacía reír. Es- mero que hizo, fué no retardarse para sahr quita seriedad le venia de sentir3e huérfana? Ne: la tándole así á Miss Nelly un motivo de impacien· muerte no había dejado huellas profundas en su cia y regailos; por el contrario, en cuanto almorz1:1ba se dejaba vestir, abreviaba los adioses y samemoria. Se acordaba apenas de un día en que
hizo mucho sol y pusieron en la casa grandes cor- lía corriendo.
-¡Qué pt"isa llevas, Magdalena!
tinajes negros y abundantísimas flores, sin que
-Si,
papá, porque me espera Teodoro.
se hubiera dado cuenta del por qué de todo
Savinien ya conocía al nuevo pesonaje que haesto.
Como Savinien quería que la nilia se acordara bía entrado en la vida de Magdalena, la cual no
de su madre para que lloraran juntos por ella, le estaba tan pensativa como antes y hasta parehablaba frecuentemente de cómo era, cómo se ves- cía tener más grandes los ojos. Reía, jugaba, saltía, y 1e aseguraba que estaba de viaje, que quería taha influenciada por su amiguito á quien admimucho á su hijita y que ibaá venir un día úotro. ri,.ba hablando de él con exaltación, se iba des.Así hasta él se engafta ba un poco ...... pero en pertando en su espíritu una coqueteríu casi femenil, quería salir siempre con sus traJes dominliL chica no cansaba gran impresión.
.Así pues, si Magdtilena rra de una gravedad gueros, por lo que tenía con Miss Nelly conflicprecoz, no lo debía á esos tristes recuerdos que tos y escenas de lágrhnas, y se veía en todos los
no comprendía con todo y que se le evocaban tan espejos al pasar cerca de ellos.

Desde il'jos di-tinguió á Magdalena y á Teodoro
de pié que hojei\ban un lihro de estampas, en tanto que cerca numerosos nifl.os, corrían, gritaban
y rPtozaban cruzándose pelotas y volantes.
Ttin prorito como vió á su padr e corrió á racibirlo Magdalena llevando al chico de la mano.
Era este un delicioso muchacho morenito, de cabellera tumu.tosa pero descíplinada y de movimientos ágiles. Ojos límpidos que revelaban inteligencia, y boca muy fresc11 y muy riente. Tenía buen gusto Magdalena! Teodoro saludó con
mucha distinción, tendió la mano y se irguió ceremoniosamente.
-¿Siempre juPgan juntos ustedes? pr .&gt;guntó el
padre.
-Si seftor.
-1,Y no juegan con otros nin.os?
-No nos htin sido presentados.
Savinien permaneció reflexivo. E stas palabras
de buen tono le sorprendieron. ¿Estaba hablando
con unos nin.os? Los veía en este momento graves como una pareja de jó venes que habienrlo
vuelto á tomar el libro entr11 h11.n á la regió n de
los ensueilos despreciando el juego que es la forma infautil de la actividad. Luego. sus ojos des,
prendiéndose del libro vagaron sin fijarse en nada,
cayó el libro y ellos siguieron distraídos, silenciosos muy cerca al uno del otro.
Luego un diálogo.
-Es tu padre ese seftor?

�45i

-Si, Teo.
-Lo quieres mucho? ¿por qué?
-Porque es muy bueno, me regala juguetes y
vestidos, me cuenta historias, me despierta besándome por las mailanas y me ama mucho.
Teodoro escuchab,t
pensativo, hundiendo
sus miradas en el lejano
horizonte como para
buscar al extremo de
las largas avenidas de
árboles á alguien que
no vendría jamás.
-¿Y tú padre, Teo,
también es muy bueno?
El chico respondió
muy triste y con voz
que en vano tra~aba de
hacer firme.
-Nolo conozco.Está de viaje, pero va á
regresar

-Como mi madre, dijo Magdalena suspi·
rando.
El viudo oía este diálogo sufriendo mil tortu•
ras, suspendido de aquellos labios que así hablaban de la muerte. La misma mentira dulce les
engaliaba y esta similitud fué acaso causa de su
simpatía. Se vieron diferentes de esos ctros niflos que tienen padre y madre y están entre uno
y otro como una lámpara entre dos espejos, y
ellos entonces se ligaron con esa melancolía que
tiene aquel á quien le falta uno de los dos y que
hace una infancia infirme, una infancia que cojea.
Teodoro y Magdalena, acababan de comprender por que eran más graves y no se juntaban á
la banda de los demás niflos. Un vivo deseo de
ver á esos dos viajeros prometidos les agitaba y
volvieron á tomar el libro maquinalmente, sin fijarse en él y siguiendo cada uno en su idea.
-Yo quisiera tener padre, como tú, dijo de
pronto Teodoro.
-Y yo madre, como tú, contestó Magdalena
acordándose de la madre de Teodoro que venía
por él algunas veces, vestida de claro como las
reinas de los cuentos de hadas, bella como la luna, y amorosa .... . .
El viudo estaba conmovido hasta el fondo del alma, habta el fondo de su dolor, y los dos niiios se
pusieron muy tristes. El instinto tiene una gran
fuerza explicat~va y les hizo comprender ayudándose sin palabras pero con la lucecilla de sus
inteligencias que juntas alumbraban lo suficiente,
el negro misterio de aquella ausencia. En el mismo minuto ambos vieron claro y vieron dos caras
desconocidas de seres que les habían amado; y
conscientes de que esas caras no retornarían jamás de su viaje á la sombra, los niños se abrazaron y ~e pusieron á llorar.
Cuando Savinien, con el corazón torturado
cruelmente, se aproximó á ellos para llevarse á
Magdalena, vió en los ojos de los niiios lágrimas
grandes y silenciosas que sucediéndose sin interrupción, salían, rodaban por sus mejillas frescas y sonrosadas y caían á tierra, corona de perlas tibias quP. el viento llevaba A dos tumbas ignoradas la una de la otra.

~

MUNDO

Era la hora del regreso: Miss Nelly recogió los
juguetes. Magdalena dió un beso A Teodoro y
luego se fué con su aya en tanto que Teodoro se
alejaba con la suya. De tiempo en tio,mpo volvían
las caritas para verse aún, sintiendo como que se
querfan más, después de haber llorado juntos.
En cuanto al viudo, enter1tmente entregado á
rn dolor que la conversación de los nilios había
renovado, se internó en el bosque por las avenidas solitarias por encima de las cuales descendía
la noche vestida de gasas negras y coronada de
diamantes.
***
MagdalePa hablaba sin cesar de Teodoro y este nombre empezó á hacerse familiar_en la triste
casa del bulevar Eeauséjour donde parecía que
el chico habitaba un poco interesándose todos
por él. Magdalena refería constantemente á su
padre lo que Teodoro habfa dicho, los juegos que
prefería, las personas que frecuentabs, sus libros
y su;, costumbres, y así fué como Savinien conoció el sisttma de vida de la casa del chiquitín con
los menores detalles. Era una familia cuyo modo
de ser pasaba como por una linterna mágica por
Magdalena, reflejándola en el·espíritu de su pa•
dre. Era la reproducción
de otro hogar enlutado,
en el que la madrehabía
sobrevivido para educar
al huerfanito. La niña hablaba con frecuencia de
la madre deTeodoro que
la acariciaba, le regalaba dulces y juguetes y
se sentaba á ve ces á verlos corretear bajo los árboles, y hablaba de ello
con exaltación.
El viudo se acordaba
de lo que Magdalena dijo en su conversación
con el niño que él había
sorprendido: " Quisiera
como tú, tener una madre."
Admirando los trajes
de la viuda, Magdalena
decía que eran relucientes y lindos como los de
los cuentos de hadas, lo cual era una prueba para Savinien de que eran claros y de que en consecuencia va no era reciente su viudez. Gracias
á la interm.inable charla de la nifia, aquella desconocida había llegado como Teodoro á formar
parte de la casa y se hablaba siempre de ella, teniéndo~e conocimiento exacw del estado de BU
salud y de todo lo que le concernía.
Un día que el viudo fué má.s temprano al jar·
dín á reunirse con Magdalena, la conoció personalmente. Era muy joven aún, á pesar de que
Teodoro tenia seis años como su amiguita, y lucía tanta gl'acia que parecía más bien una hermana mayor. Estaba conversando con los dos
niilos y tenia en las rcdillas un libro de estampas
que comentaba sin duda con relatos asombrosos,

Domingo 18 de Diciembre de 18118.

Domingo 18 de Diciembre 1e 1898.

porque sus oyentes ni parpadeaban y tenían el
aspecto de estarse repartiendo el tesoro de aquellas historias. ¡Grupo colorido por el sol, cuadro
tranquilo de vida y de juventud!
El viudo se aproximó y dió á la dama las gracias por sus bondades para con Magdalena. Teodoro avanzó y le tendió la mano con ademán seguro y franco, y él lo acarició con tierna gratitud reconociendo que había venido á ser como
un rayo de luz y de alegría en la existencia melancólica de BU hija.
-¡Se quieren tanto! dijo la madre.
y los dos niflos, felices por estar juntos y felices al ver que sus padres lo estaban también, se
tomaran las manos y se besaron con sincero y
encantador regocijo.
El viudo por di5creción no prolongó la entrevista y á los pocos instantes se despidió llevándose á l\fagdalena que, un poco triste, iba al lado
de su padre. No hablaba: parecía reflexionar en
cosas muy serias y brillaba en su carita algo como el reflejo de una dicha interior nueva para.
ella. Derrepente preguntó:
-Dime .... ¿y lÚ también amas á la madre de
Teodoro?

*

**
Una gran contrariedad sobrevino.

Miss Nelly
recibió de Inglaterra una carta en que la llamaban su madre, y Saviuien se disgustó mucho por
eso, pues la nueva aya que vino no le inspiraba.
mucha confianza y tuvo que dedicarse á ejercer
una vigilancia más estrecha yendo con frecuencia á ver si la niila era conducida COillO antes á
lugar conveniente.
Con ese motivo volvió á ver reiteradas veces á
la seflora Chenée y se estableció entre ellos cierta intimidad principalmente causada por la seme•
janza de sus situaciones respectivas. Se refirieron su vida y Savinien supo que la madre de Teodoro quedó viuda á los dos aflos de un matrimonio aceptado óiD voluntad ni amor por instigación de sus padres, y que aquello fué como un
paréntesis de su vida del cual se acordaba como
de un viaje hecho en compailía de alguien que la
entristecía.
¿Y puede ser otra cosa diferente el matrimonioi' La señora Chenée se asombraba como de
una inverosímil aventura del amor que le pinta•
ba Savinieu relatando sus aflos de ventura, de
pasión mutua y su viudez inconsolable. ¡Qué consolador era para él ahora tener á quien hacerle
estas confidencias! Sin Magdalena, á quien se había dedicado exclusivamente, le decía, la vida le
habría ~ido insopcrtable. ¡Pobre nifla, pensativa
ya, pensativa y melancólica como su madre!
Pero felizmente había encontrado á Teodoro
que la había enseriado A jugar, á ser niña, á serfeliz.
Viudo y viuda hablaban constantemente de sus
hijos sin cansarse jamás; sP. referían sus caracteres, sus inclinaciones, sus frases tiernas ó graciosas, y un día Savinien citó la última ocurrencia..
de Magdalena:
- Dime, papá: ¿verdad que yo estoy casada.
con Teodoro?
Los viudos hicieron el exámen psicológico de

esta ternura que era en verdad un amor en pe ·
queila esca!a, y Savinien hizo observar que los
niiios aceptan todo plenamente, y no hay moti·
vo para dejar de creer que puedan enamorarse
de un modo f Prviente.
La seilora Chenee oía un poco pensativa, y contestó:
-Es verdad: suelen observarse esas precocidades, y hay chicuelas que son para sus muñecas
unas madres amorosísimas.
.Ambos contemplaron á s.:ts hijos enterneciéndose y siñtieron como que los ligaba un lazo de
familia, y;,, que según las palabras de Magdalena
se consideraba casada con su amiguito.

***
Un día Savinien tuvo una sorpresa imprevista
que lo alarmó: había salido una hora después de
Magdalena inquieto por el deseo de reunírsele,
pues no tenía gran confianza en la nueva aya, y
al llegar al jardín donde tenían costumbre de de·
tenerse no las encontró. Buscó de árbol en árbol
buscó tras el Kiosko de los conciertos militares,
y buscó más lejos por las avenidas del bosque
sin encontrarlas, ni tampoco á Teodoro que seguramente no había venido.
Mucho se afligió Savinien y hasta se imaginaba que la cara de la muerta se aparecía entre las
fronnas llena de reproches mudos, porque no ha•
bía sabido velar por la niiia consagrándose á ella
exclusivamente como lo había prometido en lci hora solemne de la eterna separación.
En vano la llamó con gritos desesperado3; no
le respondía eco alguno, y bien prcnto fué presa
de un terror pánico, irracional y creciente. La
incertidumbre !P. era intolerable y quería cesar
de sufrirla en seguida: pero ¿cómo? En su desesperación pensó en Teodoro_ que acaso t~vier~ indicios del paradero de la mila; y muy mqmeto,
resolvió ir á tomar informes á la casa de la sefiora de Chenée que estaba cercana.
Rápidamente se encaminó en aquella dirección
y el temor en que se hallaba Je hizo suprimir toda
otra reflexión sobre si sería ó no indiscreta semejante visita que, por otra parte, quedaba excusada con lo grave de la situación.
No bien hubo llamado á la puerta cuando ésta
se abrió, y antes de que manifestara el objeto de
su visita una inmensa alegría le inundó el corazón. La ~oz de Magdalena había llegado hasta él
como una música al tra"&lt;'és del corredor y el sa•
Ión, cuyas puertas y ventanas estaban abiertas
en este día tibio de primavera.
Un momento después 11' seilora Chenée vino á
su encuentro excusándose de haber traído á Magdalena por ser día del cumpleailos de Teodoro.
Ya habían comido juntos y ahora estaban en el
patio entre las rosail recién abiertas que tanto
se les parecían.
El padre y la madre fueron á l!entarse en el

EL MUNDO.
saloncito desde donde podían contemplarlos á su sat:sfacción, en tan•
to que los chicos jugaban descuidados entre los bosquecillos de lilas y
adormideras de aquel microscópico
jardín que parecía hecho apropósito
para ellos.
¡Qué graciosos estaban! se les hubiera creído verdaderamente enamorados, pues hablaban en voz baja
cuchicheando, como temerosos de
que sus oídos percibieran lo que decían sus labios y sus labios dijeran
lo que sentían sus corazones celosos hasta del aire.
Por momentos su ternura se hacía
como más grave; Teodoro tomaba
la mufl.eca que la niiia había vestido de seda tan brillante como las
rosas y el sol, y la colocaba entre
ellos sobre un banco de piedra, juntos daban las manos á la muileca
y con mucha gravedad se paraban
y la llevaban con mil cuidados por
la avenida como para enseilarla á
andar.
La interpelaban, la acari1faban,
la reilían simulando que era su hija
y representaban así el cuadro de la
eterna pasión dando á sus padres,
sin saberlo, una lección de amor.
Contemplándolos la seilora Chenné, se acordaba dé sus conversaciones con Savinien sobre la psicología
de la infancia, y la invadían las Jasi
tudes deliciosas del ensueño. Con los ojos veía á
,os niños, pe.ro con el espíritu contemplaba otra
imagen más cercana y más atractiva. ¿Que la turbaba así? ¿Eran los primeros efluvios de la primavera embriagadl&gt;res y perfumados, trayendo
al alma solitaria la poesía de los nidos?
. ¿Era la melancolía del crepúsculo cayendo co•
roo crespón finísimo sobre el cielo de su alma?
De pronto la viuda pareció arrancarse á sus
reflexiones, y mostrando á los niilos, dijo:
-Parecen deveras dos enamorados.
Luego rñadió:
- Y son felices, pero muy
felices, y no sólo para ellos
hizo Dios en el mundo la
felicidad ..... !
Desde hacía tiempo que
Savinien la interesaba por
su elevaciún de espíritu,
sintiéndose apr-0ximada á
él á causa de la semejanza
de sus situaciones, y aún la
había conmovido aquel do•
lor noble y sincero que ella
podría curar con su piedad,
que constituye lo esencial
del sentimiento femenino.
Todos los pensamientos
de una tarea de I estauración y con.melo acuumla
dos en su alma para Su.vinien y que habían estado
flotando comu en la vaguedad de un ensueilo, tomaron cuerpo ante la lección
de amor de los niños sinceros y vehementes, y el
deseo de amar estalló en
ella como los brotes irre•
sistibles de una primavera
interior.
El viudo quedó sorprendido al adivinar, al comprender lo que estaba pasar.do en el ánimo de su amiga,
y pensó que á él no le era
posible amar viviendo, como vivía, más allá del mundo y de las ilusiones, pero
la prueba no lo agotó: se
acordó instantáneamente de
su promesa á la moribunda de no casarse y vivir
sólo para Magdalena, y exclamó como respondiendo
á sus propias ideas:
-No, no! Ofrecí A la
muerta no casarme. Qué
diría ella?
Y hacienda un supremo

455

esfuerzo sobre sus inclinaciones del memento,
tanto más arrebatadoras cuanto más inespera•
das, se puso en pié como quien está resuelto á
huir de una irresistible tentación, y apresuró la
partida. Los niilos fueron traídos del jardín y
las despedidas se hicieron con rapidez.
Cuando Teodoro se quedó á solas con su madre, al verla pálida y óonmovida se inquietó quedando muy asombrado de que estuviera triste
cuando él era_ tan feliz, y luego se fué poniendo
triste poco á poco, al mismo tiempo que las sombras de la noche, descendiendo del cielo, se extendían comci gasas impalpables por el salón.
El juramt&gt;nto que se hace á los muertos es una
cosa sagradit. porque los muertos nos ven, nos
oyen, nos persiguen y sufren cuando se ven humillados y olvid1tdol.'.
Savinien luchó contra los encantos arrebatadores de la joven viuda que l,:i brindaban· toda
una vida de alegría y calor, y al fin resolvió suprimir los paseos al jardín para quitarse ocasiones de te11titción y de debilidad, y desde el día
siguiente M,igd11lena fué llevada á pasear por el
otro extn-mo de la ciudad.
Pronto se acostumbró la chicuela á su nuevo
itinerario y á lati avenid11s y jardines del otro la•
do de'l Sen11, h11sta que al fin acabó por no cuidarse más de ,i vivía ó no su amiguito.
¿Acaso, pr.. maturamente despierta A la razón,
había comprendido que algo iremediable desligaba los debtino:1 de ella y de Teo, cuando apenas empez11bau á unirse en dulce intimidad?
Savinien no se atrevió nunca á pretender penetrar en ese mistPrio del corazón de su hija. Tal
vez todo consistfa en que había olvidado pronto.
Y entonces pensó en esa vida en miniatura que
nos representan siempre los niños, amando, aborreciendo .ú olvidando sin motivo y en pasajerísi•
mo período &lt;le tiempo. l\fagdal&lt;"na con Teodoro
había presentado de pronto la imágen de una pasión correspoudida, y había dado, sin saberlo,
una ardiente lección de amor, que podía haber
sido contagiosa. Ahora, estaba dando una lección de olvido ...... Olvido rápid&lt;', propio del
corazón femenino, en el cual nada s~ puede escribir, según la expresión del poeta, que no se borre
como si hubiese sido escrito sobre la arena ó sobre el agua. - GEORGES RoDENBA0H

�Domingo 18 de Diciembre de 11198.

~-...
¡ur ;VPsoR&amp;ROl

..

AB ETERNO;
Traf'mos dPsde otros mundos
cual rPCUf'rdo dfl ot:·os dias,
iuefables simpatia1&gt;,
r~s..ntiroientoe profundos.
¿Los oleaies iracundos
chocan Eólo por chocar?
¿Amar es tan Polo amar?
¿Dónde el punto de partida
eHá p11ra nuestra vida:
en la playa ó en el mar?
A do1mir cual pPscadores
en 11lta mar nos echamos,
.v en la playa despertamos
de esta vida de dolores.
Y esas vidas 11nteriores
confunden cunas y fosMs,
dando a@i á las presunciosae
Ciencias de moldee estrechos,
el cómo de t~ntos hechos
y el por qué de tantas ~oP.as!. ...
L11. Natura tal v~z quiere
rehaciendo Jo que df'Ehace,
que el alma de uno 4ue nace
1&gt;ea el alma de otro que muer.i.
Nadie asl romper espere
tal deEtin.:&gt; eslabonado.
¿Quién es el que no ha mirado
singulares coincidencias,
en hendas cl11rividenclae
de futuro11 que han pallado?
Cruzando el recuerdo está
un puente 11obre el abismo.
cuando á vPces me ensimicmo,
cuando el alma ae me va.
Recuerdo el placer qui7á
hoy que las penas me a!ligen
placer de amores que rigen
el rumbo de una pasión
110 sólo Pin conclueión
sino también sin origen!. .....
Pasión que es luces. sonidos,
mieles, aromas y plbtlcas:
todas las fuerzas elásticas
de nuestroff cinco sentido@!
En los sueños desmentidos

'(:, · ··.\
~

:·.

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.-.

...

'-::;·'
~/.
,:.•.

Pronto con mi pesar y mi amargura
Que ni consuela el tiempo ni mitiga,
De11cenderé rendido de fatiga
Al fondo d11 ignorada sepultura.
Y tú vendrás radiante de hermosura;
Y al dulce halago dEI tu voz amiga,
Harás que me fevante y que te flga,
Alma inmortal, á la culeste altura.
Y alll do eterna la verdad subsiste,
Tt: diré de mi afán para consuelo
Qn•· viva y muerta mi esperanza fufEte.
Qne te di mucho amor con Joco anhelo,
Y que no te di más, porque no existe
Más amor en la tierra ni el cielo.

~-··•

de mi corazón amantA,
truena un beso u-sonante,
se "nsan&lt; ha, SA alza h11sta Dios,
y nos arr118tra á )ns dos
cowo un círculo dP.l Dante!
¿Amo ó dese(&gt;? Otra vez
tra8 de apurar el licor,
dejaré el vaso de 11mor
vo1c1tdo sobre la hez?
O cual moribundo pez
que toruara á EU eltmento,
i,;·ozaré gozos bin cuento
tm ilusion,-s sin fin?
¿Es de Edén ó es de jardin
el olor que trae el viento?
Ttmgo yo al queda1me á solas
seutiw1entos encontrados:
amor,..&amp; contra pecados,
1~ños flnt1rndo en las olas ..... .
En mis florlls las corolas
y en mie árboles los nit1os
Í:on otros t11ntos oldos
con que P.scucho eternamente,
la pifia de, la serpiente
rnbrl'I IO@ frutos prohibido11l
Caiga ó no caiga en error,
después d11 dufarlo, creo
qu" todo amor es deseo
y todo dPseo amor
Esto que e11 en mi fulgor
y que alumbrándome va,
i-1 primero no será
ptiro el más profundo ijf
de mis deseos de aquí,
di' mis amores de a1lá .... . .
Memoria que es ambición,
recuerdo que es porvenir,
este amor me hace @11ntir
como -:ina resurección.
Si es justo que la Pasión
pidiendo limoPnas ande,
ya que el amor que se expande
i-n mi alma no cabe en ella,
denme otra vida máP bella
sobre otro mundo más grandP!. ...
JOSÉ s. CnocANO,

·------------------------------------------------------------------------------------INEXCELSIS

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TEMPESTAD

PlANO.

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EMILIO FERRARI.

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México, 1898.

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Como invapor ejércit ,, en montones
Las nubes bajan á e.nvolver la ti11rra;
Simula tll viento su clarln de gunra
Y ..1 trueno el galopar de sus bridones.
Ruge a. dictancia el mar en sus brisones,
El horizonte en lobreguez lle cierra,
Y á devastar los campo~, de la 11ierra,
ViPnen bramando 11ludes y aquilones.
El valle há poco floreciente v gayo
Mira á merced del torbellino cit&gt;go
La antigua pompa qu11 heredó de Mayo;
Y un caos es todo á nuestra vidta Jue¡¡-o,
Sobre el que Dios con PI zig-za¡!' del rayo
Trar.a, al pasar, su rubrica de fuego.

JAVIER SANTA MARÍA.

México, 1698.

DANZA

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Domtn,ro 18 a, Diciembre de 1898.

Domingo 18 de Diciembre de 1898,

EL MUNDO
OTRA RECETA CONTRA LAS VJIIRRUGAS.

PAGINAS DE LA MODA

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'.. . '·:
RIPIOS SOCIALES

.

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.

.

/-

LOS INTELIGENTES
Por lo regular se califica de intell;ente á
todo aquel que descuella sobre el vuigo por
~us conocimientos, por su educación, por sus
maneras ó por su facilidad de expresarse ó
de insinuarse con los demás que viene á ser
lo mismo; pero como no siempre fos juicios
d-, las agrupaciones sociales son ri~uroaamente exactos ni están del todo librea de
11qulvocaciones, tambtén eon aceptados como
inteligentes pur sang esos seres híbridos que
andan por ahi en una perpetua holganza viviendo á costa del prójimo ó de la prójima á
quienes engañan con un desplante admirable mezclándose Pn todo, dando su voto en
las cuestiones de interés público ó privado,
cuando no 11s ni oportuno ni sensato. ni se
loa pide nadie y c. usando más daños que la
floiera en los surcos abierto&amp; por la constancia, la honradez y el trabajo
Asi como no se concibe un paisaje de las
regiones polares i!in algún cachalote envarado en el hielo ó sin focas tomando el sol semestral sobre un témpano flotante, así tampoco se concibe un cuadro de la moderna civilización sin que en él figuren esos anfibios
que si no contribuyen á embellecerlo, por
lo menos ayudan á producir efecto en los corazones sencilloR ó pusilánimes, COl"lO l" Quimera, como el Pulpo, como la bestia del Jebodán ó como el caballo del Apoca'.ipsis.
Inteligwte es el mancebo audaz que se duce á una joven tan pura como inexperta y
que luego la abandona enmedio del arroyo
con el amargo fruto de sus condescendencias.
I nteligente es el que lisonjea á la viuda ignorante presuntuosa y rica, explotando en
su favor tan estupendas cualidades.
Inteligente ea PI que pide prestado un du•
ro al amigo recién llegado de provincia. mucho antes de sacudirse el polvo de la deheBH., y después y a no le devuelve ni los bueno• d!Re.
Inteligente es el que se suscribe á un pe·
riódieo y que después de recibirlo y leerlo
de gorrit., devuelve la susbcripción haciéndose de las nuevas y negando haberlo pedido.
Inteligente es la cachuquera infame que á
la vuelta de una esquina acecha á la niña indefenPa y sencilla para cambiarle &amp;u oro por
pe.~os f'alsos empujándola al lodazal.
Inteligente es el rapaz pretencioso y tonto
que antes de aprenderá leer correctamente
ó á trabajar en algún oficio, pierde lo mejor
de su tiempo haciendo versos cuando no cosas peores.
Inteligente es el abogado ramplón que cuan•
do no lt, ajusta el cacumen para mantenerse, se dedica á buscar empleos, á embaucar
tontos y á patrocinar negocio11 turbios, ya
que loa negocios claros nunca están á su al•
canee.
Inteligente eP el orador que sin lástima de
su personilla y con más acopio de pretensiones que de conocimientos, asalta la tribuna
que poco á poco, y como por via de encantamiento. se va virtiende en picota ante los
asnmbrado11 espectadores.
· Inteligente ea el médico que para que no
se agote tan Jll onto la mina del cliente rico,
le ministra substancias más propias paraalarg11r la PnfPrmedad que para curarla.
Inteligente es el yerbero ó fármaco sin conciencia que substituye unas drogas con otras
con gravP pPrjuicio de la humanidad dolien•
te. Estos i11teli_qe11tes son peor"&amp; que el vómito y causan más eHragol! que el cólera mor•
bus .
Pero .... son tantos loe inteligentes la11readoa, encomiados y haFta venerado11 por el pópulo, gracias al
111aravilloso modo que tienen de ingtmlarse, que sería tarea muy larga pa@arlea revista en una estrecha
,•.n1umna de periódico; pt'ro está demostrado por una
clulorosa experiencill, que asi como no siempre es dev, to el que se da golpea de pecho cuando rPza; ni
honrado el que administra intereses agenos; ni cumplido el albaceR, tutoró curador de menores ó huérfanos; ni hombre recto el que no bebe ni fuma; pero
t-n cambio presta dinero al tanto por ciento; ni deve•
ra~ pobre PI que pide limosna; ni deverae rico el que
ma frac, latiguillo y sombrero de copa¡ ni deveras caritativo ó magnánimo el que regala ciuamelos á la
rl,,ocellita ú ofrece sus desintert1sados servicios á la
vinda desamparada y de no malos bigotes; ni devera11 cielo, ni deveras azul, ese cielo azul que todo,
vPmos como dijoArgensola, resulta quelostales intelir¡e11tes que han dado margen con sus bellaquerlaa al
presente articulo tan verfdico como mal pergueñado,

Echeae en una cantidad cualquiera de agua destilada hirviendo, bicromato
de potasa basta saturación, ea decir hasta que no pueda disolverse mAs. ~e deja
enfriar la disolución, con lo cual se precipita parte de la sal, y el liquido que
queda ea el medicamento propuesto, que se emplea en frlo, bañando ligeramente con él las verri..gas, una vez al dia.
·
¡Ah! Este medicamento tiene la ventaja de que sirve para las ,personas y para
loa animales.
MESA RlliVUl!ILTA,

Llega una recién casada de visitar á una amiga de
colegio, casada t11mbién de poco tlempo y le dice á su
marido:
Ay, Pepe, ¡¡f vieras que matrimonio más felz! Ella manda en jefe.

..

**
se ha

Una infel:z
casado con la
hija de un relnjero, pero el matimo•
nio no e.a dichoso
t:lmarido, harto de sufrir, escribeá
1 .
su suegro lasiguien/¡j
te carta:
JJ1: ·
"Le envio á usted
1-&lt;,'~rjj/
mi reloj y mi mujer
~r~ti&lt;~
para que los compon~ ;&gt;
gR. Uuo y otra ade'
lantan demasiado."

!'
/

I

Flg. 3.-Traje de calle.
Fig. 4.-Traje de Tlslta.
PLUMA.S DE G&amp;..RZA.8

ADOR'i'OS DE LAS MUJERES

Flg. 1.-Traje de casa.
no son tan diablos comú parecen y aaf nos libre Dios
de elloe.

NOTAS UTILES
Cuando un objeto cualquiera está sujeto con torni•
lloa, ocurre muchas vece11 que ésto~. con el transcurso del tiempo, se e11mohecen, imposibilitando el des•
tornillarloa.
Sin embargo, nada DJás fácil que lograr esto.
Basta aplicar á la cabeza del tornillo por algunos
momentos, loa suficientes para que se caldee bien, un
hierro enrojecido, é inmediatamente dar una vuelta
fuerte con e, destornillador El calor. al clJJatar el tornillo, ha roto la capa de orfo que en éste se habla formado.

Flg. 2.-Traje de calle.
CONTRA LAS VERRUGAS.

Todo el mundo está. Pxpue•to á tener verrugas pe•
ro no todos saben que hay un medio muy sencilld pa•
ra hacer que deeaparl.'zcan: como que no consiste
en más que en aplicar encima de ella~, dos veces al
dia, un papel de estraza untado de jabón negro, conservándolo todo el tiempo que se" posible. Luego.
rascando las verrugas, irán desápareciendo poc:i á
poco.
Dl~en, y no lo dudo, que este procedimiento sirvetambién para los callos; pero no he te11ido ocasión decompro~arlo. De todas maneras, como el remedio ea.
inofens1vo, se puede ensayar.

Los fracasos relativamente numerosos, en las tentativas de cria de avt&gt;~truces en Argelia. surgieron á
un colono francés de Túnez. la idea de compensarlos con la cría
y domesticación de las ~arzas.
Sabido es cuánto se busca para el adorno de loa sombreros
de las mujeres, la8 plumas dorsales d11 e~ta hermosa variedad d11
aves acuáticas Se venden en Paria de 300 á 600 franco~ los 600
gri.mos, aPgúo su calidad. La pluma nPgra se busca y se aprecia ml\.s por iU bellPza y por su rareza. Loa precios antes indica•
dos, ya muy elevit.dos de por si, tienden aún á. subir, á consecuencia de la diminución de la Psl,recie, perseguida conatantementt",
unto en las J!'Uaridaa de América á orlllas del Orinoco, como eu
Asia en loa pantanos del Tookin. En Hanoi algunos comerciantes hacen su principal negocio ctn pluma de garza que exportan á Paria. El cnnbumo industrial absorb11 todo lo que PII mRnda,
Loa puertoa de Venezuela enviaron en lb95 cerca de 600 kilos d°'
pluma de adorno; 'f si se admite que cada ave proauce de 3 á 5
gramos, ee ve 1, u11 la cifra de aves sacrificadas en una docena de
b ñoP, t1a fabuloPa Si nn a" provee á su conservación, la eapPcle
desaparecerá en el siglo venidero, como desapareció ya en EuFig. li.-Frock para nifta.
Flg. 6. - Traje para nlilo de 6'.ailos.
ropa.
Flg.
7.-Gran
sombrero Imperial.
Veámoa en qué condiciones se ha emprendido en Túnez la
cria de garzas y los resultados obtenidos.
La prnpiedad dedicada á e@tR cria, está cerca de Túnez. Se instaló Rllf una
PARA EXTI:--GUIR INCENDICS.
gran pdjarera, conteniendo estanque y árboles: cuya construcción no ha costado
1oenoa d" 14 OLO francos 8·1probó primero con unas treinta garz11a ~al va jea cogl•
das por los indtgPnae. La rPprnducción ha ~ido tan fácll, que Pn la artualidad
¿Quiéren ustedea proporcionarse un liquido de 1011 llamadcs matafuego
la pajarera contiene cerca de 400 garzas El criador declara que el rendimienesos que, guardados en botellas, basta arrojar uua de éstas á las llamu de u
to anual de una garza ea de cerca de 35 francos, producto de dos desplumPa,
cendio en sus comienzos. para extinguirlo?
en Julio y á principios de Octubre, cerca de 6 gramos de pluma, á f&gt; francos el
Pues la composición es la siguiente:
gramo, y los productos de 1,na incubación. La reproducción es singular; pero
debe subordinarse 'ln general, al espacio necesario, para la existencia de las
Agua ... . ........................ . . . 72 211 parteP.
aves muy pendencieras, aunque rncialea.
,,
Cloruro de calcio ................ . . lti,/!28
,,
Cloruro de ma¡¡:nesio ............. . 4,500
Cloruro de sodio ..... .... ........ . t.3()j
"
Bromuro de potasio ........... ... . 2179
Cloruro de bario .................. . 0,265

"

Una niñera de muy poca estatura busca casa.
-No me conviene usted-le dice u11a señora-es de~~ado baja.
- ¡Pues ,Pjor! Asi cuando se me caen los niñoe, se h1.,oen muy poco daño.

Total. . . . . . . . . . 99 989 partes,
La inalgnlf!cante fracción que bita para las 100 partes se compone de jndicios de
cloruro de hierro y aluminio.

�Domtng;o

EL MUNDO

460

18 de

Die lembre de 1898

Por maltratos á mujeres.
Habla u·n periódico humorístico:
En Inglaterra existti una ley en donde están con•
· ·11lg'nádos los castigos que recibirá todo aquel que mal_trate á su esposa, por .-jemplo:
-Por 't irarle los platos á la cara, decirle improperios Y estrellarle un vaso en la cabeza, có.lez chelines•
-Por una bofetada en pleno rostro y un garrotazo
en las costilh1s, cquioce chelines ,
-Por magullarle un ojo, poniéndoselo como un to•
tt1atA y romperle la boca, cuna libra esterlina.,
-Por una paliza eu toda forma, cuna libra ester •
Por afianzarle los cabellos y arrastrarla como un
gato por la cola, cdos libras esterlinas.,
Por una patada, es d11cir, por una co11 que le rompe
algo, cdos libras esterlinas. ,
Por matarla á garrotazos, •diez libras esterlinas.•

,

NUESTROS GRABADOS.
FIG, 1.-TRAJl!l DE CASA,

I

De sar~a azul pálido formado de una falda plena y
Y una Jaquctte orlada de piel, en un frente de muy
buen gusto.

i~H.mrrmtu !h\ .!...:.\ =.1JI:1'J~I'.¡JJ!J;\
.;\l. rn~m;it riU:smr;1 rr DI u arru1Ju~1

FIG. 2 . -TRAJE DE CALLE.

De Sf!,rga de s~da muy fina, azul obscuro con un
entredod de terciopelo malva, ornada toda de bandas
de raso y guias.
3. -TRAJE DE

NUMERO ~6

VIAJE DEL SR. PRESIDENTE DE LA REPUBLICA A MONTERREY

Una.,

FIG,

•

MEXICO, DTCll4 MBRE 25 Dlll 1898

TOMO II

CALLE:,

De lana yerde plata, formada de un j:tq11ecito y de
una falda Justa orlada de cintas de seda. Eu el cuer•
po un entredós de draperia con guias de terciopelo.
FiG.

4, -TRAJE DFl VISITA,

De satin amarillo plata, tallado en forma de bata
con grandes solapas ornadas de blonda y abiertas so·
brti una camisola de batista plissé.

FJg. 8-Traje de estacl6o, taotasia.
•··············································································································-

"'
*'*

¡Cuándo establecerán el divorcio absolutameoteldecia un marido.
-Entonces, -exclama lamujer,-me casaría de nue•
vo, y tú me echarla!\ de meno".
-No: quien me echarla de menos serla tu nuevo es•
poso.

FIGS. 5, 6 Y 7.
Damos con estos números dos modelos de toilettes
para niños, de última novedad y un sombrero de alta
novedad de fieltro, elegantemente caído á la izquierda y ornado á la dereclla de plumas, en coqueta combinación, encubriendo el peiuado.

FIG. 8.-TRAJJII Dlll ESTACIÓN, FANTASÍA.

Ea de paño malva, en forma de bata, formando dos
grandes volantes y fijado por dos i&gt;omnes fantasía á
la izquierda. Mangas drapeadas á grandes dibujos.
Solapas doublé de raso.
FIG 9,-TRAJJII DE PAÑO PARA CALLE.

Flg. 10. - Toilette elegante,

••*

Una joven agrasiada salti de un almacén de música
con una partitt1ra bajo el b~azo.
Se le acerca un pollJ y li, pregunta cortesmente,
-¿Canta u.sted, &amp;eñorita?
.
-Si. señor,-responde ella después ile un momento
de vacilación -¿Por qué es ¡,, pregunta?
-Porque tendrla mucho gusto en acompañarla.

1J110

.

de los a.reo11 trinnhdc·s á la entrada de la ciudad.
'

Es de paño azul turquesa, todo adornado de ban•
das paralelas de terciopelo. Cuerpo muy justo con solapas drapeadas de guipure. Plastrón de terciopelo
negro.
FIG. 10,-TOILETTE l!ILEGANTE.

Es una caorichosa combinación de paño ama, illo y
terciopelo. En el cuerpo blusa forma un corselete de
muy buen gusto y en la falda figura una sobre falda
fantasía.
/
FIG. 11,-TRAJlll DE TERTULIA. ,

Es una gran toilette alternada toda de blonda de
Br1;1selas y ~erciopelo parma á grandes bandas po!I•
terrores, de1ando un delantero muy angosto. Yockes
de blon~a, escote redondo orlado de cadeneta de 11 eda lo mismo que la falda.

.'

- - -- -- - - - - - - I' - - - - - -

OTRO PAGff.DE $8,316.50 DE ''LA MUTUA"
EN GUADALAJARA, JALISCO,
Timbres por valor de 8.3:.! cs. debidameute cancelados.
R&gt;1cibi de «The Mutual Life In1mrance Company of
New York• la suma de (88,316.liO) ocho mil tres•
cleotosdleclsels pesos, clncu,entac..nta.vos
plata mtlx1cana, ae,i: $5,000 suma asPgurada .Y :¡¡;3 a16',
50 cs., por devolución de los premios 11xi1ibidos, ea pag? total de cuauto~ derechos se derivan de la póliza
uumero 429133, baJo la cual y á mi favor estuve asegurado m1 fmado esposo

D. ALEJANDRO AGRAZ
Y. pa_ra la debida constancia en mi carácter de beneficiana, extiendo el presente recibo en la misma póliza
que se devuelve á la Compañia para su cancelación
en Guadalaj11r'l, Ji\ll~co ~.26 tlfl Noviembre de 1898.
Fm:iado.-Refuglo P. Vda. de A.graz. -Rúbrica.

FJg. 9. - Traje de paño para calle.

Un timbre de 50 cs. debidamente cancelado.
' Gi\b~rto. Gómez, ~~tario Supernumerario de esta
mumc1pahdad,. cert1f1co: que ta Sra R efugio Palomera de Agraz, firmó ante mi el ante·
rior recibo y le fué entregada la
cantidad que en él se expresa. Doy
fé. Guadalajara, Noviembre veiutiseis de mil ochocientos noventa y
ocho.
Firmado.-Gilberto G6mez. Rúbrica.
Flg. 11-'l'rale de tertulia.

Visita del Sr. Pr~hlente á. la Penitenciaría del Eiltado la mañana. del mart••~ 20- •lel nclnn.1
(F&lt;,to¡;rafws de D . Lagran:;e).

1

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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EL MUNDO

460

18 de

Die lembre de 1898

Por maltratos á mujeres.
Habla u·n periódico humorístico:
En Inglaterra existti una ley en donde están con•
· ·11lg'nádos los castigos que recibirá todo aquel que mal_trate á su esposa, por .-jemplo:
-Por 't irarle los platos á la cara, decirle improperios Y estrellarle un vaso en la cabeza, có.lez chelines•
-Por una bofetada en pleno rostro y un garrotazo
en las costilh1s, cquioce chelines ,
-Por magullarle un ojo, poniéndoselo como un to•
tt1atA y romperle la boca, cuna libra esterlina.,
-Por una paliza eu toda forma, cuna libra ester •
Por afianzarle los cabellos y arrastrarla como un
gato por la cola, cdos libras esterlinas.,
Por una patada, es d11cir, por una co11 que le rompe
algo, cdos libras esterlinas. ,
Por matarla á garrotazos, •diez libras esterlinas.•

,

NUESTROS GRABADOS.
FIG, 1.-TRAJl!l DE CASA,

I

De sar~a azul pálido formado de una falda plena y
Y una Jaquctte orlada de piel, en un frente de muy
buen gusto.

i~H.mrrmtu !h\ .!...:.\ =.1JI:1'J~I'.¡JJ!J;\
.;\l. rn~m;it riU:smr;1 rr DI u arru1Ju~1

FIG. 2 . -TRAJE DE CALLE.

De Sf!,rga de s~da muy fina, azul obscuro con un
entredod de terciopelo malva, ornada toda de bandas
de raso y guias.
3. -TRAJE DE

NUMERO ~6

VIAJE DEL SR. PRESIDENTE DE LA REPUBLICA A MONTERREY

Una.,

FIG,

•

MEXICO, DTCll4 MBRE 25 Dlll 1898

TOMO II

CALLE:,

De lana yerde plata, formada de un j:tq11ecito y de
una falda Justa orlada de cintas de seda. Eu el cuer•
po un entredós de draperia con guias de terciopelo.
FiG.

4, -TRAJE DFl VISITA,

De satin amarillo plata, tallado en forma de bata
con grandes solapas ornadas de blonda y abiertas so·
brti una camisola de batista plissé.

FJg. 8-Traje de estacl6o, taotasia.
•··············································································································-

"'
*'*

¡Cuándo establecerán el divorcio absolutameoteldecia un marido.
-Entonces, -exclama lamujer,-me casaría de nue•
vo, y tú me echarla!\ de meno".
-No: quien me echarla de menos serla tu nuevo es•
poso.

FIGS. 5, 6 Y 7.
Damos con estos números dos modelos de toilettes
para niños, de última novedad y un sombrero de alta
novedad de fieltro, elegantemente caído á la izquierda y ornado á la dereclla de plumas, en coqueta combinación, encubriendo el peiuado.

FIG. 8.-TRAJJII Dlll ESTACIÓN, FANTASÍA.

Ea de paño malva, en forma de bata, formando dos
grandes volantes y fijado por dos i&gt;omnes fantasía á
la izquierda. Mangas drapeadas á grandes dibujos.
Solapas doublé de raso.
FIG 9,-TRAJJII DE PAÑO PARA CALLE.

Flg. 10. - Toilette elegante,

••*

Una joven agrasiada salti de un almacén de música
con una partitt1ra bajo el b~azo.
Se le acerca un pollJ y li, pregunta cortesmente,
-¿Canta u.sted, &amp;eñorita?
.
-Si. señor,-responde ella después ile un momento
de vacilación -¿Por qué es ¡,, pregunta?
-Porque tendrla mucho gusto en acompañarla.

1J110

.

de los a.reo11 trinnhdc·s á la entrada de la ciudad.
'

Es de paño azul turquesa, todo adornado de ban•
das paralelas de terciopelo. Cuerpo muy justo con solapas drapeadas de guipure. Plastrón de terciopelo
negro.
FIG. 10,-TOILETTE l!ILEGANTE.

Es una caorichosa combinación de paño ama, illo y
terciopelo. En el cuerpo blusa forma un corselete de
muy buen gusto y en la falda figura una sobre falda
fantasía.
/
FIG. 11,-TRAJlll DE TERTULIA. ,

Es una gran toilette alternada toda de blonda de
Br1;1selas y ~erciopelo parma á grandes bandas po!I•
terrores, de1ando un delantero muy angosto. Yockes
de blon~a, escote redondo orlado de cadeneta de 11 eda lo mismo que la falda.

.'

- - -- -- - - - - - - I' - - - - - -

OTRO PAGff.DE $8,316.50 DE ''LA MUTUA"
EN GUADALAJARA, JALISCO,
Timbres por valor de 8.3:.! cs. debidameute cancelados.
R&gt;1cibi de «The Mutual Life In1mrance Company of
New York• la suma de (88,316.liO) ocho mil tres•
cleotosdleclsels pesos, clncu,entac..nta.vos
plata mtlx1cana, ae,i: $5,000 suma asPgurada .Y :¡¡;3 a16',
50 cs., por devolución de los premios 11xi1ibidos, ea pag? total de cuauto~ derechos se derivan de la póliza
uumero 429133, baJo la cual y á mi favor estuve asegurado m1 fmado esposo

D. ALEJANDRO AGRAZ
Y. pa_ra la debida constancia en mi carácter de beneficiana, extiendo el presente recibo en la misma póliza
que se devuelve á la Compañia para su cancelación
en Guadalaj11r'l, Ji\ll~co ~.26 tlfl Noviembre de 1898.
Fm:iado.-Refuglo P. Vda. de A.graz. -Rúbrica.

FJg. 9. - Traje de paño para calle.

Un timbre de 50 cs. debidamente cancelado.
' Gi\b~rto. Gómez, ~~tario Supernumerario de esta
mumc1pahdad,. cert1f1co: que ta Sra R efugio Palomera de Agraz, firmó ante mi el ante·
rior recibo y le fué entregada la
cantidad que en él se expresa. Doy
fé. Guadalajara, Noviembre veiutiseis de mil ochocientos noventa y
ocho.
Firmado.-Gilberto G6mez. Rúbrica.
Flg. 11-'l'rale de tertulia.

Visita del Sr. Pr~hlente á. la Penitenciaría del Eiltado la mañana. del mart••~ 20- •lel nclnn.1
(F&lt;,to¡;rafws de D . Lagran:;e).

1

�l!;L MUNDO

4 62

LASEMANA
Cuando las generaciones que sucedan á los actuales pobladores de este nuestro pedazo de tierra libre americana, revisen el inventario de
nuestros mtdios materiales de comfort, la lista
un poco larga de aplicaciones científicas hoy en
uso, como al telégrafo, el teléfono, el alumbrado
eléctrico, y se enteren de que en los últimos
ailos del siglo XIX dominaban en las clases pensadoras de la sociedad mexicana los mismos
principios civiliz11dores y de alta moralidad que
form11n en el centro de las naciones europeas, el
crPdo filoeófico de un Spencer y de un Stuart
Mili, creerán que un insigne anacronismo de los
bistorió¡rrafos ha puesto por fecha la de Diciembre de 1898 y dió por teatro un lugar poco distanle de México, á lus salvajes acontecimientos
que el último domingo ensangrentaron la Plaza
de toros de San Bartolo Naucalpam.
Son de tal manen extrailos á las costumbres
y á las ideas de un pueblo en vías de civiliz11ción
los escandalosos 11lborotos y los crímenes perpetrados esa tarde, que con razón corre gil ían nuestros nietos la fecha, haciendo retroceder una centuria su lugar indicado en el tiempo, pues apenas
si cabe en la barbarie colonial con su aparato de
corte paralizada en el dogmatismo y la. rutina y
su pueblo ignorante, embrutecido por perenne
ayuno de ensefiauzas, sin procedimientos de trabajo ampliamente productivo ni relaciones con
los que podían ofrecerle elementos de lt:cha contra el error y el secreto para extraer los frutos de
la naturaleza.
Una multitud hambriente de goces sanguinarios sale semanariamente de nuestra capital para
olvidar la vida del bufete ó del taller y en lugar
apartado, emplea dos ó treS- horas, presenciando
con deleite de caníbal hambriento la agonía de los
animal, s más útiles y el peligro que corren esos
infelictis juglares que, excitados por los insultos
de la plebe, se burlan de la muerte cada cinco minutos.
Rugidos de fiera son los del toro que embiste
los del matador que no acierta á dar la estocada
final, y los del público, ebrio, loco de rabia y espantosamente cruel con el hombre qu~ lo divierte y con el animal que le sirve y le da alimento.
Un día la res no llena de condiciones para la
lidia: la empresa ha engailado al público y éste
protesta en la forma que da expresión á las iras
del niilo y del salvaje. El que no discierne un medio racional de reacción contra la causa de sus
desencantes, se ofllsca y destruye: el niilo rompe el juguete y el populacho, sin ponderación
moral. se amotina. Arranca furioso las tablas
nes de la plaza, hiere á los toreros, golpea á los
gendarmes que intentan imponer el orden y cuando ya ha olvidado todo respeto, se creería que
nada teme: suena una detonación, la sangre corre,
ruedan los heridos por el suelo y el pánico sucede
á los ímpetus del primer arrebato.
En los pueblos indígenas vecinos el «topil» con
su mosquete de chispa, es una supervivencia
detiempos lejanos como el arma que lleva al
hombro: no es «el centinela de la ley,» según
la frase moderna; es el. representante de la temida autoridad del cacique, cuyas órdenes no son
pri3ceptos legales sino amenazas y que se impone comouna coacción mecánica al indio que halla
la noción del deber, no en la conc:encia, sino en
el proyectil de una boca-n arta..
..
El «topil» desconoce los medios concihadores
y no sabe aplacar un tumulto sino á balazos; ante el pueblo que se i;'1subordina no es ca~a~ de
un razonamiento, m de un acto de habihdad:
disparar inconscientemente es su único procedimiento. Puesto que tiene un arma, cuando no es
obedecido mata; cree que esa es su consigna.

,.,,,

Los que en nombre de la belleza a1·tistica defienden las corridas de toros, protestan contra
el viejo tópico de la inmoralidad de ese eepectáculo.
Esos Osear Wilde repiten que el arte no es moral ni inmoral; es hermoso ó fe_o y es todo.
.
El arte? Sí, así lo llaman. Oigamos lo que dicen:
«El conjunto de espectadores, el panora1;'1a ale•
gre de trajes multicolores, el elegante ~mforme
de los toreros, el entusiasmo de la ~ultitud, los
acordes de la música, dan á las corridas e~ a~pecto determinante y principal de un esparc11mento

Domingo 25 de Dicltimbre de

1~

campo i su actividad y, 11uiadas por un sentimiento aventurero. con sus pertiles caballerescos y sus
reflejos cristianos, intentaron buscar nuevos súbditos á la Cruz evtre los habitantes del mundo qneacababa de descubrir el genio de Colón.
Y allá van, empujadas por la ambición de muchos y el e: píritu a venturero de la época, las frágiles carabelas euderez11.ndo su proa hacia las costas.
americanas. Lo3 Diego Velázquez. Hernán Cortés,
Alvarez uel Cabral, Núilez de Balboa y Pizarro
extienden los dominios de la corona espailola portodo el territorio conocido de la joven América.
Vasco de Gl:lma, predecesor del ilustre genovés~
había enconti-ado el camino de las Indias, doblando el Cabo de las Tormentas. Allá se lanzan Elcano y Magal!anes, y al mediar el siglo XVI pudo
exclamar d adusto Felipe II: «El Sol no se pone
en mis dominios!»
Portugal, Sicilia, la Italia Superior, los Países.
Bajos, el Franco Condado, las Baleares, formaban
el patrimonio de Esvaila en el continente europeo.
A pesar de la línea trazada en nombre de Dios
por Alejandro VI, sometido el Portugal á la corona de Cilst1lla, sus dominios en América se extendían desde las playas del Seno Mexicano y lascostas de la Florida, hasta las tierras fértiles de
los indomables araucanos. Las costas orientales.
de Aftica, los archipiélagos meridionales de Asia,
las numerosas isl:,s pobladas por tribus malayas,
las colonias múltiples de la India, fundadas por
lil actividact y el genio lusitanos, todo lo que había pertenecido á .Portugal, iba después cay~ndoá pedNzo~, del poder del adusto soberan:&gt;, que
dejaba como monumento de su grandeza, el mo/IW
nasterio del Escorial, en cuyos claustros somLas últimas enseilanzas del siglo son no para bríos y galerías solitarias, parece vagar todavía.
un pueblo sólo, son para una raza, para un siste- la sombra de aquel Rey que, según la expresión
ma. Tanto tenemos que apreciarlas y compren- del poeta, fué
Aguila que. vivió como un gusano,
der su honda significación, los de acá como los
:Mo11a1·ca que mi¿rió como un mendigo!
de allá: por eso á todos los que hablan lengua castellana se dirige el novel académico Fernández
Flores en su discurso inaugural.
***
Pocas veces había escuchado el mundo casteCuando se contempla este poderoso imperio
llano palabras tan sinceras y tan impregnadas en
colonial, en el pináculo de la grandeza guerrera
la realidad histórica. No es un académico según
el viejo concepto, es decir un hombre de biblio- espailola, cuesta trabajo creer cómo han bastadosólo tres siglos p11ra desmoronar ese grandíosotecas, un monomaniaco de palabras, el que ha
edificio, que parecía construido sobre fandamen•
hablado en la Espailola; es un hombre, un obsertos inamovibles de granito.
vador que vive-en su tiempo, que conoce su caEs preciso estudiar el genio castellano encar•
sa, su país, su siglo, que como periodista y á fuernado en los prohombres que han dirigido el goza de contar sucesos y estudiarlos para contarlos
bien y exactamente, no se preocupa sino de la bierno de la metropoli, es necesario analizar el
exactitud y ama por eso la verdad, con un amor espír_itu m~dioeval, refractario á todos los progrede profesional, al que no ponen trabas ni el con- ª?ª! mflexible _á todas las evoluciones que ha prevencionalismo cortesano, ni la meticulosidad del sidido los destmos de Espaila, lo mismo bajo la
dinastía de lasAustrfos, bajo el reinado delosBorhablista, ni los intereses de partido.
bones,
que bajo el imperio de las ideas modernas
Ha dicho y es preciso repetir, aprender de me•
y
aún
en
~edio de las ~.ismas revoluciones qu;
moría, meditar eso que él dice: "¡Hay que cree1·!
~an
sacudido
el suelo hispano en los tiempos úl¡Pero creer es amar y no se ama dos veces lo
timos.
mismo!
Nunca pensaron los reyes de Castilla constiLos ideales del siglc XVI r.o podrán reilir batallas y ganarlas en el siglo XX! Procuremos de- tuir en los pueblos conquistados organizaciones
sembarazarnos de los dos verdaderos obstáculos políticas_ que se ~s_imilaran á la metrvpoli; guiatradicionales que nos cierran el camino: la Igno- dos por ideas rehgiosae, alucinados por el espírancia, mujer beoda, que se despereza tendida al ritu guerrero, ebrios _de su grandeza y orgullosos
sol, y el Orgullo, magnate harap!ento, sentado de su suprema autoridad, por todas partes levanjunto á ella en caído pedestal y que se cree gran- t~ban cong_regaciones de súbditos, nunca agrupaciones de ciudadanos. Engreídos los hijos del país
de porque se mide por au sombra!"
conquistador
con las ideas caballerescas, desdeDICK.
fiaron sfompre toda actividad que no fuera la militar, despreciaron como indigno de su grandeza todo ejercicio que no fuera el de las armas, y
la Corona, el clero la nobleza las ciencia~ las
artes vivieron siempre con l~s productos d~ las
RESUMEN.-UN POCO DE HISTORIA.-CvNSTITU· colonias. Ríos de oro y plata corrían del Nuevo
CIÓN DE LA NACIONALIDAD ESPAÑOLA.-LAS CON- al Viejo Mundo, sirviendo de puente las naves esQUISTAS Y LOS DESOUBRIMIENTOS.-EL IMPERIO p~ilolas; pero como Espaila nunca quiso ser naCOLONIAL DE FELIPE Il.-«EL SOL NO SE PONE c~ón productora, nunca quiso buscar en sus coloEL MIS DOMINIOS. »-INTEGRACIÓN POR LA FUER- mas mercados á su producción,ni pretendió ligarse
ZA Y DESINTEGRACIÓN POR LA NECESIDAD. con _ot:o sistema de comercio que no fuera el exTRISTE É INUTIL EXPERIENOIA.- LA GUERRA DE clusiv1_smo en f~vor ~e la metrópoli, el centro deCUBA.-LA GUERRA HISPANO··AMERiOANA.-EL aquel rnmenso impenú colonial, sólo er.i. el conTRATADO DE PARÍS.-POltVENIR DE LOS TERRI- ducto para que aquellas riquezas se derramaran
TORIOS CEDIDOS Ó ABANDONADOS POR ESPAÑA. por Europa, y sólo qu~daran salpicaduras de oro
PUERTO Rrco, CUBA Y FILIPINAS. - EL ÁGUILA DE y pedreria en los pórticos de sus inmensas cateWASHINGTON.-CONOLUSIÓN.
drales ó en los claustros de sus innúmeros conDespués de ocho siglos de lucha en la tremenda ventos.
epopeya de la reconquista, cu11ndo las huestes de
Para m~ntener sometido el dilatado imperio,
Isabel la Católica clavaron el estandarte de la nunca pudieron los reyes de Espaila envainar la
~ruz sobre los minaretes I?uslímicos de la impe• espada ~i cecrar el templo de la guerra. Difícil
nal Granada, quedó constituida una y fuerte la era acud1~ á ~ofocar las insurrecciones que estanación espailola. Las fuerzas vivas del país que llaron áraizmismade las conquistas; vanos los ess~habíane°:1pleado en recobrar palmo á pal~o las fuerzos del Du9-ue _de Alva que Quiso ahogar en
tierras dommadas por los abencerrajes, buscaron sangre llAs aspiraciones de los Países Bajos. Se

gracioso, con esa gracia á la que Spencer llama
disimulo de la fuerza» . ...
Esparcimientos graciosos los ahullidos de la
plebe, las palabrotas de los charros, las riilas entre pelados y gachupines: ¿no es esto colmar la
medida?
Disimulo de la fuerza el golpe del craneo del
picador en las tablas de la valla, la ancha herida
dol caballo y su muerte con las entrailas destro·
zadas, las banderillas de fuego, los espasmos agónicos de la res ..... .
Es muy vieja, centenaria, la declamación contra las cor1 idas de toros; la llaman cursi los que
niegan que ese espectáculo es cruel, sangriento
y estúpido. Muy traídos y llevados han sido los
mismo¡; 11rgumentos contra el toreo; pero no es
la culpa de los que predican sobre un mismo tema desde hace siglos, sino del estado social que
hace mc~sario repetir mil veces el mismo sermón.
No eS lo chocante que aun haya quien insista
en censurar, sino qué aún baya quien aplauda;
quien llame maestros y artisti1s á esos tonsurados de coleta, producto del vicio, de la degradación, de la ignorancia, de la miseria y
de la holgazanería; que aún se diga de un toro:
«ese apenas serviría para el arado,» como si la
última aplicación de un animal fuera para un fin
útil, la más despreciable, y la primera, ese esparcimiento gracioso que más que por la sangre,
que por la brutalidad material de la lidia, es inmoral por el salvajismo que nivela á los espectadores haciendo de un pueblo una chusma desordenada y soez.

_________________
,

~tJlitita Oirnrral.

Domingo 25 de Diciembre de 1~8

EL MUNDO

desgran~ primero_ Holanda_, se seg'"ega Portugal empollar en ese caliente nido el aguilucho de la
con sus ricas colomas;trabaJosamentesemantienen República Cubana.
los dominios de Italia bajo la tutela nominal de
En Filipinas ha~ más labor. Allí hay agrupalos Borbones; piérdese toda esperanza de reco• ciones de distinto género, allí hay tradiciones sebrar el trono de Carlos V, que tenía un piésot&gt;re culares de dominios teocráticos, juntamente con
Alemania y otro sobre lite columnas de Hércu- las explosiones sangrientas de pueblos semi-bárles, y el mismo territorio espaftol mira con pena baros; allí hay ciudades organizadas en cierto
clavado el pabellón inglés sobre el peMn de Gi- modo á la europea, y '\duares levantados como
braltar.
en las épocas del hombre primitivo; allí hay manifestaciones de la moderna cultura y erupciones
*
**
bárbaras del período paleolítico; hay moros, taCUando los puritanos de P .msylvania y de Vir- galos, malayos, negros, mestizos y espailoles;
gi»ia dan el grito de independencia y pretenden hay un montón de aspiraciones informes, rugiconstitur una nul va nacionalidad, soberana y li· dos de ambiciones sin nombre, Javas candentes
bre de la tutela británica, allá acude Espaila en de pasiones no domadas, y con virtudes y
favor de los rebeldes; cierra sus oídos el Sobera- vicios en abierta pugna, con cualidades y defecno á las sabias sugestiones del Conde deAranda. tos que corresponden á las distintas entidades
Y cuando los pueblos latino-americanos quieren étnicas lJ.Ue pueblan el vasto archipiél11go, mu•
imitará los anglo-sajones del Norte, no hay quien che tendrán que hacer los americanos antes de
hable en tierra espailola de conceder la indepen• · constituir en aquellos dominíos una colonia, un tecía á las nacionalidades que se bosquejan en la rritorio, un protectorado digno de la civilización
libre tierra americana: los Calleja y los Morillo, republicana.
esgrimen su espada sangrienia, levantan patíbuProbablemente primero se dedicarán á sugetar
los en Chihuahua y en Ecatepec, entran á fuego y pacificar las islas de Luzón y Mindanao, á cony sangre en Ayacucho, y sólo cuando cae venci- venct&gt;r á los jefes y caudillos dela última revueldo el ejército castellano en Junin y Carabobo, ta, de su inhabilidad para gobernarse por sí mis•
ó domeilado en Iguala, rn resigna á perder sus mos; se derramarán por el país misioneros laicos
dilatados dominios. Se resigna, decimos, porque y seglares, como apóstoles de la Buena Nueva; y
la independencia de la América Latina fué con• si el comercio, la industria, las artes, la riqueza
quistada á fuego y sangre, nunca concedida. La y c:l bienestar no bastaran á la pacificación, ahí
desautorización de los tratados de Córdoba, que quedan los Dewey y los Ottis para convencer á
firmó el Virrey O'Donojú, la desgraciada ex- los rebeldes con el supremo argumento: lafuerpedición de Barradas para la reconquista de Mé- za de las armas.
xico, y la tardanza en reconocer los gobiernos
X. X. X.
constituidos desde Anahuac hasta el Plata, nos
Diciembre 23 de 1898.
indican de una manera evidente cuán dificil fué
esa resignación;

*

**
TaIJtos florones arrancados, tantas enseilanzas
de la historia fueron vanas: la insurrección de
Cuba.. no fué atendida., las aspiraciones á la independencia no fueron es~ucbadas. Después del grito de Yara, que ocasionó la guerra de diez ailos,
vino la proclamación de Baire, que no pudiendo
ser sofocada por Martínez Campos que firmó las
promesas del Zanjón, ni por Weyler que quiso
contestar á la guerra con la guerra, ha dado oca.eión á la pérdida completa de aquel imperio coloniwl que hizo exclamar A Felipe II: «El sol no se .
pone en mis dominios.»
Ya se ha firmado el tratado de paz en París.
Para que quede sancionado el aniqui:amiento de
ese imperio colonial, sólo falta la ratificación del
Senado americano y la aquiescencia de las Cortes
espailolas. Háblase de seria oposición, por parte
de ciertos senadores, á la expansión territorial y
á. lo que se ha dado en llamar el imperialismo militar. Débil será ante las compactas mayorías de
que dispone McKinley después de las últimas
elecciones; débil será también ante el deslumbramiento que ejerce sobre un pueblo joven el
esplendor de sus recientes conquistas.

EL PERIODISMO

SEOUN UN PER.IOD/STA AC,WEMICO.
(De un discurso pronunciado en ia Academia Espaliola.1

El periodista no e¡¡ más bueno ni mis malo que su
tiempo, ni que sus conciudadanos; por más que se
diga, él no ha hecho e1 siglo, es el siglo quien le ha he•
cho á él. Lo que hay es que la letra de imprenta grita
más que una. garganta y hace más sangre que un puñal; que el periodista mete la reticencia injuriosa, la
frase obscena, el comentario irreligioso en máquinas
de 50.000 ejemplares por hora; y la injuria, y la frase,
y el comentario procrean infiuitament-.,; y son turbión,
nube, plaga. El periodista es una figura en cien mil
espejos, un cuerpo con cien mil sombras; una persona
que se desdobla en cien mil. Sus tendenciall en lite•
ratura, en arte, respecto de los hombrea y de las co•
sas, vuelan muy altas sobre el mundo intelectual de
la Inmensa mayoría de eue lectores, aqul, dunde el saber leer ee ya una aristocracia. Y, estas tendencias,
si de algo pecan, es de ser sobrado espirituales; en·
ttondiendo por esto únicemeute ser muy modernas.
El periodista es hombre nuevo, buscador de noveda•
des, cree en la novedad; y, en cada cuartilla nos hace
una. revelación y en cada temporada descubre un genio. El autor, el libro, el cuadro, el cárnico, la primadonna del dia, eso es lo bueno para él: como ellos no
exist•eron otros, nunca jamás. Susarticu1os,eus cuentos, sus crónicas, sus criticas, no son el alimento que
corresponde al vientre de las multitudes y el que ellas
desean y piden; y puede decirse de los periódicoH
que sirven platos más delicados que el paladar! . . .. . .
Bien lo Silbéis vosotros; pues en los números de gala
***
que imprime su noble vanidad, figuráis no pocas vePero si el tratado de París, como es de presu- ces, y esparcís por toda España joyas y flora"! Las
mirse, no sufre ninguna alteración en el Senado, tendencias del redac,or literario al uso, son ª"anzadigrande y delicada es la tarea que tiene que cum- simas: ya no es burgués, sino anarquista. Tanto es
plir el gobierno de Washington. Puerto Rico no &amp;Pi, que yo soy un periodista viejo, no sólo por mis
años, sino por mis ideas ...... D.ntro de la literatura
• ofrecerá, probablemente, ningunas dificultades; periodística soy un solitario. Ni me asombra Zola, ni
se organizará en territorio como las islasHawaii, me conturba Ibeen, ni me ciegan los fulgores de otras
·
y mal que vese á las naciones comerciales, se es- últimas constelaciones.
-Ni, cuando escribo, me pierdo en consideraciones
tablecerán las tarifas proteccionistas de McKinretóricas sobre la moral en el arte ni sobre el arte por
ley, reformadas por Dingley.
si mismo; temas favoritos de los críticos modernos•..
Después de la promesa solemne del Presidente Literariamente, para mi la novedad es el pasado: mi
de los Estados Unidos en su último mensaje, hay moral es no tenerla; lo que á mi me gusta me pareque esperar h constitución de Cuba independien- ce siempre moral.-Y, respecto de los moldes nue•
....... .
te. Pero antes de que se establezca el gobierno vos¡Loe
moldes nuevos se suelen comprar en el Ra~tro,
cubano ¡cuántos obstáculos que vencer, cuántas y los asuntas fin de siglo son oro antiguo que se pladificult~des que allanar! Por atavismo y por he- tea! Dafnis y Cloe andan por ahi, en las ediciones de
rencia, por condiciones de raza y de clima, el pue- tres francos cincuenta con zapatos de ju¡?ar al tennis
el uno, y con sombrero Niniche, la otra. Ofella ha to•
blo de Cuba es inquieto y descontentadizo: ¿ha- mado ya más chocolates en el retiro que deshojó flo•
bremos de presenciar en esos campos que ha ta• res en su jardin de Dinamarca; y Hamlet reaparece
lado la guerra las escenas sangrientas de las dis• en todas las naciones civilizadas, á fines de invierno,
cordias interiores, patrimonio común de los pue- con una regularidad digna de un recaudador de contribuciones. Esto es en la alta novela; lectura de dablos latino-americanos? ¿No aparecerán la gan- mas que cortan las hojas con el impertinente y de ingrena del caudillaje, la polilla del cacica~go, las telectuales de club. que las rasgan alzando el pié y
manifestaciones morbosas de los pueblos Jóvenes metiendo la bota; pues si considero la de folletín ó pu•
pular, prefiero á la epopeya del agente de policía y al
que no saben hacer us_o de su lib~rtad? ¡Q~ién millonario
hecho Dios. aquellos otros delirios que se
sabe! Pero mientras existan esos smtomas, mien- llaman por ejemplo Los Mosqueteros, donde la gente
tras todos los que han rendido culto en la mani- se riza los bigotes con la espada y puntúa las misivas
gua á la Estrella Solitaria, no entren de lleno por á pistoletazos, pero que son libros de sinceridad; disparates vividos, como ahora se dice; y en loe cuales
el sendero de la paz y del trabajo, y apliquen to- hay-ambieBt&amp;de-ju\tellÍJld,
virilidad épica; impetu dti
das las energías de que dieron muestra durante vida. ¡Más me agrada soñar con caballeros de la Ta•
la guerra, á la gran obra de constituir una patria, bla Redonda, que roncar con golfos ó ratasl Para mi,
allí quedarán las guarnici_ones america~as, allí en literatura sólo hily que hacer dos cosas, hacer bien
quedará el águila de Washmgton, á ver si puede lo que está uial hecho y hacer mejor lo que está he-

463
cho bien. Como vela, mi espiritu no es el espíritu del
periodismo corriente. Mas aunque fuesen indiscutibles est11s afirmaciones miB.B no le debedan ser dichas
al público, que vive de ilusiones y de espe1anzas y
que necesita diariamente refrescar su cerebro y su
corazón. Habría f:!.Ue cerrar las librerías, habria que
fundar asilos para los novelistas y poetas. Los nuevos
moldes. las nuevas escuelas, cumplen, después de todo. una misión, continúan la vida material de sus in•
ventoros y prosélitos y la vía láetea del pensamiento.
-"A estas pildoras las llamo patrióticas. decía el farmacéutico, para su más fácil despacho II Y á ciertas
obras selasrotulanaturalistas, para que pueda creerlas apoteosis de la civilización el buen burgués. No
es.esto decir que nada quedará delos millones de libros
arrojados por las prensas y elogiados por los periódicos. Tal vez quede alguna ob,a. Alguna que nosotros
habremos leh.!o sin enterarnos de ella!
Algo que quede! Este es el BU'lño. el ideal, la gloria
del literato, y, por desgracia, 111 desconsuelo del periodista Los libros van á las bibliotecas, los periódicos á las tiendas de ultramarinos. Transfórmanse en
cucuruchos l~e más Ingeniosas improvisaciones del
redactor de hojas públicas, y luego van al montón de
la calle, al cesto del trapero y al cementerio de los ha•
rapos: todo apenas en veinticuatro horas Bien mirado novelistas, dramáticos, poetas. . . . . . corren igual
suerte. Nada perdura: todo pasa. Han aido agotados
mare~ de tinta en dibujer iipos, en describir costumbres, en personificar ideas, en crear perfeccionados
mundos ...... y la tinta que aún permanece húmeda
sobre el papel cabrá en un mediano tintero! De nuestro gran teatro no ha quedado, tal vez. para el espectador exigente, y no literato, más que una obra de
acentuación y espiritu modern,,s: El Alcalde de Zalaniea. Otras vemos repre11entadas, de otros hidalgos
de la Poesia; pero no lndiPcutidas, y el publico las ve
y oye con atención tan inquieta, que no resiste ni al
airH de 1011 abanicos.
El Alcalde de Zalamea fué un aleteo del genio de
Calderón, en el cual salvó de un arrane.ue tres siglos
del porvenir. Yo he visto representar este drama, hace muchos años, en función inaugural de temporada,
de tal modo, que no hay estrella de mayor fulgor en
el cielo de mte recuerdos. Yo he visto un Pedro Crespo, que se llamaba Valero; un Don Lope de Figueroa,
nombrado JuliAn Rom&lt;1a. y una Isabel dicha por excelente decir, La Teodora. Y los demá::i actores eran
de este fuste-en la r11lación gerárquica de sus papelf's-eran Mariano Fernández, gracioso noble cuando él quería, y la Rijosa y Zamora y MJrales. ¡Brillen
aqui sus nombren, por esto sólo, como cu actores
eximios! Y en la novela, ¿cuáles tenemos que hayan
impuesto á todos los siglos y á todos los gustos? 1La
del manco ilustre! Y las obras que quedan no sólo aon
escasas sino que sus autores no pudieron anticicipar•
se, para ellos mismos, el goce de la inmortalidad deseada. Acaso Calderón, en su Alcalde. pensó no más
que en protestar contra las demas!as de aquellos tercios del Rey católico de los cuales decia :Melo: «Que
eran azote de los lugar Je violentando las leyes del
agasaJo; que hasta osaban desmentir la miEma cortesía de la naturaleza y fulminaban ferozmente contra
la honra del que los sustentaba y s11rvia,; y no pudo
imaginar que alzaba un himno profético: un canto á
la dignidaa del hombre, al respeto d~ la mujer, á la
personalidad humanal Y acaso Cervantes, en las aveRturas de su heroe de lanza en astillero, enjuto de ro1tro, gran mad!ugador y amigo de la caza, quiso escribir únicamente algunas páginas de entretenimiento y agotar los caudales de la risa. ¡La voluntad,
h"lmbra ea, pero no es fecunda.si nosedesposaconese
misterioso ser que se llama el acierto! La Nat.iraleza
produce en lo obscuro. ¿Es que quiere producir, ni
sabe qué produce el Jiamante?- «La inspiración ea el
trabajo, ha dicho no sé quién, ......¡Trabajemos, pues,
todos; trabajemos siempre! ¡.Abramos surcos y arrojemos semillas l. ..... A lo mejor sobre las espigas del
centeno descuella, luminosa, extrañísima flor!
Ni concluye aqui 111, · tristeza del periodista, ni ésta
es la única despedida que debe de dar á cuanto él
crea y confecciona. Porque al fin, el poeta, el litera.•
to, el sabio, e! ignorante, al escriben ó imprimen, lo
que escriban ó impriman será suyo y representará
para ellos, no sólo reputación, &amp;ino dinero. No asi
.el trabajo del periodista: es de todos. El lo da. otros
lo utilizan, lo reproducen-y, tal vez I,, firman y lo
venden -No le amparan todavía las leyes.-En les
Congresos de la prensa 11e ha tratado de este asunto
y se ha propuesto algo. La propiedad intelectual ha
sido desconocida primero y ha parecido luego discutible. Las letras, ee dijo, son una religión y los literatos sus sacerdotes. Todavía se cree por al~uno que
no se debiera cobrar ni los poemas DI las misas. ¡Afirmación gallarda y diabólica. gran receta contra los
poeti&amp;s y los curas! No falta boh'lmio de café que se
arroje y diga, levantando su copa de coñac: «¡Noeotros somos astro(y nuestra luz debe esparcirse como
la del sol! ¡Nuestra· profesión, por ser tan gloriosa,
nos impone sacrificios; como se los imfone ar militar
la disciplina y la Iglesia al clérigo y a fraile; que no
pueden amar con amor de hombres• (Miserable escritor el q,ue va contando las perras grandeé!, ó las pesetas, ó los duros que le valdrán las lineas de su prosa!
Que no podais decir. de un poeta:-¡Es el mejor ....
pm·que es el más caro! ¡El genio preferirá siempre ser
Cervantes á ser Rostcbildl" Bien dicho está; pero me•
jor serla fundir con Rostchild y Cervantes una sola figura. Esto desea lajuPticla dela!glo:y,á la verelad,que
los versos d11 Victor Rugo no sonaban menos blen en
losoidos de loe franceses, porque cada una de sus letras reprl.'sentase un luis y cada estrofa un billete de
Banco. Dos de las pocas obras que han resistido á la
critica y revivido en las generaciones, Gil Blas v Ma•
non Lescaut, fueron escritas por encargo del librno.
Y Walier Scott y Lamartlne han encontrado inspira•
clones, no ya!en la esperanza-de una fortuna, sino ar.te
los paquetes de pagaré. de sus despilfarros. El h11mbre es aconsejadora del.trabajo y mi.dre fecunda por

�464

Domingo 25 de Diciembre de 18!18.

ff,L MtTNllO

VIAJE DEL SR. PRESIDENTE DE LA REPUBLICA A MONTERREY
(F ,tografíos de D . L agrange.-Monterrey.)

Domtngo 25 de Diciembre de 1898

465

EL MUNDO

·!¡
1
1

•··

Monterrf&gt;y. -La Penitenciaria del Estado.

LO.;¡ ARCO~ TRIUNFA.LE!!iJ

Plaza del 5 ,le Hayo

Calle del Comercio.

()alle de lVm,hington.

En la Alameda qua lleva el nombre de nuestro Pretroe rE&gt;presentantes en MontArrPy, A•l como á h de
nuestro colaborador i.,ti,tico, podemo~ publicar en sidento, habla do11 11rco11 de f'Xq1,1,1to gueto y un mo1,umento de pleura P.D cu_vo ci,ntro un.. e.tatua de la
este número.
~l lun.es 19 á las tres de 1&amp; tarde llegó el Sr Presi- Gloria ostenta el r ..tratO dl'l Sr Gl'nl'nl Diaz.
El tra.vecto de la estacióu 11: la CR11a df'l Gooernadnr,
dente á Monterrey, deteníendose Pr -trt-1n e11peciar en
que hizo el viaje, ea la Edtación d ·1 E~rMcarril del fué una continua ovación par• el Sr. Prei!ldAntP.; &lt;le
-Golfo. Otro tren especial habla 11alido para encontrar todos los balco11PM y 11zotea~ llovían fl r reR A su paso,
al ilustre viajero, conduciendo al Sr Gobernador d" y PI put1blo lo ada,nH ba con ,,!vo l'nt.i1Pi8~mo.
Ya ttn ~u alojamit&gt;1,to. ■ alió a. los balcnneP dP la ca•
Nuevo León, á )011·sre~. Generel~s d11 uivisión Gl'rÓ·
nimo Tcevldo y Francisco Naranjo, al Sr Liceuciltdo, ea cou 111.11 di, t 1ugu idas pn1!011a8que lo acompañaban
-General Don Lázaro Garza Avala, al Gllneral Don
Pomposo del Campillo, al Sr Oi&gt;n Antonio V. HPr
nández, Gerente del Banco de Nu..vo León; al Sr.
Don Francisco ArmP.ndariz y M A. Monnom Gerente
del Ferrocarrfl del Golfo, quienes fueron á recibir al
Sr. Presidente á los limites del Ei1t-tdo.
El Secretario del Gobierno,los miembros del Poder
Judicial y de la Ll'gislatura, 10s empleadod foderalea,
la comisión de obdequio r un g1mtto inmenso, llenaban la. Estación, cuaudo se anunció lall!lgada del tren
pr11sidencial
Dado el punto de atención, la batería hizo una ell.l·
-va de veintiún cañonazo,¡, las campanas de la ciudad
se echaron á vuelo y todos los espectadores vi&amp;orl'aron al Sr. Presidente de la República. Ocupados los
coches por la comi&amp;iva, atravel!Ó édt&amp; la ciudad hasta llegar al alojami,mto deritin 1do a, Sr. General Diaz
en la casa particular del Gobernador del Estado.
La ciudad se babia engalanado de una manera vis·
-toeisima: no habia casa por humilde y ap1utada que
iuese en donde no lucieran los adorno¡¡ que indicaban
el júbilo cen que los bab'.tantes de Mont ..rrey redbieron la visita del Prim.ir ~.1.gistrado de la Nación.
En todas las callea que recorrió la comitiva había
~reos triunfales: en la Calzada de la Unión, á la entrada de la ciudad, dos de 6Ptilo azteca, el primero de
ellos con esta inscripción: «Menterrey da la bienvemda al insigne Presidente de 111 R8pública; en todos los
demás, las inscripciones glorift ,·abim los ht'chos memorables de la bi:itoria militar y polítictt. del Sr. General lJiaz.

.,,

,~

,:

nistración de Corrl'os, Palacio Municipal, Eecuela de
J urieprudl'ncia. Pal11cio dl'l GobiPr110 Pn construcción la Penitenciaria y I') HoPpital González.
uel .. dificio de la Penitenda1la damos una vista ge ·
neral :v otra en el momento en que concluyó la visita
el 8r. Prl'sidl'ntt1 v se d:ri¡zió al co• he.
ERIA Fitu,ula cPrca de la bermoslsima Alaml'da Porfirio Dlaz. En 1'1 frl'nte f'Ftán los juz¡zados de lo Civil
y d11 lo C.·imin11I y l'n el pteoPUpl'rior las ealas del Supi,ri&lt;ir Tribunal de Jmticla dl'I Estado.
Lu prisión ti11nl' 2::s6 celdillas rl'partidas l'n siete
grnpos cnnvergemes l'lltre los cuales hay patios con
local amplio para los tallne~ de carpintería, cordelería, zapatl'riR y dl'más l'D que trab11jan los presos.
Admini,tración. cunpo de guardia, bados, cocinas,
Ptc; todo l'Ptá arrP¡zl11do convenlE&gt;ntemente. La coni.•
trncrlón de este ebtablecimiento penitenciario coetó
$223 000.

***
P"r la prl'mura del tiPmpo no publicamos hoy una
vista dt&lt;l b11nqu .. te con qu11 se obsequió al Sr. General Diaz "' miFmo dia 20 en que hizo la visita a los
edificios públicoP.
Sólo nos fné posible obtent1r para este número las
fotogrsfíae que rl'pre,entan el lugar de ese banque•
te, con las mt'BR s y" diPpuestas y el arreglo difinitlvo
momentos antes de que loe invitados ocuparan las
Illl'RIIS,
Ya hPmOR descrito el Teatro Juárez en otra ocaPión dl'd1cando un núml'ro de nue,tro semanario á la
inRuguración de 1'1\f' edificio.
Por la II pariencia di, la Rala convertida t.n comedor
podrán apreciar nu,.st, os lPctores las buenas condiciones qne rl'une el local para un festín como el que
a llí S I' dió " " honn r di'! Sr. Prebidente val mismo tiempo advnti rán .-1 bncn g u- to, la sencillez y armonia
del sdurno y la di~poo1ción en que ee colocaron las
meeae.

,.

l'tlon1nnenCo t&gt;ri¡:-idn al Sr. Presidente
.... la Alanwda,

A reo de Ja Paz

("JI

la Pinza D.-gollado.

para preseuc1ar t1l liesf1le a e UU;&lt; prOCt'blÓ u inmensa
que for maron 1rna descubierta de caballeria, la banda de Estado Mayor, los alumnos del Colegio dl'l Estado, de las 13scuelae dA Juri sprud'e ncia, Muni&lt;&gt;i pales y partlcu lares, miembros de la Academia de P rofeso rt'S alumno'\ de la Escuel11. de la Asunción, ohreroe de diversas agrupaciOJlPII mutualistas. más de mil
socios del drculo polltico Unión y Progreso l'mpll'adoe federales y del Estado, agrupaciones masómcae,
comisionados &lt;le laR c0lonias t'XtranjPras. etc.
En la casa del Gobernador del Estad&lt;', adorn ad a
con sobriedad y gueto, el Sedor Gen,,ral lJlaz v algunas de la.a personas que lo ac&lt;impadaban, veian pasar
la procesión.

A reo_dd trabajo en la Plaza Degollado

----------------- ------------esto;.más sus hijos PHl'lfm sn ra1nftfcos ... El Quijote
no hubiera p••r&lt;li&lt;io niull\ a110qu~ c ..rvantes. our1 Pegún Narei•&lt;• Snr11 'TIOcen,ba hubieeA c1mado Desde
que Alfonso Karr for ,11u,ó su célt1hre frase: «La pro•
pied~d intl'l .. ,1·1nl 0 • nna propi11rlad,• las le,rae han
qmmdo Per burguesa., y lo hRn sirio.
E'! el plagio, .... .,¡ litl'rato. d111ito vergonzoso: en el
periodi~ta. excusabll'; 11qul'l 11labora. é~te t1scrib e al
minuto. Y es dP. itctvertir que •·l plagio no da vid11,
mata; po·quA en laR 1..tr11s hay que eoldn el oro con
el oro y servir el vino adejo en copa de Venecia. ¡N
0

han visto D eedé:n.'nas con percRI, ni la m 1zJ1. de
Hércules puede serv1rl,.s de caballo á loe chiq ,1illo~
¡Ei inÚLil robar la diadem, de Sh •k.i~pet1r e si no ~~
t1en1111u frente, q11e de &amp;u frent1-1 sale el r-,spla.ndor y
no de b. ~orona! D.i todos modos, bu11no f 1 ,rae •~tigar por irreverentf'ls á los que a•alten y de~nnden
al Genio. 1r~uie,t\ robe su capuehón al D lntó q•te Jo
lleve en el Abanico!
lsID~o_FmaNA.i¡omz;FLoams
PA

EL SR. PRESIDENTE DE LA REPUBLlC!
EN MONTERREY.
Breve tendrá,que ser E&gt;eta revista porqu11 ya el pú
bhco .eonoce en todos PU~ prrmenorAs 1... r~•ación de
las f1e~tas con que recibió IR et.pita! neoleoneea l
su _dlstmguido huésped, y á nosotros Póto nos toca
dl'Jil.r aqul conslg-nado uu r• cnerdo de Plla11 v e:z:pll•
car los grabados que gracias á la actividad de nuea•

Esquina s. E. df&gt; la Alameda
Porfirio Diaz.

***

El martP B20 vMtó el Rr. Presidente los edificios
públicos de Monterrey: Palacio del Gobierno, Admi-

Esquina N . E. de la Alameda
Porfirio Diaz.

�466

EL MUNDO.

Domingo 25 de Dfefembre de 1898 _

EL TE&amp;TRO .JU-'.REZ &amp;NTES DEL B.lNCllJETE OFRECIDO &amp;L SR. PRESIDENTE DEL&amp; REPUBLICA

Domingo 25 de Diciembre ie 1898,

EL MUNDO.

''UN DUELO'-'

co, está muy bi&lt;&gt;n pintado y es de una
diafanidad pasmosa.
El dibujo nada deja que desear, y ei.,
fiel el colorido, porque su aparente
uniformidad en lo verde, se explica si
observamos que representa un tramo
cerrado del bosque.
La única nota disonante que en&lt;ion•
tramos en el cuadro-por inútil y por
impropia-es el leoncillo ó algo pare•
cido que avanza hacia el estanque, por
una vereda do! bosque.
No se sabe á punto fijo si quiso ser
estátua ó natural, aunque suponemos
que lo primero, porqu..: lJO se usan los
leones sueltos en los parques; pero de
~odos_ modos está mal hecho y peor
1magmado.
Hasta hoy el cuadro ha gustado bas•
tante, por lo que no será remoto que
sea uno de loP primeros que se vendan!

DAMAS DISTINGUIDAS· r

POR EOHENA,

¿Recordais aquellos delicados versos
de H.ubén Oario, de ese prlncipe mago
de esta América nuestral
El ollmpico cisne de nieve
con el ágata rosa del pico
lustra el ala eucaristica y breve,
que abre al sol como un casto abanico.

"Vista tomada desde el escenario.

El ~i&amp;ne con su inmaculada albura y
c&lt;'n su silueta donairosa y elt,gante,
ea P"ra nosotros eimbolo de pureza y
de prosapia, y antójasenos inseparable
decoración de los viejos parques rea•
les en donde los corteiunos de la Pom•
padour desgranaban al viento los te•
soros de su flordelisada galantería. Y
parécenos que el cisne, cuando con
inimitable majestad cruza las aguas
del estanque, es· un resto viviente de
squellas épocas fr11ncamente sensuale11 éinconscientemente art!sticas, que
viven en nuestro cerebro encuadra•
das en un marco maravilloso de perfu•
mes y de colores, de sedas y de borda•
dos.
Es el cisne un ave elegimtemente
armónica, de voluptuosos gestos y
atrayente ingenuidad, y ya el Padre
Jove dióle gran supremacía sobre las
de su especie cuando encarnó en ella
para gustar loe hibleos ósculos de
Leda.
Por eso llamóle Darlo un ave olimpi•
ca,y en verdad que es esa expresión
el cond.ensamiento de la albura y deta
majestad, de la lilbura inmaculada é
inmaculable y de la majestad ingénita
y sostenida.
Mal! ellas no bastan para tener á ra•
ya las pasiones, y en el cuadro de
EcheBa vemos al ave ollmpica sucumbiendo á los impulsos de la materia.
Dos cisnes -jóvenes y hermosos como
se estila en novela-se disputan el amor
de -una doncella de su raza, y emprenden, á la vista de la hermosa, una descomunal batalla á picotazos, que resolverá sin duda alguna la cuestión
pendiente La hembra les mira impasi•
ble, suavemente arrullada por el val•
vén que sobre el agua imprimen los
impetuosos movimientos de aus adoradores,
La idea, aunque sencillisima, está
bien estudiada y es propia par11 un cuadrito de género.
Ella sirvió de pretexto á Echena para demostrarnos su tratRmiento de las
aguas que es marifico, sin igualar
no obstante al de Enrique Berra.
'El trozo claro,-extremo izquierdo
bajo del cuadro,-que refleja un trozo
de cielo visto entre el follaje selváti-

•~e

''UN ENCUENTRO FELIZ"
POR R. TUSQ.UETS .

/

.

DE O

A~/:

l,

~A,
t::,.,,&lt;-J

"'

.#'

,

(Fot. Tabe1·. San Fancisco California.

Se creería que Tusquets, al elegir
las obras que envió á México, se propu•
so demostrarnos que dominaba todos
los géneros, El Mundo Ilustrado ya ha
dado á conocer á sus lectores dos cua•
dros del eminente pintor, los cuales
pertenecen á géneros muy distintos.
••Contrariada" es un cuadro de detalle cuya maravillosa ejecución hemos
elogiado ya
"Argelina" es na gran cuadro de
efecto, de sobrio pero inte::so poder
sugestivo.
El que hoy reproducimos, Unencuentro feliz, tiene algo de ambos:
Esunidilio,un idilio coEmopolfta, es
decir, humano. A orillas de una fuente,
encuéntraseunmozoconsumoza y ambos entablan un diálogo amoroso, uno
de esos diálogos que en todos los idiomas se empiezan con una sonrisa, sA
tamizan por un sí y se concluyen con
un beso. La muchacha ha ido á reco•
gerf:gft en rústicos cánta1 os que con•
·eer a l!UJ fados, y el mozo, virilmen•
je, 4-i o 'i abrevar á sus bestias. Es•
tas son, al menos, las causas ostensi~les de su aeudimient, á la :fuente;
¿pero en realidad, no serian otras las
que motivaron ese encuentro f eliz't
La expresión de las figuras nos ase•
guran que el, y que ese mozo y esa
mo-za 1m111ren el 7JTI'-Ctmro secreto de
proporcionarse á voluntad esos encuentros felices.

EXPOSICION(ENNACIONAL
DE BELLAS ARTES1
LA ACADEMIA. ;DE SAN_CARLOS)

"lJN Dt:ELO"

Vista tomada de la puerta.

cuadro de J. Eche na , en la Academia de San Cárlos,

Fot.ografia de Luls G. Sandoval.

�1!:LMUNDO

468

Cuadro de R. Tusquets, en le. Ace.demle. de San CArlos.

,. No puede ser mil.e armrmioso el cuadro que dió Tnsquets á 1i1ste sentidlslmo idilio campeRtre La barda
blanca y carcomida, ribeteada de azulejos; las inq uietas enredaderas que trepan con tenaz deear:-ollo; el
emparrado del fondo: las beitiae mlsmae. -impaRibles
y seguros confidente~, -todo converge atlnadamente
ii producir una agradable emoción estética
El tratamiento de iae bardas es ¡¡obrlo y fiel, así co•
mo el del follaje. Bes-tiae-y f+gurae- viven cen vida inten,a y el fondo que se extiende más allá del emparrado tiene bonitos efectos de claro-obscuro.
No obstante que es éste u11. buen cuadro, lo ju7.1gamoR inferior á los otros de Tuequets de que ya hemos
hablado.

"MAÑA ENCONTRADA."
POR B. GALOFRE.

E~ este un cuadro que 1l primera vista.llama la atención é invita á un estudio prolijo.
l)esde luego extraña que un cuadro al óleo tenga vidrio y extrañ, asimismo la extraordinaria minucia del
dibujo y la exactitud de los mái insignificantes detalles. Muchas opiniones hemos oldo y ninguna de ellas
concuerda con otra. Unos dicen que es un mal intento de procedimiento á la Meis¡¡onnier; otros sostienen
q te es un trabajo de miope, más digno de un artlfice
clllnesco que de un creador m1,derno; hav quien supone en el cuadro un trabajo sucio y a¡¡egura que en

"lJX EXClJENTRO FELIZ"

él se encuentran detalles muy ag-enoR /i la pintura 111
óleo y que en él Rfl echó mano de rflcursos que son
del exclusivo dominio clAl artA industrial y que jamás
dl'ben P.mplearse en el arte estético .
No•otros hflmos visto l."l cuadro con detenimlflnto é
impau.ialiclad y creemos que ee un espécimen de un
procedimiento absolutamente nuevo A nueetrv juicio, es un intento de rPforma muy lograd/!, que cier•
tawente llrralg-a en MtMl½l!Onnier, pero-41ue ti-ene- un
tratamiento mis detallado, menos heterogéneo y más
firme.
Q•1Ada por ver 11i la innov11ción AII bella y confel!&amp;•
mos que este punto es mny discutible. Existe hoy día
un inmotivado desprecio hitcia loe detallista.R, que tiene por origen el am11neramiento de la mayor parte de
ello~ Allora bien ¿llay amaneramiento en el cuadro de
Galofre? No, nosotros no lo encontrarnos y vamos más
lejos aún: este cuadro nos \rae muy vivas reminiscencias del inmortal Fortuny.
ietúdiese atentaml'nte el tratamiento y se verá que
por detallado y minucioso que eM, nada hay allf de
convencional ó de relamido. Algunas faltas de proporciones y de dibujo que encontramos, son de una
índole muy distinta.
El asunto es ptntoreRco y Astá bien tratado. Loe andaluces son gante de á caballo como los hungaro3 y
y como nosotros, y en la vida que IJevan hay mucho
color y mucho mrivim!ento.
El cuadro de Galofre representa una escena dfl una
feria de caballos. Se le ha encontrado una maña 111
corcel postulado, y en vano intentan loe vPndedores
borrar la mala impresión por cuantos medios están á
su alcance.

Domlniro 25 de Diciembre de 11:198,

Vomln¡ro 25 de Diciembre de 1898.

469

Fotografle.de Luis G. Sandoval.

Hay algunas figura.e pRrfactamente 11entidae y PB·
tudiadae, y en general, f'l cuadro prod~ce buena !~presión y gnn deleite, cuando se le mira sin preJUl·
cioe ni exclusivismos.
El hecho de que tenga vida, se Pxplica, según creemos. si se atiende á que hay hacinamentos de color
tan finos y delicados que cualquier roce podría destrnlrloe, perdiéndose asi el efecto buscado.
Es digno de e.s.tudiaree este p~ocedimiento de Galofre y sin duda alguna encontrará muchos imitadores. Desgraciadamente es muy probable que éstos se
lancen sin la meditación necesaria ó exajerando las
peculiaridades del maestro, lo que daría por resultado deformarlo y alterarlo, como ha sucedido en lite•
ratnra con todas las innovaciones y rasgos ::aracte•
ristlcos de loa maestros.

ALBUM ART.ISTICO.

NOOHB BUBNf\ EN EL Mf\R

El que prep11ra el aventajado fotógrafo Don
Luis C. Sandoval, contendrá los mejores cuadros de la Exposición Nacionai de Bellas Artes.
También venderá fotografias sueltas el Sr. Sanp.oval, en su establecimiento (5 de Mayo y Alcai•
cería nº 6.) Fotog-rafía N11cional.

VES Lameneek,
era Cápitán de
P.l Á1'CO··Íl'ÍS un
magnírico pailehot de modelo
Rmericano, tino
de la proa, bien
asentado en el
agua. lijero de
arboladura y sóJido en todas sus partes, que estaba tripulado por
-veinte vigorosos marineros bretones y caminaba
con una velocid1td de veinte millas por hora.
Hecho sn cargamento y em barc11dos sus pasajeros entre los cuales figuraba un Reverendo padre que acRbaba de pasar cinco alios en Oceanía,
-el .frco--Iris ha bfa zarpado de Valparaiso á
principios de Noviembre, es decir en medio de la
estación de verano para los pahes del Sur, hxbía
doblado el Cabo de llornosy subía al Norte pera
alcanzar Bnenos Aires que era uno de sus puertos de escala.
El. Capitán Lamenek esperabll que su vi11je
proseguiría con toda felicidad hasta Franci,11
-cuando á la altura de las Islas Felkl11nd se produjo A hordo un acontecimiento que causa siempre la más profunda emoción cuando ocurre en
plena mar, un fallecimiento.
Entre los pasajea&lt;'s de segunda emb11rcados en
Valparaiso, se contaban una joven y su hijo de
diez A doce meses que se inscribieron en la lista
con los nombres de María viuda de Nollet y su
hijo Enrique.
Ella tenía apen!\s veinticinco anos, era rubia,
&lt;le fisonotnill agradable y dulce, pero un poco
salYah y &lt;tunque sus compalieros de viaje y los
mer:neros estuvieron llenos de atenciones hacia
-ella y aunque el Capitán al hacer diariamente su

'
Cuadro ~e B. Galofre, en la Academia de San Cárlos.

ELMHNDO

Fotografia de Luis G. Sandoval.

•

•

visita de proa le decía alguna frase am11ble y le
preguntaba por el bebé, ella se confiab1 poco y
respondía con reserva á todas las prPguntas acaso por timidez ó acaso porque no tenía más que
cosas tristes para referir.
Se sabía que efa normanda y que su marido
empleado en una gran explotación ar""entí rera de
los Andes murió seis meses ante; del nacimiento del nillo, desgracia que inclino á la viuda
al deseo de volver á Francia al seno dd su famiiia. En cuanto á Enrique, era su mamón fresco y
sonrosado con enormes ojos azules como su madre y que sonreía ya á los hombres de la tripulación siempre que le acariciaban, lo cual sucedía por lo menos veinte veces en cada hora.
Una tude, la pobre mujer que aunque un poco
pálida no p1trecía estar quebrantada de la salud
fué _ataca~l l:l por_ unas horribles sofocaciones
murió de 1mprov1s0 tal vez á causa de una aojina
de pecho ó de la ruptura de una aneurisma. El
Capitán levirntó según las regla~ de na ve""ación
acta del fallecimiento, selló los equipajes ....é hizo
constar que no había hallado 11ingún d11to que lo
iluminar/\ sobre el verdadero eqtado civil de la
dirunta. En vano buscó su acta de casamiento, un
pasaporte, un documento cualquiera; no encontró más que un apunte en que se decía que el
chico fué bautizado en Valparaiso pero no se
mencionaban los nombres de la familia de lamadre; ademAs algunas cartas dirigidas de Francia
á l\lr. N'ollet, pero que no daban ningún indicio
que pudiera ayud11r al descubrimiento be los p,1.
rientes del huerfanito.
No quedaba mas que una esperanz11. Como
María Nollet había avisado su vuelt11 á Francia,
probab:emente al llegará San Nazario encontrarían en el Correo carta para ella.
Llenadas las primeras formalidades, el Capitán
ñíspuso las exequias eomo son todas 111s de abordo, iguales para pobres y ricos cuando la tierra
e,tá muy lejos.
E l carpintero hizo un ataúd, acostó en él á la
pasajera y por la tarde, al obscurecer, el CapitAn

y

dió orden de qu~ dos hombres trajeran al por,talón de estribor la caj l, á la CUlll para qne no sobrf'nadase se le h&gt;1.bía amirrado una bala de
caMn.
El sacerdote recitó en alta voz el oficio de di•
funtos y luego el Capitán dijo laeónicemente!
-Bulto á la mRrl
Todavía el mi,ionero rezó algunas oraciones y
mientras, el ataú1sehnndióen las olas con unrumor sordo. E11 ese momento los testigos de esta
escena no purlieron ahogar un grito de terror al
que respondió desde la proa el llorar de un niJio ...... El huerfanito acababa de despertar y
huscaba en vano el sonrosado pezón que sus labiecitos ya no tocarlan jamás.

***
Al día si~uiente, las cosas de abordo recobraron su curso ordinario, el tiempo mejoró y El
Ai·co-.Jris si~uió pua Buenos Aires. En cuanto
al nillo, q11edó bRjv los c1idados de una pasajera
de segunda que expontáneamente se efreció para
llenar esa tarea. No carecería de n11da: la cabra
q_ue estab&lt;1 alojada en el establo de proa, tenía
siempre l1t~ te~as llenas y además todos los marineros le hablan como 11doptado, y en cuanto llegaba la noche, le tomabRn dulcemente en sus manos ene tllecidas. le hacían sonreír, y le arrullaban con cantos bretones.
Así corrieron ocho días. Se arribó á Buenos
Aires sin permanecer anclados más que el tiempo necesario pllra recojer mercancías y puajeros, y luego saliendo del estero del Plata se dirigió 111. pr;)a al hemisferio oriental.
'
Entre los nuevl•S pasajeros venían dos franceses: el ~efi.or y la sellora de Lussay que
volv~an A Fr;rnci! d~spués de una larga permanenc111. en la Repub!Ica Argentina. El marido. Jaco~o de Lussay, ingeniero hmoso, tenía unos
t~e1?ta ~ dos alic-s,_ y era de aspecto agradable y
d1st10guido; su muJer, Raimunda, no había llegado A los veinticinco y era notablemente bella con

�l!:LMUNDO
que d.e bía hacer escala
en Buenos Aires, y anuo~
ciándose á los condes el
viaje.
En este estado las co•
sas un día atacó elcroup
al niño y se lo llevó des•
pués de breves horas de
sufrimiento.
Ya puede imaginarse
cuál sería el dolor de los
infortunados ps.dres que
aún permanecían inc, n•
solables cuando se les
anunció que El Arco-Iris
estaba en puerto.
Para qué ir ahora? No
es á nosotros sino á él
á quien se aguardaba
allá, se dijeron ambos
entre spllozos, pero Lus•
say recobró el valor y
convenciendo á su mu•
jer, realizó el embarque.

su tez meridional, sus grandes ojos obscuros co·
ronados por largas pesta:lias y su opulenta cabe•
llera de ébano.
Lo que sorprendía desdo luego y denunciaba
el modo de ser de 11mbos esposos, era su ternura.
recíproca, su comunidad de ideas y su deseo evidente d¿, no vivir á bordo sino el uno para el
otro y evitar cualesquiera relaciones que pudie· ·
ran interrumpir esta intimidad.
"!)espués de la comida, en Yt'Z de permanec_er
en el salón ó ir a.l pm,nte con los demás pasaJeros, se refugiaban en la toldilla de popa, Y allí
con las manos entrelazadas se aislaban del resto
del mundo, soliaban y permanecían mudt&gt;s eomo
si temieran comunicarse sus pensamientos.
Un día, sucumbiendo al terror que la poseía,
la joven dijo á su marido:
-Por qué volvemos allá si Dios nos 'luitó el
ángel de perdón 'lue me había dado? No creeti
que de nuevo se me arroje y se me maldiga?
-Raimunda mía, desecha esos horribles temores, pues nada de eso es posible. La desgracia
misma que nos ha herido, abrirá de par en par
para nosotros la puerta que nos había estado
prohibida. Aleja tus temores y confía en el porvenir.
Referiremos el drama de familia que motivaba
estas palabras.
Hijo de un coronel sin bienes de fortuna y . de
una mujer noble y orgullosa, Jacobo había sido
destinado por padre y madre á. dorar sus blasones por medio de un matrimonio rico al_ cual podía aspirar por su talento y sus pergaminos; pe·
ro el día en que la condesa de Lussay anunció á
su hijo que iba A casarlo con una millonaria, éste
declaró que ern prometido de la sefl.orita Raimunda Bernier, plebeya y sin fortuna pero á la
que amaba tiernamente.
El conde y la condesa trataron inútilmente de
luchar contra las inclinaciones de su hijo y en
consecuencia la ruptura fué completa y brutal.
Desvanecidas sus últimas esperanzas de esplen•
dor y de lujo, la orgullosa dama arrojó de su ca•
ea y maldijo á Jacobo y á su P,Sposa.
Repetidas gestiones hizo luego para v.:lver á
ver a sus padres, pero ellos se mantuvieron in•
flexibles y entonces lo9 recién casados resolvie•
ron partirá buscar fortuna en América. Instalados ya en Buenos Aires, intentó de nuevo Jaco b?
una reconciliación ,in que durante un afio recibiera respuesta alguna á sus cartas.
.
Un día le dirigió su padre algunas líneas en las
que aparecía algo de la anterior ternura, pero la
sefl.ora Lussay permaueció ínflexible en su ren·
cor hasta que un acontecimiento abrió las puerpuertas del perdón. Rainmnda tuvo un hijo, y ~l
advenimiento al mundo de un Lussay, no podia
. dej!lr de impresionar el -ánimo de la condesa.
El conde escribió:
«Si tu madre cuya salud me tiene inquieto, no te
~scribe ahora, pienso que es por un último combate entre su orgullo y su corazón. Me parece que
¡¡i derrepente te aparecieses con tu mujer ytuhijo, les tendería los trazos á los tres. No resistiría
A una sonrisa de su nietecito.»
No se necesitaba más para resolverá los esposos á regresar áFrancia, y cuatro meses después,
arreglados todos sus negocios, se fijó el día de la
partida tomándose pasaje á bordo de El A1·co-I1·is

,

*
* * por vien•
Jl'avorecido
to v mar bonancibles,
El· Arco-Iris remontaba
hacia el Ecuador, y el capitán aseguraba que no había hecho nunca viaje dad que llenan de harmonía.e en la noche del 24más rápido, en tanto que los pasajeros que ha· de Diciembre los hogares bretones, el Capitán
bían doblado el Cabo de Hornos se acordaban dijo:
-Ahora, á la mesa!
de sus olas tremendas y hallaban dulce y grata
la mar que atravesaban. Si el chico, adoptado
por los marineros no hubiera estado allí para
***
recordar á. la infeliz quo descansaba en el
La sefl.ora Lussay que no quiso separarse defondo del mar, ninguno haría memoria de aquel
su dulce Jesus sino hasta dejarlo dormido, ocuepisodio.
Los esposos Lussay seguian apartados pensan• pó el sitio de honor frente al Comandante y prondo en la acojida que les harían en París y sin in- to cundió por todas partes la alegría.
Solo la mujer del Ingeniero permanecía silenteresarse por nada de lo que los rodeaba, excep•
ción hecha del huérfanito al cual Raimunda aca• ciosa enmedio del bullicio genei:al, y cuando aD
ricia ba frecuentemente, y los días corrían así fin pudo retinarse al lado de su marido, le dijo
cuando r..na tarde el contramaestre se presentó al con voz entrecortada y arrojándose en sus brazos:
Capitán y le dijo:
-Ahora, cuando tenía en mis rodillas al Nifl.o
-Mi Comandante: maflana es 24 de Diciembre Dios, soflé por un instante en que nuestro hijitoy nosotros quisieramos festejar la Navidad.
nos había sido devuelto. El pobrecillo estásinpa•
-Excelente idea ¿pero cómo/
dre y nosotros.... .sin hijo. Este huerfanito po-El padre dirá la misa. Improvisará el carpin• día ser deveras nuestro Salvador.
nero un pesebre y un portal; nuestro buérfanito
-Abl Raimunda: el cielo te inspira. Adopté-será. el nillo Jesus y tal vez la seilora de Lussay
moslo.
accederá á ser la Virgen.
Estrechó á Raimunda contra su corazón y en.
- Bien pensado, Prepáralo todo, Oilic.
los labios de ambos pasó fugitiva sonrisa de feli-Luego se acercó á Raimunda:
-Mi tripulación, sefi.ora, quiere festejar roa• cidad.
Al día siguiente el se:lior Lusa.y pidió una. enfl.ana la Navidad; cuentan con todos los persona• trevista al Capitán y le comunicó su idea de adop-jes menos la Virgen y naturalmente han pensado
tar al huerfanito.
en usted. ¿Consiente? Eso la distraerá un poco.
-Mi esposa, le dijo, lamenta aún á nuestro pri-•
Raimunda interrogó á su esposo con la mi- mogénitc que acabamos de perder en Buenos .
rada.
Aires y que teniendo la misma edad de Enrique·
-¿Por qué no? dijo el Ingeniero.
se parecía mucho á él.
Al día siguiente, por la noche, El A1·co-I1·is pre•
¿Quiere usted confiarnos al huerfanito?
sentaba un pintoreco golpe de vista.
-Sería lo mejor, contestó ·e1 marino; pero coA popa del palo mayor se había instalado el mo entre los papeles de la difunta no encontré·
portal y en él, medio desnudo, Enrique dormía nada que me ponga sobre la huella de sus parlen•
teniendo á su derecha á Raimunda, admirable- tes, si por una carta que se le haya dirigido á
mente bella con su traje azul. A la derecha el car- San Nazario averiguo que tiene abuelos, ó tíos ó ,
pintero muy bien vestido, representaba á San lo que sea, me veré en la necesidad de informar•
José y algunos animales les de la muerte de lll se:liora Nollet y de la predel establo complet ,ban sencia de su hijo aquí.
el cuadro.
-Es verdad, no babia penaado en eso. ¿Y qué
Pasajeros y marinos hacer?
oyeron con devoción la
-Esperar. Cuando lleguemos á San Nazario,,
misa de Navidad y ter- tomaremos una resolución.
minada esa ceremonia el
sacerdote se dirijió al
***
portal donde se arrodilló
A
partir
de
ese
día,
Raimunda
se hizo una ma• ·
en momentos en que Endre
para
Enrique,
sin
quitárselo
sin
embargo A,
rique despertando sonreía y fijó en él sus ojos la excelente mujer que le había venido prodigan-·
do sus cuidados y El Arco-Iris proseguía su rutl..
asombrados.
Al mismo tiempo subió hasta que el 5 de Enero por la noche el vigía,
de la mar un nimbo de anunció los faros de la embarca.dura del Loire y
fuegos fatuos que se en- al dia siguiente se echaba el ancla en San Naza-•
roscaron en el extremo rio.
de todos los mástiles, y
envolvieron el portal en
***
luz azul.
Raimunda y Jacobo se instalaron en el hotel1
Los pasajeros lanzaron con el huerfanito que el Capitán les había permiun grito de sorpresa en tido llevarse provisionalmente, y durante una gran
que había algo de espan- parte del día su ansiedad fué extremada, pero
to, y los marinos aplau- por la tarde llegó á traúquilizarlos el mismo Cadieron esa iluminación. pitán.
No había en el correo carta alguna ni nadie se,
Cantadas por la tripu•
]ación las coplas deNavi- presentaba á. reclamar al nifio.

•

Se necesitaba sin embargo esperar aún algunos días antes de tomar una resolución.
El Capitán empezó por informar á las autori•
dades competentes del fallecimiento habido á bor•
do y luego el Juez de Paz de San Nazario, tutor
legal del hu~rfanito recibió información de los
deseos del sefi.or de Lussay y su esposa, quedando en comunicación con ellos para obrar ulteriormente conforme A la ley.
Convenido todo esto, Jacobo se despidió del
Capitán da El Arco·Iris, y anunció por telégrafo
á su padre, que acababa de desembarcar en San
Nazario con su mujer y su hijo y que al día siguiente tomarían el tren de la mafl.ana para ir á
París.
Algunas horas más tarde vino la respuesta:
«Tu madre está enferma, pero los espera con
no menos impaciencia que yo. Tu antiguo &lt;lepar•
tamento está listo para recibirte. Mil besos para
todos.&gt;
Llorando de alegría la joven releyó este mensaje y al dfa siguiente tomó con su marido y el
nifi.o un compartimento reoervado del tren.
Enrique no iba tan sencillamente vestido como
á bordo, pues su guardarropa había sido enriquecido con multitud de ,:-rendas de gusto y lujo
y se pasaba la gran vida en brazos de Raimunda
que le cuidaba con afán y como temerosa de que
también se le escapara de las manos.
En París, un terror loco se apoderó de ella de
nuevo cuando desembarcó en la estación de Monparnasse, ante el temor de que la Condesa deLussay descubriera la verdad.
Mil imaginaciones la conturbaban sobre laaco•
gida que le harían, altiva, piadosa ó indiferente,
pero el ingeniero la tranquilizó lo mejor que pu•
do y diez minutos después estaban á las puertas
del palacio Lussay. El Conde, que desde una ventana estaba en impaciente acecho, vino á la escalera y los recibió con los brazos abiertos.
En seguida se apoderó del &lt;!"hiquitín cuyos mag•
níficos ojos estaban muy abiertos por el asom•
bro, y lo besó con efusión, diciendo:
-¡Cuánto se te parece Jacobo, y qué bien hiciste en venir! Vamos: tu madre nos espera.
La joven tembló otra vez y tomó al niilo en
sus brazos como para que le r,irviera de escudo,
y los cuatro penetraren al apo~ento de la condesa, que estaba reclinada en un ancho sillón. Cier•
tamente que se le notaban las huellas de la edad
y las enfermedades, pero conservaba aún una

altiva expresión de nobleza y superioridad en su
fisonomía impenetrable.
-Aquí están ya los tres, dijo el Ccronel presentando á los que volvían del destierro.
-Madre! gritó Jacobo arrodillándose á sus
piés.
La condesa sin pronunciar una palabra tomó
la cabeza de Jacobo entre sus manos enflaquecí•
das y se p-y.so á examinar á Raimunda que se
aproximaba ]fmtamente, pálida, sin atreverse á.
sostener las miradas escrutadoras de esta madre
á quien tres a:lios antes le había arrebatado á su
hijo; y parándose á poca distancia se puso á temblar sin fuerzas ya para sostenerse en pié.
Entonces su marido se levantó y le dijo:
-Valor, Raimunda, mi madre te espera, ven
con nuestro hijo:
-Nuestro hijo .... oh! no, ne. Yo 1 o me atrevería jamás ....
Y cayó de rodillas murmurando:
-Perdón, perdón!
-¡Y de qué? preguntó inquieta la condesa.
Y como la joven callaba, afl.adió secamente dirigiéndose á su hijo.

NUESTRAS ARTISTAS.

ANGELA SALAZAR.
[De Guad&amp;lajara.]

Ei una ni:lia, pero cómo interpreta
ya, con qué precisión. y suma de co·
nocimientos y A la vez con qué calor
y vida á los músicos que ama, á los
Cbopin y Thomé, á los Mozart y Bee•
thoven, á los poetas y á los maestros,
á los ruiseiiores y á las águilas!
En las mazurcas, en los nocturnos,
tocando aquel delicioso preludio del
compositor polaco en el que parece que
al compás de una llovizna incesante y
menuda, se quejan todaslati amarguras
de una existencia sombría y melancólica, es su alma de virgen, capullo
de lirio, destello pálido de aureola, la
que vibra en los trémolos y gime en
las cadencias.
Sacerdotisa apasionada de lo sublime, prefiere entre todos sus grandes
amigos, y ese destello caracteriza su
índole musical, al rey augusto que no
dejó herederos: á Beethoven.
Cuando en las teclas de su piano,
que son sus aras, oficia ante él, sus
ojos obscuros reflejan las llamaradas
de aquel sol que no ha muerto.
Perla oculta. que sólo en su hogar
brilla, flor modesta que se enconde y
reserva para sus íntimos sus mejoresaromas, Angela, sencilla y buena, vive
apartada de ruindades y pequeileces;
sin saber lo que es envidia, sin conocer los celos, sola y feliz en su santua ·
rio, en que la adoran, que embellece y
perfuma.
Los que la escuchan le dicen: «Gra-

•

471

EL MUNDO.

Domingo 25 de Diciembre !le 1898.

Domingo 25 de Diciembre de 1898,

-Habla entonces tú.
Raimunda le dirigió una mirada suplicante.
-Si: tieneusted razón.No debemos mentir. Es•
te nillo no et1 nuestro.
-¡Que no es de ustedes! Y se han atr evido! ...
-No condene usted sin oír.
Y Jacobo se acercó otra vez á su madre y le
refirió con acento de profundo pesar cómo per•
dieron á su hijo inopinadamente pocos días an•
tes de embarcarse para Europa, cómo se preguntaron ambos ya en el barco si tenían derecho de
volver solos; cómo no habían podido resistir al
dei!eo de volverá la patria en donde aguardaban el perdón de su plldres; cómo en la mar conocieron al huerfanito que en la fiesta de Nnvi•
dad se les había presentado bajo la forma del
Salvador, y cómo, en fín, se habían resuelto á
hacer su adopción.
Pronfundamente conmovido, el conde había to•
mado de la mano á su nuera que llevaba á Enrique entre sus brazos y la acercaba á la sefi.ora
de Lussay q\}e los veía venir sin repulsarlos.
En ese momento se puso á sonreír y tendió
sus bracitos hacia e¡¡a sefl.ora cuyos grandes ojos
estaban fijos en él y empezó á decir con su más
dulce voz, como un pajarillo que pía en el
nido.
-Mamá, mamá!
Entonces, después de una imperceptible vaei
!ación, último suspiro de su orgullo vencido· y
como s: cesando de ser madre se trasformara de
improviso en abuela, apartó á su hiju, tendió los
brazos á la que por tanto tiempo había colmado
de maldiciones, al nifl.o aquel que como el recién
nacido de Betlem lavaba todas las faltaa del pa·
sado.
Quince días más tarde por medio de una acta
de adopción legal, el estado civil del hijo de Ma·
ría Nollet quedó fijado para siempre, y pronto la
salud de la condesa empezó á restablecerse bajo
los afectuosos cuidados de su nuera.
En cuanto al conde que se había dedicado por
entero á la adoración del bebé, tenía ya el proyec·
to de hacerlo soldado y le repetía saltándolo so·
bre sus rodillas.
-Tú vas á ser otro Coronel Conde de Lussayl
El cielo había derramado sus bendiciones sobre aquella familia, como resultado de la piado•
ea inspiración que tuvo Raimunda en la noche
de Navidad.
RENÉ DE PONT JEST,

cías,» los que hemos contemplado sus
ojos fulgurantes de inspiración, podemos dccirl~tambiéo «Gracias,» tú nos
elevas al ideal, en tus pupilas hemos
podido ver de cerca un astro: «el de
tu genio.»

ENTERRO SU COBAZON.

I

1

Murió en una triste tarde
la hija de Juan Simón,
y era el buen J u11n en el pueblo,
el único enterrador.
El mismo á su pobre hija.
al cementerio llevó;
él mismo le abrió una ZRnja
murmurando una oración.
· Y, llorando como un niño,
del cementerio salió,
con la espuerta en una mano
y en el hombro el azadón.
Al verle le preguntaban:
¡,De dónde vienes, Simón?
Y él, enjugando los ojod,
contestaba á media voz:
-Soy enterrador, y vengo
de enterrar mi corazón
JOSÉ

M.

BARTRlNA.

�472

EL MUNDO.

NAPOLEON.

LOS ENGANCHADOS.
Allá en oculta región sombría

Simoun, torrente, cráter, sobre el corcel galopa
~u corcl'll blanco! ¿á dónde, por fin le llevarál' '
Ve su imperial ejército la rebosant~ copa
del triunfo ¿eternamente su mano esculpirá? ... .

El valle 1'11 bosque, la serranía,

En. medio de la noche la fatigada tropa
tendida en!ª llanura como un rebaño está:
es un contr1sctor monstruo que á la. aterrada Europa
del uno al otro extremo 11menazando va.
Yen tanto que en las tiendas que esmaltan la llanura
ó á la merced del viento que agita la espesura,
'
durmiendo están las águilas del imperial blasón,

Et fértil @urco de la heredad,
Y como litinzo que ciñl'I al mont11
La franja iumenPa d,.l horizonte
Que hace mas vasta la soledad.
Allá en aquPllas selvas calladas,
Mientras las aves enamoradas
Cantan sus himnos á. la quit!tUd,
Vibran. los látigos homicidas
Y ruge airada ae¡rando vidas
Con sus horrores la esclavitud.
En esos campos y en ese suelo
Se 11lzan plegarias que van al cielo
&lt;Jomo una queja, como un clamor .. ,,
Son las plegarias de los proscritos
Que á Dios elevan lob hondos gritos
De sus miterias y su dolor.

la fu~rte die~tra oculta bajo el obacuro paño
del redrngote; rnmóvil, inalterable huraño
como insaciable cuervo está NapoÍeón.
'
AURELI0 G. CARRASCO,

Alll los hijo¡¡ de la indigencia
Van imprlidos por la violeHcia
Y sin quti alcancen á descubrir
~ue alimE»ntados con un meudrugo
Y ante la férula del verdugo
Tienen por fuerza que sucumbir.

,

Cuando cansados y adoloridos
Pobtran sus ,merpos desfal1ecidos
En esa lucha ciega y tPnaz,
Ante su imagen atribulada
~ Ruge colérka y de@piadada
'.:}.J: La voz de mando del capataz.
Cesa el trab~jo. Tristes y mudoR
Van con los miembros casi desnudos
A hallar alivw sobre un jerg-ón
Y_tras de angustias desespnan'tes
T10mbla en sus labios ag-onizant ;s
La ultima queja desu aflicción ......... .
. . . . . . . . ... . . . . .. . . . . . . . . ... . .. . . . . .. . .. . .
¡Seres nacidos en la indigencia
Que por los mart-s de la exietencia
Vais implorando la caridad,
Marchad tranquiloF, que et sufrimiento
Halla en las naves ael sentimiento
Las bendiciones de la piedad!
1Ne¡rroe espiritus homicidas!
¡Almas soberbias, encallecidas
Por el aliento de la ambición,
.r:n vuestras arcas resplandeciente~;
En vuestros nombres y en vuestras frentes
Llevais un nublo de maldición!
Diciembre 15 de 1898.
BENITO FENT.&amp;NES.

,_lijAYO DE LUZ.
Dicen que cnando el sol ya morihundv
Ya á ocuftarse por fin tras la montaña;
Cuando la negra noche se aprvxima
Con su triste cortejo de fantasmas
Su rayo fulgurante se desprende '
De la luz moribunda que s11 apaga '
Que baja con efluvios temblorosos'
Iluminando con aus luces pálidas
El follaje ondulante de las frondas
Y las nubes que flotan desgarradas;
Que á su contacto tibio se iluminan
Con claridades trémulas y va¡ad.
Y dicen que á su beso se estrecen
En su broche las flores perfumadas.
Y. ~uando tus pupilas soñadoras
F,Jae en mi con expresión extraña
Brota de ellas un ravo luminoso '
Que llegande hasta 'el fondo de mi alma
Hace que se despierten mis ensueñod
Mitiga mis congojas y mis ansias,
'
Y á su luz se disipan mis tristezas
¡Y palpitan de amo1 mis esperanu~I
FRANCISCO M. DE ÜLAGUIBJ;;l,.

Domlnl!'O 25 de Diciembre de 1898.

Domingo 25 de Diciembre de 1898

473

EL MUNDO

.PLEGARIA
¡.Qnieres romper conmigo? No es bastante
haberme destrozado el corazón:
preciso es del desdén con el diamante
quebrantarme el cristal de 111 ilusión!
¡.Por qué lo quiebras? es locura acaso
Poñar con tu perfume y con tu luz,
pero no me hagas apnrar el paso
~i ves que siempre llegaré á la cruz ..... .
Si ves que en medio de mi Stnda se halla
Pn acecho el Dolor con sn puñal,
¡.por qué te gozas en romper la valla
y en deja!' libre mi camino al Mal?
Ah! Ya que asilo piensas, di que es poco
mi vuelo para ti: ¡tan alta estás!. .....
dime que soy un necio, un fatuo. un loco:
si más quieres decirme, dime másl
Págame mi cariño con cariño,
ó devuélveme el alma que te di;
pero nunca me en¡:('añes como á un niño.
porque hace tiempo que el candor perdi! ....
Per.=óname si ac11so mi alma rnda
ha turbado tn sueño virginal. .....
No exi~te amor con fe: quien ama duda,
durla cual yo de conseguir su idesl.
¡Y tras tanto sufrir, sufrir en vano,
y tenerse por fuerza que reir,
asi como las olas del oceano
que parece que ríen al morir.........
Debo reir, cual reiría Otelo,
al hallar en las penas de mi amor,
no á desdicha mayor. mavor consuelo.
sino á mayor pesar, desdén mayor! .........
Si quieres tu que m~ arrodille y ltore,
ante ti la rodilla dobla:-é
vergüenza es que entre lágrimas te implore
mas si quieres que llore, lloraré!.........
'
No debes ser un pálido lucero,
Fino un ardiente y vivido arrebol:
yo quiero lumbre y flama, yo no quiero
brlllo de nieve, sino luz de sol.. .......
JOSÉ 8. CHOCAN&lt;'•
DIAHA.NTES

Murió _sin una lágrima en los ojos,
Y era J• ve_n, muy b_eila y muy ijensible,
Y cuando iba á espirar, sus ¡,. bios rejos
Murmuraron: "¡Me mata un lmpodiblel"
El llanto que faltó en esa agonia
Quedó tras sus pupilas, sin embacgo,
Y los gUFanoe de la tamba fria
No lo bebieron. ¡Era tan amrgo!
Más tarde, y al abrir la sep.ultura
Que d1&lt;l ángel guardó el pesar postrero,
Dt1l cráneo yerto entre la cuenca oecnra
U.a diamante encontró el sepultur~10.

Y desde entonces pienso entristecido
Al contemplar las jJ,vaR más preciaaas:
-1Cullntos de eoos d.amantes habrlan sido
Lágrimas congeladas!
J. RIVAS FRADE,

EY LA FIESTA DEL NA.CIMIENTO DE CRISTJ.
Hoy rompe Dios los orbes ce'.eFtiales,
) al de la tierra tan btmfgno arriba,
\Jlle des~rma la diestra v11ng~tiv1t
]'1.ra abrazar con ella á los mortales;
Y pues gime con paz en los umbrales
Un tiempo odiosos la esperanza viva
l &gt;el ofensor, ya próspero apnciba
Al Dios infame júbi,oR triunfales.
¡Oh feliz culpa! que si por inmensa
Nt en los ilt1noij cupieras del olvido,
Ni en méritos de humana recowpensa,
L" justicia y la paz. que tu h&amp;R unido
Libran hoy el remedio d" la oftlnsa '
En el amor del príncipe oftlodido.
AKGE:-i30LA,

DIVERSIONES DE DIAS DE ASUETO.
Cu.rnRo DE ·coNRAD BECR)l.\:,. :-,;.

�Domtniro 25 de Dielembrfl de 1898.

1!:L MUNDO

474

Domingo 25 de Diciembre de 18\!8

EL MUNDO

UEXICJO MODERNO.-EL CJENTRO MER(JA.NTIL.

MEXICO

MODERNO.

El interior del edificio está sub-dividido en lotee
cuya unidad de medida son 5 metroA de frente por
~ de fondo. U no de estos lotee vale $50 en el primer
piso, 40 en el segundo r, 30 en el tercero.
Naturalmente estos ultimos e~tán siendo loe más solicitados, puesto que el elevador hace indiferente la
altura y en cambio tienen más luz que los inferiores
y se disfruta en_ ell~s de un ~elli-imo panorama, del
cual dá una páhda idea la vista que publicamos.
l!;s fácil remover las divisiones entre dos lotes de
manerl:' que ei alguien necesitare dos ó más lote~ en
extensión, pero formando un solo cuarto ó bien subdividido en varias piezae, puede obtenerlo. De este
modo hem~s visto grandes departamentos compuestos de vimos lotes unidades y lotes solos divididos
por elegan~ee tabiques de m,i.dera en dos y basta en
cuatro gabmetes _pequeños, á gusto del inquilino,

LA REORGANIZ1CION DE ESPÁÑ!

•**

Fachada del edUlcJ((constrnido por el Sr. D. José de Teresa en la esquina de la Plaza de Armas y calle de Tlapaleros.
-·······················································································.... ··············•···•·······•···········•·•··································•·····•··········•····················································•······· .....

Sin embargo de faltar t Jdavia ligeros detRllee de cío del propietario, cuando se vean obligados á cam·
biar de casa.
ornameotac1ón en el interior de algunos departamen
toe, pueden considerarse como terminadas las obras
de construcción de este gran edificio.
Comfort y economla en materia de habitación por
Podemos llamarle grande y notable aunque no sea
más sino porquf'I, substituyendo á toda una calle de cualquier parte de la ciudad y con mayor ruón en el
vetustas y as'métricas casas, p&lt;'11ueñas y pesadas co- centro, eran dos ideas incompatibles para el inquilino
mo lo fueron la mayoria de las c,bras inspiradas en la y seguirán siénoolo en bastante tiempo, miemras no
que Hepan imitar al del "Cenestrechez de miras de la época colonial, y á aquellos abunden los propittarios
11
legendarios portales claudicantes, cuyas raquitlcas tro MercantH.
Mucliae veces nos hemos ocupado teóricamente en
arcadas dabau abrigo por el día á los pequeños comeuioe de la miseria y po;· la noche á tenebrosas y demostrar que en México, una de las más ingentes
non sanctas aventuras, ~ió nacimiento á una hermmia necesidades es la de conbtrulr habitaciones que, ofreavenida, amplia y alej('rada por un buei;i número d_e ciendo las comodidH des que los adelantos de la época
edificios comerciales, de pocas pretens10nes artistl· pueden proporcionar al inquilmo, sean á la vez de un
cae, pero muy bonitos dentro de la sencillez del estilo precio razonable.
E,tamos seguros de que más de un propit1tario se
propio del objeto para que fueron constr.uidas.
.
De una manera completa se transformo tin poquísi- ha sonreído desdeñosamente ante nuestra demanda,
uzgándolll utópica é impracticable.
mo tiempo y debido á la natural emulaoió•.1 de los propietarios, la fisonomía •le toda una avenida. antes sucia y desc:iidaday hoy bastante mejor q:ie 111 cacareada de Plateros, con perdón sea dicno de los señores
propietarios.
No son, sin embargo,estoe merecimientos del nuevo
edificio, los que nos mueven µriocip11lmente á descri•
birlo en -particular, sino el hecho de inaugurarse con
él un útil género de construcciones, de las cuales e~ta
es el primer modelo, pues basta qhora nos hablan sido
desconocidas, y la lección provechosieima que para
propietarios é inquilinos se desprende de este ensayo y
que nos proponemos poner en relieve, consecuentes
con el interé~ que nos inspira todo progreso positivo
que se traduzca en ventajas para el público.
Si apenas hace tres años se le hubiese dicho á un
comerciante, profesional ú otro cualquiera bombrG
de n~gocios, que podía ofrecérsele en el centro de la
ciudad y en el corazón mismo del movimiento mercantil un hermeso almacén ó despacho, ventilado, lleno
u~ luz, con alumbrado eléctrico especial pata las noches magníficamente ast&gt;glirado contra los cacos mediante inviolables puertas de acero y un ;:1ervicio propio de vigilantes. con elevador gratuito, con fuerza
motriz si la necesitare, todo esto en un edificio sólido de bella fachada y ornamentación int..rior no meno~ lujosa y elegante y á precios inferiores á los que
se pagaban y pagan actualmente por obscuros y húmedos almacenes, donde se pudren las mercancías ó
las destruyen las ratas en breve tiempo, ó por incómodos y mal acondicionados despachos, lejos del cen•
tro de loe negocios. es seguro que ese comerciante
ú hombre de profesión se habría reído y habría tenido por charlatán al que tal oferta le hiciera.
En efecto, todos los que tienen que arrendar un local para ha.hitación ó negoc,io, han admitido.como.cosa indiscutible y se han resignado á que, para vivir
en el centro, es preciso pagar caro, estar incómodos y
no exigir otros lujos que los que ellos mismos quieDetalles del patio central.
ran y puedan proporc:onarse a su costa y en benefi-

•*•

. ...

················································-

Pues bien, el Sr. D. José de Teresa, cuya iniciativa en materia de negocios es laudable, ha venido á
darnos la razón y el ejemplo de cómo, mediante la
aplicación en una de sus formas del prineipio económico de la división del trabajo, puedan proporcionarse habitaciones para negocio, cómodas, lujf"&gt;sas, céntricas y baratas!
La descripción ilustrada del "Centro Mercantil" va,
á eviden~iarlo.
·
Las vistas de conjunto y detalles que damos de la
fachada de ese gran ed:ficio, nos ahorran toda descripción de las bellezas ornamentales que hacen de él
uno de los más notables de México.
El piso bajo está destinado á grandes almacenes de
comercio, cuya ventilación,se¡uridad y buenaubicación se reconocen á la simple vista.
Tenemos entendido que la mayor parte de esos almacenes, aún no ocupada, debe servir para instalar
la negociación de ropa y confecciones de que ya nos
hemos ocup11do prolijamente en nuestras ediciones
diarias y que llevará ti nombre del edificio.
En la parte interior del pi~o bajo está instalada la
planta eléctrica propia del edificio, bajo la dirección
del mecánico y entendido electricista ingléi, Mr. Theo
Montgomery.
Esta instalación es de seria importancia. Consta d&amp;
do&amp; motores con el dinamo acoplado en el mismo eje
del volante, que es la última perfección conocida en
el género y á la cual se de be que la luz producida por
las corrientes de esos dinamos, no tenga intermitencias ni titilaciones .

Cada motor tiene su caldera especial, con una fuerza efectiva de ocbenti. caballos, yen caso de descompostura de uno de ellos, fmicionará el otro. Actualmente eólo trabaja el motor de seis á d:ezdela noche,
y como el elevador es movido con ener¡ia eléctrica y
hay quienes pudieran necesitar alumbrado en la casa durante el día, se instaló con un costo de quince
mil pesos, una excelente baterla de acumuladoros
que dan luz y fuerza durante el tiempo que no trabaja el motor de vapor. Las personas que por la naturaleza de su negocio necesiten fuerza motriz en sus
departamentos, pueden tomarla en la casa á un precio minimo.
El elevador, del cual damos dos ilustraci,.nes es
de muy suave movimiento y_~e gran precisión, pudiendo usarlo todos los inqmhnos y visitantes, grátls
y desde las 7 á. m. hasta la 11/ 1 p . m.; luego desde las
3 ~asta )as 9½ p. m. Ha.v.un empleado especial con
luJosa hbroa para manejarlo.
La eecalera rodea el eleyador en toda su altura y
está construida en las meJores condicio,•es de pendiente y altura de loe escalones, de mimera que no t-1!moleeto subirla cuando falta el elevador.

El patio central que dá acceso á todos loe departament?B e@ de verdadera belleza con su gran techo
de cristales labrados, sus pisos de mosaicos y sus tres
cuerpos de ga,eria•, régiamente decoradas con estucos y jarrones de bronce de mucho gusto, dominando
en la decor_ación dos ton os, el café y el oro de las molduras y relteves . Nuestras ilustraciones dan una idea.
Damos también ilustraciones de los Jotes ya decorados y o~upad?s po_r las-üf!cinae del propietario y por
un profes10nal mqmlino. Estos lotes tienen vistas á
la calle, as! como el gran e.p~cio, aún no subdividido. que damos también.
De los departame:::tos que no ven á la calle, puede
veree toda una ala, y se advertirá que su iluminación
no es inferior á la dti los primeros.
Entr~ otras comodidadee, Cl;'da piso tiene un grande y luJoso departamento de modores todo cubierto
de mármol, con elegantes tocadores y un mozo con
la librea del edificio, encargado del co11star.te aseo.
Damos un grabado que representa esta oficina. cuy_o cui~ado es de tan poco in~f'lrée ·para los proplt·tarios, siendo aei qu.e lá salubridad de una casa tiene
tanto que sentir de tales de$cuidos.
Una gran parte de las oficinas está ya ocupada, y es halagador ver el movimiento de hombree de
negoeios, clientes, mensajeros y mozos que sin cesár
van y vienen por las lujosas galerías del patio central, buscando á los negociantes y profesionr.les que
acudieron los primeros á aprovecharsi, de las ventajas de este palacio del trabajo, donde tan poco cuesta
tener habitación sana, hermosa, cómoda y barata.
Damos un grabado que representa la sala de jun•
tas de la futura Sociedad Anónima "El Centro Mf'lrcantil," La decoración es severa:, lujosisima. destacándose en el fondo el retrato del Señor General
Diaz, quizá como una alegoría de que á su sabia
ge~tión d1,be el pais la buena fortuna de ver realizados estos adelantos.
Nos consideraremoa largamente recompen@adoe, si
esta descripción logra emulará loe propietarios que
pueden imitar al Sr. de Teresa y pronto vemos echar
los cimientos de otros edificios construidos según la idea que presidió á la del "Centro Mercantil,"

Por creerlo de interés tomRmos lo siguiente de un
manlfiesto de la Cámara Agrícola del alto Aragón.
A causa de la latitud de nuestro territorio, desviado del paso ordi'lario de las lluvias, por su altitud y
estructura orográfica y su apartamiento del centro
del contiuente europeo, que es al propio tiempo centro de la historia moderna., ha debido España, más que
Hingún otro pais, hacer una politica preponderantemente económica; politica agraria y politice. mercantil· de aprovecnamiento de todas las aguas fluviales y
de lluvia, de factorías comerciales en todos los lugares de producción y de consumo del planeta, de aperturas de vías de comunicación numerosas y baratas,
de modestia v de circunspección -en su convivencia
con los demás países . La educación del pueblo, el
cultivo de la ciencia, la libertad politica, las relaciones exteriores, el mantenimiento de laindependtncia,
el orden interior. la expansión de la raza por 1Juevos
territorios, venían en segundo término y requerían
como necesaria condición aquella base económica.
La cabeza y el brazo depPr.den de 111 oficina del estó·
mago. Dime lo que un pueblo come, y te diré el papel
que desempeña en la historia. Spencer ha probaJ.o
que el porvenir será del pueblo que mejor
nutra.
Ahora bien: l!:spaña no produce fa cantidad de substancia alimenticia que necesita para el!tar bien 111imentada: todas las noches, más de la mitad d-, los españoles se acuPstan con hambre . Por eso ha sido tan
lento el cr"cimiento de su población: por eso su vida
media es la más corta de Eur.Jpa. Y de alli por qué el
pensamiento entero de la nación y de sus gobernantes debiera haberse concentrado t'n eso: en la despensa nacional, en PI modo de proveerla, de buscar víveres, como Inglaterra, por toda la redondez del planeta.
l&gt;e hoy en adelante ese debe ser el primer cuidado
y la principal preocupación de los hombree de gobierno; lo que se ha llamado con cierta relativa exac•
titud "politica hidráulica"
Quédanle á la agricultura española dos min11s por
explotar, que valen por algunos miles de millones:
una el agua d'I nieve y lluvia que cae en el territorio,
la cual hay que retener en él, defendiéPdola contra
el plano illcltnado por los embalses y las sangrías, y
contra la evaporación por la labor de desfonde; las sales vegetalizables del subsuelo, álas cuales el bueyy
la mula, con el numilde arado transmitido de caldeos
y egipcios no han podido alcanzar, y que es precise
sacar ahora á la superficie y convertir eh pan, mediante las laborea profundas.
Regar la tierra e11 elevarla casi á la condición de
valore:: del Estado, porque así como t&gt;stos maduran
sus cupones trimeetratmente, aquella rinde todos los
años tres cosech11e. Deffondar la que no puede ser
regada equivale á menudo á renovar su virginidad,
y en todo caso á hacerla más resistente contra la sequia, disminuyendo en una proporción considerable
el c,,eficiente de pérdida de las cosechas de granos,
ensanchando el área de los forrajes de secano, doblando la producción de vino por hectárea y dotando
asi á est11 caldo de aptitudes económica@ para la lu-

ª"

Elevador y su t-mpleado.
psra que, al menos en parte, des.tparezcan esos tugurios que la necesidad obliga á habitar con mengaa
de la salud, de loe intereses y de nuestra reputación
de progreso v civilización.
El Sr. de Teresa ha ga11tado bi.~tanre máede un millón de pesos en este edificio; y mucho dinero en recone•rmr, hermoseando, las numerosas propiedades
que tiene.
El Sr. D. José de Teresa merece bien de la ciudad
de México.
X. P.

I

Detalle del centro de la fachada en la calle
de Tla11aleros.

Entrada principal interior.

�476

Domingo 25 de Diciembre de 18\!8

Domln,ro 25 de Diclt1mbre de 1898.

EL MUNDO

417

EL MUNDO

IIEXICO .l'tlODERNO.-EL CENTRO MERCANTIL.

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Tipo de departamento exterior sin dividir c&gt;n lotes.

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Sala de juntas del Centro .l'tlercautll.

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Escritorio del Sr. de Tcrei;m.

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Dci;;J)acho particular del Sr. de TerNot.

CajH- del Sr. de 'Fcresa.

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SONETOS.
(Del libro_Dolor, Ideal, Esperan:a).

_J

I.
Si entre el mundo que palpa y el que sueña
Doquier la enorme discordancia toca,
Si el ambiente le asfixia y le sofoca
De su morada, lóbrega y pequt1ña;
Ah! si su voz, que Jo inefable enseña
Y mue,tas razas del sepulcro evoca,
Muere en la turba indiferente y loca
Cu~I pasajera ráfaga en la peñ i;
Fuerza es que el vate, huyendo de la plebe
Por inviolados sitios errabundo,
Del alma á. noble soledad se eleve:
Que en esa altura. en éxtasis profundo,
Brisas de Edén anticipadas bebe
Y escucha los rum'&gt;res de otro mundo!

II.
Cuaudo en mita&lt;t de su triunf,.nte vuelo
El r/\jo ~ol las cumbres ilumina.
Hac"n loR rayos que su f,.z fulmina
Los tristes ojos 11partar del cielo;
Mas, cuando tiñe de la tarde el velo.
Misteriosa la luIJ?bre vespertina,
La 1111rada, perdiéndose domina
Orbes má:1 vastos que soñó el auh..,lo
Mientr11s la dicha sus fulgoreN lar,za
La m,·nte, hundida en terrenal bajt"za '
NA da divino á. penetrar alcanza:
Crl'pÚdculo del alma es la trist&lt;'z:1.,
A cuya luz la timida esperanza
La playa ve do el infiuito empieza.
,w

:
III

Ay! para el alma en qu .. la fe no anida
Auge! guardian del p1-1nsamiento hu ua.;o
~; el d1Jlor inde~cifrable arcano.
'
Laberit,to sin lumbre y sin salida,
La ment11 por la duda ob,:cureclda
Ea hoscas noches escudrifi 1 en vano
Por qué rug" el dolor, vasto Océano
En a~ estrechis lindes de la vida. '
No asi el _c~"Y ente, que á su cruz ~e :,braza,
Y en la aíllx1ón acrlsolari;e espera
Como el metal en la rugiente hornaz~,
Pen~ando, cual el mártir en la hogu~ra
Que el dolor s.i.elda y para 11iemp~e enlliz'a
Lo que rompió la iniquida.I primera.
JOSÉ JOAQUÍN CASAS.

�,!!;L MUNDO

478

Domln,ro 25 dti Diciembre de 1898.

Do~go 25 de Diciembre de 1898

LECTURA FARA LAS DAMAS

FLORES Y BEBES

PAGINAS DE LA MODA

Una espléudida mañana de primavera en que todo
p_arecia _sonreir, y &lt;JUe la luz _dt1l _sol alegraba el espi·
ritu hac1endole olvidar las m1ser1as de la vida, encontrábanse en nn parque donde la g ente gozosa de la
magnificencia de aquel bello espectáculo, paseaba
riente bajo lasfrondaij delos árboles que se mecían al
soplo de una _nueva brisa que arrastraba el perfume
de mil florec1llas campestres. De la abstracción en
que me tenia sumida la lectura de uno de mis favoritos vino á sacarme el parloteo de una bandada de lindos bebés que en su dulce balbutir trataban de nn
asunto en verdad grave para ellos, ¡de un entierro!
Cené el libro olionte aún á imprentay púeeme á escuchar la conversación de los pequeños hombrecillol',
-Si, decia uno de ellos, de mofletuda !az y grana es
ojos azules que la brisa cubría por momentos con las
rubias guedejas de su angelical cabeza,murióanocbe
y hay que enterrarlo ahora.ahí lo tiene la niñera, pero an_tes de traerlo hay que hacer la sepultura.
¿Co_mo es la BPpultura? preguntó un pequeñln que
mordisqueaba un pastal gravemente.
-Un hoyo grande y feo donde se echa á los muertos contestó un diminuto
marino que portaba el visto~o unifoi:me de los ingleses. '
-Bueno, ¿pero ahl se queda par~ ~\empre? dijo otro pálido y enfermizo con
queda vocesilla que apenas se percib10 entre la algazara que formaban los lindos bebésl
-No,hom°!Jre, se apresuró á contes~arle el primero que hablara, si es un entierro de mentiras, v:amos. no más por Jugar; vamos á hacer el agujer1, debajo de
aqu~llas flores roJas y despué~ le traeremos con música pero yo como soy el
due110 le cargo,
'
Nadie objetó una palabra. y todos correteando se dirigieron hacia un rosal
donde un~s 1?ellas flores ostentab~n. toda.su lozanla y hermosura cual si quhsieran contr1b u1r con ella á la magmftcenc1a de la mañana Desde el asiento que
ccupaba podla verlos, afanosos, con sus pequeñas manecillaR esca1 bando en la
ª!~na que cubrla la calle que divi.'la _los prados; nadie hablaba y toda su atencion est~ba reconcen_trr.da en el trabaJo q?e emprendían; cuando vieron que la
fosa tema la profundidad qu~ desearan, ntJO el que había dirigido los trabajos.
-Ahora si. va~~e á trai,rle pero 3:ntes cort3:remos flores .V' ramas para actor•
narle Y asi lo hiCieron: las margaritas, los girasoles y las bojas de violeta'llenaron sus manog regordetas, y emprendiendo una carrera tan veloz como se
lo permitian sus débiles y gruesas piernas, pronto llegaron á donde descuidadas y parlachinas estaban las niñeras formando coro y hablando temendo por
tema principal de su insulsa conversación, los defectos de sus am~@; y á un .. de
ellas de rostro de ídolo se dir1gió el que habla anunci!ldo la muerte y promovido el entierro, le pidió _algo, y aq~ell~, de una bolea de mano sacó un objeto
envuelt? en ~n papel aJado. La ch1q~1.lleria rodeó al pequtño bebé, que lleno
de pars1moma y magestad desenvolv10 aquello y presentó á los ojos de sus ca•
maradas al travie~o maese Polic~inela; pero, en: ¡qué estado se encontraba el
buen mac.se! las roJas y largas narices caracter!Et1cas hablan desaparecido, as!
como también parte de la saliente barba, la ropilla encontrábase en estado
lamentable y los legendarios cascabeles habían dt1sapacido; triste era en verdad
el estado de\ buen maese que ~n la Navidad y la víspera de ReyeJ hace rew nar sus platillos sobre la barriga, arrullando á los bebés sus amiguitos.
La bandada de lindos enterradores organizó la procesión; á la cabeza, y lle·
vando en la rubia suya al desventurado maese, caminabaRichito, as! lo ol nom·
brar, en averiada caja de cartón y entre multitud de flores de que antPs hablan
h~cho acopio; segulanle sus compañeros formando el má,1 hermoEo acomp, ñamiento, con ramos que llevaban á la. altura de sus bellas cabecitas, los u1100;

....

.(

Fig. 1,-Traje sastre para ciudad.

Fig. 2.-Traje de casa.

LA MUJER.
La mujer, el ser más interesante de los de la cr1&gt;ación; es débil y fuerte á la vez, constante y caprichosa, valerosa y sensible, amante y adorada. Por esto
el Creador la asoció á los destinos de otra arrogante
criatura que se cree el rey del universo, y no es más
que el hombre. Por su debilidad y por todas los atributos de su esencia se diferencia extraordinariamente del que se cree su señor y está orgullosa de ser su
esclavo.
El hombre, inquieto en placer, ambicioso d_el bien
que persi,rue, !atigaiio 1&gt;n su carrera, se agita más
penoso cada dla y vive fuera de su vida.
La mujer. más constante. más afectiva, más mode•
rada de sus deseos y más amante con el corazón que
con 1011 sentidos, con@idéraee sólo destinada al hom·
bre, enorgullésese de C(lmplacerle y limita su upiraeión y su gloria A. pos~1&gt;rlo. .
.
La mujer, que ha udo obJeto de estudio de mu-

choe siglos para los hombres pensadores_, no es ni: serA verdadPramentEI conocida por los h!JOS del siglo
XIX. 1.Qué mano sE'&gt;rÁ tan temerararia que intente
decir lo que es la mujPr? '!'PI vez ninguna. Se puede
comprender lo que PR una ei,posR, una madre, una
hermi,.na y una amantP: pno jamás se comprenderá
quiza lo que es la m11j Pr. Un amigo, un amante, u_n
herm~no un espos(l, 1111 hijn y un padre, podrá decir
lo que vJle y es pi,timahll' PPte titulo respectivo a!•
canzado po:· la mujn. pno todos ePos titulos reunidos no bastan ni con,· ienen las más veces para conocer y explicar este Eér.
El amante sólo 111 ve al través dPI prisma de la imaginación y de la pR~ión df' l amor. El e_sposo, ya la amt1
ó la d1&gt;teste la ve ~1PmprP. ante PUS OJOS y en su corazón tal cual' éstos se la pintan, no como ella es. El
padre es ciego en verá su hija; el hijo ama, respeta
y venera á su madre; el amigo es indulgente con la
amiga.
Es del destino del hombre g-ozar y sufrir por la ~ujer mas no el de poder juz_i?a.rla; porque ésta es un
sér' multiforme. verdadera Proteo que cambia ~e forma á nuestros ojos según las pasiones que hacia ella
nos animan.
La mujer, sér incomprensible, se parece á la flor de

otros, largas ramas de jazmín formando verde arco
sobre el extraño féretro, y todos entonaban una triste melodía de música incomprensible, una música que
sólo ellos podrian escribir y Pjecutar, una melodía
tan llena de sentimiento como la qutl el célebre Gounod escribió á sus pt1queños allligob cuando "El entierro de un muñeco "
Con paso g,av e y sin cesar en su canto pasearon
por todas las callecitall, hafta que por fin el adorable
grupo llegó al rosal á cuyo pié hablan cavado la fosa
pan. dar sepultura al pobre mat'se. Lo que siguió fué
cómicamente grave; tli rubito bajó la caja, le rodearon en gran contusión todos los pequeños, y entonces
el pálido y enfermizo niño que antes preguntara si
maese habla de quedar asl para
siempre, dljo;
- Puo las cosas de un muerto se
bendicen .
- Si, si, exclamaron todos á una
voz, hay que beudecirle, y empezaron á señalar eobr'- el 111ontón de
flores que cubrlan el fé retro las más
grotescas bendiciones. al tiempo qu0
decian algo sin bentido, simulando
sin duda el latln de los responsos;
de~pul'B colocaron dentro del sgujero e! cuerpo del Polichinela, arroju on sob1 e él todos sus ramos, y
1:charon arena hasta cubrirlos por
completo.
1Pobre maese? ah! quedaba entre
floreR y cubierto por el ramaje de
aquel rosal que se mecía al soplo
de la brisa; los pequeños. entre alegres risa!I y cantando, bailaron sobre la sepultura, y colocaron en ella
una diminuta cruz formada con loe
tallos de una campánula que ahi
cerca se encontraba. Alejáronse
dePpués de mi vlsta: la inevitable
lucha por la existencia llevóP1e bien
¡.ronto de donde habla visto el entiP.rro de maei!P; alguna VPZ, y muy
lejos, he visto también llndos bebés
que me han traldo á la memoria á
aquellos. Y donde quiera que estoy,
gústame en los dlae primaverales,
...o;;:;:. cuando las hC'jas de ,os árboles re•
¼,· clén lavadas por la lluvia se agitan
~ al soplo de una brisa fresca y su}¼ surrante y las renuevos de las plan-~
tas brillan heridos por la magnifica
luz de uu sol esplendente, pasear
por Jo¡¡ parques, y contemplando á
los bebés, olr su charloteo que se
confunde con PI piar de los gorriones que se cuentan no sé qué picarescas historias que IPs hace rPgocijur; y he visto bebés alPgres y bebés
tristPP,los unos rt'b ozantes de salud
corretean por las avenid88 con sus
Traje para niña de 9 á 11 años.
débiles y gruesas piernecillas tras
alguna mariposa que revolotea de
aquí para allá burlándo.se__del.afán
A

Fig. 3.- Traje de casa para señorita.

~----------------------------------------------------------------- ---------- -----------------------------------Lectura:para las Damas.

479

EL MUNDO

--

los campos, al insecto del aire, al sol del firmamento
al mundo de los mundos, á quienes sólo el Creador
puede conocer de una manera perfecta en todos sus
elementos y en todas sus relaciones. Por tal razón, el
que ensaye escribir la historia de la mujer, necesita.
un sentimiento exquisito; porque si trata de describir el fuego que la anima y electriza sus sentimientos; porque si intenta describir lo que está más allá.
de los sentidos y pertenece al sentimiento y la razón;
porque si quiere, en fin, penetrar en un foco invisible de donde se irradian todos sus movimientos visibles para lo cual necesita el fisiólogo de un análisis
delicado, de un reactivo tan sutil é inmaterial como
el elemento sobre f\Ue tiene que operar-por estas razones necesita poner en eRpontáneo movimiento y
ejecución todas las emancipaciones de su alma; y el
sentimiento será la luz que ilumine en SllS investigaciones.
B. M . FLORES.

--------•--------

Fig. G.-A.brlgo elegante.

Flg. 6 . - Frac para seilorita.

FJg. 7.-Dos paletots elegantes.

�480

Domingo 25 de Diciembre de 1~8.

EL MUNDO

FÍO. 11.-TRAJlll DE O.ASA PARA DAMA

Falrlade gros negro con sobre falda d_o sarga de_ s1:1da ris tieruo, formando cuerpo tawb1én, acuch1llado/en el cuerpo y en la falda, con bordado de seda.

•

FJG. 12 .-UN BONITO TRAJE DE TERTULIA

Todo de crespón de ee•la bordado, con uua muctlta
lle eatin bordada también. una v!111lta de blond~ de
. Brudelaa en el pecho y una gran cintura de ra~o fino.

Otro pago de $12,000
DE ''LA MUTUA."

· Tomo I

P
oxpoóición

México, Domingo

0
9""bacionaL de ooe
LLaó

Iº

de Enero de 1899.

/Cf teo
LhZ

Num. I

en La Ctca_oemia de &amp;an &lt;8azLoó.

EN ZACA'l."'ECAS.

Sr- D. Donato de Chaupeau:-ouge,
Director General de "La Mútua."
MEXlCO.

Muy Señor mio:

J&lt;'i,cs 9, 10 y 11.-Trt&gt;s sombreros tUtima novedad.
de 101:1 p"queñ,H: los otros se alPjctn de las niñeras y
pasean por la8 enarl'n ,da¡¡ callPjutl!as que dividtm los
prado@, contempla u do l:ts mBtizadas ftu~es_ que gozosas die,m al sol ,m el vaivén dti SU8 u1ov1m1ento@, «te
amo,• «te amfl,• y no la8 t~can, úmcamente laa _contemplan con su:1 gran&lt;illd OJO~ y queda1;1 ptmsat1vo@,
y allá si por casualidad dt1scubreu uua v1olet~, mirando para todos lado,, l1t toman deliL'-.:.ldntneute con sus
manecitas, v espiran con ansia su aroma, cual si quisit:ran con.aervar por Ul.ll.Ch0-tiempo en sus pulmoncillos el delicado pt!rfuwe de sus liudas hermanas.
D . .R. SULTALTA.

H eceta.s útiles.
Buíi.uelos para el chocolate. - Se toma un kilo de harina de flor. y en el ceuiro 1:1e le hace un hoyo y se le

- d e un va111to
echa un huevo entero Despué~ se le ana
rina
de agua ligeramente tibia y s ,J, y @e amasa l~ hª to~in ce,ar con uua cuchara de madera; se le anaded r
da el agua tibia que necesite la puta para qui
muy e~pesa y no muy dura: deepués de trabajar ª 8 •
ta endurecerla algo más que para los ~esos buecos,
se pone un gran caso con mucblsímo aceite; c~m las
m11nos se c1 je la ma@a y se forma una_ rosqullhta; se
echa l'n el aceite cuando es1á muv ca!Jente, sacándola con la espumadera HSÍ que esté bien dorada.
Se aumentan ó disminuyen las cantidades en proporción con los buñuelos que quieran hacerse.

ª

•*•

Con esta focha me ha sido pagado Pn .e l B'lnco de
Zacatecas, por el Sr. D. A11to!1.io Cbávez Ra~lrez,
Agente Eepe&lt;'ial dtl esa Compama. y ."!1 presn1_c1.. del
Sr. Notario Público Líe. D. Tr~nqmhno ~g-mlar, lacantidad ($12,000) doce n~il pesos, 1mportt&gt; de
las póliza8 unm.-ro8 ¡¡11 Ool y oH,tsJ:l l1:1 una de$ 10 EOO
y la otra de $2000 en que e,;tuvo asegurado el bllnor
mi padre

D. JACINTO R. SALAZAR
Antes de concluir quiero hacer constar que el ~i&gt;ñor
mi p~dre recibió en vida dividendos por valor de..: . .
$879.86 cs.: que el costo de !_as do~ pólizas e~ 11 a~os
una y Ja otra f'll o años de v1genc1a, respectivamente, fué de $6.10! 2l! C8., y que á loR 23 día~ d~ haber
hecho la r11t:1awttc1ón d11 pago se puso á mis ordenes
el valor de las repetidas póliz11s.
Soy de Ubted don este motivo su atta. y S. S.

Carolina Salazar.

Para quitarse las pecas: hay que lavarse por las no ·
che8 cou esta compoe1c1ón:
Agua de rosas .......... .100 gramM.
Sulfato de zinc ........ . .. ,O
11
Eijte tratamiento local se complementa con una fricción por la mañana, compuesta de
Manteca de cacao . . ....... .40 gramos
Agua oxigenada........... lO
11
Vloruro de calcio .......... 5
,
En seguida se ponen polvos de almidón.

Nuestros Grabados.
FIG. 1,-TRAJE SASTRE PARA CIUC'AD.

l!:s do h eviotte gri~ acero y está compuesto de una
falda plena, con adorno de brandtburgos y un dormán con el mismo adorno, ligeramente abierto sobre
1m chaleco de seda. Sowbrero turil:lta adornado con
di&gt;s alas de palomo.

g-

Fio.°2.-TRAJE DE CASA.

E.s de escocéij obscuro de lana, con blusa holgada,
oruada de un gran volante y abierto sobre un plastrón de cadenilla. En la falda dos volantes de ligaros
farolille,s
FIG. 3.-TRAJE DE CASA PARA S~ÑORITA.

Es de escocés ¡?ris claro, falda y blusa . La falda
tiene un delantero figurado y la blusa varios tablei os
y una capelina muy 11legante.
Cvllar de seda á rayas negras.
FIG, 4,-TRAJE PARA NIÑA DR 9 Á 11 AÑOo.
Es de cheviotte azul obscuro, estilo marinero, con
falda tableada, blusa holgada, con gran cuello ornado de cintas de seda
Corbatín de raso muy elegante.

!. FIG.5,-ABRIOO ELRGAKTE.

Es nna jacq:uette de cheviotte muv fino, con un gran
cuello de piel formando solapa. Mangas de globo. Falda lisa.
FIO,

6 -FRAC PARA SEÑORITA.

De cheviotte también, azul obscuro, con ribetPS de
piel v grandes adornos de galón de cordoncillo de seda. Faldón redondo. Falda de amplitud media.

DOS Al\1.IGAS.
FOT. DE
.ACUARELA DE POYEUA.

FIG. 7,-DOS PALRITOTS ELEGANTES.

J&lt;'OTOGRAB,\DO UE LOS TALLERES DE

El primero de paño obicuro gris perla, con gran collar y guarda mangas de piel y de brandeburgo; el
segundo cheviotte azul negro, con capelina ornada
de piel.
FlGS. 8, 9 Y 10. - Dos SOMBRERO!\ FIELTROS v UNA TOCA
DE RASO DII' LOS MÁS ENCANTADORES ESTILOS.

FJg. 11. Traje de casa para dama.

Los fieltros ·Ron ambos redondos con adornos de raso negro, el primero en dos penachos y el segundo de
seda crema, alternanlio con una pluma rfaada.

Fig. 12. -lJn bonito traje de tertulia.

-

EL MUNDO•

LUIS C.

8ANDO\' AL.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domine-~ 10

EL MUNDO

40

-

o, Julio de 1898

Nuestros 5irrabados
FIG. 1.-GRUPC DE TOILETTES PARA LA RoTACIÓN.

••••

Nuestras lecturas pueden escoger un bonito modelo entre esos cuatro que les ofrecemos y que están en
gran boga en la actualidad.
El primer modelo es de un entero estilo sastre, con
jacquet de primorosa hechura.
Los otros tres constituyen variaciones más ó menos
originales de los figurines que damos al principio.

TOlllOII,

:NVJIBao 3.

IIIBXICO, JIJLIO 17 DE I898,

FIG. 2-TRAJE DE FJULARD,
La falda es de Foulard completamente Jis,i, gris
acero, sin otro adorno que una c.nta de tafetán que
forma ángulo en el frentt, de la blusa y rodea toda la
parte posterior de la misma.
El cuerpo es de g11ipure con las mangas y basquiña
de seda del mismo color que la falda.
Elegante corbata, última novedad.
FIG. 3-ELEGANTE MODELO DE ESTÍO.
Todo el adorno consiste en cadenilla sobre seda
acordonad.a azul pálido.
Cuerpo blusa con draperla de satin azul obscuro.
Plastrón muselina de seda blanca acordeón.
FIG. 4-TRAJE DE FOULAR PARA CALLE,
•El efecto de este modelo es de que tiene doble falda
gra ciaij á la disposición de los volantes
El cuerpo tiene un yoke y mangas de guipure en
tanto que el corpiño es de seda plissé.

FIG, 5-TRAJE NEGRO DE PASEO.
De seda negra con gran aplicación de muselina de
seda, á tres grandes volantes. Aplicación segunda de
bordado.
Bolero ligeramente figurado por la propia aplicación dt, muselina de seda.
FIG. 6-TOILETTE DE DIAB DE CAMPO.
La falda es completamente lisa, dd satin.
La especialidad está sólo en el cuerpo que tiene una
gran aplicación de must,Jina de seda acordión, con
cinto y collar ele blina.
FIGURAS DEL 7 AL 15.
Una plana de trajes para bebés, para niflos de 3 á. 5
años, y un encantador traje tle primavera para señorita, hecho de must'lina, figurada con hermosas aplicaciones de doble volante y plastrón de guipure.
Nuestras lectoras podrán ballar en esa plana, algu•
nas muestras de labores para casa.

FIG 6-TOJLll:TTE DFJ DIAS DE CAMPO

LA ··CARICATURA EN EL EXTRANJERO
(VEASE

LA EXPLICACIÓN DE NUESTROS GRARAD&lt;'S.)

,,. l ~... ,-

.\

;i~;· =-;: '\CL
,::

EsPAÑA (dlrigi,\ndose á. Francia) Caramba! Al fin y al .
cabo, y al paso que vas, te quedarás como yo.
(D er Floh, Viena.)

.

"

EL J APON.-Pobre gente esa! ·Qué trabajo~ se están to.
mando para p1 epararme ia conquista de las Filip1naP,

Fi,schieti.

EL PKURITO SA!,ISBCJ'lY,-God-

EL GATO AMERICANO Y EL RATÓN
lilSPAÑOL,
(Der Floh.)

EL GRAN_TURco Y C&lt;tE rA.-EL TORCO: La viej11o Europa está muy
entretemda y puedo darme gusto con eatos cristianos.
(Dffl" Floh.)

dam! moldita !Hg-racia qu • m~
hacti esto delleval' sobr" el omo
nn loe? cofl'lo Chambe la in .. . .
tan umversal.

&amp;1 roariscal !@lanco, &lt;rapitán General

J

ae

la 9s1a

ae (r uba-

�LASEMANA
14 ele Julio.- Festividad democrática.- Regocijos público,.,-Una mujer abogado.-E'iperanzas de emancipaeión.-La mujer libre.
La Colonia Francesa ha conmemorado con la
pompa usual y el regocijo y entusiasmo que le
son caracterís1icos. el aniversario de la toma y
destrucción de la Bastilla.
Todo México se ha a1mciado á esa conmemo·
ración. Hay para ello razones de orden frívolo,
pero las hay también de orden elevado y serio.
Celebramos con los franceses el 14 de Julio, como con los espaftoles á la virgen de Covadonga,
desde luego, porque es una fiesta, una ocasión,
siempre bien venida para nosotros, de echar una
cana al aire, de abandonar el trabajo y los negocios, de olvidar las preocupaciones y enojos cuotidianos.
Si es cierto, como lo affrma Stuart .Míll, que la
mejor manera de ser feliz es · no preocuparse de
la felicidad y que los goces más delicados son
no los que deliberadamente se buscan y preparan, sino los que sobrevienen inesperadamente,
l os que se cosechan al paso sin haber salido á su
encuentro; nosotros somos unos de !os pueblos
menos felices de la tierra, porque nuestra preocupación dominante es buscar los placeres y alcanzar la felicidad. Gozar! buscar afanosamente
en los arenales de la vida la pepita brillante y
valiosa; atr11par al paso la brizna fugitivadel placer ;- y una vez atrapada, gozarla en el presente
a u n cuando se haya de llorarlamaftana; divagarse
con el goce frívolo del momento, descuidaPdo la
previsión del porvenir; gastar en las tandas hoy
el peso del gasto de maftana; pintm· i·enado para
no desaprovechar la ocasión de pescar juiles en
una zanja; hacer San Lunes, A trueque de perder
el jornal y el em pleo de que se sub~iste; faltar á
u na cita de importancia por dormir una siesta reparadora; rom per la alcancía para improvisar
una tamalada, y empeliar el jorongo para preparar mole y pulque curado, tal es nuestro modo
de ser y la fórmula abreviada en que condensamos la vida.
Por eso somos capaces de asociarnos á cualquier conmemor ación, lo mismo á la de la caída
del Imperio Romano, que á la de la toma de
Constantinopla. Pero tratándose del 14 de Jul:o,
h ay, ya lo decíamos, razones de carácter superior, qu e nos instigan y estimu lan á celebrar ese
aniversario al igual de los franceses miswos.
E l 14 de Julio es una conmemoración no francesa, sino human a . La toma y destrncción de
la Bastilla simbolizan la conquista de todos los
privilegios por el pueblo y el derrumbamiento de
todo un régimen abusivo é injusto.
La humanidad entera ha recibido el contra
golpe de una revolución, sangrienta y cruel, asoladora y arrasadora; pero ha cosechado los bienes inapreciables que derivan de sus principios.
No sólo Francia, sino el resto de Europa y toda
América, es decir, e1 mundo civilizado, han recibido de aquella revolución una orientación nueva y mejor hacia la libertad, la democracia y la
justicia. Nuevos horizontes se han abierto, grandes emancipaciones se han realizado; el hombre
puede hoy ser más grande y mAs feliz, el progreso
social más rápido y más sólido, y especialmente en
el orden económico, el principio de libertad del
trabajo, el derecho de todos á todo género de
propiedad, la abolición casi completa de los monopolios y la de los gremios, han regenerado al
mundo y permitido el colosal desenvolvimiento
industrial moderno.
Más ó menos claramente, frauceses y extranjeros comprenden estas grandes cosas, tienen la intuición de estos grandes principios y perciben
su fecundidad, y cuando se trata de festejar, de
solemnizar simbólicamente su eclosión y su difusión, las ceremonias y _regocijos encuentran eco
en todos los espíritus y simpatías en todos los
corazones.
Además; el colmo del plac.er es divertirse entre
franceses. El francés es por excelencia sociable·
la forma habitual de su humor es la alegría la d¿
su trato la finura y la pulcritud, la de su ca;ácter
la. expansibilidad. El inglés se divierte, si es que
los ingleses se divierten, fríamente, con circunspección, en silencio, cada cual para sí· el francés se divierte en voz alta, su alegría n'o se concentra como en el foco de una linterna Rorda,
sino que ir:-adia, se espa1 ce, lo inunda y lo ilu-

Domingc 17 de Julio de lb'98

EL MUNDO

42

mina todo como una lámpara de f;liemens; el italiano; el espall.ol, el mexicano, son también ent!1siastas, pero sin freno; turbulentos, pero un
mesura; halaraquientos, pero sin moderación;
pasan fá.cHmente de la chanza á la ofensa; del
entusiasmo á la agresión; de la anécdota salada
al cuento verde; del desparpajo á la licencia. Si
melosos empalagan; si asiduos importunan, si
obsequiosos hastían; se empelian en hartarnos y
nos importunan; son exigentes, nos fuerzan á
imitar sus locuras, y antes -nos piden placer para
ellos, que nos comunican el suyo. El fl'ancés, por
el contrario, pareC\e preocuparse exclusivamente
de nuestra comodidad y no de la suya, de nuestra satisfacción y no de sus goces; sabe conservarse en límites razonables de expansión, refrena
sus impulsos; cuando se prodiga se está vigilando y nunca es más dueiio de su razón que cuan•
do parece haber perdido el ju!.cio. Ademá.s, el
francés bebe, pero no se embriaga; chancea, pero
no insulta; retoza, pero no maltrata. De ahí que
todo el mundo esté contento entre franceses, que
en sns fiestas reinen no sólo la alegria y la cordialidad, sino la más absoluta corrección y que
se pueda confiadamente á su lado pasar horas
gratas y momentos de placer sin mezcla.
Esa mesura, esa expansión contenida, esa putc1itud sin mogigatería y esa desenvoltura sin Ji.
cencia, constituven el secreto de sus fiestas siempre animadas
siempre brillantes y á la vez
pacificas y tranquilas.

y

Tenemos el gusto de participar á nue-;tras lectoras litigantas que ya tienen á su disposición
una abogada á quit'n encomendar sus pleitos. María Asuución Sandoval es la 1fatilde Montc1ya de
la Jurisprudencia, la primera dama mexicana titulada de abogado. Ya veo desde aquí el gestito
de disgusto de muchas lectoras al recibir la est upenda noticia: 1Por manera, se dirán, que esa
mujer prefiere bojear el Digesto en vez del libro
de 1:o..:10a; ensartar argumentos y no agujas, coser latinajos y no remiendos, y enredar intrigas
en lug11r de ovillar madejas! ¡Bonita andará la
casa de esa licenciada: los trastos rotos, los muebles empolvados, las ropas deshilachadas, los
nilios enmaraiiados y el marido probablemente
tegiendo frivolíté. ¡Pero eso si, la jw·isconsulta,
con las enaguas sucias, sin chinos en la frente,
mal f&lt;tjada y mal forjada, alega1·á de buena prueba ante los tribunales, mientrl!.S los hijos, en poder de la servidumbre, comerán crudo ó quemado, y vestirá.n manchado ó roto!
Un poco de c11.lma seftoras mías; no se necesita
ser abogada para no ocuparse de la casa, ni asistir al marido, ni descuidar á los nilios; por millares las conozco yo que se pasan la vida en P la teros, en visitas y en las tiendas de ropa; que no
se paran en la cocina ni se preocupan de la recamarera; que ponen su bogar en manos de la ama
de llaves, sus hijos en manos de la institutriz ó
más radicalmente en el «Colegio Baz» ó en «El
Sagrado Corazón~ y que no tienen la disculpa de
asistir á sus enfermos ó de ir á iitigar á los tribunales.
Ya sé que todo puede ser motivo de caricatura y que pocas cosas se prestan á ello tanto
como la emancipación de la mujer; pero de que
una cosa sea ridícula ó lo parezca, no se infiere
que sea mala, y entre nosotros es más racional
inferir lo contrario. Nosotros encontramos ridículo al hombre económico, al prudente y cauto,
al entusiasta por sus convicciones, al trabajador
rudo, al apóstol entusiasta. En ciertas categorías
rnciales, parece ridícula la mujer que guisa, cose,
se encierra á cuidar de sus hijos, ama y es liel á
su marido, se cubre los hombros para ir al baile
y al teatro, y nadie puede poner en duda que todo eso es bueno aunque sea reputado ridículo.
En nuestra raza y en nuestro país encontramos
siempre vituperable ó ridículo aquello que no nos
agrada ó qut- no podemos realizar; tiránicos y
des1;&gt;óticos por naturaleza y murmuradores por
hábito y mala educación, tenemos una medida
fá.cil para estimar los vicios y las ridiculeces agenas: llamamos vicios A las virtudes que no poseemos y calificamos de ridiculeces nuestras incapacidades. En nuestras clases populares quien no
es _ebrio y refl.idor, despilfarrndo é imprevisor,
qruen no golpea y sacrifica á su mujer, quien no
hace San Lunes, es un ser despreciable ó ridfou1~ á los ojos de los borrachos y de los perdula-

nos.

Pero si pre,;cindimos momentáneamente de

nuestra manía de criticarlo y opacarlo todo, y nos.
hacemos el ánimo de ver la cuestión seriamente,.
no podremos menos de reconocer que se necesitan
una energía escepcional. un gran amor al estudio,
una noble aspiración y una inteligencia privilegiada, para, siendo mujer, afrontar la opinión,
desafiar las preocupaciones, vencer la vergüenza,
y el escrúpulo é i1?.scl'ibirse, seguir cursos, estudiar, aprender y conquistar un título profesionalEn Norte América nada más llano; ahí respetopor las convicciones 11genas, acatamiento de la li•
bre voluntad de los demás, aplauso para el éxito,
lauros para el triunfo; en México nada más escabroso, todo se opone, todo conspira á mantenerá cada cual en esfera humilde; tvdo lo que brilla
nos irrita, todo lo que descuella suscit&lt;l. envidias
y odioR; entre nosotros hay un crímen que nadie,
perdona, una culpa que no tiene redención, lade
singularizarse, la de abandonar el camino trillado de la rutina, la de rebdarse contra la inferioridad injusta y contra la opresión inmotivada. y ·
si la rebelde es una mujer, en,onces Anatema sitr
y ese anatema lo lanzan precisamente las mujeres,
Hay. en el caso que analizamos, la más notoria injusticia y la má.s incomprensible inconveniencia en hacer caricatura y en formular vituperio.
María Asunción Sandoval, como Matilde Mon•
to ya, como todas las muieres de su clase, trabajan,
por ennoblecer á la mujer, por sacarla de u na
indebida servidumbre, por redimirla de la ignorancia y de la miseria, por conquistar las posiciones distinguidas, por hacerlas figurar no como,
mufl.ecas, ni como joyas, ni como instrumentos
de placer, sino como coll\bcradoras efectivas del
progreso humano, como asociadas al movimiento
intelectual del mundo y como factores reales &amp;
importantes del bienestar, no sólo material, sino
intelectual y moral de la humanidad y de la Patria.
Son precisamente voces y manos femeninas las.
que deben aclamar y aplaudir á esas pr cursoras y á esas apóstoles de una regener11ción tan
justa como necesaria. La mujer, hasta aquí, ha..
sido un mueble de luio, fuerza es que comience
á ser un instrumento de trabajo y que colaborecon el h )mbre á las grandes faenas de la civilización.
0

&lt;]}ankee
NOTAS A 1000 VAPOR
C E

N IAG.ARA

A

~HICAGO,

T~r~ble, martiri_zll;dora, hecha de cielos grises en.
mov1m1eutos vert1g111;osos y de ráfagas comp1tt1stas
de un m llón de aguJas de acero por minuto fué Ja..
tarde que pa$é 11n el Niágara. Inolvidable po;que el
perenue despeño del !'io en los abismos no tenla el
carácter profundamente pasional, y trágico de las ho•
ras matinales. Ya no babia lucha, ni torbellinos-de nieve, ni grandes bocanadas de aliento polar; la mortaja
blanca calda sobre la tierra, era tan espesa qu11 apenas dejaba adivinar las rígidRs formas del cadáverde _la veg~ta_ción; bajo ella, el rio, entre aquella inmobihdad 1hm1tada, parecia formado de crepúsculo y
agonia: aquello era el simbolo glge.ntesco de lo eternamente fugaz é inútil de la vida.
Con estas reflex:_iones de moralista estupefacto en Ja,
cabeza1 y en los p1és un frio de tumba vi11ja, Rali del
carru&amp;Je de la compañia explotadora de la admiración
de los turistas, por unos vericuetos convert1doR ª°'
c_harcos de a~ua h.elada; ·llegamos al bord11 super~or de la cortm&lt;t de rocas que separa la calda ame•
rica.na de la canadense y cos dimos de nuevo de ma~os á boc~ ~on este Niá~ara hipnotizador y que jamás..
Jamás quisiera uno deJar de ver, cemo si deseara sorprender un momento en qµe se detuvieRe el río y s&amp;·
qu~dara coagul&amp;do en la orilla del precipicio y cristalizando ~u corriente verti~inosa en la cornisa det
abl~mo, d11Jaee escapar la mrna de agua lanzada ya
hacia el rio, mostrando en un desgarramiento formidable el ~equeleco granítico de la barranca v Juego,
enmu ~eciera todo, todo c~llara y un silencio·igual al
de los mstantes del génesu que precedieron á Ja palabra creadora, reemplazara este perenne murmullo,
hecho de truenos y de tormentas.
Lo ciei to es que la _fiebre d_e fantaseu, de describir,
de comparar, de urdir metá1oras y oordar imágenes.
ee apodera de todos ante el Niágara. Primero deprime, ~um~rge y disuelve el espíritu en espumas y arco-iris; viene la reacción y luego un febril trabajo,
mental sucede Ala eetul'!efacció~. Lo que se busca al
través de todo est~ caleidoscopio de se~eacionee quea~aba_n, por mof!,otizarse _en una impresión sola de adm1rRc1on y de 1mpotenc1a, es fiistr y definir bien el•
fenó111&lt;1no. pat'H lltt"~ rs11 lit ne,qativa,en el interior dPl!
alma y reveiarla á bOlat. y. di~f1·utarla sin cesar......... _

Domingo 17 de Julio de 1898.
De toda nuestra contemplación vespertina,
dos momentos me aeombruon y me encantaron: la vi~ta del río en el lugar en que prepara, en que arma su gigantesco salto y el
panoramH total desde lo alto de una altísima
torre de fierro en un establecimiento de la
ciudHd de Niágara.
Avanz!imos de roca en roca; t"do el río ve•
nla hacia nosotros; todo él se componía de
cascadaf; todo él se compone de ensayos; cada cien varas emprPde un salto toda la cor riente de orill;i a orilla; toda ella se encrespa y se preci pit&lt;l de golpe. Aquello es limitado,
definido y breve relativamente y parece infinito cómo el mar¡ quiere uno sorprender en
aquellas olas sin aescaneo y sin fatiga, una
expresión de angustia y de miedo al acercarse á la calda, al azotarse en el abismo.
Estábamos llenos de agua., helada nueet,os
fmpermtables chorreaban agua escupidos sin
cesar i;or aquel oleaje desesperado, e! río se
convei-tla para nosotros en UL&amp; ducha sin
fin. Y sin embargo, no acertábamos á movel'nos nuestra mirada se prendía á cada ola y
la s~guia en sus evoluciones desefperadas,
asistla á su agonía trágica y la veía.hundirse
y desaparecer con un grito espantoso en la
sombra.
Aquellos millones de dramas idénticos perennemente renovndos, nos retentan dolorosamente Yo no veía cómo porlria separarme
de allí: no acertal-a á moverme, no me iba á
mover; el deaeo imposible del Fausto de I\Iarlowe de deshacer su alma en moléculas infinitas v dispersarlas en el espacio, se apoderaba de mi, el budista eecc.udido en el f_ondo
de mi temperamento perezoso que asptra al
Nirvana por la flojera de soñ~r d~rante toda
la eternidad, se asomaba á mis OJOS, r desde
esa ventana contemplaba al rio correr, correr, correr.........
.
.
.
.
Por desgracia mi imagmación traba¡aba.
funcionaba el dinamo ment..l y vela claramente el retroceso de la catarata de una en
oti·a cortina de rocas (porque todas las peq~eñas caídas previas que tenia ante los OJOS
eran las grandes del porvenir) hasta llegar
al Ja"'O de donde parte el rio, que entonces
se dirramará directamente en su gigantesco
cañón de granito. Yo no lo veré ...... no lo
creo .. . ... Uno ó dos millones ae años (siento no haber recojldo ·el dato aritmético precisof pero tal ha de ser (millón menos ó millón
más) el tamaño del tiempo que nos separe de
ese que será el de la metamorfosis definitiva
del Mágara . . .. Tal vez los hombres de este
siglo estaremos de vuelta ento~ces en e~tepurgatorio terráqueo ... .. Quizás no M:1 buen amigo el Coro•
nel Santa Fé que tiene la felicidad de vivir en intimas
relaciones con lo supra.sensible, podría darme una
consulta sobre el caso ...... Pero para qué volverá es•
ta Tierra si no se vuelve con lo que se ama? ...... Es
preferible al espectáculo del Niágara, un rincón del
espacio desde dondE' podamos contemplar el salto de
la via láctea, el rio de mundos, en la noche del ínfluito.. . . .. dans le trou du charbonier,

!i:LMUNDO.
DAMAS MEXICANAS

***

Srlta. Julia Zárate
D&amp;btEXICO

Fotografla de Torres.

casi sin conciencia, en que nos sumerge el dulce hipnotismo dA los e~pectáculos inmensos ....... Pero u~niamos que tomará las ocho en punto el tren de Ch1cago ....

.......

Qué pasó en aquella noche? Como habiendo encontrado todo el Pullman ocupado, á pesar de haber sep_arado nuestros camarotes ó lechos (al gufto) de~de
New York, logramos, encontrarnos mt bueu amigo
Ateridos, cansados, como si hubiésemos andado 43 Genaro Ft:1rnández y yo, lu~ares cómod~s par3: dorleguas en loe ventisqueros polareR, vimos con ojos de mir? E3 posible que eaoe milagro se ~ebiest:1 al rnglé,
de mi compañero, tan claro que yo mi~mo lo enten~la
eetátua les pruebas pirotécnicas de un señor con as
pecto de gitano que explota una fue!lte de carburo ó y que difícilmente lo entendian los yank~es que solo
sulfuro ae hidrógenoó algo por el estilo, en combus - enti,mden el inglés obscuro. Es muy po ~ Jle; el resultión perenne, y cuya flama encerrada en u11; tubo, ha- t11do fué lidmirable; tenia yo tal cansancio de alma y
ce maravillas entre ellas la de poner horriblemente de cuerpo; la seneació':1 del Niága_r9: ~ab a apurado
lividos y feos Úo~ circunstantes; no lo digo por mis com · p"'r tal modo en mi esplritu _la ~e':1s1b1hdarl, que me
pañeros y por mi, que éramos feos de antemano, pero podía considerar muerto pd1_colog1~ente Vagameute
las señoras .... En fín, la luz que convierte en dinero oi que querían que yo deJase mi maleta abierta: di
el guebro aquel, es muy poco galante ..... Cru~amos mis llaved al conductor á quien en aquellos in3tantes
el centésimo museo, resbalamos por entre los mismos habría dado también mi cabeza y luego supe que comocasines, cuentas blancas, pagayas, pipas de palo y mo la linea férr~a unas veces corria por e_l Canadá y
esquimosde todos tamaños y colores que ya conocla- otras por loe Estad 1s Unidos, habla necesidad de de•
mos, saludamos á una 1niss que debe de pe~tenecer á la jar ,;xpedita. la acción de los aduaneros. Ese luego fué
misma fábrica que las otrail de los okoe museos, to- á las ocho de la mañana del dia siguient~; des_perté
mamos el ascensor y subimos a la cupulilla de una to- fatigado, porque en sueños habla yo seguido viendo
al Niágara y ya me cala en!ª cab11za ~omo el Gangee
rre altísima de fierro ....
Panorama incomparable; la ciudad de Niágara sa- cae en la del dios de la trimurtl indica, ya lo vela á
cando las puntas de sus chimeneas y _los remates de mis pifls desde la cuerda de Blondin, ya rodaba por
sus tejados rojos de la gran placa de meve que ia ~a- la calda espantosa encerrado en un barEII, como otros
bf a cristi.lizado en la mañana, estaba á nuestros p1é3; lo habían hecho. De modo que, en suenos, me morí
allá en el horizonte el Canadá esfumado, desvaneci- dos ó tresveces,y muchas más, si secuenLanlas muerdo, de,leido en una masa gris de moléculas ile agua; tes de miedo.
Ello es que después de almorzar me ~asé algunas
el sol se adivinaba por una cl~ridad m!lyor en el v:ago
plateamiento de la bruma occidua. B&amp;JO esa claridad horas viendo con cierto estupor, es decir, hecho un
venia convulso y ronco, encabritándose y relinchando estúpido, el paisaje gris, opaco y sin carácter que anel rio; no no dice esto mi impresión; es una metáfora, te mi se extendía, sin darme cuenta Je nada; por lo
probable~ente recordada, de las que ~sa~J.ios clási~os menos de nada me 11cuerdo. Creo que entonces fué
.
.
siempre que hablan de un río. Me di¡o cterta ocasión cuando dormi de veras
Un horizonte áspero, repulsivo, espmado de chimePablo M:acedo, qne el Niágara le h~bla hecho la i mpr~sión del mar metid., en una bandeJa y derramado stn neas negras, frío, húmedo y negro de nubes de humo
cesar en el abismo. Aquel río sin márgenes, por9.ue que complicaban lo fúnebrA del panorama, nos r eve:
la niebla las borraba y que venia con estremeclmrnn · ló la cercanía de Cbicago. Estopa1!io-~. como de~ia m1
tos epilépticos hae~a el bor~e de la h_err~dura, e_ra compañero, en una enorme estación fAa Y. sucia; p~magnifico, acongoJador, inspiraba admiración y pie- eamos por sobre veinte pares de ferrocarriles, lt:1 huidad· habría uno querido pararlo, desviarlo ...... pero mos el cuArpo á seis ú ocho locomotoras que arras•
esto' no era fácil. El río se bifurca y dando su segun- trando cadenas interminables de wagones ije metian
da rama un rodeo, viene aquí mas cerca á f~rmar la bajo techo sin decir "Iierro va" v tomamos un coche
incómodo y caro que nos condujera á nuestro hotel
cortina derecha y elegante de la calda amer1ca_na.
Las escamas del rio se apagaron, su masa gris co- en el corazón de aquella ciudad exu_berante.
Era claro que entrábamos en una mmensa víscera,
rría cada vez más opaca, el tumbo inmenso !lenaba
con su trueno loe dmbitos; el espectl\culo subhme ya en una formidable entraña de uno de los tres ó cuaera más bien oído que visto. La noche fué comp~i- tro cuerpos que en el orden econó~ico componen la
cando de sombra y de misterio aquel panorama sm Unión; Chicago no es un cere~ro, Ill u_n corazón, es
comparación posible; los focos eléctricos que la nie- un estómago ó cosa asi; turbi_o, frío, mcol~ro, combla rodeaba de halos opalinos, marcaban la_s lineas. de puesto de masas de construcciones ~oscas, em la mela ciudad ¡:erezosa y fria. Y yo, hombre su¡eto al im- nor int11nción estética, pero grandisim~s, pero. defo;·
perio de la carne, en forma'.de beefteck, habría reuun mes, aquella ci•1dad que tiene dos terC1os de siglo ae
ciado á comer con tal de seguir soñando frente de edad1 me hizo el efe::to de una Nueva-York d&lt;&gt;scasca.aquella tiu~ebla, ese divino ensueño, sin contornos, rada de todo estilo, de toda hermosura, de todo color

r.·. .

y originalidad. Pero eso si, loe cereales, los
ganados las carnes circulan ; por to1tas las
canale~ ~enas y arterias y se amontonan en
todos los ;rincones ·" esquinas de ebttl gran
vaso de alimentación. La atmósfera compuesta de átomos de agua y de carbón 11110Hal
llegaba á ser casi irreepirable para nu1 stros
pulmones que acaba 1an de_ lle,iarse cun _el
gran viento oxigena?º del Niágar&amp; y confirmaba en nosotros la idea ds 9.ue ª!1dábarnos
por una sección de un tubo digestivo; la humedad que dejaba la br~ma ~n las pare~ee
nos parecía cierta espe~1e de Jugo g-ástr~co
y yo temla instaute por mstanteser digerido
por Cbicago, la inmensurable tripa; mt compañero, que es de puro h_ueso, eonrela des ·
deñoso aute esta. perspectiva.
Eran las tres de la tarde y llegamos t'asi á
obscuraa á nuestro hotel; no era ni el Aud~toriwni ni el Palmer, pero era una buena ~asa confortable; e.tos y ankees E¡ue Vil':) y vienen incesantemente, 110n quienes meJor han
entenrlido el modo de rodear el reposo de condiciones de comodidad absoluta; tienen que
ganar en calidad lo que pierden Au cantidad;
tlllos hal! encontrado la fórmula material del
de,;canso intensivo. Yo se los agra,tezco.

Anduvimos una hora por el .-:entro de la
ciudad. vimos algunos de esto,; f,momenales
edifi::ios á que Nueva York nos 11abia a~os•
tumbrado; pero más sombrios, más ~UCIOB,
más improvisados; en aquella tardtl apizarrada y densa el pórfido negro y el granito rojizo hacen efectos lúgubres. Pero e~ fin. es.os
edificios decían algo, tenlan una ~1sono1_111a,
una presuntuosidad de advenedizos ricos
que no dejaba de llamar y hasta de embargar la atención. Desgr~ciada~ente e~tos
modelos de arquitectura rndustrial .v m!llonaria (permita~eme decirlo así ) t"Stá.n barajados con casas de oficinas tao completa~en:e
desnudas de arte, que acaban por pronuc1r
no sé que vaa-o deseo de cou1ett.-r uu crimen
y de renova~ el incend~o que hace más de
treinta años devoró á Ch1cago.
Tomamos un elevador en una de estas casas; entramos en una oficina. ¿~l Sr. C~nsul
de México? preguntamos- U~ ,Joven si111:pático, amable, que me reconoc10 en seguida,
se levantó vivamente; nos abrazamos Y. quedamos amigos de veinte años en un mmuto;
era Felipe Berriozábal. Salimos con él; visitamos de paso varios edificios¡ como era n1&lt;tur'll, hicimos alto en una estación de bomberos. No se encrtispen m~s _lec~ores; no voy á describirles esta maniobra descnbidisima (estoy faltando al
resp~cto que ~ebo á _la Academia) de los bo[!1beroe
americanos m la rapidez con que quedan casi automáticamente metidos en sus pantalones, cuandu los
dispierta la campana de alarma, (supon!!'o que dormirán sólo con un ojo) ni la instantaneidad con que
vomitados por los tubos se encuentian sobre los caballos repentinamente guarnecidos, arrastrando bombas cuyas calderas están siempre á media presión, y
pasando del sueño de. sus c~mas eolteriles, casi sin
transición á la pesadilla roJa de las llamad, de los
chorros ,1J agua y de fuego, á los gritoij de las victimas á los truenoa de los desplomes y á la muerte quizás; 'no, no le.i ,tescribiré nada.
Ya era ple- u noche ó por lo menos, plena sombra,
cuando sal11nos de ahí; las ¡randee avenidas mercaotiles surcadas por w , gones funiculares, que manejaban unos hombrones vestidos de hopalandas forradas
de pieles estaban apretadas de ¡?ente é iluminadas de
blanco y 'oro, por la luz de los focos incandecente,1
que brotaban á torrentes de los escaparates y por la
que bajaba en amplias vibraciones de las lámparas
ae arco. Surgiendo sin cesar de las penumbras palpitantes forma~as en derredor de lo~ altos cayados de
fierro que sostienen los g lobos eléctricos, á la zona dt:1
luz cruda que las ~añaba de liv~dez espectr~l ó ~ la
que emitían los cristales de las tiendas y las ilummaba de.costado, las jóvenes obrerasque por millares ~alian de loe almacmes para tomar sus elevados ó su&lt;1
tranvías, corrlan por las aceras envueltas en senda,;
capas de paño, con sus ca~astilias e11; la mano y_ l(),;
ojos muy abiertos y muy f1¡os como si una mano irrt:1sistible las atrajera hacia él.
Penetramos en un edificio que tiene la singula l'idad de tener algo así como un patio central, cer,ado
por cuatro muros que se elevan á la altura de diez y
ocho ó veinte pisos. Desde el centro del patio nos parecía que estábam?s en la boca d~ un telescopi~ invertido; cuando re1amos desde arriba se nos antoJaba
el tiro de una mina Esto se llama el Temp lomasónico;
en el elevador que nos llevó á aquellas s 11blime11 altura?. nos encontramoa de conductor á un muchacho
mejicano; ve.ti~io perdido dela E xposición de Chicago. Abajo, en el bar tomamoa un bock de helada cerveza contemplando un espléndido mosaico romano
que representaba el Descubrimiento de América; á alguna distancia parecía aquella riquiPima obradearte
un tapiz de alto liso, También era uu resto de la
Exposición. Entonces loe yankees se moriau de amor
por España y :a pobre princesa Eulalia creyó que la
Federación americana estaba a.namorada dó ella....
J u..To SIERRA.

�44

t!:LMUNDO

Domingo 17 de Julio de 1898

Domingo 17 de Jullo de 1898

EL MUNDO

45

acudió á satisfacer aquellas demandas, usando terreno, todos los puntos estratégicos que rodean
de toda la perfidia, de toda la doblez de que es la ciudad asediada, se fortificaban á toda prisa;
capaz un senor mahometano en las épocas de de- los habitantes pacíficos habían salido ya hambriencadencia.. Mandó á sus esbirros con regalos y tos y desolados á bu-;car amparo bajo las tiendas
:RESUMEN. - INSURRECCIONES EN CHINA. - LA . presentes para conquistar á los jefes de los del invasor; en vano el jefe espanol tondía la
BARBARIE DEL PUEBLO Y LA ltARBARIE DEL GO· rebeldes y transgresores de las le~ es internacio- vista en el horizonte, buscando un punto donde
BIERNO DE PEKÍN.-NUEVAS OCASIONES DE RE· nales; se congregaron todos baj:&gt; las tiendas al- b:-illara la luz de ia esperanza. La llegad11. del
PAl&lt;TIMIE,NTO.-Los PUEBLOS Q,UE VIV:E¡N y LOS zadas en son de paz; compartieron los soldados. General Pando con las tropas de auxilio, ac11so
PUfBLOS QUE MOEREN.-SALVAJlflMO MARROQUÍ. del Sultán con ellos el pan y la sal; se junta- sirvió nada más p,ara aumentar el número de víc-MATANZAS Y BARBARIE. - LAS RIVALIDADES ron sus manos en las mism.c..s abluciones hume- timas .. ... .. . ¿Quién podrá acusar á un jefe que
EUROPEAS Y LA EXISTENOIA DE MARRUECOS.- d~cieron sus labios en la misma copa de' hidro- se rinde, falto de elementos de combate y presa
LA HORA SE APROXIMA.-LA R,ENDICióN DE SAN· miel; y á una sefüil convenida salieron á relucir los· de una sombría desesperación? Linares, el jefe
TIAGO,-PRELIMINARES DE LA PAZ. - EL GRAL. yataganes y las gumías; se dispararon l&gt;ts largas superior, yacía postrado y gravemente herido,
TORAL y EL GRAL. SHAFTER.-HEROISMO DE LA Y certeras espingardas, comenzó la terrible ma- Vara de Rey, el segundo, había muerto. En vano
DESESPERACIÓN, - EL PUEBLO ESPAROL y LAS tanza. y un montón de cabezas,cortadas á cercén, se le urgí&gt;\ por el General Blanco y por el go
AllENAZAR DE LOS CARLÍSTAS.-EL PORVENIR DE fué ofrecido en homenaje al bárbaro Sultán co- bierno de Madrid. para que resi~tiera hasta la
muerte ..... . ¿A qué sacrificar inútilmente milla·
ESPAKIA.-CONCLUSIÓN. ·.
mo tributo sangriento de la salvaje hazana.
res de soldados en una lucha sin objeto?
Cadáver corrompido donde se amontonan los
,gérmenes de la putrdiCCión, el imperio cllino
***
*
Co~ razón los ojos todos de la Europa se vuel.
* *
que acaba d-, sufrir pequen.as desmembraciones
ven sm cesar á las playas rifeiias, buscando la
La rendición de SantiA~o de C11ba signific i los
cediendo importantes puntos estratégicos de s~
manera de convertir ese país de caníbales en una preliminares de la paz. Tenien·d o los americanos
territorio á Rusia, á Alemania y á la viejtl Ingla- colonia civilizada, haciendo entrar al re~rasado
tan amplias bases de oper11ciones, fácil les será
terra, v uelve á presentar tristes manirestaeiones
pueblo marroquí, de grado ó por fuerza, en el Pnviar formid!l ble expedición contri\ Puerto Ríco.
de su condición morbosa y á poner en evidencia
á la: vista del mundo. signos claros de su disgre~ sendero de los pueblos cultos. Si no fuera por las No hay escuadra que lt&gt;s detenga el paso para harivalidades que provoca, por los et-los que brotan cer n uevo,s desembarcos en otros puertos de la
,gamón secular. Una formidable insurrección sin
pt r su. futura suerte, por las ambiciones que á to- ' costl\ septentrion11l, mientras pasa la estación de
más objeto que la matanz&gt;l, sin más fin que el
dos empujan, tiempo ha que el imperio sherifia- lluvias para poder, sin dificultades, l\Sediar la
derramamiento de sangre, en medio de escenas
-crueles y de feroz salv:1.jiim &gt;, ac 1ba de estallar. n? habría 'desaparecido ae la haz del planeta. Habana por mar y por tierra.
La influencia morttl que ha de ejercer en las
Algún mandarín de esos que :ipenas sienten el T1e~po ha que Francia, Italia, Inglaterra. ó aun
la m1sm~ lJ:,ipana, hubiera tomado posesión de guarniciones españolas este hecho de armas, tie_yugo del dominio imperial se ha dejado sorprenese terr1tono por su propia cuenta, ó con el con- ne que ser inmensa. Engreirios los invasores con
der, y el populacho feroz se ha entregado á 3u
curso de las demás naciones. Pero sucede con sus victorias,tendrán que sufrir las guarniciones
barbarie tradicional, cercenando cabezas y emM-irruecos en pequen.o, lo mismo que con el impapándose en sangre. Para sofocar la revuelta, perio turco: todos convienen en que tiene que es pan.olas la angustia de la derrota.
No más ssingre. no mAs escenas de exterminio,
para reprimir á los rebeldes, el Hijo del Cielo ha
desaparee,er, todos están de acuerdo en que por no m&lt;ts espec~áculos de horror en las tierras ,rnapelPdo á medios idéntico!!, y las tr.opas imperiarazúues de lesa h,\lmanidad debe arrojarse del tillanas. Que una paz honrosa, evite en lo porveles-han el:'trado á sangrP y fuego en Foo-Cban.
otro_ lado del Bó-f 1ro á los hijos del profeta, pero r:ir nuevas catflstrdes.
.
*
nallie se atreve aisladamente á ejecutar el acuer*
*
Si el impío Don Uarlos y sus partidarios AntiLa Europa se estremece ante tales horrores;
do, temiendo que á la hora del reparto, vengan las patriotas se levantan en armas contra .,J Gobiery si se pudo ver casi con indif.,r,mcia las hecacomplicaciones y tal vez la guerra universal.
no constituida y lanzan un reto á 111 dinastía rei-iombes de Armenia y del As:a Menor, si fueron
Así Marruecos: codiciado por todos, vive no de nante, estamos seguros de que con el Rey nifto, bacausa de simµles protestas las matanzas de cri,su vida culta, no de su actividad de pueblo civi- tallarán todos los elementos sanos de España para
•,t ianos en l'rebizonda y Erzeroun, por temor de
li~ado, sino á favor de las rivalid&lt;1des que des- rechazar las huestes del absolutismo, para opoque el Sultán de Turquía, en slls sacudimientos
nerse al retroceso secular que ocasionaría el
de muerte, conmovitra á Europa y provocara pterta.
Pero un día llegará en que esas rivalidades se triunfo del pretendiente.
la guerra universal, las matanzas de Cnina no que- acallen, y Frnncia tal vez, la que tiene sus avanDura es la tare11,ardua la empresa; pero en el
-darán sin castigo, y darán ocasión á que se apre- zadas en Argel y por ende está más próxima á remomento actual, la Espana mon!lrquica, la Espasure el famoso reparto ya iniciado en las riberas
cojer esa herencia, ó Inglaterra asentada sobre fia de tradiciones gloriosas y de brillante histode Petcnilí, donde el Imperio germánico tiene ya
el peñón de Gibraltar, tienda la mano para apo· ria, tiene que proceder á restan.ar .much11.s heriuna base de operaciones, donde la Gran Bretaña derarse del territorio marroquí. No está lej,ma la
ha obtenido un puerto de importancia para el fatídica hora en que desaparezca el podrido im- das, á enjug&gt;1r mucb&gt;ls IAgrimas, á trab~j\r con
fe y con denuedo PO la reconstrucción de uu estaabrigo de su escuadra f0rmidable, donde Rusi!l.
perio
con
toda
su
coorte
de
miserias
y
de
barbado social que se derrumba.
Jia extendido su poderosa influeucia al tender las
· Ojal,\ que ese pueblo qne no se abate en sus
-cintas de acero de sus caminos estratégicos á rie.
desastres.
Pncuentre en ~í mismo el vigor suficien_través de la Manchuri11. que la unen al puerto de
te y llls suficientes energí 1s, para hacer frónte al
Vladivostock. J&lt;'irmes las potencias en su tarea de
Por más que todavía sea asunto de discusión porve1ifr.
no intervenir sino en aquello'! asuntos de que pueentre los dil'ectores de la cosa pública en EspaX.X.X.
den sacar algún provecho, veremos que pronto, na, por más que todavía vacile el Ministerio de
15
de
Julio
de
1898.
si la insurrección no es sofocada, acuden en nom- $ ,,gasta, temiendo las manifestaciones de la opibre de la humanidad para hacer cesar las matannión pública y tal vez las amenazas del odiado
zas, para acallar las crueldades, para enjugar la carlismo, parece que es llegado el tiempo de ha"Sangre derramada, aunque por cada nota diplo
blar de paz, y hacer cesar con concesiones m1s
la fabricación de perfumes.
mática, por cada intim&gt;lción al Imperio del Cielo,
ó menos dolorosas, la tremenda guerra con los
-arrebaten un pedazo de territorio, obtengan nue- Estados Unidos. que por cerca de tres meses ha
La extracción dt1 los perfumes es un arte emiuen--v.1.s prerrogativas y avancen un paso más en el tenido smpensa l&gt;t atención del mundo civilizado.
t emente complejo: la fragilidad de las flores l:i. tecamino de la conquista de esa inmensa agreSantiago de Cuba, que era como el baluarte nuidad de t-tl 11roma, lad cantidade~ que e,s nece~ario
.gación de pueblos y naciones, uoid.:&gt;s ·por la hisavanzado ante la invasión americana en 111s tie- tratar y la violencia dt1 la evaporacióu, explican fáciltoria y congregados en la misma zona, pero sin rras de 111. revuelta Antilla, ha caído después de mente las dificultades del problema. H11y otras conJazos positivos, sin la trabazón necesaria que un sitio de algunas semanas. R•Jta la escuadra sideracionPs además La misma plant&lt;.1 no florece
de una manera igual á distintas horas del dia; el aiconstituyen las grandes naciúnalidades.
de Cervera frente á las costas meridionales de re cálido y la luz aumentan moment.. ueamente l:l.
'Ay de los pueblos declarados en decadencia!
Cub11, sin esper,rnza de refuerzos que pudieran producción de aroma y la suprimen de un modo com~ay de las naciones caducas á quienes declar\n venir de la metrópoli, sin probabilidades de au- pleto si se prolonga mucho tiempo.
débiles y enfermizas las grandes potenci,as! Su xilios que pudieran llegar de la capital de la isltl,
Dan meuos perfume las flores cortadas bajo la luz
hora ha sonado en el espacio y en el tiempo, y aislada la ciudad y el puerto de toda comunica- fuerte del sol que cuando se recojen en las primeras
horas de la mañana; su aroma es menos fuerte en lod
:será cuestión solamente de tiempo y espacio la ción, reducida á sus propios r¿cursos, agotada ~erren
os.altos, fríod y humedod que en 1011 s11cos, badeclaración de su definitiva. suerte.
la guar1lición en el rudo combat~, escasa de pro- JOS y calientes
A lu mil cuestiones delicadRs de manipuli,.ción.
viswnes y viendo lev1mtarse detrás de SU!' mu- adaptadas á la clast1 de cada substancia. 11romática;
• ***
ros agrietados el fantasma fatídico del hamhre; se 11g1egan pues las complicacion11s de madurez odoFrente á frente de las costas europeas, á muy falta tal vez de municiones de guerra, y con la rifera y de recolección en el momento propicio, que
eorta distancia de las comarcas meridionales, ba- angustia moral de su aislamiento, ha teni&lt;io que reclaman un largo aprendizaje para la fabricación
:ilando sus tierras en las ondas azules del Medi- sucumbir, salvando sólo lo que podía sa:v11.rsc de los perfumes.
terráneo y levantando en el horizonte sus agrestes frente de las exigencias del invasor: la vida
***
.montafias que se divisan desde las playas espade
sus
soldados
.
El
departamento
de
los
Alpes Maritimos en el Sur
.fiolas, Alzase el imperio marroquí, presa codic1a¿Qué aguardabii el General T0ral después de de Franci&gt;l es un jardín muavilloso qnp ha valido a
-da de todos, que sesostienetrabajosamente entre verse c~rcado por todas partes, imposibilitado de la
perfumería francesa una suprem.cla indisfruta-su corrupción interior, atacado de disgregación, hacer una salida vigorosa, incapacitado para ha- bl~: es ademas, el gr¡¡.nero de las perfum&lt;ria!! .d e otros
.herido de muerte y llevando en su seno los gér- cer una resistencia heróicai' ¿Quién era capaz de pa1ees.
1
La hermof!a ciu&lt;lad de Gra~se, centrQ único .ie flo•
menes morbosos de todos los paises muslímicos. exigirle que condujera al sacrificio, que arrasres, en el mundo entero, tiene df'Rd"' hact1 varios siTambién allí ha estallado la insurrección, aho- trara á una muerte cierta á sus millares de glos
una industria agrícola considt1rable1 intertsaute
,gada en sangre y sofocada en barbarie por los subordinados, sin tener siquiera una esperanza y muy pintoresca
·
A la salida del ~ol y antes d11 que sns rayos hayan
soldados del Sultán.
remota 'de triunfo? El General Shafter recibía á calentado
las flored, y algunas veces do, noche. llamll.Queja banse los súbditos extranjero'! de las la continua nuevos refuerzos para sostener su~
dos con las voces de un cuerno d11 cazador cullndo
irrupciones piráticas de los ká bilas rifofios, nunca posidones: á un regimiento se agregaba otro re- am~naza
la tempestad, todos los cortadores, niños y
saciados en su obra de pillaje; quejábanse de Kimientu, á las baterías de montaft11, se añadían muieres, se reunE'ln para empezar su faena; y ya tre•atentados múltiples efectuados por los esclavos las baterías de shh,; todas las desigualdades del pando por los á.rbJled, ya edcondido:1 bajo la tupida.
nominales de su magestad sherifiana, y pronto

ll)olitictt ®tntntl.

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Domingo 17 de Julio de 189b

EL MUNDO,

vegetación del suelo, proceden cuidadosamente a la
recoh,cción de las flo,:es.
En su gran mayoría son italianos, porque en esas
epocas de tarea excePiva no basta el personal &lt;'rdinario y como a todo1 los centros cosecheros. llegan en
multitudes compactas los mercenarios, joru11leros de
ocasión.

rá, pues, un neutro indeferente. inodoro, discreto al
punto d11 extraer la esencia solamente Este ideal no
se ha e&amp;contrado todavia, y hay que conformarse con
un disolvente de mediana calidad que produce desde
hace algún tiempo resultados casi satisfactorios: ta'.
e• la gri.sa, mezcla de buey y puerco, lavada, hervida, prep11rada con mil precauciones que ha le~ado la
tradición desde ios tiempos
deDioscórldes!-Puede reemplazarse con aceite de
olivo,muy puro, ó· c1.n aceite ntiutralmo refinado.

**i&lt;

que rPquiere. La fábrica más modesta posee cuatro
mil cajas y las que producen en grande escala, tienen
más de cuarenta mil. Cada caja no puede contener►
11n efecto, mas de 500 gramos de grasa y una tela 1 kilógramo de aceite.
Para tranPformar las grnsas perfumadas por maceración ó enfleuraje en extractos, pónense aquellas en.
contacto con alcohol en recipientes animadofl de movimientos alternativos muy rápidos, ha~taque el alcohol se haya apoderadu uel perfume. Entonces se I&amp;
separa trasegándolo.

Domingo 17 de JuilO de 1898

EL MUNDO

Glm irante v oficiales superiores ae la flota eSPañola ae $antíago ae (!uba

¡Cuánto m,jor fuera que á voluntad pudiéramos
abrir ó cerrar el espléndido abanico de los vientos ó
el 11brasado abanico de las ondas de fuego que manda el sol. ó el verde y espumoso abanico del oleajJ
en los revueltos mu·esf
Entonces la industl'ia multiplicarla su potencia hasta lo inconcebible
Confiemos en el porvenir.
JO&amp;Él ECHAGARAY,

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LAS FUERZAS DISPERSAS.

