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~úm. Autor
NOIII. Ada. -

JORGE MARIO GARCIA LAGUARDIA
CESAR PAMANES NARVAEZ

/-;2,J"1Z5"t)"ít''3
.,.,------

1.

Pl'Ocldeftcla
Pn!lcio
Fecha
Clasificó

----------

m,

Catalogó.:-----------

LA LECISLACION
UNIVERSITARIA

• t

..

..

BlBUOTECA UNIVERSlTARlA

"ALFONSO REY&amp;S',
Dirección General de Preparatorias
Sub-Dirección de Extensión
UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LIDN

�JORGE MARIO GARCIA LAGUARDIA, Licenciado en Ciencias Jurídicas y Sociales por la Universidad de San Carlos de Guatemala y doctorado en
Derecho por la Universidad Nacional Autónoma de
México. Actualmente es investigador visitante en el
Instituto de Investigaciones Jurídicas de esta última
institución.

CESAR PAMANES NARVAEZ, Licenciado en cien"Universidad Critica" se publica mensualmente en la
Dirección General de Preparatorias. Sus objetivos son
estimular la investigación y cultura universal y ser
vehículo de extensión y comunicación universitaria.

cias jurídicas, egresado de la Universidad Autónoma
de Nuevo León. Profesor de la preparatoria número
veintidós de la UANL y director de la misma. Actualmente ocupa la jefatura del Departamento Jurídico de la Universidad.

�LINEAMIENTOS JURIDICOS *
DE LA UNIVERSl,DAD -EN
AMERICA LATINA

)

JORGE MARIO GARCIA LAGUARDIA

*

Parte introductoria del texto Legislación universitaria de
América Latina, publicado por la Universidad Nacional
Autónoma de México.

�A.

Introducción.

La institución universitaria ha ·sido materia que
se ha incluido en el más alto nivel de la estructura
jurídico-política de varios países de América Latina.

"'

Frente a la presencia de la Universidad como materia de algunos ordenamientos constitucionales, hemos podido apreciar que su inclusión responde a la
necesidad de abstraer a la institución universitaria
de las variaciones que resultan de la dinámica política a que está sujeto un país por la limitación temporal, de hecho o de derecho, de los hombres o los
partidos en el poder. La disposición constitucional
ofrece a la Universidad la rigidez que la norma fundamental otorga a la estructura orgánica del Estado
determinada por la Constitución; y en esta forma la
coloca a salvo del Decreto que eventualmente puede alterar sus finalidades esenciales en detrimento del
principio de estabilidad, que condiciona el proqreso
de la investigación, docencia, formación cultural, extensión- y cooperación social como funciones naturales de la institución.

B.

La Universidad y la Constitución.

El constitucionalismo liberal tiene en América Latina una accidentada historia y se realiza, al menos
formalmente, en la segunda mitad del siglo XIX, cuando una serie de textos reafirman la decisión por los
principios demoliberales anunciados por la generación de independencia. Tardíamente se lograba una

BlBLIOTF.cA UNIVERSITARIA

"ALFONso ~

�etapa más en la lucha del individuo contra el poder
público en busca de garantizar un mínimo de libertades. Pero la vinculación al proceso económico mundial y el crecimiento que ésta aparejó, trajo como
consecuencia que la región se viera abocada a nuevos requerimientos legales que se tradujeron en una
reforma global de la orientación de su constitucionalismo.
A partir de principios de siglo se produjo un cambio visible en áreas importantes de la región, que
trajo como consecuencia el surgimiento de nuevos
5ectores sociales, un incipiente proletariado industrial
y la ampliación inusitada de una clase media que a
partir de la primera guerra, pretende acceder al
poder político del cual la vieja oligarquía decimonónica la había cuidadosamente alejado. La transformación económica que estaba en su base, obligó a
un replanteamiento político, que reconocía expresamente el intervencionismo del estado en la vida económica y social: "insistiendo en que la política económica de los últimos cincuenta o sesenta años no
había creado una 'vida nacional plena' porque había
sido concebida en el vacío, los nuevos dirigentes de
los sectores medios prometieron no solamente el progreso económico sino también la democracia social.
A las abstracciones políticas y morales por las que
sus dirigentes habían luchado durante el período de
la independencia añadieron la exigencia de que se
pusiera a disposición de los electores que votaran sus
plataformas una participación mayor en los beneficios materiales y culturales que había hecho posibles
la técnica del siglo XX. Insistían en que el económico

8

fuera el principal problema político y que se agregaran garantías sociales a las garantías individuales".1

..

Y así aparece una gran corriente desde la primera guerra que se acentúa después de la segunda, que
tiende a la constitución de los derechos sociales, la
extensión de la democracia, ampliación de problemas tratados constitucionalmente, limitación formal
del poder ejecutivo y tecnificación del aparato constitucional. Que se inicia precisamente con un texto
americano, la Constitución mexicana de 1917, pero
que adquiere resonancia universal con la promulgación de la Constitución rusa de 1918 y especialmen+e con la alemana de Weimar de 1919, dent ro de
cuya tendencia deben incluirse las cartas fundamentales de España del 31 , de Austria y Checoslovaquia
de la primera posguerra y de la soviética de 1936.2
Dentro de los textos constitucionales
la recepción de una temática nueva, que
terias antes reservadas a la legislación
a las que se les da una mayor jerarquía.

se produce
recoge maordinaria y
Junto a los

l John Johnson, la transformación política de América latina. Surgimiento
de los sectores medios. Estudio preliminar de Sergio Bagú (Buenos Aires: Librería Ha~hette, 1961).
2 Sobre el constitucionalismo ver los clásic:&gt;s, Mirkine Guetzevitch, Las nuevas tendencias c!el derecho constitucional (París: 1931); Carlos García Oviedo,
El constitucionalismo de posguerra (Sevilla: 1931). La literatura sobre el tema
es profusa. Entre otros: José Gascón y Marín, "la política social en el derecho constitucional contemporáneo", Información Jurídica, No. 59 (Abril, 1948)
Págs. 3-28; César Enrique Romero, "Esbozo hist6rico del estado y sus direcciones contemporá:ieas. Constitucionalismo social", Boletín de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de Córdoba, Argentina, Año XIX, Nos. 3 y 4 (Juliodiciembre, 1955) Págs. 591-621; Fernando Murillo Rubiera, "Contenido de la
revolución iberoamericana", Revista de Estudios Políticos, No. 131 (Septiembreoctubre, 1963) Págs. 2(¡9-195; Sergio García Ramírez, "Lo social en los sistemas jurídicos constitucional e internacional contemporáneo", Boletín Mexicano
de Derecho Comparado, Año I, No. l , Nueva Serie (Enero-abril de l 968) Págs.
119-162. Con referencia especial a la región ver el excelente libro de Je&gt;sé
Mira,da, Reforma y tendencias constitucionales recientes de la América Latina,
1945-1956 (México: Instituto de Derecho Comparado, U.N.A.M., 1957) y Las
cláusulas económico-sociales en las constituciones de América, Publicaciones de
la Academia de Ciencias Económicas, 2 Vis., (Buenos Aires: editorial Losada,
1947).

9

�principios que tradicionalmente orientaban el contenido de las constituciones, en busca de una mayor
y definitiva limitación de los gobernantes en favor
de los gobernados -que llevaron en un momento a
un estado gendarme, espectador simple del proceso
social-, ~parecen otros, orientados, más bien a garantizar al individuo frente "a la abstención estatal",
fijándole al poder público una serie de obligaciones
en campos que antes tenía vedados. El intervencionismo estatal se hace evidente en muchos aspectos
y en orden a la cultura, se considera que el acceso
a sus beneficios es imperativo indispensable para
el desarrollo de las nuevas sociedades. Así, en muchas constituciones aparecen disposiciones específicas sobre el derecho y deber de instrucción, educación_laica y obligatoria, escuelas especiales, ayuda
a estudiantes, protección a minorías, etc. Y la educación superior viene a ser acogida en los textos con
una doble significación: por una parte fijando su filosofía general y la obligación del estado de impulsarla y organizarla y en algunos casos reconociendo
la autonomía de las instituciones universitarias a efecto de limitar el poder del mismo quitándole funciones propias a efecto de garantizar la pureza del servicio y preservarlo de la inestabilidad política.
Ya en el siglo pasado, algunas instituciones universitarias habían logrado cierta independencia del
poder público. Chile ( 1879), Argentina con la Ley
Avellaneda ( 1885), Uruguay ( 1885). Pero es en Córdoba en 1918, donde se produce el movimiento renovador de las instituciones universitarias que todavía tiene resonancias actuales. El cambio social que
hemos apuntado antes y que modificaba ya el aire
público total de la sociedad latinoamericana chocó

10

con la arcaica estructura de la Universidad que se
resistía a su modificación en manos de conservadoras generaciones académicas avejentadas en el ejercicio abusivo del poder. "Por la libertad dentro de
las aulas y la democracia fuera de ellas", era uno
de los lemas de la generación revolucionaria de Córdoba, que explica el interés propiamente académico
de reforma docente, de gobierno, de métodos, administrativa y la preocupación política por la modernización de la sociedad en busca de la ampliación
de la demoéracia y Ja participación de los estudiantes en la vida nacional, que quedará desde entonces
como una constante de la región.3
Desde entonces, el principio de la autonomía de
los centros universitarios quedará como un principio
de todos los programas revolucionarios impulsados
en mayor o menor medida por segmentos de las clases medias, y después del triunfo de éstos, aparecerá
el reconocimiento constitucional de la autonomía universitaria como una de sus conquistas. Así en Bolivia,
Costa Rica, Guatemala, Venezuela ... Actualmente
existe una tendencia a constitucionalizar el tratamiento de la universidad en dos importantes países: en
México, ha salido la idea del propio Poder Ejecutivo,
aunque todavía no llega a concretarse en iniciativa
de ley y en Argentina se han producido estudios de
gran valor, propiciándola.4
3 Sobre la reforma de Córdoba, la bibliografía es abundante. Ver Gabriel del
Mazo, La reíonna universitaria (Buenos Aires: imprenta Ferrari, 1926); Julio V.
González, La Universidad, Teoría y acción de la reforma (Buenos Aires, editorial
Claridad, 1945); José Ingenieros, La universidad del porvenir (Barcelona: librería
Sintes, 1930). El tema sigue teniendo permanente atractivo. Ha llegado a
nuestras manos en los últimos, meses, Roberto Díaz Castillo, La reforma universitaria de Córdoba &lt;Guatemala: imprenta universitaria, 1971) y María Elena Rodríguez de Magis, La reforma de Córdoba (México: Colección Deslinde, imprenta
universitaria, 1972). Posiblemente las mejores publicaciones sobre el tema sean
A. Ciria y H. Sanguinetti, Los reformistas (Buenos Aires: Jorge Alvarez, 1968)
y Federación Universitaria de Buenos Aires, La Reforma univehitaria 1918-1959
(Bue.nos Aires: 1959).
4 E;;r ique Mario Mayo~hi y Alfredo Manuel van Gelderen, F undamentcs

11

�C.

4 principios básicos.
1•

Libertad de cátedra. Es muy claro y no sus-

cita problemas de semántica existiendo un concepto
generalmente compartido por los legisladores. Consiste en el derecho de los docentes investigadores
a realizar su labor en la forma que consideren conveniente y a expresar sus ideas sin limitaciones.
constitucionales del sistema educativo argentino (Buenos Aires: Angel Estrada
editores, 1969) y especialmente Héctor Félix Bravo, Bases constitucionales de la
educación argentina. Un proyecto de reforma (Buenos Aires: editorial Paidos,
1972), quien formula el siguiente: X . . . Art. 5. Cada Provincia dictará para sí
una Constitución bajo el sistema representativo republicano, de acuerdo con los
principios, declaraciones y garantías de la Constitución Nacional, y que asegure
su administración de justicia, su régimen municipal, la educación primaria y la
más amplia descentralización administrativa. Se crearán Consejos Escolares de
distrito, departamento o partido, de carácter autónomo y electivo -con participación de los docentes y los padres de los alumnos-, dotados de rentas especiales. Bajo estas condiciones, el Gobierno Federal garantizará a cada provincia
el goce y ejercicio de sus instituciones. Art. 14. Todos los habitantes de la
Nación gozan de los derechos civiles, políticos, económicos, culturales y sociales
que son inherentes a la personalidad humana, conforme a las leyes que reglamenten su ejercicio a saber: lo. De trabajar y ejercer toda industria lícita. El
Congreso dictará una legislación social de acuerdo con las siguientes bases:
... Formación, cultura y elevación profesional del trabajador. . . bo. De usar y
disponer de su propiedad. . . Se promoverá un régimen agrario que contemple:
... La enseñanza agrícola orientada a la formación de hombres útiles para la
explotación racional de la tierra. . . 9o. De aprender y enseñar. la Educación,
de carácter gratuito y laico en todos los niveles, es un derecho de los habitantes
y un deber del Estado, que está obligado a proporcionarla asegurando la ígualdad de oportunidad. Se garantiza la libertad de enseñanza. El Estado tendrá el
contralor sobre los establecimientos privados, sin obliqación de contribuir a su
sostenimiento. la educación tenderá al desarrollo integral de la personalidad de
los educandos y a su capacitación profesional, con observancia de los principios
de libertad, responsabilidad social y solidaridad humana. Contribuirá a la formación de ciudadanos aptos para la vida democrática. Sus principios, objetivos
y organización general, con resguardo de la autonomía de los órganos rectores de
la enseñanza, serán determinados por una ley aplicable en todo el país. La enseñanza primaria es obligatoria; la media, dentro de los límites que señale la
ley. Ambas estarán ampliamente diversificadas, de acuerdo con las condiciones
propias del educando, su orientación vocacional y las características del ambiente
social. Las empresas industriales, comerciales y a(Jrícolas en que trabajen más
de cien personas, están obligadas a proporcionar enseñanza primaria gratuita a
los empleados y a los hijos de éstos. Están obligadas, igualmente, a proporcionar, en cooperación, aprendizaje a sus trabajadores menores, en la forma que
establezca la ley. Será función exclusiva de la Nación y de las provincias la
formación del personal docente pre-primario, primario y medio. El correspondiente estatuto asegurará la idoneidad mediante la valorización de los títulos
docentes, el nombramientó por concurso, el perfeccionamiento, la estabilidad en
la carrera y la libre intervención en la vida cívica. Corresponde al Congreso
dictar la ley orgánica de las universidades, en la que se asegure su funcionamiento autónomo, con la facultad de darse el propio estatuto, elegir las autoridades y nombrar el personal, participando en el gobierno de las mismas profesores, estudiantes y graduados. Gozarán de autarquía financiera. Ellas solo podrán ser intervenidas por ley del Congreso, por tiempo determinado no mayor de
noventa días y en los siguientes casos: acefalia total de sus autoridades, para

12

2. Autonomía. Fue t omado en su acepción et imológica, es decir, considerando que una constit ución estatuye la autonomía universitaria, cuando dispone que será la universidad la que se d e sus propias leyes, como e n el caso de la Constitución de
Costa Rica (Artículo 84) y de Bolivia (Artículo 195}
haciendo la diferencia con las que estat uyen la autonomía universitaria, pero que señalan al órgano legislativo del país como el encargado de dar las leyes
::le la universidad, especialmente su ley orgánica ; éste
es el caso de la Constitución de Honduras, (Artículo
157, párrafo segundo} y del Uruguay, (Artículo 204,
párrafo tercero).
3. Autarquía financiera. Fue tomado en su acepción gramatical en el sentido de independencia económica. El diccionario de la Real Academia define
el término así:
Autarquía: Condición o calidad del ser que no
necesita de otro para su propia subsistencia o
desarrollo. 2. Independencia económica de un
Estado.
Autárq uico: Perteneciente o relativo a la autarquía económica.
En la legislación argentina derogada, en forma
equívoca se utilizaban los dos-términos: autonomía
asegurar la continuidad de sus servicios y como garantía de su régimen constitucional y legal. la emisión de títulos habilitantes para el ejercicio de las profesiones técnico-científicas y liberales, incluida la docencia, es facultad privativa
del Estado. Los gastos y las inversiones que requiere el sostenimiento del servicio de educación pública tendrá preferencia sobre cualesquiera otros. El Estado
asegura a los alumnos necesitados condiciones de eficiencia escolar mediante la
habilitación de comedores, -medios de traslado y otros servicios de asistencia educacional. En particular, asegura a los capaces y meritorios el derecho de alcanzar los grados más elevados de los estudios, mediante el otorgamiento de becas,
préstamos, subsidios a las familias y otras providencias que deben ser asignadas
por concurso. Son libres la literatura, el arte y la investiqación científica y
tecnológica, así como la difusión de sus resultados. El Estado otorgará su protección y fomento ...

13

�y autarquía. Ordenab~ que },as Universidades, s~ organizaran y desenvolvieran dentro de un reg1men
jurídico de autarquía", y regulaban inmediatamente
la estructura de su gobierno propio. Y en el Decreto Ley 7,631 que establecía el régimen de autarquía
financiera de las universidades, señalaba que aquella
"supone la consideración de los aspectos funda~entales para su estructuración legal: a) el que se vincula con el régimen jurídico propiamente dicho, creación de un patrimonio, Consejo lnteruniversitario Y
contralores legales; b) el que contempla la financiación y sus f uentes de recursos" .
La nueva Ley Orgánica de las Universidades Nacionales, aún vigente, suprime el equívoco al indicar
que el Estado confiere a las Unive_rsidades_"a_u'.onomía académica y autarquía financiera y administrativa" (Art. 5o.}.5
4. El punto cuarto, fuente de financiamiento, fue
considerado, cuando la constitución establece una
asignación económica determi_nada, proveniente del
ingreso público en favor de la universidad. Por ejemplo, el caso de la constitución de Guatemala que en
su Artículo 99 apunta:

Una asignación privativa nb menor del dos y medio por ciento del presupuesto de ingresos ordinarios del Estado se destinará a la Universidad
de San Carlos de Guatemala para realizar sus
fines y atender a su sostenimiento, desarrollo y
progreso. Dicha asignación podrá ampliarse mes " La sociedad concede a '3 Universidad autonomía en diversos grados. Autonomía es albedrío libre, mando propio, capacidad legislativa autóctona. Para
!1Ue sea real debe ir acompaiµda de autarquía que es financiación automát ica,
independiente, libre de ocasionales y momentáneos sobresaltos", Alberto Mendoza,
Metodología del Planeamiento Universitario (Managua: Universidad Nacional de
Nicai¡3gua, 1967), Pág. 19.

14

diante rentas propias que el Estado destine al
efecto.

En alguna medida también la Constitución de
Panamá de 1946 que en su Artículo 87 apunta:
Para hacer efectiva la ·autonomía económica de
la Universidad del Estado la dotará de lo indispensable para su instalación, funcionamiento y
desarrollo futuros, así como del patrimonio de
que se habla en el Artículo anterior y de los medios necesarios para acrecentarlos.
Fuera de es-t os puntos, existen otros relativos a
la enseñanza superior, que han sido elevados al rango
constitucional, pero cuya incidencia en la comparación global es menor. Tal es el caso de las disposiciones que estatuyen la educación laica (constituciones del Ecuador y México) y las que hacen referencia a universidades privadas (constituciones de Guatemala y Honduras).
D.

Elementos esenciales de la Universidad.

La presencia de esos cuatro puntos con mayor
incidencia en las constituciones destacan un denominador común que identifica los elementos esenciales
de la Universidad; es decir, aquellos sin los cuales sus
fines naturales no pueden ser alcanzados.
La libertad de cáredra, es quizás el más importante. En ella está sustentado el carácter propio de
la Universidad y ~u dignidad misma. Su limitación o
desconocimiento s~pone la imposibilidad de realizar
válidamente sus fines. Donde se encuentra restricción o ausencia de este elemento esencial, a causa
de motivaciones dogmáticas o derivadas de intereses

15

�,,,
del poder público, sólo podrá haber una enseñanza
justificante, ya sea de la existencia de un dogma como límite de la investigación o cooperación social,
o de los intereses del poder que la estatuye. La libertad de enseñar en la Universidad pertenece a la esfera jurídica de los derechos del hombre. La autoridad estatal no debe afectarla como no sea para
garantizar su respeto e inalienabilidad.
En función de la necesidad vital de fo universidad,
de mantener este principio al margen del interés del
-gobierno de turno, de facto o de jure, se ha llegado
a estatuir en el ordenamiento de más alta jerarquía
la libertad de enseñanza, que constriñe el ejercicio
de autoridad a la norma fundamental, que implica
la decisión popular preexistente y que señala al poder público la limitación y forma del ejercicio de su
gobierno.

que se orientan en forma directa o indirecta en la
misma dirección. Se puede en este sentido recordar
el Decreto de Gabinete
, No. 144 de la Junta de Gobierno de Panamá que insiste en las limitaciones constitucionales al indicar que la libertad de cátedra debe
sujetarse
a los requisitos de objetividad científica" y no utilización de la cátedra para desarrollar
"propaganda de política partidaria ni de doctrinas
contrarias al régimen democrático y republicano. La
nueva Ley General de Educaci6n de Bolivia garantiza "amplia libertad de expresión dentro de un marco de rigor científico, siempre y cuando no genere
agitación política contraria a los intereses del Estado
y de la Nación" (Art. 6) y en un estilo más suave
y con implicaciones menores la ley venezolana indica
que la enseñanza universitaria se inspirará en espíritu
amplio y estará abierta a "todas las corrientes del
pensamiento universal. las cuales se expondrán y analizarán de manera rigurosamente científica (Art. 4).
11

•••

'

11

La gen;ralidad de las constituciones, aún cuando
no hablen expresamente de la universidad, estatuyen
la libertad de enseñanza; ya sea en su parte dogmática -como derecho individual o social- o en su
parte orgánica, al referirse a la enseñanza como servicio público. Generalmente se le reconoce sin ninguna limitación, aunque se inicia en los últimos años
una tendencia restrictiva a nivel constitucional, que
tipifica el Art. 88 de la Constitución panameña de
1946 que dice que "la cátedra universitaria es libre.
Las opiniones que en ella emitan los profesores no
les acarrearán responsabilidades, excep'to si con ellas
incitan a la subversión del orden público o son atentatorias al régimen jurídico que establece la presente Constitución o si constituyen labor proselitista".
Esta tendencia es más visible en las leyes ordinarias

16

'

1

La autonomía ha sido un concepto no siempre
usado en el mismo sentido por las legislaciones universitarias o referentes a la Universidad. Sin embargo, es conveniente aclarar que el concepto de autonomía nació implicando los cuatro puntos que se han
destacado: es decir, libertad de cátedra, autonomía
académica como potestad de dictar sus propias leyes, autarquía financiera y fuente de financiamiento,
y es en este sentido como más generalmente se le
ha utilizado. Un concepto genérico que comprende
la ootestad de dictar sus propios estatutos, elegir sus
autoridades con independencia del poder público,
preparar sus presupuestos y administrar sus fondos,
y dirigir y orientar la enseñanza con absoluta libertad. Al estatuirse a nivel constitucional la facultad

17

�de la universidad de darse sus propios gobernantes
y estructurar su régimen interior se está otorgando
la garantía de orden público, de que la eventual diferencia que surja entre los fines propios de la universidad y los intereses del poder público, no trascienda a una supeditación de los primeros al segundo, cosa que pudiera ocurrir en el caso de que los
titulares del gobierno universitario fueren nombrados
por el poder público o instituciones extra universitarias.
En cuanto a la autarquía, se podría agregar algunas palabras. Término más bien correspondiente a
la ciencia económica, dentro del derecho administrativo, tiene una connotación más limitada que el
concepto de autonomía. Si éste comprende básicamente el derecho del ente de dictar sus propias leyes,
la autarquía hace referencia a una actividad más
restringida, de libre gestión administrativa semejante a la del Estado, y que básicamente se orienta a
la constitución de un fondo económico básico para
garantizar su existencia y desarrollo de sus fines. Así
la fuente de financiamiento es un aspecto, íntimamente vinculado al concepto de autarquía, y que se
considera también elemento fundamental. puesto que
su inexistencia invalida los tres elementos anteriormente analizados. La universidad sóJo podrá alcanzar sus fines en un marco de autonomía, cuando, más
allá de la voluntad del poder público, se encuentra
estatuida en la constitución del país la determinación
de los medios económicos que aquel deberá suministrar a la universidad para la realización de sus finalidades.

18

LECISLACION*
UNl!\'ERSITARIA

CESAR PAMANES NARVAEZ

BlBUOTECA UNIVERSlTARIA

••ALFONSO REY.ES''

* Conferencia dictada durante el Segundo Encuentro Nacional Sobre la Ensenanza del Derecho a Nivel Medio Superior de la que fue la Dirección General de
Escuelas Preparatorias (6 a 9 de junio de 1978).

�Con el fin de elaborar proposiciones concretas:.
a la Secretaría de Educación Pública en materia de
educación superior, hace unos días fuimos parte integrante de un grupo convocado por la¡ ANUI ES y
cuyo objeto de estudio era la legislación en materia
de educación superior y algunos aspectos relativos
a las profesiones. La labor que desarrollamos, aunque no fue de ninguna manera pretenciosa, se topó
con algunos inconvenientes · dentro de los que siempre destacó el de que prácticamente no existe un
marco legal destinado a la educación superior en
nuestro país; es curioso ver cómo ni aún en nuestra
propia Ley Fundamental existe "una orientación a
este resp~cto que sea clara, y más aún curioso observar que en todo este importante texto no se
menciona siquiera la palabra Universidad.

CONSTITUCION DE 1917
No obstante que la educación en r1uestro país ha:
sido preocupación primordial del Estado y que existe
un artículo expreso en la parte dogmática relativo
a la educación (artículo 30.), ninguna referencia a
educación superior o media superior se hace en este
dispositivo; sin embargo opinamos que este tipo deeducación debe estar sujeto también a la orientación y fines generales que se expresan en dicho artículo, en cuanto a que la educación superior debe,
igualmente, mantenerse ajena a cualquier doctrina
religiosa y debe basarse únicamente en los resultadosdel progreso científico; que debe ser democrática
conside rando la democracia como un sistema de vidafundado en el mejoramiento económico, social y cultural del pueblo; que debe ser nacional, e ntendiéndose por esto la compre nsión de nuestros problemas,
el aprovechamiento de nuestros rec ursos, la indepen-

21

�dencia política, la independencia económica y el
acrecentamiento de nuestra cultura; que debe contribuir a la mejor convivencia humana robusteciendo
la dignidad de la persona, la integridad de la familia y la convicción del interés general. Desde luego
decíamos, esta filosofía expuesta por nuestro artículo 3o., debe aplicarse a todo tipo de educación, aún
y cuando en este artículo únicamente se haga mención expresa de la educación primaria, secundaria,
norma[ y la destinada a obreros y campesinos.
Esta interpretación extensiva creemos que es necesaria que también se haga respecto de la fracción
VII, que se refiere a la gratuidad de la enseñanza
que sea impartida por el Estado, de lo cual resultaría que si la educación media superior y superior
resulta impartida por éste, ya sea por sí mismo o
por medio de, organismos descentralizados, deberá
de ser gratuita en beneficio del pueblo, pero esto
deberá ser motivo de un comentario especial más
adelante.
La fracción VIII del artículo 3o. menciona que
será materia de legislación expedida por el Congreso
de la Unión, la de unificar y coordinar la función social educativa entre la Federación, los Estados y los
Municipios, fijando las aportaciones económicas correspondientes, así como señalar las sanciones aplicables a los funcionarios que no hagan cumplir las
disposiciones legales y a quienes las infrinjan. A este
respecto y pese a que la facultad del Congreso se
encuentra expresada de nuevo en el artículo 73 fracción XXV, cuando se menciona en este 'dispositivo
que el poder legislativo federal tiene facultades para
establecer, organizar y mantener todo tipo de establecimientos educativos, incluyendo los profesionales

22

de investigación científica, de bellas artes y de enseñanza técnica; de legislar en todo lo referente a
dichas instituciones, de hacer la distribución conveniente entre la Federación, los Estados y los Municipios del ejercicio de la función educativa las aportaciones económicas correspondientes, buscando unificar y coordinar la educación en toda la República;
debemos aclarar de que no existe ni ha existido una
ley que en materia de educación superior unifique
Y· coordine la función social educativa, por más que
en diversas leyes como la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal, la Ley Federal de Educación, el Reglamento Interior de la Secretaría de Educación Pública y otras, hagan referencia a la educación superior, insistimos: No existe un marco jurídico,
una codificación expresa que tienda a coordinar la
educación superior y media superior en nuestro país.
Tal vez lo anterior haya sido la pauta para que
la Secretaría de Educación Pública anunciara la creación de un Plan Nacional de Educación Superior y
creemos que esta falta de marco legal no se debe
a razones de carácter jurídico, sino a razones de
carácter socio-político de muy diversa índole, porque en un país como el nuestro en donde abundan
las leyes y los reglamentos, sólo podría explicarse
esta situación en función de otros problemas, como
son la autonomía universitaria y sus efectos, el financiamiento de la educación superior, las relaciones
laborales y las relaciones Universidad-Estado, que en
algunas ocasiones han llegadd a estar en un punto
por demás crítico.

23

�AUTONOMIA UNIVERSITARIA
A partir del movimiento de reforma universitaria
iniciado en Córdova, Argentina, en 1918, la autonomía de los centros universitarios ha sido un tema
de rigor que ha despertado las más enconadas discuisones, que ha despertado las más severas críticas
y que ha recibido los más firmes apoyos. El propio
término autonomía universitaria es ya de por sí confuso y se presta a diversas interpretaciones, ya se
confunde algunas veces con la autarquía y algunas
otras con la extraterritorialidad.
La Primera Asamblea General de la Unión de
Universidades de Latinoamérica celebrada en Chile
en 1953, aporta las siguiente bases sobre las que
debe descansar este concepto:
"1 o. Que la autonomía de la Universidad es el
derecho de esta corporación a dictar su propio régimen interno y a regular exclusivamente según ella
el poder de organizarse y de administrarse a sí mismo, que dicha autonomía es consubstancial a su
propia existencia y no a una merced que le sea otorgada; 2o. Que la universidad por el mismo hecho de
su autonomía debe, esencialmente dentro de sus propios fines, a servir a la colectividad; y 3o. Que la
autonomía universitaria debe asegurarse comq una
de las garantías constitucionales, adoptándose como
consecuencia resoluciones a efecto de que dentro
de la legislación positiva, la universidad sea reconocida como persona jurídica, administre y disponga
libremente de todos los bienes que le pertenecen
sujetándose a sus propias normas y se regule legalmente lo pertinente a su patrimonio".

24

De lo anterior se desprende que autonomía sig. nifica auto-organización y auto-administración, que
la autonomía no es un fin en sf misma, sino que está
orientada a un fin de servicio y por último que se
debe de garantizar dicha autonomía elevándola al
rango de garantía constitucional, lo cual en nuestro
país significaría la inclusión en el_artículo 3o. de una
fracción especial.
Sin embargo lo anterior sólo nos aporta algunas
bases filosóficas respecto de la autonomía que son
de alguna manera abstractas y que no definen de
un modo operativo el concepto. En numerosas resoluciones adoptadas por Congresos Universitarios Nacionales, el concepto de autonomía universitaria se
ha precisado en los siguientes elementos comunes:
1o. La autonomía universitaria debe abarcar los
aspectos docentes o académicos y económicos o financieros;
2o. Las Universidades como entes autónomos deben tener derecho a dictarse su propio ordenamiento legal y regirse por sus propios órganos de gobierno sin intervención del poder ejecutivo nacional;
3o. Las Universidades deben tener un patrimonio
propio, y disponer de sus recursos e ingresos en la
forma que juzguen apropiado al cumplimiento de
sus fines.
Nos parece que estos elementos complementan
las bases filosóficas a que hicimos referencia anteriormente, y nos llevan a la elaboración de una fórmula más precisa del concepto, que desde nuestro
punto de vista debe estar incluído dentro de nues-

'

25

�tra Constitución como una garantía previa para el
cumplimiento de los fines universitarios que. son la
creación, preservación y difusión de la cultura en
servicio de la sociedad.

FINANCIAMIENTO DE LA
EDUCACION SUPERIOR
Pese a que en nuestro país no todas las Universidades tienen la característica de ser autónomas, la
mayoría de dichas instituciones tienen carácter de
organismos descentralizados. Su marco político interno está constituído por sus leyes orgánicas, estatutos, etc. En lo general estas disposiciones internas
coinciden en los siguientes puntos:
1o.- La declaración de ser un organismo descentralizado, entendiéndose par esto no jerarquizado
dentro de la estructura del Estado;

2o.- Los objetivos universitarios respecto a la docencia, la investigación y la difusión;
3o.- La labor académica, y;
4o.- La auto administración.
No existe expresamente ni en las referidas disposiciones orgánicas ni en una Ley Federal, la manera en que las instituciones de educa-ción superior
deberán obtener recursos para el financiamiento de
su misión. No obstante sí existe el convencimiento
más o menos unánime en el sentido de que el Estado
Mexicano debe ser el principal responsable de este
financiamiento, ya que como lo ha considerado alguna vez la ANUIES: "La educación superior es una
inversión para el desarrollo nacional". Empero existe
también el convencimiento de que lo anterior no ex-

26

cluye la responsabilidad de buscar nuevas estrategias complementarias para obtener recursos que permitan a la Universidad el cumplimiento de sus objetivos; a este respecto se han hecho proposiciones en
particular como son la deducción del impuesto sobre
la renta personal, al gasto familiar invertido en los-planteles de educación; sistemas de crédito educativo integral para cuotas y mantenimiento; dotáción
de patrimonios fijos y circulantes a las Universidades
del país; impuesto al profesional, como un mecanismo da retribución al esfuerzo que la Nación hizo
para su propia formación; cuotas diferenciales, etc.
Ya en un principio mencionábamos en lo referente a este punto la obligación de gratuidad que tiene
el Estado respecto a la educación quel imparta, y
haciendo una interpretación extensiva de la fracciónVII del artículo 3o., considerábamos que si el Estado,
por sí, o por medio de sus orqanismos descentralizados se hacía cargo de la educación superior (incluimos en este concepto a la educación media superior), ésta deberá ser gratuita en beneficio del pueblo; sin embarqo y aún y que somos conscientes err
que no se pueden considerar estas Uni~ersidades
dec;centralizada,; como onerosas para los educandos,
es imoortante dejar bien asentado que en varias ocasiones qrupos de presión en el país, claramente identificados ~on la reacción, han pretendido que esta
disposición se mal interorete y que la educación superior que lleaa al pueblo a través de las escuelas
oública,; sea financiada por los propios estudiantes;
la finalidad es bastan+~ clara: Dejar al Pueblo af
maraen de la educación superior, con la finalidad
de preservar el réqimen de explotación al que se
pretendió dar fin con la creación del artfculo 3o. y

27

�123, aún y cuando en 1946 al primero se le haya
quitado el objetivo de ser socialista.
Si bien es cierto que dentro de la distribución
del presupuesto nacional la educación ocupa el más
importante de los renglones, también es cierto que
el porcentaje de dicho presupuesto que se destina
a la educación superior es todavía insuficiente, por
lo que consideramos que es necesario que por Ley
se obligue al Estado al financiamiento de la educación superior, puesto que el estudiar no es sólo para
el educando una inversión a futuro, sino que para el
país la función de estudiar tiene el carácter de una
inversión productiva, también a futuro.
Esto evitaría por una parte la presión que se
ejerce a las Universidades por medio de la retención
de subsidios o la restricción de lo¡; mismos, y garantizaría además el pleno ejercicio de la autonomía
universitaria, puesto que la independencia del poder
que ésta supone no se vería afectada por factores
de índole económico.
Queremos aclarar en este punto que no somos
.ajenos a la responsabilidad que e sto encierra, q ue
consideramos que las Universidades deben tender
hacia la optimización de sus recursos, hacia la correcta planificación y estamos también de- acuerdo
en que los presupuestos por programa, actualmente
recomendados, son beneficiosos para la Universidad,
pero sólo podrán ser completamente beneficiosos
cuando se respete la auto-administración, esto es
cuando se respete uno de los objetivos que encierra
la mult icitada autonomía.

28

RELACIONES LABORALES , ,

1

En términos generales en este apartado quisiéramos tratar lo que se refiere a las relaciones que se
dan entre las autoridades de la Universidad y los sindicatos universitarios relativamente de reciente creación. Es tema obligado en los últimos meses al tratar
este aspecto, hacer referencia al proyecto de un
Apartado "C" del artículo 123, propuesto originalmente por el Rector de la UNAM, Dr. Guillermo Soberón Acevedo, mismo que regularía expresamente
las relaciones de las Universidades con sus trabajadores.
Cabe mencionar por otra parte, que el artículo
123 constitucional ha sido probablemente el que- más
reformas y adiciones ha tenido a largo de la vida
jurídica de nuestra Constitución. Dentro de las adiciones más importantes, es de mencionarse la que se
aprobara por decreto de fecha 21 de octubre de
i 960, por iniciativa del entonces Presidente de la
'República Adolfo López Mateas y que se refiere a
la inclusión de un inciso B, relativo a los trabajadores al servicio del Estado. Entonces se argumentó
para justificar esta adición, que este tipo de trabajadores no podían estar comprendidos en las normas
que existían anteriormente, puesto que el Estado no
participa como tal directamente en la producción y
que por lo tanto sus trabajadores vendrían a ser de
excepción, en cuanto a que nunca se podría considerar como factores de producción al gobierno y a
los burócratas.
Sin embargo, algunos juristas consideraron que si
el Constituyente no previó las relaciones entre el Estc&gt;do y sus trabajadores, era porque se entendía que

29

�-el artículo 123, protector de estos últimos no había
considerado necesaria hacer taf distinción; trabajadores son todos los que prestan un servicio y reciben
.a cambio una remuneración.
Es claro que esta inclusión limitó q los trabajadores al servicio del Estado en sus derechos, fundamen-talmente en el derecho de huelga, dado que con
anterioridad el objetivo de éstos era conseguir el
-equilibrio de la producción, fundamentalmente. Empero en el Apartado B los trabajadores al servicio
del Estado únicamente tienen facultad de hacer uso
de la huelga cuando se violen de manera general y
sistemática los derechos que les consagra el dispo·sitivo legal.
¿Qué sucedió con las Universidades? Obviamente de ninguna manera sa podía incluir a los orga·nismos descentralizados y sus trabajadores en el
Apartado B, sin embargo tanto en los casos de la
UNAM como el de nuestra Universidad los conflictos laborales universitarios se siguieron ventilando
ante los Tribunales de Arbitraje Federales y clel Estado haciendo una tácita inclusión de la Universidad
a fin de que sus trabajadores fueran tratados como
burócratas.
La situación hasta cierto punto confusa dio pié
a que las autoridades de la UNAM so pretexto de
que las Universidades no se encontraban incluídas
·ni en el Apartado A ni en el Apartado B del artículo 123 constitucional. consideraron necesaria la
inclusión de un Apartado C.
El documento que se ha· dado en llamar "Ley
Soberón", no pretende establecer un marco jurídico

laboral para las Universidades, su intención está al
margen de la orientación de nuestra Ley de Trabajo,
y no únicamente esto sino que pugna abiertamente
con el sindicalismo, el derecho de huelga y otros
principios necesarios para la defensa de los intereses
de los trabajadores.
La fracción I de dicho Apartado es bastante
ilustrativa a este respecto al expresar: " Los Sindicatos sólo tendrán derecho de huelga cuando se violen, en forma sistemática, general y reiterada las condiciones laborales", aquí observamos que en la práctica esto haría nugatorio el derecho de huelga por
completo. Si el Apartado B fue criticado por limitar
el derecho de huelga a la violación sistemática y general de los derechos laborales, este Apartado C
deberá ser criticado más a(m porque requiere para
e 1 ejercicio da tal derecho no únicamente la existencia de tales violaciones sino de que las mismas
se hagan en forma reiterada, cuántas veces se entiende por forma reiterada, no lo sabemos, y eso
quedaría a juicio dei las autoridades si es que se
acepta tal propuesta.
En la fracción II se obliga a l0s trabajadores universitarios a hacer una diferenciación en sus asociaciones en personal académico y en personal administrativo. A este respecto cabe decir que ni el
Apartado A ni el Apartado B obliga a hacer tales
diferencias, antes por el contrario el artículo 360 de
la Ley Federal del Trabajo deja a criterio de los trabajadores el constituírse en sindicatos gremiales, de
empresa, industriales, nacionales de industria y de
oficios varios, s~guiendo el lineamiento general del
artfculo 123 constitucional. y ni el Apartado A ni
el Apartado B de dicho artículo contiene tal limita-

31

�ción para los trabajadores sujetos a sus disposiciones. ¿Por qué entonces la propuesta Soberón contiene esa limitación al derecho de asociación? Evidentemente no es porque Soberón sea un sindicalista, ni porque entienda que las leyes laborales en México son protectoras del trabajador, su intención es
clara y maliciosa: Divide y vencerás.
Existen en el Proyecto Soberón una serie de fracciones a cual más restringen, limitan y en ocasiones
hacen imposible la seguridad de los trabajadores:
obliga expresamente a hacer convenios colectivos,
limitando la posibilidad de la existencia dé contratos
y contratos-leyes; en cuanto al personal académico
tendrán que pasar 3 años de servicios ininterrumpidos, para que puedan ser evaluados a fin de que se
determine si procede su definitividad, estos y otros
desaciertos pueden traer serias consecuencias a la
justicia laboral mexicana.
Nosotros, con el Legislador del 17, consideramos
que en nuestro país no existen trabajadores de excepción, si criticamos la inclusión del Apartado B,
con mayor razón criticamos la pretensión de crear
un Apartado C y mucho más criticaremos este Apartado, si se siguen los lineamientos pretendidos por
e! Dr. Soberón.
Consideramos que la función educativa universitaria es un servicio público, descentralizado y que
como tal, debe estar incluído en el Inciso A del artículo 123 que prescribe requisitos especiales para
estos servicios pero que de ninguna manera hacen
nugatorios los derechos laborales fundamentales como son la asociación sindical y la huelga.

32

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�PAPEL DE LA UNIVERSIDAD EN
EL CAMBIO LATINOAMERICANO

,ot.00 UNrm.511'AllO

Dirección General de Preparatorias
Sub-Pirección de EKtensión
UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON

�NOTA SOBRE EL AUTOR

Presidente constitucional de Chile hasta el 11 de
septiembre en que es derrocado su gobierno por un golpe militar, Salvador Allende se destaca en la escena
política chilena a lo largo de cuatro décadas luchando
en las filas de la izquierda. Ministro del presidente Pedro Aguirre Cerda sostenido por el Frente Popular
(1938) y candidato anteriormente a la presidencia de
su país (1958) logra al fin, en septiembre de 1970, asumir el primer mando al frente de la Unidad Popular.
Muere tres años más tarde, durante el ataque de los
militares golpistas a "La Moneda", la casa de gobierno
de Chile. Fue autor, entre otros libros, de La vía chilena hacia el socialismo y Chile: historia de una ilusión.

''Universidad Critica." se publica mensualmente en la
Dirección General de Preparatorias. Sus objetivos son
estimular la investigación y cultura universal y ser
vehículo de extensión y comunicación universitaria.

�"Yo no le he aceptado jamás a un compañero joven que justifique su fracaso porque tiene que hacer trabajos políticos; tiene
que darse el tiempo necesario para hacer los
trabajos políticos, pero primero están los trabajos obligatorios que debe cumplir como estudiante de la Universidad. Ser agitador
universitario y mal estudiante, es lácü; ser
dirigente revolucionario y buen estudiante,
es más dilícil. Pero el maestro universitario
respetq al buen alumno, y tendrá que respetar sus ideas, cualesquiera que sean".

PRESENT ACION
Radio Magallanes t ransmitía por última vez el
ac~nto apasionado, lleno de coraje que el presidente
Salvador Allende ponía en su voz al dirigirse al pueblo chileno para advertirle de la derrota a manos del
ejército golpista. Horas después concluía, a sangre
y fuego, la etapa política más desarrollada que ha
vivido ese país en su historia.
Allende, muerto en aras de las causas más sentidas no sólo de Chile sino de todos los pueblos de
América Latina, dejó testimonios valiosos de su praxis. Teoría y práctica fueron en el infatigable luchador chileno una fusión cotidiana. Quizá ninguno como él, a excepción de Fidel Castro, haya podido hacer llegar a las masas la interpretación del marxismo
con más fuerza y -también- con más sentimiento. Sabía hablar historia en lenguaje para todos comprensible. Hoy sus puntos de vista, errados acaso unos,
los más lúcidos y objetivos, forman parte de nuestro
patrimonio teórico.
En momentos en que la universidad era considerada aún como una estribación de la sierra guerrillera, decir que "la revolución no pasa por la universidad" constituía ciertamente una hereiía. A principios de esta década, cuando Allende vino a México,
las sobrevivencias vanguardistas del movimiento estudiantil pesaban en el ánimo de propios y extraños.
Pudieron ser vistas con recelo sus tesis. Hoy no sólo
cabría e)(culparlas, si se las hubiera condenado, sino
concordar totalmente con ellas. Sobre todo porque
han sido asimiladas por los propios estudiantes revo-

5

�lucionarios, que hoy se esfuerzan por vincularse al
movimiento obrero: ya no para intentar dirigirlo o
acelerar sus procesos de lucha sino para brindarle incondicionalmente su solidaridad y sus instrumentos
teóricos.
Pero si Allende afirmaba que la revolución no
pasa por la universidad, que ésta la hacen fundamentalmente los trabajadores, su propósito no era desalentar la lucha y el empeño de los universitarios por
comprometer su actividad con la lucha de los demás
jóvenes, de los jóvenes obreros y los jóvenes campesinos, con la lucha del pueblo en general. Simplemente le aportaba fundamentos a esa lucha, que en
principio debe ser librada en el plano del estudio, del
teórico; y, desde luego, en el plano del debate ideológico al que debe acudirse si~ dogmatismos, sin sectarismos, "para esclarecer, no para imponer determinadas posiciones".
·
Se dirigió Allende a los jóvenes desde e! Auditorio de Ciencias y Humanid~des de la Universidad
de Guadalajara. Allí, casi como esculpida en una
placa de bronce, les dejó su fra se des;fiante: "Ser
joven y no ser revolucionario es una contradicción".
Habría sido, sin embargo, una frase explicada, madura a fuerza de arduas abstracciones y ~xperiencias.
Allende era un artífice del verbo, pero no un retórico
fácil. Por ello el discurso que h~y reproduce la Dirección General de Preparatorias de la UANL tiene
un valor sin lugar a dudas histórico.

Abraham Nuncio

6

DISCURSO
Qué difícil es para mí poder expresar lo que he
vivido y sentido en estas breves y largas horas de
convivencia con el pueblo mexicano, con su gobierno. Cómo poder traducir lo que nosotros, integrantes de la delegación de nuestra patria, hemos recibido en generosa entrega y como aporte solidario a
nuestro pueblo en la dura !u.cha en que está empeñado.
Yo. más que otros, sé perfectamente bien que
esta actitud del pueblo de México nace de su propia historia. Y aquí se ha recordado ya cómo Chile
estuvo presente junto a Juárez, el hombre de la independencia mexicana proyectada en ámbito continental; y cómo entendemos perfectamente bien que
además de esta raíz común, que antes fuera frente
a los conquistadores, México es el prim~r país de
Latinoamérica que en 1938, a través de la acción de
un hombre preclaro de esta tierra y de América Latina, nacionalizara el petróleo. A través de la acción
del general presidente Lázaro Cárdenas.

La solidaridad de México
nace de su experiencia
Por eso ustedes, que supieron del ataque alevoso,
tuvieron que sentir el llamado profundo de la patria
en un superior sentido nacional, por eso ustedes, que
sufrieron largamente el embate de los intereses heridos por la nacionalización; por eso ustedes, más que
otros pueblos d~ este continente, comprenden la
hora de Chile, que es la misma que ustedes tuvieron

7

�en 1938 y los años siguientes. Por eso es que la solidaridad de México nace de su propia experiencia
y se proyecta. con calidad fraternal frente a Chile,
que está hoy realizando el mismo camino liberador
que ustedes.

nuestro continente- una Universidad que haya hecho la reforma: yo creo que esta es una Universidad
comprometida con el pueblo, con los cambios, con
la lucha por la independencia económica y por la
plena soberanía en nuestros pueblos.

Quiero agradecer las palabras del ingeniero Ignacio Mora Luna en nombre del profesorado de la Universidad de Guadalajara; las del licenciado Enrique
Romero González, a nombre de las autoridades universitarias, y las del compañero Guillermo Gómez
Reyes, presidente de. la Federación de Estudiantes
de esta Universidad.

Y porque una vez fuí universitario, hace largos
años, por cierto, no me pregunten cuántos; porque
pasé por la Universidad no en búsqu~da de un título
solamente; porque fuí dirigente estudiantil y porque
fui expulsado de la Universidad, puedo hablarles a
los universitarios a distancia de años; pero yo sé que
ustedes saben que no hay querella de generaciones:
hay fóvenes viejos y viejos jóvenes, y en éstos me
ubico yo.

Ser universitario
es un privilegio
Bien decía el presidente Echeverría, cuando señalara que en este viaje era conveniente que llegara
a conocer la provincia y eligiera a Jalisco, y me hablaba de Guadalajara y de su Universidad. Yo se
lo agradecí, y ahora -_ por cierto- se lo agradezco
más. Porque si hemos recibido el afecto cálido del
pueblo mexicano, de sus mujeres y de sus hombres,
qué puede significar más que estar junto a la juventud, y sentir cómo ella late, y presurosamente, con
una clara conciencia revolucionaria y antiimperialista.
Desde que llegara cerca de esta universidad, yo
comprendí perfectamente bien el espíritu que hay en
ella, en los letreros de saludo a mi presencia aquí
tan sólo como mensajero de mi pueblo, yo ya veía
esta definición.
Esta no es una Universidad tradicional; esta no
es -y es bastante para muchas universidades de

Hay jóvenes v1e¡os que no comprenden que ser
universitario, por ejemplo, es un privilegio extraordinario en la inmensa mayoría de los países de nuestro
continente. Esos jóvenes viejos creen que la Universidad se ha levantado como una necesidad para preparar técnicos y que ellos deben estar satisfechos con
adquirir un título profesional. Les da rango social y
el arribismo social. caramba, qué dramáticamente
peligroso, les da un instrumento que les permite ganarse la vida en condiciones de ingresos superiores
a la mayoría del resto de los ciudadanos.
Y estos jóvenes viejos, si son arquitectos, por
ejemplo, no se preguntan cuántas viviendas faltan en
nuestros países y, a veces, ni en su propio país. Hay
estudiantes que con un criterio estrictamente liberal,
hacen de su profesión el medio honesto para ganarse
le vida, pero básicamente en función de sus propios
intereses.

�Allá hay muchos médicos -y yo soy médicoque no comprenden o no quieren comprender que
le salud se compra, y que hay miles y miles de hombres y mujeres en América Latina que no pued~:m
comprar la salud; que no quieren entender, por ejemplo, que a mayor pobreza mayor enfermedad, y a
mayor enfermedad mayor pobreza y que, por lo tanto, si bien cumplen atendiendo al enfermo que demanda sus conocimientos sobre la base de los honorarios, no piensan en que hay miles de gentes que
no pueden ir a sus consultorios, y son pocos los que
luchan porque se estructuren los organismos estatales para llevar la salud ampliamente al pueblo.
De igual manera que hay maestros que no se inquietan en que haya también cientos y miles de niños y de jóvenes que no pueden ingresar a las escuelas. Y el panorama de América Latina es un panorama dramático en las cifras de su realidad dolorosa.
Somos pobres, siendo
potencialmente ricos
Llevamos, casi todos los pueblos nuestros, más de
un siglo y medio de independencia política, ¿y cuáles son los datos que marcan nuestra dependencia y
nuestra explotación? siendo países potencialmente ricos, la inmensa mayoría somos pueblos pobres.

En América Latina, continente d~ más de 220
millones de habitantes, hay cien millones de analfabetos y semianalfabetos.
En este continente hay más de 30 millones de
cesantes absolutos, y 1-a cifra se eleva por sobre 60
millones, tomando en consideración aquellos que tienen trabajos ocasionales.

10

En nuestro continente, el 53 por ciento de la población según algunos, y según otros el 57 por ciento se alimenta en condiciones por debajo de lo normal. En América Latina faltan más de 28 millones de
viviendas.
En estas circunstancias, cabe preguntar: ¿ cuál es
el destino de la juventud?, porque este continente
es un continente joven. El 51 por ciento de la población de América Latina está por debajo de los
27 años y por eso puedo decir -y ojalá me equivoque- que ningún gobierno --e incluyo, por cierto
el mío y todos los anteriores de mi patria- ha podido solucionar los grandes déficit, las grandes masas de nuestro continente en relación con la falta de
trabajo, la alimentación, la vivienda, la salud. Para
aué hablar de la recreación y del descanso.
En este marco que encierra y aprisiona a nuestros
pueblos hace un siglo y medio, -es lógico que tengan
que surgir el dolor y el sufrimiento de las masas, en
enhelos de alcanzar niveles de vida y existencia y de
cultura; que sea antihumano y antisocial, genéricamente hablando.
Si hoy tenemos las cifras que aquí he recordado,
¿qué va a ocurrir si las cosas no cambian cuando
seamos 360 o 600 millones de habitantes? En un
continente en donde la explosión demográfica está
destinada a compensar la alta mortalidad infontil,
los pueblos así se defienden; pero a pesar de ello aumenta vigorosamente la población de nuestros países,
y el avance tecnológico en el campo de la medicina
ha elevado -y también al mejorarse condiciones de
vida- ha mejorado el promedio de nuestra existen-

11

�cia que, por cierto, es muy inferior al de los países
del capitalismo industrial y a los países socialistas.
Pero si ningún gobierno de este continente -democráticos lo son pocos; seudodemocráticos hay más;
dictatoriales también los hay- ningún gobierno ha
sido capaz de superar los grandes déficit, reconociendo, por cierto, que han hecho esfuerzos indiscutiblemente laudatorios por gobierno, y especialmente
por los gobiernos democráticos, porque escuchan la
voz, la protesta, el anhelo de los pueblos para avanzar en la tentativa frustrada, y hacer posible que
estos déficit no sigan pesando sobre nuestra exis-

muchas veces de gentes que no quieren entender su
deber patriótico, la posibilidad de obtenerlo.
Porque ¿qué es el imperialismo, compañeros jóvenes?: Es la concentración del capital en los países
industrializados que, alcanzando la fuerza del capital
financiero, abandonan las inversiones en las metrópolis económicas, para hacerlo en nuestros países y,
por lo tanto, este capital que en su propia metrópoli
tiene utilidades muy bajas, adquiere grandes utilidades en nuestras tierras. Porque, además, muchas ve~es hils negociaciones son entre las compañías que
aquí trabajan'· y las compañías que son dueñas de
ésta y que están más allá de nuestras fronteras.

tencia.
¿Y por qué sucede esto?, porque somos países
monoproductores en la inmensa mayoría: somos los
países del cacao, del banano, del café, del estaño,
del petróleo o del cobre. Somos países productores
de materias primas e importadores de artículos manufacturados; vendemos barato y compramos caro.

Dependencia a través
de la deuda externa
Nosotros, al comprar caro, estamos pagando el
alto ingreso que tiene el técnico, el empleado y el
obrero de los países industrializados. Además, en la
ir.mensa mayoría de los casos, como las riquezas fundamentales están en manos del capital foráneo, se
ignoran los mercados, no se interviene en los precios
ni en los niveles de próducción. La experiencia la
hemos vivido nosotros en el cobre, y ustedes en el
petróleo.
Somos países en donde el gran capital financiero
busca, y encuentra, por la complacencia culpable

12

Entonces, somos países que no aprovechamos los
excedentes de nuestra producción, y este continente
ya conoce, no a través de los agitadores sociales con
apellido político, como el que yo tengo de socialista, sino a través de las cifras de la CEPAL, organismo de las Naciones Unidas, que en la última década,
no puedo exactamente decir si del 50 al 60 o del
56 al 66, América Latina exportó mucho más capitales que los que ingresaron a ella.
De esta manera se ha ido produciendo una realidad que es común en la inmensa mayoría de todos
nuestros pueblos: somos países ricos potencialmente,
y vivimos como pobres. Para poder seguir viviendo,
pedimos prestado. Pero al mismo tiempo somos países exportadores de capitales. Paradójica típica del
régimen en el sistema capitalista.
Por ello, entonces, es indispensable comprender
que dentro de esta estructura, cuando internacionalmente los países poderosos viven y fortalecen su eco-

13

�nomía de nuestra pobreza, cuando los países financieramente fuertes necesitan de nuestras materias
primas para ser fuertes; cuando la realidad de los
mercados y los precios lleva a los pueblos de éste y
otros continentes a endeudarse; cuando la deuda de
los países del Tercer Mundo alcanza la fantástica cifra de 95 mil millones de dólares; cuando a mi país,
país democrático, con muy sólidas instituciones, país
que tiene un Congreso en funciones hace 160 años,
país en donde las fuerzas armadas -igual que en
México-- son fuerzas armadas profesionales, respetuosas de la ley y la voluntad popular; cuando mi
país, que es el segundo productor de cobre en el
mundo y tiene las más grandes reservas de cobre del
mundo y tiene la más grande mina de tajo abierto
del mundo y la más grande mina subterránea del
mundo Yukiltalmatan y El Teniente: cuando mi país
se ha visto obligado a endeudarse con una deuda externa per cápita que sólo puede ser superada por la
deuda q;e tiene Israel; que podemos estimar que
está en guerra; cuando yo debía haber cancelado
este año para amortizar y pagar los intereses de esa
deuda 420 millones de dólares, que significan más
del 30 por ciento del presupuesto de ingresos, uno
puede colegir que es imposible que pueda esto seguir y que esta realidad se mantenga.

El comercio internacional depende
de los países industrializados
Si a ello se agrega que los países poderosos fijan
las normas de la comercialización, controlan los fletes, imponen los seguros, dan los créditos ligados que
implican la obfigación de invertir un alto porcentaje
en esos países; si además sufrimos las consecuencias
que emanan y que cuando los países poderosos o el

14

�país más poderoso del capitalismo estima necesario
devalúar su moneda, las consecuencias las pagamos
nosotros; y si tiembla el mercado del dinero en los
países industrializados las consecuencias son mucho
más fuertes, mucho más duras y pesan más sobre
nuestros pueblos. Si el precio de las materias primas
baja, el precio de los artículos manufacturados, y
aun los alimentos, suben; cuando el precio de los alimentos sube, nos encontramos que hay barreras aduaneras que impiden que algunos países que pueden exportar productos agropecuarios lleguen a los mercados de consumo, los países industriales.
El caso de mi patria es elocuente: nosotros producimos, entre la gran minería que estaba antes en
manos del capital foráneo y la pequeña y mediana
minería, cerca de 750 mil toneladas de cobre. Entre
Zambia, Perú, Saire y Chile, signatarios de lo que
-se llama CIPEC. entre estos cuatro países se produce
-el 70 por ciento del cobre que se comercia en el
mundo: más de 3 millones de toneladas. Pero el precio del cobre se fija en la bolsa de Londres y se
transan tan sólo 200 mil toneladas. Y Chile hace
tres años, por ejemplo, tuvo un promedio de precio
de la libra de cobre-año superior a los 62 centavos,
y cada centavo que se suba o baje del precio de
lo libra de cobre, significa 13 millones de dólares
más o menos de ingreso para nuestro país.
El año 1971 el precio del cobre, del último año
de gobierno del presidente Frei, fue de 59. En el
primer año del gobierno popular fue tan sólo de 49,
menos de 49. Este año, seguramente no va a alcanzar más allá de 47.4; pero en valores reales, después
de la devaluación del dólar, este promedio será, a

16

lo sumo, 45 . Y el costo de producción nuestro, a
pesar de que son minas con un alto porcentaje de
riqueza minera y están cerca del mar, bordea los 45
centavos en algunas de ellas; y es, por cierto, ¡nás
alto por una técnica inferior en la producción de la
pequeña y mediana minería.
He puesta este ejemplo porque es muy claro.
Nosotros, que tenemos un presupuesto de divisas superior a muchos países latinoamericanos, que tenemos una extensión de tierra que podía alimentar, y
ciebería alimentar, a 20 o a 25 millones de habitantes, hemos tenido que importar, desde siempre -por
así deórlo-, carne, trigo, grasa, mantequilla y aceite: 200 millones de dólares al año.
Y desde que estamos en el gobierno popular, tenemos que importar más alimentos; porque tenemos
conciencia que aún importando como lo hicieron los
gobiernos anteriores, 200 millones de dólares al año,
en Chile, el 43 por ciento de la población se alimentaba por debajo de lo normal.
Subdesarrollo

y desnuhici6n
Y aqu( en esta Cs'lsa de hermanos, yo, que soy
médico, que he sido profesor de· medicina social y
presidente durante 5 años del Colegio Médico de
Chile, puedo dar una cifra que no me avergüenza,
pero que sí me duele, en mi patria, porque hay estadísticas y no las ocultamos, hay 600 mil niños que
tienen un desarrol1o mental por debajo de lo normal.
Si acaso, un niño en los primeros ocho meses de su
vida no recibe la proteína necesaria para su desarrollo corporal y cerebral: si ese niño no recibe esa

17

�recibió la proteína suficiente, después de los ocho
meses se le da, puede recuperar y normalizar su desarrollo corporal. pero no puede alcanzar el desarrollo normal de su cerebro.
Por eso muchas veces los maestros o las maestras
en su gran labor -yo siempre vinculo a los maestros y a los médicos como profesionales de una gran
responsabilidad-, muchas veces los maestros o las
maestras ven que el niño no asimila, no entiende, no
aprende, no retiene; y no es porque ese niño no
quiera aprender a estudiar: es porque cae en condiciones dEl! menor valía, y por eso es consecuencia
de un régimen y de un sistema social; porque por
desgracia, hasta el desarrollo de la inteligencia está
marcado por la ingestión de los alimentos, fundamentalmente los primeros ocho meses de la vida. Y cuántas son las madres proletarias que no pueden amamantar a sus hijos cuando nosotros los médicos sabemos que el mejor alimento es la leche de la madre, y no lo pueden hacer porque viven en las poblaciones marginales, porque sus compañeros están cesantes y porque ella recibe el subalimento, como madres, ellas están castigadas en sus propias vidas, y
lo que es más injusto, en la vida de sus propios hijos,
por eso, claro.

proteína, se va a desarrollar en forma diferente al
niño que puede tenerla, y que lógicamente es casi
siempre el hijo de un sector monetario, de un sector poderoso económicamente. Si ese niño que no

18

Los gobiernos progresistas, como los nuestros,
cvanzamos en iniciativas que tienen un contenido,
pero que indiscutiblemente es un paliativo. Por ejemplo, en mi país está la asignación familiar prenatal;
se paga a la mujer que está esperando familia desde el tercer mes del embarazo; se hace real desde
el quinto, donde puede comprobarse que efectivamente está esperando familia. Esto tiene un doble

19

�obtetivo: que tenga un ingreso _q ue se entrega a. la
madre para que pueda ella alimentarse me¡or. Y en
la etapa final. comprar algo para lo que podríamos
llamar la mantilla, los pañales del niño.
Y, por otra parte, para recibir este estipendio,
que es un sobresalario, requiere un control médico y,
por lo tanto, obliga a la madre a ir a controlarse. Y
en ese caso, si la madre está enferma y es tratada
oportunamente, el hijo nace sano. Y, además se le
dan las más elementales nociones sobre el cuidado
del niño. Y tenem9s la asignación familiar que se
paga también desde que el niño nace, hasta que termina de. estudiar, si estudia.
Pero no hemos podido, por ejemplo, nosotros,
nivelar la asignación familiar. Porque un Congreso
que representa, no a los trabajadores, en su mayoría, establece, como siempre, leyes discriminatorias.
Y en mi patria había asignación diferente para bancarios, para empleados públicos, particulares, fuerzas armadas, obreros y campesinos. Nosotros levantamos la idea ¡usta: una asignación familiar igual
para todos. Y eso, con generosidad. Pero pensar
que la .asignación familiar sea más alta para los sectores que tienen más altos ingresos es una inconsecuencia y una brutal injusticia.
Hemos logrado nivelar la asignación familiar de
obreros, campesinos, fuerzas armadas y empleados
públicos; pero queda distante todavía la asignación
familiar de empleados particulares, y un sector de
ellos. Es un avance, pero no basta, porque si bien
es cierto, entregamos mejores condiciones para defender el equilibrio biológico cuando se alimenta
mejor el niño; y gracias a esta asignación familiar,

20

�también es cierto que el proceso del desarrollo universitario, en el caso de la medicina -y lo pongo como ejemplo-, conlleva a establecer que nosotros
carecemos de los profesionales suficientes para darle
atención a todo el pueblo, desde el punto de vista
médico.

Una universidad comprometida
con el cambio social
En Chile hay 4 mil 600 médicos; deberíamos ser
ocho mil médicos. En Chile faltan, entonces, tres mil
médicos. En Chile faltan más de 6 mil dentistas. ~n
ningún país de América Latina -y lo digo con absoluta certeza- hay ningún servicio público estatal que
haga una atención médica dental con sentido social.
Se limitan en la mayoría de los países, si es que tienen esos servicios, a la etapa inicial, previa, básica,
simple, sencilla, de la extracción. Y si hay algo que
yo he podido ver con dolor de hombre y conciencia
de médico, cuando he oído a las poblaciones, a las
compañeras trabajadoras, a las madres proletarias
gritar con esperanza nuestros gritos de combate, darme cuenta, por desgracia, cómo sus bocas carecen
de la inmensa mayoría de los dientes.
Y los niños también sufren esto. Por ello, entonces, y sobre la base tan sólo de estos ejemplos simples, nosotros tenemos que entender que cuando
hablamos de una Universidad comprometida, no sólo
estamos hablando de una Universidad que . entiende
que para que termine esta realidad brutal que hace
más de un siglo y medio pesa sobre nosotros, en los
cambios estructurales económicos se requiere un profesional comprometido con el c_a mbio social; se requiere un profesional que no se sienta un ser supe-

22

rior porque sus padres tuvieron el dinero suficiente
para que él ingresara a una Universidad; se necesita
un profesional con conciencia social que entienda que
su lucha, si es arquitecto, es para que se construyan
las casas necesarias que el pueblo necesita. Se necesita un profesional, si es médico, levante su voz para reclamar que la medicina llegue a las barriadas
populares y, fundamentalmente, a los sectores campesinos.
Se necesitan profesionales que no busquen engordar en los puestos públicos, en las capitales de nuestras patrias. Profesionales que vayan a la provincia;
que se hundan en ella.
Por eso yo hablo así aquí en esta Universidad de
Guadalajara, que es una Universidad de vanguardia,
y tengo la certeza que la obligación patriótica de
ustedes es trabajar en la provincia, fundamentalmente, vinculada a las actívidades económicas, mineras, o actividades industriales o empresariales, o a
las actividades agrícolas, la obligación del que estudió aquí es no olvidar que esta es una Universidad
del Estado que la pagan los contribuyentes, que en
la inmensa mayoría de ellos son los trabajadores.
Y que por desgracia, en esta Universidad, como en
las universidades de mi patria, la presencia de hijos
de campesinos y obreros alcanza un bajo nivel todavía.
Por eso, ser joven eo esta época implica una gran
responsabilidad, ser joven de México o de Chile; ser
joven de América Latina, sobre todo en este continente que, como he dicho, está marcado por un
promedio que señala que somos un continente joven.
Y la juventud tiene que asumir su responsabilidad

23

�histórica; tiene que entender que no hay lucha de
generaciones, como lo dijera hace un instante; que
hay un enfrentamiento social, que es, muy distinto,
y que pueden estar en la misma barricada de ese
enfrentamiento los que hemos pasado -y yo pasé
muy poquito- de los 60 años -guardénme el secreto de los sesenta años-, y los jóvenes que puedan tener 13 o 20.

juventud, no un lenguaje sólo de estudiante universitario, para universitarios.
La Revoluci6n no pasa por la universidad,
la hacen los trabajadores

Pero el que es estudiante tiene una obligación
porque tiene más posibilidades de comprender los
fenómenos económicos y sociales y las realidades
del mundo; tiene la obligación de ser un factor dinámico del proceso de cambio, pero sin perder los
perfiles, también, de la realidad.

No hay querella de generactiones, y eso es importante que yo lo diga. La juventud debe entender su

"La juventud debe· entender su obligación de
ser joven; y si es estudiante, darse cuenta que
hay otros jóvenes que,
como él, tienen los mismos años, pero que no
son estudiantes. Y si es
universitario, con mayor
razón mirar al joven
campesino o al joven
obrero, y tener un lenguaje de juventud, no un
lenguaje sólo de estudiante universitario, para universitarios".

obligación de ser joven; y si es estudiante, darse
cuenta que hay otros jóvenes que, como él, tienen
los mismos años, pero que no son estudiantes. Y si
es universitario, con mayor razón mirar al joven campesino o al joven obrero, y tener un lenguaje de

24

La :revolución no pasa por la Universidad, y esto
hay q~e entenderlo; la revolución pasa por las grandes masas; la revolución la hacen los pueblos; la revolución la hacen, esencialmente-, los trabajadores.

(

Y yo comparto el pensamiento que aquí se ha
expresado -y el presidente Echeverría lo ha señalado muchas veces- , que yo también lo he dicho
en mi patria. Allá luchamos por los cambios dentro
de los marcos de la democracia burguesa, con dificultades mucho mayores, en un país donde los poderes del Estado son independientes, y en el caso
nuestro, la justicia, el Parlamento y el Ejecutivo. Los
trabajadores que me eligieron están en el gobierno;
nosotros controlamos una parte del Poder Ejecutivo,
somos una minoría en el Congreso. El poder judicial'
es autónomo, y el código civil de mi patria tiene
100 años. Y si yo no critico en mi patria el poder
judícial, menos lo voy a hacer aquí. Pero indiseutiblemente, hay que pensar que esas leyes representaban otra época y otra realidad, no fueron leyes hechas por los trabajadores que estamos en el gobierno: fueron hechas por los sectores de la burguesía

25

�'

que tenían el Ejecutivo, el poder económico, y que
eran mayoría en el Congreso Na.cional.
Cada pueblo tiene
su propia realidad
Sin embargo, la realidad de Chile, su historia y
su idiosincrasia; sus características, la fortaleza de
su institucionalidad, nos llevó a los dirigentes políticos a entender que en Chile no teníamos otro camino que el camino de la lucha electoral -y ganamos por ese camino-, que muchos no compartían,
fundamentalmente como consecuencia del pensamiento generado en este continente, después de la revolución cubana, y con la asimilación, un poco equivocada, de la divulgación de tácticas, en función de
la interpretación que hacen los que escriben sobre

26

ellas. Nos hemos encontrado en muchas partes, y
ahora se iha dejado un poco, la idea del foquismo, de
la lucha guerrillera o del ejército popular.
Yo tengo una experiencia que vale mucho. Yo
soy amigo de Cuba: soy amigo, hace I O años, de
Fidel Castro; fui amigo del comandante Ernesto
"Che" Guevara. · Me regaló el segundo tomo de su
libro Guerra de Guerrillás; el primero se lo dio a
Fide). Yo estaba en Cuba cuando salió, y en la dedicatoria que me puso dice lo siguiente: A Salvador
Allende, que por otros medios trata de obtener lo
mismo. Si el comandante Guevara firmaba una dedicatoria de esta manera, es porque era un hombre
de espíritu amplio que comprendía que cada pueblo
t iene su propia realidad; que no hay receta para
hacer revoluciones. Y por lo demás, los teóricos del
marxismo -y yo declaro que soy un aprendiz tan
sólo, pero no niego que soy marxista- también trazan con claridad los caminos que pueden recorrer
frente a lo que es cada sociedad, cada país.
De allí, entonces, que es útil que la juventud, y
sobre todo la juventud universitaria, que no puede
pasar por la Universidad al margen de los problemas
de su pueblo, entienda que no puede hacerse del
balbuceo doctrinario la enseñanza doctrinaria; de entender que el denso pensamiento de los teóricos de
las corrientes sociológicas, o económicas requiere un
serio estudio; que si es cierto que no hay acción revolucionaria sin teoría revolucionaria, no puede haber
la aplicación voluntaria o la interpretación de la teoría adecuándola a lo que la juventud o el joven
quiere. Que tiene que mirar lo que pasa dentro de
su país y más allá de la frontera, y comprender que
hay realidades que deben ser meditadas y analizadas.

Z1

�Cuando algunos grupos en mi patria, un -poco
más allá de la Unidad Popular, en donde hay compañeros j6venes en cuya lealtad revolucionaria yo creo,
pero en cuya concepci6n de la realidad no creo, hablan, por ejemplo, de que en mi país debería hacerse
lo mismo que se ha hecho en otros países que han
alcanzado el socialismo, yo les he hecho esta pregunta en voz alta: ¿Por qué, por ejemplo, un país
como es la República Popular China, poderoso país,
extraordinariamente poderoso país, ha tenido que tolerar la realidad de que Taiwan o de que Formosa
esté en manos de Chiang Kai-shek? ¿Es que acaso la
República Popular China no tiene los elementos bélicos, por así decirlo, lo suficientemente poderosos
para haber, en dos minutos, recuperado Taiwan, llamado Formosa? ¿Por qué no lo ha hecho? Porque,
indiscutiblemente, hay problemas superiores de la responsabilidad política; porque el proceder así colocaba a la República Popular China en el camino de
una agresi6n que podría haber significado un daño
para el proceso revolucionario, y quizá una conflagraci6n mundial.
¿Quién puede dudar de la voluntad de acción,
de la decisión , de la conciencia revolucionaria de
Fidel Castro? ¿Y por qué la Bahta de Guantánamo
no la ha tomado? Porque no puede ni debe hacerlo,
porque expondría a su 'Revoluci6n y a su patria a una
represalia brutal.
Ser foven y no ser revolucionario
es una corriradicci6n

Entonces, uno se encuentra a veces con j6venes,
y los que han leído el Manifiesto Comunista, o lo
han llevado largo rato debajo del brazo, creen que

29

�lo han asimilado y dictan cátedra y exigen actitudes
y critican a hombres que, por lo menos, tienen consecuencia en su vida. Y ser joven y no ser revolucionario es una contradicción hasta biológica; pero ir
avanzando en los caminos de la vida y mantenerse
como revolucionario, en una sociedad burguesa, es
difícil.
Un ejemplo personal: Yo era un orador universitario de un grupo que se llamaba Avance; era el grupo más vigoroso de la izquierda. Un día se propuso
que se firmara, por el grupo Avance, un manifiesto
-estoy hablando del año 1931- par~ cre~r en Chile
los soviets obreros, campesinos, soldados y estudiantes. Y yo dije que era una locura, que no había
ninguna posibilidad, que era una torpeza infinita y
que no quería, como estudiante, firmar algo que mañana, como un profesional, no iba a aceptar.

el estudiante universitario que tiene una postura doctrinaria y política, tiene, fundamentalmente, que no
olvidarse que precisamente la Revolución necesita
los técnicos y los profesionales.
Ya Len in lo dijo -yo he aumentado la cifra para
impactar más en mi patria-, Lenin dijo que un profesional, un técnico, valía por I O comunistas; yo digo
que por 50, y por 80 socialistas. Yo soy socialista.
Les duele mucho a los compañeros míos que yo diga
eso; pero lo digo, ¿por qué?, porque he vivido una
politización en la Universidad, llevada a extremos tales que el estudiante olvida su responsabilidad fundamental; pero una sociedad donde la técnica y la
ciencia adquieren los niveles que ha adquirido la sociedad contemporánea, ¿cómo requerir precisamen-

Eramos 400 los muchachos de la Universidad que
estábamos en el grupo Avance. 395 votaron mi expulsión; de los 400 que éramos, sólo dos quedamos
en la lucha social. Los demás tienen depósitos bancarios, algunos en el extranjero; tuvieron latifundios,
-se los expropiamos-; y tenían acciones en los
bancos -también se los nacionalizamos-; y a los
de los monopolios les pasó lo mismo. Pero en el
hecho, dos hemos quedado; y a mí me echaron por
reaccionario; pero los trabajadores de mi patria me
llaman el compañero presidente.
Por eso, el dogmatismo, el sectarismo, debe ser
combatido; la lucha ideológica debe llevarse a niveles superiores, y eso sí que es importante. El diálogo,
la discusión, pero la discusión para esclarecer, no
para imponer determinadas posiciones. Y, además,

30

I

31

�te capacidad y capacitación a los revolucionarios?
Por lo tanto, el dirigente político universitario tendrá más autoridad moral, si acaso es también un buen
estudiante universitario.

los laicos y lo hemos hecho en nuestra patria -y nos
está yendo bien-, y conjugamos una misma actitud
y un mismo lenguaje frente a los problemas esenciales del pueblo.

Yo no le he aceptado jamás a un compañero joven que justifique su fracaso porque tiene que hacer
trabajos políticos; tiene que darse el tiempo necesario para hacer los trabajos políticos, pero primero
están los trabajos obligatorios que debe cumplir como estudiante de la Universidad. Ser agitador universitario y mal estudiante, es fácil; ser dirigente revolucionario y buen estudiante, es más difícil. Pero
el maestro universitario respeta al buen alumno, y
tendrá que respetar sus ideas, cualesquiera que sean.

Lograr trabajo para todos

Por eso es que la juventud contemporánea, y sobre todo la juventud de Latinoamérica, tiene una
obligación contraída con la historia, con su pueblo,
con el pasado de su patria. La juventud no puede
ser sectaria; la juventud tiene que entender, y nosotros en Chile hemos dado un paso trascendente:
la base política de mi gobierno está formado por
marxistas, por laicos y cristianos, y respetamos el pensamiento cristiano; interpreta el verbo de Cristo, que
echó a los mercaderes del templo.
Claro que tenemos la experiencia de la Iglesia
vinculada al proceso de los países poderosos del capitalismo e, incluyendo, en los siglos pasados y en
la primera etapa de éste, no a favor de los humildes
como lo planteaba el maestro de Galilea; pero si los
tiempos han cambiado y la conciencia cristiana está
marcando la consecuencia por el pensamiento honesto, en la acción honesta, los marxistas podemos coincidir en etapas programáticas como pueden hacerla

32

Porque un obrero sin trabajo, no importa q~e sea
o no sea marxista, no importa que sea o que no sea ,
cristiano, que no tenga ideología política; es un hombre que tiene derecho al trabajo -y debemos dárselo nosotros-. Por eso el sectarismo, el dogmatismo, el burocratismo que congela las revoluciones, y
ese es un proceso de concientización, que es. muy
profunda y que debe comenzar con la juventud; pero
la juventud está frente a problemas que no son sólo
económicos, sino son problemas que lamentablemente se manifiestan con mayor violencia destructiva en
el mundo contemporáneo.
El escapismo, el drogadismo, el alcoholismo
-cuántos son los jóvenes, de nuestros jóvenes países,
que han caído en la mariguana que es más barata
que la cocaína y de más fácil acceso- ¿pero cuántos son los jóvenes de los países industrializados? El
porcentaje, no sólo por la densidad de población,
sino por los medios económicos, es mucho mayor.
¿Qué es esto, qué significa, por qué la juventud
llega a eso? ¿Hay frustración? ¿ Cómo es posible
que el joven no vea que su existencia tiene que tener un destino muy distinto al que escabulle su responsabilidad?
¿Cómo un joven no va a mirar, en el caso de México, a Hidalgo o a Juárez, a Zapata o a Villa, o a

33

�Lázaro Cárdenas?¿ Cómo no entender que esos
hombres fueron jóvenes también, pero que hicieron
de sus vidas un combate constante y una lucha permanente?

Evitar la cesantía ilustrada
¿ Cómo la juventud no sabe que su propio porvenir está cercado por la realidad económica q~e marca los países dependientes? Porque si hay algo que
debe preocuparnos, también, a los gobernantes, es
no seguir entregando cesantes ilustrados a nuestra
sociedad.
¿Cuántos son los miles de jóvenes que egresan '
de los politécnicos o de las universidades que no encuentran traba jo? Yo leí hace poco un estudio de
un organismo internacional importante, que señalaba
que para América L,atina, en el final de esta década,
se necesitaban -me parece- cerca de seis millones de nuevas ocupaciones, en un continente en donde la cesantía marca los niveles que yo les he dicho.
Los jóvenes tienen que entender, entonces, que están
enfrentados a estos hechos y o~ie deben contribuir
a que se modifiquen las condiciones materiales, para
que no haya cesantes ilustrados, profesionales con
títulos de arquitectos sin construir casas, médicos sin
atender enfermos, porque no tienen los enfermos con
qué pagarles, cuando que lo único que faltan son médicos para defender el capital humano, que es lo que
más vale en nuestros países.
Por eso, repito -y para terminar mis palabras,
pidiendo excusas a ustedes por lo excesivo de ellasque yo que soy un hombre que pasó por la Universidad; he aprendido mucho más de la Universidad

34

de la vida: he aprendido de la madre proletaria en
las barriadas marg·inales; he aprendido del campesino, que sin hablarme, me dijo la explotación más que
centenaria de su padre, de su abuelo o de su tatarabuelo; he aprendido del obrero, que en la industria es un número o era un número y que nada significa como ser humano, y he aprendido de las densas multitudes que han tenido paciencia para esperar.

La lucha de los pueblos explotados,
a escala mundial
Pero la injusticia no puede seguir marcando, cerrando las posibilidades del futuro a los pueblos pequeños de éste y de otros continentes. Para nosotros,
las fronteras deben estar abolidas y la solidaridad
debe expresarse con respeto a la autodeterminación
y la no intervención, entendiendo que puede haber
concepciones filosóficas y formas de gobierno distintas, pero que hay un mandato que nace de nuestra propia realidad que nos obliga -en el caso de
este continente- a unirnos; pero mirar más allá, inclusive, de América Latina y comprender que en
Africa hay todavía millones y millones de seres humanos que tienen una vida inferior a la que tienen
los más postergados y preferidos seres de nuestro
continente.
Hay que entender que la lucha es solidaria en escala mundial; que frente a la insolencia imperialista
sólo cabe la respuesta agresiva de los países explotados.
Ha llegado el instante de darse cuenta cabalmente que los que caen luchando en otras partes por
hacer de sus patrias países independientes, como
ocurre en Vietnam, caen por nosotros con su gesto
heroico.

35

�Por eso, sin decir que la juventud será la causa
revolucionaria y el factor esencial de las revoluciones, yo pienso· que la juventud por ser joven, por
tener una concepción más diáfana; por no haberse
incorporado a los vicios que traen los años de convivencia en nuestros días, burguesa, porque la juventud debe entender que debe ser estudiante y trabajadora; porque el joven debe ir a la ·empresa, a la
industria o a la tierra. Porque ustedes deben hacer
trabajos voluntarios; porque es bueno que sepa el
estudiante de mediciná cuánto pesa un fardo que se
echa a la espalda el campesino que tiene que llevarlo,
a veces, a la_rgas distancias; porque es bueno que el
que va a ser ingeniero se meta en el calor de la máquina, donde el obrero a veces, en una atmósfera
inhóspita, pasa largos y largos años de su oscura existencia; porque la juventud debe estudiar y debe trabajar, porque el trabajo voluntario vincula, amarra,
acerca, hace que se compenetre el que va a ser profesional con aquel que tuvo por herencia las manos
callosas de los que, por generaciones, trabajaron la
tierra.

México ha sido y será
amigo de mi patria
Gracias, presidente y amigo por haberme dado
le oportunidad de fortalecer mis propias convicciones y la fe en la juventud frente a, la actitud de
ustedes.
Gracias por comprender el drama de mi patria
que es, como dijera Pablo Neruda, un Vietnam silencioso: no hay tropas de ocupación ni poderosos aviones nublan los cielos limpios de mi tierra; pero estamos bloqueados económicamente, pero no tenemos

36

créditos, pero no tenemos cómo comprar alimentos
y nos faltan medicamentos, y para derrotar a los que
así proceden, sólo cabe que los pueblos entiendan
quiénes son sus amigos y quiénes son sus enemigos.
Yo sé, por lo que he vivido, que México ha sido
y que será -gracias por ello- amigo de mi patria.

�SE IMPRIMIO -EN COMPAÑIA EDITORA NACIONAL MONUMEL, S. A.
EMIUO CARRANZA No. 420 NORTE, MONTERREY, N.
SE IMPRIMIERON 1,500 EJEMPLARES

L,

MEXICO

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                    <text>�1um. Cfas. _ _ _ _ _ _ _ _ __.._

~Ctm. Autor_,__,,,_.,,,,,,_.....,_ _ _ _ __

~
9 :0,:
Precioi__ _ _ _ _ _ _ _ _ __
Fecha

LUIS E. TODD

l flF N

Clasific6'------------Cat~tog61_ _ _ _ _ _ _ _ _ __

,

.

LA PARTICIPACIONPOLITICA DE LOS
UNIVERSITARIOS

BlBLIO'l~A UNIVERSITARIA
"ALFONSO IIIYF.S'
·~

Dirección General de Escuelas Preparatorias
Sub-Dirección de Extensión

UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON

�LUIS E. TODD. Médico titulado por la Universidad
Autónoma de Nuevo León. Ha hecho estudios de posgrado en materia renal en ·1as Universidades de Washington y Georgetown. Desempeñó, entre otros, los
puestos de Director de la Escuela de Graduados de la
Facultad de Medicina de la UANL y dirigió también
el Instituto de Investigaciones Científicas de esta Casa
de ~dios. Por sus actividades de investigación recibió, en 1972, el Premio de la Academia Nacional de
Medicina al mejor proyecto de investigación en Provincia. Actualmente es Rector de la UANL. Ha publicado, además de numerosos materiales sobre su especialidad en revistas nacionales y extranjeras: Mefas
y aspiraciones de 1a. Universidad, UANL; ~vohtclón
educativa, UANL, 1975; Testimonios universitarios,
UANL, 1976; La Universidad es unidad en la. pluralidad, UANL, 1978; Beflexiones sobre el pensamient.o
de un mexicano universal (Alfonso Beyes), Librería
Font, S. A., 1977. En prensa se haya ahora un ensayo
sobre Pedro Garfias.

'

LA PARTICIPACION
1

POLITICA DE LOS
UNIVERSITARIOS *

;1

''Unwersidad Critica" se publica mensualmente en la
Dirección General de Escuelas Preparatorias:· Sus objetivos son estimular la investigación y cultura universal
y ser vehículo de extensión y comunicación universitaria.
~

*

Discurso pronunciado en el Colegio de Periodismo de
la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales.

�" ... en base a que la Universidad requiere formar ciudadanos ejemplares que
lor;nen parte del proce,so de cambio, y que
existe una reforma polztica y conceptos claros del líder de la Nación que señalan esta
necesaria participación veraz nos estamos
permitiendo exhortar a los estudiantes de la
l.J_niv~r.sidad yª. sus trabajadores, a que, en
e¡erczczo de su libertad y sin involucrar a la
Universidad, trabajen junto con sus familias
par!1. participar .activame~te en los partidos
polítzcos de su libre eleccion y con los candidatos que para ellos representen las lórmulas
idóneas en el cercano proceso electoral".

La Universidad mexicana tiene por objetivos fundamentales los de formar íntegramente a sus educandos, propiciar la investigación científica que permita la independencia nacional y preservar los valores culturales del pueblo mexicano.
Todo lo anterior proyectado socialmente en beneficio de la comunidad nacional.
Esta tarea no es fácil de lograr, ya: que existe
una interdependencia entre lq teórico! que la Universidad enseña y lo que en realidad en la comunidad se practica, así como una dependencia muy estrecha entre lo que la Universidad es en su concepto
ideal y lo que la realidad histórica de su ambiente
le permite ser.

Formaci6n cívica indispensable
Considerando entonces que lo fundamental de la
Universidad es formar íntegramente, en el sentido
más ampl-io de esta palabra, a sus educandos, se requiere que a, los mismos se les dé una formación
cívica para que participen en la toma de decisiones
que la comunidad requiere y así, conservando su
libertad, actúen dentro de los procesos democráticos
que la estructura política y social dei nuestro país
demanda en la actualidad.
En esa forma la preparación que los universitarios tenemos y que se hace gracias al sacrificio de
las clases populares, se plasma en forma práctica en
su sentido de colaboración y de solidaridad social.
De esa manera se hace que el intelecto esmeradamente atendido durante et proceso de la educación superior, se une para participar cívica y políti-

5

�camente con el objeto de propiciar la creación de
un país más libre y más justo.

higiene política nunca antes vista, deseaba participar democráticamente y ser escuchada en un diálogo que permitiera su actividad en el fenómeno del
cambio trascendente que toda sociedad requiere.

Con el fin de formar buenos ciudadanos, la Universidad en forma pedagógica practica abiertamente la democracia, y así los alumnos y maestros toman
parte no sólo de la elección de sus autoridades, sino
de las decisiones que la institución universidad requiere.

..

Es decir, en la Universidad se enseña política en
el amplio y correcto sentido. de esta palabra y se
practica internamente en el juego normal que la pluralidad ideológica de nuestra pequeña sociedad universitaria lo requiere.

Otra más confusa, con intereses que no están todavía claros, propició sin preverlo, los fenómenos
violentos que en forma represiva produjeron la muerte de tantos jóvenes y establecieron el recuerdo permanente de esas crisis de conciencia de que se ha
hablado en un país en continua crisis social.

Democracia: Esperanza o realidad

Obtenidos de esta manera los conocimientos políticos, el alumno está más preparado para hacer
frente a sus deberes ciudadanos y en esa forma,
participa como individuo libre y responsable en la
elección de las autoridades que gobiernan la comunidad en donde el estudiante universitario y su familia se desarrollan.

1968: Reclamo de participación democrática
Fue este deseo de participación política el que
en 1968, en muchas partes del mundo y particularmente en nuestro país, dio lugar al movimiento de
jóvenes democráticos que, estando ya comunicados
suficientemente por los diferentes medios de información, conocieron de todos los problemas sociales
del mundo, lo que los motivó a luchar por el derecho
a participar en la solución de los mismos.
En México, el mov'imiento estudiantil de 1968
generó dos corrientes: una con gran honestidad e

Sin embargo, independientemente de los factores en discusión, la política mexicana sufrió un proceso de aceleración histórica, y la participación juvenil fue concedida jurídicamente en lo electoral y políticamente en las casas dei estudios superiores de
nuestro país.
Esta participación fue recibida con la e~peranza
de que la democracia en México fuera gradualmente
perfeccionándose y de que los factores que impedían este cambio fueran poco a poco desterrándose,
lográndose así que el primitivismo político se transformara en madurez democrática.
Este perfeccionamiento aparente de nuestra democracia parecía haber sido la respuesta a la inquietud juvenil de 1968; sin embargo, como toda corriente progresista, en el equilibrio del ir y venir social,
recibió la reacción de personas y grupos que no
aceptaron esta reestructuración política; y así entonces, los planteamientos teóricos de aquella época
han sido muy distintos a los resultados prácticos que
nuestras instituciones viven en la actualidad.

6

7
I

BlBLIOTECA UNIVERSITARIA
"~UYF.r

�La reforma política: Opción democrática
Motivado por esas inquietudes y muchas otras,
el actual régimen federal ha anunciado e iniciado el
proceso de reforma política, haciendo participar en
ella a todos los grupos minoritarios de diversas ideologías de nuestro país y predicando la "democracia
transparente" en la lucha por el poder político nacional.

Esta reforma política, concebida con extraordinaria buena fe, es de nuevo esperanza para los jóvenes de corazón, que desean que el cambio que nuestro país requiere, llegue a través de la participación
activa, pacífica y democrática.
Con la reforma política vinieron entonces grandes esperanzas de participación ciudadana. Los universitarios atentos y estudiosos de los cambios que
&amp;n todos los niveles del conocimiento se practican,
colocaron esta nueva implementación ideológica dentro de su campo de estudios y empezaron a observar el resultante de la misma.
Esta reforma, concebida para dar esperanza a
los partidos minoritarios, tomó el modelo centralista
y olvidó la necesidad de ampliar las ventajas de la
misma a las elecciones estatales y municipales, en
donde es importante también que los partidos no
registrados y por ende de carácter minoritario, tengan oportunidad de actuación.
Teoría o práctica

En el Estado de Nuevo León existe actualmente
un proceso en que las autoridades federales representativas y estatales tendrán que ser renovadas.

8

Es en este proceso práctico en donde el universitario tiené que ver que la teoría es congruente con
la realidad y que lo que se predica por nuestros
líderes, se practica en el ejercicio de la libertad.
Es en este concepto en donde la Universidad
tiene que comprometerse, pero no puede comprometerse con partido alguno, ni con ideología determinada, sino tiene que hacer el compromiso con la
formación cívica y la participación que los universitarios como ciudadanos deben desarrollar.
Es decir, los jóvenes en su libre expresión y ajenos a ataduras y compromisos previos, forman parte
fundamental de cualquier proceso de cambio y también, por qué no, del cambio político actual que la
sociedad reclama. Esto tiene: qu~ hacerse, repetimos, dejando a un lado el compromiso institucional
de la Universidad, porque la misma tiene objetivos
por cumplir que le son propios y que le han sido encomendados por el pueblo de México; pero lo anterior no excluye que el alumno en su madurez cívica
debe, en el ejercicio de sus derechos como ciudadano, participar activamente junto con toda la comunidad en el proceso electoral y, no recibir consignas centrales de dudosa autoridad moral.
Triste realidad
Fue triste para los universitarios, y lo digo porque he recogido esta opinión de muchos, observar
que en los primeros preámbulos de esta lucha democrática, el partido mayoritario que tiene excelente
ideología teórica democrática y social, así como los
otros partidos registrados y también no registrados,
no señalan cambio alguno en sus procedimientos, y

9

�derrotas, pero no abandonar las ideas, ya que si todo
mundo actúa esperando la opinión poderosa para
acatarla, no hay proceso revolucionario y sí monárquico.

las decisiones continúan tomándose por pocos y para muchos.
En esta forma la idea de la reforma política que
teóricamente se nos ha mostrado con grandeza y en
la cual luchan corrientes jóvenes, sucumbe ante la
gran presión de elementos representativos de las estructuras caducas que no han podido lograr su cambio mental y que están, sin darse cuenta o intencionalmente, bloqueando los sanos deseos democráticos del señor Presidente de la República..
Lo anteriormente descrito no es sólo un paranqón
verbal o escrito, sino un producto de la diaria observación, ya que la política como la ciencia se mide
por los resultados y no por el verbo que expresa los
deseos inconscientes o conscientes de mayor participación.
Basta como ejemplo decir que la última renovación de un cuadro directivo de una organización del
partido mayoritario, fue llevada a cabo por los procedimientos tradicionales del conocido señalamiento
central desde la ciudad de México y el inmediato
apoyo "solidario" de gentes que en lugar de participar y luchar, esperan la decisión para unirse a ella y
así obtener posiciones y ventajas de carácter personal.
El intento democrático de uno de los pre-candidatos se terminó de inmediato con la mal llamada
disciplina institucional. Al parecer se olvidó que disciplina implica acatamiento, sí, pero no sumisión, y
que la democracia es expresión dialéctica de lucha
y de diferencia, y también reconocimiento de las

10

1

Lo anterior, así como el silencio oportunista de
la vigilia electoral en la sucesión gubernamental, son
síntomas de debilidad democrática y no representan
~jemplo alguno para nuestra juventud.
Participar es una obligación y un derecho

Con estos datos como antecedentes, y en base
a que la Universidad requiere formar ciudadanos
ejemplares que formen parte del proceso de cambio, y que existe una reforma política y conceptos
claros del líder de la Nación que señalan esta necesaria participación veraz, nos estamos permitiendo
exhortar a los estudiantes de la Universidad y a sus
trabajadores, a que, en ejercicio de su libertad y sin
involucrar a la Universidad, trabajen junto con sus
familias para participar activamente en los partidos
políticos de su libre elección y con los candidatos
que para ellos representen las fórmulas idóneas en
el cercano proceso electoral.
Noventa y cinco mil estudiantes, con un promedi&lt;1 de influencia por estudiante de familia activa
de dos a tres elementos, representan cerca de 300
mil gentes; y es esta cantidad de ciudadanos la que
activamente pensando y participando en un abierto
juego democrático, puede acelerar la historia del
Estado y cambiar los vicios tradicionales y la enajenación ciudadana que los sistemas dinosáuricos políticos han propiciado.

11

�Esta participación abierta y franca será el mejor
antídoto para evitar las siniestras y subterráneas influencias que la Universidad frecuentemente recibe
en las épocas de inquietud electoral.
Lo anterior ya no será necesario que la practiquen los políticos de profesión disolvente, pues la
saludable verdad juvenil que ilumina, evitará la intervención obscura que nos enferma.

Monrt~rrey: Ciudad de la franqueza
Monterrey ha sido siempre una ciudad en donde
las mejores fórmulas · de la comunicación humana
han prosperado; se caracteriza nuestra gente por la
franqueza, por la apertura, por la lucha, por la tenacidad, por la resistencia. Jamás nos hemos caracterizado por ser sumisos y "agachones" como se dice
por algunos, ante las indicaciones de carácter absolutista monárquico que en muchas estructuras de la
política electoral se practican. Si alguna vez hemos
sido pasivos, la culpa debe aceptarse por todos los
que no cumplimos con nuestra responsabilidad, pero
la opción actual permite la reivindicación ante nosotros mismos, que es donde más importa, y después
ante los demás.

no estaríamos cumpliendo la función cívica que en
su estructura académica la Universidad nos imparte.
f

Participar en libertad sin comprometer a la Universidad como institución, es una necesidad ciudadana, par lo que en uso de la representación que
la Universidad me ha conferido y sin ningún interés
personal más que el de universitario y ciudadano de
Nuevo León, exhorto a esta abierta y democrática
postura, porque siento que la sociedad honesta y
justa de nuestro Estado la está demandando.
Los procedimientos, los partidos y las fórmulas
para esta participación están abiertos para que cada
quien escoja lo que más crea que le conviene al país;
pero lo que no está abierta es la posibilidad de
abstenerse de participar, porque si en esa forma se
actúa, no hay justificante para posteriormente criticar las estructuras de autoridad que no correspondan a la realidad histórica que la sociedad mayoritaria de Nuevo León está demandando.

Monterrey, N. l., México

Libertad
Libertad es un concepto que implica una continua lucha por su conservación; democracia no es sólo
una abstracción sino una participación diaria, y dignidad cívica es una realidad que se gana con la actitud y con los resultados. Si los universitarios nos
comportáramos al margen de estos hechos negativos descritos y no hiciéramos alga por corregirlos,

12

Octubre de 1978

BIDLIOTF.CA UNIVERSITAR{A
''ALFONSO REYES''

13

�CARLOS FRANCISCO
CISNEROS RAMOS

I

COMENTARIO*

* Tomado de El Porvenir, donde apareció

publicado en
la columna "Escolio" del autor. (Octubre 20 de 1978).

�La excitativa hecha a todos los universitarios para lograr su participación activa en las actividades
políticas, interviniendo en las. asociaciones o partidos políticos de sus respectivas preferencias, con la
finalidad implícita de depurar procedimientos y sistemas viciados, provocó la ira y el desconocimiento
de quienes se encuentran involucrados en tales procederes y métodos.
Aprovechando las oportunidades brindadas por
la reforma política al permitir la participación en la
voluntad nacional de quiene~ forman parte de las
llamadas minorías políticas, se hizo el llamado para
interesar a los universitarios "para participar cívica
y políticamente con el objeto de propiciar la creación de un país más libre y justo".
Esa intervención es requerida por la comunidad.
Esta necesita de verdaderos guías para acabar con
todas las posturas falsas de quienes se han ostentado representantes d~ mayorías y han trocado los
principios de la democracia, como forma política del
gobiérno de todos, por aquéllos en los cuales se observa la participación de unos cuantos para beneficio de ellos mismos.
El universitario con su limpieza y responsabilidad,
puede hacer efectivas las verdaderas libertades de
los ciudadanos. Debe convertirse en el ejemplo de
todos, eliminando el abstencionismo y participando

17

�libremente sin opresiones, en la vida política, no sólo
estatal o municipal, sino también en la nacional.
Todos los movimientos conducidos oligárquicamente y de sobra conocidos, como ese denunciado
por el propio dirigente de los destinos universitarios,
relativo a la designación, por los métodos tradicionales y corruptos, del secretario general del organismo aglutinador de las denominadas agrupaciones del
sector popular, pues bastó la decisión del centro para ver la aparición de apoyos solidarios. Las bases
no contaron. En ese campo dejaron de tener vigencia, por una vez más, los principios de la democracia.
El dirigente político del Partido en el Gobierno
mostró su enojo y desconoció, como miembro de su
instituto, a quien, 'Rector de la Universidad, había
hablado en forma clara y sencilla en su intento de
interesar a los universitarios en esa participación política. Claro, recibió apcyo, aquél, de parte de quienes han resultado beneficiados, de una manera u
otra, de la aplicación y práctica de los vicios tradicionales.
Acostumbrados a la imposición, con un "no pertenece al Partido", "nunca lo hemos visto en los actos del Partido", pretenden acallar a los adherentes
o simpatizantes de esa asociación política calificada
de oficial, suprimiendo todo diálogo o discusión con
quien critica los vicios propiciados por los sistemas
dinosáuricos políticos empleados hasta la fecha para conseguir el Poder.
Dirigentes políticos y favorecidos por el estado
de cosas, fueron en contra de todo sentido demo-

crático al no favorecer la discusión franca propuesta. Al rehuir el diálogo, tácitamente reconocieron
todas las debilidades señaladas.
Quieren la crítica desde adentro. Discutir entre
muros. Eso también es corrupción, pues con el politic61ogo Friedrich, "considero a la corrupción en el
mundo político como -llanamente hablando- a la
suciedad en casa".
Los universitarios deben recoger la exhortación
del Rector y con libertad y responsabilidad guiar a
los ciudadanos hacia la consecución del buen gobierno demandado por la comunidad nuevoleonesa.
Universidad y política en contra de corrupción y
práctica de políticos de profesión .disolvente.

���</text>
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                <text>Cuadernos de Educación y Cultura Universitaria publicada mensualmente por la Dirección General de Preparatorias, sub- Dirección de Extensión durante el rectorado de Luis Eugenio Todd. Contiene artículos de crítica universitaria, histórica, filosófica y política. Su objetivo era estimular la investigación y cultura universal. </text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�MANUEL BARRIENTOS
RAUL S. MONTOYA

EL BACHILLERATO EN
LA UANL
PROBLEMAS· Y POSIBLES
SOLUCIONES

r«,!DO ~

Dirección General de Escuelas Preparátorias
Sub-Dirección de Extensión
UNIVERSIDAD AUTONOMA DE "NUEVO LEON

�MANUEL BARRIENTOS. Abogado de profesión, se
ha destacado en diferentes formas en el área educativa. Fue secretario general de! la Escuela Nacional
Preparatoria y actualmente es director de Educación
Media Superior de la Sub-Secretaria de Educación Superior e Investigación Científica de la SEP.

MANUEL BARRIENTOS

RAUL S. MONTOYA. Se tituló Licenciado en Administración por la Universidad Autónoma de Nuevo
León. Ha sido director de las preparatorias 3 (19691971) y 1 (1971-1974) y coordinador general del Centro de Investigaciones de la Facultad de Comercio y
Administración. Actualmente es director de la Dirección General de Escuelas Preparatorias. Ha publicado
Iniciación a la Administración de Empresas y próximamente dará a la luz un análisis de la novela de la
Revolución Mexicana.

MENSAJE•

"Universidad Crítica" se publica mensualmente en la
Dirección General de Escuelas Preparatorias. Sus objetivos son estimular la investigación y cultura universal y ser vehículo de extensión y comunicación
universitaria.

*

Pronunciado durante la inauguración del progrqma interinstitucional de apoyo a la docencia S.E.P.-U.A.N.L.

�8 nivel medio superior que dentro de la S.E.P.
se nos ha confiado, es hoy en todo el país el más
complejo cruce de caminos en el destino profesional del país. Es no sólo articulación entre la educación básica y la superior sino centro distributivo de
recursos humanos hacia las necesidades nacionales
y es premisa de satisfactores para su desarrollo.
Pero hoy en ningún lugar del mundo, me atrevo
a decir que felizmente, se pueden formar recursos
humanos sino a partir de recursos humanos. Y ese
e s el problema que para la educación media superior, aquí se encara.
Cuando nos referimos a la educación superior de
un país como el nuestro que está tniciando la sistemat ización de su crecimiento y su cohesión como
estructura nacional, la obra por realizar como quie re
LEO APOSTEL, es nada menos, que construir una
nueva sociedad a la cual es necesario dotar de nuevas y vigorosas instituciones educativas.
Son las universidades, a este respecto, las que

cuentan con los mejores instrumentos para innovar en
la sociedad respecto a un objetivo satisfactor, pero
d ebe entenderse que la innovación, hoy común en
los países de América Latina, es de modo natural
una funci6n de implicaci6n recíproca, que está aún

por concientizarse en la mentalidad de la poblaci6n,
cuya idiosincracia le hace ver a las instituciones educat ivas en un ext remo distal de la culturización popular, cuando en realidad son porciones inmersas e n
_el mismo contexto evolutivo, y que de más de un
modo se determinan una a otra.
Por ello como ha af irmado J. R. GASS, para evi-

5

�tar que las universidades adopten una actitud exageradamente crítica en relación a la sociedad, y por
otro lado muy conservadora en la manera en que
ellas mismas la reflejan, especialmente en cuanto a
lo que enseñan y a cómo lo enseñan, debe tenerse
claro, _q ue a un estado científico-tecnol6gico corresponde un determinado estado social que a su vez
replantea objetivos de la ciencia y de la educación.
No en vano la sociedad apoya su desarrollo en el
conocimiento y en la experiencia y la ciencia es una
funci6n social, que por lo mismo, tiene expresiones
sociomórficas.
Dentro de este marco de referencia, a una parte
de la educación superior nacional corresponde enfrentar el planteamiento de avance en términos históricos de dos generaciones: Una, que se subrayó
en el liberalismo y que cristalizó sus aspiraciones
en las garantías individuales de 1917; y otra que se
gesta en las garantías sociales, emanadas de una
revolución justificadamente vencedora. La disyuntiva es la siguiente: ¿otorgan las garantías individuales respecto a la elección ocupacional una libertad
solipsista sin mayor consideración del grupo?, o bien,
¿la libertad para elegir una actividad profesional
debe conformarse en atención a las necesidades de
desarrollo social?
La historia otorga razón al segundo propósito. Es
claro que la ocupación humana surge a partir de necesidades primarias del grupo que modelan y conducen los impulsos individuales. Después de la alimentación la opción ocupacional tiene objetivos sociales. Las necesidades evolucionan, dejan de ser
fundamentalmente primarias, se culturizan, pero siguen siendo, y más en nuestro siglo, necesid~des de

6

grupo siempre encuadradas jurídicamente, y lo jurídico no puede ser una función individual.
Corresponde a la educación media una solución,
que para ser científica ha de atenerse a un justo medio que sin demérito al ejercicio de un derecho individual. entienda que hay objetivos sociales prioritarios, y sepa motivarlos escolarmente mediante una
adecuada orientación.
Para poder esperar que tal propósito sea fructífero es necesario superar primero la creciente
heterogeneidad de planes y programas y la escasa
dedicación regional que contienen.
Ello nos obliga a:
Procurar una mayor relación entre los fines de
la educación y las necesidades sociales de las
diferentes regiones del país, pero conservando
criterios unificadores que normen su contexto
nacional.
-

Modificar la mentalidad del educando prioritariamente preocupada en el logro de un grado o
de un título, y no fundamentalmente en aplicar
su vocación a una fuente ocupacional.

-

Procurar al desarrollo nacional la calificación de
recursos humanos de profesión y técnica media,
para satisfacer la demanda de esta parte de su
ocupabilidad laboral.

-

Evitar que profesionistas con 20 años de estudios
se tengan que desempeñar en áreas de calificación media porque en ellas hay plazas, y estar

7

�preparando más recursos directivos de los que
se requieren.
-

Investigar cuántos profesionistas requiere el país
con educación media y cuántos con educación
especializada, a fin de establecer la medida en
que aquella sea articular o terminal.

-

Definir en qué medida la educación media ha de
ser técnica o propedéutica, en qué casos deben
coexistir estas dos formas y justificar porqué.

-

-

Considerar si se justifica con el alto costo de la
educación, la enorme cantidad de asignaturas en
la parte complementaria de los planes de estudio.

-

Procurar que el examen de admisión no sea convertido por la demografía existente en examen
de eliminación, ya que quizá la atención puede
cifrarse en nuevas formas como es el sistema de
educación abierta.

-

Pensar cómo se ha integrado la administración
escolar improvisadamente y considerar si ésto es
lo mejor, o en caso contrario, establecer formas
correctas para capacitar al personal de apoyo.

•

Levantar con precisión funcional el censo de la
educación media superior. Conocer su población
total en cuanto a educandos, maestros, administradores, su capacidad instalada, sus índices de
desarrollo anterior, actual y esperado, su crecimiento y los recursos con los que cuénta. ·

Recordar que en nuestros días la administración
escolar requiere de una elevada especialización
y en consecuencia, establecer procedimientos para la formación del personal directivo.

Definir los objetivos generales y específicos de
cada plan, de cada área, de cada programa,
de cada asignatura, de cada unidad en orden a
factores cognoscitivos, operativos y de actitud
social.
-

Establecer los mínimos de instrumentación, implementación y experimentación de gabinetes de
laboratorio, de cátedra y de campo para cada
programa.

-

Tener presentes sin afán de absorción apriorístico, los planes y programas más significativos de
la educación media superior en todo el mundo,
a fin de obtener el mejor panorama y la mayor
información para crear y aplicar nuestros programas con mayor tino a nuestro medio.

Lograr que exista un bien diseñado sistema de información y comunicación hum~a y técnica que
permita mantener actualizado el sistema y evitar
que sus recursos se desperdicien.
Asegurar el real funcionamiento del sistema y su
eficacia mediante la instauración de formas evaluativas apoyadas en una auténtica supervisión
técnica.
-

8

Establecer un sistema de publicaciones que a nivel nacional mantenga la homogeneidad y la coherencia de la educación media superior.
Procurar el establecimiento de un sistema dinámico de nivelación, regularización, mejoramiento
y supervisión de los profesores que ya pertene-

9

�cen a la educación media, así como el mejor sistema de formación de maestros aspirantes.
-

Procurar una reglamentación legal que contemple todas las necesidades de existencia y condiciones del sistema de educación media, y sea
vehículo constante de su desarrollo.

-

-

talidad en los jóvenes que aspiran a recibir educación profesional, mediante la oferta de opciones educativas más realistas y mejor fundadas.
Para todo ello debe considerarse mínimamente:
-

Que es factible proponer, a mediano plazo, un
plan estructural que reordene, delimite y defina
las opciones en que debe ofrecerse la educación
media superior. ·

-

Que se cuenta con la experiencia conjunta de las
instituciones de educación superior, antiguas y
nuevas, que recogen soluciones probadas, propedéutica y terminalmente.

-

Que s~ cuenta con el interés del aparato productivo nacional por recibir especialistas en aspectos no cubiertos por las profesiones tradicionales.

-

Que es factible flexibilizar el sistema de educación media superior para que asuma funciones de
capacitación temporaria con inmediación productiva laboral de apoyo económico, o de opción
profesional.

Estudiar y resolver con la mediación adecuada,
la conveniencia de que la educación media permanezca unida o no a la educación superior, en
la medida de la optimización de ambas.

-

La necesidad de atender a la enorme demanda
educativa de ciclo medio · superior, implica además la de pensar en que esa educación atendiendo a la demanda del mercado no se subordine
a la exclusiva voluntad de los empleadores, sino
atienda a un desarrollo del país y se refiera a
sus diferentes regiones, por lo que debe pensarse en un plan nacional de revalidación, acreditación {y quizá "exámenes de estado") que permitan la fluidez de los cursos, la transitividad de
los estudiantes y la validación de los estudios dentro del territorio nacional.
B costo del subempleo se traduce en dependencia tecnológica y económica del extranjero.

-

El sistema educativo nacional mantiene a potencialidades no explotadas en instalaciones, recursos humanos y voluntad de servicio.

-

La creación de nuevas perspectivas profesionales en el nivel medio debe hacer cambiar necesariamente el espectro actual de las carreras profesionales.

10

Es posible producir un cambio de actitud y men-

Piedra angular en la tarea representa la Universidad de Nuevo León, entidad federativa en donde
ya el Colegio Tridentino contribuye a la transformación educativa que pudo producir en su tiempo hombres como Fray Servando Teresa de Mier y Ramos
Arizpe; y donde el Colegio Civil tuvo como objeto
principal actualizar la educación de Nuevo León con
~rreglo a la ilustración y los adelantos del siglo. No
debe olvidarse que partió de este estado la primera
Ley (22 de diciembre de 1891) que al reglament~r

11

,

�la enseñanza preparatoria, recomienda la unificación
de sus planes y programas en todo el país.
la significación que en la educación media del
país tiene la Universidad de Nuevo león, se manifiesta al considerar que:
a} Ocupa el segundo lugar en número de planteles dependientes de la misma y en número
de planteles incorporados.
b) Que dedica a su educación media - - - - - - $ l 77'236,000.00 en el año actual de 1978,
segunda cifra ppr su cuantía en el país.

f) Que es después de la U.N.A.M., la universidad que ofrece más opciones profesionales
a los educandos de media superior en número 45 dentro de su propio sistema universitario.
g) Que también después de la Universidad Nacional Autónoma de México, cuyas dimensiones presupuestales no son comparables,
mantiene en servicio la segunda planta por
número de profesionales en orientación vocacional y ocupacional.

c) Que atiende a 27,388 educandos en el ciclo
medio superior, siendo con esto, entre las universidades del país la tercera en población
correspondiente.
d) Que ha establecido una proyección al futuro
que tiene como meta inmediata para el próximo curso escolar la atención de 34,837 alumnos en el sistema propedéutico y de 8,246 en
el sistema de preparatoria técnica, demostrando con ésto su interés en racionalizar la
educación media superior en orden a la demanda de profesionales que México manifiesta tanto por lo que hace a cuadros directivos
como a cuadros medios de productividad.
e) Como el costo por alumno se ha elevado a
$ 7,483.00 con el deseo de optimizar la educación mejorando los factores que la integran.

12

13

�RAUL S. MONTOYA

TRABAJO*

* Presentado en la Reunión

Nacional de Enseñanza Media Supeñor en la Universidad de Colima.

�t
t

A la Universidad mexicana se le ha asignado una
misi6n que originalmente no tenía, que no corresponde en estricto sentido a los tradicionales fines de la
institución que son los de promover, difundir y preservar la cultura. La Universidad de nuestros días
es además un amortiguador social, un amortiguador
del desempleo, que aqueja a vastas regiones de México.
De los alumnos que ingresan a la Universidad, vía
nivel Medio Superior, un gran porcentaje no tienen,
ni deseos, ni vocación, ni posibilidad de seguir una
carrera universitaria. Acuden allí porque al terminar
los estudios secundarios, no reúnen las cualidades físicas y mucho menos, las técnicas o de capacitación,
para trabajar en el taller o en el comercio. En nuestro sis.tema, no hay elementos integradores del fenómeno, productivo y la educación básica nacional.

El joven, no quiere seguir los pasos de su papá,
porque el trabajo manual no se ha dignificado en
nuestro país y sabe, que para vivir mejor y para
ascender en la escala social es necesario un título
profesional, --considerado a veces una auténtica patente de corso-. Es que existe la concepción generalizada, de que para ser "alguien" se requiere poseer un título, a semeianza de los títulos de nobleza
de antaño .

.
1

Esta problemática social genera la crisis de la
Universidad que se traduce, primero en la galopante
explosión demográfica, después de la improvisación
de aulas, laboratorios y lo que es más grave aún, en
la improvisación de profesores, con el estrepitoso fracaso de los programas de clases, si es que existen. Y
como consecuencia de todo ésto, la devaluaci6n de

17

�la educaci6n y fa formaci6n de profesionistas cada
vez más mediocres.
Una solución fácil, dirían los timoratos, sería que
la Universidad cerrara sus puertas, y que se evitara
el ingreso de esos jóvenes marginados socialmente,
pero ésto, genera frustración, que es la causa fundamental de la violencia y el desorden social.
En un país como el ·nuestro, donde las grandes
mayorías son menores de 20 años y donde las condiciones sociales rayan frecuentemente en lo sub-humano, la Universidad no puede encerrarse en su torre
de marfil, como el claustro del medioevo y tratar
de preservar la ortodoxia de su ciencia y negar la
oportunidad de acceso, a los miles de jóvenes que
tocan a sus puertas.
De allí, el importante papel que asume la Enseñanza Media Superior. Por una parte, la obligación
de brindar la misma oportunidad para todos y por
la otra, mantener y mejorar los niveles mínimos del
conocimiento, que reclama la formación universitaria.
Limitar el cupo, es como cerrar los ojos ante la
crisis. Afrontar el problema con nuevas estrategias,
es participar en el proceso dialéctico de nuestro
país.

tura desligada del desarrollo económico. Si abundamos en la técnica por sí sola, estaremos creando
un país de tecnócratas, sin conciencia clara de sus
actos y una fuente de mano de obra barata para
la industria, que en lo más de los casos es transnacional.
Tenemos que darle al estudiante preparatoriano,
una gran concepción filosófica y humanista y un gran
criterio y metodología ci_entífica, que le permita encontrar su propia trascendencia personal y desarrollar la técnica que nos haga verdaderamente un país
independiente. Pero también debemos darle al estudiante, una opción de trabajo para acercar el fenómeno educativo, al proceso de la producción y así
vinculado al desarrollo nacional.
El crecimiento demo¿ráfico de nuestras escuelas,
rebasa todo lo planeado, ello nos ha obligado a
tomar soluciones de emergencia, que generalmente
llevan el sello de la improvisación. Pero ya no son
válidos estos planteamientos que, si en algún momento amortiguaron la crisis, hoy están produciendo
resultados alarmantes, que en un foturo inmediato,
pueden ser de funestas consecuencias, para el sistema ed1:1cativo nacional.

En el nivel medio superior, tenemos además el
compromiso de hermanar la formación científica y
humanística de los jóvenes, con la instrumentación
necesaria, para participar en el fenómeno productivo.

Tenemos que permitir la entrada de muchos alumnos, porque la presión social es inminente. Tenemos
que prepararlos bien, porque es obligación elemental
de la Universidad. Entonces tenemos también la
obligación de preparar bien, a los maestros que los
van a atender.

Si canalizamos todos nuestros esfuerzos a la formación propedéutica, estaremos creando una estruc-

En la etapa de improvisación no ha habido tiempo ni dinero, ni organización para la formación de

18

19

�profesores. Hoy es el momento de atacar con entereza e inteligencia este problema.

y otros, enfocados diredtamente al desarrollo de la
Educación Media Superior.

Pese a la importancia que tiene la Enseñanza Media Superior, reiteradas ocasiones hemos señalado el

Debemos ser honestos al presentar nuestras quejas, pero también debemos serlo, para reconocer el
apoyo que se brinda.

abandono en que las altas autoridades educativas,
tienen a las instituciones de este niv.el.
· Con mucha frecuencia, los Rectores de las Universidades hacen múltiples gestiones y aplican el grueso de sus recursos, a la docencia y a la investigación
científica del nivel Superior, pero se olvidan del Bachillerato.
En el status universitario, hemos visto con tristeza,
cómo se menosprecia· social y a veces económicamente al profesor de preparatoria. También sabemos que en pocas Universidades existe una coordinación o Dirección General, que unifique y promueva los programas del Nivel Medio Superior y cada
Escuela trabaja separadamente.
Hoy por fortuna, vemos que este cuadro empieza
a cambiar.
Los altos directivos de educación están conscientes de la problemática difícil de este nivel y prueba
de ellos es esta reunión, donde se nos brinda la oportunidad de plantear la situación que vivimos y nos
inquieta.
Este interés se demuestra también, en la implementación de planes, como el Programa lnterinstitucional de Apoyo a la Docencia y en el financiamiento y apoyo a proyectos específicos de lnvestigaci6n

20

A nuestro juicio la problemática de las Preparatorias, reclama con urgencia la solución de dos problemas: Primero: La unificaci6n de planes y progra-

mas de estudio, por lo menos en un tronco común,
con variables controladas y Segundo: En un programa eficiente y contínuo de formación, actualización
y capacitación de profesores.
EL CASO DE LA UNIVERSIDAD AUTONOMA
DE NUEVO LEON
En la Universidad Autónoma de Nuevo León, funcionan 25 Escuelas Preparatorias. De ellas 22 son
propedéuticas y 3 son de carácter técnico, sin ser
necesariamente terminales. Doce preparatorias están ubicadas en diversos municipios y el resto en el
área metropolitana. La poblaci6n escolar es de
41,625 con un estimado total de 1,769 profesores.
Funciona un departamento de Educación Abierta,
adscrito a la Preparatoria No. 3 Nocturna y seis escuelas aplican experimentalmente, sistemas de enseñanza individualizada o personalizada. La Dirección
General de Escuelas Preparatorias coordina además,
22 escuelas incorporadas.
La población escolar de Nivel Medio Superior
constituye un 48.5% del total de la Universidad, cifra
que va en ascenso extraordinario si consideramos
que hace un año apenas rebasaba el 33%.

21

�Este crecimiento galopante, puede ser anárquico
y peligroso, si continuamos con los mismos sistemas
y procedimientos, algunos de ellos verdaderamente
obsoletos.
Hasta hace unos meses, la Dirección General de
Escuelas Preparatorias, que es la encargada de coordinar a las escuelas, en el aspecto académico exclusivamente, con más buena voluntad que recursos,
organizaba ciclos de conferencias y cursos aislados
para profesores, sin un plan definido, que les diera
coherencia y continuidad y que permitiera evaluar
los resultados obtenidos. De igual manera existían
nombramientos de 8 jefes de academia, con un sueldo mensual de $ 1,500.00 y cuya función, por consecuencia, era más decorativa que real. Esto explica
en parte, el funcionamiento de cuatro planes de estudio diferentes en nuestras escuelas el desorden
académico consiguiente.

y

Ante tal situación y conscientes de la grave responsabilidad que implica la educación de este nivel,
se practicó una sencilla investigación de los principales problemas institucionales, en la búsqueda de
una solución urgente.
Es así corno en octubre de 1977, se diseñó el primer es~uema para crear un Centro de Investigación
Educativa, que afrontaría fundamentalmente los problemas de revisión de planes y programas de estudio, procurando la uniformidad y la programación
de cursos continuos y obligatorios para los maestros.
Tras no pocos afanes, infinidad de gestiones y
reformas al proyecto, por fin conseguimos cristalizado con el apoyo de la Sub-Secretaría de Educa-

22

ción Superior e Investigación Científica, a partir de
septiembre del presente año.
Hoy tenemos una idea más clara de lo que hay
que hacer, e incluso nos ofrecemos para prestar servicio o asesoría a las Universidades que piensen que
les podemos ser de alguna utilidad.
Nosotros consideramos que la problemática de
la Preparatoria, debe resolverse de manera integral.
Si preparamos un maravilloso plan de estudios, con
programas por objetivos, perfectamente dosificados
y no tenemos recursos humanos adecuados, el esfuerzo será estéril. De igual manera los profesores, aunque estén debidamente preparados seguirán afrontando serias dificultades, cuando no existe una programación adecuada en todas y cada una de las
materias.
Por tal motivo, pensamos en la integración de
una estructura académica, descentralizada en cierto
modo, de las eventualidades académicas y aún políticas, que siempre están inmersas en la vida universitaria.
No queremos decir con ello, que deban desligarse
estos tres factores de la Universidad, pero si consideramos que deben tener su ámbito de acción bien
definido, y propiciar un desarrollo armónico de la
institución.
Por otra parte, somos firmes partidarios de la investigaci6n. No solamente debemos ocupamos de
construir aulas y nombrar profesores, es necesario
alimentar la funci6n docente, con una eficiente investigaci6n educaltiva.

23

�El proyecto original de un Centro de Investigación Educativa, ha sido rebasado, para dar paso a
un Centro de Investigación, Planeación y Desarrollo
Educativo (C. l. P. D. E.), cuyas perspectivas son más
ambiciosas.

Un proyecto a mediano plazo, contempla la creación de un Centro de evaluación general para todas
las Preparatorias, en donde se aplican exámenes a
alumnos irregulares y los provenientes de sistemas
abiertos en escuelas incorporadas.

La estructura del C.I.P.D.E., es encabezada por
una jefatura, que a su vez la soportan dos coordinaciones, la de Investigación Educativa y- la de Apoyo
a la Docencia.

Se propone que la revisión de tales· exámenes, se
hagan mediante computadoras, para prestar un servicio más eficiente y objetivo. El Centro de Evaluación también ayudará a realizar exámenes diagnósticos -en las diversas áreas, para retroalimentación
de nuestros programas.

Investigación Educativa tiene a su cargo las tareas
de Planeación y Evaluación Educativa. En el primer
caso determinará las necesidades y recursos actuales, para realizar proyecciones hacia el futuro y así
precisar las necesidades de aulas, laboratorios, maestros, etc., recomendado el uso de estrategias adecuadas, como los Sistemas Abiertos, Programación
Modular, etc., que permitan optimizar los recursos,
sin demérito de la calidad académica. Precisamente
los responsable~ de Evaluación Educativa serán los
encargados de evaluar los sistemas educativos sometidos a experimentación, con el propósito de recomendar el uso de aquellos que permitan cumplir las
metas propuestas. Además dentro de su área, prestará asesoría a la División de Apoyo a la Docencia,
para impartir cursos, proponer métodos y en una
palabra, auxiliar a los profesores, para establecer los
mejores sistemas de evaluación a los alumnos.
Un proyecto a mediano plazo, contempla la creación de un Centro de Evaluación general para todas
las Preparatorias, en donde se apliquen exámenes a
alumnos irregulares y a los provenientes de sistemas
de evaluación a los alumnos.

24

,

La misma Coordinación de · Investigación Educativa ha reafüado ya la primera fase de una Encuesta
sobre Habil,idades y Aptrtudes de los egresados de
Secundaria.
Para elaborar este cuestionario se celebraron diversas reuniones con profesores, Jefes de Academia
y directores de nivel secundario en el Estado. Una
vez integrado el examen se aplicó a un diez por ciento de los estudiantes que ingresaron a nuestras Preparatorias, escogidos al azar y en el momento de la
inscripción, para evitar una preparación previa. La
generación auscultada es la ·primera que egresa, después de la Reforma Educativa, por lo tanto son más
relevantes sus resultados.

De este examen diagn6stico, porque efectivamente lo fue, hemos obtenido resultados, que ya imaginábamos, pero que no se conocían con objetividad.
Entre otras, basta decir que s6lo un 2.2 por ciento
de los alumnos encuestados obtuvieron calificado".'
nes de pase, en el área de Matemáticas.

25

�Estamos procesando otros resultados muy interesantes que a su tiempo, pondremos a consideración
de las autoridades educativas en el nivel secundario,
para que apliquen los correctivos necesarios.
Estos resultados no deben ser disculpa para que
nosotros responsabilicemos totalmente al nivel medio
básico, del bajo rendimiento escolar, como lo hacen
algunos profesores del nivel superior, respecto de
los de Preparatoria.
La interrogante que ahora debemos despejar, es
¿Qué hacemos con esta realidad? ¿Bajamos el nivel
de nuestros programas, haciendo más profunda la
laguna entre ei bachilterato y los estudios profesionales? ¿O mantenemos nuestro nivel a pesar de estar conscientes de la deficiente preparación previa
del escolar? Consideramos que este es un problema
cuya solución debe ser objeto de cuidadoso estudio.
La investigación no ha terminado. Ahora nos toca
a nosotros. Los mismos alumnos identificados por su
número de matrícula, serán encuestados al terminar
cada uno de los semestres de Preparatoria y entonces evaluaremos nuestros propios índices ·de aprovechamiento y detectaremos nuestras fallas de programas, profesores, sistemas, etc. El seguimiento de
estos estudiantes pretendemos hacerlo hasta que terminen el nivel profesional, e incluso en sus centros de
trabajo, de ser posible, para conocer el grado de
vinculación de la enseñanza, con el proceso productivo, eñ una forma real.
Esta es la primera ocasión que se realiza un trabajo de este tipo en nuestra Universidad y estamos

26

seguros que nos será de gran utilidad, en la difícil
tarea que tenemos por delante.
A la fecha, todavía no se ha integrado el resto
del personal de Investigación, ya que se determinó
someter a Concurso de Oposición al personal académico. El proceso ha sido lento, porque queremos
asegurarnos de hacer la mejor selección, dentro de
las limitaciones del caso.
Por lo que hace a la Coordinación de Apoyo a
la Docencia, su tarea más inmediata ha sido la coordinación y organización del Programa lnterinstitucional de Apoyo a la Docencia, cuya primer fase hemos
concluido y obfuvimos resultados que pueden estimarse en un 85%, por(!ue algunas escuelas no respondieron como se esperaba. Para las foráneas especialmente, significa trastornos importantes que cuatro de sus profesores, no asistieran a clases normales durante toda una semana, cuando el total de su
personal docente es de diez o doce personas.
En tal virtud se ha rediseñado la programación y
sin disminuir la intensidad del curso, {cuarenta horas
de duración), se trabajará de iueves a domingo en
jornadas de diez horas, en lo (!Ue esoeramos una
asistencia más representativa.
En todos los casos la Subsecretaría de Educación
Superior ha financiado los gastos de los profesores,
incluso una partida ·para material didáctico.
Por otra parte se han tenido reuniones con jefes
de academia y coordinadores de materia de todas
las Preparatorias, para difundir e1 programa, con singular éxito, además de la publicidad impresa que ha
circulado en todas las escuelas.

'27

�Dentro del programa, introducimos además dos
cursos que nos parecen sumamente necesarios, uno
es sobre Diseño Curricular y el otro sobre Administración Educativa.
El primero de ellos está dirigido a los secretarios
y coordinadores Académicos de cada Preparatoria,
para que a su vez dialoguen con los Secretarios o
Coordinadores Académicos de cada Facultad y en
este intercambio se conozca realmente el tipo de
estudiantes que requieren en el nivel Superior y se
comprenda la compleja problemática del nivel medio
superior, para prepararlos adecuadamente.

curso disciplinario, está dedicado a integrar las conclusiones en el programa de cada materia.
Pero este programa no debe concluir allí, el siguiente paso es establecer la obligatoriedad tanto de
Cursos Pedagógicos como de Actualización Disciplinaria, de tal forma que no ingrese un nuevo Profesor a una preparatoria, si antes no aprueba algunos
cursos de esta naturaleza. De la misma forma, para
obtener mayor número de horas, o plazas de medio
tiempo o tiempo completo, debe est~blecerse un proceso de capacitación magisterial. con una evaluación estricta, para lograr resultados positivos.

El curso de Administración Educativa, está orientado a Directores y Secretarios de las Escuelas, con
el propósito de familiarizarlos con el uso de herramientas administrativas en el proceso educativo, mediante la implantación de sistemas, que permitan el
óptimo aprovechamiento de los recursos.

Otra sección importante es la de Recursos Auxiliares de la Enseñanza, cuya función primordial es la
organización del material audio visuaÍ ya existente y
la elaboración profesional de nuevos apoyos, toda
v~z que contamos con un equipo de televisión profesional, que no ha sido utilizado a su máxima capacidad, por falta de adecuada investigación educativa.

Si de la asistencia podemos calcular los resultados, consideramos que los beneficios académicos son
aún mayores, por mencionar un caso, en el curso de
Biología los maestros quedaron muy satisfechos, por
l~s trabajos que hicieron en Química Biológica y
Biología Celular, innovaciones que pronto integrarán
a sus programas.

Desde luego, que un Centro de Investigación no
debe carecer de su Biblioteca y en este caso, está
proyectado un acervo especializado, al servicio exclusivo de los investigadores y del profesorado de
nuestras Preparat&lt;?rias. En suma la que hemos llamado una Biblioteca Pedagónica.
·

Consideramos de suma Relevancia el Programa
lnterinstitucional de Apoyo a la Docencia, porque
entablará un diálogo, muchas veces olvidado, entre
los profesores de los dos niveles, además de que la
pa~ticipación de un representante de cada Preparatoria, nos ayudará a la tarea de unificar los programas de todas las materias. La última sesión de cada

28

Esta es la síntesis en estructura orgánica del Centro de Investigación, Planeación y Desarrollo Educativo. Consideramos que apenas estamos en la etapa
preliminar, sin embargo tenemos grandes esperanzas
que este esfuerzo fructifique.
Sin embargo, ya desde ahora proponemos a la
Secretaría de Educación la creación de Centros de

29

�Investigación Educativa Regionales, que trabaja en
estas dos grandes direcciones, la capacitación de los
docentes y la revisión y actualización de los programas y planes de Estudio, pues es la única forma de
reforzar objetivamente la enseñanza en este nivel.
Sabemos de la necesidad de que se integre un
auténtico sistema nacional de Enseñanza Media Superior y estamos dispuestos a ello, así como adoptar
todas aquellas estrategias, que ayuden a resolver el
difícil problema de la educación, tales como las
opciones de preparatoria técnica y refuerzo de la
orientación vocacional para impulso de las carreras
que el país reclama para su desarrollo.
Es cierto que la Educación está en crisis. Pero ello
es un reflejo de nuestra sociedad en crisis. Crisis que
indudablemente ha sido provocada, por la falta de
planeación, pqr el desarrollo explosivo de la población y de sus necesidades, por el crecimiento anárquico de la industria, por las presiones de los países
imperialistas, que desean continuar su vasallaje técnico sobre nuestro pueblo, por la inflación y por tantas otras cosas. Pero entiéndase bien, y oiganlo sobre todo, los eternos críticos de la Universidad democrática: AJ abrir nuestras puertas, al preparamos

mejor para servir a nuestros estudiantes, estamos
ayudando a resolver una crisis que los untV1erSitarios
no provocamos.

30

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                <text>Universidad Crítica : Cuadernos de Educación y Cultura universitaria, 1978, Año 1, No 7, Noviembre</text>
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                <text>Cuadernos de Educación y Cultura Universitaria publicada mensualmente por la Dirección General de Preparatorias, sub- Dirección de Extensión durante el rectorado de Luis Eugenio Todd. Contiene artículos de crítica universitaria, histórica, filosófica y política. Su objetivo era estimular la investigación y cultura universal. </text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�'.

J ONDO

IJl\1~11,1111

�RAUL OLMEDO

AUTONOMIA Y AUTOCESTION
UNIVERSITARIAS EN EL
ESTADO CAPITALISTA

Dirección General de Escuelas Preparatorias
Sub-Dirección de Extensió~

UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON

�RAUL OLMEDO. Terminó sus estudios de filosofía
en la Universidad Nacional Autónoma de México.
Cursó el doctorado en Francia y a su regreso a México fundó un seminario de El Capit.al al que asistieron cientos de estudiantes de la Facultad de Ciencias
Políticas y Sociales de la UNAM. Más tarde sería Jefe
de la División de Estudios Superiores de esta Facultad.
Editorialista del diario Excélsior y miembro del consejo editorial de la revista Hist.oria y Sociedad, escribe
para diversas publicaciones especializadas y de información cultural amplia.

AUTONOMIA Y AUTOCESTION
U-NIVERSITARIAS EN EL
ESTADO CAPITALISTA

''Universidad Critica" se publica mensualmente en la
Dirección General de Escuelas Preparatorias. Sus objetivos son estimular la investigación y cultura universal y set vehículo de extensión y comunicación
universitaria.

�"Pero, en todo caso, es necesario insistir,
es la correlación de fuenas política e ideológica y no los aparatos mismos de autogestión lo que determina la orientación de
la Universidad hacia el servicio y los intereses de la clase dominante o de las clases
dominadas. En este sentido, si los estudiantes comunistas o de izquierda en general
quieren modificar el contenido y las modalidades de la producción de conocimientos,
deben unirse en un frente común solidario
e indisoluble, profundizar lo más posible la
ciencia marxista de la sociedad y ludlar
por elevar al máximo la calidad de la enseñanza, única forma de atraerse a los demás estudiantes y profesores y única forma de analizar concretamente la situación
social que se quiere transformar".

AUTONOMIA
·Qué significa la autonomía de la Universidad?
De ~inguna manera significa un desprendimient o o
independización del proceso de producción y re-pr~ducción de conocimient os respecto al proceso de
producción social g lobal e n el Estado capitalista.
Todo lo contrario: la a utonomía universitaria es la
condición necesaria que el sistema capitalista requi&amp;
re para llevar a cabo de la manera más adecuada
posible el ajust e y la adecuación de la p roducción,
tanto de conocimientos como de mano de obra a ltamente calificada a las necesidades de la producción general de la nación.
¿Actúan las leyes económicas en la regulación
de la producción de conocimientos y de mano de
obra calificada? La respuesta es afirmativa en este
sentido: «la autonomía universitaria refleja la carencia de un plan nacional de producción de conocimientos y de mano de obra calificada, que no es
sino el efecto de la carencia a nivel social global de
un plan racional del Estado para la producción económica general». Esta planificación estatal de la
producción tanto material como de conocimientos,
sólo podrá ser llevada a la práctica cuando la producción económica se · subordine a las necesidades
de la sociedad en su conjunto y deje de subordinarse a las necesidades e intereses de la clase capitalista. Entre tanto, a falta de este plan estatal Y
social son las leyes económicas {cuyo resultado final
es la oferta y la demanda) las que deben regular
la producción de conocimientos y de mano de obra
alt~mente calificada, como una producción cualquiera. En estas condiciones, la intervención del poder estatal o la intervención política d irecta de mo-

5

�nopolios de poder privados, sería en todo caso perjudicial para el buen funcionamiento de las leyes económicas y, por lo tanto, de la producción. La autonomía de la universidad como ente productivo, como unidad de producción, expresa la situación de
toda unidad productiva en el capitalismo: «ser un
productor privado independiente, cuya interdependencia respecto a las demás unidades de producción
de la sociedad tiene que pasar por las leyes económicas, esto es, por la ley del valor».

CAPITALISMO MONOPOLISTA DE ESTADO
Y AUTONOMIA
Ahora bien, en países como México, donde el
capital privado y el capital estatal se entrelazan
íntimamente para formar un régimen de Capitalismo Monopolista de Estado, la universidad se encuentra sometida a una gran tensión provocada por las
dos grandes fuerzas y direcciones. del desarr¿llo nacional: el sector privado, que tiende directamente
a imponer a la producción de conocimientos y de
fuerza de trabajo calificada, las exigencias de sus
intereses inmediatos, y el sector estatal, cuya finalidad es doble, por una parte, establecer u~a solución óptima que beneficie al coniunto de la clase
capitalista a través del desarrollo nacional y, por otra
parte, reforzar su poder económico y político de
sector "privado" (pues finalmente las empresas del
Estado y los grupos burocráticos se comportan como otros tantos productores -unidades de producción- privados independientes, sujetos a la ley del
valor y, por lo tanto, con intereses relativamente independientes y concurrentes de los productores privados independientes "no estatales"). Ciertamente,
el sector estatal se halla subordinado al sector pri-

6

vado y juega el papel de sector complementario y
coordinador del sector privado; esto es, el sector
estatal está sometido al servicio del sector privado,
lo cual se demuestra, en el caso de México, por el
hecho de que si bien la mitad de la inversión nacional es realizada por el sector estatal de la economía y la otra mitad por el sector privado (grandes
monopolios nacionales o extra nje ros y sus combinaciones), el sector estatal sólo rec ibe entre un cuarto
y un tercio de los ingresos totales y el sector privado los restantes tres cuartos o dos tercios. No
obstante esta complementariedad, ambos sectores
son concurrentes, al igual que dos capitalistas serían
concurrentes, sin afectar en lo esencial su identidad
de intereses generales, que es la extracción de plusvalía. Sometida a la tensión provocada por los intereses relativamente concurrentes y opuestos de los
dos sectores, la universidad, en t anto que institución
estatal, se corivierte en el lugar donde estos intereses encuentran su solución común al oroblema de
la producción de conocimientos y de fuerza de trabajo calificada, evitando así la solución aislada, que
consistiría en que cada sector produjera los conocimientos y la mano de obra únicamente para su
sector. La universidad tiene por misión servir a ambos sectores, y a ninguno de ellos les interesaría qu~
sólo sirviera a un sector: la autonomía es así la solución a este conflicto de intereses concurrentes.
Sabemos que la ideología dominante se caracteriza por que hace pasar a los oios de la s.ociedad
en su conjunto los intereses de la clase dominante
como si fueran los intereses de toda la sociedad.
De la misma manera, la necesidad - y por lo tanto
el interés- de la clase capitalista de sujetar a la

7

��pita] y . la autonomía aparece como la forma adec.uada de 1~ producción de un saber convertido .en
p roducción de capital (producción de un saber cotizado en el mercado por su capacidad de generar
plusvalía).

mismo de las universidades, puesto que la autonomía es la condición de existencia de la producción
del saber y de la fuerza de t raba jo compleja. Pero
si hay lucha autonomista es porque la autonomía
atraviesa por periodos de debilitamiento y periodos
de fortalecimiento, de acuerdo con el grado de contradicción entre la crítica social producida por la
universidad y las clases dominantes afectadas por
esa crítica. Algunos párrafos tomados del libro de
Arturo González Cossío: Historia estadística de la
universidad, 1910-1967 (UNAM, 1968), nos sirven
de ilustración de este flujo y reflujo de la aut onomía universitaria :

Llegamos a la conclusión siguiente: la autonomía
de la producción del saber (y del saber hacer: know
how), es decir, su no sometimiento a determinaciones políticas directas (pues indirectamente sí lo está
de manera permanente) por parte de los diversos
grupos sociales concurrentes tiene como base:

1) una necesidad natural, fundada en la naturaleza técnica de la producción del saber (que
analizaremos más adelante);
2) una necesidad económica, que proviene del
hecho de que la universidad, aunque dependiente de las fina nzas del Estado, se comporta como un productor privado i~dependiente
que t iene que regirse por la ley del valor pa- ,
ra lograr adecuarse a la producción económica general de la sociedad;

3) una necesidad política, en t anto que la universidad es una institución de Estado, es decir, un lugar estratégico de solución del conflicto de clases antagónicas y de fracciones
y sectores de la clase dominante, (en especial, el conflicto entre el sector estatal y el
sector privado de la economía en el régimen
de Capitalismo Monopolista de Estado).

VARIACIONES CICLICAS DE LA AUTONOMIA
La lucha autonomista aparece con el surgimiento

10

\

"Nacen las universidades al final de la Edad Media al crecer las ciudades. Se inician cuando hombres y negocios se aglutinan en corporaciones (p.
7) ... Estudiantes y profesores organizan su vida corporativa; a veces, como en Bolonia, forman los estudiantes una corporación y los profesores un colegio de doctores, en otras, París es el ejemplo, profesores y estudiantes estructuran una sola corporación . . . Las corporaciones universitarios buscan su
auton&lt;pmía. La de París se independiza e n 1229; el
propio San Luis reconoce como necesaria esta autonomía y la Comuna deja de intervenir en la universidad de Bolonia en 1231 (p. 8) ... Tres eran las armas de la universidad para luchar por sus privilegios: la autonomía jurisdiccional, los derechos de
huelga y de secesión y el monopolio del otorgamiento de grados . . . ; y cuando tiene que hacer uso de
estos privilegios, suspende la quaestio y la diputatio
para luchar contra la policía de la ciudad o para
abandonar ésta, yéndose a instalar a otra que ofreciera más garantías. Así combatieron las ciudades

11

�•
para que los señores feudales les otorgaran sus fueros, así las corporaciones para conseguir sus ordenanzas (p. 9) . . . En ocasiones, las crisis son orientadas contra sistemas filosóficos, como cuando se prohibe, en 121 O, la enseñanza de la Física y la Metafísica de Aristóteles en la universidad de París. Otras,
acaparan los maestros universitarios los altos cargos
a través del sistema escolástico . . . Después de las
pugnas autonomistas que sacuden el siglo XIII contra la Iglesia y las autoridades locales, q4edan las
universidades bajo la tutela del emperador y del
papa. Se tornan entonces centros de adiestramiento de funcionarios y técnicos, es el auge de los profesores que pasan de la pobreza y la búsqueda de
la verdad al afán de riqueza y al cuidado de su
peculio. Se acercan a los .grandes señores para servirlos. . . Los universitarios se unen a los señores feudales y se vuelven rentistas o funcionarios y vemos
a los maestros ya ricos propietarios, especulando
como usureros, compitiendo en la corte y en los altos
círculos eclesiásticos . . . Se ganó la autonomía respecto a las fuerzas locales, pero la educación universitaria pasó a depender del emperador y del
papa. Se caracteriza el siglo XIV por un aburguesamiento de las universidades, por una tende ncia aristocrática en sus costumbres (p. 9) . . . las universidades se cierran aristocráticamente para vincularse
con las oligarquías y servir a sus designios (p. 1O) ...
Al desarticularse el mundo medioeval a!)arece la política territorial centralizadora de los príncipes, es el
stato (Estado) que empieza como monopolio del poder . . . Surgen las universidades nacionales . . . La
universidad de París, su¡eta a la doble influencia del
papa y el rey, es la que instala el proceso contra
Juana de Arco y pierde, desde 1229, el derecho de

12

huelga y pasa a depender completamente del rey de
Francia ... La Revolución · Francesa cierra las universidades y un siglo transcurre hasta que vuelven a
funcionar. Al lado de éstas se crean nuevas escuelas ... en un intento de destruir la pretensión m0nolítica de la universidad medioeval (p. l O) ..• Las universidades alemanas estuvieron siempre a la defensiva, temerosas de la intervención de-1 gobierno y
éste, a su vez, con la sospecha o el temor de que
la universidad organizara subversiones ... La universidad francesa carece de autonomía. Depende del
Estado en sus aspectos financieros, administrativos y
docentes. El profesor titular de la cátedra no es sino
un funcionario que tiene, por una parte, sujeción
inflexible a las jerarquías y, por otra, un enorme
márgen de libertad dentro de las reglas (p.1 1) ... Las
universidades norteamericanas y los colleges, contrariamente, tienen independencia suficiente y el gobierno federal es en realidad ajeno, pues de las 2,000
escuelas de enseñanza superior que existen, el 66%
son privadas; hay no obstante 143 complejos universitarios en los que se educa poco menos de la mitad
de la población estudiantil universitaria y que en un
SO% ~tán directamente sostenidas por las autoridades municipales o estatales. En los EU el desarrollo de la educación superior es formidable, existen actualmente 60 universidades de más de 10,000
estudiantes y es un sistema en el que opera la descentralización (p.12) ... "

Es importante notar que

a largo plazo la tenden-

cia de las universidades es hacia una mayor autonomización, a medida que la producción del saber
se vincula a las relaciones capitalistas. En el país
capitalista más desarrollado, los EU, la autonomía

13

�t

alcanza su mayor intensidad, porque los tres fundamentos de la autonomía {natural, económico y político) actúan simultáneamente, en tanto que en la
época feudal o en países de poco desarrollo capitalista las universidades se hallan en gran medida más
al arbitrio de la determinación de la voluntad política de las clases dominantes que a la determinación
de las leyes impersonales de la economía del valor,
independientes de la voluntad de cualquier sujeto
{individual o colectivo).
Pero a corto plazo esta tendencia a la mayor
autonomía se encuentra sometida a períodos de
debilitamiento y de fortalecimiento, que dependen
de las condiciones concretas de la relación entre la
unidad productora del saber y las relaciones sociales
de producción del sistema social global.

NATURALEZA TECNICA DE LA
PRODUCCION DEL SABER
El modo de producción del saber, es decir, la
forma técnica como los conocimientos son producidos, comporta dos aspectos:
(1) la re-producción de conocimientos ya existentes
(reproducción simple del saber). Su función •principal es la función docente y su mecanismo esencial es la transmisión del saber, la cual supone:

1) un saber específico que es transmitido. El
contenido de este saber es determinado, por
un lado, por las leyes económicas, que lo ajus- tan a las necesidades de la producción general de la sociedad; por otro lado, por la correlación de fuerzas entre las diversas ideologías que expresan diversos intereses de clases.

14

f

•

•

2) el modo de transmisión de ·e se saber, qu~ · supone la existencia: a) del que posee ese saber y lo trsrnsmite (el ,maestro, profesor); b)
del que recibe ese saber (aprendiz, alumno);
c) de una desigualdad de saber entre el profesor y el alumno; d) de los medios materiales para la transmisión de ese saber {escuelas,
aulas, libros, máquinas de policopiado, etc.).
El modo' de transmisión del saber es la pedagogía, que comporta modalidades y técni~
cas de la enseñanza determinadas por el desarrollo técnico y por el nivel del alumno y
· del profesor.

(11) la producción de nuevos conocimientos (reproducción ampliada). Su función es la investigación.
. La unidad de . investigació11 (unidad de producción de n!Jevo saber) supone una división interna
del trabajo y una desigualdad del saber invertido
por los diversos investigadores que concurren en
la unidad de producción (investigadores, ayudantes de investigación, etc., cuyo saber se asocia
a la experiencia, a investigaciones realizadas anteriormente-, a la antigüedad, etc.), como sucede
con todo trabajo complejo.
Este modo peculiar de funcionamiento de la universidad para la producción de conocimientos hace
que exista en cada rama de la producción de conocimientos, es decir, en cada escuela, facultad o centro de investigación, una jerarquía interna determinada en gran medida por el desarrollo desigual del
saber poseído (aunque también por la "política" y
el favoritismo, pero de manera secundaria si lo esericial es produci~ conocimientos y no simplemente parasitar de la universidad). Al mismo tiempo, la com-

15

�plejidad del t rabajo efectuado impide que exista una
intervención directa de los no especialistas respecto
a las decisiones sobre el modo de producción del
saber y de la jerarquía interna de la unidad de producción.
Esta necesidad de autonomía es el proceso de
p roducción del saber no sólo existe en la universidad sino también en aquellas empresas que poseen
"staff" técnicos formados por intelectuales que realizan un trabajo complejo, y cuya función es realizar
investigaciones necesarias para formular correctamente las alternativas de decisiones aue los directores de la empresa deben tomar. Ta les "staff"
exigen, y logran, autonomía interna en su unidad de
prod ucción de conocimientos contra la intervención
posible de los no especialistas, así sean los propios
directores o aún los propietarios de la empresa. Una
intervención o i;;posición de un no especialista en
e l p roceso de producción de conocimientos revela
inmediatamente efectos negativos que afectan al saber que se produce y, por lo tanto, que afectan a
'la formulación de las decisiones y políticas y al funcionamiento general y al rendimiento de la empresa.
En su obra El nuevo Estado industrial, Galbraith
demuestra con abundancia las razones propiamente
económicas que obligan a la empresa a otorgar autonomía al staff técnico. En esta capacidad real
de autonomía, que concede al staff un muy amplio
márgen de poder de decisión, ·se basa Galbraith
para sostener que los verdaderos motores de la empresa moderna y la verdadera clase dominante del
nuevo Estado industrial no son ya los propietarios
(como en los orígenes del capitalismo) ni los "manager" o directores (como en el capitalismo de las so-

16

f

'

ciedades por acciones del "viejo" Estado industrial)
sino los intelectuales que componen las unidades de
producción de alte rnativas de d ecisión (staff técnicos). Como el staff técnico, verdadero cerebro Colectivo, es el que da racionalidad a las decisiones
y políticas de la gran empresa, se convierte en el
crítico más exigente y despiadado de las imposiciones irracionales del sistema capitalista, personificadas en las opiniones y decisiones irracionales de los
no-especialistas, que estarían fundadas no en un saber complejo sino en simples perspectivas de aumentar las ganancias. Pero en el fondo la crítica del staff
no tendría otra fu nción que fortalecer la racionalidad en el interior de la empresa para hacer más
eficaz la competencia contra las empresas concurrentes. Esta es la razón por la cual los intelectuales y los técnicos altamente calificados han aparecido como los primeros en hacer la nueva "crítica
global al sistema", la impugnación o "cont~stación"
af sistema, y en ser los p rimeros y más agresivos
portavoces de la auto_nomía, expresada en la fórmula política de la ''autogestión", contrapuesta tanto a ia dictadura irracional de la burguesía como a
la supuesta dictadura racionalizada del plan central
estat~I. La fórmula de la autogestión corresponde,
pues, a la forma como la ideología dominante se
presenta al nivel de los intelectuales y de los técnicos áltamente calificados, que por la naturaleza de
la producción del saber gozan realmente, dentro de
ciertos límites, de una autonomfo de trabajo y de
decisión de la que no gozan en lo absoluto en el
sistema capitalrsta los proletarios que realizan el trabajo menos calificado. La ideología de la outogestión erígs el principio de la autonomía de la producción del saber en principio general de toda pro-

17

�.

ducción. Es por eso una ideología "intelectualista",
que ·refleja los intereses locales de aquellos sujetos
que ocupan una función en la producción del saber
(estudiantes, profesores, gentes de staff técnicos,
etc.). La ideología de la autogestión es una ideología "antidictatorial"., "antiautoritaria" (contra toda
autoridad, toda centralización, toda dictadura, sea
de "derecha" o de "izquierda"), individualista, liber•
+aria, características todas del "izquierdismo" político. La ideología de la autogestión recubre con un
campo conceptual "anticapitalista" efectos materiales que tienden a preservar las condiciones de subsistencia de los ce_ntros de producción como productores privados independientes, que son la base de
existencia del capital. Por otra parte, al pugnar por
ampliar los límites de capacidad de autonomía -y
autogestión al interior del staff, la ideología de la
autogestión traduce su campo conceptual anticapitalista en efectos materiales que tienden a reforzar
la racionalidad de las decisiones de la empresa capitalista para fines de competencia contra las demás empresas.

UNIVERSIDAD Y "ESPRIT DE CORPS"
La naturaleza de la relación social en la producción del saber tiende a expresarse como "esprit de
corps", esto es, como solidaridad y sentido de pertenencia al grupo de sujetos que participan en la
unidad de producción de conocimientos de una rama
específica del saber, y también como sentido de
distinción respecto a las unidades de prodücción de
las otras ram~s del saber (escuelas, fa.cultades, institutos, staff, etc.). Esta expresión social propia al
modo de producción del saber adquiere su forma
institucional más acabada en las corporaciones me -

18

dievales, como las de los ca·rpinteros, albañiles, sastres, etc., que poseían una autonomía total en lo que
se refiere a la determinación de jerarquías entre
maestros y aprendices, monopolio de su saber y privilegios jurisdiccionales. Las corporaciones o estamentos de "profesiones" .cumplían simultáneamente
la producción del saber hacer (producción de fuerza
de traqajo calificada) y la producción material (de
muebles, de ca.sas, de vestidos, etc.). Todavía no
existía la separación entre unidad de producción del
saber (universidad) y unidad de producción material
(industria). que es producto de la intensificación de
la división entre el trabaio intelectual y el trabajo
manual en virtud de que el capitalismo separa a la
fuerza de trabajo de los medios de producción y la
convierte en mercancía , liberándola de los límites y
del control a que la sometía la corporación. En el
capitalismo la relación social entre maestros y aprendices (transformada en relación entre profesores y
alumnos) ya no controla ni gobierna por sí misma la
oferta de mano de obra; este cont rol ha escapado
de sus manos y ha entrado en la órbita de la circulación de las mercancías. Mientras que en la corporación medieval sólo el producto del trabajo era
mercancía, en la universidad capitalista la propia
fuerza de trabajo en oroceso de calificación es la
mercancía.
En la universidad subsiste la relación maestroaprendiz (profesor-alumno) como forma fundamental
del modo de producción del saber, aunque ya nada
tiene que ver con la forma corporativa o estamental
de la Edad Media, es decir, nada tiene que ver
con esa modalidad social. sino sólo con el propio
mecanismo de la producción de los conocimientos.
Es un error, a este respecto, creer que la relación

19

�fundamental profesor-alumno (maestro-aprendiz) es
una cosa del pasado y que es una relación social
que debe desaparecer para transformarse en una
relación de igualdad. Es también un error, y más bien
una ilusión, creer que la relación maestro-aprendiz
desaparece por el sólo hecho de modificar los procedimientos y los medios técnicos de la transmisi6n
del saber: por ejemplo, por el hecho de sustituir la
transmisión del saber en el aula y la relación directa
profesor-alumno por la transmisión del saber mediante cursos por la radio, la TV o por correspondencia,
donde el profesor y el alumno nunca tienen contacto
directo. Sería tanto como creer que el dinero desaparece por el sólo hecho de sustituir la moneda circulante por la tarjeta de crédito. En todo caso, lo
único que puede ocurrir es que con tal sustitución
se produzcan nuevos fenómenos monetarios; por
ejemplo, con el desarrollo del crédito aparece el fenómeno de la inflación creciente y de la c;reación
ficticia de valor, que en un momento dado produce
un desajuste y un divorcio tales entre el valor real
y eí valor ficticio que los mecanismos económicos
entran en una fase de descomposición, y es neceséilrío entonces hacer acordes, bruscamente, al valor
real con su representante monetario, mediante una
crisis violenta, una depreciación profunda del circulante, una restricción del crédito, etc. Lo mismo
ocurre con la universidad: el hecho de sustituir la
transmisión directéil del saber entre el profesor y el
alumno por diversas formas de transmisión indirecta,
o por el simple relajamiento de la relación directa,
no hace desaparecer de ninguna manera la relación
fundamental maestro-aprendiz en la producción de
conocimientos, sino que únicamente crea nuevos fenómenos que pueden conducir al deterroro del saber,

20

a la producción de un sáber "ficticio" y a la "inflación" o sobreproducción de saber (deteriorado y ficticio) y de mano de obra calificada, fenómenos que
llevan al divorcio entre la producción de saber y
de mano de obra y las necesidades de la producción
general de la sociedad (producción, naturalmente,
orientada a los intereses de la clase ca!)italista) y a
la necesidad, en un momento dado, de un reajuste
violento.
Después de la segunda Guerra Mundial ha habido
en todo el mundo un crecimiento exponencial del
número de estudiantes, acompañado de la rápida
modificación de los procedimientos de la transmisión
del saber, que ha tenido como consecuencias, por una
parte, una "despersonalización" creciente de la relación profesor-alumno con el consiguiente relajamiento del "esprit de corps" que hace al estudiante y
al profesor interiorizar el sentido de pertenencia al
grupo "autónomo", y, por otra parte, un deterioro
o rebajamiento de la calidad del saber transmitido
a las "masas" estudiantiles, es decir, un deterioro
de la calificación de la fuerza de trabajo producida,
que tiene un efecto económico inmediato en los niveles de ingreso de los "profesionistas". El "boom"
de la producción de fuerza de trabajo calificada, expresada en el crecimiento exponencial, ha desembocado finalmente en la sobre!)roducción de trabajadores altamente calificados y en la creación de un
"ejército intelectual de reserva", cuyo correlato económico es la reducción relativa de los salarios, es
decir, del precio de esta fuerza de trabajo. Todos
estos factores h9 n concurrido simultáneamente en la
explosiva reacción mundial de 1968, que han revelado 'hasta la evidencia la incapacidad del capitalis-

21

�mo monopolista de Estado para realiza r sin crisis un
ajuste racional e ntre las necesidades de la producción material y la producción intelectual.

LA FORMULA:
AUTONOMIA-DESCENTRALIZACIONDEPARTAMENTALIZACION-AUTOGESTION.
La crisis en el sistema de producción de conocimientos y de fuerza de trabajo altamente calificada
ha obligado al capitalismo monopolista de Estado a
buscar los medios para dar nueva vida al "esprit de
corps" y neutraliza r las tendencias centrífugas (la
"anomia ") de las relaciones sociales en la universidad, que amenazan con penetrar a otros sectores
del sistema social. Se trata , para el capitalismo monopolista de Estado, de re-institucionalizar el conflicto entre universidad (estudiantes y profesores) y sistema social, y de volver a encerrarlo dentro de los
límites de la universidad y hasta de los límites de
cada departamento de la universidad.
Ya hemos dicho que el conflicto entre universidad y sistema social muestra períodos cíclicos de
intensificación y de debilitamiento, y que el conflicto
es resuelto a t ravés de crisis periódicas. No hay una
tendencia lineal de la universidad hacia una progresiva autonomía, sino que la autonomía es más bien
el efecto conjugado de las leyes que actúan en la
producción económica de conocimientos: la naturaleza propia a la producción del conocimiento, el carácter de mercancía de la fuerza de trabajo calificada y de los nuevos conocimientos, y la función de
la universidad como institución destinada a participar en la reproducción de las relaciones sociales de
producción y a resolver las contradicciones entre las

22

diversas clases sociales. De esta manera, se comprende que la autonomía no es un fin en sí mismo
a alcanzar, a preservar o a eliminar sino oue es el
efecto necesario e inevitable de la produc~ión económica de conocimientos y de fuerza de trabajo calificada, y que no hace sino reflejar, en su debilitamiento o fortalecimiento, el desarrollo desigual de
las tres funciones de la universidad: función de producción, función económica y función política. La
autonomía no es, pues, en sí misma una función sino
que es el efecto conjugado de funciones. No es
porque haya una autonomía mayor por lo que la
universidad cumple mejor sus funciones; al contrario,
es porque las funciones no han entrado en contradicciones importantes por lo que la autonomía es
mayor. Desplazar todo el _oroblema de la universidad hacia la cuestión de la autonomía es desplazarlo hacia los efectos. Este desplazamiento se ~comeda perfectamente a la ideología dominante, permite a la clase dominante a asumir como suya la
bandera de la autonomía (contra los "emisario~ del
pasado" o contra las "empresas transnacionales". y
las "policías del imperialismo") y, por esta vía, a plantear sus intereses como los intereses de toda la sociedad, con lo cual la ideología dominante sale fortalecida.
Precisamente, la crisis mundial de sobreproducción de conocimientos que estalló en 1968, mostró
dos desajustes fundamentales que revelaron la "autonomización" (en el sentido de divorcio) de la universidad respecto a la sociedad: el desajuste más
importante es la ruptura que existe entre la producción de fuerza de trabajo y de conocimientos, por
una parte, y la producción económica general y las

23

�rior de la universidad es encerrado nuevamente dentro de los límites localizados de cada esfera autónoma y autogobernada del sistema universitario. El
conflicto entre universidad y sociedad, entre producción de saber y prod ucción económica general, es
conventido en conflicto entre los propios productores del saber, es decir, es convertido en conflicto en-

tre las propias fuerzas políticas (estudiantiles y profesorales) en presencia dentro del iuego de la "autonomía". El conflicto es institucionalizado (" recuperado") y así controlado, encerrado, mantenido dentro de los límites del "campus" (convertido en
"ghetto"). impedido de expresarse nuevamente al
exterior de la universidad y de alcanza.r el rango de
conflicto social generalizado.
Pero en la medida que una universidad en c9nflicto agudo con la sociedad no desarrolla el proceso de descentralización-departamentalización-autogestión para resolver y mantener dentro de los límites de la universidad ese conflicto pacíficamente a
través de la institucionalización, en esa misma medida el Estado se ve obligado a "resolver" violentamente el conflicto universidad-sociedad, ya sea mediante la introducción subrepticiq, a través del caballo de Troya del "izquierdismo" más radical, de
provocadores mercenarios que simulen el papel de
"fuerzas políticas" (estudiantiles sobre todo, pero
también profesorales) opuestas c:i las otras fuerzas políticas, estas sí auténticas, en presencia dentro de la
universidad, ya sea mediante la represión física, militar y policial, sangrienta en el extremo más aberrante de la solución viol.e nta.
Ahora bien, en el caso de México, en la medida
que el Estado mexicano está conformado por un mo-

26

nopolio político fuertemente centralizado que impone
su modelo de poder en el senó de la universidad
{que es parte del Estado), en esa misma medida el
Estado es poco flexible a la necesidad de des-monopolizar el poder universitario y de desarrollar el proceso de descentralización-departamentalización-autogestión, es decir, es poco apto para resolver pacíficamente el conflicto y se ve obligado a echar mano
de la solución violenta y policíaca.
No hay casos más ilustrativos de las dos soluciones opuestas del conflicto universidad-sociedad que
los c~sos de Francia y de México. Para ambos, el
año de 1968 fue el momento de la crisis abierta universidad-sociedad. El Estado francés aplicó de inmediato (presionado por la fuerza de estudiantes y
profesores unidos) la fórmula descentralización-departamentalización-autogestión {reforma Faure), y para
fines del mismo año 1968 la fórmula regía para toda
la universidad francesa. Conflictos graves no se han
vuelto a presentar desde entonces (a excepción del
conflicto reciente provocado por la agresión directa
del Estado contra los estudiantes al plantear la reforma de la ley del servicio militar, tendiente a reducir
el número de universitarios, reforma que se sitúa dentro del programa de reducción de la sobreproducción de mano de obra altamente calificada). Además de que la izquierda organizada, concretamente
el Partido Comunista Francés a través de sus organismos estudiantiles y profesorales, logró un gran
triunfo al ganar a la derecha el control de casi la
mitad de las universidades en París, que le ha permitido modificar en cierto grado la orientación capitalista y antimarxista de la enseñanza.

27

�En cambio, en México el monopolio político hace
que el poder del Estado sea muy poco flexible y que
a la solución violenta y criminal de la crisis de 1968
haya suGedido otra solución violenta y criminal a
la crisis de junio de 1971, y que las soluciones parciales permanentes posteriores continúen siendo violentas y criminales, porque el poder del Estado es
incapaz de permitir que en esa parcela del Estado
que es la Universidad, el monopolio político general
sea eliminado y pueda ser presentado a los ojos de
la sociedad mexicana entera como la posibilidad de
eliminación general del monopolio de poder del Estado mexicano en su totalidad.
El gobierno central mexicano no se ha dado cuenta de que no resuelve nada con su promesa de elevar
al rango de ley a la "autonomía" de la universidad.
Este tipo de promesas y declaraciones de no intervenció~ en la universidad (que han revelado su verdadero contenido con el raic:f policíaco y publicitario
a gran escala de la noche del 9 al I O de agosto) no
hacen más que revestir ideológicamente la solución
violenta que ·está realmente practicando el gobierno,
bien al tomar la ofensiva policíaca, bien al apoyar
con su pasividad la impunidad de los provocadores
y criminales dentro de la universidad. Por el contrario, el gobierno puede así llevar a la destrucción
progresiva a la universidad esltatal, que es una institución del Estado. Y al destruir a la universidad estatal, destruye parte de su propio poder de Estado,
ya que, en última instancia, la universidad es un poder de Estado.

ESTRATEGIA Y TACTICA
Hemos dicho que la autonomía es la forma de

28

intervención de las leyes económicas del capitalismo
que rigen el funcionamiento de la producción de conocimientos por la universidad, y que a la vez la
autonomía es una necesidad natural, económica y
política de la producción del saber. Hemos dicho,
además, que el proceso descentralización-departamentalización-autogestión tiene como papel reducir
al máximo el conflicto universidad-sociedad a través
de la "institucionalización" o reducción del conflicto
al interior de la universidad.
Pero esto no quiere decir que la descentralización-departamentalización-autogestión y la autonomía
sean negativas por sí mismas. Unicamente quiere
decir que esta nueva forma de las relaciones sociales de producción del saber (que en re?lidad no
afecta ~n lo esencial a las relaciones sociales de producción anteriores sino que sólo las adapta a la
nueva situación) es necesa;ia para volver a dar dinámica al proceso de producción de conocimientos en
la unive;sidad. Per~ e~ preciso distinguir con claridad la forma como se administra (gobierna, gestiona) la producción de conocimientos y el contenido
de estos conocimientos y su orientación social.
Ni la autonomía, ni el proceso descentralizacióndepartamentalización-autogestión representan por sí
mismos un cambio revolucionario. Incluso, se podría
decir que, en primera instancia, son una solución capitalist~ a la contradicción que existe entre el crecimiento de la universidad y las formas de administración. Por sí misma, la descentralización-departamentalización-autogestión es sólo un medio para hacer
más eficaz la producción de c~nocimientos. Ahora
bien, de acuerdo con la correlación de fuerzas (ideo-

29

�lógica y numérica) e ntre profesores, estudiantes y
trabajadores, este medio puede orientarse hacia la
transformación del contenido (tanto científico como
ideológico) del saber, de las finalidades del saber
(política de la ciencia y de la investigación científica) y de las clases sociales a las cuales el saber
será útil.
Lo importante no es, pues, la nueva forma instit ucional que pueda adoptar la universidad, sino la
orientación, las finalidades y la clase social a la que
la política de la producción de conocimientos sirve.
Lo verdaderamente importante es quién controlará
y orientará esas nuevas formas institucionales.
Un movimiento espontáneo de estudiantes y profesores que en un momento dado impusiera el autogobierne, pero que no tuviera una base organizada
de profesores y estudiantes comunistas y de izquierda en general. sólo entregaría el aparato de control a la derecha. Es decir, en una escuela en la que
funcionara el autogobierne y en la que la correlación de fuerzas fuera favorable a la ideología dominante (representada por estudiantes y profesores de
derecha, e incluso de derecha disfrazada de izquierda), sería ésta la que orientaría el contenido, las finalidades y la política del conocimiento producido,
hacia el servicio de las clases dominantes, y se valdría de la autogestión para realizar de la manera
más eficaz posible estos designios. Por el contrario,
una correlación de fuerzas favorable a la ideología
marxista (representada por los estudiantes y profesores comunistas y de izquierda en general) podría
lograr, a través del control de los aparatos de gestión, la conquista de posiciones importantes para

30

transformar el contenido y las fina lidades del saber
hacia el servicio de las clases mayoritarias.
Pero, en todo caso, es necesario insist ir, es la
correlación de fuerzas política e ideológica y no los
aparatos mismos de autogestión lo que determina la
orientación de la universidad hacia el servicio v los
intereses de la clase dominante o de las clases. dominadas. En este sentido, si los estudiantes comunistas y de izquierda en general quieren modificar
el contenido y las finalidades de la producción de
conocimientos, deben unirse en un fr~nte común solidario e indisoluble, profundizar lo más posible el
estudio de la c iencia marxista de la sociedad y luchar
por elevar al máximo la calidad de la enseñanza,
única forma de atraerse a los demás estudiantes y
profesores y única forma de analizar concret amente
la situación social que se q uiere transformar.
Poner de manera permanente el acento sobre la
cuestión de la autogestión v no sobre e l conte nido
y las finalidades de la pr; d~cción de conocimientos
y el fortalecimiento del frente de izquierda , puede
conducir a solucionar únicamente los prob lemas de
la burguesía en la crisis universita ria v · en la contradicción universidad-sociedad y a prep~rarles los aparatos que después ella controlará, y de ninguna manera conducir a cambios revoluciona rios.
Si bien el cambio de los aparatos trad icionales
autoritarios de control por los aparatos de a utogobierno puede ser en un primer momento (si la correlación de fuerzas es favorable a la izquierda, y sólo
con e sta condición) el medio más adecuado para
que la izquierda pueda asumir un poder real de transformación de la universidad, y que por esto sea ne-

31

�cesario poner tácticamente (en lo inmediato) el acento en la lucha por la autogestión, no por eso hay que
olvidar que, por sí misma, la autogestión (autogobierno) no es una consigna exclusivamente revolucionaria, pues ya vimos que también conviene a la burguesía, y sobre todo a ella.
El acento debe siempre ser puesto estratég ica•
mente (en lo determinante en última instancia, en e\
largo plazo, en lo mediato, siempre y en todo momento) en el contenido, las finalidades y la política
de la producción del saber, por una parte, y en la
consolidación del frente de izquierda, por otra parte,
que pueda aumentar el peso de la ideología revolucionaria en la correlación de fuerzas ideológica contra la ideología de la clase dominante y de sus representantes estudiantes y maestros. Sólo tácticamente (coyunturalmente) debe ponerse el acento en
la autogestión. Aún sin autogestión, si la izquierda
es fuerte y organizada, logrará imponer ciertas orientaciones suyas al contenido, a la finalidad v a la política de la enseñanza y de la investigaci6n. P~ro,
al contrario, por más autogestión que haya , si la
izquierda no es fuerte ni organizada, no p~drá imponer sus orientaciones y sólo entregará a la derecha
el verdadero poder de la universidad (ya sea controlando la universidad estatal, ya sea creando nuevas universidades, estatales y privadas, no autogestionadas), que es el poder de orientar hacia los intereses capitalistas el contenido, las finalidades y la
política de la producción de conocimientos. En este
sentido, una importancia primordial debe darse a la
politización y a la educación marxistas de los estudiantes y profesores.

zar la autonomía, por más que ésta sea una solución
capitalista, pues sería tanto como querernos oponer
a las leyes econ6micas, sin llevar a cabo las medidas
sociales necesarias para eliminarlas e imponer una
planificación nacional al servicio de las mayorías.
Todo lo contrario, debemos luchar para llevar hasta
sus últimas consecuencias a la autonomía, en el sentido de lograr la máxima libertad de enseñanza y
de investigación y la capacidad de poder producir
conocimientos que tiendan a crear las condiciones
subjetivas para el cambio al socialismo, pero con la
clara conciencia de que la autonomía es igualmente
una condición de funcionamiento de la universidad
capitalista, y la solución que la propia burguesía ha
encontrado para la crisis universitaria (a nivel mundial. aunque en lo nacional, como en México, pueda
todavía provocar resistencias). Esto tampoco quiere
decir que haya que despreciar o menospreciar todos
los esfuerzos y todas las luchas que muchas generaciones de estudiantes y profesores progresistas han
realizado para lograr que la autonomía fuera establecida antes que las fuerzas burguesas más reaccionarias la establecieran por propia necesidad, esto es,
para lograr la autonomía a pesar de la burguesía
misma, lo cual demuestra de manera abierta la irracionalidad de esta clase y la irracionalidad del sistema capitalista en su conjunto y su incapacidad
estructural para armonizar en cada momento el crecimiento de las diversas ramas de las fuerzas productivas y las relaciones de producción.
Agosto 1973.

Nada de esto quiere decir que debemos recha-

32

33

���</text>
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                <text>Cuadernos de Educación y Cultura Universitaria publicada mensualmente por la Dirección General de Preparatorias, sub- Dirección de Extensión durante el rectorado de Luis Eugenio Todd. Contiene artículos de crítica universitaria, histórica, filosófica y política. Su objetivo era estimular la investigación y cultura universal. </text>
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                    <text>�LA

EDUCACION SUPERIOR:
AVANZADA DEL
DESARROLLO
~

FERNANDO SOLANA

HACIA LA
. TRANSFORMACION
INTECRAL DE LAS
UNIVERSIDADES
LUIS RIVERA TEIIYRl'"!l6d"\&lt;i~

.

~-°'.

Capilla ltlfor'lsi
Biblwteca Universita1

Dirección General de Escuelas Preparatorias
Sub-Dirección de Extensión
UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON

�FERNANDO SOLANA

NOTA SOBRE LOS AUTORES:
FERNANDO SO~A. Destacado universitario, fue
funcionaf'io de fa lltiiversidad Nacional Autónoma de
México durante el rectorado del ingeniero Javier Barros Sierra. Ha desempeñado importantes puestos públicos: fue titular de la Secretaría de Comercio y actualmente es Secretario de Educación Pública.
LUIS RIVERA TERRAZAS. Actual rector de la Uni-

versidad Autónoma de Puebla, a quien esta institución
de enseñanza superior debe en gran parte su desarrollo y carácter progresista.

LA

EDUCACION SUPERIOR:
A V ANZADA DEL
DESARROLLO •

•

''Universidad Critica" se publica mensualmente en la
Dirección General de Escuelas Preparatorias. Sus objetivos son estimular la investigación y cultura universal y ser vehículo de extensión y comunicación
universitaria.

* Discurso pronunciado ante la XVIlI reunión ordinaria de la Asamblea de la ANUIF.s.

�Señoras y señores:
Se inician los trabajos de esta reunión en un ·momento que obliga a tomar decisiones trascendentales. Afortunadamente, la atmósfera de superación
y colaboración que prevalece en la ANUIES, y los
documentos que se han preparado para el encuentro, auguran una reunión histórica para nuestra educación superior.
La educación superior de México ha sido, es y
debe seguir siendo, actividad de avanzada del desarrollo, del cambio social, del perfeccionamiento
de nuestro sistema democrático. La crítica externa
que se le hace, frecuentemente inspirada más en el
prejuicio que en el conocimiento del sistema, no es
nueva. Tampoco es siempre justa. Casi nunca es
constructiva.

5

�Los centros de educación superior del país cumplen su función docente y de investigación de manera mucho más eficaz de lo que suele pensar el
observador superficial. Nuestras universidades, escuelas e institutos han sido capaces de realizar la
hazaña de atender un creómiento poblacional enorme, conservando en la mayoría de los casos sus niveles académicos, e incluso elevándolos en varias
de las instituciones que integran la Asociación, todo
ello dentro del marco más amplio de libertad.

preservar la calidad de "superior" de este nivel educativo. ·Porque nuestras casas de estudio dejarían
de cumplir su función si perdiesen su posición de
vanguardia, su eficacia, su rigor en la indagación
y la transmisión de los conocimientos científicos, técnicos y culturales.
En síntesis: de una parte, no es posible la universidad pública de minorías. De la otra, . carece de
sentido la educación superior sin calidad. Es necesario encontrar los caminos que resuelvan esta aparente disyuntiva. Este es el primer gran reto que
afrontamos.

Otros critican el sistema de educación superior
desde la torre de cristal. Estos no quieren aceptar
todavía que la sociedad nacional ha cambiado. Que
los pequeños cenáculos de prestigio de hace 20, 30
ó 40 años, no pueden tener ya ni el lugar ni el peso
que tuvieron en otro tiempo. Hoy, la universidad
pública tiene que abrir sus puertas generosame nte.
No sería legítima, socialmente hablando, ni via ble,
hablando políticamente, una universidad pública elitista, señorío de pequeños grupos de privilegiados.
Una sociedad, como la mexicana, que crece de
manera numérica, que se desarrolla social y económicamente, y que perfecciona día a día su sistema
democrático, se transforma en sociedad de grandes
conglomerados que aspiran a la educación superior.
Este es un hecho. Un hecho afortunado. Y carece
de sentido plantearlo como un impedimento insuperable para la acción académica de alta calidad.
Tal como lo hacen pctualmente los responsables
de nuestras casas de estudio, nos corresponde imaginar y construir los medios y los métodos para atender a un número cada vez mayor de jóvenes, sin
mengua de la calidad académica. Nos corresponde

6

Necesitamos aprender a atender poblaciones crecientes, a la vez que elevamos los niveles cualitativos de nuestra difícil, compleja, apasionante actividad académica.
La segunda gran cuestión que debemos responder y resolver es la relativa al destino, a la posibilidad ocupacional de nuestros egresados. ¿Nuestra
tarea es recibir muchachos y repartir títulos o ·formar los profesionales que realmente requiere el país?
¿Podemos continuar decidiendo los contenidos de la
educación que impartimos sin vincular más estrechamente éstos con los requerimientos de profesionales
y especialistas del sistema de producción de bienes
y servicios?

,,

El Gobierno Federal invierte ya decenas de miles
de millones de pesos en educación superior e investigación científica. Y sabemos que se requiere invertir aún más. Pero siempre que sea para financiar
centros organizados, eficientes, casas de auténtica
cultura, libres, auténticamente libres. Escuelas de

�donde surjan los cientos de miles de profesionales
responsables, de especialistas en los campos de actividad en que realmente se necesitan, bien preparados, formados dentro del espíritu de libertad y
responsabilidad social que tan sabiamente establece
el texto constitucional que rige la acción educativa
del Estado mexicano.

Con el espíritu de diálogo, de suma, de conciliación, de racionalización de esfuerzos, dentro del
cual ha orientado toda su política, el Presidente de
la República invitó a los rectores y directores de las
universidades e institutos de educación superior del
país, en febrero del presente año, a realizar un esfuerzo conjunto para poner en marcha un sistema de
racionalización del desarrollo de nuestras universidades y centros de enseñanza superior. Los señores
rectores y directores recogieron con interés esta invitación y hoy presentan el primer fruto de este
trabajo interinstitucional de planeamiento educativo,
que ocupará la atención de los participantes en esta
Asamblea.

Hace falta aumentar la inversión en educación
superior. Pero es necesario que ésta, además de formar mejores hombres, se vincule más eficazmente
a la actividad productiva del país y particularmente a los sistemas de producción de bienes y servicios social y nacionalmente necesarios.
No sería legítimo destinar recursos crecientes
para financiar la preparación de profesionales con
título, pero sin perspectiva ocupacional. Menos aún
para pagar nóminas de supuestas burocracias seudo
académicas, para estimular centros de desorden o
para proteger la demagogia y la irresponsabilidad.
La Federación continuará aumentando los recursos con que apoya a los centros de estudios superiores federales y estatales. Las entregas de fondos
se harán con mayor oportunidad y sin papeleos innecesarios. Pero debemos, juntos, asegurar -dentro del más absoluto respeto a las autonomías- la
eficiencia de una inversión de recursos que el Gobierno administra, pero que son del pueblo.
De ahí la importancia del sistema nacional de
planeamiento que las universidades y los institutos
agrupados en la ANUIES se han propuesto poner en
marcha.

8

•

Ante la expans1on del sistema, las universidades
e instituciones superiores y el Gobierno Federal adoptaron la decisión de unir esfuerzos· para definir conceptos, establecer metodologías, diseñar programas
y, en general, proponer los criterios básicos de un
mecanismo permanente de planeamiento de la educación superior. Mediante él, podtá elevarse la eHcacia de todo el sistema, y se podrá, dentro de un
marco de participación y libertad, racionalizar el uso
de los recursos puestos a su disposición, para lograr
el doble objetivo de crecer y mejorar, a la vez que
se vincula más estrechamente la educación terminal
a la producción y se amplían las perspectivas reales
de nuestros egresados.
El límite para lograr esto¿ propósitos est~. en
buena medida, en nosotros mismos. Se trata de una
gran tarea colectiva que- exige la participación de
una voluntad también colectiva.

9

�En la realización de estos objetivos de interés
nacional, podremos llegar hasta donde nos lleve nuestra imaginación y nuestra decisión de participar en
este esfuerzo, de cuyos resultados, lo sabemos bien,
depende en buena medida el futuro de los mexicanos.
México espera de sus universidades, de sus institutos tecnológicos, de sus escuelas normales, de todas sus casas de estudios superiores, la expresión de
su voluntad participativa en este compromiso de
planeamiento. No se trata de restar impulso al crecimiento del sistema. Tampoco se pretende constreñir los recursos para su operación. Por el contrario:
se busca que crecimiento, políticas, directrices y
recursos, se definan en programas y proyectos de
desarrollo institucional e interinstitucional, y que todo
esto siga cumpliéndose en el ejercicio pleno de la
autonomía, dentro de una concepción general de
coordinación nacional, en la que cada institución,
cada organismo, cada funcionario, realice sus propias responsabilidades y coadyuve a la obtención
de los objetivos y las metas del Plan.
No cabe esperar soluciones mágicas o inmediatas a los múltiples problemas a que nos enfrentamos.
Pero es evidente que ha llegado el momento, para
poder avanzar, de coordinar la acción; de vincular
más eficazmente la educación terminal con la actividad productiva del país; de ampliar y sistematizar
la reflexión conjunta sobre el estado actual y la perspectiva de nuestra educación superior.

I

1

educativo, se fortalecerá la convicción de que el
objetivo supremo de la educación no es fabricar piezas al servicio inconsciente de los mecanismos productivos, sino formar seres humanos. Mujeres y hombres íntegros. Libres y responsables. Conocedores
de su nación y 'del mundo. Con amor hacia ella.
Orgullosos de su identidad nacional y conscientes
de la necesidad de una convivencia mundial en la
que se respeten las soberanías y se mutipliquen las
posibilidades de colaboración entre todos los pueblos. Hombres y mujeres, abiertos al cambio, preparados para continuar aprendiendo de manera autodidáctica y para mejorar por sí mismos, individual y colectivamente, la calidad de su vida. Seres
humanos capaces de integrarse con eficacia al sistema de producción de bienes y servicios, sirviéndose de él, al tiempo que por medio del mismo suman su participación responsable y su esfuerzo, al
de todos, en la construcción del México que deseamos, del México que podemos tener, si continuamos
unidos en la voluntad de acción a que nos ha convocado quien preside la República.

f
l

Sabemos que no habrá aquí lugar para las confusiones. Sabemos que en el ejercicio de análisis que
realizarán los principales responsables de este nivel

10

11

�J-

LUIS RIVERA TERRAZAS

HACIA LA
TRANSFORMACION
INTECRAL DE LAS
UNIVERSIDADES •

• Discurso pronunciado en ocasión de la XVIII Asam-

blea General Ordinaria de la ANUIES.

�Señoras, señores:
Iniciamos hoy con la presencia de los representantes de los centros de educación superior la XVIII
Asamblea Nacional de la Asociación Nacional de
Universidades e Institutos de Enseñanza Superior.
La importancia de este evento radica en la trascendencia de los objetivos que nos proponemos:
Examinar la situación actual de la universidad mexicana y presentar las mejores alternativas para ponerla en consonancia con el desarrollo general de·
nuestro país.
Las discusiones que en reuniones anteriores se
han realizado, así como el interés que los universitarios y el Estado demostramos por esta problemática, revelan la necesidad de impulsar profundos
cambios en el sistema educativo superior, para incorporarlo plenamente a su elevada misión de contribuir a la solución de los graves problemas nacionales y responder a las demandas y exigencias de
los amplios sectores de nuestra población.
Centramos nuestra atención en las transformaciones de fondo del sistema de educación superior
y en la redefinición de sus objetivos, organización y
relaciones para superar la crisis que padece, y que
se manifiesta con singular agudeza en las universidades públicas.
Con esta reunión de la ANUIES, no se m,c,a ni
culmina un proceso de análisis de la problemática
de la educación superior. Muchos esfuerzos hemos
realizado ya los universitarios del país.
Del examen de esta problemática podemos concluir que la participación de los universitarios y de
sus instituciones, no puede restringirse a los aspec-

15

�tos meramente educativos sino que, por el contrario,
la situación actual reclama de las universidades y de
sus integrantes un compromiso real para contribuir
al desarrollo nacional. Sin embargo, para esto es necesario el establecimiento de relaciones universitarias con todos aquellos sectores de la población interesados en asegurar la independencia económica
del país, el ejercicio real de su soberanía, el fortalecimiento de su vida democrática y la elevación del
nivel de vida de las grandes masas populares resolviendo los problemas seculares de alimentos, habitación, salud, empleo y educación. En este sentido,
la superación de la crisis del sistema educativo corresponderá a los avances en la solución de la crisis
general de nuestro país. Y en este contexto la universidad deberá presentar las aportaciones más importantes en el terreno de la ciencia, la tecnología,
la educación, la cultura y de la crítica social, para
que correspondan realmente a los intereses de los
trabajadores y del conjunto de nuestro pueblo.
Quisiera reiterar que la universidad mexicana,
necesitada de profundos cambios en sus relaciones
internas y en sus relaciones con el Estado, encontrará mejores cauces para su propia transformación
dentro de los marcos del fortalecimiento y extensión
de su autonomía. Esta es la condición sine qua non
de cualquier proyecto nacional é:le desenvolvimiento universitario. Sin una auténtica autonomía universitaria , elevada al rango de garantía constitucional.
no sólo sería difícil superar la crisis señalada y a
cuya solución estamos conjugando esfuerzos, sino que
se agudizaría con toda la ·secuela de hechos negativos que entraña.
Nosotros, como muchos otros universitarios del
país, antes que proponer esquemas o fórmulas téc-

16

"

nicas administrativas, encaminamos nuestros esfuerzos a definir las orientaciones más adecuadas que
conlleven a la transformación integral de las universidades. En este sentido, creemos que nuestra mejor
contribución consistiría en el impulso al fortalecimiento de la autonomía universitaria y de la vida democrática de las instituciones educativas.
l./Nuestro país experimenta hoy cambios dentro de
s,u estructura económica, política y social. Esta realidad exige, entre otras cosas, una mejor preparación científica, política y cultural a los jóvenes que
ingresan a las instituciones de educación superior.
La responsabilidad que esto implica -y que resulta
cada vez mayor por la magnitud que adquiere el
fenómeno de la masificación- nos obliga a buscar
una acción común entre las universidades y el Estado, para responder al compromiso de educar a nuestro pueblo. v
Para esto, las formas y métodos con los que hasta ahora se han venido resolviendo las necesidades
materiales de las universidades, deben transformarse
definitivamente. Tenemos que abrir paso a mecanismos más acordes con el desarrollo de nuestras instituciones, preservando lo fundamental: el respeto a
su autonomía y la obligatoriedad del Estado a financiar de manera suficiente la educación superior.
Se debe dotar a las universidades de los recursos
necesarios para realizar sus objetivos, tomando como
base los requerimientos de sus planes y proyectos de
desarrollo, el crecimiento de los sectores que las integran, el alza de los precios, las mejoras salariales
y las prestaciones sociales para sus trabajadores y
la eliminación de criterios políticos e ideológicos en
el otorgpmiento de los fondos presupuestarios.

�No desconocemos las limitaciones del erario público y las dificultades económicas del Estado para
atender los problemas más apremiantes de la nación.
Por el contrario, pensamos que en la actual fase de
desarrollo del país más que nunca se torna importante el establecimiento de soluciones democráticas
y populares para una mejor distribución de los recursos existentes, de acuerdo a las necesidades prioritarias de nuestro pueblo, como la creación de fuentes de trabajo, la atención de problemas relacionados con la salud, la vivienda, la alimentación, la educación, que conllevan obviamente no sólo la necesidad de un desarrollo económico sostenido, sino también la necesidad de distribuir la riqueza de una
forma más equitativa y la apremiante tarea de promover el desarrollo económico y social del país de
una manera más equilibrada. En esta orientación,
cobra importancia una mayor intervención del Estado en la vida econqmica y la introducción de modificaciones importantes en el terreno de la política
fiscal para obtener mayores recursos y atender las
necesidades prioritarias del país. De esta manera,
consideramos compatibles el imperativo de solucionar los problemas presupuestarios de las un iversidades y del sistema educativo en su conjunto con la
distribución y uso racional de los recursos del Estado.
La universidad mexicana de hoy es una institución de masas. Su realidad actual le exige también
marcos distintos para asegurar su pleno desarrollo.
En su seno se manifiestan fenómenos nuevos: La presencia de miles de jóvenes que exigen su participación activa dentro del ámbito universitario, de los
trabajadores universitarios académicos y administrativos que exigen también el reconocimiento de sus

18

derechos laborales establecidos en la Constitución y
actúan a través de sus organizaciones sociales, el interés creciente de los universitarios por intervenir en
las decisiones institucionales y de llevar a la práctica
formas más elevadas de auto-gestión. Dentro de las
universidades, además de la existencia del sindicalismo, se desenvuelve una amplia gama de corrientes ideológicas y políticas.
Estos nuevos rasgos de las instituciones de educación superior,_si bien han contribuido efectivamente a profundizar la crisis de la educación tradicional,
prefiguran ya algunas de las características de la
nueva universidad. Sin embargo, para que pueda
cristalizar esta transformación progresiva de nuestras instituciones, resulta determinante modificar sus
estructuras actuales, sus funciones y su régimen jurídico.
Ninguno de los nuevos fenómenos que viven las
universidades desquicia la vida universitaria. Por el
contrario, han sido agentes importantes que impulsan su transformación para un mejor cumplimiento
de sus fines. Esto lo decimos sobre la base de la
experiencia que hemos recogido del proceso de reforma universitaria implementado en nuestra máxima
casa de estudios, de tal forma que podemos decir
con sinceridad, que el proyecto de Universidad Democrática, Crítica y Popular, enarbolado ya por miles de universitarios en este país, es la respuesta más
acorde a las interrogantes universitarias que se presentan. Este proyecto lo ofrecemos fraternalmente
a la comunidad universitaria nacional.
Estamos en la antesala de importantes transformaciones en el régimen jurídico de las universidades. Debemos buscar cuidadosamente el marco más

19

�idóneo para la superación de nuestros problemas,
pues de no interpretarse debidamente los signos de
nuestro tiempo, podría provocarse a .muy corto plazo
un debilitamiento sustancial de las tareas universitarias.
· · "Atgunas de . las c;onclusiones a las que hemos llegado en el terreno de las transformaciones jurídicas
nos permiten afirmar que, además de los elementos
más generales que tienen que ver con la autonomía
unive~itaria, con la .obligatoriedad por parte del Estado a~ fihanciamiento de la educación superior y
con los derechos laborales de los trabajadores que
corresponden a un marco jurídico más amplio y de
alcance nacional. también se debe permitir a los propios universitarios que sean ellos quienes encuentren
las formas más adecuadas de organización,· de refaciones internas, de participación activa en esta gran
tarea que se levanta ante todos los ·.universitarios del
país y que es el tema centraJ-:~fo .l~s ~eb?\es qCe
en este día se inician en el seño de la As,dciación
Nacional de Universidades e ln;titutos de E~eñanza
Superior. Grande es nuestra responsabilidad, gra·ndes son nuestras tareas; pero estoy convencido de
que con el entusiasmo y conciencia que ani~ a ta·
comunidad universitaria nacional, podremos salir adelante y d~r a nuestro país una nueva universidad
más acorde con las demandas del pueblo de México.
Señor Presidente de la República, señores funcionarios, señores rectores, señores directores, señores
delegados, bienvenidos a Puebla. Esperamos que su
estancia en esta capital del Estado de Puebla ea placentera y sirva para trazar las metas, los objetivos
y los caminos del futuro de la educación superior
en nuestro país.
Muchas gracias.

20

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                    <text>CUADHNO DE EDUCACION Y CULTURA UNIVHSITAAIA

LA UNIVERSIDAD AUTONOMA DE
NUEVO LEON EN SU
ENCRUCUADA ACTUAL
MAXIMO DE LEON GARZA
,recio $ 10.00

FEBRERO

DIRECCION GENERAL DE ESCUELAS PREPARATORIAS • SUB-DIRECCION DE EXTENSION

1979

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uANL1 .

�MAXIMO DE LEON GARZA

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LA UNIVERSIDAD
AUTONOMA DE NUEVO LEON
EN SU ENCRUCIJADA
ACTUAL
Contribución a un debate

.. .,.
;'

Dirección General de Escuelas Preparatorias
Sub-Dirección de Extensión
UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LRON

�DR. MAXIMO DE LEON GARZA. Nació en Sabinas
Hidalgo, N. L., el 26 de enero de 1931. Graduado en
Facultad de Medicina U.A.N.L., en 1969. Miembro del
Partido Comunista Mexicano desde 1948, habiendo sido
Secretario General desde 1962 hasta 1968, en el Estado de Nuevo León. Autor de: "A propósito de algunas
concepciones del Grupo Espartaco", "Monterrey, un
vistazo a sus Entrañas", "Ensayo sobre la Teoría Marxista de las Clases Sociales", "Grandeza de Monterrey"
y otros libros más. Actualmente es Director de la Escuela Preparatoria Núm. 3 de la U.A.N.L., desde 1976.

LA UNIVERSIDAD •
AUTONOMA DE NUEVO LEON
EN SU ENCRUCIJADA
ACTUAL

"Universidad Crítica" se publica mensualmente en la

Dirección General de Escuelas Preparatorias. Sus objetivos son estimular la investigación y cultura universal y ser vehículo de extensión y comunicación
universitaria.
·

* Recopilación de los artículos aparecidos en el semanario Universidad (febrero 27, marz;o 7 y marzo 14
de 1979).

�PROLOGO
El material que se publica a continuación apareció como sendos artículos en las ediciones del Periódico "Universidad" correspondientes al miércoles
27 de Febrero, 7 de Marzo y 14 de Marzo, no sin
antes haberse registrado el incidente que se denuncia en el Anexo que publicamos al final.

•
J

Por tratarse de un material con un contenido que
interesa no sólo a los Universitarios, sino incluso a la
opinión pública, lo publicamos hoy registrando que
el Consejo Universitario en su sesión del 13 de marzo acordó encomendar a la Comisión Legislativa,
para que en coordinación con la Junta de Gobierno
elaborara a la brevedad posible un reglamento de
elección de Rector, recogiendo la proposición que
se contiene en este material y el sentir de la inmensa
mayoría de los Universitarios.
Sean cuales fueren los incidentes que rodeen en
el futuro al proceso de elegir un nuevo Rector,
creemos que el presente material tiene un valor permanente y es efectivamente una contribución responsable al debate que entre los universitarios debe
darse durante este proceso.
Por todo ello consideramos útil su conocimiento.
Monterrey, Nuevo León, a 19 de Marzo, 1979.
DR. MAXIMO DE LEON GARZA

5

�CONTRIBUCION A UN DEBATE·
¡POR UNA UNIVERSIDAD REALMENTE AUTONOMA, DEMOCRATICA, CIENTIFICA, CRITICA Y
POPULAR!

INTRODUCCION.-

\

Como es del conocimiento público, durante el
p róximo mes de octubre, deberá designarse por la
J unta de Gobierno al nuevo Rector que presidirá los
más altos destinos de la U.A.N.L., por el período de
1979 a 1982. Aunque aparentemente falta todavía
tiempo para este acontecimiento, la verdad es que
ya son muchos los grupos o las personas que dentro
o fuera de la Universidad han iniciado determinadas
acciones para influirlo en uno u otro sentido. Es por
este motivo que también nosotros queremos aportar
algunas ideas alusivas en estas colaboraciones, pues
creemos que la manera más sana para resolver este
conflicto sería su discusión pública y no a través de
golpes bajos y las intrigas que son tan comunes en
fa politiquería mexicana, por desgracia todavía muy
reflejada en el seno de nuestra Universidad.
Nos atendremos al siguiente método: Haremos
lo que a nuestros ojos constituye el balance del período vivido por la Universidad durante los últimos
seis años y a partir de esto, argumentaremos lo que
según nuestro criterio debería ser la Universidad en
el futuro inmediato y mediato.
Aclarada esta perspectiva, será fácil deducir la
mejor solución a la elección del nuevo rector. Dicho
de otra manera, intentaremos responder a las siguientes interrogantes: ¿ Cuáles han sido las características de la Universidad en los últimos años, hasta el

7

�.... t

día de hoy? ¿ Cuáles deberían ser las características
de la Universidad en, e1 futuro para cumplir con éxito
su misión ante la sociedad? y por tanto ¿cómo debe
resolverse el problema de la sucesión en la Rectoría para hacer posible el logro de esas metas?
Volvemos a repetir que se trata de una aportación a un debate que deseamos sea púbfico y por
ello, no pretendemos tener la razón mostrándonos de
antemano dispuestos a reconocer lo que nos parezca
verdadero en las aportaciones de otros o lo que tengamos de equivocado cuando así se nos demuestre.
Hecho esta reiteración entramos en materia.

PRIMERA PARTE
,

¿Cuáles han sido las características de la Universidad
en los últimos años, presentes hasta el día de hoy? ~

1
f

•

8

Hace aproximadamente tres años en una colabo,.
ración que entonces publiqué en "Universidad' comentando el Informe de actividades que el Dr. Luis
E. To&lt;:ld Pérez presentó al Consejo Universitario con
m~tivo del final de su primer r~ctorado, señalé que
ese período podía caracterizarse como una etapa de
transición entre la· violenta inestabilidad que vivimos
durante los años de 1968 . a 1972 co010 producto
de la pretensión del Gobierno ·9el · Estado de imponer a la Universidad un determinado rumbo; y . la
nueva etapa q,ue la Universidad debía iniciar a· través del perfeccionarriiento de sus mee:anismos democráticos, una vigencia más r~I y completa de su
autonomía y carácter crítico, como condición para
poder re,olver con éxito los problemas de su masificación creciente y sus cada vez más difíciles relaciones con la sociedad y el Estado..
Evidentemente, aquella caracterización puede
considerarse todavía correcta, pues por desgracia
en los años siguientes no tuvimos avances de consideración en las metas señaladas, ya. que el programa que entonces s'e, comprometió a ~umplir el Rector Todd (una nueva, Ley Orgánica, uAa Reforma
Administrativa completa y una Reformq Académica
de características nunéa precisadas • con exactitud)
no fue cumplida por circunstancias muy diversas.
Por ello los rasgos de esa etapa de transición -se
mantienen hasta ahora y podemos decir que son ef
punto de partida que necesitamos tomar p~ra caracterizar justamenté el momento que vivimos.

9

�Evidentemente la Universidad Autónoma de Nuevo León es en 1979 algo muy distinto a lo que fue
hace diez años, cuando vivió momentos de suma
gravedad. En primer lugar, ha conquistado una estabilidad nada despreciable, gracias al establecimiento de mecanismos capaces de encontrar soluciones
a los problemas más agudos de manera institucional, sin que las facciones en pugna sean necesariamente destruidas sino más bien conciliadas de manera constructiva, salvo, claro está, en los raros casos
en que una facción toma una posición extrema e
irracional, negada por tanto a toda posible negociación. También es un logro de estos años el continuado crecimiento de la población escolar que ha
permitido hacer frente a las demandas de nuestra
población joven, acabándose aquel permanente conflicto cuando miles de jóvenes eran rechazados cada
año por falta de cupo en las instalaciones universitarias.
Estos rasgos positivos obedecen a varias causas
que quisiéramos precisar aquí como premisa para
enjuiciar luego los elementos negativos que todavía
persisten. Estas causas en nuestra opinión son las
siguientes:

1o.- La aceptable política que los Gobiernos Federal y Estatal se han trazado frente a nuestra
Universidad en los últimos años, materializada
en un respeto a su autonomía y un mejor financiamiento a sus necesidades materiales.
2o.-AI cambio de actitud asumido por la mayor
parte de las corrientes ideológicas de izquierda y derecha existentes en la Universidad, consistente en el convencimiento de que es pre-

10

ciso convivir entre sí y por tanto, no tratar de
destruirse física y materialmente, pues esto es
a la larga imposible en el marco de una sociedad heterogénea como la que nos rodea. De
este modo las relaciones entre estas fuerzas
se han venido desenvolviendo cada vez más
en un marco de respeto y de trato civilizado.
3o.- Un papel de consideración lo jugó el estilo pe~sonal que impuso desde la Rectoría el Dr: Lu_,s
E. Todd, quien ha sabido adoptar un criterio
conciliador ante los problemas que han surgido, de tal modo que sin dejar de luchar por
los intereses de su facci6n, ha respetado aquellas corrientes que aceptan las reglas del juego imperante en el seno de la Universidad. Su
principal error fue que c~~ó muy ?ronto _v!ctima de una de las mald1c1ones mas pern1c10sas que la Universidad ha recibido como herencia de la época anterior, cuando todavía no
era Autónoma y el puesto de Rector se consideraba escalón de una carrera política en. el
aparato del Estado, de tal modo qu:, las principales fallas registradas en su actuac1on se debieron a su reconocida pretensión de escalar
puestos públicos llevando como aval su condición de funcionario universitario. Desde ahora
sostengo que uno de los problemas a resolv~r
en el futuro es sacar definitivamente a la Universidad del juego politiquero que se da fuera
de sus fronteras, destruyendo para siempre la
tesis de que un Rector puede llegar a ser desde ahí alcalde, diputado, gobernador o cosa
por el estilo, pues la verdadera autonomía sólo
será alcanzada cuando, entre otras cosas los

11

�intereses académicos de la U.A.N.L. se aparten definitivamente de los intereses buenos o
malos de la política "a la mexicana", que es
precisamente una de las peores formas de hacer política existentes en el mundo.
'Reconociendo lo anterior como algo muy positivo, es preciso agregar que no es todo lo que precisamos para hacer frente a su crecimiento acelerado;
a sus tensas relaciones con la sociedad y el Estado
y a los conflictos internos que inevitablemente deben darse como reflejo de la sociedad clasista en
la que estamos inmersos. En este sentido, las principales limitaciones negativas que la Universidad tiene son:
1o.- El carácter incompleto de la democracia que
internamente la rige, pues ésta es sólo aceptable en el proceso de elección de directores y
no existe para la elección del Rector. Como
es sabido, esto es atribución indiscutida y absolutamente autoritaria de la Junta de Gobierno. Se trata de un problema grave que debe
ser resuelto ahora, pues de ello depende que
la Universidad continúe un proceso estable de
desarrollo o entre en una nueva etapa de conflictos que pueden ser muy agudos.
2o.- Aunque hemos mejorado bastante en el financiamiento de las necesidades materiales de la
Universidad, todavía esto es insuficiente y se
precisa resolver cuestiones tales como mejores
salarios para los maestros, amplios programas
de investigación y otras muchas necesidades
que sólo podrán ser resueltas elevando de manera sustancial el presupuesto cuando menos

12

a los límites que recomienda la UNESCO para instituciones como la U.A.N.L.

1

!

3o.- Una falla importante consiste también en que
los mecanismos que han permitido la coexistencia entre las corrientes ideológicas de izquierda
y derecha no son todavía todo lo claro y francos que debieran ser, pues el proclamado carácter plural de la actual administración resulta
más ficticio que real, ya que la rectorfo mantiene un control desproporcionado sobre una
serie de áreas en las cuales sólo su línea ideológica es permitida y se impide a toda_costa
la participación de las otras corrientes deseosas de hacerlo. Este carácter plural debe ser
perfeccionado de tal modo que refleje en verdad la actual composición ideológica de la
Universidad y pueda ejercer así una influencia
más notable sobre la sociedad neoleonesa.

4o.- Un grave problema cada vez más visible y qu~
puede llegar muy pronto a niveles inso_stenibles es el desajuste entre lo que la sociedad
demanda como producción universitaria y lo
que ésta ofrece como producto de su quehacer
académico. Es decir, mientras la sociedad demanda profesionales altamente calificados en
las áreas de Ingenierías y Ciencias Naturales
y Exactas, nuestra Universidad egresa una proporción enorme de profesionales en Ciencias
Sociales y en áreas de Ciencias Naturales ya
saturádas desde hace años en el mercado del
trabajo. Esto provoca el desempleo ya muy
visible entre los profesionis+as universitarios,
obligados a trabajar muchas veces en activi-

13

�dades muy distintas a las que son su profesión.
5o.- Finalmente sigue siendo muy insuficiente el carácter crítico en la labor académica universitaria, pues por lo general todavía predomina
la aceptación incondicional de los valores culturales, ideológicos y políticos que forman las
tendencias dominantes en la sociedad capitalista que nos rodea y sólo por excepción se
dan casos en que la Universidad argumenta
alternativas distintas a partir de criterios críticos a la realidad circundante. También resulta
todavía notable que en una serie de áreas predominan tendencias no científicas en la fundamentación del trabajo académico, manteniéndose en este sentido una distorsión que es preciso superar. Por ello es necesario para el período siguiente acentuar el carácter crítico y
científico de la labor académica universitaria,
sobre la base de revisar los planes de estudio
en sus diversas carreras, así como el contenido
de numerosas cátedras que precisan de una
refundamentación para poder estar a la altura
de los tiempos.
Estas son las principales lagunas que caracterizan
la U.A.N.L. de hoy y que en su conjunto ponen en
peligro muy real su autonomía, pues por desgracia
el período de elección de un nuevo rector coincide
en el tiempo con la entrada de un nuevo equipo de
burócratas al aparato del Estado, los cuales sin duda
alguna tratarán de apoderarse, en el mal sentido de
la palabra, de la Universidad para incluirla en el festín de puestos que deben ser repartidos para satisfacer las ambiciones de los nuevos funcionarios gubernamentales. Es muy lamentable además que este

14

1

fenómeno cuente con la complicidad de universitarios desorientados, fieles todavía a los valores que
eran propios de la década pasada y aspirantes hoy
a convertir la Universidad en plataforma de lanzamiento para futuros astros politiqueros. Si éstas son
las características positivas y negativas en la actual
Universidad, salta a la vista que en los próximos meses podemos tomar un camino que acentúe el desarrollo de uno u otro de los rasgos considerados y
por ello es muy importante fijar de manera más
exacta las metas a las que aspiremos las corrientes
de izquierda.
Ello será el tema al que dedicaremos nuestra próxima colaboración, para finalmente argumentar en
una tercera y última entrega cómo ventilar el conflicto de la sucesión rectoril.

15

�SEG UNDA PARTE

¿Cuáles deberán ser las características de la
U.A.N.L., en el futuro para cumplir con éxito
su misi6n ante la sociedad?
Creo que nadie estará en desacuerdo conmigo
cuando afirmo que las corrientes ideológicas de izquierda, presentes en la Universidad desde hace varias décadas, nunca han logrado elaborar un programa coherente en el que se describe el t ipo de Universidad a la que aspiran. Por lo general, se han
limitado a combatir los problemas más agudos que
la afectan elaborando alt e rnativas parciales e n uno
u otro aspecto del quehacer universitario. Esta falla
tan lamentable es preciso superarla ahora como condición para saber hacia dónde vamos y el tipo de
soluciones que proponemos a la actual problemática
de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

l

..

Podemos recordar ilustrando la anterior afirmación que cuando el movimiento estudiantil-magisterial de fines de los años 60 logró conquistar la autonomía universitaria, ello ocurrió en medio de una espontaneidad ideológica y política verdaderamente
increíble, pues aún cuando diversos grupos lanzaban
consignas como "Reforma Académica Democrática",
nunca supieron cuál era el real contenido de esas
frases que jamás pasaron de tales. Por ello, fueron
muy notables los errores cometidos entonces y en
particular, la profunda división que se dio en las corrientes de izquierda determinando que esa espontaneidad se acentuara todavía más, cayéndose en
fenómenos de radicalismo verbal muy parecidos a
los que se dieron en otras Universidades del país,
así como en hechos de populismo político que ocul-

17

�taban la subordinación real de algunas corrientes de
izquierda a la política del entonces presidente Luis
Echeverría.
La situación ahora es distinta, pues la experiencia
acumulada en casi 20 años de trabajo continuo en
el seno de la Universidad, nos permite emprender con
mayores probabilidades de éxito la elaboración de
una alternativa integral a la actual problemática uni.versitaria, como condición para unir tras objetivos
concretos y alcanzables a todas las fuerzas democráticas que trabajan entre los universitarios. Tenemos
ya una práctica de diez años de una autonomía casi
completa; se han intentado soluciones originales a
diversos problemas académicos y el ejercicio de ciertas normas democráticas, nos ha permitido acumular la experiencia que mencionamos.
Resulta evidente que el proceso lleno de contradicciones vivido por nuestra Universidad en los últimos veinte años, íntimamente relacionados con los
cambios dados a nivel de toda la sociedad mexicana, nos obligan a considerar de manera propia la
problemática que hoy registramos, pues no es válido
el seguir valorizando las cosas con las mismas categorías que fueron justas en el pasado. Por ejemplo:
la autonomía fue durante decenios una demanda
típicamente conservadora y sólo a partir de los años
50 y principios de los 60, se fue convirtiendo poco
a poco en una demanda de tipo democrático, siendo
éste su principal contenido en la actualidad. Otro
ejemplo que podemos señalar es el fenómeno del
sindicalismo universitario, pues hace algunos lustros
era algo inconceb¡ble y nadie creía que algún dfo
llegaría a ser parte del ser universitario de manera
tan absolutamente integral, al grado que sin ese

3_8

componente ninguna Universidad de nuestros días
puede cumplir su alta misión ante la sociedad mexicana. Por ello, muchos compañeros que pretenden
fijar su posición frente a los problemas actuales haciendo uso de las viejas categorías, se equivocan
rotundamente y su fracaso es seguro a muy corto
plazo.

1
1

1
J

Señalo esto porque hoy vemos a ciertas personas muy bien intencionadas que se apresuran a mostrar su aceptación acrítica ante la solución que el
Estado dio al problema de la gobernatura, empeñados en seguir practicando la política con los viejos
métodos del seguidismo y la subordinación; así como
otras que pretenden negar el derecho a las fuerzas
políticas de la izquierda a estar presentes en el
quehacer diario de la Universidad los cuales marchan
también a un fracaso inevitable, pues se empecinan
en mirar hacia el pasado, sin comprender los fenómenos nuevos que cada vez más son parte mayor de
la vida universitaria y que de una manera u otra acabarán por ser lo esencial de la nueva Universidad que
surge de las entrañas de la actual sociedad mexicana.
Hechas estas consideraciones quisiéramos explicar
én breves palabras lo que a nuestro juicio debieran
ser las características fundamentales de la nueva Universidad que interesa construir a las fuerzas democráticas y cuyo nacimiento es absolutamente inevitable. Tales características las resumimos en los rasgos que incluimos en el título de estas colaboraciones: La U.A.N.L., debe ser en el futuro inmediato
una Universidad realmente Autónoma, Democrática,
Científica, Crítica y Popular. Expliquemos cada una
de estas categorías:

19

�1.- LA AUTONOMIA: Entendemos por autonomía no sólo la separación formal de la Universidad
respecto al Estado, con el cual inevitablemente deben tenerse relaciones de uno u otro carácter rechazando siempre los intentos de éste para imponer su
línea política e ideológica a los universitarios, sino
principalmente como el derecho irrestricto de éstos
a gobernarse internamente en la forma que mejor les
convenga, así como a separar sus autoridades cuando éstas no cumplan su cometido o hayan fracasado
de manera evidente.
Esta concepción presupone como complemento
indispensable el reconocimiento a los universitarios
de su derecho a disentir en todo momento de las
tesis que el Estado maneja como verdades oficiales,
así como la posibilidad de criticar con las armas de
la cultura los actos que el Estado realice sobre la
sociedad en su conjunto o la propia Universidad en
lo particular. Por ello, insistimos, la plena autonomía sólo será posible cuando los universitarios hayamos separado a la institución del juego politiquero
que se dá en la lucha por el poder dentro del aparato estatal.
La autonomía también presupone la plena independencia de la Universidad como institución respecto a las otras instancias de la superestructura
social a través de las cuales se manifiestan sus tendencias ideológicas o políticas; es decir, la Universidad no debe ser instrumento de partidos políticos
u organizaciones de tipo religioso, pues en tal caso
perdería su carácter de independiente para subordinarse a los fines particulares de una facción social.
por más noble que ésta pudiera ser en un momento
dado.

20

De tal modo que la autonomía debe garantizar
un clima de absoluta libertad en el quehacer académico evitando el caer en la intolerancia dogmática,
el autoritarismo faccioso o lo que es peor, en fenómenos de violencia física como con frecuencia vemos en algunas universidades del país. La defensa
de esta autonomía y su sucesivo perfeccionamiento
es ahora un demanda más profunda que nunca ante
la complejidad de las tendencias contradictorias que
se dan en el seno de la sociedad mexicana, algunas
de las cuales amenazan abiertamente el libre desarrollo del pensamiento científico.
Finalmente la autonomía también conlleva la obligación del Estado de proporcionar los recursos económicos suficientes para que la Universidad pueda
cumplir sus altos fines condenando todo intento de
utilizar esta obligación como arma de presión contra los universitarios para forzarlos a actuar en uno
u otro sentido.

2.- DEMOCRACIA UNIVERSITARIA: Este rasgo es uno de los que mejor hemos podido experimentar en el período pasado inmediato y tal como
lo señalé en mi primera colaboración de lo que se
trata es de perfeccionar los mecanismos democráticos ya existentes para garantizar la elección del
Rector a tono con la voluntad libremente expresada
de la mayoría universitaria, y no a través de una
imposición por un acto arbitrario que el propio Gobierno del Estado pudiera ejercer, aprovechándose
de la letra de la actual Ley Orgánica y manipulando
a su antojo a la Junta de Gobierno.
Este perfeccionamiento de la democracia debiera lograrse a través de la promulgación de una nueva

21

�Ley Orgánica en donde se elimine toda huella de
autoritarismo y refrende lo que la práctica ha demostrado ya que funciona bien como reglas democráticas en nuestro medio. Sin embargo, como personalmente tenemos nuestras dudas de que esta demanda pueda ser alcanzada ahora, proponemos como medida urgente que el Consejo Universitario en
uso de sus derechos legales asuma la responsabilidad
de introducir en el reglamento general de la Universidad las medidas más pertinentes para garantizar
desde hoy el ejercicio pleno de la democracia, evitando así que los rasgos autoritarios de la Ley Orgánica puedan servir para imponer una solución arbitraria al problema de la elección de nuevo Rector.
La experiencia nos enseña que además de luchar
por tener normas democráticas escritas lo más adecuadas posibles a nuestra realidad, se impone también perfeccion5'lr los mecanismos informales del trato que deben darse entre sí las diversas corrientes
ideológicas y políticas actuantes en la Universidad,
para lo cual debemos cuando menos dejar claro las
siguientes ideas: Al.- Ninguna fuerza política debe
pretender ser la única en la responsabilidad del poder, pues la práctica demuestra que siempre habrá
otras corrientes capaces de hacer su aporte positivo
en esa labor y que es muy difícil para una sola corriente política tener el consenso bastante como para imponer su solo criterio en la dirección más alta
de la Universidad. Por ella deben integrarse los
órganos del poder respetando de la mejor manera
la composición plural que se dá entre nosotros, y
no debe repetirse jamás uno de los más burdos errores cometidos por el r~ctorado que termina, el cual
gobe rnó la Universidad con un pluralismo simbólico
y con la existencia real de dos gabinetes: el formal

22

que despachaba en la torre de la Rectoría, y el real
que lo hacía desde fuera de ella.
B).- Este carácter plural debe tener como única
limitación la defensa de la institución como tal y por
tanto, no podrán caber en ella aquellas corrientes
que de uno u otro extremo del espectro político plantean que sólo sus "propias verdades" son las reales
y que todos los demás deben desaparecer. Tales
facciones extremistas están condenadas a desaparecer del panorama universitario sin importar que algunas de ellas se vistan de izquierdistas, pues en la
práctica coinciden plenamente con las tendencias
fascistas originadas en las corrientes ideológicas conservadoras existentes en la sociedad.

3.- CARACTER CIENTIFICO Y CRITICO:
Cuando proclamamos la necesidad de que la Universidad se atenga en su quehacer académico a un
criterio científico queremos expresar que su trabajo
académico debe apoyarse en el estudio, la investigación y la difusión de las leyes que rigen la Naturaleza y a la propia Sociedad, eliminando toda huella
de concepciones ideológicas idealistas, las que todavía se encuentran en nuestro medio, nutridas por
aquellos sectores sociales interesados en falsear la
comprensión de la realidad circundante. El carácter
científico se desprende además del hecho de que
en nuestro tiempo el dominio del hombre sobre la
Naturaleza y la Sociedad es de tal alcance que todos los procesos son posibles de explicación racional
según las leyes de causa y efecto, quedando por investigarse todavía más los hechos cuando no se conocen las causas que los provocan, de tal modo que
el idealismo tiene un campo cada vez más estrecho.
23

�En particular es urgente que la enseñanza en nuestra Universidad tenga un carácter integral de tal
modo que la especialización obligada en las diversas
profesiones no signifique que el estudiante adquiera
el dominio solo de una parcela del conocimiento,
ignorando la totalidad de éste y la necesidad de apoyarse en una sólida concepción global del mundo y
de la vida. Esto implica el equilibrio en la enseñanza
de las Ciencias Naturales, Exactas y Sociales, de tal
modo que estas últimas formen parte también de
los conocimientos obligatorios de quienes se dediquen tan sólo al cultivo de las primeras. Resulta muy
lamentable, por ejemplo, que los planes de estudio
en carreras como Medicina, Biología y otras, ignoren
por completo la formación humanística de sus educandos al no contar en su currícula materias tales
como Sociología, Filosofía, Historia o Problemas Económicos-Sociales de México y el Mundo Contemporáneo, etc., de tal modo que el estudiante una vez
convertido en profesionista no es capaz de explicarse
la problemática de la sociedad en la cual vive.
Este es necesario también para poder alcanzar
un carácter verdaderamente crítico en el quehacer
de nuestra Universidad, pues ello supone un conocimiento global de la realidad circundante, así como
la capacidad de enjuiciar los fenómenos políticos y
sociales a los que nos enfrentamos desde un sólido
punto de vista de apoyo. Por ejemplo, un joven
egresado de nuestra Facultad de Medicina, jamás
podrá explicarse de manera integral el cuadro patológico de uno de sus pacientes, si no está en capacidad de comprender la naturaleza del mundo social
del cual proviene y el cual casi siempre condiciona
el desarrollo de la enfermedad.

24

4.- CARACTER POPULAR: El carácter popular de nuestra Universidad fue alcanzado en buena
medida, gracias al movimiento estudiantil magisterial
de los primeros años de esta década, cuando se derrotó el modelo aristocratizante, basado en los cupos
limitados de nuestras escuelas. Ahora todos los jóvenes que demandan una educación están en condiciones de entrar sin restricciones a nuestras aulas.
Sin embargo entendemos que el carácter popular
también impone a la Universidad la necesidad de
ligarse más estrechamente a los problemas de nuestro pueblo para contribuir con su labor crítica a la
búsqueda de las mejores soluciones alcanzables. En
este sentido es preciso revisar la labor que se realiza a través de departamentos como el de Extensión
Universitaria, Servicio Social, Difusión y otros para
hacerlos que cumplan más eficientes con esta necesidad.
En el camino de perfeccionar los rasgos arriba
detallados, es que las fuerzas democráticas de la
Universidad pueden elaborar el programa que debe
ser ofrecido a los universitarios y a la sociedad neolonesa en el proceso de elección del nuevo Rector,
pues sólo de esta manera las fuerzas de izquierda
podrán justificar su pretensión de llegar a ocupar los
más altos puestos de dirección universitarios: La aplicación de un programa avanzado y realista.
Debe quedar claro, por último, que como los problemas que afectan a la Universidad son parte de
los problemas_generales de toda la sociedad, las soluciones radicales sólo podrán ser alcanzadas cuando
también en la sociedad en su conjunto se impongan
mecanismos de transformación hacia modelos de
desarrollo sin los contrastes y las injusticias que de-

25

�finen al México de hoy. De este modo, la labor
de los demócratas universitarios se enlaza a la labor
que todos los demócratas realizan en el seno de la
sociedad mexicana en su conjunto, para transformarla en un sentido progresivo.
Finalmente, queremos dejar establecido que sólo
las fuerzas de izquierda están en capacidad de hacer
frente a la necesidad de unir a todos los universitarios en la lucha por superar su quehacer académico
y hacerlo en las mejores condiciones posibles para
que cumpla con éxito su misión en una sociedad
cada vez más conflictiva; y también ante el crecimiento acelerado de la propia institución, pues cada
cinco o seis años duplicará sus efectivos de estudiantes y maestros. Sólo a través de la democracia, la
autonomía, el quehacer académico científico y crítico, y un carácter verdaderamente popular se capacitará a la Universidad para enfrentar con éxito
las contradicciones que se anuncian en su futuro. Por
ello nuestra próxima y última colaboración abordará
el tema de cómo debe ser el próximo rectorado, así
como cuáles serán las mejoras formas para elegirlo.

26

TERCERA Y ULTIMA PARTE.
¿C6mo debe resolverse el problema de la sucesi6n
en la Rectoría para hacer posible el logro de esas
metas?

De todo lo expresado en las dos colaboraciones
anteriores se desprende lo que en mi opinión deberían ser las características principales del próximo
rectorado, las cuales se alcanzarían aprobando previamente un Programa de trabajo que comprometa
a la nueva administración a trabajar por desarrollar
los rasgos positivos de la etapa de transición que
estamos concluyendo, es decir, un programa que
complete la autonomía ya existente, perfeccione el
funcionamiento democrático interno, haga avanzar
el carácter crítico y científico del quehacer académico y desarrolle el contenido popular de la U.A.N.L.
Sería indispensable además, corregir radicalmente las siguientes fallas hasta ahora existentes:
1o.- El nuevo rectorado no debe en modo alguno
participar en el juego politiquero que se da
por las posiciones del poder en el aparato del
Estado, de tal modo que el futuro rector y sus
principales colaboradores deben ser hombres
entregados por completo a la Universidad y no
pretendientes más o menos confesos a iniciar
carreras politiqueras en el aparato estatal. No
se trata de una exigencia nacida en un puritanismo político abstracto, sino derivado de la
experiencia del pasado y del presente, la cual
demuestra que para que la autonomía sea completa resulta necesario que las autoridades universitarias se dediquen sólo a eso y no se con27

�viertan en fáciles·· bláriéos de las ..fuerzas que
fuera de la Universidad disputan _e ntre sí las
posiciones grandes o pequeña·s del "gobierno.
2o.- El nuevo · rectorado debe ser verdaderamente
pluralista, de tal modo que su integración corresponda al conjunto de fuerzas,.. •ideológicas
y ·políticas existentes en la Universidad, para
que cada una ~e éstas tenga la ocasión . 9e
aportar su esfuerzq en la búsqueda de soluciones a los graves._ problemas internos que generará el proceso de masificación inevitable en
el futuro inmediato. A,S:iemás, es necesario repetirlo, en nuestra modesta opinión no hay ona
corriente política e ideológica en el seno de
la Universidad con capacidad suficiente para
dirigir por. sí mismo a esta lnstitue.ión tan comple~. De aquí se ·deriva esa necesidad y la
imperiosa exigencia de estructurar el nuevo rectorado en base a ur'l:-..equipo de h0rnbres plenamente comprometidos en· la búsqueda de
mecanismos colectivos de dirección y no en
afanes puramente fac~iosos o de _grúpo.
Ahora bien, la pieára. de toque q~e p~rmitirá
calificar la p9sición de las . fuerzas políti~as e ideológicas .como capaces para in:f-egrar el nuevo rectorado debería ser su actitud ante ~I Programa de trabajo que se proponga por, la mayoría de Íos universitarios y no los calificativos convenci9nales de "izquierda" o "derecha" que . t~n frecuentemente usamos, pues si .bien expresan ú.n determinado contenido no deben hacernos .olvid9 r- 9ue aun las corrientes políticas más divergent~s pueden coincidir ante
la necesidad de resolver de un determln,ado modo
los problemas que hoy enfrentamos. Por ello mismo,
desde ahora nos pronunciamos categóricamente con-

28

tra quienes pretendan basarse .en los puros calificativ0S señalados para s'atanfaar a determinados grupos universitarios, sin antes examinar su real capacidad de· aceptar total o parcialmente un Programa
común a todos o la mayoría aplastante de los universitarios.
Descritas así las características del futuro rectorado sólo nos falta agregar los mecanismos que en
nuestra opinión deberíamos seguir para elegir libre
y democráticamente al futuro rector. Salta a la ·vista que no estamos dispuestos a repetir la experiencia del pasado cuando la Junta de Gobierno eligió
sin previa consulta a los rectores en las circunstancias ya conocidas por todos. Si en aquel tiempo eso
no provocó mayores conflictos se debró a la necesidad entonces existente de superar la aguda crisis que
vivía la Universidad, pero es evidente que atenerse
ahora a la sola letra de la Ley Orgánica sería la
forma más segura para qúe la Universidad entrara
de nuevo a un conflicto muy agudo. Es mi opinión
qtJe las fuerzas democráticas y de . izquierda deben
ser muy categóricas en esta posición, pue~ en caso
contrario retrocederíamos varios lustros atrás. -De
ahí que sea muy saludable la postura del Sindicato
de Trabajadores de la Universidad cuando anuncia
por boca de sus voceros a-uto6zados que demandará
oportunamente la elección democrática del nuevo
rector.
También sostenemos la tesis de éJue este conflicto debe resolverse sin generar divergencias entre. !a
Junta de Gobierno y el Consejo Universitario, como
parece vislumbrarse si seguimos discutiendo a quién
corresponde decidir sobre un mecanismo de consul:
ta. El Consejo Universitario tiene plenas facultades
legales para esto, pero sobre esa consideración debe

29

�pesar más todavía el hecho de que es el máximo
órgano de gobierno colegiado de la Universidad en
el cual están presentes todas las fuerzas ideológicas
y políticas existentes entre nosotros, mientras que la
Junta de Gobierno carece de esta representatividad
plural todavía. De ese modo, las decisiones del Consejo Universitario tienen necesariame!lte mayor fuerza moral que cualquiera otras.
De aquí porqué propongamos que sea el Consejo Universitario quien elabore como parte del Regla-mento General de la Universidad, un reglamento particular para la elección del rector, dado que no hay
condiciones en este momento de impulsar la aprobación por la Legislatura del Estado de una nueva
Ley Orgánica, la cual sería la solución total del problema. Esta reglamentación debería ser aceptada
con un criterio muy universitario por la Junta de Gobierno para qu_e así también haga su aporte positivo
en la labor de impedir el surgimiento de fisuras entre ella y el propio Consejo.
La reglamentación puede tener varias alternativas, pero lo mejor sería atenernos a un método muy
parecido al que ahora se sigue en las elecciones de
directores, pues como es sabido, ha funcionado en
la inmensa mayoría de los casos con plena fluidez.
Sería responsabilidad del Consejo Universitario el
armonizar debidamente los intereses de todos para
que el Reglamento no fuera objetado por nadie en
el seno de la Universidad y menos todavía fuera
de ella.
Una vez concluido este importante paso, procedería la discusión entre las fuerzas políticas e ideológicas universitarias sobre el Programa de Trabajo
cuya necesidad hemos aquí argumentado, para pa-

30

sar luego a la búsqueda del mejor candidato para
abanderar la lucha por la aplicación de tal programa.
Si caemos en la fácil trampa de discutir primero la
persona o las personas que deban figurar como candidatos, haciendo caso omiso de los problemas programáticos, podría darse con facilidad el caso de
que se generara una polarización de tal naturaleza,
que el Gobierno encontrara fácil el demostrar nuestra incapacidad para autogobernarnos y tratar de
imponer así su propia solución por una vía autoritaria y arbitraria. Por ello, es preciso transitar este
proceso de manera muy responsable, agotando con
calma cada una de sus etapas: primero el mecanismo, luego el programa y finalmente el candidato.
Desde ahora quiero dejar sentada mi opinión de
que lo mejor para las corrientes políticas de izquierda y democráticas que existen en la Universidad, sería que trataran, llegado el momento, de proclamar
no solo un programa único, sino también un candidato único a la rectoría, con el anuncio formal también de la composición que propondrán para la integración del aparato central de gobierno que debe
rodear al nuevo rector.
Soy un convencido de que la Universidad tiene
ahora las fuerzas suficientes y se dan fuera de ella
las condiciones adecuadas para que pasemos este
conflicto no sólo sin crisis agudas, sino más unidos
que nunca en la tarea de dotar al pueblo de Nuevo
León de la Máxima Casa de Estudios que se merece
y necesita. En ello comprometeremos lo mejor de
nuestros esfuerzos sin radicalismos ni afanes facciosos.
Rincón de la Sierra, Marzo 8 de 1979,
Guadalupe, N. L.

31

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SR. DR. LUIS E. TODD
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est~ _~~cho ~s ·abs~{ú-ta'i'né~te; i'riadmisi.bl~ ;,:-¡:¡?
pqéd9 en niodo álgunó p,asarlo 'ppr ,alfo. Q~bo·:supo:
ñs_r:qúe lps autores marerí~les -:d~ -esta mutil?ción no
cont'!ron éo~_
la~áyfo?izác,6n de' us+ea, P.ues ª1'! NI
casd st asuñto ·sería de exrraortlin'aria gravedad, al
grado de hacer imposible todsi c¡olaboración futura
de mi parte c;on .este p?riódic;o, con¡:ebido pa~a ser
lá mejpr e,xpresión de cacácter'. plural en lo ideológico en m,iesfra..,. Üniversid~d. .'_ ·.
• . . __
.

·:, -~~s partes 'mutiladas soh'.. las siguientes:
.

-

'\

,..

~

~

En el párrafo segundo! q_E;l la primera par+x die.e:
''Evidentemente; aquel~a- cara&lt;:+erización puede
considerarse todavía correcta. Por ello, los rasgos

�de .esa etapa de tra_nsición- . se r:nantienen hasta
a hora ...•
11

Esta parte debería decir de l¡:i Si&lt;Juiente man~ra:
!

"Evidentemente, aquella caracteriza~ión puede
considerarse correcta, PUES POR DESGRACIA EN
LOS Af{IOS SIGUIENTES NO TUVIMOS AVANCES DE CONSIDERACION EN LAS.METAS SEÍ\fA~
LADAS, YA QUE EL PROGRAMA QUE ENTONCES SE COMPROMETIO A CUMPLIR EL RECTOR
TODO (UNA NUEVA LEY ORGANICA, UNA. REFORMA ADMINISTRATIVA COMPLETA Y UNA
REFORMA ACADEMICA · DE CARACTERISTICAS
NUNCA PRECISADAS CON EXACTITUD), NO FUE
CUMPLIDA POR CIRCUNSTANCIAS MUY DIVERSAS. Por ello, etc..•••"

Como puede observarse, el pá rrafo suprimido y
el concepto cambiado, tienen que ver con los juicios
que sostengo en relación con el carácter de la actual
Rectoría de la Universidad. Por ello mismo, resulta
todavía más criticable la mutilación que aquí denuncio.
Con el ruego de que se ordene la publicación
de esta protesta y confiado que en lo sucesivo no
vuelvan a presentarse fenómenos de igual naturaleza,
me suscribo muy
Atentament e ,
DR. MAXIMO DE LEON GARZA

En el apartado No. 3 donde se dice:
"Un papel de consideración lo jugó el estilo personal que impuso desde la Rectoría el Dr. Luis E.
Todd, quien ha sabido adoptar un criterio conciliador ante los problemas que han surgido, de tal modo
que sin dejar de luchar por los intereses generales. ha
respetado aquellas corrientes que aceptan las reglas
del juego imperantes en el seno de la Universidad".
Esa parte debe decir:
"Un papel de consideración lo jugó el estilo personal que impuso desde la Rectoría el Dr. Luis E.
Todd, quien ha sabido adoptar un criterio conciliador ante los problemas que han surgido, de tal modo
que sin dejar de luchar por sus intereses FACCIOSOS ha respetado aquellas corrientes que aceptan
las reglas del juego imperantes en el seno de la Universidad".

34

35

��Los escritos de Máximo de León se han caracterizado
siempre por su vena polémica. Los articulos que hoy
recogemos en Universidad Critica no son la excepción.
En ellos expone sus puntos de vista sobre lo que ha
sido la U.A.N.L. en el pasado próximo y lo que debe
ser en el futuro. En el centro de su argumentación se
halla el proceso de elección de rector, pr6cticamente en
marcha, y los mecanismos y el programa que deben a
su juicio adoptarse para conducirlo exitosamente. También se refiere a las características que debe, tener el
rector como universitario entregado genuinamente a las
a ctividades de su función . En estos materiales, que llevan el subtitulo de " Contribución a un debate", existe
el propósito abierto de discutir ("se trata de una aportación a un debate") sobre el tema que los subyace:
la conquista de una universidad " realmente autónoma,
democrática, científica, critica y popular". Vale la pena
considerarlo.

RECTOR
Dr Luis E. Todd

SECRETARIO GENERAL
lng. Ore! Darío García
D:RECTOR GENERAL DE ESCUELAS PREPARATORIAS
Lic. Raúl S. Montoyo Retta

SUB-DIRECTOR DE EXTENSION
l:c. Rody J. Segovia B.

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>��Miguel Fonseca
Fernando García
Raquel Glazman
Jaime Goded
Bertha Heredia
Rocío 9uezada
Fernando Rico Galán

HACIA UNA EDUCACION
DEMOCRATICA

Dirección General de Escuelas Preparatorias
Sub-Dirección de Extensión

UNlVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON

�Penoso resulta constatar que aún cuando unos
cuantos abrigaban la esperanza de que la educación
fuese compartida por las grandes mayorías, forzoso
es reconocer que no ha sido la excepción a la norma de nuestros días de un mundo donde cada vez
existen países más ricos y países cada vez más pobres. Si se piensa en el hecho de que es la educación el vehículo adecuado para el avance científico
y técnico que podrá arrancar del subdesarrollo a
las mayorías, el panorama no podemos menos de
considerarlo desolador.
Aunque se ha repetido hasta la saciedad, no está
de más insistir en que el concepto de subdesarrollo
no solamente entraña miseria y depauperación, sino
que lleva aparejado un retraso cultural y político no
menos alarmante que el económico.
Hace ya demasiados años que la función de la
educación ha sido preparar a los educandos para
situaciones estables, para determinadas profesiones
o empleos, para absorber conocimientos convencionales tradicionalmente delimitados. Y este concepto
estático priva en nuestros días más de lo que fuera
de desear.
Si se considera que la educación constituye una
manifestación de la estructura socioeconómica, se
desprende que ésta condiciona el funcionamiento de
aquélla.

''Universidad Orifica" se publica mensualmente en la
Dirección General de EBcuelas Preparatorias. Sus objetivos son estimular la. investigación y cultura universal y ser vehículo de extensión y comunicación
universitaria..

La educación puede cumplir dos misiones: la de
transmisión de valores, creencias, conocimientos, ha-

5

�bilidades y modos de vida, o la transmisión y generación de ideas.
Nuestro sistema político se define en la Constitución como democrático, infiriéndose por ende que
la educación también lo es. Si los atributos de la
democracia son la libertad de expresión y de pensamiento y es la educación un instrumento de esta
democracia, su función no puede limitarse a la transmisión del conocimiento de los principios de libertad. El papel efectivo de las instituciones de educación superior, y consecuentemente del profesor es,
además de transmitir dichos principios, preparar al
estudiante para que alcance la capacidad y la perspectiva para ejercer efectivamente estos principios
de libertad, lo cual entrañaría, necesariamente, una
actitud crítica de la sociedad democrática.
De las consideraciones anteriores se deduce ahora
un análisis general respecto a cómo se ha entendido
tradicionalmente a la educación:

1. Vivimos en una sociedad en la que se aceptan como verdaderos y claros los principios
estable~idos, las ideas y valores vigentes.
Cualquiera que ostenta una ideología distinta,
utiliza un lenguaje diferente o propugna una
escala de valores que no es la comúnmente
aceptada, se constituye fácilmente en un elemento extraño, peligroso, subversivo quizá.
2. Buena parte de la educación apoyada en la
actualidad por amplios sectores, se limita a
la enseñanza de procedimientos particulares,
descuida la enseñanza del método y no toma

6

en cuenta la esencia de la educación supeíior
y las razones que la justifican.
3. La educación deviene en burocratismo cuando no se señala el para qué en una amplia
perspectiva y en relación con las características propias de una sociedad como la nuestra, y cuando no se enseñan los procesos para tomar decisiones en los campos de trabajo
específicos.
4. Se le confiere a la educación un papel meramente informativo y los profesores se const ituyen, en consecuencia, en simples transmisores de la información conocida.
El atributo quizás más importante que debe contener la educación es su democratización. El uso y
abuso constante de este término, sin embargo, ha
llegado a desvirtuarlo. No hablamos de una democracia basada ni inspirada por los burócratas y tecnócratas y tampoco de la graciosamente concedida
por los grupos que detentan el poder, no. Nos referimos a una democracia viva, creadora, que no es
otorgada por nadie, sino que se conquista cada día.
De una democracia cuya primera condición entraña
la transformación de las estructuras sociales y borra
los privilegios de la herencia cultural. De una democracia, en fin, en la que profesores, alumnos, el pueblo todo, tenga una preocupación y una meta común: que el hombre cumpla con su verdadera condición de hombre.
El logro de este concepto supone una reforma
de las estructuras educativas que permita mayor
participación; una estructuración de la educación que

'l

�lleve implícita la educación permanente, esto es, que
no se instruye al educando para una etapa determi,
nada de su vida que concluye con la adquisición de
un título, de una profesión, sino que el proceso educativo entraña una serie de etapas que no tiene límite; supone la individualización de los contenidos educativos; la toma de conciencia, por parte de los estudiantes, de su situación, de sus derechos y de sus
propias iniciativas; el destierro del autoritarismo en
la enseñanza, a cambio de la responsabilidad y el
diálogo; una formación basada en el conocimiento
y el respeto de la personalidad humana; la participación de maestros y alumnos en la política educativa y en la gestión de las instituciones de enseñanza
superior. La solución nacional a los problemas de la
educación universitaria debe ser la creación de una
sola institución nacional democráticamente gobernada.

dad con que aumenta el caudal de información en
nuestros días y si, por último, se reflexiona en que
la educación debe cumplir ante todo una función de
concientización, se concluye que la educación superior debe dedicar su mejor esfuerzo a fomentar en
el alumno los conocimientos, actitudes y destrezas
que le permitan una perspectiva analítica y crítica
frente a su realidad cultural, social y económica, lo
que es decir tanto, como asumir un compromiso político.
No se puede concebir un conocimiento que no
esté cuestionando todos los días sus aciertos y sus
errores. Si aciertos para enriquecerse, si errores para superarse. Mas ¿qué importa este cuestionamiento cotidiano del conocimiento? Implica la reflexión,
la crítica.

Mas la toma de conciencia de la problemática
educativa sería incompleta si se omiten los medios
masivos de comunicación (prensa, radio, cine, televisión) que además de cumplir fielmente en nuestro
medio con la tarea de alienación del hombre por el
hombre, cumplen asimismo otras no menos importantes que tienen que ver no poco con el aspecto informativo de la educación.

Entendemos pues la educación no sólo como un
determinado cumplimiento de las normas académicas, sino como toma de conciencia del estudiante y
del maestro de su realidad para transformarla. Tanto
más fecundo y trascendente será el proceso educativo cuanto más honda sea la transformación alcanzada. Fácil resulta cambiar la imagen por grotesca
careta, mas la educación no cumple su cometido s1
no cala en lo íntimo de la entraña.

Si se considera que los medios masivos de comunicación pueden sustituir el papel del profesor en
cuanto a transmisor de información; si se toma en
cuenta que por una serie de características socioeconómicas -que no es éste el momento de analizar- estos medios cumplen con una función que dista
mucho de relacionarse con el aspecto formativo y
filosófico de la educación; si se piensa en la veloci-

La renovación de la educación se hace necesaria
por los problemas que se presentan en la práctica
educativa, por los cambios en las estructuras socioeconómicas, por la constante transformación científica y técnica y se hace cada día más imperativa
merced a la toma de conciencia de los pueblos y
a los avances científicos y técnicos que afectan a
la educación.

8

9

�Las experiencias logradas por la psicología, los
modelos elaborados por los analistas de sistemas y
la cibernética, son tan sólo una muestra de las nuevas adquisiciones que están transformando en la actualidad la práctica educativa.
Esta visión de los aspectos científicos y técnicos
pone de manifiesto que en la actualidad la educación trata de superar los enfoques tradicionales para
encontrar nuevas perspectivas que ya es imposible
ignorar, con objeto de elaborar otras estrategias
educativas y preparar cuadros idóneos de personal
docente.
Así, la educación en nuestros días no puede prescindir de técnicas específicas cuya eficacia se puede
medir y de intervenciones sobre los individuos y sobre los grupos que pueden ser organizados, planificados y evaluados.
En este orden de ideas, una de las técnicas adoptadas en la actualidad es la conocida como Sistematización de la Enseñanza. En ésta, resultan particularmente importantes las relaciones de los métodos
y los medios con los planes y programas de estudio
y con los instrumentos de evaluación. Los métodos
y medios aplic9 dos a un curso deben estar en función de los objetivos señalados en los planes y programas de estudio, y el conocimiento preciso de su
efectividad y eficiencia depende de la objetividad
de los instrumentos para evaluar el aprendizaje, que
es, en definitiva, el resultado deseado en cualquier
sistema de enseñanza.
La visión global de estos tres elementos del proceso de enseñanza, el análisis de sus interrelaciones

10

y el diseño óptimo de cada uno de ellos, es lo que

llamamos sistematización de la enseñanza.
Esta técnica presenta múltiples ventajas frente a
otras, en especial por el énfasis que pone en el estudiante. Esto se evidencia en varios aspectos:
a) La sistematización de la enseñanza principia
en la especificación de objetivos de aprendiza je. Puesto que un objetivo de aprendizaje
es la descripción y delimitación de la conducta que se espera del estudiante al final de
un ciclo de enseñanza, el objetivo de aprendizaje resalta el hecho de que las instituciones educativas profesionales no deben tener
el propósito de que en ellas se impartan profesiones (esto se puede hacer sin el estudiante) sino el de formar profesionales. De esta
manera se le recuerda al profesor que su trabajo no consiste en impartir materias o abarcar determinado cuerpo de conocimientos,
sino de enseñar a alumnos; es decir, pierde su
carácter de profesor-locutor (informador) para realizar un cometido más adecuado para
que el alumno aprenda. Esto implica que el
profesor debe tomar en cuenta, en todo momento, al estudiante.
b) El segundo paso en la sistematización de la
enseñanza consiste en la elaboración de los
instrumentos de medición (pruebas) del logro
de los objetivos de aprendizaje. Esta es otra
diferencia notable con respecto a las técnicas
tradicionales que también subraya la importancia del estudiante.

11

�Las preguntas o reactivos de exámenes no son
otra cosa que "traducciones" de los objetivos de aprendizaje, es decir la traducci6n de
concepciones abstractas a situaciones concretas y viceversa. En las situaciones tradicionales, no es raro encontrar que se les dice a
los estudiantes de un curso que aprenderán
determinados conocimientos; luego se les informa sobre un contenido, que aunque pertinente, no proporciona oportunidades de practicar los conocimientos propuestos; y finalmente se les examina de algo que nunca o poco
trataron en el curso.

n

le
V

t'

c) El tercer paso en la sistematización de la enseñanza consiste en el diseño o selección de
métodos, técnicas, estrategias y medios de
enseñanza, adecuados para lograr los objetivos de aprendizaje. La diferencia capital con
respecto a los enfoques tradicionales consiste
en que el profesor debe tener organizado el
curso antes de impartirlo, eliminando así toda
improvisación irresponsable.
Desde el enfoque de la sistematización de la enseñanza el educando tiene la posibilidad de asumir
una actitud crítica, poco posible en el enfoque tradicional, que suele ser dogmático e impositivo. Al
iniciar los cursos el educando recibe los objetivos de
aprendizaje, en los que se detalla qué se le demandará en las pruebas. El mismo puede controlar la
ejecución del profesor como seleccionador de experiencias de aprendizaje y ser consciente de si durante el curso está adquiriendo los conocimientos
que se le pedirán en la prueba. Puede, incluso, rechazar los objetivos de aprendizaje y proponer otros

12

más interesantes para él. o sugerir caminos alternos
al propuesto por el profesor.
Esta caracterítisca le confiere a la sistematización
de la enseñanza un carácter eminentemente democrático en contraposición con la enseñanza tradicional que tiende a la creación de élites aristocratizantes.
La sistematización de la enseñanza comprende el
concepto de democracia como el derecho de profesores y alumnos de participar en las decisiones de
la política educativa, ya que en la actualidad los
educadores están de acuerdo en reconocer que la
interacción eotre profesor y educando es esencial
en la educación, juega un papel decisivo en el proceso de enseñanza-aprendizaje y determina en gran
medida la asimilación de la cultura objetiva, el desarrollo de aptitudes psíquicas, etcétera, es decir, la
formación integral del educando.
Los profesores están comprometidos, en un sentido o en otro, en la lucha por la democratización
del sistema educativo, contra la política de segregación y selección social. Democratización del acceso
a los más elevaclos niveles de cada vez mayor número de estudiantes. Democratización de la orientación y contenido científico de lós planes y programas de estudio v democratización de las formas de
gobierno, de qestión, de la educación.
Aunque no - pretel'tdemos ignor¡:ir otras técnicas
e'ducativas iaualmente valiosas, nos hemos detenido
a analizar ele forma somera la sistematización de la
enseñanza por razon·e s obvias. Sin embargo, y por
obvias razones también, toda la amplia gama de los

13

�nuevos métodos de enseñanza encuentra en nosotros
receptores atentos siempre dispuestos a su estudio.

Ahora bien, ¿cuál sería el papel del profesor universitario en esa transformación?

Tradicionalmente se ha considerado a la educacrón en general y a la universitaria en particular, como una constante transmisión de conocimientos. El
empeño de los filósofos griegos de que la razón y
la reflexión presidiera el pensamiento, se fue perdiendo en el correr de la historia. Con el advenimiento
de la revolución industrial todo se transforma repentinamente. Es tal el número de inventos y descubrimientos que se suceden, que el hombre se ve obligado a ir asimilando rápidamente los nuevos conocimientos para no-- quedar rezagado. Esto aumenta
en progresión geométrica en nuestra época. El cúmulo de conocimientos y de información es de tal
naturaleza que apenas alcanza el día para tener noticia siquiera somera de todo lo que ocurre en el
mundo entre e_l orto y el ocaso. Si trasladamos este
cuadro al aula universitaria ¿se puede concebir que
en una hora de clase el maestro pueda transmitir este
caudal a sus alumnos? El problema no es de poca
gravedad.

El profesor, el que profesa, no se concibe solo,
aislado, pues dejaría de ser. Unicamente ante un
grupo, ante los estudiantes, puede cumplir a cabalidad su función. Estar en constante comunicación
con el prójimo es su razón misma. Y si empleamos
el vocablo comunicación es porque entraña un emisor y un receptor que cambian constantemente de
papel. El binomio enseñanza-aprendizaje y maestroalumno es posible cuando existe el diálogo, esto es,
cuando la palabra no es propiedad privada sino propiedad compcytida. La democracia del verbo -si
vale la expresión- podría ser otro principio que normara la enseñanza universitaria.

Lo primero que tiene que hacer el profesor universitario es observar su realidad para conocerla.
Quedaría en contemplativo si esa observación no
fuese acompañada del espíritu crítico, que a modo
de filtro, le permita discernir la sombra de la luz.
Percatarse de los extremos y ser consciente de la
diversidad de tonos gue me~ian entre ambos, le proporcionará un~ visión cabal del conjunto.

Y si el profesor universitario es capaz de conocer
su realidad y de criticarla, ya está en cierto modo
transformándola. Si esta realidad crítica la dialoga
con sus alumnos, estará avanzando un gran trecho.
De escarceos un tanto intelectuales quizá, se pasará
a la acción. Sólo la razón, el conocimiento y la reflexión crítica es capaz de convencer a las multitudes
y sólo éstas logran las transformaciones verdaderas.
Conocer la realidad, criticarla, cuestionarla siempre para arribar a conclusiones valederas, y comunicar sus hallazgos al estudiante para que éste, a su
vez, consciente del proceso lo analice, lo discuta y
obtenga sus propias enseñanzas, sus conclusiones
propias, es la función principal del profesor universitario.

Adquirir conciencia de la realidad debe ser tanto como comprometerse a cambiarla, a transformarla.
• . ·.:í .......

15

�SE IMPRIMIO EN COMPAAIA EDITORA NACIONAL MONUMEL, S. A.
EMILIO CARRANZA No. 420 NORTE, MONTERREY, N. L , MEXICO
TIRO: 1,000 EJEMPLAR€$.

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                <text>Cuadernos de Educación y Cultura Universitaria publicada mensualmente por la Dirección General de Preparatorias, sub- Dirección de Extensión durante el rectorado de Luis Eugenio Todd. Contiene artículos de crítica universitaria, histórica, filosófica y política. Su objetivo era estimular la investigación y cultura universal. </text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�RICARDO MORALES PINAL

POR UNA POLITICA DE
MASAS PARA LA
IZQUIERDA DENTRO DE
LA UNIVERSIDAD

Dirección General de Escuelas PreparatoriasSub-Dirección de Extensión

UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON

�NOTA SOBRE EL AUTOR
Ingeniero Químico egresado de la Universidad Autónoma de Nuevo León, su participación política en las
filas de la izquierda lo llevó a ingresar a temprana edad
en l~~ filas de la Liga Comunista 23 de Septiembre.
Sufrio_ cárcel por /ello. Ya en libertad se ha incorporado activamente a la vida política del país. ~ militante
del Partido Comunista Mexicano. Ha publicado escritos polémicos en varios órganos partidarios y de orientación democrática (Oposición, Salto, Comba.te).

NOTA INTRODUCTORIA
El miércoles 28 de febrero, se publicó en el periódico UNIVERSIDAD, el primero de una serie de
tres artículos semanales escritos por el doctor Máximo de León Garza. En ellos y bajo el título "Contribución a un debate. ¡Por una Universidad realmente Autónoma, Democrática, Crítica y Popular!",
plantea sus preocupaciones ante la próxima sucesión
de rector en la UANL y con ello, fundamentalmente,
sus concepciones sobre lo que, según él, es o debe
ser la Autonomía y la Democracia Universitaria.
Dadas las siguientes consideraciones:
1) El hecho de que el doctor Máximo incurra en
inexactitudes políticas y de carácter histórico sobre
el movimiento por la Autonomía de finales de la década de los '60 y sus características;
2) El peso político que de alguna manera tienen
sus posiciones entre las corrientes políticas que actúan
en la universidad, y
3) Atendiendo al llamado que hace a la discusión
pública de los problemas por él planteados:
Extiendo esta colaboración para el debate, alentado además por su disposición "a reconocer lo que
nos parezca verdadero en las aportaciones de otros
o lo que tengamos de equivocados".

''f!niv~i:sidad Crifka.'' se publica mensualmente en la
prrecc10n Gene:&lt;11 de Escuelas Preparatorias. Sus obJetivos son estim.~ Ja investigación y cultura unive~sal .Y ~r vehículo de extensión y comunicación
umvers1taria.
·

NOTA.-Todos los subrayados son míos.

3

�Cuando hablamos de la Universidad Autónoma
de Nuevo León y sus problemas actuales, inevitablemente pasa por nuestras cabezas el recuerdo de las
luchas dadas en el pasado, algunas heroicas; el contenido político de esas luchas y la decisión de las
masas universitarias durante las prolongadas acciones
que no pocas veces hubieran de sostener contra los
embates de la reacción regiomontana y la intransigencia gubernamental.
Así, recordamos las jornadas de prmc1p1os de
1968 para contrarrestar los intentos del entonces gobernador del Estado, Eduardo A. Elizondo y sus representantes en rectoría por aristocratizar la Universidad. E igualmente movilizaciones de finales de ese
mismo año en solidaridad con los estudiantes de la
capital y como parte del movimiento estudiantil popular por romper los instrumentos de antidemocracia que el régimen diazordacista se empeñaba en
sostener por medio de la represión, sin atender a los
cambios sociales profundos que se habían generado
después de una década de luchas. Luego vino el movimiento por la autonomía universitaria el año de
1969, como colofón y culminación de todo un conjunto de luchas reivindicativas parciales que se habían venido dando en la Universidad de Nuevo León
y cuya causa fundamental, reconocida por los universitarios, era la intromisión autoritaria del Estado
para respaldar el inmovilismo en la Universidad.
En todos estos movimientos reivindicativos de los
universitarios neoleoneses se daba, como base de su
fuerza, la movilización masiva de alumnos, maestros
y trabajadores, orientados por sus propios organismos de dirección.

5

�Sin embargo, hoy nos dice el doctor Máximo de
León al tratar el problema de la próxima sucesión
de rector, que " ... cuando el movimiento magisterial-estudiantil de fines de los años 60 logró conquistar la autonomía universitaria, ello ocurrió enmedio
de una espontaneidad ideológica y política verdaderamente increíbles, pues aun cuando diversos grupos lanzaban consignas como 'Reforma Académica
Democrática', nunca supieron cuál era el real contenido de esas frases que jamás pasaron de ser tales".
"Por ello (continúa el doctor Máximo), fueren muy
notables los errores cometidos entonces y en particular, la profunda división que se dio en las corrientes
de izquierda determinando que esa espontaneidad se
,
,
acent uara td
o av,a mas....
11

Es muy importante esta afirmación que hace el
doctor Máximo por cuanto hace referencia a un período del movimiento universitario que marca el inicio de una nueva fase, de gran trascendencia en la
vida universitaria y que, desde el punto de vista
político, fue generadora de una experiencia en la
que se confrontaron en lucha abierta las posiciones
políticas de las diversas corrientes y tendencias del
movimiento universitario. Por estas razones, es importante analizar, cuando menos y ante la imposibilidad de ir más a fondo por el momento, los rasgos
generales que caracterizaron al movimiento por la
autonomía. Más concretamente, es importante no
sólo por su significación ante la necesidad de la recuperación de la memoria histórica del movimiento
universitario en Nuevo León, sino además, por la importancia política concreta que reviste recuperar de
ese movimiento por la autonomía las experiencias más
ca ras, dada la nueva situación política generada en
la UANL ante la próxima sucesión de rector y la

6

incidencia que sobre este hecho habrá de concertar
el próximo gobierno estatal de esperado corte reaccionario.
Así pues, ante la afirmación del doctor Máximo
en el sentido de que la conquista de la autonomía
universitaria se dio "enmedio de una espontaneidad
ideológica y política verdaderamente increíbles", es
necesario recordar, contrariamente a su afirmación,
que el movimiento magisterial estudiantil que logró
conquistar la autonomía a finales de la década de
los 60 ( 1969) era un movimiento organizado de los
universitarios, el cual se venía desarrollando desde
varios años antes y que en ese año de 1969 logró
cobrar la fuerza, organización y conciencia suficientes para plantear las demandas centrales que en ese
momento dan contenido y fuerza política a la demanda de autonomía.
Efectivamente, los estudiantes habían comprendido que los problemas que se presentaban en las
distintas áreas de la Universidad tenían como causa
fundamental la antidemocracia y el verticalismo y
que, además, eran estos factores los que impedían
su propia participación en los asuntos de la universidad y, por tanto, la solución racional de los problemas. Se efectuó entonces un Congreso de Estudiantes los días 12, 13 y 14 de octubre de 1969,
en donde se plantearon los principales problemas a
los que se enfrentaban en ese momento. Ahí, varias
facultades, entre otras Odontología, Ciencias Químicas, Matemáticas, etc., presentaron los respectivos
problemas por los que atravezaban y que iban desde
la falta de gavetas y material para laboratorios como en Odontología, hasta planteamientos con impli-

7

�caciones políticas más de fondo, como la posición
de los alumnos de Química que exigían participación democrática de maestros y alumnos en la elección de director en su escuela.
El análisis y la discusión en el Congreso, arrojó
como conclusión que las causas fundamentales de
todos los problemas eran la antidemocracia y el vert icalismo de la estructura en la Universidad. Las demandas de participación democrática de maestros
y alumnos en las decisiones de la Universidad y de
democratización de su estructura, se plantearon en
un pliego petitorio que el Consejo Estudiantil Universitario presentó al rector, doctor Héctor Fernández G onzález, el 23 de octubre de 1969.
El contenido e sencia l de ese pliego petitorio se
expresa en nueve puntos, en los que se pide:
" 1. - ..• que sólo serán Consejeros Exoficio, el
Rector, el Secretario General y los directores de las
Facultades y Escuelas Universitarias; . .. que serán
Consejeros Electos por dos años, dos representantes
de la Sociedad de Alumnos de cada una de las Facultades y Escuelas Universitarias;

"2.- el rector ya no será nombrado por el Ejecutivo del Estado, y en su lugar se propone que sea
designado por candidatura en una Asamblea Universitaria integrada por maestros y alumnos de cada
una de las f acuita des y escuelas, convocadas expremente para este fin";

"3.- que los directores de las facultades y escuelas sean nombrados por la Junta Directiva respectiva;

8

"4.- que las Juntas Directivas de las facultades
y escuelas estén integradas por profesores de la misma y por un número igual al de éstos que represen-

tará a la Sociedad de Alumnos;

"5.- que los maestros de las facultades y escuelas sean nombrados por sus junt as directivas, en lugar de que su nombramiento sea otorgado por el
Consejo Universitario";

"6.- que se revoquen los acuerdos del Consejo
Unilversitario oor los oue se autoriza al rector a
hacer interv~ni~ la Fuerz~ Pública en la Universidad";
"7.- que se revoque el acuerdo del Consejo Universitario aue señala que mientras no se deponga la
actitud de · huelga, antes de 72 horas, por parte de
los estudiantes, éstos no serán escuchados";

"8.- que desaparezca et examen de selección
que hasta la fecha se ha aplicado a los bachilleres,
previo a su ingreso a las facultades";
"9. - que se estudie la forma de reestructura~
los Departamentos de Extensión Universitaria y de
Educación Física, en el sentido de (!Ue los estudiantes teng.an acceso a la dirección de los mismos".
Como se puede observar por las demandas planteadas entonces por los estudiantes, la estructura
de organización de la universidad era t otalmente vertical y la intervención del Estado dentro de ella era
directa, todo lo cual generaba un ambiente de antidemocracia y atraso académico, cultural y en los niveles de la investigación.

9

�Se encontraba la Universidad, bajo estas condiciones y por ello mismo, al servicio directo de la oligarquía regiomontana, la cual no se encontraba interesada en que la institución desarrollara más allá
de ciertos límites en estos aspectos; límites determinados por sus necesidades de técnicos deshumanizados sin ninguna capacidad de crítica al sistema,
que se incorporaran a la producción bajo la férula
de los "grandes profesionistas" al mando de las empresas, egresados del Tecnológico o de las universidades extranjeras. Esta burguesía regiomontana contaba con sus representantes directos en los máximos
puestos de dirección de la Universidad, el rector
doctor Héctor Fernández González, médico de cabecera del gobernador Elizondo, 1 y el secretario general, doctor Roberto Moreira Flores, 2 quien, cabe
aclararlo, era "el poder tras el trono" en rectoría.
El despotismo del Estado (y el del gobernador)
se prolongaba en la Universidad a través de estos
alfiles de la reacción colocados en la rectoría. El
reaccionarismo y la obsecuencia hacia la reacción
regiomontana, impedían a las autoridades dar solul. Eduardo A. Elizondo, conocido industrial regiomontano, encabez6 la comi-

si6n que en la administración del gobernador Eduardo Livas, alzó manifestaciones y protestas contra los libros de texto gratuito. Ligado íntimamente
a la Mitra de Nuevo León. En correspondencia a la algarada contra los
libros de texto, Livas lo nombró su tesorero general y luego, con la influencia de Santos de la Garza y la aquiesencia abierta de Livas, fue erigido
como rector de la Universidad de Nuevo León.
Estando ligado estrechamente con la reacción y con el PAN, el PRI lo
enroló en sus filas y lo encumbró a gobernador del Estado en l 967, en un
pacto entre la gran burguesía regiomontana y el gobierno, para no atacarse
entre sí. (Ver Revista Oposición del 1 al 15 de junio de l 97ll.
2. En cuanto al doctor Roberto Moreira Flores, él mismo ha publicado su
currículum en entrevista que propició con "El Porvenir", publicada el 10 de
abril de este año. Es conocida su posición anticomunista, su ligazón estrecha con el grupo médico y sus métodos de hacer política tipo "El Padrino",
como él mismo lo declara en la entrevista mencionada, al referirse a las
recientes elecciones en el STUANL. Por otra parte, esto último ya lo conocíamos y lo sentimos desde que fue secretario general de la UN L.

10

ción al cúmulo de demandas y problemas presentes
desde principios de ese año de 1969, en casi todas
las áreas de la Universidad.
Con la presentación del pliego petitorio a las
autoridades de rectoría, más precisamente con la
constitución misma del Congreso, se abre la lucha
por la Autonomía Universitaria en la Universidad de
Nuevo León, la que se logra en una primera etapa,
con la nominación para rector por el Consejo Universitario (y ya no por el gobernador) del doctor
Oliverio Tijerina Terres, el IO de diciembre de 1969.
Asimismo, se logra la emisión de los decretos 146
y 147 por parte del gobierno estatal, en los que se
establece esencialmente que:

-Los directores de las escuelas y facultades sean
nombrados por las juntas directivas integradas por
los maestros y una cantidad de representantes estudiantiles igual a la mitad de aquellos;
-El rector será nombrado por el Consejo Universitario, formado por los directores de las escuelas
y facultades, un representante electo de ma~stros
y otro de la sociedad de alumnos correspondiente.
Además, se constituyó una comisión paritaria,
también por decreto, de maestros y estudiantes (Comisión Legislativa), elegidos democráticamente en cada centro docente y en cada sociedad de alumnos,
con la finalidad de elaborar un proyecto de Ley
Orgánica, en la perspectiva de derogar la que hasta
entonces regía. Por supuesto, hay que anotar como
un triunfo más del movimiento las renuncias del rector Fernández y del doctor Moreira quien posteriormente sería juzgado por el Consejo Universitario Y

11

�expulsado del mismo por actividades antiuniversitarias. También se logró la renuncia de todos los directores.
Es importante señalar que todos estos resultados
se obtuvieron en el marco de la movilización de las
masas universitarias, encabezadas por sus organismos
de dirección en ese momento: el Consejo Estudiantil
y el STUNL. Y es muy saludable, precisamente ahora, recordar el ejemplo de verdadera democracia
practicado e impulsado por los estudiantes.
Todo el funcionamiento del Consejo Estudiantil
era verdaderamente democrático; tenía como base
de sustentación la participación directa de las bases
estudiantiles en las asambleas de sus respectivas escuelas y facultades. Las decisiones tomadas por las
bases eran llevadas por sus representantes a las sesiones del CEU donde se discutían. Lejos, muy lejos
de su práctica se encontraban los métodos de las
componendas y "el arreglo en las alturas" con las
autoridades universitarias o gubernamentales.
El mismo Máximo de León, reconoce y describe
la naturaleza política-democrática-organizada de ese
movimiento, en un artículo publicado en la revista
Oposición del I de junio de 1970. Ahí nos dice:
"En el movimiento que condujo a estos resultados (los que anteriormente he señalado. RMP) los
estudiantes demostraron una gran madurez de su conciencia democrática y una visión política certera.

Esto les permitió conducirse con u~a táctica sumamente consecuente y flexible, sin caer en ningún
tipo de sectarismo haciendo las concesiones precisas en un momento dado, como por ejemplo, renun-

12

..

ciaron a su demanda original de la paridad magisterial-estudiantil en la elección del rector, para aceptar el tercio de votos, que es una enorme conquista
para el momento que vivimos. Los maestros y todo
el personal universitario, dirigido por el STUNL, dieron también un considerable aporte. Con su acción
frustraron las turbias maniobras de quienes querían
hacer nacer, al vapor, organismos fantasmas para
enfrentarlos, en nombre de los "maestros universitarios", a los estudiantes en lucha. En numerosas
ocasiones el pueblo mostró también su solidaridad
con los universitarios, lo que impidió al gobierno lanzar en su contra a los dirigentes charros de los sindicatos, o enfrentar al estudiantado con los sectores
populares.
"Esto no ha sido casual --continúa el artículo

mencionado-, es el resultado de luchas parciales
de los estudiantes y maestros democráticos, que a
lo largo de los últimos años ganaron batallas o sufrieron derrotas temporales, pero siempre continuaron en pugna por abrir los cauces de la democracia
• *dd
en 1a un1vers1
a ...."

Así pues, por los objetivos planteados y por los
objetivos alcanzados del movimiento pro autonomía;
por las formas de organización y de lucha desarrolladas; por los planteamientos y las actitudes adoptadas tanto por los maestros como por los alumnos,
vemos que la afirmación del compañero Máximo en
cuanto a que el movimiento se desarrolló con un
espontaneísmo ideológico y político "verdaderamente increíbles" es errónea. Sin embargo el doctor
Máximo va más allá; adjudica además como factor
que acentuó ese supuesto espontaneísmo, una "pro-

13

�funda división que se dio en las corrientes de izquierda".
Ante este argumento, es necesario pedirle al doctor Máximo que precise a qué d ivisión de la izquierda se refiere, pues a principios de 1970 (y este período abarca hasta mediados de 1971 ), cuando se
logra el nombramiento del doctor Tijerina y la constitución de la Comisión Legislativa encargada de elaborar el proyecto de Ley Orgánica, no existía una
"profunda división" de la izquierda; más aún, la izquierda universitaria encabezada por los comunistas,
era el centro aglutinador de todas las corrientes
políticas interesadas en el proceso de autonomía
universitaria; corrientes que iban desde cristianos
progresistas que se venían desprendiendo de los sectores más reaccionarios del clero como el Opus Dei
hasta los liberales y los priístas interesados en enfrentar al gobernador Elizondo.
Lo que sucedió ese año de 1970, no fue una
"división de la izquierda", sino un abandono de la
política de masas que ésta había venido sosteniendo anteriormente, adentrándose en un proceso de
burocratización y eficientismo al ocupar, sus dirigentes, puestos administrativos en la Universidad. Error
más grave si tomamos en cuenta que durante todo
ese año, la reacción regiomontana desató una campaña anticomunista y antiuniversitaria que fue desde
el denuesto y la calumnia, a través de la prensa local
y asociaciones fantasmas como la A sociación Neolonesa de Padres de Familia, a los dirigentes del movimiento, hasta el absurdo de promover a través de la
prensa local un "concurso" público dirigido a "la
ciudadanía", para elaborar un proyecto de ley orgánica y enfrentarlo al que los universitarios entrega-

14

ron el 30 de mayo de 1970 al Congreso del Estado
para su estudio. Por supuesto, el "concurso" prometía jugosos premios en metálico de varios miles
de pesos.
El propio doctor Máximo nos habla sobre la aguda
situación de a ntidemocracia y represión vivida entonces, en el artículo que he citado anteriormente:
"Pero los universitarios -dice el artículo- sabemos que esta batalla no ha decidido la suerte del
combate, los círculos gobernantes no pueden ver con
pasividad un oasis democrático enmedio del antidemocratismo que reina en todos los sectores del sistema. Por ello, no han escaseado las amenazas directas, de quienes detentaban la dirección universitaria;
éstos tratan de levantar ahora el anticomunismo más
ramplón. También se unió a esta campaña Alfonso
Martínez Domínguez, dolido profundamente por el
rechazo que los universitarios y el pueblo dieron al
candidato oficial a la presidencia de la república
(Luis Echeverría), durante su visita electoral a Nuevo
León".
Fueron, entonces, estos hechos fundamentales los
que provocaron que el movimiento se debilitara, lo
que se tradujo en una desmovilización y desorganización, tanto del movimiento como de la propia izquierda dentro de la universidad. Es decir, había
debilidades de la izquierda y diferencias entre las
distintas corrientes (y al interior de éstas) sobre cómo
encauzar el proceso de autonomía que se encontraba
en marcha , pero no una "profunda división"; además, para tratar de precisar más aún sobre las verdaderas causas de la debilidad en que empezaba
a caer el movimiento, es necesario contabilizar las

15

�presiones que el propio gobierno, estatal y federal.
ejercían sobre él. ya que además de la campaña
anticomunista y de los ataques al proyecto de Ley
Orgánica elaborado por los universitarios, a través
del estulto "concurso", la Federación y el Estado
retiraron el subsidio a la Universidad. (El subsidio
Federal había sido suspendido durante toda la segunda mitad del año de 1970).
Bajo estas condiciones de presión antiuniversitaria, el rector Oliverio Tijerina comenzó a ceder y
rompió su alianza tácita con los comunistas, con el
Consejo Estudiantil y con el Sindicato. El mismo no
soportó las presiones y renunció el 13 de enero de
1971, quedando como rector interino el licenciado
Manir González Martes. El 20 de febrero, el ingeniero Ulises Leal fue electo por el Consejo Universitario como nuevo rector, por una amplia mayoría
y con sólo 8 votos en contra. El ingeniero Ulises
había participado en la e laboración del proyecto de
ley con los universitarios y había sido miembro del
STUNL; su nombramiento, pues, era considerado por
los universitarios como un paso adelante con relación a Oliverio Tijerina.
Las maniobras y amenazas del gobierno continuaron. "Continuó (el gobierno) estimulando a un
grupo de estudiantes de leyes (porros), así como las
amenazas telefónicas y los atentados a domicilios
particulares; por ejemplo, se lanzó petróleo encendido contra el domicilio del doctor Máximo de León
Garza, miembro del Comité Central del PCM y maestro universitario -así como contra otros bienes de
personalidades democráticas" (Ver Revista Oposición
del I al 15 de mayo de 1971; pág. 5).

16

J

El gobierno del Estado reafirmó su posición de
no entregar ni un centavo del subsidio a la Universidad y la respuesta de los universitarios no se hizo
esperar. El movimiento se reorganizó y se reanudaron las movilizaciones. Sin embargo, el gobierno
quiso dar un golpe definitivo y el 25 de marzo el
Congreso del Estado aprobó al vapor (sin conocerla) una Ley Orgánica que Elizondo trajo de México en un viaje relámpago. En ella se estatuía la
constitución de una ridícula Asamblea Universitaria"
(en contraposición a la Asamblea Universitaria propuesta por los universitarios en su proyecto de ley),
"compuesta de 37 elementos 'representativos' nombrados en su mayoría por la legislatura y otros, por
los organismos 'populares' escogidos por ésta. La
Asamblea asume todas las funciones de dirección
política de la Universidad, dejando al Consejo Universitario atribuciones mínimas de carácter académico, pero dándole atribuciones al rector para rechazar los acuerdos de éste que no le parezcan. La
'Asamblea' tiene autoridad para nombrar rector y
directores de las escuelas, de ternas enviadas por el
Consejo en este último caso.
"La composición de la 'Asamblea' será: 10 'representantes obreros', 4 'representantes campesinos'
de la CNC, 1 del Patronato de la Universidad, 1
del Patronato Pro Talleres, 8 de la prensa, radio,
televisión que opera en el Estado, 3 alumnos universitarios, 3 maestros universitarios, 1 representante de
la industria, 1 del comercio, 1 del Congreso y 4 de
los profesionales organizados". (Oposición del I al
15 de mayo de 1971).
La respuesta de los universitarios fue inmediata
ante tal engendro y las juntas directivas así como

17

�presiones que el propio gobierno, estatal y federal,
ejercían sobre él. ya que además de la campaña
anticomunista y de los ataques al proyecto de Ley
Orgánica elaborado por los universitarios, a través
del estulto "concurso", la Federación y el Estado
retiraron el subsidio a la Universidad. (El subsidio
Federal había sido suspendido durante toda la segunda mitad del año de 1970).
Bajo estas condiciones de presión antiuniversitaria, el rector Oliverio Tijerina comenzó a ceder y
rompió su alianza tácita con los comunistas, con el
Consejo Estudiantil y con el Sindicato. El mismo no
soportó las presiones y renunció el 13 de enero de
1971, quedando como rector interino el licenciado
Manir González Martos. El 20 de febrero, el ingeniero Ulises Leal fue electo por el Consejo Universitario como nuevo rector, por una amplia mayoría
y con sólo 8 votos en contra. El ingeniero Ulises
había participado en la elaboración del proyecto de
ley con los universitarios y había sido miembro del
STUNL; su nombramiento, pues, era considerado por
los universitarios como un paso adelante con relación a Oliverio Tijerina.
Las maniobras y amenazas del gobierno continuaron. "Continuó (el gobierno) estimulando a un
grupo de estudiantes de leyes (porros), así como las
amenazas telefónicas y los atentados a domicilios
particulares; por ejemplo, se lanzó petróleo encendido contra el domicilio del doctor Máximo de León
Garza, miembro del Comité C entral del PCM y maestro universitario -así como contra otros bienes de
personalidades democráticas" (Ver Revista Oposición
del I al 15 de mayo de 1971; pág. 5).

16

l

El gobierno del Estado reafirmó su posición de
no entregar ni un centavo del subsidio a la Universidad y la respuesta de los universitarios no se hizo
esperar. El movimiento se reorganizó y se reanudaron las movilizaciones. Sin embargo, el gobierno
quiso dar un golpe definitivo y el 25 de marzo el
Congreso del Estado aprobó al vapor (sin conocerla) una Ley Orgánica que Elizondo trajo de México en un viaje relámpago. En ella se estatuía la
constitución de una ridícula Asamblea Universitaria"
(en contraposición a la Asamblea Universitaria propuesta por los universitarios en su proyecto de ley),
"compuesta de 37 elementos 'representativos' nombrados en su mayoría por la legislatura y otros, por
los organismos 'populares' escogidos por ésta. La
Asamblea asume todas las funciones de dirección
política de la Universidad, dejando al Consejo Universitario atribuciones mínimas de carácter académico, pero dándole atribuciones al rector para rechazar los acuerdos de éste que no le parezcan. La
'Asamblea' tiene autoridad para nombrar rector y
directores de las escuelas, de ternas enviadas por el
Consejo en este último caso.
"La composición de la 'Asamblea' será: 10 'representantes obreros', 4 'representantes campesinos'
de la CNC, 1 del Patronato de la Universidad, 1
del Patronato Pro Talleres, 8 de la prensa, radio,
televisión que opera en el Estado, 3 alumnos universitarios, 3 maestros universitarios, 1 re presentante de
la industria , 1 de l c omercio , 1 de l C ongreso y 4 de
los profesio na les organizados". (Oposición del I a l
15 de mayo de 1971 ).
La respuest a de los universita rios fue inmediat a
ante t a l e ngendro y las juntas directivas así c omo

17

�el Consejo Universitario se pronunciaron condenando la ley, estableciendo que no aceptarían sus mandatos y llamando a los universitarios a luchar con
mayor fuerza. Los estudiantes integraron un Comité
de Lucha Estudiantil, pues el propio Consejo Estudiantil había entrado en una situación de pasividad
e ineficacia entre la nueva situación; este estado en
que cayó el CEU, fue producto de la desmovilización del año anterior y del cambio en su composición, pues la mayoría de sus dirigentes que habían
encabezado la lucha habían terminado su período.
La radicalización de un sector de los estudiantes,
como veremos más adelante, influyó también en esta
situación del CEU que llevó a su desintegración.
El Comité Central de Lucha de los estudiantes
tomó la torre de la rectoría el mismo día que se
instaló la "Asamblea Popular Universitaria" (2 de
abril. Ese mismo día, la "Asamblea" designó rector
al doctor Coronel Arnulfo Treviño Garza, militar
anticomunista que había sido presidente del Comité
Regional del PR I durante el gobierno de Livas.
El conflicto se agudizó y el gobierno del Estado
desató la represión en contra del movimiento universitario. Dos hechos se suceden entonces que traen
como resultado la renuncia de Elizondo. El 28 de
mayo se realiza una manifestación que encabeza el
líder de la CTM Rodolfo Gaytán y Eduardo Livas
Cantú quienes, desde que Elizondo impuso su Ley
Orgánica, le retiraron todo apoyo e incluso se habían pronunciado en su contra. El día siguiente (29),
Gaytán fue muerto a balazos a las puertas del edificio de la CTM por pistoleros de la propia central.
En el ambiente siempre quedó la certidumbre de que

18

cfl

1

esto había sido provocado por Elizondo. Al siguiente día de este suceso (30) llega a Monterrey Víctor
Bravo Ahuja para "mediar" en el conflicto y trae
una Ley Orgánica desde México para presentarla
al Congreso. El 5 de junio renuncia Elizondo y se
promulga la Ley Orgánica del gobierno federal, la
cual es una copia de la de la UNAM, dándose marcha atrás de esta manera no sólo a la "Ley Elizondo" (que había promovido la misma federación para agudizar el enfrentamiento Universidad-Gobierno
estatal), sino que además se rechaza definitivamente el proyecto de los universitarios, el cual, por cierto, sería muy conveniente estudiar hoy que nos planteamos el problema de la democratización, la autonomía y la elección próxima del rector: mucho de
rescatable hay en él. Se nombra gobernador interino del Estado a Luis M. Farías.
El movimiento universitario de Nuevo León se
vio hostigado y agredido. Requería de solidaridad
y ésta le fue brindada por los estudiantes de la capital que ya se reorganizaban y se lanzaban de nuevo a la calle, masivamente por primera vez, después
de la sangrienta represión del 2 de octubre de 1968.
Las demandas levantadas por los estudiantes capitalinos y por los sectores avanzados del movimiento obrero y popular correspondían a las necesidades
políti~as más urgentes del pueblo trabajador en ese
momento; podríamos sintetizarlas en una palabra:
democracia.
Efectivamente, las demandas centrales de la manifestación del IO de junio de 1971 eran:
-Apoyo a la Ley Orgánica democrática propues-

19

�ta por la comisión paritaria de la Universidad de
Nuevo León.
-Contra la reforma educativa burguesa: por la democratización de la enseñanza.
-Por la democracia sindical y contra el charrismo.
-Por la libertad de todos los presos políticos.
Esta manifestación era la respuesta de los sectores democráticos avanzados ante la situación de
represión y antidemocracia que se vivía en el país.
El movimiento democrático se comenzaba a reconstituir y se disponía también a reconquistar su derecho de libre manifestación. Pero de la misma manera que al gobierno de Díaz Ordaz las demandas
del movimiento estudiantil-popular le merecieron un
2 de octubre, al régimen de Echeverría le merecieron un I O de junio. Apenas el día 7 de junio, durante la celebración del Día de la libertad de prensa, Echeverría se manifestó verbalmente a favor de
tal libertad y la autonomía universitaria; tres días
después la manifestación estudiantil popular era reprimida por el grupo paramilitar de "los halcones" ,
fuertemente apoyados por todas las policías del Distrito Federal; Alfonso Martínez Domínguez era el
regente.
Fue este hecho histórico el parteaguas de las
definiciones dentro del movimiento democrático y
de izquierda hacia la política echeverrista. Por un
lado se dio "la condena" a la manifestación por su
"inoportunidad", por su "falta de banderas", etc.,
por parte de los oportunistas que querían creer en
las promesas echeverristas de "apertura democráti-

20

ca"; por otro lado, la condena firme y enérgica de
los demócratas consecuentes ante estos hechos. Y
hubo un sector más, el que ante esta situación se
radicalizó en sus posiciones izquierdistas y militaristas, que ya había venido asumiendo, y se lanzó de
frente al régimen con las armas en la mano.
Esta situación que se dio a nivel nacional tuvo
sus manifestaciones concretas dentro del movimiento universitario en Nuevo León. Con la represión del
1O de junio se daba también el golpe definitivo al
movimiento en la UANL. y es a partir de este momento que en la Universidad se dan las definiciones
en torno al movimiento universitario.
Es decir, el problema de fondo que provocó las
divisiones a que alude Máximo (afirmación que, como vemos, no precisa en lo más mínimo}, era una
situación de crisis general de la izquierda a nivel
nacional, en cuya generación uno de los factores principales fue la represión que el Estado mexicano desató en 1968 y continuó con sistematicidad durante
los años siguientes, persiguiendo, asesinando, intimidando, presionando a los militantes de izquierda, sin
dejar de lado la represión masiva , según ·el caso.

Y fue la política represiva y antidemocrática del
régimen, el caldo de cultivo para el desarrollo del
izquierdismo y el militarismo en esa etapa, fundamentalmente al interior de las universidades; corrientes éstas que encarnaron sobre todo en algunos sectores estudiantiles cuya característica política básica era la negación de la validez de la lucha por
reivindicaciones democráticas.
Pero éste sería solamente uno de los "elementos

21

�divididos". Paralelamente se generó otra corriente
que se caracterizó por el oportunismo más rampante,
expresado en el colaboracionismo y la conciliación
con el Estado, haciendo a un lado los principios democráticos que en otros tiempos había sostenido.
Esta corriente al igual que la anteriormente señalada,
también se caracterizó por el abandono de la lucha
por reivindicaciones democráticas, sólo que en nombre de la democracia, especificada como "apertura".
Y cabe decir que si la política represiva y antidemocrática del régimen exacerbó el militarismo y el
izquierdismo, la política oportunista de los arribistas
·(y valga la rima) contribuyó a esto mismo en un
grado muy significativo, ya que al presentarse ante
el movimiento como la avanzada de "la democracia", presentaban la ocasión para que el izql!lierdismo
se reafirmara en sus convicciones sobre la invalidez
de la lucha por la democracia.
Fueron pues estas dos corrientes las que, de
hecho, se separaron del movimiento democrático
consecuente el que, por otra parte, se enfrentó también a estas graves dificultades con poca o nula
fuerza para sacar adelante un movimiento golpeado,
confundido y disperso: un movimiento en reflujo.
Y si acaso, como afirma el compañero Máximo,
quienes lanzaban la consigna de Reforma Académica Democrática "nunca supieron cual era el real contenido de esas frases que nunca pasaron de ser tales", esto mismo (de ser cierto en el grado en que
él lo señala) no era sino resultado de esa misma
situación de inmadurez de las fuerzas de izquierda
dentro de la Universidad, situación que debe comprenderse en su contexto histórico, tomando en cuenta el grado de desarrollo organizativo de las pro-

22

pias corrientes de izquierda; el grado de elaboración
alcanzado en sus programas y consecuentemente en
la concreción de su línea política en ese período;
su desarrollo teórico, etcétera, y comparar todos estos factores con la nueva situación alcanzada por la
izquierda tanto hacia el interior de las mismas organizaciones como hacia afuera de ellas. De esta manera podríamos comprender, entonces, por qué en
ese entonces no pudimos elaborar proyectos más o
menos sólidos sobre estas cuestiones.
Pero más aún, con todo y las debilidades (que
las ha tenido) de la izquierda y del propio movimiento, hay que reconocer que los cambios (pocos o muchos) que se han sucedido en la Universidad en el
contenido y la orientación de la enseñanza, por ejemplo, fueron posibles por el movimiento pro autonomía que se desplegó en el terreno político e ideológico contra la reacción local y por sobre las agresiones de los gobiernos federal y estatal durante el
período 1969-1971.
Como nos podemos dar cuenta, es imposible
aceptar que el balance del movimiento universitario
no debe ir más atrás de seis años a partir de hoy,
como lo propone en sus escritos el doctor Máximo.

11
Sin precisar las diferentes fases por las que atravieza el movimiento por la Autonomía en la Universidad de Nuevo León, Máximo señala que se cuenta
con una práctica de diez años de una autonomía
casi completa en la Universidad de Nuevo León.
Por principio de cuentas habría que precisar,

23

�ante esta afirmación, que de la misma manera que
no se puede hablar, en el caso del proceso de gestación del ser humano de casi embarazos o cuasi embarazos, sino en todo caso, de diferentes fases del
proceso del desarrollo del ser humano en el vientre
materno; de la misma manera, no podemos hablar
de "autonomía casi completa", si no precisamos cuáles son los factores políticos, institucionales, sociales,
que impiden que el ejercicio de la autonomía sea
realizado plenamente por los universitarios.
Más aún, si entendemos, acaso, el fenómeno de
autonomización de la universidad como un proceso,
como un proceso histórico en desarrollo, es necesario señalar cuáles han sido los orígenes y las diferentes fases que ha recorrido el proceso universitario
en nuestra entidad, con verdadero sentido autocrítico, para poder entonces sí señalar en qué consiste
ese casi que nos habla de un proceso incompleto o,
en todo caso, de un objetivo no alcanzado.
Pero ya en la aceptación misma de la "autonomía casi completa", encontramos la aceptación del
estado de cosas; la aceptación de la antidemocracia como un ser del que se puede hablar y tal vez
hacer la crítica, pero jamás combatir.
Efectivamente, el doctor Máximo nos habla con
cierta agilidad sobre el carácter democrático que
reviste actualmente la demanda de autonomía, así
como del sindicalismo universitario como el "componente" sin el cual "ninguna universidad en nuestros
días puede cumplir su alta misión ante la sociedad
mexicana". ¿Pero todo ésto para qué? Para señalar que "hoy vemos a ciertas personas muy bien intencionadas que se apresuran a mostrar su acepta-

24

ción acrítica. ante la solución que el Estado dio al ·
problema de la gubernatura, empeñados en seguir
practicando la política con los viejos métodos del
seguidismo y la subordinación .... "
Lo dicho. Como si aceptando "críticamente"
este hecho, se validaran "los viejos métodos del seguidismo y la subordinación" .. . La politiquería, la
antidemocracia y la imposición gubernamental, d iríamos nosotros. Más todavía, como nos podemos dar
cuenta, a Máximo no le interesa hacer ningún tipo
de precisiones sobre el proceso de autonomización
de la universidad, ni mucho menos. Lo que a é l le
satisface es el ejercicio "casi completo" de la autonomía, aunque ese casi reconocido por él implique
necesariamente -y no por simple definición gramatical-, que existe una situación de ant idemocracia y un remedo de autonomía plena.
Por otro lado, que el doctor Máximo nos hable
de esta manera, obedece a su propia concepción,
sus formas y métodos de hacer política que lo lleva n
al desinterés por precisar los conceptos y, por tanto ,
a no delimitar los campos de la acción política propiamente universitaria y los de la "política oficial".
Y cuando digo política universitaria, quiero decir la política que se sustenta en las masas universit a rias, ya que, ciertamente el doctor Máximo practica una "política universitaria", solamente que con
los métodos y formas de la "política oficial", como
veremos más adelante. Y con esas actitudes, jamás
se podrá llegar a· una comprensión científica y certera sobre el propio desarrollo del movimiento universitario como fenómeno social, político y, dado su
papel en la sociedad mexicana, histórico.

25

�se trata ahora es de perfeccionar los mecanismos
democráticos ya existentes para garantizar la elección del rector a tono con la voluntad libremente
expresada de la mayoría universitaria .... Este perfeccionamiento de la democracia debiera lograrse
a través de la !)romulgación de una nueva Ley Orgánica en donde se elimine toda huella de autoritarismo y refrende lo que la práctica ha demostrado
ya que funciona bien como reglas democráticas en
nuestro medio ... "

111
Es en la caracterización del concepto DEMOCRACIA UNIVERSITARIA en donde el doctor Máximo deja ver claramente el distanciamiento que ha
habido entre los grupos políticos dirigentes de la
universidad y las bases universitarias en los últimos
años.
Que los grupos reconocidamente derechistas (y
aquí insisto en lo que él considera "términos superados") de la Universidad no se hayan preocupado
por elevar a las masas a la participación amplia en
la dirección y orientación de la universidad, no nos
sorprende; no está ni ha estado, ni por su propia
naturaleza estará hacerlo. Su único interés en cuanto a política de masas se refiere, está en los sectores políticamente más atrasados de trabajadores y
alumnos, para envilecerlos y utilizarlos como grupos
de presión antiautonomista y de represión antidemo-

Lo mismo que en el apartado anterior, al hablar
ahora de "perfeccionamiento de los mecanismos democráticos", se trata de encubrir la existencia de una
situación de antidemocracia de la que no sólo se
habla superficialmente sino que prácticamente se
niega su existencia al afirmar que la democracia es
uno de los rasgos que más se han podido experimentar en el período inmediato. Y es que se entiende
por ejercicio de la democracia, los arreglos cupulares de los distintos grupos políticos a niveles de rectoría y direcciones en las escuelas, siempre al margen de las masas universitarias y por sobre el sentir
de amplios sectores de la población estudiantil, magisterial y de trabajadores que cuestionan este tipo
de procedimientos y formas de hacer política.

crática.
Pero que los sectores identificados (de algún modo) con las corrientes de izquierda se hayan caracterizado en los últimos años por su alejamiento de
las bases universitarias . . . . Esto tampoco nos sorprende, dados los antecedentes, pero sí sentimos la
obligación de señalar lo que consideramos actitudes
políticas pragmáticas de estos grupos dentro de la
Universidad.
Este pragmatismo lo corrobora el propio doctor
Máximo de León en su apartado sobre Democracia
Universitaria: "Este rasgo -la Democracia Universitaria- es uno de los que mejor hemos podido
experimentar en el período inmediato .... de lo que

26

,

Es a través de este manejo del lenguaje como
nos podemos dar cuenta por el párrafo citado, y de
esta forma sui generis de abordar los problemas políticos de la Universidad como se llega al punto de
sacralizar la antidemocracia dentro de la institución.
Pero la práctica histórico social nos dice que la
democracia no es una varita mágica remedio de todos los males que responde al simple conjuro de "los

�elegidos". La democracia universitaria es fundamentalmente una práctica política ejercida por las masas
universitarias en el manejo y toma de decisicnes sobre sus propios asuntos, y es el ejercicio de esta
práctica la que abre las vías que posibilitan los cambios y las transformaciones jurídicas e institucionales
profundas en su propio beneficio. Y tal vez convenga de nuevo recordar cómo fue posible la elaboración del proyecto de Ley Orgánica por los universitarios durante la primera mitad del año de 1970.

Por lo tanto (y además), el problema de la Democracia Universitaria no se reduce, como lo plantea Máximo, a la elección del futuro rector como
paso para el "perfeccionamiento" de aquélla; éste
es, en todo caso, un problema coyuntural que puede
abrir posibilidades para plantear objetivos más amplios. El problema de fondo que impide el ejercicio
de la democracia en la universidad tiene dos vertientes de las cuales se nutre y que podemos señalar aquí, aunque sea esquemáticamente:

Esto fue posible sobre la base de la participación masiva de los universitarios el año de 1969, imponiéndole a las autoridades gubernamentales el reconocimiento de la Comisión Legislativa, constituida
por maestros y a lumnos paritariamente, elegidos por
las masas universitarias y encargada de la elaboración del mencionado proyecto, el cual. con todo y
las limitaciones que hoy se le pudieran encontrar
(y no faltaría quien quisiera encontrárselas), por corresponder a un período y condiciones específicos,
una virtud posee: es una prueba clara del espíritu
democrático que animaba al movimiento y más aún,
mucho de rescatable podemos encontrar en él, sobre todo en cuanto a la validación que se da a la
participación democrática de las masas universitarias
en cuanto a la elección de sus autoridades (hoy se
incluiría la participación de los trabajadores de intendencia, por e jemplo).

1) Por un lado, existe una Ley Orgánica antide-

Sin emba rgo, para el doctor Máximo " el perfeccionamiento de los mecanismos democráticos" sería factible al revés: con la promulgación de una ley
orgánica que no sabemos sobre la base de qué movilizaciones o política de masas sería posible obtener, pues de esto nada se dice.

28

mocrática, impuesta a la fuerza a los universitarios,
como ya hemos visto. Esta Ley Orgánica estatuye
(en contraposición a la Asamblea Universitaria propuesta en el proyecto de los universitarios) la existencia de una Junta de Gobierno, totalmente antidemocrática y elemento de intervención permanente
del Estado en la Universidad. La elección de rector
es totalmente antidemocrática, pues siendo electo
por la Junta de G obierno, equivale a que lo sea
d irectamente por el Estado. En cuanto a la elección
de director, es claro el paternalismo de las autoridades en estos procesos, pues siendo propuesto el
director por la Junta Directiva en terna presentada
ante el Consejo Universitario, se impide el ejercicio
pleno de la participación democrática de las bases
en las escuelas al no ejercer directamente eHas este
derecho. En fin, si comparamos éstas y otras cuestiones con el pliego petitorio que los estudiantes oresentaron en 1969, podemos preguntarnos con todo
derecho ¿no estaremos retrasados con respecto al
movimiento de autonomía levantado a principios de
la década?
2) Pero esta situación de antidemocracia no sólo

29

�ha sido posible por la estructura vertical actual de
la Universidad; ha sido posible también por las deficiencias, desviaciones y errores del propio movimiento universitario. En este sentido podemos anotar
como un error fundamental de la mayor parte de
las fuerzas democráticas y de izquierda dentro de la
universidad su o rganización en grupos de poder y
control. lo que ha llevado, por los intereses estrechos
que se persiguen, a la postración de dichos grupos
ante las diversas instancias del poder y a su alejamiento real de las masas universitarias y de los principios ideológicos y políticos que han establecido
y defendido generaciones de hombres conscientes
y verdaderamente democráticos y cuyo ejemplo y
decisión, tenemos la obligación histórica, política y
moral de retomar consecuentemente.
El propio doctor Máximo da cuenta del carácter
"grupuscular" de sus propias concepciones políticas
cuando nos habla del "trato que se deben dar las
diversas corrientes ideológicas y políticas actuantes
en la Universidad". Textualmente nos dice:
"La experiencia nos enseña que además de luchar por tener normas democráticas escritas lo más
adecuadas posibles a nuestra realidad, se impone
también perfeccionar los mecanismos informales del
trato &lt;"!_Ue deben darse entre sí las diversas corrientes ideológicas y políticas actuantes en la universidad, para lo cual debemos dejar claro las siguientes
ideas: 1.- Ninguna fuerza política debe pretender
ser la única en la responsabilidad del poder, pues la
práctica demuestra que siempre habrá otras corrientes capaces de hacer su aporte positivo en esa labor
y que es muy difícil para una sola corriente política

tener la fuerza y el consenso bastante como para
imponer su solo crit e rio e n la d irección más a lta de
la universidad. Por ello, deben integrarse los órganos de poder respetando de la mejor manera la composición plural que se da entre nosotros (sic) ..."
Encontramos en este párrafo sobre la "política de
entendimientos", la reafirmación de lo que es la esencia de la política grupuscular: las relaciones entre los
"grupos de poder" y la repartición de la "responsabilidad del poder".
Y ha sido con esta política de entendimientos
entre los diversos grupos de poder, que se ha llegado a la fragmentación y pasividad del movimiento de masas universitario, pues por su propia naturaleza, esa política ha impedido la participación de
las masas universitarias en la discusión y análisis de
sus problemas así como las movilizaciones necesarias
para la resolución de sus necesidades: ha mediatizado al movimiento de masas.
Es pues, sólo a través de la participación activa
de estudiantes, maestros y trabajadores en los organismos de dirección y decisión universitaria como
son las sociedades de alumnos, juntas directivas, Consejo Universitario, etc., como será posible su integración plural con un contenido verdaderamente democrático. De cualquier otra forma, siempre serán
los compromisos con "el poder" los que presidan
el contenido y la orientación de la actividad de la
universidad como institución.

IV
En su tercera colaboración, el compañero Máximo
nos habla sobre las características que debe reunir

30

31

�"el futuro rectorado"; esto a manera de conclusión,
desprendida ¿lógicamente? de sus dos colaboraciones anteriores.
Tanto en la caracterización que hace del "futuro
rectorado" como en los señalamientos sobre los pasos a seguir para alcanzarlo, se evidencia el espíritu
conciliador y la negación de la existencia de contradiciones de clase dentro de la universidad; o en
el menor de los casos, admitiéndolas, es visible la
concepción de que éstas son superables sin necesidad de desplegar la lucha ideológica y política consecuentes.
Por nuestra parte decimos que no adoptar una
actitud crítica y una posición política consecuente
ante este tipo de posiciones políticas, nos convierte
en cómplices silenciosos de este democratismo inconsecuente y oportunista planteado en forma sofisticada en este apartado que comentamos, así como
de la política muy real que se ha venido implementando en la Universidad, guiada por los portadores
de estos planteamientos.
Efectivamente, ya desde los apartados anteriores
se señala sobre el carácter "flexible" que deben tener las alianzas para abordar el problema de la próxima sucesión de rector. Y es aquí donde se pierde
la proporción de las cosas cuando se plantea: " .. .la
piedra de toque que permitiría calificar la posición
de las fuerzas políticas e ideológicas como capaces
para integrar el nuevo rectorado debería ser su actitud ante el Programa de Traba jo que se proponga
por la mayoría de los universitarios y no los calificativos convencionales (sic} de 'izquierda' o 'derecha'
que tan frecuentemente usamos ... "

32

Todas estas afirmaciones no son sino la expresión escrita de lo que ha sido una "práctica" muy
socorrida dentro de la Universidad en los últimos
años: las alianzas de algunos grupos de izquierda con
otros de derecha, al margen de las masas y por sobre las críticas sanas de amplios sectores del movimiento que, por diversas razones, no han logrado aún
un peso político que haga valer sus críticas y plantear alternativas.
Y no es que pretendamos "satanizar" a determinados grupos "por el sólo hecho" de ser derechistas. En realidad, es cierto que a veces, en política, son necesarias las alianzas amplias, sobre todo
cuando se enfrenta a enemigos de gran poderío.
Pero una cosa son las alianzas que se levantan desde
las masas y con la plena conciencia de éstas sobre
su necesidad, y otra cosa son las decisiones y acuerdos logrados al margen de ellas, en centros de reunión como el Holliday lnn, el Jolet; etc.
Finalmente el doctor Máximo nos extiende su última "tesis": " ... que este conflicto debe resolverse
sin generar divergencias entre la Junta de Gobierno
y el Consejo Universitario, como parece vislumbrarse
si seguimos discutiendo a quién corresponde decidir
sobre un mecanismo de consulta .... que sea el Consejo Universitario quien elabore como parte del Reglamento General de la Universidad, un reglamento
particular para la elección de rector.... esta reglamentación debería ser aceptada con un criterio muy
universitario por la Junta de Gobierno para que así
también haya un aporte positivo en la labor de impedir el surgimiento de fisuras entre ella y el Con. ".
se10

33

�Lo dicho, no existe en el escrito que comentamos una actitud crítica ni un cuestionamiento serio
a la naturaleza autoritaria y antidemocrática de los
órganos de poder universitarios; éstos son acep~~dos
como algo inamovible y a los que no hay que provocar", como parece vislumbrarse en el párrafo citado.
Muy positiva en cambio, es la proposición pública hecha por el STUANL el 13 de marzo pasado,
en el sentido de que "la solución del cambio de rector sea reglamentada por el Consejo Universitario,
bajo un sistema de e1ecci6n univiersal, secreto y directo de toda la comunidad universitaria", así como
la disposición a participar y colaborar en lo que sería
"un programa democrático donde se expresen claramente las funciones y orientaciones que la UANL
deberá cumplir para estar lo más posible al servicio
de las grandes masas explotadas, de obreros, empleados, campesinos y capas medias, etc."
Dadas las características específicas del STUANL
como la única organizaci6n de masas consolidada,
que actualmente existe en la Universidad, consideramos que puede jugar un papel muy importante en
este proceso, en cuanto a la movilización de las bases
en torno a la discusión sobre el tipo de reformas
legales qu~ permitan la participación masiva de estudiantes, maestros y trabajadores en la próxima elección de rector y promover e impulsar la lucha por
su consecución. Esto impulsaría además a la organización -estudiantil y de maestros en general en el
mismo sentido y abriría las posibilidades para abordar, paralelamente a la elección de rector, la discusión sobre los problemas más generales y fundamentales sobre la Universidad: Autonomía, Democracia

34

Universitaria, Reorientación en el contenido de la
enseñanza, Autogestión, etc., y la relación dialéctica
existente entre ellos.
Pero hay más aún para fortuna de la Universidad
y de los universitarios: el movimiento universitario ha
dado muestras ya, a estas alturas, de su capacidad
de regeneración y así nos encontramos con actitudes
bastante serias y responsables de un amplio sector
de la izquierda universitaria que se ha planteado,
atendiendo el sentir de las bases, el reavivamiento
organizado del movimiento y la necesidad de elaborar una política de izquierda con una real independencia de las autoridades universitarias y estatales.
El Foro Universitario a que están convocando estos
universitarios da cuenta de lo afirmado. Las perspectivas y posibilidades serán tanto más amplias
cuanto mejor se comprenda que es sólo a través
de la movilizaci6n y participación de las masas universitarias en torno a los problemas más generales
y coyunturales planteados, como se podrá avanzar
verdaderamente en la consecusión de una Universidad realmente Autónoma, Democrática, Crítica y
Popular, al servicio de los intereses del pueblo trabajador.
Penal de Topo Chico, N. L., a 19 de mayo de 1979.

35

�SE IMPRIMlO EN COMPAÑIA EDITORA NACIONAL MONUMEL, S. A.,
EMILIO CARRANZA No. 420 NORTE, MONTERREY, N. L., MEXICO.
TIRO: 1,000 EJEMPLARES.

�la discusión entre los universitarios sobre los problemas cruciales de la enseñanza superior es una exigencia
propia de quienes tienen los instrumentos teóricos que
pueden aportar elementos para su posible solución. En
este momento se debaten en la UANL distintas opiníones
políticas en torno a la sucesión de rector y, dentro de un
marco más amplio de proyecto de Universidad, las perspectivas de democratización que exige nuestro máximo
centro de estudios como parte de una reforma universitaria profunda. Los materiales de Ricardo Morales Pina)
que presentamos en este número de UNIVERSIDAD CRITICA, son en sí una respuesta a los que publicamos en el
número 10 del mes de febrero y de los cuales es autor
Máximo de León Garza, quien de hecho exhortó desde su
escrito a debatir los puntos que allí plantea. A UNIVERSIDAD CRITICA satisface dar cauce a esta discusión, absolutamente indispensable para el desarrollo político y
cultural de las corrientes universitarias interesadas en llevar los diferentes puntos de vista al ágora abierta evitando así que éstos se conviertan en conseias o en simples
desahogos.

RECTOR

Dr. luis E. Todd
SECRETARIO GENERAL

lng. Orel Darío García
DIRECCION GENERAL DE ESCUELAS PREPARATORIAS
Lic. Raúl S. Montoya Retta

SUB-DIRECTOR DE EXTENSION
Lic. Rody J. Segcvia B.

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                    <text>�D.R. 2025 © Sillares Vol. 4, No. 8, enero-junio 2025, es una publicación
semestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través
del Centro de Estudios Humanísticos, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel
Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina,
Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290. Tel.+52 (81)83-29- 4000
Ext. 6533. https://sillares.uanl.mx. Editor Responsable: Dra. Adela Díaz
Meléndez. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo 04-2022-020313502900102, ISSN 2683-3239 ambos ante el Instituto Nacional del Derecho de
Autor. Responsable de la última actualización de este número: Centro de
Estudios Humanísticos de la UANL, Mtro. Juan José Muñoz Mendoza,
Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes
#4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290.
Fecha de última modificación de 20 de diciembre de 2024.
Rector / Santos Guzmán López
Secretario de Extensión y Cultura / José Javier Villarreal Álvarez-Tostado
Director de Historia y Humanidades / César Morado Macías
Titular del Centro de Estudios Humanísticos / Beatriz Liliana de Ita Rubio
Director de la Revista / Adela Díaz Meléndez
Autores
Juan González Morfín
Miguel Angel Pinkus
Ashantti Niquete
Abril Gonzalez-Ku
Adi Lazos
Jonathan Cruz
Rafael Falla
José Koyoc Kú
Gabriel Torales Ayala
Gilberto Sánchez

�Celso Carrillo
Frida I. González
Sonia Hernández
César Morado
Director Editorial / Adela Díaz Meléndez
Editor Técnico / Juan José Muñoz Mendoza
Corrección de Estilo / Francisco Ruiz Solís
Maquetación / Concepción Martínez Morales
Se permite la reproducción total o parcial sin fines comerciales, citando
la fuente. Las opiniones vertidas en este documento son responsabilidad
de sus autores y no reflejan, necesariamente, la opinión del Centro de
Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo Léon.
Este es un producto del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad
Autónoma de Nuevo Léon, Monterrey, Nuevo León. www.ceh.uanl.mx
Hecho en México.
Foto de portada: Enrique González.

�Presentación

Como parte de la esencia de nuestra revista, la reflexión histórica
permite, a través de la comprensión de los procesos y coyunturas
históricas, encontrar explicaciones que contribuyan tanto al
saber científico como al desarrollo del hombre en sus realidades
sociales actuales.
La octava entrega de Sillares. Revista de Estudios
Históricos reúne una variedad de esfuerzos intelectuales y
una riqueza de enfoques que fortalecen la construcción del
conocimiento histórico. El valor científico de cada investigación
presentada se refleja tanto en sus resultados como en la
aplicación de diversas metodologías de trabajo. En particular,
destaca el uso de un enfoque interdisciplinario, que enriquece el
análisis histórico. Además, la integración de fuentes primarias,
como documentos históricos y testimonios orales, amplía las
perspectivas de interpretación y contribuye a una comprensión
más profunda del pasado.
La sección de “Artículos” ofrece cinco textos que, a través
del análisis de casos, personajes, microhistorias y otros actores
como el medio ambiente, proporcionan una visión renovada de
diversas regiones de México y de distintos momentos históricos.
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�Presentación

A través de un análisis profundo de los discursos y las
narrativas, Juan González Morfín nos presenta a René Capistrán
Garza: el contrarrevolucionario mexicano que, a lo largo del
tiempo, se transformó en partidario de la Revolución. Esta obra
constituye una valiosa contribución a la historiografía de la
primera mitad del siglo XX. El autor examina a Capistrán Garza
en el contexto de la guerra de los cristeros, explorando sus diversas
facetas como periodista y como artífice de ideas revolucionarias y
católicas. Este artículo nos invita a reflexionar sobre el papel y el
contexto de actores sociales clave, desde la Revolución Mexicana
hasta los momentos en que los estrategas políticos, aun militares,
comenzaban a moldear el México posrevolucionario.
Los siguientes cuatro artículos conforman el dossier
Historias Ambientales de la Península de Yucatán, coordinado
por Adi E. Lazos Ruíz (ENES Mérida, UNAM) y Angélica
Márquez Osuna (Harvard University). Este compendio
representa una valiosa contribución a la historiografía regional,
destacando nuevos enfoques temáticos y el uso de metodologías
interdisciplinarias. Así, se logra contextualizar e identificar los
cambios, las diferencias y las perspectivas que configuran la
historia ambiental de la región yucateca.
Miguel Ángel Pinkus Rendón, Ashantti Niquete y Abril
Gonzalez-Ku, en su artículo Desterritorialización de la costa
quintanarroense: el caso de Playa del Carmen, examinan las
transformaciones políticas, socioculturales y económicas que
han marcado la evolución de esta región. Los autores argumentan
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�Presentación

cómo estos cambios han reconfigurado el paisaje y alterado el
vínculo con los bienes comunes naturales. A través del análisis de
Playa del Carmen, el estudio explora el impacto de las políticas
públicas federales y su influencia en la dirección socioeconómica,
urbana y paisajística de la zona, delineando, sin lugar a dudas,
una nueva etapa en la historia de esta región.
En el artículo Escribiendo la memoria olvidada de un
pueblo, los autores Adi Estela Lazos Ruíz, Jonathan de Jesús Cruz
Tamayo y Rafael Falla Pech presentan los avances y desafíos en
la creación de un libro en proceso sobre el pueblo maya Kiní,
ubicado en la península de Yucatán. A través de este trabajo,
destacan la riqueza histórica y el patrimonio biocultural de este
pueblo, proponiendo una mirada desde la microhistoria que invita
a la historiografía a prestar mayor atención a las historias de
comunidades pequeñas. Este artículo no solo ofrece un avance
en la investigación, sino que también busca inspirar un mayor
interés por rescatar y documentar las memorias olvidadas de
otros pueblos en situaciones similares.
En su texto Los orientales y el bosque tropical durante el
Yucatán separatista (1839-1843), el autor José Ángel Koyoc Kú
ofrece un análisis que revela la estrecha conexión entre los recursos
naturales de Yucatán, específicamente su denso bosque tropical, y
las estrategias militares adoptadas por los combatientes irregulares
conocidos como orientales. Estas fuerzas se distinguieron por su
táctica de combate disperso en la vegetación, una característica
que los separó de las tropas convencionales de Yucatán. Koyoc
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�Presentación

Kú examina cómo el entorno natural no solo facilitó, sino que
configuró los eventos y procesos históricos de la época. A través
de un riguroso uso de fuentes primarias y un análisis cronológico
detallado, el texto ofrece una perspectiva novedosa sobre el papel
del paisaje en la historia militar y política de la región durante el
siglo XIX.
En su artículo La construcción del paisaje costero de
Sisal, Yucatán (1807-1990): una aproximación desde la ecología
histórica, Gabriel de Jesús Torales Ayala ofrece una perspectiva
desde la ecología histórica. El autor sostiene que las prácticas
de manejo ambiental del pasado han dejado una huella profunda
en las condiciones ecológicas de una región, cuyas repercusiones
pueden extenderse hasta el paisaje contemporáneo. A través
del caso de Sisal, Torales Ayala analiza cómo las actividades
económicas y las estrategias de manejo ambiental desempeñaron
un papel crucial en la formación del paisaje de esta costa Yucateca.
Estas transformaciones, a lo largo del tiempo, han generado
efectos duraderos que siguen modelando tanto los procesos
ecológicos como los patrones de biodiversidad que observamos
en la actualidad.
En esta edición, el último artículo, titulado Don Pedrote.
Un capitán indígena rebelde en territorio misional jesuita al norte
de la Nueva España (1673-1692), escrito por Gilberto Sebastián
Sánchez Luna y Celso Carrillo Valdés, nos invita a adentrarnos
en los complejos acontecimientos del siglo XVII en el norte de
la Nueva España. A través de este análisis, los autores enriquecen
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�Presentación

nuestra comprensión de la resistencia indígena frente al avance
hispano en esa región. El estudio de este personaje revela su
astucia, su capacidad de liderazgo y su habilidad para negociar
con los poderes coloniales para lograr sus objetivos. A su vez,
este caso ofrece una mirada crítica sobre el choque cultural, el
sometimiento y la violencia que sufrieron los pueblos originarios.
Finalmente, en la sección de “Reseñas”, iniciamos con
el análisis de Monterrey: patrimonio e industria. Seis estudios
históricos, a cargo de Frida I. González Hernández. En esta reseña,
la autora destaca los estudios compilados por Oscar Rodríguez,
los cuales abordan el desarrollo industrial en Nuevo León y su
impacto en la construcción de la identidad socioeconómica y
cultural del estado, así como su valor patrimonial.
La segunda y última reseña, presentada por Sonia
Hernández y César Morado, lleva por título Riesgo y resiliencia en
la frontera: Reseña del X Coloquio Internacional sobre la Historia
del Noreste de México y Texas en 2024. En ella, los autores nos
ofrecen un resumen de las temáticas, ponencias e instituciones
participantes, además de anunciar la sede y el año del próximo
coloquio.
Con esta última reseña, damos por concluida esta octava
entrega de Sillares. Revista de Estudios Históricos, esperando
que su contenido sea de su interés y provecho.
Adela Díaz Meléndez
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�René Capistrán Garza: el contrarrevolucionario
mexicano que pasó a ser partidario de la Revolución
René Capistrán Garza: the Mexican counterrevolutionary who
became a supporter of the Revolution
Juan González Morfín
Universidad Panamericana
Ciudad de México, México

https://orcid.org/0000-0002-7278-7872
Recibido: 9 de noviembre de 2023
Aceptado: 19 de diciembre de 2024

Resumen: : Este trabajo busca rescatar algunos rasgos biográficos de un
personaje importante en la vida pública del país, tanto por su participación
en la lucha cívica de los católicos, como por su labor periodística.
El artículo destaca su época de ferviente contrarrevolucionario
para después mostrar su lucha por hacer ver compatibles los ideales
de la Revolución con aquellos de la doctrina católica. Para ello, la
investigación se centra en frases textuales de sus discurso y escritos
posteriores que permiten observar cómo el contacto –primero en la
prisión y después en el destierro–, con personas que no compartían sus
convicciones, le fue ayudando a flexibilizar su postura radicalmente
contrarrevolucionaria hasta convertirlo en un entusiasta defensor de la
armonía, según él existente, entre los postulados de la Iglesia y los de
los gobiernos revolucionarios.
Palabras clave: Revolución; Iglesia católica; política; lucha; actividad
periodística.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares4.8-123

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�Juan González Morfín

Abstract: This article seeks to rescue some biographical features
of an important person in the public life of the country, both for his
participation in the civic struggle of Catholics, and for his journalistic
work. The article highlights his time as a fervent counterrevolutionary
and later it shows his struggle to make the ideals of the Revolution
compatible with those of Catholic doctrine. For this, the research
focuses on textual phrases from his speech and later writings that allow
us to see how the contact, first in prison and later in exile, with people
who did not share his convictions helped him to relax his radically
counterrevolutionary position to make him an enthusiastic defender of
the harmony, according to him existing, between the postulates of the
Church and those of the revolutionary governments.
Key words: Revolution; Catholic Church; politics; struggle; journalistic
activity.

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares4.8-123

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�René Capistrán Garza: el contrarrevolucionario mexicano

Introducción
Un personaje que con frecuencia es ligado a los grupos políticos
de derecha de las primeras décadas del siglo pasado es René
Capistrán Garza, individuo polifacético y todavía poco estudiado,
no obstante que su nombre aparece muchas veces en cualquier
estudio sobre el levantamiento armado conocido con el nombre
de guerra cristera.
En general, el estudio individual de los dirigentes del
movimiento cristero es una asignatura pendiente, por más que
haya algunos estudios sobre Miguel Palomar y Vizcarra y
Enrique Gorostieta. Sobre otros, como René Capistrán Garza,
Rafael Ceniceros y Villareal y Andrés Barquín y Ruiz, por
mencionar algunos, encontramos unas cuantas menciones y
breves semblanzas biográficas en obras de carácter general. Esto
se explica en parte porque, de ordinario, la historia de los vencidos
suele permanecer en el olvido, pero, sobre todo, porque el tema de
la cristiada, a la que estos estuvieron ligados, se mantuvo durante
varias décadas casi inexplorado por la historiografía profesional.
El actual trabajo comienza por describir la etapa de
Capistrán Garza como líder de asociaciones católicas que aspiraban
a hacerse del poder político y deja para posteriores estudios su
faceta de periodista y de católico contestatario a las reformas
postconciliares. Se detiene especialmente en un documento
escrito por él mismo en el que explica cuál fue su desempeño en
el movimiento cristero, que es su faceta más conocida. Esta carta,
escrita en 1959 al historiador y polemista Antonio Rius Facius,
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�Juan González Morfín

es especialmente interesante por la oportunidad de los datos que
aporta sobre el inicio del movimiento cristero a treinta años de
su conclusión. Inmediatamente después, se pasa al estudio de la
evolución interna que llevó a Capistrán a cambiar diametralmente
su opinión negativa sobre los postulados revolucionarios y
a convertirse en un defensor y admirador de la Revolución
mexicana sin abandonar sus convicciones religiosas. Con este
estudio, se pretende contribuir al mejor conocimiento de uno de
los personajes que, por encontrarse en el grupo de los vencidos,
no han encontrado tanto eco en la historiografía nacional.
1. Rasgos biográficos
En un manuscrito de los años treinta de Baltazar Dromundo, se
describe a Capistrán como “un formidable agitador de masas,
dialéctico, un tanto impreparado, con un valor civil como
podemos encontrar pocos casos en la oposición (…). Es uno de
los deportados católicos”. Muchos años después de su etapa de
líder juvenil, Capistrán seguía siendo recordado sobre todo por
sus dotes oratorias.
Para todo esto, nuestro personaje había nacido en el puerto
de Tampico, en 1898. Estudió la licenciatura en Derecho en la
Universidad Nacional. Desde antes de llegar a la mayoría de edad,
fue un connotado activista de las juventudes católicas. También
muy joven se inició en sus labores periodísticas y a los veinte
años lo encontramos ya como director de la revista trisemanal
El Futuro. Su labor en los años veinte-treinta, será abordada en
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�René Capistrán Garza: el contrarrevolucionario mexicano

las páginas de este trabajo, por lo que ahora la obviamos. Más
tarde, ya en los años cuarenta y cincuenta, fue conocida su labor
de redacción en el periódico Novedades y, posteriormente, en
El Universal. Además de haber sido un gran orador en sus años
de juventud, se destacó en su labor periodística por ser un gran
polemista. Esa misma característica la imprimió en sus ensayos
políticos y religiosos, lo cual se aprecia incluso en sus títulos:
Caos en la Iglesia y traición al Estado, entre otros. Murió en la
Ciudad de México en 1974.
2. Fogoso dirigente de la Asociación Católica
de la Juventud Mexicana (ACJM)
El 2 de febrero de 1913, apenas unos días antes de que se iniciara la
Decena trágica, el arzobispo de México acudió a bendecir con toda
solemnidad el Centro de Estudiantes Católicos, una agrupación
que, originalmente, pretendía solo proporcionar a los jóvenes
católicos algunos elementos de cultura para “sostener y defender
con éxito los principios cristianos en las aulas”; sin embargo, en
poco tiempo, se orientó a la creación de estructuras que permitieran
a los católicos influir en la arena pública. Entre sus fundadores se
contó el joven Capistrán Garza que, a la sazón, contaba con solo
15 años.
Este Centro, junto con otros centros estudiantiles que
ya existían, se unieron en una especie de confederación con las
congregaciones marianas que venían siendo promovidas por los
jesuitas desde años atrás y dieron lugar a la Asociación Católica
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�Juan González Morfín

de la Juventud Mexicana (ACJM) en agosto de 1913, habiendo
redactado sus estatutos el sacerdote jesuita Bernardo Bergoend.
Al formarse el primer Comité Central de la ACJM en
1918, fue electo como primer presidente René Capistrán Garza.
Justo en ese año, la ACJM tuvo parte activa en la organización de
los católicos jaliscienses para hacer derogar una ley que limitaba
el número de sacerdotes permitidos en aquel estado.
Hacía compatibles sus trabajos en la Asociación con su
trabajo de periodista al frente de la revista quincenal El Futuro,
desde la que constantemente se criticaba el gobierno del presidente
Venustiano Carranza.
Fue precisamente una crítica moderada a la represión de
los villistas que efectuaba entonces el régimen carrancista lo que
lo llevó en el año 1919 a un “viaje de rectificación”, es decir, a
ser secuestrado por emisarios del gobierno y enviado al frente,
junto con otros periodistas disidentes, para que por su propia
experiencia comprobara los esfuerzos que hacía el ejército oficial
en la pacificación del país. “Porque a ustedes, los periodistas, les
hacen falta estas lecciones para que aprendan a echarse nudos en
la lengua antes de soltar el trapo diciendo cuantas majaderías se les
ocurren”, le espetó Manuel M. Diéguez, a su llegada a Chihuahua.
En estos meses de libertad condicionada –pues, durante el
día, podía moverse dentro del perímetro que se le permitía–, tuvo
ocasión de convivir con Emilio Portes Gil, que se encontraba en
circunstancias parecidas por su actividad en favor de Obregón,
así como con algunos otros periodistas.
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�René Capistrán Garza: el contrarrevolucionario mexicano

Una vez que pudo librarse de su prisión sui generis,
participó en la fundación del Partido Nacional Republicano, que
se aprestó a competir contra el general Álvaro Obregón en las
elecciones de 1920 postulando al revolucionario Alfredo Robles
Domínguez.
En la convención de dicho partido, Capistrán consiguió
que los delegados pusieran en el programa electoral que, de ganar
las elecciones, se derogaría la Constitución de 1917. A la postre,
las elecciones dieron como vencedor al general Obregón con un
amplísimo margen de ventaja sobre sus contrincantes.
Su fama de orador incendiario se puede ver bien ganada
en la lectura de sus discursos. Por ejemplo, en una reunión del
Consejo de la ACJM, Capistrán afirmaba lo siguiente:
Sobrevino la Revolución y formó sus cuadros y sus filas con el
hijo más malo de cada familia, y se entabló desde entonces una
lucha política y económica formidable que carece de ideales;
y toda lucha política que carece de ideales, engendra la muerte
de las libertades, la vida de las tiranías, la indisciplina popular
y hasta la pérdida de la nacionalidad. ¡Y toda lucha económica
que carece de ideales trae consigo la abundancia de sangre y la
Revolución mató los ideales!

Como se verá más adelante, con el tiempo su visión sobre
la gesta revolucionaria habría de cambiar bastante.
En 1923, Capistrán renunció a la presidencia de la ACJM
para competir por una diputación en el primer distrito electoral
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de la Ciudad de México y perdió las elecciones. Sin embargo, ya
no volvió a la presidencia de la asociación que tuvo a bien darle
el cargo de “presidente honorario” a partir de octubre de 1924.
3. Del Partido Nacional Republicano a la
Liga Política Nacional y a la LNDLR
Sin dejar su vocación periodística, Capistrán conjugaba la
propaganda católica con la actividad política. De hecho, en él todo
era la misma cosa, pues pertenecía a ese grupo de católicos que
entendían la política como un espacio para extender su religión y
la religión como un instrumento para escalar en política mediante
el voto corporativo. No fue extraño, por eso, que algunos católicos
que pensaban que la religión y la política pertenecían a esferas
distintas y debería existir una sana separación entre ambas, no
simpatizaran con Capistrán y su grupo. Uno de estos, el canónigo
tapatío Antonio Correa, relata en una carta al vicario general de
Guadalajara que, cuando Capistrán fue a dicha ciudad para fundar
la Liga Nacional Defensora de la Libertad Religiosa (LNDLR), le
había espetado lo siguiente:
Si ustedes son hombres y realmente buscan el el bienestar del
pueblo, láncense a la lucha sin bandera religiosa. Arrostren
ustedes solos las consecuencias, pero, por amor a Dios, no
quieran escudarse en nuestros obispos; hartos males le han
ocasionado a la Iglesia los políticos, y serán tremendas las
consecuencias que esta empresa ocasione.

Luego del fracaso en las elecciones federales de 1920 y
1923 con el Partido Nacional Republicano, Capistrán Garza,
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junto con Miguel Palomar y Vizcarra y otros políticos católicos se
dieron a la tarea de formar la Liga Política Nacional, organización
que apoyó la candidatura presidencial del general Ángel Flores
en contra de Plutarco Elías Calles. Flores no ganó, pero la
autoridad electoral le reconoció un gran número de votos y sus
partidarios, incluido Capistrán, hicieron sondeos para llamar a un
levantamiento armado que, a fin de cuentas, no se dio.
En 1925, luego del apoyo táctico del gobierno de
Calles al intento de cisma iniciado en febrero en el templo de
La Soledad, los católicos partidarios de unificar las diferentes
organizaciones religiosas para sus fines políticos encontraron un
pretexto inmejorable: la defensa de la religión. Y así nació la Liga
Nacional Defensora de la Libertad Religiosa que, con el apoyo
de algunos obispos, se convirtió en el canal para encauzar los
esfuerzos de las asociaciones católicas de toda índole a fin de
hacerlo de manera eficaz. Rol que le fue disputado, al menos en
sus inicios, por una organización secreta conocida como la U,
que optó rápidamente por mejor unirse a la Liga para infiltrarla y
aprovecharse de sus logros.
En el primer Comité Directivo de la Liga, René Capistrán
Garza quedó como vicepresidente. Es quizá interesante resaltar
que había sido presidente de la ACJM cuando tenía solo 20 años
y ahora, a los 27, era elegido como vicepresidente de la Liga. Su
prestigio, pues, como líder católico, no solo no había decaído,
sino que continuaba en aumento.
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�Juan González Morfín

La Liga en muy poco tiempo comenzó a organizar
actividades de resistencia pacífica –y no tan pacífica– a las
acciones emprendidas por los partidarios de la iglesia cismática
para apoderarse de nuevos templos, incluida la Basílica de
Guadalupe. El incidente más grave ocurrió en Aguascalientes en
donde los cismáticos intentaron apoderarse de la emblemática
iglesia de San Marcos el 28 de marzo de 1925 y se armó un
zafarrancho en el que tuvo que intervenir la autoridad. Los
católicos se atrincheraron en el templo y repelieron una carga del
ejército que, a juicio de estos, venía a consumar el despojo de la
iglesia. Finalmente tuvieron que entregarse. El saldo había sido
de varios muertos, entre ellos, dos soldados. El presidente Calles
y el secretario de Gobernación Valenzuela responsabilizaron a la
Liga de haber organizado la reacción armada de los católicos.
En el mes de agosto, Gilberto Valenzuela fue sustituido en
Gobernación por el veracruzano Adalberto Tejeda, “furiosamente
anticlerical” y, a juicio de Ernest Lagarde, “uno de los enemigos
más implacables y más terribles de la religión católica”. En
diferentes foros el general Calles expresó su disgusto por la
formación de la Liga, en la que veía a muchos políticos católicos
de los que habían hecho todo lo posible para evitar que llegara
a la presidencia sirviéndose ahora de la bandera religiosa para
ganar terreno en la política.
La Liga, con la ayuda de las estructuras eclesiásticas,
incluida la ACJM, y de lo que quedaba de organización de los
extintos partidos políticos oficial u oficiosamente católicos
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�René Capistrán Garza: el contrarrevolucionario mexicano

–esto es, del Partido Católico Nacional, del Partido Nacional
Republicano y de la Liga Política Nacional–, y aliándose con
otras asociaciones cívicas confesionales, como la Unión Popular,
consiguió un crecimiento exponencial en muy poco tiempo. Así,
“hallándose rápidamente a la cabeza de una inmensa tropa allegada
con demasiada facilidad, pasó de la defensiva a la ofensiva, con la
intención de tomar el poder y de ejercerlo por entero”.
4. Proyección de Capistrán y descubrimiento de
sus propios límites en el levantamiento armado
Entre enero y agosto de 1926 se precipitaron los acontecimientos:
el 7 de enero el presidente Calles obtuvo poderes extraordinarios
para reformar el código penal; el 4 de febrero el arzobispo Mora y
del Río declaró que los católicos lucharían porque se modificaran
los artículos constitucionales que limitaban la libertad religiosa; en
respuesta, Calles hizo aplicar algunos de ellos y expulsó al clero
extranjero, cerró las escuelas particulares, confiscó seminarios y
conventos, presionó a los estados para que limitaran el número de
ministros de culto autorizados y, finalmente, el 14 de junio dio a
conocer su reforma al código penal que sería publicado oficialmente
el 2 de julio y entraría en vigor el día último de este mes. Con
esta adición al código penal, se buscaba perseguir penalmente el
incumplimiento de las leyes anticlericales ya existentes.
La Liga reaccionó con un boicot económico, presentó un
memorial al congreso con más de dos millones de firmas y se dio
a la tarea preparar a los seglares para una defensa armada de los
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�Juan González Morfín

derechos que se les estaban negando. Al mismo tiempo, envió
a Capistrán Garza a los Estados Unidos para conseguir apoyo
económico de los católicos estadunidenses. Acostumbrado como
estaba desde que tenía 18 años a ser jefe, aceptó la encomienda y
pasó a los Estados Unidos para buscar apoyo militar y económico.
Muchos suspicaces concluyeron que René había lucrado con este
encargo y que había existido una malversación de fondos; sin
embargo, sus propias confesiones y la correspondencia privada
de esos años permiten ver que no lo pasó del todo bien desde el
punto de vista pecuniario, sino que se desenvolvió en medio de
estrecheces y carencias.
En efecto, desde su llegada a los Estados Unidos, sus
gestiones apenas le permitieron sobrevivir. La Liga y él mismo
esperaban de los católicos norteamericanos un gran apoyo
económico, pero los obispos no estaban dispuestos a mezclarse en
levantamientos armados. El obispo de Galveston le ayudó con diez
billetes de diez dólares para sus gastos más inmediatos; con otros
–relata Bailey– consiguió también cantidades irrisorias: veinte,
treinta, cincuenta dólares. El prelado de Boston, por su parte, le
sugirió abandonar el proyecto de la Liga y buscarse un trabajo, le
negó cualquier ayuda económica y le ofreció recomendarlo para
conseguir un empleo.
Otro de los propósitos para los que había sido enviado
fue el de explorar una alianza estratégica con el general Enrique
Estrada, quien había sido secretario de Guerra con Obregón y
se encontraba exiliado por haber participado en la rebelión
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�René Capistrán Garza: el contrarrevolucionario mexicano

delahuertista. La Liga tenía noticias de que preparaba una gran
expedición armada con el apoyo del felicismo y de un gran
número de expatriados que estaban disgustados con el gobierno
de Calles. El acercamiento con Estrada no se dio sencillamente
porque, antes de que Capistrán se reuniera con él, este había
sido hecho prisionero en Estados Unidos por violar las leyes de
neutralidad.
Entre tanto, la Liga continuaba los pasos para convocar a
un levantamiento armado general por parte de los católicos que,
a nivel de algunas localidades, ya se habían levantado contra el
gobierno de Calles. Así, en noviembre obtuvo del episcopado
el compromiso de no condenar el levantamiento armado, si se
optaba por este como último recurso y, a pesar de hallarse en
Estados Unidos, Capistrán fue designado general en jefe del
levantamiento. Años después, el propio Capistrán reconocía la
precipitación e irresponsabilidad con que se había actuado:
Mi sorpresa por el acuerdo de ir al movimiento armado se
explica por estos antecedentes: un grupo de dirigentes de la
juventud católica jefaturada por mí, habíamos sostenido desde
cuatro o cinco años la conveniencia de prepararnos en todos
los aspectos –físico, moral y económico– para la emergencia
de tener que acudir a las armas en una acción no política, sino
defensiva de la libertad religiosa. La acción anticatólica de
un régimen profundamente lastimado con los católicos por
los errores políticos cometidos por estos antes y después de
la injusta caída de Madero, culminó en la época de Calles.
Esa culminación la vimos venir los jóvenes desde lejos. Por
eso pugnábamos por una preparación adecuada para una
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�Juan González Morfín

defensa adecuada. Nunca se nos hizo caso. Por el contrario,
se nos tildaba de inquietos, de ambiciosos, de descentrados, se
nos atribuía gran peligrosidad, imputándosenos tener planes
políticos a los que era ajena la Iglesia, y no objetivos en defensa
de su libertad, cosa a la que no somos ni podemos ser ajenos
los católicos. Con esos antecedentes me pareció un enorme
disparate resolver, de buenas a primeras, ir a la “resistencia
armada”.

Aunque no en masa, como esperaba la Liga para los
primeros días de 1927, diversos grupos de católicos se fueron
levantando en armas, especialmente en el occidente del país, con
muy pocos medios materiales. De poco les servía a estos tener
nombrado un comandante en jefe que luchaba por sobrevivir en
el extranjero, por lo que, a mediados del año, Capistrán dejó de
ser el jefe del movimiento sin haber realmente llegado a ejercer
nunca esa jefatura.
A pesar de su escasa participación, al menos directa, en el
movimiento armado, así como de la explicación que da él mismo
sobre el papel que jugó, no faltan acusaciones en el sentido de que
“la Liga se había lanzado a la defensa armada por un verdadero
engaño de Capistrán Garza a sus directores en México”. Esto
era así, a juicio de sus acusadores, porque no se contaba con los
recursos necesarios para emprender una campaña en condiciones
de éxito, justamente lo que él mismo Capistrán afirma haber
esgrimido ante los directores de la Liga.
Si ya antes había pasado penurias económicas, a partir del
momento en que se deslindó de la Liga, su situación se agravó y
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�René Capistrán Garza: el contrarrevolucionario mexicano

vivía de lo que buenamente podía conseguir con sus colaboraciones
en periódicos dirigidos a los mexicanos en el exilio. En agosto de
1929, le escribía al arzobispo Orozco y Jiménez:
Me es grato por la presente manifestarle que he recibido a mi
entera satisfacción la cantidad de $500 dollars, que V. S. Ilma.
ha tenido la amabilidad de prestarme para mi negocio, y debo
hacerle presente mi agradecimiento por tan señalado servicio.
Además, quiero hacer constar que en el plazo de seis meses, a
contar de la fecha, cubriré a V. S. Ilma. la cantidad indicada.

Quizá porque esto le molestaba tanto cada vez que se le
acusaba de haber dilapidado el dinero de la Liga y el que había
recibido de los católicos estadunidenses.
Carlos Blanco Ribera, quien fuera compañero de lides y
admirador de Capistrán, piensa que su fracaso en Estados Unidos
se debió a la falta de una sólida preparación humanística que él
entreveía en René:
Desgraciadamente Capistrán no había desarrollado entonces
su talento político al nivel de sus capacidades, de allí que
al lado de los golpes de grande altura tuviera verdaderas
trivialidades. Y si se hubiera nutrido con pasión y constancia
con los textos clásicos de los grandes políticos y oradores de
todos los tiempos y de hubiera dado una preparación intelectual
universal adecuada, René habría abierto un surco luminoso en
nuestra historia.

Independientemente de la mayor o menor validez
de esta apreciación, una afirmación de este autor que está
probada por los hechos es que hubo un antes y un después en
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el papel de intermediación de la Liga ante los diferentes actores
norteamericanos, pues en los días en que el representante de los
cristeros fue Capistrán, se mantuvo la esperanza viva de que
algo se podría obtener de los vecinos del norte, pero cuando
fue relevado de su cargo “esta representación cayó en manos de
algunas figuras borrosas y se hundió en un verdadero pantano por
la inmovilidad, el color gris y la insignificancia”.
5. Cambio de mentalidad y regreso a México
Al igual que el viaje de rectificación al que había sido llevado por
la fuerza en el periodo carrancista, ahora el destierro le serviría
para entender mejor a las personas que no compartían sus mismos
puntos de vista: “En la escuela del destierro aprendía lo que nunca
hubiera podido enseñarme, ni nunca me enseñó, la Universidad.
La perspectiva que el pasado y el presente ofrecen desde país
extraño. El panorama histórico que se observa desde fuera de la
patria, al margen de las pasiones vividas. Los afectos creados no
al calor, sino al frío glacial de la expatriación, con militantes de
otras ideas –también en desgracia– son la mejor de las cátedras y
la más auténtica enseñanza teórica y experimental”.
Su regreso a México lo hizo sin prisas, sin embargo, a
partir de 1931 comenzó a hacer gestiones ante el servicio exterior
mexicano para ver cuándo podría darse el momento oportuno.
Es verdad que, a inicios de los años treinta, su situación general
había mejorado y había alcanzado “una cierta reputación y status
en San Antonio”. En diversos escritos, Capistrán ha mencionado
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�René Capistrán Garza: el contrarrevolucionario mexicano

que su destierro duró once años, por lo que podemos situar su
reingreso alrededor del año 1938.
A inicios de los años cuarenta, encontramos a Capistrán
establecido nuevamente en México y colaborando con el periódico
Novedades, del que llegó a ser director. En esos momentos, se
encontraba física y emocionalmente separado de los que habían
sido sus correligionarios en la Liga, mas no así de los de la ACJM.
Con la jerarquía católica guardaba una respetuosa distancia, pero
de esta década existe una correspondencia cordial con el arzobispo
Luis María Martínez.
En su carta a Rius Facius de 1959, Capistrán resalta su
dedicación al periodismo:
Soy periodista de profesión. Durante cuarenta años he hecho
una incesante defensa de la Iglesia contra todos sus enemigos
de dentro y de fuera. En “La Prensa”, de San Antonio, Texas;
en “La Opinión”, de Los Ángeles, California; en “Diario de
la Marina” y “El País”, de La Habana. En la dirección de
“Novedades”, de “Prensa Gráfica” y de “Atisbos”, en México.
Y en gran número de periódicos mexicanos y extranjeros en
los que he colaborado, incesantemente he hecho labor católica,
firmemente católica, inquebrantablemente católica. Solo que
esta labor de cuarenta años ha modificado sus cauces, por las
experiencias adquiridas y las observaciones realizadas.

Esos cauces distintos de defender a la Iglesia católica tenían
que ver con su cambio de perspectiva en relación con la ideología
revolucionaria, de la que había sido acérrimo crítico y ahora la veía
completamente imbuida de principios cristianos. Muchos de sus
artículos publicados en Novedades, Prensa gráfica, Atisbos y El
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Universal, dan fe de la defensa que hacía de cómo la Revolución
mexicana se hallaba permeada de principios cristianos.
6. Un converso a la ideología revolucionaria
Sus primeros pasos en la arena pública, como se ha visto, lo
sitúan en el ala más encendidamente contrarrevolucionaria.
Así se observa, por ejemplo, en un discurso pronunciado con
ocasión del Primer Consejo Federal de la ACJM en 1922, en el
que René arengaba a las masas de jóvenes católicos, como era
su costumbre, con palabras que desde que había comenzado su
activismo político en 1913 no habían cambiado mucho:
Sesenta años de liberalismo que parecía haber penetrado hasta la
médula del pensamiento nacional; la obra de descristianización
planteada durante la Reforma por Juárez y continuada
habilísimamente después, había logrado suprimir casi
completamente toda manifestación pública de vida religiosa y
había matado, al parecer para siempre, todo esfuerzo viril y toda
orientación definida; el catolicismo fue bárbaramente batido
en brecha, se le arrojó de la vida pública, se le excluyó de la
calle, se le hizo refugiarse en el interior de los templos y esto,
como un favor especialísimo, como una migaja de libertad que
la tiranía del liberalismo se dignaba conceder desde la cúspide
de su satánica soberbia; ser católico en aquellos tiempos y
serlo sobre todo fuera de su casa, era algo que no encajaba bien
dentro de aquel cuadro, cuyo marco lo hacían la depravación de
los unos y la cobardía de los otros.

Este tópico de que la mayoría de los católicos por
cobardía no participaban en política ha sido recurrente en quienes
simpatizan con la idea de ver agrupados a los católicos en un
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partido oficial u oficiosamente católico con una intervención
mayor en la vida pública, supuestamente con el fin de permear las
leyes y la vida de la sociedad del pensamiento social católico. Por
eso, desde esa óptica particular, Capistrán también denunciaba en
ese mismo discurso:
Para tomar parte en la cosa pública del país, los católicos tenían
que poseer una doble personalidad y vivir una doble vida: ellos,
allá en el fondo, pero muy en el fondo de sus conciencias,
podían conservar y mantener su fe, el régimen liberal no se
metía con eso y respetaba el santuario de sus conciencias, con la
condición de que esas conciencias no fueran tan exigentes que
quisieran inmiscuir sus ideas y sus creencias y sus principios
en los asuntos públicos que venían a ser como patrimonio
exclusivo por derecho propio, del sacrosanto liberalismo; y así,
si un católico era honrado con un puesto en la administración,
por regla general tenía que despojarse de su catolicismo a la
puerta de su casa para poder transitar por las calles en calidad
de gobernante.

Más todavía que las palabras con las que fustigaba a los
católicos que no participaban en el terreno de la política, eran las
que usaba para describir la Revolución como una suma de todos
los males que podrían reunirse en un solo evento histórico:
Sobrevino el desastre; puestas las causas tuvieron que seguirse
inevitablemente los efectos; la Revolución estalló, volcando
todo lo malo, todo lo corrompido que se había formado al
amparo protector del liberalismo y con la complicidad de
su régimen. Querían un pueblo sin Dios y sólo consiguieron
algunas hordas de bandidos; querían una nación sin religión,
una patria sin historia, una civilización sin moral, y no tuvieron
sino el desastre, el fracaso, la caída.
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En años de relativa paz, pues en abril de 1922 el país era
gobernado por Obregón sin siquiera intentar la aplicación de
los puntos más álgidos de la Constitución de 1917, Capistrán
arremetía contra la Revolución como si en esos días hubiera ya
estallado la persecución de Calles y sublimaba la participación de
la ACJM en la lucha contrarrevolucionaria:
La Revolución, que no es, en suma, sino el liberalismo
desembozado, el sectarismo en toda su crudeza, el “non
serviam” en toda su soberbia; la Revolución, que no es, en
suma, sino el Estado sin Dios, vino tan brutalmente a sacudir
los espíritus, quiso tan bárbaramente extremar la tiranía,
intentó de tan odioso modo ahogar a la Iglesia, que todo lo
que quedaba de fuerza viril y de espíritu cristiano, vigorizado,
robustecido y templado a los golpes del dolor y del sufrimiento,
surgió encendido de amor a Cristo, y surgió principalmente ahí
donde era menos creíble, ahí donde más rudamente se le había
combatido, ahí donde más completo parecía el naufragio: en la
juventud. Tal parece que la Providencia quiso hacer patente y
clara su intervención y señalar el camino.

Sin embargo, años después escribiría algunas ideas
en las que rectificaba completamente esta posición y llegaba
a descalificar como mentiras y prejuicios malévolos sus
afirmaciones anteriores:
No es la fuerza de la verdad, sino la fuerza que el tiempo
otorga a las mentiras, sustentadas durante muchos años como
verdades, lo que hace sumamente difícil arrancar desde la
raíz tantos juicios y prejuicios equivocados, malévolos y
destructivos que han mantenido a México, en el orden de las
ideas y de los hechos, partido en dos bandos irreconciliables
y en dos concepciones opuestas de nación, haciendo cada
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uno de esos bandos su parcela de patria, su predio nacional
privado, su coto propio, con un ideario particular y hasta con
dos olimpos sagrados en donde encasillan unos y otros a sus
dioses exclusivos. Y lo más doloroso del caso es que quienes
son dioses en un olimpo, son demonios en el otro.

A simple vista, es una crítica muy seria al bando radical
en el que militó por una quincena de años. La rectificación tiene
más valor viniendo de alguien que hasta hacía tan poco tiempo
había sido un convencido partidario de esa lucha y esa postura
antagónica, de esa descalificación a todos los que no pensaran en
la misma línea que él y sus correligionarios. Sin duda, muchas
cosas habían cambiado en su forma de percibir la realidad del
país, lo que no había cambiado tanto era la vehemencia con la que
defendía su postura y la forma apasionada en que demolía a sus
adversarios. También permanecieron siempre en sus afirmaciones
su rechazo a los sistemas políticos originados en las ideas de
Marx, esto es, al socialismo y al comunismo en cualquiera de
sus formas, así como su antipatía por el presidente Calles y su
régimen, al que habría de concebir como una deformación del
verdadero espíritu revolucionario, imbuido este, según su nueva
forma de ver las cosas, de la caridad cristiana y de sus aspiraciones
más elevadas de justicia social, lo cual, por otra parte, no siempre
ha sido practicado por los católicos:
No siempre la doctrina social católica ha sido aplicada en
la práctica por los mismos católicos. Más frecuentemente es que la
profesemos en teoría y la neguemos en los hechos. La Revolución
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Mexicana, imponiendo a latigazos la tesis social católica, cometió
ciertamente muchos desmanes; pero a ese precio la hizo operante, la
hizo realidad.

Así, para Capistrán, no cabía duda que las principales
reformas sociales promovidas por la Revolución, eran de matriz
católica: “Los revolucionarios fueron, por instinto, los brazos
ejecutores de la doctrina de Cristo que desgraciadamente había
caído en el vacío de un catolicismo intrascendente”.
Hacía el mismo reproche al catolicismo internacional: “Si
los católicos de su tiempo hubieran secundado en la acción práctica
la doctrina formulada por León XIII, no habría comunismo en
el mundo y en México no habría sido necesaria la Revolución,
con toda su rudeza y toda su crueldad, para que los católicos
entendiéramos que León XIII tenía razón”.
De ahí que, a su juicio, todas las diferencias que en los
años posteriores a la Revolución se habían venido dando entre
católicos y revolucionarios, tenían su origen en cuestiones de
forma, más que de fondo, o bien en posturas preconcebidas
que no se abrían a la verdad: “En política, como en todo, es
muy saludable defender la verdad, a condición de que primero
se conozca la verdad”. No les faltaba a sus argumentaciones la
ironía y la contundencia que siempre había utilizado: “Más que
en ninguna otra materia, en política es necesario saber leer y
escuchar. Porque hay quienes, cuando leen, lo único que asimilan
son los márgenes y los índices”. De ahí es de donde viene la
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terrible confusión entre lo que es accidental y lo que no: “La pugna
–a veces sangrienta– establecida entre la Revolución Mexicana y
el catolicismo, se debió a causas políticas mucho más que a tesis
doctrinarias. Es decir, se produjo por motivos transitorios y no
permanentes, accidentales y no esenciales”.
Un claro ejemplo de esto último fue el problema que
se suscitó en el gobierno de Calles originado, a juicio de
Capistrán, en la falta de tacto político de este y del grupo que
lo seguía: “El callismo fue la conclusión lógica de dos posturas
ilógicas. La de los revolucionarios radicales y la de los católicos
conservadores”. A estos últimos, con su actitud intransigente,
el callismo les dio
la gran oportunidad para rehacer su vida cívica, para purgar
por las propias culpas, para volver por los fueros de la dignidad
ultrajada, y para demostrar al pueblo y a los revolucionarios
mismos, que los católicos, a su vez, son capaces de tomar en
sus manos la bandera libertaria de aquella.

Los que en aquella coyuntura tomaron las armas, no
hicieron otra cosa que retomar los principios que inspiraron la
Revolución: “volvimos a la sangre de Madero, ultrajada por
Huerta y por Calles, y dimos a la Revolución un contenido
casi divino” “En nombre de los mismos ideales libertarios de
la Revolución, los cristeros se rebelaron contra Calles. No lo
hubieran hecho contra el porfirismo, [pero] la Revolución había
revelado algo que los católicos parecíamos tener en el olvido: que
la libertad es preciso conquistarla”.
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Si bien es verdad que en algunas de estas afirmaciones
resuena la emotividad propia de sus primeros discursos, hay que
aceptar que, como él mismo lo admitía, su pensamiento había
evolucionado hacia una visión sincrética –quizá demasiado– del
catolicismo y los ideales revolucionarios: “La fe católica y la
Revolución Mexicana son las dos antorchas inextinguibles que
iluminarán el porvenir si sabemos conjugar constructivamente
esos dos hechos concretos, profundamente incorporados en el
alma y la historia nacionales”. Ya anteriormente, había escrito a
Rius Facius en esa misma línea:
No hay razón doctrinaria ni táctica para perpetuar la
pugna irreconciliable entre la Iglesia Católica y el régimen
revolucionario mexicano. Esa pugna se mantiene por intereses
políticos disfrazados de amor a la Iglesia y tratando de utilizar
esta con perjuicio evidente para ella.

Esta postura sincrética le llevó a constantes enfrentamientos
–que no evadía–, con intelectuales y columnistas, tanto del bando
católico como del revolucionario. Con los primeros, son célebres
sus diatribas con Jesús Guiza y Azevedo, quien para refutarlo
le dedicó un libro completo. Quedan para trabajos posteriores
esas controversias, pues no forman parte del objetivo de esta
investigación.
El cambio de posicionamiento de Capistrán se dio en
el contexto de un reacomodo en las relaciones entre el Estado
mexicano y la jerarquía católica. Un modus vivendi pactado en 1929
y que, de hecho, no sería sino hasta el gobierno de Ávila Camacho
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que comenzara a plasmarse de lleno en un doble compromiso: por
parte del gobierno, la no aplicación de las leyes que obstaculizaran
la labor de la Iglesia; por parte de jerarquía, la desautorización,
cuando no condena, de los actores católicos que buscaran servirse
de la religión para lograr cambios políticos a través de la resistencia
armada. En estas circunstancias, mientras que un grupo de ex
miembros de la Liga fundó en 1940 una agrupación llamada
“Integrismo Nacional” para desde ahí seguir combatiendo lo que
consideraban serias amenazas para la religión católica, Capistrán
Garza marcó su distancia e inició, justo en este tiempo, un camino
distinto que lo llevó a segregarse de la mayor parte de sus antiguos
correligionarios. Un camino también diferente al acomodo que
la jerarquía católica había optado por razones de practicidad –o
de imperiosa necesidad– a las políticas gubernamentales, pues,
en el caso de Capistrán, no fue el cese de la beligerancia de los
gobiernos cada vez más conservadores emanados de la Revolución
lo que gestó su transformación, sino sobre todo un convencimiento
profundo de que las tesis que tanto la Revolución como la Iglesia
católica postulaban en materia social estaban hermanadas.
Consideraciones finales
Los escritos autobiográficos, entre ellos, cartas como la que
escribió a Rius Facius en 1959, nos permiten conocer a fondo
las motivaciones de René Capistrán Garza, tanto en su etapa
de contrarrevolucionario como en la de “armonizador” de los
principios católicos con aquellos de la Revolución.
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En ellos, muchas veces se encuentran pasajes de autocrítica
en los que reconoce algunos errores y los atribuye, en parte, a
su juventud. Por ejemplo, a propósito de su nombramiento como
jefe civil del movimiento cristero y embajador plenipotenciario
de la Liga y ante la jerarquía y el gobierno de Estados Unidos,
señala: “Mi error y responsabilidad gravísimos consistieron en
haber cedido, por vanidad y amor propio a las instancias de la
Liga para que aceptase las dos decisiones”.
La crítica que hacía a las posturas extremistas de algunos
grupos contrarrevolucionarios, a partir de su transformación en
un decidido defensor de la Revolución, tiene el mérito, si cabe
esta expresión, de ser hecha por alguien que fue primeramente un
convencido sostenedor de esos postulados.
Su admiración por la Revolución, por otro lado, parte,
según explica él mismo, de que esta fue capaz de implantar en la
sociedad los postulados cristianos en materia de justicia social,
aunque haya sido a fuerza de latigazos.
Su acercamiento a los planteamientos revolucionarios y
su afán de mostrar la afinidad de estos con la doctrina católica,
no obstante su intención de aproximar a las partes en pugna, no
fue bien recibido por sus antiguos correligionarios y por un gran
número de católicos que, durante años, siguieron viendo trasfondos
socialistas y ateos en todo lo que se llamara revolucionario y, en
René, simplemente a un traidor, cuando no a un vendido. Quizá
su fracaso para obtener ese acercamiento se debió, en buena parte,
a los métodos que utilizaba para fustigar a quienes no compartían
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su nuevo punto de vista, esto es, la exposición apasionada de sus
argumentos y el modo poco empático de referirse a sus adversarios
que, por otro lado, eran los mismos métodos que antaño había
empleado para atacar la Revolución.
Con todo, algunas de sus apreciaciones en torno a lo que
realmente originó una pugna de tanto tiempo entre el Estado y
la Iglesia católica, son especialmente rescatables para evitar en
lo sucesivo ese tipo de enfrentamientos, esto es, no dar un peso
inconmensurable a situaciones que son pasajeras y accidentales,
sino privilegiar el camino del diálogo, mejor que buscar tensar la
situación hasta el punto de que el contrario tenga que rendirse. Un
legado que permanece vigente.
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�Desterritorialización de la costa quintanarroense:
el caso de Playa del Carmen
De-territorialization of the Quintana Roo coast:
the case of Playa del Carmen
Miguel Pinkus Rendón
Centro Peninsular en Humanidades y Ciencias Sociales
CEPHCIS-UNAM
https://orcid.org/0000-0002-2839-9610

Ashantti Vereniss López Niquete

https://orcid.org/0009-0002-3532-1907

Abril Monserrat Gonzalez-Ku

https://orcid.org/0009-0006-5339-8536
Recibido: 31 de agosto de 2024
Aceptado: 19 de diciembre de 2024

Resumen: El territorio de Quintana Roo, México desde 1902 (fecha
de creación), ha sido artífice de una gama de acontecimientos que han
repercutido en la apropiación, uso y manejo de los bienes comunes
naturales que tienen en su interior. Es por ello, que el presente artículo se
aboca a analizar cuáles han sido las variaciones políticas, socioculturales,
económicas y cómo éstas han impactado en la conformación del paisaje
y la transformación en el vínculo con los bienes comunes naturales.
En particular se analiza el caso de Playa del Carmen como ejemplo de
lo sucedido en la costa oriental del estado. En este sentido, se puede
vislumbrar que en las seis primeras décadas del siglo veinte la dinámica
económica giraba en torno a la utilización de los elementos naturales
maderables o no maderables (corte del chicle) sea por particulares,
Sillares, vol. 4, núm. 8, 2025, 36-82
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares4.8-157

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�Miguel Angel Pinkus, Ashantti Niquete y Abril Gonzalez-Ku

compañías explotadoras, ejidos o colectivos de estos. A partir de
principios de los años setenta se da un cambio abrupto, que es cuando
la política pública federal promueve al turismo como eje conductor del
sistema económico, tomando en un primer momento a Cancún como
polo de desarrollo y posteriormente a finales del siglo XX a la Riviera
Maya, lo que conlleva a un crecimiento urbano, cambios de uso del
suelo y tenencia de la tierra. Este estudio pretende dar un panorama de
la desterritorialización de las comunidades costeras desde la historia
ambiental y oral.
Palabras clave: Quintana Roo, Territorio, Ejidos, Turismo.
Abstract: Since 1902 (date of creation) Quintana Roo, Mexico territory
has been the architect of a range of events that have had repercussions
on the appropriation, use and management of the natural commons
within it. For this reason, this article focuses on analyzing the political,
socio-cultural and economic variations and how these have impacted
the landscape and the transformation of the link with the natural
commons. In particular, the case of Playa del Carmen is analyzed as an
example of what has happened in the eastern coast of the state. In this
sense, it can be seen that in the first six decades of the twentieth century,
the economic dynamics revolved around the use of natural timber and
non-timber elements (gum cutting), whether by individuals, exploiting
companies, ejidos or their collectives. At the beginning of the 1970s,
there was an abrupt change, when federal public policy promoted
tourism as the driving force of the economic system, first in Cancun and
then in the late 20th century in the Riviera Maya, which led to urban
growth, changes in land use and land tenure. This study aims to provide
an overview of the deterritorialization of coastal communities from an
environmental and oral history perspective.
Key words: Quintana Roo, Territory, Ejidos, Tourism.

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Introducción
El sureste de México ha atravesado una serie de reconfiguraciones
a través del tiempo, no solo hablando de la parte de división
política, sino también desde la perspectiva paisajística,
sociocultural y socioeconómica. Desde la creación de Quintana
Roo como territorio a principios del siglo XX, proveyó varios
acontecimientos sociopolíticos a nivel regional y nacional
(revolución mexicana) que dieron una dinámica de pertenencia
del territorio y del entorno que en él se encontraba. Tales como
la fundación del territorio, luego la reincorporación a Campeche
y Yucatán, para finalmente casi a mediados del siglo XX, la
designación como estado de la República Mexicana.
En este sentido, el territorio de Quintana Roo ha tenido
cambios importantes en cuanto a los bienes comunes naturales1
y aprovechamiento de sus alrededores, cabe señalar que en sus
inicios como entidad federativa contaba con una alta diversidad
biológica y baja concentración poblacional humana, misma
que paulatinamente ha cambiado en poco más de un siglo, pero
incrementándose aceleradamente en las últimas décadas y con
mayor medida las costas quintanarroenses.
Es por ello, que en el presente trabajo se pretende dar
cuenta de los cambios enfrentados en el espacio-territorio
1

Se utiliza Bienes Comunes Naturales (BCN) y no Recursos Naturales pues la noción de los BCN se opone a la visión utilitarista de los elementos y servicios naturales
para apostar a una revalorización y apropiación de los bienes que conforman los territorios (Ivars, 2013). Sin embargo, en la lectura de este texto se hace uso del concepto
de Recursos Naturales solo en las citas textuales o cuando se trata del análisis desde la
lógica mercantilista para contrastar las reflexiones.

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quintanarroense, poniendo como ejemplo la costa central del
estado, particularmente la población de Playa del Carmen en los
últimos 70 años. En el cual se recurrió a analizar cuáles han sido
las variaciones políticas, sociales, socioeconómicas, y cómo éstas
han impactado en la conformación del paisaje y la transformación
en el uso de los bienes comunes naturales.
Para conseguir esta meta, el trabajo se abordó desde tres
diferentes aspectos de obtención de información: a) Se abocó a
la tarea de recopilar las primeras fuentes de manera diacrónica,
para explicar el proceso de las políticas públicas que incidieron
en la segmentación de las actividades productivas, así como la
adquisición y usufructo de los bienes comunes naturales del
territorio. b) Se realizó la búsqueda de cartografía histórica (física
y digital) para dar cuenta de la tenencia de la tierra, poniendo
énfasis en los cambios que se favorecieron durante la repartición
agraria y a raíz de las modificaciones del artículo 27 constitucional.
C) Finalmente, para conocer de primera mano la historia oral de
los pobladores de Playa del Carmen, respecto a la percepción del
cambio territorial que experimentó la otrora ciudad en las últimas
décadas, se llevaron a cabo talleres de mapeo participativo, así
como entrevistas semiestructuradas con personas nativas del
lugar o que tengan varias décadas de habitarlo.
Conformación del territorio Quintanarroense
No se puede entender la dinámica del sur de México, sin explicar
un poco los sucesos ocurridos a mediados del siglo XIX, es decir,
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la Guerra de Castas. La cuál no sólo trastocó el tejido social que
se vislumbraba dada la opresión hacia los mayas en la Península
de Yucatán, y que se cristalizó en 1847, amén que durante la
colonia ya habían ocurrido varias rebeliones por las precarias
condiciones en que éstos se encontraban. Lo que forzosamente
conlleva a transformaciones socioculturales en la gente originaria
y/o que se ha ido estableciendo en la línea del tiempo.
Según lo escrito por Navarro (1968, 1976) “los criollos
utilizaron desde la represalia de privar a los indios de los derechos
que les habían concedido en la constitución de 1841 hasta
prohibirles el uso de las armas, concentrarlos en determinadas
localidades, obligarlos a recibir instrucción religiosa y, cuando no
bastaran los consejos, corregirlos según su índole y costumbres”.
Por ello, para luchar por derechos humanos y políticos se dio
una rebelión en contra del grupo del poder, como reacción, el
gobierno en turno que no solo deseaban acabar con la revuelta
sino con visión a que se apoderaran de la Península, invitaba a
extranjeros a contribuir en la misma.
En esta sublevación se pudo observar una segmentación
del territorio, que no solo aplicaba a lo humano, en donde, en
las ciudades de Mérida y Campeche se asentaron las poblaciones
mestizas y la blanca, en tanto que en la parte oriental de —en
ese entonces Yucatán —se establecieron las comunidades mayas.
Aunado a ello, mientras en la parte que habitaron los primeros era
principalmente de selva baja caducifolia, en tanto la colonizada
por los indígenas se configuraba por selvas medianas y altas con
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una alta humedad en lo conocido como “montaña”, lo que le daba
acceso a multiplicidad de bienes comunes naturales para utilizar
(Villalobos 2006).
Cabe señalar que previo a la guerra, desde la época
colonial, se había dado la explotación de maderas tales como
el Palo de Tinte Haematoxylum campechianum en las zonas
bajas inundables, mientras que el Cedro Cedrela odorata, y
la Caoba Swietenia macrophylla en las zonas selváticas, todas
ellas sumamente apreciada en Europa, tanto así, que la piratería
en el Caribe y puntualmente en las costas Quintanarroenses fue
contemplado desde siglos anteriores. En este sentido, y volviendo
al conflicto, la explotación de madera continuó siendo importante,
ya que, durante este se dio una asociación estratégica entre los
rebeldes mayas y la Honduras Británica (Belice), en la cual, los
primeros dejaron que los británicos explotaran regiones de la
selva bajo su protección, mientras que les dotaran de insumos
para la guerra, así como otras materias provenientes de la Gran
Bretaña. Cabe señalar, que, durante el período en cuestión, en
algunas regiones del territorio se daba una triple explotación
forestal. Por un lado, los mayas rebeldes del sur y oriente, una
segunda por las empresas colonizadoras (Compañía Colonizadora
de Faustino Martínez y Compañía Colonizadora de la Costa
Oriental de Manuel Sierra Méndez) y una tercera por los ingleses
que rentaban las tierras de uso, en varias ocasiones, pagando los
terceros a los dos primeros por una misma extensión territorial
por el conflicto armado.
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La cruenta lucha duró poco más de 50 años, con una
gran cantidad de caídos de ambos lados, y, como una medida de
Porfirio Díaz se divide la Península de Yucatán en dos Estados
(Campeche y Yucatán) y un naciente territorio, Quintana Roo
(Figura 1).
Quintana Roo se creó con la zona que desde más de medio
siglo atrás estaba ocupada por los mayas rebeldes y en la que
el Estado de Yucatán no ejercía de hecho jurisdicción política y
administrativa. Prácticamente, el decreto del 24 de noviembre
de 1902 que creó el Territorio Federal de Quintana Roo, no
hizo sino darle carácter constitucional de Territorio Federal a
una región que desde 1848 se sustrajo del poder político del
Estado de Yucatán (González Duran 19742 en Macías 2002).

No obstante, Macías (op cit.) sostiene que hubo más
variables a considerar para dicho decreto. Por un lado, dado
que los mayas orientales solo ocuparon parte del territorio
mencionado (Tulum hasta el río Hondo), quedando fuera la
parte norte, la cual, ya era controlada por empresas particulares
establecidas, incluyendo las islas Mujeres y Cozumel, bajo
oligarquías que hacían explotación forestal. Por otro lado, dado
que la comercialización y flujo económico se daba por la parte
marítima a consecuencia de los pocos caminos terrestres que
existían, era imprescindible tener un control fiscal de todas las
transacciones que se llevaron a cabo en los principales nodos de
embarcación y puntos prioritarios del territorio.
González Durán, Jorge. 1974. La rebelión de los mayas y el Quintana Roo
chiclero. Mérida, Yuc. Dosis, 80 p.
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Figura 1. Proyecto de límites entre el Estado de Yucatán y el territorio de
Quintana Roo (1904). Tomado de Mapoteca Manuel Orozco y Berra 2024.

Árboles y maderas
La geografía de Quintana Roo nos demuestra que más del 80 %
del territorio presenta una gama de tipos de selvas con gradientes
tanto de altitud (5 hasta 40 m) como de la caducidad que tiene
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las hojas en el follaje durante el año (caducifolia a perennifolia),
lo cual representa una alta diversidad de especies de plantas y
otros organismos. En este sentido, y como ya ha sido mencionado
anteriormente, la explotación de la madera en el territorio
quintanarroense data de siglos anteriores, en donde cuadrillas de
personas entraban en las selvas para extraer grandes cantidades
de árboles maderables y no maderables, es decir, de troncos que
servían en la construcción de casas (diferentes especies) u objetos
de valor (cedro y caoba), o aquellas cuyo producto sea derivado
de las plantas (tintes).
Al respecto, el corte de los árboles fue socorrido tanto
por los pobladores de los alrededores del monte, los mayas
rebeldes, como por los vecinos de la Colonia Británica, pasado
por las empresas Colonizadoras de diferentes, hasta los nuevos
ejidatarios cuando se da el reparto de las tierras en los gobiernos
del general Lázaro Cárdenas y Lic. Manuel Ávila Camacho (de
lo que se hablará más adelante). Por lo que la presión sobre los
ecosistemas ha sido constante a lo largo del tiempo, debido a los
desmontes que se hacía durante el corte de las maderas preciosas,
maderables y blandas, así como posteriormente para sacar las
trozas de árboles y enviarlas a los puntos de acopio y envío a
través de los afluentes, cuerpos de agua y el mar. Cabe mencionar
que por mucho tiempo no existieron los caminos terrestres entre
las poblaciones, por lo que la conexión entre sitios era por medio
del agua., e.g. en la costa central de Quintana Roo se trataba de
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dejar el producto en la costa para que fuera trasladado a Cozumel
que era un punto estratégico.
La dotación de tierras posrevolucionaria dió pertenencia
a las comunidades mayas ex combatientes de la guerra de Castas
de las selvas que ya habitaban, aunque también otras personas
ajenas al territorio quintanarroense con la finalidad de ocupar un
espacio poco poblado, como veremos posteriormente. Aunque
también siguieron las concesiones de explotación de madera a
particulares. Si bien, la explotación maderera se dió en todo el
territorio quintanarroense, fue más visible en el sur de la entidad
como puede apreciarse en la figura 2, esto relacionado al tipo de
selva alta que contenía ejemplares de cedro y caoba con mayor
tamaño.
La comercialización de la madera por las compañías
privadas era frecuente desde los años 30 del siglo XX, aunque se
intensificó a principios de los 50s por la creación de la paraestatal
(órgano descentralizado de gobierno) Maderas Industrializadas de
Quintana Roo (MIQRO), a la cual se le concedió una concesión de
veintinueve años (González et al. 2007). Como ya se mencionó,
la dotación de tierras le aportó a los pobladores de los ejidos la
posibilidad de vivir mediante el manejo de los bienes comunes
naturales, no obstante, a los ejidatarios se les hizo énfasis que
debían dejar selva para manejar y conservar, contrastando con
lo permitido a los ganaderos y agricultores extensivos (González
op. cit.).
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Figura 2. Flora de la Península de Yucatán. Comisión Colonizadora (1935).
Tomado de Taracena y Pinkus 2010.

Entre 1970 y 1980, el estado de Quintana Roo perdió más
de 500,000 ha de bosques tropicales (la tercera parte de su
superficie forestal hasta 1970). En este periodo se otorgaron
concesiones privadas denominadas, en ese tiempo, Unidades
Industriales de Explotación Forestal, siendo la más importante
la que fue otorgada a la empresa Maderas Industriales de
Quintana Roo (MIQRO) (Ríos-Cortéz, et al. 2012:252).
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Habrá que señalar que si bien se dió una explotación de la
madera preciosa sobre todo en la zona sur del estado, también se
continuó ejerciendo presión ilegal de los bienes en otros sitios del
estado, tanto maderables de alta apreciación (cedro y caoba), las
maderas utilizadas para la construcción de casas como para otros
propósitos no maderables (chakté Caesalpinia platyloba, jabín
Piscidia piscipula, chaká Bursera simaruba, chechen Metopium
brownei, tzalam Lysiloma bahamensis, entre otras)3. Sobre todo,
teniendo en cuenta la vasta cantidad de selvas que seguían siendo
terrenos nacionales y que eran susceptibles a ser utilizados.
Según Galletti (1999), con el otorgamiento de la empresa
MIQRO se dio un subsidio al desmonte, en donde la empresa solo
daba una cuota a los tenedores de la tierra pero éstos no tenían un
beneficio al aprovechamiento de sus montes.
Dándose cuenta del impacto que tuvo en el territorio la
tala de madera de manera constante por varias décadas a manos
de la empresas privadas, aunado a la finalización de la concesión
con MIQRO. Se pone en marcha el Plan Piloto Forestal entre
el gobierno de Quintana Roo y algunos ejidos con la finalidad
de tener un aprovechamiento forestal con una visión de largo
aliento sin acabar con los bienes comunes naturales que tenían.
Este plan se efectuó en los municipios de Felipe Carrillo Puerto y
Othón P. Blanco (Rebollar et al. 2002) con el apoyo federal de la
otrora Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos (SARH),
Los nombres en negritas hacen referencia al nombre que se les otorga en
el idioma maya.
3

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cuyos supuestos se encaminaron en que la selva debía representar
un atractivo económico para la población que la habitara, con
la finalidad de que no la destruyera, ya que los propietarios de
los montes debían ser actores de conservación por pertenencia
de capital natural, con miras de una economía forestal comunal
(Galletti op. cit.).

Figura 3. Croquis del ex-territorio de Quintana Roo (1933-1934). Tomado de
Mapoteca Manuel Orozco y Berra 2024.
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Otro producto no maderable que fue ampliamente
utilizado, que su corte data de la época prehispánica y con una
fuerte importancia económica a principios del siglo XX, es el
árbol del chicle (Manilkara zapota). Estos árboles son propios de
diferentes ecosistemas de México, incluyendo selvas, petenes y
dunas costeras, asimismo variando su envergadura dependiendo
de las condiciones físicas y biológicas que tenga.
Esta especie se comenzó a utilizar comercialmente desde
finales del siglo XIX principalmente en el estado de Veracruz
para la obtención de la resina que emanaba de las plantas, aunque
se dieron cuenta las Compañías explotadoras que el territorio de
Quintana Roo tenía una gran densidad de estos especímenes en el
entorno natural, con lo que las miras de explotación voltearon hacía
el sureste mexicano (Ponce-Jiménez 1990). Como consecuencia
de esto se comienza el poblamiento de la zona norte del naciente
estado, aunque de manera paulatina, ya que se daban poblaciones
flotantes migrantes que venían principalmente del vecino estado
de Yucatán “los hombres llegaban sólo durante el periodo de la
explotación del chicle (de junio a febrero), y como no hallaban
condiciones de vida urbana ni otra forma de trabajo (aunque
algunos se dedicaban al corte de maderas de marzo a junio), se
regresaban a su lugar de origen” (Pérez Águilar 2014:196).
Los campamentos chicleros llegaban al lugar señalado
con una buena biomasa de árboles de chicle para su corte,
asentaban pequeños poblados nómadas que incluían tanto a los
cortadores que extraían en precioso látex, con cortes en forma
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de “y”, no tan profundos como para matar a la planta, pero sí lo
suficiente para que salga el líquido, por otro lado las personas que
ponían a calentar el producto colectado, para que disminuyera
su humedad menor al 33% y resumirse para luego colocar la
goma en marquetas de 10 a 12 kg, así también lo capataces de
las principales compañías explotadoras, así como los cocineros
que alimentaban a todos los anteriores (Kawakami 2022). Por lo
que, como señalan algunos autores (Pinkus 2016) en ocasiones se
daba una migración de toda una familia para ir al corte de chicle
en la selva quintanarroense.
Toda la producción de chicle era vendido vía marítima a
los Estados Unidos a alguna de las grandes compañías William
Wrigley Jr. Company, la Beech-Nut Company y la American
Chicle Company. Las dos últimas tenían como subsidiaria en
México a la Mexican Explotation Company (Kawakami 2022).
Para lo que es la costa central de Quintana Roo, desde 1910 se
tenían censos de campamentos chicleros en Isla Mujeres, Tulum,
Playa del Carmen y Cozumel (Pérez Aguilar 2014). Siendo éste
último, el sitio de almacenamiento y exportación del chicle a
través de la Aduana de la isla de Cozumel (Ramos Díaz 1999).
La explotación chiclera inició en Quintana Roo por
empresas particulares con concesiones gubernamentales, no
obstante, se hace mención que en territorios ocupados por mayas
en ocasiones llevaba a conflictos por el usufructo “En 1919 …
un grupo de 6o mayas destrozó el campamento chiclero que
Pardío [Carlos] tenían en Playa del Carmen. Comandados por
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el jefe de la aldea Chumpóm saquearon el lugar“ (Ramos Díaz
1999:178). Es por ello que el gobierno federal buscó una alianza
con los ex rebeldes mayas dirigidos por el general Francisco
May, a tal grado, que incluso hubo reuniones del Gral. May
con el presidente Carranza, dotándolos finalmente a los grupos
indígenas de tierra para la explotación de la goma. Sin embargo,
se dieron nuevas concesiones particulares a personas influyentes
en los gobiernos federal y estatal a finales de los años 20’s con lo
que se reactivó el descontento de los mayas. Lo que llevó a una
serie de encuentros y desencuentros entre representantes de las
diferentes instituciones, las compañías chicleras particulares y los
grupos indígenas que no estaban en una completa homogeneidad
de pensamiento (Kawakami 2022). Cabe mencionar que en este
proceso de producción y mercantilización de la materia prima
para la elaboración del chicle, llevó como consecuencia la
construcción de una red de caminos —habrá que recordar que
casi todo el comercio se realizaba por las vías marinas y venas de
ríos— para tratar de conectar los campamentos chicleros con las
centrales chicleras (Pérez Aguilar 2014).
Todo ello sucede en medio de una gran producción de la
valiosa resina que se continuaba exportando, lo cual persistió en la
década de los 30’s, vislumbrando tanto en la figura 3 con los más
de 90 permisionarios de explotación chicle con comparativas entre
los años 1931 a 1934. Así también, en la figura 4 aparecen tanto
permisionarios como los ejidos con concesión de explotación,
incluyendo al recién formado ejido de Playa del Carmen.
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Figura 4. Carta general del territorio de Quintana Roo. Tomado de Mapoteca
Manuel Orozco y Berra 2024.

La producción de chicle comenzó su debacle cuando
aparece la goma de mascar sintética derivada de polímeros de
petróleo (acetato de polivinilo) en los años de 1950, con lo que se
fue reemplazando paulatinamente en la siguiente década la savia
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del chicozapote tanto por los costos como por la disponibilidad
de la nueva goma. En la actualidad, existen todavía consorcios y
cooperativas que utilizan el chicle derivado del árbol de manera
artesanal.
Reparto de la tierra
Como ha sido señalado en apartados anteriores, previo al
decreto de la creación de Quintana Roo y en sus primeras décadas,
la tenencia de este territorio estaba dividido en los terrenos
nacionales que eran del estado de manera oficial y aquellos que
pertenecían a los asentamientos humanos —habrá que acotar
que durante la rebelión maya, se apropiaron de tierras aledañas
que posterior al conflicto algunas de ellas aún eran posesionarios
las poblaciones rebeldes—. Por lo que el manejo del territorio
básicamente era dado por el gobierno mediante los permisos de
usufructo del entorno (explotación maderera principalmente) a
consorcios, compañías o particulares. No es hasta posterior a la
revolución mexicana, cuando aparece una nueva forma de tenencia
de la tierra, los ejidos y la repartición del área de Quintana Roo.
Según Careaga e Higuera (2011) el reparto de tierras
comenzó con la presidencia de Emilio Portes Gil (1928-1930)
en el sur del estado, el cual dependía de la vocación productiva
para la extensión del dote, sin embargo, debido a la problemática
de extinción jurídica del territorio, los repartos de 1931 a 1935
se hacen a través de los Estados de Campeche y Yucatán,
reanudándose a lo largo de todo el territorio con Lázaro Cárdenas,
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ya como entidad federativa, dentro de los que se incluye al ejido
de Playa del Carmen. Por lo que de 1928 a 1958 se dotó de tierra a
58 ejidos, siendo los gobiernos de Cárdenas y Ávila Camacho los
que fundaron un mayor número, 19 y 22 respectivamente.

Figura 5. Carta registro de Quintana Roo (1944). Tomado de Mapoteca
Manuel Orozco y Berra 2024.
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A decir de González et al. (2007) los ejidos fueron formados
aplicando criterios de posesión de la tierra a chicleros y poblados
mayas, así como otorgamiento por criterios forestales para el corte
de maderas principalmente en el sur (420 ha por ejidatario), todo
ello con la finalidad que los grupos pudieran vivir principalmente
del corte de chicle. Aunado a ello se les obligaba por ley a los
ejidatarios a conservar las selvas y manejarlas racionalmente.
En mapas de mediados de ese siglo se puede vislumbrar la gran
cantidad de tierra en manos de los ejidos y gran parte de reserva
forestal (figura 5).
En la costa nororiental se asentaron tres ejidos desde la
primera década de la repartición: el ejido Puerto Morelos en 1936
con 21420 ha, un año después el ejido Playa del Carmen con una
dotación de 22680 ha, en 1938 también se dota de terreno al ejido
de Tulum con 9660, todos ellos con una vocación más encaminada
a la chiclería y como punto estratégico para el almacenamiento
del producto antes de enviarse a Cozumel.
En contraste, la política agraria para las décadas de los
60 y 70’s cambió diametralmente, hacia una mirada agrícola
y ganadera, con fuertes transformaciones de uso del suelo,
repartiendo tierras de 20 ha por ejidatario sin el compromiso antes
dado del manejo considerado del entorno (Gallieti 1999). Como
una respuesta a esta política pública, es que se comienzan a realizar
planes alternos, como se señaló anteriormente en el apartado de
árboles y maderas, buscando una recuperación y preservación de
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las selvas deterioradas con los actores sociales posesionarios de
la tierra y que actuaran en conjunto, en sociedades de ejidos.
En la actualidad, se tiene un registro de que Quintana
Roo posee 279 núcleos agrarios, lo que representa poco más de 2
millones 769 mil hectáreas con 60588 beneficiarios (RAN 2024).
El 59.5% de los terrenos ejidales están asentados en selvas,
contrastando con el 26.3 % que está relacionado a la ganadería,
con pastos naturales o agostaderos.
Un golpe que afectó a los ejidos no sólo en Quintana
Roo sino en toda la república fue la modificación del artículo 27
constitucional y por ende a la ley agraria, desmembrando en muchas
ocasiones a los ejidos y perdiendo de vista el vínculo comunal
que en ellos se daba, más aún con la inserción de programas
de parcelamiento —tal como el Programa de Certificación de
Derechos Ejidales y Titulación de Solares (Procede)— que
otorgaban prácticamente títulos de propiedad y enajenación de
los territorios ejidales a particulares o incluso a empresas, como
sucedió con gran parte de la costa quintanarroense. Esto es lo
que ha hecho que terrenos ejidales hayan sido utilizados para
edificar ya sea hoteles de importantes cadenas internacionales o
inmobiliarias, lo cual está íntimamente relacionado con el boom
turístico. Incluso en últimas fechas, se han hecho expropiaciones
en los dos ejidos costeros relacionados con el Tren Maya, al ejido
de Playa del Carmen se le sustrajeron 59.4 ha, en tanto que al de
Tulum 66 ha (RAN 2024).
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Crecimiento poblacional e impacto turístico
Hasta la década de los años 70 del siglo pasado, el crecimiento
del estado de Quintana Roo había sido de forma paulatina,
siempre dirigida hacia el aprovechamiento de los bienes comunes
naturales, ya sea el corte de madera o la chiclería de forma
particular o de los ejidos o consorcios de éstos, hasta la ganadería,
en donde se realizó un cambio de uso del suelo hacia la parte
agrosilvopastoril, siempre con una vocación de explotación del
entorno. Sin embargo, en la década siguiente la costa de Quintana
Roo se vuelve un nodo fundamental para el modelo de desarrollo
basado en el turismo, ideado como una estrategia de diversificación
y acumulación de capital ante la crisis petrolera. Esto llevó a una
transformación del Estado hacia los principios neoliberales para
facilitar la expansión de dicha actividad económica de la mano
del sector privado. En consecuencia, se invierte en infraestructura
y los esfuerzos se concentran en el desarrollo de los Centros
Integralmente Planeados (CIP’s).
Si bien el gobierno del presidente Gustavo Díaz Ordaz
tuvo la idea de buscar nuevas fuentes de divisas eligiendo
a Cancún como punto de partida del turismo en el sureste
mexicano, se tuvo que empezar desde la búsqueda de mano de
obra (trabajadores chicleros) para el desmonte de la zona hasta
la búsqueda de financiamiento del proyecto hotelero a mando del
Banco Interamericano de Desarrollo, e incluyendo la construcción
del Aeropuerto Internacional de Cancún (Careaga y Bonfil 2011).
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Así pues, es en los años 80 cuando se da un cambio radical
por la continua edificación hotelera de la ciudad de Cancún. El
boom hotelero, no ha parado desde ese entonces y se ha hecho
expansivo hacia el sur de la costa, abarcando zonas conocidas
como la Riviera Maya (Puerto Morelos, Playa del Carmen, Puerto
Aventuras y Tulum) y lo que ahora se conoce como Costa Maya
(Mahaual).
Muchos de estos cambios se han realizado a costa de
territorio ejidal a bajo costo y con un crecimiento poblacional
descomunal, no solo por los hoteles que en estos lugares se han
edificado sino por el personal para soportarlos. Una consecuencia
de la política de desarrollo en los polos turísticos es el rápido
aumento de la población, impulsado por una intensa migración
hacia estas nuevas áreas que brindan oportunidades económicas.
Este proceso va acompañado de un crecimiento urbano
igualmente acelerado, aunque desorganizado y caracterizado por
un alto grado de exclusión, como se ha visto en Playa del Carmen
(Castillo-Pavón y Méndez Ramírez 2017, 101-118).
Como se puede observar en la tabla 1, el crecimiento de
Playa del Carmen fue de forma apresurada desde los años 2000,
lo cual está relacionado con la edificación masiva de cuartos
hoteleros, así como de vivienda para las personas que brindaban
los servicios tanto en esta ciudad como posteriormente en los
complejos hoteleros cercanos que están a lo largo de la costa
quintanarroense.
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Tabla 1
Población municipal y de Playa del Carmen por décadas 4. + Tomado
de COESPO Quintana Roo 2010. *Cozumel era un solo municipio
que incluyó a Playa del Carmen hasta 1993.

Año

Población en
el municipio

Población en Playa
del Carmen

2020

Solidaridad 333800

304,942

2010

Solidaridad 159310

149923+

2000

Solidaridad 63 752

43,613

1990

Cozumel 44903 *

3,098

1980

Cozumel 23 270*

737

1970

Cozumel 12 622*

S/D

1960

Cozumel 7562*

98

Encarnar el territorio: la percepción de los pobladores de
Playa del Carmen
Una de las mayores representaciones que aluden a la conformación
del paisaje y la transformación en el uso de los bienes comunes
naturales son los mapas. Como hemos visto a lo largo de este
artículo la cartografía ha dado cuenta del desarrollo histórico
ambiental de la zona de la costa quintanarroense. Los mapas
suelen ser grandes aliados para sintetizar y presentar información,
Tomado de INEGI Censo de Población y Vivienda 2020, Censo de Población y Vivienda 2010, XII Censo General de Población y Vivienda 2000, XI
Censo General de Población y Vivienda 1990, X Censo General de Población
y Vivienda 1980, IX Censo General de Población 1970, VIII Censo General
de Población 1960.
4

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sin embargo, cada mapa se produce en distintas relaciones de
poder determinadas, ya sean culturales, políticas o sociales. Es
importante mencionar que no son neutros y por esto es difícil
representar la realidad tal cuál la vemos, pues depende de quién
mire. Los mapas suelen representar de una manera gráfica,
ideas homogeneizadas sobre los territorios desde delimitaciones
geográficas hasta elementos del paisaje.
No obstante, existen otras formas de confabular los mapas
más allá de los límites del relato cartográfico elaborado desde
una gráfica monofónica. En este sentido, la elaboración crítica
de mapas desde la pluralidad de miradas es otra forma de narrar
el territorio, esto conlleva a buscar y generar espacios para el
intercambio colectivo de memorias y saberes, se desarrollan
narrativas y representaciones sobre los territorios de maneras
diversas y contrahegemónicas en comunalidad.
Para poder lograr una encarnación común del territorio
es necesario transitar también por dos distintas dinámicas, en un
primer lugar el proceso de desterritorialización pues este considera
“una pérdida de la relación natural de la cultura con los territorios
geográficos y sociales” aunque no necesariamente implica una
pérdida total, (García Canclini, 1989) al perder la agencia o
abandono al territorio sucede al mismo tiempo una búsqueda de
construcción (Herner, 2009: 168) configurando así una segunda
dinámica, el proceso de reterritorialización, este pretende dar cuenta
de “una reinvención social, incidir en los efectos causados sobre las
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formas de vida y las transformaciones en sus identidades con la
finalidad de preservar la memoria histórica en la reconfiguración
de nuevos espacios y generar un mayor desarrollo de la sociedad
en general” (González y Ceballos, 2018).
Con el fin de conocer estos procesos, se propone desde
la investigación cualitativa con un enfoque interdisciplinar
y colaborativo utilizar la técnica del mapeo colectivo para
generar una elaboración crítica de mapas. Como herramienta de
intercambio colectivo, el mapeo se plantea como una práctica de
reflexión en el cual el mapa es el medio y no el fin (Ristler y Ares,
2013). Permite a través de representaciones gráficas, construir
y socializar otras representaciones territoriales, visibiliza otras
dimensiones buscando las memorias que prevalecen y lo que hace
significativos a los territorios para las personas que los habitan
(La Fuente y Hornillo, 2017).
Así pues con el apoyo de esta herramienta buscamos
representar la historia oral de los pobladores de Playa del
Carmen respecto a los procesos de desterritorialización y
reterritorialización que ha experimentado la ciudad en las últimas
décadas para aportar otras miradas, otros entendimientos y otras
construcciones del territorio de Playa del Carmen en colaboración
con quiénes lo han habitado.
El trabajo de campo se llevó a cabo del 28 de mayo al 25 de
junio del 2024 en el municipio de Solidaridad al norte del Estado,
específicamente en la cabecera municipal en Playa del Carmen. La
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indagación sobre las maneras en las que se genera y se manifiesta
lo común en esta ciudad nos llevó a idear una organización
basada en encuentros mixtos: colectivos e individuales. Este
último formato también permite las intervenciones colectivas
en los mapas desde la generación de diálogos e interacciones
gráficas entre participantes, en donde se podrían ligar sus propias
experiencias y memorias sobre el territorio. En este sentido, la
construcción colectiva de conocimiento a través del mapeo fue
nutrido por cada participante desde sus propias percepciones,
saberes, habilidades, historias, recuerdos, emociones y sentires.
Las herramientas utilizadas para dicho mapeo fueron
4 planos urbanos de la localidad de Playa del Carmen a escala
1:1000. La intención era ser intervenidos por un aproximado de 1
a 4 personas por mapa. Cada mapa representaría una década clave
para los fines del presente estudio, es decir, un mapa representaría
el año de 1980, otro 1990, otro inicios del 2000 y finalmente un
mapa para la representación del 2010.
El mapeo fue complementado con un guion de preguntas
nombradas “disparadoras”, las cuales fueron categorizadas
de acuerdo con las metas de este estudio. De tal forma que el
cuestionario se dividió en la categoría de espacio urbano, bienes
comunes naturales y actividades económicas. Estas preguntas
no sólo vislumbraron las categorías de interés, sino también
fueron un apoyo para la orientación de los participantes durante
el ejercicio de memoria en relación a su ambiente físico y
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sociocultural. Asimismo, fueron clave para indagar y dar cabida a
la profundización de sus sentipensares sobre el territorio, puesto
que al ser preguntas semiestructuradas hubo flexibilidad y apertura
para un diálogo activo y para conducir e integrar las narrativas
desde las propias vivencias de los habitantes. Así compartieron
un enriquecido panorama histórico y cultural.
El primer participante clave fue contactado a través de
la red social de Facebook en una robusta y sólida comunidad
activa en el grupo llamado “Recuerdos de Playa del Carmen”.
Dicho participante fue identificado a partir de las descripciones
nombradas en las interacciones con otros usuarios relacionadas a
la temporalidad, los recuerdos evocados y los sentires plasmados.
Este primer contacto fue el vínculo para invitar a un primer
participante ejidatario para el mapa de 1980, a quien se visitó
en la casa ejidal de la localidad, donde a su vez se encontraban
otros ejidatarios quienes se unieron a la actividad, mientras que
otros decidieron solo observar y se unieron para afirmar algunos
recuerdos. Los participantes de los otros tres mapas, 1990, 2000
y 2010, fueron contactados a través de la convocatoria compartida
en redes sociales y de voz en voz. Los encuentros fueron
coordinados de acuerdo a las posibilidades y oportunidades de
cada persona.
En el mapeo colectivo de 1980 participaron dos ejidatarios
originarios de Playa del Carmen. Los participantes siempre se
mostraron emotivos e incluso cada recuerdo fue acompañado de
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un relato histórico. Esto último es valioso, pues fue únicamente en
este mapa en donde se basaron casi en su totalidad en la historia
oral para compartir sus conocimientos sobre el territorio (Véase
Figura 6).5

Figura 6. Cartografía Colectiva de 1980.

Al finalizar la actividad un ejidatario, muy bondadoso, compartió muchas
otras valiosas historias y datos históricos de su infancia y juventud en Playa
del Carmen, los cuales por los objetivos de este estudio no se harán mención.
Sin embargo, esto puede ser una invitación para colaborar en la salvaguarda de
la memoria colectiva de una localidad con un desarrollo turístico desenfrenado
en donde la globalización trastoca a profundidad la identidad territorial haciéndola difusa e incluso silenciosa.
5

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Tabla 2
Elaboración propia de acuerdo al vaciado de información desde las categorías de análisis del mapeo colectivo de Playa del Carmen de 1980.

De acuerdo a los datos compartidos por los participantes
se muestra un apasionante, profundo y vasto conocimiento sobre
el contexto histórico de la localidad como el año de su fundación,
la identificación de las familias ejidatarias fundadoras de quienes
siempre resaltaron ser chicleros, los límites de los ejidos y tienen
muy presente que Playa del Carmen fue parte del municipio de
Cozumel.
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Además, se compartió mucha emotividad durante las
remembranzas sobre los primeros desarrollos urbanos de la
localidad. Como se mira en la figura 6, las formas de vida
devienen únicamente a los alrededores de la actual Av. Juárez a la
altura de la 5ta avenida muy cerca de la Capilla de Nuestra Señora
del Carmen hasta la actual calle 8. Como se observa en la tabla
2 el espacio urbano estaba conformado por pequeños locales de
servicio y comercio, así como de algunas pequeñas instituciones.
Más allá de ello solo había monte, no existían las calles y los
únicos caminos eran de terracería.
En ese pueblo costero, una localidad de embarque para
cruzar hacia la Isla de Cozumel, los bienes comunes naturales eran
abundantes, debido a que casi la totalidad de la mancha urbana
actual no existía en los años 80. Los participantes resaltaron
en todo momento la abundancia de otras especies con quienes
convivieron armónicamente. Destaca mucho la naturalidad con
la cual expresan haber visto venados, jabalís, cochinos, pavos
de monte y cocodrilos, por ejemplo. Muchas de las especies
mencionadas formaban parte de su cotidianidad, pues siempre
entraban a sus propiedades o estaban muy cerca de ellas. Hacen
mención del Patch Pakal, en donde sembraban un poco de maíz,
calabaza y achiote de donde se alimentaban los venados. También
destacaron la diversidad marina cuando expresaron con cierta
nostalgia y alegría que había “(...) mucho pescado” y recordaron
ir en busca de tortuga blanca por las noches. El arrecife es
nombrado con mucha presencia y familiaridad.
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Respecto a las actividades económicas se puede observar
en la figura 6 el asentamiento de escasos establecimientos locales
con servicios básicos y pequeños comercios que no van más allá
de la 5ta avenida con calle 8 como se mencionó anteriormente.
Destacan la artesanía, tiendas, restaurantes, hotelería y pesca.
El contexto del mapa de 1990 nos habla de la vida en
una costa donde aún la gente caminaba descalza y dormía
con las puertas abiertas de sus propiedades. Este último dato
fue mencionado con mucha nostalgia por todos y todas las
participantes, en donde se entiende que era una zona segura y en
calma. En este mapeo la tradición oral sigue presente evocando
recuerdos sobre sus formas de vida ligadas a su territorio.

Figura 7. Cartografía Colectiva de 1990.
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Tabla 3
Elaboración propia de acuerdo al vaciado de información desde las categorías de análisis del mapeo colectivo de Playa del Carmen de 1990.

Este mapa vislumbra un cauteloso crecimiento, pues
en la categoría de espacio urbano se señalan asentamientos de
instituciones, comercios y servicios localizados en zonas aisladas
sobre la vegetación nombrada en el mapa anterior por los
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participantes como monte (Véase Figura 6 y 7). El espacio urbano
ya no se limita hasta la calle 8 con 5ta avenida. La superficie de
la creciente mancha urbana se mira casi sobre los límites de la
carretera federal hasta la avenida Constituyentes. Asimismo, se
cristaliza una transición de los comercios en donde la presencia de
tiendas locales con productos básicos y alimenticios o de servicios
locales coexisten con la introducción de cadenas comerciales
como se aprecia en la figura 7 con el pequeño supermercado
“San Francisco de Asís” y la presencia de empresas de transporte
como ADO, por poner algunos ejemplos. En esta década inicia la
ocupación de la Colonia Colosio.
Los bienes comunes naturales aún están presentes en la
cotidianidad de la población, pues se hace mención de diversas
especies no solo en los alrededores de la pequeña zona urbana,
sino también entre los asentamientos. Los cenotes, el manglar,
los venados (Odocoileus virginianus), los sereques (Dasyprocta
punctata), los monos araña (Ateles geoffroyi), la langosta
(Panulirus argus), entre otros, son nombrados en su vida habitual
con gran cercanía.
En relación a las actividades económicas resalta la
producción primaria con la pesca como una actividad importante
y muy presente en la dinámica de la localidad, desde su venta en el
litoral costero como la venta de casa en casa. Así como un sector
terciario con bares, antros, restaurantes, tiendas comerciales y
hotelería (Véase tabla 3).
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Dando un salto al milenio, la cartografía colectiva del año
2000 muestra un contexto con un litoral costero no erosionado,
con diversidad marina e infraestructura física sin un desarrollo
descomedido. Sin embargo, la proliferación de viviendas,
comercios e instituciones se extiende ya no únicamente hasta el
límite de la carretera Federal con avenida Constituyentes, tomando
como punto de partida donde se encuentra la Capilla de Nuestra
Señora del Carmen por la avenida Juárez con 5ta avenida, sino
que la mancha urbana incrementa más allá de la carretera Federal.
Proyectando un crecimiento hacia el noroeste.

Figura 8. Cartografía Colectiva del 2000.

La categoría de espacio urbano deja ver una diversidad
de instituciones, tiendas comerciales y de servicios y resalta
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la presencia de una pequeña plaza comercial llamada “Plaza
Pelicanos”(Véase Tabla 4), el cuál cristaliza el contraste de los
últimos años por introducir tiendas departamentales y cadenas
comerciales.
Tabla 4. Elaboración propia de acuerdo al vaciado de información
desde las categorías de análisis del mapeo colectivo de Playa del
Carmen del 2000.

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En los bienes comunes naturales sobresalen los recuerdos
de un litoral costero no erosionado, así como la presencia
de manglar, venados, monos, mapaches, coatíes, sereques,
murciélagos, aves, arañas, tayras y diversidad de especies marinas
como tortugas, rayas y bancos de peces a pocos metros de la línea
de la base de la costa en el mar territorial. Asimismo, aún resaltan
la presencia de cenotes en la zona urbana.
Referente a las actividades económicas destacan las
secundarias como se mira en la Tabla 4 con la construcción
de viviendas o fraccionamientos conocidos como “Misión
del Carmen” y “Galaxia del Carmen” al oeste de la Colonia
Colosio, cruzando la Carretera Federal. Así como la presencia
del sector terciario con servicios de restaurantes, hoteles, bares,
supermercados, tiendas y cadenas comerciales.
El mapa del 2010 ilustra con mayor transparencia
la dinámica y la exacerbada transformación socioterritorial
de Playa del Carmen en tan solo 30 años con una acelerada
reducción de la superficie señalada como monte en los mapas
anteriores. Asimismo, resalta en su contexto una localidad
segura hasta el 2016 cuando se percibió el incremento de
la inseguridad. Además, está más presente la planeación y el
desarrollo de viviendas e instituciones. Hasta este punto el
relato histórico está ausente y la narrativa reposa únicamente en
la identificación de ciertos lugares dentro de la mancha urbana
o los que están por construir.
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Figura 9. Cartografía Colectiva del 2010.

En cuanto a la categoría de espacio urbano se refleja
una reproducción de la mancha urbana más allá de la colonia
Ejidal, hacia el oriente, pasando la avenida 115. Asimismo, se
proyecta el continuo crecimiento de la zona noroeste paralelo
al litoral costero en donde se proyectan y materializan nuevos
fraccionamientos, zonas residenciales o de viviendas, así como
algunas nuevas instituciones públicas (Tabla 5).
En relación a los bienes comunes naturales no se identifican
especies con una presencia significativa en la mancha urbana,
únicamente a los alrededores de las nuevas viviendas cercanas a
zonas de construcción en donde figuran y se desplazan especies
como coralillos (Micrurus apiatus), tarántula azul (Tlitlocatl sp.),
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alacranes (Centruroides spp.), murciélagos y venados. También
se hace mención de cenotes por dicha zona entre los bordes de la
zona urbana y el monte.
Tabla 5.
Elaboración propia de acuerdo al vaciado de información desde las categorías de análisis del mapeo colectivo de Playa del Carmen del 2010.

En las actividades económicas el sector de la construcción
está sumamente presente en el desarrollo de zonas habitacionales,
comercios e instituciones públicas hacia el oriente cruzando la
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carretera federal. Además, destaca la llegada de cadenas comerciales
de mayoreo como CEDIS Coca-Cola y el Sam´s Club. Así como de
otras Plazas Comerciales como lo es “Centro Maya”.
Reflexiones Finales
El desborde de las expectativas demográficas a partir del milenio
precisan que no es casualidad el detonante del crecimiento
poblacional por el flujo migratorio y su consecuente urbanización
explosiva con la creación del municipio de Solidaridad en 1993,
siendo Playa del Carmen su cabecera municipal, al tiempo del
naciente Estado neoliberal quien acompañó los modelos de
desarrollo del capitalismo global. De hecho el panorama político
y económico de finales del siglo pasado fueron los engranajes
para cimentar, consolidar y posicionar a la Riviera Maya como un
destino turístico líder a nivel mundial.
Un aspecto fundamental es la modificación del artículo
27 constitucional durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari
inscrita en los procesos de modernización neoliberal de la política
del Estado, cuando la reforma agraria de la propiedad social
con la tenencia de la tierra ejidal y comunal se acentúan en los
tintes individualistas característicos de la propiedad privada.
Este nuevo panorama fue un campo fértil para la inversión
privada y puntualmente en la costa norte del estado de Quintana
Roo la oportunidad de los mercados globales para proliferar su
megaproyecto de turismo masivo de sol y playa. El cual siempre fue
instrumentado por el gobierno federal desde una débil regulación.
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Lo anterior es importante en la medida que Playa del
Carmen antes de dicha reforma recibía un turismo en pequeña
escala y con un perfil más rústico siendo el turismo europeo
quienes preferían dicho destino. Esto último fue mencionado por
los participantes del mapa de 1980 en el relato oral, cuando nos
comparten su percepción del mar y del arrecife fuera del relato
económico con una interacción de su entorno cimentado desde un
entramado cultural opuesto al quebrantado por el turismo masivo
de la actualidad. Desde sus propias palabras nos narran: “(...) el
arrecife era algo natural para nosotros, luego nos pedían que los
llevemos allá a los extranjeros y así empezamos los tours. Nos
regalaban sus equipos (...)”.
Las reformas en las políticas públicas de principios de los
90´s facilitaron el acaparamiento de tierras ejidales para favorecer
la inversión extranjera en esta zona que refleja el cambio de los
bienes comunes naturales de aprovechamiento sostenible a una
sobreexplotación y depredación de los mismos. Incluso en los
años de explotación de maderas y chicle del siglo pasado no se
generó un preocupante desequilibrio de los ecosistemas del estado
y del encarecimiento del suelo y la vida como contrariamente lo
ha hecho el desarrollo turístico en la región.
Anteponer la rentabilidad ha resultado en segregación
socio-espacial, erosión de los ecosistemas, incremento de la
violencia, la privatización y el despojo de las tierras y una serie de
afectaciones sistemáticas. Esto también se puede identificar en la
comparativa de los cuatro mapas participativos, pues la cartografía
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social de los años 80’s visibiliza modos y condiciones de vida
locales y cómo estos van transitando hacia la inserción de los
grandes comercios y servicios para acondicionar el performance
del sector turístico de masas que conocemos hoy en día.
Desde inicios de este siglo el ecocidio de una gran
superficie de área verde, de manglar y de playa han dado paso a la
dominación de la construcción no solo de hoteles, supermercados,
plazas comerciales, instituciones y viviendas, sino también del
apogeo de las inmobiliarias quienes no sólo perpetúan un sistema
urbano jerárquico sino que también densifican el centro y la costa,
a expensas del desplazamiento de vidas humanas y no humanas;
cerrando de esta manera no solo el acceso a los ecosistemas
sino también a la conformación de la relación intrínseca entre el
paisaje y la memoria.
El auge del boom turístico configuró más ampliamente
un proceso de desterritorialización para la población de Playa
del Carmen, esta expansión se realizó en su mayoría sobre los
terrenos ejidales. La cartografía histórica presentada da cuenta de
la relación de las instituciones con los bienes comunes naturales
y la instauración de un relato histórico del entorno. Sin embargo,
la relación de la población con el territorio se ve desplazada.
Los pobladores de Playa del Carmen con el paso del tiempo han
tenido que reconstruir en cada etapa de cambio, su relación con el
territorio, en esta reterritorialización encontramos que la memoria
y los saberes respecto a los bienes comunes naturales permanecen
en los relatos orales y ahora gráficos; se da nota de los primeros
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bosquejos de una conformación de una identidad playense que se
caracteriza por la añoranza del paisaje y el sentido de comunidad
social, en el caso de los ejidatarios y personas que ha vivido en
esta localidad desde los años 80´s e incluso 90’s.
Si bien desde el siglo pasado el relato político sobre el
territorio quintanarroense era narrado como un estado vacío e
inhóspito a pesar de haber estado habitado por poblaciones mayas
e incluso poblaciones migrantes como la afrobeliceña, este mismo
discurso es llevado al relato político contemporáneo para justificar
que antes del turismo no existía nada. Lo cierto es que la relación
de los pobladores mayas, los combatientes de la Guerra Social
Maya y los chicleros se ven presentes desde finales del siglo XIX
pasando por la conformación del territorio quintanarroense a
inicios del siglo XX y el bosquejo agrario y ejidal de 1932.
La valoración, el entendimiento y la visibilización de otras
narrativas sobre las relaciones que se han llevado con el territorio
es una vía que creemos necesaria. En ella se pueden encontrar
relatos asociados a la memoria histórica donde se han conformado
y vinculado los propios devenires y las colectividades. Aquí
debemos prestar atención porque nos hablan de la existencia de
otras formas de construir y devenir con nuestro entorno como lo
hemos visto a lo largo de este texto con la memoria histórica de un
Playa del Carmen de chicleros, pescadores y propiedad comunal.
El turismo es un éxito para el interés de la inversión
privada, pero un proyecto fallido para la población playense.
La apuesta tal vez sería sostenernos de estas añoranzas junto a
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los actuales puntos de fuga donde las multiplicidades inclinadas
a la vida se encuentran para confabular narrativas colectivas,
pues desde ahí surgirían relatos que no convergen y, por
tanto, interpelan a la cartografía colonial con sus narrativas
dominantes. Por poner dos ejemplos de estas fugas, uno de ellos
es la articulación de jóvenes playenses que aunque inmersos ya
en un contexto globalizado y cosmopolita en la conformación
de Playa del Carmen como ciudad, también dan cuenta de los
cambios que han ocurrido plasmando tintes de una conciencia
ecológica como lo es el proyecto de Cenotes Urbanos
donde buscan lograr una apropiación social de los entornos
subterráneos6. El segundo ejemplo lo podemos encontrar en las
articulaciones colectivas como el grupo “Recuerdos de Playa
del Carmen” en la red social Facebook donde las remembranzas
nos alientan en la esperanza.
Esto no se hubiera logrado sin la valiosa participación de
quienes sostienen estos territorios, por lo que queremos agradecer
infinitamente a quienes han intervenido en estos mapas.
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Roo. México: El Colegio de México. Fondo de Cultura
Económica, 2011.
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cenotesurbanos.org/
6

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares4.8-157

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�Escribiendo la memoria olvidada de un pueblo
Writing the forgotten memory of a village
Adi Estela Lazos Ruíz
Escuela Nacional de Estudios Superiores
Unidad Mérida, UNAM
https://orcid.org/0000-0002-9162-8308

Jonathan de Jesús Cruz Tamayo

https://orcid.org/0009-0007-3360-5718

Rafael Falla Pech

https://orcid.org/0009-0001-8759-503X
Recibido: 20 de septiembre de 2024
Aceptado: 19 de diciembre de 2024

Resumen: Kiní es un pueblo inmerso en un enorme legado y riqueza
ecológica y cultural por 3000 años de grupos mayas en la península
de Yucatán, sin embargo prácticamente no ha sido estudiado y sus
habitantes tienen interés en su patrimonio histórico y biocultural.
El presente artículo tiene como objetivo compartir el proceso de
elaboración de un libro sobre estos temas a partir de aparentemente
pocas pistas. Se ha conformado un grupo multidisciplinario entre
gente del pueblo que comparte sus conocimientos y memoria colectiva
y colaboradores externos especialistas en diversos campos, para
escribir su historia usando diversos métodos y fuentes que van desde
la consulta de archivos, la historia oral, las colectas botánicas, talleres
participativos, entre otros. Se espera que el libro resultante sirva a las
próximas generaciones para valorar su territorio.
Palabras clave: Kiní; patrimonio biocultural; cultura maya; historia
ambiental; microhistoria.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares4.8-159

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�Escribiendo la memoria olvidada

Abstract: Kiní is a town immersed in an enormous legacy and
ecological and cultural wealth for 3000 years of Mayan groups in the
Yucatan Peninsula. However, it has practically not been studied, and
its inhabitants are interested in their historical and biocultural heritage.
This article aims to share the process of writing a book on these topics
based on apparently few clues. A multidisciplinary group has been
formed between local people, who contribute with their knowledge and
collective memory, and external collaborators, who are specialists in
various fields, to write Kiní’s history using various methods and sources
ranging from archival consultation, oral history, botanical collections,
participatory workshops, among others. The resulting book is hoped to
help future generations value their territory.
Key words: Kiní; biocultural heritage; Mayan culture; environmental
history; microhistory.

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�Adi Lazos, Jonathan Cruz y Rafael Falla

Historia, microhistoria e historia ambiental
Saber de la historia de su lugar de origen es una necesidad de las
sociedades e individuos para entender el paso del tiempo en el
espacio en el que están inmersos1. Algunos lugares tienen poca de
su historia escrita a pesar de su riqueza cultural y ambiental2. Esta
es una mina de posibilidades para explorar, especialmente cuando
atiende a los intereses de sus habitantes.
La historia de un pueblo pequeño puede considerarse una
aproximación a escala local. Esta escala es concreta y sensible,
permitiendo un acercamiento a las conductas individuales,
diferente de las escalas regional, nacional o global, que terminan
convirtiéndose en una construcción intelectual sin tantos detalles3.
De esta manera, la historia local permite que los grupos humanos
salgan del anonimato y su diversidad sea revelada. Un ejemplo
es el libro “Pueblo en vilo” de Luis González4, donde cuenta la
historia de su pueblo natal, San José de Gracia, Michoacán. El
texto fue publicado por primera vez en 1968, está organizado en
periodos históricos y contrasta el contexto regional y nacional con
Álvaro Acevedo, «La historia local, la historia regional y la
microhistoria como experiencia y posibilidad para la historia pública», Ciencia Nueva, revista de Historia y Política 5, n.o 2 (2021): 1-18, https://doi.
org/10.22517/25392662.24623.
2
Adi Estela Lazos Ruíz y Miguel Ángel Pinkus Rendón, «Historia ambiental de la región de la Reserva de la Biosfera Los Petenes en Campeche,
México», Revista Etnobiología 20, n.o 2 (2022): 236-51.
3
Paul Claval, El mundo por descifrar. La perspectiva geográfica. (Instituto
de Geografía, Centro de Investigaciones en Geografía Ambiental, 2020).
4
Luis González, Pueblo en vilo, 4a. (Ciudad de México: Fondo de Cultura
Económica, s. f.).
1

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�Escribiendo la memoria olvidada

los sucesos que ocurren en San José. Algunos eventos que parecen
importantes en la historia nacional pasaron casi desapercibidos
en el pueblo. Por el contrario, algunos momentos triviales en el
contexto más amplio, dejan una marca profunda en las memorias
de la gente, como cuando el hombre más alto del pueblo se fue
con una compañía de circo cuando pasó por allí5. Esta obra fue
pionera e innovadora cuando en su tiempo usualmente se ponía
énfasis en una escala mayor y en eventos históricos nacionales. De
esta manera, Luis González es considerado uno de los primeros
exponentes de la llamada microhistoria, “que es la historia de una
comunidad a lo largo de una amplia temporalidad y que interpreta
la historia total de un grupo humano, es decir, intenta mirar todos
los aspectos de un colectivo particular”6. En este sentido el libro
de Kiní es un trabajo de microhistoria.
La historia ambiental también viene útil al libro de Kiní
porque tiene interés en las relaciones de las sociedades con la naturaleza7 a lo largo del tiempo. Para la historia ambiental la naturaLes Barrieres de la Solitude, Documental basado en el libro «Pueblo en
vilo» de Luis González (France 2, 1996), https://www.youtube.com/watch?v=Ryzf445Lars.
6
Acevedo, «La historia local, la historia regional y la microhistoria como
experiencia y posibilidad para la historia pública».
7
A lo largo de este texto se utilizan los términos naturaleza, naturaleza no
humana y medio ambiente como sinónimos. Estamos conscientes de que hay
matices entre definiciones, dicho debate se aborda con detalle en la obra de Job
Antonio Garcia Ribeiro y Osmar Cavassan, «Os conceitos de ambiente, meio
ambiente e natureza no contexto da temática ambiental: definindo significados», GÓNDOLA, Enseñanza y Aprendizaje de las Ciencias 8, n.o 2 (2013):
61-76.
5

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�Adi Lazos, Jonathan Cruz y Rafael Falla

leza no humana es un agente activo del devenir histórico8; tomando la metáfora de Pádua con una obra de teatro, considera que la
naturaleza no es una escenografía o telón de fondo donde suceden
los eventos históricos, sino que está viva, presente e influye en lo
que pasa en la historia9. Por esta razón, resulta cómodo abordar
el estudio de los usos históricos de la flora y la fauna, los rituales
agrícolas, las percepciones sobre los huracanes o la diversidad en
huertos caseros. Estos temas son todos de interés para los habitantes de Kiní y forman parte de su rico patrimonio biocultural.
Patrimonio biocultural
El patrimonio de una región está constituido por aquellos
elementos tangibles e intangibles producidos por las sociedades
y que identifican y diferencian a esa región. El patrimonio es
dinámico e incluye las manifestaciones de cultura popular,
lenguas, artesanías, conocimientos, valores y tradiciones
características de un grupo10. La convergencia de la riqueza
cultural y la riqueza de biodiversidad en un territorio resulta
en un corpus de conocimiento, prácticas de manejo (praxis) y
Stefania Gallini, «¿Qué hay de histórico en la Historiografía ambiental en
América Latina?», Historia y Memoria, n.o especial (2020): 179-233, https://
doi.org/10.19053/20275137.nespecial.2020.11586.
9
José Augusto Pádua, «As bases teóricas da história ambiental», Estudos Avançados 24, n.o 68 (2010): 81-101, https://doi.org/10.1590/S010340142010000100009.
10
Héctor Polanco y Lesbia Payares, «Patrimonio histórico-cultural y pensamiento complejo como estrategias del desarrollo sostenible», Multiciencias
12, n.o 3 (2012): 295-99.
8

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sistemas de creencias (kosmos)11, que constituyen un patrimonio
biocultural generado por las relaciones de las sociedades con el
medioambiente a través del tiempo12. Este medioambiente moldea
a los grupos humanos y ellos a su vez lo moldean, es decir, se
codeterminan13.
Otros términos relacionados con la idea de lo biocultural
son el conocimiento indígena local (ILK por sus siglas en inglés)14
y el conocimiento ecológico tradicional (TEK por sus siglas en
inglés)15, que apelan al conocimiento empírico tan antiguo como
la humanidad misma, desde los grupos de cazadores-recolectores;
se le llama tradicional pues indica una continuidad cultural
transmitida como principios, creencias y prácticas derivadas de la
experiencia histórica enraizada en un territorio16. Estos temas han
Víctor M. Toledo y Narciso Barrera Bassols, La memoria biocultural: la
importancia ecológica de la sabidurías tradicionales, Perspectivas agroecológicas (Barcelona: Icaria Editorial, 2008).
12
V. Toledo et al., «El Atlas Etnoecológico de México y Centroamérica:
Fundamentos, Métodos y Resultados.», Etnoecológica 6, n.o 8 (2001): 7-41.
13
V. Toledo y M. González de Molina, «El metabolismo social: las relaciones entre la sociedad y la naturaleza», en El paradigma ecológico en las
ciencias sociales., ed. F. Garrido et al. (Barcelona: Icaria, 2007).
14
Leonie Burke et al., «Indigenous and Local Knowledge in Biocultural Approaches to Sustainability: A Review of the Literature in Spanish»,
Ecosystems and People 19, n.o 1 (2023), https://doi.org/10.1080/26395916.2
022.2157490.
15
Anneli Ekblom et al., «Conservation through Biocultural Heritage—Examples from Sub-Saharan Africa», Land 8, n.o 5 (2019): 1-15, https://doi.
org/10.3390/land8010005.
16
Fikret Berkes, Sacred Ecology, 3a ed. (New York and London: Routledge,
2012).p.1-3.
11

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sido de interés para la antropología, la etnoecología, la geografía,
la ecología humana, la historia ambiental, entre otros campos.
Lindholm y Ekblom proponen que el patrimonio
biocultural constituye un marco para la conservación y el
desarrollo a través de memorias relacionadas al ambiente (e.g.
marcas humanas en el paisaje, propiedades biofísicas alteradas
directa o indirectamente por personas, ideas transmitidas
oralmente, entre otras), el análisis del paisaje y el cuidado y uso
para el futuro (e.g. integración del conocimiento tradicional en
políticas públicas) 17. Esto es, los autores estiran la definición de
patrimonio biocultural integrando al paisaje como repositorio
de interacciones humano-naturaleza no humana, a manera de
lienzo sobre el que se escribe y se reescribe a través del tiempo,
donde “se yuxtapone (…) lo que se ha puesto en el lugar en
épocas diferentes”, una suerte de palimpsesto18.
Por otra parte, el patrimonio biocultural es visto como
una fuente de estrategias de sustentabilidad. Una evidencia de
su pertinencia es que las zonas ecológicas mejor conservadas
de México coinciden con territorios indígenas19, lo que da
Karl-Johan Lindholm y Anneli Ekblom, «A Framework for Exploring and
Managing Biocultural Heritage», Anthropocene 25 (2019): 100195, https://
doi.org/10.1016/j.ancene.2019.100195.
18
Piveteau 1992 en Nicolas Verdier, «La memoria de los lugares: entre espacios de la historia y territorios de la geografía», en Lenguajes y visiones
del paisaje y del territorio, ed. N. Ortega Cantero, J. García Álvarez, y M.
Ruiz-Gómez (UAM, 2010), 209-17.
19
Toledo et al., «El Atlas Etnoecológico de México y Centroamérica: Fundamentos, Métodos y Resultados.»
17

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idea de cómo su conocimiento y manejo del territorio por
múltiples generaciones han resultado en el mantenimiento
de la biodiversidad en el largo plazo. Esta idea no es nueva,
Agrawal cuenta que si bien en las décadas de 1950 y 1960 el
conocimiento indígena era visto como atrasado o marginal y que
incluso podría obstaculizar el desarrollo, posteriormente, para
las décadas de 1980 y 1990, fue visto como una fuente valiosa de
información para sistemas de producción agrícola y desarrollo
sustentable20. En este sentido de reconocimiento de dichos
sistemas de tradicionales, Bhawuk enfatiza que los conceptos e
ideas de culturas indígenas incrementan la diversidad necesaria
para desarrollar modelos y teorías útiles para el presente y el
futuro a nivel global21.
Este potencial de proveer conocimientos y estrategias
para la sustentabilidad cobra más importancia ante la época
contemporánea que Steffen y colegas llaman “la Gran
Aceleración” 22. Ésta se trata de un fenómeno a escala planetaria
donde a partir de 1950 y hasta la actualidad, hay una tendencia de
ascenso vertiginoso de indicadores socioeconómicos — como
Arun Agrawal, «Dismantling the Divide Between Indigenous and Scientific Knowledge», Development and Change 26, n.o 3 (1995): 413-39, https://
doi.org/10.1111/j.1467-7660.1995.tb00560.x.
21
Dharm P.S. Bhawuk, «Globalization and Indigenous Cultures: Homogenization or Differentiation?», International Journal of Intercultural Relations 32,
n.o 4 (2008): 305-17, https://doi.org/10.1016/j.ijintrel.2008.06.002.
22
Will Steffen et al., «The Trajectory of the Anthropocene: The Great Acceleration», The Anthropocene Review 2, n.o 1 (2015): 81-98, https://doi.
org/10.1177/2053019614564785.
20

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la población mundial, el consumo de fertilizantes y el número
de vehículos automotores —, y de indicadores del sistema
terrestre — como el bióxido de carbono en la atmósfera, la
pérdida de bosque tropical y la acidificación del océano —23. A
estas tendencias se agrega la pérdida de conocimiento ecológico
tradicional a nivel global24, que implica una merma de miles de
años de aprendizaje.
Así, salvaguardar el patrimonio biocultural se torna en una
urgencia. Uno de los retos principales es cómo mantener vivo un
sistema corpus-praxis-kosmos de carácter dinámico, que se adapta
y reinventa continuamente. No existe un protocolo o fórmula única,
hay ejemplos como dar a conocer el patrimonio biocultural a través
de visitas guiadas a sitios de interés histórico, en especial para
infancias25, la investigación-acción participativa fomentando la
creatividad y el reencantamiento por el territorio26, la reconstrucción
Steffen et al.originally published in 2004 to show socio-economic and
Earth System trends from 1750 to 2000, have now been updated to 2010. In
the graphs of socio-economic trends, where the data permit, the activity of the
wealthy (OECD
24
Kaori Okui, Yoshihiro Sawada, y Takehito Yoshida, «“Wisdom of the Elders” or “Loss of Experience” as a Mechanism to Explain the Decline in Traditional Ecological Knowledge: A Case Study on Awaji Island, Japan», Human
Ecology 49, n.o 3 (2021): 353-62, https://doi.org/10.1007/s10745-021-00237-w.
25
Bibiana Vilá, Ana Maria Areco, y Yanina Arzamendia, «Niños y niñas en
la cueva: incluyendo el patrimonio biocultural en la escuela», Revista Etnobiología 21, n.o 3 (2023): 115-30.
26
Hellen Yurani Zamudio Ceballos, «Reencantamiento social con el patrimonio biocultural mediante una estrategia de diseño para la innovación social.
Estudio de caso: creatividad infantil», 2019, 196-207, https://doi.org/10.53972/
RAD.eifd.2019.2.22.
23

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de historias del paisaje27, la conservación in situ de semillas28, entre
muchas otras. En el caso de este trabajo la estrategia adoptada ha
sido elaborar un libro. Ninguna de estas estrategias es suficiente
por si misma pero todas contribuyen al objetivo de salvaguarda.
El pueblo que se estudia en este artículo se encuentra en
un área que es depositaria de un amplísimo patrimonio biocultural
de más de 3000 años de antigüedad como se relata en la siguiente
sección.
Zona maya de la península de Yucatán
La península de Yucatán en el sureste de México, es una región
donde confluyen una alta riqueza biológica y cultural29, resultando
en un patrimonio biocultural generados por milenios de relaciones
de las sociedades mayas con el ambiente.
Entre los rasgos culturales que sobresalen está el idioma.
La maya es la segunda lengua indígena más hablada en México,
después del náhuatl. Hay alrededor de 765,000 mayahablantes en
la península30 y Mérida, Yucatán es la capital de estado con más
Ekblom et al., «Conservation through Biocultural Heritage—Examples
from Sub-Saharan Africa».
28
Margarita Rosales González et al., «Conservación in situ de semillas de
la milpa. Experiencia y propuesta para el cuidado del patrimonio biocultural
maya.», LEISA Revista de Agroecología, 2019.
29
Toledo et al., «El Atlas Etnoecológico de México y Centroamérica: Fundamentos, Métodos y Resultados.»
30
Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), «Población de 3
años y más hablante de lengua indígena maya por entidad federativa según
sexo, años censales de 2010 y 2020.» (Instituto Nacional de Estadística y
Geografía (INEGI), 2024), https://www.inegi.org.mx/app/tabulados/interacti27

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�Adi Lazos, Jonathan Cruz y Rafael Falla

hablantes de lengua indígena en México31. No obstante, se nota
una disminución de la población que habla maya en la península
de alrededor del 3% entre 2010 y 202032.
La riqueza ecológica de la región se puede ver en la
diversidad de ecosistemas como selvas bajas, medianas y altas,
sabanas y pastizales, así como vegetación costera de manglares,
selvas inundables y petenes33. Es notable que aunque la península
no es un territorio fácil de habitar por su propensión a huracanes y
porque está formada por un sistema kárstico donde el agua corre
de forma subterránea y en ciertas áreas los afloramientos rocosos
hacen que haya poca materia orgánica, se han desarrollado
formas de manejo tradicionales consideradas como estrategias
de uso múltiple de los recursos. Algunos ejemplos son la milpa,
la cacería tradicional, la pesca, la diversidad en los huertos de
las casas y la producción de miel de melipona (abejas nativas
sin aguijón)34. Estas actividades no solamente se abocan a la
extracción o producción de alimentos para satisfacer necesidades
materiales y fisiológicas sino también culturales y sociales, donde
vos/?pxq=LenguaIndigena_Lengua_04_59db9355-f227-4ca4-a3a0-dbb899edbaef&amp;idrt=132&amp;opc=t.
31
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32
Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), «Población de 3
años y más hablante de lengua indígena maya por entidad federativa según
sexo, años censales de 2010 y 2020.»
33
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�Escribiendo la memoria olvidada

hay convivencia comunitaria y familiar al criar animales, cuidar
plantas, recolectar ingredientes, cocinar, preparar el pib (horno
bajo tierra), hacer rituales, celebrar fiestas35.
Como parte de Mesoamérica se incluye la domesticación
del maíz (Zea mays)36, el algodón (Gossypium hirsutum)37,
la chaya (Cnidoscolus aconitifolius)38, algunas calabazas
(Cucurbita spp.)39, entre otras plantas. Sobre estos procesos vale
la pena recordar que el conocimiento sobre la identificación,
selección, preparación y la dosis indicada de plantas como fuente
de alimento, por sus propiedades medicinales u otros usos se ha
desarrollado empíricamente. ¿Cuántas personas habrán muerto en
la búsqueda del momento apto para la cosecha o para encontrar
la parte y cantidad adecuada de la planta para comer? Aunque
Diana Cahuich Campos, Laura Huicochea Gómez, y Ramón Mariaca
Méndez, «El huerto familiar, la milpa y el monte maya en las prácticas rituales
y ceremoniales de las familias de X-Mejía, Hopelchén, Campeche», Relaciones Estudios de Historia y Sociedad 35, n.o 140 (2014): 157-84, https://doi.
org/10.24901/rehs.v35i140.107.
36
Alejandro Casas y Javier Caballero, «Domesticación de plantas y origen
de la agricultura en Mesoamérica», Ciencias, 1995.
37
Claudia Pérez et al., «Recursos Genéticos Del Algodón En México: Conservación Ex Situ, in Situ y Su Utilización», Revista Mexicana de Ciencias
Agrícolas 7, n.o 1 (s. f.): 5-16.
38
T. Chin-Chan et al., «Diversidad genética de la Chaya (Cnidoscolus aconitifolius (Mill.) I. M. Johnst. ssp. aconitifolius) en Yucatán, México, su posible
centro de domesticación», Polibotánica, n.o 51 (2021): 185-201, https://doi.
org/10.18387/polibotanica.51.12.
39
Luis E. Eguiarte et al., «Domesticación, diversidad y recursos genéticos
y genómicos de México: El caso de las calabazas», TIP Revista Especializada en Ciencias Químico-Biológicas 21, n.o 2 (2018): 85-101, https://doi.
org/10.22201/fesz.23958723e.2018.0.159.
35

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la humanidad sigue beneficiándose de esta tecnología hasta
el presente, los autores de tales descubrimientos y tecnologías
permanecen anónimos40.
La importancia de la región como centros de origen
de los cultivos mencionados, hace esencial para el mundo
proteger su acervo genético. Aunque los bancos de germoplasma
pueden ayudar a conservar la diversidad genética, una forma de
conservación mejor para especies tropicales es seguir sembrando
e intercambiando semillas, una tarea que realizan los productores
agrícolas a pequeña escala, los verdaderos guardianes de este
tesoro para la humanidad41.
La milpa o k’ool es un sistema complejo de policultivo
que involucra la siembra de varias especies al mismo tiempo,
entre las que destacan el maíz, el frijol, la calabaza y el chile. Sin
embargo, también incluye muchas otras especies de plantas de
valor alimenticio y medicinal, otras actividades como el manejo
del fuego en la roza-rumba-quema, la apicultura, la pequeña
ganadería, los rituales42 y la cacería tradicional43.
W. Ebeling, Handbook of Indian Foods and Fibers of Arid America
(Berkeley: University of California, 1986).
41
Rosales González et al., «Conservación in situ de semillas de la milpa.
Experiencia y propuesta para el cuidado del patrimonio biocultural maya.»
42
Silvia Terán Contreras, «Milpa, biodiversidad y diversidad cultural», en
Biodiversidad y desarrollo humano en Yucatán, ed. R. Durán y M. Méndez
(Mérida: CICY, PPDFMAM, CONABIO, SEDUMA, 2010), 54-56.
43
Dídac Santos-Fita et al., «La milpa comedero-trampa como una estrategia
de cacería tradicional maya», Estudios de Cultura Maya 42, n.o 42 (2013): 87118, https://doi.org/10.1016/S0185-2574(13)71387-X.
40

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Así también, hay una larga tradición desde tiempos
prehispánicos de actividades relacionadas a las costas, como la
pesca44 y la producción de sal45. Thompson relata las largas rutas
comerciales por mar desde lo que hoy es Tabasco hasta Honduras,
circunnavegando la península de Yucatán, transportando,
subiendo y bajando mercancías, personas e ideas; llamó a estos
mayas chontales o putunes, “los fenicios del Nuevo Mundo”46.
Aunque muchas rutas se han perdido47, continúa la relación
estrecha con la costa.
Algunas selvas de la península, que en primera instancia
parecerían muy bien conservadas, contienen vestigios de
civilizaciones pasadas. Estos rastros no solamente incluyen
reminiscientes de construcciones arquitectónicas sino también
se notan en la configuración de la vegetación. Ésta refleja usos
pretéritos del suelo, hábitos, costumbres, valores y necesidades
de sus usuarios – quienes deciden qué árboles conservar, cuáles
cortar, cuáles utilizar para madera, cuáles para leña, etc.-48. Algunos
Belem Alejandra Ceballos Casanova y Guelmy Anilú Chan Mutul, «Saberes de los pescadores de Progreso, Yucatán, México: de la tradición a las
condiciones actuales.», Revista Saberes Socioambientales 1 (2022): 77-85.
45
Rogelio Valencia Rivera, «Aj atz’aam, “los de la sal”. El uso de la sal en
la ciudad maya de Calakmul», Estudios de Cultura Maya 55 (2020): 11-40,
https://doi.org/10.19130/iifl.ecm.2020.55.0001.
46
E. Thompson, Historia y religión de los mayas (primera edición en inglés
1970) (Ciudad de México: Siglo Veintiuno, 2014).
47
Lazos Ruíz y Pinkus Rendón, «Historia ambiental de la región de la Reserva de la Biosfera Los Petenes en Campeche, México».
48
Adi Lazos Ruíz et al., «El uso de los árboles en Jamapa, tradiciones en un
territorio deforestado», Madera y Bosques 22, n.o 1 (2016): 17-36, https://doi.
44

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ejemplos de interveción humana que se notan en la estructura
de las selvas son los llamados jardines mayas que favorecieron
ciertas especies frutales49, o en las selvas secundarias que rodean
la ciudad de Mérida y otros pueblos de la región a causa de la
pasada actividad henequenera50. El paisaje contiene historias.
En el aspecto intangible, la cosmovisión maya incluye las
percepciones y relaciones con las selvas, integrando elementos
religiosos, mágicos, ecológicos y utilitarios. Por ejemplo, la selva
o monte es interpretado como contenedor de múltiples animales
y vegetales, todos vivos, con alma51. La ceiba (Ceiba pentandra)
es el árbol sagrado que sostiene al mundo como es explicado
en el árbol cósmico de López-Austin52. Uno de los libros más
importantes, el Popol Vuh, señala las interacciones entre plantas,
animales y humanos en la creación del mundo, de las cosas y
de la misma humanidad. Todo esto demuestra la complejidad y
extensión del patrimonio biocultural de la región, que hace que la
org/10.21829/myb.2016.221475.
49
Ronald Nigh y Anabel Ford, El jardín forestal maya. Ocho milenios de
cultivo sostenible de los bosques tropicales. (Ciudad de México: Fray Bartolomé de las Casas, 2019).
50
Aliza Mizrahi, José María Ramos Prado, y Juan Jiménez Osornio, «Composition, structure, and management potential of secondary dry tropical vegetation in two abandoned henequen plantations of Yucatan, Mexico», Forest
Ecology and Management 96 (1997): 273-82.
51
Juan Ramón Bastarrachea Manzano, «La vegetación maya: otra forma de
cosmovisión», en Manejo de la diversidad de los cultivos en los agroecosistemas tradicionales, ed. J. Chávez, J. Tuxtill, y D. Jarvis (Cali: IPGRI, 2004).
52
Alfredo López Austin, «El árbol cósmico en la tradición mesoamericana»,
Monografías del Real Jardín Botánico de Córdoba 5 (1997): 85-98.
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península sea clasificada como una de las Regiones Bioculturales
prioritarias para la conservación y el desarrollo en México53.
La península ha ido cambiando a lo largo del tiempo,
principalmente por ciclos de actividades económicas que modifican
el medioambiente y las sociedades. En el pasado ya hubo auge de
extracción y producción de especies vegetales como la extracción
de palo de tinte (Haematoxylum campechianum), la extracción de
chicle (Manilkara zapota), las plantaciones henequeneras (Agave
fourcroydes), la extracción de maderas finas.
En particular, la zona noroeste de la península, ha sido
marcada por el cultivo del henequén (Agave fourcroydes) desde la
segunda mitad del siglo XIX. Esta planta ya usada desde tiempos
prehispánicos, estaba muy bien adaptada a las condiciones de
suelo y clima de la región; esto permitió la expansión de su cultivo
en forma masiva. Las fibras de esta especie de agave eran muy
apreciadas para la confección de cuerdas y muchos otros utensilios
para el mercado nacional y de exportación. Para la década de 1890
el henequén era el principal producto de exportación mexicano,
lo que llevó a que Yucatán fuera el estado que más ingresos
captó para México entre 1904 y 190754. La historia de la época
del henequén en Yucatán es vasta y compleja, sin embargo, baste
decir que a partir de la década de 1960, los materiales orgánicos
Eckhart Boege, El patrimonio biocultural de los pueblos indígenas de
México. (Ciudad de México: Instituto Nacional de Antropología e Historia y
Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, 2008).
54
Maria Cecilia Zuleta, «Hacienda Pública y exportación henequenera en
Yucatán, 1880-1910», Historia Mexicana 54, n.o 1 (2004): 179-247.
53

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fueron sustituídos paulatinamente por sintéticos derivados del
petróleo, causando el declive de la industria henequenera55.
Las actividades económicas más recientes, también
relacionadas con el uso de recursos de la naturaleza de la
península son el sector agropecuario incluyendo el ganado
bovino y porcino, una incipiente actividad industrial56,57, el sector
inmobiliario,; el turismo masivo incluyendo el desarrollo de la
Riviera Maya y la llegada de megaproyectos a la región como el
Tren Maya58, que afectan directa o indirectamente al patrimonio
biocultural por la tala de la selva59, la contaminación del agua,
la fragmentación del hábitat, los cambios en el tejido social al
interior de las comunidades, entre otros.
En este contexto de un enorme patrimonio histórico y
biocultural en una región de rápidas transformaciones se encuentra
Kiní, el pueblo desde donde se escribe el presente artículo.
Roberto Escalante, The State and Henequen Production in Yucatán, 19551980, Occasional Papers 18 (Londres: University of London, Institute of Latin
American Studies, 1988).
56
Miguel Ángel Pinkus Rendón, «Dinámica en el uso de los recursos naturales en el oriente de Yucatán durante el siglo XX», Revista Pueblos y
Fronteras Digital 11, n.o 21 (2016): 92-113, https://doi.org/10.22201/cimsur.18704115e.2016.21.10.
57
M. Ayala, R. Isaac, y M. Arteaga, «Políticas de desarrollo, turismo y conservación en la península de Yucatán», en Sociedad y ambiente en México:
Áreas Naturales Protegidas y sustentabilidad, ed. Miguel Pinkus (Mérida,
2014), 114-33.
58
https://www.trenmaya.gob.mx/
59
José Luis Hernández-Stefannoni et al., «¿Cuánto carbono se ha emitido
con la construcción del Tren Maya?», Desde el Herbario CICY 16 (2024):
192-97.
55

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Kiní
Kiní está ubicado en el municipio de Motul, Yucatán (Figura 1).
Es un pueblo prehispánico maya cuyos vestigios arqueológicos
no han sido estudiados. La población es alrededor de 1,750
habitantes60. El español es el idioma más hablado pero también se
habla la lengua maya, principalmente por las personas de mayor
edad.