Tales son los dos métodos
Ya en otra ocasión hemos dichn, qu3 la cantid11d d&amp;
principales: deRtila clón y di- fuerzas que definitivamente murieron para la indussolución. E&amp;ta última, cuan- tria humaaa en nuestro viejo globo. es enorme.
do se hace en caliente, toma
Toda combinación química realizada y que hael nombre de maceración. ya dado por producto un compuesto estable, npreSólo dos floreR. el azahar senta una fuerza, ó mejor dicho, un trabajo consumiy la rosa son susceptibles do que la indust.r ia no utilizará jamás.
de destilación. Se echan
E8 un peso que está en la parte inferio,· de su cacien litros de agua y cin mino; es un péndulo que lle1'(ó á su posición inferiorcuenta kilógramos dt' flores de equilibrio; es en resumen, una atracción que aproxial alambique. Al hervir el mó dos masas cuanto podía aproximarlas.
agua, desorganiza las celPor eso afirmábamos que toda el agua que existe
di 11 as que apri11ion1m la en la Naturaleza represent11 una energía ya ga&amp;tada~
esencia y la pone en liber- la que se gastó al unirse el hidrógeno con el oxigeno.
t11.d; los vapores se conden¡Cuántos millones y millone~ de caballos de fuerza
san en una serpentina fria y que ya no existen para la mdmtria, representan 1ai
el agua y la esencia caen aguas de los mares!
á un vaso florentino en el
r lo que decimos del mar podemos decir rle la cosLA RECOLECCIÓÑ "E FLORES,
que se separan poi~ la dife- tra sólida del globo; cada formación geológica es corencia de densidad.
wo la loza de piedra de un inmenso cementerio ó
Una vez cortadas las flores se las va colocar do en
Los alambiques son, ó bien de fuego ó de vapor de como las c~nizas de un gigan~es~a hogllr; metaleR' y
sacos para llevarlas cargadas en asnos á la fábrica en doble fondo. El agua de refrigeración procedti de las metales oxidados. restos de mfmitas combuetiones.
donde las reciben las obreras y dePpués de apartar las fuentes que bajan de las montañas circunvecinas,
Apenas si las minas de carbón de piedra se han
mejeres las extienden sobre el embaldosado de una cuyas corrientes atraviesan la ciudad de Grasse, pa
salvado de esta muerte universul; ellas, por Ja afinisala fresca quedando á disposición del preparador.
sando sucesivamente de una á otra fábrica para ser- dad del carbono con el oxigeno, no saciada todavía
vir al otro extremo de la población los molinos de representlln la fuer.ta de que hace un siglo está vi~
aceite que estRn en la llanura.
***
viendo la industria.
Los fabricantes de perfumes deGrasse han sido adPero aijf y todo, las fuerzas naturales del esferoid&amp;
Antes de enumerar los diversos procedimientos de
fabricación, creemos convemente decir algunas pa- mirablemente favorecido!! por la naturaleza en su terrei,tre no eeti\.n agotadas pQr completo.
preciosa
industria,
que
labras sobre el perfume, explicando cómo nace, en
ofrece aspectos artlsticos y
dónde reside y en qué condiciones emana.
El aceite esencial está localizado en las celdillas de pintorescos, no sólo en lil
la cara superior de lo, pétalos y de los sépalos, en las recolección de flores &amp;!no
partes superficiales. glándulas salientes y receptácu- en la destilería que se halos poco .l?rofun~os de esos órg-anos; está asociado á ce "n grutas antiguas del
ace1te11 f1Jos, resmas, gomas y tanino!!. Las células no anfiteatro montañoso.
son tan solo receptores de esenci'l, sino fábricas de
esenciH; el perfume no es el resultado de un desdoblamiento sin, de un acto de vitalidad
La maceración se aplica
A v:eces se acumula la esenc_i11 en gotit..s en la epi- á la violeta, á la 11.c11cia, al
dermis; á veces se escapa baJo la forma de eflnvios narciso y también á la rosa
aromáticos á medida que se produce. H1ty sejrúu es.o y al azahar.
dos cl11ses de fiores: aquellas cuyo perfume ex steenFrente á cada horno de
teramente condensado antes de que comience la eva- baño de Maria hay mujeres
por11ción y 11quell11s en que nace puco á poco alg1mos ocupadas en derretir gr11sa
momentos antes de evaporarse.
en vasijas estañadas dentro
Ei1ta diferencia es de muy fácil observación. Cuando de las que arrojan las flose despedaz11 una rosa queda en los dedos un olor de r es, manteniéndolas surosa muy marcado; si, por el contrario, se hace la mis- mergidas l á una tempera- ·
ma operación cou un jazmln el olor que se produce tura de 6ó durante media
es dedagradllble
hora. En seguida las sacan
ycolocau loHesiduosama' •
*
gamados en una p!'ensa hi**
D_e aqui derivan dos métodos diferentes de fabrica- dráulica para extraer las
cación. La11 flores que abanrlonan fácilment~ su aro- últimas partlcullls de cuerma concreto, se !ratan por medios rápidos y violentos pos grasosos. Pero no ha
como la destilac1ón, las otras exigen un proce.iimien- bastado una sola macerato más pausado, más fino y paciente, hasta que pro- ción para perfumar la graduzcan lentamente su perfume, requiriéndose ade- sa: á penas es odorlfica. En~~8 J?&amp;ra esta clase de flores, el uso de un separador tónces las obreras vuelven
LA SELECCIÓN DJ!I FLORES EN UNA F.lBRICA DB ,PERFU.MBIS
fl8lologlco, de un disolvente.
á practic1&gt;r la misma opeHay otra dificultad: separar el aceite esencial de ración hasta que el cuerpo grasoso haya adquirido
Muchas quedan,_ que en más de una or.asión hemos
las resinaP, taninos, impurezas, en una palabra de la potencia odorlfera que se desee.
enumerado; por eJemplo las mar~as, el oleaje del mar
t?do ese c:ortejo perjudicial 'lUe acompaña á la es en•
Necesitanse cinco kilógramos de floree aproxima- los
vientos, el calor sol~_.., las dife1 encías de tempera:
.c1a.
damente para perfumar un kilógramo de.grasa. Emtura en gen~ral, las ca1das de agua y muchas reacUn ~isolvem~ se ll_evará una buena parte de estas pero, hay flores que exigen nalla menos que veinticlo!J,eS qutm1cas no realizadas todavia.
mll;ter1as extranas; ª! es por ejemplo, soluble en loe li- cinco manipulaciones sucesivas.
Sm embargo, para Que 111 industria utilice la maqu1dos llcuosos que impregnan los tejidos de la flor
ror parte de estas fuerzas, hay una dificultad prác
se llevará coue1go los malos olores. l'ero hay que te'.
t1ca.
ner eu cu.-uta que no sea demasiado activo é impida
En
teorl~
pueden
uiilizarRe
tod11s
ellas.
y
como
la.
que ti a1uwa l!ti desarrolle. El separador perfecto seEl e:nfleurage se emplea para el jazmin v la tubero
teorla es cierta, en la práctica también puede utT
sa. En cai&lt;'nes de madera z3:ree; pero no en la práctica industrial, en la que 1:
de 95 c11ntfmetros de lon- m~n~ como elemento principallsimo el elemen•- 0
gitud, 60 de anchura v 8 de nomico.
ecoprofundidad, y con fondo
No
pueden
utilizarse,
repetimos,
la
mayor
art&amp;
de vidrio ee extiende una de las fuerzas antes enumtradu porque está P d .
capa de grasa por medio p ersas
•
u isde una espátula v sobr11
_N
o
están
reconcenti·adas
en
una
pequeña
flvten
ella otra capa de flores Lae B_1en al contrarío, sobre enormes superficie 81'ó n t
cajas se apilan por seccio•
:foºb~en Y á veces por todo el espacio que ; 0
nes de treintll á cuarenta
colocando unos encima de
El carbón de piedra Re utiliza porque basta
otras. De este modo que marlo en 11! hueco reducido d., un ho
quedan las flores encerradas construcción del hogar y de la mág!f~¡ aunque la
herméticamente en cáma- cuenta mucho, la cantidad de trabajJ indus~tl- ;aporras frescas pudiendo exha- en la máquina se obtiene. compensa con vra~ 1: qu&amp;
lar su aroma en las mejores l os gastos de la maquinaria. Hay ganancia· h x_ceso
condiciones
rés al capital; hay progreso de la induetria 'L ay mte El dia siguiente se reem- produce de la in~ustria. Lo que se produce· es ºmqáue se,
e queplazan estas flúres con otras Jo se ha cansumido.
nuevas hasta que la pomay
otro
tanto
podemos
decir
d11
las
caldas
de
da tenga la intensidad de
En una catarata hay veinte ó cien mil cab ¡y;uad
perfume suficiente. Para
reconcentrados en pequsña superfi •ª 08 &amp;.
fabricar aceites olorosos vapor
comtruyendo
una ó varias tu-binas h
ere, y en
por este procedimiento se movilizar uua fntrza
considerable.
emos log-rado,
· sustituve el cristal de las
Toda fuerza reconcentrada en mini
.
cajas por una malla sobre
la que se coloca una tela de ser recogida Y puede ser ex lotadamo esp~c10 pu~aunque el receptor térmico ó hidráurpor la 111dustr1a.
embebida de ace.te.
porque más vale en fuerza ó en diner~c(~u~ed cfstoslo;:
La operación es demasia- mo, este es el simbolo conven i
0 m sd
do larga, dura por lo menos fuerza recogida, que 111. fuerza e onaI e &amp;qt)ella). la.
tres meses y además cues- bricar el artefacto receptor
que 86 consumió en fa,DESTILACIÓN EN UNA FÁBRICA DE PBRFUHES
ta mucho por el material
En cambio, o,ras fuerza¿ de l
a naturaleza, con eer
0

=

d

~:i!i

ª

La cama número 15

Don Vlctor Concas,
Contra-Almlrante Cervera
Comandante del Infanta «Maria Teresa•
Don Emilio Dlaz Moreu, Comandant.e del •Crlstobal Colón•
Don Juan LazaR'a, Comandant.e del •Almirante Oquendo»
Don .A.nonio Enlate, Comandante del •Vizcaya-

nmensas. están desparramadas: son inmensas en conjunto: por cada unidad de espacio son muy pequeñas.
Y si el receptor ha de recoger una cantidod cottslde•
rabie de fuerza, como ha de extenderse á grandes es•
pacios ha de ser extensisimo, costoso, imposible bajo
el punto de ·vista industrial.
En este caso se encuentran para no citar otras fuerzas naturales, las mareas, el oleaje, el calor solar y los
vientos.
Respecto á las mareas, ya en otra crónica vimos de
que manera la industria humana ha procurado salvar
la dificultad. No hemos de repetir lo que en aquella
ocasión explicamos.
El oleaje del mar es oha gran fuerza que representa millones y millones de caballos de vapor; pero es
una fuerza extendida por toda la superficie de los
mares y es, además, una fuerza muy variable, y en l!U •
mo grado irregular: und.S veces está rizada la superficie del Océano; otras veces la hinchan olas de dimencioned gigantescas. Algur:os esfuerzos se han realizado, sin embargo para recoger la energía que el
subir y el bajar de las olas represeuta; pero las dificultades prácticas ó las dificultades industriales, por
mejor decir, ningún invento de los varios que existen
ha podido vencerlas por completo.
Podemos repetir, casi palabra por palabra, para el
calor solar, lo que hemos dicho para el oleaje de los
mares. El calor solar es una fuerza que se mide en
cada hora por mulones y millones de caballos de vapor. Si estuviera má3 recogida serla un manantial
mcalculable de fuer za para la industria; pero el oleaje de fuego le sucede lo que al oleaje !1e los Oc~anos,
que está disperso por toda la iuperflc1e de la tierra.
Para ·recoger veinte ó treinta caballos de va por,
aun suponiendo. que se hubiera .r~suelto de una ~anera satisfactoria 1.. cuestlóu teor1ca, seria preciso,
que el receptor se estendiese á cent.-nares de metros
cuadrados, que reconcentrllse lo que esti disperso, y
para 11!10 la maquinaria ó el artefacto habla de llegar
á todos los puntos á que la dispersión llega.
No se presenta, sin embargo, este problema tan dificil como el anterior. y existen sobre esta materia
estudi&lt;'B trabajos v ensayos de bastante importancia.
Con el calor solar. recogido por espejos y recon&lt;:enttado sobre pequeñas calderas, se ha hecho her-

vir el agua; se ha utizado el vapor en pequeñas máquin.u; Re ha sacado ag!la de los pozos
Et problema teórico-práctico ei,tá resuelto: el problema industrial no lo está todavia.
Los receptores de fuerza emple&gt;1doA son muy costosoR en comparación de la fue·za recogida.
El verdadero problema podrla plantearse de este
modo: conRtmir un receptor de ca1or solar muy barato por metro cuadrudo y que, por lo tanto, pudiera
económicameote extenderse á uuos cuantos centenares de metros superficiales. .
Proyectos hay también en este sentido, más no sabemos q..1e ninguno se h11y11. realizado
Y lo que sucede con el ole11je de los mares y con
el calor solar, sucede con la fuerza del viento.
También representa una energla disponible verdaderamente. gigantesca Pero no sólo está esparcida
por todo el espacio, sino que está sujeta á grandes
intermitencias y aun parece estar reservada pdra la
.naturaleza para determinadas regiones
Los molinos de viento son muy antiguos, pero desde que la electricidad tomó puesto en el campo de la
industria. el clásico molino de viento se ha rejubenecido con el apéndice de los acumuladores.
Materia es esta, sin embargo que merece capitulo
aparte.
El objeto de la presente crónica era únicamonte el
de probar que existen grandes fuerzas naturales no
explotadas aún, y ·que la dilicultad para explotarlas
reside principalmente en su dispersión, casi pudiéramos decir en su excesiva descentralización
Todo en la industria, como en la Naturaleza. y en
111 sociedad, debe estar sujeto á peso y medida y ley
racional.
Hay casos en que la concentración no conviene; pero hay ca~os en que la concentración de fuerza es
elemento de vida y de progreso.
Si con las fuerzas dispersas de la Na~uraleza pu
diéramoe hacer á voluntad lo que se hace con un
abanico (y perdóneseme la imagen) el problema quedaría resuelto.
El abanico se cierra y en pequefio volumen se recoge el varillaje: es UD&amp; verdadera concentración da
elementos.
El abanico se abre y ocupa gran superficie: es una
verdadera dispersión,

Entre las impresiones más hondas de mi juventud,
guardo eeta cuyo recuerdo tenaz atenacea mi espirita siempre que el 11zar me pone en presencia de esos
adorables grupo3 iufantiler-; que corren gozosos por
lo~ parques en dlas de asueto.
Hace de esto ya muchos años. Una tarde paseaba
solo sin más objeto que dar descanso á mi esplritu
y vigor al cutrpo. .l'riaquiualmente me dirigí á un
hermoso p11rque de los alrededores, en el que mil y
mil veces he pasado horas inolvidables solo con la
compañia de mis iibros,-esos· librós que gusta. uno
de leer cuando quiere escaparse de las tareas y preocupaciones de la vida cuotidiana cediendo á los re•
ciamos misterioso~ del ideal.
Pero estaba dicho que aquella tarde no leerla yo mi
Hermann v Dorotea, el sabroso ictilío, que nunca he
podido hojear otra vez porque con soloverellibrosurge inquietante y sombrio el recuerdo que hoy evoco.
Sucedió que estando casi ten di ti.o en una de las bancas dtl parque, cruzó por la avenida solitaria que y o
escogi como retiro, una parvada de niños y niñas: todos elegantlsimos, y alg:inos, los más, primorosos. No
eran hijos di' rico, sus vestidos de telas bara.tas asilo
indicaban. pe!'o pertenecían indudablemente á esas
familias que aunque pobres saben dar á sus niños una
distincióu de modales y una pulcdtuct. en el aseo que
hace de ellos pequt&gt;ños prlncipes.
No lejos del lu~ar que yo ocupaba se detuvieron
l&lt;'s niños de mi historia y á iniciativa de uno de ello;
los más ágilt&gt;s y robust.:is tomaron por asalto los naranjos que ali babia para cojer ramos de azahares
que luego ofreclan con señoril galantería á las n:ñas
del grupo. No pocos sustos llevaron los gimnastas in•
cipienteE; al trepar por los troncos se resbalaban
otros ya en las ramas altas vir:ieron 111 se.ero, cayen'.
do sobre el acolchado de la tupida verba. Las niñas
se morían d_e mi11do y querían disuadirlos &lt;te sus intentos que Juzgaban temerarios.
Sobre todo uno de los niños, el que parecla más audaz, llenó de ansiedades á las niñas por su peligrosa
ascensión, de rama en rama hasta lo alto dt' la copa
~e un ár_bol viejo,_el más viejo acaso del bosque.-BáJat11! báJate, le gritaban; pero él, ob,tinado, seguia
haciendo impo&amp;ibles evoluciones de cirquero para"'ª·
0
nar las ramas más desviadas del tronco.
Ya iba y o á in ter venir para a1:onsejar al niño que
bajase, cuando de pronto oi el chasquido de una rama que s,. desgaja, luego un ruido de hoja8 azotadas
:v lo que vi cuando cayó el imprudente, fué tan con~
fuso que sólo recuerdo que levanté en mis brazos á
una de las niñas, desmayad~ ó muerta, yo no lo@abia.
Al caer la gruesa rama dtó sobre el pilón de una
f~ente antigua, y rebotando hirió mortalmente á la
ruña causándole graves lesiones en la espina dorsal.
En un mo!ll_ento se llenó el parque de padres y madres de fam1ha que al saber que babia bllceuido uua
desgracia. acudier-0n .~nsioao11 creyendo cada cual
que t'l hendo era su h1Jo.
La madre de la niña v.vfa lejos y fué de las últimas
e~ llegar y tras de ella, corriendo, venia otra niña, su
hIJ&amp; tambi~n. Ya e~taba alli el médico practicando
un reconocimiento de la contusión.
"¿Vivirla?" Esa fué la única palabra que pudo articular entr11 sollozos la madre. SI, podia vi.v ir la niña
dijo el médico,-un hombre de cuarenta años, aspee:
to duro y corazón de santo.
La niña vivirla; pero la curación iba á ser lenta dificil, costosisima. ¿Cómo solve1Jtarla la madre vi~da
que ape1;1as se sostenía. con su trabajo, los gas'tos de
la curación?
Era preciso adoptar un partido y el Do1:tnr impuso
las condiciones bajo las cuales únicamente se encargarla de la ~uración. No podia venir al pueblo diariamente; su ch.entela embargaba todo su ti.-mpo en ¡08
pueblos vec11;1os y s.n un tratamiento asiduo la enferma se monria.
-"La llevaremos al ho~pital de las hermanas de la
Caridad? propuso el ·médico.
-Si, Doctor, dijo la madre; sálvela mted y á todo
me resignaré ....
C~antas veces fui á vicitar á la enfermita encontré Junto á aqu~lla ~ama, la ca~a número 15. á Ja
~~dre con los OJOS hrnchados de msomnio, fijos en su
h1Ja que se morta leiitamente.
La enfermedad fué larga. muy larga y más dolorosa para la madre que para la hija.
L~ aiña duerme ahora, descansa en una tumba que
no tiene más flores que las que yo le llevo
.i"! la madre? Pobre mujer . . ...... También yo Ja
v1s1to, pero ~? en su tumba ¡oJalá que hubiera muerto cómo su h1Ja!
Vive de _un recuerdo que apa,ró su razón. y como
en el hospital donde perdió á su hija siempre que ¡¡ 6.
goal man.comio la encuentro junto á una cama vacia sobre la qne vé su delirio á una niña agonizante
Al verme_en_t_rar me dice entre sollv:..os.-Mf niña se
muere; m1 nma se muere1........ ..
. Pobre! jamás. se i.partará ya de su recuerdo dolondo la cama numero 15.

H. WATSON,

�EL MUNOO.

48

NUESTROS GRABADOS
El Oeneral Ramón Blanco,
Oobernador
y Capitán general de la Isla de Cuba.
Damos cabida en la primera plana al ret"ato del
Marqués de Péñ01. Plata, jefe militar supremo de las
fuerzas españolas en la Gran Antilla.
Encargado por ~l gobierno de Madrid de resistir á
la invasión con rodas las fuerzas de su mando y con
cuantos elementos se han puesto á su disposición, en
él están fijas todas las miradas y su conducta como
militar está sujeta al juicio tremendo de la opinión.
Hay otra circunstancia que lo hace más viPible en
fa guerra actual; á medida que los partidarios de la
paz ganan terrnno en J.., pública oprnión de España,
él se manifiest01. intransigente y es &lt;ie lo, que creen
9.ue la lucha debe continuarse sin tregua ni descanso.
Los acontecimientos futuros decidirán si su11 ideas
eran fruto de una convicción racional ó engendradas
en sus arrebatos de soldado.
El Almirante Cervera y los comandantes de Is
escuadra de Santiago
Refiérennos las agencias cablegráficas que antes de

Según se ve en ese
informe los Palacios
deBella11 Artes seconstru.vE&gt;n á gran prisa; la
obra de la planta baja
está casi por completo
terminada, y pronto
empezarán á fijarse
loe pavimentos del pri•
mer piso y la cubierta
metálica que de.be rematar la nave del Palacio Central.
Se espera que para
1&gt;l primero de Enero de
18!!!! ePtará concluida
la fábrica, como lo estipula el compromiPo
del Director general
de la obra.
Don Ignacio Cervantes
Los arquitectoR ten[Pianista cubano.]
drán puc11 más de un
año para hacn las t'!l·
culturas del exterior v todo E&gt;l decorado interior. F.sta será mucho más Ju.josa que la del Palacio dA la Industria al que reemplazará el f;ran Palario de Bellas
Artes en el p.óximo certamen uuiversal de Parla.
Entre otras novedades el nuevo Palacio tendra un

Oomlngo 17 de Julio de 1~
ralelo á la galería de Máquinas, único vestigio que
queda de la Exposición de 1889.
Este Palacio estará en part" oculto trasdeunaruente de proporcionE&gt;s gig~nte@cas, fondo maravilloso
que limitará la per~pec:iva del Campo de _Marte: sus
juegos de agua se 1lummarán con 11;tz. eléctrica cc.mo
aquellas fuentes de la pa~ada Expos1c1ón
Aunque sólo faltan vt-intidos meses para la apertura. del gran certaml'n internaci~nal, se ve por el
informe del Ministro que los trabaJos actuales han llegado á un grado &lt;1e avance comparativament~ mayor, t-xcediendo en much11s t1E'm11n~s1 á los de igual
tiempo en la Exposlcion de 1, f9; dice que las construcciones que se levantarán en E&gt;l Campo de Marte
y en la Esplanada de los Joválido• no pod:án equipararse, desde el punto de vista de las d!ficultades ma• ...
teriales. al domo Central y rnbre todo a la Galería de
Maquinaria cuyas armaduras _de 115 m~tros son el
tipo más audaz de la construcción metálica moderna.

El pianista Cervantes
Damos en l'Fte número el rE&gt;trato del distinguido artista qui- r11cibió t11ntos y tan entusiastas ap!ausos el
vi11rnes último en el Teatro del Conaervator10.
El clásico salón no estaba muy concurrido; pero
;.podía darse un público cu,vo voto signifique triunfo
mflR füonjero para un artista?
El Sr. lJervantes tocó con admirable maestría obras

Exposici"6n Universal de 1900.-Los nuevos Palacios del Campo de Marte.
.• .

t.~ -~.

~-~-t::.-

... {~,t~~~t:

PALACIO DE LA EDUCACION,

decidirse el Almirante Cervern á abandonar m rl'fugio en la babia de Santiago, donde estab01. al abrigo
de los fnert~s, couvocó una junta de oficiales superiores de marina. á bordo dl'l bnque-iusignia,y que
en ella se acordó intentar este último recur o.
Obrando por propia inspiraciéo, urgido por órdenes superiores ó de acuerdo con sus subordinado@, el
Almirant11 eFpañol se lanzó en busca de una victoria
problemática, pero con la conciencia serena dd que
cumple con su deber.
Presintiendo t II ve:i: su derrota ante fuerzas superiorn~. x:o vaciló un punto, y supo ca••r si no muerto,
prisionero envut-lto en lod ptiegued de eu bandera.
La Exposición Universal de 1900.
No hace m11ehos días que el Ministro de Comercio
de la República Francesa envió al Presidente Faure
un informe pormenorizado oobre el estado actual de
los trabajos preparatorios para la Exposición univHsal de U,00.

!nmenFO salón d&amp; conciertos cu va utilidad se impone
á la ciudad de Paris, tan rica en teatrod de toda clase,
y que sin embargo no cuenta pa1 a esas audiciones que
estén de moda en la actualidad, más q I e con la sala
del Trocadero, tao impropia por sus detestables c.;,ndiciooAs acústicas como por su apartamiento del centro de Parls.
M. Louret es el arquitectq encargado de la construcción de esa nueva sala y del decorado de la inm 0 nsa esealinata de hierro y mármol y de u11 estilo enteramente moderno.
En el Campo de Marte las construcciones no están
tan adelantadas como en los Campos Eliseos; apenas
si se han echado los cimientos.
V11rc_o llier, Blavette, HermaJ:!t y Sortais son loil encar¡rados de los palacios laterales del Campo de Mar•
te. Henart edificará el !-'alacio ue electricidad pa-

FUyas y obras agenas que interpretó maravillosamPnte.
No estaba Rolo el pianista cubano; acompaiisl.banlo
esa noche arti,;tas que también valen mucho: la señora
Caridad Ecay de Pérez. distinguida di,;cfpula del
s11ñor Cervaotl's, y la notable ~eñora Galvao de Nava
que can.ta con exqui~ftl'z deli_ciosa; los señoreH Aguirre y V11lalpando, tan c.onoc1dos y que tan aplaudidos fue.ron en toda la Repúhlica cuando formaban
parte del cuarteto del Conservatorio; y por último PI
señor Dettman cRntante de romanzas selec t&gt;lA qui,
con airosa habilidad y la ,fütjncióo de un e,tilo corr11ct1Pimo iaterp1 etó la "E,trella d e la Tarde" dtil
Tanbaü~sAr.
No es esta una crón:ca. Oj~U. que lo fuera para rAn dir nuestros home .. sjes á las dam'ls y co bailaros que
de11empE&gt;ñaron los numero11 d el espléndido concierto
Cervante11.

Domingo 17 de Julio de 1898.

A

EL MUNDO

HONORES TARDIOS

una del!iiconocida

I

I
Dicen, dicen que es dlirna-tu hermosura
•de la púrpura, e1 cetro y 11' diadema;
&lt;1icen que es ~u _alma virginal y pura,
que todo tu vivir es un poema.
Que es ritmico tu andar y ioaJe,tuoso,
-que en tu mirada hay vastos horizontes,
y que te envuelve un algo misterioso
como el azul de los lejanos montes.
Que en tu redor esparces la alPgria,
•como la encina que á la grey defiende
su sombra, cuando el sol uel mediodía
las ígneas alas sobre el mundo extiende.
Que en la ruda b11.talla de la v,da
alta tu frente, nunca se doblega
como el pendón dA nave combatida
-que á mojarse en las ondas jamás llega.
Que el ansia de ser bueno, en tu presencia,
inuod:i el alma y de ella se apodera,
y el ideal rev. ve en la conciencia
como la tierra al sol de primavera.
Que acaso sufres y que acaso lloras,
sola, incompleta, en tu misión ,,ublime,
cual de un laúd, en las nocturoM horas,
perdida nota que en las sombras ¡,ime.

Mientras aqui vivió,-genio profundo,
poeta, grande artista, hombre de ciencia,tanto valió ante el vulgo su presencia
cual la de un zascandil ó un vagamundo,
Y él sostuvo angustiado y gemebundo,
-entre la hostilidad é indiferencia,el combate fatal por la existencia,
el incesante batallar del mundo;
Y as! cruzó entre penas y zozobras.dejando el rastro de inmortales obras,
de la Tierra en los ásperos senderos;
Discutido por nécios y pedantes,
desdeñado por viles traficantes,
y mordido por áspides rastreros ....

JI
Murió!. ... y levanta al punto su alharaca
la caterva locuaz de eFcribidores,
-que en luengos ditirámbicos loores
á relucir sus excelencias saca:
Toca la prensa su oficial matraca
decretándole póstumos honores;
y en su casa, ex-mansión de los do'ores,
pone el Concejo una marmórea placa:Su nombre aclama funebre concurso;
lo aprende todo chico en las Pscuelas:
y 011 relumbrón de todo mal discurso;
A los nietos lo enseñan las abuelas;
y lo aplican del tiempo en el t~anscurso,
A calles, callejones y plazuelas .... . .

II
Por libra1 te de mal y de quebranto
del dolo, del .engaño y del hastío, '
:yo te envolviera, como en regio manto
en el girón de juventud que es mio. '
Peregrino del Bien y de la Idea
de lejos miro la anhelada cima; '
soldado de la vida, en la pelea
combatí en todo ~ol y en todo clima.
Subl desde el abismo hasta las cumbres;
han sangrado mis plantas y mis manos
he escuchado gem'r las muchedumbre;
he sentido ru~ir los oceanos.
Del llanto y del placer oi los retos;
de la suerte sufrí las veleidades,
hay sepulcros que guardan mis secretos,
i,.Jta:res hay_ que guarda? mis ~eidades.
Ni la envidia tenaz, m el odio ciego
han quebrantado mi nativo brío.
conozco del verano todo el fuE&gt;gJ,
-conozoco del invierno todo el frío.
Cual la hulla que guarda entre sus vetas
la luz y el fuego de l'Xtinguidos soles,
y que arrancada de sus hondas grietas,
-nos devuelve su ardor, sus arr,.boles,
Tal cónservo dd alma en lo profundo
las ensfñanzas de mi hogar bendito;
•que iluminan mi espíritu errabundo,
-entre las sombras, y el i:lolor proscrito.
De la existencia en la penosa marcha
mi pobre corazón las guarda ufano,
-como el pmo del no1 te entre la escarcha
la hermosa veste que le dió d verano.
-Te ofrezco mi tesoro de cariño,
mi esperanza, mi fé, mis ilusiones;
te arrullaré como la madre a, niño,
cuando rujan deFh!'chas las pasiones.
Abrojos no hallarás en tu sendero;
la ciencia del dolor ya me ha enseñado
.á seguir del destino el derrotero:
¡sólo saben vivir los que han llorado!

I1I
¡Munificente soc;edad! ¡bien! ¡bravo!. ..•
ese afán de apoteosis y ovaciones
á tus difuntos lnclitos varones,
con alma, vida y corazón alabol
Pues los egregios próceres, al cabo,
s011 de la Patria timbres y blasones;
y sin Pilos. perecen las Naciones,
y aun fuera el hombre como ilota esclavo...~
Mas te diré, con la franqueza mía,
que se me ocurre esta pregunta. al verte
justicia hacerles póiituma y tardia:¿A los hombres que endiosas de esa suerte
preferible el honrarlos no seria
más en la vida, y menos en la mue:rte!
NOMA

POST UMBRA

Al soplo helado de implacable muerte
Cayó el titán; y en su postrer mirada,
Una chispa de génio quedó inerte
En la pupila inmóvil y apagada ..... .
¡Relámpago siniestro de heroismo
Que se hundió en la tiniebla abrumadora,
Como al beso monstruoso del abismo
El resplandor flotante de una auroral
Aquél último esfuerzo del coloso,
Que en ansias de vc,lcán el alma crea,
Fué en el éter 'de un cielo tenebroso
La estrella que cintila y parpadea...... ... .

III
¡Dios no lo quiera! Musa de mi Jira,
eres un sueño encalJtidor y vago:
•como el eco del viento que suspira
entre las cañas que retrata el 1!!.go.
Hasta que rompa la mortal cadena
crni alma, y torne á su pristma mo1·ada,
escrito está que la candente arena
.azotará mi frente fatigada
¡Adiós! ¡Adiós! ensueño de un momento:
·vuelve la onda al vórtice inclemente,
-á su eterno soñar mi pensamiento .
.á, romperse entre rocas el tO'rrente.

Después ......... todo pasó! Ya nadie nombra
Al héroe que al volar se sintió herido,
Y rodó como un átomo de sombra
A la bruma insaciable del olvido ........ .
Pero la ful'rza prediga y creadoraQue deja á la materia que sucumba,
No encierra el pensamiento e·n la traidora
Anfora de misterios de la tumba.
Ese rayd de luz no se aprisiona;
Ni se apaga, ni muere, ni se esfuma
Como endecha de amor que el ave entona
O como flor temprana que perfuma.

SANTIAGO PÉREZ TRIANA.

"¼tf.,~
~-~-

EL DESTINO

Flota vibrante en la extens!ón vacía;
Y gérmen del ideal, nuevo y fecundo,
Semeja al astro ~ey que de la umbría
Surge otra vez á iluminar el mundo)

El destino es de sombra y convulsiones;
La ola que 83 agita y se adormece,
Y en los albores de la vida mece
La nave incierta de las ilusiones.

PEDRO ALCALÁ.

Mas llega el huracán de las pasiones,
El risueño horizonte palidece,
Y la ola se levanta y se estremece
·Con la furia de ansiadas explosiones.

¡SURSUMI

Cual látigo de lumbre que al cielo azota
En plena faz, el rayo restall1J. seco;
El trueno se difunde, despierta el eco,
Y en el ámbito obscuro vibra y rebota.
Arranca intermitente y áspera nota
La dura marejada, del peñón hueco,
Y en la base le prende fosfóreo fleco
Chocando en sus artistas domada y rota.
Al furor del océano, la nave trema;
¡Ay d.e la audáz que lucha perdido el rastro!
A bordo hay quien implora y hay quien blasfema ... .
J0h vida!. ... 1Oh duelo!.. . .. . Muo.o trabaja el astro
Y horadando la sombra, de paz emblema, ..
Flamea sus luces blancas como alabastro!

¡El naufragio del alma es imponente
En el revuelto océano de la vida ......!
Navega entre caricias de un ambiente
Donde fulgura la ilusión mentida,
Y de improviso se hunde en la vertiente
Del cruel sarcasmo de la fé perdida!
PEDRO ALCALÁ.

---------------PALACIO DE LA El,ECTRJCIDAD

La ciencia. la filosofía y la historia tienden á pa1Sarse sin Dios; pero el atte, la moral, la vida misma
en sus múltiples manifestaciones no pueden prescindir de ese Supremo ideal.
G. M. Valtour.

P. LLONA,

· Al pleno sol

ESTEBAN MAQUEO CASTELLANOS.

Oaxaca, Mayo de 1898.

�EL MUNDO

Domln¡ro 17 de Julio de 1898

Domingo 17 de Julio de 1898.
Pero León habla apoyado las espaldas sobre l&amp;
puerta cerrada. profundame11te comt~rnado
-¡Oh, no no te irás, no lo pPrmitiré nunca! Si me
abandonas no tendré otra cosa qué hacer que arrojarme desde eRa ventana al empedrado. Yo te juro mi fidelidad; te juro 4111' aquí (golpeándose enérgicamente el pecha) tan ~ólo reina~ tú; que por ti soy capaz
de todo . . .. no me a.bandonl's. espera á convencerte de
la razón ó sinrazón de tus FOPpP.chas. me suietRré
sumiso A la prueba qu11 tú señ~le~. tanto. que·al fin
no tendrás qué hacer más que devolverme tu cariño
que 11s mi mayor rlquPza ..... .
Y Elena se quedó; pero ¡de qué manera! haciendo

León y Elena, los dos jóvenes, hallabmse ligados un año hacia de la miHna
manera que los pájaros, con terr.ura intima, dktada por la sil!lpatia que una 1,11
otro habla dePpertado un conocimiento accidental.
Ella habia sido dependiente de una corsetería en donde él compraba los hermosos corsés para su~ hermanas Seducido vagamente por la mall&gt;vola s"nrisa y
un si es no es coqutto de la mucharha. León, después de cono&lt;'erla había vuelto
dos ó t~es veces más con pretextos fútiles casi siempre, embria-gándo~epoco á poco
con la idea de una nueva conquista.
Y cu~ndo s~ pequeña vivienda de eFtudiante acomodado y alegre fué abandoneda de 1~prov1_so por una_ com_pañera accidental y traviesa, á León pareciole lo
más sano (mhab1tuado al a1slam1ento) llevará m lado á aquella rubia dependiente de almacén, para llenar con una tsposa el vacío de la in&lt;&gt;'rata fugitiva.
L!l- C?nquieta no fué del todo fácil; pero León la akanzó al cabo de dos meses
de as1dmd.. d.
Elena era sola, su esplritu, de rnyo soñador. experimentaba de continuo in~ana_s contrariedades: ¿No e!'a demasiado triste el verse obllg..da á trabajar desde 1,;s
primeras hora~ d_e la ma~ana hasta la noche, de pié frente á las puertas de un almacén qu11 en i~v1erno _dt&gt;Jaban ~enetrar helarlas rachas de viento; tolerando la necedad de una chentelaJamás satisfecha, en tanto que otras mujeres de ~u mismq,
edad-y á muchas conocla que iban ahí-ignoraban por completo el sacrificio de lPvantarse todos los días, ¡todos lo dias á la misma hora! vest1rse apresuradamente
y t::otai sobre las aceras de muchas calles. salpicada por las regaderas de los barrenderos, para llegar al fin á soportar durante el largo día el mal humor de una
Madame exigente y rl'celosa?
Una vez resuelta, Elena abrió los brazos á la tentación: no volvieron á verla
más por el almacén; sus alas la llevaron l'n breve desde el humilde cuartucho de
una casa de arrabal hasta la cómoda vivienda que León la dió por suya.
. ¡Qué hermosos los dlas pasados en aqut&gt;lla deliciosa comuniónl Ella, al principio, habla man!festádoRe triste y dolorida; se qul'jaba de él por sus pasadas
aventuras y au I de cuando en cuando, ¡la m11y artera! dejaba 11scapar l'n·
tr~ sus sonrosados dedos regordl'tes con que cubría su delicioso rubor una lágnma que León evaporaba en la lumbre de un beso.
No obstante, se sentía ella muy á sus anchas en su nueva existencia·1 habla da
do un gran paso en la realización de sus deseos: se levantaba con loé párpados hin•
chados de dorml~, cua~do el sol habla recorrid? un tercio de su carr11ra; 4 menudo
un coche q~e Leon tra1a de-regreso del trabaJo, llevaba á la alegre part&gt;ja á trav_és de la crndsd, al campo inundado de luz en el cual jugueteaban como dos mariposas.
El se manifestaba más y más adicto á el!a. La habla comprado seis vestidos en
el trans~u.r~o de cuatro mesl's; los , ,anebles de la vivienda futiron enriquecidos con
la adqms1c1ón. de dos colga!1ur1111 y una a_lfombra para la reC'ámara, un tocador
de gr!ln luna bi~elada y un comodo fauieuil en que gustaba ella de permanecer recostada horas enter11s.
Por las tard_es, cuando los ª'!lantes _perm~necian l'n casa, mientras ella bor-la ba
ca~tando á med1a_voz, ~l recorna el d1apaEon de @us sensaciones, escribiendo sin
ap.es1;1ramiento D1 _fatuidad como muchos de aquellos Hl'ntimentales que, sin temor
á_ criticas porq~e ~amás se 11xponen á ellas, desarrollan en secreto sus tl'ndenc1as y sus admiraciones al arte.
As_! hablan perman~cido todo el verano y parte del otoño, cuando un suceso vino
á agitar la suave corriente de aquella exietencia.
Una mañ_ana, Elena, aguardando el regreso de León habla l'Dtretenldose l'n revolver los ~a¡onl's de un mueble. ¡Un guante lila! 1Un guante de mujer que no era
suyo! ¡Ah, mfame!

Probó á ponérselo pero fué en vano:
el guante dt&gt;bia haber pertenecido á
una mano más fina que la suya y de
dedos más afilados. Este detalle la cho&lt;'Ó: cuando Sfl preparaba á abandonar
la prenda, rnblevose en ella la coquetería d~I se~o, v algo como un soplo
de ~um1llac1ón la quemó la frente.
D1,puesta como se hallaba á admitir
que León hubieRe tenido otros amons, ~I amor propio agitose en ella ante la 1clea de l.\\ inferioridad de su hermosura Rabió ypat,.ó como un chiquillo y prt&gt;paro~e A confundirá su esposo con aquella prueba palmaria
-¡Ah. infil'll ¿De tal manera pagas el sacrificio hechopor mi? ¿Es ést11 la fidelidad que me jurabasi1 ¿Así cubres,
la deuda de cariño que conmigo tient&gt;s?
. El habla_quedádose eetupefacto ante tal recibimiento, de,
pie en el dintfll de la puerta de entrada. Y enfrente airada.
como un ang:el extermi.:ador, agitando la pruPba del delito, erguiase J!.lena sobre l_as puntas de sus pequeños piés
trémulos de furor los labios que una respiración agitad¡
entreabría.
Ante esta seductora actitud, León, deRpués de cerrar Ja.
pue~ta, babia ~delantádose sonriente, olvidando las reclama~iones y abiertos los brazos hacia Elena.
Sm embargo, ella no se dió por vencida.
· ¡O~, qué pronto llega el desengafio; con cuánta razón
me resuit!a á ser tu ~spo~~; _he aqul lo que me da• á trueque de mi amor y mis caricias!. . . .
~
-Y •i Y'! te dijera, interrumpió León, que ésto no l'B más•
que una mñeria tuya, que no amo á nadie más que á ti?
-¿Y cómo lo probarlas?
.. · ·
-De una manera bien Rimple: acércate, toma asl11nto junto á mi: yo te conta1 é cómo te amo. de qué manera has idoapoderándote poco á pocíl de mi corazón que hoy e~ todo
tuyo. Eso es de un pa11ado Que nada t'ene para t( de pellgro~o por9ue desd~ tu venida está por completo envuelto•
en el _olvid~. Lo unico real, lo único verdadero para mi
eres tu á quien amo tiernamente.
-No, no te creo. exclamó Elena: esto mi~mo me ase ura•
bas y he aquí que las pru,.bas te confundt&gt;n tú meeng~ñas1
me has engañado durante mucho tiempo.¡Oh, flios mio!
-N_o, Elena, te as.-guro que tu conducta es injusta para.
conmigo .. ... .
. -Y yo que d~Rcan_shba en una fe ciega; que creía á pie·
JUntillas 11n la ► l!1Ct'r1d11d de tus palabras ....
Después, poReirta de un arranque de energla·
-Todo acabó en~r,.. no~otros: slg-ue como lo deseas· 0 volveré á mi pobre rx1strnc1a, al trabajo hoT'e~to á mi ~rledad
de huérfana. á llorar t ternamente mi desdicha' Adiós1 que el!
cielo te perdone. . . . . .

•

independientes sus babitaciont&gt;s indefinidamentP; poseída de una imperante energía, ocultamente halagada por la sumisión del apasionado esposo.
León habla abrigado grandes esperanzas de reconciliación cariñosa pasada la primera impresión, No ha•
blan salido de casa durante el res tu del día; cuando el
crepúsculo incendió las nubes en el azul. á la hora del
paseo á i? largo de la amplia calzada que conduce al
legendario bosque, Elena negose á salir, contrariando la costumbre estaolecida, y permanecieron silP.n·
ciosos, el uno hojeando sin leer un libro, ella sentada
cerca de la ventana, contemplando abstraída la fuga
de la tarde.
Una vez que las sombras invadieron la estancia,
León habla acercadose cautelos11mente á su amada,
y tomándola de improviso entre sus brazos empezó á
besarla de manera ruidosa y apasionada. Ella debatlase en los brazos que la aprisionaban, impotente
para escapar. rehuyendo el rostro A las caricias
aferrada al f auteuil y negándose á sucumbir, hasta que
él, desaleutado por tamaña reFistencia. abrió tristemente los brazos dejand&lt;' huir á su presa.
-Sé clemente, le decla siguiéndola hasta el sillón
en que habla vuelto á sentarse, aleja de ti esas sospechas que te irritan: ¿cuál va á ser mi tormento viéndote constantemente en esa actitua?
Ella le recordó su promesa: le sujetaría A prueba
durante algún tiempo; no le quedaba á él otra cosa
que someterse
- ¿Y voy á permanecer sujeto á la tortura. de mirarte cerca de mi, á mi alc!l.nce, sin que mi bocll pueda posarse en tu boca, sin que mis manos tiemblen al
contacto de las tuyas?
-No califico de tortura esta privación y bien puedes soportarla en tanto que mi~ dudas se desvanecen·
por ahora, mi resolución está tomada; más ta-:de, yiI_
veremos . ...
Lentamente ee puso de pié y encecdió una bujla
añadiendo:
-Hoy no tengo apetito; baja, pues, á cenar solo: yo
voy á acostarme.
Y bostezando de manera provocativa y sensual desapareció en la alcoba contigua cerrando la vidriera
tras de el.
León babia quedado envuelto en la obscuridad
de la pieza ab11ndonada por su esposa, apoyado en
eu el sillón cercano á la ventana
Pensó entonces hacerse fuerte ante sus amarguras·
tomó asiento en el mismo mueble ocupado por ElenJ
mometltos antes, y púsose á contemplar los astros iluminados en el azul.
Desde la calle subían hasta la habitación los rumores del movimiento en las últimas horas: loa gritos de
los vendedores de cigarros y periódicos, el rodar estrepitoPo de los carruajes sobre el empedrado, el silbato de los conductores de tranvías ó la rlspida voz
de un medlgo implorattdo la caridad en el dintel de
una pu11rta.
.
Acababa de tomar asiento. cuando sintió pl'lnetrar
en su cuerpo apoyado en los cojines del f auteuil
una dulce sensáción de calor tibio que le acariciaba
•~ eJ?idermis: y sus mir!),~_as volvieron de pronto á la
vidriera cubierta con v1sullos por la cual babia desaparecido Elena.

51

EL MUNDO.
La sombra de ésta, yendo de aqui para alll, proyectábasc rápidamente sobre los cristales; dePpué•, se detenía; León vió á la sombu alzar los brazos hasta la
cabeza bajarlos lentamenti, al bu~to en la actitud de
un eaperezamiento prolongado, y borrarse despué~
en la vidriera iluminada aún.
Se puso de pié y dió dos pasos en dirección á la alcoba: en sPguida, dolorosamente reFi¡ro11clo, volvió
espaldas á la puerta, cerró las madera~ de la ventana
y se tendió vestido •obre e ' sillón
En el mi~mo instantA escapó de la alcoba el crujido
de un mu11ble y el ruido sordo de algo que cayese sobre la alfombra del pavimento.

-¿No piensas leva.ntarte hoy.? P.rl'gunta·1a algunos
dias después Elena á León, acercándose al leclio en
que éste habla pasado la noche: ¿piensas permanecer
acostado indefinidamente?
Aproximábase al decir esto, provocadoramente semi.:ubierta por los encajes y las blondas del peinador,
dejando radiar á la luz de la mañana, ante los ojos
brillantPB de León, sus brazos descubiertos y la cincelada blan&lt;'ura de s'I garganta.
-Son las nueve, añadia. y no se haota cuándo te
propones volver al trabajo, pueeto quP. ahora como
11yer ha papado la hora de oficina sin que tú pares mi&lt;,ntes en ello. ¿Qué piensas
hacer tthi, durmiendo eternamente?
León no contestab'I., contemplando con mirada ávida á. veces, á veces triete y
s11ntimental, la figura deseable de su Elena en cuyo, labios vagaba una son·
risa burlona. Cada palabra,
cada. sonrisa ó actitud de
Elena eran para el esposo un incentivo tenáz
procurado arteramente por
ella con el ánimo de ex11l
tarle hasta lo inconcebible;
en alguna ocasión, habla
s~ntido flaquear sus desigmos ante los raptos de vehemencia de su victima; se
sentía presa de un oculto
pánico cuando León dejaba asomará su semblante
la manifestación de torvos
impulsos s"lváticos que aceleraban las palpitaciones
de su corazón y marcaban
intensas sombras bajo sus
párpados; pero al cabo, la
tormenta di~olvlase sin estallar y la muchacha tntregábaae nueva.mente á las
faenas de su deleitoso mar•
tirio.

Deepués del desayuno, Ll'ón, embar¡z-ado aparentamente por alguna idea,, habla pretextado urgentes
ocupaciones y salido de la vivienda á la calle, y dos
horas después, i''lbando .v con la apariencia de un
hombre alegre, retorpaba á su habhación, daba un
ligero saludo á. Elena y dirigiase en seguida á su eRcritorio tomando ante él asiento. Púsose después de
un rato de meditación, á revisar uno por uno los pa•
peles que encerraban su1.1 cajones, inutilizando aquellos que carecían de importancia; á veces, y con la
libertad de un individuo seguro de hallarse eolo. detenlas11 en su labor de ciePtrucclón y apoyando la barba entre las manos, q aedábase meditabundo por n,omentos; en seguida, los papeles dPspedazados tornaban
á caer sobre el pavimento aligerando el contenido
del escritorio.
A través de las cortinillas quP cubrían la vidriera,
Elena obijervaba curiosa y ávi1¡¡.mente cóU10 León,
dePpués de un rato de inmovilidad, dl'jaba correr sobre el paf'el ld pluma, aceleradam.-11te. como aquel
que tiene mucho qué eijcribir en poco tiempo, y avivose su interés entonces como al soplo dd viento la.
hoguera.
La comida fué hecha más lentamente que de ordinario; mostraba él una alegria impaciente, colmando
de atenciones á Elena y hallando en todo un pretexto
para reir y bromearla, ora buscando con su pié el de
ella bajo ia mesa, ora trayendo á su memo1 ia los primeros días de conocimiento mútuo, cua11do la d~m1ta
con altivo continente, extendía sobre e1 mostr;1dor
del almacén las mercancias, ponderando sus cualida- ,
des; después, Elena fué á sentarse á la Vl'ntdua con
l'l bordado entre sus manos y León instalóse dti nuevo ante su escritorio.
Cala lentamente la tardP¡ sobre el cielo clarlsimo r
sereno destacábanPe las nubes iluminadas por l'l vivo fulgor del sol poniente que al descendl'r ~obre el
enorme mau~oleo de las montañas es parcia sobre éstas, sobre el Ocaso deslumbrante. por encima de los
árboles y en derredor de las nubes un harmonioto y
cambiante brillo metálico.
El bullicio de las avenidas adquiría un aspecto diferente del de por la mañana; ai~pPreábase por los
sitios de mayor importancia ese contmgente dP movi•
miento que ofrecen los mini11terios y los ban&lt;'0S una
VPZ fioalizados los trabajos del dla; crecía el movi•
miento de viandantes y vehículos, y en el ambiente
esp11rciase un soplo de tranquilidad y reposo, producto de las agitaciones del día.
León, prosiguiendo en sus C'cupaciones, formaba
apuntes:
l. Carta al Comisario de Policía.
2 id. á Ernesto (despedida á los amigos.)
p id. al apoderado (para que prepareá la familia)
4 id. al director di;, la Oficina (despPdida.)
5 id. al propietario (adelanto dos meses de renta)
6 Otra á Ernesto para que cobre las libranzas y
entregue su producto Integro ..... .
Ll'ón sintió de pronto que dos brazos nerviosos se
ligaban á su cuello en tanto que Una lágrima ardiente caia sobre el escrito, é inco::porose rápluamente
procurando desasirse de aquella opresión.
Una avalancha de sollozos escapó de la garganta
de Elena, que cubria de besos apasionados la b1 ca. la
fr:&gt;nte y loA ojos de su Leon, poseída de una agitación inusitada.

o

Sin flmbargo, estaba dispuesta á la reconciliación;
pero á una reconciliación
en que no se adivinara su
deseo, y como para realizarla no encontraba forma
alguna que deja,a satisfechas sus intenciones, encargábase de éxcitar al desde.o a do esposo con el fin
de que éste encaminase la
situación á un resultado favorable.

�Domingo 17 de Julio de 1008

EL MUNDO

52

me siempre; que serás para conmigo la mism!l
de otros tiempos, sin absurdos reucores ni tiranias? ¿Sii' Pues bien, 8erénate y borra de tu
alma toda sospecha, porque ya he _{)restado desde luego el juramento que me exiJes.
.
Y Lt:ón, dicho esto, atrajo hacia sus labios la
frente enardecida de su Etena
-Sin embargo, _añadió ella déjame_ satisfacer mis deseo.; quiero deskozar con mis ma•
nos esos papelel! odiosos que escribiste: de esta
man1;1ra yo quedar~ más tranquila y el recuerdo de tu locura se borrará más pronto ....
-¿Y qué pueden preocuparte eso~ papeles
que nada tienen de odiosos. prorrumpió León
con una carcaj11 da, ni que relación guardan con
tus congojas esos escritos inocentes;&gt; Estas loca,
decididamente!
·
Pobres artículos que mi amor á. las letras escribe y que han dado margen á tus cavilaciones
de mujer deliciosamente suspicaz!.....................

-¿Qué te suc1;1de! preguntaba asomb:"ado
León, ¿Estás enferma? ¿Por qué esas lágrimas?
Me sorprendes sobre manera con tus arranques
¿te has vuelto loca?
-No me engañes! No quiero, ¿Itas oido? no
quiero que hagas eso, porque me moriría de
amargura! ¿Es decir que _uada v.i.le t;l cariñ_o
que ttl consagro, q 110 no te importan mis lágnmaa, que soy para ti insignificante al extr1;1mo
de cometet tú un pticado, el más imperdonable
y odioso;&gt;
-Pero, intermmpió él, ¿podré creer lo que
dices cuando mil pruebas me has dado ya d11 tu
indifernncia? ¿(.\ué puedo esperar de. ti?_Nadal
Esto I" convencido de que no hay muJersmcera
y de que la constancia. es cosa desconocida para
todas. Además, es extraño lo que haces en este
moment.,,; tú estás nerviosa, es 11ec6sario ver
mañana mismo al méiiico para que te examinti
y señale el régimen que mis te convenga. Ve á
vestirte mientras yo pongo en orden e11tos papeles y saldremos en seguida á dar un paseo
por la Calzada... . H1;1 pensado comprarte algo
que vi en uno de tantos aparador'.'s y que quiero que actea conozcas para que me d1;1s tu opi•
nión.
-No! Nn estoy dispuesta á salir en tauto que
tú no me jures por lo más sagrado, que renunciarás á tus proyectos, que no te matarás porque no quiero que te mates .... Júralo! No vaciles un i11tante!
-¿Y pu1;1do creer que en cambio tú hasdeamar-

HallábanEe sentados la uno junto al otro, cari•
ñosamente enlazados; eu el cielo obscurecido
princiriaoan ásurgir aqui y acullá, con sus luces parpadeantes las estrellas. y de la sombra
de la estancia, entre un mágico redoble de ca•
ricias, surgían COLIJO en un nimbo las siluetas de
ks amantes espoFos ~obre cuyas cabezas desplegaba sus alas la felicidad ..... .
AURELIO

G. CARRASCO.

Ilustrac1ones de Hernández.

~

EN LOS BANOS DE MAR
Los dos amigos, terminado el almuerzo, entretenianse en mirar desde las ventanas dtil café la gente
que á la sazón ,ti,;curria por el boulevard
Parecían embargados por e~a iiulce melancolia que
en los caracteres soñadores suelen producir las tardes
de otoño.
-¡Cómo envejecemos!-dijo uno de ellos, suspirando profandamente -En otro tiempo, en tardes parecid..s, sentia yo el diablo en el cuerpo. Hoy sólo me
quedan los recuer&lt;ios. -Quien asi hablaba era un hom•
bre de ur;o, cuarenta y cinco años, de fisonomi'i simpática y bastante ~rueso.
Su compañero tenia alguna mil.sedad y no menos
carnes, pero demostraba bastante mejor humor.
-¡Ay, amigo!-decia-Yo envejezco sin enteraime
de ello, y estoy siempre alegre, encontrándome fuerte y ~ igoroso. Cuando uno se mira todos los días al
espejo, no nota las mo'dificacíones que en el rostro
imprime la ma1..o destructora del tiempo Esta sola es
la causa de que no se muera uno de tristeza á los dos
ó tres años de comenzar la ruina.
Para darse cuenta de tales estragos hay que permanecer seis meses sin contemplarse en el espejo.
¡Entonces si que causa efecto!
¿Pues y las mujeres? ,Cómo las compadezco! Toda.
su felicidad, todo su poder, toda su vida, están en una
belleza que dura diez atíos
Yo envejecí sin darme cuenta. Cuando me juzgaba
poco más que, un adole~cente, iba á entrar en los cincuenta años. Sin embargo, no sentía enfermedad alguna, y vivía feliz y tranquilo.
La revelación de mi d11cadencia tú vela de un modo
¡:encillo, al par que terrible, y me causó una impresión
que duró mád dti seis meses. DeM¡,ués hallé resigna•
ción bastante para transigir casi a1egremente con la
verdad amarga.
·
Como casi to,los los hombres, he estado enamorad,,
con frecuencia durante mi juventud; pero sólo una
vez me enamoré de veras.
Era muy hermosa aquella mujer
Conoclla en Etretat, á orillas del mar, poco después
de la guerra
No puede darse playa más linda que aquelh,. Pettueña, en forma de herradurA, rodeada de caprichoS0d acantilados que penetran gran trecho en el mar,
parece escena encantadora y digna de las hermosas
mujeres, vestidas con colorea claros, que por alli circulan v conquistan. El sol ilumina el brillante cua•
dro, re·flejándose en aguas de verdoso azul.
Lós curiosos siéntanse cerca del agua con objeto
de contemplar á las bañistas, que bajan envueltas en
elegantes y Amplias caphB, arrojadas luego con gracioso movimiento para sumergir en las olas hirvientes, las carnea pulidas, con dulces escalofríos y esrre•
mecimientos de placer.
Alli puede juzgarse la belleza con verdadera exactitud pues se examina á. la mujer de los piés á la cabeza,' sobre todo á la salid~ del baño.
La primera vez que vi de ese modo á. aquella, me
quedé embelesado. Hay rostros cuyo encanto entra
en nosotros tan bruscamente, que la impresión producida nos desvanece. Cuando los encontramos, parécenod haber dado con la mujer á. quien debemos
amar. Yo, por lo menos, experimenté entonces esta
sensación.
Hfceme presentar y muy pronto comprendi que
aquella mujer habla herido mi corazón:
Sufrir el dominio de una mujer es cosa horrible, al
par que celestial. Es má.a que un suplicio, y parece á.
la vez una felicidad increíble.
Su mirada, su sonrisa, loa cabellos que a~itaba sobre su frente la brisa, los menores movimientos de
su cuerpo, me enajenaban, me trastornaban, me enloquecían.
Hablame dominado con sus gestos, con sJs actitud68, hasta con las cosas que usaba y que á mi me pa•
reciaD hechiceras.

Enternecfame @ólo con ver su velo sobre una silla
ó sus guantes sobre un velador. Sus vestidos pareclanme inimitables. Ninguna otra llevaba sombreros
como aquellos.
Estaba casada. y su esposo iba á verla todos los sábados, para marcharPe los lunes; pero esto me importaba poco No sé porqué no sentia celos: jamás sér alguno me babia parecido tan poco digno de atención
como aquel hombre.
tCómo adoraba yo en aquella mujer! ¡Qué hermosa
era!
tCreia vinculadas en ella la gracia y la elegancia!
Nunca como enton::es he compreddido que la mujer
es un sér delicado, llt&gt;no de encantos.
Jamás habla comprendido lo que hay de seductor
en la curva de una mejilla, en el movimiento de unos
labios, en los menudos pliegues de una oreja, en la
forma de una nariz.
Esto duró tres meseP. Después partí para A!llérica
desesperado, guardando en la memoria un dulcisimo
recuerdo.
Siguió poseyéndome de lejos como me habla poseí·
do de eerca, sin presumirlo ella tal vez.
Pasaron los años; pero no trajeron el vivido. Su en•
cantadora imagen permanecía siempre ante mis ojos
v en mi alma. Mi ternura le era fiel Su recuerdo era
pa1a mi el mt&gt;jor y más hermoso que había encontra•
do en la vida..
¡Qué poca cosa son doce añ~s en la existencia de
un hombre! Deslizanse lenta y dulcemente. Se suman
11

con tal rapidez, dejan tras de Pi huella tan breve y
se desvanecen tan pronto, que al volver la vista atras
no se comprende cómo ha venido la vejez. Parecíame que solo algunos meses me separaban de aquella
delicksa temporada en Etretat.
Durante la primavera últímafuime áMaisons-Laffitte para comer con unos amigos. En el momento de
partir el tren RUbió á. mi vag-ón una señora gruesa,
a.compañada de cuatro niñas. Dirigí una mirada distraída á. las viajeras, y observé que la madre tenia
una cara de luna. llena., sirviéndole de marco un sombrno adornado con cintas nt'g:a@.
Respiraba fuertemente, cansada d1:,I apresuramien•
to con que habla tomado el tren; las niñas comenzaron
á. charlar. Yo abrí un periódico y me puse á leer.
Cuandn pasábamos por Asniéres, díjome de pronto
a&lt;¡uella dama:
-Dispense usted, caballero, ¿es ustel el señor Garnier?
-Si, señora.
Entonces ella comenzó á reireRtrepitosamente, añadiendo cua1,do pudo rlomina r la risa:
-¿Usted no me conoce?
Vacilé. Creí, en efecto, haber visto aquella cara. Mas
¿dónde y cuAndo?
No pudiendo salir de mi vacilación, dije al cabo:
-Si, creo conocerla á usted; pero no recuerdo· su
nombre.
-¡La señora Julia Lefevre!
Jamé.e he recibido golpe semejante.
Ureí en aquel momento que todo habla terminado
p3:ra _mi. y pareclome que se descorría un velo ante
mis OJOS para mostrarme cosas horribles.
¡Era ella! ¿Ella, aquella mujer casi vulga.r? ¡No ca.bia duda! Las n1 ñas qua la acompañaban me asombraban tanto como la madre Habla.as tenido después
de haberla yo perdido de vista, y ya parecían pedir
un puesto en la vida.
Crei hab~rla visto el dla anterior, y sin embargo,
¡qué cambio tan grande! Stint! un dolor violento en
el corazón, y protesté indignado con.rala naturaleza
reprochándole su obra de destrucción brutal.
'
Contemplé.bala azorado, sin saber qué decir. Le di
la ~an(!, y al dársela, s_entf que ias lágrimas acudian
á mu, OJOS. Lloraba su Juventud perdida, lloraba su
muerte.
Ella también se sentla emocionada, y balbuceó con
pena:

-He cambiado mucho, ¿verdad? ¡Qué quiere usted!
Todo pasa Ahora sólo soy una madre, una but1na ma:
~re. Todo lo demás ca terminado. Ya suponía yo que
s1 nos encontrá.bamo~, no me rec?nocerfa, También
usted está muy cambiado; me ha sido preciso observarle mucho tiempo, para estar se~,!lra de no equivocarme, ¡Está. usted lleno de canas! l'. a se ve. ¡Han pa11ad? doce años? Mi hija mayor tiene ya diez.
Miré á. la niña y callé en ella _alg!&gt; !1e los antiguos
encantos de I:1 madre, tod~yia mdec1sos, casi sin formar . .. .¡La vida me parecio tan rápida!
.L.lega~os á Maisons-Laffite Besé la mano de mi
v1eJa amiga y me despedi. No babia acertado á decirle más que futesas. Estaba demasiado conmovido para hablar.
Cuando me vi solo en casa, me contemplé lar 0
tiempo en 1~ luna. del espejo y acabé por recordar 1o
que habla B!do, viendo con el pensamiento nú bigote
c~staño, mi cab.el!o ne~!º y una fisonomía joven
!l,Un.._. ... Era Y:1 vieJo,y dtJe para mi: ¡Adios hermosa
Juventud! ¡Ad10s!
GUYDE MAUPASSANT.

Domingo 17 de Jullo de 1898

53

EL MUNDO

¡POR UN MARIDO!
NOVELA. ORlGlNAL DE MARC DE CHANDPLA.IX-ILU8TRACIONE8 GRABADA.~ EN NUESTROS TALLERES.
Versión española de "El Mundo Ilustrado"

"Número· 3.
Y he aquí que con audacia francesa hizo usted
Ú'acasarsus proyectos. ¡Eien, muy bien! Pero es•
toy tan sorprendida, que ni he invitado á u~ted
á sentarse: aquí está una silla y aquí el periódico
de Tananarive escrito en malgacho y en francés.
Voy á dejar á usted un momento para prepararle
una taza de té, yo misma, á fin de que los criados
no se enteren de nada, á lo menos antes de que
yo los prevenga.
- Se:florita: estoy verdaderamente conmovido
por tantas bondades y ... .
-Ya me dirá usted eso más tarde. Voy áabrir
la puerta. No hable usted.
Y se llevó un derlo á los labios con tanta gra•
cía que no parecía una dama imponiwdo silencio,
sino un ni:flo enviando un beso vo!ti.do.
Se fué y volvió á poco, trayendo con mil precauciones, una tetera en la mano derecha, y en la
izquierda, tazas, platos y azucarero, en tanto que
con los brazos comprimía la lechera contra su
-seno.
-.Ayúdeme usted, dijo riendo, porque si no se
cae todo; pero antes cierre usted la puerta.
De Chalmont se dió prisa á ct&gt;rrar que era lo
más importante y luego ayudó á Nelly á desembarazarse del servicio del té; pero en esto, viéndose
tan cerca de la jóven, tocando sus manos delicadas y tersas, en esta entrevista tan inesperada,
estaba de tal modo conmovido que la sonrisa de
Nclly se borró y aún apareció reservada al arreglilr la mesita y tender la servilleta. Sehabíaenojado? No porque en la conducta del oficial nada
había habido reprochable. Se había conmovido
también?
Cuando vino este pensamiento á la mente del
Com,mdante, Nelly le pareció más seductora y
sintió como un presentimiento de que iba á amaria pt:ro le rechazó en el acto. ¡Era tan jóven con
relac;ón á él! Y además; una vez partiendo de
Ambohimarina ni la más remota posibilidad quedaiía de volvtr á verla.
Acercose pues, ya sin p!"ecauciones, á Nelly que
ari eglaba la mesita del té y le dijo:
-Quiere usted que la ayude? Pero noto en el
aspecto de usted que se arrepiente de haberme
-dispensado tan benévola acogida.
-Yo? Contestó la jóven rápidamente. No está
biel! que dig;1. usted eso .... Pienso, es verdad,
pero en la partida de usted que quisiera yo retar-dar todo lo posible y me pregunto cómo vamos á
salir de este apuro.
-Cuál apuro?
-Pues sí. Cómo va usted á salir de aquí sin
11er visto? Ei una casualidad que el centinela se
haya dormido,porque hay sargentos y capitanes
que los vigilan y A quienes temen mucho.
-Explicando la verdad de lo que me pasó y
que no conocía la consigna ....
-Correríamos el riesgo de no ser creídos y de
que se acuse á mi padre de traición.
-Acusación que nada significa en las circuns•
tanelas en que Francia está respecto de los hovas .. . . Nosotros tenemos el protectorado de la
Isla.
-Pero el gobierno de la Reina no da al protectorndo la misma significación que usted, se
-creen libres y trabajin en secreto contra Francia
y juzl{arian que nosotros, es decir, mi padre ....
-Eso no me lo perdonaría yo nunca, dijo de
Chahnont muy inquieto .... Y qué sucedería si
sospecharan?
- Poca cosa. Nos envenenarían.
-Me hace UE"ted temblar, dijo él, aproximán·
dose á la jóven y tomándole la mano en un arran,q11e tle terror más fingido que real. ... pero no
111 u II trevo á creer .... 1
.lfüa lanzo una mirada rápida y dulce 11,unque
1111 poco sorprendida, y desprendiendo lentamente
la ruano, dijo sonriente:
-No: acaso por consideración á ,nuestra calidad de súbditos ingleses, nos tendrían ciertas
consideraciones y solamente nos despedirían, olvidándose sin duda de pagar á mi padre.
Y como de Chalmont inclinara la cabeza sin
saber qué contestar, Nelly a:fladió:

-Despué3 de todo esto, no disminuirá mi do-.
te .... Como no tengo nada!
-Es usted demasiado bella. para necesitar de
dote.
-Pero para qué seguir hablando de eso.
Quiere usted que ponga leche en su té?
-Muy poca. Gracias; contestó él maquinalmente y empezando á inquietarse deveras. Serían
fundados los temores de esta nifla? Sin embargo,
no era imposible partir pasando lejos del centi•
nela. )

-Un sabio francé;i que me acompafta y al cual
dejé en mi alojamiento, diciéndole que iba á un
cor to paseo.
-Nadie hab ía hlblado aquí de tal Doctor. Pero esto me da un1l. idea. Aguarde usted. Todo
puede arreglarse y si mi plan resul ta, no sol1l.·
mente irá usted á su casa sin ser visto y sin correr peligro alguno, sino que hasta podn,mos vernos mañana y todos los demás días. Sólo que
será necesario que u,ted h&lt;J.g l cuanto yo le diga.
Me lo ofrece usted?

-Por evitarle un disgusto, h tré hasta impo li•
-Por nada en el mundo. dijn, querría yo ser '
causa de un disgusto para usten: dentro d~ bre- · bles.
:._vamos A. verlo. De pront 1, nec.es~ta usted
ves instantes partiré v le prometo que nadrn me
disfr11zar'!e ahora.
verá, así debiera cost1.rrne la vida.
-Y11, lo h~hí&lt;t pensRd"; pero ~i el dizfrazno es
-Oh! no, yo le suplico, le rnego, excla~ó ella
con esoanto no lo intente usted, se mat11.r1a. S.) lo difícil, el p1t1wl riel P"r,nn Hj • sí lo es y sería mé.s
' que ustP.d trajo, y que es muyan- grave la fiit.11&gt;1.,•ión fii '"~ nie df'c;c uhrit&gt;ra.
hay el .sendero
-Bueno. V»o 'lllA f'ffi ,i,.za n'!tP.d á desobedegosto. De ambos lados lit roca está tajada á pico
cerme.
Y i1n p~nmP.'-11? !i:•pPre n-.ted ...... Una
y el abis1110 es ·m uv profundo. No .... yo no le
vez di ~fraz~rio rle hov,, s,d tlrem &gt;&lt;; los dos ..... .
dejaré á usted irse ac;í.
Nelly v,rnil n u11 m" m"nt,, , tom,'l el perrito que
· -Sin embargo, es neces!lrio que. par_ta ya Y
sin retardo, pues temo que el Doctormqmeto por estab'l dormi&lt;lo Pn e l ,nfll&lt;&gt; !,) •1indió en sus rodillas y 1tc&gt;1 ric iAnrlolo pr,1, íg 1ió ••fln los ojos bajos:
mi tardanza se ponga á buscarme.
-Dejará usted aquí su r op t. Luego... (es nt&gt;-Un Doctor! Quién es?

�54

cesario no omitir detalles) se levantará usted los
calzones hasta arriba de las rodillas y las man•
gas arriba de los codos. Como es usted morenoa:liadió arresgando una mirada y bajando luego
los ojos-no será sospechoso y si se descalzara
usted no habría más que pedir. Aquí acaba la
p_arte más difícil de mis explicaciones, dijo, y con
áire de travesura arrojó bruscamente el perrillo
á los brazos de Juan.
Este que no se lo esperaba, dió muestras de
una sorpresa que resultó cómica, y entonces ella
empezó á reir con una risa franca, joven, harmo·
niosa, que hacía brillar sus dientes y ondular su
seno, y humedecerse sus ojos, y tan comunicativa que el Comandante rió también.
-Pero no seamos tan ruidosos, a:iladio Nelly;
pues si papá despierta se preguntaría qµé es lo
que sucede aquí. Le pareceré á usted mal educada; pero es bueno reir alguna vez, sobre todo si
se piensa en un.p lan que va á dar buen resultado.
Luego, viendo los esfuerzos que hacía el Comandante para no dejar escapar el perrillo que se
rehusaba á seguir en brazos de un extrafio, volvió á reir.
Desde que diez y ocho meses antes, Juan salió
de Francia con su barco, no había tenido un momento tan agradabie, una impresión tan grata de
deliciosa intimidad, una ráfaga de olvido de todo
tan completa. Le parecía que había conocido á
Nelty desde pequefüta y veía como muy natural
la familiaridad con que se trataban.
Estas ideas cruzaban rápidamente por el cerebro del marino, mientras Nelly reía y mientras
perdía él la nocion del sitio en que se hallaba.
Después Nelly se sentó junto á su nuevo amigo
y empezó á acariciar al perro que ya no pensó
más en escaparse.
-Es necesario que se familiarice con usted,
dijo, porque esto forma parte de mi proyecto; y
ya que me ha perdonado usted mis ni:lierías píendo conmigo de tan buen corazón, voy á continuar
refiriendo á usted lo que he proyectado.
. -Soy todo oídos.
-Pues bueno, ya que esté usted vestido de
bova, en cuanto sean las nueve y media .... no
son todavía?
-Son las nueve.
-Tenemes tierrpo. A las nueve y media, saldremos usted, Prince y yo,
-Quién es Prince?
-Es el perrito que al fin se decidió á dormir
en los brazos de usted. Acarícielo para estrechar
las amistades.
--Muy bien .. ,. No recuerdo donde he oído
ese nombre,pero poco importa. Siga usted Nelly.
-Caminará usted delante de mí;y Prince que
conoce bien el camino, nos precederá á muy corta distancia. Durante todo el trayecto no me hablará usted palabra, y en el momento exacto en
que Prince pase cerca del centinela, diré á usted
en voz alta una frase en hov a cuya significación
es esta: «Carga el perro, gandul perezoso, no
ves que le lastiman los guijarros?» Pasará usted
entonces junto al centinela corriendo para alcanzar al perro: yo llegaré casi inmediatamente, cruzaré algunas palabras con el soldado que me conoce bien, para decirle que voy á ver al Gobernador porque mi padre está enfermo y usted
seguirá andando sin apresurarse, pero sin detenerse.
-Y luego?
-Luego ...... Voy á decir á usted, pero tenga muy presentes las instrucciones que le acabo
de dar: nuestros movimientos tienen que ser precisos á fin de que esté usted el menor tiempo posible á la vista del hova.
Estaba encantadora así Nelly con su seriedad
y su mímica expresiva para dar realce á las palabras, y de Chalmont sentía tentaciones de abrazarla pero se conformaba con acariciar á Prince
que más cari:lioso ya y despierto, le lamía las
manos.
-Muy bien, bravo, seftorita Nelly! Confíe usted en mi inteligencia y sobre todo en la decisión que tengo de evitar á usted un disgusto. Haré todo lo que se me ha indicado y ¿desoués?
-Después, punto final: Usted se va para su casa, siempre con Prince, no hay que olvidarlo, y
yo voy realmente á ver al gobernador. Eseoji
las nueve y media, porque á las horas es cuando
vienen las rondas y cambian los centinelas; así,
cuando regreso yo después de las diez no estará
en el punto el mismo soldado y no se admirará
de verme regresar- sola. Al gobernador le diré

EL MUNDO.

que ha empeorado papá (lo cual desgraciadamente es verdad) y le pediré que vaya á verlo el
Doctor que acaba de venir.
Vacilará, ya lo sé; ofrecerá enviar á mi padre
en fitakon á la casa de usted pero le diré que bastará con una visita. Luego para conciliar le diré
que mi padre y yó estamos prontos á cambiarnos á otra casa fuera del fuerte mientras permanezcan ustedes aquí y en fin, lo amansaré. Eso
corre de mi cuenta.
Pero el tiempo vuela y no hay que perderlo:
arréglese usted.
De Chalmont, á quien quedaban todavía algunos escrúpulos dijo:
-¡Qué va á decir su papá de usted! y luego,
el cambio de casa ...... ¡cuántas dificultades he
producido á usted por mi tontería!
-No se cuide usted de eso: mi padre se felicitará de poder consultar á un médico y acaso lo
alivie su sabio amigo de usted. Además, a:liadió
sonriendo con una sonrisa que acabó de cautivar
al marino: así, nos veremos todos los días, lo que
será muy grato después de nuestra aventura.
Mientras usted se prepara yo voy á despertar y
prevenir á oapá. Los minutos corren. Es tiempo
de obrar. Vuelvo en el acto.
Sin dejar al Comandante lugar de responderle
salió y volvió trayendo un sombrero y un traje
de hova; y se apresuraba á salir otra vez cuando
de Chalmont la retuvo:
-Oígame usted, le &lt;lijó, voy á obedecer,,pero
atiéndame una pregunta, mejor dos, y luego enmudeceré como un pescado. Primera: no convendría que saludara yo al Se:lior Mayor? Segunda:
por que quiere usted que me lleve á'Prince á la
casa?
-Contestación; ya tendrá usted tiempo mafiana para ver á mi padre, y en cuanto á PrincP., como quedaría yo muy inquieta sin saber ;;i había
usted llegado bien, lo llevará usted para colgarle al cuello un billete en que me lo avise y soltarlo para que vuelva á mi lado con esas noticias
de usted qúe leeré antes de recojerme. Vístase
usted, volveré á dar á su disfráz la última mano•
Todo sucedió conforme á las previsiones de
Nelly. Bajo el pretexto de correr tras del perro,
de Chalmont pasó como una saeta junto al centinela en tanto que la joven atraía la atención del
soldado noticiándole que iba á ver al gobernador
para un asunto urgente.
Juan tuvo tentaciones de esperar á Nelly; pero
no era esa la consigna que había recibido y siguió resuelto hasta su casa siempre con Prince
en los brazos. Al entrar vió que ya el Doctor se
había retirado á su aposento, desde el cual y sin
abrir la puerta le dij-0.
-Ya comenzaba á inquietarme y no quería
dormir sin que usted regresara; pero estoy tan
fatigado que me acosté. ¿No le pasó nada desagr.1dable?
-Nada, Doct0r.
-Bueno. Pero ya me ol'Vidaba .... Apenas había usted salido cuando vino una visita; no la vió
usted?
-A quién?
-A la se:liora de Volanabé que trajo el arroz
prometido.
-Ah! es verdad. Jtfe había olvidado de ese
obsequio.
-Al instante se regresó descontenta y llevándose su arroz. Buenas noches, Comandante. No
se olvide usted de cerrar la puerta.
-Buenas noches, Doctor.
Mientras hablaba, de Chalmont había escrito
con lápiz estas palabras en un pedazo de papel,
"Gracias, de todo corazón. Llegué sin tropiezo. Ansío que 11.egue la mañana para ver á usted. Buenas noches, seftorita Nelly.
• JUAN DE CHALMONT.'j .

Levantó á Prince de una caja de galletas exquisitas donde lo había puesto á darse un banquete; le ató al cuello con cuidado el papelito y
abriéndole la puerta lo dejó libre.
Prince partió á escape y de Chalmont se acostó.
Tarde hubo de dormirse, y al amanecer tuvo
un suefto del cual después apenas se acordaba y
en que se mezclaban las risue:lias caritas de unas
sobrinas pequefluelas que tenía en Francia, con
otra carita también infantil y bella que le decía
que hay tíos que se casan con sus sobrinas y la
pasan muy bien.
-Buenos días, Comandante; excúseme usted
por haber entrado de improviso: dijo una voz

Domingo 17 de Julio de 189(1

Vomln1to 17 de Julio 1~

gruesa que no era la de su suefio. De Chalmont.
despertó.
-¿Es usted,Ivon? preguntó frotándose los ojos.
¡Qué diwblos traen á · usted por acá tan de ma-:lianal
- Es más tarde de lo que usted se imagina. Ya
dieron las ocho.
-Imposible! ¿Ya se levantó el Doctor?
-Hace tiempo. Por allí lo encontré que iba .
con Ravouna á buscar óperas.
-Operas?
-Unas arailas que parece que se llaman así.
-Ah! Epeiras ...... Y qué paquete es ese que·
trae usted?
-Justamente me permití entrar porque se medijo que esto era importante.
-Que cosa?
En vez de contestar Ivon registró sus bolsillosy de una cartera grasienta extrlljo una carta.
-Tenga usted.
El olor á violetas que se desprendía del sobre
hizo comprender á de Chalmont desde luego quién,
le dirigía la carta que decía así:
«Querido Comandante»:
«Estoy muy contenta. Exito, gran éxito en toda.
la línea. El Gobernador apesar de sus resistencias ha sido completamente vencido, lo mismo,
que la barbuda persona que pondrá en manos.
de usted esta carta y un paquete conteniendo los.
vestidos de usted, y que de pronto no simpatiza•
ba conmigo.
"Se nos ha dado una casa que hay junto al'
templo, y al amanecer hemos empezado á transladarnos á ella. Como esto no es difícil está casi
terminado, ¡había tantos cargadores y tan pocos.
muebles!
"La sola i_dea de ver al Doctor está mejorando,
á pitpá. Esperamos á usted pues con su amigo
á las nueve y media sí es posible, y luego meacompaftará usted si gusta al templo, porque el
Gobernador levantó la consigna á nuestro encierro y hasta nos ha convidado al banquete oficial'
de ~sta noche. Temo que papá no pueda ir, pero•
yo iré y ¡ya verá usted si me luzco!
"Ahora me encontré á Prince echado sobre los,
vestidos de usted, y porsupuesto que rega:lié un
poco al atrevido, pero no más un poco porque su
acción me probó que ya le quiere á usted.
"Envío á usted mil expresiones afectuosas de·
parte de mi papá, y yo estrecho á usted cordialmente la mano.
"Hasta muy pronto, querido Comandante.

-Quién es usted para hablarme así? Me dijo ella
en francés. Conmovid,o al oír el idioma patrio y
maravillado al ver su valor, comprendí que había estado un poco grosero y le dí mis excusas
diciéndole lo que soy; un buen hombre, antiguo
marino, Ivon, intérprete que vengo acompa:liando
al Comandante del Colibrí y al Doctor Lerbón.

NELLY, 11

Esta carta llenó de regocijo á de Chalmont.
Todo iba bien y suindiscretopaseo de.la víspera
no haría disminuir la dote de Nelly. Pero quéquería decir con eso de la persona barbuda queno había simpatizado con ella?
Saltó de la c1:tma para vestirse; y como Ivon·
diera señales de partir,
-No, le dijo, quédese usted, y mientras mearreglo explíqueme qué ha pasado entre usted y
la joven que me envía esta carta. Ante todo:
dónde la encontró usted?
-Ah! Un pimpollito! contestó Ivon, y amabley valerosa! Lastima que sea inglesa! aunque meha dicho que más bien era francesa .... Es preferible por que de los ingleses no hay que fiarse,
aunque entre ellos suele haber gente buena. En
fin y para venir al asunto, esta ma:liana tempranito paseaba yo al pié del fuerte, cuando vi ve•
nir una multitud de hovas que traían muebles,
paquetes, el diablo y su equipaje! y luego á un
inglés en un fitakon. Tras de él venía una joven.
con un . perrito. Al Mayor yo lo había visto alguna vez en Tananarive pero no sabía que estuviera aquí; parece que vino hace poco y que está
al servicio de los hovas, lo cual es un oficio de
los demonios que he probado. De pronto vi á la
ni:lia, que me ·vió también como si quisiera hahlarme, y luego vi al perro que me había llama-do la atención por ser bull dog, raza que no hay.
en Ambohimarina.
-Ah! es verdad .... dijo el Comandante era,
Prince; no es así?
-Exactamente, contestó Ivon sorprendido ¡que,
b~en se acu~r?á usted del nombre! Lo llamé y
vmo á acariciarme, y entonces lo tomé en brazos.
y dije en inglés á la joven: Es de usted este perro?·
-Y muy rnío!-Pues bien, es usted una descarada y mie11.te. Este perro lo ha robado usted. Frunció el entrecejo, corrio hácia mí, levantó la mane&gt;
y_¡cáscaras! me habría dado la bofetada del siglo
s1 no hago un cuarto de conversión.

'

.

Mientras hablábamos la silla de manos seguía
su camino sin que el Mayor se apercibiera de nada. Cuando ella supo quién era yo, se calmó y
me dijo con mucha gentileza: «Lo perdono á usted, venga conmigo y le explicaré lo que debió
preguntarme con más cortesía. No soyunaladro·
na: compré el perro y lo compré caro sin saber
que era robado aunque debí figurármelo. Diré á
usted el nombre del ladrón y en cambio usted me
hará un servicio: como mi padre está enfermo y

EL MUNDO,

usted me ha dicho que el Comandante del Colibrí
trae consigo un Doctor, voy á escrtbir una carta
al Comandante para rogarle que me lo traiga y us•
ted llevará mi carta. No es así? Y yo quedaré
muy agradecida y hasta le daré á usted el perrito con todo y que lo pagué y ya le tengo cariflo.»
Todo esto me lo decía con mucha gracia y . ...

55

' reconocido y la mujer de Volanabé no lo había
do: en todo caso podía negar.
-A todo lo que nosotros decíamos, prosiguió
Ivon, contestaba que no se había equivocado, y
entonces, para que no vaya con todo el mundo á
llevar sus disparates, cambié de conversación y
diestramente l&lt;l dejé entender que yo sabía mu-

qúé habría usted hecho en mi lugar,
Comandante?
-Lo que usted sin duda hizo.
-Claro. Le devolví el perro, la
seguí y medió la carta y el paque-· '
te y aquí estoy. Ese es el desenlace
de todos los asuntos en que intervienen mujeres. Me dijo que tenía
trajes y joyas de valor y que no
quéría confiarlo á los hovas que
son muy ladrones y quería que us-.
ted lo tuviera en depósito mientras
se termina su cambio de casa. Vendrá á buscarlo esta tarde. Acepta
usied ó le devuelvo su paquete?
-Déjelo usted aquí. No tengo
inconveniente en encargarme de él
y lo pondré en mi caja de seguridad,
contestó deChalmont encantado de
las habilidades de Nelly. Pero
quién robó al perro? no dijo su chas cosas de su marido en lo relativo á sus vianombre?
jes á Diego y á todas sus intrigas. Creo que ha•
-Sí; Volanabé; y a:liadió que brá comprendido y no hablará.
convenía desconfiar de él, que
-Hizo usted mal en tomarse ese trabajo. Qué
iba con frecuencia á Diego dis- mal puede causarnos que se crea ó nó á la mujer
1
frazado y que nos espiaba. Segu- de Volanabé?
ro que fué á casa para hacer haTodo eso me parece 'lUe no tiene importancia.
blar á mi mujer que por fortuna
-Quién sabe! Hay que desconfiar en las munada sabe de mis negocios. No jeres.
importa; ya lo castigaré cuando
-No siempre ha practicado usted esa regla
llegue el día. A propósito de V o- viejo bribón!
.
'
lánabé, al venir aquí me encon-Y
bien
que
me
pesa.
En
fín,
puesto
que
tertré con su mujer que parece descontenta. Sabe usted qué pre- miné mi comisión, me retiro. Si me necesitan ustedes, Jacques sabe donde me encontrará.Adios.
tende?
- Hasta la vista.
-No.
Luego
que Ivon partió, de Cbalmont desató
-Pues dice que anoche fué usted al fuerte y
cuidadosamente el paquete que debía contener
que ella le siguió á usted de lejos.
De Chalmont se estremeció imperceptiblemente. las joyas de la se:liorita Nelly y sacó sus vestidos
-Y añade que allí debe usted haber dormido, colocando en cambio los de hova que le fueron
prestados IR. víspera.
porque estuvo acechando y no lo vió regresar.
Estaba en esta labor cuando entró Lerbon que
-Esta. loca! dijo de Chalmont que parecía no
en el acto fué puesto al corriente del favor que
querer dar importancia al caso.
-Eso le dijo Ravouna, asegurándole que á las deseaba el Mayor inglés.
diez oyó á usted entrar.
El excelente Doctor encantado de poder ser
Así pues, Ravouna no lo había visto disfraza- útil, guardó su caja de botánico, se vistió cuida-

�~,-====;o=====================~E~L~MU~ND~;O~•~======--======~D;,;o;,;;m1n;;;;;;;:g&amp;ao;;.,;;;,17;.,,,;;de===Ju=l=.lo=d=e=-18..9_o_

dosamente y á las nueve y media los dos franceLa sala de donde salieron era la única que teses se presentaron en la casa de Nelly.
r fa puerta para la calle; el otro aposen to estaba
Como Volanabé hablaba inglés y francés, el comunicado con el patio y con dos cuartos de
Gobernador lo envió pero más ·bien en clase de dormir. En el fondo del patio, cocina y cuarto de
espía que de intérprete, y él fue quien hizo las criados.
presentaciones.
-Ya vió usted toda la casa, dijo Nelly, que
De Chalmont y Nelly se saludaron como si fue- por cierto está todavía muy desordenada. Papá
rala primera vez que se veían, pero ella encon- quería detenerlos á ustedes á almorzar, pero
tró medios de ser elocuente sin hablar. En los ¡asómbrese usted! yo me opuse. Mañana vendrán
veinte segundos que estuvo su manecita presa · ustedes y ya todo estará listo para recibirlos. Esen las del marino le dió á entender: «si viera us ta noche comeremos en bárbaro, lo cual será muy
ted que contenta estoy volviéndole á ver.» Luego . 'divertido. Quiere usted fumar?
penetrada por no sé qué pensamientos amorosos
- Gracias señorita, es usted muy amable.
que adivinó en la mente de su amigo, levantó los
-Qué busca usted? Fósforos? Voy á traerlos.
ojos muy dulces, muy radiosos, muy ardientes, y Sié1Hese usted mientras en ese sillón.
los puso como una caricia en los ojos de Juan.
-No se moleste usted, tengo fósforos; usted
El Mayor era un escuálido personaje de cin- me a bruma con sus bondad 1s; estoy confuso.
cuenta ailos de edad, muy alto, muy colorado,•
- Fume usted y no se preocupe, vc,y á ponermuy calvo, con una gran nariz que no indicaba me los guantes y el sombrero. ¡Lástima que no
hábitos de sobriedad. Mientras Juan y Nelly se· nay a aquí una iglesia católica!
.dirigían cortesías secas, el Mayor hablaba con
- Cómo! es usted cató!ica? preguntó Chalmon_t,
Lerbon.
sati~fPcho sin saber por qué, de esta comunidad
-Doctor, le decía; agradezco á usted mucho de religión.
que haya venido y hasta me siento mejor. Maña- En el Canadá todas las familias de origen
na creo que podré pagar á ustedes su visita.
frances lo son, contestó Nelly ar.reglándose fren-Ya veremos, contestó el Doctor. Por ahora to al esp,,jo. ·
siéntese usted, sefl.or Stephrnson pues debe usted
Cuando hubo terminado interrogó sonriendo:
sufrir mucho con ese pié hinchado, pero el estado
-Qué le parece á usted mi sombrero?
general de usted no tiene nada de grave; p:enso
- Encantador. Esas cintas verdes resaltan adque padece usted solamente de gota. Me permite mirablemente combinadas con el color de los causted auscultarlo?
bellos .
. Y y-olviéndose alComandante y á Volanabé, pro- Sí; el verde sienta muy b~en á las rubias. á
s1gu1ó:
las rubias encendidas, á las rubias venecianas co-Si fueran ustedes tan amables que me deja- mo yo. Le agradan á usted los cabellos de este
ran solo un momento con el enfermo? . .. . usted color? Hay quienes los detestan.
también seflorita, pero tranquilícese usted: el es•
- Esos no han visto á usted nunca.
,
tado del seflor Mayor no puede inspirar temores
-Cuidado con esas galanterías que me dice
y confío en que pondremos á raya á la enferme- usted sin sentirlas! Debe usted encontrarme muy
dad.
tonta y yo tengo la culpa por haberme mostrado
-Qué bueno es usted! dijo Nelly, y qué con- demasiado infantil y expansiva, pero .. . . ¿qué
tenta estoy de oírlo hablar asíl Luego afiadió: Co- quiereusted? Nuestro encuentro inesperado en
mandante, es necesario obedecer; venga usted A · país bárbaro, nueotro orígen común, la carrera
mi aposento y usted también, Volanabé. Usted de usted que me encanta y en fin, que me parece
fumará un cigarrillo si gusta mientras yo voy á cemo si desde que nací conoc:era yo á usted ... ·.
los olicios.
Pues me voy á corregir y á ponerme muy formaVolanabé vaciló: aunque conocía bien el fran- lita desde ahora.
cés, no sabía la significación de la palabra 11us-Hará usted muy mal, porque me cautivan
cultar. Además, c!á cuAl entrevista era preferible esos deliciosos charloteos de pajarillo. A mí se
asistir: á. la del Comandante y Nelly ó á. la del me figura también que toda mi vida he estado al
mayor y el Doctor? Al fin se decidió.
lado de usted, y aún me recuerda á una nilla á
-Me quedo aquí si no estorbo, pero no haré quien quiero mucho.
ruido, lo prometo.
-Nelly se volvió lentamente y preguntó con
-Quédese usted amigo mío, dijo el Doctor con voz seca:
aire malicioso, pero ni se mueva, ni hable.
-Una novia?
Juan siguió á Nelly.
· -Juan se echó á reír.

-Una novia! No ve usted que soy viejo para
eso?
-Viejo? Usted no piensa una palabrn delo que
dice y hasta me creo que está u~ted procurando
que á mi vez le diga galanterías. Tanto peor,
porque no se las diré; y en cuanto á la ni1'ía á
quien quiere usled mu cho, quién es?
-Una que me dice tio aunque no somos nipa rientes. Tiene casi la edad de usted y es hija de
mi mejor amigo.
-Pues que edad tengo yo?
-Diez y siete afios á lo ·más.
-No soy tan chiquilla: diez y ocho, y cumplidos ya, seilor mío. Para qué quiere usted achicarme, para que le diga yo tio? Me sería muy satisfactorio. Desgraciadamente mallana se va usted,
pero siempre me agradará escribir á usted cartitas
muy cucas que empiecen así: «Querido tío . . .. ,.
Justamente la plaza está vacante porque yo no
tengo tío ni tía, ni hermanos ní nadie &lt;iJUe me ame,
excepto mi papá. Cuando tenia seis afl.os perdí A
mi madre, y luego se me puso en el convento de
donde salí hace dos años para reunirme con mi
padre á quien pocas veces había visto. Ya ve usted que estoy en aptitud de ser una sobrina acepta ble .... Pero no digo más que frivolidades con
todo y mis propósitos de enmienda. Debe usted
tener de mí una opinión detestable. Quiere usted
ser indulgente conmigo?
-Soy un torpe, que he despertado en usted re
cuerdos dolorosos. Ayer se portó usted no sólo
comouna persona grande, sino caritativa, hábil
y valerosa. Me hizo usted un gran servicio y no
sé ni como explicarme para manifostar mi gratitud.
-No hablemos de eso, pues obrémáseninterés
propio, que por el deseo de favorecer, Pero en
cambio de ese servicio, voy á pedir á usted otro:
quiere usted abotonarme este guante?
Y Nelly levantó hasta el codo la manga de su
vestido y enseñó un brazo tan blanco, tan satinado, tan hermoso, que uniendo esto á las redondeces del talle quedaba uno bien convencido sin
necesidad de largos discursos, de que ya no era
una chicuela.
Temblaron las manos del marino al ejecutar la
delicada tarea, y se sintió más conmovido de lo
que creía estar. Todas esas niñerías, esos juegos
más ó menos inocentes, esas coqueterías, le tenían mareado y sin hallar palabras para seguir
la cox:versación,
Todo lo que él sabía de Nelly es que que era
bella, muy bella, y en el fondo de su alma sentía
que la amaba, pero no era capaz de aprovecharse de una impresión pasajera de la niña, ó de la
exaltación de su mente para engañarla. Oh! no.
En cuanto á casarse, ni él lo creía cuerdo ni ella
habría tal vez aceptado.
Y Nelly qué pensaría?
Estaría divirtiéndose? Pensaría dominarlo para reir en seguida, ó estaba ensa yando sus habilidades por instinto en este país donde no había
nadie digno de contemplar sus encantos?
Toda esto pensaba al abotonar el guante y se
sentía ridículo y descontento á la vez, muriéndose de ganas de alzar los ojos y ver una boquita
cuyo alienlo sentía en la frente y en los cabellos.
Nelly era valiente, no arrojó ni un grito cuando Juan por su falta de habilidad le pellizcaba la
piel, sino que lo ayudaba sonriendo. Comprendía
lo que estaba pasando en el alma del marino? Al.
fin se retiró ruborosa sin esperar el último botón
porque lo cubría, dijo, la manga; fué al espejo y
se puso co~ una mota polvos de arroz en la cara.
LuE'go preguntó:
-Le di á usted las gracias?
-No las merece mi falta de destreza.
-Yo soy una indiscreta que porquesememanifiesta un poco de cariilo, abuso. Es verdad que
estará usted aquí tan breve tiempo . . ..
De Chalmont se acercó y le dijo riendo:
-Quiere usted que empecemos otra vez?
Y como avanzaba la mano hacia el sitio en que
quedaba sin colocar e! botón, ella tomó esa mano
y dijo á Juan:
-Vamos á ver á papá: ya ha de haber terminado la consulta. Ansío conocer el resultado.
En efecto; el reconocimiento había concluido
ya y el Mayor se había vuelto á vestir y el Doctor escribía un método que Volanabé cuidaoade
ir leyendo colocado á espaldas de Lerbon.
( C'ontinuai·á.)

PAGINAS DE LA MODA

F!G. 1,-TRAJE PARISIENSE DE FOULARD

�•
EL MUNDO

58

Lecturas para las damas.

Domingo 17 de Julio de 1898

Domingo 17 de Julio de 1898.

Lectural!il para las artistas,

La hidroterapia y la tisis

Consejos de una . Prima Dona

Según afirma Winternitz, la hidroterapia es uno de
os mejores medio11 preventivos de la tubtirculosis en
' odos aquellos á quienes la herencia ó una complexión
enclenque hactin fácilmente tuberculizables.
Y añade dicho autor, que la terapé ntica está siempre desarmada contra enfermedail tan temible. Los
medios higiénicos única.mente pueden utilizarse con
algún éxito y entre esos medios es preciso colocar en
primera fila la hidrote:.-api:i. fria.
El agua fria puede calmar ,a fiebre, hacer desaparecer los sudo ·es, moderar la tos y la expectoración
y produce, en fin, favorables modificaciones en el estado local.
El médico sueco Aberg, gradúa de este modo el
empleo de la hidroterapia tin la tisis:
1.° Fricción muy lijera con la esponja, esprimiéndola sobre la nu~a, la espalda, la cara y el pecho. Esti
fricción se hará por la mañana primeramente, y más
tarde se repetirá dos ó tres veces por dia, teniendo
cuidado de no esprimir la esponja sino moderada·
mente.
2.0 Laciones sobre las mismas partes del cuerpo con
1eg-11dera.
3 ° Baño completo de duración muy c&lt;.rta.
Lo especial del método de Aberg es la temperatura
del agua empleada Este médico recomienda hacer
uso del aguii. tan fria como sea posible a Oº para las
fricciones, á. 7° para el empleo de la regadera y á 18°
para los baños Los febricitantes soportan muy bien
estas bajas temperatur...s, contra lo que pudiera suponer~e.
Winternitz recomienda el empleo de agua ue 7° á
8° para las lociones.
(El Mes Médico, de París.)

El cultivo de las flores.
MME. SEMBRICH .Á LAS JÓVEN-S CANTATRICES.

Sin duda alguna, el riego de las macetas es una de
las operaciones más delicadas de este género de cultivo. En efecto la falta de agua ó el exceso de humedad pueden ser igualmente perjudiciales á las pla1..1ta8,
Serán, pues, bien acogidos algunos consejos á este
respeto, hov que tantos aficionados se ocupan dela horticultura. Tititien tanto11 atri.ctivos las flores, es tan
interesante su v.egetaciGn, que todos, aun en las ciu&lt;iades, quieren cultivarlas, en los balcones. en sus
apo~entos, y muchos en sus jardineras de sala, ponen
á prueba su competencia en el arte.
Pero hay novicios que por falta de exoeriencia, por
más empeño é inteligencia que despliegan salen mal
en ~u intento.
En el aspecto gentiral de la planta, se recon.&gt;ce
cuándo es necesario regarla, suponiendo que no se
baya fijado la atención en la superficie de la tierra
de la maceta, pues cuando está seca, es señal de que
hay 1.ecesidad del riego. La planta, cuando necesita
riego, toma un a~pecto que desde luego reconoce un
ojo ejercitado. Sin estar completamente marchita, las
yemas y las hojas no están como antes y si se tardara
mucho en regár la planta, se podría causarle graves
perjuicios.
Cuando se riega una planta-bien entendido como
lo aconsejo en tiempo oportuno-nunca se le debe regar á medias. Debe mojarse toda la tierra de la maceta, y para cercionar@e de que ebto se halogrado, es
necesario que el riego sea tan abundante, que el agua
salga por la parte inferior de la maceta.
Los riegos enteros son preferibles á los medios rie~os. Los primeros se hacen con menes frecuencia, y
además. cuando las plantas están expuestas al s.l, •
deben hacerse en la tarde, para que la tierra pueda
embeberse bien de humedad duránte la noche. De
otro modo, regando en la mañana, el calor del dia y
el ardor de los rayos solares, hacen evaporar una
parte de la humedad antes que la tierra y las raíces
hayan podido mojarse bien.
Independientemen.e del riego, para refrescar las
plantas y limpiarles el polvo que les caé, se les dá
una ligera rociada con agua. Esta operación debe
practicarse cuando el sol no cae ya sobre las plantas,
y cuando ya se han regado las que lo necesitaban
porque despues queda la superficie de todas las macetas húmeda, y no seria fácil reconocer las que necesitan riego.
En lugar de esa operación que se practica con una
jeringa especial, ó con una regadera de agujeros muy
pequeños, en los aposentos se refreEcan las hojas de
las plantas, lavándolas con una esponja muy suave.
Un punto muy importante en lo relativo al riego de
las plantas. es que el agua que ha servido para regarlas, haya e~tado mucho tiempo á la temperatura á que
están expuestas las plantas que se van á regar.
Para dar vigor á las plantas que están en macetas,
en cubetas ó en cajones, se puode emplear de cuando
en cuando, abonos liquidas para regarlas, pues cuan,
do ya han permanecido mucho tiempo en la maceta,
deben tener muchas raíces, pero es necesario hacerlo
con mode~ación; porque si se 11mplean estos abonos
en fuertes dosis, se poarian quemar las raices.

FIG.

2 ESPALDA DEL TKAJE

El músico como el poeta nace. pero no se hace. La.
música no es la creación de la inteligencia sino dfl la.
imaginación y de los sentimientos; el trabaJo y el cul·
tivo asiduo forman al artis•a.
M,1chos preguntan. la prima dona puede hacerse?·
No; la artUa no puede confecdonar.ie como el traj..,
de figurín, por el patrón. El estudiante ancioso del
éx,to debe llenar, como cantante. ciertos requisitos.
· Debe comenzar pe r el conocimiento ext· nso de losfundamentos principales del arte.
El tecnicismo de la música debe formar 11ábito en
Jugar de estudio. Debe saberse tan á fondo que uun
ca ocurra tener que pensar en él y por añadidura la
imaginación y la originalidad son tan neceserias como las cualidades de vocalización.
La educación musical qué recibí en mi juventud
me ha servido notablemente en mi carrera profesio
nal. Comencé por estudiar el piano y el violín á loscuatro años y nunca me imaginé que. pudiera tener
voz de ca11tante
:Mi padre, artibta de habilidad algo más que ordina- ia fué mi prim'er maestro hasta que cumpll los ocho~
y deFde entoucPB hasta que tuve diez años toqué ambos instrumentos en conciertos públicos. Despué$
continué bajo la enseñanza y dirección del profesor
\Vilhelm Stengel que era director del Conservatorio
de Lemberg, Alemauia.
Como casi todas las jóvenes cantaban algo en caFa,
por lo menos cui.ndo me ocupaba en trabajos agradables, y una vez que el Profesor Stengel me oyó por
casualidad alabó mi voz. En otra ocasión durante
uno de mis condertos indicó á varias personas prominentes que no sólo poseía talentommical sino también una voz de timbre. y tanto me rogaron que cantara que al frn tuve que acceder.
Después de algunas piezas escojidas,
alguien hac· éndose. eco del Profesor Ster,-.
gel dijo que yo debla estudiar el canto.
Por entonces pasé á Viena para estudiar
el piano con Liszt y mientras tanto tomé
lecciones de vocalización con Mons. Rouktkamki, y después de algunos meses pa·
sé á Milán bajo la dirección de
Giova1Ji Lamperti.
El canto ahora es mi arte;
para él vivo y todo lo demás
me atraemuypoco.Pocotiem.po después fui á Londres donde concluí mis estudios con
Francii'CO Lamperti, padre de
Giovani, haciendo mi debut
en Dresden.
De e~te resultado se infierA
que mi educación mUbil'.al fué
comrleta ó que por lo meno,;
adquirí los requisitos necesario'.! ¡:;ara comprender y dominar los trabajos más diflciDIB FOULARD FIG l.
les. Mi consejo por lo tanto á.
todas las que desean alcanzar

,Xt
-, ', .
~

,.,-..

~-.~'

:.

FIG, 3.-TOQUEl'A DE D UELO

l 'IG. 4 .-T : CA D'!' DUELO.

59

EL MUNDO.

FIG, 5,-.l!OMBRJDRO E-LA

RECETAS UTILES
POMADA CONTRA. LAS ARRUG AS DE LA CARA

FIG. 6-TRAJE FRANCÉS ESTILO SASTRE

Tnterln llega el dia en que los hombres y también
hs mujeres, aeamos siempre jóvenes, hermosos, tersos
y robustos; lnterfn algún afor-un°do perfumista. invente un potingue que oponer á la acción destructori.,
de los años, he aqui una pomada que si bien no resuelve por completo tan interesante problema, puede
cuando menos producir cierta ilusión borrando alguna arruga de la cara.
Fundirá fuego suave 30 gramos de cera blanca, á
la que se le incorporarán sucesivamente, mer.eando,
y batiendo la mez1il11, 60 gramos de jugo de cebolla ó
bulbos de lirio blanco, estrafda por expresión, y quince gramos de miel de Narbona ó mny buena miel, perfumar añadiendo 12 gramos de agua de rosas.
Se emplea por unción, todas las noches dándose en
la cara.

el éxito en el arte, es que se procuren igual conocimiento.
La condición esencial del éxito y la consideración
muy especial oue deben tener_ presente las que eatudian, es aceptar las enseñanzas de sus profesores. Lo
original que exhiban dará oportunidad á los profesores para fijar la voz, la cual si no q11eda en su propio
tono se cansará en la mitad del tiempo que debiera
conservarse·. La voz por naturaleza se fij á menudo
por si sola y entonces todo lo que se exige es un buen
prof.:sor. A su elección debe concurrir más cuidado
del que se piensa porqu11 los resultados dependerán
por completo de los métodos que se adopten en la enseñanza.
La mejor edad para comenzar los estudios de cantó es la de diez y seis años y entonces solamente bajo la dirección del prdesor. Debe ponerse una atención esmeradisima en el arte de respirar, porque el
aliento le es tan necesario á la cantatriz como el agua
al buque.
Hay que meditar en lo·s pasajes que se van á cantar y crear los sentimientos que debe haber dominado el corazón del autor. pues de este modo solamente
puede infundirsele la expresió,1, desde el instante en
que cada modulación de la voz obedece directamente
al esfuerzo mental.
Mucho es lo que II yuda. el conocimiento de , arias
,enguas, con especialidad la italiana que por su e~fonia presta á la vez un encanto más y la hace exhibir sus mejores tonos. Paia cantal' en alemán Je .r.equitire un conocimiento perfecto de la enunc1ac1on
de la palabra, pues este idi&lt;troa requi~re más expresión. El francés debe estudiarse también. La cantante no debe cantar sino aquello que está. escrito, porque una vez que ..bandoue su esfera pierde sus mejores notas.
.
.
La cantante que se mete á cantar pasaJes escr:tos
para soprano arruina su voz á tAl punt? que hace peligrar su durabilidad. No veo la razon pai:a que la
que use su voz con inteligencia y con las debidas precauciones no la retenga en toda su fuerza, pureza Y
\
dulzura durante diez ó veinte años, quizás toda la vi, ,~~"
da. Por ejemplo: tómese la voz de la Patti, de la Al~
bani y la Nilson, artistas que han alcanzado la edad ¡,-,e f' .17,-,,,_:;.,
madura y que sin embargo conservan el campo con
aceptación bien gennal. ¿A qué se d~b~ esto? Simplemente á que en toda su carrera h1c1eron uso de
su voz de un mo&lt;io adecuado sin 9.busar en lo más
mínimo.
La habilidad de cantar bien no se conquista en una
batalla; es una lucha larga; pero mientras más lo s~a,
mejores son los beneficios. La voz es como una pieza. de maquinaria, que puede descomponerse, por lo
que no debe usarse continuamente.
Basta con que se cante ocho meses al año y dedicar
al descanso los cuatro meses que sobran.
.
En estas vacaciones que tomo anualmentl:, me d_1. vierto descanso pero no abandono el estudio y de¡o
dti co~tinuarlo ~ólo seis ú ocho semanas. He seguido
practicando til piano y el violln y aunque Dada más
toco por distracción, no deja d~ enorgullecerme las
fue1zas que tengo sobre ambos mstrumentos.

LIG 7-TRAJE SAS'.fRE DE f AÑO NEGRO

Por la mañana ee enjuga con un lienzo seco antes
de lavarse.
Las mujeres de Suecia emplean para.conservar el
c11tis freRco y sin arrugas el sig-uiente procedimiento:
Toman 125 gramos de miga caliente de pan de centeno, cuatro claras de huevos frescos y medio litro de
vinagre de vino, lo cual mezclan y baten durante un
bl!,en rato, luego lo pasan á través dti una tela esprim1éndola, y se lavan :a cara durante tres dias con esta mezcla.
COLD·CREAM DE FAMILIA

Compra fln la botica ó en casa el droguista.
Aceit~ de almendras, reciente ....... JOO gramos.
Cera blanca, nueva. .. . .. .. .. .. .. .. 10
.,
Blan~o de ballena, fresco.. . . . . . . . . . 10
,,
• ~m· ; Fundir l_a cera y el blanco de ballena al baño María
:;....-"'!l:""'1,■;
':"\!, con el ~ce1te de_ almendras; aromaticese coa un agua
.'. aromática destilada, un alcoholato ó esencia cual- quiera.
Se guarda en bote ó en frasco. Este cold-cream es
de confianza; da buena brillantez y suavidad al cútis
sin atacarlo ni ajarlo.

Nueliiltros 2"raba.dos
FIG. 1-TRAJ"E PARIRIENSE DE FOULARD.

Es de foulard en satín Liberty. Campo bl!lnco figurado.
El efecto del traje es plenamente princesa.
El cuerpo es de pleuo foulard con el otro material
su_p~rpue11to.
Los volantes que rematan la falda son de una suprema elegancia.
FIGURAS 3, 4 y 5.
Damos bajo estos número8 un hermoso sombrero y
dos tocas de duelo de elegante y sencilla factura.
FIG. 6-TRAJE FRANCÉS ESTILO SASTRE.

Es de paño ligeramente azargado y claro.
Cuerpo jacquet con chaleco figurado que cierra un
cordón de seda con alamares. ·
Solapas cubiertas de raso 'blanco con bordados de
seda en gulas.
Plastrón de muselina de seda blanca acordeóR.
Falda lisa sin más adorno que un volante circular
del mismo género.
.
FIG. 7-TRAJE SASTRE DE PAÑO NEGRO.

FIG. 8-TRAJE PARISIENSE DE CUPFl

Tiene un jacquet corto y estrecho severamente ribeteado en las aos alas con cinta de seda.
La misma cinta orna la falda completamente $Obria
y el extremo inferior de las mangas.
Las solapas están doublés de seda blanca.

�60

Domingo 17 de Julio de 1898

EL MUNDO
FIG. 8-TRAJBI PARISIENSBI DE CREPÉ,

Los trajes de crepé están muy de moda este verano.
Ei que ofrecemos á nuestras lectoras es de crepé
beige con aplicación de cadeniña en la forma que se
ve en el grabado.
La falda lleva el bordado en el borde :.nferior y á la
izquierda en una hermosa aplicación.
El cuerpo tiene forma de blusa al frente y se abre
sobre un hermoso yoke de gasa blanca.
FIG, 9-00RSAGE NIÑA,

•

NUMERO 4

MEXICO, .TULIO 24 DE 1898

TOMO II

Ligeramente ablusa.do ade ante y tendido detrás
con tres fruncidos en el talle y de seda brochée gris
pero con bouquets pompadour, cruzada delante y ornada de triple ruché bucleada de 'muselina de seda
crema, encu!Ldrando un plisée de seda gris perla.
Triple ruché bucleado también doblando el cuello
y ornando el remate inferior de las mangas.
Cinturón de seda gris perla anudado á la izquierda.
Este corsage puede llevarse con una falda de la
misma tela
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FIG. 9-0CRSAJE NIÑA

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FIG. 10-00RSAGE MARGARITA,

En dral_) de seda con pequeñas basquiñas triangulares, abierto en el centro en rombos sobre un plas•
trón de terciopelo guarnecido de botones de oro
Revés y cuello Valois en satln blanco con galones
oro. Mangas justas del mismo género. Cuello y corbata de muse!ina.

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FIG. 11-DOS MODELOS

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FIG, 11-DOS MODELOS

Gran aplicación de punto de seda en el primero, sobre
satln rosa, leve, formando un emred'.'S del mejo_r
gusto; en el segundo gran plastrón de plisé y aplicación &amp;ambién
consistente en volantes decrescentes. Todo de eatln.
FIG, 12-TRABAJOS P.I.RA LAS DAMAS,

Una nueva colección donde se hallarán los más graciosos modelos
para niños.
_

General

W. R· $1tofter

DEL EJERCITO DELOS ESTADOS UNIDOS

~' IG 12-TRABAJOS PARA LAS DAMAS

FIG, 10-0 0RSAJE MARGARITA

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Cultivo de las flores</name>
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Domingo 17 de Julio de 1898

EL MUNDO
FIG. 8-TRAJBI PARISIENSBI DE CREPÉ,

Los trajes de crepé están muy de moda este verano.
Ei que ofrecemos á nuestras lectoras es de crepé
beige con aplicación de cadeniña en la forma que se
ve en el grabado.
La falda lleva el bordado en el borde :.nferior y á la
izquierda en una hermosa aplicación.
El cuerpo tiene forma de blusa al frente y se abre
sobre un hermoso yoke de gasa blanca.
FIG, 9-00RSAGE NIÑA,

•

NUMERO 4

MEXICO, .TULIO 24 DE 1898

TOMO II

Ligeramente ablusa.do ade ante y tendido detrás
con tres fruncidos en el talle y de seda brochée gris
pero con bouquets pompadour, cruzada delante y ornada de triple ruché bucleada de 'muselina de seda
crema, encu!Ldrando un plisée de seda gris perla.
Triple ruché bucleado también doblando el cuello
y ornando el remate inferior de las mangas.
Cinturón de seda gris perla anudado á la izquierda.
Este corsage puede llevarse con una falda de la
misma tela
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FIG. 9-0CRSAJE NIÑA

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FIG. 10-00RSAGE MARGARITA,

En dral_) de seda con pequeñas basquiñas triangulares, abierto en el centro en rombos sobre un plas•
trón de terciopelo guarnecido de botones de oro
Revés y cuello Valois en satln blanco con galones
oro. Mangas justas del mismo género. Cuello y corbata de muse!ina.

l

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\.

FIG. 11-DOS MODELOS

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:.-

FIG, 11-DOS MODELOS

Gran aplicación de punto de seda en el primero, sobre
satln rosa, leve, formando un emred'.'S del mejo_r
gusto; en el segundo gran plastrón de plisé y aplicación &amp;ambién
consistente en volantes decrescentes. Todo de eatln.
FIG, 12-TRABAJOS P.I.RA LAS DAMAS,

Una nueva colección donde se hallarán los más graciosos modelos
para niños.
_

General

W. R· $1tofter

DEL EJERCITO DELOS ESTADOS UNIDOS

~' IG 12-TRABAJOS PARA LAS DAMAS

FIG, 10-0 0RSAJE MARGARITA

,f ...
~·

�62

. EL MUNDO.

un momento en que nos creímos en el carro de la
diosa india y temiendo circular sobre cadáveres.
Al llegar á la estación, asalto y escalamiento; la
invasión de los Bárbaros. La gente de la verbena
SUMARIO - Benito Juárez.-Suntuosa manifestación de previendo lo que después aconteció, quería á toduelo-La gratitud popular. - Verbena oe San Angel.
-Vias de incomunicación.-Granizada de fuego.-tJe da costa escalar el tren é ir hasta Tizapam á
trueque de poder regresar á México. Gritos, emlllésmeri'l.,-Su talento.-Sna éxitos.
·
pellones, malas palabras, presiones de prensa hiVerdaderamente suntuosa estuvo el 18 de Judráulica; el tren se atestó de gente; los menolil,
lio la manifestación de duelo en honor de Benito
Juárez. La figura heroica é impasible del patri- sentados; muchísimos, de pié, apuntalados unos
cio, no la esfuma la lontananza, no la amengua el con otros; no pocos, colgados de los bHandales
tiempo; su poderosa silueta se destaca en el con- de las plataformas, de las manijas del gai-rote, de
las jameas de la!:! puertas; había pasajero que no
fuso tumulto de la historia patria, con perfiles de
camafeo, con lineamientos de bajo relieve. Y es tenía en el tren sino la punta de un pié y dos ó
queJuárezfuéála vez grande, bueno,inteligente y tres dedos de la mano aferradas á algo.
En Tizapam nos esperaba una ovación; los
probo, enérgico y hábil, y que consagró'toda su vida
paseantes
domingueros aguardaban en la estaá la conquista de la Libertad y á la reconquista de
ción
un
tren
para regresar; grande fué su decepla Patria. Su vida fué la lucha, su placer el trabajo, su descanso la muerte. Nacido en humildí- ción é intensa su cólera al verlo llegar atestado,
sima cuna, hijo de pura raza indígena, y por con- repleto y tomado de antemano por entero. Grisiguiente, paria, comenzó áluchar para ilustrarse, tos, rechiflas, mueras á la Empresa, amenazas á
para conquistar un título profesional, para ele- los primeros ocupan tes, todo fué en vano; no se
varse á la magistratura, para redimirse del pe- pudo embarcar un solo viajero de esa procedencado original de ser indio y para emanciparse cia. En San Angel el nuevo.tumulto por idéntica
de la esclavitud de la ignorancia y de la mise- razón y en Mixcoac, Tacubaya y San Pedro de
ria. Rendida esta primera etapa de la jornada, se los Pinos. El tren humeante, atronador, envuelto
enamoró de la Libertad, de la Patria; entró de en fuego y saludado al paso por las imprecaciofrente en linea de combate y conquistó la Prime- nes de la multitu4, parecía un monstruo en fuga
ra Magistratura de la Repúbllca; mas no para perseguido y acosado por un pueblo delitante.
Llegamos á México con dos horas de retardo,
descansar en el goce y en las grandezas del pocambiamos
las de lujo por las de brega, ósea, la
der, sino para volverá luchar de nuevo contra
la reacción aliada al enemigo extranjero. Todos locomotora incendiaria por las mulitas, y á la alsabemos su éxodo; su peregrinación á través del de- tura de la plazuela de San Juan, caimos de proa
sierto, sus tormentos de hombre y sus angustias de en un profundo barranco abierto por la Empresa
patriota: la derrota acosándolo, la muerte amena- del saneamiento. Entiendo que touavía el wagón
zándolo, el hambre, la sed, la desnudez y el desam- permanece ahi".
Y yo que iba en busca de aire puro, de vastos
paro torturándolo. Triunfó al fin, la Reforma yla Se .
gunda Independencia fueron su obra; la Patria horizontes y de un poco de soledad! Pero n0 me
no ha sido con él olvidadiza y ha hecho de su se- vuelve á atrapar la Empresa del Ferrocarril del
pulcro una Meca á la que lleuden los fieles de la Valle; otro día que se me ocurra ir áTizapam, alRepública y los admiradores del prócer, á depo- quilo un burro; así llegaré más aprisa y con masitar las flores de la gratitud. Imitemos ese gran yor comodidad.
ejemplo; Juárez nos anseftó cuanto va-le y cusmto
puede la virtud de que estamos menos dotados:
***
la constancia; de él debemos aprender á aliar las
De Mésmeris está haciendo las delicias del púaltas virtudes cívicas con las nobles virtudes p~i- blico mexicano. Es un transformista rival de Frévadas y á saber sacrificar familia, riquezas y bie- goli y tan acabado como él en su género. Estos
nestar personal á los intereses superiores de la artistas escéntricos son en general una maraHumanidad y de la Patria.
villa.
Dotad_o s de gran talento, bohemios por lo co*
**
mún; revelan dotes excepcionales, habilidades
Por mal de nuestros pecados, se nos ocurrió el múltíples, capacidades especiales. Casi siempre
Domingo pasado tomar el Ferrocarr:l del Valle y son políglotas; De Mésmeris, por ejemplo, habla
empi·enderla á Tizapam en busca de aire puro, de con envidiable corrección su lengua materna,
vastos horizontes y de un poco de soledad. Igno- que es el italiano, el español, el francés, el inrábamos que San Angel festejaba á la Virgen del glés, el alemán y el portugés.
Carmen; de haberlo sabido nos hubiéramos queTienen muchas cuerdas en su arco; son actodado en casa. Y desde luego el Ferrocarril del res, cantantes, bailarines, prestidigitadores, equiValle no es un medio de locomoción sino un ins- libristas, ecuestres; practican algo el ocultismo y
truwento de tortura; ¡qué muelles! ¡qué asientos! algos la medicina; dicen la buena ventura y sa¡qué persianas desvencijadas! ¡qué gotear del pe- can horóscopos; tienen remedios infalibles para
tróleo de las lamparas! No bien el tren se puso los males incurables; dan excelentes recetas de
en marcha, comenzamos á ~xiarnos, una densa cocina y suelen invitar á la prensa á íntimas y
humll.reda se colaba por las ventanillas y por las divertidas reuniones á las que sienten, á veces,los
numerosas grietas, hendiduras y agujeros de las invitados no poder concurrir.
especies de huacales en que caminábamos; quiEn general esta clase de seres son f~lices, si bien
simos encerrarnos, pero ninguna persiana funcio- no siempre son ricos. En el fondo de su retina esnaba ni ninguna ventila giraba ni ninguna puerta tán pintadas los más grandiosos y los más pintodeslizaba en su corredera; momentos después, rescos panoramas cómo en las hojas de álbum de
espectáculo grandioso, una granizada de fuego un pintor turista; su corazón guarda las emociosólo comparable á la que descargó sobre Sodoma nes de sus múltiples aventuras, de sus amores cosy Gomorra, comenzó á azotar los carros; en el mopolitas, de sus triunfos artistícos, de las quietecho de hoja de lata del wagón, se oía un redo- bras de sus empresarios; veteranos y aventureble siniestro, de uno y otro lado veíanse por las ros de la vida, todo lo han visto, todo lo han senventanillas pasar como centellas tizones incan- tido, todo lo han experimentado; una punta de
descentes que pautaban el espacio con líneas de escepticismo emana y un grano de aplomo queda
fuego, algunos de ellos, candentes aerolitos, grue- de su vasta experiencia y de sus muchas a ver.sos como avellanas y hasta como nueces, birando turas, y De Mésmeris, como Frégoli, lleva á la es- ·
de bordo se introducían al coche. El fuego se ini- cena ese bagage de observación personal y de
~ió á la vez en la crencha rubia de una prima y estudio individual de todas las cosas y de todos
en la falda vaporosa de una compatriota, y hubo los hombres.
que acudir en su auxilio y extinguir á papirotaNo se necesita menos para representar sucesizas el voraz elemento que amenazaba destruir tan vamente y en unos minutos, ya la nifta melancó
bellos allavíos y poner á la vista mayores encan• lica y tierna, ya la matrona imperiosa y exigente;
tos. En la canal de un fieltro de quesadiJla se ya el viejo caduco, ya el joven impetuoso, y para
alojó cautelosamente una chispa, y ~cabó por abrir- pasar sin transición de las furias de Otelo y las
se paso hasta el cráneo de un pasajero; otro· idem perfidias de Yago, á la ternura y á la pureza de
se sacaba después á puilados el cisco que le había Desdémona. Para ser un Mésm&lt;::ris es forzoso te•
caído en los bolsillos.
ner un álbum de instantáneas en el que se hayan
Al llegar á San Angel, el pánico se apoderó de coleccionado todos los aspectos del ridículo, tonosotros;una multitud compacta, comprimida, ín• dos las matices de la pasión, todas las aparientimamente amalgamada llenaba la plaza del Car- cias de la idea. Se necesita, además, todo un mumen; en vano el tren silbaba y repicaba; la mul- seo de trajes, de actitudes, de movimientos; un
titud, embobada con un desollinador que escalaba juego completo de voces y entonaciones, l!e diael palo ensebado, no abría paso al tren y hubo pasones y de ritmos q'le permitan copiar y re-

LASEMANA

Domingo 24 de Julio de 189o.

'producir lo mfsmo al pueblo que á la aristocracia, al Instituto que á la Alta Banca, al clero que al 1
ejército, á la mujer que al hombre, en todas y cada
una de las circunstancias de la vida.
El Arte escéntrico de De Mésmeris es un caleidoscopio de la vida humana y se necesita gran .
talento para abordarlo y una maravillosa intuición de la vida y de la realidad para interpretarlo.
De Mésmeris lo posee y el público se lo reco-noce y se lo oplaude.
LOPEZ l.

-------•-·-----ll)olitirn ~tntral.
RESUMEN.-LA RENDICIÓN DE SANTIAGO DE CoBA.-UN MISTERIO IlIPENETRABLE.-Los DOCO·
MENTOS OFICIALES Y LA INTERVENCIÓN OFICIAL.
-EL GENERAL TORAL y EL GOBIERNO DE MADRID.-COINCIDENCIAS.-AMERIOANOS Y CUBA·
NOS.-RENCILLAS Y RIVALIDADES.-LA JUNTA
CENTRAL DE NUEVA YORK Y LAS PROMESAS DE
Me KINLEY.-LA CAMPAÑA DE PUERTO R100.Co11rnATES SANGRIENTOS EN LO PORVENIR.-Los
CARLISTAS Y EL PARTIDO DE LA PAZ.-AMENAZA
Y TEMORES.-EL PATRIOTISMO DEL PUEBLO ES·
PAÑOL.-ÁTRÁS LA OLA NEGRA,-CONCLUSIÓN.
Desde que fueron conocidas las condiciones
bajo las cuales se rindieron al General Shafter
los defensores de Santiago de Cuba, mucho ha
variado la opinión respecto á aquellos hombres,
que tras sus fuertes y trincheras defendían la bandera gualda y rojo. Mientra.. se creía que la ciudad asediada iba á caer en poder del invasor,
falta de provisiones, escasa de víveres y pobre
de elementos de guerra, se pensó que el General •
Toral caía en medio de su angustia, al peso de
la fatalidad y cedía á una fuerza superior, ante la
cual era inútil toda resistencia y estéril cualquiersacrificio. Pero cuando se ha sabido, según la información cablegráfica, que entre los pertrechos
de guerra entregados al vencedor, se cuentan diez millones de cartuchos, el ánimo se suspende y se piensa en algo sombrío que ha pasado
en el interior de Santiago.
¿De quién es la culpa, si la hay, de no haber
intentado una salida victoriosa, de no haber rotoel cerco que nunca fué perfecto, de no haber resistido hasta agotar la abundante provisión de
municiones de guerra que tenían á la mano los.
sitiados? En un documento oficial, puolicado ya,
dice el General Toral que las condiciones de la
capitulación fueron arregladas de acuerdo con el
Capitán General de la Isla de Cuba, que había
consultado al Gobierno de Madrid. Nuevos informes desmienten tanto la intervención del General Blanco, como la del Ministerio Sagasta en la
expresada capitulación. Quedará siempre un misterio por descubrir, un punto sombrío que nos
oculta la verdad de las cosas, un problema que·
no podemos resolver.
También á propósito de la destrucción de la
escuadra espaftola en las costas meridionales de
Cuba, se habló de órdenes superiores recibidas.
por el Almirante Cervera para que saliera de la
rada de Santiago, aunque en su salida habría deencontrar: una derrota caFi cierta. Después, el
Ministro de Marina Seftor Auftón, ha negado que
existieran esas órdenes, y sobre elilustremarinoespaftol se ha lanzado terrible acusación.
Curiosas coincidencias que sólo el tiempo podrá explicar; extraftas obscuridades que alguna
vez alumbrará con luz meridiana la triunfadora
verdad.

*

**

Entre tanto, allá se disponen los soldados prisioneros á marchar al patrio suelo, tristes, desarmados, con la angustia en el rostro por no haber
alcanzado el triunfo que anhelaban. Las guarniciones de las plazas vecinas á Santiago, comprendidas en la capitulación, se disponen unas á entregar sus armas, en tanto que otras preparan una
resistencia inútil, pero firme y sostenida, apoyadas en las leyes militares que los rigen.
¡Vano intento! El nuev o régimen se ha establecido definitivamente en Santiago de Cuba. Si es
cierto que ha desaparecido la autoridad que representaba al gobierno espaftol, también es verdad que ni la ciudad, ni la provincia, se han
puesto por el Gener.tl Stiafter en manos de los

Domtngo 24 de Jubo de 1898.

todas las fortalezas de la
costa, para cooperar con el
ejército en sus movimientos agresivos.
Exentas del bloqueo por
más tiempo las costas de
Puerto Rico, y más próxi•
mas á la metrópoli, han podido recibirmayoreR recursos para resistir la invasión;
allí el c lima es menos inclemente, as guarniciones no
están fatigadas con luchas
anteriores, todo hace creer
que la resistencia puede ser
muy eficaz¡ pero también
aquella isla pacífica y tranquila no se acomodará á
los sacudimientos que traen
consigo los azares de la guerra, y quién sabe hasta dónde influyan en los combates
los clamores de la gente pa•
cifica, demasiado •pacífica,
para ver sin recelos, sus
ciudades bombardeadas, y
sus campos fecundos con•
vertidos en campamentos.
Si fueron terribles y sangrientos los combates que
, . precedieron á la capitulación de Santiago, y se vie,
ron las costas meridionales
manchadas con las olas rojas después del combate na.val en que fué destruida la
escuadra de Cervera, no
creemos que sea sin dificul'tades y sin sangre la cam~
pafia de Puerto Rico.

insurrectos. Con gran prudencia, con exquisito tacto,
el jefe americano ha establecido un régimen militar;
mas como quiera que los
pueblos necesitan alguna
autoridad para su régimen
interior, ha apelado inmediatamente á la gran institución democrática, al gobierno municipal, á cuyo
ampa!'o quedan todos los
habitantes, y á cuya salvaguardia se ponen todos los
intereses materiales de la
población.
Naturalmente, los cubanos, que ansiaban entrnr en
son de guerra á la capital
de Cuba Oriental, han visto desvanecidos sus sueftos
y evaporadas sus bellas
ilusiones, cuandorecibieron
la orden ineludible de per
manecer en sus campame1 •
tos, con prohibición expresa
de entrar en armas á la ciudad de Santiago. Han comenzado las rencillas, han
estallado las pequeilas rivalidades entre el ejército americano y las huestes de Ca·
lixto García; los oficiales
cubanos se retraen un polo
de la lucha; dispuestos como estaban A nombrar m
gobernador de la provincia, siéntense como ofendidos ante las decisiones del
Cuartel General de Shafter,
y hasta ha llegado á temerse una colisión entre las
tropas aliadas.

***

***
No juzgan del mismo modo la situación los representantes de Cuba, que en
Nueva York han mantenido
viva la llama de la revolución, y han trabajado des·
de el territorio extranjero
por allegar elementos á la
insurrección, proporcionando primero el apoyo moral
y luego el material del pueblo y del Gobierno americano, en fil.vor de la causa
de Cuba. No juzga del mismo modo 1a Junta central
revolucior.aria, que ha ex¡ resado por la v , z a11torizada de uno de sus wii mbros más conspicuo ,
la satisfacción que Jp, causa la marcha seguida
por el ejército americari0, y la 11ctitL1d re-uelta
de su Jde en e l arr~glu intedor del territorio sujeto á su autoridc1J.
Los que ven con verdadero cariño 1 ,s intereses reales de la patria cubana, sab,m por 4ut1 se
someten á las decisiones del vencedor sin procurar inmiscuirse en los asuntos interiores, hasta
que llegue la hora del triunfo ddinitivo. Quizá
confían, fundadamente, en la declaración solemne del Congreso americano, cuando al aprobar
las resoluciones famosas de la intervención arma da en los asuntos de .Cuba, protestaron, á la
faz del mundo, que aquella intervención había de
dejar intacta la soberanía del pueblo cubano para darse el gobierno que mejor cuadrara á sus
deseos y que mejor conviniera á sus intereses. Si
el Congreso hubiera reconocido la independen·cia de Cuba y el gobierno que representan Ma
ssó, Méndez Capote y los qne funjen como ministros de Estado de la naciente República, causaría
verdadera extrafteza que no se nombraran des•de luego autoridades cubanas y se comunicaran
al llamado gobierno central de Cuba los avances de las fuerzas invasoras, para sujetarlos á su
jurisdicción, á medida que fueran vencidas las
autoridades militares espaftolas. Mas como no ha.
habido tal reconocimiento, preciso es confesar que
Shafterobra,deacuerdo con el gobierno de Was. hington, en la esfera de sus facultades, y de conformidad con la resolución del Congreso americanc.

63

EL MUNDO

NEW YORK,-DESPEDIDA DE LOS VOLUNTARIOS,

*

* *

Una vez en poder de los americanos la ciugid
y el puerto de ::$o111tiago, base de futuras operit
clones, parece que IÍay una suspensión de ést11s
s )bre el territorio de Cuba, y toda la actividad
de la ma1 ina y del ejército, se v11n á concentrar
sobre la vecina isla de Puerto Rico. De varios
puertos del Atlán~ico comienzan á zarpar los primeros transportes con tropas, armas y provisiones, que constituyen la formidable expedición
contra la pequefta Antilla. El Gral. Miles, autoridad suprema en el ejército de los Estados Unidos, es el que toma el mando en jefe de esta expedición, donde acaso, después de las lecciones
recibidas en la costa meridion11i de Cuba, se tomarán mayores precauciones, se evitarán inútiles efusiones de sangre, se procurará hacer más
seguro el golpe,para hacer menoscostosalacampaila portorriqaefta.
No ha mucho que el Gral. M11cías, Gobernador
y Capitán General de Puérto Rico, ha~ía vrotestas y juramentos solemnes de mantener incólume el honor de su bandera, de combatir hasta la
muerte en la defensa de aquel tnritorio confiado
á su valor, y ·ofrecía derram11r su sangre antes
que conse·n tir que la tü,rra portorriquefta fuera
mancillada por la planta del extrnnjerc-.
Ha llegado la hora de nuevos combates. La escuadra del Almirante Sampson que tiene ahora
por única misión mantener estrecho el bloqueo
de las costas cubanas, tiene facilidad de desprender todos los buques que sean necesarios para ·
proteger el desembarco de las tropas expedicionaria;, atacar por mar las plazas fortüicadas y

Todavía es para Espaftá
,una amenaza constante la
sombra delos carlistas, que
· se proyecta negra y fatidi• ca en las abruptas monta•
. ftas del Norte. Por declara,
ción expresa del pretendiente sábese que él ha prometido permanecer quieto
y tr,anquilo hasta que cambienla!! actuales circunst11ncias; pero diciendo que en:trará en actividad· no sólo
de palabra, sino también de
obra, cuando llegue el instante supremo de la liquidación; y llama así á las
condiciones de la paz.
Y estas condiciones ya se repiten y murmuran
por lo bajo. El partido de los que quieren la pa~
á cualquier precio, vlextendiéndose y ganando
la ¡.,úbJica opinión, en todas las esferas sociales.
8e ~iente el estremecimi1mto del desastre, se resp ira una atmósfera de angustia, se oyen los clamo!'• s de las viudas y las· lamentaciones de los
hué1 fanos; se escucha el rumor de los miles de
obreros que han quedado sin _ trabajo; se ve por
todas partes la tristeza y la desolación de los
campos que han quedado sin cultivo, de las plazas que han quedado sin movimiento; y en esta
ola ascendente tiene que verse envuelto el Gobierno, y transigir y mediar entre los que desean
llegar pronto á las labores de la reconstrucción,
y los que anhelan seguir la lucha sin tregua, el
combate sin descanso, la guerra cruel hasta la
muerte, hasta el aniquilamiento.
Si la suerte adversa que hasta hoy ha seguido
á las armas espaftolas no cambia de rumbo, y
nna victoria notable, si no decisiva, no viene á co1 onar los esfuerzos de los que defienden la causa
espailoia, no llega á confortar los ánimos, pensamos que á pesar de todas las amenazas del
carlismo, habrá que secundará los que pÍden la
paz. Los pueblos no se sui.cidan nunca. Que yenga Don Carlos con sus hordas negras . A encender
las hogueras de la guerra civil; que ardan fas
teas del incendio y que alumbren cuadros y espectAculos de horror: hay todavía energías y v:ri•
lidades en el pueblo espaftol, para vencer por ter•
cera vez á la hidra del absolutismo encarnada
en el impenitente Don Cárlos. Acaso esta vez no
habrá tolerancias de-ningún género, no habrá
contemplaciones de ninguna clase, y los que aman

�EL MUNDO,

64

Tlm,.ing-o '.H dP ,Julfo df'I 1R9P

Domin,ro 24 de Julio 1~

65

EL MUNDO,

molde artistico una cantidad devida poqitiva, calie~t.e, palpitante, :-eal. Asi ~n Un drama nue_vq, en Virginia, á pesar de su clasicismo; en lo Positivo. á. pesar
de su trabajo de adaptación; en Lances de Horwr, á
pesar de su tesis, lo que se impone lo que se destaca,
conmueve y subyuga, es el aliento enteramentehumano con que la pasión y el dolor y el vicio y los conflictos emre alma y alma aparecen y bat!'-11ª!1· . .
Ese arte no puede se· nunca transitorio m c1rc11nstancial. Cuando muestra su labor cumplida se hace
contemporáneo y conterraneo de·t?da:: las épocas y
de todos los hombres.
Y en ello, precisamente, ha estado el secreto de que
Ta.mayo, sin escribri! ha más de treinta año~. haya
seguido siendo la primera de nuestras «actuahdades•
dramáticas, y sea hoy, l}IUerto, no un nombre que _se
borra, síno una gloria que se engrandece y se afll'•
ma.

el progreso y el engrandecimiento de la tierra
espaftola, arrancarán de raíz la mala yerba del
tradicionalismo, que ha extendido sus ramificaciones por todas partes del edificio social, y las
lanzarán á los cuatro vientos, para que no quede de esos hombres negros más quela triste sombra de su recuerdo.
Así lo exige el bien de la patria espaftola.

X.X. X.
21 de Julio ne 1898

~n el mundo de los r17illo_narios
EIJprogreso y la dicha humana.
Leyendo las curioRas y extrañu narucion.is del
Mundo de los millonarios piensa uuo 8 Lu 4 uo::rer en d
cuento dt1 Lafomaint1 en que figura uu po:::TO que con
sólo sacudir las ornjad hacia catir de tillas oro, diamantes y joyas prt1ciodlsimal!,
.
Pero reahuente hay gt1mes tau ricas en este mundo? ......
¿Existen acaso personas que sin ninguna de las moleetas obligaciones que impone á los soberanos el ori•
gen de su lista civil, pued-,n gastar sin mermas para
el capital dosciencos mil francos diarios? Al pensar
en ebtos sere~ extraordinarios¡ experiméntase cierta
melancolla, porqut1 entonces y sólo entonces comprendemos que los archi·millonarios no 1100 folices ó
que al menos .u fortuna no deriv.i. directamente de
los millones 4ue han acumulado.
Tafter da uu sabio condejo álos tour1stas: llevar en
su~ exp11diciout1s poco dinero y mucho buen humor.
El pli.cer no se cowpra y el que no lo tiene consigo
corre el peligro deno t1ncomrar10 en ninguna parte. Lo
mismo sucede con el g·ran via;t1 de la vida, porqutl,
en verdad, dtldJJUé; de hab11r v1oto, ó leido algo de lo
que ocurre 1:1u el Mundo de los millonarios, nos pre•
guntamo11 para qué sirve el dint:ro: sólo es envidiablo, la sue1tt1 de 1011 que consag1 an sus rentas coloealcs a al!rnna obra de benefkeucia ó civilizacióu;
¡0 ., demás parece q uc han perdido lo que Montaigne
llawaba. 11 e1 sentido de la vida" vo::getando como esos
Boudhas de orv que se admira e1.1 !as Pagodas de Indo-China.
O encontrais que sea. digna de envidiarse la vida
de 1:1se afortunado cuyo único placer consiste en. salir en su coche que él mismo guia, lanzando los caballos á todo el correr de sus pié$ iigerisimos, por las
calles de una ciudad enmedio.d~l azoramiento de la
multitud que se agolpa en las ace1 as esperando á cada instante un vudco trágico ...Par11. dar empleo á los
setenta poneys de sus caballerizas hace circo con
media docena de carros de bancoti que giran vertigino~amente en la playa en medio de una multitud del!·
pavol'ida de mujeres y de niños que no hallan á qué
santo encomendarse. Si un pobr1:1 diablo se t1ntl'egara á esos estúpidos y pehgrol!os esparcimientos, liarla
con su cuerpo en la cárcel ó seria encerrado vitali•
ciamente en un manicomio; pero se trata de un millonario y la po1icia no lo importuna porque á la meno.·
indicación que se Je hiciera abandonaría la ciudad,
re•irando de la circulación ditiz millones anuales por
lo menos y ¡qué diablo! diez millones no son una cifra despreciable aun en el pals de los millonarios.
El hecho no es único: una milloraria americana,
, Mrs. Hetty Green no paga contribuciones Esta mujer extraordinaria ha encontrado en su riqueza misma fuerzas suficientes para pont:rse en pugna y hacer capitular á una ciudad t~n opulenta cowo Chicago. c.;11a misma refiere la anécdota:
"Tenia, dice, mi dinero en cinco bancos de Chicago y á los cinco les comuniqué mi resolución de rt1tirar de ellos mis fondos. Los banqueros se pusieron
dA acuerdo pa_ra. dirigirse al R.ecuadador de contri·
buciones: ¿sabéis lo que están h11ciendo? le dijeron.
Vais á expulsar de Chicago millones y millontis. Si
¡0 creis bt11..éfico para la ciudad cobradle contribu•
ciones á Mrs. Green; pero no contéis en lo sucesivo con nosotos para ninguna de vuestras operaciones"
Mre. Green se puso muy contenta por el buen
resultado de su estri.tagewa. "~l recaudador se quedó de una pieza, agrega la archimi1lonaria. Ya no
tuvo valor de cobrarme y en vista do, eoto dejé mi di•
nero en los bancos."

***

UNA TESIS DE F0GAZZAR0

CUBA,-ESTACION Dl!l LLUVIAS: EN LA MANIGUA
l l'BA.- ESTACIÓN DE l.LUVIAS: EN LA CIUDAD,

**º
El buque caminó días r días; hasta que los excursio1listas llegaron á la Tierra del F11ego en donde
desembarcaron, y '111rantt1 una semana, hubo fíe,tas
y bailes en las selvas virgenes. Ll\ señora Cansirto es
bella., pero siempre se ha negido á. c,i.sarse. Ya s11
puAdesnponersi habrá sido por falta de pretendieotias
El prestigio de los título11 de nobleza de la pobre
Europa ejerce una fascinación ~ingular sobre el espiritu de las ricas herederas americanas. Sabido 1:s
que muchas d11 ell1s se caian con los nobles :ngleses
y franceses. El matrimonio de Mi3s V.i.nderbilt con el
duque de Malboroug causó en los Estados Unidos
una emoción extraordinaria sobrexcitada por dos sentimientos opuestos: el org11llo y el de3contento; la satisfacción por el honor que recibía el oro americano
y el disgusto por su exportación al extranjerc
He aquflostérminos en que loanunciaroJolosperiódicos de New York; este es, oor otra parte, el estilo
que gasta en los encabezados de toda noticia má.s ó
menos interesante:
MISS V ANDlllRBil,T,
Nuestr11. nreva duquesa.
D~to~ biográficoij de la gran heredera
que Vi&amp; a adquirir

E~ ve.dad que la señora Green. por más que se per•
mita estas estravagancias y tenga cien millones, no
dej&amp; de ser una pobre al lado de la sef!.ora Cansino
UN TITULO EXTRANJERO
que vale más del doble y es la mujer mas rica del
CON LOS MILLONES nJ11 VANDERBILT,
mundo. Vive ordinariamente .,n Santiago gastando
en tr1:n regio,- lo llamaremos atf á falta de otro epíNo es notable ni se ha distinguido:
teto. Juzgad si nó: su palacio de Macul, con jardines
es et tipo medio dela joven americana.
y dependencias, se extiende desde las puertae de SanEdad, estaturll, cómo se vist11.
tiago hasta las Gordilleras. Un dia invitó á los oficiaSus habilidades, su género de vida y
les de la escuadra americana de los cuales veinte
SU ENORME FORTUNA,
aceptaron la invitación Puso la ciudad de Santiago
Aspecto
(Personal de.~cripcion.)
á. su disposición ordenando que todos los gastos que
hiciesen los bravos marinos en teatros~cafés, tiend?s,
Ed-:id: 18 años. Altura: 5 piéa 6 pulgadas Color de
etc., corrían por cuenta de ella A veces-Ofrece á sus los cabellos: negro Color de los ojo.~: ob ~curo intenso.
huéspedes una isla para que hagan en ella cu1mto Cejas: !lelicadamente arquedas. Nariz: ligeramente
quieran y los hace conducir en alguao de los steamers remangada.. Peso: 116 libras y media. Pié: pAqueño,
que forman su flota.-Un día hizo arreglar un buque -empeine arqueado. Número dPl calzado: 3 Longitud
de su propiedad con todo el lujo imaginable é invitó del pié: 8 ¡tttlgadas y media. Manos: delicadas, dedos
á cincuenta personas para que hiciesen con ella una delgados Número de lo-~ guante.~: 5¾. Longitud de la
excu1sión, embarcóse una orquesta, provisión de mano: 6 pulgadas. Mediáa del talle: ::!O pulgadas. Ta
champagne que habría bastado para formar un rio, maño de la falda: 4-l pulgadas Rostro: ligeramente
eu fin, todo lo que la fastuosidad de esa gente ha ovalado. Tinte: muy claro, mf'jilla~ rosadas 11ar·ba:
im&amp;ginado para divertirse con el mayor costo posibie. puntiaguda, signo de vivacidad. Boca: pequeña. y

sin carácter. Dientes: blancos y bien conservados.
Labio.~: gmesos. con una c,uva si,mejante al arco
d1:1 \Jupicto. Talento y habilidades: música. pintura,
leng-uas. Tú.lento principal: ninguno. Dote: 10 millones
de dollars. Furtuna por venir: 5 millones. Orejas: pequeñas y pegadas a la cabeza. Cabeza: redonda y bien
eqULlihrada. Gusto especial: ninguno. Color favorito:
rosa Sport: tt1unis. J!Jjercicio favorito: bicicleta.
Lo que no i11d1caba li&amp; Personal descripcion de la
rica l:ieredera, pt&gt;ro que no dl'jaro11 litl dt:cir los periódicos más graves. es qne Miss Vanderbilt vivia
rodeada de- una multitud de animales prediltictos:
avestruces, ibis, buitrei. águilas. serpientes, etc. El
dia de la ceremonia matrimonial. habla en la iglesia
flores cuyo precio no bajó sin dud11. de cien mil dollars!
Este puffismo esti\., como s11 vé. muy lejos de las
discretas atenuacione.i de futuoeidad que constituian
antaño el buen gusto aristocráttco .....

En este género de crudaq ostf'ntRciones, un tipo excelente de millonario es Edwa1 d Drouin. El año de
1886 era eepecier,, ne una casa de Philadelphia, tenia
l'ntonces quince años P0co des¡.,ués lanzó~e á la especulación de ~ewillas y awoutonó millones sobre millones con una rapidez sin precedeute A~ ora vive en
Atlantic City y g.i.l!ta diez mi'lone.- al año.
Su gran placer couAiste en luchar con un macho
cabrlo enorme, sintiéndose plt·namtinte satisfecho
cuando logra cl~var en tiPr"a 1011 cuernos lle e1l digno adversario. U La ve1, fué á un banco con motivo de
algunos negocios, y dtispechado Dro11in porque uno
de loe f'mpleados Je ·tr11tó con pocas lltenciones, el
mismo dia compró todas las &gt;1cciones del banco para
desped.r de la casa al dependiente que tuvo la desgracia de disgust•rlo.
Hay otro millonario que se ha hecho célebre por la
exageracióu con que hace u~o de los diamantes; los
lleva hasta en los cordones de los zap11tos. Todos loe
botones de sus pantalo1,es son rle diamantes; los mangoR de sus paraguas éentellean; los manublios de la
bicieleta fulguran .. . ... Aun d J noche usa diamantes
l'n la ropa de la cama y en su bat11. adornada de pinturas art'stlcas.

Y es curioso notar que todos, ó cas! to..;os, han ea\&gt;ido Jo que es la miseria; ellos son los autores de su
for tuna edificada entre rudezas de la adversidad y
privaciones. ¿Qué magia ha formado estas colosales
fortunas en tan pocos años? Oómo han ganado el pri•
mer millón, el único, según se dice que sea dificil '.1-d·
quirir? Es el secreto del país del dollar, cuya vida
es un perfecto hervidero de actividades; por cien que
llegan á los esplendores de la opulencia, cuántos serán los que se quedan en el camino, vencidos por la
suerte!. ...
Ciertamente el azi&amp;r debe de influir; pero no olvidemos que hac influido también en el é::nto de estas ambiciones, la incansable laboriosidad, el genio de los
negocio, la int.repidez, el espiritu de aventura y el
vafor. Qué ejemplo más significativo que el de Joseph Puiitzer? Hace treinta años llegó á Saint Louis,
-desconocido, sin influencia ni dinero; se hizo repórter de un periódico. De repórter paso á re~actor, de
redactor á editor, y luego fué propietario del New
York World.
Cuando compró este periódico, en 1883. tiraba 35,000
ejemplares. Cinco años despl.lés el World llegó á tirar
'750,000 cuotidianos de 16 páginas y000,000 semanarios
-de 52 páginas! Mr. Pulitzer gana diez millone.e al año.

DON MANUEL TAMAYO Y BAUS.
Como si en estos tan negros dlas toda pena y todo
dolor quisiera entrar á saco el corazón de España viene hoy la muerte de Tamayo, de una de las glorias
más excelsas de aquella nación, á poner en el alma de
eus hijos nuevas amarguras.
Silenciosamente, en la laboriosa soledad de su rPtiro académico, alli donde p.i.ra siemrre quedará colgada 111 pluma insigne de D Joaquín Estébanez_. y alli
donde el erudito, y el bibliófilo y el elegantis1mo disertante dieran descanso y aun procuraran olvido al
genio de.sil~l~i&lt;'nado y entristecido, ha muerto el autor
ilustre de Un dram an·uevo. ¿De qué? ¿A qué edadlSon esos detalles sin import11ncia al lado de lo demás:
y lo demás-doloroso y lamentabilisimo-es queaque-

lla resplandeciente antorcha intelectual no brillará
ya nunca.
En el orden soc'al, civil y politico. don Manuel Tamayo y Baus, era una «respetabilidad». Director de
la Biblioteca Naci&lt;'nal. jefe del cuerpo de Archiveros
y Bibliotecarior,, académico, secretario perpetuo de
la Española. mantenlase en la llnea media á que euel11n llegar, no los Tamayos, sino esta levita solemne
ó aquel frac aparatoso .........Sin necesidad de ser Ta•
mayo, es decir, el primero y más universal poetadra•
mático español de nuestros tiempos, habria podido
ocupar las mismas posiciones burocráticas y académicas y llegará. mayores alturas. No son precisamente el genio ni el g1 an talento los que abren la mayor
parte de las puertas: antes suelen ser advertencia
para que se echen llaves y funcionen cerrojos ..... .
En la vida polltica, Tamayo no pasó de carlista platónico; y hasta su platonismo polltico acabó cuando
un buen movimiento del Sr. Pidal lo puRo en compromiso de aceptar un nombramiento de D, Alfonso: la
direción de la Biblioteca.
Cabe, pues, en una tarjeta la biografía de Ta.mayo
cómo un hombre extraño á las letras. Y sin embargo,
la vida ciudadana, la vida obscura y pacifica de los
Archivos y la Academia parecía satisfacerle en extremo. Aquel buen señor, un poco achaparrado y á la
burguesa vestido, con sus gafas montadas en oro,
con su especie de media barba mefistofélica, metido
con su berlina en la fila de cuches de laCastellana ó
del Retiro, dab-a idea de un rentista,deun alto funcionario á. quien el Estado paga un carruaje-alquilón y
pasea una feliz y estéril vejez ant e los demás mortales sin sueldo,sin cochero y sin uniforme.
¿Er.. eso Tamayo?

***

Relativamente su personalidad literaria no es de
nuestro tiempo Lo más saliente, lo más «hecho&gt; de su
obra es anterior ála Revolución de Septiembre. A pesar
de ello, nada más sincero ni iná.s firme ni más general que el respeto y la admiración con que el nombre
de Ta.mayo ha sido pronunciado aun después de treinta años de silencio. Y es que Tamayo pertenecía á la
raza de poetas creadores. Con ser maestro en el artificio y enla habilidad teatrales, con tener muy suelta y
acertada la mano para la preparación de efectos y la
urdimbre necesari~ á todo poem11. dramático. lCI ::w.minante en él es el genio: la facu'.tad de vac!ar en

' No hace cuatro meses todavía que visitó Francia el
eximio litera.to italiano Fogazzaro y al abandonar la
Ciudad Luz se dirig·ió sin pérdida de tiempo á la Ciudad -EterLa.
El 31 de Ma!'zo dió en el gran salón del Colegio Romano ante S M, li&amp; Reina de Italia y un concurso numerlsimo, una interesante confertincía sobre este te•
maque se le hab1a propuesto para que lo desarrollara:
"El progreso y la dicha humana"
Damos á continuación en un breve resúme!l la tésis
original y elocuente del escritor italianu.
"¿Ha aumentade el progreso la suma de dicha de la
humanidadl"-Si, afirma Fo~azzaro, La evolución de
la humanidad o.ienta á los rndividuos haci&gt;i la satisfacción cada vez mayor de sus deseos materi~les y
de orden moral.
Esta marcha ascendente no podrla compararse á
una linea recta de una manera absoluta pero á lo
menos es posible representarla bajo la forma dt1 una
espiral.
La causa del prog-rebo es incocogno~cible para
Herbert Spencer. y Fogazzaro, por el contrario, cree
discernirla cada dia con mayor clarid·td.
"Cada vez, dice el conferencista. se precisa mejor
en la conciencia humana la causa del progre-o bajo la
forma de un poder misterioso que atrae hácia si á la
humanidad,"
HHy dos coss.s que creeFogazzaro evidentes: l.º Un
cono~imiento más y más exacto de Dios por obra de
ia ciencia; 2 ° la multiplicació11 de vinculos de unión
entre los hombres En esto consiste el progreso innegable de nuestro tiempo.
En lo que se refiere á la corrupción engendrada
por el refinamiento de la civilización, no hay motivos para que nos inquietemos de un modo exagerado.
N:is hallamos en preeencia de verdaderos accesos de
fiebre. Esas fiebres han matado las civilizaciones antiguas, porque eran esencialmente e11;oistas y desconocían el principio de la subordinación del presente
al porvenir; pero tales perturbaciones no pueden
aniquilar la civilización cristiana
Por el contrario, la favorecen, eliminando los elementos más nocivos y a11tisoci11Jes
El sentimiento de la solidaridad, de la subordinación df'lpresente al porvenir es paraFogazzaro el fenómeno culminante y la garantía más firme del pro,
greso contemporáneo.
·
Es, además, una fuente de felicidad perenne para
el alma humana. En ese principio e~triban, pues, las
leyes de la humanidad.
La ciencia reconoce en el espíritu individual la
acción de un trabajo que ha durado Pigloe y siglos;
todo eér viviente es solidario del que le J1a precedido
y del que le seguirá. J;'or eso la muerte es sólo un accidente y cree Fogazza•o en 11110 destino sublime del
hombre, más allá de la tumba."
Por esta árida y sucinta exposición podrá apreciarse el interés de los problemas metafii!.cos y eociides
discutidos ¡,or el literato italiano.
En su conferencia se encuentra la elevación de miras 1 que di,tinguill.!oe discursos del autor, sobre la teoría de la evolución y 11u concordancia con loe dogmas
cristianos.
Fogazzaro es darwiniano ardiente y católico sincero. Ya otros espíritus selectos, en América principalmente, lo habían precedido en esta conciliación
del evolucionismo y la doctrina religiosa; pero en
Italia es el inioiador del movimiento, y un iniciador
por cierto de gran autoridad
No se podría negar que la fusión de ideas anglosajonas y germánicas en esta alma latina, hará del
gran novelista filósofo, uno de los pensadores europeos rnás peri,onales de naestroe tiempos.
Comenzamos por repetir lo que dicen los demás y
solo más tarde nos atrevemos á pensu libremente.
fules Demaitre.

*"'*.

Los que viven en el mundo literario ellbPn que ser
célebre es ser desconocido por la gran mayoría.
Paul Bourget,
En preRencia de fas luchas entre la fuerza -y la justicia, el mundo de loe intereses materiales, sin odios
ni preferencias, calcula. la utU.idad de los resultados
G. M. Valtour,

�Domingc 24 de Julio de 1898

EL MUNDO

66

Nuel!lltros e-re bados

Lra manifestación en honor de ~uárez
El General W. R. ~bafter.

Juárez, "el autor prominPnte de la obra de reconstrucción de la patria", recibió Pl 18 de Julio en rn severo mausoleo los homen~jes que en pomposa solero·
nidad anualmente conmemoran la muerte de nuestro
insigne regenerador.
Ya hemoP dado oportnna noticia. dela cPremonia en
nuestras ediciones diarias y uno de nuestros compañeros ha dt&gt;jado correr de su pluma fra8es palpitantes de emoción "La Patria ha cubi1:ntu la tumba de
Juárez de un infinito número de flores, flores de todos los matices y de todos los perfumes.

LA TUAlBA DEL SEÑOR JUÁREZ

JEFES Dlll L~ ESCOLTA PRESIDENCIAL

Ante aquella invasión de nectarias quedó oculta la'
yacente estátua de u.ármol, que reposa en actitud
blanda y serena sobre el mausoleo, y en su derredor
los centenares de miles de cálices difúndense aún ca•
lladamente como poéticas lámparas votivas en una
capilla llena toda por un recuerdo.
Uada año va la primavera á llamará esa tumba que
no responde, porque la tumba y ia primavera no son
hermanas Cada Julio desgaja sus tallos floridos para e?redarlos en coronas de nácar y de fuego, con
destmo á ese mau~oleo que guarda cenizas donde ar-

El 18 de Julio es ¡:,ara México un dia solemne, un
dia de luto, y no sin razóri además de los edificios pú·
blicos, se cubren de crespón los círculos sociales _v
las Legaciones extranjeras, como un signo de simpatia á nuestra Patria.
¿Por qué olvido, por qué desdén inexplicable señalóse entre todoP e11te año un respetabilisimo centro
extranjei:o, por la ausencia de muestras de duelo en
su exterior?
.
El nombre y la figuradeJuárez no simbolizan odios
ni exclu8ivismos: fué el rt&gt;presentante del ideal democrático y liberal, es decir, de la fraternidad de los
pueblos. La obra lle la Reforma abrió nue8tras puertas y ofreció nuestro suelo á los extranjeros de buena voluntad: ¿n,. es razón ~ue su memoria sea universalmente y con cariño venerada por todos los que
en esta patria mexicana vivimos en el consorcio armónico del trabajo y de la libertad.

El General William Rufus Shafter, jefe de las fue r -zas expedicionarias uorte- americanas que tomaron
la ciudad y provin~ia de Santiago de Cuba. es uno de..
los veteranos del ejército de los Estados Unidos del
Norte.
Nació en Galf1sbourg, Eotado de Michigan, el 16 de
Octubre de 1835; tiPne pues cerca de 63 años de edad.
A principios de 1861 se alistG cumo voluntario del
Ejército de la Unión en calidad de TenientA del séptimo Regimiento de Michigan Un añodPspués ascendió á ,nayor del 19 Regimiento de Michigan
Fué hecho prisionero por 1011 confederados en la batalla de Thompson's Station el 5 de Marzo de 1863, per•
maneciendo tres meses en pod11r del enemigo.
EL la batalla de Fair Oaks fué nombrado Coronel
encargándose del mando de un Regimiento de tropa~
de color desde Agosto de 186i hasta la terminación
de la guerra.
IJ.uando e11 Noviembre de 1866 dejó el Bl'lrvicio de
voluntarios recibió el nombramiento de Brig-adlerGeneral y pasó en comisión como Teniente Corocel
del 41 ° de Infantería del Ejército regular de los Estados Unidos
Hasta entonces todos sus ascensos babian sido concedidos en campaña activa; pero como siguió prt&gt;Rtando sus servicios en tiempo de paz, el año de 1897
recibió el despacho de Brigadlu -General en promoción regular
Los acontecimientos que se hav sucedido con ocasión de la campaña de Cuba atraen la atención pública sobre esta figura del ejército invasor.
l:omo mmtar ha llevado á cabo una emprPsa dificil
y al mismo tiempo se ha distinguido por la hidalguía.
de su comportamiento con el vencido, no menos que
{,Or su conducta correcta y prudente en la ciudad de

EL COCHE DEL SEÑOR PRESIDENTE

dió en otro tiempo el ideal de la Reforma con llamaradas de ?rto al levant~miento del Sol, y parece que
la memoria de Juárez tiene el singular privilegio de
los árboles, absorber la savia de los centenarios para
crece-: hácia los cielos"
El señor Presidente de la República fué el primero
que dejó en la capilla sepulcral su corona una corona hecha de camelias, pensamientoi y ros'as aprisionadas entre anchas hojas de begonia. En pos del Jefe del Estado, venian ks señores Ministros la familia
d~l héroe y las innumerables representa~iones del
EJér~ito, del Poder Legislativo, de los Tribunales de
Justicia, de los E@tados y de las Sociedades patrióticas y mutualistas.

UNA FIESTA ORIGINAL.

Sant'ago, á la que según dicen los cablegramas no oprime ni causa las vejac;ones que
sufrenordinariamentelos pue•
blos tomados por conquista.
La partida de los voluntarios
Las mujeres norte-americanas no han sido un elemento
adverso al estado de guerra;
por el contrario, las ha singularizado en esta ocasióll la
simpatía rayana en entusiasmo con que se h -n asociado
á la politiea adoptada por la
Nación del Norte á fines de
Abril último
No quiere decir esto que todas las que ven partirse á la
~uerra á sus hijos, hermanos
o prometidoe no sientan ese
desgarramiento delas fibras
sensibles de la mujer, que ei;i
mujer en todas partes. pese
á los convencionalismos literarios puestos en moda por
ciertos viajeros que sin observar más que el barniz superficial de las sociedades,
han creado ese i;:po facticio
de mujer sin nervios ni emociones profundas.
Sin nervios puede ser: la
norte-ameiicana difiere delas
mujerPR de otros pa.ises en
Psa selfishness quelaacostumbra deijde niña á vivir de una
vida propia, á buscar dentro
de si misma fuerzas y estimu
los para vivir; que le crea en
1ma palabra, una personalidad original y robusta.
Pt&gt;ro esto no es necesariamente una negación ti.e hs
cualidades quellevadas al ex•
tremo constituyen debilidad
y esclavizamiento de seres im •
potentes; no, la norteamericana no es una rebelde ni una
insensible marisabidilla Los
ejemplos de mujeres refractarias á la misión de ternura y
abnegacion que les impone la
naturaleza son deformaciones que hacen una variedad,
no ef tipo de la raza, ni siquie
ra. constituyen una gran ruay ~ria desconsoladora como algunos creen. Seres faltos de
ponderación en el caráctl'r y
de buen sentido en la conduclllANJLA.-LA IGLESIA DE &lt;lAN SEBASl'IÁ~ CONVBIRTIDA E~ HOSPITAL
ta, naufragan en el escollo
que tienen todos los ideales:
la exageración sistemát:ca.
Como á un despo3orio con la patria II évanlo sus pa¡Cuántas son las jóvenes norte-americanas que al
impulso de hondos afectos han consagrado su unión dres y sus hermanos al altar que guarda los ex- votos
con los voluntarios en el campament&lt;&gt;. junto al estri- de la familia. Al_pié de esa misma ara su padre y sus
bo de los trenes ó en los muelles, ante los bu'lues que abuelos vinieron como él á consumar la inmolación
se llevaban á sus esposos de un dfa, de una hora, á de toda una existencia entreg-ada á los ignotos pelila guerra lejana, á los peligros de la fiebre implaca- gros del mar v de la guerra.
¿No está allf, á su izquierda, el viejo marino retirablfl y de las balas enemigas! ....
do cuyas narraciones Inclinaron su infantil vocación
Al menos, seamos justos con ellas.
á las aventuras épicas del Océa.nc?
La madre llora ¡madre al fiu! pero no ha.ce vacilar
La estación de las lluvias en Cuba.
la decisión del adolescente. La sostienen en su sacrificio heroico toda una tradición de madres abnegadas
y la creencia ciega de que sus ors ciones serán amuleAun á los que vivimos en ciudades que como Mé- tos y la bendición de la Virgen, eficaz salvaguarxico tienen anualmente una temporada de lluvias dia que ampararán á su hijo contra los huracanes del
copiosas, entabladas con regularidad, no deja de sor- cielo y las tempestades flameantes del combate.
prendernos el aspecto de la ciudad antillana, a.negada durante toda una estación bajo las pertinaces cataratas diluviales. Es por demás melancólico elasoecto
Un hospital de saogre
de esas calles desiertas en las que se suspende toda
manifestación de la vida, como no sea la que puertas
adentro, tieja oír en este tiempo de guerra y calamidades la voz de sus quejas, dolientes como la canción
Después de la acción librada en Cav1te por los es•
perenne de la lluvia estival.
p~ñoleJ y norte-americanos, la Igle11ia de San SebasY entretanto la manigua aprisiona en la malla de tián de Manila vióse de pronto C)nvertida en hospital
sus follajes y en la turra de sus pantanos, á las esca- de sangre para la curación de los españoles heridos
sas partidas de guerrilleros é insurrectos qur ae avenel combate.
turan en aquel laberinto tropical. Sin la. complicación enNo
falta para dar carácter al cuadro la figura clásiinternacional la guerra habria sidc una tela diaria- ca en la historia del htiroismo femenil, de la hermana
mente tejida y vuelta a destejer. No era aquella una
la caridad.
guerra sino una exasperante porfia de los. unos pro• de"La
Cruz Roja" ha organizado legiones laicas de
curando encu.entros campales y de los otros esqui- mujeres dispuestas á todo, los sacrificios. por ri-mevándolos entre quiebras y malezas, verdaderas gua- diar en lo posible los tristes y sangrientós infortunios
ridas de merodeadores, fnaccecibles á un Pjército en de la guerra.
orden regular de c11mpaña.
Las sociedades m,)dernas deben eminentisimos serSólo dos grande¡; masas de combatientes, dispuesá esa institucion admirable concebida por el
tas á la pelea y (leseosa.s de lanzarse á un exterminio vicios
humano más generoso y respetable; pero no
colectivo, podfan dar al conflicto la solución final que móvil
á las hermanas de la caridad, cuyo nombre
e11pera con ansia el universo, para bi.en de la Nación olvidan
dulcemente poético. abre una de las páginas más
que ha sufido estoicamente el desangramiento dolo• blancas del catolicismo.
roso de su vitalidad.

LA OOMl'l'IVA

Son tantas las coronas que la gratitud nacional lleva é esa tumba, que llenan el interior del mausoleo y
por fuera lo convierten l'ID un monte de flores
. ~a voz simpática de Peza. evocó la memo~i11, del
i!1sig?e Px:esidente en aplaudidas estrofas, y el distmgmdo Jurisconsulto Sr. Raygosa pronunció un
amplio y soberbio panegírico escuchado por los conC'u:-rentes con el respeto que inspira siempre el raro
mérito del orador
·

¡Dio• prote}a sus arma~ y su vida!

jDIOS PROTEJA SUS ARMAS Y SU VIDA!

El joven marino, como los antiguos caballeros de la
leyenda que velaban sus armas en el santuario del
castillo, pone su espada bajo el amparo de la Virgen
tutelar, ímp..,trantio para la iniciación de· su carrera
loe divino,, auxilios.

67

EL MUNDO

Domingo 24 de Julio de 1898

La Patria es para muchos una enferma que decla•
ran incurable á fin de no preocuparse por los reme•
dios que necesita.

'

La Comedia francesa ha celebrado fln el Trocadero una
fiesta de carácter en extremo
orig'ÍDal, destinando sus prod:.ictos al monumento que se
nigirll. en honor de la trági•
ca del Siglo XVIII Mlle. Clairon.
La prePideLcia de honor
fu é concedida á M. Jules Ola·
retie. La fiesta fué una evo·
caclón de todas las artes tea·
aales: Tragedia. Comedia,
Canto, Poesia, Música y Baile,
tales como las cultivaban y conocían los tiempos brillantes
de los abates. p etimetres y
marqueses.
Entre las piezas que representaron los actores dl:'I la comedia Francesa ene! Trccadero figuran los más delic11dos
fragmentos y escenas de Zaim v del Barbe;ro df Sevilla,
recitando también poemas y
madrigalPs del siglo galante.
Los artistas de Ia ópera Cómica cantaron trozo&amp; &lt;1e esas
óperas graciosas de Mozart y
de Gretry y las canciones del
refinado abate Voisenon.
El clavicordio, la viola y Pl
harpa sonaron en honor de la
célebre actriz cuya ~loria se
perpetúa en nuestro siglo pro·
saicr.
Hubo bailes del tiempo de
los Luises: minuetos y gavotas para los que vistieron los
más vistosos trajes los primeros artistas de la ópera.
La ceremonia terminó con
la coronación de la trágica y
u11a. lectura de los versos que
le dedicó Voltaire.
·
Todos los pormenores de la
encantadora matinée aparecieron en un programa artfstico,ilustrado por Alberto Guillaume, y que fué vendido en
la sala del Trocadero por
quince de las bailarinas más
bonitas de la ópera.
El furor que hace todavía
en Paria el arte del siglo
XVIII es uno de los fenómenos más curiosos y significativos de nuestra época utilitaria.
Vivimos ahogándonos en
nuestro medio estrecho y sin
DE SANGRE
alientos ni estímulos para
·
crear con originalidad formas
artls ticas nut&gt;vas que satisfagan á la gran exigente.-la fantasia-vamos á tomar en los tiempos que
fueron un poco de aire fre11co y ·puro que vigorice
las almas sedientas de ideal.

PATINES DE RUEDAS NEUMATICAS

:..

,..

Pocos serán los que andPn p01· su pié en el siglo futuro Esto significa que habrá muchos cojos?
Nada de e@to; por el contrario, aún sin bici.::leta ni
motociclo podremos recorrer grandes distancias con
velocidades vertiginosaP,
Ya en el Bosque de Boloña. de París, es fácil ver
11qui y allá algunos aficionados al nue, o modo de lo·
comoción: los patines neumáticos.
Los antiguos patines de ruedas pequefíaP. sólidas. han
sido abandonado~,
olvidados ya. No
podían servir y de
hecho no servirán
sino en salones de
pavimento perfecta
mente pulimentado.
Hoy se ha imaginado un patín con
dos ruedas, en vez
de tres que tenia el
antiguo, y colocadas una delante de
la 1, tra lo que le da
gran semejanza con
el patín de hielo.
.,._demás tienen las . Patines de ruedas neumátlcasestno bl•
.á t
clcleta, para correr en los caminos orrue das un dI me ro dtnarlos.
de 15 á 20 centimetros y yantas de cautchuc llenas de aire como las bicicletas.
Están montadas en una armadura de acero de 30
centimetros de longitud, que se amarra al pié por medio de correas.
Parece que es posible recorrer de 15 á 20 kilómetros por hora en un buen camino, Es una máquina de
correr; pero probablemente fatigará más este ejercicio que el de la bicicltta.

�EL MUNDO

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Domingo 24 de Julio de 1898

Domingo 24 de Julio de 1898

li'T, 1\.fTNnO

EL TELEGRAFO SIN HILOS.

CURIOSIDADES CIENTIFICAS

Teoria é historia del problema-Conocidas son
ya las experiencias de Hertz que han permitido comprobar la posibilidad de traLsmitir á distancia rayos
electricos comparables á los rayos lumiuosos Estos
efectos se obtienen empleando una bobina de Rnmp·korft, un oscilador eapecial y un resonador. El oscilador consiste en principio, en dos esferas metálicas
pulimentadas, en ~omunicación con superficies metá.licas.1Rlve y Sarazin han observado q " e a1.menta considerablemente la producción de oudas haciendo es-tallar la chispa en un liquido aislador. Cuando funcio•
11a el aislador, compruébanse loe efectos á die,ancia,

EL AIRE LIQUIDO Y SUS APLICACIONES IN0US 'RIALES

Produccién del aire U.quido.-Qué lejos estamos ya
de la época en que los sabios creían permanentes
ciertos g1tses es decir no susceptiblt1a ae pasar del es·
tado gaseos~ al liquido El 5 de Noviembre de 1877 M.
L. Ca1lletet logró licuar el ga~ acetileno que 1istaba
inscrito en l1t lista de los r1icalcitrautes; el 2?. d_e Noviembre obtuvo el mismo resultado con el b1ox1do de
azoE'I· poco después, el 24 de Diciembre del mismo año
de 1877 el oxigeno y el óxido de carbono entra.ron á
formar parte de la catego~ia de gases suctiptibles d_e
liquefacción. El año termmó con un gran acontec1miento: el 31 de Diciembre de 1877 el aire, el azoe y
el hidrógeno pasaro1.1 al estado liquido. Los gases
permanentes no eran y a sino un recuerdo de la historia cieutifica.
A decir verdad las operaciones se hacían en pequeña escala no produciendo más. qu~ algunas g_ot1tas de
liquido, 9 bien en el case del h1arogeno una ligera neblina de condtm~ación
El resultado se obtenla por el procedimiento Cailletet coro primiendo los gas~s y enfriándolos al 0(?erarse la dilatación. Con el obJeto de llevar ¿;ás leJos el
enfriamiento y alcanzar el punto critico del oxigeno
(-113º), evaporó etileno licuado en_ el vacío como lo
habla hec,,o Faraday con el protóxido de azoe.
Con este método los señores Wroblewskiy Olszeus•
ki produjeron el año de 1883 cautidades apreciables
de oxigeno, de azoe dey óxidll de carbono llquido11. El
aparato qut1 emplearon abatía la temperatura hasta
los-139º l!:n 1884, Mr. James Dewar de la 8Lciedad
Real de Londres, siguiendo el mismo camino y perfeccionando los aparatos, obtuvo volúmenes de gas liquido muy superiores.

**•

Hasta aquí sólo se trataba de experiencias de laboratorio. Mas de diez años hubieron de trans-11rrir para que viera el mundo la fabricación indut1trial del
aire liquido y sus múltiples aplicaciones á la química
y á la llletalurgla. Este resultado considerableª" elebe á los trabajos de un físico alemán, Linde, de Municb Ultimamente el doctor Arzonval instaló en su
lab ira.torio en el Colegie, de Francia una maquinita
de tres caballos de fuerza, encargándose Linde de la
instalación.
Ea notable la disposición del aparato de Linde con
el que puede el sabio alemán resolver económicamente y de la manera más sencilla el problema de la licuación del aire. Sus predecesores empleaban tres
máquinas para producir el frío por evaporación, sirviéndose para obtenerlo de liquidos á cual más volátil; ácido carbónico, etileno, oxigeno La explotación
de este sistema complicado era impropio para los usos
industriales, pero M. Linde ha auoptado el principio
fecundo del enfriamiento por la dilatación del mismo gas, principio indiGado por Cailletet, aunque con
ciertos artificios extraordinariamente ingeniosos.
Proscripción absoluta de refrigeradores auxiliares:
el aire se enfría y BE.' li~úa por si mismo! Todo el mecanismo se reduce á una bomba que comprime el aire
y á una serpentina en la que se dilata de uua manera
continua empleando una sola llave. No siendo gas
perfecto el aire, enfriase por dilatación á razón de un
cuarto degrado por atmósfera, para enfriarlo á-200.º
temperatura necesaria para la licuación, serla preciso
comprimirlo, préviamente á 800 atmósferas cuando
menos. Este trabajo de compresión serla E.'lílorme y pa•
ra suplirlo ha empleado M. Linde toda su sagacidad,
encontrando medios ingeniosos: 1.0 acumular los efectos de la dilatación continu11; 2 ª, no permitir que el aire se düate hasta llegar á la presión atmosférica.

[Experiencias de M. Ducretet]

hilos e y d al condensador de la bobina de inducción.
Los hilos f y g del circuito inducido de la bobi~a están relacionRdos con los dos extremos del oscilador
(núm 4). En una cubeta R, llena de un liqui&lt;\o aislador h1&lt;y dos esferas cuya distancia _puede regularse á voluntad. Eotr11 ellas brota la chispa, lo que se
puede observar en O. Uno de los hilos de un _extremo
exterior se relaciona :¡,or medio de h con la tierra; el
otro por medio de i se liga á una varilla vertical sostenida en un taburete.
Tenemos ya pues todos los aparatos necesar~os ~ara una instalación transmisora. Cerramos el c1rcwto
de la corriente P ' por medio de un interrumptor colocado lateralmente y ponemos en movimiento el motor
del interruptor. Cerramos en seguida el conmutador
colocado Robre la misma tabla y con ayuda del manipulador M se establece una serie de contactos breves
ó largos; de este modo se producen entrti las esferas

dente. El desplazamiento más pPqueño es de 15 centímetros y el mayor de 2 metros 50 centímetros; la fr~cuencia del choque de las olas es por término medio
de 3 á 5 por minuto "
.
Por medio de un mecanismo muy sencillo y apro•
piado se relacionan edas b,uras con una bomba que

1

.t -~-'~
1et-~

UTlLIZ~CION DEL IIOVJHIENTO DE LAS OLAS

A parato que funciona desde hace un ello, en California. El movimiento de los flotadores mueve una bomba que surte de agua un
receptáculo. Rsta agua se emplea en mover una rueda Pelton.

EXPER IENCIAS CON AIRE LIQUIDO
1.-A"CIÓN DEL IMÁN SOBRE EL OXÍOFNC LIQUIDO ,2.-ACCIÓN DEL AIRE LÍQUIDO SOBRE EL HIERRO,
3-FUBRZA EXPLOSIVA DRL AIRE LÍQUIDO,
4 -EXPLOSIÓN DE UNA ESPONJA,
{&gt;,-HUEVO Y BOLA DE CAUTCHUC FLOTANDO SOBRE EL AIRE LÍQUIDO,

La acumulación de efectos se obtiene por medio de
una serpentina formada de dos tubos concéntricos de
15 metros que entran uno en otro. El tubo interior
sirve de conductor al aire comprimido á 200 atmósferas que sale de la bomba; al llegar al ex-tremo se dilata en el seg,mdo tubo á 20 atmósferas y lo recorre
en sentido inverso d~spués de sufrir un enfriamiento
de 50º por la dilatación. En este segundo trayecto
cede el frío producido á la otra corriente de aire que
viene con pre,ión de 200 atmósferas, de suerte oue al
llegar á la extremidad del segundo tubo vuelve á
la óomba el aire dilatado, des1;ués de haber cedido
todo el frio de la dilatación al ñuevo aire que llega.
Los dos tubos están enredados en serpentina, para
ocupar un sitio menor aislándose en una caja de madera llena de lana. De este modo la temperatura baja progresivamente hasta la licuación completa cuando el aire acumulado en estado liquido cae en el recipiente que se adapta Ala parte inferior del aparato.
· ,La maquinita del Colegio de Francia, gracias á los
principios según los que ha sido construida, gastl4
apenas 3 caballos de fuerza por hora para dar un litro de aire liquido. Hay máquinas mucho más grandes de 50 y 100 cabllllos que productin de 60 á 100 litros de aire liquido por hora.
..**

Experiencias y aplicaciones.-El liquido se evapora
muy lentamentt1 y puede conservarse horas enteras
en un recipiente de cristal de dobles _paredes entre
las cuales debe hacerse el vacío de Crookes. Si se
vierte el aire liquido en una alcarrara la evaporación
hace oajar su temperatura de-191° á-220°
El oxigeno hierve á-194º el azoe á-182° y el aire
á-191°. Compréndese que por efecto de la diferencia

OTRAS CUATRO EXPERIENCIAS
6.-SOLIDIFICACIÓN DEL MmDCURIO. 7 - MARTIL: O DE MERCURIO SOLIDIFICADO,
8.-SOLIDIFICACIÓN DEL ALCOHOL.
9.-EXPERIENOIAS CON UN CIGARRO, · 10.-FORMACIÓN DE LA NIEVE SOBRE EL l&lt;'UEGO,

en loe grados de ebu\lició e, el aire liquido se enriquece ráp1dameute de oxigeno: M. Linde afirma que es
posible obtener 6 metros cúbbos de gas oxigeno por
medio de aire licuado con tres cab11llos de vapor. No
podía ser más barato el oxigeno .........
En los Estados Unidos, Mr Trtpler h!lce funcionar
una máquina análo~a á la de Linde con la que, según él, fabrica 150 litros de aire liquido por hora con
una fuerza de 50 caballos.
El oxigeno licuadn obra frente á un imán como una
aguja d , acero. Se llena un tu bit:-, se le suspende de
un cordón y acercando un electro-imán el tubito obedece á la atracción.
Los vaporee engendrados por la ebullición á una
temperatura de 191º bajo cero sun pesados, se dispersan eB derredor del vaso que contiene el aire liquido y se arrastran como nubes cargadas sobrela mesa
de experiencias; es una catarata de aire.-Una bola
.:.e cáutchuc flota sobre el liquido, y cuando se saca
de él se rompe en mil pedazo~. Un huevo sumergido
durante un minuto en el aire liquido, se endurece com 1 el plomo y se rompe á la menor prePión; un objeto de hierro se rompe también fácilmente al salir ael
liquido. El cobre y el platino son maleables á la tempPratura de-191° No hay para qué decir que el aire
liquido tit1ne una enorme fuerza de espansión puesto
que para volver á su estado primitivo necesitaría
ocupar un volúmen 748 veces mayor.
S-, 11, na de aire liquido un tubo de acero, y se les
pone un tapón bien apretado; al producirae la evaporación salta el tapón -violentamente, como el de una
botella de cbamp11gne.
Si á una esponja embebida de aire liquido se le acer
ca un cerillo prodúcese una explosión inmediat saltando en todos sentidos los fragmentos de la esponja·
El mercurio se so idifica á 40° Una gota de aire Ji.
quido produce la transformación del mercurio en una
pieza resistente; tan resistente que se puede utilizar
como martillo y clavar con él alguoos clavos .... El
alcohol que se prefiere al mercurio para hacer termómetros porque no se congela en ningún clima, se solidifica progresivamente: sumécjase en un vaso de
alcohol un iubo lleno de aire liquido y á poco la maza de alcohol formará un bloque compacto. Hasta
hoy nunca se habla visto alcohol sólido.
Citemos por último otra experiencia. El gas ácido
carbónico, producto de la combustión del carbón ·se
licúa y se solidifica á-32: aproximando un cigarro á
un vaso de aire liquido, se vé cómo el humo del cigarro se va transformando en nieve. El ácido carbón.co
que procede de la combustión del papel y del tabaco
se solidifica rápidamente bajo la forma de ténues
cristales. Puédese repetir de otro modo la experiencia, causando la ilusión de que se hace nieve sobre el
faego. Se sumerge un carbón incandescente en un
vaso lleno de aire liquido: bajo la influencia del oxigeno el carbón sigue artliendo; pero el ácido carbónico producto de la combustión se condensa. se licúa,
se solidifica y cubre de escarcha el carbón También
se hace la experiencia poniendo al fue~o un recipiente de vidrio con aire liquido; el gas del fuego se transforma en nieve de ácido carbónico al tocar las p11redee dt1l tecipienttl. .Se diría, al ver esto, que el calor
produce nieve!
Para t~nninar acentuemos este hec'ho: f'] hombre ha
llegado á produeir artificialmente temperaturh inff'I•
riores á las que se observa en la naturaleza. En los
Polos, l" temJMlratura más baja osci11t entre -60º y
-70°: los flsicos han logrado los - 260. 0 Un pequeño
esfuerzo más y habremos alcanzado loe -273º, es decir, et cero aoso.um,

PUESTO RECEPTOR

PUESTO DE TRANS.MISIÓN

EL TELEGRAFO SIN HILOS,
'Por medio de un condnctor discontinuo de forma cir•
·&lt;miar que condtituye el resonador; entre lae dos ex•
tremidades del conductor brota una chispita de induc-ción.
.
Ese es el principio fundamental d~ la prod1;1cc1ó~ y
de Ja tra.nsmisión de las ondas hf'r•z1a11a~ á d1stanc1a,
de una manera análoga á las ondas luminos11R Regún
'la teorla de Maxwel. La experiencia ha venido á ro'bustecer esta tAOria. sin dar lu~ar á dudas
El año de 1890 M E. Branly rnventó los radio-c01~ductoree. Son éstos aparatos reveladores muy sens1'bles á las ondas que se emiten, por larga que sea la
distancia.
Utilizando esos aparatos y los principios de que he•
mo~ hablado, realizo e_l profesor ruso Pop?ff t:1 añ~ de
1895 varias experiencias de telegrafb sin hilo; ideó
un aparato para registrar las on-ias elActricas producidas por las perturbaciones de lll atmósfera y transmitir á distancia señales re~istradas por un rereptor
según el sistema Morse. Ultimamente 1\1. Ducretet, en
ta Exposición de la Sociedad francesa de f\sica ,Y en la
Academia de Ciencias, repitió estas experiencias, obteniendo resultadoe verdadflramente curiosos.
.Explicación -Puesto transmisor. En nuestro grabado hemos rnpuesto una instalación tranRmlsor_a á la
izquierda y otra receptora á la derecha. Lo.e diversos
aparatos están repres~ntados como s_eles dispone palas experiencias uméndolos con hilos de una ma•
nera scbemática. La corriente enviada por un pequeño generador eléctrico P' llega primno alint~rruptor
1 cuyas funciones vamosáexphcar Estacorr1entelir.;0 sólo par• poner en movimiento el motor colocado 1:n
]aparte superior del interruptor. Este es de mercurio
encerrait.i en el receptáculo K; 1:ncima ha:y- alcoh?l
protegido por una cubierta metálica¡ la varilla vertical interruptora está relacionada c_on el árbol del
motor eléctrico y la anima un moyiml~n~o altérnativo
rectllineo. Se han tomado estas d1spos1c1ones para el
Interruptor porque las chispas de ruptura que estallan t:1n el airo producen una temperatura "levada que
-deteriora las superflciea metálicu é impiden la maréa rt-gul&amp;r de la bobina de inducción. De una fuente eléctrica exterior IIPga á Puna corriente hRstalos
extremos del conmutador colocado á la .derecha so;
bre la tabla del interruptor,. sale por ~l hilo a. l)ega. a.
segundo extremo de la bobma, atrav1eP!l ~ 1 circmto
inductor, sale de nuevo por el antepenult1mo extre•
mo y por el hilo b llega á un manipulador M ~eprese~tadu en 3. Este aparato consiste en una varilla ver~ieal que se sumerge manualmente en ~n liqnido aislador apoyándose en 1.na parte metál_,ca para cerr_ar
el rlrcuito. Permite conducir la c_orr10n~e por el c1~culto primario de la bobina tl.e mducc.ón: al sahr
del manipulador sube la corriente por l,ll Jiilo e, á un
extremo del interrumptor, después at,av1esa una varilla vertical, el receptor de mercurio ~. vuelve al
conmutador l de aquí á la fuente eléctrica P; lo~ dos
~xtremoe últimos del interruptor están unidos ~~os

"ª

Ay B chispas y una serif' de descargas largas ó breves.
Las ondas eléctricas se transmiten á distanciaá través
del espacio y se recogen en la iDPtalación receptora.
Puesto receptor.-En el que aparece á la derecha del
grabado eneontramos desde luego en el campo y á
cierta distane,a, una barra vertical de-atinada á recoger las ondas eléctric-as semejante en todo á la que
vimos en el puesto transmisor. En F está el tubo radio-conductor con un golpt1ador automático G que toca el tubo después de cada recepc¡ón y lo deja en su
estado primitivo El segundo hilo baja á la tierra T.
Estos condi.:tores hacen el oficio da colectores delas
ondas eléctricas. Hay en el punto receptor, además,un
renovador polarizado R muy s""nsible, una c11mpana
S, un registrador Morse y otro renovador R para
fraccionar los elementos de 1.. pila local que hace funcionar el apara.o desde que ee pone en accián el radio-conductor. El registrndor Mor!'E'I de M. Dueretet
es automático; reghtra sin necesidad de telegrafista todas las ondas eléctricas emitidas ya en la atmósfera, y_a por el puesto receptor ó cualquiera otra fuente. M 1Ducretet ha dispuesto un registrador horario
de marcha continua durante ocho dias para regia•
trar las ondas eléctricas y atmosféricas en los observatorios.
Como se vé, estas experiencias presentan ~ran interés y demue~tran que ee ha resuelto á satisfacción
un problema q\le hace algunos años nadie so hubierli
atrevido á plamear.
UTILIZACION GEL ■ OYl ■ IENTO DE LAS OLAS,

Entre las fuerzas naturales disponibles sólq hemos
aprovechado en grande escala las corrientes de loe
nos y arroyos. El viento apenas Pi se utiliza indus•
trialmente, el movimient.&gt; de las mareas muy poco y
el de las olas nada en lo absoluto, y sin embargo todas estas fuerzas s:gnifican un buen número de kilográmetos en reserva.
Se hlln hecho algunas tentativas, á veces con cierto
éxito, pero si no se ha continuado la empresa débese
indudablemente esa inconstancia á que la fuerza de
las &lt;Jlas siempre irregular, no está locallzada prec:sa•
mente en donde mejor pudiera utilizarse, por la difi•
cultad de construir fábricas y otras circunstancias no
menos atendibles.
Pero hoy que es cosa ordinaria la transmisión de
fuerzas por medio de la electricidad, serla oportuno
y conveniente volverá reanudar la tarea. Ee lo que
ha hecho una Sociedad americana en el Estado de Ca
lifornia.
Sobre un warf que avanza ll0metros mar adentro se
han fijadotresflotadoresde 3metros, que rematan en
otras tantas barras verticales de modo de que la ola
imprima en ellas un movimiento ascendente y deseen-

arroja el agua á un receptáculo herméticamente cerrado, de tal manera que á medida que va entra~do
el agua comprime el aire que está e~ la part_esuperior.
D6 este modo dispónese de agua b&amp;J0 presiónl la que
se emplea en hacer girar una rueda Pelton aaherida
á un dinamo; hasta hoy sólo se ha aprovecb.ado la corriente para el alumbrado eléctrico
La fuerza motriz de que se dispone es de 2 á 4 ~aballos; pero el costo de la instalación no pasa d~ diez
mil francos y la Compañia suoone que con una mstalaclón mejor se podria obtener una fuerza cuyo i~porte seria 65 francos anuales por cat-allo, lo que equivale á menos de 20 céntimos al dla. Con un motor
relativamente débil solo puede pensarse en cargar
acumuladores; pno si se disp1IBiera de centenares de
caballos serla posible diatribulr A distancia la energía eléctrica.
Hemos hablado de la rueda Pelton. No es ésta una
invención nueva; sus prime.ras aplieaciones reJ:?0~tan á quince años, pero ~s poco co~~cida. El prmcipio en que se funda cone1st6 eL ut1hzar el agua animada de gran velocidad, como cuando cae de una altura da 500 á 600 metros ó que la arroja el aire comp~imido; lleva en su circunferencia cubetas con una arista cortante en medio. Al salir el agua del tubo choca
fuertemente contra las cubetas, cayendo después.de
comunicarles el movimit1nto que trata. La instalación
de este tipo de rueda es muy rudimentaria; su potencia varia con el diámetro y con la velocidad que trae
el agua, pAro ya es suficientemente f.ierte uua ca.ida
~600metru.
.
Hav ruedas Pelton que con 15 centlmetroe de diámetro tienen un poder de muchos caballos; las ~áe
grandes no miden 2 metros. Una rued!l de este t~po
de 90 centímetros de diámetro y un peso de 80 k1Iógramos, produce cien caballos cou una calda de agua
de 600 metros y gira con una veloc_idad ~e 1,150_ rev~luciones por minuto Una rueda h1dráuhca ordmar1a
no utilizarla la fuerza viva de la caída sino sólo el pe

Rueda Pelton que utmza agua bajo presión y que reemplaza
las ruedas hidráuilcas de graudesdilimetros.

so del agua sob~e un brazo di, palanca que tiene la
1Uerza del diámetro de la rueda; en ciertos easos han
legado li. medir 20 metros, como sucedió en una mina
de Irlanda en la que era objeto de curio1ldad esa in&amp;·
talación gigantesca.
Puesto que hablamos de ruedas hidráulicas, digamos de paso que se podrla utilizar, con más frecu-,ncia que la que se cree posible las corrientes rápidas
de agua colocando sobre ellas, como se hace en el Danubio,-ruedae hidráulicas instaladas en barcas que
se amarran á la orilla.-Sobre todo, con auxilio de la
electricidad seria esto ventajoso; un dinamo ocupa
muy poco lugar y la energla eléctrica que engendra
se transmite á cualquier parte con un hilo.
La transmisión á distancia de la fuerza motriz nos
permitirá aprovechar una gran parte de las que pone
á nuestra dispoelcu~n la naturaleza y que no hemos
utilizado por falta de medios para aplicarlas á la industria.

�PSIQUIS.

era un vaso de follajes,
colocó el bastón nudoso,
siguió luego hacia adelante,
trepó•por la escalinata,
cruzó el pórtico. Las av&lt;-s
cuchicheaban:-;.Quien viene?
· ¿Es un santo? ¿Es una imagen
desprendida de su nicho?
No; es un hombre.
El caminante
se borró al fin en el fondo
de las sombras impalpables.
VII

T

¿Lo conoces? Es un cuento
con que divierten las madres
á los niños, en las frias
tristes noches invernales,
mientras ese vagabundo,
el viento, silba en las calles
sus baladas quejumbrosas,
é invisibles manos ágiles
tamborilean en todos
los empañados cristales.
¿Quieres oirlo? Pues mirame
profundamente: que radien
en tus pupilas de onix
las arenas de diamante
que se encienden t&gt;n tus ojos
cuando quieres deslumbrarme.
¡Oh versos! Aves ingratas!
Volved ~ e~p~ender el viaje;
ya torno m1 primavera,
¡Oh versos, ingratas aves!
Abrid las alaR azules
y anidad en mis romances!
; v

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.,,,,)'''

(4l,
'

.··•

,
A

II
Hace mucho tiempo, mucho,
muchos años, siglos hace
que aquella iglesia ruinosa
parecia en lo distante
un capricho de las brumas
suspt»ndido de los árboles.
A lo lejos, era masa
informe; mas acercándose,
claramente se velan
dombos, torres, arquitrabes,
un pórtico hecho pedazos;
grifos, endriagos, arcángeles,
y en equilibrio pasmoso
columnatas por los aires.
Y los fragmentos de muros,
cual desgarrados velámenes
recortaban las lejanas
'
y azules diafanidades.
.... En aquel claro de bosque,
le~rosa1 desmoronándose,
la 1gles1a muda y sombría
meditaba.
-Los diamantes
de tus pupilas, fulguran ....
¿me alientas?.. Pues bien que radien
¡Oh romántica!Hace tiempo
mucho tiempo, siglos hace ..•. . .
III
. Pero como no hay tristeza
srn consuelos, la gigante
ruina triste y silenciosa
gozaba en sus soledades.
Por las mafianas-¡Si vieras!. . , ...
Al rayar el deslumbrante
primer brote de luz virgen
el fondo de lapislázuli

del horizonte, salían
de los f·isos y arquitrabes,
del gótico campanario,
de las alas de los ángeles,
de los muros cincelados,
del nicho de las imágenes
los pájaros 'e n bandadas '
bulliciosas y cantantes.
Y cuando el sol encendía
sus vivos arcos triunfales
tras las montañas borrosas
y las nieblas dAl paisaje,
en las rotas columnatas,
en los torcidos pilares,
en las truncadas agujas,
en los huecos de las naves,
brillaban-hechas de átomos
inquietos y centelleantessutiles gasa@ de ero
como girones de chales.

tornasolado, intranquilo
de libélulas errantes.
La yerba menuda y verde
se inclina ... . ofician las aves ....
¡Ahl La iglesia no t»stá sola;
hay creyentea como antes.
La tristeza halla consuelo;
y aquella ruina gigante,
llena de antiguas memorias
y de eternas soledades,
medita:-¡Oh naturaleza!
Eres madre, buena madre!. ...

IV
¡Ah! No está sola la iglesia,
hay creyentes como antes:
¿No "es cuántas charladoras
golondrinas en el ábside?
Son las monjas de este templo... ..
Los gorriones son los frailes ... .
.En las guirnaldas de piedra
hay muchos nidos.
Y salen •
de las negras hendeduras
en cortinas de follaje,
fas moradas campanillas
las caléndulas salvajes, '
los jacintos de alabastro,
los bermejos tulipanes,
las margaritas ¡¡ilvestres,
y, bordando el cortinaje,
á trechos-manchas de púrpuralos mirtos color de sangre.
Y las felpas de los musgos
verdinegros y joyantes,
festonean los contornos
con tapicerías árabes,
que parecen des~arradas
á los impulsos del aire
en calados rosetones
y tréboles colosales.
¡Ah! La iglesia no está sola;
hay creyentes como antes;
es la musa de las floreF;
¿No ves cómo los rosales
por la toaca escalinata
extendieron sus ramajes?
Suben, suben en tumulto;
son devotas matinales,
religiosas campesinas ....
Van al templo .... Ya es muy tarde.
Los violetas han llegado
hasta el coro, y columpiándose
hacen de cada corola
un incensario fragante.
Los claveles hl'n erguido
sus pompones en fafanjes,
las ortigas ornamtintan
el ara de los altares,
y. la amapola que tanto
cuida el raso de su cáliz,
se asoma entre el espinoso
laberinto de zarzales.
Es la musa de las flores;
hay proce~ión, un enjambre,

V

•

¡Pero qué triste te pones,
templo en ruinas, por las tardes.
cuando se duermen los pájaros.
las flores cierran sus cá1ices,
y las parásitas negras
de las bóvedas, pintándose
sobre el Ocaso, parecea,
inmóviles, rectas, grandes,
como fúnebres airones
de cimeras de gigantes!
Largo, horizontal y débil,
fatigado del via1e,
como un venablo de oro
llega á prenderse un instanteen la cruz del campanario
que al cielo sus brazos abre,
ur. rayo: el último aliento
de la luz agonizante!
¡Tornad como siempre, frias,
sigilosas, impalpables,
Oh tinieblas, las calladas,
las traidoras, las constantes!
¡Tornad!. ... Y la triste iglesia-.
medita: -¡Oh Dios, cómo arden
las estrellas! ¡Qué infinita
fulguración de diamantes!
Es unP capilla ardiente
el espacio .... ¡Qué millares
de lámparas en el cielo!
¡Qué trans¡,ar encia en los aires! ·
¡Ay! ¡Si viniera algún astro
en mis sombras á clavarse!
1Ayl si alumbraran mis sombras.
sus trémulas claridades!

VI
Una noche de Diciembre ....
¡,Cómo fué? ¡Nadie lo sabe!
Noche, fria, tanto, tanto,
que en los cielos irradiantes,
las estrellas derramadas
como lluv ia de azahares
temblaban .... Y llegó solo
triste y solo, el caminante. '
Entre las hojas de espino
de un capitel que volcándose
~obre la yerba del suelo

..

De repente, crujió el templo
y re.ámpag os fugaces
cruzaron la sombra. como
luminosos estandartes.
¡Y se hizo el milagro! El pórtico
se alzó severo. triunfante,
se completaron los muros,
y se irguieron los pilares,
y se abrazaron los arcos
y se combaron las naves.
La arquitectura gallarda,
esbelta, elegante, ágil.
en una ascensión gloriosa,
fué elevándose, e'evándoPe,
hasta clavar sus agujas
en el zafir!-Ni un detalle
perdió; ni santos ni reyes,
ni en la ojiva los cristales,
ni en las guirnaldas las hojas,
ni en los mu"os los encajes,
ni en las piedras las aristas
ni las vetas en los mármoles.
Hasta ta herrumbrosa máquina
del reloj, pausada y grave,
•comenzó á. seguir el tiempo
grano á grano, instante á instante.
VIII
¡Cuánt11 luz en la tallada.
cancela!... ¡Qué! ¿Viene álguien?
A lo !ejes un reguero
de antorchas inunda el valle.
Y en el bosque espeso y hondo,
aquí y allá, entre los árboles
van picando la tiniebla
llamas rojbs ,y brillantes.
Todo vive: la campana
se balancea 1:1n los Aires ....
¡Acudid almas en pena
que la misa va á empezarr,e!
Y en literas, en corceles,
en masa, por todas partes,
llegan nobles y plebeyos,
la princesa, los infantes,
pecheros y campesinos,
los obispos, los abades.
Suben por la escalinata;
pasan la cancela, invaden
el templo .... se oye que grita ·
la mulfüud anhelante;
quiere entrar, y no es posible
que penetre: ya no cabe.
Y por dentro ...... ¡cuántos cirios!
Constelaciones radiantes,
que inceudian los arabescos,
liacen áscuas los altares,
ponen flecos amarillos
á las columnas en haces,
ó :ncrustan de pedrerías
los ornatos de las naves.
Los candelabros de plata
chispean .... ¡Cuántos arranques
· de inesperadas fulgencias.
ciegan, en torno del áb3ide.
¡Qué vividas colgaduras
en los áureos barandales!
¡Qué floridos ornamentos!
¡Qué matices! ¡Qué contrastes!
Y abiertos en los atriles
¡cómo albean los misales!
La muchedumbre se agita,
se encrespa ondula, combate,
como las aguas de un rio
que sienten estrecho el cauce
y desesperadas bullen
,
hasta saltar por las márgenes.
Todo brilla y resplandece:
La seda de los briales,
el brocado de los paliod1
el oro de .los collares,
las dalmáticas de púrpura,
los joyeles de brillantes,
el terciopAlo de obscuros
reclinatorios, y el traje
heráldico y r.-camado
del ejército de pajes.
La procesión se adelanta.
cruzan lentos los ciriales;
los incensarios voltean,
el humo borda los aires,
rompe el órgano en sonoras
harmonias celestiales ....
La multitud se arrodilla,
pasan obispos y abates,
y toca en el campanario
)a gozosa. la incansable:
¡Acudid almas en pena
La misa va á terminarse!
IX

¡Cantó el gallo! Surgió el alba
y la lluvia de azahares
se diluyó en las azules

71

EL MUNDO

Domingo 24de Jubo cte 1898.

¿Lo conocías? ¿Te agrada?
¿Lo he contado bienl .. .. Pues dame
tus manos, quiero te11erlas
un instante ¡un solo instante!
Me siento dichoso cuando
con la mirada me aplaudes.
Dime: ¿Es cierto que está en ruinas
tu corazón? ¿Que no late?
¿Que están los nichos vacíos?
¿l.,lue se 1'an caído los ángeles?
¿Y que cantan los recu erdos
alguna vez-fieles avesy que las flores marchitas
de tu ternura se abren
si en tu nublada memoria
brilla el sol de otras edades?
.... Mi amor llegó: el taumaturgo
el buen mago, el nigromante,
hasta ese templo. Oala
la noche de los pes,.,res.
Se acercó triste y cansado
-¡fué tan penoso el viaj, 1y en medio de las riiinas
gritó: ¡Que asciendan las naves!
¡que resplandezcan los cirios!
¡que se adornen los altares!
Corazón; vive y palpita
soy el que esperabas: ¡ámame!
Mira: llegan An tumulto,
fa tigados, anhelantes,
-dolientes almas en· pena
que de sus sepulcros salenambiciones, e~peranzas,
y delirios y ansiedades.....
las más nobles, las más ricas,
las más bellas, las más grandes,
ilusiones-h,s princeoasy los ensueños-los pajes¡Oh hermoso templof Al conjuro
de mis deseos levántate ... .
mi felicidad te invoca ... .
Va á amanecer ... Es muy tarde ...
Y mi amor, el taumaturgo,
llama y no contesta nadie ....
Y se pone de rodillaR ....
¡Y el milagro no se hace!
Lrrrs G.

URBINA.

¡Madré :rnía!
(FRAGMENTOS)

VenU.e et videte Bl est·dolor
sicut dolor meUB.
·

I .
Cuando dAjó de quejarse
Yo me incliné sobre el lecho,
Y sobre su frente húmeda
Le di un beso ....
Todos de alli se ausentaron
porque el contagio temieron,
Y al verla sola .... tan sola,
Sentí miedo ... .
Y por la angustia vencido,
Y sollozando y gimiendo,
¡Madre! .... grité madremia!....
...... ¡Qué silencio!. . . ...
II
Abrid la caja; mir&lt;\ndome
Se quedó por tanto tiempo,
Que temo que todavía
Tenga los ojos abiertos ....
Envuelta en blanco sudario
Parece que está durmiendo:
Encended los cuatro cirios
Y venid todos, recemos.
"Oh Madre de los Dolores
Que al ver á tu hijo muerto,
Exclamas entre sollozos,
Alzando la vista al cielo;
!Ved si dolor como el mio
Cabe en el humano pecho!
¡Oh Madre de los Dolores!
Ve si hay dolor como el nuestrof
. III
invioladas claridades!
Llegó el céfiro, el heraldo,
el que despierta á las aves,
el que derrama en la yerba
á puñados los diamantes.
Y el milagro de los sueños,
la orfebrería elegante,
de un solo golpe se hunde,
se rompe, se vuela, cae,
se esfuma, se desvanece
y se borra y se deshace.
Y en las rotas columnatas
en los t.:ircidos pilarf' s,
en las truncadas agujas
en los huecos de las naves,
brillaron-hechos de átomos
inquietos y centellantessutile&amp; gasas de oro
como girones de chales ..... .
Cuando el sol trazó en el cielo
sus vivos arcos triunfales
tras las montañas obscuras
•y las nieblas del paisaje,

•

salió de la iglesia el triste
misterioso caminante,
tomó en sus manos el seco
nudoso bcrdón de viitje,
y se alejó entrl' las brumas
y se perdió entre los árboles.
Queoó la rüina eola
con sus flores y sus aves ..... .
Una noche de Diciembre ... . . .
¿Cómo fué? ¡Nadido sabtil
X
¡Cuento azul! ¡Sencillo cuento
de los tiempos medioevalesl
Te pareces á mi vida,
te pareces á los lances
de mi amor ...... ¡Se te parecen
tantas historias vulgares!
¡Oh mi romántica! Mirame
profundamente: que radien
en tus pupilas de onlx
las arenas de diamante!

Las florecitas de Mayo
Que puse sobre su féretro,
Mirad ¿lo v~is? .... ya, de pena,
Se murieron.... .

IV
Cuando la aurora, del monte
Bajó al campo, sonriendo
Lloró al mirarme llarund~
Camino del cementerio ......
V

Al pié del sauce, cavando
Cantaba el @epulturero:
'
Abra su seno la tierra,
Abra sus puertas el cielo ....
ENRiQUE_FERNÁNDEZ GRANADOS,

31 de Mayo de 1897.

- - ----~.,

�flomtnp 24 de Julto de ll!!jf'

EL MUNDO,

EL LEON DE BRONCE
Aquello fué horrible; te aseguro que. fué _horr~le.
Bien cutlgado t,dtoy; como no puedcm_ 1magmar o os
·ueces ue me condon1t.!°0D, los Hlguac1lesque me con;
~ujer,.,? a la cárcel v el carcP.IMo que me g:.uardad S~
ellos supiesen mi secreto, me dejal'ian en libefta • · ·

•Mi secreto! No lo saben; ¡no lo sabrán. nunea. ¿Para
Qué?
A ti 8 ¡ quiero revelbtelo, A fm de que me
comPi.dezcas. de que me consueles, de que conozcae
mi desventura .... ¡Sufro tanto! Oye y no me tomes

or un loco Te juro que es verdad.

P Si el pech~ f ..a era trasparente, si en el sitio donde late
mi corazón qe abriese una ventana y_ te ~sornases A
mirar or e'la, lo verlas con tus pro_p10s0J0B ¿Queverlas?. ,P_ . Vas a saber.lo, A. saberlg tu sólo. Escucha la
historia de mi martirio y luego calla; calla siempre!

Al fin vino la noche Y pasaron horas y dieron l~s
dos en un reloj de la vecindad; todos dormían en. ~
casa; el pado sataba obscuro¡ ¡muy_ obacj!º~i?r~leº/~
asi uo podria ve,.me nadie, ni yo Dl]BIDO,
del cuarto del av.-ro reflej11.ba_los resplandore; de una
lamparMla quP é1te dejaba encendí~"' ant68 e. ªdºªi
tarse Era su úu co despilfarro. Deb1a tener m1e o
h. sn1~bra. Estar en lu tinieblas es estar á eoh1s con
el remordimiento.
.
Amarré u ,tt. cuerda de nudos al slféizar demt ven·
taua v la dejé caer con ID;ucho_cuidado, poc~ ~ ~oco~
au . ue no hicitiae ninguo ruido; luego cog e ca
pón d~ la m+&gt;sa un puñal de boja firme y ~ortan~e, cu·
J os brazoe remedabHn una media luna mvert_1da y
{dornada en uno dA sus extremos por un Jeonctl~o d~
brvnce· me descaké; aubi al antepecho e ma era,
me p,us·e fl horeajadai1 en él; afümeé 18; cuerda Yd ~mecé A bajar despacio muy despacio, apoyAn orne
p n la a1ed con mis piés dt-snudos y en la cuerda con
:ita m~nos tembloroua· hubo un Instante en que, presa de terrible alucinación, crel que la cuberda_se co1f~
vertla en el cordel de una horca y busca a mt cue .
para elttrangularlo ... Aquell~ pasó prtontob ªt~rgtoi:~
lantasen la ventana del avaro, en rea r.
~ente la vidriera; pen~tr~ por el hueco liu~tb~:o 9Óe
&amp;P.&amp;recia delante de mis oJo.s y entré en a a ac1 n.
E~taba enfrente de mi victima.
á
El avaro dormía con la cabPza calda ~acia atr 8 y
el busto fuera de la sábana No he visto tm~gen más
re 1,gnante que la suya: su cara huesosa, ltvida, establcubierta de arrugas, que se desprendían de su
cráneo calvo y amariJlento, para extenderse por sus

no se la reveles A nadie.
.
. ,.
.d
No sé explicarte cómo se aposentoenm1crtr.neo1 ea
tau ruin· pero es lo cierto que no pensaba en o~a cosa.
Al iguatde e::as pl,ntas que nace~ e~t.re_lasgr1eta~ de
los muros ruinosos y siendo al prmc1p10 mpercep~ble
mancha verde, se extiende pronto y cre~en Y se esarrollan y trepan por el mUI o adelacte é !nvaden Aisu
victima de granito, est~ idell ~rotó en m1 ~erebro
determinada, confusa, meonsistente; su primera
. rictón fué tan rápida, q~e apenas Pi me di cuenta e
ella· no hice caso; tmogmé q_ue se habla ldo
~o
vol;er nunca; pero aquella idea tenla la con I~ u e
los traidores· acechaba en la. sombra y echó ra ces, y
comenzó A e~tender¡;e con si~ilo; y ~repó por todos
los füamentos nerviosos d~ ~1 máquma de, pensar y
ocupó las celdillas microscopicas dc;mde_gestan los ~ecretos de la voluntad y las determm~c1ones de.J JUii
un dia se levantó delante de m1, despótica, a~:o~'v~nte, Unica. Era su esclavo, no tenia más remedio
que obedecerla.
.
Asi vivl mucho tiempo, mu~ho; solo en m1 pobre·
a en mis ambiciones, en anatas de placer_ de for- (
:®a de poderlo ........ Ea dec~r, sofo. 1;10, con ella,,,/
con 1[maldita idea causa de m1 perdición
.
y de mi deKgracia.
.
Mil veces, cruzando el estrecho !ecmto
' .
de mi habitación. entablaba esos diálogos
en que la personalidad se duplica: en qu•1
el hombre se dobla par~pregun·
..
tarse y responderse. Tu ya cono·
,
ces estos dialogo&amp; de uno ~olo,
durante loa cuales el bien discurre como un justo. Y el mal argu,._ ¡;
menta como un sofista.
.
-Soy joven, decla ~no de m~s
Yo, y mijuvent1:)-d S':p1erde ent.1e
los jirones de mt traJe Las muJe·
res no me mirRn; 1..,1:1 h~1~bres me
desprecian; mis amb1c1ones ~e
agostan, mis anhelos de pla_cer
no 86 cumplen. Si yo fuE'ra rico,
inmensamente rico, tend ·ia cuanto mi deseo apetece. ¡Y esto es
imposible!
-¿Imposible? ¡,Porqué le con testaba mi otro Yo, por q~e no
quieres. Con despre4;&gt;cupac1ón Y
con audacia se consigue todo ¿Qu'é dices?-La verdad; no es
esta la vez primera que la escu·
chas ni tampoco ea la primera
vez 4ue te indico el ~odo de con·
se~tr lo que amblc1onas.-¿Ro·
bando al v1ejo?-Sl, vive en el pisn ter:
cero de esta ca¡;a: su ventana cae dAb&amp;Jo
de la tuya·1 es un at.varo Y.ue poaee mucho
oro, está. s olo y es débil .-Por qué no lo
intentaa?-Porque no quiero cometer nn
.
crlmen Además el avaro defenderla 11u ~rea.
está alÚ no se aparta de ella, es un oh&lt;1t ic?lo
vivient~ ¿Cómo voy á vencer ePA ohtilculo Como se vencen todos los obstáculos en el mundo suprlmiéndolos,-¡No contento con propoi;enue
un• robo me propones un asesinato!. ..... ¡Cflll 0 I ¡cá·
llat . . .. ~ Eres un infame.-¿Infame porque tepropon0 matará un avaro caduc~. que ha hech~ su fortuna
fon la de~graeia de sus prÓJlm~a? El Yie.JO posee un
ctt udal enorme que de nada le P.trve y A. nadie aproye·
cht1· esta execrado por losl 1 ombrPS vmaldito de D1m;
de 1t1ada goza y todos le a_borrecell; y_o trato de qut,
St:&amp;i\ dueño de ese tesoro¡ tu que erE's Joven, vigoro ·
801 inteligente,aud11.z que pue~~B utilizarlo en v;entur11. propia y acuo en btmeflcto rle tu~ seme1an·
tes
¿Soy infMme por eso? .... No sé a1 seré infame.
IÚ eres cobardeé imhécil -¿Y la ley?-La
tey' se ha escrito para que los tontos Ja sutran y la
eviten los hAbilea -Repito que !!alles.-Y yo repito
que no te quiero obedecer.
Aht tienes lo que hablaban ellos A. todas_ ~oras; &amp;hi
t1 6 nes cómo la maldit\ idea de mllt&amp;r al v1e10 se fué
apoderando de ml¡ abi tienes cómo una i:oche decidí
roc1tarlo y preparé el crimer,
Mi lan era senctllo. El &amp;VA.ro-te lo be dicho antes-vYv1a sr lo, y para evitar el calor del verano, dejaba entreabierta la ventana de su alcoba todas las
noches.
A uella ventanR. eE¡tab111. debsjo de lamia¡ ~na cuer~
dK. Je er" suficiente para realizar mi proposito. p~scender por la cuerda, penetrar en la alcoba del v1e~o.
sor renderle dormido. acercarme á él y herirle con
unf de eso&amp; goll&gt;es que r.o ceden puesto A la defensR.
ni ocasión al grite, un golpf'I en el pecho ó en la gar·
ganta era obra de un instante; luego cerrarla la ventana 'abrirla el arcll, y una vez dueño del dinero,
uld;la por la puerta de :a escalera, la cerrarla cen
doble ll~v«.-, subiría á mi cuartr 1 y despuéaé.oc~lt~r~i
tesoro i\ eng_añar á la gente, á desplflt&amp;r a la JU~1cJª'
á ser t'eliz ¿Quién ibR. á saberlo? .. . .No. cabía u ~li"staba en lo firme el Yo que me aconse.Jab~ el ase&amp;t·
n'ato del avaro· el otro que lo tachaba de crimen, era
un mentecato, 'un pusilánime . ... un pobre hombre,

ªPdº:
/¡ªfó

pe~o

:!

:!

d!

d\

PºY

ADIOS

Veraneando en Mtxcoac.

párpados, por sus mejillas, por su nariz, estrecha Y
1a.rgt1, la cual encorvAodose en. el centro de su tra•
yectoria y cayendo sobre los labios del avaro, parecia
un candado lle carne c,,ustruldo por la Nateraleza
para cenar lu11 secretos de su boca aumida, falta de
dientes y dtti!proviata de expresión. Un ronquido fatigoeo Bd escapaba por aquella boca . . Di algunos.pasos y negué junto á la cama¡ alcé el puilal, Y deJ&amp;n·
dolo caer cou fuerza, lo envainé hasta el ~augo en el
cuello del vh•jo Este xbrió los ojos, me miró ~on mAa
asombro que dolor, hizo una mueca horrible _y quedó
inmóvil, con loa labios contntdos y las. pupilas ~esmesurad•mrnte abhirtas. Un chorro tibio y pegaJo~o
salpicó mh; dedos. Era su sangre. . . . Rabia suprimido el obstáculo
Lo que faltaba hacer no ofrecfa peligro; pero necesitaba darme prisa. Extendt el brazo para apod~urme de las llaves que t-1 vit·jo tenia ocultas deb&amp;]O de
la almoh8dn, al cabo tropecé con ellas. Por fin iba á
ser rico, feliz, ¡qué ventura! En aquel 1:11-omento sentl
un dolo?" agudo en la mano con que suJetaba ~1 arma
cubiertll ut, sangre. Miré y vi una cosa horrtblP, El
ltón que adornaba el mango de I!li puñxJ se babia
erguido sobre la reluciente media luna,_ erizada la
melena de bronce, y amenazadores los 0308.
.
No tt\ sonrías .... no me contemples con la lást1ml\
compasiva con que se contempla A los locos No _fué
un delirio te juro que ea verdad; el león 1::staba ,v1vo 1
deegarran'do mis mli.sculos con sus uñas de hierro¡
dispuesto á hundir sus dientes en mi carne ... - Abri
la mano; el puñal cayó sobre el suelo_ desnudo, .produciendo un ruido estridente y metáhco y la ftera

¡POR UN MARIDO!
NOVELA. ORIGINAL DE MARC DE CHANDPLAIX-ILUSTRACIONES GRABADAS EN NUESTROS TALLERES,
Verei6n española de "El Mundo Ilustrado'"

r'

°
ªºJi~

d

11

a artándose de la empuñadura di:&gt;nde eEtaba soldada
s: dirigió hacia ml lanzando ru1?1doe es1u1.ntosos,
El miedo horrible que me invadta fué cay~an~e ~~~
no prorrumpiese en un grito de espa1H~hutr en twr
saba en el tesoro del adva;o; p~nsya~~
pasC: haciaJa
cuanto Antes, y traté e acer Ond. •
h · mis pier•
ventana; pero Pl león ab~lanzA 1 o;~e ~~: diminutas
nas con fuerza i~concebd,ble
bé inli.tilmente trataproporclonea, Y t1ra nde, ': ro ' quef é ttcercando á lt1.
ha de ~itorb_ar su pror,óst~, 1m~e Jt, él bttciéndome
cama dPl vi~JO, Y me pusbo ht ª1"da por donde o:otaba
clavar los OJOS en la. anc ~0
u~rla ver aquello y
un hilo de sangre. • • · · · \
. ,q I
La fit,ra apo•
•
me
Todo
mutl
•-••
tra té d e aieJar • • • · 1 . -0 atarazando
mi pel h o
, Andose en el cuerpo dt" vteJ Y. t ba a.ili
No po·
Con 8U8 garras de bronce, !-Dt Be~J: ~ectao e~t8rm.int1.r
di&amp; ~rnapar. Para cons~gutr Je ira Pde terror, ganoso
A mt adversario., -.Y ciegu
hieavalancé aobr8
de herir, neceai~ado de s1:t.lrar¡e, lo empuñe con maPI puñal que brillaba en e 15ue o, i
ue me
no agitada y convulsa, caí sobre mt enem g O,_q óvil
miraba en actitud de reto desde el cuerpo mm
del avaro. y empezó la lucha.
i tible La
Lucha espantosa, aob~enaturalt ildi!~c;fcho Amis
fie:-a se arrojaba A mt gargan a,
con fu~or y
brazos; mordía en ellos, deistirozán~~~ºa\a wiB gotPets,
cuando yo trataba de her r a... esa
á
saltando de costado, em?istienl? 6 fr~1~f:ft:~m~~
dose diestramente bácia atr 81 yo es el arma no
la dejaba caer una vez Y otra; :pero n el del ~vaencontrando su cuerpo, iba A bun_dirae e . d 8 el
ro, produciéndole nuevas Yh sangrie~ta:!r!~~s:
mi
avaro, inmóvil en su lee o. pM.rec a "ble de subocon sus ojos mates y con la mueca horri
ca desdentada y satánica.
d
lt d las fuerzas el su or
Senti que me iban fa an
taa ancha~ y abrasabrotaba de m_l frente
•aban por el cansandoras1 mis mus culos se . Jte minar de u.na vez.
cio de la lucha Er~ Pfectso rapreté con ira el
8
recogl
:::r;\mcaJados loa dienmango te i~as 1a'a pupilas y anhelante
tes, con_ rac·,o· n desplomé mi brazo sola respira i , .
bre a 1Lera..
El ¡¡olpe fué certer~; h• bia
toeaao al.león; pe_1=0 m1 puñal,
resbalando sobri¡, aquel _organismo de bronce con. cb~rndo
angustioso, no conaig~nó h~rirlo¡ no lo conseguir~&amp; nunca_ . __ t.,a lucha era tnutil, ~i
enemigo inmortal, mi P~~cJ.l·
ción cierta. Cuando vtuc1do
por el miedo retrocedl dos pa•
1508 y abri la boca. con angustia ocurrió una cosa hornole.
El 'teón dió un salto formid&amp;·
ble v entró en mi boca, y se
desli.zó por mi garganta, deaarrándo.a con sus uñas.
g L&amp; fiera estaba d.entro ~e
mi yo la sentía romper mlB
ca;nes arañar mis huesos y
seguir' su camino, estuvfl '
punto de desvanecerme.••••
Luego experimenté un dol.or
mAs agudo, más hondo; la he•
r&amp; habia Jiegado á mi pece.o y
me mordia en el corazon. .
¡Y aqui estA, en mi corazon,
nutriéndose de cada uno de sus latl•
dos verdugo de mi vida; del que no pO·
dri.'librarme nadie, ni la muerte,
que como la fiera vive de?tro demlt aj,
ma y el a1ma es inmortal, tri. con e a
todas partes!
JOAQUIN DIO"'KTA.

- - Y o no pu•éln '1arte un oldo
c, 00 de reonja~ 1us plumu
ni puedo dar" un amhlente
donde encleudu.s tu luz pura.
A LU9A.,

-VRB a decirme adto11 .. .1
-Si. que te f'Xtrañai'
No ves que truatt'I y IE"nto
vá concluvPndo el dia?
No vea como se "pif'rde
el sol tru la montaña
Envuelto por vapor .. a
de incierta IPjania?
-Es porültima vez ... .?
· -81, que no sa bPB
Cuánto el invierno cruel agoi't&amp; y seca,
Cómo mata lu flor•• y las aves
y en tristisimo P1ial el prado trueca?
-Pero .... es tu adioa poatrt•r?
-Si, cuando el alma
S n fé ein ilusionesi. df'screidR
No pu'ede darte vida ni,afcccior:iesi
Porque ni tiene amor DI tiene vida;
Si de leyes fatales al impt:"rio
Formas un eslabón de mi cadE'na,
Rompe el acero, mata la gangrf'na
con el remf'dio heró1co del cauterio.
-No te vayas mi bien . . . .
-¡¡¡Que 110 me vM.yal!! .
¡La pn1det11t.inación! El atav1Rmo'
La lucha de la t•arnP&gt; triui:ifadora.,
De la materia vil. del e~o111mo,
Con el alma divina y Foñ1odnra'
¡Adios! Adío!§! ali.n ,~ ama el pecho mio,
Ali.o sufro con tu póna y tu1:1 dolores;
Que te maten mil vecE"B mis amores
y no mueras de hastio.
P&amp;.DltO ULLOA.

73

EL MUNDO,

Oomtnro 24 de Jnlio 1898

Número 4.
Al ver el Doctor á Nelly le dijo:
-Puesto que usted, Sellorita, es qnien debe
-cuidar al sellor Mayor, diga usted esto: régimen
.soberio, nada de salazones ni de licores, vestidos
-de lana, evitar la humedad y darle las medicinas
que mandaré de Diego. Por el momento, está á
pnnto de terminar el acceso agudo y por si vuel-ve he dejado estas instrucciones escritas.
-¡Qné agradecidos le qnedamos á usted! Aquí
escribió usted que trae consigo la veratrina que
hay que dará papá. Yo la iré á buscar esta tarde
á la. casa. de ustedes.
-No quisiera ocasionar á usted esa molest!a.
-Déjeme ustod hacerle esta visita y al mismo
tiempo veré cómo están instalados; y si les hlta
algo, hallaré placer en serles útiles.
-En todo caso, nos será usted agradable, dijo
•el Comandante.
-Pues están muy bien estos sellores, dijo Yo•
lanabé: yo Jo preparé todo.
-Entonces, no hay que hablar; dijo el Mayor
·irónicamente y luego afiadió: excúsenme ustedes
seno res, si no acompatlo ANelly esta tarde, pues no
puedo salir como lo sahe bien el Doctor: si tuvie-ra yo mejor alojamieLto no permitirla que estn-vieran ustedes sino en mi casa; pero ya ven qne
las habitaciones no son grandes aqui. En todo caso cuento conque maliana me acompaliarán los
-dos á comer al medio día.
Será un gran placer para nosotros, dijo el Comandante.
Ya es la hora de los oficios, dijo Nelly. Vamos
-Comandante?
-Yo también voy, dijo el Doctor.
-Entonces deme usted el brazo, setlor Lerbón.
El Doctor y la joven se tomaron del brazo y en
J&gt;OB de ellos iban de Chalmont y Volanabé.
Ella apoyaba apenas la mano, tan levemente
que ni aun dejaba sentir su pesoi pero su bombr J
se apoyaba en el de su compallero y parecía así
-clavada á él, marchando el mismo paso, siguiendo
todos sus movimientos y sin separarse un instante.
Lerhón parecía rabioso y rejuvenecido con toda
-esta juventud cuyo brillo reflejaba sobre él.
Dónde bahía aprendido Nelly todo esto? Don·de los pMaros aprenden á volar, se preguntaba y
:respondla ele Chalmont, pensando luego que po•
•dríaestanitla ser una deliciosa querida, pero tam•
bién una esposa encantadora.
En la iglesia, Nelly, ~ntre el Doctor y el Coman•
•dante, habría edificado A un trapista; permanecía
de rodillas, con los bellísimos ojos sin apartarse
,de su devocionario católico sin una mirada para
la multitud curiosa que Ja rodeaba.
Todo Ambohinarina e•taha a!Jí: los dos generales, los coroneles, los capitanes, loe notables
del país con sus mujeres y sus hijos, estos uní~
lformemente vestidos con una blusa azul Araíz de
la piel y las mujeres con trajes de seda, de cachemira ó de algodón. Pocas iban calzadas, pero to·
das llevaban sombreros de paja ó de fieltro, muy
.adornados.
Volanabé ganó un lugar aparte y tomó un acordeón en las manos; 3U mujer Ravouna y la chiquilla estaban á su lado y de repente entonaron
no salmo q.u e fué coreado por la concurrencia.
Volanabé hacia con su acordeón el acompalla•
}miento.
Los franceses qne se aguardaban algo discordante y monstruoso, quedaron agradablemente
·sorprendidos y encantado• de la afinación, la harmonía y el arte con que fueron ejecutados esos
coros y basta se sintieron conmovidos por aquellos cantos primitivos 1 en tono menor, sencillos,
dnlces y tristes.
Cuando terminaron, el Gobernador, vestido de
-clérigo comenzó un sermón del cndl los asistentes
parecieron no preocuparse mucho, pues hablaban
•entre sí en voz baja, mostrando las mujeres y los
trajes cnyo bnen gusto les cansaba admiración.
Un canto mAs vivo, más alegre, una especie de
marcha terminó la ceremonia y la multitnd salió
·silenciosa esta vez ante el Gobernador que se babia vuelto á poner su uniforme de prefellto, flamante y nnevo.

Estrechó la mano á Nelly cnando pasó junto á
él, Je preguntó si estaba contenta y recordó á los
franceses que les esperaba A las siete.
Nelly ofreció otra vez su brazo al doctor y estnvo muy amable 'pero sin coqneterlaalguna para
con él ni para el Comandante que iba á su lado.
Volanabé habla quedado acompallando á su.iote•
resante familia.
En el umbral de sn puert•, Nelly estrechó á los
franceses la mano afectuosamente, dió las mAs
exvresivas gracias al Doctor, é hizo una reverencia muy digna, elegante y ceremoniosa que le debieran haber ensenado para las grandes circunstancias en el Convento de Montreal.
Lerbón parecía estudiarla como A un insecto
curioso, ó á una yerba rara.
-Encantadora! exclamó al fin en voz baja.
-Una epelra mauritia no es tan bella, dijo
sonriendo de Cbalmont.

te y luego, sin aguardar respuesta se tomó del
brazo del Doctor.
La frase de N elly trajo al espíritu· del marino
el recuerdo del servicio que le debla y por el que
aún no demostraba su reconocimiento.
Nelly seguía conversando con el Doctor, pero
derrepente volvió la cara y vió á Juan, y Juan la
vió A. ella con una mirada tan tierna, tan ardiente, ta.n dulce qne encendió en los ojos de la nilla
una luz que ya Juan había sorprendido en ella
una ó dos veces esa maftana.
En la casa, Nelly se ocupó particnlarmente del
Doe.tor; vació con él la caja de herborizar y parec!ó interesarse enormemente por la botánica y
por el estudio de las arácnides.
Lo que aprendió sobre las aralias en gener~l y
sobre las epeiras Madagascaricenses en particular, la dejó maravillada; y luego, que el Doctor
se explicaba tan bien y era tan indulgente! No

....,,,,

Íiíi{f,i

.e\

En efecto, dijo el Doctor con solemnidad.
se molestaba ni un poco cuando la manecita de
-Qué estarAn ustedes diciendo? preguntó Ne- Nelly tropezaba con la suya queriendo tocar las
lly que veía las sonrisas sin oir las palabras. Se flores esparcidas sobre la mesa, ni cuando se re•
estA usted riendo de mi sel\or de Chalmont? Ni fugiaba familiarmente á sus brazos en un moviporque he estado muy formalita qneda usted con· miento de espanto, cuando aJguna arafl.a salía
tento, decididamente, no tengo éxito con usted! de los compartimientos especiales de la caja del
Serla yo muy dificil de contentar respondió el Doctor.
aludido haciendo un saludo tan ceremonioso como
El Comandante parecía escuchar atento la lecel de Montral.
ción del naturalista, pero de lo que se ocupaba
-Decimos que es usted adorable yeso es todo, . era de estudiará Nell,1 cuyos movimientos llenos de gracia le parecían absolutamente natura.agregó el Doctor.
-Esas cosas, Doctor, no se dicen á las nitlas, so- les. A veces ella se aproxiwaba al Comandante
bre todo si no son verdad: pero los perdono h us - Y tomándole la mano le decía:
- Y ea usted esto.
tedes, dichosa de tener á mi vez algo que perdoY él se dejaba arrastrar por el encanto que esnar ...... Adios, sen.ores, hasta la tarde.
ta nil\a derramaba profusamente en la habitación
Y luegc ttlladió de improviso:
Y si acompal\ara yo á ustedes ahora basta su por sus sonrisas, su gracia, su alegría, flores más
casa? Eso les evitaría estarme esperando esta bellas que todas las recoj:das pos el Doctor.
En cua.nto á Lerbon nunca babia encontrado
tarde, y me dari/\ d gusto de traer más pronto la
medicina á papá: Espérenme un minuto, voy A un auditorio tan complaciente y si se atreviera,
convidaría á Nelly á almorzar.
buscar á Prince y vuelvo.
N elly dijo de pronto:
-Prince .... y que es eso? preguntó el doctor.
-¿Qué hora es?
-Un perro contestó el Comandante sin dejar
-Las doce y enarto, contestó Jnan.
sospechar que babia tenido sus amistades con él.
-Y papá que me espera! exclamó ella con esPrince vino con Nelly, é hizo cariliosos halagos panto. Me voy, pero despnés de todo estoy coná de Cbalmont.
tenta de que haya pasado la mal\ana.
-Ayer debió nsted tratarlo con muchas bon-¿Por qué? interrogaron los dos.
bades y está agradecido, dijo N elly distraidamen•
- Vean ustedes respondió mostrándoles una.

1

--

�75

74
arana qu~ subía por la pared; ya empezó la tarde y ver una arana significa ..... .
-Esperanza, concluyó Juan.
-Si. ... esperanza dijo ella sonriendo y mirán•
dolo frente á frente.
Luego, llamando á Prince que dormitaba en
un rincón, estrechó la mano al Doctor, dándole
las gracias por la medicina y por el buen rato
que la había hecho pasar.
El excelente Lerbon entusiasmado por el éxito que acababa de obtener, hizo intención de
aproximar sus labios á la mano de la nifl.a que tenía entre las suyas, pero ella no le dió tiempo y
alegre é ingénua le presentó su frente para que la
bes11r11.

EL MUNDO

voz baja con aire miste!'ioso y protector estas palabras enigmáticas.
-No diré nada al Gobernador.
-¿Nada de qué? dijo el Comandante.
Volanabé tomó una actitud más misteriosa todavía y ¡¡parentaba no querer explicarse; pero
luego, cuando al Comandante qéjó en sh ' casa le
dijo familiarmente, estas palabra6:
-Pero no era por el fuerte ¿verdad?
De Chalmont vaciló un momento sobre si seria
lá mano ó el pié lo que pondrían en la cara ó en
las espaldas de la Gran Luna pero reflexionó que
Ivo,n se encargaría más tarde de ese cuidado y
se contentó con encojerse de hombros como quien

Domingo 24 de Julio de 1898.

Domfngc 24 de Julio de 1898

EL MUNDO.

ca del otro cuando creía que babia fumado bastante y lo colocaba en la suya. Por lo demás,
los d~s eran muy amables; ofrecieron un vaso de
cognac á cada uno de sus visitantes y no les
ofrecieron cigarros, sin duda porque no tenían
más que el que estaban pasando de boca á
boca.
Al volver á su c11sa los franceses vieron con
tristeza que el Doctor tenía un violento acceso
de fiebre.
Yo no soy Doctor, dijo Ivonsinmalicia alguna,
pero la fiebre de Madagascar y yo nos conocemos bien. Como la estación no está avanzada, eso
no será cosa de cuidado, senor Lerbon, y vino de
que. ayer debe usted haberse fatigado; r~c?jase
usted temprano, tome qumma y
mañana no repetirá el acceso.
Lerbon dijo que no si, habfa
fatigado en el viaje de la víspera y que otras veces había caminado más; pero encontró bueno
el consejo de su '.colega el Doctor 1von,
tomó su quinina y se
acqstó.
El Comandante,
' .
desolado por
'.·.
este contra·.
tiempo en.
cargó á I von

,
/

Al Comandante le estre•
chó solamePte
la mano diciéndole en voz baja y muy
contenta.
'&lt; ~
-Ya no hay plaza va..,". &lt;~~
cante .... ya tengo un tío,
pero ese tío no es usted.
Y él quedó encantado de que la nill.a
no le hubiera presentado también la
frente.
En el resto del día el Comandante de·
cidió _visitar á la fam_ilia de Volanabé que á la luz
del dia_y con sus traJes domingueros le pareció
menos mteresante que la víspera. Estas damas
estaban muy entrajinadas con la comida oficial
á la que asistieron en su calid;id de sobrinas del
Gober~ador. Había que preparar la ropa de ceremoma, que hacer algunas compras y esto demandaba mucho trabajo.
-;--Y muchos gastos, anadió Volanaoé muy pensativo.
Entonces el Comandan.te hizo á la Senora Vo•
lanabé un bu~n reg~lo e!1 especies sonantes y la
cara del _marido se llummó de alegría, ilonriendo
con sonrisa-tal que los extremos de la boca le llegaron á las orejas.
Después de_haber dado las gracias, él deslizó en

.

no entiende ni le interesa entender lo que le han el cuidado del enfermo y se dirigió al palacio def
Gobernador. Un soldado le introdujo directamendicho.
Por esa insinuación le trajo el recuerdo deNe- te al comedor donde cuando él llegó habían en•
lly; y pensando en ella toda la tarde pasó sin sen- trado todos los convidados excepto Nelly. No·
tirlo varias veces cerca del templo protestante vendría? Su _padre_ estaría ~,&lt; enfermo? Con tal
é no hubiera coen su paseo por Ambohimarina pero no entró ni de que este imbécil de Vola
tampoco á la casita situada -al lado y que t~nía metido alguna tontería!
Allí estaba Volanllbé más emperefilado y unta•
una ventana, desde la cual pudieron verle sin
do de_pomada que de costumbre, y con sus botas
que él lo notara.
Después, en compailía de Ivon fue á visitará amarillas de los grandes días y su uniforme de
los dos generales que poseía la ciup.ad, uno de sargento, paseando su mirada de satisfacción entre los generales, los coroneles y sus mujeres que
los cuales no estaba en casa.
~
El otro en traje íntimo, desnudos los piés y la buscaban el lugar que les correspondía.
-Donde está el Gobernador? preguntó el Co•
e~palda gustaba un vaso de cognac y fumaba uncigarro en compa:ilía de su mujer; es decir, que mandante.
-En la' cámara de al lado, informó Volanabé
cada uno ásu turno retiraba el cigarro de la bo-

está con Miss Nelly y con la seilora de Andevourante. Ya iremos á verlos cuando haya yo senalado sus lugares á estos senores.
-Quién es la seiidra Andevourant?
-La mujer del primer General, de éste. Y designó á Bancis, á quien de Chalmont bahía visto
en la tarde ocupado en fumar y beber cognac.
-La colocará usted allí, prosiguió Volanabé,
frente al Gobarnador. Usted se sentará á la derecha de ella y Miss Nelly se sentará á la derecha. de usted.
Y á la derecha de Miss N elly?
-El Doctor.
-Tiene fiebre y no pudo venir.
-Ah! lo siento, hay que cambiar los lugare~,
pero no me preocupo por esa dificultad, vaya
usted á encontrar al Gobernador. A la derecha
de Miss Nelly colocaré á un Coronel que sabe algo de ingléa, pero que de francés no conoce una
palabra.. . Soy discreto, eh?

El Comandante, sin responder se dirigió al salón donde estaba el Gobernador calzado con bo•
tas charoladas, rígido como la justicia, y dirigiendo hácia el comedor miradas impacientes.
-Quiére usted, excelencia, que vaya yo á ver
lo que pasa? decía Nelly en inglés.
Pero al verá de Chalmont volvió al sillón que
había dejado y dirigiendo al oficial. un saludo
amistoso, anadió:
-Aquí está uno de los invitados que nos dará
noticias de los otros.
El Comandante, de gran uniforme, llevando al
pecho una condecoración, se inclinó ante su ex•
celencia negra que ee dignó sonreirle y tenderle
una gran mano enguantada.
Rogó de Chalmont al Gobernador excusase la
ausencia de Lerbon que estaba enfermo, y luego
aproximándose á Nelly que estaba encantadora,
le tomó la mano y se la besó respetuosamente.

-Diab!o! Comandante, dijo en voz
baja Nelly, he envejecido desde esta
mailana?
-Desgra&lt;:iadamente no ha envejecido usted lo bastante pero sin embargo, en traje de ceremonia está usted
más crecidita.
Y temiendo haber ido demasiado lejos, afl.adió:
-Además, perdí la esperanza de que
me presentara usted la frente.
-Está usted celoso del tfo?
- Y del amigo.
- Usted ha comprendido bien: lamano, las dos si usted quiere, pero la frente para el Doctor.
De Cbalmont veía bien que después
de esas manos que se le ofrecían había
brazoR blancos y mórbidos y luego Ún
busto griego y pensaba que no seria
penosa la situación de quien las manos
obtuviera y hacía para sí tan deliciosas
conjeturas sin poder ex.p resarlas en
alta voz. De consiguiente se conformó
en responder por medio de una de esas
sonrisas qut; significan gratitud sin
que se sepa á punto fijo lo que quieren
decir.
l'or otra ·p arte, no había oportunidad para lanzarse en largas disquisiciones, ·porque tan pronto como llegaron, la muchedumbre de los invitactos
vino á presentar sus respetos al Gobernador.
Nelly ·se dirigió modestamente ácolocarse entre las damas negras á quienes dirigió ama bles cumplimientos sobre sus trajes; pero cuando se terminaron los saludos, el Gobernador fué
á donde el:a estaba para hacerle presente que el banquete era en honor
de los extranjeros y para ofrecerle el brazo y lle•
varla á su asiento.
De Chalmont les seguía con la senora Andevourante y luego el General su esposo con la mujer
de su inmediato subalterno; luego la esposa de
Volanabé y por último las de los demás oficiales.
Un potage líquido, negruzco y frío, fué servido á los convidados que lo veían por la primera
vez. sorprendiéndoles más aún el pan que un expreso había ido á buscará Diego la noche prece•
deme, galantería que fué sugerida al Gobernador
por el progresista Volanabé que sabía muy bien
lo mucho que los europeos estiman ei pan y quiso que figurara no sólo en la mesa sino h11sta en el
menú. Porque había un menú en tarjetll de letras
verdes con la nomenclatura de los platos y vinos
que se iban á servir.
Decía así
hova:

en

�~MUNDO

76

FIIDNANA.
Soapi.
Dipaina. (el famoso pan.)
PS!tidpo~ ] (cbieharos y sardinas.)
ar mma
Varona ritra si vary.
Jeli peso.
Mang1&lt; voankaso.
FISOTRO.
Hant Sauternes.
Bondeau wine. (Burdeos inglés)
Oporto wine.
Volnay wine.
Cbampagne.
Whisky.
Anissete.
Mis Nelly con pretexto de leer el menú, se in•
clinó y pidió excusas al Comandante porque se
acercaba demasiado á él para salvar suropanneva del contacto del Coronel vecino y luego dijo
que había para comer, pichones, poHos, chícharos, sardinas, pericos en arroz, mangos y pláta•
nos y luego cambió una sonrisa con la sefl.ora
Andevourante y la cumplimentó respecto á su
traje; resolviéndose por últimv A tomar una ala
de pichón. Pero hacia todos estos complicados
movimientos con una gracia extremada, convencida de que la observaba el Comandante y como
para testificar que nada tenla qué temer de un
exámeI?.

Era en lo que menos pensaba Juan, en medio
de ese pueblo salvaje donde la bella canadiense
por ser canadiense y por ser bella, le hacia olvidar todo, basta la diferencia de edad y se sentía
unido a elido por ese encanto con que se respira
una flor cuyo perfume no puede ser venenoso.
Durante la mayor parte de la comida estuvieron muy cohibidos los invitadoF; pero deseoiios
de comer convenientemente observaban con cuidado al Gobernador, á Miss Nellyy al Comandan•
te, nadie osaba levantar la voz y en espera de los
platos siguientes, cada uno bebía para matar el
tiempo. Molestada por todos esos ojos blancos y
fríos que estaban fijos en ella, Nelly cambiaba
apenas algunas palabras e.on el Comandante; pero sentía impresiones semejantes A las de él y se
sentía feliz con su afecto adquirido en aquella
tierra de negros. Juan que era ya su amigo, podía ser hasta su protector en caso necesario, y
por momentos Nelly se hacia la ilusión de que estaba realizándose el sueiio de independencia, ambición y deseos precoces que desde un alto antes
le venia intrigando el espíritu y haciendo hervir
su sangre; conquistar un marido.
Al servirse el Champagne fué cuando la acti•
tud de los convidados dejó de ser tan embarazosa y las lenguas empezsron á desatarse: los generales y los coroneles demasiado comprimidos en
sus uniformes, los desabotonaron; la seiiora Andevourante se quitó una especie de golilla tricolor
que le apretaba la garganta y algunas otras nobles damas, entre ellas la fdmilia de Volanabé,
se desabrocharon los corpillos.
Nelly que proseguía en sus ensue!los, alzó su
copa, hizo un movimiento por el cual casi apoyó
su cabeza en el hombro del Comandante y le di•
jo en voz Oaja y acariciadora:
-Juan ..... .
Pero traída á la realidad por el mismo sonido
de su voz, se detuvo de pronto, se ruborizó muy
confusa y se decidió al fin á tomar el único partido pósible: reir.
Juan, sin embargo, había dirigido á la joven
una mirada que no manifestaba ni la menor sorpresa ni el má.s leve descontento y que más bien,
benévola y afectuosa, solicitaba la continuacióri.
de un discurso tan bien comenzado.
Cuando Nelly hubo reído lo bastante para coordinar mientras reía, sus ideas, proaiguió diciendo con presteza:
-¡Es curioso eso de que derrepente venga á
los labios nna palabra en vez de otra! ¿No le ha
sucedido á usted nunca? Yo quería decir: "Comandante" y me parece que Jo que dije fué
11 Juan. u Ya mi mortificación me ha castigado.
-No se apene usted; las contusiones de esa
clase son comunes y por otra parte Juan es mi
non.bre y este ·nombre ridículo nunca me babia
parecido harmonioso hasta que lo oí pronnnciado por usted. Llámeme nsted Juan siempre que
guste, por puro favor, diga al fin lo que iba a decirme.
-Siempre burlesco! ¿No lo había usted adivinado? Pues bien: en vista de que ha llegado la

hora de los brindis y de que el Gobernador no
tardará. en pronunciar su discurso que ya mascolla á su• solas, quería yo anticiparme y decir
á usted sencillamente: Comandante ..... .
-No: Juan . . .... nsted dijo, Juanl
-Dejemos sentado que dije Juan. Prefiero esto, porque la palabra cComa11dante• me intimi•
da. Yo, que soy un poco hija de la naturaleza y
no conozco el mundo, iba A decir: cJuan: una inglesita mny francesa por el corazón, á quien va
usted á dejar mallana y ll quien tal vez no vol ve•
rá A ver nunca 1 guardará. eiempre un grato recuerdo de usted, hace votos sinceros porque sea
usted feliz y vuelva pronto á su patria y al seno
de las personas que ama.• Eso es lo que iba á
decir; y luego, chocando nuestras copas al uso
francés, habrla alladido el tradicional: •á su salud! •
.
Nelly pronunció su brindis con extremada sencillez y su acento sincero, cordial y natural, conmovió al Crmandante; además ,estaba ta·n linda!
-Sefl.orita, le dijo; ante todo es usted encantadora: me han conmovido prqfundamente sus palabras y estoy avergozado de haber dejado que
se me anticipara usted con su brindis. Yo también
hago votos sinceros por la dicha de \lllted, y más
que nsted, haré recuerdos de estos días, porque
á mi edad se olvida menos pronto y ..... .
-No bable usted de su edad; eso es ridienlo;
parece un propósito formado de antemano.
-Bueno, dijo de Chalmond riendo: hé aquí que
ya cortó usted mi discurso. Pero véamos ¿ll qué
propósito se refiere usted?
-Usted debe haber observado, contestó e1la
con aire de enojo, que digo cuanto me viene A
los labios, en tanto que usted no obra del mismo
modo y se nota cierta afectación de su parte para achicarme á mi y envejecerse usted. ¿Es por
atraerse una galantería? No. ¿Entonces porqué
es? ¡Verdaderamente me encuentra usted demasiado peq ueiia.
Dígamelo u_sted con franqueza, porque á su
respuesta le voy á dar importancia trascendental.
Juan habría querido tomar el asunto á la ligera, pero Nelly que lo comprendió, le tomó la ma•
no sin cuidarse de los convidados y estrechándosela en un arrebato de impaciencia, de ternura y
de amor y viendo al marino con sedienta ansiedad, exclamó:
-Respóndame usted seriamente: yo se lo ruego.
Una confesión habría conducido necesariamente á otra y por eso Ju•n vaciló buscando una
respuesta, pero su sonrisa y sus ojos respondieron antes que la boca y acabó por inclinar la cabeza como un vencido. Entonces se dulcificó la
expresión dela fisonomía de Nelly y un relámpago de alegría vino á iluminarla. Le abandonó
su manecita suave y tersa que Juan estrechó con
pasión y á su vez bajó los ojos, feliz, sonriente y
al mismo tiempo pensativa.
-Miedo! decía para sí, tiene miedo de amarme.
Y esto era lo que en efecto sucedía; pues de
Chalmont se sentía con miedo de cometer una
villanía ó de caer en ridículo con alguna importunidad.
Una sola cosa le tranqnilizaba:su próxima partida, y este pensamiento trajo la calma á su espíritu y á sus labios la sonrisa más natural. Comprendiendo que babia sido adivinado y con la
rsperanza de disimular sus sentimientos reveladores de debilidad, hizo como el medroso, que
cuando atraviesa de noche por un bosque som:
brío cuyo misterio le espanta, entona canciones
belicosas- que luego interrumpe pidiendo gracia,
al oír el ruido mAs leve.
Exagerando el tono de la galantería, dijo al
fin, no sin esconder las miradas:
Oh! nv, sefiorita: no es usted una chicuela sino
una joven encantadora, adorable y bella, digna
del amor más profundo, mAs sincero, más firme
y ....
Juan vaciló de nuevo asaltado por el temor,
pues la joven por oírla mejor se habla acercado
tanto que sus alientos se conrundian.
-Y qué? pregunto ella con voz tierna y conmovida.
- Y si hablo con tanta frecuencia de la diferencia de edad que hay entre nosotros, es que
desde ayer esta realidad se presenta tenaz ante
mis ojos bajo una forma de lamentación muy ridícula y sobre todo, superflua; pero usted no se
burlará de esa ridiculez puesto que confesársela,
es dejar de tratarla como A unll pequelluela.
Nelly no contestó desde luego sino que paseó

Domingo 24 de Jnlio de 1898

Domlnl!'O 24 do Jnllo do 11198

su mirada sobre los convidados que hablan d&amp;
improviso cesado de conversar.
No queriendo abusar de sn triunfo dijo con
ademán regocij•do.
-Habla usted como nna esfinge. Lamentaciones? No comprendo bien. Ridíenlos? puede que sí,
pero no el sentido que usted pretende. SerA necesarlo que volvamos á hablar de esto otra vez,
pues ahora hay un silencio que acaso ha sido provocado por indicaciones del Gobernador. Prepárese usted ll oír su discurso y á responderle con
más claridad que A m!.
En efecto: los hovas se hablan abotonado sus
uniformes, las damas arreglarron un poco sus trajes y cada cual inmóvil en su asiento parecía en
espera de algo solemne.
El Gobernador dirigió nna mirada en torno de
la mesa y cuando estuvo convencido de que to•
dos le prestaban atención, tosió tres veces, y co•
menzó con voz fruerte y en lengua bova este dis- •
curso que ya debía haber servido en otras ocasiones para casos semejantes:

EL MUNDO

PAGINAS DE LA MODA

••Sefi.or: seiiores:

«Soy ciertamente el intérprete de todos vosotros y de la gran nación malgacha al manifestar
lo felices que somos recibiendo en suelo hova (1
un representante tan distinguido de nuestra grande amiga la República francesa.
«Su presencia aquí es una nueva prenda de
amistad que estrecha los lazos de afecto que
unen a ambos pueblos; cuando los corazones se
estiman, las inteligencias se comprenden y esto
asegura que nada vendría A interrumpir esta harmonfa que es tan necesaria para llevar A buen
término los vastos proyectos de ci,ilización que
que ha concebido el Gob:erno de la Reina para
asentar nuestra autoridad benefactora sobre toda
la tierra de Madagascar.
«Para cumplir esta misión, nosotros necesitamos si no de los consejos, si del concurso de una
nación ilustrada, rica y poderosa y la Reina ha
e;cogido para ese objeto á la Fraocla.
cSeilores y sellaras:
cMi sobrino el capitán Volanabé va A traducir
al francés mi discurso: y cuando baya concluido
uniremos en el mismo brindis el nombre venera:
~o-de la Reina Ranavalooamanjaka y el del Presidente de la República francesa. Luego brindaremos por nuestro huésped el Comandante del
Colibri y por nuestra bella amiga Miss Nelly Stephenson.
T~dos los invitados ~speraron de pié, que el
sonriente Volanabé rep1t10ra casi textualmente el
pretencioso brindis del Gobernador y luego gritaron. por tres veces hip! hip! hurra! y tomaron
sucesivamente con frenesí salvaje con motivo de
los di versos brindis propuestos.
Desde luego contestó el Comandante con palabras de gratitud y de elogios para el Gobernador y rectificó bábilmunte la afirmación de haber escojido la Reina á Francia como su aliada
sino que Francia expontAneamente había venid¿
por amor á los hovas.
Volanabé tradujo este uiscurso qne no pudo
ser comprendido por aquellos cerebros que el vino perturbaba pero que fué aplaudido A reventar. Se bebió otra vez por la Reir.a, el Presidente
Y. el Gobernador, y con gran satisfacción los convidados se sentaron por rm y las conversaciones
recomenzaron más entusiastas, más ruidosas más
libres que la vez anterior.
'
La sellara de Vclanabé, Ravouna, y algunas
otras damas que se ahogaban bajo sus corpillos
decidieron desabrocharlos enteramente y algu'.
nas1 como la generala Andevourante se los quitaron.
Nelly no se fijaba en nada de lo que pasaba
en _torno suyo; replegad~ en sí misma, pensaba
fehz en su amor, tan ráp1dam~nte concebido
que le llenaba sin embargo la vida.
y
Seria muy grato volver á Europa á Francia
oírse llamar la sellara de Chalmond° ó tal vez'
sellara Condesa, porque Juan debía de fijo tener
un título. En eso babia sonado, pero reflexion •
ba quo no era es,a ambición la que la movía si:o
un amor puro y desinteresado.
'
~~n esa r.cultad_de. embellecerlo todo y eM
fac1hdad de autosu¡est1va que las mujeres p~seen
en tan alto grado, apartaba de su conducta toda
id~• de ~álculo para no v~r más que un senlim1ento srncerv que la dommaba a pesar suyo.

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1

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1:

(Continuará)

FI0.1-TRAJEl l'ARISlENSE DE TAFETÁN y GUIP UR"!C

77

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I·1

78~==~======-===---~---=-=======~EL~~MUN~~D~O~.======-=========,.;D;;;;o;;;m;;;,l~n~~,;,º.;;2;,;4,,,,ll=".;;J,,,,11.;.;Jl.;.,,o.,;d=11=1=R91'==-nía es perfecta y no h11y qn11 tener miedo á.
L ectura para la lil úainas
difguetos matrimonial~s por diferencias de
caracteres.
Keely no habla a humo df'I pHjas.
La música del cuerpo humano
Ant11s óe hacer público ~u 111¡,r,mioso iuvento, lo ha experim1mtndo nada mt&gt;nos que con,
Interesante á las damas
tres mil pe~eon .. s casadas ó rrñxim11s á cafarse. y dice querariHima v ..i-. hi vi~to desmen1ida su teorla de •que D() hav f •lic.dad•
LA ATRACCIÓN DE LAS AL\!AS -EL CARÉCTtilR.
posible entre marido y mujer Rila~ notas
Lo1. SIMPATÍA, -LA ANTIPATlA.-ACORDES.musicales distintas de uno y otra no forman
DISONANCI,\S,
harmonfa al ~er riadas ni mfp.mo tiPrnpo.,
Uno de los invento~ má~ sorprendenteR de
Pero los tubos Keely no Fólo ~irven nara
r~te ~ig-lo t'B el QUA pretende ha bAr realizadeterminar esa h11rmonfa, sino qnP también
do PI Profe1rnr K11ely, hombre que hace año¡¡
sirven para dará conocn el grarlo rl,i 11ner&lt;'rPó una revolución en los motores v se hizo
gla de los cara.cterAB si el dlap11zón &lt;le la no•
millonario.
·
via vibra con mas fuerza que el del novio, 110Lo• poetas. Joq novefütae v los filósofos hacabe duda que ella RerA quien lleve loR panb\.Rn frecuentemente dfl e!la ·misteriosaatractalones en la casa. Sólo 11sas dos apli caciorión dA las almas qufl llaman •afinidad elecnes para comprob'l.r la 11rmnnia de caracte•
t.iva , á falLa de nombre más preciso. Grethe
res, ó sea la afinidad electiva .v pau metituló •Las afinidadPs elPctivas, una de sus·
dir la energía compara1iva de caritcter,
novelas. Pero faltaba un inventorprA.ctico cobastan para hacer iuteresamlsimo el invento
mo ahora se estilan. q1tP idease la manera de
del Profesor.
dar forma exterior y mati&gt;rial áes11 ser.timienPero échese á volar la im11gin11ción v seto de las almas. y de apoderarse d11 él como
verá qué inmenso porvenir y r¡ué desarrola ciencia se ha apoderado. ile ese fluido aún
llo más sorprendentA agu11rd,. A esOR tnbos
miRterioRo llamado Elpc•ricidad.
Keely, que marci,n hov el primPr paso ¡,ara
El Profesor Keely afirma que ha conseguireducirá manifestaciones mAteriale11, cosas.
do eeo.
que hasta ahora hablan Pido tPnida~ como
Su teoría es que c11da Per humano tienA
p_ntrimonio exclusivo é impalpable del espl·
notas P.alienteR de carácter v corrientes de
rIIU
•impatía que sintetizan ~u na'turaleza ent11rR.
Terminaremos con una obRPrVR&lt;'ión hecha
La Arlncación. el disimulo. el amor, pueden
por Keel.v, y que será leída con interéd pormodificar pasajeramente P•os rafgos de caloQ músicos.
rActer y Psas simpatías. Pero la naturaleza
Dice el Profesor que las vibrncionea del'
verdadt1ra del individuo acaba siempre por
diapazón su11len prolongarse bastantA v que
sohreponArRA, puPR como dice 111 refrán cas- ·
A veces. combinadas las de dos amantes. pro~
tA!lano: •genio y figu1·a ..... • Y la cne@tión es
ducen harmonfas verdaderamente celPstiacómo •e pu11de conoc"'r el caráctt&gt;r de la
les .V tal. como han podido producirla,; hasta,
verdadPra natura(A1.a de una perRona.
ahora solo los grandes maestros.
De cada Rer irradian ondaR eléctricas QU"',
z.
1iunqu"' muy ténuPs, son füsceptibles, Aro·
nleando p~ra rPcibirlaR, aparatos delicados.
En esos t&gt;fluvioa va envuelta-según Keelv
-la verdadPra naturaleza. de la persona de
que preceden.
, .• 1
RECETAS UTILES
El Profesor. para recogerlo y hacerlo mll!~~
nife@tarse en forma que puedan apreciarlo
nue•tros sentidoR. ha idea&lt;io unos rec11pto.¡.
MANCHAS ELANOAS Y ROJAS DEL CUTIS
ree Po forma de tubos que al ser cogidos y
'!!'.,
t•midos en la mano durante algunos eee-un!-:~ •
Estas alteraciones de la piel son una fealdos. hacen vibrar el diafragma de que esdad de que no saben librarse muchas persotán provistos.
nas. A veces son muy tenaces y sobre todoEl diafragma esU en comunicación con un
en los días calurosos del estío.
diapazón extremadamente sensible, el cual
Se combaten con buenos resultados con:
vihrH entonceP. también y da una nota.
I. Bálsamo de la Meca.
EB'a nota es la caract,eristica d11l individuo
II Tintura de Benjui.
que tiene el tubo, pues cada persona tiene
III. Leche de almen.dras amargas ó de
11egún parece, su nota propia que no es igual
rosa.
á la de ningún otro.
VI. A~ua. de lirio, asociada á una pequeLR aplicación que, por ahora piensa dar
ña cantidad de eubcarbonato deªº"ª·
el Profesor Keely A su invento, es puramenV Bórax en eolucion de 10 gri,moR en l()()i
te filantrópica. Compadecido de la vida de
gramos de agui de rosas ó ti.t-1 plantaje, ó en
FIG
2-UNHERMOSO
GRUPO
Dil
NOVEDADES
martirio que llevan loe matrímoniosmRl ave100 gramos, mitad agua de l'Odas, mitad agua.
nidos, quiere impedir que esto~ se realicen.
de azahar.
Al efecto, pedirá á los novios que ames de formali- no hay acvrde, sino disonancia; y esa es-según el
Se empieza por lavar las manchas con agna tibia,
v.arse sus relaciones, comprueben por medio del tubo Profesor-la mejor prueba de que sus naturalezas son se enjugan suavemente con un lienza fino Después
de su invención si sus dos naturnlezas están en har- antit~ticas, y de que no podrán ser fel;ces viviendo se empapan en una de las preparaciones indicadas ymonía, es decir si dan notas ruusi;:ales que formen un jur:tos, aunque un pasajero enamoramiento les enga- se deja ¡,ecar.
acorde.
ñe haciéndoles creer en otra cosa.
Hay que reiterar las aplicacione¡¡. haciéndolas con.
Por ejemplo, si la irradiación eléctrica de la novia
En cambio, si al dar la irradiación de la novia el preferencia por la t.oche al tiempo de acostarse
produce en el diapazón un SoL y la del novio un LA, SOL la del ·novio da un Mr. ó un SI ó un Do, h harmo
';te

ósculos inefables impre~,
nados del néctar infinito
la mente como pobre viajera de los sueños, se abisma.
y se pierde en 103 intrinca.dos senderos de lo ideal; la.
falda blanca delaalmagto•
riosa, el traje nupcial y loe
albos azahares, la ilusión y
el amor óogendrando mirajes, ¡¡onen elcaminodel ensueño, leja.nías eu la ruta
del espi~itu
Por eso exclamab.ael poeta, cuando le pedia á. la niña de sus pensamientos que
no vistiera de luto:
11
Lo negro es Jo mis triste
Lo más sombrio;
Negros son los pesares
Negro el olvido.
No te vistas de negro
Que al verte cual la noche
No sé qué siento."
11

................. ··········
• • • • '..!' • • • • • • • • • ' .

.........................
. ... .............. .
'

11

"Cuando mi pobre cuerpo
Baje al sepulcro
Y el hado á separarnos
Venga :mportuno,
Viste entonces de negro
Y ve á llorar si me amu
Al cementerio."
Viudedad doliente signi•
fica esa falda que parece
llevar en sus pliegues las
!!ombras de la auRencia y el
tedio del recuerdo; ausencia horrible sPmeja el traje
negro que alberga en sus
arrugas las tristezas del alma. La noche del no ser
ha dejado reflejadas en el
vestido de luto todas las
amarguras de una ete:na
•lespedida, todos los desconsuelos de n:iestro espíritu

•

FIG. 6-TOILETTE

nm PASEO

El Treje Negro.
Parece que todos los infortunios han acumulado su
amarga tinta para teñir las telas con que se visten
loe desventurados de la vida.
Las telas negras llevan impregnadas lágrimas, recuerdos é imposibles, y tal parece que las tristezas
del alma se acurrucan en la sombra del traje, y que
loe duelos del corazón se arrebujan en loe pliegues del
vestido negro.
Una mujer que viste luto, es algo como un ciel., tenebroso, por la luz de sus ojos que se apaga, un horizonte obscurecido, por la rubicundez de las ~ejillas que palidece; un m{lr tempestuoso po~ las sonr~sas
amortiguadas que se pierden en la severidad del henzO negro en que €e r,flejan.

FIG,

Fl'.l.4

79

EL MUNDO

Oominiro 24 de Juho dA lRAA

5

Negra es la ausencia que nos hun&lt;le en desengaños
ó incertidumbres, negra la realidad que mata nuestree creencias y negra la muerte que nos lleva dehnproviso á los nuestros, á. los que tanto amamos.
En las noches en que los cielos amontonan sus som •
bras y el esplritu acumula su.i pesares; en esa11 horas
negras en las que el alma sueña con su antigua patria
y la materia descansa de sus pesadas luchas; cuando
seres ideales vienen á nuestro lecho y nos besan con

FIG. 7-DOSTRAJRS DJD PASKO

por loe que se han ido, por loe nuestros á qmenes tanto
amábamos.
Que la tela blanca de la desposada, como lampo luminoso en las negruras del ensueño, sea siempre un
miraje, y que mi eepiritu, E&gt;n su ruta ideal. como pobre
viajero lleve el grato recuerdo de una falda clara y
no las trijtezas de un vestido negro.

Las miradas deben refulgir en el cielo de la vida,
las mejillas han de esplender como arrebol en el espacio del cariño, y las &amp;onrisas han de ser como brisas
delicadas en el mar de la existencia.
Y lo negro mata esas miradas, marchita el color de
las mejillas y entristece las sonrisas.
!No te vistas de negrol-FARICO DE GRECIA,

�'TOMO U

FIG, 10-CREPÉ DE CRINA, AMARILLO, CON BLONDA
DE CHANTILLY

Nue¡;¡ztros e-ra.b a.dos
FIG. }-TRAJE PARISIENSE DE TAFETÁN Y GUIPURE,

Las modistas tienen e~pecial cuidado de que los
trajes para campo, sean de géneros vistosos á la vez
que ligeros, e_sco&amp;'iendo para e~to con el mayor cuidado las combmac1ones necesarias.
El traje que señala nuestro número 1,
es de tafetán malva, con amplia aplica•
.
.
ción de guipure.
El cuerpo tiene un yoke cuadrado
,;
del mejor efecto con plissés finos que
¡
van del uno al otro lado; bajo el yoke
hay utJa banda de guipure crema, con
otra pequeña aplicacion punt~ada y el
'1;'"":t.;&gt;..
corpiño tiene delicados fruncidos que
vuelven á repetirse bajo la basquiña al·
¿_;~., .i:?~~;;{
ternando con un gran plissé que rodea
r.:::=' :.;:.a::/
toda la falda. entre dos nueva11 bandas
de ~uipure, una ampllsima, en el borde
de 1a falda y otra en la medianla, más
angosta

flores y en el segundo alternan en guias y lineas paralelas. Museta ligera en el segundo dejando ver un
plastrón acordeón Sombreros de paja de Francia con
grand s aplicaciones de tul blanco y borlas el primero Y. el i!egundo de blonda y plumas rizadas.
0

FIG. 8-CAPOTA

y

JA"QUET.

Dos elegantes val'iaciones, de los descritos frecuen•
temente y cuya descripción h.olgaria.
FIG. 9-PAÑn ROJO Y SATíN NEGRO,

1Jna hermosa combinación que no
rleJa de estar de moda para rubias y
morenas
Este tiene plena ralda con cinco pliegues en la parte posterior y tres órde•
' nes de cintas de satin negro en el re•
, 11rnte de la misma.
El bolero tiene también ribete am•
plio de satín, oue se aplica así mil!mO
i,n dos hermosas bandas á izquierda y
derecha.
Peto de blonda de Bruselas con dos
¡?randes volantes superpuestos cubier•
ta de muselina d!l seda papillón.

FIG, 2 -UN fil!IRMOSO GRUPO DE
NOVEDADES.

FJG. 10-CREPÉ DE CHINA AMARlLLO CON
BLONDA Dlll CHANTJLLY

Compónenlo: Un frock para niña de

La falda e11 completamente lisa sin
más aplicación que la de chantilly en
el borde inferior
Bolero elegantísimo, todo cubierto
de la misma blonda; gran cinturón
Alternado con otra banda de chantilly
y plastrón-de muselina de seda-collar con elegante lazo á la izquierda.
Mangas muy aj11stadíiscon abullonado
muy ligero.

3 á 4 anos, un hermoso traje de foulard

estilo escocés, sin más adorno que apli•
cación de cadenillas de seda, un plastrón plissé de muselina blanca; yockey
ligeros y un cinturón de satfn obrnuro:
y un frock para niña de 8 á 9 años de
adorable elegancia.
FIGt'RAS 3 y 4.
La figura tres nos muestra dos mo•
delos de cuerpos de muselina blanca,
para casa y c3mpo con ade,rnos de
cinta.
·
La figura cuatro un traje de campo
también, para dama y otro de dril asar•
gado para señorita.
El primero es de sarga de seda figurada con sobrefalda y cuerpo ribeteados de chenill•1 de seda negra, cuyo
dibujo á rombos sirve también de tema
en las mangas, tm la parte posterior
del cuello -y el talle. E1 segundo sólo
lleva una ligera aplicación bordado en
el jacquet, en cuatro parlllelas y en
los bordes del jacquet y la falda.
FIGURA 5,
Prenda interior para dama, de alpa•
ca con cintas de felpilla.

FIG, 11-TRAJE PRINCESA

Cna11:do un traje de estilo princesa
eeti\. bien hecho, luce extraordinaria•
mente: pero requiértlse suma habilidad
en la factura
Este que ofrecemos á nuestras lec•
toras, es de una gentil originalidad.
Todo de l'gera cachemira violeta de
parma, muy ceñido, con aplicaciones
de guipure en todo el frente de la fal•
da y en el cuerpo, aef como en los n.
ger()s yockeys de las mangas y en el
cuello.
FJu. 12-TRAJE DE TAFETÁN AZUL.

FJG. 6-TOILE'rTE DE PASEO.

Es de paño de estlo azul mate coro•
puesta de una gran falda plissé en for ·
ma á la altura de un volante.
Cuerpo plissé de la misma suerte
con pliegues separados y guarnecidos
de bordados de seda á la altura del peto.

FIG, 12-TIUJEl Dlll TAPJHÁN AZUL,

FIG, 11-TRAJE PRINCESA

El corpiño se abre sobre un peto de muselina de
seda azul fincé y rematado por una gran corbata pa·
pillón.
FIG 7- l'OS TRAJES DE PASEO,
De gasa acordonada ambos, variando de muy di•
versa manera los dibujos que en el primero recuer•
dan el estilo escocés, itera más grande cordones de
Eeda atados junto á los hombros formando grandes

MEXICO, JULIO 31 DE 1898

FIG, 8-CAPOTA Y JAQUET,

Falda de merlia vuelta con tre~ órde_nes de bandas ondulantes figuradas y
dos grandes.
Yockey pleno con hermosos plisséa
agajados, de muselina de seda blanca.
Peto orlado por dos bandas ondulan•
tes de la misma forma que las de la fal•
da. Mangas ang-ostasligeramente fruncidas con ligerlsimo bullón,

Nelson

Gt.

lbliles,

GENERALÍSTYIO DEL EJERCITO DE L'lS E3TADOS U~ID03

•

NUMER05

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Manuel Tamayo y Baus</name>
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                    <text>'TOMO U

FIG, 10-CREPÉ DE CRINA, AMARILLO, CON BLONDA
DE CHANTILLY

Nue¡;¡ztros e-ra.b a.dos
FIG. }-TRAJE PARISIENSE DE TAFETÁN Y GUIPURE,

Las modistas tienen e~pecial cuidado de que los
trajes para campo, sean de géneros vistosos á la vez
que ligeros, e_sco&amp;'iendo para e~to con el mayor cuidado las combmac1ones necesarias.
El traje que señala nuestro número 1,
es de tafetán malva, con amplia aplica•
.
.
ción de guipure.
El cuerpo tiene un yoke cuadrado
,;
del mejor efecto con plissés finos que
¡
van del uno al otro lado; bajo el yoke
hay utJa banda de guipure crema, con
otra pequeña aplicacion punt~ada y el
'1;'"":t.;&gt;..
corpiño tiene delicados fruncidos que
vuelven á repetirse bajo la basquiña al·
¿_;~., .i:?~~;;{
ternando con un gran plissé que rodea
r.:::=' :.;:.a::/
toda la falda. entre dos nueva11 bandas
de ~uipure, una ampllsima, en el borde
de 1a falda y otra en la medianla, más
angosta

flores y en el segundo alternan en guias y lineas paralelas. Museta ligera en el segundo dejando ver un
plastrón acordeón Sombreros de paja de Francia con
grand s aplicaciones de tul blanco y borlas el primero Y. el i!egundo de blonda y plumas rizadas.
0

FIG. 8-CAPOTA

y

JA"QUET.

Dos elegantes val'iaciones, de los descritos frecuen•
temente y cuya descripción h.olgaria.
FIG. 9-PAÑn ROJO Y SATíN NEGRO,

1Jna hermosa combinación que no
rleJa de estar de moda para rubias y
morenas
Este tiene plena ralda con cinco pliegues en la parte posterior y tres órde•
' nes de cintas de satin negro en el re•
, 11rnte de la misma.
El bolero tiene también ribete am•
plio de satín, oue se aplica así mil!mO
i,n dos hermosas bandas á izquierda y
derecha.
Peto de blonda de Bruselas con dos
¡?randes volantes superpuestos cubier•
ta de muselina d!l seda papillón.

FIG, 2 -UN fil!IRMOSO GRUPO DE
NOVEDADES.

FJG. 10-CREPÉ DE CHINA AMARlLLO CON
BLONDA Dlll CHANTJLLY

Compónenlo: Un frock para niña de

La falda e11 completamente lisa sin
más aplicación que la de chantilly en
el borde inferior
Bolero elegantísimo, todo cubierto
de la misma blonda; gran cinturón
Alternado con otra banda de chantilly
y plastrón-de muselina de seda-collar con elegante lazo á la izquierda.
Mangas muy aj11stadíiscon abullonado
muy ligero.

3 á 4 anos, un hermoso traje de foulard

estilo escocés, sin más adorno que apli•
cación de cadenillas de seda, un plastrón plissé de muselina blanca; yockey
ligeros y un cinturón de satfn obrnuro:
y un frock para niña de 8 á 9 años de
adorable elegancia.
FIGt'RAS 3 y 4.
La figura tres nos muestra dos mo•
delos de cuerpos de muselina blanca,
para casa y c3mpo con ade,rnos de
cinta.
·
La figura cuatro un traje de campo
también, para dama y otro de dril asar•
gado para señorita.
El primero es de sarga de seda figurada con sobrefalda y cuerpo ribeteados de chenill•1 de seda negra, cuyo
dibujo á rombos sirve también de tema
en las mangas, tm la parte posterior
del cuello -y el talle. E1 segundo sólo
lleva una ligera aplicación bordado en
el jacquet, en cuatro parlllelas y en
los bordes del jacquet y la falda.
FIGURA 5,
Prenda interior para dama, de alpa•
ca con cintas de felpilla.

FIG, 11-TRAJE PRINCESA

Cna11:do un traje de estilo princesa
eeti\. bien hecho, luce extraordinaria•
mente: pero requiértlse suma habilidad
en la factura
Este que ofrecemos á nuestras lec•
toras, es de una gentil originalidad.
Todo de l'gera cachemira violeta de
parma, muy ceñido, con aplicaciones
de guipure en todo el frente de la fal•
da y en el cuerpo, aef como en los n.
ger()s yockeys de las mangas y en el
cuello.
FJu. 12-TRAJE DE TAFETÁN AZUL.

FJG. 6-TOILE'rTE DE PASEO.

Es de paño de estlo azul mate coro•
puesta de una gran falda plissé en for ·
ma á la altura de un volante.
Cuerpo plissé de la misma suerte
con pliegues separados y guarnecidos
de bordados de seda á la altura del peto.

FIG, 12-TIUJEl Dlll TAPJHÁN AZUL,

FIG, 11-TRAJE PRINCESA

El corpiño se abre sobre un peto de muselina de
seda azul fincé y rematado por una gran corbata pa·
pillón.
FIG 7- l'OS TRAJES DE PASEO,
De gasa acordonada ambos, variando de muy di•
versa manera los dibujos que en el primero recuer•
dan el estilo escocés, itera más grande cordones de
Eeda atados junto á los hombros formando grandes

MEXICO, JULIO 31 DE 1898

FIG, 8-CAPOTA Y JAQUET,

Falda de merlia vuelta con tre~ órde_nes de bandas ondulantes figuradas y
dos grandes.
Yockey pleno con hermosos plisséa
agajados, de muselina de seda blanca.
Peto orlado por dos bandas ondulan•
tes de la misma forma que las de la fal•
da. Mangas ang-ostasligeramente fruncidas con ligerlsimo bullón,

Nelson

Gt.

lbliles,

GENERALÍSTYIO DEL EJERCITO DE L'lS E3TADOS U~ID03

•

NUMER05

�8:?

LASEMANA
RESUMEN-Seis ejecudones capitales Pn Oaxaca.-Te,
rrible ejemplo.- La lucha entre el criminal y la sociedad.-Armas iguales.-Adulterio y asesinato.-La
más negra de bs traiciones.-Esa mujer no debe 8tr

EL MUNDO.

nnmtniro 31 do Julio 1898
Oomlngo 31 de Julio de 1898.

ven Juan C. Vazquez, miembro de una distinguida familia de Mazatlan.
No tiene duda, esos hombres eran carne de
horca; no debemos llorarlos, antes felicitar á Ja
Justicia de Oaxaca por su recdtud y su entereza.

83

t9olitica Obtntral.
LA GUERRA HISPANO·AMERIC.ANA.-Los PRELIMINA..-

R ES DE LA PAZ.

*

**

Por fío ya es un hecho que el Gobierno Espafiol se ha resuelto á pedir al de Washington las.
Y á proposito ¿qué género de pena, que espe- condiciones de paz. El Embajador de Francia.
La Justicia del Estado de Oaxaca ha d11do terrible ejemplo á todos los delincuentes del país, cie de castigo merece Casino del R11.so, asesino ante la Casa Blanca ha sido el encargado por el,!
enviando al p11tíbulo y ejecutando de un solo gol- del Presidente Municipal de Santa Cruz, en Tlax- Gabinete .de Madrid de entablar las negociaciope á seis delincuentes de la peor especie, á los cala? Protegido, colmado de favores y de distin- nes preliminares para el arreglo de la paz.
Los que hemos visto con dolor cómo se derra-.
asesinos crueles, traidores y alevosos del Sr. Tro- éiones por su víctima, estimado y considerado por
ella, casi de la familia, del Raso, hombre nada maba la sangre á torrentes, cómo se derrochaba
va mala.
La primera impresión que una hecatombe de vulgar y que ha recibido alguna instrucción, el din~ro en Ja lucha terrible entablada por dos.
esa naturaleza pr!&gt;voca, es la del horror, y las pri- no encuentra mejor manera de pagar los servi- pueblos que representan los intereees de distinmeras reflexiones que acuden al espíritu, son las cios recibidos, que enamorar, seducit, hacerse el tas razas, los que hemos seguido paso á paso los.
de un sentimentalidmo extraviado y los de una amante de la esposa de su proLector; sorprendido episodios de esa lucha desigual en que las ventadeclamatoria tan elocuente como hueca. ¡Cómo! una noche en brnzos de la adultera debió, estoico, jas han estado constantemente por parte de los.
en pleno siglo diez y nueve, en sus gloriosas pos- impasible esperar la muerte ó interponerse caba- americanos, y hemos admirado el heroísmo del,
trimerías, se lava aún la sangre con la sang-re! llerosamente entre el esposo airado y Ja cómplice pueblo espafl.ol ofrecido en holocausto poreltriun¿Es remedio al homicidio, la pena capital? Para de su delito, é implorar para si la muerte y para fo de una idea, m&gt;1.rchando ciego al comoate sin
vengar la muerte de un hombre se sacrirican seis, ella el perdón. Cuando un hombre de mediano aquilatar lo, peligros, sin medir los obstáculos,
¿y eso se :Jama proteger la vida humana? A tan- corazón se ve arrxotraio por pasión irrefrenable sin ver loe&lt; abismos abiertos a sus pies, sino sóloá los brazos de una mujer casada, debe dar por fijos los ojos en su bandera orlada con los nimto equivale ese bárbaro proceder como á
firmada su sentenc:a de muerte, hacer á su extra• bos de gloria que han cantado sus poetas y sus.
vio el holocausto de su vida y saber morir. Pero historiadores; loR que hemos percibido desde nuesquita1' el dolo1· de la cabeza
del Raso pertenece á la peor categoría de los tra tierra apartada las lamentaciones del huérfaquitando la cabeza que lo siente.
hombres perversos, á la de 103 ingratos; tal vez no, los ayes de la viuda, las dolorid:ts quejas de
es un cobarde, y al ver aparecer al esposo, an- la madre, los gemidos sofocados de la esposa queUna madura reflexión sobre el problema resti- tes que éste tenga tiempo de reconocerlo y de satuye el problema á su verdadero punto de vista y ber de qué se trata, hace fuego sobre él y k, hiere han visto desaporecer en las fauces insaciables.
del Moloc de la guerra á los seres más queridos,
lo reduce á las proporciones de una operación de muerte.
á los pedazos más caros de su corazón; los quequirúrgica repugnante, sangrienta, dolorosa; peEl esposo ultrajado, casi agonizante, tiene to- sin prevenciones ni prejuicios, sin preocupacioro preservadora y salvadora del vigor y de la
vida del organismo social. Nada m~s odioso que da vía el tormento de ver cómo su desleal compa- nes de ningún género, sin apasionamientos de
una cauterización con el hierro canden té; las car- ftera y su iof11.me asesino lo desoalijan, se apo- ninguna. naturaleza hemos comparado fríamentenes humean, la sangre hierve con siniestros chi- deran de su dinero y de sus joyas y huyen á ocul- los elementos con que cuenta Ja Unión .Americarridos, un vapor nauseabundo se esparce y pro- tar, sabe Dios en qué antro, sus criminales amo- na en pleno gocP de su fuerza y poderío, con los.
que tiene á su disposición la Monarquía espaflola
voca vértigos, escaras negruzcas aparecen y de res.
lo que !ué organismo vivo, palpitante, activo, deYo quisiera ver desde aquí la cara que pondrán agotada por tres años de guerras coloniales; ameja solo placas de escoria, tizones negruscos, in- los filántropos y abolicionistas de la pena de nazada de divi~iones, cprrofda por los partidos,
sensibles é inertes. Pero la operación, cruel en muerte al relato de tan infame crimen! ¿No les acosada por las rivalidades interiores, amenazasí misma, cuando se ejecuta en úlceras infeccio- parece que 1v mejor sería Ha.mar á los fugitivos, da por la guerra civil y sola y abandonada en Slh
sas, en cánceres corrosivos, es fecunda en bienes amonestarlos uulcemente, hacerles prometer que congoja por las Potencias Europeas .... los quey salvadora de vidas. El organismo desembara- no volverán á hace1·lo; exhortarlos al bien y á todo esto hemos visto, sentimos una especie de sazado de gérmenes nocivos y de tejidos dafütdos, Ja v:rtud, casarl:&gt;s, especialmente por 111 Iglesia, tisfacción al ver aproximarse el fín de todas esrecobra Ja fuerza y lit salud, la dicha de vivir; unc1, vez muerto el Sefior Rosario; buscar la re- tas angustias y llegar á una resolución honrosa.
desaparecen los dolores agudos, lor ardores que- productiva inversión de sus economías v esperar para entrambos brligerantes.
L"os pueblos no están obl:gados á alcanzar la.
mantes, l11s punza.das asesinas y e] sacrificio de sentados su regeneración y ~nmienda? Procedien•
una colonia de celdillas dafünas basta para curar do así no se corre riesgo de agregar una gota de victoria. Los ejércitos y las escuadras que marmales mortales.
su sangre impura á la generosa del Seftor Rosa- chan al combate nunca van con las seguridades.
Lo mismo en sociedad: el criminal, el bando- rio que con tanta profusión derramaron. í ya que del triunfo. No son los triunfos modernos los delero, el hombre desnaturalizado que no respeta al esposo le llegó su ho1·a y que la fatalidad lo con- la , i~ja Esparta en que la estratega y el soldavidas ni haciendas, el asesino, como en el caso dena á la muerte ó á la desgracia, siquiera que do que salfa en defensa de Ja patría tenían el dede Trovamala, de un anciano impotente, ciego, la intempestiva intervención de la justicia no ba- ber ineludible de volverá sus hogares con su essolo, confiado; el cruel destructor de vidas hono- g... dos víctimas más; ya tenemos bastaL t} con cudo cargado con ]03 laureles dtJl triunfo, ósobresu escudo en vuelto con los sudarios de la muerte•.
rables que machete y garrote en mano viola el una!
hogar, hace irrupción en el sagrado de la alcoba,
En este terrible crimen no se sabe á punto fijo Menos asperas nuestras costumbres, menos exise congrega en bandas numerosas y desenfrena- quién es más culpable, si la mujer ó el amante. gentes nuestros deseos, basta á los combatientes.
das y hiere y golpea y tortura y destruye, no es
La mujer que viola la fé jurada, que mancha el cumplir como b:ienos las leyes militares, basta á
un hombre, es una fiera; no es nuestro semejan- tálamo, que pone sobre la frente de sus hijos un los pueblos ofrecer las resistencias que impone
te, es nuestro enemigo; y si forma cuadrilla debe estigma de infamia y de vergüenza, que, como di- el Qódi¡ro de honor, basta á las naciones cumplirexterminársele con mayor razón que si delinque ría Otelo, hace ruborizar al pudor mismo, que en la e~fera de su actividad y en el orden lle Jo
solo.
paga con falsías y con traiciones la protección, posible las aspiraciones populares, par1t que seLos partidarios de la abolición de la pena de el amparo y el amor del esposo, no debe en con. consideren libres de toda responsabilidad.
muerte nos dan envidia; ¡quién, como ellos, pu- . trar para su culpa remisión. El matrimonio es
Ya otra vez Jo hemos dicho: no existen los suidiera creer que los hombres son todos buenos; una institución sagrada que uniendo á un solo cidios colectivos; es cruel y t~rrible empujar ab
que la dulzura y Ja convicción son los mejores hombre con una mujer, redime en lo posible al ser sacrificio, y al sacrificio estéril, álas ciegas mulcorrectivos del delito y del crímen; que cebándo- humano de las fatalidades animales á que Jo con- titudes que se deslumbran con oropeles, que selos en las Penitenciarías se apaga su hambre de dena Ja Naturaleza, que corre un poderoso velo sugestionan por vanos resplandores, qµe se pamalsanos placeres y su sed de criminales aten- sobre nuestras más necesarias é intimas miserias, gan mucho de 10s impulsos instintivos, y sólo á.
tados, que su corazón, tierno como de paloma, se que encubre y suaviza las brutalidades del ins
fuerza de desengaflos atienden á los dictados deabrirá a las predicaciones de, misionero, á las su- tinto, que idealiza y ennoblece una función y que la razón.
gestiones del moralista, á las aspiraciones del fi. hace al hombre menos animal y más espiritual.
Las clases directoras, los grupos pensa.dorPs,
lántropo y que el crímen desaparecerá el día que Es la mujer quien menos debe romper ese pacto los que representan los intereses legítimos de E:1,
desaparezca el castigo!
que hace compatible su fanción suprema de ma- pafia, há tiempo que abogan por la paz, há tiempo que reclaman la suspensión de tantos y tan
Desgraciadamente nada de esto es verdad; hay dre con su noble pudor de ser civilizado.
estériles sacrificios, há tiempo que reclllman una
hombres fieras como hay hombres corderos, por
La esposa que rompe el pacto vuelve á la cateinstinto, por organización, por naturaleza, por goría de hembra; se prodiga cuando del:iía reser- dirección nueva en las actividades y energías dell
atavismo; una fatalidad comparable sólo á la que varse y se entrega cuando debía guardarse. Y so- país, para enjugar tantas lágrimas vertidas, para.
rige la vida del tigre inclina á aquellos al mal, bre todo si es madre, su delito ni tiene ni puede cicatrizar tant1ts heridas sangrientas, parn c,..garcomo A estos al bien, educación, buen ejemplo, tener redención. En cuanto al amante, no hay para tantos abismos abiertos, para llama1· tantos ob3,
principios, consejos, nada vale, nada puede con- él pena bastante severa; quien nos roba Ja espo- táculos levantados á Ja regeneración y á la reconstra sus tendencias á la destrucción; A estos se les sa nos debe su vid!l; quien nos quita A la vez la trucción de un pueblo quq se siente fatigado dedebe sacrificar, suprimir, eliminar para defender mujer y la vida .... ! lástima que sólo pueda me- la lucha. cansado del combate, agotado por el,
sacrificio.
á la sociedad contra.sus atentados, y para que no recer Ja muerte.
difund1m en ella la mala semilla.
A eso tienden las negociaciones que por fin seY tan es así que uno de los fusilados de Oaxaca,
LOPEZ l.
ha decidido á entabl&gt;tr el sefl.or Sagasta. ArrastraRafael Castellanos, asesinó en la carcel al preso
do á lá guerra contra su propia voluntad, jefe de
l&lt;'rnncisco Gonzalez y otro, Marcos Vela seo, comeuna situación quP. él no había creado, enfl'ente
tió un homicidio proditorio en la persona del jode una crisis que no pudo evitar, convencido a,i
fin de Jo inútil y estéril de todas sus tentativa&amp;.

madre.

EL MUNDO

Don C!arlos ae @?rbón, Duque ae roaaria,

i!a Princesa rouia

PRETJiNDlENlE Á LA CORONA DE ESPAÑA

para contrastar y vencer á un enemigo superior, Muy de prisa, tuvimos tiPmpo apena~ d~ ~~ihr ~\
se decide á pedir lt1. paz, después de las catástro- enorme Hottil Palruer, el glga!ltesco Atu.litonum: mis
lectores creerán quti soy vród1go en eplttitod de aufes por tierra y mar en Cavite y en Santiago de mento· la verdad ec que los E,tados U nidos en s11 conCuba.
junto ysus detalles 1J.Jerecen los susodichos epit~tos
¿Que, hay que hacer nuevos sacri~icios~ ¿q~e, no y no merecen otros.' .h:I Auditorium, mlls granrl1oso
debe esperarse nada de un enemigo v1ctonoso? quizás, que los hoieles de primer orden de N~w York,
con su tt:atro que puede conteuer algunos millares_de
¿que, ha de conseguirse poco de un ~u~blo nuevo personas cart:ce dtil supremo lujo de confort artlst1co
que arroja osado el guante á las vieJas monar- del Waldorf, que tistá á punto también de tt1ner s~
quías? .... Pues por csv; por eso hay que apresu- teatro y cuyo jardín es ya. uno de los centro3 de reu
. .
rarse á entablar las negociaciones de paz, para niór dti1 Nt:w York eltigaote.
Nuestro amable cicerone quería que. v1s_it~ramos ~¡
que las pérdidas sean menores, par~ que cese de edificio
en q11t1 se halla el palacio de J11st1c1a· no qmcorrer ese río de sangre y de lágrimas que em- ~e. Cuando pienso en la _ignominio~~ c~;serna que e~
papa el suelo espafl.oJ y salpica los hogares de Méjico llamamos "Palacio de J11st1c1a. no mti que
luto; para que el territorio sufra menos ~olorosas dau ganas de hacer compa1·aciones en detr1m,mto de
biliario.
.
amputaciones; para que todas las energias laten- miElequilibrio
cielo seguía gris; atravesábamos_ una es_pec1e de
tes que quedan al país se dediquen con amor, atmósfera de ag ..a. porfirizada. reducida á impalpadespués de tan dolorosa exp~riencia, á la alta_ Y ble polvo que no ocultaba lod ~dificios, q 110 sólo los esmeritísima tarea de reconstruir toda una patria, fumaba en laa aristas elevadas, en lo~ balaustres de las
corn1zas y lo,¡ remates de 'as mansarr.a~. E\ lago acot1de restablecer en sano equilibrio, después de las tado
á nutistra izquierda, sin un sollozo, Sin :un mursaludables enseftanzas de la pasada luch~, todo murio escamlldo 1evls1mamente de plata páh~a.. nos
enfriaba con su aliento húmedo; un barco d1buJaba
un nuevo estado social, político y económico.
Es llegado el momento supremo de las pru~- su fantá1:tica silueta en la ntibhna del horizonte.
bas ahora es cuando se va á ver en las clases di:r**
rectoras y en los partidos y fracci~nes políticas
Entramos
por
un
largo
viaducto de madera desde
que se disputan el poder en l~ atribulada _E~pafta, quiénes son los que se gman por ~e~timien- donde dominábamos los campos que l?ºr aquel lado
limitan la ciudad, convertidos en v:astis11,1os t~bleros
tos vinculados en el verdadero patriotismo, Y en cuyas casillas acotadas por r~c1os travesanos de
quiénes se dedican impíos_ á medr~r bajo la som- palo, se clasifican diariamente millares de r~ses
A ciertas horas del dla toman éstaq ~l cammo de las
bra de un falso amor patrio, empuJ1td011 por torgalerías puentes que nosJtros segu1amos en aquel
pes egoísmos.
momento y penetran en el matRdero; todo está muy
X.X.X.
limpio lavado y restregado á porfia, pero todo per29 de Julio de 1898.
manec'e resbaloso, grasoso á fuerza de ~augre Y unto
derr,..mado por doquiera; un tufo de e3t1ércol, de carne viva y de animal muerto se cuela ror las vías resiratorias y determina desde aque momento ha_sta
fa vuelta al aire puro un estado de nausea cootemda
qu11 no tiene nada de paradls•aco.
.
El escenario de los primeros pasos d!' esta roJa Y
hedionde tragedia, es muy poco comphcado; un alto
envarillado de hierro que recorre. l?s cuatro lados de
una pieza que tendrá cuatro ó qumiento3 metros cuadrados· de las varillas cuelgan en ar!?oilas, p1ra due
pueda~ correr sin tropiezo é inceunt11mente, sen 0:1
NOTAS A TODO VAPOR
garfios de hierro. A un lado la entradll de las reséS
que se precipitan en una especie de estrecha canal de
CARNE
madera; á un lado de esta canal funcionan dos ó trns
hombres fuertemente muscullldos .Y armados ?,6 maMuv temprano emprendimos el viaje; ibamos. á ver zos de hierro pasando por un p,w1mento pegaJoso de
sangre y bab~; subimos á un balcón desde donde se
lo más caracteridtico de este repent1!10 y prodigioso
.
emporio de los granos y dela carne; 1bamos ver los domina toda la escena.
Entran las reses. encajónanse golas, r~c1ben sendos
estable,.irnientos de matanza de Armor &amp; C. , uno de
golpe•
secos
11n
el
testuz
y
ruedan
fulm1_nad_os.
por un
los excell'los emperadores de la mai;,teca y del Jamón;
aqni fllt Chi,.ago P.ntTa un Tio de m11fz y sale conver- plano inclinado de donde, atadas rapidl81mamente
t,do eu carue cte puerco (puesto que este gr~no es el por las patas traseras, son enganchadas y levant_adas
alimento principal del risible y solemne ammal con- á la altnra de las varillas y _a:Jl quedan BUApend1das,
denado por el hombre 111 pecado capital de la gula) convulsas aúu y con el hocico embadurnado de mu-

t

ae

Roltan,

ESPOSA D.El DON CARLO:!

cocidad y sangre TJ lo ~:.to es m 1mentllneo; _cien ó
do:1cient·1s re-1e:1 son S&gt;lcrmcada:1 tin ali;-11no:1 mtnut,H
y no bien se le:1 ve iz idas, cuando ha.ciéod?las corr.ir
por lai v Lriila:1 qued-rn dt1la:-1te de lo-1 eu11h11ler~a: C·&gt;n
uu solo movimien,o de es,;oa artistas la yug.1lac1ón se
verifica y dej rndo correr la sangre á negros ~orbow ·
nes de la Pnorm" hnida, las resesson empllJl\das á
otra sección en donde, ya casi exangües, se les d11d•
pr¡j i de las vhceras en un: s_a~tiamén_, y luego _Pon
de:1pPllejadas por otro regimiento hediondo, y roJo y
as! llegan á la cuarta varilla en donde div_idida ~u
dos cada Ms v enju 00ada con eriormes espon¡as, baJ i
del g ..11cho á' uoo-1 ºcarros ad hoc q11e violentamen&amp;e
las llevan á los refrigt1radores ¿El suelo quedará con•
vertido en un hacinamiento ho~rible de eacombr&lt;&gt;s
animales? No· la limpia se verifica con singular pr.&gt;steza; l1L sangr~ corre por las canales del piso, las vl~cAras, las cabezas, las pezuifas, las pieles, son recogidas instantáneamente y lltiv&gt;ld&amp;i á departamento:1
e"peciales en q11e todo se aprovecha¡ de la sangre se
obtiene una sub:1tancia de que se hacen objetos s~mtijante;; á los de goma laea._coo los vellos ~e lupitl•
les se !lacen pinceles, y las pieles. la mater,1a córnna
y las pezuña.e de los carneros van al Japon y todo:1
los intestinos y todo, t(Jdo se utiliza. El ingen·o de e:1te pueblo para dividir el trabajo y para obtener ~e la
industrialiZ&gt;lción de un producto natural el maximun
de rendimiento es pasmoso.
Mis compañero:1 se, empeñ iiron en verlo todo; yo qn ~
tengo una evidente vocación al marti_rio con tRl q11_e
se pueda irá él cómodamente, es decir, que yo 9111zás subirla al Ca.vario si pudiera hacerlo en fumcnlar, me dejé guiar. Fuimos, pues á_ver mataralgunoi
centenares de carneros; pobres victimas, con sus grandes ojos humanos, llorosos, re:1ignados; era aqu!'lla
una d"go llación de inocentes, de slmbolos de lamocencia, yo tenla lmpetus de romperleala c11,beza á sus
herodes. Luego pen.etramos en otro _matadero, el &lt;l"
los cArdos, el i'1Agocio supremo en Ch1c:•go ;.no le llaman Porcopoli$? ¿No es la tierra del Jamón y de la
trichinal'
Tristes animl\les, mueren sin dignidad, mueren en
caricatura; sus chillidos, después del silen~io de lo:1
otros sacrificados, irrita; sus actitudes, su f1sonomla,
por decirlo asl, son cómicas. Y luego c11ando se los
ve pasar en una cadena sin fin por las ~anales llen~s
de aguR caliente con unas figuras furiosamente r1•
dlculas, para ser epilados, pri~t1ro, y despe)lej~d.os
después, la risa se vueive carcaJada. 1Qué ii:i1ustic1al
Era la nuestra una risa que tenla algo_ de lugubre y
noi dejaba desc:mtentos de nosotros mismos.
Despué:1 vlsitll.mos los departamentos en que doscientas muchachas. hermosas algunas de ellas, hl!-cen
paquetes de picadillo que olf_a muy bien y á m.1 !11ª
produjo náuseas. En sPguida v1mo:1 hacer mantequilla
con aceite anim,i.1,-m ugarina-y un poco de crema.
De la 1tolicuación de estas gra~as resulta la mante•
quilla que comen las tres cuartas partes de los yankees y que est:\.n comenzando á hacernos comer ~
nosotros. E3 infame; cuando al calor de la boca se ltqulda, se siente que es aceite; es una iniquidad. . Yo
decla para mi coleto: con 811 pan se lo coman. y_Juré
no volverá comer mantequilla en los Estados U01doR.
y lo cumpll. Pasamoa por los refrigeradores, inmeL -

�EL MUNDO

84
sas catedralPs de carne formadas de diez ó doce naves cuyos r,,jizos, calados muros están he chos rle •millares de mita'Cles de reses colg adas en intermin11blll11
hileras, bajo -uu frio polar; no11 enseñaron un trozo ne
carne incorrupta que tenia vei te años. Tiritando,
estrangulado el estómago por el horror y el asco, im
pre.siouado por el tono neutro de muerte industrial
que alli reinaba, pensando que la premisa obligatori L
de todo jamón sabroso era el martirio de uno de esos
gordos y ventrudos per.:onajtls, cuyo risible martl·
rio acababa yo de prt&gt;1seuciar, sal! del me t-1.dero, de
jándome referir que en i,.a sola casa de Armar and
Cº St' habían matado ese dia cinco mil coch1uos y pueden matarse dit&gt;Z y seis; tres mil cu11trocientos carneroR y siete mil doscient~s resPs Supe también que los
ochocientos ó mil obreros que alll tfllbajau ganan diez
ó quince centavos por hora. que las rayas y gastoe suben á 120,000 .,esos mensualt&gt;s y otru cosa11 que he
oh·idado; mi rnemoria no tenia en aquellos momentos
su plasticidad acostumbrada.
Toda la ciudad me parrcia hecha de carne grasosa
y sanguinolenta; cuando en los apar.. doreR de la~
tiend11s de come~tibles ó "" las puertas de los r e.~taurants vela vo, y t&lt;l!tO se v,i A cada veintl.l pasos, un
gran carnero nesollado, purpurtlo, r1c•&gt;, en tornasolea
dos músculos envueltos en su aponeurosis, gruesa malla de adiposidad muerta. me invadia un a~co inefablfl.
Mlentr11s mis compañeros, bajo la hábil dirección de
Berriozábal, comian copios.. mente en uu inmenso
salón cuyos muros y techos eran espejos, Y? tUYf'." &lt;JUe
circunscribirme á una taza de té y á una mdefm1da
repetición del valsecillo de modll, tocado por una or-

Domingo /ll de Julio de 1898

Oomfn,rn 31 dP .Tulio de 1898.

EL MUNDO.

Ofelia ó con el pecado sentimental de Gretchen, no
:a:*•
con este animallsmo erótico de las regiones que el
Pe_nll_ando en estas i;:oeas semi -tristes, entré en un desierto lHme con su lengua de fuego.
café cantante (llamémoslo así.) Abajo babia una gran
Oos muchachas si11mes11s simpll.ticas, ris™'ñas, bes,
cervecl.lria en que 1:1ntraban y salían nlegreme11te mu- tialee, de abultado estrapentin, c&lt;'mo las hotentotas
chas Rt-ñoritas que ahf desembarcan de todos los con- que llevan li. la espalda á sus hijos parados, en vertitin,mttlS, sabiendo que Chicago es uno de los princi- calidad perfecta. maravillas de esteatopigia, cantaron
pales mercados de carne del mundo.
acump11ñadas de guitarras primitivas, guiEn aquel teatro asistimos á unas tandas divertidlsi- tarrbién.
d11 la época cuaternaria, unas melopeyas lenmag; en primer lugar porque no babia cantos de ne- tarras
111.nguidas y opae:as.
gros. capaces de sugerir el suicidio con su monotonía t&amp;R,
Tenian, desde medio muslo, las plernlls y los piée
:.,oológicamente melancólica. En seguudo lugar por- desnudos. con unas ajor.:as en los tobillos, ca paces de
que en vez de cantos negros, escuchamos cantares e.-rvir de cintura floja á la menos esbelta de nuestras
irlandeses.
aquella pareja de paquidermos
Nos arecieron llenos de melancolia ardiepte, dig- pollas. Y sin embargo,
se movia con cierta graciosa agiliaad
nos de pais del arpa; dignos de la isla verde; dignos adoleecentPS
Robre sus bae1-1e que parecian atacados de elefanciasis.
del verde mar; y los bai113sf Tan simples, quiero dt1ci:1 Hondamente
fastidiados, causadoey;enervados, abantan sencillos, tan inocentes, como bailes de niños, encantadoramente ineipldos ¡qué bonito todo esto! Yo dopamos aquel lugar ..... .
tengo una gota de sangre irlande,ia en las venas y
aquella guta me tiñó de irlandés toda la b&amp;ngre
al oír e¡¡os cantares y, al ver á las caut?doras, dos
De focos como estos irradian las lineas negras de
de ellas, sobre todo. eran p1•r la armonía perfecta de las liof'&amp;S, por el color suavisimamente rosado una lnme,,sa red de impureza cosmopolita que ende la pit'I y del cabello.por la profunda obscuridad de vut-lve al Chicago nocturno.
Centenares, millares de sacerdotiza~ de la Astarté
los O(·eauicos ojos 11.zules. verdaderos tipos dti belleza.
E~ta raza céltica hace más f,na \ mái poética, diga- internaci"nal, vagan eutre la sombra ó se reconcenmos, á la raza sajona cuando con ella se mezcla. y tran en E»l bajo y pestilente tugurio negro ó en magniaqui en loe Estados Unidos crece y se multiplica con ficos palaciod d"II pecado donde los opulentos retretes
tal vigor, que acabará p )r abeorver,e toda la savia en que se sacrifica á todos los vicios en todas las force! Ar bol s11jón, ó la mitad de esa 1&gt;avia; la ,,tramitad mas, semejan fragmentos vivos d~I Festin de Babilocorre dti Ctlenta d11 ,os alemanes. Ya verá Iuglatt-rra nia de Rocht'grosse.
Un joven médico americano que ha estado en Méun dla, lo qu11 de todo estort&gt;1sultará; Irlanda está.destinada A ser la cuestión de Cuba de mediados del si- jico y que nos acompañaba á nuestro hotel, nos det liaba lus ritos de estoo nefaudos cultos y que seria
glo próximo,

1

EN UN PUERTO FORTIFICADO. -'Bt:QUE .MERCANTE DET:RlNIDO

questa más ó mf'nos italiana ó húngara, flanqueada
por un mlstico harrnonium. Hubo al_go menos monótono por fortw,a: un grupo de jóvenes de la flamame
Universidad de Cbicago invadió 1,l restaurant armados de pintoreecos garrotes con moños del color distintivo de éste, queserá un plantel maravilloso, y cantando en coro no sé que breve, guturaly jocoso estribillo; se sentaron en derredor de una g-r an mesa y se
dispusieron á comer alegeremente: aquellos muchachos, 11. pesar de ser sajones, tenían la sangre efervescente como los Tinos espumosos; no hay me,or
Champa;;ne que la ju.ventud.
Las grandes Universidades hoy- en plena actividarl aqui y las en formación de Cb1cago y San Francisco, cuyos egresos superarán á cuanto gasta nuestf'O gobierno en la Instrucción Pública, pondrán
rápidamente á los E~tados Unidos en la categoria de
los grandes pueblos creadores de civilización. Aquí repitiendo como estribillo eso de que el pueblo americano es un pueblo esencialmente práctico, queremos
decir que los yankees desprecian todo cuanto es teoria y ciencia pura ó encumbrada filosofía, Error inmenso; los centros de enseñanza superi,,rentre nuestros vecinos, son laboratorios tan admirablemente dotados de inetrumt'ntoe de progreso intelectual que estos
diablos de hombree qne lo ambicionan todo y todo lo
logran, que en el siglo futuro el centro de gravedad
de la elaboración de la Teoria, será probablemente
norte-americano. Cuándo tendremos nosotros no ya
una universidad de Chlcago, sino una escuela superior, una sol&amp;!

En segundo lugar uoa orquesta árabe dejó oir sus imposible trascribir, ni en latin siquiera. La civiliza•
expresivas y desa1;1acibles inarmonla11; no sé para qué ción tiene sus inmensas cloacaR á donde va todo lo
las dejó oir; esa musica debla siempre ser subjetiva, que ella t·it¡¡ra, desorganiz&gt;\ y defoca, para hacer la
exist.ren el fuero intimo, como loe casulstas decimos,y dt~ha precaria d11 unoij cuantos grupos selectos; es el
alli permanecer inviolable y muda. Acompásdeaque- sistema de tout a l'egout. En ese albañal florece. hija
llos agrios atabales y roncas guzlas empezó á mover- de la miseria y de la noche, la espléndida fLr · negra
se una mujer, lentamente primero, en girada rapidí- del vic,o..
sima. después y al fin vertiginosamente, en que
JUSTO SIERRA,
ci.si no se vela la figura y pólo .se ad vertía el mo vi•
miento; cuando la joven rotatoria terminó su danza
inveroslmil nuestra situación era imposible, esti\.bamos co11tagiados, nuestros nervios hablan l111gado á
una tensión dolorosa, ib11mos á ponernos 11. bailar tam- La escuadra del Almirante Cámara
bién, nos explicábamos las rondas prodigiosas de los
derviches en las mezquitas de Oriente.
'Viuo luego el cuchi-cuchi, la famosa danza del vien•
L!'- última flota de guerr~ que pos~e España, la del
tie, bailada ó expresada., diremos, por una egipcia almirante Cll.mara, encammóse hacta Manila á fines
de g-randes ojos urentes, negros como un brasero del de Junio por la ruta del Canal de Suez para vo,ver en
infierno. de gran boca roja, ámanera de herida abier- seguida á lo.a costas españolas desistiendo de su reta, y espantobamente sen:mal sobre la dentRdura de mota exped'ción.
marfil africano. A compás de un r,tmico movimiento
Dos veces pagó la flota loe dere.chos de portazgo en
de caderas, el vientre desnudo comienza pot· ~legar- el canai, que ascendieron 11. $3:20 000 duros, oro con
se en ondas concéntricas y acaba por verdaderas loe que se gravG inútilmente el Tesoro de Espada.
gesticulaciones convulsivas que le daban un einies•
Parece que hubo en Madrid algunas vacilaciones
tro aspecto de maecarón de fauno epilAptico: no he sobre el destino que deb1a darae á esa flota y que las
visto nada ni más curioso ni más horrible. A seguida opiniones anduvieron muy divididas: el hec'ho conouna blondin&amp; y enjuta americana se presentó á hacer cido para todos es que tras de algunas aventuras cu•
10 mismo, y á pesar de sus abominables contorsiones
rioeas que en seguida reseñaremos, la flota de Cáno logró sino hacer reir; era la caricatura odiosa y mara regresó á los puertos patrios, abandonándose
repugnante del cuchi-cuchi. No, los cabellos rubios definitivamente por el gobierno español todo plan de
no casan, sino con el sensualismo inconsciente de ataque naval contra loe americanos en aguas asiáU-

Duke reclamo

E

�86

cas ó americanas. Tal vez los
rumores de la expeaición de
Watson al Mediterráneo djeron consistencia al plan de
una defensa bien orgimizada
que hubiera sido imposible si
se distrae la única escuadra
hábil antes del desastre de
Cervera v la única en térmi •
nos absolutos, despuée de la
batalla del :3 deJulio, para enviarla A alguna de lascoloniaR
amagadas, desamparando la
metrópoli.
El 26 d~ Junio último, á las
9 de la mañana:, el vigla de l11s
oficinas de la Com¡;añia del
Canal de Suez enPuerto Sard,
anunció el arribo rle los doce
navlos del Almirante Cámar11:
inmediatamente que se supo
la nueva, la multitud ansiosa
de acontecimientos extraordinarios, invadió los muelles
presenciando el desfile de la
escuadra El Ptlayo con el pabellón almirante amarró el primero frente al consulado de
E~paña, el Carlos V veDia en
po., de JI v se dir:g-ió al Cherif; él Patriota, el Buenos Ai
res, el Audaz, el Rdpido, el Colón el Proserpina, til O.,ado, el
San FranC-.:sco, etc, etc., fueron tomando los lugares má3
conveniente@ en el puerto.
El recibimiento que se hizo
á los marinos españoies fué
cordial. A eso de laa cuatro de
la tarde la música Intornacio•
nal, bajo la dirección &lt;lel maestro Portirli, tocó la Marcha de
Cddiz en medio de la multitud
quese amontonaba frente al
consulado de España y que
&amp;?laudia frenéticamente. Sin
embargo á las cinco corría va
el rumor de que haolan surgido dificultades entre el cónsul
de España y el gobierno del
KhPdive sobre el aprovisionamiento de careón de la flota.
La policla estaba sobre las
a r mas, aprestándose para impedir manu militari, que las
casas de comercio vendiesen
carbón á la escuadra. Los únl cos 1lepósitos de combustible
en Puerto Said están en poder
de Worms y Cª, Sa.,on-Baztn, Wills y C.ª y de la Coal
Compay; todas estas casas recibieron la siguiente circular.

•

EL MUNDO.

Domingo 31 dP Julio de 1~
que daba cuenta de su viaje
con motivo de la
últnua guerra entre el Imperio del Sultán y el Rdno de
Grecia, En ese estudio resaltan por modo .singular las fa.
cultades de observación d, L
espíritu anglo-sajón y la frialdad con que los soldados yanketis, aun los más entusiastas.
para la técnica de la guerra,
miran 1011 asuntos que A esta
se refieren. sin deseu tenderse
jamás delas condicioues sociales de otro orden á que están
subordinad11s ni e11castill11rse
en la torre de su especialidad,
pues antes bien adwira cómo
son antes que guerrerros, hom.
bres práctico11 dispuestos Areconocer que la humauidad no
tiene por fiu ú ltimo la discordia nerenne 11ino las actividades· pacificas productoras de
dicha y bienestar.

a. Turquía

r

Don Carlos de B9rbdn, Duque-

de Madrid y su esposa.

· La Rgitaclón Carlista de España va á encontrar un cama
po fecundo para sus propó11itosiniestros en el aniqui!Hmiento de España y la relativ,. debilidad de su gobierno tru
una lucha bien larga y la 110lución desfavorable del conflicto internac·onal.
Las reivi11dic11ciones que intent!l. el preteuuiente, son de
aquellas que sólo pueden hallar eco en el fondo de conciencias entenebrecidas por la ignorancia ó la maldad, pues no
son de nuestro siglo ni merecen respeto esos merodeadores delll poUtica que al amparo
dA una :radición desacreditada ante el bueu sentido, se
erigen aute si y ante las turbas estúpidaa como rt&gt;presentantes de aupuestos designios
providenciales. Jamás han
pensado estos fanáticos ó mistifica dores alegar méritos perrnnales para suplantar gobier.
nos estable~idos y retr, traer
la historia de un pueblo á sus
dlas do embrutecimiento: no,
su propaganda y su acción
no son ni la difusión de un
sistema racional de gobierno
Port SaYd, 26 de
ni el e11fuerzo fecundo de los
Junio de 1898.
lucha•lores del progreso. AcaSeñor: Tengo el honor de
so les falte, como al pretenponer en conocimientc de usdiente Don Catlos hasta esa
ted que el gobierno de S. A.
autoridad moral que hace de
el Khedive examina en este
les fanáticos seres vigorosos
momento si hay lugar á que
esclavizados á un ideal, respese autorice el embarque de
tables aun en sus extravíos y
carbón para los buques de la
LA CLASE MEDIA EN EL CAFÉ COLÓN, PASEO DE LA REFORM-.
duelios de si mismos, para imescuadra española y se opon•
poner silencio A toda pasión
drá por la fuerza á que se le@ prove.1 de combustible en Suez, recibiendo ali! órdenes terminantes parR que
que no sea la de su misióu y
antes de que se haya tomado una resolución defini- abandonase el puerto dentro de las veinticuatro ho- á todo apetito que la desvirtúe ó contrario sus
fine~.
tiva.
ras, y por ningún motivo hiciese carbón en aguas suSoy, etc.
jetas á Ru autoridad
Don Carlos ha sido un calavera y aun en Venecia
Ya en otras ocasionPs hPmos hablado de la escuadra hizo figura como Tenorio, contrastando singularHussein Oassif (firmado)
Cámara, de sus unidades de combate y de la fu!lr- mente su conducta con la de su primera esposa la
Esta circular escrita en términos de sobra enérgi- de naval
que representan. Con ella iban cinco traus- au11tera y noble princesa Margarita de Parma. Viudo
cos era tan~o más grave, cuanto que fué redactada á za
portes, antiguos tran.11a•lánticos de la española, que se ca~ó con una hija de la orgullosa casa de Roban;
consecuenc_ia_ de un despac~o en lenArna ár11be dirigi- conduelan á bordo fuerzas de tierra dPstinadas á uuir- cuyo lema es "No puedo ser rey; desprecio la dig1.1ido por el M1mstro del Int,.r,or á S. E. Hussein P1tehá se á las del Capitán General de las Filipinas.
dad de Principe; soy un Rohan.11 Joven, bella y altiva
Oassif, y_ que ~J Ministro del interior está bajo la dela
espoPa de Don Carlos, es tal v11z demasiado altiva
pendencia casi a.b~oluta de lord Cromer, es decir, de
para qu11 sus hijastras no vean con disgusto á la que
Inglaterra. Por ultimo, en el veto del Ministro habla
deben 11cat11r como madre creyéndose superiores á
una frase que caracterizaba el mensaje; la frase deell~ en alcurnia. ¿Deriva de este sent;miento la resocía asi: "Se le dardn todos los elementos á la escuadra
NUESTROS GRABADOS
lu~1ón fatal de Doña Elvira, y hay que a•ribuirle el
en caso de que vuelva á España. 11
origen de la aventura toscamente ridicula de la hija
En vista de esta actitud, el Almirante Cámara, por
El Oeneral Nclson A. Mlles.
de Don qarlos? El pretendiente á la corona de Espaconducto del Consul&amp;do. elevó una @ollcitJd al Ge ña no qmso, á !o que parece buscar explicaciones ni
bernador General pidiéndole que le permitiera surtirDesde los primeros anuncios del conflicto empezó paliativos; y para condenar enfAtieamente á Doña El•
se de carbón, y como no se accediera li lo que deseaba, á sobresalir
fig.ira de este vetuvo que hacer su embarque de combustible en alta terano de lalaguerra
eeparatieta,
.
mar valiéndose de mil arbij;rlos.
jefe de los más distlnguitfos del ··re=-~-=:,:-,-::
\ Hubo algün incidente diplomático con motivo del Pjército norte americano que por
paso de la escuadra orden de antigüedad en el serviy de su e~ tación en cio, no menos que por prooios
Puerto Sard y Suez. méritos y una df di&lt;'ación asidua
SPgún las capitula- á su c.1rrera, llegó á ocupar el
ciones khedivales no puesto de Generallsimo de Jaq
puede comunicars1 á fuerzas de tierra de aquella Relos eurcpeos ningu- pública
na orden sino por
M11nda actualmPnte la expedicc;nductc de sus res. ción de PuPrto Rico en donde
pectivos cón.11ules y •in duda, á juzgar por el SPsgo
en el caso, Hmsein diplomático que va tomar.do la
Oassif, obedeciendo cuestión, poco tPndrá que hacer
instrucciones preci- como s.o ldado el General Miles y
sas hizo á un lado esa mucho acaso como organizador
dispoRicfón, lo que si la isla gu11 ha invadido en son
motivó una protesta de guerra pasa ¡:orun tratado de
del Cónsul de Es- cesión á poder de los Estados
paña.
Unidos.
Una vez que la esUnll de las revistas mensuales
cuadra hubo pasado de mRyor crédito y circulación,
el canal rumbo al publicó bar.e pocas semanas un
PROFESOR D. CARLOS J. MENESES OrientP, hizo estación
estudio del General Miles en t:l
SANTIAGO DE CUBA-PALACIO DEL GOBlllRNADOR

Domingr 3l de Jallo de 1~

87

EL MUNDO

vira, repartió esquelas de luto anunciando la defunción de la culpable.
Pero ni este escándalo, ni los que él ha dRdo á (jiario durante tantos años, llenando de anécdotas los
periódicos del mundo entero, desvi1tn á este ambicioso de sus sueños autocráticos que ofenden la cultura
de España como la ofenderla un asalto polltico capitaneado por musulmanes.
Afortunadamente más de uno de esos representantes del derecho divino figurarfa al lado del novelesco Cristian de Iliria, tipo acabado y cómico del soberano sin corona y sin el prestigio del mérito que reclama nuestro siglo á todos los que pretentien
gobernar pueblos.
Desde el fuerte
La elocuencia de los artilleros es de las quq más
se insinúan. Un cañonazo de aviso, ¿no se detiene el
buque? Me le dispara otro con punterta más próxima
al blanco, y otro y otros más que lo destruirán si la
desobediencia del buque mercante no cede ante tan
significativas demost:aciones.
Dulce reclamo
En más de una ocasión habrán observado nuestros
abonados que las ilustraciones artlsticas de este semanario aunan al mérito real de las obra!! que les sirven de modelo una cualidad que las hace doblemente
valiosas en una colección destinada á los hogares.
Casi siemnre buscamos esas escenas dtl interior en
las que todo es gracia, sonrisas juegos infantiles. La
preciosa niñita de nuestro grabado no puede ser más
mteresante y adorable: esa. niña es la infancia candorosa, la vida del corazón en sus revelaciones aurorales
La clase media en el café Colón
Entendám'.lnos en cuanto al término para conocer
lo que designa. ¿Qué clase social es la que aqul llamamos clase media?
En lenguaje serio de prensa ó de academia la clase
que vive entre la que blasona titulos ó posee millones
arriba de ella y la que subsiste penosamente con el
producto exiguo de su trabajo personal abajo, esa
es la clase media; es decir, esa masa activa, laboriosa, inteligente, previsora y rica si no opulen.ta: _la de
los propietarios modestos, la de los profes1on~stas.
funcionarios, industriales etc, etc, En lenguaJe corriente llamamos claAe media la de los inclasificados
que no visten chaqueta pero que no saben llevar bien
puesta la levita; la de las niñas cuyo sombrero denota falta de recursos pecuniarios y de gusto para aderazar adornos; la de la matrona solemne que ha~la de
Echegaray y entiende diflcilmente á Pérez Escnch.
De ese mundo son los tipos y á él debe referirse la
Pscena de nuestro grabado, reproducción del Café
del Paseo en uno de los dias de Carnaval
El Maestro Meneses
"Un supremo artistk que ha llegado al más alto grado de la estimación de los amantes de la música; uno
de los los pocos sostenedores del arte en nuestro
pais. 11
La presentación que hace el gran pianista de sus
dicipulos en el local de la Cámara de Diputados, ha
demostrado que el Sr. Meneses es un JJ.:faestro, que ha
hecho escuela y que es cor: juetica acreedor á la inmensa reputación que tiene su nombre en el mundo
del arte.

LA GUERRA MODERXA-EMBARQUE DE CAÑONES

Si como oimos y admiramos A sus discipulos,
pudiéramos escuchar su maravillosa, inspirada
ejecución ....... .
Casa del Oobernador de Santiago
Pronto pasará, con el desenlace del conflicto Hspano-americauo, el interés que despiertan los lugares en que se desarrollan los acontecimientos militares que hemos seguido paso
á paso.
Antes de que acabe el último acto de la tragedia hemos querido reproducir aqul los sitios
más importantes de la provincia de Santiago de
Cuba, asi como los edificios públicos y particulares que tengan especial interés:
Embarque de cañones.

La movilización de los ejércitos y del material rle guerra es uno de los problemas más graves de la guerra moderna, La de 1870 maravilló al mundo por la prodigiosa celeridad con
que puso .H.lemania un ejército sobre el campo
de batalla, movilizándolo con una exactitud de
concepción y una ejecución tan mecánicamente
precisa que en seis semanas no babia un soldado fuera de su puesto estratégico.
Et transporte de tropas y artillería por mar,
centuplica las dificultades: nuestro grabado representa con pasmosa realidad el esfuerzo de
mgenio y disciplina con que el hombre ha logrado vencerlas.
El parabo en la tierra seriiL esto: los padres
siempre jóvenes; los hijos siempre niños.
Victor Hugo.

L.A. ESCU.&amp;DRA DEL ALMIR.Ali!TE CÁMARA EN PUERTO SAID

En el mundo del alma, la segunda floración
difunde más perfume.
Mauricio Paleól,ogo.

�DomlDJ" 81 de Julio de 189,,. •

1!.L MUNDO,

~,~~~l

11

'Estamos en plena temporad11. de lluvias. Algunas
publicaciones cientiflcas se han ocupado en la11 nuevas defen&amp;as inventadas contra las &lt;lescargaa eléctrl·
cas, y no creemos inoportuno resumir en pocas pala•
bras el estado actual de la cuestión
Créese generalmente que un p&gt;t rarrayoa se forma
de una varllla meté.lica de hierro ó cobre tan alta co•
mo sea posible1 con su extremidad superior de platl·
no, aguzada, y unida por buenos conductores á u11as
placas metáhcaa coloca.das bajo de tierra para establtcer la comunicac:ón.
Resulta de esta diilposicióu que si durante una tempestad ocurre una descarga. eléctrica entre una nube
y el pararrayos, la descarga seJuirñ el conductor, difuud1éndose Pn la tierra, á condición de que se hayan
observado todas las precauciones necesarias.
Una creencia errónea, n¡iuy generalb.ada todavla 1
atribuye al puarr&amp;yos un espacio eficaz de protección comprendido en un cono de revolución con su
punta en la del pararrayos, sien io su eje la varilla y
11u radio de base el doble de la altura del aparatiJ.
Una multitud de casos han demostrado palmariamente que ea&amp; hipótesis no se fundaba tttn ningtin h~cho
cierto y estaba muy lejos de responder con exartitud
á la realidtt.d No puede indicarse la distancia á qut,
llega l&amp; esfera de acc:ón de un para-rayos¡ es deseo•
nocida y depende de una serie de circunstancias ina•
preciablea
Las varillas de los pararrayos son pe 0 adas, estorban y Aveces sonmá.11 peligrosas queütilesycast sif'im·
pre alraea lae df&gt;scargas atmosféricas. Si el conjunto
del aparato se halla en buen estado, no hay que temer
accidentes deplorables; pero si el conductor es débil,
si está desprendido ó tiene @oluciones de continuidad
los p ~Ugros son graví11imos.

I

I

1

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\ ... _________ ___
e ,.,.

1
I

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v,11• .
L/lf'"-dv s~

-Condueteur. -- - -Condvet•ur en tranc:Mto. -CouU.iire.
o Pointe . !DlSouelitcr."eheminh av•e t.uJ'&amp;u •"' t.Ole.

RED D111 CINTAS DB OOBRBI INSTALADA EN EL TJIIOHO

Las dieposicioBes tomadas por los mé.s escrupulo•
so1 y acreditados constructores de pararrayos, supri·
men por completo las .grandes! varillas, empleando
puntas de pequeña longitud y uniéndolas entre et por
medio de láminas de cobre rojo, para hac~rdel edi·
ficio que quiere protegerse, una é. modo -le jaula. La
armadura metálica constituye una pantalla que detie•
en todas las descargas eléttrlc11.s.
Inspirándose en fas instrucciones de la Academfa
de Ciencia&amp;, alguuos constructores han reemplazado
las puntaa agudas de platino, que eran malas por un
cilindro de cobre rojo de cincu,nta centlmetroe de
long.tud y cu:va f.arte superior forma un ángulo de
15º con la vertica .
En nueetras ilustraciones aparece la. vista g-eneral
de una casa rle los alrededores de Paris, proTista del
pararrayos MHdé. La figura muestra toda la red

~·

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~~

89

EL MUNDO

.gulador A que manea la palanca B mientras no ha sipara dirigirse, por uu&amp; parte-A. la extremidad sur de do arrojad&amp; por uc pistón cierta cantidad de aceite,
New York, Exchange Office, e3:.tendiéndose una rama en el concepto de que el aceite tarda en salir ese tiempequeña hé.cia el este, y tres más grandes, casi para•
jti.etamente.
lelas, al norte, para elserviciodelainmenea peninSula poExammemos
ahora los receptores que permiten seEmpleando audf!,z_ metáfor,a,. designase en Paria con en que se asienta la gran ciudad norte-am~rlcana.
parar
t-1 cilindro á su llegada: difierer. en la of1cina
•el nombre de servicio tel,egrafico el envio violento de Habrá., además, una linea especial que, pasando por
cart&amp;B por medio de cilindros que ee deslizan en el el puente de Brooklin llegará al barrio de este nom• central y en las subalternas. En ~stas el cilindro llega
velozmente á. una sección de tubo R. que tiene dos
interior _de un tubo baj~ la ac~191:1 del aire comprimí•
veces ijU longitud, y que oscila sobre goznes coloca.
do. No sm razón se queJa el pubhco de esos mensajes bre.
Ya están terminadas dos de e&amp;RS lineas, la del
-neumdticos, como se les llama actualmeñt~ porque Exchange
Office y una del Norte que
en relación al servicio postal ordinario no economizan llega á la altura
de 111. calle 42.
-el tiempo que se gana utilizando el telégrafo.
Los tubos tienen un diámetro de 203
milimetroe; cada linea esté. formarla
por dos conductos que corresponden A
los dos sentido,&amp; de la circulación. ha116.ndose fijos uno al lado del otro y á
una profundidad del suelo de O,m91 á
2m:M para reunirse á las extremidades
del tr~yecto como lo indica la figura
schemdtii-a reproducida dela excefente
3-INSTALACIÓN SEHIOllATICA
pub1ieación Scierúific Am~1ican.
Los cilind~os conductores se mueven
con una velocidad de 48 kilómetros por
dos en su parte med[a; el cilindro comprime el aire
hora aproxiqiadamente (haciéndose losenvios de co• de:ante de si, lo que juntamAnte con una placa de rerreepondenc1a cada 121{2 segundos) por la canaliza• sorte dispueEta ad. hoc contribuye Aamortig-uar el cho•
ción indieada en el acherna, y segúu la dirección de que, y cuando ha entrado al receptor el aire comprilas flechas parte el airt, di:,) compreacrjpara volver áél. mido sigue pasando por loe conductos A para volver
El compresor c instaiado Qn la Oficina Central en · al transmisor y termmar su ciclo. Por otra parte, la
via el aire á a bajo una presión de 12 kilógramoe por llegada del cilindro abre una válvula que impide la
declmetro cuadrado en el tubo de lanzamiento: el ai- proyección de retroceso del cilindro mientras uoa
re se precipita con velocidad creciente Y presión de• parte del aire de escape pone en acción el pistón D
creciente, reducida A menos de 20 kilógramos en la
que hace oscilar R de tal modo que el cilindro se des·
estación de arribo B de la oficina receptora; pero lice en E: el empleado puede apoderarse de él tanto
1-UN TRANSMISOR
vuelve por el segundo tt1bo para Uegar por Ultimo al más fé.cilmente cuanto que el platillo de contrapeso
receptAculo en que se efecttia la aspiración del com- cae al choque.. se coloca horizontalmente y presenta
No obstante, si la aplicsción es poco feliz en el su• presor.
por decirlo asl su carga al agente de Pervicio Cuan•
El cilindro es de acero deun eepP.sor de08de mili- do el platillo vuelve A tomar su posici(m en 3 ó 4 se-puesto que se quiera reemplazar el telégrafo con el
metro:
como
en
los
servicios
pneuma.ticos
ordinarios,
gu.ndos. tod.&gt; queda dispuesto para otra operación co•
'tubo neumAtico, en principio este género de trans•
pÍ'ovisto de dos anillos que aseguren su contacto mola descrita. Haremos notar que el tubo R, tiene en
misión de correspondencia ea de lo más int"'resan· e11té.
intimo
con
el
tubo
para
impedir
que
el
aire
se
escape,
la t-xtremidad una superficie curva P que ciete y puede prestar grandes servicios para la acumu•
rra absolutamente la canalización cuando R se
lación de las cartas y bultos postales, en el ceo•
"tro de las ciudades extensas. Las piezas ordiinclina.
El receptor de la Oficina central difiere algo
narias, cartas y pliegos de t , da clase, que tan
de este tipo. El wagonciJio conductor llega á
difícilmente se recoje rle las oflcinalf' eeeunda•
una cámara con una puerta vertical ·p1 y ami Ti&amp;B para reconcentrarlas en una oficina princinora su velocidad comprimiendo el a re que
'l)al y enviarlas á sus destinos respectivos,
hay delante, y en cuanto al aire de la canaliza•
-exigen para su transporte coches ó carteros
ción vu.elve a, recep¡i\culo y al compresor por
•que cuestan mucho y proceden cou demasiada
e,scapes que le dan acceso á un tubo vertical.
lentitud.
Una parte del aire comprimido por el cilindro
sigue d tnyecto indicado por una flecha en el
grabado,y deprime un pistoncillo B levantado
Es evidente que una instalación pneumé.tiea
por un resorte que obra en sentido opuesto¡ es·
de este género sel'ia semejante á. las que hay
te moYimiento 11aca el cajón de un gran pi1tón
-destinadas al servicio de cartas •telegramas en
pne&amp;mático vertical A que puede verse sobre
Paria, Londres, Viena, Lyon, Marsella, etc, etc
la puerta P.
El tubo parte del compresor volviendo á él el
El aire que "Tiene del compresor se encuentra
-('otro extremo, de suerte que el aparato empuja.
asi admitido en A que se levanta. La presión
.Y atrae á. la vez un cilindre que recorre el tt.bo.
ligera que se ejerce tras el cilindro lo lleva has•
Esta idea á lo que parece data de dos siglos
ta. el tapón J y se puede recogerlo y abrirlo; de
atrás, puesto que Dionisia Papin, en 1667 eome•
paso ha tocado el dedo D que sube el cajón de
'tió un proyecto semejante a la Sociedad real
A de suerte que éste bRja cerrando P.
de Londres; Van Estln, imaginó algo an6.golo á
Como se ve por las explicaciones que hemos
fines del siglo pa.sado 1 y Medhurst el año de
dado, este sistema 11.e comunicaciones postales
1810 llegó á. proponer que bJ1.rla el transporte de
ttende A. operar una verdadera revolución en el
-viajeros por un tubo neumltico. En 1867 Beach
servicio urbano de correos. Doede luego, y
instaló en N ew York una linea que debla reciprescindiendo del tiempo que se gana, hav que
bir directamente las cartas depositadas en los
tener en cuenta de una manera especial pro•
buzones
greso realizado con la supresión de un ejército
El año de lb93 se creó por primera vez un ser·
ae intermediarios que por muy aptos y leales
vicio complPto de tubos postales en grande es que se les suponga no tendrán nunca la exac•
cala haciendo la instl:ll&amp;ción en FiJadelfia la
tltud impersonal ni presentan las seguridades
.BatcheUer pneumatic Tube Company. la cual es·
del wagoncilo pneumátic_o.
tableció !a comunicación entre la Oficina Cen·
Otra consecuencia y no muy despr"'ciable se
tral de Correos y la oficina colectora. de Ches•
deriva del nuevo sistema: no sólo la&amp; oficinas
nut Street, distantes una de otra un kilómetro.
postalfls pueden recojer sus beneficios; una in- Los tubos tenlan Om, 152 de diá.m ·troy podían
4-0FICINA SlllCtnrDA.RIA RECIBI~NOO
finidaddeinetiuciones ganar&amp;n tiempo y econopor consecuencia servir para un movimiento
mizaran molestias y trastornos eetablecieodo sus tu..
•considerable de correspondencia.
y_ por último la parte dehmtera se cubre con un tRpón
bos de comunicación · con el correo Los bancos, las
de fieltro¡, cobre que amortigua los choques á la lle- oficinas públicas, los periódicos están en el caso y
gada. Na a t!ene de p~rtícular por otra parte, si no ea muy en breve aprovechad.o el resultado de tan Util
su magnitud, pues debiendo ser de la mlyor capaci• invenC'ión, tanto má.s Util cuanto que esté. perfecciona•
El éxito ha sido posteriormente tan completo • que dad posible mide eu longitud 51 centimetros. La tapa da hasta lo último.
-cuando se autorizóá la Tubular Dispatech Co. de New es de visagras y se asegura con un fuerte pasador;
Y no sólo emplearlo los tubos neumáticos en el ser•
York. para que estableciese un sistema aná.logo entre cuando no cierra bien, el cilindro no puede deslizarse
vicio postal sino que por esa fecundidad de aplicaciones
la GineraL Post Office y algunas sucursales, se deci• -por el tubo.
-dió copiar la instalación de Filadelfia. Por otra parte,
Como el aire circula constaBtemente por la canali- que caracterizan el ingenio cientlfi"o de nuestra ciel plan que se quiere ejecutar ee :realmente de gran- zación, necesario es hacer uso de apa~ atoe tranemiso • vilizaciórl, se les irAn encontrando usos que tihora ni
des proporciones: trátase de un sistema de tuhos que res y rectptores para que &amp;la partida se pueda colo- aun sospechamos. pero que no sorprenderAn dentro
j&gt;&amp;rtan de la G.P. O. (abrev:atura con que se desi~na car en el tubo el cilii1dro, ó quitarlo cuando llegue. de poco. Ya en algunos almacenes se emplean wa•
para el transporte de pequeño@ bultos de
la Oficina General de Corroas, General Post Office) Los transmisores designados con las lecras a y n en goncillos
nuestro echema son toO.os del mismo tipo. Dispuestos uno á. otro lugar del e&amp;tablecimiento, sólo falta amsobre el tubo pneumUico tienen una sección móvil pliar y perfeccionar el procedimiento.
de dicho tubo la que se transforma, haciéndola oscilar en un eje horizontal E, en partb integr~nte del canal, pudiéndose también separar como si fuese un
'
fragmento del tubo hecho con un doble
corte de sierra. Las extremidades de la
o
A
sección móvil esté.u ajustadas de l,na ma•
nera tau completa que las junturasno de·
jan escapar el aire.
Regularmente el transmisor en la posición de espera no forma parte integrante
de la canalización, el tubo receptor se ha
. movido hacia adelante mientras que dos
18.minas por un movimiento solidario, cie•
rran los dos orificios libres de la canalización: cl aire circula entonces por el tu•
bo en forma de U marcado con la letra
o
F. Cuando se haya deslizado un cilindro
conductor en el tubo receptor y se quiera
poner éste en linea con la canalización
para que el aire ~mpnje el wagoncillo, se
moverá con la palanca B un cilindro pneumAtico inclinado b. La regularidad de los
envíos que se hacen cada 121/ 1 segundos
-f&gt; RH.OltPCIÓN RN LA OFICINA CENTRAL
s
e obtiene por medio de un aparatito re2-UN RECEPTOR Dlll OFICINA BlllCUNDAR-IA
'-OS TUBOS NEUIIATICOS POSTALES DE NEW YORK.

CURIOSIDADES CIENTIFIOAS
Ull IIUEVO PARARRAYOS

Domingo 31 de J olio do 18911

Diremos, para terii.tnar; que las nuevas iDB·
talaciones ► On mucho más económicas que
lae antiguas do larga varilla y que d .. de
hace elgunos sños todas las experiencias
que se han hechopara probar su eficacia, dan
resultados utisiactorlos.
EL CAÑONERO "VlSUBIUS"

J

Desde que el 11 Ve.subins 11 ha tomado una
parte activa en la guerra actual, empleando
obu11es cargados con algodón pólvora y dis
parAndolos con éxito contra las fortificaeio •
ne11 enemigas, se ha reconocido que el 11 V#subinst como unidad de combate, es todo un
éxito.
El calificativo 11dinamitero 11 que He ha apll·
cKdo á este barco, es del todo erróneo, pues
el II Veaubins 11 jamás ha urojado :proyectiles
de dinamita. l ué construido para la ddensa
de los puertoa y debió disparar obuses car•
gados con dinamita.
Es un barquito tan esbelto y_ gracioso como un yacht y mh rápido que la mayor par•
te de esos barcos de placer.
Su velocidad es de 21 n:idos I poco más
ó menos 25 JJ1illas inglesas por hora. Tiene
250 pies de longitud, deaplazA 95() toneladas
y sus mé.quinas deParrolh&amp;n 4 000 caballos de
UNA CASA CON PARARRAYOS MILDÉ
.tuerza; cuando está descargado, cala 10 piea
dA cintas dft cobre instaladas sobre el techo: las tres 11 pulgadas.
.l!;sU. armado con tres caflones de dinamita que son
puntas está.o unidas entre si y ael mismo lo esté.o &amp;
loo conduetores troncales delas chi •11eneas con tubos de en r~alidad tres tubos fijos que salen del puente de•
palafltio. También as canales metá.licas est&amp;n unidas lantero á ángulo agudo; estos tubos miden 55 pies
al l!listt1ma en diversos punto:,. Loa conduc.ores que do largo por 15 pulgadas do diimetro. El corto lonba1an A lo largo del edificio en dos puntos opuestos gitudinal adjunto, muestra cómo están colocados PSse ponen en contacto con la canalización de aguas de tos cañones. Son fijos y no pueden ser desplazados
en ningú~, sentido1de manera que,para apuntarlos,es
la ciudad.
A este respecto recordamos que la Academia de
Cienttas, en una memoria e,epeoial. reconoce que pa•
ra realizar de la manera mis prudenta la mejor pre•
1ervaclón de los efectos del rayo, es .ndisp,msable
establecer b•tenas comunicaciones entre el aparato
del para-nyoe y todas la&amp; piezas metálic&amp;s de cierta
importancia, tanto interiores
como exteriores, conductos de
a~ua, de gas etc.. Ptc En laa
c111dlldes la comunicación se
obtienfl en mPjores condicio·
nea eu lo relativo á conductos de sgua los que presentan granae1 superficies metá•
licas, acarrflando un volúmen
dft agu" considerable.
En la figura primera la inshlaciónse vé en una chimenea,
con un remate de 60 A 80 centímetros. Con la11 di venas die·
po&amp;lcionee que aca.bamos de
indicar, se asegura un paso
fé.cll A la corrientfl, sin provo•
car deicargas en lA.s rPgiones
superiores de la atmósfera.
Los conductor011 exteriores
ltL 11 Val!IUB[U811
que comunican con el Puelo la
r~d instalada en el techo 1 de•
el barco. Por esta razón seria di·
ben ser objeto de euidados prolijos y mtnuclosns, ha• necesario mnver
11
11
ciendo que presen~en la mayor•--superficle y sobre to• fleil para el Vesubius bacPr blanco en un objt-to en
do una masa suficiente AIln de que resistan los etec• movimiento; pero le eaJ4cil, según se experimento
toa de fusión de las fuertes descargas. Muchos son, ya, hacer un eficéz fuego contra las baterlas de tieen efecto, los accidentes que han ocurrido por fu. rra. Los proyectiles empleados en estos cai\ones son
do 10'/, pulgadas do diAmetl:O y de 9 ples do largo,
sión d,j los conductores.
Emplease la cinta de cobre estañado de tres centi- afectando la forma de un cigarro monstruo. Son bue•
metros de anchura por dos milimetros de espesor. cos y la materia explosiva, ordinariamente algodón
Estas cintas ee fijan á los muros aprovechando las pólvora, de que esté.o cargados, se Inflama por un
molduras y salientes de su superficie. Remata el pa· fu.lmtnante que estalla al cltocar el proyectil contra
rarrayoe en Uerra una espiral de 15 metros hecha con un cuerpo duro ó por un mecanismo que puede ser
un conductor formado de un alma de cobre rojo esta• regulado antes de hacer el disparo.
La fuerza empleada para di11parar ea la del airA
ñado cubierto por una envoltura de plomo antimonioso. Tiene la ventaja de que no se oxida jamAs,cual• ccmprlmldo; un manómetro fija la cantidad de aire
quiera que sea la naturaleza del suel(!, y e&amp;tf.\ es ya necesario para lanzar el proyectll á. la distancia re•
·
un !'vanee de la mayor importancia. La altura de la querida.
El disparo se hace por medio de palancas; el proespiral es de 8 á. 10 centimetros¡ es posible en conseyectil
sube
ré.pidaml
nte á una altura de 3IO pies y
cuencia establecerlo en el fondo de un pozo que ten- ~
ga sólo de 15 • 20 eentlmetros de agua de nivel cons• en seguida camina horizontalmente en perfecta line'a
recta y por fin desciende y da en el blanco.
ta.nte.

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CÁMARA D111 LA8 MÁQUINAS

TUBOS OA1tONB8 SOBRlll 'BL PUENTE DBL

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Domingo 31 de Julio de 1898

EL MUNDO

La última noche de la novia.

1
1

11

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. ,, 'lí',

,

U ANDO Rosita despertó toda medrosa y
extremecida, el ruido babia cesado, pero á
poc&lt;• volvió á comenzar máR sonoro, más
redoblado, más persistente Era algún ratoncillo travieso que devoraba algo en el
inte-ior del antiguo armario normando; si,
no cabe duda: er • 11lgún ratón:
Rosita se incorporó lentamente en su gran
lecho de madera esculpida: lecho suntuoso,
rodeado de anchas colgaduras de seda que
le daban aspecto de dosel, frotó sus párpados con dedod perezosos. tosió y be puso &lt;\
-~ escuchar
.
•
Siguió otro intJrvalo de silencio.
Al travéd de los cristales de la ventana se
distin~uia una espléndida claridad de luna;
y p_e naiente del techo la antigua lámpara de
aceite velada por numerosos encajes colór
de rosa, enviaba sobre el lecho sus rayos
.'
misteriosos No había que temerá la'-bscundad. Cabalgando en la s0111bra no podían venir los duendes y los vestiglos á in·
vadir el viej~ castillo s~ñorial. Los habitantes s·niestros de la selva negra se quedarían allá, f1ltra_ndo el Jugo de plantas venenoRa~, tamizando polv&lt;&gt; de huesos
huma~os. y haciendo con tales ingredientf's hervidos en sangre de niños, esos
brevaJes mfernales que permiten leer claro en el libro de la naturaleza.
Las hadas y los silfos si podían venir, pero esos no espantan, sacuden sobre los
lechos polem de amapolas, y luego cantan canciones apacibles que i,,spiran ensueños dulces de felicidad ....
El ruido volvió á comenzar.
pecididamen~e R!Jsita no p~dia ~ormir. L" parecia eEtar oyendo que allá. á lo
leJos, un gran t&gt;Jérc1to marchat&gt;a siguiendo á los tambores que redoblaban sus
toques militares.
Por otra parte; la idea de su matrimonio la desvE&gt;-laba también. Eso de ir á cas_arsP, ella qu_e desde cuatro años antes tomó la resolución de quedarse para vestirá Santa Rita! y luego, casarse con un aldeano vigoroso y mofletudo, aleg-re
. c~n eter~a alegria vulgar y orondo como los manzanos de sus propiedades de
m11lonar10 ... .
1' ,,_.,,.

BALADA DE KLINGSOR

Pero era nt&gt;ceEario obedecerá su tia qi..e la recogió de~de pequeña, la ci:ió y educó con maternal ternura y se desvivió siempre por hacerla feliz. Ahora l:&gt; tia estaba ya con un pié en H1. sepultura, y quería ¡pobre anciana! colocar á su sobrina antes de saldar sus cuentas con la vida.
En todo esto pensaba Rosita, ó talvez no peneaba en nada, viendo sobre el
mármol de la chimenea un gallardo músico de porcelana que eEtaba en actitud.
de tocar el violin y sucedió que entonces el ruido del ratón volvió á sacarla de.
sus cavilaciones Levantó la colcha de seca ornada de pájaros azules y flores.
bordadas, retiró las ricas sábanas de lino, y al de;-lizarse del lecho, apenas envuelta en su leve y
vaporoso traje de
dorm;r, sintió un delicioso es treme:: imiento, y sin cuidarse de Clllzar sus piéR
sonrosados. e o r rió
sobre la alfombra y
fué á abrir la puerta de encina del antiguo armario,
Había alh trajes de
marquesas de dos
cientos años ,te antigüedad, telas y terciopelos de ramazones que nose tocaban
nunca; y levantando una saya del siglo XVT, deseubrió Rosita una linda chinela.
de, ras_o de donde salió d;lndo u~ salto, el ~atoncillo gris de_ cola sedosa, autor
de, ruido y que se quedo unos mstantes mirándola con sus OJOS de cristal penetrantes y vivos.
'
R_osita lanzó un ligero grito de terror; pero luego, medio tranquilizada y mediocuriosa, tomó la chinela y rt-gre1&gt;ó y deslizó su cuerpo delicado y friolento entre.
los corbertores de la cama calientes aún
P~ro au!lque hubiera cesado todo ruido, Rosita no podía conciliar el sueño. Coloco la chrnela en la mesa de noche v se puso á vestirse lentllmente, con la esperanza de que esta monótona labor la adormecería; luego tomó un libro místicoy se fué á. sentar junto á la ventana con intención de leer á la luz com'.Jiuada dela lámpara y de la luna.
_Tampoco pudo leer. Al lado de la ventana estaba
aun la me~a que se trajo al aposento para que cenara. alli Rosita que no habiil _querido esa noche concurru· al co~edor y que hab1a pretextado eHar enferma p~r_a librarse de la conversación de las numerosas v1s1ta~ que est11ban en d castUlo con modvo de
su casamiento.
Sobre 1~ mE&gt;sa no quedaban má.s que algunos platos, la caJa de dulces, copas, la bote11a de vino y la.
garrafa de agua. ¡Cosa curiosa! en el centro de efta
garrafa, por una rara combinación de la luz se vela.
como flotand? entre dos aguas al vi,,Jinista d~ porcelana de la ch1me_nea, pero no esbelto v gallardo como era él, sino r1dictUamente enano barrigón y mofletudo.
'
Rosita sintió un arrebato de ira contra la garrafa.
lE avan~ó á la mesa para romper ese cristal que asi
e de~f1gurab~ s;u más que~i?o bibelot, pero apenas
caro bi? ,de pos1cion deeapl!-uc1ó del agua Ja figura,
Y surg10 d~ nuevo en la chimenea hermosa y atracti-•
va coro? s1e':[lpre, tocando su violín de sonidos dulces y m1stenosos,
;.Era en ef~cto ese violín el que sonaba?
Rosita_ª"· r~ó de sus preocupaciones. 1·Tocar deveras un v10hmsta de porcelana!
Esa. IJ?ÚBica q~e se oía en el aposento, debía sn·
el dehcioso conJunto de los ruMos noctarnos pene~rando por la vE&gt;ntana entreabierta: canto de ruisenores en_amorndo.s, chirrido de grillos filarmónicos,.
murmur1? de arroyuelos, susurro de auras entre la
fronda, piar de mdos desvelados, serenatas de los silfos desde las corolas ....
fero no; la.':llúsica V(;nia justamente del lado de la.
c~1menea 'f fJJándos~ bien, se vela que el violinista..
m1croscóp1co ¡qué miedo! movía ágilmente su arco v
hE;rfa con él las cuE;rdas doradas del instrumento dimmuto. Como Ros1ti. no quería seguir vieudo cerró
llena de tE;rr_ores la ventana, corr;ó á su cama, ~e desnudó prec1p1tamente. se ocultó bajo las sábanas y cobertores apretando mucho los párpados y tapándo•
con las manos los oídos.
.e
A -e~co se durmió y empezó á soñar.
Sono qu~ e_ra otra vez una chicuela de vestido corto; y que vm1endo de la alde!l cercana, habla encontrado por E;I _cam_l~o á su vecino Verneuil; que le dió,
tanta _mort1f1cac1on verlo, que al pasar el puenter.íllo
de_ Sarnt Ormand estuvo á punto de perder el equilibr1~ y caer. Entonces tendió la mano, tomó la de su
vecmo ... y despertó.
·
Rosita entre ~ueños hl!-bfa en efecto tendido el brazo, habla tomado la chmela que estaba ·en la mesa..
de noche, y cuando despertó quedó admirada del
asombrosa e~cadenamiento que tienen todas las e 0 .
sas de esta vida.
. Esta_ &lt;:hinela de raso blanco que acababa de haber
• .
sido v1s1tada por un ratóu, vino al mundo en tie
pasados bordadacuidadcsamente de manos dt&gt;Rosita, manos delicadaR v dieiosque dejaron sobre la tela lilas y campánulas de primoroRo colorido Todo eÍ ras.
sa?oentr~stecedorquedespertabalachinela, revivió de improviso ~n el alma
la Jov~n inocente y. turbada
eRosita entone.e~ como ahora, habita?ª en el antiguo casfllo de su tia, Ja cual
era toda su fam1ha a un lado del cast1llo, apenas á medio kilo metro de dista •
tenían los Verneuil su casa de campo, techada de tejas rojas en medio de u hncia,
to con tantas rosa,¡ que pareciajardln ó con tantos perales. manzanosLv av~ll:er~os que pareciahuerto.Por aquellos tiempos vino de Paria á visitarlos un p• rle~t
Joven que también se apellidaba Verneuil y se quegó á pasar las vacaciones e e
la casa de campo_ ~sto sirvió de pretexto primero para reuniones ceremoniosa!
entre ambas famillas y luego para una dulce intimirtad.
Cuan~o la tia n~ llevaba á su bella sobrinita á e.omer ciruelas al huertc de los.
Verneml, era el primo, elegantemente vestido y en~uantado con corbata blan
Y crJ;sant~ma en el oj9:ldelalevita, quien venia á visitarlas. La tia se ponla á e~~
Fer o á teJer por si m1Fma sus Il'E'dias de hilo de Escocia ó bien~ e ocu ba
alguna criada los deFpojos de antiguos trajes de pastoras del Trianon qife: A f;~~

Pt

Domingo 31 de Julio de 1898.

91

EL MUNDO

Rosita deslumbrada ante las mil galanterías y distinciones que tuvo para con ella, se enorgulleció de
lucirlo como adorador; y toda trémula y emocionada
se dejaba arrastrar por la diclta al bailar con él.
Ese dia fué cuando Verneuil la dió su primer beso
en la mejilla y como ella en vez de resistí~ se dejó
llevar en delicioso abandono, la besó también en los
labios.
Tres dias después el apuesto y encan~ador jóven
fué á. dar su tierna y respetuosa despe&lt;!Ida á to~os
los vecinos prometiendo Vl)iver muy pronto. Ro~1ta
llorosa vfó aesde su ventana, salir de la ca~a de campo al sobrino del señor Verneuil en la calesa de dos
caballoR que le condujo por la avenida sembrada de
álamos, agitó desde a1ll su pañuelo blanc~ en se_ñal
de "adiob" , turnó á sutl labores domé:1t1c11s, triste
pero pensando en que, en efecto, p_onto regresaría
ue Parle su novio para casarse con ella.
De todo ese ~-ran poema de amor, Rosita no conser•
vaba más objetos materiales como recuerdo, que algunas flores secas y una de la3 dos chinelas de raso,
pues la otra se habia ido con Verneuil. Los dias pasaron.
y las flores fueron palideciendo. ~I ~igui~nte estlo Veri:euil no vino á pa~ar 1.. s vacaciones, m los estios sucesivos tampoco, y lentamente has~a l .s rememb!anzas de esa época feliz se fueron pomendo descolor1das
como los hilos de seda de ia chinela de rato blanco
que acababa de sn visitada por un ratón,
Y la bella, sentimental y soñadora joven ~mpezó á.
dedicarstt sin gran dolor á vestir á Santa Rita, y ha
bria pasado en esa tarea lo':! años que de vida Le qui'•
dab11n, p,,rque el novio á qu,en esperaba no volvió
nunca.
O más bien si vino, gracias á la
amante solicitad de la tia que con
la edad se habla vuelto muy cuidadosa y que no queriendo morir dejando sola á Rosita, se lo presentó
una bella mañana bajo la forma de
uno de esos aldeanos ricos de levita muy corta, zapatos muy largo~,
de appecto desmade.ado que sequ1tan obsPquiosamente el sombrero
con el más fútil motivo y que tienen
siempre muchas vacas en sus establos y más piezas de ?ro en su
bolsa de cuero que sonrisas en sus
labioP. El tal pretendiente le agradó á Rosita Jo mismo que cualquie•
ra otro de su calaña; y con el hábito que tenia, de obedecer siei.Dpre
á su anciana tia, aceptó el ca~ade l&gt;uenas rentas le hablan IE&gt;gado aquellos abu11los mlento sin protestar, y ya hasta eijinmóvile&amp;y unifOrIJ?a~os que ador~aban en cuadros taba listo el traje de novia.
pomposos la sala pr1ne1pal de\ cast11lo. Duran~e este
Y he aqui ~ue la noche víspera
tiempo Verneuil acaso por distraerse, y Rosita del de ,a boda, Dios quiso, ó acaso el
modo más inégsuo, se hablan ido aproximando de diablo travieso, que un ratoncillo
modo que sus corazones q11edaran muy cerca. lo ~ás desvelado viniera á deFoena~ y recerca posible el uno ~"l otro. Y estas er11-n sonn~llB vivir en el corazón de Rosita todo
y
por una flor que cambiaban, y ~s~as erau conv11rsac~o- el mundo de sus recuerdos y de sus
nes interminables por los más fut1les motivos, Y d1s- tristezas, al reapue1er la. chinelita de raso blanco
cusionesacaloradas sobre si parll el sombrero tal t&gt;ra quH te· fa casi o! vidada..
mejor pluma negra ó blanca. ó si en el volante cuál
Como una procesión fantástica aparecida del foco
debían ponerse blondas de Malinas ó punto de A~en- de una linterna mágica, pasaban frente á los ojos dei
son, y riñas y rabietas por nada y ~!Lda, y ese conJu~- . Rosita, mezclándose á veces y confundiéndose. los
to en fin de amargas y dulces nmerias que conFt1- cuadros de ,m pasado y de su presente sin. qu" putuye eso tan adorable que se ~a convenido t&gt;n lla- diera, á peHar de sus esfuerzos, conciliar el sueño. y
llevaba ya muclto tiempo (de·de que a'pagó la luz) de
m11.r amor.
Precisamente por estos dias venturosos fué cuando tener los párp:idos fuertemente cerrados para escllRoilita para corresponderá un deseo del primo de los par ¡loca ideal más fá.cilment11 aEi de 1tquellas visiones.
Verne;il, habla b •rdado las chinelas de rllso, de l~s
Viendo que ni asi lo~raba_el anhelado reposo, buscuales una era la que acababa de sacar del armar.10 có á tit1ntas una cer• 11la, hizo frotándola contra el
de nogal y que muchas veces colo&lt;:ó entonceR: V aun muro nn pequeño arcoiriP, la desea bezó, tomó otra y
después con amoroso celo en sus p1és pequeñitos que á poco un botón de oro lució en el extrE'mo de la buse embellecían más aun dentro de ese calzado V se- jia rosada que había en su mesa de noche.
mejaban los de una had:i. que el encantado_r ~erlin
Como los niños pequeñitos que nn pueden rE&gt;si•, tir
hubiera dejado olvidada en aql?-el obscuro ~mcon de al deseo de ver lo que les asusta. Ro~ita lo primero
provincia. Ro1&gt;ita llevó sus chmelas al bail_e de los que hizo fué dirigir sus miradas á la chimenea.
de Cantarive donde el ahijado de los Chavmevrnnt
¡No estaba ali! el microscópico violinista de porcetocó la flauta' el Señor de Verneuil el clavicordio y lana!
_
11u gallardo y' elegan_te P~bríno _el harpa de p~dales,
Se había ido con otros músicos á un rincón del apoEste, lo mismo que s1 hubiera sido para un ha.1le de sento y les conversaba alegremente. ¿~uiénes eran
Parla, aprisionó su pescuezo en un ~i;iorm11 Y r_esplan- esos músicos? Ah! si. los conocla muy bien, eran andeciente cuello de camis11., se embut10 t1n el aristocrá- til!:'U0B amigos. Empezaron á tocu una especie de
tico frac y llevó en fin todas las prendas del gran ¡,olka ó gavota, de bellas combiuaciones musicales:
vestido de etiqueta

Cantaba la flauta. le respondía el viollo y entraban
luego el clavicordio y el harpa de ped,ües, formando
todos un concierto delicioso. El aposento, tranef!)1·m~do en salón de baile tenla luz, mucha luz que 1lum1naba. á las alegres parejas de bailadorel!, que danza•
han emocionados.
Derrepente la música cesó y las parejas se rletuvieron.
..
-Toca ustedlaflauta como un Marcyas, d1Jouna voz.
-Y usted m11ravillosamente el Clavico~dio, stñur de
Verneuil, añadió otra l'0Z.
Pero las mayores alabanzas eran para el harpista.,
el Pobrino del señor de Verneuil
Rosita, que estaba en el salón de baile, vistiendo
su tra.je de boda, se acercó 11.l ijitio e11 que los mus1cos eonveri1ab11n, y entonct&gt;B Verueuil, el haryista,
vino á ofr11cerle una rosa que ella se colocó eu el
pecho.
Luego los otros músicos preludinron un wals que
Rosita y Verneuil se lanzaron á bailar. Ro,ita se sentia esbelta y ligera como un niño, giraba rápidamente llevada por SUR chinelitas de raso blanco bordadas
que h-abia v uelto d e:,trenar, y se estrechab&amp;;t mucho
contra su compañtiro. Después cesaron de bailar aun·
que la música seg!lia y se fueron á reclinar l!-1 balcón
desde rlonde se veian los gran~es árbole, casi neg_ros,
las silueta:1 de los montes le.1anos, y arnba el c10lo
Ieutejuelado de estrellas parpadeantes
Hacia un airecillo fresco y perfumado, Rosita sentia quo le latía el r.orazón como si tistuviera á pu ato
de rompér11el1&lt; y Verneuil la tomó por la cintura e.1
amoroso abrazo, se inclinó lentamente y la be, ó con
beso feor I y apasionado, en el cuello, abajo de la ore-

ja, en el punto mismo en que Rosita tenia unos rizos
muy suaves y sedosos
-Rosita ......... te amo, te amo, te amo!
Rosita se , xtremeció toda en una eFpecfe de éxtasis voluptuoso v extraño ... .IR música, no .... el violín solamente, continuaba tocando en sordina y entre tanto los labios seguían apretados al cuello sobre los rizos, transmitiendo p11ra lo más intimo del
cuerpo un fluido tibio que penetraba adentro, II!UY
adentro hasta lo profundo del alma, y la música sPguia, segula, y el fluido penPtraba, haEta que de súbito y con estallido seco y doloroso una cuerda dd
violin reventó .. . .

.............. ········ ........... ....... .................. .
'

A la siguiente mañana, la tia, de~pués de oír PU misa y rezar su rosario, vino á. llamar con mano temblorosa á las puertas del aposento de Rosita, Pntró IUP-·
I!:'º .v halló la bugla extinguida Pn el candelero, E'l
violinista de p1rcelana despedazado sobre la chimenP.a, y á Rosita en su cama, muerta y con una chinPla de raso blanco que apretaba con la mano contra
su Reno.
Rosita murió de la ruptura de una aneurisma.
·

JAVIl!R SANTA MARÍA.

�EL MUNDO,

. 9i!

llnmtnro 31 ~~ Jnho 11198

Lo que no pude hacer al día 11lgutente; lo
hubiera hecho al otro, y estaba resuelto á
matarme si la desgracia seguía persiguién•
dome. Pero me ha faltado tiempo para realizar mis propósitos.
El Presidente le escuchaba con extraordinaria atención. ·
-Señor- continuó Lavardin-tengo una
madre enferma y anciana, que vive lejos de
Parle Cada mes le enviaba la mitad de mi
sueldo, y la infeliz ignora mi falta ymi detención. Si se me condena, la pobre vieja morirá de desesperación y de vergüenza ....
El abogado defensor estuvo elocuentlsimo,
y t&gt;l Presidente le animaba agitando maquinalmente la cabeza en señal de aprobación.
El Fiscal pidió contra Lavardin la aplicación de la ley.
El Presidente guarda silencio. Ha de resumir el debate, y teme no tener fuerzas para
ello.
Al fin se resuelve á cumr lir con su deber,
y, sin quererlo, hace hábtlmente la defensa
dPI acusado.
Después de haber formulado las preguntas á las cuales debe el Jurado contestar,
abandona consternado el ealón de la Audiencia.
_T ranscurren algunos minutos y luego se
O} ó un campanillazo .
. E~ Jurado considera culpable A Lavardln,
s1 bien reconoce ale-unas circunstancias atenuantes en su favor.
El Presidente está agitadisimo y sus ojos
b..illan con si:rigulares resplandores
Sus movimientos son bruscos é irreflexivos y nada hay de magestuoso ni de digno
en su actitud.
Con voz trémula y apagada dijo al fin:
-En atención á ]as circunstancias atenuantes que militan en favor del acusado ...•
Su acento era cada vez más débil, y apenas se le oyeron estas palabra&amp;:
- ...... El Tribunal condena á Andrés Lavardin á dos años de cincel y al pago de las
cust&amp;A.
.
-El Presidente debe estar enfermo-decian los abogados al salir del Palacio de
Jmticia.
Chaverny regresó inmediatamente á su
casa! al He.gar A elh:1. no correspondió á las
Margarita, Condesa de Casa Romero
mh.mfestac1ones de cariñ1' de su esposa ni
RES1DB_NT111 EN LA CAPJTAL.
á. los besos de su hija, 7 se lcostó rendido
por una f:ebre iutensls1ma.
.
Hab'a cumplido con su deber; pero-su deJorge. Nada ha cambiado, solo se cuenta c'&gt;n un la• ber iba á matarle.
Sin embargo. al dla siguiente se levantó
drón más
Salió á. la calle, se prespntó en el El'seo y celebró
Por la no~be en el Circ?lo paga su deuda de la vrs, ·
tera; á mAdla noche empieza á tallar y al rayar el al • con el !'residente de la República una entrevista que
a, cuandt? sale del establecimiento, ebrio de gozo. duró una hora.
l_leva consigo cincuenta mil francos que ha ganado al
Al dia siguien~e se lela en el Diario Ql'icial el indulto de Lavardm.
''
JUPgO.
1
A las diez de la mañana, los treinta b lletes vuelven
Pero aquella miama noche fué Chaverny victima
á estar en la caja. Todo b" terminado y nada hay que de un ataque cerebral.
temer, nadA. mis que el recuerdo dA lo ocurrido.
En. uno. de los ~omentos de lucidez que tuvo, se
Durante todo el dta estuvo nervioso v decla para si: volvió hac1~ su hiJo, lo mismo q11e en otro tiempo su
- ¡Si Mr La!)ce hubiese vuelto de pr"onto! ¡Si se hu•
padre, y diJo:
.
biese deecubterto el robo, estaba yo perdido p...ra
-¡La. coucjencía! ¡La. conciencia!
siempre!
Eatas fuPro1, las últimae palabras del infortunado
Jorge de Chaverny.
IV
A. DAUDE.T.
DAMAS DISTINGUIDAS

EL SECRETO
I
Jorge de Chaverny babia terminado la ca-

rrera de Derecho. Su familia le habla legado un nombre sin mancha; pero su padre
magistrado de provincia, carecla de fortun~
por haber preferido casarse por amor á casarse con una dote.
Hacia mucho tiempo que babia muerto la
madre de Jorge y en cuanto al Conde de Cha•
verny, cuando se convenció de que iba á
morir, llamó a Jorge y le dijo:
-Note ~ejo ninguna deuda pendiente. Esa
es tod11. mt fortuna. Has terminado con apro•
vecbamiento tus estudios. Vé a. Paris y presenta esta carta al abogado Mr. Lance· es
amigo mio y te admitirá. en su despa~ho
donde ganarás lo suficiente para atender A
tus nect:Sidades Si llegas A ser magistrado
no olvides que tu padre murió con el alm~
tranquila, por9ue ~iempre sigui~ los impulSOFI de su coc(:1enc1a. ¡Dame el ultimo beso!
Jorg~ besó la helada frente de su padre.
El anciano perdió el conocimiento· pero al
cabo de una hora recobró el ReJtid~ y murmuró afanoso, mirando á su hijo:
- ¡Lct. conciencia! ¡La conciencia!
. A los pocos instantes exhaló el último suspiro.

II
. Al cabo de uu mes, Jorg-e ejercia las func1nnes de pasante de Mr.Lance.
El ti bogado era un tipo que compensaba
con su silencio en la casa, el flujo de su palabr,a. E&gt;n la AudienciA..
H~mbre de erudición, muy elocuente. in~en1oso y malévolo en una pieza todo el
mundo le temfa y nadie le profesaba afecto
alguno.
. Jorge de CbA.veroy ganaba en su casa quimeatos francos al mes. Mucho m!ls de lo que
necesitaba para vivir modestamente.
Dotado de una fisonomia seductora alto
distinguido. no pudo resistir A las ten'tacio:
n_es di:, to.do género qnA ofrece la vida de Pana. J Ul(•&gt;, gauó y perdió, :·E'lcorriendo con
arreglo á ia~s ganancias y pérdida1, la 'escala de 1~11 v10lentas emociones que acompafian al Juego.
Un11. mañana entró (?baverny en el despacho deMr. Lance, plhdo 1 extenuado, convulso. Rabia
pasado la noche ~n el Circulo, donde había perdido
to~as sus gA.nanc1as y además veinticinco mil francos
baJo pal11bra de honor. No babia más remedio que
pagarlos iutes del,térmiuo de veinticuatro horas.
Y ~lli: eu su gabmete, se hallaba Jorge con los ojos
enr0Jec1~os y la barba en la mano, pensando en lo
que debu~ra hacer y en lo que pudiera ocurrir
¿Ganarlo~? ¿Cóm~? ¿Pe~irlos preRtados? ¿A quién?
¿!',. su prlnc1pa_I._ al mtrans1g_ente abogado que no vac1larla en sacr1f1carle á. sus iras en vez dA salvarle generosamente?
Y sus ojos se dirigían hacia la caja cuya llave tenia en @u poder y en la que babia cincuenta mil francos. AIU estaba su salvación, pero á costa de un
crimen
Mr. Lance Iba y venia de su despacho al de Chaverny.
Tan pálido estaba el pasante, tan extraña era su mirada, que el _ahogarlo le preguntó bruscamente:
-¡,E.stá. us1ed enfermo?
-No, se~or, ~ontestó Jorge con voz temblorosa.
Salió el rn.fehz á las once con objeto de almorzar·
pero le fué imposible probar bocado
'
Entonces. se puso A divag_ar por los muelles, con la
cabez&amp; ard1endu y perséguido por la obstinada idea
del robo
¿Pero lo ~r&amp; acaso? No. Se trataba únicamente de
u~ empréstito ignorado y nada ml\s. Cogería treinta
mil trancos; pagarla su deuda y Pro baria fortuna c.. n
los cmco Ulll francos restantes. Y una voz le decta en
el fondo del alma:
-¡Ganarás al juego. reemholsarás la cantidad sustraída y te salvarás! ¡No Vllciles!
0

III
A las dos de la tarde vuelve A estar Chaverny en
su despacho.
Todo cuanto hay de honrado en él lucha contra su
funesto proyecto.
. Entr~ de pronto Mr. Lance, examina algunos legaJOS, y dice después á. Jorge:
~algo para Chateauroux, donde tengo una vista
Edaré ausente tres dias. Adiós.
·
Al e:abo de media hora Jorge estaba solo sin temor
á testi~o alguno: y la caja excitaba m&amp;s' y más su
tentación con su promeH de Hlvnle
Chaverny cierra CA.utelosamente la i,uerta dejando
la llave en la cerrad11ra para evitar toda mirada indistreta, y baja las cortiuas de las ventanas.
Eatá resuelt&lt;;l á Wdo y no hay nadie en la casa.
S11.s manos t1emblan pero su corazón ha deja1lo de
palpttar con violencia. El sudor inunda su frente .....
Cuando abre la pesada puerta de la caja, retroc"de
porque h_a creido ver un roetro amarillento que le mira y le dice:
-¡La conciencia!. ...
Chaverny se enjuga la frente y se echa á reir. Sus
mano~ se apodera.o de treinta billetes de mil francos.
La CA]&amp; está cerrada; vuelven á levantarse las cortinas de las ventanas y el sol inunda el despacho de

Han transcurrido veinte años. Mr Lance ha muerto y _Jorge de Cbaverny ~e ha casado despué:1 de haber mg!'esado en la magutratura
E~tA fati~~do por el trabajo, tiene la cabeza cana y
ha de pres1d1r er. breve un, vista en los tribunales de
Paria.
Su mujer vive todavía, y causan las delicias de
aquel matrimonio una hijA. ~· un hijo, que, como Jorge
y como su abuelo, está destinado A. la magistratura.
Cbaverny es complet~mente feliz.
La vista n~ ofrece ningún asunto interesante Chaverny examma los autos que le han presentado y en
los que sólo se trata de cuatro robos y de una estafa.
Sin embargo, entre los primeros fig11!"aba un proceso que le llama prpfundamectl', la atención.
Cuando ha recorrido el legajo se levanta sobresaltado y se Jleva las manos á la cabeza.
Cree haber leido mal y reanuda su lectura. No, no
se ha eq~lvocAdo. Lav~rdfn, cajero de la casa Canselme,1 era Jugador _¡Lo m1s~o que Jorge en otros tiempos. Vn dia perdió~ perdió y robó cinco mil francos de
la c11Ja _de su principal con la esperanza de ganar y
de res.t1tuirlos sln des~~rtar la más minima so!-pecba.
¡Lo m1~:110 que Jorge! Lavardin babia perdido, sin hab~r poa1do reembolsar¡ se h.. bia descubierto el robo,
é iba á compare.cer ante el Tribunal.
. -;Y voy yoáJuzgarle!-murmuró Cbaverny aterror1za~o.-¡Es.postblt,I ¿Estoy soñ mdo acaso? ¿En qué
~e d1ferenc11t. de mi ese hombre, de mi que soy su
Juez? Su crimen es el mio. ¿Puedo 1 por lo tanto condenarle?
'
Chaverny sintió deseo de presentar su dimisión.
Pero ¿por qué razón? Otro más severo que él podria
condenar A Lavardin al mAximun de la pena. ¿No tenia, por el contr.ario, el deber de seguir en su puecto
para mostrar&amp;e mdulgente con aquel desdicha . . . o? ,

v.
Llegó el dia de la vista.
Lavardin se. presentó casi sereno ante el Magistra•
do q_l!e debía Juzgarle.
-No tuve intención de robar-dijo Lavardin llorando.-Crei ganar y restituir el dinero é. ml principal antes de que pudiera abrigar la menor sospecha.

LEJANIA

Tú_derramas en torno de las cosas

un ahentu de tibiu primavera·

Y llevan como tú también la; rosas

el alma del pe1 fume prisionera.

Relicario de un sueño, en que se inclina
_la luna como plA.clda azucena
mlentr~s el alba dora la nebli~a
Y convierte la luna soñadora
en algo triste que á n;torir camina,
Apare~es como algo que se aleja
que acaricia el oído
'
que ~.rrulla, que su~pira y que se queja
tan suave. tan dulce, que semeja
el arrullo de un pájaro en t-1 nido.
Y te vuelvo á mirar ~ortando flores
allá en lc,s campos húmedos y tersos
donde be@é en tu frente á los amorea
Y me besaron los primeros veraos.
Torna, torna de nuevo¡ ahora que be vi 8 t0
cómo el ala t.lel negro sufrimiento
me cubre arrodillándome ante el Cristo
y también ante u~~ejo pensamiento,
Tengo anhelos de fé, de té sincera
de pensar como entonces;
tan solo en ti, desde la luz primera
hasta el toque selemne de los broncep.
To!ºª de nuevo; como en otras veces
enséname á soñar, pues lo he ol vid JI.do·
como ens~ña la madre junto al lecho '
al débil mño las primeras p:eces
sobre el muelle colchón arrodillado
y con lae nuuos jun,as en el pecho.
M. E. PEREYRA.

93

ELMIJNDO.

Domingo 31 de JnHo de 1898.

¡POR UN MARIDO!
NOVELA. ORIGINAL DE MARC DE CHANDPLAIX-ILUSTRACJONES GRABADAS EN NUESTROS TALLERES,
Versión española de uEl Mundo Ilustrado"

Número ó.

:

sns labios se unieron en un beso oprimido y prosolemne, bajo la mirada lejana de los astros bri- longado y lnego como si estuviera deliciosamente
¡Qué feliz se sen tia de que la hubieran conviaterrado, murmuró quedo, muy qnedo:
dado á esta fiesta! y con todo y eso vela sin pe- llantes.
Y se oprimía contra Juan, con los ojos medio
-Te amo Nelly, te amo .... !
sar que se acercaba su término, para huir de la
cerrados, la frente ardiendo, el corazón palpitan·
SI: Juan estaba aterrado y feliz al mismo liemcompall.la de tanto negro incorrecto!
do de modo qne parecía qnerer sallrsele del pe- po; feliz porque sentía esos traneportes cuya épo·
El Comandante la acompall.arla seguramente,
cho, los oídos atentos á la frase qne ansiaba ..... ca parecía haher pRsado para él; feliz por haber
contento también de sustraerse á la orgía de los
Pronto se distinguió la casa del Mayor, junto sentido la presión celeste que mezcla las almas más
hovas qne empezaba á ponerse repugnante y as!
al templo en cuya pnerta habla tres gradas.
de lo que pueden ligar.e los cuerpos, pero aterrado
no se separarían; y para no abreviar los pocos
lban á separarse asi?
enisu honradez por el grave compromiso que acamomentos que les quedaban de estarjnntos darían
Nelly dijo:
baba de contraer haciendo sn confesión.
un paseo, lo que les permitirla respirar un poco y
La solemnidad de su acento al pronunciar aquedesembarazarse de esas exhalaciones de que sen•- -Hace calor: quiere usted que nos sectemos
tía impregnados sus vestidos, por más cuidado aquí? ¡Son tan bellas las noches después de estos lla frase trascendental en medio del silencio imque había tenido de alejarse de su vecino el Co- días estivales! Lueg@, entraré á casa y devolveré ponente de la noche, arrojaba el espanto en todo
A nsted su libertad ....
su ser.
ronel .
. Bruscamente desprendió sus labios de los de
Y pensaba, pensaba levantando en el aire castiEl Comandante le contestó con voz acaricia•
su amada, y se irguió. Ella entonces echó los dos
llo sobre castillo; el corazón deliciosamente redora:
brazos desnudos al cuello del marino, y con liemovido por el amor y por la esperanza, las mi-Si nos sentamos, el aire de la noche y la falradas perdidas en el infinito aunque fijos los ojos ta de movimiento le darán á usted frío: es prefe- bre, con amor, con delirante arrebato, exclamó:
-Oh! Juan, No se arrepienta usted de lo que
en la faz augusta de SnExcelencia el Gobernacaminar.
acaba de decir; leo en el alma de usted y por eso
dor, y pensaba .... cuando la trajo á las reali- rible
-Frío! exclamó Nelly, sinliendo que echaban
te amo tanto; no se arrepienta usted de sus paladades de la tierra un criado amarillo que la tocó
llamas su cabeza y su corazón.
bras y rcpítalas porque ¡si viera usted cómo me
casualmente al pasar.
Y soltando el brazo en qne iba apoyada, se
hacen feliz! El recuerdo más
Pronto iba á concluir la comida: los servidobrillante d~ mi vida entera
res ruidosos desembarazaserá siempre el de esta no ban la m.Jsa y se servia el té
,.'.·.
che en que un grito sinceá la inglesa y unR intermi1 '
ro exhalado de nna alma
nable serie de licores, delos
leal, vino á ball.ar de lnz y
que el Coronel hova no dede felicidad el alma mía.
jó de hacer provisiones pues
"
Msll.aca se va usted y ya
iba prevenido para tomar y
no vol veremos á vernos nunllevar.
ca!. . . . Déjese usted sin
Advertido el Comandante
,_, preocupación arrebatar por
del proyecto de N elly lo
sus sentimientos, y repita
agradeció vivamente; y noque me ama. . . . y lnego
tando que ya se ponía luego
uos separaremos llevando
A varios cigarros se lo avidulces memorias que, por
só á la nill.a que levantán•
lo menos á mí, nada ni nadose con resignación se didie me arrancará.
rigió al lngar donde se ha-Si, Nelly: yo la amo á
llaha el Gobernador, acoro ·
usted desde qne la vi; y si
pall.ada de Juan. Apeló á
lamentohabérselo dicho, es
todos sus conocimientos en
porque después de estos corel idioma del pajs para dar
tos instantes de ventura,
á Su Excelencia las gracias
nuestros deberes respectien su nombre y en el del
vos van á apartarnos para
Comandante; alabó la comisiempre.
da, los vinos y la elocnenLa joven sonrió con triseiadel fu.ncionario 1 y cuanto
teza y respondió:
habla hecho y dicho en to·
- Cuando se ama uno
da su vida.
bien, sabe siempre enconPor mny poca analogfa
que tuviera Su Exct'lencia
qnitó el abrigo y corrió á sentarse en las gradas trarse. A.unqne -sea por un minuto me ha amacon el pavo estúpido y vanidoso, pne11 era de piedra.
• do usled y yo le qnedo agradecida cualquiera
en el fondo una buena persona, quedó mny pa-Imprudente! le dijo Jnan renniéndosele: de- que fuere mi destino .... No me interrumpa usgado de tales ala bauzas; y si no insistió sino muy me nsted ese abrigo.
ted .... Yo tengo en electo sed de ternezas y de
débilmente en detener á los europeos, ha de
Nelly ooedeció, dominada como un nill.o, por amor, y desde el principio me hizo usted comhaber sido sin dnda porqne ya tenía como sus e\ tono de autoridad afectuosa con que Juan le prender que no se casarla con una chiquilla de
otros convidados, necesidad de dar suelta A los habló.
mi edad, ni menos sin saber quién soy ni de dónbotones de sn uniforme.
Entónces lentamente y con mil precauciones de de vengo; hace nsted bien, no debe nsted incuLos demas hovas, ebrios ya, ni notaron la par- ternura, volvió á ponerle el abrigo, le arregló los rrir en esa locura ó á lo menos yo no debo pertida de Nelly y del Comandante.
lazos sobre el pecho, le levantó el cnello y sen- mitirls; pero todo esto no por los motivos que nsAfuera, la noche era profllnda .en la tierra, pe- t~ndose A su lado, en un primer movimiento ins- ted piensa de que sea yo demasiado joven para
ro alegre y estrellada en el espacio qne los dos tintivo de que no lué duell.o, extendió el brazo usted ó que sea uRted demasiado viejo para mí;
enamorados contemplaron sintiendo la turbación para estrecharla contra su pecho, acariciarla y creame: si alguna vez encuentra, en condiciones
diferentes de las mías, una mujer de mi edad qne
misteriosa de lo infinito. Luego sus mir:adas se abrigarla.
encontraron, sonriendo los dos, y sus manos se enPero vino la reflexión, lnz de previsión ó de le ame tan lealmente como yo, mAs por nstedque
trelazaron como para hacer un pacto de unión. prudencia y contuvo sn brazo á medio camino, y por si misma, que esté pronta y feliz como yo paEsto no duro mAs qne nnos instantes, pero fué la mang tímida, avergonzada, se contentó con ra consagrarle toda su vida, su corazón y sus pensuficiente para transmitirá sus cerebros el himno a poyarse en la piedra á espaldas de la jtiven.
samientos en cambio de e~,q Rte(•.ción grave, se~
de pasión que vibraba en sus corazones.
A pesar de eso, como si la iniciación de e~e rill y profunda que he sos¡, ,;: e- i.,&lt;t.o en usted, no
Nelly en seguida se apoyó en el brazo de su movimiento hubiera transmitido una irresistible V.Acile: cAsese.
amigo y silenciosos y felices iban vagando al azar
Nelly pronunció su discurso como persona que
atracción, Nelly se reclinó sobre el pecho de Juan,
á través de la aldea dormida y dirigiéndose sin
y lijando en él miradas de pasión, parecía decir- ha reflexionado largamente sobre su situación y
darse cuenta de ello á la casa del Mayor.
le sonriente y agradecida: "¡qué feliz soy!" Se sobre el amor; que siente de veras lo que dice y
Para qué hablar?
entreabieron sus labios y dejaron deslizarse la que aunque se emociona al explicarlo llena así
Nada de cnanto hubieran podido decir habría palabra ºgracias" con tal entonación, con tal dul- un deber. Evitó ante todo tomar un tono lacrimotenido ni el poder ni el encanto de aqnel apretón zura, que equivalió á ese te amo que brota de los so, sentimental ó ingénuo que no habría cst•do
de acuerdo con sus maneras independientes y que
de manos. Habría sido imitilóembnsteradespnés corazones verdaderamente apasionados.
1
no convenía A relaciones nuevas, por mucho q11e
El
Comandante
inclinó
la
cabeza
abrumado
por
de eso, toda lrase que no fuera: "te runo'
hubiesen andado largo camino en corto tiempo
la
tempestad
de
apasionados
deseos
que
en
ella
Pero una vez pronunciada esa frase no podía
gracias A la complicidad de circunstancias excepse
agitaban;
y
poseído
él
también
de
gratitud
y
ser recogida y tendría la significación de un jucionales. Por el contrario, si al concluir de hacasi
sin
conciencia
de
lo
que
Fucedia,
lentamente
ramente eterno ... . Nelly no se resolvía ádecirla,
blar
tomó las manos de Juan, lué de un modo
pero quería escucharla en medio de esta noche filé acercando sn boca á la de Nelly hasta que

r:·-;:o-.·:

'

�94
cordial, enteramente cordial como las estrechó;
su voz se había serenado y un relámpago de alegrta iluminó su faz. Parecía un amigo, un amigo
ijiqcero que da consejos desinteresados sin gran
esperanza de que se le baga ca&amp;o.
Juan, aunque extraviado por la fiebre, conservaba suficiente criterio para comprender que no
estaba en un camino muy seguro por más que
fuera muy sgradll ble y 1,Hfirió ese tono ligero
en materii1sgravcs, aunque al mismo tiempo le
preocuparan las reticencias inexplicables que
contenía el discurso de .Nelly. «No debe usted
casarse conmigo&gt;-«No debo permitirlo&gt;- «Otra
joven que no esté en mis condiciones» ....
Mientras se aclaraba un poco el problema, Juan
cubrió de besos la mano amiga que se le tendia
y dijo:
-Gracias por el consejo, sef!.orita Nelly, pero
pienso que correrá la misma suerte que la mayor
parte de los consejos. Ya comprenderá usted que
cuando la víspera de una separación hemos cometido la imprudencia ....
Nelly hizo ademán de interrumpir esta frase
pero éi no ie dió tiempo y sigu:ó muy resuelto
acentuando mucbo ciertas palabras:
-La imprudeucia de confesarnos nuestro amor:
yo, á pesar de mis ideas bien definidas, y usted,
a pesar de sus razones que ignoro, no habiendo
obrado hoy en el sentido de su indicación es probable que no loha1 é nunca, ni podría, puesto que
usted se pone fuera de su consejo.
-En decto, contestó ella, nuestra conducta,
aobre todo lamia, ha sido loca. Usted á despecl!o de sus resoluciones ha cedido á mi atracción,
en un arrebato de amor siu ninguna idea de cálculo, sin premeditación (y esto me enorgullecerá
eternamente) pero las reflexiones no tardaron en
venir, llegaron ya y por eso he querido ser yo
quien ponga punto á la novela antes de que usted cierre el libro. ¿Y habla usted de imprudenciasi' Usted ha comeLido una, pero yo oé á donde voy
y sé que ni se casará usted conmigo ni haría bieu
si se casara, de :o cual 11e convencerá cuando le
diga las uzones graves en que me fundo, más
serias que la diferencia de edlid. «Sé bien que
no puedo aspirará un hombre como usted; y que
sólo me casaré (~i me Mso) en una clase iuferior.
Eso es todo. Sin embargo, amé á usted desde que
le vi, lo confieso francamente como digo todo, y he
ansiado que me amara usted también y que me
lo dijera; pero á eso he limitado toda mi ambi•
ción y todo mi ensutflo. No pido más.»
Cada vez entendía menos Juan esta situación
y se preguntaba quién seria entre él y la nifla el
más loco de los dos. Tranquilizado sin emblirgo,
y dejándose arrastrar por ia embriaguez del momento dijo:
-Si, Nelly, la amo á uated mucho, mucho.
Ella le apretó la mano en muestra de gratitud
y agregó:
-Si, esto es loco, es una fantasía de chiquilla
sof!.adora. No me ritla usted ahora ya que partirá maJlana; aleje to&lt;10 escrúpulo puesto que me
ha dado una gran alegría que no será seguida de
dolor alguno. Por mi parte no creo haber hecho
á usted ningún mal porque su amor, por i.iucero
qPe sea, no es bastante profundo para hacerle
padecer largo tiempo si llCaso le hiciera pade•
cer ....
Luego abandonó de improviso la mano 'lUe
había tenido entre las suyas, y con labios ardientes besó en los labios al marino con uu beso de
despedic!a.
-Oh! diga usted, diga usted sin temor y sin
pena, diga otra vez que me ama!
-Te amo, te amo, te amo, repetía él ya enloquecido y cubriéndola de caricilis.
Entonces ella se desprendió del abrazo, se levantó, y poniendo las dos manos sobre los hombros de Juan para impedirle que la siguiera, le
dijo mirándolo con ojos suplicautes y cobardes
á la vez.
-Quédese usted aquí, amigo mío, tenga piedad
de mi y déjeme el tesoro de esas palabras de
amor, que pienso no repetirá usted cuando sepa
que soy una hija natural recojida por caridad en
el Convento de Montreal, que mi madre era la úl•
tima de las criaturas, que mi padre esun antiguo
sub-oficial arrojado por ébrio del ejército inglés .... Oh! ruego á usted que por compasión
no diga ahora una palabra más.
·
Y luego cerrando con un nuevo beso más tierno, más apasionado, los labios de Juan para impedirle que hablara, le abandonó de improviso y
dió á correr hacia su casa.

EL MUNDO,

Juan no pensó en seguirla.
Se pasó las manos por la frente, se restregó los
ojos para asegurarse de que estaba despierto y
luego se echó á reir.
-Qué! Estaba loca esta chiquilla; loca de atar,
ó qué demonios pretendía?
Qué pretendía? Sus ideas no estaban bastante
claras para permitirle responder á esta pregunta.
Puede ser que ambos hubieran bebido más de
lo regular en el intemperante banquete de los hovas; y pensando en esto tomó rápidamente el camino de su casa, encantado de poder dirigir na•
da más que ese reproche á su conducta para con
la bella inglesita.
Entre tanto, Nelly en su aposento se desvestía
lentemente sonriendo frente al espejo.
Loca la hermosa Nelly?
Ah! no. Había comprendido bien que ciertas
cosas debe uno decirlas por sí miemo, antes de
que bocas indiferentes las relaten de mala mane•
ra. Además, su confesión tenía el mérito de la
sinceridad y se sentía como aliviada del peso de
un remordimiento.
Luego, en su imaginación fértil se había desarrollado súbitamente todo un plan que le hacía esperar que volvería á verá Juan y que ac11so se apoderaría nuevamente de él, cuyo plan según su propio criterio era inspira.do únicamente
por su amor. Y por eso era por lo que la hermo
sa Nt·lly sQnreía voluptuosamente á su espejo desvistiéndose poco á poco y admirando su cuerpo
de estátua,
Apenas regresó á su casa, el Comandante fué
á llamar á la puerta del Doctor que no dormía,
pero que se sentía mejorado y hasta preveía que
al día siguiente iba á tener un apetito voraz, regocijándole la idea de ir á almorzará la casa del
Mayor y de la sefl.orita Nelly.
-Qué criatura tan fresca y tan encantadora!
Un regalo de los ojos. Verdad?
El Comandante hizo un signo de aprobación
pero siu manifestar demasiado interés y le con•
sultó si dos ó tres horas después del almuerzo no
sería prudente regresar á Diego, aunque temía
que el viaje fuera fatigoso para. Lerbon y por po
ca que fuera la fatiga ninguna razón les obligliba
á partir desde luego pudiendo diferirse la marcha
pAra el siguiente día.
El Doctor á punto de acordar la prórrog:1. se
arrepintió, pues le desolaba la idea de que por
su causa se alterara el programa del viaje. El reposo de la noche le repondría y además, salvo el
descenso por las escalas, todo el camino en fita •
kon era más bien para dormir que para cansarse.
Insistió de Chalmont declarando que en eeta es•
tación no le preocupaba el Colibrí y que por la.
salud dd Doctor consentiría sin la menor pena en
quedarse dos días más. Pero Lerbon insistió en
la partida y no habiendo má.s que decir arubos
amigos se recojieron.
Pero el Comandante no podía conciliar el suefl.o y tardó dos largas horas en dormirse. Durante
ese tiempo cuAntas reflexiones! No tendrían consecuencias las palabras de amor que acababa de
•pronuncilir? En verdad, una bija natural, cuya
madre había sido una perdida y el padre un éblio
arrojado del ejército, no era un brillante parlido.
Así lo habla comprendido ella misma y cor,f&lt;Jsó
su amor sin temer que su confesión comprometiera al Comandante, lo cual era de agradecérsele
por la responsabilidad que ql1edaba suprimida así.
Pero si bien se ahorraba todo lazo también &amp;e
prescindía del placer de ese amor, tan embrit1gador y atractivo ...... De todos modos, lo mejor
era partir y no pensar más en este asunto.
Sin embargo, siguió pensando ...... Pensaba
que toda joven es sof!.adaray que vale mucho esa
flor de lo ideal que embalsama la vid11 y que
puede cultivarse aun teniendo mucha rectitud de
espíritu.
Nelly había deseado oír el grito de pasión de
un hombre que estuviera más arriba de sus aspiraciones. Era esto un capricho de sofl.adora? Puede ser, pero era capriclrn peligroso. ·
En estos momentos, también ella se desvelaba
preocupada por su aventura reciente? Cuál era
su propós~to real, aquél que reside en lo íntimo y
que no suele uno coufesarse á ~í mismo?
Todas estas cavilaciones hacían pasar ante sus
ojos una procesión encantada de cuadros vivos como los que torturaron á San Antonio en tiempos
pasados. Y si no rechazaba sus visiones con la feroz
energía que le valió la gloria al bienaventurado,
deseaba ardientemente á lo menos que el sueno
las borrara de su cabeza!

Domingo 31 de Julio de 189b.

Al día siguiente, en vista de que Lerbon estaba ya restablecido, de Chalmont mandó llamar á
Ivon y le ordenó que de acuerdo con Volanabé
arreglara la partida para salir A las dos del~ tarde· si á las dos y media. las mulas estaban hst8Ben' la aldea del Pié, á las siete llegarían á Diego y
á las ocho cenarían en el Colil&gt;ri.
Jacques bajo la dirección del Docto~ ~arfa los
equipajes y entre tanto el Comandante m~ á despedirse del Gobernador y otros personaJes; volvería á las diez, y á las once estarían en la casa
del Mayor.
Dadas estas órdenes salió; y corriendo como si
tuviera mucha prisa, hizo su visita á las autoridades. Cuando regresó, encontró á Nf,l)y en gran
conferencia con el Doctor, pues habfa venido á
informarse del estado de su salud y hallándolo
bien trabó con él conversación y presa de un súbito deseo de aprender botánica é historia natural, hasta le pidió libros para estudi!lr.
Con mucha naturalidad, sin la menor timidez
y como si nada extraordinario hubiera ocurrido
la vi~pera, Nelly estrechó al Comandante lamano y siguiendo su conversación con el Doctor,
manifestó que el deseo de instruirse le había venido de un suelio que tuvo la I!Oche anterior.
¡Vaya un suefl.o raro y espantoso! Una hada
se le había ...parecido, joven y bella, pero con los
ojos sin iris ni pupila, solameute unos globos blancos, inmóviles, como los que tienen las estátuas
de mármol. Se acercó á Nelly la besó en el seno
sobre el corazón, con labios al'dientes y causándole dolores atroces: «be perdido mis ojos áfuerza de llorar, le dijo, y quiero que sufras como
yo .... amarás y no te amarán á tí." Luego se
fué volando por la ventana entreabierta.
Inmediatamente vino otra hada también muy
bella, pero tenia los cabellos blancos y le surca•
ba la frente una honda arruga, apesar de que en
todo su cuerpo brillaban las morbideces de la
juventud. Esta besó á Nellv la frente haciéndola
sentir emoción deliciosa y ie dijo: «Yo te traigo
el remedio contra las angustias torturadoras del
amor; el consuelo y el olvido están en la ciencia .... hazte sabia!•
Este lindo cuentecillo de hadas lo terminó Nellycomo convenía, riendo, y cerró tan bruscamente un libro de botánica que á ser otra persona
quien así lo cerró, habría sufrido una reprimenda del DJctor, pero la joven ¡lo hizo con tanta
graciA!
-Ya. es hora, dijo Nelly; vamos á verá papá?
Y mientras el Doctor acomodaba cuidadosamente sus libros, ella se llevó á Juan aparte y le
dijo:
-Tvda la noche estuve sotlando cou usted ....
no creía amarlo tanto.
De Chalmont, no hallando qué contestarle se
conformó con estrecharle la mano carinosamente.
Ella afl.adió sonriendo:
-Pero estoy resignada y seguiré el consejo
de la hAda protectora: trabajaré.
Y como ae Chalmont. sonriente iba a. contestar
en tono de broma, ella le interrumpió gravemente diciéndole:
-Silencio! no se burle usted de mí. y déjeme
creer hasta el fin que me ama usted algo todavía
apesar de mii cor,f ,siones y apesar de todo. Va
á srr tan pronto la partida! ..... .
Y par11. evitar una respuesta ó para aprovecharse del limoso "quien calla otorga" agregó en
v::iz alta y alegremente.
-Bueno, Doctor, ¿ya está usted listo? ¿qué
aguarda usted para ofrecerme su brazo~
Abandonando libros, insectos y cuanto tenfa
Ler~on vino solícitCI y quedó t,m encantado d¿
sentir apoyarse en ~l la manecita blanca y suave
de N elly, que no vió cómo una Epeira Mauricia
se estaba escapando de la caja.
En casa de Nelly el Mayor estaba esperando y
en cuanto vió venir á &amp;us invitados se adelantó
á ~e~ibirlos, manifestando que se encontraba muy
ahviado.
- Si, si, dijo ~erbon, esto va bien, pero acuérdese usted de mi recomendac:ón: nada de alcohol!. ...
No la olvido, Doctor.
.~er? _n? bien habían entrado al salón cuando
diJo dmgiéndose á su hija:
~Nelly: haz.el favor de traer 1&gt;l Vermouth.
Nelly lo traJo y obsequió A l11s visitas y Stephenson '.'ªció tqn rápidamente su vaso, que hubo_ necesidad de llenárselo de nuevo para que
brmdara con sus nuevos amigos.

Domingo 31 d&amp; Julio de 1898

95

EL MUNDO

-

- ------~¡
-1

.¡
¡,

glés me ha prometido un empleo en Canadá si le
llevo de Madagascar ciertos informes ....
- ;,Militares? dijo negligentemente de Chal·
mort.
-Comerciales más bien? preguntó el Doctor.
El Mayor observó A los dos franceses, vaciló Y
luego dijo:
.
-Si, comerciales, puesto que Inglaterr~ no tiene sobre esta isla ninguna idea de conquista.
-Así lo creo, dijo el Comandantx_puesto que
la isla está bajo el protectorado de .I&lt;'rancia, pero de todos modos y aunque no sea sino á título
de mera curiosiosidad, siempre es útil recojer
datos militares ... .
-Y guardarlos, agregó riendo Lerbon.
-Bah! lo que yo poseo en este particular, carece de importancia, d eclaró modestamente el
Mayor. De todos los pu~blos, el fran~és es el que
ha explorado mejor la isla y el que tiene de consiguiente datos más precisos. sobre sus elementos
militares.
Nelly que había llegado oportunamente, oyó
esta conversación con interés; y sin embargo no
tomó parte en ella y se limitó á decir al Mayor,
que el almuerzo estaba. servido.
.
.
El almuerzo no fué alegre ni expansivo, pues
el Mayor no brillaba por su inteligencia . Y no
pensaba sino en beber sin llamar la atención; el
Comandante parecía preocupado; Nelly tris~
seguramente por la partida de sus nuevos ami-

gos, en vano se esforzaba por
aparecer galante y solo el Doctor contento y rejuvenecido
aparecía con rosto tan radiante como el día en que descubrio que había araftas diurnas
y araf!.as nocturnas.
Cuando pasaron á la sala á
tomar el café, Nelly desapare•
ció un momento y fué A su
cuarto de donde sacó un paquete cerrado que decía en la
cubierta:
«Itinerario secreto de Majunga á Tananari ve por el Mayor.H. Stephenson»
Tomó la' pluma. y escribió abajo: Recuerdo del
autor ·al Coinandante del Colibri. Luego volvió
á la sala, guió há.bilmente la converaación á. tr~tar de los orígenes de la raza hova, y cuando vió
que su padre y el Doctor se arrojaron con ardor
en ese asunto, dijo en voz alta:
-Comandante: mientras estos sei'lores discuten ¿quiere usted d11,rme su opinión sobre unas
acuarelas que he pintado? Venga usted A verlas.
-Con mucho gusto, Sefl.orita; dijo el Comandante sonriendo aunque le alarmaba la idea de
una entrevista tan peligrosa como la de la vi spera.
Ya que ella tuvo la generosidad de no abusar

de su triunfo pues comprendía que no podía ha•
ber matrimonio entre ambos, habría sido mejor
evitar toda confidencia y separarse de golpe sin
una nueva lucha. De antemano temía él la fascinación que Nelly ejercía s?bresu espirítu, qu~ lo
embriagaba y lo enloquecia. Pero ¿cómo evitar
ese peligro?
.
.
. .
. .
El Doctor los vió partir con envidia, casi sm•
tió celos, y lamentó haberse dejado aprisionar en
las ruedas de la etnología;perotuvoquequedarse
con el Mayor, el cual aprovechó al instan~e la
salida de su hija para beberse un vaso de wh1skY'.·
Una vez en su cuarto, Nelly se puso á volti·
jear nerviosa, cortad11, como quien no sabe lo
que quiere, y luego, súbitameoteresuelta, un tan-

�to pA!ida y con los ojos bajos abriendo el csjón de
nna cómoda:
-Aquí están mis horribles acuarelas de colegiala, pero no lo traje I!. usted para enseliárselas,
no! Dentro de nnas horas va usted á partir y es
casi seguro que no ~os volvamos A ver nunca.
Nada tenemos ya que esperar el uno del otro, ni
nada tampoco que temer ...... Déjeme acabar, se
lo suplico ..... , Nada que temer. Lo digo sobre
todo por mi, pues una vez hecha nuestra confesión reciproca y después de mis revelaciones,
mucho tendría que temer si usted se quedara,
pero nada si se va. , . . . Respecto á usted guardarl!. nn recuerdo de sabor especial en el depósito de sus otros recuerdos ...... primero con un
poco de remordimiento que se irá borrando hasta
que venga el total olvido ... .luego se casará. usted en Francia ..
-Pero Nelly, querida Nelly
¿estA usted loca? ¡Qué está us-

ción del Mayor, y luego ...... qué me habla usted de itinerarios en estos momentos en que sólo
me preocupa el amor?
-Tiene usted razón: dejemos eso y vamos á la
sala. Después lo llevaré á la casa de usted y eso
me dará pretexto para verlo una vez mas. ¡Qué
feliz me hace la convicción de que me escribirá
usted! Vamos ..... .
Al pasar frente al espejo, Nelly se arregló rápidamente el traje y los cabellos, luego abrió la
puerta y se dirigió 1\ la sala.
Juan que estaba como embriagado por la felicidad, recobró su sangre fria al ver al Mayor y
como si tuviera prisa de retirarse, dijo alegremente:
-Pienso, Selior Stephenson, que habrá usted

ted diciendo así!

- 'Comprendo su admiración.
No está usted habituadoá oir hablar así á las nilias de mi edad
pero eso es porque su situación
difiere mucho de la mía, lo cual
es una bendición de Dios para
e-111\s que no tienen ni mi corazón
ni mis deseos ó que aparentan
110 tec.erlos pues quedarían de•oladas si alguien sospechara que
s1t bían ciertas cosas .... que sin
embargo no ignoran. Pero el tiempo vuela, mí querido Juan; no
tP1•go intenciones de quejarme
11' de llorar; amo á usted y .....
Sintiendo que las pasiones rujian en suinterior, conmovido por
este amor doloroso y vibrante
que veía en ella y que juzgaba
sincero, en estos momentos de
eterna despedida, Juan la inte-

•

-Es nna locura decir esto al
partir, pero yo también amo á usted, nifla, como nunca me había
creído capaz de amar.
-Justamente porque nos estamos despidiendo me he atrevido
á decir á usted que le amo, pues
comprendo que en otra ocasión
tal vez no me creería. Pero ahora no duda usted ¿verdad que
no duda?
-No, Nelly: te creo y te amo,
Y la estrechó nerviosamente
entre sus brazos.
Ella se dejó acariciar; y con
la cabeza reclinada en el pecho
de Juan prosiguió á media voz:
-Quisiera ser fuerte, pero no
pnt-clo contenermis lAgrimas;qué
feliz soy! Mi confesión creída por
ust,.cl contiene la discuJpa de mi
tondncta tnn condenable en apariencia. -No me juzgue usted
con rigor ...... si me he dejado
1urastrar sin resistencia en esta
pendiente, es porque sabfa yo
que se iba usted y no qnlse que
J.P. NWRPAra la única hora feliz
de mi vida.
-¡Que encantfl 'tiene tu voz,
Nelly, y que dulzura tienen tus labios! Te amo,
te amo, te amo .. . .. .
. Y brnscamenr_e desatando el abrazo que los
hgaba, retrocedió algunos pasos y dijo con fir.
meza:
-Te amo, y me quedo.
Un relámpago de alegria pasó por los ojos de
Nelly, pero conteniéndose tomó con efusión la
mano de Juan y le dijo,
-No: no puedo consentir eso. Es preciso que
parta usted en seguida y que vuelva á su barco.
Allí lo pensa":á usted, y si es cierto que me ama,
ya encontrará usted la manera de volver A ver·
me. Pero lo que mas le conviene á usted es olvidar todo esto y no buscarme mas.
-lile autoriza usted á escribirle algnnas veces?
-Y contestaré con exactitud. Pero vamos á la
sala A ver al Doctor. Ah! me olvidaba: vea usted
esto, es un itinerario que mi padre juzga muy importante y que le regalo á u•ted con una dedicatoria de mi letra.
-No, Nelly, no puedo aceptarlo sin autoriza-

El Mayor dió las gracias y se excusó de no.
acompaliar á ans invitados, en tanto que Nelly·
murmuraba:
-¡Quién sabe!
Luego la joven estrechó la mano á_ sus amigos.
y luego permaneció en la puerta s1gméndol?scon,
la mirada hasta que desaparecieron I!. lo le¡os.
Cuando esto fué, corrió á su aposento, se dejó,
caer en un síllón y lloró .. . ... Por qué?
¿Alegria, tristeza, emoción, inquietud? De todo,
había un poco .en las lagrimas de Nelly.

0 om.Jngo 31 de Jubo 4e 1898.

EL PLAN DE NELLY.

En la noche de ese mismo día, .
á las ocho, un bote conducía dela rada de Diego SuArez A bordo,
del Colibrial Comandante, al Doctor y Prince.
Prince?
SI, Prince también.
El pobre perro errante, cambiaba otra vez de duelio y venía á la población en que nació;,
,
sin
demostrar por esto último la
,
menor alegría. · Por el contrario,
lloraba y olfateando sin cesar portodos los camarotes, arrojaba gri' tos cortos y pla:ttideros, lo cual•
··t. '
duró toda la noche.
He aquí lo quehablasucedido:,
Algunos minutos antes de que
la caravana saliera de Ambohimarina, mientras Jacques, lvon
y el Doctor mismo, despachx ban,
los equipajes, Nelly acompallada.
de Prince, llegó muy fatigada y
encontrando al Comandante soloen el patio, le explicó por qué babi-a venido tan tarde, á pesar suyo, para despedirse. Por mAsque habla empleado horas ,v mAshoras en buscar el itinerario, se·
le había extraviado y por hO no
lo pudo traer como tenía prometido. Quién lo habría tomado?
Seria Volanabé que estuvo en su,
casa en el breve rato empleado
por ella para orar en el te10plo
por el buen viaje de sus amigos?·
.
""
No es posible que se hubiera
~
atrevido á entrar al aposento de
*'
Nelly. Acaso ella misma, que con
lo de la partida tenla la cabeza
á pájaros, hubiera guardado el•
'
paquete quién sabe á dónde.
Juan le dijo:
-Es usted una chiquilla. Cree que tengo necesidad de algún objeto para acordarme de usted?
De todas maneras, Nelly decía..
que le era muy doloroso haber
perdido tan preciosos apuntes y·
eso en momentos en que la partida era inmediata y no volverían.,
á verse más.
,,
,,,.; \ .
-Pot qué no hemos derennir- ·. . .
nos otra vez? dijo Juan: no lo.,,--:,
~
prometo, porque no puedo: pero,
quién sabe?
-No quiero esperar, contestó Nelly, y me resigno convencida de antemano. Pe-ro pido una sola cosa: cumpla usted su promesa
de escribirme siquiera una carta.
Acababa de decir estas palabras, cuando seoyó (,, Ivon que decía desde atuera
-Faltan cinco minutos para las dos: v~y á •.
avisar que todo esta listo, vámonos.
Nelly había oldo bien: quedaban no mas quecinco minutos. Entónces se dió prisa y enjugando una lágrima, murmuró:
-Juan: hágame usted un favor muy grande. .
Va usted á decir otra vez que soy una chicuela
pero ¡me haría usted tanto bien aceptando .... 1•
Quiero que se lleve usted consigo á Prince y que
tenga usted presente que lo he abrazado mucho y le profeso un gran caril!o. Esto es una tontería,
pero no rehuse usted, se lo suplico, el tiempo co- ,
rre, Ivon va á venir, y aún falta que me despida
yo del Doctor: tranquíllcese usted, soy fuerte y
no lloraré, sonreiré si fuere necesariJ 1 ya verA .
uste~ .... AbrAceme pronto, pronto ¡oh! cuántole ame! Con todo mi corazón.-(ContinuardJ

- ~-1
•

/"l
~

_,

encontrado grata la compal!ía de mi amigo, pero
el tiempo ha volado y me veo en la necesidad de
despedirme de usted y de la Seliorita Nelly. No
olvido la galante hospitalidad de usledes y espero que la próxima vez que venga yo á Diego, me
pagarán mi visita.
-Ay! no puedo prometerlo, porque los hovas
no me consienten mucha libertad. . . . . . Sin em•
bargo ....
-Sin embargo, heremos todo lo posible, ·aliadió Nelly, notando que ya la lengua de su padre
no estaba muy expedita. Me agradar!\ mucho visitar nn barco de guerra y ver además la rica colección de aralias del Doctor Lerbon.
Al decir esto último, dirigió al sabio nna de
sus má.s arrebatadoras sonrisas.
-Seliorita Nelly, dijo amablemente el Doctor:
la visita de usted será para mis aralias y para mi
nn gran favor. Adios, y no hay que creer en •uelios. Quién no ha de amar á usted? Adios, selior
Stephenson; de Diego enviaré A usted las drogas
prometidas.

l!:L MUNDO

rn.

.

rrumpió diciendo:

97

Domingo 31 de Julio de l!lll'

EL MUNDO.

A

Gli:ffoéh

La siesta
[A BUbéD M. campos.)

Dt&gt;ecama, es la hora . n
. e lo .alto. desciende
en sueltoR gironee la ro13: cahn!l, d
el Sol-tgneo loto-su cáhz enc1en ~lcina.
y t&gt;l fuego que. esp arcd~~~~~~t;~ ces hor~:
Descanll&amp; m1 re 1011..
•
la tierra vomita su alient~ tie fragua,
ya tedas lns flort.'S marchitas es~áe~fi~~a
el pez-áurea flecha-nervioso
\ag ondas del Agu~, 1
y sale á loa bancos de arena el ca1m&amp;n.

•••

Su oliente resir.a surlc\ el lii:¡uid~mbar
-11roma enerva.nta, selvático yd rl~bar
perfumt'S e
Y el aire. con ténues
it 1I sedeño abamco.
1
r;e'f!~º ~~rd~ ~~p a!!iente. no tardes. t~ espero,
l bam~ca á. la sombra del plátano use1la,
a.
6 el toldo de un gran parasol. ...
;~ ~~!~e flauta del ind1.o h~maq~ero · · · ·
¡Oh ven, m1 tranqm a,
mi tierna, mi dulce toNaz torna~ol.1

!a

•••

dJ~~~~ ~~:~e:i:.~ t:~I ~Th~!bl~n•f~if•~f~,°he
tu ob~curo cabello P.be::li ~~s~lba triunfante.
que enreda sus aom
. .d f
¡Tus ojost-En ellos con fulgt o tego,
Amor-mariposa voluble-hace ga ~
batiendo do~ pétalos de orol y ~z11~,
1
en ellos un vivo¡~~cd¡zv;!e~~
Ala . . , . ..
·en ellos esplende la lumbre del Sur!

'

.

[Del álbum del Sr. Edua.rdo Me1o y Andrade.]

.
d
ue vudve del torneo
Belleza tmrnfa 0 r8: q
b ' t de et1plendor
Con el es.:udo heráldico cu
•;eteo
Detente: tJOy poi,t~I escus!: :11:s el trofeo
De mis galantes r1mae:~antaF· cantando en tu loor.
,
Q ue traigo b&amp;iSta tus P
o vi tu triunfo,
olfmpicl_l grand eza.'
Yo v t · · · · Y
cicias A tus p1és,
y vi como rodaron Vt\~
'
de bellez 1,
Deidades con teiSoros rnmeusoes realeza
Altivos y potenltes bl}z~nsi~ trillo el ·ancho frés.
Manchados ya os gu 6 ·
.
;-ue intrépida esgrimiste:
Yo vi las reg1as ar_ma t~ altivo porte real,
T11 rostro de c"uc&amp;:SIC · aetas ue encendiste
Los "'.'ayos de tul! ºJºt;i1a
y 1uigo convertiijte
En luz de alguna 68 ;eño 'que vuela al ideal.
Ea llamas d" un en1:1
d- - gentil cla.rineria.,
y oi que la estruen ºS:himno triunfador,
Regó sus notas_ de ore. e
•ada de barmonia
y al eco des~ idmeasb c~gc Un beso con que ungía
Siguió ~I cruJtrlb efunnt:s d~..diosa. d~l amor.
L&amp; g1orl&amp; tu a a re __
vuelves del noble y leal torneo
y ahora quehya Aldico cubh,rto de eSplendor,
Con el e"cu.do er
lleva mi trofeo:
¡Oh, Rcünal pasa·· · · pas~~ ti mido aleteo
Las rima.e qude ru_mo1~: cantando en tu loor!
Acá dentro e m1 a
,

tet

'

Luis FntA.s FERNÁNDEZ.

~f

La funeraria

••

Pareces querube tendido en la cuoa

. •CA oyendo de c:clóglcos sor es,
1a muSl
t
vito de luna

ó bien. tremu\an e rad,.., l&amp;cteos bollones.
prendido en U'!-- co_po deRc&amp;nP.&amp;. ya es hora:
Desc1tnsa, m1 rema.
d h
o
la tlerra vomita su ahento . e o~nn~ flor
"todo se A.duerme, no se irgue u
....
¡118. entre las ramas el ave ct1.nora
sacude el bochorno,
y t-n tanto, yo arrullo tu ensueño de amor .
JUAN

B.

DELGA~O.

J:~~~

lal:~:~~~{::to

;i:l

!,a canción del nauta, del mar y de la onda.
Un barco!: ta.u sing~lar,
ue finge A la mente rncautR.
i a. visión de uu sueño nauta,
peregrino del azar • • • •
De su prora, si el bramar
del viento no las ab_oga.
surge una voz que rnterrrga,
surge otra voz_ que resp~nde:
una voz que dice: ¡dónde
y otra voz que ordena: ¡boga.1

8

Cae la somb r a
: 0 ~~i~:~c:éerfano
como un man10
b d o
e doblea-a el pesar del a an . on
qu
:, d enorm~s desahentos.
co(}b8 ~~:~gt~isie es el llanto de lo,4 hijos
,
da.mente sobre el féretro. .
due cae s3.r ! cu&amp;n triiStea son las lluvias
e los 1t11.u!~:a que segó el Invieri:i,o!
ªºt~emuerte llega VKcilante y pálida,
cubierto el rostro por el manto uegro,
como uu visitante que tmrortunu.
y . nt&amp; silenciosa sobre e lecho.
se.
moribUt!do, qul e
rueba a, esquivar e sop .
pque le hiela ,as sienes, y se ierlgue
asido á su11 cabe ,os.
con t l terror
as! El cada.ver,
Qué noche de amarg11r
en la torva quiíltud del aposento,
medita en 111.s eternas soledades
i1 8.rbPl caldo en el desierto.
coy~:•torno.del difunto se congrega,
b .0 las lucf's de los cirios trémulos,
&amp;J un collar de Uvidas bacantes
com 0
O dó recuerdos.
u{)~ºP:!:~;¡~~~~8 la luz de los blandones
ba·11.~do temblorosa. sobre el velo
dellas siniestras viudas solloz~nt(s
q ui, atenacea sin cesar el vé~t,go
leteando los suspiroiS
que puebla el desconsuelo,
:~mo arvada de nocturu~s av:es
hi"as
la Tiniebl)t. y el Misterio.
~ la exaltada m,;:,nte qu~ ºª~!raga
de la pavura en el pr?fundo .pielago,
ve surgir cien diabóhCHS qutmeras
arvada dó vora · es cuerv_os_.
0
cCJÚh ~uá.n triste es la marcha s1g.1\osa
'uesi ue al cadA.ver el corteJo!
coé.nq enstivos mécense los s~uces
cu
uietud del cementerIOI
en~ªcuri: ~ristes las flores de las tumbas!
los cipreses del jardtn, qué tétricos!
¡"610 el ave gorjea (acaso el ave )
osee de 111. muerte los secretos
p y la tierra ha caldo poco A pow
con su redoble de sonidos huecos,
y las corona.a cubren el sepul~ro,
los pasos &amp;8 pierden á. lo leJos.
y y despertando las tinieblas, miran
ómo en fecunda inspiración el vienta.
~a entonando un solemne De Profun_ is
del mustio sauce en lo ... sonoros nervios.

cí:::fa.:cia

•••
Hincha1 rugie~do, el tit&amp;n
Atlante su ola hera,
f
como un gran vi1-1ntre que uera.
¡, parir á Leviatb&amp;n;
entre los soplos que van
ca~bando el mar q~e se azoga,
surge una voz que mterrog1t,
surge otra voz que rerpodn1e:
una "ºz que clama: ¡dón e.
y otra voz que ordena: ¡boga!

•••
Pobre ánima que avanza
con su galerR. por lo~
océanos h&amp;cia un Dios
t
Un rib'azo . ... que no alcanza
y Vanamente s~ esperanza
con el abiemo d1alo~a. • • · · ·
surge una voz que mterroiª'
surge otra voz. que. respof e:
una voz que gime: idónde. t
y otra voz que ordena: ¡boga.
AlUDO NERVO,

fe

fi

AURELIO

G ONZALEZ CARRASCO,

�98

EL MUNDO.

Domingo 31 de Julío 1898

PAGINAS DE LA MODA

Dolaj.ngo 31 de Julio de 1898
del prójimo, tildando A las de su sexo que visten el
sencillo ropaje de la mode,tia.
La niña que reciba en el hogar la educación, que
le dA una madre cariñosa y buena,quese desvela por
tener buenos 11jemplos y A quien se la inculca el desprendimiento y el desinterés, la modestia y el pudor.
será una mujer respetable y respetada, merecerá la
consideración de todo hombre honrado; la estimación
que se captará no se limitará á los suyos solamente,
f'i que tRmbién se hará extensiva entre todos los que
la traten y vean con los ojos del desinteréd sus buenos sentimientos, si e,s pobre. tendrá conformidad en
las necesidades que indudablemente la pondrán en
Ja lucha constante con las tentaciones de los hombres
buscará con el trabajo honroso el modo de hacer llevar la vida honestamente: desoreciarA toda riqueza
que no sea adquirida co,1 delicadeza y sin detrimento del honor y la virtud. si la dePgracla se empeña en
aembrar eeprnas de d!s,gusto en el corazón, sumiéndola en el infortunio en donde será victima de los
males y precipititda enla sima del descrédito, y vién •
dose agobiada por la fatiga tengan que sollcitar la
protección de las almas caritativas, lo hará con deli•
cadlbima modestia: demostrará. con firme abnegación
que no hay poder humano que pueda quebrantar una
voluntad enérgica y mucho menos corromper los sentimientos cuando é;tos se han formado en la escuela
del pundonor: si es favorecida por la fortuna. prestará. todo género de alivio al necesitado, prodigará con
desprend·miento las buenas obras, solicitará. 111 me•
nesteroso para apagar su eed de alivio con el bálsamo del consuelo.
¡Ah! mucho puede influir la modestia en el norvenir d,, la mujer; ella puede evitar múltiples sufrimientos y las grandes penalidades á. que está expuesta
por la debilidad de su sexo y la veleidad de su carácter
Ninguna mujPr puede presumir de que con su be•
lleza, ijUS atractivos y coquetismos basta para que el
hombre se prosterne y la rinda llmoroso culto, no el!
pre.:iso reunir aquellas cualidades que forman las
delicias del corazón y llenan al espirita de consoladoras mi•iones ensanchando el alm.l con grata é inefable ilu8ión.
Penetremos en ·.m lu~ar en donde la de•gracia ha
sumido en la pobreza a una familia, en éf hay una
madre anciana, y fatigada por el peso de los alío~,
más aún, por el infortunio; el hueu esposo y excelente

99

EL MUNDO
padre que la sostenla, murió dejando con su dulce
compañera, tre~ hijas en la mas completa orfandad;
á la anciana como toda buena madre, es natural que
la preocupe el porvenir de su11 hijas, ella sabe que
estas están bajo la vijilancla de un juez severo, que
castiga sin contemplaciones. y muchas veces con dema~iada injusticia -la sociedad: también conoce por
experiencia las murmuraciones del vecino, que con
ojo malicioso escrudiña todo lo que p.iede servirle de
cróuica pRra divulgarlo en calidad de secreto; pero
desgra.ciada11ente dicho secreto se l-lxtiende por todas partes haciendo blanco de calumnia A las rná~
puras reputaciones; pues s ..bido 11s gue cada cual
quita y le aumenta según su capricho. lntl-lrroguemos
á 11111 jóvenes, veámos en qué eatado se nallan
sus ánimos.
Ah lector! no lo dudeis, si la modestia ha Rido
inculcada en sus corazones, oiremos palabras
de resignación y conformidad, sus casti~imos
labios serAn incapaces de proferir una blasfemia; ocultarán sus males con dignidad y pudor;
rehusarán adoptar una
mejora en sus sufrimientos si esta puede lastimar enlo intuno de sus
sentimientos: mas si por
el contrario descuidada
ha sido la educación, llena de mimo y toleran•
cia .... entonce~ ¡ay l so·
lo veremos act ,1s deverg on zosas impúdicas,
que nos horrizarán
porque la inmoralidad
pen11tra en donde no ha
habido f,eno para tener
las pasiones, las niñas
educadas en la escuela
~
del interés. que ven malos ejemplos en sus ma
vore~, no tendrán pudor ni mucho menos modestia; el materialismo
metalizar&gt;\ sus corazo•
nes,ensus ojosnoha.brá
!Agrimas porque gus sentimientos estarán· disec~dos por la indiferencia,

FIG,

Las primeras podrán tener penalidades múltiples en
la vida, pero bajarán á. la tumba con la paz del alma y
conciencia Jimpla. Las segundas satisfacen sus mun ·
danales caprichos, colmarán sus deseos, gozarán de
todos los gustos que pueda haber en la tierra, mR' el
dia. fun11stls,mo dtil aesengaño, cuántas van á exh~lar
el ultimo suspiro.en el misero lecho de un hoPpllal,
olvidadas completamenttl y lamentando no h» ber sido
modestas sufren cruentltimo11 remordimientos.
Puede que haya alguien quien nos juzgue exajerados en nuestros escritos, puede que sean muchos
los,que los desaprueben en todos sus sentidos; emP.ero, deseamo11 contribuir al perfeccionamiento de la
humana especie de la cual formamos parte; y en efte
concepto, nada; m nadie podrá ha.cernos retroceder;
hemos experimentado todo género de desengHños;
hemos sentido y llorado con nue~tra buena madre
multiplicad11s c11lamidades en medio de la
desesperación; á ella, y sólo A ella debemos
aquellos consejos que nos han desviado del
mal; ella nos ha infundido el respeto que
siempre hemos tenido por la mujer modesta; ella n.&gt;s ha recomendado la. moderacion
en todos nuestros actos, ella constantemente
nos exhorta pua que no desmayemos en inculcar buenos ejemplos en la incipiente juventud, y ella en fin, es la que ha formado
nuestro corazón. siempre humilde ante la razóni siempre sensible
por las agenasaes~racias, y muy
en particular por la mujer que
reune las bellisimas dotes de la
modestia.
"Siempre se puede hacer el bien
aún en la indigencia." Asl pueP,
creemos hacer un bien á alfunat•
madres recordándoles que .o pri
mero que deben enseflar á. suf _,,. - ·
hijas es el ser modestas, de mane
ra que puedan !'vitar en todo
tiempo y circunstnncias, caer en
el proceloso mar del descrédito

FJG. 1.-TRAJE PARHIE:SSE DB ESTÍO

La mujer modesta
El talento de la. mujer
consl~te en saber ser
modesta.
L. l. A.

Los padres que anhelan para sus hijas un porv11nir lleno de contento. y dt1licia, que abrigan la Jisongera esperanza de que sean el fuerte báculo que lo

sostenga en la edad decrépita, los cuiden con cariño- hace á las niñas acostumbrarse á la malicia: cuando
sa solicitud cuando se encuentran postrados en el le- lleguen
á ser unas señoritas nad·1 eabrán hacer que
cho del dolo1 , abatidos por las er:fermedadeR d11l cuer , sea de provecho:
acostumbran A e•pPr11rlo todo de
po, y les prodiguen sus consuelos en los sufrimientos sus padres, d~ Russehermanos
y muchaR veces ),asta
del esp!r1tu y el tedio del alma., deb1minculcarles des- del extraño: s1 lle~an á casarse_precipitá~
al espo,o
d11 la mñez los bellos sentimientos del pudor el amor Y lo hacen contraer compromisos 1rnper1ores
A sud
al trabajo y á la virtud, alardeanao slemr,re·'con can- . fujlrzas, sólo por safüfacer RUR caprichos; descaradadorosa modeetia.
demol'trarán. R_u disgusto por los trRbajos doUna educación demasiado descuidada y tolerante, ment11
mésticos; serán envidiosas y egoístas, y murmurarán

4 -TRAJlll SA!!Tltlll

FIG, 2 - TRAJlll Dlll PIQUÉ

FIG, 3 - TRAJE DEI PAÑO AMARlLLO

EMILIO GrnoN S.

FIG. 5-TRAJlll PARA NIÑA.

�Oomln¡¡!'G 3l de Jul;o de 1898

EL MUNDO

100

denuncian mis leales primorl's. Tú acechas, tú aco·
mt:tes sin dar la cara A tus victimas, q11e agonizan
maldiciéndote porque hieres y no curas, porque ma•
tas y no mueres.
-Calla, to11ta. que tires del engaño em_blema. Mira
tus vivos colores; polvo vano que en mis manos se
deshace, asl t os halagos, asl los giros bellos con que
facinas las almas ingenuas
-Razó n tienes, rHpaz ladino Mi belleza es polvo
si la palpan. En cambio, si tú tocas lo~ corazo1:1es, l_os
conviertes en llamas v l11ego en ce111zas. DéJame 1r,
que á nadie ofendo. Yo no iré á denunciar tu Kcecho,
pero si á las zagalas Ancuentro les diré. 11 011,zadorcitl\8 de mariposas, segidme. que eo_v la tlmida iJuijión.
Huid del Amor, q11e t1s audllZ y traidor"
N.

FIGS.

10 Y 11-DOS MODELOS

BOLET

TOMO U

MEXICO, AGOSTO 7 DE 1898

PERAZA.

DEI JACQUETS

RIFA DE MUJERES

FJG, 7-Tll.AJ"l!I DE CICLISTA

Es por dl'máe curiosa la costumbre que cay en al~unae_poblacioutie de la provincia de Smoleoeko, del
1mper10 ruso.
· .
Cada ti;es meses se escoge una joven bellR r, virtuosa con objeto de rifarla; se emiten 5,000 billetes
de á rublo cada uno, 11. loe que tienen derecho los jóvenes y viudos de la población y de las localidade11
vecinas
Hecho el sorteo, el agraciado puede casarse con la
joven ó ceder sus derechos á algún amigo
Aei mismo la rifada puede rehusar al favorecido
por la suerte.
La joven recibe loe 5 000 rublos que produjo la rifa
como dote, y en l'l caso de que no se verifique el en•
lace, se reparte la mitad á cada uno y en paz.
Por lo general lns jóvenes rifadas aceptan como marido al dee:gnado por la suerte, siendo esos matrimonios un modelo de felicidad conyugal.
FIG, 9-TRAJE SASTRE

Lectura para las da'Dlas

EL SERVICIO DOMESTICO
LOS QUE SUBEN ·y BAJAN

Una gota de agua que babia eet11do millares de
años con 1: e demás en un 111~0. sintió de pronto que
se transformaba y adquiría ligereza extraordinaria.
Estaba evaporándose.
-¡Tengo alae!-dijo flotando sobre el lago-Adios
amigas Ya babia presentido muchas veces que mi
naturaleza era distinta de la vuestra. Voy II las altu•
rae, al pala de las nubed y de las águilas. Ya no nos
veremos más.
.-:-No te enorgullezcas-le dijo otra gota que habla
VIaJado mucbo.-Yo be estado en esas altas regionl'e
y sé que no se permanece en ellas mucho tiempo. Pide á Dios que cuand" caigas, quizás hoy mismo, te
deje volver á e~te lago tranquilo. Eres como todas
nosotras: un poco de calor te eleva; un ligero enfriamiento te hace descender.
-Aunque eso sea-repuso la soberbia partlcula de
vapor. Hil. llegado mi época feliz.
-¿Quién sabe? Acaso esta.a destinada á hundi.rte en el terreno y encerrarte para siempre en una
cueva obscura.
.
Algunos días después, la gota, condensada, caía
sobre una hoja, resbalando por ella temblaba, resi~tiéndose á deepnmderRe.
Venia de loe cielos: iba fatalmente á rodar sobre la
tierra.
FElRNÁNDEZ BREMON,

AMOR E ILUSION

Quieta te has de quedar, voluble alada; le dice el
niño: aleve á la traviesa mariposa. ¡,A qué ir de flor
en flor diciendo á torlas que las amas, para luego dejarlas engañadas y tristes?
Y la mariposilla, irónica. le responde:
-Dame, nifio tu constancia; dame tu quietud, dame
tu fe. Sentado estás en el brocal de esta fuente, aguardando á las zagalas l!encillae que no han amado para
herirlas en el corazón, una ahora, otra después, y á
todas sin píl'dad. Te finges cingo y no yerraslo~inocentee pechos A que disparas. Yo beso á las flores, tú enloqu11ces á las donctlllaP. Yo vuelo por doquiera y me

FJG 8 -MODEL() DE

PRUIA\"ERA

Qu~janee y con justa razón muchas famili its de la desmoralización que hay e11trt1 los criados. Raro A~, en
efecto, el que cumple honradamente con eu11 obliga•
ciones y que puede llamarse un buen eirvie11te, pnee
generalmente sucede que loe que se ofrecl'n á de1 empPñar el ?fido de cliados. tengan defectos y viciosque constituyen un verdadero tormento para las familias Inveterad.o es el vicio de sisar, dt suerte que
ya no llama la atención y por lo mismo no es á él al
que nos rPferimoe, sino á otros más graves y trafcendentales. Entre la gente de nueftro pueblo no es por
fortuna frecuente l'l rc.bo, pero en cambio son muy
comunes loe caeos de hurto, cometidQe en las casas
casi ~iempre por loe criados, que como no son cogidos infraganti niegan desc1tradaml'nte l'l hecho, y
basta se atreven á amenaza,. con dejar el Jervicio, desuerte que los amos trae de haber perdido su rlinero,
ropa ó alhajas se quedan sin sirvientes. La embria.
guez que los insolenta. loe hace i11eubordinados v
perder el respeto y la obediencia, única cualidad qu·e
conserva la di8c;pfina doméstica; puede decir~e pQr lomismó que es muy raro el sirviente que no es altanero é irrespetuo110 ocasionando disgustos a las familias que por no ver8e pri ;adao de sus servicios tienen
necesidad de sufrirlo con vicios y todo A estos malesdebe agregrrse el más funesto, el más perjudicial. el
que causa más escándalo y del cual adoll'cen las criadas. Cas-i todas ellas eje cen la prostitucióti clande~ti•
na, siendo el vehículo para propagar las enfermedades i'1feccioeas que hacen sus vlctlmae á jóveoes
inexpertos ó poco escrupulosoR quti no temen contraer
tales enfermedades, ignorando fin duda, que mman
su existencia y la de sus descendientes.
No exageramos asegurando que los que se dedican
al servicio doméstir,o constituyen una verdadera plaga social que t~n.emos la desgracia no ya de tolerar
&amp;loo hasta de d1e1mular, puesto que necesnriamPnte
tenemos que recurrir á ella para los trabajos domésticos. Pero si es inevitable, eremos que puede remed_iarse ha~ta donde sea posible haciendo que la autor:dad expida u ... reglamento sobre criadoes y expidié~~olee boletas que sean una garantla para las
fam1hae De este modo, lo repetimos, si no se evitan
Pe remPdian al menos los male, que li"'"ramente
he0
mos señalKdo.

•

EL PRIN01F6 D6 Bl8Mf\ROK
(De una fotograna de Pllartz, tomada en Klsslngen.)

•

NUMERO 6

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Oomln¡¡!'G 3l de Jul;o de 1898

EL MUNDO

100

denuncian mis leales primorl's. Tú acechas, tú aco·
mt:tes sin dar la cara A tus victimas, q11e agonizan
maldiciéndote porque hieres y no curas, porque ma•
tas y no mueres.
-Calla, to11ta. que tires del engaño em_blema. Mira
tus vivos colores; polvo vano que en mis manos se
deshace, asl t os halagos, asl los giros bellos con que
facinas las almas ingenuas
-Razó n tienes, rHpaz ladino Mi belleza es polvo
si la palpan. En cambio, si tú tocas lo~ corazo1:1es, l_os
conviertes en llamas v l11ego en ce111zas. DéJame 1r,
que á nadie ofendo. Yo no iré á denunciar tu Kcecho,
pero si á las zagalas Ancuentro les diré. 11 011,zadorcitl\8 de mariposas, segidme. que eo_v la tlmida iJuijión.
Huid del Amor, q11e t1s audllZ y traidor"
N.

FIGS.

10 Y 11-DOS MODELOS

BOLET

TOMO U

MEXICO, AGOSTO 7 DE 1898

PERAZA.

DEI JACQUETS

RIFA DE MUJERES

FJG, 7-Tll.AJ"l!I DE CICLISTA

Es por dl'máe curiosa la costumbre que cay en al~unae_poblacioutie de la provincia de Smoleoeko, del
1mper10 ruso.
· .
Cada ti;es meses se escoge una joven bellR r, virtuosa con objeto de rifarla; se emiten 5,000 billetes
de á rublo cada uno, 11. loe que tienen derecho los jóvenes y viudos de la población y de las localidade11
vecinas
Hecho el sorteo, el agraciado puede casarse con la
joven ó ceder sus derechos á algún amigo
Aei mismo la rifada puede rehusar al favorecido
por la suerte.
La joven recibe loe 5 000 rublos que produjo la rifa
como dote, y en l'l caso de que no se verifique el en•
lace, se reparte la mitad á cada uno y en paz.
Por lo general lns jóvenes rifadas aceptan como marido al dee:gnado por la suerte, siendo esos matrimonios un modelo de felicidad conyugal.
FIG, 9-TRAJE SASTRE

Lectura para las da'Dlas

EL SERVICIO DOMESTICO
LOS QUE SUBEN ·y BAJAN

Una gota de agua que babia eet11do millares de
años con 1: e demás en un 111~0. sintió de pronto que
se transformaba y adquiría ligereza extraordinaria.
Estaba evaporándose.
-¡Tengo alae!-dijo flotando sobre el lago-Adios
amigas Ya babia presentido muchas veces que mi
naturaleza era distinta de la vuestra. Voy II las altu•
rae, al pala de las nubed y de las águilas. Ya no nos
veremos más.
.-:-No te enorgullezcas-le dijo otra gota que habla
VIaJado mucbo.-Yo be estado en esas altas regionl'e
y sé que no se permanece en ellas mucho tiempo. Pide á Dios que cuand" caigas, quizás hoy mismo, te
deje volver á e~te lago tranquilo. Eres como todas
nosotras: un poco de calor te eleva; un ligero enfriamiento te hace descender.
-Aunque eso sea-repuso la soberbia partlcula de
vapor. Hil. llegado mi época feliz.
-¿Quién sabe? Acaso esta.a destinada á hundi.rte en el terreno y encerrarte para siempre en una
cueva obscura.
.
Algunos días después, la gota, condensada, caía
sobre una hoja, resbalando por ella temblaba, resi~tiéndose á deepnmderRe.
Venia de loe cielos: iba fatalmente á rodar sobre la
tierra.
FElRNÁNDEZ BREMON,

AMOR E ILUSION

Quieta te has de quedar, voluble alada; le dice el
niño: aleve á la traviesa mariposa. ¡,A qué ir de flor
en flor diciendo á torlas que las amas, para luego dejarlas engañadas y tristes?
Y la mariposilla, irónica. le responde:
-Dame, nifio tu constancia; dame tu quietud, dame
tu fe. Sentado estás en el brocal de esta fuente, aguardando á las zagalas l!encillae que no han amado para
herirlas en el corazón, una ahora, otra después, y á
todas sin píl'dad. Te finges cingo y no yerraslo~inocentee pechos A que disparas. Yo beso á las flores, tú enloqu11ces á las donctlllaP. Yo vuelo por doquiera y me

FJG 8 -MODEL() DE

PRUIA\"ERA

Qu~janee y con justa razón muchas famili its de la desmoralización que hay e11trt1 los criados. Raro A~, en
efecto, el que cumple honradamente con eu11 obliga•
ciones y que puede llamarse un buen eirvie11te, pnee
generalmente sucede que loe que se ofrecl'n á de1 empPñar el ?fido de cliados. tengan defectos y viciosque constituyen un verdadero tormento para las familias Inveterad.o es el vicio de sisar, dt suerte que
ya no llama la atención y por lo mismo no es á él al
que nos rPferimoe, sino á otros más graves y trafcendentales. Entre la gente de nueftro pueblo no es por
fortuna frecuente l'l rc.bo, pero en cambio son muy
comunes loe caeos de hurto, cometidQe en las casas
casi ~iempre por loe criados, que como no son cogidos infraganti niegan desc1tradaml'nte l'l hecho, y
basta se atreven á amenaza,. con dejar el Jervicio, desuerte que los amos trae de haber perdido su rlinero,
ropa ó alhajas se quedan sin sirvientes. La embria.
guez que los insolenta. loe hace i11eubordinados v
perder el respeto y la obediencia, única cualidad qu·e
conserva la di8c;pfina doméstica; puede decir~e pQr lomismó que es muy raro el sirviente que no es altanero é irrespetuo110 ocasionando disgustos a las familias que por no ver8e pri ;adao de sus servicios tienen
necesidad de sufrirlo con vicios y todo A estos malesdebe agregrrse el más funesto, el más perjudicial. el
que causa más escándalo y del cual adoll'cen las criadas. Cas-i todas ellas eje cen la prostitucióti clande~ti•
na, siendo el vehículo para propagar las enfermedades i'1feccioeas que hacen sus vlctlmae á jóveoes
inexpertos ó poco escrupulosoR quti no temen contraer
tales enfermedades, ignorando fin duda, que mman
su existencia y la de sus descendientes.
No exageramos asegurando que los que se dedican
al servicio doméstir,o constituyen una verdadera plaga social que t~n.emos la desgracia no ya de tolerar
&amp;loo hasta de d1e1mular, puesto que necesnriamPnte
tenemos que recurrir á ella para los trabajos domésticos. Pero si es inevitable, eremos que puede remed_iarse ha~ta donde sea posible haciendo que la autor:dad expida u ... reglamento sobre criadoes y expidié~~olee boletas que sean una garantla para las
fam1hae De este modo, lo repetimos, si no se evitan
Pe remPdian al menos los male, que li"'"ramente
he0
mos señalKdo.