Figura 1. Kiní se encuentra en la zona noroeste de la península de Yucatán,
aproximadamente a 30 km de Mérida, la capital del estado de Yucatán. Elaboración propia.
Instituto Nacional de Estadística y Geografía, «Panorama sociodemográfico de Yucatán: Censo de Población y Vivienda 2020» (México, 2021).
60

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Durante el siglo XX la mayor parte de la población de Kiní al igual que en otros pueblos y haciendas de Yucatán - se dedicaba
a la producción de henequen. Las empresas henequeneras fueron
cerrando gradualmente en Kiní. Actualmente, las actividades
económicas principales del pueblo son el trabajo en pequeñas
fábricas de textiles, albañilería, comercio, pequeña producción
de ganado y un poco de agricultura. Algunas personas trabajan
en Mérida en la Riviera Maya en la costa de Quintana Roo como
proveedores de servicios asociados al turismo o bien han migrado
a Estados Unidos.
Un par de habitantes de Kiní, coautores de este artículo,
organizaron un Festival de Patrimonio Biocultural local en abril de
2022 para valorar, salvaguardar y divulgar el conjunto de saberes y
tradiciones alrededor de la naturaleza que identifican en su pueblo y
que tienden a perderse rápidamente. Fue en este evento que la tercera
coautora, investigadora de la universidad, les conoció y a partir
de lo cual formaron un equipo para trabajar en la documentación
y preservación del patrimonio histórico y biocultural de Kiní.
Optaron por la estrategia de elaborar un libro del tema. Ya que no
se han encontrado otros ejemplos de un libro colaborativo de esta
naturaleza, se comparte el proceso de investigación y elaboración
de la obra, así como los desafíos que se han enfrentado. Esto tiene
la intención de que puedan ser de utilidad para trabajos similares en
otras localidades. Cabe mencionar que al momento de escribir este
artículo el libro no ha sido terminado ni publicado todavía, se trata
de un trabajo en andamiento.
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Proceso: pasos y desafíos
El proceso de organización y elaboración del libro no ha sido
lineal, se enumeran los pasos seguidos con el fin de dar cierto
orden, aunque en muchas ocasiones se ha avanzado, modificado, o
incorporado algún paso en función a las oportunidades y desafíos
que se van enfrentando.
1. Coincidencia de intereses.- En este caso, en el Festival de
Patrimonio Biocultural de Kiní se encontró una coincidencia
de intereses de los coautores. La investigadora externa, que
buscaba donde llevar a cabo sus trabajos de historia ambiental
y patrimonio biocultural, se unió a un proceso que ya estaba
ocurriendo en el pueblo a través del festival y de muchas otras
actividades que llevan a cabo cotidianamente como continuar
con la milpa, la observación de aves, el cuidado y uso de
huertos caseros, la preservación de las fiestas patronales,
entre otras.
2. Permiso por autoridades locales.- La solicitud de permiso a las
autoridades locales es una de las primeras tareas para realizar
cualquier proyecto en comunidades rurales, de esta manera
se reconoce su autoridad y se obtiene su respaldo. Se entregó
un oficio al comisario municipal por parte de la investigadora
externa para dar parte del proyecto de investigación para la
construcción del libro y solicitar permiso para llevarlo a cabo
junto con otros colegas y estudiantes. La autorización fue
concedida.
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3. Objetivos.- Ante la curiosidad y necesidad de conocer más
de la historia de Kiní por parte de sus habitantes y la falta
de estudios sobre el pueblo, los coautores se embarcaron
en la tarea de elaborar el libro “Kiní: su tierra, su historia
y su gente”. Además de rellenar un vacío historiográfico, el
objetivo es que las y los kinienses tengan un material para
valorar el patrimonio histórico y biocultural de su pueblo y
se documente parte de la memoria colectiva. Por ello, el libro
tiene como principal audiencia meta a los habitantes de Kiní.
De manera que se busca mantener el rigor académico pero
manteniendo un tono divulgativo y evitando un lenguaje muy
técnico o rebuscado.
4. Cronología.- El amplio periodo a abarcar de la historia de Kiní
fue determinado por los intereses de los coautores pero sobre
todo por lo determinado por el paisaje mismo. No se puede
no indagar sobre la época prehispánica cuando hay vestigios
mayas (llamados mules) en los campos que la gente trabaja.
Constituyen huellas en el paisaje que dan cuenta de actividades
humanas en el pasado61. Tampoco se puede dejar de hablar
de la época colonial puesto que la iglesia es el centro del
pueblo, donde se llevan a cabo las misas, las fiestas patronales
y alrededor de la cual hay muchas historias y misterios que
se siguen relatando de generación en generación. Por ello, el
Rogério Ribeiro De Oliveira, «Mata Atlântica, paleoterritórios e história ambiental», Ambiente &amp; Sociedade 10, n.o 2 (2007): 11-23, https://doi.
org/10.1590/S1414-753X2007000200002.
61

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libro comprende una temporalidad muy amplia, desde tiempo
prehispánico hasta la actualidad, lo cual evidentemente
requirió de colaboraciones multidisciplinarias y el uso de
fuentes y métodos diversos, como se verá más adelante.
5. Temas y colaboraciones.- La selección de temas responde
a las necesidades e inquietudes de la población local y a la
disponibilidad de colaboradores. Los temas de los capítulos
son sobre la época prehispánica, la iglesia, las fiestas
patronales, los huracanes, los huertos, el uso de plantas y
animales de la selva, las plantas medicinales, las memorias de
la gente sobre los cambios en el pueblo. Para la elaboración de
cada capítulo participan expertos del pueblo, así como otros
colaboradores externos de los campos de historia, historia del
arte, arqueología, geografía, historia ambiental, botánica y
ciencias ambientales.
Siempre que los organizadores del libro encuentran nuevas
colaboraciones para la construcción de esta obra dicen
coloquialmente: “Tenemos a alguien nuevo en el barco.” Ya
son más de 80 navegantes en este barco.
6. Fuentes y Métodos.- Cada capítulo tiene diversos autores y
emplea diferentes fuentes y métodos, algunos ejemplos son:
a. La revisión bibliográfica relevante para cada capítulo.
Aunque las investigaciones y publicaciones sobre la
península de Yucatán son inmensas, hay muy poca
información sobre Kiní. Para el capítulo de época
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prehispánica, escrito por un arqueólogo, fue útil un
reporte técnico de exploración de un antiguo camino
maya (sakbé) en el área aledaña a Kiní62. Los trabajos
que se han encontrado directamente sobre el pueblo
son acerca de unidades domésticas en la década
de 198063, una tesis sobre migración a los Estados
Unidos64 y un artículo sobre prácticas de lactancia65.
En su búsqueda de información, los coautores locales
del presente trabajo ya habían identificado desde hace
tiempo menciones de Kiní, tan escuetas como “Lázaro
Pech era natural de Kiní” en la obra de Diego López
de Cogolludo66. Así, Bertha Pascasio, historiadora del
arte colaboradora del libro de Kiní dice: “esta es una
historia de pequeñas piezas”. Por ello los navegantes
Scott Hutson, «Proyecto Arqueológico Sacbé de Ucí/Cansahcab. Sexta temporada de campo. Informe Técnico al Consejo de Arqueología del Instituto Nacional de Antropología e Historia» (Lexington: Universidad de Kentucky, 2016).
63
María del Rayo Campos, «Las unidades domesticas de producción en un
ejido henequero: Kiní, Yucatán.» (Ciudad de México: Universidad Autónoma
Metropolitana-Iztapalapa, 1985).
64
Mirian Solís Lizama, «La dimensión cultural de las remesas colectivas: la
experiencia de los clubes de migrantes de Kiní y Ucí, Yucatán, en los Ángeles,
California» (Tesis de Maestría en Desarrollo Regional, Tijuana, El Colegio de
la Frontera Norte, 2008).
65
Georgina Yazmín Reyes Gutiérrez y María Dolores Cervera Montejano,
«Etnoteorías y prácticas de lactancia materna en una comunidad maya de
Yucatán», Estudios de Antropología Biológica 16 (2013): 907-28.
66
Diego López de Cogolludo, Los tres siglos de la dominación española en
Yucatan, o sea historia de esta provincia desde la Conquista hasta la Independencia., vol. 2 (Mérida: Imprensa de Castillo y Compañía, 1845).
62

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de este barco metafórico celebran cada pista que
logran encontrar.
b. La consulta de archivos y otros repositorios ha sido
fundamental. Por ejemplo, para el capítulo sobre la
iglesia han sido especialmente útiles los inventarios
eclesiásticos del Archivo Histórico de la Arquidiócesis
de Yucatán67. Por otra parte, aunque pocas, también se
han encontrado fuentes hemerográficas, como la nota
publicada en el periódico Novedades Yucatán sobre la
iglesia de Kiní68.
c. Las técnicas etnográficas habituales de entrevistas e
historia oral69 han sido utilizadas para varios capítulos.
Al realizarlas se han cuidado principios éticos de
investigación como la solicitud del consentimiento
previo, libre e informado y cuidar la privacidad de
datos personales.
La mayoría de las personas en Kiní, sobre todo
de mayor edad, son bilingües maya-español. En
repetidas ocasiones, el coautor mayahablante sostiene
Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Yucatán. http://archivohistoricoarquiyuc.org.mx/
68
Felipe Villanueva, «Visita al templo de San Mateo Apóstol, en Kiní. Camarín: majestuoso santuario.», Novedades Yucatán, 28 de febrero de 1999,
sec. Especial.
69
Ulysses Paulino Albuquerque et al., eds., Methods and Techniques in
Ethnobiology and Ethnoecology, Springer Protocols Handbooks (New York:
Springer New York, 2014), https://doi.org/10.1007/978-1-4614-8636-7.
67

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un diálogo en lengua maya con la o el informante
potencial explicando de qué se trata el proyecto y así
conseguir que la persona acceda a dar una entrevista,
la cual se lleva a cabo en español.
Los coautores locales usualmente guían el proceso de
encontrar a personas clave en función a los objetivos
de cada capítulo. También se utiliza el método de
“bola de nieve”, donde una persona sugiere a otra
como conocedora del tema70.
d. La participación del cronista de Kiní en todo el
proyecto (incluyendo la coautoría de este artículo) ha
sido decisiva por ser la persona que salvaguarda las
memorias del pueblo. Además de su interés genuino
en la historia, tiene registrados en su mente nombres
de personas, lugares, eventos e historias. Los trabajos
de los cronistas han sido muy importantes en las
microhistorias. Por ejemplo, el cronista de Ixil (pueblo
del norte de Yucatán) escribió el libro “Ixil. Tierra de
las cebollitas” 71, donde utilizó la historia oral y abordó
temas como fiestas, música, béisbol y la evolución del
transporte, así como personas y familias conocidas
que conforman la comunidad. Otro ejemplo es el
C. Davis, H. Gallardo, y K. Lachlan, Talking straight about communication research methods. (Dubuque: Kendall Hunt Publishing Co., 2010).
71
Miguel Ángel Orilla, Ixil. Tierra de las cebollitas., 2a. (Mérida: Ayuntamiento de Ixil (2015-2018), Yucatán, 2017).
70

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cronista de Chetumal que haciendo uso de múltiples
testimonios relató la dramática destrucción del pueblo
por el huracán Janet en 195572.
e. Se ha hecho la recopilación de fotografías antiguas,
que han servido tanto para ilustrar los textos de
algunos capítulos como para brindar información
histórica. Se realizó un ejercicio con estudiantes de
la escuela secundaria local, en el cual se capacitaron
para que cada uno entrevistara a una persona de su
familia y recolectara fotografías de sus archivos
familiares sobre experiencias con huracanes, jardines
y festividades.
Asimismo, se sigue trabajando en la construcción
de una fototeca local, que contenga las imágenes
digitalizadas acompañadas por sus metadatos (i.e.
autor, fecha, lugar, descripción de la fotografía). En
otras palabras, más allá de hacer un album de fotos se
trata de un archivo para hacer futuras investigaciones.
f. Se han llevado a cabo varios talleres incluyendo uno
de cartografía participativa73, donde la gente mapeó
los cambios que ha habido en su territorio. Esto ayudó
Francisco Bautista Pérez, Janet. La noche de las aguas turbulentas. (Bloomington: Palibrio, 2013).
73
Alina Álvarez, Michael McCall, y José María León, Mapeo participativo
y cartografía social de conocimientos culturales, históricos y arqueológicos
(Morelia: CIGA, UNAM, 2022).
72

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a conocer los usos y costumbres pasados y presentes
sobre el mismo espacio, el mapa se convierte en un
medio para comparar memoria y territorio74.
g. Para los capítulos relacionados con flora, se llevaron
a cabo colectas botánicas para la identificación y
herborización de las especies vegetales mencionadas
en entrevistas.
h. Para los capítulos relacionados con fauna se llevó
a cabo un taller donde se pidió a los informantes
identificar el nombre en español y maya de fotografías
de especies con nombre científico conocido. Dichas
fotografías fueron buscadas con base en las respuestas
de los informantes a entrevistas previas, para poder
casar los nombres comunes con los científicos.
La variedad de fuentes y métodos utilizados, así
como la necesidad de un equipo multidisciplinario
para recopilar, interpretar y analizar la información,
demuestra plenamente que la historia ambiental es
un campo fronterizo donde convergen todos estos
conocimientos, enfoques y herramientas75.
Verdier, «La memoria de los lugares: entre espacios de la historia y territorios de la geografía».
75
Adi Estela Lazos Ruíz, Alina Álvarez Larrain, y Marcela Stuker Kropf,
«Fronteras en Historia Ambiental: un ejemplo de praxis multidisciplinar», Historia Ambiental Latinoamericana y Caribeña (HALAC) 11, n.o 1 (2021): 189221, https://doi.org/10.32991/2237-2717.2021v11i1.p189-221.
74

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7. Revisión interna.- Todos los capítulos terminados pasan por
una cuidadosa revisión interna por los organizadores del libro.
En este paso se revisa que el lenguaje sea inteligible para la
audiencia meta, que los datos hagan sentido para el pueblo
de Kiní y que las historias y testimonios de los habitantes
también se vean reflejados en el texto. También se sugieren
fuentes específicas para consulta o se añade información
adicional de historia oral. Los comentarios se envían a las
y los autores de los capítulos para la entrega de una nueva
versión. Esta revisión interna es bastante fuera de lo común en
el ámbito académico y enriquece enormemente el contenido
de los textos.
8. Desafíos.- Después de más de dos años de trabajo, los autores
han enfrentado varias dificultades además de la falta de
información publicada. A continuación se presentan algunos
ejemplos.
a. Una de las ventajas observadas en “Pueblo en vilo”76
es que el autor era oriundo del lugar y pudo acceder
a numerosos archivos y entrevistas familiares que
podrían ser más íntimos que responder preguntas
de un extraño. En el caso de Kiní, dos de los
organizadores del libro son locales, lo que les permite
el acceso a la información y participacion de muchas
personas, principalmente porque son muy conocidos
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González, Pueblo en vilo.

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y respetados en el pueblo. Probablemente los de fuera
de Kiní tendrían mucha más difícultad para acceder
a estos datos. Por el contrario, en algunas ocasiones,
los colaboradores externos han tenido un mayor
acceso a cierta información y documentación que
sería difícil de obtener para personas sin una afiliación
institucional. En suma, un equipo mixto logra mayor
acceso a información.
b. La lengua maya tiene una sólida tradición oral; por
lo tanto, aunque cerca de 800,000 personas hablan
el maya yucateco77, son menos los que lo leen y
aún menos los que lo escriben. El idioma maya fue
originalmente escrito con glifos, pero con el tiempo,
se ha comenzado a utilizar el alfabeto latino. Aunque
existen normas formales de escritura78, en la práctica
hay muchas variantes en el idioma, tanto habladas
como escritas, lo que aumenta la complejidad de su
estudio.
Para las actividades agrícolas tradicionales, sujeto de
interés del libro, el idioma maya es esencial. Algunos
nombres de plantas y animales están en maya y
Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), «Población de 3
años y más hablante de lengua indígena maya por entidad federativa según
sexo, años censales de 2010 y 2020.»
78
Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI), U nu’ukbesajil u
ts’íibt’a’al maayat’aan. Normas de escritura para la lengua maya., s. f.,
https://site.inali.gob.mx/Micrositios/normas/pdf/Norma_Maya.pdf.
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español, pero algunos no tienen traducción al español.
Las especies introducidas o exóticas suelen tener
nombres solo en español. Al realizar entrevistas, es
necesario estar familiarizado con ambos nombres, ya
que a veces los términos se usan de manera indistinta
y podrían estar refiriéndose a la misma especie al
decir yaaxche’ o ceiba, o al decir zotz o murciélago.
Además, la lengua maya tiene sonidos que no existen
en español, como k’ o p’; o una diferencia tonal (casi
imperceptible para el oído hispánico) que cambia el
significado de una palabra, como miis (gato) y míis
(escoba o barrer); o incluso una extensión del sonido
(que en maya se trata de dos vocales diferentes) cambia
el significado, como en chak (rojo) y chaak (lluvia).
Algunos conceptos en la cosmovisión maya no
tienen traducción al español. Un capítulo del libro
está dedicado al k’aax, que usualmente se traduce
como monte o selva. Sin embargo, el k’aax es mucho
más que cualquiera de esos términos; contiene una
parte invisible de seres guardianes como los aluxes
y los vientos sagrados. La relación de los adultos
mayores con estas entidades suele ser respetuosa y de
reverencia; se realizan ceremonias rituales dedicados
a ellos en las actividades agrícolas: para pedir lluvia,
para solicitar permiso para comenzar a plantar o para
agradecer por la cosecha. Aunque se hace el intento
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es prácticamente imposible reflejar a cabalidad una
experiencia de esa naturaleza, individual y colectiva
al mismo tiempo, en un escrito.
Algunas palabras son específicamente usadas en
el sistema agrícola tradicional maya de la milpa
como diversos nombres de tipos de suelos; o en la
caza tradicional hay los términos para nombrar a
un ciervo dependiendo del número de cuernos que
tenga. Sin embargo, con el abandono de la milpa, el
manejo del monte y la caza tradicional, las palabras
especializadas pierden contexto y sentido y caen en el
desuso. La erosión de la lengua refleja los cambios en
las actividades e intereses de la gente.
Otra dificultad al documentar una cultura de tradición
oral en un libro es que las palabras encapsulan una
historia, que difiere de la narrativa natural donde cada
persona imprime su estilo al contarla. El relato de una
abuela alrededor del fuego no puede reducirse a una
historia escrita. Aun así, el esfuerzo por registrarlo
vale la pena, ya que las historias también están siendo
olvidadas.
c. Los coautores de Kiní notaron que el estilo de escritura
de los colaboradores académicos externos suele
ser “frío”, extrayendo sus sentimientos, emociones
y experiencias personales del texto. La escritura
académica premia la objetividad sobre la subjetividad,
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aunque la narrativa más atractiva para divulgación es
la que puede llegar a las fibras internas de la cognición.
Este dilema es un desafío en curso que todavía intenta
resolverse, entre el rigor académico y la capacidad de
llegar a los oídos de la audiencia.
9. Lo que falta por hacer.- El proceso de elaboración del
libro continúa. Aproximadamente la mitad de los capítulos
han pasado ya por la revisión interna y han entregado la
versión final. Cuando se tengan todas las versiones finales
de los capítulos se armará la propuesta para una editorial
universitaria, donde se someterá al proceso usual de revisión
por pares y publicación. Cabe aquí cuestionar si un libro
evaluado por pares académicos no estaría reproduciendo una
posible postura colonialista79, sin embargo, formar un equipo
entre los organizadores locales y otros participantes externos
desde la concepción y todo el desarrollo de este proyecto,
manteniendo el rigor académico pero también considerando
fuertemente la importancia de las historias locales y la
tradición oral es una humilde propuesta de que otras formas
de trabajo son posibles.
Finalmente, una vez teniendo la versión definitiva del
libro, se procederá a traducir al maya todos los resúmenes de
Alex C. McAlvay et al., «Ethnobiology Phase VI: Decolonizing Institutions, Projects, and Scholarship», Journal of Ethnobiology 41, n.o 2 (2021):
170-91, https://doi.org/10.2993/0278-0771-41.2.170.
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los capítulos y se grabará la obra completa como un audiolibro,
imitando la tradición oral.
Conclusiones
Los antiguos mayas habitaron la península de Yucatán,
enfrentando esencialmente el mismo tipo de suelo, fuentes de
agua, altas temperaturas e impactos de huracanes e insectos que
se enfrentan hoy en día. Las tecnologías que les permitieron vivir
en estas condiciones ambientales (e.g. la diversidad de árboles en
los jardines mayas para tener recursos a mano y mantener la casa
fresca, el uso de ropa de algodón, los materiales y estructura de
las casas, las horas de madrugada para el inicio de la jornada de
trabajo en el campo, el uso de calabazos para mantener el agua
fresca) son valiosas para la planificación y gestión territorial
actual. Durante la pandemia de COVID-19, algunas comunidades
mayas rescataron antiguas recetas medicinales y retomaron la
milpa para la seguridad alimentaria, contrarrestando los efectos
sanitarios y económicos de la pandemia80. La relación recíproca
entre las personas y la naturaleza está intrínsecamente vinculada
a su territorio; por lo tanto, mantener el patrimonio biocultural
requiere la conservación del territorio81. En otras palabras,
Víctor Manuel Ávila Pacheco, Yassir Jesús Rodríguez Martínez, y Ana
Sheila Camarena López, «Políticas alimentarias durante el COVID-19: población maya, territorio, autonomía e interculturalidad», Mirada antropológica
25, n.o 18 (2023): 152-74.
81
Yassir Rodríguez Martínez y Arantza Franco Salazar, «Desarrollo, vulnerabilidad y bienestar: visiones desde la población maya de Yucatán», Acta
80

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mantener vivo el patrimonio biocultural puede ayudar a enfrentar
los desafíos globales como el cambio climático y la pérdida
de biodiversidad. Además, el conocimiento indígena puede
contribuir con su acervo de conceptos e ideas en el fenómeno de
migraciones donde es necesario entender otras formas de ver el
mundo y los procesos de aculturación82.
El libro de Kiní llena un vacío historiográfico, demostrando
que es posible escribir historias aunque haya poca información si
hay una población interesada y participativa, dispuesta a formar un
equipo más grande y multidisciplinario. Así también, se requiere
de la disposición de profesionales externos que quieran trabajar
en equipo con la gente de la comunidad y que sometan su trabajo
a la revisión de los colegas locales, además de las revisiones por
pares.
El libro busca que al menos una parte de este rico acervo
histórico y biocultural quede documentado y esté disponible para
las próximas generaciones. Tal vez encuentren ahí las historias y
fotografías de sus abuelas y abuelos y también herramientas para
valorar y defender su territorio.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares4.8-159

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�Los orientales y el bosque tropical durante el Yucatán
separatista (1839-1843)
The orientales and the tropical forest during the separatist
Yucatan (1839-1843)
José Ángel Koyoc Kú
Colectivo K’ajlay
Yucatán, México

https://orcid.org/0000-0002-9917-8882
Recibido: 10 de septiembre de 2024
Aceptado: 19 de diciembre de 2024

Resumen: El objetivo de este artículo es analizar la relación entre los
combatientes irregulares denominados orientales y el bosque tropical
de la Península de Yucatán entre los años de 1839 y 1843. Las fuentes
utilizadas para realizar este artículo son en su mayoría partes de guerra
e interrogatorios a oficiales mexicanos procesados por las acciones
efectuadas durante la campaña. A través del análisis de esta relación
podremos ver la forma en la que este periodo fue importante para que
un contingente de combatientes yucatecos se adaptara a combatir entre
la vegetación del bosque tropical y aprendiera a utilizar los recursos
que podían obtener de él para conseguir sus fines militares. El bosque
tropical, presente tanto en el oriente como en el occidente de la
Península, propició que los orientales desarrollaran un tipo de combatir
disperso entre la vegetación, lo que los distinguió de gran parte de las
tropas yucatecas.
Palabras clave: historia forestal; bosque tropical; indígenas; guerra;
milicia.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares4.8-159

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�José Koyoc Kú

Abstract: The objective of this article is to analyze the relationship
between the irregular combatants called orientales and the tropical
forest of the Yucatan Peninsula between the years of 1839 and 1843.
The sources used to write this article are mostly war reports and
interrogations of Mexican officers prosecuted for actions carried out
during the campaign. Through the analysis of this relationship we will
be able to see the way in which this period was important for a contingent
of Yucatecan combatants to adapt to fighting among the vegetation of
the tropical forest and learn to use the resources they could obtain from
it to achieve their military goals. The tropical forest, present in both the
east and west of the Peninsula, allowed the orientales to develop a type
of combat dispersed among the vegetation, which distinguished them
from a large part of the Yucatecan troops.
Key words: forest history, tropical forest, indigenous, warfare, militia.

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�Los orientales y el bosque tropical durante el Yucatán separatista

El bosque tropical ha tenido una presencia ubicua en los
textos encargados de abordar los procesos sociales, políticos y
económicos del siglo XIX en Yucatán, sobre todo aquellos que
han estudiado el periodo conocido como la Guerra de “Castas”.1
A pesar de las contribuciones que se han hecho a lo largo de estas
décadas aún quedan muchos temas para investigar e indagar sobre
la relación entre los humanos y el bosque tropical en la Península
de Yucatán. Uno de estos tiene que ver con los cambios que los
conflictos bélicos han impreso a esta longeva relación. Aunque
frecuentemente se refiere al bosque tropical como escenario de
resistencias e insurgencias de los mayas pocas veces se señalan
estos cambios y transformaciones y en muchas ocasiones el
bosque es meramente tratado como un escenario de los conflictos.2
Ver por ejemplo la historiografía de las últimas décadas sobre el conflicto
en donde se hace referencia al bosque tropical y los montes de los pueblos
mayas de la época: Gabriel Macías Zapata, “Cortar la orilla de la tierra: La
desamortización y los pueblos de mayas pacificados de campeche y pacíficos de Yucatán durante la guerra de castas” (Tesis de doctorado, Universidad
Nacional Autónoma de México, 2013), http://ru.atheneadigital.filos.unam.mx/
jspui/handle/FFYL_UNAM/5016_TD61; Lorena Careaga Viliesid, Hierofanía combatiente: lucha, simbolismo y religiosidad en la Guerra de Castas
(Chetumal: Universidad de Quintana Roo, 1998); Martha Villalobos González, El bosque sitiado: asaltos armados, concesiones forestales y estrategias
de resistencia durante la Guerra de Castas (México: CIESAS, CONACULTA, Miguel Ángel Porrúa, INAH, 2006); Teresa Ramayo Lanz, Los mayas
pacíficos de Campeche (México, D. F.: Universidad Autónoma de Campeche,
CONACYT, 2014).
2
Sobre el monte y la resistencia de los mayas puede consultarse: Inés Ortiz
Yam, “Los montes yucatecos: la percepción de un espacio en las fuentes coloniales”, en Antje Gunsenheimer, Tsubasa Okoshi y John Chuchiak (edrs.), Text
and Context: Yucatec Maya Literature in a Diachronic Perspective (Aachen:
1

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�José Koyoc Kú

Historiadores ambientales como John McNeill habían
señalado ya desde hace varias décadas el vínculo entre la
historia militar y la historia ambiental, enfatizando la relación
entre las guerras y los bosques. McNeill llamó a atención sobre
la importancia de los bosques como fuentes de materia prima,
su impacto en la manera en que las guerras se efectuaban y la
influencia de los combates y la preparación de los conflictos en la
vegetación. Este historiador propuso temáticas que tenían que ver
con la manera en que los bosques influyeron en la guerra de tres
maneras específicas: siendo un obstáculo a la movilidad de los
combatientes, siendo una cobertura para los movimientos de las
tropas y finalmente en cómo los bosques configuraron la misma
manera de luchar.3
En este texto exploro la forma en la que el bosque
tropical influyó en los conflictos bélicos del periodo del Yucatán
separatista (1839-1843), poniendo énfasis en la experiencia de un
grupo de combatientes que fue denominado en la época como los
“orientales”. Lo haré siguiendo la propuesta de McNeill, de tal
forma que me aproximaré a la manera que el bosque tropical se
convirtió en una fuente de materia prima para estos combatientes
y la forma en que se adaptaron a luchar entre la vegetación para
cubrir sus movimientos y hostigar de forma más efectiva a los
Shaker Verlag, 2009) 185-203 y Pedro Bracamonte y Sosa, La conquista inconclusa de Yucatán: los mayas de las montañas, 1560-1680 (Distrito Federal,
México: CIESAS, 2001).
3
John McNeill, “Woods and Warfare in World History” Environmental History 9, n.o 3 (2004): 388. https://doi.org/10.2307/3985766.
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�Los orientales y el bosque tropical durante el Yucatán separatista

enemigos. Esto permitirá también mostrar la forma en que el
bosque tropical configuró los eventos y procesos históricos y no
fue un mero escenario para los eventos humanos.
María Zuleta, Melchor Campos y Justo Flores han
abordado la parte política y social vinculados con el periodo del
separatismo yucateco.4 La parte propiamente bélica apenas ha
sido abordada por el trabajo pionero de Terry Rugeley y Arturo
Taracena.5 En este texto no profundizaré en los aspectos políticos
y sociales, muy bien descritos por estos historiadores, sino en la
relación particular de los orientales con el bosque tropical.
La gran mayoría de los documentos que usé para realizar
este artículo fueron obtenidos en el Archivo General del Estado
de Yucatán y el Archivo Histórico de la Secretaría de la Defensa
Nacional. También consulté diferentes periódicos e impresos de
la época. Estos documentos son partes militares y declaraciones
Ver por ejemplo los trabajos de Melchor Campos García, Que los yucatecos todos proclamen su independencia. Historia del secesionismo en Yucatán,
1821-1840 (Mérida: Universidad Autónoma de Yucatán, 2013); María Cecilia
Zuleta Miranda, “El federalismo en Yucatán: política y militarización (18401846)” Secuencia. Revista de historia y ciencias sociales 31 (1995): 23-50; y
Justo Miguel Flores Escalante, Soberanía y excepcionalidad, la integración
de Yucatán al estado mexicano, 1821-1848 (México: El Colegio de México,
2017).
5
Terry Rugeley, “Repúblicas contrapuestas: Yucatán y la invasión mexicana de 1842-1843” Chacmool 3 (2004): 104-22; Arturo Taracena Arreola, De
héroes olvidados. Santiago Imán, los huites y los antecedentes de la Guerra de
Castas (México, D. F.: CEPHCIS UNAM, 2013) https://www.cephcis.unam.
mx/wp-content/uploads/2020/04/19-de-heroes-olvidados.pdf y ““Esas tropas
orientales, esos güites de Imán”. Guerrilleros mayas en el Yucatán separatista”
Mesoamérica 34, n.o 55 (2013): 1-26.
4

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�José Koyoc Kú

de oficiales que intervinieron en los combates. Siguiendo la
propuesta de Lorena Careaga en su estudio sobre la Guerra
de Castas durante la década de 1850, en este texto reproduzco
fragmentos con una extensión considerable de los partes
militares, no solo para ilustrar mis argumentos sino también
para dar a conocer una documentación que apenas ha sido usada
por los historiadores que estudian el periodo. He actualizado y
corregido la ortografía.6
A lo largo del texto me referiré con el término “orientales”
a un grupo de combatientes irregulares, reclutados por diferentes
caudillos del este de Yucatán y que estuvo conformado por
campesinos y artesanos mayahablantes de los pueblos de frontera,
desertores y contrabandistas. Al ser un grupo irregular en muchos
momentos es complicado seguir la trayectoria de sus líderes, su
composición y la cantidad de insurgentes movilizados. Como
señala Alejandro Rabinovich este tipo de fuerzas armadas, que
abundaron en muchas regiones latinoamericanas, dejaron pocos
registros escritos, al no depender propiamente de un Estado
nacional.7 Como señala Arturo Taracena el término “huites” fue
usado por los “no mayas para designar a los combatientes de La
Montaña oriental bajo las órdenes de Imán y sus subalternos”.8
Aunque los oficiales mexicanos se refirieron a una parte de estos
Careaga, Hierofanía combatiente, 20.
Alejandro Rabinovich. “De la historia militar a la historia de la guerra.
Aportes y propuestas para el estudio de la guerra en los márgenes” Corpus, Vol.
5, No. 1 (30 de junio de 2015). https://doi.org/10.4000/corpusarchivos.1397.
8
Taracena, Esas tropas orientales, 12.
6
7

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�Los orientales y el bosque tropical durante el Yucatán separatista

combatientes con tal término he elegido el de “orientales” debido a
que la prensa yucateca, los oficiales yucatecos, y ellos mismos, así
se denominaron, además de que esta palabra llegó a abarcar también
a los no combatientes que cooperaban en acciones de guerra, que
como mostraré fueron importantes en el esfuerzo bélico.
De la misma manera me refiero con el término de bosque
tropical a aquella vegetación caracterizada como “bosque” por los
documentos de la época. Aunque también se usaba el término de
monte y montaña para hacer referencia a la vegetación peninsular
he elegido el término de bosque tropical para estar en consonancia
con los señalado por los actores que elaboraron los documentos
de la época.
Este artículo está organizado de forma cronológica, de tal
manera que se encuentra dividido en dos partes: la primera que
hace referencia a la lucha entre los federalistas contra el ejército
centralista de la Península entre 1839 y 1840 y posteriormente
una sección que aborda la guerra que enfrentó a yucatecos contra
mexicanos entre 1842 y 1843.
Los orientales bajo Santiago Imán: de los bosques
del este a los del oeste
En 1839 el capitán Santiago Imán se rebeló en el oriente de
Yucatán enarbolando la bandera del federalismo. La alianza con un
grupo de actores de la frontera dio origen a un grupo de combate
irregular que se denominó con el tiempo como “orientales”, un
grupo compuesto por campesinos y artesanos mayas, desertores
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y contrabandistas de la frontera este de la Península de Yucatán.
Terry Rugeley describió a este grupo como“un grupo violento
integrado por los elementos pobres de la sociedad rural: mestizos,
desertores, simpatizantes del vecindario, y sobre todo campesinos
mayas”.9
Fue durante la rebelión de Santiago Imán que los
insurgentes federalistas comenzaron a usar la vegetación como
cobertura para nivelar la evidente asimetría entre una milicia
insurgente improvisada y el ejército profesional centralista. Este
es un uso que a menudo se le ha dado al bosque tropical.10 El
combate de San Fernando Ake es bastante ilustrativo del tema.
Tras las primeras noticias del alzamiento el comandante general
del departamento Joaquín Rivas Zayas envió una división
compuesta por infantería y caballería para enfrentarse a los
sublevados federalistas. Los registros de los combates quedaron
en los partes rendidos por Roberto Rivas, oficial del Tercer
Batallón Activo. Rivas señaló en primera instancia el uso de
emboscadas para enfrentarse a la infantería centralista, así como
lo que parece ser el uso de albarradas entre la vegetación que
permitieron sorprender en un primer momento a la avanzada de
la infantería de milicia activa:
Serían las 8 o 9 de la mañana. cuando ya en los términos de la
población y a poca distancia de ella, una emboscada situada al
Rugeley, Terry. “En busca de Santiago Imán. El caudillo de Tizimín, I”
Unicornio. Suplemento dominical del Por Esto!, 21 de febrero de 1999, 6.
10
McNeill, “Woods and warfare”, 400.
9

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lado derecho del camino, atrincherada en una albarrada doble y
de la que no tenía noticia, sorprendió la guerrilla de vanguardia
rompiéndole un fuego vivísimo que no esperaba uno de la
trinchera que iba a descubrir y aquí fue necesario comenzar la
acción atendiendo a los fuegos que nos hacían de una parte y
otra, sosteniéndolo por 2 o 3 horas.11

La infantería de Rivas logró avanzar tomando la trinchera
y tras el ataque coordinado de la columna del capitán Alonso
Aznar, quien mandaba la caballería, los insurgentes federalistas
se retiraron: “aterrados por la valentía y denuedo con que el
citado capitán se dirigía sobre ellos abandonaron la pieza,
metiéndose desordenadamente en la espesura de los montes
donde no era posible perseguirlos ni hacerles ningún prisionero
por lo intransitable de ellos”.12 Para Rivas, como para muchos
oficiales yucatecos, la vegetación del bosque tropical resultaba un
obstáculo infranqueable.
La “victoria” de los centralistas fue endeble precisamente
debido a que a los insurgentes federalistas de Imán lograron
reagruparse y usaron la cobertura de la vegetación para tender
emboscadas y escapar a la persecución de la milicia centralista.
Los bosques orientales eran ya antes del pronunciamiento de
Imán una zona donde se refugiaban contrabandistas, desertores e
Joaquín Rivas al ministro de guerra y marina, Campeche, 3 de julio de
1839. Archivo Histórico de la Secretaría de la Defensa Nacional (en adelante
AHSDN), Operaciones Militares, XI/481.3/1344, ff. 12-15.
12
Joaquín Rivas al ministro de guerra y marina, Campeche, 3 de julio de
1839. AHSDN, Operaciones Militares, XI/481.3/1344, f. 13.
11

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�José Koyoc Kú

indígenas que huían de las cargas republicanas.13 Mucho tiempo
atrás también había sido refugio de mayas que huían de los
pesados tributos coloniales.14
Este tipo de tácticas fueron referidas por el oficial Tomás
Requena en enero de 1840. Requena señalaba que los insurgentes
federalistas resistieron por un tiempo prolongado:
… colocando sus emboscadas, trincheras y defensas en
puntos a propósito desde los cuales se dirigen por debajo
del bosque al paraje convenido para su reunión inmediata.
Mantiénense ocultos en esas montañas, en terrenos quebrados
o en hondonadas - que se llaman hoyas en el país-, y desde
estas guaridas reciben avisos puntuales de lo que pasa en sus
inmediaciones, ya por los mozos de los ranchos, que les temen
o son adictos, ya por espías de ellos mismos escogidos entre los
indígenas, que son tenidos por sospechosos en los poblados.15

Unos meses después esta estrategia permitió a los
rebeldes federalistas reagruparse y ocupar Valladolid.16 Aunque
este combate fue breve hay datos reveladores que señalan que
para este momento los insurgentes tenían acceso a armas de
fuego y pertrechos militares. Una pieza de artillería les había sido
remitida desde Bacalar mientras que pólvora y cuatro cajas de
Taracena, Esas tropas orientales, 8.
Pedro Bracamonte y Sosa, Ensayo sobre la servidumbre el fracaso del
“capitalismo” en México (México, D. F.: CIESAS, Miguel Ángel Porrúa,
2019) 220.
15
Comandancia militar del distrito de Valladolid. 11 de enero de 1840, citado
en Bracamonte, Ensayo sobre la servidumbre, 219.
16
Los detalles del curso de la guerra pueden consultarse en Rugeley, “En
busca de Santiago Imán”, 5-7.
13
14

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�Los orientales y el bosque tropical durante el Yucatán separatista

fusiles habían llegado de Tihosuco y Río Lagartos. Además “un
sin número de indígenas” auxiliaba a los rebeldes en el transporte
de pertrechos y la construcción de trincheras.17
Cuando las guarniciones de oficiales de la milicia activa y
el ejército permanente se pronunciaron en Mérida y otras partes
del estado a favor del federalismo el objetivo fue marchar hacia
Campeche. Estos eventos que sucedieron durante los primeros
meses de 1840 marcaron el inicio de la experiencia de los orientales
con el bosque tropical del oeste de la Península de Yucatán. Las
tropas federalistas partieron de la capital a principios de marzo.
El 6 salió de Mérida la división del teniente coronel Sebastián
López de Llergo con rumbo a Campeche. A esta división se
unió la sección de las “tropas del Oriente” que comandaba Vito
Pacheco.18 Posteriormente y en las vísperas del ataque del ejército
centralista a Tenabo Santiago Imán y las tropas del oriente
hicieron su entrada a esta última villa.19 Según el oficial Felipe de
la Cámara Zavala la división comandada por Llergo se componía
de compañías de los batallones activos primero, segundo y
tercero, parte del escuadrón permanente de caballería y la brigada
de artillería de la guardia nacional de reciente creación, es decir,
Manuel Eusebio Molina al comandante general del departamento de
Yucatán, Espita, 7 de febrero de 1840. AHSDN, Operaciones Militares,
XI/481.3/1546 I, ff. 33-33v. Taracena, Esas tropas orientales, 8.
18
Serapio Baqueiro, Ensayo histórico sobre las revoluciones de Yucatán desde el año de 1840 hasta 1864. Vol. 1 (Mérida, Yucatán: Imprenta de Gil Canto,
1871), 29.
19
Baqueiro, Ensayo histórico, 29-30
17

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de los milicianos que habían recibido entrenamiento previo y
tenían una organización definida por las ordenanzas militares.20
Por su parte las tropas comandadas por Imán elevaba su número
a mil quinientos hombres y estaban caracterizados por agrupar a
combatientes de diferentes orígenes y con oficiales que construían
su liderazgo a partir del caudillismo carismático. Pastor Gamboa,
Vito Pacheco, y José Almeida fueron identificados como los jefes
principales de un grupo compuesto por “huitzees”, desertores, e
“indios del Oriente”.21
Los restos de las fuerzas armadas centralistas se
habían refugiado en Campeche. Azotados por las deserciones
y amenazados por rumores de conspiración el comandante
general Rivas Zayas solicitó refuerzos que llegaron de
Veracruz. Los refuerzos que recibió, si bien incluían tropas
profesionales, estaban integradas por conscriptos enviados a
servir de forma forzosa en los batallones permanentes, varios
de ellos, prisioneros del combate de Acajete.22 A pesar de ello,
confiado en el entrenamiento de las fuerzas permanentes y
en la creencia de que las tropas mandadas por Imán y Llergo
serían rápidamente derrotadas Zayas salió de Campeche, según
su mismo parte, con 583 hombres de las tres armas y cuatro
Felipe de Cámara y Zavala, Memorias de don Felipe de la Cámara y Zavala: 1836-1841 (México: Yucalpetén, 1975) 61.
21
Cámara, Memorias, 61. Un análisis del liderazgo de los caudillos orientales puede encontrarse en Taracena, Esas tropas orientales, 20-ss.
22
Joaquín Rivas Zayas al ministro de guerra y marina, Campeche, 23 de abril
de 1840. AHSDN, Operaciones Militares, XI/481.3/1546 III, ff. 524-525.
20

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�Los orientales y el bosque tropical durante el Yucatán separatista

piezas de artillería. Mientras tanto, las fuerzas federalistas que
habían avanzado hasta Hampolol para intentar sitiar Campeche
se replegaron a Tenabo, considerando que el primer sitio ofrecía
pocos beneficios para resistir a la milicia centralista. La creencia
en una rápida victoria la expresó Tomás Requena en una carta
enviada a Rivas Zayas: “Llergo, Imán y demás cabecillas estaban
en Tenabo y Hecelchakan: indudablemente serán arrollados por
la mala calidad de sus tropas, no obstante que tienen la ventaja
de la posición.”23
Los combates en los alrededores de Tenabo reflejan que
los insurgentes federalistas continuaron usando las tácticas con
las que habían enfrentado a la milicia centralista en los bosques
tropicales del este de la Península. Usaron los árboles espinosos
para fortificar de forma más eficaz las trincheras, cavaron fosos
y se dispersaron en tiradores entre la vegetación para desgastar a
los adversarios. Así lo describe el comandante general al enfrentar
en primer lugar a los orientales en Santa Rosa: “(l)egua y media
antes de este ultimo punto encontré interceptado el único camino
que a él conduce con piedras, troncos, espinos, pozos y toda
clase de obstáculos, pero la tropa todo lo superó”. Posteriormente
Rivas Zayas señaló la manera en la que el bosque tropical unido
a los parapetos fue usado por las tropas defensoras para resistir
en los días siguientes en los alrededores de Tenabo. Los tiradores
orientales, amparados en el bosque, hostigaron a la milicia
Carta de Tomás Requena, Campeche, 26 de marzo de 1840. AHSDN, Operaciones Militares, XI/481.3/1546 I, f. 215-215v.
23

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�José Koyoc Kú

centralista mientras intentaba colocar una batería: “operación
que se ejecutó en medio del fuego que incesantemente hacían
las numerosas guerrillas que situaron en los bosques de que se
compone todo aquel terreno las cuales fueron siempre rechazadas
con perdida”. El hostigamiento a las posiciones de los centralistas
se mantuvo durante los días subsiguientes.24
Aunque Rivas Zayas omitió señalar la forma en que los
asaltos de la infantería federalista hicieron mella en su reducida
división lo cierto es que debido a las condiciones del clima y a la
imposibilidad de tomar por asalto las posiciones enemigas tuvo
que retirarse. De particular importancia fue lo que señaló acerca
de la manera en que los árboles espinosos fueron un obstáculo
infranqueable:
Careciendo pues de fuego de artillería que sostuviese las
operaciones de la infantería, careciendo también de toda clase
de auxilios de boca pues que insurreccionado todo el país
alrededor de mi posición no había tenido el soldado hacia
dos días otro alimento que carne, la tropa toda sin habitación
ni descanso, de día ni de noche, en este rigoroso clima y
considerando que aun estaban intactas las defensas y obstáculos
con que el enemigo había rodeado de mas cerca su posesión y
que consistían en talas espesas de espinos y dos fosos; con el
parecer de la mayoría de los jefes de la división emprendí mi
retirada el veinte y siete en la noche.25
Joaquín Rivas Zayas al ministro de guerra y marina, Campeche, 30 de
marzo de 1840. AHSDN, Operaciones Militares, XI/481.3/1546 III, f. 518v;
Taracena, De héroes olvidados, 128.
25
Joaquín Rivas Zayas al ministro de guerra y marina, Campeche, 30 de marzo
de 1840. AHSDN, Operaciones Militares, XI/481.3/1546 III, ff. 518v-519.
24

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Tras la retirada de Zayas, la milicia de Llergo y la de
Imán avanzaron para sitiar la ciudad fortificada de Campeche.
Zayas había sido reducido únicamente a la división de auxilio de
Veracruz sufriendo recurrentes deserciones de todas las unidades.
Mientras el puerto era aislado por mar la milicia de Imán y Llergo
rodearon a Campeche. Llergo dando un rodeo se dirigió a Lerma
mientras Imán tomó el barrio de Santa Lucía y el rumbo de Calá.26
Aunque no existieron grandes combates la experiencia
del sitio de Campeche permitió a los orientales perfeccionar la
confección de emboscadas y la organización de partidas para
hostilizar al enemigo amparados en la vegetación. Félix Reyes,
comandante del escuadrón activo de Veracruz, fue emboscado
a principios de mayo mientras exploraba los alrededores de Río
Verde, Calá y Chiná. Con poco más de quince soldados salió a
reconocer las posiciones de los insurgentes:
me dirigí para esta plaza [Campeche] y al llegar al cabo del
barrio de Santa Lucía hizo fuego el enemigo por retaguardia,
ordené a los dragones contestasen en retirada, hasta llegar a una
especie de tala que había formada en el camino, haciéndome
igualmente fuego una emboscada que se hallaba a vanguardia,
esta y el obstáculo expresado, desorganizó a la tropa en forma
de no poderla reunir a pesar de mis esfuerzos, tomando unos,
unas veredas y otros otras, según lo permitía el bosque, pues
solo yo pude llegar a la hacienda de la Escalera.27
Baqueiro, Ensayo histórico, 31.
Gabriel Valencia al ministro de guerra y marina, México, 9 de mayo de
1840. AHSDN, Operaciones Militares, XI/481.3/1546 II, ff. 302-303.
26
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Posteriormente se supo que fueron los habitantes
reclutados por los federalistas quienes realizaron la importante
y central tarea de poder obstruir los caminos y veredas para
posibilitar las emboscadas. Joaquín Rivas Zayas reportaba al
ministro de la guerra tal actitud:
El jefe de los pronunciados Don Santiago Imán al dar cuenta de
haber sorprendido a una partida de caballería que salió de esta
plaza el día 17 de que tengo dado a V. E. conocimiento, asegura
que el buen éxito de la acción fue debido a la cooperación de
los vecinos de Santa Lucía, y a la parte muy activa que tomaron
hasta las mujeres del mismo ayudando a cerrar los caminos y
veredas que se dirigían a la plaza.28

El reclutamiento de los habitantes de los barrios fue
central ya que permitió a Imán poder aumentar sus fuerzas no
solo con insurgentes con experiencia militar sino también con
expertos conocedores del territorio. Para un tipo de combate que
dependía del conocimiento de los bosques de los alrededores esto
era de vital importancia, como señala Rivas Zayas:
Los vecinos del expresado barrio [de San Francisco] y de
los de Santa Lucía, Guadalupe y Santa Ana se presentaron
espontáneamente al cabecilla Imán, que los armó y organizó
en compañías, proporcionándose así un refuerzo de cerca de
quinientos hombres, decididos, entusiastas, prácticos del país
y diestros en el manejo de las armas por haber sido cívicos
los más de ellos, o del batallón de defensores que levantó é
instruyó cuando la guerra de los franceses.29
Joaquín Rivas Zayas al ministro de guerra y marina, Campeche, 30 de abril
de 1840. AHSDN, Operaciones Militares, XI/481.3/1546 II, f. 397.
29
Joaquín Rivas Zayas al ministro de guerra y marina, Campeche, 4 de mayo
28

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Parte del éxito de los insurgentes federalistas radicó en la
rendición de los reductos de San Miguel y San José. La división
de Santiago Imán se encargó, a través de diferentes estrategias,
de asediar este último. Para ello usó la vegetación que crecía en
la ladera del cerro y así aislar a la guarnición impidiendo que
pudieran tener acceso al agua. Faustino Molina lo expuso de esta
manera cuando justificó su rendición:
…de hallarnos hace cuarenta y ocho horas tan escasos de agua
que ni aun para poner los ranchos de carne salada y ministra
hay absolutamente, hallándose seco un aljibe y pozo inmediato,
rodeados de enemigos que en gran número y a cubierto por
la falda de este cerro impiden absolutamente proveernos de
este recurso de primera necesidad y que habiendo intentado
por nuestra parte tomarla en los pozos inmediatos y de los
cuales está posesionado el enemigo han sido batidas nuestras
guerrilla en que se han perdido tres hombres que consideramos
dispersos.30

Con los fuertes exteriores tomados por la milicia
federalista la espesa vegetación que rodeaba a las murallas y
baluartes del puerto terminaron por ser un obstáculo para los
defensores que eran incapaces de poder eliminar a los tiradores
que estrechaban el cerco a Campeche tomando posiciones en los
barrios y resguardándose entre la vegetación circundante. Rivas
Zayas lo detalló de esta manera:
de 1840. AHSDN, Operaciones Militares, XI/481.3/1546 II, f. 493.
30
Copia de la capitulación del reducto de San José, Campeche, 14 de mayo
de 1840. AHSDN, Operaciones Militares, XI/481.3/1546 II, ff. 325-325v.
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El 29 [de abril] ocupó y fortificó otra sección enemiga el barrio
de Santa Ana poderosamente auxiliada del vecindario y a
pesar del fuego de cañón y obús de esta plaza, de poquísima
eficacia por las muchas casas intermedias de mampostería y la
espesísima arboleda que encubre los objetos á tiros de pistola
de la muralla.31

El puerto de Campeche cayó finalmente en poder de
los federalistas en mayo de 1840. Sin embargo, este evento no
marcó la desmovilización total de las secciones de oriente que no
tardaron en ser llamados a las armas de nuevo.
La invasión centralista a la Península de Yucatán (1842-43)
Los orientales volvieron a tomar las armas una vez que el ejército
centralista mexicano invadió la Península de Yucatán a mediados
de 1842. La reactivación del conflicto bélico generó una amplia
movilización que incluyó la organización de las pocas tropas
permanentes, las milicias locales, la movilización de los paisanos
y de otras tropas irregulares como las secciones de orientales. Los
combatientes del oriente que combatieron en Campeche fueron
descritos por Serapio Baqueiro de la siguiente forma:
Los indios del partido de Tihosuco, acaudillados por el teniente
coronel Vito Pacheco, ocupaban unas arquerías frente a la
puerta de Guadalupe, los de Valladolid se hallaban en la iglesia
de San Francisquito a las ordenes del coronel Pastor Gamboa,
de cuyo puesto salió éste como á las ocho de la mañana, y
recorrió las calles principales montado en un caballo blanco,
Joaquín Rivas Zayas al ministro de guerra y marina, Campeche, 4 de mayo
de 1840. AHSDN, Operaciones Militares, XI/481.3/1546 II, f. 497v.
31

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sin camisa, con los calzoncillos arrollados, armado de machete,
y cubierto el sombrero con cintas de diferentes colores, que le
daban el aspecto de un salvaje guerrero.32

Desde 1841 los militares yucatecos, ante la inminencia de
un conflicto armado, no solo comenzaron a reclutar tropas, sino
también adquirieron armas y todo tipo de pertrechos bélicos. Este
aspecto es sumamente importante ya que permitió a los orientales,
a través de su alianza con los caudillos federalistas y separatistas
yucatecos, el acceso a más armas de fuego. Por referencias de los
oficiales mexicanos que combatieron contra los orientales, estas
tropas habrían tenido un armamento diferenciado. El general
Francisco Pacheco, quien se enfrentó en innumerables ocasiones
a los orientales al ser comandante de la primera brigada de la
División de Operaciones sobre Yucatán, aseguró durante un
interrogatorio que “a los indios los emborrachaban para que no
se resistiesen a entrar, los cuales tenían un armamento selecto”.33
Pacheco quizá se estaba refiriendo a que los orientales
combatían con armamento diferenciado típico de la infantería
ligera. El fusil Berkely fue usado por diferentes ejércitos del
siglo XIX para equipar a sus infantes. Esta arma era más precisa
que el mosquete Brown Bess. Las compañías de infantería ligera
del ejército mexicano del siglo XIX se encontraban equipadas
Serapio Baqueiro, Rasgo biográfico del general López de Llergo (Mérida:
Tipografía de G. Canto, 1898), 19.
33
Declaración de Francisco Pacheco, México, 25 de octubre de 1843.
AHSDN, Operaciones Militares, XI/481.3/1991, f. 189v.
32

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con este tipo de armas.34 Las referencias sobre el armamento
adquirido por diferentes oficiales y agentes en Estados Unidos
y Nueva Orleans es bastante parco y poco preciso. El primer
cargamento de armas llegó en marzo de 1841 producto de la
comisión del gobierno del estado a Martín Francisco Peraza. Este
remitió desde Nueva Orleáns 678 armas entre fusiles franceses,
ingleses y estadounidenses y carabinas para artilleros. En abril de
1841 se recibieron setecientos fusiles de fabricación francesa y
estadounidense. Finalmente el comandante de la armada yucateca
Pablo Celaráin introdujo mil seiscientos fusiles, sin bayonetas, de
fabricación inglesa adquiridos en Europa.35
La guerra se libró en dos frentes. Una primera parte se
libró en las costas campechanas. El ejército mexicano intentó
sitiar desde finales de 1842 el puerto amurallado de Campeche,
desembarcando en Isla del Carmen y avanzando posteriormente
Jospeh Hefter, The Mexican Solder 1837-1847 (Oklahoma: The Virtual
Armchair General, 2008) 11. El fusil Baker ganó amplia popularidad entre la
infantería británica y los tiradores especializados eran equipados con este fusil.
Durante el siglo XIX diferentes unidades de infantería ligera fueron equipados
con esta arma en el hemisferio occidental. Ver: Németh, Balázs, Early Military
Rifles, 1740-1850 (Oxford: Osprey Publishing, 2020).
35
Noticia del armamento recibido de N. Orleáns en la Goleta Rosario. Campeche, 14 de abril de 1841. Archivo General del Estado de Yucatán (en adelante AGEY), Poder Ejecutivo, Milicia, v. 4, e. 85. José Cadenas al secretario de
guerra y marina del estado de Yucatán, Campeche, 30 de noviembre de 1841.
AGEY, Poder Ejecutivo, Milicia, v. 6, e. 122. Factura de las armas remitidas
por Francisco Martín Peraza desde Nueva Orleans, Mérida, 24 de marzo de
1841. AGEY, Poder Ejecutivo, Milicia, v. 6, e. 133. Rugeley, Repúblicas contrapuestas, 106.
34

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�Mapa 1. Detalle de un plano en donde se puede ver las posiciones ocupadas por el ejército mexicano en torno a
Campeche. S/a, c. 1843. AHSDN, Operaciones Militares, XI/481.3/1993, f. 265.

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por Seybaplaya, Champotón y Lerma. Los combates y escaramuzas
se registraron en torno a las murallas de Campeche en los puestos
avanzados de la Eminencia, las fortificaciones de San Luis y San
Miguel y los barrios de Santa Ana y San Román (VER MAPA 1).
Tras largos intentos y fracasos reiterados una brigada compuesta
por compañías selectas de los batallones mexicanos intentó
tomar Mérida en marzo de 1843, desembarcando por Telchac y
avanzando sucesivamente por Motul, Tixkokob y Pacabtún, hasta
terminar capitulando en Tixpéual.36
Los oficiales mexicanos dieron cuenta de la presencia
dominante del bosque tropical en el paisaje peninsular. El
oficial de artillería Manuel Plovvez describió los alrededores de
Campeche como “un terreno montañoso, muy irregular y lleno de
bosques, sin agua potable en lugar conocido a la vez que marcada
por la huella de multitudes de veredas que se cruzan en todas
direcciones”.37 Joaquín Morlet, encargado de realizar diferentes
incursiones en los alrededores de Chiná aseguró que “lo boscoso
del camino y alturas” de los alrededores del pueblo obligaban a
que en caso de realizarse cualquier expedición por el rumbo debía
hacerse con varios de cientos de soldados y con experiencia, a
riesgo de sufrir una derrota.38
Los detalles políticos del curso de la guerra pueden consultarse en Rugeley, Repúblicas contrapuestas.
37
Declaración de Manuel Plovvez, Puebla, 25 de octubre de 1843. AHSDN,
Operaciones Militares, XI/481.3/1991, f. 281.
38
Joaquín Morlet a Matías de la Peña, Chulbac, 17 de febrero de 1843.
AHSDN, Operaciones Militares, XI/481.3/1987, f. 266.
36

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�Mapa 2. Detalle de un plano de 1722 en donde se puede observar la vegetación alrededor de la vigía de Telchac
y el litoral yucateco. “Plano de parte de la costa de Yucathan, su capital la ciud[ad] de Mérida, con los pueblos
que señala. La que visitó su Gov[ernad]or y Cap[itá]n Gen[era]l D[o]n Antonio de Cortayre. Año de 1722”,
1722, Archivo General de Indias, MP-México, 119.

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Nicolás de la Portilla, mayor de órdenes de la brigada sobre
Mérida, describió brevemente el paisaje que recorrió el ejército
mexicano en el norte de la Península. Sobre el paisaje que cubría
los alrededores de Telchac dijo que “la situación de la vigía [de
Telchac] no era ventajosa para defenderse por que tenía muchos
bosques a sus inmediaciones”, algo que ya habían reflejado los
cartógrafos del siglo XVIII (VER MAPA 2). Los caminos que
recorrieron en torno a Motul y Tixkokob se encontraban también
cubiertos de bosque. El oficial señaló que “de Telchac a Motul
que son cuatro leguas, el camino estaba bueno con bosques a
derecha e izquierda” mientras que el de Tixkokob a Tixpéhual era
un camino estrecho “con bosque espeso a derecha e izquierda”.39
La mayoría de las acciones de guerra en donde intervinieron
los orientales fueron escaramuzas que tenían el objetivo de
hostigar al enemigo y agotarlo. Matías de la Peña, encargado del
mando de la División desde finales de 1842, reflexionaba sobre la
frecuencia de los ataques de la milicia yucateca:
…el enemigo si nos tiroteaba a menudo, y algunos seguramente
por adular al poder, lo pintaban como insignificante cuando el
fue quien nos salió al encuentro en Umul, quien nos quiso quitar
la Eminencia el veinte y cinco de Noviembre, ocho y catorce de
Diciembre, quien nos atacó en Lerma, Chiná, Tixkokob; y en
diferentes pequeñas escaramuzas contra la Eminencia, pruebas
claras de su mucho numero y de su potencia.40
Declaración de Nicolás de la Portilla, Perote, 8 de agosto de 1843. AHSDN,
Operaciones Militares, XI/481.3/1987, ff. 36v, 33, 42v.
40
Declaración de Matías de la Peña, Perote, 28 de noviembre de 1843.
AHSDN, Operaciones Militares, XI/481.3/1987, f. 182.
39

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Los meses que pasaron las tropas mexicanas intentando
rodear la ciudad o deliberando asaltar algún punto débil en
el sistema de fortificaciones sirvieron a los orientales para
incrementar su experiencia de combate hostilizando al enemigo
e interactuando con la vegetación para tenerla también como
aliada. Un ejemplo de este tipo de escaramuzas fue publicada en
la prensa oficial yucateca que informaba en diciembre de 1842:
Nuestras divisiones guardan igualmente las [posiciones] suyas,
con el mejor orden y vigilancia. Las tropas auxiliares de D.
Pastor Gamboa molestan a menudo al enemigo con muy buenos
resultados […] Ayer al ponerse el sol se presentaron cuatro
desertores del enemigo, que eran del batallón de zapadores.
Unánimes declaran: que en las acciones del día 25 sufrieron
considerables destrozos: que los sufrían diariamente tanto en
Buenavista con los saludos de nuestras lanchas, en el camino de
Canisté con los frecuentes tiroteos de los guerrilleros, como en la
Eminencia con las balas y bombas que se le arrojan de la plaza.41

A mediados de diciembre de 1842, la prensa yucateca
detalló la forma en que los guerrilleros usaban los árboles como
cubierta y puesto avanzado. Además en el parte militar el coronel
Llergo dejó ver que los batallones de milicia local también podían
ser desplegados para hostilizar al enemigo mediante guerrillas:
El enemigo desde sus zanjas y parapetos dirigía sus fuegos de
fusil y metralla sobre nuestras tropas, sin habernos causado
otra desgracia, que la muerte de un soldado de la sección del
Sr. Gamboa y un herido de la misma. Como dichas guerrillas
“Campeche, sábado 3 de diciembre de 1842”, Periódico Oficial del Estado
de Yucatán, Mérida, 6 de diciembre de 1842, p. 3.
41

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se parapetaron con maestría de las cercas y árboles mayores
de los lugares inmediatos á la Eminencia, pudieron estar
resguardadas de dichos fuegos.- La guerrilla del primero local
que manda al guerrillero C. Pedro Jimenez, permaneció todo el
día observando y tiroteando al enemigo.42

Las espinas de los árboles que se extraían del bosque tropical
fueron descritas por los oficiales mexicanos que combatieron en los
alrededores de Campeche y tuvieron también un peso importante
a la hora de hacer impenetrables el ya de por sí robusto sistema de
fortificaciones de Campeche. Después de fracasar en su intento de
tomar el puerto amurallado durante los últimos meses de 1842 y los
primeros de 1843 los oficiales de más alta graduación valoraron las
defensas y la imposibilidad de tomar por asalto la ciudad abriendo
una brecha con poderosas piezas de artillería. Evaluando si era
mejor asaltar la posición fortificada de la Casa Mata o enviar una
columna a tomar Mérida los oficiales describieron a los espinos
como parte del dispositivo defensivo:
así es que verificado el ataque sin el auxilio de la batería traería
graves males, por la artillería que tiene el enemigo en el punto,
por sus gruesas paredes y parapetos, por espesas y dilatadas
talas de espinos y favorecidos por obras exteriores de campaña
situadas sobre su izquierda y en puntos dominantes todo en
combinación hacen el movimiento demasiado expuesto para
nuestras fuerzas.43
Sebastián López de Llergo al secretario del despacho de la guerra, Campeche, 19 de diciembre de 1842 en Periódico Oficial del Estado de Yucatán,
Mérida, 24 de diciembre de 1842, p. 2.
43
Acta de la reunión de generales, coroneles y comandantes, Fuerte de San Miguel, 3 de febrero de 1843. AHSDN, Operaciones Militares,
42

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Aunque una parte importante de la División de Operaciones
sobre Yucatán se dirigió a la costa norte para intentar ocupar
Mérida en marzo de 1843, otra sección quedó resguardando
los puntos tomados por el ejército mexicano. Esto se tradujo en
que la actividad guerrillera de los orientales y la de la milicia
campechana no se detuviera y los contingentes irregulares
siguieran acumulando experiencia. A finales de marzo el barrio de
San Román y La Eminencia seguían siendo escenarios de tiroteos
entre las fuerzas enfrentadas. En un parte del teniente coronel
Eulogio Rosado además se evidenció que las tropas yucatecas
intentaban sacar ventaja del clima peninsular para enfrentar a los
soldados y milicianos que provenían de regiones más templadas
de la república como Jalisco, Puebla, el Estado de México,
Oaxaca o Zacatecas:
Con el objeto de molestar al enemigo y en cumplimiento de
las instrucciones de V. S. relativas a este fin, dispuse que en
la mañana de hoy saliesen de esta campamento doscientos
hombres … Esta tropa unido a noventa hombres de varios
cuerpos que guarnecen la plaza … se dirigieron a la Eminencia,
dispuesto que fue por ellos el orden de ataque. Como el objeto
de estos tiroteos tiende a molestar al enemigo a horas en que
el calor los llegue a desesperar, se retiraron las tropas a sus
respectivos puestos a las tres de la tarde.44
XI/481.3/1969, f. 40.
44
José Cadenas al secretario de guerra y marina del estado de Yucatán, Campeche, 27 de marzo de 1843. AGEY, Poder Ejecutivo, Milicia. Otros registros
de ataques a La Eminencia por parte de la milicia local y los orientales puede
verse en AGEY, Poder Ejecutivo, Correspondencia Oficial, v. 2, e. 30.
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Durante el conflicto los combates frontales fueron
esporádicos y cuando estos sucedieron, como en el caso de
Lerma, los orientales fueron usados por los comandantes
yucatecos, junto con los paisanos campechanos de las milicias
locales, para lanzar ataques de distracción a los enemigos. Así
sucedió el 25 de noviembre cuando los orientales de Gamboa y
la milicia mandada por Eulogio Rosado lanzaron un ataque sobre
Canisté y Buenavista, mientras el grueso de la infantería de línea
yucateca atacaba las trincheras mexicanas en La Eminencia.45 Lo
mismo sucedió durante uno de los combates más sangrientos de
la invasión, cuando los mexicanos tomaron el pueblo de Chiná
para intentar cortar los suministros del puerto amurallado. El
2 de febrero de 1842 las columnas guerrilleras del batallón 13
local comandado por Eulogio Rosado y la sección de orientales
al mando de Miguel Cámara tirotearon todo el día anterior a la
guarnición mexicana. 46
El único combate frontal entre los orientales y el ejército
mexicano sucedió al principio de la invasión el 11 de noviembre de
1842, cuando los guerrilleros emboscaron a la columna mexicana
que iba de camino a Lerma. Gamboa eligió las inmediaciones
del bosque perteneciente a la hacienda Umul para hostilizar la
Sebastián López de Llergo al secretario del despacho de guerra, Campeche, 19 de diciembre de 1842. Periódico Oficial del Estado de Yucatán, 24 de
diciembre de 1842, p. 1
46
Copia de Francisco Andrade al jefe de la División de Operaciones sobre Yucatán, Chiná, 3 de marzo de 1843. AHSDN, Operaciones Militares,
XI/481.3/1969, f. 54.
45

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marcha de los invasores. El general Vicente Miñón, en su parte al
ministro de la guerra especificó que en este primer enfrentamiento
las tropas de Pastor Gamboa habían usado la vegetación como
cubierta para intentar sorprender a la columna mexicana, reforzada
por parapetos construidos para obstruir el camino:
el enemigo que en gran número se hallaba parapetado sobre
el camino de Umul y posesionado del bosque sobre ambos
flancos, quiso impedir la marcha que sobre Lerma verificara
la primera brigada, al mando del S. Gral. D. Juan Morales. El
valor, conocimiento y prudencia de este interesante jefe nada
dejó que desear en todo sus disposiciones, durante las seis horas
que duró un tiroteo sostenido por ambas partes, al cabo de las
cuales los fuegos de nuestras piezas destruyeron las obras de
defensa del enemigo, obligándolo á una fuga vergonzosa.47

Esta forma de apropiarse de la vegetación tropical
contrastó con la actitud de los oficiales mexicanos y yucatecos
para quienes, en diferentes momentos del conflicto, el bosque
resultó ser un obstáculo. Durante el fallido contraataque yucateco
a Lerma en diciembre de 1842 la vegetación del bosque tropical
de los alrededores de Campeche retrasó la marcha de la columna,
que tuvo que abrirse paso abriendo brechas entre la vegetación,
llegando a la retaguardia mexicana ya cuando había aclarado el
sol, frustrado los planes de efectuar un ataque sorpresa.48 Cuando
el ataque fue rechazado por la reducida guarnición mexicana,
Vicente Miñón al ministro de guerra y marina, Lerma, 16 de noviembre de
1842. AHSDN, Operaciones Militares, XI/481.3/1752, f. 1v
48
Alonso Aznar a Sebastián López de Llergo, Campeche, 19 de diciembre de
1842 en Periódico Oficial del Estado de Yucatán, 24 de diciembre de 1842, 1-3.
47

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los soldados mexicanos no se lanzaron en persecución de los
yucatecos, precisamente porque se habían internado en los
bosques de los alrededores, actitud que fue censurada por parte
del ministros de la guerra al general Vicente Miñón.49 En Chiná, la
columna mexicana enviada por Matías de la Peña para ocupar el
pueblo extravió el camino por venir “abriendo monte”.50 Un par de
días después, el 4 de febrero, durante el ataque de los yucatecos al
pueblo, las secciones de auxilio comandadas por Joaquín Morlet
y Manuel Noriega perdieron el rumbo debido a “lo boscoso y
malo del camino”, llegando cuando el combate había culminado
y las tropas yucatecas se retiraban a Campeche.51
En una anotación a un plano de Campeche y sus alrededores
del siglo XVIII se señalaba sobre la región que “la campaña es
toda un Bosque tan cerrado de árboles de todas especies que es
casi intransitable si no por los caminos, que de tanto en tanto es
necesario desmontar para que no estén cerrados”.52 Esta referencia
quizá nos ayude a comprender que durante los meses de conflicto
las áreas en torno a Chulbac y Chiná habían sido parcialmente
Ministro de guerra y marina al jefe de la División de Operaciones sobre Yucatán, México, 25 de enero de 1843. AHSDN, Operaciones Militares,
XI/481.3/1987, f. 203.
50
Copia de Francisco Andrade al jefe de la División de Operaciones sobre Yucatán, Chiná, 3 de marzo de 1843. AHSDN, Operaciones Militares,
XI/481.3/1969, f. 54.
51
Matías de la Peña al ministro de guerra y marina, San Miguel, 6 de febrero
de 1843. AHSDN, Operaciones Militares, XI/481.3/1969, ff. 52-53v.
52
Plano de Campeche y sus ynmediaciones, s. XVIII, Archivo General Militar de Madrid, PL, MEX-16/8.
49

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abandonadas por sus pobladores provocando que la vegetación
se regenerara en los caminos, creando condiciones nuevas en el
paisaje peninsular.
Cuando Matías de la Peña decidió abrir un nuevo frente
de combate al mando de poco menos de dos mil soldados para
intentar ocupar Mérida los orientales nuevamente fueron enviados
a realizar labores de guerrilla. Los primeros en ser desplegados
en la costa norte con este fin fueron aquellos comandados por
Vito Pacheco en observación de las tropas mexicanas que ya
merodeaban en torno a Telchac. Debido al mal tiempo provocado
por un temporal que retrasó la marcha por mar de las tropas
invasoras los orientales lograron llegar a Sisal de forma holgada
el 23 de marzo, entrando al puerto ciento setenta hombres.53 El
2 de abril Vito Pacheco escribió al jefe político de Motul que
había observado en los rumbos de Xtampú y Bom rastros del paso
de los mexicanos que habían dejado carne fresca y huellas de la
artillería que conducían. Llergo lo conminó a unirse a la división
para comenzar las operaciones para hacer frente a la brigada
mexicana: “[a] este jefe [Pacheco], no obstante sus deseos de
permanecer en aquellos bosques, le he reiterado con esta fecha la
orden para que se incorpore a esta división, porque lo he creído
conveniente para dar principio á mis operaciones”.54
Alberto Morales al secretario de guerra y marina del estado de Yucatán, Sisal, 23 de marzo de 1840. AGEY, Poder Ejecutivo, Milicia, c. 156, v. 106, e. 58.
54
Sebastián López de Llergo al secretario de guerra y marina de Yucatán,
Motul, 2 de abril de 1843, en El Independiente, 4 de abril de 1843.
53

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El 27 de abril de 1843 la vanguardia del ejército mexicano
que comandaba el teniente coronel Pablo Lallave, compuesto de
infantería y una sección de zapadores para eliminar los obstáculos
del camino, avanzó hasta Telchac donde hubo una breve
escaramuza entre los orientales de Vito Pacheco y los paisanos
armados de Telchac que se tirotearon con los mexicanos.55 Estos
sufrieron la pérdida de un oficial y terminaron por ocupar este
importante punto tras el combate. Sin embargo, Pacheco continuó
merodeando los alrededores con doscientos hombres que
hostigaron a los convoyes mexicanos, que no solo enfrentaban
la falta de mulas para transportar víveres y pertrechos sino la
amenaza desde los bosques de los tiradores orientales.56
No hay constancia clara de que los orientales hubieran
participado en la batalla de Tixkokob el 3 de abril de 1843, uno de
los combates más sangrientos de toda la invasión. En este pueblo
la sección comandada por Francisco Pérez logró rechazar al
ejército yucateco lo que permitió a Peña avanzar hasta Pabactún,
en donde, en uno de los episodios más controvertidos de la
invasión el general mexicano decidió entablar pláticas de paz con
los yucatecos. Tras fracasar las conversaciones el general Peña
intentó retirarse con dirección a Telchac. Sin embargo, Llergo ya
había ordenado el avance de las secciones de orientales de Pastor
Francisco Pacheco al ministro de guerra y marina, Buenavista, 3 de abril
de 1843. AHSDN, Operaciones Militares, XI/481.3/1971, ff. 13-13v.
56
Declaración de Pedro Lemus, Perote, 8 de agosto de 1843. AHSDN, Operaciones Militares, XI/481.3/1987, f. 14v.
55

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Gamboa y de Miguel Cámara. Gamboa desde Nohpat ocupó el
pueblo de Nolo y Cámara avanzando desde Cacalchén con una
“columna de orientales” hizo lo mismo en Tixkokob.57 En el
camino entre Pacabtún y Tixkokob sucedió una escaramuza en
donde se reportaron los últimos heridos de los orientales. En este
combate las tropas comandadas por Pastor Gamboa se internaron
en los bosques de los alrededores de la hacienda Monchac y
Chochoh para hostilizar a la columna mexicana, de forma muy
similar a como lo habían realizado en Umul, aunque el combate
fue mucho más breve.58 Aunque este fue el último combate
propiamente hablando en el que intervinieron los orientales su
papel fue decisivo en los últimos días de la guerra en el norte de
la Península de Yucatán.
Durante la retirada del ejército mexicano la amenaza de
las secciones orientales contribuyó a mermar la moral de los
adversarios que se percibían rodeados: “desde Mérida hasta
la playa de Telchac por diferentes rumbos, apostó el enemigo
secciones de Huites y otras tropas que ocupaban las gargantas
principales, por donde inferían podríamos retirarnos o recibir
Parte oficial del señor general en jefe de las fuerzas de Yucatán, sobre las
operaciones militares a que dio lugar la expedición militar destinada a las costas de Barlovento en El Siglo Diez y Nueve, México, 24 de julio de 1843, p. 1.
58
Los últimos heridos de la “sección primera de oriente”, mandada por Pastor Gamboa fueron Patricio López, Juan Sandoval y Manuel Dzib, heridos
en la acción del 18 en Monchac. Relación que manifiesta los individuos que
han fallecido y los que han quedado heridos e inutilizados en los últimos ataques dados al enemigo en la costa de Barlovento. Mérida, 9 de junio de 1843.
AGEY, Poder Ejecutivo, Milicia, c. 157, v. 107, e. 20.
57

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auxilios” declaró el general Diego Argüelles.59 A los combatientes
de estas secciones los acompañaban cientos de auxiliares que
se encargaban de obstruir los caminos con piedras y árboles
espinosos, además de construir trincheras entre los montes de los
alrededores de esta población. Estos combatientes fueron decisivos
para aislar al ejército mexicano en Tixpéual. Así lo describió el
general Matías de la Peña: “además de que su sección [de Miguel
Cámara] era numerosa, tenía cerca de 1,000 indios desarmados
para las maniobras que dejo expresadas hicieron, y para quitar
hasta los perros que entraban a Tixpéual”.60 La labor de obstruir
los caminos y construir trincheras fue una labor que cientos de
auxiliares realizaron durante la guerra y que se incrementó con
la llegada de la brigada al norte de la Península de Yucatán. Las
trincheras de los alrededores de Motul, por ejemplo, habían sido
construidas sin retribución por los habitantes de ese pueblo, unido
a los de Ucí, Kiní y Muxupip.61 Esta importancia se ve reflejada
en el acopio de machetes por parte de los integrantes del ejército
yucateco para poder facilitar la realización este tipo de trabajos.62
Narración exacta de Diego Argüelles, Telchac, 26 de abril de 1843.
AHSDN, Operaciones Militares, XI/481.3/1992, f. 82v.
60
Nota 9 de Matías de la Peña al “Parte oficial del señor general en jefe de
las fuerzas de Yucatán, sobre las operaciones militares a que dio lugar la expedición militar destinada a las costas de Barlovento” en El Siglo Diez y Nueve,
México, 24 de julio de 1843, p. 1.
61
José Luis Lavalle al secretario general de gobierno. Motul, 5 de abril de
1843. AGEY, Poder Ejecutivo, Correspondencia Oficial, c. 70, v. 20, e. 90.
62
Sebastián López de Llergo al secretario del departamento de guerra de Yucatán, Conkal, 28 de marzo de 1843. AGEY, Poder Ejecutivo, Milicia, c. 156,
59

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El relato de los momentos finales de la brigada y de la
importancia de la actividad de los orientales la deja ver Nicolás
de la Portilla. El oficial señaló que el 20 de abril continuaron su
repliegue hasta Tixpéual “punto muy malo en el orden militar,
casi indefendible, rodeado de bosques espesos, habiendo en toda
la circunferencia del pequeño pueblo multitud de cercas de piedra
paralelas las unas a las otras”. Al día siguiente, después de tomar
posiciones y colocar las piezas de artillería en las calles, Portilla
señala que “amaneció el enemigo rodeándonos completamente,
atrincherado con multitud de piedras, que con sagacidad y silencio
colocó en la noche: aquí fue en donde el hambre nos consumió,
pues nos quedamos sin vacas y sin cosa alguna para comer porque
el enemigo no nos dejaba pasar nada”.63 Esta situación desesperada
obligó al general Peña a firmar una capitulación vergonzosa. El 25
de mayo salieron rumbo a Tampico los últimos soldados mexicanos
que habían incursionado a Mérida y los comandantes orientales no
tardaron en declarar que regresarían a sus labores en el campo.64
Conclusión
En su artículo pionero sobre la Guerra entre México y Yucatán
Terry Rugeley señalaba que la violencia de los años posteriores al
conflicto se alimentó de la experiencia bélica del enfrentamiento
v. 106, e. 75.
63
Declaración de Nicolas de la Portilla, Perote, 8 de agosto de 1843. AHSDN,
Operaciones Militares, XI/481.3/1987, ff. 43v-44.
64
Rugeley, Repúblicas contrapuestas, 119; Taracena, De héroes olvidados,
104-105.
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que sucedió en la Península entre 1842 y 1843. Rugeley señalaba
que la guerra había provocado la militarización del estado y un
clima de inestabilidad en donde se convirtió en moneda corriente
el armar paisanos irregulares con promesas política para las pugnas
entre las diversas facciones yucatecas.65 A estas consecuencias
del conflicto habría que sumar que en el transcurso del conflicto
entre federalistas y centralistas, y entre yucatecos y mexicanos,
los orientales desarrollaron una particular forma de combatir
amparados en las posibilidades que les brindaba el bosque tropical.
Fue un proceso que inició en 1839, con el pronunciamiento del
caudillo del oriente y en donde en un primer momento usaron
al bosque tropical como cobertura para tratar de equilibrar la
evidente inferioridad de las improvisadas milicias federalistas con
las tropas medianamente entrenadas de la milicia centralista. Si
bien esta experiencia comenzó en los bosques tropicales del este
de la Península de Yucatán, lo cierto es que los bosques tropicales
del oeste, sobre todo aquellos alrededor de Mérida y Campeche,
fueron los que brindaron a los orientales una experiencia que
permitió no solo perfeccionar las tácticas previamente desplegadas
sino innovar en otras. Pudieron darse cuenta de la forma en que los
árboles del bosque tropical podrían brindar no solo cobertura frente
a las balas del enemigo sino también materia prima para construir
fortificaciones aún más inexpugnables y obstáculos que retrasaban
la marcha de los ejércitos. También pudieron aprovechar las
65

Rugeley, Repúblicas contrapuestas, 121-122.

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�Los orientales y el bosque tropical durante el Yucatán separatista

piedras para construir trincheras entre la vegetación e incorporarlas
a las talas que retrasaban la marcha del ejército enemigo. Muy
pronto los orientales se dieron cuenta de la importancia de los
no combatientes para el esfuerzo de guerra. A los guerrilleros
frecuentemente los acompañó la población local, mayoritariamente
indígena, de Valladolid, Campeche y los alrededores de Motul,
que colaboraron en las labores bélicas. Al finalizar la guerra entre
México y Yucatán la pericia de estos combatientes y los auxiliares
llegó a tal punto que las talas de árboles espinosos, piedras para
improvisar trincheras y unos soldados mexicanos exhaustos y
aislados se combinaron para que una brigada de poco menos de
un millar de soldados profesionales se rindiera en Tixpéual sin
disparar un tiro, rodeada de insurgentes orientales.
La adquisición de esta experiencia hubiera sido impensable
sin las armas que a través de diferentes redes llegaron a la Península
de Yucatán y terminaron en manos de los guerrilleros. Primero a
través de las redes de contrabando de los caudillos federalistas y
posteriormente a través de la movilización del estado de Yucatán
y la adquisición de armamento en Inglaterra y Estados Unidos.
Si la referencia que tenemos del general Francisco Pérez es
acertada, incluso los orientales pudieron tener acceso a las armas
más sofisticadas de la época para combatir hostigando al enemigo
amparados en la vegetación.
El bosque tropical estuvo lejos de ser un mero escenario
de la guerra ya que sus comunidades vegetales y su innegable
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presencia y regeneración influyó notablemente en la forma de
hacer en la guerra en la Península. Prueba de ello fueron los
obstáculos que los ejércitos mexicanos y yucatecos enfrentaron
en los alrededores de Chulbac y Chiná, en donde la vigorosa
vegetación creaba, con su agencia, nuevas condiciones que
terminaron por impedir y retrasar el avance de las columnas. Los
orientales por su parte se adaptaron y aprendieron a combatir
usando el bosque tropical a su favor. Los árboles, las plantas, los
arbustos y las comunidades vegetales agrupadas en el bosque
tropical configuraron un tipo de combate disperso. Durante estos
años los orientales convirtieron al bosque tropical en arma de
guerra, un arma temible que marcaría el curso de un periodo
completo en la historia peninsular como lo fue la Guerra de
Castas.
Referencias
Archivos
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�La construcción del paisaje costero de Sisal, Yucatán
(1807-1990): una aproximación desde la
ecología histórica
The construction of the coastal landscape of Sisal, Yucatán
(1807-1990): a historical ecology approach
Gabriel de Jesús Torales Ayala
Centro de Investigación y de Estudios Avanzados
Unidad Mérida
https://orcid.org/0009-0006-0406-066X
Recibido: 16 de julio de 2024
Aceptado: 12 de diciembre de 2024
Resumen: Este artículo resume los resultados de un estudio sobre
los efectos de las actividades humanas en la configuración del
paisaje de la costa noroccidental de Yucatán durante los siglos
XIX y XX. Utilizando una perspectiva de ecología histórica, se
examina el caso del puerto de Sisal y sus alrededores mediante
fuentes documentales, cartográficas y etnográficas. Se identifican
asentamientos humanos, actividades económicas y prácticas
de manejo ambiental del pasado que continúan influyendo en
factores ambientales contemporáneos como la composición de la
vegetación, los flujos hídricos, la geomorfología y los patrones de
biodiversidad. Estos hallazgos llenan un vacío en la información
histórica ambiental de la región, y proporcionan fundamentos para
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�Gabriel Torales Ayala

discutir la supuesta naturaleza prístina de la costa noroccidental,
que subyace en los esquemas de conservación actuales en el área.
Palabras clave: ambiente prístino; manejo ambiental;
asentamientos humanos; unidades de paisaje; Yucatán.
Abstract: This article summarizes a study on the effects of human
activities on the landscape configuration of the northwestern
coast of Yucatan during the nineteenth and twentieth centuries.
Employing a historical ecology approach, it explores the case of
Sisal port and its environs using documentary, cartographic, and
ethnographic sources. The research identifies historical human
settlements, economic activities, and environmental management
practices that continue to shape present-day environmental factors
such as vegetation composition, water flows, geomorphology, and
biodiversity patterns. These findings address a historical gap in
the environmental knowledge of the region and provide insights
challenging the presumed pristine nature of the northwest coast,
a premise that underpins current conservation efforts in the area.
Key words: pristine nature; environmental management; human
settlements; landscape units; Yucatan.

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�La construcción del paisaje costero de Sisal, Yucatán

Introducción
Entre 1979 y 2010 la costa de Yucatán fue incorporada
gradualmente a esquemas de conservación ambiental mediante la
creación de Áreas Naturales Protegidas (ANP).1 Esto implicó la
implementación de medidas para limitar o prohibir el desarrollo
de actividades humanas que alteren o modifiquen las condiciones
ambientales originales del área.2 En la región noroccidental, la
creación de ANP se sustentó en una interpretación de la costa como
un ambiente prístino, escasamente poblado y sin asentamientos
humanos importantes hasta la segunda mitad del siglo XX,
momento a parir del cual se argumenta que las actividades
humanas comenzaron a alterar las condiciones ambientales.3
Sin embargo, esta interpretación resulta problemática
debido a que carece de fundamentos históricos sólidos. Por una
parte, hay diversos estudios que documentan la presencia de
Javier Enrique Sosa Escalante y R. Kantún Palma, “Áreas Naturales Protegidas”, en Ordenamiento Territorial del Estado de Yucatán: visión 2030, ed.
G. García Gil y Javier Enrique Sosa Escalante (Mérida: Gobierno del Estado
de Yucatán, 2013), 79.
2
Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente (LGEEPA). (México: Diario Oficial de la Federación, 28 de enero de 1988), artículos
3 y 47 bis, http://biblioteca.semarnat.gob.mx/janium/Documentos/Ciga/agenda/DOFsr/148.pdf
3
Jorge Herrera-Silveira, Francisco A. Comín, y Luis Capurro, “Los usos y
abusos de la zona costera en la península de Yucatán”, en El manejo costero en
México, de E. Rivera Arriaga et al. (Campeche: Centro de Ecología, Pesquerías y Oceanografía del Golfo de México, Universidad Autónoma de Campeche., 2004), 387–96; SEGEY, Programa de Manejo de la Reserva Estatal El
Palmar (México: Secretaría de Ecología del Gobierno del Estado de Yucatán,
2006), 12.
1

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actividades humanas en la costa noroccidental desde hace 2,700
años, y la existencia de asentamientos, salinas y puertos mercantes
durante los periodos Clásico y Posclásico,4 así como de ranchos,
estancias, haciendas y pueblos desde la época novohispana hasta
el presente.5 A pesar de esto, aún quedan vacíos de información
considerables sobre los efectos de dichas actividades en el
ambiente, especialmente durante la época virreinal, el siglo XIX
y la primera mitad del XX.
Por otra parte, en décadas recientes surgieron nuevos
enfoques y campos de investigación histórica ambiental que
sostienen que los seres humanos han modificado de manera
irreversible los patrones de biodiversidad y los procesos
Anthony P. Andrews et al., “An Archaeological Survey of Northwest Yucatan, Mexico”, Reporte final de la temporada 2002 para el Comittee for Research and Exploration (National Geographic Society, 2002); Fernando Robles
Castellanos y Anthony P. Andrews, “Proyecto Costa Maya: Reconocimiento
arqueológico de la esquina noroeste de la Península de Yucatán”, en XVII Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, ed. J.P. Laporte et al.
(Guatemala: Museo Nacional de Arqueología y Etnología, 2003), 41–60.
5
Pedro Bracamonte y Sosa, “Haciendas y ganado en el noroeste de Yucatán,
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de la Costa Norte de Yucatán durante el siglo XIX y principios del XX”, en El
pueblo maya del siglo XIX: perspectivas arqueológicas e históricas, de Susan
Kepecs y Rani T. Alexander (México: Instituto de Investigaciones Filológicas UNAM, 2013), 71–92; Anthony P. Andrews, Rafael Burgos Villanueva,
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doi.org/10.1007/s10761-012-0168-z.\\uc0\\u8220{}Haciendas y ganado en el
noroeste de Yucat\\uc0\\u225{}n, 1800-1850\\uc0\\u8221{}, {\\i{}Historia
Mexicana} 37, n\\uc0\\u250{}m. 4 (1988
4

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�La construcción del paisaje costero de Sisal, Yucatán

ecológicos de prácticamente todos los rincones del planeta desde
hace miles de años,6 incluyendo grandes extensiones boscosas del
continente americano que por mucho tiempo fueron consideradas
prístinas.7 Uno de estos campos es la ecología histórica,8 que
sostiene que los seres humanos no se han adaptado pasivamente
a las condiciones del medio, sino que las han transformado a
lo largo del tiempo para ajustarlas a sus necesidades mediante
actividades culturales.9
Desde esta perspectiva, se considera que las sociedades
humanas favorecen ciertas condiciones ambientales mediante
Erle C. Ellis, “Ecology in an Anthropogenic Biosphere”, Ecological
Monographs 85, núm. 3 (2015): 287–331, https://doi.org/10.1890/14-2274.1;
Nicole L. Boivin et al., “Ecological consequences of human niche construction: examining long-term anthropogenic shaping of global species distributions”, Proceedings of the National Academy of Sciences 113, núm. 23 (2016):
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7
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8
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9
William Balée, “The Research Program of Historical Ecology”, Annual
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6

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�Gabriel Torales Ayala

la domesticación, no solo de plantas y animales, sino del
mismo paisaje, con el fin de manejar los recursos existentes
en un área e incluso crear nuevos recursos.10 Esto ocurre como
consecuencia de la repetición de actividades y prácticas de
manejo ambiental que incluyen el uso del fuego, el reacomodo
del relieve, la modificación del suelo y la hidrología, la remoción
y/o reemplazo de ciertas especies y el favorecimiento de otras,
la extracción selectiva y sistemática de recursos, la construcción
de infraestructura, asentamientos humanos, etc.11 Gradualmente,
estas prácticas modifican los patrones de biodiversidad, la
cobertura vegetal, la composición del suelo, la distribución
de especies, entre otros, y sus huellas perduran como legados
en el paisaje durante décadas, cientos o incluso miles de años
después de terminada la intervención humana que los produjo.12
Esto significa que las prácticas de manejo ambiental del pasado
influyen en las condiciones ambientales de un área a través del
tiempo pudiendo tener efectos en el paisaje actual.
Charles R. Clement y Mariana F. Cassino, “Landscape Domestication and
Archaeology”, en Encyclopedia of Global Archaeology, ed. C. Smith (Springer, 2018), 10.1007/978-3-319-51726-1_817-2.
11
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Landscape”, en The Handbook of South American Archaeology, de Helaine
Silverman y William Isbell (New York: Springer, 2008), 157–83, 10.1007/9780-387-74907-5_11.
12
Jennifer R. Fraterrigo, “Landscape Legacies”, en Encyclopedia of Biodiversity, ed. S.A. Levin (Academic Press, 2013), 10.1016/B978-0-12-3847195.00388-9; Jean-Luc Dupouey et al., “Irreversible Impact of Past Land Use on
Forest Soils and Biodiversity”, Ecology 83, núm. 11 (2002): 2978–84, https://
doi.org/10.2307/3071833.
10

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Esto permite suponer que los grupos humanos que
habitaron la costa noroccidental de Yucatán en el pasado
desarrollaron diversas prácticas de domesticación del paisaje con
el fin de favorecer la presencia de ciertos recursos. Lo anterior
supondría que dichas actividades modificaron los componentes
bióticos y abióticos del área, contribuyendo con ello a dar
forma a los patrones ecológicos presentes en el paisaje actual,
lo que a su vez refutaría la caracterización de la región como un
ambiente natural prístino. Sin embargo, esta hipótesis no había
sido corroborada debido a la falta de información histórica sobre
las actividades humanas y las prácticas de manejo ambiental
en el área, especialmente en los periodos mencionados. Es por
ello que se realizó un estudio sustentado en fuentes históricas
y etnográficas analizadas desde una perspectiva de ecología
histórica para identificar las actividades y prácticas que tuvieron
influencia en la construcción del paisaje de la costa noroccidental
a partir del caso de Sisal.13
La costa de Sisal: dimensión espacial y temporal.
El puerto de Sisal se localiza a los 21°09’55’’ latitud Norte
y 90°01’50’’ longitud Oeste y actualmente es una comisaría
perteneciente al municipio de Hunucmá, en el estado de Yucatán.
Gabriel de Jesús Torales Ayala, “Cambios históricos en el paisaje costero de Sisal, Yucatán. Estudio comparativo de tres periodos: puerto de altura
(1807-1871), puerto de cabotaje (1871-1931), y periodo ejidal (1931-1990).”
(Mérida, Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del IPN, 2019),
https://repositorio.cinvestav.mx/handle/cinvestav/1485.
13

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�Gabriel Torales Ayala

Para esta investigación se delimitó un área de estudio de 585 km2
que incluye al puerto, las 5,060 hectáreas del ejido de Sisal y
una porción aproximada de 9,000 hectáreas pertenecientes a la
Reserva Estatal El Palmar (REEP) (Figura 1). Para fines analíticos
el área se subdividió en siete unidades de paisaje definidas por
su geomorfología y cobertura del suelo, pues ambos factores
influyen el desarrollo de actividades humanas y prácticas de
manejo ambiental.14 Estas unidades son:
a. Zona urbana: superficie del asentamiento humano del
puerto.
b. sla de barrera: franja estrecha arenosa con vegetación de
duna costera.
c. Litoral: área del Golfo de México con vegetación de
macroalgas, pastos marinos y formaciones arrecifales.
d. Ciénaga: laguna costera salina estacional de baja
profundidad, con vegetación de manglares, pastos halófilos
y macroalgas.
e. Petenes: islotes de selva mediana en torno de afloramientos
de agua dulce.
f. Zonas inundables: planicies calizas estacionalmente
inundadas con pastizales halófilos, tulares, manglares y
porciones de selva baja caducifolia.
Efraím Acosta Lugo et al., “Caracterización de la Eco-región los Petenes-Celestún-El Palmar”, en Plan de Conservación de la Eco-región Petenes-Celestún-Palmar (Campeche: Universidad Autónoma de Campeche. Pronatura Península de Yucatán. A.C., 2010), 33–48.
14

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Figura 1.
Localización del área de estudio, asentamientos humanos y
unidades de paisaje

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Fuente: Elaboración propia con datos obtenidos de INEGI, Registro Agrario
Nacional (RAN), Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP), Anthony P. Andrews et al., An Archaeological Survey of Northwest
Yucatan, Mexico, 2002, y Bing Maps.

g. Selva baja: llanura kárstica no inundable con vegetación
caducifolia y espinosa.
El área estudiada tiene una larga historia de ocupación
humana, pues se ha documentado la existencia de embarcaderos
y asentamientos pesqueros y salineros desde tiempos
prehispánicos.15 Durante el periodo novohispano el pequeño puerto
Humberto Lara y Lara, Sisal: ensayo monográfico (Mérida: Dirección de
Prensa y Publicidad del Gobierno del Estado, 1959), 1–3.
15

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y destacamento militar de Santa María de Sisal fue estratégico
para Mérida en términos defensivos y comerciales, pues agilizó el
transporte marítimo con el puerto de Campeche, que entonces era
el único autorizado para comerciar con la metrópoli.16
Hacia 1807 Sisal comenzó a comerciar directamente
con La Habana. En 1811 fue habilitado oficialmente para el
comercio internacional y la navegación de altura, convirtiéndose
en el principal puerto mercantil del noroeste de Yucatán.17 Estos
acontecimientos marcan el inicio del periodo de estudio debido
a la importancia que adquirió Sisal como eje de las actividades
humanas relacionadas con el manejo de los recursos de la región.
El periodo estudiado se extiende a lo largo de tres coyunturas
definidas en términos económicos y demográficos:
1. 1807-1871. Sisal se convierte en el principal puerto de
altura durante el despegue de la industria henequenera, lo
que atrae un rápido crecimiento demográfico.
2. 1871-1931. Sisal es degradado a puerto de cabotaje, la
aduana es trasladada a Progreso y, en consecuencia, ocurre
una fuerte pérdida de población.18
Michel Antochiw, Historia cartográfica de la Península de Yucatán (Mérida: Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del IPN, 1994), 260.
17
Luis Ángel Mezeta Canul, “El abastecimiento mercantil en la ciudad de
Mérida, 1790-1850” (Tesis de maestría en Historia, Mérida, Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, 2014), 134; Mario
Trujillo Bolio, El Golfo de México en la centuria decimonónica. Entornos
geográficos, formación portuaria y configuración marítima. (México: Miguel
Ángel Porrúa, 2005), 102.
18
Alberto Escalona y Ramos, “Un puerto para Yucatán: Sisal” (Tesis de In16

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3. 1931-1990. se funda el ejido de Sisal y hay un gradual
repoblamiento promovido por la tecnificación pesquera.19
El periodo de estudio concluye en 1990 con la creación de
la Reserva Estatal El Palmar (REEP), lo que marca el inicio
de un cambio en el manejo de los recursos costeros.
Materiales y métodos
La investigación se basó en datos cualitativos y descripciones
sobre las características ambientales de las unidades de paisaje,
los tipos de asentamientos humanos, las actividades que ahí se
realizaban, las prácticas de manejo ambiental y sus efectos en
el paisaje, así como los cambios percibidos. La información se
obtuvo de fuentes:
1. Documentales. Incluye fuentes primarias como censos,
padrones, actas e informes de gobierno, correspondencia
oficial, expedientes legales y catastrales, notas periodísticas,
publicaciones de la época, crónicas de viajeros, litografías,
fotografías; así como fuentes secundarias: monografías,
estadísticas, artículos de revistas científicas y tesis. Aunque
los documentos históricos sobre Sisal son abundantes, la
información ambiental encontrada fue escasa, dispersa y sin
geniería Civil, México, Universidad Nacional Autónoma de México, 1931),
Biblioteca Yucatanense (BCCA-1141-1.).
19
Julia Fraga, “El proceso de emigración hacia la costa de Yucatán: estudio
de cuatro puertos del litoral yucateco”, Reporte final de investigación (Mérida:
Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del IPN, 1992).
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registros sistemáticos que permitan cuantificar la magnitud
de los cambios.
2. Cartográficas. Comprende planos, croquis y mapas de
las distintas etapas, así como fotografías aéreas de la
década de 1970. Estas fuentes ofrecen una gran cantidad
de información sobre el paisaje; sin embargo, las más
antiguas carecen de escalas o coordenadas que faciliten su
georreferenciación.
3. Etnográficas.

Se

realizaron

cuatro

entrevistas

semiestructuradas de historia oral a varones mayores de
60 años que habitaron en el área durante la última etapa
estudiada. En algunos casos, el recuerdo de historias
contadas por padres y abuelos permitió extender la
temporalidad de las descripciones hasta principios del siglo
XX. Los testimonios recogidos mostraron gran congruencia
y su inclusión en el estudio fue clave para articular y precisar
la información de las otras fuentes.
Los datos obtenidos fueron sometidos a tres procesos
de revisión: (1) el análisis crítico de las fuentes, consistente en
cuestionar el contexto de producción y los intereses de los autores
para evaluar la fiabilidad de la información; (2) el cruzamiento
entre las diversas fuentes para contrastar y validar datos; y (3) la
comprobación en campo para localizar los asentamientos y sitios
donde hubo prácticas de manejo ambiental, a fin de identificar
sus huellas en el paisaje actual. Con la información validada se
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elaboraron descripciones detalladas de las unidades de paisaje
y mapas comparativos sobre sus principales asentamientos
y actividades desarrolladas (ver figuras 2, 3 y 4 al final del
documento). La extensión de los usos de suelo representados es
aproximativa debido a la falta de información cartográfica precisa
en las fuentes históricas consultadas.
Principales modificaciones antropogénicas
en el paisaje costero
Zona Urbana
A comienzos del siglo XIX Sisal era un pequeño destacamento
militar colonial y vigía de costa.20 La habilitación del puerto de altura
impulsó su transformación en un asentamiento permanente de entre
700 y 1,500 habitantes.21 La población trabajaba mayormente en
actividades portuarias y la milicia, y en menor medida en comercios,
servicios, pesca y agricultura.22 En 1869 había 124 construcciones
agrupadas en 20 manzanas regulares formando el patrón ortogonal
que persiste hasta la actualidad.23 La mayoría de las construcciones
José María de Calzadilla et al., Apuntaciones para la estadística de la
provincia de Yucatán del año de 1814, Tercera edición (Gobierno del Estado
de Yucatán, 1977), 40.
21
Ver características demográficas de Sisal durante el siglo XIX en: Torales
Ayala, “Cambios históricos en el paisaje costero de Sisal, Yucatán.”, 49–55.
22
AGEY. Padrón general de los habitantes del Puerto de Santa María de
Sisal y su comprensión, Rancho de San Francisco de Paula y Celestún, 1849,
Alcaldía de Sisal, fondo: poder ejecutivo 1842-1885, censos y padrones, caja
64, vol. 14, exp. 49, fojas 23.
23
Mapoteca Manuel Orozco y Berra (MMOB). Plano de la población de la
Villa y Puerto de Sisal, 1869, Colección General, Estado de Yucatán, clasifica20

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eran “casas cubiertas de paja o huano [Sabal yapa], cercadas de
palizada que se cierra con un embarro o argamasa de tierra envuelta
con yerba picada”, y solo había 13 construcciones de piedra con
techo de madera o palma.24 Además, existían diversas instalaciones
portuarias, como la aduana, el muelle, el faro y bodegas;25
instalaciones militares: fortaleza, trincheras y batería de cañones;26
construcciones civiles como escuelas, cementerio, teatro, mercado
público y rastro, y una estructura religiosa: el templo católico.27
El desarrollo de la zona urbana implicó la remoción de la
vegetación preexistente, así como la extracción de materiales de
construcción (maderas, piedras, palmas, etc.) de los alrededores,
y la introducción de palmeras como se observa en una ilustración
de 1839.28 Además, se modificó la morfología de la isla de barrera
mediante el relleno y nivelación de la orilla de la ciénaga: “las
primeras casas situadas a su entrada han sido construidas sobre la
misma ciénaga, practicándose un rehenchimiento”.29
ción: 6925-CGE-7264-A.
24
Calzadilla et al., Apuntaciones para la estadística de la provincia de Yucatán del año de 1814, 32.
25
BY. Sisal, 1863, Rivero Figueroa, “El Repertorio Pintoresco”, fondo reservado, clasificación: FR-0005571, ficha: 63456. pp. 479-483.
26
Antochiw, Historia cartográfica de la Península de Yucatán, 259.
27
Emiliano Canto Mayén, “Sisal: comercio y vida cotidiana (1806-1871)”,
en Puertos y comercio en el Golfo de México (siglo XIX), de Ivett García Sandoval, Marisa Pérez Domínguez, y José Ronzón León (Campeche: Ediciones
Morbo, 2012), 57–78.
28
MMOB. Gulf of Mexico: Sisal Reefs, surveyed in 1838 by Com. E. Barnett. Hydrographic Office of the Admiralty, 1838, Colección General, Estado
de Yucatán, clasificación: 8314C-CGE-7264-B.
29
BY. Documentos relativos a la cuestión de traslación de la aduana de Sisal
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El cambio de la aduana a Progreso causó el rápido
despoblamiento del asentamiento, quedando entre 100 y 150
habitantes a comienzos del siglo XX. El paisaje de la zona urbana
entró en decadencia. Numerosos solares quedaron sin casas, pues sus
propietarios se llevaron consigo los armazones de sus viviendas;30
las construcciones de piedra fueron abandonadas o modificadas, se
construyó un nuevo faro31 y el edificio de la aduana se convirtió en
bodega de palo de tinte, madera, chicle y sal.32 La fortaleza se usó
como casa del guardafaros pues la presencia militar se redujo al
mínimo dejando el puerto a merced del contrabando.33 Los pocos
habitantes continuaron desempeñando actividades portuarias, pero
en menor escala; en cambio, aumentaron su participación en otras
actividades como la pesca, la caza, el corte de madera, el cultivo de
maíz y la cría de ganado menor y animales de carga lo que implicó
al Progreso. Suplemento al opúsculo publicado en marzo del presente año con
el título de “Triunfo de la verdad en favor del Progreso”, 1870, fondo reservado, clasificación: F1376.9.C37.P76:1870.
30
AGEY. Estado general estadístico del partido de Hunucmá, Jefatura política del Partido de Hunucmá, 1878, fondo: Congreso del Estado 1833-1946,
serie: informes, sección: pleno del Congreso, caja: 67, vol. 2, exp. 14.
31
Luis Hoyos Villanueva et al., Enciclopedia Yucatanense, Segunda edición,
vol. III (Gobierno del Estado de Yucatán, 1977), 612.
32
AGEY. José M. Ponce presenta el estado de las existencias de palo de tinte
en bodegas de Progreso y de Sisal, 1878, fondo: Poder Ejecutivo 1843-1885,
sección: Gobierno del Estado de Yucatán, serie: Hacienda, caja: 330, vol: 280,
exp: 114, fojas: 10.
33
AGEY. Informe del teniente coronel Hipólito Rojas de Progreso con motivo de una visita que giró al puerto de Sisal en cumplimiento de una comisión
de la Aduana, 1917, fondo: Poder Ejecutivo Salvador Alvarado 1915-1917,
exp: 5, vol. 244, fojas: 6.
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quemas agrícolas, introducción de especies animales, extracción
selectiva de madera y fauna.34
Después de la década de 1940 la zona urbana se repobló
gradualmente debido a la migración de campesinos de Yucatán,
Campeche y Tabasco, atraídos primero por la creación del ejido de
Sisal (1931), y posteriormente por el auge pesquero y turístico.35 Se
construyó infraestructura y servicios públicos: carretera asfaltada,
red eléctrica, agua potable, correo, teléfono, centro de salud,
escuelas, campo deportivo y diversos comercios.36 Entre 1960 y
1990 se impulsó la tecnificación de las pesquerías, se construyó
un nuevo muelle de concreto reforzado,37 un centro de acopio
pesquero con refrigeración y una empacadora,38 dos escolleras de
piedra, y un puerto de abrigo pesquero39 que produjo la ruptura
de la isla de barrera y la acumulación de arena al oeste de la zona
Fernando Esquivel, entrevista realizada por Gabriel Torales en Sisal, Yucatán, el 29 de enero de 2018.
35
Adalio Cob Gio, entrevista realizada por Gabriel Torales en Sisal, Yucatán,
el 28 de enero de 2018.
36
Mario Alonso Canul Cahuich, “Perspectivas para el desarrollo socioeconómico y político del pueblo y puerto de Sisal” (Tesis de licenciatura en Economía, Universidad Autónoma de Yucatán, 1980).
37
Francisco Roberto Echeverría Pacheco, “Proyecto de rehabilitación del
muelle de Sisal, Yucatán” (Tesis de Ingeniería Civil, Universidad Autónoma
de Yucatán, 2006), 3.
38
Julia Fraga, “La inmigración y sus principales efectos en la costa yucateca.
Estudio de caso en Celestún y Sisal” (Tesis de maestría en Ciencias Antropológicas, Universidad Autónoma de Yucatán, 1993).
39
Raquel Aidé Iturria Dawn, “Contaminación histórica por hidrocarburos en el
puerto de abrigo de Sisal, Yucatán” (Tesis de licenciatura en Manejo Sustentable
de Zonas Costeras, Universidad Nacional Autónoma de México, 2012), 46.
34

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urbana.40 Para el turismo se construyeron centros recreativos
como el “Club de Patos” y residencias de veraneo a lo largo de la
playa,41 causando la saturación del fundo legal y en consecuencia
la reducción del espacio para viviendas, huertos y animales de
traspatio,42 lo que impulsó una nueva expansión de la zona urbana
sobre la ciénaga mediante el uso de residuos como relleno.43
Isla de Barrera
Durante el siglo XIX y principios del XX, la isla de barrera se
caracterizó por la presencia de asentamientos pesqueros-salineros
y potreros. El área era descrita como “una estrecha lengua de tierra
salpicada de salinas naturales”44 en donde había desde la época
colonial “grandes pesquerías así de españoles como de indios
para el sustento de aquella ciudad [Mérida] y otros pueblos”.45
Gabriela Medellín, “Variabilidad espacio-temporal de la morfología de
la playa en Sisal, Yucatán”, en Caracterización multidisciplinaria de la zona
costera de Sisal, de Joaquín R. Garza Pérez y Irina A. R. Ize Lema (Mérida:
Dante, 2017), 58–66, https://agua.org.mx/wp-content/uploads/2017/08/
Caracterizaci%C3%B3n-multidisciplinaria-de-la-zona-costera-de-SisalYucat%C3%A1n.pdf.
41
Fraga, “El proceso de emigración hacia la costa de Yucatán: estudio de
cuatro puertos del litoral yucateco”.
42
Carlos Manuel Medina Ortiz, “La pesca en el puerto de Sisal: un aspecto
económico-social” (Tesis de licenciatura en Ciencias Antropológicas, Universidad Autónoma de Yucatán, 1988), 98.
43
Ulsía Urrea Mariño, “Sisal, caso paradigmático de estudio: prácticas
de vida y basura”, Antropologías del Sur, núm. 5 (2016): 167, https://doi.
org/10.25074/rantros.v3i5.819.
44
José María de Regil y Alonso Manuel Peón, Estadística de Yucatán (México: Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, 1853), 104.
45
Antochiw, Historia cartográfica de la Península de Yucatán, 258.
40

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Así pues, existieron asentamientos en Kopté, Choventún, San
Rafael Xtul, Chonloh, Nohxeb, Sintachi, Cholul y Punta Piedra,
formados generalmente por 3 o 4 viviendas, cocina, oratorio y
asaderos para el secado y salado del pescado, llegando algunos a
tener embarcaderos y bodegas de henequén.46 Estos sitios estaban
dedicados completamente a la pesca, la extracción de sal y el
corte de leña de mangle para su procesamiento.
A partir de 1840, los yacimientos salineros comunales comenzaron a ser privatizados e incorporados a las haciendas del interior.47 Se intensificó la extracción de sal para el mercado nacional
e internacional, para lo cual se hicieron modificaciones en el relieve a fin de ampliar las charcas, crear barreras de arena, estacadas
de mangle, zanjas y canales de desagüe.48 Esta práctica fue abandonada después de la creación de la Industria Salinera de Yucatán
en 1934, quedando solo algunas charcas para autoconsumo.49 En
cambio, los ranchos pesqueros perduraron hasta las décadas de
1960-70 cuando esta actividad y se tecnificó y centralizó en la zona
urbana de Sisal. Por otro lado, la existencia de un sitio denominado
Millet Cámara, Burgos Villanueva, y Andrews, “Panorama histórico de la
Costa Norte de Yucatán durante el siglo XIX y principios del XX”.
47
María de Lourdes Fernández Glory, “Estudio de las condiciones sociales,
económicas y ambientales que permitirían la rehabilitación de las charcas salineras de Chuburná Puerto” (Tesis de licenciatura en Ciencias Antropológicas,
Mérida, Universidad Autónoma de Yucatán, 1997), 46.
48
José Enrique Serrano Catzín, “Apuntes sobre la industria salinera de Yucatán a mediados del siglo XIX” (Tesis de licenciatura en Historia, Mérida,
Universidad Autónoma de Yucatán, 1986), 69–70.
49
Medina Ortiz, “La pesca en el puerto de Sisal: un aspecto económico-social”, 88.
46

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“potrero de Augil” y algunas fuentes sugieren que hubo pastoreo de
animales de carga a lo largo de la isla de barrera aprovechando la
vegetación de las dunas costeras.50 Esta actividad fue abandonada
como consecuencia de la motorización de los transportes y de la
construcción de una carretera entre Celestún y Progreso en 1922.51
Durante el siglo XX el paisaje de los potreros y las dunas
costeras fue transformado por la expansión de las plantaciones de
cocales, aunque ya había cultivos desde el siglo anterior.52 El desarrollo de ranchos copreros dedicados a la venta de semillas secas
de coco para la fabricación de aceites permitió a los propietarios
conservar grandes extensiones de tierra durante la Reforma Agraria.53 Así ocurrió con los ranchos Tres Piedras, Margarita, Carmen,
Punta Piedra, La Victoria y El Palmar en los alrededores de Sisal.54
Hacia 1930 se hablaba de “grandes bosques de palmeras” en la actual Reserva Estatal El Palmar, que debe su nombre a dichas plantaciones.55 En la década de 1980 los cocales fueron diezmados por
BY. Itinerarios y leguarios que proceden de Mérida, capital del Estado de
Yucatán, a las vigías de su parte litoral, a las cabeceras de los Partidos que los
componen, de estas a los que son limítrofes y de los puntos más notables de su
costa, 1851, fondo reservado, clasificación: FR-0000171, ficha: 3264, p. 32.
51
Escalona y Ramos, “Un puerto para Yucatán: Sisal”, 30.
52
Millet Cámara, Burgos Villanueva, y Andrews, “Panorama histórico de la
Costa Norte de Yucatán durante el siglo XIX y principios del XX”.
53
Erika Cruz Coria, Lilia Zizumbo Villareal, y Neptalí Monterroso Salvatierra, “La economía de enclave forestal: la configuración capitalista del paisaje
en Puerto Morelos, Quintana Roo, México (1902-1936)”, Diálogos, Revista
Electrónica de Historia 12, núm. 1 (2011): 77.
54
Cob Gio, entrevista realizada por Gabriel Torales en Sisal, Yucatán.
55
Escalona y Ramos, “Un puerto para Yucatán: Sisal”, 24.
50

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la plaga del amarillamiento letal y arrasados por el Huracán Gilberto en 1988 por lo que esta actividad fue abandonada generando un
repoblamiento de la vegetación de duna costera.56
Litoral
La costa noroeste de Yucatán se caracteriza por tener aguas poco
profundas y fuertes vientos que dificultan la navegación de grandes navíos,57 por lo que la habilitación del puerto en Sisal se relaciona con la presencia de arrecifes cercanos que proveen alguna
protección a los barcos anclados en mar abierto.58 El funcionamiento del puerto de altura implicó un aumento en el flujo de embarcaciones, desde pequeños botes para carga y descarga (figura
2), pasando por canoas y bongos de madera, hasta barcos militares y mercantes como fragatas, goletas, jabeques, bergantines,
pailebotes y buques de vapor.59 Algunas de estas embarcaciones
al naufragar frente a las costas de Sisal modificaron el paisaje
litoral y crearon nuevos hábitats para la biodiversidad marina.60
Ulsía Urrea Mariño, “Análisis de las prácticas de vida asociadas a la basura, los residuos y los deshechos en la población costera de Sisal, Yucatán:
propuesta de modelo de manejo” (Tesis de licenciatura en Manejo Sustentable
de Zonas Costeras, Universidad Nacional Autónoma de México, 2012), 43.
57
Calzadilla et al., Apuntaciones para la estadística de la provincia de Yucatán del año de 1814, 22.
58
Escalona y Ramos, “Un puerto para Yucatán: Sisal”, 9–12.
59
Trujillo Bolio, El Golfo de México en la centuria decimonónica. Entornos
geográficos, formación portuaria y configuración marítima., 102.
60
Rocío Escalante Posse, “Evidencia arqueológica pecio ancla macuca,
acercamiento a la limpieza dental del siglo XVIII” (Tesis de licenciatura en
arqueología, Mérida, Universidad Autónoma de Yucatán, 2017), 29–31.
56

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Fuente: elaboración propia con datos obtenidos de INEGI y Anthony P. Andrews et al., “An Archaeological
Survey…”, 2002.

Principales asentamientos y actividades humanas en la costa de Sisal entre 1807 y 1871

Figura 2

Gabriel Torales Ayala

187

�La construcción del paisaje costero de Sisal, Yucatán

El flujo de barcos mercantes y militares se redujo con la
degradación del puerto a cabotaje, quedando solo embarcaciones
menores que fueron reemplazadas más tarde por el transporte
terrestre motorizado.61 Entre ellas se incluyen los pequeños botes
de vela o remos que se utilizaban para la pesca ribereña, junto
con instrumentos artesanales como el chinchorro, el anzuelo o
la red.62 La pesca se practicó junto con la cacería de tortugas y
mamíferos marinos como el llamado ‘puerco de mar’ (Monachus
tropicalis), que se extinguió por sobreexplotación en la primera
mitad del siglo XX.63 La pesca ribereña se mantuvo sin cambios
importantes hasta la década de 1970, cuando la flota fue
reemplazada por embarcaciones motorizadas de fibra de vidrio,
con neveras y mayor capacidad de carga, que permitieron ampliar
la zona de pesca ribereña y el volumen de captura, especialmente
de chernas, langostas, cazones y tiburones,64 lo que condujo al
incremento de las actividades pesqueras y la sobreexplotación del
recurso.65
Andrews, Burgos Villanueva, y Millet Cámara, “The Henequen Ports of
Yucatan’s Gilded Age”.
62
Calzadilla et al., Apuntaciones para la estadística de la provincia de Yucatán del año de 1814, 36.
63
Anthony P. Andrews, “La extinción de la foca (Monachus tropicalis) en
Yucatán”, Boletín de la Escuela de Ciencias Antropológicas de la Universidad
de Yucatán 12, núm. 68 (1984): 3–12.
64
Medina Ortiz, “La pesca en el puerto de Sisal: un aspecto económico-social”, 81.
65
Julia Fraga, “Caracterización Social y Económica de Tres Comunidades
de la Eco-región”, en Plan de Conservación de la Eco-región Petenes-Celestún-Palmar, ed. Efraím Acosta Lugo et al. (Campeche: Centro EPOMEX–
61

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares4.8-153

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�Gabriel Torales Ayala

Ciénaga
Esta unidad de paisaje fue modificada en su hidrología como
resultado de la construcción de vías de comunicación y transporte.
Desde 1565 se construyó una calzada de piedra y tierra para
cruzar el humedal, la cual fue ampliada y allanada entre 1790-93
para facilitar la circulación de carretas.66 Esta vialidad redujo el
flujo de agua de la ciénaga a dos puntos: un puente al sur de la
zona urbana que se observa en el plano de 183967 y otro puente
“levadizo” que aparece en el plano de 1845.68 En 1959 la vialidad
fue asfaltada, eliminando los puentes y dejando 4 ductos para la
circulación de agua.69
Además, durante el funcionamiento del puerto de cabotaje se instaló una vía Decauville entre la hacienda San Antonio
Yaxché y el rancho pesquero de San Rafael Xtul para transportar
henequén y otras mercancías hacia la costa, lo que igualmente
alteró el flujo hídrico y la pesca lagunar.70 De acuerdo con fuentes
Universidad Autónoma de Campeche, 2010), 153.
66
Calzadilla et al., Apuntaciones para la estadística de la provincia de Yucatán del año de 1814, 48.
67
MMOB. Gulf of Mexico: Sisal Reefs, surveyed in 1838 by Com. E. Barnett. Hydrographic Office of the Admiralty, 1838, Colección General, Estado
de Yucatán.
68
Pedro Cámara y Vergara, “Plano del terreno comprendido entre la capital
de Yucatán, El Progreso y Sisal, representándose en él los caminos principales que de Mérida parten para dichos puntos”, en Cartografía histórica de la
Península de Yucatán,1821-1970, de Arturo Taracena Arriola y Miguel Ángel
Pinkus Rendón (Mérida: Centro Peninsular en Humanidades y Ciencias Sociales UNAM, 2010).
69
Fraga, “La inmigración y sus principales efectos en la costa yucateca.
Estudio de caso en Celestún y Sisal”, 169.
70
Andrews, Burgos Villanueva, y Millet Cámara, “The Henequen Ports of
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�La construcción del paisaje costero de Sisal, Yucatán

orales, en esa misma época fueron construidos canales o ‘brazos
de agua’ para facilitar la circulación de canoas o cayucos a través
de la ciénaga durante la temporada seca.71
Durante el siglo XX se practicó la pesca artesanal de lisas (Mugil cephalus), mojarras pintas (Ciclhasoma urophtalmus),
chivitas (Melongena corona), jaibas (Callinectes sapidus), camarones (Farfantepenaeus spp.),72 la cacería de lagartos (Crocodylus moreletti) con arpón para la venta de pieles,73 y la cacería
deportiva de patos, especialmente cercetas azules (Anas discors),
boludos chicos (Aythia affinis) y chalcuanes (Mareca americana).74 El turismo cinegético se incrementó después de la Segunda
Guerra Mundial y representó una importante fuente de ingresos
para la población,75 pero decayó a finales del siglo XX por la reducción de las poblaciones de patos, fenómenos meteorológicos
y restricciones impuestas por la REEP. Esta práctica, así como el
vertido de deshechos de la zona urbana repercutieron en la contaminación del humedal.76
Yucatan’s Gilded Age”, 31–33.
71
Esquivel, entrevista realizada por Gabriel Torales en Sisal, Yucatán.
72
Medina Ortiz, “La pesca en el puerto de Sisal: un aspecto económicosocial”, 99.
73
Felipe Santiago Tuz Martín, entrevista realizada por Gabriel Torales en
Sisal, Yucatán, el 28 de enero de 2018.
74
Fraga, “La inmigración y sus principales efectos en la costa yucateca.
Estudio de caso en Celestún y Sisal”, 152.
75
Jorge Carlos Rosado Baeza y Luis Carlos Rosado Van der Gracht, “Turismo de aventura y natura”, Historia del Turismo en Yucatán (blog), 2015,
https://historiadelturismoenyucatan.wordpress.com /ecologia.
76
Urrea Mariño, “Sisal, caso paradigmático de estudio: prácticas de vida y
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�Gabriel Torales Ayala

Petenes
Las principales modificaciones en esta unidad de paisaje estuvieron
relacionadas con el desarrollo de actividades forestales. En el siglo
XIX los petenes eran descritos como islotes en la ciénaga, formados
por mangles, zapotes y mameyes, de los que se extraía leña, madera,
chicle y aceite de zapoyol, habiendo en ellos “arboles encumbrados
de que por lo regular se sirven los moradores para las construcciones
de casas”.77 Según fuentes orales, las especies más usadas eran el
tabché (Rizophora mangle), el botoncillo (Conocarpus erectus), y
el tzak-okóm (Laguncularia racemosa) para leña y muros de casas;
el zapote (Manilkara zapota) para postes, vigas y carretas; el huano
(Sabal yapa) y el chit (Thrinax radiata) para techos de palma;
el makulis (Tabebuia rosea) para mástiles, palancas y remos de
botes; y el corcho (Annona glabra) para redes y artes de pesca.78
Los restos de una vía Decauville que conecta directamente el petén
‘Piedras Calientes’ con la costa sugieren que hubo una extracción
considerable de productos forestales con fines comerciales durante
el funcionamiento del puerto de cabotaje.79
Hasta mediados del siglo XX, el huano y el tabché de los
alrededores de Sisal eran vendidos para la construcción de viviendas
basura”, 161.
77
Serapio Baqueiro, Reseña geográfica, histórica y estadística del Estado
de Yucatán desde los primitivos tiempos de la Península (México: Imprenta de
Francisco Diaz de León, 1881), 11.
78
Cob Gio, entrevista realizada por Gabriel Torales en Sisal, Yucatán; Esquivel, entrevista realizada por Gabriel Torales en Sisal, Yucatán.
79
Reymundo Ek Canché, entrevista realizada por Gabriel Torales en Sisal,
Yucatán, el 1 de marzo de 2018.
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�La construcción del paisaje costero de Sisal, Yucatán

y como materia prima para las curtidurías de Hunucmá. Además,
hubo extracción de chicle en algunos petenes, lo que ocasionó la
pérdida de zapotales.80 Durante la segunda mitad del siglo XX
la extracción forestal y la actividad chiclera disminuyeron como
consecuencia de cambios en el mercado, la introducción de nuevos
materiales constructivos, un mayor uso de gas como combustible,
y las nuevas regulaciones impuestas por la REEP.
Zonas inundables
Las zonas inundables también fueron modificadas durante
el siglo XIX como resultado de la extracción del palo de tinte
(Haematoxylum campechianum). La exportación de este material
aumentó desde 1840, alcanzando su mayor apogeo hacia 1885
para luego decaer a principios del siglo XX debido al desarrollo
de colorantes artificiales.81 El palo de tinte abunda en áreas
cenagosas, bajíos o akalchés, orillas de las aguadas, pantanos
y hasta en orilla de mar, espacios en cuyas inmediaciones se
establecieron ranchos especializados en su explotación que
consistía en el corte, troceado, descortezamiento, transporte y
extracción de la tinta, misma que era realizada por trabajadores
afrodescendientes capaces de extraer entre 12 y 15 quintales por
Esquivel, entrevista realizada por Gabriel Torales en Sisal, Yucatán; Cob
Gio, entrevista realizada por Gabriel Torales en Sisal, Yucatán; Tuz Martín,
entrevista realizada por Gabriel Torales en Sisal, Yucatán.
81
Michael A. Camille y Rafael Espejo-Saavedra, “Historical Geography of
the Belizean Logwood Trade”, Yearbook Conference of Latin Americanist Geographers, núm. 22 (1996): 76–86.
80

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día (600-750 kg).82 En Sisal existió maquinaria para extraer el
colorante al menos desde 1831,83 y la materia prima provenía
de ranchos y sitios de corte cercanos como San Francisco de
Paula, Kaxek, Armas, Chen Solís, Xluch, Xcanayab, El Sartén,
Pozo Chonchán, Chansayab y Donotehucum,84 los cuales estaban
conectados por una red de caminos de fango y calzadas.85
El antiguo poblado de San Francisco de Paula, también
identificado como el “rancho de los negros”,86 es un ejemplo
de este tipo de asentamientos. La localidad fue parte de la
hacienda San Joaquín y su anexa Chencopó y sus habitantes
eran afrodescendientes.87 En 1849 contaba con 47 habitantes (25
Antonio García Canul et al., Enciclopedia Yucatanense, vol. XI (Mérida:
Gobierno del Estado de Yucatán, 1980), 272–75; Regil y Peón, Estadística de
Yucatán, 235.
83
Marcela González Calderón, “La imprenta en la península de Yucatán en
el siglo XIX” (Tesis de doctorado en Historia, Mérida, Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, 2014), 39.
84
AGEY. Antonio Esquivel comunica al jefe político de Mérida las manifestaciones de la existencia del palo de tinte en los ranchos, 1878, fondo: Poder
Ejecutivo 1843-1885, sección: Secretaría General del Estado, serie: correspondencia oficial, caja: 331, vol.: 281, exp.: 47, fojas: 5.
85
Anthony P. Andrews, Carlos Cortés, y Fernando Robles Castellanos, “Proyecto San Francisco de Paula y Kaxek”, Reporte final para el Comittee for
Research and Exploration (National Geographic Society, 2015), 6.
86
Cámara y Vergara, “Plano del terreno comprendido entre la capital de Yucatán, El Progreso y Sisal, representándose en él los caminos principales que
de Mérida parten para dichos puntos”.
87
Jorge Victoria Ojeda, “San Fernando Aké y San Francisco de Paula: dos
poblados de negros (libres) en Yucatán, siglos XVIII y XIX”, en Vicisitudes
negro africanas en Iberoamérica: experiencias de investigación, de Juan Manuel De la Serna (México: Centro de Investigaciones sobre América Latina y
el Caribe UNAM, 2011), 315.
82

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�La construcción del paisaje costero de Sisal, Yucatán

hombres, 22 mujeres) dedicados a la agricultura, la cría de gallinas
y puercos, y la recolección de leña en el monte.88 El asentamiento
estaba formado por casas con techo de huano rodeadas de patios
con gallineros y chiqueros, una pequeña iglesia y una plazuela.89
Estudios arqueológicos han identificado 28 lotes donde existieron
casas de piedra, cocinas, corrales, bodegas, pozos, iglesia, casa para
reuniones, así como diversas especies vegetales introducidas como
siricotes (Cordia dodecandra), guayas (Melicoccus bijugatos),
sábila (Aloe vera) y belladona (Atropa belladonna), así como
islotes de tierra negra en los alrededores que sugieren que había un
manejo intensivo de suelos para favorecer la agricultura.90
Durante una prospección en campo constatamos la existencia de dichos islotes que contrastan con los suelos salitrosos del
entorno, así como la abundancia de árboles de palo de tinte distribuidos de forma regular en los alrededores del asentamiento, lo
que sugiere que pudieron ser cultivados. Así mismo, observamos
una gran cantidad de palmas de huano y otras especies introducidas
como nopales (Opuntia spp.). Estos patrones de vegetación claraAGEY. Padrón general de los habitantes del Puerto de Santa María de Sisal
y su comprensión, rancho de San Francisco de Paula y Celestún, 1849, fondo:
Poder Ejecutivo 1842-1885, censos y padrones, caja 64, vol. 14, exp. 49, fojas
23.
89
AGEY. Causa instruida contra Camila Sandoval por el delito de incendio
perpetrado en el rancho San Francisco de la jurisdicción de Sisal, 1853, fondo:
Justicia 1821-1913, serie: penal, subserie: incendio, caja: 67, vol. 67, exp. 2,
fojas: 46.
90
Andrews, Cortés, y Robles Castellanos, “Proyecto San Francisco de Paula
y Kaxek”.
88

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�Gabriel Torales Ayala

mente de origen antrópico persisten en la actualidad, a pesar de
que el sitio fue abandonado hace aproximadamente cien años como
consecuencia de la caída de los precios del palo de tinte y la salida
del último cargamento con este producto desde Sisal en 1915.91 Los
terrenos donde se encontraba el asentamiento fueron entregados al
ejido de Sisal en 1931, junto con una franja de tierras inundables
en donde los ejidatarios practicaron “una raquítica y esporádica explotación ganadera”,92 así como la siembra de milpas y la caza.93
Selva baja
Esta unidad de paisaje fue modificada por sucesivos ciclos de expansión y contracción de prácticas agrícolas y ganaderas. A mediados del siglo XIX se registró la presencia de 37 labradores en
Sisal y sus alrededores94 y se calculó una superficie de al menos
3,012 mecates sembrados de maíz (120.48 hectáreas).95 La práctica de roza-tumba-quema era predominante con dos cosechas
consecutivas seguidas por periodos de barbecho de hasta quince
años.96 Por tanto, es posible estimar un mínimo de 900 hectáreas
Hoyos Villanueva et al., Enciclopedia Yucatanense, III:602.
Canul Cahuich, “Perspectivas para el desarrollo socioeconómico y político del pueblo y puerto de Sisal”, 7.
93
Ek Canché, entrevista realizada por Gabriel Torales en Sisal, Yucatán.
94
AGEY. Padrón general de los habitantes del Puerto de Santa María de Sisal
y su comprensión, rancho de San Francisco de Paula y Celestún, 1849
95
BY. Jefatura Política de Mérida. Partidos de Yucatán, Campeche y Tabasco, 1851, fondo reservado, serie microfilmes de gobernación, clasificación:
FR-BIB-Ej.1.
96
Calzadilla et al., Apuntaciones para la estadística de la provincia de Yucatán del año de 1814, 50; Regil y Peón, Estadística de Yucatán, 201.
91
92

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�La construcción del paisaje costero de Sisal, Yucatán

con manejo agrícola-ganadero que formaban un mosaico de milpas itinerantes intercaladas con barbechos en distintas etapas de
sucesión vegetal, en donde pastoreaba el ganado de los ranchos
ganaderos-maiceros cercanos.
Durante la segunda mitad del siglo XIX este paisaje fue
transformado cuando las haciendas se volcaron a la producción
del henequén (Agave fourcroydes). El cultivo de esta planta
se concentró en los terrenos secos y mejor drenados de las
haciendas de Concepción, Navanché, San Miguel, San Román,
San Joaquín y Chencopó, localizadas entre Sisal y Hunucmá
(figura 3).97 Tan solo en esta última localidad, la superficie con
henequén pasó de 855 mecates en 185198 a 16,344 en 1878.99
Esta expansión del monocultivo desplazó la ganadería hacia las
zonas periféricas y pastizales inundables en donde continuó el
pastoreo.
Durante la Reforma Agraria, en Sisal se dotó a 46
campesinos con 2,208 hectáreas de terrenos inundables y selva
baja.100 En 1965 se amplió la dotación ejidal con 3,450 hectáreas
Lara y Lara, Sisal: ensayo monográfico, 28.
BY. Jefatura Política de Mérida. Partidos de Yucatán, Campeche y Tabasco, 1851.
99
AGEY. Estado general estadístico del partido de Hunucmá, 1878, fondo:
Congreso del Estado 1833-1946, serie: informes, sección: pleno del Congreso, caja: 67, vol. 2, exp. 14.
100
Registro Agrario Nacional (RAN). Resolución presidencial dotación del
ejido de Sisal, 1931, Secretaría de la Reforma Agraria, expediente: 42/153, serie documental: Procede, núcleo agrario: Sisal, municipio: Hunucmá, Estado:
Yucatán, acción agraria: Procede, asunto: documentación jurídica.
97
98

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares4.8-153

Fuente: elaboración propia con datos obtenidos de INEGI y Anthony P. Andrews et al., “An Archaeological
Survey…”, 2002.

Principales asentamientos y actividades humanas en la costa de Sisal entre 1872 y 1930

Figura 3

Gabriel Torales Ayala

197

�La construcción del paisaje costero de Sisal, Yucatán

la siembra de para 115 nuevos ejidatarios.101 Estas tierras fueron
usadas para maíz, frijoles, íbes, espelón, calabazas, tomates,
camotes, plátanos, papayas, limones, naranjas, guanábanas,
pitayas, guayas y ciruelas.102 Algunos ejidatarios incursionaron en
la ganadería instalando pequeños ranchos con corrales, pastizales
inducidos y pozos (figura 4), pero los abandonaron durante la
década de 1990 debido al abigeato.103 Las prácticas agrícolas
también fueron gradualmente abandonadas a medida que los
ejidatarios centraron su actividad económica en la pesca. La
pérdida de estas prácticas agropecuarias en las últimas décadas
ha favorecido el crecimiento de la vegetación secundaria que
actualmente predomina en esta unidad de paisaje.
Por último, en las inmediaciones de la selva baja hubo
también extracción de piedra caliza en una cantera, cuya
existencia se menciona desde 1931.104 Esta mina abasteció el
material utilizado para la construcción de la escollera en 1987;
sin embargo, la extracción concluyó debido a una inundación
causada por la ruptura de la capa freática.105 Actualmente el sitio
RAN. Resolución sobre la ampliación del ejido al poblado Sisal, en Hunucmá, 1967, Departamento de asuntos agrarios y colonización, expediente número:
42/153, serie documental: procede, núcleo agrario: Sisal, municipio: Hunucmá,
Estado: Yucatán, acción agraria: Procede, asunto: documentación jurídica.
102
Canul Cahuich, “Perspectivas para el desarrollo socioeconómico y político del pueblo y puerto de Sisal”, 34–39; Ek Canché, entrevista realizada por
Gabriel Torales en Sisal, Yucatán.
103
Cob Gio, entrevista realizada por Gabriel Torales en Sisal, Yucatán; Tuz
Martín, entrevista realizada por Gabriel Torales en Sisal, Yucatán.
104
Escalona y Ramos, “Un puerto para Yucatán: Sisal”, 30.
105
Ek Canché, entrevista realizada por Gabriel Torales en Sisal, Yucatán.
101

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Fuente: elaboración propia con datos obtenidos de INEGI, RAN, y Anthony P. Andrews et al., “An Archaeological Survey…”, 2002.

Principales asentamientos y actividades humanas en la costa de Sisal entre 1931 y 1990

Figura 4

Gabriel Torales Ayala

199

�La construcción del paisaje costero de Sisal, Yucatán

de la antigua mina es conocido como un “cenote” en donde los
vecinos de Sisal y Hunucmá realizan actividades recreativas.
Efectos en el paisaje actual
Durante el periodo estudiado existieron distintos tipos de
asentamientos humanos, incluyendo una base militar, un puerto
mercantil y una zona urbana, además de pequeños ranchos
pesqueros-salineros, copreros, ganaderos, madereros, cinegéticos,
haciendas henequeneras, asentamientos milperos itinerantes y
una cantera, los cuales estuvieron comunicados por una red de
carreteras, caminos, brechas, vías Decauville y canales, además
de rutas marítimas de cabotaje y altura.
En ellos se desarrollaron actividades como la vigilancia
y el patrullaje costero, la administración portuaria, el transporte
marítimo y terrestre de mercancías y personas, la pesca, la
caza, el corte de madera, la extracción de sal, piedra y chicle, la
ganadería extensiva y de traspatio, la agricultura comercial y para
autoconsumo, así como la construcción y el turismo. Lo anterior
tuvo cuatro efectos principales sobre los componentes biofísicos
del paisaje costero.
1. Cambios en la composición y distribución de la vegetación.
Se observan distintos patrones de cambio en la vegetación costera de
Sisal relacionados con el tipo de uso del suelo. Las transformaciones
más intensas y duraderas corresponden a la remoción total de la
vegetación ocurrida en la zona urbana y la cantera. Algo similar
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�Gabriel Torales Ayala

ocurrió en las antiguas plantaciones de henequén donde a pesar
de la recuperación de la cobertura vegetal tras su abandono, se ha
reportado una menor riqueza de especies.106
En contraste, en las antiguas plantaciones de cocales se ha
observado un aumento de la biodiversidad tras el abandono, lo que
se explica por la hipótesis de la perturbación intermedia según la
cual “el cambio de uso de suelo para cultivo y su posterior abandono promueve una mayor diversidad debido a la constante colonización de especies vegetales pioneras” lo que no ocurre en sitios con
muy alto o muy bajo grado de modificación.107 Lo mismo podría
esperarse en las zonas inundables y porciones de selva baja donde
la agricultura de roza-tumba-quema con largos periodos de barbecho dejó parches de vegetación en distintas etapas de sucesión.
Otros cambios en los patrones de vegetación se deben a
la extracción selectiva de especies maderables y resinas, como
la reducción de las poblaciones de zapotales en los petenes, el
cultivo de palo de tinte en los ranchos madereros, y la introducción
de plantas comestibles y árboles frutales que ahora son parte del
paisaje costero.
José Antonio González-Iturbe, I. Olmsted, y Fernando Tun Dzul, “Tropical dry forest recovery after long term Henequen (sisal, Agave fourcroydes,
Lem.) plantation in northern Yucatan, Mexico.”, Forest Ecology and Management, núm. 167 (2002): 67–82.
107
Patricia Guadarrama-Chávez, José A. Ramos-Zapata, y Silvia Castillo Argüera, “La vegetación de dunas costeras y su interacción micorrícica en Sisal,
Yucatán: una propuesta de restauración”, en Recursos Acuáticos Costeros del
Sureste, de Alberto Sánchez, Xavier Chiappa-Carrara, y Roberto Brito Pérez
(Mérida: CONCITEY y Gobierno de Yucatán, 2012), 159–80.
106

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�La construcción del paisaje costero de Sisal, Yucatán

2. Cambios hidrológicos en la ciénaga.
La construcción de vías de comunicación sobre la ciénaga modificó
el flujo hídrico, redujo el transporte de nutrientes y contribuyó
al aumento de la salinidad con efectos sobre la vegetación del
humedal como el aumento de pastizales halófilos y la reducción
de petenes y manglares. 108 Este último fenómeno causado por la
sedimentación de los afloramientos de agua dulce, puede estar
igualmente asociado con la apertura de canales hacia los petenes
para facilitar la extracción de recursos forestales. Además,
el abandono de las charcas salineras coincide con el periodo
de aumento de la salinidad de la ciénaga observado durante la
segunda mitad del siglo XX.109
3. Cambios morfológicos en la isla de barrera.
Son resultado de la expansión de la zona urbana, la construcción del
puerto de abrigo y escolleras, y el manejo de las charcas salineras.
La construcción de casas y estructuras costeras como el puerto de
abrigo, así como la remoción de la vegetación por el crecimiento de
la zona urbana, favorecen la erosión de la isla de barrera y la hacen
más vulnerable a huracanes.110 Además, la apertura de grandes
Eduardo Batllori Sampedro, José Luis Febles Patrón, y Julio Díaz Sosa,
“Landscape Change in Yucatan’s Northwest Coastal Wetlands (1948-1991)”,
Human Ecology Review 6, núm. 1 (1999): 12.
109
Eduardo Batllori Sampedro et al., “Condiciones ambientales relacionadas
con la actividad salinera en el estado de Yucatán”, en La sal en México, de Juan
Carlos Reyes, vol. II (Colima: Universidad de Colima, 1998), 401–48.
110
K.J. Meyer-Arendt, “Shoreline Changes along the North Yucatan Coast”,
en Coastlines of the Gulf of Mexico, ed. S. Laska y E. Puffer (New York: Ame108

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�Gabriel Torales Ayala

charcas salineras ha inhibido el crecimiento de la vegetación de
dunas costeras favoreciendo la erosión y aumentando el riesgo de
la apertura de bocanas durante eventos ciclónicos.111
4. Creación de nuevos hábitats.
Algunas modificaciones antrópicas en el paisaje costero han
resultado en nuevos ambientes propicios para el desarrollo de
la biodiversidad. Por ejemplo, el crecimiento de formaciones
coralinas en los restos de las embarcaciones hundidas frente a las
costas de Sisal como resultado de la intensa actividad marítima
y portuaria durante el siglo XIX. Por otro lado, el cuerpo de
agua formado por la ruptura accidental de la capa freática en
la antigua cantera al sur del ejido se ha convertido en un sitio
atractivo para la llegada de aves y otras especies en búsqueda de
agua, especialmente durante la temporada seca, así como para la
colonización de plantas acuáticas.
Reflexiones finales
Este estudio reduce el vacío de información sobre la historia
ambiental de la costa de Sisal y ofrece perspectivas útiles para
rican Society of Civil Engineers, 1993), 103–17; A.P. Ruiz-Beltrán y R. Rioja-Nieto, “Variación de la línea de costa del noroeste de Yucatán en el periodo
2004-2014”, en Caracterización Multidisciplinaria de la Zona Costera de Sisal, Yucatán, de Joaquín R. Garza Pérez y Irina A. R. Ize Lema (Mérida: Dante,
2017), 67–74.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares4.8-153

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�La construcción del paisaje costero de Sisal, Yucatán

investigaciones similares en otras regiones de la costa yucateca.
Así mismo, proporciona un panorama histórico general que
servirá de base para futuros estudios sobre los efectos ecológicos
de prácticas específicas de manejo ambiental. Esto resalta el
potencial de los métodos de investigación histórica para la
obtención de datos relevantes en ecología y gestión ambiental.
Por otra parte, los resultados muestran que los antiguos
habitantes de la costa de Sisal construyeron un paisaje cultural
al modificar los factores biofísicos para obtener recursos y
facilitar el desarrollo de sus actividades y asentamientos. Dichas
modificaciones tienen efectos duraderos en el paisaje actual, en
sus procesos ecológicos y en los patrones de biodiversidad. Estos
hallazgos cuestionan la interpretación del área como un “paisaje
sin historia” implícito en el modelo de conservación vigente.
Además, complementan los resultados de un estudio previo
que sostiene que dicho modelo, impuesto verticalmente desde
el gobierno y la academia, se ha traducido en exclusión social,
prohibiciones, sanciones y un desconocimiento generalizado
sobre los objetivos y los beneficios de la conservación ambiental,
lo que pone en riesgo el éxito de los esfuerzos en este sentido.112
Ante este escenario, se requiere del involucramiento de
las comunidades locales en el diseño de las estrategias de gestión
del paisaje costero. El reconocimiento de que dicho paisaje y su
biodiversidad son el resultado de un largo proceso histórico de
Fraga, “Caracterización Social y Económica de Tres Comunidades de la
Eco-región”.
112

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares4.8-153

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intervenciones y modificaciones del entorno realizadas por la
población local, en lugar de un ambiente natural original, sería un
paso importante hacia modelos de conservación más incluyentes
y participativos en la región.
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�Don Pedrote. Un capitán indígena rebelde en territorio
misional jesuita al norte de la Nueva España
(1673-1692)
Don Pedrote. An indigenous rebel captain in Jesuit missionary
territory in northern New Spain (1673-1692)
Gilberto Sebastián Sánchez Luna
Universidad Autónoma de Coahuila
Saltillo, Coahuila, México
https://orcid.org//0000-0002-6291-8349
Celso Carrillo Valdés

https://orcid.org/0009-0008-7799-7060
Recibido: 13 de febrero de 2024
Aceptado: 5 de marzo de 2024
Resumen: Este trabajo analiza las causas de las rebeliones
dirigidas por el capitán indígena don Pedrote, busca rescatar
del pasado parte de su vida para contribuir a la comprensión
de la oposición indígena al avance hispano en el norte de la
Nueva España a fines del siglo XVII y explicar, a partir de estos
antecedentes, las manifestaciones de resistencia indígena del
presente. Esta investigación es un estudio de tipo cualitativo que
se basa en los manuscritos redactados por los conquistadores, son
documentos que corresponden al periodo de 1673 a 1692 y fueron
elaborados con fines muy diversos: guerra contra los indios,
impartición de justicia, órdenes militares, poblamiento y registro
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�Don Pedrote. Un capitán indígena rebelde

de sacramentos. El análisis se complementa con otras fuentes
primarias y secundarias de tipo cualitativo. El estudio destaca que
la presencia española acentúo la disputa ancestral existente entre
los nómadas por el territorio donde obtenían su subsistencia y los
clasificó en indios amigos o enemigos, según su sumisión forzosa
o aparente al rey y a Dios y pone en evidencia la importancia de la
participación de las tropas de indios auxiliares en la pacificación
del territorio.
Palabras clave: nómadas; jesuitas; rebeldía; conversión;
exterminio.
Abstract: This work analyzes the causes of the rebellions led
by the indigenous captain Don Pedrote, seeks to rescue part of
his life from the past to contribute to the understanding of the
indigenous opposition to the Hispanic advance in the north of
New Spain at the end of the 17th century and explain, from this
background, the manifestations of indigenous resistance of the
present. This investigation is a qualitative study that is based on
the manuscripts written by the conquerors, they are documents that
correspond to the period from 1673 to 1692 and were prepared for
very diverse purposes: war against the Indians, administration of
justice, military orders, settlement and registration of sacraments.
The analysis is complemented with other primary and secondary
qualitative sources. The study highlights that the Spanish presence
accentuated the ancestral dispute between the nomads over the
territory where they obtained their subsistence and classified them
as Indian friends or enemies, according to their forced or apparent
submission to the king and God and highlights the importance of
participation as auxiliary Indian troops for the pacification of the
territory.
Key words: nomads; Jesuits; rebellion; conversion; extermination.
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�Gilberto Sánchez y Celso Carrillo

Introducción
El 22 de noviembre de 1673, en el Peñol Blanco, en las cercanías
de Cuencamé, un contingente de arcabuceros y flecheros leales
a la Corona apresó a dos indios: Phelipe de nación cabezas de
aproximadamente 22 años y Pedro de nación mamorima de 13
o 14 años, (este último era hermano menor del personaje cuya
biografía aborda este trabajo) los dos fueron acusados por Joseph
García de Salcedo, gobernador y capitán general del reino de la
Nueva Vizcaya ante el capitán Baltazar de Castro, justicia mayor
y capitán a guerra de este real, de cometer daños y asesinatos en
estas fronteras y en las del reino de la Nueva Galicia y reino de
León y de robar 54 bestias mulares y caballares. En su declaración
mediante interprete, ambos presos coincidieron en que fueron
enviados, junto con otros indios, por los capitanes de tres rancherías
de indios enemigos llamados don Bartolomé de nación cabezas,
don Fabián de nación mayos y don Pedro de nación mamorima1,
Las tres rancherías se encontraban en el paraje Ventanillas,2 lugar
al que llegaron, mencionó Phelipe, después de que salieron del
Tizonazo.3 Phelipe fue sentenciado a ser pasado por las armas a
En los documentos consultados, se menciona el nombre de don Pedro o
don Pedrote de nación mamorima, mamarí mamarí o cabezas, el análisis de
fuentes indica que se trata de la misma persona.
2
Ventanillas se ubica a 45 kilómetros al noreste de San Pedro de Las Colonias, Coahuila por la carretera No. 30.
3
Pueblo de misión asignado a los jesuitas entre 1607 y 1616 para la evangelización de los indios tepehuanos. Se localiza en el municipio de Indé, Durango. Alberto Ramírez Ramírez y Rubén Durazo Álvarez, “Las misiones jesuitas
de Durango” Antropología. Revista interdisciplinaria del INAH 67 (2002), 65.
1

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217

�Don Pedrote. Un capitán indígena rebelde

usanza de guerra como acérrimo salteador y responsable de robos
y muertes y su cabeza puesta en un palo en el camino real para
que sirviera de ejemplo.4 En el documento fuente no se menciona
qué edad tendría don Pedro, pero es evidente que estaba bautizado
y que anteponer el prefijo don a su nombre le atribuía autoridad
como cacique y capitán indígena.
Este estudio de tipo biográfico pretende dar respuesta a
las siguientes preguntas: ¿Por qué es importante estudiar a un
personaje como don Pedrote? ¿Cuáles fueron las razones de
los frecuentes levantamientos de los indígenas? ¿Cuál fue la
participación de los misioneros en los asentamientos de paz?
El texto se divide en cuatro partes. Comienza con el
contexto geográfico y del paisaje al sur de la Nueva Vizcaya,
se revisa el concepto de frontera de guerra y de “guerra justa”
aplicados por los españoles para el sometimiento de los
indígenas. En el segundo apartado se aborda el panorama general
de la colonización y evangelización de los indígenas en la Nueva
Vizcaya. En el tercer apartado se presenta el análisis de los
documentos en que se menciona su nombre y finalmente en las
conclusiones se reflexiona, entre otros aspectos, en los factores
que propiciaron las rebeliones indígenas en la Nueva España y en
particular los relacionados con la lucha de este cacique y capitán
indígena y su asentamiento de paz.
Archivo Histórico Municipal de Parral (en adelante AHMP). Milicia y
guerra. Sediciones. Real y Minas de Cuencamé. Autos relativos a la guerra
contra los indios enemigos para evitar los daños que éstos hacen, 22 de enero
de 1673, FC.C11.007.079.
4

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�Gilberto Sánchez y Celso Carrillo

El espacio geográfico al sur de la Nueva Vizcaya
Desde la segunda mitad del siglo XVI, al norte de la Nueva España
en la región ubicada entre la Sierra Madre Oriental y la Sierra
Madre Occidental, se inició un proceso de poblamiento hispano
que cien años después distaba mucho de consolidarse. Este
territorio estaba ocupado por grupos “cuyas economías difieren
mucho entre sí, aquí se encuentran recolectores como los tobosos,
cazadores como los huachichiles, pescadores como los laguneros,
cultivadores incipientes como los conchos o cultivadores más
desarrollados como los sumas y jumanos”.5
En esta región semidesértica se encuentra el denominado
Bolsón de Mapimí, las planicies están separadas por cadenas
montañosas con elevaciones típicas de 1 300 m.s.n.m. o mayores.
Los terrenos entre las sierras forman cuencas cerradas que
acumulan agua periódicamente, cuya evaporación favoreció
la cristalización de sales y el desarrollo de pastizales.6 Este fue
el paisaje que encontraron los primeros conquistadores que se
internaron por este territorio, pero no lograron establecerse.7
Cecilia Sheridan, Anónimos y Desterrados. La contienda por el “sitio que
llaman Quauyla” Siglos XVI-XVIII (México: Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, 2000), 35.
6
Felipe Arreguín Cortés, Rubén Chávez Guillén y Pedro Soto Navarro, eds.
Una revisión de la presencia de arsénico en el agua subterránea en México
(México: Comisión Nacional del Agua-Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, 2012), http://www.elaguapotable.com/Ars%C3% A9nico%
20en% 20el %20agua% 20 subterranea%20en%20Mexico.pdf (Consultado 14
de enero de 2022).
7
Chantal Cramaussel. “El Bolsón de Mapimí: un hábitat indígena en la
5

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�Don Pedrote. Un capitán indígena rebelde

El establecimiento de reales de minas y asentamientos
hispanos al norte de Zacatecas enfrentó la rebeldía de los
indígenas nómadas que se oponían a la esclavización a través
de la cristianización y a la “pacificación” promovida por la
Corona española. La lucha contra los indios nómadas rebeldes
se apoyaba en el derecho otorgado a los reyes de España por
el papa Alejandro VI de obtener soberanía sobre los territorios
descubiertos y justificaba recurrir a la fuerza de las armas, en caso
de que los indios se negaran a reconocer la autoridad del rey de
España y aceptar la predicación del Evangelio.
Cecilia Sheridan propone que en la segunda mitad del
siglo XVI apareció el concepto de “frontera de guerra como
respuesta a los intentos militares de avanzar en una región habitada
por grupos nómadas guerreros resistentes a la invasión de sus
tierras”.8 La política que los españoles llamaron de “guerra justa”
se hizo evidente desde las primeras entradas de Nuño de Guzmán
para la captura y venta de indios de las provincias de Pánuco y
Michoacán y su traslado a las Antillas para sustituir la mano de
obra aborigen que fue súbitamente reducida desde los primeros
contactos con Cristóbal Colón. El término “pacificación” se usaba
para evitar mencionar que en realidad se daba muerte a los indios
que se oponían a la colonización, lo que daba como resultado el
sometimiento de los sobrevivientes.
época colonial” en Patricia Osante, José Enrique Covarrubias Velasco, Javier
Martínez, Juan Domingo Vidargas del Moral y Nancy Leyva (eds), Caminos y
vertientes del septentrión mexicano: Homenaje a Ignacio Del Rio, UNAM-Instituto de Investigaciones históricas, 2020, 165-188.
8
Sheridan, Anónimos y Desterrados…17.
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�Gilberto Sánchez y Celso Carrillo

La presencia española acentuó las rivalidades ancestrales
existentes entre los nómadas por la disputa de los territorios de
caza y recolección o por la captura de mujeres para gestionar su
capacidad reproductiva y de menores de edad para incorporarlos
como guerreros en los grupos dominantes. En este contexto de
“guerra justa”, los españoles buscaron como aliados a aquellos
indígenas que se mostraron sumisos a la cristianización y
sometimiento, sólo con la conformación de tropas auxiliares de
flecheros pudieron enfrentar a las numerosas naciones de indios
de guerra que fueron considerados enemigos de Dios y del rey.
La guerra contra los indios y su reclutamiento forzoso en
las haciendas de beneficio de la plata se intensificó posterior al
establecimiento del real de minas de Parral en 1631. El rechazo a la
esclavización propició que los rebeldes asaltaran los caminos y las
haciendas en busca de alimentos y para robar caballos para comer
su carne o como medio de transporte. Con el propósito de combatir
a los indios insumisos y proteger a los viajeros se fundó en 1646 el
presidio de Cerro Gordo. Su ubicación estratégica sobre el camino
real entre Zacatecas y el real de Parral permitió la defensa de la
región cuando se creó una compañía volante en 1655.9
Evangelización al sur de la Nueva Vizcaya
Los hijos de san Francisco entraron en Zacatecas en 1546 y en
1558, se instalaron en un hospicio construido en la ciudad. La
Chantal Cramaussel y Celso Carrillo, “Tras las huellas de Juan Mapos,
1616-1676. Indio Ocome rebelde, Bolsón de Mapimí, Norte de la Nueva Vizcaya, Historia (Santiago de Chile) Vol. 54. No. 2, 2021, 471.
9

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�Don Pedrote. Un capitán indígena rebelde

provincia franciscana de San Francisco de Zacatecas, se extendió
rápidamente por Nueva España, Nueva Galicia, Nuevo Reino de
León y Nueva Vizcaya y abarcó los obispados de Michoacán,
Guadalajara y Durango.10 A pesar de contar con numerosos
conventos y que gran cantidad de indígenas se incorporaron como
mano de obra forzada en las haciendas de españoles, el proceso
de evangelización de los naturales del sur de la Nueva Vizcaya no
dio los resultados esperados por las autoridades civiles, pues los
indios aceptaban la imposición del bautismo y la sumisión como
alternativa de sobrevivencia.
Los jesuitas retomaron esta tarea a fines del siglo XVI
cuando fueron obligados a salir de la ciudad de México y
requeridos por el gobernador de la Nueva Vizcaya Rodrigo Rio y
Loza, para que se sumaran a la evangelización de este territorio.
Los ignacianos se establecieron en 1590 en el incipiente colegio
de Zacatecas, que fue su punto de para establecer posteriormente
misiones en Sinaloa, sierra de Durango, la Laguna11 y participaron
en la fundación definitiva de Santa María de las Parras.
Sergio Ortega sostiene que las misiones jesuíticas
conformaron un sistema o “conjunto de pueblos indígenas
Pilar Hernández Aparicio, “Estadísticas franciscanas del siglo XVII”, en
Actas del III Congreso Internacional sobre los franciscanos en el Nuevo Mundo, siglo XVII, (La Rábida, Editorial Deimos, 1989), 556-591.
11
Juan José Rodríguez Villarreal, La Compañía de Jesús en la Provincia de
Sinaloa. Historias de rechazos a evangelizar indios y del “estado infelicísimo de las misiones”, 1572-1756 (Saltillo: El Colegio de San Luis-Escuela de
Ciencias Sociales, 2015), 109-116.
10

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�Gilberto Sánchez y Celso Carrillo

relacionados entre sí bajo la administración de los jesuitas que llegó
a constituir una unidad desde el punto de vista socioeconómico”.12
La expansión del territorio misional ocurrió a medida que los
jesuitas avanzaban hacia el norte, reducían a los indígenas en los
pueblos de misión e iniciaban su evangelización al tiempo que los
sometían al control social y político español. Para establecer nuevos
pueblos de misión se requería, entre otros requisitos contar con
misioneros capacitados y conocedores de las lenguas indígenas,
lo cual no era sencillo, además requerían disponer de una reserva
de alimentos para sostener a los congregados, mientras producían
las subsistencias indispensables. Condición imprescindible fue
la autorización del virrey para disponer de recursos de las cajas
reales para el pago del sínodo de los misioneros y el salario de los
soldados para protección de los religiosos y sometimiento de los
indígenas, compra de ornamentos, además de establecer acuerdos
entre el gobernador de la Nueva Vizcaya, alcaldes y capitanes
de presidio con los superiores de la provincia mexicana de la
Compañía de Jesús.
Posterior a establecerse en el sur de la Nueva Vizcaya y en
la provincia de Sinaloa con misioneros de procedencia americana
o peninsular, los jesuitas se expandieron hacia el norte, pero para
cubrir el extenso territorio, según menciona Bernd Hausberger,
Sergio Ortega. “El sistema de misiones jesuíticas: 1591-1699”, Históricas
Digital. México. Instituto de Investigaciones Históricas - Universidad Nacional Autónoma de México, (2016), https://historicas.unam.mx/ publicaciones/
publicadigital/libros/tres_siglos/290a_04_03_Capitulo2.pdf. (Consultado el 5
de marzo de 2024.
12

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la Compañía de Jesús tuvo que recurrir a misioneros italianos,
alemanes, belgas, checos y otros originarios de Europa oriental.13
De acuerdo con Hausberger, el programa misional
jesuita buscaba el reconocimiento por los nómadas, “de las dos
majestades, la divina y la terrestre y la rebelión se consideraba
como pecado contra el rey y contra Dios”.14 Para lograrlo, se
pretendía no únicamente evangelizarlos, sino convencerlos u
obligarlos a que no anduvieran desnudos, que respetaran el
matrimonio monogámico, que vivieran en poblaciones fijas, que
produjeran sus propios alimentos, que nombraran sus autoridades
en cada pueblo y su conducta debía estar regida por los principios
cristianos de piedad, modestia, obediencia, disciplina y trabajo.
Según apunta Hausberger, los españoles solo aprobaron el
programa misional si los indígenas aceptaban su papel de mano
de obra; se buscaba la cristianización, pero también la creación de
comunidades estables e integradas a la economía colonial, es decir
convertirlos en súbditos de un rey ausente y un Dios desconocido.
Perseguir estos objetivos llevó a conflictos en que los indígenas
reaccionaron con rebeliones.
En opinión de Juan José Rodríguez Villarreal, a partir de las
primeras décadas del siglo XVII, los indios del noreste novohispano
Bernd Hausberger, “La vida cotidiana de los misioneros jesuitas en el Noroeste Novohispano”. Estudios De Historia Novohispana, n.º 17 (2009), https://doi.org/10.22201/iih.24486922e.1997.017.3444. (Consultado 6 de marzo
de 2024)
14
Hausberger, “La vida cotidiana de los misioneros...”
13

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fueron los trabajadores preferidos de las haciendas de beneficio
de la plata, pues aceptaban como pago por su trabajo alimentos,
monedas de plata y la posibilidad de realizar pepenas con lo que
mejoraban su ingreso, pero el auge minero por el establecimiento
del real de Parral en 1631 modificó esta situación en las décadas
siguientes. Los indios abandonaron las minas pues los españoles
buscaban la mano de obra gratuita y obligada que obtenían a través
del repartimiento, y también abandonaron las misiones donde eran
forzados a trabajar las tierras de la comunidad. Los evangelizadores
no pudieron evitar que los indígenas comprendieran “que al
hacerlos cristianos era para cautivarlos para el trabajo”,15 ya fuese
en las haciendas o en las misiones.
Sussan Deeds menciona que, al establecerse el obispado
de Durango en 1620, el obispo Francisco Diego de Evía y Valdés
atribuyó los problemas económicos de su diócesis a la negativa
de los jesuitas a pagar los diezmos por la producción agrícola
de sus misiones y haciendas, por lo que inició la secularización
al sur de la Nueva Vizcaya,16 Santa María de las Parras fue una
de ellas. Los jesuitas perdieron presencia en las actividades
doctrinales y se concentraron en el colegio de Parras en donde ya
tenían importantes intereses económicos. Los pueblos de misión
se convirtieron en pueblos de visita, lo que hizo más irregular
Rodríguez Villarreal, La Compañía de Jesús…266.
Susan M. Deeds, “Mission Villages and Agrarian Patterns in a Nueva Vizcayan Heartland, 1600-1750.” Journal of the Southwest 33, no. 3 (1991), http://
www.jstor.org/stable/40170027. (Consultado 10 de marzo de 2024)
15

16

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la evangelización de los indígenas y la conversión de la vida
de los nómadas quedó inconclusa, al no contar con suficientes
alimentos, los indios abandonaron las misiones.
Uno de los pueblos de misión que fue abandonado por
los indígenas fue el Tizonazo, lo anterior ocurrió tras la matanza
que realizó contra ellos el gobernador Antonio de Oca Sarmiento
en 1667.17 Veintidós años antes, en la semana santa de 1645, los
indios salineros abandonaron el pueblo-misión jesuita en donde se
encontraban asentados de paz y se fueron a poblar el Cerro Gordo.
Susan Deeds menciona que entre las causas del levantamiento se
encuentran la disputa por la mano de obra indígena en el mercado
laboral y el impacto de las epidemias que aceleraron la revuelta de
varias misiones incluida la del Tizonazo y agrega que la revuelta
en poco alivió los conflictos de los salineros por el agua y la tierra
con la población española que estaba creciendo en los alrededores
del real minero de Indé.18 Las causas del levantamiento, se
encuentran descritas en el juicio iniciado a principios de 1646
por el gobernador y capitán general de la Nueva Vizcaya, Luis de
Valdez.19 Entre las causas se menciona que los salineros habían
AHMP. FC.C11.007.068. Milicia y guerra. Sediciones. Real de San José
del Parral. Información hecha a pedimento de la República del Parral, de cómo
el haber llevado a sangre y fuego el pueblo del Tizonazo ha sido en servicio de
ambas majestades y bien común del reino. 6 de diciembre de 1667.
18
Deeds, Mission Villages and Agrarian Patterns in a Nueva Vizcaya Heartland, 1600-1750, 350.
19
Luis de Valdés y Rejano, esposo de María de Alcega y Urdiñola, nieta de
Francisco de Urdiñola, quien inició en 1583 el establecimiento de la hacienda de Patos que sería posteriormente sede del marquesado de San Miguel de
17

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�Gilberto Sánchez y Celso Carrillo

sido dados en encomienda al general Cristóbal de Ontiveros,
pero a la muerte de este, la encomienda fue otorgada a doña
María Sáenz, su viuda, pero los indios fueron convencidos para
que pidieran al gobernador que la encomienda fuera otorgada al
capitán Baltazar de Ontiveros, hermano de Cristóbal, y no a Doña
María. El capitán Baltazar de Ontiveros les prometió asentarlos
de paz en el Cerro Gordo, un paraje ubicado al igual que la
misión del Tizonazo en las proximidades del Bolsón de Mapimí
y les daría aguas y tierras para que las sembraran, maíz y bueyes
para que comieran y que estarían a gusto pues también les dio
su palabra de que les pondría un clérigo para la administración
de los sacramentos, les haría iglesia como en la misión y ahí
llegarían además los indios cabezas y otros. También les dijo
que si el gobernador no aceptaba que poblaran el Cerro Gordo se
regresaran al Tizonazo y que después de unos días huyeran del
pueblo, atravesaran la sierra del Canutillo y bajaran al rio Florido
hasta llegar a San Pedro, donde tenía su hacienda.
Después de 38 años de presencia jesuita en El Tizonazo,
todos los salineros habían sido bautizados por los ignacianos,
pero la irregular asistencia del doctrinero que los asistía indica
que la conversión al catolicismo aún era incompleta. También se
identifica que la relación de los salineros con los cabezas era muy
cercana, probablemente eran la misma nación que fue dividida
por los españoles, y una parcialidad forzada a trabajar en las
Aguayo establecido en 1682.
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salinas para la obtención de sal que se utilizaría en el beneficio de
la plata, actividad de la que se derivó su apelativo.20
En opinión de Chantal Cramaussel, a los cabezas como
a sus vecinos los salineros, los españoles los requirieron para
trabajar en las haciendas y para servir como indios auxiliares
en las campañas contra los indios enemigos de la Corona. “Los
salineros eran tepehuanes y los cabezas probablemente también
pues compartían el idioma de los tepehuanes de la sierra”.21
En el juicio iniciado en 1646 por el gobernador de la
Nueva Vizcaya se menciona a don Francisco Mama y don Pedro
negrito, indios capitanes de los salineros que participaron en
el convencimiento de sus seguidores para que abandonaran El
Tizonazo.22 Es poco probable que este don Pedro negrito, cacique
y gobernador de una parcialidad del pueblo sea el personaje al que
se hace referencia en el documento de 1673, con que se inicia este
En su informe de 1654, el cura de Durango, don Diego de Medrano comenta: “Esta nación cabeza es especie de salineros y agregándola al Tizonazo
multiplicaron el número de enemigos, domésticos y caseros que con simulación tienen destruido este reino”. Thomas H. Naylor and Charles W. Polzer,
eds. The Presidio and Militia on the Northern Frontier of New Spain: A Documentary History, Volume I, 1570-1700. The Relacion of Diego de Medrano, 409-480.
University of Arizona Press, 1986. https://doi.org/10.2307/j.ctv1n6pvtq.
21
Chantal Cramaussel, “De cómo los españoles identificaban a los indios.
Naciones y encomiendas en la Nueva Vizcaya central”. en Nómadas y sedentarios en el norte de México. Homenaje a la Dra. Beatríz Braniff, ed. Marie Areti
Herst (México: Universidad Nacional Autónoma de México, 2000), 275-303.
22
AHMP. FC.C11.001. 009. Milicia y guerra. Sediciones. Valle de San Bartolomé. Causa sobre los fundamentos que los indios salineros tuvieron para
alzarse, por mandato del gobernador Luis de Valdés. 1 de enero de 1646.
20

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�Gilberto Sánchez y Celso Carrillo

artículo pues era el hermano mayor del indio preso por García de
Salcedo y de quien no se menciona su edad, pero podrían estar
relacionados. Si consideramos que, en 1645, cuando ocurrió
el levantamiento de los salineros, don Cibrián otro cacique del
Tizonazo, tenía aproximadamente 50 años, Juan un indio capitán
de los alzados se refiere de más de 36 años y Ventura, alcalde
del Tizonazo se menciona de más de 35 años, es probable que
la edad de este cacique estuviera alrededor de los 35 años por lo
que 28 años después en 1673 tendría 63, una edad poco común
de alcanzar en un contexto de guerra. Además, es conveniente
considerar que los seguidores de los caciques se componían de
grupos familiares extensos, y que prácticamente todo el pueblo
del Tizonazo se rebeló contra el gobernador de la Nueva Vizcaya.
Es probable suponer que el personaje de esta investigación,
hubiera sido párvulo o menor de 7 años, cuando su nación o
grupo familiar salió del Tizonazo en 1648 y que 28 años después,
cuando ordenó al indio Phelipe y a su hermano menor del mismo
nombre el robo de la caballada en 1673, fuese un adulto de
aproximadamente 35 años, edad en la que ya recibía el apelativo
de don Pedro y podría ser el protagonista de los hechos que se
analizan en la siguiente sección.
Las huellas de Don Pedrote en los documentos
La reacción de las autoridades españolas por el robo de la
caballada a fines de noviembre de 1673 no se hizo esperar. Un
contingente de soldados e indios leales a la Corona comandados
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por Joseph García de Salcedo, gobernador y capitán general
del reino de la Nueva Vizcaya, derrotó en el Real de Mapimí a
don Pedro, don Fabián23 y don Bartolomé y sus seguidores de la
nación salinera, cabezas y sus aliados el 29 de diciembre de 1673.
Algunos sobrevivientes lograron escapar, pero fueron capturados
sus hijos y mujeres que, trasladados al real minero de Parral se
destinaron al servicio personal en las casas de españoles, a cambio
se les enseñaría la doctrina cristiana y serían bautizados. En total
se repartieron 34 mujeres en edad adulta y 45 menores de edad,
entre los cautivos se encontraban Ana, mujer de don Bartolomé;
Beatriz, mujer de don Fabián y sus tres hijos e Inés, mujer de don
Pedro y su hija de nombre Margarita. Los adultos varones fueron
condenados a servir en las haciendas de beneficio.24
Don Pedro, don Fabián y don Bartolomé y los indios
sobrevivientes se presentaron acompañados del franciscano fray
Don Fabian era cacique de los mayos. Sobre esta parcialidad, el capitán del
presidio de Santa Catalina de Tepehuanes Cristóbal de Nevárez, le comentó al
gobernador Enrique Dávila y Pacheco: “esta gente que llaman los mayos no
son, sino de la nación de los tusares que son los que hacen daños en las partes
de Parras porque yo conozco las naciones”. AHMP. FC, C11.005.048. Milicia
y guerra. Sediciones. Real de San José del Parral. Autos hechos en la paz que
los indios tobosos vinieron a dar ante el gobernador Enrique Dávila y Pacheco,
para que se les señalen tierras en que vivir y el gasto que se hizo para su sustento. 14 de enero de 1654.
24
AHMP. Gobierno y administración. Poblamiento de sitios. Villa de Santiago de Saltillo, Diligencias hechas para el poblamiento de los indios de la
nación jumana, babole y sus aliados en la provincia de Coahuila, por el maestre de campo José García de Salcedo, gobernador de la Nueva Vizcaya. 9 de
agosto de 1673. FC. A21.001.002. (En adelante, “Diligencias hechas para el
poblamiento de los indios…”, s/f).
23

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�Gilberto Sánchez y Celso Carrillo

Juan Larios ante el gobernador García de Salcedo para solicitar
la paz el 10 de febrero de 1674,25 juraron obediencia al rey y
al gobernador y prometieron aceptar las condiciones que se les
impusiera. García de Salcedo les indicó que debían de vivir como
buenos y leales vasallos del rey, que habían de vivir cristiana y
religiosamente en los lugares donde fueran asentados de paz, que
el que tuviera dos o más mujeres se quedaría solamente con quien
se casara cristianamente. García de Salcedo les perdonó el robo
de la caballada y demás delitos, pero no les devolvió sus mujeres
ni sus hijos que habían sido vendidos como esclavos. Dos días
después al anochecer, los indios intentaron rescatar a sus familias
y al no lograrlo huyeron a los montes, en su fuga ocasionaron
daños a las propiedades de los españoles, el gobernador salió a
perseguirlos sin éxito, los declaró traidores, rebeldes, homicidas
y ladrones y dio licencia para que quien los hallara pudiera
aprehenderlos y matarlos.26
Es evidente que para quien fue despojado de sus territorios
de caza, de su forma de existencia, de su libertad, de su familia y
convertido de manera forzosa al cristianismo y obligado a trabajar
esclavizado en las minas de plata, la solicitud de paz y el juramento
de obediencia y lealtad al rey y a Dios, no significaba nada. El
ofrecimiento de asentarse de paz fue tan solo una estrategia para
Chantal Cramaussel y Celso Carrillo. “Coahuila” o Tierra Adentro, 15771722. Un valle transformado en gobernación (Zamora: El Colegio de Michoacán, 2021), 84.
26
AHMP, Diligencias hechas para el poblamiento de los indios…, 9 de agosto de 1673.
25

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�Don Pedrote. Un capitán indígena rebelde

acercarse al gobernador e intentar el rescate de sus familias, al no
lograrlo únicamente tenían una alternativa: regresar a los montes
y continuar en rebeldía.
En los dos años siguientes don Pedro continuó
capitaneando una escuadra de indios salineros y tobosos rebeldes.
En enero de 1676, solicitó a don Juan Mapos, caudillo de los
gavilanes y ocomes que se unieran con él en la guerra contra
los españoles. Al enterarse de estas gestiones y temiendo que
la unión de ambos capitanes indígenas generara una peligrosa
confederación indígena, el gobernador García de Salcedo ordenó
fuera llevado preso. El 22 de enero, don Pedro fue trasladado al
Parral por don Francisco y don Fernando, capitanes indígenas que
en la época del gobernador Antonio de Oca Sarmiento se habían
dado de paz en San Francisco de Conchos.27 García de Salcedo
los amenazó de que si no se presentaban todos los salineros que
comandaban los castigaría por todos los medios posibles. Los
capitanes salineros decidieron entregarse, pidieron misericordia
y ofrecieron nuevamente la paz. El gobernador convocó a una
junta con las autoridades civiles y militares para determinar la
conveniencia de dejar sin castigo a don Pedro. La decisión a la
que llegaron fue que no tenían inconveniente en no ejecutar a la
usanza de guerra al indio rebelde, pues de hacerlo, podría ocurrir
una sangrienta sublevación de los tobosos que se encontraban de
Archivo General de Indias (en adelante AGI). Guadalajara, 29, R. 4, N 37.
Carta de Antonio de Oca Sarmiento. Gobernador de Durango. El Parral, 19 de
marzo de 1667.
27

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�Gilberto Sánchez y Celso Carrillo

paz, lo cual se debía de evitar, pero también reconocieron que,
si lo liberaban, se establecería un antecedente que incitaría a
los indios a sublevarse contra la Corona. Los indios aceptaron
ir a vivir con sus familias al real minero de Mapimí, debajo de
doctrina y política, se les pagaría su trabajo en las minas y vivirían
sin levantarse.28 Chantal Cramaussel y Celso Carrillo apuntan que
García de Salcedo quería mantenerlo preso, pero “temiendo que
se valiera de la parcialidad del Mapos, el gobernador de la Nueva
Vizcaya optó por no tomar ninguna acción contra él”.29
Las rebeliones de diferentes naciones indígenas y los
asentamientos de paz se presentaron de manera recurrente en
todo el territorio de la Nueva Vizcaya. Los indios se sublevaban si
no recibían alimentos. En 1676, el obispo de Guadalajara Manuel
Fernández de Santa Cruz fundó la misión de San Buenaventura de
las Cuatro Ciénegas con indios salineros, cabezas, babosarígames
y mayos, donde permanecieron por cuatro años y volvieron a
alzarse para 1680, por carecer de socorro de los almacenes, ya
que el virrey únicamente lo concedió por dos años.30
Cuatro años después, una parcialidad de indios cabezas
se encontraba asentada de paz en una ranchería en las cercanías
AHMP. FC.C11.007.083. Contra Pedro, indio, por haber seguido capitaneando a la nación salinera enemiga. 22 de enero de 1676.
29
Chantal Cramaussel y Celso Carrillo, “Tras las huellas de Juan Mapos…495”
30
Chantal Cramaussel y Celso Carrillo. El Presidio de Nuestra Señora de la
Limpia Concepción del Pasaje (1685-1772) (Zamora: El Colegio de Michoacán), 2020, 109.
28

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de Parras y formaba parte de la feligresía de la parroquia. El 25
de enero de 1680, el párroco Francisco de Meneses impartió el
bautismo a Agustina, hija natural de Helena, quien dijo que el
padre era don Pedrote. El párroco asentó también que el padre
era de nación mamarí mamarí y la madre de nación cabezas,
los padrinos fueron indios naturales del pueblo de Parras. Este
registro de bautismo es el primer documento en donde aparece
como don Pedrote. Es probable que la modificación de su nombre
hiciera referencia a su estatura o por reconocimiento a sus méritos
en la guerra contra los españoles, en todo caso ya era conocido así
por el párroco entre cuya feligresía se había avecindado. Tres días
después, el jesuita Manuel de Gamboa bautizó a Catalina, hija
de Leonor de nación cabezas, quien mencionó que el padre era
también don Pedrote de nación mamarí mamarí. En esta ocasión
los padrinos fueron indios tlaxcaltecas de Parras. En ambas
partidas de bautismo firmadas por Francisco de Meneses,31 no se
registra que don Pedrote se hubiese presentado a la impartición
del sacramento a sus hijas.
Consentir el bautismo de sus hijas podría considerarse
como una aceptación del estilo de vida cristiano, de su aparente
conversión al catolicismo, de un sometimiento condicionado,
Archivo Parroquial de Santa María de las Parras, Parras, Coahuila (en
adelante APSMP). Libro de bautismos de hijos de españoles y bautismos de
indios de Santa María de las Parras, 1653-1687. Vol. 2, años, foja 93 r. Family
Search, acceso 22 de noviembre de 2023, https://www.familysearch.org/ark:/61903/3:1:S3HT-6XSQ-8DB?i=106&amp;wc=MKCW-JWL%3A64892701%2C64892702%2C65433801&amp;cc=1502401.
31

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�Gilberto Sánchez y Celso Carrillo

pero aún faltaba algo más: casarse según los designios de la
Iglesia católica y para ello tendría que escoger a una de sus dos
mujeres. Su acercamiento a la Iglesia sólo fue una estrategia de
negociación y sobrevivencia para evitar el castigo del gobernador
García de Salcedo.
A principios de 1683, el presbítero Francisco de Meneses
fue designado teniente de cura de la ayuda de parroquia de San
Francisco de Patos y capellán de dicha hacienda. Ante la ausencia
de Meneses, don Pedrote se acercó a Francisco de Arguello y
Medrano, cura de Parras para expresarle que deseaba contraer
matrimonio con una de las dos indias. Arguello y Medrano se
dirigió a Fray Bartolomé García de Escañuela, obispo de la Nueva
Vizcaya y le informó que un indio muy belicoso y capitán de indios
enemigos de nombre don Pedro, que vivía reducido de paz en lo
militar y en lo espiritual en el cerro El Venado, localizado a cuatro
leguas y cuidado por más de 40 indios, le declaró haber “ofendido a
Dios y conocido carnalmente a dos indias hermanas con quien tiene
hijos y que temeroso de su condenación no quiere vivir en pecado y
desea contraer matrimonio con una de las dos indias hermanas”.32
El obispo de Durango consideró que no era necesario turnar
la solicitud a la Santa Sede pues correspondía a la conversión
de los indios planteada en el plan misional de Pio V33 y otorgó
Archivo María y Mateo (en adelante AMM). Dispensa matrimonial al indio Don Pedro para que pueda contraer matrimonio. 31 de mayo de 1683. Exp.
511. (En adelante Dispensa matrimonial, s/f)
33
“Se atienda a la conversión de los infieles, dado que fue éste el fin para el
32

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la dispensa matrimonial para que don Pedro pudiera casar con
una de las dos hermanas, la respuesta fue recibida el 9 de junio
de 1683 y el cura Francisco de Arguello y Medrano procedió al
matrimonio de don Pedro con Leonor de nación babosarigame. Es
evidente la intención del obispo de Durango para que don Pedrote
viviera bajo doctrina, pues aparentemente ya vivía bajo política.
En todo caso la decisión del obispo contribuía a mantener la
paz en la Nueva Vizcaya, cumplir la indicación del gobernador
y ambas partes se favorecerían con la dispensa matrimonial, el
cura de Parras aseguraría “el bien de tres almas que se reducen
al estado de salvación,”34 lo que era un argumento común de los
hombres de la Iglesia y la noticia de haber asumido la monogamia
llegaría al gobernador de la Nueva Vizcaya, quien consideraría
que efectivamente don Pedro ya tenía una forma cristiana de vivir
y cumplía su juramento de obediencia a Dios y al rey.
Don Pedrote siguió dando muestras de su supuesta
conversión, el 3 de julio de 1685, se presentó en la parroquia de
Parras donde fue bautizada Constanza, hija legítima suya y de
Leonor, indios de nación cabezas, así lo registró el bachiller Nicolás
de Celis quien registró que fueron sus padrinos Juan Tepeguan35
cual fue concedida a los Reyes Católicos la conquista de aquellos países”. León
Lopeteguy, S.J., San Francisco de Borja y el plan misional de San Pio V, citado
en Alberto Armani. Ciudad de Dios y Ciudad del Sol. El “Estado jesuita de los
guaraníes (1609-1768) (México: Fondo de Cultura Económica, 1996),44.
34
AMM. Dispensa matrimonial. 31 de mayo de 1683.
35
Juan Tepeguan era un indio de nación tepehuana que desde joven vivió con
los cabezas y ya mayor casó con una hermana de Don Pedrote. Archivo GeneSillares, vol. 4, núm. 8, 2025, 215-256
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y su mujer Isabel, hermana de don Pedrote, indios de la misma
nación.36 El bautismo de una hija más nos permite considerar que,
aparentemente, para ese año, don Pedrote vivía debajo de doctrina
y asentado de paz, aunque esto último no sería por mucho tiempo,
pues a mediados de 1686, asaltó la misión de Parras.
Las hostilidades de don Pedrote y los cabezas se
continuaron durante los años siguientes. La hacienda de Atotonilco
localizada al sur de Cuencamé fue asaltada a mediados de 1686.37
A principios del año siguiente, una recua de mulas fue atacada en
San Juan de los Ahorcados cerca de Mazapil y después asaltaron
la hacienda de Caopas.38 En marzo de 1687, don Pedrote y los
capitanes Francisco el Tecolote de los cocoyomes, don Lorenzo
capitán de los jococomes, Felipe el Tuerto, capitán de los gavilanes
y Juan Totoci, capitán de los hijos de las piedras, atacaron en
el paraje del Gallo a una cuadrilla de carros que iban al Parral,
mataron dos españoles y un indio auxiliar de San Francisco de
ral de la Nación. Provincias internas. Autos relacionados con la retirada de los
caciques de los indios babosarigames y otras naciones, que habían concertado
la paz en la ciudad de Parras con el capitán Juan Bautista de Escorza. Parras.
Mayo-Julio de 1689. Volumen 30, expediente 6. Fojas 199-211. (En adelante
AGN “Autos relacionados con la retirada de los caciques”).
36
APSMP. Libro de matrimonios de la Parroquia de Santa María de las Parras, 1683-1693. Vol. 1, foja 12. Family Search, acceso 30 de noviembre de
2023, https://www.familysearch.org/ark:/61903/3:1:S3HT-6SPS-1J2?i=1&amp;wc=MKCQ-N3D%3A64892701%2C64892702%2C66791601&amp;cc=1502401
37
AGN “Autos relacionados con la retirada de los caciques”.
38
AGN. Provincias Internas, vol. 29, exp. 5, Autos hechos sobre las invasiones rebeldes en el reino de la Nueva Vizcaya, por el gobernador Juan Isidro de
Pardiñas Villar de Francos, años 1991-1992. fojas 110- 395.
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Conchos, desmantelaron los carros y se llevaron todas las mulas
de las recuas.39
Temerosos de que don Pedrote y sus seguidores atacaran
la villa de Saltillo y el pueblo de San Esteban de la Nueva
Tlaxcala, las autoridades formaron una tropa de indios auxiliares
para realizar una campaña contra los indios enemigos que habían
asaltado el pueblo de Parras y cometido numerosos robos de
caballada y mulada y muertes en los caminos. Ante esta situación
José de Los Santos Coy, teniente de alcalde mayor y capitán a
guerra de la villa del Saltillo ordenó que ningún vecino saliera
de la villa y dispuso que todos los vecinos se mantuvieran en
alerta con el fin de hacer frente a un eventual ataque de los indios
hostiles.40
El 9 de octubre de 1687, el general Luis de Palma y Mesa
Justicia mayor y capitán a guerra de la villa del Saltillo y valle
de Parras recibió la noticia que fue hallado muerto, descarnado
y flechado una persona cerca del puerto de San Juan, por lo que
ordenó al capitán Diego Ramón formar un destacamento de
soldados que siguiera el rastro de los atacantes, los persiguiera y
sometiera a la justicia. Diego Ramón encontró el cuerpo de Juan
Chantal Cramaussel y Celso Carrillo, El Presidio de San Pedro del Gallo
(1685-1752) Fuentes para su Historia, El Colegio de Michoacán, 2018, pp.
109-143.
40
José Luis Mirafuentes Galván. Movimientos de resistencia y rebeliones
indígenas en el norte de México (1680-1821) Guía documental II (México:
Instituto de Investigaciones Históricas-Universidad Nacional Autónoma de
México, 1993), 75.
39

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de Padilla, español que había salido del Saltillo para trasladarse
junto con su mujer y un hijo al real minero de Mazapil y encontró
a los indios enemigos en el potrero de la hacienda de Patos, lugar
en donde después de la refriega fue muerto un indio, apresado
otro de nombre Domingo y liberada la mujer del difunto y su hijo.
En su declaración, Domingo a través de un intérprete, confesó
que don Pedrote les mandó a que salieran a los caminos a matar a
todos los que encontraran; que la mujer fue capturada para llevarla
a su ranchería para que les enseñara la lengua; que desde que se
alzó con su gente que estaba de paz en Parras, don Pedrote había
efectuado todos los robos de caballada y aliado con las naciones
colorados, tocas, cabezas, tobosos, coromamas, pies de venado,
piedras chiquitas, bimamares, baimares, odames, dedepores,
bobosamares, niquitas, gavilanes, quechales, contotores,
conianes y manos prietas; que don Pedrote era muy “malicioso”,
enviaba ropa a don Dieguillo y éste le regresaba caballos y que
las naciones aliadas a don Pedrote, atacaron días antes, la misión
de Contotores y se llevaron los ornamentos.41
¿Fue realmente don Pedrote responsable de todos los
hechos de guerra mencionados por el indio Domingo y los que
le atribuyen las fuentes citadas? Es probable que los escribanos
reales redactaran lo que sus superiores deseaban, todos buscaban
Archivo Municipal de Saltillo (en adelante AMS). Orden. Don Luis de Palma y Mesa, alcalde mayor, ordena al capitán Diego Ramón salga con su gente en
persecución de los indios bárbaros que dieron muerte a un hombre y se llevaron
cautivos a la mujer e hijo de éste. 9 de octubre de 1687, c 4, e 26, 12 f.
41

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justificarse ante el virrey, los miembros de la Audiencia o el rey
ante el fracaso de la pacificación de la frontera norte de la Nueva
España. La consolidación de la colonización al sur de la Nueva
Vizcaya requería el aniquilamiento de los capitanes indígenas.
Después de ser apresado y sometido a un juicio cuya sentencia se
conocía con anticipación, don Juan Mapos murió por garrote en la
plaza pública de Parral en 167642, los españoles no descansarían
hasta eliminar a don Pedrote al igual que a don Diego de Valdés
mejor conocido como don Dieguillo, su muerte serviría como
escarmiento para otros capitanes indígenas.
Es evidente que la información proporcionada por el
indio Domingo, sobre las diferentes naciones que integraban
la confederación indígena capitaneada por don Pedrote y don
Dieguillo alarmó a las autoridades de la villa de Saltillo y pronto
se hizo del conocimiento del Alonso de León, gobernador de
Coahuila, quien le confirmó a Palma y Mesa que la banda de
don Pedrote había asaltado la cercana misión franciscana de
Contotores.43 Ante el temor de que continuaran los ataques a las
misiones cuyo cuidado le había sido encomendado por el Conde
de la Monclova y virrey de la Nueva España, Alonso de León, que
estaba informado por el capitán Diego Ramón, que don Pedrote
tenía numerosos indios reunidos en el paraje de Baján, sitio ubicado
a unas 30 leguas al noreste de San Pedro, solicitó a Palma y Mesa
auxilios para emprender una campaña militar contra don Pedrote
42
43

Tras las huellas de Juan Mapos…, 499.
Mirafuentes Galván, Movimientos de…76.

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y sus seguidores,44 misma petición realizó a Francisco Cuervo y
Valdés, gobernador del Nuevo Reino de León, en donde la ayuda
solicitada se resolvió mediante una junta de guerra.45
La ofensiva organizada por el gobernador de Coahuila
integró un numeroso contingente con soldados procedentes del
Nuevo Reino de León, vecinos bien armados e indios flecheros
aliados de la villa de Saltillo, Parras y de la hacienda de Patos. Al
mando del capitán Diego Ramón, la acometida del gobernador
persiguió a don Pedrote y sus seguidores desde las cercanías de
Patos hasta las inmediaciones de Parras, donde tenía su refugio,
pero no logró apresarlo. Ante el fracaso de la expedición y de
que no se contaba con suficientes soldados a sueldo, Alonso de
León intentó establecer un acuerdo de paz con don Pedrote y las
naciones de indios sublevados, por lo que solicitó a Palma y Mesa
le enviara al indio Domingo para que fungiera como embajador de
paz, Domingo fue enviado para cumplir dicho propósito, pero no
regresó. A fines de noviembre de 1687, Alonso de León informó
al alcalde mayor de Santiago de Saltillo, que se quedó a vivir en
la ranchería de los cabezas.46
En los siguientes dos años los hechos de armas atribuidos
a don Pedrote y los cabezas se sucedieron en la Castañuela, Agua
Nueva, Cedros y Gruñidora, en todos estos ataques mataron
españoles, indios cristianos y robaron caballada. En octubre de 1688
44
45
46

Mirafuentes Galván, Movimientos de…77.
Mirafuentes Galván, Movimientos de…77.
Mirafuentes Galván, Movimientos de…78.

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se llevaron los equinos de Saltillo a Baján.47 ¿Por qué a este lugar?
Baján era una rancheria cercana a Ventanillas, sitios donde vivía
una parcialidad de cabezas, los caballos servirían de alimento. En
el mapa 1 se ubican los asentamientos que se mencionan en este
trabajo y los sitios de las hostilidades entre 1685 y 1690.
Ante la imposibilidad de detener los ataques, el gobernador de la Nueva Vizcaya Juan Isidro Pardiñas Villar de Francos,
comisionó al sargento mayor Juan Bautista de Escorza para que
negociara la rendición y asentar de paz a los capitanes cabezas
don Pedrote, don Bartolomé y don Santiago. El 25 de septiembre
de 1688 se presentaron en Parras los dos últimos y mientras se
hacían las diligencias de paz, llegó un aviso desde Saltillo del
robo de caballada por la gente de don Pedrote. El capitán Escorza
salió en busca de los rebeldes y les quitó los caballos, a su regreso
encontró que se habían vuelto a retirar don Bartolomé y don Santiago porque les llegó noticia de Coahuila que Alonso de León y
su teniente Diego Ramón, habían asesinado a 16 indios conianes
que estaban de paz.48 Con los cabezas se retiraron también unos
indios que estaban trabajando en las haciendas de Parras y después regresaron. Para diciembre de 1688, se sometió a juicio a
estos indios por considerarlos cómplices de los rebeldes y además
estaban acusados de muertes, robos de caballadas y muladas por
los caminos que comunicaban a la Nueva Vizcaya con la Nueva
Galicia y Nueva España.
47
48

AGN “Autos relacionados con la retirada de los caciques”.
AGN “Autos relacionados con la retirada de los caciques”.

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El proceso fue iniciado por Juan de Bautista Escorza,
capitán del presidio del Pasaje en la jurisdicción de Cuencamé
y teniente de gobernador y capitán general de la villa de Saltillo
y Parras.49 Los inculpados Ignacio “el Tuerto”, sirviente en
la hacienda del capitán Juan de Oliden.50 Pedro que junto con
Andrés y Francisco eran sirvientes de la hacienda del marqués
de San Miguel de Aguayo51 mencionaron que daban aviso a
los indios rebeldes sobre las acciones de los soldados para que
pudieran huir a tiempo y no ser apresados. Entre los testigos se
encontraba un indio tlaxcalteca de nombre Ignacio de Loyola,
que siendo menor de edad vivió dos años cautivo de los cabezas y
que por esa razón los conocía bien, mencionó que Elena y Leonor,
mujeres de don Pedrote eran hermanas de Pedro y Andrés. Otro
testigo fue Joseph de Maya, vecino de Parras y mayordomo de la
hacienda del marqués de San Miguel de Aguayo, ratificó que los
cuatro inculpados eran sirvientes de las haciendas mencionadas.
Francisco de Garibay, también vecino de Parras y ayudante de
Tenía amplia experiencia en la guerra contra los indios rebeldes en la
Nueva Vizcaya. El 2 de septiembre de 1673, fue nombrado por Joseph García de Salcedo, capitán de infantería española de las milicias de Sonora. AGI.
Relación de méritos y servicios de Juan Bautista Escorza, 12 de diciembre
de 1674. ES.41091.AGI/24//INDIFERENTE,124, N.135.Pares, acceso 15 de
diciembre de 2023, https://pares.mcu.es/ParesBusquedas20/catalogo/find?nm=&amp;texto=Relaci%C3%B3n+de+m%C3%A9ritos+y+servicios+de+Juan+Bautista+Escorza.
50
Hacienda de Abajo, establecida en 1597 por Lorenzo García, Juan de Oliden la adquirió en 1674.
51
Hacienda de Arriba, establecida en 1593 por Francisco de Urdiñola, limítrofe con Parras.
49

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�Don Pedrote. Un capitán indígena rebelde

Joseph de Maya agregó que los capitanes buscados bajaron al
pueblo para atender el llamado de paz, pero continuaron con el
robo de la caballada.
Joseph de Maya conocía bien a los indios presos,
como mayordomo de la hacienda de Arriba tenía a su cargo
la contratación de sirvientes “asalariados” y el manejo de los
esclavos. El reclutamiento de trabajadores libres que prestaban
un servicio a cambio de un salario mediante el peonaje por
endeudamiento fue una de las estrategias legales que sustituyó el
reclutamiento forzoso de los indios capturados en guerra “justa”.
En opinión de José Cuello, la esclavitud india y la encomienda
persistieron en el noreste de la Nueva España hasta su remplazo
por el “trabajo asalariado dentro de una economía de mercado,
por lo regular mano de obra endeudada”.52
La guerra contra los indios atravesaba por una situación
crítica debido a la falta de recursos para el pago a los soldados de las
compañías presídiales, el 28 de diciembre de 1688, el gobernador
de la Nueva Vizcaya envió una carta al rey manifestándole que
los diez soldados del presidio de Santa Catalina de Tepehuanes
y 23 del de Cerro Gordo, se pagaban de la caja real de Durango,
misma que no tenía fondos, por lo que no habían recibido la paga
de un año y por ello los soldados “padecen mucha necesidad, no
pueden acudir a campaña, ni el gobernador proveer lo necesario
José Cuello, El norte, el noreste y Saltillo en la historia colonial de México
(Saltillo: Archivo Municipal de Saltillo, 1990), 92.
52

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de paz y guerra, ni defender las fronteras de las invasiones de los
enemigos, pues de lo contrario seguirán graves inconvenientes”.53
Ante las limitaciones de la Corona para ejercer una campaña
efectiva contra los indios rebeldes y castigarlos a la usanza de
guerra y por la necesidad de mano de obra para continuar el
trabajo en las haciendas de beneficio de la plata o agropecuarias,
el gobernador Juan Isidro Pardiñas Villar de Francos, ordenó el
19 de enero de 1690 a Juan Bautista de Escorza que, de acuerdo
a las reales cédulas solicitara nuevamente a los indios rebeldes
que se dieran de paz y redujeran a la debida obediencia. Se envió
nueva solicitud de paz a don Pedrote por medio del rector del
colegio de la Compañía de Jesús de Parras Juan Díaz de la Puente
y el cura Francisco de Meneses, capellán de la hacienda de Patos.
Don Pedrote respondió que estaba presto a bajar a Parras para
darse de paz y debida obediencia. Para hacer efectiva la orden
real y debido a que el capitán Escorza no podía ir a Parras pues se
encontraba en la campaña contra los cocoyomes, el gobernador
Pardiñas comisionó al general Ignacio de Amaya, para que
recibiera a don Pedrote y los cabezas debajo de protección real y
amparándoles de cualquier ministro o persona que los pretendiera
vejar, molestar o castigar con cualquier pretexto y ordenó a los
AGI. Pago a los soldados y presidios de Nueva Vizcaya de la Caja Real de
Durango, 15 de junio de 1690. ES.41091.AGI/24//GUADALAJARA,232, L.
7, F.27v-29r. Pares, acceso 5 de enero de 2024, https://pares.mcu.es/ParesBusquedas20/catalogo/find?nm=&amp;texto=Pago+a+los+soldados+y+presidios+de+Nueva+Vizcaya+de+la+Caja+Real+de+Durango.
53

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justicias, tenientes y capitanes de guerra no poner impedimento
alguno a lo ordenado y abstenerse de proceder contra don Pedrote,
sus capitanes y naciones aliadas.54
En carta enviada al gobernador el 3 de febrero de 1690, el
general Ignacio de Amaya informó que ejecutó la comisión no sin
resistencias del capitán Juan Bautista de Escorza y de don Pedrote
que estaba receloso de bajar a Parras. Para dar cumplimiento al
mandato del gobernador, Ignacio de Amaya solicitó nuevamente
la intervención del padre Juan Díaz de la Puente para convencer a
don Pedrote, don Bartolomé y don Santiago y a sus aliados de que
se respetaría la palabra del gobernador. La mediación del padre
Díaz de la Puente tuvo éxito y logró el acuerdo de paz. Ignacio
de Amaya mencionó que los varones entraron a trabajar como
sirvientes a las haciendas donde recibirían el sustento necesario o
hasta que el gobernador dispusiese lo más conveniente o incluso
enviar algunos a México. Los cabezas a su vez solicitaron no ser
cambiados de “estos países y tener un ministro que los asista”.55
Sin duda alguna Ignacio de Amaya observaba la cercana
relación existente entre los jesuitas y los indios asentados de paz.
El rector del colegio fungió como mediador y garante del acuerdo
y logró nuevamente que don Pedrote jurara debida obediencia.
Don Pedrote siguió guardando las apariencias de su sometimiento
y conversión y acudió el 30 de enero de ese año a la parroquia
54
55

AGN. “Autos relacionados con la retirada de los caciques”.
AGN. “Autos relacionados con la retirada de los caciques”.

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de Parras para bautizar a Antonia María, hija legítima suya y de
Leonor de nación cabeza, fueron sus padrinos Martín Rodríguez
y Josefa, indios de Parras, así lo asentó el párroco Francisco de
Arguello y Medrano quien impartió el sacramento.56
Por su parte, el Pbro. Francisco de Meneses, capellán de
la hacienda de Patos y que conocía muy bien a don Pedrote y los
cabezas envió una carta al capitán Escorza en la que expresó sus
dudas sobre la continuidad del asiento de paz de don Pedrote y
mencionó que esto no se conseguiría sin un ministro que cuidara
a los cabezas en lo espiritual y temporal, pues “los más están
bautizados de manos del reverendo padre Bernabé de Soto en
el Tizonazo y que además cuide tengan de comer y no estén
ociosos”.57 Meneses que ya tenía varios años como capellán
de Patos y empleado del Marqués de Aguayo comprendía muy
bien la importancia de la administración de los sacramentos a
los indígenas que trabajaban como sirvientes asalariados, pues
los bautismos, matrimonios y entierros se les cobraban a fin de
mes y contribuían a su endeudamiento, además de mantenerlos
trabajando con la esperanza de que pudieran pagar el anticipo
que habían recibido al momento de ser reclutados, de lo contrario
podrían darse a la fuga.
APSMP. Libro de matrimonios de Santa María de las Parras, 16831693. Vol. 1, foja 48. Family Search, acceso 10 de enero de 2024, https://
www.familysearch.org/ark:/61903/3:1:S3HT-6SPS-1K1?i=54&amp;wc=MKCQ-N3D%3A64892701%2C64892702%2C66791601&amp;cc=1502401
57
AGN. “Autos relacionados con la retirada de los caciques”.
56

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�Don Pedrote. Un capitán indígena rebelde

A partir del acuerdo de paz mediado por padre Díaz de
la Puente, los capitales cabezas aliados y los babosarigames
trasladados a Parras por el capitán Escorza participaron como
indios auxiliares contra los cocoyomes, acoclames y gavilanes,
sus anteriores aliados y de quienes se habían enemistado cuando
dieron la paz en Parras. Así lo demuestra otro documento que hace
mención a don Pedrote, se trata de un expediente sobre la guerra
de exterminio que emprendió el gobernador Pardiñas contra los
cocoyames y aliados. El 20 de diciembre de 1691, don Pedrote
acudió al rio Florido donde estaba reunido el ejército que se
aprestaba a entrar a la Sierra del Diablo en busca de los rebeldes:
“Asimismo pasó muestra don Pedro Xofre, por otro nombre don
Pedrote, con la gente a su cargo de la nación cabeza con diez y
seis indios de arco y flecha”.58
De acuerdo con Carlos Manuel Valdés, la orden de
exterminar a los cocoyomes, chisos y coahuileños procedió
directamente de Madrid.59 La cédula real fue muy clara respecto
a proceder a su exterminio si no era posible dominarlos. Esta
batalla fue una más de la “guerra a fuego y sangre” contra los
indios rebeldes. Don Pedrote sobrevivió y regresó a Parras, así
lo demuestra el último documento en que aparecen sus huellas,
AGN. Provincias internas. Autos hechos sobre las invasiones rebeldes en
el reino de la Nueva Vizcaya, por el gobernador Juan Isidro Pardiñas Villar de
Francos, años 1691-1692. Vol. 29, exp. 5, fojas 110-395.
59
Carlos Manuel Valdés, Los bárbaros, el rey, la iglesia. Los nómadas del
noreste novohispano frente al Estado español (Saltillo: Universidad Autónoma de Coahuila, 2017), 22.
58

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es nuevamente otra partida de bautismo. De acuerdo a nuestras
estimaciones, hacia 1692, don Pedrote tendría cerca de 60 años,
pero ni la guerra ni la edad fueron impedimento para que el 18 de
junio de ese año, acudiera nuevamente a la parroquia de Parras,
ahora para el bautismo de Basilia Petronila, hija legítima suya y
de Leonor de nación cabezas, pero a diferencia de los bautismos
de sus otras hijas, no escogió como padrinos a indios tlaxcaltecas,
tepehuanes o cabezas, ahora los elegidos fueron el capitán español
Pedro de Iturmendi y su esposa Luisa Correa.60
Escoger a Pedro de Iturmendi como padrino de su última
hija, no fue una elección casual, demuestra una vez más su
astucia y capacidad de negociación para lograr sus propósitos y
sobrevivir, aunque fuese como capitán de una escuadra de indios
auxiliares. Pedro de Iturmendi, natural de la Vega del Castillo
en el reino de Navarra, participó en la guerra contra los indios
y desempeñó cargos de alcalde mayor, teniente de alcalde y de
justicia del valle de Saltillo y Parras en el periodo que se estudia.
Seguramente don Pedrote obtuvo beneficios del acuerdo
de paz con los cabezas o por su participación como capitán de la
escuadra de indios flecheros en la guerra contra los cocoyomes
y continúo viviendo en libertad en el puerto del Venado, bajo la
protección de los jesuitas o del capitán Pedro de Iturmendi y sin
APSMP. Libro de matrimonios de Santa María de las Parras, 16831693. vol. 1, foja 65. Family Search, acceso 10 de enero de 2024, https://
www.familysearch.org/ark:/61903/3:1:S3HT-6SPS-BJY?i=72&amp;wc=MKCQ-N3D%3A64892701%2C64892702%2C66791601&amp;cc=1502401
60

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�Don Pedrote. Un capitán indígena rebelde

que fuera reclutado de manera forzosa para trabajar en las haciendas de Parras, como sucedió con su cuñado y compadre Juan
Tepeguan, quien trabajó como indio laborío en la hacienda del
Marqués de Aguayo y falleció a fines de noviembre de 1704.61
Tras su capitulación, don Pedrote dejó de representar una
amenaza para la Corona, no se tiene noticia sobre su participación
en otro levantamiento, de que hubiera muerto en alguna de
las campañas o que hubiese sido trasladado a México por el
gobernador de la Nueva Vizcaya o por el Marqués de Aguayo.
El poderío español, que diez y seis años antes había eliminado
a don Juan Mapos, se dirigió ahora contra don Diego de Valdés
quien fue acusado de atacar la misión de Nadadores y otros
establecimientos hispanos en 1713. En el expediente formado
para someterlo a juicio, el virrey Duque de Linares ordenó
que le enviaran muerto o vivo la cabeza de don Diego que fue
considerado por los testigos como “de los indios más astutos
que se han conocido desde Montesuma”.62 Don Diego de Valdés
fue apresado y murió en 1720 a una avanzada edad cuando era
trasladado en una collera a la ciudad de México.63
APSMP. Libro de defunciones de la Parroquia de Santa María de las Parras, 1693-1742. Vol. 1, foja 68r. Family Search, acceso 20 de enero de 2024,
https://www.familysearch.org/ark:/61903/3:1:S3HY-6PS9-PFS?i=73&amp;wc=MKC6-K6D%3A64892701%2C64892702%2C65462201&amp;cc=1502401
62
Carlos Manuel Valdés, Ataque a la misión de Nadadores (Torreón: Universidad Iberoamericana, 2002, 37-53.
63
Frederick C. Chabot, “Los poderosos Aguayos”, en Actas de la trigésima
segunda sesión anual de la Sociedad Histórica del Estado de Texas, Austin,
Texas, 1929, 127-147. https://mna.inah.gob.mx/docs/anales/523.pdf (consul61

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�Gilberto Sánchez y Celso Carrillo

Se desconoce el año de la muerte de don Pedrote, lo que sí
sabemos es que nunca fue sometido por la Iglesia, pues a pesar de
haber contraído matrimonio religioso continuó viviendo con sus
dos mujeres, como lo mencionó en su declaración el tlaxcalteca
Ignacio de Loyola. Para el siglo XVIII, varios de los lugares
que fueron refugio y escenario de las acciones de las naciones
rebeldes y que se localizan entre Parras y Mapimí, ya se conocían
con el topónimo de don Pedrote.64
Conclusiones
Durante los siglos coloniales, al norte de la Nueva España,
el enfrentamiento cultural dispuso para los indígenas una
relación de subordinación, explotación laboral, sometimiento
físico e ideológico, además del despojo de sus familias y del
territorio en el que ancestralmente obtenían su alimentación. A
partir de mediados del siglo XVI, múltiples son las rebeliones
indígenas que se encuentran en la historiografía en la que
grupos o individuos dirigieron acciones para oponerse a la
conquista y dominación europea. A un siglo de la llegada de los
conquistadores al septentrión, la colonización hispana distaba
mucho de consolidarse ante la amenaza que representaban las
incursiones de capitanes indígenas que se oponían a la guerra a
fuego y sangre con que la Corona intentaba la conquista de esta
tado el 18 de enero de 2024).
64
Eduardo Guerra, Historia de La Laguna (Torreón: Editorial del Norte
Mexicano, 1996), 126.
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�Don Pedrote. Un capitán indígena rebelde

región y la explotación de sus recursos, entre los que incluía a los
seres humanos que la habitaban.
Estudiar la vida de uno de los capitanes de guerra, contribuye
a comprender las causas de los levantamientos ocurridos durante
los siglos coloniales, en particular los del siglo XVII que llevó a
la extinción de los habitantes del Bolsón de Mapimí a mediados
del XVIII. Intentar reconstruir la vida de los capitanes indígenas
puede resultar una tarea compleja ante la fragmentada y dispersa
información de que se dispone, sobre todo si se considera que
todos los documentos en donde se encuentran sus huellas fueron
escritos por los españoles y con el objetivo de responder a sus
intereses. Las declaraciones obtenidas mediante interprete en
juicios preparados con anterioridad buscaban los resultados que
los españoles deseaban. No obstante, en el caso que nos ocupa, la
interpretación de los mismos permite acceder a conclusiones sobre
la forma en que don Pedrote se relacionó con la Iglesia y aprendió
a establecer relaciones de poder para enfrentar el dominio militar
español en repetidas ocasiones. El análisis de las variadas fuentes
primarias en donde se encuentran huellas de sus acciones descubre
implicaciones militares, económicas, políticas y religiosas que
vuelven diferente su biografía de la de otros capitanes indígenas,
de los que se dispone principalmente de hechos de guerra.
La vida de don Pedrote por sus frecuentes levantamientos y
asentamientos de paz, por las formas de rebeldía al dominio religioso
y militar revelan la fragilidad del orden colonial a fines del siglo
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XVII. Entre las causas de los levantamientos puede identificarse
el hambre como estrategia de dominación que obligó a los indios a
robar caballada y huir rápidamente, los malos tratos en las misiones
y el esclavismo por los encomenderos en las haciendas, pero
también cuando ocurrían epidemias cuya posibilidad de contagio
era mayor en las misiones por la cantidad de indios congregados.
Estudiar la vida de un indio rebelde arroja luz para comprender el
imaginario de los indígenas y conquistadores neovizcaínos del siglo
XVII. La mutua desconfianza entre los españoles y los indígenas
era una constante que impedía alcanzar acuerdos prolongados de
paz, que como en el caso de don Pedrote, requirió la mediación de
actores sociales como los misioneros jesuitas.
A principios de 1994, la noticia de una rebelión indígena
armada estremeció los cimientos del México contemporáneo y nos
recordó que la cuestión indígena sigue vigente y dista mucho de
ser solucionada por completo, así lo demuestran los movimientos
de resistencia indígena que se han presentado en la historia
reciente en nuestro país por la demanda de justicia, igualdad de
oportunidades de desarrollo e inclusión, aspectos que como en
los siglos coloniales, requieren una atención multifactorial para
evitar el uso de las armas.
Bibliografía
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�Don Pedrote. Un capitán indígena rebelde

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�Monterrey: patrimonio e industria. Seis estudios históricos compilada por Oscar Rodríguez
Recibido: 18 de marzo de 2024
Aceptado: 29 de mayo de 2024
Monterrey: patrimonio e industria. Seis estudios históricos es
una obra compilada por Oscar Rodríguez Castillo y publicada
en 2021; en ella se expone la investigación acerca del desarrollo
industrial en Nuevo León y, en consecuencia, la influencia sobre
la construcción de la identidad social, económica y cultural en el
estado. El análisis de las distintas obras presentadas da nacimiento
a la apreciación y entendimiento de la industrialización, sus
orígenes, desafíos y repercusiones dentro de la región.
Legislación y gestión pública sobre el patrimonio cultural
inmueble en el estado de Nuevo León del Licenciado en Historia,
con maestría en Ciencias Políticas, Luis Enrique Pérez Castro,
muestra la realidad de la preservación del patrimonio cultural:
Antes de 1991, no era prioridad para el gobierno de Nuevo León.
A pesar de la implementación de acciones para su cuidado y
restauración, existen aún inmuebles sin ser regularizados.
El autor examinó los antecedentes de las acciones
gubernamentales en relación con la preservación del patrimonio
cultural antes de la promulgación de la ley, declarando que,
257
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�Monterrey: patrimonio e industria. Seis estudios históricos

durante gran parte del siglo pasado, la tarea de difundir la cultura
y proteger el patrimonio no fue responsabilidad principal del
gobierno, sino de grupos privados. Por otro lado, contrastó lo
establecido en las leyes estatales y los reglamentos municipales
en cuanto a la protección del patrimonio cultural inmueble con lo
que realmente estaba sucediendo en la práctica.
La perspectiva del investigador reconoce el papel
creciente de la ciudadanía en la defensa de su patrimonio cultural,
reflejando una evolución en la gestión pública del patrimonio
cultural inmueble en Nuevo León. La exposición de esta visión
resulta una base para futuras políticas y acciones de conservación,
permitiendo un mejor manejo y protección del patrimonio cultural.
Juan Jacobo Castillo Olivares, licenciado en Historia y
maestro en Ciencias —especializado en Ciencias Sociales—,
autor del ensayo Análisis teórico bajo el enfoque de estudios
culturales sobre los orígenes de la industrialización en Monterrey
y el estudio de la clase obrera en el cual plantea una perspectiva
teórica nueva acerca de la cultura industrial y obrera en Monterrey,
como parte de la introducción hacia el marco teórico de su tesis
Historia de la industria textil en Nuevo León: Fábrica de hilados
y tejidos la FAMA 1854-1950.
Castillo Olivares cuestiona la perspectiva convencional
que establece el comienzo de la industrialización de Monterrey
durante el mandato del general Bernardo Reyes y exhibe otro
enfoque, resaltando la relevancia de la industria textil en Nuevo
León, que frecuentemente es ignorada por los investigadores.
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�Frida I. González

La elección de Monterrey como área de estudio expone
que la industrialización no tuvo un impacto uniforme en todo
el estado. El autor, a su vez, define y analiza la importancia de
estudiar la cultura en el contexto específico que se trata. Por otro
lado, se pauta la distinción entre dos conceptos relacionados:
las industrias culturales y la cultura industrial. El investigador
explora cómo los cambios sociales, económicos y culturales han
afectado la percepción de los regiomontanos durante el período
de transformación del campo a la industria y, en consecuencia, al
nacimiento del sector obrero.
La perspectiva innovadora rescata la importancia de
la industria y a su vez, contextualiza el proceso de la misma en
Monterrey, así, desafiando las narrativas convencionales acerca de
esta cuestión particular. Por ende, se proporciona una comprensión
más completa y matizada de la historia regional y del impacto de la
industrialización en la vida de la sociedad de Monterrey.
Los apuntes del licenciado en Historia y Estudios de
Humanidades por la UANL, Emilio Machuca Vega, titulados
Las aguas residuales de Monterrey: apuntes sobre la planta de
tratamiento de la Hacienda del Canadá (1906-2006) introduce
las últimas décadas del gobierno de Porfirio Díaz en México junto
al proceso de la implementación de servicios de agua y drenaje
en Monterrey.
Bajo el análisis del autor de cómo se llevó a cabo el
proceso de establecimiento de este proyecto, se contextualizan
las características de la construcción y el funcionamiento de
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�Monterrey: patrimonio e industria. Seis estudios históricos

la primera planta de tratamiento de aguas residuales en Nuevo
León. Según Machuca Vega, debido a la falta de atención y
poca disponibilidad de fuentes académicas sobre el tema en la
investigación histórica de Monterrey, el estudio se fundamenta
en informes, documentos y noticias de la época para obtener
información relevante.
Detalla el año de construcción y ubicación de la primera
planta de tratamiento de aguas residuales en Monterrey, en los
terrenos que anteriormente pertenecían a la ex Hacienda del Canadá
y las distintas formas en que se utilizó la planta de tratamiento
de aguas residuales. De igual modo, agrega análisis tanto de la
importancia histórica de la planta como su situación presente, a
pesar de las opiniones negativas sobre su funcionamiento.
El autor expone como el primer lugar de tratamiento de
aguas se ha erigido en un símbolo importante, tanto del desarrollo
industrial temprano de Monterrey, como de los intentos por
resolver problemas de salubridad urbana. Este estudio ofrece más
que una visión histórica innovadora, pues sienta las bases para
investigaciones posteriores sobre los servicios sanitarios en la
ciudad.
El ensayo Los patrimonios negativos: La estación Del
Golfo y las identidades cartográficas en el centro de Monterrey
escrito por Oscar Abraham Rodríguez Castillo —Egresado del
Colegio de Historia en la Universidad Autónoma de Nuevo León—
y José Eugenio Lazo Freymann, con maestría en Historia por El
Colegio de San Luis, explora los cambios que afectaron la vida y
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�Frida I. González

la estructura urbana en Monterrey, así como las repercusiones que
surgieron como resultado de la transformación de la red ferroviaria.
Los autores se enfocan en la evolución del edificio de la
Estación del Golfo, ahora conocido como la Casa de la Cultura de
Monterrey y el Museo del Ferrocarril, resaltando su papel actual
como un importante centro cultural. De esta manera, estudia la
historia y el impacto de la estación utilizando una amplia gama
de recursos recopilados, como el Archivo General del Estado de
Nuevo León. Asimismo, se enfatiza cómo la edificación ejemplifica
la conservación y reutilización exitosa de un patrimonio urbano
para beneficio social.
El ensayo arroja luz sobre un aspecto crucial de la historia
y la evolución urbana de Monterrey, reflejando la influencia de
intereses económicos en la configuración del paisaje urbano. Esto
destaca la posibilidad de reutilizar espacios inhabilitados para
fines sociales y culturales, lo que representa una oportunidad para
transformar áreas afectadas, y ofrece posibilidades de desarrollo
futuro para impulsar la industria cultural de la región, al mismo
tiempo que preserva su patrimonio histórico.
Alberto Casillas Hernández, actual jefe del Archivo
Histórico y del Archivo Administrativo del Parque Fundidora,
analiza el proceso de la implementación de las medidas de
seguridad para proteger a los trabajadores frente a los peligros
asociados con el uso creciente de maquinaria en la producción
industrial dentro de su artículo Los Orígenes de las Campañas
de Prevención de Accidentes en Fundidora Monterrey: Los
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�Monterrey: patrimonio e industria. Seis estudios históricos

Departamentos de Personal y Supervisión y Seguridad Industrial.
El autor menciona cómo el aumento de los riesgos
laborales llevó al establecimiento de medidas preventivas por
parte de gobiernos, empresarios y trabajadores. Por otro lado,
expone cómo la Fundidora Monterrey se dedicó cada vez más
a la prevención de accidentes, llegando a establecer un equipo
profesionalizado específicamente para este fin. La perspectiva
que Casillas establece la evolución de las condiciones laborales
con base a las medidas de seguridad y proporciona información
sobre el impacto de la responsabilidad industrial dentro de una
empresa histórica como la Fundidora de Monterrey.
“Es por México” Conformación y primeros años del
Patronato Universitario de Nuevo León: La industria por la
educación, 1950-1958 bajo la autoría de Susana Julieth Acosta
Badillo, Licenciada en Historia por la Facultad de Filosofía y
Letras de la UANL, y con una maestría en Ciencias enfocada en
la gestión y diseño de la Arquitectura, destaca el apoyo financiero
y logístico brindado por los industriales para la creación de la
sede universitaria, junto a los obstáculos del alcance de este
objetivo debido a la oposición de algunos empresarios por las
diferencias de opinión ideológicas. Así, expone un enfoque
sobre las dinámicas entre la elite empresarial y la educación en
Monterey, además de su influencia en la misma.
La compilación de los distintos autores acerca de la
industrialización y el patrimonio neolonés ofrece un análisis
exhaustivo a través de imágenes, tablas explicativas y estudios
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�Frida I. González

detallados, abordando temas como la legislación, la gestión
pública del patrimonio inmueble, el impacto en la clase obrera,
así como la conformación de organismos de apoyo a la educación
por parte de la industria.
El libro invita a la reflexión sobre la importancia de
reconsiderar y debatir el valor del patrimonio cultural en el
contexto de la industrialización, y la relación de los habitantes
de Nuevo León con este aspecto puntual de su historia y cultura.
Resulta fundamental la comprensión y el interés de las dinámicas
históricas y actuales que han configurado Monterrey y su área
metropolitana.
Frida I. González Hernández
Universidad Autónoma de Nuevo León
Monterrey, México
https://orcid.org/0009-0003-8301-2006

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares4.8-133

263

�Riesgo y resiliencia en la frontera: Reseña del
X Coloquio Internacional sobre la Historia del Noreste
de México y Texas en 2024
Risk and Resilience at the Border: Review of the 10th
International Colloquium on the History of Northeast Mexico
and Texas in 2024
Recibido: 19 de diciembre de 2024
Aceptado: 20 de diciembre de 2024
Siguiendo con la tradición iniciada en Saltillo Coahuila en
2003, durante el año 2024 se realizó la X edición del Coloquio
Internacional sobre la Historia del Noreste de México y Texas.
Estaba planeado para realizar en formato presencial en la Ciudad
de Nuevo Laredo Tamaulipas entre el 20 y 23 de noviembre,
sin embargo por razones de inseguridad, el Comité organizador
decidió efectuarlo en formato virtual en las fechas programadas
transmitiéndose por las redes sociales de las instituciones
convocantes y la página de Facebook del citado coloquio.
La declaratoria inauguran estuvo a cargo de la doctora Delia
Salazar Directora de Estudios Históricos del Instituto Nacional de
Antropología e Historia, enseguida Cuauhtémoc Velasco iniciador
de este coloquio hizo un recuento de las nueve anteriores ediciones,
264
Sillares, vol. 4, núm. 8, 2025, 264-272
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares4.8-168

�Sonia Hernández y Cesar Morado

Gustavo Ramírez hizo la presentación del ponente magistral:
Marcos Leija Director de Turismo del Ayuntamiento de Nuevo
Laredo quien expuso sobre las estrategias de promoción cultural que
realizan en dicho municipio inspirados en el modelo colombiano
de la ciudad de Medellín donde el citado ha realizado estancias de
trabajo. Se trata –señaló- de contribuir desde el ámbito de la cultura
al reforzamiento del tejido social, un llamado muy pertinente dado
el fenómeno de violencia que vive actualmente el noreste de México
y que a veces se extiende al vecino estado de Texas. La ponencia se
tituló: El arte y la cultura. Un cañón de futuro y que guarda gran
pertinencia con el tema al que se convocó en esta edición 2024 del
Coloquio: Riesgo y resiliencia en la frontera: pasado y presente.
Vinieron enseguida las mesas temáticas. La primera de ellas
bajo el título de Cultura fronteriza debía ser moderada por Verónica
Castillo de la Universidad de California en Santa Bárbara, ausente
por razones de fuerza mayor entrando en su lugar Cesar Morado de
la UANL. En ella participaron Christopher Juan Gómez académico
de University of Texas Rio Grande Valley exponiendo sobre el
papel de Nepantla en la construcción de la identidad en la obra
de Gloria Anzaldúa destacando el rol pionero de esta pensadora
chicana/mexicoamericana. Luego Alejandro Quitze Barranco
Muñoz catedrático de la Universidad Autónoma de Coahuila en
Saltillo, expuso sobre negociaciones, concesiones y excepciones
para poblar el noreste durante la época novohispana y cerró la mesa
Alberto Barrera Enderle, destacado investigador del CIESAS
Noreste quien habló acerca del eje de Monterrey a San Antonio, en
Sillares, vol. 4, núm. 8, 2025, 264-272
265
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares4.8-168

�Riesgo y resiliencia en la frontera: Reseña

torno a la conformación de un circuito transfronterizo del béisbol
durante los años de 1930-1940. La discusión giro en torno a cómo
las ideas, la propiedad y el deporte traspasa fronteras y viaja junto
a los personajes que se mueven por el territorio estudiado. Los
ponentes recibieron preguntas sobre el significado de la región
fronteriza en procesos de formación de identidad al igual que las
ideas influidas por cuestiones de raza y etnicidad en el contexto
de deporte. La audiencia podía remitir preguntas por la página de
Facebook en vivo o por la plataforma de zoom. El congreso era
totalmente gratuito y no se requería inscripción, buscando que nada
impida la difusión del conocimiento.
Al igual que en el caso de la doctora Castillo de UC Santa
Barbara , se buscó que en esta edición se incorporaran como
moderadores, académicos que no habían participado en ediciones
anteriores, fue así como se invitó a Pablo Mijangos (Southern
Methodist University) quien aceptó de manera entusiasta. El
doctor Christopher Carmona académico de Our Lady of the Lake
University, Center for Mexican American Studies and Research
expuso su trabajo titulado Palimpsest of the Borderlands: Telling the
Story of the Borderlands through Estéfana Cavazos de Cortina [La
Patrona] and Hermilla Cuellar dando visibilidad a estos personajes
femeninos. Por su parte David Adán Vázquez Valenzuela expuso
sobre los logros y retos de la Maestría en Historia del Noreste
mexicano y Texas que oferta desde la Universidad Autónoma de
Coahuila con sede en Saltillo, los temas y líneas de investigación
de los primeros egresados. Otro participante que también hizo
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�Sonia Hernández y Cesar Morado

su debut en el coloquio fue Alan Arturo Hernández García de la
UANL, quien expuso sobre el género cinematográfico denominado
cabrito-western y la representación de la sociedad regiomontana
en el cine mexicano, 1980-1983. Se trata de un avance de su tesis
dirigida por Cesar Morado y que espera concluir durante 2025.
Una de las mesas que produjo mayor debate fue la
relativa a Género que moderó Emilio Machuca de la Universidad
Complutense de Madrid, donde Machelly Flores Reyna pregunto:
¿Dónde están? Estudio de la desaparición forzada en el estado
fronterizo de Coahuila desde las epistemologías feministas
entre 2009-2018. Apoyándose en provocativo material judicial y
fotográfico, esta destacada colega de la Universidad Autónoma
de Coahuila documentó el lastimero viacrucis que viven los
familiares de personas desaparecidas. Por su parte Antonio Cruz
Zárate de la Dirección de Estudios Históricos del INAH expuso el
caso del forzamiento de una mujer casada en la villa de Jaumave,
hoy Tamaulipas durante el siglo XVIII. Sobre ese mismo
siglo Anarika Freyssinier y Dávila estudiante doctoral de la
Universidad Autónoma de Coahuila, habló de sujetos subalternos
en la frontera noreste de la Nueva España explorando el caso de
María Gertrudis Sánchez Navarro y María Bruna Fausta, dos
mujeres acusadas de diversos delitos en San Fernando de Austria,
que hoy se llama Zaragoza, en el norte de Coahuila.
La mesa 4, también sobre género estuvo conducida por Sonia
Hernández de Texas A&amp;M University donde debatieron Regina
Álvarez exponiendo sobre Género y Enfrentamiento a la impunidad
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de los Texas Rangers: Una mirada desde la investigación estatal
sobre abuso de poder en el año 1919. También participó Leslie N.
Torres explicando sobre las mujeres de origen mexicano, resistencia
y sobrevivencia en el sur de Texas durante los principios del siglo
20 y cerró la mesa Jessica Martínez de la Universidad de Texas en el
Paso exponiendo sobre las obreras mexicanas y méxicoamericanas
en la industria de ropa en El Paso, durante el periodo entre 1920 y
1940. El tiempo dedicado a preguntas y respuestas fue enriquecedor
por la nueva emergencia de discursos de violencia racial y las
difíciles condiciones de trabajo en ambos lados del Bravo.
Lo relativo a la línea temática de tensión y el conflicto
se abordó en la mesa 5 conducida por Gustavo Ramírez donde
participaron José Luis Aguilar Guajardo bordando sobre los
antecedentes históricos y polémica del monumento fúnebre de
Iturbide en Padilla (1901-2024), debate que emergió con motivo del
bicentenario de la Independencia. Enseguida expuso César Morado
sobre el tratamiento de la violencia en la historiografía texana reciente
y su traducción al español realizada por la UANL y finalmente
Benito Navarro de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, explico
la disputa por el control de los diezmos en Tamaulipas.
La siguiente mesa fue coordinada por Adela Díaz, del
Tec de Monterrey, institución que se incorpora por vez primera a
nuestro coloquio. Expuso primero George T. Díaz de la University
of Texas Rio Grande Valley sobre los Mártires de Texas, es decir
los mexicanos revolucionarios prisioneros en Texas. Luego, Alan
Orlando Caballero Barrera de la UAC continuando con esa línea
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de cómo se aprisionan los cuerpos, expuso sobre la inquisición
en los confines norteños: Esclavismo, delitos contra la fe y elites
regionales en el Nuevo Reino de León durante los siglos XVIXVII y cerró la mesa Margarita Isabel Arvide Basterra narrando
la transición de la Colonia Sirio-Otomana a la Colonia Libanesa:
transformaciones de la Comunidad Árabe en Nuevo León (19101930) y como esta comunidad de migrantes lucho por hacerse un
lugar en la ciudad de Monterrey durante la primera parte del siglo
XX. Aunque los temas abarcaron diferentes periodos, la sesión de
preguntas fue enriquecedora ya que conceptos como raza y étnia,
región y espacio al igual que procesos de resistencia se abordaron
y dieron mucho de que discutir.
No podía faltar en el coloquio una mesa sobre Historia
Política y estuvo moderada por Gabino Castillo (Universidad
Autónoma de Coahuila) participando en primer término el destacado
historiador tamaulipeco, Pedro Alonso Pérez (Congreso del Estado
de Tamaulipas) exponiendo sobre el Centenario de la fundación
del Partido Socialista Fronterizo. Luego, David Adán Vázquez
Valenzuela de la UAC disertó sobre las elecciones coahuilenses
de 1905 a las que interpretó como una derrota del “civismo” y
finalmente Manuel Ceballos Martínez planteó el tema de la gestión
del agua en el noreste, ejemplificando con el caso de los dos Laredos.
Todos estos participantes lo hicieron por primera vez en este evento
cumpliendo con la meta de incorporar nuevas voces.
Hubo todavía una continuación del tema de Historia
Política en la siguiente mesa liderada por Ruth Arboleyda Castro
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(Centro INAH Veracruz) donde participaron Juana Gabriela
Román Jáquez de la Universidad Autónoma de Coahuila
abordando el gobierno de los Hermanos Viesca y Montes en
Coahuila y Texas, que ella interpreta como parte del fracaso del
federalismo en el noreste de México durante los años 1827-1835.
Enseguida expuso Irina Córdoba Ramírez de la UNAM acerca
del caso de El Cuhamil: liderazgo y activismo transfronterizo,
1975-1981, una publicación que fue muy importante para la
comunidad mexicana asentada en Texas. Finalmente, Miguel
Soto, uno de los fundadores del coloquio disertó sobre Norteños
y sureños en el desarrollo de Texas. Algunos socios de Lorenzo
de Zavala, concluyendo que aún quedan aspectos por develar de
estos procesos de control de propiedades.
Todavía hubo una mesa adicional en la línea temática de
Tensión y Conflicto. Fue moderada por Miguel Soto (UNAM)
donde participaron Mariana Elizabeth Sánchez Tamez comentando
sobre el rol de la elite empresarial de Monterrey, su impulso a
las universidades en Monterrey, estudiando el caso del ITESM
(1943-1965) concluyendo que se trata de un caso particular
en que el estado mexicano cede en su afán de monopolizar la
educación superior y un grupo privado ve en la educación la
oportunidad de formar los cuadros gerenciales de sus empresas.
Enseguida diserto Seidi Martínez Loera quien está estudiando la
administración eclesiástica en el noreste novohispano: el caso de
la parroquia de Monclova. Se trata de una investigadora egresada
de la maestría en el noreste de México y Texas que ahora estudia
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�Sonia Hernández y Cesar Morado

su doctorado en la UANL de Monterrey, buscando inscribir su
trabajo dentro de una nueva historia eclesiástica.
El día sábado se desarrolló la mesa sobre Pueblos
Originarios y fungió como moderador uno de los líderes en esta
línea de investigación: Joaquin Rivaya- Martinez (Texas State
University). Aquí escuchamos a Ruth Arboleyda Castro del Centro
INAH Veracruz disertando sobre la vida de las mujeres apaches;
a Fernando Olvera de la UAT exponiendo sobre los liderazgos
indios ante el contacto español en el noreste novohispano y a José
Eugenio Lazo Freymann de la UNAM planteando la relación
entre bárbaros y bisontes en medio de las Grandes Llanuras de
América del Norte como límites de la cartografía durante los
siglos XVII-XIX mientras que Hernán M. Venegas Delgado de la
UAC disertaba sobre esclavitud de mujeres y niños apaches en las
misiones y presidios del noreste novohispano, siglo XVIII. Una
mesa muy redonda en tanto a temática, rica en nuevos abordajes
metodológicos como el caso de Lazo que rastrea a los bisontes
por las llanuras y desde luego muy pertinente por el tema de los
derechos de los pueblos originarios en este territorio que hoy
llamamos noreste de México y Texas.
La última mesa abordo el tema del patrimonio cultural y
el medio ambiente. Estuvo dirigida por Reynaldo de los Reyes
(University of Geneva, UNIGE) participando Eva Rivas Sada del
Tec de Monterrey quien explico la modernización del campo en
el noreste de México durante el periodo 1920-2000. Enseguida,
Gustavo A. Ramírez Castilla hablo del patrimonio cultural en
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riesgo en Tamaulipas, aspecto que conoce perfectamente como
integrante del Instituto Nacional de Antropología e Historia.
Finalmente, José Manuel Rosales Mendoza abordo los orígenes
y desarrollo de la planificación urbana en Torreón, Coahuila
durante el periodo 1887-1997 tema en el que es especialista como
académico de la Universidad de Coahuila.
Como cierre del evento de realizo la presentación del
libro Sacerdotes en tierra de indios. La iglesia y la oligargia
en el noreste de la Nueva España, siglos XVII-XVIII, autoría de
Nancy Leyva, recién publicado por el Colegio de Michoacán
que narra la tarea de evangelizadores en este territorio, siendo
comentado por José Luis Aguilar y la misma autora. En síntesis,
la X edición del coloquio conto con la participación de 39
ponencias de investigadores/as prevenientes más de una docena
de universidades, muchas de las cuales se incorporaron por
vez primera. Por acuerdo del Comité Científico, la siguiente
edición del evento se realizará en 2026 en University of Texas
Rio Grande Valley (EdimburgTexas) bajo el liderazgo de George
Díaz, director del Centro de Estudios Mexicoamericanos.
Sonia Hernández
Texas A&amp;M University
https://orcid.org/0009-0006-9986-6075

César Morado
Universidad Autónoma de Nuevo León
https://orcid.org/0000-0002-6696-6989

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares4.8-168

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�D.R. 2025 © Sillares Vol. 4, No. 8, enero-junio 2025, es una publicación
semestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través
del Centro de Estudios Humanísticos, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel
Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina,
Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290. Tel.+52 (81)83-29- 4000
Ext. 6533. https://sillares.uanl.mx. Editor Responsable: Dra. Adela Díaz
Meléndez. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo 04-2022-020313502900102, ISSN 2683-3239 ambos ante el Instituto Nacional del Derecho de
Autor. Responsable de la última actualización de este número: Centro de
Estudios Humanísticos de la UANL, Mtro. Juan José Muñoz Mendoza,
Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes
#4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290.
Fecha de última modificación de 20 de diciembre de 2024.
Rector / Santos Guzmán López
Secretario de Extensión y Cultura / José Javier Villarreal Álvarez-Tostado
Director de Historia y Humanidades / César Morado Macías
Titular del Centro de Estudios Humanísticos / Beatriz Liliana de Ita Rubio
Director de la Revista / Adela Díaz Meléndez
Autores
Juan González Morfín
Miguel Angel Pinkus
Ashantti Niquete
Abril Gonzalez-Ku
Adi Lazos
Jonathan Cruz
Rafael Falla
José Koyoc Kú
Gabriel Torales Ayala
Gilberto Sánchez

�Celso Carrillo
Frida I. González
Sonia Hernández
César Morado
Director Editorial / Adela Díaz Meléndez
Editor Técnico / Juan José Muñoz Mendoza
Corrección de Estilo / Francisco Ruiz Solís
Maquetación / Concepción Martínez Morales
Se permite la reproducción total o parcial sin fines comerciales, citando
la fuente. Las opiniones vertidas en este documento son responsabilidad
de sus autores y no reflejan, necesariamente, la opinión del Centro de
Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo Léon.
Este es un producto del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad
Autónoma de Nuevo Léon, Monterrey, Nuevo León. www.ceh.uanl.mx
Hecho en México.
Foto de portada: Enrique González.

�Presentación

Como parte de la esencia de nuestra revista, la reflexión histórica
permite, a través de la comprensión de los procesos y coyunturas
históricas, encontrar explicaciones que contribuyan tanto al
saber científico como al desarrollo del hombre en sus realidades
sociales actuales.
La octava entrega de Sillares. Revista de Estudios
Históricos reúne una variedad de esfuerzos intelectuales y
una riqueza de enfoques que fortalecen la construcción del
conocimiento histórico. El valor científico de cada investigación
presentada se refleja tanto en sus resultados como en la
aplicación de diversas metodologías de trabajo. En particular,
destaca el uso de un enfoque interdisciplinario, que enriquece el
análisis histórico. Además, la integración de fuentes primarias,
como documentos históricos y testimonios orales, amplía las
perspectivas de interpretación y contribuye a una comprensión
más profunda del pasado.
La sección de “Artículos” ofrece cinco textos que, a través
del análisis de casos, personajes, microhistorias y otros actores
como el medio ambiente, proporcionan una visión renovada de
diversas regiones de México y de distintos momentos históricos.
1
Sillares, vol. 4, núm. 8, 2025, 1-5

�Presentación

A través de un análisis profundo de los discursos y las
narrativas, Juan González Morfín nos presenta a René Capistrán
Garza: el contrarrevolucionario mexicano que, a lo largo del
tiempo, se transformó en partidario de la Revolución. Esta obra
constituye una valiosa contribución a la historiografía de la
primera mitad del siglo XX. El autor examina a Capistrán Garza
en el contexto de la guerra de los cristeros, explorando sus diversas
facetas como periodista y como artífice de ideas revolucionarias y
católicas. Este artículo nos invita a reflexionar sobre el papel y el
contexto de actores sociales clave, desde la Revolución Mexicana
hasta los momentos en que los estrategas políticos, aun militares,
comenzaban a moldear el México posrevolucionario.
Los siguientes cuatro artículos conforman el dossier
Historias Ambientales de la Península de Yucatán, coordinado
por Adi E. Lazos Ruíz (ENES Mérida, UNAM) y Angélica
Márquez Osuna (Harvard University). Este compendio
representa una valiosa contribución a la historiografía regional,
destacando nuevos enfoques temáticos y el uso de metodologías
interdisciplinarias. Así, se logra contextualizar e identificar los
cambios, las diferencias y las perspectivas que configuran la
historia ambiental de la región yucateca.
Miguel Ángel Pinkus Rendón, Ashantti Niquete y Abril
Gonzalez-Ku, en su artículo Desterritorialización de la costa
quintanarroense: el caso de Playa del Carmen, examinan las
transformaciones políticas, socioculturales y económicas que
han marcado la evolución de esta región. Los autores argumentan
Sillares, vol. 4, núm. 8, 2025, 1-5
2

�Presentación

cómo estos cambios han reconfigurado el paisaje y alterado el
vínculo con los bienes comunes naturales. A través del análisis de
Playa del Carmen, el estudio explora el impacto de las políticas
públicas federales y su influencia en la dirección socioeconómica,
urbana y paisajística de la zona, delineando, sin lugar a dudas,
una nueva etapa en la historia de esta región.
En el artículo Escribiendo la memoria olvidada de un
pueblo, los autores Adi Estela Lazos Ruíz, Jonathan de Jesús Cruz
Tamayo y Rafael Falla Pech presentan los avances y desafíos en
la creación de un libro en proceso sobre el pueblo maya Kiní,
ubicado en la península de Yucatán. A través de este trabajo,
destacan la riqueza histórica y el patrimonio biocultural de este
pueblo, proponiendo una mirada desde la microhistoria que invita
a la historiografía a prestar mayor atención a las historias de
comunidades pequeñas. Este artículo no solo ofrece un avance
en la investigación, sino que también busca inspirar un mayor
interés por rescatar y documentar las memorias olvidadas de
otros pueblos en situaciones similares.
En su texto Los orientales y el bosque tropical durante el
Yucatán separatista (1839-1843), el autor José Ángel Koyoc Kú
ofrece un análisis que revela la estrecha conexión entre los recursos
naturales de Yucatán, específicamente su denso bosque tropical, y
las estrategias militares adoptadas por los combatientes irregulares
conocidos como orientales. Estas fuerzas se distinguieron por su
táctica de combate disperso en la vegetación, una característica
que los separó de las tropas convencionales de Yucatán. Koyoc
Sillares, vol. 4, núm. 8, 2025, 1-5
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�Presentación

Kú examina cómo el entorno natural no solo facilitó, sino que
configuró los eventos y procesos históricos de la época. A través
de un riguroso uso de fuentes primarias y un análisis cronológico
detallado, el texto ofrece una perspectiva novedosa sobre el papel
del paisaje en la historia militar y política de la región durante el
siglo XIX.
En su artículo La construcción del paisaje costero de
Sisal, Yucatán (1807-1990): una aproximación desde la ecología
histórica, Gabriel de Jesús Torales Ayala ofrece una perspectiva
desde la ecología histórica. El autor sostiene que las prácticas
de manejo ambiental del pasado han dejado una huella profunda
en las condiciones ecológicas de una región, cuyas repercusiones
pueden extenderse hasta el paisaje contemporáneo. A través
del caso de Sisal, Torales Ayala analiza cómo las actividades
económicas y las estrategias de manejo ambiental desempeñaron
un papel crucial en la formación del paisaje de esta costa Yucateca.
Estas transformaciones, a lo largo del tiempo, han generado
efectos duraderos que siguen modelando tanto los procesos
ecológicos como los patrones de biodiversidad que observamos
en la actualidad.
En esta edición, el último artículo, titulado Don Pedrote.
Un capitán indígena rebelde en territorio misional jesuita al norte
de la Nueva España (1673-1692), escrito por Gilberto Sebastián
Sánchez Luna y Celso Carrillo Valdés, nos invita a adentrarnos
en los complejos acontecimientos del siglo XVII en el norte de
la Nueva España. A través de este análisis, los autores enriquecen
Sillares, vol. 4, núm. 8, 2025, 1-5
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�Presentación

nuestra comprensión de la resistencia indígena frente al avance
hispano en esa región. El estudio de este personaje revela su
astucia, su capacidad de liderazgo y su habilidad para negociar
con los poderes coloniales para lograr sus objetivos. A su vez,
este caso ofrece una mirada crítica sobre el choque cultural, el
sometimiento y la violencia que sufrieron los pueblos originarios.
Finalmente, en la sección de “Reseñas”, iniciamos con
el análisis de Monterrey: patrimonio e industria. Seis estudios
históricos, a cargo de Frida I. González Hernández. En esta reseña,
la autora destaca los estudios compilados por Oscar Rodríguez,
los cuales abordan el desarrollo industrial en Nuevo León y su
impacto en la construcción de la identidad socioeconómica y
cultural del estado, así como su valor patrimonial.
La segunda y última reseña, presentada por Sonia
Hernández y César Morado, lleva por título Riesgo y resiliencia en
la frontera: Reseña del X Coloquio Internacional sobre la Historia
del Noreste de México y Texas en 2024. En ella, los autores nos
ofrecen un resumen de las temáticas, ponencias e instituciones
participantes, además de anunciar la sede y el año del próximo
coloquio.
Con esta última reseña, damos por concluida esta octava
entrega de Sillares. Revista de Estudios Históricos, esperando
que su contenido sea de su interés y provecho.
Adela Díaz Meléndez
Sillares, vol. 4, núm. 8, 2025, 1-5

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�René Capistrán Garza: el contrarrevolucionario
mexicano que pasó a ser partidario de la Revolución
René Capistrán Garza: the Mexican counterrevolutionary who
became a supporter of the Revolution
Juan González Morfín
Universidad Panamericana
Ciudad de México, México

https://orcid.org/0000-0002-7278-7872
Recibido: 9 de noviembre de 2023
Aceptado: 19 de diciembre de 2024

Resumen: : Este trabajo busca rescatar algunos rasgos biográficos de un
personaje importante en la vida pública del país, tanto por su participación
en la lucha cívica de los católicos, como por su labor periodística.
El artículo destaca su época de ferviente contrarrevolucionario
para después mostrar su lucha por hacer ver compatibles los ideales
de la Revolución con aquellos de la doctrina católica. Para ello, la
investigación se centra en frases textuales de sus discurso y escritos
posteriores que permiten observar cómo el contacto –primero en la
prisión y después en el destierro–, con personas que no compartían sus
convicciones, le fue ayudando a flexibilizar su postura radicalmente
contrarrevolucionaria hasta convertirlo en un entusiasta defensor de la
armonía, según él existente, entre los postulados de la Iglesia y los de
los gobiernos revolucionarios.
Palabras clave: Revolución; Iglesia católica; política; lucha; actividad
periodística.
Sillares, vol. 4, núm. 8, 2025, 6-35
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares4.8-123

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�Juan González Morfín

Abstract: This article seeks to rescue some biographical features
of an important person in the public life of the country, both for his
participation in the civic struggle of Catholics, and for his journalistic
work. The article highlights his time as a fervent counterrevolutionary
and later it shows his struggle to make the ideals of the Revolution
compatible with those of Catholic doctrine. For this, the research
focuses on textual phrases from his speech and later writings that allow
us to see how the contact, first in prison and later in exile, with people
who did not share his convictions helped him to relax his radically
counterrevolutionary position to make him an enthusiastic defender of
the harmony, according to him existing, between the postulates of the
Church and those of the revolutionary governments.
Key words: Revolution; Catholic Church; politics; struggle; journalistic
activity.

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares4.8-123

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�René Capistrán Garza: el contrarrevolucionario mexicano

Introducción
Un personaje que con frecuencia es ligado a los grupos políticos
de derecha de las primeras décadas del siglo pasado es René
Capistrán Garza, individuo polifacético y todavía poco estudiado,
no obstante que su nombre aparece muchas veces en cualquier
estudio sobre el levantamiento armado conocido con el nombre
de guerra cristera.
En general, el estudio individual de los dirigentes del
movimiento cristero es una asignatura pendiente, por más que
haya algunos estudios sobre Miguel Palomar y Vizcarra y
Enrique Gorostieta. Sobre otros, como René Capistrán Garza,
Rafael Ceniceros y Villareal y Andrés Barquín y Ruiz, por
mencionar algunos, encontramos unas cuantas menciones y
breves semblanzas biográficas en obras de carácter general. Esto
se explica en parte porque, de ordinario, la historia de los vencidos
suele permanecer en el olvido, pero, sobre todo, porque el tema de
la cristiada, a la que estos estuvieron ligados, se mantuvo durante
varias décadas casi inexplorado por la historiografía profesional.
El actual trabajo comienza por describir la etapa de
Capistrán Garza como líder de asociaciones católicas que aspiraban
a hacerse del poder político y deja para posteriores estudios su
faceta de periodista y de católico contestatario a las reformas
postconciliares. Se detiene especialmente en un documento
escrito por él mismo en el que explica cuál fue su desempeño en
el movimiento cristero, que es su faceta más conocida. Esta carta,
escrita en 1959 al historiador y polemista Antonio Rius Facius,
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares4.8-123

�Juan González Morfín

es especialmente interesante por la oportunidad de los datos que
aporta sobre el inicio del movimiento cristero a treinta años de
su conclusión. Inmediatamente después, se pasa al estudio de la
evolución interna que llevó a Capistrán a cambiar diametralmente
su opinión negativa sobre los postulados revolucionarios y
a convertirse en un defensor y admirador de la Revolución
mexicana sin abandonar sus convicciones religiosas. Con este
estudio, se pretende contribuir al mejor conocimiento de uno de
los personajes que, por encontrarse en el grupo de los vencidos,
no han encontrado tanto eco en la historiografía nacional.
1. Rasgos biográficos
En un manuscrito de los años treinta de Baltazar Dromundo, se
describe a Capistrán como “un formidable agitador de masas,
dialéctico, un tanto impreparado, con un valor civil como
podemos encontrar pocos casos en la oposición (…). Es uno de
los deportados católicos”. Muchos años después de su etapa de
líder juvenil, Capistrán seguía siendo recordado sobre todo por
sus dotes oratorias.
Para todo esto, nuestro personaje había nacido en el puerto
de Tampico, en 1898. Estudió la licenciatura en Derecho en la
Universidad Nacional. Desde antes de llegar a la mayoría de edad,
fue un connotado activista de las juventudes católicas. También
muy joven se inició en sus labores periodísticas y a los veinte
años lo encontramos ya como director de la revista trisemanal
El Futuro. Su labor en los años veinte-treinta, será abordada en
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�René Capistrán Garza: el contrarrevolucionario mexicano

las páginas de este trabajo, por lo que ahora la obviamos. Más
tarde, ya en los años cuarenta y cincuenta, fue conocida su labor
de redacción en el periódico Novedades y, posteriormente, en
El Universal. Además de haber sido un gran orador en sus años
de juventud, se destacó en su labor periodística por ser un gran
polemista. Esa misma característica la imprimió en sus ensayos
políticos y religiosos, lo cual se aprecia incluso en sus títulos:
Caos en la Iglesia y traición al Estado, entre otros. Murió en la
Ciudad de México en 1974.
2. Fogoso dirigente de la Asociación Católica
de la Juventud Mexicana (ACJM)
El 2 de febrero de 1913, apenas unos días antes de que se iniciara la
Decena trágica, el arzobispo de México acudió a bendecir con toda
solemnidad el Centro de Estudiantes Católicos, una agrupación
que, originalmente, pretendía solo proporcionar a los jóvenes
católicos algunos elementos de cultura para “sostener y defender
con éxito los principios cristianos en las aulas”; sin embargo, en
poco tiempo, se orientó a la creación de estructuras que permitieran
a los católicos influir en la arena pública. Entre sus fundadores se
contó el joven Capistrán Garza que, a la sazón, contaba con solo
15 años.
Este Centro, junto con otros centros estudiantiles que
ya existían, se unieron en una especie de confederación con las
congregaciones marianas que venían siendo promovidas por los
jesuitas desde años atrás y dieron lugar a la Asociación Católica
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�Juan González Morfín

de la Juventud Mexicana (ACJM) en agosto de 1913, habiendo
redactado sus estatutos el sacerdote jesuita Bernardo Bergoend.
Al formarse el primer Comité Central de la ACJM en
1918, fue electo como primer presidente René Capistrán Garza.
Justo en ese año, la ACJM tuvo parte activa en la organización de
los católicos jaliscienses para hacer derogar una ley que limitaba
el número de sacerdotes permitidos en aquel estado.
Hacía compatibles sus trabajos en la Asociación con su
trabajo de periodista al frente de la revista quincenal El Futuro,
desde la que constantemente se criticaba el gobierno del presidente
Venustiano Carranza.
Fue precisamente una crítica moderada a la represión de
los villistas que efectuaba entonces el régimen carrancista lo que
lo llevó en el año 1919 a un “viaje de rectificación”, es decir, a
ser secuestrado por emisarios del gobierno y enviado al frente,
junto con otros periodistas disidentes, para que por su propia
experiencia comprobara los esfuerzos que hacía el ejército oficial
en la pacificación del país. “Porque a ustedes, los periodistas, les
hacen falta estas lecciones para que aprendan a echarse nudos en
la lengua antes de soltar el trapo diciendo cuantas majaderías se les
ocurren”, le espetó Manuel M. Diéguez, a su llegada a Chihuahua.
En estos meses de libertad condicionada –pues, durante el
día, podía moverse dentro del perímetro que se le permitía–, tuvo
ocasión de convivir con Emilio Portes Gil, que se encontraba en
circunstancias parecidas por su actividad en favor de Obregón,
así como con algunos otros periodistas.
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�René Capistrán Garza: el contrarrevolucionario mexicano

Una vez que pudo librarse de su prisión sui generis,
participó en la fundación del Partido Nacional Republicano, que
se aprestó a competir contra el general Álvaro Obregón en las
elecciones de 1920 postulando al revolucionario Alfredo Robles
Domínguez.
En la convención de dicho partido, Capistrán consiguió
que los delegados pusieran en el programa electoral que, de ganar
las elecciones, se derogaría la Constitución de 1917. A la postre,
las elecciones dieron como vencedor al general Obregón con un
amplísimo margen de ventaja sobre sus contrincantes.
Su fama de orador incendiario se puede ver bien ganada
en la lectura de sus discursos. Por ejemplo, en una reunión del
Consejo de la ACJM, Capistrán afirmaba lo siguiente:
Sobrevino la Revolución y formó sus cuadros y sus filas con el
hijo más malo de cada familia, y se entabló desde entonces una
lucha política y económica formidable que carece de ideales;
y toda lucha política que carece de ideales, engendra la muerte
de las libertades, la vida de las tiranías, la indisciplina popular
y hasta la pérdida de la nacionalidad. ¡Y toda lucha económica
que carece de ideales trae consigo la abundancia de sangre y la
Revolución mató los ideales!

Como se verá más adelante, con el tiempo su visión sobre
la gesta revolucionaria habría de cambiar bastante.
En 1923, Capistrán renunció a la presidencia de la ACJM
para competir por una diputación en el primer distrito electoral
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�Juan González Morfín

de la Ciudad de México y perdió las elecciones. Sin embargo, ya
no volvió a la presidencia de la asociación que tuvo a bien darle
el cargo de “presidente honorario” a partir de octubre de 1924.
3. Del Partido Nacional Republicano a la
Liga Política Nacional y a la LNDLR
Sin dejar su vocación periodística, Capistrán conjugaba la
propaganda católica con la actividad política. De hecho, en él todo
era la misma cosa, pues pertenecía a ese grupo de católicos que
entendían la política como un espacio para extender su religión y
la religión como un instrumento para escalar en política mediante
el voto corporativo. No fue extraño, por eso, que algunos católicos
que pensaban que la religión y la política pertenecían a esferas
distintas y debería existir una sana separación entre ambas, no
simpatizaran con Capistrán y su grupo. Uno de estos, el canónigo
tapatío Antonio Correa, relata en una carta al vicario general de
Guadalajara que, cuando Capistrán fue a dicha ciudad para fundar
la Liga Nacional Defensora de la Libertad Religiosa (LNDLR), le
había espetado lo siguiente:
Si ustedes son hombres y realmente buscan el el bienestar del
pueblo, láncense a la lucha sin bandera religiosa. Arrostren
ustedes solos las consecuencias, pero, por amor a Dios, no
quieran escudarse en nuestros obispos; hartos males le han
ocasionado a la Iglesia los políticos, y serán tremendas las
consecuencias que esta empresa ocasione.

Luego del fracaso en las elecciones federales de 1920 y
1923 con el Partido Nacional Republicano, Capistrán Garza,
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares4.8-123

�René Capistrán Garza: el contrarrevolucionario mexicano

junto con Miguel Palomar y Vizcarra y otros políticos católicos se
dieron a la tarea de formar la Liga Política Nacional, organización
que apoyó la candidatura presidencial del general Ángel Flores
en contra de Plutarco Elías Calles. Flores no ganó, pero la
autoridad electoral le reconoció un gran número de votos y sus
partidarios, incluido Capistrán, hicieron sondeos para llamar a un
levantamiento armado que, a fin de cuentas, no se dio.
En 1925, luego del apoyo táctico del gobierno de
Calles al intento de cisma iniciado en febrero en el templo de
La Soledad, los católicos partidarios de unificar las diferentes
organizaciones religiosas para sus fines políticos encontraron un
pretexto inmejorable: la defensa de la religión. Y así nació la Liga
Nacional Defensora de la Libertad Religiosa que, con el apoyo
de algunos obispos, se convirtió en el canal para encauzar los
esfuerzos de las asociaciones católicas de toda índole a fin de
hacerlo de manera eficaz. Rol que le fue disputado, al menos en
sus inicios, por una organización secreta conocida como la U,
que optó rápidamente por mejor unirse a la Liga para infiltrarla y
aprovecharse de sus logros.
En el primer Comité Directivo de la Liga, René Capistrán
Garza quedó como vicepresidente. Es quizá interesante resaltar
que había sido presidente de la ACJM cuando tenía solo 20 años
y ahora, a los 27, era elegido como vicepresidente de la Liga. Su
prestigio, pues, como líder católico, no solo no había decaído,
sino que continuaba en aumento.
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La Liga en muy poco tiempo comenzó a organizar
actividades de resistencia pacífica –y no tan pacífica– a las
acciones emprendidas por los partidarios de la iglesia cismática
para apoderarse de nuevos templos, incluida la Basílica de
Guadalupe. El incidente más grave ocurrió en Aguascalientes en
donde los cismáticos intentaron apoderarse de la emblemática
iglesia de San Marcos el 28 de marzo de 1925 y se armó un
zafarrancho en el que tuvo que intervenir la autoridad. Los
católicos se atrincheraron en el templo y repelieron una carga del
ejército que, a juicio de estos, venía a consumar el despojo de la
iglesia. Finalmente tuvieron que entregarse. El saldo había sido
de varios muertos, entre ellos, dos soldados. El presidente Calles
y el secretario de Gobernación Valenzuela responsabilizaron a la
Liga de haber organizado la reacción armada de los católicos.
En el mes de agosto, Gilberto Valenzuela fue sustituido en
Gobernación por el veracruzano Adalberto Tejeda, “furiosamente
anticlerical” y, a juicio de Ernest Lagarde, “uno de los enemigos
más implacables y más terribles de la religión católica”. En
diferentes foros el general Calles expresó su disgusto por la
formación de la Liga, en la que veía a muchos políticos católicos
de los que habían hecho todo lo posible para evitar que llegara
a la presidencia sirviéndose ahora de la bandera religiosa para
ganar terreno en la política.
La Liga, con la ayuda de las estructuras eclesiásticas,
incluida la ACJM, y de lo que quedaba de organización de los
extintos partidos políticos oficial u oficiosamente católicos
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–esto es, del Partido Católico Nacional, del Partido Nacional
Republicano y de la Liga Política Nacional–, y aliándose con
otras asociaciones cívicas confesionales, como la Unión Popular,
consiguió un crecimiento exponencial en muy poco tiempo. Así,
“hallándose rápidamente a la cabeza de una inmensa tropa allegada
con demasiada facilidad, pasó de la defensiva a la ofensiva, con la
intención de tomar el poder y de ejercerlo por entero”.
4. Proyección de Capistrán y descubrimiento de
sus propios límites en el levantamiento armado
Entre enero y agosto de 1926 se precipitaron los acontecimientos:
el 7 de enero el presidente Calles obtuvo poderes extraordinarios
para reformar el código penal; el 4 de febrero el arzobispo Mora y
del Río declaró que los católicos lucharían porque se modificaran
los artículos constitucionales que limitaban la libertad religiosa; en
respuesta, Calles hizo aplicar algunos de ellos y expulsó al clero
extranjero, cerró las escuelas particulares, confiscó seminarios y
conventos, presionó a los estados para que limitaran el número de
ministros de culto autorizados y, finalmente, el 14 de junio dio a
conocer su reforma al código penal que sería publicado oficialmente
el 2 de julio y entraría en vigor el día último de este mes. Con
esta adición al código penal, se buscaba perseguir penalmente el
incumplimiento de las leyes anticlericales ya existentes.
La Liga reaccionó con un boicot económico, presentó un
memorial al congreso con más de dos millones de firmas y se dio
a la tarea preparar a los seglares para una defensa armada de los
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derechos que se les estaban negando. Al mismo tiempo, envió
a Capistrán Garza a los Estados Unidos para conseguir apoyo
económico de los católicos estadunidenses. Acostumbrado como
estaba desde que tenía 18 años a ser jefe, aceptó la encomienda y
pasó a los Estados Unidos para buscar apoyo militar y económico.
Muchos suspicaces concluyeron que René había lucrado con este
encargo y que había existido una malversación de fondos; sin
embargo, sus propias confesiones y la correspondencia privada
de esos años permiten ver que no lo pasó del todo bien desde el
punto de vista pecuniario, sino que se desenvolvió en medio de
estrecheces y carencias.
En efecto, desde su llegada a los Estados Unidos, sus
gestiones apenas le permitieron sobrevivir. La Liga y él mismo
esperaban de los católicos norteamericanos un gran apoyo
económico, pero los obispos no estaban dispuestos a mezclarse en
levantamientos armados. El obispo de Galveston le ayudó con diez
billetes de diez dólares para sus gastos más inmediatos; con otros
–relata Bailey– consiguió también cantidades irrisorias: veinte,
treinta, cincuenta dólares. El prelado de Boston, por su parte, le
sugirió abandonar el proyecto de la Liga y buscarse un trabajo, le
negó cualquier ayuda económica y le ofreció recomendarlo para
conseguir un empleo.
Otro de los propósitos para los que había sido enviado
fue el de explorar una alianza estratégica con el general Enrique
Estrada, quien había sido secretario de Guerra con Obregón y
se encontraba exiliado por haber participado en la rebelión
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delahuertista. La Liga tenía noticias de que preparaba una gran
expedición armada con el apoyo del felicismo y de un gran
número de expatriados que estaban disgustados con el gobierno
de Calles. El acercamiento con Estrada no se dio sencillamente
porque, antes de que Capistrán se reuniera con él, este había
sido hecho prisionero en Estados Unidos por violar las leyes de
neutralidad.
Entre tanto, la Liga continuaba los pasos para convocar a
un levantamiento armado general por parte de los católicos que,
a nivel de algunas localidades, ya se habían levantado contra el
gobierno de Calles. Así, en noviembre obtuvo del episcopado
el compromiso de no condenar el levantamiento armado, si se
optaba por este como último recurso y, a pesar de hallarse en
Estados Unidos, Capistrán fue designado general en jefe del
levantamiento. Años después, el propio Capistrán reconocía la
precipitación e irresponsabilidad con que se había actuado:
Mi sorpresa por el acuerdo de ir al movimiento armado se
explica por estos antecedentes: un grupo de dirigentes de la
juventud católica jefaturada por mí, habíamos sostenido desde
cuatro o cinco años la conveniencia de prepararnos en todos
los aspectos –físico, moral y económico– para la emergencia
de tener que acudir a las armas en una acción no política, sino
defensiva de la libertad religiosa. La acción anticatólica de
un régimen profundamente lastimado con los católicos por
los errores políticos cometidos por estos antes y después de
la injusta caída de Madero, culminó en la época de Calles.
Esa culminación la vimos venir los jóvenes desde lejos. Por
eso pugnábamos por una preparación adecuada para una
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defensa adecuada. Nunca se nos hizo caso. Por el contrario,
se nos tildaba de inquietos, de ambiciosos, de descentrados, se
nos atribuía gran peligrosidad, imputándosenos tener planes
políticos a los que era ajena la Iglesia, y no objetivos en defensa
de su libertad, cosa a la que no somos ni podemos ser ajenos
los católicos. Con esos antecedentes me pareció un enorme
disparate resolver, de buenas a primeras, ir a la “resistencia
armada”.

Aunque no en masa, como esperaba la Liga para los
primeros días de 1927, diversos grupos de católicos se fueron
levantando en armas, especialmente en el occidente del país, con
muy pocos medios materiales. De poco les servía a estos tener
nombrado un comandante en jefe que luchaba por sobrevivir en
el extranjero, por lo que, a mediados del año, Capistrán dejó de
ser el jefe del movimiento sin haber realmente llegado a ejercer
nunca esa jefatura.
A pesar de su escasa participación, al menos directa, en el
movimiento armado, así como de la explicación que da él mismo
sobre el papel que jugó, no faltan acusaciones en el sentido de que
“la Liga se había lanzado a la defensa armada por un verdadero
engaño de Capistrán Garza a sus directores en México”. Esto
era así, a juicio de sus acusadores, porque no se contaba con los
recursos necesarios para emprender una campaña en condiciones
de éxito, justamente lo que él mismo Capistrán afirma haber
esgrimido ante los directores de la Liga.
Si ya antes había pasado penurias económicas, a partir del
momento en que se deslindó de la Liga, su situación se agravó y
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vivía de lo que buenamente podía conseguir con sus colaboraciones
en periódicos dirigidos a los mexicanos en el exilio. En agosto de
1929, le escribía al arzobispo Orozco y Jiménez:
Me es grato por la presente manifestarle que he recibido a mi
entera satisfacción la cantidad de $500 dollars, que V. S. Ilma.
ha tenido la amabilidad de prestarme para mi negocio, y debo
hacerle presente mi agradecimiento por tan señalado servicio.
Además, quiero hacer constar que en el plazo de seis meses, a
contar de la fecha, cubriré a V. S. Ilma. la cantidad indicada.

Quizá porque esto le molestaba tanto cada vez que se le
acusaba de haber dilapidado el dinero de la Liga y el que había
recibido de los católicos estadunidenses.
Carlos Blanco Ribera, quien fuera compañero de lides y
admirador de Capistrán, piensa que su fracaso en Estados Unidos
se debió a la falta de una sólida preparación humanística que él
entreveía en René:
Desgraciadamente Capistrán no había desarrollado entonces
su talento político al nivel de sus capacidades, de allí que
al lado de los golpes de grande altura tuviera verdaderas
trivialidades. Y si se hubiera nutrido con pasión y constancia
con los textos clásicos de los grandes políticos y oradores de
todos los tiempos y de hubiera dado una preparación intelectual
universal adecuada, René habría abierto un surco luminoso en
nuestra historia.

Independientemente de la mayor o menor validez
de esta apreciación, una afirmación de este autor que está
probada por los hechos es que hubo un antes y un después en
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el papel de intermediación de la Liga ante los diferentes actores
norteamericanos, pues en los días en que el representante de los
cristeros fue Capistrán, se mantuvo la esperanza viva de que
algo se podría obtener de los vecinos del norte, pero cuando
fue relevado de su cargo “esta representación cayó en manos de
algunas figuras borrosas y se hundió en un verdadero pantano por
la inmovilidad, el color gris y la insignificancia”.
5. Cambio de mentalidad y regreso a México
Al igual que el viaje de rectificación al que había sido llevado por
la fuerza en el periodo carrancista, ahora el destierro le serviría
para entender mejor a las personas que no compartían sus mismos
puntos de vista: “En la escuela del destierro aprendía lo que nunca
hubiera podido enseñarme, ni nunca me enseñó, la Universidad.
La perspectiva que el pasado y el presente ofrecen desde país
extraño. El panorama histórico que se observa desde fuera de la
patria, al margen de las pasiones vividas. Los afectos creados no
al calor, sino al frío glacial de la expatriación, con militantes de
otras ideas –también en desgracia– son la mejor de las cátedras y
la más auténtica enseñanza teórica y experimental”.
Su regreso a México lo hizo sin prisas, sin embargo, a
partir de 1931 comenzó a hacer gestiones ante el servicio exterior
mexicano para ver cuándo podría darse el momento oportuno.
Es verdad que, a inicios de los años treinta, su situación general
había mejorado y había alcanzado “una cierta reputación y status
en San Antonio”. En diversos escritos, Capistrán ha mencionado
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que su destierro duró once años, por lo que podemos situar su
reingreso alrededor del año 1938.
A inicios de los años cuarenta, encontramos a Capistrán
establecido nuevamente en México y colaborando con el periódico
Novedades, del que llegó a ser director. En esos momentos, se
encontraba física y emocionalmente separado de los que habían
sido sus correligionarios en la Liga, mas no así de los de la ACJM.
Con la jerarquía católica guardaba una respetuosa distancia, pero
de esta década existe una correspondencia cordial con el arzobispo
Luis María Martínez.
En su carta a Rius Facius de 1959, Capistrán resalta su
dedicación al periodismo:
Soy periodista de profesión. Durante cuarenta años he hecho
una incesante defensa de la Iglesia contra todos sus enemigos
de dentro y de fuera. En “La Prensa”, de San Antonio, Texas;
en “La Opinión”, de Los Ángeles, California; en “Diario de
la Marina” y “El País”, de La Habana. En la dirección de
“Novedades”, de “Prensa Gráfica” y de “Atisbos”, en México.
Y en gran número de periódicos mexicanos y extranjeros en
los que he colaborado, incesantemente he hecho labor católica,
firmemente católica, inquebrantablemente católica. Solo que
esta labor de cuarenta años ha modificado sus cauces, por las
experiencias adquiridas y las observaciones realizadas.

Esos cauces distintos de defender a la Iglesia católica tenían
que ver con su cambio de perspectiva en relación con la ideología
revolucionaria, de la que había sido acérrimo crítico y ahora la veía
completamente imbuida de principios cristianos. Muchos de sus
artículos publicados en Novedades, Prensa gráfica, Atisbos y El
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Universal, dan fe de la defensa que hacía de cómo la Revolución
mexicana se hallaba permeada de principios cristianos.
6. Un converso a la ideología revolucionaria
Sus primeros pasos en la arena pública, como se ha visto, lo
sitúan en el ala más encendidamente contrarrevolucionaria.
Así se observa, por ejemplo, en un discurso pronunciado con
ocasión del Primer Consejo Federal de la ACJM en 1922, en el
que René arengaba a las masas de jóvenes católicos, como era
su costumbre, con palabras que desde que había comenzado su
activismo político en 1913 no habían cambiado mucho:
Sesenta años de liberalismo que parecía haber penetrado hasta la
médula del pensamiento nacional; la obra de descristianización
planteada durante la Reforma por Juárez y continuada
habilísimamente después, había logrado suprimir casi
completamente toda manifestación pública de vida religiosa y
había matado, al parecer para siempre, todo esfuerzo viril y toda
orientación definida; el catolicismo fue bárbaramente batido
en brecha, se le arrojó de la vida pública, se le excluyó de la
calle, se le hizo refugiarse en el interior de los templos y esto,
como un favor especialísimo, como una migaja de libertad que
la tiranía del liberalismo se dignaba conceder desde la cúspide
de su satánica soberbia; ser católico en aquellos tiempos y
serlo sobre todo fuera de su casa, era algo que no encajaba bien
dentro de aquel cuadro, cuyo marco lo hacían la depravación de
los unos y la cobardía de los otros.

Este tópico de que la mayoría de los católicos por
cobardía no participaban en política ha sido recurrente en quienes
simpatizan con la idea de ver agrupados a los católicos en un
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partido oficial u oficiosamente católico con una intervención
mayor en la vida pública, supuestamente con el fin de permear las
leyes y la vida de la sociedad del pensamiento social católico. Por
eso, desde esa óptica particular, Capistrán también denunciaba en
ese mismo discurso:
Para tomar parte en la cosa pública del país, los católicos tenían
que poseer una doble personalidad y vivir una doble vida: ellos,
allá en el fondo, pero muy en el fondo de sus conciencias,
podían conservar y mantener su fe, el régimen liberal no se
metía con eso y respetaba el santuario de sus conciencias, con la
condición de que esas conciencias no fueran tan exigentes que
quisieran inmiscuir sus ideas y sus creencias y sus principios
en los asuntos públicos que venían a ser como patrimonio
exclusivo por derecho propio, del sacrosanto liberalismo; y así,
si un católico era honrado con un puesto en la administración,
por regla general tenía que despojarse de su catolicismo a la
puerta de su casa para poder transitar por las calles en calidad
de gobernante.

Más todavía que las palabras con las que fustigaba a los
católicos que no participaban en el terreno de la política, eran las
que usaba para describir la Revolución como una suma de todos
los males que podrían reunirse en un solo evento histórico:
Sobrevino el desastre; puestas las causas tuvieron que seguirse
inevitablemente los efectos; la Revolución estalló, volcando
todo lo malo, todo lo corrompido que se había formado al
amparo protector del liberalismo y con la complicidad de
su régimen. Querían un pueblo sin Dios y sólo consiguieron
algunas hordas de bandidos; querían una nación sin religión,
una patria sin historia, una civilización sin moral, y no tuvieron
sino el desastre, el fracaso, la caída.
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En años de relativa paz, pues en abril de 1922 el país era
gobernado por Obregón sin siquiera intentar la aplicación de
los puntos más álgidos de la Constitución de 1917, Capistrán
arremetía contra la Revolución como si en esos días hubiera ya
estallado la persecución de Calles y sublimaba la participación de
la ACJM en la lucha contrarrevolucionaria:
La Revolución, que no es, en suma, sino el liberalismo
desembozado, el sectarismo en toda su crudeza, el “non
serviam” en toda su soberbia; la Revolución, que no es, en
suma, sino el Estado sin Dios, vino tan brutalmente a sacudir
los espíritus, quiso tan bárbaramente extremar la tiranía,
intentó de tan odioso modo ahogar a la Iglesia, que todo lo
que quedaba de fuerza viril y de espíritu cristiano, vigorizado,
robustecido y templado a los golpes del dolor y del sufrimiento,
surgió encendido de amor a Cristo, y surgió principalmente ahí
donde era menos creíble, ahí donde más rudamente se le había
combatido, ahí donde más completo parecía el naufragio: en la
juventud. Tal parece que la Providencia quiso hacer patente y
clara su intervención y señalar el camino.

Sin embargo, años después escribiría algunas ideas
en las que rectificaba completamente esta posición y llegaba
a descalificar como mentiras y prejuicios malévolos sus
afirmaciones anteriores:
No es la fuerza de la verdad, sino la fuerza que el tiempo
otorga a las mentiras, sustentadas durante muchos años como
verdades, lo que hace sumamente difícil arrancar desde la
raíz tantos juicios y prejuicios equivocados, malévolos y
destructivos que han mantenido a México, en el orden de las
ideas y de los hechos, partido en dos bandos irreconciliables
y en dos concepciones opuestas de nación, haciendo cada
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uno de esos bandos su parcela de patria, su predio nacional
privado, su coto propio, con un ideario particular y hasta con
dos olimpos sagrados en donde encasillan unos y otros a sus
dioses exclusivos. Y lo más doloroso del caso es que quienes
son dioses en un olimpo, son demonios en el otro.

A simple vista, es una crítica muy seria al bando radical
en el que militó por una quincena de años. La rectificación tiene
más valor viniendo de alguien que hasta hacía tan poco tiempo
había sido un convencido partidario de esa lucha y esa postura
antagónica, de esa descalificación a todos los que no pensaran en
la misma línea que él y sus correligionarios. Sin duda, muchas
cosas habían cambiado en su forma de percibir la realidad del
país, lo que no había cambiado tanto era la vehemencia con la que
defendía su postura y la forma apasionada en que demolía a sus
adversarios. También permanecieron siempre en sus afirmaciones
su rechazo a los sistemas políticos originados en las ideas de
Marx, esto es, al socialismo y al comunismo en cualquiera de
sus formas, así como su antipatía por el presidente Calles y su
régimen, al que habría de concebir como una deformación del
verdadero espíritu revolucionario, imbuido este, según su nueva
forma de ver las cosas, de la caridad cristiana y de sus aspiraciones
más elevadas de justicia social, lo cual, por otra parte, no siempre
ha sido practicado por los católicos:
No siempre la doctrina social católica ha sido aplicada en
la práctica por los mismos católicos. Más frecuentemente es que la
profesemos en teoría y la neguemos en los hechos. La Revolución
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Mexicana, imponiendo a latigazos la tesis social católica, cometió
ciertamente muchos desmanes; pero a ese precio la hizo operante, la
hizo realidad.

Así, para Capistrán, no cabía duda que las principales
reformas sociales promovidas por la Revolución, eran de matriz
católica: “Los revolucionarios fueron, por instinto, los brazos
ejecutores de la doctrina de Cristo que desgraciadamente había
caído en el vacío de un catolicismo intrascendente”.
Hacía el mismo reproche al catolicismo internacional: “Si
los católicos de su tiempo hubieran secundado en la acción práctica
la doctrina formulada por León XIII, no habría comunismo en
el mundo y en México no habría sido necesaria la Revolución,
con toda su rudeza y toda su crueldad, para que los católicos
entendiéramos que León XIII tenía razón”.
De ahí que, a su juicio, todas las diferencias que en los
años posteriores a la Revolución se habían venido dando entre
católicos y revolucionarios, tenían su origen en cuestiones de
forma, más que de fondo, o bien en posturas preconcebidas
que no se abrían a la verdad: “En política, como en todo, es
muy saludable defender la verdad, a condición de que primero
se conozca la verdad”. No les faltaba a sus argumentaciones la
ironía y la contundencia que siempre había utilizado: “Más que
en ninguna otra materia, en política es necesario saber leer y
escuchar. Porque hay quienes, cuando leen, lo único que asimilan
son los márgenes y los índices”. De ahí es de donde viene la
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terrible confusión entre lo que es accidental y lo que no: “La pugna
–a veces sangrienta– establecida entre la Revolución Mexicana y
el catolicismo, se debió a causas políticas mucho más que a tesis
doctrinarias. Es decir, se produjo por motivos transitorios y no
permanentes, accidentales y no esenciales”.
Un claro ejemplo de esto último fue el problema que
se suscitó en el gobierno de Calles originado, a juicio de
Capistrán, en la falta de tacto político de este y del grupo que
lo seguía: “El callismo fue la conclusión lógica de dos posturas
ilógicas. La de los revolucionarios radicales y la de los católicos
conservadores”. A estos últimos, con su actitud intransigente,
el callismo les dio
la gran oportunidad para rehacer su vida cívica, para purgar
por las propias culpas, para volver por los fueros de la dignidad
ultrajada, y para demostrar al pueblo y a los revolucionarios
mismos, que los católicos, a su vez, son capaces de tomar en
sus manos la bandera libertaria de aquella.

Los que en aquella coyuntura tomaron las armas, no
hicieron otra cosa que retomar los principios que inspiraron la
Revolución: “volvimos a la sangre de Madero, ultrajada por
Huerta y por Calles, y dimos a la Revolución un contenido
casi divino” “En nombre de los mismos ideales libertarios de
la Revolución, los cristeros se rebelaron contra Calles. No lo
hubieran hecho contra el porfirismo, [pero] la Revolución había
revelado algo que los católicos parecíamos tener en el olvido: que
la libertad es preciso conquistarla”.
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�Juan González Morfín

Si bien es verdad que en algunas de estas afirmaciones
resuena la emotividad propia de sus primeros discursos, hay que
aceptar que, como él mismo lo admitía, su pensamiento había
evolucionado hacia una visión sincrética –quizá demasiado– del
catolicismo y los ideales revolucionarios: “La fe católica y la
Revolución Mexicana son las dos antorchas inextinguibles que
iluminarán el porvenir si sabemos conjugar constructivamente
esos dos hechos concretos, profundamente incorporados en el
alma y la historia nacionales”. Ya anteriormente, había escrito a
Rius Facius en esa misma línea:
No hay razón doctrinaria ni táctica para perpetuar la
pugna irreconciliable entre la Iglesia Católica y el régimen
revolucionario mexicano. Esa pugna se mantiene por intereses
políticos disfrazados de amor a la Iglesia y tratando de utilizar
esta con perjuicio evidente para ella.

Esta postura sincrética le llevó a constantes enfrentamientos
–que no evadía–, con intelectuales y columnistas, tanto del bando
católico como del revolucionario. Con los primeros, son célebres
sus diatribas con Jesús Guiza y Azevedo, quien para refutarlo
le dedicó un libro completo. Quedan para trabajos posteriores
esas controversias, pues no forman parte del objetivo de esta
investigación.
El cambio de posicionamiento de Capistrán se dio en
el contexto de un reacomodo en las relaciones entre el Estado
mexicano y la jerarquía católica. Un modus vivendi pactado en 1929
y que, de hecho, no sería sino hasta el gobierno de Ávila Camacho
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�René Capistrán Garza: el contrarrevolucionario mexicano

que comenzara a plasmarse de lleno en un doble compromiso: por
parte del gobierno, la no aplicación de las leyes que obstaculizaran
la labor de la Iglesia; por parte de jerarquía, la desautorización,
cuando no condena, de los actores católicos que buscaran servirse
de la religión para lograr cambios políticos a través de la resistencia
armada. En estas circunstancias, mientras que un grupo de ex
miembros de la Liga fundó en 1940 una agrupación llamada
“Integrismo Nacional” para desde ahí seguir combatiendo lo que
consideraban serias amenazas para la religión católica, Capistrán
Garza marcó su distancia e inició, justo en este tiempo, un camino
distinto que lo llevó a segregarse de la mayor parte de sus antiguos
correligionarios. Un camino también diferente al acomodo que
la jerarquía católica había optado por razones de practicidad –o
de imperiosa necesidad– a las políticas gubernamentales, pues,
en el caso de Capistrán, no fue el cese de la beligerancia de los
gobiernos cada vez más conservadores emanados de la Revolución
lo que gestó su transformación, sino sobre todo un convencimiento
profundo de que las tesis que tanto la Revolución como la Iglesia
católica postulaban en materia social estaban hermanadas.
Consideraciones finales
Los escritos autobiográficos, entre ellos, cartas como la que
escribió a Rius Facius en 1959, nos permiten conocer a fondo
las motivaciones de René Capistrán Garza, tanto en su etapa
de contrarrevolucionario como en la de “armonizador” de los
principios católicos con aquellos de la Revolución.
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En ellos, muchas veces se encuentran pasajes de autocrítica
en los que reconoce algunos errores y los atribuye, en parte, a
su juventud. Por ejemplo, a propósito de su nombramiento como
jefe civil del movimiento cristero y embajador plenipotenciario
de la Liga y ante la jerarquía y el gobierno de Estados Unidos,
señala: “Mi error y responsabilidad gravísimos consistieron en
haber cedido, por vanidad y amor propio a las instancias de la
Liga para que aceptase las dos decisiones”.
La crítica que hacía a las posturas extremistas de algunos
grupos contrarrevolucionarios, a partir de su transformación en
un decidido defensor de la Revolución, tiene el mérito, si cabe
esta expresión, de ser hecha por alguien que fue primeramente un
convencido sostenedor de esos postulados.
Su admiración por la Revolución, por otro lado, parte,
según explica él mismo, de que esta fue capaz de implantar en la
sociedad los postulados cristianos en materia de justicia social,
aunque haya sido a fuerza de latigazos.
Su acercamiento a los planteamientos revolucionarios y
su afán de mostrar la afinidad de estos con la doctrina católica,
no obstante su intención de aproximar a las partes en pugna, no
fue bien recibido por sus antiguos correligionarios y por un gran
número de católicos que, durante años, siguieron viendo trasfondos
socialistas y ateos en todo lo que se llamara revolucionario y, en
René, simplemente a un traidor, cuando no a un vendido. Quizá
su fracaso para obtener ese acercamiento se debió, en buena parte,
a los métodos que utilizaba para fustigar a quienes no compartían
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�René Capistrán Garza: el contrarrevolucionario mexicano

su nuevo punto de vista, esto es, la exposición apasionada de sus
argumentos y el modo poco empático de referirse a sus adversarios
que, por otro lado, eran los mismos métodos que antaño había
empleado para atacar la Revolución.
Con todo, algunas de sus apreciaciones en torno a lo que
realmente originó una pugna de tanto tiempo entre el Estado y
la Iglesia católica, son especialmente rescatables para evitar en
lo sucesivo ese tipo de enfrentamientos, esto es, no dar un peso
inconmensurable a situaciones que son pasajeras y accidentales,
sino privilegiar el camino del diálogo, mejor que buscar tensar la
situación hasta el punto de que el contrario tenga que rendirse. Un
legado que permanece vigente.
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�Desterritorialización de la costa quintanarroense:
el caso de Playa del Carmen
De-territorialization of the Quintana Roo coast:
the case of Playa del Carmen
Miguel Pinkus Rendón
Centro Peninsular en Humanidades y Ciencias Sociales
CEPHCIS-UNAM
https://orcid.org/0000-0002-2839-9610

Ashantti Vereniss López Niquete

https://orcid.org/0009-0002-3532-1907

Abril Monserrat Gonzalez-Ku

https://orcid.org/0009-0006-5339-8536
Recibido: 31 de agosto de 2024
Aceptado: 19 de diciembre de 2024

Resumen: El territorio de Quintana Roo, México desde 1902 (fecha
de creación), ha sido artífice de una gama de acontecimientos que han
repercutido en la apropiación, uso y manejo de los bienes comunes
naturales que tienen en su interior. Es por ello, que el presente artículo se
aboca a analizar cuáles han sido las variaciones políticas, socioculturales,
económicas y cómo éstas han impactado en la conformación del paisaje
y la transformación en el vínculo con los bienes comunes naturales.
En particular se analiza el caso de Playa del Carmen como ejemplo de
lo sucedido en la costa oriental del estado. En este sentido, se puede
vislumbrar que en las seis primeras décadas del siglo veinte la dinámica
económica giraba en torno a la utilización de los elementos naturales
maderables o no maderables (corte del chicle) sea por particulares,
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�Miguel Angel Pinkus, Ashantti Niquete y Abril Gonzalez-Ku

compañías explotadoras, ejidos o colectivos de estos. A partir de
principios de los años setenta se da un cambio abrupto, que es cuando
la política pública federal promueve al turismo como eje conductor del
sistema económico, tomando en un primer momento a Cancún como
polo de desarrollo y posteriormente a finales del siglo XX a la Riviera
Maya, lo que conlleva a un crecimiento urbano, cambios de uso del
suelo y tenencia de la tierra. Este estudio pretende dar un panorama de
la desterritorialización de las comunidades costeras desde la historia
ambiental y oral.
Palabras clave: Quintana Roo, Territorio, Ejidos, Turismo.
Abstract: Since 1902 (date of creation) Quintana Roo, Mexico territory
has been the architect of a range of events that have had repercussions
on the appropriation, use and management of the natural commons
within it. For this reason, this article focuses on analyzing the political,
socio-cultural and economic variations and how these have impacted
the landscape and the transformation of the link with the natural
commons. In particular, the case of Playa del Carmen is analyzed as an
example of what has happened in the eastern coast of the state. In this
sense, it can be seen that in the first six decades of the twentieth century,
the economic dynamics revolved around the use of natural timber and
non-timber elements (gum cutting), whether by individuals, exploiting
companies, ejidos or their collectives. At the beginning of the 1970s,
there was an abrupt change, when federal public policy promoted
tourism as the driving force of the economic system, first in Cancun and
then in the late 20th century in the Riviera Maya, which led to urban
growth, changes in land use and land tenure. This study aims to provide
an overview of the deterritorialization of coastal communities from an
environmental and oral history perspective.
Key words: Quintana Roo, Territory, Ejidos, Tourism.

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�Desterritorialización

Introducción
El sureste de México ha atravesado una serie de reconfiguraciones
a través del tiempo, no solo hablando de la parte de división
política, sino también desde la perspectiva paisajística,
sociocultural y socioeconómica. Desde la creación de Quintana
Roo como territorio a principios del siglo XX, proveyó varios
acontecimientos sociopolíticos a nivel regional y nacional
(revolución mexicana) que dieron una dinámica de pertenencia
del territorio y del entorno que en él se encontraba. Tales como
la fundación del territorio, luego la reincorporación a Campeche
y Yucatán, para finalmente casi a mediados del siglo XX, la
designación como estado de la República Mexicana.
En este sentido, el territorio de Quintana Roo ha tenido
cambios importantes en cuanto a los bienes comunes naturales1
y aprovechamiento de sus alrededores, cabe señalar que en sus
inicios como entidad federativa contaba con una alta diversidad
biológica y baja concentración poblacional humana, misma
que paulatinamente ha cambiado en poco más de un siglo, pero
incrementándose aceleradamente en las últimas décadas y con
mayor medida las costas quintanarroenses.
Es por ello, que en el presente trabajo se pretende dar
cuenta de los cambios enfrentados en el espacio-territorio
1

Se utiliza Bienes Comunes Naturales (BCN) y no Recursos Naturales pues la noción de los BCN se opone a la visión utilitarista de los elementos y servicios naturales
para apostar a una revalorización y apropiación de los bienes que conforman los territorios (Ivars, 2013). Sin embargo, en la lectura de este texto se hace uso del concepto
de Recursos Naturales solo en las citas textuales o cuando se trata del análisis desde la
lógica mercantilista para contrastar las reflexiones.

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�Miguel Angel Pinkus, Ashantti Niquete y Abril Gonzalez-Ku

quintanarroense, poniendo como ejemplo la costa central del
estado, particularmente la población de Playa del Carmen en los
últimos 70 años. En el cual se recurrió a analizar cuáles han sido
las variaciones políticas, sociales, socioeconómicas, y cómo éstas
han impactado en la conformación del paisaje y la transformación
en el uso de los bienes comunes naturales.
Para conseguir esta meta, el trabajo se abordó desde tres
diferentes aspectos de obtención de información: a) Se abocó a
la tarea de recopilar las primeras fuentes de manera diacrónica,
para explicar el proceso de las políticas públicas que incidieron
en la segmentación de las actividades productivas, así como la
adquisición y usufructo de los bienes comunes naturales del
territorio. b) Se realizó la búsqueda de cartografía histórica (física
y digital) para dar cuenta de la tenencia de la tierra, poniendo
énfasis en los cambios que se favorecieron durante la repartición
agraria y a raíz de las modificaciones del artículo 27 constitucional.
C) Finalmente, para conocer de primera mano la historia oral de
los pobladores de Playa del Carmen, respecto a la percepción del
cambio territorial que experimentó la otrora ciudad en las últimas
décadas, se llevaron a cabo talleres de mapeo participativo, así
como entrevistas semiestructuradas con personas nativas del
lugar o que tengan varias décadas de habitarlo.
Conformación del territorio Quintanarroense
No se puede entender la dinámica del sur de México, sin explicar
un poco los sucesos ocurridos a mediados del siglo XIX, es decir,
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�Desterritorialización

la Guerra de Castas. La cuál no sólo trastocó el tejido social que
se vislumbraba dada la opresión hacia los mayas en la Península
de Yucatán, y que se cristalizó en 1847, amén que durante la
colonia ya habían ocurrido varias rebeliones por las precarias
condiciones en que éstos se encontraban. Lo que forzosamente
conlleva a transformaciones socioculturales en la gente originaria
y/o que se ha ido estableciendo en la línea del tiempo.
Según lo escrito por Navarro (1968, 1976) “los criollos
utilizaron desde la represalia de privar a los indios de los derechos
que les habían concedido en la constitución de 1841 hasta
prohibirles el uso de las armas, concentrarlos en determinadas
localidades, obligarlos a recibir instrucción religiosa y, cuando no
bastaran los consejos, corregirlos según su índole y costumbres”.
Por ello, para luchar por derechos humanos y políticos se dio
una rebelión en contra del grupo del poder, como reacción, el
gobierno en turno que no solo deseaban acabar con la revuelta
sino con visión a que se apoderaran de la Península, invitaba a
extranjeros a contribuir en la misma.
En esta sublevación se pudo observar una segmentación
del territorio, que no solo aplicaba a lo humano, en donde, en
las ciudades de Mérida y Campeche se asentaron las poblaciones
mestizas y la blanca, en tanto que en la parte oriental de —en
ese entonces Yucatán —se establecieron las comunidades mayas.
Aunado a ello, mientras en la parte que habitaron los primeros era
principalmente de selva baja caducifolia, en tanto la colonizada
por los indígenas se configuraba por selvas medianas y altas con
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una alta humedad en lo conocido como “montaña”, lo que le daba
acceso a multiplicidad de bienes comunes naturales para utilizar
(Villalobos 2006).
Cabe señalar que previo a la guerra, desde la época
colonial, se había dado la explotación de maderas tales como
el Palo de Tinte Haematoxylum campechianum en las zonas
bajas inundables, mientras que el Cedro Cedrela odorata, y
la Caoba Swietenia macrophylla en las zonas selváticas, todas
ellas sumamente apreciada en Europa, tanto así, que la piratería
en el Caribe y puntualmente en las costas Quintanarroenses fue
contemplado desde siglos anteriores. En este sentido, y volviendo
al conflicto, la explotación de madera continuó siendo importante,
ya que, durante este se dio una asociación estratégica entre los
rebeldes mayas y la Honduras Británica (Belice), en la cual, los
primeros dejaron que los británicos explotaran regiones de la
selva bajo su protección, mientras que les dotaran de insumos
para la guerra, así como otras materias provenientes de la Gran
Bretaña. Cabe señalar, que, durante el período en cuestión, en
algunas regiones del territorio se daba una triple explotación
forestal. Por un lado, los mayas rebeldes del sur y oriente, una
segunda por las empresas colonizadoras (Compañía Colonizadora
de Faustino Martínez y Compañía Colonizadora de la Costa
Oriental de Manuel Sierra Méndez) y una tercera por los ingleses
que rentaban las tierras de uso, en varias ocasiones, pagando los
terceros a los dos primeros por una misma extensión territorial
por el conflicto armado.
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La cruenta lucha duró poco más de 50 años, con una
gran cantidad de caídos de ambos lados, y, como una medida de
Porfirio Díaz se divide la Península de Yucatán en dos Estados
(Campeche y Yucatán) y un naciente territorio, Quintana Roo
(Figura 1).
Quintana Roo se creó con la zona que desde más de medio
siglo atrás estaba ocupada por los mayas rebeldes y en la que
el Estado de Yucatán no ejercía de hecho jurisdicción política y
administrativa. Prácticamente, el decreto del 24 de noviembre
de 1902 que creó el Territorio Federal de Quintana Roo, no
hizo sino darle carácter constitucional de Territorio Federal a
una región que desde 1848 se sustrajo del poder político del
Estado de Yucatán (González Duran 19742 en Macías 2002).

No obstante, Macías (op cit.) sostiene que hubo más
variables a considerar para dicho decreto. Por un lado, dado
que los mayas orientales solo ocuparon parte del territorio
mencionado (Tulum hasta el río Hondo), quedando fuera la
parte norte, la cual, ya era controlada por empresas particulares
establecidas, incluyendo las islas Mujeres y Cozumel, bajo
oligarquías que hacían explotación forestal. Por otro lado, dado
que la comercialización y flujo económico se daba por la parte
marítima a consecuencia de los pocos caminos terrestres que
existían, era imprescindible tener un control fiscal de todas las
transacciones que se llevaron a cabo en los principales nodos de
embarcación y puntos prioritarios del territorio.
González Durán, Jorge. 1974. La rebelión de los mayas y el Quintana Roo
chiclero. Mérida, Yuc. Dosis, 80 p.
2

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Figura 1. Proyecto de límites entre el Estado de Yucatán y el territorio de
Quintana Roo (1904). Tomado de Mapoteca Manuel Orozco y Berra 2024.

Árboles y maderas
La geografía de Quintana Roo nos demuestra que más del 80 %
del territorio presenta una gama de tipos de selvas con gradientes
tanto de altitud (5 hasta 40 m) como de la caducidad que tiene
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las hojas en el follaje durante el año (caducifolia a perennifolia),
lo cual representa una alta diversidad de especies de plantas y
otros organismos. En este sentido, y como ya ha sido mencionado
anteriormente, la explotación de la madera en el territorio
quintanarroense data de siglos anteriores, en donde cuadrillas de
personas entraban en las selvas para extraer grandes cantidades
de árboles maderables y no maderables, es decir, de troncos que
servían en la construcción de casas (diferentes especies) u objetos
de valor (cedro y caoba), o aquellas cuyo producto sea derivado
de las plantas (tintes).
Al respecto, el corte de los árboles fue socorrido tanto
por los pobladores de los alrededores del monte, los mayas
rebeldes, como por los vecinos de la Colonia Británica, pasado
por las empresas Colonizadoras de diferentes, hasta los nuevos
ejidatarios cuando se da el reparto de las tierras en los gobiernos
del general Lázaro Cárdenas y Lic. Manuel Ávila Camacho (de
lo que se hablará más adelante). Por lo que la presión sobre los
ecosistemas ha sido constante a lo largo del tiempo, debido a los
desmontes que se hacía durante el corte de las maderas preciosas,
maderables y blandas, así como posteriormente para sacar las
trozas de árboles y enviarlas a los puntos de acopio y envío a
través de los afluentes, cuerpos de agua y el mar. Cabe mencionar
que por mucho tiempo no existieron los caminos terrestres entre
las poblaciones, por lo que la conexión entre sitios era por medio
del agua., e.g. en la costa central de Quintana Roo se trataba de
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�Miguel Angel Pinkus, Ashantti Niquete y Abril Gonzalez-Ku

dejar el producto en la costa para que fuera trasladado a Cozumel
que era un punto estratégico.
La dotación de tierras posrevolucionaria dió pertenencia
a las comunidades mayas ex combatientes de la guerra de Castas
de las selvas que ya habitaban, aunque también otras personas
ajenas al territorio quintanarroense con la finalidad de ocupar un
espacio poco poblado, como veremos posteriormente. Aunque
también siguieron las concesiones de explotación de madera a
particulares. Si bien, la explotación maderera se dió en todo el
territorio quintanarroense, fue más visible en el sur de la entidad
como puede apreciarse en la figura 2, esto relacionado al tipo de
selva alta que contenía ejemplares de cedro y caoba con mayor
tamaño.
La comercialización de la madera por las compañías
privadas era frecuente desde los años 30 del siglo XX, aunque se
intensificó a principios de los 50s por la creación de la paraestatal
(órgano descentralizado de gobierno) Maderas Industrializadas de
Quintana Roo (MIQRO), a la cual se le concedió una concesión de
veintinueve años (González et al. 2007). Como ya se mencionó,
la dotación de tierras le aportó a los pobladores de los ejidos la
posibilidad de vivir mediante el manejo de los bienes comunes
naturales, no obstante, a los ejidatarios se les hizo énfasis que
debían dejar selva para manejar y conservar, contrastando con
lo permitido a los ganaderos y agricultores extensivos (González
op. cit.).
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Figura 2. Flora de la Península de Yucatán. Comisión Colonizadora (1935).
Tomado de Taracena y Pinkus 2010.

Entre 1970 y 1980, el estado de Quintana Roo perdió más
de 500,000 ha de bosques tropicales (la tercera parte de su
superficie forestal hasta 1970). En este periodo se otorgaron
concesiones privadas denominadas, en ese tiempo, Unidades
Industriales de Explotación Forestal, siendo la más importante
la que fue otorgada a la empresa Maderas Industriales de
Quintana Roo (MIQRO) (Ríos-Cortéz, et al. 2012:252).
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�Miguel Angel Pinkus, Ashantti Niquete y Abril Gonzalez-Ku

Habrá que señalar que si bien se dió una explotación de la
madera preciosa sobre todo en la zona sur del estado, también se
continuó ejerciendo presión ilegal de los bienes en otros sitios del
estado, tanto maderables de alta apreciación (cedro y caoba), las
maderas utilizadas para la construcción de casas como para otros
propósitos no maderables (chakté Caesalpinia platyloba, jabín
Piscidia piscipula, chaká Bursera simaruba, chechen Metopium
brownei, tzalam Lysiloma bahamensis, entre otras)3. Sobre todo,
teniendo en cuenta la vasta cantidad de selvas que seguían siendo
terrenos nacionales y que eran susceptibles a ser utilizados.
Según Galletti (1999), con el otorgamiento de la empresa
MIQRO se dio un subsidio al desmonte, en donde la empresa solo
daba una cuota a los tenedores de la tierra pero éstos no tenían un
beneficio al aprovechamiento de sus montes.
Dándose cuenta del impacto que tuvo en el territorio la
tala de madera de manera constante por varias décadas a manos
de la empresas privadas, aunado a la finalización de la concesión
con MIQRO. Se pone en marcha el Plan Piloto Forestal entre
el gobierno de Quintana Roo y algunos ejidos con la finalidad
de tener un aprovechamiento forestal con una visión de largo
aliento sin acabar con los bienes comunes naturales que tenían.
Este plan se efectuó en los municipios de Felipe Carrillo Puerto y
Othón P. Blanco (Rebollar et al. 2002) con el apoyo federal de la
otrora Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos (SARH),
Los nombres en negritas hacen referencia al nombre que se les otorga en
el idioma maya.
3

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�Desterritorialización

cuyos supuestos se encaminaron en que la selva debía representar
un atractivo económico para la población que la habitara, con
la finalidad de que no la destruyera, ya que los propietarios de
los montes debían ser actores de conservación por pertenencia
de capital natural, con miras de una economía forestal comunal
(Galletti op. cit.).

Figura 3. Croquis del ex-territorio de Quintana Roo (1933-1934). Tomado de
Mapoteca Manuel Orozco y Berra 2024.
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Otro producto no maderable que fue ampliamente
utilizado, que su corte data de la época prehispánica y con una
fuerte importancia económica a principios del siglo XX, es el
árbol del chicle (Manilkara zapota). Estos árboles son propios de
diferentes ecosistemas de México, incluyendo selvas, petenes y
dunas costeras, asimismo variando su envergadura dependiendo
de las condiciones físicas y biológicas que tenga.
Esta especie se comenzó a utilizar comercialmente desde
finales del siglo XIX principalmente en el estado de Veracruz
para la obtención de la resina que emanaba de las plantas, aunque
se dieron cuenta las Compañías explotadoras que el territorio de
Quintana Roo tenía una gran densidad de estos especímenes en el
entorno natural, con lo que las miras de explotación voltearon hacía
el sureste mexicano (Ponce-Jiménez 1990). Como consecuencia
de esto se comienza el poblamiento de la zona norte del naciente
estado, aunque de manera paulatina, ya que se daban poblaciones
flotantes migrantes que venían principalmente del vecino estado
de Yucatán “los hombres llegaban sólo durante el periodo de la
explotación del chicle (de junio a febrero), y como no hallaban
condiciones de vida urbana ni otra forma de trabajo (aunque
algunos se dedicaban al corte de maderas de marzo a junio), se
regresaban a su lugar de origen” (Pérez Águilar 2014:196).
Los campamentos chicleros llegaban al lugar señalado
con una buena biomasa de árboles de chicle para su corte,
asentaban pequeños poblados nómadas que incluían tanto a los
cortadores que extraían en precioso látex, con cortes en forma
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de “y”, no tan profundos como para matar a la planta, pero sí lo
suficiente para que salga el líquido, por otro lado las personas que
ponían a calentar el producto colectado, para que disminuyera
su humedad menor al 33% y resumirse para luego colocar la
goma en marquetas de 10 a 12 kg, así también lo capataces de
las principales compañías explotadoras, así como los cocineros
que alimentaban a todos los anteriores (Kawakami 2022). Por lo
que, como señalan algunos autores (Pinkus 2016) en ocasiones se
daba una migración de toda una familia para ir al corte de chicle
en la selva quintanarroense.
Toda la producción de chicle era vendido vía marítima a
los Estados Unidos a alguna de las grandes compañías William
Wrigley Jr. Company, la Beech-Nut Company y la American
Chicle Company. Las dos últimas tenían como subsidiaria en
México a la Mexican Explotation Company (Kawakami 2022).
Para lo que es la costa central de Quintana Roo, desde 1910 se
tenían censos de campamentos chicleros en Isla Mujeres, Tulum,
Playa del Carmen y Cozumel (Pérez Aguilar 2014). Siendo éste
último, el sitio de almacenamiento y exportación del chicle a
través de la Aduana de la isla de Cozumel (Ramos Díaz 1999).
La explotación chiclera inició en Quintana Roo por
empresas particulares con concesiones gubernamentales, no
obstante, se hace mención que en territorios ocupados por mayas
en ocasiones llevaba a conflictos por el usufructo “En 1919 …
un grupo de 6o mayas destrozó el campamento chiclero que
Pardío [Carlos] tenían en Playa del Carmen. Comandados por
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el jefe de la aldea Chumpóm saquearon el lugar“ (Ramos Díaz
1999:178). Es por ello que el gobierno federal buscó una alianza
con los ex rebeldes mayas dirigidos por el general Francisco
May, a tal grado, que incluso hubo reuniones del Gral. May
con el presidente Carranza, dotándolos finalmente a los grupos
indígenas de tierra para la explotación de la goma. Sin embargo,
se dieron nuevas concesiones particulares a personas influyentes
en los gobiernos federal y estatal a finales de los años 20’s con lo
que se reactivó el descontento de los mayas. Lo que llevó a una
serie de encuentros y desencuentros entre representantes de las
diferentes instituciones, las compañías chicleras particulares y los
grupos indígenas que no estaban en una completa homogeneidad
de pensamiento (Kawakami 2022). Cabe mencionar que en este
proceso de producción y mercantilización de la materia prima
para la elaboración del chicle, llevó como consecuencia la
construcción de una red de caminos —habrá que recordar que
casi todo el comercio se realizaba por las vías marinas y venas de
ríos— para tratar de conectar los campamentos chicleros con las
centrales chicleras (Pérez Aguilar 2014).
Todo ello sucede en medio de una gran producción de la
valiosa resina que se continuaba exportando, lo cual persistió en la
década de los 30’s, vislumbrando tanto en la figura 3 con los más
de 90 permisionarios de explotación chicle con comparativas entre
los años 1931 a 1934. Así también, en la figura 4 aparecen tanto
permisionarios como los ejidos con concesión de explotación,
incluyendo al recién formado ejido de Playa del Carmen.
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Figura 4. Carta general del territorio de Quintana Roo. Tomado de Mapoteca
Manuel Orozco y Berra 2024.

La producción de chicle comenzó su debacle cuando
aparece la goma de mascar sintética derivada de polímeros de
petróleo (acetato de polivinilo) en los años de 1950, con lo que se
fue reemplazando paulatinamente en la siguiente década la savia
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del chicozapote tanto por los costos como por la disponibilidad
de la nueva goma. En la actualidad, existen todavía consorcios y
cooperativas que utilizan el chicle derivado del árbol de manera
artesanal.
Reparto de la tierra
Como ha sido señalado en apartados anteriores, previo al
decreto de la creación de Quintana Roo y en sus primeras décadas,
la tenencia de este territorio estaba dividido en los terrenos
nacionales que eran del estado de manera oficial y aquellos que
pertenecían a los asentamientos humanos —habrá que acotar
que durante la rebelión maya, se apropiaron de tierras aledañas
que posterior al conflicto algunas de ellas aún eran posesionarios
las poblaciones rebeldes—. Por lo que el manejo del territorio
básicamente era dado por el gobierno mediante los permisos de
usufructo del entorno (explotación maderera principalmente) a
consorcios, compañías o particulares. No es hasta posterior a la
revolución mexicana, cuando aparece una nueva forma de tenencia
de la tierra, los ejidos y la repartición del área de Quintana Roo.
Según Careaga e Higuera (2011) el reparto de tierras
comenzó con la presidencia de Emilio Portes Gil (1928-1930)
en el sur del estado, el cual dependía de la vocación productiva
para la extensión del dote, sin embargo, debido a la problemática
de extinción jurídica del territorio, los repartos de 1931 a 1935
se hacen a través de los Estados de Campeche y Yucatán,
reanudándose a lo largo de todo el territorio con Lázaro Cárdenas,
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ya como entidad federativa, dentro de los que se incluye al ejido
de Playa del Carmen. Por lo que de 1928 a 1958 se dotó de tierra a
58 ejidos, siendo los gobiernos de Cárdenas y Ávila Camacho los
que fundaron un mayor número, 19 y 22 respectivamente.

Figura 5. Carta registro de Quintana Roo (1944). Tomado de Mapoteca
Manuel Orozco y Berra 2024.
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�Miguel Angel Pinkus, Ashantti Niquete y Abril Gonzalez-Ku

A decir de González et al. (2007) los ejidos fueron formados
aplicando criterios de posesión de la tierra a chicleros y poblados
mayas, así como otorgamiento por criterios forestales para el corte
de maderas principalmente en el sur (420 ha por ejidatario), todo
ello con la finalidad que los grupos pudieran vivir principalmente
del corte de chicle. Aunado a ello se les obligaba por ley a los
ejidatarios a conservar las selvas y manejarlas racionalmente.
En mapas de mediados de ese siglo se puede vislumbrar la gran
cantidad de tierra en manos de los ejidos y gran parte de reserva
forestal (figura 5).
En la costa nororiental se asentaron tres ejidos desde la
primera década de la repartición: el ejido Puerto Morelos en 1936
con 21420 ha, un año después el ejido Playa del Carmen con una
dotación de 22680 ha, en 1938 también se dota de terreno al ejido
de Tulum con 9660, todos ellos con una vocación más encaminada
a la chiclería y como punto estratégico para el almacenamiento
del producto antes de enviarse a Cozumel.
En contraste, la política agraria para las décadas de los
60 y 70’s cambió diametralmente, hacia una mirada agrícola
y ganadera, con fuertes transformaciones de uso del suelo,
repartiendo tierras de 20 ha por ejidatario sin el compromiso antes
dado del manejo considerado del entorno (Gallieti 1999). Como
una respuesta a esta política pública, es que se comienzan a realizar
planes alternos, como se señaló anteriormente en el apartado de
árboles y maderas, buscando una recuperación y preservación de
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las selvas deterioradas con los actores sociales posesionarios de
la tierra y que actuaran en conjunto, en sociedades de ejidos.
En la actualidad, se tiene un registro de que Quintana
Roo posee 279 núcleos agrarios, lo que representa poco más de 2
millones 769 mil hectáreas con 60588 beneficiarios (RAN 2024).
El 59.5% de los terrenos ejidales están asentados en selvas,
contrastando con el 26.3 % que está relacionado a la ganadería,
con pastos naturales o agostaderos.
Un golpe que afectó a los ejidos no sólo en Quintana
Roo sino en toda la república fue la modificación del artículo 27
constitucional y por ende a la ley agraria, desmembrando en muchas
ocasiones a los ejidos y perdiendo de vista el vínculo comunal
que en ellos se daba, más aún con la inserción de programas
de parcelamiento —tal como el Programa de Certificación de
Derechos Ejidales y Titulación de Solares (Procede)— que
otorgaban prácticamente títulos de propiedad y enajenación de
los territorios ejidales a particulares o incluso a empresas, como
sucedió con gran parte de la costa quintanarroense. Esto es lo
que ha hecho que terrenos ejidales hayan sido utilizados para
edificar ya sea hoteles de importantes cadenas internacionales o
inmobiliarias, lo cual está íntimamente relacionado con el boom
turístico. Incluso en últimas fechas, se han hecho expropiaciones
en los dos ejidos costeros relacionados con el Tren Maya, al ejido
de Playa del Carmen se le sustrajeron 59.4 ha, en tanto que al de
Tulum 66 ha (RAN 2024).
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Crecimiento poblacional e impacto turístico
Hasta la década de los años 70 del siglo pasado, el crecimiento
del estado de Quintana Roo había sido de forma paulatina,
siempre dirigida hacia el aprovechamiento de los bienes comunes
naturales, ya sea el corte de madera o la chiclería de forma
particular o de los ejidos o consorcios de éstos, hasta la ganadería,
en donde se realizó un cambio de uso del suelo hacia la parte
agrosilvopastoril, siempre con una vocación de explotación del
entorno. Sin embargo, en la década siguiente la costa de Quintana
Roo se vuelve un nodo fundamental para el modelo de desarrollo
basado en el turismo, ideado como una estrategia de diversificación
y acumulación de capital ante la crisis petrolera. Esto llevó a una
transformación del Estado hacia los principios neoliberales para
facilitar la expansión de dicha actividad económica de la mano
del sector privado. En consecuencia, se invierte en infraestructura
y los esfuerzos se concentran en el desarrollo de los Centros
Integralmente Planeados (CIP’s).
Si bien el gobierno del presidente Gustavo Díaz Ordaz
tuvo la idea de buscar nuevas fuentes de divisas eligiendo
a Cancún como punto de partida del turismo en el sureste
mexicano, se tuvo que empezar desde la búsqueda de mano de
obra (trabajadores chicleros) para el desmonte de la zona hasta
la búsqueda de financiamiento del proyecto hotelero a mando del
Banco Interamericano de Desarrollo, e incluyendo la construcción
del Aeropuerto Internacional de Cancún (Careaga y Bonfil 2011).
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�Desterritorialización

Así pues, es en los años 80 cuando se da un cambio radical
por la continua edificación hotelera de la ciudad de Cancún. El
boom hotelero, no ha parado desde ese entonces y se ha hecho
expansivo hacia el sur de la costa, abarcando zonas conocidas
como la Riviera Maya (Puerto Morelos, Playa del Carmen, Puerto
Aventuras y Tulum) y lo que ahora se conoce como Costa Maya
(Mahaual).
Muchos de estos cambios se han realizado a costa de
territorio ejidal a bajo costo y con un crecimiento poblacional
descomunal, no solo por los hoteles que en estos lugares se han
edificado sino por el personal para soportarlos. Una consecuencia
de la política de desarrollo en los polos turísticos es el rápido
aumento de la población, impulsado por una intensa migración
hacia estas nuevas áreas que brindan oportunidades económicas.
Este proceso va acompañado de un crecimiento urbano
igualmente acelerado, aunque desorganizado y caracterizado por
un alto grado de exclusión, como se ha visto en Playa del Carmen
(Castillo-Pavón y Méndez Ramírez 2017, 101-118).
Como se puede observar en la tabla 1, el crecimiento de
Playa del Carmen fue de forma apresurada desde los años 2000,
lo cual está relacionado con la edificación masiva de cuartos
hoteleros, así como de vivienda para las personas que brindaban
los servicios tanto en esta ciudad como posteriormente en los
complejos hoteleros cercanos que están a lo largo de la costa
quintanarroense.
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Tabla 1
Población municipal y de Playa del Carmen por décadas 4. + Tomado
de COESPO Quintana Roo 2010. *Cozumel era un solo municipio
que incluyó a Playa del Carmen hasta 1993.

Año

Población en
el municipio

Población en Playa
del Carmen

2020

Solidaridad 333800

304,942

2010

Solidaridad 159310

149923+

2000

Solidaridad 63 752

43,613

1990

Cozumel 44903 *

3,098

1980

Cozumel 23 270*

737

1970

Cozumel 12 622*

S/D

1960

Cozumel 7562*

98

Encarnar el territorio: la percepción de los pobladores de
Playa del Carmen
Una de las mayores representaciones que aluden a la conformación
del paisaje y la transformación en el uso de los bienes comunes
naturales son los mapas. Como hemos visto a lo largo de este
artículo la cartografía ha dado cuenta del desarrollo histórico
ambiental de la zona de la costa quintanarroense. Los mapas
suelen ser grandes aliados para sintetizar y presentar información,
Tomado de INEGI Censo de Población y Vivienda 2020, Censo de Población y Vivienda 2010, XII Censo General de Población y Vivienda 2000, XI
Censo General de Población y Vivienda 1990, X Censo General de Población
y Vivienda 1980, IX Censo General de Población 1970, VIII Censo General
de Población 1960.
4

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�Desterritorialización

sin embargo, cada mapa se produce en distintas relaciones de
poder determinadas, ya sean culturales, políticas o sociales. Es
importante mencionar que no son neutros y por esto es difícil
representar la realidad tal cuál la vemos, pues depende de quién
mire. Los mapas suelen representar de una manera gráfica,
ideas homogeneizadas sobre los territorios desde delimitaciones
geográficas hasta elementos del paisaje.
No obstante, existen otras formas de confabular los mapas
más allá de los límites del relato cartográfico elaborado desde
una gráfica monofónica. En este sentido, la elaboración crítica
de mapas desde la pluralidad de miradas es otra forma de narrar
el territorio, esto conlleva a buscar y generar espacios para el
intercambio colectivo de memorias y saberes, se desarrollan
narrativas y representaciones sobre los territorios de maneras
diversas y contrahegemónicas en comunalidad.
Para poder lograr una encarnación común del territorio
es necesario transitar también por dos distintas dinámicas, en un
primer lugar el proceso de desterritorialización pues este considera
“una pérdida de la relación natural de la cultura con los territorios
geográficos y sociales” aunque no necesariamente implica una
pérdida total, (García Canclini, 1989) al perder la agencia o
abandono al territorio sucede al mismo tiempo una búsqueda de
construcción (Herner, 2009: 168) configurando así una segunda
dinámica, el proceso de reterritorialización, este pretende dar cuenta
de “una reinvención social, incidir en los efectos causados sobre las
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formas de vida y las transformaciones en sus identidades con la
finalidad de preservar la memoria histórica en la reconfiguración
de nuevos espacios y generar un mayor desarrollo de la sociedad
en general” (González y Ceballos, 2018).
Con el fin de conocer estos procesos, se propone desde
la investigación cualitativa con un enfoque interdisciplinar
y colaborativo utilizar la técnica del mapeo colectivo para
generar una elaboración crítica de mapas. Como herramienta de
intercambio colectivo, el mapeo se plantea como una práctica de
reflexión en el cual el mapa es el medio y no el fin (Ristler y Ares,
2013). Permite a través de representaciones gráficas, construir
y socializar otras representaciones territoriales, visibiliza otras
dimensiones buscando las memorias que prevalecen y lo que hace
significativos a los territorios para las personas que los habitan
(La Fuente y Hornillo, 2017).
Así pues con el apoyo de esta herramienta buscamos
representar la historia oral de los pobladores de Playa del
Carmen respecto a los procesos de desterritorialización y
reterritorialización que ha experimentado la ciudad en las últimas
décadas para aportar otras miradas, otros entendimientos y otras
construcciones del territorio de Playa del Carmen en colaboración
con quiénes lo han habitado.
El trabajo de campo se llevó a cabo del 28 de mayo al 25 de
junio del 2024 en el municipio de Solidaridad al norte del Estado,
específicamente en la cabecera municipal en Playa del Carmen. La
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�Desterritorialización

indagación sobre las maneras en las que se genera y se manifiesta
lo común en esta ciudad nos llevó a idear una organización
basada en encuentros mixtos: colectivos e individuales. Este
último formato también permite las intervenciones colectivas
en los mapas desde la generación de diálogos e interacciones
gráficas entre participantes, en donde se podrían ligar sus propias
experiencias y memorias sobre el territorio. En este sentido, la
construcción colectiva de conocimiento a través del mapeo fue
nutrido por cada participante desde sus propias percepciones,
saberes, habilidades, historias, recuerdos, emociones y sentires.
Las herramientas utilizadas para dicho mapeo fueron
4 planos urbanos de la localidad de Playa del Carmen a escala
1:1000. La intención era ser intervenidos por un aproximado de 1
a 4 personas por mapa. Cada mapa representaría una década clave
para los fines del presente estudio, es decir, un mapa representaría
el año de 1980, otro 1990, otro inicios del 2000 y finalmente un
mapa para la representación del 2010.
El mapeo fue complementado con un guion de preguntas
nombradas “disparadoras”, las cuales fueron categorizadas
de acuerdo con las metas de este estudio. De tal forma que el
cuestionario se dividió en la categoría de espacio urbano, bienes
comunes naturales y actividades económicas. Estas preguntas
no sólo vislumbraron las categorías de interés, sino también
fueron un apoyo para la orientación de los participantes durante
el ejercicio de memoria en relación a su ambiente físico y
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sociocultural. Asimismo, fueron clave para indagar y dar cabida a
la profundización de sus sentipensares sobre el territorio, puesto
que al ser preguntas semiestructuradas hubo flexibilidad y apertura
para un diálogo activo y para conducir e integrar las narrativas
desde las propias vivencias de los habitantes. Así compartieron
un enriquecido panorama histórico y cultural.
El primer participante clave fue contactado a través de
la red social de Facebook en una robusta y sólida comunidad
activa en el grupo llamado “Recuerdos de Playa del Carmen”.
Dicho participante fue identificado a partir de las descripciones
nombradas en las interacciones con otros usuarios relacionadas a
la temporalidad, los recuerdos evocados y los sentires plasmados.
Este primer contacto fue el vínculo para invitar a un primer
participante ejidatario para el mapa de 1980, a quien se visitó
en la casa ejidal de la localidad, donde a su vez se encontraban
otros ejidatarios quienes se unieron a la actividad, mientras que
otros decidieron solo observar y se unieron para afirmar algunos
recuerdos. Los participantes de los otros tres mapas, 1990, 2000
y 2010, fueron contactados a través de la convocatoria compartida
en redes sociales y de voz en voz. Los encuentros fueron
coordinados de acuerdo a las posibilidades y oportunidades de
cada persona.
En el mapeo colectivo de 1980 participaron dos ejidatarios
originarios de Playa del Carmen. Los participantes siempre se
mostraron emotivos e incluso cada recuerdo fue acompañado de
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un relato histórico. Esto último es valioso, pues fue únicamente en
este mapa en donde se basaron casi en su totalidad en la historia
oral para compartir sus conocimientos sobre el territorio (Véase
Figura 6).5

Figura 6. Cartografía Colectiva de 1980.

Al finalizar la actividad un ejidatario, muy bondadoso, compartió muchas
otras valiosas historias y datos históricos de su infancia y juventud en Playa
del Carmen, los cuales por los objetivos de este estudio no se harán mención.
Sin embargo, esto puede ser una invitación para colaborar en la salvaguarda de
la memoria colectiva de una localidad con un desarrollo turístico desenfrenado
en donde la globalización trastoca a profundidad la identidad territorial haciéndola difusa e incluso silenciosa.
5

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Tabla 2
Elaboración propia de acuerdo al vaciado de información desde las categorías de análisis del mapeo colectivo de Playa del Carmen de 1980.

De acuerdo a los datos compartidos por los participantes
se muestra un apasionante, profundo y vasto conocimiento sobre
el contexto histórico de la localidad como el año de su fundación,
la identificación de las familias ejidatarias fundadoras de quienes
siempre resaltaron ser chicleros, los límites de los ejidos y tienen
muy presente que Playa del Carmen fue parte del municipio de
Cozumel.
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Además, se compartió mucha emotividad durante las
remembranzas sobre los primeros desarrollos urbanos de la
localidad. Como se mira en la figura 6, las formas de vida
devienen únicamente a los alrededores de la actual Av. Juárez a la
altura de la 5ta avenida muy cerca de la Capilla de Nuestra Señora
del Carmen hasta la actual calle 8. Como se observa en la tabla
2 el espacio urbano estaba conformado por pequeños locales de
servicio y comercio, así como de algunas pequeñas instituciones.
Más allá de ello solo había monte, no existían las calles y los
únicos caminos eran de terracería.
En ese pueblo costero, una localidad de embarque para
cruzar hacia la Isla de Cozumel, los bienes comunes naturales eran
abundantes, debido a que casi la totalidad de la mancha urbana
actual no existía en los años 80. Los participantes resaltaron
en todo momento la abundancia de otras especies con quienes
convivieron armónicamente. Destaca mucho la naturalidad con
la cual expresan haber visto venados, jabalís, cochinos, pavos
de monte y cocodrilos, por ejemplo. Muchas de las especies
mencionadas formaban parte de su cotidianidad, pues siempre
entraban a sus propiedades o estaban muy cerca de ellas. Hacen
mención del Patch Pakal, en donde sembraban un poco de maíz,
calabaza y achiote de donde se alimentaban los venados. También
destacaron la diversidad marina cuando expresaron con cierta
nostalgia y alegría que había “(...) mucho pescado” y recordaron
ir en busca de tortuga blanca por las noches. El arrecife es
nombrado con mucha presencia y familiaridad.
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Respecto a las actividades económicas se puede observar
en la figura 6 el asentamiento de escasos establecimientos locales
con servicios básicos y pequeños comercios que no van más allá
de la 5ta avenida con calle 8 como se mencionó anteriormente.
Destacan la artesanía, tiendas, restaurantes, hotelería y pesca.
El contexto del mapa de 1990 nos habla de la vida en
una costa donde aún la gente caminaba descalza y dormía
con las puertas abiertas de sus propiedades. Este último dato
fue mencionado con mucha nostalgia por todos y todas las
participantes, en donde se entiende que era una zona segura y en
calma. En este mapeo la tradición oral sigue presente evocando
recuerdos sobre sus formas de vida ligadas a su territorio.

Figura 7. Cartografía Colectiva de 1990.
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Tabla 3
Elaboración propia de acuerdo al vaciado de información desde las categorías de análisis del mapeo colectivo de Playa del Carmen de 1990.

Este mapa vislumbra un cauteloso crecimiento, pues
en la categoría de espacio urbano se señalan asentamientos de
instituciones, comercios y servicios localizados en zonas aisladas
sobre la vegetación nombrada en el mapa anterior por los
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participantes como monte (Véase Figura 6 y 7). El espacio urbano
ya no se limita hasta la calle 8 con 5ta avenida. La superficie de
la creciente mancha urbana se mira casi sobre los límites de la
carretera federal hasta la avenida Constituyentes. Asimismo, se
cristaliza una transición de los comercios en donde la presencia de
tiendas locales con productos básicos y alimenticios o de servicios
locales coexisten con la introducción de cadenas comerciales
como se aprecia en la figura 7 con el pequeño supermercado
“San Francisco de Asís” y la presencia de empresas de transporte
como ADO, por poner algunos ejemplos. En esta década inicia la
ocupación de la Colonia Colosio.
Los bienes comunes naturales aún están presentes en la
cotidianidad de la población, pues se hace mención de diversas
especies no solo en los alrededores de la pequeña zona urbana,
sino también entre los asentamientos. Los cenotes, el manglar,
los venados (Odocoileus virginianus), los sereques (Dasyprocta
punctata), los monos araña (Ateles geoffroyi), la langosta
(Panulirus argus), entre otros, son nombrados en su vida habitual
con gran cercanía.
En relación a las actividades económicas resalta la
producción primaria con la pesca como una actividad importante
y muy presente en la dinámica de la localidad, desde su venta en el
litoral costero como la venta de casa en casa. Así como un sector
terciario con bares, antros, restaurantes, tiendas comerciales y
hotelería (Véase tabla 3).
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Dando un salto al milenio, la cartografía colectiva del año
2000 muestra un contexto con un litoral costero no erosionado,
con diversidad marina e infraestructura física sin un desarrollo
descomedido. Sin embargo, la proliferación de viviendas,
comercios e instituciones se extiende ya no únicamente hasta el
límite de la carretera Federal con avenida Constituyentes, tomando
como punto de partida donde se encuentra la Capilla de Nuestra
Señora del Carmen por la avenida Juárez con 5ta avenida, sino
que la mancha urbana incrementa más allá de la carretera Federal.
Proyectando un crecimiento hacia el noroeste.

Figura 8. Cartografía Colectiva del 2000.

La categoría de espacio urbano deja ver una diversidad
de instituciones, tiendas comerciales y de servicios y resalta
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la presencia de una pequeña plaza comercial llamada “Plaza
Pelicanos”(Véase Tabla 4), el cuál cristaliza el contraste de los
últimos años por introducir tiendas departamentales y cadenas
comerciales.
Tabla 4. Elaboración propia de acuerdo al vaciado de información
desde las categorías de análisis del mapeo colectivo de Playa del
Carmen del 2000.

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En los bienes comunes naturales sobresalen los recuerdos
de un litoral costero no erosionado, así como la presencia
de manglar, venados, monos, mapaches, coatíes, sereques,
murciélagos, aves, arañas, tayras y diversidad de especies marinas
como tortugas, rayas y bancos de peces a pocos metros de la línea
de la base de la costa en el mar territorial. Asimismo, aún resaltan
la presencia de cenotes en la zona urbana.
Referente a las actividades económicas destacan las
secundarias como se mira en la Tabla 4 con la construcción
de viviendas o fraccionamientos conocidos como “Misión
del Carmen” y “Galaxia del Carmen” al oeste de la Colonia
Colosio, cruzando la Carretera Federal. Así como la presencia
del sector terciario con servicios de restaurantes, hoteles, bares,
supermercados, tiendas y cadenas comerciales.
El mapa del 2010 ilustra con mayor transparencia
la dinámica y la exacerbada transformación socioterritorial
de Playa del Carmen en tan solo 30 años con una acelerada
reducción de la superficie señalada como monte en los mapas
anteriores. Asimismo, resalta en su contexto una localidad
segura hasta el 2016 cuando se percibió el incremento de
la inseguridad. Además, está más presente la planeación y el
desarrollo de viviendas e instituciones. Hasta este punto el
relato histórico está ausente y la narrativa reposa únicamente en
la identificación de ciertos lugares dentro de la mancha urbana
o los que están por construir.
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Figura 9. Cartografía Colectiva del 2010.

En cuanto a la categoría de espacio urbano se refleja
una reproducción de la mancha urbana más allá de la colonia
Ejidal, hacia el oriente, pasando la avenida 115. Asimismo, se
proyecta el continuo crecimiento de la zona noroeste paralelo
al litoral costero en donde se proyectan y materializan nuevos
fraccionamientos, zonas residenciales o de viviendas, así como
algunas nuevas instituciones públicas (Tabla 5).
En relación a los bienes comunes naturales no se identifican
especies con una presencia significativa en la mancha urbana,
únicamente a los alrededores de las nuevas viviendas cercanas a
zonas de construcción en donde figuran y se desplazan especies
como coralillos (Micrurus apiatus), tarántula azul (Tlitlocatl sp.),
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alacranes (Centruroides spp.), murciélagos y venados. También
se hace mención de cenotes por dicha zona entre los bordes de la
zona urbana y el monte.
Tabla 5.
Elaboración propia de acuerdo al vaciado de información desde las categorías de análisis del mapeo colectivo de Playa del Carmen del 2010.

En las actividades económicas el sector de la construcción
está sumamente presente en el desarrollo de zonas habitacionales,
comercios e instituciones públicas hacia el oriente cruzando la
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carretera federal. Además, destaca la llegada de cadenas comerciales
de mayoreo como CEDIS Coca-Cola y el Sam´s Club. Así como de
otras Plazas Comerciales como lo es “Centro Maya”.
Reflexiones Finales
El desborde de las expectativas demográficas a partir del milenio
precisan que no es casualidad el detonante del crecimiento
poblacional por el flujo migratorio y su consecuente urbanización
explosiva con la creación del municipio de Solidaridad en 1993,
siendo Playa del Carmen su cabecera municipal, al tiempo del
naciente Estado neoliberal quien acompañó los modelos de
desarrollo del capitalismo global. De hecho el panorama político
y económico de finales del siglo pasado fueron los engranajes
para cimentar, consolidar y posicionar a la Riviera Maya como un
destino turístico líder a nivel mundial.
Un aspecto fundamental es la modificación del artículo
27 constitucional durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari
inscrita en los procesos de modernización neoliberal de la política
del Estado, cuando la reforma agraria de la propiedad social
con la tenencia de la tierra ejidal y comunal se acentúan en los
tintes individualistas característicos de la propiedad privada.
Este nuevo panorama fue un campo fértil para la inversión
privada y puntualmente en la costa norte del estado de Quintana
Roo la oportunidad de los mercados globales para proliferar su
megaproyecto de turismo masivo de sol y playa. El cual siempre fue
instrumentado por el gobierno federal desde una débil regulación.
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�Desterritorialización

Lo anterior es importante en la medida que Playa del
Carmen antes de dicha reforma recibía un turismo en pequeña
escala y con un perfil más rústico siendo el turismo europeo
quienes preferían dicho destino. Esto último fue mencionado por
los participantes del mapa de 1980 en el relato oral, cuando nos
comparten su percepción del mar y del arrecife fuera del relato
económico con una interacción de su entorno cimentado desde un
entramado cultural opuesto al quebrantado por el turismo masivo
de la actualidad. Desde sus propias palabras nos narran: “(...) el
arrecife era algo natural para nosotros, luego nos pedían que los
llevemos allá a los extranjeros y así empezamos los tours. Nos
regalaban sus equipos (...)”.
Las reformas en las políticas públicas de principios de los
90´s facilitaron el acaparamiento de tierras ejidales para favorecer
la inversión extranjera en esta zona que refleja el cambio de los
bienes comunes naturales de aprovechamiento sostenible a una
sobreexplotación y depredación de los mismos. Incluso en los
años de explotación de maderas y chicle del siglo pasado no se
generó un preocupante desequilibrio de los ecosistemas del estado
y del encarecimiento del suelo y la vida como contrariamente lo
ha hecho el desarrollo turístico en la región.
Anteponer la rentabilidad ha resultado en segregación
socio-espacial, erosión de los ecosistemas, incremento de la
violencia, la privatización y el despojo de las tierras y una serie de
afectaciones sistemáticas. Esto también se puede identificar en la
comparativa de los cuatro mapas participativos, pues la cartografía
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social de los años 80’s visibiliza modos y condiciones de vida
locales y cómo estos van transitando hacia la inserción de los
grandes comercios y servicios para acondicionar el performance
del sector turístico de masas que conocemos hoy en día.
Desde inicios de este siglo el ecocidio de una gran
superficie de área verde, de manglar y de playa han dado paso a la
dominación de la construcción no solo de hoteles, supermercados,
plazas comerciales, instituciones y viviendas, sino también del
apogeo de las inmobiliarias quienes no sólo perpetúan un sistema
urbano jerárquico sino que también densifican el centro y la costa,
a expensas del desplazamiento de vidas humanas y no humanas;
cerrando de esta manera no solo el acceso a los ecosistemas
sino también a la conformación de la relación intrínseca entre el
paisaje y la memoria.
El auge del boom turístico configuró más ampliamente
un proceso de desterritorialización para la población de Playa
del Carmen, esta expansión se realizó en su mayoría sobre los
terrenos ejidales. La cartografía histórica presentada da cuenta de
la relación de las instituciones con los bienes comunes naturales
y la instauración de un relato histórico del entorno. Sin embargo,
la relación de la población con el territorio se ve desplazada.
Los pobladores de Playa del Carmen con el paso del tiempo han
tenido que reconstruir en cada etapa de cambio, su relación con el
territorio, en esta reterritorialización encontramos que la memoria
y los saberes respecto a los bienes comunes naturales permanecen
en los relatos orales y ahora gráficos; se da nota de los primeros
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bosquejos de una conformación de una identidad playense que se
caracteriza por la añoranza del paisaje y el sentido de comunidad
social, en el caso de los ejidatarios y personas que ha vivido en
esta localidad desde los años 80´s e incluso 90’s.
Si bien desde el siglo pasado el relato político sobre el
territorio quintanarroense era narrado como un estado vacío e
inhóspito a pesar de haber estado habitado por poblaciones mayas
e incluso poblaciones migrantes como la afrobeliceña, este mismo
discurso es llevado al relato político contemporáneo para justificar
que antes del turismo no existía nada. Lo cierto es que la relación
de los pobladores mayas, los combatientes de la Guerra Social
Maya y los chicleros se ven presentes desde finales del siglo XIX
pasando por la conformación del territorio quintanarroense a
inicios del siglo XX y el bosquejo agrario y ejidal de 1932.
La valoración, el entendimiento y la visibilización de otras
narrativas sobre las relaciones que se han llevado con el territorio
es una vía que creemos necesaria. En ella se pueden encontrar
relatos asociados a la memoria histórica donde se han conformado
y vinculado los propios devenires y las colectividades. Aquí
debemos prestar atención porque nos hablan de la existencia de
otras formas de construir y devenir con nuestro entorno como lo
hemos visto a lo largo de este texto con la memoria histórica de un
Playa del Carmen de chicleros, pescadores y propiedad comunal.
El turismo es un éxito para el interés de la inversión
privada, pero un proyecto fallido para la población playense.
La apuesta tal vez sería sostenernos de estas añoranzas junto a
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los actuales puntos de fuga donde las multiplicidades inclinadas
a la vida se encuentran para confabular narrativas colectivas,
pues desde ahí surgirían relatos que no convergen y, por
tanto, interpelan a la cartografía colonial con sus narrativas
dominantes. Por poner dos ejemplos de estas fugas, uno de ellos
es la articulación de jóvenes playenses que aunque inmersos ya
en un contexto globalizado y cosmopolita en la conformación
de Playa del Carmen como ciudad, también dan cuenta de los
cambios que han ocurrido plasmando tintes de una conciencia
ecológica como lo es el proyecto de Cenotes Urbanos
donde buscan lograr una apropiación social de los entornos
subterráneos6. El segundo ejemplo lo podemos encontrar en las
articulaciones colectivas como el grupo “Recuerdos de Playa
del Carmen” en la red social Facebook donde las remembranzas
nos alientan en la esperanza.
Esto no se hubiera logrado sin la valiosa participación de
quienes sostienen estos territorios, por lo que queremos agradecer
infinitamente a quienes han intervenido en estos mapas.
Referencias
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Roo. México: El Colegio de México. Fondo de Cultura
Económica, 2011.
Colectivo de voluntarios enfocados en el desarrollo de espeleología y
ciencia ciudadana, para lograr la conservación de los entornos subterráneos
de la península de Yucatán, a través de su apropiación social. https://www.
cenotesurbanos.org/
6

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�Escribiendo la memoria olvidada de un pueblo
Writing the forgotten memory of a village
Adi Estela Lazos Ruíz
Escuela Nacional de Estudios Superiores
Unidad Mérida, UNAM
https://orcid.org/0000-0002-9162-8308

Jonathan de Jesús Cruz Tamayo

https://orcid.org/0009-0007-3360-5718

Rafael Falla Pech

https://orcid.org/0009-0001-8759-503X
Recibido: 20 de septiembre de 2024
Aceptado: 19 de diciembre de 2024

Resumen: Kiní es un pueblo inmerso en un enorme legado y riqueza
ecológica y cultural por 3000 años de grupos mayas en la península
de Yucatán, sin embargo prácticamente no ha sido estudiado y sus
habitantes tienen interés en su patrimonio histórico y biocultural.
El presente artículo tiene como objetivo compartir el proceso de
elaboración de un libro sobre estos temas a partir de aparentemente
pocas pistas. Se ha conformado un grupo multidisciplinario entre
gente del pueblo que comparte sus conocimientos y memoria colectiva
y colaboradores externos especialistas en diversos campos, para
escribir su historia usando diversos métodos y fuentes que van desde
la consulta de archivos, la historia oral, las colectas botánicas, talleres
participativos, entre otros. Se espera que el libro resultante sirva a las
próximas generaciones para valorar su territorio.
Palabras clave: Kiní; patrimonio biocultural; cultura maya; historia
ambiental; microhistoria.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares4.8-159

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�Escribiendo la memoria olvidada

Abstract: Kiní is a town immersed in an enormous legacy and
ecological and cultural wealth for 3000 years of Mayan groups in the
Yucatan Peninsula. However, it has practically not been studied, and
its inhabitants are interested in their historical and biocultural heritage.
This article aims to share the process of writing a book on these topics
based on apparently few clues. A multidisciplinary group has been
formed between local people, who contribute with their knowledge and
collective memory, and external collaborators, who are specialists in
various fields, to write Kiní’s history using various methods and sources
ranging from archival consultation, oral history, botanical collections,
participatory workshops, among others. The resulting book is hoped to
help future generations value their territory.
Key words: Kiní; biocultural heritage; Mayan culture; environmental
history; microhistory.

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�Adi Lazos, Jonathan Cruz y Rafael Falla

Historia, microhistoria e historia ambiental
Saber de la historia de su lugar de origen es una necesidad de las
sociedades e individuos para entender el paso del tiempo en el
espacio en el que están inmersos1. Algunos lugares tienen poca de
su historia escrita a pesar de su riqueza cultural y ambiental2. Esta
es una mina de posibilidades para explorar, especialmente cuando
atiende a los intereses de sus habitantes.
La historia de un pueblo pequeño puede considerarse una
aproximación a escala local. Esta escala es concreta y sensible,
permitiendo un acercamiento a las conductas individuales,
diferente de las escalas regional, nacional o global, que terminan
convirtiéndose en una construcción intelectual sin tantos detalles3.
De esta manera, la historia local permite que los grupos humanos
salgan del anonimato y su diversidad sea revelada. Un ejemplo
es el libro “Pueblo en vilo” de Luis González4, donde cuenta la
historia de su pueblo natal, San José de Gracia, Michoacán. El
texto fue publicado por primera vez en 1968, está organizado en
periodos históricos y contrasta el contexto regional y nacional con
Álvaro Acevedo, «La historia local, la historia regional y la
microhistoria como experiencia y posibilidad para la historia pública», Ciencia Nueva, revista de Historia y Política 5, n.o 2 (2021): 1-18, https://doi.
org/10.22517/25392662.24623.
2
Adi Estela Lazos Ruíz y Miguel Ángel Pinkus Rendón, «Historia ambiental de la región de la Reserva de la Biosfera Los Petenes en Campeche,
México», Revista Etnobiología 20, n.o 2 (2022): 236-51.
3
Paul Claval, El mundo por descifrar. La perspectiva geográfica. (Instituto
de Geografía, Centro de Investigaciones en Geografía Ambiental, 2020).
4
Luis González, Pueblo en vilo, 4a. (Ciudad de México: Fondo de Cultura
Económica, s. f.).
1

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�Escribiendo la memoria olvidada

los sucesos que ocurren en San José. Algunos eventos que parecen
importantes en la historia nacional pasaron casi desapercibidos
en el pueblo. Por el contrario, algunos momentos triviales en el
contexto más amplio, dejan una marca profunda en las memorias
de la gente, como cuando el hombre más alto del pueblo se fue
con una compañía de circo cuando pasó por allí5. Esta obra fue
pionera e innovadora cuando en su tiempo usualmente se ponía
énfasis en una escala mayor y en eventos históricos nacionales. De
esta manera, Luis González es considerado uno de los primeros
exponentes de la llamada microhistoria, “que es la historia de una
comunidad a lo largo de una amplia temporalidad y que interpreta
la historia total de un grupo humano, es decir, intenta mirar todos
los aspectos de un colectivo particular”6. En este sentido el libro
de Kiní es un trabajo de microhistoria.
La historia ambiental también viene útil al libro de Kiní
porque tiene interés en las relaciones de las sociedades con la naturaleza7 a lo largo del tiempo. Para la historia ambiental la naturaLes Barrieres de la Solitude, Documental basado en el libro «Pueblo en
vilo» de Luis González (France 2, 1996), https://www.youtube.com/watch?v=Ryzf445Lars.
6
Acevedo, «La historia local, la historia regional y la microhistoria como
experiencia y posibilidad para la historia pública».
7
A lo largo de este texto se utilizan los términos naturaleza, naturaleza no
humana y medio ambiente como sinónimos. Estamos conscientes de que hay
matices entre definiciones, dicho debate se aborda con detalle en la obra de Job
Antonio Garcia Ribeiro y Osmar Cavassan, «Os conceitos de ambiente, meio
ambiente e natureza no contexto da temática ambiental: definindo significados», GÓNDOLA, Enseñanza y Aprendizaje de las Ciencias 8, n.o 2 (2013):
61-76.
5

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�Adi Lazos, Jonathan Cruz y Rafael Falla

leza no humana es un agente activo del devenir histórico8; tomando la metáfora de Pádua con una obra de teatro, considera que la
naturaleza no es una escenografía o telón de fondo donde suceden
los eventos históricos, sino que está viva, presente e influye en lo
que pasa en la historia9. Por esta razón, resulta cómodo abordar
el estudio de los usos históricos de la flora y la fauna, los rituales
agrícolas, las percepciones sobre los huracanes o la diversidad en
huertos caseros. Estos temas son todos de interés para los habitantes de Kiní y forman parte de su rico patrimonio biocultural.
Patrimonio biocultural
El patrimonio de una región está constituido por aquellos
elementos tangibles e intangibles producidos por las sociedades
y que identifican y diferencian a esa región. El patrimonio es
dinámico e incluye las manifestaciones de cultura popular,
lenguas, artesanías, conocimientos, valores y tradiciones
características de un grupo10. La convergencia de la riqueza
cultural y la riqueza de biodiversidad en un territorio resulta
en un corpus de conocimiento, prácticas de manejo (praxis) y
Stefania Gallini, «¿Qué hay de histórico en la Historiografía ambiental en
América Latina?», Historia y Memoria, n.o especial (2020): 179-233, https://
doi.org/10.19053/20275137.nespecial.2020.11586.
9
José Augusto Pádua, «As bases teóricas da história ambiental», Estudos Avançados 24, n.o 68 (2010): 81-101, https://doi.org/10.1590/S010340142010000100009.
10
Héctor Polanco y Lesbia Payares, «Patrimonio histórico-cultural y pensamiento complejo como estrategias del desarrollo sostenible», Multiciencias
12, n.o 3 (2012): 295-99.
8

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�Escribiendo la memoria olvidada

sistemas de creencias (kosmos)11, que constituyen un patrimonio
biocultural generado por las relaciones de las sociedades con el
medioambiente a través del tiempo12. Este medioambiente moldea
a los grupos humanos y ellos a su vez lo moldean, es decir, se
codeterminan13.
Otros términos relacionados con la idea de lo biocultural
son el conocimiento indígena local (ILK por sus siglas en inglés)14
y el conocimiento ecológico tradicional (TEK por sus siglas en
inglés)15, que apelan al conocimiento empírico tan antiguo como
la humanidad misma, desde los grupos de cazadores-recolectores;
se le llama tradicional pues indica una continuidad cultural
transmitida como principios, creencias y prácticas derivadas de la
experiencia histórica enraizada en un territorio16. Estos temas han
Víctor M. Toledo y Narciso Barrera Bassols, La memoria biocultural: la
importancia ecológica de la sabidurías tradicionales, Perspectivas agroecológicas (Barcelona: Icaria Editorial, 2008).
12
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Fundamentos, Métodos y Resultados.», Etnoecológica 6, n.o 8 (2001): 7-41.
13
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ciencias sociales., ed. F. Garrido et al. (Barcelona: Icaria, 2007).
14
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Ecosystems and People 19, n.o 1 (2023), https://doi.org/10.1080/26395916.2
022.2157490.
15
Anneli Ekblom et al., «Conservation through Biocultural Heritage—Examples from Sub-Saharan Africa», Land 8, n.o 5 (2019): 1-15, https://doi.
org/10.3390/land8010005.
16
Fikret Berkes, Sacred Ecology, 3a ed. (New York and London: Routledge,
2012).p.1-3.
11

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�Adi Lazos, Jonathan Cruz y Rafael Falla

sido de interés para la antropología, la etnoecología, la geografía,
la ecología humana, la historia ambiental, entre otros campos.
Lindholm y Ekblom proponen que el patrimonio
biocultural constituye un marco para la conservación y el
desarrollo a través de memorias relacionadas al ambiente (e.g.
marcas humanas en el paisaje, propiedades biofísicas alteradas
directa o indirectamente por personas, ideas transmitidas
oralmente, entre otras), el análisis del paisaje y el cuidado y uso
para el futuro (e.g. integración del conocimiento tradicional en
políticas públicas) 17. Esto es, los autores estiran la definición de
patrimonio biocultural integrando al paisaje como repositorio
de interacciones humano-naturaleza no humana, a manera de
lienzo sobre el que se escribe y se reescribe a través del tiempo,
donde “se yuxtapone (…) lo que se ha puesto en el lugar en
épocas diferentes”, una suerte de palimpsesto18.
Por otra parte, el patrimonio biocultural es visto como
una fuente de estrategias de sustentabilidad. Una evidencia de
su pertinencia es que las zonas ecológicas mejor conservadas
de México coinciden con territorios indígenas19, lo que da
Karl-Johan Lindholm y Anneli Ekblom, «A Framework for Exploring and
Managing Biocultural Heritage», Anthropocene 25 (2019): 100195, https://
doi.org/10.1016/j.ancene.2019.100195.
18
Piveteau 1992 en Nicolas Verdier, «La memoria de los lugares: entre espacios de la historia y territorios de la geografía», en Lenguajes y visiones
del paisaje y del territorio, ed. N. Ortega Cantero, J. García Álvarez, y M.
Ruiz-Gómez (UAM, 2010), 209-17.
19
Toledo et al., «El Atlas Etnoecológico de México y Centroamérica: Fundamentos, Métodos y Resultados.»
17

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idea de cómo su conocimiento y manejo del territorio por
múltiples generaciones han resultado en el mantenimiento
de la biodiversidad en el largo plazo. Esta idea no es nueva,
Agrawal cuenta que si bien en las décadas de 1950 y 1960 el
conocimiento indígena era visto como atrasado o marginal y que
incluso podría obstaculizar el desarrollo, posteriormente, para
las décadas de 1980 y 1990, fue visto como una fuente valiosa de
información para sistemas de producción agrícola y desarrollo
sustentable20. En este sentido de reconocimiento de dichos
sistemas de tradicionales, Bhawuk enfatiza que los conceptos e
ideas de culturas indígenas incrementan la diversidad necesaria
para desarrollar modelos y teorías útiles para el presente y el
futuro a nivel global21.
Este potencial de proveer conocimientos y estrategias
para la sustentabilidad cobra más importancia ante la época
contemporánea que Steffen y colegas llaman “la Gran
Aceleración” 22. Ésta se trata de un fenómeno a escala planetaria
donde a partir de 1950 y hasta la actualidad, hay una tendencia de
ascenso vertiginoso de indicadores socioeconómicos — como
Arun Agrawal, «Dismantling the Divide Between Indigenous and Scientific Knowledge», Development and Change 26, n.o 3 (1995): 413-39, https://
doi.org/10.1111/j.1467-7660.1995.tb00560.x.
21
Dharm P.S. Bhawuk, «Globalization and Indigenous Cultures: Homogenization or Differentiation?», International Journal of Intercultural Relations 32,
n.o 4 (2008): 305-17, https://doi.org/10.1016/j.ijintrel.2008.06.002.
22
Will Steffen et al., «The Trajectory of the Anthropocene: The Great Acceleration», The Anthropocene Review 2, n.o 1 (2015): 81-98, https://doi.
org/10.1177/2053019614564785.
20

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la población mundial, el consumo de fertilizantes y el número
de vehículos automotores —, y de indicadores del sistema
terrestre — como el bióxido de carbono en la atmósfera, la
pérdida de bosque tropical y la acidificación del océano —23. A
estas tendencias se agrega la pérdida de conocimiento ecológico
tradicional a nivel global24, que implica una merma de miles de
años de aprendizaje.
Así, salvaguardar el patrimonio biocultural se torna en una
urgencia. Uno de los retos principales es cómo mantener vivo un
sistema corpus-praxis-kosmos de carácter dinámico, que se adapta
y reinventa continuamente. No existe un protocolo o fórmula única,
hay ejemplos como dar a conocer el patrimonio biocultural a través
de visitas guiadas a sitios de interés histórico, en especial para
infancias25, la investigación-acción participativa fomentando la
creatividad y el reencantamiento por el territorio26, la reconstrucción
Steffen et al.originally published in 2004 to show socio-economic and
Earth System trends from 1750 to 2000, have now been updated to 2010. In
the graphs of socio-economic trends, where the data permit, the activity of the
wealthy (OECD
24
Kaori Okui, Yoshihiro Sawada, y Takehito Yoshida, «“Wisdom of the Elders” or “Loss of Experience” as a Mechanism to Explain the Decline in Traditional Ecological Knowledge: A Case Study on Awaji Island, Japan», Human
Ecology 49, n.o 3 (2021): 353-62, https://doi.org/10.1007/s10745-021-00237-w.
25
Bibiana Vilá, Ana Maria Areco, y Yanina Arzamendia, «Niños y niñas en
la cueva: incluyendo el patrimonio biocultural en la escuela», Revista Etnobiología 21, n.o 3 (2023): 115-30.
26
Hellen Yurani Zamudio Ceballos, «Reencantamiento social con el patrimonio biocultural mediante una estrategia de diseño para la innovación social.
Estudio de caso: creatividad infantil», 2019, 196-207, https://doi.org/10.53972/
RAD.eifd.2019.2.22.
23

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de historias del paisaje27, la conservación in situ de semillas28, entre
muchas otras. En el caso de este trabajo la estrategia adoptada ha
sido elaborar un libro. Ninguna de estas estrategias es suficiente
por si misma pero todas contribuyen al objetivo de salvaguarda.
El pueblo que se estudia en este artículo se encuentra en
un área que es depositaria de un amplísimo patrimonio biocultural
de más de 3000 años de antigüedad como se relata en la siguiente
sección.
Zona maya de la península de Yucatán
La península de Yucatán en el sureste de México, es una región
donde confluyen una alta riqueza biológica y cultural29, resultando
en un patrimonio biocultural generados por milenios de relaciones
de las sociedades mayas con el ambiente.
Entre los rasgos culturales que sobresalen está el idioma.
La maya es la segunda lengua indígena más hablada en México,
después del náhuatl. Hay alrededor de 765,000 mayahablantes en
la península30 y Mérida, Yucatán es la capital de estado con más
Ekblom et al., «Conservation through Biocultural Heritage—Examples
from Sub-Saharan Africa».
28
Margarita Rosales González et al., «Conservación in situ de semillas de
la milpa. Experiencia y propuesta para el cuidado del patrimonio biocultural
maya.», LEISA Revista de Agroecología, 2019.
29
Toledo et al., «El Atlas Etnoecológico de México y Centroamérica: Fundamentos, Métodos y Resultados.»
30
Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), «Población de 3
años y más hablante de lengua indígena maya por entidad federativa según
sexo, años censales de 2010 y 2020.» (Instituto Nacional de Estadística y
Geografía (INEGI), 2024), https://www.inegi.org.mx/app/tabulados/interacti27

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hablantes de lengua indígena en México31. No obstante, se nota
una disminución de la población que habla maya en la península
de alrededor del 3% entre 2010 y 202032.
La riqueza ecológica de la región se puede ver en la
diversidad de ecosistemas como selvas bajas, medianas y altas,
sabanas y pastizales, así como vegetación costera de manglares,
selvas inundables y petenes33. Es notable que aunque la península
no es un territorio fácil de habitar por su propensión a huracanes y
porque está formada por un sistema kárstico donde el agua corre
de forma subterránea y en ciertas áreas los afloramientos rocosos
hacen que haya poca materia orgánica, se han desarrollado
formas de manejo tradicionales consideradas como estrategias
de uso múltiple de los recursos. Algunos ejemplos son la milpa,
la cacería tradicional, la pesca, la diversidad en los huertos de
las casas y la producción de miel de melipona (abejas nativas
sin aguijón)34. Estas actividades no solamente se abocan a la
extracción o producción de alimentos para satisfacer necesidades
materiales y fisiológicas sino también culturales y sociales, donde
vos/?pxq=LenguaIndigena_Lengua_04_59db9355-f227-4ca4-a3a0-dbb899edbaef&amp;idrt=132&amp;opc=t.
31
Boege, El patrimonio biocultural de los pueblos indígenas de México.
32
Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), «Población de 3
años y más hablante de lengua indígena maya por entidad federativa según
sexo, años censales de 2010 y 2020.»
33
Rafael Durán y Gerardo García, «Distribución espacial de la vegetación»,
en Biodiversidad y Desarrollo Humano en Yucatán (Mérida: CICY, PPDFMAM, CONABIO, SEDUMA, 2010), 496.
34
Víctor Toledo et al., «Uso múltiple y biodiversidad entre los mayas yucatecos (México)», Interciencia 33, n.o 5 (2008).
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hay convivencia comunitaria y familiar al criar animales, cuidar
plantas, recolectar ingredientes, cocinar, preparar el pib (horno
bajo tierra), hacer rituales, celebrar fiestas35.
Como parte de Mesoamérica se incluye la domesticación
del maíz (Zea mays)36, el algodón (Gossypium hirsutum)37,
la chaya (Cnidoscolus aconitifolius)38, algunas calabazas
(Cucurbita spp.)39, entre otras plantas. Sobre estos procesos vale
la pena recordar que el conocimiento sobre la identificación,
selección, preparación y la dosis indicada de plantas como fuente
de alimento, por sus propiedades medicinales u otros usos se ha
desarrollado empíricamente. ¿Cuántas personas habrán muerto en
la búsqueda del momento apto para la cosecha o para encontrar
la parte y cantidad adecuada de la planta para comer? Aunque
Diana Cahuich Campos, Laura Huicochea Gómez, y Ramón Mariaca
Méndez, «El huerto familiar, la milpa y el monte maya en las prácticas rituales
y ceremoniales de las familias de X-Mejía, Hopelchén, Campeche», Relaciones Estudios de Historia y Sociedad 35, n.o 140 (2014): 157-84, https://doi.
org/10.24901/rehs.v35i140.107.
36
Alejandro Casas y Javier Caballero, «Domesticación de plantas y origen
de la agricultura en Mesoamérica», Ciencias, 1995.
37
Claudia Pérez et al., «Recursos Genéticos Del Algodón En México: Conservación Ex Situ, in Situ y Su Utilización», Revista Mexicana de Ciencias
Agrícolas 7, n.o 1 (s. f.): 5-16.
38
T. Chin-Chan et al., «Diversidad genética de la Chaya (Cnidoscolus aconitifolius (Mill.) I. M. Johnst. ssp. aconitifolius) en Yucatán, México, su posible
centro de domesticación», Polibotánica, n.o 51 (2021): 185-201, https://doi.
org/10.18387/polibotanica.51.12.
39
Luis E. Eguiarte et al., «Domesticación, diversidad y recursos genéticos
y genómicos de México: El caso de las calabazas», TIP Revista Especializada en Ciencias Químico-Biológicas 21, n.o 2 (2018): 85-101, https://doi.
org/10.22201/fesz.23958723e.2018.0.159.
35

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la humanidad sigue beneficiándose de esta tecnología hasta
el presente, los autores de tales descubrimientos y tecnologías
permanecen anónimos40.
La importancia de la región como centros de origen
de los cultivos mencionados, hace esencial para el mundo
proteger su acervo genético. Aunque los bancos de germoplasma
pueden ayudar a conservar la diversidad genética, una forma de
conservación mejor para especies tropicales es seguir sembrando
e intercambiando semillas, una tarea que realizan los productores
agrícolas a pequeña escala, los verdaderos guardianes de este
tesoro para la humanidad41.
La milpa o k’ool es un sistema complejo de policultivo
que involucra la siembra de varias especies al mismo tiempo,
entre las que destacan el maíz, el frijol, la calabaza y el chile. Sin
embargo, también incluye muchas otras especies de plantas de
valor alimenticio y medicinal, otras actividades como el manejo
del fuego en la roza-rumba-quema, la apicultura, la pequeña
ganadería, los rituales42 y la cacería tradicional43.
W. Ebeling, Handbook of Indian Foods and Fibers of Arid America
(Berkeley: University of California, 1986).
41
Rosales González et al., «Conservación in situ de semillas de la milpa.
Experiencia y propuesta para el cuidado del patrimonio biocultural maya.»
42
Silvia Terán Contreras, «Milpa, biodiversidad y diversidad cultural», en
Biodiversidad y desarrollo humano en Yucatán, ed. R. Durán y M. Méndez
(Mérida: CICY, PPDFMAM, CONABIO, SEDUMA, 2010), 54-56.
43
Dídac Santos-Fita et al., «La milpa comedero-trampa como una estrategia
de cacería tradicional maya», Estudios de Cultura Maya 42, n.o 42 (2013): 87118, https://doi.org/10.1016/S0185-2574(13)71387-X.
40

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Así también, hay una larga tradición desde tiempos
prehispánicos de actividades relacionadas a las costas, como la
pesca44 y la producción de sal45. Thompson relata las largas rutas
comerciales por mar desde lo que hoy es Tabasco hasta Honduras,
circunnavegando la península de Yucatán, transportando,
subiendo y bajando mercancías, personas e ideas; llamó a estos
mayas chontales o putunes, “los fenicios del Nuevo Mundo”46.
Aunque muchas rutas se han perdido47, continúa la relación
estrecha con la costa.
Algunas selvas de la península, que en primera instancia
parecerían muy bien conservadas, contienen vestigios de
civilizaciones pasadas. Estos rastros no solamente incluyen
reminiscientes de construcciones arquitectónicas sino también
se notan en la configuración de la vegetación. Ésta refleja usos
pretéritos del suelo, hábitos, costumbres, valores y necesidades
de sus usuarios – quienes deciden qué árboles conservar, cuáles
cortar, cuáles utilizar para madera, cuáles para leña, etc.-48. Algunos
Belem Alejandra Ceballos Casanova y Guelmy Anilú Chan Mutul, «Saberes de los pescadores de Progreso, Yucatán, México: de la tradición a las
condiciones actuales.», Revista Saberes Socioambientales 1 (2022): 77-85.
45
Rogelio Valencia Rivera, «Aj atz’aam, “los de la sal”. El uso de la sal en
la ciudad maya de Calakmul», Estudios de Cultura Maya 55 (2020): 11-40,
https://doi.org/10.19130/iifl.ecm.2020.55.0001.
46
E. Thompson, Historia y religión de los mayas (primera edición en inglés
1970) (Ciudad de México: Siglo Veintiuno, 2014).
47
Lazos Ruíz y Pinkus Rendón, «Historia ambiental de la región de la Reserva de la Biosfera Los Petenes en Campeche, México».
48
Adi Lazos Ruíz et al., «El uso de los árboles en Jamapa, tradiciones en un
territorio deforestado», Madera y Bosques 22, n.o 1 (2016): 17-36, https://doi.
44

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ejemplos de interveción humana que se notan en la estructura
de las selvas son los llamados jardines mayas que favorecieron
ciertas especies frutales49, o en las selvas secundarias que rodean
la ciudad de Mérida y otros pueblos de la región a causa de la
pasada actividad henequenera50. El paisaje contiene historias.
En el aspecto intangible, la cosmovisión maya incluye las
percepciones y relaciones con las selvas, integrando elementos
religiosos, mágicos, ecológicos y utilitarios. Por ejemplo, la selva
o monte es interpretado como contenedor de múltiples animales
y vegetales, todos vivos, con alma51. La ceiba (Ceiba pentandra)
es el árbol sagrado que sostiene al mundo como es explicado
en el árbol cósmico de López-Austin52. Uno de los libros más
importantes, el Popol Vuh, señala las interacciones entre plantas,
animales y humanos en la creación del mundo, de las cosas y
de la misma humanidad. Todo esto demuestra la complejidad y
extensión del patrimonio biocultural de la región, que hace que la
org/10.21829/myb.2016.221475.
49
Ronald Nigh y Anabel Ford, El jardín forestal maya. Ocho milenios de
cultivo sostenible de los bosques tropicales. (Ciudad de México: Fray Bartolomé de las Casas, 2019).
50
Aliza Mizrahi, José María Ramos Prado, y Juan Jiménez Osornio, «Composition, structure, and management potential of secondary dry tropical vegetation in two abandoned henequen plantations of Yucatan, Mexico», Forest
Ecology and Management 96 (1997): 273-82.
51
Juan Ramón Bastarrachea Manzano, «La vegetación maya: otra forma de
cosmovisión», en Manejo de la diversidad de los cultivos en los agroecosistemas tradicionales, ed. J. Chávez, J. Tuxtill, y D. Jarvis (Cali: IPGRI, 2004).
52
Alfredo López Austin, «El árbol cósmico en la tradición mesoamericana»,
Monografías del Real Jardín Botánico de Córdoba 5 (1997): 85-98.
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península sea clasificada como una de las Regiones Bioculturales
prioritarias para la conservación y el desarrollo en México53.
La península ha ido cambiando a lo largo del tiempo,
principalmente por ciclos de actividades económicas que modifican
el medioambiente y las sociedades. En el pasado ya hubo auge de
extracción y producción de especies vegetales como la extracción
de palo de tinte (Haematoxylum campechianum), la extracción de
chicle (Manilkara zapota), las plantaciones henequeneras (Agave
fourcroydes), la extracción de maderas finas.
En particular, la zona noroeste de la península, ha sido
marcada por el cultivo del henequén (Agave fourcroydes) desde la
segunda mitad del siglo XIX. Esta planta ya usada desde tiempos
prehispánicos, estaba muy bien adaptada a las condiciones de
suelo y clima de la región; esto permitió la expansión de su cultivo
en forma masiva. Las fibras de esta especie de agave eran muy
apreciadas para la confección de cuerdas y muchos otros utensilios
para el mercado nacional y de exportación. Para la década de 1890
el henequén era el principal producto de exportación mexicano,
lo que llevó a que Yucatán fuera el estado que más ingresos
captó para México entre 1904 y 190754. La historia de la época
del henequén en Yucatán es vasta y compleja, sin embargo, baste
decir que a partir de la década de 1960, los materiales orgánicos
Eckhart Boege, El patrimonio biocultural de los pueblos indígenas de
México. (Ciudad de México: Instituto Nacional de Antropología e Historia y
Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, 2008).
54
Maria Cecilia Zuleta, «Hacienda Pública y exportación henequenera en
Yucatán, 1880-1910», Historia Mexicana 54, n.o 1 (2004): 179-247.
53

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fueron sustituídos paulatinamente por sintéticos derivados del
petróleo, causando el declive de la industria henequenera55.
Las actividades económicas más recientes, también
relacionadas con el uso de recursos de la naturaleza de la
península son el sector agropecuario incluyendo el ganado
bovino y porcino, una incipiente actividad industrial56,57, el sector
inmobiliario,; el turismo masivo incluyendo el desarrollo de la
Riviera Maya y la llegada de megaproyectos a la región como el
Tren Maya58, que afectan directa o indirectamente al patrimonio
biocultural por la tala de la selva59, la contaminación del agua,
la fragmentación del hábitat, los cambios en el tejido social al
interior de las comunidades, entre otros.
En este contexto de un enorme patrimonio histórico y
biocultural en una región de rápidas transformaciones se encuentra
Kiní, el pueblo desde donde se escribe el presente artículo.
Roberto Escalante, The State and Henequen Production in Yucatán, 19551980, Occasional Papers 18 (Londres: University of London, Institute of Latin
American Studies, 1988).
56
Miguel Ángel Pinkus Rendón, «Dinámica en el uso de los recursos naturales en el oriente de Yucatán durante el siglo XX», Revista Pueblos y
Fronteras Digital 11, n.o 21 (2016): 92-113, https://doi.org/10.22201/cimsur.18704115e.2016.21.10.
57
M. Ayala, R. Isaac, y M. Arteaga, «Políticas de desarrollo, turismo y conservación en la península de Yucatán», en Sociedad y ambiente en México:
Áreas Naturales Protegidas y sustentabilidad, ed. Miguel Pinkus (Mérida,
2014), 114-33.
58
https://www.trenmaya.gob.mx/
59
José Luis Hernández-Stefannoni et al., «¿Cuánto carbono se ha emitido
con la construcción del Tren Maya?», Desde el Herbario CICY 16 (2024):
192-97.
55

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Kiní
Kiní está ubicado en el municipio de Motul, Yucatán (Figura 1).
Es un pueblo prehispánico maya cuyos vestigios arqueológicos
no han sido estudiados. La población es alrededor de 1,750
habitantes60. El español es el idioma más hablado pero también se
habla la lengua maya, principalmente por las personas de mayor
edad.

Figura 1. Kiní se encuentra en la zona noroeste de la península de Yucatán,
aproximadamente a 30 km de Mérida, la capital del estado de Yucatán. Elaboración propia.
Instituto Nacional de Estadística y Geografía, «Panorama sociodemográfico de Yucatán: Censo de Población y Vivienda 2020» (México, 2021).
60

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Durante el siglo XX la mayor parte de la población de Kiní al igual que en otros pueblos y haciendas de Yucatán - se dedicaba
a la producción de henequen. Las empresas henequeneras fueron
cerrando gradualmente en Kiní. Actualmente, las actividades
económicas principales del pueblo son el trabajo en pequeñas
fábricas de textiles, albañilería, comercio, pequeña producción
de ganado y un poco de agricultura. Algunas personas trabajan
en Mérida en la Riviera Maya en la costa de Quintana Roo como
proveedores de servicios asociados al turismo o bien han migrado
a Estados Unidos.
Un par de habitantes de Kiní, coautores de este artículo,
organizaron un Festival de Patrimonio Biocultural local en abril de
2022 para valorar, salvaguardar y divulgar el conjunto de saberes y
tradiciones alrededor de la naturaleza que identifican en su pueblo y
que tienden a perderse rápidamente. Fue en este evento que la tercera
coautora, investigadora de la universidad, les conoció y a partir
de lo cual formaron un equipo para trabajar en la documentación
y preservación del patrimonio histórico y biocultural de Kiní.
Optaron por la estrategia de elaborar un libro del tema. Ya que no
se han encontrado otros ejemplos de un libro colaborativo de esta
naturaleza, se comparte el proceso de investigación y elaboración
de la obra, así como los desafíos que se han enfrentado. Esto tiene
la intención de que puedan ser de utilidad para trabajos similares en
otras localidades. Cabe mencionar que al momento de escribir este
artículo el libro no ha sido terminado ni publicado todavía, se trata
de un trabajo en andamiento.
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Proceso: pasos y desafíos
El proceso de organización y elaboración del libro no ha sido
lineal, se enumeran los pasos seguidos con el fin de dar cierto
orden, aunque en muchas ocasiones se ha avanzado, modificado, o
incorporado algún paso en función a las oportunidades y desafíos
que se van enfrentando.
1. Coincidencia de intereses.- En este caso, en el Festival de
Patrimonio Biocultural de Kiní se encontró una coincidencia
de intereses de los coautores. La investigadora externa, que
buscaba donde llevar a cabo sus trabajos de historia ambiental
y patrimonio biocultural, se unió a un proceso que ya estaba
ocurriendo en el pueblo a través del festival y de muchas otras
actividades que llevan a cabo cotidianamente como continuar
con la milpa, la observación de aves, el cuidado y uso de
huertos caseros, la preservación de las fiestas patronales,
entre otras.
2. Permiso por autoridades locales.- La solicitud de permiso a las
autoridades locales es una de las primeras tareas para realizar
cualquier proyecto en comunidades rurales, de esta manera
se reconoce su autoridad y se obtiene su respaldo. Se entregó
un oficio al comisario municipal por parte de la investigadora
externa para dar parte del proyecto de investigación para la
construcción del libro y solicitar permiso para llevarlo a cabo
junto con otros colegas y estudiantes. La autorización fue
concedida.
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3. Objetivos.- Ante la curiosidad y necesidad de conocer más
de la historia de Kiní por parte de sus habitantes y la falta
de estudios sobre el pueblo, los coautores se embarcaron
en la tarea de elaborar el libro “Kiní: su tierra, su historia
y su gente”. Además de rellenar un vacío historiográfico, el
objetivo es que las y los kinienses tengan un material para
valorar el patrimonio histórico y biocultural de su pueblo y
se documente parte de la memoria colectiva. Por ello, el libro
tiene como principal audiencia meta a los habitantes de Kiní.
De manera que se busca mantener el rigor académico pero
manteniendo un tono divulgativo y evitando un lenguaje muy
técnico o rebuscado.
4. Cronología.- El amplio periodo a abarcar de la historia de Kiní
fue determinado por los intereses de los coautores pero sobre
todo por lo determinado por el paisaje mismo. No se puede
no indagar sobre la época prehispánica cuando hay vestigios
mayas (llamados mules) en los campos que la gente trabaja.
Constituyen huellas en el paisaje que dan cuenta de actividades
humanas en el pasado61. Tampoco se puede dejar de hablar
de la época colonial puesto que la iglesia es el centro del
pueblo, donde se llevan a cabo las misas, las fiestas patronales
y alrededor de la cual hay muchas historias y misterios que
se siguen relatando de generación en generación. Por ello, el
Rogério Ribeiro De Oliveira, «Mata Atlântica, paleoterritórios e história ambiental», Ambiente &amp; Sociedade 10, n.o 2 (2007): 11-23, https://doi.
org/10.1590/S1414-753X2007000200002.
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libro comprende una temporalidad muy amplia, desde tiempo
prehispánico hasta la actualidad, lo cual evidentemente
requirió de colaboraciones multidisciplinarias y el uso de
fuentes y métodos diversos, como se verá más adelante.
5. Temas y colaboraciones.- La selección de temas responde
a las necesidades e inquietudes de la población local y a la
disponibilidad de colaboradores. Los temas de los capítulos
son sobre la época prehispánica, la iglesia, las fiestas
patronales, los huracanes, los huertos, el uso de plantas y
animales de la selva, las plantas medicinales, las memorias de
la gente sobre los cambios en el pueblo. Para la elaboración de
cada capítulo participan expertos del pueblo, así como otros
colaboradores externos de los campos de historia, historia del
arte, arqueología, geografía, historia ambiental, botánica y
ciencias ambientales.
Siempre que los organizadores del libro encuentran nuevas
colaboraciones para la construcción de esta obra dicen
coloquialmente: “Tenemos a alguien nuevo en el barco.” Ya
son más de 80 navegantes en este barco.
6. Fuentes y Métodos.- Cada capítulo tiene diversos autores y
emplea diferentes fuentes y métodos, algunos ejemplos son:
a. La revisión bibliográfica relevante para cada capítulo.
Aunque las investigaciones y publicaciones sobre la
península de Yucatán son inmensas, hay muy poca
información sobre Kiní. Para el capítulo de época
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prehispánica, escrito por un arqueólogo, fue útil un
reporte técnico de exploración de un antiguo camino
maya (sakbé) en el área aledaña a Kiní62. Los trabajos
que se han encontrado directamente sobre el pueblo
son acerca de unidades domésticas en la década
de 198063, una tesis sobre migración a los Estados
Unidos64 y un artículo sobre prácticas de lactancia65.
En su búsqueda de información, los coautores locales
del presente trabajo ya habían identificado desde hace
tiempo menciones de Kiní, tan escuetas como “Lázaro
Pech era natural de Kiní” en la obra de Diego López
de Cogolludo66. Así, Bertha Pascasio, historiadora del
arte colaboradora del libro de Kiní dice: “esta es una
historia de pequeñas piezas”. Por ello los navegantes
Scott Hutson, «Proyecto Arqueológico Sacbé de Ucí/Cansahcab. Sexta temporada de campo. Informe Técnico al Consejo de Arqueología del Instituto Nacional de Antropología e Historia» (Lexington: Universidad de Kentucky, 2016).
63
María del Rayo Campos, «Las unidades domesticas de producción en un
ejido henequero: Kiní, Yucatán.» (Ciudad de México: Universidad Autónoma
Metropolitana-Iztapalapa, 1985).
64
Mirian Solís Lizama, «La dimensión cultural de las remesas colectivas: la
experiencia de los clubes de migrantes de Kiní y Ucí, Yucatán, en los Ángeles,
California» (Tesis de Maestría en Desarrollo Regional, Tijuana, El Colegio de
la Frontera Norte, 2008).
65
Georgina Yazmín Reyes Gutiérrez y María Dolores Cervera Montejano,
«Etnoteorías y prácticas de lactancia materna en una comunidad maya de
Yucatán», Estudios de Antropología Biológica 16 (2013): 907-28.
66
Diego López de Cogolludo, Los tres siglos de la dominación española en
Yucatan, o sea historia de esta provincia desde la Conquista hasta la Independencia., vol. 2 (Mérida: Imprensa de Castillo y Compañía, 1845).
62

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de este barco metafórico celebran cada pista que
logran encontrar.
b. La consulta de archivos y otros repositorios ha sido
fundamental. Por ejemplo, para el capítulo sobre la
iglesia han sido especialmente útiles los inventarios
eclesiásticos del Archivo Histórico de la Arquidiócesis
de Yucatán67. Por otra parte, aunque pocas, también se
han encontrado fuentes hemerográficas, como la nota
publicada en el periódico Novedades Yucatán sobre la
iglesia de Kiní68.
c. Las técnicas etnográficas habituales de entrevistas e
historia oral69 han sido utilizadas para varios capítulos.
Al realizarlas se han cuidado principios éticos de
investigación como la solicitud del consentimiento
previo, libre e informado y cuidar la privacidad de
datos personales.
La mayoría de las personas en Kiní, sobre todo
de mayor edad, son bilingües maya-español. En
repetidas ocasiones, el coautor mayahablante sostiene
Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Yucatán. http://archivohistoricoarquiyuc.org.mx/
68
Felipe Villanueva, «Visita al templo de San Mateo Apóstol, en Kiní. Camarín: majestuoso santuario.», Novedades Yucatán, 28 de febrero de 1999,
sec. Especial.
69
Ulysses Paulino Albuquerque et al., eds., Methods and Techniques in
Ethnobiology and Ethnoecology, Springer Protocols Handbooks (New York:
Springer New York, 2014), https://doi.org/10.1007/978-1-4614-8636-7.
67

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un diálogo en lengua maya con la o el informante
potencial explicando de qué se trata el proyecto y así
conseguir que la persona acceda a dar una entrevista,
la cual se lleva a cabo en español.
Los coautores locales usualmente guían el proceso de
encontrar a personas clave en función a los objetivos
de cada capítulo. También se utiliza el método de
“bola de nieve”, donde una persona sugiere a otra
como conocedora del tema70.
d. La participación del cronista de Kiní en todo el
proyecto (incluyendo la coautoría de este artículo) ha
sido decisiva por ser la persona que salvaguarda las
memorias del pueblo. Además de su interés genuino
en la historia, tiene registrados en su mente nombres
de personas, lugares, eventos e historias. Los trabajos
de los cronistas han sido muy importantes en las
microhistorias. Por ejemplo, el cronista de Ixil (pueblo
del norte de Yucatán) escribió el libro “Ixil. Tierra de
las cebollitas” 71, donde utilizó la historia oral y abordó
temas como fiestas, música, béisbol y la evolución del
transporte, así como personas y familias conocidas
que conforman la comunidad. Otro ejemplo es el
C. Davis, H. Gallardo, y K. Lachlan, Talking straight about communication research methods. (Dubuque: Kendall Hunt Publishing Co., 2010).
71
Miguel Ángel Orilla, Ixil. Tierra de las cebollitas., 2a. (Mérida: Ayuntamiento de Ixil (2015-2018), Yucatán, 2017).
70

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cronista de Chetumal que haciendo uso de múltiples
testimonios relató la dramática destrucción del pueblo
por el huracán Janet en 195572.
e. Se ha hecho la recopilación de fotografías antiguas,
que han servido tanto para ilustrar los textos de
algunos capítulos como para brindar información
histórica. Se realizó un ejercicio con estudiantes de
la escuela secundaria local, en el cual se capacitaron
para que cada uno entrevistara a una persona de su
familia y recolectara fotografías de sus archivos
familiares sobre experiencias con huracanes, jardines
y festividades.
Asimismo, se sigue trabajando en la construcción
de una fototeca local, que contenga las imágenes
digitalizadas acompañadas por sus metadatos (i.e.
autor, fecha, lugar, descripción de la fotografía). En
otras palabras, más allá de hacer un album de fotos se
trata de un archivo para hacer futuras investigaciones.
f. Se han llevado a cabo varios talleres incluyendo uno
de cartografía participativa73, donde la gente mapeó
los cambios que ha habido en su territorio. Esto ayudó
Francisco Bautista Pérez, Janet. La noche de las aguas turbulentas. (Bloomington: Palibrio, 2013).
73
Alina Álvarez, Michael McCall, y José María León, Mapeo participativo
y cartografía social de conocimientos culturales, históricos y arqueológicos
(Morelia: CIGA, UNAM, 2022).
72

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a conocer los usos y costumbres pasados y presentes
sobre el mismo espacio, el mapa se convierte en un
medio para comparar memoria y territorio74.
g. Para los capítulos relacionados con flora, se llevaron
a cabo colectas botánicas para la identificación y
herborización de las especies vegetales mencionadas
en entrevistas.
h. Para los capítulos relacionados con fauna se llevó
a cabo un taller donde se pidió a los informantes
identificar el nombre en español y maya de fotografías
de especies con nombre científico conocido. Dichas
fotografías fueron buscadas con base en las respuestas
de los informantes a entrevistas previas, para poder
casar los nombres comunes con los científicos.
La variedad de fuentes y métodos utilizados, así
como la necesidad de un equipo multidisciplinario
para recopilar, interpretar y analizar la información,
demuestra plenamente que la historia ambiental es
un campo fronterizo donde convergen todos estos
conocimientos, enfoques y herramientas75.
Verdier, «La memoria de los lugares: entre espacios de la historia y territorios de la geografía».
75
Adi Estela Lazos Ruíz, Alina Álvarez Larrain, y Marcela Stuker Kropf,
«Fronteras en Historia Ambiental: un ejemplo de praxis multidisciplinar», Historia Ambiental Latinoamericana y Caribeña (HALAC) 11, n.o 1 (2021): 189221, https://doi.org/10.32991/2237-2717.2021v11i1.p189-221.
74

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7. Revisión interna.- Todos los capítulos terminados pasan por
una cuidadosa revisión interna por los organizadores del libro.
En este paso se revisa que el lenguaje sea inteligible para la
audiencia meta, que los datos hagan sentido para el pueblo
de Kiní y que las historias y testimonios de los habitantes
también se vean reflejados en el texto. También se sugieren
fuentes específicas para consulta o se añade información
adicional de historia oral. Los comentarios se envían a las
y los autores de los capítulos para la entrega de una nueva
versión. Esta revisión interna es bastante fuera de lo común en
el ámbito académico y enriquece enormemente el contenido
de los textos.
8. Desafíos.- Después de más de dos años de trabajo, los autores
han enfrentado varias dificultades además de la falta de
información publicada. A continuación se presentan algunos
ejemplos.
a. Una de las ventajas observadas en “Pueblo en vilo”76
es que el autor era oriundo del lugar y pudo acceder
a numerosos archivos y entrevistas familiares que
podrían ser más íntimos que responder preguntas
de un extraño. En el caso de Kiní, dos de los
organizadores del libro son locales, lo que les permite
el acceso a la información y participacion de muchas
personas, principalmente porque son muy conocidos
76

González, Pueblo en vilo.

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y respetados en el pueblo. Probablemente los de fuera
de Kiní tendrían mucha más difícultad para acceder
a estos datos. Por el contrario, en algunas ocasiones,
los colaboradores externos han tenido un mayor
acceso a cierta información y documentación que
sería difícil de obtener para personas sin una afiliación
institucional. En suma, un equipo mixto logra mayor
acceso a información.
b. La lengua maya tiene una sólida tradición oral; por
lo tanto, aunque cerca de 800,000 personas hablan
el maya yucateco77, son menos los que lo leen y
aún menos los que lo escriben. El idioma maya fue
originalmente escrito con glifos, pero con el tiempo,
se ha comenzado a utilizar el alfabeto latino. Aunque
existen normas formales de escritura78, en la práctica
hay muchas variantes en el idioma, tanto habladas
como escritas, lo que aumenta la complejidad de su
estudio.
Para las actividades agrícolas tradicionales, sujeto de
interés del libro, el idioma maya es esencial. Algunos
nombres de plantas y animales están en maya y
Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), «Población de 3
años y más hablante de lengua indígena maya por entidad federativa según
sexo, años censales de 2010 y 2020.»
78
Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI), U nu’ukbesajil u
ts’íibt’a’al maayat’aan. Normas de escritura para la lengua maya., s. f.,
https://site.inali.gob.mx/Micrositios/normas/pdf/Norma_Maya.pdf.
77

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español, pero algunos no tienen traducción al español.
Las especies introducidas o exóticas suelen tener
nombres solo en español. Al realizar entrevistas, es
necesario estar familiarizado con ambos nombres, ya
que a veces los términos se usan de manera indistinta
y podrían estar refiriéndose a la misma especie al
decir yaaxche’ o ceiba, o al decir zotz o murciélago.
Además, la lengua maya tiene sonidos que no existen
en español, como k’ o p’; o una diferencia tonal (casi
imperceptible para el oído hispánico) que cambia el
significado de una palabra, como miis (gato) y míis
(escoba o barrer); o incluso una extensión del sonido
(que en maya se trata de dos vocales diferentes) cambia
el significado, como en chak (rojo) y chaak (lluvia).
Algunos conceptos en la cosmovisión maya no
tienen traducción al español. Un capítulo del libro
está dedicado al k’aax, que usualmente se traduce
como monte o selva. Sin embargo, el k’aax es mucho
más que cualquiera de esos términos; contiene una
parte invisible de seres guardianes como los aluxes
y los vientos sagrados. La relación de los adultos
mayores con estas entidades suele ser respetuosa y de
reverencia; se realizan ceremonias rituales dedicados
a ellos en las actividades agrícolas: para pedir lluvia,
para solicitar permiso para comenzar a plantar o para
agradecer por la cosecha. Aunque se hace el intento
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es prácticamente imposible reflejar a cabalidad una
experiencia de esa naturaleza, individual y colectiva
al mismo tiempo, en un escrito.
Algunas palabras son específicamente usadas en
el sistema agrícola tradicional maya de la milpa
como diversos nombres de tipos de suelos; o en la
caza tradicional hay los términos para nombrar a
un ciervo dependiendo del número de cuernos que
tenga. Sin embargo, con el abandono de la milpa, el
manejo del monte y la caza tradicional, las palabras
especializadas pierden contexto y sentido y caen en el
desuso. La erosión de la lengua refleja los cambios en
las actividades e intereses de la gente.
Otra dificultad al documentar una cultura de tradición
oral en un libro es que las palabras encapsulan una
historia, que difiere de la narrativa natural donde cada
persona imprime su estilo al contarla. El relato de una
abuela alrededor del fuego no puede reducirse a una
historia escrita. Aun así, el esfuerzo por registrarlo
vale la pena, ya que las historias también están siendo
olvidadas.
c. Los coautores de Kiní notaron que el estilo de escritura
de los colaboradores académicos externos suele
ser “frío”, extrayendo sus sentimientos, emociones
y experiencias personales del texto. La escritura
académica premia la objetividad sobre la subjetividad,
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aunque la narrativa más atractiva para divulgación es
la que puede llegar a las fibras internas de la cognición.
Este dilema es un desafío en curso que todavía intenta
resolverse, entre el rigor académico y la capacidad de
llegar a los oídos de la audiencia.
9. Lo que falta por hacer.- El proceso de elaboración del
libro continúa. Aproximadamente la mitad de los capítulos
han pasado ya por la revisión interna y han entregado la
versión final. Cuando se tengan todas las versiones finales
de los capítulos se armará la propuesta para una editorial
universitaria, donde se someterá al proceso usual de revisión
por pares y publicación. Cabe aquí cuestionar si un libro
evaluado por pares académicos no estaría reproduciendo una
posible postura colonialista79, sin embargo, formar un equipo
entre los organizadores locales y otros participantes externos
desde la concepción y todo el desarrollo de este proyecto,
manteniendo el rigor académico pero también considerando
fuertemente la importancia de las historias locales y la
tradición oral es una humilde propuesta de que otras formas
de trabajo son posibles.
Finalmente, una vez teniendo la versión definitiva del
libro, se procederá a traducir al maya todos los resúmenes de
Alex C. McAlvay et al., «Ethnobiology Phase VI: Decolonizing Institutions, Projects, and Scholarship», Journal of Ethnobiology 41, n.o 2 (2021):
170-91, https://doi.org/10.2993/0278-0771-41.2.170.
79

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los capítulos y se grabará la obra completa como un audiolibro,
imitando la tradición oral.
Conclusiones
Los antiguos mayas habitaron la península de Yucatán,
enfrentando esencialmente el mismo tipo de suelo, fuentes de
agua, altas temperaturas e impactos de huracanes e insectos que
se enfrentan hoy en día. Las tecnologías que les permitieron vivir
en estas condiciones ambientales (e.g. la diversidad de árboles en
los jardines mayas para tener recursos a mano y mantener la casa
fresca, el uso de ropa de algodón, los materiales y estructura de
las casas, las horas de madrugada para el inicio de la jornada de
trabajo en el campo, el uso de calabazos para mantener el agua
fresca) son valiosas para la planificación y gestión territorial
actual. Durante la pandemia de COVID-19, algunas comunidades
mayas rescataron antiguas recetas medicinales y retomaron la
milpa para la seguridad alimentaria, contrarrestando los efectos
sanitarios y económicos de la pandemia80. La relación recíproca
entre las personas y la naturaleza está intrínsecamente vinculada
a su territorio; por lo tanto, mantener el patrimonio biocultural
requiere la conservación del territorio81. En otras palabras,
Víctor Manuel Ávila Pacheco, Yassir Jesús Rodríguez Martínez, y Ana
Sheila Camarena López, «Políticas alimentarias durante el COVID-19: población maya, territorio, autonomía e interculturalidad», Mirada antropológica
25, n.o 18 (2023): 152-74.
81
Yassir Rodríguez Martínez y Arantza Franco Salazar, «Desarrollo, vulnerabilidad y bienestar: visiones desde la población maya de Yucatán», Acta
80

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mantener vivo el patrimonio biocultural puede ayudar a enfrentar
los desafíos globales como el cambio climático y la pérdida
de biodiversidad. Además, el conocimiento indígena puede
contribuir con su acervo de conceptos e ideas en el fenómeno de
migraciones donde es necesario entender otras formas de ver el
mundo y los procesos de aculturación82.
El libro de Kiní llena un vacío historiográfico, demostrando
que es posible escribir historias aunque haya poca información si
hay una población interesada y participativa, dispuesta a formar un
equipo más grande y multidisciplinario. Así también, se requiere
de la disposición de profesionales externos que quieran trabajar
en equipo con la gente de la comunidad y que sometan su trabajo
a la revisión de los colegas locales, además de las revisiones por
pares.
El libro busca que al menos una parte de este rico acervo
histórico y biocultural quede documentado y esté disponible para
las próximas generaciones. Tal vez encuentren ahí las historias y
fotografías de sus abuelas y abuelos y también herramientas para
valorar y defender su territorio.
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�Los orientales y el bosque tropical durante el Yucatán
separatista (1839-1843)
The orientales and the tropical forest during the separatist
Yucatan (1839-1843)
José Ángel Koyoc Kú
Colectivo K’ajlay
Yucatán, México

https://orcid.org/0000-0002-9917-8882
Recibido: 10 de septiembre de 2024
Aceptado: 19 de diciembre de 2024

Resumen: El objetivo de este artículo es analizar la relación entre los
combatientes irregulares denominados orientales y el bosque tropical
de la Península de Yucatán entre los años de 1839 y 1843. Las fuentes
utilizadas para realizar este artículo son en su mayoría partes de guerra
e interrogatorios a oficiales mexicanos procesados por las acciones
efectuadas durante la campaña. A través del análisis de esta relación
podremos ver la forma en la que este periodo fue importante para que
un contingente de combatientes yucatecos se adaptara a combatir entre
la vegetación del bosque tropical y aprendiera a utilizar los recursos
que podían obtener de él para conseguir sus fines militares. El bosque
tropical, presente tanto en el oriente como en el occidente de la
Península, propició que los orientales desarrollaran un tipo de combatir
disperso entre la vegetación, lo que los distinguió de gran parte de las
tropas yucatecas.
Palabras clave: historia forestal; bosque tropical; indígenas; guerra;
milicia.
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�José Koyoc Kú

Abstract: The objective of this article is to analyze the relationship
between the irregular combatants called orientales and the tropical
forest of the Yucatan Peninsula between the years of 1839 and 1843.
The sources used to write this article are mostly war reports and
interrogations of Mexican officers prosecuted for actions carried out
during the campaign. Through the analysis of this relationship we will
be able to see the way in which this period was important for a contingent
of Yucatecan combatants to adapt to fighting among the vegetation of
the tropical forest and learn to use the resources they could obtain from
it to achieve their military goals. The tropical forest, present in both the
east and west of the Peninsula, allowed the orientales to develop a type
of combat dispersed among the vegetation, which distinguished them
from a large part of the Yucatecan troops.
Key words: forest history, tropical forest, indigenous, warfare, militia.

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�Los orientales y el bosque tropical durante el Yucatán separatista

El bosque tropical ha tenido una presencia ubicua en los
textos encargados de abordar los procesos sociales, políticos y
económicos del siglo XIX en Yucatán, sobre todo aquellos que
han estudiado el periodo conocido como la Guerra de “Castas”.1
A pesar de las contribuciones que se han hecho a lo largo de estas
décadas aún quedan muchos temas para investigar e indagar sobre
la relación entre los humanos y el bosque tropical en la Península
de Yucatán. Uno de estos tiene que ver con los cambios que los
conflictos bélicos han impreso a esta longeva relación. Aunque
frecuentemente se refiere al bosque tropical como escenario de
resistencias e insurgencias de los mayas pocas veces se señalan
estos cambios y transformaciones y en muchas ocasiones el
bosque es meramente tratado como un escenario de los conflictos.2
Ver por ejemplo la historiografía de las últimas décadas sobre el conflicto
en donde se hace referencia al bosque tropical y los montes de los pueblos
mayas de la época: Gabriel Macías Zapata, “Cortar la orilla de la tierra: La
desamortización y los pueblos de mayas pacificados de campeche y pacíficos de Yucatán durante la guerra de castas” (Tesis de doctorado, Universidad
Nacional Autónoma de México, 2013), http://ru.atheneadigital.filos.unam.mx/
jspui/handle/FFYL_UNAM/5016_TD61; Lorena Careaga Viliesid, Hierofanía combatiente: lucha, simbolismo y religiosidad en la Guerra de Castas
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de resistencia durante la Guerra de Castas (México: CIESAS, CONACULTA, Miguel Ángel Porrúa, INAH, 2006); Teresa Ramayo Lanz, Los mayas
pacíficos de Campeche (México, D. F.: Universidad Autónoma de Campeche,
CONACYT, 2014).
2
Sobre el monte y la resistencia de los mayas puede consultarse: Inés Ortiz
Yam, “Los montes yucatecos: la percepción de un espacio en las fuentes coloniales”, en Antje Gunsenheimer, Tsubasa Okoshi y John Chuchiak (edrs.), Text
and Context: Yucatec Maya Literature in a Diachronic Perspective (Aachen:
1

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�José Koyoc Kú

Historiadores ambientales como John McNeill habían
señalado ya desde hace varias décadas el vínculo entre la
historia militar y la historia ambiental, enfatizando la relación
entre las guerras y los bosques. McNeill llamó a atención sobre
la importancia de los bosques como fuentes de materia prima,
su impacto en la manera en que las guerras se efectuaban y la
influencia de los combates y la preparación de los conflictos en la
vegetación. Este historiador propuso temáticas que tenían que ver
con la manera en que los bosques influyeron en la guerra de tres
maneras específicas: siendo un obstáculo a la movilidad de los
combatientes, siendo una cobertura para los movimientos de las
tropas y finalmente en cómo los bosques configuraron la misma
manera de luchar.3
En este texto exploro la forma en la que el bosque
tropical influyó en los conflictos bélicos del periodo del Yucatán
separatista (1839-1843), poniendo énfasis en la experiencia de un
grupo de combatientes que fue denominado en la época como los
“orientales”. Lo haré siguiendo la propuesta de McNeill, de tal
forma que me aproximaré a la manera que el bosque tropical se
convirtió en una fuente de materia prima para estos combatientes
y la forma en que se adaptaron a luchar entre la vegetación para
cubrir sus movimientos y hostigar de forma más efectiva a los
Shaker Verlag, 2009) 185-203 y Pedro Bracamonte y Sosa, La conquista inconclusa de Yucatán: los mayas de las montañas, 1560-1680 (Distrito Federal,
México: CIESAS, 2001).
3
John McNeill, “Woods and Warfare in World History” Environmental History 9, n.o 3 (2004): 388. https://doi.org/10.2307/3985766.
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�Los orientales y el bosque tropical durante el Yucatán separatista

enemigos. Esto permitirá también mostrar la forma en que el
bosque tropical configuró los eventos y procesos históricos y no
fue un mero escenario para los eventos humanos.
María Zuleta, Melchor Campos y Justo Flores han
abordado la parte política y social vinculados con el periodo del
separatismo yucateco.4 La parte propiamente bélica apenas ha
sido abordada por el trabajo pionero de Terry Rugeley y Arturo
Taracena.5 En este texto no profundizaré en los aspectos políticos
y sociales, muy bien descritos por estos historiadores, sino en la
relación particular de los orientales con el bosque tropical.
La gran mayoría de los documentos que usé para realizar
este artículo fueron obtenidos en el Archivo General del Estado
de Yucatán y el Archivo Histórico de la Secretaría de la Defensa
Nacional. También consulté diferentes periódicos e impresos de
la época. Estos documentos son partes militares y declaraciones
Ver por ejemplo los trabajos de Melchor Campos García, Que los yucatecos todos proclamen su independencia. Historia del secesionismo en Yucatán,
1821-1840 (Mérida: Universidad Autónoma de Yucatán, 2013); María Cecilia
Zuleta Miranda, “El federalismo en Yucatán: política y militarización (18401846)” Secuencia. Revista de historia y ciencias sociales 31 (1995): 23-50; y
Justo Miguel Flores Escalante, Soberanía y excepcionalidad, la integración
de Yucatán al estado mexicano, 1821-1848 (México: El Colegio de México,
2017).
5
Terry Rugeley, “Repúblicas contrapuestas: Yucatán y la invasión mexicana de 1842-1843” Chacmool 3 (2004): 104-22; Arturo Taracena Arreola, De
héroes olvidados. Santiago Imán, los huites y los antecedentes de la Guerra de
Castas (México, D. F.: CEPHCIS UNAM, 2013) https://www.cephcis.unam.
mx/wp-content/uploads/2020/04/19-de-heroes-olvidados.pdf y ““Esas tropas
orientales, esos güites de Imán”. Guerrilleros mayas en el Yucatán separatista”
Mesoamérica 34, n.o 55 (2013): 1-26.
4

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de oficiales que intervinieron en los combates. Siguiendo la
propuesta de Lorena Careaga en su estudio sobre la Guerra
de Castas durante la década de 1850, en este texto reproduzco
fragmentos con una extensión considerable de los partes
militares, no solo para ilustrar mis argumentos sino también
para dar a conocer una documentación que apenas ha sido usada
por los historiadores que estudian el periodo. He actualizado y
corregido la ortografía.6
A lo largo del texto me referiré con el término “orientales”
a un grupo de combatientes irregulares, reclutados por diferentes
caudillos del este de Yucatán y que estuvo conformado por
campesinos y artesanos mayahablantes de los pueblos de frontera,
desertores y contrabandistas. Al ser un grupo irregular en muchos
momentos es complicado seguir la trayectoria de sus líderes, su
composición y la cantidad de insurgentes movilizados. Como
señala Alejandro Rabinovich este tipo de fuerzas armadas, que
abundaron en muchas regiones latinoamericanas, dejaron pocos
registros escritos, al no depender propiamente de un Estado
nacional.7 Como señala Arturo Taracena el término “huites” fue
usado por los “no mayas para designar a los combatientes de La
Montaña oriental bajo las órdenes de Imán y sus subalternos”.8
Aunque los oficiales mexicanos se refirieron a una parte de estos
Careaga, Hierofanía combatiente, 20.
Alejandro Rabinovich. “De la historia militar a la historia de la guerra.
Aportes y propuestas para el estudio de la guerra en los márgenes” Corpus, Vol.
5, No. 1 (30 de junio de 2015). https://doi.org/10.4000/corpusarchivos.1397.
8
Taracena, Esas tropas orientales, 12.
6
7

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�Los orientales y el bosque tropical durante el Yucatán separatista

combatientes con tal término he elegido el de “orientales” debido a
que la prensa yucateca, los oficiales yucatecos, y ellos mismos, así
se denominaron, además de que esta palabra llegó a abarcar también
a los no combatientes que cooperaban en acciones de guerra, que
como mostraré fueron importantes en el esfuerzo bélico.
De la misma manera me refiero con el término de bosque
tropical a aquella vegetación caracterizada como “bosque” por los
documentos de la época. Aunque también se usaba el término de
monte y montaña para hacer referencia a la vegetación peninsular
he elegido el término de bosque tropical para estar en consonancia
con los señalado por los actores que elaboraron los documentos
de la época.
Este artículo está organizado de forma cronológica, de tal
manera que se encuentra dividido en dos partes: la primera que
hace referencia a la lucha entre los federalistas contra el ejército
centralista de la Península entre 1839 y 1840 y posteriormente
una sección que aborda la guerra que enfrentó a yucatecos contra
mexicanos entre 1842 y 1843.
Los orientales bajo Santiago Imán: de los bosques
del este a los del oeste
En 1839 el capitán Santiago Imán se rebeló en el oriente de
Yucatán enarbolando la bandera del federalismo. La alianza con un
grupo de actores de la frontera dio origen a un grupo de combate
irregular que se denominó con el tiempo como “orientales”, un
grupo compuesto por campesinos y artesanos mayas, desertores
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y contrabandistas de la frontera este de la Península de Yucatán.
Terry Rugeley describió a este grupo como“un grupo violento
integrado por los elementos pobres de la sociedad rural: mestizos,
desertores, simpatizantes del vecindario, y sobre todo campesinos
mayas”.9
Fue durante la rebelión de Santiago Imán que los
insurgentes federalistas comenzaron a usar la vegetación como
cobertura para nivelar la evidente asimetría entre una milicia
insurgente improvisada y el ejército profesional centralista. Este
es un uso que a menudo se le ha dado al bosque tropical.10 El
combate de San Fernando Ake es bastante ilustrativo del tema.
Tras las primeras noticias del alzamiento el comandante general
del departamento Joaquín Rivas Zayas envió una división
compuesta por infantería y caballería para enfrentarse a los
sublevados federalistas. Los registros de los combates quedaron
en los partes rendidos por Roberto Rivas, oficial del Tercer
Batallón Activo. Rivas señaló en primera instancia el uso de
emboscadas para enfrentarse a la infantería centralista, así como
lo que parece ser el uso de albarradas entre la vegetación que
permitieron sorprender en un primer momento a la avanzada de
la infantería de milicia activa:
Serían las 8 o 9 de la mañana. cuando ya en los términos de la
población y a poca distancia de ella, una emboscada situada al
Rugeley, Terry. “En busca de Santiago Imán. El caudillo de Tizimín, I”
Unicornio. Suplemento dominical del Por Esto!, 21 de febrero de 1999, 6.
10
McNeill, “Woods and warfare”, 400.
9

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lado derecho del camino, atrincherada en una albarrada doble y
de la que no tenía noticia, sorprendió la guerrilla de vanguardia
rompiéndole un fuego vivísimo que no esperaba uno de la
trinchera que iba a descubrir y aquí fue necesario comenzar la
acción atendiendo a los fuegos que nos hacían de una parte y
otra, sosteniéndolo por 2 o 3 horas.11

La infantería de Rivas logró avanzar tomando la trinchera
y tras el ataque coordinado de la columna del capitán Alonso
Aznar, quien mandaba la caballería, los insurgentes federalistas
se retiraron: “aterrados por la valentía y denuedo con que el
citado capitán se dirigía sobre ellos abandonaron la pieza,
metiéndose desordenadamente en la espesura de los montes
donde no era posible perseguirlos ni hacerles ningún prisionero
por lo intransitable de ellos”.12 Para Rivas, como para muchos
oficiales yucatecos, la vegetación del bosque tropical resultaba un
obstáculo infranqueable.
La “victoria” de los centralistas fue endeble precisamente
debido a que a los insurgentes federalistas de Imán lograron
reagruparse y usaron la cobertura de la vegetación para tender
emboscadas y escapar a la persecución de la milicia centralista.
Los bosques orientales eran ya antes del pronunciamiento de
Imán una zona donde se refugiaban contrabandistas, desertores e
Joaquín Rivas al ministro de guerra y marina, Campeche, 3 de julio de
1839. Archivo Histórico de la Secretaría de la Defensa Nacional (en adelante
AHSDN), Operaciones Militares, XI/481.3/1344, ff. 12-15.
12
Joaquín Rivas al ministro de guerra y marina, Campeche, 3 de julio de
1839. AHSDN, Operaciones Militares, XI/481.3/1344, f. 13.
11

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indígenas que huían de las cargas republicanas.13 Mucho tiempo
atrás también había sido refugio de mayas que huían de los
pesados tributos coloniales.14
Este tipo de tácticas fueron referidas por el oficial Tomás
Requena en enero de 1840. Requena señalaba que los insurgentes
federalistas resistieron por un tiempo prolongado:
… colocando sus emboscadas, trincheras y defensas en
puntos a propósito desde los cuales se dirigen por debajo
del bosque al paraje convenido para su reunión inmediata.
Mantiénense ocultos en esas montañas, en terrenos quebrados
o en hondonadas - que se llaman hoyas en el país-, y desde
estas guaridas reciben avisos puntuales de lo que pasa en sus
inmediaciones, ya por los mozos de los ranchos, que les temen
o son adictos, ya por espías de ellos mismos escogidos entre los
indígenas, que son tenidos por sospechosos en los poblados.15

Unos meses después esta estrategia permitió a los
rebeldes federalistas reagruparse y ocupar Valladolid.16 Aunque
este combate fue breve hay datos reveladores que señalan que
para este momento los insurgentes tenían acceso a armas de
fuego y pertrechos militares. Una pieza de artillería les había sido
remitida desde Bacalar mientras que pólvora y cuatro cajas de
Taracena, Esas tropas orientales, 8.
Pedro Bracamonte y Sosa, Ensayo sobre la servidumbre el fracaso del
“capitalismo” en México (México, D. F.: CIESAS, Miguel Ángel Porrúa,
2019) 220.
15
Comandancia militar del distrito de Valladolid. 11 de enero de 1840, citado
en Bracamonte, Ensayo sobre la servidumbre, 219.
16
Los detalles del curso de la guerra pueden consultarse en Rugeley, “En
busca de Santiago Imán”, 5-7.
13
14

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fusiles habían llegado de Tihosuco y Río Lagartos. Además “un
sin número de indígenas” auxiliaba a los rebeldes en el transporte
de pertrechos y la construcción de trincheras.17
Cuando las guarniciones de oficiales de la milicia activa y
el ejército permanente se pronunciaron en Mérida y otras partes
del estado a favor del federalismo el objetivo fue marchar hacia
Campeche. Estos eventos que sucedieron durante los primeros
meses de 1840 marcaron el inicio de la experiencia de los orientales
con el bosque tropical del oeste de la Península de Yucatán. Las
tropas federalistas partieron de la capital a principios de marzo.
El 6 salió de Mérida la división del teniente coronel Sebastián
López de Llergo con rumbo a Campeche. A esta división se
unió la sección de las “tropas del Oriente” que comandaba Vito
Pacheco.18 Posteriormente y en las vísperas del ataque del ejército
centralista a Tenabo Santiago Imán y las tropas del oriente
hicieron su entrada a esta última villa.19 Según el oficial Felipe de
la Cámara Zavala la división comandada por Llergo se componía
de compañías de los batallones activos primero, segundo y
tercero, parte del escuadrón permanente de caballería y la brigada
de artillería de la guardia nacional de reciente creación, es decir,
Manuel Eusebio Molina al comandante general del departamento de
Yucatán, Espita, 7 de febrero de 1840. AHSDN, Operaciones Militares,
XI/481.3/1546 I, ff. 33-33v. Taracena, Esas tropas orientales, 8.
18
Serapio Baqueiro, Ensayo histórico sobre las revoluciones de Yucatán desde el año de 1840 hasta 1864. Vol. 1 (Mérida, Yucatán: Imprenta de Gil Canto,
1871), 29.
19
Baqueiro, Ensayo histórico, 29-30
17

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de los milicianos que habían recibido entrenamiento previo y
tenían una organización definida por las ordenanzas militares.20
Por su parte las tropas comandadas por Imán elevaba su número
a mil quinientos hombres y estaban caracterizados por agrupar a
combatientes de diferentes orígenes y con oficiales que construían
su liderazgo a partir del caudillismo carismático. Pastor Gamboa,
Vito Pacheco, y José Almeida fueron identificados como los jefes
principales de un grupo compuesto por “huitzees”, desertores, e
“indios del Oriente”.21
Los restos de las fuerzas armadas centralistas se
habían refugiado en Campeche. Azotados por las deserciones
y amenazados por rumores de conspiración el comandante
general Rivas Zayas solicitó refuerzos que llegaron de
Veracruz. Los refuerzos que recibió, si bien incluían tropas
profesionales, estaban integradas por conscriptos enviados a
servir de forma forzosa en los batallones permanentes, varios
de ellos, prisioneros del combate de Acajete.22 A pesar de ello,
confiado en el entrenamiento de las fuerzas permanentes y
en la creencia de que las tropas mandadas por Imán y Llergo
serían rápidamente derrotadas Zayas salió de Campeche, según
su mismo parte, con 583 hombres de las tres armas y cuatro
Felipe de Cámara y Zavala, Memorias de don Felipe de la Cámara y Zavala: 1836-1841 (México: Yucalpetén, 1975) 61.
21
Cámara, Memorias, 61. Un análisis del liderazgo de los caudillos orientales puede encontrarse en Taracena, Esas tropas orientales, 20-ss.
22
Joaquín Rivas Zayas al ministro de guerra y marina, Campeche, 23 de abril
de 1840. AHSDN, Operaciones Militares, XI/481.3/1546 III, ff. 524-525.
20

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piezas de artillería. Mientras tanto, las fuerzas federalistas que
habían avanzado hasta Hampolol para intentar sitiar Campeche
se replegaron a Tenabo, considerando que el primer sitio ofrecía
pocos beneficios para resistir a la milicia centralista. La creencia
en una rápida victoria la expresó Tomás Requena en una carta
enviada a Rivas Zayas: “Llergo, Imán y demás cabecillas estaban
en Tenabo y Hecelchakan: indudablemente serán arrollados por
la mala calidad de sus tropas, no obstante que tienen la ventaja
de la posición.”23
Los combates en los alrededores de Tenabo reflejan que
los insurgentes federalistas continuaron usando las tácticas con
las que habían enfrentado a la milicia centralista en los bosques
tropicales del este de la Península. Usaron los árboles espinosos
para fortificar de forma más eficaz las trincheras, cavaron fosos
y se dispersaron en tiradores entre la vegetación para desgastar a
los adversarios. Así lo describe el comandante general al enfrentar
en primer lugar a los orientales en Santa Rosa: “(l)egua y media
antes de este ultimo punto encontré interceptado el único camino
que a él conduce con piedras, troncos, espinos, pozos y toda
clase de obstáculos, pero la tropa todo lo superó”. Posteriormente
Rivas Zayas señaló la manera en la que el bosque tropical unido
a los parapetos fue usado por las tropas defensoras para resistir
en los días siguientes en los alrededores de Tenabo. Los tiradores
orientales, amparados en el bosque, hostigaron a la milicia
Carta de Tomás Requena, Campeche, 26 de marzo de 1840. AHSDN, Operaciones Militares, XI/481.3/1546 I, f. 215-215v.
23

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centralista mientras intentaba colocar una batería: “operación
que se ejecutó en medio del fuego que incesantemente hacían
las numerosas guerrillas que situaron en los bosques de que se
compone todo aquel terreno las cuales fueron siempre rechazadas
con perdida”. El hostigamiento a las posiciones de los centralistas
se mantuvo durante los días subsiguientes.24
Aunque Rivas Zayas omitió señalar la forma en que los
asaltos de la infantería federalista hicieron mella en su reducida
división lo cierto es que debido a las condiciones del clima y a la
imposibilidad de tomar por asalto las posiciones enemigas tuvo
que retirarse. De particular importancia fue lo que señaló acerca
de la manera en que los árboles espinosos fueron un obstáculo
infranqueable:
Careciendo pues de fuego de artillería que sostuviese las
operaciones de la infantería, careciendo también de toda clase
de auxilios de boca pues que insurreccionado todo el país
alrededor de mi posición no había tenido el soldado hacia
dos días otro alimento que carne, la tropa toda sin habitación
ni descanso, de día ni de noche, en este rigoroso clima y
considerando que aun estaban intactas las defensas y obstáculos
con que el enemigo había rodeado de mas cerca su posesión y
que consistían en talas espesas de espinos y dos fosos; con el
parecer de la mayoría de los jefes de la división emprendí mi
retirada el veinte y siete en la noche.25
Joaquín Rivas Zayas al ministro de guerra y marina, Campeche, 30 de
marzo de 1840. AHSDN, Operaciones Militares, XI/481.3/1546 III, f. 518v;
Taracena, De héroes olvidados, 128.
25
Joaquín Rivas Zayas al ministro de guerra y marina, Campeche, 30 de marzo
de 1840. AHSDN, Operaciones Militares, XI/481.3/1546 III, ff. 518v-519.
24

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Tras la retirada de Zayas, la milicia de Llergo y la de
Imán avanzaron para sitiar la ciudad fortificada de Campeche.
Zayas había sido reducido únicamente a la división de auxilio de
Veracruz sufriendo recurrentes deserciones de todas las unidades.
Mientras el puerto era aislado por mar la milicia de Imán y Llergo
rodearon a Campeche. Llergo dando un rodeo se dirigió a Lerma
mientras Imán tomó el barrio de Santa Lucía y el rumbo de Calá.26
Aunque no existieron grandes combates la experiencia
del sitio de Campeche permitió a los orientales perfeccionar la
confección de emboscadas y la organización de partidas para
hostilizar al enemigo amparados en la vegetación. Félix Reyes,
comandante del escuadrón activo de Veracruz, fue emboscado
a principios de mayo mientras exploraba los alrededores de Río
Verde, Calá y Chiná. Con poco más de quince soldados salió a
reconocer las posiciones de los insurgentes:
me dirigí para esta plaza [Campeche] y al llegar al cabo del
barrio de Santa Lucía hizo fuego el enemigo por retaguardia,
ordené a los dragones contestasen en retirada, hasta llegar a una
especie de tala que había formada en el camino, haciéndome
igualmente fuego una emboscada que se hallaba a vanguardia,
esta y el obstáculo expresado, desorganizó a la tropa en forma
de no poderla reunir a pesar de mis esfuerzos, tomando unos,
unas veredas y otros otras, según lo permitía el bosque, pues
solo yo pude llegar a la hacienda de la Escalera.27
Baqueiro, Ensayo histórico, 31.
Gabriel Valencia al ministro de guerra y marina, México, 9 de mayo de
1840. AHSDN, Operaciones Militares, XI/481.3/1546 II, ff. 302-303.
26
27

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Posteriormente se supo que fueron los habitantes
reclutados por los federalistas quienes realizaron la importante
y central tarea de poder obstruir los caminos y veredas para
posibilitar las emboscadas. Joaquín Rivas Zayas reportaba al
ministro de la guerra tal actitud:
El jefe de los pronunciados Don Santiago Imán al dar cuenta de
haber sorprendido a una partida de caballería que salió de esta
plaza el día 17 de que tengo dado a V. E. conocimiento, asegura
que el buen éxito de la acción fue debido a la cooperación de
los vecinos de Santa Lucía, y a la parte muy activa que tomaron
hasta las mujeres del mismo ayudando a cerrar los caminos y
veredas que se dirigían a la plaza.28

El reclutamiento de los habitantes de los barrios fue
central ya que permitió a Imán poder aumentar sus fuerzas no
solo con insurgentes con experiencia militar sino también con
expertos conocedores del territorio. Para un tipo de combate que
dependía del conocimiento de los bosques de los alrededores esto
era de vital importancia, como señala Rivas Zayas:
Los vecinos del expresado barrio [de San Francisco] y de
los de Santa Lucía, Guadalupe y Santa Ana se presentaron
espontáneamente al cabecilla Imán, que los armó y organizó
en compañías, proporcionándose así un refuerzo de cerca de
quinientos hombres, decididos, entusiastas, prácticos del país
y diestros en el manejo de las armas por haber sido cívicos
los más de ellos, o del batallón de defensores que levantó é
instruyó cuando la guerra de los franceses.29
Joaquín Rivas Zayas al ministro de guerra y marina, Campeche, 30 de abril
de 1840. AHSDN, Operaciones Militares, XI/481.3/1546 II, f. 397.
29
Joaquín Rivas Zayas al ministro de guerra y marina, Campeche, 4 de mayo
28

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Parte del éxito de los insurgentes federalistas radicó en la
rendición de los reductos de San Miguel y San José. La división
de Santiago Imán se encargó, a través de diferentes estrategias,
de asediar este último. Para ello usó la vegetación que crecía en
la ladera del cerro y así aislar a la guarnición impidiendo que
pudieran tener acceso al agua. Faustino Molina lo expuso de esta
manera cuando justificó su rendición:
…de hallarnos hace cuarenta y ocho horas tan escasos de agua
que ni aun para poner los ranchos de carne salada y ministra
hay absolutamente, hallándose seco un aljibe y pozo inmediato,
rodeados de enemigos que en gran número y a cubierto por
la falda de este cerro impiden absolutamente proveernos de
este recurso de primera necesidad y que habiendo intentado
por nuestra parte tomarla en los pozos inmediatos y de los
cuales está posesionado el enemigo han sido batidas nuestras
guerrilla en que se han perdido tres hombres que consideramos
dispersos.30

Con los fuertes exteriores tomados por la milicia
federalista la espesa vegetación que rodeaba a las murallas y
baluartes del puerto terminaron por ser un obstáculo para los
defensores que eran incapaces de poder eliminar a los tiradores
que estrechaban el cerco a Campeche tomando posiciones en los
barrios y resguardándose entre la vegetación circundante. Rivas
Zayas lo detalló de esta manera:
de 1840. AHSDN, Operaciones Militares, XI/481.3/1546 II, f. 493.
30
Copia de la capitulación del reducto de San José, Campeche, 14 de mayo
de 1840. AHSDN, Operaciones Militares, XI/481.3/1546 II, ff. 325-325v.
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El 29 [de abril] ocupó y fortificó otra sección enemiga el barrio
de Santa Ana poderosamente auxiliada del vecindario y a
pesar del fuego de cañón y obús de esta plaza, de poquísima
eficacia por las muchas casas intermedias de mampostería y la
espesísima arboleda que encubre los objetos á tiros de pistola
de la muralla.31

El puerto de Campeche cayó finalmente en poder de
los federalistas en mayo de 1840. Sin embargo, este evento no
marcó la desmovilización total de las secciones de oriente que no
tardaron en ser llamados a las armas de nuevo.
La invasión centralista a la Península de Yucatán (1842-43)
Los orientales volvieron a tomar las armas una vez que el ejército
centralista mexicano invadió la Península de Yucatán a mediados
de 1842. La reactivación del conflicto bélico generó una amplia
movilización que incluyó la organización de las pocas tropas
permanentes, las milicias locales, la movilización de los paisanos
y de otras tropas irregulares como las secciones de orientales. Los
combatientes del oriente que combatieron en Campeche fueron
descritos por Serapio Baqueiro de la siguiente forma:
Los indios del partido de Tihosuco, acaudillados por el teniente
coronel Vito Pacheco, ocupaban unas arquerías frente a la
puerta de Guadalupe, los de Valladolid se hallaban en la iglesia
de San Francisquito a las ordenes del coronel Pastor Gamboa,
de cuyo puesto salió éste como á las ocho de la mañana, y
recorrió las calles principales montado en un caballo blanco,
Joaquín Rivas Zayas al ministro de guerra y marina, Campeche, 4 de mayo
de 1840. AHSDN, Operaciones Militares, XI/481.3/1546 II, f. 497v.
31

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sin camisa, con los calzoncillos arrollados, armado de machete,
y cubierto el sombrero con cintas de diferentes colores, que le
daban el aspecto de un salvaje guerrero.32

Desde 1841 los militares yucatecos, ante la inminencia de
un conflicto armado, no solo comenzaron a reclutar tropas, sino
también adquirieron armas y todo tipo de pertrechos bélicos. Este
aspecto es sumamente importante ya que permitió a los orientales,
a través de su alianza con los caudillos federalistas y separatistas
yucatecos, el acceso a más armas de fuego. Por referencias de los
oficiales mexicanos que combatieron contra los orientales, estas
tropas habrían tenido un armamento diferenciado. El general
Francisco Pacheco, quien se enfrentó en innumerables ocasiones
a los orientales al ser comandante de la primera brigada de la
División de Operaciones sobre Yucatán, aseguró durante un
interrogatorio que “a los indios los emborrachaban para que no
se resistiesen a entrar, los cuales tenían un armamento selecto”.33
Pacheco quizá se estaba refiriendo a que los orientales
combatían con armamento diferenciado típico de la infantería
ligera. El fusil Berkely fue usado por diferentes ejércitos del
siglo XIX para equipar a sus infantes. Esta arma era más precisa
que el mosquete Brown Bess. Las compañías de infantería ligera
del ejército mexicano del siglo XIX se encontraban equipadas
Serapio Baqueiro, Rasgo biográfico del general López de Llergo (Mérida:
Tipografía de G. Canto, 1898), 19.
33
Declaración de Francisco Pacheco, México, 25 de octubre de 1843.
AHSDN, Operaciones Militares, XI/481.3/1991, f. 189v.
32

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con este tipo de armas.34 Las referencias sobre el armamento
adquirido por diferentes oficiales y agentes en Estados Unidos
y Nueva Orleans es bastante parco y poco preciso. El primer
cargamento de armas llegó en marzo de 1841 producto de la
comisión del gobierno del estado a Martín Francisco Peraza. Este
remitió desde Nueva Orleáns 678 armas entre fusiles franceses,
ingleses y estadounidenses y carabinas para artilleros. En abril de
1841 se recibieron setecientos fusiles de fabricación francesa y
estadounidense. Finalmente el comandante de la armada yucateca
Pablo Celaráin introdujo mil seiscientos fusiles, sin bayonetas, de
fabricación inglesa adquiridos en Europa.35
La guerra se libró en dos frentes. Una primera parte se
libró en las costas campechanas. El ejército mexicano intentó
sitiar desde finales de 1842 el puerto amurallado de Campeche,
desembarcando en Isla del Carmen y avanzando posteriormente
Jospeh Hefter, The Mexican Solder 1837-1847 (Oklahoma: The Virtual
Armchair General, 2008) 11. El fusil Baker ganó amplia popularidad entre la
infantería británica y los tiradores especializados eran equipados con este fusil.
Durante el siglo XIX diferentes unidades de infantería ligera fueron equipados
con esta arma en el hemisferio occidental. Ver: Németh, Balázs, Early Military
Rifles, 1740-1850 (Oxford: Osprey Publishing, 2020).
35
Noticia del armamento recibido de N. Orleáns en la Goleta Rosario. Campeche, 14 de abril de 1841. Archivo General del Estado de Yucatán (en adelante AGEY), Poder Ejecutivo, Milicia, v. 4, e. 85. José Cadenas al secretario de
guerra y marina del estado de Yucatán, Campeche, 30 de noviembre de 1841.
AGEY, Poder Ejecutivo, Milicia, v. 6, e. 122. Factura de las armas remitidas
por Francisco Martín Peraza desde Nueva Orleans, Mérida, 24 de marzo de
1841. AGEY, Poder Ejecutivo, Milicia, v. 6, e. 133. Rugeley, Repúblicas contrapuestas, 106.
34

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�Mapa 1. Detalle de un plano en donde se puede ver las posiciones ocupadas por el ejército mexicano en torno a
Campeche. S/a, c. 1843. AHSDN, Operaciones Militares, XI/481.3/1993, f. 265.