•

EL PRIN01F6 D6 Bl8Mf\ROK
(De una fotograna de Pllartz, tomada en Klsslngen.)

•

NUMERO 6

�102

LASEMANA
SUMARIO-Mendicidad latina y mendicidad anglo-sajona.-ProceHmiento oratorio y procedimiento ejecutivo.-Dos razas y un abismo.-Cubierto adicional en
todas las meiall.-Rapto y atrapamiento.-Una pianista enamorada.-Escuela de cadetes.

EL MUNDO
Ante procedimientos de esta índole se estrella
nuestra oratoria, se despista nuestra dialéctica;
el anglo-sajón, que tiene el buen sentido de no
hablar, tiene el talento de no escuchar y no nos
queda más que uno de dos recursos: llamar al
gendarme, cosa que importuna nuestra pereza, ó
bien, y esto es lo más práctico, poner de hoy en
adelante un cubierto suplementario en nuestra
mesa.

*

Domingo 7 de Ago8to de 1898
mentos de la historia de la humanidad v al arquitecto para remontar hasta los orígenes de los tipos primarios derivando de ellos inspiraciones para la moderna construcción.
Dice el señor Salazar: "ea la actualidad nada puede hacer producir ni dará luz una arquitectura completamente nueva, enteramente original, puesto que
no hay por ahora ninguna raza nueva que traiga un
sentimiento que interpretar, desconocido actuah;nente. Lo original, lo inventado, lo nuevo, si se produce,
está conc11bido con elementos preexistentes, siendo
incueationab'e qu~ nada st1 puede crear de la nada.'•
La arquitectura de un pueblo no es un producto
aislado y ~in relaciones con la vida y costumbres de
la sociedad: resulta del temperamento de la raza y de
las condicior:e¡; especiales e'l que se desarrolla ese
pueblo dentro de su medl 'l, Si las condicienes localesdel medio no varían, es lógico que todos los países
constituyan con elemento~ é inspiraciones de los diversos periodos d_e su arquitectura un ~stilo propio
moderno por medio de una transhrmacrón sucesiva.
é insensibles trausiciones.
Es mauifiesta la afinidad de las antiguas construcciones mexicanas con las del antiguo oriente; los monumentos de Yucatán, Chiapas, Oaxaca, etc, traen á,
la memoria los de Egipto y Asiria, y con su riqueza
exuberante pueden proporcionar los elementos de
una ornamentación fecunda y flexible Los grandes
muros incrustado~ de ~eandro8, relieves y geroglificos-labores prec1osis1mas-de los fastuosos edificios
de Uxmal, Kabah_y Chicheultza,son elementos originales para formar nuevos modelos dt1 una arquitectu•
ra ti pica nacional. 'l:n esta parte de su estudio pasa el
autor del terreno abstracto al concreto, de la teoiia
á la demostración aduciendo tres ejemplos que son:
l. 0 el monumento conmemorativo de Cuauhtemoc en
el Paseo de la Reforma, obra del señor Francisco M.
Jiménez; 2 ° el pabellón de México en la Exposición
Universal de 1889, del arquitecto Don Antonio M Auzit con la colabura-:ión del Dr. Antonio Peñafiel y
3.0 un proyecto para el mismo edificio he•:ho por ios
señores Vicente Reyes, José M. Alva y Luis Salazar.
El monumento de Cuahtemoc, acaso el menos puro
arqueológicamente, de los tres mencionados, está sin
embargo lleno de vida y parece que surge naturalmente del medio deccrativo que lo rodea: desde luego se vé que ese y no otro alguno debe ser el género
arquitectualque cuadra con la calzada y con los opulentos ramajes de los árboles que le dan sombra.
El Pabellón Mexicano de la Exposición de París
que todos velan con curiosidad-y en el q_ue sin duda
nadie habría parado mientes si hu bien sido concebido en el estilo neo-clásico,-fué una aplicación del arte tlahuica, ostentaba.el simbolismo del teocalli 1 reproduciendo integro el lineamiento exterior y la silueta
del antiguo tipo monumental.
El otro proyecto era una aplicación habilisima de
los elemen~o~ :lrquitecturales. de1Palll1:lque y de Mitla
para un ed1f1c10 que respondiese á exigencias exclusivamente modernas.
Estos tres ensayos de arquitectura nacional son por
demás signtficativos, son tres soluciones distintas de
la ecuación teórica desarrollada y documentada por
el Sr. Salazar en su estudio. Pero ¿por qué esa ecl.ación no ha tenido un número infinito de soluciones?

**
Para medir la profundidad del abismo que seU na pianista enamorada no es un fenómeno
para las razas latina, si es que la hay, y anglosajona, basta un botón. Todo el hombre, decía extraordinario y á la inversa el hecho es igualun pensador, está en cada uno de sus actos y lo mente real: no conozco, en efecto, una enamomismo se disciernen el pensamiento, el carácter, rada que no sea más ó menos pianista. Amar, llolas propensiones y los ideales de una raza y de rar, suspirar; fundir en otra la propia existencia,
un pueblo en las proezas de su historia, en la es- darse cita dos almas en el idE&gt;al, ¿qué significa, á.
tructura de sus instituciones, en las formas y pro• qué ccnduce, de qué sirve si no se está en capacidad
cedimientos de su literatura y de su arte, que en de ejecutar al clave en los ratos de melancolía
su vestido y sliste,nto, en sus usos y costumbres La Stella confidente ó no se puede acompailar en
familiares y basta en la forma en que practican tono menor aquello de
la mendicidad.
Soñé y o un ángel
Cuando un latino, y especialmente-un mexicaDe luz cubierto ....
no, y particularmente un indígena, tiene hambre
ó necesita dinero para pulque ó mezcal, aborda á
No bien, pues, una mexicana se ·e namora, coun transeunte, se reviste de un aspecto de,doloro- mienza para los vecinos el tormente; se sienta al
sa compunción, baja dulcemente los ojos y en tono piano, comienza á sacar de oido el vals lánguiplaftidero, casi en canto de letanía, comienza: Ni- do que bailó con él, la danza palpitante á cuyo
fi.ito, por los buesesitos de su madrecita y las ce- compás le declararon su atrevido pensamiento, el
nizas de su papacito, por lasnifütas, por los siete acompañamiento de M'amasti mai! deNonm'ama
dolores de María Santísima Virgen, por la Divina piu! ó más simplemente de T'amo ....
Infantita, por el Santo Nillo de Atocha, un centa viSi la cosa apura, se toma UQ profesor y van á
to para mi pan! Dios le dará á usted más, la Di- medias Kramer y Tosti, Bertini y Tito M:attei,
vina Majestad se lo pagará, las santas ánimas ben- Eslava y Alejo Infante. Y dan las diez, las once
ditas se lo agradecerán! Niño, por vida suyita, y las doce, y la niña al piano y los vecinos en peun centavito! ..... y así sucesivamente durante pitoria.
diez kilómetros. Si obtienen, nueva letanía y acEsto es lo habitual, lo general, y repito que no
ción de gracias interminable y pegajosa como hay que asombrarse de ello. Pero lo que sí sale
lombriz solitaria.
de lo común, lo que puede consolidar la gloria
Esta invocación á toda la corte celestial, esa de cualquiera pianista y crearle una fama de otro
avanlancha de diminutivos que va hasta formar- género é igualmente ruidosa que la de su habile uno ad hoc al pronombre posesivo suyo, esta lidad dactilea, es vestirse de hombre, abandonar
humilde cantilena susurrada casi sin voz, descu- el hogar patP.rno y emprenderla á San Luis con
bren el temperamento oratorio, suplicante y com- un cadete. Este plan abortó por completo; el conpasivo de la raza y revelan la fé en el discurso,
fidente, un. confidente con moralidad y sentido
la confianza en la palabra, la convicción de que común (!) dió el soplo á los papás de la.s dos fugila compasión y el sentimentalismo excitados son tivas, porque eran dos y las dos evidentemente
el móvil de la conducta latina y de que el verbo pianistas, y raptores y raptadas fueron sorpreues el primer motor de toda la actividad de una didos y reintegradas éstas á su domicilio con gran
raza. El corazón y el espíritu latinos son volca- contentamiento de padres, tutores y superiores
nes en actividad, calderas en ebullición, pero que
gerárquicos.
tienen un cráter: la boca, y una válvula de seguEste idilio manqué me sugiere la filantrópica
ridad: la lengua, por donde se escapnn las lavas idea de aconsejar á las pianistas enamoradas, es
y los vapores; una vez que hemos hablado, re- decir, á todas las pianistas, que en 111ateria de fu•
cobramos la calma, la tranquilidad del espíritu, gas no cultiven sino las de Sebastian Bach, que
En el mismo Congreso de Amerieanistas al que nos
la serenidad de nuestra conciencia: hemos cum- no practiquen otras escalas que las cromáticas y· hemos referido, decía enfaticamente Don Teodoro
plido cc,n nuestro deber. Hablar nos dispensade
las naturales, que no tengan más aspÍ'raciones Juárez hablando en pura lengua nahuatl: .. . . "Solo
obrar; cuando hemos dicho lo que queríamos, ya que las indicadas en la pauta, que hagan silen- México, por no sé qué maldición del cielo, no ha tenido quien fomente su lenguaje, desarrollando y culpodemos prescindir de lograrlo.
cios completos cuando se les propongan raptos y tivando la lengua azteca, dulcísimo idioma de los meToral, después de haber dicho que la, palabra
calderones prolongados mientras la dominante xicanos" ... .
rendición no se conoce en el diccionario castellaLit misma fatalidad persigue á la arquitectura abono resuene en la Vicaría ó en el Registro Cino, ya no tuvo necesidad de batirse y con ese
rigena; porque si es muy larga la serie de los monuvil.
mentos arqueológicos, es pobre en extremo la de los
rasgo oratorio y con echar d$lspués ln culpa á la
Siguiendo este método que podía !!amarse de la arquitectónicos. Lord Kingseorough, Waldeck Dufatalidad, ya podfa rendirse sin esc1•úpulo; había
perfecta pianista enamora.d a, no tendrán que te- paix, Chamay, etc. fueron analista¡¡ de las ruina~ mecumplido como buen latino.
mer nada de sus amados padres ni de la moral xicanas; pero aún no ha habido [quien haga grandes
Lo más florido y granado delaguerrabispanosintéticas de los antiguos v1istigios
indignada, ni correrán el peligro de fundar ·es- . reconstrucciones
discifrados por aquellos.
amer:cana, por parte de España, han sido los edicuelas de cadetes en vez de propagar las buenas
Si México hubiera tenido un Vitrubio ó un Vignola.
toriales de los periódicos, los discursos en las
c_ue con el auxilio de las indagaciones arqueológicas
cortes, las proclamas de los Almirantes y de los escuelas musicales.
Por lo demás, todo acabará bien y el cura no coordinara y clasificara sus resultados, componiendo
Generales, terreno fecundo en que las papas frucun tratado, una gramática de aquellas formas arquitardará
en marcar un compasillo lento sobrelasca- tecturales,
cuántas derivaciones, cuántos números se
tificaron y se multiplicarou como la semilla del
formarían con las unidades y elementos esparcidos y
tibico. Después de haber hablado ¡que más daba bezas de las pianistas y las de sus adoradores.
aún no·catalogados! Antes deque sehubif senacumulavencer ó ser vencido!
LOPEZ l.
do en un Gran Museo Nacional todos los tesoros arVolviendo á nuestro tema: Cuando un amequeológicos mt1xican, s,-con un procedimiento sabio
en demasia-á muy pocos era dado estudiar las prericano tiene hambre, busca una casa de bueciosa~ ~uinas del pais y eso á costa de largos y penona apariencia, aspira desde la calle las emasos VUIJ6S.
naciones culinarias que de ella se desprenEl mundo de los estudiantes de historia y arquitecden; hecha su elección, entra resueltamente, sube
tura conoce y aun está familiarizando con las ruinas
del Acrópolis de Atenas, pero quién há visitado ese ot1o
las escaleras sin saludar al portero, llega al coAcrópolis occidental de Yucatán?
medor, suelta apeni.s un « ••. d m01·ning!» lacónico y
El Ingeniero D. Luis Salazar acaba de publicar una
Los vestigios verdaderamente originales de la ardespreciativo, toma asiento, se sirve y devora en memoria
que había presentado a! Congreso de Ame- quitectura griega_ son bien pocos; los iniciados los asilencio la comida del amo, y una vez satisfecho, ricanistas y que tiene por titulo "La Arquitectura y ben y saben también, que casi no hay dos ejemplares
se retira dejando á la familia sumida en la más la Arqueologia.11 El estudio del señor Salazar es muy d(: la t~ab~zón corintia ó de la base áti~a. Las mil y
profur;ida de las estupefacciones. Esto es rápido, si- ínteres¡¡nte porque señala nuevos rumbos á la arqui- mil aphcacrones de esas formaii son derivaciones dedel porvenir y dilucida con éxito la siguiente bidas á la propagación clásica y literaria quede ellas
lencioso y práctico, como todo lo que es sajón; tectura
tesis: 11Si México ha visto nacer y morir una arqui- se ha hecho, al constituirlas en ley-es y reglas teóriesta raza va derecha á su fin y pone la mano so- tectura llena de originalidad, es posible resucitar en cas. Y podrfa afirmarse que el numero de vestigios
bre su objeto con lafirmeza con que el balcón cla- nuestro país formas arquitectónicas eminentemente auténticos de la arquitectura helénica no es con
',_
mucho superior á los restos del arte de los mayas .
va su garrs. enlapaloma.Desdeftosoelsajóndelas nacionales."
El autor trata la cuestión teórica y prácticamente.
Esto no siO'nifica de ningún modo que la perfección
figuras 'de retórica, de los tropos y artificios de Afirma
que asi como la arquitectura antigua auxilia la intensidaa estética de la arquitectura helénica puela oratoria y de la poética, menospreciando al eficazmenie á la ciencia arqueoló¡~'ica,, la arqueolo- da compararse con las formas trapezoidales de UxDios Logos y tributando culto al Dios Opus, lle- gía á su vez puede ser un factor de importancia para • mal.
Tal comparación corres~onde á otro orden de ideas·
ga, ve y vence, devora nuestro alimento, consu- el arquitecto moderno. El análisis de los monumentos
antiguos es una fuente de reminiscencias sugestivas: pero no perjudica á la tesis de nuestra estudio coX:
menuestrovino y seretira conun «••• dbay!» instan- la
interpretación de los diversos estilos y su corre- la cual se demuestra que asi como existe, por eje::Oplo
táneo, devorando de paso en la despedida una lación con las formas sociales de la época que los un arte árabe, bien determinado en sus formas típi:
palabra entera, como lu hizo en el saludo.
produjo, sirven al arqueólogo para descubrir los ele- cas irredu~tibles y susce¡,tible de indefinidas, mttg-

~a arquitectura nacional

103

EL MUNDO.

Oommgo 7 de Agosto de 1898,
nffícas derivaciones, del mismo modo deberla de haber un estilo mexicano con toda una seri11 de aplicaciones posibles.
Objétase principalmente á estit resurrección que el
gusto estético y las exigencias de la vida. moderna,
son esencialmente diversas del gusto y de las necesidades que privaron en los tiempos remotos; pero esta
objeción no tiene fuerza, pues aunque las condiciones
sociales y los usos del tiempo de Pericles, difieren de
los del tiempo presente, por una serie de transformaciones sucesivas, se ba llegado de las enormes columnas dóricas del Pa1·tenon al simple t1nlazamiento toscano que informa las columnatas de los patios burgueses.
Y en lo que se refiere á la adaptación de las formas antiguas al gusto moderno, sin salir de los ejemplos indicados, pregnntamos ¿quién hay que al pasear
por la calzada de la Reforma no pretiera el monumen
to de Cuaub.temoc al de Colón,-éste, de gusto académico moderno. aquél, inspirado en el antiguo estilo
de los mexica?
***
De algún tiempo á esta parte vuelve á debatirse en
las revistas europeas la cuestión de "la Arquitectura
del porvenir." La revolución del sistema de conHrucciones es un hecb.:, consumado: se ha introducido definitivamente la armazón de hierro y acero, del mis-

Las columnas, los frontones, las balaustradas, etc.,
quedarán para los edificios monumentales de cará~ter err.inentemente público: lo demás será una arqut•
tectura, por decir asi, de incrustación puramente de
curaóiva.
El arquitecto del porvenir que pondrá una ·colum•
nata en el segundo piso sin sost,mes en el primero
-aunque esté apoyada en cariátidt1s aladas ó sin
alas,-provocará á risa, como quien quisiese )?ll\ntar
una fila de plátano~ mucho mts altos que el nivel de
la calle, suspendidos ó sostenidos con vasos de la al ·
t ura de un primer piso.
La arquitectura 11t1l futuro deberá, pues, abandonar el engrane clásico que no tiene ya razón de ser
más que para determrnados Adificios; deb&lt;&gt;rá libertarse de la imitación de un estilo dado en su cenjunto; deberá atenerse al puro esplritu decorativo del
mismo. desarrollando 1011 puros elementos originales.
Hasta hoy se ha procedido de lo general á lo particular, del andamiaje á las formas ornamentales, y será
preciso hacer todo lo contrario.
Y aquí surge naturalmente la pregunta: ¿seria posible redimirse de los antiguos estilos y buscar moti·
Ji.OS nuevos fuera de aquellas fuenttos de un arte palado y muerto?
·
Mas es negittiva la respuesta, pues lit arquitectura
se repliega sobre si misma, valga la frase: la pintura
y la escultura tienen por modelo, por fuente de ina·

yectando sus reflejos so~re los futu~os ed~ficios de
ladrillo acero y mayóhca. ¿Qué d1ferenc1a habría
pues. e~tre formar el ti¡ o decorativo con elPme~tos
árabes, griegos, egipcios, ó con los del a_rte tlahuica?
En tal virtud pod·án renacer las creacroneij exube·
rantes de los siglos olvidados y de lo~ primeros ingenieros aborlgenas. Y México podrá asi ~norgull_ecerse con justo titulo de no _pedir prebta das msp1rar1?nes
para sus monumentos, smo que tendrá una propia y
verdadera arquitectura nacional.
ADAMO BOARI

Jolitim {jttttral.
La muerte de Bismarck.

Después de ochenta y tres aftos de luchar y
combatir con sus ideales, a(',aba de extinguirse
una gran vida que forma por sí sola. la historia
toda del moderno Imperio Alemán. Bismarck ha
muerto en su retiro de Friederichsruhe, solo, triste,

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Croquis de la Isla de Puerto Rico.
mo modo que se sustituyen los puentes férreos á los
de madera y á los de cal y canto, tan costosos éstos, y
aque1los tan provisionales y frágiles. Los muros no
son hechos ya para sostener, sino para ser sostenidos.
La "steel constructión " ha empezado á emplearse en
México, tímidamente si se quiere; pe·o á no dudarlo,
aentro de pocos aiios tendrá toda suerte de aplicaciones en este país. Aparte de las razones de economía y de su mayor adaptación á lo¡¡ usos modernos,
hay una ventaja estática enorme en favor de la construcción de hie~ro y acero por las condiciones peculiares de México, país amenazado constantemente por
las oscilacioneR eeismicas y quizá por los terremotos.
La construcción de ladrillo y acero, por cuanto con
ella se puede hacer de los edificios sistemas rlgidos,
soporta perfectamente las oscilaciones más violentas, reumendo á esta ventaja que ya es inmensa la11
de poder hacerlos á prueba de fuego, "fire froofing.
Ciertamente, si la construcción americana toma auge en -México, esto no quiere d..:cir que arraigue a9.ui
el gusto americano; el sistema de fabricación no tiene que ver nada con la forma estética exterior. Siendo
un hecho que el ladrillo está destinado á suplantar la
piedra costosa y rebelde al labrado. este país, donde
reina el sentido de la ornamentación, podrá á su antojo dar vuelo á sus gustos sin sufrir las restricciones
del torpe cincel.
Una vez aceptada. la "steel and brick constructión,11
debe necesariamente cesar el ordenamiento clásico.

gotable imitación la verdadera naturaleza; la arquitectura, en ca!llbio, tiene por modelo, por inspiración,
por modelo unicamente los productos del mismo arte arquitectónico del pasado.
Aquellos que creen posible intentar una decoración enteramente nueva, realista, sin preocupación
de las formas del pasado, serán escultores d11 rica
imaginación, pero nunca arquitectos. Toda tentativa
en ese sentido ha fracasado.
En la Exposición Universal de Chicago habla un
"Palacio de la Pesca" del arquitecto ! ves Cobb, en
el cual todo el decorado se componía de reproduccioses de la flora y la fauna marina; pero aquellas anguilas enredadas en las columnas, los peces y ranas
agrupados en los éapiteles, nada tenían que ver con
el naturalismo de las hermosas catedrales francesas
de Souíllac y Avallon. Más reciente todavía Bolberg
ha pretendido aplicar en Stokolmo el estilo floral á la
arquitectura: la misma dirección siguió 'vVelgreen en
sus obras decorativas; por ejemplo, en el camino de
piedra en el que hay damas veladas, danzando entre
flores.
Pero todas estas pruebas han resultado grotescas
porque la arquitectura vive de si misma, vive del pa'.
sado, y una vez que se elimine el escollo de la inte•
gración compleja, la dlf[cultad del lineamiento general, el arquitecto del porvenir podrá con mayor
aplomo ?iscernir y_aprOV(:C~ar los elementos simples
de los diversos estilos, asimilar sus cualidades, pro-

rodeado de sus hijos y de sus nietos, y lejos de
las pompas imperiales que lo acompaftaron cuanexplendía en el pináculo del poder.
Su ocaso no ha sido como el del astro rey que
se extingue entrenubes de púrpura que le forman
cortinaje, y mares iie nacar que le preparan su
sepultura. Se ha apagado la luz de su inteligencia en la soledad de su retiro, en el castillo fabricado sobre la dura roca, nido de águila desde
donde desafiaba las últimas ondulaciones del mar
de la política, que iban á perderse al pié de sus
murallas seculares. Él, que guardó en su cerebr"
el pensamiento germánico, que encarnó en su espíritu gigantesco la idea de una patria alemana,
que hizo br otar de su cerebro como brotó Palas
Atenea del cerebro de Júpiter, la gran Germanía
armada y esplendorosa que recibió el homenage
de todos los de su raza, y que casi llegó al apoteosis en vida, cae en el abismo de lo desconocido, provocando el duelo nacional, haciendo aparecer lágrimas en muchos ojos; pero fué tan firme
su obra, tan ruda su labor, tan eficaz su trabajo
al fundar los cimientos del Imperio, al levantar
ese edificio colosal donde, modernos césares ro-

�104

EL MUNDO,

EL MUNDO

Domln2'0 7 de Agosto de 1898

105

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�EL MUNDO.

106
manos, se hnllun sent11dos los Hohenzollern, que
no se ha alterado .en nnt.la ni se echa de me11o.s la
falta del gran estadista en el mecanismo guber1iamcntul que dirige solo Guillermo II.

***
Cuando se contempla ern figurn gigantesca que
llena por sí sola :a historia del prPsente siglo en
la gran Germanía, se pueden i,dmirnr sus deli11Paruientcs de titán, sus partes forjadas á martillo, sus contornos ciclópeos, fundidos al fragor de
]As tormentas, sus facciones broncíneas eincelad11s por el rayo de la guerra y la expresión adusta de surostro, modelada eutre el fragor de tod11s las tempestades.
No es Bismnrck un personaje del s:glo XL"'\..
Pertenece á las edades medioevnle3, á los puriodos feudales en que la lucha entre los pueblos
vecinos y las razas comarc,rnas, ern una lucha de
muerte; pertenece á les tiempos en que los burgos se mnnumitfon de los barones, en que los
siervos de la Gleba gemían bajo el duro yugo de
los seilores de horca y cuchillo, en que los margraves defendían á filo de espada con sus mesnadas, su dominio sobre el terruiio; y en que los
burgraves simguinarios, arrollaban ;'t sus rivales
y ahogaban las ;;spiruciones del pueblo y de los
nobles inferiores, en torrentes de sangre a l resplandor de los incendios.
No pertenece Bismat ck á 1a era moderna que f/e
enorgullece con la conquista de todos los deí echos, que se ufana con el parlamentarismo, que
se ennoblece con las libertades, que levanta á
los humildes, que redime á los oprimidos, que ensalza á los miserables, que establece la igualdad
legal entre los hidalgos y los pecheros, entre los
nobles y los villanos; á esta era que ha l1orrado
it golpe de zapa el c¡arcomido edificio del derecho
divino de los reyes, que ha levantado sobre lamermada soberanía de los monarcas absolutos la augusta soberanía de todos los pueblos. No, Bismarck
no pertenece á esta época del jurado popular y
del sufragio universal: pertenece ít la época del
absolutismo. y todas sus miras, todos sus conatos,
todas sus luchas titánicas, toda su labor, las dedicó á la resurrección del sacro romano imperio,
ll!'rebatando para Prusia, lo que los siglos habían
dado á los hjjos de Rodolfo de Hapsburgo.

Difícil seria seguir paso á paso al estadista alemán que acaba de morir, en su grande y gloriosa carrera política; pero se impone de tal maner a su grandeza, tan grande ha sido su significación en la historia contemporánea, que mal que
nos pese, tendremos que bosquejar los hechos
principales de esa vida que nos d11rán á conocer
d carácter indomable del que tuvo á orgullo
llamarse el Canciller de hiecro.
Desde que se sentó por primera vez en los escaftos de la dieta prusiana, ha~ta que, due:flo absoluto de los destinos de Alemania, después de
la victoria en Sedan y de la coronacién de Guillermo I en el palacio de Versalles como Emperador de Alemania, su voz nunca se levantó para
dt:fender los derechos del pueblo. Amigo de los
privilegios y de las prerrogativas de la Corona sobre las aspiraciones del pueblo, siempre opuso el
valladar de su pecho robusto, á la palabra de los
apóstoles de la buena nueva, y á la semilla de los
filósofos que habían depositado en el surco los
gérmenes de una Alemania Nueva, pero protegida por la sombra de la libertad. El choque formidable de las guerras napoleónicas había des .
pertado el espíritu germánico á una nueva vida,
se sentía por todas partes el deseo de respirar
llnevos aires; la ansia de constituir nuevas socied&lt;1des, la sed inextinguible de beber en fuentes
claras, el espíritu moderno. La losa pesada del
feudalismo, había pesado con pesadumbre inmen.
tia sobre los hijos de Arminio, la raza potente y
vigorosa pugnaba por romper los lazos que la
ataban á las viejas tradiciones y, un sent:miepto
general de constituir una nueva patria fuerte y
JJOderosa, era fruto del ehoque más formidable
que había habido entre las ideas dela revolución
que llevaban los soldados franceses con su espada y su fusil, y los sedimentos de la tradición,
que habían formado hasta entonces la vida del
pueblo.
'rodo astaba preparado para la evolución pacífica. La multitud de régulos y príncipes que gravitaban como satélites en torno de la casa de
.Austria, también aspiraban ellos mismos á un

nuevo orden de cosas. Bismarck concibió el pensamiento de recoger todos esos elementos dispersos, de encauzar todas esas fuerzas vivas, de dirigir á uu objeto todas esas potentes energías, y
á la realización de eso que parecía un sueño, dedicó los aflos mejores de su vida.
El Gr1m I&lt;'ederieo, el Rey Sargento, había puesto ~•a los fundamentos de la potencia militar
de Prusia; su monarquía se constituyó en un campamento, su palacio en un cuartel, sus ministros
en oficiales, sus agentes en soldados, su actividad
toda se dedicó á constituir el ejército. Frescos
torlavía y envidiados los laureles de Blucher, era
preciso buscar la grandeza por la conquista; tendió los ojos por t0das partes el director de la política prusiana, y se dirigió contra Dinamarca
que, incapaz de resistir, dejó como trofeos de la
victcria los ducados de Holstein y de Schleswig,
entre las bayonetas de Federico Guillermo. Después de esos triunfos, Prusia quedó dueña del
Bá llico.
La revolución de 1848 que como hoguera resplaud~ciente había estallado en las calles de Pa•
rís, se propagó á Alemania; los pueblos reclama•
ron de la casa de Austria la supresión de la pohtica absolutista de .Meternich, sancionada al
parecer de una manera permanente, después de
los conciliábulos odiosos de la Santa Alianza. L11.
idea de libertad había germinado en la Alema•
nia del Norte, era preciso segregar aquellos do·
minios del cetro de los llapsburgos, para constituir con ellos la joven nación, siquiera hubieran de pasar del dominio austriaco á lahegemonia
prusiana.
Hábilmente el en~onces conde de Bismarck,
Embajador de Prusia en las Tullerías, acalló todas lns suspicacias del tercero de los X apoleones.
Aseguró su neutralidad y en el caso necesario
hasta su misma alianza, con refinada astucia engañó al que entónces se llamaba árbitro de los
destinos de Europa; atrajo á sus filas las huestes
Yictoriosas de Víctor Manuel que luchaban también por constituir una nueva Italia, y venció al
Austria en la terrible y fulminea batalla de
Sadowa.
Ya estaba alcanzada la supremacía de Prusia
sobre los pueblos germánicos; era. necesario que
e3a supremacía se transfigurara en un Tabor, se
engrandeciera con una nueva conquista, llenara
el mundo con el himno de sus victorias, y otra
vez la diplomacia prusiana con motivo de la revolución de Espafla que derribó el trono de los
Borbones y expulsó de su patria á Isabel segunda, obliga á .1:&lt;'rancia á una guerra desastrosa.
Prusia estaba. armada de punta en blanco; Francia entregada á las fiestas del cesarismo. se en•
con traba desprevenida: las jornadas de Sedan y de
i\[etz abrieron á los soldados de l\falthe las puertas de París y el Rey Guillermo pudo ser proclamado Emperador de Alemania en el Palacio histórico de Luis XIV.

Entre tanto, el pueblo alemán deslumbrado
con tantos resplandores de gloria, hipnotizado
ante los fulgores de tanta grandeza creada en pocos aflos, no se cuidaba de ver que cad11. paso dado hacia la unidad alemana, era cercenándole derechos y esca.timándole prerrogativas.
Fundose el Imperi@ Alemán sostenido por la espada de Mo'.tke y la intelig1mcia deBismarck, dióse una constitución que templaba la autoridad
absoluta del monarca teutón, se abrieron las cámaras dei Imperio y la3 dietas del reino de Prusia; pero una nación que se había constituido so•
ore la base de !as glorias militares, tenía que propender necesariamente al cesarismo que apenas
mitigaban las voces de los diputados del Heichstag, que eran ahogadas cor. lus cantos del vivac
en que vivía el Imperio.
La obra de Bismarck estaba concluida. Los primeros aiios fueron dedicados á afirmarla, á sostenerla, á cimentarla en sus fundamentos seculares.
Mientras vivió el viejo rey Guillermo, primer
césar germánico, á su lado estuvo el viejo batallador; imposible romper la comunión del anciano cés&amp;r con fü viejo canciller. Juntos habían
alcanzado el triunfo, y debían estar cobijados
los dos bajo el só!io del Imperio. Entre ellos no
cabían rivalidades, entre los dos eran imposibles
las envidias, juntos impusieron su soberana voluntad en el Congrcrn de Berlín, para hacer pesar por primera vez la supremacía del nuevo Imperio en los destinos de Europa.

Domingo 7 de Agosto de 1898

*

**
Había cumplido su misión el águila deSchoen-.
haussen, ya estaban vigorosos sus polluelos y
podía retirarse á su nido construido en las abruptas rocas.
Después de cerrar los ojos á su augusto compaflero de luchas, el viejo Emperador Guillermo,
después de presenciar el efímero reinado de Fed,erico el Noble, en el que muchos esperaban algo
de reacción liberal¡ pero que llevaba el gérmen
de muerte al ascender al trono, el Emperador
Guillermo Segundo, joven, altivo, orgulloso, anhelando seflalarse y distinguirse de sus progenitores, y dueiio absoluto de su soberana voluntad,
nL1 podía consentirá su lado tanta grandeza, ni
tolerar otra energía más que la suya en la dirección del Imperio.
Bismarck •e retira A su ..:astillo solitario dP Fre drischsrue, desde donde á las veces se dejaba escuchar su voz autoritari.:l., pero á donde iban á
morir, callauas las olas de la política a:emana.
Su misión estaba concluida, pudo envolverse
en su manto de príncipe y esconderse en su TP.•
tiro sin que un momento se conmoviera. el edificio gubernamentol del Imperio. -Desde el punto
en que Caprivi fué creado canciller, Bismarck
babia muerto para la política.
·
Sus últimos aflos son los de un viejo burgués
que se dedica á gozar de las dulzuras del bogaren medio de la opulencia y comodidad que le
han proporcionado los ahorros de su joventud.
A veces se escucha como el bramido dPl león,
se siente el zarpazo de sus múseuloR de acero:
cuando revela á los ojos atónitos de Europ~. que
la alianza franco-rusa en que hoy se apoya el
equilibrio europeo y los partidarios de la p11z, fué ·
arreglada por él en buen tiempo, y la dej&gt;lrou escapar los sucesoros de su viejo compailcro.

***
Tal es la figura de bronce que acaba de caer
en las sombras de lo desconocido. Fundida de
una pieza, modelada á golpes de martillo, se erguirá serena sobre pedestal de granito, proclamando la grandeza de un pueblo que quiere
constituirse, ia. sereuidad de un cáracter indomable en sus aspir'aciones, inflexible en sus destinos.
que camina frío y sereno á la realizacíón de un
ideal.
Que Bisma::ck sirvió :\. la monarquía, puso sus
actividades á disposición del Trono más que á
favor de los pueblos, no importa ;eso no amengua.
su grandeza. Contribuyó á la cristalización de
un gran Imperio, que entra por mucho en el coneier-•
to de los pueblos civilizados, y eso basta para.
que tenga derecho á la inmortalidad.

X.X.X.
.Agosto 5 de 1898.

EL PRINCIPE OTTO VON BISMARCK
Por una extraña coincidencia el Canciller de Hierrl).
murió en las últimas horas del dia que la Iglesia conmemora como aniversario de la muerte ne San I••nacio de Loyola, fundador de la Compañia de Je~ús.contra la cual sostuvo Bismarck la más ruda camp11ña..
de su hrga exidtencia de batall11dor. Bismarrk y Loyola, separados como están por abismos profundos
tienen un punto de contacto: si aquél fué el palad1t.:_'
del derecho divino de los reyes contra los derechoR
del pueblo y éste eostuvo con tezón la supremacla deL
Pontificado sobr11 los reyes y emperadores, ambos.
co1..isagraron su vida á un lema semejante "absoluta.
sumisión á un jefe, llevada hasta el extremo de diri•
gir eu conducta para hacerle adquirir una suma mayor •le poder "
Bismarck nació en un pueblo de Prusia el dial.º de
~bril de 1815, algunas semanas antes de que llega.ra
as~ ocas!&gt; en ~aterloo, la estrella de Nap••león. En.
su mfancia lo mismo que en la Universidad en laquepa,ó los primeros años de su juventud. el 'futuro di-plomático rePpirabacon el aire el esplritu de reacción
contra las afirmaciones de la causa popular. com11cuencia ln!llediata de la caí-la del Emper11dor. Et
p~dr~ de Bismarck er!' un hidalgo prusiano, oficial del
eJérc1to que pronunciaba con más reverencia la palabra rey qne la palabra patria, y asi no es de extrañar quela "Voelker l!ruehling" (primavera de los pueblos) no iluminara el espiritu del joven alemán sustraído por completo á la influPncia liberal del ~Ppiritu fI ancés importado á Alemania y aclimatado alli durante la efímera dominación napoleónica.
E~uca_do como los nobles de su tiempo, @u vida uni-versttaria no salia de los clrculos aristocráticos que
repudiaban los idealPs republicanos de algunos de
sus pr~feso~es; siguió_ la carrera judicial y luego la.
adm1mstrat1va, al servicfo del Estado pensillno después de haber desempPñado sus deberes milita/es en..
un regimiento de arisiócratas.

Domingc 7 de Agosto d11 H,~

107

EL MUNDO

como premio á sm serviSe hizo cargo de la posecios, la diguidad de_Duque
sión que tenta por su pade Lauenburgo.
dre en Shoenhan~t&gt;n, lugar
Desae entour.es vivió el
de su nacimiento, admi•
Príncipe de Bismarck e1t
nistrando esa tierra, y á los
su retiro, sin tomar parte
treinta y dos años entró
en los negocies públicos, los
á la vida politica como
que sin embargo no podfau
miembro de la A,amblea
&amp;erle índifer11ntes al autor
provincial y desde luego
del Poder imperial alemán,
llamó la atención por su~
cuyo jefe reinarite, sintiénexageradas teu denci a~
dose fuerte y capaz de
r e11ccionarias
o &gt;rar con independencia,
Protestó enérgicamentP
d'ó de @ano al Jea! servicontra la idea, tan cara A
dor de su abuelo Guillerlos corazones alemanes, de
mo T.
que la emancipación poNo se obscureció Bi~litica fué el objeto del 11-'marck en su nueva vida ni
vant»miento popular di-'
dejó de ser por un momen1813 loU&gt; é insistió en qutto el que babia Rido duranloa prusianos comt-atierou
te el periodo activo de s ,l
pr imero por su rey y en seexistencia,--un hábil diplogundo lugar por la patria
ma tico capaz de revolucioLa historia verá en aqu, lh
nar el mundo entero con sus
iniciación ¡,olftica d11l esta•
manejos sutileF;-más dti
dista la clave de la obra de
una vez se estremecieron
toda su vida.
pueblo. parlamento y sobe•
Durante la época revohtrHno con, Bus inte1tcionacionaria de la insurreccióu
das revel~cionPs, alg-u11as
contra los reyes y prlnci
de ellas verdaderas indid ·
pes alemanes mantuvo la
crecionee.
m1sma 11ctitnd anti-libe
Ahora que su vida se ha
ral clamat1do contra tal mao' extinguido pasan 11us hPclpaciÓJl del pueblo. Sostu•.
chos y su nombre al dom'vo con firmeza que la mo
nio de la historia,-!.. Ju~tinarquia era la única forciera, la Implacable. Ella
ma de gobierno acPptab lP:
medirá su talla y apreciaujamás se inclinó su espiri
do la moralidad de su obra
tu II nte el principio de la
dirá friamente lo qúe fué
soberanla pop11lar.
para su p11tria, para su siEl año de 1851, su rey 1,,
glo y para Europa ese homconfirió un cargo con el
bre extraordin11rio.
que asumla la. repr111111n
tación de Prusia en el Go
bierno de lll. Confederación
Alemana. Hizo rápidos pro
Croquis de la
g resos en 11u carrera diplo
Isla de Puerto R i&lt;'o
mática. Reconociendo I a
debilidad de la Conleder:.Las operacioneq del Geción tuvo el proyecto d,·
neral Miles en la I~la de
aprovecharla en benPfici"
Puerto Rico continúan á
del r eino de Prusia dPI qu11
pesar de lasnegociaciones
quiso hacer una nación pode p11z entablada1;1 entre el
derosa para que se aduc Presidente Me. Kinle.v y el
ñara de la hegarmonía d ·
Sr. Camben, l\liniPtro do
los paises germánicos y lll• ·
Francia en Wuashington
R"ara por último su rPy á
y actualmente PlenipotenEmperador hereditario.
ciario de España y su reCc,n estos propósitos en·
presentante en las confetró al servicio dela casad!'
rencias diplomáticas de la
Hohenzorlern, y nunca 11e
Casa Blanca.
ha visto un ag11nte má~
Y dado que las hostilidal11al ni más empeñosa que
des se suspendan, para liien
Bismarck por el engrande
de los paises contendientes
cimiento y poderlo del so•
y de la humanidad, el ma•
berano á cuvos intPr"'~e~
pa que aparece en nuesconsagró su eiistenciB. D ·• tri¡. tercera plana será de
empeñó su ~apel con tan11Uma utilidad á los 11,,ctores
to ahinco que á veces ~"
de "EL l\frNDO ILUSTRADO,
desentendía de la voluntad
para que sigan los acondel rey y aún la contrariatedmientoe, mi litarrs ó de
ba en pro de los fines lle la
El Príncipe de Bismarck en la Estación de A.uhalt en Berlfn.
otro orden, que ha~au de
din astía.
[De un cuadro ori;¡lnal de Fritz Werner]
desarrollarreen la hermosa
El año de 1862 ocupó un
isla antillana.
puePto distinguiuo en el
gobierno prm,iano al que habla representado como neral cuando loa ejércitos alemanes pasaron la fronembajador en San Petersburgo y Paria. Ya se habla. tera; celebró con el Emperador Napoleón la conferenEcos de la guerra
preparado para su obra magna y con toda la ,mer~ia cia de Frenois después de Sedán; trata con Favre en
de su carácter y la fuerza de su inteligencia. auxilia- FerriereR. imponiendo al representante dfl la "Defensa
La lectura de los sombrios despachos de la g-uerra
dos por su vigor flsico extraordinario, empezó la ca- ,Nacionnl 11 condicionPs quP hacían la ¡;az imposible. y y l:l impresión que esa. lectura ha causado en Esp,tña,
rrera de ePtadista que pocos como él han sabido se- por último, hacA en Vtirsalles la coronación de Gui- Pugiere á los artistas de dos publicacione11 peniu~uR'Uir, venci11ndo dificultades inauditas para coronar- llermo, Rey de Prusia, como Emperador dinástico do 1» res los dibujos que por artisticos, inspirados y sigAlemania. firma un armi~ticio y los preli:nin&amp;res de nificativos, rt,produce hoy nuestro Semanario
la con el éxito más completo de sus planes politicos.
Su primera tentativa consistió en debelar á los re• la paz de VPTsalles v el tratado definit;vo de 1 rancInútil Pxnlicarlos. El comentario huelga donde hay
preRentantfl~ di&gt;! pueblo con el fin de robustecer la fort cuy1111 ratificaciones fueron canR"eadas el 20 de tal intensidad de expresión artística.
r egia autoridad, y para lograr su intento, hizo que se Mayo de 1871 Entre tanto la gratitud de su s,1berano
Al r!'unirloR en una composición nos propusimos dar
le dies3 gran importancia á los elementos militares le dispensó el titulo de Principt1 y una dotación con- ánuestros lerto res una impresión de conjunto que redel gobierno. Cuando los medios normales eran ine• siderable.
sulta admirable, pues los cuatro grabados se cumplef.caces, h&gt;tcla s11spender la Constitución y gobernanVencida Francia, los esfuerzos de Bismarck tien. tan acentuando lo que cada uno de ellos dicP; muda
do sin curar8e de los derechos del ¡.,ueblo para decr11- den á lograr un aumento constante del e1é:cito ale- y patética historia de un duPle nacional! quien vea
tar por el voto de sus representantes los gastos pú- mán, suRcitándose con tal motivo grav11s conflictos con atención esa plana de nuestro semanario comblicos. pasaba por sobre la oposición liberal y su entre el Canc.ller y el Parlamento. A fin de no verse prenderá á fondo la realidad de la actual situacióu
dictadura no respetaba ni aú11 los fueros de la no- obligado á sostener anualmente una lucha contra las del pueblo ibero y laR calamidades que lo entristt&gt;cen.
blPza.
Los originales d11 donde tomamos nuestro graba.do
resistencias parlam11ntadas inicia la combinación llaDesatendiéndose del aspecto amenazador de la opi- mada .~eptenato según la cual, el prl'supuesto militar valen mucho. por el art11 y la Pjecnción técnica de lo~
nión del pueb,o prusiano, inició si¡. politica agresiva se vota por periodos de siete años Despué~ de la cri- grabados de "Blanco y Negro" y "Barcelona Oómica, 11
contra el Austria y los Estados alemanes E¡ue preten• sis de 1887 disuelve el Parlamento y el que le sucede, el público dirá si han desmerecido al pasar á nuesdfan favorecer 11us intereaes en la Dieta, jugando con vota un a11mento del efectivo dPI ejército en tiempo tra publicación.
tal habilidad que de11poseyó á Dinamarca de los du- de paz. Ohtiene lai, leyes militares mostrando los pecano11 d11 SchlesviR" Holstein en provecho de Prusia, y ligros con que amenaza á Alemania el Imperio mosNOTA.S E IMPRESIONES
el 3 de Julio de 1867, después de la batalla de Sadowa covita y divulga por medio de rns periódicos, el traquedó Austria á discrecf(ln de las amhiciones prusia- tado de 1878, basta entonces secreto y que constituia
nas. Est11 es el principio del papel verdaderamente ac• la alianza Austro -Alemana contra Rusia.
El hombre que tenga necesidad de mi es el hombre
tivo de Bismarck.
La 11cción diplomática del Principe, siempre omni- que yo necesito.
potente, Re distinguió por la accesión de Italia á esa
Th.ADAM.
alianza, formándose en tal virtud la Triplice.
•*
,.**
La mue,·te del Emperador Guillermo debía ser faEl año de 1867 se organizó la Confederación de la
Qué feliz me siento por no ser irlandesa! Odiarla
tal
para
el
poder
ilimitado
del
creador
y
Canciller
del
Alemania del Norte, integrada por veititidos Est.1do:J
demasiado á Inglaterra.
que representaban una poblaeión de 29 millones d-e Imperio alemán: paFÓ el breve reinndo de Federico
LADY FULLBRTON.
ITI
y
su
hijo
y
sucesor,
Guillermo
II,
no
hizo
nada
al
habitante11 Discernida la Presidencia de la Confedeprincipio
que
pudiera
señalar¡¡e
como
una
11firmación
* •
r ación al Re;r de Prusia, Bismarck fué nombrado CanNo es tan fácil como se cree tener imparcialidad y
contra el autoritario minlstro El año de 1889. transcuclll11r y Presidente del Consejo Federal.
0
En la lucha entre Franela y Alemania, cuyos ante• rrió sin incidentes; pero el 1. de Febrero de 1890, le b~nevolencia, cuando hay algún interés de por me•
cedentes son demasiado conocidos para que nos de- fué aceptada la dimisión de Ministro de Comercio é dio.
AL!''JANDRO Du.&amp;!AS.
tengamos á pormenorizarlos, los acontecimientos mi- Industria del Reino; conservó durat te alirinas semalitares afPctan una importancia capital; pero no obs- nas la. cancillería del Imperio, el Ministerio de Rela**•
tante, el Conde Blsmarck no deja ni por un momento ciones Exteriores y la Presidencia del Consejo de Mi•
El efecto de una educación muy intensa es impo·
de ser PI alma y el primer personaje de la situac!?º nistro de Prusia, v finalmente, el 20 de Marzo renun- ner al 11epiritu una tensión tal que la realidad se h~ cti
como Minhtro director y como diplomático; su acc1ou ció á t!'dos eso11 titulos y funciones. retirándos11 á invisible.
personal en todo se hace sentir: sigue al Cuartel Ge- Fríedrichsruhe. Uua orden del gabinetll le confirió,
En LOCKROY.

..

•

•

�109

EL MUNDO

Domingo 7 de Agosto de 1898,

LA CA.RICA.TURA. EN EL EXTRANJERO

- ___

...

-

EGOS DB Lft OUERRft

Los infortunios que ha
lamentado España en su
lucha contra los Estados
Unidos, imponen silencioá
la verba de los caricaturistas de la República del
Norte, y aunque no sea sino por breves días dejan
en paz al enemigo postergado para romper lanzas
con el pro·lable enemigo
de mañana. España no es,
ni puede ser ., ·a para los
Estados Unidos un adversario y mucho será si los
tratados de paz no han de
señalar en la historia la
formación de una nueva
corriente de simpatías en•
tre vencedores y vencidos.
Mucho se ha hablado ya en
loa Estados Unidos y la
prensa. de ese pais ha he•
cho declaraciones significativas acerca de los sen·tlmientos de concordia que
substituyen con frecuencia
en los encuentro~ •le pueblos enemigos á los odios
más 3:rraigadoa; s.i la guerra sirve para algo será
ciertamente para poner en
contacto á hombres que
creyéndose fieras, acaban
por llegar al convencimien.
to de que sus enemigos
abrigan sentimientos dignos de alabanza y que no
hay ni una huella en ellos
de la barbar:e ó de la fero.
cldad qne antes les atri·
buian.
Sea cual fuere la solución que se le dé al problema filipino. Alzase ante los
I&gt;!_anes del gabinete de
w ...shington, madurados
acaso de acuerdo con la
co·te de Saint James, la
actitud un 1,i es no es ame•
nazadora del Emperador
Guillermo II, ese hombre
que pretende· aparecer en
Europa como heredero y
representante de loa jefes
más conspicuos que han
impuesto ála historia como
realidad el sueño portentoso de un Sacro Romano
Imperio Germánico. Natu•
ral es que la democracia
americana, - acostumbrada como está y hecha á ma •
ravillas menos facticias y
formales quelae realizadas
por el genio y el poderío
militar de loa emperadores
germánicos, - natural es,
df'cimoa, que rompan á reir
dudando mucho que la expansión natural de las sociedades modernas. orientadas hacia un ideal de per•
feccionamiento y bienestar
dentro de las mayores libertades posibles, encuen •
tre un obstác..tlo serio en
las violentas afirmacionP-s
de ambición insaciable que
nos prepara, acaso para un
porvemr muy próximo. el
Joven heredero dela coro•
na imperial de los Roben•
zollern.
Tras de ese desprecio con
que miran los periodistas
yankees á Guillermo, tratándolo como á un niño voluntarioso, ocúltase quizá
la sugestión inglesa: ¿quién
sabe? Lo cierto es que de
bambalinas afuera 110 aparece en el juego escénico
más que ese personaje extraño, nuevo en la historia,
más nuevo en la diplomacia y hace dos meoes aún,
desconocido por completo
en la cuestión del Extremo
Oriente: el yankee.
La índole de esta publicaCLón nos veda toda par•
cialidad y aun la simple
complacencia de dilettantti
divertidos, para que pudiéramos hacernos cómplices
del fun que ocultan estas
caricaturas: les damos ca•
bida en nuestras col,1mnaa
como curiosidad, y á titulo
de revisteros !ro.personales que comentan loa acontecimientos sin curarse de
eus consecuencias remotas
en la historia, nos permitimos subrayar esta aitua•
ción extrafia é inusitada

i

,

--

,~,

1

'

eu los antecedentes de las
vit•jas Cancillerlas,
(.!ué sorpresas tan desconcertadoras presenta la
vida! Una república del
Nueve Mundo, ayer in~ignificante, entrando en pri·
m~ra fila y deungolpe, a la
palestra en que miden sus
armas las potencias del
Congr~o de Viena y de la
Tripüce ........ .

~
, ..

Anécdotas Bisma.rkinas.

.

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¡CUIDAI.&gt;O!
Tio Samuel advierte al Emperador de Alemania del peligro de tocar esa sierra.
(N. Y. Herald)

Muere un hombre ilustre
y se abre para la prensa el
filón de la;; anécdotas, filón
tanto más rico cuanto que
como nadie responde de Ja
autenticidad de la literatura anecdótica, todos loa que
tienen más ó menos inge•
nio llevan á ella su ('Ontm·
gente amparado por el anóuimo.
El viaje que hizo Biamark
á Paria el año de 11:67 d1ó
ocasión á 1011 caricaturistas
europeos para hacrer de las
suya~ á expensas del famoso diplomático prusiano.
Loij fraucese;; no se entusiasmarou grandemente
con la vi;;ita que le haclan
á Napoleóu el Rey de Prucia y i;u .Primer Ministro, á
pesar d.e los deseos que te11la el Emperador de hacer
á ~us hué;;pedea uua mag•
nlfica rec~pción.
Guillermo acaso pudo
creer sinceras las manifes•
taciones oficiales y nada
expontáneas de 1011 pari·
aieusea; peroBiemarck vela
claro y no se dejaba enga•
ñar.
Un embajador quería perauadir1e de que· en la revista de 1aa Tullerias, tl
pueblo habla gritado muchas veces:
-"Viva Bismark. 11
El ministro de Guillermo
contestó fríamente:
-Os equivocais no gritaba el pue1:&gt;Jo11Viva Bismark"
sino 11V'Ja Biemark" ( ah!
está Biamarck); no es lo
mismo que decis, pe1 o eso
me halaga tanto como un
''viva."

***

Cuaudo el conde Bismark repreaantaba al Reino de Prusia en la Embajada de San Petersburgo,
fué una noche á cenar á la
casa del Primer Ministro
moscovita.
La noche estaba obscura
y al salir d, la casa fu é
asaltado Bi;;mark en medio
del patio por U!J perro quo
se vino ladrando tras él.
Inmemediatameute salió
al balcón el dueño de la
casa, que no era otro que
el Priocipe Gortschacoff, el
cual gritó:
- Señor Conde, señor Conde, por favor no muerda
usted á mi perro!
La anécdota no ser! autentica, pero pasó por tal
haciendo las delicias del
público y de loa salones de
San Petersburgo du!'ante
muchos años.

***

Una vieja adivinadora española dice:1a buena ventura al joven Emperador de Alemania.-Veo á un
vejete alto con una mota cana en la barba. Usa chaleco con eat:rellaa y pantalón rayado de rojo.
Cuidado con él, Guillermito; no intantes pegarle con tu guantelete caballeresco, porque tendrás mucho trabajo.
[N. Y. Journal)

Un diplomático inglés
lord F.. . . se hallaba dé
visita en un salón parisiense. Uno de loa nifü.s de la
casa derribó un velador
"Pillete" le dijo la madr~
(petitpolisson,) reprendiéu&lt;lolo. El diplomático preguntó qué significaba
aquella palabra y la seño•
ra, confusa y avergonzada
de haberla empleado en
presencia de personas ex~añaa, le dijo que petit p olisson era un niño 1nge11ioso é inteligente.
En eso ~ntra Blamark y
al serle presentado al inglés, éste le dijo:
-Señor de Biamark, ten•
go el honor de saludar al
pillo más grande de Europa (GTand polieson).

�EL MUNDO,

110

Domingo 7 de A1rost.o de 1898

Domingo 7 de Agosto de 1R98

111

EL MUNDO
cación. Durante el santo sacrificio, renovó muy

I.
La pequella capilla de
Nuestra Se!lora de la Castidad, era la preterida en
la iglesia parroquial de
Tlauzingo. A toda hora del día, veíase repleta
de orantes, pues que la fama milagrosa de la santa imágen habíase propagado por muchas leguas
á la redonda y no sólo era venerada por los buenos vecinos tlauzinguenses, sino también por los

bajo la · advocación que reza el letrero de
l~ esquina i11ferior derecha. »
No estaba firmada tal epístola, mas acompafláb1mla cuatro notas bancarias de A quinientos duros, que el Cura Don Abundio
_estrujó entre sus manns presa degozo, pues
de tiempo atrás acAriciabx Ja idea de hacer una
capilla lateral en la iglesia, para eternizar con
ella su paso por aquel curato. De fijo que él habría dedicado su proyectada capilla al muy glorioso Senor SBn Expedito, santo con quien simpatizaba singularmente, pues contra el natural'

de los villorios circunstantes; y aun dP. la no lejina ciudad, solían ir peregrinac:ones de damas
elegantes, cuyos lujosot1 atavíos volvían locos A

los del lugar, encantados y enorgullecidos al ver
que su vi!"gencita querida, recibía homenaje de
tan linajudas gentes.
No databa de antallo la atracción de la parro-

miembros, que más hubieran cuadrado á rudo t,borador de la tierra proficua, que á bisollo cleriguillo.
Mostróle D. Abundio los cuatro billetes y la mi·
si va, y con infantil alegria y dándole palmadas
en la espalda, le dijo:
-Anda, muchacho, trae pronto un martillo para abrir la caja. ¿Qué santo será? iA que ha hecho completo el milagro la Providencia y nos ha
enviado un San Expedito!
No era San Expedito el lienzo, encuadrado en
rico anaquel tlorentino de gran primor.
Sobre fondo muy obscuro, Como evocación de quién sabe qué sombrías profundidades, destacábase una gran mancha blan•
ca, modelando los contornos de un cúerpo de
inmaculada horra. La
doncella que representaba á la Santa Vír6 en
inviolada é inviolable,
ergulase esbeltamente
en suave actitud uncia

quia tla1;1-zinguense: algunos aftas apenas haeia 1
que en c1ertc.. maftana, llegara un carro á la casa
cural, cargado con una caja de madera, y el conductor entrególa al cura juntamente con una car-

ta que para él traía.
El bueno del padse Abundio, por más que en
el sobrescrito leyera: Al Senor Cura de Tlauzingo.-Con una caja,-dudó que el enviofueserealmente para él, así estaba de poco acostumbrado
á_ recíbi_r misi_vas y oosequios. Pero á las categóricas ahrmac1ones del d.Uriga conductor decidíoee al fin á abrir la carta 1 y vió que decí~ así:
« Un artista que ama el rU➔tico recoO'imiento de
la iglesia parroquial de Tlauzingo, :nvía en donación para ella la imagen adjunta, suplicando
al Sellor Cura, disponga que sea colocada en altar especial y obtenga del Illmo. Sellor Obispo,
el permiso necesario para que sea venerada

de los clérigos rusticanos, Don Aba.ndio nunca
d?jaba las cos11s para el otro día; pero ya que su

p1q suello tardaba en realizarse por falta de dineros, se conformaba de buen grado con que la
capilla fuese dPdicada á esa anónima donación
. siempre que el Setioi Obispo otorgara su Jicencia:

l

Ya le llegada su torno al muy glorioso
santo que firma Hodie.
Al P. Abundio poco le importaba conocer la procedencia del envio; tenía profundo convencimiento de que, mientras
más inexplicables son los hechos, más anda en ellos la intervención providencial;
y así, nada halló de extrallo en que hubiese alguien que, sin prurito de accionar
graci,s ni de pedir mercedes y por pura
sunpatía artística pRra el templo de
aquel humilde lugarejo, fuese capaz de
desprenderse de dos talegas de pesos y
de enviarle un cuadro.
Porque era indudable que la imagen á
que la ca-rta aludfa, era pictórica: amen
de la advertencia epistolar referente al rótulo colucado en una esquina, pregonábalo á las claras lar )rma alargada y ma.
gra de la caja.
Repuesto de su placer el ;ura, dióse a
llamtir A grandes voces al vicario, en
tanto que el automedonte, cumplido su
encargo, se perdía entre una nube de
polvo, al trote dé sus rocines.
-Padre Luis, criatura, venáver lo que
nos manda Nuestro Sellor para la Iglesíal
Acudió el P. Luis, flamante vicario de
Tlauzingo. Era un garrido mozo de equilibrada salud, sin coloraciones ultra-sangíneas, pero sólidamente crecido y robusto, mal caía la sotana sobre sus recios

sa. Vestía alba túnicR amplitlotante que por m, .
do castísimo esbozaba las venéreas curvas yqne
cerrándose de súbito en el cuello y en los pui\m,:
sólo ~ostraba de aquella carne núbil, el rostro
de prima veral frescura, y las manos mifionas y
ducales. Abajo, la veste perdí.ae en las sombras
A manera de paulatina incrustación.
Del estrecho enlazamiento de las manos, 1ll~adas A _la altura del sene, surgía con chocante
msolen;-ia una ama~ola; capricho de pince · 1i:,1a
que qmere poner ro¡o sobre blanco.
La gran mancha blanca daba sensación de algo
muy puro y producía deslumbramiento de albura, que aumentaba en intensidad con la contero·
plación del rostro de aquella á modo de visión
celeste, rodeado de opulentas crenchas rubias. como chorros de oro. Partlase la cabellera por me•
dio de la cabeza y caía luego sobre los hombros
en harmónicas ondulaciones. Sin diademas ni au reolas la virgen, parecía resplandecer su flavo
cab~llo con luminoso nimbo, y rayos de luz desped1an los OJOS, grandes ojos obscuros que miraban honda ! derechamente con ingénua curiosidad. Una etnta, blanca también, atravesando con
tersu~a la frente de sien A sien, evocaba el estilo
de Siena Y de Florencia, con Botticelli y Bcnozzo y Fra Angélico.
Al ~escubrir el cuanro, exclamó elPadre Luis
extático:
- TU,rris eburnea!

El letrero á que aludía la carta del incógnito
donante, era este:

«Nuestra Sellora de la Castidad.•

enérgicamente sos protestas de amor y de pureza
y apodóse maldito y maldecido si A ellas hubiere
de faltar.
Era un pro~igio de meticuloso cuidado !acapilla de Nuestra Sel!ora de la Castidad, en la parroquial iglesia de Tlauzingo; había siempre tlores
frescas y húmedas, muchas flores por todas par tee:, en los jarrones del altar y en los vasos dela!'i
cornisas; pendía de lucientes eslabones un lampadario de oro, sin interrumpción ardiente¡ quemá•
banse en broncíneas Anforas ricas refinas surianas de aroma suavemente capitoso .. .. . .
Todo eso era la materialización del culto que
absorbia al P. Luis.
Y al caer la tarde, á I, hora del crepúsculo vespertino que es para las almas solladoras la de los
regocijos íntimos; cuando el último beso del sol
muriente engendra misteriosas penumbras en las
lejanías de los campos, y alarga sobre el pavimento de las iglesias la policromía de los vitrales
góticos; cuando el cesar de los ruidos callejeros
anuncia la ascención de la noche y se alegran los
bogares con el descanso y se vacían los templos
para que lC's hogares se completen, el joven vica•
r~o acudía á la capilla de su bien amada virgencita y se entregaba á la oración. Cumplía primero las preces que la Santa Sede tiene impuestas á
· los sacerdotes, y en seguida entregAbase á sus
propias iPspiraciones y decía á la Virgen cosas
que más que oraciones, eran confidencias y char•
las.
Narrábale con largueza todos los pensamientos
que habían atravesado su mente durante el día,

II
Torre de marfil fué, en efecto, para el joven
vicario de Tlauzingo, y en ellaencerró el perfume todo de sus amores.
El amor á la madre de Cristo, creación sábiamente femenil sin cunalidades, e~ la atracción
suprema de los seminarios y enciende en vivas
llamaradas de entusiasmo el alma de los garzones místicos que hallan en la Siempre Virgen
ternuras de mayor humanidad que en el Crucifijo. Creen ellos amarla por modo reflejo· creen
y firmemente, que en ella aman á 111. madre dei
Cordero, y que la aman por electa de Dios y como amada Suya¡ mas en realidad es para ellos
una deidad por sí, equipotente á Cristo austero
y más accesible y allegada por materos! y feme'.
nina. Las tocas monjiles, en CRmbio, més se prostern11n ante el Crucificado. D~ la misma suer•
te, en la familia humana, obra el sexo. Eso es
eterno y ineludible. Tuvo Zeus, en el paganismo,
sacerdotizas, y camUos Atenei\.
Y muy especialmente y dc,sde jovenzuelo. nutrió el P. Luis ese santo amor por la Madona, y
ointióle mayor y más vehemeate á medida que iba
aprox.imá.ndose el día de su tonsura.
Cuando por vez primi'ra, allá en el seminario,
habí&gt;t. sentido los aguijones mundanos, aeertó A
vencerlos con facilidad á tuerza de jaculatorias
marianas, y A MariA. prometió solemnemente su
pureza y ofrendó sus diarios combates contra el
más cruento é invencible de los enemigos del
alma. Vivía en Ella y por Ella, y era todo Suyo.
De todas las Rd vocaciones y representaciones
-comunes de la Virgen, ninguna llenaba, empero,
sus propios altísimos anhelos;antojAbanseletodas
easi vulgares y casi pedestres.
Por eso encantóle el cuadro de Nuestra Se!lora
de la Castidad, y prometióse desde luego dedicarle todas sus energías y toiios sus sentimientos, felicitAb•la por la afluencia
ya que pintura y advocación respondían tan jus- de fieles en IR capilla ó por
el nuevo ex-voto prendido
tamente A sus ensuefios.
Sin duda, e!Se!lor Obispo mostróseescrupuloso en los manteles del altar,
para autorizar el nuevo culto y aun infinuó que prometíale funciones y de A su juicio era ese asunto que A Roma competía; vociones, y reiteraba, cada
más el P. Luis, con la ayuda de cierto notario día. los juramentos ·de su
eclesiástico, asAz bisbiringo y de talentosa faDla, propia dedicación en cuerlogró convencer á Su Uustrísima de que la nueva po y alma.
1Y cuán dulcemente pre- •
adv0cación 1 en resumidas cuentas, no era otra
que la muy antigua dt la Purísima Concepción miaba la Santa Se!lora ta·
les ternuras! El P. Luis sende María.
Consintió, pues, el :)bispo y procedióse á cons- tía la paz en ,u corazón y la
truir la capilla requerida; mas como se viera que tranquilidad en su concienlos dos mil duros del donante no bastaran para la cia, y su vida era un rosaobra, con todo deleite de su corazón presentose rio de dias felices y de inal P. Luis oportuuidad deservir á la Santa Se!lora efables goces. Su mundo
é hizo vender unas parcelas de panllevor, quepo- era la cap'lla, y en él disfrutaba plena venturanza.
seía por ftt.miliar herencia.
El Cura D. Abundio bro
Con presteza concluyóse la capilla, merced á
meaba
á menudo con su vi•
la eficacia y atención del vicario, y con supremos
éxtasis cantó él mismo la solemne misa de dedi- cario:

Oye, P. Luis, hoy no te inclinaste al pasar tren·
te al tabernáculo. Ya con tu Virgen no te das
tiempo ni atención para nada, y ten por segnro
que eso llace dallo A tu alma.
Pero un dia esas bromas cesaron, porque el vi•
cario respondió &lt;le mal modo.
-Padre, yo sé lo que hago! Déjeme usted con
mi devoción, pues por elia soy capaz de dar mi
sangre . . .. . .
Y D. Abundio pensó para sus adentros:
-¡Qáspita, esto parece ser más serio de Jo que
yo me imaginaba!
Y sonrió dulcemente.

III

. ..... .. . . . , .. .. ............. .............. .

....... . ......... ...........................

La noche estaba tría y lluviosa.
Hetirábase el P. Luis después de sus vespP.rtinas oraciones, cuando al entrar a ltt. sacristfa fué
detenido por alguien que precipitadamente preguntó:
-¿lss usted sacerdote? ..... .
-¿Si?
Pues. padre, venga conmigo un momento y dígnese escucharme.
Sintió el vicario que le tomaban del brazo y
le conducían hacia el circulo de luz que sobre el
pavimento vertía la !Ampara sacramental. Pudo
ver ~ntónces á su interlocutor, y reconocerle va•
gamente: era el caballero que la víspera habfaído
á buscarle solicitando pRra una moribunda confesión y viático. El cual, á su vez, mirando el ros•
tro del vicario:
-Ah, es usted mismo, pndre! No sé su nombre,
de otro modo á usted hubiera buscado directamente, porque 1 en fin, usted debe saber cuAn buena era su alma, puesto que usted la confesó . ...
Li víspera, esa misma voz que ahora le hablablaba-pero con unaespresión de tortura-había
le suplicado que fuera presto á asistir á la muriente que pt!dia los auxilios religiosos.
-Dónde es la casa? . .. . Iré luego, sólo necesito el tiempo necesario para renovar el aceite de
unR lámpara que se está acabando ....
Era·Ja horade sus rezos en la capilla de la Castidad. Pero el otro, insistió con energin:
-No, padre! Venga usted conmigo luego, está.
algo lejos, es allá en el Castillo, y pide con insistenci4 un sacerdote . . ... .
A orill11.s del pueblo, derrumbábase lentamente
un caserón de señorial abolengo que, por su leuda! aspecto, la gente llam,iba el Castillo. Dc•habitado de tiempos Atrás, habhllo ocupado desde
hacía pocos ataos una rareja, cuyo misterioso pro•
ceder traía á mal trn.er i~ todas las imaginaciones
del lugar, mayormente cuando supierou los tlauzinguenses, que los que ayuntados vivían en el
Castillv, ¡no habían pasado p01· el santo sacramento del matrimonio!
El cnserón surgía en medio de un parque, de
un parque hirsuto y a1Jandonttdo, con estanques
secos y mármoles polvosos, como soñó d 1 Annunz10. Y e11os, sus habitantes, jamás cruzaban por las callejtis de
Tbtuzingo: bastAbales el parque para sus paseos. El senor
sulia tomu los trenes dt tiempo en tiempo, con rumbo &amp; 1~
ciudad vecina, y regresaba cargado de telas, de bastidores y
de brochas; en cuanto á ella, aparte de una vieja que consigo
tr~jertt11 A su venida,-vieja silenciosa y discreta,-quien les
servia y les cocinabt1., nadie en el pueblo la conocía . ...
Cu•ndo llegó el P. Luis, la enferma agouizaba; eu la obscu-

�112

rielad del cuarto no pudo el sacerdote verla el rostro; más escuchó sus euipas, las eulp11 s de una
pecadora arrepentidu, dichas entre sollozos humanos y temores de ultratumba, y conforme ~l
ritual, casó á los descarrindos, in artículo mortis.
Después ella había muerto. Aún estaba en el
centro de la parroquia el caU1falco que babia s~stentado su ataúd, esa mañana, durante la misa
de requiero.
..
. .
-Y bien ¿qué se ofrece?-d1Jo el vicario al
viudo.-Estoy á sus órdenes ..... .
-Pttdre, la prometí que roe confesaría hoy, !
quiero cumplirlo ...... Me lo pidió tanto: agomzante, que no pude negárselo. Pero n? quiero engañar á nadie: sólo ven~o por cumphr la promesa, más no i;oy creyente .... Voy á contarle á usted mis yerros, mis yerros que usted .conoce ya
por ell11 misma, puesto que fuero11 nuestros yerros ...... ¿Yerros? Padre se puede llamar falta
el haberse amado mucho?
Y el vicario dulcemente:
· -El amor no es pecado, .... . . por el contrario, es precepto. Pero precisa amar santamente ... . .. La esposa de usted, está ya con el Seiior
que todo lo perdona; ¿por qué no sigue usted su
ejemplo y se reconcilia con la iglesia? Ell~, h1
muerta, se lo pidió a usted, y usted se l_o tiene
prometido. mas no una confesión convencional Y
sin fé, que no es confesión y que nin~ú_n sac~rdote puede conceder, sino un arrepentimiento sincero y profundo de las faltas come1idas y una
confianza ciega en la misericordia de Dios 'y en
las atribuciones de su iglesia ..... .
-No puedo, padre.
-¿Y por qué?
-Porque no creo.
El P. Luis sonrió para sus adentros. Opinaba
en efecto como opinan todos los que siempre han
sido receptáculos de fe, que la no creencia es más
una ocupación moderna, una auto-mistificación,
que un sentimiento real y sincero. P;i,ra él, todo
ateo e"a jacobino, no conocía-¡qué iba é conocer él, que 'ele las faldas maternales pasó al stiminario de Pradela, y del seminario de Prao.ela ~
la parroquia de Tlauzingo! ni la frialdad analltiea que des_trnye, ni la reconstrnccion afirmati ya
del positivismo. Y tenía el vicario plena convicción de que en esot. espíritus ap11rtados de la
senda religiosa, se puede operar fácilmente c?n
palabras dulces y obtener asombrosas convers10nes. ¡.Ah, y para conversi9pes, ahí estaba el milagroso poder de Nuestra Se.flora de la Castidad!
¿Pues no con ella había convertido al mismísimo
Juez del Registro Civii, ex-coronel Chinaco y
blusa roja, que hoy era porta-estandarte de las
"Hermanas del Santísimo?"
Y formó luego su plan para volver al redil á
aqnella oveja descarriada: prepararía su corazón
á bienhechoras ternuras por medios puramente
humanos, y luego le llevaría á la capilla de la
Castidad; allí la Inviolada J)oncella baríaelresto.
Y así:
-Creer es muy fácil cuando se tiene voluntad ,
para ello. La promesa que tiene u,;ted hecha

EL MUNDO

n, mingo 7 de AgoHto de 1898

Domingo 7 de AgnFto ,1 .. 1!,IQ,II

no debe tomarla com0 referente nl hecho concreto de
ta confesión; es promesa tácita de creer, y ~ebe u~ted
cumplirla puesto que dice que tanto amó á quien la tien&lt;:
hecha . .... .
Y el otro, febricitante:
-¿Que si la amé? Ah, padre: uste~
no sabe cuán10! ¡Si era ella parte de m1
ser! llfire, padre: me parece que desde
que ella se fué, yo ya no vivo; me parece que eila se llevó mi alma; la amé co_n
todos mis sentimientos y con todos mis
sentidos, y fní suyo como ella
fué mía: sin reservas. Y hoy,
padre, ya mi vida no será
más que un luto eterno, no sen\ más que una noche eterna
y obscura ....
Un sollozo enorme interrumpió sus frases y de sus ojos se
desliza1·0n sendas iítgrimas
que el P. Luis vió temblar trágicamente brillantes, so. bre su3 pestañas largas y
negras. El momento propicio, según el vicario,
había llegadú. Tomó del
brazo al viudo, que se
dejó conducil' como un
niiio, y con paso firme
le encaminó hácia la capilla de la Castidad.
Mientras encendía
las velas y el otro
contenía sus soll0zos pegando la frente á los helados muros de la capilla, el
...
P. Luis daba gracias al cielo porque le había sido dado poner su vaba aún en las manos; por lo cual y por la
propio amor en aigo eterno, perdurnble y no en &lt;'pinión del médico adscrito á este Juzgado, no pucriatura mortal y transitoria. Y profusamente do dudarse de que se trataba de un sui~idio. Inteiluminada la capilla, miró el cuadro que hacía r1'ogado el Cura Pár1'oco, manifestó que ésta e1·a
destacar sobre su fondo obscuro la mancha blan- su opinión igualmente, pues le constaba que la noca y diáfana de la Virgen. Y sonriente:
che ante1·io1· el vicario se habia 1·ecogido como de
-Anda, 1:iña mía, salva esta alma!
costumb1·e después de acornpaffar al decla1·ant&amp;
Fué hacía el pecador y rodeánaole con sus bra- hasta m1ty entrada la noche y que le habla pedido,
zos, buscó las entonaciones más dulces y las fra- las llaves del templo, manifestándole haber olvidases más tiernas para decirle:
do 1·enovar el aceite de una lámpm·a; que conoció
-Ea, aquí está la Todopoderosa, la madre de al mum·to desde muy joven en el Seminario dePraDios; mírala y no tardarás en caer de rodillas.
dela. y que era y habia sido siemp1·e de tempera-

.......... .. .................... ............

mento extremadamente ne1·vioso é imp1·esiona-

........ . ................ . . ·•· ............. . ble . ............................. "

Púsose lívido como un cadáver y estremccióse
como por choque eléctrico, el viudo, cuando
vió el cuadro. Y gritó:
-Pero, padre: ¿por qué traerme aquí? ¿quiére
usted matar!Ile acaso? . ... Ah, no, usted no puede
saberlo. porque nadie lo sa.be: pero yo voy á decírselo. Esta imágen es su retrato, lo pinté yo mismo y lo doné ~í esta Iglesia porque quise que todos se arrodillaran ante ella. Sí,padre, y lallamé
casta porque lo era! Sólo fué mía y guardó mi
amor como una reliquia. Ah, padre, ¿para qué
vendría á verle? Este cuadro me desespera: mis
labios buscan sus labios y mis ojos sus ojos .... y
t:.stá muerta, padl'e, está muerta! .Ah, quiero que
esos cabellos me cubran otra vez, quiero que mi
cabeza descanse. sobre ese seno como tantas
veces .... . .
Y, loco, se aproximó al cuadro, ascendiendo
, por las gradas ael altar. Mas el vicario le detuvo
con férrea mano y lo arrojó basta el fondo.de la
capilla. Eu.tonces el pintor, dijo:
-¿Le parece sacrilegio, padre? ...... .
Pues bien, me voy. Allí dejo el cuadro,
adórenlo .... Ella la verdadera, fué mía,
sólo mía, y .... ha muerto .... ha muerto!
Y sacudido por nuevos sollozos, el artista atravesó la iglesia y se perdió en
las sombras de la calle ............... .

................. . .............

Este es un fragmento de un aeta
que levantó al día siguiente el Juez
menor de la villa de Tlauzingo:

" .......... en la capilla
llamada de Nuestra Sefl.ora
de la Castidad del templo
parroqaial, de esta villa, el
cadáver del vicario Luis X.,
estrangulado con una esto•
la, cuyos extremos con ser

El sacristán de Tlauzingo, que lloró muy de
veras al padre vicario, tuvo, sin embargo, un
consuelo: para sus exequias no fué preciso armareatafalco, pues aún estaba allí el que acababa.
de servir para la muerta del Castillo.
¡Y es tan broruoso armar catafalcos!
JUAN SÁNCHEZ .AzcoN.A..

-------"•-·------HISTORIA VULGAR
¡Oh., cómo en mi mente gravosa e.1 recuerdo!
¡La ira hizo eterna su triste impresión!
En un mar de fuego, detrás de los montes,
hablase hundido la gloria del Sol,
y en negra bandada las sombras noctumas
cubrian !a tierra de luto y pavor,
salitmdo medrosas de sucias callejas,
de obscuros follajes, de viejo torreón.
La esquila doblaba .... Su lengua de b~onc&amp;
llamaba á las gentes á hacer oración,
algunos transeuntes cruzaban las calles,
alzaban los coches confuso rumor.
Liorosa mendiga de harapos cubierta
tendiendo la mano que el cierzo entu~ió
á algunos señores con débil acento,
'
pidió una limosna . ... ¡en nombre de Dios!
¡Ob., cuánta vergüen;;a pedir le eausabat
Yo vi en sus mejillas arder el rubor,
brillar en sus ojos hundidos el llanto
y temblar su mano y gemir su voz!
¡Quién sabe si sób ptinsando en sus hijos
sufría animosa tan duro baldón,
sus hijos que acaso en sucia guardilla
se ~sta_bau muriendo sin pan ni calor!
S1gu1eron hablando los nobles señores;
la triste demanda ninguno escuchó ... .
¿Quién obliga al prócer que vive en la holgura.
en sucios harapos fijar la atenciónl
JJe nuevo sus_quejas alzó la cmtada,
de nuevo hacia ellos la mano tendió
y_eo_n voz qu~ ahogaban rebeldes sollozos,
g1m1ó: ¡una lunosna por amor de Dios!
¡Punible osadía!. ... ¡La pálida mano
gue pan imploraba un traje manchó . ...
La escoria, el andrajo, no tiene derechos
¿cómo es que insolente molesta al señor?
Un l•ombre de aquelloR miró á la mendiga
y en justo castigo la dió un bofetón......
¡Un rayo de luna, cayendo del cielo
Chispeó en diamante que el rostro ;asgóf
ANDRÉS CAL-.:ÁNEO Y DIAz

-POR UN MARIDO!

•

'NOVELA. ORIGINAL DE HA.RO DE OHANDPLAIX.

Ilustraciones grabadas en nuestros talleres.
Versión española de "El Mundo Ilustrado"

Número 6.
Y Nelly rodeó con sus brazos el cuello del Comandante Y le d:.ó
•en los labios un beso largo y apasionado.
..
Después se aproximó al viejo Bretón y le d1Jo: .
Ivon, ye le perdono á usted pero no le doy mi perro, p~rque
-estuvo usted muy duro conmigo la primera vez que nos vimos,
pero se lo regalo al Comandante y así la victoria queda de todos
modos á. la Francia.
Ivc-n sorprendido quedó mudo por unos instantes y luego, en
'Un arrebato de entusiasmo exclamó:
-Bravo, sefiorita Nelly, viva Francia ..... ! usted merecía ser
.francesa.
.
Ella tendió su manecita al Doctor que ya estab!t mstalado en
·su fitakon y después de una muy afectuosa despedi~a, cuando la
caravana estaba en camino, Nell-y se puso de rodillas, arrancó
1ma flor de las muchas que había cerea de ella, la besó y luego
la arrojó con tanta habilidad que fué á caer en las manos del
Doctor.
.
He aquí todo lo que el Comandante había visto en 1os momentos
-de partir de Ambohimarina, y he aquí enlo que pensaba al entrar
ensueamarote preguntándose si todo ese pasado era un sueiio y
:si verdaderamente había estado fuera de su barco.
Prince olfateando por todos los rincones y llaman~o á su ama
-con ahogados gritos. le trajo al sentimiento de la-rea-hdad.
Era una verdad t¿do lo que había visto.
.
Pero lo que no vió es que despu_és ~e la p~rt1~a de los v1aJeros, Nelly entró en la casa que hab1a sido habitación del Co~an-dante y se puso :\ llorar: luego, pensando en _que los p~opuital'ios legítimos de la humilde morad~ no tardar1an en vemr, sacó

EL MUNDO

113

�EL MUNDO,

114

de su bolsa un paquete, lo dapositó sobre la cama con mano trémula y se escapó espantada y
corriendo.
Sus sienes ardían, su frente estaba empapada
de sudor, su corazón palpitaba tan fuertemente
que sintió un dolor físico y se vió obligada á andar con más lentitud. Hasta se detuvo un momento y dirigió una mirada a I sitio de donde acababa de separarse, como si estuviera pronta á
volver sobre sus pasos.
Pero después de una corta vacilación, hizo un
gesto decisivo y tranquila entró en su casa, atravesó la sala donde su padre dormía en un sillón
y fué á encerrarse en su cuarto y á pesar de la
emoción que la agitaba tcdavfa, recordó que babia prometido á de Chalmont escribirle y tomando papel y pluma empezó la redacción de un diario sincero como lo son todos los diarios.
Durante este tiempo los propietarios de la casa
que había sido prestada al Comandante, volvieron
y la recorrieron ansiosos de ver ü algo se les babia perdido, pero ePcontraron todo completo y en
orden y descubrieron además sobre el lecho un
paquete de papeles cubierto con un eobre
en el que había escritas palabras para
ellos incomprensibles.
Este paquete era el obsequio que Nelly había dado por perdido, y estas palabras decían:
«Itinerario secreto de Majunga á Tananarive por el Mayor H. Stephenson.&gt;
«Homenaje del autor al Comandante
del Colibri.»
Estas buenas gentes reunidas en Consejo de familia ante el hallazgo, resolvie
ron enviarlo al Gobernador y asilo hicieron sin perder ni un instante.

blicaron una traducción los periódicos de aquellos días.
Mientras ella escribía, de Cbalmont reflexionaba en que de seguro la jovencita, que reinaba en
Passandava, tendría un gran éxito en Paria, no
precisamente cerca del gobierno, sino entre lapoblación, porque era una negrita mizy linda y llevaba su elegante traje Ara be con una majestad
natural templada por la encantadora languidez
criolla.
A. pesar de su origen Ara be, las mujeres sacalavas n0 se cubren el rostro, lo cual era circunstancia favorable, tratándose del de Binao que era
dignJ de ser visto y aun admirado; ni blanco ni
cobrizo, sino más bien como dorado por un rayo
de sol, ostentaba dos ojos muy negros y muy
grandes coronados por largas y rizadas pestai'ias,
tenía las manos pequei'ias, los piés desnudos
sobre las sandalias que. se ligaban á las piernas
mórbidas con cintas de oro, y un cuerpecito robusto, gallardo, flexible y tentador hajo las telas
leves que lo cubrfan. ·
De Cbalmont la veía escrib;endo; pero pronto

..

_~ ~~ ~~

,ir ...

IV

LA REINA. BINA.O
Dos meses habfan pasado desde que el
Colibri zarpó de la rada de Diego Suárez.
Al día siguiente de su regreso de Ambobimarina, el Comandante de Chalmont
recibió una carta oficial del jefe de la División Naval en que le ordenaba prescindir de su viaje á las Comoras y dirigirse
sin tardar Ala bahía de Passandova, soberbia recortadura de un país fértil y
boscoso que perteneció á los Sacalavos y
que habría pertenecido luego á Francia,
si razones políticas no le hubieran hecho
preferir tratar con los hovas, siendo por
consecuencia de ese tratado el Gobierno
de los Hovas, el único á quien Francia
reconoció como legitimo y aun exhortó
á los Sacalavos á someterse á la reina
Ranavalo, bajo el protectorado francés.
L os Sacalavos no entendiendo de sutilezas diplomáticas, lo que vieron claramente fué que la Corte de Esmirna envió A su territorio basta allí independiente una multitud de funcionarios hovas
que substituían á los de su propia raza,
raza fuerte y leal, descendiente do los
oficiales de Mahoma, y que Bínao misma, la reina Sacalava, no era sino uno de
los súbditos de Ranavalo á quien detestaban.
Sin el apoyo de Francia, ni los jefes Sacalavos
ni su soberana se atrevieron á resistir con la.. armas,
pero enarbolaron e: pebellón francés como para
desafiar á los hovas á arriarlo. Los hovas no se
atrevieron y se contentaron con sei'ialar al Gobierno francés esta situación irregular decidiéndose
entonces que fueran los franceses mismos los que
hicieren esa operación.
El Comandante del Colibrí fué comisionado para esa triste misión, así como para exhortar á los
Sacalavos A someterse, haciéndoles comprender
que bajo la autoridad hova estaba Ja mano oculta de Francia y que no quedarían abandonados.
Esta declaración no bastó para tranquilizar A
la reina Binao cuando de Chalmont se 1a hizo, y
ba:llada en llanto le suplicó que la condujera á
París donde quería arrojarse á los piés del rey y
pedirle justicia. De Cbalmont n@ intentó convencerla de que el Jefe de Estado de Francia no es
un rey; pero lo hizo comprender que tan largo
viaje no se podía resolver de improviso, y era mejor escribir y esperar la respuesta.
Binao era de resoluciones firmes: aprobó la
idea y escribió una carta conmovedora que fué
en efecto enviada á Afr. Grevy y de la cual pu-

dejó de verla y apareció en su lugar una joven
b:anca, sí blanca, en traje descotado y que le
sonreía diciendo: «te amo.»
Era ya ridícula esta obsesión que llevaba dos
me,es de estarlo persiguiendo, apesar de sus esfnerzos por olvidar.
¡Decir que había tenido á Nelly en sus brazos,
que la había besado y que si se hubiera quedado
esta felicidad duraría aún ...... 1
Pero no: hizo bien partiendo, alejándose y, haría mejor evitando tornar á ponerse bajo el encanto de esos ojos dominadores, de esos labios
rojos, de esos dientes brillantes, de ese cuerpo
tan blanco y tan arrebatador.
¿Y por qué entónces la escribió?
10hl una carta banal, muy estudiada, meditada
largamente para que no llevara esperanzas ni promesas. En cambio, él había recibido cuatro, cada
una de doce ó más páginas, verdadero diario en
que estaban todos los actos de Nelly, sus pensamientos, sus deseos y sus suei'ios, donde le instaba á volver y en donde alguna vez surgía un ardoroso «te amo» entre mil frases de apasionada
ternura. Cartas que la mostraban viviente conmo-

Domlniro 7 de Agosto de lll 8'

vida, candorosa y apasionada, cartas que Juan
leía y releía sin cesar.....
Estos pensamientos eran una obsesión ridícula.
para un diplomático que en esos momentos estaba frente á una pobre reina afligida que necesitaba algún consuelo, reina negra, es verdad, pero,
bella, noble y graciosa.
Terminada la carta, Binao vino á decirle:
-Escucha: aquí está mi carta, te la leeré en tu,
barco y luego la enviarás á tu rey.
-Al Presidente, dijo de Chalmont, sonriendo,
¿y por qué no me la lees aquí?
-Porque no quiero, porque no puedo permanecer aquí ni un momento más: hay muchos hovas, yo te ruego que me lleves á Nossi-Be que es.
población francesa y allí permaneceré basta que·
llegue el día de mi viaje á París.
El Comandante reflexionó sobre este proyectode 1.. joven, y basta temió que pudiera acarreardificultades al gobernador de Nossi Be, pero pesando en su ánimo el caso, vir.o á convenir en
que era ésta una buena solución y en que el Gobernador no se la tomaría á mal. A.si pues, dijoá Binao:
-Dices bien y comprendo tus sentimientos. Eres una reina digna. Ven entrenosotros y nos será honroso recibirte..
l\1i barco no es muy grande pero NossiBe no está lejo11; partiremos ma:ilana á la.
hora que quieras y llegaremos allá tres.
horas más tarde.
-Eres bueno, le contestó Bínao. Ahora no podremos partir porque falta pocopara que anochezca; pero oye, llévame
á bordo esta misma tarde porque no quiero dormir aquí, pues les tengo miedo á,
los hovas y á sus venenos, y tengo miedo de todo. Voy á dar órdenes á mi hermana Otavi para que dentro de pocos.
días se me reuna llevando lo que nos pertenece y entre tanto me contentaré con.
lo que puede llevarse en una maleta. Ven
á buscarme dentro de dos horas, y ya.
estaré lista. Mira, no voy A serte enojosa
y para no ocupar mucho sitio en tu barco, me haré muy pequeliita, muy pequei'iita.
Pobre magestad caída! para apoyar su
súplica, se arrojó á los brazos del Comandante, ensayando la manera de hacerse
muy pequei'iita, y Juan la abrazó, la besó en s_u~ ojos de gacela y se despidió
tranqmhzándola y ofreciendo volver dos.
horas debpués, quedando ella desde luego al amparo del pabellón francés.
Cuando salió á la puerta, se encontrócon Prince que lo aguardaba· Prince ese
perrillo tan feo que fué caus'a de nu~ un•
francés y una americana se encontraran
ciert~ noche en una posesión malgRcha.. ,.
Prmce había contraído por su nuevo
amo una gran afición y le segi..ía por todas partes; así es que ahora que le dejóen e1 barco, se había impacientado y después de una hora de espera, rompió con.
toda consideración, se arrojó al mar y vino violentamente á la playa. Realizado
su dese~ de encontrará Juan, expresaba.
su al~gna de la manera J?ás entusiasta.
Quién sabe cómo la imaginación de
Juan, fué vagando desde el origen desconocido
de este perro al orígen bastardo de Nelly, yacabó por. p_r~gunt1lrse como quien combate contra.
un preJu1c10: ¿pues qué en el fondo no todos los
seres venimos á resultar hijos naturales?
Pero esto está bueno p~ra dicho en tésis general; concretando la cuestión quedaba planteada
así: ¿debe uno ó no, casarse con una hija natural?
Definitivamente, no!
Y sin embargo ¿por que? Desde el instante
que es P? bre, no puede du_rgir la acusación de q::
el casamiento sea promovido
.
. por el interés s·IDO
que por el cont rano, constituye un acto de ge .
rosidad, de desprendimiento, pero estas virtud~!
en este caso son de aquellas que más vale no te~
nerlas.
Juan !1º quiso h~ndirse más en estas cavilacio•
nes; f viendo á Prmce que después de haber per~
seguido á un gato, Ja emprendía con las galli
de la vecindad, lo llamó enfadado.
nas,
-Ven acá, perro feol Es preciso no retozarmás que ~on los otros perros y dejar en paz á los.
demás animales, pues el dfa que sus dueftos tematen á palos, harán muy bien.

Domingo 7 de Agosto de 1898.
Prince inclinó la cabeza unos instantes como
para reflexi~nar sobre tan sabio consejo y luego,
fijando los OJOS en su amo, parecía decirle:
-Todo eso seria muy discreto; pero ¿qué hacemos aquí, parados junto á esta puerta? Regresemos al barco, ya que en tierra hay tantos peligros.
-Tienes razóu, Princc; á bordo está. uno tranquilo y los escollos más peligrosos no están en el
agua, pero no podemos regresar al
barco desde luego,
porque espero á
Binao, reina de los
esca l a v o s ~on
quien espero serás
muy atento. Aho-

ra pienso en que hay que
dar algunas órdenes previas á la recepción de esta
encumbrada personita: vamos á la playa.
Allí encontró un botecito de á bordo que le esperaba.
-Madic, dijo al patrón, vuelve á
bordo en el acto y dile al Teniente que
me envíe la lancha grande, tripulada
por gente vestida de gala para conducir al barco á la reina de los escalavos. A nuestra llegada, toda la tripulación formará en los
puntos acostumbrados, se izará el pabellón y se
dispararán veintiún cai'ionazos. ¿!las comprendido
bien, hijo mío?
-Sí, Comandante.
-Pues bien, date prisa.
Madic saltó ágilmente al bote que llevado por
cuatro remos vigorosos, voló sobre las aguas
tranquilas de la bahia.
-Buenos muchachos! decía el Comandante,
mientras el bote se alejaba: esa, esa es la única
familia que un marino debe tener.
Después se dirigió bácia la aldea por la cual

EL MUNDO.

anduvo vagando antes de volver á la casa de Einao, á fin de dar tiempo para que viniera la lancha que había pedido.
Por el camino siguió pensando en Xelly, y recorrió otra vez en su imaginación el problema
del matrimonio; las diferentes clases sociales que
hay, la grave cuestión de los hijos naturales y
hasta la ley de la herencia, en tanto que Prince
sin tener en cuenta los consejos que le habían si-

do dados, corría hacia todas las gallinas y gatos
que encontraba por el camino.
Cuando llegó á la puerta de Einao, el Comandante estaba convencido ya de que un marino francés podía casarse con una hija natural como Nelly, sobre todo si mediaban ciertas reservas. De
pronto en Francia liabía que presentarla como
huérfana, y además de que no habría motivos para sospechar su origen ¡qué salón había de cerrársele cuando se llamara la Condesa de Chalmont?
Pero se necesitaba también que el Conde aumentara su fortuna para rodear á la joven de lujo y comod:dades y que presentara su dimisión

115

para no verse en la necesidad de dejar sola con
frecuencia á su esposa .... era preciso que ella
rompiese con el atavismo y que la hija no resultara por el estilo de la madre ¡y estaba tan dispuesta á parecérsele!
Se necesitaba también (¡ay! estoera imposible)
que Juan fuera más joven .... No, en definitiva
era una locura eso del matrimonio en semejantes
condiciones.
En todas estas cosas iba pensando al llegar á la casa de Binao. Sin reflexionar lo que hacía,
empujó la puerta y encontró á la
joven reina que, bañada en lágrimas daba sus instrucciones á su
hermana Ottaví, pero que en cuanto vió al Comandante eniugó altiva su llanto y· diJ~ tiODriendo y con gesto ue resignación.

-Estoy pronta y me entrego confiada!\ tí como
A un hermano. Cuando
quieras partiremos.
-Entoncee, desde luego, contestó
Juan que creyó preferible abreviar
las despedidas.
Binao hizo una se:llal á dos sacalavos para que tomaran los rquipajes que estaban listos ya, dió un beso á su hermana r ogándole que no
la acompai'iara, y sin llevar consigo más que una
criada, modestamente á pié-¡pobre reina caitla!
siguió al Comandonte á través de las arenas ardientes de Passandava.
Con la movilidad de impresiones propias de
su edad y de su poca cultura, Binao se consoló prontamente al llegar á bordo, halagada por los honores militares que se le hicieron y que la llenaron
de orgullo tranquilizándola contra los atentadcs
de sus enemigos los hovas. Comió con buen apetito acompa:ilada de Juan y del Doctor que se divirtieron mucho con sus preguntas inocentes, y
bebió con gusto el champagne conviniendo sin
embargo, en que esta bebida es de las que prolli-

�116

be el profeta Mahoma. El excelente Lerbon, ga•
}ante E&gt;iempre con las ·damas de todos los colores, con tal de que fuesen jóvenes y bien formadaF, no permitió que Binao pasara, trabájos en el
salón y le cedió su propio camarote·p asándose ~l
11.l comedor, donde se coñformó con poner una
hamaca; pero recordando sus colecciones que
estaban esparcidas por todos los muebles, y lamentando su 11mabilidad, no pudo dormir en toda la noche.
T11mpoco la reina durmió. El-Doctor la oía gemir y suspirar y más de una vez tuvo intenciones de acudir á consolarla y á ver de paso sus
colecciones. ¿Lo hizo? El Comandante no lo supo nunca, pues le traía preocúpado el recuerdo
de Nelly.
Al día siguiente, tempranQ, todo el mundo estaba en pié á bordo del Colibri. El Comandante
subió al puente para dar la orden de zarpar y
Binao colocánµose á su lado dió su adiós á la playa, y el Doctor entre tanto entrnndo al camarote
pudo convencerse de que estaban muertas ya todas i-us araflas, suceso que le habría desolado si
no fuera porque en ese instante recordó que estaba en vía el.e un importante descubrimiento que
iba á añadir una página importante á su obra y
se puso á escribir.
Dos horas después de su salida de Passandava
el Uolil&gt;ri franqueaba el pintoresco canal que separa Nossi-Bé de Nossi-Comba,y echaba el ancla
en el puertecillo de Hell-Ville en el fondo de esta maravillosa rada que no sin razón comp«ran
los mttrinos con la famosa de Hío Janeiro.
Encantados por los paisajes que se ofrecían á
su vista, Bina o olvidaba su odio á los hovas y el
Comandante su amor á Nelly, y ambos permanecían en el puente sentados, mirando sin ha'blar,
cuando su atención fué atraída al mismo tiempo
por una piragua del pa1s que parecía venir al
barco.
-Se diría que dentro hay una mujer, observó
Binao estendiendo su brazo desnudo circundado
por un brazalete de oro.
-Es posible, respondió el Comandante, sin
duda alguna lavandera que viene á solicitar ropa
interior, ó alguna vendedora de .. . .
Pero no acabó la frase pues viendo mejor, palideció y tomó febrilmente el anteojo.
-No; no es nada de eso, dijo Binao, sino una
mujer blanca y rica,
Binao tenía razón.
La piragua avanzó rápidamente y ya sin necesidad del anteojo se distinguía á una joven blanca, que impacitnte excitaba á remar con rapidez
al negro que la conducía.
Juan de Chalmont sintió que su corazón palpitaba violentamente .... No soflaba, no. Era ella,
en qui"'n estaba pensando sin cesar desde hacía
dos meses. No podía imaginarse por qué suce•
sión de acontecimientos habría venido, pero el
hecho es que estaba allí y le sonreía tiernamente.
Desde su partida de Ambohimarina, Juan estaba como un enfermo que sufre, se agita y desespera de recobrar la salud, y he aquí que de improviso la salud viene. Ya no padtcía, ni era viejo; y los paisajes que le rodeaban eran maravillosos y la vida era bella porque amaba, sí, amaba ..... .
Pero era necesario evitar e1 ridículo y no olvidar en el puente de ese barco, que era su Comandante.
La piragua iba á atracar.
El Comandante entonces, con voz tranquila dijo á Binao.
- Yo conozco á esta joven; excúseme usted,
voy á recibirla.
Y gravemente avanzó há.cia la .escala á donde
Nelly se había lanzado ya valientemente.
Juan sintió impulsos de abrirle los brazos y
estrecharla contra su pe~ho y de decirle "¿si vieras con que afán te esperaba?" Pero descubriéndose ceremoniosamente le tendió la mano y le
dijo:
•-Sefiorita: es un gran placer para mí volverá
ver á usted; sírvase .subir y decirme á qué debo
su inesperada visita que espero no será motivada por contratiempo alguno. ¿El 1\fayor no está
peor de sus males?
-Oh! no, ningún contratiempo y papá sigue
muy bien con las medicinas del Doctor Lerbon.
¿Pero como se entra aquí? No entiendo esto de
los barcos.
-Tome usted mi brazo; se lo suplico.
Y sin pensar más en Binao en la cual ni aún se
fijó Nelly, Juan pasó entre los marinos respetuosos
y bajó á su cámara acompafiado de la joven. El

EL MUNDO.

Doctor ocupado en sus labores de sabio ni les oyó
-pasar.
Nelly sonrien:io dirigió una mirada en torno
.suyo y preguntó:
-¿Estamos solos aquí?
-Solos.
Entonces ella le abrió los brazos y awbos se
estrecharon con efusión.
-Oh! qué dicha, decía, es e,;ta de volverse á
ver. He pensado tanto en tí! Cuando partistes
de .A.mbohimarina creía que te olvidaría fácilmP.nte y que no tendría intento alguno de rebelarme contra el destino qu~ nos separaba, pero
luego comprendí que era imposible. Yivía en tí,
constantementP, como si tuviera derecho para
ello, como si fuera tu mujer ó tu bijR. ó un ser
creado por tí y p11ra tí ¡ay! amándote de un modo que nunca soflé fuera t,rn profundo. Te amo:
y si esto te enoj&lt;1, Eé caritativo y no me dejes
sospechar tu des,·ío. Calla, c11lla todavfa y no me
mires con esos ojos de cólera que me d,m ruiedo.
Ya sé que me porto como un chico mitlcriado y
que merezco que se me rilla muy fuerte, muy
fuerte ..... .
El la besaba no pudiendo resistir á los impulsos de su corazón.
-Ne!Jy, Ne:ly mía, te amo, yo también te amo
así, con toda la vida; pero es una locura todo esto que hacemos y que decimos ....
-Tiene usted r11zón, mi Comandante, contestó Nelly esquivando las caricias, pero es tan agradable ~er loco así de cuando en cuando!
Luego se alejó, se sentó ~n el divAn y dijo:
-Vamos ... . y a estoy muy formal ita con todo
y mi dicha ¿está bien así?
-Ya sabe usted Nelly cuanto la amo y que no
puedo ni un momento ocultárselo apesar de que
podría yo ser su ....
-Chut .... calle usteJ, pues ni usted mismo
cree lo que va á decir: a su edad todo hombre
es joven y yo ya soy una mujer. Nos amamos
¿porque no nos lo hemos de decir? ¿qué mal hacemos?
-Sí, ¿pero después?
-¿;Después? La pregunta es cruel . ... ¿pero
por qué amargar con esos pensamientos nuet1tra
dicha y llorar la próxima separación cuando apenas nos estamos reuniendo otra vez?
-Es verdad, Nelly, pero me espantan los progresos que hace mi amor, y siento algo como remordimientos ante la idea de ligar la juventud
de usted á ....
-Ah! si no hubiera más que esta razón .... y
Juego ...... la partida está tan próxima otra vez!
Yo estoy aquí de paso y tal vez me iré esta tarde. ¿Cu&lt;rndo volYeré á ver á usted?
-Calle usted, se Jo ruego. En la alegría de
volver á verla, no había pensado en eso. Dice
usted bien, gocemos del momento presente y Dios
hará lo que quiera del porvenlr.
Entonces el111. se sonrió, le echó los brazos al
cuello y prosiguió en voz baja:
-Oye! déjame ocultar la cara contra tu pecho
para decir esto: "te amo, te amo".
Juan le tomó amb'11.s sienes, le levantó la cabeza, le vió l1ugo rato los ojos entrPcerrados por la
emoción y le dió un bP~o en los 1~ biM.
En este momento Nelly retrocedió. lanzó un
grito de horror y tendiendo el brazo hacia la puerta exclamó:
-¿Quién es esa mujer y por qué viene aquí?
Binao que se había fastidiado sola en el puente, vino para preguntar al Comandante á que hora la llevaba á la casa del Gobernador. Sin ruido, porque calzaba sandalias, avanzó Y. permanecía sonrien•e en el marco de la puerta, en actitud de estátu11. con el brazo levantado que sostenía
la cortina. Viend') 111. impresión que había causado, se aproximó á Kelly, le tomó la mano y se
la besó humildemente como para excusarse. Luego con mucha dulzura le preguntó:
-Lo amas tu?
Nelly no sabía que responder y ruborizándose
. dirigió al Comandante una mirada interrogadora.
_Este, dirigiéndose á Binao le dijo:
-Oye, Binao, si en algo me estimas por el pequeflo servicio que he tenido la dicha de hacerttl,
me vas á jurar que no diras á nadie lo que acabas de ver aqui.
-¿Pues qué es casada ella? preguntó Binao
con su lógica de chicuela inculta.
-No.
-¿Y tú?
-Tampoco.
-Entonces ¿de que tienen miedo?

Domingo 7 de Agosto de 1898

DomJngo 7 de Agosto de J '&lt;98.
-No puedes comprenderlo. Júrame que nado&amp;
dirás.
-Lo juro, dijo Binao poniéndose la mano en el
corazón.
-¿Quién es y por que esta aquí? insistió Nelly
en prPguntar.
-Es la reina de los sacalavos, dijo tristemente
de Chalmont, pues t!'aido A la realidad recordó
que tenia que ir á la casa del Gobernador y luego partirá Diego, tan triste ahora que ya Nelly
bahía salido de Ambohomarina.
Y á todo esto ¿por qué Nelly estaba en NossiBe? nihabia pensado en preguntárselo.
-Es la reina de los sacala vos, repitió: desposeída
por los hovas prtfiere emigrar en vez de vivir
entre sus antiguos enemigos y viene á Nosei-Be
en demanda de la hospitalidad francesa. La tomé
en Passandovil esta maflana y la voy állevar ante
el Gobernador; luego volveré á bordo y seguiré
viaje á DiPgo donde deberé aguardar al jefe de la
División Naval ámenos de que aquí reciba yo
nuevas ordenes. Pero ustedNelly; ¿cómo salió de
Am bohimarina?
-No tengo prisa de irá tierra, interrumpió
Binao, quédate aun con tu amigo, me es grato
verlos felices á los dos.
- ,Qué buena es usted, seflorita, dijo N elly muy
respetuosa estrechando las manecitas de la reina,
qué buena es usted que piensa en los otros cuando debe estar t,m afligida! Pero no quiero retar•
dar su marcha y si usted consiente descenderemos á tierra los tres. El Comandante no va á
zarpar tan pronto como se fig11ra.
-¿Qué sabe usted Nelly?
•
- Que va usted en efecto á encontrar nuevas
órdenes en casa del Gobernador.
-¿Cuáles? ¿Y usted está de paso aquí? ¿Va us,
ted á Diego? ¿Cuándv?
- ¡Cuántas preguntas! Hace un momento no
las hacía usted.
-Es cierto; cuando después de larga ausencia
vuelve uno á verse, no hay de pronto más idea
que la de verse juntos otra vez.
-Es cierto. Y esa poca curiosidad y su actitud de usted son lo que me ha tranquilizado a pesar de su 1 palabras desconsoladoras. Temía que
me hubiestl usted olvidado ...... su carta era tan
corta y reservada! no como las mías en que dejé
hablar al corazón. Pero estamos abusando de usted, reina, dijo volviéndose á Binao: vamos, y por
el camino referiré á ustedes por qué estoy aquí.
Binao la escuchaba sonriente y asombrada.
-No; no abusan ustedes. Estoy enc1rntada de
oír cómo hablan las mujeres blancas, cosas tan
lindas.
·-Cuando amamos. Ame usted Binao y hablará C')mO ye, y ni aún pensaría en la corona per•
dida.
Juan besó á Nelly tiernamente y le dijo:
-¿Pe1 o es verdad que voy á permanecer aquí
conti~o? Dime todo lo que sabes.
-Si es cierto y más todavía ... . figúrate ...•
figúrense ustedes que ..... .
Pero decididamente el Comandante no debía
11ún saber la verdad, por que en este momento
llamaron á la puer1a y Nelly, desprendiéndose
de sus brazos, fué á sentarse al lado de la reina.
Adelinte, dijo de Chalmont.
La puerta se abrió y apareció el Doctor Lerbon teniendo sati~fecho en la mano un frasco destapado. Prince que sin duda se había encerrado
con él le seguía con la cara de quien acaba de
despertar de un largo sueflo. Viendo que el Comandante no estaba solo, hombre y perro se de•
tuviP-ron un instante; pero Princetuvo la decisión
más rápida y abriendo mucho los ojos y agitantando la cola, se lanzó sobre la~ rodillas de Nelly y la empezó á acariciar.
-Todo el mundo te ama, dijo Binao, hasta loa
animales .... ¡Eres tan dulce y tan bella!
Nelly hizo una encantadora mueca de gratitud
y desembarazándose de Prince, tendió las manos
al Doctor que sorprendido no sabía que hacer con
el frasco.
-¿Cómo, Doctor, no me reconoce usted?
-Ya lo creo! pero no tengo la decisión tan rápida como Prince, ni puedo portarme como él, lo
cual en verdad que me es muy sensible.
-Déjese de cumplimientos, ponga en ese frasco en 1a mesa y venga usted á abrazará su amiga.
Lerbón dejó el frasco y abrazó á Nelly afect110samente.
-Le veo á usted muy contento, Doctor, dijo
ella.
Oontinuard,

EL MUNDO

117

UN VIÁJE DESÁGRÁDÁBLE
Esperaba yo á mi amigo Révol en la estación del ferrocarril Je Lyon. Llegó el tren; fren•
'te á mi comeuzó á vaciarse un wagón, pero yo no percibía á mi amigo. Salieron suce@ivamente un hombre gordo y una mujer gorda, dos niños gordos arrastrando abrigos y maletas, una nodriza gorda llevandn en sus brazos un niño gordo, luego paquetes, una jaula
eon canarios, una máquina de coser y por último un perro gordo que sacaron de un asiento
bajo el cual dormía. Al fin apareció Rebol que delgado como era,pareclaaún más detrás de
aquel cargamento humano.
-¡Pob!'e amigo! le dije
-Nó. me respondió. no me compadezcas, por el contrario, bendigo á estas gentes. Si
supieras el consuelo que he tenido de verlos subirá mi wagón! Su salud y robust11z me han
compe11sado del riesgo que he corrido de morir ámanos de un loco que durante media hora
me ha tenido bajo el cañón de su revólver.
-¡Un locol exclamé. Si, un loco, un Joco de atar. Yo te contaré todo en el coche.
-Ahora me ve11 reir, pero entonces ....
Hicimos tra@ladar su maleta á un carruaje y poniéndonos en marcha me dijo!
Subí en Laroche á un compartimento de primera, donde no habla @ino un viajero
que en el rincón opue~to mi·aba por la portezuela. Partió el tren y el h 1mbre se volvió hacia mi: su mirada y su sonrisa me prod11jeron una impresión extrem~damente desag.·adable
sin que, de pronto, pudiera explicarme la causa. Tenia la cara larga, en figura de rombo y
su parte inferior terminaba en una barbicha punteaguda. Ni un solo cabello en el cráneo; sus
ojos, de un verde marcado y su soi,risa, tenían una fijeza inquietante. Sin embargo, me pa•
reció que procuraba ser ama ble.
-¿No le incomoda á usted el olor? me preguntó.
Creí que solicitaba permi@o de fumar, pero en sus manos no vela cigarro alguno y me
limité á centestarle con un ademRn tan vago como su pregunta.
-¿Percibe usted olor á mosca? dijo cortesmente, no es desagradable, pero es necesario
estar acostumbrado. ¿Es usted médico?
Le hice señal que nó Pareció dudar de mi respueata, me examinó con atención perspicaz y desconfiada y repuso.
-Yo al lo sc,y. He hecho un estudio sobre los animales quevuel~n,son los únicos que me
'interesan por el batimiento que sus alas propaga en esas ondas oduriferas el efluvio absoluto.
-¡Ohl dije con inquietud.
Ya ~abia á qué atenerme. Miré el ventanillo, el tren corria á ¡?ran velocidad. Consulté
el indicador; durante una hora, hasta Joigny, no habla parado. Busqué la campana de alarma pero justamente se encontraba arriba de la cabeza del loco que -co me quitaba la vista
-de encima siguiei:;do la dirección de mis miradas, de pronto exclamó con tono imperioso:
-¿Es usted médico?
-No, señor, no soy méd,co?
-Entonces, dijo con aquella lógica desconcertante que á veces tienen los locos, ¿por qué
mira usted la rampaniila? ....
Desabr,tonó su paletot, un buen paletot con cuello y mangas de p!eles, y sacó un revolver de bolsillo.
-¿Es usted médico? repitió.
-No, señor, contesté con desesperada sinceridad y vacilando entre el partido de arrojar•
me sobre él y arrancarle su arma, á riesgo de que me matara, ó ablandarlo por la dulzura.
El Joco me dijo con tono melancólico:
-¡Vaya! Está ustPdloco, le compadezco Y agregó.
-No me gustan los locos; sin flmbargo, ,os cuido por pura caridad porque ten¡;o buen
eorazón. En mi hoepital cuido cuatro mil quinientos veinti.;1ete, digo, cuatro mil qumientos
veintisels. Olvidaba que uno de ellos murió ayer
-¡Ah! .... y ¿cómo murió? le dije fingiendo ur. interés que estaba bien lejos de sentir.
-Muy fácilmente, dijo el loco, 10 maté.
Y haciendo funcionar su revólver envió una bala sobre uno de los vidrios, se volvió
lentamente teniendo su revólver en mi dirección, á la defensiva, el compartimento se habla
llenado de un humo azul que se disipaba poco á poco y el ruido de la detonación se había
perdido en el que producía el tren.
- Le digo á usted esto, continúo con satisfacclóu. para probarle q•1e no Je temo á los locos. ;.Tendría usted la extrema amabilidad de cantarme un aire de ópera?
Su voz era dulce, insidiosa y persuasiva; pero á través de sus párparlos medio cerrados,
me espiaban sus ojos como los de un gato en acecho.
-No sé cantar, me atreví á decirle.
-¡Sil exclamó el loco con voz tonante, usted sabe, sabe y quiere engañarme, como lo
hacen todc,s.
¡Cllnte!, me ordenó. Y no mire de ese modo la puerta ni la campanilla de a.larma!
-Se~a usted que no h_ay nadie en el compartimento de al lado, lo he visto bien antes de
montar a. tren. Cante, porque adoro la música.
Y dirigiendo negligentemente su revólver hacia á mi, continúo:
-Voy á contar liasta diez: uno .... des .... tres ....
No esperé que llegara sino hasta el siete y me puse á cantar con todas mis fuerzas la can•
cioncil!a de 111\ialbrouk.11 El loco balanceaba, á compás la cabeza y parecla gozar con delicia.
-No está mal. dijo al fin de la segunda copla. ¿Sabe usted ~olar?
Lo miré con estupefacción y terror.
-Volar, explicó agitando sus dedos con gracia, volar en el aire?
Vacilé en comprometerme ignorando si mi respuesta me atraerla una bala en mitad del
pecho. La mirada del Joco resplandecia de piedad y de triunfo.
- Yo si sé, me dijo.
Un rayo de esperanza me animó y simulé la más viva admiración.
-Eso le sorprende! dijo con ironía, no sospechaba usted semejante cosa, se habla usted
dicho: "heaqui un pobre diablo que no conoce nada de la vida, un bobo, un necio;" no eedisculpe usted, porque ha tenido esa idea, la estoy mlr1mdo ....
¡Pum! Se oyó otra detonación, el loco habla disparado.
-Mirad vuestra idea; la he matado al vuelo. Y agregó severamente:-¡Cuidado con otra!
-¿Habéis hablado de volar? aventuré, ¡oh, 4.ué feliz seria si viera una cosa tan bellal
¡Qué descubrimiento tan admirable! ¡Cómo quisiera veros volar!
Juntaba las manos con admiración. El loco me lanzó una mirada inepirada:
-¿Lo desea usted sincE'ram_ente, J?rofundam_ente, absolutamente? Su voz tenia una entonación solPmne, Ul'l fervor mlst,co ammaba su f1sonomla.
-Mirad! me dijo:
y se inclinó, descorrló el pasador de la portezuela, la abrió, tomó empuje y añadió con
acento de sospecha: Ueted es médico!
Vió en mi semblante tal desesperación tan estúpida y horrible angustia que se conmo·
vió y dijo:
-No, no es usted médico: lo calumniaba, ya veo que es usted un Joco.
Pu~s bien, si yo he aprendido á volar es por la salud de los locos que de esa manera podrán evadirse de sus en~ierros; es para el alivio de los miserables; para que los obreros puedan transladarse sin fatiga á su trabajo, mi descubrimiento está consagrado al mayor bien de la humanidad. Voy á lanzarme, va usted á verlo y volando á lo largo del camino llegaré á Montereau antes que usted: ¡atención!
Sus ojos estaban llenos de fé y de caridad, un éxtasis de iluminado brillaba en su largucho eemblante. Me invadió profunda piedad, y le dije:
-Esperad, todavfa. Yo le creo, le creo á ojos cerrados, pero los demás ... , . .la multi
tud ...... tendrá dudas. Vamos á llegará la estación ..... .
Consultó su reloj y exclamó: -En once minutos.
-Vamos á llegar á la estación, insisti, alll os lanzareis, aqcendereis al espacio y todo el
mundo se prosternRrá al veros, el jefe de estación blandirá en vuestro honor su cachucha
galoneada y yo gritaré tbravo! con todas mis fuerzas.
-Si, . ..... si. ..... decía el loco, e! jefe de estación ...... ust~d gritará bravo! hurra l. ... ..
y en su entusiasmo comenzó á quitarse los botines que arroJó por la ventana, im pantalón
siguió el mism? camino y s~s calzoncillos volaban tam_bién en momentos en que el tren silbaba· entonces se detuvo: -He aqui e 1 momento di'o· ¡oh q
ltl
tud! ya veo al Jefe de estación, los veo á todos, ate~món que voy á lanzarme!
'
,
J ·
ue gran mu ·
y al precipitarse cayó en loe brazos de dos guardianes y un médico que avisados de su fuga le esperaban y ¡0 recogieron apresuradamente
-Entonces fué, con_cluyó Révol, cuando. todas esas gentes gordas y sus grandes pa1uetes invadieron mi compartamiento. Con paternal sol!citud ad é á ¡
dri
2a á colocarse y acaricie al perro cuyos OJOS humanos y dulces me tranquilizaban.
uy
a no •
p AUL MARGUERIT'r.E,

�118

EL MUNDO,

Uomlnlfo 7 de Agosto de 1~

Domingo 7 de Agosto de 1898

EL MUNDO

119

cepto una, han sido ébrios consuetudinarios, y que aún alguno de ellos ha muerto ya á consecuencia de su vicio.
El hombre, pues, que, al buscar su cara y dulce mitad, obra con prudencia á
fin de evitar uncasodeatavismofotal,se preocupa ya por la educación de sud hijos.
Si la Pedagogía toma en cuenta lad lt&lt;yes del atavismo ó de la hereneia y nos
hace reflexi,:&gt;nar sobre ella, si nos pone de manifiesto que el trato dado por el marido á la mujer tendrá futura resonancia sobre el carácter de esos seres tan queridos que han de llevar nuestro nombre y por quienes somos capaces de los mayores
sacrificios si lleva á nuestro espíritu la convíccic&gt;n de que la labor educativa puede comeuzar desde los albores de la vida del niño, si nos da luces para sentar conveniente y sólidamente los cimientos del im¡;ortante edificio de la educación 4110,
según sea bien ó mal dirigida, hará á nuestros hijos felices ó de11graciados, y si
todo~, por regla g,\neral. estamos llamados á. ser padres de familia, es evidente
que el dominio de la Pedagogla se extiende mucho mAs allá de los linderos de la
escuela y que su est11dio puede interesar no sólo al profesor de instrucción primaria sino á todos los hombres en general.
No es por cierto mi humilde y dt1sautorizada voz la primera que se alza para
afh mar que el estudio de la Pedagogía es de interés general. Herbert Spencer
con inimitable elocuencia hace notar, en su interesante obra sobre la educación,
cuán 11bsurdo, cuán incomprensible es que el hombre se aficione preferentemente
á cuidar la prole de los animales más bien que la huya propia En efecto, señores,
es muy extraño qne mientras uos interesa vivameute lo relativo á la crla y ceba
de las reses, al adiestramiento de los perros de caza y á la producción de soberbios caballos de silla ó de tiro; manifestemos el más alto desdén por las cueEtiones
que atañen á la crianza y educación de los niños, como si un hombre valiera meno~ que un animal y como si la raza anglo-sajona no nos estuviera gritando, por
decirlo así, á voz e:a cuello, cuanto vale un país de hombres vigorosos é ilustrados.
Concluiré mis razonamientos con las ,igulentes palabras del ya citado Spencer: «Seriamente hablando, dice, ¿no es un hecho sorprendente el que, aún dependiendo del tr~tamiento demos á nuestros hijos, su vida ó su muerte, i&lt;u ruina ó ~u
bienestar moral y físico, sin embargo, 110 concedamos ni una palabra de instruc•
ción espPcial á aq_uellos que más tarde habrán de cumplir con los deberes del padre de famllia? ¿No es monstruoso pemar que el destino de la nueva generación
haya de dejarse á merced de irreflesivas costumbres. impulsos ó caprhhos uni•
dos á las sugestiones de ignora11tes nodrizas y á laR preocupaciones de las abuelas? Si un comerciante iniciara sus negocios
sin conocimiento de la aritmética y de la tenaduria de llbros,
protestaríamos contra su indiscreción y esperaríamos ver las
funestas consecuencias.. O si un hombre, antes de estudiar
anatomía, se estableciese como cirujano, nos sorprenderíamos
de su audacia y compadeceríamos á sus pacientes. Sin embar~o, el que los padres !!omiecen la difieil tarea de educará sus
hijos, sin tener idea ninguna de los principios fisicoP, morales é intelectuales que deben guiarles, eso ni causa sorpresa
con respecto á los autores, ni inspira lástima p:ira sus victimas A los miles de niños que ya han muerto, agréguense los
cientos de miles que aún existen con delicada y raqultica
constitución, y los millones que crecen y no ~on tan suficientemente robustos como debieran serlo; y entónces se tendrá.
idea del mal ocasionado al géner6' humano por los padres que
ignoran las leyes de la vida_."

PAGINAS D.E LA MODA

DIA DE PRIMAVERA
PARA MADEMOl&lt;1ELLE . . ..

Cerca del blanco tronco de la haya, estarías vos, señorita con
vuestro sombrero blanco, vuestro vestido blanco, vuestra alma
blanca. Yo tendría mi negro dolor. Procura ria ha ceros soñar
dulces sueños, y el laúd no tendría para vos sino los más acariciadores sonidos.
-Si, dice ella-más esa villa italiana ¿no será la morada de
la más infeliz de las mujeres? Los árboles sombríos forman un
misterioso recinto de duelo. El agua de los arroyos parece monologar extrañas historias de amores difuntos. El ere púsculo
inunda con su ténue tinta. de melancolía todo el pa·saje. El anciano que contemp1a meditabundo las linfas parece la encarn!lción de un triste pasado. Los mhmos niños que juegan cerca de la "villa" no alcanzan á hacer que mi alma encuentre una
sola nota de alegría.
-Nuestra alma, á veces, contagia con sus males el alma de las
cosas.
RUBEN DARio.

FI«. 2-TRAJEDE GASA

L ectura para las dainas

LAS BEGONIAS

FIG, 1-TRAJE PARISIENSE PARA VERA;O

Las flores son una de las cosas que más contribuyen á hacer atractiv.1 Ia vida en el campo, pues no solamente embellecen el panorama que se presenta á la
vist a por todas partes, sino que embalsama el aire que
se respira. Por eso es que, á nuestro juicio, las florea
no deben faltar en ninguna finca, ya sea. grande, ya
pequeña, ni tampoco en las casas que dispongan de
algún terreno en que poder formar un jardín por pequeño que sea, y aún en los casos extremos, s~ deben
tener algunas en macetas puestas en cualqwer vent ana en que dé el sol.
Como son tantas y tan diversas las plantas de flores
y las de hermoso follaje que hoy se cultivan en los jardiues, cada floricultor y cada individuo tien sus favo ·
ritas, pero hay algunas que no pueden menos de agradar y convertir en admiradores á cuantos las ven.
Entre las flores, es reina la rosa porque á su gran
tamaño, hermosos tintes y grato aroma aduna una variedad infinita de formas y colores; pe~o enti:e !as
plantas curiosas y elegantes por su follaJe, .se dist,n·
g'llen decididamente las begonias, introducidas e~ la
botánica por el sábio francés Miguel Begón, de qmen
ha tomado su nombre.
La extraordinaria belleza del follaje de muchas de
las variedades de esta especie de plantas, justifica la
gran estimación de que goza toda la familia entre los
floricultores y la generaU~ad del· público, ~de'!1ás,
hay también algunas especies cuyas flores rivahzan
oon los geranios en exhuberancia y variedad de tinte11.
Otra de las cualid~des que distinguen á las bego-

nías es que v.iven y medran en condiciones y circunstancias que serian fatales para otras plantas, por ejemplo, cuando "ª pone en algún tiesto en alguna ventana del lado Este, donde no reciben casi nada de la
luz del sol. Aún la exposición al Norte. donde la luz
del sol no les da nunca, no es obstáculo para su desarrollo, con tal que la temperatura no baje de Mi grados F, pero siempre conviene sacarlas al sol de vez
en cuando.

El tramiento one dBbB darse álos hijos.
HEREOÍAS.

De una importante conferencia peda&lt;&gt;'ica dada en
Guanajuato, tomamos los siguientes interesantes datos útiles á los matrimonios y á las madres de familia.
Hay un hecho existente desde hace si¡los en la
conciencia de la humanidad, según lo comprueban
algun?B proverbios de uso com~!1· como de tal palo,
taí astilla, á tales padres, tales h1Jos, etc.
·
La antropologla, ciencia qu~ sirve de base á la Pedagogía, hi hecho estudios profundos y serios sobre
este asunto. ha llamado en su a•u:ilio á la estadlstica
y ha patentizado que existen geneologlas enteras de
desequilibrados, de hombres perversos, de criminales
que han ido transmitiendo fatalmente á ~us hijos, como ter~ible herencia, un organismo predispuesto al
vicio y al crimen Esto es lo que se llama la ley del
atavismo. Pero no sólo los cónyuges viciosos pueden tener una descendencia perversa; puede ésta generarse igualmente de los histéricos v de los epilépticos. El Sr. Dr. Manuel F lores aseg:111:a en au "Tratado elemental de Pedagogia" haoer conocido á una
histérica., cuyos hijos toao3, hombres y mujeres, ex-

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3 - NUEVO :MODELO DE TOCA

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�Domingo 7 de Agosto de 1898

EL MUNDO

120

Cada. uno sa.be donde,

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Un pobre desea~a separase de
su esposa, con quien basta entonces babia vivido, al parecer
en paz y en gracia de Dios.
El juez conocía á los esposos,
y preguntó al marido:
-¿Por qué se quiere usted separar de su mujeri' ¿No es virtuosa?
- Si, señor.
-1.No es trabajadora?
- Si. señor.
';j, ,'f-?
-¿No es buena madre?
-Si. señor.
.
'
&amp; ,. ?~~~
, ~-~-. .:, -Entonces si tiene tan buenas
,•-· .._,....·,:-:·-·
cualidades ¿cómo quiere usted
•.-..~,::_
dejarla?
' ;
Al llegar a qui se quitó el hombre un zapato:
/;'
- ¿Ve us.ed este zapato, señor
. ·• juezi'
;;~;\
,¡1,_. J -Si, señor.
-¿No es nuevo?
},~,1Í
-si: señor.
//'
-1.N o está bien hecho?
-SI, señnr.
-¿No ei; buena suela y buen
becerro?
-SI, señor.
-l'ues sin embargo, este zapato me aprieta.

TO.M:ou

.MEXICO, .AGOSTO 14 DE 1898

EL GRAN TEATRO JUAREZ EN GUANAJUATO

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-¡Ya!

-Y lo mismo me pasa con mi
m'ujer. CADA UNO SABE DONDlll Llll
APRIETA ~L Z4PATO.

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Torta. de cama.rones enteros

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FJG.

5-CALZONES PARA NIÑAS DE 6 Á 13 AÑOS

jacquet es redondo, con jockeys y mangas an~ostas,
con aplicación en la parte inferior de muselma de
seda.
Falda plena de satín crema leve con gran adorno de
guias y flores adornos.

FIG, 2-TRAJE DE GASA,

ulo de los más hermosos modeh,s para el estío, con
cuerpo blusa cerrado en bandas, abnénclosesobre un
plastrón de tafetán finisimo, cruzado en bandas también.
Cinto de raso en lazos caprichosos ornando el _rordo superior de la blusa y la falda, con lazos caprichosos.

Se frien en manteca ajos y gitomates picados, y se les ponen
clavo, azafrán, canela y pimienta en polvo,estandosazonadaesta salsa, se le añaden alcaparras,
pasas, almendras, sal, vinagre,
un pedacito de azúcar, perejil
deshojado y los camarones limpios y cocidos; cuando esté de
buen punto, se &amp;},arta del fuego
y se revuelve la pasta con huevos
batidos, poniéndose todo en una
cazuela con manteca, encima se
le ponen rueditas de betabeles
cocidos, y en seguida se añade
gitomates y cebollas rebanadas,
cubriéndose todo con el resto de
los huevos y pasta, y poniéndo•
se á cocer á dos fuegos. Se puede servir con salsa de chile.

; ~ &lt;1&gt;.'-~f~--~ .

( .\~t(

•

Vista de uno de los ángulos del foyer.

LOS PESCADORES DE SIRENAS.
FIG. 4--TOILETTE DE PASEO.

CURIOSIDADES
La mujer sabe de eso-Papá, preguntó un niño á su
padre, ¿de cuántas palabras se compone el idioma ca3tellano?
Tu madre es quien entiende de eso, hije mio. Pre•
gúntale á ella.
-La pequeñez del hombre es la base de su soberbia. por eso los más soberbios son los más pequeños.
_:_Una fuerza de ~ien mil bayonetas puede ser vencida por otra de ciento cincuenta mil. Una idea santa,
san~amente pra-cticada, no hay poder que la venza.
-El mérito de las mujeres no brilla sino después
que ha pasado la luna de miel: es l&gt;reciso casarse con
ella~ para saber lo que valen" -Richtev.
-El matrimonio á los 20 años, es un peligro; á los
30 una esperanza; á los 40 una necesidad.
Los unos Pura te nombran
Los otros Concha te llaman,
yo, en vista de tu dureza,
tus tretas y tus escamas,
opino que Concha Pura
es el nombre que te cuadra.
11

Péscame una, oh egipan pescador, que tenga en sus escamas
ardientes la irrisada riqueza metálica que decora los admirables arenq~e&amp;. Péscame
una, cuya cola bifurcada puede_hacersonar.en el pav~
real marino y cuyos costado~ fmos y reluc~entes tengan aletas semejantes á orientales abamcos dA pe•
dreria; péscame una que tenga Terde_s los cabellos,
cerno debe tenerlos Lorelay, y cuyos 01ostengan fos·
forescencias raras y mágicas chispas; cuya-bo&lt;:a salada bese y muerda, cuando no c~nte las canciones
que pudieran triunfar de la astuc1_a de Ullses; cuyos
senos marmórP.os culminen, flore~i~os de_ rosa Y cuyos brazos, como dos albo~ y divrnus p1thones me
aten para llevarme á un abismo de ardie~tes placeres. en el país recóndito en donde los palacios son hechÓs de perla, de coral y de concha de nácar.
Mo s esos dos sátiros que se divierten en la costa de
alguna ignorada Lesbos, Tempo ó Amatunte, son
clertitmente malos pescadores. El uno viejo y fornido,
se apoya en un grueso palo nudoso, y mira con_ cómica 11strañeza la sirena asustada y poco apetecible
que su compañero ha pescado, Este saca la red y no
parece muy satisfecho de su pesca. De la red, de los
cabellos de la sirena, chorrea el agua formando en el
mar clrculos concéntricos. Sobre las testas bicornes y
peludas, se extiend~ al beso d~l dla, un fresco follaje,
mientras rema en su fiesta de oro, sobre nubes, tierras y olas, la antorcha del Sol.

FIG 6-0AMISAS DE NOCHE PARA NIÑAS Dlll 8 Á 14 AÑOS
FIG, 3-NUEVO MODELO DE TOCA,
La originalidad de esta toca, más que en @u escarapela de seda, más que su elegante penacho de plumas
y su hebilla fantasia, está en los manojos de cerezas
que alternan graciosamente coB chifones de raso.
Lo recomendamos especialmente á nuestras lectoras.
FIG, 4-TOILETTlll Dlll PASlllO.
Falda de sarga azul guarnecida de galones azules
y metal, doublé de seda azul.
Cuerpo ornado de los mismos galontis y abierto sobre ui: plastrón de satín blanco rayado de ne~ro.
Corbata de encaje. Cjnturon anudado á la izquierda, de tafetán violeta Mangas justas con pequeños
yockeys ornados de galones.
FIGURAS 5, 6, 7 y 8.
INTJllRIOR PARA SEÑORAS,
Cumplimos nuestro propósito de dar con intervalos regulares, esta sección que ofrece modelos graciosos de labores de casa y ropa interior.
Damos hoy lindos modelos de calzones y camisas
para niñas y de chambritas de lino y batista de encantadora novedad.
ROPA

•.

1
1

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!

NUESTROS GRABADOS

·1
FIG, 7-0A!USAS PARA NIÑAS Dlll 10 Á 14 AÑOS

FtG. 1-TRAJlll PARISIENSE PARA VERANO
Desde ~e empezó el verano, las novedades que inauguró fueron, con toda especialidad, los jacquets de se1ia ó de satin, hechos regularmente de color negro;
á medida que ~a est~ción avanza, la popularidad de estos tra1es es _mayor; el que
señalamos en IR figura numero 1, es de la
casa Félix de Paria y de un efecto admirable. El jitcquet negro y ceñido . de salón,
"e abre en dos solapas elegantis1mas, dcublée de satín &amp;la.neo sobre el pecho. Como
adorno lleva galones de felpa de ~eda. El

FIG, 8-0AMISETA Y OALZONlllS PARA NIÑITAS

Gran escalera en el vesU:bulo

•·

NUMERO '1'

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 7 de Agosto de 1898

EL MUNDO

120

Cada. uno sa.be donde,

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tt?},,

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&lt;•,'

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,f/4.? '1':;

,,J;,%., },f

1

Un pobre desea~a separase de
su esposa, con quien basta entonces babia vivido, al parecer
en paz y en gracia de Dios.
El juez conocía á los esposos,
y preguntó al marido:
-¿Por qué se quiere usted separar de su mujeri' ¿No es virtuosa?
- Si, señor.
-1.No es trabajadora?
- Si. señor.
';j, ,'f-?
-¿No es buena madre?
-Si. señor.
.
'
&amp; ,. ?~~~
, ~-~-. .:, -Entonces si tiene tan buenas
,•-· .._,....·,:-:·-·
cualidades ¿cómo quiere usted
•.-..~,::_
dejarla?
' ;
Al llegar a qui se quitó el hombre un zapato:
/;'
- ¿Ve us.ed este zapato, señor
. ·• juezi'
;;~;\
,¡1,_. J -Si, señor.
-¿No es nuevo?
},~,1Í
-si: señor.
//'
-1.N o está bien hecho?
-SI, señnr.
-¿No ei; buena suela y buen
becerro?
-SI, señor.
-l'ues sin embargo, este zapato me aprieta.

TO.M:ou

.MEXICO, .AGOSTO 14 DE 1898

EL GRAN TEATRO JUAREZ EN GUANAJUATO

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-¡Ya!

-Y lo mismo me pasa con mi
m'ujer. CADA UNO SABE DONDlll Llll
APRIETA ~L Z4PATO.

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I

...

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Torta. de cama.rones enteros

-:~¡~~

~· -/::""\(~

FJG.

5-CALZONES PARA NIÑAS DE 6 Á 13 AÑOS

jacquet es redondo, con jockeys y mangas an~ostas,
con aplicación en la parte inferior de muselma de
seda.
Falda plena de satín crema leve con gran adorno de
guias y flores adornos.

FIG, 2-TRAJE DE GASA,

ulo de los más hermosos modeh,s para el estío, con
cuerpo blusa cerrado en bandas, abnénclosesobre un
plastrón de tafetán finisimo, cruzado en bandas también.
Cinto de raso en lazos caprichosos ornando el _rordo superior de la blusa y la falda, con lazos caprichosos.

Se frien en manteca ajos y gitomates picados, y se les ponen
clavo, azafrán, canela y pimienta en polvo,estandosazonadaesta salsa, se le añaden alcaparras,
pasas, almendras, sal, vinagre,
un pedacito de azúcar, perejil
deshojado y los camarones limpios y cocidos; cuando esté de
buen punto, se &amp;},arta del fuego
y se revuelve la pasta con huevos
batidos, poniéndose todo en una
cazuela con manteca, encima se
le ponen rueditas de betabeles
cocidos, y en seguida se añade
gitomates y cebollas rebanadas,
cubriéndose todo con el resto de
los huevos y pasta, y poniéndo•
se á cocer á dos fuegos. Se puede servir con salsa de chile.

; ~ &lt;1&gt;.'-~f~--~ .

( .\~t(

•

Vista de uno de los ángulos del foyer.

LOS PESCADORES DE SIRENAS.
FIG. 4--TOILETTE DE PASEO.

CURIOSIDADES
La mujer sabe de eso-Papá, preguntó un niño á su
padre, ¿de cuántas palabras se compone el idioma ca3tellano?
Tu madre es quien entiende de eso, hije mio. Pre•
gúntale á ella.
-La pequeñez del hombre es la base de su soberbia. por eso los más soberbios son los más pequeños.
_:_Una fuerza de ~ien mil bayonetas puede ser vencida por otra de ciento cincuenta mil. Una idea santa,
san~amente pra-cticada, no hay poder que la venza.
-El mérito de las mujeres no brilla sino después
que ha pasado la luna de miel: es l&gt;reciso casarse con
ella~ para saber lo que valen" -Richtev.
-El matrimonio á los 20 años, es un peligro; á los
30 una esperanza; á los 40 una necesidad.
Los unos Pura te nombran
Los otros Concha te llaman,
yo, en vista de tu dureza,
tus tretas y tus escamas,
opino que Concha Pura
es el nombre que te cuadra.
11

Péscame una, oh egipan pescador, que tenga en sus escamas
ardientes la irrisada riqueza metálica que decora los admirables arenq~e&amp;. Péscame
una, cuya cola bifurcada puede_hacersonar.en el pav~
real marino y cuyos costado~ fmos y reluc~entes tengan aletas semejantes á orientales abamcos dA pe•
dreria; péscame una que tenga Terde_s los cabellos,
cerno debe tenerlos Lorelay, y cuyos 01ostengan fos·
forescencias raras y mágicas chispas; cuya-bo&lt;:a salada bese y muerda, cuando no c~nte las canciones
que pudieran triunfar de la astuc1_a de Ullses; cuyos
senos marmórP.os culminen, flore~i~os de_ rosa Y cuyos brazos, como dos albo~ y divrnus p1thones me
aten para llevarme á un abismo de ardie~tes placeres. en el país recóndito en donde los palacios son hechÓs de perla, de coral y de concha de nácar.
Mo s esos dos sátiros que se divierten en la costa de
alguna ignorada Lesbos, Tempo ó Amatunte, son
clertitmente malos pescadores. El uno viejo y fornido,
se apoya en un grueso palo nudoso, y mira con_ cómica 11strañeza la sirena asustada y poco apetecible
que su compañero ha pescado, Este saca la red y no
parece muy satisfecho de su pesca. De la red, de los
cabellos de la sirena, chorrea el agua formando en el
mar clrculos concéntricos. Sobre las testas bicornes y
peludas, se extiend~ al beso d~l dla, un fresco follaje,
mientras rema en su fiesta de oro, sobre nubes, tierras y olas, la antorcha del Sol.

FIG 6-0AMISAS DE NOCHE PARA NIÑAS Dlll 8 Á 14 AÑOS
FIG, 3-NUEVO MODELO DE TOCA,
La originalidad de esta toca, más que en @u escarapela de seda, más que su elegante penacho de plumas
y su hebilla fantasia, está en los manojos de cerezas
que alternan graciosamente coB chifones de raso.
Lo recomendamos especialmente á nuestras lectoras.
FIG, 4-TOILETTlll Dlll PASlllO.
Falda de sarga azul guarnecida de galones azules
y metal, doublé de seda azul.
Cuerpo ornado de los mismos galontis y abierto sobre ui: plastrón de satín blanco rayado de ne~ro.
Corbata de encaje. Cjnturon anudado á la izquierda, de tafetán violeta Mangas justas con pequeños
yockeys ornados de galones.
FIGURAS 5, 6, 7 y 8.
INTJllRIOR PARA SEÑORAS,
Cumplimos nuestro propósito de dar con intervalos regulares, esta sección que ofrece modelos graciosos de labores de casa y ropa interior.
Damos hoy lindos modelos de calzones y camisas
para niñas y de chambritas de lino y batista de encantadora novedad.
ROPA

•.

1
1

l

!

NUESTROS GRABADOS

·1
FIG, 7-0A!USAS PARA NIÑAS Dlll 10 Á 14 AÑOS

FtG. 1-TRAJlll PARISIENSE PARA VERANO
Desde ~e empezó el verano, las novedades que inauguró fueron, con toda especialidad, los jacquets de se1ia ó de satin, hechos regularmente de color negro;
á medida que ~a est~ción avanza, la popularidad de estos tra1es es _mayor; el que
señalamos en IR figura numero 1, es de la
casa Félix de Paria y de un efecto admirable. El jitcquet negro y ceñido . de salón,
"e abre en dos solapas elegantis1mas, dcublée de satín &amp;la.neo sobre el pecho. Como
adorno lleva galones de felpa de ~eda. El

FIG, 8-0AMISETA Y OALZONlllS PARA NIÑITAS

Gran escalera en el vesU:bulo

•·

NUMERO '1'

�EL MUNDO,

122

LASEMANA
Es ya cosa corriente que París carece de
atractivos duranteiosme3es de verano; pero atractivos no quiere decir sucesos, y así se explica que
vengan henchidas de notas, á cual más curiosa,
las revistas de la gran capital. ¿Es en alguna de
ellas ó en las columnas de nuestro pobre noticierismo,-que con razón llamamos Crónica neg1·a,
-donde be encontrado ese refinamiento supremo del crimen,-el crimen filosófico y doctrinario? :Marcos López es un simple carrero y puedo
asegurar que hasta la fecha en que fué consignado á los tribunales no había leído, ni imaginado
leer, una sola página deloe flamantes teóricos de
las escuelas anárquico-socialist1:ts; y aún creo que
ni de nombre conocía á Ravacholl, Vaillant v
sus secm,ces. Prueba evidente de que las inteligencias extraordinarias,-así se alojen en el ce•
rebro inculto de este carrero ó de aquel gaftán,no necesiten de una educación especial para concebir, desarrollar, y aun para aplicar y propagar
una teoría, es qe Márcos López al ser aprehendido por robo de un tercio de azúcar, alegó que había cometido el hurto porque .... el duefto del
azúcar es hombre rico, y según el credo moral
del delincuente López la propiedad es el robo. Ya
imaginais los resultados de la misión apostólica
de .lllárcos López en ese foco de cultura que se
llama Belén: su propaganda nos proporcionará la
fortuna de contar dentro de poco tiempo con una
poderosafalanje de comunistas y anarquistas, tanto
mejor dispuestos á la propaganda por la acción,
cuanto · que no habrán •derivado su sistema
de una teoría, sino de un hecho,-la pena que impongan las autoridades al futuro jefe de los enemigos de la sociedad.

,_

Pero si por un concurso de fatalidades que
asombran, nuestro pueblo manifiesta algunas tendencias al crímen, en sus formas violentas, en
cambio, las clases media y superior, no admiran
precisamente por un olvido e4 traordinario de la
propia conservación. Cayó el. duelo en desuso, el
duelo-tragedia, y hoy el duelo farsa no se desen
laza en la Concordia sino en et Juzgado; los conocidos caballeros J. O. y M. H., apadrinados por
otras cuatro iniciales, dirimen sus querellas en
un acta y para salvagnardia de su honor conservan en sus gavetas el párrafo de gacetilla correspondiente. La. riña trágica no es el sucedaneo necesario del duelo. ¿Quíén piensa en arriesgar la
vida en esta tierra felíz de la eterna primavera?
Ni aun los que van á Sll!ciclarse están al cabo de
su determinación. Matarse .... y para qué, si la
comisaría se encarga de impedirlo? Un joven, impulsado acaso por una de esas negras melanco•
lías que nublan el espíritu de los pollos imberbes
á quienes el papá echa en cara sus hábitos depravados y su holgazanería incurable, huye de la
casa paterna y á poco envía un ultimatum en el
que ha garrapateado con ortagrafía que excusan
las ·c ircunstancias su resolución definitiva, el suicidio. Mientras la madre y las h6rmanas lloran,
rezan y sufren síncopes, el hermano del suicida
corre á recoger su cadáver el cual vuelve por su
pr0pio pié, sano, salvo y acaso satisfecho de su
comedia. Habrá que agregarle á l¡i. estadística
una partida,-suicidios frustrados,- y será la
más numerosa.. .
'

,_

Creamos á los periodistas franceses. Los microbios y los automóviles son los grandes enemigos de la existencia humana. En París, por ejemplo, ya nadie piensa en vivir desde que los
chauffeurs surcan ld.s calles en sus máquinas
vertiginosas, derribando á éste, aplastando al
otro y aterrorizando por todas partes á los indefensos transeuntes de infantería, que ya no van
al Bosque ni se aventuran por los bulevares temerosos de regresará casa con el cráneo hendido ó algunas costillas menos. En México nos contentamos,-buenos burgueses tradicionales -con
las antiguas plagas endémicas. sin pedir á Ía civiJizaci&lt;in procedimientos destructores inéditos. A
título de curiosidad tenemos un ejemplar de automóvil en la persona de cierto americano grave y tieso, infatigable chauffeur que á bordo de
su auto-ciclo recorre la ciudad en todos sentidos
y á todas horas con una velocidad uniforme de
cuarenta kilómetros por hora. Va usted al Paseo
de la Reforma? pues á poco aparece en un extremo de la Calzada nuestro ·hombre, digo, nuestra mAquina; pasa, y se pierde á lo lt&gt;jos en un

abrir y cerrar de ojos; y así en todas partes,
frente al Correo, en Plateros, en Buenavista, en
Belen, el moto ciclo zumba, rt&gt;pica, aturde, y deja á los transeuntes boqui-abiertos. Ese hombre
y esa máquina, ubicuos y semi-fantásticos, son
un conjunto inseparll.ble, forman una pieza que
nunca se dt sarma, y á fuerza de verlos tau to
creeis en una entidad, una representación abstracta del reclame, puesta. al servicio de alguna
casa constructora de automóviles. Evocais el personaje misterioso de .Julio Verne, aquel inventor
de una máquina para volar A quien vió una maftana París asombrado, evolucionar por los aires
y sentarse luego en las torres de Nuestra Se:fl.ora
y en la cúpula de la columna Vendome. A diferencia del novelesco nadador aereo, el hombre
auto-ciclo ele México un día dejó de ser el prodigio de nuestra vida callejera, y los curiosos de
Plateros rieron de buena gana al ver un automóvil d~sbocaclo, y tras del automóvil á su duefio y
parte complementaria corriendo desesperadamente hasta alcanzarlo. Adios prestigio! un autociclo que se desboca-como cualquier bruto pursang - no sale ganando con la comparación,
no satisface los ideales estéticos de nuestro pueblo ginete y dumador. ,_
P.or lo visto los que no van al teatro obran
cuerdamtonte, porque más divierte una escena callejera por anodina que sea que el monótono desfile de las mismas figuras, eternamente iguales á
sí mismas, entre los frisos y la rampa. Y no hablo de Mésmeris ¡si al menos todos se transfo1·•
maran como él al presentarse ante su público!
Pero ni Pepe Vigil con toda la f11stuosa varied~d- cle su indumentaria deja dp. ser el mismo Pepe
V1g1! en todas sus obras y papeles. Y los coristas .... por le menos de ellas quisiera hablnr con
todo ~l respe~o qu~ merecen esas sexagenarias,
que s1 cantan mal tienen la disculpa de su edad
valetudinaria y que compensan su cruel entonación con supremas ventajas decorativas. Lo exótico, ó por mejor decil', lo anacrónico, encanta,
l?º un gran este~a contemporáneo viste jubón y
c1:fl.e espada med10eval para escribir novelas moder_nísimas? Así las antiguas coristas y i.ntiguas
muJeres de nuestros _teatros; hay peto que pasa
del busto de una sacerdotisa á las carnes adiposas _de·una burgu~sa Renacimiento, y falda campesrna qu~ se aphca á lucir los primores de una
bayadera. Y los hombres .... Un amable espectador vecino mío creía reconocer entre ellos antiguos subalternos de Yamagata, reconcentrados
desertor~s de las filas de Aguinaldo, y todo ·¡~
que la Micronesia, Polinesia y Melanesia produce
do ~ás rar? ! est!ambótico en materia de singularidades f1S1ológ1cas. El anuncio azul que habla
de la fusión de varios cuerpos corales promete
má~ de lo que im~gmaron los fecundos · empresanos. Una colección de ochenta variedades ....
Deberfon repartir en dos ó más funciones el espectáculo.
,_
. Y el p~blico lo verá con agrado; porque al
f~n las constas _tienen un mérito,-aunque negativo, no son afici'onados. Oh! los aficionados ....
Desde que hacen su primera salida á los verdes
campos de lo lírico, helos ahí convertidos en gallardos pa_vos reales, autores, oficiantes y narcisos á un tiempo ~e su incipiente gloria. El ilogismo más que la risa caracteriza específicamente á
la humanidad, y si nó ¿por qué esos aficionados
que escuchan un aplauso de estímulo quieren ver
er. la corte3ia del público algv como una sanción
conmemorativa? No, mis queridos especialistas
el espectador imparcial de las butacas os din\
que un público· que ha llegado en su tolerancia á
d~jar inadvertido~ los defectos para que el principia~te cobre ánu~o, no autoriza estos pecados
capit~Ies de la vamdad de ciertos artistas. Los
qu_e tienen el talento y la fortuna de vencer las
pnm~ras jornadas sin pagarse de triunfos ..•
relativos,-muy fáciles en ail.os de esterilidad _
son los únícos merecedores de la simpatía popular; p_ero por d~sgracia es contado el número de
los discretos.

,_

No hay razón para extremar los pesimismos.
li:l arte ofrece á los selecto~ la solemnidad de sus
r~~os augustos. Después de las audiciones exquisitas de Meneses la velada fúnebre de Bismarck
en la que volvió el maestro á empu:fl.ar su irre~
prochable batuta, Profunda significación yacentua~o sabor germánico el de esa conmemoración,
sabia! noblemente impregnada de los perfumes
artísticos de la Patri!\ alemana A la quedió el di-

Domingo 14 dt&gt; Agosto de 1889.

Dómin!Z'n 14 de AJroeto de 1898.

funto Canciller nueva organización dentro de lo~
viejos m0ldes, cerrando los eslabones dela cadena imperial con la masa que esgrimía en su brazonervudo Martel el osado. Los hombres como Bismarck no pertenecen á la humanidad, por más
que su nombre y sus hazanas sean de la historia;·
pertenecen á un pueblo, representan sus tradiciones, esclavizan á ella y á los destinos de la
Patria sus esfuerzos, y la Patria los santifica en
el recuerd o y los consagra como héroes ó semidioses . . Pe10 la humanidad, poniéndose fuera,
de las ideas dogmáticas de un convencionalismo,
los declara justiciables ante la amplitud del criterio sin vasallajes. Los alemanes han hecho de
la solemnidad bismarckina un acto esencialmente patriótico, religioso, encerrándose en la capilla de sus creencias para dar forma á la expresión de sus dolientes recuerdos y de sus altivas
aspiraciones nacionales.

,,.,,,
Dos raptos la semana pasada y tres en ésta.
Es mucho, pero no es todo; lo curioso esla rabiosa
huelga de h#os que escandaliza y divierte á nuestra socie'dad, el toque maestro está en las nuevas Bplicaciones invers11.s del Código Penal. El
feminismo hace su aparición en México de una.,
manera original. Una doncella ha tenido la hu•
morada de cometer un t1·iple rapto contra :a voluntad de sus victimas, y lo más adorable de la,
aveutura es que los raptados, acaso sin compensación de ninguna especie, van á ser huéspedes.
de Belen. La raptora merece algo más queuna encerrona en las Vizcaínas, destino que le ha asignado la voluntad paterna. Cuidado, caballeros!·
el caso puede repetirse y .no sería malo reformar
·el Código en el capítulo respectivo; nuestra h onra y nuestra tranquilidad están amenazadas por·
las sef/.oritas rapto1·as. A defenderlas contra la
ola ascendente del movimiento feminista.

DICK,

RESUMEN-Fin del confflcto htspano-amerlcano.-Las:
condiciones de paz.- Espana acepta las bases Impuestas por el venee1lor.-Los partidarios de la guerra. _
Vanas esperanzas.-La sltualllón de Espana.-;,(lué
ha hecho el partido llberal't-La fuer,a de las cosas
-La obra de Sagasta,-Los partidos. -La voz del pue-h
blo.-Concluslón,
Después de prolongadas meditaciones y de consultas repetidas con los diferentes corifeos de 103
partidos políticos; después de analizar detenidamente la situación donde no se encuentra un rayo•
de luz, y convencerse de que la lucha por desespe!ada que sea, por más que se cuente con el he:01smo de los soldados, tendrá que ser estéril érnfe~unda para la causa espaftola, el gabinete q u~
preside ~l Sr. Sagasta, autorizando debidamente
al Em_baJador de Francia cerca del Gobierno d eW~shmgtou para representar los intereses del
rem~, ha decidido admitir las condiciones depaz impuestas por el presidente Me. Kinley.
Presentada la contestación de Espa:fl.a por M.
~ambon ante la Casa Blanca, hubo breve discusión sobre pequeftos detalles, se discurrió un po~o _sobre Ugeros incidentes, y quedó convenido,
ult1mamente, según las noticias que nos comunican las agencias cablegráficas, que, aceptadas.
en lo fundamental las proposiciones de paz formuladas por la Casa Blanca, pronto se hariai)
constar en un protocolo firmado por los respectivos representantes, constituyendo así las bases á.
que_ se han de sujetar los comisionados de ambas
naciones, que han de reunirse á la breveJad pJ-

•

123

de restaurar las fuerzas agotadas en lucha
DAMAS DISTI.NGlJIDAS.
sible en París, para convenir el tratado de
paz definitiv!\.
desigual.
*
* * los que sostienen
***
Digan cuanto quieran
Grande es !'a responsabilidad
que tiene
toda vía la guerra á cualquier precio, los que
ante la nación espaftola el ministerio Sa•
pretenden que Espafta se desangre hasta Jo
gasta; grandes han sido las dificultades con
último en una lucha desigual, los que anheque ha tenido que luchar en el interior y
lan que el pueblo espaftol llegue al mayor
fuera del país. En el interior las facciones
extremo de sus sacrificios; digan cuanto
republicana y carlista, se aprestan á la luquieran los que abogan por una resistencia
cha, pretendiendo aprovecharse del deseontenaz, heroica y sin límites, es lo cierto que
tento general, que oe11siona la derrota, pael gabinete esp11ftol ha obrado en esta ocar a derrivar la dinastía en provecho propio.
sión ur~ido por las circunstanci11s. Al acepPor fuera un enemigo fuerte, poderoso y
tar la situación que heredó del partido conenorg-ullecido con sus victorias, exigiendo
servador, no se ocultaban al Sr. Sagasta y
sacrificios de territorio, ya que no puede
á sus partidarios, las dificultades con que
cobrar indemnizaciones en numerario; y e~
tendrían que Juchar; oíanse y a los rumores
medio de estas angustias, la voz del pueblo
sordos de próxima tempestad, relámpagos
exaltada por los agitadores de oficio, acucárdenos surcaban el horizonte anunciando
sándolo y haciéndolo respons11,ble de la gran
te~l'ible tormenta, el suelo mismo de la pacatástrofe. Se necesita de la energía del antria cspaftola se hallaba sacudido y agitado
ciano liberal, para permanecer enhiesto, firpor convulsiones tremendas. La insurrecme en el puesto que se le ha confiado, y
ción cubana combatida á sangre y fuego por
resistiendo el vendaval que en su torno se
e.l Gral. Weyler, no había sido sofocad11.
desata.
Muertos algunos de los principales caudiSi alguna vez se exigen responsabilidades
llos de la revolución, brotaban nuevos camcreemos que se hará justicia al jefe del parpeones que sostenían en la manigua la bantido liberal.
dera insurrecta. Firmado en Bit1cnabató un
X.X.X.
convenio entre los jefes tagalos y el Capitán
Agosto 11 de 1898.
General de Filipinas: dá.base poi· concluido
y fracasado el intento de Aguinaldo y sus
socios en el Archipiélago Magallánico, por
más que se sentía cierto descontento que
no había podido ser arrancado de raíz.
Entre tanto los trabajos de las juntas' re•
volucionarias cubanas · no cesaban en los
Estados Unidos, allegando elementos y con,
citando voluntades áfavor de su causa; y podía c1c1lcularse, sin necesidad de vista pro--NOTAS A TODO VAPOR
fétic.c\, que en tiempo no remoto, era de teSeñora Esperanza Navarrete,
merse la intervención armada de la Unión
MARQUESA DE LARRINAGA,
americana, contra el dominio español en las
RUINAS
[Residente en México.]
tierras antillanas.
Dos guerras coloniales en apartadas v remotas muros de Cavite, y acaban en la capitulación de
_Estasform!dables ciudades americanas no son para
regiones. habían necesitado de innúme;os sacri- Santiago de Cuba, bajo unas bases que habría -vrstasendos o tres días; se hacinan de tal modo en el senficios en sangre y en· dinero, por parte de la Me- rechazado en otras condiciones elpatriotismo es- sorio las imágenes y las impresiones.y cansan por tal extrópoli; ya la opinión se sentía vacilar, y no fal- pañol, pero que fueron impuestas con dureza por tremo los esfuerzos para retenerlas que acaba cualQuiera por sentirse enfermo. Este Chicago renaJido destaba quien aconsejase el abandono de Cuba, para el implacable vencedor. Todavía habremos de pués del incendio de 1872 como por ensalmo-selibrarse de posibles complicaciones y aligerar al ver en juicios posteriores, la depuración de la senta mil edificios en treinta años-con sus avenidas
Estado de la pes!lda carga de una guerra larga, conducta del general Montojo por su derrota de interminables, mal pavimentadas, bordadas de altísimuros cuadriculados por aberturaR iguales, sin
costosa, que hab1a sembrado ya el luto en mu- Filipinas, y del general Toral por su rendición mos
ornamentación ninguna, especie de murallas ciclópichos bogares, y aún la miseria en muchos terri- en Santiago.
cas que se suceden dti manzana en manzana, á veces
torios.
interrumpidas por edificiotes obscuros ricamente columnados de mármol ó pórfido, ó por brechas ceTal era el estado en que recibió el poder el Sr.
***
rradas por maderos y donde aún no hay construcciones
Sagasta. Los acontecimientos se precipitaron; el
Pero faltos de medios de combate, deshechas las ó por casas en vla d"' erección y que asi, en in~
desgraciado incidente del «Maine,» exaltó los ániescuadras
de que podía disponer el gc,bierno es- mensos bloques y por medio de mecanismos que funmos de los que abogaban en el Capitolio por la intercionan admirablemente, se elevan á muchos metros
paftol,
imposibilitado
de desprenderse de los últi- sobre el nivel del suelo para dar entrada á dos ó más
vención; se desechó como inútil el expediente de
reconocer derechos de beligerancia á los insu- mos elementos navales que le quedan para la de- cuerP.OS nuevos; este Chicago parece á propósito para deJar en el cerebro la impresión y el recuerdo de
rrectos, se discutió la independencia de Cuba y fensa de las costas peninsulares, sin poder remitir una Babel de las regiones frias.
auxilios
de
ninguna
clase
ni
socorros
al
apartado
se llegó á un acuerno, cuando las dos Cámaras
Y como van y como vienen y como parece que no
colegisladoras convinieron en pedil' á Espa:fl..a archipiélago de Filipinas, lo mismo que á las An- se paran nunca, los wagones. los carros, loe coches la
el retiro de sus fuerzas navales y marítimas, au- tillas; abandonados á sus propios recursos y á sus gente, todo trabajosamente encajonado en el cauce'de
aquellas ampliascalles y desbordándose en las esquinas
torizando al presidente para emplear las fuerzas solas fuerzas los Capitanes Generales de las colo- con ímpetus de torrente y rumores mayarescos. Alde mar y tierra de los Estados Unidos, á fin de nias antillanas y del Archipiélago Magallánico, gunas yeces tomábamos sin qutirer el paso de ataque de
llevará cabo esta determinación, y hacer que el bloqueados los puertos todos de Cuba y Puerto la cori:1ente humana que nos ?ompr.mia y arrastraba,
pero s1 alguna cosa logrará siempre no mexic•mo es
pueblo de Cuba se diera el gobierno á que tenía Rico por numerosa escuadra que impide que ven- la
de ser perezoso en medio de la actividad de' un
derecho. La guerra fué inevitable, el ministerio ga de fuera cualquier auxilio, cercado en Manila mundo y la de vagar negligentemente en medio de
el
general
Augus"ti,
reducido
al
recinto
de
sus
liberal la aceptó como una necesidad imprescincien mil individuos que corren montados y espoleadible: fué á ella no por su propia voluntad, sino fortificaciones y· acosado por las tribus tagalas, dos por el jockey impasible é implacable del amor al
Nuestro compañero de paseo nos enseñaba
obligado por las circunstancias, urgido hasta el en tanto que el contra almirante Dewey recibe dollar.
numerosoe refuerzos en hombres y provisiones en esta Calle del Estado que vo crefa que terminaba
último extremo, después de haber agotado cuanen San Luis Missouri, el limite á donde habla llegado
tos recursos le ofreció la diplomacia. Las poten- de guerra, ¿á donde iba el gobierno prolongando el incendio en 1861
la
lucha?¿
Con
qué
objeto
dejar
perecer
en
el
comY un recuerdo me bailaba en mi memoria. A mi me
cias europeas en quienes pudo confiar un mo~_ran impresión este incendio porque lei su des•
. mento, vieron desarrollarse los acontecimientos bate á millares de soldados heroicos; que con ad- hi~o
cr1pc1on en El Journal des Debats. que recibía el excon pasmosa indiferencia y frialdad nunca vista, mirable valor han hecho prolongada centinela en celente y paternal anciano M. Guilbault, director pey fué preciso abandonar toda esperanza en la in- los muros de las plazas fortificadas en Cuba, en ritlsimo del Liceo franco-mezicano en donde yo vivía
terposición de sus buenos oficios. La misma voz Puerto Rico y en .filipinas? ¿Eµ qué fundarse pa- á la sazón.
La descripción, si no recuerdo mal, venia firmada
del Papa que hablaba en nombre de la cristian- ra llegar al extremo de dejarlos perecer en el despor el brillante é infortunado Prevost-Paradol; haamparo,
sin
tener
medios
para
auxiliarlos?
¿Por
dad fué desoída; las palabras del lwmbre .blanco
qué no acudir á tiempo para ahorrarles nuevos blaba del inmenso primer tren de auxilio formado en
del Vaticano se perdieron en el espacio, entre el
para socorrer á Chicago que ardla; el tren
sacrificios,
para economizar 1:1angre, para dispu- aNew-York
·todo vapor pa1tió y llegó á la ciudad incendiada
rumor bélico de los grandes aprestos que hacía
tarle vidas preciosa., al monstruo de la guerra? después de arrojará eu paso centenares de miles de
la Unión Americana.
¿Por qué no evitar el rubor de nuevas derrotas, llamamient1s al pueblo americano para que se apresacaso sin combates y solo por el aislamiento y tase á socorrer á la hermana abrasada; inútil es decir que esta voz no clamó en el desierto; fué oída y al
*
la miseria?
calor de estos actos de solidaridad·humana. ha in*
*
Eso es lo que ha visto Sagasta, eso es lo que cubado la enorme confusión de razas, lengllas y cosSi hay que achacar algún error lo mismo al gabinete liberal que al gobierno conservador, es de ha pesado su ministerio, eso es lo que ha discu- tumbres que se llama los Estados Unidos, esa alma
es la Patria
no haber vivido prevenidos á cualquier evento y tido en largas conferencias con los jefes de par- que
Poco antes de llegar á Chicago el tren paró; la via
no haber creído en la posibilidad de la guerra, tido, y por eso se han decidido á aceptar las con- atravesaba un bosque espeso que era presa en aquepor más que veían los preparativos que se hacían diciones impuestas por el vencedor, duras, es llos instantes de una fo1·midable conflagración tampor el gobierno americano. Ese error, esa impre- verdad, y dolorosas, pero que al fin evitan nue- bién. Obstáculo inesperado é insuperable. ¿Qué havisión, han sido causa de que al estallar la gue- vos dolores, nn,evos sacrificios, y dejan al país cer? Pregunta del conductor. ¿Los durmientes están
quemados?Contestación:empiezan á quemarse. La exrra, solo se hayan visto series continuadas de con vigor para trabajar . en esa obra gigantesca citación profunda que causa ene! frlo temperamento
descalabros y catástrofes, qtl.e empiezan con la de reconstruir todo un estado social, de cicatrizar de loe anglo-sajones la presencia de un gran pelidestrucción de la escuadra espaftola frente á ' los hondas heridas, de enjugar raudales de lágrimas, gro, se ha conver.tido en el yankee, en el deseo inven-

L

,,.,,,
El Principal es ya una Corte de los Milagros·
aunque de buen tono¡ duelos á navajazo vil en
el for_o, duelos entre coristas hembras, duelos entre c~banos y espa:fl.oles, entre bonánsulos y Ric~u:ditos. Hay en ese teatro un espíritu de ~ombativ1dad que va opacando el brillante contingentede _escándalo de las verbenas populares. Lo3 mo~ahstas que concurren al Principal están perpteJ?s y no h~llan á qué causa atribuir la impetuosidad erótica y guerrera de los beligerantes. Si
la paz entre Espaiia y los Estados Unidos no lo,
remedia, y mientras cambia la estación convendría operar un descenso artificial de la' temperatura. Seria de una novedad deliciosa y tranquilizadora este anuncio: Sábado en la noche, tandas,
con refrige1·ador.

EL MUNDO.

�124

Domingo 14 de Agosto de 1898

n,mtr.go 14 de Ago!lto de 1898_

EL MUNDO

cible de sobreponerse al obstáculo poniendo dA su
parte á ;fuerza de audMia, el azar, ó lo quA llamamos
así. El conductor del tren pronunció .el All right sacramental y Go ahead .... adelante, adelante, adelante, besados, lamidos, mordidos por las llamas, so•
focados casi y adelante, adelante ...... á todo vapor, á
todo vértigo .... y llegó el tren á la in1:1ensa ~oguera
de Chicago saludado por un hurrah sm térmuio.
El escritor francés presentaba á los latinos como
ejemplo este hecho; asl, les dicA, ael debemos movernos, asi se hace asl 11e vence. Es verdad, asi hay que
moverse para no quedarse atrás, hay que pasarse l!'
vida moviéndose, moviéndose y moviéndose 1Qué v1
da tan hermosa y tan t~rrible e~ta vida yankee, Dios
mio! Cuand'l Prevost Paradol. nombrado m,nistro de
Francia en Washington la vló de cercá, se pegó un
tiro. El maestro Spencer (desde entonces lo quiero
más) interpelado en un b11nq uete en N eW' York. para
que, en vittud de sus observaciones, formulas.e. u!l
consejo al pueblo americano, coutestó: este es m1 um•
co con.,ejo: sefíored, sentaos.

***
El frio se acentuaba en aquellos po~treros dlas ~e
Octubre; muy divertido cuaudo se traduce por la cns·
talizaclón de todas las molécul11s de agua de la atmósfora y su precipitación en f,ores de inmac,ulada
espuma como hace dos dias en la nevada del Niága
ra ó mu'y agradable cuando el aire inmóvil y glaci•l
baja como un bloque inmenso y en él inmerge el cuerpo que se deia picar y morder vc,luptoosamente en la
p'el y flota ágil y vivo en la masa aer11a, como un na·
dadur en el agua fria y transparente; eR abominable
cuando el vi11nto sopla y fustigan las rAfagas y pare
ce penetrar en los tubos de los huesoe, cumo el que
nos regaló el,Michígan mientras en un ligerlsimo carru11je r11corriamos E&gt;l Parque Jaeksou en que flo•
reció en gigantesca flora de yeso, de piedra y de hie·
rro, lo Exposición, la Feria del mimdo como aqui la
llaman, y que hoy es un cam¡,o de i·uina, ·aunque no
dt' soledad; no b.ay modo, pues, de ~itar la Elegía á
las ruinas de Itálica.
• ,
Un ejército de trabajadores recogía los restos de los
eflmeros y ostentosos palacios que doro yankee agio•
meró en breve tiempo á orillas del lago y que en
unas cuantas horas deshizo el incendio; por todas
partes llenaban de escombros e , vastlsimo parque,
fragmentos de madera, de hierro, de piedra artificia),
que aqul y ;.llá formaban tristes monliículos; avanzando, uh poco, vimos l.as' enormes masas de hierro
del Palacio de las máqumas, deformadas y torcidas
por el fuego, y formando un brutal y espantoso con•
Junto, como si una mano 11atánica hubiera hecho un
amasijo de zócalos, columnas, traves y techumbres y
con él hubiese bombardeado la tierra de11de un circulo del Infierno. Ma• allá de aquellas torres Eiffel .
convertidas en tirabuzones, tomamos la vía monumental que conduela al primoroso la,guillo que estaba al
pié del edificio principal de la Exposición, incinerado casi por la hoguera formidable; la estátua rigida
de la República; que surgla del agua, está ah!, toda•
via despostillada y lúgubrei ahl estan las grandes estátuas de ~nimales que boraaban la vla, ahi el colosal
marino y el enorme labrador; todo muestra ya la osa•
menta bajo la deleznable muscul11,cíón de Staff. todo
va á desaparecer, todo está en agonía IY qué agonial
la infinitamente lívida agonía del yeso y del cartón
piedra.
Un espectáculo angustioso: el convento de la Rá·
bida, copiado con .notable exactitud á ·or1llas del Mi·
chigan para hacer más característica la Exposición
Colombma, aún está en pié; alza tristemente en aquel
crepúsculo de ópalo sus parede11 que nacieron viejas
y sus esquinas gastadas, y abre sus puertas y ventanas sin ornato, frias y sin luz como los ojos de un ca•
dáver......... Al pié del convento está amarrada una

-.

-del sol ee babia apagado en la sombra de abismo de
la noche.
Tenia yo tal seguridad de no encontrar una sola
-estrella en el cielo que ui por un momento tuve la
-ocurrencia de levantar los 0J0B. Preferla ver los primorosos juegos de luz eléctrica que los anunciadores multiplican en las calles. En un café de irlandei,es, ó en aonde cantaban irlandeses. hicimos alto.
Una especie de cleriguillo pálido y ardiente, como un
jesuita regicida, declamaba más bien que cantaba
una imprecación terrible contra los opresores ingleses; era la voz de la Irlanda norte •americana que recordaba el gran apóstrofe de Walt Whitman: "¡Oh!
11
• Irlanda, '¡oh! anciana madre, una palabra: alzate del
"suelo so'lre que yaces abatida. con la frente hundi"da entre las rodillas; levanta el velo d11 tus blancos
·"cabellos en desorden, porque sábelo, ese por quien
"lloras no está en esa tumba, es una ilusión; el he"redero, el hijo que amas no ha muerto aúu; el Señor
11
• no ha muerto, vigoroso y joven ha resucitado en otro
11
• Pais. Mientras que llorabas junto á tu harpa rota,
"junto á tu harpa regia, muda ya sobre este sepulcro.
'"El que llorabas ha sido trasportado á lo lejos; vientos
"'propicios, lo empujaron por la mar, y hoy, henchidas
·"las venas con sangre de nuevo joven, prospera y ere•
11
• ce gigante en la tierra de una Patria nueva."
Salimos, y en la primera encrucijada que a.tra"''}·
.samos, presenciamos un espectáculo con el que ya
estábamos casi familiarizadús; en New York lo habiamos presenciado con frecuencia mis compañeros
.YYº·
Un grupo de seis ú ocho perllona.s se hablan insta.lado bajo un fanal eléctrico; treinta ó cuarenta cir-cunstantes formábamos el obligatorio público de bobos con que cuenta toda manifestación al aire libre.
Les actores de esta pequen.a comedia característica,
eran verdaderos tipos de impavidez. Uno de ellos )levaba una banderá, otro un fanal semi-chinee~o, el
'tercero un banco que pudiera servir de tribuna, otros
&lt;loe tocaban de acuerdo sendos acordeones. Cada. uno
de estos individuos era al mismo tiempo oradcr, co•
;rista, músico y porta-faros ó porta-estandarte: era
una sección ael salvation army, del ej6rcito de salva•
ció n. E.n aquellos momentos tresciento1.1 ó quinientos
grupos idént!cos á édte funcionaban enChicago. Des·
JJUés de un 'himno ó salmo cantado con la música de
uno de los aires en boga, sube uno de los ocho indi•
-victu.os; todos llevan una especiedeuniformequecon.siste en una levita larga en guisa de sotana, y un casquete como los de los jockeys ó ciclistas y prorrumpe
en un discurso lento primero,precipitado y vehemente al fin; tal fué el que nos tocó o¡r. Pintó el orador
loa estragos cada vez mayores que el vicio hacia en
-Cb.icago é :nvitó á los que olan á afiliarse en el Ejér,cito de salud. Despué3 d , l discureo los dos individuos
que delante del orador mantenían tendida la bandera
~mericana, reco¡?"ieron su lienzo, moviérorise los acordeones ae lo lindo, el faro se levantó en alto, el jefe
,ó capitAn entonó una ferviente jaculatoria, al que
hicieron todos coro con la música del after the baU y
&lt;i':lspuée de recibir algunos óbolos, entre ellos loe
nuestros, continuaron su excursión.
Tengo muy pocos instintos militares; cuando lei "El
()onsulado y el Imperio me ere! General; ¡qué diablo!
M. Thiere, era un mariscal de Francia, s'n haber es•
.,grimido en su vida otras armas que la lengua, la pluma
y el tenedor; tan general me ere!, qne un general de
veras, mi respetable amigo el Sr. Berriozábal estuvo
-á punto de hacerme Coronel provisorio durante el pe•
riodo en que el S·. Iglesias se empeñó en constitucionalizar la oposición invencible del país á la reeleceión de un ilustre y obcecado repúblico. Pudo ha-c-erme Coronel, ero soldado nunca. Pero admiro á
los soldados en e sacrificio, me encantan en forma de
-defensores heróicos de las causas buenas y á veces
hasta de las malas, son mi delida desfilando pfntorescamente al son de las fanfarrias bélicas y les tPngo
-cariño bajo las especies d':l alumnos del Colegio Mili•

f

Fachada del Teatro .Tmtrez

Teatro .Tmirez.-•El Salón visto desde los pateos primeros.
tar. Y m11 parec11 di~no de loa esta idea deun barbón
puritano inglés, Mr. Booth de redimir df'l vicio á la sociedad, formando, por medio de una mú!lica de quin•
to orden, de una elocnencla de sextn, y de un desprecio al ridlculo de primera calidad. una giganttisca
guardia social que cuenta sus soldados por centenares de mil, que arrostran las lapidaciones de las multi
tudes y las censuras de los sabios y los prudentes.

reproduccióa de la Santa Maria; la caravela no se balancea, no se mueve; p,uece un ataúd saque!ldo, quieto y lamentablemente solo en aquel rlncóu abrigadó
del vfonto que apenas plegaba las olas como con un
hálito fatigado de moribundo.
El cuadro era sinie~tro; parecla aquello un nitufragío en que se hubiesen CC'mplicado en lúgubre conjura el tiempo y el e~pacio, los siglos. el olvido, el desprecio y aquel sitio mortuorio y aqu11l Rgonizar de
dia de otoño. Los empresarioR de la Feria llamaron á
España para decorarfe con ella, con el empeño con
que los advenedizos colocan en sus salones un viejo
mueble hli!tórico; Espafla coqueteó con aquel pueblo
musc~loso y ro bu.to, d"' quien t11mla y prevela un
ultraJ11 supremo. Mandó sus tesoros artlsticos y arqueológicos, y todo lo que simbolizaba el mágico enc,into áe su pa~arfo he1·oicamente aventurero, las ca•
ray, Jas de Colón y todo cuanto en_carnaba la gracia
aristocrática de su presente, la prmcf'sa Eula1ia· el
robusto y brutal mocetón se quitó ante todo estd !IU
gorra de marino, saludó y se sintió con más apetito
que nunca.
·
Un pabellón alemán, un templo japonés,' perfectamente cpnser,ados, bonitoR .v vulgres formarán parte de la oroamen•ación defin tiva tl.11 e¡te parque que
va á ser poblado de árboles y flores y ser;l 1 de s~o-u~
0
ro, una maravilla deotro de r•ocos ario~ Lo más h er•
mo.so de todo cuanto perdonó el incendio y será consolidado y traducido en la ete.roidad de la1iedra y
del mármol. &lt;'S este palacio d11 las Bell11s , tes en
que un a, quitiicto europeo, según mis informes 'sumó con verdadera ele~ ancia y buen gusto alg~nas
imitaciones muy puras de i.,s monumentos helénicos;
e~e será el Museo artístico del Parque nuevo. super!or, como aep_ecto, al fa'!loso metropolitano de New
í ork, y soberbiamente situado Pntre jardines que
sirven de marco al. espejo vivo del lago.

El vesUbulo de.sde·la puerta de cu tralla. al salón del patlo

Las ciudades de Europa y los Estados Unidos han
silbado despiadadamente las procesiones ruidosas del
Ejército de salvación, arrastrado por el lodo sus ban•
deras de Circo, despanzurrado sus tambores y apedreado sus insignias. Bieu ¿por qué? Convengo en
que esa promiscuidad de entusiasmos súbitos de hombre.. y mujeres en favor de la regeneración social y
la forma que toman se presta á la explotación de unos
muchos por unos cuantos. ¡Vaya una novedad! Casi,
casi, pudiera decirse que esta es la forma de toda organización social y el Siglo que ha jnventado puede
decirse. las sociedade11 anónimas, no puede 1trrojar la
primera piedra.
Mas vo me siento desarmado ante la tenacidad de
estas valientes prédica•s contra la. borrachera y la
prostitución...
·
En un café de gente non sancta en Chicago, se presenta uua muchacha bonita, una antigua hetaira; risas generales. curiosidad uuánime;la muchacha sube
tranquilamente á una mesa, toca en su violín una sonata ti'erna de esas que conmueven mucho á los sajones; murmullos. La muchacha en seguida cuenta
su historia (la histoda de Magdalena) é invita con la
voz inpregnada de sollozos á sus antiguas compañeras á hacer lo mismo que ella. Silencio general.
A eso me resigno a r, te ePta asociación ya enorme yrica y tolerada; ya no silbadd., ya no lapidada, al silencio. ¡Ay! el silencio; pensar en el silencio teniendo
en perspectiva cinco días de ferrocarril continuo, es
un horrible suplicio,

.Tusto Sierra.

El desastre de "La Bourgogne."
lRelatadopor la señora V. Lacasse, única dama del pasaje
que se salvó del naufragio).

*

.
**
Dispomamos
ya de poqui•lsimo
tiAmpo, debíamos
tomar el tren directo para el Paao a11tes de las nueve
de la noche y el crepú3culo, la· gran aureola palida

125

EL MUNDO

{)antina. al lado del -vest1bnlo.

Aun no despuntaba el primer albor de la mañanadel
dia cuatro de Julio, cuando me dl'spertó e áspero soni
do de la trompeta de bruma. La exitación que en mis
nervios produjo impi&lt;:lióme volver á conciliar el sue•
ño y medio vestida volvi a1 lecho.
'
Cerca de las cinco, ·un crujido horrible trajo á mi
espiritu la idea de una probable catástrofe y temblando de miedo salté de la cama y rompí á llo!'ar.
Mientras yo me vestla, mi esposo precipitábitse á la
cubierta á fi!J- de inquirir lo que ocurría.

�'
EL MUND~O~=======~=======,;;D;;;o;,;;m;;;in;;¡g¡,;o;,:1;;;;4=d;;;e;,,;A=·ggo=s==to==d=e=189-=8-·_

1!6

mente, para su~ergirse por el la~o ~~ proa, produciendo un ruido rnfernal é indescriptible
El hundimiento determinó en aquel lugar la formación de un maelstrom, cuya fuerza de succión atrajotoda la masa de náufragos, ahogados unos, y luchando con la muerte otros. NueFtra frágil balsa, obedeciendo á esa ley fisica, también siguió h linea de
hundimiento de "La Bourgogne, 11 pero por una mera
casuahdad al desprenderse un enorme trozo de obra
muerta, en su fuerza ascenc:onal oblicua, f_ué á darle
en un lado, arrojándonos asi fuera del radio que formaba el rnaelstrom ..... .
En nuestro derredor escuchábanse lastimeras ~oces implorando auxilies que, por las circunstancias
del'momento, nadie podía impartir. Cada fragmento
de madera que del fondo del mar llegaba á la superficie, era invadido por aquella turba de desesperados,
que con su peso hacían zozobrar el leño Falvador.
La bruma que tan demamente nos había envuelto
se iba disipando por momentos y. el_ sol alumbró por
fin el teatro del desastre, donde umcamente quedaban t•es balsas y un bote, éste con el fondo vuelto
hacia arriba y con más de treinta náufragos que ansiosos luchaban por asirse á él.
Otros dos botes ya estaban á Jerga distancia del lugar de la catástr..ife y un pequeño esquife lleno de
mujeres y niños, infortunadamente fué tocado por un
ventilador del "Bourg_ogne," en los momentos que se
hundía, y se fué á. pique con su carga humana, en
medio de los ayes más desgarradores y tiernos que
jamás escuché.
·
No lejos de nosotros también hundiase otro bote,
debido al gran número de los que en él querían escapar de la muerte.
Nunca podria yo describir tan espantoso cuadro.
Muchas y trist!simas paginas se requieren par~ ese·
patético suceso! ¡Que el Dios de los buenos se encargue de llevar el consuelo á los que hoy sufren, y acoja en su inmensa bondad á 1011 ya muertos! ........ .
Por espacio de dos horas ningún buque pasó al al•
canee de nuestra vista, yhubierasid9 verdaderamente imposible pasar la noche sobre la balsa que con
bastante dificultad nos contenia, pues los que no cupieron se asian á ella, con todo el cuerpo suml'rgido
en el mar, y ya estaban casi yertos de frio. ¡Que eternos son los momentos de aquellos qu.e en su inmensa
desgracia se ven obligados á esperar!
De pronto uno de los que tripulaban la balsa exclamó·-•Allil .... allil .... -seña !ando el horizonte co11-

Teatro Juárez --El sal6n visto desde el proseenio.
Breve fué el tiempo que tardó en regr_esar; su rostro estaba lívido, aus miembros agitábanse convulsiva.mente y con dificultad pudo balbutir las siguientes aterradoras palabras:- 11 Victoire, nos hundimos! ...
¡Corre!. . .. ¡Ven l. ... 11
¡Los instantes eran supremos y no babia tiempo
que perder!
Sin 41oncluir mi tocado, volé á reunirme con mi esposo y ya sobre cubierta, nos dimos prisa para pnnernos los salvavidas, ayudando á. o.ras familias para
que hicieran lo mismo, pues todas estaban poseídas
á tal grado por el pánico, que no hacían otra cosa que
ir y venir, al acaso, sin darse cuenta de que "La
Bourgogne" se hundía con suma rapidtiz. ·
En un instante la cubierta quedó oculta bajo la revuelta multitud de pasajeros: unos gritaban desespe•
radamente, pálidos y con el terror pintado en el semblante, otros permanecian cual si hubiesen sido clavados en la obra muerta, agitando las manos con febril ansiedad, inconscientes del inmenso peligro que
nos amenazaba.
Entre los pasajeros babia varios sacerdotes: uno de
ellos multiplicábase en todas partes, repartiendo sus
últimas bendiciones entre aquella masa de gente que,
en tan angustiosa situación, arrodillábase ante él implC1rando salvación y valor para resignarse con la
suerte que le esperaba.
8:ste noble ipóstol, sereno, resignado y sublime
consolaba á todos, yendo y viniendo de un lado al
otro del buque, sin demostrar el terror que á los demás agitaba, y sin pensar en procurarse un salvavidas.

El Capitán desde el puente daba órdenes, más su
voz se perdía entre los clamores de la multit11d: su fi •
gura destacé.base en el obscuro fondo del cielo, y valiente esperó el trágico fin de la "Bourgogne. 11
Súbitamente se inclinó el buque sc.bre fa. banda de
estribor, formando la cubierta un ángulo agudo con
el mar, y siendo ya imposible el mantenernos en pié,
entramos en un bote que, aunque estaba amarrado
todavia al costa.do del buque ya no podla contenerla
gente que á él habla acudido para salvarse.
Pocos momentos permanecimos en el bote, pues
no obstante c¡ue el vapor se sumergia, la pequeña.lancha estaba bien afianzada de sus ganchos y no daban
traza de cortar loe amarres.
Al ver esto mi esposo, con suma dificultad me arras
tró haci11. una balsa que se hallaba en la popa: y justamente llegamos á ella en los momentos en que la
embarcación acababa de inclinarse sobre su co11tado
de estribor, y las olas saltaban de un lado al otro del
maderamen arrojándonos al mar con nuestra balsa.
Con esfuerzos inauditos logramos ponernos á flote
sobre las mal unidas tablas, las que fueron asaltadas
por una veintena de nadadores. El peao de ellos, mayor que la fuerza de flotación, causó el hundimiento
de la balsa, y todos quedamos suspensos en las olas
esperando el ansiado retorno del precioso leño. No se
hizo e3perar mucho, y en seguida volvimos, aunque
ya en número más reducido, á ocuparle, arrodillándome yo en el centro pa:·a guardar mejor el equiiibrio.
"La Bourgogne" que habla empezado a sumergirse siguiendo un plano inclinado, según la posición
antes descrita, ahora el0vaba su proa, y desviándose
un poco de su sitio, trazó un zig-zag longitudinal-

Domfn¡ro 14 de Ago11to de 1898,
su brazo extendidohay algo que parece
un buque!. ... •
Al ¡,rincipio nadie
tiió crédito á sus palabras, pues nuestra vista se habla acostumbrado á ver tantos
muertos, que la idea
de una próxima s..11va&lt;.ión era para nosotro e una paradoja
inadmisible; más pronto nos pudimos convencer de nuestro error,
viendo á lo lejos las
nubecillas tie hum o
que se escapaban de
las chimeneas de un
buque.
Con la esperanza del
socorro, J!lresto adquirieron nuestros ateridos múrculos las energías perdidas en tan
horrenda lucha.
Todos nos apre¡¡ta·
mos á bogar en direcció~ al vapor, de la
meJor manera que pudimos, y nueetra ansiedad crecla por momentos al pen~ar qu.e
podíamos quedar
abandonados en me'
dio del océano si el vigla no noR avistaba
con oportunidad
¡Dios mio, ¡qué instantes aquellos tan angustlosoo!
La cabeza de algún
compañero de balea
con seguridad ha de
haber encanecido en
esa tan angustiosa mañana!
Poco a poco el punto
negro que á lo lejos
veían nuestros inyecta dos ojos tomando
forma, y dos horas después pudimos, con bastante gusto nuestro
distinguían alSteame,!
·que babia causado el
desastre de "La Bourgogne", pues trala la
proa deformada.
~
Los pocos naufragos que habíamos quedado en la balsa nos
volvimos locos de júbilo cuando el "Cromartyshire" echaba al
agua sus bates para
impartirnos el tan desea ~o socorro. Se
arroJaron los ca bles
y después de alguna~
dificultades y no po~os baños, quedamos
mstalados en diversos
camarotes. ha biéndome tocado· el del Capitán.
¡Jamás he experimentado m11yor bienestar_ y alegria que
cuanoo entré al camarote en compañia de
la eaposa del Capitán
del buque que causara nuestra inmensa
desgrac:a! Empecé á
tocar las paredes,y todo, todo lo que en mi
alrededor babia no
estando convencida aún de mi salvación: y pi.ra comfllemento de mi dicha se me antojó que los fajarilºs, con sus cantos dulces, celebraban, acaso, e triuno que había obtenido de la muerte cuerpo á cuerpo!
¡Cuán agradables pareciéronme las flores!. ...
***
Cuatro horas de3pués de que fuimos recogidos á.
bordo, "El Grac;:ian" era avistado, y una vez eambiadas las señales del caso,
dirigió su proa hacia nosotros, remolcó al buque
averiado y nos condujo
al puerto de Halifax donde desembarcamos el dia
se;s de Julio.
¡Nunca podré olvidar lo
confortable. lo hermoea
1 y hospitalaria quema pa•
reció la tierra firme de
los Bancos de Nueva Escocia!
¡Aún el vértigo me atrae
con su desconocida fuerza!. ... ¡Y mi retina guardará. por mucho tiempo
las negras sombras que
:Mme. Vlctolre Lacasse. la muerte produjo en torno mio!

lJn sal6n contiguo al foyer.

EL MUNDO.

127

@u regreso más que
armar las estructuras
de fit·rro, colocar la
ornamentación de Japili 11uevo (f:'reproof)
la cnpinter!a, muebles y cortinajes.
Cuanto se tr11jo para
el teatro fué confeccionadu en E,tados Unidos. por las mPjores
casas especiafütas de
Chicago y Nt·w York.
Algunas otras cos11s,
como muebles del foyer, telón y manto de
arlequín, 11si como el
gran candil, son hel'hOs en París por los
señores Bertraud, Tailet y el telón pintado
por el gran pintor escenógrafo señor Lavasta del Teatro 'de la
OperaCómicadttParis.
Todas las obras, tanto de ingenieria como
de ornato, fueron terminadas en Guanajuato bajo la dirección de
los señores Malo y Rivas Mercado.
La ornamentación
traida de Chiaago la
colocó el señor J. Cabrera (hijo).deMéxico.
Y este señor también
ejrcuti&gt; la parte de
pintura, siguiendo en
todo las instrucciones
dadas por el arquitecto Rivae é ingeniero
Malo.
En un principio, por
indicación de estos señoree, se pensó en
traer las decoraciones
tales como vistas y
previstas, rompimientos y telones de fondo,
bambalinas de Italia y
Pari~, pues sabido es
que á la gran perfección y habiliaad de los
pintores escenógrafos
de esos paises, se reune la gt·an ventaja de
la baratura en el precio; pero elseñor Obregón González creyó
poder por medio de un
concurso entre los señores Américo, Herrera y Pérez, obtenerlas
aqui reuniendo buenas
condicionrs de pre cio y de savoir {aire.
Al efecto nombró
una comisión de personas nota bles de Guanajuato, entre los que
figuraban los Sres. Alcázar y Castañeda para que hicieran un contrato por terceras par•
tes de la decoración
que se necesitaba, con
cada uno de esos señores pintores ya nombrados.
El Teatro ocupa una
manzana aislada. Su
frente ve al Oriente y
ostenta un pórt,co
monumental formado
por una gran columBl desastre de "LaBoorgogne''
nata que abarca dos
'
pisos.
' ~Cinco grandes entradas dan acceso al público de
patio y palcos.
Las galerias y palcos terceros tienen sus entradas,
Muy cerca está el dla en que debe inaugurarse el escaleras y expendios de boletos especiales, complegran teatro Juárez construido en Guanajuato, y cree- tamente independientes.
mos conveniente anticipar á. nuestros lecto!"es el coEl Ayuntamiento y Gobernador tienen i~ualmente
nocimiento de alguno« detalles de esta primorosa obra por las calles laterales sus entradas y-e,caleras para
de arte, cuya terminación se debe al progresista éin- lleg11r á sus respectivos palcos.
teligente Lic. D. J oaquln Obregón González. Cuando
Hay además otras cuatro puertas de salida para el
se Inaugure tendremos el gusto de publicar cada una público en caso de incendio.
de las maravillas de este edificio.
El servicio de los artistas, entrada y salida de ma•
Su costo total fué de $600,000 más ó menos, v lama• terial de la escena, queda asegurado por detrás con
yor parte de esta cantidad fué gastada por el Gral. D. entrada especial.
Manuel González en su época, siendo la otra, y no
Como el edificio tiene numerosos balcones en cada
pequeña, la q_ue ha empleado el actual Sr. Gobernador para deJar completamente terminada la obra. uno de sus pisos que dan á las calles laterales, hay
Comenzada en la administrción del Gi"al. Aotillón, también escaleras de salvamento, de acero, colocadas
fué después abandonada la obra durante 18 años has- al exterior.
SI á esto se agrega que el telón de asbestos inte•
ta que el Gral. González, coutando con los recursos
rrumpe toda comunicación con el foro y que todo el
suficientes, determinó concluirla.
Al efectv pidió al arquitecto Sr. Antonio Rivas Mer- Teatro está provisto de agua, con presión de varias
cado, el proyecto y presupuesto respectivos para tt\r· atmósferas, se comprenderá que un incendio nocauminar la obra, introduciendo grandes reformas y ba• · saria desgracias ni grandes desperfectos materiales.
La ventilación por medio de tanto balcón que da
jo uµ plan más lujoso y más de acuerdo con la i~ea
moderna de seguridad y salubridad requeridas pa- al exterior, si se quiere, será directa é inmediata;
pero además, el foro y la sala, tienen su ventilación
ra esta clase de edificios,
Aprobados que fueron los planos del arquitecto y tomas de aire perfectamente establecidas,
En cuanto á lo verdaderamente notable de este
Rivas Mercado, éste, asociado del ingeniero Alberto
Malo, fueron á los Estados Unidos á contratar y ha- Teatro¡ es la .Parte artfstica; llama sobre todo la atencer ejecutar bajo su dirección, todo lo necesario pa- ción e interior de la sala de espectáculos. Es de ar•
ra el Teatro, asi como el de Silao, á fin de no tener á ~uitectura morisca,

Teatro de Guanajuato.

�EL MUNDO

128

Grnpo de alumnos ciclistas del Liceo Francés
~

El desarrollo nstco en los nilios
El dig~o y culto director del Licto Francés M F é·
lix Weill y su intellge11te y activo colabor3:dor M.
Dupargue, han tenido una feliz idea org~mzando
lln ese establecimiento que cada dla adquiere. más
créclito entre las familias mexicanas y ext~a1,Jeras
de la Capital, un grupo de alumnos ciclLtas, 9~e funciona plenamente en los diae de con,qé y que d10 mues·
tra~ de suma habilidad en el manejo del moderno
aparato en las carreras que tuvieron verifícativo el
14 de Julio último, dla en que ese que podriam~s llamar Club infantil de cidistas, se estrenó con éxito.
Publicamos con estas notas una fotografla del gra ·
closo grupo á la derecha d ~ la cual aparece M. W eill Y
á la izquierda M. Duparque.
.
Como verán nuestros lectores, el núcleo de petits
sportmen es nutr~do_y en él figuran niños d~ todas las
edades intermediaruis entre los 6 y los 16 anos
Causa placentero asombro ':er laelegantt: facilidad
"ºº que Eisoe chicuelos maneJan sus máqurnae, roer•
ced á prévios y pacientes ejercicioo en qut:1 M Dup_ar·
que, Presidente como si dijéramoa del Club. ~a sido
iufatigable, y en que las palabras de aprobación de1
señor Director del colegio sirvieron de poderoso estimulo. Cualquiera diria al ver la hel'mosa fotografia,
que tiene por fondo el rarq ue umbroso y pródigo
de brisas e dudables rle Colegio, que los ciclistas
..dolescentee Hon los más hábiles á juzgar por su con-

Domingo 14 de Agosto de 1898

129

EL MUNDO.

Clement Petit, Maure!, Marron, Pérez, Guill~n, Montauriol García Manrique, Couttolene, Garcidueñas
Nelson', Tumoine, Ponce, Burgos, Vent, Laborde y
Linder.
d 1 ·
El Sr. Weill y el Sr. D~parqu~, dando to a .ª importancia debida á la eábia máxima m_~ sa"!a in cor_pore sano alternan hábilmente por mtm~terio de_l ciclismo el' ejercicio vigorizador con las tare~s mtelectualee, y merecen por ello nuestro más smceroaplauso.

La policía de Madrid impide la eiHttlaei6n
de peri6dicos.
Cuando llegaron á Madrid las noticias ~el. denetre
de Cavite ocurrido el lº de Mayo, loe periócuc.oe de la
capital de España, admirables por la oportuntdad de
su informacion, dieron á la estampa todos los pormenores de tan grave acontecimiento.
La policía de Madrid, llevada de un celo taJ?, importuno como necio quiso ~uepender, y d_e h_echo impedía
en las callee,la circulac19n de loe per1_ódicos que contenían noticias de loe sucesos de Cavite.
Pronto tuviPron conocimiento de loe desmanes de
la policia las autoridades superiores. y de~de lu~go
ordenaron el restablecimiento de la hbro circulación
de loe papelee públicos.

Sra. Lucrecla A..llen de Romero.
+ en Nueva York.
Sus palcos volados llevan á guisa de barandillas,
unas filigranas de oro de un gran efecto. El arco de
pro•cenio es riquisimo, de bellas proporciones y brillantes coloree.
La profusión de toqutis de metales de todos eones,
asi como las 400 luces incandescentes que alumbran
la sala, dan un conjunto feérico.
Hay en el primer cuerpo un hermoso foyer, salón
de toilette y bufett para las damas, situado en el
Gran. Patio de cristales.
Este teatro puede contener unas 1,500 localidades.
Todos sus asientos son americanos y apropiados á
lo caluroso del clima.

!Jópezanza {jutiéztez· 8T6enoez.
Vino del país donde florecen loe naranjos ......... del encantado país que envuelve
el sol en llamaradas de oro; vino, y se trajo consigo guardados cuidadosamente en
lo intimo de su alma, murmurios de olas y cantos de ruiseñores, eu~piros de brisas y
arruyo,, de frondas, to•lo ese conjunto de rumoree. misterioso y solemne, que puebla
las selvas al mar vecinas, en las transparentes noches tropicales
Ese era su tesoro de artista, su tesoro amado que le hacia arder la sangre en las
venas y- que le encendiay avivab'.I el fuego de la inspiración. Pero todne loe amores, como las religiones, nece, itan culto, y el culto de loe ideales harmónicos es la música como
el de los ideales luminosos es la pintura y como el de loe ideales infinitos es la poeeia. '
Esperanza ~oñó en la mú~ica y ~eepertó de.~'!! sueño arrancan~o i'aurele·e á la gloria, y aplau•
,os á la fama. El Conservatorio Nacional la acoJ10 en su seno, y ano por año la concedió las más
altas distinciones y prt mios en toda la época de su aprendizaje.
.
Dicen que el estudio del piano es lento y dificil. Así debe creerse. Ese impasible, se resiste á
las instigaciones de loe frlvoloe y no entra en comunicación con las almas vulgares ni lo con~-_
mueven fas . súplicas, ni !º ablanda 13: constancia, ni el amor mismo. tiene poder sob~e él, como
no sea dommador y altivo. A semeJanza de las mundanas capr1choeae, el piano se burla de
todoir á t dos atrae y loe deeeeper3: y martiriza, sin concederles más que ineipidoe favores: pero
llega su !!legido, su amad~ de! corazón, su señor, y la fiera se amanea y viene á lamer las manos que la castigaron, y á g~mil y sollozar de felicidad al contacto de una caricia.
El piano! ......... máquma imponente se os ríe á las barb11e con sus teclas blancas y grandes, que pal'ecen los dientes de una enorme boca de clown · pero llega
el artista y reeul_ta que esa máquina tie¿e alma y nervios y delicadezas de ~iño mimado y _arre~atoe de gladia~or enfurecido. Piano y pianista se ~strechan en
abrazo convulsivo, se besan con felina desesperación, se desprenden de la tierra y roban al mfimto la augusta emfonia de los astros.
Cuando un artista viene, es Puk, el perseguido de las abeJae1 quien baila sobre sus manos y las hace recorrer el teclado. produciendo músicas deliciosas; y mientras toca el artista sigue Puk derroclíando el caudal de sus gorgeoe, aprendidos durante muchos ~fgloe en las selvas que ha llenado de encanto el reir de loe
manantiales y el parlotea1 de los nidos. Pero si no es artista quien llega, Puk vuela, vuela con sus ahtae de duende y se va á seguir jugaudo con Flor de Chícharo
y Tela de Araña.
-Está usted solo? preguntaban una vez á Mozart.
-No, contestó; estoy con mi clavicordio.
Y en efecto, los pianistas no están solos nunca. El pie.no, gran amigo de todas la_s horas, guar~a !11 capital de loe recuerdos y siempre cariñoso y lleno de inefables ternuras, suele, entre las cenizas de alguna memoria muerta, encender la chispa de una ilusión venturosa.
E~peranza sabe todo eso porque es artista de corazón y ha conseguido, como la pareja enamorada de que habla Victor Rugo, prender al .silfo por las alas y
no deJarlo que se vaya nunca.

VIEJOS ROMAN·r lOISMOS

DE "ACUARELAS"

ae ~ruselas

Det museo Snternaéional

AVES
A Jesús E. Valenzuela.

Para Bernardelll, dlrect.or artístico
de la

L
Niña! .. Qué hondo recuerdo arrancas
Era un alero mi corazón
cuajado siempre de aves blancas
cuando en mi cielo nacía el eoL
ExuberanciJ.s. vida, firmeza,
todo le trajo la juventud.
Ayl pero huyeron de su belleza
as e.ves blancas de la pureza
como espantadas de tanta luz.

-~·

l

La Sra. A..llen de Romero
Una de las damas más distinguidas que figuró en
esta capital y en la de los Estados Unidoij.
Esposa de nuestro representante en Waehigton ha
dejado al morir un desconsuelo inmenso entre las
damas de las dos naciones vecinas, de las que fuá
honra y ornato.
Norte americana por nacimiento, por su matrimonio con el Sr. Romero adquirió la nacionalidad mexicana y nuestra tierra recojerá su cadáver
Las honras fúnebres que se h'cieron en Washington
á la distinguida señora y las que se le preparan en
México, indican el alto y gran aprecio que disfrutaba en ambos países, por sus mérito@ y virtudes eminentes.

Domingo 14 de Agosto de 1898,

Lapollctade Madrid impide lacirculaci6nde peri6dicos.
fin da aGtitud junto á sus máquinas Empero los cicfütas niños compiten con ellos m,1y ventajosamente
á las veces, batiendo records proporcionados á su
edad y dando muestras de una soltura admirable.
Mencionaremos los nombres de los niños que figu·
ran en el grabado, estampando de paso un elogio pa- ·
ra su uniforme de campaña, muy elegante Y. gracioso:
Moreau, Bourlon, Combaluzier, Huguenin, Dublan,

**,.
mayor prodigalidad

La pereza es la
del mundo.
Pierde lo incalculable en relación á lo que se podría
hacer en el presente, lo que es irreparable una vez
pasada la hora; porque la hora es imposible volverá
encontrarla por poder ninguno del arte ó de la naturaleza.
Jeremías Taylor.

IT
Y fue más tarde, de aromas suaver,
árbol umbroso mi corazón,
donde.cantaban azules aves
cuando en mi cielo eubia el sol.
El sol se puso vino la obscura
y negra noche de mi dolor,
•/
y se perdieron en la espesura
las harmonias de mi ventura,
aves azulee de la ilusión.
III.
¡Sol de mi cielo, ya no me alegras!
Es templo en ruinas mi corazón,
lúgubre nido de aves negras
(
entre las sombras de m1 dolor:
,,
Un misterioso rayo de luna,
pálido y leve hilo de luz,
esta tiniebla sólo inportuna ....
¡Que no se apague! . ... Es mi fortuna,
es un recuerdo de juventud!

{ i;\
·,

I
Y de pronto loe negros nubarrones
se abren, como boca de caverna;
y aparece €ID el fondo del espacio,
transparente y azul, la luna llena.
Matizan;,e las nubes desgarradas
con coloree de ámbar y de perla,
y la luz, en loe gruesos ~oteroneR,
simula un vivo chaparrón de e~trnllas.
El chubaRco del Sur silvando a;ia,ta,
los pinos Reculares d" la, Rierra;
y rompe con estruendo el ole11je
sobre del peñallcal de la ribera.
II
No lejos del recodo en g11e amontona
el vaivén de la mar, mPnuda. arena,
sobre la que, en lati noche~ estrellad1s
Re recuestan y saltan la8 NPrP.i1las ... .'
En fluctuación que á zozobrar lo empuja,
va la barquilla frágil y ligera
sobre las olas turbias y encree'padas
que en espumajes de furor revientán.
Y en tanto que en la barca combatida
· un pescador anciano rema, y rema,
la huerfanita, con las manos juntas,
sobre la playa arrodillada, reza!. ...

JOSÉ B E CERRA

J)

NIEVE TA.BDIA.

Grupo de alumnos ciclistas del Liceo Francés.

OCCIDENTAL

III
Súbito, retorciéndose espantosa,
se alzó la mar, como montaña inmensa,
-!espedazó el timón de la barquilla,
y una racha terrible abrió la vela . ...
-Oh Dios! Entonces convulsiva y loca
se puso en pié la niña macilenta,
# á tiempo que el anciano la bendijo,
,, le-vantando á los cielos la cabeza . . ..
) ¡Después abrióee el espantoso abismo
,, eo~bió la ba·r ca y se cerró trae ella! ... :
,i?.• ¡La niña alzó loe brazos, y en seguio.a
,.,;, cayó, como un cadáver,en la arenal

IV.
!Oh tiempo! Dejo las puertas francae;
veloz penetra, que si es verdad
que todo arruinas, que todo arrancas,
cual la" azulee. como las blancas,
le.e aves negras te llevarás!
LUIS G. URBINA.

Trae de vernal temperatura, nieva.
En los recien reverdecidos campos
tiende la nieve silenciosos ampos
sin que las hojas ni los tallos mueva.
Mae, presto, el sol á deslizarse prueba
por fugaces y súbitos escampos,
y ~e trasluce, á los inciertos lampos,
baJo el copo sutil, la fronda nueva.
L11 nevasca en las sendas derretida,
en árboles y cuadros permanece;
y en medio á su blancura esplendorosa,
verdeguea la yerba humecida,
surgen violas moradas y se mece
con nieve entre sus pétalos la rosa.
J. GARCÍA RonRiíGUEZ.

EsTa&amp;LLA

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...... ./ .

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-•

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--~_;-fl•

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LA SEGADORA-Cu.adro de Reabur.

L.A. PODA

Antes de que la gaya primavera
loe despojados árboles del huerto
vista otra vez, cultivador alerto
empuña la sonante podadera.
Guiada entre el ramaje la tijera
por mano vi~orosa y ojo experto,
corta la inútil yema, el ramo muert.:,
y la flor que aparece tempranera.
Y cuando en loe manzanos y rosallls.
al soplo de las auras matinales;
vuelvan á susurrar hojas lozanas,
loe que hoy sufren heridas dolorosas,
serán loe que más bellas den las rosas
y más grandes y dulces las manzanas.
J. GARCIA RODRIGUBZ.

�130

EL ?tfilNDO

Domingo f4 de Agosto de 1898.

CUENTOS DE SOBREMESA
-Mis quer'dos a1,1igos-dijo el Doctor Poupardot,
poniendo su tazll en el platillo y arrojando UDI\ bocanada de hum&gt; del excelente cigarro que fumaba,-es
muy bonito el concurso general, las distribuciones de
premios y los recuerdos de colegio, pero no es todo
color de rosa en el oficio de antiguo camarada de clase, según la experiencia que hice el mes pasado,
-¿Cómo? le pregunté,
-Con aquel animal de Galimard
-¿Cuál Galimard? ¿el que estuvo connosotros en el
liceo?
-El mismo.
-Vamos! y qué se ha hecho aquel buen Galimard?
-Se ha vuelto muy viejo.
-Cómo, muy vie¡o? Supongo que no lo será más
que nosotros. Éramos de la misma edad aproximadamente.
-Pues bien, querido Galimard tiene hoy cuarenta
años más que nosotros.
-¡Que bromal
-No es una broma, vais á verlo.
-Sell. Pero al menos nos dirás cómo se ha operado
ese milagro.
-Figuraos que el mes- pas-ado Galimard llegó súbit1tme'lte á Parle. Porqué? Por una razón bien sencilla.
Hacia quince años que plantaba coles en su provincia
c:uando una bella mañana se imaginó que en aquel
penoso oficio habia contraído una enfermedad mortal.
No comía, no bebla, no dormla, asilo afirmaba, y
sintiéndose perdido, una idea cruzó por su genial cerebro.
-¡Vaya!-se dijo golpeándose la frente-ya tengo
lo que me hace falta!
Poupardot, mi amigo Poupardot que se ha establecido en París como médico,_!}o dejará morir as! como
asi á un antiguo camarada Me examinará, me cuidará,
me salvará. Corramos á verá Poupardot.
Y vino á verlo Es decir, que llegó á mi casa un domingo á Jaij siete de la mañana, al baj,u del tren, y
me declaró tranquilamente que teniendo necesidad
de mis más asiduos y atentos cuidados, no se moverla
de mi casa hasta que estuviera radicalmente curado,
Ya me conoceis cuán débil soy.
Me describió minuciosamente todos sus males fiei-

coa y morales, eUB tristezas y sus esperanzas, su pasado, su presente y su porvenir. En asuntos de intereses no andaba mal, pues no solumente conservaba
su heredad sino q11e la habla mejorado notablemente,
agregándole extensas porciones de terreno, compra-

do á sus convecinos Para. completar su ventura, un de París Cada cuarto de !:!ora, drin drin, era la cambuen matrimonio lo habla pue~to en po•eeión deotras panilla del teléfono queme llamaba y Galimard,siemtierras y una abundant11 sumll de dinero en tltu!os de pre Galimard pidiendo hablarme
A la vigésima cuarta vez rompi.rabioso, mi aparato.
la deuda pública que formaban la dote de su mujer
Esta er11 lo que se llama una alma de DioP¡ tenia Aquello me costó cien francos de reparación y una
ocho años menod que él, carácter blando y jovial, be- docena de visitas á que no concurrí por no haber sido
lleza sana y atractiva y otras muchas cualidades '1D· advertido á tiempo.
Al dia siguiente tocó el turno á los relojes neumá .
tre las que descollaba su habilidad para hacer paeteles de liebre y compotas de manzana que se comia
uno los dedos tras el bocado.
Ahora A~taba en cama todavia á consecuencia del
último alumbramiento; un chiquitín, tamaño de gor
do, el aéptimo de la Bf'rie, pero pa:1ados los cuarenta
diae la baria venir á Paria con todos eue váetago~,para que yo la cenociera y ella conociera la capital.
Entre tanto, él ee instalaba conmigo y yo mismo le
cuidarla, put&gt;s de e1,e modo y fiado en mi antigua
amistad estaba mas &amp;1'11,'uro del rPeultado.
No me atrevi á ponerlo á la puerta; un cuarto de
hora despuee estaba instalado en una cámara al lado
de la mi11 y al,i ePtuviera aún si al cabo de quincedias
no hubiera encontrado el medio de librarme de él.
-¿Era molesto?
-¡,Mo1esto? es poco. decid que mi casa se habfa vuAlto inhabitable: imaginaos un mocetót: que andaba
por todas partes como en su casa que lo desarreglaba todo, quA ocupaba á mle tres criados para eu ser•
vicio, cambiaba las horas de mis comidas. se instalaba
en mi gabinete cuando daba con~ulta á un cliente, y para coronar su obra entr11ba á las dos de la mañana
h-ciendo un ruido terrible con las puertas.
-¿Y su enfermedad?
-No tenia ninguna. Galimard se habla cuidado y
nutrido muy bien durante muchos años, y ;;u enferme
dad era sencillamente un exceso de salud.
-¿Entonces? . .... .
-Entonces, el movimiento que se daba en Parle su
:primia la causa de su malestar, se sentia cada vez meJor y no pensaba en regresarse.
Hasta llegó á pensar en lo conveniente que seria no
llevará cabo el viaje de su mujer, porqnt,-me reveló en confian:&gt;ia-habia tropezado casualmente con
una joven, modelo de virtudes y linda como una amapola, á quien le habla hecho creer que erR soltero y
con la cual teni11 relaciones honestas desde hacia una
semana.
Como me rPfiriera que esa virtuosa joven trabajaba en un café cantante echando al aire coplas de color subido y bl.'itando jotas y boleras, traté de desvanecer su error haciéndole ver era dificil si no imposi- ticos. Al principio _no los había notado creyendo que
ble que ninguna virtuu genuiJa, pero ni siquiera eran como los reloJes co_munes, pero una mañana, á
falsificada pudiera txistir ni subsistir en establt&gt;ci- consecuencia _de un acc1~ente sobrevenido á un tubo,
mientos de esa categoria. Pero ¡qué babia de conven- todos los r eloJes del barrio se detuvieron á la ve,z
cerlo! por el contrario montó eu cólera, me tachó de
?'allmard pr&lt;'guntó }a causa y yo pasé dos horas exenvidioso y á no sl'r por la habilidad con que supe phcándole ~ómo funC\ODaban aquellos aparatos.
apaciguarlo haciéndote ver que podla yo estar equiF1;1é precu,~ C?nduc1rlo al tal_ler donde se fabrica
vocado, creo que me rompe una silla en la cabeza
el aire compr1m1do que se arroJ&amp; en seguida á Jos tuLo dejé, pues, con rn capricho que en último análi- bos, mostrarle aquellos tubos que corren subterrásis me libertaba del peligro de que un bello dia ama- neos en t~do Parle y alimentan á millares de relojes cuneciera en mi casa con to1a su familia, v procuré no yas aguJas marchan lgualt&gt;e . ~ada mi_nuto, es decir,
preocuparme m ie por lo que le ocurriera en el mal cada vez que una nueva porc10n de aire se introduce
camin~ á que podían llevar!o su natural fogoso y su á los tubos.
carencia absoluta de conocimiento de la localidad.
Pero cuando supo que aquel sistemR lo tenia en
Además, Parle lo divertia enormemente; como en su casa, aquello fué o~ra C?sa, "¿Cómo, el rf'll&lt;'j que estaba
vida babia venido, todo era nuevo para él: los monu- alli, sobre su propia chimenea, en en propi11 cámara
mentos, las calles, las plazas los jardines públicos lo~ marcab~ IR hora que le enviaban de allá abajo, po;
picos de gas, la luz eléctrica, ¿qué se yoi' ...... E;t t~lé- 11quel boplo de ¡ilre reg ul11r e.:b.ado en los tubos cada
fono, sob!'e todo. le producía una admiración profun- minuto? ¡Ohl era verdaderamente prodigiosolRecibir
da. Tengo uno en mi gabinete. Un dia Galimard que el agua y e! gas á domicilio por tubos subterráneos,
andaba de paseo encontró una distracción inteligente: ya_ era ~dm\rable, pero ¡la hora!. . . . aquello confundia
consistía en platicar •~onmigo desde todos los puntos la imagmaciónl

Domingo 14 de Agosto de 1898

131

EL MUNDO

Era media noche y_ yo me retiré dejándolo en con- permaneció sentado, abriendo desmesuradamente los
temrlación delante de BU chimenea.
ojos, entonces exclamé con un grito de estupor.
A día siguiente, mi criado que había entrado en la
-¡Dios mio! ¿qué te ha sucedido? ¡estás completacámara de Galimard, me comunicó que babia roto el mente cano!
tubo de su reloj, sin duda mirando cómo funcionaba
-¿CompletamentA cano? repitió con aire de espanto.
Una idea infernal surgió en ml esplritu.
·
- -Enteramente. Mirat.,
:- ¿Está roto el tubo de su reloj? pregunté á mi
Dócilmente saltó de la cama y corrió hacia el especriado.
jo de la chimenea.
-Si, señor, enteramente.
Al contemplarse eé estremeció todo su cuerpo
-¿Y qué hace ahora?
-¿Ed posible? exclamó.
-¿El Señor Galimard? Duerme.
-¿Está bien dormido?
- Profundamente.
Me levanté de mi
escritorio, pasé á
mi gabinete tocador y tome un paquete de polvos de
arroz y una borla,
luego, de puntillas;
me dirigl al cuarto
&lt;le Gahmard. Abri
la puerta con pre-caución: Galim11rd
en medio de la rama y boca arriba
-dormia el sueño de
la inocencia; me
acerqué é impregnando la borla ae
polvo de arroz, con
mano ligera, ineent1ible, para no hacer le cosquillas, le
empolvé pacientemente loe cabellos
y la barba..
Poco á poco, bajo
la finalluviadepolvo, su barba y cabellos tomaron un
tinte g~ie qui' acen •
tué gradualmente
basta el blanco más
puro. Cuando juz
gué completa mi obra, gu'ardé la pnlvera en mi bolsiDetrás de él yo hacia &lt;?estos como un hombre dello y tocando á Galimard en el hombro, exclamé con sespAra do.
voz natural: ,"y; - '¡
-Pero en fin, le dije, ¿qué b.ae hecho, qné te ha su-Y bie11, mi viejo, ¿cómo va esta mañana?
cedido?
-¿Acaso lo sé? contestó enloquecido.
Despertó sobresaltado, se incorporó en su lecho y

Me babia aproximado á la chimenea.
-¡Ab.! dije bruscamente, ya caigo! ¡Desgraciado,
tú has tocado este reloj!
-¡Si! murmuró Galimard, cuya voz no era más que
un soplo
-Y lo has deell.rregladol mira el tubo, está roto.
-;.Y bien ... ?
-Pues bien, triple imprudente ¿no comprendes lo
que te ha sucedido?
-No.
-Y. sin embargo;
es bien sencillo, supongamos que e~e
•·
tubo, es de gas, si
lo rompes¿qué efecto se produce?
-¡Tomalun e1,cape de gas.
-Pues bient lo
que llega por ese
tubo no es gas, sino
horas.
-¿Y qué?
-Que has tenido
toda la noche un es•
cape de horas eu tu
cámara, y tan to,
queahor11 ... .
-¿Ahora .... ?
-¿A quéhorahas
roto esoY le dije, sacando mi reloj.
-No recuerdó,
pero ere,; que fué á
media noche.
Miré mi reloj y
movi los labios como si estuviera haciendo un cálculo.
-Ahora, le dije
fríamente, tú tienes
ses ental siete años!
Arroj un grito
de terror, se precipitó sobre su pantalón que se pnso
con febril rapidez y
cinco minutos des pué~, con eu maleta en la mano. bajaba de cuatro en cuatro, los escalones de la casa.
Nunca lo he vuelto á ver.
JOSlllPH McNT~T.