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por Seybaplaya, Champotón y Lerma. Los combates y escaramuzas
se registraron en torno a las murallas de Campeche en los puestos
avanzados de la Eminencia, las fortificaciones de San Luis y San
Miguel y los barrios de Santa Ana y San Román (VER MAPA 1).
Tras largos intentos y fracasos reiterados una brigada compuesta
por compañías selectas de los batallones mexicanos intentó
tomar Mérida en marzo de 1843, desembarcando por Telchac y
avanzando sucesivamente por Motul, Tixkokob y Pacabtún, hasta
terminar capitulando en Tixpéual.36
Los oficiales mexicanos dieron cuenta de la presencia
dominante del bosque tropical en el paisaje peninsular. El
oficial de artillería Manuel Plovvez describió los alrededores de
Campeche como “un terreno montañoso, muy irregular y lleno de
bosques, sin agua potable en lugar conocido a la vez que marcada
por la huella de multitudes de veredas que se cruzan en todas
direcciones”.37 Joaquín Morlet, encargado de realizar diferentes
incursiones en los alrededores de Chiná aseguró que “lo boscoso
del camino y alturas” de los alrededores del pueblo obligaban a
que en caso de realizarse cualquier expedición por el rumbo debía
hacerse con varios de cientos de soldados y con experiencia, a
riesgo de sufrir una derrota.38
Los detalles políticos del curso de la guerra pueden consultarse en Rugeley, Repúblicas contrapuestas.
37
Declaración de Manuel Plovvez, Puebla, 25 de octubre de 1843. AHSDN,
Operaciones Militares, XI/481.3/1991, f. 281.
38
Joaquín Morlet a Matías de la Peña, Chulbac, 17 de febrero de 1843.
AHSDN, Operaciones Militares, XI/481.3/1987, f. 266.
36

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�Mapa 2. Detalle de un plano de 1722 en donde se puede observar la vegetación alrededor de la vigía de Telchac
y el litoral yucateco. “Plano de parte de la costa de Yucathan, su capital la ciud[ad] de Mérida, con los pueblos
que señala. La que visitó su Gov[ernad]or y Cap[itá]n Gen[era]l D[o]n Antonio de Cortayre. Año de 1722”,
1722, Archivo General de Indias, MP-México, 119.

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Nicolás de la Portilla, mayor de órdenes de la brigada sobre
Mérida, describió brevemente el paisaje que recorrió el ejército
mexicano en el norte de la Península. Sobre el paisaje que cubría
los alrededores de Telchac dijo que “la situación de la vigía [de
Telchac] no era ventajosa para defenderse por que tenía muchos
bosques a sus inmediaciones”, algo que ya habían reflejado los
cartógrafos del siglo XVIII (VER MAPA 2). Los caminos que
recorrieron en torno a Motul y Tixkokob se encontraban también
cubiertos de bosque. El oficial señaló que “de Telchac a Motul
que son cuatro leguas, el camino estaba bueno con bosques a
derecha e izquierda” mientras que el de Tixkokob a Tixpéhual era
un camino estrecho “con bosque espeso a derecha e izquierda”.39
La mayoría de las acciones de guerra en donde intervinieron
los orientales fueron escaramuzas que tenían el objetivo de
hostigar al enemigo y agotarlo. Matías de la Peña, encargado del
mando de la División desde finales de 1842, reflexionaba sobre la
frecuencia de los ataques de la milicia yucateca:
…el enemigo si nos tiroteaba a menudo, y algunos seguramente
por adular al poder, lo pintaban como insignificante cuando el
fue quien nos salió al encuentro en Umul, quien nos quiso quitar
la Eminencia el veinte y cinco de Noviembre, ocho y catorce de
Diciembre, quien nos atacó en Lerma, Chiná, Tixkokob; y en
diferentes pequeñas escaramuzas contra la Eminencia, pruebas
claras de su mucho numero y de su potencia.40
Declaración de Nicolás de la Portilla, Perote, 8 de agosto de 1843. AHSDN,
Operaciones Militares, XI/481.3/1987, ff. 36v, 33, 42v.
40
Declaración de Matías de la Peña, Perote, 28 de noviembre de 1843.
AHSDN, Operaciones Militares, XI/481.3/1987, f. 182.
39

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Los meses que pasaron las tropas mexicanas intentando
rodear la ciudad o deliberando asaltar algún punto débil en
el sistema de fortificaciones sirvieron a los orientales para
incrementar su experiencia de combate hostilizando al enemigo
e interactuando con la vegetación para tenerla también como
aliada. Un ejemplo de este tipo de escaramuzas fue publicada en
la prensa oficial yucateca que informaba en diciembre de 1842:
Nuestras divisiones guardan igualmente las [posiciones] suyas,
con el mejor orden y vigilancia. Las tropas auxiliares de D.
Pastor Gamboa molestan a menudo al enemigo con muy buenos
resultados […] Ayer al ponerse el sol se presentaron cuatro
desertores del enemigo, que eran del batallón de zapadores.
Unánimes declaran: que en las acciones del día 25 sufrieron
considerables destrozos: que los sufrían diariamente tanto en
Buenavista con los saludos de nuestras lanchas, en el camino de
Canisté con los frecuentes tiroteos de los guerrilleros, como en la
Eminencia con las balas y bombas que se le arrojan de la plaza.41

A mediados de diciembre de 1842, la prensa yucateca
detalló la forma en que los guerrilleros usaban los árboles como
cubierta y puesto avanzado. Además en el parte militar el coronel
Llergo dejó ver que los batallones de milicia local también podían
ser desplegados para hostilizar al enemigo mediante guerrillas:
El enemigo desde sus zanjas y parapetos dirigía sus fuegos de
fusil y metralla sobre nuestras tropas, sin habernos causado
otra desgracia, que la muerte de un soldado de la sección del
Sr. Gamboa y un herido de la misma. Como dichas guerrillas
“Campeche, sábado 3 de diciembre de 1842”, Periódico Oficial del Estado
de Yucatán, Mérida, 6 de diciembre de 1842, p. 3.
41

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se parapetaron con maestría de las cercas y árboles mayores
de los lugares inmediatos á la Eminencia, pudieron estar
resguardadas de dichos fuegos.- La guerrilla del primero local
que manda al guerrillero C. Pedro Jimenez, permaneció todo el
día observando y tiroteando al enemigo.42

Las espinas de los árboles que se extraían del bosque tropical
fueron descritas por los oficiales mexicanos que combatieron en los
alrededores de Campeche y tuvieron también un peso importante
a la hora de hacer impenetrables el ya de por sí robusto sistema de
fortificaciones de Campeche. Después de fracasar en su intento de
tomar el puerto amurallado durante los últimos meses de 1842 y los
primeros de 1843 los oficiales de más alta graduación valoraron las
defensas y la imposibilidad de tomar por asalto la ciudad abriendo
una brecha con poderosas piezas de artillería. Evaluando si era
mejor asaltar la posición fortificada de la Casa Mata o enviar una
columna a tomar Mérida los oficiales describieron a los espinos
como parte del dispositivo defensivo:
así es que verificado el ataque sin el auxilio de la batería traería
graves males, por la artillería que tiene el enemigo en el punto,
por sus gruesas paredes y parapetos, por espesas y dilatadas
talas de espinos y favorecidos por obras exteriores de campaña
situadas sobre su izquierda y en puntos dominantes todo en
combinación hacen el movimiento demasiado expuesto para
nuestras fuerzas.43
Sebastián López de Llergo al secretario del despacho de la guerra, Campeche, 19 de diciembre de 1842 en Periódico Oficial del Estado de Yucatán,
Mérida, 24 de diciembre de 1842, p. 2.
43
Acta de la reunión de generales, coroneles y comandantes, Fuerte de San Miguel, 3 de febrero de 1843. AHSDN, Operaciones Militares,
42

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Aunque una parte importante de la División de Operaciones
sobre Yucatán se dirigió a la costa norte para intentar ocupar
Mérida en marzo de 1843, otra sección quedó resguardando
los puntos tomados por el ejército mexicano. Esto se tradujo en
que la actividad guerrillera de los orientales y la de la milicia
campechana no se detuviera y los contingentes irregulares
siguieran acumulando experiencia. A finales de marzo el barrio de
San Román y La Eminencia seguían siendo escenarios de tiroteos
entre las fuerzas enfrentadas. En un parte del teniente coronel
Eulogio Rosado además se evidenció que las tropas yucatecas
intentaban sacar ventaja del clima peninsular para enfrentar a los
soldados y milicianos que provenían de regiones más templadas
de la república como Jalisco, Puebla, el Estado de México,
Oaxaca o Zacatecas:
Con el objeto de molestar al enemigo y en cumplimiento de
las instrucciones de V. S. relativas a este fin, dispuse que en
la mañana de hoy saliesen de esta campamento doscientos
hombres … Esta tropa unido a noventa hombres de varios
cuerpos que guarnecen la plaza … se dirigieron a la Eminencia,
dispuesto que fue por ellos el orden de ataque. Como el objeto
de estos tiroteos tiende a molestar al enemigo a horas en que
el calor los llegue a desesperar, se retiraron las tropas a sus
respectivos puestos a las tres de la tarde.44
XI/481.3/1969, f. 40.
44
José Cadenas al secretario de guerra y marina del estado de Yucatán, Campeche, 27 de marzo de 1843. AGEY, Poder Ejecutivo, Milicia. Otros registros
de ataques a La Eminencia por parte de la milicia local y los orientales puede
verse en AGEY, Poder Ejecutivo, Correspondencia Oficial, v. 2, e. 30.
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Durante el conflicto los combates frontales fueron
esporádicos y cuando estos sucedieron, como en el caso de
Lerma, los orientales fueron usados por los comandantes
yucatecos, junto con los paisanos campechanos de las milicias
locales, para lanzar ataques de distracción a los enemigos. Así
sucedió el 25 de noviembre cuando los orientales de Gamboa y
la milicia mandada por Eulogio Rosado lanzaron un ataque sobre
Canisté y Buenavista, mientras el grueso de la infantería de línea
yucateca atacaba las trincheras mexicanas en La Eminencia.45 Lo
mismo sucedió durante uno de los combates más sangrientos de
la invasión, cuando los mexicanos tomaron el pueblo de Chiná
para intentar cortar los suministros del puerto amurallado. El
2 de febrero de 1842 las columnas guerrilleras del batallón 13
local comandado por Eulogio Rosado y la sección de orientales
al mando de Miguel Cámara tirotearon todo el día anterior a la
guarnición mexicana. 46
El único combate frontal entre los orientales y el ejército
mexicano sucedió al principio de la invasión el 11 de noviembre de
1842, cuando los guerrilleros emboscaron a la columna mexicana
que iba de camino a Lerma. Gamboa eligió las inmediaciones
del bosque perteneciente a la hacienda Umul para hostilizar la
Sebastián López de Llergo al secretario del despacho de guerra, Campeche, 19 de diciembre de 1842. Periódico Oficial del Estado de Yucatán, 24 de
diciembre de 1842, p. 1
46
Copia de Francisco Andrade al jefe de la División de Operaciones sobre Yucatán, Chiná, 3 de marzo de 1843. AHSDN, Operaciones Militares,
XI/481.3/1969, f. 54.
45

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marcha de los invasores. El general Vicente Miñón, en su parte al
ministro de la guerra especificó que en este primer enfrentamiento
las tropas de Pastor Gamboa habían usado la vegetación como
cubierta para intentar sorprender a la columna mexicana, reforzada
por parapetos construidos para obstruir el camino:
el enemigo que en gran número se hallaba parapetado sobre
el camino de Umul y posesionado del bosque sobre ambos
flancos, quiso impedir la marcha que sobre Lerma verificara
la primera brigada, al mando del S. Gral. D. Juan Morales. El
valor, conocimiento y prudencia de este interesante jefe nada
dejó que desear en todo sus disposiciones, durante las seis horas
que duró un tiroteo sostenido por ambas partes, al cabo de las
cuales los fuegos de nuestras piezas destruyeron las obras de
defensa del enemigo, obligándolo á una fuga vergonzosa.47

Esta forma de apropiarse de la vegetación tropical
contrastó con la actitud de los oficiales mexicanos y yucatecos
para quienes, en diferentes momentos del conflicto, el bosque
resultó ser un obstáculo. Durante el fallido contraataque yucateco
a Lerma en diciembre de 1842 la vegetación del bosque tropical
de los alrededores de Campeche retrasó la marcha de la columna,
que tuvo que abrirse paso abriendo brechas entre la vegetación,
llegando a la retaguardia mexicana ya cuando había aclarado el
sol, frustrado los planes de efectuar un ataque sorpresa.48 Cuando
el ataque fue rechazado por la reducida guarnición mexicana,
Vicente Miñón al ministro de guerra y marina, Lerma, 16 de noviembre de
1842. AHSDN, Operaciones Militares, XI/481.3/1752, f. 1v
48
Alonso Aznar a Sebastián López de Llergo, Campeche, 19 de diciembre de
1842 en Periódico Oficial del Estado de Yucatán, 24 de diciembre de 1842, 1-3.
47

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los soldados mexicanos no se lanzaron en persecución de los
yucatecos, precisamente porque se habían internado en los
bosques de los alrededores, actitud que fue censurada por parte
del ministros de la guerra al general Vicente Miñón.49 En Chiná, la
columna mexicana enviada por Matías de la Peña para ocupar el
pueblo extravió el camino por venir “abriendo monte”.50 Un par de
días después, el 4 de febrero, durante el ataque de los yucatecos al
pueblo, las secciones de auxilio comandadas por Joaquín Morlet
y Manuel Noriega perdieron el rumbo debido a “lo boscoso y
malo del camino”, llegando cuando el combate había culminado
y las tropas yucatecas se retiraban a Campeche.51
En una anotación a un plano de Campeche y sus alrededores
del siglo XVIII se señalaba sobre la región que “la campaña es
toda un Bosque tan cerrado de árboles de todas especies que es
casi intransitable si no por los caminos, que de tanto en tanto es
necesario desmontar para que no estén cerrados”.52 Esta referencia
quizá nos ayude a comprender que durante los meses de conflicto
las áreas en torno a Chulbac y Chiná habían sido parcialmente
Ministro de guerra y marina al jefe de la División de Operaciones sobre Yucatán, México, 25 de enero de 1843. AHSDN, Operaciones Militares,
XI/481.3/1987, f. 203.
50
Copia de Francisco Andrade al jefe de la División de Operaciones sobre Yucatán, Chiná, 3 de marzo de 1843. AHSDN, Operaciones Militares,
XI/481.3/1969, f. 54.
51
Matías de la Peña al ministro de guerra y marina, San Miguel, 6 de febrero
de 1843. AHSDN, Operaciones Militares, XI/481.3/1969, ff. 52-53v.
52
Plano de Campeche y sus ynmediaciones, s. XVIII, Archivo General Militar de Madrid, PL, MEX-16/8.
49

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abandonadas por sus pobladores provocando que la vegetación
se regenerara en los caminos, creando condiciones nuevas en el
paisaje peninsular.
Cuando Matías de la Peña decidió abrir un nuevo frente
de combate al mando de poco menos de dos mil soldados para
intentar ocupar Mérida los orientales nuevamente fueron enviados
a realizar labores de guerrilla. Los primeros en ser desplegados
en la costa norte con este fin fueron aquellos comandados por
Vito Pacheco en observación de las tropas mexicanas que ya
merodeaban en torno a Telchac. Debido al mal tiempo provocado
por un temporal que retrasó la marcha por mar de las tropas
invasoras los orientales lograron llegar a Sisal de forma holgada
el 23 de marzo, entrando al puerto ciento setenta hombres.53 El
2 de abril Vito Pacheco escribió al jefe político de Motul que
había observado en los rumbos de Xtampú y Bom rastros del paso
de los mexicanos que habían dejado carne fresca y huellas de la
artillería que conducían. Llergo lo conminó a unirse a la división
para comenzar las operaciones para hacer frente a la brigada
mexicana: “[a] este jefe [Pacheco], no obstante sus deseos de
permanecer en aquellos bosques, le he reiterado con esta fecha la
orden para que se incorpore a esta división, porque lo he creído
conveniente para dar principio á mis operaciones”.54
Alberto Morales al secretario de guerra y marina del estado de Yucatán, Sisal, 23 de marzo de 1840. AGEY, Poder Ejecutivo, Milicia, c. 156, v. 106, e. 58.
54
Sebastián López de Llergo al secretario de guerra y marina de Yucatán,
Motul, 2 de abril de 1843, en El Independiente, 4 de abril de 1843.
53

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El 27 de abril de 1843 la vanguardia del ejército mexicano
que comandaba el teniente coronel Pablo Lallave, compuesto de
infantería y una sección de zapadores para eliminar los obstáculos
del camino, avanzó hasta Telchac donde hubo una breve
escaramuza entre los orientales de Vito Pacheco y los paisanos
armados de Telchac que se tirotearon con los mexicanos.55 Estos
sufrieron la pérdida de un oficial y terminaron por ocupar este
importante punto tras el combate. Sin embargo, Pacheco continuó
merodeando los alrededores con doscientos hombres que
hostigaron a los convoyes mexicanos, que no solo enfrentaban
la falta de mulas para transportar víveres y pertrechos sino la
amenaza desde los bosques de los tiradores orientales.56
No hay constancia clara de que los orientales hubieran
participado en la batalla de Tixkokob el 3 de abril de 1843, uno de
los combates más sangrientos de toda la invasión. En este pueblo
la sección comandada por Francisco Pérez logró rechazar al
ejército yucateco lo que permitió a Peña avanzar hasta Pabactún,
en donde, en uno de los episodios más controvertidos de la
invasión el general mexicano decidió entablar pláticas de paz con
los yucatecos. Tras fracasar las conversaciones el general Peña
intentó retirarse con dirección a Telchac. Sin embargo, Llergo ya
había ordenado el avance de las secciones de orientales de Pastor
Francisco Pacheco al ministro de guerra y marina, Buenavista, 3 de abril
de 1843. AHSDN, Operaciones Militares, XI/481.3/1971, ff. 13-13v.
56
Declaración de Pedro Lemus, Perote, 8 de agosto de 1843. AHSDN, Operaciones Militares, XI/481.3/1987, f. 14v.
55

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Gamboa y de Miguel Cámara. Gamboa desde Nohpat ocupó el
pueblo de Nolo y Cámara avanzando desde Cacalchén con una
“columna de orientales” hizo lo mismo en Tixkokob.57 En el
camino entre Pacabtún y Tixkokob sucedió una escaramuza en
donde se reportaron los últimos heridos de los orientales. En este
combate las tropas comandadas por Pastor Gamboa se internaron
en los bosques de los alrededores de la hacienda Monchac y
Chochoh para hostilizar a la columna mexicana, de forma muy
similar a como lo habían realizado en Umul, aunque el combate
fue mucho más breve.58 Aunque este fue el último combate
propiamente hablando en el que intervinieron los orientales su
papel fue decisivo en los últimos días de la guerra en el norte de
la Península de Yucatán.
Durante la retirada del ejército mexicano la amenaza de
las secciones orientales contribuyó a mermar la moral de los
adversarios que se percibían rodeados: “desde Mérida hasta
la playa de Telchac por diferentes rumbos, apostó el enemigo
secciones de Huites y otras tropas que ocupaban las gargantas
principales, por donde inferían podríamos retirarnos o recibir
Parte oficial del señor general en jefe de las fuerzas de Yucatán, sobre las
operaciones militares a que dio lugar la expedición militar destinada a las costas de Barlovento en El Siglo Diez y Nueve, México, 24 de julio de 1843, p. 1.
58
Los últimos heridos de la “sección primera de oriente”, mandada por Pastor Gamboa fueron Patricio López, Juan Sandoval y Manuel Dzib, heridos
en la acción del 18 en Monchac. Relación que manifiesta los individuos que
han fallecido y los que han quedado heridos e inutilizados en los últimos ataques dados al enemigo en la costa de Barlovento. Mérida, 9 de junio de 1843.
AGEY, Poder Ejecutivo, Milicia, c. 157, v. 107, e. 20.
57

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auxilios” declaró el general Diego Argüelles.59 A los combatientes
de estas secciones los acompañaban cientos de auxiliares que
se encargaban de obstruir los caminos con piedras y árboles
espinosos, además de construir trincheras entre los montes de los
alrededores de esta población. Estos combatientes fueron decisivos
para aislar al ejército mexicano en Tixpéual. Así lo describió el
general Matías de la Peña: “además de que su sección [de Miguel
Cámara] era numerosa, tenía cerca de 1,000 indios desarmados
para las maniobras que dejo expresadas hicieron, y para quitar
hasta los perros que entraban a Tixpéual”.60 La labor de obstruir
los caminos y construir trincheras fue una labor que cientos de
auxiliares realizaron durante la guerra y que se incrementó con
la llegada de la brigada al norte de la Península de Yucatán. Las
trincheras de los alrededores de Motul, por ejemplo, habían sido
construidas sin retribución por los habitantes de ese pueblo, unido
a los de Ucí, Kiní y Muxupip.61 Esta importancia se ve reflejada
en el acopio de machetes por parte de los integrantes del ejército
yucateco para poder facilitar la realización este tipo de trabajos.62
Narración exacta de Diego Argüelles, Telchac, 26 de abril de 1843.
AHSDN, Operaciones Militares, XI/481.3/1992, f. 82v.
60
Nota 9 de Matías de la Peña al “Parte oficial del señor general en jefe de
las fuerzas de Yucatán, sobre las operaciones militares a que dio lugar la expedición militar destinada a las costas de Barlovento” en El Siglo Diez y Nueve,
México, 24 de julio de 1843, p. 1.
61
José Luis Lavalle al secretario general de gobierno. Motul, 5 de abril de
1843. AGEY, Poder Ejecutivo, Correspondencia Oficial, c. 70, v. 20, e. 90.
62
Sebastián López de Llergo al secretario del departamento de guerra de Yucatán, Conkal, 28 de marzo de 1843. AGEY, Poder Ejecutivo, Milicia, c. 156,
59

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El relato de los momentos finales de la brigada y de la
importancia de la actividad de los orientales la deja ver Nicolás
de la Portilla. El oficial señaló que el 20 de abril continuaron su
repliegue hasta Tixpéual “punto muy malo en el orden militar,
casi indefendible, rodeado de bosques espesos, habiendo en toda
la circunferencia del pequeño pueblo multitud de cercas de piedra
paralelas las unas a las otras”. Al día siguiente, después de tomar
posiciones y colocar las piezas de artillería en las calles, Portilla
señala que “amaneció el enemigo rodeándonos completamente,
atrincherado con multitud de piedras, que con sagacidad y silencio
colocó en la noche: aquí fue en donde el hambre nos consumió,
pues nos quedamos sin vacas y sin cosa alguna para comer porque
el enemigo no nos dejaba pasar nada”.63 Esta situación desesperada
obligó al general Peña a firmar una capitulación vergonzosa. El 25
de mayo salieron rumbo a Tampico los últimos soldados mexicanos
que habían incursionado a Mérida y los comandantes orientales no
tardaron en declarar que regresarían a sus labores en el campo.64
Conclusión
En su artículo pionero sobre la Guerra entre México y Yucatán
Terry Rugeley señalaba que la violencia de los años posteriores al
conflicto se alimentó de la experiencia bélica del enfrentamiento
v. 106, e. 75.
63
Declaración de Nicolas de la Portilla, Perote, 8 de agosto de 1843. AHSDN,
Operaciones Militares, XI/481.3/1987, ff. 43v-44.
64
Rugeley, Repúblicas contrapuestas, 119; Taracena, De héroes olvidados,
104-105.
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que sucedió en la Península entre 1842 y 1843. Rugeley señalaba
que la guerra había provocado la militarización del estado y un
clima de inestabilidad en donde se convirtió en moneda corriente
el armar paisanos irregulares con promesas política para las pugnas
entre las diversas facciones yucatecas.65 A estas consecuencias
del conflicto habría que sumar que en el transcurso del conflicto
entre federalistas y centralistas, y entre yucatecos y mexicanos,
los orientales desarrollaron una particular forma de combatir
amparados en las posibilidades que les brindaba el bosque tropical.
Fue un proceso que inició en 1839, con el pronunciamiento del
caudillo del oriente y en donde en un primer momento usaron
al bosque tropical como cobertura para tratar de equilibrar la
evidente inferioridad de las improvisadas milicias federalistas con
las tropas medianamente entrenadas de la milicia centralista. Si
bien esta experiencia comenzó en los bosques tropicales del este
de la Península de Yucatán, lo cierto es que los bosques tropicales
del oeste, sobre todo aquellos alrededor de Mérida y Campeche,
fueron los que brindaron a los orientales una experiencia que
permitió no solo perfeccionar las tácticas previamente desplegadas
sino innovar en otras. Pudieron darse cuenta de la forma en que los
árboles del bosque tropical podrían brindar no solo cobertura frente
a las balas del enemigo sino también materia prima para construir
fortificaciones aún más inexpugnables y obstáculos que retrasaban
la marcha de los ejércitos. También pudieron aprovechar las
65

Rugeley, Repúblicas contrapuestas, 121-122.

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piedras para construir trincheras entre la vegetación e incorporarlas
a las talas que retrasaban la marcha del ejército enemigo. Muy
pronto los orientales se dieron cuenta de la importancia de los
no combatientes para el esfuerzo de guerra. A los guerrilleros
frecuentemente los acompañó la población local, mayoritariamente
indígena, de Valladolid, Campeche y los alrededores de Motul,
que colaboraron en las labores bélicas. Al finalizar la guerra entre
México y Yucatán la pericia de estos combatientes y los auxiliares
llegó a tal punto que las talas de árboles espinosos, piedras para
improvisar trincheras y unos soldados mexicanos exhaustos y
aislados se combinaron para que una brigada de poco menos de
un millar de soldados profesionales se rindiera en Tixpéual sin
disparar un tiro, rodeada de insurgentes orientales.
La adquisición de esta experiencia hubiera sido impensable
sin las armas que a través de diferentes redes llegaron a la Península
de Yucatán y terminaron en manos de los guerrilleros. Primero a
través de las redes de contrabando de los caudillos federalistas y
posteriormente a través de la movilización del estado de Yucatán
y la adquisición de armamento en Inglaterra y Estados Unidos.
Si la referencia que tenemos del general Francisco Pérez es
acertada, incluso los orientales pudieron tener acceso a las armas
más sofisticadas de la época para combatir hostigando al enemigo
amparados en la vegetación.
El bosque tropical estuvo lejos de ser un mero escenario
de la guerra ya que sus comunidades vegetales y su innegable
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presencia y regeneración influyó notablemente en la forma de
hacer en la guerra en la Península. Prueba de ello fueron los
obstáculos que los ejércitos mexicanos y yucatecos enfrentaron
en los alrededores de Chulbac y Chiná, en donde la vigorosa
vegetación creaba, con su agencia, nuevas condiciones que
terminaron por impedir y retrasar el avance de las columnas. Los
orientales por su parte se adaptaron y aprendieron a combatir
usando el bosque tropical a su favor. Los árboles, las plantas, los
arbustos y las comunidades vegetales agrupadas en el bosque
tropical configuraron un tipo de combate disperso. Durante estos
años los orientales convirtieron al bosque tropical en arma de
guerra, un arma temible que marcaría el curso de un periodo
completo en la historia peninsular como lo fue la Guerra de
Castas.
Referencias
Archivos
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�La construcción del paisaje costero de Sisal, Yucatán
(1807-1990): una aproximación desde la
ecología histórica
The construction of the coastal landscape of Sisal, Yucatán
(1807-1990): a historical ecology approach
Gabriel de Jesús Torales Ayala
Centro de Investigación y de Estudios Avanzados
Unidad Mérida
https://orcid.org/0009-0006-0406-066X
Recibido: 16 de julio de 2024
Aceptado: 12 de diciembre de 2024
Resumen: Este artículo resume los resultados de un estudio sobre
los efectos de las actividades humanas en la configuración del
paisaje de la costa noroccidental de Yucatán durante los siglos
XIX y XX. Utilizando una perspectiva de ecología histórica, se
examina el caso del puerto de Sisal y sus alrededores mediante
fuentes documentales, cartográficas y etnográficas. Se identifican
asentamientos humanos, actividades económicas y prácticas
de manejo ambiental del pasado que continúan influyendo en
factores ambientales contemporáneos como la composición de la
vegetación, los flujos hídricos, la geomorfología y los patrones de
biodiversidad. Estos hallazgos llenan un vacío en la información
histórica ambiental de la región, y proporcionan fundamentos para
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discutir la supuesta naturaleza prístina de la costa noroccidental,
que subyace en los esquemas de conservación actuales en el área.
Palabras clave: ambiente prístino; manejo ambiental;
asentamientos humanos; unidades de paisaje; Yucatán.
Abstract: This article summarizes a study on the effects of human
activities on the landscape configuration of the northwestern
coast of Yucatan during the nineteenth and twentieth centuries.
Employing a historical ecology approach, it explores the case of
Sisal port and its environs using documentary, cartographic, and
ethnographic sources. The research identifies historical human
settlements, economic activities, and environmental management
practices that continue to shape present-day environmental factors
such as vegetation composition, water flows, geomorphology, and
biodiversity patterns. These findings address a historical gap in
the environmental knowledge of the region and provide insights
challenging the presumed pristine nature of the northwest coast,
a premise that underpins current conservation efforts in the area.
Key words: pristine nature; environmental management; human
settlements; landscape units; Yucatan.

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�La construcción del paisaje costero de Sisal, Yucatán

Introducción
Entre 1979 y 2010 la costa de Yucatán fue incorporada
gradualmente a esquemas de conservación ambiental mediante la
creación de Áreas Naturales Protegidas (ANP).1 Esto implicó la
implementación de medidas para limitar o prohibir el desarrollo
de actividades humanas que alteren o modifiquen las condiciones
ambientales originales del área.2 En la región noroccidental, la
creación de ANP se sustentó en una interpretación de la costa como
un ambiente prístino, escasamente poblado y sin asentamientos
humanos importantes hasta la segunda mitad del siglo XX,
momento a parir del cual se argumenta que las actividades
humanas comenzaron a alterar las condiciones ambientales.3
Sin embargo, esta interpretación resulta problemática
debido a que carece de fundamentos históricos sólidos. Por una
parte, hay diversos estudios que documentan la presencia de
Javier Enrique Sosa Escalante y R. Kantún Palma, “Áreas Naturales Protegidas”, en Ordenamiento Territorial del Estado de Yucatán: visión 2030, ed.
G. García Gil y Javier Enrique Sosa Escalante (Mérida: Gobierno del Estado
de Yucatán, 2013), 79.
2
Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente (LGEEPA). (México: Diario Oficial de la Federación, 28 de enero de 1988), artículos
3 y 47 bis, http://biblioteca.semarnat.gob.mx/janium/Documentos/Ciga/agenda/DOFsr/148.pdf
3
Jorge Herrera-Silveira, Francisco A. Comín, y Luis Capurro, “Los usos y
abusos de la zona costera en la península de Yucatán”, en El manejo costero en
México, de E. Rivera Arriaga et al. (Campeche: Centro de Ecología, Pesquerías y Oceanografía del Golfo de México, Universidad Autónoma de Campeche., 2004), 387–96; SEGEY, Programa de Manejo de la Reserva Estatal El
Palmar (México: Secretaría de Ecología del Gobierno del Estado de Yucatán,
2006), 12.
1

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actividades humanas en la costa noroccidental desde hace 2,700
años, y la existencia de asentamientos, salinas y puertos mercantes
durante los periodos Clásico y Posclásico,4 así como de ranchos,
estancias, haciendas y pueblos desde la época novohispana hasta
el presente.5 A pesar de esto, aún quedan vacíos de información
considerables sobre los efectos de dichas actividades en el
ambiente, especialmente durante la época virreinal, el siglo XIX
y la primera mitad del XX.
Por otra parte, en décadas recientes surgieron nuevos
enfoques y campos de investigación histórica ambiental que
sostienen que los seres humanos han modificado de manera
irreversible los patrones de biodiversidad y los procesos
Anthony P. Andrews et al., “An Archaeological Survey of Northwest Yucatan, Mexico”, Reporte final de la temporada 2002 para el Comittee for Research and Exploration (National Geographic Society, 2002); Fernando Robles
Castellanos y Anthony P. Andrews, “Proyecto Costa Maya: Reconocimiento
arqueológico de la esquina noroeste de la Península de Yucatán”, en XVII Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, ed. J.P. Laporte et al.
(Guatemala: Museo Nacional de Arqueología y Etnología, 2003), 41–60.
5
Pedro Bracamonte y Sosa, “Haciendas y ganado en el noroeste de Yucatán,
1800-1850”, Historia Mexicana 37, núm. 4 (1988): 613–39; Luis Millet Cámara, Rafael Burgos Villanueva, y Anthony P. Andrews, “Panorama histórico
de la Costa Norte de Yucatán durante el siglo XIX y principios del XX”, en El
pueblo maya del siglo XIX: perspectivas arqueológicas e históricas, de Susan
Kepecs y Rani T. Alexander (México: Instituto de Investigaciones Filológicas UNAM, 2013), 71–92; Anthony P. Andrews, Rafael Burgos Villanueva,
y Luis Millet Cámara, “The Henequen Ports of Yucatan’s Gilded Age”, International Journal of Historical Archaeology 16, núm. 1 (2012): 25–46, https://
doi.org/10.1007/s10761-012-0168-z.\\uc0\\u8220{}Haciendas y ganado en el
noroeste de Yucat\\uc0\\u225{}n, 1800-1850\\uc0\\u8221{}, {\\i{}Historia
Mexicana} 37, n\\uc0\\u250{}m. 4 (1988
4

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�La construcción del paisaje costero de Sisal, Yucatán

ecológicos de prácticamente todos los rincones del planeta desde
hace miles de años,6 incluyendo grandes extensiones boscosas del
continente americano que por mucho tiempo fueron consideradas
prístinas.7 Uno de estos campos es la ecología histórica,8 que
sostiene que los seres humanos no se han adaptado pasivamente
a las condiciones del medio, sino que las han transformado a
lo largo del tiempo para ajustarlas a sus necesidades mediante
actividades culturales.9
Desde esta perspectiva, se considera que las sociedades
humanas favorecen ciertas condiciones ambientales mediante
Erle C. Ellis, “Ecology in an Anthropogenic Biosphere”, Ecological
Monographs 85, núm. 3 (2015): 287–331, https://doi.org/10.1890/14-2274.1;
Nicole L. Boivin et al., “Ecological consequences of human niche construction: examining long-term anthropogenic shaping of global species distributions”, Proceedings of the National Academy of Sciences 113, núm. 23 (2016):
6388–96, https://doi.org/10.1073/pnas.1525200113.
7
William Denevan, “The Pristine Myth: The Landscape of the Americas in
1492”, Annals of the Association of American Geographers 82, núm. 3 (1992):
369–85; Michael Heckenberger et al., “Amazonia 1492: Pristine Forest or
Cultural Parkland?”, Science 301, núm. 5640 (2003): 1710–14, https://doi.
org/10.1126/science.1086112; Anthony Goebel McDermott, David Chavarría
Camacho, y Ronny J. Viales Hurtado, “La construcción social de un espacio
‘prístino’: paisajes predominantes e interacciones funcionales en el sistema
socio-ambiental Parque Nacional Braulio Carrillo (1881-1987).”, Forum for
Inter-American Research (FIAR) 13.1, núm. marzo (2020): 84–98.
8
Péter Szabó, “Historical ecology: past, present and future”, Biological Reviews 2015, núm. 90 (2015): 997–1014, https://doi.org/10.1111/brv.12141.
9
William Balée, “The Research Program of Historical Ecology”, Annual
Review of Anthropology 35, núm. 1 (2006): 75–98, https://doi.org/10.1146/
annurev.anthro.35.081705.123231; Carole Crumley, “Historical ecology and
the study of landscape”, Landscape Research 42, núm. Sup1 (2017): S65–73,
https://doi.org/10.1080/01426397.2017.1399994.
6

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la domesticación, no solo de plantas y animales, sino del
mismo paisaje, con el fin de manejar los recursos existentes
en un área e incluso crear nuevos recursos.10 Esto ocurre como
consecuencia de la repetición de actividades y prácticas de
manejo ambiental que incluyen el uso del fuego, el reacomodo
del relieve, la modificación del suelo y la hidrología, la remoción
y/o reemplazo de ciertas especies y el favorecimiento de otras,
la extracción selectiva y sistemática de recursos, la construcción
de infraestructura, asentamientos humanos, etc.11 Gradualmente,
estas prácticas modifican los patrones de biodiversidad, la
cobertura vegetal, la composición del suelo, la distribución
de especies, entre otros, y sus huellas perduran como legados
en el paisaje durante décadas, cientos o incluso miles de años
después de terminada la intervención humana que los produjo.12
Esto significa que las prácticas de manejo ambiental del pasado
influyen en las condiciones ambientales de un área a través del
tiempo pudiendo tener efectos en el paisaje actual.
Charles R. Clement y Mariana F. Cassino, “Landscape Domestication and
Archaeology”, en Encyclopedia of Global Archaeology, ed. C. Smith (Springer, 2018), 10.1007/978-3-319-51726-1_817-2.
11
Clark L. Erickson, “Amazonia: The Historical Ecology of a Domesticated
Landscape”, en The Handbook of South American Archaeology, de Helaine
Silverman y William Isbell (New York: Springer, 2008), 157–83, 10.1007/9780-387-74907-5_11.
12
Jennifer R. Fraterrigo, “Landscape Legacies”, en Encyclopedia of Biodiversity, ed. S.A. Levin (Academic Press, 2013), 10.1016/B978-0-12-3847195.00388-9; Jean-Luc Dupouey et al., “Irreversible Impact of Past Land Use on
Forest Soils and Biodiversity”, Ecology 83, núm. 11 (2002): 2978–84, https://
doi.org/10.2307/3071833.
10

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Esto permite suponer que los grupos humanos que
habitaron la costa noroccidental de Yucatán en el pasado
desarrollaron diversas prácticas de domesticación del paisaje con
el fin de favorecer la presencia de ciertos recursos. Lo anterior
supondría que dichas actividades modificaron los componentes
bióticos y abióticos del área, contribuyendo con ello a dar
forma a los patrones ecológicos presentes en el paisaje actual,
lo que a su vez refutaría la caracterización de la región como un
ambiente natural prístino. Sin embargo, esta hipótesis no había
sido corroborada debido a la falta de información histórica sobre
las actividades humanas y las prácticas de manejo ambiental
en el área, especialmente en los periodos mencionados. Es por
ello que se realizó un estudio sustentado en fuentes históricas
y etnográficas analizadas desde una perspectiva de ecología
histórica para identificar las actividades y prácticas que tuvieron
influencia en la construcción del paisaje de la costa noroccidental
a partir del caso de Sisal.13
La costa de Sisal: dimensión espacial y temporal.
El puerto de Sisal se localiza a los 21°09’55’’ latitud Norte
y 90°01’50’’ longitud Oeste y actualmente es una comisaría
perteneciente al municipio de Hunucmá, en el estado de Yucatán.
Gabriel de Jesús Torales Ayala, “Cambios históricos en el paisaje costero de Sisal, Yucatán. Estudio comparativo de tres periodos: puerto de altura
(1807-1871), puerto de cabotaje (1871-1931), y periodo ejidal (1931-1990).”
(Mérida, Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del IPN, 2019),
https://repositorio.cinvestav.mx/handle/cinvestav/1485.
13

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Para esta investigación se delimitó un área de estudio de 585 km2
que incluye al puerto, las 5,060 hectáreas del ejido de Sisal y
una porción aproximada de 9,000 hectáreas pertenecientes a la
Reserva Estatal El Palmar (REEP) (Figura 1). Para fines analíticos
el área se subdividió en siete unidades de paisaje definidas por
su geomorfología y cobertura del suelo, pues ambos factores
influyen el desarrollo de actividades humanas y prácticas de
manejo ambiental.14 Estas unidades son:
a. Zona urbana: superficie del asentamiento humano del
puerto.
b. sla de barrera: franja estrecha arenosa con vegetación de
duna costera.
c. Litoral: área del Golfo de México con vegetación de
macroalgas, pastos marinos y formaciones arrecifales.
d. Ciénaga: laguna costera salina estacional de baja
profundidad, con vegetación de manglares, pastos halófilos
y macroalgas.
e. Petenes: islotes de selva mediana en torno de afloramientos
de agua dulce.
f. Zonas inundables: planicies calizas estacionalmente
inundadas con pastizales halófilos, tulares, manglares y
porciones de selva baja caducifolia.
Efraím Acosta Lugo et al., “Caracterización de la Eco-región los Petenes-Celestún-El Palmar”, en Plan de Conservación de la Eco-región Petenes-Celestún-Palmar (Campeche: Universidad Autónoma de Campeche. Pronatura Península de Yucatán. A.C., 2010), 33–48.
14

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Figura 1.
Localización del área de estudio, asentamientos humanos y
unidades de paisaje

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Fuente: Elaboración propia con datos obtenidos de INEGI, Registro Agrario
Nacional (RAN), Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP), Anthony P. Andrews et al., An Archaeological Survey of Northwest
Yucatan, Mexico, 2002, y Bing Maps.

g. Selva baja: llanura kárstica no inundable con vegetación
caducifolia y espinosa.
El área estudiada tiene una larga historia de ocupación
humana, pues se ha documentado la existencia de embarcaderos
y asentamientos pesqueros y salineros desde tiempos
prehispánicos.15 Durante el periodo novohispano el pequeño puerto
Humberto Lara y Lara, Sisal: ensayo monográfico (Mérida: Dirección de
Prensa y Publicidad del Gobierno del Estado, 1959), 1–3.
15

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y destacamento militar de Santa María de Sisal fue estratégico
para Mérida en términos defensivos y comerciales, pues agilizó el
transporte marítimo con el puerto de Campeche, que entonces era
el único autorizado para comerciar con la metrópoli.16
Hacia 1807 Sisal comenzó a comerciar directamente
con La Habana. En 1811 fue habilitado oficialmente para el
comercio internacional y la navegación de altura, convirtiéndose
en el principal puerto mercantil del noroeste de Yucatán.17 Estos
acontecimientos marcan el inicio del periodo de estudio debido
a la importancia que adquirió Sisal como eje de las actividades
humanas relacionadas con el manejo de los recursos de la región.
El periodo estudiado se extiende a lo largo de tres coyunturas
definidas en términos económicos y demográficos:
1. 1807-1871. Sisal se convierte en el principal puerto de
altura durante el despegue de la industria henequenera, lo
que atrae un rápido crecimiento demográfico.
2. 1871-1931. Sisal es degradado a puerto de cabotaje, la
aduana es trasladada a Progreso y, en consecuencia, ocurre
una fuerte pérdida de población.18
Michel Antochiw, Historia cartográfica de la Península de Yucatán (Mérida: Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del IPN, 1994), 260.
17
Luis Ángel Mezeta Canul, “El abastecimiento mercantil en la ciudad de
Mérida, 1790-1850” (Tesis de maestría en Historia, Mérida, Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, 2014), 134; Mario
Trujillo Bolio, El Golfo de México en la centuria decimonónica. Entornos
geográficos, formación portuaria y configuración marítima. (México: Miguel
Ángel Porrúa, 2005), 102.
18
Alberto Escalona y Ramos, “Un puerto para Yucatán: Sisal” (Tesis de In16

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3. 1931-1990. se funda el ejido de Sisal y hay un gradual
repoblamiento promovido por la tecnificación pesquera.19
El periodo de estudio concluye en 1990 con la creación de
la Reserva Estatal El Palmar (REEP), lo que marca el inicio
de un cambio en el manejo de los recursos costeros.
Materiales y métodos
La investigación se basó en datos cualitativos y descripciones
sobre las características ambientales de las unidades de paisaje,
los tipos de asentamientos humanos, las actividades que ahí se
realizaban, las prácticas de manejo ambiental y sus efectos en
el paisaje, así como los cambios percibidos. La información se
obtuvo de fuentes:
1. Documentales. Incluye fuentes primarias como censos,
padrones, actas e informes de gobierno, correspondencia
oficial, expedientes legales y catastrales, notas periodísticas,
publicaciones de la época, crónicas de viajeros, litografías,
fotografías; así como fuentes secundarias: monografías,
estadísticas, artículos de revistas científicas y tesis. Aunque
los documentos históricos sobre Sisal son abundantes, la
información ambiental encontrada fue escasa, dispersa y sin
geniería Civil, México, Universidad Nacional Autónoma de México, 1931),
Biblioteca Yucatanense (BCCA-1141-1.).
19
Julia Fraga, “El proceso de emigración hacia la costa de Yucatán: estudio
de cuatro puertos del litoral yucateco”, Reporte final de investigación (Mérida:
Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del IPN, 1992).
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registros sistemáticos que permitan cuantificar la magnitud
de los cambios.
2. Cartográficas. Comprende planos, croquis y mapas de
las distintas etapas, así como fotografías aéreas de la
década de 1970. Estas fuentes ofrecen una gran cantidad
de información sobre el paisaje; sin embargo, las más
antiguas carecen de escalas o coordenadas que faciliten su
georreferenciación.
3. Etnográficas.

Se

realizaron

cuatro

entrevistas

semiestructuradas de historia oral a varones mayores de
60 años que habitaron en el área durante la última etapa
estudiada. En algunos casos, el recuerdo de historias
contadas por padres y abuelos permitió extender la
temporalidad de las descripciones hasta principios del siglo
XX. Los testimonios recogidos mostraron gran congruencia
y su inclusión en el estudio fue clave para articular y precisar
la información de las otras fuentes.
Los datos obtenidos fueron sometidos a tres procesos
de revisión: (1) el análisis crítico de las fuentes, consistente en
cuestionar el contexto de producción y los intereses de los autores
para evaluar la fiabilidad de la información; (2) el cruzamiento
entre las diversas fuentes para contrastar y validar datos; y (3) la
comprobación en campo para localizar los asentamientos y sitios
donde hubo prácticas de manejo ambiental, a fin de identificar
sus huellas en el paisaje actual. Con la información validada se
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elaboraron descripciones detalladas de las unidades de paisaje
y mapas comparativos sobre sus principales asentamientos
y actividades desarrolladas (ver figuras 2, 3 y 4 al final del
documento). La extensión de los usos de suelo representados es
aproximativa debido a la falta de información cartográfica precisa
en las fuentes históricas consultadas.
Principales modificaciones antropogénicas
en el paisaje costero
Zona Urbana
A comienzos del siglo XIX Sisal era un pequeño destacamento
militar colonial y vigía de costa.20 La habilitación del puerto de altura
impulsó su transformación en un asentamiento permanente de entre
700 y 1,500 habitantes.21 La población trabajaba mayormente en
actividades portuarias y la milicia, y en menor medida en comercios,
servicios, pesca y agricultura.22 En 1869 había 124 construcciones
agrupadas en 20 manzanas regulares formando el patrón ortogonal
que persiste hasta la actualidad.23 La mayoría de las construcciones
José María de Calzadilla et al., Apuntaciones para la estadística de la
provincia de Yucatán del año de 1814, Tercera edición (Gobierno del Estado
de Yucatán, 1977), 40.
21
Ver características demográficas de Sisal durante el siglo XIX en: Torales
Ayala, “Cambios históricos en el paisaje costero de Sisal, Yucatán.”, 49–55.
22
AGEY. Padrón general de los habitantes del Puerto de Santa María de
Sisal y su comprensión, Rancho de San Francisco de Paula y Celestún, 1849,
Alcaldía de Sisal, fondo: poder ejecutivo 1842-1885, censos y padrones, caja
64, vol. 14, exp. 49, fojas 23.
23
Mapoteca Manuel Orozco y Berra (MMOB). Plano de la población de la
Villa y Puerto de Sisal, 1869, Colección General, Estado de Yucatán, clasifica20

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eran “casas cubiertas de paja o huano [Sabal yapa], cercadas de
palizada que se cierra con un embarro o argamasa de tierra envuelta
con yerba picada”, y solo había 13 construcciones de piedra con
techo de madera o palma.24 Además, existían diversas instalaciones
portuarias, como la aduana, el muelle, el faro y bodegas;25
instalaciones militares: fortaleza, trincheras y batería de cañones;26
construcciones civiles como escuelas, cementerio, teatro, mercado
público y rastro, y una estructura religiosa: el templo católico.27
El desarrollo de la zona urbana implicó la remoción de la
vegetación preexistente, así como la extracción de materiales de
construcción (maderas, piedras, palmas, etc.) de los alrededores,
y la introducción de palmeras como se observa en una ilustración
de 1839.28 Además, se modificó la morfología de la isla de barrera
mediante el relleno y nivelación de la orilla de la ciénaga: “las
primeras casas situadas a su entrada han sido construidas sobre la
misma ciénaga, practicándose un rehenchimiento”.29
ción: 6925-CGE-7264-A.
24
Calzadilla et al., Apuntaciones para la estadística de la provincia de Yucatán del año de 1814, 32.
25
BY. Sisal, 1863, Rivero Figueroa, “El Repertorio Pintoresco”, fondo reservado, clasificación: FR-0005571, ficha: 63456. pp. 479-483.
26
Antochiw, Historia cartográfica de la Península de Yucatán, 259.
27
Emiliano Canto Mayén, “Sisal: comercio y vida cotidiana (1806-1871)”,
en Puertos y comercio en el Golfo de México (siglo XIX), de Ivett García Sandoval, Marisa Pérez Domínguez, y José Ronzón León (Campeche: Ediciones
Morbo, 2012), 57–78.
28
MMOB. Gulf of Mexico: Sisal Reefs, surveyed in 1838 by Com. E. Barnett. Hydrographic Office of the Admiralty, 1838, Colección General, Estado
de Yucatán, clasificación: 8314C-CGE-7264-B.
29
BY. Documentos relativos a la cuestión de traslación de la aduana de Sisal
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�Gabriel Torales Ayala

El cambio de la aduana a Progreso causó el rápido
despoblamiento del asentamiento, quedando entre 100 y 150
habitantes a comienzos del siglo XX. El paisaje de la zona urbana
entró en decadencia. Numerosos solares quedaron sin casas, pues sus
propietarios se llevaron consigo los armazones de sus viviendas;30
las construcciones de piedra fueron abandonadas o modificadas, se
construyó un nuevo faro31 y el edificio de la aduana se convirtió en
bodega de palo de tinte, madera, chicle y sal.32 La fortaleza se usó
como casa del guardafaros pues la presencia militar se redujo al
mínimo dejando el puerto a merced del contrabando.33 Los pocos
habitantes continuaron desempeñando actividades portuarias, pero
en menor escala; en cambio, aumentaron su participación en otras
actividades como la pesca, la caza, el corte de madera, el cultivo de
maíz y la cría de ganado menor y animales de carga lo que implicó
al Progreso. Suplemento al opúsculo publicado en marzo del presente año con
el título de “Triunfo de la verdad en favor del Progreso”, 1870, fondo reservado, clasificación: F1376.9.C37.P76:1870.
30
AGEY. Estado general estadístico del partido de Hunucmá, Jefatura política del Partido de Hunucmá, 1878, fondo: Congreso del Estado 1833-1946,
serie: informes, sección: pleno del Congreso, caja: 67, vol. 2, exp. 14.
31
Luis Hoyos Villanueva et al., Enciclopedia Yucatanense, Segunda edición,
vol. III (Gobierno del Estado de Yucatán, 1977), 612.
32
AGEY. José M. Ponce presenta el estado de las existencias de palo de tinte
en bodegas de Progreso y de Sisal, 1878, fondo: Poder Ejecutivo 1843-1885,
sección: Gobierno del Estado de Yucatán, serie: Hacienda, caja: 330, vol: 280,
exp: 114, fojas: 10.
33
AGEY. Informe del teniente coronel Hipólito Rojas de Progreso con motivo de una visita que giró al puerto de Sisal en cumplimiento de una comisión
de la Aduana, 1917, fondo: Poder Ejecutivo Salvador Alvarado 1915-1917,
exp: 5, vol. 244, fojas: 6.
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quemas agrícolas, introducción de especies animales, extracción
selectiva de madera y fauna.34
Después de la década de 1940 la zona urbana se repobló
gradualmente debido a la migración de campesinos de Yucatán,
Campeche y Tabasco, atraídos primero por la creación del ejido de
Sisal (1931), y posteriormente por el auge pesquero y turístico.35 Se
construyó infraestructura y servicios públicos: carretera asfaltada,
red eléctrica, agua potable, correo, teléfono, centro de salud,
escuelas, campo deportivo y diversos comercios.36 Entre 1960 y
1990 se impulsó la tecnificación de las pesquerías, se construyó
un nuevo muelle de concreto reforzado,37 un centro de acopio
pesquero con refrigeración y una empacadora,38 dos escolleras de
piedra, y un puerto de abrigo pesquero39 que produjo la ruptura
de la isla de barrera y la acumulación de arena al oeste de la zona
Fernando Esquivel, entrevista realizada por Gabriel Torales en Sisal, Yucatán, el 29 de enero de 2018.
35
Adalio Cob Gio, entrevista realizada por Gabriel Torales en Sisal, Yucatán,
el 28 de enero de 2018.
36
Mario Alonso Canul Cahuich, “Perspectivas para el desarrollo socioeconómico y político del pueblo y puerto de Sisal” (Tesis de licenciatura en Economía, Universidad Autónoma de Yucatán, 1980).
37
Francisco Roberto Echeverría Pacheco, “Proyecto de rehabilitación del
muelle de Sisal, Yucatán” (Tesis de Ingeniería Civil, Universidad Autónoma
de Yucatán, 2006), 3.
38
Julia Fraga, “La inmigración y sus principales efectos en la costa yucateca.
Estudio de caso en Celestún y Sisal” (Tesis de maestría en Ciencias Antropológicas, Universidad Autónoma de Yucatán, 1993).
39
Raquel Aidé Iturria Dawn, “Contaminación histórica por hidrocarburos en el
puerto de abrigo de Sisal, Yucatán” (Tesis de licenciatura en Manejo Sustentable
de Zonas Costeras, Universidad Nacional Autónoma de México, 2012), 46.
34

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urbana.40 Para el turismo se construyeron centros recreativos
como el “Club de Patos” y residencias de veraneo a lo largo de la
playa,41 causando la saturación del fundo legal y en consecuencia
la reducción del espacio para viviendas, huertos y animales de
traspatio,42 lo que impulsó una nueva expansión de la zona urbana
sobre la ciénaga mediante el uso de residuos como relleno.43
Isla de Barrera
Durante el siglo XIX y principios del XX, la isla de barrera se
caracterizó por la presencia de asentamientos pesqueros-salineros
y potreros. El área era descrita como “una estrecha lengua de tierra
salpicada de salinas naturales”44 en donde había desde la época
colonial “grandes pesquerías así de españoles como de indios
para el sustento de aquella ciudad [Mérida] y otros pueblos”.45
Gabriela Medellín, “Variabilidad espacio-temporal de la morfología de
la playa en Sisal, Yucatán”, en Caracterización multidisciplinaria de la zona
costera de Sisal, de Joaquín R. Garza Pérez y Irina A. R. Ize Lema (Mérida:
Dante, 2017), 58–66, https://agua.org.mx/wp-content/uploads/2017/08/
Caracterizaci%C3%B3n-multidisciplinaria-de-la-zona-costera-de-SisalYucat%C3%A1n.pdf.
41
Fraga, “El proceso de emigración hacia la costa de Yucatán: estudio de
cuatro puertos del litoral yucateco”.
42
Carlos Manuel Medina Ortiz, “La pesca en el puerto de Sisal: un aspecto
económico-social” (Tesis de licenciatura en Ciencias Antropológicas, Universidad Autónoma de Yucatán, 1988), 98.
43
Ulsía Urrea Mariño, “Sisal, caso paradigmático de estudio: prácticas
de vida y basura”, Antropologías del Sur, núm. 5 (2016): 167, https://doi.
org/10.25074/rantros.v3i5.819.
44
José María de Regil y Alonso Manuel Peón, Estadística de Yucatán (México: Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, 1853), 104.
45
Antochiw, Historia cartográfica de la Península de Yucatán, 258.
40

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Así pues, existieron asentamientos en Kopté, Choventún, San
Rafael Xtul, Chonloh, Nohxeb, Sintachi, Cholul y Punta Piedra,
formados generalmente por 3 o 4 viviendas, cocina, oratorio y
asaderos para el secado y salado del pescado, llegando algunos a
tener embarcaderos y bodegas de henequén.46 Estos sitios estaban
dedicados completamente a la pesca, la extracción de sal y el
corte de leña de mangle para su procesamiento.
A partir de 1840, los yacimientos salineros comunales comenzaron a ser privatizados e incorporados a las haciendas del interior.47 Se intensificó la extracción de sal para el mercado nacional
e internacional, para lo cual se hicieron modificaciones en el relieve a fin de ampliar las charcas, crear barreras de arena, estacadas
de mangle, zanjas y canales de desagüe.48 Esta práctica fue abandonada después de la creación de la Industria Salinera de Yucatán
en 1934, quedando solo algunas charcas para autoconsumo.49 En
cambio, los ranchos pesqueros perduraron hasta las décadas de
1960-70 cuando esta actividad y se tecnificó y centralizó en la zona
urbana de Sisal. Por otro lado, la existencia de un sitio denominado
Millet Cámara, Burgos Villanueva, y Andrews, “Panorama histórico de la
Costa Norte de Yucatán durante el siglo XIX y principios del XX”.
47
María de Lourdes Fernández Glory, “Estudio de las condiciones sociales,
económicas y ambientales que permitirían la rehabilitación de las charcas salineras de Chuburná Puerto” (Tesis de licenciatura en Ciencias Antropológicas,
Mérida, Universidad Autónoma de Yucatán, 1997), 46.
48
José Enrique Serrano Catzín, “Apuntes sobre la industria salinera de Yucatán a mediados del siglo XIX” (Tesis de licenciatura en Historia, Mérida,
Universidad Autónoma de Yucatán, 1986), 69–70.
49
Medina Ortiz, “La pesca en el puerto de Sisal: un aspecto económico-social”, 88.
46

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“potrero de Augil” y algunas fuentes sugieren que hubo pastoreo de
animales de carga a lo largo de la isla de barrera aprovechando la
vegetación de las dunas costeras.50 Esta actividad fue abandonada
como consecuencia de la motorización de los transportes y de la
construcción de una carretera entre Celestún y Progreso en 1922.51
Durante el siglo XX el paisaje de los potreros y las dunas
costeras fue transformado por la expansión de las plantaciones de
cocales, aunque ya había cultivos desde el siglo anterior.52 El desarrollo de ranchos copreros dedicados a la venta de semillas secas
de coco para la fabricación de aceites permitió a los propietarios
conservar grandes extensiones de tierra durante la Reforma Agraria.53 Así ocurrió con los ranchos Tres Piedras, Margarita, Carmen,
Punta Piedra, La Victoria y El Palmar en los alrededores de Sisal.54
Hacia 1930 se hablaba de “grandes bosques de palmeras” en la actual Reserva Estatal El Palmar, que debe su nombre a dichas plantaciones.55 En la década de 1980 los cocales fueron diezmados por
BY. Itinerarios y leguarios que proceden de Mérida, capital del Estado de
Yucatán, a las vigías de su parte litoral, a las cabeceras de los Partidos que los
componen, de estas a los que son limítrofes y de los puntos más notables de su
costa, 1851, fondo reservado, clasificación: FR-0000171, ficha: 3264, p. 32.
51
Escalona y Ramos, “Un puerto para Yucatán: Sisal”, 30.
52
Millet Cámara, Burgos Villanueva, y Andrews, “Panorama histórico de la
Costa Norte de Yucatán durante el siglo XIX y principios del XX”.
53
Erika Cruz Coria, Lilia Zizumbo Villareal, y Neptalí Monterroso Salvatierra, “La economía de enclave forestal: la configuración capitalista del paisaje
en Puerto Morelos, Quintana Roo, México (1902-1936)”, Diálogos, Revista
Electrónica de Historia 12, núm. 1 (2011): 77.
54
Cob Gio, entrevista realizada por Gabriel Torales en Sisal, Yucatán.
55
Escalona y Ramos, “Un puerto para Yucatán: Sisal”, 24.
50

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la plaga del amarillamiento letal y arrasados por el Huracán Gilberto en 1988 por lo que esta actividad fue abandonada generando un
repoblamiento de la vegetación de duna costera.56
Litoral
La costa noroeste de Yucatán se caracteriza por tener aguas poco
profundas y fuertes vientos que dificultan la navegación de grandes navíos,57 por lo que la habilitación del puerto en Sisal se relaciona con la presencia de arrecifes cercanos que proveen alguna
protección a los barcos anclados en mar abierto.58 El funcionamiento del puerto de altura implicó un aumento en el flujo de embarcaciones, desde pequeños botes para carga y descarga (figura
2), pasando por canoas y bongos de madera, hasta barcos militares y mercantes como fragatas, goletas, jabeques, bergantines,
pailebotes y buques de vapor.59 Algunas de estas embarcaciones
al naufragar frente a las costas de Sisal modificaron el paisaje
litoral y crearon nuevos hábitats para la biodiversidad marina.60
Ulsía Urrea Mariño, “Análisis de las prácticas de vida asociadas a la basura, los residuos y los deshechos en la población costera de Sisal, Yucatán:
propuesta de modelo de manejo” (Tesis de licenciatura en Manejo Sustentable
de Zonas Costeras, Universidad Nacional Autónoma de México, 2012), 43.
57
Calzadilla et al., Apuntaciones para la estadística de la provincia de Yucatán del año de 1814, 22.
58
Escalona y Ramos, “Un puerto para Yucatán: Sisal”, 9–12.
59
Trujillo Bolio, El Golfo de México en la centuria decimonónica. Entornos
geográficos, formación portuaria y configuración marítima., 102.
60
Rocío Escalante Posse, “Evidencia arqueológica pecio ancla macuca,
acercamiento a la limpieza dental del siglo XVIII” (Tesis de licenciatura en
arqueología, Mérida, Universidad Autónoma de Yucatán, 2017), 29–31.
56

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Fuente: elaboración propia con datos obtenidos de INEGI y Anthony P. Andrews et al., “An Archaeological
Survey…”, 2002.

Principales asentamientos y actividades humanas en la costa de Sisal entre 1807 y 1871

Figura 2

Gabriel Torales Ayala

187

�La construcción del paisaje costero de Sisal, Yucatán

El flujo de barcos mercantes y militares se redujo con la
degradación del puerto a cabotaje, quedando solo embarcaciones
menores que fueron reemplazadas más tarde por el transporte
terrestre motorizado.61 Entre ellas se incluyen los pequeños botes
de vela o remos que se utilizaban para la pesca ribereña, junto
con instrumentos artesanales como el chinchorro, el anzuelo o
la red.62 La pesca se practicó junto con la cacería de tortugas y
mamíferos marinos como el llamado ‘puerco de mar’ (Monachus
tropicalis), que se extinguió por sobreexplotación en la primera
mitad del siglo XX.63 La pesca ribereña se mantuvo sin cambios
importantes hasta la década de 1970, cuando la flota fue
reemplazada por embarcaciones motorizadas de fibra de vidrio,
con neveras y mayor capacidad de carga, que permitieron ampliar
la zona de pesca ribereña y el volumen de captura, especialmente
de chernas, langostas, cazones y tiburones,64 lo que condujo al
incremento de las actividades pesqueras y la sobreexplotación del
recurso.65
Andrews, Burgos Villanueva, y Millet Cámara, “The Henequen Ports of
Yucatan’s Gilded Age”.
62
Calzadilla et al., Apuntaciones para la estadística de la provincia de Yucatán del año de 1814, 36.
63
Anthony P. Andrews, “La extinción de la foca (Monachus tropicalis) en
Yucatán”, Boletín de la Escuela de Ciencias Antropológicas de la Universidad
de Yucatán 12, núm. 68 (1984): 3–12.
64
Medina Ortiz, “La pesca en el puerto de Sisal: un aspecto económico-social”, 81.
65
Julia Fraga, “Caracterización Social y Económica de Tres Comunidades
de la Eco-región”, en Plan de Conservación de la Eco-región Petenes-Celestún-Palmar, ed. Efraím Acosta Lugo et al. (Campeche: Centro EPOMEX–
61

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Ciénaga
Esta unidad de paisaje fue modificada en su hidrología como
resultado de la construcción de vías de comunicación y transporte.
Desde 1565 se construyó una calzada de piedra y tierra para
cruzar el humedal, la cual fue ampliada y allanada entre 1790-93
para facilitar la circulación de carretas.66 Esta vialidad redujo el
flujo de agua de la ciénaga a dos puntos: un puente al sur de la
zona urbana que se observa en el plano de 183967 y otro puente
“levadizo” que aparece en el plano de 1845.68 En 1959 la vialidad
fue asfaltada, eliminando los puentes y dejando 4 ductos para la
circulación de agua.69
Además, durante el funcionamiento del puerto de cabotaje se instaló una vía Decauville entre la hacienda San Antonio
Yaxché y el rancho pesquero de San Rafael Xtul para transportar
henequén y otras mercancías hacia la costa, lo que igualmente
alteró el flujo hídrico y la pesca lagunar.70 De acuerdo con fuentes
Universidad Autónoma de Campeche, 2010), 153.
66
Calzadilla et al., Apuntaciones para la estadística de la provincia de Yucatán del año de 1814, 48.
67
MMOB. Gulf of Mexico: Sisal Reefs, surveyed in 1838 by Com. E. Barnett. Hydrographic Office of the Admiralty, 1838, Colección General, Estado
de Yucatán.
68
Pedro Cámara y Vergara, “Plano del terreno comprendido entre la capital
de Yucatán, El Progreso y Sisal, representándose en él los caminos principales que de Mérida parten para dichos puntos”, en Cartografía histórica de la
Península de Yucatán,1821-1970, de Arturo Taracena Arriola y Miguel Ángel
Pinkus Rendón (Mérida: Centro Peninsular en Humanidades y Ciencias Sociales UNAM, 2010).
69
Fraga, “La inmigración y sus principales efectos en la costa yucateca.
Estudio de caso en Celestún y Sisal”, 169.
70
Andrews, Burgos Villanueva, y Millet Cámara, “The Henequen Ports of
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orales, en esa misma época fueron construidos canales o ‘brazos
de agua’ para facilitar la circulación de canoas o cayucos a través
de la ciénaga durante la temporada seca.71
Durante el siglo XX se practicó la pesca artesanal de lisas (Mugil cephalus), mojarras pintas (Ciclhasoma urophtalmus),
chivitas (Melongena corona), jaibas (Callinectes sapidus), camarones (Farfantepenaeus spp.),72 la cacería de lagartos (Crocodylus moreletti) con arpón para la venta de pieles,73 y la cacería
deportiva de patos, especialmente cercetas azules (Anas discors),
boludos chicos (Aythia affinis) y chalcuanes (Mareca americana).74 El turismo cinegético se incrementó después de la Segunda
Guerra Mundial y representó una importante fuente de ingresos
para la población,75 pero decayó a finales del siglo XX por la reducción de las poblaciones de patos, fenómenos meteorológicos
y restricciones impuestas por la REEP. Esta práctica, así como el
vertido de deshechos de la zona urbana repercutieron en la contaminación del humedal.76
Yucatan’s Gilded Age”, 31–33.
71
Esquivel, entrevista realizada por Gabriel Torales en Sisal, Yucatán.
72
Medina Ortiz, “La pesca en el puerto de Sisal: un aspecto económicosocial”, 99.
73
Felipe Santiago Tuz Martín, entrevista realizada por Gabriel Torales en
Sisal, Yucatán, el 28 de enero de 2018.
74
Fraga, “La inmigración y sus principales efectos en la costa yucateca.
Estudio de caso en Celestún y Sisal”, 152.
75
Jorge Carlos Rosado Baeza y Luis Carlos Rosado Van der Gracht, “Turismo de aventura y natura”, Historia del Turismo en Yucatán (blog), 2015,
https://historiadelturismoenyucatan.wordpress.com /ecologia.
76
Urrea Mariño, “Sisal, caso paradigmático de estudio: prácticas de vida y
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Petenes
Las principales modificaciones en esta unidad de paisaje estuvieron
relacionadas con el desarrollo de actividades forestales. En el siglo
XIX los petenes eran descritos como islotes en la ciénaga, formados
por mangles, zapotes y mameyes, de los que se extraía leña, madera,
chicle y aceite de zapoyol, habiendo en ellos “arboles encumbrados
de que por lo regular se sirven los moradores para las construcciones
de casas”.77 Según fuentes orales, las especies más usadas eran el
tabché (Rizophora mangle), el botoncillo (Conocarpus erectus), y
el tzak-okóm (Laguncularia racemosa) para leña y muros de casas;
el zapote (Manilkara zapota) para postes, vigas y carretas; el huano
(Sabal yapa) y el chit (Thrinax radiata) para techos de palma;
el makulis (Tabebuia rosea) para mástiles, palancas y remos de
botes; y el corcho (Annona glabra) para redes y artes de pesca.78
Los restos de una vía Decauville que conecta directamente el petén
‘Piedras Calientes’ con la costa sugieren que hubo una extracción
considerable de productos forestales con fines comerciales durante
el funcionamiento del puerto de cabotaje.79
Hasta mediados del siglo XX, el huano y el tabché de los
alrededores de Sisal eran vendidos para la construcción de viviendas
basura”, 161.
77
Serapio Baqueiro, Reseña geográfica, histórica y estadística del Estado
de Yucatán desde los primitivos tiempos de la Península (México: Imprenta de
Francisco Diaz de León, 1881), 11.
78
Cob Gio, entrevista realizada por Gabriel Torales en Sisal, Yucatán; Esquivel, entrevista realizada por Gabriel Torales en Sisal, Yucatán.
79
Reymundo Ek Canché, entrevista realizada por Gabriel Torales en Sisal,
Yucatán, el 1 de marzo de 2018.
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y como materia prima para las curtidurías de Hunucmá. Además,
hubo extracción de chicle en algunos petenes, lo que ocasionó la
pérdida de zapotales.80 Durante la segunda mitad del siglo XX
la extracción forestal y la actividad chiclera disminuyeron como
consecuencia de cambios en el mercado, la introducción de nuevos
materiales constructivos, un mayor uso de gas como combustible,
y las nuevas regulaciones impuestas por la REEP.
Zonas inundables
Las zonas inundables también fueron modificadas durante
el siglo XIX como resultado de la extracción del palo de tinte
(Haematoxylum campechianum). La exportación de este material
aumentó desde 1840, alcanzando su mayor apogeo hacia 1885
para luego decaer a principios del siglo XX debido al desarrollo
de colorantes artificiales.81 El palo de tinte abunda en áreas
cenagosas, bajíos o akalchés, orillas de las aguadas, pantanos
y hasta en orilla de mar, espacios en cuyas inmediaciones se
establecieron ranchos especializados en su explotación que
consistía en el corte, troceado, descortezamiento, transporte y
extracción de la tinta, misma que era realizada por trabajadores
afrodescendientes capaces de extraer entre 12 y 15 quintales por
Esquivel, entrevista realizada por Gabriel Torales en Sisal, Yucatán; Cob
Gio, entrevista realizada por Gabriel Torales en Sisal, Yucatán; Tuz Martín,
entrevista realizada por Gabriel Torales en Sisal, Yucatán.
81
Michael A. Camille y Rafael Espejo-Saavedra, “Historical Geography of
the Belizean Logwood Trade”, Yearbook Conference of Latin Americanist Geographers, núm. 22 (1996): 76–86.
80

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día (600-750 kg).82 En Sisal existió maquinaria para extraer el
colorante al menos desde 1831,83 y la materia prima provenía
de ranchos y sitios de corte cercanos como San Francisco de
Paula, Kaxek, Armas, Chen Solís, Xluch, Xcanayab, El Sartén,
Pozo Chonchán, Chansayab y Donotehucum,84 los cuales estaban
conectados por una red de caminos de fango y calzadas.85
El antiguo poblado de San Francisco de Paula, también
identificado como el “rancho de los negros”,86 es un ejemplo
de este tipo de asentamientos. La localidad fue parte de la
hacienda San Joaquín y su anexa Chencopó y sus habitantes
eran afrodescendientes.87 En 1849 contaba con 47 habitantes (25
Antonio García Canul et al., Enciclopedia Yucatanense, vol. XI (Mérida:
Gobierno del Estado de Yucatán, 1980), 272–75; Regil y Peón, Estadística de
Yucatán, 235.
83
Marcela González Calderón, “La imprenta en la península de Yucatán en
el siglo XIX” (Tesis de doctorado en Historia, Mérida, Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, 2014), 39.
84
AGEY. Antonio Esquivel comunica al jefe político de Mérida las manifestaciones de la existencia del palo de tinte en los ranchos, 1878, fondo: Poder
Ejecutivo 1843-1885, sección: Secretaría General del Estado, serie: correspondencia oficial, caja: 331, vol.: 281, exp.: 47, fojas: 5.
85
Anthony P. Andrews, Carlos Cortés, y Fernando Robles Castellanos, “Proyecto San Francisco de Paula y Kaxek”, Reporte final para el Comittee for
Research and Exploration (National Geographic Society, 2015), 6.
86
Cámara y Vergara, “Plano del terreno comprendido entre la capital de Yucatán, El Progreso y Sisal, representándose en él los caminos principales que
de Mérida parten para dichos puntos”.
87
Jorge Victoria Ojeda, “San Fernando Aké y San Francisco de Paula: dos
poblados de negros (libres) en Yucatán, siglos XVIII y XIX”, en Vicisitudes
negro africanas en Iberoamérica: experiencias de investigación, de Juan Manuel De la Serna (México: Centro de Investigaciones sobre América Latina y
el Caribe UNAM, 2011), 315.
82

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hombres, 22 mujeres) dedicados a la agricultura, la cría de gallinas
y puercos, y la recolección de leña en el monte.88 El asentamiento
estaba formado por casas con techo de huano rodeadas de patios
con gallineros y chiqueros, una pequeña iglesia y una plazuela.89
Estudios arqueológicos han identificado 28 lotes donde existieron
casas de piedra, cocinas, corrales, bodegas, pozos, iglesia, casa para
reuniones, así como diversas especies vegetales introducidas como
siricotes (Cordia dodecandra), guayas (Melicoccus bijugatos),
sábila (Aloe vera) y belladona (Atropa belladonna), así como
islotes de tierra negra en los alrededores que sugieren que había un
manejo intensivo de suelos para favorecer la agricultura.90
Durante una prospección en campo constatamos la existencia de dichos islotes que contrastan con los suelos salitrosos del
entorno, así como la abundancia de árboles de palo de tinte distribuidos de forma regular en los alrededores del asentamiento, lo
que sugiere que pudieron ser cultivados. Así mismo, observamos
una gran cantidad de palmas de huano y otras especies introducidas
como nopales (Opuntia spp.). Estos patrones de vegetación claraAGEY. Padrón general de los habitantes del Puerto de Santa María de Sisal
y su comprensión, rancho de San Francisco de Paula y Celestún, 1849, fondo:
Poder Ejecutivo 1842-1885, censos y padrones, caja 64, vol. 14, exp. 49, fojas
23.
89
AGEY. Causa instruida contra Camila Sandoval por el delito de incendio
perpetrado en el rancho San Francisco de la jurisdicción de Sisal, 1853, fondo:
Justicia 1821-1913, serie: penal, subserie: incendio, caja: 67, vol. 67, exp. 2,
fojas: 46.
90
Andrews, Cortés, y Robles Castellanos, “Proyecto San Francisco de Paula
y Kaxek”.
88

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mente de origen antrópico persisten en la actualidad, a pesar de
que el sitio fue abandonado hace aproximadamente cien años como
consecuencia de la caída de los precios del palo de tinte y la salida
del último cargamento con este producto desde Sisal en 1915.91 Los
terrenos donde se encontraba el asentamiento fueron entregados al
ejido de Sisal en 1931, junto con una franja de tierras inundables
en donde los ejidatarios practicaron “una raquítica y esporádica explotación ganadera”,92 así como la siembra de milpas y la caza.93
Selva baja
Esta unidad de paisaje fue modificada por sucesivos ciclos de expansión y contracción de prácticas agrícolas y ganaderas. A mediados del siglo XIX se registró la presencia de 37 labradores en
Sisal y sus alrededores94 y se calculó una superficie de al menos
3,012 mecates sembrados de maíz (120.48 hectáreas).95 La práctica de roza-tumba-quema era predominante con dos cosechas
consecutivas seguidas por periodos de barbecho de hasta quince
años.96 Por tanto, es posible estimar un mínimo de 900 hectáreas
Hoyos Villanueva et al., Enciclopedia Yucatanense, III:602.
Canul Cahuich, “Perspectivas para el desarrollo socioeconómico y político del pueblo y puerto de Sisal”, 7.
93
Ek Canché, entrevista realizada por Gabriel Torales en Sisal, Yucatán.
94
AGEY. Padrón general de los habitantes del Puerto de Santa María de Sisal
y su comprensión, rancho de San Francisco de Paula y Celestún, 1849
95
BY. Jefatura Política de Mérida. Partidos de Yucatán, Campeche y Tabasco, 1851, fondo reservado, serie microfilmes de gobernación, clasificación:
FR-BIB-Ej.1.
96
Calzadilla et al., Apuntaciones para la estadística de la provincia de Yucatán del año de 1814, 50; Regil y Peón, Estadística de Yucatán, 201.
91
92

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con manejo agrícola-ganadero que formaban un mosaico de milpas itinerantes intercaladas con barbechos en distintas etapas de
sucesión vegetal, en donde pastoreaba el ganado de los ranchos
ganaderos-maiceros cercanos.
Durante la segunda mitad del siglo XIX este paisaje fue
transformado cuando las haciendas se volcaron a la producción
del henequén (Agave fourcroydes). El cultivo de esta planta
se concentró en los terrenos secos y mejor drenados de las
haciendas de Concepción, Navanché, San Miguel, San Román,
San Joaquín y Chencopó, localizadas entre Sisal y Hunucmá
(figura 3).97 Tan solo en esta última localidad, la superficie con
henequén pasó de 855 mecates en 185198 a 16,344 en 1878.99
Esta expansión del monocultivo desplazó la ganadería hacia las
zonas periféricas y pastizales inundables en donde continuó el
pastoreo.
Durante la Reforma Agraria, en Sisal se dotó a 46
campesinos con 2,208 hectáreas de terrenos inundables y selva
baja.100 En 1965 se amplió la dotación ejidal con 3,450 hectáreas
Lara y Lara, Sisal: ensayo monográfico, 28.
BY. Jefatura Política de Mérida. Partidos de Yucatán, Campeche y Tabasco, 1851.
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100
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ejido de Sisal, 1931, Secretaría de la Reforma Agraria, expediente: 42/153, serie documental: Procede, núcleo agrario: Sisal, municipio: Hunucmá, Estado:
Yucatán, acción agraria: Procede, asunto: documentación jurídica.
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Fuente: elaboración propia con datos obtenidos de INEGI y Anthony P. Andrews et al., “An Archaeological
Survey…”, 2002.

Principales asentamientos y actividades humanas en la costa de Sisal entre 1872 y 1930

Figura 3

Gabriel Torales Ayala

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�La construcción del paisaje costero de Sisal, Yucatán

la siembra de para 115 nuevos ejidatarios.101 Estas tierras fueron
usadas para maíz, frijoles, íbes, espelón, calabazas, tomates,
camotes, plátanos, papayas, limones, naranjas, guanábanas,
pitayas, guayas y ciruelas.102 Algunos ejidatarios incursionaron en
la ganadería instalando pequeños ranchos con corrales, pastizales
inducidos y pozos (figura 4), pero los abandonaron durante la
década de 1990 debido al abigeato.103 Las prácticas agrícolas
también fueron gradualmente abandonadas a medida que los
ejidatarios centraron su actividad económica en la pesca. La
pérdida de estas prácticas agropecuarias en las últimas décadas
ha favorecido el crecimiento de la vegetación secundaria que
actualmente predomina en esta unidad de paisaje.
Por último, en las inmediaciones de la selva baja hubo
también extracción de piedra caliza en una cantera, cuya
existencia se menciona desde 1931.104 Esta mina abasteció el
material utilizado para la construcción de la escollera en 1987;
sin embargo, la extracción concluyó debido a una inundación
causada por la ruptura de la capa freática.105 Actualmente el sitio
RAN. Resolución sobre la ampliación del ejido al poblado Sisal, en Hunucmá, 1967, Departamento de asuntos agrarios y colonización, expediente número:
42/153, serie documental: procede, núcleo agrario: Sisal, municipio: Hunucmá,
Estado: Yucatán, acción agraria: Procede, asunto: documentación jurídica.
102
Canul Cahuich, “Perspectivas para el desarrollo socioeconómico y político del pueblo y puerto de Sisal”, 34–39; Ek Canché, entrevista realizada por
Gabriel Torales en Sisal, Yucatán.
103
Cob Gio, entrevista realizada por Gabriel Torales en Sisal, Yucatán; Tuz
Martín, entrevista realizada por Gabriel Torales en Sisal, Yucatán.
104
Escalona y Ramos, “Un puerto para Yucatán: Sisal”, 30.
105
Ek Canché, entrevista realizada por Gabriel Torales en Sisal, Yucatán.
101

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Fuente: elaboración propia con datos obtenidos de INEGI, RAN, y Anthony P. Andrews et al., “An Archaeological Survey…”, 2002.

Principales asentamientos y actividades humanas en la costa de Sisal entre 1931 y 1990

Figura 4

Gabriel Torales Ayala

199

�La construcción del paisaje costero de Sisal, Yucatán

de la antigua mina es conocido como un “cenote” en donde los
vecinos de Sisal y Hunucmá realizan actividades recreativas.
Efectos en el paisaje actual
Durante el periodo estudiado existieron distintos tipos de
asentamientos humanos, incluyendo una base militar, un puerto
mercantil y una zona urbana, además de pequeños ranchos
pesqueros-salineros, copreros, ganaderos, madereros, cinegéticos,
haciendas henequeneras, asentamientos milperos itinerantes y
una cantera, los cuales estuvieron comunicados por una red de
carreteras, caminos, brechas, vías Decauville y canales, además
de rutas marítimas de cabotaje y altura.
En ellos se desarrollaron actividades como la vigilancia
y el patrullaje costero, la administración portuaria, el transporte
marítimo y terrestre de mercancías y personas, la pesca, la
caza, el corte de madera, la extracción de sal, piedra y chicle, la
ganadería extensiva y de traspatio, la agricultura comercial y para
autoconsumo, así como la construcción y el turismo. Lo anterior
tuvo cuatro efectos principales sobre los componentes biofísicos
del paisaje costero.
1. Cambios en la composición y distribución de la vegetación.
Se observan distintos patrones de cambio en la vegetación costera de
Sisal relacionados con el tipo de uso del suelo. Las transformaciones
más intensas y duraderas corresponden a la remoción total de la
vegetación ocurrida en la zona urbana y la cantera. Algo similar
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ocurrió en las antiguas plantaciones de henequén donde a pesar
de la recuperación de la cobertura vegetal tras su abandono, se ha
reportado una menor riqueza de especies.106
En contraste, en las antiguas plantaciones de cocales se ha
observado un aumento de la biodiversidad tras el abandono, lo que
se explica por la hipótesis de la perturbación intermedia según la
cual “el cambio de uso de suelo para cultivo y su posterior abandono promueve una mayor diversidad debido a la constante colonización de especies vegetales pioneras” lo que no ocurre en sitios con
muy alto o muy bajo grado de modificación.107 Lo mismo podría
esperarse en las zonas inundables y porciones de selva baja donde
la agricultura de roza-tumba-quema con largos periodos de barbecho dejó parches de vegetación en distintas etapas de sucesión.
Otros cambios en los patrones de vegetación se deben a
la extracción selectiva de especies maderables y resinas, como
la reducción de las poblaciones de zapotales en los petenes, el
cultivo de palo de tinte en los ranchos madereros, y la introducción
de plantas comestibles y árboles frutales que ahora son parte del
paisaje costero.
José Antonio González-Iturbe, I. Olmsted, y Fernando Tun Dzul, “Tropical dry forest recovery after long term Henequen (sisal, Agave fourcroydes,
Lem.) plantation in northern Yucatan, Mexico.”, Forest Ecology and Management, núm. 167 (2002): 67–82.
107
Patricia Guadarrama-Chávez, José A. Ramos-Zapata, y Silvia Castillo Argüera, “La vegetación de dunas costeras y su interacción micorrícica en Sisal,
Yucatán: una propuesta de restauración”, en Recursos Acuáticos Costeros del
Sureste, de Alberto Sánchez, Xavier Chiappa-Carrara, y Roberto Brito Pérez
(Mérida: CONCITEY y Gobierno de Yucatán, 2012), 159–80.
106

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�La construcción del paisaje costero de Sisal, Yucatán

2. Cambios hidrológicos en la ciénaga.
La construcción de vías de comunicación sobre la ciénaga modificó
el flujo hídrico, redujo el transporte de nutrientes y contribuyó
al aumento de la salinidad con efectos sobre la vegetación del
humedal como el aumento de pastizales halófilos y la reducción
de petenes y manglares. 108 Este último fenómeno causado por la
sedimentación de los afloramientos de agua dulce, puede estar
igualmente asociado con la apertura de canales hacia los petenes
para facilitar la extracción de recursos forestales. Además,
el abandono de las charcas salineras coincide con el periodo
de aumento de la salinidad de la ciénaga observado durante la
segunda mitad del siglo XX.109
3. Cambios morfológicos en la isla de barrera.
Son resultado de la expansión de la zona urbana, la construcción del
puerto de abrigo y escolleras, y el manejo de las charcas salineras.
La construcción de casas y estructuras costeras como el puerto de
abrigo, así como la remoción de la vegetación por el crecimiento de
la zona urbana, favorecen la erosión de la isla de barrera y la hacen
más vulnerable a huracanes.110 Además, la apertura de grandes
Eduardo Batllori Sampedro, José Luis Febles Patrón, y Julio Díaz Sosa,
“Landscape Change in Yucatan’s Northwest Coastal Wetlands (1948-1991)”,
Human Ecology Review 6, núm. 1 (1999): 12.
109
Eduardo Batllori Sampedro et al., “Condiciones ambientales relacionadas
con la actividad salinera en el estado de Yucatán”, en La sal en México, de Juan
Carlos Reyes, vol. II (Colima: Universidad de Colima, 1998), 401–48.
110
K.J. Meyer-Arendt, “Shoreline Changes along the North Yucatan Coast”,
en Coastlines of the Gulf of Mexico, ed. S. Laska y E. Puffer (New York: Ame108

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charcas salineras ha inhibido el crecimiento de la vegetación de
dunas costeras favoreciendo la erosión y aumentando el riesgo de
la apertura de bocanas durante eventos ciclónicos.111
4. Creación de nuevos hábitats.
Algunas modificaciones antrópicas en el paisaje costero han
resultado en nuevos ambientes propicios para el desarrollo de
la biodiversidad. Por ejemplo, el crecimiento de formaciones
coralinas en los restos de las embarcaciones hundidas frente a las
costas de Sisal como resultado de la intensa actividad marítima
y portuaria durante el siglo XIX. Por otro lado, el cuerpo de
agua formado por la ruptura accidental de la capa freática en
la antigua cantera al sur del ejido se ha convertido en un sitio
atractivo para la llegada de aves y otras especies en búsqueda de
agua, especialmente durante la temporada seca, así como para la
colonización de plantas acuáticas.
Reflexiones finales
Este estudio reduce el vacío de información sobre la historia
ambiental de la costa de Sisal y ofrece perspectivas útiles para
rican Society of Civil Engineers, 1993), 103–17; A.P. Ruiz-Beltrán y R. Rioja-Nieto, “Variación de la línea de costa del noroeste de Yucatán en el periodo
2004-2014”, en Caracterización Multidisciplinaria de la Zona Costera de Sisal, Yucatán, de Joaquín R. Garza Pérez y Irina A. R. Ize Lema (Mérida: Dante,
2017), 67–74.
111
Fernández Glory, “Estudio de las condiciones sociales, económicas y ambientales que permitirían la rehabilitación de las charcas salineras de Chuburná
Puerto”.
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investigaciones similares en otras regiones de la costa yucateca.
Así mismo, proporciona un panorama histórico general que
servirá de base para futuros estudios sobre los efectos ecológicos
de prácticas específicas de manejo ambiental. Esto resalta el
potencial de los métodos de investigación histórica para la
obtención de datos relevantes en ecología y gestión ambiental.
Por otra parte, los resultados muestran que los antiguos
habitantes de la costa de Sisal construyeron un paisaje cultural
al modificar los factores biofísicos para obtener recursos y
facilitar el desarrollo de sus actividades y asentamientos. Dichas
modificaciones tienen efectos duraderos en el paisaje actual, en
sus procesos ecológicos y en los patrones de biodiversidad. Estos
hallazgos cuestionan la interpretación del área como un “paisaje
sin historia” implícito en el modelo de conservación vigente.
Además, complementan los resultados de un estudio previo
que sostiene que dicho modelo, impuesto verticalmente desde
el gobierno y la academia, se ha traducido en exclusión social,
prohibiciones, sanciones y un desconocimiento generalizado
sobre los objetivos y los beneficios de la conservación ambiental,
lo que pone en riesgo el éxito de los esfuerzos en este sentido.112
Ante este escenario, se requiere del involucramiento de
las comunidades locales en el diseño de las estrategias de gestión
del paisaje costero. El reconocimiento de que dicho paisaje y su
biodiversidad son el resultado de un largo proceso histórico de
Fraga, “Caracterización Social y Económica de Tres Comunidades de la
Eco-región”.
112

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intervenciones y modificaciones del entorno realizadas por la
población local, en lugar de un ambiente natural original, sería un
paso importante hacia modelos de conservación más incluyentes
y participativos en la región.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares4.8-153

214

�Don Pedrote. Un capitán indígena rebelde en territorio
misional jesuita al norte de la Nueva España
(1673-1692)
Don Pedrote. An indigenous rebel captain in Jesuit missionary
territory in northern New Spain (1673-1692)
Gilberto Sebastián Sánchez Luna
Universidad Autónoma de Coahuila
Saltillo, Coahuila, México
https://orcid.org//0000-0002-6291-8349
Celso Carrillo Valdés

https://orcid.org/0009-0008-7799-7060
Recibido: 13 de febrero de 2024
Aceptado: 5 de marzo de 2024
Resumen: Este trabajo analiza las causas de las rebeliones
dirigidas por el capitán indígena don Pedrote, busca rescatar
del pasado parte de su vida para contribuir a la comprensión
de la oposición indígena al avance hispano en el norte de la
Nueva España a fines del siglo XVII y explicar, a partir de estos
antecedentes, las manifestaciones de resistencia indígena del
presente. Esta investigación es un estudio de tipo cualitativo que
se basa en los manuscritos redactados por los conquistadores, son
documentos que corresponden al periodo de 1673 a 1692 y fueron
elaborados con fines muy diversos: guerra contra los indios,
impartición de justicia, órdenes militares, poblamiento y registro
215
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�Don Pedrote. Un capitán indígena rebelde

de sacramentos. El análisis se complementa con otras fuentes
primarias y secundarias de tipo cualitativo. El estudio destaca que
la presencia española acentúo la disputa ancestral existente entre
los nómadas por el territorio donde obtenían su subsistencia y los
clasificó en indios amigos o enemigos, según su sumisión forzosa
o aparente al rey y a Dios y pone en evidencia la importancia de la
participación de las tropas de indios auxiliares en la pacificación
del territorio.
Palabras clave: nómadas; jesuitas; rebeldía; conversión;
exterminio.
Abstract: This work analyzes the causes of the rebellions led
by the indigenous captain Don Pedrote, seeks to rescue part of
his life from the past to contribute to the understanding of the
indigenous opposition to the Hispanic advance in the north of
New Spain at the end of the 17th century and explain, from this
background, the manifestations of indigenous resistance of the
present. This investigation is a qualitative study that is based on
the manuscripts written by the conquerors, they are documents that
correspond to the period from 1673 to 1692 and were prepared for
very diverse purposes: war against the Indians, administration of
justice, military orders, settlement and registration of sacraments.
The analysis is complemented with other primary and secondary
qualitative sources. The study highlights that the Spanish presence
accentuated the ancestral dispute between the nomads over the
territory where they obtained their subsistence and classified them
as Indian friends or enemies, according to their forced or apparent
submission to the king and God and highlights the importance of
participation as auxiliary Indian troops for the pacification of the
territory.
Key words: nomads; Jesuits; rebellion; conversion; extermination.
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�Gilberto Sánchez y Celso Carrillo

Introducción
El 22 de noviembre de 1673, en el Peñol Blanco, en las cercanías
de Cuencamé, un contingente de arcabuceros y flecheros leales
a la Corona apresó a dos indios: Phelipe de nación cabezas de
aproximadamente 22 años y Pedro de nación mamorima de 13
o 14 años, (este último era hermano menor del personaje cuya
biografía aborda este trabajo) los dos fueron acusados por Joseph
García de Salcedo, gobernador y capitán general del reino de la
Nueva Vizcaya ante el capitán Baltazar de Castro, justicia mayor
y capitán a guerra de este real, de cometer daños y asesinatos en
estas fronteras y en las del reino de la Nueva Galicia y reino de
León y de robar 54 bestias mulares y caballares. En su declaración
mediante interprete, ambos presos coincidieron en que fueron
enviados, junto con otros indios, por los capitanes de tres rancherías
de indios enemigos llamados don Bartolomé de nación cabezas,
don Fabián de nación mayos y don Pedro de nación mamorima1,
Las tres rancherías se encontraban en el paraje Ventanillas,2 lugar
al que llegaron, mencionó Phelipe, después de que salieron del
Tizonazo.3 Phelipe fue sentenciado a ser pasado por las armas a
En los documentos consultados, se menciona el nombre de don Pedro o
don Pedrote de nación mamorima, mamarí mamarí o cabezas, el análisis de
fuentes indica que se trata de la misma persona.
2
Ventanillas se ubica a 45 kilómetros al noreste de San Pedro de Las Colonias, Coahuila por la carretera No. 30.
3
Pueblo de misión asignado a los jesuitas entre 1607 y 1616 para la evangelización de los indios tepehuanos. Se localiza en el municipio de Indé, Durango. Alberto Ramírez Ramírez y Rubén Durazo Álvarez, “Las misiones jesuitas
de Durango” Antropología. Revista interdisciplinaria del INAH 67 (2002), 65.
1

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�Don Pedrote. Un capitán indígena rebelde

usanza de guerra como acérrimo salteador y responsable de robos
y muertes y su cabeza puesta en un palo en el camino real para
que sirviera de ejemplo.4 En el documento fuente no se menciona
qué edad tendría don Pedro, pero es evidente que estaba bautizado
y que anteponer el prefijo don a su nombre le atribuía autoridad
como cacique y capitán indígena.
Este estudio de tipo biográfico pretende dar respuesta a
las siguientes preguntas: ¿Por qué es importante estudiar a un
personaje como don Pedrote? ¿Cuáles fueron las razones de
los frecuentes levantamientos de los indígenas? ¿Cuál fue la
participación de los misioneros en los asentamientos de paz?
El texto se divide en cuatro partes. Comienza con el
contexto geográfico y del paisaje al sur de la Nueva Vizcaya,
se revisa el concepto de frontera de guerra y de “guerra justa”
aplicados por los españoles para el sometimiento de los
indígenas. En el segundo apartado se aborda el panorama general
de la colonización y evangelización de los indígenas en la Nueva
Vizcaya. En el tercer apartado se presenta el análisis de los
documentos en que se menciona su nombre y finalmente en las
conclusiones se reflexiona, entre otros aspectos, en los factores
que propiciaron las rebeliones indígenas en la Nueva España y en
particular los relacionados con la lucha de este cacique y capitán
indígena y su asentamiento de paz.
Archivo Histórico Municipal de Parral (en adelante AHMP). Milicia y
guerra. Sediciones. Real y Minas de Cuencamé. Autos relativos a la guerra
contra los indios enemigos para evitar los daños que éstos hacen, 22 de enero
de 1673, FC.C11.007.079.
4

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�Gilberto Sánchez y Celso Carrillo

El espacio geográfico al sur de la Nueva Vizcaya
Desde la segunda mitad del siglo XVI, al norte de la Nueva España
en la región ubicada entre la Sierra Madre Oriental y la Sierra
Madre Occidental, se inició un proceso de poblamiento hispano
que cien años después distaba mucho de consolidarse. Este
territorio estaba ocupado por grupos “cuyas economías difieren
mucho entre sí, aquí se encuentran recolectores como los tobosos,
cazadores como los huachichiles, pescadores como los laguneros,
cultivadores incipientes como los conchos o cultivadores más
desarrollados como los sumas y jumanos”.5
En esta región semidesértica se encuentra el denominado
Bolsón de Mapimí, las planicies están separadas por cadenas
montañosas con elevaciones típicas de 1 300 m.s.n.m. o mayores.
Los terrenos entre las sierras forman cuencas cerradas que
acumulan agua periódicamente, cuya evaporación favoreció
la cristalización de sales y el desarrollo de pastizales.6 Este fue
el paisaje que encontraron los primeros conquistadores que se
internaron por este territorio, pero no lograron establecerse.7
Cecilia Sheridan, Anónimos y Desterrados. La contienda por el “sitio que
llaman Quauyla” Siglos XVI-XVIII (México: Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, 2000), 35.
6
Felipe Arreguín Cortés, Rubén Chávez Guillén y Pedro Soto Navarro, eds.
Una revisión de la presencia de arsénico en el agua subterránea en México
(México: Comisión Nacional del Agua-Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, 2012), http://www.elaguapotable.com/Ars%C3% A9nico%
20en% 20el %20agua% 20 subterranea%20en%20Mexico.pdf (Consultado 14
de enero de 2022).
7
Chantal Cramaussel. “El Bolsón de Mapimí: un hábitat indígena en la
5

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El establecimiento de reales de minas y asentamientos
hispanos al norte de Zacatecas enfrentó la rebeldía de los
indígenas nómadas que se oponían a la esclavización a través
de la cristianización y a la “pacificación” promovida por la
Corona española. La lucha contra los indios nómadas rebeldes
se apoyaba en el derecho otorgado a los reyes de España por
el papa Alejandro VI de obtener soberanía sobre los territorios
descubiertos y justificaba recurrir a la fuerza de las armas, en caso
de que los indios se negaran a reconocer la autoridad del rey de
España y aceptar la predicación del Evangelio.
Cecilia Sheridan propone que en la segunda mitad del
siglo XVI apareció el concepto de “frontera de guerra como
respuesta a los intentos militares de avanzar en una región habitada
por grupos nómadas guerreros resistentes a la invasión de sus
tierras”.8 La política que los españoles llamaron de “guerra justa”
se hizo evidente desde las primeras entradas de Nuño de Guzmán
para la captura y venta de indios de las provincias de Pánuco y
Michoacán y su traslado a las Antillas para sustituir la mano de
obra aborigen que fue súbitamente reducida desde los primeros
contactos con Cristóbal Colón. El término “pacificación” se usaba
para evitar mencionar que en realidad se daba muerte a los indios
que se oponían a la colonización, lo que daba como resultado el
sometimiento de los sobrevivientes.
época colonial” en Patricia Osante, José Enrique Covarrubias Velasco, Javier
Martínez, Juan Domingo Vidargas del Moral y Nancy Leyva (eds), Caminos y
vertientes del septentrión mexicano: Homenaje a Ignacio Del Rio, UNAM-Instituto de Investigaciones históricas, 2020, 165-188.
8
Sheridan, Anónimos y Desterrados…17.
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�Gilberto Sánchez y Celso Carrillo

La presencia española acentuó las rivalidades ancestrales
existentes entre los nómadas por la disputa de los territorios de
caza y recolección o por la captura de mujeres para gestionar su
capacidad reproductiva y de menores de edad para incorporarlos
como guerreros en los grupos dominantes. En este contexto de
“guerra justa”, los españoles buscaron como aliados a aquellos
indígenas que se mostraron sumisos a la cristianización y
sometimiento, sólo con la conformación de tropas auxiliares de
flecheros pudieron enfrentar a las numerosas naciones de indios
de guerra que fueron considerados enemigos de Dios y del rey.
La guerra contra los indios y su reclutamiento forzoso en
las haciendas de beneficio de la plata se intensificó posterior al
establecimiento del real de minas de Parral en 1631. El rechazo a la
esclavización propició que los rebeldes asaltaran los caminos y las
haciendas en busca de alimentos y para robar caballos para comer
su carne o como medio de transporte. Con el propósito de combatir
a los indios insumisos y proteger a los viajeros se fundó en 1646 el
presidio de Cerro Gordo. Su ubicación estratégica sobre el camino
real entre Zacatecas y el real de Parral permitió la defensa de la
región cuando se creó una compañía volante en 1655.9
Evangelización al sur de la Nueva Vizcaya
Los hijos de san Francisco entraron en Zacatecas en 1546 y en
1558, se instalaron en un hospicio construido en la ciudad. La
Chantal Cramaussel y Celso Carrillo, “Tras las huellas de Juan Mapos,
1616-1676. Indio Ocome rebelde, Bolsón de Mapimí, Norte de la Nueva Vizcaya, Historia (Santiago de Chile) Vol. 54. No. 2, 2021, 471.
9

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provincia franciscana de San Francisco de Zacatecas, se extendió
rápidamente por Nueva España, Nueva Galicia, Nuevo Reino de
León y Nueva Vizcaya y abarcó los obispados de Michoacán,
Guadalajara y Durango.10 A pesar de contar con numerosos
conventos y que gran cantidad de indígenas se incorporaron como
mano de obra forzada en las haciendas de españoles, el proceso
de evangelización de los naturales del sur de la Nueva Vizcaya no
dio los resultados esperados por las autoridades civiles, pues los
indios aceptaban la imposición del bautismo y la sumisión como
alternativa de sobrevivencia.
Los jesuitas retomaron esta tarea a fines del siglo XVI
cuando fueron obligados a salir de la ciudad de México y
requeridos por el gobernador de la Nueva Vizcaya Rodrigo Rio y
Loza, para que se sumaran a la evangelización de este territorio.
Los ignacianos se establecieron en 1590 en el incipiente colegio
de Zacatecas, que fue su punto de para establecer posteriormente
misiones en Sinaloa, sierra de Durango, la Laguna11 y participaron
en la fundación definitiva de Santa María de las Parras.
Sergio Ortega sostiene que las misiones jesuíticas
conformaron un sistema o “conjunto de pueblos indígenas
Pilar Hernández Aparicio, “Estadísticas franciscanas del siglo XVII”, en
Actas del III Congreso Internacional sobre los franciscanos en el Nuevo Mundo, siglo XVII, (La Rábida, Editorial Deimos, 1989), 556-591.
11
Juan José Rodríguez Villarreal, La Compañía de Jesús en la Provincia de
Sinaloa. Historias de rechazos a evangelizar indios y del “estado infelicísimo de las misiones”, 1572-1756 (Saltillo: El Colegio de San Luis-Escuela de
Ciencias Sociales, 2015), 109-116.
10

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�Gilberto Sánchez y Celso Carrillo

relacionados entre sí bajo la administración de los jesuitas que llegó
a constituir una unidad desde el punto de vista socioeconómico”.12
La expansión del territorio misional ocurrió a medida que los
jesuitas avanzaban hacia el norte, reducían a los indígenas en los
pueblos de misión e iniciaban su evangelización al tiempo que los
sometían al control social y político español. Para establecer nuevos
pueblos de misión se requería, entre otros requisitos contar con
misioneros capacitados y conocedores de las lenguas indígenas,
lo cual no era sencillo, además requerían disponer de una reserva
de alimentos para sostener a los congregados, mientras producían
las subsistencias indispensables. Condición imprescindible fue
la autorización del virrey para disponer de recursos de las cajas
reales para el pago del sínodo de los misioneros y el salario de los
soldados para protección de los religiosos y sometimiento de los
indígenas, compra de ornamentos, además de establecer acuerdos
entre el gobernador de la Nueva Vizcaya, alcaldes y capitanes
de presidio con los superiores de la provincia mexicana de la
Compañía de Jesús.
Posterior a establecerse en el sur de la Nueva Vizcaya y en
la provincia de Sinaloa con misioneros de procedencia americana
o peninsular, los jesuitas se expandieron hacia el norte, pero para
cubrir el extenso territorio, según menciona Bernd Hausberger,
Sergio Ortega. “El sistema de misiones jesuíticas: 1591-1699”, Históricas
Digital. México. Instituto de Investigaciones Históricas - Universidad Nacional Autónoma de México, (2016), https://historicas.unam.mx/ publicaciones/
publicadigital/libros/tres_siglos/290a_04_03_Capitulo2.pdf. (Consultado el 5
de marzo de 2024.
12

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la Compañía de Jesús tuvo que recurrir a misioneros italianos,
alemanes, belgas, checos y otros originarios de Europa oriental.13
De acuerdo con Hausberger, el programa misional
jesuita buscaba el reconocimiento por los nómadas, “de las dos
majestades, la divina y la terrestre y la rebelión se consideraba
como pecado contra el rey y contra Dios”.14 Para lograrlo, se
pretendía no únicamente evangelizarlos, sino convencerlos u
obligarlos a que no anduvieran desnudos, que respetaran el
matrimonio monogámico, que vivieran en poblaciones fijas, que
produjeran sus propios alimentos, que nombraran sus autoridades
en cada pueblo y su conducta debía estar regida por los principios
cristianos de piedad, modestia, obediencia, disciplina y trabajo.
Según apunta Hausberger, los españoles solo aprobaron el
programa misional si los indígenas aceptaban su papel de mano
de obra; se buscaba la cristianización, pero también la creación de
comunidades estables e integradas a la economía colonial, es decir
convertirlos en súbditos de un rey ausente y un Dios desconocido.
Perseguir estos objetivos llevó a conflictos en que los indígenas
reaccionaron con rebeliones.
En opinión de Juan José Rodríguez Villarreal, a partir de las
primeras décadas del siglo XVII, los indios del noreste novohispano
Bernd Hausberger, “La vida cotidiana de los misioneros jesuitas en el Noroeste Novohispano”. Estudios De Historia Novohispana, n.º 17 (2009), https://doi.org/10.22201/iih.24486922e.1997.017.3444. (Consultado 6 de marzo
de 2024)
14
Hausberger, “La vida cotidiana de los misioneros...”
13

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�Gilberto Sánchez y Celso Carrillo

fueron los trabajadores preferidos de las haciendas de beneficio
de la plata, pues aceptaban como pago por su trabajo alimentos,
monedas de plata y la posibilidad de realizar pepenas con lo que
mejoraban su ingreso, pero el auge minero por el establecimiento
del real de Parral en 1631 modificó esta situación en las décadas
siguientes. Los indios abandonaron las minas pues los españoles
buscaban la mano de obra gratuita y obligada que obtenían a través
del repartimiento, y también abandonaron las misiones donde eran
forzados a trabajar las tierras de la comunidad. Los evangelizadores
no pudieron evitar que los indígenas comprendieran “que al
hacerlos cristianos era para cautivarlos para el trabajo”,15 ya fuese
en las haciendas o en las misiones.
Sussan Deeds menciona que, al establecerse el obispado
de Durango en 1620, el obispo Francisco Diego de Evía y Valdés
atribuyó los problemas económicos de su diócesis a la negativa
de los jesuitas a pagar los diezmos por la producción agrícola
de sus misiones y haciendas, por lo que inició la secularización
al sur de la Nueva Vizcaya,16 Santa María de las Parras fue una
de ellas. Los jesuitas perdieron presencia en las actividades
doctrinales y se concentraron en el colegio de Parras en donde ya
tenían importantes intereses económicos. Los pueblos de misión
se convirtieron en pueblos de visita, lo que hizo más irregular
Rodríguez Villarreal, La Compañía de Jesús…266.
Susan M. Deeds, “Mission Villages and Agrarian Patterns in a Nueva Vizcayan Heartland, 1600-1750.” Journal of the Southwest 33, no. 3 (1991), http://
www.jstor.org/stable/40170027. (Consultado 10 de marzo de 2024)
15

16

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�Don Pedrote. Un capitán indígena rebelde

la evangelización de los indígenas y la conversión de la vida
de los nómadas quedó inconclusa, al no contar con suficientes
alimentos, los indios abandonaron las misiones.
Uno de los pueblos de misión que fue abandonado por
los indígenas fue el Tizonazo, lo anterior ocurrió tras la matanza
que realizó contra ellos el gobernador Antonio de Oca Sarmiento
en 1667.17 Veintidós años antes, en la semana santa de 1645, los
indios salineros abandonaron el pueblo-misión jesuita en donde se
encontraban asentados de paz y se fueron a poblar el Cerro Gordo.
Susan Deeds menciona que entre las causas del levantamiento se
encuentran la disputa por la mano de obra indígena en el mercado
laboral y el impacto de las epidemias que aceleraron la revuelta de
varias misiones incluida la del Tizonazo y agrega que la revuelta
en poco alivió los conflictos de los salineros por el agua y la tierra
con la población española que estaba creciendo en los alrededores
del real minero de Indé.18 Las causas del levantamiento, se
encuentran descritas en el juicio iniciado a principios de 1646
por el gobernador y capitán general de la Nueva Vizcaya, Luis de
Valdez.19 Entre las causas se menciona que los salineros habían
AHMP. FC.C11.007.068. Milicia y guerra. Sediciones. Real de San José
del Parral. Información hecha a pedimento de la República del Parral, de cómo
el haber llevado a sangre y fuego el pueblo del Tizonazo ha sido en servicio de
ambas majestades y bien común del reino. 6 de diciembre de 1667.
18
Deeds, Mission Villages and Agrarian Patterns in a Nueva Vizcaya Heartland, 1600-1750, 350.
19
Luis de Valdés y Rejano, esposo de María de Alcega y Urdiñola, nieta de
Francisco de Urdiñola, quien inició en 1583 el establecimiento de la hacienda de Patos que sería posteriormente sede del marquesado de San Miguel de
17

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�Gilberto Sánchez y Celso Carrillo

sido dados en encomienda al general Cristóbal de Ontiveros,
pero a la muerte de este, la encomienda fue otorgada a doña
María Sáenz, su viuda, pero los indios fueron convencidos para
que pidieran al gobernador que la encomienda fuera otorgada al
capitán Baltazar de Ontiveros, hermano de Cristóbal, y no a Doña
María. El capitán Baltazar de Ontiveros les prometió asentarlos
de paz en el Cerro Gordo, un paraje ubicado al igual que la
misión del Tizonazo en las proximidades del Bolsón de Mapimí
y les daría aguas y tierras para que las sembraran, maíz y bueyes
para que comieran y que estarían a gusto pues también les dio
su palabra de que les pondría un clérigo para la administración
de los sacramentos, les haría iglesia como en la misión y ahí
llegarían además los indios cabezas y otros. También les dijo
que si el gobernador no aceptaba que poblaran el Cerro Gordo se
regresaran al Tizonazo y que después de unos días huyeran del
pueblo, atravesaran la sierra del Canutillo y bajaran al rio Florido
hasta llegar a San Pedro, donde tenía su hacienda.
Después de 38 años de presencia jesuita en El Tizonazo,
todos los salineros habían sido bautizados por los ignacianos,
pero la irregular asistencia del doctrinero que los asistía indica
que la conversión al catolicismo aún era incompleta. También se
identifica que la relación de los salineros con los cabezas era muy
cercana, probablemente eran la misma nación que fue dividida
por los españoles, y una parcialidad forzada a trabajar en las
Aguayo establecido en 1682.
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�Don Pedrote. Un capitán indígena rebelde

salinas para la obtención de sal que se utilizaría en el beneficio de
la plata, actividad de la que se derivó su apelativo.20
En opinión de Chantal Cramaussel, a los cabezas como
a sus vecinos los salineros, los españoles los requirieron para
trabajar en las haciendas y para servir como indios auxiliares
en las campañas contra los indios enemigos de la Corona. “Los
salineros eran tepehuanes y los cabezas probablemente también
pues compartían el idioma de los tepehuanes de la sierra”.21
En el juicio iniciado en 1646 por el gobernador de la
Nueva Vizcaya se menciona a don Francisco Mama y don Pedro
negrito, indios capitanes de los salineros que participaron en
el convencimiento de sus seguidores para que abandonaran El
Tizonazo.22 Es poco probable que este don Pedro negrito, cacique
y gobernador de una parcialidad del pueblo sea el personaje al que
se hace referencia en el documento de 1673, con que se inicia este
En su informe de 1654, el cura de Durango, don Diego de Medrano comenta: “Esta nación cabeza es especie de salineros y agregándola al Tizonazo
multiplicaron el número de enemigos, domésticos y caseros que con simulación tienen destruido este reino”. Thomas H. Naylor and Charles W. Polzer,
eds. The Presidio and Militia on the Northern Frontier of New Spain: A Documentary History, Volume I, 1570-1700. The Relacion of Diego de Medrano, 409-480.
University of Arizona Press, 1986. https://doi.org/10.2307/j.ctv1n6pvtq.
21
Chantal Cramaussel, “De cómo los españoles identificaban a los indios.
Naciones y encomiendas en la Nueva Vizcaya central”. en Nómadas y sedentarios en el norte de México. Homenaje a la Dra. Beatríz Braniff, ed. Marie Areti
Herst (México: Universidad Nacional Autónoma de México, 2000), 275-303.
22
AHMP. FC.C11.001. 009. Milicia y guerra. Sediciones. Valle de San Bartolomé. Causa sobre los fundamentos que los indios salineros tuvieron para
alzarse, por mandato del gobernador Luis de Valdés. 1 de enero de 1646.
20

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�Gilberto Sánchez y Celso Carrillo

artículo pues era el hermano mayor del indio preso por García de
Salcedo y de quien no se menciona su edad, pero podrían estar
relacionados. Si consideramos que, en 1645, cuando ocurrió
el levantamiento de los salineros, don Cibrián otro cacique del
Tizonazo, tenía aproximadamente 50 años, Juan un indio capitán
de los alzados se refiere de más de 36 años y Ventura, alcalde
del Tizonazo se menciona de más de 35 años, es probable que
la edad de este cacique estuviera alrededor de los 35 años por lo
que 28 años después en 1673 tendría 63, una edad poco común
de alcanzar en un contexto de guerra. Además, es conveniente
considerar que los seguidores de los caciques se componían de
grupos familiares extensos, y que prácticamente todo el pueblo
del Tizonazo se rebeló contra el gobernador de la Nueva Vizcaya.
Es probable suponer que el personaje de esta investigación,
hubiera sido párvulo o menor de 7 años, cuando su nación o
grupo familiar salió del Tizonazo en 1648 y que 28 años después,
cuando ordenó al indio Phelipe y a su hermano menor del mismo
nombre el robo de la caballada en 1673, fuese un adulto de
aproximadamente 35 años, edad en la que ya recibía el apelativo
de don Pedro y podría ser el protagonista de los hechos que se
analizan en la siguiente sección.
Las huellas de Don Pedrote en los documentos
La reacción de las autoridades españolas por el robo de la
caballada a fines de noviembre de 1673 no se hizo esperar. Un
contingente de soldados e indios leales a la Corona comandados
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�Don Pedrote. Un capitán indígena rebelde

por Joseph García de Salcedo, gobernador y capitán general
del reino de la Nueva Vizcaya, derrotó en el Real de Mapimí a
don Pedro, don Fabián23 y don Bartolomé y sus seguidores de la
nación salinera, cabezas y sus aliados el 29 de diciembre de 1673.
Algunos sobrevivientes lograron escapar, pero fueron capturados
sus hijos y mujeres que, trasladados al real minero de Parral se
destinaron al servicio personal en las casas de españoles, a cambio
se les enseñaría la doctrina cristiana y serían bautizados. En total
se repartieron 34 mujeres en edad adulta y 45 menores de edad,
entre los cautivos se encontraban Ana, mujer de don Bartolomé;
Beatriz, mujer de don Fabián y sus tres hijos e Inés, mujer de don
Pedro y su hija de nombre Margarita. Los adultos varones fueron
condenados a servir en las haciendas de beneficio.24
Don Pedro, don Fabián y don Bartolomé y los indios
sobrevivientes se presentaron acompañados del franciscano fray
Don Fabian era cacique de los mayos. Sobre esta parcialidad, el capitán del
presidio de Santa Catalina de Tepehuanes Cristóbal de Nevárez, le comentó al
gobernador Enrique Dávila y Pacheco: “esta gente que llaman los mayos no
son, sino de la nación de los tusares que son los que hacen daños en las partes
de Parras porque yo conozco las naciones”. AHMP. FC, C11.005.048. Milicia
y guerra. Sediciones. Real de San José del Parral. Autos hechos en la paz que
los indios tobosos vinieron a dar ante el gobernador Enrique Dávila y Pacheco,
para que se les señalen tierras en que vivir y el gasto que se hizo para su sustento. 14 de enero de 1654.
24
AHMP. Gobierno y administración. Poblamiento de sitios. Villa de Santiago de Saltillo, Diligencias hechas para el poblamiento de los indios de la
nación jumana, babole y sus aliados en la provincia de Coahuila, por el maestre de campo José García de Salcedo, gobernador de la Nueva Vizcaya. 9 de
agosto de 1673. FC. A21.001.002. (En adelante, “Diligencias hechas para el
poblamiento de los indios…”, s/f).
23

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Juan Larios ante el gobernador García de Salcedo para solicitar
la paz el 10 de febrero de 1674,25 juraron obediencia al rey y
al gobernador y prometieron aceptar las condiciones que se les
impusiera. García de Salcedo les indicó que debían de vivir como
buenos y leales vasallos del rey, que habían de vivir cristiana y
religiosamente en los lugares donde fueran asentados de paz, que
el que tuviera dos o más mujeres se quedaría solamente con quien
se casara cristianamente. García de Salcedo les perdonó el robo
de la caballada y demás delitos, pero no les devolvió sus mujeres
ni sus hijos que habían sido vendidos como esclavos. Dos días
después al anochecer, los indios intentaron rescatar a sus familias
y al no lograrlo huyeron a los montes, en su fuga ocasionaron
daños a las propiedades de los españoles, el gobernador salió a
perseguirlos sin éxito, los declaró traidores, rebeldes, homicidas
y ladrones y dio licencia para que quien los hallara pudiera
aprehenderlos y matarlos.26
Es evidente que para quien fue despojado de sus territorios
de caza, de su forma de existencia, de su libertad, de su familia y
convertido de manera forzosa al cristianismo y obligado a trabajar
esclavizado en las minas de plata, la solicitud de paz y el juramento
de obediencia y lealtad al rey y a Dios, no significaba nada. El
ofrecimiento de asentarse de paz fue tan solo una estrategia para
Chantal Cramaussel y Celso Carrillo. “Coahuila” o Tierra Adentro, 15771722. Un valle transformado en gobernación (Zamora: El Colegio de Michoacán, 2021), 84.
26
AHMP, Diligencias hechas para el poblamiento de los indios…, 9 de agosto de 1673.
25

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acercarse al gobernador e intentar el rescate de sus familias, al no
lograrlo únicamente tenían una alternativa: regresar a los montes
y continuar en rebeldía.
En los dos años siguientes don Pedro continuó
capitaneando una escuadra de indios salineros y tobosos rebeldes.
En enero de 1676, solicitó a don Juan Mapos, caudillo de los
gavilanes y ocomes que se unieran con él en la guerra contra
los españoles. Al enterarse de estas gestiones y temiendo que
la unión de ambos capitanes indígenas generara una peligrosa
confederación indígena, el gobernador García de Salcedo ordenó
fuera llevado preso. El 22 de enero, don Pedro fue trasladado al
Parral por don Francisco y don Fernando, capitanes indígenas que
en la época del gobernador Antonio de Oca Sarmiento se habían
dado de paz en San Francisco de Conchos.27 García de Salcedo
los amenazó de que si no se presentaban todos los salineros que
comandaban los castigaría por todos los medios posibles. Los
capitanes salineros decidieron entregarse, pidieron misericordia
y ofrecieron nuevamente la paz. El gobernador convocó a una
junta con las autoridades civiles y militares para determinar la
conveniencia de dejar sin castigo a don Pedro. La decisión a la
que llegaron fue que no tenían inconveniente en no ejecutar a la
usanza de guerra al indio rebelde, pues de hacerlo, podría ocurrir
una sangrienta sublevación de los tobosos que se encontraban de
Archivo General de Indias (en adelante AGI). Guadalajara, 29, R. 4, N 37.
Carta de Antonio de Oca Sarmiento. Gobernador de Durango. El Parral, 19 de
marzo de 1667.
27

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paz, lo cual se debía de evitar, pero también reconocieron que,
si lo liberaban, se establecería un antecedente que incitaría a
los indios a sublevarse contra la Corona. Los indios aceptaron
ir a vivir con sus familias al real minero de Mapimí, debajo de
doctrina y política, se les pagaría su trabajo en las minas y vivirían
sin levantarse.28 Chantal Cramaussel y Celso Carrillo apuntan que
García de Salcedo quería mantenerlo preso, pero “temiendo que
se valiera de la parcialidad del Mapos, el gobernador de la Nueva
Vizcaya optó por no tomar ninguna acción contra él”.29
Las rebeliones de diferentes naciones indígenas y los
asentamientos de paz se presentaron de manera recurrente en
todo el territorio de la Nueva Vizcaya. Los indios se sublevaban si
no recibían alimentos. En 1676, el obispo de Guadalajara Manuel
Fernández de Santa Cruz fundó la misión de San Buenaventura de
las Cuatro Ciénegas con indios salineros, cabezas, babosarígames
y mayos, donde permanecieron por cuatro años y volvieron a
alzarse para 1680, por carecer de socorro de los almacenes, ya
que el virrey únicamente lo concedió por dos años.30
Cuatro años después, una parcialidad de indios cabezas
se encontraba asentada de paz en una ranchería en las cercanías
AHMP. FC.C11.007.083. Contra Pedro, indio, por haber seguido capitaneando a la nación salinera enemiga. 22 de enero de 1676.
29
Chantal Cramaussel y Celso Carrillo, “Tras las huellas de Juan Mapos…495”
30
Chantal Cramaussel y Celso Carrillo. El Presidio de Nuestra Señora de la
Limpia Concepción del Pasaje (1685-1772) (Zamora: El Colegio de Michoacán), 2020, 109.
28

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de Parras y formaba parte de la feligresía de la parroquia. El 25
de enero de 1680, el párroco Francisco de Meneses impartió el
bautismo a Agustina, hija natural de Helena, quien dijo que el
padre era don Pedrote. El párroco asentó también que el padre
era de nación mamarí mamarí y la madre de nación cabezas,
los padrinos fueron indios naturales del pueblo de Parras. Este
registro de bautismo es el primer documento en donde aparece
como don Pedrote. Es probable que la modificación de su nombre
hiciera referencia a su estatura o por reconocimiento a sus méritos
en la guerra contra los españoles, en todo caso ya era conocido así
por el párroco entre cuya feligresía se había avecindado. Tres días
después, el jesuita Manuel de Gamboa bautizó a Catalina, hija
de Leonor de nación cabezas, quien mencionó que el padre era
también don Pedrote de nación mamarí mamarí. En esta ocasión
los padrinos fueron indios tlaxcaltecas de Parras. En ambas
partidas de bautismo firmadas por Francisco de Meneses,31 no se
registra que don Pedrote se hubiese presentado a la impartición
del sacramento a sus hijas.
Consentir el bautismo de sus hijas podría considerarse
como una aceptación del estilo de vida cristiano, de su aparente
conversión al catolicismo, de un sometimiento condicionado,
Archivo Parroquial de Santa María de las Parras, Parras, Coahuila (en
adelante APSMP). Libro de bautismos de hijos de españoles y bautismos de
indios de Santa María de las Parras, 1653-1687. Vol. 2, años, foja 93 r. Family
Search, acceso 22 de noviembre de 2023, https://www.familysearch.org/ark:/61903/3:1:S3HT-6XSQ-8DB?i=106&amp;wc=MKCW-JWL%3A64892701%2C64892702%2C65433801&amp;cc=1502401.
31

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pero aún faltaba algo más: casarse según los designios de la
Iglesia católica y para ello tendría que escoger a una de sus dos
mujeres. Su acercamiento a la Iglesia sólo fue una estrategia de
negociación y sobrevivencia para evitar el castigo del gobernador
García de Salcedo.
A principios de 1683, el presbítero Francisco de Meneses
fue designado teniente de cura de la ayuda de parroquia de San
Francisco de Patos y capellán de dicha hacienda. Ante la ausencia
de Meneses, don Pedrote se acercó a Francisco de Arguello y
Medrano, cura de Parras para expresarle que deseaba contraer
matrimonio con una de las dos indias. Arguello y Medrano se
dirigió a Fray Bartolomé García de Escañuela, obispo de la Nueva
Vizcaya y le informó que un indio muy belicoso y capitán de indios
enemigos de nombre don Pedro, que vivía reducido de paz en lo
militar y en lo espiritual en el cerro El Venado, localizado a cuatro
leguas y cuidado por más de 40 indios, le declaró haber “ofendido a
Dios y conocido carnalmente a dos indias hermanas con quien tiene
hijos y que temeroso de su condenación no quiere vivir en pecado y
desea contraer matrimonio con una de las dos indias hermanas”.32
El obispo de Durango consideró que no era necesario turnar
la solicitud a la Santa Sede pues correspondía a la conversión
de los indios planteada en el plan misional de Pio V33 y otorgó
Archivo María y Mateo (en adelante AMM). Dispensa matrimonial al indio Don Pedro para que pueda contraer matrimonio. 31 de mayo de 1683. Exp.
511. (En adelante Dispensa matrimonial, s/f)
33
“Se atienda a la conversión de los infieles, dado que fue éste el fin para el
32

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la dispensa matrimonial para que don Pedro pudiera casar con
una de las dos hermanas, la respuesta fue recibida el 9 de junio
de 1683 y el cura Francisco de Arguello y Medrano procedió al
matrimonio de don Pedro con Leonor de nación babosarigame. Es
evidente la intención del obispo de Durango para que don Pedrote
viviera bajo doctrina, pues aparentemente ya vivía bajo política.
En todo caso la decisión del obispo contribuía a mantener la
paz en la Nueva Vizcaya, cumplir la indicación del gobernador
y ambas partes se favorecerían con la dispensa matrimonial, el
cura de Parras aseguraría “el bien de tres almas que se reducen
al estado de salvación,”34 lo que era un argumento común de los
hombres de la Iglesia y la noticia de haber asumido la monogamia
llegaría al gobernador de la Nueva Vizcaya, quien consideraría
que efectivamente don Pedro ya tenía una forma cristiana de vivir
y cumplía su juramento de obediencia a Dios y al rey.
Don Pedrote siguió dando muestras de su supuesta
conversión, el 3 de julio de 1685, se presentó en la parroquia de
Parras donde fue bautizada Constanza, hija legítima suya y de
Leonor, indios de nación cabezas, así lo registró el bachiller Nicolás
de Celis quien registró que fueron sus padrinos Juan Tepeguan35
cual fue concedida a los Reyes Católicos la conquista de aquellos países”. León
Lopeteguy, S.J., San Francisco de Borja y el plan misional de San Pio V, citado
en Alberto Armani. Ciudad de Dios y Ciudad del Sol. El “Estado jesuita de los
guaraníes (1609-1768) (México: Fondo de Cultura Económica, 1996),44.
34
AMM. Dispensa matrimonial. 31 de mayo de 1683.
35
Juan Tepeguan era un indio de nación tepehuana que desde joven vivió con
los cabezas y ya mayor casó con una hermana de Don Pedrote. Archivo GeneSillares, vol. 4, núm. 8, 2025, 215-256
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y su mujer Isabel, hermana de don Pedrote, indios de la misma
nación.36 El bautismo de una hija más nos permite considerar que,
aparentemente, para ese año, don Pedrote vivía debajo de doctrina
y asentado de paz, aunque esto último no sería por mucho tiempo,
pues a mediados de 1686, asaltó la misión de Parras.
Las hostilidades de don Pedrote y los cabezas se
continuaron durante los años siguientes. La hacienda de Atotonilco
localizada al sur de Cuencamé fue asaltada a mediados de 1686.37
A principios del año siguiente, una recua de mulas fue atacada en
San Juan de los Ahorcados cerca de Mazapil y después asaltaron
la hacienda de Caopas.38 En marzo de 1687, don Pedrote y los
capitanes Francisco el Tecolote de los cocoyomes, don Lorenzo
capitán de los jococomes, Felipe el Tuerto, capitán de los gavilanes
y Juan Totoci, capitán de los hijos de las piedras, atacaron en
el paraje del Gallo a una cuadrilla de carros que iban al Parral,
mataron dos españoles y un indio auxiliar de San Francisco de
ral de la Nación. Provincias internas. Autos relacionados con la retirada de los
caciques de los indios babosarigames y otras naciones, que habían concertado
la paz en la ciudad de Parras con el capitán Juan Bautista de Escorza. Parras.
Mayo-Julio de 1689. Volumen 30, expediente 6. Fojas 199-211. (En adelante
AGN “Autos relacionados con la retirada de los caciques”).
36
APSMP. Libro de matrimonios de la Parroquia de Santa María de las Parras, 1683-1693. Vol. 1, foja 12. Family Search, acceso 30 de noviembre de
2023, https://www.familysearch.org/ark:/61903/3:1:S3HT-6SPS-1J2?i=1&amp;wc=MKCQ-N3D%3A64892701%2C64892702%2C66791601&amp;cc=1502401
37
AGN “Autos relacionados con la retirada de los caciques”.
38
AGN. Provincias Internas, vol. 29, exp. 5, Autos hechos sobre las invasiones rebeldes en el reino de la Nueva Vizcaya, por el gobernador Juan Isidro de
Pardiñas Villar de Francos, años 1991-1992. fojas 110- 395.
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Conchos, desmantelaron los carros y se llevaron todas las mulas
de las recuas.39
Temerosos de que don Pedrote y sus seguidores atacaran
la villa de Saltillo y el pueblo de San Esteban de la Nueva
Tlaxcala, las autoridades formaron una tropa de indios auxiliares
para realizar una campaña contra los indios enemigos que habían
asaltado el pueblo de Parras y cometido numerosos robos de
caballada y mulada y muertes en los caminos. Ante esta situación
José de Los Santos Coy, teniente de alcalde mayor y capitán a
guerra de la villa del Saltillo ordenó que ningún vecino saliera
de la villa y dispuso que todos los vecinos se mantuvieran en
alerta con el fin de hacer frente a un eventual ataque de los indios
hostiles.40
El 9 de octubre de 1687, el general Luis de Palma y Mesa
Justicia mayor y capitán a guerra de la villa del Saltillo y valle
de Parras recibió la noticia que fue hallado muerto, descarnado
y flechado una persona cerca del puerto de San Juan, por lo que
ordenó al capitán Diego Ramón formar un destacamento de
soldados que siguiera el rastro de los atacantes, los persiguiera y
sometiera a la justicia. Diego Ramón encontró el cuerpo de Juan
Chantal Cramaussel y Celso Carrillo, El Presidio de San Pedro del Gallo
(1685-1752) Fuentes para su Historia, El Colegio de Michoacán, 2018, pp.
109-143.
40
José Luis Mirafuentes Galván. Movimientos de resistencia y rebeliones
indígenas en el norte de México (1680-1821) Guía documental II (México:
Instituto de Investigaciones Históricas-Universidad Nacional Autónoma de
México, 1993), 75.
39

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�Gilberto Sánchez y Celso Carrillo

de Padilla, español que había salido del Saltillo para trasladarse
junto con su mujer y un hijo al real minero de Mazapil y encontró
a los indios enemigos en el potrero de la hacienda de Patos, lugar
en donde después de la refriega fue muerto un indio, apresado
otro de nombre Domingo y liberada la mujer del difunto y su hijo.
En su declaración, Domingo a través de un intérprete, confesó
que don Pedrote les mandó a que salieran a los caminos a matar a
todos los que encontraran; que la mujer fue capturada para llevarla
a su ranchería para que les enseñara la lengua; que desde que se
alzó con su gente que estaba de paz en Parras, don Pedrote había
efectuado todos los robos de caballada y aliado con las naciones
colorados, tocas, cabezas, tobosos, coromamas, pies de venado,
piedras chiquitas, bimamares, baimares, odames, dedepores,
bobosamares, niquitas, gavilanes, quechales, contotores,
conianes y manos prietas; que don Pedrote era muy “malicioso”,
enviaba ropa a don Dieguillo y éste le regresaba caballos y que
las naciones aliadas a don Pedrote, atacaron días antes, la misión
de Contotores y se llevaron los ornamentos.41
¿Fue realmente don Pedrote responsable de todos los
hechos de guerra mencionados por el indio Domingo y los que
le atribuyen las fuentes citadas? Es probable que los escribanos
reales redactaran lo que sus superiores deseaban, todos buscaban
Archivo Municipal de Saltillo (en adelante AMS). Orden. Don Luis de Palma y Mesa, alcalde mayor, ordena al capitán Diego Ramón salga con su gente en
persecución de los indios bárbaros que dieron muerte a un hombre y se llevaron
cautivos a la mujer e hijo de éste. 9 de octubre de 1687, c 4, e 26, 12 f.
41

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justificarse ante el virrey, los miembros de la Audiencia o el rey
ante el fracaso de la pacificación de la frontera norte de la Nueva
España. La consolidación de la colonización al sur de la Nueva
Vizcaya requería el aniquilamiento de los capitanes indígenas.
Después de ser apresado y sometido a un juicio cuya sentencia se
conocía con anticipación, don Juan Mapos murió por garrote en la
plaza pública de Parral en 167642, los españoles no descansarían
hasta eliminar a don Pedrote al igual que a don Diego de Valdés
mejor conocido como don Dieguillo, su muerte serviría como
escarmiento para otros capitanes indígenas.
Es evidente que la información proporcionada por el
indio Domingo, sobre las diferentes naciones que integraban
la confederación indígena capitaneada por don Pedrote y don
Dieguillo alarmó a las autoridades de la villa de Saltillo y pronto
se hizo del conocimiento del Alonso de León, gobernador de
Coahuila, quien le confirmó a Palma y Mesa que la banda de
don Pedrote había asaltado la cercana misión franciscana de
Contotores.43 Ante el temor de que continuaran los ataques a las
misiones cuyo cuidado le había sido encomendado por el Conde
de la Monclova y virrey de la Nueva España, Alonso de León, que
estaba informado por el capitán Diego Ramón, que don Pedrote
tenía numerosos indios reunidos en el paraje de Baján, sitio ubicado
a unas 30 leguas al noreste de San Pedro, solicitó a Palma y Mesa
auxilios para emprender una campaña militar contra don Pedrote
42
43

Tras las huellas de Juan Mapos…, 499.
Mirafuentes Galván, Movimientos de…76.

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�Gilberto Sánchez y Celso Carrillo

y sus seguidores,44 misma petición realizó a Francisco Cuervo y
Valdés, gobernador del Nuevo Reino de León, en donde la ayuda
solicitada se resolvió mediante una junta de guerra.45
La ofensiva organizada por el gobernador de Coahuila
integró un numeroso contingente con soldados procedentes del
Nuevo Reino de León, vecinos bien armados e indios flecheros
aliados de la villa de Saltillo, Parras y de la hacienda de Patos. Al
mando del capitán Diego Ramón, la acometida del gobernador
persiguió a don Pedrote y sus seguidores desde las cercanías de
Patos hasta las inmediaciones de Parras, donde tenía su refugio,
pero no logró apresarlo. Ante el fracaso de la expedición y de
que no se contaba con suficientes soldados a sueldo, Alonso de
León intentó establecer un acuerdo de paz con don Pedrote y las
naciones de indios sublevados, por lo que solicitó a Palma y Mesa
le enviara al indio Domingo para que fungiera como embajador de
paz, Domingo fue enviado para cumplir dicho propósito, pero no
regresó. A fines de noviembre de 1687, Alonso de León informó
al alcalde mayor de Santiago de Saltillo, que se quedó a vivir en
la ranchería de los cabezas.46
En los siguientes dos años los hechos de armas atribuidos
a don Pedrote y los cabezas se sucedieron en la Castañuela, Agua
Nueva, Cedros y Gruñidora, en todos estos ataques mataron
españoles, indios cristianos y robaron caballada. En octubre de 1688
44
45
46

Mirafuentes Galván, Movimientos de…77.
Mirafuentes Galván, Movimientos de…77.
Mirafuentes Galván, Movimientos de…78.

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se llevaron los equinos de Saltillo a Baján.47 ¿Por qué a este lugar?
Baján era una rancheria cercana a Ventanillas, sitios donde vivía
una parcialidad de cabezas, los caballos servirían de alimento. En
el mapa 1 se ubican los asentamientos que se mencionan en este
trabajo y los sitios de las hostilidades entre 1685 y 1690.
Ante la imposibilidad de detener los ataques, el gobernador de la Nueva Vizcaya Juan Isidro Pardiñas Villar de Francos,
comisionó al sargento mayor Juan Bautista de Escorza para que
negociara la rendición y asentar de paz a los capitanes cabezas
don Pedrote, don Bartolomé y don Santiago. El 25 de septiembre
de 1688 se presentaron en Parras los dos últimos y mientras se
hacían las diligencias de paz, llegó un aviso desde Saltillo del
robo de caballada por la gente de don Pedrote. El capitán Escorza
salió en busca de los rebeldes y les quitó los caballos, a su regreso
encontró que se habían vuelto a retirar don Bartolomé y don Santiago porque les llegó noticia de Coahuila que Alonso de León y
su teniente Diego Ramón, habían asesinado a 16 indios conianes
que estaban de paz.48 Con los cabezas se retiraron también unos
indios que estaban trabajando en las haciendas de Parras y después regresaron. Para diciembre de 1688, se sometió a juicio a
estos indios por considerarlos cómplices de los rebeldes y además
estaban acusados de muertes, robos de caballadas y muladas por
los caminos que comunicaban a la Nueva Vizcaya con la Nueva
Galicia y Nueva España.
47
48

AGN “Autos relacionados con la retirada de los caciques”.
AGN “Autos relacionados con la retirada de los caciques”.

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�Gilberto Sánchez y Celso Carrillo

El proceso fue iniciado por Juan de Bautista Escorza,
capitán del presidio del Pasaje en la jurisdicción de Cuencamé
y teniente de gobernador y capitán general de la villa de Saltillo
y Parras.49 Los inculpados Ignacio “el Tuerto”, sirviente en
la hacienda del capitán Juan de Oliden.50 Pedro que junto con
Andrés y Francisco eran sirvientes de la hacienda del marqués
de San Miguel de Aguayo51 mencionaron que daban aviso a
los indios rebeldes sobre las acciones de los soldados para que
pudieran huir a tiempo y no ser apresados. Entre los testigos se
encontraba un indio tlaxcalteca de nombre Ignacio de Loyola,
que siendo menor de edad vivió dos años cautivo de los cabezas y
que por esa razón los conocía bien, mencionó que Elena y Leonor,
mujeres de don Pedrote eran hermanas de Pedro y Andrés. Otro
testigo fue Joseph de Maya, vecino de Parras y mayordomo de la
hacienda del marqués de San Miguel de Aguayo, ratificó que los
cuatro inculpados eran sirvientes de las haciendas mencionadas.
Francisco de Garibay, también vecino de Parras y ayudante de
Tenía amplia experiencia en la guerra contra los indios rebeldes en la
Nueva Vizcaya. El 2 de septiembre de 1673, fue nombrado por Joseph García de Salcedo, capitán de infantería española de las milicias de Sonora. AGI.
Relación de méritos y servicios de Juan Bautista Escorza, 12 de diciembre
de 1674. ES.41091.AGI/24//INDIFERENTE,124, N.135.Pares, acceso 15 de
diciembre de 2023, https://pares.mcu.es/ParesBusquedas20/catalogo/find?nm=&amp;texto=Relaci%C3%B3n+de+m%C3%A9ritos+y+servicios+de+Juan+Bautista+Escorza.
50
Hacienda de Abajo, establecida en 1597 por Lorenzo García, Juan de Oliden la adquirió en 1674.
51
Hacienda de Arriba, establecida en 1593 por Francisco de Urdiñola, limítrofe con Parras.
49

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�Don Pedrote. Un capitán indígena rebelde

Joseph de Maya agregó que los capitanes buscados bajaron al
pueblo para atender el llamado de paz, pero continuaron con el
robo de la caballada.
Joseph de Maya conocía bien a los indios presos,
como mayordomo de la hacienda de Arriba tenía a su cargo
la contratación de sirvientes “asalariados” y el manejo de los
esclavos. El reclutamiento de trabajadores libres que prestaban
un servicio a cambio de un salario mediante el peonaje por
endeudamiento fue una de las estrategias legales que sustituyó el
reclutamiento forzoso de los indios capturados en guerra “justa”.
En opinión de José Cuello, la esclavitud india y la encomienda
persistieron en el noreste de la Nueva España hasta su remplazo
por el “trabajo asalariado dentro de una economía de mercado,
por lo regular mano de obra endeudada”.52
La guerra contra los indios atravesaba por una situación
crítica debido a la falta de recursos para el pago a los soldados de las
compañías presídiales, el 28 de diciembre de 1688, el gobernador
de la Nueva Vizcaya envió una carta al rey manifestándole que
los diez soldados del presidio de Santa Catalina de Tepehuanes
y 23 del de Cerro Gordo, se pagaban de la caja real de Durango,
misma que no tenía fondos, por lo que no habían recibido la paga
de un año y por ello los soldados “padecen mucha necesidad, no
pueden acudir a campaña, ni el gobernador proveer lo necesario
José Cuello, El norte, el noreste y Saltillo en la historia colonial de México
(Saltillo: Archivo Municipal de Saltillo, 1990), 92.
52

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�Gilberto Sánchez y Celso Carrillo

de paz y guerra, ni defender las fronteras de las invasiones de los
enemigos, pues de lo contrario seguirán graves inconvenientes”.53
Ante las limitaciones de la Corona para ejercer una campaña
efectiva contra los indios rebeldes y castigarlos a la usanza de
guerra y por la necesidad de mano de obra para continuar el
trabajo en las haciendas de beneficio de la plata o agropecuarias,
el gobernador Juan Isidro Pardiñas Villar de Francos, ordenó el
19 de enero de 1690 a Juan Bautista de Escorza que, de acuerdo
a las reales cédulas solicitara nuevamente a los indios rebeldes
que se dieran de paz y redujeran a la debida obediencia. Se envió
nueva solicitud de paz a don Pedrote por medio del rector del
colegio de la Compañía de Jesús de Parras Juan Díaz de la Puente
y el cura Francisco de Meneses, capellán de la hacienda de Patos.
Don Pedrote respondió que estaba presto a bajar a Parras para
darse de paz y debida obediencia. Para hacer efectiva la orden
real y debido a que el capitán Escorza no podía ir a Parras pues se
encontraba en la campaña contra los cocoyomes, el gobernador
Pardiñas comisionó al general Ignacio de Amaya, para que
recibiera a don Pedrote y los cabezas debajo de protección real y
amparándoles de cualquier ministro o persona que los pretendiera
vejar, molestar o castigar con cualquier pretexto y ordenó a los
AGI. Pago a los soldados y presidios de Nueva Vizcaya de la Caja Real de
Durango, 15 de junio de 1690. ES.41091.AGI/24//GUADALAJARA,232, L.
7, F.27v-29r. Pares, acceso 5 de enero de 2024, https://pares.mcu.es/ParesBusquedas20/catalogo/find?nm=&amp;texto=Pago+a+los+soldados+y+presidios+de+Nueva+Vizcaya+de+la+Caja+Real+de+Durango.
53

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justicias, tenientes y capitanes de guerra no poner impedimento
alguno a lo ordenado y abstenerse de proceder contra don Pedrote,
sus capitanes y naciones aliadas.54
En carta enviada al gobernador el 3 de febrero de 1690, el
general Ignacio de Amaya informó que ejecutó la comisión no sin
resistencias del capitán Juan Bautista de Escorza y de don Pedrote
que estaba receloso de bajar a Parras. Para dar cumplimiento al
mandato del gobernador, Ignacio de Amaya solicitó nuevamente
la intervención del padre Juan Díaz de la Puente para convencer a
don Pedrote, don Bartolomé y don Santiago y a sus aliados de que
se respetaría la palabra del gobernador. La mediación del padre
Díaz de la Puente tuvo éxito y logró el acuerdo de paz. Ignacio
de Amaya mencionó que los varones entraron a trabajar como
sirvientes a las haciendas donde recibirían el sustento necesario o
hasta que el gobernador dispusiese lo más conveniente o incluso
enviar algunos a México. Los cabezas a su vez solicitaron no ser
cambiados de “estos países y tener un ministro que los asista”.55
Sin duda alguna Ignacio de Amaya observaba la cercana
relación existente entre los jesuitas y los indios asentados de paz.
El rector del colegio fungió como mediador y garante del acuerdo
y logró nuevamente que don Pedrote jurara debida obediencia.
Don Pedrote siguió guardando las apariencias de su sometimiento
y conversión y acudió el 30 de enero de ese año a la parroquia
54
55

AGN. “Autos relacionados con la retirada de los caciques”.
AGN. “Autos relacionados con la retirada de los caciques”.

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de Parras para bautizar a Antonia María, hija legítima suya y de
Leonor de nación cabeza, fueron sus padrinos Martín Rodríguez
y Josefa, indios de Parras, así lo asentó el párroco Francisco de
Arguello y Medrano quien impartió el sacramento.56
Por su parte, el Pbro. Francisco de Meneses, capellán de
la hacienda de Patos y que conocía muy bien a don Pedrote y los
cabezas envió una carta al capitán Escorza en la que expresó sus
dudas sobre la continuidad del asiento de paz de don Pedrote y
mencionó que esto no se conseguiría sin un ministro que cuidara
a los cabezas en lo espiritual y temporal, pues “los más están
bautizados de manos del reverendo padre Bernabé de Soto en
el Tizonazo y que además cuide tengan de comer y no estén
ociosos”.57 Meneses que ya tenía varios años como capellán
de Patos y empleado del Marqués de Aguayo comprendía muy
bien la importancia de la administración de los sacramentos a
los indígenas que trabajaban como sirvientes asalariados, pues
los bautismos, matrimonios y entierros se les cobraban a fin de
mes y contribuían a su endeudamiento, además de mantenerlos
trabajando con la esperanza de que pudieran pagar el anticipo
que habían recibido al momento de ser reclutados, de lo contrario
podrían darse a la fuga.
APSMP. Libro de matrimonios de Santa María de las Parras, 16831693. Vol. 1, foja 48. Family Search, acceso 10 de enero de 2024, https://
www.familysearch.org/ark:/61903/3:1:S3HT-6SPS-1K1?i=54&amp;wc=MKCQ-N3D%3A64892701%2C64892702%2C66791601&amp;cc=1502401
57
AGN. “Autos relacionados con la retirada de los caciques”.
56

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A partir del acuerdo de paz mediado por padre Díaz de
la Puente, los capitales cabezas aliados y los babosarigames
trasladados a Parras por el capitán Escorza participaron como
indios auxiliares contra los cocoyomes, acoclames y gavilanes,
sus anteriores aliados y de quienes se habían enemistado cuando
dieron la paz en Parras. Así lo demuestra otro documento que hace
mención a don Pedrote, se trata de un expediente sobre la guerra
de exterminio que emprendió el gobernador Pardiñas contra los
cocoyames y aliados. El 20 de diciembre de 1691, don Pedrote
acudió al rio Florido donde estaba reunido el ejército que se
aprestaba a entrar a la Sierra del Diablo en busca de los rebeldes:
“Asimismo pasó muestra don Pedro Xofre, por otro nombre don
Pedrote, con la gente a su cargo de la nación cabeza con diez y
seis indios de arco y flecha”.58
De acuerdo con Carlos Manuel Valdés, la orden de
exterminar a los cocoyomes, chisos y coahuileños procedió
directamente de Madrid.59 La cédula real fue muy clara respecto
a proceder a su exterminio si no era posible dominarlos. Esta
batalla fue una más de la “guerra a fuego y sangre” contra los
indios rebeldes. Don Pedrote sobrevivió y regresó a Parras, así
lo demuestra el último documento en que aparecen sus huellas,
AGN. Provincias internas. Autos hechos sobre las invasiones rebeldes en
el reino de la Nueva Vizcaya, por el gobernador Juan Isidro Pardiñas Villar de
Francos, años 1691-1692. Vol. 29, exp. 5, fojas 110-395.
59
Carlos Manuel Valdés, Los bárbaros, el rey, la iglesia. Los nómadas del
noreste novohispano frente al Estado español (Saltillo: Universidad Autónoma de Coahuila, 2017), 22.
58

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es nuevamente otra partida de bautismo. De acuerdo a nuestras
estimaciones, hacia 1692, don Pedrote tendría cerca de 60 años,
pero ni la guerra ni la edad fueron impedimento para que el 18 de
junio de ese año, acudiera nuevamente a la parroquia de Parras,
ahora para el bautismo de Basilia Petronila, hija legítima suya y
de Leonor de nación cabezas, pero a diferencia de los bautismos
de sus otras hijas, no escogió como padrinos a indios tlaxcaltecas,
tepehuanes o cabezas, ahora los elegidos fueron el capitán español
Pedro de Iturmendi y su esposa Luisa Correa.60
Escoger a Pedro de Iturmendi como padrino de su última
hija, no fue una elección casual, demuestra una vez más su
astucia y capacidad de negociación para lograr sus propósitos y
sobrevivir, aunque fuese como capitán de una escuadra de indios
auxiliares. Pedro de Iturmendi, natural de la Vega del Castillo
en el reino de Navarra, participó en la guerra contra los indios
y desempeñó cargos de alcalde mayor, teniente de alcalde y de
justicia del valle de Saltillo y Parras en el periodo que se estudia.
Seguramente don Pedrote obtuvo beneficios del acuerdo
de paz con los cabezas o por su participación como capitán de la
escuadra de indios flecheros en la guerra contra los cocoyomes
y continúo viviendo en libertad en el puerto del Venado, bajo la
protección de los jesuitas o del capitán Pedro de Iturmendi y sin
APSMP. Libro de matrimonios de Santa María de las Parras, 16831693. vol. 1, foja 65. Family Search, acceso 10 de enero de 2024, https://
www.familysearch.org/ark:/61903/3:1:S3HT-6SPS-BJY?i=72&amp;wc=MKCQ-N3D%3A64892701%2C64892702%2C66791601&amp;cc=1502401
60

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que fuera reclutado de manera forzosa para trabajar en las haciendas de Parras, como sucedió con su cuñado y compadre Juan
Tepeguan, quien trabajó como indio laborío en la hacienda del
Marqués de Aguayo y falleció a fines de noviembre de 1704.61
Tras su capitulación, don Pedrote dejó de representar una
amenaza para la Corona, no se tiene noticia sobre su participación
en otro levantamiento, de que hubiera muerto en alguna de
las campañas o que hubiese sido trasladado a México por el
gobernador de la Nueva Vizcaya o por el Marqués de Aguayo.
El poderío español, que diez y seis años antes había eliminado
a don Juan Mapos, se dirigió ahora contra don Diego de Valdés
quien fue acusado de atacar la misión de Nadadores y otros
establecimientos hispanos en 1713. En el expediente formado
para someterlo a juicio, el virrey Duque de Linares ordenó
que le enviaran muerto o vivo la cabeza de don Diego que fue
considerado por los testigos como “de los indios más astutos
que se han conocido desde Montesuma”.62 Don Diego de Valdés
fue apresado y murió en 1720 a una avanzada edad cuando era
trasladado en una collera a la ciudad de México.63
APSMP. Libro de defunciones de la Parroquia de Santa María de las Parras, 1693-1742. Vol. 1, foja 68r. Family Search, acceso 20 de enero de 2024,
https://www.familysearch.org/ark:/61903/3:1:S3HY-6PS9-PFS?i=73&amp;wc=MKC6-K6D%3A64892701%2C64892702%2C65462201&amp;cc=1502401
62
Carlos Manuel Valdés, Ataque a la misión de Nadadores (Torreón: Universidad Iberoamericana, 2002, 37-53.
63
Frederick C. Chabot, “Los poderosos Aguayos”, en Actas de la trigésima
segunda sesión anual de la Sociedad Histórica del Estado de Texas, Austin,
Texas, 1929, 127-147. https://mna.inah.gob.mx/docs/anales/523.pdf (consul61

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Se desconoce el año de la muerte de don Pedrote, lo que sí
sabemos es que nunca fue sometido por la Iglesia, pues a pesar de
haber contraído matrimonio religioso continuó viviendo con sus
dos mujeres, como lo mencionó en su declaración el tlaxcalteca
Ignacio de Loyola. Para el siglo XVIII, varios de los lugares
que fueron refugio y escenario de las acciones de las naciones
rebeldes y que se localizan entre Parras y Mapimí, ya se conocían
con el topónimo de don Pedrote.64
Conclusiones
Durante los siglos coloniales, al norte de la Nueva España,
el enfrentamiento cultural dispuso para los indígenas una
relación de subordinación, explotación laboral, sometimiento
físico e ideológico, además del despojo de sus familias y del
territorio en el que ancestralmente obtenían su alimentación. A
partir de mediados del siglo XVI, múltiples son las rebeliones
indígenas que se encuentran en la historiografía en la que
grupos o individuos dirigieron acciones para oponerse a la
conquista y dominación europea. A un siglo de la llegada de los
conquistadores al septentrión, la colonización hispana distaba
mucho de consolidarse ante la amenaza que representaban las
incursiones de capitanes indígenas que se oponían a la guerra a
fuego y sangre con que la Corona intentaba la conquista de esta
tado el 18 de enero de 2024).
64
Eduardo Guerra, Historia de La Laguna (Torreón: Editorial del Norte
Mexicano, 1996), 126.
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región y la explotación de sus recursos, entre los que incluía a los
seres humanos que la habitaban.
Estudiar la vida de uno de los capitanes de guerra, contribuye
a comprender las causas de los levantamientos ocurridos durante
los siglos coloniales, en particular los del siglo XVII que llevó a
la extinción de los habitantes del Bolsón de Mapimí a mediados
del XVIII. Intentar reconstruir la vida de los capitanes indígenas
puede resultar una tarea compleja ante la fragmentada y dispersa
información de que se dispone, sobre todo si se considera que
todos los documentos en donde se encuentran sus huellas fueron
escritos por los españoles y con el objetivo de responder a sus
intereses. Las declaraciones obtenidas mediante interprete en
juicios preparados con anterioridad buscaban los resultados que
los españoles deseaban. No obstante, en el caso que nos ocupa, la
interpretación de los mismos permite acceder a conclusiones sobre
la forma en que don Pedrote se relacionó con la Iglesia y aprendió
a establecer relaciones de poder para enfrentar el dominio militar
español en repetidas ocasiones. El análisis de las variadas fuentes
primarias en donde se encuentran huellas de sus acciones descubre
implicaciones militares, económicas, políticas y religiosas que
vuelven diferente su biografía de la de otros capitanes indígenas,
de los que se dispone principalmente de hechos de guerra.
La vida de don Pedrote por sus frecuentes levantamientos y
asentamientos de paz, por las formas de rebeldía al dominio religioso
y militar revelan la fragilidad del orden colonial a fines del siglo
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XVII. Entre las causas de los levantamientos puede identificarse
el hambre como estrategia de dominación que obligó a los indios a
robar caballada y huir rápidamente, los malos tratos en las misiones
y el esclavismo por los encomenderos en las haciendas, pero
también cuando ocurrían epidemias cuya posibilidad de contagio
era mayor en las misiones por la cantidad de indios congregados.
Estudiar la vida de un indio rebelde arroja luz para comprender el
imaginario de los indígenas y conquistadores neovizcaínos del siglo
XVII. La mutua desconfianza entre los españoles y los indígenas
era una constante que impedía alcanzar acuerdos prolongados de
paz, que como en el caso de don Pedrote, requirió la mediación de
actores sociales como los misioneros jesuitas.
A principios de 1994, la noticia de una rebelión indígena
armada estremeció los cimientos del México contemporáneo y nos
recordó que la cuestión indígena sigue vigente y dista mucho de
ser solucionada por completo, así lo demuestran los movimientos
de resistencia indígena que se han presentado en la historia
reciente en nuestro país por la demanda de justicia, igualdad de
oportunidades de desarrollo e inclusión, aspectos que como en
los siglos coloniales, requieren una atención multifactorial para
evitar el uso de las armas.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares4.8-128

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�Monterrey: patrimonio e industria. Seis estudios históricos compilada por Oscar Rodríguez
Recibido: 18 de marzo de 2024
Aceptado: 29 de mayo de 2024
Monterrey: patrimonio e industria. Seis estudios históricos es
una obra compilada por Oscar Rodríguez Castillo y publicada
en 2021; en ella se expone la investigación acerca del desarrollo
industrial en Nuevo León y, en consecuencia, la influencia sobre
la construcción de la identidad social, económica y cultural en el
estado. El análisis de las distintas obras presentadas da nacimiento
a la apreciación y entendimiento de la industrialización, sus
orígenes, desafíos y repercusiones dentro de la región.
Legislación y gestión pública sobre el patrimonio cultural
inmueble en el estado de Nuevo León del Licenciado en Historia,
con maestría en Ciencias Políticas, Luis Enrique Pérez Castro,
muestra la realidad de la preservación del patrimonio cultural:
Antes de 1991, no era prioridad para el gobierno de Nuevo León.
A pesar de la implementación de acciones para su cuidado y
restauración, existen aún inmuebles sin ser regularizados.
El autor examinó los antecedentes de las acciones
gubernamentales en relación con la preservación del patrimonio
cultural antes de la promulgación de la ley, declarando que,
257
Sillares, vol. 4, núm. 8, 2025, 257-263
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares4.8-133

�Monterrey: patrimonio e industria. Seis estudios históricos

durante gran parte del siglo pasado, la tarea de difundir la cultura
y proteger el patrimonio no fue responsabilidad principal del
gobierno, sino de grupos privados. Por otro lado, contrastó lo
establecido en las leyes estatales y los reglamentos municipales
en cuanto a la protección del patrimonio cultural inmueble con lo
que realmente estaba sucediendo en la práctica.
La perspectiva del investigador reconoce el papel
creciente de la ciudadanía en la defensa de su patrimonio cultural,
reflejando una evolución en la gestión pública del patrimonio
cultural inmueble en Nuevo León. La exposición de esta visión
resulta una base para futuras políticas y acciones de conservación,
permitiendo un mejor manejo y protección del patrimonio cultural.
Juan Jacobo Castillo Olivares, licenciado en Historia y
maestro en Ciencias —especializado en Ciencias Sociales—,
autor del ensayo Análisis teórico bajo el enfoque de estudios
culturales sobre los orígenes de la industrialización en Monterrey
y el estudio de la clase obrera en el cual plantea una perspectiva
teórica nueva acerca de la cultura industrial y obrera en Monterrey,
como parte de la introducción hacia el marco teórico de su tesis
Historia de la industria textil en Nuevo León: Fábrica de hilados
y tejidos la FAMA 1854-1950.
Castillo Olivares cuestiona la perspectiva convencional
que establece el comienzo de la industrialización de Monterrey
durante el mandato del general Bernardo Reyes y exhibe otro
enfoque, resaltando la relevancia de la industria textil en Nuevo
León, que frecuentemente es ignorada por los investigadores.
Sillares, vol. 4, núm. 8, 2025, 257-263
258
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�Frida I. González

La elección de Monterrey como área de estudio expone
que la industrialización no tuvo un impacto uniforme en todo
el estado. El autor, a su vez, define y analiza la importancia de
estudiar la cultura en el contexto específico que se trata. Por otro
lado, se pauta la distinción entre dos conceptos relacionados:
las industrias culturales y la cultura industrial. El investigador
explora cómo los cambios sociales, económicos y culturales han
afectado la percepción de los regiomontanos durante el período
de transformación del campo a la industria y, en consecuencia, al
nacimiento del sector obrero.
La perspectiva innovadora rescata la importancia de
la industria y a su vez, contextualiza el proceso de la misma en
Monterrey, así, desafiando las narrativas convencionales acerca de
esta cuestión particular. Por ende, se proporciona una comprensión
más completa y matizada de la historia regional y del impacto de la
industrialización en la vida de la sociedad de Monterrey.
Los apuntes del licenciado en Historia y Estudios de
Humanidades por la UANL, Emilio Machuca Vega, titulados
Las aguas residuales de Monterrey: apuntes sobre la planta de
tratamiento de la Hacienda del Canadá (1906-2006) introduce
las últimas décadas del gobierno de Porfirio Díaz en México junto
al proceso de la implementación de servicios de agua y drenaje
en Monterrey.
Bajo el análisis del autor de cómo se llevó a cabo el
proceso de establecimiento de este proyecto, se contextualizan
las características de la construcción y el funcionamiento de
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�Monterrey: patrimonio e industria. Seis estudios históricos

la primera planta de tratamiento de aguas residuales en Nuevo
León. Según Machuca Vega, debido a la falta de atención y
poca disponibilidad de fuentes académicas sobre el tema en la
investigación histórica de Monterrey, el estudio se fundamenta
en informes, documentos y noticias de la época para obtener
información relevante.
Detalla el año de construcción y ubicación de la primera
planta de tratamiento de aguas residuales en Monterrey, en los
terrenos que anteriormente pertenecían a la ex Hacienda del Canadá
y las distintas formas en que se utilizó la planta de tratamiento
de aguas residuales. De igual modo, agrega análisis tanto de la
importancia histórica de la planta como su situación presente, a
pesar de las opiniones negativas sobre su funcionamiento.
El autor expone como el primer lugar de tratamiento de
aguas se ha erigido en un símbolo importante, tanto del desarrollo
industrial temprano de Monterrey, como de los intentos por
resolver problemas de salubridad urbana. Este estudio ofrece más
que una visión histórica innovadora, pues sienta las bases para
investigaciones posteriores sobre los servicios sanitarios en la
ciudad.
El ensayo Los patrimonios negativos: La estación Del
Golfo y las identidades cartográficas en el centro de Monterrey
escrito por Oscar Abraham Rodríguez Castillo —Egresado del
Colegio de Historia en la Universidad Autónoma de Nuevo León—
y José Eugenio Lazo Freymann, con maestría en Historia por El
Colegio de San Luis, explora los cambios que afectaron la vida y
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares4.8-133

�Frida I. González

la estructura urbana en Monterrey, así como las repercusiones que
surgieron como resultado de la transformación de la red ferroviaria.
Los autores se enfocan en la evolución del edificio de la
Estación del Golfo, ahora conocido como la Casa de la Cultura de
Monterrey y el Museo del Ferrocarril, resaltando su papel actual
como un importante centro cultural. De esta manera, estudia la
historia y el impacto de la estación utilizando una amplia gama
de recursos recopilados, como el Archivo General del Estado de
Nuevo León. Asimismo, se enfatiza cómo la edificación ejemplifica
la conservación y reutilización exitosa de un patrimonio urbano
para beneficio social.
El ensayo arroja luz sobre un aspecto crucial de la historia
y la evolución urbana de Monterrey, reflejando la influencia de
intereses económicos en la configuración del paisaje urbano. Esto
destaca la posibilidad de reutilizar espacios inhabilitados para
fines sociales y culturales, lo que representa una oportunidad para
transformar áreas afectadas, y ofrece posibilidades de desarrollo
futuro para impulsar la industria cultural de la región, al mismo
tiempo que preserva su patrimonio histórico.
Alberto Casillas Hernández, actual jefe del Archivo
Histórico y del Archivo Administrativo del Parque Fundidora,
analiza el proceso de la implementación de las medidas de
seguridad para proteger a los trabajadores frente a los peligros
asociados con el uso creciente de maquinaria en la producción
industrial dentro de su artículo Los Orígenes de las Campañas
de Prevención de Accidentes en Fundidora Monterrey: Los
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�Monterrey: patrimonio e industria. Seis estudios históricos

Departamentos de Personal y Supervisión y Seguridad Industrial.
El autor menciona cómo el aumento de los riesgos
laborales llevó al establecimiento de medidas preventivas por
parte de gobiernos, empresarios y trabajadores. Por otro lado,
expone cómo la Fundidora Monterrey se dedicó cada vez más
a la prevención de accidentes, llegando a establecer un equipo
profesionalizado específicamente para este fin. La perspectiva
que Casillas establece la evolución de las condiciones laborales
con base a las medidas de seguridad y proporciona información
sobre el impacto de la responsabilidad industrial dentro de una
empresa histórica como la Fundidora de Monterrey.
“Es por México” Conformación y primeros años del
Patronato Universitario de Nuevo León: La industria por la
educación, 1950-1958 bajo la autoría de Susana Julieth Acosta
Badillo, Licenciada en Historia por la Facultad de Filosofía y
Letras de la UANL, y con una maestría en Ciencias enfocada en
la gestión y diseño de la Arquitectura, destaca el apoyo financiero
y logístico brindado por los industriales para la creación de la
sede universitaria, junto a los obstáculos del alcance de este
objetivo debido a la oposición de algunos empresarios por las
diferencias de opinión ideológicas. Así, expone un enfoque
sobre las dinámicas entre la elite empresarial y la educación en
Monterey, además de su influencia en la misma.
La compilación de los distintos autores acerca de la
industrialización y el patrimonio neolonés ofrece un análisis
exhaustivo a través de imágenes, tablas explicativas y estudios
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�Frida I. González

detallados, abordando temas como la legislación, la gestión
pública del patrimonio inmueble, el impacto en la clase obrera,
así como la conformación de organismos de apoyo a la educación
por parte de la industria.
El libro invita a la reflexión sobre la importancia de
reconsiderar y debatir el valor del patrimonio cultural en el
contexto de la industrialización, y la relación de los habitantes
de Nuevo León con este aspecto puntual de su historia y cultura.
Resulta fundamental la comprensión y el interés de las dinámicas
históricas y actuales que han configurado Monterrey y su área
metropolitana.
Frida I. González Hernández
Universidad Autónoma de Nuevo León
Monterrey, México
https://orcid.org/0009-0003-8301-2006

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�Riesgo y resiliencia en la frontera: Reseña del
X Coloquio Internacional sobre la Historia del Noreste
de México y Texas en 2024
Risk and Resilience at the Border: Review of the 10th
International Colloquium on the History of Northeast Mexico
and Texas in 2024
Recibido: 19 de diciembre de 2024
Aceptado: 20 de diciembre de 2024
Siguiendo con la tradición iniciada en Saltillo Coahuila en
2003, durante el año 2024 se realizó la X edición del Coloquio
Internacional sobre la Historia del Noreste de México y Texas.
Estaba planeado para realizar en formato presencial en la Ciudad
de Nuevo Laredo Tamaulipas entre el 20 y 23 de noviembre,
sin embargo por razones de inseguridad, el Comité organizador
decidió efectuarlo en formato virtual en las fechas programadas
transmitiéndose por las redes sociales de las instituciones
convocantes y la página de Facebook del citado coloquio.
La declaratoria inauguran estuvo a cargo de la doctora Delia
Salazar Directora de Estudios Históricos del Instituto Nacional de
Antropología e Historia, enseguida Cuauhtémoc Velasco iniciador
de este coloquio hizo un recuento de las nueve anteriores ediciones,
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�Sonia Hernández y Cesar Morado

Gustavo Ramírez hizo la presentación del ponente magistral:
Marcos Leija Director de Turismo del Ayuntamiento de Nuevo
Laredo quien expuso sobre las estrategias de promoción cultural que
realizan en dicho municipio inspirados en el modelo colombiano
de la ciudad de Medellín donde el citado ha realizado estancias de
trabajo. Se trata –señaló- de contribuir desde el ámbito de la cultura
al reforzamiento del tejido social, un llamado muy pertinente dado
el fenómeno de violencia que vive actualmente el noreste de México
y que a veces se extiende al vecino estado de Texas. La ponencia se
tituló: El arte y la cultura. Un cañón de futuro y que guarda gran
pertinencia con el tema al que se convocó en esta edición 2024 del
Coloquio: Riesgo y resiliencia en la frontera: pasado y presente.
Vinieron enseguida las mesas temáticas. La primera de ellas
bajo el título de Cultura fronteriza debía ser moderada por Verónica
Castillo de la Universidad de California en Santa Bárbara, ausente
por razones de fuerza mayor entrando en su lugar Cesar Morado de
la UANL. En ella participaron Christopher Juan Gómez académico
de University of Texas Rio Grande Valley exponiendo sobre el
papel de Nepantla en la construcción de la identidad en la obra
de Gloria Anzaldúa destacando el rol pionero de esta pensadora
chicana/mexicoamericana. Luego Alejandro Quitze Barranco
Muñoz catedrático de la Universidad Autónoma de Coahuila en
Saltillo, expuso sobre negociaciones, concesiones y excepciones
para poblar el noreste durante la época novohispana y cerró la mesa
Alberto Barrera Enderle, destacado investigador del CIESAS
Noreste quien habló acerca del eje de Monterrey a San Antonio, en
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�Riesgo y resiliencia en la frontera: Reseña

torno a la conformación de un circuito transfronterizo del béisbol
durante los años de 1930-1940. La discusión giro en torno a cómo
las ideas, la propiedad y el deporte traspasa fronteras y viaja junto
a los personajes que se mueven por el territorio estudiado. Los
ponentes recibieron preguntas sobre el significado de la región
fronteriza en procesos de formación de identidad al igual que las
ideas influidas por cuestiones de raza y etnicidad en el contexto
de deporte. La audiencia podía remitir preguntas por la página de
Facebook en vivo o por la plataforma de zoom. El congreso era
totalmente gratuito y no se requería inscripción, buscando que nada
impida la difusión del conocimiento.
Al igual que en el caso de la doctora Castillo de UC Santa
Barbara , se buscó que en esta edición se incorporaran como
moderadores, académicos que no habían participado en ediciones
anteriores, fue así como se invitó a Pablo Mijangos (Southern
Methodist University) quien aceptó de manera entusiasta. El
doctor Christopher Carmona académico de Our Lady of the Lake
University, Center for Mexican American Studies and Research
expuso su trabajo titulado Palimpsest of the Borderlands: Telling the
Story of the Borderlands through Estéfana Cavazos de Cortina [La
Patrona] and Hermilla Cuellar dando visibilidad a estos personajes
femeninos. Por su parte David Adán Vázquez Valenzuela expuso
sobre los logros y retos de la Maestría en Historia del Noreste
mexicano y Texas que oferta desde la Universidad Autónoma de
Coahuila con sede en Saltillo, los temas y líneas de investigación
de los primeros egresados. Otro participante que también hizo
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�Sonia Hernández y Cesar Morado

su debut en el coloquio fue Alan Arturo Hernández García de la
UANL, quien expuso sobre el género cinematográfico denominado
cabrito-western y la representación de la sociedad regiomontana
en el cine mexicano, 1980-1983. Se trata de un avance de su tesis
dirigida por Cesar Morado y que espera concluir durante 2025.
Una de las mesas que produjo mayor debate fue la
relativa a Género que moderó Emilio Machuca de la Universidad
Complutense de Madrid, donde Machelly Flores Reyna pregunto:
¿Dónde están? Estudio de la desaparición forzada en el estado
fronterizo de Coahuila desde las epistemologías feministas
entre 2009-2018. Apoyándose en provocativo material judicial y
fotográfico, esta destacada colega de la Universidad Autónoma
de Coahuila documentó el lastimero viacrucis que viven los
familiares de personas desaparecidas. Por su parte Antonio Cruz
Zárate de la Dirección de Estudios Históricos del INAH expuso el
caso del forzamiento de una mujer casada en la villa de Jaumave,
hoy Tamaulipas durante el siglo XVIII. Sobre ese mismo
siglo Anarika Freyssinier y Dávila estudiante doctoral de la
Universidad Autónoma de Coahuila, habló de sujetos subalternos
en la frontera noreste de la Nueva España explorando el caso de
María Gertrudis Sánchez Navarro y María Bruna Fausta, dos
mujeres acusadas de diversos delitos en San Fernando de Austria,
que hoy se llama Zaragoza, en el norte de Coahuila.
La mesa 4, también sobre género estuvo conducida por Sonia
Hernández de Texas A&amp;M University donde debatieron Regina
Álvarez exponiendo sobre Género y Enfrentamiento a la impunidad
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�Riesgo y resiliencia en la frontera: Reseña

de los Texas Rangers: Una mirada desde la investigación estatal
sobre abuso de poder en el año 1919. También participó Leslie N.
Torres explicando sobre las mujeres de origen mexicano, resistencia
y sobrevivencia en el sur de Texas durante los principios del siglo
20 y cerró la mesa Jessica Martínez de la Universidad de Texas en el
Paso exponiendo sobre las obreras mexicanas y méxicoamericanas
en la industria de ropa en El Paso, durante el periodo entre 1920 y
1940. El tiempo dedicado a preguntas y respuestas fue enriquecedor
por la nueva emergencia de discursos de violencia racial y las
difíciles condiciones de trabajo en ambos lados del Bravo.
Lo relativo a la línea temática de tensión y el conflicto
se abordó en la mesa 5 conducida por Gustavo Ramírez donde
participaron José Luis Aguilar Guajardo bordando sobre los
antecedentes históricos y polémica del monumento fúnebre de
Iturbide en Padilla (1901-2024), debate que emergió con motivo del
bicentenario de la Independencia. Enseguida expuso César Morado
sobre el tratamiento de la violencia en la historiografía texana reciente
y su traducción al español realizada por la UANL y finalmente
Benito Navarro de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, explico
la disputa por el control de los diezmos en Tamaulipas.
La siguiente mesa fue coordinada por Adela Díaz, del
Tec de Monterrey, institución que se incorpora por vez primera a
nuestro coloquio. Expuso primero George T. Díaz de la University
of Texas Rio Grande Valley sobre los Mártires de Texas, es decir
los mexicanos revolucionarios prisioneros en Texas. Luego, Alan
Orlando Caballero Barrera de la UAC continuando con esa línea
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�Sonia Hernández y Cesar Morado

de cómo se aprisionan los cuerpos, expuso sobre la inquisición
en los confines norteños: Esclavismo, delitos contra la fe y elites
regionales en el Nuevo Reino de León durante los siglos XVIXVII y cerró la mesa Margarita Isabel Arvide Basterra narrando
la transición de la Colonia Sirio-Otomana a la Colonia Libanesa:
transformaciones de la Comunidad Árabe en Nuevo León (19101930) y como esta comunidad de migrantes lucho por hacerse un
lugar en la ciudad de Monterrey durante la primera parte del siglo
XX. Aunque los temas abarcaron diferentes periodos, la sesión de
preguntas fue enriquecedora ya que conceptos como raza y étnia,
región y espacio al igual que procesos de resistencia se abordaron
y dieron mucho de que discutir.
No podía faltar en el coloquio una mesa sobre Historia
Política y estuvo moderada por Gabino Castillo (Universidad
Autónoma de Coahuila) participando en primer término el destacado
historiador tamaulipeco, Pedro Alonso Pérez (Congreso del Estado
de Tamaulipas) exponiendo sobre el Centenario de la fundación
del Partido Socialista Fronterizo. Luego, David Adán Vázquez
Valenzuela de la UAC disertó sobre las elecciones coahuilenses
de 1905 a las que interpretó como una derrota del “civismo” y
finalmente Manuel Ceballos Martínez planteó el tema de la gestión
del agua en el noreste, ejemplificando con el caso de los dos Laredos.
Todos estos participantes lo hicieron por primera vez en este evento
cumpliendo con la meta de incorporar nuevas voces.
Hubo todavía una continuación del tema de Historia
Política en la siguiente mesa liderada por Ruth Arboleyda Castro
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(Centro INAH Veracruz) donde participaron Juana Gabriela
Román Jáquez de la Universidad Autónoma de Coahuila
abordando el gobierno de los Hermanos Viesca y Montes en
Coahuila y Texas, que ella interpreta como parte del fracaso del
federalismo en el noreste de México durante los años 1827-1835.
Enseguida expuso Irina Córdoba Ramírez de la UNAM acerca
del caso de El Cuhamil: liderazgo y activismo transfronterizo,
1975-1981, una publicación que fue muy importante para la
comunidad mexicana asentada en Texas. Finalmente, Miguel
Soto, uno de los fundadores del coloquio disertó sobre Norteños
y sureños en el desarrollo de Texas. Algunos socios de Lorenzo
de Zavala, concluyendo que aún quedan aspectos por develar de
estos procesos de control de propiedades.
Todavía hubo una mesa adicional en la línea temática de
Tensión y Conflicto. Fue moderada por Miguel Soto (UNAM)
donde participaron Mariana Elizabeth Sánchez Tamez comentando
sobre el rol de la elite empresarial de Monterrey, su impulso a
las universidades en Monterrey, estudiando el caso del ITESM
(1943-1965) concluyendo que se trata de un caso particular
en que el estado mexicano cede en su afán de monopolizar la
educación superior y un grupo privado ve en la educación la
oportunidad de formar los cuadros gerenciales de sus empresas.
Enseguida diserto Seidi Martínez Loera quien está estudiando la
administración eclesiástica en el noreste novohispano: el caso de
la parroquia de Monclova. Se trata de una investigadora egresada
de la maestría en el noreste de México y Texas que ahora estudia
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�Sonia Hernández y Cesar Morado

su doctorado en la UANL de Monterrey, buscando inscribir su
trabajo dentro de una nueva historia eclesiástica.
El día sábado se desarrolló la mesa sobre Pueblos
Originarios y fungió como moderador uno de los líderes en esta
línea de investigación: Joaquin Rivaya- Martinez (Texas State
University). Aquí escuchamos a Ruth Arboleyda Castro del Centro
INAH Veracruz disertando sobre la vida de las mujeres apaches;
a Fernando Olvera de la UAT exponiendo sobre los liderazgos
indios ante el contacto español en el noreste novohispano y a José
Eugenio Lazo Freymann de la UNAM planteando la relación
entre bárbaros y bisontes en medio de las Grandes Llanuras de
América del Norte como límites de la cartografía durante los
siglos XVII-XIX mientras que Hernán M. Venegas Delgado de la
UAC disertaba sobre esclavitud de mujeres y niños apaches en las
misiones y presidios del noreste novohispano, siglo XVIII. Una
mesa muy redonda en tanto a temática, rica en nuevos abordajes
metodológicos como el caso de Lazo que rastrea a los bisontes
por las llanuras y desde luego muy pertinente por el tema de los
derechos de los pueblos originarios en este territorio que hoy
llamamos noreste de México y Texas.
La última mesa abordo el tema del patrimonio cultural y
el medio ambiente. Estuvo dirigida por Reynaldo de los Reyes
(University of Geneva, UNIGE) participando Eva Rivas Sada del
Tec de Monterrey quien explico la modernización del campo en
el noreste de México durante el periodo 1920-2000. Enseguida,
Gustavo A. Ramírez Castilla hablo del patrimonio cultural en
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�Riesgo y resiliencia en la frontera: Reseña

riesgo en Tamaulipas, aspecto que conoce perfectamente como
integrante del Instituto Nacional de Antropología e Historia.
Finalmente, José Manuel Rosales Mendoza abordo los orígenes
y desarrollo de la planificación urbana en Torreón, Coahuila
durante el periodo 1887-1997 tema en el que es especialista como
académico de la Universidad de Coahuila.
Como cierre del evento de realizo la presentación del
libro Sacerdotes en tierra de indios. La iglesia y la oligargia
en el noreste de la Nueva España, siglos XVII-XVIII, autoría de
Nancy Leyva, recién publicado por el Colegio de Michoacán
que narra la tarea de evangelizadores en este territorio, siendo
comentado por José Luis Aguilar y la misma autora. En síntesis,
la X edición del coloquio conto con la participación de 39
ponencias de investigadores/as prevenientes más de una docena
de universidades, muchas de las cuales se incorporaron por
vez primera. Por acuerdo del Comité Científico, la siguiente
edición del evento se realizará en 2026 en University of Texas
Rio Grande Valley (EdimburgTexas) bajo el liderazgo de George
Díaz, director del Centro de Estudios Mexicoamericanos.
Sonia Hernández
Texas A&amp;M University
https://orcid.org/0009-0006-9986-6075

César Morado
Universidad Autónoma de Nuevo León
https://orcid.org/0000-0002-6696-6989

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares4.8-168

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                  <text>Sillares: Revista de Estudios Históricos, es una publicación semestral que busca la divulgación de investigaciones que representen un aporte significativo para conocer la historia de México y América Latina. Además de la publicación de artículos originales e inéditos, la revista procura la promoción, difusión y debate de investigaciones históricas a través del análisis de acervos documentales, documentos y reseñas. Todas las colaboraciones son sometidas a procesos de evaluación por pares. La revista Sillares es heredera de la sección de Historia del Anuario Humanitas, publicado por el Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León entre 1960 y 2020. En línea con esta dependencia, que es el centro de investigación más antiguo de la UANL, la revista busca incentivar el diálogo entre la Historia y otras áreas de las ciencias sociales y las humanidades. Esta nueva era va con el ciclo de la transformación digital y sus estrategias, reestructurando sus procesos bajo el Open Journal Systems y siempre con las metas de la comunidad investigadora.</text>
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                <text>Sillares: Revista de Estudios Historicos, 2025, Vol 5, Num 9, Julio-Diciembre</text>
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                <text>	Sillares: Revista de Estudios Históricos, es una publicación semestral que busca la divulgación de investigaciones que representen un aporte significativo para conocer la historia de México y América Latina. Además de la publicación de artículos originales e inéditos, la revista procura la promoción, difusión y debate de investigaciones históricas a través del análisis de acervos documentales, documentos y reseñas. Todas las colaboraciones son sometidas a procesos de evaluación por pares. La revista Sillares es heredera de la sección de Historia del Anuario Humanitas, publicado por el Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León entre 1960 y 2020. En línea con esta dependencia, que es el centro de investigación más antiguo de la UANL, la revista busca incentivar el diálogo entre la Historia y otras áreas de las ciencias sociales y las humanidades. Esta nueva era va con el ciclo de la transformación digital y sus estrategias, reestructurando sus procesos bajo el Open Journal Systems y siempre con las metas de la comunidad investigadora.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�D.R. 2022 © Aitías Vol. 1, No. 1, enero-junio 2021, es una publicación semestral editada
por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través del Centro de Estudios Humanísticos,
Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte,
Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290. Tel.+52 (81)83-29- 4000 Ext. 6533.
https://aitias.uanl.mx Editor Responsable: José Luis Cisneros Arellano. Reserva de Derechos al
Uso Exclusivo 04-2022-020214040400-102,
ISSN en trámite, ambos ante el Instituto
Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la última actualización de este número: Centro
de Estudios Humanísticos de la UANL, Mtro. Juan José Muñoz Mendoza, Biblioteca
Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina,
Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290. Fecha de última modificación de 24 marzo de
2021.
Rector / Santos Guzmán López
Secretario de Extensión y Cultura / Celso José Garza Acuña
Director de Historia y Humanidades / Humberto Salazar Herrera
Titular del Centro de Estudios Humanísticos / César Morado Macías
Director de la Revista / José Luis Cisneros Arellano

Autores
Heidi Alicia Rivas Lara
Raúl Reyes Camargo
Aureliano Ortega Esquivel
María Esperanza Rodríguez Zaragoza
Jorge Luis Saldaña Cruz
Francisco Javier Ceniceros Cázares
Editor Técnico / Juan José Muñoz Mendoza
Corrección de Estilo / Francisco Ruiz Solís
Maquetación / Concepción Martínez Morales

Se permite la reproducción total o parcial sin fines comerciales, citando la fuente. Las opiniones
vertidas en este documento son responsabilidad de sus autores y no reflejan, necesariamente, la
opinión de Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Este es un producto del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo
Léon. www.ceh.uanl.mx
Hecho en México

�Aitías

Revista de Estudios Filosóficos
http://aitias.uanl.mx/
LECTURAS DE “EL DERECHO A TENER DERECHOS” DE
HANNAH ARENDT A LA LUZ DE “EL DERECHO HUMANO
A LA PAZ”
READINGS FROM “THE RIGHT TO HAVE RIGHTS” BY
HANNAH ARENDT, A PERSPECTIVE OF “THE HUMAN
RIGHT TO PEACE”
Heidi Alicia Rivas Lara
ORCID: https://orcid.org/0000-0002-4078-6007
Universidad Autónoma de Chihuahua
Editor: José Luis Cisneros Arellano Dr., Universidad Autónoma
de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey
Nuevo León, México.
Copyright: © 2021, Rivas Lara Heidi Alicia. This is an openaccess article distributed under the terms of Creative Commons
Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted
use, distribution, and reproduction in any medium, provided the
original author and source are credited.
DOI: https://doi.org/10.29105/aitias1.1-1
Recepción: 23 de noviembre de 2020
Aceptación: 20 de diciembre de 2020
Email: mora_ada@hotmail.com

Aitías. Revista de Estudios Filosóficos.
Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-24

�Lecturas de “El derecho a tener derechos” de Hanna
Arendt a la luz de “El derecho humano a la paz”

LECTURAS DE “EL DERECHO A TENER
DERECHOS” DE HANNAH ARENDT A LA
LUZ DE “EL DERECHO HUMANO A LA PAZ”
READINGS FROM “THE RIGHT TO
HAVE RIGHTS” BY HANNAH ARENDT, A
PERSPECTIVE OF “THE HUMAN RIGHT TO
PEACE”

Heidi Alicia Rivas Lara1
Resumen: El fundamento filosófico de los derechos humanos
se ha hecho más explícito, dado que el presupuesto de la paz
en el Preámbulo de la Declaración Universal de los Derechos
Humanos exigió un desarrollo de mayor profundidad, tanto en
su definición como en las condiciones o requerimientos para su
cumplimiento. A partir de la discusión acerca del derecho humano
a la paz nos proponemos reinterpretar la expresión arendtiana el
derecho a tener derechos como la fórmula filosófica que reclama
el ascenso de la paz a su enunciación jurídica; se sustenta esto
en la crítica a los Derechos del Hombre, en la valoración de la
singularización humana y en la apuesta al encuentro de acciones
y discursos que caracterizan la política de Hannah Arendt.

1
Doctora en Filosofía en estudios de la Cultura por la Universidad Autónoma de Nuevo León; Maestría en Humanidades por la Universidad Autónoma de Chihuahua. Profesora de la Universidad Autónoma de Chihuahua, nivel
Licenciatura y Maestría. Investigadora Nacional Nivel Candidata (SNI-CONACYT).

Aitías. Revista de Estudios Filosóficos.
Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-23

1

�Lecturas de “El derecho a tener derechos” de Hanna
Arendt a la luz de “El derecho humano a la paz”

Palabras clave: paz, derechos humanos, apátridas, fundamento
filosófico, derecho humano a la paz.
Abstract: The philosophical foundation of human rights has
become more explicit, given that the presumption of peace in the
Preamble to the Universal Declaration of Human Rights demands
further development, both in its definition and in the conditions
or requirements for its fulfillment. Based on the discussion of the
human right to peace, we propose to reinterpret the Arendtine
expression “The right to have rights” as the philosophical formula
that calls for the ascension of peace to a legal enunciation; this is
based on the critique of Human Rights, the valuation of human
singularity, and on believing in the merging of actions and
discourses that characterize Hannah Arendt’s politics.

Keywords: peace, human rights, stateless persons, philosophical
foundation, the human right to peace.

Aitías. Revista de Estudios Filosóficos.
Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-24

2

�Lecturas de “El derecho a tener derechos” de Hanna
Arendt a la luz de “El derecho humano a la paz”

Introducción

EL ASCENSO DE LA CONCEPCIÓN FILOSÓFICA DE LA PAZ como

principio originario de la Declaración de los Derechos
Humanos –como enunciación jurídica– pasó por un
profundo y prolongado debate a finales del siglo XX y
primeros del XXI. Su discusión y abordaje se debió a la casi
nula disminución de los conflictos bélicos y a la producción
de armas en tiempos recientes, así como al aumento de
ataques terroristas que ponen permanentemente en cuestión
el ejercicio de los Derechos Humanos.
Ante ello, la paz y la seguridad se proponen como
un derecho humano que establece, entre otras cosas,
la condición para la feliz realización de los Derechos
Humanos, ideas que quedaron enunciadas en la redacción
de tres documentos creados ex profeso: Declaración
de Luarca (2006), Declaración de Bilbao (2010),
Declaración de Santiago sobre el Derecho Humano a la
Paz (2010). Dichos documentos coinciden al sostener
que la declaración de un derecho humano a la paz está
debidamente cimentada en el Preámbulo2 de la Declaración
Universal de los Derechos Humanos, en la que se concibe
a la paz como un valor universal necesario para el libre
disfrute de los derechos.
Así mismo, en los principios promovidos por la
UNESCO, en el Preámbulo de su Constitución3 se afirma el
compromiso por fomentar una educación en y para la paz,
debido a que se sostiene que la defensa de la paz se erige
en la mente de los seres humanos, principio de exigencia
2
Véase “La Declaración Universal de Derechos Humanos,” Naciones Unidas, consultado noviembre 23, 2020, https://www.un.org/es/universal-declaration-human-rights/.
3
Véase “Constitución de la UNESCO,” UNESCO, consultado noviembre 23, 2020, http://portal.unesco.org/es/ev.php-URL_ID=15244&amp;URL_
DO=DO_TOPIC&amp;URL_SECTION=201.html.

Aitías. Revista de Estudios Filosóficos.
Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-24

3

�Lecturas de “El derecho a tener derechos” de Hanna
Arendt a la luz de “El derecho humano a la paz”

pedagógica que obliga a la iniciativa de desaprender
violencias y capacidades para la guerra.
Cabe resaltar que las tres Declaraciones sobre el derecho
humano a la paz son revisiones4 de la primera enunciación
redactada en la Declaración de Luarca y que, tras ser
examinada y presentada, se consideró pertinente que se
fortaleciera a partir de un concepto más amplio de paz (que
podrían denominarse “paces”, como la directa, la estructural
y la cultural), y que incidieran en consideraciones tales
como la reparación para las víctimas, y el derecho contra la
opresión, entre otras. Sin duda, los postulados de estas tres
declaraciones contribuyen ampliamente en dejar en claro
las condiciones y requerimientos para el cumplimiento
de los derechos y el escenario adecuado para alcanzar la
construcción de las paces.
La exigencia de una enunciación jurídica de la paz es
una valiosa aportación proveniente de la crítica y análisis de
los fracasos en las garantías de los derechos humanos, pues
con ella, se pretende fortalecer, por un lado, la ruta hacia la
construcción de paz y, paralelamente, ofrecer las condiciones
para que tales derechos sean ejercidos y respectados. Por ello,
la paz se convierte en principio y fin, en tanto que ella misma
provee los medios para su realización, tal como lo ha mostrado
Johan Galtung al afirmar que sólo puede erigirse la paz a través
de medios pacíficos.5
En consideración a estos recientes avances en términos
de construcción de paz y derechos humanos, deseamos
exponer la aproximación que Hannah Arendt hiciera
4
Carlos Villán Durán, “Luces y sombras en el proceso de codificación
internacional del Derecho Humano a la Paz,” en El derecho humano a la paz y
la (in)seguridad humana. Contribuciones atlánticas, dirs. Carmelo Faleh Pérez
y Carlos Villán Durán (Luarca: Asociación Española para el Derecho Internacional de los Derechos Humanos, 2017), 21-36.
5
Johan Galtung, Peace by Peaceful Means: Peace and conflict, development and civilization (Oslo: International Peace Research Institute, 1996).

Aitías. Revista de Estudios Filosóficos.
Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-24

4

�Lecturas de “El derecho a tener derechos” de Hanna
Arendt a la luz de “El derecho humano a la paz”

en 1951 en torno a los derechos del hombre y estos en
relación con la experiencia del Totalitarismo y los campos
de concentración, lo cual se resume en la expresión y
exigencia de la ya citada fórmula “El derecho a tener
derechos” contenida en la tercera parte de Los orígenes
del Totalitarismo.6 En este artículo, por tanto, intentamos
mostrar que la expresión arendtiana puede ser reinterpretada
como una insinuación del derecho a la paz en la medida en
que asume que el reconocimiento de los derechos depende
en primera instancia de un derecho originario que pone las
condiciones para que ello ocurra.
Críticas al ejercicio de los Derechos del Hombre y el
ciudadano
Como ya es sabido, el análisis que Hannah Arendt realiza en
su libro Los orígenes del totalitarismo tiene por intención
atender las etapas y condiciones que hicieron posible el
surgimiento del Totalitarismo en el siglo XX, sobre todo
en la configuración de los campos de exterminio y la
decisión final. En el prólogo a la primera edición, Arendt
comenta que los tres fenómenos que somete a escrutinio y
que conforman a su vez las tres partes de su libro –a saber,
Antisemitismo, Imperialismo y Totalitarismo– mostraron
que:
la dignidad humana precisa de una nueva
salvaguardia que sólo puede ser hallada en un nuevo
principio político, en una nueva ley en la Tierra,
y cuya validez debe alcanzar esta vez a toda la
humanidad y cuyo poder deberá estar estrictamente
limitado, enraizado y controlado por entidades
territoriales nuevamente definidas.7
6
Hannah Arendt, Los orígenes del totalitarismo (Madrid: Alianza
Editorial, 2016).
7
Arendt, Los orígenes del totalitarismo, 27.

Aitías. Revista de Estudios Filosóficos.
Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-24

5

�Lecturas de “El derecho a tener derechos” de Hanna
Arendt a la luz de “El derecho humano a la paz”

De esta cita se retoman dos ideas para el desarrollo
de la tesis aquí defendida. La primera es, que ante las
experiencias de diversos tipos de violencias es preciso
reconsiderar qué es lo que permite el reconocimiento y
respeto de la dignidad humana como principio universal, lo
cual depende de las condiciones territoriales estrechas, esto
es, de la vinculación de los derechos con la ciudadanía. Si
bien, esta idea no está del todo expresada en el reclamo de
una ley cuya aplicación dependa de un poder reorganizado
territorialmente, sí se opone a la territorialización asociada
con el país que le cobijaba.
Lo que está dado por supuesto en esta afirmación es la
referencia que Arendt hace a la Declaración de los Derechos
del Hombre y del Ciudadano –como fruto de la Revolución
Francesa– fue promulgada en 1789 y que estaba vigente
en los años que atravesaron las dos guerras mundiales; es
decir, que esta era la Ley que defendía la dignidad humana
y que resultó insuficiente para proteger a la masa de gente
concentrada en los campos, así como la masa de expulsados
en tiempos de Totalitarismo.
La crítica tiene que ver, sobre todo, con el cuestionamiento
indirecto acerca de la soberanía del Estado, ya que ésta
determinaba el reconocimiento de los derechos a quienes
eran considerados ciudadanos. Esto significa que bastaba con
retirar la ciudadanía a los indeseados para que sus derechos
y la protección de su dignidad fueran suspendidos. Dicha
limitación está fundamentada en la Declaración, en cuyo
preámbulo manifiesta que los derechos tienen como propósito
atender y respetar las reclamaciones de los ciudadanos
cuando sus derechos hayan sido suprimidos o violentados.
Sin embargo, lo anterior sólo es posible si el ciudadano es
reconocido como tal por una asociación política que tenga por
fin la garantía de sus derechos naturales.
Aitías. Revista de Estudios Filosóficos.
Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-24

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�Lecturas de “El derecho a tener derechos” de Hanna
Arendt a la luz de “El derecho humano a la paz”

En el tercer artículo comenta que: “El principio de toda
soberanía reside esencialmente en la nación. Ningún cuerpo,
ningún individuo, puede ejercer autoridad que no emane
expresamente de ella”,8 por lo que es la nación amparada
por una constitución la que determina la ciudadanización y
protección de los seres humanos. Si la Ley y la Constitución
niegan la ciudadanía a la masa de individuos indeseables,
entonces sus derechos naturales les serán negados, y así, su
dignidad franqueada.
Como podemos ver, este artículo pone los límites en
el ejercicio de los derechos a los denominados apátridas,
individuos privados de ciudadanía y que carecen de
atributos salvo su pertenencia a la especie humana. Si bien,
su cuestionamiento no va directamente a la asignación
de derechos a los seres humanos, sí se dirige al criterio
naturalista e individualista con el que se asignan y que
termina reduciendo su aplicación a los aspectos meramente
nacionales. Si los derechos del hombre fueron concebidos
como inalienables, es decir, autónomos e independientes
de todos los gobiernos, entonces debieron representar o
ejercerse a favor de los apátridas ya que carecían de un
gobierno y se hallaban desposeídos de una institución
política que los defendiera.
La paradoja de la declaración de los derechos del hombre
consistió en que se construyeron con base en una noción
abstracta de ser humano asociado y, cuando se intentó
aplicar en casos concretos, los individuos apátridas ya no
cumplían más con esa perspectiva de lo humano.
Los apátridas al ser desposeídos del estado-nación
y privados de sus derechos enfrentaron dos pérdidas. La
primera, consistió en la residencia, es decir, en el arraigo,
8
Lynn Hunt, “Declaración de los derechos del Hombre y del Ciudadano (1789),” en La invención de los derechos humanos, trad. Jordi Beltrán Ferrer
(Barcelona: TusQuest editores, 2009), 230.

Aitías. Revista de Estudios Filosóficos.
Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-24

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�Lecturas de “El derecho a tener derechos” de Hanna
Arendt a la luz de “El derecho humano a la paz”

la comunidad y el entramado social en el que se nace, y
en el que: “habían establecido para sí mismos un lugar
diferenciado en el mundo”.9 La segunda, es la pérdida de
la protección del gobierno, los tratados de reciprocidad y
los acuerdos internacionales que garantizaban su estatuto
jurídico en cualquier parte, por lo que ellos están desposeídos
y arrojados de la humanidad.
Dicha condición pone en cuestión las prácticas
tradicionales de remediar el problema del refugiado o del
perseguido, el derecho al asilo deja de ser efectivo cuando
las razones por las que son expulsados no se vinculan con
alguna acción concreta e individual, no son expulsados
por una opinión controvertida, por ejemplo; por ello no
pueden ser acogidos como refugiados. Los motivos de su
desplazamiento nada tienen que ver con la singularidad de
los individuos, sino con una reducción de su existencia a
los meros rasgos de nacimiento: “Los nuevos refugiados
eran perseguidos no por lo que habían hecho o pensado,
sino por lo que eran de forma inmutable: nacidos dentro del
tipo inadecuado de raza”.10
Por lo anterior, la situación de los apátridas fue aún
más grave que la de los delincuentes que, por ejemplo, se
encuentran privados de su libertad, y que son apartados de
la comunidad que les permite mostrar quienes son a partir
de su acción y discurso: “La privación fundamental de los
derechos humanos se manifestó primero y sobre todo en la
privación de un lugar en el mundo que haga significativas
las opiniones y efectivas las acciones”.11
Desde la perspectiva de la violencia estructural el
desplazamiento forzado se realizó afectando las necesidades
identitarias por medio de las prácticas de segmentación y
9
10
11

Arendt, Los orígenes del totalitarismo, 416.
Arendt, Los orígenes del totalitarismo, 417.
Arendt, Los orígenes del totalitarismo, 420.

Aitías. Revista de Estudios Filosóficos.
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�Lecturas de “El derecho a tener derechos” de Hanna
Arendt a la luz de “El derecho humano a la paz”

fragmentación de los grupos y familias judías, así como
con la violencia directa que atacó la necesidad de libertad
a través de la detención y expulsión. Galtung sostuvo que
cuando el ser humano es concebido como ello, es decir,
cuando le es retirado el reconocimiento de su humanidad,
entonces está listo para infligirle cualquier violencia directa.
Esta línea resulta nuevamente reveladora a la luz de la
crítica de Arendt debido a que la autora asume que cuando
le son retirados los derechos a los individuos apátridas se
es despojado de su humanidad, ya que para ella sólo el que
pertenece a una comunidad política puede considerarse
propiamente humano: “Parece como si un hombre que no
es nada más que un hombre hubiera perdido las verdaderas
cualidades que hacen posible a otras personas tratarle como
a un semejante”.12
Podemos observar, entonces, que a Arendt no le
preocupaba propiamente un derecho en particular, ni siquiera
la enunciación específica de cada uno de los derechos como
la propiedad, la libertad, la libre expresión, la felicidad;
más bien, pretendió realizar una crítica filosófica acerca de
los fundamentos de los derechos humanos, debido a que
su fracaso ante la masa de expulsados consistió en una
errónea interpretación de la existencia humana basada en
una perspectiva naturalista abstracta de lo humano, por ello,
sostiene que, “el mundo no halló nada sagrado en la abstracta
desnudez humana”.13 El ser reconocido como un individuo
de una especie no garantizó jamás el reconocimiento y la
igualdad. Únicamente la comunidad nos hace participes de
la humanidad.
Apropósito de esta afirmación Etienne Tassin sostiene que:
“Si lo humano puede llamarse sagrado, no es seguramente
en nombre de la vida, incluso humana; es en nombre del
12
13

Arendt, Los orígenes del totalitarismo, 425.
Arendt, Los orígenes del totalitarismo, 422.

Aitías. Revista de Estudios Filosóficos.
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�Lecturas de “El derecho a tener derechos” de Hanna
Arendt a la luz de “El derecho humano a la paz”

derecho que convierte la vida (zoé) en existencia (bios),
la oscuridad del ser privado en luz de la acción pública,
y que cubre a los hombres con sus ropas de humanos”.14
Sólo el que es admitido dentro de una comunidad en la
que puede actuar y discurrir puede considerarse miembro
de la humanidad y dotado de derechos, mientras el
reconocimiento no llegue como tal, serán convertidos en
cuerpos desnudos privados de humanidad: “‘sin-derechos’,
‘sin-otros’, ‘sin-sí mismos’”.15
Esta es la razón por la cual Arendt considera primordial
pensar en el derecho a tener derechos, que es el derecho
de cada individuo de pertenecer a la humanidad, esto es, a
una comunidad jurídica que se encargará de proteger sus
derechos. La dignidad humana es, entonces, la condición de
reconocimiento de la humanidad concreta en la pluralidad
de seres singulares que pueden declarar sus derechos:
“Cada existencia es una declaración, desde el momento
en que es tomada en su dimensión política”.16 Y, a quienes
se les quita la posibilidad de enunciarse como portadores
de derechos forman parte de un escándalo político, puesto
que, de esa manera, el individuo ha perdido su lugar en la
comunidad y, por lo tanto, su lugar en el mundo lo hemos
vuelto superfluo.
Hasta aquí hemos mostrado cómo la supresión de los
derechos del hombre y del ciudadano ha representado para
la masa de expulsados y concentrados la misma negativa
del reconocimiento de su humanidad, por lo que más allá
del reclamo de los derechos particulares Arendt lleva al
nivel de exigencia la necesidad de pensar en un derecho
originario que imposibilite la reducción de los seres
14
Etienne Tassin, “El hombre sin cualidad,” Eidos: Revista de Filosofía de la Universidad del Norte no. 2 (2004): 137.
15
Tassin, “El hombre sin cualidad,” 137.
16
Tassin, “El hombre sin cualidad,” 133.