LOS VIEJECITOS
I

La señorita d'Outreval vivia en el extremo de la calle de Recoletos. en una casita que cubrían con su
.sombra. las altas torres de la Catedral. Muy cascada,
muy arrugada, no teniendo fuerzas más que para
arrastrarse de un sillón á otro, pasaba las horas atizando el fuego con sus tembloroPae manos cubiertas
con mitones¡ adormeciéndo~e en dulces y vagas somnole1,1ci«e, en que los recuerdos del pasado le fluían
al corazón oyendo á una cotorra verde que. con eu
voz aguda gangueaba sin cesar las mismas frases: y
cuando el eolhacia 1•1 mPdio dla, iluminaba por un ine•
tante los empolvados vidrios, observando loR carruajes que rodaban afuera. sobre la• grandes y húmedas
ba1dosas.
Ella no echaba de menos ninguna fPlicidad, ni tenia. nostalgia alguna y aguardaba su fin con la altiva indiforencia de: creyente que entrevé el eterno
descanso á travé3 de lae estrellas
No habla en el silencioso ea.Ión ningun reloj qu"'
marcara la huida del tiempo.
Sola en el mundo, la última de su nombre, no contando los años que se agregaban á lo.i años y que le
abrumaban con eu peso¡ la solterona estaba reducida
á la compañia de su sirvienta casi tan vieja como ella
y de un pobre caballero de Malt11.1 que la habla adorado en otro tiempo en Combletz; y que c!l-da tard~,
-como un devoto que va piados9 mPnte á recitar su oficio á la iglesia, descendla cojeando desde el otro extremo de la ciudad con su bastón de puño de oro y
sue zapatos de lazos, á tomar una taza de té y á hacer una partida de pharaón de á dos centavos.
Entre estos dos abuelos, esta amistad era CJnfiada,
apacible, tan suave como el olor de esas frias rosas
de invierno cuyos pétalos deshojados dejan sentir al
menor contacto cierta impresión de hielo.
Ellos no reñian jamás; tenían el uno para el otro
esas delicadezas del corazón tan entemecedoras y
casi infantiles. Se olvidaban al~nas veces de su
edad y chocheaban exquisitas cosas, sonriendo como
.A lejanas visiones entreviatd8 en la nieve.
S1lvina babia llenado la e~trech11 habitación del señor de Nauvicourt de baratijas que ostentaban las
consolas, de cuadros de sederlas, de bordados simbólicos, de sentimentales grabados, según la moda de
antes.
El caballero, por su parte, se privaba de ~u rapé
economizaba sus mezq_uinas rentas para de tiempo en
tiempo llevar á. su amiga un ramo de violetas ó un
cartucb.o de almendras que juntos roían después con
sus bocas desdentada¡¡. .
II
Hubiera sido preciso verlos bajo el resplandor amarillo de la lámpara que cubría una gran ~antaya de
guipur antiguo con sus sllut-tas de pájaros cuya
sombra se movia sobre las paredes, sus dedos huesosos que temblaban al arrojar las cartas, y sus anteojos que se deslizaban á cada instante.

El vapor del té subía por encima de lae tazas; ellos
reflexion11ban gravemente, titubeaban; contaban los
puntos á media voz. ee animitban, se despertaban poco á poco dA la alucinación de todas esas figuras que
danzaban delante de ~us cansados ojos. y 111 fin de la
partida, el caballero aproximaba su silla con un aire
desembarazado, char111ba, aventuraba un cumplimiento sobre el aroma de ioe polvos ó el color de las
cintas, se inclinaba. besaba -por encima de los mitones
las manos que la señorita d'Outreval le abandonaba,
moviendo 111 cabeza, y entonces decia con inflexiones
tiernas:
-¿Od acordáis, corazón mio, cuán cruel fuisteis
conmi2'o?
Ella suspiraba sin responder nada y pensaba entonces en que b.abian sido jóvenes, en que sus corazones hablan lattdo en unldono, en que demasiado
coqueta y demasiado romántica, habta ella de repente vuelto á otro lado la cabeza y cantado una nueva
canción.
Se acordaban de las frias ciudades de Alemania en
donde tiritaban, de las batallas iuútiles, de las escarapelas blancas que prendían á los remendados vestidos de Corte¡ del destierro tan largo, en el cual, ein
embargo, ee hi,,bla tan arrogantemente luchado contra la mala suerte; bosquejado tan tiernas aventuras
y roto mucb.as espadas, tanto por la buena causa como por los lindos ojos de las hdllas emigradas.
-¡Cómo bailaba este audaz cornet.t de Dragones!
¡Cómo hablaba de las mujeres con el insolente aplomo de eus veinte añoel ¡Vómo sabia hacer sonar sus
espuelas en loe corre&lt;1ores é implorar por lo bajo una
cita!
•
EIIR, ¡cómo había sufrido y llorado para resistir á
la tentación de est11 dulce voz 11rdorosa y vibrante
que la suplicaba, para ser la más fuerte y encerrarse en su orgullo como en una torre iuaccesiblel
1Cómo le babia él idolatrado! ¡Cómo habla deseado
cerrar con sue incesantes y deliciosos be&amp;os sus grandes ojos de terciopelo, donde por momentos ardia no
sé que luz eep,ritual y turoadoral y puesto que ella
lo deaecuaba y lo ridiculizaba, con su sonrisa incrédula, puesto que ella tarareaba una copla burlesca
cuando él pretendía supremos asaltos, él había huido
y en veinte batallas habla jugado su piel como se
Jut&gt;ga un luis.
¡Qué cruel fuisteis conmigo, Silvinal repetía él con
la mirada perdida en el vacio; y la señorita d'Outreval ropetia muy dulcemente:
-¿S11rlamoe los mismos buenos amigos que somos
ahora, mi querido caballero?
Después, ella llamaba á eu sirvienta: se dejaba besar aún la punta de los dedos, acompañaba al señor de
Nauvicourt hasta la puerta, y mientras él baJaba la
escalera, a.poyándose en el p.isamanos de fierro, exclamaba con voz inquieta y paternal:
-Sobre todo, tened mucho cuidado en el último
escalón.

III
Pues una noche, 11lloe charlaron un largo t:empo,
bPbieron, s'n apercibirae de ello, tantas t11Zas de té
que poco á poco sus ojos se cerraron y se durmieron
en mitad de sus ensueños acostumbrado•, la boca entreabierta y las manos caldas y oecilllndo, como dos
buenos viPjos que han velado b.aRta demasiado tarde.
La sirvienta. á quien no llamaban, continuaba su
s_u eño en la cocina. Lae bujtas s3 consumieron hasta
el candelero: e! fuego ~e apagaba.
El día penetraba eutre las cerradas persianas¡ loe
pájaros cantaban en loe árboles del jHrdln, y de repente el repique que anunciaba la primera misa, la
misa de los slrvh,ntes. de la gente pobrP, estalló fuera. concluyendo bruscamente en una lluviii de notas
agudas y sonoras que sacudió loe vidrios. La ulle se
despertaba. Los carros de los hortt&gt;lanos deecendian
á gran trote por la plaza del Mercado
La señorita d'Outreval entrt&gt;abrió los párJlados. se
estiró, bost1::zó ,Y &lt;tió un gran grito de estupor al ver
al caballttro que roncuba apaciblemente en el fondo
de su sillón con la peluca al través y lll corbata desatada.
El grito hizo enderezarse sobres11ltado sobre sue
poco seguraij piernas al Sr. de Navicourt
Se miraron con un azoramiento cómico de culpables á quienes un marido celoso acaba de sorprender
y que avergonzados, no osan articular palabra.
-¿Era eeo posible?
¡Et caballero habla pasado toda la noche alli.
¿Qué irhn á suponer? ¿qué irían á decir las perversas comadres, las buscadoras de escándalos?
¡Ella seria la fábula de la ciudad! ¡Estaba irremeciiableplente comprometida! ¡ella, la inmaculada que
no habla jamás cometido ni un pecado venial! '
¿Cómo saldrla él á esa hora, en pleno dia sin ser
visto de los vecinos y los canónigos que iba~ á Maitines? ¿qué pensarla la dirvienta?
La pobre vieja se desesperaba, sollozaba en su pañuelo de encajes, y murmuraba con un tono lamen tahle:
--¡Qué desgracia! ¡qué desgracia!
Mientras tanto. el Sr. Nauvicourt habiendo arre•
glado el _lazo d~ BU larga corbata y arreglado eu pefl!ca, tosió como un hom1:Jre que se prepara á pronunciar un gran discurso, bien que mal, enderezó el torso, y muy conmovi•to, con entrecortadas palabras.
-Habría un m~dio, s~ñor,ta . ..._un medio_de reparar .... nuestra distracción . ... decid, ¿queréis concederme vuestra mano? ....
Silvina Je miró fijamente y tembló todo su cuerpo.
elloa se abrazaron dulcemente sin decir nada.
Y hé aqul por qué la señorita d'Outreval ee casó á
los ochenta y cuutro años con el caballero de Nauvicourt, y no llevará en su entierro las blancas vestiduras que hacen pensar en las alas de los ángeles y en el b rote de lao azucenas.
RENÉ MAIZEROY,

�Domfn,rc 14 dt- Agosto de 1~

EL MUNDO

132

D omingo 14 de Agosto de 1898.

133

EL MUNDO.

¡POR UN_ MARIDO!
NOVELA. ORIGL""TAL DE MARC DE CHANDPLA.IX-ILUSTRACIONES GRABADAS EN NUESTROS TALLERES.
Versión española de "El Mundo Ilustrado"

Número 7.
-Sí: ese frasco tiene un perfume muy vivo que
posee propiedades particulares y me ha traído á
1un descubrimiento importante.
Binao dijo:
-Es un perfume indio: contiene aceite de pal1mero, sándalo y el jugo de una planta.
-Quisiera conocer esa planta, dijo el Doctor
y la conoceré. Pues este frasco se dejó destapa·do en mi camarote que cedí á la reina anoche; y
1
lioy al recobrarlo tuve una dolorosa sorpresa hallando á mis araiias muertas todas en torno del
frasco. Así lo creí de pronto pero luego noté que
no estaban sino adormecidas y mientras pensaba
en esto, como el perfume me mareaba, tapé el
!frasco y A poco las araiias empezaron á caminar.
Entonces, el perfume las narcotizaba! Para estar
cierto llamé á Prince, le dí á oler el frasco y se
·durmió también.
-¿Y usted? _preguntó~elly sonriendo.
-Yo sentía más bien cierto bienestar.
-Sí, dijo Binao, este perfume atrae á los
insectos y los adormece. Los indios dicen
•que se hace uno amar poniéndoselo en todo
-el cuerpo.
El Doctor dijo riendo á Binao.
-En ese caso regálame un
tfrasco.
- Y á mí otro, aiiadió el Comandante.
-Ese efecto sólo lo produce
-en las mujeres, respondió seriamente Binao.
-Déjeme usted, pues, éste, di.jo Nelly.
-Si lo quieres. . . . pero tú
no necesitas de eso.
-Exacto, concluyó el Coman·dante. Pero ahora que el asunto
·del perfume estl\ agotado ¿no me
dirá usted Nelly por qué está
aquí?
-Pues bien, mi padre y yo,
·como la reina Binao, hemos sido
·expulsados por los hovas.
-¿Expulsados? dijo el Coman-dante.
- Oh! yo! dijo Binao, partí por-que quise.
Pues á nosotros se nos puso á
la puerta y sin pagar á mi padre
'lo que se le debía.
-¿Y qué va á hacer ahora?
-, .
preguntó el Comandante.
é '. \
-¿Porquélos expulsaron?pre- ,
~.. ,
~untó el Doctor.
,,~
-Pues yo por mi aturdimiento
~,
tuve la culpa, Re~ordará usted,
/ ...,,
'Comandante, que le ofrecí un plano de Madagas·car que había sido levantado por mi padre y contenía un intinerario secreto; para cumplir mi ofre-cimiento, puse de mi propia letra:
«Homenaje del 1tutor al Comandante del Co1

TRITONIADA.
Cómo surgen mis memorias ante d Mar alborotado! ·
El Mar es mi padre augusto .... Deja, deja que recuerde ....
En los viejos episodios fui tritón enamorado
de un11 joven oceánida oji-verde.
Sus cabellos impregnaban de su olor mi cuerpo todo,
cuando trémulos mis brazos musculosos la ceiiían;
sus cabellos eran alga 1 verdinegras, que de iodo
y de ozono los perfumes embriagantes despedían.
Qué dichoso si los besos de sus labios escarlata
se posaban en mis labios, descendían por mi tronco
y erizando de deleite mis escamas de oro y plata,
inspiraban A mi oblicuo caracol su canto ronco . . . .
¡Cuántas veces, en la noche, de la luna á los reflejos,
en la roca hospitalaria más distante y más esq_uiva
constelada de rojizos carapachos de cangrejos,
entregábase á mis ansias, ardorosa ó pensativa!

EL ORGULLO DEL VENCIDO.
L
-¡Avanza! Aunque es muy áspero el camino,
Siguele con valor
De la jornada al fin puso el destino
El fin de tu dolor.
Rompe las ligaduras de la tierra
Que encadenan tus piés ....
Toda eeoeranza el porvenir te cierra
• Si dudas . ... ¡Anda, puée! ... . . .
Ya sé que es fatigosa la penditnte
Que tienes que subir;
Mas el que siente lo que tu alma siente,
Por ella tiene que ir.
No vuelvas la cabeza y sigue andando ....
Pararse es vacilar.
¿Qué tardas mucho?-Llegaráe . . . . .¿Qué cuándo?
· ¡Cuándo debas llegar!
¿Brota la sangre de tu piel? ¡Qué importa
Si vas hacia un edén!
¡La jornada más larga es siempre corta
Si se camina al bien!
Yo te aseguro que tus tristes quejas
Pronto han de tener fin ....
Olvida tu pasado .... ¡Lo que dejas
Es tan pobre...... tan ruin!
Pasiones bajas que tu eér ligaron..... .
Estúl)ida ilusión ....
Ansias locas é mnobles que dejaron
Seco tu corazón.
¿Y qué hal'aste? ¿Qué dicha te dió el mundo
A cambió de tu afán?
Ninguna, Con el impetuo profundo
Que tiene el huracán,
Arrancó la esperanza mantenida
Por un fatal error,
Logrando que en el árbol de tu vida
No quedase una ilor.
Justo es, por tanto, que tu amor le niegues.
¡No lo supo apreciar!
¡Ya verás su mideria cuando llegues ...•
Donde debes llegar! ... .

II

-Tienes razón . . .. ¿Qué importa la fat'ga
Que consume mi sér?
Sólo un afán mi corazón abriga:
¡El poderla vencer!. .....
No supongas que el áspero sendero
Me da espanto. No tal. ...
Quien quiere con el ansia que yo quiero,
Lucha y llega al final.
Me atrae aquella luz resplandeciente,
Y hasta ella tengo que ir...

Cómo hendíamos las olas irritadas ó serenas,
con su mano entre mis manos y en la suya mi pu.pila,
y qué dulces serenai.as nos brindaban las sirenas
en los hoscos arrecifes de Caribdis y de Scila!

...................... ......................................
Quién dió muerte á mis venturas? Un delfín gallardo y bruno.
-Te burlaron?-Me burlaron.-Te vengaste?-Sabiamente:
Demandando su tridente formidable al dios Neptuno,
los clavé sobre mi lecho de coral con el tridente . .. .
Cómo surgen mis memorias ante el Mar alborotado!
El Mar es mi padre augusto . . . . Deja, deja que recuerde:
En los viejos episodios fuí tritón, enamorado
de una joven oceánida oji-verde.
.AMADO NERVO.
México, 1898.

Bien dices ... :Aunque es ruda la pendiente,
Pararse es sucumbir.
La blandura del suelo me sujeta;
Quiere hundirme quizás.
Mas siento la arrogancia del atleta
Que no se vuelve atrás!
Tienes razón .... El mundo ha despreciado
Todo lo que le di. .....
Con su desdén mi rabia ha despertado ....
¡Y ahora me vengo asil
Sigo .. ¿no he de seguir? Lo que era un sueño
A realizarlo voy,
Y el mundo, que me tuvo por pequeño,
Ha de ver lo que soy.
¿Qué importan la fatiga y el trabajo
Si se han de compensar
Con el placer que vean los de abajo
Que al fin puede llegar? ...,

III
-.Espera .. .. Ya es inútil. ... Te has vendido ....
No sigas .. Me engañé...
Loco estás .. No cambiaste ....Yo he creído
Que tu orgullo era fé.
Vuelve dt nuevo al mundo que encadena
Tu vida y porvenir,
Porque resulta estéril tu faena ........ .
¡Nadie te ve subir!
-,¡Nadfe?-No.-Pues entónces imagino
Que es una insensatez
Luchar con la aspereza del camino,
¡Y me vuelvo otra vez!
LUIS DE ANSORENA.

Quién es Gliffnéh.•. ?
Al Lic. Manuel Marrón.

Gliffnéh es la dulce niña de blonda cabellera
Que en mágicos ensueños el bardo concibió
Cual una de esas sllfides que surcan la pradera
A las cadencias lánguidas de amante ruiseñor.
Ella es la que rompiendo mis negras nostalgias
Llevóme con sus alas al reino de lo azul
Donde al brindarme suaves é ignotas si~fonfas
Vibrar hizo de nuevo mi tétrico laud.
La v:rgen, que al abrigo de rosas perfumadas
Que forman como un manto teñido tm arrebol
Cambió por frescas flores mis flores deshojadas
Y al corazón ya muerto con besos despertó.
Por eso yo la adoro!; por eso cuando tiende
Sus alas-rosa y oro-la brisa matinal
Y á los nivosos pc\talos de las camelia; prende
Millares de perlitas de limpido cristal,
Mis pasos inseguros dirijo con anhelo
En pos de su adorable poético jardin
Y corto las campánulas, azules como el cielo
Para alfombrar con ellas su regio camarín. '
Y entonce entre las ramas de colosal parota
Desgrana sus melifluos arpegios el turpial '
Y canta enamorada la pálida chiltota
'
Mirando á los polluelos que pronto volarán.

i{bri.»

Las ondas del torrevte se ocultan fugitivas
Entre los terebintos pintados de carmin,
Entreabren sus corolas soberbias sensitivas
Y el sol surge entre nubes de gasa carmesi.

SONETO
(PENSAMIENTO DEI AiUlAND SILVESTRE.)

¿Todo en el mundo, abismo de amargura
cambia, desaparece ó cae vencido;
'
todo se precipita en el olvido
ó en el seno de negra sepultura?
No: que hay algo eternal, algo que dura
at través de la edad, firme y erguido:
el corazón del hombre, combatido,
y de las hijas de Eva la hermosura.
Si; la belleza, fuente de poesía,
que en el pagano altar brilló sin velos,
sigue retando al esplendor del dia;
Y ardiendo en fiebres. cóleras y anhelos
el corazón del hombre desafía
'
hoy como ayer, las iras de los 'cielos.
MANUEL REINA.

¡Oh reina! ¡oh soñadora! ¡princesa de un pasado
Que de~hoj&amp;ste lirios al pié de un ataudl....
~
Magnifica corona los elfos me han mostrado
Con que ceñir anhelan tus sienea de querub.

............. ... ····················· .............. .

E&amp; ella, la que en noches calladas y tranquilas
Cuando la luna vierte mirifico esplendor
'
Descien?e hasta mi alcoba que alumbra~ sus pupilas
Y entusiasmada vuelca la copa del amor.
La que me arrulla cuando letal melancolfa
Acerba y punzadora se adueña de mi ser
L~ rubia por q:uien tengo inmensa idolat~fa,
M1 ensueno, mi esperanza ...• esa es, esa es Glüfnéhr
EDUARDO MELO Y ANDRADE,

,.

Pues yo no supe donde puse el tal plano, que
estuvo á punto de dejarme sin despedirme de us:
tedes porque había ofrecido llevárselo al Coman. -dante al tiempo de partir. El caso es que á pocos
·días, el Gobernador mandó llamar á mi padre y
-con el plano en la mano le dijo: «Mayor, ya no
necesitamos de los servicios de usted. Volanabé
-porque allí estaba Volanabé, más sonriente y
·empomadado que nunca-va á dar orden de que
·se preparen los fitakones para conducir á usted
á Diego y dejarlo con sus amigos los franceses.»
Mi padre quiso dar explicaciones, pero le fué
'imposible hacerse entender de esos brutos.
-¿Pero cómo_ cayó ese documento en las manos del Gobernador? preguntó el Doctor miei:i'tras de Chalmont reflexionaba.
-Eso es lo que nunca pudimos averiguar. ¿Sa'ben ustedes lo que dicen ellos? que lo encontraron en la casa que ocuparon ustedes en Ambolbimarina.
-Imposible, dijo el Comandante.

-Sin embargo, es lo que pretenden, y como
decía Ivon, en esto se debe ver la mano de Volanabé, pero esta nueva picardía no le ganará el
paraíso y el viejo Ivon es un valiente á quien
siempre le conservaré gratitud
-Por qué? preguntó Lerbon mientras Juan
seguía preocupado.
-Volanabé nos condujo g, Diego; y como no
estaoa11 ustedes ya allí, (lo que fué para nosotr Js
una gran decepción) pensamos en el viejo marino y lo fuimos á ver, refiriéndole lo que nos había sucedido. El se indignó, nos instaló en su casa y fué á ver al Gobernador francés para que
nos concediera una entrevista. Nosotros entre tanto fuimos á' la playa cavilando en nuestra desdicha. l\ri padre estaba abrumado, pues aunque el
Gobernador consintiera en repatriarnos ¿qué iba
á hacer él en el Canadá? Yo le consolaba dicien_.--·-- ~ --:··- .

.....

/·,=,../__ · .~'""·,

Mora Foutssy que apenas volvía de su terror nos
contó la escena que acababa de presenciar.
-¡Bravo por Ivon, bravo! exclamó Binao, ese
trato se merecen todos los hovas.
El Comandante y el Doctor no pudieron prescindir de reírse de la salida de Binao, mientras
Nelly continuó:
Lo que más nos interesaba era la respuesta del
Gob¿rnador y como Ivon lo comprendía así cor•
tó el relato de su mujer y nos dijo: «El Goberna•
dor espera á ustedes y tiene una colocación para
el Mayor.-¿Aquí? interrogó mi padre.-No, pero
cerca, en las islas Qomoras con un inglés muy rico que vive solo en sus tierras, se fastidia y necesita un dependiente.» Todo esfo era bastante
vago é inesperado; pero el Gobernador nos dió
informes más precisos y mi padre, instigado por
mí, aceptó. Por el camino daré á ustedes más detalles, porque ya es tiempo de que vayamos á tierra; mande usted echar al agua la
lancha.

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do que mis conocimientos me permitían dar clases de canto, piano, dibujo y otras materias y
que sus parientes de allí podían ayudarlo á colocarse; pero lo que me desolaba era partir sin
despedirme de ustedes.
- Seil.orita, dijo PI Comandante, no puede usted figurartie lo apenado que estoy por la parte
que tengo en ese d1:sastre.
-No lamente usted nada, pues ya las cosaf se
arreglaron conforme á mis deseos. Pero déjenme
continuar, y mientras, mande usted, Comandante,
preparar 111 lancha que nos va A llevar á tierra á usted á la reina y á mí. Pues bien, mientras
nosotros paseábamos Ivon volvió á su casa y encontrando allí á Volanabé, objeto de sus odios y
rencores, le dijo: «Al fin te cojí, perro ladrón y
ladrón de perros,» y sin darle tiempo de escapar
tomó un rebenque y le administró una tunda de
mano maestra. Mora Foutsy no se atrevió á pedir gracia para su compatriota sobre el cual llovían los golpes. En estos momentos llegamos mi
padre y yo y entonces pu.lo escapar el ecnpomadado Volanabé á quien no quedó ni un dieute para sonreír, porque todos cayeron en la golpiza y
que salió baiiado en sangre, arrastrando una
pierna y en estado desastroso. Ivon, radioso dejó su rebenque, nos estrechó las manos y luego,

El Comandante llam_ó, y mientras daba
sus órdenes, Nelly ail.adia:
'·
.A los pocos días un barco nos
J. \,, \
trajo aquí; pero como ninguna lí·
\
nearegularuneá11Iadagascar con
las Comor'as, el Jefe de La División Naval nos autorizó á tomar
pasaje en el Colibri que se dirige
á esas islas.
-.Aquí, en el Colibl'i.2 pregun•
tó Juau sorprendido.
-Aquí, para ir á. una isla, se
necesita un barco, dijo Nelly
1 riendo del efecto que la noticia
causó al Comandante, y aiiad.ió:
se diría que eso le es á usted
desagradable. .A mi! estuvo á
punto de gritar el Comandant~
en un arrebato que le habría traicionado, pero se contentó con
decir:
-Me será muy satisfactorio,
seil.orita, contribuir á que olvide
usted los disgustos que sufrió con
morivo de nuestra visita á .Ambohimarina.
-Yo, declaró el Doctor, estoy encantado y siento que el
viaje que vamos á hacer con usted seiiorita,
no sea alrededor del mundo. ¿Cuándo se
embarcan ustedes?
-Pienso que será dentro de dos ó tres
días, y entre tanto espero que tendré el gusto de verá ustedP,s con frecuencia. .Además,
creo que el Colibri no va di!'ectamente á
Mohelia que es donde debemos desembarcar, sino que va antes á Mayotta; luego se detendrá en
.Anjouan y por último en Diego, según he oído
decirlo al Jefe de la División N1lval. El Comandante va ahora á recibir del Gobernadorinstrucciones sobreel particular. Diga ust,id Doctor:
¿qué es Mohelia? Loignoro, pero mejor no me lo
diga usted. No he sido tan halagada por Madagascar que lamente dejar esta tierra. Lo que me
tiene encantada es hacer una travesía en un buque de guerra y además, si no le agradamos á
Mr. Thomas Poole, (así se llama el propietario)
regresaremqs al Canadá llevando una buena provisión de recuerdos.
TerminabaNellyestasexplicaciones cuando vino un marinero á avisar que la lancha estaba lista. Binao, Nelly y el Comandante escoltados por
Prince que no sabía á quien seguir de estos dos,
descendieron á tierra y se presentaron al Gobernador q 11e los recibió muy afablemente.

V
DO~DE EL DOCTOR EMPIEZA Á VER CLARO
-¡Diablo! dijo ei Doctor tomando á peqe:flos
sorbos su café hirviendo. Decididamente el café
helado sería mejor y es de sentirse que mi imbé-

•

�EL MUNDO,

134

Vomlngo 14 de Agosto de 1898

lugar en que estaba se raya con estrías rápidas,
cil criado haya'roto la máquina de refrigerar que
como relámpagos que producen la ilusión de:
funcionaba tan bien.
crepitaciones lejanas.
-¿Fué su criado de usted? Yo creí que había
La frente del sol emerge deslumbradora; y súsido el mío.
·
bitamente de un solo golpe el cielo y la mar se•
-En fin, quien quiera que sea,la máquina está
inundan de claridades . .... .
inservible y es absolutumente necesario que tenAllá á lo lejos en la superficie de las aguas que
gamos otra esta misma tarde: hizo usted bien al
parecía ilimitada y desierta , aparecieron un is•
recordármelo.
lote primero y luego otro y otro y otro aún .....
-Es indispensable, y voy á tierra á procurarA medida que el barco avanzaba, más islotes.
me una.
aparecían, se soldaban entre sí y tomaban nue-¿Con este calor? Ni lo piense usted, amigo mío,
vas formas: luego se vió que eran las cimas de
voy á enviará Jacques.
un mismo país del cual aún no se perfilaban las.
-¡El calor' estoy acostumbrado; y con mi quicostas. Una de estas cimas era bien característita-sol y mi casco no le temo. Déjeme usted, Coca, con su cúoula redondeada y sus pendientes
mandante, pues prefiero ir yo mismo porque los
rápidas incliñadas por igual en todos sentidos, un
recurscs no abundan en Nossi-Be y Jacques nada
verdadero pilón de azúcar ligeramente inclinado..
encontraría, en tanto que yo no volveré con las
como si la base hubiérase carcomido por un cosmanos vacías.
tado.
Si se trajera usted también algunas flores. : . . .
El Mayor Stephenson, indiferente á las belle-Es verdad, y aguas de t0cador, y perfumes:
zas de la naturaleza dormía en su camarote con
-Decididamente piensa usted en todo: pero
sueilo profundo; el Doctor acababa apenas de leella tiene el precioso perfume de la reina Binao
vantarse y estaba tomando una taza de café para.
que narcotiza los mosquitos .. . . . .
ponerse inmediatamente á ernribir, siguiendo su
- Y que provoca al amor, concluyó sonriendo.
costumbre de dejar listas con la primera luz maLerbon. ¿A qué hora viene con su padre?
tinal, dos ó tres páginai, respecto á las araftas; Ne'¾:~
lly con traje de ma:liana blan-Esta noche, á las ocho ó á las
-"\.
co de fra?1ela, y un abrigo de
nueve, pues ya sabe usted que zar-,-: -\
seda,azul, se apoyaba en el paparemos á las diez.
samanos del puente al lado de
-Pensaba que comerían aquí.
de Chalmont. Maravillada por
-No quisieron, ó más bien, no
la belleza del espectáculo, olpudieron, pues aún les quedaban
vidando la presencia de los
por hacer algunos prepara.tivos; ademarinos que les rodeaban, se
más, tenían invitada á la reina Biestrechó contra Juan y reclinao que se ha apasionado terriblenando la cabeza en el pecho
mente de Nelly y también me hadel marino, le dijo.
bían invitado, perono
-¡Qué bello, qué bello es.
prometí que iría y me
esto y qué feliz soy!
propongo permanecer
Luego, volviéndo en sí seá bordo.
separó de Juan vivamente y·
- Hará usted mal,
porque apenaría á Nele preguntó:
que es tan afectuo-¿Qué cima es esa?
sa. ¡Vaya una criatu- Esa, le contestó el Comanra encantadora! . . ...
dante es el Ouchon- gui que.
Valiente, adicta, resignifica pilón de azúcar.
suelta, instruida y so-Y éste otro?
bre todo, bella. Será
-"' t
-El cerro cuadrado.
feliz quien la logre por
.¡_.?
La isla entera era Mayotta,
esposa.
una
isla gallarda y riente que- -:_.....•E.. -¡Qué entusiasmo,
ocupa un sitio equidistante entre Africa y
Doctor! ¿Piensa usted
. , _
Madagascar y que es producto volcánico.
ofrecerle su mano?
. '
como las Comoras brotadas de una in-Ay! si tuviera yo
-,; ,h,..._
mensa erupción.
la edad de usted! Si
_ j,l!:1.:p · ·"
Acercándose, todo aparecía sereno, repo-yo fuera usted . ...
?::il~=""'~·
sado y agradable y había en casi todas di-Juan se ruborizó.
recciones grandes árboles entrelazados por ·
-Pero no hay gran
lianas de flores brillantes; una bóveda de diferencia entre usted
verdura sombría que recortaban aquí y allí con
barque
del
Mayor
y
su
hija:
en
primer
lugar,
Mr.
y yo, Doctor.
-Enorme .. . . diez ailos por lo menos, y ade- Thomas Poole, el rico propietario de Mohelia ha- manchones de un verde más claro, vastos plan-bía sido muy correcto dirigiéndose á las autori- tíos de caña de azúcar. En algunos raros sitios.
más, está enamorada de usted.
dades francesas para que le designaran la perso- aparecía la roca volcánica lustrosa, guinda, so•
El Comandante intentó sonreír.
na
á quien debería llevar á su lado, con la con- bre una tierra roja y muy fértil en que surgían,
-No se ría usted, amigo mio, eso es bastante
visible para que no lo baya notado un viejo como dición si de que fuera de origen anglo-¡¡mericano, al capricho altos cocoteros cuyo tronco desnudoyo, y si se lo digo no es para preocuparlo, sino Stepbenson, que tenía ligas con los franceses, que y esbelto coronado de soberbios abanicos, rom-para im¡pirarle confianza y que no se oculten de el Gobierno inglés desconfiaba de él y que se pía la monotonía del paisaje.
El barco avanzaba con rapidez y todos los de-había malquistado con los hovas, sería un agente
mí.
-¡Es que usted es el enamorado y está ce- con quien podría contarse en caso dado y por talles empezaban á mostrarse bañados por la reseso lo escogieron aunque tenía reputación de be- plandeciente luz: los islotes cincelados, esparci. loso!
dos en torno de la isla principal; las recortaduras
bedor, pero también la tenía de honrado.
El Doctor se ruborizó á su vez y exclamó:
Esto complació á Juan, pues Nelly no le min- de la playa cubiertas de arena dorada: algunas.
-Yo, Dios me libre! pero le tengo á usted envidia .... Y si algún día tuviere usted contrarie- tió puesto que su padre fué dado de baja por em- casas blanqueadas con cal al uso árabe tachonadades y tristezas y necesitase de apoyo moral y briaguez solamente y no por embriaguez y robo ban con puntos blancos el follaje, y al rededor deese conjunto, bastante lejos ne la orilla, el ancho
consejos, no siga siendo reservado y tenga fe en mí. como Juan temía.
Stephenson es honrado, decía el Jefe Naval y cinturón de coral, dique natural apenas visible,
- Sí, pero usted no sabe todo lo que yo sé sobre el padre, sobre la madre y sobre la niila mis- su palabra era para el Comandante un Evangelio. al ras de las olas que se revolvían sobre él, rebo-Largo espacio de tiempo permaneció pensati- sando espumas hlancas.
ma; usted no ha oído sus palabras atrevidas, amorosas, experimentadas ya; usted no conoce la vo en un sillón, abrumado por el calor sofocante
Más allá de estas rompientes, en el interior deturb'.\ción, el miedo y el encanto ¡ay! el encanto de la tarde, y después llamó á Jacques y le dió la corona. dormitaba un pequeilo Mediterráneo,.
orden de que le alistara un traje de paisano.
omnipotente que ejerce en mí, deseó decirle.
un lago apacible sembrado de islotes fragantes.
Apesar del rigor de la temperatura, apesar de colocados allí como cestos de flores.
Pero nada dijo; y más contento que disgustado
del descubrimiento de su amigo, no quiso enta- la lluvia que se preparaba ya, impacientado por
-Oh! qué feliz soy! qué feliz soy! gritaba Neblar discusión y se abandonó á la grata idea de la espera enervante, se dirigió á la casa del Ma- lly cuyas miradas s~ cruzaban á cada instanteyor, no sin prevenir á Jacques que no vendría á con las de Juan; y á veces añadía en voz muy
que no tardaría Nelly en venir al barco.
-Entonces, ha.ata la noche, dijo el Doctor. No comer y que regresaría al bar.co á las nueve con baja: y cuánto te amo!
me espere usted á comer, pues estoy invitado por el Doctor, el Mayor Stephenson y su bija.
Era el momento de la baja mar y el agua esmi compailero el Director del Hospital y volveré
taba agitada por una ondulación que al retirarsaVI
con el Mayor y su hija en el bote que mande usdejil. ba ver por breve espacio algunas cimas de la
ted para ellos.
corona madrepórica, de modo que parecía impo-AMOR,
REY
DEL
UNIVERSO
....
-Desde á las ocho estará en.el muelle á la dissible que barco alguno pudiera penetrar mas allá
posición de ustedes.
No más una ligera tinta rosada en el horizon- y llegar al mar inter_ior tan sereno, tan apacible,.
Cuando el Doctor se fné, el Comandante acu•
te indicaba la próxima salida del sol. En esos tan atractivo.
dió personalmente á ver si todo estaba en orden
No obstante, fijánd0se bien, se distinguía quepaists no hay aurora ni crepúsculo-Todo es ráen el comedor y el salón que iba á poner, con sus ·
pido. Venus se apaga de improviso como si un en determinada extensión las olas no reventaban,.
camarotes á disposición del Mayor y de su hija.
soplo poderoso hubiera pasado sobre ella; y el el agua permanecía azul como la profundidad deLuego volvió al salón, releyó las instrucc:ones
que había recibido de su jefe y se puso á estudiar
en su colección de cartas marítimas, la ruta que
iba á seguir.
Nelly había sido bien inforn;iada. Aunque el
Comanaante debía aceptar como pasajeros al Mayor y su hija, no por esto debía modificar el itinerario, fijado de antemano, sino ir á I\layott;. y
permanecer allí uno ó dos días informándose del
Gobernador si tenía comunicaciones para los sultanes de las Comoras que acababan de someterse
al protectorado francés; luego irían á Anjonan
donde conferenciaría con el sultán y en seguida á
Mohelia donde podía quedarse algunos días; pues
allí había peligre de una rebelión contra el sultán y era necesari'J restablecer la paz sobre bases sólidas. Terminada esta misiva, iría á la gran
Comora y volvería á Mayotta y á Diego Suárez,
donde daría cuenta.al Jefe de la División Naval.
En una carta amistosa este Jefe ampliaba sus
instrucciones y explicaba por qué autorizó el em-

11r

~t!:

lr.T, MTThJOO

Domingo 14 de Agosto de 1898

los cielos y allí estaba «el paso» hacia la cual, mando. ¿Sabes que me intimidas cuando tomas
sin ocuparse porelmomento de Nelly, dirigía cui- esa ¡¡ctitud?
- Vamos, no te burles de mí: eso no está bien,
dadosamente su barco de Cha!mont.
·
-Cuidado, decía á los marinos encarg11dos do amada mía.
-Pero si esto es serio, muy serio; te encuentro
la maniobra, atención todos. Rectos, sobre el alinea.mento de las pirámides.-A babor, más á ba- tan superior á todo el mundo que me das miedo
bor.-Hay que desconfiar de la corriente. Bien, á á veces y basta me pregunto cómo ba1&gt; podido
virar ahora. A estribor rápidamente, toda la ba- hacer caso de mí y si es verdad eso de que nunca me olvidarás y que me seguirás amando así.
rra, toda sin miedo. A estribor.
El Oolibri, obediente, seguía por todas las si• Dime, dime si es verdad.
- Locuela! Bien sabes que sí, y basta me imanuosidades del paso, enmedio de los arrecifes
y pronto hubo de penetrar al mar interior, ese gino que be vivido amandote toda la vida.
-Así me sucede; y apesar de cuanto se diga
lago apacible lleno de islas que semejaban canastillas de flores. Ya no quedaba pues por qué preo- en contrario, no creo que sea pecaminoso amarcuparse, pues quedaba el barco al abrigo de la se así. ¿Qué piensas sobre eso? A veces me vietempestad y de todo peligro en esa rada maravi- nen escrúpulos porqu! la religión nos ordena
llosa que los ciclones no visitan nunca y donde amará Dios sobre todo. Pues bien. . . . yo ....
la linfa transparente no sabe lo qne son olas ui No, no: decididamentt: es muy malo e8o que iba
á decir. Oyeme, ayer al regresar del paseo,
espumas.
No se necesitaba sino aproximarse á IR peqne- cuando me dejaste para ir al hospital á buscar al
1!.a isla de Zavuclzi donde habita el Gobernador Doctor, entré á la iglesia. Era yo tan feliz que
y echar el an.c!a muy cerca de tierra, casi á la tenía ganas de llorar, de orar, y ví al cura que
sombra de los gre.ndes árboles que reflejan su estaba á punto de salir y le rogué que me confesara .... le conté todo, todo lo que pensaba y me
silueta alargada en el cristal del fondeadero.
regail.6 repitiendo varias veces.
- Fondo, gritó el Comandante.
-Es preciso amará Dios más que á sus criatuEran apenas las siete de la mailana y no podía de consiguiente pensarse todavía en la visita ras y así él bendecirá vuestra unión. Luego se
al Gobernador. El Comand11nte terminó de dar dulcificó un poco, me preguntó cuándo sería el
sus ordenes y para huir del baldeo que iba á co- matrimonio y le respondí que dentro de tres meses ¿te parece mucho tiempo?
menzar, bajó al aalór. acomµailado de Nelly.
-Bueno, dentro de tres meses: tan pronto coPero á punto de entrar le dijo con voz muy ba•
ja seilalándole la cortina que cubría la puerta del mo venga el oficial que deba remplazarme, te
iré á buscará Mohelia, bien que no está lejos y
camarote del Doctor:
- Silencio: no interrumpamos á nuestro amigo vendremos a Mayotta y nos casaremos allí, en
en el calor de sus inspiraciones; vamos mejor á esa modesta iglesia que se divisa desde aquí: mí
la cámara de usted y luego le enseilaré la mía; rala! Luego esperaremos el paso del vapor-e.o
v erá usted que bien instalada estoy.
· rreo y volveremos á Francia con derecho de amarnos y a á toda luz.
El la hizo entrar.
-Ob! qué bueno, qué bueno!. ... y no nos vol - Oh!, dijo ella, ¡qué lindo está todo esto! ¿sabe
usted seilor que es usted muy coqueto? Esos ta- veremos á separar. Eso me hace el efecto de un
pices de Turquía, ede aubre-cama, ese espejo ve- sueilo, y tengo miedo de despertar. ¡Que no sea
neciano, ese bronce.......... qué admirable mailana ese día bendito de nuestra unión! ¡Cuánto amo esta isla! Pero si me olvidas en ese tiempo!
bronce!
Tres meses tienen muchos días, muchos. r,Qué
-Es Diana, la casta Diana.
- ¿ Y esta mujer que está en este cuadro?
- .1!:s mi hermana, vive en Rusia y hace tiempo
que no la veo.
- ¿No tiene usted más parientes?
-Ninguno .
-¡Pobre amigo mío! Entonces usted es más
digno de compasión que yo! Al menos tengo á
mi padre.
Esta soledad de usted me hace amarlo más ...
Pero ¡que digo! si ya no es posible que crezca mi
amor .... Tú ocupas todos mis pensamientos, todos, y á veces en esta obsesión, me imagino que
tengo aspecto de loca y que todos leen en mi pensamiento. Figúrate, el otro día en Nossi-Bé,cu11ndo jugaba yo con ef chico del Gobernador, de improvisó lo abracé con delirio yledije. ¡«AyJuan,
J uan, cuanto te amo.» Su madre riendo me dijo:
«Cuánta ternura, seilorita Nelly, pP.ro nose llama
J uan sino Eduardo.» Entonces me ruboricé como
u na colegiala y no supe quP. contestar .... y me
reprochaba en secreto mi acción y te culpaba. también un poquito.
- Vida mía .... Ven para que te abrace yo como abrazabas á Eduardo.
Juan se sentó en un sillón y ella saltó á sus rodillas y le enlazó el cuello en dulce abrazo, diciéndole:
- Y me amarás siempre así, siempre, siempre?
¡Qué b~llo será vivir juntos y poder estarse besando todo el día sin que me den remordimientos!
porque esto que hacemos ahora es malo ¿sa•
bes? .... Me parece que estoy soilando desde que
vine á Nossi-Be, porque estaba segura de verte y
te vi al fin. Luego, no nos hemos separado: digo,
· sí, perv anoche, la noche solamente. Y luego, como no más un tabique me separaba de tí ..... .
quise salir y acecharte, ver cómo dormías y me
vestí y salí y .... ¡qué cosa tan particular ¡t:ú tenías el mismo pensamiento y nos encontramos á
medio camino. Entonces corrí, me volví al lecho
y cerré ha.gta la escotilla á pesar del calor ¡qué
calor hacía! ¿Verdad? Y me dormí más dichosa.
- ¿Dormiste bien?
-Como una reina ...... que duerme tranquila. No deEperté sino hasta esta mailana cuando
llamaste á mi puerta para preguntarme si quería
ver la entrada de M:ayotta. De un salto me levante y salí y pude abrazarte antes de que salieras
al puente. Qué hermoso estaba todo en el cielo y
el mar, qué liermoso, pero no tanto como tú. Se
te veía soberbio, y magnílico al dar tres voces de

..

135
vas ha hacer mientras pasan? ¿Por qué no? ....
pero iba á decir una tontería; eso no es po~ible,
hay formiílidades que llenar y aquí no es como
en América donde se casa uno con tanta facilidRd; y además, mientras estés á bordo no es posible. Mailana ó al otro día, me dejas en M:ohelia
y te vas ....
-¿Crees que regresarás algunas ocasiones dentro de esos tres meses?
- No; es muy raro que venga yo á las Como•
rRs .. .. Pero ahora, voy á estar algunos días en
MohelÍil.
-¡Cómo volarán estos tres meses! ;,Pensarás
mucho tiempo en mí? y si me olvidas! Desde que
te conozco, lils mismas ideas, las mismas, están
dando vueltas en mi cabeza como un caballo en •
el circo. ¡Qué miedo dan las separaciones cuan·
do se amll ! ¡Cómo haría yo para que me recordaras noche y dia , teniéndome sin cesar en tu cabeza y en tu corazón como yo· te tengo á tí! Sí
pudiera irme desde luego contigo ....
Y lo contemplaba pensativa mientras él cubría
de besos sus manecitas.
-Oye: le dijo luego. Voy á darte mi retrato,
un retrato que me hice para tí expre~amente cuando estuve en Diego-Suárez. Me puse el traje que
te agrada; aquel con que concurrí al banqnete
del Gobernador de Ambohimarina. Tú, me darás
el tuyo y de día lo llevaré conmigo á donde vaya y de noche.....
Nelly se interrumpió vacilando; él la pre~untó:
-Y de noche? qué harás de noche?
Pero ella no le contestó, sino que prestó atención á un rumor de voces que se oía afuera.
-Silencio! dijo: oigo al Doctor y creo que está en el salón.
-¿No será tu padre? interrogó el Comandante
algo intranquilo.
- Va mus á ver, dijo ella muy serena. ¡Pobre
de papá! hace ya tiempo que no me ocupo de él
porque mis pensamientos son todos para tí.
En los momentos de salir de la cámara, Juan
preguntó:

�136

-Apropósito de tu padre. ¿Qué le has dicho?
¿Le has lla.&amp;lado ya de nuestros proyectos?
-Para qué? No se usa eso entre nosotros. Ya
habrá tiempo de decírselo más tarde, cuando sea
necesario. ¿No es más bello amarse así, sin que
nadie lo sepa y sin deberse á nadie más que á
uno mismo? Está uno más cohibido cuando sus
padres están al tanto ...... ¿no eres de mi opinión?
~ .Sin explicarse por qué, Juan prefería también
que no se lo dijera al Mayor Stephenson.
-Es cierto, dijo sonriendo, tú siempre tienes razón: déjame besarte una
vez más.
Y luege entraron al salcín.
No era el Mayor quien hablaba. Como la víspera había bebido mucho,
dormía aún apesar de los ruidos formidables que se producen siempre al llegar á puerto una embarcación de vapor.
.-::-Era Lerbón, que detrás de su cortina se
entregaba á un monólo•
go muy animado.
-¡Sorprendente,
sorprendente, sorprendente! decía; nunca hubiera creído que una
presa tan grande ......
¡;;. Nelly interrumpió el
monólogo sacudiendo la
cortina y diciendo desde afuera alegremente:
-Eh! Buenos días, ,
Doctor querido, ¿qué le .
sucede á usted que á

.EL MUNDO

sopechaba sino imperfectamente, en tanto que
nhora tengo ya uua certidumbre absoluta, indis•
cutible.
-Sobre qué? preguntaron á la vez el Comandante y la joven, vagamente inquietos por el temor de que su conversació~ hubiera sido oída.

Domingo iJ.4 de Agosto de 1898
marote que ocupa usted, pero desde hace dos días
la transladó á este otro, sin duda también en una
escotilla.
-Sí, dijo Lerbon y este animalito tan benéfico
como interesante, me ha tejido en breves horas
un mosquitero diáfano, y tapando con su tela la
boca de la escotilla y sin privarme de aire ni de
luz, atrapa al paso moscos y mos•
quitos.
-Yo, dijo Nelly, para librarme
de esos enemigos, tengo
cosa mejor: el
perfume de
Binao.
-Es verdad, dijo Lerbón, pero la

Domingo 14 de Agosto de 1~

137

EL MUNDO

PAGINAS DE LA MODA

FIG. 1-DOS TRAJES PARA JilL E'-TÍú

Lectura para lallil damas
Las labores manuales
. Entre los conocimientos lndiRpensables á toda mu~er que quiera poner en práctica los principios más
importantes de la economia doméstica, se encuentra,

~ hora como esta no ha salido de su concha?

Pero el Doctor nada había maliciado ó á lo
No tiene usted vergüenza! ¿A.caso ignora usted menos así lo creyeron ellos cuando les dijo con
que hace ya tiempo que hemos dado fondo fren- aire de triunfo:
te Mayotta?
1
-Ya sé por fin ahora para qué sirve el hilo de
Lerbón levantó la cortina y salió al salón. Lue- plata en ziz-zag. L~ Epeira Mauricia se ha decigo tomó la manecita de Nelly y la besó galante• dido por fin á revelarme su secreto.
mente sin apresurarse, como quien saborea una
Como Nelly parecía no comprender, el Comanfruta delicada y después dijo c·o n acento de cun- dante le dijo sonriendo:
.
vicción:
-Es bueno, sepa usted que el doctor ha con-Pero querida seiiorita, decididamente usted seguido domesticar una araila grande de jardín á
me trae la dicha. Imagínese que acabo al fin de la que los sabios llaman Epeira Mauricia. Prime•
descubrir lo que tanto había buscado y que no ro la hizo construir su tela en la escotilla del ca-

Epeira es mejor porque no se limita A desembarazarme de esos dípteros: figúrese usted .....•
pero no va. á creerme ...... figúrese usted que
en este momento está en vía de comerse una de
las más corpulentas mariposas crepuscularei!:-una.
esfinje! ¿Cómo 111. capturó? Es fácil de verse, por
que la infeliz presa está rodeada aán del lazo de
que se sirvió su matadora. ¿Y sabe' usted cuál es
este lazo, Comandante?
(Continuará)
FIG. 2-TRAJ E PARA NIÑO

sin duda alg,una, el conoeimi.-nto perfecto y amplio
de las labores manuales. Ba~ta. para comprobar edto,
fijarnos en la diforencia notable que existe entre el
hogar de una madre de familia. que no tien11 conocimientos en las labores manuales y el de aquella qµe
ha tenido la felicidad de cursar dicha asignatura. Alli
todo es desaseo, gasto excesivo y falta de atractivo;
aqui puede verse la economía, el buen gusto y la corrección en el corte, pero sin derroche.
·
Desgraciadamente, á pesar de la gran Importancia
que tienen las labores manuales. su enseñanza está erateramente descuidada en las escuelas, pues aunque
año por año, acudimos alli para admirar las suntuoFas exposiciones de costuras hechas por las alumnas,
hay que advertir que esos trabajos han sido dirigidos
por perso!las que no se cuidan tanto como debieran,
por seguir una metodologla convenientemente en sus
clases.
Una lección de costura en nuestras eFcuelas primarias, bien puede tomarse como i,J tip,:&gt; de la más completa anarquía, en donde los conocimientu adquiridos son ficticios y pasajeros, pues se han dado sin orden y sin método; por más que éste sea preconizado
por todos, descuidado por !a mayoría y necesario para el éxito de nuestros trabajos. L.t elección de las
labores que han de hacer las alumnas durante el año,
queda al capricho de cada una de ellas ó al gusto de
los padres de familia, transformándose.dicha clase en
una especie de aquelarre de primorosas hadas, que
hacen brotar de entre sus manos, como por arte
mágico, las blancas garzas bordadas en seda y oro
para los biombos al estilo oiient&gt;al, las flores de nacarados pétalos y la rizada espuma del finísimo encaje
de bruselas. Esta profusión de quehaceres heterogéneos. tiAne algunos inconvenientes, entre ellos. perjuicio para sus discípulas, que se dedican á las lt bo•

res que más son de su agrado. descuidando quizá las
que le serán indispeusablt&gt;s más tarde y por otra parte, ut. trabajo ímprobo é infructuoso tal vez para la
maestra, qnEI no puede mutiplicar su, tención, para
atender il todas debidami,nte. Así, pues laenst:ñanza
de las labores manuales, debe ser slm11ltá.neamtlnte,

FIG 3-TRAJ E PARA NIÑO

�138

EL MUNDO

recibió hospedaje en casa de un caritativo boticario
amante de imprevistos y de novedadee.
Los bicicletistas tienen el esplritu de cuerpo. El
señor Bonvalot pretende que cuando su "Club" se encapricha en pedir algo, no hay fuerza humana que
le resista.
En el caso presente, se ha demostrado que se es 11nglo•11Bjón ó no se es. El dueño del "Caballo blanco"
pr~tendió ser amo de su casa. y no tenie~do que _c01:~tar con su diputado ni con H . .Ayuntamiento, dificil
fué "hacerlo andar." Según la ley inglesa habla un
sólo modo de molestarlo; este es acusarlo de
"haber faltado á sus
ob!igllciones de hotelero," rehusando alimento y hn~ar á una
señora ciclista bajo ,
pretexto que llevaba
un traje que vestía separadamente cada uno
de sus miembros. Esto significa calzones,
palabra que la buena
sociedad inglesa no
permite se pronuncie.
Las palabras que sirven para designar el
contenido de ese contenientes siendo por
completo prohibidas,
habrá que usar é in•
ventar cantidad de efemismos para defender
ante los tribunales un
asunt" en que sólo es
cuestión de objetos
queno11epueden mencionar.
Un repórter ha ido á
entrevistar al dueño
del 11 Caballo blanco"
quien le manifestó que
el pleito que se le promueve lo tiene sin cuidado y que exigirá se
presente la señora ante los magistrados de
la Ley, con el traje que
llevaba, seguro que
admitirán que tenia
razón en criticarlo.
Apenas circuló la
noticia de ese incidente cuando la prensa
inglesa comenzó á. re ·
cibir infinidad de cartas referentes á la
11~ran cuP;stión de Darkrng." La mayorla de
los ingle11ee está en
contra del hotelero por
amar al principio.
Son anglo-s,ijones y
no menos quisquillo ·
sos sobre el capitulo
de la independencia.
Pretenden vestirse co ·
mo bien les parece, y
rechazan el d~recho
de censura en los hoteleros.
¿En qué se mete ese
hombre? ...... ¡que lo
abandone desde luego toda su clientela!
Algunas mujeres se
rebajan hasta usarles
y dicen más ó menos.
FIG. 4-ELEGANTE MODELO DE VERANO
3:1 «traje racional&gt; no
es una especialidad
homogénea y desarrollarse por medio de ejercicio~ de los bicicletistas. Es el traje del p_orvenir. Se busprogre11ivos. Seria además conveniente, que una mis- ca su forma definitiva desde hace anos en los Estama profesora dirigiera á las alumnas en todos los cur- dos Unidos y en la Gran Bretaña_ por ~edio de sosos en que se subdividiera la ensefünza de las labo- ciedad de muje:·es inteligentes é mst~mdas que se
res manuales. Si atendiendo á estas ref.irmas, se pro- preocupan de la higiene y de las necesidades modercurase dar la preferencia á lo úcil y á lo indispensable nas engendradas por nuevas actividades_ Las ena- .
aRtes que á lo vistoso y superficial, es seguro que ca- guas largas recogen loa microbios. Con~tituyen un
da alumna al cerrarse para ella las puertas de la es- estorbo y á veces un peligro para las muJer~s que se
cuela, quedaría habilitada competentemente para el entregan á los juegos de los hombres. El traJe ae !_as
establecimiento de un nuevo hogar, feliz en lo que á «señoras bicicletistas• represen~a unl!- de las. soluciones del problema y quizá la meJor Aun considerando
esta parte de la economía pudiera corresponderle.
que la solución fllera mala, nada tiene que vei: con el
MARÍA M. ROSALES.
hotelero sin 1 con las diversas ligas que trabaJan de
ambos !~dos del océano para substituir U!} traje práctico á nuestros atavíos de animales de luJo,
Liga del traje para mujeres ciclistas.
Los ín~leses, menospreciando la política d~l. día,
las comphcaciones 9-ue pu_ede atrae1 la gu~rraH1spano .Americana, sus rntenc1ones secretas con relación
Hay ~ran alboroto en Inglaterra entre las señoras á las propiedades españolas que van próximamente á
y señoritas bicicletistas. I..;a "liga dd fraje-1·acional" ponerse en subasta pública secreta, bajo el martillo
se ve obligada á tomar en mano la causa de la vic- de la diplomacia, han gastado saliva. tinta y algo de
tima 11
talento en sus ataques contra el Caballo Blanco y en
El escritor .Arbe de Barine ha tomado apuntes so- su defAnsa.
bre tan interesante cuestión y cuenta su erigen y
En el siglo tres los Padres de la Iglesia se opusieconsecuencias.
Una pareja legitim~mente unida por los lazos del ron enérgicamente á que los hombres recortaran sus
matrimonio salió de Londres en 11tandem11 y pretendió «tunicas• considerando como muy afeminados aquepasar la noche en la. pequeña ciudad de Darking que llos que «adoptaban el traje bifurco, importado de
Persia.•
sólo posee dos hoteles decentes.
El "León colorado" se negó muy civilmente á reciEn Oriente, las mujeres usan aún ese t•aje con~ebir los pasajeros, pero no escondió que era con mo- nado. La justicia inglesa no se ha pronunciado 11un,
tivo de los pantalones cortos de la señora. El "Caba- no da su sentencia. .Algunos pretenden ~ue si la mullo blanco" no puso formalidad al~una en su negativa jer es bien formada, los calzones sondehciosos. Unas
y cerró la puerta sobre las narices de la cansada pa- maestras de escuela se quejan que el uso de esas funreja: "¡No recibimos señoras en trajes de fantasial" das, convierten sus disclpulae en hombres.
exclamó el hotelero.
Muerta de frío, mojada y desfalleciente, la pareja

Domingo 14 de Agosto de 1898.

Domingo U de Agosto de 1898

139

EL MUNDO

Plantas -venenosas

Nuestro• Grabados.

Muchas hay que tocamos diariamente y creemos son
inofensivas. Para enumerarlas tendríamos que hablar
no en griego sino en latín, tomando en cuenta que
aquí se bautizan las flores, los arbustos con entera
libertad.
Lo que no necesita griego ni latln es el germen de
la papa el cual contiene un veneno temible. Este se
llama solanina, se encuentra en las hoj&lt;ls de la planta
y sólo el tubérculo bien 11eparado de su vástago está
exento de él.
Debe cuidarse quitar á las papas la base del germen, con buen cuchillo y cuidadosamente. Esto se
llama el ojo de la papa
Es muy general pelar las papas sin.extraer ese germen Cuando las papas maduran en sacos. en cajll.s ó
en almacén, deben recortárseles todas las partes verdes.
La solanina causa males de estómago é irritaciones
de intestinos que siempre se atribuyen é otras caueas.

FlG. 1-D0S TRAJES PARA EL ESTÍO,
Hermosos y ligeros, el primero de bengaliua á gra~des rayas, con cuerpo bolero, ornado de J.na capeh•
na de gasa btanca pfüsé y abierto sobre un plastrón
plissé t.-mbién de la misma; cinturón de seda asargada y mangas juntas con un pequeño volante en el remate.
El segundo, de gasa figurada con blusa de plissé,
abierta sobre una pechera de lino semi-cubierta fOr
gran corbata fantasía, y con dos solapas triangulares
muy elegantes, doublees de seda, cinturón negro de
seda acordonada.
Hombreras ligeras ornadas de pequeños volantes
ó cintas que se repiten en la basquiña y en el remate
de las mangas.
FIGURA.S 2 y 3-0')S TR\-TIB P \R \ Nc'io.
Un frock, delantero y espalda, de sarga con
blusita marinera y ci11turón blanco y un trajecito sastre de sarga también. formado por una
blusita de gran novedad y pantaloncito de bombacho.
FlG. 4-ELEGANTE MODELO PARA VERANO,
Es un traie de piel de seda de una encantadora originalidad. .Asciende la falda hasta formar
un elegante coeeleto y se abre á todo lo largo
sobre un fondo de 9atln bordado y en el cuerpo
sobre un gr11n plastrón de muselina obscura
pli~~é.
Un medio jacquet con tendAncias á. estilo bolero, que es una primorosa aplicación de bordado, asciende formando un cuello Médicis, alterna con yockeys en los hombros; muestra mangu ajustadas can aplicación de cintas de seda
negra.
Un pequeño volante de m11selina de seda orna la parte inferior de las mangas.
FlG, Ó-TRAJEDE CALLE-DELANTERO Y F$PALllA.
El corpiño es fantasía, hecho todo de tafetán
y muselina de seda, la cual asoma asi en el peto
como en las mangas, á través de ligeras bandas
cruzadas por galoncitos de beda en ángulos.
Gran plastrón plissé de m11Selina con gola
Médicis.
Dos bandas de la misma á ambos lados de la
blusa, prendidas á los hombros por elegantes
rosetones.

FIG. 5-TRAJ"El DE CAL!:E. DELANTERO Y ESPALDA

,.**
Creemos que más vale que la mujer quede mujerr
pues al convertirse en hombre, pobre de nosotro&amp;
!Ya nos da bastante trab11jo!

--------·--------

FlG. 7

Precio dela mujer
Cierto sabio italiano se l1a dedicado á. reunir con•
cienzudos datos acerca del precio que alcanzan las
mujeres en los paises en que su venta es todavía co·
rriente.
Entre los cafres una mujer hermosa acostumbra
valer 70 cabtzas de ganado lanar.
l!:n el Estad o de Mishmi en la India, vale 20 cabezas de cerdo.
En Tin:.or se dan por u11a esposa 200 ó 300 búfalos y
ademas una infinidad de ovejas.
Entre los Samoyedos una joven soltera de elevada
familia se paga con cuarónta rublos de plata, do,¡
pieles de zorra, seis metrcs de paño rojo, una cace10la de hierro y cuatro pides de castor. Como ca~i la totalidad de los hombres no pueden dar todas estas cosas, muchos toman un partido más .... -económico
pordecirlo asi- de robará las mujeres.
Los esquimales las pagan C&lt;'n 100 á 150 rengíferos.
Los orampos dan por una mujer dos vacas Uu pretendiente ricQ paga adómás tres bueyes.
Los Balakeles, en el Africa ecuatorial, compran la
mujer con algunos dientes de elefante.

Las mujeres médicas

FIGURA 6
Otro frock para niña de 2 á 3 años, de muselina de seda, ceñido arriba del talle por un lacito de seda rosa y adornado de tiras bordadas,
prendidas sobre loe homt&gt;ros, á derecha é izquierda por '.azos de seda rosa también.

Se estan multiplicando en los Estados Unidos en
proporción extraordinaria. En el año de l&amp;fü se contaban 527, se cuentan ahora 4,5001
Parece que muchos de esos honorables practicantes tienen productivas clientelas y algun&amp;J de ellas,
que no eon seis pero pasan de tres, ganan fácilmentesus $5,000 oro anuales.
Conociendo nuestra afición á lo nuevo y á lo desconocido, no creemos errar al opinar en que algunas dec
esas Doctoras. sobre todo siendo bonitas, establecerlan.
en nuestra Metrópoli unagrancompetencia médica, si
se resolviera avisitarnos.Hay que recordar que mucho&amp;
enfermos sanan ó cuando menos se alivian á la vista.
de un Doctor que les simpatiza. En el dolor de muelas, es caso tan frecuente, que ni debe mencionarae.

FIGURAS 7 y 8
Seis prendas de ropa blanca para niños, propias para labores de mano de señora3, Da senc1lla factura y última novedad.
' FlG. 9-TRAJE SASTRE PARA VIAJE
Es todo de sarga gris acero, en forma de
bata, con falda plena y adornado con cintas
paralelas de seda clara.
Dos filas de botones fantasía ornan el peto
hasta la basquiña.
Dos alas de mariposa de falla blanca figurada, forman elegante solapa á la derecha
Manga justa con varias órdenes de pequti·
ños yockeys.
FlG 9-TRAJE SASTRE PARA VIAJE

FIG.8

,,,,............................................................................, .....................................................................

La escena en santiago de Cuba.
FIG. 6.

(Kladderadatsch, Berlin.)

Después de una minuciosa investigación, las potencias deciden que Tío
Samuel no es un mal cliente.
.
(Puck, N. York)

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•

NUMERO 8

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                    <text>La Karatina

HILAR/O MEENEN

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11

•

-La paz, nin.a, con las últimas noticias de la guerra.

•

NUMERO 8

�li!L MUNDO

142

LASEMANA ..
Dicen por ahí que el aniwoso parlamentario D?n
Ju11n ~fateos escribe la historia de la guerra h1sp11no uroericana para apoy11r una iniciativa que
se propone encomend11r á la deliber,1ción del
pró:ximo Congreso constitucionnl. Entret~n~o,
abre una campaña periodística contra el ciclis•
mo de11unciando los inconvenientes que trae
ap;rc jado t:I nuevo sistema de locoll'.1oció~. La
bicicleta, sin t-mbargo, debería ser simpática al
Sr. Mateos por la infiuencia sori11l que le reconocen los dt-mócratas del Viejo Mundo, (los del
NuE'vo Mundo no EOD tan sutiles para preocupnrse por esas minucias). Antes no había en Europa
pu·ntos de contacto entre los nobles y altos burgueses y la gente llana; cada casta ~onservab~
sus placeres y sus medios de locomomónexelusivos: el rico te11fa caballos de raza y cupé muelle,
mientras el pobre caminaba á pié 6 en la imperial de un ómnibus· ahora todo el mundo pedlllea
fraterr.almente, m~nos los curas. Ha visto el
Sr. Mateos un cura en bicicleta?

paftola en la isla desprendida de la dominación
ibérica? Una víctima más del fanatismo, que ha.
arrib11do {l nuestras playas hospit11larias, para dejar tal vez en ellas se¡iultada la última creencia
de su vida.
f"'W

Chnrubu~co congrega á un paeblo que en el jubiloso deFpertllr de la esper11nza no olvida los
días lúgubres. Hay un acto de valor en esta conmemora eión de los desastres nacionales; los
triunfos engríen y envanecen el espíritu sitmp,·e
inf,rntil de los pueblú~, y la derrota es una enseftanza que restituye á la rliZón sus fueros y al
carácter sus brfos. No fueron nuestres muertos,
mártins de la patria; hay en su sacriricio algo
más grlrnde y algo más triste que la inmolación
estoica al deber. Perecieron sacrificados impfa.mente por los revoltosos de todos los partido,,
que incapaces de ese análisis concienzudo de la
responsabilidad que implica la dirección de un ·
pueblo, 11 os arrojaron á un11 guerra que pudo evitar la prudencia y hncer menos funesto el patriotismo. Sin la fuerza l!ohesiva de la organización,
un pueblo no puede lucbar: luchamos sin jefe ni
concierto, y fuimos vencidos. La memoria de
N
esas hecatombes inútiles, y porinútilescriminales,
Los apasionados del arte nacional están gozo- inspira los alientos con que caminamos hacia un
sos por el próximo estreno de la Vecindad de la porve11ir fecundo y pacífico. l;l quijotismo baPuri.sima, cuyo autor es al mismo tiempo empre- tallador está de¡;acreditado para siempre.
sario del Teatro Arben. Por definición, un emN
presario es ó debe ser un psicólogo de la multitu_d
Mátala! ha dicho el dialéctico mAs hábil entre
-necesariamente he~erogénea-que forma su publico, y esto J1ace dos veces delicado el problema todos los que modelan la materia plástica de las
cuy as incógnitas son las incertidumbres del autor altas cuestiones dC&gt;I alma con un fin estético más
que preseuta una obra nueva, cuando e~e autor que moralizador. Para el simplista y genial sigestá al mismo tiempo interesado en satisfacer á natario de la epístola soore «La cuestión del disu clientela. Dejemos al público y al empresari0, vorcio» ha habido sólo unll solución extrema: la
sin anticipar suces0s, y pues mútuamente se co- que se condensa en el crimen pasional mAs cxcenocen, uno y otro sabrán ya si la Vecindad de la crable. Una mujer que cae, no es siempre el ser
Purísima es la -obra ideal que prometen estas dos abyecto y monstruoso que cede á los impulsos
palabras, fánáticamento asociadas á un senti· satánicos de una fisiología anómala. A veces la
miento de patriotismo mí;;tico, arte nacion_al. El culpable ha sido víctima y el vengador la ha cotraído y llevado arte nacional ha iuspirailo ul• ·rrompido, la ha impulsado al olvido del deber.
trajes plebeyos contra este o~ro seftoró~ d~ pro- ¿Luego el perdón resuelve el drama trágico en
sapia que se llama, con sencillez de anstocrnta una expiación que redime? No, y en esto el mágico poeta df·l Nabab es tan iluso creyendo en la
verdadero, el Arte.
fuerza salvadora de la misericordia, como el que
N
pone en lit mano del esposo engaftado el revólver
Pero esta es una palabra que se dispersa en asesino. Expúlsala! Aconsej~ el anafüta del Dismil combinaciones. Hay arte de Cúchares y ar- cípulo,
te .... Yo no sé como se llama el arte que cultiSi al menos llevaran los hombres una teoría,
van y explotan los ~elotaris. ~e leí~o la «h!storia
de un p elotari» de Pi_erre Lotl y el tipo es i~tere- buena ó mala, cuando sienten sobre su cráneo el
santísimo; pero moviéndose e~ el escena~10 de desplome de todas liis ilusiones ... Perq,qué prinlas aldeas pirenaicas, en las riberas del. Btdasoa cipio filosófico enlazará en un haz de resolucioque ritma con ~l. murmullo ~e su _corriente las nes lógicas la conducta del loco que sigue, al azar
canciones primitivas que repiten aun los vásta- d~ todas las imprevistas sugestiones de la pagos de esa raza de aventureros y softadores. Ti- sión, la ruta de sus desencantos? La sociedad
. pos de opereta que aparecen co~o desteñidos en tiene el derecho de ignorar esas teorías puesto
]as avenidas de las grandes capitales, en donde que el delincuente las olvida y por esto no hay
pierden el atractivo l~terario y pintore_sco de piedades pusilánimes ante la necesidad del casaquella patria legendaria. Pero los que asisten al tio-o ni el Otelo feroz modera sus ímpetus en la
Frontón no sun contemplativos ni van en busca c:'misa de fuerza de uua filosofía de perdón 6 inde emociones librescas, los atrae e~ cxitante de dulgencia. Entre el hombre de pensamiento que
la apuesta, como en el turf, de una estética tan fábrica cóc!igos de moral y el insensato que percGmplicada y exquisita. En el jueg~ de los pelo- sigue á la mujf'r desleal, y la injuria, y la abofetaris pierden á veces los dos partidos, cuando tea y la mata, habrá siempre infranqueables abis•
hay por ahí algún corredor que desaparece con mo3 de ignorancia, de heredismo criminal 6 de
locura. Dejemos al pensador sus ideas y seamos
las apuestas.
rígidos con el criminal, Es la fatalidad humana.
f"'W

N

La visita del General Pando y su breve y furtiva estancia en nuestra capital, seftalan un aspecto adyacente, pero curioso, de la guerra. L~ psicologia de esos hombres poseídos de una pa~i?n que
lleva al arrebato delírante y que desqm_~rn los
espíritus, interesa más ~ue las charcas roJtzas en
que espiran los combatientes. ¿Qué tempestad de
údios y de ambiciones, de quiméricos su~ftos y
&lt;le insanias habrá deshecho en los arrecifes del
delirio al bravo general que abandona sus bizarras columnas para precipitarse quizá en las emprPsas imposibles de la conspiración? Sus facciones alteradas, la incoherencia de la frase y la
obsesión política, asomándose en cada palabra,
acusan la ruptura de la dinámica mental. Aún
hay hombres ofuscados por los irreales vasallajt&gt;s de la utopía qo.e sustraen las fuerzas de su
espíritu á los imperativos del deber; no saben, no
pueden encauzarlas en el raud!ll de las aspi~lle'ones generales de nuestro _tiempo. La desvia1!lón de las falsas perspectivas históricas, hace
&lt;·un&lt;'-"bir 11caso á este hombre la necesidad de una
}'auia cubana, desprendida del seftorí~ de E~pafla, .pero extrnfta y hostil al norte-am~ricano. ¿Irá
-A coronarse rey ó A proclamar una dictadura es-

Otro drama quizá menos aparatoso que el de
la Piedad, el encarcelamiento y la deshonra del
jov1•n ciijero de una Compañ.ía. Es esta una vieja histuria, siempre nueva. ¿Qué es entonces la
honradez sino una resultante, casi mecánica, de
contrarios impulsos? Ese joven era honrado, merecía la confianza de sus jefes; pero un día, por
descuido, pierde fondos ajenos y pan pagar el
déficit desnivela su presupuesto, contrae deudas
y sacrifica su bienestar. Y en tanto que su familia carece de lo necesario, la caja de la Compaflía
está repleta de billetes, toma uno, lo aventura en
la casa de juego y la suerte no le favorece; vuelve por otro, y otro, hasta abrir en sus cuentas
una brecha que no se oculta. Por insensible deslizamiento ha llegado al delito una probidad
ayer innegable; del delito á la cárcel y después .... ¿quién tiende la mano al que una vez
ha delinquido?
Dlek.

DomlBgo 21 de Agosto de 1898

NOTAS A TODO VAPOR
La postrer Jornada
No había más remedio: yo he siilo siempre hombre
muv formal ba~ta cuando fui poPta-sabido es que en
Jod ·poetari l¡ informll.lidad es profesional, y á fuer de
formal tenia que cumplir mi compromiso de abrir un
periodo de exámenes de historia el dia cuatro de Noviembre y fil dia cuatro de Noviembre debía estar y
estuve en México-me fué imposible arrastrar en pos
rola á mi inmPjorable compañero de viaje y dejar de
vi@itar PuUmann City ciudad• fábrica, que deseaba
ver desde que el excdente Doctor Liceaga me hizo
una pintura admirativa de ella, á la vuelta de su pri•
mer viaje á estas comarcas en compañia del General
Diaz y su familia.
No habla remedio; nos despedimos del amabilisimo
FelipA Berriozábal que n·•s habla acompañado de una
estación á otra, dentro de Chicago misma y adelante.
Entré v11lientemente en mi camarott&gt; con ánimo de
dormir Pero como no se. duerme con el ánimo (¿con
qué se duerme?) me entregué á. la contemplación 1el
paisAje que pensaba, porque apen!1s se vela, gr11:cias
á una luna pudorosamente arrebuJada en los primeros celajes del invierno. Y la te,a sin fin que se desarrollaba ante mis cri~tales era tan igual, tan igual,
tan igual q)le acabó po~ hipnotiz';lrme; prRderas sin
término. como que el Illmo1s ha sido llamado el Esta·
do Pradera.
¿Praderas sembradas? ¿cultivadas? Supongo que si;
á. veces pasábamos un puente, de improviso cruzábamos un cbar~o, laguneta ó cosa parecida sobre gran•
d!'R estacas; acá y allá parecia que la luna habla dejado caer un trozo de su cristal al suelo, era nieve
congelada desde el dia antiirior. Grupos de farol3:s
eléctricas manchaban de luz la oruma y con la rapidez de nuestra carrera las veíamos formar ruedas en
movimiento, girándulas fantáRticas de brillo lastimador. Esta llanada inmensa del IUinois con su cintura
de lagos y de rios, es un granero inagotabla en el
suelo y un hullero inacabable en el subsuelo; el territorio de los Estados Unidos, me decía yo casi durmiendo, podla representarse por _una serie de billetes
de lotería premiados con el premio gordo ....

Despertf!I corriendo en linea recta hacia el Missouri
rumbo á Kansas City; lo que habJa e1:trevisto en la
nocbt.1, lo veía ahora y seguia no diver,tiéndome. A;quel
paisaje suculento, me. parecia una e~orme foJa de
expediente de estadistica hecho más bien con datos
que con colores, un paisaje de economia politlca. en
fin. Sólo Bulnes con su prodigiosa fantasia ha podid?
encontrar el modo de hacer pintores~a la estadistica
y fingir poiicron:_i{as orientales con columnas de gu~rismos; en cambw, un poeta de fond en comble, Luis
Urbina hace años que se bate con las sumas de la
sexta ~ección del ministerio de Hacienda, sin poder
hallarles consonante. Estos gravísimos pensamientos
me tratan por fáciles asociaciones de ideas el recuerdo de la Patria.
El Señor Romero hllbla tenido la bondad de enviarme periódicos de Méjico que aún no lela yo .... Lo hice con cierta emoción. ¿Y cómo no? En uno de ello;;
me encontré un discursl).de un mi antiquísimo amigo,
en que me retrataba, di¡:-iriendo mi sueldo deflamante magistrado á orilla, del Niágara ...... Por más que
esté uno aco!ltumbrado á estos afectuosos recue~cos de los amigos, aquel me trajo las lágrimas á los
ojos.
.
.
Pasamos fil Missouri; á nuestra vista, un poco leJos,
estaba Kansas City. una ciudad doble que está parte
sobre el Missouri y parte sobre el Kansas; que nació
ayer y nació de golpe con sus edificios, sus fábricas,
sus tranvías. sus rastros que rivalizan con los deCbi•
cago, etc. ¿Queréis, lectores, queos las describa? Nada más fácil; aquí á mano tengo una buena descripéión hecha por un ~iajero, ..Y Kansas City es muy
conocida por lostouristasmeJ1canos. Pero yo no la vi,
sino de paso: Kansas Oity,noedijoelnegroquenosservia en el carro-comedor. . . . ¡Ah!. . . . Hasta luego,
repusimos y seguimos comiendo. De esta prosaica
manera pasamos por el centro geográfico de los Estados Unidos, por el ombligo de la Federación, como
habría dicho Esquilo.
Un amigo mio decía que percibía el movimiento de
rotación de la tierra y que eso lo tenia neurasténico,
(no se decia as! cuando vivia m_i amigo¡ pero esto m_e
queria decir) y cansado de la vida. Ya o creo: me fl.
guro su tormento, pensando en el supllcio mio; tengo
á. la vista un paisaje que no dice nada, un cielo de
acuarela de princi1¡&gt;iante y una luz . cualquleri., una
luz chillona y dommguera sin c!lrá.cter, sin_ estilo, sin
chiste. Y vamos corriendo, corriendo, corriendo por
este desierto sin dignidad y 11in gracia. y hasta sin
melancolia, y asl, inmóviles y moviéndonos furiosamente á la vez, sentimos que él fastidio nos lleva al
idiotismo, quisiéra?3-0S parar, quis~éramos correr_por
nosot1os mismos, digámoslo asl,qwsiéramos no asistir
á. este implacable desmenuzamiento de nuestra personalidad en el espacio, en la distancia.
El tren seguía devorando millas, mascándolas con
susenormesmandibu'as de fierro, cuyo chocar perpetuo nos dilaceraba los nervios digiriéndolas y excre•
tándolas instantáneamente en forma de solitllria sin fin

EL MUNDO.

Domingo 21 de Agosto de 1898.

143

dobladillada de acero. Por el di&amp;, casi blasfemRndo de- ceptos y vocablos, que en el fondo son inofensivos, nes y de las Ideas. Oh! la im11ginación, la loca de la
eiayo: ¿nos pararemos,conmildiablo~?Yporlanoche, convengo en ello, pero que de pronto atemorizan co- Cba,
cuando volvía á la conciencia de mi mismo después mo ojo11 de gato vistos en la sumbra; en donde, digo,
*
de algunos momentos de entresueño, clamaba yo: suel1&gt;n hallar esa1:1 metáforas tan voluptuosas,tan tris·
.
' *
¿nos pararemos, Diod wloi' Y era la voz que clamaba tes, de cout.ornosimprecisos, esfumadod por el ensueño.
Por &amp;qui, por e'!til,- ampa •le Mnte _,ares de legu¡¡s su•
en el desierto
que les sirven para traducir la sensaclon de la noche? be maje.teo11am11me á la11 ¡lf~•a.-1 Ult'Jtcanas ó trepando
Cuando amaneció el di.a de muertos, la forma de los !Je molde me vendría ahora una de esas metáf&lt;&gt;ras; y serpeando poi las cordillera11 que forman sus bordes
ceiajes indicaba la proximidad dt1 las m, ntañas; allí mas no de 111.s que expre11an el afán de infinito y de titánil.:os, han mucltado sin cesar la11 razas abo rige•
estaban efectivaq¡ente y ,i hubiera tenido humor de vuelo que fluye de las noches trágicas, en que el re- nes basta que quedaron comp1imidu, iumovilizada11
Ter algo, las habría per ·ilii&lt;lo d111,d-1 que pasamos el lámpago revi,la la pasmosa cantidad de luz latente y velozmeuteahogadas, ó leutam11uteatrofiadas por las
Arkansas y llegamos á Zq.~ Ve.ga~, .,n Nuevo Ml'jico. en la bumbra; no tampoco de. esas que parecen com
dos corrientes de la11 raza➔ blauc s Uuas no renun•
Yo no cambio las montll.na• por lll. mar; pero cuando puestas de tinieb:a, de abismo y de anhelo doloru110 ciaron j11más al movimi.. uto, e~ decir, á la libertad Y
no hay mar. ¡obl dio11es, montañas, si, montañn11, no la de más allá, ni de esas que producen algo asi como del Cl,icbim,,ca al Pid Roja, ha11 ido Y v .. nido estre•
mar de tierral Las Roc11llosae recortaban con em per- la fugaz iutuición del UJJiverso y que nos hacen adi- liándose en las ciud«de~ 4ue la religión creó para los
filas extraños el horizonte á nuestra derecha. El rio vinar que las constelacioues son hieroglitos sin clave, 11edeutarios eu torno d"1 lu11 teocali11 11agrados. Otros...
Pecos y el Rio Grande (Bravo) bañan unas zonas exí- por dei:;ventura. No, nada de esto: qm11iera una figuNQ, mis lectored, 11e dormirá.u sobre e11tas bojas posguas de eFtas áridas cowarcas: entramos de nuevo en ra, un tropo que trasladara A la palabra por compa· treras con otro mrtivo, nu cou el de que les baya trai•
el país de lll. sed. ¿Pero cómo vinieron a qui l~s babi• ración, esta mist,•riosa impresión de paz sepulcral duramente deslizRdo una meditacióu hit1tórica para
tantea de los grandes pueblos, grandes como ciuda- que derrama desde su globo deslustrado esta divina cerrar con broche de oro. como se dice en füeratura
des, que han dejado tanta~ monótonas y tristeR y cu- veladora de la noche y que expresara cómo nos su11- ,te brindid, este vi11j.i.
riosas ruinas en este cuadrilátero neo-mexicano? trae de lo material y de lo que pasa la claridad de la
Pt.1ro si me perdonarán (ó no me perdonarán, es lo
¿Cómo creció v semultiplicóaqnientre la civilización luna lentamente traspasada al alma, mientras su res• mismo) que yo aclibe por dos minutos de exAmen de
rudimentaria de los mou11t-builders y la civilización plandor frio parece congelar las estrellas y apagar• conciencia A~i diib~n aJabar11e toda8 las jornadas de
plena de los nahoes de 11ue81ra Me11a Central, este hll· las luego en leutas agonías.
que la vida se compone st'gún l'itágoras, Séneca,
cinamiento de grupos sedentarios y a~ricolas que ha
Et trt'n habla anclado en pleno desierto á las nueve Marco -Aurelio y S.1.u A~udtin,-verifiquense las ci•
dejado regado de los vestigios d~ 11u alfarerla la área de la n&lt;.cil.e, con la locomotiva rota; antes de dos ó tas-¿Qué he sacado de mi vi11j, á los E:1tados Uni•
eno::-me dt&gt; Utah, de Arizona de Nuevo Méjico? ¿Se· tres horas no llegarla la que se babia pedido al Paso. do~? Poco, nada. ¿Supe verr A¡,enas. ¿Supe mirar?
rá cierto que el blanco trBjo aquí la sed con la tale. Aprovechando la forzosa inmovilidad de los carros, ¡Tampoco! ¿Snpe didcP.rnir? No pude ¿Q 11é me queda?
implacable del boeque; la se&lt;l y la muerte? Si ebto los pasajero11 se habill.~ dedicado á dormir; aunque ¿Cómo me explicare? ~PI- queda una especie_ ~e zum•
parece el cement,rio de las razas. Alli arriba en la11 no á pierna suelta, cosa que ni ese Puck que se firma bido de oídos e.i el espmtu; una suerte de v1s1óu apohoquedades de las sierra11 qut&gt; nos acompañan eu pro- Micrós, lograría en un SteP.ping-car.
caliptica, algo como una serie de fragmentos de una
cesión fJ1.ntasm11górica, est\n los depó11itos de agua,
Uno de tos conductores y yo nos echamos á andar espiral de fierro, cuy is vuelt,,s me ocultan.las brumu
las tinajas. y acá abajo ePtá la admirable tiflrra sea- via aoelante, pisando (sin retruécano) las cabezas de
del horizonte y CUj os extremos se pierden, arriba en
rreada por los torrentes pluviales de las m o n t a - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - la irradiación dt'l cielo_y abajo eu lit noche del in•
ñ11s desnudas ya, y que uebe ser 011omlwosamente
fierno .. . . Por esos frngmentos de tramos. corre la
f P-rtil, qufl lo es en cuanto, como en la:; Vegas, la toca
gente sin cesar, sin cesar, go ahead, go ahead .. ..
el agua. Ya el yankee emprendedor puijo su ojo y
NE1; vengamos del apoca1ip_!!id 11.-1a- tierra; si yo
su espíritu frente al proolema de la iJ rigación de
pudiera. personifica.r_á e~te pueblo, y así me lo
esta comarca¡ :va puso la mano y el'doUar en la sofiguro siempre, lo-pmtaria en forma de atleta'. d&amp;
lución del p-oblflm&amp;. lo que quiere decir q'.le rerá
púgil, Hs:o para romper los huesos de los Corbett
resuelto indefectiblemente, &amp;qui primero y en Mé·
ó Fitz11imons que se le pongan delante. ¡Vamo.;.
jico después.
á vetl Helo aqui plantado Hagamos como las mis,,.**
ses de ~ew York ó de Boston, que siguiendo el:.
Para mi compañero y para mi, él de estómago
.-jemplo de la riqulsima Mrs. Jackgardner de Bosexigente y de t'XigentEI paladar yo, el problema
ton, la amiga de Paul Bourget, se .-ntregan á una
conslstia en huir de las fondas en donde en un mispersonal examination de l08 mú.culos de los bomo plato se comen diez inuefinibles manjares de
xeadores. E~te es admirablemPnte desarrollado:
cuello, brazo~. pierna@. torso y dorso, protubi:ran8808 que provocan en los comien11os mismos ds
una encrespada digestión, esta preg«nta: qué fué
tes de músculod duros se amontonan bajo la tur•
lo que comimos? Pero para realir;ar esta fuga, era
getcia de la piel slanca, enrojecida por las dupreciso, ayl cai,r en la cocina de carne y de legumchal' frias y dorada por el fOI, 1.Y la cabeza? Desbres conservadas del buffet dl'I los carros dormitoarrollada por la voluntad. ¿Y el rostro? Armado,
ríos, si sabrosa al paladar, fatal at estómago y
de ojos duros y de mandíbulas de fieno por el ape••
mo,·tal al bolFillo. Pero no había remedio, por ella
tito insaciado. La vida mental y la alimentación.
nos decidimos; por ocho ó diez pPSOB mexicanos toá outrat1oe enfermJrán del e~tómago á este atltt11,.
roamos un plato de cornea beef. otro de Bostonlo harán neul'asténico y vendrán terribles desebeans con tocino. unos ehpárragos y una botella de
quilibrios... Ved los prodromos; una tiemocra•
Zinfandel de California, de sabor ligeramente farcia que a1,pira á la gloria militar y caerá en el cemacópico.
sarismo; una démocracia facticia que está domi***
nada por una plutocracia de cuatro mil millonarios,
Al mediar el día llegamos al Paso; el Bravo nos
que la tiene á 11us piés y de quien.sumisa ó rabiopareció un poco menos manso aqul qae en Eagler
sa, es esclava. Uns. plutocracia que quiere conjuPass A nllesta salida de la República, h.. cia má11 de
rar el odio de cincurnta millones de pobres. dánun mes Nuestro viaje había concluido; el territorio
doles la limosna de los hospitales, de los asilos
queibamos á pisar, vuto. despoblado, inculto en I
Y de maravillosos institutos de imtruccion púsu mavor extensióll, ejercla sobre nosotros una fas- 4
blica, que pondrán armas terribles en manos de
cinación extraña, completamente subjetiva, pero
suR adversarios ...... Y las mujeres deseando ser
ab8 o!utamente dominadora; nos parecla que allí ,
hombre~ para luch&gt;ir también por la vida, es decir
en la orilta derecha de este rto que completa los •
por el luju y el comfort, y corriendo al través dei
limit.es j!'eodésícos que estos fuertes nos impusie•
matrimon'o Y del divorcio como en un steeple-cha1
ron en 48 estaba reconcentrada en un puñado de
se, pa~a con seguir una folicidad sin reposo, sin ho
tierra., toda la RP.públic&amp; nuestra, toda la Patria
gar, BID alma.••
nuestra aúo. y un latido de emoción, y un conato
Todos estos pesimismos me vienen de los libros
delAgrimas nos invad'ó instantaneamenre; en sique be leido sobre la sociedad americana, son lilencio tomamos nuestras maletas, y con ansiedad
brescas; yo 110 vi bien. entrflvi un gran pueblo....
singular como si hubiéstmos estado ausentes cien
y adquirí una convicción, que la libertad es un air6
años, entramos en el wagon que nos condujo á lo
respirable.
lllrgo ilfl un hermoso puente, desde la aduana del
***
Paso Texas A la del Paso Juárez; cosa extraña:
,41,,,.,,,,sL;eri,,
Una horda, no de chichimecall, sino de coyoteª
venia yo del país de la libertad y me parecia que
que ululaban como hienas, nos hizo volver de
la recobraba al salir de él; la enorme actividad, la
priea al tren y media hora después el tren voobra enorme del pueblo de que me separaban
Geaeral Manuel Rinc6n,
laba, recuperando el tiempo perdido. Adios pues
cincuenta metros, en aquel instante me habla heD!IIFENSOR EN JEFE DE CHURUBusco _ 1847
¡oh! tierra de lo repentino, ds lo colosal de' lo es:
cho en el espiritu el efecto que diez arrobas ,le
tupendo; naciste ayer y has crecido en ~na hora·
aci;ro sobre el oecbo.
- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - brotan tus ciudade¡¡ en los pantanos, en los desier~
Bajamos del wagon frPnte á la aduana mejicana y los durmientes. A quinientos metros, el tren me pa- tos, en los bosques como pasmosos hongos de hierro
yo cai en ¡08 brazos de Javier Osorno, tan feo como recia uno de esos colosales cetaceos ae los maresgeo- Me voy á la tierra de las horribles chozas de adobe·
yo pP-ro tan correcto, tan eleg1mte, tan último corte lógicos, varad~ en las playas del tiempo, 9.ue nos se- de las casas bajas,banales y sin comfort; á la tierr~
en' el traje, tan bien ba~nizado ~n la piel d~ Rusia del guia con su OJO de llama en aquellas soledades amor- de las personas lentas, negligentes, anémicas· de la
borceguí roiizo como bien tendido en la piel de Sue· tajadas por la luna.
·
temperatura enervante y dulce, del cielo tran~ado de
ciado ¡08 guitntes marran abotonados de oro. ¡Medió
Mº1
b 810
.
dO
. d
luz. Esa tierra á donde vov me gusta más· pobres
1
un gusto verlo! Y al gordo y simpático Bauche, admi•
companero que parª ª
mie
y ·sm escan• pequeños é inactivos, los pueblos á q~e p~rtenezc~
n:strador de la Aduana y al bizarro Marcelo Leon con so un español capaz de sacar callos, por erizado de se han apropiado un lote mejor en la batalla de la
su cara dfl último A bencerrajl', y su noble corazón de guijarros. si11tió la influencia enmu&lt;1ecedora de la no• vida; á hormiguear indefinidamente en t:-rno de mi'é
d b
che, y respetando mi silencio, me hizo el obsequio del
. h
f d
amigo y de papá.¡Ob! qu p,acer encontrarse e ue- suyo; la verdad es que daba miedo interrumpir el de gaJas, emos pre eri o cantar al ·sol como las ciganas á primeras con tanta buena gente. y tan am11 b)e, la inmensidad, Hablamos andado dos kilómetros, nos rras de la fábula. Bah! séamoslo siempre cantemos
tan franca. de idioma tan dulce .::omolas UV';\S demtel
siempre, puesto que todo es ilusión.
'
de ¡011 viñedos cercanos! Me despedí con tristeza de detuvimos, mi compañero colocó su linterna en el
Sólo el amor es cierto, con su divina certeza de un
.
d
d
suelo
y
nc&gt;s
sentamos
sobre
unos
troncos
medio
carM
b
flstos viejos a_migos, y A__1as cinco e Iatar e empren- bonizados, restos de una anti'}uisima fogata de cam- minuto. añana f)rraré con mis besos las lágrimas
dimos el citmmo de MéJico, regresando á los Estados
f
.
D r i
. ló •
dt los rubios que me aguardan en mi bogar y cam•
Unidos bajo las especies del ..terno Pullman-car, á pamento erroviario.
e Ic oso momento psico gico; bio feliz los millares do sensaciones que he r~sentido
del
Imperio
Chino,
en
forma
de
cocineros
chisen
tia
que
la
conciencia
definida
en
todo
mi
ser,
·se
en mi rápido vi11J·e por la emoción de mañana.
través
redu-:ia, como el dolor bajo la influencia de la morfi1
0
noR Yde manjares que merecen ser •
na á un solo punto casi ~mperceptible; mi yo deseanJusto Sierra.
Bllndémonoe pues de paciencia Y de sueño · · · · · saba en la invisible punta. de aguja del átomo y p&amp;•
¿Y contra el poi vo qué blindaje hay? Hay uno; leo en
i
ºb.
á
b
b
d
y
¡
e&amp;tfl in11t11nte qufl un señor Green, hijo de la famosa rec ª que 1 ª rea sor erse en e1 to o.
e campo
archimiilonaria Hetty Green. ha intentado el modo de que la conciencia abandonaba, lo ocu_paba no sé aué
La serie de artículos «En Tierra Yankee»
colocar en las ventanillas de los wagon es dos hojas de fuer:..a ó qué energía esparcida en el Cosn¡os, yo sen¡
h
tia que eso que se llama la naturaleza, la vida uní- del Sr. Sierra, por los cuales ha recibido El
tela metálica finísima, entre as que ace pasar una versal, compuesta de indefinido número de muertes
corriente de agua vaporizada por un ventilador, y
b d
i y
b 'ó
Mundo tantas y tan sinceras felicitaciones,
¡ad'óe calor! y ¡adiós polvo! SI, pero cuándo 88 aphca- parciales, se enseñorea a e m .
esta 1ucu raci n
rá. á los Wll"'Onea mexicanos esta invención bendita? no será correcta en Epsicologla (¡oh! cruel Acade- terminó en este número; pero ofrecemos á
,..
1 ó¡
·
mi11) y temo el s'lño fruncido de mi t&gt;abio Ezequiel,
La noche aplacó el polvo Y nos ap ac Oij nervios.
pero ¡qué fruición deliciosa! Por desgracia esta ca- nuestros lectores otras producciones inéditas
talepsia del espJritu esta iniciación en 1011 supremos del mismo eximio literato.
goces del nirvana, es fugaz; la imaginación que sigue
***
El Sr. Sierra hará un tomo reuniendo di¿En dónde diablos encuentran mis jóvenés amigos automáticamente su trabajo de combinar eu nuestro
los simbolistas. delicadísimos artistas que tienen la espíritu nuevas y viejas placas fotográficas, excita chos artículos; anunciareml)s oportunamente
ASpeluznante mitnia de escandalizarnos ~ lo~ :omán• de nuevo la actividad de nuestro yo casi perdido, y el día en que se ponga á la venta.
i:coa viejos y á 1011 viejoil a&lt;:adémicos, con giros, con· lo hace reentrar en et torbellinó de las impresio-

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�144

EL MUNDO.

Domingo 21 de Agosto de 18 98

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145

EL MUNDO

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la canción de las ilusiones.--Cuadro de Hoe:flinger.

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�Domingo 21 de Agosto de 1898

EL MUNDO

146

Jolitica ®tnerttl.
Rl!:SlJME.N.-Temores de un conflicto anglo ru~o. - T,os
Intereses europeos en e1 extremo Orlente.-EI Imperio Chino abierto á todas las ambiciones. -Tocios
satlsfecbos.-Fln de la guerra hispano-americana. Los preliminares de la paz.- L:1s bases del protocolo
-Porvenir de las colonias espafiolas.-Puerto Rico,
territorio amerlcano.-Cuba.-¡,Anexlón ó lndependencla?-Los elementos conservadores J los rcloluclonarlos.-La promesa de McKlnley.-La suerte &lt;le
Filipinas. - Intervención europea.-t'oncl uslón.

Mucho se ha habllldo en estos últimos días de
un rompimiento posible entre el Reino Unido de
la Gran Bretafia y el poderoso Imperio Moscovi•
ta. Pensando que están frente á frente los intereses de los dos dilatados Imperios en el extremo Oriente, y que las rivalidades se han exacerbado y que las competencias se han desarrollado
de modo notable, afirmase que las dificultades
ocurridas últimamente, podrían resol verse por
una contienda armada.
Nada más falso que esos temores, nada más
fantástico que esas amenazas. Es verdad que
desde ha tiempo es el territorio chino la manz,ina de la discordia arrojada á las concupiscencius
de las naciones continentales de Europa; es cier•
to que allí se han dado cita todas las ambiciones,
y que la preponderancia entre el Czar y el Gobierno de Londres es una disputa continuada para someterá su talante y voluntad Ja política de
los mandarines que rodean al hijo del cielo. Cierto es que, desde que los triunfos del Japón sobre
China revelaron al mundo Occidental la debilidad de ese coloso de pié, de barro, todos se disputan á porfía el botín, y el Gobierno de San Petersburgo interponiendo su influencia poderosa
entre la espada del vencedor, ha podido adquirir
gran ascendiente, y en cierta manera buscando
la cooperación de Francia y Alemania, imponer
su omnipotente voluntad en los destinos del Celeste Impericl-; No cabe duda en que esos avances
han tenido que tropezar, y en efecto han chocado
contra la antigua influencia de Ja vieja Inglaterra, que de tiempo atrás venía ejerciendo un verdadero monopolio en los negocios chinos.
Esa lucha, esa competencia, se han manifestado últimamente y se han acentuado al grado de
temer que se turbe la paz europea, á propósito
de una línea ferroviaria de Tien Tsin á Chan
Hai Kwan, que quiere prolongar la China hasta
Nueva Chan, puerto libre de la Manchuria. El
director chino de este. ferrocarril, se dirigió al
banco inglés de Hovg Kong y Shangai, q11e ha
suministrado el capital para la parte de línea
construida, y ese establecimiento financiero aceptó en un contrato preliminar, adelantar el dinero
necesario para la conclusión de la línea. El Ministro de Rusia se ha opuesto á esta transacción

Gener&amp;I Wheeler.

Coronel Wood.

General L&amp;wton

Cor-&gt;nei Rooseveit

lJn Consejo de Guerra delante de Santiago
apoyada por el Ministro de Inglaterra. En ese es-tado los negocios, el Marqués de Salisbur.v ha
declarado ante d Gobiern0 Chino que la Gran
Bretafia ,lyudaria á resistir la agresión de cualquiera potenda que se opusiera á la autorización
concedida á los ~úoditos bt·itímicos. El &amp;gente
rusg ha renovado sus protestas, y por fín ha obtenitlo un verdadero éxito suspendiéndose los
tfectos de la antigua concesión.
De estos pretextos, tanpequeños al parecer, se
han valido los políticos que pretenden descubrir
los misterios del porvenir, para lanzar ii los cuatro vientos de la publicidad los temores de un
ccnflicto armado entre RuFia é Inglaterra. Decididas las Potencills á ir tomando paso á paso posesión del territorio chino y á hacer prevalecer
cada una su influencia con perjuicio de las demás, si es posible, no son de extra:llarse estas
peque:llas diferencias; pero sí extrafi.aría que por
razones de t1rn po~a importancia, como las que
se aducen hasta ahora, se lanzaran en formidable
lucha la primera Potenci,. continental y la primera mnrítima de la vieja Europa.
Rusia ha logrado extender su influencia activa
hasta los confines de Manchuria, ha tomado posesión de Puerto Artur, desde donde puede desafiar con esa importante base de operaciones,
la influencfa. 1.:ombinada de otras potencias. In-

glaterra se ha apoderado de W ey Hay W ey inmediatamente después que el Mikado lo abandonó,
pagada la indemnización de la últim i guerra.
Tiene á su cargo la administración del gran Valle
de Yang Toe con un millón ochocientos mil kilómetros cuadrados, y con semejante punto de
apoyo, puede esperar nuevas concesiones para loporvenir. Alemania ha tomado posesión del puerto y la bahía de Kiao Chao con los territorios.
adyacentes. Francia desde su colonia de Ton
King, vigila cuidadosa los cambios en aquellas.
regiones y se dispone á invadir la isla de Hay
Nao. Japón se conforma con dividir _pacíficamente su influencia en Corea, con los ageutes.moscovitus. Todos los que de cerca ó de lejos, tienen
inte::eses en aquellas ricas comarcas, han tomado
su parte en el botín, mie11tras se prepara el gran
desmembramiento ya decidido en los consejos
supremos de los poderoFos de la tierra.
¿A qué pues esos conflictos armados? ¿Con qué
objeto un rompimiento capnz de encender :aguerra universal, sin que puedan preveerse los resultados de la lucha? ¿A qué lanzarse á una guerra que s.ería formidable entre dos poderosas y
ricas naciones, cuando por medio de la diplomacia, por los manejos secretos de los comerci'lntes.
y los misioneros van entrando todos en pacífica
posesión de la presa codiciada?
No, el asunto de un ferrocarril en China, no es
causa bastante para romper el equilibrio europeo. Rusia é Inglaterra, Francia y Alemania, que
tienen rivalidades en Europa, se entienden admirablemente, se comprenden á maravilla, cuando
tratan de definir la suerte del caduco Imperio
Chino. Esperemos que por hoy no se turbará la
paz de las grandes potencias.

***

El servicio postal del cuerpo expedicionario amerJcano.

Esa palabra ha sido pronunciada en lo más
acre de la lucha, entre Espa:lla y los Estados Unidos. Después de las catástrofes de Manila y de
Cavite, el Gabinete español aun venciendo las
resistencias que oponían las clases militares, y
oyendo los clamores de los pobres que más sufren en las grandes cl'isis nacionales, se decidió
á. pedir la paz, que ha sido concedida mediante
condiciones dolorosas por el vencedor.
Los preliminares han sido firmados ya por los
respectivC's representantes de Espa:lla y delos Estados Unidos, en d salón de recepciones dela Casa Blanca. En ellos se ha acordado la renuncia
de toda soberanía y dominio de España sobre la
isla de Cuba y la cesión de Puerto Rico y de las
islas adyacentes del dominio espafiol, á los Estanos Unidos, la entrega de Manila con el territorio
circunvecino, en tanto que se decide la futura suerte de las Filipinas, y se acuerda también el nombramiento de comisionados para arreglar la in•
mediata evacuación de las fuerzas espafiolas que
hoy guarm.cen las colonias antillanas, y la reunión de una comisión del tratado de paz definitivo, que debe celebrar sus sesiones en París, á
mástardarde&amp;de el primero de Cctubre próximo.

Domfngo 21 de Agosto de 1898

EL lr.JNDO

Queremos suponer quue ningunas difi&lt;inltades se opondrán á la celebración de
un tratado de paz sobre las bases concertadas, queremos creer que por parte.
d~l pueblo ~spafiol no h11 brá protestas
violentas, m entre los partidnrios qe la
din~.stí~ reinante ni entre los republicanos., . m tampoco entre los que pudieran
seguir la bandera del pretendiente. Esperamos tambien que la representación
nacional en las Cortes, no opondrá ningunas dificultades á la aprobación deltratado, ó bien, q~e la oposición abierta en
la tribuna parlamentaria, quedará equilibrada por la mayoría de que dispone el
Minist~rio Sagasta en el Parlamento. Pensamos también que en el Senado americano no habrá dificultades, porque Me Kinley ha tenido siempre Ja·confianza entera
delpueblo amerícano.Pero aún así ¿,cuál
es la suerte que aguarda á las co'1ónias
españpl~s _segrt&gt;gadas en todo ó en parte
del domm10 de Ja metrópoli?
Nada hay que decir respecto á Puerto
Rico, señala~o d~sde un principio como ur.a especie de mdemnización territorial por gastos de !aguerra, á favor de
los Estados Unidos;seestablecerá alli un
gobierno militar mientras baya gérmenes
de oposición armada al nuevo orden de
cosas, se organizará después como un
territorio federal, para que mientras se
hace la asimilación, mientras se americaniza el país, se prepare debidamente
á formar parte y á brillar como una estrella en la constelación americana.
¿Qué hará el Gobierno americano de
la perla de las Antillas? ¿Cómo se manejará con ese pueblo que en tres ailos de
lucha desesperada por su independencia
Bismarck en los distintos períodos de su vida
en tres añus de combates sin tregua po;
s~ libertad,?ª aspirado á d1irse un gobierno _propio? ¿Cómo cumplirá el compromíso de hostilidad.es, el puerto y la ciudad, asediados
contra1do a~te el mundo civilizado después de por 1:11~ª d~ tres meses, han caído en poder, por
l~s declarac:ones de McKinley y de las resolu- ren~1c1ón mcondicional, del Gral. .M:errit y del
ciones aprobadas por el Senado y la Cámara de Almirante Dewey. Son ahora los americano:. duerepresentantes? ¿Cómo corresponderá á los de- ños de la capit~l del archipiélago, y tienen en su
seos y á las índicaciones ae la opinión, manifes- poder á las pnmeras autoridades de la colonia.
tad!s en la pr_ensa y en la tribuna, de dar sobe- Más duras tendrán que ser ahora las condicior~~l~ á la antigua colonia? He aquí un problema
nes de la paz, y más en su poder quedará la suerdificil de resolver.
te de la colonia.
Los elementos superiores de la revuelta AntiY en tanto la Europa, que se interpuso entre
lla, los que constituyen la clase conservadora de el Japón vencedor y la China vencida, que detula soci&lt;Jdad, por su riqueza y su posición socia1 vo el golpe fulmíneo del&amp;. espada de Skobeleff
Y. que apoyaron mientras pudieron, la domina'. sobre los vencidos de Plewna, que discutió las conc1ón espail.ola, no tienen intenciones de someter- diciones de paz en el-tratado de Berlín verá con
se á un gobierno _emanacto de la revolución, y la mi~ma indiferencia la desaparición del poder
formado con los Jefes más distinguidos entre las colomal de E-,paña? No acudirá presurosa á ver
huestes separatistas. 11}1 elemento espail.ol en cu- qué le toca á la hora del reparto? No serán las di!ªª ma~os estl1. la riqueza territorial, mercantil é ficultades en los mares de China, ocasión para que
mdustrial _de la colonia, busca amparo á sus in- s~ mezclen en el tratado de paz, y quieran decitereses baJo el ~ominio americano directo, y re- dir eu su propio beneficio, el porvenir de las Iscba~a ext"emecid~ un gobierno revoluciunario, las Filipinas?
te~iendo por sus mtereses. Los jefes de la reb~hón que se ?ªn sacrificado por crear una patria cubana, tien~n- derecho á ser oídos, y son
acreedores á p"rtic1par activamente en las labores
de la c~nstmccian de la colonia. Unos aspiran á
la anexión, otros pretenden la absoluta é incondicional independencia. Para satisfacer todas las
aspiraciones, para conciliar todas las voluntades
para acallar sus propios intereses, para cumplí;
sus solemnes promesas, el Gobierno de Washington ten~rá, pues, que luchar y discutir muy seria
Y detenidamente, con propias y agenas opiniones,. antes de decidir la futura suerte de Cuba.
Piensan muchos que pasando por encima de
t~das las fórmulas, se establecerá como único medio un gobierno militar, para pasar de frente á
la anexión definitiva. Por nuestra parte, tenemos fé en la palabra de McKinley, y esperaD:1~s que de acuerdo con todos los elementos poht1cos de la isla, de conformidad con sus vitales
energías, proceda á reeonstruir .un gobierno indepe1;1diente siquiera sea bajo el protectorado
americano, y así habrá cumplido la misión que
se pro!)uso al intervenir con las armas en la mano, en la revolución separatista.

***

¿Y quién definirá el porvenir de Filipinas? Como una _concesión se pedía la entrega y rendicíón
de Mamla á las fuerzas americanas en los prelíminares d~ la paz; pero antes de que llegara á aquellas regiones apartadas, la órden de suspensión

Pozo artesiano en Le6n.

ll7
Quién sabe! Pero si ahora qumeran
!nt, rv~nir l11s que no fueron capaces dP.
impedir el conflicto armado, es posible
que se encuentren·con lit arrogancia del
vencedor, que ha recb11zado hasta ahrra,
y parece resuelto á rechazar en lo sucesivo, toda intervención extraña. Nos sugiere esta idea la noticia circulada ú ltim11mente, de que la e3cuadra de Watrnn destin11daáatacar las costas españolas,
"~_P~epara ya á zarpar rumbo á las aguas
fl11pmas, no p11ra ddender los intereses
amt:ricanos que hoy están á salvJ de cual•
quier golpe de mano por parte de España, sino tal vez para hacer una ostentación de fuerza contra cualquier intento de
una potencia extranjera. Y nos afirmamos
en esta creencia, cuando se acaba de
anunciar que los Est11dos Unidos se preparan á reforzllr con nuevos elementos
de combate, su ya respetable escuadra
vencedora en Manila y en las costas de
Cuba.
X. X. X.
19 de Agosto de 1898.

El ~eneral Don Manuel Rlnc6n.
El defensor de ChurubuEco, glorios11mente derrotado hace cincuenta y un años pot·
las fuerzas l!-mnic11na~1 merecA los respetos
de l_a ~oster1dad, porque supo resistir hasta
e\ ult11?0 extremo.~ ven•iido se entrt'gó á
d1~crec1ón con esto1c1smo heróico.
El y los demás jefes m~xicanos de la jornada deChurubuijco recibie1on los testimonios de aprecio del jefe vencedor y fueror
tr ~tados por_ ést~ cou el rePpecto y Jo,; mira•
mientos que mspiran el infortuuio no merecido y el valor mi'.itar.
· Un consejo de guerra delante de
Santiago..
Concluida la guerra, faltá.banos algo interesante de su historia para que la colección
~º grabados de El Mundo Ilus1,rado consl'r·
ve los tipos. •as escenas y las si-tuaciones más caracterfstic11s de los últimos sucesoP.
Inútil parec~rfa insistir ~p. el valor de estos grabados como med10 de sugebt1on retroFpectiva.
. En la eecena ~el mundo_ pronto pasará, ó ha pasado
ya, c?mo actuahdad palpitante el conflicto hispanoameucano; pero será. grato á. los coleccionadores encontrar en cualquier tiempo en los volúmenes de
nueRtro semanari? la !'vocación de acontecimientos
cuyos detalles se 1ráu borrando en la memoria de los
contemperAneos.
El servicio postal
del Ejéreito expedicionario amer•cano.
No podia p~sarse el ejército expedicionario de
e@as dos neces1d~~es supre_mas de su espíritu, la lectura de mformac1on P,er1ód1ca y la comunicación epiFtolar. Desde luego u.ií peridista audaz fundó sobre el
campamento, entre las balas, una publicación quedaba al dia, 11s decir al momento. todas las notas de Ja
~udable Rituación A poco ya_ nabla también estable:
c1do á lo largo de las lineasm1l;iares todo un servicio
r,·gular de correos que por la festinación natural de
las circunstancias aprovechaba los árboles cl11v&gt;1ndo
e_~ ellos sus buzones á falta de tiempo para hactir y
f1Jar postes.
Bismarck en los períodos sucesivos de
su Tida.
El (?anciller von Bismarck pasa á. la historia con
U!3&amp; f1sonomla que no alteran las diversas y variadas
urcunstant ias de su agitada existencia.
_Esta penistencia del tipo á través de cambios infil!u~s e11 el. transcuso·de los años. es una de las pecuhandades más salientes del Canciller de Hierro.
_Nuestros l~ctores_ verán en el grupo de retratos de
Bismar_&lt;·k, _como _el Joveu un~versitario y el corifeo de
la ~olit1ca 1mper1al, fon el mismo hombre de ojos vivos
Y fisonomía ill11lterable que dominó todas las borrascas de una época y marcó úna pauta á la historia europea contemporánea.
Pozo artesiano de Le6n.
E~ta oora fuéllevadaá.cabo por o~den del Sr. Obregón González, Gobernador del Estado.
El ~la 1° de Marzo del año en curso iniciáronse los
traba;cs llegando á.su terminación el 2deJulio último.
Los gl;I-Ftos de perforación suman $4 400 y la tuberfa costo $1,500.
'
Produce este pozo en 24 horas,548 640 litros deagua
Su p~oft\ndidad es de 255 metros 70 centfmetros. ·
Pubhca1!1os este grabado, haciendo notar que este
po_zo artesiano es uno de los más notables de la Repúbhca, por la profundidad á. que fué necesario llegar
y por- la cantidad de agu,a que se obtuvo.
'
- El maestro Meneses y sus discípulos
EL ~fuNoo ILUSTRADO rinde públicamente sus ho~f~~Jes al M~estr? que ha sabido consumar una obra
c1v1!Jzadora 1mpr1miendo vuelos artísticos al grupo
selecto de alumnos y alumnas que con tanta pasión y
&lt;'OD talento innegable, forman ya una escuela de verdad1:ros arti~t~s, encargados de sostener y enseñar en
Méx1co la mus1ca moderna.
Damos e.o este número los retratos del Sr. Meneses
Y de _los d1scipulos suyos que tomaron parte en los
C(!DC1ertos últimamente verificados en la Cámara de
Diputados.

•

�FL MUNDO

Domin~o 21'de Agosto de 1899

149

EL MUNDO

Domingo 21 de Agosto de 1898

LOS 1JLTDIOS CO:XCIERTOS MENESES

Lf\ HlOUERf\ D5 LILOT

RAFAELA PARRA,
PJIIDRO OGAZÓN.
GRBGORIO ORIVJD.
EDUARDO REGUJCR

MANt'lllLA MALANCHlll
FlllRNANDO PEÑA.
lllNRIQUlllTA N9ZARI.
INBS BRISl!'ÑO,
FlllLIPA MUNGUIA.

Prof. Carlos J.

ALBA HERRERA Y OGAZÓ!f,
LUlll M.OCT.BZUM.A
Meneses.
MARJAMILÁN
CARMEN llUNGUIA.
OTILlA AYALA.

ESTHEK ltUt,ALmS.
CAJtLOS DBL CASTILLO.
ALFONSO HARRON.
JOAQUÍN VILLALOBOS

No era precisamente un lince el joven heredero de
Biremus. ¡Ah, no! En la escuela no pasó nunca del silabario y las ideas no parecían florecer en su mente
sino como ciertos musgos del polo; cuando la primavera e1 a excepcional.
Pero si no podia coronarse á Lilot con el laurel del
sabio, era en compensación tan vigoroso que á los
quince años cargaba sacos de m1dz como un molíne•
ro, á los diez y seis levantab a entre los dientes una
mesa de seis cubiertos y sus padres cuando le
veían hermoso y gallardo hacer estas haz11ñas
probaban algo dtl aquella satisfacción que sintieron al vender en q&amp;inientos francos .v en la
feria de Laboubeyre al fam1,so Zéfiro III, po ·
tro de las cuadras de la heredad.
¡Y en verdad que era airoso el tal Lilotl ¡Y
qué salud, Dios poderoso! Pulmones Fólidos como fuelles ele fragua, corazón arreglado como
el relox de la pRrroquia, movimientos sueltos y
ágiles: si por desg-racia recibia un arañazo, no
hacia más que lamerse á gui~a de perro y á las
dos pasadas de lengua querilLba como nuevo.
Lilot sabia la causa de su vigor, la cual era
que su arbol gozaba de excelente salud, porque
Lilot como la mayor parte de sus compa,riotas tenia su arbol En su país, los labradores
acostumbran plantar un arbol cada vez que
les nace un niño y tienen fe en que el vegetal
y el rorro correrán la misma suerte: si el ar bol
prospera sucederá lo mismo con el niño y languidecerá si la P.lanta se marchita.
El árbol de Lilot era una higuera que @e ha.lfa
plantado cerca de un lagunato á fin de que tu·
vieran ;;us raíces jugo suficiente, y se encont~aba bien el muy goloso. Era frondoso, enor•
me, cargado de frutas y protegido por una corteza lisa como la -piel de una doncella. ¡Qué
buena sávia absorvia al borde de ese lagunato
al gue las aguas pluviales traían los abonos de
todas las colinas del contorno!
Además Lilot lo cuidaba con empeño: iba á
vilntarlo frecuentemente, casi todos los domin·
gos, lo descargaba de hormig-as y de caracoles, sobrevigilaba el brote de los renuevos y curaba con limón las heridas que le quedaban
cuando la tempestad le arrancaba algu-oas ra•
mas. Gracias á tantos mimos, la higuera engordaba como un canónigo mostrando un tronco hinchado por la savia, rodeado de ramas vi- e
gorosas como brazos deHércules que extendian
71
su sombra sobre los árboles circunvecinos.
P11es bien: á la otra orilla del lagunato, en
tierras de las Cazerotte, tejedoras de la parro- {
quia, babia un ciruelo raquítico. un pobre día- l
blo de ciruelo que no prosperaba. La higue1a.
de Lilot tenla el aspecto de ahogarlo, de sofo·
cario con el peso de una rama enorme que alargaba en aquella dirección como un puño amenazante.
Una tarde Lilot, que por entonces tenla diez
d seis años, vió venir á una chiquilla, morenita
yelicada, con ojos de capulines y un pañuelo
rojo anudado en derredor del cuello, lacual era
Totina Cazerotte, hija de la tejedora. Brincó el

arroyuelo surtidor del Jagunato, ligeramente, como
una cabra que retoza y 11e aproximó á la higuera,
un poco avergonzada, mostrando en su rostro una
sonrisa conciliadora, una bella sonrisa que abría el
apetito como una tajada de pan con mantequilla.
-Buenos días Lilot.
-Buenos dlas, Totioa.
-¿,Cómo es que no podas la higuera?
-Si, vecina, la podo.

Totina inclinó la cabez11 y su sonrisa se extin~uia
como ~i tuviera algo serio que deciI, al mismo t1emp? que sus labios con movimientes insólitos dejaban
adivinar qui: un torrente de p11labras estaba próximo
á. salir de aquella boquita.
De pronto, armándose de v11lor dijo ruborizada:
-Lilor, venia á traerte un recado.
-¿Cuál?
-Mamá me encargó te dijera que serias mu:v amable, pero muy amable, si cortaras á tu higuera
una rama.
-Cómo! exclamó i-1 muchacho con entonación
ho~til, ¡cortar una rama á mi higueral
-SI. ... esta grande, mira; esta que cae á
nue,sro jardín y que nos hace sombra.
-Ahl ¿Les hace sombra? Tanto peor, tanto
pror
--No hay medio de lograr en nuestro jardín
una lechuga.
- ;,Dtl veras?
-Las zanahorias no se dan, ni las cebollas,
ni la11 patatas
-E~ un gran oerjuicio
-¿ Y qué me dices de nue~tros á1boles frutales? Re mueren todos.
-Bah!
-Mira, Lilot mira un peco la facha de ese eiruelo que está. al otro l11do del agua,
-Ahl ese si. ese si tiene una triste figura ....
-No le quedan dos años de vida.
-Eb posible: pero ¡qué te importa esol ¿Te
gustan mucho las ciruelas?
.
-Me enloquecen.
-No tienes buen gusto. Las ciruelas no sirven, en tanto que los higos .... 1
-No te burles, Lilet, te ase.guro que soy muy
desgraciada!
- ¿A causa de esta rama?
-Sí. si no la cortas. voy á caer enferma, lo
presiento. 1Córtalal ¿Si?
-Pero ,,¡ no p11edo.
-¿Y por qué?
-Porque... ¿eres mi amiga, Totina? ¿me
prometrs no decirle nada á nadie? Pues bien
eEta higuera es mi árbol.
:
- ¿Tu árbol, Lilot?
-Si, lo plantaron el día de mi nacimiento.
Ahora comprenderás que no debo, que no puedo tocar una sola de sus hojas.
¡ -Totina se echó á llorar.
-Bueno, pues el ciruelo es mi árbol, dijo en, tre su~ snllozc&gt;s.
-Ah! Babi
- Lo plantó mi padre cuando·naci y tu higuera lo mata, Lllot, y yo también moriré pronto
por cama tuya .... yo que habría querido alcanzar los veinte años.
Y la niña, tan ~uperticiosa como su vecino,
lloraba á mares _y sus breves hombros temblaban con estremecimientos convulsivos.
Lilot estaba abrumado.
-Tu arbol. ... tu a.roo!..; repetía con voz sorda .. ¿y por qué día blos lo plantó tu padre aqui?
-Por el agua. Todo crecía muy bien aquf,

�150

EL MUNDO.

antt1s de que adquiriera tanto desarrollo tu maldita.
-¿Qué tienes muchacho? Algo malo rc,es desde hace
h1g-uera: ¡qué desgraciada soy!
ClfllR,
Sí que Jo era y Lilot no lo dudaba. pero ¿qué podla
Y era ve!'dad Lilot se veía en los espejos pálido y
hacer? Nada. porquti seria atentar contra. su persona, demacrado. y cuando quiso levantar una mesa con los
seria como corta.rae un brazo.
diP.ntP.s, cayó dP. boca ~ se lastimó
El muchacho se pasó la. mano por la frente para faTotina.en cambto.esta.ba-resplandeciente,crecida, becil,tar la. eclosion de alguna buena idea que se rtivol- lla y vigorosa.. Si: de seguro 9ue algo babi" en eso]
via a.111 y dij'):
Mes por mes sus ojos pnrec1an más brillantes y sus
-Babi No es enteramecte seguro que la muerte de formas más correctas, sin que con todo y eso se viera
t~ ciruelo t~ pueda traer desgracias; las gentes que que el ciruelo mejoraba maldita la cosa.
d'.cen eso dicen tontem1s; pero el ma.istro de la escue~ilot a brl&lt;l los ojos espantado sin encontrar la exla que no era nada lerdo, condenaba eaa.s preocupa• phcación de esta doble metamó~fosis y mientras más
ciones. No llores. Totina Ademá,. aunque rl ciruelo vela á Totina m4s pensativo quedaba y más descon•
esté enferm'J tú tienes más salu&lt;i que uua primavera. tento de ~i mismo.
Ya ves quti el árbol no tiene que ver con uno.
J.No habla est,1do. en efecto, demasiado duro con la
-,-Pues entonces; ¿por qué no dejas tocar tu ár- niña? Despues de todo ella no era mala; bastaba para
bol?
convencerse con ver su sonrisa r asi debían pensnrlo
Esta con~estación dejó mudo al heredero de Bire- los muchachns de la aldea que la perseguían todas
mus.
.
las tardes cuando iba á la fuentA. Ah! pillos: de buen&gt;t
Se volvió á pasar. la mano por la frente, pero nada gana les arroj,1ria pictdras Lilot. p,.r lo demás, á pesar
pudo sacar de alli.
suyo, y Rin duda inspirado por el dAmonio él, como
-¿Quieres, Lilot? ¿quiéres? preguntaba. la chiquilla loe demás, tambien iba á esperar á Totina detrás de
zalamera mostnndo su sonri:1a apetitosa. como una los árboles P.n el eaminito de la fuente, pero se ocultajada de pan con mantequilla.
taba enrojeciendo hasta las orejas, cuando la joven
Pero el la rechazó.
SA acercaba; y cuando sus pasos se dejaban oir muy
-No: le dijo, no quiP.ro, no quiero!
.
cerca, Lilot temblaba y
, -¿Es to Última palabra?
Penti I como si cada paso
-Si, dejamt1 en paz.
fuera un golpe sobre su
-Pues bien, a.dios replicó ella picada enlo más vivo. corazóu.
Ah! ¿no quiéres pelder una. rama? Pues ten cuidado!
¿Q·1é le pasaba? E,ta.no sea que las pierdas todas. Y,¡ te arrepentirás.
ba enfermo, se volvialo•
Lilot palideció con esta a.mena.za.
co, espiritus malig-nos
-¿Que quier.-s decir? preguntó
debían haber soplado
-Yo me entiendo, murmuró Totiria y atravesó et sf'bre su cerebro y Je
arroyuelo leva.utándose el ve1:1tido y dt'j&amp;ndo ver unas trastornaron todas PllS
piernas bla.nca11 ya. bien desarrolla1las que se espe- ideas como una ráfajaban en el a.gua murmuradora.
ga de aire revuelve las
11
Ya te arrepentirás" parecían decir esos murmullos hojas de la encina,
"ya te arrepentirás"
A veces, por la noche,
Lilot temblaba de· cólera.
se quedaba con-¿i:,msa·á a.caso matar mi árbol? se preguntaba, Lilot
templando horas enteras
Ah ¡miserable.... !
Y sentia. impulsos de cojer á la. chica por las orejas un hilito de luz amarilla
y tratarla como se merecía 1Qué abominación! Iba en que le lleg-aba al través
de los árboles, desde la.
el acto á dar aviso á la gendarmeria ..... .
de Totina v
Pero Lilot se detuvo, .tpenas habla ar.dado algunos habitación
no era. por defender su
pasos.
higuera por lo que así se
¿Y si los gendarmes no lo creían?
Son gentes ignorantes que vienen de palses Jrjauos desvelaba. oh! no, haen que no se s_abe nada dt: eetas cosas y se burlarían bria. por el contrario side él, Era meJor no ocurnr á ellos y sobrevigilar á do m11y feliz si hubiera
venido la joven á derriTotina.. Eso sil
A partir de este momento Lllot venia varias veces bar alg•mas ramas. porcada ~1" á vi~itar ta higuera armado de un solido ga- que en suma eso no harrote: mspecc10naba el árb.ol minuciosamente, contaba bría. perjudicado á su
las ramas con los dedos, y reconocia particularmei..te arbol gran coda ttenia
la que daba sobre el cimelo vecino. Algunas veces tant1ts rama.si y hasta
haeta revolvla la tierra al rededor del tronco para exa- puede ser que quttándolevarias hubiera que·
minar J,¡s raic es.
De vez en cuando al hacer estas inspecciones veia dado más bonita.
-Ah! si me atreviera,
á_Totina_ ?el otro la.do d~t lagunato, burlesca y con
OJOS ma.hc10sos que parec1an decirle "ya te arrepenti- p msaba Lilot rascándorás" y este aire agresivo de la muchacha. le ponla Ja se la oreja, si me atreviera á cortarlas yo miscarne de gallina.
-Tiene en la cabecita. algon mal proyecto, se decia mo para hacer las paces
él y hasta creyó necesario empezará vigilar por ,a.a con Totina, y merecer
nuevo aquellas sonnoches, lo cual le ocasionó un catarro abundante· y de
com~ no se al_iviaba se alarmó. Seguramente el árbol risas de ·o tros tiempos .
sufr1a, le hab1&amp;n hecho algo ......y ápesar de pacien- que hadan 811 can-ap-etitosa como una tajada
tes investigaciones nada pudo descubrir
-Ah! la maldita! ... . murmuraba mostrando et puño de pan con mantequilla.
Una noche Litot descerra.do en dirección á la. caRa. de las tejedoras
De noche. desperta\i11 sobresaltndo creyendo oir pertó sobresaltado. ¿Qué
hachazos y como dormía mal com .. nzó á enflaquecer, ola? ;Hachazos? Sil v
venlan del laguna.to, Le
y su padre le preguntaba inquieto:
estaban derribando · su
higuera!

Domingo 21 de Agosto de 1889.

Domingo 21 de Agosto de 1898.

Se levantó, se vistió, tomo su garrote y salió en tan•
to que los g-olpes se oian aún. P ..recian vacilantes, ti·
roídos, casi vergonzosos.
Lilot marchó con rapidez y sin ruido bajo los ár•
boles á la claridad dudosa de la luna creciente que
bogaba en el horizonte como un barco lejano.
Si, era su higuera la que ee cortaba y Lilot distlnguia ya la silueta de una mujer en el extremo tle una
escala, una mujer cuyo brazo se levantaba y se abatía sobre la. rama principal del árbol, la. que era perjudicial al ciruelo de las Cazerotte.
Es Totina! excl.. mó palidec.endo de alegria y perdonándole desde el fondo del corazón. Habria. querido correr á darle las gracias pero le temblaban las
piernas y vacilante, deslumbrado, cohibido, como si
marchara en una nube, se aproximó ála joven que no
le babia visto venir y continuaba cortando pronto,
pronto como si tuviera miedo de ser sorprendida. Lilot se acercó aún conmovido y dijo en voz dulce.
-Buenas noches, Totina
Ella le respondió con un grito. un agudo grito de eepaoto que dePpertó los ecos de la. aldea!
-Socorro! socorro! al asesino! clamaba la joven con
terror
Y como quisiera bajar con demasiada rapidez, cayó de la escalera.
Lilot también gritó al verla caer.
-Dios mio! ¿~e ha hecho usted daño? dijo precipitándose á su lado.
- Socorro! al asesino! seguia gritando Totina que
crrla llegada su última hora.
lnetintívamtnte quiso levantarse y huir, pero le faltaron tas fuerzas cenó ,os ojos y se desmayó. Litot
temblaba.
-Totina. decii,. con voz sorda ¿no me &lt;&gt;yes? Perdóname¡ te aseguro que no iba. á hacerte daño¡ respónrteme-, Totina; no puede ser, no puede ser que te muer11s tac prouto!
Y se arrodilló llorando junto a.l cuerpo inmóvil de
Totina.
Pero de súbito fie levantó, la tomó en sus brazos ro•
bustos y la llevó á la aldea para que la curaran y pudiera volverá abrir sus lindos ojos negros como capulines y sonreil' con sus labios que olían &lt;i fresas. Y
al cont11cto de eHe amado cuerpecito, Lilot sentía
que se estaba fundiendo como !a nieve al calor del
sol.
-Totina. murmuraba ext1i.siado, apretándola contra su pecho y lut&gt;go, sin pensarlo, por movimiento
irresisti-ble se inclinó y poaó un.. lteso ardiente y prolongado en ms labios olientes á fresas.
Ella se estremeció, entreabrió los párpados y viendo al que la llevaba en sus brazos volvió á gritar:
-Socorro! socorro!
Y de un salto escapó, entró en su casa y cerró la
puerta con violencia..
Lilot no durmió en el resto de la noche¡ le apenaba
verse odiado de Totlna.. Tempranito se levantó y fué
á la. casa. de las tejedoras.
-¿Cómo sigue Totina? preguntó con voz tlmida á
la viPja que salió á abrirle
-Muy mal, le contestaron. Ya verás lo que resulta
de haberla hecho caer de lo alto de una esca.la.
Y le cerraron la puerta en las narices.
Al medio dia volvió á preguntar y le dieron la misma respueFtil.
Luego vió entrar al médico y se alarmó más toda vía.

-¿Estaba realmente grave Totina? ¿qué iba á ser

-de ella con un árbol tan raquítico c.&gt;mo el suyo?

Corrió á ver el ciruelo y lo encontró en un estado
-dep~ora.ble. El tronc~ se torcia como el espinazo de
11n Jorobado para hmr de la higuera. que Je oprimla y
_ya sus ramas estaban muertas. Esta higuera esparcía
Ja. muerte en torno suyo con sus ralees glotonas que
-chupa_ban todo el jugo de la tierra. ¡Qué ogro! No habría s1_dq bastan~e cortar l1&lt;. rama. principal para que
se reviviera el ciruelo. ¡Pobre Totina!
,Y los ojos de Lilot se humedecieron, creyó sentir
aun en sus brazos el cuerpecito de la niña ese cuer.po que pronto se iba á enf.iar.
'
-Oh! 110. dij•&gt;, no. Y un pensamiento dulce irradió
de su fr,mte obscura: el ciruelo vivirá y ella también.
Yo sé cómo.
Por la tarde fué á ver a.1 Cura, se confesó largamente en la iglesia invadida por las sombras crepu!I•
cu1ares, y a.si que sintió su alma bien pura, regresó
-A su casa. Asi que todos se durmieron, tomó un hacha
y se dirigió á la higuera bajo 'a luz mortecina de la
luna, un poco menos pálitia. que la noche anterior.
¡L1Jot levantó el hacha y la dPjó caer sobre su ar-0ol! _Si, lo cortaba. por9ue en su opinión era. el único
medio de salvará Totma. Y cortaba. sin pena esta higuera querida, Pernbra.da por su padre y de la que
dependia. su propia existencia
Para que no le faltaran las fuerzas pensaba en Toitlna. y cortaba, cortaba haciendo retumbar los ecos
-en el silencio de la noche.
Y cuando el árbol vacilando crujía ya, Lilot o:, ó
_pasos, len~os, breves, que parecían pesar apP.nas so-bre las hoJas secas. Se volvió y distinguió á 'Potina.
-¿Eres tú? preguntó tembl1rndo de piés á cabeza.
-Oh! Lilot, dijo ella junt1mdo las manos en señal
-dt- aflicción, ¿qué haces, qué haces?
-Ya lo ves, cc-rto mi á.rbol.
-¿Para. qué?
-Para. que prospere el tuyo, para que vivas largo
'tiempo y seas feliz porque te amo.
-Oh! Lilot, ¿qué dices, me amas deveras?
-Si.
-¿Y por mi cortas tu árbol, porque me• creiaa enferma? Pues no lo e11taba. Era por asustarte. Pero me
amas y esto me regocija. ¿Por qué no lo babias
-dicho?
-Porque no me a.trevia. Te has puesto tan linda . . .
.¿Y tú, me quieres un poqúito?
-Que si te quiero! Toma, toma y mira si te quiero.

151

EL MUNDO.

Y le besó repetidas veces en los ojos, con su11 labios olientes á fresas. MiehtraP, el alma de Lilot temblaba toda. ¡Qué sabrosos eran los besos de Totina!
Suspiró y creyó morir du1cemente junto á su hermana la higuera que acababa de abatir.

-Puesto que me amas, Lilot, dijo ella con voz que
parecía. venir de muy lejos, pídeme en matrimonio y
nos casaremos para la. pascua.
Los ojos de Lilot se abrieron, se fijaron en la joven
y sti llenaron de lágrimas
-¡Casarme! bien lo hubiera querido, pero ya no
puedo.
-¿Por qué?
-Porque voy á morir.
-¿A cau11a. de la higuera?
-1:,i, mira, ya está al Cl\er.
-Oh! Es verdad, dijo Totina palideciendo ¿qué has
hecho, de.agraciado?
Y retrocedió de un salto. Sin un soplo de viento, ta
higuera se inclinaba y se ohm crugir sus últimas fi.
bras; luego con un gran estruendo se a.batió, revolviendo con SUR pesadas rama! hasta el fondo del agua
Totina lanzó un grito y coutempló á Lilot que temblaba.
-Ahora., dijo con débil voz, soy yo el que moriré,
pero uo tengo miedo, Totina., esta tard"I me confesé y
recibi la absolución.
Entonces, pensando que ya no iba. á vivir más, se
ttindió o.,n la yerba y cerró los ojos.
-Y deveras vas á morir? Socorro, socorro! gritó la
joven aterrada, y corrió hacia la casa de Biremus,
golpeando la puerta con todas sus fuerzas.
-Despertad, gritó: vuestro liijo se muere.
E! pad~e de Lilot y toda la familia. se levantaron al
momtmto y corriendo al lado de la h;guera a.batida
levantaron al joven y lo trajeron á su lecho.
'
Al dla. siguiente 1espiraba aún.
-Dios mio! qué hambre tengo! gritó á las diez.
Al medio día querieudo medir sus fuerzas, observó
que podia levantar con los dientes la mesa de seis cubiertos.
-Vaya, va.ya. se dijo, puede que el viejo maestro
de escuela tenga razón.
Y sus antiguas creencias sobre el poder de los árboles, dieron una. voltereta.
A los seis meses, como segula viviendo apesar de
t~da.s las preocupacione_s, fué á pedir la mano de Totlna, que por su parte, viendo que el ciruelo 11e obstinaba en no dar fruto, lo habla mandado también dercibar.....
-¡Qué lástima! las virtudes maravillosas de lo~ árboles, se van!
JEAN

R.Al!EAU,

EL ·AB-I SMO.

l

Ella puso á un lado el periódico que habla estado
leyendo. El sin notarlo, continuó absorto ea la 1ec1ura de su libro.
Afuera bramaba el viento del invierno y eacudia.
impetuoso las ventanas, mientras que en el interior
el fuego de la chimenea calentaba el aposento, ilumir ando el suelo con un color rojizo. La lámpara dibu,jaba un circulo de suave luz sobre la mesa, en torno
de la cual obscuras butacas Pxtendiansusbrazosconvidando al reposo. En el rincón, el pendiente reloj
,ha.cía oir su a.compad&amp;do tic- tac. El silencio era. tan
profundo, que podian contarse las oscilaciones del
i)éndulo.
Sintióse de pronto el redob'ar d.el viento. El viejo
cancionero clamaba, grit11b11, gemia en el cañón de
la chimenea. La joven escuchaba con at!'nción. No de
·otro modo deb·ó sopla:r el viento durante la noche en
.la cual sucumbieron los dos p1 otagonistas de la historia. que acababa de leer. Era. una de tantas crónicas
-como de ordinario aparecen en los diarios. Se las
lee, en lo general, con indiferencia, algunas veces
con cierto interés Dos personas llevadas á la desesperación por la miseria, escapan de la vida por el ~amino dtil suicidio. A! día siguiente la Gaceta alude á
la autopsia. de los cadáveres, á rn entierro; y el epi:sodio ha cor.cluido asi. En seguida viene el olvido.
Pero la mujer que ahora junta. sus manos y fija.
.ávidamente sus miradas sobre el periódico, parece
singularmente conmovid:i.. No le es dable aparta.1 su
pensamiento de aquel breve relato. Su meditación silenciosa levanta en alto sus luces, para iluminar el
eua.dro en todos sus aspectos Se trata de una pareja
que se ha suicidado dándose la. muerte por medio de
la asfixia. No eran jQvenes, y los años habían recrudecido los males de la miseria¡ pero ésta, aunque cruel,
no babia sido bastante'á separarlos. $e hablan sustr8ido al dolor por el suicidio. Y sin embargo, la mujer habria podi1o aún asirse á la ribera, y tal vez
salvarse. Tenia amigos y parientes que pudieron
ofreeerle un asilo. Su marido, por otra parte se babia hecho en cierto modo culpable por la mala. dirección de sus negocios. ELio no obstante. la mujer no
quiso abandonar á su marido: sin quejas, y a.un con
buena voluntad, prefirió acompañarlo también en la
muerte. Se 1tbraza1 on para hundirse en la sombra de
la tumba. como años atrás, jóvenes y felices, se hablan abrazado bajo la bendición del sacerdote para
marchar al tálamo cubierto de rosas Juntos hablan
f\Dtra.do en el pais de lo desconoC'ido, donde jamás
debían separarse. La tempestad que afuera bramaba
amenaza.dora, ya no podiP. nadll contra. ellos. Se poseian el una al otro para siempre, y hablan triunfado
de los dolores de la vida con el sentimiento de una
inquebrantable fidelidad.
La joven que acaba. de leer esta historia, toma et
papel que la relat!l, y lo estruja C&lt;'n crispada mano.

Dolor punzante hiere su corazón, y está á punto de
estallar en lágrimas . .Pobre y desnudo debió ser el
cuarto donde se consumó el drama. Tiempo hacia que
su modesto mobiliario estaba en el Monte de Piedad.
En la. edtufa bri.la la siniestra brasa cuyos gases han
de traer la inviaible y silenciosa muerte. Pero la mujer se siente segura en los brazos de su esposo; ahora.
y para. siempre se pertenecen el uno al otro. "¡Cuán
he!'moso debe ser esto'." se dice mentalmente la joven; un suspiro se escapa de ~u pecho. "¡Oh:11 continúa, "¡quién pudiera t1strechar entre sus brazos un
corazón fiel1 11 Mira á su marido, que está sentado· al
frente, pero no le extiende los brazos. Hace largo
tiempo que viven de eote modo. Ella contempla aquel
b'el!o y va.r~nil semblante quo tiene grabado en el
fondo de su alma., conoce todas sus diversas expresiones y hasta eab!' cuál será su movimiento a.l voltear la hoja del libro que está leyendo Se hallan tan
cercanog el uno del otro. que sus vestidos se rozan; y
sin embargo ella. no le extiende los brazos. Están juntos, y, no obsta.11te, ·m11dia entre ellos una incomensurable distancia. Mira.lo fijamente, ca,i sin conciencia¡
él levanta por casualidad sus ojos del libro cuya :ectura lo absorbe; las mira.das se cruzan, ambas frias,
indiferentes, v frias é indeferentes también se apartan en seguida. Tan juntos están y al mismo tiempo
tan distantes.
Con horror, con estremecimiento contempla la joven el abi¿mo que h1ty entre ellos y que acaso los sepa.re eternamente. Viven juntos, pero sin cambiar una
palabra cordial y de confianza. Mútuamente se miran
mdolentes y frios, y en ocasiones esquivan mirarse.
Son extraños entre si, y cada uno lleva una máscara.
rígida, impenetrable. Media entre el!os alg-o invisiblque nadie sospecha, que ellos mismos jamát1 mencionan, aunqu., lo conocen bien; el abismo, el ancho tenebroso abismo.
A -veces llegan amigos: se conversa., se ríe, se toca.
y se canta. Los extraños creen que estos dos anean•
tados ee pertenecen; ellos conversan también, ríen y
hasta se miran con afabilidad. Pero saben muy bien
que es pura comedia. Cuando qued.a.n solos el abismo·
reaparece Lentamente se enfrian se entumecen y se
asus,an de esta soledad á cuatro manos como antes.
Hace a)gunas semanas les vino una buena noticia.
El ma1ido obtuvo un empleo honroso q11e trajo á la
casa un modesto bienestar. La suegra fué la primera
en participarla. 11Alegra.os, hijos mios!" les dijo. De
todas partes vinieron felicitaciones, se alquiló una
casa más cómoda. &amp;e compraron muebles más confortables y ocu:rieron otras cosas semejantes. Estas gratas sensaciones volvieron á serles comunes, y por un
momento comprendieron de nuevo que se poseían
mútuamente. La vida tornó á parecerles dulce y más
bella bajo una nueva luz. Rabia tanto que consultar•
se entre si! Se sorprendlan con miradas afables, soli-

cita.e, cariñosas. Parecía que una corriente invisib
los unia de nuevo el uno a.l otro como ruente mista
rioso donde, á la luz de lvs astros de amor, dos a
mas que se comprenden cantan á duo la más bell·
canción de la vida. El abismo se hacia. pues más pe
queño y podia salvarse de un solo paso.
'
Bajo estos auspicios se instalaron en la. nueva habitación, pero á poco andar. los brillantes dias palirlecieron y las cos1ts recobraron eu anterior aspecto.
Cada uno de los dos creia. que era. el otro quien debia
dar el primer p~so. :":aperaban '!-l~tuam~nte, _pero en
vano. ¿Era ob ➔t1Dac10 1, pusila.mmidad, mdec1sa lucha
interior? En medio de sus nuevas habitaciones de sus
recien amueblados cuartos, a.nubláb1tnse de' nuevo
sus semblant"'s, recaían en laindefer1::ncia. el antiguo
abismo se agrandaba: perdieron el va or, la esperanza, el renaciente calor de la. mañana. La tarde los en•
coi:itraba otra vez fríos entumecidas sus almas. El
abismo bostez-i.ba entre tillos como anteR.
Asi tramcurrieron algunas serna.nas. En ocasiones
esta fria calma era interrumpida por él con una palabra en la que se sentia la cólera: olla lo dejaba ir casi sin advertirlo, de todos modos sin conmc.ver~e y
dando por cierto que lo que le pasaba entonces debla
repetirse indefinidamentr. ¿Era e~to verdad? ¿La escena no debía cambiar? ¿Habla sido siempre asi?
Reflexionó: no; el paRado había sido muy diferente
En otro tiemp? reclinaba la cabeza en el amante pecho de su marido. La. voz que ahora le replica con
dureza se suavizaba singularmeute a, sonar la suya
Sus miradas se confuodian Pn mutuas promesas: n¿
sólo edtaban juntos sino que estaban también unidos
¡Qué lejano le pa,·eció aquel tiempo. vago y encanta~
dor como un sueño! Apenas podía darse cuenta de la
realidau de aquellos días. ¿Cómo se habla operado este cambio?
En el verano ligeras nubeR oscurecen el sol se disipan, rea.parecen, y de pronto uegra v dens~ nube
cuaja la tempestad sin que pneda explicarse Ja. rapidez de esta transform,.ción. Ellos también, en el cielo de su vida, hablan visto deslizarse pardas nubecillas disipadas bien pronto para condensarse después
El era inclinado á la ira y dl'jaba escapar con faci:
lidad palabra.e duras, agresivas, amargas. Ella. no lo
notó ni en el noviazgo, ni en la luna de miel porque
él se contenía. cuidadosamente; ahora cedia facilment6 á sus impulsos, y en pocas ocasionP.s bastaba la
más ligera contradicción, el más leve contratiempo
para estallar en cólera y prorrumpir en palabras
ofensivae. Ella se lastimaba profundamente, no olvidaba. ni podia perdona.e. Se r11pleg-aha. sobre si misma, se hacia más intima, cas: impenetrable. silenciosa en su exterior, menos amante y tierna. El la. ob•
servabaconrencoryencono,porquenosabfa.perdonar
una palabra proferida de ligero. Gradualmente se
iba. levantando entre el1os algo como una mampara

�152

Domingo 21 de Agosto de 1898

EL MUNDO

''CE QUE JE VEtl'X"
[A Luis G. Urblna.]

No los versos seucillos de Anacreonte
rimados en laúd de filigrana;
ni los suAves acentos pastorlleR
del dulce y tielllo trov11dor de Mantua·
No las tistrofas pobres Je energía
'
que dan los tristes ritmos de las hupas
cuyas vibrantes cuerdas han so1Jado '
con la misma canción; la misma esenia·
~o los flébil~s tonos, las imáienes
'
mconE'xas, sm arte, que no nablan
cual siluetas de sueños, vaporosas '
oue e~ los profundos tenebrarios nasan ....
Yo quiero para mi la eterna estrofa
de cadencias homéricas, que cantan
guerreros trovador11s en la breg-a
y que el cincel en pórfidos ':'eincarnal
yo quiero ~ara m1·1a et11rna e~trofa
por Tólstoi y Verlaine, feliz. crfll\da,
de contornos robustos cual las formHs
del Hércules que en mármol se retrata!. ...
¡Dadme Vt'rso&amp; con vida, dó la sangre
se sienta circular en cada estancia
versos cuyRs imágenes desnudas '
muePtren la forma que el buril realza!
!Que el número sonoro, 110 el oido
repita el clamoreo de la batalla!. ...
versos que estén batidos en la forja
aonde el estro inmortal siempre se inflama.
No los cant11res pá idos, sin furrza,
que v!bran hoy para morir mañana;
dadme es~rofas dó el músculo se adune
A. la belleza ideal de la obra plástica!
¡Yo quiero para mi la eterna estrofa
que lleve sav•a ard,ente en las Pntrañae .. . .
versos de cuyas notas se desprenda
la risa ó f'I ilnfn,._ i'l''P t n'?'lln .olmq,!
0

DA.MAS DISTINGUIDAS.

Srita. Carlota Clayton
RESIDENTE EN MÉXICO

(Fot. Valleto)

En su Interior una voz triPte murmura la melancólica canelón de lo que fué. ¡Es tan triste el aislamiento, y tan bella y sonriente 'a comunidad del amor. ¿Y
esto ha de perpetuarse? Nó: seémos fuertes y_ olvidemos. Ulvidt'mos que este abismo ha surgido entre
nosotroP. Nos amábamos y ér11mos felices; lo que intervino fué una peeadilla! ¡Qué vuelva á ser todo co•
mo antes!
Pero i!UII labios, que debían murmurar estas cosa~,
permanPcen cerrados: ¿Por qué noPedesplegan para
decirlas? Ella misma no lo eabe. Vuelve á Puspirar
profundamente, pero él no oye ese suspiro. Hace ya
mucho t•empo que sus almas no go;;an de la dulce
fruición de semejantes citas.
El fuego lan~uidece en la chlmene11, el viento aletea con menos fuerza en las ventanas, y las calles de
la ciudad están silenciosas. El reloj anuncia la hora

¡Trovadore~ guerreros: la Epopeya,
desde la cumbre -ie Helicón, os llama!. ...
¡Templad la lira de oro, y que el espacio
pu11blen las notas de inmortal hosanal
México, Julio de 1898.
LUIS EMILIO LEPINJII.
SOMBRAS.

A mis padres.

Hay en el alma lívidas visiones
de ausentes seres, que espirando vimos,
al compás de profundas oraciones:
seres, ay! que queremos y quisimos.
Tienen rugosas r dolientes faces;
y vierten de sus OJOS empañados,
una cinta de luz, como esos haces
con que raya ei invierno los nublados.
Lividas, tristes, de la noche, hermana.
del sueño, en torno giran;
y á la primera luz de la m11ñana,
tan tristes cual llegaron, se retiran,
Pobres, pobres, que lloran cosas idas
que se refugian en la noche obscura;
y sus alas, sus alas desteñidas,
caen plegadas en su amplia vestidura.
Amo esas tristes sombra¡¡ desoladas,
y tal cariño siento para ellas,
9.ue en mi alma, y en mis sueños sus miradas,
tiemblan, como en las ondas agitadas
el salpique de luz de las estrellas.
México, 189d.
MIGUEL E. PEREYRA,

del sueño El se levanta y enciende una bujla cuya luz alumbra su rostro varonil, serioé inmóvil. Ella tiembla de susto y de congoja: parécele que él va á all'jarse para siempre. Su pensamiento íutimo, fijo y concentrado en él mientras estaban sentados, siente que se rompe como la malla de una red que
deja en el fcndo del Océano un tesore inapreciable.
Su corazón late con precipitación, como
un reloj que apresura locamente su movimiento. Si encerrado en su cuarto aquel ga11
mortlfero llegara á asfixiarlo, si se perdiera
de su vista hundiénd1.se en las sombras, si
trau11curridos algunos minutos funa ya demasiado tarde y l'I sueño se deevaneciera
para siempre ...... Y aun cuando nada de esto
ocurra y el mañana sea como el hoy, ¿vale la
pena de seguir viviendo asi?,¡Con qué horror
contempla ahora este género de vida! "¿Cómo be podido soportarlo?" se pregunta.
RePurge en su imaginación el matrimonio
suicida, el pobre y vacio cuarto •:uya miseria 1~ parece una opulencia comprada con
la mlderia de su bienestRr. Al lado de ella,
joven floreciente y rica, ¡cuán felices y verdaderamente ricos le parecen aquello!! desgraciados! La imagen de estos muertos no
la abandonará ya más y la acompañará siempre como hado amonestador atizando en su
alma el tantál'co deseo de un amor y una coufianza compartidas.
El toma su libro y se dirige á la puerta; ni
siquiera le dice ahora, precisamente ahora,
aquel frio saludo de "t,uenas noches" con
que hace tiempo acostumbra deFpedirse de
ella. Se va. Por un movimiento irresistible,
casi inconsciente, se apresura á erguirlo~
1ahora ó nunca! Pero ¿qué quiere? ¿qué va
á hacer? Ella misma lo ignora.
El oye sus pasos, el roce de sus vestidos,
· y mira atrás Su mi•ada asombrada é interrogativa encuentra la de la joven. Ella Pe
detiene algunos pasos delante de él. El abismo está entre los dos; no pueden salvarlo, ¡im
posible! Un frío mortal invade E.U cuerpo i~nora que lar lágrimas inundan su rostro. En
aquel instante él avanza un paso, uno sólo la.
bugia cae de sus manos, y la luz se extingue. Un sollozo eHalla en su pecho y depga.
rra su gargauta como fuerza incontenible y
podernsa que sale á la superficie.
Quién fué el primero eo. abrir les brazos?
Nadie lo sabe, ni lo dejaron ver las lágrima@;.
pero el abismo está colmado. Dos brazos la
han atraido dulcemente sobre un pecho bajo
el cual el corazón • eeucitado por el amor toca la diana de la nueva -;ida.
Afuera el silencio e11 absoluto Sobre las dens11s tinieblas brillan aquí y allá las luces de los faroles, yen lo alto, en un frag-mento dtil pálido ciel.. del invierno, grupos de estrellas miran como testi'!'O➔ eternamente indiferentes los pasajeros dolores v alegrías.
de aqui abajo.
"
FRANCISCA DE EASCUTHER.

"Los mejores circulos no son los mayores; sino los
más exactamente trazados; asimismo la mejor vida.
no es la má, larga; es la más rica en buenas acciones.
Waller.

Al partir.

¡POR UN MARIDO!
NOVELA. ORIGL~AL DE MA.RC DE CHA.NDPLAIX-ILUSTRACIONES GRABADAS EN NUESTROS TALLERES.
Versión espaXola de "El Mundo Ilustrado"

Número 8.
Pues el famoso hilo blanco plateado puesto en
:zig-zag· en medio de la truma y del cual ningún
sabio había podido descubrir la utilidad. ¡Como
·si la naturaleza pudiera producir nada inútil! Es~te hilo por consiguiente es útil y de 11\ mayor utilidad, porque se emplea en los casos extremos,
en las circunstancias graves, para ligar y dejar
sin movimiento una presa cuya. magnitud apenas hace creíble que la arafta pueda contra semejante enormidad. Pues todo se logra con ese
hilo que pre1Serva la tela contra cualquier choque
demasiado violento. Es una especie de cable de
salvación, es el recurso supremo, es ....
El Doctor se detuvo de pronto y sonriendo y
1fijando en la joven su mirada apacible y bundadoss, le dijo:
-Pero estoy fastidiando 1\ usted, sen.orita, y
hasta me parece que se defiende usted contra mi
relato pensAndo en otras cosas mientras hablo.
:Excúseme ulted .... perdone mi manía ó más
propiamente dichú, mi monamanía.
-Al contrario; me ha sido
muy interesante saber por boca
•de usted que las arafl.as no son
tan tontas como yo creía.
-Siempre hay algo qne apren•
"·
•der de ellas, dijo Lerbon, porque
poseen en grado supremo una
-.irtud que conduce á todos los
•éxitos: la paciencia.
-AhlsuspiróNellycómicamente, dirigiendo á Juan una rápida
:mirada de inteligencia: he aquí
una virtud que yo no tendré ja-

-.

lJD.!\S,

-Por lo mismo no quiero abuf
- sar de usted y voy ... .
Para retener al Doctor bastó
que Nelly le pusiera brevemen;te su mano en un hombro, en tan'to que le decía.
l
·•.
~
-No es eso lo que quería decir
¡
! e,'
y c:nvidio las distracciones que
f
halla usted en el estudio. Lo que
.sucede es que esto . me recuerda
un suefl.o que tuve.
-¿Qué sueno? preguntó el Comandante interesándose en la
-conversación,
-¿Se acuerdan ustedesdemis
dos hadas, una que me auguraba
•que amaría yo sin ser ~orrespondida .... ?
.
-Y otra que ofrecía el estudio
• como remedio contra las amar~t,. . . ..~
~~~~-.
,guras de amor, concluyó el Doc•
.{ ~f-;
tor. Pues las dos engaftaron á usY
✓--~
"./;.._.... ~n..J,
~,.,• ~\
· ted. El estudio es un anestésico
-que ....
-Preciosa frase, dijo de Chal1mont.
-Qne adormece de tiempo en tiempo pero que
1no cura. En cuanto á no ser amada .... eso es
•impoaible tratándose de usted.
-Eso no es más que una galantería, Doctor, y
·una galantería nada prueba. Puede uno estar
,segura de ser amada aun cuando .así se le asegure? Vamos .... usted que es un sabio profundo
.¿podría decirme-hablemos de un hombre y la
cuestión será más facil para usted-¿podría de·eirme que es lo que puede dar á un hombre la
-convicción de que es amado, sinceramente amado, sin que quede iugar á duda?
El buen Doctor sonreía frotándose las manos.
-Tenemos trazas de convertirnos en tribunal
-de amor-dijo-debemos sentarnos y mientras
que mi arana acaba de comer voy á intentar responder aunque no soy perito en la materia; pero
acaso valiéndome de las luces del Comandante.....
-A fé mía, dijo éste, uno está seguro, absolutamente seguro de ser amado, cuando cree serlo.
-Eso, exclamó Lerbon, esol Clemencia Isaurl\
misma no habría contestado mejo1·. El amor es
ona religión y necesita apoyarse en la fé; El ere-

!

~

:;,

Es hora de partir; al fin me alPjo;
Quizá no VUE)lvaya, tú lo has q11erido.
Sólo recuerdos de mi amor te dPjo,
Que morirán mañana en el olvido.
No lo extrañes, mujer, esa eR la vida;
Soñar, ebrios de amor y de contl'nto,
Y ver nuestra ilmión ctesvanrcida
Cual nube blanca que disipa el viento.
Pasaron ya los venturos,,s días
En que al primer albor de la m11ñana,
Temblando de placf'r me sonr,1las
Tras el limpio cristal de tu ventana.
Las tardes silenciosas en qu,i hablabas
De azules lirios y botones roj"s,
Y una historia de amores me contabas
Con las pupilas 11egras de tus ojos.
Las horas, en que humilde. penitrr cia.
Te obligabas á hacer en el santuario,
Revisando callada tu conciencia
Al repasar las cuentas del rosario.
Las noches mageFtuosas en que bufa
De cualquiera mirada inoportuua,
Y bajo de las frondas, me esconoia
Del imprudente beso de la luna.
Las veladas sencillas de mi estancia, ·
Do sumergido en gratas reflexiones,
Jamás penseque es dardo la in&lt; onstancia,
Que hiere sin piedad les corazo1Jes.
Todo pasó, como el placer, volando;
Porque es la vida, vegetar creyrndo
En mil sueños de amor; dormir eoñax:do,
Y de~pertar, para vivir sufriendo.
HERIBE.RTO AGCIRRE Y Fil!IRRO.

153

EL MUNDO

llomtnJl'O 21 ile Agosto de 1898

invisible La palabra no partla de su11 labios
con la espontánea cordialtdadde otroatiempos; cada uno ae ellos hacia sus reservas las
acariciaba, y por decirlo asl, las rumiabR¡ cada uno pesaba las culpas del otro y la,i propias. y liallaba su platillo el más liviano.
Solirevino al fin una hora fatal. El habla
llegado áfü casa contrariado por algún des
arreglo en sus negocios. Ella sabia que en
semejante estado de ánimo bastaba una mera palabra para colmar su irrlación; pero
quiso la casualidad que se traspapelase un
documento importante que él necesitaba con
urgencia: la joven no acertó á encontr&gt;&lt;rlo
y fué reprendida con dureza. Ella se irguió
esta vez y lo reconvino con amargura y desdén. Dos manos crispadas cayeron sobre sus
hombros y la sacudieron con violt1nci11. Ella
no se quejó, no profuió una palabra, drjó la
casa de su marido y se fué á refu~iar tm la
de sus padres de quienes, como hija única,
era adorada.
El esposo fué á solicitarla alli sin pérdida
&lt;!e tiempo, le pidió pt&gt;rdón y juntos se restituyeron á la casa. Ella no pudo h9cer otra
cosa en vista de sus súplicas, ainn á riesgo
de parecer obstinada y terca; pero no hab1a
podido perdonarlo sino á medlas. y una retonciliación efusiva, sincera, del corazón,
era por el momento imposible. A~i Jo comprendió él, advirtiendo que habla sido estérll el sacrificio de su humillación. Porque
cuando en la siguiente noc!J.e se sentaron el
uno frente al otro, las manos enlazadas, ella
sintió hien á pesar de la ternura que él le
manifestaba, que )1,s cosas no eran ya como
antes En apariencia todo eFtaba reparado.
pero en el fondo ambo¡¡ comprendian que
11u ternura no era ya genuina, y sin c.¡ue
desde entonces otra nube se hubiese interpuesto ent7tl ellos, el amor vacilaba en sus
pechos como la llama de una lámpara que
está á punto de consumir el aceite que la ali·
menta. Alli estabn el abismo, ensanchándose dia é. dia en medio de dos corazones des•
fallecientes y paralizados.
Hace mucho tiempo que esto sucede. En
aquel instante la joven parece contemplar el
abismo, se horroriza y se pregunta cómo ei:1
posible que las cosas continúen asl. ¡Se amaban tanto antes! y ahora? .... No tiene él t:.davia suficiente poder sobre su alma puesto que todavi a la fascina y encanta? El levanta lamirada, pero no para fijarse en ella;
ve la lámpara, redobla la actividad de su
luz y voltea otra hoja del libro en que lee.
¿Qué pasa en aquella alm11? ¿Comprende su
ai~lamiento? ¿Está conforme con él? ¿Está
aún contento? ¿Piensa que esto puede Y, SObre todo
debe cambiar? Ella nadaeabedc. todo esto: el inteno~
de aquella otra alma es tan impenetrable como p) de
la suya propia. Ambos á dos son enigmas dolorosos
que el orgullo hace indescifrables. que sólo el amor
podrá aclarar y resolver. Ella ll•·ga á comprender
has~a. con horror que los dos son extraños entre si. El
la dmge algu~as VPces ~n~mir!1dasombria. ¿Quésign_ifica esta. mirada~ ¿od10, ira, o queja y dolor? ¡Ah!
s1 ella pudiera arroJarse otra vez en sus brazos y con•
templarlo dichoso como en mejores diasl Al pensarlo
se estremece con delicia: muchas veces ha e,entido
este impulso, y el pensamiento ha pasado por su ah11a
como un hermoso sueño .Pero una vez al frente de
su marido, el abismo se abre de nuevo se siente paralizada, y 1011 brazos que quiere tend~rle permanecen i~ertes á lo largo de su cuerpo.

-9

---

vacilar, pero de improviso con una especie de
arrebato que no le era habitual, con gran sorpresa para sus amigos prosiguió:
.
-Excúseme usted, Comandante, y usted también, selloritaNelly, pero ¿quiéren que se los diga?
Se está.o burlando ustedes de mí. ¡Ay! Ustedes
creen que no soy capaz de adivinar más secretos
que los de lns araftas. . . . ¡Pues bien; el de la
Epeira era más obscuro que el de ustedes y aunque no sea yo un perito para leer en las almas,
ya lo he dicho, se necesitaría que fuese ciego
para no haberme apercibido de que se aman locamente ustedes dos y que se atormentan con luchas, dudas, esperanzas y vacilaciones, á menos
que no lo estén fingiendo los dos ...... Amense
pues, como todo el mundo, cá.sense y tengan muchos hijos y no me sigan haciendo decir tonterías!
El Comandante se puso en pié y con aspecto en•
tre enojado y risuetlo respondió:
-Doctor: desde que vivimos juntos he comenzado á conocer á usted mejor y á d.('.}recillr el ardor que se oculta bajo su frialdad aparente y sin embargo, el
tono de sus últimas palabras confieso que me deja sorprendidc, y
acaso.yo también adivino nlgo. .".•
Lerbon interrumpió:
-¿Qué quiere usted decir?
-Nada.
El Doctor insistió:
-Pero que quiere usted decir?
-Nada. Y para que de su parte sea usted igualmente franco
conmigo, le confesaré que (aunque secreto de dos no tenga solo
un duello) que, lo que usted ha
sospechado es verdad..... á lo
menos de mi parte, pues amo á.
Nelly.
-¡Que feo es hablara si, interrumpió Nelly.
-La amo profunda y sinceramente, como se ama á la edad
de usted Doctor, como se ama á.
mi edad cuando se siente que es
el último amor. Pero ella que es
) tan joven ¿no puede estar equivocada?
-¡Y todavía duda! dijo Nelly
melancólica y entristecida .... Y
&gt;
nudará. siempre, Fiempre ... .
¿Cómo probarle?
-Dentro de dos ó tres días.
aft;;.dió Juan, vamos á separar✓;¡,.. 4-&lt;"
nos, forzosamente, y no será po•
. ;~~-;;...✓
sible que volvamos á vernos si:"~
no después que entregue á mi
.,,,..
sucesor el mando del Colib1·í. La
ausencia nos iluminará.
El Doctor que había recobra•
cumplir en una imposibilidad física, leer á través do su calma habitual preguntó sonl'iendo:
-¿Por qué díce usted «nos iluminará&gt; si está.
de un cuerpo opaco una frase que no ha sido esseguro tle sí mismo?
crita.
-Quise decir: ''la ausencia hará luz" rectificó
-Bravo, dijo el Comandante, bravo, Doctor!
el Comandante.
A lo menos tiene usted la vocación.
Si el Doctor hubiera querido revelar el pensa•
-En mialegría de haber descubierto el secreto
de la Epeira, me sien o con vocación para todo;y miento que pasó por su cerebro en ese momento
por agradar á la seftorita he querido salir una y lo alumbró con claridad de esperanza, habría
vez siquiera del dominio científico en el cual el dicho: "Cuando se vacila así, cuando se prepara
amor se trata de un modo má.s simple, más prác- una puerta de salida, es que no hay resolución firme y debe uno andarse con cuidado porque un
tico y es fuerza reconocer que más justo.
-Es muy malo, Doctor, muy malo eso que está soplo, cualquier cosa puede cerrar esa puerta.....
usted diciendo. Y yo que escuchaba de tan bue• Conozco hombres de más edad que usted, los cuana fe . ... pero desgraciadamente los sacrificios les ..... .
Pero Lerbon no quise revelar su pensamiento
no están al alcance de todo el mundo y yo no poá nadie, ni aún á si mismo y Mlló mientras N elly
dría ¡ayl hacer ninguno.
-¡Quién sabe! Los sacrificios no son sino for- reflexionaba: "Sí: vacila, y apesar de sus juramas diversas que toma l1L c11ridad yno hay quien mentos se guarda algunas reservas; lejos de mi
carezca de ocasión para ejercer esta vil'tud aun- cavilará y la razón es fría de por si. ...
¿Cómo convencerlo de mi amor? ¿Cómo ligar•
que sea humildemente puesto que no siempre lo
lo? ..... .
más valioso es lo más meritorio.
Y no teniendo para callar los mismos m )tivos
Se detuvo un momento mientras que Juan y
Nelly sonreían: luego los contempló y pareció que el Doctor, replicó:
yente al comulgar, cr,ae firmemente que es á Dios
á quien recibe.
Y luego agregó con seriedad cómica.
- Y la mujer que ama se conoce por ciertas seftales que en algo se parecen á la locura: tiene
una idea fija, rechaza cualquiera otro sentimiento que no tenga por objetivo á. ilU dios; se abandona por completo á él y está por él pronta á. •odas las abnegaciones, á. todús los sacrificios, á toaos los martirios .... ¿Se espanta usted seftorita
Nelly? ¿No tiene asted vocación para el caso?
-No, dijo ella riendo. Lo que sucede es que
no comprende esas palabras rntumbantes. Amar
me parece muy sencillo, muy dulce; y eso que
usted llama sacrificios no pueden ser sino una
alegría si el fin es hace1· feliz al 1Sér amad().
- Pues tiene usted razón, replicó Lcrbon, puesto que el sacrificio cuando es útil es la prueba
cierta del amor, la seguridad de procurar á quien
se ama una gran sum1L de dicha terrestre, hacerle
realizar un iiuefto, penetrar en un pensamiento,

l

~~·~-

---

_;,jJ

�151

EL MUNDO

-¿No be sufrido ya la prueba de la ausencia? ¿No podríamos vernos antes de tan
lRrgo plazo? Si la ausencia es necesaria lo será por usted pero no para mí que con
ei;:te amor satibfago á la vez mi corazón, mi razon y mi orgullo en tanto que usted .... l oh! que no pueda yo con uno de esos sacrificios á que aludía el Doctor
probar á usted toda mi adbesiónl La ausencia que de nuevo va á separarno.s y por
tanto tiempo, será en verdad una prueba cruel pero yo la soportaré con valor sin
tener nada que temer de mis propios sentimientos aunque tenga que temer algo por
los de usted. Sin embargo, abrigo cierta confianza . .. . ¡Es tan comunicativo el amor!
Juan le tcmó las manos comü una muda demostración pero Nelly se desprendió
del dulce lazo, y mientras el Doctor la ob~ervaba con tanta curlosidai. como si examinara una Epeira, ella aiiadió con exaltación.
-Decididamente no quiero promesa alguna;las que me ha hecho usted se las de•
vuelvo, pues no quiero conservar mAs que mi esperanza. Sea lo que fue1 e el por ve•
nir ¿me comprende usted bien? sea lo que fuere recordaré á usted con et1::1n-1. gratitud por haber insistido en amará una joven como yo·, después de lo que le he refe•
rirl.o .. ...... .
El Doctor sorprendido; no pudo menos que pre&amp;'untar:
-¿Y qué puede usted, seilorita, haber referido que sea grave?
Nelly iba á responder acaso con franqueza y á rtvelar su nacimiento, por lo cual
de Chnlm0nt se apresuró á cortarle la palabra.
-Niflerías, dijo, intentando sonreir,niilerías, porque
la seilorita Nelly, como ya lo tengo dicho, no es más que
una chicuela y estoy admirado de que nuestra convers11ción esté tomaudo este tono de seriedad delante de
usted, querido amigo:
-No, yo no soy una chiquilla, declaró Nelly con energía, y sab1é probarlo oportunamente .... pero como
usted, ruego al Doctor no1 perdone por haberle hecho
presenciar esta eseena ....
-De famLi1t, concluyó Lerbon, de familia, porque
tengo mucho afecto al Comand:lnte y usted me inspira
una simpatía sincera por más que mi carácter sea poco
comunicativo.
Juan contestó:
- Gracias, Doctor, gracias, y fiado en esa amistad,
ocurro á ella para suplicar á usted no revele un secreto del cual ha descubier~o usted la mitad y que nosotros le hemos revelado por entero. El Mayor Stephenson no sabe nada todavía y es necesario que no coi;oz.
ca nuestros proyectos más
que cuando se los demos
nosotros mismos á conocer.
-Ah! dijo Lerbon. ¿No
le han dicho ustedes nada?
Y fija11do en N~lly una

Domiugo 21 de Agosto de 1898.

EL MUNDO.

Domingo 21 de Agosto de 1898,

•

mirada profunda por encima de les anteojos que velaban
sus indagadoras y penetrantes pupilas, preguntó:
-¿Y está bien eso, seilorita? ¿Pues qué aguarda usted?
Nelly se ruborizó un poco, (lo que después de todo era
natural) y fué el Comandante quien por
ella dió la contestación:
-Esperamos mi regreso, diju, pu~s
Nelly lo ha q uertdo así.
Lerbon tuvo una idea que no expresó
en voz alta.
-Es curioso, pensaba para sí, es curio·
so cómo poco á poco etita joven me va
pareciendo muy d iferente de lo
que me pareció en un principio ...
Seré ahora m!\s clari vi den te ó estaré más ciego que entonces? ·
Y en voz alta agregó:
-Dt&gt;cididamente uo comprendo á ninguno de los dos, pero
ustedes se entienden y eso es Jo
que interesa; por mi parte doy
mi palabra de que á nadie diré
nada y pueden ustedes estar se-

~

•..

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\o;. ..

·2

guros de que la cumpliré. La confesión que me han hecho lf s permitirá cuidarse de mi menos que antes y en esa confianza, me re
tiro; vov á ver á mi Epeira que tal vez tenga otros secretos á mi
disposición.
-Ya hny pruebas evidentes de que los secretos no lo son para
usted, Doctor, dijo Nelly con una sonrisa arrebatadora.
-Muy bien podría ser! contestó Lerbon levantando la cortina
que cubría la puerta de su cuarto, muy bien prodría ser...... .
Adios, sefiorita, hasta la vista, Comandante, voy á arreglarme un
poco el traje para bajar A l\Iayotta donde permaneceré basta cer•
ca de la hora del almuerzo.
Y dejando caer la cortina se metió á su huronera.
Entonces Nelly dando un beso al Comandantele dijo:
-Ya te probaré, ya te probaré que no sov unacbiquilla.
Iba él á pedir explicación de estas palabras pero Nelly se escapó de sus brazos y se fué corriendo al camarote de su padre.
-Adios, dijo con alegría venida dflimprovit,0 1 yo también, Comandante, le devuelvo á usted su preciosa libertad y .... ¿sabe
usted lo que debería hacer de ella? pues aprovecharla para irá la
casa del Gobernador. Entre tanto, daré á papá los buenos días y
me embeJ:eceré para esperar la vuelta de usted. Regrese pronto,
pronto ... Es tan agradable esta vida y nos va á durar tan poco ...
VII.

PRUDENCIA, ADIOS!
Despues de permanecer dos días en Mayotta el Colibri aprovechando las últimas luces de la tarde, franqueó los pasos sinuoso;;
de ]a salida y se Jirijió á Anjouan donde esperaba dar fondo á la
'
manana siguiente. Pasaría allí el día y por la tarde iría al fin á
"-':,.
auclar frente á Mohelia.--- ..
Es cierto que el Mayor y su hija no desemb·\rcarían apeMs lle·. · ·
" '.,::-:,· ·
gados y en plenas tinieblas en un país en que la noche llega con
·. _-,. ·
tantl\ rapidez y esperarían al otl'O día, pero este día ¡estaba tan cercano! y luego partiría esta. joven que llenaba el barco de alegría, de sonrisas de
amor .... El Colibrí tendría que permanecer tal vez una semana en Mohelia, donde el Sultán y el pueblo estaban en desacuerdo, pero Nelly no seguiría
á bordo sino en tierra, en las posesiones de Tomás Pool esquire y esto no era lo mismo. Juan no la vería al despertar como aquí, no se sentaría en la
mesa á su lado, ni la sentiría muy cer~aá cada instante, ni hllría con ella largos pascoF por el campo, entre las rocas agrestes á-la orilla del mar como lo
J,11 híR hPcho en Mayotta y en Nossi--Be ...... Por la noche, no tstaría ella en la puerta - &lt;IBl comedor pr-esentá.ndole los labios para recibil· el beso de
despedida.

/

�156

Con que íntima dulzura guardaría en su corazón y en su memoria ta n preciosos recuerdos si
los sucesos no hubieran venido á un punto en que
el remordimiento empezó á cumplir sumartirizadora labor.
Stephenson, un poco ébrio, como todas las noches, se acostó muy temprano, y el Doctor, despucs
de pasear un rato por d puente con el Comandante y Nelly, se fué á reun ir á sus arnfl.as. Entonces los dos amantes se sentaron en un banco
á proa de la embarcación. Del cielo claro y luciente se deslizaban como fuegos artificiales las
estrellas errantes, el mar presentaba á trechos
surcos fosforecentes; las luciérnagas venidas de
la costa parecían inmóviles en el aire: se habría
dicho que había faego en esa atmósfera que ningún soplo agitaba y sin embargo comparada con
el calor abrumador del día, ¡que fresca y grata se
sentía la noche!
Ningún rumor llegaba de la cercana costa; á
bordo no se oía más que el chlrrido de la rueda
manejada por el timonel, quien á intervalos regulares picaba la hora en la campana de bronce que
vibraba largamente.
Para reanudílr la conversacion interrumpida al
partir el Doctor, Juan soltó esta frase banal pero
que hace siempre estremec~1;se profundamente á
los corazones enamorados:
-¡Que hermosa noche, amada mía! .
Nelly no respondio: tembló toda, aproximó al
cuerpo de Ju11n, su cuerpecito envuelto en un lijero peinador blanco, tomó la mano del marino,
reclinó la frente en su hombro y cerró los ojos.
El no osába hablar, ni moverse para no interrumpir los ensueños de la joven y sonreía feliz,
al sentirla tan completamente suya enmedio de
esta soledad profunda y á la luz de las cintilantes
estrellas.
Aunque Nelly parecía también enteramente feliz, Juan creyó sorprender en sus ojos el brillo
de una lágrima, inclinó la cabeza para asegurarse y posó los labios en su megilla.
No se había equivocado; la joven lloraba dulce
y silenciosamente bajo una emoción profunda en
la embriaguez de su amor.
Más conmovido por estas lágrimas que si le húbiera dado un beso, preguntó tiernamente:
-Y por qué lloras tú?
Ella entonces como disgu3tada por haber sido
·sorprendida, se levantó bruscamente, enjugó sus
ojos y respondió en tono burlesco.
-Con que usted creyó que estaba yo llorando?
Pues no. Dormía, so:fiaba y era feliz. ¡Si usted supiera! Hizo usted mal en despertarme. Adios,
buenas noches, me voy á recoger.
Juan la siguió sin explicarse la situación y en
la puerta del camarote le dijo, tendiéndole lamano y con voz suplicante:
-Me perdona usted? Ha sido muy severa conmigo y me está castigando cruelmente. Por qué
se retira usted tan pronto? Estábamos tan bien
allá arriba! No piensa usted en el precio de las
pocas horas que nos quedan de estar juntos?
Por un largo espacio de tiempo, ellá le retuvo
la mano, apretándosela como para 110 dejarlo ir,
y no hablaba y temblaba y seguramente de un
modo inconsciente lo atrajo hácia ella en un movimiento nervioso como para hacerle franquear el
dintel de la puerta.
-Tiene usted razón, diJo luego, soy una tonta:
hay días en que no hace uno lo que quisiera. No
sé lo que tengo esta noche, estoy nerviosa, agitada, contrariada y enojosa, y tengo miedo. Es mejor que me quede yo sola. Déjeme usted, déjeme
usted Comandante, buenas noches, duerma bien,
si puede.
Juan presintió que el momento era grave y
trató de bromear, apesar de que se sentía con
fiebre.
-Decididamente, estamos reñídos? le dijo, no
me da usted esta noche el beso de despedida como lo hacen los ni:fios bion educados''
'
Ella a~ contr_ario, como un chico rebelde, dijo
con voz 1mpacie11te.
-¡Déjeme usted, no. ahora no, déjeme usted!
Y l1u•go a:fiadió amorosa:
-Y sin embargo, no estamos refl.idos, allá va
la prueba.
Y con las puntas de los dedos le envió un beso
volado. Luego alzando la cortina muy rápidamente, penetró al fin de un salto en su camarote.
Junn permaneció un momento inmóvil detrás
de esa tela leve que le separaba de su amada,
conservando el brazo en la misma actitud en que
quedó cuando también con un beso volado le devolvió el suyo, y después hizo intención de par-

EL MUNDO

tir, pero apenas dados algunos pasos, volvió sin
ruido y al través del tejido transparente vió á
Nelly sentada en una silla, apovando la frente en
sus m anos y llorando todavía. El tuvo impulsos
d e precipitarse y arrodillándose á sus piés, enjugar con besos aquellas lágrimas, pero en ese
momento Nelly se leva ntó, dirigiéndose hdcia esa
cortina, breve barrera que los separaba.
A pun ·o de levantarla vaciló como indecisa y
espantada.
Juan quería huir, pero la curiosidad le tenía
clavado en aquel sitio todavía.
¿Creería ella que Juan estaba allí? No era de
pensarse, pues le oy-ó irse y debió suponer que
entró en su cámara al lado de la de N elly y que
e3tarí!l. leyendo ó habría subido al puente sin resolverse aún á dormir. Juan veía, adivinaba los
combates de esta alma débil como la suya, y observaba que la pobre nilla tenía como miedo de
sí misma.
El Comandante se decidió al fin á partir; y de
puntillas para no hacer ruido, atravesó á tientas
el comedor obscuro, guiado no más por la lámpara que ardía en el camarote de Nelly y que
dejaba filtrar una tenue luz á travé3 de la cortina. Así buscaba su camino, para subir por la escalera á cubierta, bajo el cielo tranquilo, pero
tropezó con un mueble y se detuvo.
Nelly de un salto se asomó á la puerta y envolviendo su cuerpo en la cortina y asomando
no más la cabeza, preguntó con voz á la vez inquieta y amorosa:
-¿Quién anda por aquí? ¿Es usted, Juan?.
-Sí, Nelly. ¿Aún no se recoje ustedi'
-¿Donde va usted?
·-Al puente, solo, puesto que usted me h.a
abandonado ¡ingrata!
-Pues vamos.
Y volvieron al puente .l os dos.
Empezaba á amanecer cuando ambos, ebrios
de felicidad volvieron cada uno á su camarote.
A la hora del almuerzo, como si nada hubiera
sucedido tendió la mano Nelly á Juan sin ninguna conmoción aparente, y sin embargo, el corazón
le palpitaba con fuerza y apenas habló al principio: luei;o pensó que esta actitud tan poco común
en ella iba á venderla, pues el Doctor l,L observaba ya con ojos de sabio escudrilladores y empezó
á cilarlar con volubilidad no importa sobre que y
á reir con cualquier motivo.
El Doctor no la observaba menos atentamente
que cuando estaba silenciosa, y muy sorprendido
y ligeramente .inquieto se preguntaba si no estaría l'U amiguita con fiebre. Tal vez hasta adivinaba algo más. El buen Doctor tan taciturno cuando las arañas se le conservaban reservadas y
misteriosas, lo estaba ahora más aún y.conformándose con sonreír á las travesuras de Nelly, behió
á grandes sorbos su café y se retiró á su laboratorio pretex !ando la necesidad de escribir algunas cartas.
Stephenson habfa permanecido más tiempo con
su hija y -.:on el Comandant~, no porque la conversación le interesara gran cosa, pues casi ni
escuchaba lo que decían, sino porque como se había dado prisa con el primer vaso de cognac,
quería ser más parsimonioso con los siguientes.
l'ara este fin, se tendió en un sillón de paja, y cerrando á medias los ojos, gozaba de su ·placer
favorito hasta que se durmió,
Entonces Nelly que había estado hablando de
cosas que le eran absolutamente indiferentes, tomó á Juan,~ mano y se la estrechó conmovida;
Juan le dijo con el tono más natural que le fué
posible:
-Nelly, hoy no hemos ido á nuestro paseo de
costumbre ¿quiere usted que vayamos cuando
haga menos calor?
Nelly respondió en voz muy baja y escondiéndole los ojos.
-Y11 sabe usted bien que·yo quiero .... todo
lo que tu quieras, amor mío!
Luego, después de una vacilación aiiadió más
quedo todavía.
- Ya es mi deber ahora .... y un deber muy
agradable por cierto. No ves que soy ..... .
El le cerró los labios con un beso, más bien
que para acariciarla para impedirle que hablara
pero Nelly concluy ó.
·-No ves que so y ya tu mujer?
Al oír estas palabras Juan sintió una especie
de estremecimiento interior y dirigiendo una mirada al Mayor Stepilenson y observando que seguía durmiendo tranquilamente, posó por segunda vez sus labios sobre los labios de Nelly que

estaba ruborosa; pero cohibido por la presencia
del padre, pronto tomó una actitud natural.
-Oyeme N'elly, dijo en seg uida : en tierra hablaremos con más libertad, porque tenemos mucho que hablar y seriamente, amor mío. Anda á
dormir tu siesta habitual y te iré á buscar á tu
camarote esta tarde á las cuatro.
N elly se atrevió esta vez á fijar en él sus ojos,
y habría querido leer en ellos de antewano lo
que intenta ba decirle durante este paseo; y luego tranquilizada sin duda por el aspecto de Juan
contestó haciendo una reverencia, aquella gran
reverencia aprendida en el convento de Montreal:
-Obedezco, seiior, pues ya no tengo derecho
de hacer otra cosa. Hasta la vista!
Y enviándole con las puntas de los dedos un
beso volado, y . haciendo una mueca infantil y
graciosa que le era característica, entró en su
cuarto y después, sin ganai;i de dormir se sentó
en un sillón y se puso á soñar con los ojos abiertos.
Juan no quería ni permanecer en el comedor
ni ir al salón y refugiarse á su cámara que estab11. tan cerca de la de N elly .... . . Deseaba sustraerse á su influencia que le hacía débil y cobarde; y ahora, cuan:io ya no había remedio comenzaba á tener conciencia de sus actos, y una.
mezcla indifinible de alegrías, de temores y de
remordimientos le Henaba el corazón. Para poner
en orden este enjambre de ideas tumultuosas necesitaba reflexionar y encendiendo un cigarro se
puso á pasear pensativo por el puente á la. sJm•
bra de la toldilla.
Por unos instantes Nelly oyó los pasos de Juan
sobre su camarote y después comprendió que se
había pasado al otro extremo seguramente por
no despertarla. Aunque no podía ser vista por él
la joven sonrió y levantando la. cabeza le envió
un beso .... oh! en verdad que no tenía intenciones de dormir; era demasiado feliz y se sentía febricitante. Aún no sentia remordimientos y la
cortedad de p1·esentarse delante de la gente que
sintió al principio, había empezado á disiparse.
Tan frecuentemente pensaba en Juan, se sentía de tal modo e5posa suya que estaba regocijada y como orgullosa de habérsele sacrificado.
"No hay nadie tan pobre -habia dicho el Doctor-que no pueda consumar un sacrificio en un
momento dado y habría podido agregar: "los mejores pensamientos pueden motivar los peores ac•
tos según el corazón de cada persona,» Porque
Nelly se había apoderado de las palabras de Lerbon y con ellas se había narcotizado como hubiera podido hacerlo con un ramo de amapolas ó con
el perfume de la reina Binao, borrando así sus
escrúpulos de conciencia.
¡Qué feliz se sentía de haberle dado una gran
prueba de abnegación! Ella h&gt;tbia dudado, dudaba aún de que Juan le cumpliera sus promesas,
y de cons:guiente, ningún pensamiento calculista ó interesado normnba sus actos. Esto suponía.
Nelly creyéndose sincera. ¡Qué talento tenemos
todos para vestir y engalanar los espectros de
nuestras faltas, que nos espantarían de fijo si se
nos presentaran en su odiosa desnudez!
¿Pero qué llama era la que brillaba en los ojos
de la coqueta joven, por más que1o dudara, sino
la de la ambición? Si solo el amor la hubiera impulsado no estaría tan triunfante y feliz; lamentaciones y dolores se mezclarían á su alegría y
sus sonrisas se mojarían con lágrimas.
La satisfacción del bien alcanzado y el orgullo
de la victoria era Jo que le hacía olvidar al dolor
de laca1da. No: su mirada no era la mirada lánguida y pudorosa del amor vencido pasando al travé; de sus p1::stañas de oro, y no era la expresión
de la resignación lo que contraía sus labios; pero
pronto esa llamarada se habría extinguido en sus.
ojos y habría des a parecido esa triunfal sonrisa, si
hubiera Nelly podido observar las rebeliones que
se agitaban y a y rugían en aquel corazón que
ella juzgaba completamente subyugada.
Exactc., á su cita, Juan a cudió á las cuatro de
la tarde par/\ llevar á su amada al paseo prometido y se hicieron llevar con la lancha á una bahía pequeiia y desierta en la que había árboles
que bañaba n sus troncos en lils olas. Dije1·on al
patrón que les esperara allí y desembarcaron tomando luego el único sendero practicable que
había á través de los á rboles y que se dirigía á
una aldea que erguía á lo lejos sus casas pintadaa
de blanco.

(Oontinua1·á)

157

EL MUNDO

Domingo 21 de Agosto de 1&gt;198

Domtngc 21 de Ag oeto de 1~

PAGINAS DE LA MODA
•

FlG, 1-SC'MBRERO D UQUESA.

1a educación b~o su doble asDccto de utilidad y ornato.
Que es una necesidad imperiosa la completa educación femenina en loe tiempos por nosotros alcanza.·dos, es cosa que nadie ha pensado ponerlo en duda,
y que el orden y ta cto que esa educación exige. es
cosa principalisima de estudio para las madres prudentes y cariñosas, tenem"s ocasión de comprobarlo
infinitas veces en el variado transcurso de loe diae.
Ahora bien: tratados de educación se han escrito
muchos; todos son incompletos, dejan bastante q1,1é
desear y la mayorla de ellos sumergen en un cúmulo
-de dudas á la persona, madre ó deudo. que se ve en
el caso de arrostrar las graves responsabilidades anexas á la formación, por decirlo asi, moral de una joven, ¿Por qué? Muy sencillo; porque en modo alguno un mismo patrón puede ad31&gt;taree á la infinita vaTiedad de caracteres, poeicicnes é inteligencias que
forman el núcleo femenino Lo sano y lo lógico estriba pues en sentar reglas generales acertadas; los pormenores y detalles quedan á ladiscreción de cuantos

en una educación intervengan, y aún juzgo que pueden proporcionarlos mejor las circunstancias especiales que rodee11 á l&lt;1. educanda
Desde un prindpio importa englobar el tema bajo
sus dos esencialleimne únicos a~pecto•: la educación
de utilidad y la de ornato, no "acilando á renglón s~gui do en asegurar que por mil causas, la primera ha
de ser más importante que la segunda. Lo qu-3 tenga
positivamente de útil la educación de uua muJer, re•
dundará en provecho de ella misma y de cuaut11e
evolucionen en torno suyo, padres, hermanos. maridos, hijos; por lo tanto, y a que á los mencionados ex•
tienden su bienhechora influcencia, natural nos parece que lo que asi influye en el porvenir, tienda á
ser consider11do con todo esmero y diligencia Lo ú til
á la educación femPnina es cuanto se relaciona con
el hog-ar, el conocimiento exacto de los deberes, y
además lo que concierne al empleo del tiempo y á la
manera de ordenar loa at toe de la v1d11. Todos estod
elementos educativos utillsimoe, han de ser transmitidos á la mujer desde su infancia, presid'endo á. su
ordeuación un conocimiento del mundo y del alma,
cuanto más perfecto ¡;iea posible; por eso deseamos en
las madres, además de un gran caudal de amor, una

ilustración vasta, pero apropósito para ser transmitida dulcemente sin empalagosa«! disquisiciones.
Respecto á la parte de educación que ..:ondensa el
ornato felllenino, sin quP de él en absoluto deba carecer mujer alguna, bien podemos decir que es susceptible sin peligro de imp'&gt;rtantee redtricciones,
cu11ndo Ja posición social las hace necesarias. y de
amplitud infinita t11mbién en caso contrario Música,
idiomas, literatura, dibujo, pintura, nociones de arte
y laboree de fanta¡¡ia: he aqut lo que ~ntendemoe los
mode~nos por educación de ornat&lt;&gt; Pues bien; suele
suceder que abarcando tantas materias, la edad c.ducati va es corta. para posarlas aunque sea de un modo
imperfecto. ¿Cómo no ser aei si sólo lo mencionado
no basta una vida entera para asimilarlo? Queda,
pues, sentado, que la mujer recibe nociones más ó menos ciertas de mucho, pero no llega et posesionamiento del todo.
Y ahora nuestras lectoras nos permitirán que intro~uzcamoe á este est udio general una opinión particularlsima nuestra. Admitiendo la posibilidad de
que una familia pueda otorgar á una joven la educación brillante y envidiable, que no repara en sacrificios pecuniarios, lo más cuerdo seria consi derar para

�158

Domingo 21 de Agosto de 1898

Ji'.L MUNDO

que se reuna más, mejores aptitudes, bien sea la música, la pintura,
las letras, etc., y encausar por ese
sendero el plan de educación de ornato, pues de esta manera, ni se
pondria á prueba la p11ciencia ile la
educanda, impeliéndola á et1tudios
que no fueran de su agrado, ni se
tiraría inútilmente el dinero contrariando vocaciones y guetos.
La educación del adorno circunscrita á los elementos que permiten
brillar en sociedad resulta casi siempre deficiente, cuando no inútil; apt1·
naslamujer;asi educada se casa y
penetra-si es buena - de todo corazón y con todo el emusiasmo dt1
que es capaz, en los problemas arduos de la familia y del hogar, esas
doradas frivolidades á tanta costa
adquiridas, se desvanecen como el
humo; prueba evidente de que no
son necesarias. Lo útil, por agole·
mo prop· o, procura el individuo
conservar'o. Creedme, queridas lectoras miae, lo que queda en pié de
la edución de una muier, pobre
ó rica, para el caso es igual, siempre viene á ser la educación práctica, la que al hogar, á la familia y
al deber hace relación. A elh, á ese
capitulo importantlsimo de la dicha
humana, deben encausar las madres sus perseverantes esfoerzos,
toda la p?-evi•ora ternura de que
es eu11ceptible su amante corazón
y su clara inteligencia.
Aquellas madres que por vanidad, sólo en concepto de lujo e:, afanan porque en sus hijas se sobre·
ponga la educación de ornato á la
de utilidad, se hallan en un lamentable error, que no podrán ,:orregir á tiempo, pues form11.ndo la educación la ba1,e de nuestro carácter
y nuestras costumbres, una vez cona•
tituidJ el ser moral femenino, nadie
puede torcer los emprendidos rumbos, y el hogar donde domine la
mujer de educaciónimperfecta,será
la primera victima dti la imprevisión de una madr., vanidosa ó poco
experta.
Partamos seriamente siempre del
principio salvador, de que la mujer
ha nacido, en primer lugar. para hacer la felicidad de su marido: para
conseguir esto no son necesarios
los elementos de adorno. sino lo
práctico de la vida, amalgamado
con la pura moral y las nociones
de cuanto nos permite conocer el
mundo y los séree bajo su verdadero aspecto, porque asi, con escaso
esfuerzo, evitaremos desengaños y
peligros.
De una mujer educada bajo los
austeros principios del debe~ y de la
utilidad práctica, puede esperarse

Do mingo 21 de Agosto de 1898.

169

EL MUNDO.

Los enemigos de los tomates

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FIG, 2-TRAJE DE PASEO

t?do, de aqutlil3: que cifrara sus efimeros éxitos soc_1ale~ en _el conJunto de frivolidades que tantos parti~_arios tiene en la época moderna, nada ó casi nada.
f1Jémono~ en las ventajas que ofrece lo uno y en loe
mconvementes propios de lo otro, y considerando en
globo la educación femenina en toda la inmensa
traFcende!]~ia que entraña para el progreso delmun
do y la_ fehc1d~d del hogar, invitemos á las madres á
q_ue midan la importancia de la labor moral y material que les está encomendada. Un hábil jardinero Be
desv1ve_por lograr, aún bsjo climas contrarios, el
espléndido desarrollo de nna flor: flores son también
las. mujeres en la feliz adolescencia, y de ellas ha de
cu!dar la madre con amor y con constancia infinita,
á fm de que un dia pueda eentirse orgullosa de sus
desvelos. No importa que tRmbién en la atmósfera
poco sana del mundo, cueste arraigar lo noble¡ 10
~ueno: dentro de una sociedad perfecta, la virtu no
sobresaldrla por ser regla general. Formar mujeres
virtuosas y sólidamente ilustradas en las postrime•
rias de un shdo que t~nto tiende á renovación y mescolanza es la dulce y santa tarea que la sociedad encarga á las madres, tendiendo con podereso anhtilo al
mejoramiento dti las razas.
JOSJ.FA

Los tomates son una fruta que se
estima en todas partes por su buen
gusto y por la infinita variedad de
platos que se pueden confeccionarcon ellos. Su cultivo es, además,
bastante fácil, pero sin embargo de:
su vigor y resistencia las plantas
sufren de vez en cuando ciertas
enfermedades que las debilltan ó el
ataque de los insectos que las destrozan. Estas enfermadades y estos
insectos son el enemigo con quien
tiene que luchar el hortelano que
quiera !!&amp;car de los tomates el provecho que pueden dejarle. La más
frecuente de las enfermedades es e~
tizón, la c:ial se manifiesta en forma de una mancha negra en el punto de los tomates donde estaba la..
flor y que poco á poco se va exten diendo hasta que por fin cubre toda.
la superficie. Generalmente esta enfermedad ataca á los tomates más
temprano y á medida que la estación avanza va desapareciendo. La
causa de ella parece ser el abonoque se echa en la huerta sin haberse descompuesto por completo. El
remedio consiste en abonar exclusivamente con abono bien maduro,
al cual se añade un poc:&gt; de nitrato
de soda y cenizas de leña.
Otras veces, el mal ataca á los tallos de las plantas, cerca del suelo,
y entonces se marchitan, las hoja!!
se ponen amarillas y al cabo mueren. 'La causa y el remedio de esta. variedad del mal son los mismos
que dejamos indicados más arriba.
El gusano verde (Phegethontinus
celus) que ataca los tallos y las hojas procede de huevos que ha. dejado en ellos la hormosa estinge. Estos gu!!anos, siempre voraces, se deben coger uno por uno para mat11rlos tan luego como aparecen, Hay
también otros gusanos, de color
pardo amarillento y hasta de una
ó dos pulgadas de largo, que cor•
tan las plantas cerca del pié. Las
muiposas que ponen los huevos de
que éstos salen son nocturnas, abundan en el verano y cada una pone
de 200 á 500huevo.s Luego que corta la planta, los gusanos se ocultan
en el suelo cerca de ella. y escarbando tm poco se descubren para
matarlo!!.
El insecto de las patatas suele bacer también bastante daño á los·
tomates, pues ataca á los tallos para alimentarse de ellos. Si abundan
mucho, lo mejo.. es destruirlos rociando las plantas con una solución
de verde de Parla. lo mismo que se
hace con las patatas.
En tiempo húmedo ó de frecuentes lluvias, los tomates suelen rajar•
se mucho, especialmente los que
e~tán madurando y algunas especies más que otras.
Para este mal no hay otro remedioque _el de recogtr el fruto luego que
e~y1eza á madurar, antes que la
pie se rasgue por el exceso de agua.
que las plantas absorven.
Algnnos de los tomates muy bue,
nos que se quieran guardar para.
semilla, etc., se pueden proteger ta•

.~

..

,n,

FIG, 4-TRAJlll DE REOEPCIÓN Ó GARDEN PARTY
PIG. f&gt;-TOILETTJll

pándolos con una caja ó con una esiera, pero, naturalmente no siempre se
puede hacer con todas las l'lantas.

FIG, !-SOMBRERO DUQUESA,

Muy lindo sombrero de paja tabaco,
mostrando delante un elegante nudo
Luis XV, de cinta de terciopelo negro.
A la izquierda touffe de rosas the,
rosa pálido y rubia claro con follajes y
botones apretados en un nudo de blonda antigua que se drapea- detrás y sobre el costado derecho.

La prensa y el divorcio.
Los periódicos franceses se ocupan
de la reconciliación de la célebre ac•
triz Mad. Réjane y su esposo Monsieur
Porel, director de un teatro de Paria.
Mad. Réjane entabló demanda. de di•
vorcio, y varios de los más ilustres cronistas de la px:ensa parisiense publicaron largos articulos para. convencer á
la gran actriz de lo inconveniente de
su petición.
Emmanuel Arene y Edmond Lepelletier han hecho una brillante campaña para lograr la reconciliación de 1os
esp_osos.
Varios diarios de Paria dicen que
en vista deque son pocos los conyuges
que se reconcilian fºr los consejos de
los tribunales y de excelente resultado alcanzado por los cronistas, la prensa debe interponer sus buenos oficios
cerca de los matrimonios mal avenidos para evitar el divorcio.
Pues ya es tarea.

FIG. 2,-TRAJE DE PASEO,

Es de muselina á rayas diagonales,
con gran aplicación bordada en la falda y en el cuerpo, formando en este
último, un semi- bolero muy gracioso,
prendido por un elegante lazo y que
se arre sobre un p1astrón triangular
ligeramente chifoneado. Cinturón de
raso negro, ¡,rendido con una hebilla
fantasia.
FIG, 3-CUERPO ÚLTIMA NOVEDAD,

Es de sar~a lle seda crema, con
adornos de CJnta bordada alternados
con pliesés ligeros en bandas paralelas.
Una gran corbata fantasía, estilo papillón, figurada y tres órdenes de ¡ockeys constituyen los adornos prmci•
pales de la prenda.
Cinturón de satin crema también con
elegante lazo á la izquierda y grandes
volastes ornad~s de blonda, en el remate de las mangas.

nos engañan.

•**

El dinero es la última palabra del
mundo civilizado; un puñado de oro tiene más probabilidades de alcanzar lo
que se desea que un puñado de verdades.

FIG. 4-TRAJE DE RECEPCIÓN Ó
GARDJllN PARTY,

•*•

FIG, 7-ClllSTO PARA ESCRITORIO

PARA PASEO

Nuestro&amp; Grabados.

No hablemos mal de nuestros enemi-

P. Dlll COLLADO,

Un poco de tiza pulverizada y unas gotas de amoniaco quitan fácilmente las manchas que los sedimentos del agua dejan en Jo3 -lavamanos de mármol

- ~~'¡

gos, porque son loa únicos que jamás

UNA RECETA.

FIG, 3-CUE~PO ÚLTIMA NOVEDAD

.

Jamás serán tan elocuentes en la
tribuna los hombres politicos de todas
las naciones, como lv es la madre de
familia en su casa.

FI.G 8-TRAJES DE CASJ\,

Es todo de crespón y piel de seda, la
cual forma una faldeta de fantasiaesti•
lo colombina con puntas que en su in•
tersección th nen elegantes lazos pren-

�160
EL MUNDO.

Domingo 21 de Agosto de 1889,

didos
de plata. Estos se repiten en el corpiño sobre las bandas de piel de eda que al
ternancon
conhebillas
el crespón
8
Elegantísimo
modelo
es
este
que
tiene
detalles
ñe
adorno
como
el
de
las
mangas,
de una suprema originalidad.

/?-T-,

~.7.;:,

.

&gt;•

_,,d,:' /

,;:~ .-t~- 0::.·

FIG.5,-TOILETTE PARA PASEO.

,,

Es un modAlo elegante de velo de parma, guarnecido de malinas y de pequeñas vueltas de satin
cielo.
Eetá compuesto de una falda con tablero, que proporciona el volante.
Este eetli coronado de uua blonda que asciende por
el corpiño de manera que simula un del,mtc&gt;ro abierto sobre un chaleco formado por una linea de botones.
El corpiño está hecho de una espalda tendida y de
delantero fruncido en el talle,
La parte superior del delantero se repliega para
formar dos vueltas que se recubren de satin incrustado de encaje.
Un pequeño empieza.miento de satln, forma una de
las aplicaciones más graciosas.

,

'Í.

:·/

i

L

MEXICO, AGOSTO

TOMO II

28

DE 1898

FIG 6-UN GRUPO DE MODELOS PARA ESTÍO,

Nanzuk, beng111ina, foulard y escocés de algodón:
he aqui los grandes compoaentes de los trajes que

F!G. 9 -FORRO DE SACHRIT,

forman el encantador grupo que ofrecemos. ·hoy á
nuestras lectoras.
Todos son de una factura tan sencilla c?mo ligera
y elegante y de colores medianamente vivos, tal cual
se estilan para trajes de esta estación.
Elijan nuestras lectoras, que hay de sobra dontle
elegí: en grupo tan harmonioso y lleno de novedad.
FIGURAS 7, 8 1 9 y 10,
Incluimos en este grupo una serie de labores para
damas, propias para los largos días del estlo, en el
que figuran verdaderos tours de coqu~teria y de gracia, y una colección de modelos para trajes de casa
de formas sencillas: delantales, un jacquet de dril, una
bata de escocé$ de algodón claro, una de sarga obscura y la espalda de la propia bata de escocé¡¡,
Hemos elegido los-modelos- más- en boga.

~ La educacion es un cepilJo que alisa los ángulo;;,
pero que no puede mejorar la madera
A HOUSAYE.

FIG, 6-UN GRUPO DB .MODEL• 8 PARA EL .ESTÍO

La incf'rtidumbre de la felfci-lad es más cruel que
la certidumbre de la desgracia.
Si todos nuestroR sueños se rei.lizaran, muv p10•1to
acaba.riamos de soñar.
•
No se duerme sin soñar sino cuando se. vive Ein esperanza.

Hay en la vida horas mortalmente tristf's en que ni
el amor puede darnos un recuerdo siquiera,
Todas nuestras alrgrias están hech-as d-e dolores
porque lo mejo,- que tienen es el deseo.
.
'
H.

ÜONSCIENS.lll,

En materia de moral, la moda es para el mundo el
más intolerante de los censores.
A.

FIG, 10- TAPICERIA PARA BILLAS,

SOR.lll.L,

Con el próximo número se
repartirá á los señores abonados de este periódico, la novela que como prin1a corresponde al mes de Agosto.

(2
~1'.

General

ek. (t arlos

Diez Gutiérrez,

Gobernador de San Luis Potosi.

+ el 21 de Agosto.

•

NUMERO 9

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                    <text>160
EL MUNDO.

Domingo 21 de Agosto de 1889,

didos
de plata. Estos se repiten en el corpiño sobre las bandas de piel de eda que al
ternancon
conhebillas
el crespón
8
Elegantísimo
modelo
es
este
que
tiene
detalles
ñe
adorno
como
el
de
las
mangas,
de una suprema originalidad.

/?-T-,

~.7.;:,

.

&gt;•

_,,d,:' /

,;:~ .-t~- 0::.·

FIG.5,-TOILETTE PARA PASEO.

,,

Es un modAlo elegante de velo de parma, guarnecido de malinas y de pequeñas vueltas de satin
cielo.
Eetá compuesto de una falda con tablero, que proporciona el volante.
Este eetli coronado de uua blonda que asciende por
el corpiño de manera que simula un del,mtc&gt;ro abierto sobre un chaleco formado por una linea de botones.
El corpiño está hecho de una espalda tendida y de
delantero fruncido en el talle,
La parte superior del delantero se repliega para
formar dos vueltas que se recubren de satin incrustado de encaje.
Un pequeño empieza.miento de satln, forma una de
las aplicaciones más graciosas.

,

'Í.

:·/

i

L

MEXICO, AGOSTO

TOMO II

28

DE 1898

FIG 6-UN GRUPO DE MODELOS PARA ESTÍO,

Nanzuk, beng111ina, foulard y escocés de algodón:
he aqui los grandes compoaentes de los trajes que

F!G. 9 -FORRO DE SACHRIT,

forman el encantador grupo que ofrecemos. ·hoy á
nuestras lectoras.
Todos son de una factura tan sencilla c?mo ligera
y elegante y de colores medianamente vivos, tal cual
se estilan para trajes de esta estación.
Elijan nuestras lectoras, que hay de sobra dontle
elegí: en grupo tan harmonioso y lleno de novedad.
FIGURAS 7, 8 1 9 y 10,
Incluimos en este grupo una serie de labores para
damas, propias para los largos días del estlo, en el
que figuran verdaderos tours de coqu~teria y de gracia, y una colección de modelos para trajes de casa
de formas sencillas: delantales, un jacquet de dril, una
bata de escocé$ de algodón claro, una de sarga obscura y la espalda de la propia bata de escocé¡¡,
Hemos elegido los-modelos- más- en boga.

~ La educacion es un cepilJo que alisa los ángulo;;,
pero que no puede mejorar la madera
A HOUSAYE.

FIG, 6-UN GRUPO DB .MODEL• 8 PARA EL .ESTÍO

La incf'rtidumbre de la felfci-lad es más cruel que
la certidumbre de la desgracia.
Si todos nuestroR sueños se rei.lizaran, muv p10•1to
acaba.riamos de soñar.
•
No se duerme sin soñar sino cuando se. vive Ein esperanza.

Hay en la vida horas mortalmente tristf's en que ni
el amor puede darnos un recuerdo siquiera,
Todas nuestras alrgrias están hech-as d-e dolores
porque lo mejo,- que tienen es el deseo.
.
'
H.

ÜONSCIENS.lll,

En materia de moral, la moda es para el mundo el
más intolerante de los censores.
A.

FIG, 10- TAPICERIA PARA BILLAS,

SOR.lll.L,

Con el próximo número se
repartirá á los señores abonados de este periódico, la novela que como prin1a corresponde al mes de Agosto.

(2
~1'.

General

ek. (t arlos

Diez Gutiérrez,

Gobernador de San Luis Potosi.

+ el 21 de Agosto.

•

NUMERO 9

�EL MUNDO

162

LASEMANA.
Tt·istes nuevas nos ha comunicado el telégrafo
esta semana. U na existencia más, consagrada
al bien social, se ha extinguido.
Don Carlo, Diez Gutiérrez, jefe del Estado de
San Luis y eminente figura del partido liberal,
fué en la entid&gt;1d que go.b croaba fiel y afortunado
representante de los aubelos de reconstitución social y de adelanto.
Luchó como soldado, y como hombre de administración siguió la ruta abierta A los destinos de
la Nación por su Jefe Supremo; dió nuevos impulsos á las aspiraciones de la época. y cimentación á las conquistns de la paz y el trabajo.
La gratitud popular lué elocuente en sus demostraciones, impregnúndolas con suaves perfumes de amor y piedacl. Veinticinco mil dolientes
siguieron el cortejo que conducía el cada.verá su
cripta bizantina del Saucito, y la honda emoción
ele! pueblo atestigu&gt;1ba que no eran aquellas las
,,ompas fúnebres decretadas por el duelo oficial
en honor de un gobernante, sino el homenaje justo
y expon té.neo que se tributa á un ciudadano grande y benemérito.

~

ol~idar sus ocupaciones más urgentes para seguir_ A,_nn grupo, A donde quiera que este grupo
se dtr1Ja, para silbar, gritar y apedrear siempre
que ha.ya una ocasión propicia .. . .
Un _cente_nar de operarios resuelve suspender sus
trabaJos mientras se decide esta 6 la otra cuestión do salarios, y se encaminan A las oficinas de
la empresa para zanjar la diterencia.
Un economista objetaría al movimiento de los
h?elguistas que por mucha razón que tengan, más
pi_erden que ganan, abandonando sus tare~s1 pu1:1s
aun en el caso de que el arreglo sea satif:fdctorio,
sobre ellos cae el déficit del tiempo que no trab•¡an.
Pero la gente que encuentran al paso, piensa
de otro modo, ó mejor dicho, no piensa: siente la
necesidad del alhoroto, y abandonada al instinto
de motinero latente, ullá Vll 1 empujada por impulsos irrefrenables, inconscientes.
Silb11r1 gritar mueras ó vivll~, arrojar piedras ..
Y ese es el ciudadano de una autrusta democracia;,e! eterno revoltoio que, á te~er voz política,
pedma una Constitución que aboliera la policía ..

~

Todos los quo por falta de una iniciación suficie?te en los misterios del reporterismo, leen con
senedad las notas escaod11lo.sas de los diarios
creen á estas horas que la sociedad mexicana es:
tA de~quiciándose, y que las virtudes femeninas
m!\s excelsas, el pudor y la sumi:üón, no existen
y a ó desn parecen violentamente.
Ahoguemos el pesimismo y fllera temores: el
peligro de las selloritas ráptoras no es tan inmi•
nente como se cree; la seguridat.1 personal del
sexo que suponiamos amen11zado, no sufrirá los
ataques gravísimos que tanto nos ht1bí1:1.n preocupado.
Por u~ exceso d~ celo profesional, los reporters, olvidaron decir que el último rapto anti-mús•
culi~o, tenía por ejecutante á las mismas protagomstas de anteriores fechorias. Dos, sólo dos,
so~ l~s sefioritas raptoras, y según mis noticias,
la ulttma empresa que acometieron salió fallida
. al vulor .y sangre fría de la ' víctima, dis-'
graci1ts
cretamente d esignada por iniciales y alo-unas
0
sefi.rts car,acteristas en los reportazgos.
No estamos en el caso de recurrir á medid1ts
extremas; para dos raptoras el remedio es defácil
aplicación1 aun suponiendo tan recalcitrantes á
las entusiastas feministas que no sean con ellas
eficaces los recursos de un tratumienso domé3tico.
Aunque no sea sino por honor del s~xo emprend.edor y aventur ero, consigno con jú.bilo que no son
siempre ellas las que recluman la iniciativa de
la a ventura: la que corrieron dos colegrnlitas
escapadas con un joven imberbe 1 supone en éste
facultades excepcionales que restablecen el equilibrio social.
Para un raptor hay cárceles; pero ¿qué castigo
merece el hombre que se deja raptar?

En materia de convencionalismos estamos como
el primer día. peor aú.n¡ porque al fin ltts tribus
merodeadoras de los tiempos prehistóricos nos
avent!ljaban en la superioridad de una virmd
que hemos perdido 1 ó poco menos 1 -la sinceridad.
Tt'.nian, como nosotros, el culto de los héroes,
aceptndo; pero eran héroes inmediatos 1 parientes
ó be~nefactores directos de los ofrniantes¡ adorábanlos en recuerdo, en efigie 1 en su túm ulo y á
veces en su mismo hogar tmtre las reliquias de
~u v ida1 que acá para inte r nos, no era siempre
de lo mAs ejemplar.
Así iban las cosas, hastl que cambiando los
tiempos, nuevos vínculos de rttZ&amp; y otro medio
físico, hacían A un l11do loe primitivos semi•
d.ioses1 suplantAndolos ou·os de factura más moder'tHl. y· proezas más relacionadas con las condiciones existentes.
Ese es el mundo y no .queremos creerlo·' nos
empefiamos en clavar sóhdameate sentimientos
qne pasan, atribuyéndoles una perpetuidad imvosible.
.
No estoy rellido con el culto de los hombres
extrao~d.inarios. Culto he dicho y tentado estoy
de rccuhcar I porque el culto supone una creencia
y un amor: creencia bien difícil en tiempos de libre examen y 1:1.~or muy &lt;lébil si se re¡,arte á
prorrata entre los grandes paladines de la humanidad.
Cuda hombre tiene su capilla y en ella los ídolos que adorai pero la vehemencia de este celo
religioso está en razón in versa de la distancia y
directa de la semejanztt moral.
De cien mexicanos, creo que noventa y nueve
nueve décimos 1 se interesan más por el mitic~
Homero que por el auténtico y ~utóctono NetzaDeslizase el raudal de los delitos más violenbualcoyotl puesto al alcance de los menos po!í• tos á nuestra vista, sin que sean parte á sorprenglotas por el Sr. D. Joaquin Pesado.
dernos y a ni su número ni la atrocidad que los
¿Y diré sin que se ofendan los hiprresté.ücos particuhtriza.
que S.M. Cuauhtemoc, celebrado anualmente en
l!n l~ombre, un lépero cualquiera, insulta Auna
clásico nahuatl por dos ó tres filólogos no enar- muJer Joven y bella cuyo hermano reclamaexcudece.tanto como fuera de desearse nuestro ya s~s por la ofens::.; y cuando vuelve la espalda,
caldeado civismo?
disgustado del soez galanteador, siente un golpe
. Y~ admiro, como todos en esta tierra, la egre- brutal y cae asesinado.
gia f1g~r~ del guerrero azteca; pero desearía que
_Y_ este.hombre dominado por instintos que holo adnuraramos en espafl.ol, aunque esto sea me- rripilan uá ante un jurado 1 Sd debatirá. el hecho
nos aparatoso y académico .
prolijamente, con argucias sutiles por parte de la
_O 111 me~os,-_y-a que_ el idioma nacional y co- detensa, y los sen.ores jurados, olvidando el senr~1e11te se Juzga 1mprop10 de la majestuosa solem- timiento de la solidaridad social perdonarAn acamdad,-¿por qué no se reparte entre los asisten- so una vida que sólo pueden co~servar la piedad
tes traduc~iones .de los discursos, para que cada extraviada y las precupaciones de una filimtrouno, ol mismo tiempo que se deleita cvn la mu- pia tau incomprensible como peligrosu.
s_ical peroración mexica, pueda ir leyendo en su
ilbreto Jo que dice el sibilino orador?
Sé de alguien que se propone poner A la venta,
Y en _tanto que los sen.ores asesinos riegan con
anu~lmente con toda oportunidad, libretos para sangre mocente las calles de la Capital, llegan de
los Estados remotos, narraciones de increib1es
la fiesta de Cuauhtemoc.
perversidades. El siglo acaba y aún se perpetüa
la fisonomía del bárbRro encomendero en Jos
¿Qué es una huelga?No cabe ciertamente en la amos y los capataces de las haciendas. El indio
ri.gidez de una definición doctrinal la ruidosa y ba sido sustituido por el enganchado, A quien con
pmtoresca multitud que inundó la Avenida Juá- aman.os y promesas se arranca de su tierra y en
otra lejana, inhospitalaria y cruel, si:, le esclarez el martes Ultimo.
Menos aún podía decir lo que es un huelguista. viza, se le apalea y se 16 mata de hambre. Ni las
Un huelguista es .... todo el mundo, en México· mujeres escapan de la ferocidad de los explotaes decir, los incontables callejeros que se halla~ dores del hombre-acémila de ~uestros campos.
Y nuestras leyes humanitarias son impotentes
siempre dispuestos A desviarse de su camino, á

~

,..,

,..,

Domingo 28 de Agosto do 1891!
y la acción protector. de Jos gobiernos 110 llega
A donde imploran su justa int~rvención los miserables y los desamparados.
No hay rigores que valgan contra el malhechor
que esconde sus crímenes en los abruptos picos de
la montana., guarida legendaria en donde anidan,
ausentes de la civilización, supervivencias de un
pasado ensombrecido por todas las barbaries de
la colonia brutal. .. .
Dick.

l)olitica ©tntral.
RESIJllEY,-El protocolo de la paz,-La crisis espafto•
la.-Convocatorla de las Cortes.-El Ministerio Sagasta ante ta representación nacional,

Aceptadas por Espalla las bases de la paz en
protuco:o firmado por ?ti. Cambon en representación del gobieruo responsable de la monarquía
espa~ola, prepAranse en Wáshington y en Ma·
drid A dRr touas las instrucciones necesarias á
los comisionados que han de arreglar la m anera
de cumplír r.on alguna de las prescripciones sefl.aladas en el mismo protocolo. Por una y otra
parte se han nombrado ya los miembros que deben constituir el comité internacional, que determine puntualmente de qué modo se han de r etirar y en qué tiempo, las tropas que gua r necen
Cuba y Puerto Rico; de qué modo las g uarniciones de las principales plazas en las Antillas han
de abandonar sus puestos en dondt, hicieron guar dia duranle toda la guerra de insurrección, y donde permanecier on con el arma ni brazo esper an ·
do las fuerzas invasoras. OcUpanse ya también
los gobiernos espafiol y americano 1 en buscar ltts
rersonas distinguidas A quienes se confiará. la alta misión de concluir el trntado difinitivo de paz,
á quienes corresponde principalme11te, determinar la cuestión filipinll 1 en donde aparece más de
un punto obscuro 1 á causa de acontecimientos
supervinientes después de firmado el protocolo.
No babia recibido el jete americano que dirigía el
sitio de Manila,ni podía h•ber llegado á su conocimiento en tiempo oportuno la suspensión de hostilidades,cuaudo lanzó las fuerzas combinadas de mar
y tierra sobre la capital del Archipiélago filipino
en dont..le por mús de tres meses, falto de auxi i JB
y en situación desesperada, se había sostenido el
General Augusti.Comenzó el bombardeo por la eicuadra de Dewey sobre las fortificaciones de la
ciudad nmurallada; cuando callaron los caflones
de las fortalezlls, lnnzáronse al asalto los regimientos del Gral. Merrit, y aquella guarmción
l1eroicn que había resistido por tanto tiempo, sola y desamparada1 sin tener recursos, sin esperar auxilios, tuvo que sucumbir á fuerzas superiores. Una capitulación honrosa para el Gener al
JAudenes lué el re,ultado del as•lto, y desde el
di• 13 de Agosto ondea sobre la capital del Arcl1ipiétago el pabellón de lt1.s estrellas.
Ap11.rte de este hecho de armas que pene á los
invasores en posesión de una plaza tan importante, Dewey hab.ia iniciado movimientos agresivos contra lt1s costas vecinas, enviimdo sus cruceros A Ilo llo y A Panay, para capturar los
calloneros espalloles que allí se habían r elngiado y para someter, si era posibie, la prov incia
de las Visaya. Aunque se h• restablecido la comunicación directa con Manila por la vía de
Hong-Kong 1 no ije tienen noticias ni en Washington ni en Madrid, del resultado de esas expedí,
ciones; y si es cierto que oportunamente secomunicaron las órdenes para la suspensión de hostilidades, los buquts americanos, en alta mar y
faltos de comunicacion~s, 110 hnn podido r ecibir
contra órdenes y habrán seguido adelante su misión ofensivo. sobre lns plazus del litoral.

*
••

Entre tanto, cediendo A los clamores de la prensa, acatando sumiso los preceptos de la constitu•
ción 1 y queriendo quizá depurar su conducta y librarse de toda resp9nsab1.1dad en la crisis actual
en que ha habido que sacrificar en medio de an~
gustias terribles una parte del territo rio1 que
ceder s.l enemigo la isla de Puerto Rico, siempre
fiel á la tradición monárquica, que abandonar
toda soberanía sobre la is'.a de Cuba, y que exponerse acaso A una pérdida considerable en el rico
archipiélago, descubierto por Magallanes y conqmstado por Legazp1, en aquellos tiempos en que
el pendón victorioso de Castilla se paseaba altanero por los mares conocidos y buscaba los des-

O,

11 1 '\

&lt;:onocidos para extender el peder de aquel manare~ que .P?do exclamar: :•el sol no se pone
en mis domm1os, 11 ha convemdo el ministerio S.1...gasta en llat~ar A la rep_resentación nacional para.
que ella dectda los destmos de la patria, antes que
sea un hecho el tratado de paz.
Acaba de expedirse por la Reina Regente el
&lt;lecreto que convoca á las Cortes espaftolas para
que reauuden sus labores en el actual periodo de
prueba por que atraviesa la monarquía, por proJlios y por extrallos combatida.
Awenazado por dentro con los rugidos del carl ismo, que desde las abruptas montttftas navarras
trata de lanzs.rse sobre los campos de Cttstilla·
amagado por las huestes del Pre:endiente qu¿
aspira á, enarbolar su bandera i:iangrienttt ag'itar
la tea de la discordia y entrar á saugre luego
y asentars.~, aunque sea sobre ruinas, entre l11s
]lamas roJtZas de ]a guerra civil, en el trono
.ambicjonndo; agitado por las dispersas fuerzas
r epublicanas que aspiran también, aunque sin tener elementos suficientes á derribar la dinastía·
-compelido en el exterior, por meLlio de la ruerz;
abrumadora, á aceptar las bases de una paz doloTosa, por la que A falt&gt;1 de indemnizaeión pecuniar ia de guerrR. se la exigen sacrificios de territorio á los que difícilmente se resignará el pueblo:
-el gobierno de E;p1t:lia que prelitle el Sr. Sagasta
y_ q ue por tanto tiempo ba sostenido bajo su propia responsabthdad moral todas las dilicultades
de la c,1mpafl.a, to&lt;los los trabajos de la or1ranización de los ejércitos de mar y tierra en u;a lucha tan poco espernda, llama A los elegidos del
pueblo para representarlo en las Cortes, á fin de
compar ti r con ellos las dificultades de la situa-eión, acud~ á la re~r~sentución nacional después
&lt;le haber 01do la op1món de los jales de partido
de los caudillos y coriteos, esperando de ello, el
.ap oyo moral y material de que tirnto h&gt;1. necesitado en la tremenda crisis.
No todos h&gt;1n respondido al llamamiento pa·
triótico que-les hiciera el Presidente del Consejo.
Alg uien ha habido como el General Weyler, que
á pretexto de un catarro se hu excusado de concurrir, y sin poderlo remediar nos recuerda A la
zorra de la fabula. Ocros, como el jete de la minoría republicana1 han rechazado toda participa-eion en el asunto, rehuído toda responsabilid11d
y remitido su opinión para ante las Cortes reuni:
d_as. Algunos, e.o fin, se han declarado partida11·1os r esueltos de la guerra á todo trance de la
lucha.sin cuartel, del sacrificio del país h~:Jta el
sui cidio, con tal de no aceptar lo que llaman una
tr ansacción vergonzosa con el enemigo.
No todos se han mo·s trado tan implacables con
el gabinete liberal. Los correligionarios están listos para la lucha, y cualesquiera que sean sus as•
piraciones, se disponen á seguir en apretadas tilas al lado de su jefe. El General Martioez Campos se ha cobcado decididamente dellado de los
que_sostien~n la conveniencia de defender, por
ser 1rrem~dtable, la solución que Sagasta ha dado _A la cr1s1s actual. Silvela, representante de la
um~n conse~vadora, la ha aceptado también, prometiendo, sm embargo, levantar la voz en nombre de su partido, cuando llegue la hora de exig ir r esponsabilidades A los que han traído al
pais á este tr!ste doloroso extremo. Los más, en
-~eneral, ~e . ha°: 19:vado las manos, dejando al
¡efe del mm1ster10 hberal la respocsabilidad tremenda de sus actos. ¡Cuánta política en los momentos actuale~, en que el pa.is, lo único que cxi.ge, es a bn_e gación y patriotismo, guiados por el
buen sent,dol ¡A. qué pruebas tan rudas ha dehi•
&lt;lo sujetarse el esforzado campeón de ih Espaila
liberal!

y

•
••

163

1:LMTJNDO

p =B l~ Agosto de 1898.

Casi simultAneamente se reunirán enla Ilabana
Y en S~n:Juan de Puerto Rico, las comisiones para
la r etirada del ejército, se abriran las Cortes
-del reino para resolver la crisis conforme á las
pr evisiones y promesas del Gobierno y se celebrarán en París las sesiones de los representantes de Espolia y Estados Unidos, para formular
en definitiva el tratado de paz. ¿Prevalecerí,
e~ esa luch;\ parlamentaria la disciplina que
rige~ los partidos militantes, y se dejarán guiar
los d1 potados y los senadores por las promesas
que at.gún jete ha hecho al sellar Sagasta?
Los grrtos de angustia y de dolor que salen de
las tilas del pueblu, los clamores de pena, los
ayes desgarradores de las madres y de los huérfanos que han visto á los pednzos de su corazón
destrozados por la guerra ¿no encenderán los pe-

chos de patriotismo, exigiendo de modo fiero res•
ponsabilid&gt;1des A los mini,tros y A los jefes milita:es que han tomado parte en la lucha? ¿PredommarA en esa conflagtación de intereses en esa
e.xplosión de patriotismo, el sentimiento
fidehdad por la dinastía reinante, de obediencia A las
inslituciones actuales, de disciplina A las exigencias de partido, sobre los deseos de venganza
sobre la fiebre de represalias que enardece algu'.
nos corazones y los lleva ht1sta rechazar todo avenimiento, y los empuj.._ á querer untl lucl.ia sin
tregu~? ¿Encontrar• el Sr. Sagasta el apoyo que
necesita para que prevalezca la resignación á
que él ha llegado? ¿Pvdrá convencerse el país,
cuando las Cc,rtes aprueben el decreto de indem•
nidad sancionando lt1s determinaciones del Ministerio liberal, de que por encimi rie todas las
aspiraciones están los ft1.llos inexorables de la
necesidad?
9uién sabe! Pero serA interesante ver y segmr P•~•. á paso las fases por las que ha de pasar fa. cr1s1s espafl.ola, discutida simultáneamente
en _el seno d~ las Cámarns colegisladoras en la
captt~l del :emo y pesada tttmbién y juzgada
al ~1smo tiempo por los comisionados que en
P,m, han de acorda~ el tratadodelinitivo de paz.

de

X.X.X.
25 de Agosto de 1898.

BELLAS ARTES
Una Exposición en perspeclirn

homogénea, componentes todas de lo que puede lhl.·
m"rse arte nacioual y propio.
El arte hispano, ea su ira.splantaclón á est11 Amérl•
ca nuestra, uo sufrió modific&amp;ción alguna, y fué cultivado con suma aegltgenci&amp; aguend~ los mares por
que-entre otras cauui:1 de menor peso-no llegó á
sentlr11ele btteta.ntemisnte. Lo que no podia ser de o&amp;ro
modo, dado que el arte es reisultado de muchos é ine•
l~dibles factort,s iudependientiss de la vol notad indivu1~a1, y nunca pueds St,r ni expontáneo ni arbitnr10
La Religión y el Rey amamantaban al arte por aquel
entonces y _t,Hos aie eucargaron de sosienerle en ebtas
nuev~s r .. g10nes. Mad, ya t1e&amp; porque los españoles de
A 1n.é:1"ica fo.eran ho_wb.res más dados al aeaparamlenio
¡e riquezas pecuu.1ar1as 4.ue A las cristalizaciones de
8: Beue.t.a y en consecuencia fueran poco artistas, ó
bien que édtos con j L11tlsima razón but1caran y encon•
traran en la Metrópoli mayores glorias para sus t&amp;•
lentos¡ eis e! caso que hl.s obrita d~ arts que nos leg11.rott, m son tamas ui t&amp;n bllenas, como suele pret"'nderlo un mal fundado orgullo n&amp;Bional (t).
Una vez alc1mzadit. nuedtra em,rnc1p1tc1ón politica
todaM,n0:estr1ts energhu nacionales cuucrttArouse i
cousttiuLr la !'airta cunquistada, y el cultivo del Arte
entt·e nosotros sólo tuyo vergonzi,.ntes rel!impagueos
pu~s lll ~spada .embargó lai; manos aptas para empu:
llar buriles y pinceles y la. épica glorü, di, los justos
combates, mouopo izó tas caricias ue todas Dllessras
frentes al tai;.
Muy poco t.iempo hace que la pRZ nos 11briga, y lu
mano~ guerrerais 4 ue tlm g1Dgutarmeote hau sabido
maneJu.r ~¡ arado y el martillo hálhms.e torpes para
el trat~m1ento de l1t. arcilla. p!Adtlca.¡ los elegidos del
A;rte siéntense sobre un fali;u terrt,nO y ghnen au-o.
b1udos por la Jlbsoluta imposibilidad de satista.~er
¡,or m~do _inmediato suó altos anhelos y su noble
1mpac1enc1a
J!;s put:s t;id~P? de que la lucha. empiece y opo'rtuna
es la dlspos1c1oa. de uuestro gobierno que motiva
estas line:-s, p11es ademát1 de estimular grandemente
las energ1as ~n acción, ella nos permitirá. juzgar del
estado eu que se eacuisnt ..an las artes plásttcas ea Méxlco1 la cual coustancia servirá de punto de partida
pua los f1uuros esfuerzos que é. ella h~yan de den.icarse.
No vamoo ya ea pos de un arte nacional¡ somos un
pueblo absolutameie nuevo, y estamos obligados á
rncorporarnos á las tendencias anisticas de los pueblos mh avanza.dos en la materia.
No nos falta edplntu artbtico; si la obra !::.a sido exig.ua, por obo;ácutos-dt,l módw, no asi Jo.:t esf-u~rzos
~1sl1t~os y ~astantes para d~mostrar que ese espiritu
art.is&amp;1co existe enire uoRotros: aun htimos tenido en
la époc1:1 nu6va personalidades artisticas clara.men,e
&lt;lis.termina.das, como Villanueva y Gutiérrez Nájera.
(Cito sólo mut,rtoP, porque la suscepubilidad suele
enmudecer ante la tuuene).
. Podemos, puea, eeperar mucho de los tiempos ve•
mderos.

Tene'D_os en psrspectiv&amp; y muy próxim&amp; ya una
exposicion de aries pl&amp;siicas en la Eicusla N. d6 Be}lai¡ Artes, rrganizada por nuet1tro Gobierno para fomento del gu6tO a.rtit1tico y para estimulo de los que
al nuble cu.mvo dd nrie se dedican.
P~~ mát1 que será.o humildes los frutos que tal ex•
J?On1c1óu produz.ctt, en razón de que estaruos mu.y le•
JOB de iser un pa1t1 productor en acoaques de arte ella
mer~ce tod,ll nuestra attmcióa puessu que cooAti'u1 ye
un..ac~utecunhmto artístico e'n ouestru medio, H.COil•
tt,.,1m1euto que puede ser de muy benéfica n:tscea•
denc11t. 1 hoy- que al amparo de unit paz de que por
1lleugos anos carecimo11, hemo:3 entri:tdo en una era
propicia al florecimiento del arte, que nos proporciouara elevados y nobflitlimos goces, por nuestra crsc1ente cultura reclamados cou urgeucia
•
El Art~, el cultivo de lo bello, ed en efecto una nec~sidad p;1.ra los pueblos. puesto que las inteligenTropiézase con un ob3tá.culo que halná de exigir
c~,,s hnn menester, lo mismo q11s los ebtómagod de m11.yor~ d.-11velos para el t:i11nfu: la m!l.yorla de uuisscierta dosiis d~ alimentos dulce~; pero es uaM nec'esl· tra sociedad carece de educación artlstica.
dnd secundnr1a, só1~ atendible de parte d~ los GobierEs fácilme.nt_e.comprensible la. trasctmdeacia que
nos, Cllando las terrtbles criepacloues polfticas ceden par1t el def11nt1vo progreso de nuestro arte tiene tal
el c~mP&lt;? _A la proflcua quiet11d q11e consigo trae la hecho.
reahzacion de_ los idea1e\ y la efectuadit conquista
.P11_ra el desarrollo material de la tarea artistica¡ es
de ;os pnmord1ales derechos de la exlsteocia.
pr~c1so que édt&amp; tenga demanda,. y la sociedad es
r.::I. Arte, pa.ru los pueblos, es unil m,cceida.d de per- qmen la consume¡. ahora bien,. por Jas miemas eepe·
feccionanuento, no de constitución, y por encte, C1ebe c~&amp;~eg..circuutita.&amp;Wl&amp;S que he a.puntado ya y que pre11er pospuet1tt1. á todas 11:Ls di, esta últimit índole.
s1d1eron á ~uecstra conslitución l:lOcial, obltgáudouos,
Pero ~011. vez q11e el edificio está. cuncluido órnalo "t"D asuntos 1Dtelectuales, é. "ntrar de i;Úbito en la órel a~qu1tecto con delicados relieves que mé.s á. la. per- btta de adelanto de los pueblos mAs cultos dase ec.
fecc1on _le a.cerquen, v no de otra s11erte proceden Mé~tco el singul~r caso de q11e puede ha.b~r eximios
los Gobiernos al tender un pliegue de su manto pro- art1t1ta~ en me~10 de un_a 11oc1edad artlilticamente
tector sobre las f!lªDitestacioues de l1t Bellez11. tan analfaoeta, pudiendo ~eallz&amp;rse asi positivamente el
l~~go como han c1m~ntado lo indispensable. E~ Mé· en otras ~ll.rt;es paradog.co fenómeno de losgeniosno
xtco ha habido repetidas veces ~x.pusictones de pin- cmn,prendid_os. La. adivrnación in11tintiva de tal estli.·
tura y de escultura, y si bieu es cierto que en ellas do patológico de nuestro medio artiatico trae consihemos "."isto ob~as de mérito, eotas han sido muy po• go el lamentable efecto de servir de con~ol1:1.dora hincas. y nmguna verdaderamente notable
chazdn é. much~s insufribles nulidades.
Tal conuancia no debe desanimarnos· porque está
.Para normahzar nueistra pr1.1ducción artfstica es
dentro ~e las invariables leyes de la so~ioloD" 1a y no menet-ter esperar que en nuestra 1wcied1td surja y
acusa, m mucho_ menos. impotencia 11.rtlstlca de 'ta ra- prospere la 6ducacióo arUstica y á este f10 deben teuztt El arte nacional, nuestro verdadero arte nacio- der 1011 primeros esfuerzos de los ami..ntes del arte
nal, murió á los golpes de las tizonas conquistadoras
La exposición ~e la Escuela de Bella~ Artes será {in
que apénas nos dejaron las indispensable~ ruinas pa• paso en_ese senttdo pero es preciso que se la haga
1
ra _as~ctar hoy con fundamento y prueba, que aquél una rac1or,.al. propaganda.
e~1~t1ó Y. muy; delanta.do. Trajéroauos los iberos su
Con tal obJet;O creo ser oportuno iniciando en estas
c1v11izac1ón europea y destruyeron la autóctona para colnmnas una ~eris de a_rti~ulos que preparen al púimplantttr la suya; desdeñaron por completo los ele- bllco á 1~ ~eJor aprec1ac•ón de los trabajod que en
mento~ aprovecbn bles de aquella, como despreciaron es&amp; expos1c1ón se pres en tea, narrando brevemente
Y en$'nllaron la raza aborigen, y diéronse á crear un las diferentes etapas de dissttrrollo de las arted pl&amp;smedio ~nevo para una r~z11. nueva. ¿Para unH. raza ttcas! estudiando someramente las obue maestras
nueva?, ... No, ésta, b cr10Jla, no h1. presintieron los que ellas h.,. a producido en todos loe tt~mpos y tmu•
iberos, y á ello se debe que tan duramente trataran á merando las poquisimas de mérito que nuestro p!!:ia
la r/\za conquistttda, impeliéndola bacía el mb com- posee.
pleto retroci:,so y borrando á cañonazos toda huella
¡Ojalá que el.p~blico, conociendo á grandes rasgos
de su1;1. esfue.rzo~ ascendentes; á ello se debe .. .. ¿por los vastos dom1n10, del arte, sepa aprt:cinr sus rtoraqué no dec1rlot .... que el transcurso de cuatro si- cin?es por si mismo., sin deja.rae sugaetrnnar por ponglos haya bastado para que todas ltts colonias 11meri• tlfices absolutistas 11i por impecables tticnü;ns.
canas se desprendiesen de España muy naturalmenPorqua si el Arte es uno. mültiples sou en cambio
te, como la fruta madura del árbol
sn.s manifestaciones y procedimientos, y en él no hay
Al sentar sus reales en estas tierras nmericanas mls dios que el Arte mismo.
los espttfi~les e_ntendieron colonizarlas por ellos mis~
ÜSCAR HEez.
mos, previo aniquilamiento de la u.za autóctona 1 de
suerte que en el tram1curso de los tiempos ftlerna las
n_uev~s poseaiones no colooiae proplamem;e dichas
srno tu,rras de absoluto dominio ibero y exclusiva~
mente_pobladas por iberos No obstante la agonla
aue, s1emp~e _creciep.~e. fué desde l11ego patrimonio
e_ La raza md1a, surgió la raza nueva, la cruzada la
Con el presente número repartimos el primer
crioll~ q~e es la nuestra; muy diferente dela iber~y
de la 10d1a1 con singular amalgama de elementos de volumen de la preciosa novela de Al!Jnso Dauam~ 1s, un tanto bib_rida y en. consecuencia sin persou:thsmo marcado 1 m tendencia genuina, ni tradición det, titulada: CABEZA DE FAMILIA.

••

A nuestros suscritores.

�EL MlTNDO

Domingo 28 de Agosto .de 1898.

J)ominfo 28 de Agosto de 1898.

EL MUNDO.

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i!a guerra }iispanc-americana.-Una ba~aera ae parlamento.

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EL MUNDO

166

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Notas y m\mero

Diámetro.

&lt;1e orden.

CURIOSIDADES CIENTIFICAS

lm.,50
lm,25
lm.,20
lm_,15
lm.,05
0m..98
0m.,92
0m·,87
9 ºº········· ····· ··· 0m.,82
10 Do sostenido ..... . 0m,,77
11 Re ............... . 0m,75
1 Do ... . ...•.... .. .
2 Re ................ .
3 Mi............ .. l ..
4 Fa............. ... .
5 Sol. ... . .......... .
6 La......... . ........ .
7 La sostenida...... .
8 Si.,. :-............... .

Un nuevo alumbrado de luz eléctrica
LA. LlJZ FRIA. ES EL DESIDER..l.TlJ.M
TEORIA,

La luz artificial dPbe acPrci1rse cuanto· sea J'OSible
como est:1 última. conv1.-ne que 8t1a
difusa y que se reparta un1formPmente en 111 medio
que ilumina sin conce11trar.e "º 11n pequeño foco. Por
otra partl', toda la energla obsorbirla po, el aparaw
luminoso, debe convertir~e en luz y no en calor.
La lámpara incandesc~nt' no lle.na estas condici_o•
nes: su luz ee muy concPntrada, produce calor en demaeia y en proporción á la l'Dergia que ab$Orbt1, la
fuerza luminosa es insignificante.

a la luz del día:

*
**
La revista de "Las grandes fábricas-" ha publicatlo
un estudio completo del nuevo sistema de alu,ubrado
que intentamos dará conocer someramentti á nuet1 ·
tros lectores.
Conocidos son los tubos Gehsler. Son tubos de vidrio que contienen en su interior gases enrarecido~
atravesados por una corriPntt1 de do~ eléctrodo sunidos á los extremos de una bobina de Rub.mkórff.
Al establecerse la corriPnte los ga~es encerrados
•en el tubo be hacen luminieentes, y la luz. que produce
es fria.
La transformación de la enPTgiaeléctricaen fuerza
luminosa efectúase dfrectam•nte, sin intervemión de
calo1· ni de cuerpos incandeceutes y en t~I. virtud PI
rendi:,,iento del aparato es muy considerable. Porotr11,
parte, la luz se produce en toda la extensión del tubo,
de modo qu~ cambiando la forma y dimensiones de
es.te último, ~e puede hacer que varíe la superficie lummosa.

***

'

***

•

1.- l. APARATO I2'{TERRUJlTOR. 2.

DISPOSICIÓN GENERAL.

APLICACIÓN PRÁCTICA,

Hasta últimas fechaP, los tubos GeisPeler no hablen
tenido aplicacionPe práctricas porque la luz que eoii·
tian era muy débil y todos los esfuerzos empleados
en darles una intensidad suficiente habian sido inÚ•
tiles.
-Hace algunos años M. Tesla. con el auxilio d11 corrientes de gran intensidad y extrao!'dinaria frecuf'n•
cia logró comunicar una alta potencia luminira
á lÓs tubos de gas enrar1•cido; pero su método exigía aparatos muy voluminosos y compllcados, y en
consecuencia era costosísimo.
Un electrit'.~sta americano. Mr. Moore, llegó á obte•
ner U\J excelente me-lío d~ alumbrado de e11tos tubos,
valiéndose de 11paratos sumamente sencillos. Para
comprender el m11canismo'y f'fectos de tales aparatos,
ei, necesario previamente indicar eómo se produce la
luz en los tubos (}eissler.
·

1

FIG.

Empleue ordinariamente con eFte fin una bobina
Rub.mkorff con un interruptor automático de resorte:
la intensidad de la luz está en función de la potencia
de la corriente primad&amp;, del número de vu·eltas de 111
espiral secundaria, de la frecuencia de oscilaciones
del interruptor y sobre.todo dt, 18 rapidez con que se
efectúe la interrupción da la corri,mte en cada periodo de oscilacióu del interruptor. A medida que es
más violenta la int11rrupción es más viva la luz; ahora bien, mientras más corta es la cb.isp11 en.t re las corrientes del interruptor, más rápida es lainterrupción.
Si pues laf chispas se producen en el vacío, basta para
la mterrum~ción completa de la corden\eunadistancia insignificante entre los contactoe, un tiempo mínimo por cons,·cueucia.
•

Mr Moore realiza Asta t&gt;o11ilición por medio d., un
aparato repr1111Pntado Pn la figura número l. Es un
interruptor ordin~rio de rP.sorte, colocarlo dentro d11
un tubito de vidrio, cerrado en sus PXtremos, y en PI
que SP lleva el vaclo al último grado poRible. El número 2 indica la disposición rlel 011evo interruptor en
presencia de un pt&gt;queño electro imán que prodnM
l1111 oscilacione~. Al ligarsfl las f'xtrProiriades de • rollo del imán con 1011 do&amp; eléctrodoR del tubo, este último emite una hlz blanca muy brillanre
El interruptor quP. oscil!J, en el vllclo con11tituye el
elemento esencial del aparato de Moore. Para que
responda po!' completo á RU fin debe conQtruir•e con
escrupulosa preci1,ión. Tienf'n gran influencia la
longitud y el espei or del rf'sorte, y al mismo tiempo
es prPcieo que el electro-imán se escoja con sumo
cuidado.
Han sido construidos otro11 interruptores más complicados, como se ve en el número 3 Estas dos figuIas muestran que se pued11 unir los tubos no ~ólo con
las extremidades del rollo del imáo, sino también con
las extremidades de la armarlura del interruptor. obte01éudose el mismo resultado (núm. 2) Por último,
si uu eléctrorio &lt;le! vibrador ee li~a 4 una tlA lás Pxtre•
midadPs de un hilo' conductor soldado en el interior del
·tubo, llénase é~t" de una luz blanca y lechosa. Puédensf' emplear con este fin los ¡rlobos ordinarios de
laM lámpa~as in&lt;'andesr.Pntes f\Fta es otra aplicación
del apar11tv· de Moore (figura 2)

***

Los tubo" emplt&gt;ados en el alumbra.do no tienen
eléctrodos intniores evitándose asi la. e~tratificacion
propia de !01&lt; tuboM Geissler y aumentándo su resistencia y su duración.

3.

OTROS ARRBlGLOS

4.

INTERRUPTOR OSCILA~TE

Los condnctorPs se enrollan en los extrf&gt;mos lle los
tubos cubriéndoles pr1wiamente &lt;le goma laca mezclada' con polvo de aluminio. Mr Moore ha empleado,
p'lra el alumbrado di' locales amplios tubos de dot1
metros 30 centimetroij de longitud por 44 milimf'tros
rle diámetro. Absorben la misma energfa que una.
lámp1tn fn('andescP.nte de 16 b11gías es d11cir. cu,ll•
renta watts aproxima mente. No se han h&lt;'cho auo
con torlll precMón medidas fotométricas porque et1
muy díficrl comparar la. luz de un11 bug'ia ó de u~a,
Jámp1tra incancescente con la luz del tubo, tan d I!·
tinta por su calor y 11u carácter propio.

*

**
Según laR ú'timas noticias Mr. Moore organizó f'n

New York el met1 de Julit, último una Ei,p0Hic.ió11 d..,
su sistPma en un local de diez metros de lar¡ro por .J
de anchur,. La luz se produjo por _m edio df' si~te t11bos y el alumbrndo era tal qu" podía leerse fácilm11n•
te á favor de él haciéndose Cotografias mediante tX·
posiciones de 30 segundos.
El interruntor oscilan.te 11e su11tituyA pnr uno rotat:vo (figura 1 número 4) que produce f.0.000 iuterrup•
clones.

EL CAMPANARIO
DE

S. GERMAN L'AUXERllOIS.
Desde hace '8lgunos años vuelven los campana.riosá merecer tl favor púbilco. Sabido es q,ue m11chas
ciudades de Bélgica y del Norte de Franda tieneo
en sus campanarios verdadera11 '!rq11est11R de campa•
na¡¡ que datan de los siglos XVII y XVIII Por incuria no pocas de esas mlltavillas se fueron aeti&gt;rierando, quedando en 110 estado deplorable hasta. qnA t-1
abate Van Wooreubecek, benefactor de Santa ·GArtrudis de Lovaina inició una obra de rt-snauracióu
general en Diest,. en O;;tende, Oudenarde, Rouders, etc.
El mismo celo se manifestó también en Francia,con
esta. diforencia, que siendo laicas las municipalidad1::s
de este pals, la al.l~oridad eclesiástica ha erogado todos los ga11tos de instalación ó restauraclon de loo
campanarios, como se ha. visto en Dax, Pontmaiu,
Cambrai y Valenciennes. Una excepción á esta rtt•
gla es la municipalidad de Pari~ la cual votó los fo11 •
dl)s necesario;; para. la. restauración del campanari-&gt;•
de San ~erman l'Auxerrois.
Ciertamente, este campa11ario es una obra soberbi, ~
-y PU tal virtud no era mucho que se gastara en el
5.000 francos á duras penas obtenido~ del Ayuut&lt;A·
mitiuto por el arquitecto municipal.

FH'I. 2-1.ÁMPAR\S lNCAND~SCEl\TES MOORE,

Las campanas instaladas en la-torre de S11n Germán son treinta y ocho, ocupa.o un lugar considtlrn ·
ble y pesan 10000 kilógramos: la mayor que da l:t, ..
ta do pesa 2,000 kilógramos. He aquí las dimen11~oues
de las notas principale&amp;:

Peso.

2 000 kilógramos.
1500
11
1,000
11
850
600
450
350

11
11
11

325-

"

250

11

200

"

2'25

11

11

Cada nota tiene cuatro martillos m.:ividos por un
engranaje de ruedas particular é Independiente; sólo
la campa.na mayor carece de martillos, aunque como,
las otras está ligada á un mecanismo y no toca más
quf'_para dar las horas del reloj En conjunto el campanario consta de 148 martillos con otras tantas cuer•
daR de movimiento y 152 c·abos de martillo.
El toque de las campanas se hace automáticamente
ó á la m,no: aquel depende de un cilindro de acero
de lm ..m de longitud por 0m.,40 de diám1-tro y 4 milimetros de espesor1 cou 29,184 ~gujeros dispuestos en
228 vueltas de espiral. El reloJ de la torre se combina
con ~l :los v~c~s al dla, _á las once y á las cuatro, y
pone en mov1m1ento un sistema de ruedas que hace
girar el cilindro guarnecido de puas que corresponden á las d.iveri!as pieza~ dA ejecución Estas son tres
á la fecha: la marcha de Turenne, de C'ulli, el Tambourin, de Rameau y una antigua canción francesa.
La cadencia de estos aires corresponde al 76 del metrónomo, y en valores dfl campana.e represeutau res·
. pectivau,ente 320, 224 y 120 unidades
Será muy fácil cambiar las piezas á voluntad dán
doles nueva colocación á las púas ó poniendo otras
nuevas. Cada una i:lE, ellas se compone de una parte
exterior de siete milimetros más ó menos; al pasar,
ldvantan las palancas que corresponden á la O')ta que
ha de sonar. La palanca pone en movimiento las ruedas de llU campana, leváatase el martillo y da un gol•
pe. Hemos dicho que el mecanismo de ca.da campa.na
pone en acción cuatro cabos de martillo. La. disposición en que se hallan éstos ante los dos lados de la
campana es tal, que uno de ellos está sit&gt;mpre dispuesto para dar el golpe. dos en preparación más ó
menos avanzada. y el último en reposo.
En virtud de ese arreglo, el campanero que ejecuta en el teclado Je! campanario puede tocar piezas
'rápidas. Los grabados permiten al lector darse cuenta del conjunto pintoresco del mecanismo que describimos.

·•

campo, á las ¡!'randes cacería~, y su amor á los anima.·
les era tal y tan hondas ralees había echado en él,
que prefe1ia muy á'menudo la sociedad dti sus perros,
sus insepar11bles, á la de sus compañero11 de Uni ver•
sidad .
Merece ser contada 111 historia de su primer cor.flicto con el Rector de la Universidad, y que demut:atra
el carácter del joven Otto.
Cuando fué recibido como miembro de la corporación •Hannoveriana.• el estudiante cre,·ó de su deber festP j::ir la admis1on con un banqu~tP, .V asilo hizo. Bebióse aquel dia con exageración, como en todas
las reuniones de I ste géuero, y Bismarck, durante.
una discusión acaloradi~ima. arro;ó en un momento
de exaltación, por la v~nta.'la abiPTtll, un irasco va•
clo. Un transeunte, que sin duda fué herido. quPjóse
en seguida, y como la frasca hubie11t1 te11icfo lugar en
la misma casa de Bl.marck, cerca de 1as murallas.
nuestro PStudia11te recibió una cita para comparecer
ante el Rector.
Estaba aún aco¡:tado, cua1;do la cit:i. llegó á sus
manos con la si_guienta inscripción;
"Dominus Bi,;marck"
El joven dominus II ba.ndonó el h.cbn. FA vistió con
una bata, calzósti cc,n sus kanonenst,iefel (botas de
cBñon) colocó un e lindro sobre su cabeza. y con tan
extraño aparato dirig óse A la. casa del Rector, oprimiendo la pipa entre los dientes y ijeguidu de un
enorme perro inglés.
El rector, intimidado al ve- al animal, parapetóse
detrás del escritorio y procedió en ~eguida á condenar al joven domirius á cinco thalers de ruulta, para.
enseñarle á µreijentarse en trajti más conveniente an. te el tribunal académico De Fp ués, y duraLte el iute. rrogatorio, Bismarck empeñó,e en probar que el frasco pudo haber volado por si solo hasta la calle. y
pretendió á manera de demostración, hacer tomar
igual camino al tintero del Rector, lo cual le valió al
cabo, que la pena ímput&gt;sta Fe extendie¡:e hast11. tres
dlas dti calabozo; pena que sufrió eu seguida el dominus.
uespués de este acontecimiento, las visitas de Bism~rck al calabozo hicíéron·se más frecuentes; pues él
nn~mo pretende haber pasado hasta dit·cisiete días
eu el t&gt;ncierro, tanto en Berilo como en Goettinga.
Sea lo qntt fuere, todavía Pe ve en Gc,t:tt nga una
putll ta de calabozo en que el nombre de BiemArck
11~arece baE.tant, legiblt; se debe sin embargo agre•
1
gar que por ha her transcur:ido desde eLtonct-s la
friolera de setenta años, algunos bió~rafos han emitido duda:,i res11ecto á la autenticidau de este documento.

**..

La ejecución artística se obtiene por medio de un
Campanas y baterfa del campanario
t11clado abso1utam~nte semejante a.L. de·un piano. To--- -----------------~~-~=--~-~~~~~~_: __________________ _
do lo que se necesita es alguna fuerza. pitra herir las
teclas. Estas son 46, de las cuales ocho no corresponla amplitud de la frente, la forma· dPJicada. de la na·
de~ á ninguna campana y una pone en acción el roriz, de 'fentanas bien arquPadas, y la, barba cuadrada
daJe del do más grave que no tiene bateriRB de mar•
firme y poderosa, verdadtlro rostro de titán a l cual
tillos. El campanero puede utilizar. pues, 37 teclas y
el grabado y la caricatura han popularizado bastante
El General Lle. D. Carlos Diez Gutlerrez.
ejecutar las piezas que permiten: la misma nota es
y mucho tiempo ha, para dispene~rnos &lt;iti insilltir
suceptible hasta de cinco repeticiones por segundo.
Por aqut1l entonces. un crecimiento dPmasiado preLas teclas obran sobre las palancas del mismo modo
Publicamos en la primera plana de nuPFtro semamaturo había casi espiritu11lizado las facciones d..J Isque las púas del cilindro.
nario el r1 trato del Gobernador de San Luis, cu.va
tudiante, á quien sus pr&lt; ft&gt;SOl'eS han rP presentado
muerttl, acaecida el último domingo, puso fin á una
como á un muchacho d" PStatur,. y flaqu"zª f'Xtrañas.
*
enfermedad que pi obó con los más duros y agobiado•
La vida del estudiante Otto de B;Rmark,por lo deml s ,
El conjunto del sistem; e~ extremadamente volures padecimi~n1011 uurante un mes ccnsecuuvo la re•
fué la de todos sus iguales: la vida d« col.,gial afecto
minoso y tiene 20 metros de altura sobre una supershtencia del dhtinguido potosino.
á disputas y camorras que dPjaban poco tit ropo para
ficie de 10 metros cuadrados, lo que hace un espaNuestros diarios han dado una información porme•
el estudio y que,á poco mb, habri~n comprometido se•
de 200 metros
noiizada acerca de loR funerales del Sr. Diez Gutiériamtmte su ingreso á la carrera á que fué dedicado.
· La im talación es única en su género. El campanarrez y de la inhumación del cadáver en la elegantísiSin embargo, hay que advertir que no era Psta disi•
rio de Slin Germán fué acabado en 1878, b.abiendo
ma cripta bizantina que posee la familia do ef Sa.ucipada existencia la que rntisfacia eFpecialmeLte rns
tardado su construcción quince años. El mecanismo
to SHntuario situado á inmeniaci-0nes de la. ciudad de
gustos: Otto de Bismarck. por el contrario, abrigaba.
es obra del reloje.-o M. Collhi, ·quien antes de presenSan Luis Potosi.
yaen eiita época un verdadero culto ála naturalez , al
tar el sist·ema définitivo, hizo numeroslsimas expe•
riencias ante una comisión formada por M. Ballu arquitecto promotor de la idea; M. Cb.aix d'Est A~ge
e_l músico Bozzozi, M Barksr y M. Lepante. Los pa~
risienses !1º han podido apreciar su hermoslsimo
campanario, porque apenas construido se abandonó
enmudeciendo durante veinte años. La obra de res~
tauración quedó oficialme.ate consumada el 7 de Julio último.

Nuestros Grabados.

***

. Para dar una idea del. valor de la joya que guarda la torre_ de S_a1;1 Germán, dirsmo~ que el constru~tor Collin, rec1b1ó .,or su trabijo 'N,960 francos;
casi Igual suma cobró el fundidor de las campanas y
el barómetro, el termómetro y el rAloj de la tor;e,
costaron 27.00&lt;? francos. Los 200 000 francos que suman estas cantidades y el costo de la torre, construida. exprofeso para el mecanismo descrito nos indican
las pr?babi!idades que tendremos de ver' y oir algo
parecido s1 no nos tomamos el trabajo de cruzar el
Atlántico,

BISMARCK ESTUDIANTE.
. Fué en la Universidad de Goettinga en dondo el
J!&gt;ven Otto de Bismarck se matriculó por vez primera.
.1!.tra en aq~el ~ntonces un r~paz bien parecido, de cabellos rubros hgera.mente rizados y ojos claros y pro!undo~ que so agitaban constantemente en su rostro
mmób1l, pareciendo recolit'er y conservar fielmente
todo aquello que veían, -en contraste patente con
esa inalterabilidad del semblante que es un rasgo al
~arecer congénito:- reflejaba·. en ellos toda la vida
el alma\ toda!ª vida dH penB11miento y de volición,
con u1;1a 1ntens1d~d de expresiónnotable Ya.entonces
ap~ecrábase la misma armonía de lln11as que disting_ureron _más tarde las facciones del Canciller Imperial; facciones notables por su simetría bilateral, por

Teclado, cilindro y mecanismo del cam1,anarlo de S Germá.n.

�•
Domln~ 28 de Agosto de 1'398

EL MUNDO

168

LA C!RIC!TUR1 EN EL EXTRANJERO.
•

F.L MUNDO.
,

.

•

l

•

I

BISMARCK.

Buen tiempo.

,ariable.

Tempestad·

LOS TRKS CABELLOS OFlL GRAN CANCILLF,R.

( /i.ladderadatsch, Berilo).

EL SUEÑO DE BISMARCK.

C11ando corrió el rumor d, que el ex-canciller yolvería á sus antig11as fu,nciones, soñó que se le rectl-la
triunfalmente.
(St,·ehoza, San Petersburgo, 1891)

!

.

1Jna 1&gt;arlida de ciclistas americanas en Inglaterra.
~

Al día síguiento de la defunción, fué conducido el
ilustre muerto á la Sala d1-1 flesionl'~ de la L1&gt;gislatura del E•tado, convertida en t:ip1lla ardie1•te, y 111li
se le tributaron los h•more~ oficiH\Ps que como Gobern11dor le corre~pondlan, y acto continuo una comisión nom]:&gt;rada por la fawilia crnó el féretro, llevándolo á la CatPdral.
Solemnes fnncn las ceremoniaR ecl11~íá•tica11 preRididas por el OblRpo de Ran Lais y pres1&gt;nc1aifas por
una concurrenc~ aristocrática. comoneRta 1&gt;xclusivamente de perBnnas invitadas privadamente por la fa milia del difunto
De la Catedral partió el cort1&gt;jo sej?uido de una
multitud que Regún dicen los tel1&gt;gra-mas 111&gt;1?11 ba á
veinticinco mil almas y quti acompañó al cadll.ve, hasta el S1ucito.
En este lu"'ar esp1&gt;r11ba ya el Obi11po de San Luis
para pronun~iar las últimas oraciones en el momento
de la inhumación.
El juicio de Paris.
Es graciosa por 1~ ironía esta. in~antil escena en la
que Paria, - un Paria rorro-ad1ud1ca la manzana de
la eterna di@cordia femenina, á la más bella,-una
Venus inocente y mofletuda.
•
Notarán nuestros ll'ctores la prPdilrcción nuestra
por los grabados artísticos que tienen por asunto epiaodio11 cfo la infancia.
"El Mundo Ilustrado" pntendA ante todo. ser una
publicación para el ho¡rar, y á "ªª mira ajustamos la
elección entre los más bellos y acabados modelos del
arte contemporáneo.

lJna bandera de parlamento en el Caney.
No hubiéramos insistido mh en dar grabRdos con
· asuntos de la última guem1. si el que hoy ofrecemos

á ntl!IRtros favorec11dore11 no Jlflvara un Rello peculiar

q11" lo hace d1¡¡-oo d•• figurRr Pn las colecciones.
Reprt111enta la primP.ra embaja.da de paz, después
d11 los Ppl•odioR cru .. ntos jiel CanPy PU los que por
una y otra part.._ hubo hnroismo• nobilisimos y pérdidaR ite conRíd11ración.
Nuestro grabi.do 11s 11n cierta manna simbólico, Y
muestra cómo f'.n las crlRls niáR intPn11as de los sentimiento~ humanitarios de nue~tra civilización, sobrevive y florPce opulento y perfumado el instinto del
bi1m aocial y de la fraternidad humana.

-~ --i ;-=

DESPUBl::! DE L.O. RECONCILIACIÓN

El prlricipe dejl\ crecer cul\tro Cl\b.ellos para que
formen la inicial del Emperador-W.
tDer Floh, Viena 189 t)

CAPRICHOS.

lJna excursión de ciclistas norte•
americanas.
DPsde "que la bicicleta ha lleglld'&gt; á ser el sport favorito, se multiplicaron las aventuras, audaces unas,
y otras di venidas, dti las que ti! ciclismo es móvil y
_aliciente.
Libros enteros se han escrito de viajes en bicicleta
á través de todos los p.-i~es civillzl\dos.
Una joven norte am'lricana llegó hasta á publicar
en un conocidisimo Magazine, largos artículos en los
que exita á su~ compittriotas á recorrer los antignos
países europeos en bicicltita, insistiendo en la baratuu de la expedición y sus atractivos.
Natur11lmente Iuglaterra es el pais predllecto de
las misses para sus viajes de recreo y fatiga. y ya las
últimits l\ldeas británica. mir1Ln sln asombro á las em•
prPndedoras hijas de la América del Norte crunr
sus calles solitari11.s y perderae en las lejanías del horizonte.
Lo que puede verae en la cara de BiamaNk,
(Por Moch )

El niflo salió temprano, despué3 de h!l.ber reE,tab1 decidid ) 1 lo había jurado in p 0.tto, miel\-·
dbido el beso maternal sobre la fresc1 m ejilla. tr11.s, en pié, jClnto al sillón de la abuela, mudo,
-Salió calladamente, ale~re, contemplativo y ri- arrepeCltido, tembloroso, en lucha iCltima con las
-s uefio, mirando, con fijeza distraída, cómo p'l.• lágrimu rebelde:11 sentía la se'!a mano de la aniidecía en elhorizonte el rosicler de la m 1ñ1na. El · ciana posar sobre su cabeza, en delicada caricia,
aire estaba frag'\nte y sacufüa entre lns ciClcela- como se posa un ave en el nido, y oía la voz ·
duras del follaje los primeros rayos de sol. .Aú t ~lulce, SQ.plicativa, con entoClaciones de plegaria,
los estambre'i de las eClred'l.dcras temblaban con decir el tierno estribillo: hijo, sé bueno; ve A la
ia lluvia de cristal del rocío. L')s p áj iros salían, escuela!
en pufi.ados, de las copas húmed,1s y se de3gra***
naban á la vera del camino. El muchacho camiY sí que irfa.l ,B:ieno, eran los amigos paraim- ·
naba, pensando, como el Dio3 biblic:&gt;, qu~ lo pedirlo! Nada; yano m \s ver la cometa incruscri11 do era bueno. Y seguí~ su mucha con leCltitud ' tar:1e, susur.r;ando en el azul del horizonte; ya no
-y uniformidad, seguro de que ibil A ser delos pri- más arrojar la peonza sobre el terrafo para que
meros en sombrearse bajo la vieja po1·talada, en su vértigo levante microscópico, torbelliClos de
espera de que el semblante rugo30 del dómine, polvo; ,tdi63 iris delas canicas;11.dio3 1 ave d el paasomando por el entreabierto pos~i.;o, anunciua uí,o de la rllquetal
la hora de la clase.
El muchac.hu va palpando con dichosa fruición

la bolsa de los libros; allí la lleva; e1 el mismo
sitio donde lo3 guerreros y lo,trovalJres de sus
cuentos, llevaban la espadi y el laui. A!lor,~ si estA. seguro¡ la n'lclle anterior, al C0Clcluir el rezo,
había preparado la lección, y casi resuelto el
problema de aritmética, plar1teado, después de
larga meditación por el sabio vejete de la escuela.
¡Qué hermoso día! L'\ luz clara, virgiClal y fresca, se filtraba por todos los porns del alegre caminante, hasta llenar su alma de resplandores y
'a lumbrar inte-riortnente aquella c 1bez t pensativa llena de números y preceptos científico i.

*

* * hora; pasó junto al
Llegó á la aldea, á buena
Abside d el templo, en cuya cornisa destartalada
las golondriClas que charlaban, reco nociéndole,
abrieron las alas azules; y él creyó que le de•
cíirn: vamos, amiguito, á la escuela. Torcía las

�Domlnl?'o 28 rlP A2"011to rlfl 1898.

EL MUNDO.

170

ante la tapia del hog9.r por donde asomab3: un,
ciprés que se movía, cabeceando, como mano ,
• que a~enaza. Entonces él, arrepentido, sintió el
zarpazo del remordimiento, y tembloroso, mudo,
luchando con las lágrimas rebeldes, al levantar
el brazo para tocar la puerta, exp~ri!Dentó sobre
su cabeza la sensación de una caricia suave, y
escuchó una voz dulce, suplicati va, con entonaciones de pleg11ria, que cantaba el tierno estribillo: sé bueno, vé á la escuela! ....

callejas, saludaba á los transeuntes, andaba listo,
radiante, con el cuello erguido y la gorra levantada, para que pudieran ver en su frente la estrellita uel estudio.
Poco falt11ba, cien pasos á lo más, cuando de
la plazoleta vecina salió una explosión de risas
chillantes y de gritos 11gudos; un tr&amp;queteo de
chiquillería desenfrenada. Y el buen muchacho
se detuvo bruscamente como si algún obstáculo
invisible le impidiera el p11so. Había reconocido
á sus camaradas, á su traviesa banda, á su cuadrilla regocijada.

Así. amiga mía-¿lo ***
ves?-así he sido yo toda
la vida. ¡Cuántos propósitos ~e he hecho! ¡~ué raudal de juramentos he vertido! Voy de pnsa
hacia la Gloria, hacia el Bien, hacia la Verdad;
Pstoy firmemente decidido y me empefio en seguir adelante. Héme ya en camin?, con p_as~ seguro enérgico, sereno; he prometido á. mis 1de~les '10s que me acariciitn y reprenden, cumplir
co~ los deberes que me han impuesto.

*
*.*
El era del enjambre, y de pronto, una ola ele
deseo, viva, furiosa, enérgica, se levantó en su
pensamiento, y el joyero de la memoria, abierto
de par en par, le presentó las riquezas de los días
felices, hurtndos al rincón obscuro de la escuela.
al pupitre raspado, al tintero que se volcaba sobre la banca grasienta, al libro que se despanzaba echado perezosamente en la palma de la
mnno, al rostro de abate irascible uel maestro.
Aquellas ris11s, aquellas exclamaciones, aquellos
gritos eran la música a1Tulladora de placeres
queridos; le h11cían ver llanos empapados de ,sol;
árboles cargados de frut~s, zanjas de agua verdosa, colinas escarpadas y en todas partes, la
banda de chicuelos colgada de las ramas, bafiándose en los arroyos, apedreando á los pájaros,
persiguiendo á los reptiles.
¿Cómo fué que tan luego se hubiese podido
destruir la firme catedral de su., propósitos? ¿Qué
soplo apagó el incendio de su fé? GQué viento
arrasó la pirámide de su arrepentimiento? Un
inst11nte de indecisión, un minuto de angustia, un
combate de titanes en el reducido espaciu de
aquella almita, y en seguida .. . ... el saludo dé
un rezagado de la fiesta, los aplausos de bien
venido, la discusión de las excursiones, el eJér-

*

,r-

cito en camino, la caravana bulliciosa, corriendo
libre y olvidada de todo, á. través de las llanuras
sin límites y bajo la sereuidad de los cielos.

***

.... Cuando el muchacho volvió á la ca.sa, después de cazar nidos, bailar pionzas y aventar el
ave del paraíso de 1a raqueta, se paró, para ocultar su agitación y limpiarse el sudor de la frente

* *de una risa, el rumor de
Mas de repente, el eco
un beso, la música de una palabra carifiosa, me
detienen; allí están mis camaradas, allí está.o las
pasiones que me dijeron: vuelve; allíestá.el amor
ligero, alado y olvidadizo que cuando pasea conmicro suele ponerse serio; allí están las frágiles
est;ofas que se rompen, y los ensueilos luminosos que sc, desvanecen; allí están los amigos de
un día, la amada de una hora, el placer de un
instante . . .. y yo con ellos sin acordarme de mi3
promesas.
Y cuando vuelvo á tí, encarnación de mis supremos ideales, símbolo puro de mis ~u~ilos, llego cobarde, pem,ativo, y: mudo, srntiendo en
mi espíritu la caricia de tu mirada, y oyendo en.
él tu voz dulce, consoladora, suplicativa; sé bueno; vé á la escuela! ..... .
LUIS

G.

,~;;.;..;.i;c-.;.:,
·"':::;~.::...~c:;.;...
"".,._, . _,"=·~=-==.:·_-_
~

URBINA.

_______ _________

bia dualizado?

,.

Fué ya inevitable; él había repetido sus burlas punzentes toda la noche, yo prometí castigarle si reincidia. Repitió ..u inaulto, y en presencia de los amigos, á la aalida del Teatro, le abofeteé. •
Mucha gente lo vió; entre ellos, su novia. El lance
era indudable. Nombró sus padrinos y yo los mios.
Cuando ya en la madrugada me separé de los amigos para retirarme á mi casa, sentí, ¿por qué no confesarlo? un miedo grande, muy grande.
Apresuré el paso; sentía recorrer mi cuerpo un fuerte escalosfrio que me hacia estremecer. En las calles
desiertas, resonaban mis pasos como en el interior de
una caja; hubo un momento en que oí ciar~ y distintamente los pasos de un hombre que corria en seguimitmto, de puntillas, por cautela, después, una mano
se poeaba en mi cuello; me volvi violentamente; nadie; y sin e;:;ibargoyo le habia sentido á mis espaldas,
corriendo tras de mi. Traté de convencerme de que
el ruido babia sido causado por un un papel que
arrastraba el viento por las baldosas de la aceca. Una
silueta se dibujó en la pared, y me horroricé ¡Babi
quizá hubiera sido mi propia sombra; acababa de dejar á mis espaldas un foco de luz eléctrica. Me habría olvidado de que tenia sombra, pero creo que no;
aquella era larguísima y flaca, muy flaca.
Para dar vuelta á una esquina fui basta la mitad
del arroyo, el miedo que sentia eradealgoindefinido,
de algo no, de todo, pero de todo vago.
Me encerré en mi cuarto.
Seguía sin tiendo mucho frio, el friodel miedo; pareeta que alll en el interior de mi recámara nevaba
miedo.
Quise leer, ya arropado en el lecho, para entrar en
calor; pero habria necesitado unas ropas de sertinidad
para calt,ntarme.
Castañeteando los dientes lei algunos renglones. Alf(o se dibujó en la pared, alg~ siniestro; lovi de soslayo,
al Tolver la cara desapareció; volvi á leer, y volvió á
aparecer aquello moviéndose, como temblando- al dejar caer la mano se me ocurrió que podia ser e1libro;
eso era, ya lo sabia, y aún volví á colocarme en laposición en que estaba, para convencerme de que era
el libro.
La vida de la vela se exth1guló; lanzó un sUS'!)iro
de luz, una llamita que se fué, que voló quién sabe á
donde.
En la obscuridad de la pieza, habia muchas Juces
de variados colores y figuras azuladas, como violetas
luminosas; amarille11tas, como lunas; rojas, como gló-

bulos de sangre ígneos; blancas, de· todos colores, y
varias incoloras. Baj11ban en hilillos, como &amp;i del techo
las arrojaran en cohetes, y i-.travesando el suelo, ib,_m
á estallar .en chispas de obscuridad abajo,muy abaJo,
muy lejos.
Yo quería "er la obscuridad, nada más la obscuridad, y me eubri la cara y la apreté -contra las almohadas, pero los ojos seguían viendo todo aquello.
Después, como en kaleidoscopio, pasaban muchos
ro~tros h11ciéndome muecas, el de una joven, el de un
niño, el de un vil'jo, el de otro, y otro más. todos viejos pero distintos, y se reían de mi angustia; dl'bO haber estado ridicnlo en mt&gt;dio de mi espanto; sus carcajadas comenzaban ensordecedoras y se iban amortiguando hasta hundirse en el silencio, pero aún se oía,
ya casi callada, la del viejo, cuando surgia la de una
niña.
Después siguió el silencio y ola yo un rumor sordo,
indifmible: ef ruido del silencio. El silencio estaba formado por multitud d1-1 ruidos, que chocaban y se deshacían. Queria huir de todo, hasta de ml mismo, ¡Oh,
mi ideal! poder huir de mt mismo. Putné en vano por
levan tarmt'; parecía de hierro mi CUt'rpo, ¡·de pronto 98
alargó mucho, sobre todo las piernas, lo lejos se
veian conTertidas en dos puntos las extremidades'
¡que ansiedad! yo queria recojerme;¡¡lfin lo conseguí
y fué más de lo que yo deseaba. El cuerpo se metió
en la cabeza, lo sentl muy bien;entonces podiayomenos levantarme; no ttlnla más qutl la cabeza que salia de las sábanas; más tarde y a sentl cuerpo, pero un
cuerpo de aire. Vino un soplo, no sé de dónde y me
impelió; ya estaba en pié.
El cráneo que estaba en mi buró me miraba, asi
como estaba siempre, sin ojos, pero yo sentía sus miradas abatiendo las mias, y ola 1a respiración de la
maldita cabeza hueca; ya no estaba g,is[ada, tenla su
cuerpo, un cuerpo luminoso, fosforescente, qull se incrustaba tendido sobre el buró, prolongado an el intllrior de la pared, era un cuerpo hermoso, formado
por lineas, por cu_rvas, nada más por curvas, ni una
recta, era de muJer.
Junto á mi se oia un ruido, como si latiera un corazón, pero no era el mio, era probablemente el de la
maldita mujer.
En el fondo de la pieza se oyó un golpe; no era el
de la puerta, á pesar de todo la abri, nada, y sin embargo, al volverme ya estaban sentados, esperando
á que mearreglase, mis padrinos vestidos de luto.
Entoncl!S me serené. Juro que ya no tuve miedo. Yo
mismo me asombraba de mi valor.B;en pronto meencontre en el campo. Apen&lt;1s babia luz. Pasaban los ga-

_..;;;::,,__

. . _~;;;;:~7.._ . ~

yo llevaba los de dos personas iigualef con un mismo
yo con una misma almai' ¿éramos dos personu dlsiU:t11s y un solo yo? Si yo habla muerto, yo quien
era? .... Y corri á go_l.,ear las puerta!' que hablan cerrado mis deudos, mis dolientes, g,1tándoles: ábranme áhanme, ¿quién soy yo? ¡eh! ¿quién soy yo?"
Al fin, se abrió la puerta y dos pariente~ mios salieron, y Juego otros más, y entre todos, ¡vahentes cobardes! trataron de asegurarme; me _-~esisti, mas el
número me venció. Uno de ellos me d1Jo, lo oi como
entre sneños; "es necesario que se calme usted, váy ase." Yo podfa atender á todo. en aquellos mome~tos vivía mucho, pero con esa vida acelerada, ~alp1tante y muriente de los fragmentos de una serpiente
acabada de despedazar. ¡.St1rian los últimos restos de
vida. del alma de aquel mi cuerpo muerto, que se ba-

¿QUIEN SOY Y O ?
I

l'il

Domingo 28 de Agosto de 1898

"Bueno, pero ¿,vo quién soy? díganme y haré todo
lo que ustedes quieran 11
Entónces alguien dijo á mis espaldae-¡cuánto siento no saber quien fué!-•está loco,• "está loco."
Llamaron á. un guardia, ese atrajo con su silbato á
otro v otro más, y á muchos curiosos.
Y~ "seguía preguntándoles: ¡.quién soy yo? pero
aqu ellos imbéciles que me _creían loco, ya lo habían
dicho,-solo procuraban l'UJetarme._
.
Mis parientes1 ¡Pfempre los malrl1tos parientes! hablaron algo con Pl lnRpector, y ~i. él, ni los t'scribientes ni los practicantes me quisieron oir; unos, much¿s de los curiosos, se retan de mi. y me silbaban,
algnnos me veían con horror. otros me com¡,adeci~n.
"Un espejo, un espe~o" grité; se me babi_a acuri:1do
que era lo único que podla salvarme; él s1 me dula
cual era mi exterior.
No me ha clan caso, v eso que con piés y manos golpeaba la puert,i de mi"en_cierro.
..
Al fin quizá por ver s1 mfl tranquthzaba. un poco
me llevaron un espejito, de esos d~ bols1llo ¡al fin
iba yo á conocerme! Encendí una cenlla .... ¡Qué horror! ¡yo era mi primo! es dflcir. el cuerpo que !_levaba yo, era el del que habla dado muerte á m1 otro
cuerpo, al verdaderamente mio. ¡Caso extyaño! ,vo me
habla matado, y sin embargo no era 11;n smcida. Aquella mano gue entónces era mla, al disparar sobre mi
cner po, aun no me pertenecil!-· fl cómo fué aq~ello?
¡Habíamos muPrto los dos, m1 p_r1mo Y. yo. Y babia resucitado su cuerpo, pero con m1 alma? Si, eso debla
ser; ltabla habido en los cuerpos una muerte, la dt1l
mio, y una separación de alma, 11!- de la suya. En el
cuerpo de mi primo, no ha~ia habt~o muerte; se habla verificado una suspensión, de vida, mientras babia estado sin alma, y lut1go v1via ya su cuerpo, pero
con una vida que era mia.. ¿Y el alma de m1 prim_o?
¡.Habrill ido á meterse en m1 cuerpo? No: era un avatar, avatar expontáneo, mcompleto: aqµél cuerpo que
yo habfa visto era un cadáver; no tenla nlma; e~ el
fondo de aquellos ojos no la habla; me _hablan ~1st?,
como ven los ojos de los retratos, los OJOS de v1d.r10
de los muñecos
Pensé en suicidarme, era el mejor medio de libertará mi alma; pero reflexioné; déspuésdetodo al que
daba yo su independencia, porque era el esclavo, era
al cuerpo. No. ese no era el me~lo de vengarme de
mi matador, dPbla yo sujetará mt cu~rpo_ á ~ucbos
sufrimientos. ¡Cómo iba á golpeará m1.~r1mol ,Cuánto iba ha hacerle sufrir! Hambres, vfg1has, enfermedades, todo lo sufrirla con gusto, sólo porque era en
el cuerpo de mi matador!. . . .
. .
.
A la mañana siguieme, tampoco ~ms1eron 01rme,
"loco, Joco" repetían todos, y me traJeron á. esta casa,
donde--¡no lo saben bit1nl-me dan gusto, porque me
m11ltr11t,in.
.
.
Sólo A vPces rnfro y entonces s1 soy ~o qmen sufrfl. rorquP- pienso: y si no ha,v al.T-~, .V bl tod_lf_A snn
manifestaciones de la materrn, e1.to11ces ¿quien soy

nados, silbaban las fábricas, ya se ve que podía fijarmfl en todos los det,illes.
Se midieron las distancias, y se nos entregaron las
armas . ... Hicimos fuegos á lll señal, y cai sintiendo
un dolor en la cabeza.

II
Al despertar, porque aquello sin liuda fuédespertar
me hallé en un cuarto de un µotel; tenia el sello especial que tienen los cuartos de los hoteles. Los ruidos
llegaban amortiguados hasta mi, como llegan á la recámara de un enfermo: el toque de oración, la música de un organillo, los gritos de alguno• vendfldores.
En casa deblan de creer que yo habla muerto,Meapresuré á llegar para desengañarles. ;\fi madre sufrirla
mulhO en aquellos momentos: era lo que más dolor
me causaba, porque yo la amaba mucho, aún cuando
ella no lo creta, porque á pesar de las súplicas suyas
yo segula tomando alcohol y seguia inyectándome
morfina.....
Las puertaa estaban abiertas todas; había mucha
luz en mi recámara. Muchas personas estaban sentadaR frente á ella.
Mis padres, que se hallaban en el corredor, al verme co1rieron á esconderse en su alcoba y cerraronla
puerta. ¿Tan irritados estarían contra mi?
En mi recámara alguien rezaba.
En una cama, sobre las tablas desnudRs, había un
cadáver alumbrado por cuatro cirios. Al verme, huveron gritando los que rezaban ¿Por qué me huían?
'y aquel cadáver ¿de quién era?
Resolví levantar el lienzo humedecido que Je cubría el rostro. Aquello erll terrible, para vol verse Joco!
¡El muerto era yo! Es decir, aquel era mi cadáver. Le
alcé los pll.rpados, nos vimos, pero nada más, no nos
miramos, aquellos ojos eataban triatt1s, opacos, mudos,
muertos
No sé de dónde me habla llegado calma. Le tomé
el pulso á aquel cuerpo; no había pulso y estaba frío,
rlgido, no citbia duda, estaba mue1to, ·1y era el mio!
Entonces yo que estaba alll, yo qui• le buscaba el pulso al calláver ¿quién era? Y levanté de nuevo el paño
de la cara; sin duda, era mi cuerpo.
Mi inteligencia, e&amp;taba como una máquina eléctrica en acción. y relampagueaba pensamientos. ¿Eramos aquel cuerpo y yo,-quiero decir el que yo tenia en esos momentos vivo,-dos sinóninios materialmente? Yo tenia cabales todos mis sentidos, completo cada unó¡ luego ¿eran el cuerpo muerto y el que

u

-

yo? ¿qué me ha sucedido? ¡Oh! pero no quiero pensar
en eso; entónces si me volverla loco,
F'lANCIFCO ZÁRAT~ Ru1z.

LOS SONETOS

DEL ILMO. SR. DON JOAQUIN ARCADIO PAGAZA,
OBISPO DE VERA.CRUZ.
Máxico, á 24 de Agosto de 1898.
Al f3eñor Director de EL Mmmo.
Presente.
Muy estimado amigo:
Recientemente llegado de Jalapa, tengo el gusto de
enviar á mted un ramillete de la~ más esqu1sitas rosas que florecen en aquello\ poética ciudad: un grupo
de sonetos de D. Joaquín Arcadio Pagaza, cincelados
como ánforas de plat!l de Benvenuto Cellini.
Si el mejor poeta clá~ico es aqu11l que expreAa de la
manera más sencilla los pensam1entod mll.d dUblimes,
y asi se aproxima Jo más posible á la perfecctón del
arte, entendiendo por esta perfección el consorcio del
fondo con la forma, del pensamiento con la expresión,
de la imaginación co.n la razón y de la grandeza con
la verosimilitud y la sensatez, todo esto co1,Dbinado
con un profundo amor al buen gusto, creo que pocos
pueden rivalizar en el género clásico con el árc1tde
Obil!po de Veracruz cuyo estilo es la naturalidad
misma, cuyo gusto es de una purezll intachable y cuya versificación, fácil y fluida, tiene uua harmonía,
correspondiente al asunto, en extremo delicada.
Lejanos t'Stá.n los siglos ele Pe:-1cl :s, dfl Augusto y
de Luis XIV, los tieQ1po,1 de Platón y S6foc1es,-la
abeja ática, -de Horacio y Virgilio, de Bossu, t, Racine. Moliére y La Foutaine, autores de eter. a juventud;·pero el clasicismo no puede morir, y má3 tarde,
más temprano. se volverá á escribir imitando la majestuosa antigüPdad griega y latina; porque la lheratura clásica será, como Ilión, "arrasada dos veces y
1,tras tantas levantada altivamente sobre los 10udos
c~minos. 11
Ecléctico por temperamento. plácenme en grado sumo esas hermosas revo:uciones que hoy expMimenta
el arte literario, lo que no empece para que siga sien•
do constante admirador de la vieja poesia, que ha de
perdurar c:.mo quedan las estrellas cintilando sobre
el terciopelo sombrio del cielo des pues de las más gigantescas borrascas, como permanece el manantial,
claro y bello, por más que el torrente arroje al cielo el
agua encolerizada, como brillaron las blancas alas de
la paloma del arca en medio del negro diluvio.
El autor de los sonPtos que envio á usted es un devoto admirador de Horacio y su fiel traductc,r. Hablando con él de los imitadort1s del inmortal poeta romano, movió la cabeza en ademán de suprema duda,
ó, más bien, en señal de la vrofunaa convicción que
alienta de que nadie volverá á escribir iguales mouu•
mantos para la eternidad:
Exegi nw,wmentum rere perenniu.,
Piensa el Señor Pagaza. respecto d~ Horacio, lo
que éete creía acerca de Pfndaro, que riva,lzar cou
él es querer repetir con alas de cera el vuelo de Tcaro. Tal adhesión á. las cosas antiguas me recordó la,
de ERqullo, quien, exhortado á rehacer el pP.án de
Tlnnico con que solla darse principio á los j11egos,
"Excelente," respondió, "es este himno y componiendo
uno nuevo temería Je sucediese lo que á las nuevas
estatullR comparadas con las antiguas; ~iues estas. en
su tu .. ca sencillez, 1:;on tenidas por divinas, al paso

que las nuevas, más artificiosas, se admiran, pero
ninguno descubre en ellas áJa Divinidad"
Acaso por tan singular prúpensión á volver el rostro hacia atrás, abriga el .:&gt;t&gt;ñor Pagaza tauta fé en
su corazón tanta e3peranza en el progreso de nuestra literatura; sutlña con tiempos mejores y desea ardi..ntemente poderlos revivir, juzgando que México si
puede aliar sus concepciones á una forma acabada y
que no le pasará á nuestro paid lo que, segúu una f;a.
se célebre le pasó á Egipto, que hizo colosos como los
asirios, pero no estatuas como los griegos.
Al poeta de quien hablo sólo se lt1 puede en justicia
formular un cargo: el de excederse uu poco en la
ele.!ción de voces y de frases, en el edcogimiento de
exquisiteces de lenguaje; pero hay que decir en su
abono que tal "'~mero y semt'jante a1 tificio .no le hacen perder la d1lzura y grac111. vir~ilianas de su esti•
lo, ni la naturalidad de ideas y propieda... de expresión que traen á la memoria las elegías de Ovidio ni
su ingenio y gusto horacianos, ni la música de los 'sonidos t1spondáicos y dó1icas mtllodias quu se escuchan siempre en el curdo maje.. tuoso de sus endecasílabos.
El autor dl'•los "Murmurios dela selva" canta en los
sonetos que entrego hoy á la publicidad el cielo del
Eetado de Veracruz. lavade por c&lt;,utinuas tempesta•
des; cama el Papaloápan, que besa las deliciosas riberas de Tlacotá1p ,1.11, haciendo rodar sus aguas claras, azules y profuudas, entre el gorjeo de la$ aves
que desgranan su gama de notas 11rgentin11s; canta el
cerro de l\iacuiltépetl, que toma tintes color de malva
bajo la lluvia de oro del B!ll de Jalapa, cuya luz dora
los caminos poblados de valles de flores y de rosales·
canta las perfumadas noches de los trópicos que dad
vigor ul pecho y fort11J~za al pensamitmto, y todo esto lo cama ti vbispo po~ta t1n versos puros como el
grumo de cera q ut1 rodea las llamas de los cirios &lt;le Ja
Catedral j~lapeña, como t&gt;l agua que brota, fresca y
limpia, del ag-rio peñón de la sierra ......
De usted aftmv. amigo S. S.
ADALBERTO A ESTEVA.

LOS PANTANOS.
Soy admirador apa@ionado del agua: PI mar demasiado grande, demasiado vivo, de imposible posesión:
los rios que pasan, qufl hu ven, que se van. y sobre
todo, los 1-'antanos en que bulle la vida indescifrable
de los aaimales acuáticos. Un pantano es un mundo
sobre la tierra, un mundo aparte, con vida propia, con
pobladores permanentes y con habitantes de un db·
con sus ruidos, con sus voces, y singularmente co~
un caracterlstico mtsterio; nada que tanto co11turbe
que t·,nto inquü t }, que tanto asuste algnnas veces:
¿Por qué ese miedo singular que se siente en esas
llanuras cubiertas de agua? ¿Será por el rumor vao-0
de las aguas por los fuagos fatuos, por el sileni'¡ 0
p~ofuudo que \as envuelve eolias noches de calma, por
la bruma caprichosa que viste con sud.1rio de muerte
á los juncos, por el htlrvor cuasi imperct1ptible de
aquel mundo tan dulce, tan fugaz, pero más aterrador á veces que el estruen1o de los cañones de los
hombres yde las tempeatades del cielo? ¿Qué, será por
lo que semPja los pa11tanos á los paf ses del ensueño
á eslls regione11 eEpantables que ocultan un secret~
inescrutable y peligroso?
No. Otra cosa es lo que de alli se desprende; un misterio mi\s profundo, más grave, el que flota sobre
aquellas b"umas, ¡el misterio mismo de la creación
qt,izásl-GUY DE MAUPASSANT,

�Domingo 28 de A!Z'o•to itA 1R9R

EL MUNDO

173

EL MUNDO.

Domingo 28 de Agosto de 1898.

172

¡POR UN MARIDO!
NOVELA. ORIGL~.A.L DE MARO DE CH.A.NDPL.A.IX-ILUSTR.ACIONES GR.A.B.A.D.A.8 EN NUESTROS TALLERES.
Versión española de "El Mundo Ilustrado"

Número 9

A Don JosB María Roa Bárcena.

AL CITLALTEPETL.

Arribé apenas por querer del hado
Benigno y dulce á las campifiaR bellas
y boS"t¡ues de Jalapa, y ya tus huellas
Buscaba en este verdecido prado.
Subí de Macuiltépetl al collado,
Anhelante, al clarur de las estrellas
y de Pacho á los montes, las querellas
De Cedeiio después que hube escuchado.
Que te llamaban con amor y e~npeño
Parecióme entender, la helada sierra
y Pacho y Macuiltépetl y Cedeño;
y qud decürn: «¡Mísero e~ que yerra
«En míser11 labor sin paz n1 sueño
«Del hogar lejos y nativa tierra!»

DP. madrugiida á. la ft\raz pradrera
Salir hollando el matinal rocío
Con ágil planta hasta llegar al río
y allí tender el vuelo .... ¡quién pudiera!
No del mar cristalino la ribera,
No de Orizab'l. el amplio caserío,
No de Alvarado el cucotal sombrío
Buscara n; su tímida barrera.
:Uel Citlaltépetl que en el 1:°i~n:o cielo
La frente encaja, raudo opnmiria
Aquel eterno inmensurable hielo;.
Y con mirada présaga y sombna
Los caros montes del nativo suelo
En el ancho horizonte buscaría.

..

EL COFRE.

Magestuoso y zafíreo se levanta
Solo entre mil á la serena altura
Dejado el mm,lle lecho de verdura
y viendo el mar atlúntico á. s~ planta;
Las canecidas sienes le abrillanta
Cerco real de inmaculada albura;
y en desorden Ja barba se apresura_
A cubrirle mejillas y garganta;
En los calores míra&lt;,e tendido
Gris nublado sobre él, que se ave~na
y Je asombra el semblante desab~1do;
.Anhelante en su manto de 1;1eblrna
Envuélvese, rebrama enfurecido, .
Piedra arroja, estremécese y fulmrna.

EN LAS SELVAS DE PACHO.
Salve, oh dulces y castas Oreades
Que solas habitáis e~te sagrado
Donde jamás un bállto ~afiado_
Puso en fuga á. las rústicas deidades.
Aun danzais en aquestas soledades
Húmidas y musgosas, y os h~ dado
Con virgen piar.ta bolla~ el v!rgen prado,
Sin tedio, sin zozobra m a~siedades.
·Quién me diera allegar siempre la boca
Se~ienta á los cristales de la fuente
Que de la entraila fluye de esa ro~al
y ¡quién me diera, si el dolor rngent~
Con su mano de plomo el alma toca,
En estos troncos apoyar la frente!

AL OEDE~OHumilde río de gramosa orilla,
De airosos giros, de correr violento,
De blonda e.spuma, de sonoro acento,
De álveo arenoso que cual plata: brilla.
Beba de tí la agreste cervatilla;
De la torcaz aduérmate el lamento;
Y el lucio y ágil toro pazca lento
A tu margen, dorada manzanilla.
En donde arranca el Cofre soberano
Sacudes hacia atrá.s la nívea greña
Y raudo corres á bafi.ar el llano;
.Al labrador Je brindas que en tí sueila
Frutos opimos y de fértil grano
Henchida titnes la insaciab;e aceiia.

Al ver el mar DOr vez Drillltlra.
Tu transparencia é inmensidad, tu acento
Dulce y terrible, aquesa tropelía
De tus olas plomizas, tu porfía,
No me sorprenden, ni tu blando aliento.
Vi en alas de mi ardiente pensamiento
Que de tu vítreo dorso el sol nacía
'l'remulante, y que dabas áurea vía
A Delia casta de aire sofi.oliento.
Vi medio hundidas las ferradas naves
Y resbalar la góndola ligera
Del pescador sobre tus linfas graves;
Y al pelícano y garza venturera
Con las gaviotas y nevadas aves
Cernerse en el z1:1firo de tu esfera.

..l.L M..l.CUILTEPETL.

Sultá.n de esta región, levanta el brazo;
Levántale, incorpóráte en el lecho
y deja contemplar latiente el pesiho
.A l.\ reina que duerme en tu regazo.
Forman tu solio el índico lampazo
Ceiba y bambú y arborescente helecho;
Y juntos bajan del florido tecb.o
La hiedra y trébol en fragante lazo.
A través de tu verde celosía
O envuelto en el vapor de la m1fi.ana,
Todo es en ti belleza y poesía.
-Duerma, duerma en tu seno la sultana
Que te da cetro, brillo y nombradía
En cambio de tu~ linfas, poma y grana.

AL PAPALOAPAN.
Escucho aún tu plácida quejumbre
Gigante río; 1:ímpida guirnalda
Tu sien orne, y del médano la falda
Cíilas con aparente mansedumbre!
Del sol hermoso la divina lumbre
Retrá.tese en tu linfa de esmeulda;
Y en tíse vea, tint'l. de oro y gualda
Del Oitlaltepetl la nevada cumbre.
De tus riberas el papayo rico
La poma ostente en nido de verdura
Del tordo herida por el rojo pico
Y mézcanse tus palmas en la altura
Blandamente a_gitando el abanico
Qun al dulce Tlacotalpan da frescura.

LOS DOS HERMANOS.
¡Mapre infelízl. .En lúg·ubre mail.ana
A los dos hijos todo su consuelo,
Envuelve y hunde bajo turbio cielo
La nína espuma de la mar cercana.
Empínase y abátese la insana
Linfa, del Bóreas al sentir el vuelo,
Cuando echaban tranquilos red y anzuelo
De leve esquife, Plácido y Elcana.
Ser padrón dt: tamaiia desventura
Pregonan los dos montes no lej,rnos
Que suben coniformes á la altnra.
Hacia ellos tiende la'&gt; cansadlis manos
Del terso ponto en la desierta ancb.ura
El nauta al divisar Los d~s Hermanos,

(JOAQUÍN ARCADIO PAGAU.)

Desde que quedaron fuera del alcance de las
,niradas de los marineros que les habían condu-cido, Nelly se sentó en una roca y Juan se colocó
á su lado; por un movimiento instintivo en ambos
se tomaron las manos y permanecieron contemplándose en éxtasis y sin atreverse á pronunciar
runa palabra.
Nelly fué la que rompió el silencio, diciendo
-en voz muy baja y con la frente inclinada:
- Y ya crees que te amo, estll.s bien seguro de
-ello?
Esta frase descorazonó á Juan, pues parecía
revelar que la joven no había cedido á amorosos
impulsos sino á proyectos por largo tiempo premeditados; y recordó entonces aquella fr;1se «yo
sabré probarte que no sor una chicuela,» pronun•ciada por Nelly en presencia del Doctor y que se
relacionaba con lo acontecido despué3, De todo
lo cual re11ultaba que había en efecto una víctima
y que no era sino él á quien correspondía este
papel. Desde el primer día en que se conocieron,
Nelly se apoderó de su espír:tu y de todo su ser,
y Juan no había · sido en aquellas manecitas encantadoras más que un juguete; se nececitaba hal&gt;er estado muy ciego para no descubrirlo sino
hasta este momento.
Por la mafl.ana, á pesar de
la alegría que le inundaba, se
8CU ~aba de haber cometido una
:mala acción.
¿Una mala acción? Era preferible que así fuese, porque
-en sus manos estaba la posibilidad de repararlo y esto le hubiera causado un gran placer,
pero estaba resultando ahora
que Juan podía haber incurri•do en una simpleza y eso era
irreparable.
- ¿Y ahora ya crees que te
.amo? repitió Nelly que lo veía
pensativo y ¿crees que soy tu_ya para siempre? aftadió ci11.éndolo en estrecho abrazo.
Juan estuvo á punto de desprenderse dulcemente, pero
•ella insistió y apretándose más
-eontra él, le dijo al oído en voz
,suave, ahogada, muy conmuvi,da, com&lt;&gt; fÍ fuera á romper en
sollozos:
- Respóndeme. . . . respón-deme.
Al contacto de estos brazos
blancos y mórbidos, sintiendo
.'en iius méjfllas el aliento ar-diente de la joven, Juan, como
.la víspera, se sintió subyugado
y cobardemente, á pesar de sus dud1:1s, exclamó:
-Sí amada mía, estoy seguro de tu amor.
Después continuaron su paseo sin decirse nada
-de lo que tenían en el fondo obscuro de sus pensamientos, sii1 revelarse sus preocupaciones y no
pronunciando más que palabras de ternura.
En la aldea entraron á la tienda de un célebre
joyero árabe muy conocido de todos los mal'inos
y allí compró Juan un brazalete muy original y
lo colocó en el brazo de N elly.
-No me lo quitaré nunca, dijo la joven sin
dar las gracias, como si fuese ya la esposa del
-Comandante, no me lo quitaré ni por las noches.
Después escogió dos sortijas de oro y sin piedra alguna de las que se obstinó en pagar el valor de la más grande que deslizó en un dedo de
la mano izquierda de Juan ante las mfradasrisue-Jlas y benévolas del joyero que parecía un personaje de la Biblia con su ancha túnica azul y su
barba blanca.
Durante esta operación, N elly tomó un aire modesto como si hubiera estado en una iglesia, y
acaso hasta rezó interiormente.
Más tarde á través del bo8que, llevando las
manos enlazadas, felices los dos, ella había acabado por perdonarse y él por no pensar en el poi·•

venir y así llegaron al punto donde la lancha los na3, vuelven más obstinadas, mis dolorasas tan
pronto como se detiene el soplo benéfico que las
esperaba y regresaron á. comer en ei Oolibri.
Al día siguiente era necesario dejar Ma yotta, había por un momento alejado.
partir, partir siempre y proseguir la misión diplomática que apenas estaba comenzándose.
VIII
Ahora, en esta hora crepuscular, melancólica y
DIPLOMACIA
tranquila, apenas acabado de desparecer el sol
en rápido descenso, Juan pensaba en todo esto
Ya llevaba el Oolibrt quince días de fandeado
reclinado en el pasamanos del puente, con los
.en
Mohelia, y durante estas dos largas semanas
ojos fijos en la dirección de Anjouan donde llegai'ían al amanecer: en la tarde daríun fondo en Juan había visto apenas dos veces á. Nelly en caMohelia y luego llegaría el momento de la sepa- sa de .Mr. Tomás Poole, y eso, apresuradamente
ración. Pero no tardaría en volver porque así de- y delante de todos sin haber podido cambiar ml1s
bería hacerlo, no tardaría en volver á buscará que miradas, sonrisas, fugitivos apretones de masu novia, más bien dicbo, á su mujer. En verdad nos y alguna que otra palabra tierna al descuido.
Bien habría querido por lo mismo Nelly ir
que asi debe1·ia hace1·lo y su corazón ni aun sosá.
bordo,
pero no se atrevía á pesar de su audaz
¡.,echaba que fuera discutible ese deber. Pero
cuánta amargura producían ya estas simples pa- serenidad de otros tiempos, y esperaba impaciente que de él saliera la proposición. Se podía penlabras formuladas en su pensamiento:
sar que era más reservada ahora que su fin pa-E3 mi deber!
recía alcanzado, y que estaba acaso más entrisPrince á. sus piés dormitaba .... Prince, ese tecida por una más completa revelación de la vi•
pobre perro bastardo de quien nadie se cuidaba da. Además, sabía que Juan tenía absorvido el
desde algunos días antes.
tiempo por grandes ocupaciones ....
Una vocesita llamó:
Y esperaba, esperaba dolorosamente impaciente, creyendo que se haría amar más dejándose
-Prince, Frince!
desear y pasaba por alternativas de alegría y de desesperación que vigorizaban su cerebro, como se maduran los rE'•
nuevos á la sonrisa y las lágri•
mas del cielc de Abril:
Los cuidados y las ocupaciones no habían escaseado, en
tfecto, para el Comandante de
Chalmont, pues á su llegada
encontró á toda 111 población
levantada en armas, rebelada
contra el Sultán Ornar, quien
era demasiado débil é incapaz
-~,
de reprimir la rebelión. Se ha.",f'
bían abandonado las labores
del campo; los caminos estaban
infestados por bandas de mal,,., ./, hechores que aprovechaban la
.,
revuelta para entregarse A los
,.,- :'
mayores excesos, y todo era
de temerse como consecuencia
en este país tan apacible por lo
común.
Inmediatamente Juan hizo
bajar á. tierra una parte de su
tripulación con dos piezas de
artillería ligera, y ocupó y fortificó el palacio. El Colibri se
aproximó á. la playa tanto como le fué posible sin peligro
.
de los arrecifes madrepóricos
Prince paró las orejas, levantó la cabeza y mi- y tenía la ciudad bajo el fuego de sus caiiones.
Pero las fuerzas de que el Comandante podía
rando á. su amo p11recía preguntar:
disponer, eran bien débiles y no dejllba de com-¿Qué sucede? ¿Voy?
-Prince, Prince! llamó con más fuerza la voz prender que no podría conseguir que se reco b:-ara
la tranquilidad pública, sino por medios pruden•
que se aproximaba ¿vienes por fin?
Y había tanta dulzura y tanta fuerza en esa vo- tes, enérgicc,s y llenos de diplomacia.
cesita, que el perro, decidiéndose se levantó brusDespués de expedir una proclama en que hacamente y de un salto se lanzó regocijado por el cía ver el espíritu de justicia que animab~ á Franpuente.
cia, bajo el protectorado de la cual la isla por su
Parecía también qne un aliento benéfico se ex- propia voluntad se había colocado, reunió á los
halaba de esa voz y en ese soplo de aire perfu- notables y á. los jefes de la insurrección en un
. mado volaban todas las penas que le roían á punto fuera de la ciudad, y solo y sin armas fué
á. conferenciar con ellos.
Juan el corazón.
Dirigió una mirada hacia el horizonte claro en
Toda la plobación le aclamaba al paso como
el que algunas estrellas coqueteaban mirándose un libertador y los principales revolucionarios,
al espejo de la mar apacible, y como sabia que conmovidos por esta demostración de confianza.,
por aquellos sitios tan poco frecuentados no cru- vinieron á inclinarse ante él y á. poner de un mozaba barco alguno ni había escollos que temer si- do respetuoso en manos del jefe francés, su causa
no en la proximid11d de Anjouan, arrancándose que consideraban excelente.
á sus reflexiones y penetrado poco á poco por la
Hasta allí, en efecto, se habían conducido con .
calma que descendía del cielo, se dirigió-tam- mucha moderación. Estaba á. la cabeza de ellos
bién alegremente-entre .la sombra al lugar de el hijo del difunto sultán .Ahmed, el joven .Alídonde la vocesita había salido, mientras se agita• ben-Ahmed, que era muy valiente, muy genero•
ban a penas las olas azules en la silenciosa majes- so y muy popular, y había logrado impedir á los
tad de esta nocb.e.
alboratadores atentar contra la vida de Omar,
Pero las penas son como las moscas importu- que consideraba como el elegido de Francia. Ali

.,,.

�EL MUNDO

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Domingo 28 de Agosto de 1898

Domiugo 28 de Agosto de 1898
# •••

de sus súbditos, ni Francia ni nadie se los podía devolver.
Como amigo privado y sincer0, el Comandante le aconsejaba que abdicara voluntariamente,
puesto que el Oolibri no había de estar siempre
anclado en Mohelia., y en cuanto zarpara de nada
se podfa responder, porque la insurrección era
fuerte, y no digo su palacio que estaba poco defendido, sino hasta los mejor guardados no ponían á un rey impopular, en seguridad Mntra el
acero, el veneno ó el fuego.
· Por poco que amara su vida, lo prndente, discreto y
hasta. necesirrio era que abdicara. Después de todo ¿no había abdicado en realidad desde que estalló la rebelión,.puesto que ni él gobernaba, ni na- .

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EL MUNDO

Libre ya en consecuencia de toda preocupación diplomática y habiendo co11seguido desenredar á. su entera satisfacción los complicados
asuntos de Mohelia., Juan no pensó ya más que
en los suyos propios.
Como de costumbre, la víspera al acodtarse y
ese día al despertar, las mismas reflexiones penosas más bien que dulces se apoderaron de él.
Cierto es que se sentía feliz con la idea de que
podía bajará tierra á la hora que quisiera y acercarse á Nelly .... Era preciso hacerlo y tener

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175
resolución resultante ¿lo conduciría deveras á la
felicidad?
Honor, amor, deber, conciencia y razón, ¡felices en la tierra las almas sencillas que logran poneros de acuerdo! Son las únicas que viven bien
aquí y más ali:\ de la tumba.
En e&amp;to pensaba esperando que sirvieran el almuerzo cuando se le presentó Nelly; inopinadamente y sin aviso· previo, la joven vino á bordo.
No había podido resistir más á la inquietud que
la atormentaba; pero aún cuRndo todavía no habían cambiado dos palahras se tranquilizó ante
la mirada de amor conque
fué acojida.
Apenas llegó, se sentarón á la mesa y se almorzó como e11 los buenos
tiempos cuando todavía
nv los ligaba ningun lazo.

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no quería la muerte del culpable sino sencillamente su caída, después de la cual, los notables
reunidos en asamblea, elegirían un príncipe para
ocupar el trono, elección que sería sometida á la
ratificae.ión del Presidente de la República Francesa y si no era de su agrado, Francia designaría el que quisiera.
Al hacer estas declaraciones, A'.í por medio de
un juramento solemne se excluyó de la sucesión
por más que sus derechos fueran mejores que los
de cualquiera otro príncipe por ser hijo de Ahmed,
de quien el actJual Sultán había sido Visir.
Omar, en efecto,no era de raza noble y sehabfa
elevado solamente por medio dé artificios, embustes é intrigas, primero, á elevadas dignidades,
y por último, al supremo poder. Poseyó un gran
dominio sobre Ahmed de quien halagaba las pasiones, lo persuadió de que su hijo Alí conspiraba y logró que éste fuera expatriado, consiguiendo después queAbmed, abdicara en favor del autor de todas estas atrocidades.
Una vez amo absoluto, su reinado no había sido más que una. larga serie de injusticias, exacciones y abusos; y los notables presentaron sobre ese particular un voluminoso informe al Comandante.
Este, que había estudiado ya bien la situación
política de la isla, sabfa que las reclamaciones
del pueblo eran fundadas, pero no se apresuraba á darlo á conocer y se contentó con asegurar

á los jefes que examinaría con la mayor atencióo la memoria que le fué confiada, y pidió que
las armas se depusieran, comprometiendo su palabra de que cualqui~ra que fuese la solución definitiva, no se haría represalia de ninguna suerte.
Alí-ben-Abmed ofreció el des11.rme y lo cumplió.
Más tarde, después de haber leído todos los
documentos que se pusieron en sus manos, eL Comandante reconoció la necesidad absoluta que
había de derrl car al Sultán; pues sólo á este precio podría el país recobrar una completa tranquilidad.
Pero se presentaba una-dificultad: derrocar al
Sultán por la fuerza, ¿no era dará la rebelión una
potencia que acaso mego fuera perjudicial al
principio de autoridad? Por otra parte, Omar, á
pesar de todo, disponía de una milicia fiel, podía
resistir primero ó sublevarse con ella mAs tarde,
y lo mejor era evitar de antemano toda efusión
de sangre.
En vista de esto, se esforzó en llegar á su fin
por el camino de la persuación, tarea tardía y
enojosa, y en las conferencias que había tenido
que promover y aceptar, el tiempo había pasado
casi insensiblemente.
No obstante todo esto, cuando por las noches
traspasaba Juan el dintel de su dormitorio y dejaba en reposo los acontecimientos del día, una imagen se presentaba á sus ojos: la de Nelly; su no-

via, su esposa casi, porque poco tiempo faltaba.
para que lo fuera.
Y discutía en su interior este punto interesantísimo:
¿Debería en efecto casarse con esta mujercita ligera., coqueta y engaftadora?
¿Era ese de veras su deber?
Y seacordabade que Nelly había cometidouna
falta, pero se acordaba también de los hermosos días pasados, de las creencias adquiridas,
de las alegrías cambiadas, de las emociones sentidas y se dormía, y al día siguiente el cuidado
de su misión le absorvía de nuevo, y ponía todo
su afán en llevarla á buen fin.
Y así i;e deslizaban los días.
Poco á poco los asuntos políticos le habían ido
causando menos disgustos, y á fuerza de persistencia llegó á dominar las irresoluciones del Sultán. Le mostró todas las acusaciones y Jns pruebas irrefutables que había contra él, y le dijo y
le repitió de todas maneras, que si bien es verdad que como soberano aliado estaba bajo el
protectorado de Francia, no lo estaba menos el
pueblo de Mohelia; que si cuando este protectorndo se inició, es cierto que un Sultán llamado
Omar, estaba en el trouo, y en él se le había dejado, Francia no era quien lo había elegido ni tenía compromiso de conservarle el trono á toda
costa, A él sólo le tecaba entenderse con su pueblo, y si había perdido el afecto y la confianzii

die le obedecía, .ni aún se
atrevía á salir del palacio?
Que la abdicación se hiciera pues pública y solemne, y dejaría el trono
de una manera digna. Juan
de Chalmont le transportaría con honores reales á Anjouan, llevando su
familia toda y todos sus bienes, y. . . . ¡quién sa.be! los pueblos son tan variables! llegaría un dfa
en que el suyo lo llamase á gobernarlo de nuevo.
Ornar acabó por ceder.
Convocó á la asamblea, y solem"lem ·mte, con eSI\
dignidad que es instintiva en todos los árabes, le
a1iuució que renunci1.tb11. á sus derechos y en la
misma sesión declaró la asamblea que puesto que
Alí-ben-Abmed no quería el poder, se le confería,
con acuerdo de Francia., á la hija de Fathima,
reina célebre de otros tiempos de l\fohelia, á la
joven Ioumba Fathima que á la sazón vivía retirada en un convento de Mayotta.
No restaba, en consecuenda, mAs que poner
provisoriamente el poder en manos del primer
Ministro y conducir á Anjouan al rey caído, ha·
biéndosele dado á éste tres días para sus preparativos de viaje.

con ella una larga e11tr~v-1sLa que fijara de un modo definitivo el porvenir. ¿Por qué, después de
todo, no había de tener el valor de decirle lealmente todo lo que penSAba? ¿Qué temer? ¿Sus lágrimas, su cóleril, algún arrebRto sentimental?
Nada de e.sto le eipintaba. Había procurndo en
su fuero interno echar sobre ella toda la responsabilidad de la falta cometida sin aceptar que
también tuviera su parte de culpa él, que tenía
mejores luces sobre las consecuencias de un mal
paso y que contaba con armas más idóneas para
la lucha.
Pensaba que luchó y fué vencido y ¿no es al
vencido á quien cc:,nesponde pagar? Su nombre
erit el precio de la victoria y ¿qué podría proponer en vez de su nombre si no qt1aria cumplir el
compromiso de honor que había contraído?
¿Qué diría en esa entrevista que deseaba y temía al mismo tiempo? Y cualquiera que fuese su

Nell.v sin embargo p9.recia
un poco triste.
¿Habría resentido algo por
la a parente indiferencia á que
se había visto obligado Juan
durante sv. perma.ne1Jcia en
Mohelia?
Sí: había tenido sus dudas con todo y que su
padre y Mr. Tomás Pool e la habían estado informando de las graves tareas del Comandante y
con todo y que debía explicarse su discreción por
razones de delicadeza que le hadan más awable.
Hasta estuvo á punto de venir desde la víspera
en cuanto supo que el Comandante se había embarcado, pero no se atrevió.
En el Colibri, durante la travesía qu~ habían
hecho, se sentía embriagada por el trato frecuente de Juan por la prosecución del ensueño que se
hrmó desde la vez que le conoció en Ambohimarina, por la ilusión del matrimonio que desde entonces so le clavó en el cerebro, y su caída le había parecido natural y no le produjo casi remordimientos. Pero ya en tierra y en la casa de Mr.
Tomas Poole, había. reflexionado más que nunca

•

�-

en su vida, y pensamientos nuevos acudieron A
su espirltu y los remordimientos que juzgaba desapareeidoi:s volvieron levantándose precisos ante
sus ojos.
Franca entonces consigo misma, se confesó que
fné la ambición la que determinó su caída.
Y sin embargo, ¿amaba il Juan?
Sí: Je amaba un poco en otro tiempo y ahora
mAs porque le sentía necesario nl reposo de su
conciencia. Y por eso era que le venían los rnmordimientos, y mejoriluminadasobre su conducta adivinaba algunosde los pensamientos queentristecian á Juan.
Con todo y que el Doctor había recibido las
confidencias de ambos y no podía admirarse de
sus familiaridades, el recuerdo de su falta y ]a
natural tendencia de ocultarla, les hizo más circunspectos que otras veces delante de él, y el al•
muerzo pasó sin que hubiesen eambi,do palabras
de amor. La converttación acabó porlaqguidecer,
como si estuvieran cansados de reprimirse y Lerbon que como buen criollo tenía tal vez verdade•
ros deseos de reposar en la siesta, dijo sonriendo.

-Ah! ¿están ustedes enojados? Se diria eso ó
que ya llevan tiempo de haberse casado, porque
no creo que yo les estorbe. Por otra parte, voy á

pedir á ustedes permiso para dejarlos, porque en
estos países de la malaria y el calor, ha)' algo mejor que el bailo y la quinina, la siesta. He conocido personas que murieron por no haber creído
en esto, y como no tengo muchas ganas de morir,
voy A administrarme unR. dosis. Debería usted
hacer otrotnnto, seilorita NeHy, yendo como otras

veces al canapé del salón, y el Comandante lapa·
seria bien aquí en el comedor,p11es tambiénleveo
ganas de dormir.

•

EL MUNDO

176

-Será verdad, Comandante? preguntó Nelly,
-~•fo crea usted una pal&gt;t.bra, respondió ;Juan;
el Doctor babi• aei por hacerme rabiar. Vaya.
usted á acostarse y deje en paz A los demás, Doctor leo.
-Voy, voy, eontestó Lerbón.
-Sin embargo, si Kelly también quiere reposar ..... .
Lerbon se lué y Nelly como respuesta tomó la
mano al Comandante y ruborizada y mirándolo
con ternura le dijo:
-Vamos al salón juntos. Allí hay más aire y
estaremos más lejos del Doctor.
Juan la llevó al salón er. el eual entraban bo•
eanadas de 11ire caliente un poeo húmedo que floreaba el rostro con manchas rojas. Se sentaron
en el div,\n y ella apoyó la eabeza en el bombro
de Juan en esa postura indolente y confiada de
los ni.fl.1s que tienen sue:ft.o.
Juan siempre combatido por su lucha entre
Ja pasión, la conciencia y la razón, no habría podido decirle mí,s que palabras de amor que Je subían del enrazón á los labios, quejas y reproches
que le inspiraba su despecho de sentirse vencido,
ideas de fuga que revolaban en su mente, y mejor eall•ba. Qué!. ... mentir todavía? ¿Dejarla
en la creencia de que la amaba lo suficiente pa•
ra hacerla su esposa y luego, una vez lejos, aclararle al fin la verdad?
Ese procedimiento le avergonzaba por indigno
y guardaba silencio.
Derrepente sintió en su cuello los labios de Nel!y é inclinándose depositó en cambio un beso
en la frente coronada de rizos de oro delajoven.
La besó y esta idea pasó por su mente.
-Y si se muriera! ..... .
Porque preferiría verla muerta y no en brazos
de otro, sobre todo si ese otro era su amante.
Pensaba que si abandonaba áNelly, ésta más tarde tendría que pertenecer fatalmente á otro; bien
un nuevo amante ó bien un marido, porque en
estos paises, cálidos y semi salvajes están un po•
co rlesleidas las ideas referentes á la moral.
Pero pronto rechazó este pensamiento y sus
labios descendieron con más fruición sobre la
frente y los ojos y los labios de la joven, la eual
Je contempló con una mirada de gratitud t,m profunda y tan reveladora de haber adivinado los
pensamientos de su amante, que este quedó más
a \"ergonzado de sí mismo y más débil en su re•
solución.
Por un arrebato irresistible, Juan cayó por un
momento de rodillas y siguió besando eon ternura l•s manos de Nelly.
Ella rompió al fin en silencio.
-}ye, Je dijo ámediavoz:haymuehaluz aquí
y me duelen los ojos.
Juan se puso en pié y Je dijo.

-Estarlas m•jor en mi camarote para que descanses algm,os minutos.
Y-la precedió; y como Nelly \'aeilara sin atreverse á despedirlo, él 1... tomó en sus brazos como si tuera un nib.0 1 la colocó en el lecho que es•
taba cubierto por una estera muy fresca, le arre-

gló las almohadas y Je arregló los vestidos eon
cuidados de madre mh bien que de enamorado.
Después la besó en la frente y Je dijo:
-Duerme ahora. Cuando despiertes h•llarAs
en el tocador todo lo que necesites para arre-

glarte, hasta ganchos de sujetar los ea bellos, pues
reeoj( los que quedaron cuando te luiste. En !rente, como tu recordarás estA el cuarto de ba:ft.o.

Ya conoces, bien mío, esta casa que es la tuya,
pero no duermas mucho. A las cuatro á más tardilr iremos á tierra los dos.

Nelly tenla impulsos de preguntarle:
-¿Y tú que vas ha bacer? ¿Me vas á dejar?
¿dónde vas? ¿No estarlas mejor aquí junto á mi
corazón que está lleno de tu amor? ¡Tenia tantas

cosas que decirte! ¿Cuándo hablaremos al !in sin•
ceramente como yo quería antes de esa partida
tan próxima? No, no creaf: me falta fé .... ahora
que he reflexionado ¡comprendo tantNS cosas! y
te amo, te amo tanto. . . . Se diría que temes prJ•
nunciar nuevos juramentos, que tienes miedo de

repetir esas palabras de amor de que tengo tanta
necesidad para excusarme y acallar un poeo á mi

rido arrojar sobro ella toda la !alta y no piensas

de ]azos en voz baja para nn caer en ridículo si
que se ve, que se conoce, no son tal celada ni tal
experiencia ni perspicacia. Hay mil maneras
se llevar por viento y corriente si empujan en di-

reeeión del escollo. Esto último es Jo que has
hecho, y quien obra asi ó es un neeio ó lo hace
porque le conviene. Porque. . . . dices bien, es
una tontería, pero reparable en ciertos cases, y el
presente es uno de ellos. Eres solo, sin tNmilia,

ya tienes cerea la vejez y no te quejarás de poseer una mujer encantadora, amorosa, agradeci•

mores que proseguían.

-¿Qué le reprochas? ¿Dices que su cAleulo?
¿Pero el tuyo no es también repugnante? El suyo,
su sueno, m,s propiamente hablando, su ambi-

clamores.

en un medio ideal en que todo parece transpa•
rente.

Nelly cuyo corazón estaba entreabierto por el
sufrimiento al amor sincero, no leyó en los ojos
de Juan sino sentimientos de inmaterial ternura
á los que consideró que obedecía, y ese nombre
de "mi prometida 11 li\ confirmó en su creencia

quedándole agradeeidapor haberlo pronunciado,
y después de sus dudas y después de haber implorado caricias, ahora se sentía más feliz y mAs
conmovida A causa del respeto que le demostra-

ba Juan de lo que se habría sentido eon los más

quiera.

Y eomo de Cba:mont vaeilaba, siguieron los
-Bah! todas las excusas, todas las indulgencias

del mundo, serán para tí 1 porque la moral humana sólo es implaeable eon las nillas y tiene ra-

zón .... Pregunta, pregunta. y Jo verás ....
Sí, Juan había querido hacer sus eonlideneiaa
pero ;.il quién? Su secreto era uno de aquellos
que un caballero no puede divulgar.
En los momentos en que p~nsaba esto, una ma-

no se apoyó en su hombro y al vol ver él la eara,
vió al Doctor- amigo i11dulgente-q11e Je dijo eon
voz afectuosa:

-No ha podido usted dormir. ¿Qué tiene usted? ¿por qué sufre?
Juan respondió sonriendo:
-¿Y por qué diablos quiere usted que sufra yo?
-No lo quiero, pero lo veo,

-Bah! me espanta usted eon su perspieae!a y
es us,ed capaz de convencerme de que estoy en-

fermo aunque no tenga nada.
Lerbon se sentó y eontemplando !rente á !renNo intentó, pues, detenerlo más y cerró dulcete
al Comandante, agregó:
mente los ojos1 no para dormir sino para fijar me-Oígame usted, Comandante: tengo algo que
jor su sueno.
pre11untarle, algo dilíeil de deeiryen verdad que
El volvió al comedor, lejos de la adorable ene- no sé eómo lo diga .... Pero apelo á toda su inmiga de su reposo, y se tendió en la silla de pa- dulgencia y A toda su amistad. Oigame: se Jo suja donde tan bién dormía en tiempos anteriores,
pero no duró alli mueho tiempo pues estaba. de- plio.o.
-Hable usted, contestó Juan muy muy Interemasiado agitado para poder dormir; y vol viendo sado. Mi amistad, ya usted Jo sabe, Je pertenece
sobre sus pasos regresó al salón, dirigió una mi- y en cuanto A mi indulgencia, no la necesita us•
rada al camarote que ocupaba Nelly y estuvo A ted y estoy seguro que ....
punto de aproximarse y eseuehar. Luego se re-Sí, si, insistió Lerhon humildemente, y para
prochó este intento y casi corriendo tornó al co- predisponer li usted A mi favor, Je recordaré que
medor, cerró la, puerta del sulón, se sentó junto
fué usted quien solicitó mis confidencias.
á la mesa y sonrió burlándose de si mismo.
-¿Qué eonfideneias?
No: decididamente se conducía como un niilo
-Usted me dijo una vez, no haee mucho tiemque no sabe ni lo que quiere, y no obstante senpo, en Mayotta. •~Conque de su parte no es usted

ardientes y apasionados besos.

tía que un pensamiento oculto todavía r,o bien
delineado entre el tumulto de sus pasiones, recuerdos y esperanzas, se adivinaba como se vis-

lumbra el sol A través de las nubes que lo cubren. Todas sus sensaciones iJ.ternas le decían

que se casara eon Nelly, pr,mero porque la amaba y nunca podr(a soportar q ne fuera de otro, y
luego porque era su deber. Para probarle esto
último abundaban las razones que apelaban á la
moral, á la religión, á la generosidad, il los juramentos, á las cosas más santas y desafiaban al
pensamiento oculto para que presentara abogados semejantes. Pero b!'uscR.mente aquel pensamiento aparecía y murmuraba: «Como Nelly te
bA. engafl.ado contigo mismo, te engaflarA más tarde con otros: no se casa uno con la mujer de
quien es amante; acuérdate cuanto te has burla-

do de los que han beebo ese disparate.•
Pero pronto las nubes volvían y una voz que
salía de su interior le gritaba:

-¿Y puedes comparar? Esta mujer no más á
tí te ha pertenecido y esa es ya una diferencia
eapital como Jo sabes muy bien .... Tú has que-

ga El &lt;J,,rreo d, la Ta,•d,. de Mazatláo.

de evitar un escollo, ¿no Jo sabes, hábil navegante? y hay una infalible de tropezar con él: dejar-

de un llamamiento mudo.
Juan tuvo unos instantes de vacilación, pero
pensando en que toda debilidad era una vileza

-Duerme mi bien, mi prometida, duerme.
Cuando se ama sinceramente no se atribuyen al
ser querido sino pensamientos delicados y se ima•
gina uno que puede leer en su alma porque se vive

Es asunto i'!Dportante el que §.6 trata en el si,guiPnte articulo, ffUPJ tomamos de nu~1:1tro cole-

lazo, y li ti para ver y conocer es9 no te faltan

-Pero no dijo nada y mientras sentía que una
lágrima rebelde le temblaba en las pestallas, sonrió tiernamente y tendió los brazos en la actitud

en el estndo de ánimo en que se hallaba, Je dijo
eon dulzura después de darle un beso en la !rente ....

El matrimonio en"peligro

Jo decias en alta voz .... Un lazo, una celada

eiún si quieres, está llena de excusas. Te babias
comprometido con ella y ella ha liado en tu palabra sin garantía alguna. ¿Puedes considerarlo
eomo crimen? Ahora quieres escaparte. ¿Quién
de los dos es el despreciable? Pregúntalo á cual-

conciencia.

PAGINAS DE LA ..MODA

en que es una acción vil, la más vil de todas, se-

ducir á una nilla, por más que Intentes disculparte eon que lué ella quien te sedujo li ti y hables

da, que te deberli toda su dicha y de la que habrás
sido el primero y el último amor.
-¡Quién sabe! se contestaba á si mismo Jaeó•
nicAmente en lo profundo de la conciencia.
Pero esa exclamación lné ahogada por los cla-

enteramente franco conmigo en momentos en

que no puedo ocultarle li usted nada? Pues bien:
es verdad: usted ha adivinado: estoy, yo por Jo
menos. enamorado de la seflorita Nelly.»

-SI, me acuerdo perfectamente, dijo Juan eon
embarazo, los recuerdos de usted son exactos.

Lerbon prosiguió después de una pequella pausa.
-Si los de usted lo son igualmente también
reeorderá que acentuó usted mucho las palabras
referentes:\ la lr,,nqueza que de mi reclamaba
en compensación A 1ft suya.

-Mi memoria, querido Doctor; no llega A tanto: pero ¿donae va usted á parar?

(ContinuardJ

177

EL MllNDO.

Domingo 28 de Agosto de 1898.

Domingo 28 de Ago•to de lt!91!

•

11El matrimonio mod~rno J,a sido condenado
•como opresivo y añejo por un partido femenino
de alguna fmportancia 1 y los ingleses estudian
con que reemplazarlo.
Dos partidos habla qué tomar. Ensayar el
salvamento del mat.rimooio rejuveneciéndolo
y recomendándolo, ó suprimirlo, pero no bru~
talmente de un golpe Fino por medio de un1t
aerie de med•das transitorias que acostumbrarlan poco á poco á pasarse Aio é l. Alguuas per•
sonas tlmidas ó s'n reflexión se inclina.b1m hacia una compostura que no chocara. dem..tsiado
.á, las buena~ gentes ,·lctimas de preocupaciones Las muJeres que aaben y se •tre\'tm á ir
al cabo de una idea hao admitido sin titubeHr la doctrina
•que se llama del 11 bloc. 11 Se 1.. s
dice: El matrimonio caerá. si
se le mete una cuña.11 y Pilas
contestan! º¡Pues que c11igal
.¡Barramos Jos pedazos y no
hablemos máa de élP'
Es en la puritana Inglaterra donde se ataca el m11trimonio con tal desenvoltura.
.Arvé de B,1rine1 escritor francés ha ido expreAamente á.
presenciar esecombate,y ao;:e.
gura que la tésiA d1·d escobazo es la predilecta actualmente en la literatura brJtáoica
LRB mujeres domiaan entr6
los defensores, y una de las
más rMuelhs es .Mona Chdrd.
Esta bella persona admite
que habré. probttblemeote desastres el dla en que la lrgisJación sobre el matrimoui("I
sea 11seri11.mentealterada: 1 No
Je imagina tampoco ni por un
m,mento, que Ja "independencia eco11ómlca 11 de la mujer, preludio obligado de to• 1
das las reformas, sólo trHerfa
beneficios á su sexo. Pero no
debe uno dejarse detener p,r
el temor del porvenir cuando
un gran principio eatá en juego. La.a mujeres además, co
pueden perder en el cambio:
1u suerte es demasiado cruda. ¡Que sigan Hdijl&amp;ntA1 "u•c-:,da lo que sucediere! En
cuanto álos hombres que pretenden a todo tran~e prot~•
gerlas contra su imprudencia
la en~antadora Mona Cldird
los dtapensa de ello: coaaidera su solfci&amp;nd como un nue vo ultraje.
E~o era bueno en otros tlempoa: La mujer modernau 110
quiere que se le proteja, Ya
no. admite se la true como
chicuela; pretende en Jo futuro s"r la autora d.., su vida como los hombres Jo son y 80 .
bre un P!é de igualdad/ Esto
va á su riesgo y costas. Si hay
imprudencia, es asunto que
i el.la solo concierne "Si 1&amp;1
muJeres reclaman, como si.-odo natural y humano, el derecho de tomar Hu parte en
laa buenas ó malas probabilidades que el mub.do puede
pre_senhr¡ s_i deiteao el privilegio de la mdependencia ¿á
nomb~e de qu é se ?o ne,c~ria
la sociedad? Sucede todos los
días q~e los hombres ll t,van
mala v1da. 1 cometen acciones
que comprometen el bienestar de In raza; ¿en virtud de
qu~ principio se ataría Alas
~UJer~s de manos, A las m1.1Jeres ur!l~a_ment_eí' ¿Por qné
·ese sacr1f1cio umlHteral? ¿Por
q.ué esa dei,fgnación Hrbitra
ri.a de vfctima11 sacríficadu Al

Es 1~ solución que el s~ciallata Bebel ha preconizado y profp,tizado,
hará qumce años. 11 La muJer, esccibia él, sólo tendrá consideración l\ su
propia incl!nación en el acto de celebrar su unión. Esta consistirá en un
t·ontrato privado, sin intcorvención de funcionario alguno. Los Instintos
del sér humano, Pólo á él Je interesan. con tal que su satisfacción no cause p~rjuicio á nadfP.. 11 Deben compreDderse aquí todos los instintos natuJep, ~m excepción. 11En caso 4.e incomp,ttbllidad, proseguía Bebel, de deailuc1ón ó de simpatla entre los cónyUJ6B la moral ordenará se des11te un
)uzo que se ha vuelto contrario á la naiuraleza, y por consiguiente 1 inmoral.••
Todo lo que antecPde es poco, en comparación á lo que sigue.
Acaba de t1alir á. luz un opúsculo escrito por un socialista Crancé, en el
que se lee. Entre las coHs que @onde desearse y son posibles d'e su11tra_~rse casi por completo a1 tm_perio de la ley, tenemos que contar la
1m1ón del hombre con la mujer:' .I_,¡a sociedad no tiene el derecho de imponer un compro~_iso por toda la vida á dos seres que pueden ser enga- .
fiados en PU elecc100 y descubrir f'ln el curso de RU existencia común exc~lenteEI razo~es_ para separarse. No tiene la sociedad el derecho cte 'exi~ir. el c~ns,mt1m1ento de los padres. Lo mismo que no será necesnio autor1zac1ón. nlguna para caSRrse idéntrcamente lo mismo la voluntad claramente _e:z:presHda por uno de los cónyuges. bHstará p&amp;ra romper el lazo
voluntario que habrán creado entre 8llos.
11

11

11

bien de la humanidad

ó á ¡0

Conversaciones del Doctor
DOS EFECTOS DE PRIMERA NECESIDAD.
L, sal de cocina no solamente es un alimento Pino que ayud1t á. la d1gPstió~. Su sabor que guataá_ todcs, 8umenta la secreció1_1 dt, 111. saliva; del jug~ gádtrlco y de otros productos de
Aecrec1ón, neceHrios á la d1so1ució0 y á la digestión de los ali•
mentos
La sal se s11c.a del agu11. de mar ó de las minns. La eal que
R~ saca de las mm~s se llama sal genimá Para el uso de la corrna es mucho mPJor l1t &amp;Hl que se ea.ca del ngua del mar porque ét't&amp; es mas rica en cl&lt;ruro de m1tgneaio, subst,_mcla q_ue en el estómago se deacompone en magneF1a .V ácido clorhldrico, que ea el Acido del estómago
y que e~ tan necesario para la dige;atión
Quim.tcameute la sal si;, llama cloruro de sodi-0.
No soh1mPnte lR ul 11.yudl'l
la digt-stión sino que aunienta
tamb én los glóbulos rojos de
111 i.:iangre, y cont:·ibuye ul á
fortalecer nue ~tro organismo.
No eetá todavía Aprobado
&lt;¡lle los animales herviboros
1,umenten de peso con el uso
rle la sal, pero es cinto que
#tozan de mf'jor salud tienen
11l piel mAs lúcida y sus carnes
son mé.s sn bro@aR.
La sal defiende de la escrófnh1. y mejora, basta que puerte Hn~rl_a; por --eso hay que
liacer v1v1r á los niños escrofnlo11os y débiles en una ciudad m11rina. La s1tl se encuentra en mucha cantidad en el
,dre marino y es por esta razón que los marineros ó los
que viven en las orillas del
mar. respirando un aire muy
lfco rn sal, tienen muy buen
1tp..-tlto y gozan de ópima sa·
lurl

Hll&amp;tli la tuberculosis mPjn•
r&amp; mucho en los que viven en
el OCf'áno ó en PUB erill&amp;s
DPjad por lo tanto qu~ loa
niños y los hombres pongan
1.-al en sue alimento¡.
El azúcar es un alimento y
Pe ha dicho que PI 11-zú cu P.S la sal de los niños como
H, tin.o es la leche de los 'anciatios. El azúcar en Pl organtamn se convierte en gr1ua.
Todo el almidón lfU6 comemo~ con_ alimentos vegetales
HA cambia PO azúcar bfljo la
~afluencia de h\ saliva y del
Jugo pancrático. E~te azúcar
t-6 almacen~ en el higndo (que
yiuede cuns1derarse como una
verdadera csja de ahorro de
t&gt;-Fte alimento) y en PI curso
dt11 dia poco á poco pasa á la
snngre.
El azúcar también es un PX•
celen te 1:xit1rnte d A las funciones a.igestivas. Un vttso de
agu,1. fria ó calieotA (no tibia)
con un po(o de azúcn ayuda
al trabajo quimico de la di-

que ee supone serlo?" Las ve•
tuS t.8 S leyendns nferentes á
ge,tlón.
Por consiguiente el café que
las Jóvenes doncellas que cada año se elegia para ser enPe tomR después dela comida
cadenadas á una roca de Ja
tiene que Per con azúc11r¡ eÍ
Flg. 1-Trale de luto para calle.
p)aya, con el fin de que los
c&amp;íé con azúcar acelera Ja didioses ó loa monstruos mari•
.
gestión: al contr,uio el café
dos tueran. propicios, no him perdido aún ;¡u actnalidaii
s¡ n 11zucar, 1a entorpece y ret11rd11.
No es cierto 9.ue el azúcar produzca lombrices en los niños y hmpoco es ciersione: J~~~edad ~1itá, P!J68, obligada en rigurosa justicl~ A atender A 111.s pretenménos ie·ao~ muJeres _sin detenerse en las consecuencias Si en un futuro más ó !º ~ue dañe los die~tes y los predisponga la carie Para que el azúcA.r pueda perla unión ~ibr 1 ~sas ~x~fenc!as tienden á reemplaur el antiguo matrimonio por JUd car, ea .necesar10 ahusar de él. Pero es sabido que de nada hay que abusar,
po pero al ~' 11 op m n publica deber&amp; acostumbrari:1e á ello. Quizá pase tlem- ni de la 11zucar, ni de la ad, y ddl p\n mhm1.
Verdaderamente en loa trópicos se abusa del azúcar, ó por menos se usa mucit'ivou en f~~ dli se llrgará., á buen seguro, á no admitir més 11 el elemento coer•
C!,)menzarán á :nbÍato que debe ser libre entre todos. ºCon el tlPmpo, las gentes cho Esta es una de las razones por qu~ 11.lli l&amp; gente y las señoras 68pecialmente
dos Ene
u evaref' contra la ingerencia del Estado ,o sus asuntos privH- son muy ¡;rruesas. Y11. he dicho que el azúc11r se convierte eu gra;¡a en el organis-c o~tra d~ntrar1n padrtiNcularmente nocivo que se les obligue á v'vir juntos en mo. Por consiguiente, los que no q•tleran ponerse dema.siado gra.e~os hag&amp;n un
tuvo unta . o considera1án esa obligación como sagrada, 11
limitado uao del azúcar. Uu poco menos de azúcar y un poco di;, sal. '

•

�Domingo 28 de Agosto de 1898.

EL MUNDO

178

Domingo 28 de Agosto de 1898

PRECEPTOS.DE HIGIENE.
ALU1'1BRADO ARTIFICIAL

El alumbrado artificial debe parecerse en todas
sus propiedades al alumbrado natural, esta es la condición que debe procurar alcanzar.
Algunos autores t.stablecenla~ diferE'.ncias siguientes entre los alumbrados natural y artificial: en cuanto é. la cantidan es axcesivamente débil la del artificial; esto se comprueba por la poca claridad que despide el foco luminoFo más fuerte, en medio de la luz
del dia; el alumbrado artificial apenas llega á ser suficiente, y no porque los niños pequeño~ lo buscan
á la hora que el sol se oculta, se debe establece,r entre la luz natural y la artificial una semejanza que en
realidad no existe.
Los aparatos de alumbrado deben llenar d~e indicaciones importantísimas: dar una luz convemente y
quemar todos los productos de la combustión. . .
La luz que se acompaña de mucho calor es perJud1cial.
Los ojos deben ver el objeto alumbrado y no el foco luminoso; el ejemplo de esto lo da el sol. que por
medio de rayoe oblicuos alumbra todo, esrando cu•
bierto muchfsimas veces é nuestras miradas.
Los antiguos hacían uso de la recina para el alum ·
brado: más tarde emplearon los cuerpos grasoso•,
muy especialmente el sebo, pero las velas de
sebo tienen muchos inconvenientes: la luz
es poco clara, es vacilante. amarillenta, con
intermitencias cada vez que crece el pábilo, la combubtión es incompleta; y además
I d
in d
del humo, el mal olor, etc., como la mecha no
Fig. 3.-Mod e O e pe a 0 • se quema bien, es indispensable e~tarla tecortando con muchísima frecuencia. Despren •
dE', además, algunos productos dañosos á la re~piración.
Hoy se usan, de preferencia, las velas de estearina. de cera, de esperma, de parafina. etc; la luz es más viva, blanca, de~prende poco calor, y la combustión es
más completa.

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Fig. 7'.-CJnerpo bordado.

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Fig. 8.-CJnerpo fantasía.

El lenguaje de los timbres posta.les.

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Flg. 2.-Toilette de -visita para señorita.

Amor á la familia en las testas coronadas.
Un diplomático muy bien informado y dotado de
una memoria excelente, recorda&amp;a un incidente que
pasó entr!l el Emperador Guillermo y su hermana la
princesa Sofia de Grecia.
E~ un error creer que el disgusto entre los des data del dia del casamiento y de la conversión de la Duquesa de Esparta.
Este abori ecimiento es mb antiguo: viene desde
aquel dia en que, en San Remo, se encontraron en•
frente á,· 1,u padre ya muy enfermo.
Guillermo, que entonces se consideraba separado
por dos escalones del trono imperial, veia con irrespetuosa impaciencia que se prolongaba la vida de su
padre. Fué á Sat Remo por un solo dia y demostró
una frialdad tan grande que hizo llorará l&lt;'ederico:
La princesa Soffa que adoraba á su padre y la prm ·
cesa Irene de Heeee le hicieron duros reproches, que
terminaron por el s'guiente apóstrofe lanzado en inglés:
"Eres tan cruel ahora, como cuando te complacías
en golpearnos siendo niñas."
El futuro Emperador escuchó impasible aquellas
terribles palabras y, alzando los hombros, salió sin
pronuncial' palabra y tomó el ferrocarril para regresar á Berlin.
La pobre madre de Guillermo ha sufrido horriblemente por el orgullo ,te su hijo, al extremo da querer
volver al lado de su propia madre. la Reina Victorf.t,
abandonando aquel palacio imperial que es para ella
una verdadera cárcel dorada.

•••

Es malo leer estando acostado, porque se conges•
tionan los ojos y se someten los musculos del ojo a un
trabajo excesivo.
Es malo leer en el ferrocarril, andando el tren, el
movimiento hace trab11jar demasiado áloe músculos
fijadores del ojo.
Es muy malo emplear espejuAlos que tengan vi•
drios de números no eaecuados á la vista.
BARNIZ NEGRO IMPERMEABLE

Los tres cuerpos que entran en la preparación s1,n
tanino, alquitrán y per sulfato de hierro, resultando
el barniz más ó menos reluciente é impermeable, según eean las proporciones de estos tres ingredientes
que se mezclan en una vasija á propósito sometida
á la acción del calor
Se aplica este barniz en caliente, á manera de pintura, sobre el papel de embalar, sobre la madera, lo•
na y en general á todo lo que convenga hacer i::.;per•
meable.
~l que no toma consejo de loe más entendidos, se
expone á errar.

•*•

Los insultos de los necios, son como los ladridos de
los canes á la luna.

Flg.10.-Frock blancoparanlña
de:6)i 7',ailos.

LOS OJOS.
Nuestros ojos es pr6ciso preservarlos de la acción
del viento, del polvo y del liumo.
No debemos pasar repentinamente de una habitación candente a una admósfera fria.
No debemos abrir los ojos bajo el agua, sobre todo
t-n el baño salado.
..,_•
No debemos mirar fijamente una luz fuerte, como
la luz eléctrica.
No debemos forzar la vista leyendo ó cosiendo con
una luz insuficiente.
.
Si los ojos estiln inflamados no debemos !abarloe
con agua cruda, lo mejor el lavarlos con agua previamente hervida y algo caliente.
. El reposo es uno de los factores más importantes en
el tratamiento higiénico delos ojos: reposo de los ojos,
reposo del cuerpo, reposo del espiritu.
Los borrachos pierden la vista muy pronto 6 su mal
es casi siempre incurable; se quedan ciegos y degradados.
Es preciso no ponerse A leer con luz pálida ó cre-

Para un corazón recto y sincero es menos odiado
el crimen que la adulación y la bajeza.
Los que viven encenegado11 en el vicio, jamás pue•
den comprender:-.ei-valor y la virtud,

Fig. 6.-Toca chelrel.

La posición de las estampillas en· el sobre quiere
decir lo siguiente:
En la esquina derecha, arriba, y el timbre derecho:
Deseo tu amistad.
Esquina derecha, arriba, timbre al revés: Ya no es•
cribas más.
Esquina derecha, arriba, timbre acostado: Escribeme inmediatamente.
.
Esquina izquierda, arriba, timbre derecho: Te amo.
Esquina izquierda, arriba, rimbre al revés: Quiero
á otro.
Esquina izquierda, arriba, timbre acostado: Todo
marcha bien.
Esquina- derecha, de abajo, timbre derecho: Tu
amor me hace feliz
Esquina derecha, abajo, timbre al revés: No vales
nada.
Esquina derecha abajo, timbre acostaito: Me hiciste
enojar.
·
Esquina izquierda, abajo, timbre derecho: Premia•
ré tu fidelidad.
Esquina izquierda, abajo, timbre al revés: He probado tu amor.
Esquina izquierda, abajo, timbre aco1,tado: Déjame
sólo en mi dolor.
En medio de la orilla superior: Silencio.
En medio de la orilla inferio1: No me ocultes nada.
En una linea con el ape11ido, timbre derecho: Acep•
ie mi cariño.
En una linea con el apellido, timbre al revés: Tengo mucho anhelo para ti.

Fig. 4.-Modelo de peinado~

puscular.

La luz para leer, escribir y coser debe llegar por el
Flg. 9.-Frock para nfila de 10 á 12 anos. lado izquierdo.

Flg. 11.-Frockdefoulard para nHla.

�Domliuro 21 de Ago■to de 1898

Jl!L MUNDO

180

FIG 5.-TBAJB DJII CALLlll,

Es de alpaca azul, con gran aplica•
ción de t11fetán escocés en la par·
te inferior de la falda unida á ésta
por cinta de tafetán. J aquet fantasía
con reminiscencia de bolero, grandes
solapas doublé de dril de lino finislmo.
Chaleco de lino también y camisa de
batista acordoneada. Gran corbata de
raso negro y collar de m~selina de_seda. En las mangas, muy JUetae, aphcación de escocés como el de la falda,
hasta el antebrazo

•

NUMERO 10

MEXICO, SEPTIEMBRE 4 DE 1 898

TOMO II

FIG. 6.-TOCA CHlllffilllL,
Toqueta de tieeú de seda rosa tierno
con fondo béret, rodeado de una draperia muselina del fondo en que está
retenida por una tortuga de atraes. A
la izquierda la draper!a fo~ma torealee
al rededor de una pluma blanca y rosa.

~-

.

té~tit: ::::\\

i ·-

•

FIG, 7.-Cl'ERPO BORDADO.

FJg. 13 -Angulo de pailuelo.

Ee todo blanco, con grandes guias y
ciutae ondulantes. Solapa fantasla que
se abre sobre una camisa de batista
acordeón que muestra una 1:,ncantadora corbata de seda ribeteada de ligeros volantes El jaquet se cierra por un
cinturón de piel de Suecia.

-------------------------------------------------- Nuestros Grabados.
Está
FIG. 1.-TRAJIII Dlll LUTO PARA CALLE,

Es de surah negro formando una gran veste cemda gracloeament11 por un lazo de tafetán negro. Un
yoke redondo, hecho de surah negro y b Jrdado, luce al rededor de los hombros. mostrando una doble
fila de ruches de surah. Al rededor del cuello hay otro
doble ruche de surah formando un ancho ruff. El
cuerpo es de brocado surah tan transparente que
muestra el doublee que es de satln ligeramente asalmonado. No hay un sulo botón en la toilette. Una dt
las grandes particularidades de ésta, nótase en las
mangas hechas de surah negro pleno, en acordeón y
cayendo amplias y luengas de los hombros.
PIG. 2 -TOILETTE DE VfolTA PARA SEÑCRITA,
Modelo en crepé de china gris plata, bordado ó.e
seda negra.
La espalda y el frente del c'lrpiño, están guarnecidas de una especie de. plastrón
Crepé de china bordado de cadwilla que forma espaldas.
Los bordes de ese plastrón están cortados en festonee de terciopelo: sobre un bordado de tejido, simulando un doble plastrón.
El tablero de la falda continúa la gu~rnición del
corpiño. Esta falda está tallada en forma.
FIOS, 3 Y 4 . -DOS MODELOS DB PIIIINADOS,

Damos ba.jo estos dos números dos modelos de peinados de suma. elegancia y de alta novedad.

FIG. 8-CUERPO FANTASÍA..

hecho en combinación con batista
azul pálido bordada y muselina de seda azul.
El bordado forma el corpiño y gran parte de
las mangas. u.ándo8e la muselioa para los
pufs y el plastrón y ascendiendo hasta formar un collar recto.
FIGS. 9,

10 Y 11. -TRES TRA,TBIS PA.B A NIÑAS,
Damos, comprendidos en estos tres números, tres encantadores modelos para niñas.
El número 9 és un lindo frock de challi, blanco y rojo, figurado con un plastroncito de
muselina de seda acordeón y jockeys ribetea.dos de blonda. Es,á ceñida por un cinturón de eatln. El número 10 es de nansú, con
cuerpecito blusa y un elegante joke con
aplicación de cinta bordada. En cuanto al
número 11 es todo de fulard, con plastrón
de guipure y galones en forma de cuadrados
~ue corresponde á aplicaciones de guipure.
Elegantes Jockeys v abullonados en los hombros y en 'el centro de las mangas, manguetas de_mue~lina con aplicacióu de galón
de seda. Cmturon de satín con un gracioso
lazo á la izquierda.

&lt;,·,&lt;/c.'

.FIG, 12,-TRAJE D!!I PASEO

Es de gr anadina, á lineas ondulantes, alternad!!&gt; en ll falda y el cuerpo por galonee
de blonda paralelos. El cuerpo muestra ua
plastrón pleno de falla blanca con radios
puntados, collar de lo mismo, pnntado también, una aplicación de blonda une el corpiño al plastrón.
FIG 13.-ÁNGULL D!" PAÑUELO.

Es de encaje y se ejecuta
con lacet inglés
El dibujo está. reproducido
sobre papel ó sobre una tela
encerada y se arregla el lacet
siguiendo los contornos.
Unense los di versos motivos
con bridas; comolfdanse tod11s
las parte3 del dibujo éon mu
cha limpieza y cuidado des•
pués se retira el bo1 dad~ del
papel ó de la tela encerada
se aplica c11da ángulo sobre ei
cuadrado de bat•sta preparado para el pañuelo y se guarnece de linda blonda de hilo.

FJg 12.-Traje de paseo.

-:~\~~ t~-.
:·~·.,•

~

.: •¡., ••·

-~(!:;:\
&amp;S\ ,,

He aqui tres combinaciones muy lindas.,
La una es un cortinaje de seda japón cruda con blonda !n•
cru8tada.
La cortina está drapeada á la izquierda bajo un nudo de cinta.
El segundo modelo 68 de muselina Liberty, con un hermoso
dibujo.
El tercero 68 pliesé á pliegues redondos y guarnecido de una
incrustación que forma dientes.
E n la punta dfl cada diente hay un anillito dorado.

' .-~,::,
~-:

' . ·:~-

.

\}t:&gt;: _
:-~

FIG, 1 4 ,-BOLSA ELEG ANTEl.

El número catorce rPpreeenta la bolea completa. Et fondo
ee de cartón recubierto de seda drapeada. La bolea está
hecha de Eatln doublé de la
miEmlf seda. Se hace esta bolsa más alta y más larga que el
fondo, p_ara darle la amplitud
necesaria.
La parte superior está extendida pero se forman pliegued en la parte baja. C:-mo
guarnición lleva un torsal de
cinta en la parte alta y unvola11te de bloma y un aconchado en los costados. Los lazos
son de cinta y hay tres nudos
de la mioma cinta mezclados
con la guarnición.

..
1

$

LLAMADOS "MISTERIO."

,

Fig. IIJ,-Pequeños cortinajes llamados ".Misterio."

Guillerm ino, Neina ae }(olanaa.

Se coronará solemnt'mente el d1a 6 del actual.

FIG.15-Pll:QUEÑOS CORT INAJES

La moda de los pequeños
cortinajes "misterio" cada dia
está más en privanza y todos
se ingenian para variar los
modelos.

ro.

FJg, 14.-Bolsa ele¡ante.

( Véast el texto.)

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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• •

,,.

..

Año VI-Tomo ll

México, Doming0

2

•

Número

de Julio de 1899.

BELLAS ARTES.

t31BUOTECA UNlVERSt¡AntA
'' ALFONSO REYES
FONDO Rto.r::&gt;O COVARRUOIAS

ESPERANDO.
D ELANCE.

1

�1

EL MUNDO.

2

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA.
:::;::;=======~============-----------------------·

LA SEMANA

l

Cuando ha llovido por la tarde y sobre los cielos
limpios y brillantes, como mármol recién lavado, co•
mienzan á aparecer las estrellas, es una delicia gozar, en cualquier parte-en uoa calle desierta, en un
balcón abierto ante el horizonte, en el Paseo de la
Reforma, en una plazuela de barrio,-de estas blancasnoches de primavera, perfumadas y transparentes
que adormecen el alma, columpiándose en la hat:?aca
que prendieron de los astros,-¡ayl hace tanto tiempo-uuestras ¡::rimeras ilusiones.
Yo no sé por qué en estas hermosas noc~es, más
sofiadas que vividas, me viene á la memona un encantador y sencillo y tierno cuento de Erckmann
Chatrian que posee una misteriosa evocación, como
si las pal~bras que lo componen fuesen cabalísticas y
estuvieran pronunciadas por :ilgún Merlín todopoderoso? No recordáis aquel idilio, de fuerte sabor alsaciano que se llama «Gretchen,? Sí lo recordáis, porque es de esos que una vez leídos no se olvidan ja
más.
Comienza así: «Eran 1as diez de la noche cuando los
bebedores salían de la Cervecería del Cisne. Teodoro
bizo como los otros y 1:1e alejó silencioso. Las ven1:ianas se cerraban á lo lejos y se oía á las buenas comadres gritar en la noche, cerrando sus postigos: ¡Buenas noches, Orchel! ¡Buenas noches, Giedel! ¡Dormid
bien! Después todo quedó en silencio y Teodoro permaneció en la calle s,,mbría. Las estr.,llas brillaban
sobre su cabeza; los árboles se extremecían á su lado
y él permanecía en la calle, contemplando, escuchando y soñando., .. ¡Cuántas cosas fugitivas nos revela la noche!. . . . Escuchad ese vago murmurio, ese
gato que huye, ese pájaro que gorgea débilmente,
tan débilmente que la garduña, siemp1e en acecho,
apenas lo oye.
«A Teodoro le gm,tabi;. la nocbe;,andaba un poco, se
detenía vol via prestando el uido .... Cuando miraba
hacia ei cielo, venían á su memoria las palabras de
Conrado el tejedor:-¡Conserva tu almal ¡Conserva
tu alma J Pero al mirar hacia la tierra, al respirar
los dulces perfumes de la primavera, de los festones
de heno de los árboles de espeso follaje, entonces
pensab~ en Gretchen, en la linda Gretchen, tan fresca con sus labios húmedos y rosado!,, con sus grandes
oj~s azules, tan sonrientes, tan limpios, con su carcajada tan franca. ¡Cuán bella le parecía entonces y
cómo le palpitaba el corazón .... ! Le parecía verla
correr detrás de una mesa y otra, y~verter la cerveza
en los grandes tarros relucientes, levantando el blanco brazo de marfl.1, el talle bien arqueado, las dos
trenzas de blondos cabellos, flot,ando hasta el extremo de su falda color de amapola, y con sus dientes
deslumbradores de un esmalte fino. Gretchen reía
con todo el mundo, excepto cou Teodoro! Apenas le
veía entrar se ponía seria; pero al mismo tiempo i,us
grandes ojos azules tomaban tal expresión de tern1;1·ra que el corazón del pobre muchacho se consumia
de amor. . . . Perdía la respiración y balbutía pa.labras ininteligibles. Teodoro sofiaba en estas cosas.
«Volvía también á ver al viejo Reebstock, el padre
de Gretchen, con su gran peluca gris, con su mi rada
cándida llenade fina beuevolencia... y la tabernibúmeda de bajo techo .... el reloj de ·piedra azulada.... la
lá~para suspendida iluminando los rojos semblantes
delos bebedores, campesinosdesombrerohastalosojos,
con su pequeiio cubilete de est~i'io en las anchas ma1;1os
ásperas y rajadas por el ~raba.jo y el _frío:--cLa vida
está sobre la tierra-se decía-esta vida fresca, esta
vida de amor, de sentimiento, de bienestar ...... el
vino, los bellos frutos, los perfumes .. , . y Gretchen,
to;io eso es la vida terrestre.,-Temblaba d~spués,
pensando en la joven: se la repre~entaba tan. bien,
que hubiera podidp contar cada bilo de su traJe, cada cuenta de su collar, cada inflexión de su sonris1
en los hoyuelos sonrosados. Ningún rasgo se le escapaba. Miraba á las estrellas y veía á Gretchen. Escuchaba el rumor del aire y oía lll voz de Gretchen. Sof!.11.ba en el mundo y Gretcben estaba allí, siempre allí,
respondiendo, á su pensam~ento. 10b amor! amorl
¿quién eres tu? ¿de dónde vieD'es?
«Y Teodoro andaba así, á través de la noche luminosa detrás de la aldea, costeando los breí'!ales, recorriendo las angostas avenidas, abiertas entre palizadas, escapándose hacia e~ valle recientemente segado, contemplando las casas con s~ construcciones
extrafias é irregulares, sus escaleras exteriores, sus
balaustradas mohosas, sus patios bajos, sus grandes
techos sobresalientes, todo circundado de misteriosas penumbras~ ..... .
Engarzo esta bella página, turquesa de luces claras,
en la desbrui'Hda placa de mi ~stilo porque, en estas
nocbas de Junio, mi estado de ánimo, corresponde
por algún obscuro simbolismo, á la escena del cuento
alsaciano.
Yo-y cuántos lo mismo que yo!-como el enamorado campesino, voy y vengo por la ciudad ale-

targada y dormida en la noche, sofiando en que una
vida fresca, una vida de amor. ha caído sobre la tierra.
Sólu que mi Gretchen, la que amo, no q~edó en la
taberna bromeando con todos y llenand') los picheles
de cerveza, risueña y cándida como la moza de
Erckmann y Cha.trian; mi Gretchen acompafia á mis
amigos ]es artistas y los rimadores, ríe con ellos, los
mira amorosa y lánguidamente, y charla, olvidada
de los que por fuerza nos vimos obligados á salir del
Cisne á las doce de la noche, cuando las ventanas se
cerraban á lo lejos y se ola gritar á las comadres en
el silencio de la calle som brfa.
Porque una vez fuera del Ci.~ne, sigo, como·Teodoro,
pen1:1ando en Gretchen, y como á él, á mí me parece
que está en todas partes, y que responde á mi pensamiento en todos los fulgores, en todos los aromas, en
todos los ruidos.
Todavía, aunque me lo crean, estoy perdidamente
enamorado de la Belleza, y en un seno que aletea, blanco y espumoso como un pichón en espasmo, en un faro que brilla como una banderola de luz, en el mármol de una estatua, en,el colorido de un lienzo, y sobre
todo, en las horas de misterio y quietud de estas noches maravillosas, veo á Gretchen, á la divina Gretcheo, de la que la realidad-¡oh, amante cruel!-me
obligó á separarme, y digo como el inocenr,e muchacho:
-La vica está sobre la tierra!

***

Para mí la locura de Cantoya, el romántico enamorado del aire, es una locura noble, tramada de idealidad y de grandeza. Esa original megalomanía de
subir, de volar, de contemplar el mundo á vista de
pájaro, da origen á cómicas y admirables aventuras,
dignas de un poema épico-burlesco, como el inmor1,al del Ariosto. Lleg,ar á lo alto, tocar con los nudillos en el azul del cielo, como en la puerta de lo infinito, esperar á que abra el Gran Misterio, siempre
en vela, y no consiguiéndolo, bajar con sobrrbla luzbélica, á encender la admiración de los hombres, á
narrarles el peligroso viaje por los espacios, los encuentros con las estrellas, los combates con los vientos, las luchas con las caudas de los cometas; es el
suefio, largo tiempo nutrido de esperanza, de este
aereonauta decidido que á falta de ciencia, posee la
ciega seguridad del creyente. Cantoya sube en su
globo primitivo, convencido de que los elementos son
amigos suyos, de que el aire es su fiel camarada, de.
que el horizonte es su palacio, de que son hermanas
suyas las águilas, de que las nubes construirán á su
paso arcos de triunfo.
Es verdaderamente espiritual esta, insania que desprecia la tierra y que cada vez que puede, asciende
porque le gusta abrir las .alas.á sus delirios en plena
inmensidad.
Lo cierto es, que á pesar de las burlas que provoca,
este hombre es simpático; y hasta, si nos ponemos á
pensar un poco, se nos antoja que todos tenemos, muy
escondido, algo de Cantoya, que no nos atrevemos á
sacará luz por temor á los envenenados venablos de
la ironía.
El anhelo de Cantoya es nuestro anhelo, es el eterno anhelo del género humano. Subir, huir de este
planeta, volar en busca de lo desconocido, perderse
en el laberinto de los astros ....
¡Oh lrrealisable sueño de Cantoya, eres nuestra obsesión y nuestra desesperación ! ..... .

*

* * la Dolores de Feliú y
Reaparece en nuestra escena
Codina hecha ópera espafiola. El doliente drama
sirve de libreto á una música que, aunque alta, parece que no se halla á la altura de la letra.
Sin embargo, la acción es tan intensa en la Dolores, los caracteres están tan "líen forjados, la pasión
es tan caudalosa y desbordante, que á pesar de que
en el pentagrama pierden un poco su brío los gritos
de la mujer ofendida, las amenazas del amante cruel
y perverso, y las ternuras del cándido enamorado, el
público se estremece bajo la zarpa de león de un poeta que encuadró en el marce del Arte, un conmovedor fragmento de vida impura y apasionada.
***

Un escritor característicamente americano, nos envía desde Cuba el último de sus libros: Ent1·e brumas.
Es Andrés Clemente,Vázquez uno de los narradores
que más interés despiertan con sus rel.tos, impregnados siempre de una admirable sencillez poética.
Hablan de cosas pasadas, de viejos episodios, de
lejanas memorias, con un acento de abutlo lleno de
melancolía y de dulzura. ¡Alma dichosa que el crepúsculo de la vida, ve florecer como si fuera pleno día, la imaginación juvenil y feclUld&amp;! . .... .

Domingo 2 de Julio de 1899

,-

Revistas =rpliticas .y Literarias..
No en el úl~~o escrito literario de nuestro Castelar, p.orque es~ ~¡tuda es el _breve y expresivo que
escribió para ¡¡114: m que han preparado las Señoras.
de Ja Jdnta Dlmt:! va del Asilo Galán, pero si en uno
de los últimos¡(el $producido por el l mparcial poco&amp;.
días ha, algunqs d4 nuestros lectores habrán advertido este conce! s~gular (no tengo á la mano el periódico para e r ton precisión) el Austria alemana
se está tornan ¡testante.
Esto quizás. pa zca una enormidad á muchos de
quienes conozca.o fidelidad al C':1.tolicismo de la inmensa mayorí~ de os súbditos de los Habsburgosque
abrazaron la R~(\:) a en Austria, en Hungría y, sobre todo y desde n:tucho antes de Lutero, en Bohemia
pero que, sometidos por las armas, fueron luego afor.tiori, aunque ~iínltiva~ente, conver~idos _al c~tolicismo, gracias1i.t celo ngoroso y á la mtehgenc1a de
los jesuitas. Qµlw atribuyan el mencionado concepto al brío antiolerklal que resucitó siempre en el gran
orador cada ve:i que creyó en peligro la supremacía
del Estado lai()o, actitud política que jamás mermó
en nada, por cierto, su profundo sentimiento cristiano.
Como sucede en todo escrito político, destinado á
causar determinada impresión, las ideas y los hechos
toman un resalto exajerado; un orador y un político
haráa siempre de }a historia una materia tr!l.nsformable á ríes"º de alterarla, ó un depósito de donde
pueden extrairs~ maravillosos efectos de color ó la
arcilla propia pata elaborar estatuas y bajo-relieves.
Nadie como Em;io Castelar para servirse de ese material: conocía 1 hlstoria de un modo pasmoso, pero
sólo le interesab como colorido y como drama; para
trazar con ella
dioramas que han asombrado al
mundo la convir~óliteralU1ente en una paleta ..... .
Este buen seño¡· está á punto de di vagarse, dirán
mis cinco lectore (juro que los tengo, porque los he
contado). Siemge estoy á punto de eso. Vamos al
grano. '
l.
¿ Por qué los cit,ólicos de Austria se tornan prútestantest La cabe¡a de Francisco José es (dicho sea
con respeto) la pMra angular de un edilicio heterogéneo compuesto!rincipalmente de tres materiales
disímbolos: el ro érial eslavo distribuido en dos zonas paralelas al . y S. del Valle del Danubio ocupado en toda su egión media por diez millones de
alemanes y seis ••magyares (húngaros) que componen los otros dos ateriales. Estos son quienes mandan y dominan, e os constituyen el duali,-mo; la doble
corona de emper or de Austria y rey de Hungría
que lleva sobres canas Francisco Jm,6, quiere decir: sumisión de os eslavos del N. á los alemanes,
sumisión de los d 8. á los húngaros.
•
En todas part los eslavos protestar. y por todas
partes se registjin anuncios de cambios futuros,
próximos quizás. ~n Hungría el odio al eslavo forma
parte de la. religi cívica, y preciso es recordar, que
los húngaros y lo turcos son hermanos de raza y que
entre esta raza tu nica á que se gloría de perteuecei:,
en verso, Juan Rtepin y los eslavos, el duelo étnico
se inició al •man r de la historia y se agravó hasta
el paroxismo cu do croatas y rusos, ¿sla.vos todos,
aplastaron en 48 I 49 á los l~berales alema°:es y á los
patriotas húngar9S. Pero liberales y patnotas han
alzado la frente ~1e el día siguiente de Sadowa; _la
Hune-ría asesina1 hace cincuenta años por Pask1ewitch ha resucilo triunfant,e y es duefia de sus destinos. Para los e lavos no puede baber autonomía
dentro del dualis o ¡así han pagado los Habsburgo
los servicio1:1 de ~iados de nuestro si¡;lo!
. Con todo los dmbios vienen; un fuerte grupo de
nacionalist~s hú aros á cuya cabeza figura el hijo
mismo del liber dor Kossuth, habla de una cosa
que habría hace oco parecido imposible, de la reconciliación de búng os y eslavos. Esto tras~ormaría la
faz del imperio. a Austria, al contrano, la lucha
entre alemanes eslavos se exacerba más día á día;
en Bohemia, com es sabido, toma las proporciones de
una lucha nacion 1 renace en los grupos universitarios el culto por u'an Huss, el santo. mártir de lapatria tcheque ree plazado por el culto de Juan de
Nepomuc, cuand el emperador !erna~do II y lo_s ~esuitas ahogaran a independencia nap10nél.l y relig10sa de los bohemi en el siglo XVII; y los alemanes.
acostumbrados á obernar en un país en que siempre
han estarlo en ro oría, protestan contra las tem1encias autonómica de los jóvenes tcheq~, ausentándose
de las asambleas de las universidades.
Lo mismo en ustria; allí los alemanes están en
mayoría mas L bién el elemento eslavo tiende á
á compa~ttr con ellos el poder, á. pesar d~ la vivísi•
roa resistencia e se le opone. Los conflictos de este género en el f,alismo austro-húngaro ~ornan forzosamente unca !!ter confesional, se ,uelve~ lucbas.
religiosas. El el ;ro católico, bastante mal dispuesto
para los eslaTos li Bohemia, es aliado natural de los.
eslavos del S. coatra los liberales alemanes. Basta recordar que entf esos eslavos del S. descuella como
un caudillo·y co o un apó11tol el gran obispo Stross~ayer, cuya voz, o qesta á la in.falibilidad del p.ontifi-

*

3

Domingo 2 de Julio de 1899.
ce, abogaron en las sesiones del Concilio Vaticano
los obispos zelotas de Pío IX, entre quienes uno ó algupos mexicanos se distinguieron. Hoy Strossmayer
es uno de los misioneros favoritos de Leon XIIl; le
ha dado la misión de trazar el programa de la reunión futura de los eslavos cismáticos y ()3.tólicos.
Resentidos profundamente los alemanes católicos
por la parcialidad de sus cleros en favor de sus enemigos hereditarios, hin puesto en el cielo sus quejas,
y los exaltadoR, obedeciendo á la direcc!ón de dos furiosos agitadores, Wolf y Scbenerer, La.o anunciado
su conversión al protestantismo. Los corifeos y un
grupo de personas que·no llega á un ll\,illar, han realizado su amenaza ell el N. de Bohemia, sobre todo,
donde algunas pequeñas poblaciones alemanas se han
declarado protestantes en masa. El clero austriaco
hizo al principio po.:o caso de esto; pero boy, profundamente alarmado, multiplica las deprecaciones, los
sermones vehementes, las conminaciones y las cartas
pastorales; Monsefior Gruscha, el cardenal Obispo de
Viena, ha resuelto dirigir la campaña y ha hecho un
llamamiento á la fuerza pública para que impida h
propagación del mal: al brazo secular como se decía
en los tiempos inquisitoriales.
A este extraí'!o movimiento hace alusión el escrito
de Castelar, exagerándolo un poco, porque la verdad
es que lo que se anunciaba como una conversión en
masa, ha resultado poca cosa. á la postre. No es eso
lo grave para el dualismo austro-húngaro, sino que
los eslavos en cuanto la mano de hierro del magyar
se hace sen~ir demasiado, vuelven los ojos al Tsar,
especie de jefe honorario de todos los eslii.vos del
mundo, y los austro-alemanes, cuando temen que su
preponderancia decline, ,suspiran por el Kaiser de
Berlín, centro vivo del pangermanismo.

* **
¿En dónde se baten? En donde ya no se batirán
es en S&lt;tmoa; los ri va!_es Malietoa y Matai,fa han depuesto las armas y la alta comisión arbitradora ha
decidido suprimir la monarquía é instalar en Appia
una suerte de gobierno republicano; esto pa_rece que
será un sedativo para los arde-res belicosos de los samoanos; lo seguro es que las tres potencias, Ing1aterra, .Alemania y los Estados Unidos, meditan cada
una sola cómo birlarár: su parte á las otras dos: Alemania pag-ara el plato.
;
En donde parece que se batirán pronto es en el
Transvaal; los burghers del presidente Krüger se arman hasta los dientes y la mayoría de los uitlanders
se preparan á conquistar sus franquicias con el auxilio de Inglaterra, cuyos callones manda limpiar y
preparar el gobernador del Cabo. En Bloe1nfontaine
no pudieron entenderse, como dijimos en nuestra última revista, el bíblico señor Krüger y el exigente
sefior Miliner: deje usted á los uitlan.ders tomar parte en el gobierno, decía Mr. Miliner, deles usted el
voto á todos, y desde luego, con sólo ciertos ilusorios requisitos de vecindad; es decir, déjelos usted gobernar.-No, respondió el bíblico Mr. Krüger, no;
les daré franquicias pero poco á poco, mediante natu~alizaciones que no produzcan su erecto iumediatamente, sino al cabo de cinco años; además obliguen
ustedes á la Charte:red (la compañía organizada por
Cecil Rbodes) á pag-arme una fuerte indemni7.ación
-por la invasión de Mr. Jamesson, un doctorci!!o en
obstetricia, y además comprométanse ustedes á someter al arbitraje de una potencia cualquier nuevo caso de conflicto entre boers é ingleses.- Imposiblr, no consentimos, replicó M11iner, y concluyó la
r- conferencia.
Ilay en todo esto 1ma cosa risueña (¿Puede decirse así en vez de risible? Creo que no y por eso lo di. go.) El fogoso imperialista Mr. Chamberlain, secretario de las Colonias en el gobierno del Marqués de
Salisbury, en cada uno de sus discursoi,, eompromete
la acción del gobierno inglés; es decir que el Ministerio acuerda poner el pié en una linea y el enfant terrible del unionismo en un discurso del día siguiente
del acuerdo, pone el pié en la raya y, por la propensión natural de todo orador de ir hacia el público,
da un paso más. Por eso han convenido los miuistros
de S. M. B. en no dejarle e1 primer monólogo del acto; sino que Mr. Balfour hombre de un talento infinito y filósofo en sus ratos perdidos, se adelanta á
declarar la verdadera inteución del gobierno; y así
el paso de Mr. Chamberlain es por su cuer:ta y riesgo. Curiosas costumbres parlamentarias.
Lo que sí nos ha conmovido profundamente basta
las lágrimas contenidas, que son el preludio de las
que corren, pero que no pueden correr en esta crónica decentemente, es el discurso pronunciado el lunes
pasado por el propio Mr. Cbamberlain. &lt;¡Los peligros
que corre Inglaterra en esta cuestión de los boers
son para partir el al mal ¡ Los boers se arman; los
boers tienen dinero y soldados; los boers van á creer
que nuestra paciencia es debilidad, y abusarán; verán ustedes cómo abusan de esa debilidad! ¡Oh! no,
es preciso ser fuertes, no; ao queremos la guerra, pero si nuestra dignidad lo exije, nos sacrificaremos y
mostraremos que somos capaces de defender11os ....
Mostraremos los dientes-&lt;¿ Y para qué son esos dientes, abuelita?-Para comerte mejor, hija mía.•
En donde sí se baten á más y mejor es en la isla

SR. JOSl!: M. 8 USTILLOS1
Poeta Mexicano
ten Toluca el 2 0 de .Junio de 1aee.

Ultimo retrato.

Fot. Torres.

de Luzón, tagalos y americano,;. E l goberna&lt;'lor Otis
se ha visto obligado después de una trabajosísima
campal'!a en el centro y sur de la isla, á darla por terminada hasta que pase la mala est,ición, contentándose con limitar la ocupación á una zon1. que al N.
de Manila llega hasta San Fernando y al S. se limita
al distrito de Ca.vite. Algunos puertos dominaoos
por la flota pueden considerarse también en poder
de los americanos. Y es muy poca cosa. Si entretanto los filipinos no se desorganh,an, si continúan ayudando al calor y á la humedad, siendo la pesadilla de
las avanzadas de Lawton y Me Arthur, la nueva campaña, que es, como si dijéramos, una campaña prei,idencial, porque &lt;'le sn buen suceso depende quizás
la reelección de Me Kinley, recomenzará bajo malos
auspicios. Será, en suma, un mal negocio; si llegan
á demestrar esto los filipi nos, habrán ganado la partida.

** *
Los 'últimos periódicos franceses, en cuanto se refiere al asunto Dreyfus, son verdaderamente dignos de
estudio. Todos los enemigos de la revisión clamaron
porque·las salas de la Corte de Casación (civil, criminal y de requetes) conociesen reunidas y resol viesen el
caso. El gobierno de M. Dupuy, sin motivo legal
suficiente, como se ha visto hoy que se han publicado
1011 pormenores de la investigación, sin nada que lo
obligase á despojar de su jurisdicción á lc1, sala del
crimen, pero con una mira polítka que ha resultado
justa, Mnfirió, por medio de una ley que resulta ad
hoc, la rei,ponsabilidad de la decisión al Supremo Tribunal ent,ero. J)ió así plena sati.,facción á las exigencias de la prensa reaccionaria y antisemítica. El solemnísimo farsante que se llama M. Quesnay ,de Baurepaire, que quiso explotar la excitación de las masas
en favor del ejército, para ver lo que pescaba, se declaró satisfecho: sus colegas de lasa.la civil, el mismo
magi!,trado ponente, Ballot-Beaupré cuyo informe es
sin duda la pieza capital de los autos, le habían manifestado su hostilidad á la revisión.
Mas ¡oh! dolor ! M. Ballot-Beaupré ydespuésdeéllos
cincuenta primeros-magistrados de Francia, se declaran unánimemente en favor de la revisión, casan el fallo del eunsejo de guerra de 94 y determinan en una
sentencia concisa y precisa á la vez, que "el acusado
Alfredo Dreyfus comparecerá ante el Consejo de Guerra de Rennes, designado á este fin por deliberación
especial habida en sala del Tribunal, para ser juzgado sobre el punto ·siguiente: ¿ Dreyfus es culpable
de haber, en 189!, provocado maquinaciones ó mantenido relaciones con una potencia extranjera ó con
uno de sus agentes, para comprometerla á cometer
actos de hostilidad contra Francia ó emprender contra ella la guerra ó para procurarle los medios á este
fin encaminados entregándole las notas y documentos
contenidos en el bO'l'dereau1"
Esta declaración era clara para todos los hombres
sensatos; habría sido necesario desesperar de la justicia humana si un tribunal de la competencia y del
prestigio de la Suprema Corte Francesa, hubiese cedido á la influencia de un grupo de obcecados y energúmenos que soliviantan á las multitudiB francesas.

Sin embargo, el fallo causó emoción profunda; la reflejan bien los periódicos. Todos habían ofrecido inclinarse ¿se ban inclinado todos? Los que habían
guar Jado una reserva neutral y respetuosa como el
Jou1"?ial des Debuts, modelo impecable del periodismo
ilustrado, espirit ual y cortés, órgano de la burguesía
irremisiblemente demor:rática, pero relig!osaw~nte
liberal, se bao inclinado siu ret,icencias ante el fallo
de la Corte; de esta parte sana de la población francesa que guarda GOD una gracia de tan buen tono y
con tan exquisita inteligencia de fas necesidades sociales, la gran tradición de las épo,cas parlamentarias,
es una expresión admirable en su limpia sencillez el
manifiesto de la. asociación política, lu Unión liberal.
«Tenemos que combatir dos clases de enemigos, dicen al terminar los autore1:, del manifiesto. Por un
lado el partido radical y socialista que no ha cesado
de ganar terreno desde lr,s comienzos de la legislatura y pür el otro un partido formado con todos los deshechos del pasado y que sueüa con golpes de Estado,
con plebiscitus, con servidumbre, en una palabra, y que
busca por t odas partos á uno á quien conferir la peligrosa misión de imponérnosla. Nosotros, republicanos liberales, no desmentiremos nuestro pasado; vemos con toda claridad y acostumbramos denunciar
sin piedad las faltas del Parlau1ento; no por eso se ha
mermado nuei;tra adhesión á las iru.tituciones republicanas. Si aún están demasiado vi vas las pasiones
para que sea pusible hacer aceptar los consejos de la
moderación y la prudencia, esforcémonos al menos
por evitar males irreparables; y colocados entre dos
partidos que luchan igualmente por ahogar la li':ertad, continuemos defendiéndola con la convic.::ión
profunda de que sólo ella puede abrigar la tolerancia
religiosa, asegurar la plenitud de su independenciaá
Ja justicia, inspirará todos el respeto á los derechos
de cada uno, fortificar las costumbres públicas contra una cobardía que prnpara. el camino de la corrupción, y por la Cúntianza que inspira, hacer volver á
los espíritus y á los corazooes la paz social de que tentmos necesidad tan urgente.,
Eotre los perUdicos antirevisionistas, algunos, los
menos, se someten corno el periódico rle Paul de Cassagnac; otros como la. frenética Libre Parole del frenético Drumont dicen: cS1 todos esos oliciales á quienes
defendiamos, hubiesen tenido el temperamento de los
hombres de antaño, habríamos ganado la batalla,
porque Francia estaba con nosotros. Nada hemos encontrado, nada, nada, nada más que felicitaciones y
apretones de mano.&gt; El autor quería un pronunciamiento, la mayor parte finge n esperar que el Cunsejo
de guerra r econdenará 4 Dreyfus, á pe¡,ar de la confesión misma del condottiere l!:sterhazy.
Lo que ennoblece á la especie humana y consuela
de lo que indudablemente ha sido una obra deespanto.sa inquidad, es la actitud de la sociedad en que si
tamaño crimen pudo cometerse, tamaña reparación
puede esperarse, en que ha bdbido h'.)mbres que todo
lo sacrificaron para obtener justicia, y mujeres c,,mo
Mme. Dreyfus con cuyo corazón acabarán por latir
al unísono los de todas las mujeres buenas de Francia.
¡Oh! cuán bien dijo Rugo:
«Quand tou.t se f uit petit, fermnes, vous restcz grandes.&gt;
Saben los lectores rle mi últi ma revista cuán natural me parecía que Waldeck-Rousseau y el I11arqués
de Gallifet se encargasen de dar solución á la crisis
ministerial; nosotros considerábamos necesaria una
concentración de las fuerzas repnblicanas, mas nunca supusimos que el radio de concentración pasase de
los radicales y alcanzase á los socia.listas, menos que
un liberal de la altura de Wa!deck-Rousseau se aliase á el!os; mas si nos sorprende que lo baya hecho,
nonos plfrece que por ello debe condenársele, y el grupo moderado que encabeza M. Meline hace mal quizá
en negarle su apoyo. Lo que ba hecho el insigne repúblico, con sacrificio de arraigadísimas convicciones,
es una revelación del peligro que corren en Francia
las instituciones republicanas; como cuando se trata
de las defensas supremas, no ba sido posible rechazar ninguna alianza y desde el republicano conservador GalJifet, que guarda incólume un inmenso prestigio en la masa del ejército, basta el socia.ista Millerand que 7ocos días antes de ser ministro proclamaba. en su p.eriódico (La Lanterne) que la justicia no
conocía ni represalias ni venganzas, y que es, como
si dijéraD10s, un socialista de gobierno, todo cuanto
elemento de orde!l podía encontrarse en los grupos
que combaten entre sí, perc á la sombra de la bandera republicana, tienen una representación en el nuevo gabinete que no es una conciliación, sino una
tregua.
El Presidente del Consejo lo dijo muy bien en su
conciso programa, que fué un breve comentario de
la orden del día que produjo la caída del ministerio
Dupuy. Lasdificultadessongravíslmab, parecen Insuperables, eso es lo que demostrará si Waldeck-Rousseau es, como hemos afirmado, ó no, el primer hombre de estado con que la república cuenta.
El programa es muy concreto y esto facilitará al
gabinete mantenerse muy compacto; la decisión
del consejo de guerra que juzgará de nuevo á Drey!us no puede hacerse esperar. La declaración de inculpabilidad es inevitable, tratándose de un grupo de oficiales de honor, sobre los que no pesan las

�EL MUNDO.

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Domingo 2 de Julio 1899
Domingo 2 de Julio de 1899.

sugestiones que puso en obra el ministro de la gue- M. Loubet, y esto podría ser la seilal del conflicto cirra Mercier cuando deliberó el primer consejo. El vil; creemos que Waldeck-Rousseau, queGallifet, qll:e
ejército habrá así pronunciado la última palabra y el Presidente, pueden ponerse á la altura de esta siesta palabra será justicia y caerán como por ensalmo tuación.
todas las prevencione¡, que contra él tiene una parte
Pero si nuestra primera hipótesis se realiza, como
del país republicano, prevenciones hábilmente explo- lo creemos firmemente, el ministerio, tal como está
tadas por los grupos que proclaman la revolución compuesto, perdería su razón de ser y á las tentativas
social.
de convertir al Estado en un organismo absorbente
Si contra la convicción que ba penetrado ya en la de todo capital, que es el programa colectivista, pueconciencia de todos, aun de los que tingen creer en den los liberales desplegar toda i,u resistencia, segula culpabilidad quand mime de Dreyfus, como el gt&gt;- ros del triunfo, asf como esa misma resistencia sería
nual Mercier, si contra el análisis irrefragable becbo hoy dar el triunfo á los enemigos de la República.
Veremos; precisam:mte acaba de presentarse un capor el magistrado lntormante de la Corte de Casación é lmplícita•nente admitido por ésta, si contra la. i;o en que la euergfa del ministro de la gue:ra tiene
terminante confesión de Esterhazy, el Consejo, que ocasión de revelarse en toda su fuerza; un oficial del
sólo puede examinar, como prueba, la única quo sir- ejército se ba permitido Insultar en un periódico al
vió de base legal á la condenación de Dreyfus, el bor- jete del Estado; si él y todos los que como él piensan,
treTeau, declarase culpable al capitán acusado, lacues- parece que son varios, no reciben un castigo rápido,
tlón tomaría repentinamente un carácter de espan- seguro y decisivo, de esos que muestren la mano del
tosa gravedad. Vendría al dfa siguieute el Indulto de jefe de la carga histórica dtJ Sedan, calzada por un

EL MUNDO.

guante de acero, no sabríamos qué :'.)ensar ni á qué
atenernos.
Nadie duda que Francia necesite un gobierno, todas las democracias latinas y, sobre todo, las democracias militares, (lo que parece un contrasentido y
ese es el contrasentido que causa la dificultad fundamental é Insoluble en la existencia de la República),
todos necesitan gobiernos fuertes; es hábito y necesidad de conformación. Pero no necesitan dictadores
perpetuos, porque esos tras de ser la opresión, sou
la guerra, son Waterloo y Sedan. No, por más que
asf lo piense el estentóreo Dérouléde que gritaba ante el tímido jurado que lo absolvió: d'rancia necesi
ta un hombre&gt; dando así á su patria la obscena actitud de una mujer atacada de una de esas vesanias
que Cbarcot trataba en la Salpetrlére. Implo, loco.

__J ~ J

~

-

EL ESCANDA.LO DE AUTEUIL.-LA P0LICIA APltE11ENDE AL CONDE CmtISTI.I.NI.

EL MIEDO A LA MUERTE.

EL ESCANDALO DE AUTEUIL.
EL CONDE CHRISTIA.NI AMENAZA. CON SU EAST0N AL PRESIDEl&lt;T.E DE FRANCIA.

¡

Oportunamente nos transmitió el cable y leímos
con más desagrado que sorpresa la noticia de este lamentable escándalo provocado por uo grupo selecto
de gentile$-homlnes en las fiestas del Steeple-Chase de
Auteuil.

Dice un cronis!a parisiense: &lt;No exajeremos la importancia de esa tonta barrabasada de petimetres que
se lanzaron gloriosamente al asalto de una tribu;1a
ocupada por el invitado de una Sociedad, para ir después á dormir en la vil D.:tenclón. Esto oo ba sido

más que el ensayo de un nuevo sport, cuyos resultados son poco alentadores en razón de su taita
de elegancia. No es fácil comprender lo que ¡&gt;;Jeden ganar esos sefiores entregándose á tales ejercicios, pues lo único que bao becbo es perder, con
algunos bastones y no pocos sombreros, los últimos girones de una fama de buena educación y
de exquisitas maneras que ya muy pocos lee reconocíc1,n.
M. Fernand de Cbrlstlani, el máis audaz y más
torpe, si no el jete de ese grupo de elegantes, tiene treinta y ocbo aITos de edad y es nieto de un general del primer imperio.
Al llegar M. Loubet al bipodromo de Autt:uil el
dfa de los escándalos que tué el 4 de Junio, se le
recibió con aclamaciones de entusiasmo; pero á
, poco se oyeron gritos Insultantes para el Jefe del
Estado.
Uno de los insultadores, el ridículo y universalmente célebre en estos dfas, cuyo retrato figura
en un ángulo superior de nuestro grabado,. el conde Christian!, escaló la tribuna presidencial con el
ímpetu, aunque con menos berofsmo que su abuelo las trincheras enemigas, y se lanzó bastón en
mano sobre el Presidente Loubet.
Afortunadamente el General Brugere previno el
· bastonazo y M. Loubet recibió sólo un débil golpe
t&gt;n la copa del sombrero. La escena produjo un tumulto espantoso.
El agresor fué detenido inmediatamente, y con
más cardenales que él quisiera, fué á. parar en
manos de la policía y llevado bajo severa custodia
á la Detención.
Entretanto, los turiferarios del héroe (Jl:;1 liitlani, libraban una verdadera batalla con la
policía bajo el mando de M. Touny, auxiliado
por el oficial Grlllleres, el cual rué herido gravemente en la cal,eza.
Reducidos á la Impotencia los revoltosos, bien
pronto rueron á bacer compa!Iía al benemérito
Cbrlstianl y á felicitarlo por su brillante proeza.
No es Inútil recorda: á nuestros lectores que la víspera de los hechos que rererimos, es decir, el sábado
3 de Junio, la Corte de Casación pronunció el magui.tico fallo de rerlsión del proceso Dreyfus.

El Instinto más poderoso y dominador
en el hombre y en los aniwa.les en geoe!!'al, es el de conservación. Vivir. á todo
trance, á toda costa, sea corno fuere, en
-cualquier condición; per&lt;&gt; ,·ivir, be abi la
gran aspiración bumana, P4ra ~a lnmen-sa mavorfa de los hombres, la vida no vale p1&gt;r lo-; goces que promete,,por las satisfacciones que procura, por los apetitos que
sacia, por las concupiscencias que harta,
por las ambiciones que colma, sino por
-ella. rulsma, independientemente de sus
,goc&lt;!s, con entera. abstracción de sus dolores.
Aman la vida, la quieren perdurable é
inextinguible, César en el solio y Job en
-el estercolero; desde el peilón desierto de
!:;anta. Elena, entre las ruinas de un poderío casi extravagante y los laureles marchitos de una gloria casi di vlna, y después
de haber vivido él solo mil vidas, Napoleón que nada espera., des':.'a aún vivir, y
frun'ce lnrli!tnado el ~i'io á las acometirlas
-del mal que lo consume y,ha de ,miqufürlv.
Ricos ó pobres, gloriosos ó igncrados,
reyes ó mendig~s, genios ó imbéciles, para
los hombres la vida no es un medio sino
un Un, estima.ble en sf mismo y por sí
mismo, y la imaginación y la fé la prolongan más a1lá de la. muerte, lmpoten.
tell para conservarla real y efectiva. más
de lo quedura.n un soplo ó un suspiro.
La sola Idea de la muerte, biela la sangre en las venas y yergue el ca.bello en la
-cabe:1.a. Soledad, trio y ~ilenclo ... extin-ción del cambiante panorama exterior,
dlsl paclón de los fantasmas del mundo
interno; el músoulo, rígido; el nervio,
Inerte; mudo el labio, 1 ncunmovible el corazón, inactivo el cerebro; sólo de pensarlo
se siente horror y miedo. Y luego, más
allá, un misterio impenetrahle ¿la. nada?
.¿el éxtasis místico? ¿el viaje interminable á través de otros mundos y en la envoltura de otros cuerpos? ;,el fuego eterno? La fé intenta en vano alumbrar ese caos, subsisten siempre dudas, inquietudes, angustias que
llacen, aunque dolorosa, preferible esta vida á otras
vidas, y los dolort'S ciertos á los goces dudosos.
El amor á la vida en si se complica. con el terror
que inspira lo descono.:ido, y la vida se hace doble0

EL POETA RUSO ALEJANDR.:&gt; PUSC11KIN.
mente amable, por lo que ella vale y por lo que puede signilicar lst muerte. Este cúmulo de rertexiunes
acude, sobre todo, al pensamiento en presencia de un
cadáver, severa y muda Interrogación que los cirios
alumbran y no esclarecen, y que la.s flores perfuman
sin mitigar el horror que inspira.

SI tanto asf amamos la vida y tan tr meado problema. encierra su extinción,
qué terribles y dolorosas deben ser la inminencia y la proximidad de la muerte.
Sentir que la sangre se biela poco á poco
en las venas, que la fuerza se extingue,
que la vista se anubla, que la palabra se
estanca en los labios; entrever al rededor
de sí llorosos y doloridos á los seres que se
ama.; pensar en su viudez y su orfandad;
prever para ellos el abandono, lc1, miseria,
el extra vio por falta de consejo, el vicio ó
el crimen por falta de dirección y ejemplo; considerar de antemano el hogar triste y trio, las asechanzas contra ,a inexperiencia, las confabulaciones contra la
debilldarl, el desplome por falta de sostén
y el dolor á dQmlclllo por taita de apoyo
y de defensa; todo esto oprime como una
pesadilla, llena de dolor y de angustia, y
creemos que en el dintel de la muerte nos
atenacearán todas las furias ó nos chuparán todos los vampiros.
De abf ese afán por perder la razón antes
que la vida, por morir hundido en el coma
estúpido, ó caer fulminado por el rayo
sin que la reflexión, el cálculo y la previsión
tengan tiempo de atormentar nuestra
agonía. El agonizante pareet: no tener
m¡is que una de dos actitudes: estallar en
protestas ó prorrumpir en gemidos; renegar como un condenado ó llorar com'.&gt;
una plañidt&gt;ra.
Contra esta previsión hablan los hechos;
la muerte, la inexorable, la implacable, la
f riu segadora, tiene com pasión de sus víctimas y antes de levantar sobre ellas su
atiiada guadaí\a, les inspira resignación,
serenidad y calma: tiene piedad de ell.lll
y las arma de valor ó las Insensibiliza y
embrutece. Nada, en efecto, más rudo
q·1e el contraste entre lo que debía ser y
lo que es en realidad la proximidad de la
muerte. En plen'l vida la temíamos y la
esqulvábam~s, la juzgábamos horrible y
atormentadora; cuando la vemo:1 venir, ó
la llamamos con anbelo ó la acogemos con
calma ó la miramos con indlrerencla.
oi la muerte sobreviene entre sufrimientos agudos y crisis do,orosas, ansiamos su llegada, la llamamos como á una redentora y preterim08
mil veces morir á sufrir. Si se acerca silenciosa y
compasiva, si la vida se extingue sin dolor y sin angustia, la recibimos como una amiga esperada y no
temida. En estas condiciones el agonizante llama á

�EL MUNDO

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Domml!'o 2 de Julio de 1899

Domtnl!'O 2 de Julfo dP. l~!l!l.

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EL MUNDO.

LA NUEVA SINAGOGA EN CHEMNITZ.

¡PER

E:XPOSICION DJ!L,CASJNO NACIONAL,

los suyos, les sonríe, imprime en sus frentes el último beso, desliza en sus oído!&gt; el último consejo, les
sugiere resignación y valor, apenas si un vago tmte
de melancolía cubre su semblante; habla de sí mismo como de un indiferente, encuentra natural y lógico morir. prodiga aliento en vez de solicitar consuelo, juzga llenada su misión, alcanzada la meta; la
vida que le pareció siempre tan estimable y valiosa
le es indiferente, en su último balance le parece fallida; acaba por reconocer que no vale gran cosa y sin
tristeza como sin amargura, sin prot,estas como sin
blasfemias, expira resignado y tranqullo y hasta feliz á veces.
El he'cho, sorprendente en sí mismo, lo es más aún
en los éasos en que la muerte sobreviene cuando una
• enfermedad prolongada y aniquiladora .no ha t,enido
tiempo de extinguir las fuerzas, de embotar las facultades, de provocar esa indifeiencia apática y pro•
--funda características del agotamiento supremo; cuando se impone, como en la pena capital, á un hombre
sano, robusto, á veces en plena jnventud y en pleno
vigor.
El ajusticiado que protesta, se agita, reclama la
viJa como un derecho, se defiende y resiste, á quien
hay que llevar al patíbulo maniatado y á empellones
como al loco furioso á la ducha; el t ondenado á muerte que gime, llora, suplica, reza y clama al cielo son
la excepción y no la regla; tanto son la excepción que
entre nosotros casi no se registran casosde ese género.
Los casos ordinarios son de tres clases: E: fanfarrón que llega. á la muerte con la frente alta, la.mirada
altiva, verboso y decidor, prodigando bravatas y hasta chascarrillos, que rehm,a la venda, que pide man' dar la ejecución. Hemos visto morir así á O'Horan y
á un sargento del antiguo Cuerpo de Tiradores; este
último leyó unas décimas al cuadro de ejecucióp, ven-

Los .M.\ RMOLES

SACO!

Los israelitas de la ciudad de Chemnitz, que
apenas pasan de mil, careciendo rte un sitio
apropiado para sus servicios religiosos, resolviéronse en el aiio de 1897 á construir una sinagoga, para lo cual empezaron por adquirir un amplio terreno en la plaza de San Esteban
No obstante el corto número de adeptos que
forman el grupo judio de Cbemnitz, no hubo
dificultades para reunir los fondos nesarios al
efPcto que se habían propuesto y una vez adquirido el terreno procedieron á abrir un coucnr¡;o
artístico entre todos los arquitectos del Jugar
para que presentaran proyectos apropiados tanto en la parte de comodidades y exigencias pa
ra el servicio, cuanto en el carácter arquitectónico que debería concordar con la índole de la
estética Lebrea.
Presentáronse setenta y ocho artistas y obtuvieron respectivamente, el primer premio el Ingeniero W. Buerger y el segundo los Ingenieros Hoeniger y Sedelmayn. Naturalmente fué
el proyecto del pri::.iero el que se llevó á la práetica. y á su autor Buerger se confió su realización.
La construcción duró sólo quince meses, al
cabo de los cuales fué entregada al servicio tal
cual pueden verla nuestros lectores en el grabado que les ofrecemos.
Forma un hermoso adorno de la ciudad y produce una impresión maJestussa.
Usóse como principal material piedra artificial roja que con el contraste del tejado verde
claro, es de gran efecto, según dicen los periódicos técnicos alemanes.
El nuevo templo judio t!Pne cabida para unas
setecientas veinte personas é importó su construcción 120,000 pP.sos aproximadamente.
Ofrecemos á nuestros lectores este-grabado
por el interés que actualmente despierta todo
lo que ataíie á los judíos, tan traírtos y tan llevados en estos últimos tiemposá causa del asunto Dreyfus.

CUADRO DE R ULL,

éló á sus dos compañeros de patíbulo, rehusó vendarEL CENTENARIO DE ALEJANDRO P'O'SOHXIN
se y mandó la ejecución. El segundo tipo es el inerte, el indiferente, el inconsciente casi; va á la muerte automáticamentr, habla poco ó nada, no hace reEl siete de Junio último (26 de Ma:vo según el ca,.
comendaciones ni encargos, todo le es igual y no ma- lendario ruso) se celebró en Rusia el 100° aniversario
nifiesta ni valor ni cólera, ni miedo ni aolor.
del nacimiento de un poeta que tiene derecho á un
El tercer tipo corresponde. en general al mártir de
lugar preferente en el Parnaso de su patria, pues fué
alguna grande idea ó á la v!cti ma de alguna gran
el iniciador de la nueva poesía rusa que había consercausa. Sereno y tranquilo, sin fanfarronada como sin
vado un carácter exclusivamente doctoral y educaautomatismo, Heno de fé en su ideal y de estoicismo
tivo, siendo Puschkin quien le dió un sello verdadeante su infortunio, se prepara á la muerte sin apararamente artístico.
to ni ostentación, va al p'ltíbulo sin desfallecimil'nto
Nacido en el seno de la más alta sociedad de su
y se le sorprenden en la mirada relámpagos des11pretierra, su educación primera fué más brillante que
ma satisfacción y de legítimo orgullo de morir por lo sólida; pero sus grandes disposiciones poéticas y su
que cree ó es en realfdad la justicia ó el derecho, la afición al estudio, hicieron d.; él una de las primeras
virtud ó el bien· humano. .A.sí murieron Hidalgo, Mo- . figuras intelectµales de Rusia.
relos, Ocampo, .A.rteaga, Salazar. En el Cerro de las
Compuso muchas piezas de alto vuelo; impregnadas
Campanas se vió á Miramón y á Maximiliano morir de un espíritu netamente nacional y zahiriendo sin
con valor sereno y á Mejía conindiferente y apática piedad á todo lo viturable de su tiempo y de sus confrialdad.
tempóráneos. Esto ocasionóle repetidos conflictos, y
Esta comprobación es consoladora; imaginada, la al fin murió en duelo el 10 de Febrero de 1837, cuanmuerte es terrible y parece aterradora; pero vista de do aún se esperaba mucho de su fuerza creadora.
terca y frente á frente no inspira en general, ni
miedo ni horror y se la puede afrontar con indiferencia, cm resignación y hasta con audacia. La vida tiene siquiera eso de bueno, que siendo tan ansiada y
deseada, no es su pérdida tan cruel y dolorosa como el
hombre se imagina. Esta consideración puede contribuir á hacer menos terrible el supremo trance.

MEXICANOS EN

El taller fotoITTáfico de los hermanos Torres.
Presentamos este interior de taller con la
nota de novedad que le presta la presencia de
la mujer desempeñando las tareas del arte fotográfico.
Los señores Torres han sido los primeros que
en nuestro país implantaron tan feliz innovación, con la que ganan no sólo las favorecidas
con esos empleos, sino el público y principalmente las damas.
En efecto, si hay ocupación propia para la
mujer, es la fotografía: tienen aptitudes y habilidad manual extraordinarias, y sobre todo,
pueden servir mejor que un hombre{~ la&amp; damas que se retratan, arreglando ellas mismas
su tocado, dándol?s la posición propia con una
confianza y minuciosidad imposibles en personas de distinto sexo.

LA

NUEVA SINAGOGA 1l.N CHEMNITZ,

Los mármoles mexicanos en París.

p ~nis.

El Sr. D. Cárlos Sellesier, Jefe del grupo XI de la
Comisión Mexicana para la Exposición lfoi versal de
París, ba tomado positivo empeño en ba0er lucir los
objetos de ónix extraídos de las canteras deJ.país.
Secunda con éxito los esfuerzos del Sr. Lellesier. el
8r. A. Donnamette, agente honorario del citado
grupo y autor del proyecto que representa nuestro
grabado. Dicho proyecto fué aprobado hace dos días
por la Secretaría de Fomento. Ampara una colocación artística de numeroso~ objetos y bloques de
ónix de variadoscolores, la cual, á nodudarlo, llamará
poderosamente la atención de los concurrentes al
gran Certamen.
Varios son los expositores mexicanos que presentarán artículos, bloques y placas dE. ónix; pero entre los
principales debemos citar á los seííores D. Enrique
Fenocbio, que remitirá á París dos colosales bloques
de ónix verdoso extraído de las ricas canteras que
posee en el Estado de Oaxaca; á Doña Luz Arenas viuda de Miró, que enviará también riquísimas muestras de sus canteras de Etla, Carmen y Sorpresa, Oax11ca; á D. ,Manuel Oliman, que preparó
cincuenta láminas trasparentes y cincuenta bloques
de los vistosísimos mármoles de Puebla; á D. Amador Cárdenas, propietario de las canterasde Jimulco,
las más ricas y abundantes de mármoles en t odo el
país y sin disputa, las mejor explorades y administradas, y tantos y tantos otros individuos que se dedican á la explotación de las ricas piezas.
Los pedimentos de admisión del Grupo XI fueron
de los primeros que se enviaron á la Delegación de
México en París, habiéndose dedicado en seguida á
la formación del proyecto adjunto con los datos en
aquellos expresados, el agente honorario Donnamette, como se dedicó el agente viajero A. Leduc á la
consecución de los materiales.

'

EL TALLER DE FOTOGRAFL..: DE TORRES HNOS. , CALLE DE LA PROFESA N !JM, 2.

�\
8

EL MUNDO.

Dominl!O 2 de Julio de 1899

Domingo 2 de Julio de 1899.

9

EL MUNDO.

(TRA.DICION MEXICANA,)
A mis amigos Luis González Obregón y , acobo M. Barquera.

-cSeííor, oh gran señor, oh señor mío!
soy tuyo ¿qué me mandas?-&gt;
dijo el bardo, y el rey Motecuhzoma,
le contestó con despotismo:-cCanta!&gt; ... ,
.Ah! decid ¿qué se hicieron las canciones
de aquel bardo de .Anáhuac?¿Las tiene acaso alguno de los lagos
en sus palacios de cristal guardadas? .. , •
¡Lagos azules, lagos espumosos,
lagos de ondas de plata,
arrojad esas muertas armooías
y en mi lira hallarán vibrantes alas! ....
......ya he hallado á dónde habemos de Ir, y
todos vosotro• conmigo que es en Oincalco....
y si alll entramns. JamAs moriremos..... .
TEZOZO)!OC.-Orónica Mexicana.

Cap. CIII.

I
Cayó del astro el resplandor purpúreo
sobre las crestas blancas
de los volcanes, resbaló en el hielo,
y fué á besar los nidos y las ramas.
Entreabrió los botones de las rosas
con sus dardos de grana;
y, rod':lndo después sobre los lagos,
ensangrentó las soñolienuas aguas.
Y el viejo Tonatiuh de los mexicas,
el sol de tez dorada,
subió al zenit. 8us rayos chispearon
en los teocalis y ruidosas plazas:
c;Ob diosa de las flores! Coatlantona!

-la multitud cantabaHoy es tu fiesta, diosa de las llores;
la pri,navera de las cumbres baja!
«Venid, corred, llegad, ra~illeteros,
que la diosa os aguarda;
y el teocali de Yopic necesita
que lo adornéis con trémulas guirnaldas.
«Arrancad al arbusto de la chía
sus flores azuladas;
á la amapola de coral sus pétalos,
y al chícharo sus cálices de nácar.
«Venid, corred 1cantadl ramilleteros;
el teocali os aguarda ....
Hoy es tu fiesta, diosa de las flores;
la primavera de las cumbres baja!&gt;
Y mientras tanto el rey Motecuhzoma ....
allá. en su rica estancia,
permaneció en silencio, rodeado
de nobles, de bufones y de esclavas.

El rey estaba triste, el bardo inmóvil,
en silencio la estancia ....
se deslizó un instante, y el poeta,
acer.:;á.ndose al rey, cantó en voz baja:
-«Cerca de Coyoacán, en Atlixucan,
en la tierra sagrada,
está. la alegre gruta de C!calco:
¡La misteriosa: ~ruta del fantasma!
«Cerca de Coyoacán .... Nadie la ha visto;"
pero dicen que el alma .
halla en ella una vida sin anhelos;
una vida feliz que no se acaba!
«Cerca de Coyoacá.n .... ¡Todos lo cuentan! .... ,
De Huemac es morada.
De Huemac, el autor de los placeres,
el que llena de luz todas las al.nas.
,El toldo de la gruta está. tejido
con rosas encarnadas;
y á su entrada se agítan y aletean
papagayos, y mirlos y calandrias.
«Hay en :.u fondo chozas de diamantes
con techo;; de esmeraldas;
·
y hay ídolos de mármol y de uro,
y templos de coral y concha nácar.
«Cerca de Coyoacán .... ¡todos lo cuentan! ....
·
¡Es la gruta encantada! . ...
¡Allí viven cantando, los placeres!
¡Alli está la existencia que no acaba!&gt;Calló el bardo, y el gran Motecuhzoma
·
bajó las regias gradas;
y, sin su corte, triste, pensativo,.
éon lento paso atravesó la estancia ....

............................. ·•• ....
Murió la luz. La noche silenciosa
·
rodó por las montafias:
La sofiolienta Mextli-la áurea lunamojó en el lago su cendal de plata;

y todavía en las alegres calles,

la multitud cantaba:
cHoy es tu fiesta, diosa de las flores!
¡La primavera de las cumbres baja!&gt;
II

TRISTE

CUADRO DE MLLE. ECKERMI\NS,

t

I

AMANECER.

1¡

Hizo un!l. seña el rey: todos salieron
con la faz inclinada;
Y un poeta acercóse al áureo trono,
con traje humilde y descubierta planta:

El r.ey sintió temor.... ,¡temor! .... Oh lira!
no tiemblen tus estrofas,
que no se mancha el nombre de aquel pueblo
de ese cobarde al invocar la sombra!
Y fué cobarde, es cierto, porque un día,

al despertar la aurora,
llamó á. dos de los nl-bles impaciente
y les dijo con voz pausada y ronca:
-«Arrancadles la piel á. diez cautivos
¡que la sangre no 1 mportal
id á buscar la gruta de Cicalco,
y á Huemac noticiad que el rey lo invoca.
«Otrecedle las pieles, y decidle
que el gran Motecuhzoma
quiere habitar con él, quiere entregarse
á la vida feliz que no se agota.&gt;Pasó el tiempo, pasaron muchas .noches
arrastrando sus sombras;
y tornaron por fin los mensajeros
al venir una noche tempestuosa:
-«Cerca de Coyoacá.n está la gruta;
Huemac en ella mora,
y nos dijo, Sefior, ob seííor nuestro,
que tu amistad acepta y ambiciona.
«Que te entregues á. larga penitencia
que pases muchas horas
nutriéndote con yerbas; sin mujeres,
• sin ceílir á tu sien piedras preciosas.

Una tarde acercóse un sacerdote
al rey Motecuhzoma:
y le dljo:-cSeñor, oh señor mío!
han llegado unos hombres á. la costa

«Que busques en la límpida laguna
una isleta, una roca,
y que en ella con ramas de zapote
una tienda y un trono le dispongas.

«Son !::lancos como el cuello de una garza;
su cabellera es blonda;
y parecen espejos sus ropajes,
y parecen palacios sus canoas.&gt;-

«Que él, en Cbapultepec, sobre la selva
de ahuehuetes canosa,
á. tí &amp;e mostrará, para indicarte
que vayas á. esperarlo en tu canoa.&gt;-

Se alejó el sacerdote lentamente.
,
La palidez traidora
cayó en la faz del rey. Vino la noche;
y el suefio huyó de la r eal alcoba ....

Subió entretanto, como un ave inmensa,
la nube tempestuosa;
y un relámpago azul mostró á. los nobles
la alegre faz del rey Motecuhzoma.

�EL MUNDO.

10

Domingo 2 de Julio de 1899

¡Trc.,nó la tempestad! ... Cruzando el llano,
saltando por las lomas,
huyó el coyotl, el de la piel dorada,
el de aguzado hocico y luenga cola.

&lt;La gruta de Cicalco, no es un nido
de placeres eternos.
Allí vive el dolor. Allí está el ho•nbre
que da á la noche sus fantasmas de ébano.

La víbora enredó su cuerpo frío
bajo las negras rocas;
el armadillo se ocultó di&amp;creto
con rapidez en su armadura córnea;

&lt;No hay allí más que flores amarillas;
no hay mirlos, no hay gilgueros.
Hay víboras de dientes venenosos
y tecolotes de plumaje negro.&gt;

las gallinas del agua y las garc?tas
de!&gt;pertaron medrosas;
y las grullas dejaron los maizales,
y silbó el tecolote entre las frondas.

&lt;¿A dónde vas, Sel'ior?&gt;-El sacerdote
guardó largo silencio;
y arrancó de la frente del monarca
las corvas plumas de color sangriento.

¡Qué inmensa tempestad! .... Cada relámpago
parecía en la honda
inmensidad, una sangrienta flecha
que iba á clavarse en la apli1ada sombra!
La lluvia restallaba al estrellarse
sobre ias yerbas rotas,
y con sus tenues dardos daba muerte
á las negras y errantes mariposas! ..... .
¡Qué inmensa tempestad!-Aquella noche
el rey Motecuhzoma
dló á los nobles, en premio, ricos mantos
cubiertos de diamantes y de conchas;
y se alejó después ...... Quitó á sus sienes
la brillante corona;
desdeíió los manjares de su mesa,
y, solitario, se encerró en su alcoba.

III
Ochenta veces desató la aurora
sus cabellos de fuego;
y ochenr.a veces desprendió la tarde,
melancólica y lánguida su velo.

Y entretanto el diamante luminoso
recogió sus reflejos.
Motecuhzoma suspiró vencido,
saltó á la barca, y empul'ió lonemos ..... .

Y aquella luz acarició las ramas
del ahuehuetl inmenso;
extendió su haz brillante sobre el lago,
y penetró del rey al aposento ..... .
-&lt;Allí está Huemac-exclamó el monarcame aguarda, lo comprendo&gt;LJamó á los corcovados y les dijo:
-&lt;Me dispongo á partir; tomad los remos.&gt;Motacuhzoma con la piel de un hombre
vistió su oscuro cuerpo;
clavó á su labio una esmeralda inmensa;
se suspendió las arracadas de ébauo;
largo plumaje, rojo cual la sangre,
enredó á sus cabellos;
tomó el collar de gruesas amatistas
y las pulseras de encarnado cuero.

Y el rey, al terminar su penitencia,
con semblante rlsuel'io
se presentó á los nobles, y afanoso
arregló los asuntos del gobieruo.

-&lt;Allí está Huemac-repitió anhelanteCorcovados, marchémos&gt;y partió la canoa ...... ¡Sollozaron
del triste lago los ocultos genios! ..... .

Alzó, en seguida, la soberbia frente
interrogando al cielo,
y vió que ya la noche desplegaba
sobre el espacio azul su ala de cuervo.

Partió .... llegó .... y allá, bajo la tienda
que los D()b]s tejieron
con húmedo ramaje, un sacerdote
presentóse ante el rey con torvo ceiio.

Clavó después la indagadora vista
eu el confín inmenso ....
Miró á Chapultepec, al mustio bosque
que entrega al aire sus guirnarlas de heno.

--c¿A dónde vas?-le dijo conmovido-

¿A dónde vas? ¿Qué es esto?
¿Acaso el gran monarca del Anáhuac
huye, cobarde, abandonando al pueblo?

Y en ese instante apareció en la sel va
una luz, un lucero,
a.lgo como un diamante luminoso
que fué creciendo, sin cesar creciendo .. .

&lt;¿Qué se dirá de tu ciudad bendita,
de la opulenta México;
de Méx1co, la garza de los lagos,
la que es el corazón del universo?

Comenzó á amanecer. Alegre el alba,
al inundar los cielos,
hizo palidecer con sus fulgores
de los teocalis el eterno fuego.
La aurora desryertó, y al derramarse
sus amorosos besos,
ruborosas abrléronse las flores;
se apagaron, temblando, los luceros.
Los patos, los faisanes y las garzas
levantaron el vuelo,
los mirlos, esponjando sus plumajes,
platicaron de amor sobre los fresnos.
Vino el sol, y al mirarlo, el gran monarca
se ocultó en su aposento ..... .
¡Allí esperó la noche del futuro,
lívido el rostro y contraído el sel'iol

............................ ...... ... .
.................................... ..
¡Ah! jecidme: ¿Bajó del áureo trono?
¿Rompió su fuerte cetro? ..... .
¿Al poner en mi cítara su nombre
se mancharán las alas de mis versos?

•

No ... . Ved! La Tradición viene á mi lado
y me dlce:-Cantemos;
cantemos, que. el cobarde desparece,
bajo los lauros de su heroico pueblolJ OSE M. B!!STILLOS.

6N Lf\ Sf\LPETRIERE.
El gabinete de Charcot, en la Salpetriere, una mañana de consulta, hace diez ó doce años. En las paredes, fotografías de sencillas pinturas italianas y espal'iolas representando santos en oración, mujeresextáticas, convulsionarios, demoniacos, la gran neurosis
religiosa, como se dice en la casa. El profesor, sentado
delante de una mesa, cabellos largos y lacios, frente
abultada, 1.1.blos delgados y altivos, y mirada aguda

brillando en la palidez de su ancha cara. Ir y venir
del interno de blanco delantal y gorra de terciopelo,
ojos pequel'ios, invadidos p◊r la barba cerrada. Al derredor de la sala algunos invitados, la mayor parte

Domingo 2 de Julio de 1899.

médicos, rusos, alemanes, italianos, suecos. Y comienza el desfile de los enfermos.
Una mujer del Vartrae á la consulta á su hija, fea,
gruesa y baja de cuerpo, con las mejillas llenas de rojas cicatrices, En su traje meridional de domingo,
verde y amarillo, el talle se infla y se desborda. La
muchacha parece un jarrón Informe, caído al fuego,
falto de cocimiento, ¿cómo es que eso ha podido llegar á ser madre? &lt;En un acceso de epilepsia .... &gt; dice Charcot. La mujer del Var, débil y llorosa, nos habla de la indisposición de la muchacha, mientras se
dirigen á la otra pieza. El profesor se vuelve al interno.
-¿Hay fuego allí? Examinadla y ved si tiene
manchas en la piel.
El acento, esa deformidad ...... estoy conmovido,
y más aún al ver al nuevo paciente,- una niña de
quince aíl.os, muy aseada, con una toca minúscula,
traje de pafio color castaiio, de rostro candoroso el vivo retrato de su padre, fabrican fe de la calle' de
Oberkamlf, que la acompal'ia.
En_ medio _de ~a sala, tí~idos, con los ojos bajos,
se amman d1rig1éndose muadas fultivas. Se les interroga sobre la enfermedad. ¡Qué desconsuelo! y hay
que responder en voz alta, delante de tantos seiiores, dónde está el mal, cómo es y cómo vino. &lt;A la
muerte de su abuela, sel'ior doctor&gt; dice el padre.
--¿La vió morir?
-No, sel'ior, no la vió.
La voz de Charcot se dulcifica al hablar con la nil'ia: &lt;/Querías mucho á tu abuelita?&gt; Ella responde
que s con un movimientv de la toca, .sin hablar, el
cuello hinchado por los sollozos. El médico alemán
se acerca. Es un especialista que estudir. las enfermedades del tímpano, propias de los histéricos; y aco-

m.odándose sus lentes de oro, y colocando un diapa·
són sobre la frente de la chiquilla, ordena con autoridad: &lt;Dí como yo ... . el dumingo ... . &gt; Nada responde. El sabio triunfa; la enferma no oye .... Yo
creo más bien que no comprende lo que dice el alemán. Larga disertación de éste; el italiano echa también su cuarto á espadas y el ruso murmura una frase. Las dos víctimas esperan, olvidadas é Inquieta!&gt;; y cuando el interno, á quien comunico mis dudas, dice en voz baja á la pequel'ia parisiense: &lt;Repite
después de mí .... domingo . ..... &gt; ella abre sus grandes ojos y repite sin esfuerzo: e Domingo&gt; en tanto
que la .discusión sobre los desórdenes en los órganos
auditivos de los histéricos, continúa.
De pronto el Dr. Charcot se vuelve hacia el pa
dre:
-¿No querría usted dejar aquí á la niña? La cuidaremos mucho ....
Oh! el n-0 que dice ella, aterrorizada, mirando á su
padre, y la ~ierna sonrisa de éste al mirarla: "No temas nada, querida mía. " Parece que adivina lo que
sería su vida en esta casa, sirviendo para las observaciones y experienchs, y tan bien cuidados como lo
están los per:os en casa de Sanfourche, como esta pobre Daret y todos los demás á quienes se va á hacer trabajar delante de nosotros una vez que la consulta haya terminado.
Daret, una muchacha alta, de treinta afíos, cabeza
peque!Ia, cabellos ondulados, pálida, delgada, con los
ojos húmedos como si acabara de llorar. Daret está
en la Salpetriere, como en su casa; lleva una camisola ligera y un pal'iu:ilito al cuello.
-Dormidla .... ordena el profesor.
El interno, de pié detrás de la alta y débil criatura
pone las manos un instante sobre los ojos . . .. Un sus:

piro .... ya está hecho .... duerme al fin, rígida y
recta. Ese triste cuerpo toma todas las posiciones
que se le dan; el brazo que se alarga permanece estirado; al tocarle los músculos mueve uno tras otro todos los dedos de la mano que tiene abierta é inmóvil. Es el manequí del taller, el más dócil y más flexible. &lt;NO cabe engal'io, afirma Charcot, sería preciso
que conociera la anatomía tan bien como nosotros.&gt;
Siniestra, la autómata está de pié, en medio del
.círculo que le formanos con nuestras sillas, dócil á
todo wandato, dando á su rostro la expresión correspondiente al gesto que se le ordenaba. Si son los dedos juntos, sobre la boca, simulando un bese, los labios sonríen, y el rostro se ilumina; si cierra el puño
eon una crispación de amenaza, la frente se pliega, la
nariz se hincha con una cólera frenética .... "Aun
podemos hacer esto" .... y el profesor le alza el puño
para que golpee dando al mismo tiempo una actitud
de caricia á la mano derecha. El rostro entonces
gesticula con una doble significación, furiosa y tierna, es una máscara infantil que rie y llora.
y el alemán sigue con su diapasón, con su specuium auricular, sondeando el oído con una larga aguja.
-No hay que fatigarla, dice el Maestro, id á traer
á Balmann.
Pero el interno vuelve solo y contrariado. Balmann
no quiere venir, furiosa porque se llamó á Daret antes que i ella. Entre estas dos catalépti.ms,-sujetos
predilectosdeexpP.rimentaciónen laSalpetriere,-hay
esa rivalidad profesional que sienten las celebridades-disputas, palabrotas, insultos con tétminos técnicos, una batahola que pone en movimiento el dormitorio.
A falta de Balmann traen á Fifina, cubierta con un
largo manto; cutis rosado, boca gruesa, narlcilla chata y dedos de costurera picoteados por la aguja, Entra resistiéndose, porque es del partido de Balmann
y no quiere trabajar. En vano procura dormlrla el
interno; llora y resiste toda tentativa. cQue no se la
eontraríe,&gt; dice Charcot volviéndose hacia Daret
qué ha descansado ya y está orgullosa porque vuelve á empezar con ella la sesión. Misterio del suel'io
-cataléptico que forma en derredor de la enferma una
.atmósfera de ilusión de suel'io vivido( Se le muestra
una ave imaginaria en las cortinas de la ventana, lo
ven sus ojos cerr~dos con su aspecto propio y ~us m~vimientos ligerísimos; la vaga sonrisa de la hipnot1?;ada murmura: &lt;Qué bonito&gt; ...... Y creyendo que
lo tiene en la mano, lo acaricia cuidadosamente.
Pero el interno con voz terrible dice: &lt;Daret, mira
.ahí en el suelo cerca de tí una ·rata. . . . . . una serpiente ...... &gt;
Al través de sus pesados párpados caídos ve todo
lo que le dicen y comienza entonces á hacer ademanes de horror que jamás han igualado ni Riiehel ni
la Ristori ni Sarah; el clásico sello del miedo humano, siempre idéntico á sí mismo, cruza sus brazos,

11

EL MUNDO.
conmueve su ser entero en un movimiento de espanto
que petrifica la faz pálida, muerta, pues sólo vive en
ella la boca que lanza un largo suspiro.
Por favor, despertadla! Pero no hacen sino desviar
su visión, mostrándole supuestas flores sobre el tapiz
y pidiéndole que baga un ramillete; se arrodilla y
siempre dentro de su atmósfera de cristal que basta á
romper la ord,m del interno ó del profesor, ata delicadamente sus dedos con un hilo imaginario que
rompe entre los dientes. Estamos presenciando esta
pantomima inconsciente ci;ando olmos un estertor y
una tos ronca en el vestíbulo. &lt;Es Fiflna que tiene
un ataque,&gt; y corremos.
La pobre muchacha, tendida sobre el fríoembaldosado, echa espuma por la boca, se tuerce, truza los
brazos y enarca el cuerpo poniéndolo casi en el aire.
&lt;Las enfermeras! que se la lleven y la acuesten... &gt;
Llegan cuatro mozas robustas y sanas, con sus grandes delantales blancos y una de ellas dice con ingenuidad de campesina: cSé 1,ujetar, sel'ior doctor... &gt;
Y 1a sujetan, la comprimen, llevan por lo&lt;i. patios ese haz de nervios enloquecidos, que gime yse revuelve con la cabeza echada hacia atrás: diríase que
es una !nñemonlada en el momento del exorcismo,
como la del viejo cuadro religioso que miro cuando
vuelvo al gabinete de Charcot.
Ya habíamos olvidado á Daret que, dormida todavía, seguía cogiendo flores y formando y atando ramilletes ..... .

le dice mil tonterías al interno, mientras que por una
puerta asoma el rostro largo y terroso_ de una mujer
que nos llama con sonrisa amable, diciéndonos: &lt;Sel'iores, yo pinto, ¿quieren ustedes ver mis obras? ~ro aguarden á que me ponga antes mi sombrero tirolés, porque no pinto sin mi sombrero tirolés.&gt; Des-

•••

aparece un instante y vuelve á poco con un sombre·
ro verde cuya pluma le daba el aspecio de uno de mis
sombreros de Munich. Los internos se sorprenden como yo ante aquella extraíla coincidenci~, y la desdichada que nos muestra dos ó tres horribles garabatos, se enorgullece de nuestra Súrpresa que toma
por admiración. Al partir observo en el muro del patio multitud de sombreros pintados al carbón por la
loca.
La puerta de entrada está abierta de par en par~
el triste rebal'io delirante que nos sigue, grita Y parece animarse con nuestra partida. Una ve1. fuera,
vuelvo el rostro y veo, en el limite del patio que nadie cierra ni vigila, un ancLo rayo de sol, una barra
luminosa que hipnotiza á las locas, alineadas, que
gritan y gesticulan. Una de ellas, la vieja h~rmana
del rey, con un brazo en alto y el otro en_la cmtura,
en ademán de vivandera, clama en voz baJa:
&lt;¡Viva el Emperador!&gt;
Luego patios y más patios, con arbolillos, bancas Y
locas que bullen al aire helado, se agitan, dand~ grandes pasos, lúgubres visiones del desequilibrio humano.
-Ya ven ustedes, yo me voy, nos dice una bu~~a
mujer, apoyada contra la pared, con un saco d~ VJaJ&lt;"
en una mano, y en la otra una servilleta prendida en
un bulto; tiene un aspecto bondadoso de parienta de
provincia, sonríe á todos los que están en torno de
ella diciéndoles adi6s. Y eso todo el día desde hace
diez affos, y quién sabe por cuántos más aún ... •

Como con los internos en la caliente sala de guardia, y mientras saboream,,s el platillo tradicional y
nos sirve el vino una vieja epiléptica, hablamos de
magnetismo, sugestión, locura, y yo les cuento á ~os
jóvenes materialistas un episodio extral'io de mi vida,
la historia de tires sombreros verdes que compr6 en
Munich durante la c-uerra de 1866. Eran unos sombrerillos de fieltro d~ro, color de musgo, con un pájaro en la copa, un pajar!llo de alas abiertas y ojos de
esmalte; se los dí, pues, al volverá París, á tres compal'ieros mío~, buenos chicos á quienes quería mucho:
Charles Bataille, Jean Duboys y Andre Gill. Los tres
han muerto locos, y á los tres he vlsto en épocas distintas delirar C'Jn manías que tenian por objeto mis
sombreros tiroleses.

Escucharon mi anécdota cortésmente, pero dando
á entender con sus sonrisas que la tomaban como una
invención de novelista. Después de tomar el café y
de fumar 1 el jefe de clínica de Charcot me propuso dar
un paseo por el departamento de las locas. En el inmenso patio de atmósfera invernal, clara y fría, se
calientan al sol las pobres loca&lt;; cubiertas con sus abrigos y acurrucadas en los qui?ios de las puertas; tod~s
ellas estaban aisladas, silenc1osas, privadas de la vida de relación: todas clausuradas dentro de su idea
fija, prisión invisible que golpean con sus cabezas á
cada choque exterior. Fuera de esto no ha.y en ellas
signos visibles de malestar en i,u fisonomía tranquila y eu sus movimient,os racionales. Por la ventana
entreabierta de una sala baja, veo una muchacha bonita, con los brazos desnudos y la falda recogida por
delante, que friega vigorosci.mente el suelo: es una
loca.
En el patio siguiente, á donde entramos 11espués, había mayor tumulto. Sobre la banqueta bitumiaosa
que corre á lo largo de las celdillas, están sentadas
dos muchachas, de saya azul, con_ los cabellos alborotados· ambas son bonitas y moy Jóvenes. La una se
ríe á ~arcajadas, se echa hácia atrás y besa en las
mejillas á la idiota triste que está á su lado. Vimos
otra muy alta, de movimie~tos vivos, que caminab_a
con pasos furiosos, y aproximándose .á nosotros le dijo al interno: &lt;¿Qué hago aquí, sel'ior? Usted tal vez
lo sabe, yo no lo sé.&gt; Y nos volvió la espalda, continuando su violenta carrera . ...
Luego ms rodea una multitud curiosa y habl~dora;
una mujer joven, con el vestido corto de pens10nista, y blanquísima cofia de lino, nos cuenta una historia incomprensible, acompal'iada de ademanes mesurados· hay en toda ella un aspecto de felicidad que
da envidia. La hermana de Luis XVI (ella es quien
lo afirma) vieja de nariz y barba en forma '.le ga.ncho,

TRISTE.
Mano experta en las caricias,
labios, urna de delicias,
senos albos, cabezal
para todos los sofíares,
ojos glaucos, verdes mares,
verdes mares de cristal:
Ya sois idas, ya estáis yertas,
manos pálidas y expertas,
largas manos de marfil;
ya estáis yertos, ya sois idos,
ojos glaucos y dormidos,
de narcótico sutil.
Cabecita aurirrizada,
hay un hueco en la almohada
de mi talamo de amor;
cabecita de oro intenso:
que vacío ~:1.n inmenso,
¡tan inmenso! en rededor .. ..
AMADO NER.VO.

�12

EL

MUNDO.

nomlngc 2 de Julio 1899

HOJAS.

BALADA EN PRCSA DE HENRY IURGER.

A lllI MADRE.

Sopló el viento ... y cayeron en _el río!
Miradlas! van en pos de otras orillas;
Esas bojas oscurl\S son barquillas
Cargadas de rocío.
Los pétalos nevados de las rosas
Fueron alas de blancas mariposas;
Y en las noches de luna, todavía
Por el espacio slecten nostalgía,
Y se esparcen Yolando misteriosas

El primer pecado de llargarita.

Las que escalan el muro carcomido;
Las bojas de ciprés y cinerarias
Son bojas funerarias;
Las ho;as del saúz son el olvido

I

Empuja el Boreas con extrai'io ruid?
Las hojas que se arrastran y se aleJan:
Esas bojas dolientes, van llorando . . ..
Esas hojas se quejan.

Pasa, leda, la brisa

Las tersas y lustrosas
Que despiden reflejos
En las noches amantes y estrel)adas,
Son brullidos espejos
Donde se miran con amor las badas.

Entre los negros tules,
O en las bojas de viejos abedules
Ya jugando indecisa:
Esas hojas alegres tienen risa.

De las bojas nevadas
Hacen albums los genios de las flores;
Escriben sus amores,
Sus dulces esperanzas y sus cultas,
En bojas de gardenias
Y en hojas de platead'.ls margaritas.

Simbolizan los pétalos azules
L':l ilusión-astro que jamás se alcanzaLos rosados, se antojan los ensueiios,
Y los verdes, semejan la esperanza.

Sobre la turbia linfa del pantano,
Grandes bojas se mecen, medio abogadas
Suspiran por la vega, por el llano ....
¡Pobres hojas! ¡bohemias desterradas!
En la verde pradera
Hay mil hojas que duermen blando suelio,
Llenas de opio, cargadas de beleiio:
Las hojas de la suave adormidera.
Cada. hoja lleva en su &lt;0 1 or, bU historia:
Las hojas de laurel encierran gloria;
Hojas abandonadas siempre han sido

..,

tvlexico, Domingc- 9 de Julio de 1899.

II

Una tarde de estfo :Margarita estaba sentada á la.
puerta de su casa hilando el lino doméstico.
Era la hora en que se encienden los astros en el
cielo y sirven de seiial á los amantes, que corren á la.
cita con pierca11 ágiles de veinte arrus y llegan antes de la hora; porque el ~razón adelanta siempre el
reloj.
'
Margarita cantaba su canción haciéndo girar la.
rueca.
Cuando pasó ante ella una de sus vecinas que se
dirigía á la p·róxlma tiesta. Llevaba traje nuevo, y
corría, llamada: por los tamboriles cuyo sonido traía.
el viento.
Pero se detuvo delante de Margarita, para que
viese su nuevo vestido, y su colldr y sus pendientes.
Y le dió la mano para que pudiese ver un anillo
que brillaba en su dedo.
Despu~s se alejó ríendo.
Y Margarita la siguió con la mirada, lo que inquietó á-su ángel bueno.
Y el lino se deslizaba menos rápidamente entre los
dedos de Margarita y la rueca no dejaba escapar su
ruido monótono y el huso cayó de sus manos.

Esas hojas qu:i viven dulcemente
A orillas de la fuente,
Llenas de vida, jugueteando ansios48,
Mirando eternamente
Cuál pasa la corriente
Cantando mil canciones rumorob88 . . ..
· .,,. Esas bojas tan frescas, son dichosas!

Y esas pobres hojillas
Tostadas y amarillas
Que van rodando por sabanas yermas,
Son ¡ay! esas bojillas
Las tristes... las enfetmas... 1
.

Año VI-Tomo ll

Margarita era su nombre y en el Paraíso se la esperaba, porque Dios había dicho: Es uua excelente alma, y como allá abajo, fácil sería que la hiriera-una.
debgracia, la habré de llamar uno de estos días según
lo he pensado.
Era en verdad una moza humilde y dulce y se la.
llamaba comunmente el angel del lugar.
:Matinal como el alba y fresca como ella, todos los
días al despertar, rezaba la oración que su madre le
bahía ensei'iado y en seguida se vestía en su alcoba,
entregándose á las ocupaciones de la vida doméstica.
Pero al fin la necesidad obligóla y 1&gt;ara vivir honestamente, eótró á un obrador.
Y cigarra y abeja, trabajaba al por que cantaba.
Era una vieja canción de glc,ria y de amor que se
bahía mecido sobre muchas cunas y cuyos versos podían acariciar un alma inocente sin turbar su limpidez. _

MARIA. ENRIQUETA.

III

:EL VINO DE LOS AMANTES.
(BAUDELAIRE.)

El espacio está espléndido y sereno!
Sin espuelas, sin látigo, sin treno,
Partamos á caballo sobre el vino
Para un cielo de luz, puro y di vino.
Cual dos ángeles blancos que tortura
Una ardiente, Implacable calentura,
l!Jnt,re el cristal azul de la 1na1Iana
Raudos sigamos la visión lejana!

Y como el ruido que había p:oducido al caer hizo
salir á la jo~en de su ensimismamiento, al levantarlos ojos vió á un joven con el fieltro en la mano. Eo
el chambergo flotaba una pluma temblante como una.
llama. El jo ,en era un caballero magníficamente vestido que le dirigió un respetuoso saludo y con voz.
dulce y galante le preguntó:
¡, El camino de la ciudad?
Margarita se lo enseñó y extendió la mano para
mejoJ" indicarle el rumbo que bahía de seguir.
El extranjero entonces se inclinó y en recompensa
del servicio que acababa de hacerle, quitó de su dedoun anillo de oro en el que estaba t:n~astado un diamante que resplandecía como una estrella y lo colocó en el dedo de Margarita, la cual encontró el diamante más bello que el de su compal'iera.
Y el semblante del Cllballero se iluminó por una.
sonrisa extrai'ia.

MIGNONE
Bohemia ¿qué vendes en tus correrías,
Bajo el rojo fuego de los medios días?
¿Son los dos carbunclos de tus negros ojos,
O las coralinas de tus labios rojos?
¿Son las finas ágatas de tus dedos plenos,
O las gemas rosas de tus breves s;:nos?
¿No vendes tu cuello, brul'iida espinela,
Ni tu gracia impúber de inquieta gacela?

Mecidos sobre el ala, muellemente,
Del veloz torbellino Inteligente,
En un delirio Igual, delirio hermoso,

¿No vendes los besos, no vendes la loca
Cabellera bruna que alberga tu to:ia?

Flotando juntos, de la dicha dueños,
Ilulremos, alma mía, sin reposo
Al azul Paraíso de mis suei'iosl

¿Qué vendes, bohemia, eo tus correrías,
Bajo el rojo cálido de los medios días?

CARLOS ÜRTIZ.

IY
Pero sucedió entonces que un mendigo vestido de
andrajos se detuvo tamblen delante de :Margarita ycon voz lastimera exclamó:
-Una caridad, hermosa sef!orita.
:Margarita quitó el anillo de su dedo y lo díó al
pobre.
El extranjero exhaló un grito de rabia y tendió la.
mano hacia la hermosa nlila.
Pero el pobre--que no era otro que el ángel guardián de Margarita metamor!oseado,-la cubrió con
sus alas.
Y Satanás que iba á tentarla retrocedió ante el espíritu celeste.
Y esa misma tarde, el ángel guardian fué á contar Jo sucedido al buen Dios.
--Se!Ior, bueno sería llamarla.
Y Dios respondió:
- En efecto lo pensaré.
Pero al día siguiente no lo pensó más.

MIGUEL ESCALAD.A.

V

.

f

' ~1·:,·

... . , ................

Y un afio después, :Margarita, al salir dP la iglesia.
encontró un Joven que le ofreció agua bendita.
Y t enía un corazfo de niño y un espíritu secular.
Y se llamaba Fausto.

[Veue la P'g{na 1;.J

LA. LECCION DE MANDOLINA.
POR VILLASANA.

:

1

•

Número

2

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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EL MUNDO.

Domingo 27 de Agosto de 1899.

==

.A.í'io VI-Tomo Il

rflLLmo. @r. 2),-.

México, Domingo 3 de ~eptiembre de 1899.

:IJ. !Jacinto

Número

10

Jl,/yJe5, 84izobi.Jpo electo Je {juadalaja-cCkJ.
FOT. DE MORA.

�Domingo 3 de _Septiembre de 1~1111.

l)O!lllngo 3 de Septiembre de 1899.

EL MUNDO.

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EL MUNDO.

154

DirBctor: LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA.

---------------------------------------

LA ~EMANA
Me desdigo: no es Septiembre mes de verbenas
nada más. :Ks mes de fiesr,as y de pompas, este SeptiembrP. voluble y falso que muestra por las mafianas
un ...ol limpio, primaveral y fast,uoso, y p0r las noches
una luna fría con su balo joyante y húmedo, y sus rosas
y oriente de perla que traen á la memor'.a los ciel_os
de Enero y los paisajes invernales. Las tardes. lluv10sas y grises, están entrii.tecidas por una luz opaca Y
soñulienta qne parece cansada de haber alumbrado
tan to por el día.
La Naturaleza se pone romántica en Septiembre,
como las mujeres que al terminar el baile, á la luz
indiscreta del alba, se ven en el espejo de su alcoba,
y o.:.servan las primeras canas entre las flor_es de su
tocado y las primeras arrugas tras de los afeites de su
rost.ro.
Todavía son hermosas; pero ya no con la frescurc:1.
de la juventud: la alegría irreflexiva y loca ha buído
de ellas para siempre, y apenas si de cuando en cuando entreabre su boca la ingenua y dulce sonrisa que
era el encanto de los primeros adoradores.
Mas el gozo humano no se preocupa por eso: celebra
sus festivales en los campos melancólicos del Otoño,
bajo los árboles que empiezan á cubrirse de_ hojas _secas y frente á los horizon1 es, cuyas nubes mmóv1les
y brumosas, fingen en las obscuras lejanías fantásticos y caprichosos mausoleos.

***
La fiesta de Covadong1. es en la América latina,
una de las más afamadas y brillantes. Suen,i, á castaíiuelas y bandurrias, sabe á manzana, huele á cidra.
Recuerda aquella agria montalia española que tanto
hemos subido y bajado de la mano de Dvn Antomo
de Trueb¡¡,, mientras el buen viejo para entretenernos, nos narraba uno de sus cuentecitos sencillos Y
tiernos, ó nos -::antaba coplas populares, quejumbrosas y suaves.
En este año el proverbial entusiasmo asturiano estará quizá como en los anteriores, mezclado con un
poco de tristeza. Todavía duele la herida. Las almas
1,e buscarán entre el ruido para hablarse de la madre
desconsolada. U n soplo de pena pasará á veces, por
entre el cordaje de las guitarras, y el cristal de las
risas se quebrará por instante!? sin motivo aparente.
En la profundidad de la mirada, es posible que asome
una lágrima. De seguro no sonará un sollozo ni se
escapará un suspiro; la indomable energía de una raza vigorosa encarcelará á t,iempo en todos los corazones á esos hijos imprudentes del dolor. Se aturdirá
en el ruido la tristeza.
El contento dirá como el poeta:
Parad el vuelo, tacitumas horas

***
La fiesta de Covadonga abre la puerta á las nuestras. En primer lugar viene una, callada y envuelta
en at9,víos de luto: año po, año se acerca á nosotros
para recordarnos la divina muerte de unos cuantos
niños. El viejo avaro ha bebidu ":tvaramente sangre
virgen y mártir. El verso que canta la gloria de estos muchacho;; heroicos, sacude alegremente las
alas bajo las blancas cabelleras de los ahuehuetes
pensativos. 1Canta, canta, estrofa de hierro y oro de
la moderna epopeya, la audacia infantil de estos chicos que entraron en la inmortalidad por una sublime
travesura! Canta la eterna lucha de Goliat y David,
del titán y el niño, de la Fuerza torpe y la Gracia heroica, canta, abre las alas bajo la blanca melena de
los ahuehuetes pensativos .... . .

En pos del 8 de Septiembre, entra el diez y seis, el
estrepitoso, el venerado. En él esta hermosa prolongación de ego!smo que llamamos Patria, palpita en
nuestro esplritu con mayor .:xaltación, como vigorizada: por la luz de esa aurora, y bruscamente sacudida por las primeras dianas de las músicas militares.
Nos sentimos poseídos de un triunfal entusiasmo
y recorremos con la violencia de la imaginación desencaneda, los episodios de lo pasado, las guerras de
nueRt~¡i, vida social.
Es qello el espectáculo.
Vemos, al principio, ese movimiento imperceptible, débil, inctefin!do que imprime en un pueblo la
fecunda savia de la lil,ertad, y que es como la pugna
misteriosa de la planta que rompe el terrulio para
beber la luz.
Del postrer aliento del último héroe muerto en el
campo de bitalla ó ejecutado dentro de un cuadro de
fusiles, brotaba un héroe nuevo: 1Quéverdad tan profunda encierra la fábula de Graco!

saba to lo, interpretaba todo, suplía todas lM deficiencias salvaba todt,s los obstáculos y hacia vibrar
honda, profund~, vivamente todas las cuerdas de la
lira y todas las libras d_e la pasión._ .
. .
No tenia como Adelrna el prest1g10 ad1c10nal de la
belleza y de la suprema e_legancia, de los modales aristocráticos, de la pducacrón cortesana; era una artista un poco bohemia, pero que amaba y conocía su arte; que se prodigaba y se ostentaba; que no regateaba ni ponía á subasta sus notas; r¡ue cantaba porque
el canto era en ella la natural y genuina expresión de
sus pasiones, como en el ruisei'ior, y que derrochó ,·oz,
alma, vida y fortuna por puro y desmteresado amor
al arte.
y Juego· académ:ca, correcta, impecable, modelo
de escuela~ y de métodos clásicos, griega por la corrección del estilo, italian&amp; por el desbordamiento de
la pasióti, francesa por su gusto exquisito, alemana
por la nobleza de su ideal, mexicana por la siucer\.
dad la franqueza y la prodigalidad. Artista, eu Ruma.' como lo son todos los grandes, sintetizando en
su alma t,odas las almas y en sus creaciones toda la
vida humana.
Detrás de la artista había todavía una mujer; tier.
na duh.:e compasiva, generosa; y coronada de W·
da~ estoi; ~imbus y aclamada, lisonjeada, arrastrada
su carroza por la plé_yade de sus admiradüres, ungida
reina cada noche é incensada como una divinidad,
todavía tenía tiempo de ser modesta, humilde, exenta de vanidad y orgullo, hospitalaria y complaciente
y nada más me queda que decir, muchacha curio- como una burguesa.
Pesa sobre el artista cantante una fatalidad de la
sa v burlona.
qud recientes descubrimientos hab1án de redimirlo:
Én esta semana han pasado los días en blanco.
no puede aún, como el poeta, legar ,á la más remota
Se parecen al verso del Lied:
posteridad sus estrofas, como el escultor, sus estaUn cielo gris, un hurizonte eterno.
tuas, como el pintor, sus cuadros. La mar.ivlilosa arY andar ...... andar ..... .
¿Qué quieres? ,.:Lees mi crónica, para di~t• a~r tu tista no ba podido legar más que el recuerdo de Rll
fastiidio,? Pues haz de cuenta que leü;te la historia de gloria y el culto que sus admiradores profesan aún
á su memoria; pero sus amigos la aman todavía pürlo que no ha sucedido . .... .
que fué buei;ia y muchos desgraciados la bendicen
porque fué caritativa y generosa.

Es preciso romper la tutela para no perecer, como
es fuerza que la crisálida rompa el capullo para que
vuele la maripos'I.
. d l Re
Al reflejo de las JlamaradaR ele incendie P- a . ·
volución Francesa que alumbró nuestras obscun da•
deR nos vimos fuertes y nos ser,tim0s apt,os.
Üna ~áfoua épica sopló en las tinieblas de nuPstras
almas y no:lanzamos seguros y resueltos á la conquista del ideal.
vencíNo caímos en el abismo. desesperanzados Y
.
dos como los caballeros ele! Apocalipsis .. _A_nte!. b~en,
á través de las penalidades y de los sacr1fk10s ai,.,anzamos la Tierra Santa.
Pero no adelantemos los sucesos. ¿Acaso soy
·· ··
el cronista
de lo que va á suceder ? ;.•11e b·ª n nomú
brado acaso para declamar una arenga en la plaza P •
b~a?
.
Ya veremos-no vamosá esperar, por cierto,-:lo que
nos prepara el día de la patria. La noche del qiimce va
á ser, se&lt;&gt;ún dicen los '1eri6dicos, una maravilla.
Tocar~, como en otros aiios, la campana del curato
de Dolores.
.
,
No seamos impacientes. Faltan muy pocos dlas para la fiesta.
H·1blaremos de ella cuando pase.
Los recuerdos suelen ser ,oás elocuentes que las esperanzas.

ANGELA PERALTA.
Angela Peralta ha sido la artista lírica más admirable que ha producido México y una de las más grandes de que se ufana la humanidad. Sus dotes. naturales, su educación musical, su inspiración y su amor
exclusivo al arte hicieron de ella un admirable conjunto que rara vez la naturaleza y el medio logran
combinar.
Desde luego, estaba dotada de la voz más admirable que pueda jamás soñarse, voz á la vez de hada, de
ángel y de ruiseñor; voz de sirena. Era la voz de Angela un resumen de toda la naturaleza; en ella había
susurros como en la brisa; murmullos como en la sel
va, gorgeos como en los nidos; ecos sonoros como en
las cavernas. Revoloteaha como la mariposa y planaba magestuosa como el águila.
Escalaba las más altas cimas de la gama y descendía á sus más hondas profundidades, siernpre pura,
siempre igual, sin adultera~iones de timbre ni desfallecimientos de sonoridad.
La agilidad de su garganta era prodigiosa; cascada
de perlas, tal era su gorgeo; para ella la vocalización
no tenía secretos, ni misterios ni escabrosidades; en la
escala más vertiginosa, en el grupeto más complicado,
en la más inestricable maraña de notas, cada una de
las suyas se destacaba pura. independiente, distinta
é individualmenr,e perceptible, y además, matizada,
acentuada, intencionada.
En el canto amplio, lento, modulado, recorría órbitas inmensas; el balance de su canto era majestuoso, como giración de astro, y su voz, que podía retozar, juguetear, rizarse y ondular como un arroyo,
sabía también correr ma;estuosa, imponente, inmensamente serena, como un Nilo ó como un Ganges.
Por su timbre y su modulación, por su a¡;ilidad y
su amplitud, en aquella voz maravillosa se encerraba
la expresión de todas las pasiones humanas; lloraba
y rela, gemía y &lt;Jamaba, sollozaba y atronaba. Amor
y odio, ternura y entusiasmo, caricia ó herida todo
en1;ontraba 'su nota adecuada, su timbre propio, su
expresión estética. Aquella voz era á la vez arpa eólica y lira sagrada, flauta de Pan y trompa épica, y ni
Adelina Patti, la semidiosa; ni la Miolhan Carvalho
h emperatriz; ni menos aún la Melfa ni la Nevad~
ni la Van- Zaut, las marquesas del arte lírico, poseyeron esa garganta divina ni esa voz celeste de Angela Peralta.
Detrás de aquella voz había un alma de fuego
apasionada, sedienta de ideal, torturada y dolient~
como toda alma de artista. Angela era artista· no
una artista escénica; su ceguera casi completa vedaba
á su juego, la a.mplitud, la rapidez y la oportunidad de
1~ acci?n. Cantaba _en las tinieblas, y no pod!a servirse sino de la actitud y del adem.ln para completar
la expresión del sentimiento; pero la voz sola expre-

----EL ILMO. SR. DON JACINTO LOPEZ,
ARZOBISPO ELECTO OE GUADALAJARA,
Honramos la portada de nue&amp;tro semanario con el
retrato de este disting•1ido y virtuoso prelado que
sucederá en la sede de Guadalajara al difunto Sr.
Loza.
·
El Sr. López rigió por muchos años la diócesis de
Linares. elevada más tarde á la categoría de arquidiócesis, y su tacto le grangeó aprecio universal en
los Estados del Norte y la veneración de sus fieles
diocesanos.
Es originario del Est1J.do de Jalisco, circunst ancl&amp;
que unida á las cualidades de espíritu y carácter que
tiene el Sr. López, lo hacen idóneo para ocu par la
nueva sede para la que ha sido electo.

La primera audiencia del Consejo de Guerra de Rennes.
La sala de a~tos del Liceo de Rennes, local elegido
para el Consejo de Guerra de Dreyfus, es una nave
rectangular, espaciosa, de 22 por 15 metros y 8 dealtura; las paredes están pintadas de ocre y las later~les tienen seis ventanas; en el friso que corre aba¡o
de los tragaluces, hay inscritos varios nombres de
bretones ilustres.
En el fondo hay un foro de un metro de altura, Y
en el ex~remo opuesto un busto de la República. En
tres días se hicieron todos los muebles necesar!Jll,
mesas, bancas y barandillas. El tribunal se instaló
en el foro, y á él se llevaron los muebles ordinarios
del Consejo: la mesa cubierta de paño azul, los sillones de telas desteñidas y la silla del presidente con
su respaldo monumental. Detrás de los asientos de
los jueces hay otros destinados á las autoridades, Y
en la pared del fondo, sobre la silla presidencial, el
indispensable crncifijo, la imagen del Cristo, obliga•
da á presenciar, del año de 189-l á la fecha, escenaJ
tan poco cristianas. .
El toro fué ensanchado á uno y otro lado para dar
lugar en el de la derecha del presidente al banco del
Miuisterlo público y á la izquierda al de la defeO:
En el centro están los testigos y á la derecha de •
tos el acusado, dando Ja espalda á SUb defensores.
La sala e~tá dividida en tres departamentos por
medio de barandales: el primero es el de los testlgUS.
con sillones de terciopelo rojo para ios generalaut
ministros y demás personajes de alto fuste Y 8 a&amp;

DIST.RAIDA
comunes ele paja par i la gente menuda; el último dep~rtarnento que es el más pequefio, está de~tinado al
Lb~ico, Yel del centro ocupado por k,s representan-·
ctn e la prensa del mundo eotero, tiene por un lado
co filas de mesas paralelas al gran eje dP- la sala, y
~~::_1 otro, diez y nueve mesas perpendiculares á esa

ba~ primera audiencia, que reproduce nuestro gra-

reA º¡. 00 fué lo que han 1:1idu las aurliencias posteriola detd~el dfa en qut&gt; el público hostilizó á Mercier,
rt la d en que se cometió el atentado contra Labolt¡clde et careo eotre Perier y Mercier, tan lleno de
A. D PS drarnáticos.
dad v1~ seis Y. media de la maüana, la pacífica ciu1 de ª el desfile de los testigos, de los periodistas
os curiosos que venían de París y del extran-

f

1

jero á presenciar _l~s audiencias d~l proceso. Ne. hay,
sin embargo, ind1c10s de esa febnl ag11,ac1ón del proceso Znla; los espectadores y testigus que se dirigen al Liceo, van Lan tra~quilos en apariencia, dice
un periódico, como l~s _m1emb_ros de un Congreso de
economistas-que se dmgen á rnaugurar sus tareas.
E: público y los periodistas se instalan en los lug::.res que tienen designados; bay pocas damas, casi todas ellas de la prensa: en el foro, detrás del tribunal,
una vestida de blanco, la misteriosa «dama blanca&gt;
de quien tanto ha hablado la prensa.
.
Ya están instaladüs el Comandante Comére, Comisario del Gobierno, su adjunto el Comandante Mayence y el Secretario Coupois; á la derecha, Demange y Labori, ocupan los ~xtremos del banco con sus
secretarios Collenot y H1ld entre ellos. Llegan los

testigos: Casimir P erier, Mercier. de Boisdeffre, Zurliadeu, Cbanoine, Picquarr,, Lebrun-Renault,, la viuda de fTenry ....
Suenan las siete: se anuncia al ConsPjo, la guardia
present,a sus armab; el bilencio se h'ace prot'undo y
lus jueces vestidos de riguroso uniforme, penetran al
salóo y ocupan sus asientüS.
Todo el interés se concentra en la figura de Dreyfus: el aparecido de la isla rlel Diablo se presenta, su
pabO es lirme, su busto erguido, lleva guantes blancos; sube las gradas de la plataforma, se detiene an te sus jueces, se para con los talones juntos. militarmente, saluda, ,;e descubre y se sienta. Todos dicen
que ba cambiado poco; está más delgado, más nervioso, su pelo ha encanecido, pero el rostro es enérgico y no acusa depresión ....

�Domingo 3 de _?ept.iembre de 1111111.

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J)ODliogo 3 de Septiembre de 1899.

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EL MUNDO.

EL MUNDO.

saba 1o lo, interpretaba todo, suplía todas las defiEs preciso romper la tutela para no perecer, como ciencias salvaba todt,s tos obstáculos y hacía vibrar
es fuerza que la crisálida rompa el capullo para que honda, profund3:, vi va mente todas las cuerdas de la
---------------------------------------------· vuele la maripos&lt;1.
lira y todas las libras ~e la pasión: _
__
d" d ¡ Re
Al reflejo de las llamaradas &lt;'le incen IC e ª . ·
No tenia como Adeltna el prest1g10 ad1c10naldela
volución Francesa que alumbró nuestras obscur1da· belleza y de la suprema elegancia, de los modales arisdes nos vimos fuertes y nos ser, tim'ls apt,os.
tocráticos, de la educación cortesana; era una an isÜna ráfaga. épica sopló en las tinieblas de nuPstras ta un poco bohemi;i., pero que amaba y conocía su arMe desdigo: no es Septiembre mes de verbenas almas y nos lanzamos seguros Y resueltos á la. con- te; que se.prodigaba y se osten~aba; que no regateanada más. Es mes de tiestas y de pompas, este Sep- quista del ideal.
d
venci- ba ni poma á subasta sus notas, c¡ue cantaba porque
tiembrP. voluble y falso que muestra por las mañanas
No caímos en el abismo. desesperanza os Y .
el canto era en ella la natural y genuina expresión de
un ...01 limpio, primaveral y fastuoso, y por las noches do~ como los caballeros &lt;'lel Apocalipsis.. _A_nte1,_ b~en, sus pasiones, como en el ruise!ior, Y que derrocbó \'OZ,
una luna rríacon su balo joyante y húmedo, y sus rosas á través de las penalidades y de los sacr1fü:10s ai...an- alma, vida y fortuua por puro y desinteresado amor
y oriente de perla que traen á la memor;a los ciel_os zamos la Tierra Santa.
al arte.
de Enero y los paisajes invernales. Las tardes. lluv10.... Pero no adelantemos los sucesos. . ¿~caso s:z_
y Juego· académ:ca, correcta, impecable, modelo
sas y grises, están entri ...tecidas por una luz opaca Y el croni!;ta de lo que va á suceder? ¿)le ban no ,
de escuela~ y de métodos clásicos, griega por la C/J•
soñulienta que parece cansada de haber alumbrado brado acaso para declamar una arenga en la plaza pu- rrección del estilo, italiana por el desbordamiento de
tanto por el día.
l ue Ja pasiór.,, francesa por su gusto exquisito, alemana
La Naturaleza se pone romántica en Septiembre, bica?
Ya veremos-no vamos á esperar, por cierto,-: 0 q
por la nobleza de su ideal, ~e~icaaa por_ la sincericomo las mujeres que al terminar el baile, á la luz nos prepara el día de la patria. La noche clel qu,mce va dad la franqueza y la prodigalidad. Artista, e11 suindiscreta del alba, se ven en el espejo de su alcoba, á ser, según dicen los ...eriódicos, una maravilla.
ma.' como lo son to::los los grandes, sintetizando en
y o.:.servan las primeras canas entre las flor_es de su
Tocará, como en otros aiios, la campana del curato su alma t,odas las almas y en sus creaciones toda la
tocado y las primeras arrugas tras de los afeites de su de Dolores.
.
,
vida humana.
rost.ro.
No seamos impacientes. Faltan muy pocos dias paDetrás de la artista había todavía una mujer ; tler.
Todavía son hermosas; pero ya no con la frescur" ra la fiesta.
na duh;e compasiva, generosa; y coronada de ~ode la juventud: la alegría irreflexiva y loca ha buído
H:iblaremos de ella cuando µase.
da; estos ~imbus y aclamada, lisonjeada, arrastrada
de ellas para siempre, y apenas si de cuando en cuanLos recuerdos suelen ser 1aás elocuentes 'lue las es- su carroza por la pié.vade de sus admiradures, ungida
do entreabre su boca la ingenua y dulce sonrisa que peranzas.
reina cada noche é incensada como una divinidad,
era el encanto de los primeros adoradores.
todavía tenía tiempo de ser modesta, humilde, exenMas el gozo bu mano no se preocupa por eso: cele~ra
ta de vanidad y orgullo, hospitalaria y complaciente
sus festivales en los campos melancólicos del Otono,
una burguesa.
como
y
nada
más
me
queda
que
decir,
muchacha
curiobajo los árboles que empiezan á cubrirse de_bojas_sePesa sobre el artista cantante una fatalidad de la
cas y frente á los horizon1 es, cuyas nubes mmóviles sa v burlona.
qu~ recientes descubrimientos hab1án de redimi rlo:
Én esta semana han pasado los días en blanco.
y brumosas, fingen en las obscuras lejanías fantástino puede aún, como el poeta, legar _á la más remot&amp;
al
verso
del
Lied:_
Se
parecen
cos y caprichosos mausoleos.
posteridad sus estrofas, como el escultor, sus estaUn cielo gris, un hur1zonte eterno.
tuas, como el pintor, sus cuadros. La mardvillosa arY andar ...... andar ..... .
¿Qué quieres? ;,Lees mi crónica, paradi~t,a~rtu tista no ba podido legar más que el recuerdo de su
***
fastidio,? Pues haz de (menta que leiste la historia de gloria y el culto que sus admiradores profesan aún
á su memoria; pero sus amigos la aman todavía p11rLa fiesta de Covadongi. es en la América latina, lo que no ha sucedido . . . .. .
que fué buena y muchos desgraciados la bendicen
una de las más afamadas y brillantes. Suen&amp; á castaporque fué caritativa y generosa.
iiuelas y bandurrias, sabe á manzana, huele á cidra.
Recuerda aquella agria montaña española que tan~o
hemos subido y bajado de la mano de Dvn Antomo
de Truebci, mientras el buen viejo para entretenernos, nos narraba uno de sus cuentecitos sencillos Y
tiernos, ó nos ,:iantaba coplas populares, quejumbrosas y suaves.
En este año el proverbial entusiasmo asturiano estará quizá como en los anteriores, mezclado con un
poco de tristeza. Todavía duele la herida. Las almas
se buscarán entre el ruido para hablarse de la ma.dre
desconsolada. Un soplo de pena pasará á veces, por
Angela Peralta ha sido la artista lírica más admientre el cordaje de las guitarras, y el cristal de las
EL ILMO. SR. DON JACINTO L0PEZ,
risas se quebrará por instante~ sin motivo aparente. rable que ha producido México y una de las más granARZOBISPO ELECTO DE GUADALAJARA,
En la profundidad de la mirada, es posible que aso_me des de que se ufana la humanidad. Sus dotes. natura.
una lágrima. De seguro no sonará un sollozo DI se les su educación musical, su inspiración y su amor
escapará un suspiro; la indomable energía de una ra- ex~lusivo al art,e hicieron de ella un admirable conHonramos la portada de nue&amp;tro semanario con et
za vigorosa encarcelará á t,iempo en todos los cora~o- junto que rara vez la naturaleza y el medio logran
retrato de este disting1iido y virtuoso prelado que
nes á esos hijos imprudentes del dolor. Se aturdirá combinar.
Desde luego, estaba dotada de la voz más admira- sucederá en la sede de Guadalajara al difunto Sr.
en el ruido la tristeza.
ble que pueda jamás soñarse, voz á la vez de hada, de Loza.
·
El contento dirá como el poeta:
ángel y de ruiseñor; voz de sirena. Era la voz de AnEl Sr. López rigió por muchos afios la diócesis de
gela un resumen de toda la naturaleza; en ella había Linares. elevada más tarde á hl. categoría de arquiParad el vuelo, taciturnas horas
susurros como en la brisa; murmullos como en la sel diócesis, y su tacto le grangeó aprecio universal eo
va, gorgeos como en los nidos; ecos sonoros como en los Estados del Norte y la veneración de sus fieles
las cavernas. Revoloteaha como la mariposa y plana- diocesanos.
ba magestuosa como el águila.
Es originario del Est&lt;1do de Jalisco, circunstancia.
Escalaba las más altas cimas de la gama y deseen. que unida. á las cualidades de espíritu y carácter que
La fiesta de Covadonga abre la puerta á las nuestras. En primer Jugar viene una, callada y envuelta día á sus más hondas profundidades, sierupre pura, tiene el Sr. López, lo hacen idóneo para ocu par la
en atg,vfos de luto: año po,· afio se acerca á nosotros siempre igual, sin adultera:iiones de ~imbre ni desfa- nueva sede para la que ha sido electo.
para recordarnos la di".ina muerte de unos cuantos llecimientos de sonoridad.
La agilidad de su garganta era prodigiosa; cascada
nilios. El viejo avaro ha bebidv g,varamente sangre
virgen y mártir. El verso que canta la gloria de es- de perlas, tal era su gorgeo; para ella la vocalización
tos muchacho;. heroicos, sacude alegremente las no tenía secretos, ni misterios ni escabrosidades; en la
alas bajo las blancas cabelleras de los ahuehuetes escala más vertiginosa, en el grupeto más complicado,
pensativos. ¡Canta, canta, estrofa de hierro y oro de en la más inestricable maraña de notas, cada una de
la moderna epopeya, la audacia infantil de estos chi- las suyas se destacaba pura. independiente, distinta
La sala de a~tos del Liceo de Rennes, local elegido
cos que entraron en la inmortalidad por una sublime é indi vidualmeme perceptible, y además, matizada,
para
el Consejo de Guerra de Dreyfus, es una nave
acentuada,
intencionada.
travesura! Canta la eterna lucha de Goliat y David,
En el canto amplio, lento, modulado, recorría ór- rectangular, espaciosa, de 22 por 15 metros y 8 de al•
del titán y el niíio, de la Fuerza torpe y la Gracia heroica, canta, abre las alas bajo la blanca melena de bitas inmensas; el balance de su canto era majestuo- tura; las paredes están pintadas de ocre y las later~so, como giración de astro, y su voz, que podía reto- les tienen seis ventanas; en el friso que corre aba¡o
los ahuehuetes pensativos .... . .
zar, juguetear, rizarse y ondular como un arroyo, de los tragaluces, hay inscritos varios nombres de
sabía también correr majestuosa, imponente, inmen- bretones ilustres.
samente serena, como un Nilo ó como un Ganges.
En el fondo hay un foro de un metro de a)tura, Y
Por su timbre y su modulación, por su ag"ilidad y en el extremo opuesto un busto de la Repúblwa. _Ea
En pos del 8 de Septiembre, entra el diez y seis, el su amplitud, en aquella voz maravillosa se encerraba tres días se hicieron todos los muebles necesariJII,
estrepitoso, el venerado. En él esta hermosa prolon- la expresión de todas las pasiones humanas; lloraba mesa&amp;, bancas y barandillas. El tribunal se instale&gt;
gación de egoísmo que llamamos ~atria, palpi~a e_n y r~fa, gemía. y damaba, sollozaba y atronaba. Amor en el foro, y á él se llevaron los muebles ordinarios
nuestro espíritu con mayor ;:xaltac1ón, como v1gon- y odio, ternura y entusiasmo, caricia ó herida, todo del Consejo: la mesa cubierta de paño azul, los sillozada por la luz de esa aurora, y bruscamente sacudi- enc.;ontraba 'su nota adecuada, su timbre propio su nes de telas desteñidas y la silla del presidente con
da por las primeras dianas de las músicas militares. expresión estética. Aquella voz era á la vez arpa ~óli- su respaldo monumental. Detrás de los asiento&amp; de
Nos sentimos poseídos de un triunfal entusiasmo ca y lira sagrada, flauta de Pan y trompa épica, y ni los jueces hay otros destinados á las aut oridades, Y
y recorremos con la violencia de la imaginación des- Adelina Patti, la semidiosa; ni la Mlolhan Carvalho, en la pared del fondo, sobre la silla presidencial, el
encaneda, los episodios de lo pasado, las guerras de lq emperatriz; ni menos aún la Melfa ni la Nevada indispensable crncifijo, la imagen del Cristo, obliga•
ni la Van-Zaut, las marquesas del arte lírico, pose- da á presenciar, del año de 189-! á la fecha, escenll&amp;
nuest~¡i, vida social.
yeron esa garganta divina ni esa voz celeste de An- tan poco cristianas. .
Es qello el espect~culo.
. _
.
.
Vemos, al principio, ese movimiento impercepti- gela Peralta.
El toro fué ensanchado á uno y otro lado para dar
Detrás de aquella voz había un alma de fuego
ble, débil, imlefinido que imprime en un pueblo la
lugar en el de la derecha del presidente al banco del
fecunda savia. de la liliertad, y que es como la pugna apasionada, sedienta de ideal, torturada y dolient~ Ministerio público y á la izquierda al de la deren:.
misteriosa de la planta que rompe el terrufio para cerno toda alma de artista. Angela era artista· no En el centro están los testigos y á la derecha de
una. artista escénica; su ceguera casi completa vedaba tos el acusado, dando la espalda á sm, defensores.
beber la luz.
Del post,rer aliento del último héroe muerto en el á su jw;go, la amplitud, la rapidez y la oportunidad de
La sala ei;tá dividida en tres departamentos por
campo de b 1talla ó ejecutado dentro de un cuadro de la acción. Cantaba en las tinieblas, y no podía ser- medi? de barandales: el primero es el de los testlgoB,
fusiles, brotaba un héroe nuevo: ¡Qué verdad tan pro- virse sLno de la actitud y del adem,in para completar con sillones de terciopelo rojo para los generalall:
la expresión del sentimiento; pero la voz sola e:xpre- ministros y demás personajes de alto fuste Y 8
funda encierra la fábula de Gracol

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA.
LA SEMANA

A'NGELA PERALTA.

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EDAD MEDIA

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SIGLOS XV

-----

LA . IND'l.ISTRIA TEXTIL EN LA EDAD MEDIA •

Aquí tenemos un grupo de
hilanderas que nos da idea de
lo que la industria de los te,.,
jidos es en la época medie,.,
val. Están trab~jandó, con el
huso y la rueca, en la prepa,.,
ración de las lanas que más
tarde han de ser tejidas. Se
trata de un ¿¿gran" taller y, no
obstante, su labor nos pro,.,
duce una triste impresión de
lentitud,. sobre todo si recor,.,
damos los métodos mecáni,.,
cos y rapidísimos que en el si,.,

-------~--------

La primera audiencia del Consejo de Guerra de Rennes.

glo XX se empleaban. Las. te...
las preparadas en talleresÍe~
j
pecialmente dedicados a Uo
e·s casean tanto que,. en r
dad,. son un verdadero artfcu..
lo de lujo,siendo muy frectren.. ·
te heredar trajes que usaron
los padres y hasta los abuelos. En los campos las famf,.,
l\as tejen unas telas bastas~
la. lana. de sus propias oveja(
o el ¿¿lino'' de sus tierras, !el•
que dedican a. la. confección
de los toscos vestidos.

6'1
( Muestra de una página del libro LECTURAS HISTÓRICAS)

comunes
p, rtame
público
tes '
el de la n:osa ae1 mundo entero, tiene por un lado
filas de _mesas paralelai; al gran eje de la sala, y
rinea.l otro, diez y nueve mesas perpendlculares á esa

!~

badLa primera audiencia, que reproduce nuestro gra-

fe.i º¡. ~ fué lo que han sidu las aurliencias posteriola detdlel día en qut&gt; el público hostilizó á Mercier,
rl la d f ea que se Cúmetió el atenta.do contra Labocareo entre Perier y Mercier, tan lleno de
tu'ctd
en.,..s dramáticos.
~ ~~ seis y. media de la mailana, la pacífica ciu1
ª el d_estile de los testigos, de loi; periodistas
os curiosos que venían de París y del extran~A

de!

erier, Mercier. de Boisdeffre, ZurPicquart, Lebrun-Renault, la viugen al ·Liceo, van Lan tranquilos en apariencia, dice
un periódico, como l~s_miemb_ros de un Congreso de
economistas-que se dirigen á maugurar sus tareas.
E: público y los _periodistas se instalan en los l?g::.res que tienen designados; hay pocas damas, casi todas ellas de la prensa: en el foro, detrás del tribunal,
una vestida de blanco, la misteriosa cdama blanca&gt;
de quien tanto ha hablado la prensa.
Ya están instalados el Comandante Corriére, Comisario del Gobierno, su adjunto el Comandante Mayence y el Secretario Coupois; á la derecha, Demange y Labori, ocupan los ~xtre mos del banco con sus
secretarios Collenot y H1ld entre ellos. Llegan los

Suenan las siete: se anuncia al Consejo, la guardia
present,a i,;us armas; el :,ilencio se hace profundo y
los jueces vestidos de riguroso uniforme, penetran al
salón y ocupan sus asientos.
Todo el interés se concentra en la figura ae Dreyfus: el aparecido de la isla del Diablo se presenta, su
pa:,o es tirme, su busto erguido, lleva guantes blancos; sube las gradas de la plataforma, se detiene ante sus jueces, se para con los talones juutos, militarmente, saluda, se descubre y se sienta. Todos dicen
que ha cambiado poco; está 'más delgado, más nervioso, su pelo ha encanecido, pero el rostro es enérgico y no acusa depresión .. . .

�Domingo 3 de _Septiembre de 1~1111.

Doinlngo 3 de Septiembre de 1899.

155

EL MUNDO.

EL MUNDO.

154

DirBctor: LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA.

---------------------------------------------·

LA SEMANA
Me desdigo: no es Septiembre mes de verbenas
nada más. Es mes de fiestas y de pompas, este SeptiembrP. voluble y falso que muestra por las mañanas
un ...ol limpio, primaveral y fastuoso, y p0r las noches
una luna fría con su halo joyante y húmedo, y sus rosas
y oriente de perla que traen á la memor;a los ciel_os
de Enero y los paisajes invernales. Las tardes. lluv10sas y grises, están entrh,tecidas por una luz opaca y
soñolienta que parece cansada de haber alumbrado
tanto por el día.
La Naturaleza se pone romántica en Septiembre,
como las mujeres que al terminar el baile, á la luz
indiscreta del alba, se ven en el espejo de su alcoba,
y o.:.servan las primeras canas entre las f\or_es de su
tocado y las primeras arrugas tras de los afeites de su
rost.ro.
Todavía son hermosas; pero ya no con la frescurd.
de la juventud: la alegría irreflexiva y loca ha huído
de ellas para siempre, y apenas si de cuando en cuando entreabre sn boca la ingenua y dulce sonrisa que
era el encanto de los primeros adoradores.
Mas el gozo humano no se preocup~ por eso: cele~ra
oUS festivales en los campos melancóhcos del Otouo,
bajo los árboles que empiezan á cubrirse de_ hojas_secas y frente á los horizon1 es, cuyas nubes mmóv1les
y brumosas, fingen en las obscuras lejanías fantásticos y caprichosos mausoleos.

***
La fiesta de Covadong, es en la América latina,
una de las más afamadas y brillantes. Suena, á castaíiuelas y bandurrias, sabe á manzana, huele á cidra.
Recuerda aquella agria montaña española que tan~o
hemos subido y bajado de la mano de Dvn Antomo
de Truebli, mientras el buen viejo para entretenernos, nos narraba uno de sus cuentecitos sencillos y
tiernos, ó nos -;antaba coplas populares, quejumbrosas y suaves.
En este año el proverbial entusiasmo asturiano estará quizá como en los anteriores, mezclado con un
poco de tristeza. Todavía duele la herida. Las almas
se buscarán entre el ruido para hablarse de la madre
desconsolada. Un soplo de pena pasará á veces, por
entre el cordaje de las guitarras, y el cristal de las
risas se quebrará por instante!! sin motivo aparente.
En la profundidad de la mirada, es posible que asome
una lágrima. De seguro no sonará un sollozo ni se

escapará un suspiro; la indomable energia de una raza vigorosa encarcelará á t,iempo en todos los corazones á esos hijos imprudentes del dolor. Se aturdirá
en el ruido la tristeza.
El contento dirá como el poeta:
Parad el viielo, tacitumas horas

La :fiesta de Covadonga abre la puerta á las nues•
tras. En primer lugar viene una, callada y envuelta
en atavíos de luto: año po, año se acerca á nosotros
para recordarnos la di".ina muerte de unos cuantos
niños. El viejo avaro ha bebidu ":tvaramente sangre
virgen y mártir. El verso que canta la gloria de estos muchachos heroicos, sacude alegremente las
alas bajo las blancas cabelleras de los ahuehuetes
pensativos. ¡Canta, canta, estrofa de hierro y oro de
la moderna epopeya, la. audacia infantil de estos chicos que entraron en la inmortalidad por una sublime
travesura! Canta la eterna lucha de Goliat y David,
del titán y el niño, de la Fuerza torpe y la Gracia heroica, canta, abre las alas bajo la blanca melena de
los ahuehuetes pensativos ..... .

En pos del 8 de Septiembre, entra el diez y seis, el
estrepitoso, el venerado. En él esta hermosa prolongación de egoismo que llamamos Patria, palpita en
nuestro esp!ritu con mayor c:xaltación, como vigorizada por la luz de esa aurora, y bruscamente sacudida por las primeras dianas de las músicas militares.
Nos sentimos poseídos de un triunfal entusiasmo
y recorremos con la violencia de la imaginación desencaneda, los episodios de lo pasado, las guerras de
nuest:/l vida social.
Es qello el espectáculo.
Vemos, al principio, ese movimiento impercepti•
ble, débil, im1efinido que imprime en un pueblo la
fecunda savia. de la lil,ertad, y que es como la pugna
misteriosa de la planta que rompe el terruño para
beber la luz.
Del post,rer aliento del último héroe muerto en el
campo de bitalla ó ejecutado dentro de un cuadro de
fusiles, brotaba un héroe nuevo: ¡Qué verdad tan profunda encierra la f1bula de Gracol

saba to lo, interpretaba todo, suplía todas las deficiencias sal vaha todt,s los obstáculos y hacía. vibrar
honda profunda, vivamente todas las cuerdas de la
lira y todas las tibras ~e la pasión._ .
.
No tenia como Adeltna el prest1g10 adicional de la
belleza y de lasuprema e_legancia, de los modales aristocrár,icos, de la Pducac1ón cortesana; era una artista un poco bohemia, pero que amaba Y conocía su arte; que se prodigaba y se ostentaba; que no regateaba ni ponía á subasta sus notas; &lt;¡ue cantaba porque
el canto era en ella la natural y genuina expresión de
sus pasiones, como en el ruiseñor, Y que derrochó \'OZ,
alma, vida y fortuoa por puro y desmteresado amor
al arte.
y Juego· académ:ca, correcta, impecable, modelo
de escuela~ y de métodos clásicos, griega por la corrección del estilo, italiana por el desbordamiento de
la pasión, francesa por su gusto exquisito, alemana
por la nobleza de su ideal, mexicana por la siacert.
dad la franqueza y la prodigalidad. Artista, e1t RU•
ma.' como lo son to:l.os los grandes, sintetizando ensu álma t,odas las almas y en sus creaciones toda la.
vida humana.
Detrás de la ;utista había todavía una mujer; tier.
na dulce compasiva, generosa; y coronada de wda~ estos ~imbus y aclamada, lisonjeada, arrastrada
su carroza por la pléyade de sus admiradores, ungida
reina cada noche é incensada como una divinidad,
todavía tenía tiempo de ser modesta, humilde, exenta de vanidad y orgullo, hospitalaria y complaciente
y nada miis me queda que decir, muchacha curio- como una burguesa.
Pesa sobre el artista rantante una fatalidad de la
sa v burlona.
qud recientes descubrimientos hab1án de redimirlo:
En esta semana han pasado los días en blanco.
no puede aún, como el poeta, legar ,á la más remota
Se parecen al verso del Lied:
posteridad sus estrofas, como el escultor, sus estaUn cielo gris, un horizonte eterno.
tuas, como el pintor, sus cuadros. La mar.ivlilosa arY andar ...... andar ..... .
¿Qué quieres? ;_Lees mi crónica, yara di~t1 a~r tu tista no ha podido legar más que el recuerdo de su
fastidio,? Pues haz de cuenta que leiste la historia de gloria y el culto que sus admiradores profesan aún
á su memoria; pero sus amigos la aman todavía. pi,rlo que no ha sucedido ..... .
que fué buena y muchos desgraciados la bendicen
porque fué caritativa y generosa.

Es preciso romper la tutela para nQ perecer, como
es fuerza que la crisálida rompa el capullo para que
. d I B
vuele la m¡i,ripos1.
Al reflejo de las llamaradas de incendie P. a . "evolución Francesa que alumbró nuestras obscurida•
des nos vimos fuertes y nos ser,tim&lt;is apt,os.
Una ráfoga épica sopló en las tinieblas de nuPstras
almas y nos lanzamos seguros y resueltos á la con._
quista del ideal.
No caímos en el abismo. desesperanzados Y ve~ci
dos como los caballeros clel Apocalipsis.. _A_nte!._ bien,
á través de las penalidades y de los sacnfü:ius alcanzamos la Tierra Santa.
Pero no adelantemos los sucesos. ¿Acaso soy
el ~~¿~ista de Jo que ,a á suceder? ¿)le han no~brado acaso para declamar una arenga en la plaza puhlra?
.
Ya veremos-no vamosá esperar, por c1erto,--:lo que
nos prepara el día de la p~tr!ª· La noche del r¡timce va
á ser, sea(m dicen los "'er16d1cos, una maravilla.
Tocará, como en otros anos, la campana del curato
de Dolores.
.
No seamos impacientes. Faltan muy pocos días para la fiesta.
Hablaremos de ella cuando pase.
Los recuerdos suelen ser 111ás elocuentes IJUe las es•
peranzas.

&lt;

HISTORICAS

FCTURAS
D. JOAQUIN

IZQUIERDO

CROSELLES

lbooo

PARA LA FORMACIÓN EN EL NIÑO DE
ÚN CONCEPTO CLARO DEL TIEMPO HISTÓRICO

El ensayo qne presentamos a los señores profesores quizá pudiera parecer a algunos un atrevimiento pedagógico, pues invierte el orden de la
cronología, conduciendo al lector desde la época actual hasta los tiempos
p~ados, en lugar de partir de la antigüedad para llegar a nuestros días.
Nos parece que este método presenta ciertas novedades ventajosas para
la ,enseñanza y, por otra parte, su aceptación entusiasta en ciertos países
~xtranjeros y la adhesión sin reservas de algunos ilustres profesores es-·
pa,ñoles nos ha decidido a publicarlo, esperando sea recibido con agrado
por los amantes de la renovación de la enseñanza.
Se pretende con este método pedagógico, ya adoptado, como decimos,
por algunos señores profesores, y al que damos un aspeeto elemental, que
el niño adquiera desde sus primeros estudios el sentido de la Historia, es
dtoir, una noción intuitiva de que han existjdo, antes de la vida actual,
otras vidas y otros tiempos diferentes.
No sólo es desarrollable en los niños este sentido de la cuarta dimens' , del TIEMPO, sino que lo adquieren rápidamente, como cualquier
f~sor qui emplee este sistema podrá observar desde los primlros días.
Nadie dudará de lo importantísimo que es, en los albores del conocimiento, adquirir unas nociones dar~ de la existencia de un pasado, así
como la evidencia de la duración de ese pasado y de los cambios fundamentales que en él han tenido lugar ; de este modo el niño se sitúa en 'una
posición más segura de su vida, logra comprender el significado de la
hora presente y, por contrapartida, adquiere uná lúcida visión del porvenir, calculando las consecuencias de sus actos.
Si el alma del niño se ensancha en el espacio tridimensional de la
Geografía y los viajes, mucho más se enriquece su.espíritu cuando consigue una noción indeleble del Tiempo, verdadero hilo de la Vida y sustento _.de todo pensamiento racional.

ANGELA PERALTA.

L

Angela Peralta ha sido la artista lírica más admirable que ha producido México y una de las más gran•
des de que se ufana la humanidad. Sus dotes natura,
les, su educación musical, su inspiración y su amor
exclusivo al arte hicieron de ella un admirable conjunto que rara vez la naturaleza y el medio logran
combinar.
Desde luego, estaba dotada de la voz más admirable que pueda jamás soñarse, voz á la vez de hada, de
ángel y de ruiseñor; voz de sireaa. Era la voz de Angela un resumen de toda la naturaleza; en ella había
susurros como en la brisa; murmullos como en la sel
va, gorgeos como en los oídos; ecos soaoros como en
las cavernas. Revoloteaha como la mariposa y plana.ba magestuosa como el águila.
Esralaba las más altas cimas de la gama y descendía á sus más hondas profundidades, sierupre pura,
siempre igual, sin adultera\)iones de ~imbre ni desfallecimientos de sonoridad.
La agilidad de su garganta era prodigiosa; cascada
de perlas, tal era su gorgeo; ¡&gt;ara ella la vocalización
no tenia secretos, ni misterios ni escabrosidades; en la
escala más vertiginosa, en el grupeto más complicado,
en la más inestricable maraña de notas, cada una de
las suyas se destacaba pura. independiente, distinta
é individualmenr,e perceptible, y además, matizada,
acentuada, intencionada.
En el ranto amplio, lento, modulado, recorría órbitas inmensas; el balance de su canto era majestuoso, como giración de astro, y su voz, que podía retozar, juguetear, rizarse y ondular como un arroyo,
sabía también correr majestuosa, imponente, inmensa1Dente serena, como un Nilo ó como un Ganges.
Por su timbre y su modulación, por su agilidad y
su amplitud, en aquella voz maravillosa se encerraba
la expresión de todas las pasiones humanas; lloraba
y refa, gemfa y tlamaba, sollozaba y atronaba. Amor
y odio, ternura y entusiasmo, caricia ó herida, todo
en~ontraba 'su nota adecuada, su timbre propio, su
expresión estética. Aquella voz era á la vez arpa eólica y lira sagrada, flauta de Pan y trompa épica, y ni
Adelina Patti, la semidiosa; ni la Miolhan Carvalho,
h emperatriz; ni menos aún la Melfa ni la Nevada
ni la Van- Zaut, las marquesas del arte lírico, poseyeron esa garganta divina ni esa voz celeste de Angela Peralta.
Detrás de aquella voz había un alma de fuego
apasionada, sedienta de ideal, torturada y dolient~
como toda alma de artista. Angela era artista· no
una artista escénica; su ceguera casi completa vedaba
á su juego, la a.mplitud, la rapidez y la oportunidad de
la acción. Cantaba en las tinieblas, y no ¡&gt;odia servirse slno de la actitud y del adem,1n para. completar
la expresión del sentimiento; pero la voz sola expre-

EL ILMO. SR. DON JACINTO LOPEZ,
ARZOBISPO ELECTO OE GUAOALAJARA,
Honramos la portada de nue1,tro semanario con et
retrato de este disting11ido y virtuoso prelado que
sucederá en la sede de Guadalajara al difunto Sr.
Loza.
·
El Sr. López rigió por muchos años la diócesis de
Linares. elevada más tarde á la categoría de arquidiócesis, y su tacto le grangeó aprecio universal en
los Estados del Norte y la veneración de sus fieles
diocesanos.
Es originario del Est'l.do de Jalisco, ci rcunstancl&amp;
que unida á las cualidades de espíritu y carácter que
tiene el Sr. López, lo hacen idóneo para ocupar la
nueva sede para la que ha sido electo.

PRECIO :

-------·-------

La urinrnra audiencia del Consejo de Guerra de Rennes.
La sala de a~tos del Liceo de Reunes, local elegido
para el Consejo de Guerra de Dreyfus, es una nave
recungular, espaciosa, de 22 por 15 metros y 8 de altura; las paredes están pintadas de ocre y las later~les tienen seis ventanas; en el friso que corre aba¡o
de los tragaluces, hay inscritos varios nombres de
bretones ilustres.
En el fondo hay un foro de un metro de altura, Y
en el extremo opuesto un busto de la República, Ea
tres días se hicieron todos los muebles necesarlJR,
mesas, bancas y barandillas. El tribunal se instaló
en el foro, y á él se llevaron los muebles ordinarios
del Consejo: la mesa cubierta de paño azul, los sillones de telas desteñidas y la silla del presidente coa
su respaldo monumental. Detrás de los aslentoS de
los jueces hay otros destinados á las autoridades, Y
en la pared del fondo, sobre la silla presidencial, el
indispensable crncifijo, la imagen del Cristo, obliga•
da á presenciar, del año de 1894 á la fecha, escenll8,
tan poco cristianas. .
El foro fué ensanchado á uno y otro lado para dar
lugar en el de la derecha del presidente al b¡¡.nco del
MiDisterio público y á la izquierda al de la defeO:
En el centro están los t estigos y á la derecha de •
tos el acusado, dando la espalda á sui, defensores.
La sala e1&gt;tá dividida en tres departamentos par
medio de barandales: el primero es el de los testlguSt
con sillones de terciopelo rojo para los generaJazOA,
ministros y demás personajes de alto fuste Y silla&amp;

Para pedidos:
. Manuel

4

PES ETAS

EDITORIAL.

Paso,

2.

URANIA

GRANADA

DIST.RAIDA
comunes ele paja par i la gente menuda; el último de~~t~ento que es el más pequeño, está destinado al
tea d00, Y el del centro ocupa.do por ic,s representan-·
cin e la prensa. del mundo entero, tiene por un ladíJ
co lilas de mesas paralelas al gran eje dP. la sala, y
ri~~l otro, diez y nueve mesas perpendiculares á esa

badLa primera audiencia, que reproduce nuestro gra-

~º¡~rué lo que hao sidu las auiiiencias posterioladefdtl d!a en que el público hostilizó á :Mercier,
rl la d t en que se cometió el atentado contra Labol;clde et careo entre Perier y Mercier, tan lleno de
n PS dramáticos.
~ seis y. media. de la mai1ana, la pacífica ciu1 de ~ía el destile de los testi gos, de los periodistas
os curiosos que venían de París y del extran-

;as

jero á presenciar las audiencias del proceso. N&lt;, bay,
sin embargo, indicios de esa febril agit,ación del proceso Zola; los espectadores y testigos que se dirigen al Liceo, van Lan tranquilos en apariencia, dice
un periódico, como los_miemb_ros de un Congreso de
economistas-que se dmgen á rnaugurar sus tareas.
E: público y los periodistas se instalan en los lug:1res que tienen designados; hay pocas damas, casi todas ellas de la prensa: en el foro, detrás del tribunal,
una vestida de blanco, la misteriosa «dama blanca&gt;
de quien tanto ha hablado la prensa.
.
Ya están instalados el Comandante Comére, Comisario del Gobierno, su adjunto el Comandante Mayence y el Secretario Coupois; á la derecha, Demange y Labori, ocupan los ~xtremos del banco con sus
secretarios Collenot y Hild entre ellos. Llegan los

testigos: Casimir Perier, Mercier. de Boisdeffre, Zurlindeu, CIJanoine, Picquart, Lebrun-Renault, la viuda de flenry ....
l:;uenan las siete: se anuncia al ConsPjo, la guardia
present,a sus armas; el :,ilencio se hace profundo y
los jueces vestidos de riguroso uniforme, penetran al
salón y ocupan sus asientos.
Todo el interés se concentra en la figura de Dreyfus: el aparecido de la isla del Diablo se presenta, su
pa:,o es tirme, su busto erguido, lleva guantes blancos; sube las gradas de la plataforma, se detiene ante sus jueces, se para con los talones juntos, militarmente, saluda, se descubre y se sienta. Todos dicen
que ha cambiado poco; está ·más delgado, más nervioi¡o, su pelo ha encanecido, pero el rostro es enérgico y no acusa depresión ....

�EL MUNDO.

Domingo

a de Septiembre

0om1ngo 3 de ?epti!l!D_!&gt;re de 1899.

de 1R99.

15

EL MUNOO.

sara.h B;rnardt en el papel de lbmlet.
Se ha discu tido y aun_ ocasiunó un duelo entre, dns
¡t,eratos,
interpretación del Harulet, hecha ult111Dameote la
por l::iarab al represent,ars !. una nueva t.ra•ducelóo francesa del drama dP Shakespeare. .
MorenPt- 8ully .... qué gran precedente! Sm embargo, dh:en por ahí que laSarah es admirable en bU
pel de prln-:ipe dinamarqués.
paNue~tro g rabado, que es adrni rabie J:Or la preri:&amp;ión, da á nuestr~s lec tOrPS un E'.lemento suficient~ rle
juicio para que digan ellos. 1&gt;Pgun i-usgu1,1osy su ir11presión propia, si es ó no. Saral.J, fiel mtérprtte del
;gran poeta.

PERFILES FEMENINOS.
La italiana es la mujer quP. prPsenta casi toda la beileza de la edad moderna. Plfoida y de curvas exagerad11-~ y senimales en Lombardfa, con su color rubio
,á to T1claoo en Venecia, de formas escult,urales en
Boloola, marmórea en Roma y de belleza clásica grie,ga en Nápoles..
. .
.
Artista apas10nada por rnstmto, ;gnorante en general, modesta, menos fiel que mucnas otras muje·res, se ca.o;a siempre sin amor y por tener á mano el
•recunio del di 1•orci o.
Gato y serpiente, palma y violeta es la francesa;
frágil 1:11 apariencia é impávida en las luchas del
amor, llena de gracia aunque no hermosa; es tres ve-ces mujer y tres veces adorable.
En su parte moral es amable; cequeta incorregible,
no allla casi nunca por temperamento, siempre es infiel razonadamente.
Ejercita nn_a influencia sobre el hombre mayor que
las dem.\s mujeres, por su cultura y sobre todo por
:su esp,-it y por su travesura.
En su mismo tipo está el temperamento de la fran-

cesa.

Rubia, con ese rubio pálido; fría, tranquila; lo!!
-ojfJII azulPS, la nariz aristocrática, los dientes correctislmamente formados, y joven siempre, pnsee el
temperamellto frío y razonador.
Su belleza física es demasiado correcta para ser art~1ca, pues le falta el sentimiento. La explicación
de su carácter es asimismo demasiado entero y ené r¡ico, demasiado frío y demasiado serio para recordaroOB á la mujer.
Reservada, casi hipócrit-a, exag-eradamente casta,
-esclava de los respetos bu manos, ama fríamente y por
convencimiento, sin estar nunca dominada por los
tJDpulsos ~el corazón.

M.

Y

M.ME.

LABOlU SE .:)lttlGE:.

AL

CONSEJO DE

GUERRA.

de tantos desean por sobre todas las
cosas, un empleo que les asegure vida
tranquila, y no sueí'ían sino con gangas sin responsabilidl\des, no se repetirá demasiado que nadie tiene derecho para abstraerse lejos del mundo,
que el hombre crece lanzándose á la
lucha, no despr,·ciando nada de lo que
es honesto, y que se eleva por la acción.
l::iin embargo, cuidémonos de no dejarnos engallar por una nueva ilusión.
Para ser legitima y aun necesaria, no
bast,a la predicación, y además, el carácter esencial de la acción verdadera,
f'S que sea determinada y precisa.
Ahora bien: pululan por abí jóvenes
que anuncian con énfasis su intenc!ón
de «obrar.&gt; de «luchar.&gt; No lPs pre•
guntéis cómo; no lo saben todavía;
tal vez no lo sepan nunca; pero tened
por cierto que estarán convencidos de
:ser bom bret; de acción. Y estad per_suadidos también de que entre todos
los lite~atos que quieren seguir el ejemplo dado por sus maestros, se observa
el mi~mo fenómeno. Predicando la
acción, creen obrar.
Es ni más ni menos como lo que
sucede en los coros de ópera, que cantan: «Marchemos! Marchemos!&gt; dando
en el entablado. Tratemos de no caer
en semejante ridículo. Bastante campo se presenta á nuestros esfuerzos;

cura.mente en el derrumbamiento de lo viejo, reclama obreros. Hermanos, solo la acción es bendita:
hermanos, es necesario obrllr.&gt;
Y, ciertamente, el espectáculo es bello, el celo de
los apóstoles admirable, y su doctrina excelente en
todo sentido. Para poder pensar es necesario vivir, y
1i vida práctica tiene derecho á todos los miramientos de los pensadores. La metafísica ó la poesia no
son, seguramente, ocupaciones despreciables ó va'las;
pero tampoco son, necesariamente, superiores á la
construcción de caminos ó á la fabricación de conservas. La grandezlJ. de una depende en gran parte
del modo con que se la ejecuta! Tal comerciante posée más elevada inteligencia que muchos escritores,
y por lo mismo que se ocupa 'con celo en los progre.
sos materiales, trabaja quizás e ticazmente en la me•
jor moral del muudo. Eu uu país como Francia, don-

La alemana es poco graciosa en los mov..imlentos y
en las líneas, pero sólidamente construida, resistt:nt.e á todas las injurias del tiempo y del amor.
Rubia, cerúlea y blanca, parece formada para efectos dJraderos, y es en su modo de ser mejor esposa
,que apasionad~ amante.
No 11e deja dominar nunca por los entusia&amp;mos del
'COrazón y solo ama de un modo espiritualista, con in.genuldad Idealista y fantástica.
EL TENIEN'.lE CORONEL PICQUART,

La espa!'iola soberbiamente hermosa por los espre'llvus rasgos de su cua, los pies y lds manoi peq Ué ñÍ·
Rilllos, dos grandes ojazos como ventanas abienas en
~o palacio de mármol las curvas de su cuerpo p:1.lpitantes de vida y voluptuosidad y el cabello sublimemente negro y lustroso.
Ama como no aman las demás mujeres, con amnr
salvaje, dominada por la sangre caliente que recorre
'8U8 venas y se entrega en un momento de delirio, sin
'Cálculos, sin amor á los respetos humanos, febril de
pasión.

, bastantes obras reclaman nuestra buena voluntañ.
Nosotros, pues, que creemos en la necesidad de la
acción práctica, y que nv tenemos una ardiente
palabra que arrastre las turbas, escojamos en silen-. cio una empresa que nos convenga, y sea cual fuere,
'. démosla concienzudamente nuestro tiempo y nur!i,, t ros esfuerzos. El mundo no sabrá nada, y por tan1o, no nos colocará entre los hombre de acción, pe1 o nosotros merecemos quizás ese titulo.

PEoao PvLON3K[.

CHKI~TIAN SCHEFER.

Las mejoras ofrecidas.

NUEVOS IO~ALES.
PENSAMIENTO Y AOCION.

La acción esta de moda. Por mucho tlempc, el do•
~lnio del pensamiento puro y el de la realidad prác11lll permauecierou voluntariamente separados. Con
:88;:e~clones, los tilósofos ó literatos que se con- ,,
p g~
a, primero, creían deber ignorar y aún des- ✓&gt;, ..,
ttree ar el segundo, ju1.gando que la grandeza de las _:"
... peeulaclones ó de los sueíios provenía sobre todo &gt; uesQ
' ,,
1 ad. Pero las luchas del 'mundo, cada;,
dla IIIt t·tld
De
ásperas, van desvaneciendo los espejismos en •'
ibo aquellos ut opistas se complacían: y estos sienten -'-·
pro:confusamente que todo cambia, y los tenibles ·
11len~mas de la existencia se les t_m~onen brutal meo- tts:,.
'IIDo á · Turbados así en su q u1et1smo, los ;,oetas,
ffk." . ..

t,"l

f.~tC::g~ ;~ ~~~=:tºa1t::,use~ ~~!!s~ep~:i~~\[a;ª;
0

'iteen,
un nuevo evangelio: «Han llegado los tlemen que la grande obra que se elabora os-

-c=:;.\ti:&gt;&lt;-,···

ll08,

SARAH Be:KN.~RDT EN EL PAPKL DE IlA.MLET.

Como toda maquinaria nueva, la nuestra,
al armarla, edtá f;!;astándonos mucho tiempo
y trabajo, más del tiempo que habíamos supuesto; por eso no hemos podido comenzar
las mejoras ofrecidas de que ya tienen cabal
concepto nuestros abonados.
En esta semana quedará listo el departamento especial que estamos instalando, y ase. guramos que el retraso involuntario que se
· ha sufrido, quedará ampliamente comFensa.do.

�Domt?go 3 de Sei:tiembre de 181111

Domlngc 3 de Septiembre de 1899

EL MU~DO.

EL MUNDO
158

ramaje exuberante y lujurioso que, como una cabe•
llera de Furia, se desparrama en su carga de higos
maduros y verdes por el balcón del pibO alto; por úl·
timo, en el otro ángulo del fondo una pequen.a p_uer•
ta da acceso á la extrafl.a bab:taclón, que á un vempo es cocina, sala, centro de tertulia y comedor de
los poco favorecidos por la suerte, pues que nos~tros los dos únicos huéFpedes que merecen cum,1•
der~ción en el albergo, hemos de l'Omer siempre en
íntimo aparte, arriba, en el balcón, asombrado P!'r
la higuera. En el centro de la habitación á tao u,ultiplti, uf.OS destinada, l,ay una larga mef\a er,tre
dos bancos de igual longitud; á un lado, una gr~ll·
de y tl ..nada chimenea, en cuyo hueco se ma11t1e•
ne sobre un montón de etniza, y sujeto de una cuer•
da ahumada y gorda, el caldero donde se cuece y
ablauda la amarillosa polenta; cerca de la chimenea
arranca una escalera que suoe como la del patio al
pisu alto, y en el miswo punto comienza la verd~de•
ra cocina, es decir, el Jugar com,agrado á los hornillos
humeantes y á la espetera limpia como un sol y llena
de cacerolas y sartenes en ad111irable ordenco!ocados.
E11 la atmósfera de humo y olores de cocina true•
na la seilora, dueña y cocinera de la casa, vieja re•
gordeta y rechoncha, pero que guarda en las lineas
lle la cara, arrugada como una pasa, seilales evideo•
tes de haber sido codiciada y bonita en sus ya leja•
nas mocedades. Cuando llegamos, nos viene al en•
cuentro con una sutén en la mano Izquierda y uno
como hurgón en la derecha, nos regala ~u más ama•
ble sonrisa, y para darnos la bienvenida nos espeta

un discurso, del que apenas comprendemos dos ó tres.
palabras, cosa que achacamos á nuestros pobres alcances en el habla divina de Petra.rea; pero, al cabo.
de algunos días y para consuelo nuestro, sabemos-porexperiencia propia y por lo que lenguas maldicientes murmuran, que la seora Rosa, coLDO la llaman.
en el pueblo, ou ba podido nunca fo rmar siqµiera.
una frase de puro tosca.no, y por más esfuerzos que
hace cuando na.blacoo personas de calidad, no logr&amp;.
sino hablar, y eso no correctamente, el áspero y mal•
sonante dialtcto de Lombardía.
No es necesario ser caballero andante, movido de
generosa locura: cualquiera que llegue desprevenido
al hotel de las dos espadas deslucidas por la herrumbre, puede, en los pri1oeros días, padecer i lusiones.
quijotescas. No son para menos ciertos ruidos noctu,nos insólitos, unos atribuiblesá jugarretas de hechicerof, otros á pesadas bromas de malandrines y
follones; sin contar con que la hija y úntca heredera
de la seora Rosa bien se miraría, sin hacerse violencia á si propio, como princesa convertida á media&amp;
en fregona por arte de los oiablos. He dicho fregona
á medias, porque se ocupa á veces en las más recias.
labores, y no porque ande jamás desaseada y pringosa, que antes por por el contrario brilla de pulcra y.
va, por donde pasa, derramando frescura y perfumecomo una flor serrana. Más alta que la madre, Clotilde cuenta dieciocho años y es morena, lo que quiere decir que la sangre no se le está quleLa en el cuer~
p0. sino que hierve, rebulle y comienza á decirlti y
coutarle, en la" sienes, cerca del uído, cosas tentado-

ALDEA LOfdBARDA
En la tarde calurosa de Julio, todo pare•

ce hundido en profundo letargo. El lago se
extiende, hasta perderse de vista, hacia el
norte, entre colinas y aldeas, quieto, brillan•
te, y copiando como una lámina de acero
bruilido los últimos arreboles del crepúscub
E&gt;n tanto que hacia el sur se estrecha, se
a ielgaza basta cambiarse en río, después de
rormar un remanso y de rodear, no lejos de
la orilla, una pequeila isla, bosque de rosa•
les y manida de patos silvestres.
A la derecha de un promontorio eoronado
por un castillo feudal, detrás de una ala me•
da de castailoR, alineados en cuatro hile•
rab á la orilla del lago, se dPscubre la al•
dt·a silenciosa. á donde venimos buscando
rt&gt;poso para nuestros cuerpos, serenidad para. nuestras almas, un soplo de aire puro que
harra de nuestros pulmones el Infecto polvo
de la gran capital, un puco de sol que nos
recuercle el sol de la patria; soplo de brisa
y rayo de sol que, trayéndonos la salud coro•
pleta, vigoricen nuestros nervios reseoti•
,tus y desvanezcan en nuestros cerebros los
fantasmas de la neurosis.
El absoluto recogimiento de este rinconc!llo de Italia satisface cumplidamente nues•
tr•,s deseos dP. calma, pero nos vuelve mudos y tristes. Sin proferir una palabra, desembarcamos, después que el bote, guiado
por un viejo remero, penetra en un espa•
cio circuido de muros, especie de puerto in•
vadido por altas yerbas que Sd asoman á la
superficie del agua, y ceden, doblegándose y
gimiendo, al paso de la pequeña embarcación. El mismo barquero se encarga de
nuestras balijas y noi, endereza hacia el
ho~el.
Digo hotel como diría ventorrio, figón,
posada ó fonda, pues de to'.lo esto hay, aunque, en realidad, la casa en donde hemos de
posar es más que hotel. ventadecaminoc0n
aires grotescamente seiloriles, que nos despejan el ceño, haciéndonos pensar en a ven tu•
ras quij0tescas. Nada t,an á propósito, en
efecto, para dar al traste con el meollo poco
firme de algún andante caballero, cvmo este
caserón, que bien podría ser tomado por castillo ó vivienda solariega, con su holgada
puerta cochera, sobre la. que se cierne, destacándose de la pared, una.corona, probable•
me~te de hojalata, injuriada por la iotem•
pene, tomada de orín y sostenida por dos espadas en cruz, del mismo metal que la co•
rona, y limpias de todc, crimen si no de herrumbre y moho.
El patio, á donde el portal nos conduce
no deja duda sobre el género de casa en qu~
noshallamos. En un ángulo del patio, una
chica extrae por medio de gruesos cordones
de las profundidades de una cisterna, u~
cántaro rebosante de agua fresca; á la de•
recha de la entrada, se está quedo, con sus
timones en el aire, un coche polvoriento que
espera, quizá, las órdenes de los huéspedes;
en el fondo, en el án¡1;ulo izquierdo, se le•
vanta una escalera de piedr~, tan angosta,
que no puede una persona bajar mientras
que otra sube, y, al pie de la escalera, crece
una higuera centenaria de tronco espeso y

ras, de esas que hac.:n :-uborizar á las ni•
nas. sus cabellos son ébano luciente; sus
c,jos, vivos carbunclos, sus mejillas, dos
rusas que el sol no se cansa de besar; su
alma es toda fuego cuando se asoma á
Jos ojos, y toda sal y donaire cuando vie•
ne á los labios, hendidura de una granada entreabierta, á decir palabras bellas
de un italiano algo embastecido por el
acento rudo de los campesinos lombardos;
su cuerpo robusto, ágil, no acostumbrado á estrecheces y apreturas, es, cuando
i;e mueve, gracia y zandunga; y sobre todo esto, dos puños más fuertes, capaces
de poner á raya á los más atrevidos mocetones de la aldea, clientes revoltosos de
la media noche.
Al principio fatigados por el viaje, y
luego molidos por largas excursiones en
los alrededores, dormímos en los primeros
días con el sueilo de los justos, plácido y
sereno. Al fin, una noche nos levantamos
sobresaltado~, oyendo voces violentas, ai.
radas, que gritan un número y se acompanan de terribles puñetazos, recibidos
aparentemente por una mesa. Creemos
en una rifla trabada en la cocina. Las voces callan un momento, pno á poco rei;uenan de nuern, repitiendo los mismos
ndmeros. y continúa el alboroto de gri•
t.0sy puiietazos. Son unos jugadores de
morra. No hay una venta de vino, ni
hostería de villorrio lombardo, donde no
estalle por la noche el E&gt;strflpito de la morra. Es el juego del país. Dos jugadores,
de ple, se muestran el puño cerrado: simultáneamente extienden uno ó más de•
dos, y simultáneamente gritan un míme•
ro, que debe ser el que resulta de la suma.
de los dedos extendidos por ambos contentlores. El que acierta, gana. Un chiquillo de mi tierra desdeilarfa tal vez jugar, por demasiado pueril, este juego por
el que en Italia se desviven hombres her•
cdleos de barba hirsuta.
Los que j!1egan á la morra en el alber•
go de la seora Rosa s9n los pndidos, le s
libertinos.. del pueblo, los que se van de
taberna en taberna, gastando en fran.
cachelas y vino el dinero y la vergüenza
de sus honradas familias. Llegan casi
siempre á la ce cioa cuando ya ha ter .
minado la tertulia de las personas de pro;
traen el sombrero ecbado hacia atrás ó
llObre una orej:i, y miran á tod~s partes
con aire de valentones y perdonavidas.
Dos de ellos nos llaman especialmente la
atención: uno. cariancho, de mandíbula
saltente y poderosa; otro, delgaducho,

México Moderno

sobrino del alcalde, la boca inmensa, y los
dientes tirados en desorden hacia adelante, como si se atropellaran por salir,
lo más rápidamente posible, de aquel
abismo de inmundicia. Beben, Juegan á
la morra, y gritan basta desgailitarse,sin
que se les importe un bledo el sueño de
lús vecinos. Mientras la mesa inocente
sufre el mal t.rato de los puilcs callosos
y la vajilla tiembla en el viejo arma1i~
de madera, Clotilde, con los ojos medio
soilolientos, observa á l0s j ugad0res y es•
pei:a una oportunidad para empujarlos,
quieran que no, basta la puerta de la calle. Y entonces, pasan bajo nuestras
venta_nas, y se van cantando á veces, lc¡s
~uy irrespet~osos, con la voz enronqueoda por el vrno, alguna rle esas canelo•
nes que vuelan por el cielo de Italia
tortas ternezas y amor, endechas de rul:
seílores caídas una á una como lágrimas
en el silencio de la noche, desde la cop~
de un ciprés ....
Más agradablemente que la desapaci•
ble serenata de los jugadores de morra
nos sorprende un murmullo misterioso
que oímos algunas noches desde el balcón.
Es un cuchicheo, sostenido abajo, en la
sombra del patio, al ple de la higuera v
entrecortado po.:- algo así como cbasq:1i.
dos, que no son otra cosa que besuqueos
d~ enamorados. Srn pecar mucho de in•
discretos, reconocemos por fin en los causantes del misterioso murmullo al mejor
mozo del p~eblo, pastelero de profesión,
y á una pnma de Cleotilde, recién llegada del Piamonte, y que, según parece, no se duerme en las pajas, cuando
lleva ya prendido á aquel pobre diablo de
muchacho en su red de seductoras artimailas. Nuevas parejas vemos1 en el cur•
so del tiempo, sucederse en el mismo si•
tlo, c~mo si todas buscasen de propósito
á la b1guera centenaria para muda confidente y protectora de sus enredos amorosos. Es lo cierto que siempre las hi•
gueras han andado mezcladas en . tales
bistoria~, ! no sé de dónde les venga el
ser prop1crns á corazones amantes, si no
es de algún viejo resabio contraído en
el Paraí~o, donde, segtín la bíblica. leyenda, cubrieron con sus hojas la desnudez
pecadora de nuestros primeros padres.
[:Cel libro «Sensaciones de Viaje&gt;
de Díaz Rodríguez. J

CASA DEL SR. LIC. JESUS

F. URIR:'E. -CALLE DE TARASQUILLO,

•1

rJ

,I

N.,.

r,~
- -..::...·

LAS VIRGENES D"i!: LAS Jt;)CAS,

.

CASA DEL SR. GENERAL LAURO CARRILLO.-GLORl ETA. DE CCLON, P.A&lt;"EO DE LA REFORMA.

�l60

NOVEDADES CIENTIFJCASLA. FE y LAS MATEMAT,CAS,-LAS CASAS AN~~~•.
-ARTE E IND!JSTRIA.-LA MECANICA VENC
RA,-TESTWUS AUTOJIUTICOS.--LA VERDAD y LAS
MAQUINAS,
La fe t, aosporta las mootailas,&gt; decían se~tencio~eote nuet1Lros abuelos, aludiendo á la rnme~s!I'
~~erza que desarrolla toda creencia hondamente arraI •
gada en el espíritu.
• , ·
d la
y por si álguien duilara del p,,der dinamico Y 1iaplicación exacta Y material de la fuerza desar¡~
da por la fe al transporte de mon_tañas,. ª.hí _es\ 'ión
vas Y erectas las pirámides de Egipto para con us
de excéptkos.

!:

-. - .

'

¡ . ....
1
1

. C Ión sin haberlo he- color Y la forma, han sido invadidos y conquistados
el movimiento propueSlo, u~ p~día darle la vuelorla Industria, basta el punto de que h~y. pesimi....
p poco reflexivos que concluyen pred1c1endo que
cho, sabia de antemano \ verdad matemática; del tas
ta al Mundo, Lndado en un .
ó miaió un as- el ane está c,JOdenado á muerte.
mismo mo::io Leverrier descf!rI~j6sesclfri videt!tes del
Pero importa tijar las ideas sobre lo que.es el Arte
Y sobre lo que la Industria le roba, supomendo qu.,
T rigooometría..
.
rfg!~ªrav,e[!ºG:~~ei~:
rtan las montañas, meJor algu pudiera robarle.
Por eso ahora se traospo
· ·1t 1·¡ pero sí las
A te todo hav que tener en cuenta que en toda
ñas
porque
es
1 número!
dicho 110 las UlOn t ª 1 '
ohraºde arte hay dos partes bien distiutati y que su.
' .
antaño con la fe·· · · en e
d s géoeros diferentes de aptitud en el aruitar una casa y ponerla
casas, como
• .
On iuo-ciniero necesita q
.
,·dad de unas P.º_tt~ la~oocepcióo y ]a ejecución. La P.rimera co.011 º
í
Ja pesa s10 oeces1
más allá 6 más ac ;_ pues
d sde su gabinete, y con ~:~uªv·:i las personalidades artfi,ti~as, rac11ca esencial.
1a 1·otelio-eocia y es siempre un don de la
balanzas inverm,ím1tes, s!r:iºdce a el Y un l~piz, y no mente
en
°
I d
·ó • 1 se
uo simple rne~ro, una h~!!°0
ués de pesada, lo naturaleza, nunca uo pro?ucto de a e ául~acf1 n, ª16 .
e
unda
or
el
e0otrar10,
es
ageoa
a
ormac
n
se equivoca 01 en un.:r~de.termigar
la excursión que
demas es Juego de 01 os.
le sus nuevos cimien- ~eguna glbria del arte, 6 cootribu~e muy poco á ella,
ba de hac~r la wole, preparar meterle debajo una es del todo mecánica y procede directamente de la
tos. ~epararla de losdant1góuopi,,la{arorma rodante, Y la educación.
.
arma ura
Poned
cualquiera
de
los
mar~vm.osos
rnveotos
.con
casa cambia de sitio.
.
ue la Industria, trabajando rnsp1rada por la CienPur supuesto que sin la fe en laCienomc&gt; en esta operación no caben ~. h dotado al hombre para resolver ias d1ficulta~~pe~imeotos, nadie arrost~~r~a el pe- ~1a, !cánicas de la producción dt&gt; una obra de arte;
es mdl
dio-o en las manos de un imbécil, y sólo
ligro de perecer bajo el ed1tic10 ªttes pone
os, .mamarracho.s;
o ,
y crea•
oducirá
dadias á un ar t·st
J "ª• .
desplomado que movido; ~ero n~ ay
porque
la
creación.
artfatica
es
prerrogat1
va satt&gt;•·,or alguno, porq•1e media la e,
1 . ieneo ustedes un arco de tnuo o grada de la inteligencia huma~a.
J• v
aque
En consecuencia, ia Iudustna no am,eoaza_ io~adlr
actualmente ao d a de. paseo escoh
giendo su nueva residencia en Roe e- los saarados dominios del Arte, ni eo e. sentido ideolóo-icoº ni en el cJnvencion~l.de la palab.ra; antes bien
fort, Francia.
Lo notable de este caso, es que no l ~ u'da Je sirve fiel y sol1c1ta, removiendo los obsse trata de una de estas colmenas ~O· t~:%l JS y'quitando las espinas del gl~rioso camino del
t·1 t e O el concurso de la mecamca vencedo~a de
dernas, todas de una pieza y re~a;t~ vameo Le ligeras, lo que bace fac1hs1mo
1: ~u~tades puramente mate~iales. Por la misma
su desplazamiento: no, este arco es razón ni la obra de arte ni el ~rt1sta pueden co~si~e~na estimada obra del .arte a~ti~uo, con rarse anulados ó si•.¡11iera rebaJados porque en la eir
tres siglos de existencia encima, y que, cución de una obu de arte inter~engan los proce •
sin desmoronarse, anda echando 1:1ºª mientos industriales modernos, siendo así que, s!n la
.. a al aire por esas calles de Dios, personal1.da d del artitftia , la obra de arte nu existe,
can
gradas si~mpre á 1a fe·· · · Todavía
les falta á h,s pirámides, =======~
que ya han de creers.e las
muy vanidosas á cub1~rt.o
de tuda sorpresa, recibir
la estupenda de.que, como
su paisano y qmen sabe s1
amigo, el obelisco de Luksor, el capricho de un monarca europeo les ordena
cambiar de clima Y fija.r su
residencia en cualqmera
plaza de Vmdres.
.
y entonces sí que se reirán las pobres viejas de los nombres_, P;ro no de
los modernos á quienes od1anan ~n tal
caso por haberlas expatrhdo, srno de
los antinuos que las hicieron tan grandes precisamente para im,iedirles m?•
verse .... sin presentir el poderdel nu.
mero!

ti~

in, ·

bef

f:s 1

·

Por mi parte cr.:o firmemente q.ue, si esa~dtrdágáicals
. tau enérgica tenac1 a
a
an~iaoas se ar~;!ºe~º~nico objeto de atestiguaroos
ex1steoc1a,
es 1
ida de ultra.tumba y en el poder
6 0 la fe en a v
bo divino de los faraones, pudo hacer que
e m
por/':[e~s montañas de rocas fueRen arrancadas del
ueleto de la madre Tierra, transportaver ~ er
~~s°~1:~~~~:ssqd istaocias y con vertidas en figuras geoét · amente dispuestas.
.
m yr~c esto último debemos felicita:nos, porque sm
e
ular de las pirámides, ev1dentemeote gela fo~map~;~I saber humano, los hijos del siglo de la
nera a
m larlas después, de las cuarenta ceo.
dud_a, al conte p e uivocadameote les atribuyó ne
t11~1as q~e
Jeroqy áltimo de los Napoleones, reex1steoc1a e p ,
ndríamos formadas por una de
sueltam.~~~eul:fo~~~~eológicas y las confu~dirfamos
tan~as e
con la más vulgar y pat1mondad.a
last1m~sªfaen;:scooocieodo así la demostracióu eVJ:o~ta~:tio'me~so poder dinámico de la fe, digno aneo e del invento ce los Papio, los Fulton Y los
tecesor

Pt~f

Sterhe~s:á.s cuanto que la fe andaba de capa caída
d 'I:nque el ~acionalismo contemporáneo. le arran:ó
es e
simbólica venda. Hay -iuten se atr ~·
~~u¡~:Cf~~:~ªnada le dió á cambio de la venda rota;
na calumnia insostenible.
esto. est0u es ue el racionalismo desvendó á la re, la
Cier 1 r~er momento debe de haberse sentido un
que en e ps d slumbrada por la falta de custumbre de
si es no 1ida
e "en luengos siglos
.
de cegued a d vo¡ unta.
ve~, per• lueao advirtió-que su libertador ha blale puesria~~e~~s m~no,;; preciosos juguetes de gran novedad,
~~ales son el telescopio, el microscoplo Y sobre JºdJ,
y de to o a
uno que todo l o ve, todo lo comprende
,
b lé impecable noción: el numero.
de este modo la fe ciega se transformó en la fe
e observa analiza y sabe.
quDicen los 'metafísicos que esta ouev~ fuerzan~ es
la fe sino una falsificación, más todavia., una ant1tesis d~ la idea origmal de la. fe.
Puede ser no discuto porque me asustan las controver8iast ~etaffsicas que en lo general se áme anto. hermosos torneos de palabras y nada m ~.
lªto cierto es que la fe, con el sentido metafísico de
1 alabra en la infalibilidad del número, ha llegado
áaiealizar 'prodigios muy superior~s en c~nt1dad Y
alidad á los realizados por la fe ciega é ignora~te
~el número; la imaginación creadora (no es para~o~a)
de las matemáticas, ha engendrado cuantos prod1g10s
constituyen el glorioso monumento del progr~o co~tempo1áneo, si~ verlos materi~lmente, pero sm equ1unca en sus alirCD6c10nes.
vocarse necáoico no necesita construir una máquina
p!º s~er con evidencia absoluta que obtendrá

EL MUNDO.

161

Lf\ HBRENOlf\ DEL TI0 FL0ROT.

0

l rI,

Arco triuof11Í trdnsport.do en Roohefort, Fr4acla.

Domtngc 3 de Septiembre de 1899

Domingo 3 de Septiembre de 1899.

EL MUNDO.

*

**

El Arte Y la Industria: «ésto matará á aquello!&gt; No sé si álguien añadió
ya esta parodia á las much~s que, como todo lo grande, ha sufndo la enorme frase del Maestro.
.
La Industria bate en rncansable
1 . ta registro.
ataque al Arte hasta ea sus últimas Reloj registrador de entradas Y salidas de los trabaJadore~ H muestr~ acin .
defensas; armada de todas armas p~r
la augusta Palas, cada día nos anuncia . d á ida puesto que la mecánica es capaz de ejecutar' pero
haber akaozado un nuevo triun.fo, hacie.n ~ Pt. . nunca de concebir.
oda
fácilmente h, que el Arte por rntermedlo e ar is
Actualmente la escultura recibe .u na gran:: ria bacía en luengos años de paciencia y .estudl~. .
de la fotoo-rafía mediante un procedimiento q f
Ora es el piano automático que substituye~
mite hace~ alto~ relieves .hermosí~imos, aprobvi~:o!~:
nista; ora la fotograrfa que primero d~i;~aoc a l· do las propiedades químicas dP. la gelatina
cada
bujaote más tarde al colorista, y por ultimo, al es- tada. El procedimiento se llama FuTOSTERIA., .~ d11
cultor
aldominios
escultor también.
':rod'os~¡1'os
del Arte, el sonido, la línea, el día se extiende más. Nuestro grabado da una I ea
sus magoíiicos efectos.

f

t~~-

** *

C!J.;

Alto reueve en b:o:ice oblentdo por m}dto de la foto :r1fla.

Parece que los hombres van convenciéndose de que
ld. Verdad
,.
" .........Es flor del cielo que se marchita en la tierra.
Permítaseme la paráfrasis.
uestra
En efecto, el aparato ingeniosísimo .que 'fn error
nuestro tercer grabado, sirve para intctr, : sus la•
posible, la Lora de llegada de los emp ea º \ave nu•
bores: el emp,eado, al llegar, introduce ~ut de papel
mer11da en el aparato, y marca en una c O .ª acióo al
su número de urden y la hora con aproxim ·
minuto.
d
len nr. de•
Esto quiere decir que los emplea os ~ue
da el
cir con verdad la hora de llegart.a;. ta~bi!~ ~~abajacaso de que los eocar!;"ados de v1g1lar á 1 t stlgo au•
dores los calumnien; entre ambos eSt e e
tomático, insobornable é incapaz de cUal~:nlr~ ton6Por la misma razón, en Estados 01 06
grafos sirven de tei,tigos Y hacen prue~a. las máqui·
¡Pobre Verdad! Solo en la buena fe e
nas puedes confiar:
M. R. I.

L dicha no necesita grandes espacios, á veces

:~.t

: caber en el compartimiento acolchonado
expresa. Si no queréis llamarle dicha, conId en que es algo que se le parece, el placer
"den
de veinte
e ce ntemplar á una bella desconocida
á
.
.
aloa, seria, rubia, dulce y a1tiva un tiempo,
aeompaftada por una mamá bonachona y res~eiable-. El corazón se alegra, y, no h~y remedio,
108 sentimos tentados de trabar amistad con la
Jfiida joven.
Tal era el caso en que se veía Mauricio Girard
81 el trayecto de París al delicioso lugarejo de
las Ardeoas, término de su viaje, contra el cual
habfa prote,tado en su interior, porque i~ter~~mpfa BU farniente de solter~ y porque no JUst1!1caban tanta molestia co~o .1 ba á tomarJe, los. mt J·
reses aleatorios que sol1c1tabm su presencia en
aquel pneblo. Iba tlll vez á recibir una herencia
Ó, •.. . A volverse como fué. . . ,
.
-,Para qué diablos me escrib1na ese notario?
Yo n~da tengo que esperar de la sucesión del tío
FJorot ... ,. •
La carta de 1.0aese Boubert, notario de Sancy,
era evasiva como lo exigía la decencia y tan po•
oo p·ecisa como tentadora. Decía así:
cSeftor: T engo el honor de comunicar á usted,
que habiendo f,dlecido su pariente el sefl.or l!'lo•
rot. el martes 15 del corriente, se romperán los
1eilos puestos en los muebles.
cComo pariente del difunto, se invita á usted
para que asista á dicha diligencia. que se efec•
'1lará en presencia del juez de paz y de los otro1:1
parientes y en interés de los derechos personales
de U8ted y bajo la reserva dtl testamento que podrfa encontrarse entre los papeles del difunto
hasta hoy intestado.

Mauricio una admiración íntima, callada. Y la mirada azul, luminosa y altiva de la joven, que sorprendió furtivamente el observador, lo pPI'turbó
de tal modo,que ya no pudo reconocerse. V1toid030 y sPguro de sí mismo hasta aquel momento, se
sin tió de pronto humilde como un nifl.o, de eseu•
cia grosera é inferior, avergonzado, tímido a1.te la belleza de expresión y de alma que adi•
vinaba.
Los poetas orit&gt;ntales comparan los ojos de la
amada con el sol, y nosotros sooreímo:1 lll leer
esa hipérbole. Pero Mauricio se pregunt11 ba si no
había realmente una verdad en la metáfora declamatoria. La pura luz de vida y de pensamiento que alborea en nuestra alma, bajo unos párpa-

cSoy de usted, etc.»
El tío Florot era un sclitario, un misántropo,
eaprichoso y desconfiado, que vivía en su propie•

dad de Sancy, apartado de la sociedad y de los
pocos parientes que le quedaban. Tan completo
era BU aislamiento. que se le había olvida.o o y
llin la carta del notario no habría tenido Mauricio
noticia de su muerte.
-El pobre viejo ro habrá querido que asistiera yo A sus funerales y con mayor razón debo
creer que no pensó en mí al hacn su testamento.
Sólo en caso de intestido puedo esperar algo, la
mitad de la herencia, pues la otra mitad les toca
t DO se qu é parientes de otra rama, á los cuales
les ha de haber dejado todo si es que testó.
Estas preocupaciones de her~dero no er an tan
~andes que le robasen su tranquilidad á Mauricio, demasiado rico para pensar más de lo debí
do en una herencia que nunca había esperado.
Hás bien por deber de conciencia y para llenar
una fórmula iba á la cita del notario. Deseaba
ante todo conocer aquella región montuosa en la
que se había aislado el tío Florot, y encontrar
las huellas de la existencia del buen hombre, sin
dejar por esto de renegar contra las molestias del
viaje.
Su mal humor se disipó bien pronto por la sorpresa agradable que sintió al penetrar en el compartimiento. Al princi pio sólo fué agradable su sorpresa, pero al cabo de tres horM que duró el vi11je
Ydespués de ruúltiples observaciones, se convirtió en un verdadero descubrimiento, un descubrimieuo psicológico de otro mundo más seduc~~ q~e el conocido y antiguo; un descubrimiento
lllltórico en los anales juveniles de la existencia
de Mauricio y que prometía hacer época; un descubrimiento r evolucionario, pero que no se reve
laba como tal al principio y que no era sino
~-'!11~ª.de pequeiios descubrimientos sucesivos,
11111go1f1cantP.s en apariencia.
Al entrar en el vagón, dijo:
-¡Qué linda joven!
Primera observación, completada luego por
e•ta otra más analítica:
-Cuánta seriedad y cuánta resolución en esa
cabeza rubia!
Pero «seriedad» y · «re3olución» le parecieA Mauricio términos insignificantes, infs:i,.~rea en realidad á las cualicfa.dcs evidentes de

:n

.. ,oven.

En efecto, había en aquella mujer no sé qué
nobleza, un hermoso heroísmo que inspiraron á

dos aterciopelados, tiene á veces el poder de ilumin11r súbitamente la obscuridad de un corazón,
y tifl.e con un color maravilloso de aurora la existencia crepuscular y gris; se ve el mundo más
grande, más claro y mas alegre. como si en efecto el sol hubiese aumentado su fulgor.
Asi avanzaban las ideas de Mauricio, con velocidad de tren expreso, cuando la voz de la joven
que habló un minuto á su madre en una parada,
acabó de conmover deliciosa~ente al viajero.
-¡Eolia! exclamó el joven An su lirismo. Esa
es la palabra y no ha.y otra. 1Eolfa ! Cada sílaba
es una música, una cuerda vibrante de harpa; llega al oído, palabra á palabra, como una piedra
preciosa.
Pero se rehizo, y mientras partía de nuevo el
tren murmuró:
-¡Vamos! ¿Dónde tengo la c&gt;1leza? ¿E,t11ré
11caso en vías de enamorarme? V!lya una estupi •
dez ..... .
Pero ¿qué estupidez era aquella?
- Dios mío, se respondió maquinalmente Mauricio; vivir como yo vivo. ¿Es vivir vegerar 11sí, solo.
ó en compaitía de amigos que se ríen de uno, irá
derecha é izquierda sin objeto; llevar esta vida
de soltero, vida de oso, de inútil, de guardacantón. de araiia y de rata, como el monomaniaco
tío Florot, pudiendo ser feliz completamente?
El hecho es que sin buscar el por qué, desde
que vió la aurora que asomaba en los ojos azules,
Ja vida que había 1:evado le pareció la ocupación
m!is trivial y menos interesante.
Un espejismo que Jo atraía, apartaba su vista
de todo lo demás. Nunca había sentido nada
igual ó comparable á la impresión que conmovió
todo su ser cuando puso los pies en el coche.
Inconsciente del tiempo q ae transcurría, se
dijo:
-Iría ·hasta el fin del mundo ..... .
El tren se detuvo y un empleado gritó:
- Sirncy.
M,rnricio sintió como si despertara á la realidad.
,
- iCómol ·¿ra IJegamos?
Era necesario bajar, dejar para siempre á aquella mujer, su ensuefl.o de un instante, el espPjismo
efímero que se desvanecía . . ... .

-¡~o! se -dijo: que rompan los sellos. Yo continúo el camino.
.Pero ias sefl.or11.s hajaron del tren.
-1Cómol ¿también ellasi'
Entonces notó quP. estaban de luto como él. Ya
ha bfa salido del cuch ,, y recordando de pronto,
avanzó hacia ellas.
-Perdóneme usted, sefl.0ra, dijo, saludando á
la madre; si me permito dirigirle la palabra, es
pcrQue nuestra llt'gt1da bimultánea á este lugar
me h ~ce auponer que 110s rt une la misma circunst11ncia ...... ¿Tengo el honor de hablar con Ma'.i.
Delize?
-Madame Delize. siiior, pqra servir á usted.
-P,.,rmic11mP u,ted qutl A mi vez me presente:
l\Iauricio Girard.
- Sobrino nieto del seflor Florot, de
quien soy prima hermana. Casi somos
parientes, sefl.or, dijo amablemente la
1:1nciana.
En eso se acercó un mozo:
-El notario ·b izo prep11rar aloji•
miento en la casa del sefl.or FJorot.
Aquí está U!l coche.
Madame Ddize subió a él con su
h ij {.
-r.No viene usted á la cas11, sellor?
-Dispénseme ueted, dijo Mauricio,
prefiero ir á la fonda. Hasta maiiana se
practicará la diligencia; pero recibiré
·uo gran honor si me permiten ustedes
que vaya es1a noche á presentarles
mis res petos.
-Con gusto, sefl.or.
El co. he caminaba ya y Mauricio ~e
quedó en la carretera, con la maleta
en la m11no, sin volver en Eí de su asombro todavía.
-¡V1:1mob! se dijo; acaso la Providercia anda en el asunto.
Ya comenzaba á interesarle la herencia del tío Florct, y viendo en derredor el
c11mpo y los bosoues iluminados por la luz cruda
del med10 día, le pareció aquel lugar el más bello del mundo.
*
* *
Si para Mauricio fué el viaje de Sancy una obligació n penosa 1t! principio, y luego una de las
más deliciosas expediciones de descubrimiento
en los mágicos países del ensuefl.o, aunque de
importancia muy secundaria desda el punto de
vista de la perspectiva aleatoria ele la herencia
no era lo mismo para sus dos compafl.eras de cu:
che.
Mildame Delize y su bija tenían, por el contrario, u11 ioteré3 muy- vivo en la sucesión y esperaban con ansia, valerosamen te disimulada la
diligencia de ruptura de los sellos qúe iba á decidir de su suerte.
Viuda de un antiguo oficial de marina, la madre de la j oven ac-t baba de perder su fortuna en
una serie de operaciones desgraciadas. Las dos
mu¡eMs, Y. sobre todo. la madre, tenían graves
prciocupac1ones. Perdida en el desastre financiero la dote de Georgina, Mad. Delize veía á su hija nifl.a encantadora, de carácter noble y con todlls las t-legancb.s d3 una educación distinguida
expuesta á las mil penalidades de nn porveni~
mediocre y sin recunos. T ,d era la situación de
ltts dos mujeres que G ~orgina con la energía de
su alma valerosa, había resuelto expatriarse y
estab.t ya en arreglos para contratarse como instill~triz .de .una rica f , 1:llilia. americana. Más que
la 10fer,onp.ad de su s1tuac1ón precaria las atormentaba la amargura de la separación. Estaban
don.inadas por esa angustia de las resoluciot1es
desesperadas, cuando recibieron la carta del notario con la noticia de la muerte del tío FJorot y
la esperanza de una herencia que vendría á rehacer su eituación en el momento supremo.
Como Florot siempre había mantenido re1aciones amisto3as con ellas y aun llegó á manifestar
seotim;en~os patern~les h~cia Georgina, hasta
qu.e la vrJ•z 1? volvió definitivamente hipocondr.aco y retra1do, las dos sefl.oras creían tener
ciertos derechos á la herencia. Si el tío no ¡:ensó
en mejorará Georgina, por lo menos era de supo •
nerse que no hizo testamento Dd ese modo h e-

�162

redaba" la mitad de Joq bienes. lo que las i:alvaría, según la frase de Mad. Delize, sin perjuicio
para nadie.
Desheredadas, volvería á presentarse la cruel
necesidad de la separación de Georgin11 .... De
ahí la emoción que las angustiaba, no obstante
la resignación que se h 1bían impuesto de antemano para el caso de un desengailo.
Al día sigui ~nte se reunieron con Mauricio y el notario en presencia del juez de paz pllraabrir los ca·
jones de los mnebles del tío Florot, de los que iba
á salir para ellas como de un ánfora de lote1 ía,
la felicidad ó la dese-racia, escrita en un pedazo
de papel por la mano caprichosa de un anciano.
A pesar do sus preocupacic,nes, no pudieron
contener una sonrisa cuando se acercó á ellas
Mauricio cada vez más contento de ver á la joven
y con una vivacidad templada por el respeto
que Jo hacía tímido en preseucia de ella.
La víspera habló algunos minutos con la ma•
dril y la hija en el jardín del tío Florot, ante el
magníftco horizonte de colinas boscosas que ro•
dean la propiedad y en las que el sol ponient,
tendía largas sombras maje~tuosa!'; en la intimi•
dad breve y deliciosa de su presencia, de su voz
y (le su mirada, el entusiasmo jo"en y viril de
Mauricio iba en aumento hRsta el punto de t0mar
el partido deliberado de reconocerse defü;itivaIDf'nte enamorado.
Cuando se encontró de nuevo jnnto á Georgi·
na su vemura era. tan grande que ya no sabía á
lo qne iba ni qué era lo que htcia el notario, chiquitín, gordinflón y jovial, ni el juez de paz, alto,
seco, taciturno y solemnemente envuelto en una
levita negra. Bien poco significaba la herencia
del tío Florot para Mauricio, nada mejor dicho,
pues todos loe bienes de la tierra eran polvo dP.s•
preciable, comparados con los tesoros de belleza
y juventud de Georgina.
En nada ni en nadie paró mientes y se absorbió ei:. la contemplación asidus. de la joven sen•
tada con su madre cerca de una mesa en la que
se iban amontonando los papeles A medida que
el juez y el notario los sacaban de los muebles.
Ya se había prolongado mucho aquella operación, seguida con el ansia que es de suponerse
y que ocultaban bajo apariencias de tranquili !ad
las dos mujeres. Todos los papeles habían sido
examinados y en ninguno de ellos se encontró el
testamento.
-Ya lo suponía, dijo maese Boubert. En mi
concepto no hay testamento.
-Bueno, agregó Mauricio, sin saber lo que
decía.

Madame Delize y su hi:ja se sentían más tranquilas ya, cuando al vaciar un cajón cayó un
pliego muy grueso sobre la mesa.

EL MUNDO.

-¡Vl\yal ¡Vaya! dijo Maes~
BoubPrt. calándose las gafas; s1
habré hablado antes de tiempv .. ,.
Con grave lentitud abrió el sobre. Era, en efecto, un testamento muy corto, p1:ro decisivo.
Sancy, .... de Junio de 18~...
.. sano de cuerpu y de e~píntu
escribo aquí mi testllmPnto.
«Instituyo al senor M mricio
Girard, sobrino nieto mio, legatario universal de todos mi&amp; bie1aes .... &gt;
Maese Boubert se volvió áMauricio:
-Usted es el heredero, seflor.
-¿Cómo? exclamó Mauricio
que apenas había oído; supongo
que yo no soy el único hereder?·
-No, señor; usted es legatario
universal.
-¿No hay otros legados, algunas cláusulas?
-Nada.
-Es imposible.
Avergonzado des~ vent~j~ involuntaria, aunque s10 ad1vmar
toda la crueldad del golpe secreto que recibían las dos desgraciadas mujeres, dirigió una
mirada de excusa á Mad. DeJiz.,
y á su hija.Aquella estaba pálida,
próxima á desfallecer, pero al
pronto se repuso. Georgina no
hizo un so!J movimi1mto que alterara el tinte purísimo de su
cara,
-Ei incomprensible, re¡,itió Mauricio, verdader11mente contrariado. Mi tío me conocía. muy
poco y ya me había olvidado. Acaso ustedes se
engafl.an; debe haber otra cosa.
-Puede haber otro testamento, pero no hay
naiia escrito sobre este.
Bus1.:aron, pero los otr os papele'! eran insignificantes.
-Es claro, concluyó el juez de paz. Todo lo
hemos examinado, y hasta h'lV no se ha depositado otro testamento en la oficina de ningún no,
tario; usted e~ el único heredero.

Ya ee habían levantado Madame Delize y su
hij-1,
-¿Se van utitedes? preguntó Mauricio desolado.
Madame Delize pudo l!Onreír.
-Tenemos prisa y volveremos por el primer
tren. T,o dejamos A usted en su casa.
-¡En mi casa! exclamó Mauricio. Pero si yo
no quiero esta herencia, renuncio al testamento,
n0 11cepto sino mi parte legítima.
M11dame De!ize se volvió:
- E~ usted muy bueno. seilor; pero no podemos aceptar en esas condiciones. Los bienes pasarán al Eitado.
Mauricio estaba cada vez más abatido; se representaba A sí mismo ·como un monstruo de
egoísmo, como un acitparador. Si el notario
no lo hubiese impedido, habría roto el maldito
testamento.
- Vaya una tontería del tío Florot, dijo, una
vez que las dos damas hubieron salido. Darme todo8 sus bienes, cuando tenía una sobrinita tan
linda, tan adorable, tan ..... .
Al v~r el entusiasmo del joven, m'lese Boubert
se sonrió malieiosamente.
-Vamos, dijo con su vocecilla clara; todo puede arreglarse todavía. ¿Quién sabe? Y vale la pena porque mucho me temo que esta decepción
sea un verdadero desastre para esas sen.oras.
-¿Cómo es eso? preguntó con inquietud Mauricio.
Dadas las buenas disposiciones de Mauricio,
maese Boubert no creyó conveniente ocultar la
verdad y en dos palabras Jo puso al corriente de
todo.
Mauricio ya no pudo contenerse mh y dejan•
do al notario y a.l juez con el testamento se lanZ? en busca de Madame Delize. ¡No, no aceptana! Cnando creyó que sólo era una vejación de
heredeu se apenó; pero era algo mh, ¡era la ruina de aquella pobre anciana y de su hijlll y se
juzgaba á sí mismo como un ladrón, como un bandido digno de execración s1 aceptaba una herencia que para él, rico y enamorado no era nada
y para Georgina era la fortuna, el'porvenir, una

oomlJlgO 3 de Septiembre de 1899,

Domingo 3 de Septiembre de 1891
vida feliz, al lado de su madre. No conaenttrfa
en esa monstruosidad Y obligaría A Madame DeJize A aceptar su parte legítima.
Ya iban A subir al coche cuando llegó Manrloto
como un loco.
-¡Sefl.oral ¡señora! gritó.
.Madr.me Detze lo miraba sorprendida,
-¿Qué desea usted, sefl.or?
G,mrgina bacfa los mismos preparativos, aUq.
ciosa y tranquila.
-¿Qué desea usted, seilor, repitió Mad, Dellae
ya molesta.
Mauricio se cortó, avergonzado de sí mismo de
su impulso, de su actitud; se creyó indiscr~to
importuno, y no sabía qué hacer ni qné decir:
Comprendió todo lo que había de humillante 8ll
su insistencia. No teuia el derecho de tocar Ja
desgracia oculta de Mad. Delize por dolieada.
mente que lo hiciese. Ante la 1&lt;ltivez sombrfa 1
cerrada de las dos mujeres se sintió lleno de 1'6mordimientos. Se sonrojó y se inclinó.
-Seil.ora, perdóneme usted: sólo deseaba 11•
ludar á ustedes por última vez y presentarles 11111
respetos antes de su partida.
.
- Es usted muy am!lble y le agradecemos q
atención.
Georgina inclinó ligeramente la cabeza y Ha•
ricio saludó con una profunda inclinación,
Cuando el coche se alejó, perdido entre una
nube de polvo, Mauricio se quedó, triste primero; pero animado por una idea corrió en buoa
de maese Boubert. ¡A.diós! sí, pero no para eiempre. Maese Boubert sabía las seil.as de la cua
de Mad. Dclize y Mauricio concibió un plan que
no sólo le sirvió de consuelo sino qne exaltó•
espíritu á un grado de entusiasmo que ditfoll•
mente pedía contener. Como dijo maese Boubel1
todo podía arreglarse. Había en efecto un medio
deque heredaran al mismo tiempoGeorgina y 61.
¿Cómo no pensó en eso desde antesi' Porque Maa•
ricio lo que pretendía era no heredar sólo, como
avaro, como egoísta y soltero.

EL MUNDO

'llll fórmula de cortesía; la sdiorita De-

lile DO me quiere, es evidente
_Serfa muy tonta, objetó Mad, Carlier No tiene dote.
·
_:No todo lo hace el dinero, dijo Mau-

ri~~
.
En efecto, en la segunda entrevista,
)(ad, Delize manifestó categóricamente
,que no se aceptaban las proposiciones
-de J(auricio. La fortuna que é,te poseía
DO era uno de los menores obstáculos
que ae oponían A la unión deseada, En su
orgullo de sensitiva la seilorita Delize
nbmaba un matrimonio desproporciona1lo y al que daban las circunstancias cier.
to aepecto de compensación que estaba
muy lejos de la intención real de Mauri-cio pero que no por eso dejllba de ser
ad, La seliorita Delize tenía su plan determinado, ir A América.
Cuando volvió la tía de Mauricio y le
dló cuenta de su misión, llegó un tele•
,grama del notario. Decfa así:
«Segundo testamento depositado en estudio de notario en París• .A.nula el anterior éinstituye legataria seilorita Delize. »
Era en efecto un teStlimento hecho por
-volubilidad de anciano en la primera no1aria que encontró al paso durante un
viaje AParís.
Poco le importaba á Mauricio el cómo
y el por qué de aquello. Lleno de conlfianza en su suerte, ni aun permitió A su
1fa que tomase aliento.

163

-Tienes puesto el sombrero. Vete en una
Mrrera, y sí sólo tenían un escrúpulo de
dignidad, diles que ya todo cambió; dirA.
quP si ... .
Mad. Carli~r partió de nuevo para volver á la media hora.
¿Q11é sucedió? preguntó con ansia
Mauricio.
-Mad. Delize recibió un telegrama
igual.
-Ya lo supongo; pero ... .
- Va A e0nsultar de nuevo con su hija.
-1,Y no podía hacerlo desde luego?
-Qué prisa, hijo mío. Esas cosas no
se hacen á la carrera.
-1,Nada podré saber entonces?
-Nada preciso, pero la afab ilidad de
Mad. D~Iiz:i y su benevolencia dan á entender que no está mal dispuesta.
Mauricio se arrojó A los brazos de su
tía,
••••

1

••••

•

••••••••••••••

•

••

•

••••••••

Algunos días de3pUé3 Mauricio fué autorizado A presentarse como novio oficial
en la casa de Georgína,-una Georgiaa
nueva, cuya belleza se dulcificaba y se
hacía mt\s seductora, A medida que la felicidad de su situación pre~ente dejaban
libre curso á la ternura de su alma virginal.
HENRY FEVRE,

LA BOHEMIA DE MURGER.

***
En su impaciencia y temeroso de que Mad.
Delize y Georgina tomlisen resoluciones extra•
mas, á los pocos días de su regreso á Paría, eovt6
A su tia Mad. Carlier para que pidiese en su DOlll•
bre la mano de Geo:-gina.
-Hazle comprender á Mad. Delize que amo A
su hija, que estoy loco por ella desde que la 'ff,
cuán grande sería mi orgnllo si ella consintic,ra 1
mi pena si. ..... Porque ¿quién sabe si no me
quiere? Mauricio se quedó lleno de inquietud, liR
poder comprender cómo la bella, la noble, la a;
quisita Georgina podía aceptar A un bárbaro ele
su especie ....
· l\fad. Carlier trajo una respuesta evasiva¡ Jhd.
Delize había e&amp;tado muy fría, pero nada dijo 1
ofreció comunicar el asunto A su bija.
- Se acabó, dijo Mauricio desesperado. Eso•

Tendrfa yo diez y ocho aftos cuando conocí A ustedes IQ noche juntos; está en la prevención y
ptraonaje bastante singular, que shora, á dis- reclama á usted como fiador,
tancia, se me aparece cumo la viviente encarna- El sefl.or Des roches .... ¡ah, sí! ... . perfecta'Clón de un mundv aparte, de lenguaje especial, mente. Bueno, pnes si me reclama como fiador ...
-de costumbres extrailas, mundo que hoy ha des- ¡que lo suelten!
- Usted perdone, pero hay que
p11gar un franco y cincuenta céntimos.
-¿Por qué?
-Es la costumbre.
Di el dinero El del frac ne. • gro se marchó y yo me quf'dé
sentado en la cama, medio dormido
y me daba bien cuenta de las aventuras extrailas A consecuencia de
las cuales me encontraba yo obligado - nuevo hermano de la Merced
- á rescatar, mediante un franco
cincuenta céntimos, á un redact0r del P lgaro, no de las garrns de
los turcos, sino de la~ de la policía,
-aparecido Y casi está. o! vida l\1is reflexiones no dutaron mudo, pero que tuvo grande imcho. Cinco minutos después, Desportancia durante algún ti"mroches, libertado de sus cadenas, se
'PO en .el París del Imperio.
presPntaba, sonriendo, en mi cuarto:
lle refiero á esa partida g:ta.
- Mil perdones, querido colegP,
na, soldados irregulares del
de todo ello tienen la culpa Las
sublevados de la filosouvas ·moscateles . . . . . . sí, Las uvas
fa Yde las letras, fantaseado..
moscateles. mi primer artículo pur~ie todas las fantasías, que acampa b,q, trente blicado ayer por el Fígaro.
~ ouvre Y al Instituto, y á la cual partida En• ¡Malditas uvas moscateles!
IUqueMurger, embelleciendo y poetizando=un poco Ya comprenderá usted que
reeiuerdo, ha celebrado con el nombre 1de «Bo- al cobrar. . . . como era el
bem
a.»
•
primer dinero que cobraD Designaremos al personaje con el nombre de ba .. .. se me subió A la ca- ,
~oches.. Le había yo conocido en un biile del beza . ... .. Cuando nos se• ;
. 'ter O Latino, con unos amigos, cierta noche de paramos de u ,ted corretea
la
¡olví muy tarde A casa,-mi cuutlto de mos todo el b,q,rrio ... . al
1lía 1 8 e Tornon-y dormía como un lirón al fin. . . . se turb.rn mis re
, 1~ g~ente P~r la maliana, cuando se presentó cuerdod . . .. pero teago la
1raee!t;s te mi camaun caballero,defrac negro, sensación vagn de un pun- \
procur ec O Y de ese negro raro que sólo solían tapié recibido en cierta par
-V:rse los pofü:ontes y los enterradores.
te ... . Luego me eucontré {
_ E¡"go de Parte·del seilor Desroches.
sin saber cómo .. .. en J .
•dije O fsefl.or Desroclres? ¿Qué seft.or Desroches? prevención. . . . unli noclrc: \
dos
rotándome los ojos, porque mis recuer- deliciosa: Primero me me'IIIUeh&amp;quella mafiana se obstinaban en despertar tieron en un sótano... . . un
~'8 tarde que mi persona.
aguj&lt;.' ro n.-gro que huele
1
ebr Desroches, del Ftgaro¡ han pasado rulil ... . ; pero hice reirá L.&gt;
'11D

.;ne,

:..~r
t

_¡

seilores agentes .... y tuvieron la bondad de llevarme con ellos al cuerpo de guardia ..... charla•
mos ..... jugamos A las cartas..... me hicieron
que les leyera Las uvas m oscateles . . . .... ¡qué
éxito! .. .. ¡Qué buen gusto tienen los guardias

municipales!. . ..

¡Juzgad de mi asombro y del efecto producido
en mi cándida y provinciana juventud por la revelación de esas extravagantes costumbres lite•
rariasl Y el colega que de tal suerte me contaba
sus aventuras, era un hombrecillo rechoncho. cepillado, afeitado, que demcstraba modales muy
corteses y cuyos botines blancos y levita de corte burgués hacían el más perfecto contraste con
los endiablados gestos y las muecas de su cara
de borrachín, Me asombraba y me asustaba· y
como evidentemente lo conocía él, se complacía en exagerar. en obsequio mío, el cinismo de
sus paradojas.
-Me es usted simpático, me dijo al despP.dirse;
vaya usted A verme el domingo que viene por la
tarde .. .. Vivo en un rinconcillo delicioso, cerca
del castillo de las niebli.s, en los terreros, por la
parte que mira á Saint-Ouen .... ya sabrá usted
la viila de G11rardo de Nerval.. .. Lo presentaré A
usted á mi mujer, que vQle la pena .. .. Precisamente acabo de recibir un barril de vino bueno¡
beberemos en tazas, como hacen los comerciantPs ricos en Bf'r&lt;•y, y dormirPmos en la cueva....

�Domingo 3 de Septiembre de 1899.
164

Además, un amigo mío, un dominico exclaustra•
do irA á leerme un drama en cioco actos. Lo oirá
usted· asunto magnifico; al1i se viola A todo el
mundo. Está convenido. La vifta de Gerardo de
Ntirval· no olvide usted las senas.
Tod¿ lo que me había prometido Desroches se
cumplió. Bebimos vino de lo lindo y por la no~h~
el supuesto dominico nos leyó el drama. Don,101•
co 6 no l era un bretón alto, buen mozo, sober·

b:o, de 1rnchos hombros, cortados p1Ha vestir PI
hábito, con algo de predicador en la redondfZ
de la voz en el ademán y en el gesto. Luego ha
sabido h¡cerse un nombre en la literatura.
Su drama no me asombró. Pero hay que ?rl
vertir que después de pasar una tarde en la v1fh
de Gerardo de Nerval, en lo que Desroches lla ·
mab&lt;1. su casa, no es fácil asombr~rse por nad&gt;&lt;.
Antes de subirá 1 0s terreros ..¡mse yo vclver
á leer Jao: p:lginas exquisitas que Gerardo, el aman·
te de Silvia. consagra. en sus Paseos y recuer~os
á la descripción de aquella pendiente septentno ·
nal de Montmartre, pedazo de campo e1 cerrarlo
en París, y por lo mismo más precioso y querido.
«Quédannos unos cnantos ribazos cerra.dos po_r
espesos vallados verdes, decorado_s por los esp1 ·
nos, con sus florecillas color de v10let11 .. .. _Hay
en ellos molinos, ventorrillos y tabernas, ehseos
campestres y calJPjuelas silenciosas .... . . Hay
hasta una vifta., la última del céli-bre puro Montmartre, que competía en tiempo de los romanos

Domingo 3 de Septiembre de 1899. _

EL MUNDO.

rra con rayas encarna~as
echada á la oreja, y el lát1~0
metido en la correa de la ern•
tura.
-El sefior A1 fonso Dau•
det .. . . . . La seftora Ddsroche• ... .
Porque aquel monstruo ~r~
realmente su mujer, su legi· 1 ·
maesposa, siempre vestida con
aqueltraje quele agradaba
y que en verdad sentaba á las mil mar11villas á su cara Y á
su voz. Fum&lt;i ba, escupía, jura•
ba tenía todos los vicios del
ho:nbre, dirigía su casa á latigazos, empezando por su I,Da·
rido que estabacompletamente domado. y siguiendo por
dos chiMs f[&gt;1cuchas .... ¡sus
hijas! de 11specto extrafto. Y
hvmbruno, cuyos trece y qu~nce anos, maduros prematuramente, y ya en sazón, prometían que se parecnían ~ su
seflora madre cuando tuviesen
los cuarenta. que ésta contaba.
Verdaderamente valía la pena de cc:,nocer aquella

enrojecidoci, la barba rala, indicios de la medillna san"'re p11.risiense.
Viví; en Marlotte, P.erca del bosque de Fontaf.
nebleau; siempre con la escopeta al hom?re, haciendo como que iba de caza. pero en rigor corriendo en busca de la salud, más que en buaea
de perdicPs y conejos.
.
Su residencia en el pueblo hab1a llevado allí
toda una colonia parisiense, hombres y mujeres,
flores de betún y c!e café que produc_ían un efecto singular deb11jo de las vetmtasencmas de Fontainebleau. Marlotte se resiente todavía de aque111111 visitas.
Diez años después de la muerte de Murger,que murió como es sabido, en el hospital Duboat
'
-estuve allí con
'
unos amigos en casa de la tía Anto•
ny, una taberna célebre. U n hombre
del campo, viejo,
bebía allí á nuestr&amp;
lado; ur. campesino
J como los de Balzac,
negro y curtido.
Una vieja harapienta. fué á buscarlo,
con la cabeza cubierta con un pa•
ftuelo encarnado. Le llamó tragón, borracho; él
quiso hacer que se la llevaran presa.
-Su mujer de usted no tiene el genio suave,
dijo uno cuatdo la vieja se hubo marchado.
. -No es mi mujer es mi querida, contestó el
campeBino.
¡Pero había que oír el tono con que lo dijot

c11i;e·s·r~~b~F, era, sin embargo. hijo de un _rico
comerciante de París. fabricante de joyas si _no
me equivoco. Su oadre Je había echad? varias
veces su maldición y le pasaba un reducido suel•
do. No escasean tn Frimcia ejemp~os de esos lo
cos de atar especie de azotes de Dios que se presentan de pronto en las familias para turbar la
tranquilidad del hogar y para hacer circular más
que de prisa las monedas de oro ahorradas ~~­
rante mucho tiempo; en una palabra, para castigar á la burguesía en su propio egoísmo.
He conocido más de un pato de esos, encubado por gallinas, que apenas h,¡, podido comer
solo se ha marchado á la laguna. La laguna, el
pan{ano mejor dicho, es la literatura, son l~s l~tras, la profesión abierta á todo el mundo srn tl·
tul0a y diplomlls.
,
.
.
.
Desroches, al salir del colegio, se ~ab1a metido
en el arte en todas las artes. Hab1a empezado
por la pin{ura, y el paso por los estudios de aquel
cínico muchacho, frío, regular, abrochado, que
conservaba aún, en medio de las m!\s dese_afre•
nadas francachelas y calaveradas, el sell? mdeleble Ja marca de fábrica del burgués, fue desde
anto~ces ]pgendario. La pintur_a lo rech~zó Y
entt nces Desroches la emprendió con la literatura. Acab&gt;1ba de escribir Las ·uvas moscatelestal vPZ inspirado por su vifla-¡un artícu.o de
cien líneas! En vano procuró después hacer otro;
jamás volvió á estar de veua, y llegó á los c~arenta aflos, y sus obras completas se compusieron de Las itvas moscateles.
.
con el vino de Argenteuil y de Suresnes. Tod"s
La conversación, las salidas de tono del amigo
los anos ese humilde ribazo pierde una línea de Desroches rue diver'.ían; pero su casa no me ~us•
sus cepas. que van á parar á Jo hondo de una taba. No volveré nunca á Montmartre, pero si pacantera. Hace diez :-iños lo hubiera podido ad- saba el rio algunas noches para irá verlo al café
quirir al precio de diez mil frnncos . . .. . •Y hu• de la calle de los Mártires.
biera hecho en la vifta un edificio muy llgero;
El cafetín de los Mártires, tan tranquilo ahora,
un bonito hotelito imitando los Pdificios de Pom• en el cual juegan á las damas los tendero_s de l~
peya, con una cisterna y una cella ... . . •"
calli&gt; representaba entonces una potencia en 11En el Jugar de aquel ensueftogriego de un p~e- tera(ura. El CRfetín daba diplomas; se era céleta era donde vivía mi amigo Desroches. Alhbre por el cafetín y en medio del gran _silencio
¡oh espantosa antítesis!-á la luz de la luna, b11jo del Imperio, París volvía la cabeza al ruido que
un cenador cubierto de saucos en flor, en donde metían todas las noches ochenta ó cien mucha•
se oía el ruido producido por el vuelo de las abe· chos, mientras fumaban sus pipas Y tebí_,m
jas, me presentó á un monstruo andrógino en trai sus jarros de cerveza. Se les llamaba Bohemios
je de carretero: blusa azul, calzones de pana, go· v no se enfadablll. El Fígaro, el de entonces, pe·
riódico no político que se publicaba una_vez po_r
semana, era casi siempre el 'lUe les servia de tribuna.
.
Había que ver el cafetín-y decimos el caf~tm
á secas como los romanos decían la ciudad cuando habÍaban de Rom11; - había qae ver el cafetín
á eso de las once de la noche, ensordecido por la
bat11hola de todas aquellas voces y envuelto enel
humo de todas aquellas pipas.
¡Murger peroraba en la mesa del cent~o! Murger, el Hómero d ... aquel mundo des_cub1erto por
él, y que ha sido sonrosado y poetizado por la
fantasía.
Condecorado y Y"' célebre, cuando publicaba
sus novelas en la Revista de Ambos Mundos, no
dejaba de asistir al cafetín para refrescarse como
é l decí.J. y para recibir los homen11jes de aquellos
buenos muchachos que él había des,:rito. Me lo
ensei:laron:: una cabeza aplastada y triste, los ojos

Evidentemente aquel viejo conocía

á

marcial que envidiaría un capitán, estaba A su
lado, imitandv su voz, copiando sus gestos, Fernando Desnoyers, un original que escribió B1·azo
Negro, pafüomima en verso. Al otro lado de la
mesa discutía uno con Dnpont; era Reyer, nervioso, rabioso, que tomaba nota de los aires improvisados por el poeta; Reyer, el futuro autor de
La Estatita, de Sigit1·d y de otras obras bellísimas,
¡Cuántos recuerdos evoca en mí el nombre sólo del catetínl ¡Cuántas fisonomías ví allí por primera vez envueltas por el humo y al reflejo de
Jos vasos de cerveza!
Citemos algunos al azar, entre los mnctísimos
que han desaparecido y entre los pocos que sobreviven. Ahí tenéis á Monselet, prosista delicado, buen poeta; sor.riente, gordinflón, co:.:. pelo risado, el seiior de Cupidon parece un galanteador
abate del antiguo régimen; sin querer se busca
sobre sus hombros la esclavinilla corta, flotando
al aire como un par de alas.
Champfleury, por entonces jefe de escuela, pa•
dre del realismo, el cual confundía en el mismo
farioso amor la música de W agner, las porcelanas antiguas y la pantomima.
Al tin las porcelanas pudieron más: Champ•
fleury ha visto colmados sus dPseos, porque es
hoy consE1rvador del Museo cerámico de Sevres.
Alli estaba Castagnary, con chaleco de grandes solapas, á Jo Robespierre, cortado del terciopelo de un sillón viejo. Primer pasante en casa
de un procurador, se había escapado del bufete
para venir á recitar los Castigos, de Víctor Rugo,
con todo el sabor de fruta prohibida. Lo rodean,
Jo aclaman, pero se va en busca de Courbet; necesita A Courbet; necesita hablllr con Conrbet so•
bre su Filosofia del ai·te en el salón de 1867. Sin re•
nunciar al arte y sin dej11.r de escribir cou elegante estilo páginas notables sobre nuestros sa·lonea anuales, aquel muchacho simpático, siem•
pre con su burlona sonrisa en los labios, medio
ocultos por sus bigotes caídos, se ha ido metien•

Murger y i

sus amigos, y hacía la vida de bohemio á sumanera.
Pero volvamos al cafdtín. A medida que ü
ojos iban acostumbrándose al picorcillo dtl humo, veía yo ir saliendo por la derecha y por la
izquierda, en la densa niebla que nos rodeaba,
una porción de cabezas famosas.
·
Cada hombre tenía su mesa, que venía á sere)
núcleo, el centro de toda una legión de admira,
dores.
Pedro Dupont, vit·jo de cuarenta y cinco all.011
grueso y encorvado, con sus hermosos ojos d&amp;
buey de labor, apenas visibles bajo sus pesadoa
párpados, trataba, con los codos apoyados en l&amp;
mesa, de cantar alguna de aqu ellas canciones políticas ó rústicas de hermoso ritmo y palpitan•
tes de los bellísimos ensueftos del 48, en l11s cu•
les resonaban los mil ruidos de los oficios de la
Cruz Roja, embalsamados por los mil perfam•
de los valle&amp; lioneses. Ya no tenía voz, destruida
por el alcohol, parecía un ronquido.
- ¡Necesitas el campo, pobre Pedro! le decfa
Gustavo Mathieu, el autor de L os Buenos Vil&amp;Oli
de El Gallv Gafo y de Las Golond1·inas.
De buena cepa de burgués auverné3, éstehabfa
navegado en su juventud y conservaba de BU
viaj es una gran afición á los aires puros y A }08,
vastos horizontes. Los encontrnba al rededor de
su casita de Bois-Je Roi, y no asistía al café Jml
que para pasar por él, encorvado, sonriente, coa
aspecto de Enrique IV, y en todo tiempo con D
ramito de flores del campo en el ojal.
Dupont ha muerto en Lyon, en aquella negra
ciudad industrial, pobremente.
Sano y seco como un sarmiento, le ha sobre,
vivido mucho tiempo Mathieu. Hace muy P~
aftos que, después de una corta enfermedad, •
amigos le condujeron al cementerio de BoiJ.leRoi, cementerio separado por una simple barU
de los campos, verdadero cementerio de poe&amp;lt
donde se descansa sobre las rosas y A la sombnii
de las encinas.
El primer dfa que vi á. Gustavo
muchachote alto, colorado, flaco,

EL MUNDO.

biando licores ingleses en compaiiía de Constantino Guys, el dibujante, ó del editor Malassis.
Aquel era un editor como no los hav hombre
de talento y literato, gastaba á Jo prí~cipe una
bonita fortuna, editando obrac; de gentes que Je
agradaban. También ha muerto; murió sonriendo, casi sin dinero, pero sin quejarse. Y me &amp;iento emocionado siempre que me acuerdo de aquella cabeza trapa'cera y pálida, alargada por las
dos puntas &lt;le una barba roja que le daba aspecto de M:tfistófeles del tiempo de los Valois.
Alfonso Duchesne y Delvau se me aparecen
también en un rincón del cafotín. ¡Otros dos!
¡Destrno extraiio en esa generación agostada en
flor, en la cual nadie pasa de los cuarenta aftos!
Delvau, parisiense, enamorado de París, lo admiraba por sus flores, amaba hasta sua defectos
sus libritos, muy cuidados y llenos de hechos
pequeños y de observaciones pintorescas, han
llegado á. ser el regalo de las gentes de buen gusto y la alegría de los bibliófilos. Alfonso Duchesne, famoso entonces por su gran disputa con
Francisco Sarcey, el cual, enarbolando el pabe•
llón de los arreglados enfrente de la bandera de
los Bohemios, acababa de hacer sus primeras armas en literatura, publicando un artículo de ba•
t_a lla: L os melancólicos de café.
En el cafetín era donde Alfonso Duchesne y
Delvau escribían sus Oa1·tas de Jitnius, las cua-

les eran ll~vadas Ala redacción del Figa1•0 toau

.v '

do poco á. poco en la política. Concejal, luego direc!or del Siecle, hoy consejero. de Estado, ya no
recita versos ni lleva chalecos de terciopelo
grana.
Allí estaba Carlos Baudelaire, un gran poeta
~tormentado en el arte por la necesidad de lo
Inexp~orado, y en filosofía por el terror de lo des•
conocido. Víctor Rugo ha dicho de él que ha in~entado un estremecimiento nuevo. Y, en ef~cto,
d~ hecho habl11r como él al alma de las cosas; nar le ha traí~o de más lejos esas flores del mal.
esplandec1entes y extrafias como flores tropica1es_que CNcen hinchadas de veneno en las mís:1osa11 pr?fundidades del alma humana. Pacien•
f do Y delicado artista, muy preocupado de la
Y del vocablo, Baudelaire, porunacruelirosuª· e la suerte, 111 muerto afásico, oonservando
t ttelig~ncia, como lo espresaban dolorosamen•
t; as queJas de sus negros ojos, pero sin enconlD~ Ya para traducir sus pensamientos, sino el
18 0
Juramento confuso, repetido mecánica•
01811~
c e. Correcto y frío, de ingenio que cortaba
e1rac~o inglés, de una cortesía paradógica.,
ca etrn asombraba á sus compafteros be•

n~ª•:

e:~r

las semanas por un emisario misterioso, y que
traían vuelto fl juicio á todo París. Villemessant
ya no jnraba más que por aquel Junius misterioso. Evidentemen!e era un personaje. Todo lo indicaba así: el corte de las cartas, el tono burlón
y caballeresco, cierto perfume de nobleza y de
barrio aristocrático. Así es que hubo verdadero
furor cuando cayó la m!\scara y cuando se supo
que aquellas páginas aristocráticas estaban escritas á vuela p'.uma por dos bohemios llenos de
necesidad en la mesa de una taberna. 1Pobre
Delvau! 1Pobre Duchesnei Villemessant no les
perdonó nunca.
Prescindo de muchos, porque se necesitaría todo un lihro para ir describiendo et cafetín mesa
por mesa.
·
Allí había también la mesa de los pensadores:
esos no dicen nada, no escriben; piens•n. Se les
admira, se dice de ellos que son profundos como
pozos, y el hecho es que bien podía creerse que
lo eran, al verlos tragar jarro tras jarro de cer•
veza.
Cráneos desnudos, bar•
bas en cascada, olor á
tabaco fuerte, á sopa de
coles y á filosofía.
Más al!á blusas, boinas,
gritos de animales, cargas, palabras de doble
sentido: son artistas, escultores, pintores. En medio de ellos una cabeza
fina y suave, Alejandro
Leclerc, algunos de cuyos admirables frescos,
que cubrían las paredes
del ventorrillo del Moli·
no de Piedra, en Chati•
llon, destruyeron los pru•
sianos.
A ese se le encontró un
día ahorcado, se había

165

ahorcado él mismo en medio de las
tumbas, en el patio alto del cementerio del Pére-Lachaise, en el sitio mismo desde el cual Balzac ensena á Rastignac la inmensidad de París. En mis
recuerdos del cafetín de los Bohemios,
Alejandro LeclPrc aparece siPmpre
risueiio y cantando canciones de Picardía; y aquellos aires de su país natal,
aquellas coplas rú~ticas esparcían en
torno de la mesa donde él se sentaba,
en aquella atmósfera saturada de tll•
baco, no sé qué penetrante pcesía de
los trigos de los llanos.
Se me olvidaba hablar de las mujeres, porque también había allí muj ires; antiguas modelos de pintor, ht:rmosas hembras, un poco ajadas.
Cabezas singulares y nombres extraftos, 'apodos que huelen á malos sitios, partículas presuntuosas. Titina de
Barancy y Luisa Nabajazo. Tipos irregulares, extraiiamente afinados, que habían pasado de mano en mano, y que de cada uno de sus
amantes habían conservado cierto tinte de erudicion artístic,1 ,
Ellas tenían opinioLes sobre todas las cosas,
y se declaraban según el amante del día, realhs .
tas ó románticas, católicas ó ateas. Aquello era
conmovedor y ridículo 111 mismo tiempo.
Muy pocas nuevas, jovencillas á quienes h11bía
admitido en su seno el terrible areópagc; ]ll mayor parte de ellas envejecidas en aquella vida,
habían conquistado por rigurosa antigüedad cierta autoridad indiscutible. Luego había las viudas,
las antiguas queridas de autores 6 de artistas conocidos, dispuestas á educará cu.alquier prin'.!í•
piante recién llegado de su pueblo. Un conjunto
revuelto donde se fumaban cigarrillos que arrojaban pequeftas espirales azuladas de humo en
medio de la densa niebla producida por las pipas y por los alientos.
Los jarros de cerveza ruedan, los mozos corren, las discusiones se agrían; hay gritos, bra•
zos que se levantan, melenas que se sacuden, y
en el centro, gritando nor dos, gesticulando por
cuatro, de pie encima de una mesa, moviéndose
como si nadara en un mar de cabezas, Desro•
ches, que guía y domina, con su voz de Paltimbanqui, la batahola de aquella feria. Estaba muy
bien de aquel modo, con aspecto inspirado, con
la camisa abierta, la corbata. suelta, flotante, hecho un verdadero bastardo del sobrino de Rameau.
Todas las noches iba á aturdirse, A emborracharse de palabras y de cerveza, á buscar colaboradores, á h11 blar de proyectos sobre libros, á
engaftarse á sí mismo y á olvidar que su casa le
era odiosa, que era imposible trabajar sentado. y
que ya no sería capaz de volver á escribir Las
itvas moscateles. Cierto que había alJí, en aquel
cafetín, espíritus no bles y serias preocupaciones.
Y á veces, un hermoso verso, una paradoja elocuente refrescaba la atmósfera como coniente de
aire puro que disipase el humo de las pipas. Pero
si había algunos hombres u.e talento, en cambio,
¡cnántos Desroches! Si había algunos instantes de
viveza, en cambie;, ¡cuántas horas tristes y perdidas!
L1..1ego, ¡qué tristeza al día siguiente; qué despertar más amargo en el descorazonamiento de
la náusea; qué dis~usto de aquella vida que, sin
embargo, no tenía uno faerza para dejar! ¡Ahí
tenéis á Desroches; ya no ríe, queda en suspenso

�EL MUNDO,

Domingo

a de Septiembre

de 1899.

Domingo 3 de Septieo:ibre c'e 189!i.

166

desde por la mal'iana estuvo tomando en la ta•
berna.
la mueca qua estaba haciendo, acaba de _pensa:
Pe"O alguien camina por el corredor: es el heen sus hijos que van creciendo, en su muJer qu
rrero
que vuelve.
1
envejece, y que cada vez se encanalla m_ás; en e
- Cristián, ahí está ya tu padre, pronto, escónlAtigo t-D la gorra, en la blusa, en el _traJe de cadete mientras tengo tiempo de hablarle, de ex,
rreter'o, que parecía original en otro u~mpo-una
plicarle . . . .
.
noche de baile de mbcaras fué 111. primera que
y Jo empuja tras del gran hormllo; después
se lo puso,-pero que le p~rece nauseabundo
quédase de pie, con las manos tembloroeas. Por
ahora!
·d
D ~s
desdicha el fez del zuavo se ha quedado sobre la
Cuando Je acometían esas negras l eas,
mes!\, y es lo primero que Lory. ve al entrar. La
roches desapRrecia, se iba á un pueblo y se llevapalidez de la madre, su confusión ...... lo comba A. su extraiia familia.
prende todo.
.
Vendedor de relojes, cómico en Odessa, algua-Cristian está aquí!. ... grita con una voz tecil en Bruselas, compadre de un esc~moteador,
rrible, y, descolgando_ su sabl~,.. con loca preci·cuántos cxtral'ios of:c1os no ha tenido? ~uPgo
pitación, se lanza hacia el bornul -~ donde el zuatolvía cansado, disgustado basta _de es? mismo.
vo está. escondido, lleno de ve, guenza, apoyAn,
Un día, en e l bosque de Boloma, q~1so Rhordose en el muro para no caer.
carse pero lo de icolgaron unos guardias. En el
La madre se arroja entre ellos.
cafetí'n le dieron broma, Y él mismo bab!ib~ de
-Lory, Lory, no le mates ... . . -~ºY !º quien
su aventur a con una sonrisilla f,ilsa. Alg~n. nemle ha hecho venir, diciéndole que tu temas necepo después, deciJido á concluir, se pr_ee1p1tó ~~
sidad
de su ayu ia en la fragua . • .. •..
una de esas espantosas canterai!, ab111mos f! y
se
arroja á los brazos de su mando, henchises y calcáreos que hay en las cercatias de las
da
de
sollozos.
fortiticaciones de París. Alli pasó ll\ noche, reEn la sombra de su recAmara los nillos lloran
ventado V con los br11zos y las pi~rnas rotos.
al
escuchar esas voces llenas de cólera y de li•
Aún vivía cuando lo sacaron de la cantPra.
grimas, tan cambiadas que apenas las recono«Vaya, ahora van A decir que soy el hm,bre
cen ..... .
que marra siempre.»
El berrero se detiene, y mirando á su mujer:
Esas fueron sus últimas palabras. Tuvo s~sen-¡Ahl
¿eres tú c¡uien le ha hecho venir? . .. . en•
ta días de agouia, y luego murió. No le olvidaré
tonces . ... está. bien, qua vaya á acostarse. Majamás.
nana veremos lo que hay que hacer.
A la siguiente manana, al despertar Cristian
de un pesado sueno lleno de pesadillas y terro•
res, se encontró en su recámara de nil'io. Al través de los vidrios encuadrad~s en plomo y don•
de se extienden grandes ramos en colores, se ve
el s , 1 bien alto ya en el cielo. Abajo los mart.iEl grueso her~ero Lory, de Saint-)iaric-1uxllos golpean sobre el yunque .... La madre estA
Mines no e3tab&lt;1. contento aquella tarde,1
allí, á su cabecera; no le ha abandonado en toda •
Un~ vez apagada la fragua y luego que el_ sol
la noche temiendo la cólera del padre. El viejo
acababa de o:!ultarse, tenía por costumbre ir A
sentarse en un banco, delant~ de la puerta, para m s al ver este honr11do rostro de alsaciano, en- tampoco' ha dormido. Toda la noche ha recorri11
do la casa, llorando. suspirando, abriendo y cesaborear esa laxitud que dPJa el mucho traba- negrecido
y quemado por el sol, con esas bla~JO después de un caluroso día; y antes de despe- curas y esas sombras que toml\n los colores vi- rrando armarios. Y de pronto, entra en la recAdir á los aprendices, bebía, con ellos, algn:nas co- vos en plena luz, el viejo), súbitamente se calmó, mara de su hijo, severamente vestido como para
un viaje, con altas botas, el gran sombrero y el
pas de cervezR fresca, mientras los trabajadores
prorrumpieLdo en risas.
bastón de montana, sólido y de punta ferrada.
abandonaban la fAbrica.
-De nada se me calienta la cabeza, como si Avanza, recto, hacia el lecho.
Pero aquella tarde el buen hombre se qu~nó
-¡Vamos! pronto, levAntate.
en la berreria basta que llegó el momento de 1r ~ nuestro Cristián f.1era capaz de eso .... •.
y reanimado, volvióle su belio humor, y el
El muchacho, un tanto confuso, va A tomar 111
111. mesa, y aun allí, todavía estaba como ensibuen hombre acabó de comer alegremente, y sa- uniforme de zuavo.
mismad().
-No, no, ese no .... dice el padre gravemente.
La viPja Lory peLsaba mirando á su hom~r~: lió de la casa df!spués de haberse tomado un par
Y la madre. apenada, responde:
-¿Qué será lo qne tiene? ... . ¿H?~rá r~cibi- de copas d11 « Yille de Strasbourg.»
La vieja Lory quedó sola. U ua vez que _aco~tó
- Pero, amigo mío, si no tiene otro traj?·
do del regimiento alguna mala noticia qt.e no
- Dale los mios .... yo ya no los necesito.
quiere darme? . ..... ¿Estará enfermo nuestro á sus tres pequenuelos cuy a pausada respiración
se oía en el cu11rto de al lado, chiquilín como un
Mientras que el muchacho se viste, Lory dobla
hijo? .. · · · ·
d
l
Pero no osaba preguntar nada, ocup'l a st a- nido, tomó su costura y se puso á zurci_r junto á cuidadosamente el uniforme, el chaquetón, los
mente en hacer callar á tret1 pequPl'iuelos ru. ios la puerta que daba al jardincillo. De tiempo en grandes calzones viejos, y hecho ~l paquete, 18
color de espiga, que reían en derredor de la me• tiempo sus¡iiraba pensando ....
cuelga del cuello el estuche de ho¡a de lata don•
-Sí, lo sé bien .. . . Son cobardes, son rene- de guarda su pasa~orte. .
.
sa, ml·entras saboreaban una buena ensalada de
gados .... Pero 1es Jo mismo! Sus madres estarAn
-Ahora bajemos de pnsa, dice.
.
.
rabanillos con crema.
Al fin el herrero, poseído de cólera, empujó su tan contentas de volver á verlos ..... .
y los tres caminaron hacia la fragua sm ha•
Y, con el pensamiento, se remont~ al tiempo blar. . . . El fuelle lanza resoplidos; todos estio
asiento.
-¡Ah! holgazanes, canallas!
en que su hijo, que entonces estaba adí, ~eoia que en el trabajo. Al vol ver á ver la gran galera
--¿A quié'.l te rdieres, Lory?
partir para el ejército. Mira el pozo arteaiano don• abierta, en la que tanto pensab~ cuando e~taba
de acababa de llenar sus regaderas, en blusa, los lejos, el zuavo recordó su infancia, cuando ~uga•
y él por fin estalló.
.
.
-Me refiero, dijo, A cinco ó seis perillanes que cabellos largos, sus hermo~os cabellos que le ba en aquel calor, mirando entre lae bnllan•
desde esta manana he visto andar vagando por fueron cortados para ingresar á los zuavos.
tes chispas de la fragua subir y bAjar el polvo
la ciudad, vestidos con uniforme desoldado franSúbitamente la vieja se estremece. La puerte negro. Vínole un gran acceso de ternura, un de:
cés del brazo de los Mvaros ...... Son de esos cilla del fondo que da al campo, se abre. Los pe- seo inmenso de obtener de su padre el perdón,
qu~ ... , ¿cómo se dice? .... han o~tado por la rros no han ladrado .... El que acaba de entrar mRs al levantar sus ojos encontrAronse con una
nacionalidad de Prusia...... ¡Y decir que _todos camina á lo largo del muro como . un ladró~, se mirada inexorable.
.
los días vemos volver á esos falsos alsac1&lt;1nos. desliza entre !as colmenas . ...
Al fin el herrero decidióse A hablar.
¿Qué es lo que han bebido? ..... .
-Muchacbo, dijo, aquí está el yunqu~, los úd·
-Mamá, mamá!. .....
La vieja trató de defenderlos.
Su Cristián está allí, con el uniforme desabro• les .... todo esto es tuyo . ... Y eso tam b1én, all.a·
-¡Qué quieres, hombre! después de todo no es
cbado, ruboroso, casi tero blando, la boca seca .. dió mostrAndole el jardiocillo que se miraba en
tan grave la folta de esos muchachos. . . . está
El
ir.feliz ha llegado al lugar con los otros, y ha- el fondo lleno de sol y de abejas, por entre el
tan lejos ese Argel de Africa A donde loa mance
una hora que ronda al derredor de la casa en marco recortado de la puerta ..... .
dan
Allí sienten el mal del país, y la tenta•
-Las colmenas, el viftedo, la casa, todo leper·
espera de la salida de su padre para entrar. Ella
ció~ d~·volver es tan grande, la obligación de
querría refl.irle pero no tiene el valor de hacerlo. tenece ...... Puesto que has sacrificado tu hoser .. oldados. • • •
nor á estas cosas, bien está que las guardes••··
1Hace tanto tiempo que no lo ve, que no lo abraza!
Lory dió un pul'ietazo en la mesa.
.
E res tú aquí el amo ya ... y() .... yo. parto.···
y
Juego
da
él
tan
buenas
razones
...
.
..
Se
fasti·
-¡Cállate, cállate! .... ustedes las mu¡~res lo
diaba del país, de vivir siempre lejos de los su- Debes cinco anos A la Francia, voy á pagarlOI
ignoran todo. A fuerza d_e vivir con los mii?s y yos; además, la disciplina babia llegadv á ser por tí.
sólo para ellos, todo lo discurren como 1~ discu-Lory, Lory, ¿á dónde vaa? gritó la pobre
muy dura y aquella manía de los companeros de
rriría un chiquillo . . .... ¡Vam0sl te digo que
llamarle
con
el
sobrenombre
de
'll
prusiano
A vieja.
esos hombres son unos holgazanes, unos renega•
- ¡Padre mio!. ..... suplicó el mu&lt;!bacho,
caul!a de su acent•&gt; de Ahacia ...... Ella le credos, unos cobardes, y si, por una negra _desgr~Pero el herrero babia partido ya, y se alejaba
yó
todo;
no
tenia
sino
mirarlo
para
creerlo.
.
cia nuestro CristiAn fuera capaz de una mfamia
Siempre conversando, llegaron á la sala ba¡a. á grandes pasos, sin volver el rostro .. • • • ·
semejante, tan cierto COJ?O que me llamo Jorge
E n Sidi-del -Abbes en el cuartel del tercero
Lory y que he servido siete _anos en l?s cazado- Los pequenos, despertados por el ruido, vinieron de zuavos, hay un e~ganchado voluntario de ein·
con los pies desnudos y en camisillas de dormir
res de Francia, le atravesana con mi sable de
para besar al hermano mayor. Ofreciéronle algo cnent11 y cinco anos .. . . .
parte á parte.
A LFONSO DAUDET,
y terrible, erguido, mostraba su gran lanza de de comer, pero no tenía hambre, sólo sentía sed,
colgada al muro, debajo del retrato de mucha sed, y bebía grandes tragos de agua pa•
dor
&lt;1aZ11
h
Af . . ra refrescarse un poco del vinCI y la cerveza que
su hijo, un retrato de zuavo, hec o en
nea,

creadora, el punto de unión con los abuelos, era
l..&gt; que no tendrían ya. Quedaban solitarios, aislados, no podían ya mirar detrás de ellos.
La religiosa dijo á su hermano: ¿Recuerdas
que mamá leía siempre sus c11rtas? todas están
allí, en su escritorio. Si las leyéramos, si vivié•
ramos esta noche toda su vida junto á ella. Sería
nuestro camino de la cruz, y conoceríamos á
nuestros abuelos, A todos nuestros antepasados
desconocidos cuyas cartas están allí, y de quienes ella nos habl11ba tan á menudo ¿te acuerdas?

- --,

V

EL MAL ZUAVO

167

EL MUNDO.

-

Había ronerto sin agonía, tranquilamente, como una mujer cuya vida fué irreprochablP; repo.
taba en su lecho, sobre la e1,1pald11., con los ojos
eerrados, las facciones serenas, con sus largos
cabellos blancos, cuidadosamente peinados como
1i ae hubiese hecho el tocado diez minutos antes
de morir, con su fisonomía pálida de difunta tan
.apacible, t11n reposada, tan resignada, que luego
110 adivinaba qué alma dulce habí1 habitado aquel
-cuerpo, qué existencia incontaminada había llevado aquella anciana tranquila, qué muerte sin
acudidas y sin remordimientos había tenido
.aquella sauta.
De rodillas junto al lecho, su hijo, un magis•
&amp;rado de principios inflexibles, y su hija Margarica, en religión Sor Eulalia, lloraban sin consue
lo. De..de su infancia los había armado de una
moral inquebrantable, ensefl.ándoles la religión
aio debilidades y el deber sin gazmonerías. El
bombre era magistrado. y blandiendo la ley heria sio piedad á- los débiles y á los desfallecido,,
la hija, penetrada de la virtud que la había ba1lado en aquella familia austera, se había despo•
udo con Dios, por di~gusio de los hombres.
No habían conocido á su padre; sólo sabían
-que babia hecho desgraciada á eu madre, sin co•
noeer mas detalles.
La religiosa besaba locamente una mano de la
muerta, mano de marfil semejante al gran Cristo
yacente sobre el lecho. Al lado opuesto del cuerpo ieodido la otra mano pareda estrujar aún las
aibaoas con ese ademán errante que se llami;, plie•
,gue de los agonizantes, y el lino lo había conser•
vado como un oleaje de la tela, eomo un recuer-do de los ú ltimos momentos que precede~ A la
eterna inmovilidad.
Unoit golpes ligeros dados en la puerta hicie•
ron levantar las dos cabozas sollozantes, y el sacerdote que acababa de comer, entró. Estaba rojo, sofocado por el trabajo de la digestión, y había mezclado su café con fuertes dosis de conac
para lnchar con la fatiga de las últimas noches
pasadas y de la noche de velada que comenzaba.
Estaba triste, con esa falsa tristeza de eclesiás•
tico para quien la muerte es un oficio Hizo
la aell11l de la cruz y dijo acercándose consu ges•
&amp;o profe~ional: vengo á ayudaros A pasar estas
\rii;iea horas, hijos míos; pero Sor Eulalia conteslólevantándose: gracias, padre mío; deseamos mi
hllrmano y yo permanecer solos con ella, son los
1\l&amp;imos momentos que tenemos para verla y queremoaeatar solos, como antes, cuando.... cuando éramos pequelios y nuestra. . . . . . nuestra pobre
madre .. .. No pudo terminar, tan ..bundantes
eran sus lágrimas y tanto la ahogaba el dolor.
Tranquilizado el sacerdote, se inclinó pensan-d? en su lecllo: Como queráis hijos míos. Se arroililló, se santiguó, oró, se levantó y salió suave•
mente murmurando: era una sa!.ta.
Se quedaron solos la muerta y sus hijos. Un
péndulo oculto lanzaba en la sombra su ruido
regular, Y por la ventana abierta penetrabll el
:~~. olor de los pastos y de los bosques con la
--swdeacente claridad de la luna. Ningún sonido en el campo, sino las notas rfrpidas de las ranae Y A veces un zumbido de insecto nocturno
1}Ue entraba como una loba rozando los muros.
0

Una paz infinita, una divina melancolía, una si·
lenciosll serenidad rodeaban á la muerta; parecían emanar de ella, exhalarse al exterior y spa•
ciguar á la na!;uraleza misma.
Entonces el magistrado, siempre de rodillas,
con la cabeza hundida en el lecho, con una voz
lej,rna, desgarradora, lanz11da &lt;.!entro de las sá.banas y l11s ropas, gritó: Madrer madre, madre,
y la hermana, abatiéndose sobre la tarima. pe
gando en la madera con su frente de fanática,
convulsa, torcida, vibrante. como en una crisis
de epilepsia, gimió: Jesús, Jesús, madre míll.
Y sacudidos los dos por un huracán de dolor,
jadeaban. aullaban.
Después la crisis lentamente se calmó y lloraron de una manera más suave, como l, s calmas
momentaneas siguen A las borrascas en el mar
agitado.
Después, mucho t!empo después, se levantaron
y se pusieron A contemplar el cadáver. Y los recuerdos, esos recuerdos lejanos, ayer tan gratos,
hoy tan torturantes caían en su espíritu con to•
dos los detalles olvidados, esos detalles íntimos
y familiares que resucitan al ser desaparecido.
Recordaban circunstancias, palabras, sonrisas,

entonaciones de voz de aquella que no les hablaria más. La veían feliz y tranquila. encontraban frases que ella les decía, y un ligero movi•
miento de su mano derecha, cuando pronunciaba
un di:1curso importante.
La amaban como no habían amado nunca. Y
notaban, midiendo su desesperación, cuánto la
habían querido, y -tué abandonados iban á quedar...... .
Su sostén, su guía, su juventud toda, toda la
parte alegre de su existencia era lo que desa,:&gt;a•
recia; su lazo con la vida, su madre, la carna

***
Tomaron del escritorio varios paquetes de papeles amarillentos, atado~ cuidadosamente y colocados uno contra otro. Pusieron sobre el lecho
aquellas reliquias y escogiendo una de el111s en
la que estaba escrita la palabra «Padre&gt; la ab:ieron y leyeron.
Eran de esas cartas viPjas que se encuentran
en los secret.-:.fres de familia, cartas que huelen al
siglo pasado. Lll primera decía: mi adorada;
otra: mi hermosa hija; Juego otras: querida bija
rnfo; otras aún: hija idolatrada; y luego la religicsa leyó en voz alta, leyó á la mu11rta su historia
y todos sus tiernos recuerdos. El magistrado,
con un codo sobre el lecho, escuchaba, con los
ojos sobre la muerta. El cadáver inmóvil parec1a feliz.
Interrumpiéndose Sor Eulalia, dijo: las pondremo~ en su tumba, le haremos un sudario con
todo esto y lo sepulraremos con ella, y tomó otro
paque~e en el cual no estaba escrito ningún nombre revelador. Y comenzó en voz alta: «Mi adorada, te amo locamente. Desde ayer sufro como
un condenado, quemado por tu recuerdo. Siento
tus labios sobre los míos, tus ojos sobre mis ojos,
tu carne sobre mi carne. Te amo. Te amo. Me
has t:nloquecido. Mis brazos se abren; me estremezco sacudido por un deseo inmenso de abrazarte aún. Todo mi cuerpo te llama, te quiere.
Guardo en mi boca el sabor de los besos,&gt;
La religiosa se interrumpió. el magistrado le
arrancó la cartli y ouscó la forma. Solo habfa
estas palabra~: E l que
te adora, y este nombre:
Enrique. Su padre se llamaba René. No era pues,
él. Entonces el hijo, con
mano rápida, buscó en
el paquete de cartaR y
tomando otra leyó: «No
puedo vivir sin tus e , ri •
cias." Y de pie, severo co.
mo en B:! tribunal, miró
á la .muerta impasible.
La religiosa, rígida como
una estatua, con las lágrimas en los ojos, vie::do á su hermano, esperaba. Entonces él atravesó
el cuarto con pasos lentos, llegó hasta 111. venta•
na y con la mirada perdida en la noche, pensó.
Cuando volvió lacabeza, Sor Eulalia, con los
ojos secos, estaba aún
en pie, cerca del lecho,
con la cabeza inclinad1.
Se acercó, juntó apresuradamente las cartas
que arrojaba desordrnadamente en el cajón, y luego cerró las cortinas
del lecho.
Y cuando el día hizo palidecer las bujías que
ardían sobre la mesa, el hijo abandonó lentamt!nte su sillon, y sin ver una vez más á la madre
que había condenado, dijo: Ahora, vámonos,her~
mana mía.
Guv DE MAUPASSANT.

�Domingo 3 de Septiembre de 1899.

EL MUNDO.

168

-Siete clavos, como.garfios, se bao hundido en mis entra!'ías,
Oh Injusticia, cómo triunfas! Oh Tiniebla, cómo creces! ...

La Fosa:
_ Yo soy la tela insi~ible que tejen negras araíias ... .
y con lágrimas y sangre se alimentan los cipreses! ... .
Primer sepulturero:
-Uno! Dos! Tres! ... Un esfuerzo! Empujad bacía la fosal
El muerto: (Sin desplegar los labios amoratados, ycon
sonrisa resignada)
-Oh! Martirio! También tienes tus profundas embriagueces!
Tere,e1· sepulturero:
•
-Se alza la Luna siniestra con una mueca espantosa!
El muerto: (con voz opaca)
-Oh! Injusticia, cómo triunfas! Oh Tiniebla, cómo creces!
P1imer sepulturero:
-Cae una lluvia de sangre de una nube pavorosa! ....

El Arrecife mudo, bajo la bruma helada,
Es una Esfiinge ciega que el horizonte mira ..... .
El mar gime y solloza cual una inmensa lira,
Y cae la noche fúnebre ::omo ala ensangrentada
De un negro cisne trágico, que en el silencio expira.
El mar gime y solloza cual una inmensa lira
Y c11nta el Viento astuto su pérfida balada.
E l Arrecife mudo se iergue en el MiE.terio.
Pasa una Sombra, y dice:
-«Oh! mi siniestra huella
Donde la ortiga brota! Oh mi fatal imperio
Donde brilla una sola y agonizante estrellal:1&gt;
Pasa otra 8omlira y dice:
-«Yo vivo en lo más hondo
De la Desesperanza y del Remordimiento:
No hay abismo más negro que mi abismo sin fondo;
NQ hay filo lascinante como mi Pensamiento?&gt;
Pasa otra Sombra y dice:
-« Yo soy como el gusano
Que se arrastra en las tumbas y en el horror camina:
Espanto, eres mi guía! Dolor, eres mi hermano!
Cómo acaricias, látigo! Qué blanda eres, espina!&gt;
Pasa otra Sombra, y dice:
-«Yo soy cual una inmensa,
Cual una taciturna floresta deshojada;
Mis hojas van rodando por la planicie extensa
Al soplo de los Vientos febriles de la Nada!&gt;
Todas las Sombras cantan:
-«La muerte nos conduce
Por sobre adelfas mustias y amargos asfodelos:
El Miedo es nuestra lámpara funesta que reluce
Debajo de la enorme tristeza de los cielos!&gt; ..... .
Cuatro sepultureros fornidos, en sus hom!"Jros
Conducen un gran féretro con una marcha extra!'ía;
Cuatro sepultureros conducen entre escombros
U n atahud más grande que un trozo de monta!'ía.
Llegan al borde obscuro de una profunda fosa
Y clavan siete clavos sobre la tapa negra;
Retumban siete golpes en la extensión brumosa
Y el gran martillo lívido parece que se alegra.
Luego, los cuatro empujan la c'\ja lentamente,
Pero la caja, inmóvil, clavada sobre el suelo
Parece el negro monstruo.de sueño febriciente,
Una Quimera horrible, que ha replegado el Vuelo ...
Sobre el cielo sombrío, donde no luce un astro,
Detrás de nubes grises, como alas de vampiros,
La Luna, inmensa y roja, deja un sangriento rastro
y como una intangible diadema de Suspiros ..... .
Se inclinan los adustos cipreses macilentos
Cambiándose un saludo con aire sigiloso,
O cabecean tristes, con vagos movimientos,
Como siguiendo el ritmo de un baile silencioso.
Y las nubes parecen empapadas en llanto,
En el llanto diabólico de invisibles Satanes:
y el silencio se rompe, á veces, con el canto
De infinitos Dolores y estériles afanes.

La Fosa:
-Y con Hgrimas y sangre se alimentan los cipreses!
(Se hunde la Luna roja en el mar, y todo
queda en silencio.)
Como pulpo en acecho, proyecta el Arrecife
Entre la bruma pálida su amenazante orilla,y van las Siete Sombras, en un extral'io esquife,
Sobre la Noche fosc.i cual una pesadilla ....
Y van las Siete Sombras .... Y el Mar gime un lamento,
.El Mar gime y solloza, cual una inmensa llra,Y, como negro cisne quP. en la ribera expira,
8us elt,gías hondas canta al Azur el Viento!
LEOPOLDO

Ginebra.-1899.

Primer sepulturero:
-CuánM pesas! Cómo abrumas! Cuánto pesas, negra caja!
Segundo sepultul'ero:
-Se diría que es un mundo de tristezas y dolores.
1'ercer sepultiirero:
-O que el mue1to es un gigante, y es de ptomo la mortaja ...
Cuarto sepulturero:
-O el cadáver de tres siglos de venganzas y t errores ....
El muerte: (mentalmente, y dejando correr de sus ojos
hinchados gruesas lágrimas)

por la lluvia, se ven puntos
de tan di versos matices,
-vivos, opacos, obscurosque en la rica policromía
de ton'JS suaves y crudob,
la pared arlequinesca
que, á trechos, ornan los musgos,
parece beno manchado
traviesamente con grumos
de color. Una parásita
en los ladrillos desnudos,
hinca su ramaje como
los tentáculos de un pulpo,
y entre la mara!'ía verde
un juguetón rayo súbito
en cada gota de lluvia
prende un rubí diminuto.
Y en la fantasmagoría
de la luz, que hc1.ce del muro
moi,aicos de pedrería
y deslumbrantes y estucos,
h,s dos muchachos semejan
en medio de tanto lujo,
dos príncipes del oriente
en espera de sus súbditos.
¡Qué tocado de diamantes
en el ceniciento rubio
del ca.:.ello de la niña!
qué reluciente y qué fúlgido
el toisón que ostenta el p€Cbo
del rapaz! ... y qué conjunto
de áureas telas y tisués
sobre los harapos sucios!

Ai'io VI-Tomo ll

México, Uomingo

10

de ~.-ptiembre de 1899.

Andrajosa reinecita
que vistió la. 1uz y cuyo
corpiño de re..plandores,
cubre el talle y eme el busto!
Duquecito del arroyo,
Buckingham que el cielo tuvo
á bien ataviar con sedas
y brocados del crepúsculo!
Tú ~qué cuentas? Tú ¿qué oyes?
Tú la grave, tú el adusto? ...
Yo me acerco poco á poco
y sonrío y lus escucho.

Duz.
Bien, muchacho! Fuiste al bosque
corriste mucho, mucho,
y flores y mariposas
la traes .... ¡Lindo tributo!
'.ru gorra de saltimbancohecha una criba--es refugio
de caléndulas doradas
y de rosae, donde ocultos,
se agitan entre los pétalos
los cuerpecitos convulsos
de las pobres mariposas
heridas. Hundes los puíios,
y narrando tus proezas
sacas con pueril orgullo
tu presente de perfumes
y de alas ... ... y el tributo
va cayendo, va cayendo,
del aire sereno y puro
á la falda de la niíia
que oye con asombro mudo
la historia de la aventura,
mientras fijos en un punto
miran cosas invisibles
sus ojllS meditabundos.
y

VERSOS INOCENTES.
PUESTA DE SOL.

Por la calle ~olitaria
cuyo t érmino confuso
vagamente se deslíe
en el oro del crepúsculo,
silencioso y pi,nsati vo
como siempre, voy sin rumbo
enhebrando fantasías
en el aire azul y puro.
Tranquila está la barriada,
los talleres están mudos,
no se ven las chimeneas
empenachadas de humo,
y á lo lejos, de las fábricas,
salen alegres, los últimos
obreros, que se atropellan
en caprichoso tumulto,
y cuyas blusas azules
borda el sol de hilos purpúreos.
Yo callado y pensativo
como siempre, voy sin rumbo ..... .
Mas de ;:ironto me detengo,
mis quimeras interrumpo,
y las vanas fantasías
del pensamiento sacudo
par¡¡. ver curiosamente
á dos chicuelos- im grupo
adorable-que cabría
en una canción de Hugo.
El la. llama y ella acude,
se hablan bajo, y así, juntos,
siéntanse en los escalones
del portón, ~l pie del muro,
y en una senedad cómica,
ella grave, y él adusto,
principia la conferencia
más inefable del mundo.
¡Oh! viejo pintor de ni!'íos
que andas en busca de asuntos,
mira: la luz pone toques
divinos á este conjunto!
En el fondo de sillares
con lepra, rojos y húmedos,
frescos y recién la vados,

Cuando mi presencia notan
ella inquieta y él ceñudo,
parecen decirme: Vamos,
no nos turbes; vete, intruso.
Y yo me alejo sin pena
p:irque dejar soio es justo
á Buckingham de siete años
con An:i. de .Austria de un lustro.
Y pienso: yo también tuve
aventuras, y di muchos
re¡.,;alos de alas y flores,
y fui amado y tuve orgullo.
Dí esperanzas, ilusiones,
fe, ternuras, con el único
placer de posar los l,abios
en unos cabellos rubios.
Un coloquio de chiquillos
fué mi amor .. ..
Y taciturno,
solitario y pensati ,o
como siempre, voy sin rumbo
por la calle silenciosa
cuyo término confuso
vagamente se deslíe
en el oro del crepúsculo.
LUIS e-. UUBINA,

Composición artística y cliché fotográfico de Don Octaviano de la Mora,

Número u

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo, 1899, Año 6, Tomo 2, No 10, Septiembre 3</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>La herencia del tío Florot</name>
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                    <text>Domingo 3 de Septiembre de 1899.

EL MUNDO.

168

-Siete clavos, como.garfios, se bao hundido en mis entra!'ías,
Oh Injusticia, cómo triunfas! Oh Tiniebla, cómo creces! . ..

La Fosa:
_ Yo soy la tela insi~ible que tejen negras ara!'ías ... .
y con lágrimas y sangre se alimentan los cipreses! ... .
Primel' sepulturero:
-Uno! Dos! Tres!. . . Un esfuerzo! Empujad bacia la fosa!
E l muerto: (Sin desplegar los labios amoratados, ycon
sonrisa resignada)
-Oh! Martirio! También tienes tus profundas embriagueces!
Tel'cer sepulturero:
•
-Se alza la Luna siniestra con una mueca espantosa!
El muerto: (con voz opaca)
-Oh! Injusticia, cómo triunfas! Oh Tiniebla, cómo creces!
Primer sepulturero:
-Cae una lluvia de sangre de una nube pavorosa! ....

El Arrecife mudo, bajo la bruma helada,
Es una Esfiinge ciega que el horizonte mira ..... .
El mar gime y solloza cual una inmensa lira,
Y cae la noche fúnebre como ala ensangrentada
De un negro cisne trágico, que en el silencio expira.
El mar gime y solloza cual una inmensa lira
Y Cllnta el Viento astuto su pérfida balada.
El Arrecife mudo se iergue en el Misterio.
Pasa una Sombra, y dice:
-«Ohl mi siniestra huella
Donde la ortiga brota! Oh mi fatal imperio
Donde brilla una sola y agonizante estrella!:1&gt;
Pasa otra Sombra y dice:
-«Yo vivo en lo más hondo
De la Desesperanza y del Remordimiento:
No hay abismo más negro que mi abismo sin fondo;
NQ hay filo lascinante como mi Pensamiento?&gt;
Pasa otra Sombra y dice:
-«Yo soy como el gusano
Que se arrastra en las tumbas y en el horror camina:
Espanto, eres mi guía! Dolor, eres mi hermano!
Cómo acaricias, látigo! Qué blanda eres, espina!&gt;
Pasa otra Sombra, y dice:
-«Yo soy cual una inmensa,
Cual una taciturna floresta desbojada;
Mis hojas van rodando por la planicie extensa
Al soplo de los Vientos febriles de la Nada!&gt;
Todas las Sombras cantan:
-«La muerte nos conduce
Por sobre adelfas mustias y amargos asfodelos:
EJ Miedo es nuestra lámpara funesta que reluce
Debajo de la enorme tristeza de los cielos!&gt; ..... .
Cuatro sepultureros fornidos, en sus homoros
Conducen un gran féretro con una marcha extrafia;
Cuatro sepultureros conducen entre escombros
Un atahud más grande que un trozo de montafia.
Llegan al borde obscuro de una profunda fosa
Y clavan siete clavos sobre la tapa negra;
Retumban siete golpes en la extensión brumosa
Y el gran martillo lívido parece que se alegra.
Luego, los cuatro empujan la cija lentamente,
Pero la caja, inmóvil, clavada sobre el suelo
Parece el negro monstruo.de suefio febriciente,
Una Quimera horrible, que ba replegado el Vuelo . ..
Sobre el cielo sombrío, donde no luce un astro,
Detrás de nubes grises, como alas de vampiros,
La Luna, inmensa y roja, deja un sangriento rastro
y como una intangible diadema de Suspiros ..... .
Se inclinan los adustos cipreses macilentos
Cambiándose un saludo con aire sigiloso,
O cabecean tristes, con vagos movimientos,
Como siguiendo el ritmo de un baile silencioso.
Y las nubes parecen empapadas en llanto,
En el llanto diabólico de invisibles Satanes:
Y el silencio se rompe, á veces, con el canto
De infinitos Dolores y estériles afanes.

La Fosa:
-Y con Ugrimas y sangre se alimentan los cipreses!
(Se hunde la Luna roja en el mar, y todo
queda en silencio.)
Como pulpo en acecho, proyecta el Arrecife
Entre la bruma pálida su amenazante orilla,y van las Siete Sombras, en un extraffo esquife,
Sobre la Noche fosc.t cual una pesadilla .. . .
Y van las Siete Sombras .... Y el Mar gime un lamento,
.El Mar gime y solloza, cual una inmensa lira,Y, como negro cisne quP. en la ribera expira,
Sus elt:gías hondas canta al Azur el Viento!

por la lluvia, se ven puntos
de tan di versos matices,
-vivos, opacos, obscurosque en la rica policromía
de ton'JS suaves y crudob,
la pared arlequinesca
que, á trechos, ornan los musgos,
parece heno manchado
traviesamente con grumos
de color. U na parásita
en los ladrillos desnudos,
hinca su ramaje como
los tentáculos de un pulpo,
y entre la marafia verde
un juguetón rayo súbito
en cada gota de lluvia
prende un rubí diminuto.
Y en la fantasmagoría
de la luz, que hc1,ce del muro
mo:.aicos de pedrería
y deslumbrantes y estucos,
h,s dos muchachos semejan
en medio de tanto lujo,
dos príncipes del oriente
en espera de sus súbditos.
1Qué tocado de diamantes
en el ceniciento rubio
del ca.-.ello de la nifla!
qué reluciente y qué fúlgido
el toisón que ostenta el pecho
del rapaz! ... y qué conjunto
de áureas telas y tisués
sobre los harapos sucios!

Ai'io VI-Tomo ll

México, Domingo

10

de ~.-ptiembre de 1899.

Andrajosa reinecita
que vistió la. luz y cuyo
corpiño de re:lplandores,
cubre el talle y cifle el busto!
Duquecito del arroyo,
Buckingbam que el cielo tuvo
á bien ataviar con sedas
y brocados del crepúsculo!
Tú 6 qué cuentas? Tú ¿qué oyes?'
Tú la grave, tú el adusto? ...
Yo me acerco poco á poco
y sonrío y lus escucho.

LEOPOLDO DIAZ.

Ginebra.-1899.

Primer sepulturero:
-CuánM pesas! Cómo abrumas! Cuánto pesas, negra caja!
Segundo sepulturero:
- Se diria que es un mundo de tristezas y dolores.
'l.'ercer sepulturero:
-O que el mue1to es un gigante, y es de ptomo la mortaja . ..
Ouarto sepultt¿rero:
-O el cadáver de tres siglos de venganzas y terrores ....
El muerte: (mentalmente, y dejando correr de sus ojos
hinchados gruesas lágrimas)

Bien, muchacho! Fuiste al bosque
corriste mucho, mucho,
y flores y mariposas
la traes .... ¡Lindo tributo!
Tn gorra de saltimbancohecha una criba--es refugio
de caléndulas doradas
y de rosae, donde ocultos,
se agitan entre los pétalos
los cuerpecitos convulso¡¡
de las pobres mariposas
heridas. Hundes los puños,
y narrando tus proezas
sacas con pueril orgullo
tu presente de perfumes
y de alas ...... y el tributo
va cayendo, va cayendo,
del aire sereno y puro
á la falda de la niña
que oye con asombro mudo
la historia de la aventura,
mientras fijos en un punto
miran cosas invisibles
sus ojus meditabundos.
y

VERSOS INOCENTES.
PUESTA D.E SOL.

Por la calle solitaria
cuyo t érmino confuso
vagamente se deslíe
en el oro del crepúsculo,
silencioso y pensativo
como siempre, voy sin rumbo
enhebrando fantasías
en el aire azul y puro.
Tranquila está la barriada,
los talleres están mudos,
no se ven las chimeneas
empenachadas de humo,
y á lo lejos, de las fábricas,
salen alegres, los últimos
obreros, que se atropellan
en caprichoso tumulto,
y cuyas blusas azules
borda el sol de hilos purpúreos.
Yo callado y pensativo
como siempre, voy sin rumbo ..... .
Mas.de pronto me detengo,
mis quimeras interrumpo,
y las vanas fantasías
del pensamiento sacudo
par¡¡, ver curiosamente
á dos chicuelos-un grupo
adorable-que cabría
en una canción de I-Iugo.
El la. llama y ella acude,
se hablan bajo, y así, juntos,
siéntanse en los escalones
del portón, al pie del muro,
y en una seriedad cómica,
ella grave, y él adusto,
principia la conferencia
más inefable del mundo.
¡Ohl viejo pintor de niiios
que andas en busca de asuntos,
mira: la luz pone toques
divinos á este conjunto!
En el fondo de sillares
con lepra, rojos y húmedos,
frescos y recién la vados,

Cuando mi presencia notan
ella inquieta y él ceñudo,
parecen decirme: Vamos,
no nos turbes; vete, intruso.
Y yo me alejo sin pena
pJrque dejar soio es justo
á Buckingham de siete años
con Ana de A ustrla de un lustro.
Y pienso: yo también tuve
aventuras, y dí muchos
relalos de alas y flores,
y fuí amado y tuve orgullo.
Dí esperanzas, ilusiones,
fe, ternuras, con el único
placer de posar los l;lbios
en unos cabellos rubios.
Un coloquio de chiquillos
fué mi amor ....
Y taciturno,
solitario y pensativo
como siempre, voy sin rumbo
por la calle silenciosa
cuyo término confuso
vagamente se deslíe
en el oro del crepúsculo.
Luu; ~-

UnBINA.

Composición artística y cliché fotográfico de Don Octaviano de la Mora.

Número n:

�EL MUNDO.

l'l6

Director: LIC. RAFAEL BEYES SPINDOLA.

-----------------------------------------

LA SEMANA
He visto en los periódicos de estos días una noticia que quizá baya pasado inadvertida para muchas
pobres gentes que no busmean, como otras las huellas del escándalo. La tal noticia está semivelada,
castamente encubierta, y aunque no por vulgar, deja
de ser triste, pasa entre las demás, sin despertar la
curiosidad ni dar pábulo á la murmuración. Es un
cuento vulgar en el que los personajes se llaman él_ y
ella.~ Et, es el seductor; ella, la víctima. Un pobre JOven enamorad,,, que llfga más tarde, al conocer el secreto, retira su palabra de casamlento y hace pública
la deshonra de su prometida.
Los periódicos no dicen los nombres; 1Jero los nom•
bres importan poco. El problema es eterno: una muj.er caída en el infame lazo de un amor mentido, manchada en la blancura dé su cast:dad ;.puede elevarse
luego basta el- matrimonio? ¿puede, sin mepgua, caminar por la vida de la mano de un hombre hon-

rado?

¡Ab, sf! Cuando la mujer, después de la falta , rug-e
-como leona ante los fragmentos de su honra mancillada, cuando vfctfma de un perjurio amoroso llora
basta borrar la huella de la caricia lasciva, y después,
cuando sufriendo mucho, y ocultando mucho su vergüenza, siente que entra, por fin, en la convulsa sombra de su espíritu el hálito perfumado de un amor
nuevo que le dice: Yo beso los ojos que se humedecen con lágrimas, y las frentes que gúardan los pensamientos puros: yo vierto bálsamo de consuelo sobre
las alas heridas ;iara que sanen y tornen á 'l'olar: yo
despierto esperanzas en las almas cansadas y pongo,
en silencio, sonrisas castas en los semblantes tristes:
yo perdono, yo 01 vid o .... entonces, elevada, dignificada, asciende del fango de 13: culpa la muj~r caída,
y pU&lt; de abrir los brazos al esposo, la conciencia al
deber y las puertas del bogar honrado.
¿No es ·verdad, pensativo Dumas, que opinas lo
mismo, tú el glorificador y el defensor de la perpetuamente débil, de la.eternamente herida? ¿No es
verdad, buen Micbelet, gran compasivo, viejecito de
nieve cuya casta sonrísa de .abuelo feliz nó ha plegado nunca labios más paros, ni servido de expresión á
alma más noble y santa?

da tentativa para humanizar la guerra es un avancebacia la paz, es poner de resalto la inhumanidad fundamental de la guerra y eso es lo que sin sensibler~
ni declamaciones hao hecho los delegaaos en la capital de Holanda. Ya sé todo lo que aquí puede salir.
me al encuentro, desde las flamantes teorías del profesor Gurnplovicz atribuyendo toda la evolución nu.
mana, y dentro de ella á su accidente (con perdón decierta escuela) el progreso, á la ~uerra, hasta las paradógica!i afirmaciones de Brunet1ere que recomendan.
de&gt; á la juventud francesa en una reciente conferencia, elocuente, espiritual y laboriosa, como todo 10 ·
i,;uy J, Ja vuelta al catolicismo y á la devoción al ejér.
cito. sostiene que la. guerra, y su condición necesaria
el ejército, es causa prlncipalísima de la prosperidad
actual. El publicista francés no ha hecho más que am.
pliticar las famosas frases dei feld-mariscal Von .Molt ke &lt; La. guerra es parte del orden di vino: en ella se
desenvuelven el valor, el desprendimiento, el sacrift.
c:o al precio mismo de la vida. Sin la guerra el mun.
do se abism:i.ría en el materialismo.&gt; ¡.l&lt;'ormidablesofismat Resultaría el triunfo de la fuerza (puestoqueel arte de la guerra consiste en aglomerar sobre el
punto menos ruert~ el m~s. fuer~e peso) •idéntico a}
del espíritu. No, s1 el espmtuahsmo nace de la guerra es por reacción. Y qué? nu bay un millón de obje-.
tos v dé fines, fuera de la guerra, en esta tierra de
dolor, de miseria y de resistencia, en donde el sar.rift-'
cio y el desinterés pueden emplearse á costa de la vida? ¿Quien es más admirable, el conductor del .Me.
rrimac iendo al naufragio y á las balas en el canal de
Sintiago de Cuba, por deber, ó el padre Damian ten.
do á la Isla de la Lepra por amor? ¿Quién levanta
más el corazón hacia lo ideal, ese triunfo ó esta
muerte; ese héroe ó este martir? El teniente amerl•
cano recibió los besos de diez mil muchachas (y ¡ay!
algunas viejas) anglo sajonas; si el alma de la humanidad pudiera concentrarse en un beso sería S')brelos.
labios agonizantes del pobre sacerdote católico incen.
diado por la lepia é iluminado por la fé.
Por supuesto, no soy tan poco profesor de historia.
que niegue la nobleza suprema de la guerra, en cier** *
En los anaqueles de las librerías se ve un diminuto tos momentos, ni sus inmensos servicios para realirecién llegado; es un humilde tomito de versos, en zar la selección, la civilización; no. Pero sé que, res•.
cuya portada puede leerse este titulo cal!rlchoso: G¡i.- to y denuncia del origen animal de la borda bumaua,
lería genérica de Miguel Ulloa. ¡Ah! Miguel Ulloa, pasó de ser una necesidad, á ser un estado permanen.
un bohemio incorregible! Sí; sólo que en él la bohe- te y luego un estado intermitente y después un temor general. Sé que todo avance humano ha sido una.
mia y la poesía son dos hermanas inseparables.
Parece increíble que en esa vida loca, se haya con- lucha; pero sé que desde la lucha por comerse 1Q8.
servado tan sutil y tan exquisito el ensueño. La va- unos á los otros basta la lucha por conser var la par.
sija ha ido de mano en mano; á veces en alto como interior en las naciones, la guerra si no se ha transforllevada por alas invisibles, á veces por el suelo, dan- mado en paz normal, sí se ha transformado en par.
do tumbos por ~scarpaduras y matorraleR; pero el v_i- armada y la paz armada es por razones económicas
no generoso que contiene n·o ha perdido su fragancia el preámbulo de la paz entre pueblos civilizados.. ...
¡Oh! si, pasará much') tiempo antes de que los tiburoni su fuerza.
El nuevo libro de Ulloa es una colección de cien nes pierdan la tentación de comPrse á la~ mojarras,
décimas- En estos mil versos hay algunas preciosi- pero e,;e tiempo pasará ... Y la conferencia de Le.
dades; algunas rimas flojas; algunos descuidos ..... . Haya habrá marcado una etapa en esa marcba vaciy un gran aliento de poesía, cargado de aromas, co- lante hacia el estandarte blanco; el trabajo dela civilización humana, para expeler de si la guerra,.
mo un sm,piro de cármenes lejanos.
comenzó á ser consciente el día mibmo en que un caLUIS G. URBINA.
rro de ambulancia atravesó un campo de batalla llevando entre un torbellino de combatientes, de gri•
tos, de sollozos y de estampidos la sagrada banderita
de la cruz roja ..... .
Es curioso seguir en la prensa europea los diferen•
tes aspectos del efecto causado por la publicación deRevistas Políticas y Literarias, las resoluciones de la Conferencia. Los alemanes,
uno de los delegados entre ellos, protesta en tono
uraño y hostil contra ciertas medidas referentes lila
l. LA CONFERENCIA DE LA PAZ, CONFERENCIA- DE
beligerancia reconocida en los cuerpos irregulares,
L._ GUERRAj L0S IRREGULARES; LA CORTE DE Ai-permítaseme expresarme así, y otras relativas á la
BITRAMENTO.
mediación y arbitramento. ¿Quiere esto decir que
~- ,:Los boers TIENEN RAZON? LA OPINION y LA Alemania no firmará? Los ingleses, á quienes moles•
GUERRA SUD-AFRICANA.
ta todo lo que no hacen ellos, y hoy los amer!canos,
3. Los CIRIOS y EL INCIENSO. .
emiten la sospe~ha de que la Conferencia se reunl64. LA CRlSIS MINISTERIAL EN PRUSIA.
para perjudicarlos. ..:Querrá decir esto que tampoe&amp;
5. EL KAISSER Y EL ASUNTO DREYJms.
los ingleses firmaráni No importa, nosotros(ysomos,
¿Han tenido mis lectores, los cuatro lectores de si no recuerdo mal, los únicos latino americanos quemarras, la paciencia de leer las numerosas conclusio- estamos en ese caso), '.:losotros lo hemos firmado todones, publicadas ya, de la conferencia de La Hayal con los E4ado:; U a idos, Francia, España, Rusia,
A fe que son muy interesantes; corre uno el riesgo etc. Y repito, que bemos hecbo muy bien; á primera.
de dormirse (y yo que soy :..en insomne quisiera co- vista pudo parecer que nuestra adhesión iba á serrrer ese riesgo con r:-ecuencia) dos ó tres veces du- puramente platónica en sus transcendencias, Y que.
rante la lectura; mas entre sueño y sueño, bien vale sólo respondía á la idea constante que el Presidentela pena de saber lo que bao trabajado esos gordos di- ha tenido, de que no haya un solo grande ac~o lnter•
plomáticos en pro de la paz. E~to de gordo:i, lo di~o nacional de carácter artístico, científico, soe1al ó popara mi. propia satisfacción, no es una afirmación sin lítico en que México no figure; idea excelente cuy,.
base; la tiene muy sólida, naturalmente: ved los re- importancia moral se palpa; la República, coa la pletratos; casi todos los delegados son del tipo de los na conciencia de su obra, toma asiento entre los puenuestros, gordo reconocido el uno y el señor Zeail, en blos civilizados; muy bien pensado, muy bien becbO.
vía de engordar. Y á propósito de nuestros delegaPero en este caso otro, y más práctico y más gra,e,
dos, preciso es con venir en que el gobierno mejicano ea nuestro interés; nosotros no vemos ni entrever::
obró con muy buen consejo haciéndose represeptar en una guerra en nuestro horizonte; con nuestros ' •
ese concilio, que se empeñó en no ser un congreso de nos y primos estamos cada vez más íntimamente ll•
utopistas, uno de tantos congreso~ de la paz de esos gados en el orden económico y social por consecuenque celebran un puñado de poetas, filósofos y ¡,ocia. cia, y no ouede presumirst siquiera en qué n.ir.mr.
:istas cada cierto tiempo y en donde suelen decirse podría venir un conflicto, fuera de un súbito é lnel'
verdades de á folio; pe:-o sin resultado inmediato. perado y quizás imposible estado anárquico en noel'
Estos congresos los preside en espíritu León Tolstoi:; tro país ó en el país vecino. Sea lo que fuere, n«-el de La Haya lo presidió el autócrata de las Rusias otros no queremos ni debemos atacar á nadlt; ~~
en espíritu también; pero ese espíritu se ha vuelto podemos y debemos y queremos que se sepa Y se .iun tratado ...... ¿de paz? Pues si, de paz.
pe que estaremos siempre apercibidos para la deYo no niego que también puede llamarse: confe. fensa,
. . h
rencia de la guerra, pero he aquí en qué sentido: toPues ble.11, si algo eminentemente positivo ba e-

alabar á los nuestros; pero al salir á la calle.: .. •:
¡qui!\! si alguien 00:1 babia de.ellos en to?o admiratl•
vo, sonreímos, damos las graCJas y una rnm~nsa alegría nos invade porque cada palabra de elogw es como un beso que le dan á uuestro cariñe;.
y el público de México considera ya á la Cbalía como de casa ... ·. La aplaude á rabiar; p~ro _es como si
Jc1, acariciara. No niego -1 ue baya ad m1 ración, pero sí
estaría por asegurar que hay también ternura en
esos aplausos.
.
La Chalia no ba triunfado tanto por la voz; sus indiscutibles méritos de cantante no han bastado por
sí mismos á conquistarnos.
Hay en esta mujer de g~a? cor~zón una_ co'H superior: su intni;ión, su clanv1denc1a para interpretar
las creaciones artísticas de un modo nuevo y conmo,·edor. Entra en los tipos y los vive; les marca su pr:sonaliqad, los ajusta á su temperamento y se comh1na, por decirlo así, mara,v iliosamente con ellos. Su
N edda y su Swntuzza-las dosheroinas que nos bao causado verdadero entusiasmo en la semana-no _está~
aprendidas-á leguas se les ve-en conservatorios m
academias. Son originales.
.
y mientras esto estoy escribiendo, me digo: .
La Ch~lia no ha necesitado de la belleza para imponerse. El famoso mármol d~ Canova no la simboll·za; no es la hermosura domrnand•&gt; á la F.uerza. La
fiera indómita, cuyos ojos relampaguean de róí'e-!:1!,,
levanta la airada garra y dispone los recics ~ú~culos
para saltar sobre la presa; pei:o no _puede resistir á la
primera caricia de la Venusv1ctonosaydesnuda ~ue
en ella cabalaa. Tiende bumiUemente el lomo Jaspeado é incli~a el cuello melenudo; se siente satisfecba de llevar la blanca y pura carga de una belleza
triunfante.
y sin embargo, mejor y más ~ronto que la_ Hermosura dominas á la Fuerza; una alma ap~s1oaada Y
fuerte vibrando en el fondo de unas pupilas luminosas ....

*

**

· Ha sido esta semana para los dilettanti á manera de
inesperada fontaea, de alma y brillante linfa, abierta de improviso, á pleno sol, en la arena tostada del
desierto. Iban los caminantes fatiga~os y sedientos,
y el milagrc bajó en un ravodeluzque hirió como un
venablo de oro la ·tierra, para. que de la herida brotase aquella songre transparente. ·
Los melómanos están de plácemes. Rl aire se ba
llenado de sonidos. Una estimulante ráfaga de entusiasmo ha sacudido el alma de nuestros músicos jóvenes, de tal suerte que no parece sino que, los inquiews sólo esperaban, para ponerse á cantar, lo que
los páj~ros al amanecer: un perfil de luz inviolada en
la remota serranía. Para marcharse, rumbo al Arte,
han encontrado, no la vía imperial, abiertQ entre arcos y columnatas, por donde va la opulenta _procesión de los escogidos, sino la senda estrecha, fangosa
y t,riste, por donde caminan más plebellos y pecheros que hijosdalgmj y capitanes.
Mas para ir á la gloria no existe hoy en México,
¡oh los jóvenes maestres! más que esta senda, y, bah,
bala, alla van los peregrinos que creen en las hadas
buenas y se enr,omiendan de todo corazón á Nuestra
Sefiora la Suerte.
Ya que la ópera no les abre sus cien puertas de
oro, que entren por la húmeda. poterna de la zarzuela, que de todas maneras han de aduefiarse y de
purificar poco á poco nuestro gusto en las aguas
lustrales de su ingenio.
Los compositores mexicanos pasan en estos momentos por un benéfico período de producción, . que
se 10e antoja algo así como el alba de un día feliz.
La pren.;a ha dado cuenta de algunas audiciones
de obras nuevas, y las empre.sas teatrales no cesan
de anunciar estrenos de zarzuelas mexicanas.
Y be aquí como sucedió i'o que en el cuento de Perrault; que la calumniaqa, la despreciada, la que
siempre estaba junto al fuego, manejando marmitas,
la pobre Cendrillon, es la escogida por el princi pe enamorado.
La moraleja del zapatito de cristal suele tener sus
aplicaciones oportunas en la vida ordinaria.

La Challa es nuestra ya; nos pertenece. La hemos
mimado mucho. Eso tenemos los mexicanos cuando
nos encarllíamos con una artista como la Chalía; que
después de admirarla la queremos, y que Juego el
cariño crece b1sta el punto de confundir y dejar corrida á la arlmiración.
Porque vamos á ver; ¿á los de casa se les admira?
Bien está que en lo íntimo nos bagamos 1enguas para

EL EXTERIOR

Domingo 10 de Septiembre de 1899.

Oomlnl!"o 10 de Septiembre de 18111&gt;.

ebo la Conferencia, es reglame11tar la guerra, lo que
equivale á reducirla, á limitarla, á hacer, en suma,
obra de paz; no sólo revivió todo lo que hace más de
veinte años se acordó en Bruselas, y le dió fuerza obligatoria para los signatarios, sino que se ocupó en dar
~utías á los g-rupos irregulares de defensa efecti,a (leemos gue:rriUas) que basta boy ban sido implacablemente tratados por las tropas regulares; para
ellos uo había leyes de la guerra, contra ellos reterna
IJ1ldl)ritas esw, decía el derecho internacional. De boy

en adelante no será así; los pueblos no preparados
especialmente para la guerra, podrán hacerla por
medio de todos rns hombres válidos, estén ó no
comprendidos en las fuerzas regulares. Para · ello
sólo tendrán que someterse á cuatro cond:ciones que
me parecen absolutamente equitativas: tener un jefe• un distintivo; armas visibles y respetar las leyes
d;la guerra. Es verdad que, y esta limitación explir.a el retraimiento de algunos países pequeños como
Suiza, estas t ropas irregulares sóto pueden aspirar
al tratamiento de re&lt;JUlares cuando se organicen en
paf&amp; todo.vía no ocupado por el enemigo; por consecuencia, la sublevación contra la ocupación extranjera
queda fuera de convenio. Mucho se ha ganado, sin
embargo, y, entre otras cosas, la idea que debe irse
aclimatando entre nosotros, de que el servicio obligatorio, que tiende á preparar á los pueblos á convertirse en ejércitos regulares en caso de invasión, es
· ta suprema necesidad en el período que va á abrirse
para el mundo, y que esperamos que !.erá el que
preceda inmediatamente á la era de paz, que todos
deseamos y con la que soilamos todos.

* **
Todo el capítulo de la mediacién y arbitramento
es Interesantísimo hasta en sus últimos pormenores;
como tenemos la seguridad, lo repito, de que no bemos de provocará nadie, tenemos la certe;.ade poner
11lempre la razón de nuestro lado y la decisión de un
árbitro y la mediación benévola de una nación amiga
nos dan derecho á esperar que ya no encontraremos
un estorbo por el estilo de la intervención francesa en
nuestro progreso económico. Verdad es que nadie está obligado á recurrir á la Corte arbitral; pero los
Blgoatarios de las resoluciones, como, por ejemplo,
nosotros y los Estados Unidos, estamos moralmente
obligados. Y tendremos nuestro representante en
la Corte permanente y hemos de influir en nuest,r,is hermanos sud-americanos, para que pongan
su firma al ladv de la nuestra y debemos de haber dejado entender á nuestros cofrades los conferencistas de La Haya por la boca ó por la pluma de
nuestros comisionados la importancia que damos á la
resolución y nuestra decisión de trabajar sin desfallecer porlareuuión de la «Conferencia del arbitramento obllgirorio.&gt; Nuestros primos norte-americanos
~enen idéntico propósito. AU right.

Claro, mientras llega esta nueva edad de Astrea,
los tiburones tendrán una tendencia irreprimible á
4 comerse á las majorras. Detrás de la figura tribunicia del ministro Chamberl'lin tenemos la pícara
manía de ver como si fuese su sombra proyectada
sobre ua¡¡ mampara blanca, la silueta (con perdón
de la A".3demia) del Napoleón del Cabo, del insigne
Mr. Cec1J Rhodes, el mii,mísimo personaje que nos .
sentenció al papel de mojarras hace u nos cuantos
meses. ¿ Lo recordáis, lectores?
En ~~o este ir y venir de proposiciones y contra&amp;ropos1e1ones entre Inglaterra y el heroico estadillo
íblico del Transvaal, lo que ha puesto las cosas de
de guerra, lo que ba hecho áspera y punzante
discusión es el tono de los discursos Je! leader unionista._ El_mini~tro es de un temperamento muy cálido ba¡o su arrogante flema de inglés rico. Y dice Jo
~ue se le ocurre, aunque su jefe Milord Salysburi se
o medio tome á mal. Y los rumores de guerra hacen temblar todos los cables eléctricos del Globo y
Dboá.1111be uno á qué atenerse ¿quién tiene razón? ¿Har por fin guerra?
ti ¿Quién tiene razón? El débil, señores, el débil
ene razón. Yo no creo que la república burgher
haya hecho todo Jo que bubiera podido para conjuel mal. El monopolio de artículos indispensaes para la minería [dinamita p. e. ] que se ha re:~~o el Transvaal para tener siempre la canasta
los mineros de Johanesburg; el veto que
1es Impedía la entrada aun al ejercicio de los cargos
:fnlcipales en una región en donde esos mismos
rua~eros! los uitlanders como les llaman los boers, !orlos a m~ensa mayoría de la población, lo duro de
·nImpuestos, lo parcial de la justicia revelan el emo de los pastores transvaalenses de bacer la vida
:pislble á los susodichos extranjeros. Mala polítiaupeuando un ~ueblo se bc1olla en contacto coa otro
deber1or en n~mero, en riqueza y en actividad no
endós querer . 1mpe~ir por medios artificiales la
con¡ DlOSls, smo deJarse penetrar y asimilarse las
las• enrh extral!as, apropiárselas y transformarch~
emos hecho nosotros, y eso que hemos belograg 1~ han querido los boers; han querido, ;:iero no
0 acer otra cosa. Resultado, que ha acampa-

tuuto

:r

r

:S

EL MUNDO
do dentro de la Repúbica un grupo enemigo, pero
que no se irá del suelo que explota y Jo enriquece,
basta que lo baya agotado completamente, lo que
tiene que suceder tarde ó temprano: mejor dicho,
lo que antes de medio siglo habrá sucedido.
Pero poniendo á un lado esta pésima política, convengamos en que la enormidad de las concesiones
que el gobierno inglés pide casi en tono de amo explican bien la irritación de estos hijos de !os holandeses del_ Cabo que bu.} eron al Orange y al Transvaal precisamente para no estar en contacto con los
dete¡,tados angJo.c;ajones. El monopolio de la dinamita queda derogado: las franquicias otorgadas ¿Qué
fraoquicias1 las electorales: que todo uitlander que
baya cumplido, ó cada vez que cumpla cinco años de
permanencia en el Transvaal tenga 10s derechos electorales del ciudadano en el orden municipal y general, _aun cuando no se haya naturalizado, propone el
gobierno de la emperatriz-reina. No, contesta Krüger, si se naturaliza, enhorabuena; pero si no, serán
~ecesarios siete años.-No admitimos, replican los
mgles'3Sj pero que resuelva una comib-ión mixta que se
reuna en el Cabo. -Una comisión ;.nixtaslgnifica, reponen los boers, que concedemos derecho á Inglaterra para intervenir en nuestros asuntos Interiores; y
eso nunca. Pero someteremos la cuestión á arbitraje.
-N•,, exclama el Sr. Cbamberlaia, eso nunca; porque equilvaldría á que confesara Inglaterra que no
tiene un derecho eminente de soberanía sobre el
Transvaal: y lo tiene. -No Jo tiene, dice el parlamento de Pretoria, según e: último tratado; pero admitimos la comisión mixta, con la condición de que
se reconozca la independencia absoluta del Transvaal.
Y afü\dinse á este diálogo las precauciones militares
de los boers para impedir á los uitlanders que ayuden
á Inglaterra en caso de lucLa, y la llegada de los regimientos ingleses al Cabo, y el ir y venir de comunicaciones ent,re los bravos holandeses y el gobiernito de Orange y el jefe del ministerio en el Cabo, que
simpatiza abiertamente con los boers y. os formaréis
idea del embrollo ~ud-africano.
Si la guerra estalla será dura; el viejoJoubert (un
descendiente de hugonotes) comandante militar de
los boers ,.,0noce y practica á maravilla el aforismo de
Mauricio de Sajonia «todo el secreto de la guerra está en las piernas.&gt; Y s11.be moverá sus soldados pa&lt;itores, que son por el estilo de los cow boys de Tejas,
con una rapidez y oportunidad singulares. Los ingleses saben eso; hace 18 años lo experimentaron, y magullados y ensangrentados tuvieron que desisti r de
su empresa de cast igará aquella brava republiquilla,
que tiene como córligo fundamental la Biblia. El caso es que ostensiblemente se hacen de ambos lados
preparativos para el futuro conflicto y que en vista
de la nueva actitud del parlamento de Pretoria que
ha retirado las concesiones becbas, si los telegramas
no mienten, el gobierno inglés ha enviado ya su ulttmatum.
No será, bien acogido por la opinióu en Europa; las
iglesias de Holanda escuchan á cada instante las
prédicas ardientes de los pastores, sosteniendo la
causa de aquellos hijos lejanos, pero no olvidados de
la vi~ja madre patria; la reina Wilbelmina. ha interpuesto toda la simpatía que le profesa la gran abuela
Victoria en favor de los h olandeses de Africa, y el
más ~ulto y mejor filósofo entre los bombres de estado ingleses, John Morley, haciéndose eco de la
mayoría del partido liberal, ha calificado de antemano esta guerra como un acto de piratería. Pero, por
desgracia, el sentimiento imperialist a de que es porta-estandarte Mr. Cilamberlain prevalece ....

***
Mientras unos liberales, (hablo de los antiguos sol·
dadoE de Gladstone,) se ocupan en estos asuntos internacionales, otros, ce,mo Harcourt, emplean su actividad contra los cirios y el rncienso. Sabido es que
la Iglesia anglicana fué, a.l nacer, una simple iglesia
católica nacional y que la revolución consistió en
substituir al Papa con el rey y el Parlamento, á lo
que ya estaba la susodicha iglesia preparada. Ritos
y ceremonias, obispos y cabildos, todo se conservó;
pero el Rey y el Parlamento comenzaron á modificar
pronto todo esto y la opinión puritana que llegó
hasta la supresión de la vieja máquina oficial, dejó
en ella su huella de rigorismo y de odio al ceremonial católico. Mas todo ello tiende de nuevo á modificarse y una gran parte de la comunidad anglicana
ha maaift.stado en este siglo su inclinación á resucitar los hábitos primitivos de esplendor litúrgico. Los
católicos, cada vez más numerosos en Inglaterra, ven
el caso con muy amables ojos; el Papa.debedesonreir
benévolo y las procesiones se suceden entre el bumo
del incienso y el resplandor de los cirios en los templos anglicanos. Abominación, exclama lord .ETarcourl; el Parlamento se conmueve y los arzobispos de
Canterbury y de York, después de serias reflexiones,
deciden prohibir el uso del incienso y de los ci rios.
La religión, coIDo se ve, está salvada; no hay cuidado, no se deslizará entre el humo perfumado el espíritu de los ritos viejos y de la vieja autoridad pontifical; no; nunca, no popery for ere1·. Pero los arzobispos, cuentan sin la huéspeda; su decisión no tiene

177
sanción. Las iglesias que usan el incienso, pueden
seguirlo usando y nosotros lo desearíamos; UJl- templo sin incienso, sin luces y sin flores y sin órganos...
;.1ué es? ¡Ah! incorregiblemente sensual latino que
haces de la religión un placer artístico. me diría un
excelente amigo inglés que tengo, sorbiendo á copas
unos tragos de whÚJkey de Escocia ..... .

También S. M. el emperador Guillermo, suele fu. n,.
gir [como decimos en México los abogados que hemos
lanzado nuestro grito de Dolores contra el idioma de
Cervantes] de pastor luterano y celebrar los oficios
á bordo del Hoheuzollern, anclado en los fiordos noruegos y basta predicar largos sermones; uno que
otro marinero se duerme; pero el Kaiser conserva
sus t.iesos bigotes de paladín y su actitud hierática....
Sea lo que fuere, estamos seguros de que en esa actitud, gusta más á los conservadores, que cuando
reempla,.a sus sermones con los terribles discursos
en que compromete á conciencia la actitud del Gobierno prusiano ó imperial en algún asunto en que
no ba habido acuerdo previo de sus ministros y que
cuenta con la hostilidad de la mayoría parlamenta~ia que, sin embargo, le es devota. Así es y S&lt;lrá; es
mm?d_i!icable; su inteligencia es de una pasmosa
flex1b1hdad, pero cuando su voluntad entra en juego
procedeá golpes en un yunque ó en ul\a campana ... '.
Es un cortador de nudoti gordianos ..... .
Ved, si no, el asunto del Canal del Centro, del fa.
moso canal que ha de unir las riquísimas regiones mineras del Rbin con el Elba y Berlín. A este proyecto
se oponen los señores feudales, digo, los conservadores que ven así amenazado el monopolio de que disfrutan en la capit~l para la venta de los productos
del Este, casi todos suyos, y por este interés egoísta
l,bstruían, viene bien la palabra, obstruían resueltamente el proyectado canal. Además de esto, los conservadores tienen una regla inflexible: cuanto favo.
rezca á la industria, favorece al socialismo, es así que
el Canal del Centró favorecerá eno1memente el desarrollo industrial, luego ..... .
«Luego, dijo en s~ discurso el emperador, luego el
Gobierno jura hacer el canal; el canal se hará ... &gt;
Así antes del Canal del Centro quedó partido en
canal el partido conservador. Y como algunos ministros estaban tratand-0 de asegurarse, por medio
de concesiones, á los viejos conservadores, para que
cesaran su política de obst1 ucción, y como en medio de este servicio amistoso, Guillermo rompió los
platos, allí tienen ustedei; la crisis. ·
¡Ba.h! esto nada significa; cambiar de cuando en
cuando ministros es h igiénico en los gobiernos monárquicos; siendo el sol inmutable, preciso es renovar los planetas y exceptuando al canciller del imperio y al babilísimo ministro de hacienda Herr Mi-que!, los demás están ya substituidos .. .. E l canal se
hará.

*

**
Otra preocupación le ha caído al Emperador encima, que debe ser muy más grave. La venia que el
Consejo de Guerra de Rennes ha dado á los defensores de Dreyfus para solicitar permiso de los respectivos sobe1anos con objeto de que se presenten á declarar los ex-agregadoi militares de Alemania é Italia. ¿Lo permitirán? Lo dudo; una manifestación
imprudente, un interrogatorio mal dirijido pueden
hacer surgir una situación eJicesivamente delicada.
Además, si las declaraciones son consideradas como
falsas por el Consejo, puesto que tienen que reducirse á esto: «no hemos tenido relaciones con Dreyrus,&gt;
será una grave humillación para los gobiernos alemán é italiano. Por otra parte, si el terrible embrollo que ha resultado en el proceso y que no ha de desatar la demasiado lista declaración del general Billot: Estcrhazy y Dreyfus son cómplices-si estas tinieblas pueden recibir el rayo de luz suprt&gt;cna con
las palabras de los agregados, el bombre rígidamente justiciero que bay dentro del abotonado uniforme
del emperador debe estar á· punto rte preponderar
y .... veremos, lectores; · la próxima vez con vers'.l.remos sobre este tema; ya habrá material.

*

* *
Ya escrito lo anterior hemos sabido que el gobierno alemán ba hablado oficialmente. Pues bien, sin
meternos en los asuntos de los l'n,oceses, porque nadie les niega el derecho de hacer con el reo lo que les
dé la gana, pero expresando libremente nuestra opinión sobre un becho que pertenece á la historia y
cae bajo el pleno dominio de la conciencia humana,
sostenemos que no h ay un solo bombre á quien no
ciegue la pasión capiz rle vacilar un instante entr,:
la palabra de M. du Pd.ty de Clc1,m y la del emperador de Alemania.

_J ~ J

~-

�Domingo 1@ de Septiembre de 1899

EL MUNDO.

178

EL MIEDO AL RIDICULO.
Es una cosa generalmente admitida y establecida
sobre sólidas bases que somos valientes hasta el heroismo y basta la temeridad. A diario recoje la policía de nuestros barrios un número no despreciable
de heridos y muertos, víctimas del impulso que los
lleva á la riña sangrienta y al combate singular con
pret extos más ó menos frívolos y á veces p~ra y exclusivamente porque son muy hombres, por simple ost ent ación de valor y de audacia.
En los campos de batalla, durante nuestras-guerras civ:le¡; y extranjeras, nuestros soldados han prod io-ado su beroismo y su vida, sin regatea1la ni esca':notearla. y nuestra historia está atestada de proeza-i casi legendarias, de altos hechos casi épicos, de
sacrificios sin cuento, consumados como dice la canción del guerrillero:

r-·--- --------------------;;:~---

1

Con la sonrisa en los labios
y la altivez en la frente.
Pues bien, hay una cosa que intimida á este pueblo arrojado, hay algo que lo hace temblar como una
muJer y llo-:-ar como un niño, hay un hecho y un peligro ante los cuales huye, de lo!.' que se esqui va y esconde, que le infunden pavor y espant,,, que lo arredran y amedrentan más que el enemigo airado que empuña la daga., que el ejército contrario que asesta
cañones y dispara fusiles, que el huracán que siega,
que la tempe:,tad que arrasa, que el terremoto que
derrumba, que la mar desencadenada que hunde y
aboga. Ese algo que hace erizar en nuestra frente el
cabello, que biela la sangre en nuestras venas y empapa en helado sudor nuestra piel es pura y simplemente: El ridículo.
Vemos con impavidez consumarse la ruina de nuestras esperanzas, disiparse nuestras ilusicnes, hundirse en el abismo de la bancarrota nuestro patrimonio;
con irónica sonrisa recibimos á la enfermedad que
ha de paralizar y aniquilar nuestra actividad y nuestra vida; como Ouauhtemoc, somos estoicos ante el
tormento físico y ante la tortura moral; mas no bien
el ridículo asoma su silueta. raquítica y deforme y
muestra su siniestro é irónico rictus, huimos como
los llamas andinos al anuncio del terremoto, como los
potros salvajes ante el incendio de la pampa, y ocultamos el rostro y vol vemos la espalda y emprendemos la fuga como niños asustados por el coco.
Por buír del ridículo, por esquivarlo y evitarlo,
no hay sacrificios que no estemos dispuestos á consumar, ni peligro ni daño que no nos sintamos resuelto!'. á afrontar ó sufrir. Nos arruinamos por no
caer en el ridículo de parecer pobres; nos exponemos
á la enfermedad y á la muerte por evitar el ridículo
J e pa1ecer prudentes y cautos; y hay amante y hay
marido que matan ó mueren por hufr de.l ridículo de
la situación de desdeiiados ó burlados.
E$te miedo cerv;J.l al ridículo paraliza muchas de
nuestras energías, sofoca nuestra iniciativa y nos
condena á la vida rutinaria é imitativa de carneros
de Pa.nurgo.
No hay ridículo posible dentro de b usual, de lo
habiLual, de lo aceptado; quien viste, come, piensa
y procede como todo ei mundo no se pone jamás en
ridículo. Se exponen á él y an él pueden incurrir
j m,tamente el inovador, el iniciador, el que, tascando el freno de la rutina y hastiado del sendero trillado rompe con lo usual, toma por el atajo en busca
de nuevas rutas y de nuevos horizontes; quien se-

EL ATENTADO CONTRA. M. LA.130RI, DEFENSOR DE DREYFUS.-Ml!:E. Ll130Et[ AUXILIA AL HERIDO,
dien~o de novedad, inventa, sug iere, predica y promueve nuevos usos, nuevas ideas, nuevas costumbres.
Galileo, Oopérnico, Darwin, la mayoría de los pensadores y filósofos, de los revolucionarios é inventores, han comenzado por ser ridículos antes de llegar á
ser sublimes. El Capitolio se codea con la Corte de

DREYFUI! PROTESTA CONTRA LAS INCULPACIONBS QUB LE DIRIG&amp; EL GENERAL °MBRCIBR.

l 1&gt;s Milagros. Heráclito, el llorón, y Demócrito, el rl•
sueño, fueron juzgados locos y befados en calidad dó
tales; Juan J. Rousseau, que había de remover .,¡
mundo, era superlativamente ridfr.ulo ante la aristu·
cracia francesa. Los muchachos berlineses silban en
las calles á Joe~er, el Inventor del t raje higiénico,
como los granujas parisienses silbaban á Mirmao,
que había adoptado la religión musulmana y el pin•
toresco y cómodo traje anexo.
Lus grandes ridículos de la humanidad se cosechan
entre los regeneradores filósofos, políticos, morales Y
sociales, y tan ridículo nos parece el inventor de la
máquina de volar, c:,mo pareció Cristo á los magna·
tes y al pueblo romano. Jesús, coronado de espinas
y con su cetro de caiia, es el símbvlo del ridículo,
torturando á la grandeza.
.
Tener miedo al ridbulo es tener miedo á la 1000
vación, á la reforma, á la invención y al descubrimiento; es decir, es tener horror al progreso; como
ser satírico y sangriento es tener honor á la l!ber•
tad. El miedo a1 ridículo paraliza y enerva y son
siempre más progresivos y más libres los bo~ bres Y
los pueblos que no lo tienen y que no practican la
sátira.
Los pueblos que, como los del Norte, no temen el
ridículo y casi no saben en qué consiste, se expone~
á ver pulular los seres P.xcéntricos y extrav~g~nf~
pero en cambio ganan en libertad y progres1v1da · 0
Los pueblos meridionales que huyen del ridfcu1
como de la peste, se expon~n á cada paso á enfrenar
el progreso y á encadenar la libertad.

Domingo 10 de Septiembre de 1899.

EL MUNDO.

179

LA CORTE MARCIAL DE RENNES

~bor~ el soldado, venido de las capas
mfenores del grupo social, recibía su
pré y recogía su rancho que iba á devorar en el suelo entre sus camaradas.
En el Batallón de Zapadores tiene ya
bancas donde sentarse y mesas con
manteles blancos donde comer.
La mejora inaugurada en Zapadores
con honradez, orden y economía, tiene
u_n a;to fin educativo que encontrará
sm duda imitadores en los cuerpos del
ejército nacional.

Dos días antes de aquel en que fué
.herido el defensor de Dreyfus comparecieron como testigos el ex-presidente Casimir Perier y el General Mer,eler. El pr imero vestía 1arga levita y
nevaba en el ojal la cinta de la Le.glón de bonor; al oir su nombre avanzó
gravemente y negándose á tomar
.asiento, empezó su declaración. Dijo
que su objeto principal era protestar
-contra las versiones relativas á su conducta como jefe del Estado en el asunto Dreyfus. Habló en voz alta, con el
tono autoritario del que ba acupado
puesLos elevados y su declaración fué
un discurso político, una defensa de su
intervención oficial en el asunto, una
conferencia sobre las trabas constitu~loles que entorpecen la acción del
.Presidente de la República Francesa
en ,los negocios más difíciles del Es-

EL INCENDIO DE LA CASA TIPOGRAFICA
"LA. EUROPEA.. "

Uno de los acontecimientos más tristes de la semana ha sido este siniestro en el que sufrió graves pérdidas
el propietario de «La Europea&gt; y un
golpe rudo la industria de la capital.
«La Europea&gt; era, en efecto, uno
tado.
de los establecimientos más sólidos y
El General Mercier, avanzó después
de porvenir más abierto. Pasan de
lentamente y cuando acabó de protescuatro las empresas de este género que
.t,ar, pidió permiso para sent"l.rse y hahan fracasado en México y si «La Eubló largas horas. Al terminar se diriropea&gt; se sobrepuso á todas las dificulgió al Capitán Dreyfus y declaró que
Los GENERALES MERCIER
y füLLOl' EN EL CONSEJO DE RENNES.
tades que obstruían su cam!no, fué
1
al se bubiese engallado no vacilaría en
gracias al espíritu animoso y amplio
reconocer su errer y repararlo. Entonces Dreyfus se
Co medor para la t ropa e n e l Bat allón
de su propietario el Sr. Aguilar y Vera, el cual babia
levantó de un salto, y tembloroso, con voz enronqued e Za padores.
conseguido montar un modelo de taller tipográfico.
~Ida, gritó:
El fuego lo consumió en breves horas, no obstante
e¡ Eso es lo que deberíais decir! . . . &gt; e¡Es vuestro
. ~l ~um_in~o p~sa~o el seiior Presidente de la I\epú- los oportunos y solícit')S auxilios de las autoridades
-deber! .. .... &gt; El Presidente hizo un signo con lama- buca se s1rv1ó as1stu á la inauguración del comedor del cuerpo de bOmberos y del vecindario.
'
no y el oficial de gendarmes
~ue estaba junto á Drey:fus lo cont uvo, recobrando
el acusado su actitud serena. Un minuto duró esta
@Cena patética, un minuto .nada más; pero caus6
tanta impresión que el Pre.aldente levantó la sesión
del Consejo.
Ya hemos referido en otro
lugar el atentado contra
Laboti; nos falta sólo decir
~mo se reci bió la noticia
~n el Consejo. E l lunes 14
de Agosto, abrió la sesión
~l Presidente dirigiendo
una advertencia á los concu•
rrentes que en la sesión
-del sábado Increparon duramente á Mercter. Iba á
abrir los debates cuando M.
Tauney, vice- presidentede
la Sociedad de la prensa
judicial, lanzó este grito
en la puert a del Sil.Ión: «Labor! está herido.&gt; El públiC!l se llenó de estupor al
~irlo.
Otro de los incidentes
más notable" fué el careo
entre Casimir Perier y Merder en el cual este jefe del
~Jerclto, este «débil de espíritu&gt; como lo llama Zola
quiso apasionar el debate
relacionando con los hechos
,que se discutían u!la complicación diplomálica entre
Francia y Alemania.
lNAUGURACION DEL COMEDOR PARA LA. TROPA EN EL ÜUAfi.TEL DE ZAPADORES.
Durante algunos momentos salieron á plaza secretos de Est ado, intimidades de esa situación anormal
para tropa que ha estableciclo en el batallón de
Nuestras ilustraciones tomadas de fotoo-rafías
fmo la llamó Perier, en virtud de la cual el jefe d~ mando el señor Coronel Manuel M. Plata.
que hizo un apreciable aficionado, la noche del sábaa Nación francesa puede ser y es en ciertas ocasioProcurando en lo posible la dignificación del sol- do_ 2 _á la hora del siniestro, mue:.tran el estado del
nesgobierna
un func1·onario
· nomma
· 1, un nwnarca que nina y dado, dándole instrucción, moralidad y disciplina, ect1fic10 en su parte interior. Ni aun las vio-as de ace-no
faltaba elevarlo un poco en su nivel social. Hasta ro pudieron resist ir y se _Jas ve en uno de los graba•

su

ASPECTO GENERAL DEL CO:.IIEDOR DE LATROPA EN EL CUARTEL DE ZAPADORES.

�Domingo 10 d~ Septiembre de 1899,

EL MUNDO,

Dcmtngc 10 de Septiembre de 1899
==

/3L incendio dv ltt&gt; caó~

ESCOlrBKOS DEL IJEPAR'l'A)IENTO DE PRENSA8.
ASPECTO EXTERIOR AL DIA SIGUIENTE DEL INCENDIO,

dos caer como cintas de tela sobre los escombros encendidos.

DE

"E!.. MUNDO."
Por los grabados que publicamos hoy, verán n~estros lectores que acabamos ya de montar la maqu_rna- .
ria, y hemos comenzado á trabajar :n ella: los prime•
ros trabajos que se ban emprendido, son los de las
novP-las que daremos en una forma nueva y mucho
más cómoda, siempre espléndidamente ilustradas.

ll&amp;'CON EL PROXIMO NUMERO
COMENZARA EL REPARTO. ~
Al principio de este año, por circunstancias agenas
á nuestra voluntad, dejamos de repartir tres novelas

de prima con ofrecimiento de repo;:ierlas: en el mes
:ie Julio estaban repuestas, y esto nos abona para la
seguridad que deben tener n~es_tros abonados del
cumplimiento de nuestros ofrecimientos.
Con creces serán satisfechos los lectl.res de EL
MUNDO,

Matilde L. Brugulere.

Los

BOMBEROS SOFOCANDO EL FUEGO EN EL INTERIOR,

Sr. Emilio Lange.

Esta soprano de voz deliciosa, formada. en la mejor escuela, tiene en México admiradores que con justicia 111, aplaudieron poco ha en la sa:a Wagner.
:Matilde Brugulere volverá prontoá :M~xlco, y hará
muy bien, porque todos los dillettanti la esperan de•
seosos de tributar nuevos homenajes á una de sus artistas predilectas.

También el Sr. Lange merece grandes y vivos elo•
gios por la excelencia de los trabajos de su fotografla.
Ilace poco publicamos un retrato de la Sra. Challa,
que nos fué proporcionado por el Sr. Lange.
Hoy nos da otra prueba del acierto con que maneja su arte: el retrato de la Sra. Plummer, en el que
verán nuestros lectores una belleza arrogante y un&amp;
fotografía de gran valor artístico.

Sr. Octaviano de la Mora.

EL SR. C. C. i:0S10.

Reproducimos hoy en nuestra primera plana un
grupo de fotografía
hecha en el reputado taller de este caballero, uno de lo~
que impulsan con
más talento y ahinco el arte fotográfico
en nuestro país.
Creemos que ese
grupo, artístico en
su composición y de
notable exactitud,
ser,á del gusto de
nuestros lectores, los
cuales pueden apreciar en él, no sólo la
perfección del grabado, sino el mérito
del fotógrafo.

Es el autor
de los grupos
y de los dos retratos de nii'las
que figuran en
la página 184.
[]Ilacemos es•
ta mención del
aventajado artista, en agrademmiento á
la bondad con
que nos hizo
tan preciado
envío.

l

8RITA, J.!ATILDl!:

L.

BRUGUIERE,

Soprano de Concierws.

SR,

ÜCTA VIANO DE LA MORA.

EL MU~DO.

181

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ENTRAD.A. DEL COLEGIO MILIT.A.R Y ES'l.ATU.AS EN_BRONCE DE LOS HEROES MUERTOS EN EL ASALTO AL Ü ASTILLO1 DURANTE L.A INYASION .A.MERIC.ANA

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�.Domingo 10 de Septiembre de 1899.

Domingo 10 de Septiembre de 1899

EL MUNDO.

185

EL MUNDO.

f\VENTURcf\ DB HEOTOR.
Los Fossemagne ocupaban tace diez al1os el lu.¡ar envidiable de matrimonio excepcional en los
,écUlo., dela altasoeiedad parisiense, y sunomb,e
aervfa'á los optimistas ( dos ó tres que hay toda•
'ria) para decir que no todo sucede de la peor manera en el má.s malo de los mundos imaginables.
Si alguien decía que ya el amor no existe, que
lo• jóvenes buscan sólo dotes y no corazo_es, al
punto se objetaba:
-Sin embar go, Héctor de Fossemagne que
«a muy rico, se casó con Susana de Craponne
f()f los lindos ojos de la novia.
Contra los lamentos variados de los pesimistas,
toa Foaaemagne, 6 uno de ellos, servían de argu-

mento:

-Todavía hay jóvenes de la altasociedad que

no ae arruinan, y sinó ahí estAn los Fossemagne.
-Por lo menos hay en P 11rís un matrimonio

feliz: los F ossemagne.
11.

12.

n

:14

16.

~_!:·_J~~~~:'.'.:.__~-~~~~~:~~~:°..

1
n Eroestloa cossa. 11 Laura Temo. 13 C{,,rmen Travancc. H Ana Yar!a Co,;sa. _

--------------------------

---

c¿bna velada a:tÍótica en el Cf5eatio &lt;3auz de [/alapa.
d licioso parque. Es proverbial llamarle la tierra de las flores, que, como en el
Jalapa es un e
•
hermosas
apólogo del poeta, son hermants de la: ~u¡eres aquella Óudad una fiesta noble en el Teatro
La noche del 2-l ~e Ago.st
tim\ uu1 p:~a celebrar las obras de misericordia; para conso.
Ca.uz. Flores y mu¡eres, se eron ci ª ª
tlval de caridad que hizo 6¡¡oca.
la1 á los tristes Y socorrer ádlobsl po~re~. Fué ~~~~cuenta una miniatura, un encanto, un friso
Entre las notas más agra
es e reum
enel'csos que las flores y las muJe•
de inocentes cabecitas. Los niños no qulisleron s~~:~~º~a~taron el coro de Doctores del Rey
res Se vistieron de fantasía, Y entre r sas y ap
1 .
'6 i uiente·
Rabi6. ¡Picaruelost Un cron~sta jalapeildo ºsºesl~:~~rpl~:c~c~:p;:~~ ~l s ~te Y p·ara lo bello,
Los niilos de hoy son precoces, pero cuan o
hay que aplaudir Y no entristecehr~e:
stas crlaturitas! Un grupo de dieciocho cabecitas
¡Qué coro de los Doctores nos e1eron e
I miis monas! y que bien lo ht.
infantiles, lo más frescas, lo m1s bonitas, lo mis plc:1.res~,1,s, i~ de todo lo qJe hay de delicacieron esos diablillos! Parecía que tenían comp~.:taácenc encuso música Cnapí - Era de ver
d d r
d picante y de ingenioso en la sátira
que P
·
6
1
a~~ei8gd~~;~ d~ facu~:~~=os, iyº~~ép~:~1s:ae\~nÍ~~~rf;c!~;~:1~~ :1o~~!t:!to
t~=~: y
pauan o, con una m
m
'
. vedad que únicamente se puede adqulexperiencia clásica del agua! Y todo ésto, co_n la gra t ía y Fisiología y todas las demáa
rir después de estudiar muchos anos Pc1.tolog1a Y Ana om

g/
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ª

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tl!f

~:~~~~~h~~~=í~~~~:ad~ ~~
~~f:~!~~€a