Aitías. Revista de Estudios Filosóficos.
Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-24

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�Lecturas de “El derecho a tener derechos” de Hanna
Arendt a la luz de “El derecho humano a la paz”

humanos a seres sin cualidad. A continuación, analizaremos
las interpretaciones de la expresión el derecho a tener
derechos como condición esencial para la enunciación y
cumplimento de los derechos humanos.
Tras el enigma de, el derecho a tener derechos: lecturas
y cuestionamientos
La expresión arendtiana el derecho a tener derechos, ha
merecido diversos análisis y comparaciones con Kant
debido a la fundamentación del derecho al asilo o a la
hospitalidad. La sentencia de Arendt sostiene que tras la
experiencia de los apátridas:
Llegamos a ser conscientes de la existencia de un
derecho a tener derechos (y esto significa vivir
dentro de un marco donde uno es juzgado por las
acciones y las opiniones propias) y de un derecho
a pertenecer a algún tipo de comunidad organizada,
sólo cuando aparecieron millones de personas que
habían perdido y que no podían recobrar estos
derechos por obra de la situación política global.17

La interpretación es relativamente sencilla, quienes
carezcan de un espacio común que dé reconocimiento a su
singularidad política están siendo privados del uso de los
derechos humanos. En contraparte, sólo quien es admitido
dentro de la humanidad puede ser sujeto de derechos.
De ese modo, la única manera de reconocer los derechos
de los apátridas es que se hubiera mantenido intacto su
derecho a pertenecer a una comunidad política, en la que
se garantizan las necesidades de supervivencia que son
su bienestar, identidad y libertad. Arendt observa que,
incluso, la decisión final en los campos de exterminio sólo
fue posible en la medida en que el judío fuera considerado
como absolutamente superfluo, sin valor, al grado de que
17

Arendt, Los orígenes del totalitarismo, 420.

Aitías. Revista de Estudios Filosóficos.
Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-24

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�Lecturas de “El derecho a tener derechos” de Hanna
Arendt a la luz de “El derecho humano a la paz”

nadie reclamaría por él o ella, es decir, que únicamente los
individuos deshumanizados, segmentados, desocializados
y fragmentados de su comunidad podrían ser innecesarios
para el mundo.
A pesar de la sencilla argumentación de Arendt esta
enunciación no ha dejado de producir inquietudes, ¿a
qué se refería Arendt con el doble uso de la palabra
‘derecho’? Seyla Benhabib18 ha sostenido que la doble
acepción se debe a que la sentencia tiene un carácter moral,
el ‘derecho’ en la primera parte de la expresión alude al
sentido del deber, la obligación de reconocer la humanidad
en el individuo, se trata del derecho como membresía o el
derecho a la comunidad, y de actuar en concordancia con
ese reconocimiento. Mientras que la segunda acepción
se trata ya del uso jurídico-civil que establece derechos y
obligaciones entre los miembros de una comunidad: “En el
lenguaje arendtiano, el derecho de humanidad nos autoriza
a convertirnos en un miembro de la sociedad civil de tal
modo que nos corresponden derechos jurídicos-civiles”.19
Benhabib sostiene que el derecho a la humanidad se traduce
como el derecho a la hospitalidad o al asilo, a ser recibido
y tratado como agente de derechos y evitar su vulneración,
así, se comprende que el derecho a tener derechos nada tiene
que ver con la posesión de tierras o el territorio especifico,
ya que, el espacio para la comunidad política emerge de las
relaciones e intercambios discursivos.
Etienne Tassin también ha interpretado la declaración
en términos de asilo, sigue la línea de la pertenencia a la
humanidad salvo que él la explora a partir de la condición
identitaria. Arendt ha afirmado que: “no nacemos iguales;
llegamos a ser iguales como miembros de un grupo por
18
Seyla Benhabib, Los derechos de los otros. Extranjeros, residentes
y ciudadanos (Barcelona: Gedisa, 2005).
19
Benhabib, Los derechos de los otros, 52.

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�Lecturas de “El derecho a tener derechos” de Hanna
Arendt a la luz de “El derecho humano a la paz”

la fuerza de nuestras decisiones de concedernos derechos
iguales”.20 A partir de ello, Tassin explora la idea de que el
derecho a la humanidad es recibido desde la declaración
jurídica, es decir, en que hemos sido admitidos como
agentes de derechos: “En el acto de declaración los hombres
transponen su humanidad de hecho en una humanidad
de derecho, transforman a los miembros de la especie en
una pluralidad de agentes singulares, libres e iguales, y se
instituyen a quienes cada uno le debe reconocimiento”.21
Lo anterior, significa que la singularidad humana se
hace patente únicamente en los espacios de la comunidad
política, pero si no se instituye su derecho a pertenecer y
ser reconocido en ella el resultado es la degradación de lo
humano a los rasgos meramente biológicos, una reducción
a los rasgos recibidos en el nacimiento que aquí hemos
concebido como mismidad. El derecho al asilo permitiría
los espacios de visibilidad e iluminación de grupos
exiliados, deportados o de paso para la conformación de
nuevas comunidades, derechos de tránsito o temporarios
que reconozcan la humanidad moral y jurídica de la persona.
Por otra parte, Seyla Benhabib señala que la limitante
de la interpretación de Arendt fue la de asociar la garantía
de los derechos humanos con la nacionalidad, pero en la
actualidad, tras el establecimiento de los derechos de los
refugiados y de los migrantes la expresión el derecho a
tener derechos puede ser interpretado como la condición
universal de persona, al margen de la ciudadanía nacional.22
Las lecturas de Tassin y de Benhabib coinciden en la
interpretación como derecho al asilo, tal apreciación es
correcta en la medida en que la declaración corresponde
con un periodo de expulsión de la nación de origen y con el
20
21
22

Arendt, Los orígenes del totalitarismo, 436.
Tassin, “El hombre sin cualidad,” 131.
Benhabib, Los derechos de los otros, 58.

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�Lecturas de “El derecho a tener derechos” de Hanna
Arendt a la luz de “El derecho humano a la paz”

rechazo a su condición jurídica en los países de paso, así,
es natural que el cuestionamiento de Arendt se concentre
en las condiciones que hagan posible portar con las
garantías del Estado, el reconocimiento de su personalidad
jurídica. No obstante, en este artículo buscamos explorar
otra interpretación, creemos que la expresión de Arendt, el
derecho a tener derechos es susceptible de ser interpretado
como el derecho humano a vivir en paz.
El derecho a tener derechos como el derecho humano a
la Paz
Después de la nutrida discusión e incorporación de los
derechos tras los acontecimientos del siglo XX, afloró
la necesidad de establecer el debate en torno a nuevos
derechos basados en la solidaridad humana, sobre todo,
en aquellos países en los que la guerra había golpeado
más y se volvía urgente incorporar derechos para la
promoción y legislación de la hermandad entre naciones.23
Surgieron, entonces, los derechos de tercera generación o
de Solidaridad que, según afirma Nicolás Angulo Sánchez,
completan la tríada defendida por la revolución francesa
en el lema “Libertad, Igualdad y Fraternidad”, en ese
caso, los Derechos Humanos de Solidaridad representan el
compromiso con la Fraternidad entre personas, pueblos y
naciones, entre ellos está el Derecho Humano a la Paz, que
como vimos se ha debatido ampliamente.
Los derechos de tercera generación o también llamados
emergentes responden a la pregunta acerca de las
condiciones para el disfrute de los derechos humanos, cuya
discusión se centró en el desarrollo de los individuos en un
ambiente adecuado. De acuerdo con Nicolás Angulo: “todo
individuo debe estar en condiciones de ejercer y de disfrutar
23
Véase Diego Uribe Vargas, El derecho a la paz (Santafé de Bogotá:
Universidad Nacional de Colombia, 1996).

Aitías. Revista de Estudios Filosóficos.
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Arendt a la luz de “El derecho humano a la paz”

de todos los derechos humanos y libertades fundamentales
y debe estar en condiciones de desarrollar al máximo sus
capacidades y sentirse libre y digno de sí mismo”.24 Las
condiciones de las que habla son precisamente las relativas
a los medios pacíficos que permiten erigir la paz.
El debate en torno al derecho a vivir en paz se promovió
a partir de que los derechos humanos tenían el compromiso
de garantizar la paz, el problema es que existía una forma
jurídica que los reconociera. Además, mientras la paz fuera
pensada en términos negativos, plantearla como derecho era
un asunto relativamente sencillo, todas las naciones tienen
el derecho de vivir sin conflictos bélicos. Sin embargo, si la
interpretación de la paz no se reduce a la guerra, entonces
la difusión y consecución del derecho a la paz se vuelve
más complejo, sobre todo considerando que las violencias
estructurales están invisibilizadas por la cultura.
En este punto es preciso insistir que la paz debe ser
interpretada como un proceso en el que participamos todos
los que deseamos vivir en armonía, para así promover la
satisfacción de las necesidades humanas. En teoría, los
derechos humanos de primera y segunda generación han
intentado, precisamente, garantizar la satisfacción de dichas
necesidades. Mientras que los primeros establecen los
derechos de los individuos los segundos están dirigidos a
favorecer lo colectivo, de ahí que se centren en los derechos
económicos y sociales.
El problema consiste, justamente, en que no hay forma
de garantizar la no vulneración de esos derechos mediante
prácticas de soberanía nacional, como es el caso del derecho
24
Nicolás Angulo Sánchez, “Paz, desarrollo y derechos humanos de
Tercera generación,” en Estudios sobre el derecho humano a la paz, dirs. Carmelo Faleh Pérez y Carlos Villán Durán (Madrid: Los Libros de la Catarata,
2010), 89.

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Arendt a la luz de “El derecho humano a la paz”

al asilo que es admitido en el derecho internacional, ante
el cual los países se reservan el derecho de reivindicar su
soberanía, creando, por tanto, masas de apátridas carentes
de derechos. Entonces, ¿cómo promovemos la satisfacción
de las necesidades humanas como derecho humano?25
Este es precisamente el posicionamiento de Arendt frente
a los derechos del hombre y ciudadano, si no existe un
‘derecho’ o normativa que garantice el reconocimiento de
la personería, los derechos humanos fracasarán.
La apelación al derecho a la paz cuya titularidad
recae tanto en las personas como en los pueblos, intenta
mostrar que la paz es el requerimiento fundamental para
la aplicación eficaz de los derechos humanos, a decir de
Adam Lopatka: “La paz debe ser algo más que la paz de los
cementerios, debe ser una paz en la que la personalidad y
la dignidad del hombre puedan desarrollarse y florecer”.26
La paz, entonces, es un proceso a través del cual se hace
frente a las violencias estructurales para garantizar el
reconocimiento de la personalidad jurídica que responda
ante cualquier supresión del aparecer público.
La personalidad pública, como expresión de
singularización, requiere de estatutos e instituciones que
garanticen su aparición pública ya que, incluso, en casos
de estados de opresión, si se mantiene intacto el derecho a
la humanidad, es posible resistir o afrontar para buscar la
refundación política, ante esta situación, el Artículo 5 de
la declaración de Bilbao enuncia precisamente el derecho
a resistir la opresión de los regímenes totalitarios, por lo
25
Véase Ana Rubio, ed., Presupuestos teóricos y éticos sobre la paz
(Granada: Universidad de Granada, 1993), 144.
26
Adam Lopatka, “El derecho a vivir en paz como un derecho humano,” en La Protección internacional de los derechos del hombre: balance y
perspectivas, Jorge Carpizo et al. (México: Universidad Nacional Autónoma de
México, 1983), 139. Disponible en: https://archivos.juridicas.unam.mx/www/
bjv/libros/2/908/7.pdf.

Aitías. Revista de Estudios Filosóficos.
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Arendt a la luz de “El derecho humano a la paz”

que parte de las condiciones para la construcción de paz
consisten en la prohibición de la incitación a la violencia
y la glorificación de sus instrumentos en discursos de
opresión, salvación o redención de la humanidad.
Reinterpretamos, entonces, el ‘derecho’, en la primera
parte de la expresión arendtiana, como el derecho humano
a vivir en paz, lo cual debe ser enunciado como una norma
o deber para la consecución de los otros derechos. Sabemos
que la conflictividad es propia del ser humano y que
ninguna persona disfruta vivir en situaciones de conflicto,
por ello, aun si carecemos de las competencias para
afrontar conflictos, es evidente que intentamos restituir el
orden, incluso cuando la opción es la violencia, con esto
sostenemos que, por encima de la violencia está el deseo
intrínseco de resolver los conflictos, por lo que, el derecho
humano a la paz se fundamenta en la capacidad humana
para la resolución de conflictos por vías pacíficas. Con
Arendt, sostenemos que la violencia no genera paz, por el
contrario, la arrebata; así que resulta absurdo promover sus
usos cuando los medios pacíficos o alternativos posibilitan
más el acercamiento a la convivencia armónica.
Dicho esto, el derecho humano a vivir en paz pone las
condiciones para no padecer violencia, pero también las
normas para no cometerla. Cuando Arendt argumenta que
la negación de los derechos humanos no destruye tanto el
derecho a la libertad como el derecho a la comunidad, esto
es, a la realización de la humanidad de cada uno en acto y
palabra, acción y opinión, ella está señalando que el derecho
humano a la paz es el derecho a transformar conflictos por
medios pacíficos como: el acuerdo, la amistad política, la
promesa, la verdad, la ternura, entre otros.
El espacio público construido a partir de la diversidad
de voces y acciones trastoca el poder como dominación
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�Lecturas de “El derecho a tener derechos” de Hanna
Arendt a la luz de “El derecho humano a la paz”

debido a que el poder contenido en una sola persona, en
un solo grupo, se convierte en la puerta de acceso a la
supresión de la paz. A decir de Nicolás López Calera: “toda
actuación o medida que contribuya a evitar cualquier clase
de concentración de poder será positiva para la paz”.27
La paz es un asunto de pluralidad, en contraposición, no
es el derecho del individuo a vivir en paz resguardado en
su cómoda intimidad, sino el derecho de la pluralidad de
los seres humanos de ejercer juntos su derecho a vivir en
armonía, contribuyendo al pleno reconocimiento legal y
efectivo de la personería.
Por ello, el derecho a la paz es tanto individual como
colectivo debido a que reconoce tanto el derecho de
la persona como el del grupo o la comunidad a la que
pertenece. Es un derecho espontáneo y, aunque necesario
para la realización de los otros derechos, se trata más
bien del derecho más importante para la protección de la
Humanidad.
Se entiende, entonces, que comprometerse con el
derecho a la paz requiere del reconocimiento efectivo
de los compromisos por la paz. A nivel de comunidad o
estado: el compromiso consistirá en controlar cualquier
indicio de propagación de odio o de intereses mezquinos
que promuevan la práctica del colonialismo, racismo,
totalitarismo, etcétera, es decir, estar atentos contra el brote
de violencia cultural, lo cual se enuncia en el Artículo 5º
ya señalado, al igual que en el Artículo 7°, en el que se
sostiene que: “las personas y los pueblos tienen derecho a
ser protegidos contra cualquier forma de violencia cultural.
Con este fin las personas deben gozar plenamente de sus
27
Nicolás María López Calera, “Vivir en paz: paz y derechos
humanos,” en Presupuestos teóricos y éticos sobre la paz, ed. Ana Rubio (Granada: Universidad de Granada, 1993), 167.

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�Lecturas de “El derecho a tener derechos” de Hanna
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libertades de pensamiento, conciencia, expresión y religión
(…)”28
En cuanto a los individuos, estos estarán en derecho
de abstenerse de participar en cualquier práctica que
promueva y legitime la violencia o la guerra; podrán
rehusarse a participar en operaciones militares, a pertenecer
a grupos afines a la milicia, a colaborar con su gobierno en
ocupaciones ilegales o en actos que él considere que afectan
la convivencia pacífica de su comunidad de acuerdo con lo
contenido en el Artículo 4°, el cual eleva a nivel de Derecho
la opción de la Desobediencia y la Objeción de conciencia
frente a acciones de violencia y pro belicismo tanto militar
como en la tecnología de armamento. Nuevamente apela a
la no glorificación de los discursos bélicos o de violencias
culturales.
Independientemente de estas conceptualizaciones,
en la declaración arendtiana se entiende la paz como un
proceso permanente, debido a que el derecho a tener
derechos involucra una correlación en la que se indica que
para la realización de los derechos humanos se requiere
del reconocimiento del derecho de todo ser humano y de
la comunidad a vivir en paz, pero, también, que la paz se
conserva y se promueve a través de los derechos de primera
y segunda generación. Nuevamente con Nicolás López: “la
paz como situación social e incluso como proceso social
depende del reconocimiento, de la tutela y, sobre todo, de
la efectiva realización, de los derechos humanos”.29 En ese
sentido, el derecho a la paz contribuye a la configuración de
la cultura de paz basada, principalmente, en la neutralización
de la violencia.
28
“‘Declaración de Bilbao’ sobre el Derecho Humano a la Paz,” en
Estudios sobre el derecho humano a la paz, dirs. Carmelo Faleh Pérez y Carlos
Villán Durán (Madrid: Los Libros de la Catarata, 2010), 358.
29
López Calera, “Vivir en paz: paz y derechos humanos,” 159.

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Arendt a la luz de “El derecho humano a la paz”

Conclusiones
El sustento filosófico de la enunciación de los derechos
humanos en sus diferentes etapas se ha hecho más explícito
en la medida en que el concepto medular manejado a nivel
de presupuesto en el Preámbulo de la Declaración Universal,
a saber, la paz, exigió un desarrollo de mayor profundidad
no sólo en su definición como puede observarse en el
avance de la conceptualización de la paz positiva, sino en
las condiciones o requerimientos para el cumplimiento de
dicho presupuesto. Por ello, como valor esencial ascendió
al nivel de derecho pues con ello hace posible el ejercicio
pleno de los Derechos Humanos.
Como afirmamos a lo largo del artículo, la paz se
convierte en principio y fin de los Derechos Humanos en
la medida en que ella hace posible el ambiente para que
los derechos sean aplicados y respetados. Ante la certeza
de que las condiciones de violencia y guerra promueven y
justifican la vulneración de los Derechos Humanos, la paz
como derecho se vuelve la condición sine qua non y per
quam es posible la pacificación.
Dicho lo anterior, reinterpretamos la expresión arendtiana
el derecho a tener derechos como la fórmula filosófica que
reclama dicho ascenso de la paz a su enunciación jurídica.
Lo anterior se sustenta en la crítica a los Derechos del
Hombre, a la valoración de la singularización humana y
sus condiciones de aparición, así como a la apuesta por
el intercambio de acciones y discursos que caracterizan
la política de Hannah Arendt. Por lo tanto, el “Derecho”
que corresponde a la primera parte de la expresión remite
al derecho humano a la paz como el requerimiento para el
cumplimiento de los derechos particulares que no pueden
ejercerse en ambientes de violencia, por lo que, sin ese
Derecho esencial es imposible la construcción de paces,
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Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-24

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�Lecturas de “El derecho a tener derechos” de Hanna
Arendt a la luz de “El derecho humano a la paz”

ya que únicamente la paz sostenida por medios pacíficos
permite el reconocimiento y ejercicio de todos los derechos
humanos.
El derecho a tener derecho interpretado en el contexto
de su enunciación fue el reclamo del reconocimiento de su
humanidad al margen de la fría abstracción de la mismidad,
de ser reconocida por tener el mismo derecho a realizarse
íntegramente, y esto a través de la libertad y la espontaneidad
de sus acciones, sin el riesgo de la individualización y el
odio; es decir, se trata de ser persona y no sólo un paria,
apátrida, migrante o mero desperdicio humano.

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�John Locke: El colonialismo y la esclavitud.
El problema de la propiedad ilimitada

JOHN LOCKE: EL COLONIALISMO Y
LA ESCLAVITUD. EL PROBLEMA DE LA
PROPIEDAD PRIVADA ILIMITADA

JOHN LOCKE: COLONIALISM AND
SLAVERY. THE UNLIMITED PRIVATE
PROPERTY ISSUE

Raúl Reyes Camargo1
Resumen: En este trabajo se sostiene que el colonialismo y
la esclavitud están presentes en la obra de John Locke como
elementos de su reflexión de filosofía política –principalmente
en Two Treatises of Government y en The Fundamental
Constitutions of Carolina–, y están suturados con el concepto
clave de la “propiedad privada ilimitada”, la cual sólo es factible
en la América de finales del siglo XVII. La propiedad privada
ilimitada unida al derecho natural del hombre, se empata con la
apropiación de las tierras americanas mediante el colonialismo,
hecho completamente notificado a John Locke. Los nativos
americanos y los esclavos traídos de las costas de África no eran
considerados como personas, sino “propiedades” de los Señores
propietarios. En la obra de Locke para apropiarse la tierra solo es
necesario el trabajo. En contraste los esclavos, el núcleo laboral
de las colonias, no podían poseer tierras al no ser considerados
personas.
Palabras clave: esclavitud, colonialismo, propiedad privada
ilimitada, filosofía política, iusnaturalismo.

1
Doctor en Filosofía por la UAM-I y profesor en la misma universidad. Sus áreas de investigación son la Filosofía Política, la Moral y la Ética.
Coordinador de Escritos sobre filosofía política de György Lukács, donde incorpora un capítulo “Lukács y la dialéctica hegeliana”. Editó y coordinó: Martín Lutero y los orígenes oscuros de la modernidad, en el cual aporta el escrito:
“La teología política de Thomas Müntzer”.

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�John Locke: El colonialismo y la esclavitud.
El problema de la propiedad ilimitada

Abstract: In this paper it is argued that colonialism and slavery
are present in John Locke’s work as elements of his reflection on
political philosophy, –mainly in the Two Treatises of Government
and in The Fundamental Constitutions of Carolina– and are
sutured with the key concept of “unlimited private property”,
which is only feasible in the America of the late seventeenth
century. Unlimited private property joined to the natural
right of man, ties with the appropriation of American lands
through colonialism, a fact fully notified to John Locke. Native
Americans and the slaves brought from the coasts of Africa were
not considered people, but “properties” of the Lords. Thus, even
if Locke expresses in his work that in order to own a land it
is only necessary to work it, the slaves, the labor core for the
colonies, would never come to own any property.
Keywords: slavery, colonialism, unlimited private property,
political philosophy, natural law.

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�John Locke: El colonialismo y la esclavitud.
El problema de la propiedad ilimitada

Introducción

LA CATEGORÍA DE “PROPIEDAD PRIVADA ILIMITADA” plasmada

en la obra de John Locke, sobre todo en Two Treatises of
Government (Dos tratados sobre el gobierno) sutura dos
conceptos más: subterráneamente el de esclavitud, sobre
todo porque es un concepto discorde con la misma obra
lockeana; y explícitamente, la apropiación ilimitada de
tierras del continente americano. El problema concreto con
estas categorías desarrolladas en la obra de Locke es que
van a la zaga de dos fenómenos importantes de la historia
de la humanidad: la esclavitud y el colonialismo, aunque no
vuelve responsable de dichos fenómenos al filósofo inglés,
puesto que fueron otros sujetos históricos los que ejercieron
de lleno dichas prácticas.
El primer fenómeno histórico al que se une la obra
de Locke es el del colonialismo, el cual es un fenómeno
complejo pues se engrana con la categoría de propiedad
privada ilimitada, debido a que la premisa que ofrece John
Locke es que en América hay tanta tierra disponible que
no es absolutamente de nadie,2 y que el único requisito
para poseer de forma legítima dichas tierras es trabajarlas.3

2
John Locke, “Two Treatises of Government,” en The Works of John
Locke in nine volumes, 12ª ed. (London: C. and J. Rivington, 1824), 4:346§14.
No es de nadie porque hipotéticamente Dios le dio la tierra al hombre en común, pero solamente mediante el trabajo del individuo se puede apropiar de
aquello que los demás hombres no utilizan.
3
Es sumamente importante el iusnaturalismo que recorre la obra de
Locke pues su filosofía política del hombre postula que éste nace naturalmente
con un dominium sui, el cual se traduce inmediatamente como la propiedad
sobre las cosas corporales externas, en el dominium rerum. (Cf. J. Miguel Lobato Gómez, Propiedad privada del suelo y derecho de edificar (Madrid: Montecorvo, 1989), 47-48.) Esto era retomado por los fisiócratas como Quesnay,
que en su obra adopta en esencia el mismo postulado: “En este punto de vista
se percibirá que los razonamientos que acaban de exponerse sólo son sofismas frívolos, o una chanza del espíritu fuertemente desplazado de una materia
muy importante. Se convencerá que el derecho de cada hombre se reduce en
la realidad a la porción que se puede procurar por su trabajo. Por su derecho
es parecido al derecho de cada golondrina a todos los mosquitos que vuelan en

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�John Locke: El colonialismo y la esclavitud.
El problema de la propiedad ilimitada

Paralelamente, es un hecho casi innegable que las colonias,
fueran inglesas, francesas, portuguesas o españolas,
funcionaban gracias al trabajo esclavo, lo que en las
consideraciones del desarrollo del mundo europeo quizá ha
sido subestimado.
Pero el contexto de la obra de John Locke no sólo
se teje alrededor de las colonias inglesas, sino que en el
código negro de Luis XIV –dictado en 1685, cuatro años
antes de la publicación de Two Treatises of Government–,
se legalizaba la trata de esclavos que necesitarían para
desarrollar las colonias de América, sea en el norte o en las
Antillas. La esclavitud, una actividad punible, pasaba a ser
aceptada por la ley que expedía Luis XIV. En este mismo
sentido, el rey francés se refería a las personas raptadas
de África como des Noirs (los negros) y aceptaba que se
podía “comerciar” con ellos,4 tanto así que por cada tête
de Negre (cabeza de Negro) de Guinea se gratificaba con
trece libras.5 En el caso de Inglaterra, los hombres traídos
de África eran utilizados como esclavos en las colonias con
el fin primordial de satisfacer sus necesidades económicas
y secundariamente las de las colonias.
América no sólo fue un lugar lejano que había sido
el aire, pero que en la realidad se puede limitar a aquello que puede satisfacer
por su trabajo sus búsquedas ordenadas por la necesidad”. François Quesnay,
Œuvres économiques et philosophiques (New York: Burt Franklin, 1969), 366367. La relación de los postulados de Locke con la economía de mercado es
estudiada por Murray N. Rothbard quien afirma que John Locke deriva del derecho natural la inherente adhesión del hombre a la propiedad privada ilimitada
lo que según contribuiría al libre mercado. (Cf. Murray N. Rothbard, Historia
del pensamiento económico, vol. 1, El pensamiento económico hasta Adam
Smtih (Madrid: Unión Editorial, 2012), 353 y ss.)
4
Cf. Le Code noir, ou Recueil des réglemens rendus jusqu’à présent.
Concernant le gouvernement [. . .] (Paris: Chez L. F. Prault, 1788), 14. Ha de
hacerse notar que John Locke estaba enterado de las diferentes acciones del
gobierno francés. Para ello, cf. Roger Wolhouse, Locke: A biography (Nueva
York: Cambridge University Press, 2007).
5
Cf. Le Code noir, 25.

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�John Locke: El colonialismo y la esclavitud.
El problema de la propiedad ilimitada

“descubierto” por los marinos españoles, para John Locke
tiene una significación directa en su obra Two Treatises
of Government, pues era la fuente concreta de acceso a la
propiedad privada ilimitada que era centro de su supuesto
iusnaturalismo. En el contexto de John Locke, las colonias
tenían un objetivo más allá de la conversión religiosa de los
nativos americanos, el cual consistía en establecer una red
de beneficios económicos para la corona Inglesa.6 La otra
realidad cuasi ignorada es que las colonias desarrollaron el
inconmensurable valor para Europa, en este caso Inglaterra
no desarrolló por sí misma su propia riqueza, por lo que
no se le puede atribuir que su grandeza se debe sólo y
únicamente al trabajo europeo.7
Las colonias como sistemas de producción que generaban
beneficios para Inglaterra, fueron el trabajo esclavo de las
personas traídas de la Costa de oro de África. Los esclavos
negros que eran raptados de África y traídos a América
6
Uno de los personajes cuyo discurso influyó en la toma de decisiones de la corona inglesa fue Hakluyt, pues él alegaba que existía un beneficio
económico para Inglaterra si decidía fundar colonias inglesas en América, argumentación que fue acompañada de un argumento secundario: evangelizar a los
nativos americanos. Cf. Peter C. Mancall, Hakluyt’s promise: an Elizabethan’s
obsession for an English America (New Haven: Yale University Press, 2007).
También es importante la sugerencia de Robert Johnson en Nova Britannia:
offering most excellent fruits by planting in Virginia: exciting all such as be
well affected to further the same (Londres: American, Colonial Tracts monthly,
George P. Humphrey, 1897). Ofrece a sus lectores una tierra ilimitada en estado
de naturaleza, cuestión que permite fusionarse a la propiedad disponible y un
supuesto estado de naturaleza.
7
Son pocos los que consideran que los países europeos se beneficiaron económicamente de la esclavitud, pero existen visiones que concuerdan
con la hipótesis aquí sostenida. Para ello, es necesario revisar: Susan-Mary
Grant, Historia de los Estados Unidos de América (Madrid: AKAL, 2014). O
en especial véase Wallerstein, quien narra cómo las colonias británicas fueron
fundamentales para el desarrollo de Inglaterra, sobre todo en el periodo de 1651
a 1689, temporada paralela a la producción intelectual de John Locke (Cf. Immanuel Wallerstein, El moderno sistema mundial, vol. 2, El mercantilismo y la
consolidación de la economía-mundo europea, 1600-1750, trad. Pilar López
Máñez (México: Siglo XXI, 2011), 141 y ss).

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El problema de la propiedad ilimitada

formaron la columna vertebral del desarrollo económico
de las Colonias, aunque en dicho periodo en Carolina los
esclavos eran tanto nativos americanos como africanos.
Ellos eran los que trabajan las tierras que tomaron los
ingleses, bajo el argumento de que los nativos americanos
ya habían tomado lo que necesitaban y en América había
tierras infinitamente suficientes para los hombres europeos
propietarios y blancos, pues en dichas latitudes Europa ya
no había tierras suficientes para la libre apropiación de la
tierra.
Bajo la óptica de Locke, el único requisito para
apropiarse de las tierras americanas era que fueran
“trabajadas”. Subterráneamente, los esclavos negros
eran concebidos como propiedad privada, incluso se
diferenciaban ontológicamente del hombre blanco y del
hombre nativo americano. La reducción de la personalidad
humana de los nativos americanos y de los nativos africanos
llevó a concebir al hombre negro como una mercancía que
podía ser poseída como una propiedad privada ilimitada.
Entonces, se ve que el núcleo tanto del esclavismo racista,
así como el despojo de las tierras y el derecho a colonizar,
significa la cosificación de los hombres en función de la
generación de beneficios de un sujeto particular concreto:
el europeo blanco en proceso de generación de mercancías
mediante las cuales obtendrá un beneficio en el nuevo
mercado mundial en desarrollo.
Es decir, mediante la cosificación de los hombres de color, de
los nativos americanos, se justificaba la degradación ontológica
de su persona hasta desposeerlos de la personalidad humana,
por lo cual las tierras que poseían los nativos americanos no
eran sus propiedades, pues su personalidad estaba anulada, y
por la misma razón los esclavos traídos de África no podían
ser libres ni poseer, ellos eran poseídos.
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El problema de la propiedad ilimitada

No obstante, el objetivo de este trabajo no es demostrar
si Locke era racista y su obra sirve para justificar los
crímenes coloniales,8 y que, por lo tanto, su responsabilidad
filosófica consiste en que su vida y su obra sirvieron como
herramientas para injuriar a otros seres humanos. Lo que
sí se postula es que se pueden comprender críticamente los
elementos contradictorios de la obra de John Locke y que
estos, desde la misma obra, están señalando al contexto.
La dialéctica entre obra y contexto supera el juicio que
juzgaría a Locke como individuo y permite comprender
las contradicciones que se estaban generando en un nuevo
topos histórico, así como entender cómo el pensamiento de
John Locke, que va a la zaga de dicho tiempo, a la vez que
refleja el mundo de su tiempo, también se hace trenzas para
asir dicha realidad.
Desde esta dialéctica se pueden observar que los
objetos teóricos que aparecen en la misma obra de Locke,
y que apuntan hacia su actualidad, aparecen en su obra
sea explícita o veladamente. Si se le puede acusar de
algo con toda certeza a la obra de Locke, es que existen
incongruencias, contradicciones, que son llamadas por su
misma referencia al colonialismo concreto, a los amerindios
y las escasas menciones de los esclavos negros. La obra
de Locke en estos temas tiene puntos de fuga, problemas
frente a los cuales no es posible llegar a una solución. Y si
se le puede acusar de algo a Locke es de no haber detectado
8
El trabajo de William Uzgalis, “John Locke, Racism, Slavery, and
Indian Lands,” en The Oxford Handbook of Philosophy and Race, ed. Naomi Zack (New York: Oxford University Press, 2017), 21-30. Sus argumentos
aparentan encontrase todavía en las coordenadas de la moral y la ética, pues
teje la discusión en torno a lo que los intérpretes señalan de lo atribuible éticamente a Locke en torno al problema del esclavismo en las colonias inglesas.
Sin embargo, el punto que reconoce Uzgalis es muy valioso: Locke permanece
atrapado en una contradicción en el ámbito de la esclavitud. La filosofía no es
un tribunal, pues ni posee los elementos completos de la vida de John Locke ni
es su labor juzgarlos. Desde la teología política y no desde la religión, se podría
afirmar “sólo un dios justo lo juzgará”.

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�John Locke: El colonialismo y la esclavitud.
El problema de la propiedad ilimitada

estos puntos de fuga y no haber tomado una postura clara al
respeto, pero, ¿realmente se le puede imputar esto a Locke?
Así, en este trabajo se propone abordar el problema de
la esclavitud en la obra de John Locke. Es decir, que en el
corpus de la obra de Locke hay una relación entre su teoría
de la propiedad privada ilimitada y la esclavitud de hombres
“negros” que eran fundamentales para el desarrollo de la
Colonias británicas tanto en las Antillas, como en Carolina.
Por ello, se presenta en una primera instancia, el contexto
de la obra de John Locke, pues éste es fundamental para
extraer el sentido de sus postulados.
En un segundo apartado se trata de cómo Locke justifica
la propiedad privada ilimitada en el territorio de América,
cuestión que se empata con el colonialismo de Inglaterra.
Por último, se muestra que el debate en torno a la esclavitud
puede abordarse, además de las discusiones sobre el
derecho natural, sobre la categoría de propiedad privada
ilimitada, pues los esclavos eran a todas luces concebidos
como una mercancía, la esclavitud era una actividad moral
y socialmente aceptada.
I. El contexto de la obra de John Locke
La vida de John Locke estuvo íntimamente relacionada con
dos eventos que hoy en día son sancionados moralmente:
el colonialismo y la esclavitud que se ejercía en las
tierras ocupadas por Inglaterra. Este hecho es sumamente
sintomático no en su vida personal, sino en su obra filosófica,
en la que se encuentran contradicciones importantes que
dan el laudo al esclavismo y al colonialismo. Algunos
interpretes sostienen que la obra de John Locke realmente
es una expresión de la vida personal del filósofo inglés
y que él realmente justificaba de alguna manera ambas
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�John Locke: El colonialismo y la esclavitud.
El problema de la propiedad ilimitada

prácticas, el esclavismo y el colonialismo, eventos que son
completamente punibles hoy en día.
El caso de John Locke se vuelve sumamente interesante
para la filosofía porque su filosofía política se enmarca dentro
del contractualismo, el iusnaturalismo y el liberalismo.
Es harto conocido que en el iusnaturalismo uno de sus
conceptos centrales es que los hombres son iguales por
naturaleza, aunado al hecho de que las sociedades humanas
que tienen un gobierno definido se explican por la teoría del
contrato social que consiste en que el derecho de defenderse
bajo las leyes naturales es abolido para defenderse bajo el
corpus de leyes que disponga cada tipo de gobierno. En
general, desde Hobbes hasta Rousseau, los principios de
libertad e igualdad, desde un orden natural, deben de ser
procurados por el contrato social en el que están inscritos
los ciudadanos que pertenecen a un Estado.9
El punto central del argumento del núcleo iusnaturalista
es el siguiente: si los hombres son iguales entre sí, ninguno
tiene derechos sobre los demás. Dicha igualdad actúa en
sinergia con la libertad: todos los hombres son libres por
naturaleza.10 Si todos los hombres son iguales y libres por
9
Cf. Wolfgang Kersting, Filosofía política del contractualismo moderno, 1ª ed., trad. Gustavo Leyva y Luis Felipe Segura (México: Plaza y Valdés, 2001), 41.
10
Los debates del derecho natural son apasionantes por que se jugaron en el terreno de la historia de la humanidad. En este caso, John Locke
discute con Robert Filmer, Samuel Pufendorf y Hugo Grocio, en los cuales es
común derivar del derecho natural, la esclavitud y el derecho a la propiedad.
No obstante, aunque Locke trata de oponerse a Filmer, a Grocio y a Punfendorf,
señala que la esclavitud es viable mediante una guerra justa, lo cual puede comprobarse en el segundo tratado de Two Treatises of Government. Jean Jacques
Rousseau en Du contract social señala varias críticas a Hugo Grocio, a Thomas
Hobbes y a otros, entre ellas, los acusa de confundir el efecto con la causa,
es decir, el derecho con el hecho Se suponía que de los hechos se derivaba el
derecho. La esclavitud mediante la guerra y la apropiación de tierras no obedecían al derecho natural, pues eran un supuesto que no reparaba en las causas
primeras del derecho. Para Rousseau el derecho no nace de la fuerza, por eso
en su obra se encuentran postulados que claramente están contra la esclavitud

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�John Locke: El colonialismo y la esclavitud.
El problema de la propiedad ilimitada

naturaleza nadie tiene derecho a esclavizar a otro hombre y,
si este derecho procede de la naturaleza humana, es válido
al menos en cualquier lugar donde exista un hombre, pese
a que exista un contrato social definido, éste en el espíritu
iusnaturalista debe velar porque la libertad y la igualdad
de los hombres sea concreta en el pacto social. En este
caso, el contractualismo siempre postula la relación entre
ciudadanos y el Estado.
El problema con el corpus de la obra lockeana es que
se conoce a la perfección que la libertad e igualdad de
orden iusnaturalista se encuentran en su obra, pero no son
visibles en su vida. En su obra, aunque apela principios
iusnaturales, sus argumentos son claramente discordes. En
su vida hay dos notables eventos que lo suturan al mundo
esclavista y colonialista: el primero es que John Locke era
propietario de acciones de la compañía negrera The Royal
African Company (La compañía Real Africana); el segundo,
su relación con la Constitución de Carolina del Norte de
Estados Unidos, donde se aceptaba sin más la posesión de
esclavos específicamente negros.
Esto también se hace patente en su obra sobre filosofía
política, como Two Treatises of Government y The
y el poder político que se establece por la fuerza. La esclavitud no es válida,
aunque el individuo enajene su vida para salvarla o un ciudadano enajene su
libertad a un monarca. El estandarte de Rousseau era: la igualdad, la justicia y
la libertad (Cf. Jean-Jacques Rousseau, Œuvres complètes, eds. Bernard Gagnebin y Marcel Raymond, vol. 3, Du contrat social (París: Gallimard, 1964),
279-300). Entre el siglo XVIII y XIX la discusión sobre la esclavitud y la
propiedad privada también se forjó al calor de la Revolución francesa. Florance
Gauthier no deja de señalar que el derecho a la propiedad privada no es propio
del derecho natural, mientras que éste sí podía sostener el derecho a la igualdad
y a la libertad. Se señala que los sectores de derecha con intereses claramente
burgueses y anudados en el liberalismo apoyaron la postulación de la propiedad
privada ilimitada, además la burguesía marítima en sinergia con el ala girondina siempre trató de impedir la abolición de la esclavitud en las colonias. (Cf.
Florance Gauthier, Triomphe et Mort de la Révolution des droits de L’homme
et du citoyen (1789-1795-1802) (París: Syllepse, 2014), 177 y ss.)

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�John Locke: El colonialismo y la esclavitud.
El problema de la propiedad ilimitada

Fundamental Constitutions of Carolina (La Constitución
fundamental de Carolina). En Two Treatises Locke trata de
una forma discorde el problema de la esclavitud en cuanto
que en un apartado niega como legítima la esclavitud y la
proclama contra las bases del derecho natural, mientras
que en el mismo texto algunos capítulos más adelante se
acepta la esclavitud que se desprende de la guerra justa.
Sin duda, esto es un síntoma en la obra de John Locke
que realmente muestra que hay un problema serio sobre
la esclavitud. Asimismo, En la Constitución de Carolina
que se le atribuye a John Locke se acepta que los hombres
blancos tienen derecho a la posesión de “esclavos negros”.
La otra variante que está fusionada con la obra de John
Locke es la del colonialismo ejercido por británicos en
el continente americano. Es sabido que el colonialismo
europeo en América en general fue un éxito que reportó
grandes beneficios económicos para el continente europeo
y que un importante núcleo de generación de valor fue
el trabajo esclavo, pero se necesitaba un derecho que
justificara la posesión legítima de la corona inglesa sobre
el “nuevo mundo”.
El punto que articula tanto la concepción colonialista
de John Locke como la discordia en cuanto al tema de la
esclavitud es la noción central de propiedad privada. El
punto es muy claro: los hombres negros eran una mercancía,
el mismo John Locke sabe que el estatuto del hombre
negro esclavo es el de la mercancía, así como la noción
de propiedad privada que desarrolla en Two Treatises of
Government . Además, se justifica la adquisición ilimitada
de la propiedad privada, pues América estaba llena de
lugares donde todavía se estaba en estado de naturaleza y
los europeos estaban en todo su derecho de poseer en esos
lares del mundo tantas riquezas y tierras como desearan.
Aitías. Revista de Estudios Filosóficos.
Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-42

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�John Locke: El colonialismo y la esclavitud.
El problema de la propiedad ilimitada

Entonces, el problema serio en la obra de Locke versa
sobre la esclavitud y el colonialismo, y estos problemas se
explican principalmente porque se encuentran empatadas
la categoría de propiedad privada y las tesis iusnaturalistas.
Si se puede acusar de algo a John Locke es de haber
fusionado principios incompatibles entre sí: la propiedad
privada ilimitada con la igualdad y la libertad de corte
iusnaturalista. Quizá sea una incongruencia de John Locke
mezclar dos términos que no se empatan necesariamente, y
que constituyen los ecos del mundo colonialista que estaba
en pleno momento de desarrollo.
Dados estos planteamientos, se puede afirmar que John
Locke realmente es corresponsable del fenómeno de la
esclavitud y del colonialismo. Se puede sostener que lo que
importa es su obra y que su vida es un asunto aparte, pero
aún aceptando dicho contraargumento, se puede inquirir si
la filosofía que se desarrolla en la obra de Locke da lugar a
sustentar algún tipo de esclavismo y de colonialismo. Quizá
no se puede afirmar mucho sobre la vida personal de Locke
o de su vida como funcionario de la Corona inglesa, pero en
su obra sí se encuentran elementos que no son acordes con
sus propios postulados, y dicha discordia nace precisamente
de combinar elementos que no se pueden mezclar. En Two
Treatises of Government y The Fundamental Constitutions
of Carolina existen elementos que se refieren a la esclavitud
y al colonialismo desde una base iusnaturalista que se trata
de combinar con categorías que no necesariamente pueden
engranarse óptimamente, como el dinero, la propiedad
privada ilimitada y el comercio.
Sin embargo, estas categorías sí son acordes con un
discurso que trate de justificar la creciente economía
de libre mercado,11 pues éste no había desarrollado sus
11
Cf. Theresa Richardson, “John Locke and the Myth of Race in America: Demythologizing the Paradoxes of the Enlightenment as Visited in the

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�John Locke: El colonialismo y la esclavitud.
El problema de la propiedad ilimitada

bases jurídicas ni filosóficas y era un fenómeno que
iba creciendo y determinándose desde el siglo XVI. Es
importante mencionarlo, la economía europea en dicho
siglo descansaba sobre el colonialismo y éste a su vez
sobre el trabajo esclavo, tal y como Hakluyt prometía a la
reina Elizabeth. El problema que se observa en Locke es
que el colonialismo y el esclavismo planteaban una clara
ruta hacia lo que después se conoció como capitalismo,
pero el problema central es que Locke trató de explicar
ese nuevo mundo creciente mediante categorías filosóficas
propias de la filosofía política que no necesariamente son
acordes con dichos fenómenos históricos, pero aún así en su
primer capítulo de Two Treatises of Government remite sus
premisas a los que gobiernan la Tierra en ese momento.12
La categoría que trata de suturar la filosofía política al
creciente capitalismo es la de propiedad privada ilimitada.
En la obra de John Locke se encuentra la cuestión de quien
puede poseer con todo el derecho las tierras americanas
y poseer riquezas de forma ilimitada sin ocasionar daños
a terceros. El problema es que las referencias a su propio
contexto no son recursos externos a su obra, sino que
desde la misma se encuentran referencias a la necesidad de
pensar la actualidad en las colonias, mismas que empleaban
esclavos negros.
El colonialismo y esclavitud en América
Se debe asumir un hecho histórico: el colonialismo en
América fue inseparable de la esclavitud de los nativos
americanos y de los hombres del África y el colonialismo
Present,” Philosophical Studies in Education 42 (2011): 107. La autora señala
que los principios del imperialismo mercantil que dependen del comercio de
esclavos, y que de alguna manera están presentes en la obra de Locke contradicen los valores democráticos.
12
Locke, “Two Treatises of Government,” 4:338§1.

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�John Locke: El colonialismo y la esclavitud.
El problema de la propiedad ilimitada

inglés no fue la excepción, por el contrario, en la época
de 1650 a 1730 las colonias inglesas fueron las que más
reportaron beneficios a Europa, en los comienzos del siglo
XVII Inglaterra se vuelve una potencia colonialista. El
surgimiento de la burguesía inició el desplazamiento de la
nobleza inglesa y de algún modo el nuevo mundo burgués
necesitaba un marco jurídico, ideológico e intelectual que
justificara sus acciones.13
Inglaterra comenzó con la exploración a ultramar en 1583
con una expedición fallida de Walter Releith, pero a partir
de 1606 se fundarían las siguientes colonias: Bermudas y
Barbados, Pilgrims settling of Plymouth y Massachueet,
posteriormente Nueva Inglaterra y por último Carolina,14
de la cual John Locke sería un elemento importante. En
ellas había algo común, uno de los objetivos era llevar la
religión cristiana, pero esto permaneció como un objetivo
secundario frente a las metas de gloria nacional y ganancia
privada y estatal. Tanto así que otro objetivo de la Colonia
de Carolina fue agrandar y expandir los “dominios” del
imperio inglés, pues dicho fenómeno le permitiría competir
con otras potencias europeas, pero en especial con España.
Se podría decir que uno de los objetivos era establecer
un “comercio” internacional con el fin de engrandecer
la corona inglesa, pero lo cierto es que el colonialismo
también obedecía a intereses privados.
La vida de John Locke giró también alrededor del
colonialismo y de la esclavitud. Hasta ahora se tienen
13
Un estudio clásico entre la relación entre el colonialismo y la esclavitud lo presenta Erick Williams quien en su obra Capitalismo y esclavitud
(La Habana: Editorial de Ciencias Sociales, 1964), muestra la relación entre el
trabajo esclavo y el mundo esclavo. Aunque es uno de los estudios más serios
y profundos en su campo, podría ahondar en muchos temas, tales como cuánto
fue el valor que aportó el trabajo esclavo al desarrollo de las riquezas en Europa.
14
Cf. Barbara Arneil, John Locke and America: The Defence of English Colonialism (New York: Oxford University Press, 1996), 65.

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�John Locke: El colonialismo y la esclavitud.
El problema de la propiedad ilimitada

noticias de que el filósofo inglés se relacionó con tres
fenómenos relacionados con la esclavitud. Desde 1669
hasta 1675 John Locke fue secretario de Lords Proprietors
of Carolina (Señores Propietarios de Carolina) una pequeña,
pero creciente colonia inglesa. El segundo, durante un año,
1673-1674, fue secretario y tesorero del English Council
For Trade and Foreing Plantations (Consejo Inglés para
el comercio y las plantaciones foráneas) y finalmente
secretario de Board of Trade (Cámara de Comercio).15
Además, John Locke era accionista de Lords Proprietors
of Carolina, pero al poco tiempo vendería sus acciones
con un beneficio del 27% y posteriormente se uniría en
la participación de la esclavitud en The Royal African
Company, compañía reconstituida en la que según Roger
Wolhouse una de sus funciones consistía en transportar
esclavos desde la Costa de Oro de África para venta en la
Indias Occidentales, en la cuales John Locke fue nuevo
miembro como comprador y aventurero.16 Estas Acciones
las vendería quince años antes de escribir los Two Treatises
of Government. Se observa que la vida de John Locke
estuvo fuertemente unida al fenómeno del esclavismo que
era indispensable para el colonialismo, elemento que tanto
David Armitage como Barbara Arneil consideran que es
primordial tomar en cuenta para interpretar su obra.
Esto quiere decir que la problemática filosófica que se
encuentra en la obra de John Locke puede ser comprendida
de mejor forma si se toman en cuenta los elementos
contextuales que plantean una relación directa con los
postulados sobre la esclavitud y la propiedad privada
15
Cf. David Armitage, “John Locke, Carolina, and the Two Treatises
of Governement,” Political Theory 32, no. 5 (October 2004): 603. Board of
trade, se refiere al Consejo de Comercio y “plantaciones”, en este caso dichas
plantaciones estaban situadas en las colonias de las Antillas y América del norte, en lo que se conoce como las colonias inglesas.
16
Cf. Wolhouse, Locke: A biography, 110.

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El problema de la propiedad ilimitada

ilimitada, pero sin dejar de señalar los elementos que
trascienden el contexto de la obra lockeana. Además, no
se puede olvidar que el mismo Locke hace referencia a
los elementos históricos de su tiempo, es decir, aunque
en su obra trata de abstraer categorías filosóficas para la
elaboración de su filosofía política, ésta no deja de estar
referida a la realidad.
II. La categoría propiedad privada ilimitada y América
El primer punto a sostener es que para John Locke en
América existían lugares en perfecto estado de naturaleza,
de hecho:
It is often asked as a mighty objection, “where
are, or ever were there any men in such a state of
nature?” […] other promises and compacts men
may make one with another, and yet still be in
the state of nature. The promises and bargains for
truck, &amp;c. between the two men in the desert island,
mentioned by Garcilasso de la Vega, in his history
of Peru; or between a Swiss and an Indian, in the
woods of America; are binding to them, though they
are perfectly in a state of nature, in reference to one
another: for truth and keeping of faith belongs to
men as men, and not as members of society.17

Cabe
mencionar
que
Locke
consideraba,
hipotéticamente, que los nativos americanos subsistían en
estado de naturaleza porque la sociedad civil no había sido
17
Locke, “Two Treatises of Government,” 4:346§14: “Frecuentemente se pregunta, como una poderosa objeción ¿Dónde hay o hubo, alguna vez,
hombre en semejante estado de naturaleza, […] Otros pactos y convenios que
los hombres pueden hacer entre sí, sin dejar por ello el estado de naturaleza.
Las promesas y compromisos de trueque, etc., entre los dos hombres en la isla
desierta mencionados por Garcilaso de la Vega en su Historia del Perú, o entre
un suizo y un indio en las selvas de América, los obligan a ambos, aunque
siguen hallándose en un estado de naturaleza el uno con respecto al otro. Pues
la sinceridad y la fe en el prójimo son cosas que pertenecen a los hombres en
cuanto tales, y no en cuanto miembros de una sociedad”.

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El problema de la propiedad ilimitada

constituida y, por ello, tampoco las leyes que declaraban los
derechos de propiedad, por lo cual las tierras de los nativos
americanos también estaban en estado de naturaleza. Si el
hombre que habita dicho continente permanece en estado
de naturaleza, de igual forma lo están sus tierras.
En el capítulo sobre la propiedad, en el parágrafo treinta
y seis, el estado de naturaleza aparece como concepto de
la filosofía política de corte iusnatural, en el que resuenan
los ecos bíblicos de los primeros pobladores de la tierra,
Adán o Noé, hombres que evocan “una relación directa
con el nombre de Dios”. John Locke se pregunta qué
hubiera pasado si los hijos de los descendientes de Adán
hubieran sido dejados en América, considerando que aun
así se encontrarían tierras despobladas susceptibles de ser
apropiadas por los demás hombres.18 Aquí, para el texto de
Locke sería muy pertinente aclarar quiénes fueron realmente
los descendientes de Adán y Noé, ¿solamente los hombres
europeos? No obstante, la suposición misma implica ya
que los descendientes de Adán y Noé no poblaron América.
Entonces, ¿qué papel tienen en la historia de la humanidad
los nativos americanos y los africanos para Locke?
Aquí el punto es que América para Locke es tan grande
que, aunque se hubiera poblado al mismo ritmo que los
países europeos, habría tierras suficientes para que los
hombres pudieran disponer de ellas cuanto necesitaran. De
este modo, es claro que solamente mediante la postulación
de un territorio completamente ilimitado es que se puede
proponer la categoría de propiedad privada ilimitada.
En ese sentido se puede reinterpretar el capítulo sobre
la propiedad del segundo ensayo de Two Treatises of
Government. En éste se propone que la “razón natural” es
la que dota al hombre de la facultad de comprender las leyes
18

Locke, “Two Treatises of Government,” 4:358-9§36.

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17

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El problema de la propiedad ilimitada

de la naturaleza y, si comprende dicha razón natural, puede
entender qué le da derecho a su preservación mediante el
usufructo de todas las cosas que le ofrece la Naturaleza.
En este sentido, la razón natural le permite comprender
qué es la naturaleza. El problema es que Locke sutura este
concepto con la teología, pues se sobreentiende que la
naturaleza fue dada por Dios.
Aunque no queda muy claro el cómo, Locke afirma
que la tierra le fue dada a la humanidad en común. En este
punto el hombre no es propietario de nada, pero sí conserva
el derecho de apropiarse de la tierra sin que exista algún
pacto visible entre los miembros de la comunidad. Es decir,
que la apropiación de la tierra es un derecho natural en
el que la humanidad es propietaria del bien común y no
necesita del consenso. Pero en este punto hay un quiebre en
el individualismo posesivo de Locke, porque el individuo
o conjunto de individuos pueden subsistir sin apropiarse de
las cosas, mientras que la posesión individual es condición
irrestricta de la conservación humana. Pero como bien señala
C. B Macpherson, la teoría de la propiedad se construye
alrededor del individuo.19 Y es por ello que Locke tiene que
justificar la legítima apropiación que usarán los hombres
para mayor ventaja.
En este sentido la frase que sostiene que Dios le entrega
el mundo al hombre para su sustento y su comodidad, bien
podría reescribirse: Dios le entrega la propiedad ilimitada
al individuo. Locke reconoce que es necesario encontrar
una justificación para la apropiación de la tierra, un paso
teórico que le permita ir de la tierra común a su apropiación
individual. Y para darlo Locke introduce una figura
peculiar, resuelve el dilema con un “indio salvaje” al cual le
pertenecen los frutos que recolecta y los venados que caza,
19
C. B. Macpherson, La teoría del individualismo posesivo. De Hobbes a Locke (Madrid: Editorial Trotta, 2005), 196.

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El problema de la propiedad ilimitada

es decir, los indios salvajes poseen propiedades elementales
a las cuales tienen derecho:
§27. Though the earth, and all inferior creatures, be
common to all men, yet every man has a property
in his own person: this nobody has any right to but
himself. The labour of his body, and the work of his
hands, we may say, are properly his. Whatsoever
then he removes out of the state that nature hath
provided, and left it in, he hath mixed his labour
with, and joined to it something that is his own, and
thereby makes it his property.20

Este es el centro de su definición de propiedad privada,
la cual se extiende de la propiedad de sí, al derecho de
apropiarse de las demás cosas en estado de naturaleza
mediante el trabajo que el hombre le imprime a la
naturaleza. Mediante el trabajo el hombre elimina del objeto
de la naturaleza su determinación como bien común y lo
transforma en propiedad privada, lo que excluye el derecho
de los demás. Es aquí donde se funda el individualismo
posesivo. Locke construye un derecho individual sobre
el objeto al cual se le agregó valor. Entonces, el estado de
naturaleza que pareciera hipotético y trata de fundar una
relación política, en realidad está fundando “el derecho a la
propiedad privada”.
La apología de la propiedad privada que realiza Locke
requiere postular que, si bien la tierra le fue dada en común
a la humanidad, el hombre puede apropiarse de alguna
parte de esa gran tierra: el trabajo es lo que le permite
20
Locke, “Two Treatises of Government,” 4:354§27: “Aunque la tierra
y todas las criaturas inferiores son comunes a todos los hombres, sin embargo,
cada hombre tiene una propiedad que pertenece a su propia persona: nadie tiene
derecho a esa persona, excepto él mismo. El trabajo de su cuerpo y la labor
producida por sus manos, podemos decir que son suyos. Cualquier objeto que
él saca del estado en el que la naturaleza proveo y lo dispuso, y él [el hombre]
la modifica con su labor y añade algo que es de sí mismo, en consecuencia,
propiedad suya”.

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19

�John Locke: El colonialismo y la esclavitud.
El problema de la propiedad ilimitada

apropiarse el subjconjunto (su propiedad) de un conjunto
(el bien común de la humanidad). Entonces, el paso teórico
que tiene que dar Locke consiste en fundamentar que no
es necesario solicitar permiso a la comunidad entera para
apropiarse de alguna tierra u objeto de la naturaleza que
permanece como bien común.
Para completar sus premisas Locke recure a la figura
del “indio” que mata un venado y puede poseerlo, aparte
de que funda la apropiación de la tierra mediante el trabajo,
claras referencias al problema de las tierras y posesiones de
las colonias en América. Para Locke, en dichos lugares la
naturaleza todavía está dada como bien común y por ello
se vuelve importante, bajo la siguiente interpretación: en
los lugares donde se persevera el estado de naturaleza, la
razón misma que se empata con la naturaleza dicta que lo
que los nativos “americanos toman de las tierras comunes”,
lo que necesitan para subsistir, pueden poseerlo sin ningún
impedimento, aunque su trabajo sólo consista en matar al
venado y extraerlo de su estado original.
Pero Locke se pregunta si podemos poseer en dicho
estado de naturaleza algo que afecte a los demás, pues si
afectara a los demás ya no sería legítima dicha posesión
y no existiría el derecho de poseerla, es decir, se pregunta
por los límites de la posesión. Y otra vez recurre a la
teología, pues para él Dios ha creado todo en abundancia y
el hombre puede poseer todo cuanto quiera mientras no se
descomponga, se eche a perder.21
En esta situación todo lo que el individuo posee en exceso
ya no le pertenece, sino a los demás. La solución que ya no
empata es la siguiente: “§ 47. And thus came in the use
of money, some lasting thing that men might keep without
21
Cf. Locke, “Two Treatises of Government,” 4:355-6§31. La frase en
inglés es: “make use of to any advantage of life before it spoil”.

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20

�John Locke: El colonialismo y la esclavitud.
El problema de la propiedad ilimitada

spoiling, and that by mutual consent men would take in
exchange for the truly useful, but perishable supports of
life”.22 Hay que recalcarlo, además del pacto civil que tiene
como finalidad preservar la propiedad privada, es muy
claro que el dinero es realmente el que permite acceder a la
propiedad privada ilimitada y acceder al mercado mundial.
Además, Locke quizá comete una petición de principio
cuando trata de justificar la posesión ilimitada de tierra, pues
al igual que el dinero, sólo se había referido a los objetos
extraídos de la naturaleza y susceptibles de corrupción.
Pero Locke da un salto teórico porque:
But the chief matter of property being now not the
fruits of the earth, and the beasts that subsist on it,
but the earth itself; as that which takes in, and carries
with it all the rest; I think it is plain, that property in
that too is acquired as the former. As much land as
a man tills, plants, improves, cultivates, and can use
the product of, so much is his property.23

Lo importante en el texto lockeano es que su referencia
al momento de su actualidad (Now) es la apropiación legal
de la tierra a la que pueden acceder los individuos. Es decir,
en su propio contexto, sitio de fuga de su propia obra a la
realidad, se postula que es necesaria la justificación de que
las tierras en “estado de naturaleza” pueden ser apropiadas
de una forma tan justa como lo es el derecho natural que
se basa en la razón natural. Esta realidad a la que hace
22
Locke, “Two Treatises of Government,” 4:365§47: “De este modo se
introdujo el uso del dinero. Una cosa perdurable que los hombres puedan usar
sin que se eche a perder, y por, mutuo consentimiento, puede intercambiarse
por lo verdaderamente útil para la vida pero perecedero”.
23
Locke, “Two Treatises of Government,” 4:355-6§31: “Pero la cuestión principal acerca de la propiedad no atañe hoy a los frutos de la tierra ni a
las bestias que subsisten en ella. Por ser aquello, que sostiene y lleva consigo
todo lo demás. Pienso que es claro que esta propiedad [la tierra] se adquiere de
la misma forma. Tanta tierra como un hombre labre, plante, abone, cultive y
cuyo producto puede usar, es su propiedad”.

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21

�John Locke: El colonialismo y la esclavitud.
El problema de la propiedad ilimitada

referencia la obra de Locke, se empata con el derecho de
Inglaterra de apropiarse de las tierras donde establecía sus
colonias. Desde el ámbito teológico Locke también define
qué tipo de hombre es el que puede poseer, pues:
§ 34. God gave the world to men in common; but
since he gave it them for their benefit, and the greatest conveniences of life they were capable to draw
from it, it cannot be supposed he meant it should
always remain common and uncultivated. He gave
it to the use of the industrious and rational, (and
labour was to be his title to it) not to the fancy or
covetousness of the quarrelsome and contentious. 24

Entonces, lo primero en sostener que la tierra, que
claramente ya es concebida como propiedad privada e
ilimitada, ya no es susceptible de ser poseída universalmente,
sino que se reduce a un grupo de hombres que son racionales
e industriosos, entonces, la cuestión sigue siendo: ¿Quiénes
son esos hombres racionales e industriosos? ¿Se refiere a
los indígenas americanos, a los africanos, o a los europeos
blancos? Locke deja en suspenso la respuesta.
24
Locke, “Two Treatises of Government,” 4:357§34. “Dios donó al
mundo a los hombres en común, pero como se los dio para su beneficio y la
mayor conveniencia de su vida, aquello que fueran capaces de extraer, no puede suponerse que su intención, que permaneciera en común y sin cultivar. Él
[Dios] lo ha dado, para que los hombres industriosos y racionales (El trabajo
es lo que da el título de propiedad) y no el capricho de los peleadores y revoltosos”. Cursivas mías. James Tully comenta el conflicto armado y violento que
existía en la colonia de Carolina entre los señores propietarios y los nativos
americanos. Se narra como Locke introdujo una ley temporal que prohibió esclavizar a los nativos americanos, pero los colonos, antes de seguir una ley
que los obligaba a cultivar, prefirieron por todos los medios esclavizar a los
nativos. Ya que una de las principales actividades económicas de Carolina era
el comercio con las Indias occidentales de esclavos amerindios y de pieles.
Pero una vez que fracasó la práctica de la esclavitud, los colonos decidieron
iniciar una guerra intermitente contra las tribus locales, enfrentamientos que
fueron justificados por los colonos alegando a la ley natural, y haciendo valer
los derechos de guerra (Cf. James Tully, An Approach to Political Philosophy:
Locke in Contexts, Ideas in Context, ed. Quentin Skinner (Cambridge: University Cambridge Press, 1993), 143-144.)

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Inmediatamente narra que en Inglaterra existen tierras
comunales bajo la decisión de las comunidades, y este pacto
está establecido en un pueblo donde ya existe un pacto
social. El mismo Locke argumenta que en el principio de la
creación, “dios” le dio al hombre el mundo en común y que
de ahí el hombre se fue apropiando gradualmente de lo que
había en él. El proceso de apropiación funcionaba como se
había descrito con anterioridad, pues cada hombre, en cada
pueblo, tomaba lo que necesitaba para sobrevivir, fueran
productos de la tierra o la tierra misma, y el trabajo que el
hombre le imprimía a las cosas era lo que le daba derecho,
pues si tomaba más de lo que necesitaba, se consideraba un
perjuicio para los demás.
Entonces, es cuando entran en escena dos elementos
sumamente sintomáticos en la obra de John Locke: el
primero es que, en el apartado de la propiedad, el dinero
es el que da lugar al concepto de adquisición de propiedad
privada ilimitada, pues el dinero se puede acumular sin
que dañe a terceros.25 En segundo lugar, parece justificar
plenamente la diferencia entre los “Indios” que viven en
América y que sólo consumen lo que necesitan, pues según
Locke todavía están en estado de naturaleza, y el resto del
mundo donde los “hombres necesitan” del dinero para
poder llevar una forma de intercambio más sofisticada.
Locke escribe:
§ 49. Thus in the beginning all the world was
America, and more so than that is now; for no such
thing as money was any where known. Find out
something that hath the use and value of money
amongst his neighbours, you shall see the same man
will begin presently to enlarge his possessions.26
25
Cf. Locke, “Two Treatises of Government,” 4:365§47.
26
Locke, “Two Treatises of Government,” 4:366§49: “En un principio,
el mundo fue América, mucho más de lo que lo es ahora; pues en ninguna
parte se conocía allí cosa parecida al dinero. Pero tan pronto como un hombre

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�John Locke: El colonialismo y la esclavitud.
El problema de la propiedad ilimitada

Pareciera que los indígenas de América son menos
sofisticados en función de las posesiones que el dinero les
permitiría acumular, y por ello, podría interpretarse que
para Locke el hombre europeo y blanco sí se unió al resto
de la humanidad:
…yet there still are great tracts of ground to be
found, which (the inhabitants thereof not having
joined with the rest of mankind, in the consent of
the use of their common money) lie waste, and are
more than the people who dwell on it do, or can
make use of, and so still lie in common though this
can scarce happen amongst that part of mankind
that have consented to the use of money.27

Hasta este punto se muestra que hay una constante
referencia de John Locke a América, pero en especial a
los Indios que viven en dicha tierra que está en estado de
naturaleza y que, por tanto, cualquier hombre civilizado,
que use dinero, puede apropiársela mediante su trabajo,
pero no mediante su dinero. David Armitage refiere que la
insistencia de John Locke en el territorio de América en
Two Treatises of Government, pero sobre todo en el segundo
tratado, se debe a que el filósofo tenía como referente la
colonia de Carolina, en donde sus intereses personales se
desarrollaban.

descubre que hay algo que tiene el uso y el valor del dinero en sus relaciones
con sus vecinos, veremos que ese hombre empieza a aumentar sus posesiones.”
27
Locke, “Two Treatises of Government,” 4:364§45: “Sin embargo,
todavía se encuentran hoy grandes porciones de tierra que, al no haberse unido
sus habitantes con el resto de la humanidad en el acuerdo de utilizar dinero
común, permanecen sin cultivar; y como esas tierras son proporcionalmente
mucho mayores que el número de gentes que viven en ellas, continúan en estado
comunal. Mas esto difícilmente podría darse entre esa parte de la humanidad
que ha consentido en la utilización del dinero.”

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24

�John Locke: El colonialismo y la esclavitud.
El problema de la propiedad ilimitada

III. Esclavitud y propiedad privada ilimitada
Como se ha sostenido desde el principio, la categoría de
propiedad privada, y no la de derecho natural, es la que
constituye el núcleo de la concepción de John Locke que
es paralela al colonialismo y a la esclavitud en América.
En ese punto se coincide con James Farr en lo siguiente: la
teoría de la esclavitud contenida en el segundo ensayo en el
capítulo cuatro, sobre la esclavitud, y el capítulo dieciséis
sobre la guerra, en su mayoría son discusiones con los
autores del derecho natural.

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El problema de la propiedad ilimitada

Ambas secciones no se empatan del todo con la realidad
de la que John Locke sí era participe, sino que van a la zaga
de las discusiones del derecho natural.28 Por ejemplo, se
pueden encontrar postulados similares al capítulo dieciséis
del segundo ensayo de Two Treatises of Government que
postula que la guerra, sea justa o injusta, es el medio para
esclavizar a los hombres, en el libro tercero Del derecho de
la guerra y de la paz de Hugo Grocio en su capítulo siete
“Derecho de gentes”,29 en donde se plantea que existe un
derecho de adquirir esclavos mediante la guerra. O también
Samuel Pufendorf, que es un contemporáneo de Locke,
en su tomo tercero, libro VIII, Le droit de la nature et des
gens, ou Système général des principes les plus importans
de la morale, de la jurisprudence se plantea la cuestión del
derecho de esclavizar a una persona durante una guerra.30
Por ello, se plantea que Two Treatises of Goverment en
realidad es una obra muy discorde en cuanto al contenido
de principios que no son susceptibles de ser mezclados,
contradicciones que son sugeridas por la relación entre obra
y contexto.
La constante referencia a los nativos americanos y a
América como lugar del acceso a la propiedad privada
ilimitada, y la severa discusión de Locke sobre la
esclavitud en contexto del derecho natural, contrastan
con un profundo silencio en cuanto a los esclavos de
28
Cf. James Farr, “So Vile and Miserable an Estate: The Problem of
Slavery in Locke’s Political Thought,” Political Theory 14, no. 2 (May 1986):
263-289. En un sentido similar Jennifer Welchman opina que en efecto existe
no solamente una contradicción al interior de Two Teatrises sino que también
entre la obra lokeana y su contexto histórico. Cf. Jennifer Welchman, “Locke
on Slavery and Inalienable Rights,” Canadian Journal of Philosophy 25, no.1
(March 1995): 80-81
29
Cf. Hugo Grocio, Del derecho de la guerra y de la paz, trad. Jaime
Torrubiano Ripoll (Madrid: Editorial Reus, 1925), 55.
30
Samuel Pufendorf, Le droit de la nature et des gens, ou Système
général des principes les plus importans de la morale, de la jurisprudence, et
de la politique, trad. Jean Barbeyrac (Londres: Jean Nours, 1740), 71 y ss.

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Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-42

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�John Locke: El colonialismo y la esclavitud.
El problema de la propiedad ilimitada

origen africano en las colonias y los esclavos nativos
americanos de Carolina del Norte.
a) El esclavo como propiedad privada
Se ha propuesto desde el principio encontrar argumentos
que reconstruyan, desde la obra de Locke, al esclavo
africano y amerindio de las colonias como una propiedad
privada y acceder a pruebas que den muestra de alguna
referencia a su comercio. También se podría hacer mención
de los adversarios teóricos de Locke en cuanto al tema de
la propiedad, tal y como lo realiza James Tully, pero este es
un debate que tiene la siguiente deficiencia para el objeto de
este escrito: es cuasi imposible suponer que el debate de la
propiedad privada ilimitada solo obedezca a las discusiones
teóricas de su tiempo.
Como lo muestra Tully, Locke discute con los postulados no sólo de Robert Filmer, sino también con Samuel
Pufendor, Hugo Grocio e incluso Baruch Espinoza. No
obstante, se entiende mucho mejor la problemática si se
consideran los elementos que rescata Tully del debate.31
También abonaría a la discusión si la polémica se relanza
al mismo contexto que Locke repetidas veces menciona en
su propia obra.
Si se entiende que la idea que direcciona la obra de Locke
al problema de la esclavitud en su contexto es la propiedad
privada ilimitada y sus consecuencias, en sinergia con el
dinero y el creciente mercado, se puede encontrar algún
sentido a las contradicciones de su obra, allende al juicio
sobre su vida pública o privada. Es harto conocido el
capítulo sobre la esclavitud, en el cual pareciera que es muy
claro que Locke se opone a ella. Pero en su misma obra, en
31
Cf. James Tully, A Discourse on Property. John Locke and his adversaries (Cambridge: University Cambridge Press, 1980).

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�John Locke: El colonialismo y la esclavitud.
El problema de la propiedad ilimitada

el mismo Two Treatises of Government, existen evidencias
que ponen en cuestión que se rechace la esclavitud de los
nativos americanos y hombres negros. Locke escribe:
But there is another sort of servants, which by a
peculiar name we call slaves, who being captives
taken in a just war, are by the right of nature
subjected to the absolute dominion and arbitrary
power of their masters. These men having, as I say,
forfeited their lives, and with it their liberties, and
lost their estates; and being in the state of slavery,
not capable of any property, cannot, in that state be
considered as any part of civil society; the chief end
whereof is the preservation of property.32

El razonamiento que se sigue de lo expuesto es que
los esclavos, si bien no pueden poseer alguna propiedad
y por lo tanto formar parte de la sociedad civil, sí pueden
ser considerados como propiedad privada. Además, en este
punto Locke es muy claro: hay una deshumanización del
esclavo porque no puede poseer sus derechos naturales y,
podría decirse, lo único que conserva es “su vida”. Hay que
recordar que uno de los principales argumentos de Locke
se encuentra en el parágrafo veintiséis, en donde se narra
que el hombre posee su personalidad, y en función de ella
es que puede poseer mediante su trabajo los demás objetos
del mundo. El esclavo, al no poseer su persona, tampoco
posee su libertad.
La cuestión es que el esclavo es degradado en su
humanidad hasta convertirse en una propiedad. Estos
32
Locke, “Two Treatises of Government,” 4:386§85: “Pero hay otra
suerte de sirvientes a los que llamamos esclavos, quienes, al haber sido capturados en una guerra justa, están por derecho de naturaleza sujetos al dominio
absoluto y al poder arbitrario de sus amos. Como he declarado, estos hombres,
al haber perdido sus vidas, y con ella, sus libertades y sus bienes; y al encontrarse en situación de esclavitud no son capaces de ninguna propiedad, y no pueden
ser considerados en absoluto como parte de la sociedad civil, cuyo fin principal
es la conservación es la propiedad”.

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�John Locke: El colonialismo y la esclavitud.
El problema de la propiedad ilimitada

Argumentos son paralelos al esclavismo en las colonias la
misma obra de Locke los direcciona a las “propiedades”
de los señores propietarios (Lords Proprietors of Carolina)
de las colonias, concluyendo que los esclavos no pueden
poseer, ellos son poseídos: “CX. Every freeman of Carolina
shall have absolute power and authority over his negro
slaves, of what opinion or religion soever”.33
Pero el esclavo del que habla John Locke no es adjetivado
como amerindio, o nativo americano, sino como “negro”.
La realidad de los esclavos, la de los hombres “negros” y
nativos americanos, es como si no tuviera importancia en sí
misma para Locke –da la apariencia que en su obra tienen
más importancia los debates sobre el derecho natural y de
gentes–, pero estas dos referencias, más que servir para
juzgar a Locke en su relación con la esclavitud de hombres
“negros”, permiten conectar su obra con los elementos de su
contexto y así se vuelve pertinente abordar la problemática
aquí expuesta.
Una de las referencias que puede ayudar a interpretar la obra
de John Locke a partir de su propio contexto y de sí misma es
el señalamiento al cuarto libro de An Essay concerning Human
Understanding, en la sección de máximas:
First, a child having framed the idea of a man, it
is probable that his idea is just like that picture,
which the painter makes of the visible appearances
joined together; and such a complication of ideas
together in his understanding, makes up the simple
complex idea, which he calls man, whereof white
or flesh-colour in England being one, the child can
demonstrate to you that a negro is not a man, because
white colour was one of the constant simple ideas
33
John Locke, “The Fundamental Constitution of Carolina,” en The
Works of John Locke in nine volumes, 12ª ed. (London: C. and J. Rivington,
1824), 9:196. Cada hombre libre de Carolina puede tener poder absoluto y autoridad sobre su esclavo negro, o sobre su opinión y religión.

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�John Locke: El colonialismo y la esclavitud.
El problema de la propiedad ilimitada

of the complex idea he calls man; and therefore he
can demonstrate by the principle, it is impossible
for the same thing to be, and not to be, that a negro
is not a man.34

En este fragmento Locke afirma, aunque sea de forma
indirecta, que los negros no son hombres, son esclavos
de las colonias que giran alrededor de la corona inglesa
del siglo XVII. Sobre el estatuto de los esclavos negros
se puede revisar Essays and Notes on St. Paul’s Epistles,
(Ensayos y notas sobre las epístolas de San Pablo), en
donde se describe una realidad que no aparece descrita en
Two Treatises of Government: los esclavos son hombres
que pueden ser comprados en el mercado como si fueran
ganado, y en el momento en que el comprador realiza el
pago pasan a ser propiedad del comprador.35
Además, el artículo 112 de la Constitución del territorio
de Carolina tiende a proteger sus intereses monetarios y
por ello monopoliza la tierra y los esclavos son concebidos
como propiedad, pues se comerciaba con ellos:
No person whatsoever shall hold or claim any land
in Carolina by purchase or gift, or otherwise, from
the natives or any other whatsoever; but merely
from and under the lords proprietors; upon pain of
34
John Locke, “Of Maxims,” en The Works of John Locke in nine
volumes, 12ª ed. (London: C. and J. Rivington, 1824), 2:176-7§16: “Primero,
habiéndose forjado un niño la idea de un hombre, es probable que su idea se
ajuste al retrato que un pintor haría de sus apariencias visibles unidas; y una
compilación semejante de ideas unidas en su entendimiento forma la idea singular compleja que él llama hombre, y como el color blanco es en Inglaterra el
predominante en la piel de los hombres, el niño podrá demostrar que un negro
no es un hombre porque el color blanco es una de las ideas simples que permanecen constantemente en la idea compleja que él denomina hombre. Por tanto,
él puede demostrar, a partir del principio que establece que es imposible que la
misma cosa sea y no sea, que un negro no es un hombre”.
35
Cf. John Locke, “Paraphrase and Notes on the First Epistle of St.
Paul’s Epistles to the Corinthians,” en The Works of John Locke in nine volumes, 12ª ed. (London: C. and J. Rivington, 1824), 7:127§23.

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�John Locke: El colonialismo y la esclavitud.
El problema de la propiedad ilimitada

forfeiture of all his estate, moveable or immoveable,
and perpetual banishment.36

Bajo el contexto de la obra de John Locke se puede leer
claramente que aquel que era esclavo, nativo americano o
africano, en realidad era una mercancía.
Desde Two Treatises of Government se puede observar
que la esclavitud está negada por el derecho natural, pues
el iusnaturalismo declara la igualdad de los derechos de
los hombres. El mismo texto, desde el derecho natural,
pretende que a partir de una guerra justa se pueda declarar
que existe un derecho a ejercer la esclavitud, pero Locke
jamás declara en este tratado que la esclavitud sea específica
de los hombres negros. En efecto, el planteamiento no se
sostiene por el derecho natural, aunque se puedan derivar
consecuencias sobre la esclavitud. Posicionarse a favor
tanto de la esclavitud como del colonialismo se sostiene
sobre todo por los conceptos: propiedad privada ilimitada,
dinero y comercio intercontinental.

36
Cf. Locke, “The Fundamental Constitution of Carolina,” 9:196:
“Absolutamente nadie podrá poseer o reclamar tierras ni de los nativos en Carolina por compra o regalo. Únicamente por el consentimiento de los señores
propietarios. Bajo pena de decomiso del patrimonio, mueble e inmueble, y destierro perpetuo.”

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El problema de la propiedad ilimitada

El verdadero problema del texto de Locke es la alquimia
conceptual entre los siguientes elementos: derecho a la
propiedad privada ilimitada, el comercio internacional,
el dinero moneda que puede acumularse y los elementos
iusnaturales que apuntan hacia una universalidad, así como
el individuo industrioso y racional.
El individuo en estado de naturaleza imprime valor a
los objetos que le ofrece la naturaleza, sea la tierra o sus
productos, mediante el trabajo, el cual, en el marco de
la misma obra, solo permite poseer lo suficiente para la
subsistencia y que a su vez no dañe o injurie a los demás.
Pero el individuo racional e industrioso al que se refiere
Locke es aquel que mediante su trabajo puede poseer más
allá de la tierra dada en común a los hombres, y que además
puede acumular dinero en moneda metálica sin ofender a
los demás miembros de la humanidad.
La propiedad privada ilimitada en forma de dinero es lo
que incorpora a los hombres a la “Humanidad”, y les permite
ejercer el comercio con ella. En este punto la humanidad no
se construye bajo las bases del derecho natural y, aunque
supone el pacto civil, la cohesiona el comercio mediante
la moneda, la acumulación ilimitada de riquezas mediante
el signo del dinero, y la concepción de que en América
existen tierras infinitamente extensas para que los hombres
“industriosos y racionales” se apropien de ellas.
En realidad, el nudo conceptual que constituye un
punto de fuga en la obra de John Locke es la acumulación
de riquezas como propiedad privada ilimitada en moneda
metal que posibilita el comercio entre la humanidad, por
no decir, el creciente mercado mundial. Esto es lo que no
solo diferencia a los nativos americanos, sino a los esclavos
negros. En esta última estancia, son presa de la humanidad
a la que ellos mismos no se “unen por no usar dinero”. Por
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32

�John Locke: El colonialismo y la esclavitud.
El problema de la propiedad ilimitada

el contrario, los esclavos en tiempos de Locke son una
mercancía indispensable para el funcionamiento económico
de las colonias inglesas.
b) Propiedad, esclavitud y capitalismo
C. B. Macpherson señala que la teoría expuesta por John
Locke justifica la apropiación de tierras y de dinero propias
del capitalismo.37 Cuando Locke trata de describir el
proceso de apropiación de la tierra por parte del individuo,
lo justifica mediante la impresión de la personalidad en los
objetos que el individuo ejerce mediante el trabajo, por
ello, sean los frutos la tierra la tierra misma, el individuo
puede poseerlos sin ningún impedimento. Pero dicha
apropiación está limitada, por lo que Locke traspasa el
derecho de apropiación ilimitada al dinero, pues éste no se
echa a perder.
Two Treatises of Government argumenta el valor del
trabajo de los seres humanos, pues mediante dicha actividad
los hombres imprimen su personalidad en los objetos de
la naturaleza y por ello pueden apropiarse de ellos. Pero
entonces, quedan los puntos de fuga, ¿qué pasa con el trabajo
mismo de los siervos, de los trabajadores ingleses y de los
esclavos? Una respuesta plausible es la de Macpherson,
quien señala que Locke supone en sus escritos económicos
que tanto los obreros como los sirvientes alienan su trabajo,
pues se ven obligados por las condiciones a vender su
trabajo en beneficio de los “Lords (Señores)”.
En realidad, un derecho de propiedad inferior a
esto le hubiera resultado inútil a Locke, pues la
libre alienación de la propiedad, incluyendo la del
propio trabajo, por compra y venta, es un elemento
esencial de la producción capitalista. Y la alienación
37

Macpherson, La teoría del individualismo, 206.

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�John Locke: El colonialismo y la esclavitud.
El problema de la propiedad ilimitada

del propio trabajo se distingue estrictamente de la
concesión de un poder arbitrario sobre la propia
vida en la distinción de Locke entre el esclavo y el
asalariado libre.38

Ante lo anterior, Tully señala que alienar el trabajo no
invade el derecho natural, puesto que para Locke no es justo
que un Señor propietario abuse de la necesidad de otro para
que se convierta en su vasallo.39 Pero la interpretación de
Tully no entiende bien la argumentación de Macpherson,
pues la alienación del trabajo no depende de una cuestión
moral o política, deviene de que en el trabajo alienado
existe una fetichización de la mercancía.
En este caso se aprecia el debate entre Tully y Macpherson,
en el cual el autor del Individualismo posesivo parece
empatarse más con la teoría de Marx porque se centra en
la operación propia del capitalismo como relación social
y como operación primaria de generación de valor. Pero
el punto consiste en mostrar que el proceso que describe
Locke en cuanto a la propiedad privada ilimitada conlleva
a la cosificación de los hombres. En este punto Macpherson
tiene razón. Sin embargo, lo profundo de la realidad de las
colonias es que los esclavos eran mercancías con las cuales
se podía comerciar y hay testimonio en la obra de Locke de
que él era consciente plenamente de este hecho.
Marx, en El capital, señala muy bien el proceso mediante
el cual un obrero deviene en esclavo y se convierte en
mercancía.40 Pero el punto aquí no es si el marxismo explica
o no el capitalismo en función de la esclavitud, sino que
al menos permite comprender cómo un hombre deviene
en sí mismo mercancía. El punto más fuerte es que con
38
39
40
181.

Macpherson, La teoría del individualismo, 217.
Tully, A Discourse on Property, 137.
Cf. Karl Marx, Das Kapital, Werke, tomo 23 (Berlin: Dietz, 1962),

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�John Locke: El colonialismo y la esclavitud.
El problema de la propiedad ilimitada

Wallerstein y Erick Williams se puede decir: el capitalismo
histórico que comenzó a formarse con la expansión del
libre comercio que dependió del trabajo esclavo.
Locke da muestra de que los esclavos no pertenecen
a la sociedad civil y no son considerados como sujetos
de derecho, pero que con el producto de su trabajo se
generaron mercancías que fueron vendidas y comerciadas
en el mercado mundial, a pesar de que ellos mismos eran
una mercancía, tanto así que Locke fue un inversionista
de compañías negreras. Además, una constante no
considerada en la medición de la aportación del valor y
riquezas del trabajo esclavo es que, fuera nativo americano
o africano, los esclavos se utilizaban para una gran variedad
de servicios, como servidumbre, damas de compañía,
mayorales, mucamas, mayordomos, caporales, amas de
llave, cocineros.
Esto quiere decir que los Esclavos no fueron
necesariamente vinculados con la producción de mercancías
comerciadas en Europa. En el valioso estudio de Eric
Williams Capitalismo y esclavitud las exportaciones a
Europa son la medida del valor generado del trabajo
esclavo, pero no muestra el valor de los servicios para los
cuales fueron empleados. Trabajos que sostuvieron a las
colonias de toda América.
La filosofía política de John Locke apela a una
humanidad que, además del pacto civil que preserva la
propiedad privada ilimitada y la posesión de las tierras, se
ha unido por el dinero, mientras que los esclavos por ser
una mercancía no acceden a la sociedad civil, son hombres
que están en “estado de naturaleza”. Es muy claro que el
dinero se usaba para el comercio trasatlántico y dentro de
los productos estaban los esclavos negros y amerindios. En
fin, la cuestión es que a partir de la obra de Locke es muy
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�John Locke: El colonialismo y la esclavitud.
El problema de la propiedad ilimitada

difícil llegar a una conclusión, pues se muestra la constante
contradicción tanto implícita como explícita.
Conclusiones
Hay dos vertientes que suelen mezclarse y confundirse con
la obra de John Locke en torno al núcleo: propiedad privada
ilimitada de la tierra y los esclavos como propiedad. El
contexto de John Locke, relanzado remarcado por su
misma obra, indica que sus postulados van a la zaga del
colonialismo británico, en especial de la colonia de Carolina.
Pero también en su obra se encuentra una discusión teórica
con los postulados del iusnaturalismo, en especial atención
a Robert Filmer, Hugo Grocio y Samuel Pufendorf, en
la cual se localizan elementos que estarían contra la
esclavitud, pero sólo en apariencia, pues en la misma obra
de Locke existen contradicciones que se desprenden de este
punto. No obstante, estas contradicciones no son pruebas
contundentes para decantarse por la postura de Locke sobre
la esclavitud de su contexto.
Lo que a menudo pasan por alto sus intérpretes y críticos
es que la categoría que sí va a la zaga de su tiempo y que anuda
tanto el colonialismo como la esclavitud es la categoría de
propiedad privada ilimitada. Así, en su argumentación en
Two treatises of Government, Locke sostiene que el dinero
es lo que permite acumular sin ofender a los demás y se
refiere de forma indirecta al nuevo comercio global que se
estaba gestando a través del dinero. De hecho, el dinero
se toma como una categoría que remite a los hombres a
pertenecer a la humanidad, mientras que su ausencia es lo
que le quita humanidad al hombre y lo remite a un “Estado
de Naturaleza”.

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El problema de la propiedad ilimitada

El problema con la obra de Locke es que no solo la
posesión de tierra es ilimitada, sino que su engranaje con
el dinero desemboca en la propiedad privada ilimitada. Es
en este punto donde interviene la figura del esclavo, porque
en otros textos de su misma obra, aunque de momentos
distintos de su escritura, Locke sostiene la idea de que los
esclavos eran tratados como mercancías, es decir, como
propiedades de quienes los compraban, y formaban parte de
los “productos” que se comerciaban en el mundo mediante
el dinero.
A veces se vuelve ineficiente la postura que sostiene
que Locke mismo jamás aceptó la esclavitud de los
hombres, aduciendo como prueba que trataba de refutar a
Filmer. El problema es que los esclavos como propiedades
no participaban de la sociedad civil, no podían acceder a
los derechos políticos. Entonces, lo que define el estatuto
político de los esclavos es el proceso de cosificación, es
decir, su estatus de mercancía.
Two Treatises of Government está claramente dirigido a
los que gobiernan la “tierra” en el momento específico que
vivió Locke, a los hombres industriosos y racionales que
se han unido a la humanidad mediante el uso del dinero y
los cuales pueden acceder a la propiedad privada ilimitada,
puesto que así lo dispuso Dios. Entonces, pareciera que la
filosofía política es universal hasta que se encuentra con
los esclavos negros y los nativos americanos. Además, la
filosofía política de Locke tampoco es “exclusivamente
filosófica”, porque su cuerpo teórico está suturado a los
problemas que plantea el nuevo y creciente mercado mundial
por los siguientes conceptos: propiedad privada ilimitada,
el uso del dinero como forma de unirse a la humanidad,
el colonialismo como forma de adquirir propiedad privada
sin “comprarla”, mediante el trabajo. Una de las sombras
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�John Locke: El colonialismo y la esclavitud.
El problema de la propiedad ilimitada

teóricas en cuanto a la creación de riqueza de Europa es el
trabajo esclavo, una dura y fuerte realidad en la historia de
la humanidad.
En este tenor es que si se sitúa la discusión en torno
a la obra de Locke de una forma que pretenda solo
explicar su filosofía política, se incurrirá en una pérdida
enorme de su objeto de estudio. El problema de Locke es
que, aunque declara que los tres ejes de su estudio Two
Treatises of Government son el poder político, el gobierno
y la discusión con Robert Filmer, él mismo remite al
siglo XVII, a su propio contexto mediante la frase “los
que gobiernan la tierra ahora”. Desde este punto se puede
decir que el problema de la propiedad privada ilimitada, el
colonialismo y la esclavitud, queda unido a la problemática
del iusnaturalismo y el nuevo mundo del mercado creciente.
Aunque la reflexión filosófica tienda hacia lo universal, no
puede despegarse de su contexto, dialéctica innegable en
los objetos de estudio que el mismo Locke plantea, entre
ellos la esclavitud y el colonialismo.

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Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-42

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�John Locke: El colonialismo y la esclavitud.
El problema de la propiedad ilimitada

Wolhouse, Roger. Locke: A biography. Nueva York:
Cambridge University Press, 2007.
Zack, Naomi, ed. The Oxford Handbook of Philosophy and
Race. New York: Oxford University Press, 2017.

Aitías. Revista de Estudios Filosóficos.
Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-42

42

�La transformación empresarial
de la universidad

LA TRANSFORMACIÓN EMPRESARIAL DE
LA UNIVERSIDAD

THE CORPORATIONAL TRANSFORMATION
OF THE UNIVERSITY

Aureliano Ortega Esquivel1
Resumen: En este artículo se critica la justificación que permea
en los discursos de las instituciones de educación superior, lo cual
se hace a partir de los sofismas supuestos que se han normalizado
en las reformas educativas en México desde mediados del siglo
XX, al grado de considerarse “naturales”. Dichos puntos de
partida se efectúan dentro del contexto de un mundo globalizante
con tendencias capitalistas, subordinando la educación superior al
mercado eficientista a través de los organismos internacionales y
las potencias económicas. Estos soportes del modelo hegemónico
son: 1) La reforma universitaria para abandonar su tradición
y asemejarse a las empresas; 2) La imposición estructural del
trabajo “integral” de los profesores alargando su jornada; 3)
El interés capitalista escondido en la noción tan aceptada de
globalización; 4) La escasez de recursos para la educación por
priorizar las empresas; y 5) La identificación entre eficiencia,
verdad y justicia, tomada del éxito empresarial. Esto hace a la
educación universitaria incompatible con el capitalismo.
∗
1
Doctor en Filosofía por la UNAM, profesor-investigador en la Universidad de Guanajuato y miembro del Sistema Nacional de Investigadores.
Sus líneas de investigación son Filosofía de la historia mexicana y Marxismo
crítico. Entre sus últimas publicaciones destacan Filosofía mexicana (Universidad de Guanajuato, 2019), Ensayos sobre marxismo crítico en México;
Revueltas, Sánchez Vázquez, Echeverría, UNAM/Ítaca 2019. Actualmente se
desempeña como vicepresidente de la Asociación Filosófica de México A. C.

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Año 1, N° 1, pp. Enero-Junio 2021, pp. 1-21

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�La transformación empresarial
de la universidad

Palabras clave: educación, universidad, reformas educativas,
méxico, capitalismo.
Abstract: In this paper we criticize the justification that
permeates in the speeches from higher education institutions,
which is done though the supposed sophisms that have been
normalized in Mexico’s education reforms since mid-twentieth
century, to the degree of being considered as “natural”. Said
starting points are realized inside the context of a globalizing
world with capitalist tendencies, subjecting higher education to
the efficiency driven market through international organisms and
the economic powers. These supports for the hegemonic model
are: 1) The college reform to abandon their traditions in order
to resemble a business model; 2) The structural imposition of
“integral” work on teachers, expanding their working hours; 3)
The capitalist concern hidden in the widely accepted notion of
globalization; 4) The shortage of resources for education caused
by the prioritization of enterprises; and 5) The merging between
the concepts of efficiency, truth and justice, a notion taken from
the success of corporations. All of this makes college education
incompatible with capitalism.
Keywords: education, college, education reforms, mexico,
capitalism.

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Año 1, N° 1, pp. Enero-Junio 2021, pp. 1-21

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�La transformación empresarial
de la universidad

Introducción

CUALQUIER

que enfrentan
las universidades públicas de nuestro país supone la
formulación de un cuestionario que aborde, en principio,
su concepto, su constitución, su estructura, sus tipos, sus
niveles y acaso su trayectoria y su prestigio, tanto como las
funciones y objetivos que realmente desempeñan al interior
del sistema educativo nacional; en un segundo momento,
el cuestionario debería abordar su justificación estratégica
como instituciones de educación superior e investigación y
un balance pormenorizado de su rendimiento o del impacto
real que su funcionamiento ha producido en el desarrollo y
mejoramiento general de la vida de nuestro país.
EXAMEN DE LOS PROBLEMAS

A la vista de los resultados de tales exámenes podría
generarse una valoración y un juicio crítico, positivo o
negativo si es el caso, sobre la conveniencia de cambiar
cualquiera de sus procedimientos o, dado el caso,
transformar el conjunto de la universidad. Ese sería, en
principio, el método correcto cuando se trata de juzgar,
evaluar y sobre todo mejorar el funcionamiento de una
instancia académica que ha sido pensada para ser parte de
la solución de los grandes problemas nacionales.
Si revisamos la literatura existente hasta el día de hoy en
torno a la universidad pública en México esa es justamente
la forma en la que los investigadores organizan sus análisis,
construyen su argumentación y emiten su juicio valorativo,
cuyos resultados ocasionalmente se recuperan y aplican
a través de una propuesta de “reforma educativa”, un
“programa de mejoras” o de pequeños ajustes correctivos;
siempre en la perspectiva de que tanto la existencia de las
universidades como de su evaluación constante se inscriben
espontáneamente en esa idea general: la “mejora” de la
educación superior en México.
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Año 1, N° 1, pp. Enero-Junio 2021, pp. 1-21

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�La transformación empresarial
de la universidad

En el curso de la segunda mitad del siglo XX, la teoría
y la práctica de las reformas educativas se inscribió
desde el primer momento en el marco de un presunto
proyecto, amplio y diverso, de desarrollo nacional, por
lo que igualmente se concibió aquel mejoramiento como
respuesta a un conjunto de problemas que en el curso de los
años ochenta y noventa del siglo pasado habría provocado
el crecimiento desmedido de la matrícula universitaria en
México, sus desalentadores estándares de rendimiento y
titulación de sus egresados, así como el deficiente nivel
formativo del profesorado nacional.
En particular, tal y como lo referían los documentos
básicos en los que se apoyaban las “reformas estructurales”
en el ámbito de la educación, se requería definir el perfil y
el entorno del trabajo deseable del sistema de la educación
superior pública en México; asimismo, se pretendía sentar
las bases para efectuar la transformación requerida y, con
ello, mejorar la calidad de la educación superior que se
impartía en nuestro país.
A ello habría que sumar la necesidad de facilitar la
transformación de la universidad pública en el sentido
de una urgente modernización, dejando atrás el modelo
tradicional —asentando en un sistema de facultades
relativamente independientes y gobernado a través de
estructuras, un tanto verticales y autoritarias—, para
adoptar un modelo departamental o matricial construido en
torno a divisiones, departamentos y gobernados a través de
cuerpos colegiados con una amplia participación activa del
profesorado, lo que implicaba en la mayoría de los casos
una reorganización académico-administrativa integral; tal
como ha venido sucediendo desde mediados de los años
noventa hasta nuestros días.
Y bien, si esto es o parece normal es posible que
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�La transformación empresarial
de la universidad

pensemos que también es natural que así suceda. Es
decir, si convertimos en sinónimos lo normal y lo natural
pensamos, de la mano del realismo ingenuo, que así son las
cosas. Es más, que así deben de ser las cosas dado que, a
primera vista, todo lo que puede legítimamente llamarnos
la atención respecto a las universidades se configura y
resuelve, porque así debe de ser en su propio espacio, que
no es otro que el educativo, y que ya así definido el campo
problemático nuestras preocupaciones únicamente deben
dirigirse hacia la realización de las propuestas más eficaces
para transformar el trabajo universitario en un factor de
progreso y no en su opuesto.
Por lo tanto, concluimos razonablemente, todo lo que
se ha hecho a ese respecto de treinta años a la fecha no
es sino en el sentido del mejoramiento de la educación
pública en México y de su modernización (y que ambos
aspectos, mejoramiento y modernización, responden a un
movimiento evolutivo natural).
Partiendo en ello, cuando se trata de buscar una justificación
un poco más concreta respecto a las necesidades naturales
de mejoramiento, se acude a un repertorio de enunciados
que parecerían no tener, a su vez, más justificación que la
de ser dichos: por ejemplo, el ingente mejoramiento al
que se alude, responde al hecho (entendido como tal desde
un punto de vista igualmente natural o realista ingenuo)
de que la educación pública en México debe enfrentarse a
los “desafíos” que le plantean los nuevos contenidos de la
realidad; de que éstos se derivan de nuestra pertenencia a
un mundo único y para todos; pero siempre cambiante, en
evolución continua, en el que las naciones contemporáneas
ya transitan aceleradamente y cuya meta es la globalización
integral; esto es: la reconstitución del Paraíso Terrenal en
formato mercantil, informático y comunicacional; lo que se
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�La transformación empresarial
de la universidad

resume bajo la inminente instauración de la figura, en rigor
absurda, de la llamada sociedad del conocimiento, ámbito
francamente utópico o propio de la ciencia ficción.
Concédase: se trata, por parte de los investigadores del
fenómeno, de un esfuerzo por contextualizar y, a través
de ello, justificar, como respuesta inteligente y racional
a las demandas, los retos, los desafíos que impone ese
contexto, las urgentes “transformaciones estructurales”
que deberán transformar venturosamente —y de hecho
ya afectan, aunque no venturosamente— la educación
superior en México; conservando como objetivo último la
transformación/mejoramiento de la totalidad del espacio
académico nacional.
Todo ello fundado en la presunta certeza, jamás probada,
de que se trata de una situación de normalidad/naturalidad,
pero, en nuestro caso, referida en principio no al sistema
educativo considerado en sí mismo, sino igualmente al
contexto: como si la globalización, la competencia entre
países o la mercantilización, fueran efectos naturales de un
“desarrollo general de la humanidad” tan espontáneo como
ciego y que la educación, en consecuencia, tuviera que ser
sometida inexorablemente a él, o a lo que algunos cuantos
tecnócratas entienden por todo ello.
En las líneas que siguen, trataremos de mostrar que al
interior de los procesos por lo que atraviesa la transformación
de la universidad mexicana, la normalidad y la naturalidad
con las que aquellas transformaciones se asumen y conduce
son una falacia; y aún más: constituyen un verdadero
obstáculo para siquiera percibir los problemas verdaderos.
En segundo término, trataremos de establecer algunos
señalamientos críticos sobre los que es posible construir una
alternativa comprensiva y transformadora a las políticas y
prácticas que, derivadas del punto de vista de la normalidad/
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�La transformación empresarial
de la universidad

naturalidad, están destruyendo sistemáticamente las bases
de la universidad mexicana y de una educación superior
verdaderamente racional, inteligente y emancipadora.
Sofismas
Lo primero que tendríamos que abordar es del hecho de
que las estrategias, políticas, objetivos y metas a través de
las cuales se proyecta, organiza y lleva a cabo el trabajo
general de las universidades no tiene nada de espontaneo o
natural. Este trabajo es él mismo objeto de una planeación
más general, la planeación propia del Sistema Educativo
Nacional (SEN) que, a su vez, es efecto de otro proceso de
planeación estratégica aún más amplio: el Plan Nacional
de Desarrollo (PND). Esto supone que dicho PND es él
mismo efecto de un trabajo de planeación que incluye la
formulación de estrategias, políticas, objetivos y metas
aún más generales; establecidas, supuestamente, de cara al
desarrollo nacional.2

2
Los nombres, y por lo tanto las siglas con las que podemos referirnos
a estos instrumentos de planeación estratégica pueden cambiar, y de hecho han
cambiado, en el curso de los últimos períodos presidenciales de nuestro país.
Sin embargo, independientemente del nombre, el espíritu y el objetivo son los
mismos; contar con un elenco completo de instrumentos de planeación estratégica capaces de definir, normar y conducir racionalmente el conjunto de procesos económicos, sociales, educativos y culturales que dotan con un sentido
específico las incontables acciones de gobierno en las que se concretan y cobra
realidad los aspectos determinantes de la vida nacional. “El Plan Nacional de
Desarrollo es, primero, un documento de trabajo que rige la programación y
presupuestación de toda la Administración Pública Federal. De acuerdo con la
Ley de Planeación, todos los Programas Sectoriales, Especiales, Institucionales y Regionales que definen las acciones del gobierno, deberán elaborarse en
congruencia con el Plan.” “Sistema Nacional de Planeación Democrática de
México,” Observatorio Regional de Planificación para el Desarrollo de América Latina y el Caribe, consultado octubre 30, 2020, https://observatorioplanificacion.cepal.org/es/sistemas-planificacion/sistema-nacional-de-planeacion-democratica-de-mexico

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�La transformación empresarial
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Sin embargo, para nadie es un secreto que en nuestro país
(y en casi todos) dicho PND se elabora, desde 1976, bajo la
vigilancia y la asesoría de organismos internacionales como
el Banco Mundial (BM), el Fondo Monetario Internacional
(FMI), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la
Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE)
y otras instancias entre las que no podemos dejar de señalar
el Departamento de Estado norteamericano. De modo que
es justo que los Planes “nacionales” de desarrollo merezcan
las comillas, por ser éstos efecto de intereses que no son, en
sentido estricto, nacionales.
El motivo de que esto sea así y no de otra manera
parece simple: México es un país deudor; casi la totalidad
de su economía está sostenida por préstamos de la banca
internacional, la que, preocupada por la poca seriedad de
sus clientes, prefiere de plano intervenir sus economías
domésticas antes de poner en riesgo su cartera de pagos.
Esto es plenamente racional, pero no tiene nada de natural.
Es, si se quiere, efecto de una serie de intereses, intenciones
y decisiones masivamente desafortunadas para el país,
aunque “justas, necesarias e inevitables” para quienes las
imponen: es decir, el sistema financiero internacional y
quienes representan sus intereses al interior de México.
En todo caso, tendríamos que aceptar que aquí, todo lo
que tiene que ver con la planeación estratégica, incluida
la educación, es efecto de nuestra condición de país
dependiente, además de deudor y, que por tanto, dicha
planeación estratégica se resuelve en torno a las garantías
de pago que, en conjunto, el país es capaz de ofrecer a sus
acreedores. Esto acarrea como consecuencia aparentemente
necesaria, aunque nunca natural, que en todas y cada una
de las instancias en las que se planifica y lleva a cabo, toda
acción propia de la vida nacional adquiera espontáneamente
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�La transformación empresarial
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el doble perfil parasitario de la ecuación deuda/pago, y
que se someta a las supuestas virtudes de la eficiencia,
la pertinencia y la rendición de cuentas; al fin y al cabo,
adjetivos que deben caracterizar a la totalidad de nuestras
prácticas y como garantía de que tarde o temprano se va
a pagar o, en el caso del SEN, no se van a derrochar los
escasos recursos públicos destinados a la educación, pues
estos que serán utilizados racionalmente y, siempre, en el
sentido de la “mejoría”.
Ante la imposibilidad de profundizar aquí el análisis en
esta misma vía, tendríamos que señalar que, planteadas las
cosas desde esta perspectiva, el pretendido mejoramiento
que las sucesivas versiones del SEN han repetido como
mantra no es un fin en sí mismo, en tanto responde a una
forma específica de planeación estratégica en donde la
importante no es ni la educación ni el mejoramiento de
la calidad de vida de las personas, sino “gastar menos”;3
o si se quiere, ahorrar recursos económicos que “el país”
necesita para pagar su deuda.4
3
Basta con ver y comparar la proporción del PIB que se utiliza año
con año para “servicio de la deuda” con lo que se destina a educación superior
para dejar en claro qué es lo importante para quienes planifican el “desarrollo
nacional”. De acuerdo con las cifras disponibles al día de hoy, se “gasta” en
educación entre el 4.9 y 6.5 del PIB. “Gasto público en educación, total (%
del PIB),” IndexMundi, consultado octubre 29, 2020, https://www.indexmundi.
com/es/datos/indicadores/SE.XPD.TOTL.GD.ZS; Compárese esto con el costo
del pago de la deuda, que asciende este año al 25% del PIB; ver Carlos Vázquez
Vidal, “El costo financiero de la deuda en México,” CIEP, agosto 11, 2020,
ciep.mx/az4L.
4
Podría pensarse que el cambio de gobierno que tuvo lugar en diciembre de 2018 y el perfil político de “izquierda” de sus representantes, podía haber por lo menos matizado esta primera pero definitiva impronta, misma
que gravita negativamente sobre la educación superior en México, pero no ha
sido necesariamente así; nuestro país sigue pagando religiosamente una deuda externa e interna que alcanza ya los trece billones de pesos. “Comunicado
No. 094, Finanzas públicas y deuda pública a octubre de 2020,” Secretaría de
Hacienda y Crédito Público, noviembre 30, 2020. Disponible en: https://www.
secciones.hacienda.gob.mx/work/models/estadisticas_oportunas/comunicados/ultimo_boletin.pdf.

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�La transformación empresarial
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El segundo momento de nuestra crítica tiene que ver
con la supuesta naturalidad del fenómeno anterior. En su
formulación espontánea o realista ingenua el argumento
apunta a la existencia, per se, de países ricos y países pobres,
estados exitosos y estados fallidos, como si la historia no nos
enseñara que lo rico y exitoso, y en consecuencia lo pobre
y fallido, se explica en función de la violenta construcción
del mercado mundial, de la conquista, colonización y
explotación sistemática de unas naciones por otras y de
la implantación de un sistema-mundo capitalista guiado
exclusivamente por la ganancia y la necesidad de valorizar
el capital.
En esta formulación parece quedar claro que los países
exitosos lo han sido a costa de los fallidos, y no de sus
virtudes, sus libertades, su democracia o todo lo que quieran
imponer como modelo —precisamente impracticable (como
lo ilustra México) por el hecho de estar subordinado a
aquellos en todos y cada uno de los aspectos importantes—.
Pero lo más destacable de esto no es el proceso histórico en
sí, sino el hecho de que dicho modelo, hoy, atraviesa por
una profunda crisis estructural. Pero la crisis no es actual,
no estalló en 2008 como nos quieren hacer creer; la crisis
estructural del sistema-mundo capitalista se desencadenó
hacia la mitad de los años setenta del siglo pasado, así que
cuenta ahora con unos cincuenta años de historia.5
Esto que tampoco es un hecho natural —porque obedece
a la dinámica histórico-concreta del desarrollo capitalista y
a las luchas de clases que ese desarrollo desencadena a nivel
mundial— abre el horizonte en el que podemos destacar
un tercer elemento para nuestra crítica: la posibilidad
5
Ver, “Nueva fase de la crisis mundial. Del salvataje bancario a la
bancarrota fiscal”, Kaos en la Red, publicado agosto 27, 2010, https://kaosenlared.net/nueva-fase-de-la-crisis-capitalista-del-salvataje-bancario-a-la-bancarrota-fiscal/.

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de entender el motivo, el sentido y los desenlaces de los
supuestos retos, desafíos y transformaciones del mundo
contemporáneo (y por lo mismo los que “desafían” a la
educación contemporánea) como respuestas a la dinámica
concreta de la crisis capitalista y de las luchas de clases
que provoca; en particular las luchas que se verifican en
torno a los dos factores esenciales del sistema capitalista
contemporáneo: el capital, representado principalmente
por el sistema financiero mundial y las grandes compañías
transnacionales, y el trabajo asalariado, representado por
el conjunto de individuos y colectividades que venden su
fuerza de trabajo y que por ello obtienen una remuneración
o un salario.
Para decirlo de otra forma: no es posible entender qué
está pasando (cuando ese pasar se experimenta como
crisis social-institucional, crisis moral y empobrecimiento
general) si no establecemos una articulación inteligente entre
la crisis del sistema capitalista y las “reformas estructurales”
con las que desde hace años se han tratado de resolver o de
minimizar sus consecuencias; si no entendemos, por fin,
que tales reformas, incluida la educativa, representan una
forma sublimada, pero representativa, de la lucha de clases.
En el horizonte social-institucional, la ofensiva que
el capitalismo emplaza como respuesta tanto a su crisis
estructural como a las luchas de clases que la resisten,
se ilustra con las llamadas “reformas estructurales”.6 En
el espacio educativo dicha ilustración corresponde a las
diversas “revoluciones educativas” que se suceden en el
curso de los últimos cincuenta años y que recientemente
han cobrado cuerpo en monstruos como la Iniciativa Tuning
6
Esta expresión, repetida hasta el cansancio, no es sino el eufemismo
con el que se quiere sintetizar, y disfrazar, el hecho de que la vida integral de
las naciones (económica, laboral, educativa, etc.), ya de suyo en situación de
precariedad y crisis permanente, debe orientarse hacia no otra finalidad que la
valorización del capital.

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�La transformación empresarial
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y el Plan Bolonia, para Europa, y la callada, pero efectiva
“reforma perpetua” que desde la Secretaría de Educación
Pública y el CONACYT ha convertido paulatinamente a
las universidades mexicanas en apéndices de los intereses
empresariales o en grotescos híbridos a los que ya en los
años setenta del siglo pasado se les llamaba la “universidad
fábrica”, es decir, la completa fusión universidad-empresa.7
El giro de los objetivos y prioridades educativas nacionales
hacia la construcción de un sistema universitario de corte
empresarial eficientista, ahorrativo e internacionalizado
(globalizado, como la economía), y la adopción de
prácticas institucionales sometidas a evaluación integral y
a la acreditación permanente y rigurosa de sus programas
académicos, han propiciado la febril búsqueda, acrítica y
mecánica, de una serie de indicadores y un modelo general
de planeación y evaluación del trabajo académico centrados
básicamente en el rendimiento o los resultados, cuyo
verdadero sentido se agota en lo cuantitativo: número de
publicaciones, de intervenciones en congresos y coloquios,
de tesis dirigidas, de proyectos de investigación; a cuánto
asciende su financiamiento, con cuántas instituciones y
programas mantienen ligas e intercambio, cuántos aspirantes
ingresan a un programa, cuántos egresan, obtienen el grado
y en qué tiempo; con cuántos libros y revistas cuentan sus
7
La nómina de autores y obras que se ha hecho cargo de desmontar
críticamente las falacias de la “reconversión neoliberal” de la universidad y en
general del sistema educativo es a estas alturas sumamente abundante. Para
no abultar excesivamente esta nota se pueden consignar, para el caso de México, los trabajos de Hugo Aboites, Viento del Norte: TLC y privatización de
la Educación Superior en México (México: Plaza y Valdés, 1997); El dilema,
la universidad mexicana al comienzo de siglo (México: UAM, 2001), y La
medida de una nación: los primeros años de la evaluación en México: historia
de poder y resistencia (México: Ítaca, 2011). Para Latinoamérica lo aportado
por la CLACSO y, en específico, por Pablo Gentili et al, comps., Políticas de
privatización, espacio público y educación en América Latina (Rosario: Homo
Sapiens, 2009); finalmente, para el caso europeo, Carlos Fernández Liria y Clara Serrano García, El Plan Bolonia (Madrid: Los Libros de la Catarata, 2009).

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�La transformación empresarial
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bibliotecas, con cuántas computadoras, mesa-bancos, etc.
Se trata, como puede verse, de sumar, de “hacer
cuentas” para saber si lo que hace una institución es bueno
simplemente porque es mucho; porque la calidad y la
excelencia parecerían ser únicamente “buenos números”,
dejando al margen la originalidad, la independencia de
criterio o la creatividad verdaderamente subversiva, debido
a que los indicadores y estándares de evaluación no están
diseñados para medir cosas como la sensibilidad creativa,
la incidencia cultural y, mucho menos, la crítica social.
Por supuesto, una legión de tecnócratas podría demostrar
—ya situados en el horizonte de la planeación estratégica
y aceptado el sofisma de que lo eficaz es verdadero/ lo
verdadero es justo/ y lo eficaz es justo—8 que gracias a
la magia de los números no sólo es posible transformar
cantidad en calidad, sino absolutamente necesario, cuando
con números y sólo con números medimos —siempre en la
perspectiva de la ecuación costo-beneficio— el éxito o el
fracaso de una institución educativa que así, sólo responde
al imperativo empresarial de la eficiencia, la pertinencia
y la rendición de cuentas a través de una administración
rigurosa y una fiscalización represiva y perversa.
Es posible que a la mayoría de los universitarios esto les
parezca normal, hasta cierto punto necesario; sobre todo si
no han abandonado el plano de la normalidad/naturalidad
en el que habitualmente se abordan estas cosas.
En un tiempo en el que los recursos siempre son pocos y las
expectativas de crecimiento muchas, lo que se hace se debe
hacer con poco, y utilizando ese poco de la mejor manera.
Igualmente, hay que dejar atrás la cultura de la simulación
y el engaño académico y probar, con hechos y evidencias,
8
Jacques Le Mouël, Crítica de la eficacia. Ética, verdad y utopía de
un mito contemporáneo, trad. Irene Agoff (Buenos Aires: Paidós, 1992), 15.

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�La transformación empresarial
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que se trabaja duro para cumplir los compromisos con
eficacia y prontitud, mantener estándares de producción por
encima del promedio y obtener márgenes de producción
académica abundantes y competitivos. Entramos a la era
de la competencia y la mercantilización de todas las cosas
y la universidad, siendo parte de la sociedad, no puede
permanecer como una isla al margen de lo que sucede en
el resto del mundo; y ésta es ya una gran empresa o, como
decía Marx, un inmenso arsenal de mercancías.
Sin embargo, como en el caso del traje nuevo del
emperador, simplemente hace falta que se quiera ver que
todo el edificio argumentativo sobre el que se sostiene y
prueba esa necesidad de transformación empresarial de la
universidad descansa en un amplio repertorio de sofismas:9
Primer sofisma: La decadencia de la universidad
tradicional y su incapacidad para renovarse a sí
misma Este sofisma se apoya en el supuesto de que
la universidad, con más de mil años de historia,
es una institución en sí misma obsoleta, en cuanto
sus modos de ser y hacer no pueden responder
con la celeridad y la eficacia deseables frente a los
retos de la contemporaneidad, cosa que sí hace,
por ejemplo, la empresa capitalista, que sirve de
modelo para la reforma universitaria; aunque esa
supuesta incapacidad también se apoya en otro
supuesto: que la universidad debe estar al servicio
de “la sociedad”, cosa que tampoco puede hacer
por sí misma sino exclusivamente a través de
planes “transnacionales” tendientes a la formación
de espacios educativos cada vez más globalizados,
para los que se requieren políticas dictadas por
organismos igualmente globalizados; léase OCDE,
FMI, BM.

9
Sofisma: argumento o proposición manifiestamente falsa que se pretende hacer pasar por verdadera.

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�La transformación empresarial
de la universidad

Segundo sofisma. La leyenda de los “apuntes
amarillos”. Como un capítulo importante de las
justificaciones de las reformas se incluye el sofisma de
“los apuntes amarillos” de los profesores —quienes
no se actualizan, siempre repiten lo mismo, no
participan en procesos de formación permanente—
lo que impone la necesidad estructural de que su
trabajo sea integral: docente, investigador, gestor,
administrador, evaluado y evaluador permanente:
lo que de acuerdo con los clásicos de la economía
no es sino otra forma de precarización del trabajo
académico y de extracción de plusvalía absoluta
obtenida mediante el alargamiento artificial de su
jornada laboral.10
Tercer sofisma: La positividad per se del “cambio”
y la “globalización” y la necesidad de inscribirse
y ser “parte” de ellos. Idea moderna pervertida
por el capitalismo, el cambio, la innovación y la
internacionalización no son sino las metáforas con
las que quiere esconderse el interés capitalista;
su necesidad estructural de cambiar, de innovar y
rendirse a la esencial vocación internacional de sus
procesos acumulativos: el capital no tiene patria.
Lo que tiene inevitablemente como consecuencia
hacer pedazos la supuesta autonomía universitaria
y todo lo que de nacional y vocación nacionalista
podía conservar la educación superior.
Cuarto sofisma: La escasez de recursos. Lo
sofístico del tercer argumento, la escasez de
recursos, se evidencia en una simple comparación
numérica: en México, se dice, es preciso alcanzar
la meta de asignar anualmente a la educación
alrededor de 8% del PIB y su correlato en “gasto
10
Ver, Fernández Liria y Serrano García, El Plan Bolonia. En la actualidad, y dadas las condiciones de trabajo impuestas por el confinamiento
generalizado que provoca la pandemia cuyo origen se atribuye al COVID-19,
esta precarización y este alargamiento artificial de la jornada de trabo se han
hecho extremos. Ver, Mirna Salazar, “La precarización laboral en educación
media superior: Un acercamiento,” La Izquierda Diario, abril 29, 2020, https://
www.izquierdadiario.es/La-precarizacion-laboral-en-media-superior-Un-acercamiento.

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�La transformación empresarial
de la universidad

programable”, lo que, si fuera cierto, de todas
formas tendría que desagregarse para obtener lo que
de ese monto efectivamente recibirá la educación
superior: 1.3%;11 pero lo que no se dice, por lo
menos en el mismo plano, es que entre la deuda
externa e interna del gobierno y los empresarios y
cosas tan aberrantes como el IPAB, ya se erogan
anualmente ¡más del 25% del PIB y de los recursos
nacionales! La conclusión es obvia: se trata de una
escasez artificial y simulada de recursos, de un
verdadero engaño con el que se pretende ocultar
el hecho de que, en el orden de sus prioridades, el
estado mexicano coloca antes a los empresarios y
banqueros desfalcadores y corruptos que al sistema
educativo en su conjunto.12
Quinto sofisma: La identificación acrítica de los
pares eficiencia es igual a verdad, verdad a justicia y
eficiencia a justicia.13 Es una identificación acrítica
de lo empresarial con lo “bueno por sí mismo” y
su fundamentación en los pares. Parecería tener
bases más sólidas, pero no es así. Se ha probado
que la relación eficacia=verdad (y sus correlatos
verdad=justicia y eficacia=justicia) descansa sobre
la universalización forzada de un principio propio y
exclusivo de la empresa capitalista contemporánea,
en donde el fin, que no es otro que la ganancia y la
acumulación de valores económicos, se sobrepone
y justifica (hace supuestamente verdaderos y justos)
todos los medios eficaces para obtenerla; sea cual
sea la naturaleza de esos medios utilizados para ello,
si la empresa es exitosa, es decir, obtiene utilidades
o ganancias, se trata de medios pertinentes,
verdaderos y, sobre todo, justos.

11
En realidad se gasta el 3.7 (Cuba 13%), pero ese gasto tiene que dividirse en los subsistemas básico, medio superior y superior, y de eso le toda al
nivel superior: el 1.3% Thamara Martínez Vargas, “Gasto educativo en el PPEF
2020. Impacto de la Reforma Educativa de 2019,” CIEP, octubre 7, 2019, ciep.
mx/sTj0.
12
Ver, notas 3 y 4 de este mismo trabajo.
13
Le Mouël, Crítica de la eficacia, 15.

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Año 1, N° 1, pp. Enero-Junio 2021, pp. 1-21

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�La transformación empresarial
de la universidad

Conclusión
Ese, y ningún otro, es en conjunto el fundamento
“filosófico” del modelo que se ha venido fomentando al
interior de las universidades mexicanas, en cuanto el fin de
la educación universitaria parece identificarse únicamente
con la generación de mano de obra barata, la producción
de objetos útiles, del ahorro de recursos y la rendición de
cuentas —al margen de la retórica con la que se habla de
ella en los discursos oficiales, los que se construyen a partir
de rimbombantes enunciaciones sobre la Misión, la Visión,
la Filosofía, los Valores y otras tantas flatus vocis con las
que se sustituye una verdadera argumentación sobre la
mejor manera de realizar la tarea educativa.
El problema es que para implantar esos principios
sofísticos en el seno de la educación superior no sólo se
debe entender ésta en términos de empresa, sino proceder al
desmantelamiento de sus formas, prácticas tradicionales y al
bloqueo o sabotaje de formas alternativas de funcionamiento.
Sin embargo, para los burócratas que planifican y evalúan la
educación superior su modelo constituye un dogma: la meta es
la Excelencia (otra flatus vocis); el premio, recursos generosos
y abundantes (algo que debería garantizarse sin restricción
alguna dada la naturaleza y la supuesta importancia de la
educación universitaria en las sociedades contemporáneas; si
no se tuviera que pagar la deuda de otros); lo que conlleva a
concebir a directivos y docentes universitarios como gerentes
u obreros, a sus espacios habituales de trabajo (¿académico?)
como líneas de producción y de ensamblaje, a sus alumnos
como clientes o insumos y a sus egresados como productos;
como objetos prácticos cuyo valor agregado (el saber o las
habilidades adquiridas, es decir, sus competencias) los colocan
en el mercado laboral como mercancías con más o menos
calidad (lo que quiere decir más o menos precio).
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�La transformación empresarial
de la universidad

Sin embargo, las ventajas que ofrece este modelo
no benefician a la educación misma, sus contenidos o lo
que debería ser su verdadero aporte a la solución de los
problemas de la sociedad contemporánea (de toda la
sociedad y no solamente de los empresarios).
Por el contrario, dicho modelo solamente procura
afianzar y garantizar el control central y fiscalizador del
Estado y la iniciativa privada sobre el conjunto del sistema
universitario a través de onerosos aparatos burocráticos para
la asignación selectiva de recursos y la evaluación constante
y unilateral de los procesos educativos, ya que de esa manera
el estado nacional, y sus socios de siempre, conservan para
sí mismos la posibilidad de planificar, organizar, financiar
y “dar por buenos” programas educativos que a la postre
solamente convienen a los intereses de un reducido número
de grupos: los altos burócratas gubernamentales, las
camarillas dirigentes al interior de las universidades y las
cúpulas empresariales a quienes los primeros representan;
un grupo social privilegiado, minoritario, voraz y siempre
insatisfecho cuya visión del mundo, intereses y valores
son presentados por el nuevo discurso educativo como
los “mejores”, con la exclusión abierta y estratégica de
la diversidad y la riqueza que aportarían otros actores
sociales, con otros puntos de vista y otros intereses sociales
y culturales, quizá más flexibles, más abiertos, más justos e
incluyentes, más respetuosos de la naturaleza, la historia y
los valores colectivos.
Lo que hace absolutamente inexistente la supuesta
autonomía universitaria y nos lleva a su vez a las
preguntas: ¿El modelo empresarial es bueno por sí
mismo? ¿Es realmente lo que la universidad y la sociedad
contemporáneas necesitan? O es lo que necesitan los grandes
monopolios y empresarios para —considerando también a
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�La transformación empresarial
de la universidad

la universidad a su servicio— garantizar su dominio social.
Para decirlo de otra forma, cuando los intereses de clase
de los grupos económicamente dominantes se traducen en
trasformaciones estructurales en la esfera de la educación
no es con el fin de mejorar nada, sino de garantizar una
cuota aceptable de ganancias económicas y transformar el
espacio educativo en una nueva oportunidad para aumentar
esas ganancias.
Finalmente preguntemos ¿qué tanto de la forma-empresa
es verdaderamente compatible con los objetivos históricos
de la educación universitaria, tradicionalmente asociados
al Humanismo, al conocimiento y a la conservación de la
verdad, la justicia, la ética, la belleza y la no violencia?
Hace poco algún funcionario del gobierno de los Estados
Unidos dijo, con una franqueza que raya en el cinismo:
“la democracia es cada vez más incompatible con el
capitalismo”. Creo que lo mismo podríamos decir de
la educación humanista y de la universidad: ambos son
esencialmente incompatibles con el capitalismo. Bajo esta
nueva luz, la lección que podemos recoger de todo lo aquí
dicho es que las cosas son muy distintas a las que bajo una
mirada naturalista o realista ingenua solamente parecen.
De modo que el famoso mejoramiento que promete la
transformación empresarial de la universidad resulta por
lo menos sospechoso, cuando no masivamente falso o
descaradamente cínico.

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�La transformación empresarial
de la universidad

Bibliografía
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años de la evaluación en México: Historia de poder y
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Le Mouël, Jacques. Crítica de la eficacia. Ética, verdad y
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Agoff. Buenos Aires: Paidós, 1992.

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�La transformación empresarial
de la universidad

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�Sobre la responsabilidad filosófica.
Conocimiento y Ethos

SOBRE LA RESPONSABILIDAD FILOSÓFICA.
CONOCIMIENTO Y ETHOS
ON PHILOSOPHICAL RESPONSIBILITY.
KNOWLEDGE AND ETHOS
María Esperanza Rodríguez Zaragoza1

Resumen: El ejercicio de la profesión filosófica conlleva
una responsabilidad cuyo fin último puede traducirse en la
procuración del bien común. El amante de la Sabiduría se
compromete a ejercer su profesión a partir de la integración
de la razón y el corazón por medio del amor. Replantearse el
ejercicio de la profesión de la Filosofía para responder a las
necesidades que este contexto extraordinario demanda, es un
acto de responsabilidad hacia uno mismo y hacia los demás.

Palabras clave: responsabilidad, ethos, conocimiento, filosofía,
amor.

∗
1
Doctora en Filosofía por la UNAM. Estudió Filosofía en la FES
Acatlán; posteriormente hizo su posgrado en la FFyL y el IIF; sus áreas de
interés en el estudio son la Lógica, la Filosofía del Lenguaje, la Epistemología,
la Metafísica y la Teología. Ha sido profesora de las Licenciaturas en Filosofía,
Pedagogía y Mac en la FES Acatlán; también ha impartido clases en el Agustiniano Instituto Filosófico-Teológico.

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�Sobre la responsabilidad filosófica.
Conocimiento y Ethos

Abstract: The exercise of the philosophical profession entails
a responsibility with an ultimate goal that can be translated as
the concern for the common good. Those who love wisdom are
committed to practice their profession using the integration of
reason and heart trough love. To reassess the practice of the
Philosophical Profession in order to answer to the necessities
that this extraordinary context demands is an act of responsibility
to oneself and to others.

Keywords: responsibility, ethos, knowledge, philosophy, love.

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�Sobre la responsabilidad filosófica.
Conocimiento y Ethos

Introducción

EL PRESENTE ESCRITO ES RESULTADO DE AÑOS de reflexión sobre

lo que significa ser filósofa y el ejercicio de la Filosofía como
profesión. Estoy convencida que la Filosofía es una forma de
vida que nos ayuda a bien vivir. La situación en la que nos
encontramos como humanidad, nos ha exigido replantearnos
qué es lo realmente importante en nuestras vidas.
Es impresionante como algo tan pequeño como un
virus –SARS-Cov2– ha frenado la inercia caótica de un
mundo deshumanizado lleno de seres humanos. Aquellos
más privilegiados nos hemos confinado a nuestros espacios
personales, algunos en soledad, otros con la familia, otros
tantos en hacinamiento. La pandemia nos ha forzado a convivir
con nosotros mismos y con los demás; nos ha hecho poner
en perspectiva qué hacemos, quiénes somos y hacia dónde
vamos; y, lo más brutal, nos ha hecho conscientes de nuestra
mortalidad y lo efímero que es nuestro paso por la vida.
En otras palabras, la pandemia logró lo que la Filosofía
no ha podido hacer en más de dos mil quinientos años: una
reflexión masiva de quiénes somos desde un nivel individual
y un nivel colectivo. Así mismo, la pandemia explicitó que
el gran problema de la humanidad es que los seres humanos
no sabemos ni queremos hacernos responsables de nuestras
decisiones y de nuestras acciones. Nos ha cortado la
posibilidad de seguir culpando al otro, al gobierno, a los
dioses, al contexto, por lo que me ocurre y por lo que soy;
nos quitó la comodidad de la irresponsabilidad con la que
nos conducíamos en la cotidianeidad.
Los amantes de la Sabiduría no hemos sido la excepción.
Se evidenció cómo cumplimos con las responsabilidades
que nos exige nuestra profesión, algunos las cumplen con
excelencia, otros mediocremente y los menos inútilmente.
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�Sobre la responsabilidad filosófica.
Conocimiento y Ethos

Salió a la luz, de igual modo, la necesidad que tenemos
del otro(a); el impedimento social vino a trastocar nuestra
realidad de una manera única.
Así pues, el presente escrito trata de reflexionar
acerca de la responsabilidad que implica la profesión
de la Filosofía; se trata de replantear nuestro papel, para
responder a este tiempo extraordinario del mejor modo
posible. Si en algún punto se ha perdido el camino, hay
que recuperarlo, replantearnos el ejercicio de nuestra
profesión, para encaminarla hacia un bien colectivo.
La lección más importante de esta pandemia es que sin
el otro(a) yo y mi hacer no tienen sentido alguno. Es
hora pues, que los filósofos(as) volvamos a rescatar la
importancia de ser y estar en colectividad, que volvamos
a retomar nuestro ethos y lo redefinamos en el ejercicio de
nuestra profesión.
En las siguientes líneas, primero delimitaré lo que
entenderé por ethos, ya que, esta noción será la que defina
el fin de la profesión de la Filosofía. Posteriormente, al
analizar en lo que consiste esta profesión hablaré sobre
tres tipos de amores para poder decidir cuál es el que
caracteriza más precisamente el papel del filósofo(a) como
“amante de la Sabiduría”. Finalmente, se tratará el tema de
la responsabilidad de la profesión filosófica, teniendo como
pautas de acción dos máximas; “conócete a ti mismo” y
“nada en demasía”.
Para la realización del escrito me he basado en mi
experiencia personal tanto en el campo académico como en
el campo de la investigación, así como en lo que algunos
autores sostienen para poder tejer sobre hilos fuertes el
logos de mi reflexión.

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�Sobre la responsabilidad filosófica.
Conocimiento y Ethos

La delimitación del objetivo de la Filosofía: el ethos
Lo primero es que delimitemos el significado que tendrá
la palabra ethos en este artículo. Esto lo haré desde varios
ejes, i.e. el material, el relacional y el utilitario.2
El eje material se entiende como aquel contenido del
término que se refiere a su alcance extensional; es decir, dentro
del mundo, lo que es; la extensión es aquella parcela en donde
encontramos los referentes (objetos, relaciones, etc.) del
término. En el caso de ethos, nos encontramos en el terreno de
lo social, es decir, el entramado de relaciones y significaciones
que compartimos las personas en un espacio común.
Se entenderá también, que el término ethos expresa lo
que está relacionado a las costumbres, a la conducta, al
hábito, a lo que “se hace” en el día a día. Esta es pues,
su relación, nos resta saber su utilidad. Esto último es un
poco más difícil de definir, ya que la utilidad al ser un
concepto que se da sobre algo que fluye, es poco propensa
a delimitarse. No obstante, la maquinaria lógico-semántica
sumada a una voluntad obstinada no bajarán los brazos tan
fácilmente. Diremos entonces que la utilidad que contiene
de la palabra ethos tiene que ver con el bien, tanto a un
nivel personal como a un nivel colectivo.3
Me aventuraré, pues, a dar una definición parcial y revisable
de ethos tomando en cuenta los ejes anteriores: ethos es el
modo en el que yo encamino mi costumbre, mi conducta, mis
actos, en fin, lo que hago, en pos de un bien común.

2
No es de mi interés situarme en “aquellos grandes señores” para
repetir lo que creemos que quisieron decir con este término; ni iniciar una disertación filológica, filosófica o política acerca de este.
3
Esto se irá clarificando a lo largo del escrito, concédeme lector un
instante de paciencia.

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�Sobre la responsabilidad filosófica.
Conocimiento y Ethos

Sobre la profesión de la Filosofía
En esta sección no se pretende definir ni categorizar de
manera absoluta en lo que consiste la profesión del(a)
filósofo(a); tampoco se pretende definir qué sea la Filosofía
más que ese amor (desinteresado) por la Sabiduría. Lo que
se pretende, más bien, es señalar algunos puntos que deben
tenerse en mente a la hora de “profesar la profesión” que,
en nuestro caso, es la de ser “amantes de la Sabiduría”.
La profesión de ser amante implica un continuo en la
acción de amar. El (la) filósofo(a) permanece amando, así
pues, la Filosofía es el medio del amor del(a) filósofo(a).
Es la actitud de permanencia en el amor que tiende hacia
su objeto: la Sabiduría. De esto puede concluirse que
la Filosofía no es un fin en sí mismo, sino un medio, un
camino. Así, el(la) filósofo(a) es amante del fin del camino
y del camino mismo.
Entonces ¿en qué consiste la profesión del(a) filósofo(a)?
en amar. Nótese que la profesión no es el conocimiento,
no es volverse un(a) erudito(a) inalcanzable, sino un sabio.
Esto tiene sentido ya que el conocimiento no es una cosa
acabada. Nada en Filosofía tiene un punto final. Ahora bien,
sólo hay que agregar que el amor por la sabiduría no tiene
como motor u origen un utilitarismo material capitalista.
Así pues, lo primero es que entendamos cómo es que
podemos ser unos buenos amantes de la Sabiduría y para
ello hay que hablar del amor. A continuación, expongo tres
tipos de amores.
Los tres amores
El primer tipo de amor es un amor unidireccional entre
nosotros y el objeto amado. Nosotros amamos “algo” y esto
no es garantía de que ese “algo” nos ame, por ejemplo: el
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�Sobre la responsabilidad filosófica.
Conocimiento y Ethos

amor que se tiene hacia la pareja. Yo amo a Juanita, pero
esto no es garantía de que Juanita me ame. Primeramente,
notemos que todo amor implica una disposición especial
del alma, si mi alma no está dispuesta yo no puedo amar
a Juanita. Ahora bien, ¿en qué consiste este disponer el
alma? En principio, parecer ser que esta disposición ocurre
instantáneamente en cuanto yo tengo noticia del objeto
amado. La afección que provoca este objeto en el alma es
profunda y total. Empero, el alma no se satisface con esto,
busca, procura y en cierto modo quiere poseer aquello que
causa su amor. De ahí que el alma dispuesta a amar sea un
alma inquieta.
Debido a esta inclinación, a este eros, mis decisiones y
por ende mis acciones, estarán encaminadas a la procuración
del objeto amado. Nada de lo anterior tendrá injerencia
o será garantía para que este amor se vuelva recíproco.
Vemos, pues, cómo la disposición del alma sumada a una
decisión posterior es el motor de este amor.
Merece la pena hacer un paréntesis aquí, ya que debemos
preguntarnos si en alguno de estos puntos es posible la
libertad, pues si un amor no es libre no es un amor bueno.
Tal parece que en la disposición del alma y la inclinación
que ésta tiene hacia su objeto amado, no podemos encontrar
libertad alguna. Esto se debe a que la preparación del alma
hacia el amor es un acto simple e inmediato. No obstante, en
lo que sigue a esto, parece ser que sí puede caber la libertad,
ya que el terreno en el que la libertad se da es la decisión.
De la decisión deviene la acción, la primera debe de ser
libre para que así lo sea la segunda; por el momento sólo
apuntaré que: el que es libre es el que decide por sí mismo.
Resumiendo, tenemos que este primer tipo de amor es
una relación en una sola dirección en la que está involucrada
una tendencia, una inclinación hacia el objeto amado que
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�Sobre la responsabilidad filosófica.
Conocimiento y Ethos

es simple e inmediata, que devendrá en la procuración
(mediante la decisión y la acción) de este.
Por otro lado, tenemos el segundo tipo de amor que es
bidireccional, esto es, se da en dos direcciones: nosotros
amamos a nuestro objeto amado y éste a su vez nos ama.
Aquí sí encontramos reciprocidad en la relación. Podemos
decir que esta relación correspondida entre mí y mi objeto
amado es “simétrica”, en tanto el amor va y viene, aunque
el modo en que amo y el modo en que me aman es distinto.
Puede ejemplificarse este tipo de amor en la amistad,
que es, en palabras de San Agustín, el tipo de amor más
perfecto. Yo no puedo ser amigo(a) de alguien que no me
ame como su amigo(a). Aquí la disposición del alma para
este tipo de amor parece resultado de una acción un poco más
tardía y compleja. Todos hemos tenido noticia de nuestros
amigos(as) antes de que nuestra amistad surgiera. Entonces,
este tipo de amor surge a posteriori, faltaría preguntarnos
si es simple o complejo. Pensemos en nuestros amigos(as).
Parece ser que la experiencia y las similitudes compartidas
son lo que germina, o hace posible, la amistad entre dos
personas; preparan el alma para el amor compartido.
Ahora bien, ¿podemos decir que somos libres de elegir
a nuestras amistades? Aparentemente sí. Vemos que en
este segundo tipo de amor la decisión y las acciones son
las que posibilitan el desarrollo de este amor, a diferencia
del primer tipo de amor que sucede a la inversa. Otra
diferencia con este primero es que, al ser una construcción
el amor bidireccional, no podemos caracterizarlo como una
tendencia o inclinación, sino que, más bien, se intuye un
equilibrio. Si la decisión y las acciones son condición de
posibilidad de este tipo de amor, entonces, desde su origen,
hay libertad.
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�Sobre la responsabilidad filosófica.
Conocimiento y Ethos

Finalmente, tenemos el tercer tipo de amor al que
denominaré pluriamor (a falta de un mejor término). El
pluriamor implica distintos tipos de relación a la vez. La
primera de ellas es reflexiva. El amante direcciona el amor
hacia sí mismo. Esta relación implica un grado suficiente
de autognosis, ya que, de lo contrario, no podríamos
ni sabríamos direccionar este amor correctamente. La
reflexividad es necesaria ya que delimita e identifica
los puntos de conexión del amor. Luego viene el amor
bicondicional que ya describimos, la relación “simétrica”
que va de mí hacia el objeto amado y viceversa. La
diferencia aquí es que tanto al amor reflexivo como al amor
simétrico se le añade una relación causal. Esta “relación” la
definiremos como de necesidad causal, ya que es condición
de posibilidad de las dos anteriores.
Poniéndolo en términos aristotélicos, es causa eficiente
y causa final de estas. Es el piso, lo que sostiene el amor del
amante y del objeto amado, pero también es la finalidad de
ese amor. Es ella misma, amor. Entonces, al ser principio
y fin del amor hace que los otros dos amores puedan
proyectarse e ir más allá de lo que en un principio son.
Hagamos otro paréntesis. Hasta aquí hemos visto que
el amor puede dirigirse a uno mismo, al otro y a las cosas.
Resta saber cuándo este amor es bueno y cuándo no. Para
ello, retomo lo que dice San Agustín: “La voluntad recta es
buen amor y la voluntad perversa es mal amor”.4 Así pues, la
bondad o maldad reside en la voluntad del hombre, y, como
se ha visto, el amor va acompañado de la decisión y de la
acción, que es en dónde el hombre tendrá que encaminarse
hacia el bien para que el amor pueda prevalecer y ser bueno.
4
San Agustín, “El desorden de las pasiones, pena del pecado,” en La
Ciudad de Dios (Madrid: BAC, 1995), 14.7.398.

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�Sobre la responsabilidad filosófica.
Conocimiento y Ethos

Volviendo al pluriamor, tenemos que esta condición causal
y necesaria hace trascender el amor. Posibilita que el amor
que se tiene hacia uno mismo sea un amor correctamente
encaminado, esto es, hacia nuestro bien-estar. Sin el amor
como causa, la autognosis no tiene sentido, ya que el hombre
se amaría a sí mismo desde él mismo, y esto es su propia
limitación. Al contrario, el amarse a uno mismo a partir de
este amor y con miras a este amor trascendente, implica que el
ser humano pueda ir más allá de sus propios límites.
Así mismo, el amor simétrico entre dos personas se
fortalece y va más allá debido a esta relación causal. Y
es así su verdadera naturaleza, sin límites, sin finitudes ni
confinamientos. Limitar al amor es negar su esencia, su
fuerza creadora. Esto me hace recordar el amor que María
Zambrano caracteriza en El Hombre y lo Divino, donde el
Amor y el Silencio son testigos de la creación y el amor es
esta primera fuerza creadora que da orden y permanencia.5
Veamos lo que ocurre con aquel o aquella cuya profesión
es el amor.
El amante de la Sabiduría
Ahora bien, ¿qué tipo de amor se da entre el filósofo y la
Sabiduría? Si pensamos que es del primer tipo de amor, parecería
que la Filosofía es el fin mismo del amor del(a) filósofo(a).
Pero, si revisamos nuestra historia, no encontraremos
personaje alguno que haya quedado satisfecho con esto, más
bien, vemos que entre más se avanza, profundiza y devela, la
ansiedad crece. El (la) filósofo(a) grita, gime, añora, busca y
exige que se sacie su sed. Y, desde este amor unidireccional
no encontramos respuesta o garantía de respuesta, es más ni
siquiera encontramos silencio. Por tanto, descartaremos que
el amor entre el(la) filósofo(a) y la Sabiduría sea de este tipo.
5
Cf. María Zambrano, “Disputa entre Filosofía y Poesía,” en El hombre y lo divino, 2ª ed. (México: FCE, 1973).

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�Sobre la responsabilidad filosófica.
Conocimiento y Ethos

Si caracterizamos la relación entre el (la) filósofo(a)
y la Sabiduría como el segundo tipo de amor, seguimos
encontrándonos ante un amor limitado. La relación se da
entre dos objetos, pero la relación es finita, no trascendente.
En un primer instante, el filósofo(a) se aboca a su objeto,
pero el resultado que consigue es un remedo de saberes; lo
alcanzado sacia la sed del filósofo(a) momentáneamente,
pero no es suficiente. Además, como ya se apuntó líneas
arriba, la Filosofía es el medio, es el camino, no el fin en sí
mismo; no obstante, no podemos negar que nos deleitemos
del camino.
El deleite está en todo lo que vamos aprehendiendo
durante el recorrido: prudencia, amor propio, razón
ejercitada, conocimiento y en el mejor de los casos humildad.
Pero aún con todo, esto es limitado, es sólo una parte de lo
que es. Además, está de paso, atado a una temporalidad y
discreción efímera; siguen siendo medios y no la finalidad.
Ergo, tampoco podemos quedarnos en este tipo de amor.
Veamos qué pasa con el tercer tipo de amor: el pluriamor.
Vuelvo a traer a colación que el objeto de la Filosofía
está más allá de ella misma. Luego, si lo que posibilita la
superación del sí mismo es aquello que procura y posibilita
todo lo demás, parece ser que tanto el amante: el(la)
filósofo(a), como la Sabiduría están inmersos en este tipo
de amor. Por un lado, el (la) filósofo(a) ama el camino que
es la Filosofía, pero con miras en el fin del mismo camino:
la Sabiduría. Tenemos aquí un amor que es encaminado
hacia un fin ulterior.
Por otro lado, la Filosofía forma y procura al filósofo(a)
para que se encamine a esto que está más allá de ella misma.
Aquí podemos constatar la reciprocidad de este amor,
además de que, el regreso también busca la trascendencia.
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�Sobre la responsabilidad filosófica.
Conocimiento y Ethos

Es así, pues, que la Sabiduría al ser fin del camino, también
se vuelve origen del impulso, de la tendencia del amor
que va más allá. De tal modo, que aquí la Sabiduría y
Amor quedan posibilitados y permanecidos por la misma
Sabiduría y Amor. En otras palabras, se identifican y
hacen que la relación del amante y su amor trascienda
permaneciendo. Es así como se sacia la sed y la búsqueda se
vuelve permanencia. Así el amor nos hace comprender sin
error. Ya podemos entrever la responsabilidad que conlleva
nuestra profesión.
La responsabilidad de la profesión filosófica: El final
del camino no es la Sabiduría sino el Amor
Si el ejercicio del filósofo es sobre la base de este Amor
trascendente, la razón ya no será el instrumento por
excelencia de nuestra profesión. Con esto no quiero decir
que no necesitemos de ella o que devenga a menos. La
razón funge un papel importantísimo en nuestro quehacer
profesional, pero no es la única que debe estar presente en
dicho quehacer.
El final del camino, que es nuestro propósito y objetivo
como profesionistas de la filosofía se devela con la razón,
pero se interioriza y se entiende con el corazón. Así pues,
nuestro instrumento de trabajo no sólo es la razón, sino
también el corazón. En lo primero hemos hecho grandes
avances, incluso hemos logrado establecer las limitaciones
de nuestro instrumento, pero, en lo segundo, seguimos estando “en pañales”. Recordando las palabras de San Agustín “manifestando cómo ellos disputaban, no tanto sobre las
cosas como sobre las palabras, mostrándose más aficionados a disputar y porfiar ridículamente que a investigar la
raíz de la verdad”.6
6
San Agustín, “El desorden de las pasiones, pena del pecado,”
14.9.401.

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�Sobre la responsabilidad filosófica.
Conocimiento y Ethos

Entonces, la razón que es nuestro instrumento, es también
nuestro límite si no se encamina lo que esta consigue a la
verdad misma, a lo que está al final del camino. Recordemos
igualmente la famosa frase de Pascal “El corazón tiene
razones que la razón desconoce”.7 Si queremos llevar la
autognosis a plenitud debemos conocernos íntegramente,
esto es, desde la razón y el corazón. De otro modo, estaremos
profesando a medias.
Como filósofos(as) no hemos podido conectar el
entendimiento con el corazón. Muchas veces reducimos
este último a sólo un recurso irracional o pasional, pero
la función del corazón va más allá. Pareciera que el
filósofo(a) se ha olvidado de esto y ha sido irresponsable
al hacerlo. Vivimos las consecuencias irrefutables de que
la modernidad, producto del ejercicio intelectual de los(las)
filósofos(as), haya pasado el corazón a un papel secundario
e irracional. Nos dice Zambrano sobre el hombre moderno:
“ha renunciado al amor en provecho del ejercicio de una
función orgánica; ha cambiado sus pasiones por complejos,
pues no quiere aceptar la herencia divina creyendo librarse,
por ello, del sufrimiento, de la pasión que todo lo divino
sufre entre nosotros y en nosotros”.8
Es menester que retomemos el camino, que profesemos
la profesión con razón y corazón. Que nos encaminemos con
ambos hacia la Verdad, la Sabiduría, el Amor. Pues “Quien
tiene el amor en sus costumbres, posee, pues, tanto lo que
está a la vista como lo que está oculto en la palabra divina”.9
Razón y corazón deben de ir unidas y complementarse
mutuamente en el ejercicio de nuestra profesión. Cualquier
7
Blaise Pascal, Pensamientos (Barcelona: Brontes, 2011), 32.
8
María Zambrano, “Para una historia del amor,” en El hombre y lo
divino, 2ª ed. (México: FCE, 1973), 258.
9
San Agustín, “Sermón 350,” trad. Pío de Luis, consultado noviembre
29, 2020, 2, http://www.augustinus.it/spagnolo/discorsi/discorso_509_testo.
htm.

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�Sobre la responsabilidad filosófica.
Conocimiento y Ethos

conocimiento no es absoluta y exclusivamente dependiente
de la razón. Anterior al movimiento racional debe de estar
la disposición del alma para conocer, es decir, el alma debe
“querer ver (en sentido amplio)” y esto es un acto que
ejecuta el corazón.
El fruto del querer es el creer y sin la creencia no hay
conocimiento. Así el origen está en esta “irracionalidad”
primera que es condición de posibilidad para nuestra
ufanada racionalidad. Zambrano lo expresa mejor: “la
relación inicial, primaria, del hombre con lo divino no se
da en la ʽrazónʼ, sino en el delirio. La razón encauzará el
delirio en amor”.10 Así se evidencia la necesidad del amor,
para transformar este estado primigenio a través de la razón
para la finalidad de la profesión del filósofo(a).
Si el(la) filósofo(a) decide dar la espalda a esta
responsabilidad en el ejercicio de la profesión, será un
erudito(a) incompleto(a) que vivirá en negación, que es la
vida que se vive en la ausencia del amor.
La finalidad del conocimiento es el ethos
La consecuencia natural de ser el amante de la Sabiduría
es encaminar nuestro ejercicio profesional hacia el ethos:
“el amor es el saludable vínculo de las mentes”.11 Es así
como, nuestra responsabilidad evidente es con el otro(a). La
finalidad del conocimiento no es salir de la caverna y quedarse
contemplando el sol, sino es entrar y ayudar a los demás a salir
de esta. Esta es la concreción máxima del amor, el acto de
caridad más puro. Si no puedo entender la gran responsabilidad
que se tiene con uno mismo y con los demás, mi voluntad no
produce un buen amor. Un conocimiento que no se ejerce en
28.

10

María Zambrano, El hombre y lo divino, 2ª ed. (México: FCE, 1973),

11

San Agustín, “Sermón 350,” 3.

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�Sobre la responsabilidad filosófica.
Conocimiento y Ethos

aras del bien común, no sirve de nada, un conocimiento que no
es compartido es estéril.
Retomando la definición que se dio en el primer apartado,
se dijo que ethos es el modo en el que yo encamino mi
costumbre, mi conducta, mis actos, en pos de un bien común.
Así pues, la consecuencia de ser amante de la Sabiduría es
hacer ethos. El conocimiento que se acompaña de razón y
corazón aporta frutos de justicia mediante el amor.
Ahora bien, ¿cómo es que podemos lograr esto? Durante
varios años, en el Seminario Permanente de Investigación
en Filosofía de la Lógica y Filosofía de la Ciencia de la
FES Acatlán, reflexionamos e investigamos sobre algunas
aplicaciones que podrían tener nuestros saberes y aptitudes
de filósofos(as) en otras disciplinas y en otros ámbitos.
Llegamos a la conclusión que he expresado líneas arriba:
hacer ethos. Pero el ethos no es exclusivo del filósofo(a),
sino que debe ser la motivación y el fin de todos los seres
humanos. Si queremos salir adelante del fracaso de la
modernidad, si queremos tener alguna esperanza en nuestra
posmodernidad tardía, tenemos que dejar de lado el egoísmo
y la individualidad y decantarnos hacia el ethos. Es lo
propio de nuestra condición humana, y nuestra humanidad
necesita volver a humanizarse a través de encaminar todo
lo que soy, hacia el bien común. Por tanto, esta es la labor
de todo ser humano, pero en especial del filósofo(a), ya
que, a diferencia de las demás profesiones y profesionistas,
éste se compromete explícitamente a ella. Entonces ¿cómo
lograrlo? El trabajo realizado en el Seminario nos llevó
a concluir que esto es posible siguiendo dos máximas:
“Conócete a ti mismo” y “Nada en demasía”.

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�Sobre la responsabilidad filosófica.
Conocimiento y Ethos

“Conócete a ti mismo”
El que no se conoce a sí mismo nada puede conocer
realmente. El autoconocimiento es esencial para la vida
buena de toda persona. En cada una el proceso, tiempo y
modo de autoconocerse será diferente, pero el fin será el
mismo: llegar a ser plenamente.
La autognosis es el punto de partida en el camino que es
la Filosofía. Muchos(as) filósofos(as)12 nos han instruido en
que el conocimiento de uno mismo comienza con la mirada
interior. Para mirar se necesita el órgano que ve: el alma
contemplándose a sí misma en su compleción.
Este proceso de recaer sobre uno mismo, de reflexión
íntima, requiere de sensatez y valor. Hay que reconocernos
limitados, efímeros y vacíos, pero también con posibilidades
infinitas y capaces, eternos y con la esperanza puesta en
un fin que trasciende. Este proceso durará toda la vida y
conforme más bajemos al abismo de nuestro ser, más
duradera será la paz que alcanzaremos al volver. Así se
encuentra la sanación de lo efímero, llenamos el hueco
mortal, con la trascendencia que el Amor nos promete.
Así, dice Zambrano, es la tragedia del hombre, en la que
la limitación se vuelve motor, donde en la soledad pura,
necesaria y fatal, el ser humano se encuentra a sí mismo
y, consciente de su ser puede ahora por fin caminar con
sentido. Así, el autoconocimiento posibilita el que nos
amemos a nosotros mismos tal y como somos.
De igual modo, el autoconocimiento posibilita la
libertad, el que decidamos desde nosotros mismos y no a
partir de alguien o algo más. Se ha visto que la libertad
juega un papel elemental en el ejercicio del amor.
12

Zambrano, San Agustín, Platón, Stein, Pico della Mirandola, etc.

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�Sobre la responsabilidad filosófica.
Conocimiento y Ethos

Finalmente, la autognosis implica el reconocimiento del
otro(a). En el reconocimiento del otro(a) me reconozco a mí
mismo. Si no veo al otro(a) como un yo, si no lo reconozco
valioso, difícilmente podré reconocerme. Vemos pues, que
el autoconocimiento implica el ethos. Recordemos que la
voluntad deberá encaminar esto hacia un amor bueno, y
esto queda garantizado a través de la fuerte reflexión que
este ejercicio implica.
“Nada en demasía”
Esta máxima incluye lo que Aristóteles nos dice acerca
del justo medio de las virtudes morales13 y un poco más.
Esta máxima tiene como finalidad un equilibrio del alma.
Poner en armonía el corazón y la razón, encaminándonos
hacia el fin que es el amor. Es ejercer la prudencia en cada
una de nuestras decisiones y acciones a la par de cumplir
con nuestra responsabilidad hacia nosotros mismos y hacia
los demás. No implica una inacción o una mediocridad
paralizante, sino más bien reflexionar nuestras decisiones
teniendo al otro(a) como parámetro.
Si la finalidad del conocimiento es el ethos, no puedo
actuar sin pensar en el otro(a). Es dejar de ensimismarme en
una individualidad hermética y comenzar a comprender mi
individualidad a partir de los demás, sean amados o no por mí.
Es imposible estar aislado, es irresponsable aislarse. Entonces,
hay que comenzar a redefinir la propia concepción del “yo” y
abrirla hacia el “yo en otros”. Reflexionemos sobre el siguiente
ejemplo: El uso del cubrebocas se hace desde una motivación
individualista, me protejo para que el otro no me contagie el
virus. Estamos a la defensiva desde nuestra individualidad,
no hemos asimilado la lección de la pandemia que es “ver
por el otro, siempre”. Sin embargo, el verdadero sentido
13
Cf. Aristóteles, Ética Nicomaquea (Ciudad de México: Bibliotheca
Scriptorum graecorum et romanorum mexicana, UNAM, 2012), Libro III y IV.

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�Sobre la responsabilidad filosófica.
Conocimiento y Ethos

de las medidas de protección es cuidar al otro, esto es “me
protejo para no contagiarte”. Actuemos como si estuviéramos
contagiados por el virus, si pensamos esto, las medidas de
seguridad básica se hacen más evidentes. La pandemia nos ha
obligado a avanzar como sociedad, no como individuos y es
algo que aún no hemos entendido.
Para finalizar, quisiera apuntar que esta responsabilidad
de “hacer ethos” desde nuestra profesión no es exclusiva del
filósofo. El filósofo se compromete explícitamente a ella,
no obstante, es labor de todos y cada uno de nosotros “hacer
ethos” desde nuestro trabajo, desde nuestra profesión,
desde el día a día, encaminar nuestras decisiones y acciones
hacia el bien común por medio del amor que trasciende.
Porque finalmente, esa es nuestra naturaleza humana
que sepultamos en la facilidad de la irresponsabilidad
compartida que nos provee el individualismo: si no me pasa
a mí, no es mi problema. El tejido social y el tejido ético
es inevitable, comencemos, pues, a ser responsables y a ser
plenamente a partir de mí mismo y a partir del otro(a) sin
miedo a perdernos. El ejercicio del amor en lo que hacemos
se traduce en responsabilidad.

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Conocimiento y Ethos

Bibliografía
Alcalá Campos, Raúl. Controversias conceptuales. México:
UNAM, 2004.
Aristóteles. Ética Nicomaquea. Ciudad de México:
Bibliotheca Scriptorum graecorum et romanorum
mexicana, UNAM, 2012.
Pascal, Blaise. Pensamientos. Barcelona: Brontes, 2011.
Pico della Mirandola, Giovanni. De la dignidad del hombre.
Traducido por Luis Martínez Gómez. Madrid: Editora
Nacional, 1984.
San Agustín. La Ciudad de Dios. Madrid: BAC, 1995.
__________. “El desorden de las pasiones, pena del
pecado”. En La Ciudad de Dios, 392-419. Madrid:
BAC, 1995.
__________. “Sermón 350”. Traducido por Pío de Luis.
Consultado Noviembre 29, 2020. http://www.augustinus.it/
spagnolo/discorsi/discorso_509_testo.htm.
Zambrano, María. El hombre y lo divino. 2ª ed. México:
FCE, 1973.
__________. “Disputa entre Filosofía y Poesía”. En El
hombre y lo divino, 2ª ed., 66-77. México: FCE, 1973.
__________. “Para una historia del amor”. En El hombre y
lo divino, 2ª ed., 256-276. México: FCE, 1973.

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�Didáctica de la Filosofía. Una propuesta
para su enseñanza en una preparatoria técnica

DIDÁCTICA DE LA FILOSOFÍA: UNA

PROPUESTA PARA SU ENSEÑANZA EN UNA
PREPARATORIA TÉCNICA

DIDACTICS OF PHILOSOPHY: A PROPOSAL
FOR ITS TEACHING IN HIGH SCHOOL

Jorge Luis Saldaña Cruz1
Resumen: Este trabajo plantea una serie de reflexiones
en torno a la importancia de la enseñanza de la Filosofía
en los procesos instruccionales de Nivel Medio Superior
a través del diseño de una propuesta didáctica. El objetivo
consiste en ofrecer al docente de filosofía herramientas
que ayuden a alentar en estudiantes el pensamiento
crítico, reflexivo, habilidad para estructurar argumentos,
capacidad de relacionarse con las cosas que les rodean, así
como la oportunidad de construir a través del conocimiento
filosófico una visión global e integral de la realidad social
de la que forman parte. Dicha propuesta de innovación
educativa, realizada a partir del enfoque de la investigaciónacción, pone énfasis en aquellos recursos que contribuyen
a mejorar la enseñanza de la filosofía en una Preparatoria
Técnica. Lo que se presenta son los datos obtenidos gracias
a los instrumentos de diagnóstico aplicados a los diversos
actores educativos de esa institución (profesores, directivos
y estudiantes), así como el diseño de una Propuesta
Didáctica que se llevó a cabo en dos aulas con grupos que
∗
1
Profesor de la Escuela Industrial y Preparatoria Técnica “Álvaro
Obregón”, de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL). Egresado de
la licenciatura en Letras Mexicanas (2016), de la Facultad de Filosofía y Letras
de la UANL, así como de la maestría en Innovación Educativa (2019) del posgrado de la misma institución.

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�Didáctica de la Filosofía. Una propuesta
para su enseñanza en una preparatoria técnica

cursaron la unidad de aprendizaje de filosofía en el período
escolar enero-junio de 2019.
Palabras clave: pedagogía; didáctica; filosofía; innovación;
investigación-acción.
Abstract: This work raises a series of reflections on the
importance of teaching Philosophy in the instructional processes
of Middle Level Education through the design of a didactic
proposal. The objective is to offer philosophy teachers tools to
help encourage critical and reflective thinking in students, the
ability to structure arguments, the capacity to relate to the things
that surround them, as well as the opportunity to build a global
and integral vision of their social reality through philosophical
knowledge. Said proposal for educational innovation, carried
out from the action-research approach, places emphasis on those
resources that contribute to improve the teaching of philosophy
in a Technical High School. What is submitted is the data
obtained thanks to the diagnostic instruments applied to the
various educational actors of that institution (teachers, directors
and students), as well as the design of a Didactic Proposal that
was carried out in two classrooms with groups that studied the
philosophy learning unit during the January-June 2019 school
period.
Keywords: pedagogy;
investigation-action.

didactic;

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Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-33

philosophy;

innovation;

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�Didáctica de la Filosofía. Una propuesta
para su enseñanza en una preparatoria técnica

Introducción

ESTE TRABAJO PLANTEA UNA SERIE de reflexiones en torno a la

importancia de la enseñanza de la Filosofía en los procesos
instruccionales de Nivel Medio Superior (caso Escuela
Industrial y Preparatoria Técnica “Álvaro Obregón”, de la
Universidad Autónoma de Nuevo León), a través del diseño
de una propuesta didáctica. El objetivo consiste en ofrecer
al docente de filosofía herramientas que ayuden a alentar en
estudiantes el pensamiento crítico, reflexivo, habilidad para
estructurar argumentos, capacidad de relacionarse con las
cosas que les rodean, así como la oportunidad de construir
a través del conocimiento filosófico una visión global e
integral de la realidad social de la que forman parte.
Dicha propuesta de innovación educativa, realizada a
partir del enfoque de la investigación-acción, pone énfasis
en aquellos recursos que contribuyen a mejorar la enseñanza
de la filosofía en una Preparatoria Técnica. Lo que se
presenta son los datos obtenidos gracias a los instrumentos
de diagnóstico aplicados a los diversos actores educativos
de esa institución (profesores, directivos y estudiantes), así
como el diseño de una Propuesta Didáctica que se llevó a
cabo en dos aulas con grupos que cursaron la unidad de
aprendizaje de filosofía en el período escolar enero-junio de
2019. Lo anterior surge de la identificación de una situación
problemática, relativa al bajo rendimiento que se observa
en la unidad de aprendizaje de filosofía que se imparte en el
sexto semestre, debido en parte a la falta de interés de los
estudiantes por las temáticas que el curso ofrece o a la falta
de orientaciones al respecto.
El contexto de formación escolar de la EIAO responde
a la encomienda de instruir estudiantes en diversas áreas
del conocimiento técnico y científico, en un período de
seis semestres, equivalente a tres años. En ese sentido, los
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�Didáctica de la Filosofía. Una propuesta
para su enseñanza en una preparatoria técnica

esfuerzos pedagógicos y didácticos del área técnica tienen
el objetivo de formar estudiantes para la inserción al campo
laboral, mientras que en el área curricular de Formación
General, donde “se incorporan cursos que nunca antes se
habían manejado ni en la primaria ni en la secundaria”,2
se inscriben las humanidades, y como parte de ellas,
la filosofía, la cual provee a los estudiantes un sentido
reflexivo, crítico y de discernimiento ante la vida, necesario
para conocerse a sí mismos.
Así pues, la formación humanística precisa no sólo
de presencia, sino de eficacia. Requiere una posición
equivalente en la práctica frente al resto de las asignaturas
(especialmente las materias de área técnica), puesto que
cada una constituye, en el plan de estudios, una función
curricular específica vinculada al desarrollo de capacidades
cognitivas y sociales respecto de los estudiantes, por ello
conviene recordar que
Todas las comodidades derivadas de la Técnica
no otorgan, necesariamente, la felicidad humana,
problema que, también, aborda la filosofía.
El pensamiento filosófico comparte, con otras
manifestaciones de la Cultura, la posibilidad de
participar en [el] proceso histórico, pues si bien
se reduce a ser teoría, es decir, ajena a lo práctico,
desde el punto de vista de la educación es una de
las grandes áreas de la enseñanza que propicia en
la persona el desarrollo de la capacidad de pensar;
y el pensamiento […] está esencialmente ligado al
desarrollo de la inteligencia y de la razón, elementos
sin los cuales la vida humana quizá deja de merecer
este calificativo.3

2
Alfonso Rangel, La enseñanza de la filosofía en la escuela preparatoria (México: UANL, 2008), 21.
3
Rangel, La enseñanza, 59.

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Por ello, en este trabajo nos ocupamos particularmente de la
asignatura de filosofía, en razón de ofrecer un replanteamiento
mediante el diseño de una Propuesta Didáctica que no sólo
sirva de mejora, sino que vitalice y enriquezca el proceso de
enseñanza y aprendizaje de la misma.
Dicho lo anterior, nos ocupa compartir el desafío que
supuso el diseño de una Propuesta Didáctica, y por otro,
el de la enseñanza de la filosofía y el filosofar que, en sí
mismo, constituye un problema de orden filosófico: “¿Es
posible enseñar y aprender filosofía?”4 El diseño de una
Propuesta Didáctica representa una forma de prescripción
en torno a necesidades específicas, con cierto objetivo, a
partir de un determinado contenido, en un contexto de aula
particular, y adaptado a las características de los sujetos
dentro de un ambiente de enseñanza y aprendizaje. En
cuanto al problema de la enseñanza de la filosofía, debemos
considerar lo siguiente
Enseñar filosofía implica dar un lugar al pensamiento.
La novedad es fundamentalmente la irrupción del
pensar filosófico de los alumnos, y también del
profesor, en virtud del estímulo de sus alumnos. El
surgimiento del pensamiento no es programable,
porque depende de circunstancias coyunturales
y aleatorias, pero es necesaria una planificación
atenta para que sea posible y estimulado.5

Hecha esta salvedad, el reto consistió en encontrar una
forma que tanto diseño como implementación, posibilitara al
docente y a los estudiantes el abordaje de ambos problemas
(Propuesta Didáctica y aprendizaje filosófico), ofreciendo
al mismo tiempo un espacio para el pensamiento, seguido
de un proceso de estimulación eficaz del mismo.
4
Citado en Rolando Picos Bovio, coord., Didáctica de la filosofía:
prácticas, retos y expectativas (México: Ítaca, 2017), 19.
5
Alejandro Cerletti, La enseñanza de la filosofía como problema filosófico (Buenos Aires: Libros del Zorzal, 2011), 23.

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�Didáctica de la Filosofía. Una propuesta
para su enseñanza en una preparatoria técnica

Para ello, el paradigma de investigación-acción (Elliott,
2005) nos ofreció un método que permitió reflexionar desde
y para la práctica educativa, buscando incorporar todas las
voces involucradas en el proceso de enseñanza y aprendizaje,
con la finalidad de mejorar las dinámicas interrelacionales
que impactan en un salón de clase. De modo que, dicho
paradigma, no condicionó un camino didáctico estricto, ni
a brindar soluciones permanentes a problemas complejos;
antes bien, otorgó una serie sistemática de reflexiones que
condujeron al entendimiento del qué, cómo y por qué de
nuestras acciones dentro (profesor y alumnos) y fuera
(directivos) de un salón de clase. Es por eso que un proceso
que se orienta hacia la experiencia del pensar reflexivo,
crítico y de discernimiento, propende, en consecuencia, a
adoptar una postura teórica con miras a una comprensión
más profunda del problema.
Es necesaria la profundización de la comprensión
del profesor de su problema y adoptar una actitud
exploratoria, ya que, la comprensión indica el
tipo de respuesta adecuada, sin embargo, esto no
determina la acción adecuada, aunque la acción
adecuada deba fundarse en la comprensión.6

La respuesta podría ser adecuada en tanto que el
fundamento de ésta radica en la comprensión; no obstante,
la acción adecuada que refiere Elliott, consiste en suspender
temporalmente toda forma de respuesta, en razón de poseer
una comprensión más profunda del problema; dicho de
otra manera, precisamos del abordaje metodológico de la
investigación-acción para dar cuenta del estado de cosas in
situ, a través de la observación de la práctica y el análisis
de los discursos de los actores involucrados en el proceso
educativo. Lo anterior, tuvo la finalidad de identificar y
6
John Elliot, La investigación-acción en educación (Madrid: Morata,
2005), 5.

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�Didáctica de la Filosofía. Una propuesta
para su enseñanza en una preparatoria técnica

describir qué y cómo articulan: contenido, instrumentos y
práctica, la noción de enseñanza de la filosofía y su filosofar
en la EIAO.
El método de la investigación-acción, ofreció, pues, una
mirada teórico-práctica respecto de las interacciones entre
profesor-alumno-escuela, a partir de un plan de trabajo
determinado y respondiendo a la complejidad de nuestro
problema: ¿enseñar a filosofar enseñando filosofía? Ello
significó perfilar una Propuesta Didáctica innovadora que
privilegiara tanto la intervención, los actos de reflexión, el
pensamiento crítico y el discernimiento en cada uno de los
estudiantes en el contexto de enseñanza y aprendizaje.
A manera de justificación
Se debe agregar que, en la actualidad, la asignatura de filosofía
figura dentro del Modelo de estudios por competencias,
cuyas estrategias de enseñanza están basadas en una lógica
que privilegia el orden y la uniformidad de pensamiento; en
suma, lo invariable. Dicho de otra manera, los materiales de
estudio, constituidos en libro de texto y guía de aprendizaje
de filosofía, están conformados por cuatro fases, las cuales
contemplan cinco secuencias didácticas cada una de ellas.
Eso significa un grado alto de saturación de información si
consideramos que, en promedio, un alumno de formación
Media Superior técnica cursa once materias en el último
tramo de sus estudios, donde precisamente está contemplada
la materia de filosofía.
Por tanto, la cantidad de actividades promedio que el
educando realiza por semana oscila entre seis y siete; más las
actividades correspondientes a las asignaturas de bachillerato
técnico. Llegados a este punto, un dato fundamental a considerar
se desprende de lo anterior: sobresaturación de información
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�Didáctica de la Filosofía. Una propuesta
para su enseñanza en una preparatoria técnica

a la cual se ve expuesto el estudiante preparatoriano en la
asignatura de filosofía; por lo cual, nos vimos en la necesidad
de intervenir con nuevos criterios metodológicos de enseñanza
y evaluación relativos al diseño de esta Propuesta Didáctica
para la enseñanza y aprendizaje de la filosofía, cuyos caminos
son flexibles y favorables al desarrollo de las potencias
intelectuales del estudiante.
La pertinencia, relevancia y utilidad de una Propuesta
Didáctica para la enseñanza de la filosofía en Educación
Media Superior, de la UANL, reside en que la escuela
“Álvaro Obregón” aún no cuenta con un esquema de trabajo
que, en su diseño y ejecución, priorice la reflexión y la
estimulación del pensamiento crítico en los estudiantes, así
como la reivindicación del papel sustancial de la filosofía
en el contexto socio-educativo actual. Pensamos que la
razón principal de eso, no es porque se ignore tal necesidad,
sino porque hasta el momento no ha surgido una propuesta,
como la que aquí se propone, que lo haga visible.
Es preciso reconocer que se vive en una época donde
las transformaciones en materia de comunicación e
información, característica de un mundo en vías de
globalización, adhieren paulatinamente su potencial
dinámico, virtual y simplificador sobre los procesos de
enseñanza-aprendizaje. Lo dicho hasta aquí hace necesario
potenciar las virtudes, cultivar en los estudiantes un
espíritu reflexivo, crítico, y discernidor. Por esa razón,
importa sobremanera que los maestros cuenten con una
Propuesta Didáctica sobre la enseñanza de la filosofía, a fin
de participar en la transformación del devenir reflexivo en
el salón de clase y su atmósfera filosófico-cognitiva para
beneficio del desarrollo de las habilidades del pensamiento
de los estudiantes. De ahí que sea preciso clarificar la noción
de lo que significa “enseñanza de la filosofía”
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�Didáctica de la Filosofía. Una propuesta
para su enseñanza en una preparatoria técnica

Enseñar filosofía sería la actividad en la que alguien
transmite a otro un cierto contenido, en este caso, “de
filosofía” o “filosófico”; [por tanto], si pretendemos
apoyarnos en la transmisión nos vemos obligados a
delimitar el objeto transmitido (la filosofía) como
algo identificable y, en cierta forma, manipulable.7

Eso entraña un problema, ya que no estaríamos dando
respuesta a los conceptos de qué es “enseñar filosofía”,
debido a que ponemos el acento en la transmisión como un
mecanismo de validación en sí mismo y de un solo sentido,
olvidando los actos de intervención mismos que implicarían
el diálogo entre estudiantes-contenido-profesor. Por tanto
La cuestión no sería más sencilla si se enfocara el
interrogante “qué es aprender filosofía”, ya que la
respuesta que se dé, como en el caso anterior, estará
mediatizada por la concepción que se tenga de la
filosofía o de sus rasgos característicos. Se podrá
estimar que aprender filosofía es conocer su historia,
adquirir una serie de habilidades argumentativas
o cognitivas, desarrollar una actitud frente a la
realidad o construir una mirada sobre el mundo.8

Para ello, el diseño de una Propuesta Didáctica para
la enseñanza y el aprendizaje de la filosofía, en modo
alguno debe suponer una delimitación del universo y sus
posibilidades en cuanto al ejercicio filosófico en el contexto
del aula, sino una base metodológica flexible, dúctil, y
perfectible que motive actitudes de naturaleza dialéctica
en torno a los contenidos de las filosofías y su relación
con el hombre en el mundo. Zambrano Leal, en su texto
Pedagogía y didáctica: esbozo de las diferencias, tensiones
y relaciones de dos campos lo advierte

7
8

Cerletti, La enseñanza, 6.
Cerletti, La enseñanza, 6.

Aitías. Revista de Estudios Filosóficos.
Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-33

9

�Didáctica de la Filosofía. Una propuesta
para su enseñanza en una preparatoria técnica

La libertad del alumno está en el movimiento
de su naturaleza y en tanto profesor debo hacer
de los saberes un medio para que él la avizore.
Si me aferro a la didáctica, mis clases serán lo
suficientemente cómplices de la fabricación de lo
humano, pero si no reflexiono lo que acontece en
la clase, mis ideales de la educación caen al abismo
de la fabricación […] El saber del pedagogo es la
resistencia contra la fabricación y el del didacta la
astucia para lograrla. Aunque se vista de humanista
el didacta siempre mostrará su condición metafórica
del policía de las almas.9

Zambrano, esboza en esa reflexión la condición de la
instrucción como una moneda (pedagogía y didáctica) cuyos
rostros adquieren valor en la medida en que no se pierde
de vista la libertad como fin último de la educación. En la
misma dirección, Bustamante señala una idea pertinente:
La didáctica, el arte de la enseñanza y sus técnicas,
es materia para los especialistas en ella pero
puede ser también una forma que termina por
determinar los contenidos mismos de las materias.
Esto sucede al menos en algún caso, cuando la
didáctica se convierte en lo que podría entenderse
como un “metadiscurso” [Lyotard], el discurso que
legitimaría a los discursos de los otros saberes en
los ambientes de enseñanza.10

Esto supone comprender la condición y la diferencia
de por lo menos dos tipos de didácticas: la prescriptiva
(didáctica de la filosofía) y otra de intervención y diálogo
permanente (didáctica filosófica). La primera atiende una
serie de pasos establecidos, en ocasiones, inmodificables;
la segunda, supone un ejercicio de participación activa
sobre el lugar desde donde, teoría y práctica, conforman
9
Armando Zambrano Leal, “Pedagogía y didáctica: esbozo de las
diferencias, tensiones y relaciones de dos campos,” Praxis y saber 7, no. 13
(enero-junio 2016): 60, http://dx.doi.org/10.19053/22160159.4159.
10
Citado en Picos Bovio, Didáctica de la filosofía, 36.

Aitías. Revista de Estudios Filosóficos.
Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-33

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�Didáctica de la Filosofía. Una propuesta
para su enseñanza en una preparatoria técnica

y configuran el ambiente educacional en torno a la
enseñanza de la filosofía y la reflexión filosófica, donde
están comprendido maestro y alumno como elementos
relacionales a partir de los cuales se produce la maravilla
de aprehender.
El profesorado que integra la academia de filosofía de
la EIAO reduce su práctica a la prescripción del programa
analítico, guía de aprendizaje y libro de texto de filosofía,
debido a que carece de recursos didácticos innovadores en
relación con la enseñanza de la misma, esto repercute en la
estimulación para el desarrollo del pensamiento reflexivo,
crítico y de discernimiento en los estudiantes.
Problema
Una de las limitantes tiene que ver con el Plan de estudios
por competencias de esa preparatoria técnica, puesto que
deja de lado la exigencia de una visión crítica del lugar que
el alumno ocupa en el mundo, la relación que éste sostiene
consigo mismo y con aquello que le rodea, a cambio de
priorizar el desarrollo de “competencias” que establece
el programa, pasando por alto procesos dialógicos entre
contenidos y subjetividades. La dificultad de enmarcar
a la filosofía bajo este criterio instruccional, implica una
paradoja respecto de la naturaleza del pensar filosófico. En
ese sentido, Bustamante menciona que
Es complicado esperar, en este escenario, que los
profesores y profesoras no devalúen los saberes
específicos de las disciplinas [como el de la filosofía]
en función de la necesidad de asegurar que sus
alumnos se vuelvan “competentes” […] El ejemplo
se completa cuando se considera lo que tendría que
aparecer al extremo del proceso: un tipo de sujeto,

Aitías. Revista de Estudios Filosóficos.
Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-33

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�Didáctica de la Filosofía. Una propuesta
para su enseñanza en una preparatoria técnica

un ser humano definido ante todo en términos de su
“competencia” para la profesión.11

A ese respecto podemos decir que, “ante la devaluación
de los saberes específicos” como el de la propia filosofía,
aunado a la falta de un sentido indagador, inquisitivo,
curioso, hace necesaria y urgente la idea de proponer un
replanteamiento de la práctica de la filosofía en el contexto
de Educación Media, desde la perspectiva de su enseñanza
y aprendizaje.
En virtud de lo anterior, se vuelve pertinente preguntar
en torno a ¿qué características debe consignar el diseño de
una Propuesta Didáctica en relación con la enseñanza y
aprendizaje de la filosofía en la Escuela “Álvaro Obregón”?
A su vez, esto sugiere que debe cuestionarse la posibilidad
de señalar ¿de qué manera el diseño de una Propuesta
Didáctica puede contribuir a potenciar las facultades
del pensamiento reflexivo, imaginativo y crítico en los
estudiantes que aprehenden filosofía?
Es importante destacar que, es en el marco de la
metodología de Investigación-acción que se pretende
reflexionar sobre el problema que implica la respuesta a
las preguntas anteriores, en relación con una Propuesta
Didáctica para la enseñanza y aprendizaje de la filosofía.

11

Citado en Picos Bovio, Didáctica de la filosofía, 40.

Aitías. Revista de Estudios Filosóficos.
Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-33

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�Didáctica de la Filosofía. Una propuesta
para su enseñanza en una preparatoria técnica

Investigación-acción: la perspectiva de John Elliot
¿En qué consiste la investigación-acción, donde se enmarca
el diseño de nuestra Propuesta Didáctica para la enseñanza
de la filosofía?

Esquema tomado del libro de Elliot,
La investigación-acción en educación, 4.

Elliot la define como “fórmula diferente de las
concepciones tradicionales de la investigación educativa,
y sus relaciones con otras formas de reflexión sobre la
práctica”.12 Para ello, nuestro autor señala ocho pasos
que configuran una guía o pauta que ayuda a profundizar
la comprensión del profesor de su problema, ya que “la
investigación-acción interpreta lo que ocurre desde el punto
de vista de quienes actúan e interactúan en la situación
problema, profesores-alumnos-directivos”.13
12
13

Elliott, La investigación-acción en educación, 4.
Esperanza Bausela Herreras, “La docencia a través de la investi-

Aitías. Revista de Estudios Filosóficos.
Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-33

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�Didáctica de la Filosofía. Una propuesta
para su enseñanza en una preparatoria técnica

Con ello se desprenden ocho aspectos importantes a
considerar:
1. &lt;&lt;Analiza las acciones humanas y las situaciones
sociales experimentadas por los profesores como:
a. inaceptables
en
(problemática),

algunos

aspectos

b. Susceptibles de cambio (contingentes),
c. que requieren
(prescriptivas).

una

respuesta

práctica

2. El propósito de la investigación-acción:
•

Profundizar la comprensión del profesor
(diagnóstico) de su problema adopta una
postura exploratoria.

•

La comprensión indica el tipo de respuesta
adecuada; no obstante, no determina la acción
adecuada, aunque la acción adecuada deba
fundarse en la comprensión.

3. La investigación-acción adopta una postura teórica.
La acción emprendida para cambiar la situación
se suspende temporalmente hasta conseguir una
comprensión más profunda del problema en
cuestión.
4. Al explicar “lo que sucede”, la investigación-acción
construye un guion sobre el hecho en cuestión,
relacionándolo con un contexto de contingencias
mutuamente interdependientes, hechos que se
agrupan porque la ocurrencia de uno depende de
la aparición de los demás. Este guión se denomina
gación-acción,” Revista Iberoamericana de Educación 35, no. 1 (2004): 1-9,
https://doi.org/10.35362/rie3512871.

Aitías. Revista de Estudios Filosóficos.
Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-33

14

�Didáctica de la Filosofía. Una propuesta
para su enseñanza en una preparatoria técnica

a veces estudio de casos. La forma de explicación
en los estudios de casos es naturalista, en vez de
formalista. Las relaciones se iluminan mediante
la explicación concreta en vez de leyes causales y
correlaciones estadísticas.
5. La investigación-acción interpreta “lo que ocurre”
desde el punto de vista de quienes actúan e interactúan
en la situación problema: profesores-alumnos,
profesores-director. Los hechos se interpretan como
acciones y transacciones humanas, y se interpretan
en relación con las condiciones que ellas postulan:
a. La comprensión que el sujeto tiene de su
situación y las creencias que alberga sobre la
misma,
b. Las intenciones y los objetivos de sujeto,
c. Sus elecciones y decisiones,
d. El conocimiento de determinadas normas,
principios y valores para diagnosticar el
establecimiento de objetivos y la selección de
cursos de acción.
“Lo que ocurre” se hace inteligible al relacionarlo
con los significados subjetivos que los participantes
les adscriben. He ahí porqué las entrevistas y
la observación participante son importantes
herramientas de investigación en un contexto de
investigación-acción.
6. Como investigación-acción considera la situación
desde el punto de vista de los participantes,
describirá y explicará “lo que sucede” con el mismo
lenguaje utilizado por ellos; o sea, con el lenguaje
de sentido común que la gente usa para describir
y explicar las acciones humanas y las situaciones
Aitías. Revista de Estudios Filosóficos.
Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-33

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�Didáctica de la Filosofía. Una propuesta
para su enseñanza en una preparatoria técnica

sociales en la vida diaria.
7. Como la investigación-acción contempla los
problemas desde el punto de vista de quienes
están implicados en ellos, sólo puede ser válido
a través del diálogo libre de trabas con ellos.
Implica necesariamente a los participantes en
la autorreflexión sobre su situación en cuanto
a compañeros activos en la investigación. Los
relatos de los diálogos con participantes acerca de
las interpretaciones y explicaciones que surgen de
la investigación deben formar parte de cualquier
informe de investigación-acción.
8. Como la investigación-acción incluye el diálogo
libre de trabas entre investigador y los participantes,
debe haber un flujo libre de información entre
ellos&gt;&gt;.14
Fundamento teórico
El diseño de esta Propuesta Didáctica para la enseñanza y
aprendizaje de la filosofía en la EIAO sitúa su fundamento
en las ideas del filósofo argentino Alejandro Cerletti en La
enseñanza de la filosofía como problema filosófico.
Cerletti vislumbra una serie consideraciones que
precisan ser tomadas en cuenta a la hora de enseñar filosofía
y aprender a filosofar con estudiantes:
•

&lt;&lt;Considerar que el aula escolar es un ámbito donde
es posible formularse preguntas filosóficas con la
radicalidad que ellas conllevan, y, no un lugar en el
que el profesor sólo ofrece respuestas a preguntas
que sus alumnos no se han formulado.

•

El objetivo final de todo profesor de filosofía
deberá ser el que sus alumnos, en alguna medida,

14

Elliot, La investigación-acción en educación, 4-5.

Aitías. Revista de Estudios Filosóficos.
Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-33

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�Didáctica de la Filosofía. Una propuesta
para su enseñanza en una preparatoria técnica

se conviertan en filósofos. En virtud de ello, deberá
intentar promover en ellos una actitud filosófica,
ya que será ella la que eventualmente dará lugar al
deseo de filosofar.
•

Filosofar depende, en última instancia, de una
decisión subjetiva, y no sólo en lo que atañe a querer
ser filósofo, sino porque supone la puesta en acto de
un pensamiento y eso implica la novedad de quien
lo intenta.

•

No hay planificación de clases que pueda dar cuenta
de la irrupción del pensamiento del otro. Este rasgo
de la enseñanza de la filosofía no debe tomarse como
una debilidad pedagógica sino, por el contrario,
como una fortaleza filosófica, ya que constituye
el momento en que a partir de la emergencia de
algo diferente se puede quebrar la repetición de lo
mismo.

•

Ya no será posible pensar en una didáctica de
la filosofía, como una técnica de aplicación, de
manera independiente de las decisiones filosóficas
que el profesor adopte, puesto que el qué enseñar
aparecerá siempre entrelazado con el cómo hacerlo
y viceversa. Si la meta de nuestra metodología es
el filosofar, el “contenido” a enseñar deberá anudar
la actividad filosófica, la actitud filosófica y el tema
filosófico.

•

La enseñanza de la filosofía se construye en el
diálogo filosófico del día a día.

•

Cada planificación estará construida sobre la base
de las inquietudes filosóficas del profesor, y la
invitación a filosofar de sus alumnos; lo que implica
que, si fuera necesario, cada planificación podrá irse
modificando parcial o incluso totalmente en función
de su objetivo fundamental: filosofar.

•

Para que haya novedad, para que algo pueda

Aitías. Revista de Estudios Filosóficos.
Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-33

17

�Didáctica de la Filosofía. Una propuesta
para su enseñanza en una preparatoria técnica

sorprender y desafíe a pensar a los estudiantes, y
también al profesor, deberá haber un plan inicial
que se vea desbordado, deberán estar presentes
un conjunto de saberes programados que se vean
interpelados.
•

Sería difícil decir que una secuencia determinada
de pasos didácticos pueden conducir finalmente al
filosofar. Lo que sí puede plantearse es un esquema
básico de operatividad que refleje de manera
coherente los rasgos que han ido mostrando (el
profesor como filósofo, la pregunta filosófica como
posibilidad didáctica, el “qué” fusionado con el
“cómo”, la invitación a pensar).

•

Este esquema debería constar al menos de dos
momentos: uno de problematización y otro de
intento de resolución. Distinguir didácticamente
la construcción (o reconstrucción) de un problema
filosófico y la forma en que se intenta resolverlo&gt;&gt;.15

Características de la Propuesta Didáctica
Respecto del material de apoyo que sustenta nuestra Propuesta
Didáctica, referimos a Lecciones preliminares de filosofía de
Manuel García Morente. El texto cuenta con 25 lecciones,
donde el autor expone con extraordinaria coherencia y
singular claridad toda la historia de la filosofía del ser y del
conocer, desde los pensadores presocráticos hasta Husserl y
Heidegger. Además, la particular exposición didáctica que
García Morente desarrolla de cada sistema filosófico permite,
tanto a estudiante como a docente, adentrarse en un ejercicio
reflexivo de carácter dialógico donde la intervención conjunta
pone de relieve la discusión y análisis sobre los problemas
filosóficos, asumiendo una postura crítica y propositiva, en
relación con la realidad inmediata del estudiante.
15

Cerletti, La enseñanza, 50-52.

Aitías. Revista de Estudios Filosóficos.
Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-33

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�Didáctica de la Filosofía. Una propuesta
para su enseñanza en una preparatoria técnica

De las 25 lecciones preliminares de filosofía que
componen la obra de García Morente, se contempla, por
lo menos, trabajar once lecciones (I-XI) para la Propuesta
Didáctica, considerando tres aspectos:
a) Cumplimiento de los objetivos del programa
académico;
b) Aportación al desarrollo cognitivo16 del estudiante;
c) Adaptación de las lecciones al calendario escolar
del semestre enero-junio, donde se imparte la
asignatura de filosofía compuesto por 16 semanas
de trabajo académico en aula. Según se describe en
tabla 4.

16
“El conjunto de transformaciones que se producen en las características y capacidades del pensamiento en el transcurso de la vida, especialmente
durante el período de desarrollo, y por el cual aumentan los conocimientos
y habilidades para percibir, pensar, comprender, y manejarse en la realidad.”
Aurélia Rafael Linares, “Desarrollo cognitivo: Las teorías de Piaget y de Vygotsky” (PowerPoint presentación, Máster en Paidopsiquiatría Universitat Autónoma de Barcelona, Barcelona, 2007).

Aitías. Revista de Estudios Filosóficos.
Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-33

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�Didáctica de la Filosofía. Una propuesta
para su enseñanza en una preparatoria técnica

Tabla 1
Semanas clase. Número, nombre y contenido de
lecciones
Semana I.

Encuadre.

Semana II.

Temas: la filosofía y su vivencia. Definiciones
filosóficas y vivencias filosóficas. Sentido
de la voz filosófica. La filosofía antigua. La
filosofía en la Edad Media. La filosofía en la
Edad Moderna. Las disciplinas filosóficas. Las
ciencias y la filosofía. Las partes de la filosofía.

Primera lección: El
conjunto de la Filosofía.

Semana III.
Segunda lección: El
método de la Filosofía.

Semana IV.
Tercera lección: La
intuición como método de
la Filosofía.
Semana V.
Cuarta lección: El ingreso
a la Ontología.
Semana VI.
Quinta lección: La
metafísica de Parménides.
Semana VII.
Sexta lección: El realismo
de las ideas en Platón.

Semana VIII.
Sétima lección: El
realismo aristotélico.

Temas: disposición de ánimo previa:
admiración, rigor. Sócrates: la mayéutica.
Platón: la dialéctica; el mito de la reminiscencia.
Aristóteles: la lógica. Edad Media: la disputa.
El método de Descartes. Trascendencia e
inmanencia. La intuición intelectual.
Temas: método discursivo y método intuitivo.
La intuición sensible. La intuición espiritual.
La intuición intelectual, emotiva y volitiva.
Representantes filosóficos de cada una. La
intuición en Bergson. La intuición en Dilthey.
La intuición en Husserl. Conclusión.
Temas: ¿Qué es el ser? Imposibilidad de
definir el ser. ¿Quién es el ser? Existencia
y consistencia. ¿Quién existe? El realismo
metafísico. Los primeros filósofos griegos.
Heráclito.
Temas: Introducción. Parménides contra
Heráclito. El ser y sus cualidades. Teoría de
los mundos. La filosofía de Zenón de Elea.
Importancia de la filosofía de Parménides.
Temas: El eleatismo no es un idealismo.
Formalismo de los eleáticos. Platón. El ser y la
unidad. Elementos eleáticos en el platonismo.
Influencia de Sócrates: el concepto. La teoría
platónica de las ideas. El conocimiento. La idea
del bien.
Temas: Interpretación realista de las ideas
platónicas. Aristóteles y las objeciones a Platón.
La filosofía de Aristóteles. Substancia, esencia
y accidente. La materia y la forma. Teología de
Aristóteles.

Aitías. Revista de Estudios Filosóficos.
Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-33

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�Didáctica de la Filosofía. Una propuesta
para su enseñanza en una preparatoria técnica
Semana IX
Octava lección: La
metafísica realista.

Tema: Estructura del ser: categorías.
Estructura de la substancia: forma y materia,
real y posible, acto y potencia. Las cuatro
causas. Inteligibilidad del mundo. Teoría del
conocimiento: concepto, juicio, raciocinio.
Dios. Influencia de Aristóteles.

Semana X

Receso académico.

Semana XI.

Receso académico.

Semana XII.

Diagnóstico y repaso de las lecciones
abordadas previo período vacacional (a cargo
del profesor).

Semana XIII.

Temas: El conocimiento y la verdad en el
realismo. Crisis histórica al comienzo de la
Edad Moderna. Necesidad de plantear de nuevo
los problemas. El problema del conocimiento
se antepone al metafísico. La duda como
método. Existencia indudable del pensamiento.
Tránsito del yo a las cosas.

Novena lección: El origen
del idealismo.

Semana XIV.
Décima lección: El
sistema de Descartes.

Semana XV.
Décimo primera lección:
Fenomenología del
conocimiento

Semana XVI.

Temas: Dificultad del idealismo frente a la
facilidad del realismo. El pensamiento y el
yo. El yo como “cosa en sí.” La realidad como
problema. El pensamiento claro y distinto. La
hipótesis del genio maligno. La existencia de
Dios. La realidad recobrada. Geometrismo de
la realidad. Racionalismo.
Tema: Prioridad de la teoría del conocimiento
en el idealismo. Necesidad de una descripción
fenomenológica del conocimiento. Sujeto
cognoscente y sujeto conocido: su correlación.
El pensamiento la verdad. Relaciones de la
teoría del conocimiento con la psicología, la
lógica y la ontología.
Sesión de cierre: reflexiones finales sobre la
experiencia del curso. Se proyecta material
audiovisual, una película vinculada a la
Filosofía.

Fuente: Elaboración propia del autor.

Aitías. Revista de Estudios Filosóficos.
Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-33

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�Didáctica de la Filosofía. Una propuesta
para su enseñanza en una preparatoria técnica

Tabla 2
Aportación cognitiva de las lecciones preliminares de
filosofía al estudiante
Lección:

Aporte:

I. El conjunto de la
filosofía

El alumno (a) conoce el sentido y la
vivencia de la filosofía, sus definiciones y
los distintos períodos históricos de la misma

II. El método de la
filosofía

El alumno (a) identifica y compara los
diversos caminos del hacer filosofía por parte
de los principales filósofos de la historia

III. La intuición como
método de la
filosofía

El alumno (a) analiza y critica los posicionamientos
de la intuición como método de la filosofía

IV. El ingreso a la
ontología

El alumno (a) reflexiona sobre la idea de
consistencia y existencia en torno al ser.

V. La metafísica de
Parménides

El alumno (a) valora e interpreta las
posturas del período cosmológico (600450 a. de C) de la filosofía en Heráclito y
Parménides, así como el ser y sus cualidades.

VI. El realismo de las
ideas de Platón

El alumno (a) distingue las aportaciones de
Parménides y Sócrates en la filosofía de Platón.

VII. El realismo
aristotélico

El alumno (a) aprecia y discute las objeciones
que Aristóteles hace a la filosofía de Platón, así
también reflexiona sobre la teología del primero.

VIII. La metafísica
realista

El alumno (a) identifica y comprende la estructura
del ser en Aristóteles, y compara con base en el
conocimiento aprendido su realidad inmediata

IX. El origen del
idealismo

El alumno (a) asume un posicionamiento
respecto del realismo e idealismo e
identifica el problema del conocimiento

X. El sistema de
Descartes

El alumno (a) problematiza la realidad
a partir de la “duda cartesiana”, y
experimenta la voluntad como medio para
conquistar la realidad, según Descartes.

XI. Fenomenología del
conocimiento

El alumno (a) establece las diferencias entre
el pensamiento que construye la realidad y
la realidad que construye al pensamiento.

Fuente: Elaboración propia del autor.

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�Didáctica de la Filosofía. Una propuesta
para su enseñanza en una preparatoria técnica

Método de la estrategia
Exposición binaria es el nombre que recibe la estrategia
expositiva conformada por estudiantes y su docente en
la asignatura filosofía. Cabe mencionar que el concepto
binario contempla un compuesto de dos elementos (RAE),
en este caso, dos categorías: un grupo de alumnos y
docente. Lo anterior nos indica que las sesiones expositivas
se realizan entre alumnos y docente sobre el mismo tema.
Casal y Granda, respecto de los métodos17 participativos,
en Una estrategia didáctica para la aplicación de los
métodos participativos, cuyo fundamento establece que
éstos constituyen
Vías, procedimientos y medios sistematizados
de organización y desarrollo de la actividad de
los estudiantes [y docentes], sobre la base de
concepciones no tradicionales de la enseñanza, con
el objetivo de lograr el aprovechamiento óptimo
de sus posibilidades cognitivas y afectivas […] la
base está en la concepción del aprendizaje como un
proceso activo, de construcción y reconstrucción
del conocimiento por los propios alumnos, mediante
la solución colectiva de tareas, el intercambio y
confrontación de ideas, opiniones y experiencias
entre estudiantes y profesores.18

Otro rasgo sustancial de los métodos participativos –donde
se inscribe la estrategia Exposición binaria: alumnos-docente,
la cual contribuye al abordaje de la Propuesta Didáctica para la
enseñanza de la filosofía, a partir de Lecciones preliminares de
filosofía de García Morente– son sus características:
17
1. Métodos que contribuyen a favorecer el trabajo en grupo. 2. Métodos que propician la asimilación de conocimientos. 3. Métodos para la solución
creativa de problemas.
18
Colectivo de autores, Los métodos participativos: ¿una nueva concepción de la enseñanza? (La Habana: CEPES-UH, 1998), citado en Inés Casal
Enríquez y Mayra Granda Valdés, “Una estrategia didáctica para la aplicación
de los métodos participativos,” Tiempo de educar 4, no. 7 (enero-junio 2003):
173.

Aitías. Revista de Estudios Filosóficos.
Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-33

23

�Didáctica de la Filosofía. Una propuesta
para su enseñanza en una preparatoria técnica

•

La enseñanza no se concibe sólo como vía de
asimilación de conocimientos, sino también como
recurso para la solución de problemas.

•

Se estimula la búsqueda de la verdad, a través
del trabajo conjunto de indagación y reflexión,
aproximando la enseñanza a la investigación
científica.

•

Se promueve la capacidad reflexiva de los
estudiantes, ya que se hace un mayor análisis de los
problemas y se utiliza la verbalización.

•

Se socializa el conocimiento individual,
enriqueciéndolo y potenciándolo en el conocimiento
colectivo.

•

Se contribuye a desmitificar la figura del docente,
rompiendo modelos paternalistas de educación.

•

Se ayuda a la constitución del grupo, al
establecimiento de relaciones interpersonales y a un
mayor conocimiento mutuo.19

Lo dicho hasta aquí sobre los métodos participativos
sitúa el trabajo expositivo (alumnos-docente) en el centro
del proceso de enseñanza y aprendizaje, mediante roles
activos que motivan el diálogo y la reflexión en el aula de
clase.
Se debe agregar que, el trabajo del alumnado
consiste en analizar, elaborar y presentar exposiciones
frente a grupo, a través de un esquema propuesto por
19

Casal Enríquez y Granda Valdés, “Una estrategia didáctica,” 176-77.

Aitías. Revista de Estudios Filosóficos.
Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-33

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�Didáctica de la Filosofía. Una propuesta
para su enseñanza en una preparatoria técnica

el docente, en relación con una determinada lección.
El trabajo del docente consiste en acompañar (entre, o,
junto a estudiantes) el desarrollo expositivo mediante
intervenciones que complementen y puntualicen aquello
que no haya sido explicado adecuadamente por el grupo de
alumnos (problematizar). De esa manera y en su conjunto
se logran tres objetivos:
1. Mostrar al estudiante y docente la necesidad de
acompañamiento en el proceso de intervención en
relación con el texto filosófico desde una perspectiva
dialógica.
2. Guiar al estudiante y docente hacia el manejo de un
lenguaje filosófico que problematice la realidad.
3. Desarrollar en el estudiante el pensamiento reflexivo
y crítico.
Método de la propuesta didáctica
Por tanto, lo siguiente supone una propuesta específica,
misma que se expondrá aquí:
a) La primera semana de clase el docente establece
junto con sus estudiantes el rol y registro de
exposiciones del semestre en cuestión. La cantidad
de alumnos (as) que conforman grupos expositores
es proporcional al número de integrantes por aula.
b) El docente crea una cuenta de correo
electrónico donde comparte con los estudiantes
representante y suplente de cada grupo las once
lecciones correspondientes y el diccionario
de Filosofía Nicola Abbagnano a través de
Aitías. Revista de Estudios Filosóficos.
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�Didáctica de la Filosofía. Una propuesta
para su enseñanza en una preparatoria técnica

OneDrive, para que a su vez, éstos sean
compartidos al resto de estudiantes.
c) El docente analiza las once lecciones previo inicio
del período de clases, eso le permite complementar,
matizar y enriquecer cada intervención junto a sus
estudiantes.
d) Cada semana un grupo de estudiantes analiza,
elabora y expone mediante mapa conceptual, el
contenido de la lección asignada. El docente, como
un expositor más, acompaña el proceso e interviene
para complementar y profundizar aspectos
importantes sobre los temas planteados por el grupo
expositor.
e) El alumnado que no participa en la sesión expositiva,
realiza ejercicio de lectura de la misma lección
asignada a los alumnos expositores, y contribuye
con preguntas al finalizar la presentación.
f) El tiempo para realizar exposiciones no excede los
treinta minutos.
g) Al finalizar la exposición se abre un espacio para el
diálogo intergrupal.
De qué forma se propone evaluar la Propuesta
Didáctica
Tabla de contenido por fase. Se evalúa en cinco tiempos.

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�Didáctica de la Filosofía. Una propuesta
para su enseñanza en una preparatoria técnica

Tabla 3
Ponderación
Primera fase: 10%
Contenido
- Primera lección: El conjunto de la Filosofía.
- Segunda lección: El método de la Filosofía.
- Tercera lección: La intuición como método de la Filosofía.
Qué se evalúa
Evaluación primera fase:
Problemas filosóficos de la realidad del estudiante.
Criterios de aplicación
1.
2.

El docente organiza los estudiantes en equipos.
Cada equipo, previa discusión, plantea por escrito un problema de
orden filosófico en forma de pregunta sobre su realidad inmediata.
Criterios de la pregunta:
a)
b)

Temática (de qué trata)
Estructura (¿cómo está conformada en términos sintácticos y
semánticos)
c) Alcances (significa su delimitación respecto de aquello que trata)
3. Mediante una dinámica propuesta por el docente, los grupos intercambian las problemáticas entre sí.
4. Cada equipo reflexiona y discute la pertinencia, relevancia, alcances
y profundidad de los problemas filosóficos planteados por sus compañeros.
Ponderación
Segunda fase: 10%
Contenido
- Cuarta lección: El ingreso a la Ontología.
- Quinto lección: La metafísica de Parménides.
- Sexta lección: El realismo de las ideas en Platón.
Qué se evalúa
Evaluación segunda fase:
Comprensión, interpretación y comunicación de la realidad.
Criterios de aplicación
1.
2.

3.

4.

El docente organiza los estudiantes en equipos.
Cada equipo escribe de manera conjunta una carta a un amigo (a)
imaginario (a) que no sabe Filosofía. La carta describe qué es la
filosofía, para qué sirve, y cómo hacerla. Propósito: Cómo relatar y
describir.
La carta, además de responder a las preguntas del punto 2, retoma
la consistencia de los problemas filosóficos planteados en la fase
anterior, a la luz del conocimiento adquirido de las seis lecciones
abordadas en la fase 1 y 2, así como el surgimiento de nuevas proposiciones.
Cada carta es leída por los equipos en clase. Se abre un espacio para
el diálogo intergrupal respecto del contenido de cada epístola.

Aitías. Revista de Estudios Filosóficos.
Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-33

27

�Didáctica de la Filosofía. Una propuesta
para su enseñanza en una preparatoria técnica
Ponderación
Tercera fase: 10%
Contenido
- Séptima lección: El realismo aristotélico.
- Octava lección: La metafísica realista.
- Novena lección: El origen del idealismo.
Qué se evalúa
Evaluación tercera fase:
Comparar la realidad de los problemas filosóficos.
Criterios de aplicación
1.
2.

3.
4.

El docente organiza los estudiantes en equipos.
Cada equipo elabora y expone un cuadro comparativo con las características de sus tres problemas filosóficos en relación con los de otro
equipo, a la luz de las tres lecciones preliminares de filosofía correspondientes a la fase tres.
Cada grupo formula y expone sus conclusiones en torno al ejercicio
comparativo y evalúa la situación de los problemas filosóficos.
Articula un método como medio posible de solución, explicando la
consistencia de cada una de sus fases, así como aportando ejemplos
coherentes y claros.

Ponderación
Cuarta fase: 10%
Contenido
- Décima lección: El sistema de Descartes.
- Onceava lección: Fenomenología del conocimiento.
Qué se evalúa
Evaluación cuarta fase:
Proposiciones filosóficas en torno a las tesis de los filósofos.
Criterios de aplicación
1.
2.
3.
4.

El docente organiza los estudiantes en equipos.
El docente distribuye entre los equipos las once lecciones vistas durante el curso.
Cada equipo revisa las tesis de filósofos en las lecciones preliminares
de filosofía
Por cada tesis propuesta por los filósofos, los equipos ofrecen la propia, bien sea para mejorar la tesis del o los filósofos, o bien, refutar
mediante argumentación clara y coherente.

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Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-33

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�Didáctica de la Filosofía. Una propuesta
para su enseñanza en una preparatoria técnica
Ponderación
PIA20: 20%
Contenido
-Realización de un café filosófico.
Qué se evalúa
PIA.
La disertación como estrategia para estimular la reflexión y el
pensamiento crítico.
Criterios de aplicación
1.

Por cada salón/grupo, el docente junto con sus estudiantes establece
un equipo representativo, de entre de 2 ó 3 estudiantes.
Al interior de cada grupo, se propone y discute el o los temas a exponer en el café filosófico.
El público (alumnos) participa de manera constante durante el desarrollo del café filosófico.
El evento tiene una duración no menor a tres horas. Lugar: auditorio,
o bien, al aire libre. Modera el docente.

2.
3.
4.

Fuente: Elaboración propia del autor.

Conclusión
Luego del camino de reflexión, observación, búsqueda,
gestión, diseño, análisis, diálogo, retroalimentación y
autocrítica en torno a un trabajo de investigación-acción
vinculado con el diseño de una Propuesta Didáctica para
la enseñanza de la filosofía en la EIAO, podemos concluir
que:
a) Pudimos transmitir la necesidad de incorporar de
manera consciente la reflexión como un proceso
permanente dentro de los procesos instruccionales
en profesores y directivos, respecto de la importancia
de la enseñanza y aprendizaje de la filosofía en la
EIAO.
b) Logramos llevar a cabo la investigación-acción,
haciendo uso de sus herramientas metodológicas
(reflexión, diagnóstico, análisis, diseño, aplicación
20

Producto Integrador de Aprendizaje (PIA).

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Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-33

29

�Didáctica de la Filosofía. Una propuesta
para su enseñanza en una preparatoria técnica

y evaluación de resultados) a fin de presentar
una Propuesta Didáctica para la enseñanza de la
filosofía.
c) Conseguimos realizar un diagnóstico a los actores
principales del proceso educativo: estudiantes,
maestros y directivos de la escuela. Aunque lo
intentamos más de una vez, lo cierto es que no
logramos entrevistar al comité técnico de filosofía
del Nivel Medio Superior de la UANL. Lo cual habría
supuesto un conjunto información complementaria,
y de gran valía, en razón de una eventual posibilidad
de socialización de la Propuesta Didáctica, más allá
de la EIAO (el resto de las dependencias de Nivel
Medio de la UANL).
d) Pudimos recuperar ideas valiosas del docente,
en torno a la enseñanza de la filosofía, las cuales
enriquecieron de manera importante nuestro trabajo.
e) Logramos implementar la Propuesta Didáctica a dos
grupos: uno de Trabajo Social, y otro de Turismo,
de donde pudimos extraer información fundamental
que dio legitimidad a la Propuesta Didáctica para la
enseñanza de la filosofía, ante estudiantes y maestro.
f) Conseguimos llevar a cabo un taller para un
docente, estructurado en tres sesiones: informativa,
práctica y aplicación. Cabe destacar la participación
entusiasta del docente, antes, durante y después de
la aplicación de la Propuesta Didáctica.
g) La evaluación de resultados concluyó arrojando
información destacada respecto de la percepción
de los estudiantes ante la circunstancia novedosa y
particular de experienciar la enseñanza y aprendizaje
de la filosofía en la EIAO, unidad Churubusco. Si
bien es cierto, la complejidad de algunos pasajes del
texto base de la Propuesta (las lecciones preliminares)
constituyó un reto intelectual como espiritual.

Aitías. Revista de Estudios Filosóficos.
Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-33

30

�Didáctica de la Filosofía. Una propuesta
para su enseñanza en una preparatoria técnica

Constatamos que el aula se transforma en un lugar
donde surgen preguntas filosóficas; que profesor y
alumno, mediante el diálogo y decisiones subjetivas,
desarrollan actitudes filosóficas, así como puestas en acto
de pensamientos que problematizan de manera sucesiva
la realidad; que toda planificación, por muy bien hecha
que esté, resulta insuficiente a la hora de dar cuenta de
la irrupción del pensamiento del otro; que pedagogía y
didáctica tejen una partida complementaria y por tanto
contraria a toda idea de superposición, una respecto de la
otra; que las lecciones preliminares de filosofía constituyen
la base de un plan de trabajo que contempla un tipo de
saber, el cual fue interpelado por alumnos y docente.21

21

Cerletti, La enseñanza, 24.

Aitías. Revista de Estudios Filosóficos.
Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-33

31

�Didáctica de la Filosofía. Una propuesta
para su enseñanza en una preparatoria técnica

Bibliografía
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estrategia didáctica para la aplicación de los métodos
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Cerletti, Alejandro. La enseñanza de la filosofía como
problema filosófico. Buenos Aires: Libros del Zorzal,
2011.
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nueva concepción de la enseñanza? La Habana: CEPESUH, 1998.
De la Torre Gamboa, Miguel. Del humanismo a la
competitividad. El discurso educativo neoliberal.
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Elliott, John. La investigación-acción en educación.
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García Morente, Manuel. Lecciones preliminares de
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García Moriyón, Félix. Pregunto, dialogo, aprendo. Cómo
hacer filosofía en el aula. Madrid: Ediciones de la Torre,
2006.
Aitías. Revista de Estudios Filosóficos.
Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-33

32

�Didáctica de la Filosofía. Una propuesta
para su enseñanza en una preparatoria técnica

Husserl, Edmund. La idea de la fenomenología. Traducido
por Jesús Adrián Escudero. Barcelona: Herder Editorial,
2011.
Nomen, Jordi. El niño filósofo: cómo enseñar a los niños a
pensar por sí mismos. España: Arpa, 2018.
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Rangel, Alfonso. La enseñanza de la filosofía en la escuela
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Aitías. Revista de Estudios Filosóficos.
Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-33

33

�Creencias epistemológicas y responsabilidad
en la enseñanza del violín

CREENCIAS EPISTEMOLÓGICAS Y

RESPONSABILIDAD EN LA ENSEÑANZA DEL
VIOLÍN

EPISTEMIC BELIEFS AND RESPONSIBILITY
IN VIOLIN TEACHING

Francisco Javier Ceniceros Cázares1
Resumen: Pese la naturaleza movible de los paradigmas, la
responsabilidad ligada a una profesión es tema que trasciende
los límites espaciotemporales y disciplinares. La consubstancial
vida social de la especie denota responsabilidad tanto individual
como colectiva. El profesorado, responsable en su quehacer
profesional y enmarcado en una sociedad que demanda la
calidad de los procesos educativos, está comprometido a
actuar en ámbitos varios. Estos deberes están estrechamente
relacionados con los fines de la educación, que particularmente
para la educación musical, contemplan la independencia del
alumnado, en virtud de los procesos de enseñanza simbólico,
procedimental y actitudinal. Especialmente, dentro de los
elementos vinculados al comportamiento del alumnado ante
los procesos educativos, las creencias epistemológicas son
relevantes en el desarrollo de actitudes que conduzcan a la
independencia discente. Estas hacen referencia a las creencias
del alumnado sobre el conocimiento y el aprendizaje, originadas
en los procesos formativos. En atención a la responsabilidad
emanada de los fines de la educación, el personal docente está
exhortado a atender las creencias epistemológicas diseñando
ambientes de aprendizaje que fomenten actitudes que conduzcan
a la independencia musical.
∗
1
Director de sede y profesor de la Red de Orquestas Juveniles Por la
Igualdad, programa embajador del Instituto Estatal de las Mujeres. Actualmente es estudiante del programa Maestría en Innovación Educativa de la FFyL,
UANL.

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Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-18

1

�Creencias epistemológicas y responsabilidad
en la enseñanza del violín

Palabras clave: constructivismo,
epistemología personal.

educación

musical,

Abstract: Despite the movable nature of paradigms, the
responsibility linked to a profession is a subject that transcends
time-space and disciplinary limits. The consubstantial social
life of human beings denotes both individual and collective
responsibility. Faculty, responsible of their professional task
and framed in a society that demands quality in the educational
processes, are committed to act in diverse areas. These duties
are closely related to educational purposes, which particularly in
music education, consider the independence of students, in virtue
of symbolic, procedural, and attitudinal teaching processes.
Especially, within the elements linked to the behaviour of
students facing the educational process, epistemological beliefs
are relevant in the development of attitudes that lead to the
independence of students. These refer to students’ beliefs on
knowledge and learning, originated in the formative process.
With regards to the responsibility arisen from the educational
purposes, faculty are encouraged to answer to epistemological
beliefs by designing learning spaces that promote attitudes which
lead to musical independence.
Keywords: constructivism,
epistemology.

music

Aitías. Revista de Estudios Filosóficos.
Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-18

education,

personal

2

�Creencias epistemológicas y responsabilidad
en la enseñanza del violín

La responsabilidad en la docencia

LA

a la práctica
profesional; el hecho de ser una especie social enfatiza
las obligaciones que la o el individuo debe guardar ante el
colectivo. Las responsabilidades del quehacer profesional
a pesar de que en ocasiones son tácitas, frecuentemente
se juran por la persona que se integra al campo laboral y
explicitan en documentos que salvaguardan a la comunidad.
Tómese de ejemplo la primera de las obligaciones que debe
guardar quien ostente el cargo de rectoría de la UANL,
expresada en el Manual de Organización de esta institución
de educación superior:
RESPONSABILIDAD ES CONSUBSTANCIAL

Velar por el cumplimiento de la Ley Orgánica del
presente Estatuto, de los reglamentos que de ellos
deriven, de los planes y programas de trabajo de
la Universidad y, en general, de las disposiciones
y los acuerdos que norman la estructura y el
funcionamiento de la Institución.2

Otro ejemplo, arquetípico, es el juramento que las y
los profesionales de la medicina expresan al momento de
oficializar el inicio de su vida profesional:
PROMETO SOLEMNEMENTE dedicar mi
vida al servicio de la humanidad; VELAR ante
todo por la salud y el bienestar de mis pacientes;
RESPETAR la autonomía y la dignidad de mis
pacientes; VELAR con el máximo respeto por la
vida humana; NO PERMITIR que consideraciones
de edad, enfermedad o incapacidad, credo, origen
étnico, sexo, nacionalidad, afiliación política,
raza, orientación sexual, clase social o cualquier
otro factor se interpongan entre mis deberes y mis
pacientes; GUARDAR Y RESPETAR los secretos
2
Universidad Autónoma de Nuevo León, Manual de políticas y procedimientos para el control del patrimonio de la UANL (San Nicolás de los
Garza: UANL, 2017), Artículo 79, I.

Aitías. Revista de Estudios Filosóficos.
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3

�Creencias epistemológicas y responsabilidad
en la enseñanza del violín

que se me hayan confiado, incluso después del
fallecimiento de mis pacientes; EJERCER mi
profesión con conciencia y dignidad, conforme a
la buena práctica médica; PROMOVER el honor
y las nobles tradiciones de la profesión médica;
OTORGAR a mis maestros, colegas y estudiantes el
respeto y la gratitud que merecen; COMPARTIR mis
conocimientos médicos en beneficio del paciente y
del avance de la salud; CUIDAR mi propia salud,
bienestar y capacidades para prestar una atención
médica del más alto nivel; NO EMPLEAR mis
conocimientos médicos para violar los derechos
humanos y las libertades ciudadanas, ni siquiera
bajo amenaza; HAGO ESTA PROMESA solemne y
libremente, empeñando mi palabra de honor.3

El juramento hipocrático contempla tanto el compromiso
que se debe a si misma o mismo el profesional como la
responsabilidad ante la sociedad. Estos compromisos
suponen una firme búsqueda de superación y excelencia del
quehacer laboral, la profesionalización y la dignificación de
su práctica.4 A través del buen ejercicio de su profesión, la
persona se autorrealiza y beneficia a la comunidad.
Particularmente, la docencia es un medio que permite
los fines que busca la sociedad en virtud de los procesos
formativos de las personas. A consecuencia de lo anterior,
las responsabilidades que el personal docente debe a la
comunidad son profundas. En el caso de la educación
musical instrumentista, la Asociación Estadounidense de
Maestros de Cuerda (ASTA, por sus siglas en inglés) enuncia
por medio de tres estándares generales las características
ideales de las y los profesionales. Los estándares refieren a
los ámbitos musical, docente y profesional. Dentro de ellos,
se explicitan parte de las responsabilidades docentes, como
3
“Declaración de Ginebra,” Asociación Médica Mundial, consultado
Noviembre 8, 2020, https://www.wma.net/es/policies-post/declaracion-de-ginebra/.
4
Carlos E. Rojas Artavia, “Ética profesional docente: un compromiso
pedagógico humanístico,” Revista Humanidades 1 (2011): 1-22.

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Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-18

4

�Creencias epistemológicas y responsabilidad
en la enseñanza del violín

indica el inciso N del estándar relacionado a este campo:
“Demuestra entendimiento sobre el posible impacto en
el aprendizaje y la formación dados los antecedentes
socioeconómicos, étnicos y geográficos y las diversas
edades del alumnado”.5
Este inciso destaca el valor que posee el reconocer la
diversidad dentro de los procesos formativos, ya que
impacta directamente en la concreción de los objetivos de
los procesos de enseñanza y de aprendizaje. En definitiva,
tanto la edad como los antecedentes del alumnado definen
sus experiencias educativas y conocimientos previos,
relevantes para un aprendizaje significativo. Las historias de
vida de cada una y uno de los participantes de los procesos
de aprendizaje son punto de partida para la planeación
didáctica del profesorado, relacionada estrechamente
con el perfil discente deseado. Cuando los procesos de
enseñanza y de aprendizaje se centran en la transmisión
de conocimientos, obviando la diversidad del alumnado y
formando en consecuencia de ella, se propicia el fracaso de
la formación.
Los fines de la educación musical
En línea con lo anterior, se juzga de valor puntualizar
los fines de la educación musical con el objeto de
profundizar en la responsabilidad docente. Paul Harris
consigna el perfil deseado de las y los alumnos de
música “Un alumno de mentalidad independiente quien
se dirige hacia una mayor responsabilidad y libertad para
ser musical por su propia cuenta”.6
5
“ASTA Standards for Successful School String/Orchestra Teachers,”
II, N, American String Teacher Association, aprobado March 21, 2015, https://
www.astastrings.org/Web/Resources/ASTA_Teacher_Standards/ASTA_Teacher_Standards.aspx. Traducción propia.
6
Paul Harris, Simultaneous Learning: the definitive guide (London:
Faber Music Limited, 2014). Traducción propia.

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Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-18

5

�Creencias epistemológicas y responsabilidad
en la enseñanza del violín

La educación musical tiene como fin formar a las
personas de manera que sean capaces de prescindir de la
figura docente (como transmisor de conocimientos), gracias
a su capacidad de reflexionar los procesos de aprendizaje,
estableciendo los objetivos, determinando instrumentos
para la evaluación de su desempeño, redireccionando
las estrategias de aprendizaje para concretar las metas,
en fin, siendo responsable, tanto en lo personal como en
lo colectivo, de su actuar discente. En base a esto, ¿qué
es lo que una persona aprende cuando decide estudiar un
instrumento musical?
Los aprendizajes que una persona desarrolla en el
proceso formativo musical son clasificables, de forma
general, en tres categorías, las cuales son:7
a. Aprendizaje simbólico: Es relevante que el
alumnado aprenda a decodificar el lenguaje musical
a sonidos, incluyendo la interpretación de esos
símbolos a gestos que son esenciales para la música.
El aprendizaje simbólico versa sobre el decir cosas
de la música y el entender sobre ella, además de
comprenderla desde el punto de vista histórico o
musicológico y entender las relaciones que guarda
lo anterior con los elementos del quehacer musical.
b. Aprendizaje procedimental: Es el aspecto físico
de la ejecución musical; la acción corporal sobre un
instrumento (para el caso del canto, el instrumento
es el propio cuerpo) tiene como fin el hacer música.
Este aprendizaje tiene que ver con la producción
de música debido a las acciones físicas como las
mentales que permiten ejecutar tales acciones
físicas.
c. Aprendizaje actitudinal: Es el aprendizaje que se
7
Juan Ignacio Pozo et al., coords., Aprender y enseñar música. Un
enfoque centrado en los alumnos (Madrid: Ediciones Morata, 2020).

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6

�Creencias epistemológicas y responsabilidad
en la enseñanza del violín

relaciona con los comportamientos del alumnado
ante el proceso formativo y el quehacer musical.
Trata sobre la interiorización de actitudes y valores
por medio de los cuales se dirige hacia la música y
se define su identidad tanto de aprendiente como de
persona que hace música.

El aprendizaje actitudinal está estrechamente relacionado
con aquello expresado por Paul Harris, ya que se ciñe al
esfuerzo docente para lograr que el alumnado interiorice
actitudes y disposiciones respecto al aprendizaje y a la
música. En la búsqueda de actitudes de beneficio para
los procesos de aprendizaje, se transfiere el control de
las acciones al propio alumnado, otorgándoles la libertad
de tomar decisiones en sus procesos y permitiéndoles el
aprender de sus propios errores.8 El estudiantado pasivo que
escucha y acata irreflexivamente las indicaciones de la o el
docente, que atiende exclusivamente a los errores que se le
indican, que no fija sus propias metas de aprendizaje, pasa
a ser uno reflexivo, autorregulado, gestor de sus procesos.
Bajo esta perspectiva, en los ambientes de aprendizaje
se procuran oportunidades para el autoconocimiento. Se
permite al alumnado conocer sus fortalezas, sus áreas de
oportunidad, se da espacio a la autoevaluación y se fomenta
la autorregulación.9
Lo anterior es posible en la medida que la formación
instrumentista priorice los procesos por los que se produce la
música en lugar de enfocar su atención a los resultados. Aún
y cuando la música es un arte escénico, indudablemente el
aprendizaje musical no debe ser reducido a la interpretación
musical. Asimismo, el personal docente, suscitada por
motivos de diversa clase, comparte la preocupación por
mejorar la calidad de los procesos de enseñanza y de
aprendizaje, y es el aula, espacio privilegiado para pensar y
8
9

Pozo et al. Aprender y enseñar música.
Pozo et al. Aprender y enseñar música.

Aitías. Revista de Estudios Filosóficos.
Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-18

7

�Creencias epistemológicas y responsabilidad
en la enseñanza del violín

repensar el proceso educativo, medio para la investigación
educativa y fin primordial de sus esfuerzos, el sitio que
ofrece las posibilidades para que la o el docente observe y
actúe en miras de la mejora continua educativa.
Sin duda alguna, la consecución de la formación
del alumnado es el impulso que invita a la reflexión, y
la implementación o corrección de los elementos que
posibiliten esa mejora en la calidad es de especial interés
para direccionar las acciones que el profesorado implementa
en clases.
Los obstáculos que afectan el proceso formativo musical,
particularmente, están presentes bajo muy diversas formas:
competencia docente, medios materiales, motivación del
alumnado, metodología aplicada, entre otros tantos. En
consideración al aprendizaje actitudinal en la educación
musical y lo prescrito por el ASTA, es oportuno agregar
que “el aprendizaje es el resultado de nuestros intentos
de darle sentido al mundo, para lo cual usamos todas las
herramientas a nuestro alcance. La forma en que pensamos
acerca de las situaciones, además de nuestras creencias,
expectativas y sentimientos, influyen en lo que aprendemos
y en cómo lo aprendemos”.10
Las creencias que el alumnado dispone impactan en
los procesos educativos, sus actitudes ante los ambientes
de aprendizaje, y por consecuencia, en su formación. Del
universo de creencias que una persona posee, la psicología
educativa desde la década de los sesentas del siglo pasado ha
examinado las creencias personales sobre la naturaleza del
conocimiento y el cómo conocer, la epistemología personal.
10
A. E. Woolfolk, Educational Psychology (Boston, MA: Allyn and
Bacon, 2001) citado en Annia Esther Vizcaino Escobar, Idania María Otero
Ramos y Zeleidy Mendoza González, “Las creencias epistemológicas como
alternativa para la comprensión del aprendizaje,” Revista Psicoespacios 7, no.
10 (Diciembre 2013): 126.

Aitías. Revista de Estudios Filosóficos.
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8

�Creencias epistemológicas y responsabilidad
en la enseñanza del violín

Se ha demostrado de valor la epistemología personal en el
ámbito de la educación ya que impacta tanto a discentes
como docentes en los procesos formativos en virtud de que
guían sus actos al momento de aprender y enseñar contenido.
La epistemología personal hace referencia a lo que las y los
individuos piensan sobre lo que es el conocimiento y cómo
ellos y ellas piensan sobre cómo.11
Creencias epistemológicas
En 1990, Marlene Schommer-Aikins planteó una
reconceptualización de la epistemología personal como
un sistema de creencias las cuales son más o menos
independientes, caracterizando su propuesta del resto
de las investigaciones en la adición de creencias sobre
el aprendizaje, la identificación de múltiples creencias,
la consideración del posible desarrollo asincrónico,
el reconocimiento de eludir creencias extremas y la
incorporación del concepto creencias.12
Para ilustrar la importancia de las creencias
epistemológicas en los procesos formativos, la autora
propone el siguiente ejemplo: “Si el alumnado cree que
cierto conocimiento es legado por la autoridad, entonces
muy probablemente crea que el aprendizaje es pasivo…”.13
En este escenario, las y los alumnos no pondrían en duda
lo dicho por la autoridad en el salón de clase, el personal
docente, y se limitarían a aprender exclusivamente el
11
Barbara K. Hofer and Paul R. Pintrich, “The Development of Epistemological Theories: Beliefs About Knowledge and Knowing and Their Relation to Learning,” Review of Educational Research 67, no. 1 (Spring 1997):
88-140.
12
Marlene Schommer-Aikins, “Explaining the Epistemological Belief
System: Introducing the Embedded Systemic Model and Coordinated Research
Approach,” Educational Psychologist 39, no. 1 (March 2004): 19-29.
13
Schommer-Aikins, “Explaining the Epistemological Belief.” Traducción propia.

Aitías. Revista de Estudios Filosóficos.
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9

�Creencias epistemológicas y responsabilidad
en la enseñanza del violín

conocimiento que se disponga en los ambientes de
aprendizaje áulicos. Por el contrario, si la disposición del
alumnado respecto a la fuente del conocimiento no se ciñe
a considerarla dependiente de la figura de autoridad, las y
los alumnos estarán en condición de ser agentes activos en
sus procesos de aprendizaje.
Con referencia al aprendizaje de un instrumento
musical, el estudio realizado por Graabraek con alumnado
de educación superior mostró, por una parte, que el sistema
de creencias epistemológicas propuesto por Schommer es
aplicable al contexto de aprendizaje musical.14 Además,
señala que el alumnado de primer ingreso a los programas
de educación superior presenta creencias epistemológicas
heterogéneas, respecto al conocimiento y al aprendizaje de
la música.
Por otra parte, comparando las estrategias de aprendizaje
autorregulado reportadas por el alumnado y las creencias
epistemológicas que adoptan, la investigación evidenció
que el estudiantado que tiene la disposición a creer que la
habilidad para aprender es innata está menos predispuesto
que el alumnado que cree que la habilidad para aprender
cambia y está relacionada con el esfuerzo a emplear tanto
estrategias metacognitivas como de autorregulación.
En virtud de esto, el personal docente de instrumento
musical es responsable de considerar la diversidad de
creencias acerca de la naturaleza del conocimiento y el
aprendizaje de la música que el alumnado posee, con el
objeto de formar la independencia de las y los alumnos,
como señala Paul Harris. En el ámbito de la educación
musical y el aprendizaje de forma autorregulada, las
creencias que el alumnado posee respecto al conocimiento
14
Siw Graabraek Nielsen, “Epistemic beliefs and self-regulated learning in music students,” Psychology of Music 40, no. 3 (May 2012): 324-338.

Aitías. Revista de Estudios Filosóficos.
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�Creencias epistemológicas y responsabilidad
en la enseñanza del violín

y al aprendizaje corresponden con los obstáculos en la
resolución de dificultades técnicas y musicales para la
formación de competencias musicales.
Origen de las creencias epistemológicas y el contexto
local
El alumnado de educación musical inevitablemente entra
a los programas formativos con creencias concretas
respecto a la enseñanza de la música y a la enseñanza y
al aprendizaje en general, aceptando los aspectos del
curriculum que encajan con sus estructuras de creencias y
rechazando aquellos que entran en conflicto; estas creencias
del alumnado, generalmente, tienen su raíz en experiencias
personales, experiencias escolares y el conocimiento
personal.15 Otras investigaciones, no obstante, subrayan
que las creencias sobre el conocimiento y el aprendizaje
se construyen exclusivamente a través de la experiencia
personal en los procesos educativos.16 En atención de lo
anterior, la indagación del equipo docente respecto a las
experiencias formativas de las y los alumnos posibilitaría
un tentativo diagnóstico de las creencias epistemológicas.
Concretamente, para el aprendizaje de violín y
acotándolo a Nuevo León, a pesar de que su economía es
una de las más dinámicas y diversificadas del país y de
que posee posiciones destacadas a nivel nacional respecto
a la infraestructura cultural, la Encuesta Nacional de
Hábitos, Prácticas y Consumo Culturales muestra que
el impacto en este rubro no ha sido contundente: solo
el 3.3% de la población neolonesa ha asistido a una
15
Linda K. Thompson, “Considering Beliefs in Learning to Teach Music,” Music Educators Journal 93, no. 3 (January 2007): 30-35.
16
Kwok-wai Chan and Robert G. Elliot, “Relational analysis of personal epistemology and conceptions about teaching and learning,” Teaching and
Teacher Education 20, no. 8 (November 2004): 817-831.

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Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-18

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presentación de música clásica, el 10.4% sabe tocar un
instrumento musical, y de este último porcentaje, solo el
2.17% sabe tocar el violín.17
Por otra parte, en el estado, la creación de programas
sociales, de seguridad y prevención de la violencia ha
significado una alternativa para la educación artística no
formal, específicamente la musical, de manera adicional a
la que proporciona el estado en proyectos como las Esferas
Culturales o Casas de la Cultura.
La Red de Orquestas Juveniles Por la Igualdad (ROJPI)
y el Sistema de Orquestas del Municipio de Apodaca
(SOMA), son programas que implican el cumplimiento de
los derechos culturales de la población. Los programas de
seguridad y prevención de la violencia a nivel local han
recibido en los últimos años mayor atención por parte del
gobierno estatal y municipal con la finalidad de reconstruir
el tejido social: se estima que la violencia y la inseguridad
son prevenibles en virtud de las actividades artísticas y las
manifestaciones culturales ya que la ciudadanía participa
en proyectos colectivos, favoreciendo la cohesión social y
la solidaridad.
En consideración del desarrollo cultural y el apogeo de
los procesos de educación musical no formal en el estado,
el personal docente que integra los equipos de trabajo tiene
el desafío de considerar las creencias epistemológicas
del alumnado con el objeto de coadyuvar los procesos
formativos en el aprendizaje de un instrumento musical.
Atendiendo las creencias epistemológicas
A tenor de lo anterior, Schommer explica que el desarrollo
17
“Encuesta Nacional de Hábitos, Prácticas y Consumos Culturales,”
CONACULTA, consultado Noviembre 8, 2020, https://www.cultura.gob.mx/
encuesta_nacional/#.X8vZNRNKiT8.

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Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-18

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de las creencias epistemológicas, más que por la acción
de la edad, se da gracias a la participación en experiencias
formativas.18 Cuando los contextos educativos disponen los
medios para que las disposiciones del alumnado respecto al
conocimiento y al aprendizaje se activen y confronten, y si
el proceso formativo incorpora la discusión y el análisis, el
cambio de las creencias es posible.
Asimismo, Berrios Molina propone que solamente
los contenidos disciplinares no bastan para obrar en
el cambio de la disposición que presentan en cuanto
a las creencias epistemológicas las y los alumnos, de
forma que es necesario intervenir en esa dimensión de
la cognición.19 Investigaciones que tienen como objeto
de estudio estrategias para el desarrollo de las creencias
epistemológicas concluyen que es factible producir
cambios en las categorías del sistema de creencias de forma
intencional, en virtud del uso de estrategias seleccionadas
y planificadas para concretarlo; además, y como muestra la
transición de la disposición del alumnado al pasar de una
centrada en la adquisición de conocimiento a una en la cual
se acepta el papel primordial que guarda el conocimiento
previo en el proceso formativo y el rol de la actividad tanto
social y mental de quien aprende al construir conocimiento,
se ratifica la viabilidad de desarrollar las creencias.20
Particularmente, diversos modelos educativos que
tienen como objetivo la movilización o transformación
de las creencias del estudiantado, hacen uso del cambio
18
Marlene Schommer-Aikins, “The influence of age and education on
epistemological beliefs,” British Journal of Educational Psychology 68, no. 4
(May 2011): 551-562.
19
Carlos Berríos Molina, “Creencias epistémicas, metacognición y
cambio conceptual,” Revista de Estudios y Experiencias en Educación 18, no.
37 (Agosto 2019): 129-140.
20
Viviana Gómez Nocetti, Paula Guerra y María Paz González, “Explorando el cambio epistemológico y conceptual en la Formación Inicial de
Profesores en distintos contextos universitarios,” FONIDE (Octubre 2010).

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Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-18

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conceptual. En estas líneas de investigación, se define
el cambio conceptual como un proceso formativo en el
que el alumnado transforma sus concepciones, ideas o
creencias, sobre un hecho particular, por medio de la
reestructuración o integración de nueva información en
sus procesos cognitivos.21
Dentro de la literatura de la didáctica específica,
“enseñanza por cambio conceptual”22 da referencia a
estrategias de enseñanza que parten de las competencias
previas del alumnado, reconocen las preconcepciones de
las y los participantes, planifican actividades propicias para
el entendimiento de conceptos más adecuados e incentivan
al estudiantado a modificar o crear una estructura cognitiva
que apoye los nuevos conceptos.
Conclusión
En atención a la formación del alumnado y considerando sus
antecedentes, el personal docente es responsable de actuar
para concretar los objetivos educativos. La responsabilidad
de las y los docentes de educación musical no se limita
a desarrollar habilidades musicales en el alumnado. Los
antecedentes reflejan la importancia que las creencias
epistemológicas tienen para las ciencias de la educación,
ya que estas disposiciones dirigen al alumnado a llevar a
cabo prácticas que favorecen o entorpecen sus procesos
formativos. En la medida en que el personal docente sea capaz
de reconocer las creencias epistemológicas del alumnado,
tendrá la oportunidad de efectuar acciones estratégicas
que posibiliten la adquisición de nuevas disposiciones
discentes, las cuales repercutan en la concreción de los
21
Mirna C. Mahmud y Oscar A. Gutiérrez, “Estrategia de Enseñanza
Basada en el Cambio Conceptual para la Transformación de Ideas Previas en el
Aprendizaje de las Ciencias,” Formación Universitaria 3, no. 1 (2010): 11-20.
22
Mahmud y Gutiérrez, “Estrategia de Enseñanza,” 14.

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aprendizajes esperados. La intervención en las creencias
epistemológicas discentes figura como un elemento clave
que permite promover prácticas constructivistas dentro de
los procesos formativos.

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                    <text>�D.R. 2022 © Aitías Vol. 1, No. 2, julio-diciembre 2021, es una publicación semestral editada
por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través del Centro de Estudios Humanísticos,
Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte,
Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290. Tel.+52 (81)83-29- 4000 Ext. 6533.
https://aitias.uanl.mx Editor Responsable: José Luis Cisneros Arellano. Reserva de Derechos al
Uso Exclusivo 04-2022-020214040400-102,
ISSN en trámite, ambos ante el Instituto
Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la última actualización de este número: Centro
de Estudios Humanísticos de la UANL, Mtro. Juan José Muñoz Mendoza, Biblioteca
Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina,
Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290. Fecha de última modificación de 7 octubre de
2021.
Rector / Santos Guzmán López
Secretario de Extensión y Cultura / Celso José Garza Acuña
Director de Historia y Humanidades / Humberto Salazar Herrera
Titular del Centro de Estudios Humanísticos / César Morado Macías
Director de la Revista / José Luis Cisneros Arellano

Autores
Miguel Angel Pasillas Valdez,
Braulio Reynoso Javier,
Ashley Josua Bocanegra Marin
Tom Sparrow; Gerardo Flores Peña (Traductor/a)
Samy Zacarías Reyes García,
Rubén Darío Martínez Ramírez
Gustavo Adolfo Maldonado Martínez
Karla Castillo
Gerardo Flores Peña
Jorge Eduardo Jerezano Luna
Editor Técnico / Juan José Muñoz Mendoza
Corrección de Estilo / Francisco Ruiz Solís
Maquetación / Concepción Martínez Morales

Se permite la reproducción total o parcial sin fines comerciales, citando la fuente. Las opiniones
vertidas en este documento son responsabilidad de sus autores y no reflejan, necesariamente, la
opinión de Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Este es un producto del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo
Léon. www.ceh.uanl.mx
Hecho en México

�Aitías

Revista de Estudios Filosóficos
http://aitias.uanl.mx/

APROXIMACIONES Y CARACTERIZACIONES
CONCEPTUALES A LA TEORÍA DEL ENSAMBLAJE
DE MANUEL DE LANDA
CONCEPTUAL APPROACHES AND
CHARACTERIZATIONS TO THE ASSEMBLAGES
THEORY OF MANUEL DE LANDA
Karla Yudith Castillo Villapudua
Universidad Autónoma de Baja California
ORCID:https://orcid.org/0000-0002-3693-6420

Editor: José Luis Cisneros Arellano Dr., Universidad Autónoma de
Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo
León, México.
Copyright: © 2021, Castillo Villapudua, Karla Yudith. This is an
open-access article distributed under the terms of Creative Commons
Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use,
distribution, and reproduction in any medium, provided the original
author and source are credited.
DOI: https://doi.org/10.29105/aitias1.2-5
Recepción: 24-04-21
Email: castillo.karla@uabc.edu.mx

�Aproximaciones y caracterizaciones
conceptuales a la Teoría del Ensamblaje
de Manuel de Landa

Aproximaciones

y caracterizaciones conceptuales a la
Teoría del Ensamblaje de Manuel de Landa

Conceptual

approaches and characterizations to the
Assemblages Theory of Manuel De Landa
Karla Yudith Castillo Villapudua1

Resumen: En este artículo presentamos una exposición de las principales
características conceptuales de la teoría del ensamblaje desarrollada
por Manuel De Landa. En un primer momento, abordamos los
antecedentes y algunos elementos contextuales de la teoría. Un segundo
momento, analizamos las relaciones de interioridad y las relaciones
de exterioridad, la historicidad de los ensamblajes, la materialidad
y expresividad, así como la territorialización desterritorialización,
codificación y descodificación. Un tercer momento presenta la
historia única, el emergentismo, actualidad, virtualidad, causalidad
no lineal, y lo multiescalar. Por último, reflexionamos sobre algunas
de las posibilidades de esta teoría en el campo de la investigación
contemporánea.
Palabras clave: Ensamblajes, relaciones de exterioridad, emergentismo,
historicidad.

1

Universidad Autónoma de Baja California.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Año 1, N° 2, Julio-Diciembre 2021, pp 131-152

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�Aproximaciones y caracterizaciones
conceptuales a la Teoría del Ensamblaje
de Manuel de Landa
Abstract: In this article we present an exposition of the main conceptual
characteristics of assembly theory developed by Manuel De Landa.
At first, we address the background and some contextual elements of
the theory. A second moment, we analyze the relations of interiority
and relations of exteriority, the historicity of the assemblages, the
materiality and expressiveness, as well as the territorialization and
deterritorialization, encoding and decoding. A third moment presents the
unique history, emergentism, actuality, virtuality, non-linear casualitiy,
and the multiscalar. Finally, we reflect on some of the possibilities of
this theory in the field of contemporary research.
Keywords: Assemblages, relations of exteriority, emergentism,
historicity.

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Año 1, N° 2, Julio-Diciembre 2021, pp 131-152

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�Aproximaciones y caracterizaciones
conceptuales a la Teoría del Ensamblaje
de Manuel de Landa
Introducción
La Teoría del Ensamblaje es la culminación de más de veinticinco
años de investigación del filósofo Manuel de Landa (México, 1952).
En esta publicación el autor presenta por primera vez una ontología
realista unificada que abarca la física subatómica, la química, la
biología y la historia social. Sobra decir que esta teoría es una teoría
realista, cuyo antecedente inmediato lo podemos situar en el programa
de investigación de los filósofos franceses Deleuze y Guattari en la obra
Mil Mesetas. Una teoría de esta índole, se caracteriza en efecto, por
afirmar la existencia de la realidad independiente de un sujeto humano.
Los primeros dos ensayos del libro Assemblage Theory son la
continuación de trabajos previos como Mil años de Historia no lineal,
donde se presenta el tema de los ensamblajes desde su caracterización
histórica y contingente. Esto también ocurre con el ensayo Assemblages
and the Weapons of War, continuación de su primer trabajo War in the
Age of Inteligent Machines, cuyo eje de reflexión gira en torno a las
máquinas inteligentes utilizadas durante la guerra de Irak.
Efectivamente el trabajo de De Landa inicia su exploración sobre los
tópicos de la realidad y la materia durante la década de los noventas. Por
ello, podemos presentarlo como un pionero en el estudio y recuperación
de aparatos teóricos no tan populares ante el boom de la posmodernidad
y el constructivismo social. En tal sentido podemos afirmar que el
proyecto de De Landa es un trabajo innovador, ya que sus publicaciones
se remontan a dos décadas anteriores que al popular encuentro en el
2007 de los filósofos denominados nuevos realistas2.
Manuel De Landa nació en la Ciudad de México, pero emigró
muy joven a Nueva York. Su trayectoria investigativa inició en el
campo de las artes, específicamente en el video experimental. Con el
paso del tiempo, se interesó por el estudio de la filosofía analítica, y
por cuestiones del destino – no conocemos la historia con exactitudllegó a la obra de Deleuze. Como estudioso del filósofo francés, su
deseo principal es deslindarlo de cualquier connotación posmoderna
e irracionalista y, por el contrario, abordarlo y presentarlo como un
filósofo realista que se enfoca, sobre todo, en un claro compromiso
racionalista y materialista: “se ha propuesto ante todo, como él mismo lo
confiesa, enseñarles a los analíticos norteamericanos la validez teórica
2
Mario Teodoro Ramírez, coord., El nuevo realismo. La filosofía del siglo
XXI (México: Siglo XXI; UMSNH, 2016).

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Año 1, N° 2, Julio-Diciembre 2021, pp 131-152

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�Aproximaciones y caracterizaciones
conceptuales a la Teoría del Ensamblaje
de Manuel de Landa
y la utilidad epistemológica del pensamiento deleuziano, es decir, las
fuentes científicas y la concepción de las ciencias que está presente en
la obra de Deleuze3…”
Este artículo se organiza en siete directrices. En la primera
presentamos algunas definiciones que caracterizan el concepto de
ensamblajes. En la segunda abordamos el tópico de las totalidades
orgánicas y las relaciones de interioridad, para contrarrestarlas con las
relaciones de exterioridad de los ensamblajes. En la tercera exploramos,
las características de materialidad, expresividad, territorialización
y desterritorialización. En la cuarta y quinta, exponemos la historia
única de los ensamblajes y el emergentismo. En la sexta analizamos
los conceptos de actualidad y virtualidad. En la séptima describimos
algunos aspectos de la causalidad no lineal y autocatalítica. Por último,
presentamos algunas reflexiones sobre los posibles cruces de la teoría
del ensamblaje con los fenómenos estudiados en otras disciplinas.
1. ¿Qué son los ensamblajes?
Manuel De Landa utiliza el concepto de ensamblaje como un
sustituto apropiado para el término “agenciamiento”4 creado por
Deleuze y Guattari. Este acto lo impulsa a reelaborar aquellos aspectos
no totalmente desarrollados en el programa filosófico de los pensadores
franceses, mediante una investigación exhaustiva que incluye disciplinas
que van desde la biología, geología, hasta la cibernética.
La teoría del ensamblaje se ubica dentro de una ontología
realista, y por tanto da cuenta de la realidad a partir de totalidades
nombradas ensamblajes: “La postura ontológica asumida aquí
ha sido tradicionalmente etiquetada como ‘realista’: una postura
definida usualmente por su aceptación de la existencia de la realidad
3
Mario Teodoro Ramírez y Laureano Ralón, “Gilles Deleuze y el nuevo
realismo,” Avatares Filosóficos, no. 4 (2017): 25
4
El concepto assemblage (ensamblaje) en lengua inglesa es una traducción
del termino francés agencement. De acuerdo con De Landa, la palabra agenciamiento
en español no capta el significado de la agencia original, y se puede confundir con un
término que se refiere a un resultado y no a un proceso. Por esta razón, el filósofo opta
por emplear el concepto ensamblaje para tratar de esclarecer los diversos significados
que presenta en la obra de Deleuze y Guattari. Es en este sentido, que el filósofo cita una
definición dicha por Deleuze en entrevista con Parrnet, refiriendo que un ensamblaje es
una multiplicidad de elementos heterogéneos de diferente naturaleza.

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Año 1, N° 2, Julio-Diciembre 2021, pp 131-152

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�Aproximaciones y caracterizaciones
conceptuales a la Teoría del Ensamblaje
de Manuel de Landa
independientemente de la mente”5. Por esta razón, este enfoque se aleja
de concepciones posmodernas que niegan la realidad, apostando en
cambio, por una recuperación de pensar un marco ontológico realista
independiente de representaciones, constructos mentales y derivados.
De acuerdo con el filósofo norteamericano Graham Harman6, gracias
a la posición realista de Manuel De Landa, este puede desarrollar
un programa de investigación que incluya una teoría de lo virtual, y
a su vez, esbozar una teoría del ensamblaje que lo lleva a proponer
un emergentismo. Además, su enfoque en la historia única de los
ensamblajes le permite rechazar la causación lineal, proponiendo en
cambio, un principio autocatalítico.
Naturalmente, si la realidad está compuesta por ensamblajes hay que
explicar cómo se mueven, cómo se entrelazan, qué posibilidades de
actualización tienen, y por supuesto, tratar de conocer sus procesos de
intercambiabilidad con otros ensamblajes. Al respecto conviene decir
que cualquier entidad es un ensamblaje, y por ende, no se recurre a la
concepción de objetos unificados y cerrados donde lo que prevalece es
la identidad individual. A este propósito, los ensamblajes son entidades
abiertas en continua interacción con otras totalidades, lo cual postula
la negación de reducir a los ensamblajes en partes pequeñísimas para
conocer sus propiedades o funcionamiento. Cabe aclarar que, lo que
distingue a un ensamblaje de otro ensamblaje a pesar de sus límites
difusos, son sus capacidades de afectación, las cuales siempre son
contingentes.
Asimismo, al ser una ontología edificada en ensamblajes, el
filósofo no se interesa por recurrir a conceptos como cosas, máquinas
o entidades, empleados en otras ontologías como la ontología orientada
a objetos de Harman, o la ontología de máquinas de Levi Bryant. De
esta forma, De Landa toma distancia de estos proyectos ontológicos,
para embarcarse en una investigación que parte de la diferencia y no
de la identidad. Esto implica, por supuesto, una clara influencia de
la ontología deleuziana, en particular; aquella que encontramos en
5
Manuel De Landa, Assemblage Theory (Edimburgo: Edinburg University
Press, 2016), 6.
6
Graham Harman, Hacia el realismo especulativo. Ensayos y conferencias,
trad. Claudio Iglesias (Buenos Aires: Caja Negra, 2015), 184: “El realismo lleva a De
Landa a esbozar una teoría de lo virtual; su teoría del ensamblaje conlleva una doctrina
de la emergencia; su crítica de la esencia adhiere a la génesis histórica por sobre los
individuos formados; finalmente, el rechazo de la causación lineal afirma que ciertos
factores catalizan las interacciones en vez de producirlas de manera mecánica”.

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�Aproximaciones y caracterizaciones
conceptuales a la Teoría del Ensamblaje
de Manuel de Landa
su temprana obra Diferencia y Repetición, donde el filósofo francés
traza los recursos de una ontología diferencial que se contrapone a las
ontologías clásicas de corte aristotélico, para partir de la diferencia y
no de la identidad. En este sentido, como señalan Escobar y Osterweil:
“las cosas surgen mediante procesos dinámicos de materia y energía
impulsados por diferencias intensivas”7. Y en este riesgo teórico, afirma
la existencia de una realidad independiente de la mente humana, donde
coexisten flujos de materia y energía que se ensamblan como una red
heterogénea de elementos naturales o culturales, que a su vez son
ensamblajes, y así en lo sucesivo.
Al respecto De Landa, explica:
La noción de ensamblaje está diseñada para pensar todos [totalidades]
como hechos de partes heterogéneas. Una organización institucional,
una universidad o un hospital, por ejemplo, está compuesta no sólo
de gente, sino de escritorios, sillas, paredes, puertas, ventanas,
máquinas de comunicación y transporte, licencias y certificados, y
muchas otras cosas, además8.
Lo anterior nos permite comprender que los ensamblajes están
conformados por elementos heterogéneos, lo cual incluye entidades
que no corresponden a una clasificación por género y especie, sino
por el contrario, elementos de taxonomías distintas se conectan para
coproducir otras conexiones. De este modo, un ensamblaje además de
su heterogénesis, se distingue por sus capacidades, es decir, por el poder
de acción que las partes son incapaces de hacer. Esto significa que las
acciones de los ensamblajes pueden transformarse bajo condiciones
intensivas y temporales, lo cual a su vez les permite ganar o perder
conexiones con entidades vecinas.
De acuerdo con Kleinherenbrink9 los poderes de un ensamblaje
maquínico deben entenderse en términos de capacidades para hacer
cosas que sus partes no pueden hacer. Tales poderes pueden cambiar
con el tiempo en la medida en que un ensamblaje se intensifique,
7
Arturo Escobar y Michael Osterweil, “Movimientos sociales y la política de
lo virtual. Estrategias deleuzianas,” Tabula Rasa, no. 10 (Enero-Junio 2009): 128.
8
Manuel De Landa, “Hacia una nueva ontología de lo social Manuel De Landa
en entrevista,” entrevista por Ignacio Farías, Persona y Sociedad 22, no. 1 (Abril 2008):
83, https://doi.org/10.11565/pys.v22i1.159.
9
Arjen Kleinherenbrink, “Metaphysical Primitives: Machines and Assemblages
in Deleuze, DeLanda and Bryant,” Open Philosophy 3 no. (2020): 283-297.

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Año 1, N° 2, Julio-Diciembre 2021, pp 131-152

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�Aproximaciones y caracterizaciones
conceptuales a la Teoría del Ensamblaje
de Manuel de Landa
gane o pierda conexiones con entidades vecinas. Ahora bien, ¿Por qué
las partes de un ensamblaje no pueden actuar como ensamblajes?, a
primera vista las teorías de las totalidades, señalan que una parte que
se separa del todo, deja de ser lo que es. Por el contrario, desde la
teoría del ensamblaje una parte puede marcharse de una organización
o un conjunto y conservar sus propiedades identitarias, lo único que
se pierde es su capacidad de ejercer acciones en ese conjunto, porque
ha devenido a accionar en otro lugar: “Cuando uno separa una parte
de un todo, una persona de una comunidad o una organización, por
ejemplo, las capacidades que esa persona ejercía en esos ensamblajes
dejan de ser ejercidas, pero la persona no pierde sus propiedades ni su
identidad”10.
En palabras de Kleinherenbrink11 podemos tomar el ejemplo de los
seres humanos, quienes están íntimamente conectados con numerosas
entidades físicas, tecnológicas, biológicas, y sociales. Algunos de estos
constituyen sus partes y otros sus entornos. Los seres humanos tienen
poderes que son irreductibles para estas entidades. Por ejemplo, estos
pueden hablar idiomas, mientras que muchas de las entidades que nos
permiten realizar este acto no pueden hacerlo por ellos mismos. Esto
pone en evidencia que los seres humanos tienen poderes o afectos
irreducibles, incluso si otras entidades generan estos para nosotros.
En efecto, cualquier elemento que me permita hablar inglés puede
muy bien ser generado por conexiones a libros, recuerdos, neuronas,
películas y conversaciones, pero estos poderes no serán reducibles a
tales fuentes. Los poderes de un ser humano pueden o no cambiar a lo
largo de su existencia, y por tanto, continua siendo un ensamblaje en
la medida en que se produce y reproduce a través de su exposición a
otras entidades.
A continuación, y de forma muy breve exploraremos el desacuerdo
de la teoría del ensamblaje con las teorías de las totalidades orgánicas, a
través de las relaciones de exterioridad que la caracterizan.
2. Contra las totalidades orgánicas: relaciones de interioridadrelaciones de exterioridad
La teoría del ensamblaje es una explicación de la realidad que rivaliza
o contradice las teorías de las totalidades funcionalistas. De acuerdo
10
11

De Landa, “Hacia una nueva ontología de lo social,” 80.
Kleinherenbrink, “Metaphysical Primitives,” 286.

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�Aproximaciones y caracterizaciones
conceptuales a la Teoría del Ensamblaje
de Manuel de Landa
con De Landa12, el funcionalismo de manera general se caracteriza por
usar al organismo como metáfora, donde existen todos que conforman
totalidades orgánicas compuestas por partes relacionadas con otras
partes. Esto supone que las partes son esenciales para el funcionamiento
de ese todo, y que, en ausencia de alguna de ellas, se desmoronaría o
volvería infuncional.
Por ejemplo, un corazón humano sería el sumario de todas las
acciones producidas en un cuerpo, al igual que cada célula del corazón
podría ser la suma total de todo lo que hace en un corazón. Además,
estas teorías fundamentan su concepción a partir del lugar preeminente
de las relaciones de las partes para consolidar su unidad. En este caso,
cada parte constituye un lugar indispensable para el funcionamiento
óptimo del organismo:
La idea básica en esta teoría es lo que podemos definir como
relaciones de interioridad: las partes componentes están constituidas
por las mismas relaciones que tienen con otras partes en el todo. Una
parte separada de ese todo deja de ser lo que es, dado que ser tal
parte en particular es una de sus propiedades constitutivas13.
Sin embargo, en la teoría del ensamblaje estas relaciones de
interioridad que configuran las características y capacidades de un todo,
dejan de tener un rol esencial, porque lo importante son las relaciones
de exterioridad con otros ensamblajes. Así pues, el enemigo principal
de la Teoría del Ensamblaje son dichas relaciones de interioridad, por el
hecho de que cancelan la posibilidad de la emergencia: “los ensamblajes
están hechos de partes que son autosubsistentes y están articuladas
por relaciones de exterioridad, por lo que una de sus partes puede ser
separada y ser un componente de otro ensamblaje”14.
Ahora bien, desde la perspectiva de De Landa, el problema con
las totalidades orgánicas radica en que ellos piensan que “si las partes
se constituyen mutuamente por sus relaciones de interioridad, entonces
son inseparables del todo (una parte separada deja de ser lo que es) y el
todo se vuelve indivisible”15. Bajo este supuesto, uno puede pensar que
12

De Landa, Assemblage Theory, 10.

13
14

De Landa, Assemblage Theory, 2.
De Landa, Assemblage Theory, 3.

15

De Landa, “Hacia una nueva ontología de lo social,” 81.

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�Aproximaciones y caracterizaciones
conceptuales a la Teoría del Ensamblaje
de Manuel de Landa
al quitar una palmera de un jardín de una casa, esta se transformaría en
una nueva entidad que es ontológicamente distinta de lo que solía ser
en el jardín de esa casa. En el límite, incluso implica que, si te mueves
solo una pulgada hacia la izquierda, te conviertes en una entidad
completamente diferente. Sin embargo, este supuesto desde la teoría del
ensamblaje es inadmisible: “En la teoría de los ensamblajes la cuestión
de la exterioridad se da, primeramente, en la concepción de la relación
parte/todo. Las relaciones entre partes son de interioridad si las partes
son constituidas como tales por el papel que juegan en el todo”16.
De acuerdo con De Landa: “Las relaciones de exterioridad entre
partes son interacciones en las que las partes ejercitan ciertas capacidades
de afectar, y de ser afectadas por, otras partes, pero el ejercicio de esas
capacidades no determina su identidad”17. Con esta aclaración, nuestro
autor se deslinda de las explicaciones tradicionales de la parte al todo
y viceversa, y por tanto, defiende la autonomía identitaria de una parte
cuando ya no forma parte de un ensamblaje en particular, conservando
la ventaja de poder encajar con cualquier otro ensamble y formar parte
de una nueva intensificación. Por lo tanto, en la Teoría del Ensamblaje
las partes no son indispensables, pero sí resulta crucial tomar en cuenta
la distinción entre propiedades y capacidades. Al respecto el autor
señala:
Las propiedades son dadas, siempre son actuales y, por tanto,
sí son determinantes de la identidad de una parte, mientras que
las capacidades sólo son actuales cuando son ejercidas en una
interacción. Dado que el número de interacciones posibles puede
ser infinito, las capacidades de afectar y ser afectado son ilimitadas.
Por tanto, no pueden definir la identidad de algo actual18.
De ahí que la distinción no parte de las diferencias entre las partes
y el todo, sino entre las propiedades y las capacidades19.
Lo anterior nos permite replantear la noción básica que discierne
entre partes y todo para abrir paso a una diferenciación basada entre
las propiedades y las capacidades. Esto asume que las propiedades ya
están dadas, y en efecto, forman un elemento clave de la identidad de
un ensamblaje, pero además, es importante tomar en cuenta que las
capacidades están en un estado de abierto dotándolas de actualidad en su
16
17
18
19

De Landa, “Hacia una nueva ontología de lo social,” 79.
De Landa, Assemblage Theory, 2.
De Landa, “Hacia una nueva ontología de lo social,” 79-80.
De Landa, “Hacia una nueva ontología de lo social,” 79.

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�Aproximaciones y caracterizaciones
conceptuales a la Teoría del Ensamblaje
de Manuel de Landa
interacción con otros ensamblajes; y por tanto, estas posibilidades son
infinitas: “y forman una lista potencialmente abierta, dado que no existe
modo de saber por anticipado de qué manera una entidad puede afectar
o ser afectada por otras innumerables entidades”20. Así, la imposibilidad
de anticiparse al futuro de los intercambios y afectaciones cancela la
facultad de predecir con certeza el destino de los ensamblajes.
Con lo que llevo dicho hasta aquí, me parece conveniente continuar
con la explicación de las otras características de los ensamblajes.
3. Materialidad y expresividad-territorialización y desterritorialización
(codificación-decodificación)

Deleuze y Guattari explicaron que los ensamblajes -agenciamientosse caracterizan por tener dos ejes: uno material y otro expresivo. A
partir de esto De Landa, agrega un tercer eje, el de la codificación y
la decodificación, conservando los dos anteriores. Para entender estas
caracterizaciones hay que decir que el primer eje, se refiere al lado material
de la realidad, recordemos que De Landa desde Mil años de Historia
no Lineal escribe la historia no humana desde los distintos materiales
que han atravesado las diversas capas de la realidad que van desde
lavas, magmas, granitos, arenas, finalizando con el lenguaje. De Landa
argumenta al respecto: “vivimos en un mundo poblado por estructuras:
mezclas complejas de construcciones geológicas, biológicas, sociales
y lingüísticas que no son otra cosa que acumulaciones de materiales
formados y solidificados por la historia”21.
El segundo rol -la expresividad- se refiere a todos los actos
comunicativos que transmiten las diversas entidades de la naturaleza,
que van desde genes, bacterias, hongos, animales, etc. Esto significa
que la expresión no queda relacionada única y exclusivamente con lo
humano, sino que también incluye a todos aquellos recursos metas
lingüísticos que transmiten señales más allá de ello. Por lo tanto,
podemos afirmar que la expresividad desde la perspectiva delandiana
se aleja de una concepción antropocentrista de la expresión.
Para ilustrar este supuesto, De Landa recurre al ejemplo de las
conversaciones: “Un componente principal de las conversaciones es,
por supuesto, el contenido de la plática, pero existen también otras
20
De Landa, Assemblage Theory, 18.
21
Manuel De Landa, Mil años de Historia no Lineal, trad. Carlos de Landa
Acosta (Barcelona: Editorial Gedisa, 2012), 21.

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�Aproximaciones y caracterizaciones
conceptuales a la Teoría del Ensamblaje
de Manuel de Landa
formas de expresión corporal (postura, gestos faciales, vestimenta)
que no son lingüísticos”22. Como se puede apreciar, los ensamblajes
son medios expresivos que siempre comunican algo, pues son de
cierta manera canales que emiten marcas, huellas, rastros, indicios
como es el caso de la orina de los perros o el canto de los pájaros.
Cabe destacar que la primera dimensión del ensamblaje -expresividad
y materialidad- constituye lo que Manuel De Landa nombra el lado
analítico del enfoque y por ende, será el encargado de descomponer
los ensamblajes en distintas partes. No obstante, esto no se queda hasta
ahí, dado que también existe una segunda dimensión -sintética- que
puede ser de territorialización (estabilizador) o desterritorialización
(desestabilizador). En este punto, por territorialización el filósofo se
refiere a la localización de límites espaciales concretos cuya misión
consiste en incrementar la homogeneidad interna de un ensamblaje. Por
consiguiente, son procesos con fronteras bien definidas, que pueden ser
vecindarios o poblaciones: “Por ello, y en primer lugar, los procesos
de territorialización son procesos que definen o demarcan los límites
espaciales de territorios reales”23.
De ahí podemos decir que la territorialización es el acto de
cartografiar cuya función principal es mapear espacios tierras y que
de cierta manera uniformiza y contiene los ensamblajes que mantiene
cerrados: “Las conversaciones cara a cara siempre ocurren en un lugar
particular (una esquina de una calle, una taberna, una iglesia) y una vez
que los participantes se han convalidado mutuamente la conversación
adquiere límites espaciales bien definidos”24.
Ahora bien, en lo que respecta a la desterritorialización,
el filósofo señala: “Cualquier proceso que desestabilice los límites
espaciales o incremente la heterogeneidad interna es considerado
desterritorializador”25. Ante esto, vemos el efecto contrario de trazar
territorios, puesto que desterritorializar produce irrupción con los
límites espaciales. De esta manera, esta tarea consiste en derribar
muros, provocando la entrada a entidades no uniformes esparcidas en
distintas geografías.
Para ejemplificar esta característica, De Landa recurre al hecho de
la comunicación a distancia: “Un buen ejemplo es la tecnología de
22
23
24
25

De Landa, Assemblage Theory, 28.
De Landa, Assemblage Theory, 28
De Landa, Assemblage Theory, 29.
De Landa, Assemblage Theory, 29.

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�Aproximaciones y caracterizaciones
conceptuales a la Teoría del Ensamblaje
de Manuel de Landa
comunicación, desde la escritura y el servicio postal hasta el telégrafo, el
teléfono y las computadoras, todos ellos borran las fronteras espaciales
de las entidades sociales y eliminan la necesidad de la copresencia”26.
de hecho posibilita las relaciones lejanas, dando pie a la consolidación
de conexiones interpersonales, como es el caso de las redes virtuales.
Con lo explicado hasta aquí, resulta relevante continuar con la
exposición del tercer eje. Como señalamos, además de materialidad y
expresividad, el filósofo añade la codificación y la decodificación:
un eje adicional que define los procesos en los cuales intervienen
medios expresivos especializados, procesos que consolidan y
solidifican la identidad del ensamblaje o, por el contrario, brindan
mayor amplitud al ensamblaje para realizar operaciones con mayor
flexibilidad, a la vez que se beneficia de los recursos genéticos o
lingüísticos (procesos de codificación y decodificación)27.
Es menester resaltar que este agregado, añade un mecanismo
de operación que permite la consolidación o flexibilización de los
ensamblajes, recordemos que De Landa28 explica estos procesos
a través del nacimiento de las primeras ciudades europeas donde
la tierra utilizada para hacer los bloques de los muros ayudaba a la
solidificación de los ladrillos con los que se marcaban las primeras
urbes. Así como el nacimiento o muerte de una lengua permitía
flexibilizar o agilizar los códigos legales. Sin olvidar que, todos estos
procesos se repiten, y gracias a ello, se sintetizan poblaciones enteras
de ensamblajes: “Todos estos procesos son recurrentes y su repetición
variable sintetiza poblaciones enteras de ensamblajes”29.
4. La historia única de los ensamblajes y propiedades emergentes
La historia de los ensamblajes es otra de las cuestiones centrales para
comprender las trayectorias y combinatorias que estos van produciendo
a través de sus devenires. En este sentido, se reemplaza el concepto
de esencia por las secuencias históricas de los ensamblajes, señalando
que la unicidad e irreductibilidad de un ensamblaje se justifica ante
todo por el hecho de que tiene su propia historia: “el estado ontológico
26
27
28
29

De Landa, Assemblage Theory, 31.
De Landa, Assemblage Theory, 31.
De Landa, Mil Años de Historia no Lineal, 35.
De Landa, Assemblage Theory, 32.

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�Aproximaciones y caracterizaciones
conceptuales a la Teoría del Ensamblaje
de Manuel de Landa
de cualquier ensamblaje, inorgánico, orgánico o social, es el de un
individuo único, singular, históricamente contingente”30. A pesar de la
existencia de numerosas moléculas de agua, la producción inicial y la
existencia subsiguiente de cualquier molécula de agua son únicas.
Esta unicidad histórica enfatiza cómo los ensamblajes son
ontológicamente externos a sus relaciones con otras entidades: las
entidades son algo más que sus compromisos con otras entidades. Por
esta razón, conocer la operatividad de los ensamblajes, implica seguir
la ruta de sus acciones, y dar cuenta de lo que sucede en el ensamblaje
como tal, y no en sus partes. En este aspecto, es importante aclarar que
si bien De Landa se auxilia de la historia para explicar el movimiento de
los ensamblajes, no lo hace desde su perspectiva lineal, pues recordemos
que su modelo teórico se instala en lo que llaman ciencias no lineales.
Una vez que vimos cómo De Landa se auxilia de la historia para
explicar los devenires de los ensamblajes, pasemos a describir el
emergentismo. Básicamente, cuando se piensa en este concepto,
es preciso alejarse de las totalidades orgánicas, porque las partes no
determinan las propiedades del todo: “En mi caso, uno de los concep¬tos
clave es la de propiedad emergente, definida como una propiedad de un
todo que es más que la suma de sus partes”31. De esta manera, el filósofo
se deslinda de las teorías construidas bajo el supuesto de la parte al
todo, y a su vez, construye el argumento suficiente para afirmar que en
estas teorías las distinciones entre la parte todo o lo micro y lo macro
cancelan la posibilidad de las propiedades emergentes.
Lo anterior señala que existen propiedades de los todos irreducibles
a las partes, y que, además, las teorías de las totalidades orgánicas son
incapaces de explicar: “El concepto es básico porque juega el papel
de bloquear el microrreduccionismo: si el todo tiene propiedades
diferentes de sus partes, no puede ser entonces reducido a sus partes”32.
Por lo tanto, siguiendo el concepto de emergencia un ensamblaje
no es sus componentes. Se caracteriza más bien por propiedades
emergentes que no se encuentran en sus partes pues la mayoría de las
entidades tienen una serie de propiedades como tamaño, peso y color
que ninguno de sus componentes tiene. El agua está húmeda, mientras
que el hidrógeno y el oxígeno no, los seres humanos difieren en edad
de la edad de sus uñas y pelos.
30
31
32

De Landa, Assemblage Theory, 33.
De Landa, “Hacia una nueva ontología de lo social,” 80.
De Landa, “Hacia una nueva ontología de lo social,” 80.

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�Aproximaciones y caracterizaciones
conceptuales a la Teoría del Ensamblaje
de Manuel de Landa
Con esa hipótesis en mente De Landa nos aclara la importancia de la
emergencia para su teoría del ensamblaje, puesto que no coincide con
las explicaciones de la sociología clásica que explican la realidad social
a partir de un todo que da cuenta a partir de sus partes o viceversa,
debido a que estas formas de explicar y conocer los fenómenos sociales
niegan la emergencia.
En este sentido, las propiedades emergentes son lo que un ensamblaje
manifiesta “en el aquí y ahora”, y esto es lo que De Landa llama el
lado “real” de un ensamblaje. Y bien, ¿A qué se refiere De Landa con
el lado real de un ensamblaje? A primera vista, se supone que este
aspecto real del ensamblaje corresponde tanto a su emergencia como a
su actualidad, puesto que siempre estará abierto a la intercambiabilidad
con otros ensamblajes y sus capacidades pueden transformarse, a pesar
de que siga conservando su trayectoria histórica. En este sentido “Un
conjunto se define así por un proceso histórico único durante el cual sus
propiedades reales son (re) producidas y alteradas”. Ello supone que
la historicidad del ensamblaje puede explicar el lado real en constante
actualización, sin perder de vista que es pasajero y parcial, puesto que
sus rasgos de capacidad están abiertos a trayectorias por venir y que
finalmente nunca está totalmente actualizado:
En cualquier nivel, las entidades que actúan son ensamblajes de
otras entidades: pueden considerarse como cosas unificadas si se
les ve desde afuera, pero también puede considerarse como una
gigantesca milicia formada por componentes autónomos. Por eso
De Landa cree firmemente en la emergencia. No es posible para él
eliminar una entidad mayor al reducirla a la conducta de sus partes
físicas menores33.
En suma, la emergencia es una de las características claves para dar
cuenta de los ensamblajes, por el hecho de que pertenece a un todo que
es irreducible a sus partes, y donde además sobresale su exterioridad.
Dicho esto, continuemos con la exploración de dos dimensiones básicas
en la teoría del ensamblaje la actualidad y la virtualidad.
5. Actualidad virtualidad: singular universal singular particular
En la ontología de los ensamblajes existen singularidades universales
y singularidades particulares. Las primeras habitan en el plano de lo
33

Harman, Hacia el realismo especulativo, 185-186.

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�Aproximaciones y caracterizaciones
conceptuales a la Teoría del Ensamblaje
de Manuel de Landa
virtual, mientras que las segundas pertenecen o se asoman al plano
actual. Esto induce a pensar que el programa delandiano sigue apoyado
en el plano de inmanencia o virtual deleuziano, para afirmar “que en la
actualización de lo virtual, ya no rige la lógica de la semejanza, sino
más bien el de una creación genuina mediante la diferenciación”34 por
lo que paradójicamente lo actual no está completamente actualizado, y
por ende es inactualizado o parcializado de cierta manera.
A partir de lo anterior, podemos comprender que para De Landa
las singularidades particulares pertenecen al plano de lo actual y
pueden contener: “solamente singularidades individuales: personas,
comunidades, organizaciones, ciuda¬des, países individuales (únicos,
históricos, singulares)’”35. Siguiendo estos ejemplos, podemos decir
que los ensamblajes posicionados en diversas escalas son considerados
como individuos, un hospital, una universidad, un arrecife. Sin embargo,
el filósofo sostiene que para poder explicar las regularidades o procesos
recurrentes de estas singularidades individuales es necesario recurrir
al plano de lo virtual dado que si bien tienen una historia particular en
constante devenir, esta no está agotada por completo: “Si el plano de
lo actual sólo contiene singularidades individuales (a diferentes escalas
espacio/temporales dadas por la relación parte/todo) las regularidades
que estas entidades actuales exhiben no son explicables solamente por
su historia con¬tingente”36.
A partir de estas aseveraciones, De Landa recurre al plano de lo
virtual, donde habitan las singularidades universales: “Es ahí donde
el plano de lo virtual juega su papel: está hecho de singularida¬des
universales. Estas son más conocidas y mejor estudiadas en la física y
la química”37. Ante esta hipótesis, De Landa utiliza el ejemplo de los
cristales de sal y jabón los cuales poseen la misma estructura molecular,
pero siguen caminos diferentes, uno se convierte en cubo y el otro en
burbuja en relación al atractor intensivo en turno.
En contraste, podemos pensar que la casa de los universales concretos
es lo virtual. En este caso, el reto epistemológico y ontológico tiene que
ver con una operación futurista capaz de adelantarse a las tendencias
y combinatorias virtuales de las singularidades actuales, es decir, ser
34
35
36
37

Escobar y Osterweil, “Movimientos sociales y la política de lo virtual,” 129.
De Landa, “Hacia una nueva ontología de lo social,” 81.
De Landa, “Hacia una nueva ontología de lo social,” 81.
De Landa, “Hacia una nueva ontología de lo social,” 81.

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�Aproximaciones y caracterizaciones
conceptuales a la Teoría del Ensamblaje
de Manuel de Landa
capaz de tener la visión de las trayectorias irreversibles de los eventos.
Por ello, desde la perspectiva de Manuel De Landa la Filosofía y las
Ciencias Sociales pocas veces dan cuenta de los universales concretos,
pues están entremezclados en un mismo continuum y se vuelven
actuales parcialmente.
6. Causalidad no lineal y autocatalítica
De Landa desarrolla una serie de argumentos para oponerse a todas
las formas de esencia. Según Harman el filósofo ofrece dos razones
importantes por las que, según él, nada en el mundo tiene esencia
alguna. El primer supuesto es su mirada bergsoniana de las entidades
como procesos histórico-genéticos que nunca dejan de moverse, y por
tanto, existe la imposibilidad de fijarlas definitivamente: “No existe
una especie natural llamada hidrógeno, sino una vasta población de
átomos de hidrógeno, cada uno con su historia de vida específica, que
comienza en el corazón de alguna estrella distante”38. En este contexto,
las variedades intensivas van escribiendo su propia historia, a pesar,
de las múltiples combinatorias experimentadas instante a instante.
Recordemos que para De Landa una parte no deja de ser lo que es al
separarse de un ensamblaje, dado que sigue conservando su identidad y
puede encajar con otro ensamble.
El segundo, se relaciona con su hipótesis de la actualidad, pues
argumenta que las realidades -virtualidades- están fluyendo en un
continuum intermitente lo que imposibilita su fijación y por ende su
división en partes discretas: “Por eso también es que resulta imposible
encontrar esencias fijas de rasgos distintos, en tanto toda esencia
siempre va a teñirse con las posibilidades que le resultan vecinas”39.
Con base a esos supuestos, De Landa cuestiona el principio
de causalidad lineal, aquel que postula el enunciado básico de que a
toda causa corresponde un efecto, inscribiendo el movimiento en una
visión causal-lineal, y entendiendo a la causa y al efecto en mutua
codependencia. De esta manera, recurre al concepto de catálisis para
explicar aquellos acontecimientos que no corresponden a lo lineal,
abriendo un espacio para la contingencia y otros sucesos que rompen
38
39

Harman, Hacia el realismo especulativo, 186.
Harman, Hacia el realismo especulativo, 186.

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�Aproximaciones y caracterizaciones
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de Manuel de Landa
con la lógica causal: “La catálisis contradice considerablemente
la linealidad pues supone que diferentes causas pueden conducir a
un mismo y único efecto - como cuando las hormonas estimulan el
crecimiento al ser aplicadas a las puntas de una planta pero lo inhiben
cuando son aplicadas a las raíces”40. En este caso, se invierte el supuesto
de la causalidad a través de otros factores en juego que inhiben esa
relación, es decir, las causas pueden producir o no producir los mismos
efectos.
Un ejemplo recurrente que utiliza De Landa, es el famoso ejemplo
de los fumadores de tabaco, a saber, los cigarros pueden o no pueden
provocar cáncer pulmonar. De ahí se deriva el efecto catalizador de
los cigarrillos, porque no todos los fumadores enferman de cáncer ni
todos los canceres pulmonares ocurren en fumadores. Por esa razón,
De Landa apuesta por una causalidad no lineal y autocatalítica, dado
que la catálisis le permite justificar que no todo el movimiento de los
ensamblajes corresponde a la premisa básica de la causalidad lineal,
sino que ocurren excepciones o contingencias no estipuladas en el
continuum de las secuencias. Y en este punto, es importante destacar
que para el pensador el monopolio de la causalidad en el mundo está
en manos de los atractores. Esto significa que estas máquinas abstractas
dirigen o direccionan hacía dónde irán los conglomerados moleculares
de ensamblajes, donde el pasado deja de ser un factor determinante de
su futuro, pues como apunta Manuel De Landa: “Estas singularidades
o estos atractores parecen disponer del monopolio del poder causal en
el mundo, en cuanto De Landa observa que el comportamiento actual
de una trayectoria se determinará no por sus estados previos sino por
el tipo de atractor en cuestión”41. Así, resulta imposible hablar de un
movimiento continuo y homogéneo, porque no sabemos a qué tipo de
atractor se van a plegar los ensamblajes.
7. Ni micro ni macro: multiescalar
Otro de los aspectos que distingue a la teoría de los ensamblajes
de las teorías de las totalidades orgánicas es la apuesta por rebasar las
concepciones edificadas sobre lo micro y lo macro. En lo que refiere
al microrreduccionismo, afincado en un enfoque hacia la parte más
pequeña o mínima de un fenómeno, que aspira sobre todo a generar
40
41

De Landa, Assemblage Theory, 33.
Harman, Hacia el realismo especulativo, 189.

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conocimiento a partir del análisis de entidades individuales, o en casos
muy específicos, desconectados de la complejidad social. Por su parte,
el macroreduccionismo es un modelo teórico que intenta producir
conocimiento a partir de entidades más grandes, y por ende, su método
abarca conceptos como las estructuras sociales, las organizaciones, los
estados, los países.
Básicamente, ambos enfoques, dejan de lado o prestan nula atención
a los matices o zonas intermedias que existen de abajo hacia arriba,
reproduciendo esquemas estrechos de la realidad que finalmente niegan
la multiplicidad de entidades: “La distinción micro/macro puede ser
mantenida mientras sea relativa a cierta escala: las personas son micro
como componentes de comunidades, las cuales se¬rían macro; pero las
comunidades son micro si hablamos de coaliciones de comunidades,
como se dan en los movimientos de justicia social”42. Esta reconfiguración
de las perspectivas, induce a pensar que los humanos son micro en
relación al papel que ocupan en una organización o institución, empero
esas últimas son micro si las ponemos en relación con otras entidades de
naturaleza mayor. De tal manera que, desde la teoría del ensamblaje el
enfoque especial radica en centrarse en aquellas zonas intermedias entre
lo micro y lo macro que pocas veces son estudiadas por el hábito mental
de reducirlo a lo más pequeño, o, en su caso, abordarlo desde lo más
grande; es decir, como se trata de un amplio número de niveles entre lo
llamado micro y macro, su estatus ontológico no se ha conceptualizado.
A partir de estos argumentos, llegamos al concepto multiescalar, punto
clave en la teoría del ensamblaje. Como dijimos en lo anterior, para De
Landa resulta insuficiente seguir explicando la realidad social bajo los
constructos de lo micro y lo macro, dado que ambas disposiciones sólo
repiten vicios reduccionistas. Por ello, lo multiescalar permitirá dar
cuenta de aquellas zonas intermedias borradas por modelos los modelos
micro y macro para apostar por ensamblajes que ocurren en diferentes
escalas temporales.
Por ejemplo, los Himalayas “son ensamblajes (dobleces de litosfera
producidos históricamente por choques tectónicos), pero cambian tan
lentamente que para nosotros parecen ser eternos. Aunque todo es devenir,
no todo devenir ocurre a nuestra escala temporal”43. Encontramos así
que esta multiplicidad de escalas en constante devenir, intercambian
42
43

De Landa, “Hacia una nueva ontología de lo social,” 79.
De Landa, “Hacia una nueva ontología de lo social,” 82.

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sus materiales con otros ensamblajes sedimentados en otras escalas, y
así sucesivamente, por lo que, parte de la ambición de un investigador
social anclado en esta teoría tendría que ser capaz de describir y
analizar desde la perspectiva escalar en la que se encuentran respetando
la homogeneidad y evitando operaciones parciales y reduccionistas que
sólo descontextualizan sin tomar en cuenta el entremezclado.
A manera de cierre
El objetivo de este artículo consistió en un intento por exponer
las principales características de la teoría del ensamblaje. Esto con el
propósito de clarificar el horizonte ontológico de este concepto que
poco a poco se empieza a popularizar en diversos campos disciplinares,
como el urbanismo, la educación, la sociología, sin un trabajo de
exploración o análisis del aparato conceptual que lo sustenta. Vimos
cómo los ensamblajes desplazan a las totalidades, y a la vez, se alejan
de la causalidad lineal como pegamento esencial de la realidad. De este
modo, De Landa cuestiona duramente el principio de causalidad que
postula que a toda causa corresponde un efecto.
Asimismo, revisamos como un ensamblaje no requiere todos sus
componentes para permanecer en sí mismo. Ante esto, es lógico pensar
que, aunque se pierdan algunas de las partes de un ensamblaje, éste
seguirá funcionando. Pensemos, por ejemplo, en una universidad,
dicha institución puede sufrir cambios en sus alumnos, trabajadores,
edificios, sin dejar de ser por ello una universidad. Luego, revisamos la
materialidad y expresividad, ejes que ya estaban presentes en la teoría
de Deleuze y Guattari, como aquellos rasgos de materia y expresión
de manera mínima. No obstante, De Landa añade un tercer eje que
corresponde a la codificación y que se relacionan con los códigos
que se adoptan en los ensamblajes que van desde la vestimenta, las
costumbres, o también, a los rasgos hereditarios o genotípicos de las
razas. De ahí que la codificación también implique movimientos de
descodificación donde sucede algo similar a la desterritorialización
pero específicamente con una movilidad que desvanece los códigos
establecidos.
En esta vía de exploraciones llegamos a la historia única de
los ensamblajes. Rasgo fundamental de esta teoría, por el hecho de que
cada ensamblaje tiene una historicidad que va trazando a través de sus
múltiples interacciones, trayectorias que le permiten deslindarse de una
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de Manuel de Landa
esencia única, fija, y acabada. De esta manera, el filósofo sustenta que
cada ensamblaje al ser una singularidad única e individual es dueña de su
propia dinámica histórica. Es importante notar que estas características
nos permitieron explicar que la teoría del ensamblaje abandona los
supuestos ontológicos que utilizan la mayoría de los científicos sociales
edificados en lo micro y lo macro apostando en cambio por una visión
multiescalar de la realidad.
Cabe destacar al emergentismo como concepto crucial de esta
teoría, ya que ni lo micro ni lo macro permiten dar cuenta de ello.
Esta propiedad emergente, cualidad central de la teoría del ensamblaje
queda marginada en las teorías de las totalidades orgánicas, pues
como mencionamos en lo anterior, sólo se centran en la parte al todo
y viceversa. Con la emergencia Manuel De Landa es capaz de explicar
propiedades que surgen de un ensamblaje y que es diferente a sus partes,
el ejemplo de una limonada -emergencia- puede mostrarnos que ni el
limón ni el agua por si solas son una limonada.
Aunado a lo anterior, fue pertinente acercarnos a lo actual y
lo virtual. Conceptos deleuzianos a los que recurre nuestro autor, para
tratar de explicar cómo los ensamblajes nunca terminan de actualizarse,
es decir, son pasajeros, efímeros, en continuo movimiento, siempre
parciales. Y que dadas estas características resulta imposible agotarlos
en una sola actualización, puesto que todas sus mutaciones futuras
están albergadas en el plano de lo virtual, donde se resguardan todos los
singulares universales. Así, toda actualización además de ser pasajera,
es también una singularidad particular, dependiente de su virtualidad
universal.
Por último, exploramos de manera breve la objeción que realiza
De Landa al principio de causalidad, es decir, a la noción común que
alberga la consiga “a toda causa corresponde un efecto”. Principio que
no embona ni es útil con la teoría del ensamblaje, porque no aspira a
tener uniformidad ni mucho menos homogeneidad, aquí lo que importa,
son esas contingencias que una causalidad no lineal y autocatalítica sí
pueden explicar, es decir, aquellas excepciones como en el caso de los
fumadores que no les da cáncer.
Finalmente, debemos mencionar que este trabajo es un
acercamiento modesto que busca contribuir al entendimiento de la
teoría del ensamblaje. Esto nos permitirá seguir indagando en paisajes
no explorados de la teoría, como lo son los diagramas y su aspecto
topológico. Asimismo, contribuirá en la medida de lo posible a un
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�Aproximaciones y caracterizaciones
conceptuales a la Teoría del Ensamblaje
de Manuel de Landa
esclarecimiento del concepto de ensamblaje que se empieza a utilizar
en algunos artículos sin realizar un trabajo de contextualización previo.
Sin lugar a dudas, quedan muchas interrogantes por realizar, así como
la generación de trabajos que nos permitan seguir pensando en la
utilidad de esta teoría en el resto de las disciplinas tanto sociales como
naturales, así como su pragmática estética y política.

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�Aproximaciones y caracterizaciones
conceptuales a la Teoría del Ensamblaje
de Manuel de Landa
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�La experiencia de ocio
ante el problema del tedio

L A EXPERIENCIA DE OCIO ANTE EL
PROBLEMA DEL TEDIO

L EISURE EXPERIENCE IN FACE OF THE
TEDIUM PROBLEM

Gustavo Adolfo Maldonado Martínez1
Resumen: El presente artículo reflexiona el problema del tedio como
una falta de sentido del tiempo, concretamente, de cómo éste se vive y
se percibe. Por tanto, otorgar sentido al tiempo se vuelve necesario. El
problema del tedio se fundamenta y desarrolla principalmente desde
el pensamiento de Martin Heidegger, que en su obra Los conceptos
fundamentales de la metafísica establece que la percepción del tiempo
sin sentido es constitutiva en el tedio y el aburrimiento. Por su parte,
recuperamos también de Lars Svendsen y su Filosofía del tedio, la
noción del tedio situacional y la necesidad del sentido. Sin embargo,
existe la posibilidad de plantear alternativas que provean de sentido a
nuestra percepción del tiempo, lo cual expondremos aquí acudiendo a
las raíces de la experiencia de ocio.
Palabras clave: Tedio, Aburrimiento, Tiempo, sentido, ocio.

1

Universidad Autónoma de Chihuahua.

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�La experiencia de ocio
ante el problema del tedio

Abstract: This paper ponders about the problem of tedium like
perception time without sense. The tedium carries the lack of meaning,
in the way of perception time. Then it is necessary to bring sense to
time. We recover two ideas about problem of tedium. The first idea
comes from Heidegger´s The fundamental concepts of metaphysics,
when established and develop the tedium like senseless time. On the
other hand, we also recover the notion of situational tedium and sense
by Lars Svendsen in his Philosophy of boredom. Nonetheless, tedium
and boredom are part of human nature and that´s the reason why we
can´t think our life without them. But, nevertheless it is possibility to
propose alternatives that provide time with meaning, which we will
explain through leisure experience.
Keywords: Tedium, Boredom, Time, Sense, Leirsure.

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�La experiencia de ocio
ante el problema del tedio

Introducción
Tedio y aburrimiento como tiempo
El tedio es una experiencia sobre la percepción del tiempo que nos
es común a todos. Martin Heidegger (1941) y Lars Svendsen (2006)
afirman que el tedio está vinculado con el pasar del tiempo y su sentido.
Sin embargo, hay diferencias entre ambos autores que nos han de servir
para el desarrollo de la problemática, en concreto, la relación del tedio
con el tiempo y el aburrimiento. Para Svendsen “El tedio está ligado a un
modo de pasar el tiempo, en el que el tiempo mismo no es un horizonte
de posibilidades, sino algo que debemos pasar”2. Al respecto Svendsen
se basa en Heidegger también para establecer el vínculo entre tedio y
tiempo, pero no establece un matiz para distinguir entre el tedio y el
aburrimiento. Ambos conceptos se interrelacionan, pero es importante
definirlos y esclarecer en qué se asimilan y en qué se distinguen.
Heidegger por su parte habla del aburrimiento como un pasar el tiempo,
entendido como un tiempo largo, esto en gran medida porque la palabra
aburrimiento, en alemán Langeweile significa momento largo. Por eso
afirma que el aburrimiento muestra “una relación con el tiempo, un
modo como estamos respecto al tiempo, un sentimiento del tiempo”3.
Heidegger entiende entonces el aburrimiento como una experiencia que
emana de nuestra relación con el tiempo, de ahí que tenga que ver con el
modo en que concebimos el tiempo y sea necesario a su vez un concepto
de éste para una mayor compresión de la relación mencionada. Ante
este punto de partida es importante señalar que el tedio es un concepto
emergido con más precisión en la modernidad, y que se ha desarrollado
a través de nuestro tiempo.
El aburrimiento surge de una relación particular con el tiempo. Ante
ello, Heidegger plantea ante ello, que el aburrimiento es más bien lo
que nos lleva a experimentar el tiempo. Es decir, que el aburrimiento
surge de una experiencia pura del tiempo, de ese paso largo o momento
largo de tiempo, y no de la relación que establezcamos con él. De cara
a tal planteamiento, Heidegger se inclina en pensar que “el tiempo,
2
Lars Fr.H. Svendsen, Filosofía del tedio, trad. Carmen Montes Cano (México:
Tusquets Editores, 2006), 29.
3
Martin Heidegger, Los conceptos fundamentales de la metafísica: Mundo,
Finitud, Soledad, trad. Alberto Ciria (Barcelona: Alianza Editorial, 2007), 114.

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�La experiencia de ocio
ante el problema del tedio

por su parte, guarda con nosotros una relación de aburrimiento”4.
Es importante señalar que el aburrimiento mantiene una relación de
atribución: “El carácter de aburrido, por tanto, pertenece al objeto,
y al mismo tiempo se refiere al sujeto”5. Es decir, que, es posible
adjetivar a un objeto como algo aburrido, un libro, un espectáculo o
una canción, de igual manera que podemos referirnos a una persona
como aburrida. De ahí que lo aburrido sea una característica de algo,
pero ese algo, según Heidegger, viene de la relación que entablamos
con lo que nos aburre en tanto nos afecta de un modo u otro. Por tal
motivo es común entender lo aburrido de ésta manera: “Aburrido:
con ello queremos decir pesado, monótono; no estimula, no excita, no
aporta nada, no tiene nada que decirnos, no nos incumbe”6. Cuando
ese aburrirse se torna una constante, se vuelve cada vez más monótono
y da la sensación de pesadez que distingue al tedio.
El aburrimiento y el tedio emanan de las reacciones sobre la
percepción del tiempo que le otorga sentido según la actividad en que se
ocupe. Frente a esto, Svendsen sugiere que más que el tiempo lo que da
lugar al tedio son las situaciones: “No es el tiempo mismo, ni las cosas
mismas, sino la situación en la que se incluyen, la que puede originar
el tedio”7. Y es precisamente, el cómo experimentamos determinadas
situaciones, un factor que depende de la manera de la percepción del
tiempo, entendido en sentido personal, incluso existencial, como tiempo
vivido. Entonces, la percepción del tiempo será un factor que influya en
cómo y con qué intensidad experimentamos el tedio.
En cuanto a los señalamientos dados tanto por Heidegger como por
Svendsen sobre tedio y aburrimiento, cabe destacar el modo en que los
distinguen. Heidegger ubica al tedio profundo como el aburrimiento
profundo en tanto aburrirse con algo, y en ello Svendsen señala lo
siguiente: “Heidegger se plantea la cuestión del tedio más profundo para
poder abordar el fenómeno desde sus raíces. Él establece, en efecto, una
diferencia entre el aburrirse de algo (Gelangweiltwerden von etwas) y
aburrirse junto a algo (Sichlangweilen bei etwas), donde esta última es,
desde luego, una forma de tedio más profunda”8.
4
5
6
7
8

Heidegger, Los conceptos fundamentales de la metafísica, 114-15.
Heidegger, Los conceptos fundamentales de la metafísica, 118.
Heidegger, Los conceptos fundamentales de la metafísica, 118.
Svendsen, Filosofía del tedio, 152.
Svendsen, Filosofía del tedio, 153.

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�La experiencia de ocio
ante el problema del tedio

El tedio profundo presenta una relación con la ausencia de sentido.
Revela el vacío en las situaciones en incluso en sí mismo: “En el tedio
profundo uno se siente vacío de todo, incluso de uno mismo”9. Ese
sentirse vacío de sí mismo distingue al tedio. Durante el tedio como una
forma de aburrimiento profundo no encontramos sesgados incluso de
nosotros mismos, no es posible incluso lograr encontrarse a sí mismo.
Para Heidegger esto se aprecia en una “indiferencia a todas las cosas”10,
que constituye un obstáculo para el ser. Pese a ello ni Svendsen ni
Heidegger dejan del todo clara una distinción entre los términos de tedio
y aburrimiento, y mucho tiene que ver el uso lingüístico del término
como se señaló más arriba. Heidegger parece usar el aburrimiento
profundo y el tedio por igual, aunque distingue que hay una forma de
aburrirse más profunda, pero que es la que entiende como tedio también.
Pero, ¿Qué entender de manera más concreta por tedio? Para contestar
a esto, Svendsen sugiere considerar al tedio como una experiencia, que,
relacionada con el tiempo y su falta de sentido da una noción de vacío.
“Experimentar el tedio es experimentar una porción de realidad”11. Por
lo tanto, de aquí en delante entendemos el tedio como un estado de
ánimo que se manifiesta necesariamente en relación con la experiencia
de tiempo.
Ocio y tiempo
En este punto es esencial el plantear qué entendemos por ocio. En
su raíz griega Skhole, implica el estado de liberación de todas las
ocupaciones. Aristóteles expresa esta definición por medio de la idea
de que: “Estamos no ociosos para tener ocio”12. Dicha idea equivalía
a decir que el motivo principal por el cual trabajamos es para tener
ocio. Respecto a ello, Sebastián De Grazia plantea un análisis de la
concepción aristotélica afirmando los dos sentidos en que Aristóteles
empleó dicho término: “Uno como tiempo disponible, el otro como
9
Svendsen, Filosofía del tedio, 156.
10
Juan A. Nicólas, “Neofilia: experiencia de vida,” en Las dimensiones de la
vida humana: Ortega, Zubiri, Marías y Laín Entralgo, eds. Javier San Martín y Tomás
Domingo Moratalla (Madrid: Editorial Biblioteca Nueva, 2010), 202.
11
Svendsen, Filosofía del tedio, 182.
12
Aristóteles, Ética a Nicómaco, 10.7.1177b, citado en Josef Pieper, El ocio
y la vida intelectual, trad. Alberto Pérez Masegosa et al. (Madrid: Editorial Rialp,
1979), 13.

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�La experiencia de ocio
ante el problema del tedio

ausencia de la necesidad de estar ocupado”13. Ambas connotaciones nos
interesan aquí, porque el ocio es un tiempo con sentido por ser un fin en
sí mismo, a saber, el objeto último de toda ocupación.
Por otra parte, el ocio en su raíz romana otium alude al momento en
que el ciudadano estaba libre de funciones públicas y podía dedicarse
a su vida privada comúnmente enfocada al placer. Por ello, para los
romanos, el ocio significaba un tiempo destinado al descanso y al placer,
el cual se ganaba por iniciativa propia tras el trabajo o bien gracias al
estado. El ocio se obtenía como recompensa de su negación, del trabajo.
Ocio es la negación y a la vez, la recompensa del negotium14. Cicerón
comenta en De Oratore, su concepto del otium cum dignitate:
Cuando muy a menudo reflexiono, querido hermano, y rebusco en
la memoria los viejos tiempos, me parece que fueron muy dichosos
quienes, en la mejor de las repúblicas y en la cima de su vida pública
y de la fama por lo que habían hecho, llegaron a trazarse y mantener
un tenor de vida tal, que pudieron, o mantenerse en activo sin correr
riegos, o en un digno retiro. Y hubo un momento en el que creía
que iniciar mi descanso, al tiempo que reconducir mi espíritu a esas
hermosas aficiones que compartimos.15
El otium cum dignitate se muestra conectado con el debate entre
vida activa y vida contemplativa, pero en relación al estado y la vida
pública. En cuanto a la supremacía por la vida contemplativa percibida
en una actividad de un orden superior, Séneca señala el ocio como
contemplación. Éste se toma de modo análogo al negocio, puesto
que “la naturaleza ha querido que yo haga las dos cosas: actuar y
entregarme a la contemplación. Hago las dos cosas, puesto que tampoco
la contemplación existe sin la acción”16.
Entonces, Otium y Schole conservan similitudes en su carácter
enfocado al mejoramiento de quienes llevan a cabo el ocio, de manera
que estos acuden a él como un tiempo para atender la preocupación
13
Sebastián De Grazia, Tiempo, trabajo y ocio (Madrid: Tecnos, 1966), 7.
14
Carmen Palmero Cámara, Martín Jesús Jiménez y Alfredo Jiménez
Eguizábal, “Ocio, política y educación. Reflexiones y retos veinticinco siglos después
de Aristóteles,” Revista Española de Pedagogía 73, no. 260 (Enero-Abril 2015): 5-21.
15
Cicerón, Sobre el orador, 1.1-2, trad. José Javier Iso.
16
Lucio Anneo Séneca, “Sobre el ocio,” en Diálogos, trad. Carmen Codoñer
(Madrid: Editorial Tecnos, 1986), 262.

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�La experiencia de ocio
ante el problema del tedio

por sí mismo. Para los griegos dicha preocupación corresponde al
cuidado de sí, que era relativo a la preocupación por el cuidado del
alma. Pierre Hadot señala al respecto que la noción de cuidado reside en
la preocupación por sí mismo: “Los atenienses tienen la preocupación
de los asuntos políticos, de sus de sus riquezas, y de su reputación,
de sus cuerpos, de todas las cosas que no son ellos, pero no tienen
preocupación de sí mismos, es decir de la calidad de su propio ser, de
su modo de ser”17
En contraste, a partir de la modernidad el ocio encausado al cuidado
se desvanece. La preocupación por el sí mismo tiende más bien a la
reafirmación de la individualidad. Pues los modos de ocupar el tiempo
oscilan entre el tiempo de trabajo y el tiempo libre o bien el ocio. El
avance de las tecnologías y las transformaciones que estas han traído
a la sociedad se han vuelto más que evidentes en los últimos años, y
son parte importante del uso del tiempo de ocio. “El trabajo asalariado
de los modernos que ha liberado a la humanidad del trabajo servil,
solo tiene sentido en el descanso y el ocio fecundo que los griegos
llamaron schole, los romanos otium”18. Por tanto, el uso del tiempo que
se encuentra desprovisto de un proyecto, implica un tiempo profano y
fragmentario que, por su falta de rumbo da lugar al tedio. El problema
del tedio deviene entonces de la falta de atribución de sentido al tiempo.
Pero el tedio puede ser también condición de posibilidad para encontrar
dicho sentido o al menos darse cuenta de la necesidad de él.
En concreto, el tiempo vivido, de lo personal, lo subjetivo y como
en la experiencia de percepción del transcurrir del tiempo cronológico,
surge la necesidad de otorgarle un sentido al tiempo que se vive. Sin
embargo, cuando tal sentido no se encuentra, se tiene un tiempo vacío y
se experimentan entonces el tedio y el aburrimiento. Dado que el tedio
y el aburrimiento implican también una angustia existencial, pueden
ser sobrellevados de mejor manera al atribuir sentido y valor al tiempo
propio a través de la experiencia de ocio y el cuidado de sí. No obstante,
el tedio por sí mismo no tiene una solución, pues puede presentarse en
diversas situaciones. Lo que es posible ante él, es proponer alternativas
17
Pierre Hadot. “Historia del cuidado. De Platón a Heidegger y Foucault,
las diferentes aproximaciones a una noción fundamental y ambigua. Conversación
con Pierre Hadot, profesor honorario del Colegio de Francia quien recientemente ha
publicado ¿Qué es la filosofía antigua?,” La lámpara de Diógenes, nos. 28 y 29 (2017):
35-43.
18
David Hernández de la Fuente, “La escuela del ocio: tiempo libre y filosofía
antigua,” Cuadernos Hispanoamericanos, no. 747 (Septiembre 2012): 77.

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�La experiencia de ocio
ante el problema del tedio

para atribuir sentido al tiempo, para tratar de evitar que el tedio se
presente con mayor intensidad.
Relación entre los conceptos de tiempo, tedio y ocio
Para comenzar precisaremos el concepto de tiempo desarrollado en
clave fenomenológica-ontológica a partir de Bergson, Merleau Ponty
y Heidegger. Lo anterior, nos será de ayuda para enmarcar en un área
de la filosofía misma el problema de la percepción del tiempo y su
sentido en relación con el tedio. Esto con una acentuada inclinación al
pensamiento de Heidegger, en particular, bajo la idea de que el ser es en
el tiempo, se dota de sentido en el tiempo.
Para indagar en el concepto de tiempo en su sentido filosófico,
aludimos aquí a la percepción. Para tener una determinada valoración
de un tiempo, es necesario percibirlo de una determinada manera. Así,
por ejemplo, solemos decir comúnmente: “el tiempo de navidad es muy
agradable” puesto que, por lo común, abundan las expresiones de alegría
durante dichas fiestas. O, por el contrario, cuando nos referimos al luto:
“El funeral fue muy triste, y me pareció muy largo…” pues la sensación
de angustia y tristeza generalizada por la pérdida de un ser querido
puede producir una percepción lenta en ese tipo de situaciones. Por otra
parte, las jornadas de trabajo también pueden llegar a parecernos largas
y extenuantes, sea por la gran cantidad de trabajo que hay que hacer o
bien por la ausencia de éste, y la obligación de permanecer en el lugar
de trabajo. Así, es un lugar común el relacionar ese concepto con la
fatiga del tiempo de la jornada laboral. De ahí que sea común expresar
que cierto tipo de trabajo es “tedioso”. De igual modo encontramos
contrastes en cómo percibimos nuestras diversiones. El tiempo de
juego puede llegar a parecernos muy corto, pareciera nunca ser del
todo suficiente. El tiempo de descanso solo nos parece largo o corto,
agradable o aburrido en medida en que sea reconfortante. Entonces,
ante estas situaciones comunes, podemos pensar que la percepción del
tiempo remite a eso, a situaciones y sucesiones, y a la relación que
establezco con lo que percibo. Nada menos cercano a la definición
de Merleau Ponty: “El tiempo no es, luego, un proceso real, una
sucesión efectiva que yo me limitaría a registrar. Nace de mi relación
con las cosas”19. Conceptuar que el tiempo remite la relación con las
19
Maurice Merleau-Ponty, Fenomenología de la percepción, trad. Jem Cabanes
(México: Editorial Planeta, 1985), 419-420.

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�La experiencia de ocio
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cosas es relativo a la percepción misma, es decir, a la manera en que
percibimos un suceso determinado. Así, el tiempo que vivimos surge de
la percepción que tenemos, y de ésta depende si le damos o no sentido,
si lo encontramos o no vacío, aburrido o necesario según sea el caso.
De ese modo también el flujo del tiempo está determinado por nuestra
percepción y la sensación que de él tenemos.
La percepción y sensación del flujo del tiempo son puntos de partida
para valorar u otorgar sentido al mismo. “En el tedio se produce una
pérdida de sentido”20. Pero, cabe preguntarse, ¿en qué manera? Pues
la rapidez o lentitud de un suceso no necesariamente son factores
determinantes. ¿Pero cómo entendemos la duración? “La duración
es devenir, fluir puro captado inmediatamente por la conciencia, sin
ningún rodeo artificioso. Es una continuidad del cambio”21. Cabe
destacar entonces la relación que establecemos con la duración, con ese
fluir, con el que nos vinculamos a través de la conciencia, el cómo nos
vinculamos a ese suceso, qué relación establecemos con esa situación
o cosa para percibirla de un modo u otro. Aquí, la idea del tiempo de
Bergson nos interesa por su vínculo con la interioridad, con la vida de
la conciencia, de la cual emerge la noción de la duración. Para Bergson
la conciencia capta el tiempo como duración:
El tiempo no se puede confinar dentro de una o varias representaciones
conceptuales. ¿Qué pasaría si tomamos la duración, en su forma
verdadera, interior, como la sucesión de nuestros estados de
conciencia? Porque la duración es eso: es lo que encontramos en
el fondo de nosotros mismos, cuando nos miramos, cuando nos
permitimos vivir la vida de la conciencia, la vida interior.22
La duración entendida como tiempo se sitúa como un rasgo a valorar
que influye en el tedio, en el cómo este se entiende a su vez como un
letargo que, carente de sentido, conlleva una sensación de eternidad, de
duración. De ese modo la duración es una toma de conciencia del tiempo
20
Svendsen, Filosofía del tedio, 164.
21
Roberto Estrada, “Aproximación preliminar al tiempo en Henri Louis
Bergson,” en Tiempos de la creación y del pensamiento, coord. Juan Álvarez-Cienfuegos
Fidalgo (México: Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo y Universidad
Autónoma de Ciudad Juárez, 2014), 157.
22
Henri Bergson, Historia de la idea del tiempo, trad. Adriana Alfaro y Luz
Noguez (Ciudad de México: Ediciones Paidós, 2017), 97.

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�La experiencia de ocio
ante el problema del tedio

mismo, de que lo estamos percibiendo a través de una determinada
experiencia. La percepción del tiempo nos hace conectar con nuestra
conciencia, con nuestra vida interior de donde vienen las percepciones
propias de los sucesos que estamos presenciando. Por ello, el mismo
Bergson entendía el tiempo como duración. Pensaba que la duración
nos hace tomar conciencia del tiempo, más allá de una connotación
cuantitativa o medible, sino subjetiva.
La duración entonces conlleva el transcurrir del tiempo. Esto
implica que estamos conscientes del tiempo, y no solo en lo medible
cronológicamente sino también en lo subjetivo, en lo relativo a nuestra
propia vida. Y esa conciencia del tiempo puede tener efectos positivos
en la vida de los individuos, pero también puede sumirlos en el miedo,
en un temor al vacío, a no saber en qué emplear su tiempo o no poder
encontrarle sentido alguno. El problema planteando en torno al
concepto de tiempo, es abordado por Heidegger, en virtud de la idea
de que el tiempo mismo es parte fundamental de nuestra existencia,
del cómo la concebimos, el modo en que nos relacionamos y el cómo
es posible aprovecharla. Es decir que, de ésta toma de conciencia
del tiempo relativo a nuestra existencia personal, surge la necesidad
humana de dirigirla hacia un fin determinado, de encaminarla hacia
un proyecto y dotarla de sentido: “el sentido del existir humano es la
temporalidad”23. Con ello es posible resaltar la necesidad de valorar
nuestro propio tiempo y la temporalidad desde la existencia propia24.
Heidegger, en su discurso sobre el concepto del tiempo (previo a
la publicación de su obra Ser y Tiempo), se cuestiona en torno a esa
concepción existencial del mismo, desde el reconocimiento de cada
individuo inserto en una conciencia del tiempo, más aún en un ser del
tiempo:
“La cuestión de ¿qué es el tiempo?, se ha convertido en la pregunta:
¿quién es el tiempo? Más en concreto: ¿Somos nosotros mismos
23
Martin Heidegger, Ser y tiempo, trad. Jorge Eduardo Rivera (Barcelona:
Editorial Trotta, 2018), 331.
24
“Aquel que existe en forma propia siempre dispone de tiempo. Siempre tiene
tiempo porque él mismo es tiempo. No pierde el tiempo, porque no se pierde” ByungChul Han, El aroma del tiempo. Un ensayo filosófico sobre el arte de demorarse,
trad. Paula Kuffer (Barcelona: Herder, 2015), 97. “Y así como el que existe en forma
impropia pierde constantemente el tiempo y nunca tiene tiempo, así también el carácter
distintivo de la temporariedad propia es que esta existencia, en su resolución, nunca
pierde el tiempo y que siempre tiene tiempo.” Heidegger, Ser y tiempo, 425.

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�La experiencia de ocio
ante el problema del tedio

el tiempo? Y con mayor precisión todavía: ¿soy yo mi tiempo?
Esta formulación es la que más se acerca a él. Y si comprendo
debidamente la pregunta, con ello todo adquiere un tono de seriedad.
Por tanto, ese tipo de pregunta es la forma adecuada de acceso al
tiempo y de comportamiento con él, con el tiempo, como el que es
en cada caso el mío. Desde un enfoque así planteado, el ser-ahí sería
el blanco del preguntar”25.
En el fragmento anterior es claro que se concibe el tiempo en
relación a la existencia propia. El modo de percibir el tiempo remite a
la conciencia de la subjetividad propia, del ser que percibe el tiempo y
el modo en que actuamos y somos mientras éste transcurre. Por eso es
que el tedio implica una pesadez en un plano existencial de no encontrar
sentido al tiempo. Lo que nos lleva de vuelta a cierta idea de Svendsen:
“El tedio presupone subjetividad, o lo que es lo mismo, conciencia de
uno mismo”26. De ahí que el mismo Svendsen recurra constantemente
al pensamiento de Heidegger: “Según Heidegger, el vacío que presenta
la forma más profunda del tedio es el espacio vacío que deja nuestro
verdadero yo”27. Esto supone entonces que la procedencia del vacío
experimentado en el tedio proviene de nosotros mismos, dado que “el
tedio surge de la temporalidad del Dasein”28.
Hasta este punto, hemos mostrado una perspectiva desde la cual el
tiempo en cuanto a la dimensión personal-existencial requiere de la
atribución de un sentido. Pero hay que aclarar qué estamos entendiendo
por sentido. Lars Svendsen, en su Filosofía del tedio, vincula la noción
de sentido con el tedio “el tedio se fundamenta en la ausencia de
sentido personal”29. Esa ausencia de sentido se presenta en virtud de
la percepción del tiempo, de no encontrar un sentido en él, lo cual nos
lleva a percibirlo como vacío. “El vacío del tiempo en el tedio no es
un vacío de sucesos, porque en la actualidad siempre sucede algo… El
vacío del tiempo es un vacío de sentido”30. Entonces el tedio emerge de
la conciencia del tiempo, de la incapacidad de otorgar sentido alguno a
25
Martin Heidegger, El concepto de tiempo, trad. Raúl Gabás Pallás y Jesús
Adrián Escudero (Madrid: Editorial Trotta, 1999), 60-1.
26
Svendsen, Filosofía del tedio, 40.
27
28
29
30

Svendsen, Filosofía del tedio, 154.
Svendsen, Filosofía del tedio, 155.
Svendsen, Filosofía del tedio, 39.
Svendsen, Filosofía del tedio, 38.

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lo que acontece. Al afirmar que “siempre sucede algo” damos cuenta de
que el tiempo no se concibe vacío por la ausencia de acontecimientos
sino por la incapacidad de valorar con un determinado sentido a estos o
a las acciones que incurren en ellos. Para ahondar en esta incapacidad
de otorgar sentido al tiempo, es conveniente poner atención al concepto
mismo de sentido. Svendsen lo analiza en relación al tedio desde la
perspectiva de que una situación tal tenga sentido para alguien. Para
ello hace alusión al concepto de sentido de Peter Wessel Zapffe:
“Que una acción o cualquier otro fragmento de vida tenga sentido
significa que nos proporciona una experiencia sensorial muy concreta
que no resulta fácil de formular en términos de pensamiento. Podría
explicarse diciendo que la acción es consecuencia de un objetivo
positivo, de modo que, una vez conseguido éste, la acción queda
“justificada”, equilibrada, confirmada; y el sujeto se halla en
calma”31.
El sentido, entonces, nos lleva a una percepción determinada de
ciertas situaciones. Tener una noción de sentido clara, nos puede ayudar
a ponerla en diálogo con nuestra manera de percibir el tiempo; sin
embargo, esto implica un proceso en el que el tomar conciencia de uno
mismo es clave. Tal conciencia conlleva el reconocerse como sujeto y
apropiarse de sí en aras del propio tiempo de vida, de la existencia de
uno mismo: “El tedio presupone subjetividad o, lo que es lo mismo,
conciencia de uno mismo”32. Esa conciencia de uno mismo es inherente
a la necesidad de sentido. Tomamos conciencia y nos esforzamos por
dar un sentido a lo que hacemos y vivimos en un periodo de tiempo, en
una etapa de la vida, en una situación, etc. Pero en ello, la necesidad, e
incluso exigencia por el sentido, toma una dimensión personal que en
muchos casos puede agobiar por no poder encontrarlo. Y ese agobio
conduce al tedio. Sobre esta cuestión del afán por atribuir sentido,
Svendsen alude nuevamente a Zapffe: “Le presentamos a la vida la
exigencia metafísica… de que sea una vida colmada de sentido en todo
cuanto acontece”33. La necesidad de sentido puede llegar a ser, entonces,
un problema: por su ausencia y el afán de buscarlo. Pero en ello el tedio,
31
Peter Wessel Zapffe, Om det tragiske (Oslo: Pax, 1996), 65, citado en
Svendsen, Filosofía del tedio, 37.
32
Svendsen, Filosofía del tedio, 40.
33
Zapffe, Om det tragiske, 100, citado en Svendsen, Filosofía del tedio, 208.

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si bien surge en el vacío de sentido, puede ser también condición de
posibilidad para encontrarlo. Por otra parte, el tedio puede entenderse
también cómo condición de posibilidad de encontrar sentido pese a
que implica la ausencia de este. Esto supone una vuelta de tuerca a la
concepción peyorativa del tedio, y sobre todo plantea una alternativa a
qué hacer con él.
La experiencia del tedio, retomando la definición expuesta antes34,
es también una experiencia de tiempo, del ritmo de éste. El tedio es
entonces un problema relacionado con el tiempo, en específico con el
tiempo sin sentido y la pregunta por la posibilidad de llenar el vacío
que resulta de ello. Ello responde a que el tedio “cierto que nace de
la falta de sentido, pero tal vacío no garantiza que exista nada capaz
de llenarlo”35. El tedio, por tanto, se presenta como un problema que
aparece de manera intermitente en nuestras vidas, que, si bien puede ser
mitigado o reducido, no es algo que pueda ser retirado totalmente de la
existencia.
En cambio, el ocio ofrece sentido al tiempo que ocupamos en él,
principalmente por tratarse de una actividad libre y fundada en nuestra
voluntad, lejos de toda obligación y más bien cercana a nuestros gustos.
Desde esta perspectiva, el ocio y la vida contemplativa se presentan
como actividades que enriquecen y potencian el ser a la vez que son
condición de posibilidad para otorgar un sentido al tiempo. Esto último
situaría al ocio y la contemplación como alternativas viables ante el
tedio o incluso como consecuencia del aburrimiento: lo que vendría a
llenar de sentido ese vacío que lo caracteriza.
Svendsen supone el tedio como culmen del aburrimiento. Lo
comprende como un tiempo carente de todo sentido. Por ello, es viable
ponerlo en diálogo con la perspectiva de Chul-Han, quien, con una
fuerte influencia del pensamiento de Heidegger, realiza una defensa
del ocio y de la vida contemplativa, en su obra El aroma del tiempo.
En dicha obra, comenta al respecto que: “El aburrimiento, al fin y al
cabo, remite al vacío del tiempo”36. Chul-Han se adhiere a la idea de
Heidegger de que el aburrimiento deviene de una experiencia pura del
tiempo (idea que extrae de la obra de Ser y Tiempo). De igual manera
34
En el presente artículo anteriormente, se hizo la referencia a Svendsen quien
comprende el tedio como una experiencia que da una noción de vacío respecto a la falta
de sentido del tiempo.
35
Svendsen, Filosofía del tedio, 198.
36
Han, El aroma del tiempo, 116.

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se inclina a defender que “La estrategia temporal de Heidegger se basa
en devolver al tiempo su anclaje, su significatividad”37, es decir, al afán
por dotarlo de contenido o sentido alguno: “El hombre actual se afana
por dotarse de un papel, un significado, un valor. Heidegger detecta,
en este extraordinario esfuerzo por encontrarse, un significado, una
señal de aburrimiento profundo”38. Esa señal de aburrimiento profundo
que Chul-Han detecta en el pensamiento de Heidegger, es evidente
en una actualidad que pone de manifiesto una constante necesidad de
entretenimiento que se da en una suerte de desviación ante la búsqueda
de sentido. Esto difumina las fronteras conceptuales en torno a la
comprensión tanto del ocio como del entretenimiento, pues es común
que el ocio se identifique directamente con el entretenimiento. En
nuestra sociedad se confunde al ocio con el consumo de mercancías. La
industria del ocio y el entretenimiento, sugieren que el aburrimiento es
un mal que debiera erradicarse a través de un imperativo de la diversión
como evasión.
Byung Chul-Han detecta claramente la raíz de este ritmo frenético e
histérico de la atomización dentro de la pérdida de sentido, de unidad,
causada por la carencia de la demora que propicia la reflexión y de la
contemplación teórica. La falta del buen ocio, o bien de un ocio valioso,
es un factor clave de la pérdida de sentido, por la alienación desvinculada
a la reflexión y la contemplación. Así, la falta de aburrimiento por el
imperativo de entretener no da lugar ni al aburrimiento ni al ocio, como
momentos para la reflexión y conformación de sentido.
El pensamiento de Heidegger identifica al ser con el padecer. De esa
manera, el padecer se nos presenta como algo que irremediablemente
nos acontece, muy análogo al transcurrir del tiempo. Podría decirse así
que padecemos determinado tiempo. Entonces, el ser hunde todo su
proceder en una suerte de padecimiento, y el tiempo es padecido en
virtud del contenido de sentido que pueda tener según la situación o que
logremos darle.
En contraste, el mismo Chul Han, en El buen entretenimiento,
desarrolla una crítica al entretenimiento, que como goce del tiempo
nos puede distraer de la necesidad por dotar al tiempo de sentido. Con
base en el pensamiento de Heidegger, afirma que el entretenimiento
es una actividad que permea en el ser humano, al cual identifica como
37
38

Han, El aroma del tiempo, 96.
Han, El aroma del tiempo, 117.

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pasión: “el uno impersonal de Heidegger es una figura que se puede
comprender como sujeto de entretenimiento de masas”39, lo que lleva
a verse amenazado con llevar una existencia inauténtica y olvidarse de
la búsqueda de sentido. En relación al tedio todo eso es relevante, dado
que el entretenimiento a través del ocio se suele presentar como una
alternativa ante el tedio, pero que en ocasiones es más una trampa que
una posible alternativa de solución.
Ante el aburrimiento profundo, surge por consiguiente una fuerte
necesidad de entretenimiento, en la que el ocio brinda la condición
de posibilidad para dar sentido, valor y significado al tiempo en
cuestión. No obstante, también es necesario considerar que el ocio que
pretende el cuidado y el mejoramiento de sí para poder hacerle frente al
aburrimiento se distingue del ocio del mero entretenimiento.
El concepto de ocio tiene una directa relación con el elogio a la
improductividad y el desprecio por los valores utilitarios, por ello
resalta el valor de la autonomía y libertad del individuo, a saber, de lo
reparador que puede ser la experiencia de ocio. Manuel Cuenca presenta
la siguiente definición:
La experiencia de ocio tiene que ver con su parte vivencial, con
la vivencia humana subjetiva, libre, satisfactoria y con un fin en
sí misma. Una vivencia que se caracteriza por enmarcarse en un
tiempo procesual, estar integrada en valores, vivirse de un modo
predominantemente emocional, no justificarse por el deber y estar
condicionada por el entorno en que se vive40.
La experiencia de ocio se constituye más que nada en la
subjetividad y la libre elección por un fin en sí mismo que, enmarcado
en un cierto tiempo que transcurre y se integra de valores, tanto a
dicho tiempo como a dicha experiencia, no requiere de justificación
alguna ni es condicionada bajo ningún imperativo. La experiencia de
ocio, entonces, es un tipo de experiencia orientada a la realización y
desarrollo. Esto lo hemos visto por la preocupación sobre la formación
de dicha capacidad y el carácter de potenciar las posibilidades del
ser humano en tanto llevar a la realización lo mejor que hay en él.
Por esto último es que recurrimos a la experiencia de ocio para hacer
39
Byung-Chul Han, Buen entretenimiento. Una deconstrucción de la historia
occidental de la Pasión, trad. Alberto Ciria (Barcelona: Herder, 2018), 109.
40
Manuel Cuenca Cabeza, Ocio valioso (Bilbao: Universidad de Deusto,
2014), 85.

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frente al tedio, pues el ocio puede ser condición de posibilidad para
atribuirle sentido al tiempo.
Tedio y atribución de sentido al tiempo a través del ocio
Al asentar las bases conceptuales en torno al abordaje sobre el
problema del tedio, planteamos ahora el análisis sobre la experiencia
de ocio, como condición de posibilidad para la atribución de sentido
del tiempo en sentido existencial. Para llegar a dicho análisis, es debido
precisar una distinción de tipos de tedio en relación al tiempo. Svendsen
distingue entre ciertos tipos de tedio, y expresa su inclinación en torno
a la tipología propuesta por Martin Doehlemann:
1.° El tedio situacional, como el que nos acomete cuando aguardamos
a alguien, acudimos a una conferencia o esperamos el tren; 2.° el
tedio de la saciedad, que nos produce el tener demasiado de lo mismo
y que hace que todo se nos antoje banal; 3.° el tedio existencial,
responsable de la vacuidad del espíritu, como si el mundo estuviese
en punto muerto; 4.° el tedio creativo, caracterizado no tanto por su
contenido como por la reacción que en nosotros provoca, que no es
otra que la de obligarnos a hacer algo nuevo”41.
El tipo de tedio que nos interesa analizar en relación al ocio
como condición de posibilidad para dar sentido al tiempo, es el tedio
existencial. Este se relaciona directamente con la necesidad de combatir
el vacío interior del individuo, ante el cual, el ocio puede retribuirle
la conformación de un sentido por ser un tiempo propicio para la
realización (Dumazedier 1964). Seguido a ello, cabrá entonces una
pregunta respecto a una idea característica del aburrimiento y en la cual
hemos estado haciendo hincapié, a saber, la atribución de sentido al
tiempo. A ello se sigue ¿Cómo es posible la atribución de sentido al
tiempo y cómo el ocio puede ser una condición de posibilidad para ello?
Para responder las preguntas anteriores, revisamos la obra de Jaime
Cuenca, Tiempo ejemplar: El ocio y los mundos vivenciales. En ella, el
autor teoriza sobre las pautas de valor que se pueden atribuir al tiempo,
desde una percepción social y cultural de éste. El acto de encontrar o
41
Martin Doehlemann, Langeweile? Deutung eines verbreiteten Phanomens
(Frankfurt am Main: Suhrkamp, 1991), 22, citado en Svendsen, Filosofía del tedio, 51.

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bien construir un sentido en el tiempo y la obtención de un tiempo con
sentido es una constante búsqueda para el ser humano:
El ser humano ha buscado siempre un modo de otorgar sentido al
tiempo […] Cualquier esfuerzo es poco cuando se trata de evitar
caer en un tiempo no significativo, percibido como mero transcurrir
temporal, porque esto siempre nos ha aterrado […] Un tiempo sin
sentido no puede concebirse más que como una deriva sin pausa
hacia la nada42.
Su principal argumento gira en torno a la relación entre el ocio y la
forma actual de atribuir sentido al tiempo, además de situar el sentido
en relación a un valor determinado. Lo hace ejemplificando cómo las
religiones y los mitos comenzaron por la noción de lo sagrado para
partir a la idea del sentido. Con base en las creencias, la idea de lo
sagrado se insertó en determinadas situaciones y periodos de tiempo,
que dieron lugar a un tiempo con sentido43. El tiempo con sentido es
distinguido del tiempo de lo cotidiano, lo profano y ordinario:
Si el tiempo extraordinario aparece como dotado de sentido en sí
mismo, el tiempo ordinario debe hacerse significativo. Cuando se
fracasa en esta tarea, aparece el tedio. El tedio es la conciencia
de un tiempo falto de sentido (Svendsen, 2006). Para evitar esta
angustiosa sensación de sinsentido temporal, el ser humano debe
tratar de adecuar el tiempo ordinario al modelo del extraordinario44.
42
Jaime Cuenca Amigo, “Tiempo ejemplar: el ocio y los mundos vivenciales,”
en El tiempo del Ocio: transformaciones y riesgos en la sociedad apresurada, eds.
Manuel Cuenca Cabeza y Eduardo Aguilar Gutiérrez (Bilbao: Universidad de Deusto,
2009), 57.
43
“El hombre moderno, aunque prescinde de esa referencia al tiempo mítico de
los orígenes, no actúa de manera diferente: el ciudadano o el trabajador deben conducir
su vida diaria con el mismo ethos que requiere la gran marcha de la humanidad a través
de la Historia. En ambos casos, los momentos de irrupción del tiempo extraordinario son
episodios de metarrelatos socialmente compartidos. Estos episodios, en las comunidades
míticas, eran la reactualización periódica del origen sagrado; en la sociedad moderna,
la previsión del final de la Historia”. Cuenca Amigo, “Tiempo ejemplar,” en Cuenca
Cabeza y Aguilar Gutiérrez, El tiempo del Ocio, 70-71.
44
Cuenca Amigo, “Tiempo ejemplar,” en Cuenca Cabeza y Aguilar Gutiérrez,
El tiempo del Ocio, 70.

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Se trata de un tiempo que rompe con la repetición de lo cotidiano
y su característica sensación de homogeneidad. En lo que coincidimos
con Svendsen en que: “Gran parte del tedio que nos afecta tiene su
origen en la repetición”45. En ello se considera que el ocio es un tiempo
abstraído de lo ordinario que puede dotarlo de sentido como un tiempo
extraordinario similar al de los ritos y las fiestas46.
Sin embargo, en los ritos y las fiestas el tiempo toma una connotación
de sagrado. La reproducción de ritualidades reafirma su propio sentido:
“pese a haber abandonado los metarrelatos, no hemos renunciado al
mecanismo que otorga sentido al tiempo”47. Tales mecanismos, por
ejemplo, el ocio, persiguen también la ruptura de la repetición, que
cómo se dijo más arriba y señala Svendsen, “tiene su origen en la
repetición”. Pero esa intención de evitar la repetición que produce el
tedio más absurdo llega a estar latente en la ritualidad de la religión.
No obstante, “la quintaesencia del infierno es la eterna repetición de lo
mismo, cuyo paradigma más terrible no está en la teología cristiana, sino
en la mitología griega: Sísifo y Tántalo, condenados al eterno retorno
del mismo castigo”48. De la figura de Sísifo, muy análoga a la figura del
trabajador moderno, coincidimos con Camus en que muestra que: “no
hay castigo más horrible que el trabajo inútil y sin esperanza”49. Sísifo
nos recuerda a quien está condenado a perpetuar un trabajo absurdo
en la continuidad de los días, bajo el agobio del tedio y sin descanso
alguno. Esto es observable en los trabajadores de la actualidad que se
encuentran sometidos bajo el imperativo al garrote (a la fuerza) de un
trabajo explotador para solventar la mera sobrevivencia50.
45
Svendsen, Filosofía del tedio, 49.
46
“Hoy en día, sin embargo, no contamos ya con ningún metarrelato
socialmente compartido en el que puedan inscribirse los momentos de irrupción del
tiempo extraordinario, como episodios de una narración coherente.… Puesto que el
momento presente no se subordina ya al recuerdo reverente del origen o la esperanza
militante del ﬁnal, debe tratar de aprovecharse con la mayor intensidad”. Cuenca
Amigo, “Tiempo ejemplar,” en Cuenca Cabeza y Aguilar Gutiérrez, El tiempo del
Ocio, 71.
47
Cuenca Amigo, “Tiempo ejemplar,” en Cuenca Cabeza y Aguilar Gutiérrez,
El tiempo del Ocio, 71.
48
Michael Löwy, Walter Benjamin: aviso de incendio. Una lectura de las tesis
“Sobre el concepto de historia,” trad. Horacio Pons (Buenos Aires: Fondo de Cultura
Económica, 2012), 104.
49
Albert Camus, El mito de Sísifo, trad. Luis Echávarri (Madrid: Alianza
Editorial, 2011), 155.
50
“Cuando al trabajo se le quita el contrapeso de la verdadera festividad y del

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La condición de Sísifo implora la necesidad de cambio, la irrupción
ante lo continuo, lo duro de la realidad en forma de condena, pero
también lo valioso del momento en que se da cuenta de todo ello: “El
obrero actual trabaja, todos los días de su vida, en las mismas tareas
y ese destino no es menos absurdo. Pero solo es trágico en los raros
momentos en que se hace consciente”51. Al pensar en la condición del
absurdo que enfrenta Sísifo, es posible pensar en la necesidad del ocio,
en que si trabajamos para tener ocio es preciso recuperarlo como una
condición de posibilidad para el horizonte de sentido frente al tedio que
puede resultar del trabajo. De ahí que Camus exprese:
Al final de éste prolongado esfuerzo, medido por el espacio sin
cielo y el tiempo sin profundidad, llega a la meta. Sísifo contempla
entonces como la piedra rueda en unos instantes hacia ese mundo
inferior del que habrá de volver a subirla a las cumbres. Y regresa al
llano. Ese Sísifo me interesa durante ese regreso, esa pausa52.
Tal pausa puede identificarse con el ocio y el tiempo libre que,
aunque sea libre en virtud del trabajo mismo, no por ello deja de ser
un resquicio liberador, incluso emancipador, y hasta a veces escapista,
en relación al tedio. Cuando Sísifo desciende, experimenta un tiempo
distinto: “Esa hora que es como un respiro y que se repite con tanta
seguridad como su desgracia, esa hora es la de la conciencia”53. En
consecuencia, es necesario revalorar el ocio más allá del sentido de
la riqueza, como libertad en tanto ruptura del tedio de la repetición
que sustrae del tiempo mismo la capacidad de expropiarse para un
uso autónomo. “El ocio no es, por sí mismo, más portador de sentido
existencial que el trabajo, y la cuestión es más bien cómo se vive ese
ocio”54. Por lo tanto, el ocio adquiere sentido según cómo sea vivido,
lo cual depende de la orientación que se le dé, en tanto al contenido del
tipo de actividades y prácticas que en él se lleven a cabo. Ahí reside la
verdadero ocio, se vuelve inhumano; puede conllevarse indiferente o “heroicamente”,
pero no deja por eso de ser esfuerzo árido, sin esperanza, comparable al de Sísifo, que
de hecho hay que considerar como la encarnación primitiva del trabajador encadenado
a su trabajo son descanso y sin intimo fruto.” Pieper, El ocio y la vida intelectual, 70-1.
51
Camus, El mito de Sísifo, 157-8.
52
Camus, El mito de Sísifo, 157.
53
Camus, El mito de Sísifo, 157.
54
Svendsen, Filosofía del tedio, 43.

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importancia de su relación con el trabajo y su posibilidad de aliviar el
tedio. Sin embargo, es necesario aclarar que Svendsen tiene una postura
que considera que el ocio no puede tener mayor sentido que el trabajo.
Para él “no es el tedio una cuestión de trabajo o de tiempo libre55, sino
de sentido”56. Sin embargo, aquí pretendemos argumentar que el ocio
puede ser benéfico en cuanto a los aspectos negativos del tedio. De cara
al vacío que este implica, el ocio puede ser condición de posibilidad
para concebir el sentido.
Tanto el ocio como el trabajo pueden ayudar a evitar el tedio por
el hecho de posibilitar un horizonte de sentido, pese a que, por lo
común, sea más el trabajo lo que produce tedio y aburrimiento que
el ocio mismo. Pero también puede resultar complicado no saber qué
hacer con el tiempo propio, con el tiempo libre del trabajo, aunque es
no necesariamente tiene que ver con el ocio, pues el tiempo libre o
disponible no es sinónimo de ocio. “La falta de ocio, la incapacidad
para el ocio, está en relación estrecha con la pereza; de la pereza es
de donde procede el desasosiego y la actividad incansable del trabajar
por e1 trabajo mismo”57. El problema en ello radica más bien en
la capacidad para tener ocio, que consiste en el libre ejercicio de
disponer del tiempo propio a voluntad, bien para sí mismo o para
pasarlo con otros.
Actualmente, los regímenes de acción de la actividad humana oscilan
en una división del tiempo entre: el tiempo libre y el tiempo de trabajo.
Esta última está vinculada a la cosificación y desvalorización de nuestro
tiempo, sobretodo del tiempo libre: “la división rígida de la vida en dos
mitades preconiza aquella cosificación que, entretanto, se ha adueñado
casi por completo del tiempo libre”58. El tiempo de ocio está valorado
de las maneras más banales y proclives al fetiche, pues sus formas de
ocupación son con frecuencia ligadas al consumo de mercancías. A
pesar de todo, ya sea en su forma alienante ligada al consumo, y aún más
en su forma enfocada a la realización del individuo sin fines utilitarios,
la experiencia de ocio pretende mitigar el tedio, el hastío, o bien el
aburrimiento, que, en la forma del tedio, ha de ser la representación de
un estado afectivo que logra abstraer la experiencia pura del tiempo; es
55
Cabe destacar que Svendsen parece no distinguir claramente entre ocio y
tiempo libre.
56
Svendsen, Filosofía del tedio, 44.
57
Pieper, El ocio y la vida intelectual, 41.
58
Adorno, “Tiempo libre,” 59.

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decir, que logra sentir pasar el tiempo en su esplendor y es abrumado
por las posibilidades que este presenta para ejecutar cualquier acción
por lo que culmina en el aburrimiento o el hastío. “En el estado de
aletargamiento culmina un momento decisivo del tiempo libre bajo
las condiciones actuales: el hastío”59. Estas condiciones del hastío y el
tedio logran ser disipadas por las actividades de ocio.
El tedio contiene la necesidad vital del descanso, en forma de novedad
ante lo monótono y continuo. El ocio nos conduce al reposo y si bien
no a una productividad burguesa explotadora, si a una productividad
de la interioridad. Entonces, el ocio se presenta como una necesidad
ante el tedio, que está vinculada con la división de la vida, del tiempo
de vida, su organización y ocupación. De ahí que muchas actividades
de la industria del ocio, en su aspecto más reconfortante del negocio
del tiempo libre, tengan la intención del alejamiento, la relajación,
el descanso y prioridades del confort que se ofertan en bloques de
tiempo más accesibles y alentadores. Schopenhauer, en su teoría
sobre el hastío en la cual cita a Adorno en el artículo sobre “El tiempo
libre”, y al cual hemos estado haciendo referencia, nos comenta que
“los hombres sufren por el apetito insatisfecho de su propia voluntad,
o bien se hastían tan pronto como esta es aquietada”60. Por su parte,
Svendesen comenta que: “Adorno establece una conexión entre el tedio
y la alienación en el trabajo, donde el tiempo libre se corresponde con
la falta de autodeterminación en el proceso de producción. El ocio es
un tiempo del que podemos disponer libremente, o en el que podemos
ser libres”61. Dado que el ocio nos dota de la capacidad de disponer de
nuestro tiempo con libertad, en él es necesario que nuestra conducta sea
verdaderamente autónoma en relación con las actividades en las que
ocupamos nuestro tiempo. De ello depende que estén preferentemente
encuadradas en una racionalidad práctica y cargadas de sentido.
Ejemplos de lo anterior serían la actividad física, el hábito por la lectura
o alguna expresión artística, la introspección, los oficios, entre otras.
Sin duda, darían batalla al tedio y al aburrimiento y más que nada a la
impotencia que genera el hastío. Para Adorno “siempre que la conducta
en el tiempo libre es verdaderamente autónoma, determinada desde sí
mismos por hombres libres, es difícil que se instale el hastío, allí donde
59
60
61

Adorno, “Tiempo libre,” 59.
Adorno, “Tiempo libre,” 60.
Svendsen, Filosofía del tedio, 44.

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ellos persiguen su anhelo de felicidad… o donde su actividad en el
tiempo libre es racional en sí misma como un en sí pleno de sentido”62.
Sin embargo, hoy en día la tendencia de ligar el ocio a las actividades
del consumo de mercancías, conlleva el peligro de que el ocio no logre
evitarnos el vacío, y tenga un sentido alienador que nos produzca dicho
vacío. Por ello nos advierte Debord “…el vacío del ocio es el vacío
de la vida en la sociedad actual”63. De ahí surge la necesidad de que
la experiencia del tiempo de ocio, del consumo de dicho tiempo, se
ocupe en acciones edificantes: desde el cuidado de la salud a través de
la actividad física, hasta el interés y gusto de cultivarse en la lectura
y la reflexión a partir de ella, u otros aspectos culturales, como en el
goce al contemplar una pieza artística o bien en su creación. Esto puede
ayudarnos a combatir el vacío, este sentimiento de vacío en la sociedad
contemporánea y atacar ese concepto del ocio se oferta como una
mercancía, en un bloque de tiempo destinado a ocuparse en actividades
vacías y viciadas. Todo eso implica una vuelta a la esencia del ocio como
fin en sí mismo: en tanto experiencia valiosa nos brinda la posibilidad
de proveernos de sentido y ser un tiempo para la realización, para la
valoración no utilitaria de nosotros mismos y nuestro entorno.

62
Adorno, “Tiempo libre,” 61.
63
Internacional Situacionista, vol. 1, La realización del arte, trad. Luis Navarro
(Madrid: Literatura Gris, 1999), 100.

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Conclusiones
Los autores a los que se ha hecho referencia de manera más constante,
Svendsen y Heidegger, no presentan una clara distinción entre los
conceptos de tedio y aburrimiento. Dado que en la lengua en que
escriben dichos autores, ambos términos significan lo mismo. Sin
embargo, es indispensable remarcar, según el trabajo aquí realizado,
que entendemos el tedio como una consecuencia del aburrimiento, en
una mayor intensidad, o bien, en la carga semántica del pensamiento de
Heidegger: en una identificación del tedio con el aburrimiento profundo.
Las condiciones sociales de los ritmos de vida, la aceleración, el afán
por el lucro y el imperativo de la productividad marcado por las largas
jornadas de trabajo, no son sino los medios que propician ese tedio
generalizado. Esto contribuye a una tendencia imperante por evitar el
aburrimiento a toda costa, signo de ello son la amplia diversidad de
medios de los que se puede disponer hoy en día para el entretenimiento.
Pero ello no es sino parte de la presión por la producción y el lucro,
que finalmente constriñen la posibilidad de crear y recrear otras vías
de uso del tiempo para encarar el aburrimiento. Por tanto, es necesario
desmitificar el aburrimiento, no solo concebirlo como algo inevitable
o comprenderlo como tiempo improductivo de inacción, sino más
bien, como condición de posibilidad para la reflexión, para el espíritu
y la necesidad de búsqueda de sentido. Ante esto, el ocio sirve para
desmitificar el aburrimiento puesto que nos brinda una productividad
dirigida a nuestra interioridad. Es decir que, lejos de toda lógica burguesa
de explotación, la productividad del ocio hace posible encontrarnos
con nosotros mismos y los otros, así como el desarrollo, el cuidado y
el autoconocimiento. El aburrimiento implica que nos detengamos a
contemplar esa falta de sentido del tiempo que experimentamos. Puede,
entonces, dar la posibilidad de reflexionar sobre el tiempo en sentido
personal del cómo se está viviendo, lo cual incide en las decisiones
que se toman y las obligaciones que se aceptan para encarar lo que
realmente se quiere hacer. El aburrimiento no necesariamente conlleva
un detenimiento, pero no por ello puede negarse que una persona pueda
verse abrumada en el detenimiento tras aburrirse de un trabajo, una
ocupación u actividad al punto de experimentar el tedio.
A pesar de todo, el tedio y el aburrimiento nos invitan a ver a
conciencia lo que hay en nuestro interior (muy acorde a la idea Nietzsche
sobre el abismo y el abismo que se asoma también dentro de nosotros).
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�La experiencia de ocio
ante el problema del tedio

Esto depende de su orientación para definirlo en un sentido positivo
o negativo. Por tanto, la orientación del aburrimiento hacía el ocio,
puede dar lugar a una experiencia cargada de sentido. El ocio permite
la posibilidad de enfocar nuestra experiencia del paso del tiempo a una
reflexión introspectiva en miras a la acción, ya sea personal o social en
vistas de la edificación, la realización y el sentido.

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Año 1, N° 2, Julio-Diciembre 2021, pp 103-129

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�La experiencia de ocio
ante el problema del tedio

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35-43.
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Año 1, N° 2, Julio-Diciembre 2021, pp 103-129

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�La experiencia de ocio
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�Identidad estética cotidiana
Everyday Aesthetic Identity

Identidad estética cotidiana1
Everyday Aesthetic Identity
Tom Sparrow2
Gerardo Flores Peña3
Resumen: El siguiente artículo presenta el desarrollo del concepto de
la identidad estética cotidiana elaborado por Tom Sparrow, uno de los
miembros más importantes del movimiento del realismo especulativo.
Traducimos aquí la primera conferencia que Sparrow dictó en México, y
que fue planteada específicamente para el Quinto Coloquio de Ontología
Contemporánea organizado en la Universidad Michoacana de San
Nicolás de Hidalgo. Además, esta conferencia es el único documento
de Sparrow que ha sido traducido al español. En el plantea al inicio
qué es una estética especulativa, después, con ayuda de la filosofía de
Levinas, se caracteriza la identidad estética en contraposición a las
teorías idealistas y fenomenológicas de la subjetividad. Finalmente se
muestra cómo las reflexiones de la estética cotidiana tienen relevancia
para la nueva conceptualización del a subjetividad.
Palabras Clave: Estética, Identidad, Estética Cotidiana, Levinas,
Especulación.

1
La siguiente traducción se elaboró para ser proyectada durante la conferencia
de Tom Sparrow en el marco del Quinto Coloquio de Ontología Contemporánea
celebrado en el Instituto de Investigaciones Filosóficas de la Universidad Michoacana.
Por cuestiones de comodidad todas las citas y referencias son las originales del texto.
2
Departamento de Filosofía, Slippery Rock University.
3
Traductor, Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.

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�Identidad estética cotidiana
Everyday Aesthetic Identity

Abstract: The following article presents the outline of the concept
of everyday aesthetic identity developed by Tom Sparrow, one of the
most prominent thinkers of the speculative realism movement, this text
was specifically written as the Key Lecture for the 5th Symposium of
Contemporary Ontology organized by the Institute of Philosophical
Research of the Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.
Also, this key lecture is the only text by Tom Sparrow translated to
Spanish. In the text the author starts defining what is speculative
aesthetics, later, with the help of Levina’s philosophy, he characterizes
aesthetic identity in contraposition with the idealist and phenomenologist
accounts of subjectivity. Finally he shows how the reflections on
everyday aesthetics have relevance for this new conceptualization of
subjectivity.
Keywords: Aesthetics, Identity, Everyday Aesthetics, Levinas,
Speculation.

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�Identidad estética cotidiana
Everyday Aesthetic Identity

Introducción
El día de hoy me gustaría indicar la dirección en la cual estoy
desarrollando el concepto de “identidad estética” que inicié en mi
libro Plastic Bodies (2015). Ese libro ofrece una crítica realista de la
fenomenología de Maurice Merleau-Ponty y Emmanuel Levinas. Lo
que intento es desarrollar el concepto de identidad estética usando
la literatura de la estética cotidiana, el diseño arquitectónico y de
atmósferas, como ha sido desarrollado principalmente por pensadores
como Yuriko Saito, Thomas Leddy, Peter Zumthor, Juhani Pallasma,
Gernot Böhme y Torino Griffero. Admito que estos no son nombres
familiares en la mayoría de los círculos filosóficos, así que sólo hablaré
brevemente acerca de algunos de ellos. Hablaré más ampliamente de
Emmanuel Levinas y cómo su ontología post-fenomenológica de lo
sensible nos provee con un marco para una explicación realista de la
sensación y, por extensión, una explicación radicalmente inmanente de
la identidad personal. Después de esbozar la ontología de lo sensible
de Levinas, viraré brevemente hacia William James para poder
especificar la noción de identidad que tengo en mente cuando hablo
de identidad estética. Veremos que este tipo de identidad deja al Yo
enteramente externalizado y expuesto al exterior, lo que significa que
no deja espacio para que el Yo se esconda o encuentre refugio en su
entorno circundante. Esto no implica que el Yo no tenga control sobre
su experiencia del mundo, sino simplemente que este control es siempre
precario, condicionado y dependiente.
Si mi pensamiento acerca de la identidad estética tiene algún
mérito, entonces conlleva algunas implicaciones prácticas (o éticas).
Estas implicaciones son más evidentes en la literatura de la estética
cotidiana y la literatura de las atmósferas, particularmente en los
escritos de Saito, Böhme y Griffero. Introduciré estas implicaciones
y lo que entiendo que son sus credenciales realistas hacia el final de
mi conferencia. También sugeriré algunas maneras en las que son
significativas para nuestras vidas cotidianas. Esto podrá darles alguna
idea de hacia dónde se dirige mi investigación actual, y más importante
aún, les ayudará a decidir si deben invertir más de su tiempo leyéndome
o escuchándome.
Mi explicación es especulativa, así que primero le daré
un contexto especulativo. Delinearé algunos rasgos de la estética
especulativa contemporánea antes de presentar la estética especulativa
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�Identidad estética cotidiana
Everyday Aesthetic Identity

postfemenomenológica de Levinas. Con Levinas, ofrezco una
concepción de la identidad estética que puede usarse para construir
un puente realista entre la estética cotidiana y la estética especulativa.
En otras palabras, Levinas nos ayuda a ver que la estética cotidiana
se vuelve especulativa precisamente en el momento en que empieza a
interrogar la interface entre el mundo y su ambiente estético.
Mis elecciones teóricas son aquí necesariamente selectivas
y han sido escogidas meramente para articular un problema práctico
que se alza en la intersección entre la estética filosófica y la teoría del
diseño. Este es el problema de cómo los ambientes estéticos –desde los
domésticos hasta los artísticos, desde los hápticos hasta los aurales–
moldean a sus espectadores y habitantes que están sujetos a ellos de un
modo cotidiano. Este tipo de cuestión es alzada por los diseñadores y
teóricos del diseño desde una perspectiva práctica, y por los pensadores
de la estética cotidiana desde una perspectiva filosófica, pero sostengo
que ambas perspectivas pueden beneficiarse de la escritura emergente
en la estética especulativa y el realismo especulativo de hoy.
Una idea de estética especulativa
Lo “estético” en la estética especulativa no denota primariamente la
filosofía del arte, la crítica de arte o las teorías del juicio, el gusto, la
belleza o lo sublime. Está relacionado con estos dominios, pero es mucho
más amplio. Siguiendo la comprensión de la estética de Alexander
Baumgarten más que a la filosofía analítica angloamericana del siglo
viente, nos refiere al dominio total de lo que es sentido e imaginado, el
reino entero de la aisthesis. La estética especulativa apunta, entonces,
a construir un discurso especulativo acerca de la vida entera de los
sentidos y lo sensual4. Esto conlleva una ontología o metafísica de lo
sensible, que uno podría recuperar de Kant, o Merleau-Ponty, o Deleuze
o de algún otro lado. El punto es que una ontología de lo sensible se
vuelve central para el tema de la estética, más que, por ejemplo, el
juicio estético o las teorías de la belleza.
En años recientes, este discurso ha tomado una forma múltiple
en el mundo angloparlante, especialmente en la égida del “giro
especulativo” comúnmente asociado con el realismo especulativo,
4
Ver Alexander Baumgarten, Metaphysics: a critical translation with Kant’s
elucidations, selected notes, and related materials, trad. y ed. Courtney D. Fugate y
John Hymers (Londres: Bloomsbury, 2014).

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�Identidad estética cotidiana
Everyday Aesthetic Identity

que tiene hoy más de una década de antigüedad. No obstante, el
giro especulativo sólo se ha enfocado ocasionalmente en cuestiones
estéticas. Cuando el libro The Speculative Turn fue publicado en 2011,
la única atención dada a la estética entre los veinticinco capítulos era
el intercambio entre Steven Shaviro y Graham Harman5. En 2013
apareció un manifiesto en el blog australiano Estética después de la
finitud, llamando a llenar el vacío en la literatura especulativa. El
grupo anunciaba estar “en contra de la marginalización de la estética
en la estela del giro especulativo y reconsideraba las consecuencias
de este pensamiento para el pensamiento de los sistemas humanos de
representación para poder descubrir nuevas posibilidades paras las
prácticas artísticas, y específicamente las literarias”6.
Mientras que muchos han notado la conspicua ausencia de
la ética y la política en la Ontología Orientada al Objeto (OOO) y el
realismo especulativo (RS), sólo ha sido en los últimos años que el tema
de la estética ha salido de la sombra cernida por la epistemología y la
metafísica en el campo de la filosofía especulativa contemporánea. De
hecho, la necesidad de una estética especulativa se ha vuelto aparente.
Hoy en día un gran número de textos y pensadores han empezado a
considerar prospectos para la estética especulativa, a pesar de que el
significado de esta frase está aún bajo una intensa discusión. Antes
de ver con más detalle la estética especulativa de Emmanuel Levinas,
me gustaría señalar algunos lugares donde se ha llevado a cabo el
acercamiento especulativo a la estética en los últimos cinco años.
El quinto número de la ahora inoperativa revista Speculations
(publicado en 2014) estuvo dedicado a “La estética del siglo veintiuno”.
Es, efectivamente, un número sobre estética especulativa. A finales del
2014, Urbanomic –editor responsable de diseminar la transcripción de
la mesa redonda sobre realismo especulativo de 2007 en el Goldsmith
College, y que también dedicó el segundo número de Collapse al
tema del realismo especulativo– publicó un volúmen llamado Estética
5
El intercambio tiene lugar en los ensayos de Steven Shaviro, “The Actual
Volcano: Whitehead, Harman, and the Problem of Relations,” en The Speculative
Turn: Continental Materialism and Realism, eds. Levi Bryant, Nick Srnicek y Graham
Harman (Melbourne: re.press, 2011), 279-290, y de Graham Harman, “Response to
Shaviro,” en Bryant, The Speculative Turn, 291-303.
6
El grupo, con base en New South Wales, organizó una conferencia epínoma
los días 5 y 6 de Febrero del 2015. Debe notarse que la crítica literaria-orientada al
objeto ha estado presente al menos desde 2011, y ha sido defendida por medievalistas
como Eileen Joy y Jeffrey Jerome Cohen.

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�Identidad estética cotidiana
Everyday Aesthetic Identity

especulativa, una colección de artículos originalmente presentados en
una mesa redonda de 2013 donde se discutía el tema que daba nombre al
volumen7. Aunque obviamente disgustados con la influencia del RS y la
OOO en el mundo del arte contemporáneo, los editores de este volumen
nos dicen que “la estética especulativa reafirma aquí una relación entre lo
estético y la creatividad humana, pero dentro de un marco conceptual que
rehúsa abandonarlas a la inefabilidad o a la inmutabilidad”8. Los editores
llegan a decir que las diversas contribuciones del volumen naturalizan
al igual que desnaturalizan la estética, mientras que “la representación
es rehabilitada, la abstracción materializada y la cognición acelerada”9.
Su deseo de ver a la estética especulativa desvinculada del realismo
especulativo y realineada con el aceleracionismo es obvio. Con clara
sorna hacia el RS y la OOO, los editores de la Estética Especulativa
de Urbanomic abrazan notablemente la promesa de la representación,
la abstracción, y la cognición, mientras que devalúan “lo inefable”. El
suyo es, ciertamente, un movimiento que replica, o quizás explota, la
arraigada “crítica de la representación” hoy algo pasada en la filosofía
continental y la teoría contemporánea. Quizás se ve a sí misma como
una contra-revolución idealista o un regreso vanguardista a Kant.
Desafortunadamente, la mayor parte de las contribuciones a
la Estética especulativa de Urbanomic sólo abordan la estética breve
e indirectamente. Algunas contribuciones sólo están marginalmente
interesadas por la estética. En su totalidad, el volúmen es insatisfactorio;
su introducción polémica muestra abiertamente su inconformidad con la
influencia del RS/OOO. Hay indicios, sin embargo, de un camino hacia
la estética especulativa. Notablemente, alza las siguientes preguntas
importantes: ¿si el realismo especulativo “está preocupado por llevar
la atención lejos de la primacía de la intuición y la interpretación” es
realmente “una tendencia anti-estética” como el volúmen de Urbanomic
afirma?10 Mi respuesta es que el RS/OOO no es de ningún modo antiestético, incluso cuando se encuentra confrontado con lo inefable.
Por ejemplo, consideremos el trabajo de Steven Shaviro,
quien ha publicado libros sobre estética, realismo especulativo y
aceleracionismo. Ha emergido como una de las mayores figuras en
7
Robin Mackay, Luke Pendrell y James Trafford, eds., Speculative Aesthetics
(Falmouth: Urbanomic, 2014).
8
Mackay, introducción a Speculative Aesthetics, 3.
9
Mackay, introducción a Speculative Aesthetics, 3.
10
Mackay, introducción a Speculative Aesthetics, 3.

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�Identidad estética cotidiana
Everyday Aesthetic Identity

la segunda ola del RS y ha, desde que entró en diálogo con el RS,
priorizado la estética, a diferencia de la mayoría de los demás. Al escribir
sobre RS y Whitehead, Shaviro argumenta convincentemente que la
inefabilidad, más que la representación y la cognición, está en el centro
de la estética. Esta no es una deficiencia en la teoría estética, piensa él,
sino precisamente su problema constitutivo. Aunque es un eminente
crítico del RS y la OOO, la propia posición de Shaviro mantiene
alguna afinidad con la versión de Harman del RS, como Shaviro mismo
reconoce en The Universe of Things11, un texto que es en cierto sentido
una continuación de su libro de 2009 Without Criteria12.
En The Universe of Things Shaviro utiliza la frase “estética
especulativa” para nombrar su contribución original al giro especulativo.
Esta visión la posiciona explícitamente en contraste a las de Meillassoux
y Harman. Lo que Shaviro propone con su estética especulativa es una
teoría de la estética como primordial, como el fundamento de toda
cognición, relación y acción –en corto, como el fundamento singular
de toda experiencia, desde la mundana hasta la sublime. Ya que la
experiencia estética es singular, de acuerdo con Shaviro, la estética
especulativa no puede proveernos de una estética general, sin embargo.
Kant, Whithead y Deleuze son los pensadores claves en su esfuerzo
hacia una estética especulativa, pero su proyecto está aún por realizarse
plenamente. Shaviro mismo permanece escéptico a su cumplimiento13.
¿Qué significa para Shaviro decir que la estética es el
fundamento de toda experiencia? Puesto muy esquemáticamente,
significa decir que todo contacto, sea humano o no-humano, ocurre
mediante las cualidades estéticas. Para cualquier objeto que posea
senticencia, como los humanos y los animales no-humanos, significa
que todo contacto es primero y ante todo no-cognitivo; es un asunto de
sentir. Para lo inanimado, la estética es una cuestión de afectar o ser
afectado. Para Shaviro, parece que lo animado y lo inanimado se alinean
bajo la capacidad general de la afección, donde la afección significa
susceptibilidad a las cualidades estéticas. Con referencia a Harman,
Shaviro escribe que “un objeto que nos contacta desde fuera, y cuya
verdadera naturaleza interna no podemos conocer, tiene ‘básicamente
11
Steven Shaviro, The Universe of Things: On Speculative Realism
(Minneapolis: University of Minnesota Press, 2014).
12
Steven Shaviro, Without Criteria: Kant, Whitehead, Deleuze, and Aesthetics
(Cambridge: MIT Press, 2009).
13
Shaviro, The Universe of Things, 156.

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�Identidad estética cotidiana
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un efecto inefable en nosotros’”14. Lo mismo es verdad para los objetos
inanimados, no sólo para los sintientes. Este efecto está determinado,
para Shaviro, por la potencia o capacidad de los objetos en cuestión, y
la forma singular en que los objetos puestos en contacto despliegan sus
respectivas potencias y transmiten sus cualidades los unos a los otros.
Shaviro toma prestado el lenguaje de las potencias de la “metafísica de
las potencias” de George Molnar, Stephen Mumford y Rani Lill Anjum,
quienes argumentan acerca de la objetividad de las potencias15. La
potencia de un objeto es real: la potencia es la capacidad virtual de un
objeto para producir efectos causales reales en el mundo. Para Shaviro,
siguiendo a Timothy Morton, esta causalidad es básicamente estética.
Graham Harman en otro lugar llama a este poder para afectar
a distancia, causación “vicaria”16. La tarea de la estética especulativa,
como la ve Shaviro, es teorizar el contacto “inmanente, no-cognitivo”
implicado en los encuentros estéticos para ayudarnos a entender
cómo “sentimos que algo es bello incluso antes de reconocerlo y sin
necesariamente saber algo acerca de él”17. El propósito de este empeño
teorético, que es tanto kantiano como whiteheadiano, es “[proponer] una
heurística… que sería más o menos ampliamente aplicable”, como ha
dicho Shaviro18. Shaviro no parece estar muy preocupado en comprender
a Kant de forma bastante adecuada, sino con innovar la estética
kantiana para poder disociarla de sus tendencias correlacionistas. Hoy
hay más y más usos de la frase “estética especulativa”. He mencionado
sólo algunos pocos aquí, pero una rápida búsqueda en Google podría
encontrar muchos más.

14
Shaviro, The Universe of Things, 138.
15
Quizás la “virtualidad” como Deleuze la entiende es mejor que “objetividad”
para referir a esto.
16
Shaviro, The Universe of Things, 144-148. Shaviro rechaza la visión de
Harman de que el objeto existe como distinto, como sustancia infinitamente retirada.
Hay que notar que la causalidad no es vista aquí ni como categoría del entendimiento ni
como hábito del juicio, sino como un evento interobjetivo.
17
Shaviro, The Universe of Things, 148-50.
18
Steven Shaviro, Actualización de Estado de Facebook del 29 de Febrero de
2015, 6:27 p.m., EST, [Se conservó la cita original del texto. –Ed.]

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La estética especulativa de Levinas
Alguien que ha investigado lo que Shaviro llama “los efectos inefables,
no-cognitivos” de los objetos es Emmanuel Levinas. Aunque típicamente
asociado con la fenomenología, sostengo que la explicación de Levinas
de la sensibilidad debe ser vista como una forma de estética especulativa
que contesta las estéticas fenomenológica y clásica desde la perspectiva
del realismo especulativo. Hace esto arguyendo en contra de la primacía
de la conciencia en la experiencia estética y a favor de la objetividad
de las cualidades estéticas. Este tipo de realismo especulativo, que es
derivado de la explicación de Levinas sobre la materialidad de la vida
cotidiana, y la dinámica del habitar, tiene mucho que recomendar a
nuestro pensamiento acerca de los ambientes estéticos cotidianos y sus
efectos en quiénes somos y qué podemos hacer.
Levinas nos aporta una explicación de la identidad que ve al
ambiente estético, la vida material cotidiana, como constitutivo del
sujeto. Y si esto es así, entonces la consideración del diseño de la vida
material cotidiana toma una profunda significación ética. Cualquiera
que haya considerado las notas de Levinas sobre la sensación y la
afectividad en Existencia y existente; o el gozo, la alimentación y lo
elemental en Totalidad e Infinito; y sobre la sensibilidad y la volatilidad
de la experiencia sensorial vivida en Otro modo que Ser, estarán
familiarizados con esta estética.
Al considerar la constitución de la subjetividad, es necesario
considerar lo que llamo la “primacía de la sensación” en la explicación
que hace Levinas de la conciencia19. En contraste con Kant, Husserl
e incluso con Merleau-Ponty, Levinas despliega una fenomenología
de la sensación pensada para restaurar, parece, la dimensión material
no-cognitiva de la vida intencional que ha sido oscurecida por las
explicaciones representacionistas de la conciencia, la percepción y la
experiencia. Para Levinas, esta dimensión material es lo estético, el
nivel de la aisthesis, del contacto sensorial no-representacional con la
otredad20. La apología de Levinas sobre la primacía de la afectividad
19
Esta afirmación acerca de la identidad es quizás más fuerte que aquella que
encontramos en el trabajo de Gernot Böhme y Tonino Griffero, quienes argumentan
fuertemente a favor de la naturaleza afectiva y objetiva de las atmósferas estética, pero
que evaden la promoción de la sensación, que encuentran demasiado reductiva, en
favor de la percepción. Ninguno toma nada significativo del trabajo de Levinas, cuya
obra promete profundizar la ontología de las atmósferas y la estética cotidiana.
20
Emmanuel Levinas, Existence and Existents, trad. Alphonso Lingis

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�Identidad estética cotidiana
Everyday Aesthetic Identity

y la sensorialidad de la encarnación opera como una respuesta a una
deficiencia en el método fenomenológico divisado por Husserl, en
particular su doctrina de la intencionalidad objetivante. Es también
consonante con su crítica al ego kantiano, que Levinas encuentra
demasiado separado del mundo material. Contra Kant y Husserl,
Levinas concibe al sujeto como un evento material, no como un ego
solitario que sirve como la inmutable condición de la posibilidad de
representar objetos y eventos.
En la medida en que su filosofía intenta desplazar el lugar
privilegiado de la intencionalidad en fenomenología, y en tanto intenta
instalar la afectividad, la alteridad, y la sensibilidad en la base de la
experiencia, la filosofía de Levinas trabaja contra la fenomenología
en el nombre de una metafísica cuasi-materialista de lo sensible.
Su interés en la fenomenología está menos dirigido por un deseo de
contribuir a una ciencia del fenómeno que por un deseo de dar una
explicación metafísica no reductiva de los eventos que de otra forma
serían explicados por las ciencias naturales o recuperados por las
epistemologías representacionistas. En un sentido fuerte, la crítica de
Levinas a la intencionalidad es una reacción alérgica a lo que él ve como
la hegemonía de la representación en las explicaciones fenomenológicas
de la otredad, particularmente la otredad de lo estético21.
La reticencia de Levinas hacia el método fenomenológico
es simple: si los actos objetivantes de la conciencia, lo que Husserl
llama actos significativos (Sinngenbung), son el modo primario de
acceso a las cosas, entonces estas cosas deben aparecernos como
representaciones que son prefiguradas por el sujeto representante.
Esto hace de la fenomenología un idealismo trascendental modificado.
El problema es que este tipo de filosofía trascendental no deja lugar
para la radical pasividad requerida por la ética y estética levinasianas,
y falla en apreciar la ambigüedad de lo dado, así como su capacidad
de sorprender22. “El ‘acto’ de representación no descubre, propiamente
hablando, nada antes de sí mismo” dice Levinas23.
Desde la perspectiva práctica, el sujeto que constituye el
contenido del mundo a través de las representaciones preserva una
(Pittsburgh: Duquesne University Press, 2001), 47.
21
Emmanuel Levinas, Totality and Infinity: An Essay on Exteriority, trad.
Alphonso Lingis (Pittsburgh: Duquesne University Press, 1969), 123-25.
22
Levinas, Totality and Infinity, 125.
23
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Everyday Aesthetic Identity

identidad que es inmune a sus experiencias estéticas. Es intocado,
y por tanto inamovible, por sus alrededores sensoriales porque
no está directamente expuesto a su mundo. La libertad espontánea
para representar nunca queda comprometida por los objetos que
representa o los sentimientos provocados por estos objetos. Como
dice Levinas “en la representación el Yo pierde su oposición a su
objeto, la oposición se desvanece, resaltando la identidad del Yo
a pesar de la multiplicidad de sus objetos, esto es, precisamente el
carácter inalterable del Yo. Permanecer el mismo es representarse a sí
mismo24.” La representación es la ruina de la alteridad.
Levinas perturba la actividad reductiva de la representación
e instala la sensación como el fundamento de la experiencia. Un
movimiento análogo se hace en la Fenomenología de la Percepción de
Merleau-Ponty cuando (parece) colocar el sentir (le sentir) antes de la
intencionalidad operativa, así como de la intencionalidad del acto. No
obstante, el movimiento de Levinas es más explícito, porque afirma
inequívocamente que la sensación es discontinua tanto con la cognición
como con la percepción. Admite el contenido de la sensibilidad como
anterior a la intencionalidad de cualquier tipo. Esto significa que el
contacto sensorial del sujeto es lo que permanece para siempre exterior a
sus actos representacionales y perceptuales. Esto no le da a la sensación
una prioridad temporal que autorizaría la reducción de la percepción a
la sensación, sino que nombra a la sensación como el centro ontológico
de la percepción, la representación y el juicio. El contacto estético
con la otredad, con la materia inefable de lo sensible en tanto que
sensible, constituye el campo trascendental de la filosofía de Levinas.
Como ha argumentado otro autor, “lo sensible rodea y estructura el
movimiento hacia el objeto y por tanto estructura la posibilidad misma
de los horizontes noeméticos que forman el campo de la exposición
trascendental. Lo sensible es trascendental, no en el sentido de que es ya
una idealidad, sino más bien en tanto que es una condición presupuesta
de toda vida reflectiva”25.
Al presuponer lo sensible en la reflexión y la percepción,
Levinas marca su transgresión de los principios fenomenológicos y su
compromiso con la especulación acerca de la génesis de la subjetividad.
Esto no significa que Levinas deba romper completamente con la
24
Levinas, Totality and Infinity, 126.
25
John E. Drabinski, “From Representation to Materiality,” International
Studies in Philosophy 30, no. 4 (1998): 30.

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fenomenología para poder redescubrir la fuerza de la sensación –
al contrario, afirma que “la intencionalidad rehabilita lo sensible
[réhabilite le sensible]”26. Aquí hace señas hacia la dimensión tácita de
los actos intencionales, o aquello que “la conciencia ve sin ver”27. La
dimensión implícita del ver no es sólo el horizonte no-intencionado de
las intenciones incumplidas que acompañan las intenciones explícitas o
la heurística sedimentada de la conciencia histórica, sino que representa
el exceso mismo de la intencionalidad que es “incontestablemente afín
a las concepciones modernas del inconsciente y sus profundidades28”.
Hay una constitución recíproca en juego en la intencionalidad,
en la cual el objeto, que se dice que es constituido por la conciencia,
demuestra contener más de lo que es su contenido explícitamente
representacional. Levinas revela que este exceso de representación,
lo estético, está ya siempre condicionando a la conciencia que se
propone constituirse. “Una nueva ontología comienza: el ser es puesto
no sólo como correlativo a un pensamiento, sino como fundado ya al
pensamiento mismo que no obstante lo constituye”, proclama Levinas29.
La nueva ontología de Levinas localiza un exceso irreductible en el
núcleo de la intencionalidad, pero un exceso que no es meramente la
trascendencia del objeto vista como necesariamente dada sólo en una
serie de escorzos. El exceso estético de Levinas indica la “ruina de la
representación” y la desestabilización del sujeto kantiano/husserliano
que de otro modo delimita y juzga lo estético mientras que permanece
inafectado por su fuerza.
El esquema de la percepción y el juicio de Kant requiere
de una capa imperceptible de contenido estético (sensorial) que se
asienta debajo del nivel de la representación. Pero este contenido
resiste la incorporación en la epistemología del idealismo crítico
y fuerza a Kant a comprometerse un poco con la especulación, al
postular, por ejemplo, la existencia de una multiplicidad nouménica
no-sintetizada de contenido estético. La filosofía trascendental de
Kant afirma la existencia de esta capa de contenido, pero neutraliza
26
Emmanuel Levinas, “The Ruin of Representation,” en Discovering Existence
with Husserl, trad. Richard A. Cohen y Michael B. Smith (Evanston: Northwestern
University Press, 1998), 112.
27
Levinas, “The Ruin of Representation,” 115.
28
Levinas, “The Ruin of Representation,” 115. Este es el punto crítico de
conexión con lo “familiar” de la estética de Saito.
29
Levinas, “The Ruin of Representation,” 116.

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efectivamente su volatilidad. Levinas por su parte, insiste que lo
estético amenaza con perturbar o desestabilizar al sujeto de la
representación. Levinas escribe:
La idea de una necesaria implicación que es absolutamente
imperceptible al sujeto dirigido hacia el objeto, sólo se descubre
después del hecho sobre la reflexión, entonces no producida en el
presente, esto es, producida como desconocida para mi, pone un fin
al ideal de la representación y la soberanía del sujeto, así como con
el idealismo según el cual nada puede entrar en mí subrepticiamente.
Una arraigada pasión es entonces revelada en el pensamiento30.
Como soporte trascendental de la representación, lo sensible y sus
cualidades constituyen el medio desde el cual el sujeto emerge
como consciente, intencional, como agente. Totalidad e infinito da
una amplia descripción de este medio inaprensible, refiriéndose a él
como “el elemento” y el “medio”. El elemento no tiene perfiles, es
una pura cualidad que gozamos “antes” de que hagamos algún juicio
cognitivo acerca de él31. Como lo caracteriza John Sallis, el elemento
es “irreductible a un sistema de referencias operacionales” y “tiene
su propia densidad y espesura… y a diferencia de las cosas que
vienen a nosotros en el medio, el medio mismo es inmarcesible”32.
“La profundidad del elemento no alberga, como la cosa, una serie de
perfiles33 distintos que pudieran ser ofrecidos a varias perspectivas.”
El elemento es la sensualidad amorfa que nos rodea, como el clima
o la temperatura atmosférica, o el ruido ambiental, o la fluorescente
iluminación. En tanto que amorfa, es lo estético en su forma más pura.
Para Levinas la ambigüedad del elemento resiste al juicio
categorial. El medio elemental o sensorial “es privilegiado, porque
dentro de él esa ambigüedad de constitución, en la cual el noema
condiciona y alberga la noesis que lo constituye, se juega”34. Levinas
afirma en “Intencionalidad y Sensación” que Husserl quería designar lo
sensorial como objetivo, esto es, como independiente de la constitución
subjetiva, pero su adherencia a la primacía de la intencionalidad lo
30
Levinas, “The Ruin of Representation,” 116.
31
Levinas, Totality and Infinity, 119.
32
John Sallis, “Levinas and the Elemental,” Research in Phenomenology 28
(1998): 157.
33
Sallis, “Levinas and the Elemental,” 157.
34
Levinas, “The Ruin of Representation,” 119.

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previno de hacerlo. Esto es porque la intencionalidad “juega el papel
de una aprehensión con respecto a la cual esos contenidos a los cuales
otorga un significado objetivo y a los cuales anima e inspira”35. Por el
contrario, Levinas insiste que vivimos a través de las sensaciones, y
esto es precisamente porque son objetivas. Husserl reconoció esto, pero
reculó. Debemos entonces decir que “la materialidad de las sensaciones
[matérialité des sensations]” es, tomando la propia expresión de
Levinas, vivida desde o gozada, nunca aprehendida o captada por el
intelecto o la percepción36.
Al actuar como resistencia a la representación, la sensación
provee el alimento, o el nutriente, que genera a cualquier sujeto
capaz de representación. La sensación, entonces, no es sólo un efecto
del mundo objetivo en el sujeto –un dato sensorial o estímulo– sino
una “complicidad” entre la materialidad del sujeto y el objeto: “la
corporalidad de la consciencia está en exacta proporción con esta
participación de la consciencia en el mundo que constituye, pero esta
corporalidad es producida [produit] en la sensación” dice Levinas37. En
Otro modo que Ser esta complicidad es desarrollada en el anáisis de la
sensibilidad y el “contacto” con la otredad de Levinas. Contribuye a la
estética trascendental de la encarnación de Levinas38. Es notable que
el énfasis tanto en “Intencionalidad y Sensación” como en Otro modo
que Ser está en el aspecto productivo de la sensación, la capacidad de la
sensación para generar la subjetividad del cuerpo vivido: la corporalidad
misma es producida materialmente por las sensaciones; las sensaciones
conspiran con los afectos para producir objetos singulares que viven,
sienten, piensan, juzgan, actúan y gozan. Para Levinas, las sensaciones
se convierten en el contenido de la subjetividad, ya sea cognitiva,
afectiva o práctica. Los biólogos llaman a este proceso metabolismo.
Sentir, para Levinas, es un evento metabólico. El material estético,
como el material orgánico, nos permite existir y actuar.
Levinas imagina esta vitalidad como un evento generativo que
puede ser descrito como un “doblez”, “repliegue” o “enroscarse”, o
35
Levinas, “Intentionality and Sensation,” en Discovering Existence with
Husserl, 139.
36
Levinas, “Intentionality and Sensation,” 139.
37
Levinas, “Intentionality and Sensation,” 145.
38
Para más sobre esto ver a John E. Drabinski, Sensibility and Singularity: The
Problem of Phenomenology in Levinas (Albany: State University of New York, 2001).

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“involución”39. El lenguaje aquí denota la constitución inmanente del
individuo y la estructura casi-eventual de la estabilidad precaria del
sujeto. El sujeto es producido como un “eddy”40 o afectividad; mantiene
su integridad siempre y cuando sus fuentes comunes de nutrición (placer
y dolor, alegría y tristeza) lo afecten. Las sensaciones/afectos extraños,
sobrecogedoras, o traumáticas amenazan con formarlo en algo bastante
diferente. Hablamos de cómo somos “conmovidos” por una pintura,
una película, un gesto de amabilidad. La sustancia del sujeto, entonces,
no es nada más que la viscosidad o consistencia de su vida estética; es
una expresión finita y singular de lo sensible41. A este tipo de sustancia
la llamaré plástica, siguiendo el uso de William James y Catherin
Malabou42. La plasticidad aquí invoca la estructura casi-eventual
(event-like) de la subjetividad y su forma mutable, metaestable.
La pulsación del yo, el sujeto que dice “Yo”, está siempre
soportada por lo sensible, pero lo sensible permanece, él mismo,
infundado, anárquico. La inseguridad implicada por esta anarquía
no es exactamente una amenaza material, sino una cuestión de la
temporalidad de lo sensible. El mundo sensible “me precede como una
antigüedad irrepresentable y absoluta”, dice Levinas43. No podemos
saber desde dónde viene, ni si continuará en el futuro. Su promesa es
tentativa e incierta, sin garantía de que siempre sostendrá a la vida. La
sensación es una interpelación, un tipo de imperativo que no puede ser
evadido porque su fuerza sutil opera inmediatamente sobre el cuerpo,
debajo del nivel tanto de la percepción como de la apercepción. En
tanto que lo estético nos implica simultáneamente en el nivel de la
percepción y la sensación, directa e indirectamente en el cuerpo, opera
diacrónicamente. La sensación está, en resumen, desfasada con la
correlación del pensamiento y el ser44. Ya que el evento sensorial está
39
Ver por ejemplo, Emmanuel Levinas, Otherwise than Being, or Beyond
essence, trad. Alphonso Lingis (Pittsburgh: Duquesne University Press, 1998), 73;
Totality and Infinity, 118; Existence and Existents, 81.
40
Levinas, Totality and Infinity, 115.
41
Incidentalmente Merleau-Ponty llama a la vida afectiva “el nacimiento del
ser para nosotros”. Maurice Merleau-Ponty, Phenomenology of Perception, trad. Colin
Smith (Londres: Routledge, 1962), 154.
42
Ver William James, Principles of Psychology, 2 vols., (Nueva York: Dover,
1950); y Catherine Malabou, What Should We Do With Our Brain?, trad. Sebastian
Rand (Nueva York: Fordham University Press, 2008).
43
Levinas, Totality and Infinity, 138; Existence and Existents, 51.
44
Sobre el problema de la diacronicidad ver Quentin Meillassoux, After

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ocurriendo siempre tras bambalinas en el teatro de la representación,
animando el performance, pero nunca alzándose al nivel de la
representación, permanece siempre en el pasado45. Existe como una
alteridad irreductible, una realidad desfundada y antigua acechando
detrás y alimentando nuestras vidas estéticas46.
La explicación de la individuación de Levinas llama nuestra
atención hacia cómo el sujeto está atrapado en la inmanencia –pasivo,
apesadumbrado, y diferenciado por las cualidades estéticas47. Esto es
a lo que llamo la identidad estética cotidiana. Ahora, si Levinas tiene
razón en decir que la experiencia estética produce una “situación única
donde no podemos hablar de consentimiento, asunción, iniciativa o
libertad, porque el sujeto está atrapado y llevado por ella”48, entonces
el potencial emancipatorio de nuestro ambiente estético –no sólo
de las bellas artes, sino de la decoración de interiores y el diseño, la
disposición de objetos, la iluminación y la acústica, etc.– solo puede
ser actualizado si nos entregamos a sus efectos/afectos anárquicos e
impredecibles. Solo entonces podemos descubrir lo que pueden hacer
por nosotros. O, como Tonino Griffero sugiere, “nos es obvio si debe
ser preferible deshacernos de [nuestra vulnerabilidad a la influencia
atmosférica]: una saludable experiencia estética… es, de hecho, siempre
una oscilación fluida entre tomar y ser tomado, y recibe alegremente
el descubrimiento de que nadie tiene enteramente el control”49. Hay,
entonces, un formidable caso que hacer en favor de la experimentación
con el diseño y la curaduría de la estética cotidiana y de los espacios
mundanos.
Finitude: An Essay on the Necessity of Contingency, trad. Ray Brassier (Londres:
Continuum, 2010), 112-3. Meillassoux va más allá de Levinas al pensar las
consecuencias metafísicas de lo diacrónico.
45
Ver los comentarios de Levinas sobre el “mientras tanto” en “Reality and
Its Shadow,” en Collected Philosophical Papers, trad. Alphonso Lingis (Dordrecht:
Martinus Nijhoff Publishers, 1987), 8-11; y “Diachrony and Representation” en Entre
Nous: On Thinking-of-the-Other, trads. Michael B. Smith y Barbara Harshav (Nueva
York: Columbia University Press, 1998), 159-177.
46
Todo lo que Levinas dice acerca del habitar, la labor, el trabajo y la morada en
Totalidad e Infinito debe ser leído contra estos puntos. Es ahí donde la estética cotidiana
de Levinas toma forma.
47
Como lo plantea Tonino Griffero, “De hecho no podemos liberarnos de
la pasividad (atmosférica) solo porque lo queramos).” Atmospheres: Aesthetics of
Emotional Spaces, trad. Sarah De Sanctis (Farnham: Ashgate, 2014), 149.
48
Levinas, “Reality and Its Shadow,” 4.
49
Griffero, Atmospheres, 149.

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La identidad estética cotidiana y el Yo material
La ontología de la sensación de Levinas nos provee con una
explicación del Yo como evento estético, lo que John Dewey llama
una “experiencia”50, o lo que podríamos pensar como una conspiración
estética. El Yo, en esta perspectiva, puede ser pensado como un
agenciamiento temporal o un agregado de sensaciones y las experiencias
afectivas que provocan, no importa cuán intensas o mundanas. Ya que
el Yo nunca existe independientemente de la atmósfera sensorial –
nunca existe aparte de lo que Levinas llama el “elemento”– entonces
debería ser visto como un producto o expresión de su atmósfera. O,
más precisamente, es el producto de una serie de atmósferas que habita
durante el curso de su vida.
Aquí debo ser claro en que no estoy hablando del Yo inextenso
del cartesianismo, el alma inmortal cristiana, o el inmutable ego
trascendental de Kant. Estoy pensando en lo que William James
llama “yo empírico”, no lo que llama “yo espiritual”51. El sujeto de la
identidad estética es un “yo material” en la terminología de James. Todo
lo que asocio conmigo y que llamo “mío” es contado como parte del yo
material; soy mucho más grande que mi vida interior. “En su sentido
más amplio” dice James, “el Yo de un hombre es la suma total de todo
lo que puede llamar suyo, no sólo su cuerpo y sus potencias psíquicas,
sino sus ropas y su casa, su esposa y sus hijos, sus ancestros y sus
amigos, su reputación y sus trabajos, sus tierras y sus caballos, su yate y
su cuenta de banco. Todas estas cosas le dan las mismas emociones”52.
Lo que James parece sugerir es que lo que sea que alberga apego
emocional para nosotros, lo que nos afecta en una forma particular, ha
sido incorporado en nosotros. Lo que sea que siento, lo soy simplemente.
Por un lado, esto es algo que todos conceden ya. La razón de que nos
enojemos cuando alguien hiere a un miembro de nuestra familia, o la
razón por la que nos sentimos alegres cuando nuestro equipo de fútbol
favorito gana el partido, es que vemos en este familiar y en este equipo
de fútbol una extensión de nosotros. Nos identificamos con ellos, y esta
identificación es encarnada en un apego emocional que tenemos con
ellos. Es una identificación afectiva que es, para James, homogénea.
50
51
52

John Dewey, Art as Experience (Nueva York: Perigee, 1934).
James, Principles of Psychology, 1:291-299.
James, Principles of Psychology, 1:291. Cursivas modificadas.

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Implica “las mismas” o tipos similares de emociones, y esto es lo que
les da unidad.
Por otro lado, resulta tentador argumentar que la identidad
personal es solo la totalidad de nuestros lazos afectivos y apegos
emocionales, y que estos vínculos son bastante heterogéneos y están
más allá de nuestro control. Esta es una afirmación mucho más
polémica, pero una que tiene su precedente en, por ejemplo, la teoría
psicoanalítica. Es también una afirmación que puede ser apoyada sobre
la ontología de lo sensible de Levinas, como he tratado de mostrar.
Incluso James admite que el yo espiritual es “la parte central del Yo”
como lo yo, es algo “sentido”53.
Si esto es verdad, que el yo es completamente afectivo,
entonces se hace posible decir que cualquier cosa que nos afecta –ya
sea que lo afirmemos explícitamente como parte de nosotros o no, ya
sea que lo abracemos o lo rechacemos– contribuye a la producción de
nuestra identidad material. Todo lo que nos afecta es, en el lenguaje de
Levinas, algo “desde lo que vivimos”. Esto aplica tanto para la relación
afectiva que tenemos con nuestro ambiente estético cotidiano como
tanto para nuestros lazos políticos, religiosos, morales y familiares.
Nuestra identidad estética cotidiana no es sólo acerca de la ropa que
usamos, el estilo de nuestro cabello, o los tatuajes que adornan nuestro
cuerpo. Es evidente en las vidas emocionales de nuestros cuerpos y
en la expresividad de nuestros pensamientos y acciones, todos ellos
enriquecidos o limitados por el ambiente sensorial.
En suma: lo que consumimos, estéticamente hablando, da
lugar a quienes somos. Las propiedades estéticas de una obra de arte,
no menos ni más que nuestras escenas cotidianas y nuestros hábitats
familiares, alimentan nuestros sistemas senso-motores y definen
nuestras identidades54. Llamemos a esto principio de animación
estética. Ahora, si es cierto que la estética del mundo cotidiano da forma
a nuestras identidades tanto como el mundo estético del arte –de hecho,
moldean nuestra existencia misma– entonces la exposición a nuevas
formas estéticas adquiere un imperativo por sí misma. La exposición a
y la experimentación con nuevas formas estéticas no es nada más que
el flirteo con nuevas identidades, nuevos cuerpos, nuevos sentidos de sí
y de la comunidad. Esta parece ser la lección del libro de Henry David
53
James, Principles of Psychology, 1:299.
54
Sobre la importancia de la cotidianidad, ver Yuriko Saito, Everyday Aesthetics
(Oxford: Oxford University Press, 2007).

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Thoreau Walden, que documenta su experimento de devenir familiar
con las vistas y sonidos del paisaje cerca de la laguna Walden, lo que es
decir, su experimento de devenir Walden mismo para poder expresarlo
adecuadamente. Es también la lección poéticamente explorada por el
“Canto a mí mismo” de Walt Whitman que canta en verso la corriente
incesante de sonidos que constituyen el ambiente aural de Whitman, y,
consecuentemente, su ser inimitable55.
Estética cotidiana y la Ontología de lo sensible
La estética especulativa de Levinas nos provee con una ontología readymade de lo sensible, pero no sólo ella, para estar seguros. Desde ella, he
tratado de ensamblar una explicación de la identidad estética, una teoría
de la identidad que insiste en la relación interna entre la sensibilidad
del cuerpo y su ambiente estético. Hoy, los campos relativamente
nuevos de estética cotidiana comparten una preocupación teórica
similar con la estética de los ambientes, pero no tienen aspiraciones
ontológicas o especulativas. Como explica Yuriko Saito, la estética
cotidiana es un campo “nuevo” en Occidente (mucho má viejo en
Japón) que está dedicado a investigar la experiencia obtenida por los
sentidos y la sensibilidad, especialmente en su cotidianidad, modo
mundano, incluyendo conceptos domésticos (más que artísticos) como
desordenado, tirado, sucio, limpio, atiborrado, etc56. Se delata una
orientación fenomenológica implícita cuando Saito escribe que no se
trata tanto de hacer lo ordinario extraordinario como de proveer una
inspección cuidadosa de lo familiar en tanto familiar, especialmente
nuestros hábitos cotidianos, rutinas y tareas57. Esto puede recordar los
análisis de Heidegger de lo a-la-mano en la mundaneidad del mundo,
así como los análisis de Merleau-Ponty de la especialidad del cuerpo
vivido (Leib).
Me parece que la preocupación de la estética cotidiana de
hacer lo ordinario objeto de la reflexión estética debe fundarse en una
55
Ver “ʻNow I will do nothing but listenʼ- Walt Whitman on How Sound Shapes
the Self,” video por Daniela Sherer y Nadja Oertelt, Aeon, January 7, 2019, video, 3:00,
https://aeon.co/videos/now-i-will-do-nothing-but-listen-walt-whitman-on-how-soundshapes-the-self.
56
Yuriko Saito, Aesthetics of the Familiar: Everyday Life and World-Making
(Oxford: Oxford University Press, 2017), 1.
57
Saito, Aesthetics of the Familiar, 3, 10.

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ontología de la experiencia estética ordinaria como la que se encuentra
en estética especulativa de Levinas o algo comparable. Si la estética
cotidiana se preocupa por lo habitual, la rutina y lo familiar –lo que
“la conciencia ve sin verlo” como dice Levinas– entonces no sólo
debe voltear hacia los análisis fenomenológicos de estos fenómenos
y su constitución, sino hacia los recursos de la estética especulativa,
que puede ayudar a la estética de lo cotidiano a entender la ontología
del sujeto que es constituido por sus ambientes cotidianos. Asimismo,
la estética cotidiana puede proveer a la filosofía especulativa con una
riqueza de contenido para sus análisis y evaluaciones.
Si es cierto que la estética de la vida cotidiana tiene que ver
con moldear quienes somos y lo que podemos hacer en el mundo
que habitamos, entonces, consecuentemente, el diseño adquiere una
significación ética que no puede ignorarse. Lo ético y lo estético se
enlazan y, por tanto, son susceptibles a lo que Saito llama “juicios
morales-estéticos”58. Una ética y una estética del diseño responsable
emerge aquí, y cuya prioridad es la consideración de las cualidades
sensoriales de los objetos/ambientes/atmósferas y si estos objetos/
ambientes/atmósferas son dañinos para sus usuarios y habitantes. Esto
no significa decir que está necesariamente mal, o que es poco ético para
los diseñadores producir objetos desafiantes o demandantes, sino que
hay fundamentos éticos para limitar el diseño de los objetos/ambientes/
atmósferas y que esta limitación debe estar localizada en las cualidades
sensibles de los objetos/ambientes/atmósferas mismos, no por las
intenciones del diseñador59.
Enfatizo esto último punto para llamar la atención sobre el
hecho de que la constitución sensorial de los objetos cotidianos, el
modo en que estos objetos impactan nuestros sentidos y se registran
en nuestros cuerpos, es digna de una consideración estética seria, y que
esta consideración está inextricablemente ligada a implicaciones éticas.
Consecuentemente, como sostiene Saito, puede hacerse un caso en favor
de una “educación estética sobre las experiencias estéticas cotidianas”
porque “las experiencias ordinarias, cotidianas son más significativas
58
Saito, Everyday Aesthetics, 208.
59
Saito, Everyday Aesthetics, 210. Sobre algunos problemas en la ética del
diseño y del diseñador como moldeador de valores ver Glenn Parsons, The Philosophy
of Design (Cambridge: Polity Press, 2016), 138-139; Victor Papanek, Design for
the Real World: Human Ecology and Social Change (Chicago: Academy Chicago
Publishers, 1984).

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que las experiencias del arte académico para formar e informar la propia
identidad y visión del mundo más allá de la experiencia personal”60. La
idea de que la experiencia estética cotidiana puede formar e informar
la propia identidad es una que es mejor explorada, creo, por una
intersección entre la filosofía especulativa, la estética, el arte y la teoría
arquitectónica, la curaduría y el diseño.

60

Saito, citando a Paul Duncun, Everyday Aesthetics, 14.

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�Identidad estética cotidiana
Everyday Aesthetic Identity

Malabou, Catherine. What Should We Do With Our Brain? Traducido
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Aeon, January 7, 2019. Video, 3:00. https://aeon.co/videos/
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Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. 1, N° 2, Julio-Diciembre 2021, pp 47-69

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�Un acercamiento a los fundamentos
filosóficos de las ciencias sociales

U N ACERCAMIENTO A LOS FUNDAMENTOS

FILOSÓFICOS DE LAS CIENCIAS SOCIALES

AN

APPROACH ON THE PHILOSOPHICAL
FOUNDATIONS OF SOCIAL SCIENCES
Gerardo Roberto Flores Peña1

Resumen: El presente artículo se propone plantear una cuestión simple
pero que provoca muchos problemas en la filosofía de las ciencias
sociales. ¿Qué estatuto debemos conceder a las afirmaciones que se
producen en las ciencias sociales? Por el lado ontológico esto refiere
al estatus de existencia de fenómenos como fenómenos distintos de los
naturales, en tanto que dependen de acciones sociales, de seguimiento
de normas lingüísticas, histórica y socialmente determinadas que dan
su realidad a los fenómenos sociales, tales como las instituciones, las
normas, el valor, las prácticas entre muchas otras. Esta discusión nos
llevará al punto nodal que es la pregunta por el estatus epistemológico
de las afirmaciones en las ciencias sociales y el nivel de objetividad
posible (y exigible) para estas.
Palabras clave: Ontología, Epistemología, Ciencias Sociales,
Realismo, Constructivismo, Normatividad.

1

Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.

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Año 1, N° 2, Julio-Diciembre 2021, pp 153-182

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�Un acercamiento a los fundamentos
filosóficos de las ciencias sociales
Abstract: The present article proposes the issue concerning a simple
question, but one that calls for many problems in the philosophy of
social sciences. What status should we confer to the statements produced
by social sciences? By its ontological side this refers to the status of the
existence of social phenomena as distinct from natural phenomena, by
its dependence on social actions that confer them their reality, such as
institutions, norms, values, practices and so on. This discussion will led
us to the core point of our argument that is the question concerning the
epistemological status of the statements produced in social sciences,
and the degree of objectivity, if any, that we can demand of them.
Keywords: Ontology, Epistemology, Social Sciences, Realism,
Constructivism, Normativity.

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Año 1, N° 2, Julio-Diciembre 2021, pp 153-182

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�Un acercamiento a los fundamentos
filosóficos de las ciencias sociales
Introducción
La mejor manera de plantear el problema que dirije este texto es
con un ejemplo muy simple. Imaginemos que tiene frente a usted
un billete de 100 pesos en la moneda del año en curso. Usted hace
una afirmación del tipo “este billete vale 100 pesos” (en adelante P).
También puede hacer la afirmación “este billete es color naranja” (en
adelante N), “este pedazo de papel rectangular tiene una dimensión
de 137 x 66 mm” (afirmación D). A la hora de hacer todas estas
afirmaciones es fácil suponer que todas poseen el mismo grado de
obviedad, es decir, que describen adecuadamente el objeto al que se
refieren. Sin embargo, para la epistemología clásica solo la afirmación
D tendría un grado de certeza objetiva, mientras que las dos anteriores
“es de color naranja” y “este billete es de 100 pesos” no poseen el
mismo grado de certeza. En el caso de N, su color depende de factores
sensibles que tienen una gran variación, por ejemplo si usted apaga
la luz, si usted es daltónico, o si usted mira el billete para revisar si
es falso a la luz de una lámpara de rayos UV. Aún así, todas estas
variaciones de N son perfectamente reproductibles. Podemos por
ejemplo saber por los materiales de los que está hecho el billete qué
espectro de onda reflejan al ojo humano. A través de clasificar los
pigmentos la colorimetría puede darle cierto grado de certeza a la
afirmación N: determinando la radiancia L, o el factor de reflexión.
Ahora bien, nuestra afirmación P no puede ser verificada de esta
manera. Es la más obvia de todas las afirmaciones que podemos hacer
acerca del billete que se encuentra frente a nosotros, y sin embargo es,
por decirlo en un vocabulario equívoco, la más subjetiva. Esto quiere
decir que su certeza depende del valor que el sujeto atribuya al objeto,
y de la relación de esta atribución con el contexto social que la hace
posible. Podemos pensar que el mismo billete de 100 pesos en una
casa de cambio puede equivaler a 4.19 euros, 4.97 dólares o a 3.75
libras esterlinas, dependiendo del día que usted lo consulte. Digamos
que la objetividad de la afirmación “este billete vale 100 pesos” es
relativa al contexto social en que usted habla. Ahora, la frase es de suyo
equívoca ¿100 pesos mexicanos? ¿Pesos colombianos? ¿Uruguayos?
Si acordamos que estamos en México y que el billete corresponde
a 100 pesos mexicanos la afirmación “este billete vale 100 pesos”
podría ser certera, pero ¿qué tal que nos encontramos ante una gran
devaluación y se la han tenido que quitar dos ceros a la moneda?
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Año 1, N° 2, Julio-Diciembre 2021, pp 153-182

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�Un acercamiento a los fundamentos
filosóficos de las ciencias sociales
Entonces el billete de 100 pesos vale solamente 1 peso. Es decir si
digo la afirmación N después de una devaluación estará siendo solo
parcialmente certero, efectivamente es un billete de 100 pesos, pero
ahora vale 1 peso.
Usted podría por supuesto objetar que la afirmación N y la
afirmación D podrían ser blanco de una misma crítica si damos
ese peso a los contextos sociales para determinar la certeza de las
afirmaciones. La determinación de lo que constituye la certeza de la
frase “es de color naranja” no es la misma si usted la hizo en 1849 que
si se hace en 1853 cuando el matemático y físico Herman Grassman
enunció las leyes sobre la mezcla aditiva del color. Y sería insólito
pensar que nadie había visto el color naranaja antes de 1853, pero
decimos que no tenía el mismo grado de objetividad que posee después
de las leyes de Grassman. Pero ¿y si hablamos de un billete de 20
pesos? Según algunos lingüístas el color azul se encontraba ausente
de muchos idiomas occidentales2, otros colorimetristas sostienen que
no existe algo así como un “color primario”3 por lo tanto las palabras
con las que nombramos los colores son más o menos ficciones útiles
que sirven para orientarnos en el mundo peor que no corresponden a
un estado de cosas preciso. Entonces N no es menos dependiente de
un contexto histórico y social que P.
Si nos vamos a D, puede decirse otro tanto. Los sistemas de medidas
por milímetros y la geometría que determina las figuras no son menos
“históricas” que la designación económica del valor de los billetes, o la
invención de la colorimetría. Puede verse con este simple ejemplo que
si usted piensa que una de las tres descripciones es objetiva porque es
confirmada por nuestras mejores teorías científicas usted se encuentra
del lado de los realistas, mientras que si asume que las tres dependen
de contextos históricos y sociales precisos para su objetividad y
entonces no podemos estar seguros de que “correspondan” a objetos
de la realidad, usted está del lado del constructivismo.
Puede ser que usted decida ser un constructivista moderado, está
dispuesto como Maxwell y Grassman a relativizar la “objetividad” de
los colores primarios, pero no de la objetividad de las matemáticas
que nos permiten calcular las ondas de luz que los colores reciben y
2
Michel Pastoureau, Azul: Historia de un color, trad. Núria Petit Fontserè
(Madrid: Paidós Ibérica, 2010), 31–33.
3
Bruce MacEvoy, “Color vision: Do ʻprimaryʼ colors exist?,” consultado
Noviembre 19, 2020. https://www.handprint.com/HP/WCL/color6.html#top

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�Un acercamiento a los fundamentos
filosóficos de las ciencias sociales
reflejan. O puede ser un constructivista radical y decir que las nociones
mismas de “onda”, y hasta las matemáticas son construcciones
sociales tan arbitrarias como el valor de 50, 100 o 20 pesos en los
billetes ¿Qué hacer?
Bien, con todo lo anterior no pretendemos construir el caso
en favor del constructivismo social, de hecho arribaremos a una
conclusión realista. Nuestra ruta no es empero defender a capa y
espada la objetividad de la ciencia frente a los funestos ataques de los
constructivistas y exorcizar los peligros del relativismo4. Queremos
por el contrario entender el grado de objetividad de todos aquellos
hechos que no pueden ocurrir sin la intencionalidad o las acciones
significativas de los sujetos sociales. Es decir, no aceptamos que
el constructivismo social sea epistemológica y ontológicamente
pernicioso en todos los casos, porque es la única manera de dar cuenta
de los fenómenos sociales y de la manera que tenemos de comprender
otros fenómenos no-sociales.
1. Hechos y normas
Para empezar a despejar el problema que nos incumbe cuando
nos damos cuenta que todas las afirmaciones que hacemos (sean
comprobables empíricamente o resultado de un acuerdo social)
dependen de marcos conceptuales que las dotas de inteligibilidad,
algunos epistemólogos han buscado distinguir entre hechos y
proposiciones (esta distinción muy usual en la filosofía anglosajona
se remonta en realidad hasta Aristóteles5). Además agregan a esta
distinción entre hechos y proposiciones, la distinción de hechos y
totalidades complejas, la de hechos y relaciones, y la de hechos y
objetos complejos. La función de esta distinción es trazar una línea
divisoria entre como son las cosas con independencia de que nosotros
las conozcamos o no (lo que se llama hechos) y como nosotros nos
referimos a estas cosas (proposiciones)6.
4
Sobre este proyecto léase a Paul A. Boghossian, Fear of Knowledge (Nueva
York: Oxford Univesity Press, 2006).
5
Aunque no usa estrictamente la palabra “hecho” y la palabra “proposición”
sino juicio (apophanseis), sobre esta reflexión nos apoyamos en el libro de David Charles, Aristotle On Meaning and Essence (Nueva York: Oxford University Press, 2000).
6
Charles Baylis, “Facts, Propositions, Exemplification and Truth,” Mind 57,
no. 228 (October 1948): 459–479.

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�Un acercamiento a los fundamentos
filosóficos de las ciencias sociales
La primera distinción en teoría del conocimiento entre “hechos” e
“ideas” se la debemos a David Hume que en su Investigación sobre el
entendimiento humano dividió los objetos del conocimiento en dos:
“Todos los objetos que caen bajo la razón o la investigación humana
pueden dividirse de forma natural en dos clases, a saber: relaciones de
ideas y cuestiones de hecho”7. Pero una versión más rigurosa de lo que
son los hechos la encontramos en el Tractatus Lógico-Philosophicus
de Wittgenstein en las proposiciones 1.1 y las subsiguientes, cuando
Wittgenstein hace el inventario de que el mundo es la totalidad de
los hechos, entiende estos últimos en sentido semántico y en sentido
ontológico8 .
La definición formal más sencilla de hecho viene a ser aquella
enunciada por Markus Gabriel en su ya famoso libro Fields of Sense:
“un hecho es algo que es verdad acerca de algo”9, tiene la ventaja
de ser además una posición realista sobre los hechos, sobre las
proposiciones y sobre la verdad. Esto quiere decir que los hechos
son verdades articuladas por descripciones, de manera general un
hecho es el estado de cosas que hace que algo sea lo que es, y la
verdad es la descripción adecuada de este estado de cosas. Si bien
todos los hechos que conocemos se expresan en proposiciones, no
todas las proposiciones son hechos. Para Gabriel, así como para una
larga tradición de filósofos que van de Wittgenstein, Russell, Quine,
entre otros, los hechos son independientes de las descripciones, y de
la mente. Que la ciudad de Morelia sea más pequeña que la Ciudad
de México es un hecho acerca de la relación entre ambas ciudades
independientemente de que alguien piense en ella o tenga los medios
para medirla. Así, la diferencia entre un pensamiento verdadero y uno
falso es precisamente si el pensamiento logra articular correctamente
el hecho. Lo importante aquí es admitir que los hechos son propiedades
de los objetos y las relaciones que articulan y no de las proposiciones
que los describen.
Por otro lado, las proposiciones articulan creencias. Es en nuestras
creencias donde la mayor parte de la epistemología se concentra.
7
David Hume, Investigación sobre el entendimiento humano, trads. Carmen
Ors Marqués y Vicente Sanfélix Vidarte (Madrid: Istmo, 2004), 85.
8
Michael J. Cresswell, “The World is Everything that is the Case,” Australasian
Journal of Philosophy 50, no. 1 (May 1972): 1-13
9
Markus Gabriel, Fields of Sense: a new realist ontology (Edimburgo:
Edinburgh University Press, 2015), 19 y s.s.

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�Un acercamiento a los fundamentos
filosóficos de las ciencias sociales
¿Cómo sabemos que algo es verdad? O dicho de otro modo ¿cómo
sabemos que sabemos algo? Aquí hemos cambiado de nivel, ya no
nos referimos a la articulación de los objetos, eventos y relaciones
que pueblan la realidad y que es el territorio de la ontología, sino
a la manera que tenemos de referirnos a ellos y la manera en que
tenemos para decidir entre mejores y peores referencias. Volviendo a
nuestro ejemplo de la introducción, entre las afirmaciones N, D y P,
todas son articuladas por creencias “X cree que el billete es naranja”,
“X cree que el billete vale 100 pesos”, “X cree que el billete tiene
tales dimensiones”. Ahora, nosotros no tenemos manera de saber la
verdad de estas afirmaciones más que a través de constrastarlas con
los hechos a los que se refieren. Para establecer este contraste hemos
establecido procesos racionales que se conocen como justificaciones.
Nosotros, al ser seres que se relacionan con la realidad
significativamente, esto quiere decir mediante conceptos, solo
podemos asumir que nuestros conceptos son una parte ineludible de lo
que constituye para nosotros lo real. Pues bien, los problemas empiezan
cuando notamos que los principios que articulan los conceptos, no son
ellos mismos parte de lo que articulan. La manera de salir al paso de
esta dificultad ha sido dividir los conceptos entre los que se refieren a
objetos, eventos y relaciones y los que se refieren a otros conceptos.
Las justificaciones son las razones que sostienen nuestras
afirmaciones, son justificaciones sobre nuestras creencias (que son
proposiciones y conceptos). Pueden también referir a otros hechos
suplementarios. Por ejemplo que X cree en el sistema de medida
estándard, o que X confía en su visión, o que X ha hecho un experimento
de colorimetría sobre el billete, o que X no se ha enterado de cambios
en el valor de su moneda nacional. Las justificaciones son un evento
potencialmente público que hacemos los unos con los otros para dar
y pedir razones acerca de nuestras creencias. Estas justificaciones
ocurren en ciertos marcos conceptuales, como los llamó Luis Villoro,
esto quiere decir grupos de creencias justificadas racionalmente que
hacen inteligibles las justificaciones mismas10.
Esto parece ir en dos direcciones, que ya hemos señalado más
arriba, una dirección constructivista y una realista. La dirección realista
asume que estos marcos conceptuales están ellos mismos basados
en evidencia que asegura su objetividad, aunque sean perfectibles o
10
Luis Villoro, Creer, saber y conocer (Ciudad de México: Siglo XXI, 2008)
particularmente los capítulos 6 y 7.

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�Un acercamiento a los fundamentos
filosóficos de las ciencias sociales
descartables a la luz de nueva evidencia o de mejores explicaciones,
a la vez que asume que hay criterios racionales para establecer esta
nueva evidencia y para decidir entre mejores explicaciones: se asume
un nivel normativo de la razón en este sentido, a la vez que una
diferencia entre los hechos y los marcos conceptuales11.
La dirección constructivista asume que los marcos conceptuales
son construcciones sociales, que poco tienen que ver con la evidencia
como con otros factores de carácter social, político, ideológico y
hasta lingüístico. Un constructivista normalmente acompaña su
posición de cierto grado de relativismo, desde una posición neutral
que simplemente enuncia que las justificaciones son relativas a los
marcos conceptuales y estos a los contextos histórico-culturales lo que
significa que lo que hace una buena o una mala justificación es relativo
histórica y culturalmente; hasta una perspectiva radical que dice
que no podemos decidir sobre la verdad de los marcos conceptuales
porque no existe un criterio exterior que permita compararlos, lo que
implica no solo la relatividad de los marcos sino de las justificaciones,
de las creencias y de los hechos: aquí la razón no solo sería normativa
sino constructiva, y se borra con esto la diferencia entre los marcos
conceptuales y los hechos12.
La diferencia parece descansar entonces en quienes asumen que
podemos seguir normas racionales para determinar qué descripción
de nuestro billete es mejor, y quienes asumen que toda descripción
del billete ha sido construída como tal y que por tanto no tenemos
los medios racionales para decidir entre una u otra. En lo que sigue
seguiremos una interpretación realista, no ya de un problema general
de epistemología sino de un problema específico que corresponde a
la filosofía de las ciencias sociales. Vamos a plantearlo en el apartado
siguiente.
11
Michael Devitt, “Scientific Realism,” en The Oxford Handbook of
Contemporary Philosophy, ed. Frank Jackson y Michael Smith (Nueva York: Oxford
University Press, 2007), 57-89.
12
Una defensa de rigurosa del constructivismo en epistemología la encontramos
en el libro de Karin D. Knorr-Cettina, The Manufacture of Knowledge: an essay on
the Constructivist and Contextual Nature of Science (Oxford: Pergamon Press, 1981);
en Bruno Latour y Steve Woolgar, Laboratory Life: The Construction of Scientific
Facts (Princeton: Princeton University Press, 1976); en Joseph Rouse, Knowledge and
Power: Toward a Political Philosophy of Science (Ithaca: Cornell University Press,
1986), y más recientemente en Kevin C. Elliott, A Tapestry of Values: An Introduction
to Values in Science (Oxford: Oxford University Press, 2017).

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�Un acercamiento a los fundamentos
filosóficos de las ciencias sociales
2. El estatus problemático de los objetos de estudio de las ciencias
sociales
Si volvemos a la descripción de nuestro billete, vemos que
una interpretación realista asume que hay normas racionales para
determinar cuáles descripciones son mejores que otras y bajo qué
condiciones podríamos aceptarlas o rechazarlas. Pero también vimos
una interpetación que llamamos constructivista, que dice que cualquier
descripción depende de marcos conceptuales social e históricamente
construidos que impiden cualquier evaluación sobre las descripciones
fuera de los valores históricos que dirigen la actividad científica.
Esta afirmación sería bastante raro escucharla venido de un científico
experimental, o bien de algún científico que estudie ciencias formales.
Es un tipo de afirmación que viene de problemas surgidos al interior
de lo que se conoce como ciencias sociales.
El problema con el constructivismo es que asume que la afirmación
“X es un constructo social” es más clara que la afirmación “X es un
billete” y que sirve de alguna manera para explicarla en un nivel
más fundamental. Si concedemos que las descripciones D, N y P
son construcciones sociales, aún queda abierta la pregunta ¿qué es
la sociedad? ¿Y exactamente cómo construye cosas? ¿Qué se agrega
al marco conceptual y al hecho cuando se le agrega el adjetivo
“constructo social”?
Responder estas preguntas es tarea de un tipo muy particular
de disciplinas teóricas que se han denominado ciencias sociales, o
bien, humanidades (ya que no todas ellas tienen una pretensión de
cientificidad). Estas disciplinas están agrupadas bajo la suposición
de que hay una diferencia sustancial entre las actividades y
fenómenos que son producidos por los seres humanos, de aquellas
cosas explicadas por las demás ciencias que no son producidas por
los seres humanos. Esto sin entrar en el problema central de que las
ciencias naturales también producen todo tipo de objetos13. Habría
una diferencia o bien de naturaleza (ontológica), o bien de forma de
explicar (epistemológica) entre los productos sociales (culturales,
históricos, etc.) y los seres naturales.
13
Cfr. Bruno Latour y Steve Woolgar, “The construction of a fact,” en
Laboratory Life: The Construction of Scientific Facts (Princeton: Princeton University
Press, 1976), 105-149.

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�Un acercamiento a los fundamentos
filosóficos de las ciencias sociales
Una vez más la distinción crucial está entre unas disciplinas (las
ciencias naturales) que estudian fenómenos que son independientes
de que los seres humanos los conozcamos, incluso si los seres
humanos los producimos (pensemos por ejemplo en las ciencias de
los materiales), y las ciencias sociales que estudian fenómenos que
no son independientes de la cognición humana y que son de hecho
resultado de nuestra acción.
Estas ciencias iniciaron bajo el incierto nombre de “Ciencias del
Espíritu”, “Ciencias de la Historia” o “Ciencias Humanas” y tienen
en nuestros días el igualmente problemático nombre de “ciencias
sociales”. Esta tradición que inicia con Dilthey apoya la distinción
entre dos tipos de explicación causal: las ciencias naturales harían
explicaciones causales de objetos que son exteriores a la mente,
mientras que las ciencias sociales estudian al espíritu mismo,
recordemos algunas líneas de Dilthey en su célebre texto Introducción
a las ciencias del espíritu:
Así, separa del reino de la naturaleza un reino de la historia en el
cual, en medio de la trabazón de una necesidad objetiva, que es lo
que constituye la naturaleza, chispea la libertad por innumerables
puntos; separa los hechos de la voluntad que, en contraposición
con el curso mecánico de los cambios naturales, que ya contiene en
principio todo lo que sucede, producen en verdad, con su derroche
de fuerza y su sacrificio, de cuya importancia se da cuenta el
individuo de un modo efectivo en su propia experiencia, algo
realmente nuevo y originan un desarrollo en la persona y en la
humanidad (...)14
Dilthey da prueba de una serpación no sólo metodológica sino
epistemológica entre los fenómenos “naturales” y los “espirituales”
de acuerdo al tipo causal que les es propio. Para Dilthey nociones
como “libertad”, “voluntad”, “persona”, “humanidad” son el objeto
de propio de estas ciencias. Dilthey recorre un camino importante al
rechazar que la distinción entre los hechos naturales y los sociales sea
una distinción metafísica, sino que éstos últimos presentan un carácter
eminente ya que son productos de la acción intencional de los seres
humanos.
14
Wilhelm Dilthey, Introducción a las ciencias del espíritu, trad. Eugenio Ímaz
(Ciudad de México: FCE, 1987), 19.

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�Un acercamiento a los fundamentos
filosóficos de las ciencias sociales
Lo que con Dilthey aún tiene el nombre de “espíritu” en nuestros
días es mejor entendido bajo el nombre de “acción social”, esta
secularización del fundamento propio de las ciencias sociales se la
debemos a Max Weber. En primer lugar porque definitivamente logra
diferenciar la validez de los tipos de explicación de la ciencia natural,
de los que él denomina sociología comprensiva15. La categoría
central de esta sociología ya no es el espíritu o la voluntad, sino la
acción, entendidad como actividad, cuya ejecución es significativa
y que por esto mismo debe interpretarse o comprenderse, por tanto,
significativamente. La acción humana para Weber queda definida
así: “una relación personal “inteligible” con “objetos” en la que
“inteligible” significa especificado por un cierto sentido (subjetivo),
más o menos consciente, que alguien “ha tenido” o “ha intentado”16.
En su texto póstumo más célebre Economía y Sociedad Weber refina
esta definición cuando nos dice:
Por “acción” debe entenderse una conducta humana (bien consista
en un hacer externo o interno, ya en un omitir o permitir) siempre
que el sujeto o los sujetos de la acción enlacen a ella un sentido
subjetivo. La “acción social”, por tanto, es una acción en donde el
sentido mentado por su sujeto o sujetos está referido a la conducta
de otros, orientándose por ésta en su desarrollo17.
Pero una vez más el problema se desplaza, si la distinción entre
espíritu y naturaleza provocó grandes dificultades a la incipiente
sociología histórica de Dilthey, la distinción entre acción significativa
y no significativa no corre una mejor suerte. Esta debate ha corrido
en diversas posiciones entre las que se agrupan Alfred Schütz18, John
15
Cfr. Max Weber, Ensayos de metodología sociológica. Sobre algunas
categorías de la sociología comprensiva, trad. José Luis Etcheverry (Buenos Aires:
Amorrortu, 1984), 5 y s.s.
16
Max Weber, El problema de la irracionalidad en las ciencias sociales, trad.
José María García Blanco (Madrid: Tecnos, 1985), 51.
17
Max Weber, Economía y Sociedad, trad. José Medina Echavarría, Juan Roura
Parella, Eugenio Ímaz, Eduardo García Máynez y José Ferrater Mora (Ciudad de
México: FCE, 1992), 5.
18
Alfred Schütz, “Formación del conceptos y teorías de las ciencias sociales,”
en El problema de la realidad social, trad. Néstor Míguez (Buenos Aires: Amorrortu,
2006), 71-85.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Año 1, N° 2, Julio-Diciembre 2021, pp 153-182

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�Un acercamiento a los fundamentos
filosóficos de las ciencias sociales
Searle19, Jürgen Habermas20, Niklas Luhmann21, Talcott Parsons22,
Anthony Giddens23 y Alain Touraine24.
El primer problema es que la acción significativa solo tiene
sentido como objeto de una observación externa, y entonces tiene
que explicarse por qué una explicación causal del tipo ofrecido por
las ciencias naturales no bastaría para dar cuenta de esta acción. El
segundo problema propio de las ciencias sociales es determinar los
criterios racionales que hacen “significativa” una acción, porque esto
quiere decir a grandes rasgos que una acción significa algo para quien
la hace y algo para quien la observa.
Los psicólogos conductistas, y actualmente las neurociencias han
objetado que esta definición no es causalmente diferenciable de las
nociones de comportamiento, hábito o conducta externa salvo por la
introducción del término “significativo”25. Pero esta polémica no es
el objeto de nuestro texto. El nuestro es uno más modesto, entender
qué quiere decir que las acciones humanas son significativas o son
acciones dotadas de sentido y cómo esta puede ser una base realista y
no constructivista para las ciencias sociales.
Antes de seguir avanzando volvamos a nuestro ejemplo, entre
las afirmaciones D, N y P, solamente D es una acción social en la
medida en que su existencia depende de una relación significativa de
los sujetos humanos con el objeto billete, solo la afirmación “X es
un billete de 100 pesos” está dotada de sentido en el modo en que lo
exigen los teóricos de la acción social.
19
John Searle, The construction of social reality (Nueva York: The Free Press,
1995).
20
Jürgen Habermas, ver secciones II y III del capítulo “Un informe bibliográfico
(1967): la lógica de las ciencias sociales,” en La lógica de las ciencias sociales, trad.
Manuel Jiménez Redondo (Madrid: Tecnos, 1976), 124-255.
21
Niklas Luhmann, ver particularmente el apartado 1.1. “The sociological
theory of society,” en The Theory of society, trad. Rhodes Barrett, vol. 1 (Stanford:
Stanford University Press, 2012), 1-13.
22
Talcott Parsons, The Structure of Social Action (Nueva York: The Free Press,
1976).
23
Anthony Giddens, Política, sociología y teoría social: reflexiones sobre el
pensamiento social clásico y contemporáneo, trad. Carles Salazar Carrasco (Barcelona:
Paidós, 1997).
24
Alain Touraine, La producción de la sociedad, trad. Isabel Vericat (Ciudad de
México: Editorial UNAM-IFAL, 1995).
25
Cfr. Sobre este punto ver el célebre libro de Stephen Turner, The Social
Theory of Practices (Chicago: University of Chicago Press, 1992).

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Año 1, N° 2, Julio-Diciembre 2021, pp 153-182

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�Un acercamiento a los fundamentos
filosóficos de las ciencias sociales
Normalmente esta dotación de sentido se articula inmediatamente
con la noción de práctica. Son las prácticas humanas las que dotan
de sentido a las acciones. Las prácticas son definidas de un modo
problemático, pues serán el objeto de nuestro siguiente apartado,
como acciones dirigidas por valores. Estos valores son entendidos a
su vez en dos sentidos: como propósitos y como fines. Así llegamos
al punto central de esta parte del texto, la especificidad de las ciencias
sociales descansa sobre aquello que muchos teóricos han denominado
“normatividad”, como la capacidad humana de articular justificaciones
ya no a sus conceptos sobre la realidad sino a sus acciones26.
3. ¿Qué quiere decir que las ciencias sociales parten de fenómenos
normativos?
Por más seguro que parezca, esta fundamentación de la acción
social en la normatividad es de suyo problemática. No tanto por la
explicación causal adecuada, “X afirme que Y es un billete de 100
pesos” implica ya la asunción de un valor, una serie de actitudes
(creencias) a comportarse con respecto a Y de una manera significativa.
Por ejemplo no tirarlo a la basura, o aún si se hace, el acto de tirar un
billete a la basura, si es accidental causa inquietud (cuando te das
cuenta que lo has perdido), y si es a propósito significa algo. El punto
es si la normatividad es una base mucho más sólida para saber qué
tipo de certeza tienen las afirmaciones de las ciencias sociales que las
que hemos discutido más arriba.
Siguiendo a Margaret Gilbert, hay hechos que conforman nuestra
experincia del mundo que no pueden ser puestos en descripciones
neutrales. Sino que la propia descripción de estos objetos implica
ya hacer intervenir nuestra relación con ellos. Lo interesante de la
posición de Gilbert, a diferencia de otros teóricos de la normatividad,
es que parte del hecho de que el valor es producto de una agencia
colectiva y no tanto individual27. Según Gilbert la tradición inaugurada
por Max Weber tiene problemas para fundamentar la acción social
26
Sobre esta distinción nos apoyamos en los trabajos de Luis Villoro, El poder y
el valor: fundamentos de una ética-política (Ciudad de México: FCE, 1999), y Christine
M. Korsgaard, The sources of Normativity (Cambridge: Cambridge University Press,
1996).
27
Margaret Gilbert, On Social Facts (Princeton: Princeton University Press,
1989). La traducción de las citas del libro de Gilbert es propia

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�Un acercamiento a los fundamentos
filosóficos de las ciencias sociales
porque parte del individuo y después se plantea cómo el individuo
tiene consciencia del sentido de su acción y cómo nosotros (individuos
también) atribuimos un sentido a esta acción. Gilbert en cambio
argumenta que la fuente de la normatividad que guía las acciones
sociales es precisamente un “sujeto plural”28.
Este sujeto plural presupone que un grupo se sujetos están implicados
en un reconocimiento mutuo que se da a través de su compromiso con
cierto conjunto de acciones y de creencias: “Un conjunto de personas
constituye un grupo social sí y solo sí constituyen a su vez un sujeto
plural” y n sujeto plural “es un conjunto de personas cada una de
las cuales comparten entre sí alguna acción, creencia, actitud o algún
atributo similar”29.
Al estar unidos por creencias, acciones y actitudes, los sujetos ya
no son solo individuos sino que conforman un sujeto social, como tal
son agentes que tienen creencias, llevan a cabo acciones, y fracasan o
triunfan al emprender sus propósitos. La utilidad del análisis de Gilbert
es que permite dar luz sobre un hecho incontestable: la afirmación P,
si bien es dicha por nosotros a título personal, solo tiene sentido como
objeto de un sujeto plural. Todos aquellos que atribuimos este valor al
billete. Si nos movemos hacia otras colectividades, si viajamos fuera
del país, puede que la afirmación P signifique algo para mí pero no
para los individuos de este país extranjero. La certeza de la afirmación
descansa entonces en el sujeto plural desde la cual la hago, y no tiene el
mismo sentido cuando no es expresada a través y en esta colectividad.
Esto tiene una consecuencia que nos gustaría recalcar en este punto:
toda atribución de valor, o lo que es lo mismo, toda normatividad,
descansa sobre nuestra participación individual en una especie de
intencionalidad colectiva que no hemos elegido voluntariamente (no
elegimos nacer en México, ni elegimos las condiciones económicas
que dan valor al billete mencionado). Cuando atribuimos, o negamos
un valor, cuando nos planteamos el fin de una acción, lo hacemos a
partir de esta colectividad que constituye al sujeto social.
Ahora, los sujetos sociales no están neutralmente constituidos.
Al ser productos de la historia y de las contingencias humanas, las
creencias que los articulan los anteceden como sujetos. Esto no quiere
decir que los sujetos sociales no puedan producir nuevas creencias,
28

Gilbert, On Social Facts, 49.

29

Gilbert, On Social Facts, 204.

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�Un acercamiento a los fundamentos
filosóficos de las ciencias sociales
o emprender acciones inéditas (la política y el arte son los ejemplos
más evidentes en este sentido), sino que la determinación de un valor
antecede la constitución del sujeto plural. Toda normatividad tiene
como condición de posibilidad la posibilidad de su acuerdo por algún
sujeto posible30. Si vivimos bajo una tiranía, donde el acuerdo social
sea el de la obediencia sobre la justicia, y a alguno de nosotros se le
ocurre luchar por la emancipación, no lo hace nunca a título personal,
sino conformando un sujeto social nuevo, un valor que llama a otros a
cambiar el sentido de su acción, rechazarlo o abrazarlo.
Esto quiere decir que siempre estamos en la sociedad desde algún
punto determinado, formando parte de diversos sujetos sociales.
Estos sujetos sociales son las categorías sociales. En este punto nos
apegamos a la explicación de las categorías sociales aportada por
Ásta Sveinsdóttir. Según esta teórica feminista, las categorías sociales
son propiedades conferidas, lo que es consistente con la posición de
Gilbert y evita las dificultades metafísicas señaladas por Konsgaard,
pero pone el acento primero sobre el hecho de que una categoría
social es percibida en tercera persona, siempre es inicialmente la
categoría del otro, o de uno mismo como perteneciente a un grupo;
en segundo lugar una categoría social ha sido adquirida, no se nace
con ella, y ciertamente no es invariable en los diversos contextos,
sino que cumple ciertas condiciones a través de la cual se adquiere y
se confiere31.
Las cateogorías sociales concretan ese difuso sujeto social del que
hablaba Gilbert. Pero en la versión de Sveinsdóttir, estas propiedades
observan tanto el aspecto institucional como el aspecto comunal, a la
vez que son “encarnadas” (fleshed out) en términos de constricciones
y posibilidades para el comportamiento y la acción de una persona, de
un grupo, e incluso de los usos de los objetos. Las categorías sociales
no sólo son relavantes para comprender a las personas, sino también a
los objetos. Si las categorías sociales son conferidas, esto significa que
pueden ser atribuidas a cualquier objeto de la misma manera en que se
confieren a las personas. El acto de conferir da un lugar en el espacio
social a través del cual se construyen las relaciones significativas de
30
Cfr. Nos apoyamos aquí en las reflexiones que desarrolla Christine M.
Korsgaard en el capítulo 2 “The Metaphysics of Normativity,” en Self-Constitution:
Agency, Identity and Integrity (Nueva York: Oxford University Press, 2009), 27-41.
31
Ásta, Categories we live by: The construction of Sex, Gender, Race and
Other Social Categories (Nueva York: Oxford University Press, 2018), 27 y s.s.