~~~

:s
~!il~!~/u~~nt:e ~~r~fd~t~! ;::cei~oi°~es~~u~~::1f~~::~l1~:i~
remediar aquello en pleua escena? Era un pro?le~a átmpr~i~/h!~:;;, Jlla opt~ por llevar•
1
1
~~c~1i J~~:~ou;l :a;2;!\;
;1ªtu~ie~~~
~;:0 r;g~:e~=

:~i

¿\~u:i~~~s~~~~~l

:~l~rn~us~ªf:~t1~::ii~º~ne:! r:::~~~i~~t!fn~ ~~e!:S\a~ :e!es que en consulta se juntan de dos
representantes de la Facultad para arriba!
d
f m
El Mundo Ilmtrado rinde hoy un homenaje á la Ciudad de Jalapa, publican ~ e1 ª 080
grupo de Doctores y dos de los más graves y graciosos, como un eco de la simpática Y encan•
tadora fiesta.

i:co. 3 Guadalupe Jlménez. 4 Marta Parlange. 5 Rosario Cuesta. 6 Ana Fresse. 7 Laura Sandoval, 8 Doloree Teráo. O Emllla :úutlérrez.
Amlnta HernAndez Pé1ez. 2 DlºDISIQ Trava
17 Emllla Gutiérrez. 18 Marta Parlaoge.

-Hay una mujer que no tiene aventuras, y no
f()rque aea fea, la marquesa de Fossemagne.
-Hay un marido fiel: Rector de Fosf!em¡¡gne.
Y aaf auMsivamtnte.
Conocí á. Héctor en el colegio, estaba él entre
toa chicos y yo en las clases superiores, pero la
múaica nos aproximó, él era soprano en los coros
ele la capilla y yo un bajo que hacía temblar las
Tidrieras cuando cantaba. Nos volvimos á vn alpos allos má s tarde: Héctor ya no era soprano,
felizmente para él, pero toda vía le gustaba la mú
alca. A no ser por la mala idea que tuvo su pa•
-dre de dejarle una gran fortuna, sería hoy uno
-cle tantos imitadores de W agner y no de los menos aplaudidos. Tenía á lo menos una cualidad
-de las má.s raras, la de no creerse un genio.
lllly tímido para no ser ostentoso, ocultaba sus
eompoaieiones en el fondo de un cajón y no hablaba de ellas sino á sus amigos íntimos, negán-cloae siempre á. dar audiciones.
-Cómo ha de ser, decía ; guardo para mí las
flores del arte ein dejarles A los otros las espi•

us.
Una fr11sca maff.ana olvidó sus oratorios y sus
sonatas: estaba enamorado, magnífica, poéticamente enamorado de la deliciosa Susana d11
Draponne. Para que la conociera y para saber
mi opinión, me llevó á un baile al que ella conarrfa. Mi opinión, si he de se~· franco, fué que
-ila bella S11sana le faltaba algo para que me
.gastara: lo que le faltaba era sencillamente tener
eorazón. Por lo demAs, teEía todas las cualid11dea, muchas por cierto, que puede dar IR. ed11ca•
-cion A una al ma sin ternura. Reconozco también
i¡Ue la educación de nuestra época eon el d"S·
arrolloexagerado de lai facultades del espíritu, lk
.ga fatalmente á. eliminar la ternura; las especies
de florea crea das en los últimos tiempos por el
-eul.stvo científico, eareeen de perfllme, lo que no
obata para formar eon ella deliciosos ramilletes;
pero estos ramilletes no tienen ese algo indefini
ble, cuya ausencia me inquietó cuando conocí á.
8uana. Nada preciso tenía que decir contra ella
Ynada dije sino que era superiormente bella,
verdad indiscutible.
Me abstuve de calmar los terrores de mi
~migo que en sucAndida modestia veh probabili·
cladea imaginarias de una negativa por parte de
ella que A mí me parecía imposible. Héctor erl\
j'&gt;ven, de buen porte, inteligente, honorable y
artiata hasta donde pu~de strlo un hombre de
sociedad, que no Quiere salir de su circulo . .A.delDia era r ico y la familia de S11sall&gt;l esuba en la
llliaeria y la muchacha ya teni11. más de veinte
atlos. Héctor t1&gt;nía todas las condiciones necesa•
riaa para triunfar, pero era de esos jugadores
-' quienes sólo les interesa una partida difícil. Le
dejé, pues, la emoción de la empresa, las atn!iedadea de la duda y el estremecimiento de su eo•
razón, joven y generoso. Fué el mAs encanta&lt;ior
Y el mb tfm\(10 de los enamorados y su ídolo
PU.do imaginar a l ver el f"rvor de aauella adora.
rión que el pretendiente combatía á veinte rivaea, lo qne en mi concepto estaba muy lejos de
aer la verdad absoluta. Despuéi; de un asedio
demasiado largo pero delicioso, el barnmetro
•entimeual mareaba pasión por parte de Héetor:
-el fdolo eay ó en los brazos del adorador, y el
illlundo loa perdió de vista un allo entero.

Reaparecieron 111 fin más felices que nunca, manifi,stando con un buen gusto muy raro, cierto
malestar por una ventura que los singularizaba
entre la multitud, como si anduviesen vestidos á
la usanza de otro hethisferio. El apogeo de la felicidad humana llegó para Héctor el día en que
tuvieron una hija, A la qut· le pusieron el nombre
de Susanilla. ¡.A.y! el astro de la vida de 11.quel
hombre habfa llegado al extremo de la órbita de
su fortuna, y volvía A acercarse A la tierra. Re•
cuerdo la vaga opri,sión qne me causaron ]Aspalabras de Héctor cuando me hizo esta confesión:
-Tú que analiz11s los corazones, explícame Jo
que me sucede. Desde que nació mi bija mi di
cha es mayor, cosa que yo creía imposible. ¿Por
qué me creo ent0nces menos tranquilo? .A.penas
se a bren los ojos de esa nin.a, y ya me siento perturbado cuando me mira; suspiro como cuando
no tenía la seguridad de ser amado; hay en mi
una especie de malestar absurdo é indefinible.
¿Cómo va a. acabar estor
Por primera vez desde que Sil casó, brotaba
de los labios de Héctor esta horrible palabra: análisi~. En el jardín de mi ponre amigo la orimera
flor otofl.al anunciaba las mallanas grises y las
breves tardes. Sin decir todo lo que sentía, le
contesté:
-Probablemente estés celoso, y si no lo estAs
todavía, un vago instinto te dice que pronto lo
estarás. Si, estarás celoso de tu hija: en ciertos
momentos la madre se interpondrá entre tu corazón y la amada; habrA tres en donde antes se
cantaba el dúo sublime. Es la ley fatal; pero la
naturaleza que nos hiere en cada nueva etapa de
nuestra vida, venda nuestras heridas con admira ble bondad. Nada importa que el río de tu fdlicidad se divida en dos brazos, pues no por eso
deja de correr una sola gota en él.
Héctor meditaba la contestación que yo le dí.
-¿Sabes una cosa? me dijo al cabo de un inPtante; creo haberle dado un nombre al malestar
que siento. Es algo así como el remordimiento
anticipado de UII crimen que voy A cometer. Sí,
siento que voy á amar á mi hija mAs que á ....
nadie.
-¿Y llamas á eso un crimen? le dije riendo.
-E I todo caso es una horrible injusticia. Mi
mujer ha sido durante dos an.os, el único objeto
de mis pensamientos; todos mis actos, todos mis
deseos, todas mis esper.rnzes se han encaminado
A hacerla feliz. Hoy tiene una rival y ¿por qué?
¿1\CaFo ella ha dejado de amarme? ¿la reina ha olvid1,do á su fiel &amp;úbdito? No; meses y meses ha
sufrido las torturas más insoportablee; ha arriesgado su vida tanto como nosotros la arriesgamos

la vida recobra de nuevo su lugar de mujer, los
vagidos de la bija le dicen que debe compartirlo
eon ella. Confiesa que nunca hlls pensado en
esto.
-Sí, he pensado, y, como, gracias A Dios, mi
alma es menos complicada que la tuya, mi conclusión y menos perturbadora. El remordimiento de que hablas es una t'Xager11ción ele refinado;
yo no voy tan lejos como tú y me !illlito á decir
que debemos perdonarles muchas cosas á las mujeres, en primt r lugar porqueaman más que nos
otros y luego porque los sufrimientos físicos y
morales á que estAn expuestas y los peli~ros materiales que corren ha~en que el papel c:myugal
d e ellas sea mAs importante y su situación más
delicada y respetable. La paternidad es en ti
matrimonio, lo que las grandes m1:1niobras para
el ejército y la maternidad es la verdadera guerra eon las balas que silban y los sables que tajrn. Los hombres olvidan esto fácilmimte.
- ¡Ah! exclamó Rector; yo no lo olvidaré. Mucho miedo he tenido en esa guerra de que hablas.
Es problable que Fossemagne llegara A adormecer esos escrúpulos que manifestaban en él un
espíritu nada vulgar. Adoraba A su hija con una
exaltación inquietante, y todos sus amigos creían
que no le sobreviviría Susaoi.la r.i é3ta llegara á
morir. Cuanto á Susana, embellecida por la maternidad, no manifestaba celos; para leer los secretos ocultos bajo ese exterior soberbio, necesitarfanse los rayos de luz negra recientemente
descubiertos. Una cosa sí era indudable: nunca
fué mAs feliz aquella pareja, ni se la vió jamás tan
unida, tan intacta en medio de los peligros que
dominaba como domina el impasible sol la peligrosa agitación de las olas. Héctor despreciaba
á la sociedad, muchas veces me lo dijo, pero tenia demasiada prudencia para manife,tar su sentir íntimo. El y su mujer hacían y recibían visitas, aunque sólo las muy necesarias para no pasar por misántropos ó avaros; muchas jóvenes en
la situación de la marquesa habrían encontrado
demasiado severo ese género de vida, y así se lo
dije un día, elogiándola por su filosofía. Ella me
contestó:
-La filosofía para mí es muy fácil. Estaba
destinada á no saber lo que es un traje eleg.m'te,
un coche ó una joya: tener esas cosas es lo esen.
cial; ostentarlas, lo accesorio. Sólo hay dos seres
en el mundo a quienes me interesa ·tener contentos, mi marido y yo.
.
Era un gran elogio que la marquesa haci1:1 de su
propia virtud; pero creo que no había en París un
solo hombre que lo creyese exagerado. Tal vez
habría hecho mejor en decir «yo y mi marido,&gt;
pero aún así la afirmación no era menos desalen.
tadora para los terceros. Lo que hay de cierto es
que pocas veces he visto una plaza menos sitiada. ¿Cómo podrían perseguirla cuando su marido la acompal1aba á todas partes? Galantear A
la sel1ora cuando el SP.11or e11tá á. dos pasos, y os
mira sin celos y con sonrisa benévola, es un pasatiempo ridículo, y sabido es que en nnestra her•
mosa Francia el dia que sea 1·idiculo come-r, toda
la nación se mo1'irá de hambre.

II

en una batalla. L11. diferencia es que nosotros tenemos tambores que redobla n, banderas desplegadas una mención honrosa en la orden del día,
los galones nuevos, la cruz, todos esos estímulos
que exasperan el valor. ¡Pobre Susana! ella nada de esto ha tenido, y e1111ndo salvada, vuelta A

Si 111. sociedad parisiense tuviera tiempo para
a nalizar por sí misma y no se atuviera a, leer los
análisis que hacen los estritores, se habría preguntado por qué un día Héctor se puso á componer música. Confieso que yo me pregunté la causa de ese cambio en su vida. Creí que mi amigo
volvía A tr11 bajar después de muchos afios de
ociosidad, porque su mujer le reprochitba su inercia, y cuando una mujer comienza á advertir que
su marido está ocioso, la conclusión lógica es que
se fastidia de él. Susana, cuya habilid1:1d me Cl.lU·
só admiración esa vez, comprendió indudablemente la necesidad de impulsar los trabajos de!
compositor, dándole el goceineomparable de ha
eer aplaudir su música. Para un aficionado que
tiene buena casa, este placer es de fácil realización. El marqué3 de Fossemagne no tenía más
que invitar á sus amigos A una audición de sus
obras, y así lo hizo.
Hay en ambas márgenes del Sena 50.000 per-

�EL MUNDO.

186

Domingo 10 de Septiembre de 1899.
la Marcha de Chopin acompaliaba las exequiaa
de la dicha conyugal de mi amigo. Aventuré
pues, esta pregunta filosófica.
'
-¿Es cierto entonces, como dijo Balzac, y mAs.
recientemente un predicador de ejercicios, quela mujer no debe enorgullecerse de su virtud antes de los treinta aflos?
-¿Quién habla de mujer? La pobre marquesa
siempre ha sido irreprochable; el marido fué.
quien hizo el escándalo.
Aquí para inter nos, debió
de fatigar al cielo eon su.
música, y salió de las corcheas para caer entre las.
garras de una damiselaquelo tiene bien preso.
- ¡Héctor!... . . . ¡Héctor
infiel!. . . . ¡Héctor en laa
garras de una intrigante! .. ,
No lo creo.
- Si no lo crees, dílea.
por ahí que te enselien en
la calle de Antibes la villa
de una actriz de cuarto orden llamada Lucila Regnier. Pregunta el nombredel seflor que le ha deparado ese asilo, muy lindo por
cierto, y que se encierra.
allí diariamente. Si es par•
tocar sus composiciones,
compadezco á la infeliz.
-;.Y la marquesa nada
sabe?
- Difieren las opiniones.
Si nada sabe, tiene uns graa
dosis de buena voluntad su ignorancia. Vive fuera de la sociedad, entregada á la educación d&amp;
su hija, di:iliciosa criatura de nueve aftos. No en•
tra un solo hombre á la casa de Susana, ia cual
como lo verás, está más linda que nunca con Stl
belleza triste. No hay que contar con la fellcidad
terrestre: una mujer no debe casarse.
-Sin embargo, querida tía, A todas horas s&amp;
lanzan !lnatemas contra los hombres porque no
quieren casarse. ¿Cómo nos las compondríamos.
entonces? .... Por lo demás, yo no ereeré en la.
aventura de Héctor hasta que tenga pruebas.
Las tuve dos días despuéR. El mundo entero
conocía á Lucila Regnier. El primer transeunt&amp;
á quien le pregunté, me mostró la casa, verdadero nido de enamorados, oculto entre palmeraa.
y baliado por el mar. Para colmo de certidumbre, ví salir de esa casa á mi amigo, el cual teni&amp;
más trazas de amante desdeliado que de Don
Juan triunfador. Al verme se Je iluminó el ro3tr0
con una. alegría que no me gustó mucho.

sonas para quienes constituye el peor de los ma•
les el fastidio de quedarse en casa después de
comer, sentadas en muelles sillones junto á una
chimenea crepitante, en compaliía de un buen li•
bro ó de la mujer legítima, según el caso; companlda con esta que juzgan calamii:lad, los infortunios
secundario"! de la vida les parecen no sólo soportables sino insignificantes. De ahí viene que no
)laya pieza teatral, por mala que sea, sin espectadores, ni sofrée monótona sin una fila de coches
frente á la puerta de la casa. Ddcir que las au·
diciones de Héc~or eran agradables parecería
adulación; vale más decir que desde luego se pusieron de moda. Dió tres un invierno. Aquel alio
su mujer cumplió treinta alios.
La casa cambió de aspecto desde que el arte
se enselioreó en ella; aparte de las veladas mu•
sicales, se veía allí otras veces á varios instrumentistas, algur.os de los cuales eran amigos
íntimos de los Fossemagne. Cit11remos al violi·
nista Kopriva, que entusiasmó á Paríi! un día y
cuya desaparición inexplicable para todos lo será
menos para los que lean estas líneas. Ese joven
húngaro de fisonomía tranquila y sonrosada de
clérigo inglés, no tenía técnica al decir de los intt:ligentes; pero á pesar de e~o puedo decir que
jamás he oído á ningún violinista que lleve á un
grado igual la fuga de la impresión.
Una noche, jamás lo olvidaré, se nos invitó á
comer en la casa de los Fossemagne. A la hora
de los postres, discutíamos Koprive y yo lo po·
tencial de los diversos instrumentos; yo á pe1:1ar
de mi incompetencia me atreví á sostenor que el
órgano es el primero de todos ellos. Esto indignó
al joven artista como si fuera un ataque personal.
Más de una vez había observado que la marque- amplitud magnífica de la obra maestra ejecutada
sa "-ontrariaba lasideas del artista y admirélali- por Kopriva en el boudoir perfumado cubierto de
bertad con que éste sostenía sus opiniones como
tapices ....
si no discutiese con una de las mujeres más be- sordos
L1 tempestad se había calmado. Una melodia
llas de París. Yo mismo no me habría atrevido á len ta, serena, interpretaba la resignación de los
tanto por más que sólo viese una amiga en la mu• que quedan, la eterna pa.: de la tumba despué,
jer de Héctor. Esa noche Susana nos dijo:
-A:ver fuí á San Sulpicio invitada á un entie• de las fatigas de la vida y la esperanza de una
mejor. Al comenzar la segunda repe•
rro. Widor tocó la Ma1•cha fúnebre de Chopio y existencia
tición
del
canto,
el húngaro se paró frente á Su•
todavía me estremesco de horror al recordar a que· sana y entonces la
misma melodía, transformada,
lla música sublime. ¿Qué podría hacer un violín se convirtió en un canto de amor tiernísimo, tan
para igualar la poderosa expresión del órgano? claro, tan audaz, tan manifiesto que vol vi los 0jos
Aun veo la irritación dolorosa que contrajo el
hacia el acompañante, espantado de la escena
rostro de Kopriva é iluminó sus ojos negros.
-¡Vamos! exclamó. ;.El señor Widor leha da- que iba á seguir. Comprendí sin embargo que
do á usted una impresión de horror con ,ms te- Héetor no era en aquellos momentos un marido
clas, sus pedales y sus tubos que parecen chime- sino un mú~ico; parecía no ver los ojos de su muneas de fl\brica? Yo haré que la M.,,rcha fúneb1·e . jer baliados de lágrimas, su pecho jadeante, su
la haga llorar, temblar y pedir gracia .... Ya ve- rostro en el que babia muerto el desdén. Subyu•
gado, abstraído por su tarea de acompaliante, el
rá usted lo que puede un violinista.
Se levantó de la mesa como un loco, y por una infeliz sólo pensaba en dar relieve á la ejecución
especie de extrali11, fascinación lo seguimos sin de Kopriva. ¿Ignoraba la obra maldita, infernal,
pronunciar una sola palabra, Creí de pronto que á la que se Je asociaba? .. . ... Despué, de los úlhabía entre él y Widor alguna rencilla profesio- timos compases, cuya quPja atenuada expiró en
nal, desconocida para el público. Llegó al bou· un agotamiento mortal, Kopriva, con la frente
dofr de la marquesa, iluminado con la luz roja de baliada de sudor, partió sin despedirse, dejándo·
una lámpara velada; en la chimenea se extin- nos abrumados. Casi inmediatamente le seguí.
guían los tizones que habían templado la atmós- El marqués, pálido como un muerto, no me acomfera. Un perfume fuerte, del que abusaba Susa- palió á la puerta y no recuerdo cómo me despedí
de aquella. casa.
Jl a desde hacia algún tiempo, ponía nuestros ner•
El resultado manifiesto de la velada, fué entivios en tensión. Ya el húngaro tenía su violin, y
biar
mis relaciones con lo, Fossemagne. Cuando
con el arco selialó al marqués el banquillo del
ví
á Héctor ya no existía entre Dosotros la fran•
piano. Héctor tocó los acordos, sucesivamente
mayores y menores del preludio, y con eso em- queza casi fraternal con que nos hablábamos
ant s. Me sorprendió encontrarlo súbitamente en•
pezó una escena que jamás olvidaré.
La seftora de Fossemagne se sentó cerca de la vejecido; ya no tenia el mismo placer en vt-rle y
lámpara. La expresión desdeftosa de su rostro sentía que mi presencia le era desagradable.
admirable, le daba el aspecto de una guerrera Nuestra amistad de veinte años, pasó rápidamendispu6sta á combatir, y no el de una dama del te de la espontánea franqueza á la frialdad, y esto
gran mundo que se dispone á escuchar dos pági· aliadido á la separ1tción anual de los parisienses,
nas de música. El genio vibró en las cuerdas después de la estación, hizo que perdiera de visoprimidas por la mano del artista; olvidó el arco, ta á los Fossemagne, los cuales pasaron el siguieuel instrumento delicado y el auditorio que Je es• te invierno en Caones. Era la primera vez que
cuchaba; una fuerza irresistible lo arrastró furio- . visitaban esa eotación de invierno, cuya. vida fastidiosa ponderaban antes como insoportable. A
samente,
Se desarrollaba el drama de los funerale3; nos- mi vuelta de Itaiia me detuve también en Cannes
otros oía::nos los gritos del dolor que brotaban y como pensaba no permanecer mucho tiempo,
de los labios, seguidos de e&amp;os sollozos en los que creí inútil presentarme en la easa de los Fossese _a divina la tem;estad interior de lágrimas con- magne. Sin embargo, tomé infvrmes de ellos y
t'enidas; seguimos con el ritmo lento de los pasos una tia, en cuya casa me alojé, me los dió com·
del cortejo, la lúgubre y pesada carroz11; la mul- pletos.
-¡Ah! sobrino, sobrino, me dijo. Hay todR. una
titud parecía crecer y la orouesta parecía aumentar su fuerza. No era, no podía ser un violín el historia, un escándalo ...... ¿No sabes nada? ¿de
-¡Hola! me gritó sin acelerar·ni acortar el pi-'
único foco de esa. tempestad armónica, de ese dónde vienes que lo igno: asjl Aquí no se habla
so.
¿Qué diablos haces aquí?
de
otra
cosa,
porque
has
de
saber
que
en
C,mnes
vapor µisgoético cuya tensión crecía. de minuto
-¿Y tú? .... le pregunté á mi vez, estrecbP'"
en minuto, al grado de creer que iban á de• somos virtuosos. Si á lo menos ocurriese esto en
rrumbarse las paredes de la pieza, demasiado pe• Niza en donde están habituados A esta clase de dole la mano con poco entusiasmo.
-Vengo de una visita. Pero .... ¡qué fr(o dquenas para contener tamafio desbordamiento de aventuras ..... .
tás
conmigo! ni pareces amigo antiguo.
Tenia
aún
vivo
el
recuerdo
de
cierta
velada
notas. JamAs 11leanzarAn los órganos más pode- Seria más exacto que dijeras que tengo frú&gt;t
rosos, ni la cohorte 1Jumeroea ue ejecutantes, la en la que sentí, por extralio presentimiento, que
0

Domingo 10 de Septiembre de 1899.
le contesté. ¿No te ha pasado lo mismo al ver una
1
casa amiga hecha ruinas?
-¿Y qué e3 lo que cae en ruinas? ¿Mi virtud?
-Para llorar la virtud perdida seria preciso
ser virtuoso y yo no lo soy; _¡:ara la.mentar la dicha que se va, basta ser hombre. Lo que me hace
suspirar es tu dicha destruida,
--Frases, amigo mío, frases nada más. Du'"ante diez atlos he sido feliz y virtuoso; oero esto es
sólo cosa mía. He dado ampliamente mi parte de
moralidad y de f~licidad á la especie humana
¿Acaso no ha cambiado mi cuerpo en estos die~
aflos? ¿por qué entonces mi alma no tendría también el derecho de cambiar?
-Pero no hablo sólo de tu dicha, hablo de tu
mujer ...... de tu hija ..... .
-EstAn bien, gracias. ¿Las has visto?
-No, yo no tengo valor para verlas. ¿De qué
hablaríamos?
-De mí. Las compadecerías; Je dirías á mi
mujer que merecía otro hombre mejor, porque lo
crees así, naturalmente Todos lo dice.o. ¡Se ha
resignado con tanta nobleza!
Una carcajada diabólica, cruel, acompalió sus
palabras, todas ellas tau extraliamente cínicas
tan nuevas en los labios de Héctor que me · llcna~
ban de estupor Y sentía como si hablase cou un
desconocido. ¿Había sido un hipócrita ese mal
marido? ¿Me engalió durante veinte afios? Hice
un supremo e&amp;fuerzo y le contesté:
-Mi pobre amigo, si tú mismo me decías cuando tu bij~ vino al mundo: «Siento que voy á amar14 demasiado y temo que mi mujer se encelt!»
¿Qué, ya no amas á tu pequen.a Susanilla?
Cual si lo hubiera herido e'l ei corazón, llt,vó
Ju manos á su pecho, mu~murando:
-¡Mi hija, mi hija!. . . . No sabes .... Vames,
déjame, que me asesinas!
No me atreví á detenerle. Todo aquello era
tan misterioso, que mi papel de amigo se hacía
intolerable. Partí al día siguiente muy 'descon-eertado y r egresé á París, en donde proi:to oí hablar de la «aventura » de Héctor.
En los primeros días de.Mayo, la habitación de
~os Fossemagne aún estaba cerrada. Después y
J~stameote cuande París iba á quedar desierto,
supose que aeitbaba de pronunciarse uoa sentencia de separación en favor de la marquesa, naturalmente.
El invierno siguiente hallóla instalada en un
modesto entresuelo, con una vieja pariente. Veía
Amuy poca gente y se decía que sólo se consa¡raba á su bija, cuya educación vigilaba minuciosal!1~ºte. .Mi antigua amistad con su m!lrido,que viaJaba fuera de Francia-me impedía ir á
verla.
Aquella pareja que ocupara en mi vida un lu,gar tan comiderable, no constituía ya para mi
más que un recuerdo, pero un recuerdo infinitamente doloroso.

EL MUNDO.

187

cual nr,tarios en funciones. Me aseguró que me
teo~a en concepto de hombre honrado, lo cual
a~r1ó la puerta A sus confidencias, que, debo decirlo'. fueron algo complicadas. No obstante para mi gra~ sorpresa, me declaró que conside~aba
el amor platónico superior al «otro.»
-~Quiere usted decirme qué cosa es el amor
platómc0?-:-la preg1mté con Ja pícara intención
de desmentirla.
-El amor platóoico,-respondióme -es cuan•
do se ama uno sin hacer tonterías.
-¿C?noce usted algunos ejemplos?
-Ciertamente. El hombre á quien más he
a~ado, no me besó jamás ni en la frente. Ni en
mng~na_otro parte!-(11greg6 al ver brotar una
sonrisa 10crédula por b11jo de mis bigotes.] y 1 sin
embargo, le recibía todos los días durante seis
semanas, Me había arreglado una c11sita en Can•
n_es, en. la avenida de Anti bes. Cuando partió el primer día Pin haber hecho más que estrecharme la mano, f..tmar cigarros en mi terraza

'

III
. Apenas me a corda b~ del nombre de Lucila RégDier,. cuando, tres aftos más tarde, una circunstancia fo:tuita nos pg.so en presencia uno de otro.
lJno~ amigos representaban en su salón una comedia pequeliita cuyo autor era yo. Entre los intérpretes recojídos en diversos teatrillos que estaban á mi disposición, se encontraba la. antigua
«aventuro de Héctor y es de comprenderse que
me i~teresa~a más por esta circunstancia que por
mi pieza misma. Como no le faltaba. aliento y
h'\sta tenia una relativa distinción, pront o fuimos
camaradas y en la noche de la representación, bi.zo lo_que pudo para dar valor A la obrilla, que
por cierto no conocerá la posteridad
. Al retirarme, cargado de esos «bravos&gt; que
;iempre se obtienen en un salón, alcancé á Luci•
ª que esperaba un coche:
-¿No cena ~sted? la pregunté.
e· Me contestó que la desagradaban esas colaion~s en que se sirve á los artistas aparte, como si faeran apestados
s·
.
Si - . lD embargo, -agregó-me muero de sed.
1
m ~ autor fuera un ángel, subiría á mi cupé y
e ~ria tomar algo muy fresco antes de irme á
dormir.
guContesté que deseaba ser un ángel y tras de aldo~~s {º.dadas llegamos á un restaurant, en
y e ª Joven actriz tomó una docena de ostras
deu~. ala de pollo frío, rociadas con tres copas
hallt?uot. Era tarde; la sala común en que nos
Lucil amos se encontraba casi desierta y como
ª tenia la champafta triste, estAbamos serios

examinand~ las olas y martirizar mi piano, creí
que era tímido y me burlé de él con mi doncella
de servicio. ¿Creerá usted que después de dos
semanas de tal régimen, e. ruido de sus pasos en
la avenida. me producía sobresaltos y palpitacio.
nes? Yo, que solo comprendo los valses, me pasaba horas enteras escuchando su música, una música capaz de atraer al diablo mismo sobre la.
tierra. Y si hay algú,¡ hombre que pueda vanagloriarse de la fidelidad de una mujer, es él. . ..
Cuando se iba, yo tomaba la pluma .... .. Es
probable que usted haya recibido cartas de
amor, pero como las que yo escribía, jamás!
Cuando concluyó el ensuelio, creí que iba á morir!
E'l vano pedi el nombre de ese ser extraordi •
nario, no pude arrar..earlo á los labios de Lucila.
Por lo demás, no lo necesitaba: Héctor de Fossemagne hl¼bía sido, con toda evidencia, el héroe
de esa extralia novela. Pregunté A mi compalie•
ra, sin dejarla comprender que había adivinado
ese nombre:
- ¿Fué usted feliz durante mucho tiempo?
-Durante seis semanas. El era casado y sin
duda &amp;u mujer sorprendió mis cartas. Hubo es•
cAndalo y separación, ¡y todo por a:gunos cigarrillos, por mucha música lamentable y por charlas poco alegres! ¡Figúrese usted!
Yo no me figuraba nada, pero tampoco mote- .
jé á mi amiguita por su raro amor platónico. Te-

nía enfrente otro misterio que agregar á los muchos que he sorprendido en el curso de mi vida.
y que se desecan poco á poco en mi memoria. Y
de esta suerte, el de la «aventura» de Héctor estaba casi olvidado, cuando recibí una. carta del
marqués, á quien no había vuelto á ver desde
Cannes. Me escribía simplemente, como si nos
hubiésemos separado la víspera:
«S~bras por la prensa lo de la boda de Susa•
nilla. Dame el gusto, ó, mejor dicho hazme el
servicio de asistir á ella. Las cerem¿nias de ese
género nunca son agradables para un padre se·
parado y desearía abandonar la iglesia del brazo de un amigo, pues mid fuerz'ls físicas y morales no son ya las de hace diez alios . Cuento contigo, ¿verdad, quérido mío? ¿Irás?»
No bólo se casaba Susanill i, sino que se casaba bien: «un gran matrimonio » un' matrimonio
de á ~incuenta lineas, como di~en los repórters
especiales. Me encontré el templo de S'ln Agus. tín henchido de concurrentes, y I qué concu.rrentesl¡Qaé flores, qué música, qué .traj ~s, qué nombres!
No ob3tante, sobre aquel millar de personas, empezando
por mí, se cernía una vaga'molesti_a. Creo que muy p~cas
hubieran querido encontrarse
en el lugar de Héctor, oblicuamente arrodillado so'.:-re su reclinatorio, de manera de no
verá su mujer, que también
había cambiado mucho. El
discurso del celebrante fué
~uriosc. Aquel sacerdote, vie•
JO y vener'\ble, no era la primera vez que se hallaba ante
una: situación delicada, evidentemente. La sefiora de Fossemagne obtuvo cumplimiento por sus virtudes, que sin
duda pesaron mucho sobre su
modestia, pues los escuchó con
la. cabeza entre las manos y
sollozando. Hay que suponer
que el orador no había recibido, como yo, las confidencias de Lucila; su dii!curso no
mencionó las virtudes de mi
P?b~e. Héctor, pero se desquitó
g,orif1cando A sus ascendientes, lo que prueba que la nobleza le sirve hasta aun predicador en aprietos.
En la sacristía, el suplicio
f~é v:erdaderamente cruel. De
pie, Junto á su esposa, pudo el
marqué3 estudiar toda la gama de los desdenes, los rápidos apretones de mano las
sonrisas fingidas y obligadas
las fe:icitaciones en voz con:
fusa; de tiempo en tiempo
. .
también la omisión de algun~
vieJ!l, aferrada á las buenas costumbres.
Era c~mo un invitado neces1trio, como un invitado obhgado, cuya presencia helaba á todo el
mundo. Se contuvo, no obstante sus sufrimientos
Cuando se sen_tía dominado por el c ,nsancio d;
su papel, su mirada, en la. que brillaba un rayo de
amor,.s~ tornaba h~cia su hija, A su hija radiante
de fehcidad, de lUJO y de belleza.
Por fin formóse el cortejo para la salida y y
esperé_ al desventurado en el pórtico. Apen'as pu~
do reti~arse, tomó mi brazo y nos perdi mos entre
la ~ultitud. ~os ll~vó un fiacre, con las cortinas
?ªJas, como s1 hubiese llevado, á la salida de un
Jurado, á dos acusados puestos en libertad· despuéi de UDll absolución dudosa.
. Cu~ndo finalmente nos encontramos en la ba_bitación de Héctor, éste se dejó caer sobre un silló~, agotado; yo noté que en ese momento casi
tema el aspecto de un anciano.
. - ¡Pobre amigo! - suspiré -¡Cuánto has cambiado! ¿ Estás enfermo?
. -¡Enfermo!. . .. exclamó, riendo con una sonrisa dolorosa.-Usado por el vicio, agotado por
los desórdenes:
he ahí lo que he leído en los OJOS
·
. . d
Y a d ivma o en los cuchicheos de todos esos idiotas que aca~amos de dejar . ..... ¿Cómo quitarles la creencia de que esta habitación, en doude jamás ha entrado una. mujer, sea el lugar de cita
d; toda s_las. pe~adoras de la capital? ¿No lo has
oido decir tu mismo? ¿No lo has creído tú mismo?

��Domingo 10 de Septiembre de 1899.
EL MUNDO.
190

ALA MEMORIA DEL POETA JOSE MARIA BUSTILLOS.

gracia sin fin, en su resignación dolorosa, en esa
resignación, especie de embrutecimiento. con que
se entregan las almas á las grano.es de~dichas sin
remedio. Y todo ello, quizás, después de una risueña y crédula esperanza.
Gonzalo se sentía anonadado. Dernlvió al ciego
el papel sin decirle una palabra: las mil fórmulas
ele consuelo que en aquel momento acudieron á sus
labios no solamente le parecieron mezquinas, sino
irrisorias. Qui~o darle una limosna, pero un miedo absurdo de ofenderle, de echar ú perder con la
grosería del acto la nobleza del intento, le produjo
una de esas turbaeiones que tan bien conocen los
temperamentos delicados.
El viejo juzgando, ;;in eluda, aquel silencio como
una despedida, saludó amablemente y echó á andar
hacia :fuera. 'l're$ lágrimas brotaron de i,us ojos :
una bajó por el carrillo derecho, untáudo~e eu él,
hasta verderFe en la harba; otra corrió por el izquierdo, pero á la mitad del camino la detuvo el
obstáculo de una arruga, y la tercera. di;;puesta á
engrosar e,;ta última, temblaba, redonda y brillante, en el borde del párpado.
Gonzalo )ledina estaba desengañado de sí mismo. Pesaba en su conciencia. como un delito, la
facilidad con que había oh·idado Hl primera entrevista con el ciego. Juzgúbase n:o de un :fraude co-

INVERNAL;
Ya se ve de los montes sobre las cumbres
La nieve semejando blancos pena;hos,
Hay hielo de las chozas en las techumbres,
Escarcha de las peñas en los picachos.
Las flores se march itan, cierran sus broches
Al sentir el contacto del cieno aleve;
Y pálida y hermosa brilla en las noches
La luna como Inmenso globo de nieve.
Las aves entumidas piando tiritan,
Se congelan las aguas del arroyuelo, .
Los árboles sus frondas con fueria agitan,
El ambi;;ote está helado, diáfano el cielo.
¡Oh! flores predilectas de los poetas
¡,Por qué abrls hechiceras ~l cál_iz tierno?
Ya descubrí el secreto; bellas v10letas,
Sois las celosas novias del crudo invierno.
Nacéis cuando están mustias las flores todas
Para no sentir celos de sus encantos,
Y os preparáis festivas para las bodas
Ataviadas con ricos y azules mantos.
Por eso me entusias!Jlo cuando la cima
Del montecillo enhiesto de blanco viste.
•.romad, puras violetas, mi humilde rima;
¡I nvierno, á tus nupciales mi musa asiste!
MARIA

C. DE KA':'TENGELL,

GOLONDRINAS

metido ante aquellas personas, por cierto no escasas, en cuyo concepto era él hombre de corazón
compasivo. Y entre estos cosquilleos de su conciencia, sentía rn su amor propio, como punzante
alfilerazo, el conyencimiento de que, hasta allí, se
había engañado á sí miRmo, creyéndose mejor de
lo que era en realidad. No se hacía ilusiones de su
conducta futura: había comenzado por dejar partir
al ciego sin una triste peseta, y acabaría por olvidarle como la Yez anterior.
l\fas corrieron los días y el recuerdo del ciego no
se apartaba de su memoria: en ella vivía, e,·ocando con vortentoso vigor la imagen del viejo con su
roto calzado, sus miserables ropas, sus trémulas
manos, sus móviles párpados cubiertos de lágrimas ...... Lágrimas que no se sabía si eran fenómeno peculiar de la enfermedad de sus ojos ó desahogo del dolor que debía de cauf:ar en el corazón de
aquel pobre el convencimiento de su eterna ceguera.

J. G.\RCIA RODRIGUEZ.

En el azul de los cielos
y en forma sencilla y gráfica,
de la línea telegr!Hica
los alambres paralelos
un pentágrama formaban,
y sobre ellos, peregrinas,
dos amantes golondrinas
gravemente reposaban.
La una fingiendo un bemol,
y la otra un sí sostenido,
habíanse detenido,
cuando se ocultaba el sol.
A un eléctrico fanal
voló de pronto una de ellas
y, al quemar sus alas bellas,
en la bomba de cristal,
la infeliz cayó aturdida.
Su compaflera amorosa
se fué en pos de ella, afanosa,
y con queja. tan sentida
piaba y piaba sin cesar;
y 'una nifia que esto vió,
-¡Dios mío!, al punto exclamó:
¡si la pudiera ~alvar!
Un muchacho que jugando
estaba allí. se encarifia
con h piedad de la nilia,
y el poste enhiesto escalando,
y1J. llegaba placentero
al vivísimo fanal,
cuando un grave policial,
con ademán rudo y fiero,
al chicuelo hizo bajar.
Presa de intensa emoción ·
y sintiendo con razón
lai;i lágrimas asomar
A sus pupilas divinas,
se fué la oift.a hechicera
para que nadie la viera
llorar por las golondrinas.
Mas el llanto en vano, en vano,
pudo ocultar, pues lloraba,
y los ojos se enjugaba
cou el dorso d e la mano.
Esa noche no durmió,
¡Qué iba á d ormir! .... ¡Pobrecillal
Recordando la avecilla
toda la noche pasó.
Con el alba, diligente
corrió la nl:ft.a al fanal,
y al fijar en su cri~tal
los ojos, clamó doliente:
- ¡No es una sola, gran Dios!

.... ................ .... ... .

Con las alitllB abiertas
y una junto A otra, ya muertas,
estaban allí las dos.
EmLIO PACHECO,

-------•--------

Joven, llevando en el cerebro ardiente
Pensamientos risueños,
Sintiendo aletear sobre la frente
Bu!llcloso, impaciente,
El misterioso enjambre de los suenos.
Arrancando de su alma apasionada
La trova del amor dulce y secreta
Para ofrecerla á la mujer amada
Que su lira dorada
«Ado1Daba con ramos de violeta.&gt;
Así en la tumba reclluóse el bardo.
-Sol que temprano se ocultó en ocaso..:
La pálida beldad dijo: «Te aguardo,&gt;
El murmuró: «No tardo&gt;
Y ... . se murió feliz en su regazo.
Foy en su fosa lloran los amores,
Y hará ese llanto g-ermlnar las flores
Pc.rque rué de las flores el poeta,
Y su laúd, paleta
Que vistió la ilusión de mil colores.
Los genios tutulares del carií!o
Se postrarán de hinojos,
Y con sus alas de crespón y armiño
Cubrirán los despojos
Del soñador de corazón de niño.
Feliz él que vogó sobre los mares
Del mundo, en el esquife del ensueilo
Entonando cantares.
Era un proscrito quP- volvió á sus lares,
Lo llamaba ,m patria con empeño.
Brotaba el verso de su lira de oro
Impreg nado de notas celestiales
Remedando de alondras dulce coro.
Poeta, duerme mientras vierten lloro
En tu ataúd tus bellas «Inmortales.&gt;
Y en tanto que la fama lisongera
Entusiasta pregona
Tu nombre por doquiera,
Con rosas de la hermosa primavera
Te formará la Gloria una corona.
1\1ARIA C. DE KATTENGBLL.

Año VI-Tomo 11

México, Domingo 17 de ~Pptiembre de :r899.

••

TAPIZ DUCAL .
Ampliando las alas en un arco sonoro,
la hermosa cola abierta. cual panoplia oriental
cruzada de mil sab!PS con límpidos puños de oro,
bajo d negro eukaliptus está un pavo real.
La inmensa emoción pálida de una tarde de rosa
tiembla sobre las nubes solemnes de esplendor,
y soberbiamente ebria de lascivia orgullosa,
como un 8ultán el pájaro glorifica su amor.
Hay una joven blanca, que es una joven bel:a;
sueña en los moribundos éxtasis de la luz.
Tal vez sea tan blanca el alma de una estrella,
tal vez sea tao bella una perla de Ormuz.
Suena un amor de príncipe; intenso aroma exblla
cual brasa de incensarl'J, su boca de carmín.
El pájaro se a.cerca y roza con su ala
la ¡?ala de la falda de crugiente satín.
Y el amoroso pico en la boca entreabierta
se g-uarece, buscando deleites de embriaguez ... .
Ved cómo la doncella contempla el ave muerta
de amor, las alas regias tendidas á sus pies.
LEOPOLDO LuOONBS.

A UNA ACTRIZ
Es preciso que te bable con la franqueza
con que dos aves hab an dentro del nicto,
hablemos, pues, del Arte: de la Belleza
en la estatua, en el lienzo y en el sonido.

Los dos somos bohemios, los dos hermanos;
y, al conquistar serenos triunfos y palmas,
aparentamos siempre rostros ufanos
escondiendo la herida de nuestras almas.
C".láotas veces acaso traidora pena
tu razón deje obscura y enajenada,
y sintiéociote triste sobre la escena
se escape de tus labios la carcajada.
Todo artista, Se!Iora, sufre en secreto .. •• · ·
qué importan los aplausos? .. . . . . la ¡;!orla es , _
yo me rlo y sollozo con Rlgoletto
en esta miserable tragedia humana.
Adios, maga hechicera, .. . ... yo te bendigo
en estos versos-hijos de mi ternuramaüana en otro suelo piensa en tu amigo,
esclavo de tus gracias y tu hermosura.
Adios, guarda mis flores ...... y oye Y
algunas á tus plantas de diosa esparce,
y otras agrega al peso de la corona
que te ha dado la tierra de Nú!ier. de Arce.
Que te conceda el Genio que tanto adoras.
al cruzar por las sendas donde te canten,
no manos que te aplaudan atronadoras
sino manos benignas que te levanten.
JUAN B. DELGADO•

perclolf

J. OlJSA.OHS.-RetraCo del Sr. General Porfirio Dlaz.

(Wase la página 193. ¡

Número 1z

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 10 de Septiembre de 1899.
EL MUNDO.
190

ALA MEMORIA DEL POETA JOSE MARIA BUSTILLOS.

gracia sin fin, en su resignación dolorosa, en esa
resignación, especie de embrutecimiento. con que
se entregan las almas á las grano.es de~dichas sin
remedio. Y todo ello, quizás, después de una risueña y crédula esperanza.
Gonzalo se sentía anonadado. Dernlvió al ciego
el papel sin decirle una palabra: las mil fórmulas
ele consuelo que en aquel momento acudieron á sus
labios no solamente le parecieron mezquinas, sino
irrisorias. Qui~o darle una limosna, pero un miedo absurdo de ofenderle, de echar ú perder con la
grosería del acto la nobleza del intento, le produjo
una de esas turbaeiones que tan bien conocen los
temperamentos delicados.
El viejo juzgando, ;;in eluda, aquel silencio como
una despedida, saludó amablemente y echó á andar
hacia :fuera. 'l're$ lágrimas brotaron de i,us ojos :
una bajó por el carrillo derecho, untáudo~e eu él,
hasta verderFe en la harba; otra corrió por el izquierdo, pero á la mitad del camino la detuvo el
obstáculo de una arruga, y la tercera. di;;puesta á
engrosar e,;ta última, temblaba, redonda y brillante, en el borde del párpado.
Gonzalo )ledina estaba desengañado de sí mismo. Pesaba en su conciencia. como un delito, la
facilidad con que había oh·idado Hl primera entrevista con el ciego. Juzgúbase n:o de un :fraude co-

INVERNAL;
Ya se ve de los montes sobre las cumbres
La nieve semejando blancos pena;hos,
Hay hielo de las chozas en las techumbres,
Escarcha de las peñas en los picachos.
Las flores se march itan, cierran sus broches
Al sentir el contacto del cieno aleve;
Y pálida y hermosa brilla en las noches
La luna como Inmenso globo de nieve.
Las aves entumidas piando tiritan,
Se congelan las aguas del arroyuelo, .
Los árboles sus frondas con fueria agitan,
El ambi;;ote está helado, diáfano el cielo.
¡Oh! flores predilectas de los poetas
¡,Por qué abrls hechiceras ~l cál_iz tierno?
Ya descubrí el secreto; bellas v10letas,
Sois las celosas novias del crudo invierno.
Nacéis cuando están mustias las flores todas
Para no sentir celos de sus encantos,
Y os preparáis festivas para las bodas
Ataviadas con ricos y azules mantos.
Por eso me entusias!Jlo cuando la cima
Del montecillo enhiesto de blanco viste.
•.romad, puras violetas, mi humilde rima;
¡I nvierno, á tus nupciales mi musa asiste!
MARIA

C. DE KA':'TENGELL,

GOLONDRINAS

metido ante aquellas personas, por cierto no escasas, en cuyo concepto era él hombre de corazón
compasivo. Y entre estos cosquilleos de su conciencia, sentía rn su amor propio, como punzante
alfilerazo, el conyencimiento de que, hasta allí, se
había engañado á sí miRmo, creyéndose mejor de
lo que era en realidad. No se hacía ilusiones de su
conducta futura: había comenzado por dejar partir
al ciego sin una triste peseta, y acabaría por olvidarle como la Yez anterior.
l\fas corrieron los días y el recuerdo del ciego no
se apartaba de su memoria: en ella vivía, e,·ocando con vortentoso vigor la imagen del viejo con su
roto calzado, sus miserables ropas, sus trémulas
manos, sus móviles párpados cubiertos de lágrimas ...... Lágrimas que no se sabía si eran fenómeno peculiar de la enfermedad de sus ojos ó desahogo del dolor que debía de cauf:ar en el corazón de
aquel pobre el convencimiento de su eterna ceguera.

J. G.\RCIA RODRIGUEZ.

En el azul de los cielos
y en forma sencilla y gráfica,
de la línea telegr!Hica
los alambres paralelos
un pentágrama formaban,
y sobre ellos, peregrinas,
dos amantes golondrinas
gravemente reposaban.
La una fingiendo un bemol,
y la otra un sí sostenido,
habíanse detenido,
cuando se ocultaba el sol.
A un eléctrico fanal
voló de pronto una de ellas
y, al quemar sus alas bellas,
en la bomba de cristal,
la infeliz cayó aturdida.
Su compaflera amorosa
se fué en pos de ella, afanosa,
y con queja. tan sentida
piaba y piaba sin cesar;
y 'una nifia que esto vió,
-¡Dios mío!, al punto exclamó:
¡si la pudiera ~alvar!
Un muchacho que jugando
estaba allí. se encarifia
con h piedad de la nilia,
y el poste enhiesto escalando,
y1J. llegaba placentero
al vivísimo fanal,
cuando un grave policial,
con ademán rudo y fiero,
al chicuelo hizo bajar.
Presa de intensa emoción ·
y sintiendo con razón
lai;i lágrimas asomar
A sus pupilas divinas,
se fué la oift.a hechicera
para que nadie la viera
llorar por las golondrinas.
Mas el llanto en vano, en vano,
pudo ocultar, pues lloraba,
y los ojos se enjugaba
cou el dorso d e la mano.
Esa noche no durmió,
¡Qué iba á d ormir! .... ¡Pobrecillal
Recordando la avecilla
toda la noche pasó.
Con el alba, diligente
corrió la nl:ft.a al fanal,
y al fijar en su cri~tal
los ojos, clamó doliente:
- ¡No es una sola, gran Dios!

.... ................ .... ... .

Con las alitllB abiertas
y una junto A otra, ya muertas,
estaban allí las dos.
EmLIO PACHECO,

-------•--------

Joven, llevando en el cerebro ardiente
Pensamientos risueños,
Sintiendo aletear sobre la frente
Bu!llcloso, impaciente,
El misterioso enjambre de los suenos.
Arrancando de su alma apasionada
La trova del amor dulce y secreta
Para ofrecerla á la mujer amada
Que su lira dorada
«Ado1Daba con ramos de violeta.&gt;
Así en la tumba reclluóse el bardo.
-Sol que temprano se ocultó en ocaso..:
La pálida beldad dijo: «Te aguardo,&gt;
El murmuró: «No tardo&gt;
Y ... . se murió feliz en su regazo.
Foy en su fosa lloran los amores,
Y hará ese llanto g-ermlnar las flores
Pc.rque rué de las flores el poeta,
Y su laúd, paleta
Que vistió la ilusión de mil colores.
Los genios tutulares del carií!o
Se postrarán de hinojos,
Y con sus alas de crespón y armiño
Cubrirán los despojos
Del soñador de corazón de niño.
Feliz él que vogó sobre los mares
Del mundo, en el esquife del ensueilo
Entonando cantares.
Era un proscrito quP- volvió á sus lares,
Lo llamaba ,m patria con empeño.
Brotaba el verso de su lira de oro
Impreg nado de notas celestiales
Remedando de alondras dulce coro.
Poeta, duerme mientras vierten lloro
En tu ataúd tus bellas «Inmortales.&gt;
Y en tanto que la fama lisongera
Entusiasta pregona
Tu nombre por doquiera,
Con rosas de la hermosa primavera
Te formará la Gloria una corona.
1\1ARIA C. DE KATTENGBLL.

Año VI-Tomo 11

México, Domingo 17 de ~Pptiembre de :r899.

••

TAPIZ DUCAL .
Ampliando las alas en un arco sonoro,
la hermosa cola abierta. cual panoplia oriental
cruzada de mil sab!PS con límpidos puños de oro,
bajo d negro eukaliptus está un pavo real.
La inmensa emoción pálida de una tarde de rosa
tiembla sobre las nubes solemnes de esplendor,
y soberbiamente ebria de lascivia orgullosa,
como un 8ultán el pájaro glorifica su amor.
Hay una joven blanca, que es una joven bel:a;
sueña en los moribundos éxtasis de la luz.
Tal vez sea tan blanca el alma de una estrella,
tal vez sea tao bella una perla de Ormuz.
Suena un amor de príncipe; intenso aroma exblla
cual brasa de incensarl'J, su boca de carmín.
El pájaro se a.cerca y roza con su ala
la ¡?ala de la falda de crugiente satín.
Y el amoroso pico en la boca entreabierta
se g-uarece, buscando deleites de embriaguez ... .
Ved cómo la doncella contempla el ave muerta
de amor, las alas regias tendidas á sus pies.
LEOPOLDO LuOONBS.

A UNA ACTRIZ
Es preciso que te bable con la franqueza
con que dos aves hab an dentro del nicto,
hablemos, pues, del Arte: de la Belleza
en la estatua, en el lienzo y en el sonido.

Los dos somos bohemios, los dos hermanos;
y, al conquistar serenos triunfos y palmas,
aparentamos siempre rostros ufanos
escondiendo la herida de nuestras almas.
C".láotas veces acaso traidora pena
tu razón deje obscura y enajenada,
y sintiéociote triste sobre la escena
se escape de tus labios la carcajada.
Todo artista, Se!Iora, sufre en secreto .. •• · ·
qué importan los aplausos? .. . . . . la ¡;!orla es , _
yo me rlo y sollozo con Rlgoletto
en esta miserable tragedia humana.
Adios, maga hechicera, .. . ... yo te bendigo
en estos versos-hijos de mi ternuramaüana en otro suelo piensa en tu amigo,
esclavo de tus gracias y tu hermosura.
Adios, guarda mis flores ...... y oye Y
algunas á tus plantas de diosa esparce,
y otras agrega al peso de la corona
que te ha dado la tierra de Nú!ier. de Arce.
Que te conceda el Genio que tanto adoras.
al cruzar por las sendas donde te canten,
no manos que te aplaudan atronadoras
sino manos benignas que te levanten.
JUAN B. DELGADO•

perclolf

J. OlJSA.OHS.-RetraCo del Sr. General Porfirio Dlaz.

(Wase la página 193. ¡

Número 1z

�EL MUNDO.

Domingo 17 de Septiembre de 1899. ~

Domingo 17 de Septiembre de 1899.

194

teosible de las relaciones humanas, sin relación alprestó á la excelsa causa; alguien atl~ma_ que es_ uaa guna con el medi0 y ~n las circuastanci_as, y á veembustera, que no llamó á la misa de .a L1 bertad, que ces con sacriliclo, no digamos ya de la hbertad sino.
se quedó muda é iadifereata, contemplando el suceso hasta de la dignidad personal.
---------------------------------------------- en ¡0 alto de Ja to~re; que no sirvió como clarín de Para est,is aaa.rqulstas de la cort~ia, de?ir á una
guerra, que ao llamó al primer combate. .
dama: cA. los piés de ustied,&gt; es humillarse maecesay yo me digo: bien estaba en el campanario de una riamente; el «Sabe usted que puede mandar lo que
~residente de la República. iglesia
de villorrio, domlaando las campiñas bafia1as guste,&gt; es mentir con descaro; permane~er de_ pie ande sol, Jos último:; peñachos de la arboleda, el oro ~n- te una persona respetable, es fatigars~ sm obJeto; es.
dulaate de los maizales, las ~ules y hermosas leJa•
con atención una conversación msulsa, es a.bu.
Tenemos la. honra de ofrecer al Sr. Gral. nías. Allí nadie dudaba de ella_; era dichosa porque cuchar
rrirse sin necesidad; y bien qu_i~ieran aplicar la dinaDiaz el testimonio de nuestra respetl_i~sa soñaba en un pueblo sano y vigoros0, Y porque po- mita á Jos cimientos de ese ed1ticlo estorboso y ridídía, á sus anchas, recordar lo que había vist~ una
adhesi6u, en el aniversario de su natahc10. ma!i'ina en que el alba despertó, á par de los páJaros, culo y condenar al fuego ese código tan insulso como.
ansias aladas en los corazones oprimidos. Ahora est_á absurdo.
Un examen más atento del asunto prueba que la
15 de Septiembre de 1899.
allí, junto al viejo reloj del palacio, mal puesta, cohi- Inmensa mayoría de los preceptos de la urbanidad
bida, fuera de su sitio, como una intrusa en la asi- son ó regla de blgiene ó preceptos de moral dMrau.
métrica fachada. ObJeto de curiosidad, queda allí dos y que su observancia es saludable, filantrópica y
avergonzada, nostálgica, en espera de la noc~e del
_
año en que vuelva á cantar con su voz fiaay tr1s~e, Y benéfica.
Pongamos como ejemplos los preceptos más fundaoyendo á sus crgullosas hermanas de la Catedra, al• mentales y nos cercioraremos de ello. Uno de los preborotar y aturdir á la ciudad á cada momento con ceptos más fundamentales de la urbanidad es el aseo.
Cuando á Dreyfus, después de la sentencia, le ~re: sus len'{uas charlatanas y escan:lalosas.....
Nadie debe presentarse en público, ni recibir visitas,
guntaron qu6 deseaba, él tuvo esta respuesta tru;te.
ni asist,ir á reuni,,nes si no va lavado, peinado, cepillado. Ea las ropas no debe haber polvo ni manchas,
---Uaa novela.
f t ·
quiere
*
**
El obre hombre cargado de in or umos,
ni Jodo en el calzado; la camisa albeando debe res. de los desengallos de la vida, trepando por la
Las grandes fiestas celebradas en honor del Prime1 plandecer de blancura y de pulimento: el sombrero
sa1ir
,,
fi
·Oh
Ja
realidad
es
una
Magistrado de la Nación, han tenido un eco de estu- cepillado y planchado debe ofrecer los ocho clásicos.
escala de Jacob de1 vDSUe o., '
d bTt·
carga abrumadora para las almas heridas Y e l l a- siasm0 y de admiración en toda la República.
reflejos· la cara, las manos, la.s ullas especlalmeate
En Ja capital rué especialmente inusitada la bri- deben dstentar frescura y Jimpiezg,. Este precepto
d l
'
as
í a lo he dicho otra vez Y no me cansaré llantez y Ja magalficencla. Arcos triunfales, carros de urbanidad es pura y simplemente una regla eled/:::e:riJ. sofiar es el consuelo más grande de los alegóricos, procesiones de obreros, desfile_ de escola- mental de higiene considerada en el individuo queres; por todas partes alegría y salud púbhca.
1
la observa y de alta moralidad en relación con los dees~t!!!u~~f!isttene con nosotros las crueldad~s
más uombres.
de la realidad. Nos da siempre más de lo que pdedlLa limpieza es por todo extremo saludable, ella.
**
os
mima·
hace
Jo
que
las
roa
res
*
precave de multitud de males, erupciones cutaneas.
mos· nos contenta, n
'
os
con ios niños; para tenernos en casa, par~ que non
¿Quién vencerá en esta batalla de tiples de zarzue- úlceras, granos, etc. En el polvo, el lodo y las impude él para evitarnos el tropiezo de una la? Hay para todoslosgustos. En Arbeu, Rosa Fuer- rezas de todo género, van contenidos los gérmenes.
~~da¡~~sperve~sión de un desengaño,. nos entretie- tes artista discretísima., que tiene la maestría de la de multitud de enfermedades. El desaseo y sobre tone con cuentos de hadas, nos rodea de l uguetes maral. esc~na porque no se violenta, ni languidece tampoco, do en sociedad, es tifo, viruela, esca"latina; el cólera
ue tenemos una estrella en a y que da á los personajes que interpreta todo el colom~1 bo y la peste bubónica diezman á las desaseadas.
villosos, nos asegura q
d m'Jver el caleidoscopio
rido y el realce que necesita.a, sin preocuparse de poblaciones orientales; la religión musulmana presfrente, y no se cansa nunca e
arrancar un aplauso intempestivo, con esos agr~ga- cribe las abl::ciones.
deJitse~!~'::i:~ngaíia ni es traidor mientras le so- dos y salidas de tono, que suelen tener los cóm_icos
La generalización del aseo en las personas, en laa
mos fieles Y lo preferimos á las malévolas ficciones cuando no son inteligentes y están ávidos de trmn- h1.bitaciones, en las calles, ha extirpado ó atenuado,
d la realidad. La mentira que seduce, que acaricia fos. De modo que con cler~ guliio malicl~so y pleno
eale ra no es mentira; mentira es la verdad que en- de gracia, y una voz bien timbrada y propia así para las grandes plagas que antes aislaban á la humanidad. La urbanidad, al prescribirlo, ba prestado sn
ytristece,
. g ' que desengaña. y que golpea;
mentira
¡
t es el los lánguidos cantos flamencos, como para las hir- sanción á la higiene y su colaboración al bien huma.
mal mentira la ingratitud, mentira a muer e.
vientes coplas francesas, como para las apasionadas
~te deliquio inocente recordaba yo 1;11ientras leía y sensuales romanza.., ltaliaaas, ya t,enemos una real no.
Otro ejemplo: La urbanidad prescribe la moderalos telegramas del asunto Dreyfus. El mfeliz conde- hembra, primeia tiple, que deleita y subyuga! y hace,
ción en el hablar, la sobriedad en el ademán, la conado quiere olvidarse de la vida.
cada noche crecer el número de sus partidarios.
·Qué libro pondrán en sus manos para esof ¿Acaso
La Soler: la adorable Pata, que es la gracia, la ju- rrección en la actiud. Estas exigencias tienen directa.
10;'estudios modernos tan tristes, tan dolorosos, tan ventud y la primavera de la escena, lucha por hacer atingen;la con la moral. La E&gt;ociedad se hizo para
nuevas conquistas y logra, una cosa heroica: que todo gozar y no para sufrir en ella; se acude á una visita
desconsoladores?
ó á un baile no á ser importanado, incomodado, atro.
No Dreyfus necesita de uoa novela de e11as que co- el público sea su admirador.
mo dice un crítico, se compl_azca en presentar un
Ahora, en el Principal, si se quiere una miniatura pellado, sino á gozar del trato de los demás, á re.
sentimiento como divino, inclrnar ante él_ todas las que trine como un pájaro y se mueva como una ma- crearse con la conversación, con el movimiento y con
instituciones, pasearle á través de una_serie d~ a~l_o- rip•Jsa ahí está la Rodríguez; si se quiere una tiple la vida de otros hombres. Las palabro~as, los gritos,
nes enerosas cantar con una especie de mspua- esbelt~ blaaca, con poca voz, pero con dos ojos co- los ademanes brutales, los movimient;is bruscos ofencióngberoica l~s combates que empeña Y los asaltos quetos ''lue anden traveseando por el tea~ro, ahí está den, molestan, mal t rata.a, lastiman y. por bien de to•
stlene enriquecerle con todas las fuerzas de la Ja Obregón; si se quiere .... ¿pero á dónde voy á pa- dos hay que imponer á todos la moderación.
~;:,~~~ncia ~oronarle con todas las flores de la poesía; rar? El ejército de tiples es muy numeroso y no me
Quien en nombre de la verdad, de la sinceridad 6una novel~ que pinte la vida que produce co1:110 más alcanzarían las galanterías.
de la libertad disputa en vez de discutir, ofende en
bella Y más alta que las demás; muy por encima de
Jugar de. refutar, substituye,al ademán el wanoteo, la
¿Quién vencerá en esta batalla?
tod~ las pasiones Y de todos los deberes, en una recarrera ála marcha, e1 brinco, el descoyuntamiento
ión sublime, sobre un trono donde brilla como una.
al bailEya hiere una susceptibilidad, y1.1. ofende una
uz, como un consuelo, como una esperanza y atiae
dignidad, ya maltrata ó lastima de obra, pisa, da em•
***
hacia sí todos los corazones.. • • •
pellones, rompe muebles y trastos y causa daño i\ los,
La
Compañía
de
Orrin
prepara
una
novedad,
que
y la sombra de Papá Dumas sonríe en el fondo de
con todo ahinco esperan los dilettanti: la ópera de que con él se reunea. DéJese la polémica vehementepara el parlamento ó para el club polít ico, la discumi pensamiento.
Giordano, Fedora.
sión
despiadada y testaruda para la academia clent(Esta obra, según los j ulcios europeos, es de un mofica, el ademán furibundo para la riña y el combate,.
*
dernismo
y
uaa
originalidad
notables.
Se
trata
de
**
una música bordada sobre la famosa comedia de Sar- las carreras y empellones yara el "sálvese quien pue,
Hemos vuelto á oir, después d~ un año de silencio dou. La lírica teatral comieaia á ennoblecer la época da.'' En sociedad no se va á salvar á la patria ai á hala campana dP. la Indepeadenc1a. La que vtno en presente. El frac adquiere majestad y elevación. Ve- cer apostolados, sino á esparcir el ánimo, á gozar yi
prodigar momentos de placer y la moral y h urbl•
roceslón cívica, hace buen ti_empo, engulr~aldada remos . ... . .
nidad están de acuerdo en las reglas que para lo-~e rosas y seguida de un corteJO de magaateo, la ~ue
grarlo han de observar!se.
cruzó Ja ciudad al compás de una marcha her01c~,
compuesta expresamente para ella, la que ascendió
Un anfitrión que vertiera acíbar en la copa, distrl•
ante Ja muchedumbre basta colocarse sob~e el balcón
buyera moscas en el ragout, adornara la mesa con cacentral de Palacio y fué saludarla con dianas y dl1:1laveras y canillas é instalara pebeteros con asufre,.
cursos, y circuida por la noche, de ~n ~splendoro~o
sería tac:ado de envenenador y de malvado. Eo la
círculo de fuego, y cop!ada en los periódicos con _luJO
musa la higiene, la moral y la etiqueta se adunan
de pormenores, cantada por Juan Mateos, corte3ada
para prescribir el modo y forma de comer en sooleor los principales hombres de Estado, acaba d: todad sin despertar náuseas excitando el apetito Y Ja.
~ar la hora que nos entusiasma, las 0~1;e del 1? de
digestión de los comensales y procurando no les
Septiembre, y la catarata humana vol vio á he!vir lomal el banquete. En esos principios está construida
camente por abajo de su bronce sagrado, curiosa de
toda la etiqueta de la mesa.
Y L~ MORAL.
verla y de oírla y con el vago anbelo ?e que al volcar
Debe comerse espacio, porque a..&lt;;í se gusta, se mas•
sobre Ja multltad su voz broaca y vibrante, despertica y se digiere mejor; se debe comer y sobre todc&gt;
tara Jas energía., dormidas. Sus campa~adas son coLos espíritus superficiales y poco d¡i.dos al estudio reber con moderación por ser eso vano y por evitar
mo una épica narración de nues~ras glorias: sus repi- y al
análisis de los hechos familiares y comunes, es- las consecuencias morales de la ero briaguez; no debeques suenan como himnos de tnun~o; cada nota que tán muy
inclinados á creer que las reglas de la urba- mancharse el mantel ni dejar el rocío de las sai.
se expande en el aire es como el JatidQ de un corazón nidad revisten
un carácter arbitrario y caprichoso, ea los labios ó el bigote para no inspirar asco; el 1IIO
de héroe.
que
impera
en
ellas un convencionalismo extrava- del cubierto quita al acto de comer mucho de lo qae
1
y para ver y oír esa simbólica c~mpana, aiio por gante y que su única
de ser y el fundamento tiene de animal y de repugnante. Llevar el cucbll e&gt;
aiio, el pueblo curioso llega _á hench_ir la plaza, y sin- en que descansan es elra;.ón
á la bo~a es peligroso v sucio, lo es Igualmente mecapricho
de
un
momento
getiéndose estrecho en el ampho cuadrilátero, se desbor- neralizado por la imitación y perpetuado por la cos- terse el dedo en la nariz, sonar la boca al mastlCll't
da or Jas calles cercanas, como el agua que se sale
escupir, etc.
-•
del~auce, ó bien se encarama á cuanto ofrece un apo- tumbre.
En este caso se ve cómo basta en sus más inslr;-•
Creer esto y rebelarse contra las reglas de la corteo, un saliente, un sitio vacío: las tazas de las fuensía es todo uno. Los espiritu.s f u.ertes, los crit.erios inde- ficantes pormenores la moral y la higiene apoylll 1
ies, las copas de las árboles, las cornisas de las casas, pendientes
se sublevan á la sola lrlea de que se les im- sancionan la urbanidad.
el pa~io de la. catedral ....
Los rebeldes preguntan. ;Por qué ao me be de~
pongan
actitu1es,
movlmieatos, frases con el carácSin embargo, á pesar de esta espontánea ~enerade gratuitas y obligatorias, sin razón de ser, sin car si me pica? ¿Por qué no be de tomarme el ple "t
ción no falta quien, asaltado por la duda, diga que ter
me place? ¿Por qué no he de comerme las ulllll
no ~nemos certidumbre del servicio que la campana utilidad práctica, sin '}()nexión aparente con el fin os-

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA.

LA SE:MANA

f

ta Urbanidad, la Higiene

ca•

••

EL MUNDO

me agrada? ¿A quién perjudico con ello y qué mal
U' en todo eso1 Hay uao Y muy grave: el hombre
-4 medida que se civillza se hace más delicado y más
sensible; un hecho cualquiera susci~a en él por aso~laelón Ideas accesorias que suelen ser malsanas 6
Inmorales ó por lo menos despertar otras de carácter
repugnante; un hombre que se rasca aate un ,¡alvaje
00 despierta Ideas asociadas ni produce repugnancia;

195

lo que es más: después de aceptado el sacrificio el do, porque agrava su crimen y confirma la monsdolor que nos produce tiene algo consolador ......' Y truosidad.
cua~do ya la tempestad es pasada, el recuerdo de lo
Y es tal la fatalidad con que todas las fuerzas husurrido se ostenta como cicatriz gloriosa y se siente manas trabajan en el sentido de hacer del género
orgulloso al decir: cr.on mis brazos be logrado soste- humano uaa vasta unión de pueblos, que basta la
ner á estos seres :iueridos; me deben la vida, no uaa guerra misma, queriendo contrariar ese resultado le
vez Y por el azar de la naturaleza, sino cien veces, sirve á su pesar, acercando entre sí á los mismos puemll 1•~ces, por mi esfuerzo, por mis desvelos, por mis blos que tratan de destruirse. Este hecho de la hisante hombres civilizados se suscita la idea de un in- coog-oJas y angustias.&gt;
toria ha dado lugar á la doctrina que ba visto en la
-,cro repugnante, de uaa erupc:ón asquerosa, de un
1'.Uás vale--dice ei personaje de Tolstoi,-más vaestado de des'.lseo y hay que evitar causar esas impre- !e pas'l.r hambre y sed, ser espulsado de la casa por guerra un elemento de civtlizaclóo, como podría poseerlo también la peste, el Incendio, el tormento, que
,a1ooes.
rnsolvente; val~_ más encontrarse en J,¡ calle, privado
La mitad de la urbanidad está contenida en este de todo, que vivir en una certidumbre dolorosa ro son causa ocasional de reconstrucciones nuevas, más
.aolo precepto: Xo Inspirar repugnancia;---precep- una soledad ~onti~ua, en un disgusto, que turb~ la bellas y perfectas que las obras desaparecidas.
En ese sentido negativo, la tiranía misma, la intoto higiénico, si los hay, por cuaato á que la sangre, pervierte 1c.s sentidos y acaba por empujarle
ler,mcia, las preocupaciones del fanatismo, han con,impresión de repugnancia interrumpe ó trastorna á uno al abismo.&gt;
tribuido al cruzamiento y enlace de las naciones, por
la digestión, ocasiona náuseas y vértigos y otros camlas emigraciones y proscripciones á que han dado Jubios orgánicos perniciosos-y precepto moral, porque
gar. La tiranía de Carlos I de Inglaterra, tiene gran
la repugaaacia es un sufrimiento de los más desagraparte ea la población y el vilización de la América del
&lt;lables, y nadie debe 1afligirlo á aadie.
Norte. Las persecuciones de los hugonotes han dado
Los rebeldes á la urbanidad prueban UP sentido
un impulso á la industria inglesa.
moral deplorable y un sentido higiénico extraviado;
Ya bemos dicho que .Alberico Gentlle y Hugo Gro(A PROPOSITO DE LA CONFERENCIA DE LA IlAYA).
la urbanidad nace y se impoa., con la ilustración del
cio ao s&lt;.rfan los autores del derecho de gentes mohombre, con su mejor inteligencia de la vida y de sus
derno, sin el destierro que los sacó de Italia y Holanverdaderos intereses; lejos de ser una farsa insulsa y
¡Abolir la guei·ra! Utopía. Es como abolir el Cl'i- da para habitar lares extranjeros. La moderna polí.in simple paso de baile, es una garantía de salud, de
t ica de unión eatre Inglaterra y Franela no
dignidad, de bienestar y de virtud, y sólo con su es- men, como abolir la vma.
La guerra como crimen, Yivirá como el hombre; la sería tal vez un hecho, hoy día, si largos años de emitricta observancia es posible y es grata la vida social.
guerra como pena de ese crimen, no será meaos du- gración ea Ingiaterra ao hubieran hecho de Naporadera que el hombre.
león III el más iaglesado de todos los franceses.
¿Qué hacer á su respecto? En calidad de pena suaTizarla según el nuevo derecbo peaal común: ea caliIY
dad de crimen, prevenirlo como á lo común de los
crimeoes, por la educación del géaero humaao.
Pero ¿qué causa pondrá principalmente fia á la reEsta educación se hace por sí misma. La operan petición de la guerra eatre nación y a ación? La misl~s cosas, la ayudan los libros y las doctrinas, la con- ma que ha disminuido las rlllas y peleas entre los
firman las necesidades del hombre ci vlllzado.
particulares de un mismo Estado; el establecimiento
No será de resultas de la idea más ó meaos justa de tribunales substituidos á las partes para lá decique se baga de la guerra, que ella se hará menos fre- sión de sus diferencias.
'IJN RETRATO DEL GENERAL DIAZ cuente.
El criminal ordinario no delinque pc,r un
¿ Qué circunstancias bao preparado y facilitado el
error de su espíritu en el modo de evitar el hecho establecimiento de los tribunales interiores de cada
POR J. CUSACHS.
criminal: las más veces sabe que es criminal; el la- Est,ad;i1 La coosolldacióo del país en un cuerpo de
En la casa Pellandlni se encuentra en pública drón sabe siempre que el robo es crimen, y jamás ro- nación, bajo un gobierno común y central para to-ei:blblción un magnífico retrato del señor General ba porque piense que el robar es honesto. El crimen do él.
Este mismo será el camiao que conduzca á la asoDíaz, queal propio tiempo que es una obra de arte se impone á su conducta por uaa situación violenta
_pletórico, como composición y como ejecución, tiene y triste, por un vicio, por un odio. Bastaría una si - ciación de las naciones que forman el pueblo mundo
tuación opuesta para que el crimen dejase de ocurrir. á la adquisición de los tribunales que han de subs:
un notable parecido con nuestro Primer MagisEl crimen de la guerra no difiere de los otros en su tltuir á las naciones beligerantes en la decisión de
trado.
Hay que advertir que el pintor español Cusacbs, manera de producirse. Los soberanos se abstendrán sus contiendas.
.Así, todo lo que conduzca á suprimir las distancias
naturalmente, no contó para ejecutar el cuadro á de cometerlo á medida que otra situación más feliz
,que nos referimos más que con fotografías del ilustre de las naciones Je de lo que su ambición pedía á las y barreras que estorban á los pueblos acercarse y forcaudillo que está al frente de los destinos de nuestra guerras; á medida que la economía polftica les de lo mar un cuerpo de asociación general, tendrá por repatria, lo que á todas luces hace más meritorio el per- que antes les daba la conquista, es dech, el robo in- sultado disminuir la repetición de las guerras interternacional; á medida que el miedo al desprecio del nacionales basta extinguirlas ó disminuirlas á lo metecto parecido.
Nuestros dlarics han descrito ya ampllameate el mundo les haga abstenerse de hacer lo que es despre- nos.
Cread el pueblo internacional, ó mejor dicho, de-cuadro en cuestión, y hoy ofrecemos á nuestros lec- ciable y ominoso.
jadle nacer y crecer por sí mismo, en virtud de Jaley
tores una exacta reproducción de él.
II
que os hace crecerá vos mismo, y el derecho interDebemos agregar que el tratamiento del cuadro
nacional ~mo ley vi va, estará formada por sí mismo,
'88 distingue por una sencillez que sólo es dable doLa guerra no será abolida del todo; pero llegará á
minará los verdaderos maestros, como lo es á no du- ser menos frecuente, menos durable, menos general, y con solo eso. Cuando vacfais un líquido en una
fuente, no tenéis necesidad de ocuparos de su nivel·
darlo el eminente Cusachs, de uai versal nombradía menos cruel y desastrosa.
él mismo se cu-ida de eso, y se nivela mejor que 1~
-en su especialidad de pintor de asuntos militares.
Ya lo es hoy mismo en comparación de tiempos pa- haría el primer geómetra. La humanidad es como ese
sados, y no hay por qué dudar de quP. las causas que líq'.liJo. Donde quiera que derraméis grandes porciola han modllicado basta aquí, sigan obrando en lo nes de ella, la ~e•éls nivelarse por sí misma, según
venidero en el mismo sentido de mejorar; como se esa ley de gravitación moral que se llama el derecho.
EL PRELUDIO DE CHOPIN.
ha.o cambiado las penas, como los crlmenes se han Antes de darse cuenta del derecho, ya el derecho la
Con este título ba publicado recientemente uaa hecho menos frecuentes con los progresos de la ci vi- gobierna, como se pára y camina el hombre en dos
novela el hijo del céleb:e escritor ruso León Tolstoi. lización.
pies antes de tener idea de la dinámica.
Ese cambio estaría lejos de realizarse si su ejecu.El Preludio de Ohopin es un elocuente alegato en faAs~, dejad que trabajen en el sentido de una orgavor del matrimonio, así como la novela ae su padre ción estuviese encomendada á los guerreros, es decir, nización iateroacioaal del género humano los siguienLa 8&lt;&gt;nata de Kreutze¡-, es un violento ataque al ma- á los soberanos. Ellos al contrario, están ocupados tes elementos conducentes á esa organización esponen fomentar las invenciones de máquinas y procede- tánea.
trimonio.
Al hablar de este nuevo libro, dice el célebre críti- res de guerra más y más destructores.
Primero. El cristianismo y su propagación, si no
No son la política ni la diplomacia las que han de como dogma. al menos como doctrina moral. El de-co espal!ol Zeda:
Cuando el hombre ba llegado á su madurez y tiene sacar á los pueblos; de su aislamiento para rormar esa recho no e~cli.:ye á los mabometaaos, ni á los hijos
ya trazado el rumbo de su vida, el matrimonio, lejos sociedad de pueblos que se llama el género humano. de Confuc10; son ellos, al contrario, los que excluyen,
-de ser una traba, es un estímulo poderoso á sus am- Serán los intereses y las necesiJades de la civiliza- pues es un hecho que son los pueblos cristianos los
biciones y á sus legítimos deseos de prosperidad. El ción de los pueblos mismos, como ha sucedido hasta que han dado á conocer basta hoy el derecho internacional moderno.
•
-que más y el que menos de los humanos es algo pere• aquí.
Desde luego el comercio, industria esencialmente
ZOSO¡ el trabajo es una maldición ...... «Con el suLa moral cristiana no necesita más que una cosa
-dor de tu frente ganarás el pan,&gt; dijo el Creador, y iateraacional que hace de más en más solidarios los para completar la conquista del mundo, en el sentido
para cumplir con relativa conformidad este casti- intereses, el ble11estar y la seguridad de las naciones. de su amalgama; -que la desarméis de todo instruEl -:omercio es el pacificador del mundo.
,go, son menester mucbas y poderosas causas.
mento de ,·lolencla y la dejéis sus armas naturales
Luego, las vías de .::omunicación y las comunica- que son la libertad, la persuaelón, la belleza.---Un sa:
El ~ombre casado no lucha por él solo, lucha por
clones que el comercio crea y necesita para su labor cerdote de Jesucristo, armado de callones rayados y
•'BQ muJer y sus hijos. Cuaado desfallece, mira en torno suyo, y sus brazos ó su inteligencia cobran nuevo de asimilación.
fu,iles de Cbassep?t para imponer uaa ley que se imLuego, la libertad, es decir, la intervención de ca- pone por rn propio encant::,, es cuando menos un
'Vigor. ¡Cuántas bumillaclones no se sufre y cuántos
-quebrantos no se soportan pensando, no en nosotr1-s da estado en la gestión de sus negocios y gobierno error que aleja al mundo de la c:mstltución de su
'81no en los seres '}Ue de nosotros depeadenl ... . .. Y de sus destinos, que basta por sí sola para que les unidad. Para coa vencer al mundo de la belleza de la
luego que solamente son grandes y nobles las obras pueblos no decreten la efusión de su propia saagre y Yenus del Capitolio, no bao sido necesarias las pe-qne Re nacen para el porvenir. . . . Estas son las úni- de sus prop!os cauda!es.
nas del iatlerno y de la inquisición, ni Maquiavelo
Pero, sobre todo el agente más poderoso de la p!lz, ha tenido que sujerlr el menor lnventv á la tiranía
cas duraderas . . . . como que las hacemos pensando
es la neutralidad, fenómeno moderno que no conocie- para Imponer á los ojos la belleza de la Venus de Mé-en nuestros hijos.
el matrhnoaio es estimulo de la v!da, no sólo del ron los antiguos; cuando Roma era el mundo, no ha- dlcls.
Dad á leer el Evangelio á un hombre de sentido
h1duo, sino de la sociedad, es también el único bía neutrales si Roma estaba en guerra.
&lt;'Omúa; y si no corren de sus ojos esas dulces lágri:uerto tranquilo de la (,Xisteacla. A la puerta de un
III
mas que hace verter la más sublime unción, la más
ogar formado por el amor y mantenido por el tra•
alta y noble poesía, decid que ese hombre no tiene
!-Jo, parece que los cuidados y las Inquietudes se deSe babia con cierto pavor por el ponenlr del muu- alma ó carece de un sentido, pues ni Rafael, ni el Tiienen, como las furias que perseguían á Orestes, se
-e:itenían en el vestíbulo del templo. Y cuando las do de los inventos de máquinas de destrucción, que ciano, ni Miguel Angel, han dado á Jesús la belleza
d amina.des descargan sobre esos bogares, cuando la ba~e cada día el arte de la guerra; pero se olvida que que tiene su doctrina por sí misma. Conquistando á
~~ha Y la mala suerte se desencadenan sobre ellos, la paz es menos fértil en conquistas é Invenciones los conquistadores del mundo, el cristianismo ha pro,.
a entonces el esposo y la esposa, rodeados de que hacen de la guerra una eventualidad más y más bado ser la moral de los hombres Ubres, pues los gerhijos, encuentran fuerzas para luchar y bríos tmpo8ible.
manos han encontrado en él la expres!ón y la !órmu.
Con sus inventos la guerra Be suicida en cierto mo- la de r,us instintos de libertad nativa.
Bacrificarse f alientos para no desfallecer . ... Y

ABOLICION DE LA GUERRA.

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----------------

tni

:a

�D_o~l!3go _17 de Septiembre de 1899.
EL MUNDO.

ble acepción del vocablo. Picquart tenía tod1Js los
motivos para no obrar por cuenta propia, pues pertenece á un país en que el hom.:;re se entrega á una pa:stón general, á un partido,. á una clase, sin reservas
personales, y por su profesión. por su situación espe·clal-en el Estado Mayor, estaba ,Jamado á hacer esa
fatal y fructuosa re~uncia de las propias convicciones en beneficio de intereses superiores indiscutible'!
,segdn la teoría del Estado que priva en ciertos pa{

196

ses.

Pero Plcquart es antes qu~ fra~cés y antes que sol-

-dado, hombre moral, de cooCieocia serena exio-ente·
-cuando crey_ó en la culpabilida_d de Dr¡,yfus, ~plau:
dló el veredicto conJenatorlo. s10 piedad para el reo·
,cuando creyó en su inocencia, hizo la revisión, po:
ntendo en esa obra toda la impasible energía que los
hombres de voluntad emplean en sus actos cuando la

1117

EL MUNDO.

Domingo 17 de Septiembre de 1899.

t

oc:1 nt~guo jefe de la oficina de informes secretos
to P 1a ar,:a de _los tPstigos el jueves 1 ¡ de Agos:
tó/ s \te1timomo fué una exposición precisa y me. icab e os hechos en que se basaba su opinión
f avora le á Dreyfus.
noDteíl? de sí mismo, el teniente Coronel Picquart
ó em ª &lt;1ue sus palabras se perdiesen en la atm sfera fü~l salón. Como todos los hombres que son
una autoridad, las dejaba caer una á una sin bus
fªr efectos; el auditorio la:, escucbaba con' atención·
as avaloraba, se sentía arrastrado por ellas en ei
curso de la ai:gumentación que la inspiración del alma de aquel ¡usto hacía elocuente.

~nvlcclón los imp.:.lsa.

Sucedió al anterior el arzobispo de Nlcnsia, quien
con el nombre ele Esteban Pedro X ocupó la sedebasta hace mes y medio que murió.
El nuevo Patriarca será recibido en audiencia por
el s_ultán tan luego como se promulgue el decreto impenal.

LOS DESORDENES DE PARIS.
El Sr. Guerin sigue en su fortaleza de la calle de
Cbabrol, observando á l&gt;\ po1icía que lo vio-ila á su
vez_. ... sin impedí, que los amigos y partid;rlos del
f~r~oso rebe!?e le enví~n. de las casas fronteras, poco
v_1~1ladas, nveres sulic1entes para resistir el larg0s1t10.
Ultimamente ha sobrevenido una cnmp'icacióo que
pnede ent orpeüer los propó_,itus 1.:ómicu-1Jero1cos del

Los OBISPOS C'ATOLICOS ARJIIENIOS REUNIDOS EN SINODO PARA EL NOl1BRAMIE;s-TO DEL NUEVO P.1.TRIARC ,\ ,

La figura de este hombre es la misma en todas las
1lirounstancias. En su oticma del Estado Mayor 1 en
lacát.edra en que enseñaba topografía, en Africa, peraeguldo Y ccnctenado á . muerte por sus jefes, en la
prisión de Cherche ~id1; insultado por Esterbazy, en
su duelo con Henry, siempre es el mismo: un impasible
·que no tiembla, q Je no se exalta, que no se abate.....
Y cuando el partido de la revisión derroca un mi:lsterlo, forma otro, obtiene la sentencia de la Corte
: Casación y Picquart sale de su celda, el bravo teente C?ronel no pierde la cabeza: comparece ante
1conce¡o de Reunes como ante los jueces que vieron
~u propia causa, como iría ante el pelotón si Jo con...~~ran á muerte, imperturbal)le; ni abatido ni
-.......ello.so.
'

!

PICQUAR'.l' RINDE eu DECLARACION ANTE EL CoNSEJO DE RENNES.
r:::. Segundo. Después del cristianismo que ha ense-

ñado á los pueblos modernos á considerarse como una
familia de hermanos, nacidos de un padre común,
ningún elemento ha trabajado más activa y eficazmente en la unión del género humano como el comercio, que une á los pueblos en el interés común de
alimentarse, de vestirse, de mejorarse, de defenderse
del mal físico, de gozar, de vivir vida confortable y
civilizada_ El comercio ha hecho sentir á los pueblos, antes que se d~n cuenta de elle, que la unión
&lt;le todos ellos multiplica el poder y la importancia
de cada uno por el número de sus contactos internacionales.
El comercio es el principal creador. del derecho internacional, como construc~or incomparable de la
unidad y mancomunidad del género humano.
El 'ha creado á AJbérico Gentlle y á Grocio, inspirados por Inglaterra y Holanda, los dus pueblos
más internacionales de la tierra por su rol de mensajeros y ::onductort!S de las nac:ones.

El derecho de gentes moderno, como hecho vivo y
como ciencia, ha nacido en el siglo XVI, siglo de las
empresas gigantescas del comercio, de los grandes
descubrimientos geográficos, de los grandes viajes,
de las grandes y colosales empresas de emigración y
de colonización de los pueblos civilizados de la Europa en los mundo~ desconocidus hasta ento;ices.
Esas conquistas del genio del hombre en el sentido
de la concentración del género humano, han sido
preparadas y servidas por otras tantas que han hecho en el dominio de las ciencias los CopérniC•)S, Galileo, Newton, Colón, Vasco de Gama, etc.
Poniendo al mundo en el camtno de su consolidación por la acción de sus instituciones sociales y necesidades recíprocas, estas ciencias han preparado la
materia vi va, el hecbo palpitante del derecho internacional, que es la organización del género hu ruano
en una vast'3. asociación de todos los pueblos que lo
forman.
El comercio, que La realizado hast,a. hoy las aspira-

ciones del cristianismo y de la ciencia, será el que
trabaje en lo futuro eri el complemento ó coronamiento de la civilización moderna, que no será más que
una semi-civilizaciqn, milmtras no exista un meillO
por el cual pueda _la soberanía del género humano
ejercer su intervención en el desenlace y arreglo de
los conflictos parciales, dejados hoy á la pasión Y i la
arbitrariedad de cada parte interesada en desconocer
y violar el ctn,recho de su contraparte.

EL TENIENTE CORONEL PICQUART·
Est-? notable tes ti o-o, factor principal de la rerlsió:;
es no sólo una figur~ en el proceso, es una figura ,
la época. De él se ha dicho como supremo doglO·
«éste es un bombre.&gt;
Y Jo es en la más amplia y también en la más llOl

Juuo GuERIN, JEFE DE LOS .ANTISEMITAS
FORTIFICADOS EN LA CALLE CHABROL.

El nuevo Patriarca de ..i_rwenia.

Sr. Guerin y dar al traste con su empresa· la fiebre
se h~ enseñoreado del cuartel de los aritise'mitas ....
Mientras el farsante Guerlh hacía guardia en el
tejad? del d'uerte Chabrol,&gt; el Sr. Sebastián Faure
am_otrnaba á las turbas. Ya el cable nos dijo qué Jina¡e de horrores cometieron esos energúmenos en su
asalto á la iglei,ia de San josé, asolada por los revoltosos,. co~o se ~e en nuestro ¡!rabado.
Ep1sod10 cur1oso: á 1íltimas fechas intentaron un
nuevo asalto á la misma iglesia, pero ó los asaltantes
er~n pocos ó el clero no estaba en disposición de sufnr ot~o atentado, y para impedirlo armó de un fusil
al sac~1stán de la iglesia, el cual dispersó la fuerza
enemiga poméodola en vertigino'la fuga.

La muerte del P~trlarca Este_ban P¿dro X dejó vacante_ el trono patriarcal armemo-católico. Los quince obispos que rep_resentan las diócesis del imperh
Otomano, ¡¡e reumeron en sínodo para elegir al nuevo titular, lo que hicieron pocos días ha.
El prelado que reunió la mayoría de vutos es MonSE'ñor Emanueliano, quien bajo el nombre de Pedro
XI fué solemnemente proclamado Patriarca de los
armenios católicos. Recibida la noticia del nombra.
miento en el Vaticano, S. 8. León XII1 lo ratificó.
La comunidad a.rmenlo-católlca fué fl::ndada en
Turquía hace más de ciento cincuenta años, pero hasta 1827 se constituyó oficialmente, separándose de
la comunidad armenio-grei?orlana. • El primer jefe
fué Monseñor Nouridjian,
quien llevó el título de Arzobispo de los armenios -católicos.
En 1831 se promulgó un
firmán imperial que creó
la dignidad de patriarca.
Junto á esta dignidad existía la de jefe e11piritual de
la iglt'lia armenia, el cual
era un arzobispo titulado
Cathólicos de Cilicia que
reconocía la supremacía papal. El Catbólicos residía
en el Libauo y su cargo era
vitalicio.
El año de 1866 el Patriarca Hassoun unió á su dignidad la de Cattólicos; pero el al'lo siguiente la bula
Re•1ersa1"US originó una escición en la comunidad y el
Patr larca se retiró á Roma,
en donde murió después de
CASA DE LA CALLE CHABROL EN p ARIS, DONDE SE HA l!'ORTIFICADO
haber sido hecho cardenal.
GUERIN.

�Domingo 17 de Septiembre de 1899.

EL MUNDO.

198

EL MU NDO.

199

~

La columna á la Independencia, erigida en 1822 y
bra del célebre Tres Guerras es po&lt;.0 conocida, por
fo que creemos de interés publicar el grabado que la
e rtlSenta. Narla diremos del mérito de ese monu~!nto ni de su hermosa significación en la época en
ue fué levantado, palpitantes aun los recuerdos de
guerra libertadora en uno de los lugares en que se
s~ntleron los primeros estremecimientos de vida independiente.
En el S,mtuario de Atotonilco el Grande tomó Hidalgo el pendón que sirvió de signo de alianza y 11berr.ad á los primeros com bat,ientes de la Patria. Hoy
se conserva ese estandarte en el Museo de Art illeria que atesora tantas reliquias históricas en E.us salones.
La cas&lt;L del sub--delegado y del h éroe Abasolo en el
pueblo r!e Dolores son históricas. Allí se derramó,
como es.sabido, la primera sangre al iniciarse la revolución de 1810. Mas no sólo guardan ese recuerdo;
son un test imonio de la miseria del pueblo y de la
cruel explotación de sus trabajos en la época virreinal. Cuentan las viejas crónicas que esas casas se hicieron por miserables operarios que sólo recibían en
pago de su rudo t rabajo, una pieza de pan negro y
un pui'lado de maíz .. . .. .

¡

El Puente ae Salvatierrav la Roca del Venadito.
En Septiembre de 1811 salió Castillo y Bustamante de Valladolid en persecución del f}abecilla insurgente Muñiz.
Librada una sangrienta batalla,los independientes
fueron derrotados, coosuwando esa derrota Iturbide,
al frente de su caballería.
En el mismo lugar de la batalla que se ve en nuestro grabado fuerun inhumanamente f usilados tresclentGs prislooer,,s.
Se recordará que Mina, el intrépido caudillo espai'lo! y t:l mexicano D. Pedro Moreno, llegaron en ia
mailana del 26 de Octubre de 1817 á la Hacienda de

ALHONDIGA DE GRANADITAS. ANGULO EN QUE SE CLA VU LA CABEZA DE f-II::&gt;ALGO.

la Tlachiquera. Acompaiíábanlos D. Pascual Moreno,
hermano de D. Pedro, y algunos oticlales que ei,caparon de las matanzas del Sombrero.
Muchos dlas de fatigas llevaban ya los jefes insurgentes; el cansancio los dominó y se retiraron á dormir esa noche en las trojes del rancho del Venadito,
situado en terrenos de la Tlacbiquera.
Orrantia venia siguiendo los pasos de Mina, y en

Mina contestó con entereza y entonces el iracundo
español le dló dos ciotarazo11, que iw,piraron á Mina
estas nobles palabrai;:
«Siento haber caído prisionero; pero este infortunio es mucho más amargo para mi, por estar en manos de un hombre que no respeta el nuwbre español,
ni el carácter de soldado.&gt; Habe querido negar la autenticidad de la frase de Mina, pero quieu conozca.

LA IGLESIA DE S AN JOSE (PARIS) SAQUEADA POR LOS ANARQUISTAS.

Recuerdos de la

l

CASA CURALj B.ABI'l.ACION DEL SR. HIDALGO
EN DuLOliE•.

Ü.ASAS DEL SUB-DELEGADO Y DEL HEROE ABASOLC.
EN DOLORES.

Independencia.

llm,tramos esta edición
de nuestro semanario con
algunos g rabados de la epo•
de la Independencia.
Es el primero de ellos el
que representa el estudio
del Padre de la independencia en la casa cural de
Dolores; tiene de p,nticula.r y g rato para los mexicanos el que están allí reu nidos los objetos de uso
diario del Sr. Hidalga. Toda una época se revela en
esa habitación bumide,austera, de cura de almas; se
comprende al verla que un
hombre superior, tenido
en mucho por el clero alto y en más por la socia.
dad, preocupado pür altas
ideas de regeneración en
prPsencia de la mezquina
condición de la colonia,
viviese torturado en aquella celda, hecha para al•
bergar el embrutecimiento
y el eplcureismo de un cura vulgar, bien cebado y
bien provisto de rentas. Si
es grande Hidalgo en la lucha, es más grande en la silenciosa labor de gestación
de su obra: el que lo admire, lo admirara mucho más
en sus fecundas vigilias
consagradas á la meditación que en los moment(IS
apocalípticos de la matanza.
Presentamos también á
nuestro,; lectores un'\ vlst a
del conocido edificio de la
Albóndiga de Granaditas,
visto por el lado en donde
fué clavada la cabeza de
Hidalgo, condenado como
se sabe por la brutalidaci
virreinal escarnio póstumo en ese lugar que es boy
objeto de la veneración de
todos los mexicanos.

ROCA DEL VENADITO EN LA QUE FUE MUERTO EL JEFE INSURGENTE
D. !'EDRO MORENO.

S.ANT'C'ARJO DE ATOTONILCO EL GRANDE, EN DONDE EL SR. HIDALGO
TOM ú LA IMAGEN QUE SlltvlO DE PJ!.NDON A L OS I NSURGENTES.

la madrugada del 27 llegó al lugar en que estaba el
héroe, mandando que ciento veinte dragones avanzasen al golpe para impedir la fuga de los jefes independientes.
D. Pedro Moreno percibió el rumor de los caballos
enemigos, levantóse violentamente y t omando su espada huyó á una cañada que está cerca de las trojes; el criado que lo acompañ'aba volvió para traer los
caballos, pero habiéndolo aprehendido los enemigos,
á fuerza de amenazas les dijo el Jugar en que estaba
su amo. Dirlgiéronse á él al gunos oficiales y soldados
de Orrantia, trabándose un combate sangriento: Moreno, sin otra arma que su espada, se defendió con
valor be1 oico. Los realistas querían llevárselo vivo,
pero al ver su resistencia dispararon contra él.
Recibió un balazo en la cabeza y cayó cubierto de
sangre. Los soldados le cortaron la cabeza lleváodo .
sela á Oran tia, el cual la envió como trofeo al Brigadier Negrete.
Asi murió Don Pedro More&gt;::Jo en el lugar que se ve
en nuestro grabado.
Entretanto Mina había huido también, sin casaca
y sin armas. Quiso r·e unir á los suyos, pero fueron
vanos srs esfuerzos. Todos habían escapado. Fué
aprehendido por uno de los dragones alli apostados
por Orrantia y atado con fuerte!. ligaduras. se le llevó
á la presencia de er,te jefe,quien •·olvidandolos fueros
de la desgracia,'' como dice un historiador, insultó cobardemente al prision8ro llamándole mal español y
traidor á su rey.
P UENTE DE SALVATIERRA,
ESl'UDIO DEL

SR.

HIDALGO EN SU CASA DE DOLORES,

¡
·
..

MONUMENTO A LA INDEPENDENCIA, OBRA DE TRES
GUEltRAS Y ERIGIDA EN ÜELAYA EN 1822.

�Domingo 17 de Septiembre de 1899.

EL MUNDO.

2J O

l)omtngc 17 de Septiembre de 1899

EL MUNDO.

RETRATOS AUTENTICOS.

DE UN DISCURSO
Pr~nunc'ado el 1R de Sepuemt,re de 1805, en el
campamento de "[A s,,.
b•na," junto l\ Acapulro,
J or encargo de la Junta
patriótica de la ml•ma
ciudad, que con la pob•a•
rión se babia translada~ei~.expnsado campa-

RA.YON.

ALLENDE.

ALDAMA..
Ic,s antecedentes del noble joven, reconocerá el gran
corazón que alentó en él toj a su vida.
Don Jo&amp;é María Liceaga, Don Pascual Moreno y
otros compañeros de Mina huyeron, los demás fueron
muertos en aquel sitio trágico. Pudo salvar la vida
el duP.i1o de la hacienda, ::i1. Herrera, quien conducido á Irapuato, se fingió !eco durante varios ai1os para
no i;er ejecutado.
Mina fué llevado á Silao y de ese lugar á Irapuato. Pusiéronle grillos en los piés; al verlos exclamó
Mina: &lt;¡Biirbara costumbre española! Ninguna otra
nación usa ya este género de prisiones; más horror
me da verlas que cargarlas.&gt;
En el campamento de Liílán, frente á los' Remedios, se le quitaron las prision~s, y recibió luego el
tratamiento debido á su gran carácter y á su altacateg,1ría. No fué este cambio una gracia inspirada en
la bondad; los espai1oles querían sacar partido de su
vícti.na y llevarlo de grado á la confesión de los secretos relacionados con la. expedición orga.nizada en
Londres y en la que tomó parte el célebre Padre
Mier, preso á la sazón en México.
Mina no desmintió sus altas virtudes, y es fama

que todos admiraron la entereza c0n que se resistió á
hacer unaconfesión que perjudicara á otros, y que esta
conduc¡,a le granjeó las simpatías del ejército.
La barbarie espai'iola celebró con repiques y TeD l':Um la aprt&gt;hensión del temido Mina. Los jefes y
soldados que se apoderaron de él fueron premiados, y
!\l Virrey Apodaca recibió el ridículo título de Conde
del Venadito.

Mina era un hombrP. muy simpático, y más lo fué
en su infortunio; así es que hubo de apresurarse su
ejecución para impedir que se hiciesen represeutaciones para obtener su indulto.
Pocas ejecuciones ha habido tan solemnes y aparatosas como la de Mina; llevósele al cerro del Bellaco, y ante los defensores de los Remedio~, se le fusi&gt;
16 por la espalda el 11 de Noviembre por la tarde.
Murió Mina con valor, como murió Moreno, en el
Venadito como mueren tocos los que tienen la conciencia d~ un alto deber noblemente cumplido. Y
Mina, que no apagaba aun los primeros entusiasmos,
(tenía apenas veintiocho años) era quien mejor y más
bizarramente podía afront.u uua mutlrte de néroe
sin desfallecimientos.

MUSA

Aquí. celebramos el irran día de la Patria en-

Suplemento de novelas.
•
Comenzamos hoy á repa rtir en rnplemento las novelas ilustradas que hemos ofrecido
á nuestros lectores. lJa.m·•s prP.ferencia á
Nuestra Sen.ora, de Víctor Rugo, mientras acabamos de preparar la gran edición
del Quffote, que requiere muchísimo trabajo previo.
lJe todos modos, hemos de procurar siempre que nuestros abona&lt;los queden satiefechos, como de seguro quedar~n hoy con la
afamadísima obra de Víctor Rugo, cuya pu·
blicación durará poco tiempo.

HEROICA

Hay versos de oro y hay notas de plata;
Mas, busco, sei1ora, la estrofa escarlat'.I.

MANUEL GUTlERREZ NAJERA.

1895.

IGNACIO

M. ALTAMIRANO,

No se traduce nuestro pittriotismo en vanas

frasea, ni es besando una cadena como nosotros
1

itlorificamos el hecho glorioso de haberlas quebrantado; no es adulando á un extranjaro vás\ago de tiranos, como nosotros proclamam'os la
aobe~~nfa de nuestro pueblo, no: quédese esa ignomm1a pa- a aquella mu ltitud envilecida del
een_tro, raza sin vigor y sin dignidad, sin virtud
Y a1n eeperanza, raza que como el pueblo de li•
rae! adc,ra hoy al becerro de oro desconfi,rnd0
del Dios v erdadero pero que esta~á prontll después á ha~er pedazos su ídolo, cuando baje del
Sinaí, radian te y terrible el Decálogo que lll condena y espanta.
No: nosotros somos los hombres que cotfiamr s
:iernpr? _Y los que ~reemos que la independencia
glor1f1ca combatiendo por ella, muriendo por
a, ~oso~ros somos el Sur, ese pueblo que com:ren~1ó Hidalgo desde los primtros días de su
ero1co levant amiento, y 111 que con tanta razó a
como confianza, envió á Morelos sin armas v sin
tt:0Paa, á la sazón que él mismo se dirigía ;\ Mé·
11co
., ·
. .
tr con un eJerc1to,
como d1c1endo:
- « Al cen°n~e ne~esita vencerlo; al Sur, basta iluminarlo.»
d loa hizo leer á Hidlllgo, como hace lt&gt;er á to·
0 • loa genios en e l libro del porvenir y desde
~ntonces e_l Sur ha realizado el vatici¿io del pll·
re de la m depencia.
~ -r~Jos, g e~io tam?ién y conf.iado por _eso en
80
•uelt lSión: sah ó de M1choacán, y tranqm io re seguO Y 8lll d etenerse, penetró en nuestro rumb0,
cf ro de encontrar á sus hombres. El no co~onombres, pero pronto reconoció sus almas
resacó de las 111as1ls á sus escogidos, E,os
e ayer eran pobres la brit&gt;g'Js ó ganaderos per •

Ji

El chorro del agua con ímpetu rudo,
En alto su acero, brillante y desnudo,
Brufiido su casco, rizado el airón,
Y el iris por banda, buscándote salta
Cual joven aman te que brinca á la alta
Velada cornisa de abierto balcón.
Venid á la fronda quc:l os brinda hospedaje,
¡Ob. pájaros raudos de rico plumaje;
Los nidos aguardan; venid y cantad!
Cantad á la alondra que dijo al guerrero
El alba anunciando: ¡Desnuda tu acero,
Despierta á los tuyos. . . Es hora . ... Marchad 1

blante sus frescas emanaciones.
Aquí, no se ostentan columnas de mármol, ni
estucadas paredes, ni ricos artesones, ni bordadas colgaduras, encerrando la imagen del divino
anciano de Dolores, pero en cambio, enmedio de
eataa montaftas altivas, bajo el hermoso cielo del
tr~pico, junto á este muro de bayonetas, junto á
eate muro de cor azones y fren te al enemi&lt;TO de
la Patria, es donde se levanta, se yergue
flamea el pabellón de la República.
¿Qué más hermoso templo, oh Libertad s11gra da, qué más armonioso himno, oh Patria querida, qué_más ardiente recuerdo, oh sublime padre
de México, qu e este templo, que esta armoní&gt;t
guerrera y que esta efusión sublime de las almas

heroicas?

¡Oh noble sei1ora! La tierra te canta
El salmo de vida, y á tí se levanta
El germen despierto y el núbil botón;
El lirio gallardo de cáliz erecto;
Y fúlgido, leve, vibrando, el insecto
Que rasga impaciente su blanda prisión!
La casta azucena, cual tímida monja,
Incensa tus aras; la dalia se esponja
Como ave impaciente que quiere volar;
Y astuta, pr,mdiendo su encaje á la piedra,
En corvos frstones circunda la yedra,
Celosa y constante, señora, tu altar!

Al viejo primate, las nubes de incienso;
Al héroe, los himnos; á Dios, el inmenso
De bos4.ues y mares solemne rumor;
Al púgil que vence, la copa murrina;
Al mártir, las palmas; y á tf---la heroína-•Las hojas de acanto y el trébol en flor.

el tronco de las palmeras, de los mangles y de
laa caobas. Aquí no es el ju!!'o exprimido en el
Jaborarorio lo que Pmbalsama el templo de la
Libertad, aino esas flores silvestres, de cuya corola se desprende en alas de los céfiros un torrente de aromas, y que matizan esta pradera y
que marcan coa cien colores las arrugas de 'la
montana, y que limitan el cauce de blanca arena
de eae río cuya" linfas de cristal se arrastran
frente Anosotr os y que envía hasta nuestro sem-

y

Que sea toda sangre, la estrofa oriental:
Y húmedas, vivas, calientes y rojas,
A mí se me titmden las trémulas hojas
Que en gráciles redes columpia el rosal.
¡Brotad, nuevas flores! ¡Surgid á la vida!
¡Despliega tus alas, gardenia entumida.!
¡Botones, abríos! ¡Oh mirtos, arded !
¡Lucid, amapolas, los ricos briales!
i Exúberas rosas, los pérsicos chales
De sedas joyantes al aire tended!
¿Oís un murmullo que, débil, remeda
El frote friolento de cauda de seJa
Eo mármoles tersos ó limpio marfil?
;.Oís? ...... ¡E~ la savia fecunda que asciende,
Que hincha los tallos y rompe y enciende
Los rojos capullos del príncipe Abril!

A LA CORREGIDORA

medio de "sta salvaje floresta 11mericana y con
el corazón sincer o Y resuelto. Virgen está nuestra alma de ideas bastardas, como están vírgenes
estos bosqu es, como está virgen esta admira ble
Yatnraleza que por todas partes nos rodea y no'I
proteje. Aquí los colores nacionales se mezclan
Aloa irallardos festones que forman las lianas en

didos en las tinieblas de la nulidad, serán al día
siguiente Hermenegildo Galeana, Vicente Guerrero, los Bravos, Montes de Oca, Pedro A~encio
Pinzón y .Alvarez.
'
El primero será el br11zo derecho del inmortal
caudillo; el segundo será la inquebrantable columna de la i11depencia, aquellos formarán una
pléyade que la Grecia ó Roma desearían tener
en su cielo, éstos será n los bravos montañeses que
salvaron la bandera de la insurrección, el ú ltimo
qu edará en el mundo como el representante de
la generación pasada para ver si es digna de ella
la gen eración presente,
En efecto, nuestro venerable caudillo que presenció las grandes luchas de la primer época de
independencia, ha alcanzado por un priv,legio de
la suerte, las luchas de esta segunda; y ha podido
conocer que su país siempre tiene vigor para
combatir contra los monarcas.
Y es, conciudadanos, que aquul Galeana, que
aquel G uerrero, aue aquellos Bravos, que todos
nuestros héroes no eran seres producidos por el
capricho del Destino; eran la encarnación del espíritu soriano, eran destellos del alma de nuestro
pueblo. Aquellos destellos falgurar0n y se apagaron después en la noche de los tiempos. pero
el pueblo está en pie y aquí el odio á los tiranos
es tradicional. Las generacior_es se suceden á las
generaciones, pero el amor á la Libertad se mama por los niilos surianos en los pechos de las
madres, se aprende por los mancebos en el t&gt;jemplo de los padres y la antigua Epopeya siempre
está pronta á recomenzarse, ora sea Fernando
VII el déspota contra quien se comb11tl\. ora sea
Napoleón III, ora Maximiliano de .Austri~; va sea
que la lucha dure once ailos, como la otra vez,
ya sea que dure un siglr.
El soriano odia á los reyes, y esto basta.
Así: el soldado que tiene un fusil ó un cuchillo
de_labranza, encuentra en él un auxiliar de su
srntimiento.- El rlébil anciano se aleja sombrío á
los bosques en los que pueda esconder sm libres
canas, la débil mujer nit&gt;ga su sonrisa y sus amo res al soldado aborrecible de los déspotas y el
niilo aprende en este divino alfabeto del patriotismo, las lecciones del porvenir.

ESTATUA. DE LA CORREGIDORA
que se colocará en un monumento en el Jard!n Josefl\ OrU• -;
de Dom!nguez de esta c!uda1 : La poesla de Gutlérrez ~ti.jera fué
111tima que compuso el poeta.

v!::a

q,

DEL DI S CUR S O
pronunciado por D. Ignacio Ram1rez, en la Ala meda de M6xico el
16 de ::iepti,mbr.: de 1S61.

Hacer de la fraternidad el grito de guerra para
una nación oprimida y la cuna de sus instituciones
no fué la iospiracUn de Moisés, que sobre todas las
clases levantó al levita, ni fué el programa de Mahomet que con la saogre de los in lides alimentaba su
espad"", ni ese acento de redeución se escapó de los
labios de Washington q ue antes bien á ejemplo del
primer Bruto, retiró el manto de la Repú bl ica de
las espaldas del esciavo: sólo el grande libertador de
México, ha tenido valor para llama.r las primeras bajo su glorioso estandarte á las turbas envilecidas. Hidalgo en la aurora del 16 de Septiembre de 1810 arrojó el guante no solamente á los es¡)añoles sino á la
nobleza, al clero, á todas las autoridades, á todas las
clases, á todas las razas, á todos los individuos que
pudieran tener la pretensión de colocar~e más arriba
que la soberanía popular; nosotros, los que como título de nobleza legaremos á nuestros h ijos la heren-

201

cia de nuestros padres, un lugar en lo que el orgullo
y la ambición llamaran la vil muchedumbre, en este
glorioso aniversario recordamos las b.azañas de aquel
caudillo que puso bajo nuestros pies todas las coronas que no podía ceíiir á nuestra frente, todos los.cetros que no podía colocar en nuestras manos y que
supo improvisamos un trono del suelo nacional y un
dosel del estrellado firmamento.
Descubra la cieocia en mi patria las momias de
cien épocas encerradas por cien diluvios bajo las bases del Popocatepetl y el Ixtacihuatl; niegue si qu:e
re la historia que el cielo estrechó entre sus brazos
un día á la V irgen América. y la dejó fecundada
ocultan-lo sus amnres para a lejarlos del harem dunde
prodigaba sus caricias al Asia, al A frica y á la Europa; y declárense razas expósitas, todas las que pub 1aron en los primeros tiempos el Nuevo Muodu; yo sólo
sé que los reyt&gt;s desde entonCP.S se aclimataban muy
mal en el suelo mexicaoo: yo sé que las instituciones
se levantaron h asta la R'lpública, la A.rq uitectura
basta los palacios y los templos, !a poesía basta la
epopeya y Ja cieneia nasta encerrar los días del año
y las estaciones en un círculo de pórfido, desde cuyo
centro el sacerdote revelaba la expedición misteriosa
del sol por el Zodiaco; y yo sé que entre esas naciones se present6 la azteca, guiada por un geolo sobrehumano, que en el canto ae una. avecilia Je clamaba
sin cesar: adelante! adelante! desde tan antiguo apareció en ouestra patria el oráculo de la Reforma! Pero esa nación c1yó luchando con Cortés y tardó tres
siglos para curarse de la herida.
También en el sistema co'onial nuestra atmósfera fué funesta para los conqulstad,ires como antes
lo había sido para los monarcas; lo, guerreros de Granarta, de San Quintín y de Lepanto aquí se trans tormaron en bandido~; los sabios que en las cátedras y
eo los concilios europe0s resucitaban la historia, aquí
incendiaron sus tesoros; sólo q ue el clero allá quemaba á los herejes, á los judíos y á los moros, y aquí
fabricaba milagos; podía el espai1ol en su patria aliment,arse con algunas ambiciones generosas, podía
distiogui~se como héroe ó como sabio; pero al llegar
á Veracru1, encontraba sobre la plaza escrito: lasciate
ogni speranza oh 'VOi chi entrate. La clase dominadora,
la raza privilegiada, dei-pojándose de su inteligencia,
como de una arma prohibida, se entregaba á movimientos automáticos, dirigidos por el reloj de la Parroquia más cercana; el primer repique del campanario, prebcritía las prolongadas oraciones de la maí'íana; el segundo, llamaba á misa, y después de hora
en hora, hast::. entre los placeres dd lecho continuaban los ejercicios piadoso~,· y la siesta y las repetidas
comidas y el j uego, no dejaban á las ocupaciones del
hombre laboriaso, sino cuatro horas del día.
Así vi vía la nobleza; pero la turba, sin cont;:i.r con
otro capital que con su trabajo, no sabía dónde colocarlo; tras de las horas consagradas á la devoción y
tras de las falanges de días festivos encontraba cerrados los puertos por el sistema prohibitivo, incendiada la viña, el tabaco y la morera por el mooopolio, ocupados los primeros puestos por los extrañ•Js y
la inteligeocia recogidas sus alas y palpitando azorada eotre las manos de la inquisición. Por eso es que
en hombres y mujeres el modelo de la vida era el
conwnto; el fraile y la monja se repruducían en el
mundo con sus trajef:, sus vicios, sus costumbres y
sus preocupaciones. ;,Cómo es que dónde antes se rezaba abora se piensa~ ;.Cómo es qut: el espectro de
la conquista que guardaba nuestros puertos ha per.
mitido la entrarla á las banderas rle torlas las naciones y saluda respetuoso á la nuestra? ;,Cómo es que
la ciencia. el co11Jercio, la industria, la libertad y la
reforma, como el oro inagotable de una Nueva Cali·
fornía, se encuentran regados por el suelo, á merced
de todas las razas desheredadas? ¿Cuándo, cómo se
verificó este prodigio? Al desembarcar en Veracruz
el Virrey Don Francisco Javier Venegas, siutió bajo
sus pies que la parte rle la Nueva Espaí'ía, encomendada á su gobierno, se e~t remecía, anunciando una
vasta axplosióa 1evolucion;iria; Hernan Cortés ~e hubiera regocijado ante esa promesa de luchas y de rapiiías, pero hacfa tiempo que los representantes rle la
monarq uia española no veoían á buscar los agüeros
del combate, sino á esquilmará los pueblos t-i11 encontrar resistencia; y Venegas, fugitivo cid los cam,
po~ de ~atalla donde sospecllaba uoa lucha, tré11Julo,.
se I magmaba ver la sombra de sus derrotas.
Sin embargo, á proporción que se acerc1Jba. á la capit.i.l del Virreinar,o, el horizonte político le sonreía
cambiando sus densr,s nubarrones en un iris de paz
de r_iqueza. LI\ c?nspiracióo n istía, pero estaba descubierta; los traidores, como los reptiles 1·ener.osos,
s~ agita_n cuando la tompestarl se acerca y la. rlenuncian; Dios l?s coloca en el i;t-ndero de h,s h éroes, y
ellos, repudiando una noble alianza, ¡,e anticipan á los
aco_otecin:ii~ntos y se complacen en la popularidad de
su 1gno011n1a y en la grandeza rle su cri meo; en pos
de los denunciantes se extendió por t0da la Nueva
~spaña la P?licía civil, alumbrada por la policía rel1g1osa; y srn saberlo, ya aprisionados dentro de un
edificio de cristal, trabajaban los conjurados.

y

�EL MUNDO.

202

¡Si supiera evocaros! Hoy que henchido
~--:::::::::::::::::::,• de amor el corazón del ¡,ueblo late,
por ren~var la fé que enciende auroras
tras la impura tiniebla. del combate;
1tquí mostrara el colosal espectro
,le Hernán Cortés 1 á quien la historia adula
hundido el pié en la sangre de Cholula,
y rellajando en la mirada fiera
~e Cuauhtemoc la inexpiable hoguera;
reencendería la cruel memoria
,te los días primeros, en que esclav9:
fué la ti•rra de Anáhnae, en que altivo
sentó el coiiquistador aqui sus tiendas
v á un pueblo inerme, exa.nime y cautivo
crucificó en sus regias encomiendas.
Y la divin&lt;t acción del misionero
mostraría, trocándose mundano
banquete de riquezas en que el clero,
cual de una presa 1 arrebató á girones
los fragmentoq del suelo americano;
mientras mudados para el mundo azteca
la patria' en odio, en hórridos vestiglos
1
los dioses bajó el indio lentamente
un peldai!o en la escala de la mente
. y fué el triste menor de los tres siglos!

INDEPEN D ENCIA *
CANTO

t-llSTORICO .

¡Noche en que el sol brilló! Tiniebla densa
de súbito alumbrada por el di•;
sombras de muerte cuya espira inmensa
se rompe y evapora derrepente;
irradiación del místico estandarte
de: cura redentor que sin orieme,
ni esperanza, fué heroica1n:ente ~l~ad_o
sobre un infierno de opresión é rn1ur1as,
y del tiempo y espacio en un momento
borró como relámpago sangriento
el profundo negror de tres centuriac;!
¡Explosión sorprendente del destino
que del no se1· un sol de vida arranca
y brilla en nuestro cielo matutino
con claridad misterlosa y blaoca;
aureola de Uidalgo nnestro padre,
hecha de amor, de anciar.idad radiante,
de inspiración, de audacia de gigante¡
en su foco concentran sus fulgores
tanta piedad, tanto valor unidos,
.
.
que aun brilla intacta y pura en nuestra h1stor1a;
como el sol muerto, extintos ya sus rastros
irradia en plena noche, de los astros
reverberando en la inmutable gloria!
1Santa tres veces seas,
antorcha por un ángel encendida
en el limbo auroral de las ideas!
¡Paréntesis de vida
grabado como cifra indeficiente
en la cuna de un mundo!
¡Omnipotente
Dios que Hidalgo invocó, Iú del Pasado
la sombra vi,te, el Porvenir miraste
que Je la sangre fecundaba el riego,
y entre esas dos noches colocaste
n n eslabón de fnego!
¡Si pudiera evocarte! Era sombría,
ya que aún tu mortaji en nuestro suelo
arrast ras por menguar la luz del día¡
recuerdo de una triste historia rota,
así como se rompe una cadena
de opresión férrea y de callado duelo;
período genésico que aún flota
en los vestigios del obscuro cielo
en que surgiera nuestra libre cuna¡
y eres como el doliente y no extinguido,
globo de ópalo rojo de la luna
que se pone en los mares del olvido!
• composición leida en el Teatro Nacional, ante el Sr. JuArez, en

la noche del 1-':i d e tklptlem bre oe ISGS; al dl11. slgulent.ese luo.uguró el

Fcrrocarrll enntl M.é.z.lco y Puebla.

Cúmulos de ignorancia, espesa bruma,
cubrió á aquel pueblo de su vida reo,
sin redención, sin luz , sin horizontes¡
enclavado en las roc11s de sos montes
higubre y sil~ncioso Prometeo,
en quien de Espatla la gigante maza
tritll.rabA. el cerebro de una raza ....
¿Y comprendéis ahora, cómo al cabo
de tanto padecer, de tanta mengua,
faé un poderoso grito de venganza
el primordial sonido de la leng11a
cu~cdo fué libre? ¿Oomprendéis ahora,
cómo tamalla humillación y ultraje,
tanto sollozo ahogado entre dolores,
trocó en un grito de rencor salvaje
el Fiat-lux de Dolores?
¡Mas no! Por qué la procesión de sombras
evocar melancólico, en los días
en que México, libre de agonías
vuelca de flores y oro en las alfombras
la urna de sus santas alegrías?
Vosotros si venid, Manes aug11stos,
Mártires de la Patria,
que con la sangre audaz de vuestras venas,
engendrásteis sl pueblo mejicano,
educado en el juego soberano
de romper tronos y quebrar cadenas¡
apóstoles de un credo de justicia,
de un ignorado símbolo: el derecho;
paladines A quienes en su ,rnna
acometiera Espafia
con zarpa de l•ón y ronco grito,
por arrancaros d6l oaliente pecho
el corazón de bronce y de granito!
¡Oh! joven libertad de la montat!a,
á cuyo pie p.,lpitan los torrentes
y las águilas cantan en la hora
en que besa las tumbas insurgentes
con su sonrisa de mujer la auroral
¡Oh! si venid; el pueblo que os reclama
un día, al def~nder vuestra memoria,
al cielo como un Dios, arrancó el rayo
y el cuadrante esmaltó de nuestra historia
con la divina luz del Sol de Mayo.
¡Patria, artístico y regio perfumero
coronado de estrellas encendidas,
y puesto ea ara inmensa, euyas gradas,
por todo el oro de la luz hrui!idas
y por todos los climas enfloradas,
guarden dos océanos, dos titanes¡
cáliz de Indico bálsamo cerrado
por el níveo cristal de los volcanes;
fo.ente rica en aromas,
en donde encudntran manantial profun do,

Domingo 17 de Septiembre de 1899.

Domingo 17 de Septiembre de 1899.

203

EL MUNDO.
De Chihuahua inmnrtsl. y con terneza
Pintarle de los tuyos ~l deseo.
En su seno renueva to pujanza,
Y renueva tus vetos en tu día,
Para que oiga de tí la patria mÍAj
P11eblos del Anahmrn, F E Y ESPERANZA.

las ideas, enjambre de palomas,
qne vaga por el mundo. .
.
Oh mi Patria, tu altar des1e~to has visto,
el pálido quernb de !a agon1a,
te veló con sus alas, su sombría
faz reflejando en tu mirar de Cristo ....
Mas siempre que á perder vas la esper anza,
brilla un astro en tu noche, patria mía,
foco imperecedero de ilusiones,
ojo de Dios, abierto en lontan~nza,
sobre el Getsemaní de las nactones!

G mLLEinlO PRrETO.

Chihuahua, Marzo 21 de 1865.

Por eso aunque la man&lt;, despiadada
del infortunio, amargue tus manjares,
annque rompa el dolor de tus polluelos
los blandos cuerpos y l• ciega muerte
se siente desolada en tus hogares,
marcha y trabaja, que con aJma fuerte,
tus hijos su vigor en eso empleen,
que la fortuna es de los que saben
arrebatarla, porque en ella creen.

y hoy que Dios, presente en tus recuerdos,
eucarístiea forma de la gloria,
marca de nuevo en tu radiante horario
esta suprema noche de tu historia,
ante él arrodillate y le ruega,
por todos tus hermanos de ca_lvario:
por nuestra Cuba, por la reg~a Antilla,
caliente nido tropical que brilla,
de nuestra aguila regia con las plumas,
Y hoy en el albor de sus espumas,
á sus nítidas perlas ha juntado

los rubíes de fuego ens•ngrentadol
Por Esp•i!a también, por la gran madre,
que en sos entrsf'ias seculares siente
estremecerse incógnito Medas,
que ha de engastar en no remotos días,
al sol de la República en su frente!
Ruega, rur ga por todos los que sufren,
como ayer tú, por todos los qne lloran;
por Francia, de un sombrío aventurero
espléndida cautiva;
por Italia, que mira en torno suyo,
girones rojos de su carne viva;
por la martir Polonia, en su impotencia,
del alma heroica de los pueblos buenos,
mostrando la inmortal supervivencia.
Por los fieros y rígi'élos helenos
del Paraguay, de cuya sangre se harta
de dos ríos gigantes la corriente
y que ensefl.an al nuevo c1ntinente
la silenciosa abnegación de Esparta.
Y juego álzate y anda; que á tus puertas
A nueva luz, y A nuevo amor abiertas,
llegará. á ti, cuando despunt'3 aurora,
ígnea y negra, la audaz locomotora;
monta en ese corcel, monta triunft1.nte,
es del Apocalipsis del,Progreso,
la férrea bestia alada y palpitante;
silba eomo las Aguilas,
que anidan en tus cumbres, con tremendo
ímpetu, por la ciencia sofrenado;
sus dos alas de acero estremeciendo
te invita á hacer el viaje á lo ignorado.
Del mundo en lo futuro sepultado
el velo, para tí, rompe el poeta.:
allí de un sol de gloria á los destellos,
el Iris de la paz brillara siempre
prendido cual diadema á tus cabellos;
y más allá la libertad, sagrado
ideal del espirito latino!
óleo que unge de esplendor divino
á todo oueblo fuerte,
que como tú, ni próximo á. la muerte,
perdió la fé viril en su destino.
15 de Septiembre de 1868.

La patria estA con su hechicero encanto
Es un rayo de sol que ann si resbala
En la nube sombría,
Allí ae mira sonrefr el día
Formando el iris del pendón de Ign,la!
A tí, no inciensos 1 no¡ no la riqueza:
A ti, la prueba, el torcedor martirio:
A tí, huracanes y fragor de rayo;
Pero á ti, de los héroes la grandeza
Y en tu cielo de gloria el sol de MAYO!
Si, qne se doble al estallar del trueno
PATRIA.
Lo débil cai!a demandando abrigo
A la ruin yerba y al bollado cieno;
'Pero el cedro opulento
Luche esforzado: al trueno desafie,
Brota incendiando, anúnciate tonante
Y si lo incendia destructora llama,
Sublime inspiración, y tu ala ardiente
Quede en pie, mutilado y sin follaje,
Se ■acuda, y qne lluevan cual centellas
Tostado y despareiendo sus cenizas
Los vividos concentos de mi mente,
En el bosque salvaje, ·
Como un raudal de estrellas
Hasta verse terrible monumento
En un océano de éter transparente! . .... .
De su pujanza y del furor del viento!. .....
Alzate de mis canas, como se alza
¡Gloria á los fuertes! ¡gloria á los que llevan
Inmensa llama de la eterna nieve
En alto tu pendón, ¡oh patria mía!
De Irritado volcán, que al agitarse
Para ellos las caricias de la gloria:
Y la ígnea lava despetlar tremendo,
En sus copas contentos y ambrosía:
Ilumina la plácida campii!a,
A su paso, los lauros de los pueblos:
Loe eampos y los rústicos hogares,
Para sus pechos el amor de hermanos¡
Con1e11tando á su estruendo
Sustento y agua, y luz para sns huellas:
En eintieos magníficos tos mares!
Bendigan su camino los ancianos:
¡Oh patria! ¡Oh patria! nombre sacrosanto,
Inúndenlo de flores nuestras bellas.
Sangre del ttlma, esencia de mi vida,
Cuerda de arpa celeste estremecida
¡Ah! y ellos vencerán: al enemigo,
A loe húmedos besos de mi llanto.
El brazo del poder y la fortuna,
¡Patria! foco de sol. ¡Núcleo di vino,
La riqueza y las naves de los mares,
De cuanto ardiente el corazón adora!
Y la traición y su infernal milicia;
Nueatro dosel de púrpura en la aurora,
Pero á la causa de tu patria, ¡oh J nárezl
Ltmpara en tu lucero vespertino:
La pnjanza del Dios de la justicia!
¡Ven, que yo soy el bardo de tus glorias!
¡Ah! y ellos vencerán . .. . .. De Dins la mano
¡Ven, qne soy el cantor de tus dolores!
Llena de indignación se abrirá un día,
¿CuAndo mi musa le negó sns flores,
Y grande y libre el pneblo mexicano,
Jamás, ni á tu atieeión ni á tns victorias?
DirA á la tierra: LA VENGANZA ES MÍA,
¿Y á qué v enir aquí? ¿puede orgullosa,
Sus verdugos caerán, el hondo abismo
La pobre mano del poder y el oro,
A recibirlos tenderá sus brazos,
Alladir una cuerda melodiosa
Parodiando el ltossana
De esta mi lira al tímpano sonoro? ... . . .
Que hoy elevan malditos al Eterno,
¡Puede surgir en medio al estampido
Entre astillas del trono hecho pedazos!
Del ronco bronce que victoria alcanza,
Tú, ¡oh Chihuahua! la fuente de mil huertos,
De la alabanza la flot~nte llama
Que bolles en inmensas soledades;
En medio del espacio estremecido¡
La gacela dormida en los desiertos,
Y alzar, bardo servil, como oriflama
Liza de bravos, ramo de beldades!
Su tributo á un tirano aborrecido!
Blanca garza que animas la llanura
¡Puede al que dieta con su espada leyes,
Junto á las aguas del alegre río,
Infame foragido de corona.
A tí, la gratitud y la ternura
Coplero vil dobl•rle la rodill~I
En estas horas de dolor impío!
¡Puede ha ber un Almonte que traiciona,
Dormido está á tus plantas el desierto
Y ■u lira á sus pie• tender Zorrillal
Como manso león, linda matroua,
¡Eso no supe yo!. ..... Dulce es su nombre
A ti, se llega, cual se llega al puerto:
Cuando ardiente y tan casto como beso
Alegra de tos montes la corona.
De amor de ni n.o nuestro ser despierta:
Ven, le dijiste á Juárez: ven y lneha:
Ese nombre es la madre, es la sonrisa,
Veo, y tu nombre, ¡oh JuArezt eterniza:
Que noa abrió del existir la puerta,
Ven, guardaré tu gloria, que yo guardo
Y 81 dulce nombre en la extensión del cielo,
De Hidalgo y de los suyos la cenizal
Alba formand o y produciendo día,
Y cuando su orna el ancho firmamento
Un nombre que en las alas del consuelo
Posa sobre las torres elevada,
Lleva vertiendo en la alma la alegria.
De la excelsa ciudad, finjo un momento,
Pero un hombre á la música del alma
Matrona al templo que ora al Ser divino,
Hoy transmite sns ricas melodías:
Hincada y con las me.nos levantadas
E■ el verdor de la gallarda palma;
:Mirando de sus huestes el camino!
E, la eeperanza en los acerbos días
81 • nombre, es tu nombre . ... .. ¡feliz Juárezl
Tú, J uárez, sólo á ti digno te creo,
0 . .u, se hace la P•tria ... . .. donde flota,
De abrigar á tu pecho la grandeza,

l

15 de Septiembre.
Después de aquella página sombría
En que trazó la historia los detalles
De aquel horrible día,
Cuando la triste Méxitli vela
Sembradas de cadAveres sus calles;
Después de aquella página de duelo
Por Cnanhtemoc escrita ante la historia,
Cuando sintió lo inútil de su anhelo;
Después de aquella página, la gloria
Borrando nuestro cielo en su memoria
No volvió á aparecer en nuestro cielo.
La santa1 la querida
Madre de aquellos muertos, vencedores
En su misma caída,
Fué hallada entre ellos, trémula y herida
Por el mayor dolor de los dolores ..... .
En sn semblante pálido aur. brillaba
De su llanto tristísimo una gota ..... .
A su lado se alzaba
Junto A un laurel una macana rota ..... .
Y abandonad~ y sola como estaba,
Vencido ya hasta el último patriota,
Al ver sus ojos sin mirada y fijos,
Los espatloles la creyeron muertR.,
Y del incendio entre la llama incierta
La echaron en la tumba con sus hijos . .... .
Y pasaron cien a:flos y trescientos
Sin que á ningún oído
Llegaran los tristísimos acentos
De su apagado y lúgubre gemido;
Cuando nna noche un hombre que velaba
Soi!ando en no sé qué grande y augusto
Como la misma fe que le inspiraba,
Oyó un inmenso grito que le hablaba
Desde su alma de justo ..... .
-Yo soy-le repetía,
Descendiente de aqu éllos que ,in la lucha
Sellaron su derrota con Ja muerte . .... .
¡Yo soy la queja que ninguno escucha.
Yo soy el llanto que ninguno advierte!. .....
Mi fe me ha dicho que tu fuerza es mucha,
Que es grande tu virtud y vengo A verte;
Que en el eterno y rndo su(rimiento
Con que bace siglos sin cesar batallo,
Yo sé que lú has de darme 1o que no hallo:
Mi madre que está aqní porque la siento.Dijo la voz y al santo regocijo
Qne el anciano sintió en su omnipotencia,
-Si el indio llora por su madre-dijo,
Yo encontraré una madre para eoe hijo,
Y encontró aquena madre en su conciencia.
A esta hora, y en un día
Como éste, en que incensamos su memoria,
Fué cuando aquel anciano lo decfa,
Y desde ese momento, patria mía,
Tú 89hes bien que el astro de tu gloría
Clavado sobre el llbro de tn historia,
No se ha puesto en tus cielos toda vfa.

�EL MUNDO.

204

A esta hora faé 00.ando roñó en pedazos
La piedra que sellaba aquel sepulcro
Donde estuviste como Cristo, muerta
Para resucitar al tercer dfa;
A esa hora faé cuando se abrió la puerta
De su hogar, que en rn seno te veía
Con un supremo miedo en su alegría
De que tu aparición no faera cierta;
Y desde ese momento, y desde esa hora,
Tranquila y sin temores en tu pecho,
Tu sue:llo Fe cobija bajo un techo
Donde el placer es lo único que llora ....
T us hijos ya no gimen
Como antes al recuerdo de tu ausencia
Ni cadenas hay ya que los lastimen ..... .
En sus feraces campos ya no corre
La sangre de la lucha y la matanza.
Y de la paz entre los goces suaves
Bajo un cielo sin sombras ni vapores,
Ni se avergüenzar. de nacer tus flores,
Ni se avergüenzan de cantar tus aves.

Grande eres y á tu paso
Tienes abierto un porvenir de gloria
Con la dulce promesa de la hi11toria
De que para tu sol nunca habrá acaso ....
Por él camina y sigue
De tu lección de ayer con la experiencia;
Trabaja y lucha hasta acabar e ➔a obra
Que empezaste al volver á la existencia,
Que aun hay algo en tus cárceles que sobra,
Y aun hay algo de Eipafia en tu conciencia.
Yo te vengo á decir que es necesario
Matar ya á ese recuerdo de los reyes
Que escondido tras de un confesonario,
Quiere darte otras leye.; que tus leyes ....
Que Dios no vive ahí donde tus hijos
Reniegan de tu amor y de tus besos,
Que no es el que perdona en el cadalso,
Que no e@ el del idtar y el de los rezos,
Que Dios es el que vive en tus cabafl.as,
Que Dios es el que vive en tus talleres
Y el que se alza presente y encarnado

Domingo 17 de Septiembre de 1899
Allí donde Bin odio á los deberes
Se come por la noche un pan honrado.
Yo te vengo á decir que no es preciso
Que muera á hierro el que con hierro mate,
Que no es con sangre como el siglo quiere
Que el pueblo aprenda las lecciones tuyas·
Que el siglo quiere que en lugar de templ¿s
Le des escuel&gt;ls y le des f'jemplos,
Le des un techo y bajo dél lo instruyas.
Así es como en tu frente
Podrás al fin cefl.irte la corona
Que el p.Jrvenir te tiene destinad/\;
El, que conoce tu alma, que adivina
En tí, i\ la santa madre del progrei;o,
Y que hoy ante el recuerdo de aquella hora
En que uno de sus besos fué la aurora
Que surgió de tu noche entre lo espeso,
Mientras el pueblo se entusiasma y llora,
Te viene á acarici1tr con otro beso,

A.ño VI-Tomo ll

México, Domingo 24 de ~ept1embre
.
de 1s99 .

Efieótaó ceLelnadaó en !1onoz JeL c:!!Jz.
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Cí-&gt;
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«:&gt;Zeótuente

MANUEL ÁCUÑA.

DIEZ Y 8 El.8 D E S EP TIEMBRE,.
«Cual al romper las Pléyades lluviosas
El seno de las nubes encendidas,
Del mar las olas antes adormidas
Súbito el austro altera tempestuosas,
De la cater,a osada
Así 'los restos nuestra voz espanta,
Que resuena indi~nada,
Y recuerda, si alti 1a SI': levanta,
El respeto profundo
Que inspiró de Vespucio al rico mundo.
«Ay, del que hoy más los sediciosos labios,
De libertad al nombre lisonjero
Abriese pretextando novelero,
Mentidos males, fútiles agravios,
Del cadalso oprobioso
Veloz descenderá i\ la tumba fría
Y ejemplar provechoso
Al rebel1e será, que en su porfía
Desconociese el yugo
Que al invicto espafl.ol echarrn plugo.,.
Renueva, ¡oh Mu~a! el victorioso aliento
Con que fiel de la Patria al amor santo,
El fin glorioso de su acerbo llanto
Audaz predije en inspirado acento:
Cuando más orgulloso
Y con mentidos triunfos más ufano
E I ibero sanoso
Tanto ¡ay! en la opresión cargó la mano
Que al Anáhuac vencido.
Cantó por siempre á su coyunda unido.

Así los hijos de Vand l\lia ruda,
Fieros clamaron cuando el héroe augusto
Cedió de la fortuna al golpe injusto,
Y el brazo fuerte que la empres11 escuda
J!'altando á sus campeones,
Del temor y la muerte precedidos
Feroces escuadrones,
Tales impunes campos florecidos
Y al de&amp;ierto sombrío
Consagran de la paz el nombre pío.

«Al misera ble esclavo (cruel dP.cía)
Que independ,mcia ciego apellidando
De rebelión el palellón nefando
Alzó una vez en algazara impía,
De nuevo en las cadenas
Con más ri~or á su cerviz atadas
Aumentemos las penas
Que ! su última progenie prolongadas
En digno cautiverio
'
Por siglos aseguren nuestro imperio.

No será, empero que el benigno cielo
Cómplice fácil de opresión sangrienta,
Niegue i\ la Patria en tan cruel tormenta
Una tierna mirada de consuelo
Ante el trono clemente.
Sin ce;ar sub" el encendido ruego,
El quejido doliente
De aq,uel prelado que inflamado en fuego
De caridad divina
La América indefensa patrocina.

«¿Qué sirvió en los dolores vil cortejo
Que el aleve pastor el grito diera
De Libertad que dócil repitiera
La insana chusma, con afán prolijo?
Su valor inexperto
De sacrílega audacia estimulado
A nuestra vista yerto
En el campo quedó y escarmentado
Su criminal caudillo
Rindió ya el cuello al vengador cuchillo.

Padre amoroso, dice, que á tu hechura
Como el don más sublime concedi,te,
La noble libertad con que quisiste
De tu gloria ensalzarlo hasta la altura.
¿No ves que á un orbe enteco
Genio privado de excelencia tanta
Bajo !ll dominio fiero
Del excecrable pueolo que decanta
A3esinando al hombre
D.1r honor á tu excelso y dulce nombre?

Cuánto, ¡ay! en su maldad ya se gozara
Cuando por permisión inexcrutable
De tu justo decreto y adorable
De sangre en la conquista se bafl.ara?
Sacr ílego arbolando
La ense:lla de tu.cruz en burla impía
Cuando mi\s prof mando
Su religión con negra hipocresía
Para gloria del cielo
Cubrió de excesos el indiano suelo.
De entonces su poder ¡cómo ha pesado
Sobre el inerme pueblo! ¡Qué de horrores
Creciendo siempre en crímenes mayores
El primero á tu vista han aumentado!
La astucia seductora
E l auxilio han unido á. su violencia,
Moral corrompedora
Predican con su bárbara insolencia
Y por divinas leyes
Proclaman los caprichos de sus reyes.
Allí se ve con asombroso espante
Cual traición castigado el patriotismo,
En delito erigido el heroísmo
Que al hombre eleva y engrandece tanto,
,!Qué más? En duda horrenda
Se cvnsulta el oráculo sagrado
Por saber si lll prenda
De la razón al indio se ha otorgado
Y mientras R'.lma calla,
Entre las bestias confundido se halla.
;,Y qué, cuando llegado se creía
De redención el suspirado instante
Permites, justo Dios, que ufana cante
Nuevos triunfos de odiosa tiranfa?
El adalid primero,
El generoso Hidalgo ha perecido:
El término po~trero
Ver no le fué de la obra, concedido;
Mas otros campeones
Su.Jcita que redimen las naciones!
Dijo, y Morelos siente enardecido
El noble pecho en belicoso aliento;
La victori&gt;l en su ense:lla toma asiento
Y su f'jemplo de mil se ve seguido.
La sangre difundida
De los héroes su númen recrece
Como tal vez herida
De la segur, la encina reverdece,
Y más vigor recibe,
Y con más pompa y más verdor revive,
ANDRÉS QUINTANA

Róo.

PL.1Z.A. DE LA CO:.'i'STITUCIO:N Y A VENID..i. DE PLATEROS.

Número 13

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                    <text>EL MUNDO.

204

A esta hora faé 00.ando roñó en pedazos
La piedra que sellaba aquel sepulcro
Donde estuviste como Cristo, muerta
Para resucitar al tercer dfa;
A esa hora faé cuando se abrió la puerta
De su hogar, que en rn seno te veía
Con un supremo miedo en su alegría
De que tu aparición no faera cierta;
Y desde ese momento, y desde esa hora,
Tranquila y sin temores en tu pecho,
Tu sue:llo Fe cobija bajo un techo
Donde el placer es lo único que llora ....
T us hijos ya no gimen
Como antes al recuerdo de tu ausencia
Ni cadenas hay ya que los lastimen ..... .
En sus feraces campos ya no corre
La sangre de la lucha y la matanza.
Y de la paz entre los goces suaves
Bajo un cielo sin sombras ni vapores,
Ni se avergüenzar. de nacer tus flores,
Ni se avergüenzan de cantar tus aves.

Grande eres y á tu paso
Tienes abierto un porvenir de gloria
Con la dulce promesa de la hi11toria
De que para tu sol nunca habrá acaso ....
Por él camina y sigue
De tu lección de ayer con la experiencia;
Trabaja y lucha hasta acabar e ➔a obra
Que empezaste al volver á la existencia,
Que aun hay algo en tus cárceles que sobra,
Y aun hay algo de Eipafia en tu conciencia.
Yo te vengo á decir que es necesario
Matar ya á ese recuerdo de los reyes
Que escondido tras de un confesonario,
Quiere darte otras leye.; que tus leyes ....
Que Dios no vive ahí donde tus hijos
Reniegan de tu amor y de tus besos,
Que no es el que perdona en el cadalso,
Que no e@ el del idtar y el de los rezos,
Que Dios es el que vive en tus cabafl.as,
Que Dios es el que vive en tus talleres
Y el que se alza presente y encarnado

Domingo 17 de Septiembre de 1899
Allí donde Bin odio á los deberes
Se come por la noche un pan honrado.
Yo te vengo á decir que no es preciso
Que muera á hierro el que con hierro mate,
Que no es con sangre como el siglo quiere
Que el pueblo aprenda las lecciones tuyas·
Que el siglo quiere que en lugar de templ¿s
Le des escuel&gt;ls y le des f'jemplos,
Le des un techo y bajo dél lo instruyas.
Así es como en tu frente
Podrás al fin cefl.irte la corona
Que el p.Jrvenir te tiene destinad/\;
El, que conoce tu alma, que adivina
En tí, i\ la santa madre del progrei;o,
Y que hoy ante el recuerdo de aquella hora
En que uno de sus besos fué la aurora
Que surgió de tu noche entre lo espeso,
Mientras el pueblo se entusiasma y llora,
Te viene á acarici1tr con otro beso,

A.ño VI-Tomo ll

México, Domingo 24 de ~ept1embre
.
de 1s99 .

Efieótaó ceLelnadaó en !1onoz JeL c:!!Jz.
d
Cí-&gt;
·J
d e La CJbepuoLicCkJ
CD
/1
«:&gt;Zeótuente

MANUEL ÁCUÑA.

DIEZ Y 8 El.8 D E S EP TIEMBRE,.
«Cual al romper las Pléyades lluviosas
El seno de las nubes encendidas,
Del mar las olas antes adormidas
Súbito el austro altera tempestuosas,
De la cater,a osada
Así 'los restos nuestra voz espanta,
Que resuena indi~nada,
Y recuerda, si alti 1a SI': levanta,
El respeto profundo
Que inspiró de Vespucio al rico mundo.
«Ay, del que hoy más los sediciosos labios,
De libertad al nombre lisonjero
Abriese pretextando novelero,
Mentidos males, fútiles agravios,
Del cadalso oprobioso
Veloz descenderá i\ la tumba fría
Y ejemplar provechoso
Al rebel1e será, que en su porfía
Desconociese el yugo
Que al invicto espafl.ol echarrn plugo.,.
Renueva, ¡oh Mu~a! el victorioso aliento
Con que fiel de la Patria al amor santo,
El fin glorioso de su acerbo llanto
Audaz predije en inspirado acento:
Cuando más orgulloso
Y con mentidos triunfos más ufano
E I ibero sanoso
Tanto ¡ay! en la opresión cargó la mano
Que al Anáhuac vencido.
Cantó por siempre á su coyunda unido.

Así los hijos de Vand l\lia ruda,
Fieros clamaron cuando el héroe augusto
Cedió de la fortuna al golpe injusto,
Y el brazo fuerte que la empres11 escuda
J!'altando á sus campeones,
Del temor y la muerte precedidos
Feroces escuadrones,
Tales impunes campos florecidos
Y al de&amp;ierto sombrío
Consagran de la paz el nombre pío.

«Al misera ble esclavo (cruel dP.cía)
Que independ,mcia ciego apellidando
De rebelión el palellón nefando
Alzó una vez en algazara impía,
De nuevo en las cadenas
Con más ri~or á su cerviz atadas
Aumentemos las penas
Que ! su última progenie prolongadas
En digno cautiverio
'
Por siglos aseguren nuestro imperio.

No será, empero que el benigno cielo
Cómplice fácil de opresión sangrienta,
Niegue i\ la Patria en tan cruel tormenta
Una tierna mirada de consuelo
Ante el trono clemente.
Sin ce;ar sub" el encendido ruego,
El quejido doliente
De aq,uel prelado que inflamado en fuego
De caridad divina
La América indefensa patrocina.

«¿Qué sirvió en los dolores vil cortejo
Que el aleve pastor el grito diera
De Libertad que dócil repitiera
La insana chusma, con afán prolijo?
Su valor inexperto
De sacrílega audacia estimulado
A nuestra vista yerto
En el campo quedó y escarmentado
Su criminal caudillo
Rindió ya el cuello al vengador cuchillo.

Padre amoroso, dice, que á tu hechura
Como el don más sublime concedi,te,
La noble libertad con que quisiste
De tu gloria ensalzarlo hasta la altura.
¿No ves que á un orbe enteco
Genio privado de excelencia tanta
Bajo !ll dominio fiero
Del excecrable pueolo que decanta
A3esinando al hombre
D.1r honor á tu excelso y dulce nombre?

Cuánto, ¡ay! en su maldad ya se gozara
Cuando por permisión inexcrutable
De tu justo decreto y adorable
De sangre en la conquista se bafl.ara?
Sacr ílego arbolando
La ense:lla de tu.cruz en burla impía
Cuando mi\s prof mando
Su religión con negra hipocresía
Para gloria del cielo
Cubrió de excesos el indiano suelo.
De entonces su poder ¡cómo ha pesado
Sobre el inerme pueblo! ¡Qué de horrores
Creciendo siempre en crímenes mayores
El primero á tu vista han aumentado!
La astucia seductora
E l auxilio han unido á. su violencia,
Moral corrompedora
Predican con su bárbara insolencia
Y por divinas leyes
Proclaman los caprichos de sus reyes.
Allí se ve con asombroso espante
Cual traición castigado el patriotismo,
En delito erigido el heroísmo
Que al hombre eleva y engrandece tanto,
,!Qué más? En duda horrenda
Se cvnsulta el oráculo sagrado
Por saber si lll prenda
De la razón al indio se ha otorgado
Y mientras R'.lma calla,
Entre las bestias confundido se halla.
;,Y qué, cuando llegado se creía
De redención el suspirado instante
Permites, justo Dios, que ufana cante
Nuevos triunfos de odiosa tiranfa?
El adalid primero,
El generoso Hidalgo ha perecido:
El término po~trero
Ver no le fué de la obra, concedido;
Mas otros campeones
Su.Jcita que redimen las naciones!
Dijo, y Morelos siente enardecido
El noble pecho en belicoso aliento;
La victori&gt;l en su ense:lla toma asiento
Y su f'jemplo de mil se ve seguido.
La sangre difundida
De los héroes su númen recrece
Como tal vez herida
De la segur, la encina reverdece,
Y más vigor recibe,
Y con más pompa y más verdor revive,
ANDRÉS QUINTANA

Róo.

PL.1Z.A. DE LA CO:.'i'STITUCIO:N Y A VENID..i. DE PLATEROS.

Número 13

�EL MUNDO.

208

Es el aire del campo; aquella brisa de Becquer que
la sangre orea.

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA.

-----------------------------------------

~

LA SEMANA
En esta semana musical anotamos la aparición de
la Fedora de Giordano y la repetición de «Cavallería&gt;
y «Payasos.&gt; Estas tres óperas un~das á la «Bohemia&gt; de Pucini forman los cuatro· clavos de oro de
una Orión recientemente aparecida en el cielo del
Arte. El realismo ba entrado bravamente en la zona.
lírica. La inspiración nueva deja el rumbo ide~l de
la leyenda, y no se rinde ya, como esclava sumisa, á
los impalpables dominios de la fan~asía.
.
Wagner es un soñador teuton. 8u~ personaJes, están hecbos de niebla y misterio. Vienen de las profundidades de las bosques sagrados, tum~n cuerpo en
una ráfaga de luna y se desbacen en el aire com~ nubes. Nunca llegan hasta nosotros. Se qued~n srnmpre en la línea azul del horizonte. No camrnan, se
deslizan. Se diría que vuelan. ¿Aman? ¿Sufren?
¿Lloran? ¿Se desesperan?
.
.
Sí, pero de un modo singular, con una existencia
~xtraña y fantástica que nos seduce.
.
Cuando estéis uo poco tristes, sentaos á la orilla
de un río, en una tarde serena. Contemplad el agua
que pasa clara, ond~lante y rumorosa .. Absorbeos.
Allí, bajo la placa de cristal que os salpica el rostro
d.: rocío, se agita otro mundo, esta otra naturaleza;
un cielo que centelleá más luminoso, una!; frondas
que se mueven más lejanas, un ambiente más puro
por donde cruzan los pájaros con las alas rnmóviles y
tendidas. Hay mucho que se esfuma, que
se desvanece, que no se alcanza. Aquel es
el mismo cielo que tenemos sobre nosotros, aquellos son los mismos juncos que
crecen en la ribera; el sauce meditabundo que se inclina para llorar sobre la corriente, las aves que atraviesan el aire
que respiramos; pero todo está purificado, vago, remoto. No es la naturaleza vivida, es :a soñada. Y entretanto que el
agua corre por aquel cauce de zafiro, pensad en vuestras tristezas, en vuestros
amores, en vuestros desengaños, arrullados por el eterno canto, por el misterioso
monólogo de la linfa, cuyos sonidos tra.
ducís con la maravillosa intuición del
sentimiento.
Esta impresión es semejante á la que
experimento con una obra de Wagner.
El cisne de Lohengrin es 1m fragmento
de bruma; el báculo de Tanhausser es
una grieta de sombra; la cabellera de Eisa es poi vo y sol; la capa del Holandés
errante es una nube de tormenta.
Pero así como Wagner viene del sue•
ño, estos flamantes músicos italianos vie•
nen de la 1ealldad. Wagner es la leyenda,
ellos la vida; Wagner trasciende á incien
so, ellos huelen á carne; Wagner es divino, ellos son humanos.
Las primeras obras de estos grandes
múaicos en gestación nos indican sus ideales. «Cavallería&gt; es una escena de amor
caldeada por el sol de Sicilia. «Pagliacci&gt;
una gusanera de pasiones brut,ales, cuyo
nido es una barraca de saltimbancos.
«Bobemia,&gt; es una risa de París empapa
da en lágrimas y ternuras, y hoy «Fedora&gt; es un gemido de rabia y de pasión
termin&lt;1-do en un sollozo de muerte.
El arte ha puesto la decoración, ha trazado loscontornos, pero el movimiento, el
impulso, el combate,son obra de la vida.
Allí hay nervios, músculos, sangre, calor
de besos, miradas de odio, súplicas, llantos y sonrisas. Allí hay hombres, hay t ragedia humana.
Las figuras de más relieve en estas
obras son las mujeres. No son símbolos
sino hembras.
Poner música á cuadros vivos, encerrar
en la pauta caracteres, dar á cada grito
su nota, á cada frase su entonación, pin•
tar líricamente tipos que vibran v se convulsionan tan cerca de nosotros, ha sido
la aspiración de los jóvenes composit0res
italianos. Las tentativas resultaron soberbias.
Durante la semana nos hemo!! conmovido con aquella música juvenil que canta
alegrías nerviosas, que se levanta basta
el himno uncioso, basta la oración extátlca, que 1101 a y se enternece, y se desespera que es voz de angustia, imprecación
de rabia, adiós adolorido, grito de espan•
to, mugidor torrente de odio.
Y al terminar el drama, al caer rápidamente el telón, después del alarido de
Oavalle,-ía ó el sarcasmo de Pa!Jasos, ó del
suspiro de Fedma queda en nuestros oí•
dos, por muc,b.o tiempo, un rumor lejano.

***
La mita.d del triunfo de esta ópera, pertenece á la
Chalfa. Es indiscutible ya el talento de esta cantante adorable. No olvidaremos jamás la cabeza expre•
siva y rica en gestos de esta mujer que no es bella,
pero que se embellece siempre que lo desea. Ro_stro
franco expresivo, enérgico, ojos de una ob&amp;cundad
de nocie, con toques de luz abrillantada por las lágrimas, boca contraída por los sollozos, moid1~ndo
las maldiciones, reteniendo el suspiro delat,r, humeda por los ósculos, testa, ya erguida, ya inclinada,
ya implorando al cielo con el fervor de la plegaria,
ya inclinándose en la tierra, abrumada b~jo el yeso
de los recuerdos, pero siempre con el rad10so mmbc,
de la tristeza, ó el halo de nácar del amor, ó el fuego
de hornaza de la ira .... todo en la Chalfa forma un
conjunto estético del que se desprenden, precis_as y
conmovedora~, las ardientes figuras de las herornas.
La Chalía, de voz firme y clara, con algunas notas
de oro recorre el registro de las pasiones: empapa
en lla~to las notas, hs hace temblar de angustia, las
arroja como un insulto al : ostro del amante, las sua.
viza como una caricia en un rapto de ternura, las
eleva como una oración. Es inspirada. Siente y ex•
presa con valentía y ardor. ¡Feliz ella 1

***
«El Mundo Ilustrado&gt; dedica hoy su parte gráfica
á conservar el recuerdo de los arcos de triunfo y los

ARCO DEL ESTADO DE TABASCO. (VISTA LA.TERAL,)

Domingo 24 de Septiembre de 1899.

Domingc 24 de Septiembre de 1899.
carros alegóricos que fueron el atractivo de las p3.11a.
das fiestai:.
México se vistió de gala. Hubo p'.étora d.i multitudes alegres. Solamente las nubes se empeñaron en
impedi r al sol que se asom:1se á su balcón de oro del
cielo. Y la lluvia, malhumorada y rabiosa, deshilachó sus efímeros y transparentes estandartes sobre
la ciudad emperifollada como aldeana en dom mgo.
La alegría, sin embargo, lanzó á los cuatro vientos
el retintín de sus car::ajadas y los gritos de aire de
sus cantare.e;.
1Oh, qué buena es la alegría de vivir 1

EL EXTERIOR.
Revistas Políticas y

Literarias.

l. COSAS DE FRANCIA: l'affaire finie; LA PSICOLOGIA.
DEL CASO; FRANCIA EN DECADENCIA: lNE X ACTI•
TUDESj LA SITUACION DEL 1ITTNISTERIO: ESPB•
RANZAS.
2. DEWEYj M.A!~KI NLEY. LAS PLATAFORMAS ELEC·
TORALES DE LOS NUEVOS PARTIDOS IMPERIALISTA.
Y DEMOCR,\TICO.
3. LA GUERRA EN EL TRANSV.AAL.

Que diablura para los cronist as de mi
calaña que concluya i•ottai?'e La frase sa. cramental faffaire fi;nie resuena lúgubremente en nuestros oídos; era un mate.
rial abundant,e, interesante é incesante
de que se podría dispouer en cualquier
instante. Ahora no, dentro de pocos dias. ,
todo habrá pasado á la historia, no sin
dejar lecciones y enseñanzas que pueblos
y gobernantes se apresurarán ... . .. á no
aprender. Así somos todos.
Si, había una diliculiad que surge, gra,e y á primera vista insuperable; este
asunt:o está empedrado de dificultades
insuperables, que han sido mal que bien
superadas; qué diablo, el mundo marchat
como decfa un viejo maestro de lo~ muchachos de hace treinta años, y á quien
creíamos infalible oráculo ¡inocentes! Se
llamaba Eugenio Pelletan. Veo la diflcul•
tad: para que el asunto concluya precia&amp;
un indulto, pero el indu1to no puede concederse sino á petición de parte. Dreyfus lo pedirá? 8i lo pide se confiesa culpable, loquees imposible. Si no lo pide cómo
indultarlo? La brava carta de Zola, á
quien es preciso absolver de sus magnos.
errores estéticos, en vista de la incomparable grandeza desu actitud moral, anun•
cia el propósito de llevar hasta el último
extremo su lucha por la justicia y el derecho. Palmas; pero ¿y la patria? ¿y la
prolongación de esta guerra civil en poten·
cia, que con cualquier motivo deflagrarA.
en un ambiente saturado de pasión y de
odio? ¿Qué, no vale la.pena de t omar esto
en cuenta? ¿Por qué el Capitán Dreytllll,
uno de los grandes atormentaJos del siglo,
de quien ridículamente se quiere bar.et
un Cristo de kepf, no prescinde de todo&amp;
sus derechos, no hace este supremo sacri•
ficio á la paz de su país? ¿Tiene ó no el
corazón alto y bien puesto? Ent onces podrá el gobierno mot·u proprio hacerle gracia.
de la pena y ponerlo en libertad.
Esto pensaba cuando el cable informó
que el perdón está concedido. E l gobierno ha hecho bien y ha obrado cuerdamente; y como ninguna persona seria, á noser que esté movida por inconfesables sen·
timientos de odio religit.so ó de raza, ó
de idolatría á todo trance por la instltU•
ción militar, lo cual es en el fondo la m~
ma pasión que servía de resorte á los W&gt;pishqui de Hultzilipochtli, atenuada por
el miedo al código penal; co:::io ninguna
persona en la plenitud de sus facultade&amp;
morales, después de la lectura de las crónicas detalladas de las audiencias, Y después del veredicto, puede creer indudnblt
la culpabilidad de Dreyfus, ha ! es~Itado
que el apagamiento de la excitación e&amp;
rápido y que c'est une affaire jinie. ~~10sea Dios. Este resultado pone de r_.•
to la inteligente conducta del Presiden·
te Loubet y de su minis.terio.
Los enemi "'vS de Francia habían aprovechado la injusticia fundamental del ta·
llo del consejo de guerra, para procn·
rar destruir con delirante desr.emplan•

209

EL MUNDO

za su prestigio de nación culta y para minar su
ettuaclón internacional sugiriendo la idea de un inex.
plable ultraje hecho al emperador de Alem,mia; Jo;¡
ingleses eran naturalmente !03 autOrf S de esta mtri•
ga; pero jugaban á cartas vistai. y nadie cayó en esr,a ratonera Claro es que cuando, no un oficial, ni
un agen te diplomático, sino el ministro cte relaciones
del Imperio y no al gobierno fr"ncés, sino al parla.
Diento Imperial, declaró en nombre del soberano que
110 habían existido relaciones de ningún género entre
Ja embajada alemana y el capitán Dreyrus, nadie pudo vacilar; esa declaración era la verdad. 'l'an cierto
l'B esto que in mediatamente se inventó la conseja de
que la traición habfa sido hecha en tarnr de Rm,ia
(un ..:uento capaz de hacer á uno dormir parado.) Si
-el consejo de guerra condenó, esto no era asunto qu.i
pudielle enojar olicialmente al gobierno alemán; un
-consejo de g-uerra no representa á la nación en sus
rdai:iones exteriores, la representa el poder ejecuti,·o de la repú blica; el poder ejecutivo ha indultado;
á un traidor no se le indulta. El presidente de la repúhllca francesa sólo ha podido indu1t~r cr::iyendo in-culpable á Dreytus; tienen razón• los energ1ímenos
-en dlrlgir las más terribles lnsinua/\iOnes contra los
Seftnces Loubet y \'f. Rousseau, tienen razón de fS ·
tar frenéticos contra el.os; el indulto motu proprio ·
no tiene otra significación posible que la que los pia-dosos antlsemiLas le dan: el gobierno creti en la iuo-c11ncla de Drey fus; cree en la palabra del emperador
.alemán. Y nosotros encontrawos I sto perfectamen te honrado, enteramente justo y cuerdamente po.f.

uco.

***
Viendo en conjunto la cuestión, abora que sus
.grandes peripecias pueden incluirse una en la otra,
1JOmo quien cierra un anteojo que va á guardar des.
pués de haberse servido de él para observar el estado
moral de un pueblo, todo resulta Iógko y claro.
Nosotros, en este plural comprendo no sólo á h,s latlnus, sino á la gran mayoría de los hombres ilustra·doa de ambos mundos, exij íamos de un grupo militar
un acto que tormar'.I ecua~ión perfecta con cierta mi.
:¡¡Ión de justicia absoluta que atribuíamos á una F.ran.
-cla Ideal y sed uct0ra que se fuuda más en la literatu.ra que en la blstorh. Teníamos miedo de que esta
-quimera no resultase cierta y nos h·\ dado coraje palpar la realidad : uo, esa nación no es el ángel de, la
. .Justicia; no, el promedio del alma francesa resulta
una alma burguesa, calculadora, escéptica, positiva,
-enalldades excelente:; para llegar á un buen suceso
ftnal, pero exceslvamenLe orgullosa y aticlonada con
invencible instinto á la gloria militar, que es la tuen·te de su org ullo, exacerbado por la humillación y la
-derrota basta el paroxis.no. Y como e,e orgullo se ex-t.erioriza en explosiones ruidosas dd más flexible

Aneo DEL ESTADO DE SONORA.

ARCO DEL E;TADO DE TABASCO. (VISTO DE FRENTE,)

ARCO DEL ESTADO DE MOUELOS.

�Domingo 24 de Septiembre de 1899

EL MUNDO.

210

Domingo 2! de 8eptiembre de 1899.

tiarlo, ban hecho san~ameote; no sé~ qué medws
habrán recumdo, pero de1:laro que el objeto no ba
podido ser ni más grande
ul más moral é Insisto en
preferir á los de 10s sel1ores Esterbazy y Paty de
-Clam, la vida del señor Zadoe - Kahugranrabl as de
Francia) sin miedo al otro
anunciado del ejército, el
parlamento puso la mano
én el boaibro rlel ministerio y la revisión fué decrPtada. Es ó no esto honroso,
cuando se piensa, que si alguna cosa ba resultado
clara del p1oceso de Rennes, es la espantosa deti·clencla del primer proceso
1 Ja presión ejercida sobre
el Consejo que absolvió á
»,terbazy, era un acto de
grao j usticla de la. repre-sentación nacional? Y el fa
Uo de la Corte de Casación
¿no es una reparación hecha, e~ nombre de la cien-eta y de la conciencia, pür
bowbres de distintas convicciones políticas y filosó ficas, pero incomparables
perito&amp;en el arte de juzgar,
de las flagrantes violaciones del derecho que hibfa n
escandalizado al mund o~
Y cuando nay esta justicia
civil en un país, puede decirse que es caduco y que
muestra el fin de la. virlli,
dad de una raza? ¡Oh! no
-dertamente¡ pero el veredlctode Rennes? Pue~bien¡
no os admira que á pPsar
11e lo infinitamente cobibi-

y plástico de los idiomas hablados, resulta que la maravillosa sensatez de este puetlo y su real y religioso

patriotismo, toman el aspecto de la ,·anidad, rtlsuena.n como una g ritería y todos nos llamamos á decepción, cuando de este conjunto de cualidades y defectos, resulta un acto nat,ural cuando esperábamos algo sobrenatural y milagrm,o, cuando esperábamos de
ellos lo que ne "!Speraríamos de nosotros mismos, alemanes, Ingleses, ameri&lt;.:anos ó japoneses, en un caso
idéntico.
Aseguro que bien visto, lo que La pasado, no re.
sulta sublime, pero resulta lógico. tY qué pedíamos
en suma? Que un inocente no sufriera más y fuPse
solemnemente rehabilitado¡ lo primero se ba logrado
de hecho y de derecho por el veredicto seguido de su
consecuencia forzosa, el Indulto; lo segundo se ha logrado de hecho; ese hombre está rehabilitado ante la.
conciencia humana. ¡. Qué más?
Separándoncs del punto de vista absoluto que, en
resumidas cuentas, no es un punto de vista humano,
rlebemos pensar en la situación psicológica de los jueces; apenas con lo que los periódico1&gt; nos han dicho,
podemos formarnos idea de la presión ei,tupenda que
sobre este grupo de soldados que yo persisto en creer
honrados y llanos ejercían la. educación, la disciplina,
h religión gerárquica, el respeto á los jefes, la costumbre de considerarlos casi como infalibles, lapasión de las dos terceras partes del pueblo francés que
sistemáticamente exaltado en su militarismo patriótico, que es en él como la hemoglobina en la sangre,
en sus pasiones religiosas más vivas hoy que antes de
la revolución, y escandecldo basta el paroxismo por
los insul tos brutales y omlno~os al ejército, que, hoy
más que nunra, es la patria armada, vociferaba al
oído de los jueces: no condenéis al ejér ;ito, no lo pongáis en ridículo, no entreguéis á vuestros generales
al ludibrio, no .... Y Cassagnac y Paul Déroulede lo
habían dicho: O Dreyrus es culpable, ó los jefes del
Estado Mayor del ejército francés son los hombres
más inicuos y más d1gnoR de castigo que se han presentado ante la narra de un tribunal ele justicia ....
Los jueces, al declarar culpable á Dreyfus, absolvieron á los generales. Y como la simple condena los
ponía á cubier to de la persecución, inmediatamente
absolvieron de hecho al culpable con la mayoría en
los vot'.&gt;S, con las circunstancias atenuantes, con la
d isminución de la pena, con la solicitud de la nodegradacióo ¡ lo trataron como á un oficial incorrecto,
no como á un t raidor á la Patria. Y, sin embargo,
ante la jus!.icia absoluta no había medio: ó traidor y
la pena suprema, ó no traidor y la libertad. La libertad ba venido. E l veredicto no fué, puPS, un fallo,
fué una transacción; no fué un acto de justicia, :fué
un acto de política.
¿ Y por qué persistí en creer ó en decir, basta el
último momento en el fallo absolutorio? Pues, por
lo iocorregiblemente francés que soy, porque quería
una cosa sublime. no un acto vulgar. Y cuento con
que los defectos de nuestra educación son tan arraigados, que Jo que. queríamos en Francia no nos hubiésemos atrevido á quererlo en otra parte: creo firmemente que los ingleses ó los alemanes hubieran
fusilado á. Drey:fus después del primer consejo.

211

A.ltCu DEL ESTADO DE OAXACA.

dos, (hablo moralmente) de
la imposible Independencia de aquellos hombres sometidos á iaflujo omnipotente de lo que se llama
la solidaridad corporativa,
l'e..~rit ~ co1·ps que los franceses dicen, baya habido
suficiente valor en los jueces para neutralizar su falta encontrando al más abominable de los delitos en
el orden político y mili1 ar .... circunstancias a,~
nuantes? Y qué decir de
esos dos heroes del deber,
de esos dos oficiales que te·
nieodo sobre sus cabezas
la pirámide de J{heops que
se II ama el prettigio del
ejército, habilísimamente
explotado por los oficiales
que complicaron la causa
sa.ota del ejército con la suya 11011 sancta? Cómo, después de esto, insultar á
Francia, desesperar de
}&lt;'rancia, anatematlzarla v
renegar de ella~ No, nunca. Los impíos, los matos
franceses que han querido
hacer creer al mune10, porque siempre se han dirigiClo al mundo y Juego protestan contra el mundo que
fija su atención en elios,
It,s que han sostenido, que
era uecesarlo para salvar la
patria sacrificar á un ino,·ente, no cuent an, son espectros y resurrecciones.
Nobles? son de los tiempos
feudales. Clérigos? son de
los tiempos de la inqui1,i' lón. Plebeyos? son de los
que inventaron el terror·

***
¡Oh! no, lo que sucede, exclaman algunos pesimistas amigos míos, es más hondo y más t ranscendente;
estos hombres no han sabido hacer justicia por ineptitud para el bien, porque Francia es u:i pats que
moralmente agoniza, porque la raza. latina es una
raza qi.e declina, que se va.-.A. 1o que contesto invariablemente: no es cierto, no lo creo; la única enfermedad de la raza latina es el intelectualismo, es un parásito éste capaz de producir ó el s-urmenage ó la neurastenia social. Entiend:i por intelectualismo, e.u el
sentido pa~ológico de la palabra, la tendencia á dará
la vida por objeto el goce Intelectual, lo que se aviene muy bien con el goce físico que los intelectuales
consideran como generador de sensaciones que se analizan, como se paladea el vino, y se convierten en cert!braclones. Así como el siglo pasado estuvo enfermo
de sentimentalismo que acabó en punta, en la punta
del cuchillo de Robespierre, así el tntelectuallsmo, la
religión del talento, el de&amp;preclo del goce m,iral,
puesto que el ideal humano en esta ó la otra vida no
es más que un goce selecto, engendra el egoísmo, la
desconfianza de todo, y acabará en su antítesis, en la
barbarie de los nuevos iconoclastas saqueadores de
iglesias é incendta'lores de museos. La enfermedad
esta es general¡ pero en los latinos está mal compensada: es la enfermedad en que naufragó el hombre típico del intelectualismo actual, Federico Nietzcbe.
Por Jo demás, metiéndose un poco en los antros de
la historia, como se dice en cliché, se ve que los latinos ban pasado por crisis más agudas que la actual,
y que al fin se han sobrepuesto objetiva ó subjetivawente. Y si no, veamos los motivos de la excomunión de Francia en este asunto que vamos á enterrar.
Un consejo de guerra, Inducido á. sabiendas á cometer un crimen judicial por la comunicación clandestlua. de piezas desconocidas por el acusado, sentencia á
la. más dura de las penas imaginable!! á un Inocente.
Algunos años después, un grupo de hombres capaces

ARCO DEL EsT.u: o DE DURANOO.

de honrar los fastos morales de la burnanldad el ofici~I P~;quart, el senador t:;cbeurer-Kestner
el escritor Zola descubren la fuente del error judicial
y uno se encara al gob!erno, miedoso, y el otro se en~
~ra. á las multltud~s frenéticas, y el tercero al ejército, sañudo, y le dicen: e Dreyfus es in()&lt;.ente.&gt; ¿Son
ó no franceses e,1tos hombres honrados?
El terror de l,;,s complicaciones Internacionales ha-

y

ce va ~ilar al gobierno, pero los Incidentes y las ren12clo ,es se suceden y una ,,la de piedad y de duda •
a·za de las eotrafias mismas del pueblo francés 1 •
t1elta su espuma en la tribuna dbl parlamento.
-,
Sin miedo á las insinuaciones de venalidad, de formación de un sindicato judío para comprar adbellO•
nes [si los judíos ~e han aseclado para gastar una
rart~ de su fortuna en sacar inocente á un correllglo-

ARCO D.EL E STADO DE GUJfüLU:rnu.

ARCO DEL ESTADO DE CHIHUAHUA.

�EL MUNDO.

212

Domingo 24 de Septiembre de 1899,

Domingo 24 de Septiembre de 1899.

EL MUNDO.

:e

d la escuadra española y de sus arsenales; ya sabía
había negligencia, pero no tanta, no se había
4rovisto la bahía de los medios usuales de defensa
pi si uiera en su entrada y los barcos y sus ,cañones
tal punto históricos ó arqueológicos, dada la
apidez del avance de la ciencia de la destrucción,
r ue a se vió: en Ca vite no hubo batalla, hubo eje~uci3n de una escuadra inerme por otra colocada fuera del alcance del tiro español. ¿1::ie tuvo la culpa
Mcntojo de todo es~o? ¿I_ba á improvisar buque-; _de
fierro y proyectiles rncend1antes y cañones de tuo
rápido?
.
Esto no disminuye la ¡;lor1a del vencedor, y se
comprende que el imperialismo americano se dé á sí
mismo una gran fiesta en las canas del formidable
lucbadfJr del mar coronadas de honor. Y el imperialismo refor:1.ado así con estas ren0vaciones periódicas
de sus repentinas y formidables glorias, podrá ir al
combate electoral con bríos redoblados; ya se ve su
Jan de campai'la: reelección de McKinley; dejarlo
krminar su obra; á él se debe la posición de primera
importancia que ocupa la federación en el mundo;
Inglaterra, la reina _del mar, busca. el asentimi_en~o
de su antigua coloma para moverse; nada más significativo, nada que remueva tanto hasta en la médula
el orgullo de Sam. Tanto más halagador as esto para Ja vanidad americana, cuanto que ellos, los Estados Unidos, suelen usar aun de sus modales un tanto
rudo,i con su robusta y coqueta mamá: y ya se niegan á reconocer los derechos del ~anadá en las costas
del Klondike y ya se pagan el lu¡o de quemar en pfi.
gie en una plaza de New York en medio de frenéticos aplausos la efigie de Mr. .A.&amp;ht('r, el archimillonarlo que se ha convertido en súbdito de bu Graciosa Magestad la Emperatriz Reina. _
Los reeleccionistas agregan: á Mr. McKinley debemos la creación de un vastísimo campo de desahogo para nuestros productos (Cuba_y las Filipi~as) y
para seguir p!anteando el monro1smo econó1mco de
Blaine-los mercados de América, para los productos
amerlcanos; y, á pesar de la enormidad de los gastos
de guerra, la prosperidad de la Unión ha t omado un
vuelo tan admirable, que de la guerra acá la brecha
en la fortuna pública se ha cerrado diez vecei, con oro.
¿A qué se debe esto? A la política semi-prohibitiva
iniciada antaño por el diputado McKinley y acrecentada bajo los auspicios del Presidente McKinley.
A él, pues, nuestros votos, dicen los que antes sellamaron republicanos, y en lo sucesivo, imperialistas.
Los demócratas se conciertan para la lucha: lo primero ha sido la reconquista del Estado de New-York,
perdido por el capítulfJ de libre acuñación de plata,
que fué el principal de la plataforma deBryan . .A.hora se notan síntomas de reconciliación. Mr. Croker,
el jefe de los demócratas neoyorquinos y acerbo enemigo del tipo-plata, ha declarado su adm:ración por
Bryan que, á su vez, en uno de sus quinientos mil
discursos ha manifestado su deseo de poner en segundo término su tesis favorita: la plataforma democrática se b&amp;.sará, según parece, sobre estas cláusulas:
anti-imperialismo (si la próxima campaña en Filipinas no tiene éxito, esta parte del programa será de
supremo interés), anti-trustismo y anti-tarifismo.
Estos dos puntos se corresponden íntimamente; los
trusts ó sindicatos, son el resultado de una verdadera

Prefiramos en esta tremenda discordia en que, según parece, llevan la vanguardia los franc-~a~on~s
y los jes,•itas prefiramos los que no somos m Jesmtas ni franc-~asones, al supremo magistrado de_la
Repút,lica frdncesa diciendo perd611. y al supremo Jerarca de la iglesia católica diciendo paz.

!ran\

** *
y el gobierno, dicen los burgueses ¿Por qu~ ~o nos
deja en paz? ¿Por qué al día_si~~ien~e ~e i•affairen~;;
proporciona est&amp;.recaída del1u1c10po1ít1co de la Alta
Corte es decir del Senado transformado en tribu nal
como 'en 88? Yo creo que lo mismo debe decirse el
gobierno ¿por qué no me dejan en paz á mí'? A~ora
bien, toda paz se com pone del miedo de los guerristas,
de los levantiscos y de la confianza de los hombres de
orden, y, generalmente, lo segundo está en razón directa de lo primero; bien lo sabemos por acá. Pues
bien buscando este saludable efecto, en momentos
en que la anarquía si no es aparente. es latente en
Francia, el gobierno que regentea M. Waldech Rousseau ha quetido poner de resalto ante su país y ant,e
el mundo que, precisamente del mismo modo ~ue él
juzgó necesario unir todas las energías republicanas
en un plan de defensa de la república sin atender, á la
incompatibilidad de los programas de grupo, as1 l_os
enemigos de las instituciones han bu~cado un terreno
-de transacción entre ellas en su sentimiento de od10
y que la adición de estos sumand?s plebi:-ci~ari?s, antisemit,as, orleanistas, bonapartistas, cler1cahstas y
nacionalistas, ha sido posible por el elemento que les
es común y suman: abajo la República: Y como en ~l
estado neurótico de Fiancia es excesivamente fáml
pasar del com plot al atentado (aunque, en cambio, excesivamente pasar del atentado al triunfo) resulta que

ARCO DEL ESTADO DE GUANAJUATO.

hipertrofia industrial, producida per la obstrucción
de las tarifas á la concurrencia pel producto extranjero; y los sindicatos, digamos monopolios, han establecido una tiranía económica inmensa y han dado á

CARR0 DE LA CO:UPAN!A. DE SEGUROS
e LA MEXWANA,&gt;

Muy merecidas las espléndidas fiestas navalfs queprepara la Unión norte-americana al almirante Dewey
y New-York espera un alud de medio mi!lón_ de per•
sonas, por lo bajo, para presenciarlas; casi c?mcldirá
el triunfo del viejo marino con la condenamón de su
infortunado adversario de Cavite; háganme ustedesfavor de índuitar á este; es inútil buscar chives e~píatorios. Pregunten los severos jueces del conse¡o
de guerra, pregunten su opinión á Dewey; la bah 8
de Manila estaba desprevenida como todo en EspaDa,
cuando el almírant,e yankee realizó con est~pen12a..
audacia la maLiobra que terminó con la fulmrnacióB

la cuestión social un negrísimo aspecto pa~a el porvenir de la paz en el próximo siglo.

***
Día á día los cables nos anuncian la guerra próxima á estallar entre el Transvaal é Inglaterra; Mr.
Chamberlain, que ha hecbo cuanto ha estado de su
parte para t,acerla necesaria, parece un hombre que
manda y recibe proposiciones con el solo objeto de
dar tiempo á las tropas inglesas de recibir refuerzos.
Los vencedores de Majuha se batirán admiratlemente, la famosa infantería montada de Joubert hará
movimientos prodigiosos, al fin cederá y el Transvaal
se doblará ensangrentado ante la ley del ,encedor:
el uitlande1·, el forastero ele la región minera, llegará
á la mayoría de votos en el raad y á la mayoría de
votos en la urna piesidencial, y por este camino Inglaterra habrá hecho suya el Africá del Sur. Esto
era fatal; está escrito. Los boers y los burghers del
Orange, que desean unírseles, pueden tener el derecho de su parte, ese viejo derecho que viene de la
necesidad de mandar uno en su casa, pero Inglaterra
tiene á Mr. Cecil Rhodes y unas preciosas balitas,
que al encontrar la ligera resistencia del cuerpo se
abren en una flor metálica rotativa, que produce en
los tejidos y los huesos el efecto de cien balas: se lJaman durn-dum; los conferencistas de la Haya quisieron prohibirlas; de donde dedujeron los ingleses que
la Conferencia era un complot contra ellos. ¿Pensarían en los boers?

el gobierno tenía que defender la Constitución y el'
mismo: veremos sí acierta.
Creo que sí; creo que el ministerio W. Rou8seau
puede presentarse dentro de poco tiempo á las Cámaras con este haber: el socialismo revolucionario
desarmado (veanse las anodinas circulares de dos co•rifeos del colectivismo, los seliores Baudio y Mille•
rand); el negocio Dreyfus terminado; el com plot contra la república revelado y castigado; el tratado de·
alianza con Rusia apretado; el au.en vecinismo (¡oh ! Pe-liite)-con Alemania consolidado y el éxito de la E~posición asegurado. Las cámaras dirán, entre la g~1te•
ría de los extremos que van á ser ineliiportables, s1 es-·
peraba algo más que esto. Y para despojar má_s 1~ si•
tuación, tienen ustedes para bien saber y meJor en-tender, que M. d'Artagnan, dijo queM. Gutirin seha.
rendido; empezó diciendo primero la muerte. cYabo•
ra la muerte ha pasado al seguudo término; lo f~lici•
tamos por ello y felicitamos al gobierno por ~u mte•
ligente paciencia; siempre debe temerse el r1dfculo,
alguna vez hay que desafiarlo, cuando está uno segu•
ro de vencerlo.

ÁRCO DEL EST.~DO DE HID.ILGO,

213

-l~J~

ARCO DEL ESTADO DE PUEBLA.

�Domingo 24 de Septiembre de 1899.

EL MUNDO.

214

J)omlngo 24 de Septiembre de 1899.

215

EL MUNDO.

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UAU!lO DE LA AGRICULTOR,\,

ÜARRO DE LA lNFANTElUA,

El plagio en música.
En carta publicada ya por EL MUNDO diario, el
maestro Cha pi, el aplaudidoautor de cCurroVarga~,&gt;
se defiende del cargo que se le hizo cte haber plagia-

nJ una frase de Puccini. A este propósito creemos debido invest.igar en qué puede consistir el plagio en
música, en dónde resiae y en qué principalmente
consiste y quién incurre ó no en él.
Chapí se defiende del cargo, afirmando que mal pudo haber copiado á quien no conocía, que sólo ha venido á bojear la partitura de Puccini recientemente,
y con motivo de un cargo análogo que se formuló en
Barcelona. Este alegato absuel ve plenamente á Chapí del cargo de plagio en el orlen jurídico, hace, _ante
un tribunal, prueba plena en su favor y moti vana un
fallo judicial absolutt.rio. Pero ante el público y ante el arte nadi e logra redimirse del pecado de haber
pens.;do y escrito lo mismo q1,eotro, aun sin concienr•ia de ello ni posibilidad de imitación. Alfonso Daudet acusado de haber plagiado á Dickens juró y proclamó no haberlo conocido sino con posterioridad á la acusación y no obstante eso no pudo
evitar ni atenuar siquiera la mala imprE&gt;sión de
ese vlogio illc0rtscie11te, de esa In voluntaria y for-

.7

-

tuita coincidencia entre dos pensamientos. Nunca
es tan cier to como en este caso que el que da vrimero da
dos veces, y quien ha tenido la desgracia de escribir lo
mismo que otro y después de él, sufrirá las consecuencias, aunque sin justicia.
La conciencia del maestro Cbapí puede y debe estar
tranquila; pero n i el público dejará de resentir la
mala impresión ni la crítica omitirá consignarla.
y es que u na cualidac dominante del artista, lo
que todos le exigen con imperio, y en música con
mayor apremio, es la originalidad, la personalidad;
todos queremos, y sólo los genios lo logran , que el
modo de sentir y de pensar del compositor les sean ·
propios, peculiares, novísimos; admiramos á Beetho•
ven y no admiramos á sus imitadores aun inconscientes y de buena fé.

*

**

El punto importante en el caso en cuestión, e11 discutir y aclarar qué se entiende por plagio en música,
y trataremos de inquirirlo discutiendo las doctrinas
del maestro Chapí. A su juicio no debe j uzgarse de
si hay plagio ó no por el sonsonete de unas cuantas_notas sino por el conjunto de la composición y cons1de•
rando todos sus elementos. De no proceder así, dice,
no habría autor original en el mundo, p~esto que es
siempre posible, ae-regamos nosotros, para r eforzar
el ara-u mento en.:ontrar unas cuantas notas iguales en
las c~mposici~nes más disímbolas. ~in duda alguna;
á cada paso en frases musicales sin semejanza, encontramos tres ó cuatro notas iguales, q ue se suceden de la misma manera, y serla simplemente estú·
pido pretender que eso no sucediera, siendo tan lne•
vi table como irremedia1-&gt;lf'.
Pero si la simple coincidencia de iwas cuant((S ntJtaB
conduce á afirmar que no hay música orig inal, la exl·
gencla de Chapí de que la semejanza ba de ser tQtal
é incluir todos los elementos musicales lleva recta•
mente á inferir que no hay plagio musical posible, lo
que es igualmente absurdo. En efecto, siendo la música un arte complexo en el que figuran f undamentalmente: melodía, armonía, ~ontra_punto ~ lnst~~
mentación, es de todo punto 1mpos1ble segun el
culo de probabilidades que dos composiciones masl·
cales ó fragmentos de ellas. escritas independientemente, puedan á la vez contener la misma melodía,
la misma armonización, el mismo tejido contrapuntístico y la misma instrumentación. E l plagio In·
consciente, en ese supuesto, .:is de todo punto imposible. Y si el Inconsciente es imposible el consclent.e
sería imbécil; n'.: hay plagiario que calque y
duzca foto&lt;Tráficamente una composición agena 5 •
quiera un fragmento import ante, porriue sería lapida
do sin miserirordia.
r
Si pues los dos extremos son inadmisibles por se
igualmente absurdos ¿en qué consiste el plagio Y
cuál es el criterio para definirlo?
.
,
Un poco de análisis nos permit irá aproxima.in~
una solución. La música, decíamos, consta de melod~
armonía, contrapunto é instrumentación; de es
cuatro elemento!&gt; pueden faltar algunos; ~ued~
cerse música con simple me'.odía sin armomzación •
acompailamiento alguno; los ejemplos de frases
les ó instrumentales sin armonización ni acompaecel
miento, abundan y constituyen música Y á v

excelente. La posibilidad de hacer música simplemente melódica y la simplicidad que la caracteriza y
la hace Lan accesible á tofos los oídos, explican la
preponderancia de este elemento, su pdpel capital y
la predilección de las wasas por él Puedt haber música puramente a rmónica, y de alto vuelo y exquisita.
lnsplraclóo; pero no puede haber música ni pura nenteoontrapuntíst ica, ni pur.surente instrumental, co- mo nn sea 11\ música rítmica p rlmlti ra ejecutada en
el t.amboril, el tam-tam, el
ttpo1111xtle ele., q ue casi no
werece tal nomore.
En un trozo m usical que
conste, como es hibitual,
de el!OS cuaLro elemen Los,
¿eui\l sirve de criterio · y
de ple1ra de toque para
juzgar del plag io? Eviden1remente la meloiía; desde
luego porque ts la parte
ma\s ac.:esib'.e a l público,
y A la que, en noventa
ocasiones sobre c ien se subordln.1n todas las otras.

Y cuenta que el públicn no es de despreciarse en esta
cuestión; la crítica es impotente para modificar su
opinión y el fallo subsiste y la fama del autor se empaña. Y no puede ser de otro modo; tomemos la meJodfa del andante de la quinta sinfonía de Beetboven;
no hay duda en que es facultativo armonizarla y,aeompailarla en otras muchas formas que la que el autor
eligió. Así arm()nizada y acompaiiada en
otra forma, peor sin duda, pero diferente·
de la que ideó Beethoven ¿constituye
plagio? Según Chapí, no: según todo el
mundo, i,í.
Si se le ocurre á cualquiera armonizar
y acompailár el aria Di,quella pira, como
unas peteneras, habrá plagio quiera ó
no Chapí.
Nos~ necesita plagiar toda la mE&gt;lodía;
compuesta de frases sucesivas que son como las cláusulas aisladas de que consta
un periodo, puede el plagio versar sobre
alguna de ellas y no sobre las otras y
sE&gt;r real y ~ ft et! vo. De otro modo, cobiendo frases sueltas de melodías distlr,•
tas, podrán escribirse cantos y aspirar
á una originalidad de mala ley que nadie
reconocería lE&gt;gítima.

··· 1

Si del canto pasamos al acompañamiento, salta á

la vista que, como materia de plagio, tiene una importancia secundaria. En la ro ús10a anticuada, estilo
Donizze:-.ti, los acompañamientos tienen ritmos con
frecuencia Idénticos y armonización semejante, y nadie for muló por ese concepto acusación de plagió; lo
mismo pasa en la música de baile.
Ec. la alta música y en la novísima, el acompailamiento es á la vez armónico y contrapuntístico,acordes variados y nuevos cantos se mezclan y combinan
con la melodía fundamental. El cargo de plagio, por
concepto del simple acompañamiento, es ya más fácil de for mular y de probar si las melodías secundarías son plagiadas. 8i el acompaflamiento e:i puramente ar món ico como suele suceder, se necesita una.
· identidad casi completa en la sucesión y resolucl6n
de los acordes para acusar de plagio. Con la armonía pasa lo que con la instrumentación, hay creadores de armonías, de res0luciones de acordeF, de conjuntos simultáneos de wnidos, como los hay de combinaciones instrumentales; pero á poco esas creaciones
acaban por ser del dominio público y por pasar al
acervo cvmún, y fundan mal y difícilmente acusa-

•

-✓
- -

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regrr

h:.

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MONU:llENTO DEL E STADO DE ÜAll1PEORI!:.

Üll:lfAMENT AClON DEL Ei:,T.ADO DE VER.ACRU Z EN EL COSTADO SUR DE LA ALAMEDA.

Aneo

DEL ESTADO DE CHIAPAS.

�Domingo 24 de Septiembre de 1899.

EL MUNDO.

216

Domingo 24 de Septiembre de 1899.

EL MUNDO.

ciones de plagio. Acompañar con el cuartero es la regla, pasar del tono mayor al menor ó al contrario; es
el pan de cada día y no se hacen cargos de ¡&gt;!agio por
este concepto.
Desmenuzada la cuestión en s•.1s elementoll, resulta
que la acusa(lióo de plagio tiene por principal fundamento la imitación de la frase melódica ya fundamental, ya accesoria; que imitada la melodía fundamental hay plagio, aun cuando varíen el acompañamiento, y la instrumentación. T&lt;1.l es el caso de
Cb.api, probado por la asernración del mismo hecho
en B:1.rcelona.
Jurídicamente queda absue!t(), puesto que la imitación fué casual; lo cual no quita que el público encuentre des1gradable esa segunda edición de un tema
que ya le era familiar.
En cuanto á que el maestro, en caso de imitar, hubiera preft!rido modelo más grande y más alto, le
haremos observar que eso no es facultativo y que se
imita lo que se puede y no lo que se quiere. Jamás
Dehlle bobiera podido imitar á Shakespeare, nl
Scarron á Moliere.
DR. M. FLORES.

·LASFIESTASDESEPTIEMBRE.
NUSTRAS ILUSTRA..CIONES,

Dedicado especialmente el número de hoy á la revista gráfica, que presentamos á nuestros lectores,
creemos inútil repro:iucir pormenorizadamente la
crónica de las fiestas que publicó la preni-a di.aria.
Sólo consignaremos aquellos datos que sirvan para explicar ni.:estros grabados.
El arco de Tabasco oc.ipó la entrada de la avenida
de Plateros. Era de elegante senci.l!ez y llamó mucho
la atención, mereciendo unánimes felicitaciones sus
antures los señores Ingenieros I&gt;!nacio y Luis de la
Barra y el señor Alfredo Hijar y Raro.
El de Sonora se colocó en la l .e . Calle de Plateros.
,Dirigió su construcción el se!ior Fdlpe H11ro.
El de Morelos fué formado de plantas y flores y tenía en la parte superior del lado oriental un ,retrato
del héroe Morelos. Estaba situado en la esquina del
templo de la Profesa. Lo dirigió el Ingeniero Antonio F. Torres.
El arco de Durango, obra del sel'ior Ingeniero Adolfo Obregón, se erigió al terminar la tercera calle de
San Francisco.
El de Guerrero, situado frente á la Fama Italiana
en la segunda calle de San Erancisco, fu~ dirigido
por el Ingeniero J. M. Alva.-El de Chihuahua se alzaba en la esquina del Jockey
Club. El perito que lo construJ ó fué el seflor arquitecto Alcérreca y Comonfort.-EI
de Hidalgo e.taba al comenzor la .Avenida Juárez. Fueron las autores los señores
.Herrera Gutiérrez y Enrlq.oo Gómez, y autorizó la obra el señor Alcérreca y Comonfort.-El de Chiapas se alzó frente al callejón de Coajomulco y fué proyectado y dirigido por el señor .rosé M. V!ll!tsana.-La parte decorativa que costeó el Gobierno
de Veracrm,, ocupaba todo el costado Sur de la Alameda y fué dirigida por el seiíor
Guil;ermo Valleto.-El de Guanajuato se vela en la desembocadura de la Calle Nueva. Lo dirigió el Ingeniero Gonzalo Garita.-El de Puebla, construido por el Ingeniero A. Ollivier, estaba en la calle de San Dieg-o frente al Hosp!cio. -El de Yucatán ocupaba la desembozadura de las calles de Humboldt y el de Campecbe el frente
de la calle de Balderas. El autor de ellos fué el seiior Ingeniero Leopoldo Batre,.EI de Oaxaca eitaba á la entrada de la Calzada de la Reforma. Lo p1 oyectó el señor
Lic. Alfredo Cbavero.

ARCO DEL ESTADO DE YUCATAN,

CARRO :)E LA AR'IILLERIA.

CARltO DE LA CAB.\LLl!:RIA.

CA.KRO Dll: L.A MINERIA,

217

�Domtngo·2.i de ~eptiembre

EL MUNDO.

1.. 1i11111.

Año VI

Tomo I

1

México, Domingo

1°

de Octubre de r899.

CARRO DE LAS FABP.lCAS DE HILADOS Y TEJIDOS,

LAS NOVIAS DE HUMO

I
Cuando nadie me rodea es cmando estov más
acompaiiado. Repan1igado en un sillón de ·mi alcoba y fumando un cigarrillo mientras se afanan
por llegar basta mí los ruidos de la vida comercial, me encue.,tro en una sociedad exquisita,
evocada por mis ensueflos siempre en parranda.
Entre las nebulo3idades del humo. vr.porosas
y Sútiles vieuen á mi. en largísimo cortej ,, las vi
siones que han vivido alguna vez en mi fantasía
efervescente.
Recibo. Pálida y con los ojos secos viene Otelia, la rubia, arroj,rndo en su camino lo¡¡ pétalos
de las rosas que su mano alba arrancó en el jardín. Sí, la veo vagando loca entre las combas on•
dulaciones del humo de mi cigarro. Delira y me
ofrece sonriendo una campAnula. Acércase en su
amable demencia á ponerla en un ojal de mi vestido. Oh! cómo brillan sus ojos! La inccente niiia
está muy pálida, pero sus labios son rojos y su
complaciente sonrisa despierta en mi organismo
á los enanillos de la sensualidad que bailan furia•
sos por toda mi espina dorsal y pinchan mis nervios. Luego se arremolinan en torno de mi cere•
bro y atizan la maldita llama con sus murmura•
ciones iosolante3 y maliciosas. Mis ojos brillan
también. La hermosa delicada y nerviosa del
cuerpo de Ofelia la presiento bajo su túnica. Extiendo los brazos para estrechar á la virgen loca
y saciar en sus labios purpurinos la sed de amor
que me mortifica, pero el beso queda tembloroso
en mis labios ...... Ofelia huye. La canastilla de
flores se vuelca y, entre las espirales del humo,
veo las rosas cayendo en el espacio como ma~i
posas muertas... . La ceniza de mi cigarro se ha
caído.
II
Vienen, lejos aún. Vagamente escucho el balali
de los caracoles y el ladrido de los perros. Es el
Conde Lascaro que va á la cacería del oso Atta•
Troll. Al fin se acercan. En rápidos corceles que
briosamente galopan, vienen las damas y los caballeros, ataviados con ricos vestidos. Las javalinas y los cuchillos de caza despiden brillores
de plata. bruiiida.
Pt1san junto á mi y resuelv,' tomar parte en la
eaccria. Monto en un caballo ricamente enjaezado, que un paje tiraba de la mano. La hij11 del
conde, desdeiiosa y altiva, va á mi lado en obediente hacanea .. . . El humo de mi cigarro se me
espesa y forma espesos bosques y montaiias rocallosas, en donde nuestras cabalgaduras caminan con dificultad. Eglantina, la hija morena del
conde, apoya imperiosamente su mano sobre mi
hombro con la insultante familiaridad que se tiene con la servidumbre. Sorda cólera me hace palidecer, A la vez que el intenso deseo de humillar
la altivez de la dama y de ser amado por ella.
Nos apeamos porque el terreno se hace difícil. ..
Allá lejos vemos al Conde Lasr.aro, blandiendo
la javalina. El oso Atta-Troll cae herido y ruge
espantosament1:1 ....
Eglantiua se apoya en mi hombro de nuevo y

vo más atrevido, la cojo p0r la cintura y estampo1 un rápido beso en sus labios. Un fustazo crú
zame el rostro. La dama ha castigado mi osadía.
-O~ amo.
-Lacayo insolente y cobarde!
-03 amo: No soy lacayo, ¿por qué me humi•
llAis?
-Mal caballero!
Eglantina levanta nuevamente la fusta :-Te
iimué si me vences-me dice furiosa, arreme•
tiendo contra mi.- ¿Qué hacer? ¿No es ridículo
Juchar con una damai' ¿Herirla? ¿Verter su sangre?-Cobarde!-aiiade con los ojos brillantes de
ira: ¡Qué hermosa está! Par¿ce una walkiria. Un
nuevo fustazo me hiere y veo á Eglantina prepa•
rándose á herirme con la javalina. No reflexiono
ya. Luego. Repetimos el combate de Gunther y
Brunequild11, de que habla la leyenda de los ni·
belungos. Varias veces estoy á punto de ser atravesado por la javalina de Eglantina, quien la
manej&gt;\ con la destreza de un montero; pero mi
destreza me salva, y al fin hiero levemente en el
l'aello á mi adorable enemigo. Suelta el arma y
e1e en mis brazos llorando como una niiia. Sus
r-&gt;pas de seda se han desceiiido en la lucha .. . .
l'lle has vencido, te amo-me dice pegando sus
labios ardientes A los míos. La apretada arboleda
invita á los idilios. Los enanillos q:;.e hay cabalgados en todos mis nervios, despiertan más irritados que nunca. El cutis suavísimo de Eglanti·
na, su seno virginal entrevisto en las agitaciones
de la lucha, sus ojos negros de gitana enamorada, me enloquecen . .. Tomo en mis brazos á
Eglan1ina .... pero el Conde Lascara regresa
inunfante. El oso Atta-Troll cuelga sao~riento
de las ancas de su caballo ..... .De pronto empieza todo a disfumarse, A desaparecer: el bosque, la cabalgata, el Conde Lascara, Atta-Troll,
Eglantina ... . Quiero atraerl11 para darla un beso
h1rgo, muy largo . ..
Mi cigarro ~e ha apagado, el humo se ha des•
vanecido y chupo, chupo en vano la colilla. Vuel•
vo á encenderla.

-¿Porqué me sigues, joven? ¿No sabes quién
soy?
-Sé que eres una reina, la reina de la hermo,
sura y de la gracia. Sé '}Ue te temen ó respetan
todos, viejos y mozos, mujeres y niiios. Quiero
s11ber quién eres, niña gentil. Te veo con los ojos
de mi pasión. Quiero sabet· quién eres, por que
te amo. Ignoro si eres mala.
-No, no lo soy. Soy buena y amable con loa
poetas. Soy la querida de todos los hombres, pe•
ro á unos los trato mal y á o~ros bien. Eso es to•·
do ..... .
-Pero ¿quién eres? Dímelo, adorada rnitia.
¡Querida de todos los hombres! Mientes, eres pu•
ra y virgen como un ángel.
-Iluso, me encuentras joven y bella ... Tú
debes ser poeta. Lo eres?

-Sí.

- Entonces, sígueme. Sígueme, te amo.
La noche av&gt;\nza y llegamos á un palacio blan•
co que hay en las afueras de la ciudad. Es todo
de mármol; parece estar deshabitado, pues no
se oye el meoor ruido.-L1. luna tille con una
luz pálida la silenciosa mansión. La joven toca
en la puerta y ésta se abre inmediatamente. En•
tro. Es un vasto salón. lujosamente ornado. Es,
tán llenos los sofás, las sillas, las v 'ntanas, de
per11nnas con los más variados vestidos. H11y bai•
le. Un melodium toca los acordes primeros de
una cuadrilla triunfal. En cuanto eutramos todos
se ponen de pie para salud11r á la ilustre joven.
Mozart es quien toca; Goethe y Reine saludan fa•
miliarmente á mi guiadora; varios trovadores
provenzales se inclinan ante ella y ella les son•
ríe y con la punta de los dedos envía un beso i
un joven poeta que está de pie en un rincón, pre•
l!"Unto como se llama y me dicen que JuliAn del
Casal. La dama sigue de largo y yo ebrio ~e
amor y curiosidad la sigo. Penetra en su alcooa
f'n donde hay un amplio le,1bo de extral!.a f.irma.
Estamos solos. E la se desciiie la cabellera Yuna
muda cascada de ébano cae sobre sus hombros.
Delirante la estrecho entre ruis brazos; ella, con
III
fuerzas de varón f Jrzudo, me arrastra á su le•
Tvdos al verla pasar dicen con terror: «E3 la cho. Nuevamente me extrafla la formdo de éste-Rdina» - ¿Quién es esta reina á la que todos te• Dime, oh reina amada, ¿qué lecho es aqueli'-EB
men t seflalan? me pregunto, y la curiosidad me el ataúd, mi lecho de dei:1pos11da. Ven. te amo,-:arrastra á 1ieguirla. Voy detrás de ella. Su cin- Un estremecimiento de frío me sacude y estroJa
tura es esbelta. Su vestido es riquísimo, blanco y los nervios al paso que una dolorosa voluptU?·
ceiiido. Su andar rápido, pero majtistuoso. To - sidad me incita á entrar en esa enorme eaJa
dos, al verla, palidecen. Los seiiore:! y la gente negra. ·
-Quién eres, novia mía?-la preguntó con ao•
del pueblo al encontrarse con la «Reina» se es•
tremecen, se descubren con miedu y se alejan siedt1d. . ...
procurando no tocarla. ¿Pero quién es esta rei-Soy la muerte, la rdna muerte ... .
Nos unimos en un estrecho abrazo y murmn•
na?-me digo. Pasa un poeta morfinómano y la
saluda con carifloso respeto. Al fiu nota la joven rllntes, convulsivos de amor, caemos en el siniea•
misteriosa que yo la sigo. Oh! Dios santo, no he tro lecho.
-Dame dame un beso-la digo euplicante,
visto mujer más extraiiamente seductora. Es una
nifla casi, de cabellera y cejas negras como la Entonces ¿lla junta sus labios á los míos y siento
noche; pero sus ojos son verdes, en sus labios hay un dol0r de muerte agudo y terrible que me ha·
como plllpitaciones de besos que pugnan por sa- ce gritar. .
.
Equivocadamente me había llevado el c1g11rro
lir. Pálida, pálida como una viuda joven y adolorida, tiene sin embargo en sus ojos chispeo...de á los labios . . .... por el lado del fuego.
sensualidad y alegría. Su rostro me ha conmovido
C LEA"E ,TE P .\LMA,
hondamente. Se detiene ai oír mis pasos tras ella.

•

RETRATO de MUJER por Franz von lenb~ch.

Número 14

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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