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�Un acercamiento a los fundamentos
filosóficos de las ciencias sociales
las que hablábamos en la teoría de la acción social. Si volvemos a
nuestro ejemplo ¿qué diferencia un billete de 100 pesos de un billete
falso de 100 pesos si logramos falsificar todos los detalles? Nada. Si
pagamos con un billete falso en la tienda, el tendero y yo estamos
confiriendo el valor asignado al billete, si el tendero se da cuenta por
algún método nuevo de registro que se nos haya escapado, la actitud
cambia. Ahora el billete significa además de un abuso de confianza,
un crimen: se convierte en prueba de un crimen. Esto solo es posible
si existe una institución social o una comunidad, más allá del tendero
y nosotros, que confiera el valor de 100 pesos a ciertos objetos y
determine puntualmente cuáles y cuántos objetos tienen este valor.
La implicación fuerte que queremos sacar de esto es que nos
relacionamos con la realidad social a través de estas categorías. No
a través de conceptos que refieren neutralmente a objetos más allá
de nuestras significaciones, sino objetos que son conformados como
tales por nuestras significaciones. En este sentido podemos entender
el argumento de Alain Touraine de que la sociedad es un proceso autoconstitutivo32. Con esto Touraine quiere significar que la sociedad se
constituye a través de la acción social, y está, como ya hemos visto, a
través de las normatividades que emanan de los sujetos sociales. Esto
funciona como una bóveda, cada uno de los elementos explicativos
se sostiene entre sí, sin que sea posible pensar que el individuo o el
grupo tienen alguna prioridad.
Llegados a este punto es natural tomar una actitud escéptica. Las
ciencias sociales parecen depender para su inteligibilidad de varias
fases interrelacionadas que son empíricamente incontrastables. Que
hay individuos es fácilmente contrastable empíricamente, que hay
grupos se vuelve un poco más difícil de contrastar, sobre todo si estos
grupos solo son tales si están unidos por compromisos, creencias y
acciones en común. Exactamente ¿cómo participan los individuos de
este sujeto social y cómo “descargan” por decirlo así, las creencias
y los fines de las acciones para realizarlas? Queriendo esquivar
las preguntas metafísicas que empiezan a pulular si planteamos lo
anterior, a partir de Wittgenstein algunos teóricos han preferido reducir
la normatividad a las actividades gobernadas por el seguimiento de
reglas33.
32
Alain Touraine, Production de la Société (París: Seuil, 1973), 2 y s.s.
33
Es la posición de Jonathan Dancy en Ethics without Principles (Oxford:
Oxford University Press, 2002), James Dreier, “Structures of Normative Theories,”

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�Un acercamiento a los fundamentos
filosóficos de las ciencias sociales
4. Lo normativo como fenómeno neutral
La distinción entre un comportamiento orientada por las intenciones
y un comportamiento orientado por principios objetivos es básica para
esta posición. El propósito es descartar cualquier relatividad subjetiva
de la explicación racional de la acción, y reducir las acciones a
fenómenos causalmente explicables en términos de actividades
gobernadas por reglas que se pueden reconstruir de forma universal.
Esta tradición viene de la psicología conductista de Skinner, quien fue
de los primeros en diferenciar entre el comportamiento gobernado por
reglas (el comportamiento racional) y el comprotamiento modelado
por las contingencias naturales34. Aunque el conductismo es un
modelo superado de la psicología cognitiva, sigue siendo relevante
para muchos filósofos que pretenden construir una visión naturalizada
de la ética.
En breve esto quiere decir que la concepción de la acción como
actividad gobernada por reglas permite construir explicaciones en la
tercera persona sobre un estado mental que la persona o el animal
posee. Por ejemplo si atribuimos una creencia a un sujeto, la evidencia
de esta creencia está en su comportamiento observable. Esto quiere
decir que esta concepción es enteramente anti-mentalista, lo que la
separa radicalmente de las decisiones conceptuales de la teoría de
la acción que hemos visto más arriba. El defecto de la concepción
mentalista, para muchos de estos filósofos cognitivistas, es que tiende
a asumir una especie de innatismo35. Estas concepciones de la acción,
según Fodor, que la mente posee de manera innata un conjunto de
procedimientos, o de procesos internamente representados, que son
The Monist 76, no. 1 (1993): 22–40. En este debate la terminología más famosa es la
adoptada por Thomas Nagel quien distingue entre “agent-relative” y “agent-neutral”
para poder distinguir las dos posiciones, la que piensa la normatividad a partir de la
adopción del valor, y la que la piensa a partir del seguimiento de reglas. Cfr. Thomas
Nagel, The Possibility of Altruism (Princeton: Princeton University Press, 1970), 70, lo
formula así: “Formalmente, una razón subjetiva es una cuyo predicado definitorio R
contiene una ocurrencia libre de la variable p. (La variable libre del agente será libre,
por supuesto, sólo dentro de R; estará restringida por la cuantificación universal sobre
las personas que gobierna la fórmula entera). Todas las razones universales y principios
expresables en los términos de esta fórmula o bien contienen una variable libre del
agente o no la contiene. La primera es subjetiva; la segunda será llamada objetiva.”
34
Cfr. B. F. Skinner, About Behaviorism (Nueva York: Vintage, 1974).
35
Sobre esto ver Fiona Cowie, What’s Within: Nativism Reconsidered (Oxford:
Oxford University Press, 1998).

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�Un acercamiento a los fundamentos
filosóficos de las ciencias sociales
despleados cuando aprendemos o adquirimos nuevas respuestas36.
Esta concepción naturalista no es necesario suponer ninguna estructura
innata para explicar cómo se aprende o se comprende una regla.
En ciencia cognitiva contemporánea a este modelo de lo llama
más bien conexionismo o bien procesaiento distribuido en paralelo
(PDP por sus siglas en inglés). Tanto para este modelo como para el
conductismo clásico el aprendizaje y otros procesos cognitivos están
orientados por los estímulos y no por las reglas, las reglas tienen su base
en los estímulos. Ahora, no todos los teóricos siguen esta concepción
de Skinner y del conexionismo. Se contentan con un modelo formal
que admita que los sujetos actúan mediante representaciones, a las que
llamamos reglas, estas reglas, cuando son asumidas socialmente las
denominamos normas. Esto tiene implicaciones fuertes, porque por
un lado podemos hacer una descripción neutral del comportamiento
gobernado por reglas, digamos reconstruirlo racionalmente sin apelar
a las intenciones o valoraciones de los sujetos (lo que la acción
significa para ellos). Es una concepción completamente distinta de la
normatividad que la que está en juego en la teoría de la acción clásica.
Esta posición se atribuye normalmente a Talcott Parsons37, en
su explicación de las acciones individuales las normas sociales
juegan un papel central. Sirven como criterios que los sujetos usan
para elegir entre alternativas. Estos criterios evidentemente no son
creados por los sujetos, sino que son compartidos por la comunidad
y encarnados en un sistema de valores. Las preferencias individuales
pueden perfectamente reducirse a su conformidad con las expectativas
sociales. La tesis central de Parsons es que las normas orientan el
comportamiento porque el proceso mismo de socialización que
comienza en a infancia las incrusta como motivaciones de las acciones
personales en la creación de una identidad que es a la vez personal y
social. Parsons entiende las normas como una serie de disposiciones
estables, formadas en interacciones que se extienden en grandes
períodos de la vida de los individuos con otros individuos relevates
(los padres, los maestros, los compañeros de escuela, etc.).
36
Ver el influyente artículo de Jerry A. Fodor, “The Present Status of the
Innateness Controversy,” en Representations: philosophical essays on the foundations
of cognitive science, ed. Jerry A. Fodor (Cambridge, MA.: MIT Press/Bradford Books,
1981), 257–316.
37
Parsons, The Structure of Social Action.

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�Un acercamiento a los fundamentos
filosóficos de las ciencias sociales
La socialización, según Parsons, es un fenómeno de repetición, por
el que los individuos interiorizan los valores comunes representados
en las normas. Y la interiorización a su vez es definida como el
proceso psicológico de desarrollar una necesidad o motivación para
ajustarse con la norma. Vemos que las decisiones de la concepción
naturalizada de las normas (la norma como fenómeno psicológico
explicable causalmente) son esenciales para la explicación de
Parsons. Esta posición depende de nuestra posibilidad de observar
neutralmente el comportamiento individual como conformándose
a las normas sociales. Así todas las categorías de la ciencia social
se vuelven causalmente explicativas en el sentido requerido por la
psicología empírica y otras ciencias exactas del comportamiento.
El sustento empírico de esta concepción está en que el
comportamiento constreñido por normas puede explicarse causalmente
por las respuestas psicológicas del individuo, pero la legitimidad de
las ciencias sociales como algo epistemológicamente distinto de las
ciencias del comportamiento radica, para Parsons, en la explicación
de los roles que definen las identidades y las acciones. Aunque el
objetivo de cada individuo es maximizar su satisfacción personal,
Parson disuelve el conflicto posible entre lo individual y lo colectivo
postulando el sistema de valores común como una condición que
precede y constriñe a los actores sociales individuales. Para muchos
de sus críticos esto implica la completa desaparición del actor como
unidad básica de análisis de la sociología, y un privilegio explicativo
por la estabilidad del sistema. Las entidades sociales parecen actuar
a través de los individuos que contribuyen a crear. Por lo que una
respuesta utilitarista ha sido elaborada para volver a situar la agencia
individual en la explicación sociológica.
Wilfrid Sellars y su versión del pragamatismo son útiles en este
punto. Según Sellars suponer la visión de que la normatividad opera
como un conjunto de reglas (sostenidas por creencias y actitudes)
que los sujetos adquieren y realizan es una petición de principio38,
¿cómo se aprenden estas reglas y cómo se constituyen antes de que los
sujetos las ponga en práctica?
La respuesta de Sellars es que la actividad conceptual mínima
requerida para poner en práctica una norma, para valorar algo o
38
Wilfrid Sellars, “Some Reflections on Language Games,” en Science,
Perception and Reality (Londres: Ridgeview Publishing Company, 1963), 321-358.

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�Un acercamiento a los fundamentos
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para establecer propósitos, no es ella misma una acción, es decir,
una instancia de un comportamiento de seguimiento de reglas,
sino lo que el llama “comportamiento dirigido por patrones” como
un comportamiento condicionado de estímulo y respuesta que
después representa en un juego de metalenguaje con la formación y
transformación de reglas que expresan lo que el agente estaría siguiendo
si estuviera obedeciendo reglas. Estas reglas son “generalizaciones
escritas en carne y hueso” representan un punto donde Sellars socava
la distinción entre lo normativo y lo factual. Esto es admitir que todos
los estados mentales, intencionales, modales que para las ciencias
sociales separaban su objeto propio de estudio son reductibles
causalmente a las explicaciones de las ciencias naturales, pero no lo
son lógicamente.
Esto quiere decir que aunque empíricamente podamos explicar
la adquisición de estados mentales que motivan las acciones
individuales, el rol lingüístico de nuestra normatividad no puede ser
explicado en términos puramente extensionales. Nos enfrentamos
aquí de nuevo al sino de la epistemología de las ciencias sociales
¿si podemos, de principio, explicar el comportamiento de los seres
humanos en términos de una psicología descriptiva (o alguna otra
ciencia empírica) qué cosa supuestamente irreductible queda que solo
podría ser explicada mediante el conjunto de conceptos filosóficos
que fundamentan las ciencias sociales?
La respuesta de Sellars es rotunda: el propósito de los conceptos
filosóficos no es la explicación en primer lugar. Esto quiere decir
que el significado no puede ser factualizado, esto es, explicado en
términos puramente descriptivos. Lo que nos interesa en las ciencias
sociales es lo que hacemos cuando hacemos afirmaciones morales,
semánticas, epistémicas, estéticas, políticas, etc. Así, el mayor valor
de la posición de Sellars es defender que la normatividad no es una
cosa, una relación o una propiedad, es un modo gramatical de la
acción. Esto significa que aunque puedes exhaustivamente describir
el comportamiento de la gente que actúa bajo un conjunto de reglas,
para dar cuenta de estas reglas no podemos ya describir simplemente,
sino que cambiamos de modalidad.
Quien más ha ilumindado este cambio de “modo” en los tiempos
recientes es Robert Brandom. Esto quiere decir que las categorías
sociales al ser normativas son pragmáticas, no son términos con los
que explicamos cosas, decir que “X es un billete de 100 pesos” no
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�Un acercamiento a los fundamentos
filosóficos de las ciencias sociales
es explicar algo sobre X, sino hacer algo con X. Lo que Brandom
denomina “inferencialismo” permite comprender la naturaleza
misa de la diferencia entre describir y hacer39. Los significados que
articulan las acciones sociales, como conferir a un pedazo de papel
un valor de 100 pesos, son lo que Brandom denomina “inferencias
materiales”, que es la participación en dotar de significado a algo sin
que necesariamente intervenga la afirmación lingüística explícita.
5. Actos que son como palabras
Conviene detenernos y recapitular nuestro argumento. Queríamos
determianr el grado de certeza adecuado para una afirmación que
tiene como referencia un hecho social. Vimos que los hechos
sociales son constituidos por las acciones sociales, que no son
acciones individuales, sino que los individuos orientados por normas
colectivamente establecidas. Estas normas son significativas, tienen
sentido para quienes las cumplen y para quienes las observan. El
objetivo de las ciencias sociales es hacer explícito este sentido, cómo
se configura, cómo se adquiere y cómo se realiza. Esto nos llevó a
admitr que los objetos sociales, que hemos denominado hechos
sociales, no pueden ser descritos neutralmente como independientes
de los sujetos, sino que son constituidos por las acciones colectivas
de los sujetos. Esto quiere decir que las ciencias sociales no pueden
aportar explicaciones, en el sentido causal neutral, de los hechos
sociales, porque las categorías sociales que conferimos a los hechos
sociales no son términos descriptivos sino pragmáticos.
Ahora, la utilidad de la posición inferencialista de Brandom es que
permite entender que lo anterior no quiere decir que las categorías
sociales, y los hechos sociales posibilitados o limitados por ellas,
tengan existencia porque los sujetos las digan explícitamente, o sean
conscientes (en la medida en que podrían ser objeto de una proposición)
de ellas. Intercambiamos nuestro billete con el tendero, y este lo
recibe sin que para esto sea necesario que medien actos lingüísticos
del tipo “Este billete vale 100 pesos”, “acepto el intercambio de este
billete por los productos a los que les he asignado un valor total de 79
pesos”. Sino que las prácticas inferenciales (la atribución de sentido)
39
Robert B. Brandom, Between Saying and Doing: Towards an Analytic
Pragmatism (Nueva York: Oxford University Press, 2008).

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�Un acercamiento a los fundamentos
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pueden suceder de manera muda, con lo que Brandome denomina
“inferencia material”. De hecho, para Brandom la participación en las
prácticas inferenciales (la atribución de sentido y significado) requiere
la habilidad previa de aceptar o conferir inferencias materiales. Ya en
su famoso libro Hacerlo explícito se había formulado una posición
parecida a esta, cuando las inferencias dependendían de la respuesta
diferencial (differential responsiveness) “atrapadas” en prácticas
sociales40.
Aquí la corriente pragmatista toca su límite: la noción de práctica
social. Esta noción no corre con mejor suerte que la noción de acción
social. Para el sociólogo Pierre Bourdieu, esta noción es el fundamento
mismo de la teoría social, y es cuidados en distinguirla de la regla y
de la ley41. La posición de Bourdieu es rechazar el formalismo legal
que está de fondo en la comprensión de las prácticas sociales como
seguimiento de reglas. Las acciones no son directamente traducibles
a palabras, ya que las relaciones que orientan las acciones sólo se
presentan una a una en las situaciones cotidianas, y jamás como un
sistema objetivo de relaciones. Esto es lo que quiere decir Bourdieu
cuando afirma que los agentes “están poseídos por el habitus más de
lo que lo poseen”42 La noción de habitus en Bourdieu sirve para dar
cuenta de este principio organizado inmanente a las acciones de los
sujetos en determinados grupos sociales, es el habitus el que informa
al pensamiento y a la acción (incluyendo los pensamientos sobre la
acción) y sólo se revela en la puesta en obra.
Bourdieu es en este punto mucho más radical que los teóricos
que hemos venido siguiendo, quienes confiaban en que los hechos
sociales podían ser explicados transparentemente en el pensamiento
y en el lenguaje. Esto ha orientado la preponderancia que tiene la
normatividad como criterio explicativo de los hechos sociales. Ahora,
para Bourdieu esta ilusión lleva a suponer que el propósito de las
ciencias sociales es revelar los principios de la producción de los
hechos sociales, ponerlos como normas que gobiernan prácticas de
40
Cfr. Sobre la noción de práctica social y los compromisos discursivos ver
Robert B. Brandom, “Perception and Action: The Conferral of Empirical and Practical
Conceptual Content,” en Making it explicit: reasoning, representing, and discursive
commitment (Nueva York: Harvard University Press, 1994), 199-272.
41
Cfr. Pierre Bourdieu, Esquisse d’une théorie de la pratique (Berna: Droz,
1972), 16 y s.s.
42
Bourdieu, Esquisse d’une théorie de la pratique, 17.

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�Un acercamiento a los fundamentos
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forma implícita (o explícita), esto supondría que la ciencia social
posee un nivel superior desde el cuál puede describir objetivamente
las prácticas sociales. La redundancia de esto es que la descripción de
las prácticas sociales es ella misma una práctica social, y esto quiere
decir que el acto de comprensión de las prácticas sociales puede ser
entendido como una acción significativa más que una explicación
neutral de hechos.
Indirectamente uno de los mejores recursos conceptuales para
dar claridad sobre este punto lo encontramos en la teoría de la
performatividad de Richard Schechner43. El problema de Schechner
en sus estudios del performance es que para la teoría del arte clásica
que tiene un modelo semiótico, hay una obra que se toma como
significando algo que puede ser estudiado por el especialista. En el
caso del perfomance no queda obra, y la documentación (visual o
testimonial) no puede de principio capturar la riqueza de la acción.
La categoría central es que el perfomance “muestra haciendo”44, por
lo que la tarea de los estudios del perfomance es “explicar el mostrar
haciendo”. Tratar de explicar el perfomance lleva a Schechner a
preguntarse ¿dónde tiene lugar el perfomance?, a lo que responde que
tiene lugar en la acción, la interacción y la relación, el perfomance
no es un “en” sino un “entre”. El performance revela la naturaleza de
la acción cotidiana al restaurar sus comportamientos, reacomodarlos,
deslocalizarlos y descontextualizarlos. ¿Alimentar a un niño tiene el
mismo sentido si se hace en una banca en un parque o en medio de una
sala de museo mientras todos miran? Sobre esto Schechner nos dice:
Estas tiras de comportamiento pueden ser rearregladas o
reconstruidas; son independientes de los sistemas causales
(personales, sociales, políticos, tecnológicos, etc.) que los trajeron
a la existencia. Tienen vida propia. Puede que no se conozca la
“fuente” o “verdad” del comportamiento, o puede haberse perdido,
ignorado o contradicha, incluso cuando se intenta honrar esa
verdad o esa fuente.45
El performance revela esta estructura extraña de la acción, nos
comportamos como si fuéramos alguien más, o como nos han dicho
43
Richard Schechner, Performance Studies: An Introduction (Nueva York:
Routledge, 2013).
44
Schechner, Perfomance Studies, 28.
45
Schechner, Perfomance Studies, 34.

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�Un acercamiento a los fundamentos
filosóficos de las ciencias sociales
que debemos comportarnos, o bien como hemos aprendido. Las
unidades de comportamiento que constituyen lo que soy no fueron
instituidas por mí. Todo comportamiento es así la restauración de
otros comportamientos previemente efectuados. Esto nos dice que las
acciones son reflexivas y simbólicas.
Ni las acciones sociales, ni mucho menos las teorías que se hacen
sobre ellas son fenómenos reductibles a explicaciones causales.
Con las teorías sociales se hacen tantas cosas como se hacen con las
propias acciones sociales, lo que quiere decir que nunca hay un punto
de vista neutral sobre alguna práctica social, ya que esta práctica se
observa, se describe y se reflexiona desde un punto de vista que es a
su vez el de un sujeto colectivo que constituye el marco conceptual de
aquel que conoce.
El principal aporte de la teoría de la performatividad a nuestra
concepción de las acciones es que desubjetiva la explicación del
sentido y el significado de la acción colocándolo en un “entre”. Este
entre es ontológicamente problemático, pero no hay espacio aquí
para discutir esta cuestión. Baste por ahora entenderlo como aquello
que surge en la interacción no sólo de individuos, sino de eventos y
objetos. La afirmación P es un performance que sucede entre nosotros
y el billete, o el tendero a quien le pagamos, o el contador de la casa
de banco, o nuestros amigos en la mesa de apuestas. En cada uno de
estas interacciones no solo el billete significa algo distinto, sino que
nosotros mismos somos algo distinto: un comprador, un jugador, un
extranjero en una ciudad, un artista que quema un billete en medio de
una plaza pública. El propósito de las ciencias sociales es construir
conceptos y discursos que nos permitan no solo comprender lo que
esos fenómenos significan, su sentido y sus posibilidades, como si
nosotros no estuviéramos implicados en ellos, sino en descubrir que
significa para nosotros, desde el punto de vista en que los miramos.
Esta doble comprensión: la de lo que se observa y la del observador,
se pone en juego en cada afirmación de un hecho social, y las ciencias
sociales tratan de hacerla explícita.
6. Conclusión provisional: esta es una tesis realista
Aunque todo lo que hemos defendido anteriormente parece hacer
el caso en favor de una interpretación radicalmente constructivista
de las ciencias sociales, y más aún de los hechos sociales, creemos
que es la oportunidad para un nuevo tipo de objetividad. La certeza
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�Un acercamiento a los fundamentos
filosóficos de las ciencias sociales
de las ciencias sociales, su grado de objetividad, no se ve disminuida
por el hecho de que sean ellas también prácticas sociales y que por
tanto no permitan un punto de vista neutral sobre la sociedad (que
por lo demás sería imposible de principio porque la sociedad no es
un hecho que se puede observar). Cuando decimos que los hechos
sociales son construcciones sociales, o que la sociedad construye
hechos, lo que decimos no es una tesis relativista, porque la fuente
de todo relativismo es la afirmación realista de que “todo es relativo”.
Si todo es relativo significa que tenemos, racionalmente, un punto de
apoyo que no es él mismo relativo: aquel que permite ser un relativista
y que este relativismo sea comprendido tanto por relativistas como
por no-relativistas.
La relatividad de las acciones sociales, de los marcos conceptuales
que producen y de las prácticas sociales que los realizan, es un hecho
que es la vez social y trascendental. Un trascendental es un hecho que
sirve como condición de inteligibilidad de un discurso, lo hace posible
material y lógicamente, y lo hace comunicable pragmáticamente. Esto
quiere decir que el carácter construido de los hechos sociales, o incluso
de los marcos conceptuales desde los cuales se observan y se dota de
significado a estos hechos, es una condición de inteligibilidad de las
prácticas sociales, de los marcos y de los hechos que construyen. Lo
que viene a ser lo mismo que decir que para comprender un fenómeno
social hay que hacer explícito el desde dónde se lo observa, y que la
pretensión de neutralidad no es más que un punto de vista que no ha
planteado sus propias condiciones de inteligibilidad (no sabe desde
donde mira, lo oculta o lo niega). Dicho de otro modo, la afirmación de
que los hechos sociales (y su comprensión) sean relativas a los marcos
conceptuales, que a su vez son hechos sociales y por tanto relativos
a otros actos sociales y a sujetos sociales que se posibilitan a través
de las cateogorías que los constituyen y posibilitan, no es una tesis
relativa solo a categorías sociales determinadas: por ejemplo como
discurso de un hombre blanco, de la academia, adoctrinado en los
métodos y conceptos de la filosofía occidental, etc. La relatividad del
discurso aquí presente solo puede tener sentido como relativa al sujeto
que la emite y al marco que la soporta. Si esta relatividad misma puede
ser inteligible para otro sujeto de conocimiento: una mujer indígena,
que tiene un doctorado en ciencias sociales y lo comprende como un
discurso de la academia criolla y eurocéntrica, o un migrante argelino
en Francia que pretende deconstruir la metafísica de la presencia
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�Un acercamiento a los fundamentos
filosóficos de las ciencias sociales
inherente a este discurso, es porque la ciencia social permite elaborar
un punto de vista que es a la vez individual y colectivo, permite
construir un sujeto de conocimiento que aunque indefectiblemente
situado por su condición empírica, histórica y cultural, puede hacer
afirmaciones que descubran sentidos y posibilidades más allá de su
propia situación. Esto no quiere decir que toda ciencia social acierte
y que toda teoría social sea igualmente válido, pero los criterios de
validez de las teorías sociales son un tema para una texto distinto a
este.
Explicitar esta condición trascendental del constructivismo
social, evita que esta tesis inherente a las ciencias sociales, la de
la construcción social de los hechos y las categorías con las que se
piensan, desemboque en una concepción relativista del conocimiento
en general. El relativismo presupone que hay un discurso racional
que no es relativo, el que permite la demostración de la verdad del
relativismo. Lo mismo pasa con el constructivismo social, exige como
condición que seamos capaces de construir discursos reflexivos que
den cuenta del sentido, el significado y las acciones que atribuimos
a los hechos sociales. Por constructivismo social no queremos decir
aquí alguna corriente específica, la de Donna Haraway o la de Bruno
Latour por ejemplo, sino la posición epistemológica que asume que
los hechos sociales no pueden ser descritos de forma neutral porque
no hay una descripción meramente causal de la sociedad y sus efectos
y procesos. Así entendemos que el objetivo de la ciencia social no es
explicativo sino comprensivo, esta implicado en aquello que conoce,
y al estar implicado en aquello que conoce, lo conoce con un propósito
específico, para hacer algo con ese conocimiento.
Aunque esta conclusión es similar a la posición hermenéutica
de Hans-Georg Gadamer, Charles Taylor, y Jürgen Habermas, se
diferencia de ellos en un punto fundamental. Para los hermeuneutas,
la estructura de significados no puede ser independiente de la
interpretación que hacemos de ella: lo interpretado es él mismo una
interpretación46. Nuestra posición es realista y no hermenéutica en tanto
que no concedemos que toda acción social pueda ser adecuadamente
conceptualizada bajo el concepto “interpretación”, hay hechos sociales
que podemos interpretar en el sentido hermenéutico y otros que no son
susceptibles de una tal interpretación (por ejemplo las condiciones
46
Sobre este punto ver particularmente a Charles Taylor, Philosophy and the
Social Science (Nueva York: Cambridge University Press, 1985), 91 y s.s.

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�Un acercamiento a los fundamentos
filosóficos de las ciencias sociales
materiales que determinan la posibilidad misma de la interpretación).
Así la teoría social tiene su realidad en la práctica social que
posibilita: en las posibilidades de acción social que abre, o que cierra.
Así podemos extender la concepción de Lenin, que está presente los
grandes pensadores del marxismo, acerca de la teoría revolucionaria
a la teoría social en general: su certeza aumenta cuando logra unir
teoría y práctica. Este punto además de realista es decididamente
materialista: esto quiere decir que la certeza de la ciencia social está en
su capacidad para llevar al discurso científico la verdad de la práctica
social, esta verdad no es la neutra descripción de las relaciones
causales que la producen, sino la elucidación de sus posibilidades.
Ciertamente esta concepción del fundamento de las ciencias sociales
puede hacer creer que toda ciencia social tiene propósitos disruptivos.
Nada más alejado de la verdad histórica, porque esto supondría que
todos los actos sociales son disruptivos, pero así como hay actos que
solo reiteran o restauran aquello que ya se ha hecho, también hay
teoría social que se contenta con obtener una incipiente objetividad
“describiendo cuantitativamente los hechos”. Esta pretensión de
objetividad cuantitativa es ya una toma de posición con respecto a
los hechos sociales, éstos no son neutralemente cuantificables sino
que se los intenta neutralizar con unas herramientas que no son ellas
mismas neutrales47. Pero dejaremos para otro texto la discusión sobre
la manera en que puede hacerse una teoría social disruptiva, nos
contentamos ahora con este esbozo de fundamentación.

47
Sobre esto ver Alain Desrosières, The Politics of Large Numbers: A History
of Statistical Reasoning (Nueva York: Harvard University Press, 2002) y Theodore
M. Porter, Trust in Numbers: The pursuit of Objectivity in Science and Public Life
(Princeton: Princeton University Press, 1996).

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�Un acercamiento a los fundamentos
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�Concepto de relación en
Pedro Gómez Danés

C ONCEPTO
P EDRO

DE RELACIÓN
GÓMEZ DANÉS

EN

PEDRO

GÓMEZ DANÉS ON THE CONCEPT
OF RELATION
Jorge Eduardo Jerezano Luna1

Resumen: El estudio de la metafísica es imprescindible para todo aquel
que tenga un interés serio en la filosofía. Una de las problemáticas que
surge al enfrentarse a los textos clásicos de este campo, sobre todo en
los estudiantes, es que el bagaje conceptual llega a parecer demasiado
alejado de la realidad. En este sentido, la obra del filósofo regiomontano
Pedro Gómez Danés dedicada a dicha disciplina filosófica, nos
proporciona reflexiones que pretenden mostrar cómo la génesis de la
filosofía primera se sitúa en la realidad misma. Además de esto, Danés
nos sugiere lecturas de las obras clásicas que parten de problemáticas
actuales, así como aportaciones propias cuyo conocimiento enriquece
esta disciplina. Dentro de estas aportaciones encontramos su concepto
de relación, en la que además de admitir su accidentalidad, la hace
concomitante al ser, es decir, llega al concepto de una relación esencial.
Palabras clave: Metafísica, relación, conocimiento, racionalismo,
realismo.

1
Universidad Autónoma del Estado Morelos, Centro de Investigación en
Ciencias Cognitivas.

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�Concepto de relación en
Pedro Gómez Danés

Abstract: The study of metaphysics is essential to anyone with a serious
interest in philosophy. One of the main problems that arise while facing
classical texts of this field, especially among students, is the conceptual
baggage that seems too far away from reality. In this sense, the work
of Pedro Gomez Danés, Monterrey-born philosopher dedicated to said
subject, provides us with reflections that aim to show how the origin
of first philosophy is set in reality itself. In addition, Danés suggests
readings of classical texts that have contemporary problems as a starting
point, as well as contributions of his own whose knowledge enriches
this discipline. Within his contributions we can find his concept of
relation in which, besides admitting to its accidentality, he makes it
concomitant to Being, in other words, he arrives to the concept of an
essential relation.
Keywords: Metaphysics, relatives, knowledge, rationalism, realism.

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�Concepto de relación en
Pedro Gómez Danés

Introducción
Dentro de los múltiples objetos de estudio de la filosofía, entendida como
una reflexión rigurosa de la realidad, el ámbito educativo ha ocupado
un lugar desde los inicios de dicha disciplina. Con ello, la figura del
maestro y los caminos a través de los cuales emprendía la transmisión,
iniciación o guía en el pensamiento filosófico, fue de vital importancia
para las primeras escuelas filosóficas. Si bien sería un anacronismo
comparar la enseñanza en la época clásica con las prácticas educativas
actuales, es posible rescatar elementos esenciales que nos permitan
tender un puente más o menos firme con la antigüedad. Este punto de
enlace lo encontramos en la misma tradición filosófica, que, aunque
académica hoy en día, al tener sus raíces en el pensamiento griego,
acaso antes, invita al docente en filosofía a abrevar de dicha tradición.
En este sentido, Pedro Gómez Danés (1937-2016), catedrático de la
Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo
León, en su labor como docente siempre tuvo presente la importancia de
rescatar la lectura de los clásicos, mostrando a través de su obra que aún
es posible reflexionar con y desde ellos. El profesor dejó una extensa
obra escrita dedicada a diferentes disciplinas humanísticas, siendo su
obra filosófica de considerable extensión dentro de toda su producción.
Escrita en forma de cuadernillos dirigidos a sus estudiantes, Gómez
Danés procuró proporcionar un acompañamiento para el estudio de
obras cuya lectura usualmente representa un reto para los estudiantes,
especialmente en el campo de la metafísica. En estos cuadernillos, la
mayoría inéditos, además de la exposición de los temas centrales de la
disciplina, encontramos observaciones y aportes personales que podrían
representar nuevos enfoques y aportaciones a diferentes campos de la
filosofía. Algunas de estas aportaciones las desarrolló en textos más
amplios, también sin publicar.
En el presente artículo me doy a la tarea de presentar lo que
considero una aportación de Gómez Danés al campo de la metafísica.
Por Metafísica entenderemos, con Gómez Danés, la reflexión sobre los
fundamentos del ser así como la reflexión sobre los existentes, dejando
de lado la división entre Metafísica y Ontología, que atiende a estos dos
aspectos. Dado que la línea del profesor es aristotélico-tomista, siendo
su estilo de escritura muy parecido al del estagirita y teniendo una
amplia apropiación de los conceptos, fue necesario durante la lectura de
su obra, regresar constantemente a las fuentes para rastrear con mayor
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�Concepto de relación en
Pedro Gómez Danés

profundidad la lectura que de ellas hace el profesor y así, poder enmarcar
la aportación a presentar de manera más amplia. Específicamente lo que
intentaré mostrar es la noción de “relación” en la obra de Gómez Danés,
cristalizada en lo que él llama “relación de existencia”.
Para tal efecto, en un primero momento, partiendo de la comparación
de algunos pasajes de la Poética y la Metafísica, haré una reflexión que
pretende mostrar la relación entre un saber primario o conocimiento
natural (conocimiento inmediato; noiesis) y la reproducción imitativa,
con el fin de proporcionar un preámbulo a lo que en los textos de
Danés representa uno de los fundamentos de su realismo: la relación
entre pensamiento y realidad. En un segundo momento abordaré la
postura realista de Gómez Danés, introduciendo referencias a los textos
aristotélicos y a la ontología de Hartmann. Posteriormente expondré la
concepción aristotélica de las categorías, centrándome en la entidad y
en la relación. Por último, trataré sobre estos mismos aspectos en la obra
de Danés, limitándome a señalar lo que considero es una concepción
nueva de la relación.
Poiesis y noiesis en Aristóteles: relación entre saber y reproducir
Aristóteles menciona dos aspectos que a su parecer dieron origen a la
poesía y ambos naturales al hombre: 1) la reproducción imitativa, que
se encuentra en el hombre desde temprana edad; 2) la complacencia
que siente el hombre en las reproducciones imitativas2. Nótese
que la diferencia entre ambos aspectos consiste en dónde se sitúa
la reproducción imitativa, parece ser que en el primer aspecto la
encontramos en el individuo y, en el segundo, fuera de él. Es diferente
decir que es natural al hombre reproducir imitativamente a decir que es
natural que se complazca en las reproducciones imitativas. Podríamos
pensar que esta complacencia puede referirse el placer que sentimos al
reproducir imitativamente, y en este sentido lo dicho anteriormente ya
no parece del todo convincente, pues la reproducción ya no quedaría
situada fuera del individuo, en cuanto que es él quien siente placer al
llevarla a cabo. Pero según pienso, Aristóteles no lo ve de esta manera,
sino que lo entiende como dijimos anteriormente, fuera del individuo,
es decir, él se complace en observar las reproducciones imitativas. Esto
es confirmado por el mismo filósofo, ya que después de dar estas dos
2

Aristóteles, Poética 4.1448b5, trad. Juan David García Bacca.

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�Concepto de relación en
Pedro Gómez Danés

causas que dieron origen a la poesía, parece dar una explicación de la
segunda al decir que encontramos indicios de ella en la práctica; que
hay cosas que nos provocan desagrado al verlas pero que sentimos
agrado al ver su representación3.
Parece que Aristóteles deja de lado una explicación detallada
de una de las causas antes mencionadas, no se detiene a explicar la
primera de ellas sino la segunda, pues por ésta terminará explicándose
aquella. Según él, la causa de que sintamos una cierta complacencia
en las reproducciones imitativas se debe a que a todos los hombres les
resulta agradable aprender. Aquí parece que hace una distinción entre
los filósofos y los demás hombres, estos, los no filósofos, disfrutan de
dicho placer por poco tiempo, a diferencia de aquellos4.
“Todos los hombres por naturaleza desean saber”5, es la primera
frase de la Metafísica. ¿Y con qué otra cosa es equiparable el hecho
de que todos los hombres desean por naturaleza saber sino con que
todos sienten agrado por aprender, como se menciona en el apartado de
la poética que venimos comentando? Si todos los hombres desean por
naturaleza saber, podemos pensar que al tener todos el mismo deseo,
llegan también al mismo tipo de saber. Cuando hablamos de este deseo
que es por naturaleza, hablamos también de un saber que por naturaleza
es igual para todos. Pero, Aristóteles establece diferencias del saber o
niveles de saber, por lo que tendríamos que examinar si el deseo que
está en todos por naturaleza, nos lleva también de manera natural a
todos los niveles del saber, pues siendo esto así existiría una equidad en
cuanto al nivel de saber en todos los hombres.
Si existe un saber superior, y aún en los saberes inferiores a éste
existe superioridad de unos con respecto a otros, podemos hablar de un
saber primario, que, según mi opinión, es el que todos deseamos por
naturaleza. En este caso nuestro deseo es el mismo, pero en cuanto a
saberes que superan a este saber primario, el deseo ya no es universal
sino particular, el deseo ya no es el mismo en todos, pues no todos
aman los saberes más excelentes. O se puede decir que el deseo es el
mismo en cuanto a deseo, pero al haber niveles en lo deseado, podemos
hablar también de niveles en el deseo, el deseo será mayor o superior
cuanto más superior sea lo deseado. Con esto se clarifica la distinción
3
4
5

Aristóteles, Poética 4.1448b10.
Aristóteles, Poética 4.1448b15.
Aristóteles, Metafísica 1.1.980a21, trad. Tomás Calvo Martínez

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�Concepto de relación en
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que Aristóteles hace en la poética; a diferencia de los filósofos, todos
los demás hombres participan por breve tiempo del placer que viene
del aprender, en tanto que desean saberes inferiores, es decir, si hay
diferencia, o bien en el deseo, o bien en lo deseado, también será
diferente el placer ante aquello.
El texto de la metafísica puede también dar luz a la siguiente
cuestión: ¿por qué es natural al hombre el reproducir imitativamente?
Aristóteles no sólo dice que esto suceda así, sino que es por esta
característica natural del hombre por lo que éste es diferente de los
animales, en tanto que imita más que ellos6. Bien, veamos cómo ilustra
la cuestión en el libro primero de la Metafísica al hablar de niveles de
saber. Aristóteles parte de un conocimiento sensible. Según el filósofo,
la sensación la encontramos en todos los animales, aquí es donde entra
la primera diferencia, ya que no en todos los animales la sensación
engendra memoria. La memoria es lo que permite el recuerdo, haciendo
más capaces de aprender a aquellos que cuentan con dicha capacidad.
Hasta el momento ya encontramos una diferenciación de los animales,
continuará con otra que permitirá distinguir al hombre. El hombre es el
único que participa de la experiencia, originada de múltiples recuerdos
de una misma cosa7.
Centrémonos en el aspecto de la memoria. Como ya vimos, la
memoria es lo que permite el recuerdo, éste según mi parecer es necesario
para reproducir imitativamente. Vayamos un poco más lento en nuestro
análisis. ¿Qué se está entendiendo por reproducir? Sin complicar mucho
el asunto, digamos que por reproducir entendemos un volver a producir.
Sin duda alguna no podemos hablar de volver a producir algo si ese
algo antes no ha sido producido, entonces lo que se vuelve a producir
debe existir en el mundo. ¿Qué cosas existen en el mundo? Tal vez la
pregunta resulte para muchos un poco absurda, pero vayamos con ella a
una diferenciación que será nuestra guía en la reflexión. Digamos pues,
que existen dos tipos de cosas en el mundo: las creadas por el hombre
y las que encontramos en la naturaleza. Siguiendo el razonamiento
anterior, si dijimos que para volver a producir algo necesitamos que
ese algo exista, y dentro de lo existe hicimos ya una división, ¿cómo
podríamos volver a producir algunas de las cosas que encontramos en
6
7

Aristóteles, Poética 4.1448b5.
Aristóteles, Metafísica 1.1.980b25.

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�Concepto de relación en
Pedro Gómez Danés

la naturaleza, por ejemplo, el cielo o el mar? Parece que esto está fuera
del alcance de cualquier ser humano.
Es posible volver a producir dichas cosas a través de la imitación,
es decir, de forma imitativa. Para entender mejor este aspecto, sería
conveniente mencionar que no es lo mismo hacer una copia de algo que
reproducir imitativamente algo. Una copia, según entiendo, se podría
concebir como una reproducción fiel y exacta de algo, en este sentido
es imposible reproducir las cosas que encontramos en la naturaleza; una
reproducción imitativa, es en cambio, un volver a producir algo, pero
no de manera exacta sino parecida, a través de diversos medios. Por
ejemplo, si quisiéramos reproducir imitativamente el mar, podríamos
hacerlo a través de la pintura y ésta, cuanto más se acerque en su parecido
al objeto de su reproducción, tanto más excelente será considerada.
¿Qué pasa con las cosas que son creadas por el hombre? Parece que
en lo que respecta a ellas, resultaría más sencillo una reproducción fiel
de algo, pues al ser creadas por el hombre y al necesitar éste de un
proceso para crearlas, se ve la posibilidad de volver a repetir el mismo
proceso, en cuanto que éste es conocido por el creador. Porque de las
cosas que se encuentran en la naturaleza, es evidente que no conocemos
el proceso exacto por el cual surgieron como tales, pero de las que
son creadas por nosotros sí tenemos conocimiento del proceso. Por
esta razón, y como ya dijimos anteriormente, se puede pensar que es
posible una reproducción exacta de las cosas creadas por el ser humano,
pero esto es cuestionable. Una reproducción exacta de algo implicaría
utilizar el mismo material que se utilizó en lo que se quiere reproducir,
y esto no es posible. Se puede utilizar el mismo tipo de material, pero no
exactamente el mismo, pues implicaría destruir el modelo. Por ejemplo,
supongamos que queremos reproducir de manera exacta una silla de
madera; puedo utilizar una madera del mismo tipo de la silla que quiero
reproducir, pero nunca la misma madera de aquella, en cuanto que ya
está en uso. Por lo tanto, aún en las cosas creadas por el hombre no
podemos hablar de reproducción exacta, sino de reproducción imitativa.
Así logremos una reproducción muy parecida al modelo, nunca serán lo
mismo en esencia, será una imitación de aquello, una imitación que se
acerca mucho pero que no es exactamente igual.
Regresemos a la cuestión de la memoria que habíamos dejado
pendiente. La memoria la encontramos en algunos animales, pero según
Aristóteles sólo en el hombre engendra recuerdo. Esto lo encontramos
también en la poética: “y en esto se diferencia de los demás animales:
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�Concepto de relación en
Pedro Gómez Danés

en que es muy más imitador el hombre que todos ellos”8. ¿Por qué
el hombre imita más que todos los animales? Según mi opinión, por
la capacidad de recordar, que el filósofo menciona en la Metafísica.
Considero que los términos recuerdo y reproducción son muy parecidos.
Un recuerdo es traer a la memoria algo que ya estaba impreso en ella.
En este sentido el recuerdo al igual que la reproducción, parten de algo
ya existente. El hombre, en cuanto tiene la capacidad de recordar, tiene
también la capacidad de reproducir imitativamente cosas del pasado y
desde este enfoque es, claramente, más imitador que los animales. En
cuanto tiene la capacidad recordar, no necesita estar en contacto directo
con lo que desea reproducir, sino que, al poder grabar el modelo en su
memoria, puede recordarlo y a partir de ello comenzar la reproducción.
Podemos afirmar con más seguridad que el hombre es el imitador
por excelencia, en tanto que esta facultad le es natural. La capacidad
de recordar que todo ser humano tiene nos da, sin duda alguna, los
elementos para entender mejor cómo el reproducir imitativamente le
es natural al hombre, incluso podríamos afirmar que el recuerdo es ya
una especie de reproducción imitativa, en cuanto que vuelve a producir
lo que ya estaba guardado en la memoria, aunque no de manera exacta
pues al recordar el pasado, lo hace presente. La natural tendencia al
conocimiento, nos deja ver por otra parte, el placer del hombre ante las
reproducciones imitativas, pues estas le permiten “aprender y razonar
sobre qué es cada cosa”9, aunque no todos participen al mismo tiempo
de ese placer.
Es necesario hacer explícitos algunos puntos que se siguen de la
reflexión anterior. Primero, el hecho de comparar textos que pueden
parecer tan diferentes, como la Poética y la Metafísica, y temas como
el conocimiento y la creación, tiene la intención de comenzar a mostrar
la relación que existe entre pensamiento y realidad. Hemos visto que la
complacencia en reproducir imitativamente tiene su génesis en el deseo
natural de saber presente en el hombre, pues es gracias al recuerdo
que es posible la reproducción. El recuerdo es posible, a su vez, por
ese saber primario o conocimiento natural deseado por el ser humano,
un saber inmediato. También se habló de la imposibilidad de volver a
producir las cosas, que son por naturaleza o por técnica, exactamente
igual. Esto indica un principio metafísico, la irrepetibilidad de los
8
9

Aristóteles, Poética 4.1448b5.
Aristóteles, Poética 4.1448b15.

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�Concepto de relación en
Pedro Gómez Danés

existentes, por eso la reproducción siempre es imitativa. Además, al ser
el hombre contingente, en el sentido de que puede o no hacer, es posible
hablar de saberes más excelentes que otros, que ya no serán inmediatos,
sino reflexivos y voluntarios.
Realismo en Pedro Gómez Danés
Nicolai Hartmann, en el prólogo al primer tomo de su Ontología, al
hacer un esbozo de la situación del problema del ser, dice que la disputa
sobre los universales no está conclusa y que ella es la forma, desde
Aristóteles, en que se han buscado los principios y lo permanente en la
realidad. El problema de los universales se extiende, por ejemplo, a la
noción de categoría: ¿son éstas formas en las que el ser humano percibe
la realidad o existen en las cosas independientemente de cualquier
concepción?10 Parece que regresamos a la disyuntiva clásica: idealismo
o realismo. Comenzar una reflexión en el campo de la metafísica
tomando una postura al respecto, marcará el curso de nuestro discurrir
en esta materia. En los textos de Gómez Danés su postura se hace clara
en los constantes embates contra el idealismo y el racionalismo. En el
siguiente pasaje es posible apreciar esta valoración negativa:
Platón, en su distinción entre poiésis y noésis, principia, quizá sin
desearlo, pero en vista a que el nous se una más plenamente al
Logos, un separar la unidad substancial y, aun cuando Aristóteles
continuamente haga ver que lo que existe es la substancia, que
todo conocimiento es desde la particularidad de cada substancia
y mediante analogías se arribe a conocimientos generales, va
quedando ya lo que podemos señalar como un intelectualismo en la
reflexión occidental, lo que es acentuado con Plotino y recorre toda
la Escolástica, pero que recibirá un impulso enorme en Descartes
gracias al nominalismo que impregna la obra y, al mecanicismo que
invade su doctrina, hasta llegar a la radicalización formal en Kant11...
10

Nicolai Hartmann, Ontología, trad. José Gaos, vol. 1, Fundamentos (México:
FCE, 1986), 12.
11
Pedro Gómez Danés, “De la relación y de la oración” (texto inédito, 2009),
archivo Microsoft Word, 37-38. Este tratado se encuentra aún en proceso de edición, se
ha programado su impresión para una futura compilación de sus obras completas.

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�Concepto de relación en
Pedro Gómez Danés

Dicho “intelectualismo” ha ocasionado, para Danés, una
radicalización de la filosofía en el pensar, dejando de lado dimensiones
importantes que configuran la unidad existente llamada ser humano.
Al exaltar la parte racional, olvidamos lo volitivo y lo sensitivo que
configuran dicha unidad, y que se encuentran presentes en todo acto de
conocimiento. Por el momento dejemos pendiente este tema, pues lo
abordaremos en los siguientes apartados. Con lo anterior no pretendo
mostrar que al cuestionar la tradición idealista-racionalista Gómez
Danés se adhiere, por ello, a una postura realista, dado que una cosa no
se sigue de la otra. No obstante, es fácil percatarnos en la cita anterior
el énfasis que se pone en la figura del estagirita, que a pesar de “hacer
ver” a la sustancia como lo existente, no logró hacer voltear a los
responsables del intelectualismo señalado.
La postura realista de Gómez Danés se hace clara en su
epistemología, en la que siguiendo a Aristóteles, analiza el conocer
natural a través de reflexiones sobre el lenguaje y el desarrollo de
las capacidades cognoscitivas. En Breve introducción a la Metafísica
Danés habla de un doble aspecto en el conocimiento: por un lado,
cuando conocemos toda realidad la conocemos como unidad existente
y, por otro, captamos su esencia (qué es), esto incluso si no conocemos
la palabra para designar dicha realidad12. Cuando el niño pregunta
“¿qué es eso?” en realidad ya lo conoce, pues sabe que existe, percibe
sus accidentes y lo identifica como diferente, es decir, no encuentra
en su bagaje el signo lingüístico adecuado para designarlo y en la
pregunta busca más bien dicho signo. En este sentido, Gómez Danés
habla de la función copulativa del verbo ser, no como aquello que
posibilita la unión entre sujeto y predicado, sino como lo que une
la existencia con el qué es en un mismo signo. Aunque este proceso
es la forma en que se realiza el conocimiento, las nociones de ser o
existencia, podrían parecer de difícil comprensión, pero la verdad es
que se trata de una noción intuitiva. Este carácter intuitivo del ser es
expuesto por Avicena en su metáfora del hombre volante, en el que
supone un hombre sin sensación, en el vacío, que a pesar de carecer de
todo tipo de experiencias no dudaría en afirmar que existe13.
12
Pedro Gómez Danés, “Breve introducción a la Metafísica” (texto inédito,
2009), archivo Microsoft Word, 7. Esta obra se encuentra aún en proceso de edición, se
ha programado su impresión para una futura compilación de sus obras completas.
13
Avicena, Sobre metafísica: (antología), trad. Miguel Cruz Hernández
(España: Revista de Occidente, 1950), 53.

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�Concepto de relación en
Pedro Gómez Danés

Dentro de la concepción de la forma de darse el conocimiento,
Gómez Danés destaca la afirmación de la unidad de la cosa, es decir, la
identificación entre ser y unidad. Recordemos que para Aristóteles la
unidad, desde la analogía, se dice en muchos sentidos, principalmente
de manera accidental y por sí. Por darse accidentalmente se entiende
la unión de una sustancia y un accidente, esto es, se dice que “el
coche nuevo, rojo y veloz” es una unidad accidental puesto que
estas cosas, lo nuevo, lo rojo y lo veloz, se dan accidentalmente en
la sustancia individual coche. Ahora bien, atendiendo a las cosas de
las que se predica la unidad por sí mismas, encontramos que poseen
la característica de ser continuas, teniendo las que por naturaleza
son continuas, unidad en mayor grado que las que lo son por el arte
o técnica. También se predica la unidad de las cosas “cuyo sujeto
material no es específicamente diferente”14, como pasa con los
líquidos; por ejemplo, entre ser humano y ser humano se afirma
la imposibilidad de su igualdad, mientras que si suponemos dos
recipientes con agua, salvo la diferencia accidental de estar contenido
en recipientes diferente, diremos del agua que se trata del mismo
líquido y aún más, vaciando el agua de un recipiente a otro de manera
que uno contenga lo que los dos tenían, sería imposible identificar
cuál es el agua correspondiente a cada recipiente. Además, se predica
la unidad de las cosas comprendidas en un mismo género, es decir,
éste vendría a ser como una especie de sujeto de ciertas diferencias.
Asimismo, debemos recordar que una característica de la entidad,
mencionada por Aristóteles, es la admisión de contrarios. Pero esto
es gracias a que al ser numéricamente una e idéntica, es capaz de
admitirlos. El hombre individual puede ser blanco o negro, deshonesto u
honesto. Pero esto no significa que la entidad tenga contrarios pues sería
imposible, por ejemplo, encontrar un contrario del hombre individual.
De forma general, para Aristóteles se predica la unidad de las cosas
que son indivisibles, y la unidad es así principio de lo cognoscible. A
partir de aquí Gómez Danés hace una crítica al racionalismo en la que
podemos comenzar a notar su concepción de la “relación”. Nos dice
que de no existir la unidad en sí, el conocimiento quedaría reducido
a una esencia dada por el sujeto, nunca aprehendida desde el objeto.
Incluso sería imposible hablar de objeto, pues en tanto que carecería
de límites vendría a ser algo disperso, ininteligible. El hecho de que la
14

Aristóteles, Metafísica 5.6.1016a20.

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razón del sujeto sea la que aporte la esencia, para Danés “no sólo parece
ir contra la razón... sino especialmente contra las ciencias empíricas.
Arribaríamos al idealismo absoluto, que si parece no repugna a quienes
reflexionan en escritorio, es repugnante para el hombre común, para el
hombre en general”15.
Es el conocimiento del “en sí” lo que hace posible la afirmación
verdadera sobre semejantes. Recordemos la teoría de la analogía de
Aristóteles que distingue cuatro sentidos fundamentales en los que se
dice el ser: lo que es accidentalmente, lo que es en el sentido de “es
verdad”, las formas de la predicación o categorías y, por último, lo
que es en potencia y es en acto16. ¿Cómo se explica esta polisemia del
verbo ser? Aristóteles nos dice que “en relación con una sola naturaleza
y no por mera homonimia”17. Hablamos de homonimia en el sentido
aristotélico: “las cosas cuyo nombre es lo único que tienen en común,
mientras que el correspondiente enunciado de la entidad es distinto”18.
Esto es importante porque una objeción que puede hacerse a la teoría
de la analogía es precisamente que “el decirse” es propio del sujeto; no
obstante esto se salva al establecer una relación entre las formas en las
que se dice el ser y una sola naturaleza, que es la existencia misma. Sin
esta relación la analogía no es posible y como señala Gómez Danés,
tampoco es posible la formulación de leyes ni llevar a cabo operaciones
matemáticas, “pues es la semejanza analógica de las esencias lo que
podemos congregar o disgregar en número”19.
A propósito de las entidades matemáticas, es conveniente revisar la
postura del estagirita, pues en ella se aprecia una aplicación de la postura
realista. Aristóteles nos dice que las entidades matemáticas: 1) no es
posible que sean en las cosas sensibles, 2) no pueden existir separadas,
3) no son entidades en mayor grado que los cuerpos. Lo primero porque
si las realidades matemáticas existen en los cuerpos sensibles, entonces,
como lo señala en Metafísica “sería necesario que hubiera dos sólidos
en el mismo lugar, y que no fueran inmóviles, puesto que existirían
en las cosas sensibles sometidas a movimiento”20. Lo segundo porque
de existir separadas, existirían entonces, superficies, puntos y líneas,
15
16
17
18
19
20

Gómez, “Breve introducción a la Metafísica,” 8.
Aristóteles, Metafísica 6.2.1026a35.
Aristóteles, Metafísica 4.2.1003a35.
Aristóteles, Categorías 1.1a1, trad. Miguel Candel Sanmartín.
Gómez, “Breve introducción a la Metafísica,” 8.
Aristóteles, Metafísica 3.2.998a15.

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�Concepto de relación en
Pedro Gómez Danés

aparte de las sensibles. Del principio de que lo simple es anterior a lo
compuesto, se desprende que las superficies en sí, “son anteriores a las
que se dan en los sólidos inmóviles”21. Y al estar conformadas tales
superficies de líneas y puntos, según el mismo principio, es necesario
que existan líneas y puntos separados de éstas, a su vez. Obtenemos
así una multiplicación que complica saber de cuál tipo de entidades
se ocupan las ciencias matemáticas. Lo tercero porque lo simple es
anterior a lo compuesto sólo en cuanto a la generación, pero no en
cuanto a la entidad22. Así se postula una cierta supremacía ontológica
de la entidad sensible. Por tanto, las realidades matemáticas no poseen
existencia separada, sino que son rasgos y características de los entes
sensibles, que son consideradas por el matemático como separadas,
gracias a un proceso de abstracción. El aritmético y el geómetra, toman,
“separándolo, lo no separado”.
A partir de lo dicho hasta el momento se entiende que dentro de
las definiciones descriptivas de ser humano, esto es, que no atienden
al género sino sólo a la diferencia específica, se encuentre la de “ser
trascendente”23. Y lo que busca describir esta definición tiene que ver
con la capacidad del ser humano de conocer y con ello con la posibilidad
del conocimiento. Una postura epistemológica realista acepta la
existencia de cosas independientes del sujeto, y el hecho de que éste
puede relacionarse con ellas radica en que es un ser trascendente. Para
Gómez Danés, trascender, entendiendo este término como un ir más allá
de sí mismo, es acaso lo más propio de los existentes. Esto es así porque
todo ser animado, en su movimiento natural, realiza este trascender.
Dentro del devenir hay trascendencia; el crecimiento, por ejemplo, un
ir más allá. El ser humano realiza esta trascendencia no sólo de manera
mecánica, sino gracias a sus capacidades: “se da desde el ser humano en
la operación desde su diferencia específica: conocer y querer; y se da en
todo movimiento, aún en el no querer”24... A partir de esta trascendencia
se entiende que el conocimiento sea incluido por el estagirita dentro de
las cosas que son respecto a algo.
21
Aristóteles, Metafísica 13.2.1076b20.
22
Aristóteles, Metafísica 13.2.1077a15.
23
Pedro Gómez Danés, “La Metafísica de Aristóteles” (texto inédito, 2003),
archivo Microsoft Word, 12. Esta obra se encuentra aún en proceso de edición, se ha
programado su impresión para una futura compilación de sus obras completas.
24
Gómez, “La Metafísica de Aristóteles,” 12.

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�Concepto de relación en
Pedro Gómez Danés

También para Hartmann el conocimiento es un acto trascendente,
es decir, “un acto que no se desarrolla sólo en la conciencia...sino que
rebasa la conciencia, saliendo de ella y uniéndola con lo que existe
en sí independientemente de ella”25. Con esta definición de acto
trascendente, se separa del uso común del adjetivo ‘trascendente’ en
filosofía, atribuido a ciertos objetos, con la finalidad de distinguirlos
de los objetos inmanentes. Partiendo del sentido literal de trascendere
(subir más allá), Hartmann apunta que sólo los actos pueden ser
trascendentes o inmanentes, porque “los objetos no remontan ningún
límite; están por anticipado o más allá, o más acá del límite”26, mientras
que los actos tienen que remontar un límite en caso de que el objeto
esté más allá. Aquí, el término límite no es definido por el autor de
manera explícita, lo que resulta problemático para la comprensión del
pasaje. No obstante, es posible desentrañar qué se entiende por dicho
término de una lectura atenta de su definición de acto trascendente. Pero
antes de proceder en tal tarea, es necesario notar algunas características
de la noción de objeto presentes en la cita anterior: objeto es algo sin
movimiento, algo fijo respecto a un límite.
Ahora bien, parece ser que por límite se entiende este punto en donde
lo inmanente y lo trascendente se separan, o sea, el punto que marca el
que un acto se desarrolle sólo en la conciencia, o la rebase, saliendo de
ella. Con esto, el límite viene a identificarse con la conciencia misma.
Resulta claro que los objetos que están fuera de la conciencia sean
incapaces, por sí mismos, de remontar dicho límite, de introducirse en
la conciencia, pues en ellos no hay actividad cognoscitiva, como ya se
dijo. Este mismo razonamiento debería ser válido para los objetos que
se encuentran más acá del límite, es decir, los contenidos de conciencia.
La capacidad de la conciencia para salir de sí misma es, pues, lo que
posibilita el conocimiento.
Para Danés “conocer es un acto de relación y a partir de la existencia,
ya hacia lo propio (conocerme; existo, soy) o hacia lo extraño (hacia
algo diverso del que conoce...”27. Dado que la existencia del ser
humano se da en un modo específico en donde intelecto y voluntad
están presentes, podemos afirmar que “el conocer es un acto propio de

25
26
27

Hartmann, Ontología, 1:183-184.
Hartmann, Ontología, 1:184.
Gómez, “La Metafísica de Aristóteles,” 13-14.

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�Concepto de relación en
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existencia”28. No debemos olvidar la doble dimensión del conocimiento
que mencionábamos con anterioridad: al conocer hacemos propia la
existencia de lo conocido y su “qué es”, además, de manera indirecta,
en esa doble dimensión encontramos un autoconocimiento y el
establecimiento de una diferencia con aquello que es conocido. De esto
se sigue que el criterio de verdad por el que opta Gómez Danés sea
el criterio clásico de adecuación entre lo aprendido y el objeto que se
conoce. En este sentido, puesto que el intelecto es capacidad, activa
cuando es hacia el objeto, pasiva cuando se recibe de forma adecuada
el objeto, y toda capacidad es al realizarse, en este caso un realizarse
dirigido hacia la verdad, un conocimiento falso será aquel en el que
no haya adecuación ya sea por alguna anormalidad en la capacidad
sensitiva del sujeto o por alguna interferencia en la percepción.
Aunque Gómez Danés no desarrolla a profundidad una teoría del
conocimiento, proporciona las bases de un realismo que fundamenta
su reflexión metafísica. En los puntos tocados hasta el momento
es todavía necesario caracterizar algunos aspectos. Comencemos,
pues, con la abstracción. Para Danés “abstraer es hacer propio no la
existencia ontológica, sino su manifestación...verdadera conforme a lo
que es”29. En la abstracción, el objeto no se introduce en el intelecto en
su totalidad, sino que se aprehende su esencia y su realidad unitaria,
siendo posible a través de la reflexión, separar sus partes componentes
(materia y forma), puesto que la reflexión no es más que, a partir de lo
hecho propio en el intelecto, establecer relaciones para llegar a verdades
de otro orden. La abstracción es, entonces, la forma de conocimiento
más básica, su medio son los sentidos y se da desde lo externo.
No obstante, Danés señala que aun cuando los sentidos sean el
medio de este conocimiento, no podemos calificarlo de un conocimiento
sensual, es decir, sólo adecuado al sentido; esto sería poner el énfasis
en el sujeto y no en la realidad externa. Este tipo de conocimiento es
más bien esencial, dado que atiende al ser del objeto aprendido. La
verdad, como ya se ha mencionado, es la adecuación entre la realidad
existente y el término intelectivo que de ella surge. En cuanto a dicho
surgimiento, Danés sigue el orden propuesto por la teoría clásica:
impresión sensible, surgimiento del fantasma y, por último, el concepto
o término intelectivo. Con todo, no debemos pasar por alto que el
28
29

Gómez, “La Metafísica de Aristóteles,” 14.
Gómez, “La Metafísica de Aristóteles,” 17.

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�Concepto de relación en
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aprender no es sólo intelectivo, sino que se da desde nuestra unidad, ya
sea mecánica o voluntariamente, siendo esta última en donde podemos
hablar de un acto de conocimiento.
Categorías en Aristóteles: entidad y relación
En el apartado anterior vimos en qué sentido considera Gómez Danés
el conocimiento como un acto de relación a partir de la existencia.
Pasemos ahora a reflexionar sobre lo que conocemos de la realidad
partiendo de la noción de categoría en Aristóteles, centrándonos en la
entidad y en la relación. Las categorías representan una aplicación del
concepto de ser analógico aristotélico. Para Aristóteles, dentro de los
múltiples sentidos que puede llegar a tener la expresión ‘lo que es’, por
un lado “significa el qué-es y algo determinado y, de otro, la cualidad, la
cantidad o cualquier otra de las cosas que se predican de este modo”30.
El qué-es se refiere a la entidad, y en este sentido tiene primacía sobre
las demás, pues estas sólo son determinaciones de aquella y ninguna
de ellas es capaz de existir separada de la misma. En Categorías, el
estagirita habla implícitamente de dos niveles: el lógico y el ontológico.
Al primero corresponde aquello que se dice; al segundo, aquello que
existe. Dentro de lo que se dice, hay cosas que se dicen sin combinar,
pero que pueden llegar a combinarse para formar la afirmación, única
a la que puede atribuirse verdad o falsedad. En Categorías 4 1b
encontramos la lista más completa de lo que para Aristóteles son las
cosas que se dicen sin combinar (términos), las cuales pueden significar
“o bien... una entidad, o bien un cuanto, o un cual, o un respecto a
algo, a un donde, o un cuando, o un hallarse situado, o un estar, o un
hacer, o un padecer”31. Como ya habíamos dicho, la entidad o sustancia
individual tiene primacía ontológica sobre las demás, por lo que es
necesario caracterizar a grandes rasgos esta noción.
Aristóteles distingue entre entidad primaria y entidad secundaria.
La entidad primaria es aquella que ni se dice un sujeto, ni está en un
sujeto (hombre individual). Las entidades secundarias son las especies
y los géneros a las que pertenecen las entidades primarias (hombre
individual, especie: hombre, género: animal). Para demostrar que las
entidades primarias son necesarias para la existencia de las demás
30
31

Aristóteles, Metafísica 7.1.1028a10.
Aristóteles, Categorías 4.1b25.

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�Concepto de relación en
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cosas, introduce dos nociones que nos remiten a los modos de ser
mencionados anteriormente: decirse de un sujeto (lógico) o estar en un
sujeto (ontológico), “pues todas las demás cosas se dicen de ellas como
de sus sujetos o bien están en ellas como en sus sujetos”32. En cuanto a
las cosas que se dicen de un sujeto, su denominación y definición serán
atribuidas al sujeto. Así, al predicar hombre de un hombre individual,
llamémosle Pedro, la denominación hombre se puede atribuir a Pedro:
Pedro es hombre; también la definición de hombre se puede aplicar
a este hombre individual: Pedro es animal racional. Es claro que
‘decirse de un sujeto’ corresponde a una relación entre términos, en
donde la extensión de uno está contenida en la del otro. Por otro lado,
la denominación de las cosas que están en un sujeto, puede predicarse
en algunos casos del sujeto, mientras que la definición no se predica
nunca. Lo verde está en un cuerpo y su denominación se puede predicar
de dicho cuerpo (el limón es verde), pero la definición de verde nunca
se predicará del cuerpo. Aquí ‘estar en algo’ parece tener el sentido que
veníamos diciendo: lo que se da en una entidad accidentalmente.
Establece Aristóteles un cierto paralelismo entre la especie-género
y entidad primaria-accidente. La especie y el género sostienen una
relación similar a la que la entidad primaria tiene con el accidente
pues, así como aquella subyace a este, así también la especie subyace
al género. De igual forma, los géneros serán predicados de las especies
y no, en sentido contrario. Mostrando así que la especie, al estar más
próxima a la entidad primaria, es más entidad que el género.
Otra característica de la entidad, mencionada por Aristóteles, es la
admisión de contrarios. Al ser numéricamente una e idéntica, es capaz
de admitir contrarios. El hombre individual puede ser blanco o negro,
deshonesto u honesto. Pero esto no significa que la entidad tenga
contrarios pues sería imposible, por ejemplo, encontrar un contrario del
hombre individual.
En cuanto a la relación, en Categorías Aristóteles nos dice: “Se dicen
respecto a algo todas aquella cosas tales que, lo que son exactamente
ellas mismas, se dice que lo son de otras cosas o respecto a otra cosa de
cualquier otra manera”33. Dentro de estas cosas encontramos lo mayor,
lo doble, el estado, la disposición, la sensación, el conocimiento, la
posición. De acuerdo a la definición inicial podemos ver, por ejemplo,
32
33

Aristóteles, Categorías 5.2b4-5.
Aristóteles, Categorías 7.6b1.

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�Concepto de relación en
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que lo que es exactamente lo mayor, se dice que los es en comparación
con otra cosa. También, las cosas que son respecto a algo se dicen en
referencia a un recíproco: “el esclavo se llama esclavo del señor y el
señor se llama señor del esclavo...”34 y deben existir simultáneamente,
es decir, que ninguna es causa de la otra, sino que la existencia de una
implica la existencia de la otra, en ambos sentidos: la existencia de
lo doble implica la existencia de la mitad; la de ésta, implica la de lo
doble. La excepción a esto es lo cognoscible, que existe antes que el
conocimiento.
En Metafísica Aristóteles propone tres sentidos en los que se dice
lo relativo: como el múltiplo respecto del submúltiplo y lo que excede
respecto de lo excedido; como lo activo respecto de lo pasivo; como
lo mensurable respecto de la medida. Las relaciones del primer tipo
corresponden a relaciones numéricas, son definidas o indefinidas, ya
sea respecto a la unidad, ya respecto a números determinados. Como
ejemplo el estagirita nos dice que, respecto a la unidad, lo doble es
un número definido y “múltiplo” una relación indefinida. Respecto
a un número determinado, una relación definida se daría en aquello
que contiene dicho número más su mitad; por otro lado, una relación
numérica indefinida se da en aquello que tiene un número determinado
más una fracción cualquiera. En cuanto a lo que excede respecto a lo
excedido la relación también es indefinida, puesto que en lo que excede
encontramos lo excedida más algo más, siendo esto último indefinido.
Hablando de lo relativo en lo activo y lo pasivo, Aristóteles nos dice
que se da en el hecho de que lo que es capaz de actualizar es relativo
a lo que es capaz de ser actualizado; lo mismo sucede al acontecer
la actualización, es decir, lo que está actualizando respecto de lo que
está siendo actualizado. En lo referente a lo mensurable respecto de la
medida, ocurre lo mismo que en el caso del conocimiento expuesto en
el párrafo anterior35.
Ahora pasemos a revisar un pasaje de la Metafísica en donde se
considera a la relación el menor de los accidentes, opinión que también
encontramos en la escolástica:
...lo relativo es, de todas las categorías, la que tiene naturaleza y
entidad en mucho menor grado, y es posterior a la cualidad y la
34
35

Aristóteles, Categorías 7.6b30.
Aristóteles, Metafísica 5.15.1020b25-35.

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�Concepto de relación en
Pedro Gómez Danés

cantidad. Y como se ha dicho, la relación es una afección de la
cantidad, pero no materia, ya que otra cosa es la materia que sirve de
sustrato tanto a lo relativo en general como a sus partes y especies36.
¿Podemos afirmar, a partir de esto, que la relación no es más que un
accidente que recae en la reflexión y que, por tanto, solamente es desde
el sujeto?
Categorías en Gómez Danés: concepto de relación
Para Gómez Danés, “...de lo que acusamos a algo (categorizar), está
encuadrado en modos propios de hablar conociendo”37 y ya hemos
visto en qué sentido se habla de conocimiento: un conocimiento
natural en el que se conoce la existencia y el “qué es”. Cabe aclarar
que la noción intelectiva generada en un acto de conocimiento, difiere
de la expresión lingüística que la representa. Prueba de ello es la
multiplicidad de lenguas y la posibilidad de traducir unas a otras gracias
a que la noción intelectiva es común. En cuanto a estos “modos propios
de hablar conociendo” Danés hace referencia a la gramática clásica,
griega y latina, en la que la utilización de los casos, además de ser un
instrumental para hablar bien, parten de hablar bien en conformidad
con la existencia38. De esta forma, en el caso nominativo, al encontrarse
implicado el sujeto, esto es, aquello que sub-yace, encontramos un
medio para hacer más asequible la necesidad de algo que soporte la
realidad percibida. Además, en la comunicación es importante distinguir
entre lo que “es” y lo que “tiene”, lo que es soportado por la realidad,
de este modo, el accidente no puede ser entidad (substancia individual),
pero puede, de cierto modo, mostrarla.
Para exponer la postura de Gómez Danés respecto a la categoría de
relación es necesario remitirnos a su postura realista caracterizada con
anterioridad. Lo primero que hay que tener en cuenta es la congruencia
entre pensar y existir, pues sin ella puede arribarse a posturas que
coloquen en el sujeto, y no en la realidad misma, el fundamento de
los existentes. “Ser, no es sólo una abstracción de la existencia, sino

36
37
38

Aristóteles, Metafísica 14.1.1088a22-27.
Gómez, “Breve introducción a la Metafísica,” 35.
Gómez, “Breve introducción a la Metafísica,” 15.

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201

�Concepto de relación en
Pedro Gómez Danés

que ser siempre tenemos que admitirlo como ser-siendo”39. Ahora
bien, advertíamos en uno de los apartados anteriores la necesidad de la
unidad para que cualquier forma de conocimiento pueda darse. Hablar
de unidad es hablar de un límite que hace inteligible la realidad y ello
debe entenderse desde el hilemorfismo aristotélico, esto es, como
señala Gómez Danés, que la unidad implica unión de diversos: “no
puede haber unidad en lo igual, sino solamente como conjunción de
diversos que mantienen su diversidad; y la diversidad en el conjunto
no altera la unidad...”40.
Esta diversidad está conformada por la materia y la forma, partiendo
la unidad de esta última, pero siempre en la existencia, es decir, se
habla de unidad desde la forma y con la materia. Cada substancia,
entonces, tiene un principio formal que corresponde a la pregunta por
el que es. Sólo mentalmente es posible separar la forma de la materia,
el compuesto no podría nunca separarse realmente, pues dejaría de
ser lo que es. Gómez Danés se pregunta por la relación entre forma y
materia en la unidad existente y nos dice: “parece que dicha relación
es permanente en lo más específico del ser, desde el mismo momento
de existir, al grado que la unidad existente es lo que señalamos...”41.
Incluso el ser humano, al ser sustancia individual y compuesta, guarda
esta misma relación.
Ya hemos visto que la diferencia entre sustancia y accidente radica
en que estos no son capaces de existencia separada, el accidente
siempre se encuentra en la sustancia, que por sí misma tiene existencia.
Es posible separar los accidentes sólo en el pensamiento, pero no es
posible encontrar por sí solas una cantidad o una cualidad. ¿Cuál es la
problemática en torno a la categoría de relación? Ya hemos dicho que
desde el estagirita la relación es otro de los accidentes de la sustancia,
por ejemplo, la relación entre lo doble y la mitad. No obstante, la relación
no sólo es caracteriza en su accidentalidad, sino que para Aristóteles
tiene naturaleza y entidad en mucho menor grado, siendo posterior a la
cantidad y a la cualidad.
Aunque Gómez Danés acepta que la relación sea un accidente de este
tipo, no acepta que del hecho que sea entidad en menor grado se siga
que es un accidente proporcionado exclusivamente por el sujeto, dado
39

Gómez, “De la relación y de la oración,” 38.

40
41

Gómez, “Breve introducción a la Metafísica,” 25.
Gómez, “De la relación y de la oración,” 42.

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Vol. 1, N° 2, Julio-Diciembre 2021, pp 183-205

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�Concepto de relación en
Pedro Gómez Danés

que, aunque sea el caso que provenga del ejercicio de la reflexión, ya se
ha dicho que todo acto de conocimiento está anclado en la existencia.
Pero Danés va más allá al preguntar si es posible hablar de una relación
esencial y no sólo accidental, llegando a afirmar lo siguiente:
Toda substancia sensible constituye un “compuesto” unitario donde
las partes son inteligibles, y así, para la plenitud esencial manifiesta
sensiblemente, podemos hablar de cierta necesidad de presencia en
la unidad de las partes propias de cada substancia; dichas partes están
en relación esencial entre sí, y más cuando la relación es también
desde la razón, pero, en cuanto que siendo necesidad substancial,
(desde su ser esencial; desde el acto y la potencia del existente), hay
una relación esencial, misma que, bajo dicho aspecto, parece ser
concomitante al ser...42.
Para Gómez Danés, lo mencionamos antes, siempre que hablamos,
ser se admite como ser-siendo y en este sentido, cuando percibimos un
objeto existente en sí de manera inmediata percibimos determinaciones
y características de dicho objeto, dentro de las cuales encontramos la
relación. De cualquier ser sensible afirmamos directamente que está en
relación y no sólo accidentalmente. Si bien en los seres sensibles hay
relaciones accidentales percibidas en ellos a través del intelecto, dichas
relaciones están ahí por sí mismas, “son accidentales desde su “modo
de ser así”, pero son esenciales desde el ser, pues parece hay cierta
imposibilidad de no relacionarse con los otros”43.

42
43

Gómez, “De la relación y de la oración,” 55.
Gómez, “De la relación y de la oración,” 55.

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�Concepto de relación en
Pedro Gómez Danés

Conclusiones
A lo largo del presente escrito uno de los puntos que hemos querido
resaltar es en qué consiste la postura realista en Aristóteles y Gómez
Danés. Aunque es claro que este último sigue al estagirita en lo
puntos fundamentales, introduce ciertas matizaciones que representan
un manejo interesante de los conceptos aristotélicos, pero que,
sobre todo, responden a problemáticas introducidas por la tradición
filosófica y el estatus de la misma en la sociedad actual. Una de las
cosas de las que increpa Danés a la filosofía es que, al optar por un
racionalismo exacerbado, ciertas corrientes del pensamiento filosófico
se han desligado de la realidad, estando ausentes de la realidad social
y supeditando la vida misma, al pensamiento y a la reflexión. El afán
por un conocimiento puro y la visión del hombre que lo percibe como
un ente racional, deja de lado la concepción del hombre como una
unidad, en donde voluntad, razón y sensación se encuentran unidas. El
constante remarcar la unión entre pensamiento y realidad es un intento
por responder a esta problemática.
El tema antropológico, aunque no se abordó a profundidad, es
tocado por Gómez Danés debido a que cualquier reflexión sobre el
conocimiento, al ser éste un acto humano, requiere abordarlo en su
posibilidad y naturaleza desde lo humano. La obra de este filósofo
regiomontano está en consonancia con esto, pues su reflexión no
se limita al campo de lo metafísico, sino que su obra se extiende a
disciplinas como la ética y la historia, siempre con el énfasis de que
todo conocimiento está en relación con la existencia. Y es precisamente
en una problemática que cuestiona esta relación, en donde se considera
a la categoría el menor de los accidentes por ser aportado desde el
intelecto, que Gómez Danés nos recuerda que si bien los accidentes no
pueden existir fuera de la sustancia, ésta, desde su ser en sí, desde su
unidad y esencialmente, se encuentra en relación.

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Vol. 1, N° 2, Julio-Diciembre 2021, pp 183-205

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�Concepto de relación en
Pedro Gómez Danés

Referencias bibliográficas
Aristóteles. “Categorías.” En Tratados de lógica: (Órganon). Vol.
1, traducido por Miguel Candel Sanmartín, 21-77. Madrid:
Gredos, 1982.
________________. Metafísica. Traducido por Tomás Calvo
Martínez. Madrid: Gredos, 2014.
________________. Poética. Traducido por Juan David García
Bacca. México: UNAM, 1946.
Avicena. Sobre metafísica: (antología). Traducido por Miguel Cruz
Hernández. España: Revista de Occidente, 1950.
Gómez Danés, Pedro. “Breve introducción a la Metafísica.” Texto
inédito, 2009. Archivo Microsoft Word.
________________. “La Metafísica de Aristóteles.” Texto inédito,
2003. Archivo Microsoft Word.
________________. “De la relación y de la oración.” Texto inédito,
2009. Archivo Microsoft Word.
Hartmann, Nicolai. Ontología. Vol. 1, Fundamentos, traducido por
José Gaos. México: FCE. 1986.

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�Cuerpo, técnica y autocomprensión:
la posibilidad de una hermenéutica
queer ante la educastración binarista

Cuerpo, técnica y autocomprensión:

la posibilidad de una hermenéutica queer
ante la educastración binarista

Body, technique and self-comprehension:
the possibility of queer hermeneutics
in the face of binarist educastration

Samy Zacarías Reyes García
Rubén Darío Martínez Ramírez1
Resumen: Se analizará la noción de tecnología contra el sentido de
naturaleza biológica del ser humano para mostrar como los cuerpos
sexuados binarios son una producción técnica naturalizada. Desde ahí,
observaremos que tal producción se consigue desde la educastración
que remite a un tecno-discurso productor de subjetividades. Finalmente,
se realiza un breve apunte sobre la autocobaya como forma de ir más
allá del binarismo y alcanzar la posibilidad de una hermenéutica
queer o lo que es lo mismo, nuevas subjetividades no binarias y
más experimentales y heterogéneas, defendiendo lo queer como una
posibilidad de ser persona y no mera cosa producida por el discurso
social.
Palabras claves: Teoría queer, subjetividades, sexualidad, tecnología,
corporalidades.

1

Estudiantes de Posgrado de la UNAM

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Año 1, N° 2, Julio-Diciembre 2021, pp 71-102

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�Cuerpo, técnica y autocomprensión:
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queer ante la educastración binarista

Abstract: The following paper discusses the notion of technology and
its role in the sense of the human’s biological nature, in an attempt
to demonstrate how binary sexed bodies come from a naturalized
technical production. This particular production will be therefore
observed as one of the main outcomes of the so-called educastration, in
which subjectivities are produced by the techno-discourse. Lastly, this
paper presents a reflection on autocobaya as the alternative for going
beyond binarism and reaching the possibility of queer hermeneutics that
provides space for new non-binary subjectivities with wider experience
and heterogeneity; while defending the state of being queer as equal as
being a person and not merely a social discourse product.
Keywords: Queer theory, subjectivities, sexuality, technology,
corporalities.

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�Cuerpo, técnica y autocomprensión:
la posibilidad de una hermenéutica
queer ante la educastración binarista

1. Introducción
Trabajaremos el impacto que produce una ontología binarista que durante
siglos ha producido las subjetividades sexuadas denominadas “hombre”
y “mujer” apelando a ciertas características fisiológicas, psicológicas,
sociales y hasta culturales. Desde este eje temático, señalaremos como
la sociedad ha construido una idea binaria sobre los sexos, pero también
sobre la sexualidad y el modo en que la subjetividad se comprende
a sí misma (hermenéutica de sí), imposibilitando otro modo de
corporalidades y comprensiones del sujeto que atrapan la vida humana
en modelos políticos simplistas. De tal modo, las preguntas que guían
este trabajo son las siguientes: ¿cómo afecta la comprensión binarista
a la vida humana? ¿Es posible alcanzar una nueva interpretación de la
vida humana bajo la teoría queer?
Bajo estas preguntas, analizaremos la concepción binaria y simplista
de la humanidad para alcanzar una propuesta polimorfa y en constante
modificación. Esto nos llevará a señalar que no es adecuado comprender
a la humanidad en dos subjetividades: hombre y mujer, ni mucho menos
en una genitalidad binaria, sino en un entramado de comprensiones que
harán aparecer a cada cuerpo en una complejidad única y análoga a
otros. Bajo esta diversidad y a modo de metáfora funcional e irónica
heredada de Fausto-Sterling y Deleuze-Guattari postularemos que no
hay dos sexos, sino diversos sexos complejos y únicos irreductibles
a una abstracción, lo cual imposibilita pensar modelos ideales de
corporalidades que rigen no sólo la biología clásica, sino también la
vida política de la humanidad y que se construye bajo un discurso
científico y se incorpora a la política a través de la educastración.
Nosotros creemos, en cambio, que cada cuerpo debe ser situado en su
contexto antropológico e individual. Por tanto, intentaremos fracturar
a través del análisis filosófico la idea de una ontología de la diferencia
sexual para alcanzar un análisis más complejo donde apelamos al
mosaico particular de cada persona. Creemos que la teoría queer y una
hermenéutica de sí posibilitan subjetividades no binarias, hipótesis que
nos atrevemos a presentar aquí.
Por último, tenemos que señalar que nuestra intensión no es hacer un
trabajo exhaustivo sobre las teorías queer, sino realizar un análisis sobre
algunos de sus temas y proponer un modo de hermenéutica de sí que
se aparte del binarismo sexual y que permita cierta liberación humana.
Dicho esto, aceptamos que surgirán más preguntas que respuestas y que
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Año 1, N° 2, Julio-Diciembre 2021, pp 71-102

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�Cuerpo, técnica y autocomprensión:
la posibilidad de una hermenéutica
queer ante la educastración binarista

bajo esta situación, esperamos abrir un camino a un debate que hoy en
México y especialmente en Latinoamérica, sigue siendo novedoso y
problemático.
2. Técnica, naturaleza, cuerpo y anormalidad
Nadie, hasta ahora, ha determinado lo que puede un cuerpo
Baruch Spinoza
Hay que saber ordenar, relacionar, señalar, pero también desordenar,
crear y deformar. La humanidad se ha organizado en una división
fisiológica binarista que impide el desorden, el aparecer de nuevos
cuerpos e interpretaciones de sí. La comprensión del cuerpo se reduce
a un par de órganos que regulan de antemano la autocomprensión
del sujeto. Se es hombre o mujer, macho o hembra según los
genitales con los que se nace y que se reducen a dos. Este modo de
proceder genital produce inmediatamente comprensiones del cuerpo2.
Permite, dependiendo del “sexo” del sujeto, conocer sus posibles
comportamientos, espontaneidades fisiológicas y psíquicas (como la
menstruación o la eyaculación, el llanto o la agresividad; la compasión
o la rudeza, etc.). La consciencia de sí está vedada sobre la comprensión
exterior que se hace a favor de una definición binarista. Esto último crea
una semiótica cerrada sobre la sexualidad.
Esta semiótica es una combinación de signos que se unen y se
modifican los unos a los otros intentando pasar desapercibidos y
haciéndose ver como principios naturalizados: sólo hay dos modos
de humanidad: la mujer y el hombre. En este proceso, se lanza una
amplia red de comprensiones que controlan los demás paradigmas
humanos, construyendo lo anormal o no-humano naturalizado.
Creación y regularización de un mundo que nadie conoce totalmente,
pero que se actualiza y réplica en novedosas redes hechas del mismo
fondo. “El significante como redundancia consigo mismo del signo
desterritorializado, mundo fúnebre y de terror” donde hay una
“impresión de eterno retorno”3 que se va revistiendo con el tiempo,
resistiendo su extinción. Es un juego donde lo aparente es modificado
2
Como se verá más adelante, esta cuestión es abordada por múltiples autores,
especialmente la crítica de Foucault en adelante.
3
Gilles Deleuze y Félix Guattari, Mil mesetas, trads. José Vázquez Pérez y
Umbelina Larraceleta (Valencia: Pre-textos, 2020), 151.

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�Cuerpo, técnica y autocomprensión:
la posibilidad de una hermenéutica
queer ante la educastración binarista

por el fondo sin que este sea tocado. Sin embargo, todo fondo tiene
peligros latentes, cuerpos disidentes, resistencias conscientes. Las mal
nombradas anomalías pueden hacer explotar, desde su propia diferencia
comprendida ya en el régimen, al régimen: lo anómalo es una bomba.
Este régimen de signos es una formalización de los modos de
expresión que son regidos por una comprensión que guarda en el fondo
una significación única o “mismo centro de significancia”4, volviéndose
universal y performativa. Semiótica que siempre alcanza a la carne y
la binariza. La comprensión precede a la existencia. El sujeto es la
condensación de signos o códigos que hacen conexiones con el mundo
preconcebido del cual poco o nada puede escapar, aunque siempre hay
líneas de fuga. Como señala Deleuze: “este es el problema esencial de
la codificación y de la territorialización: siempre codificar los flujos.
Y como medio fundamental marcar a las personas, pues ellas existen
en la intersección en los puntos de corte de los flujos”5. La empresa
será mantener ese régimen sin huecos, confusiones, anormalidades
incontrolables donde se logre colonizar a los cuerpos vivos en cada
nacimiento, produciendo así el binarismo. Por ello Preciado dirá que
“no hay órganos sexuales sino como enclaves coloniales de poder”6. El
destino del sujeto se sujetará a la red que lo posee y construye desde
su genitalidad haciéndolo vivir como hombre o mujer. Y ser hombre o
mujer no estará libre de ser una interpretación subjetiva, pues es exterior
y anterior al sujeto, lo cual no significa que tal proceder sea a priori,
sino una construcción histórica.
Una hermenéutica queer se resiste a mantener este centro de sentido,
tratando a toda costa de no caer en binarismos rígidos y asfixiantes,
de ver y hablar de otra forma. Crear y hablar sobre otros cuerpos
existentes y posibles. Producir el diluvio del régimen actual para hacer
fluir aquello que “chorrea y que arrastra [a] esa sociedad a una especie
de desterritorialización”7 que tendrá que hacer nuevos horizontes.
Hacer una hermenéutica que se abra para múltiples modos de ordenar y
desordenar, de crear y reconstruir al sujeto humano. Una hermenéutica
4
Deleuze y Guattari, Mil mesetas, 151.
5
Gilles Deleuze, Derrames entre el capitalismo y la esquizofrenia (Buenos
Aires: Editorial Cactus, 2005), 19.
6
Paul B. Preciado, Yo soy el monstruo que os habla: Informe para una
academia de psicoanalistas (España: Anagrama, 2020), 48.
7
Deleuze, Derrames, 20.

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de la diferencia, una puesta en escena del poliformismo, un intento de
nueva sensibilidad.
De tal modo, creer que el sujeto se comprende a sí mismo sin una
preconcepción de lo que significa ser ya un ser humano sexuado es
una ingenuidad para nosotros. ¿Pero desde cuándo existe este modo de
comprensión sexuado, pero a la vez tan productor de subjetividades?
¿Cuándo se volvió tan fuerte el régimen actual?
“Esa intervención se ha intensificado progresivamente desde el siglo
XVIII hasta el presente”8 , señala Llamas, no obstante Foucault marcó el
siglo XVII como el tiempo histórico de la represión sexual: “después de
centenas de años de aire libre y libre expresión”9 aparece “un discurso
destinado a decir la verdad sobre el sexo, a modificar su economía en
lo real, a subvenir la ley que lo rige, a cambiar su porvenir”10 haciendo
de la sexualidad un punto central de la vida pública, de las instituciones
y del propio sujeto que se vive a sí mismo. Se da la intensificación de
una intención que busca controlar, modificar y decir la verdad de los
sexos y su relación con los sujetos sexuados. Se crean las narrativas
sobre los comportamientos sexuales, la taxonomía de los criminales
y desviados, así como los dispositivos de control. Para ello, será
necesario que la ciencia justifique las verdades propuestas de los dos
sexos como naturales y evidentes. Carla Lonzi, por ejemplo, dirá en la
segunda mitad del siglo XX que “la diferencia entre mujer y hombre
es la más básica de la humanidad”11, legitimando así una interpretación
binarista incorregible que mantiene una ontología de la diferencia
sexual. A tal evidencia y ontología sexual, se agregará las dicotomías de
Heterosexual - Homosexual, donde lo homosexual se tomará como lo
anormal que debe patologizarse y marcarse como enfermedad contranatura, o peor aún, crimininalidad.
La modernidad, como refiere principalmente Foucault en su obra,
con todas sus instituciones ha reforzado la idea que comprenderse a sí
mismo es hacerlo desde un cuerpo sexuado con cierta sexualidad sana o
enferma. Este momento inaugura las dicotomías binarias donde un lado
8
Ricardo Llamas, Teoría torcida: Prejuicios y discursos en torno a «la
homosexualidad» (España: Siglo XXI, 1998), 1.
9
Michel Foucault, Historia de la sexualidad, trad. Ulises Guiñazú, vol. 1, La
voluntad de saber (México: Siglo XXI, 1991), 12.
10
Foucault, Historia, 1:15.
11
Carla Lonzi, Escupamos sobre Hegel y otros escritos (Madrid: Traficantes de
Sueños, 2018), 26.

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es “correcto” y otro “desviado”; “normal” o “anormal”. Un régimen
de signos, economía de los placeres, persecución de los anormales y
comprensiones de sí y de los otros, es establecido de modo totalizante
sobre Occidente, incluyendo sus “colonias”.
La ciencia se dedicará a encontrar las causas psicofísicas de las
diferencias sexuales para justificar las patologías de los “invertidos”.
En este proceso de cientificación, se alcanzará a decir que el humano es
un animal dismórfico cerebralmente y que los sexos son naturalmente
diferentes. De ahí que Butler diga “la invocación performativa de
un «antes» no histórico se convierte en la premisa fundacional que
asegura una ontología presocial”12 y que debe ser justificada con datos
científicos. Se creerá que nuestro carácter está regido por los órganos
sexuales y que los hombres son más violentos, perversos, pero a
la vez más racionales, en cambio las mujeres son dóciles, ingenuas,
pasionales porque tienen cerebros diferentes. Se dirá que nuestros
cuerpos son radicalmente contrarios, apelando al tamaño de los huesos,
la espalda o la gravedad de la voz. Genitalidad, somatización y cerebros
ontológicamente diferentes, harán una constelación de binarismos que
hacen aparecer al “hombre” y a “la mujer” de lo humano, haciendo al
primero superior en todos los sentidos. Estas ideas no sólo regulan la
vida, sino que incapacitan a los sujetos a comprenderse de otro modo:
el destino está sellado por ciertos órganos.
Contra este avance naturalizante, como recopila Bernini, la teoría
queer permitirá romper a través de la propia ciencia con la interpretación
simplista y biologicista de la vida. El sexo ya no sólo es genitalidad, sino
también hormonas, cromosomas, químicos y un sinfín de relaciones
que impiden a toda costa regularnos en “dos sexos”13. También el
cerebro ha tenido que ser estudiado para desmentir la mitología de su
sexo distintivo14. A la vez, se ha debido investigar el modo en que las
sociedades interpretan al sexo para producir el género y sus roles dentro
12
Judith Butler, El género en disputa: El feminismo y la subversión de la
identidad, trad. Ma. Antonia Muñoz (Barcelona: Paidós, 2007), 48.
13
Lorenzo Bernini, “Ejercicios de crítica queer: ¿cómo funciona la
sexualidad?,” en Las teorías queer: Una introducción, trad. Albert Tola (Barcelona:
Editorial EGALES, 2018), 49-94.
14
Cordelia Fine, Cuestión de sexo, trad. Juan Castilla Plaza (Barcelona: Roca
Editorial, 2011); Daphna Joel et al., “Sex beyond the genitalia: The human brain
mosaic,” PNAS 112, no. 50 (December 2015): 15468-73; Catherine Malabou, “Formas
de destrucción. Sufrimiento cerebral, sufrimiento psíquico y plasticidad,” Liminales.
Escritos sobre psicología y sociedad 1, no. 01 (Abril 2012): 115-126.

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la posibilidad de una hermenéutica
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de la sociedad, haciéndolo caer en un heteropatriarcado15. Todos estos
estudios han permitido decir que el “humano” es más bien un mosaico de
combinación y espectros que se relacionan con su biología particular, la
sociedad y el ambiente donde habitan. Como dice Malabou: “un cuerpo
es siempre un dispositivo de transferencia, de circulación, de telepatía
entre una realidad anatómica y una proyección simbólica”16.
Sin embargo, observamos que el binarismo impone sus modelos
y obliga a la carne del sujeto a interpretarse bajo tales concepciones,
desplazando esta idea de mosaico complejo y hasta imposibilitando su
difusión. En ese sentido, tendremos que señalar que dentro de la propia
ciencia hay ya una lucha entre dos paradigmas humanos: el binario
simplista vs el mosaico complejo. El sistema binario, repetimos, no
“halla” sus comprobaciones, sino que las fabrica constantemente en la
intervención de los cuerpos impidiendo nuevas evidencias, haciéndolos
aparecer en su simpleza genital. Es un proceso de construcción social y
naturalizante de modificación constante, de tal modo, “no hay cuerpos
intactos. Cuerpos que sean naturalmente lo que son y cuya identidad
de género no sufra ninguna transformación. Y la frontera entre
transformación y mutilación tal vez no sea tan grande”17.
La humanidad es una técnica de interpretación sobre sí que a través
del discurso se legitima como “natural”, pero esta naturaleza es una
intervención discursiva sobre la biología compleja y polimorfa del ser
humano. Tamsin Spargo, al analizar a Foucault, señalará que “según el
argumento de Foucault, la sexualidad no es una característica natural o
un hecho de la vida humana, sino una categoría construida a partir de
la experiencia, cuyos orígenes son históricos, sociales y culturales más
que biológicos”18.
Ahora bien, los demás cuerpos que no cumplan con los requisitos
esperados para ser llamados humanos y se resisten a ser modificados, en
el sentido de hombre heterosexual blanco, son siempre “la deformación”
del ideal o su aparecer imperfecto, como si de aberraciones contra-natura
se tratase. Pero ha de decirse que el mismo cis-hombre es uno de esos
15
Monique Wittig, El pensamiento heterosexual y otros ensayos, trads. Javier
Sáez y Paco Vidarte (Barcelona: Editorial EGALES, 2006).
16
Catherine Malabou, El placer borrado: clítoris y pensamiento, trad. Horacio
Pons (Adrogué: Ediciones La Cebra, 2021), 115.
17
Malabou, El placer borrado, 93.
18
Tamsin Spargo, Foucault y la teoría queer, trad. Gabriela Ventureira
(Barcelona: Editorial Gedisa, 2004), 20.

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cuerpos imperfectos que es dominado bajo una idealidad demasiado
sofocante, la del Falo productor, activo y dominante. En palabras de
Bruckner y Finkielkraut:
el hombre sufre de la castración, es decir, de la atribución misma del
falo, ya no soporta ese cuerpo diamantino e incorruptible que se le
atribuye, cuerpo sin culo, sin mierda, sin rostro, sin vísceras, pura
palanca eréctil que produce esperma19.
Todos esos cuerpos son “la diferencia” o “márgenes” de un discurso
que los expulsa de la verdad. Mas en el siglo XX habrá una revolución
contra esto, pues se busca una forma de comprender la vida de otro
modo. Habrá que decir con Gide que “no admito más que una cosa en
el mundo que no sea natural: la obra de arte”20. Y como lo natural del
ser humano es hacerse a sí mismo a través de la técnica, no hay nada
en él que no sea natural y a la vez artificio, obra de arte, producción,
deformación, plasticidad.
La naturaleza parecía ser ese espacio de luchas para legitimar una
idea de espontáneo, saludable, adecuado, etcétera. Como vemos en
Gide, los anormales tuvieron que apelar a la naturaleza para legitimarse
y atacar a la “otra naturaleza” aceptada. Sin embargo, desde la teoría
postmoderna, se ha criticado este sentido de que lo natural es indirigible
y modificable por el humano. Ya no se trata de decir que la naturaleza
los hizo así: que se nace transexual, homosexual, mujer u hombre y
que por una “esencia natural” que viene con el nacido, no queda más
que aceptarla. Teorías como el xenofeminismo que se conciben contra
esta comprensión rígida de lo natural proponen que lo humano es la
tecnificación constante de lo dado y que la humanidad siempre ha sido
intervenida. La idea de que “la tecnología es social y la sociedad es
tecnológica”21 impide pensar a una persona no tecnificada. Ya no se
trata de legitimar las desviaciones con la naturaleza dada, sino de ver
cómo las subjetividades son construidas y pueden reconstruirse a través
de múltiples técnicas. No se puede reducir al sujeto a su naturaleza
19
Pascal Bruckner y Alain Finkielkraut, El nuevo desorden amoroso, trad.
Joaquín Jordá (Barcelona: Editorial Anagrama, 1979), 11.
20
André Gide, Corydon, trad. Julio Gómez de la Serna (Madrid: Alianza
Editorial, 1971), 52.
21
Helen Hester, Xenofeminismo: Tecnologías de género y políticas de
reproducción, trad. Hugo Salas (Buenos Aires: Caja Negra, 2018), 23.

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queer ante la educastración binarista

inmediata, pues su cuerpo está cruzado por las técnicas culturales,
médicas, sociales y hasta familiares. Repetimos que “no hay cuerpo
indemne, cuerpo no tocado por los artefactos y prótesis farmacológicas.
En ese sentido, todos los cuerpos, y no solo los de las mujeres, son
frágiles porque son fabricados. Y mutilados”22 .
Así, tal tecnificación tiene en cuenta lo que el cuerpo trae al nacer,
pero no se reduce a ello para intervenir. El xenofeminismo por su
cuenta, acepta la tecnificación contra el discurso naturalizante que la
modernidad construyó para legitimar su poder. Es en ese sentido donde
se inserta el “post-humanismo” que pone en duda la naturaleza rígida.
Esto implicaría dejar que cada sujeto decida sobre sí qué técnicas
desea aplicarse a su naturaleza, aceptando que no hay nada intocable.
Ahora bien, nos mantenemos en cierta distancia sobre este proceso de
tecnificación intensional, puesto que también creemos que no todas las
modificaciones son conscientes, sino que algunas son producidas por
el ambiente azaroso de los otros seres no-humanos y por su habitar
en el mismo planeta (epigenética). Es una producción consciente e
inconsciente, racional y pasional, controlada e incontrolable, pero
siempre modificando eso que llamamos humanidad. Lo humano nunca
es todo lo que vemos, sino las posibilidades infinitas de su cuerpo, su
técnica y el mundo donde habita.
Pero todavía hay una tecnificación sobre los cuerpos que produce
un binarismo falocentrista, donde los homosexuales, transexuales,
transgéneros y demás, deben ser clasificados según este régimen de
signos naturalizado. Así vemos que cuando el homosexual se confiesa
como tal, acepta que en realidad siempre lo ha sido y que ha habido
un acontecimiento que despierta en él “ese deseo dormido” o esa
consciencia sobre sí imposibilitando una homosexualidad espontánea
posterior al nacimiento. A este proceso le seguirá comprenderse como
“homosexual” pasivo – femenino o activo – masculino, según sus rasgos
psicofísicos. Lo mismo sucederá con la homosexualidad femenina.
Pero en este juego, se sumará también el coito como cumplimiento
y revelación del deseo, pues se toma la genitalidad con un trasfondo
reproductivo. No se puede ser ni heterosexual ni homosexual sino está
de por medio el sexo, la penetración, el orgasmo y una naturaleza ya
dada. El régimen binarista se realiza con la naturaleza y debajo de las
sábanas y en la búsqueda de la “pareja” bien delimitable en sus juegos
22

Malabou, El placer borrado, 96.

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y atracciones. Es también una naturalización del amor correcto, binario,
monógamo, fiel y deseoso de una familia. La dinámica de los sexos y
las sexualidades estarán sumidas en su esencialismo biológica y sus
prácticas coitales u orgásmicas permitidas y legitimadas. Todo lo demás
es descontrol, enfermedad, perversión y ocio según vayan dándose los
casos.
A esta cultura del orgasmo, el falo y la monogamia, que siempre
es producción de flujos y placeres para el activo, se opondrá la
contrasexualidad de Preciado y el poliformismo del divertimento
de Bruckner y Finkielkraut, así como de Mieli. Pero habremos de
agregar la anarquía clitoridial de Malabou donde lo que se busca
es una “relación con el poder pero no relación de poder”23. Nuevas
relaciones e interpretaciones producirán también nuevos escenarios
y subjetividades, cerebros y cuerpos no binarios, seres que van más
allá de la dinámica establecida produciendo cambios de flujos, líneas
de fuga, relaciones sexo-afectivas alternas. El miedo de la Norma
hetero-cis-patriarcal es el aparecer de líneas de fuga que no puedan
ser redirigidas a su máquina semiótica.
Una revolución produce errores en el discurso constante. Error en
el discurso que se debe volver carne o carne que se niega a encajar
en el régimen establecido. En este sentido, veremos entonces como
los dispositivos se activarán para hacer encajar a los cuerpos en un
discurso, doblegándolos a realizar actos y situaciones que buscan
producir la binariedad:
El sistema de sexo-género es un sistema de escritura. El cuerpo es
un texto socialmente construido, un archivo orgánico de la historia
de la humanidad como historia de la producción-reproducción
sexual, en la que ciertos códigos se naturalizan, otros quedan
elípticos y otros sistemáticamente eliminados o tachados24.
Sin embargo, siempre habrá cuerpos que se resisten a este tecnodiscurso produciendo la imposibilidad de controlarlo todo; es el
acontecer de aquello que huye del poder asfixiante. Algo desborda
siempre, fuga, escapa, aunque se le haya producido. Así, cuando el
hombre desde su fisiología construye el cuerpo de las mujeres, los
23
Malabou, El placer borrado, 119.
24
Paul B. Preciado, Manifiesto contrasexual, trads. Julio Díaz y Carolina
Meloni (Barcelona: Editorial Anagrama, 2016), 18.

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homosexuales, los transexuales, algo en tales producciones logra
escapar. Pero con el paso del tiempo, parece que los cuerpos han sido
restituidos al sistema y por eso la teoría ha tenido que apelar a lo queer
como lo constantemente huidizo. De tal modo, el sistema intentará a
toda costa resignificar lo que busca escapar; capturarlo o eliminarlo.
Como observa Malabou, este intento de recapturar es el proceso de
interpretar las nuevas evidencias bajo un régimen ya dado:
Se creía, en efecto, que había un solo sexo: los órganos sexuales
femeninos estaban en el interior del cuerpo, los del hombre, en el
exterior. El descubrimiento anatómico más tardío del clítoris no iba
a permitir echar totalmente por tierra con ese esquema25.
Ni siquiera el aparecer de un clítoris fue capaz de romper con esta
comprensión falocéntrica. La técnica de interpretación dirá que el
clítoris no es más que un “pene deteriorado”26 que la naturaleza ha dado
erróneamente. De ese modo, vemos que el problema es cómo podemos
liberar ciertos cuerpos de un régimen totalitario. Para Malabou, como
para nosotros, uno de esos métodos es la filosofía, pues esta “también
esculpe una erótica que permite nuevas conexiones entre energía
espiritual y energía libidinal”27. De ahí la necesidad de la invitación a
leer y a producir nuevos discursos sobre la sexualidad que no sean sólo
para unos cuantos, sino accesibles para todo humano.
Pero nuestro sistema busca cerrarse en sí mismo y legitimarse a sí
mismo sin nada exterior, callando las líneas de fuga. Sin embargo, a
medida que pasa el tiempo, los anómalos son cada vez más y no quieren
callarse. Esto último ha sido el proceso que la vida humana ha tenido
que enfrentar en el siglo actual: ¿qué hacer con tantos cuerpos que se
resisten a ser binarizados y que hacen que los modos de comprender ya
fijados comiencen a flaquear contundentemente? ¿Qué hacer con tantos
cuerpos aberrantes que ya no se pueden controlar ni exterminar? Un
régimen de signo parece agotarse y mostrar que la identidad rígida e
inmodificable no puede ya ser defendida.
No hay identidad pura, sin contacto con el exterior, solitaria y natural.
La propia ciencia que había nacido para legitimar la diferencia extrema
25
26
27

Malabou, El placer borrado, 13.
Malabou, El placer borrado, 13.
Malabou, El placer borrado, 108.

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de las ontologías binarias ya dibujadas desde Grecia y justificada en
la modernidad, tenía que abandonar sus sesgos por la abrumadora
aparición de nuevos datos y subjetividades que contradecían su discurso
legitimador. A esto procederá una lucha política donde los dispositivos
de represión serán activados para defender a el poder tecno-discursivo
anterior. Es un juego de poder entre dos paradigmas altamente diferentes.
Por nuestra parte, vemos que los umbrales o inter-medios son
espacios de creatividad y posibilidades de alcanzar nuevos modos de
comprender lo humano no como abstracción, sino como aquello que
concretamente huye de las categorías duras o cerradas y que permite
auto-crearse más allá de lo dado. Lo dado no es el destino, sino el campo
de intervención para la producción de nuevos modos de vivir que el
sujeto decide sobre sí. Un intersexual, dentro de una hermenéutica
queer, no puede ser mutilado para “remodelar un cuerpo sexualmente
ambiguo conforme a nuestro sistema de dos sexos”28, pero sobre todo
ningún cuerpo puede ser educastrado para producir el binarismo, pues
esto atentaría contra su sensibilidad y posibilidad de novedad. Nosotros
exigimos el nacimiento de nuevos cuerpos como mosaicos únicos y
análogos entre sí que no puedan ser reducidos a un binarismo sexual.
Habrá igual que decir que no sólo creemos en la intersexualidad
“genuina” o física, sino también profunda. Si no hay ya cerebros
sexuados ni dos sexos simples, entonces el humano siempre está en
la posibilidad de aceptar su transexualidad latente y ejercerla. “En
general, se denominan transexuales a todos los adultos que viven
conscientemente su propio hermafroditismo y que reconocen en
sí mismos, en su propio cuerpo y en su mente, la presencia del otro
sexo”29, pero no se tratará de “dos sexos” como creía Mieli, sino de
múltiples formas de construir la sexualidad, el cuerpo y la subjetividad.
La transexualidad es la posibilidad de abandonar el binarismo sexual,
transitar a otra sexualidad y corporalidad. Para ello, no es necesario
apelar a la medicación, puesto que también hay miles de formas de
hacer aparecer al hermafrodita profundo, como es la propia filosofía.
Tampoco se trata de obligar a nadie a las hormonas o a las operaciones
quirúrgicas, sino a la creación de nuevas prácticas y cuerpos diferentes
28
Anne Fausto-Sterling, Cuerpos sexuados. La política de género y la
construcción de la sexualidad, trad. Ambrosio García Leal (Barcelona: Editorial
Melusina, 2006), 105.
29
Mario Mieli, Elementos de crítica homosexual, trad. Joaquín Jordá
(Barcelona: Editorial Anagrama, 1979), 26. Las cursivas son de Mieli.

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de modo consciente y libre.
Aceptamos que la vida queer sigue siendo hoy minoritaria dado
que no tiene una fuerza generalizable y en tanto que la humanidad no se
considera a sí misma tecnología cultural y educastrados, hermafroditas
frustrados. Nos corresponde analizar a la educastración, concepto clave
de Mieli, como ese proceso donde cierta pedagogía binarista mutila y
educa al humano para producir al hombre y a la mujer negando a toda
costa los intermedios, los flujos disidentes, la explosión de los sexos en
millones de sexualidades y diferencias.
3. La educastración o el binarismo interiorizado a través de la
educación

¿Qué nos dice esta fotografía?30 Según interpretaciones comunes habría
que suponer que 1. El personaje del lado izquierdo es un “hombre”
porque tiene “gran espalda”, porque es “más alto”; 2. Que el personaje
del lado derecho es femenino; 3. Ambos personajes son humanos. Este
modo simple de interpretar es algo inmediato, inconsciente, adquirido
a través de una educación binarista que ayuda a comprender los objetos
30
Laurence Anyways, dirigido por Xavier Dolan (Canadá: Lyla Films, MK2,
2012), https://mubi.com/films/laurence-anyways.

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del mundo. Los grados de referencialidad permiten establecer un modo
de comprender sin esfuerzo alguno. El ser humano se acostumbra a
mirar y a mirarse bajo ciertas categorías, haciendo que dos cuerpos
de espalda puedan ser interpretados bajo un binarismo sexual. En ese
sentido, el aprendizaje se vuelve repetitivo y mecánico, re-producción
de lo ya dicho sin cuestionamiento. Deleuze, al analizar a Proust, decía
que:
aprender concierne esencialmente a los signos. Los signos son
el objeto de un aprendizaje temporal y no de un saber abstracto.
Aprender es, en primer lugar, considerar una materia, un objeto, un
ser, como si emitieran signos por descifrar, por interpretar. No hay
aprendiz que no sea «egiptólogo» de algo. No se llega a carpintero
más que haciéndose sensible a los signos del bosque, no se llega a
médico más que haciéndose sensible a los signos de la enfermedad.
La vocación es siempre predestinación con relación a signos31.
Esta idea se repite en Mil Mesetas donde dirá que “el lenguaje ni
siquiera está hecho para que se crea en él, sino para obedecer y hacer
que se obedezca”32. Lo humano es una vocación aprendida. Esto quiere
decir que, como el médico o el zapatero, el humano no está dado, sino
que aprende a serse a sí mismo. Y esto lo vive bajo sus dos modalidades:
hombre o mujer. De ese modo no se nace humano, se llega a serlo.
Ser humano significa aprender a interpretar al mundo de una forma
específica, profesionalizarse. A través de esa técnica que la sociedad
impone sobre sí misma, también la sexualidad se vería “aprendida” antes
que sentida y vivida recreativamente. Como señala Butler “ese lenguaje
articula el mundo al eliminar significados múltiples”33 impidiendo
así una función poética que produce nuevos significados, pues esta
tiene “tendencia a fragmentar y multiplicar significados; manifiesta
la heterogeneidad de los impulsos a través de la multiplicación y la
destrucción de la significación unívoca”34. Hay un lenguaje restrictivo,
pero a la vez represivo que obliga a los cuerpos a moldearse a él sin
posibilidad de producir nuevos significados.
31
Gilles Deleuze, Proust y los signos, trad. Francisco Monge (Barcelona:
Editorial Anagrama, 1972), 12
32
Deleuze y Guattari, Mil mesetas, 103.
33
Butler, El género en disputa, 173.
34
Butler, El género en disputa, 177.

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Este aprendizaje, como señala Mieli, está ya diseñado para ser
aprendido a toda costa en todos lados:
El ambiente en que vivimos (en primer lugar la familia, célula
del tejido social) es heterosexual: como tal obliga al niño,
culpabilizándolo, a renunciar a las satisfacción de los propios
deseos auto y homoeróticos y le lleva a identificarse con un modelo
monosexual de tipo heterosexual mutilado35.
También Hocquenghem afirma que “desde la infancia, el deseo
homosexual es eliminado socialmente por una serie de mecanismos
familiares y educativos”36. Esto quiere decir que el niño es supervisado,
reprimido y educado sobre sus deseos desviados, más allá de que algún
día estos deseos se mantengan y no quede otra que aceptarlos. Rochefort
verá que esta educación es impuesta en la infancia, justamente porque
ahí el niño no tiene modos de defenderse ni de interpretarse a sí mismo,
sino que está de algún modo u otro, bajo el cuidado de los otros:
La operación consiste en saltarle al cuello ya cuando llega,
aprovechando que no puede defenderse, enseñándole que tiene que
vérselas con alguien más fuerte que él, inmovilizándole, aislándole,
y haciéndole comprender que su vida depende de una voluntad
exterior con la que es mejor estar en buenas relaciones37.
Como estudia Schérer, esta tutela y cuidado excesivo es aprendido
a través de la instauración de la pedagogía de Rousseau donde el niño
debe ser vigilado y corregido a toda costa, impidiendo así sus impulsos
“perversos” integrados a él38. El niño no puede auto-interpretarse
libremente, sino que debe aprender el régimen de signos que le revelará
quién debe ser y qué es en realidad: esto lo consigue a través de la
familia y la escuela principalmente. Debe regirse no a su poética, sino
al lenguaje duro de la sociedad heterosexual que lo rodea. La carne del
35
Mieli, Elementos, 23.
36
Guy Hocquenghem, El deseo homosexual, trad. Geoffroy Huard de la Marre
(Barcelona: Editorial Melusina, 2009), 21.
37
Christiane Rochefort, Los niños primero, trad. Angels Martínez Castells
(Barcelona: Editorial Anagrama, 1982), 14.
38
René Schérer, La pedagogía pervertida, trad. Jerónimo Juan Mejía
(Barcelona: Laertes, 1983), 21.

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infante forma las piezas para producir un cuerpo humano heterosexual
sano. Así, la máquina de producción humanista es la castración de las
posibilidades poéticas del niño desde el lenguaje hasta en su cuerpo.
Nada puede ser reinterpretado, todo ya está dicho. En ese sentido,
la “pedagogía” se muestra como un proceso de asesinato de sí para
la producción de un yo-significado dentro de cierta sociedad. De tal
modo, todo lo que no sea heterosexual, debe tratarse con menosprecio
y olvido, pero también con represión y vigilancia constante. El niño
no puede auto-explorarse sin que se disparen las alertas familiares y
sociales que deben corregir su comportamiento.
La infancia es la etapa donde se debe curar algo que viene consigo
mismo que impide ser “verdaderamente”. Es una castración lenta y
minuciosa. Y el proceso será diferente según el sexo. Se dirá que la
mujer es débil y que tiene más capacidad de empatía y cuidado, por
lo que se le educará bajo la premisa de que su lugar en el mundo es
de cuidadora; al hombre, en cambio, al productor activo y racional,
por lo que se le permitirá ser más independiente. En el infante, como
cuerpo no educastrado, la poética o la perversión es latente todavía:
puede curvar el destino humano más allá de los roles y sexos, pero no
tiene las fuerzas suficientes para hacerlo.
Mieli nos recordará que “según Freud, el niño está
«constitucionalmente calificado» al polimorfismo «perverso»: todas
las llamadas «perversiones» forman parte de la sexualidad infantil
(sadismo, masoquismo, coprofilia, exhibicionismo, voyeurismo,
homosexualidad, etc.)”39. Esta perversión natural debe ser extirpada
más temprano que tarde, o el infante crecerá siendo un anormal y
no habrá vuelta atrás: podrá pervertir el sistema siendo adulto. La
pedagogía es la ciencia de la castración donde el infante, sin darse
cuenta en la mayoría de los casos, es guiado a la correcta humanidad
heterosexual y monosexual.
El proceso es sencillo: interiorizar a diestra y siniestra que hay un
cuerpo sano y una sexualidad correcta. Para ello, será necesario un
bombardeo de contenido para educar al infante y que este adquiera la
sumisión y el silencio: “así, desde la más tierna edad se les acostumbra
a tragar, a esperar desde fuera su salud, privados de su defensa naturales
y habiendo olvidado que su cuerpo, y su espíritu, les pertenece”40. De
39
40

Mieli, Elementos, 22.
Rochefort, Los niños primeros, 121.

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ahí verá también Rochefort como los juguetes, los objetos, tendrán su
papel en la educación: “en la primera línea de las armas de persuasión
están los juguetes”41. Lentamente, se vuelve dependiente e interioriza
el horror a la homosexualidad y acepta la heterosexualidad como sana,
pero también adquiere el régimen binario de su sexo: sabe que es niño/a,
su cerebro se plastifica de ese modo. Rochefort, como adelantada 50
años, decía que “la represión sexual produce daños considerables en el
organismo, incluido el cerebro”42. Pero no basta sólo con algo social,
también interioriza dentro de su cuerpo ciertas zonas de placer; en
el caso de la niña, se le enseñará no el placer, sino la reproducción y
su rol de pasividad o de espera al otro en la sexualidad, el niño, a un
placer redirigido a la mujer y a sí mismo, pero nunca a otros varones.
El cuerpo va siendo aprehendido bajo un régimen que imposibilita la
autoexploración y el disfrute o disgusto propio. Se le ordena su cuerpo,
su vida y sus posibilidades exigiendo cumplir con todo ello. Nada
queda afuera.
Cuando es adulto no solo temerá a la perversión en sí mismo, sino
que será perseguido cruelmente. Aún hoy las palizas y asesinatos a
homosexuales, transexuales y disidentes son noticias diarias. Por ello,
Preciado dirá “no es la transexualidad lo que es temible y peligroso,
sino el régimen de la diferencia sexual”43 y, por su parte, Mieli que “en
las escuelas, en los hospitales, en las cárceles, en los cuarteles, si un
homosexual es descubierto o, simplemente, se sospecha que lo es, es
aislado, insultado, segregado e incluso golpeado por sus «superiores»
y sus «compañeros»”44. Todo disidente sexo-genérico todavía hoy
lleva en su memoria la historia de la discriminación. Si el niño logra
mantener sus deseos “perversos” corregidos por la familia y la escuela,
prontamente se tendrá que enfrentar con la violencia social.
Con el tiempo, lo que ha sucedido es que nos han creado pequeños
guetos donde vivir nosotros los anormales. Pero no se trata de eso, se
trata más bien de liberar el deseo polimorfo en todos, de comprender a la
humanidad más allá de las esencias sexuales en la posibilidad de siempre
permitir fluir en lo “homosexual, transexual, polimorfo”. Permitir que
desde la infancia se ejerza, con cuidado y no con represión o violencia,
41
42
43
44

Rochefort, Los niños primeros, 83.
Rochefort, Los niños primeros, 83.
Preciado, Yo soy el monstruo, 53.
Mieli, Elementos, 119.

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la poética de la diferencia, la creación de nuevas subjetividades y
pequeñas constelaciones de signos:
La lucha homosexual revolucionaria —dice Mieli— no tiene por
objetivo la conquista de la tolerancia social para los gay, sino la
liberación del deseo homoerótico en todo ser humano: mientras
existan personas “normales” que “acepten” a los homosexuales, la
especie no habrá reconocido el propio deseo homosexual profundo,
no se habrá dado cuenta de su presencia universal y sufrirá
irremediablemente las consecuencias de un rechazo que es presión45.
La educastración es el proceso donde cada ser humano alcanza un
repudio a los anormales y se acepta, si bien le va en el camino de la vida,
como “humano normal”. La heterosexualidad y la homosexualidad
exclusivas es la producción del binarismo “normal” - “anormal”; el
polimorfismo, es decir, poder ir de lado a lado como de la mujer al
hombre, posibilita la destrucción de esta Norma excluyente y represiva.
Para esto, no sólo se necesita remodelar los modos en que se educa a los
niños sobre su sexualidad, sino también los escenarios sociopolíticos
donde todos vivimos. No basta una familia “abierta” cuando hay una
sociedad binarista afuera. De hecho, no basta con “una familia abierta”,
si esta se centra en únicamente presentar al niño el modelo heterosexual
sin oportunidad de ver nuevas representaciones. Esto no quiere decir que
se obligará a alguien a ser no-heterosexual, sino que se abrirán líneas
de fugas y se crearán nuevas imágenes que permitan ampliar la visión
normativa a otros espacios posibles que el niño, cuando pueda elegir
conscientemente, elija. Por ello, la insistencia de los teóricos queer de
hacer aparecer personas disidentes en los medios de entretenimiento y
comunicación. Sin visibilización el destino queer está muerto, el infante
seguirá dentro del binarismo de siempre.
Pero aún hay esperanza. A pesar de que los grupos conservadores
siguen creyendo que sus hijos son cosas; pequeños muñecos que ellos
visten y hacen hablar como ventrílocuos, cada vez más la sociedad ha
decidido escuchar al niño y sus deseos. Un avance en esa materia ha
sido la defensa a la infancia trans que permite que el niño decida como
representarse a sí mismo46 dentro del binario. Sin embargo, nosotros
45
Mieli, Elementos, 99.
46
En ese sentido, véase el trabajo de Siobhan F. Guerrero Mc Manus y Leah D.
Muñoz Contreras, “Epistemologías transfeministas e identidad de género en la infancia:

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creemos que no basta con ello, sino que es necesario que el niño aprenda
a ir más lejos, a que pueda modificar su cuerpo para adquirir el sexo que
le gustaría ser, pero que también pueda decidir ser no-binarie e ir más
allá de esas relaciones binarias y sexuadas impuestas. El sujeto queer
está embrionario en cada infante, es su posibilidad de liberación.
Si el humano es polimorfo, será necesario crear y ser representaciones
socioculturales que presenten esa posibilidad de bailar siempre entre
las máscaras. Una de esas bellas representaciones es Orlando de
Virginia Woolf, donde el personaje alcanza una metamorfosis en
distintos momentos en el que su sexo y apariencia van transmutando,
pero también el de sus cercanos. Orlando produce, como Laurence de
Dolan, que el polimorfismo no sea sólo en sí mismo, sino también en
los otros. Es el contagio de la autoexploración y transformación de sí
por una incitación del otro que se muestra metamórfico ante el mundo.
Coloquemos aquí un pasaje de Orlando:
La archiduquesa (que en el futuro será conocida como el Archiduque)
contó su historia… que era un hombre y siempre lo había sido; que
habiendo visto un retrato de Orlando se había enamorado de él sin
esperanza alguna; que, para conseguir su objetivo, se había vestido
como una mujer y se había albergado donde el panadero [...]. Porque
para él, dijo el Archiduque Harry, ella era y sería para siempre el
Primor, la Perla, la Perfección de su sexo. [...] “Si esto es amor”, se
dijo Orlando a sí misma, mirando al Archiduque al otro extremo del
guardafuegos, y ahora desde el punto de vista de una mujer, «hay en
él algo altamente ridículo»47 .
¿Cuál es esa “perfección del sexo de Orlando”? En verdad Orlando
es perfecto en su sexo, pero no es el de una mujer, ni mucho menos el de
un Varón. Como Laurence, mariposea de lado a lado, va de flor en flor,
y se transforma en cada encuentro. Es un sujeto situado y poético, más
que rígido y abstracto. Orlando ha desordenado los signos, ha rehusado
poéticamente a la educastración y deviene-queer. Si las feministas
daban un gran aplauso a Woolf, les queeristas no les queda más que
agradecer el aparecimiento de Orlando, una de las representaciones
del esencialismo al sujeto del saber,” Estudios de Género de El Colegio de México 4
(Mayo 2018): 1-31, https://doi.org/10.24201/eg.v4i0.168.
47
Virginia Woolf, Orlando, trad. Enrique Ortenbach (México: Lumen, 1993),
132.

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más bellas del polimorfismo. 1928 es el año de la publicación de esta
novela y nadie se atrevió a llamar a Woolf una depravada, ¿por qué
hoy, en cambio, nos negamos a la experimentación del cuerpo más allá
del binarismo sexo-genérico? Un camino de autocobaya, como plantea
Preciado, está por abrirse ante nosotros ¿Estaremos dispuestos a usar
nuestro cuerpo como objeto de experimentación para negarnos a la
educastración interiorizada?
4. Autocobaya, construcción y fluidez de la identidad
Queda claro que a lo largo de la vida de cada individuo el cuerpo se
encuentra sometido y vigilado por una amplia estructura hetero-cispatriarcal que establece los modos de ser con relación a binarismos
legitimados. Se nos indica qué usar, cómo comportarnos, ciertas normas
y roles de género que seguir y a qué atenernos en caso de violar estos
preceptos. Sin embargo, con frecuencia los individuos van cuestionando
estos mecanismos de educastración. De forma fáctica, pensemos en
que muchas de las personas no heterosexuales durante su infancia, a
escondidas, buscan el maquillaje de sus madres o los juguetes de sus
hermanos, sus hermanas, sus otros familiares, etc. con el fin de sentirse
en el otro género. El infante es el primero, en lo oscuro cuando logra
salir del panóptico de la familia, de ir contra esta educación.
La experimentación de nuestros cuerpos ocurre de forma inmediata
desde que tenemos consciencia de ello. Vamos dando cuenta del tamaño
de todo lo que nos compone, y en etapas de adolescencia se suscitaron
varios cambios que hacen aún más cuestionarnos nuestra composición
corporal. El vello brota de nuestros genitales, rostro y axilas de una
manera que desconocemos ocasionando en algunos cierta sorpresa
o pavor. Por otro lado, también es un periodo en el que descubrimos
nuevos fluidos que salen de nuestro cuerpo, la masturbación acompañada
del deseo erótico se presenta como algo nuevo que explorar, así como
la vergüenza de la primera menstruación que las niñas han de vivir
mayormente en silencio. Lo que queremos decir es que aún con ciertos
parámetros que se nos ha indicado obedecer, la autoexploración no
es del todo aniquilada. Algo queda en nosotros, la carne se niega a
someterse completamente. La autoexploración es una práctica común
de todo individuo que le permite liberarse de los otros.
Aunque este autoreconocimiento del cuerpo es algo habitual,
pretender la modificación de este entra en contradicción y disputa con
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la estructura binarista que impera. Esto no sería un problema si cada
individuo pudiera hacer y modificar su cuerpo de acuerdo con su deseo.
Como vimos anteriormente, esta batalla se regirá entre los cuerpos que
resisten al sometimiento y las instituciones que buscan controlar la vida.
Las modificaciones que el sujeto quiera hacer sobre sí no son del todo
libres, sino que deben ser “supervisadas”, en caso de ser aceptadas, por
dispositivos muchas veces igual de paternalistas. Modificar el cuerpo
por cuenta propia resulta una ofensiva contra la Autoridad organizadora.
Por lo tanto, es este uno de los primeros lugares de resistencia frente a
los esquemas binaristas de reproducción de las subjetividades; el sujeto
decide para sí lo que quiere de sí sin preguntar y defendiendo su postura.
A este proceso de prueba y rehacer corporal Preciado denomina
“principio autocobaya”48. En este sentido, el autor contempla que
la ingesta de fármacos (como las hormonas) posibilitan cambios
sustanciales en la conformación de nuestros cuerpos. Aun cuando el
uso de estas sustancias se encuentra sujetas al aparato jurídico y médico
de los países49, las personas se ven impulsadas a recurrir a prácticas
gender-copyleft en el que de manera ilegal, frente a instituciones
que sólo permiten su uso siempre y cuando el sistema hetero-cispatriarcal no se vea vulnerado, buscan la transformación de su cuerpo
siguiendo sus propias aspiraciones. Se busca la modificación corporal
independientemente de una aceptación del Estado. Como refiere
Preciado, este tipo de prácticas constituyen:
[...] una micropolítica de células que, más allá de las políticas
de representación, busca puntos de fuga frente al control estatal
de flujos (hormonas, esperma, sangre, órganos, etc.) y códigos
(imágenes, nombres, etc.) y la privatización y mercantilización por
las multinacionales farmacopornográficas de estas tecnologías de
producción y modificación del género y el sexo50.
Si bien no todas las personas aspiran a realizar cambios sustanciales
en sus organismos, tampoco se les permite explorar con ello. Incluso
si pensamos en pequeñas alteraciones como usar un arete o explorar
prácticas sexuales “diferentes”, las alertas se disparan, ya sin mencionar
48
Paul B. Preciado, Testo Yonqui. Sexo, drogas y biopolítica (Barcelona:
Anagrama, 2020), 256.
49
Preciado, Testo, 257.
50
Preciado, Testo, 290-1.

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�Cuerpo, técnica y autocomprensión:
la posibilidad de una hermenéutica
queer ante la educastración binarista

las posibilidades penales de ciertos ejercicios, como el aborto que en
muchos países sigue siendo perseguido. A esta restricción, habrá que
sumarle también la concentración de la farmacia sobre nosotros sin
posibilidad de negarnos. Todo cuerpo está siendo modificado por la
medicina, la cultura, el sistema judicial y penal, por lo que el principio
autocobaya51 respalda la autoexperimentación de nuestros organismos
fuera de cualquier intento de imposición; se vuelve la apertura consciente
de prácticas disidentes, pero también la puesta en escena seductora de
las mismas a través de la intervención de los medios y la cultura de
modo consciente y no impuesto.
La educastración no logra inhibir la curiosidad de cada cuerpo
ante la posibilidad de modificarse a sí mismo, yendo contra un
condicionamiento de las expresiones corporales desde el binarismo.
Desde un pensamiento o vida devenir-queer, planteamos que cada
cuerpo tiene la libertad de modificarlo acorde a sus propios deseos
siempre y cuando no dañe a otros, educastre a los demás. Pese a que
esto no es del todo posible de realizar, su práctica nos permitirá alcanzar
un desenvolvimiento individual de nuestras corporalidades llegando así
un modo de ser persona más allá del régimen de signos en el que se
habita. La autocobaya nos invita a interactuar con nuestros organismos
más allá del ser y el deber ser que se nos impone. Es la plasticidad
consciente de nuestra subjetividad, un trabajo sobre nosotros creativo
y libre.
A pesar de lo dicho anteriormente, reconocemos que la forma de
contradecir y repeler el embate de la heterocisnorma es a través de una
reprogramación del género: prácticas opuestas a las que se nos somete
a cumplir según nuestra genitalidad. Como señala Preciado:
se trata de dejar de hacer aquello que tu género prescribe, de
abandonar, por ejemplo, los espacios de la victimización, del cuidado,
de la dulzura, de la seducción, de la disponibilidad, de la escucha
51
Preciado considera este principio autocobaya en dos sentidos: i) por un
lado, como la experimentación de los cuerpos en cuanto a la generación de nuevas
subjetividades corporales de cada sujeto; y por otro lado, ii) la autoexperimentación
como práctica que permite la generación de nuevo conocimiento desde el mismo sujeto
que investiga o estudia en el ámbito académico/científico. En este trabajo, nos interesa
señalar el primer aspecto en relación con la modificación del cuerpo de cada individuo
de acuerdo con sus predilecciones. Para revisar un poco más sobre el tema, véase
Preciado, Testo, 256-265.

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�Cuerpo, técnica y autocomprensión:
la posibilidad de una hermenéutica
queer ante la educastración binarista

para los que las cismujeres hemos sido farmacopornográficamente
programadas desde la infancia52.
Esta ofensiva no sólo va encaminada hacia nuestro comportamiento,
sino también en la manera en que nuestro cuerpo puede irse constituyendo
y liberándose de tal programación. Además de que el punto aquí no
es sólo el cuestionamiento y el intercambio al género opuesto, sino lo
que significa pensarse fuera de estos binarismos, de alcanzar un punto
donde ya no se comprenda binariamente, sino polimorfamente. Para
ello vemos necesario, en el binarismo, tener que experimentarse desde
“el otro cuerpo”, como lo hace Orlando el personaje de Woolf.
Por tanto, un cuerpo queer se despliega a lo largo de su vida
emancipándose de cualquier categoría de género, sexo y sexualidad
que se pretenda imponer. La reprogramación del género permite a los
individuos participar desde otro aspecto del cual no habían sido parte,
y a partir de ahí elegir qué atributos tomar y descartar sin imponer sus
gustos a los otros. Esto permitirá romper la fabricación de muñecos
binarios que no permiten la multiplicidad de cuerpos amorfos.
Donna Haraway cuando habla de lo cyborg lo realiza desde una
postura crítica del feminismo, y si bien su fin no era pensar lo queer,
consideramos que este mismo concepto se emparenta con una idea de
cuerpo queer en cuanto a que lo cyborg hace difusa las fronteras entre
una gran cantidad de dicotomías (natural/artificial, máquina/organismo,
entre otros)53 permitiendo así pensar mundos y nuevos cuerpos posibles
y deseados fuera de cualquier atadura. Con lo cyborg el sentido
identitario y rígido es borrado; la identidad se da siempre de forma
parcial54 y modificable. Concibiendo esto como algo que se encuentra
en un constante hacer, nunca hay una materialización absoluta de
los cuerpos. Por consiguiente, un cuerpo cyborg, haciendo uso de la
tecnología desarrollada hasta ahora (como los anteojos y los fármacos),
desborda ideas de cuerpos “puros” y rígidos a ciertos parámetros como
los del hetero-cis-patriarcado.
Una hermenéutica queer imposibilitaría una interpretación de los
cuerpos de modo rígido, una naturaleza dada y asfixiante o un discurso
que trata de regir, silenciar y perseguir los cuerpos y existencias que
52
Preciado, Testo, 278.
53
Donna J. Haraway, Ciencia, cyborgs y mujeres. La reinvención de la
naturaleza, trad. Manuel Talens (Madrid: Ediciones Cátedra, 1995), 253.
54
Haraway, Ciencia, cyborgs y mujeres, 309.

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la posibilidad de una hermenéutica
queer ante la educastración binarista

decidan sobre sí, y con los otros que también deciden sobre sí, cómo
vivirse y cuidarse a sí mismos. El régimen de signos hetero-cis-patriarcal,
por tanto, no puede interpretar esta nueva comprensión de la vida, por
lo que nos encontramos en la decisión de una toma de posiciones donde
debemos elegir si queremos seguir defendiendo la cultura identitaria o
permitir la autocobaya fluida y constante de la vida humana.
5. Conclusiones: hacia una Hermenéutica queer
Nadie que haya leído las teorías queer puede decir que buscamos el
exterminio de sujetos de carne y huesos. Lo que se busca, en primera
instancia, es mostrar cómo cierta comprensión ha atrapado la carne de
cada sujeto en categorías específicas que tienen ya una carga dentro de
una red de signos, siendo las dos más importantes la de “hombre” y
“mujer”. En segunda instancia, producir creativamente nuevos modos
de comprensión que desborden al anterior, es decir, un pragmatismo
lingüístico55. A diferencia de lo que podría creer Butler cuando dice que
Wittig crea sólo un “nuevo género”56, como si de algún modo replicamos
las técnicas del régimen actual para transformarlo en nuevas máscaras
que en el fondo soportan lo mismo, quienes escribimos este ensayo
consideramos la posibilidad de alcanzar nuevos modos de expresión
sin recurrir a un único fondo: el de la construcción radical de diversos
cuerpos. La instauración del lenguaje poético y de ciertos momentos
de agenciamiento colectivo finito, pero no eterno. Contra la semiótica
universal, la poética concreta.
La estética Queer nacida en el siglo pasado produjo una especie de
confusión al mirar un cuerpo, haciendo que las categorías de siempre
fueran neutralizadas. Prueba de ello no son las drag queen en general,
sino el drag del Club Kids en particular. Fue necesario que un grupo de
sujetos hicieran que la semiótica heterosexual perdiera su peso a través
del juego del drag donde el polimorfismo, la diversidad, la anulación
del binarismo y la posibilidad de crear nuevos modos de expresión
a través de una estética concreta, hiciese explotar radicalmente
la comprensión de lo humano sexuado. A esto nos referimos con
agenciamiento colectivo finito. Los signos habían sido intervenidos al
grado de producir no un nuevo sujeto o un nuevo género, sino múltiples
55
56

Deleuze y Guattari, Mil mesetas, 149.
Butler, El género en disputa, 242.

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la posibilidad de una hermenéutica
queer ante la educastración binarista

sexos y sujetos que se comprenden entre sí intercambiando códigos y
nuevos lenguajes; múltiples personas que crean su poética concretay
compartida; líneas de fugas, espacios alternativos, lugares para el
disfrute y la experimentación.
De la estética del Club Kids y el Punk del siglo XX, último del cual
Preciado ve el nacimiento de un nuevo modo de pensar, el queerismo
es deudor. De ahí que no se trataba de lo que De Lauretis, Butler o
la misma Wittig dijesen en salones universitarios, sino de cuerpos
aberrantes reales en medio de la cultura popular que hacían explotar
pragmáticamente la comprensión pasada. Antes de las prácticas
contrasexuales de Preciado, ya existía Genet o Lemebel y otra horda
de cuerpos desconocidos por la historia. Una autora inexplorada para
la teoría queer y antes que Deleuze y Guattari teorizaron las minorías,
decía que estas últimas logran despertarse para despertar a los otros y
modificar las actuaciones tradicionales57. Las pequeñas minorías son
creativas, porque se ven en la necesidad de sentirse a sí mismas fuera
de las clases dirigentes y su red de signos sofocante. En ellas está la
posibilidad de sentirse “como persona y no como simple instrumento
de producción”58. Sentirse persona: ser diferente y al mismo tiempo,
conectado con los otros; soledad y comunión, autocobaya y acuerdos.
La persona se reconstruye todo el tiempo, pues siempre está en relación
con los otros para modificarse y modificar.
La teoría queer no necesita juegos de poder o jefes de Estados.
Como ve Malabou al hablar del clítoris, un nuevo órgano para la no
binariedad, lo que se trata más bien es de desafiar el orden “anatómico,
político y social” a través de una “independencia libertaria” y “una
dinámica de placer apartada de todo principio y toda meta”59. Desde
esta perspectiva lo queer siempre estará renovándose y apareciendo
diferente; no tiene origen, porque no tiene mando o fin específico, se
renueva siempre en los acontecimientos que le rodean. El queerismo
es una echología u ontología relacional. Las teorías queer se muestran
como un modo concreto de apartarse de un tecno-discurso que castra
y modifica particularmente a los cuerpos dentro de una sociedad
esencialista. Les queer serán diferentes según desde donde se anuncien,
aunque tendrán conexiones específicas, como es la educación, el sexo,
57
María Zambrano, Persona y democracia. La historia sacrificial (Madrid:
Ediciones Siruela, 1996), 194.
58
Zambrano, Persona y democracia, 198.
59
Malabou, El placer borrado, 122.

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�Cuerpo, técnica y autocomprensión:
la posibilidad de una hermenéutica
queer ante la educastración binarista

el cuerpo y la subjetividad. De tal modo, se trata de una actividad
que permite la liberación de ontologías binarias eternas. Por ello, la
hermenéutica de sí, sus signos, su comprensión, se modificará también
según desde dónde y quién habla, desde su constelación que comparte
para todos: es una estética y ética en tanto que es modo de habitar.
Lo queer no ha venido a ser, sino que siempre está por llegar. Su
fondo es el futuro, no el ayer ni el hoy que tienen ya un sentido cerrado.
El Queerismo es una utopía, pero una utopía que se actualiza todos
los días con ciertos sujetos, que se hace deshaciéndose. El queerista ha
tenido que recurrir, en cada uno de sus momentos, a nuevas fórmulas
de la lengua, a nuevos lenguajes, deformaciones y formas de nombrar.
No es una huella, ni mucho menos una ausencia, es más bien un deseo,
una actividad, un estar siendo haciéndose a sí mismo una y otra vez
sin poder aparecer completo. Es una potencia activa o una actividad
potencializadora de potencias activas. Es la radical tecnificación del
cuerpo en la autopercepción libre. Autocobaya infinita.
Si no aceptamos esta futurabilidad inmanente de lo queer, como
piensa Muñoz, que es también su trascendencia al rehacerse una y otra
vez en nuevas formas, entonces estamos destinados a caer de nuevo
en un régimen de signos naturalizado y rígido. Por ello el capitalismo
actual ha intentado a toda costa asimilar lo queer. “Corremos el riesgo
de hacer de la nominación queer una identidad, generando nuevas
exclusiones”60 nos recuerda Preciado. En este rechazo a la identidad,
también nos dirá Muñoz que “lo queer es, esencialmente, el rechazo de
un aquí y un ahora, y una insistencia en potencialidad o la posibilidad
concreta de otro mundo”61. Estamos siempre por llegar ya yéndonos,
yéndonos siempre a otro lado que no esté en el aquí y ahora de siempre.
Lo queer nace de modos diferentes, no puede saber por dónde
llegará ni cuáles serán sus nuevas herramientas; reconocemos sólo
ciertos puntos en común, pero tan diferentes de expresión y muchas
veces en caminos. Quien entra a la teoría queer, debe prepararse para un
rizoma infinito. Y sin embargo, no se trata de invitar a otros queeristas
a leernos, sino a esos “normados” a participar del rizoma: bienvenidos
sean todos ustedes a una nueva hermenéutica concreta. La hermenéutica
no está diseñada para los que se creen normales, se curven y acepten la
60
Preciado, Testo, 248.
61
José Esteban Muñoz, Utopía queer. El entonces y allí de la futuridad
antinormativa, trad. Patricio Orellana (Buenos Aires: Caja Negra, 2020), 30.

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�Cuerpo, técnica y autocomprensión:
la posibilidad de una hermenéutica
queer ante la educastración binarista

desviación en ellos mismos, se cuestionen su comprensión y se liberen
de la rectitud de siempre, se poeticen juntos a nosotros.
Si lo que buscamos es que la hermenéutica queer se preste para cada
persona, entonces no podemos aceptar simplemente la construcción
de espacios “seguros” para los disidentes, sino que debemos seducir
a que la normatividad se dé cuenta de que puede devenir diferente ella
misma. Por ello decíamos que lo queer no se es, sino que se hace. En
cuanto hacer, todos los humanos estarían potencialmente queerizados,
potencialmente en proceso de devenir-queer y no sólo las “disidencias
sexuales” ya esencializadas en la diferencia o gran Otro. No se trata
de alcanzar tampoco un sí mismo absoluto donde las diferencias sean
borradas, sino más bien hacer siempre diferencias, que no haya más
“otredades - mismidades”, sino modificaciones, cambios, devenires. En
ese proceso, hemos tenido que negarnos a nociones como “naturaleza
dada” o “esencia”, para comenzar a pensar en “tecnificación”,
“construcción”, “potencias”, “agenciamientos” y “reconstrucción”
constantes. Estas formas de hablar son más bien pivotes, modos de
comprender no una nueva semiótica o axiomática universal, sino la
aparición de nuevos juegos poéticos de los signos y significaciones.
Cuando Schérer descubre que Deleuze está interesado por la
“homosexualidad”, señala que esto es porque en la “homosexualidad”,
desde los inicios de la obra de Deleuze en solitario o con Guattari, ha
sido “una deriva minoritaria por fuera de los caminos trillados y de
los consensos triviales, por una ruptura con las representaciones de la
opinión común”, y ante todo porque “lleva a otra parte, mucho más
allá y al margen de su identificación clínica”62. La homosexualidad que
Deleuze descubre, esa que está siempre en “un más allá” desordenando
los códigos, es lo que en realidad nosotros hemos llamado queer. Si la
homosexualidad de Deleuze desborda también a la clínica y las categorías
sexológicas, es porque, para él, hay en ella, como en Proust, Genet,
o el Orlando de Woolf, algo que ahoga toda comprensión semiótica
común. La homosexualidad es la hetero-homo-geneidad de los signos,
es la posibilidad de una poética disidente. No nos resulta sorprendente
que ahí donde se hace “una crítica de elementos homosexuales”, como
la de Mieli, o ahí donde se habla del “deseo homosexual”, como en el
caso de Hocquenghem, se esté hablando en realidad de hermenéuticas
queer que también desbordan a la homonormatividad clínica o social.
62
René Schérer, Miradas sobre Deleuze, trad. Sebastián Puente (Buenos Aires:
Cactus, 2012), 80.

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�Cuerpo, técnica y autocomprensión:
la posibilidad de una hermenéutica
queer ante la educastración binarista

Por nuestra parte, no buscamos decir la verdad de lo queer, sino más
bien el modo en que lo queer nos ha afectado a nosotres y la forma en
que nosotres vemos prudente comprenderlo. Pero repetimos: lo queer
siempre está por venir, siempre está en la creatividad, produciendo
nuevos signos y discursos, creando nuevos espacios de reflexión sobre
el sexo, la identidad, el cuerpo y los placeres. Hemos tratado a toda
costa de mantener nuestra posición antes que descartar a través de
una amplia crítica, las posiciones queer de les otres autores y sujetos.
Pensamos, en ese sentido, que nuestra crítica tiene en común con las
otras la insistencia en romper la normatividad hetero-cis-patriarcal y
alcanzar el cobijo de la diferencia en cada ser humano, produciendo por
fin una nueva “humanidad”, si podemos todavía darnos la ingenuidad
de llamarla humanidad y no más bien de otro modo. El futuro está por
delante, y lo único que sabemos es que nuestra intención es permitir
nuevos modos de relacionarse, de comprenderse, de sentir la carne viva
que cada uno de nosotros vive en situación.
Creemos, a diferencia de Butler, que hay una “carne” anterior al
“cuerpo” teorizado, pero que mientras el sistema actual siga en su
educastración, es verdaderamente difícil verle, sino es a través del
binarismo y un régimen de signos sofocante. No negamos la potencia
de la biología, al contrario, creemos que en ella está la potencia de la
plasticidad, porque la biología nunca está del todo dada, sino siempre
en una transición a ser algo más. Repetimos: no hay naturaleza dada,
sino cobayas y autocobayas, prácticas y deformaciones, posibilidades
vivas en la vida misma. No sabemos a dónde vamos, pero sabemos que
no queremos seguir repitiendo el origen de dónde venimos. Nos hemos
rebelado contra la Autoridad hetero-cis-patriarcal.
Contra el conócete a ti mismo que la filosofía hoy por hoy sigue
repitiendo, habremos de decir: duda de ese “sí mismo” y construye
aquello que deseas ser; alcanza la deconstrucción y reconstrucción de
la vida, dirige tu existencia más allá de lo dicho y lo probado; abre
el mundo en su gran posibilidad de ser más allá de la esencia, más
allá de la repetición de un eterno retorno de aburrimiento y mismidad.
Aceptar que el ser no es más que relaciones y potencias vitales, que, en
verdad, nadie sabe lo que un cuerpo puede dar de sí para transformarse.
La metamorfosis humana está aún por llegar y algunos pocos hemos
aceptado vivirla.

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la posibilidad de una hermenéutica
queer ante la educastración binarista

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Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Cuerpo, técnica y autocomprensión:
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queer ante la educastración binarista

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Mieli, Mario. Elementos de crítica homosexual. Traducido por Joaquín
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_________________. Yo soy el monstruo que os habla: Informe para
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Rochefort, Christiane. Los niños primero. Traducido por Angels
Martínez Castells. Barcelona: Editorial Anagrama, 1982.
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2012.
___________. La pedagogía pervertida. Traducido por Jerónimo Juan
Mejía. Barcelona: Laertes, 1983.
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�Cuerpo, técnica y autocomprensión:
la posibilidad de una hermenéutica
queer ante la educastración binarista

Spargo, Tamsin. Foucault y la teoría queer. Traducido por Gabriela
Ventureira. Barcelona: Editorial Gedisa, 2004.
Wittig, Monique. El pensamiento heterosexual y otros ensayos.
Traducido por Javier Sáez y Paco Vidarte. Barcelona: Editorial
EGALES, 2006.
Woolf, Virginia. Orlando. Traducido por Enrique Ortenbach. México:
Lumen, 1993.
Zambrano, María. Persona y democracia. La historia sacrificial.
Madrid: Ediciones Siruela, 1996.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Año 1, N° 2, Julio-Diciembre 2021, pp 71-102

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�Herder y la sombra de la Ilustración.
La formación en el siglo XVIII

Herder y la sombra de la Ilustración.
La formación en el siglo XVIII1
Herder and the shadow of illustration.
Formation during the XVIII Century
Miguel Angel Pasillas Valdez2
Braulio Reynoso Javier3
Ashley Josua Bocanegra Marin4
Resumen: El presente artículo tiene como objetivo presentar
una revisión del concepto pedagógico de formación desde una
perspectiva histórica y filosófica, retomando ideas clave del pensador
germanoparlante Johann Gottfried Herder, quien aportó elementos
cruciales para el desarrollo del concepto alemán Bildung, que suele
traducirse como “formación”. Consideramos a Herder un autor
relevante porque encarna destacadamente los estadios tempranos de
una crítica prerromántica a lo que él consideraba la unilateralidad de la
razón ilustrada. En la formulación del historicismo de Herder empiezan
a delinearse importantes aspectos ideológicos modernos sobre los
principios y fines de la educación y la formación, aspectos que se nutren
tanto de referentes ilustrados como románticos. Este ensayo ofrece una
explicación del contexto histórico y cultural que vivió Herder, expone su
recepción de las ideas ilustradas, su involucramiento con movimientos
artísticos e intelectuales de carácter crítico, así como sus ideas sobre la
Bildung en los ámbitos de la historia, la lengua y el arte. Finalmente,
presentamos una reflexión sobre el parcial olvido que sufrió Herder
debido al predominio intelectual del kantismo durante el siglo XVIII.
Palabras clave: Ilustración, Romanticismo, Historicismo, historia,
lenguaje
1
El presente ensayo es resultado del trabajo en el proyecto PAPIIT: IN406019
‘Teorías, problemas y experiencias en torno a la formación de profesores de nivel
superior’, con financiamiento de la Dirección General de Asuntos del Personal
Académico (DGAPA), de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
2
3

Grupo de Investigación Curricular, UIICSE, DIP, FES Iztacala, UNAM.
Universidad Nacional Autónoma de México.

4

Universidad Nacional Autónoma de México.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. 1, N° 2, Julio-Diciembre 2021, pp 1-46

1

�Herder y la sombra de la Ilustración.
La formación en el siglo XVIII

Abstract: The following article’s aim is to present a review of the
pedagogical concept of formation from a historical and philosophical
perspective, drawing on key ideas from the German-speaking thinker
Johann Gottfried Herder, who contributed instrumental elements
to the development of German concept Bildung, which is usually
translated as “formation”. We consider Herder to be a relevant author
because he embodies in a distinguished way the early stages of a preromantic critique of what he considered to be the one-sidedness of the
enlightened reason. In Herder’s formulation of historicism important
ideological aspects about the principles and ends of education and
formation begin to be outlined, aspects fostered by both enlightened
and romantic inspirations. This essay offers an account on the historical
and cultural context in which Herder lived, presents his reception of
the enlightened ideas, his involvement with artistic and intellectual
movements of critical nature, as well as his ideas about the Bildung in
the fields of history, language and arts. Finally, we present a reflection
about the partial pass into oblivion that Herder suffered because of the
intellectual predominance of Kantianism during the XVIIIth century.
Keywords: Ilustration, Romanticism, Historicism, History, Language

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. 1, N° 2, Julio-Diciembre 2021, pp 1-46

2

�Herder y la sombra de la Ilustración.
La formación en el siglo XVIII

Antecedentes base de la Bildung
La lengua alemana ha legado a la historia de las ideas una palabra
peculiar, polisémica y sugerente, cuyas resonancias reverberan
constantemente en los ámbitos de la educación y la cultura hasta el
día de hoy (a menudo deformadas debido a una mala o incompleta
comprensión). Dicha palabra es Bildung, cuya traducción suele verterse
como «formación», pero cuyo pleno sentido no es tan fácil elucidar
debido a que el contexto germanoparlante en el que surgió la informó
con especificidades a menudo ignoradas en las traducciones, así como
a la complejidad de la subjetividad humana, que es el campo en el que
aquélla acaece. Dice Rebekka Horlacher5:
El concepto de Bildung alude, por lo general, a algo que no expresan
(o no logran expresar) en su totalidad los conceptos de «instrucción»
(Erziehung), socialización y enseñanza (Unterricht). En este sentido,
Bildung refiere al objetivo de la realización personal en la vida.
Como veremos, el concepto de Bildung se irá conformando en una
amplia esfera de reflexiones surgidas al calor de las grandes conmociones
intelectuales de los siglos XVIII y XIX. Ilustración y Romanticismo
son los dos pilares sobre los que se edifica la idea de formación: de
aquélla obtiene ésta su brillo como ideal de socialización armoniosa
del individuo; de éste, el ímpetu que arroja a la subjetividad más allá
de sí misma, en busca de una finalidad que trascienda las condiciones
impuestas por la unilateralidad de la razón ilustrada. La comprensión
de este concepto es relevante para la cuestión educativa porque las
nuevas ideas dieciochescas sobre la formación, que incluyen una nueva
visión de la relación del sujeto con su comunidad y con la historia,
generaron un fuerte impacto en el campo educativo y en el pensamiento
pedagógico, como veremos oportunamente.
Hemos dicho que la Bildung surge en el contexto germanoparlante
(debemos decir también, sin embargo, que fue influenciada fuertemente
por reflexiones de pensadores británicos, especialmente Anthony
Ashley Cooper, Conde de Shaftesbury)6. Hácese necesario, entonces,
5
Rebekka Horlacher, Bildung, la formación, trads. Leandro Reyno y Luis
Andrés Bredlow (Barcelona: Octaedro, 2015), 10.
6

Horlacher, Bildung, 11.

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La formación en el siglo XVIII

conocer las especificidades históricas e intelectuales de los países
de habla alemana durante el siglo XVIII, porque es la época en que
vivieron algunos de los pensadores más señeros de la Aufklärung/
H’aS’KaLaH’ (Ilustración alemana, incluyendo su vertiente judía), así
como los mentores e inspiradores del Romanticismo temprano. Kant,
Mendelssohn, Herder y Lessing son sólo cuatro de los muchos nombres
insignes de esta época tan rica del pensamiento humano. Presentamos
ahora algunas de las características históricas del contexto que le dio
origen a la Bildung.
Los diversos estados alemanes frente a Europa
Actualmente, la población germanoparlante de Europa vive,
mayoritariamente, en dos países: Alemania y Austria; esta situación
contrasta con la que prevalecía durante los siglos XVIII y XIX. En esa
época, los pueblos de habla alemana estaban organizados de manera
policéntrica, habitando dispersos en muy diversos Estados pequeños
y medianos ubicados en el marco administrativo del Sacro Imperio
Romano Germánico. Es importante señalar que este último ya no
era, durante la época que nos ocupa, un imperio en el sentido usual
del término, pues ya no ejercía soberanía sobre los territorios que lo
integraban. El Sacro Imperio había sido un Estado poderoso, heredero
de la tradición germánica carolingia7; sin embargo, en 1648, año en que
concluyó la Guerra de los Treinta Años, se pactó la Paz de Westfalia,
con lo que el Sacro Imperio perdió muchos de sus territorios y cedió la
soberanía a los nobles locales que habitaban los que le quedaron8. Dicen
Geary, Strauss y sus colaboradores9:
[El Imperio era] un edificio constitucional laxamente articulado pero
no ineficaz en el cual pudieron coexistir 300 principados seculares
y eclesiásticos grandes y pequeños, 51 ciudades imperiales (esto
es, independientes dentro del Imperio) y cerca de 2000 condes y
caballeros imperiales, cada uno de los cuales poseía la misma
7
Edward Acton et al., Enciclopedia metódica Larousse, vol. 5, Historia
universal, ed. Carlos de la Fuente (México: Larousse, 1997), 59-60.
8
Acton et al., Enciclopedia metódica Larousse, 5:94.
9
Peter John Heather et al., “Germany,” en Encyclopedia Britannica, artículo
publicado Septiembre 18, 1998; última modificación Agosto 25, 2021, https://www.
britannica.com/place/Germany.

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La formación en el siglo XVIII

soberanía territorial que un elector o un duque. [la traducción del
inglés es nuestra responsabilidad].
Los países germanoparlantes más descollantes política y
culturalmente durante esos siglos fueron Baviera, Sajonia, Prusia10, y
el Imperio Austríaco. Los dos primeros eran llamados «Electorados» y
el tercero fue un reino a partir del año 1701, cuando al Elector Federico
III Hohenzollern (llamado luego Federico I) le fue reconocido el título
de rey por parte del Emperador de Austria, como recompensa por la
ayuda que prestaron los prusianos en la Guerra de Sucesión Española11.
El Electorado de Sajonia revistió gran importancia cultural; prueba de
ello es el ascendiente que tuvieron en la vida espiritual de Europa las
ciudades de Weimar y Jena.
Prusia se convirtió rápidamente en una de las grandes potencias
militares de Europa en virtud del énfasis que pusieron sus gobernantes
en el desarrollo del ejército, que llegó a ser uno de los más modernos
y mejor entrenados de la época12. Austria, por su parte, contaba con un
ejército de unos 100,000 efectivos, y la progresiva profesionalización
de éstos fue un acicate crucial para la modernización de un país cuyas
luengas fronteras lo hacían vulnerable a los ataques del Imperio
Otomano y de Francia, sus poderosos rivales13.
El policentrismo del ámbito germanoparlante mantuvo a los países
que lo componían en un constante estado de competencia, alimentando
rivalidades que se iban reconfigurando al calor de las abundantes
situaciones bélicas que se presentaron en la región, especialmente la
Guerra de Sucesión Española (1701-1713), que alió a Prusia y Austria,
como antes vimos; la Guerra de Sucesión Austríaca (1740-1748),
que las enfrentó; y la Guerra de los Siete Años (1756-1763), en la que
Austria y Francia lucharon del mismo lado contra Prusia. Esta última,
por su parte, solía estar en conflicto con Sajonia14.
Para entender mejor la posición política e ideológica que asumieron
los países germanoparlantes ante el resto de Europa (especialmente ante
Francia, cuyos sectores burgueses revolucionarios recorrían a excelente
10
Francisco Larroyo, Historia general de la Pedagogía (México: Porrúa,
1984), 416.
11
Heather et al., “Germany.”
12
Acton et al., Enciclopedia metódica Larousse, 5:103.
13
Heather et al., “Germany.”
14
Heather et al., “Germany.”

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La formación en el siglo XVIII

ritmo los caminos de la subversión, acicateados por la obstinación
autoritaria de su rey), es necesario explicar un factor que hace más
inteligible la particularidad que dichos Estados acusarían en lo sucesivo:
se trata de la tendencia política de varias monarquías europeas -no la
francesa-, conocida como Despotismo Ilustrado. Este estilo de regencia
constituye una actitud intermedia entre la completa indiferencia ante
el bienestar de los súbditos y la asunción republicana de la soberanía
popular: algunos monarcas de ideas progresistas, implementaron
reformas y leyes relativamente innovadoras, que generaban mejores
condiciones en la vida de los gobernados -servicios públicos como
educación y apoyo a la ciencia, además de ciertas garantías a la
libertad de expresión-. Con ello, los déspotas ilustrados apuntalaron la
legitimidad de la monarquía en países en los que, como consecuencia,
los súbditos no desarrollaron un interés profundo en construir una
democracia republicana. Dice al respecto Larroyo15:
No pocos monarcas en diversos países comprendieron la necesidad
de practicar grandes reformas a fin de mejorar las condiciones de
vida de sus súbditos, pues temían la intervención directa del pueblo
en la dirección de la política. Por eso introdujeron cambios en la
administración y fomentaron la economía y la educación de las clases
trabajadoras, impidiendo la intervención de éstas en el gobierno.
Hemos de subrayar aquí, en virtud de nuestro interés por reconocer
los orígenes de la problemática de la Bildung / Formación, que las
monarquías consideradas representativas de un «Despotismo Ilustrado»
incluían entre sus políticas públicas el impulso a la educación de los
sectores populares. Veremos ahora con cierto detalle los acontecimientos
políticos e intelectuales que tuvieron lugar en la época despóticoilustrada para los pueblos alemanes.
Un ejemplo paradigmático del Despotismo Ilustrado es el rey
prusiano Federico II, llamado «el Grande», quien «introdujo la libertad
de prensa, abolió la tortura legal, restableció la Academia de ciencias,
desarrolló la industria mediante la creación de fábricas y fomentó
la educación primaria»16. Era tal su prestigio que Kant le llamó al
decimoctavo El siglo de Federico17, y en él gozó este monarca:
15
16
17

Larroyo, Historia general de la Pedagogía, 414.
Acton et al., Enciclopedia metódica Larousse, 5:103.
Faustino Oncina Coves, “J. G. Fichte, el Yo y la libertad,” en Johann Gottlieb

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La formación en el siglo XVIII

de la convivencia y el beneplácito de la clase pensante. Su
muerte dilatará sus dimensiones, y la simbiosis de filósofo y
rey, que él encarnaba, se convertirá a partir de entonces en un
recuerdo venerado 18.
La «particularidad alemana», generosa en extravagancias, nos
regala con esta situación una ironía irresistible: he aquí que los
intelectuales progresistas de Prusia enarbolaban el recuerdo de un
rey como bandera de los ideales ilustrados. Podemos aventurar que
el Despotismo Ilustrado preparó el terreno para que el pensamiento
clásico alemán desarrollara buena parte de sus rasgos idiosincrásicos:
la tolerancia ideológica promovida por los déspotas le daría a un Kant,
a un Mendelssohn o a un Herder el margen necesario para generar
ideas muy críticas hacia los aspectos desagradables de la realidad, ideas
tendientes a impugnar la facticidad dada y concebir un mundo justo,
racional; empero, las estructuras políticas reales, que aun conservaban
exitosamente su poder, impedían la concretización de esas aspiraciones
emancipatorias. Es sintomático que muchos ilustrados alemanes
manifestaran una notable simpatía hacia la Revolución Francesa,
«pues creían que habían contribuido a producirla»19, pero no pudieron
llevar esta simpatía más allá del campo discursivo cuando, al acaecer
las invasiones napoleónicas, los países despótico-ilustrados (otrora
progresistas) pasaron al lado reaccionario del espectro político.
La Ilustración Alemana
Según Wilhelm Dilthey: «la tarde del 31 de mayo de 1740, después
de morir Federico Guillermo I, el nuevo rey se trasladó de Postdam a
Berlín con el alma empapada de las últimas conversaciones con su padre
y del final heroico de la vida de éste»20. Este sucesor a la postre sería
conocido como Federico el Grande. El cambio de reinado significó un
renovado y decidido impulso a la peculiar Ilustración Alemana en el
Siglo XVIII.
Fichte (Madrid: Editorial Gredos, 2013), xxxviii.
18
Oncina Coves, “J. G. Fichte, el Yo y la libertad,” xxxviii.
19
Rüdiger Safranski, Romanticismo. Una odisea del espíritu alemán, trad. Raúl
Gabás Pallás (Barcelona: Tusquets Editores, 2009), 32.
20
Wilhelm Dilthey, Obras, trads. José Gaos et al., vol. 3, De Leibniz a Goethe
(México: Fondo de Cultura Económica, 1945), 91.

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La formación en el siglo XVIII

Como vimos arriba, durante buena parte de este siglo y del
anterior los pueblos alemanes vivieron una situación de luchas por
el mantenimiento de la autonomía o por la separación, tales como
las habían tenido por largo tiempo. Federico Guillermo I había
enfrentado en buena medida esa condición; la opción guillermina en
ese sentido consistía en promover un acentuado militarismo, con el
deseo de que Prusia pudiera eventualmente erigirse en líder del mundo
germanoparlante. Sin embargo, y pese al fortalecimiento político de
los Estados, tales pugnas generaron un adicional atraso económico
y cultural en la población, en comparación con otras regiones de
Europa, y esto se manifestaba también en el bajo desarrollo –o nulo en
algunos casos- de una lengua que fuese común a todas esas ciudades y
poblados, que a la postre se convertirían en germanoparlantes.
Ante esta situación, la evidencia de los logros en materia de ciencias,
artes y filosofía de la Francia ilustrada ejercía una gran atracción entre
los gobernantes y los reducidos sectores cultos de diversas ciudades
y regiones germanas. Las ciencias y teorías desarrolladas por los
galos ejercían un fuerte ascendiente sobre las temáticas de interés
y de estudio en las pocas universidades y escuelas de las ciudades
que posteriormente conformarían a Alemania. No sólo la Ilustración
Francesa, sino también los desarrollos de la Ilustración en Inglaterra
eran referentes y objeto de emulación para los filósofos, científicos y
maestros de aquellas poblaciones germánicas, convencidos de que la
adopción de esos adelantos los haría superar los mencionados atrasos
económicos, culturales, educativos y científicos. Estas influencias se
tradujeron en un relativo crecimiento cultural de signo extranjerizante
que a muchos satisfacía, pero que también generaba descontento entre
sectores amplios de las poblaciones referidas.
Adicionalmente, la Guerra de los Treinta Años, junto con la
influencia del movimiento ilustrado en Europa, complicaba el
gobierno de Federico Guillermo I, y se articulaba con el hecho de que
la Reforma Protestante había menoscabado la influencia, el dominio
político y el poder centralizador del catolicismo. Esto se traducía en
la demora de la unificación de los pueblos germanos. Con la relativa
laxitud del poder político, estas condiciones favorecían que tímida
y paulatinamente germinaran las ideas de igualdad ante la ley y la
tolerancia. «El resultado fue quedar [sic] echadas las bases para

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La formación en el siglo XVIII

la peculiar combinación de religiosidad dulcificada, pensamiento
científico y un nuevo estilo de vida artístico […]»21.
Se puede decir que el inicio de la Ilustración Alemana consistió
en una marcada emulación, principalmente de su homóloga francesa.
Simultáneamente, la Guerra de los Treinta Años afectó a comercios e
industrias, pero especialmente a la población empobrecida de las aldeas
y poblados dispersos, generando modalidades de esclavitud y pobreza
que se acentuaban por la exigencia de impuestos de parte del príncipe,
interesado en cubrir los gastos de guerra. Consecuencia inmediata de
esa situación fue que «resultaban arrancadas de raíces… [las prácticas
de] la rica vida del espíritu» en los entornos burgueses y de todos los
ambientes sociales. La labor relacionada con el desarrollo de la cultura
que, aunque con modestos logros, previamente a esa guerra había
desplegado el Estado entre la población, entró en decadencia. Dilthey
afirma que:
El factor general determinante de la cultura alemana en el siglo que
va de La Guerra de los Treinta Años a Federico el Grande estuvo en
que aquel pueblo retrasado y rechazado se esforzó todo él por acoger
en su seno la superior cultura extranjera. Ello trajo consigo muchas
calamidades, una falsa adoración por el extranjero, la adopción de
extrañas reglas y desarreglos…la cultura francesa… imponía al
alemán incluso en sus malas partes. Príncipes y cortes encontraban
en ella modelos de aristocrática inmoralidad22.
Referíamos arriba que el ascenso de Federico el Grande, en
1740, impulsó de manera peculiar a la Ilustración Alemana. Él vivió
en Francia durante su juventud, y ahí estableció vínculos de estudio
y amistad con renombrados personajes de la Ilustración a los que
admiraba; en sus aprendizajes y trato con ellos fue apropiándose del
espíritu de la Ilustración Francesa en sus diversas manifestaciones, y
allí gestó la idea de instaurar en Prusia un régimen de gobierno que
encarnara esos ideales, porque con muchos pueblos germanos lograrían
superar su rusticidad. Así pues, «con él parecía haber llegado la hora de
que se realizase el ideal de la monarquía ilustrada»23, a saber, lograr y
21
22
23

Dilthey, Obras, 3:45.
Dilthey, Obras, 3:44.
Dilthey, Obras, 3:91.

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La formación en el siglo XVIII

difundir ampliamente la Ilustración Alemana. Esta nueva orientación de
Federico II se distinguía de la anterior en que quería asimilar los aspectos
progresistas de la cultura francesa, y no sus vicios anquilosados.
Una notable diferencia de este rey con respecto a los anteriores es
que, durante su residencia en Francia, había probado sus capacidades
como escritor en los campos de la filosofía, la literatura y la poesía,
además de ser un aficionado a la música y al teatro, cosas que seguiría
haciendo durante su reinado. Con esa incursión en el campo de las
humanidades consolidó su ideario como gobernante ilustrado, donde
se plasmaban principios del Derecho Natural; congruente con ello, en
lugar de asumirse como el dueño absoluto del pueblo, de su gente y de
los territorios que gobernaba, esta concepción del Derecho lo instaba
a erigirse como protector, juez y vigilante encargado de armonizar los
intereses individuales de sus gobernados, de modo que no interfirieran
con el bien común; por eso proclamaba que:
lo único que distingue a los reyes de los demás hombres es la posición
que ocupan en la sociedad, posición que les obliga precisamente a
ser un modelo de virtudes, ya que sólo en la virtud puede cifrarse la
unión entre los hombres24.
Una tarea asumida por su gobierno fue el involucramiento en, y
el incremento de las tareas dedicadas a, la educación y el desarrollo
cultural de su pueblo. Como vimos antes, esta orientación es un rasgo
distintivo de los despotismos ilustrados, que en el caso de Federico
el Grande significaba hacer de Prusia una nación ilustrada. El nuevo
príncipe tenía que impulsar una condición económica que posibilitara
aquel ideal:
Era necesario que aquel pueblo no perdiese las virtudes que el
príncipe amaba en él: su amor al trabajo, su honradez, la honestidad
de su vida familiar… a la par con esto, habría que elevarlo a ideas
más libres, a costumbres más suaves, y a formas de vida más bellas,
a una religión natural sublime y a una concepción social de los
deberes morales. Esta era la meta a que debía dirigirse la labor del
estado25.
24
25

Dilthey, Obras, 3:92.
Dilthey, Obras, 3:93.

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La formación en el siglo XVIII

Para la consecución de este programa la educación era un
requerimiento central, tanto la de carácter popular como la profesional,
así como la de los oficiales y de los funcionarios. De esta manera los
prusianos estarían en camino de tener una cultura libre y al mismo
tiempo un alto sentido del deber más generalizado.
Un elemento importante de la peculiar Ilustración Alemana es
el pietismo: vertiente de interpretación del Protestantismo, con
características propias arraigadas en las condiciones de los pueblos
germánicos. La Reforma Protestante había arrancado en las primeras
décadas del 1500, movimiento liderado por Martin Lutero en lo que
ahora es Alemania, y de allí se extendió por el centro y norte de Europa
principalmente. Su interés central fue el rechazo a la desviación de los
principios del Cristianismo acaecida en la cúpula de la Iglesia Católica,
particularmente en el Vaticano de Roma: los lujos desmesurados, la
mercantilización de la fe y diversas formas de corrupción. A partir de
allí se disparó una serie de críticas y demandas, tales como la exigencia
de autonomía para las iglesias y la eliminación de la obligatoria
mediación de los curas en la relación de los individuos con Dios, entre
otras; se condenaron el dogmatismo, la confesión, y otras prácticas del
catolicismo. En fin, la Reforma provocó cambios muy marcados en el
dominio religioso, cultural y político de la religión cristiana. Pero con el
paso del tiempo el Luteranismo también empezó a ser objeto de críticas
y rebeliones entre sus prosélitos hasta ser cuestionado por formalista,
ritualista y dogmático. A mediados del siglo XVII se consolidó el
movimiento pietista en los pueblos germanos, con la intención de
instaurar una actitud religiosa más libre en el ejercicio de sus prácticas,
que superara los males del Luteranismo:
El pietismo tendía a denigrar la preocupación por el dogma y
las diferencias confesionales. También acababa defendiendo
al individuo, a sus sinceras convicciones y a sus comunidades
libremente escogidas contra las grandes estructuras oficiales del
Estado y de la iglesia que exigían obediencia. Tendía a impulsar
a los hombres a través de trabajos de mejoramiento, educación y
bienestar social26.

26
Charles Taylor, Hegel, trads. F. Castro Merrifield, C. Mendiola Mejía y P.
Lazo Briones (Barcelona: Anthropos, 2010), 10.

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La formación en el siglo XVIII

Dilthey reconoce el papel relevante que el pietismo jugó para la
Ilustración alemana y el posterior neohumanismo que se desplegó contra
la unilateralización del racionalismo de la Aufklärung [la Ilustración]:
Las sectas y el pietismo obraron mucho más enérgicamente que las
iglesias sobre la moralidad personal y la disciplina religiosa. Y como
los rígidos y tajantes conceptos del dogma desaparecen…, se hace
el contenido de la fe más capaz de adoptar libres formas artísticas
determinadas por la fantasía. Esta transformación artística de la
doctrina cristiana tradicional resultó favorecida y facilitada por las
tendencias racionalistas27.
A partir de esta alusión al pietismo, a su acento en las virtudes
humanas, más que a los ritualismos, podemos afirmar su contribución
y acompasamiento con la Ilustración Alemana hasta el siglo XVII. Por
un lado, atemperó el materialismo de los ilustrados franceses, y por el
otro colaboró en la formación de un espíritu afín a la creación artística
y humana que se expresaba en el canto, la música y la poesía, es decir,
en el desarrollo del espíritu. Además de esto, fue un movimiento de
impulso al individualismo y a las actitudes racionales, contrario a los
dogmas religiosos, y orientado a la búsqueda de mejores condiciones
sociales, en las que la educación jugaba un papel importante.
Otro elemento clave para alcanzar esta mirada panorámica a la
Ilustración Alemana es el papel de las Academias en este proceso. En
diferentes regiones de Europa han existido, ancestralmente, prácticas
de búsqueda del conocimiento. Entre ellas se pueden mencionar la
alquimia, la astrología, y la exploración de la naturaleza, entre otras
indagaciones y especulaciones para explicar el mundo y el destino
humano. Muchas de éstas eran divergentes o contrarias a los viejos
dogmas y jerarquías religiosas de esas localidades, por lo que se
consideraban heréticas y, por tal motivo, objeto de persecuciones
e inclusive de condena a muerte contra quienes las realizaran. Ello
empujó a la aparición de hermandades, cofradías y sociedades cerradas
y secretas para la continuación de experimentos o descubrimientos,
y para la salvaguarda de sus miembros. Con el tiempo la condición
cambió, en parte merced al reconocimiento que le dieron los gobernantes
y comerciantes a la utilidad de los conocimientos que lograban los
27

Dilthey, Obras, 3:81.

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12

�Herder y la sombra de la Ilustración.
La formación en el siglo XVIII

miembros de esas asociaciones, saberes que en muchos casos se
convertían en instrumentos y orientaciones para incrementar el poder
del gobierno y sus riquezas, lo que paulatinamente se tradujo en la
fundación y patrocinio oficial por parte de los nobles y gobernantes, de
diversas entidades y asociaciones para la investigación de la naturaleza,
la cultura y las artes. A grandes rasgos, ese es el origen de mecenazgos,
sociedades, institutos o academias, que en muchos casos llevaban la
denominación de «Real Academia», lo cual expresa el interés de los
gobernantes y la nobleza por apoyarse en los conocimientos, la cultura
y eventualmente por la ilustración de sus cuadros administrativos, para
así mantener su dominio. Inclusive, en algunos casos, las Academias
resultaban necesarias para la educación del pueblo en general. Por
eso jugarían un importante papel en la construcción de la Ilustración
Alemana durante el siglo XVIII, que es el período que nos ocupa en este
escrito, pero esas organizaciones ya tenían una historia previa:
el siglo XVII creó las condiciones en que viven las Modernas
Academias… aportó en el conocimiento mecánico de la naturaleza
una ciencia que poseía el pleno carácter de la validez universal
y garantizaba el progreso continuo de la cultura, gracias a estar
fundada en las proposiciones de la matemática y a ser aplicable a
los fines de la técnica28.
Según Dilthey, «la más importante de estas sociedades, la «Palmera»29.
Fue tan importante para Federico Guillermo I, el Príncipe Elector, que
formó parte de ella. Además, en el instituto de investigaciones, en
Nuremberg, trabajó Leibniz, quien más tarde dirigiría la Academia de
Berlín. «En su suelo se desarrollaron las ideas pedagógicas de Comenio,
quien alentó la esperanza de que fuesen realizadas un día por la unión
general de las mismas [academias]»30. Finalmente, Berlín se convirtió
en el lugar donde confluyeron científicos, literatos y filósofos, tanto de
Inglaterra como de Francia, de modo que se consolidó la Academia
de Berlín, con una orientación fuertemente científica que buscaba el
desarrollo del pensamiento lógico, racional y seguro, hasta que se
estableció como un refugio de importantes escritores y pensadores de la
28
29
30

Dilthey, Obras, 3:16.
Dilthey, Obras, 3:22.
Dilthey, Obras, 3:23.

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�Herder y la sombra de la Ilustración.
La formación en el siglo XVIII

Ilustración de diferentes lugares de Europa, muchos de ellos expulsados
por sus gobiernos.
La Academia de Berlín, como dijimos, fue dirigida por Leibniz,
quien impulsó, en menor medida, a intelectuales alemanes hacia el
desarrollo de la cultura humanista clásica, junto con los descubrimientos
científicos de esa época. Este asunto provocó el descontento del futuro
Federico el Grande, hijo del rey, que le puso constantemente obstáculos
a sus proyectos, sin embargo este impulso «mantuvo […] esta visión de
la vida el espíritu constructivo del siglo XVII, [y] perviviría su núcleo
en Lessing, Herder y Goethe»31. Estos últimos son personajes clave
para el surgimiento de la Bildung.
Hemos dicho antes que en 1740 Federico el Grande heredó el
trono de su padre. De las primeras acciones que emprendió al llegar al
gobierno fue la transformación de la Academia de Berlín, que a la sazón
se había convertido, según él, en un espacio improductivo, sin dirección
clara, y hasta en un lugar de corrupción. Entonces, para el gobierno del
nuevo rey:
El siglo XVII había conquistado la autonomía del pensamiento
científico; la literatura francesa del siglo XVIII lucha por erigir
a la inteligencia soberana en juez de las instituciones sociales
existentes, de la vida económica, la iglesia, el estado y las
costumbres. La inteligencia se considera soberana frente a la vida.
La razón escéptica va eliminando en cada uno de estos sistemas y
bajo diversas formas toda idea metafísica del más allá32.
Y además, «En el primer plano de estos esfuerzos se destaca la
nueva Academie des Sciences et Belles-Lettres»33. No sólo por el
nombre galo de esta reformada academia se evidencia la admiración
de Federico el Grande por lo francés, sino porque esta institución se
puebla avasalladoramente de intelectuales provenientes de ese país,
dirigidos por Voltaire, con lo que arranca así el originario proyecto de
la Ilustración Alemana impulsado por Federico el Grande, que en un
tiempo más adelante provocaría importantes reacciones y movimientos
socio-culturales, como el Sturm und Drang y el Romanticismo.
31
32
33

Dilthey, Obras, 3:30.
Dilthey, Obras, 3:107.
Dilthey, Obras, 3:123.

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�Herder y la sombra de la Ilustración.
La formación en el siglo XVIII

La Bildung en la Ilustración
La intelectualidad alemana ahora se enriquecía con lo que en la
Antigüedad se había formulado en el pensamiento griego y romano; al
mismo tiempo, se nutrió de las novedades que naciones como Francia
e Inglaterra aportaban. Esta agitación intelectual no sería indiferente
ante el deseo popular de rescatar algunos caracteres considerados
propios de la cultura alemana, en los que habría de profundizar más
tarde el Romanticismo. De entre este rico cúmulo de experiencias y
reflexiones es de donde parte el centro de nuestro estudio: la Bildung.
Cabe reiterar que el concepto es propiamente intraducible a diferentes
lenguas incluyendo el español, ya que las características específicas
que engloba la Bildung no son aplicables a los términos usados para su
usual traducción como «educación», «cultura», entre otras. Optamos
aquí por el término «formación» ya que a pesar de que también resulta
insuficiente, resalta el aspecto pedagógico en el que aquí nos centramos,
por lo que pedimos al lector no entender «formación» dentro de los usos
que a menudo se le dan en español, sino como Bildung, toda vez que su
imprecisa castellanización será utilizada aquí solamente para facilitar la
lectura al público hispanoparlante.
Primeramente hay que considerar que su más primigenio origen se
presenta en el término Bildunga del antiguo alto alemán, que se refería
a la producción de objetos en sentido material, particularmente en la
alfarería y sus prácticas de modelaje. Así, este término pasó a referir
al latino imago en las traducciones bíblicas como la imagen de Dios
a partir de la cual el ser humano debía tomar forma. De esta manera
se homologó el término alemán Bild (imagen) al latino imago34. Aquí
podemos ver claramente la influencia y génesis místico-religiosa que
engendró un término que sería la base de muchos otros.
Ahora que vimos el origen de la palabra Bild, cabe anclar ésta a la
acción formativa que sucede en la persona humana. Bildung, partiendo
de la idea de imago traducida en Bild, se basa en una imagen modelo
(Vorbild) para seguirla o hacer una imitación de ella (Nachbild/
Nachbildung) en la propia persona35. Es a raíz de esto que podemos
hablar de una formación humana. La Bildung se construye a partir de
un modelo y su imitación en la propia persona. Esta tendencia habría de
34
Horlacher, Bildung, 19.
35
Hans-Georg Gadamer, Verdad y Método, vol. 1, trads. Ana Agud Aparicio y
Rafael de Agapito (Salamanca: Ediciones Sígueme, 2003), 40.

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�Herder y la sombra de la Ilustración.
La formación en el siglo XVIII

permanecer dentro de los teóricos de la Bildung, siendo frecuente que
junten al interior de este concepto tanto el proceso como su producto
final. En otras palabras: hasta este punto tenemos que la Bildung es el
proceso de imitación y el resultado del modelo imitado. ¿Pero de qué
forma se vincula esto con la Ilustración?
Como hemos mencionado antes, los territorios germanoparlanes se
nutrieron fuertemente del pensamiento francés e inglés. Particularmente
en este último caso fue muy relevante el tercer conde de Shaftesbury.
En su texto Soliloquy (El soliloquio) aborda la labor del escritor como
agente moral, que mediante su escritura debía mejorar a la sociedad.
Aquí los términos to form y formation pasaron del inglés al alemán en
su traducción como bilden y Bildung, respectivamente. También en su
texto The Judgment of Hercules se retoma que lo importante es expresar
en el exterior lo que existe en la forma interior o inward form, que de
igual manera se tradujo por Bildung36. El gran atractivo del pensamiento
inglés se refleja de buena forma en el interés por Shaftesbury, quien
contaba con un amplio reconocimiento en esa época. Sus textos
ayudaron a generar amplias discusiones sobre ética, estética y también
pedagogía, que avivaron las reflexiones sobre la Bildung.
A la par de su dimensión estética, es importante señalar también las
connotaciones teológicas de la Bildung. He aquí que el:
lenguaje de la Ilustración en Alemania también conservó
una impronta teológica […]. La esperanza de redención y la
reivindicación de la educación convergen desde entonces en
Bildung e Ilustración. Es la reivindicación de la educación de los
que se ven a sí mismos como ilustrados la que sitúa el concepto de
Bildung en el ámbito pedagógico37.
Un interés avivado por la educación es suscitado en la Ilustración, que
atrae a la Bildung al terreno educativo —comenzando el distanciamiento
con la teología—, esa mudanza relativa de lo específicamente teológico
hacia el campo educativo resultaba vital para el proyecto ilustrado. Una
época donde la razón debía reinar sobre todas las demás facultades
humanas necesitaba educación para poder formar dichas facultades,
36
Horlacher, Bildung, 29-30.
37
Reinhart Koselleck, Historias de conceptos. Estudios sobre semántica
y pragmática del lenguaje político y social, trad. Luis Fernández Torres (Madrid:
Editorial Trotta, 2012), 57.

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La formación en el siglo XVIII

debía influir en las personas para dirigir sus potencias hacia el desarrollo,
suscitando con ello el progreso de la época a través del mejoramiento
de los individuos, engranajes de la sociedad. Cabe resaltar esto como
una de las principales características que en la Ilustración tiene la
formación o Bildung: el estar sujeta o el ser instrumento de la educación
(Erziehung).
Immanuel Kant dice al comienzo de su Pedagogía [1]: «Entiendo
por educación (Erziehung) los cuidados (sustento, manutención), la
disciplina y la instrucción, juntamente con la educación (Bildung)
[2]»38. Aquí Kant encierra a la formación dentro de la educación; esta
última es la que ocupa un lugar preponderante en el proyecto ilustrado
de aquél, y no la formación. Vemos a la educación realzada nuevamente
en otra parte del mismo texto, en esta señera sentencia: «Unicamente
[sic] por la educación el hombre puede llegar a ser hombre. No es, sino
lo que la educación le hace ser»39. La educación ocupa un lugar, como
al inicio se estableció, de instrucción y directriz del camino por el que
el hombre ha de andar; el maestro instruye y la persona anda. ¿Pero se
ha de limitar a esto?
En el corto pero célebre ensayo Contestación a la pregunta: ¿qué es la
Ilustración?, Kant nos remite a que la Ilustración significa abandonar la
«minoría de edad» de la cual no hay otro culpable que nosotros mismos.
¿Y en qué consiste esta minoría? En no hacer uso de nuestra propia razón,
sin la ayuda de otro, para enfrentarnos a lo que es correcto y necesario.
En otras palabras: la superación de la «minoría de edad» conlleva
el uso de nuestra propia razón ante el mundo y sus sujetos; significa
autonomía en la determinación y el empleo de nuestras facultades y
habilidades para decidir sobre nosotros mismos. Tal superación se
resume en la famosa expresión «¡Sapere aude! ¡Ten valor de servirte de
tu propio entendimiento! Tal es el lema de la Ilustración»40. Entonces
la educación no funge como una determinante absoluta sino que debe
procurar la autonomía del sujeto para su posterior autodeterminación.
Pero dicha labor, en la mirada kantiana, sigue estando restringida a lo
que la educación puede hacer del estudiante; el maestro o tutor tiene
por tanto un papel preponderante, siendo que puede ayudar al sujeto a
38
Immanuel Kant, Pedagogía, trads. Lorenzo Luzuriaga y José Luis Pascual
(Madrid: Ediciones Akal, 2013), 29.
39
Kant, Pedagogía, 31.
40
Kant, vol. 2, trads. Roberto Rodríguez Aramayo et al. (Madrid: Editorial
Gredos, 2010), 3.

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La formación en el siglo XVIII

decidir hacer uso de su propio entendimiento para sí y para los demás;
o, por el contrario, puede entorpecerlo: «aquel público, que previamente
había sido sometido a tal yugo por ellos mismos, les obliga luego a
permanecer bajo él, cuando se ve instigado a ello por algunos de sus
tutores que son de suyo incapaces de toda ilustración»41.
Las distinciones poco claras, pero existentes, entre educación
(Erziehung) y formación (Bildung) no sólo se presentaban en la obra
kantiana sino en la Ilustración en general, cosa que apuntó Moses
Mendelssohn en su propio intento de contestar a la pregunta: ¿qué
es la Ilustración? Nos dice que las «palabras Ilustración, cultura y
formación (Bildung) son todavía en nuestro idioma unas recién llegadas.
Pertenecen puramente al lenguaje de los libros. La gente común apenas
las entiende»42. Este texto nos sitúa en una especie de estado del arte
sobre la Ilustración a partir de estos términos nuevos, que además se
encontraban completamente entrelazados a ella según la visión de
Mendelssohn. Los entendía como formas de modificación de la vida
para mejorar la condición social, de forma similar a Kant, al mismo
tiempo que como formas de combatir la corrupción de una nación.
Las acotaciones de Mendelssohn nos ayudan a entender que el
concepto de Bildung era nuevo dentro de la reflexión intelectual y que
por lo tanto no contaba con la profundidad que después desarrollaría.
Empero, ya era incluido dentro de los discursos ilustrados a la vez
que, como fue mencionado anteriormente, separado —al menos
parcialmente— del ámbito teológico para incorporarlo a los discursos
sobre el progresivo devenir social basado en el intelecto autónomo de
los sujetos. Pero más allá de esto, dos años antes de que aparecieran
los trabajos de Kant y Mendelssohn sobre la Ilustración, Gotthold
Ephraim Lessing había contribuido al debate educativo con una
concepción no más profunda pero sí más clara sobre la distinción entre
educación (Erziehung) y formación (Bildung), más cercana a la que se
desarrollaría a lo largo del siglo XIX donde, a pesar de que no se negaba
la participación de la educación en la formación, sí se dotaba a ésta de
la característica de ser personal y determinada sólo por su poseedor,
suficiente en sí misma.
41
Kant, 2:3.
42
Moses Mendelssohn, “Acerca de la pregunta: ¿a qué se le llama ilustrar?,”
en ¿Qué es Ilustración?, trad. Agapito Maestre y José Romagosa (Madrid: Tecnos,
2007), 11.

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La formación en el siglo XVIII

Al comienzo de su texto La educación del género humano, el autor
antes mencionado nos dice que la «educación no le da al hombre nada
que no pueda alcanzar éste por sí mismo; le da lo que podría alcanzar
por sí, sólo que lo tiene más fácil y rápidamente»43. Esto nos permite
intuir que la educación, más que un agente necesario, existe como
un impulso a la sociedad para acelerar los procesos de aprendizaje y
aprehensión del mundo que bien podrían ocurrir sin su intervención.
Sin embargo, esto se ve confirmado y a la vez matizado más adelante
cuando menciona: «Es lo que sucede también con los niños a quienes se
deja crecer por sí mismos: muchos se quedan en estado completamente
tosco y unos cuantos se autoforman (bilden sich) maravillosamente»44.
Esto deja entrever que más allá de no ser necesaria la educación, lleva
a un grado objetivo de perfeccionamiento a la humanidad, mientras que
dejando a los sujetos ocuparse solos de su formación, éstos podrían
desarrollarse de buena o mala manera según sus condiciones. La
educación cede terreno aquí a la formación, pero permanece como la
reguladora del desarrollo de la humanidad.
Este avance sería de todas formas relevante en la posteridad.
Los discursos sobre la Bildung, fuera del marco de la Ilustración,
inaugurados por Herder, la situarían como un elemento independiente
de la educación, más sensible a la cultura y a la historia que a la
enseñanza y la instrucción. Herder se separa de los discursos ilustrados
de una forma radical en todas las áreas que busca explorar, incluyendo
la pedagogía, criticando duramente el proyecto de escuela ilustrada
en su obra Diario de mi viaje de 1769. Resulta importante entender la
base que Herder impugna para poder entender su pensamiento en lo
general y en lo pedagógico. A pesar haber sido discípulo de Kant en su
momento, le resultaron más atractivos los postulados antirracionalistas
de Hamann, que dieron origen a la escisión de esta corriente de
pensamiento, y que desembocarían en disputas con su antiguo maestro,
particularmente en el campo de la historia. Dos consecuencias
resultaron de este distanciamiento intelectual: por un lado, el triunfo
de la filosofía kantiana en la sociedad alemana de la época y, por otro
lado, la publicación de la Metacrítica a la Crítica a la razón pura, por
parte de Herder.
43
Gotthold Ephraim Lessing, “La educación del género humano,” en Escritos
filosóficos y teológicos, trad. y ed. Agustín Andreu Rodrigo (Madrid: Editora Nacional,
1982), 574.
44
Lessing, “La educación del género humano,” 577.

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Johann Gottfried Herder: La Bildung en el Sturm und Drang
Vimos que los pueblos germánicos desarrollaron un marcado celo contra
las influencias y estilos afrancesados, tanto por sus avatares políticos,
históricos y sociales, como porque representaban la intromisión de una
nación más avanzada en la idiosincrasia de los pueblos germanófonos.
Pero, por otro lado, las circunstancias concretas de los pueblos
alemanes generaban la necesidad de expandir su educación, la ciencia
y las expresiones culturales y artísticas acordes a sus raíces, como vía
para salir del atraso ya descrito. En fin, las peculiaridades de su historia
crearon una relación ambivalente con el movimiento de la Ilustración y
sus aspiraciones específicas -como el tipo de educación- que florecía en
muchos países de Europa a lo largo del siglo XVIII. Por un lado, tenían
la necesidad de salir de su rusticidad, mejorar el desarrollo de una lengua
común y superar su escaso nivel de educación; pero, al mismo tiempo,
crecía un rechazo a los postulados de la Ilustración por varias razones,
principalmente el énfasis que ponía ésta en la universalidad y centralidad
de la Razón para entender, enfrentar y resolver todos los asuntos del
mundo y de la vida. Quizá lo que más exacerbó la animadversión entre
humanistas, literatos y religiosos contra los supuestos ilustrados, es que:
métodos similares a los de la física newtoniana que había logrado
grandes triunfos en el reino de la naturaleza inanimada, podrían ser
aplicados con igual buen éxito a los campos de la ética, la política y
las relaciones humanas en general45.
Así pues, la historia que a grandes rasgos revisamos arriba nos
permite entender el surgimiento de un movimiento cultural antiilustrado
que postulaba entre sus doctrinas centrales
[…] la creencia enraizada en la antigua doctrina de la ley natural,
de que la naturaleza humana era fundamentalmente la misma en
todos los tiempos y lugares; que las variaciones locales e históricas
carecían de importancia46.
45
Isaiah Berlin, El estudio adecuado de la humanidad: antología de ensayos,
trad. Francisco González Aramburo et al., ed. Henry Hardy y Roger Hausheer (México:
Fondo de Cultura Económica; Turner, 2009), 142.
46
Berlin, El estudio adecuado de la humanidad, 141.

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La formación en el siglo XVIII

Si la naturaleza humana era la misma en todos los lugares, las vías del
progreso y avance socio-cultural debían ser las mismas para todos, y estas
convicciones no le resultaban aceptables a muchos germanos, defensores de
sus tradiciones. Además, el rechazo al pensamiento ilustrado se debía a que
afirmaba que era posible encontrar leyes y explicaciones lógicas, factibles
de demostración y comprobación, para todo; teorías que se oponían y
pretendían superar a las actitudes intelectuales perezosas, supersticiosas, de
prejuicios, dogmas religiosos, fantasías, tradiciones populares del pasado y
de ausencia de educación, típicas de los pueblos no ilustrados. Como una
respuesta ante tales presunciones apareció el movimiento llamado Sturm
und Drang, que Fernández López47 describe en estos términos:
[comenzó con la] irrupción de un grupo de jóvenes literatos con
obras que rompían con las normas morales y estéticas anteriores [...]:
Sturm und Drang («Tormenta e impulso»). Hasta aproximadamente
1770, la literatura alemana se debate entre la influencia francesa y
la inglesa. Paralelo al triunfo de la Ilustración nacional (Aufklärung)
surge el movimiento prerromántico Sturm und Drang Es un
movimiento de rechazo al racionalismo de la Ilustración. La época
del Sturm und Drang va de 1765 a 1785. Sturm und Drang (1776)
era el título de un drama de Friedrich Maximilian Klinger (17521831), amigo de juventud de Goethe […]. Esta corriente literaria del
Sturm und Drang comenzó con los Fragmente (1767) de Herder y
termina con Die Räuber (1781) de Schiller48.
Entre estos humanistas figuraba Johann Georg Hamann, personaje
muy polémico y de los primeros que se opusieron frontalmente a la
Ilustración, no sólo desde el punto de vista filosófico, artístico o
literario, sino como importante animador del movimiento «Tormenta
e impulso»; tanto así que por sus ataques incendiarios al iluminismo lo
posicionaron como:
El enemigo más apasionado, el más consistente, extremado e
implacable adversario de la Ilustración y en particular de todas
47
Justo Fernández López, “El movimiento literario alemán. Sturm und Drang,”
Historia de la literatura española, HISPANOTECA, consultado Marzo 8, 2021, http://
www.hispanoteca.eu/Literatura%20ES/Sturm%20und%20Drang.htm.
48
Fernández López, “El movimiento literario alemán.”

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La formación en el siglo XVIII

las formas de racionalismo de su época –vivió y murió en el siglo
XVIII […]49.
Contribuyó al Sturm und Drang y también al Romanticismo; ejerció
una notoria influencia en estos movimientos. Acudimos nuevamente a
Justo Fernández, quien afirma que:
Los Stürmer odian las reglas clasicistas o toda regla que
obstaculice a la expresión de sus pasiones, y propugnan el retorno
a la naturaleza, la libertad en los sentimientos y en el arte, con
afán de originalidad (teoría del genio). Conceden protagonismo
al sentimiento frente a la forma y a la naturaleza, y defiende
ante todo la libertad del artista. Se concede a los artistas la
libertad de expresar su subjetividad individual y sus emociones
en contraposición a las limitaciones impuestas por el racionalismo
de la Ilustración […] y se constituyeron en precursores del
Romanticismo50. [El subrayado es nuestro]
En este texto podemos identificar varios de los ingredientes
específicos de la visión del Sturm und Drang, y posteriormente del
Romanticismo, como oposición a los principios ilustrados y clásicos
apolíneos, entre ellos: rechazo a las reglas y cánones de las academias
literarias, exigencia de no coartar la expresión de los sentimientos del
artista, la búsqueda de originalidad por encima del dominio técnico y
el acatamiento a las normas en el arte, la recuperación de la naturaleza
como referente de éste, y, particularmente, la defensa de la libertad
de los autores, así como el derecho a expresar sus emociones y la
subjetividad individual. Entre éstas, queremos subrayar el ‘interés
por la originalidad’, la ‘libertad de expresión’ y la ‘subjetividad
individual’. Ese movimiento estaría engarzado con el surgimiento de la
problemática de la Bildung (la formación) en sentido moderno, y nos
permitirá comprender sus características. Las premisas del Sturm und
Drang, simultáneamente anticipan un cambio respecto a la manera de
concebir la relación entre la educación y la Bildung y su consiguiente
importancia en la configuración de las personas. Como vimos arriba, la
educación (Erziehung) tenía un papel central para lograr la ilustración
49
Isaiah Berlin, El Mago del Norte. J. G. Hamann y el origen del irracionalismo
moderno, trad. Juan Bosco Díaz-Urmeneta Muñoz (Madrid: Tecnos, 2008), 49.
50
Fernández López, “El movimiento literario alemán. Sturm und Drang”.

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La formación en el siglo XVIII

(hasta la fecha lo sigue teniendo). Se concebía tan fundamental ese
proyecto, que inclusive la Bildung –no obstante su larga historia desde
la mística medieval, que buscaba imitar la imagen del Dios creadorquedaba como componente secundario, subordinado o interno a la
educación.
No sólo las valoraciones que esgrimían los Stürmer evidenciaban
un reposicionamiento en las relaciones entre Bildung y Educación.
También hubo críticas de pensadores reconocidos a un principio
directivista, por considerarlo arrogante. Un comentario sarcástico de
Hamann a la célebre afirmación de Kant sobre el significado de la
Ilustración constituye un excelente ejemplo: el filósofo de Königsberg
afirmaba que [la Ilustración] «es la salida del hombre, de su minoría
de edad, minoría de la cual él mismo es culpable» y remata con la no
menos célebre «¡Sapere aude!» (atrévete a saber); Hamann no sólo
critica las aspiraciones del iluminismo, sino también el alcance e
inclusive las maneras de operar propias de la educación. Volker Rühle
documenta su corrosivo análisis a las afirmaciones kantianas:
Malamente, sin embargo, podría llamarse autoculpable una
incapacidad –y nunca, desde luego, la incapacidad de «servirse
de su entendimiento sin la dirección de otro»- según la fórmula
de Kant… Y la razón de que Kant pasase enteramente por alto al
verdadero culpable era que «él se incluía a sí mismo en la clase
de los mayores de edad»… «Con qué tipo de conciencia puede
un raciocinante y especulador, atrincherado junto a su estufa y en
gorro de dormir, echarle en cara a los menores de edad su cobardía,
si su ciego tutor tiene como garante de su infalibilidad y ortodoxia
un numeroso ejército absolutamente disciplinado»51. [El subrayado
es nuestro]
Frecuentemente se ha caracterizado a la educación como la acción
que ejercen los mayores de edad sobre los que todavía no están
preparados para desempeñar la actividad que la sociedad demanda
de ellos. Y la acción de tutoría es un mecanismo –complementario de
la educación por medio de la enseñanza- de vigilancia permanente y
personal sobre el sujeto individual en proceso de educación. La crítica
de Hamann apunta entonces a los males y ventajas que representa la
51
Volker Rühle, En los laberintos del autoconocimiento: el Sturm und Drang y
la Ilustración alemana, trad. Jorge Pérez de Tudela (Madrid: Akal, 1997), 9.

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La formación en el siglo XVIII

educación y la tutela permanente de los que ya han sido educados, de los
mayores de edad, sobre las personas todavía no educadas, generalmente
infantes, en su proceso educativo. Esta crítica verbaliza y anuncia que
hay otro mecanismo, otro dispositivo diferente de configuración de las
personas; ese procedimiento es la Bildung, o la formación, que tiene
características distintivas que la diferencian de la educación.
Arriba vimos cuáles fueron las demandas directas del movimiento
del Sturm und Drang en el campo de las actividades artísticas. De
allí paulatinamente pasaron a ser componentes característicos de los
procesos de configuración de las personas, procesos distintos a la
educación, que se opone a, o difiere de ellos, ya que la finalidad central
de ésta es socializar a los estudiantes en determinadas valoraciones,
conocimientos y actitudes. Vimos antes que otro legado de esta
concepción -la formación- fue que, tanto los procesos de aprendizaje
como la habilitación para percibir cosas importantes de la realidad,
pueden desarrollarse de una manera propia, personal, sin la necesidad
de, o paralelamente a, la educación. Y destaca en esta modalidad
emergente de conformación individual la condición de ser una elección
propia, decidida y autodeterminada por la persona en formación; es
decir, es opuesta a, y divergente de, los postulados de la educación en
la Ilustración. Sintéticamente, hemos de decir que los tratados sobre la
Bildung, sobre la formación, originariamente articulados y expuestos
por Herder, la caracterizarían en adelante como un procedimiento
diferente del de la educación, procedimiento que le reconocería un papel
determinante a la cultura, al ambiente y a la historia de los pueblos, a
sus actividades y maneras de resolver sus demandas y necesidades de
subsistencia. Diferentes de la enseñanza y la educación que inculcan
determinados conocimientos establecidos, ya sea por las ciencias o por
ciertos sectores sociales con poder para hacerlos valer.
Es también divisa fundamental del movimiento Sturm und Drang la
exaltación de la genialidad, que no descansa en, ni está posibilitada por,
la ciencia, por la técnica o la razón en el arte, y en este sentido difiere de
la centralidad del razonamiento lógico, ordenado, normativizado. Antes
bien, el ideal del genio radica en los rasgos psicológicos, subjetivos,
individuales, de personalidad –en la genialidad- del autor, de los
que dependen las expresiones artísticas originales, las expresiones
transgresoras o que no se adecuan a los cánones de las Academias y
teorías estéticas; son manifestaciones realizadas desde y con puntos de
vista distintos e inesperados respecto de los vigentes en la época, y que
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expresan verdades, miradas genuinas: «El ‘Genio’ artístico tiene que
sobrepasar el modelo objetivo de las cosas y peraltarlas idealmente en
la presentación artística, es decir, ponerlas al servicio de la perfección
moral»52. El Genio posibilita que el artista no busque, por ejemplo imitar
a la naturaleza, tratar de reflejarla como una copia exacta en sus obras,
sino expresarla de manera que involucre los sentimientos, los estados
de ánimo, y sea una manifestación de la subjetividad del artista, ya que:
la intuición inmediata, original, de la naturaleza, y una acción que
se basase en ella, era lo mejor que el hombre pueda desear [...].
‘Experiencia’ era así, de nuevo, el santo y seña general, y todo el
mundo abrió los ojos todo lo bien que pudo53.
La experiencia, como es personal, íntima, y se tiene cada vez que se
enfrenta algo exterior o interior, resulta en una vivencia verdadera, que
conecta y expresa auténticamente la realidad; no así el razonamiento
lógico. La Bildung, entonces, se construye por medio de la experiencia
propia en el medio natural y cultural.
La contraposición herderiana a la Ilustración (historia de una
aguja imantada)
El pensamiento de Herder, sin llegar a ser irracionalista (pues el
historicismo que él apuntaló posee ciertamente una racionalidad
propia), constituye una impugnación al entronizamiento de la razón
como la dimensión fundamental del ser humano. Contreras Peláez54
pone en duda que los ilustrados fueran verdaderamente «raciólatras»,
pero en todo caso así los percibía Herder. Nuestro autor reflexionaba y
escribía en nombre de la vida concebida como una totalidad integral,
más rica que la pura categorización racional de las cosas del mundo. Los
hipotéticos raciólatras ilustrados eran «fofos badulaques raciocinantes,
sin sangre en las venas»55.
El mayor escándalo para Herder es provocado, más que por las
limitaciones de la civilización moderna ilustrada (él valoraba cada
52

Rühle, En los laberintos del autoconocimiento, 22.

53

Rühle, En los laberintos del autoconocimiento, 38.
54
Francisco J. Contreras Peláez, La filosofía de la historia de Johann G. Herder
(Sevilla: Universidad de Sevilla; Secretariado de Publicaciones, 2004), 87.
55
Contreras Peláez, La filosofía de la historia de Johann G. Herder, 87.

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La formación en el siglo XVIII

civilización a pesar de sus falencias), por la arrogancia de ésta y por la
pretensión que tenía de encarnar un empoderamiento casi escatológico
de la razón. En su providencialismo, Herder veía las causas de las
grandes transformaciones mundanas en el efecto impredecible y
exponencial que puede tener algún modesto invento técnico. Con un
fragmento en el que describe los efectos de la brújula en la historia,
nuestro autor conjuga su crítica a la pretensión «autonomista» de la
Ilustración con una denuncia de los efectos perversos y los daños que
ésta provocó en sendos países y continentes, montada a lomos de un
feroz colonialismo extractivo:
¿Quién puede calcular las revoluciones en todos los continentes
producidas por una pequeña aguja en el mar? Se descubren países
mucho más grandes que Europa. Se conquistan riberas cargadas de
oro, plata, piedras preciosas, especias y muerte. Se encierran seres
humanos, para la conversión o la civilización en minas, en ergástulas,
se implanta la depravación. Europa se despuebla; las enfermedades
y la voluptuosidad minan sus fuerzas más secretas. [...] La rueda en
que se mueve el mundo desde hace tres siglos es infinita. ¿Y de qué
dependía? ¿qué la impulsaba? La punta de la aguja imantada; dos o
tres ideas mecánicas56.
Veremos ahora los diversos rasgos que delinean el pensamiento
herderiano, y en los que se sustentan su crítica a la Ilustración, sus ideas
sobre la Bildung, y el padrinazgo que retrospectivamente se le asignará
sobre el gran movimiento romántico.
La Ilustración en Herder
Si bien es cierto que Herder propició transformaciones sustanciales en el
pensamiento alemán y europeo, sus proposiciones contrahegemónicas
no resultan del todo originales a pesar de su indudable carácter
propositivo. Como toda mente brillante, se nutrió de los elementos
que su entorno y su tiempo le proporcionaron. Estos elementos, en su
tiempo y su espacio, fueron las ideas y propuestas de la Ilustración.
Resultaría ampliamente simplista, por no decir ingenuo, pensar que
Herder floreció sin una sola reminiscencia de la Ilustración en sí. Por otra
56
Johann Gottfried Herder, Filosofía de la historia para la educación de la
humanidad, trad. Elsa Tabernig (Argentina: Ediciones Espuela de Plata, 2007), 86-7.

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La formación en el siglo XVIII

parte, sería igualmente simplista pensar que sólo reflexionó y construyó
su pensamiento dentro del marco de las entonces hegemónicas ideas
ilustradas. Existían posturas contrahegemónicas antes de Herder y
existían ideas no necesariamente contrarias pero tampoco afiliadas a
las del proyecto ilustrado. Existía —como siempre lo hubo y aún lo
hay— el pensamiento popular, tan importante en el desarrollo de sus
postulados.
Otro aspecto a tomar en cuenta es que la Ilustración no fue, ni en
Francia ni en Alemania, un movimiento uniforme y sin variaciones.
Las mentes que escribían y reflexionaban a menudo tomaban posturas
dispares y hasta contrarias entre sí sobre diversos temas. No podemos
afirmar una Ilustración homogénea y, por lo tanto, no podemos creer que
la predilección de Herder por tal o cual autor ilustrado fuera casual y sin
una afinidad definida. Tales son los casos de Rousseau y Montesquieu,
por quienes el autor que nos ocupa sentía cierta admiración, pero sin
que ella le impidiera efectuar algunas críticas hacia ellos. El gusto por
las ideas rousseaunianas llega a un grado tal que Herder era apodado
«el Rousseau alemán», aunque este símil es adecuado sólo en el ámbito
de la afinidad por la naturaleza, pues Herder condenaba fuertemente
otras actitudes del filósofo ginebrino. Le agradaban, por otra parte, las
acotaciones que Montesquieu realizaba a las proposiciones sobre el
devenir humano como una generalidad, prestando atención a los sujetos
y comunidades particulares y tratándolas como únicas. Así podemos
nombrar de forma más específica, y al mismo tiempo más general, las
influencias ilustradas que hallaron suelo fértil en su persona. Hay que
decir también que a Herder lo impulsaba un amplio interés en la ciencia
natural y los nuevos descubrimientos de este tipo, como se deja ver en
sus Ideas para la filosofía de la historia de la humanidad (Ideen zur
Philosophie der Geschichte der Menschheit).
Pero si no es posible hablar de una misma Ilustración ni una
aprehensión acrítica de ésta por parte de nuestro autor, ¿de qué
hablamos cuando decimos que se alzó contra ella? Isaiah Berlin
claramente distingue tres características o bases principales sobre las
que trabajó el movimiento ilustrado. Estas serían:
I.- «toda pregunta de carácter genuino puede responderse, y si no se
puede, no es en realidad una pregunta», II.- «todas estas respuestas
son cognoscibles y pueden descubrirse por medios que se pueden
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La formación en el siglo XVIII

aprender y enseñar a otros» y III.- «todas las respuestas han de ser
compatibles entre sí ya que si no lo son, se generará el caos»57.
Ante esto se alzó Herder: contra una serie de proposiciones
generales y universales que no tomaban en cuenta lo particular dentro
de sus abstracciones, alejadas de lo concreto y real -por lo tanto, de lo
verdadero-. La afirmación que se hacía de una realidad única y coherente
consigo misma no cabía en el «Rousseau alemán». Él concebía un
mundo de realidades diferentes no coherentes ni compatibles entre
sí y, sin embargo, coexistentes. Vemos esto, junto con el derrumbe
particularmente de la tercera proposición que menciona Berlin, en su
texto Otra filosofía de la historia para la educación de la humanidad
(Auch eine Philosophie der Geschichte zur Bildung der Menschheit)
donde, en respuesta a la visión totalizadora de Voltaire sobre la filosofía
de la historia, afirma que a lo largo de la ésta una diversidad de
comunidades han existido, nutriéndose y enriqueciéndose las unas a las
otras, pero no necesariamente superándose, ya que ninguna es superior a
otra, siendo todas deudoras de todas y a las cuales no se les puede medir
con la vara con la que se miden a las sociedades actuales, sino sólo con
la vara de su propio tiempo y lugar. Aquí queda claramente expuesto
cómo, a pesar de las diferencias entre egipcios y griegos, romanos y
hebreos, chinos y franceses, sus historias y culturas particulares les
permiten existir como diferentes de los otros y alejados de sus fines,
existiendo sólo para sí sobre el mismo mundo. En otras palabras:
coexistiendo en una diversidad cuyos elementos no necesariamente son
compatibles ni homogéneos.
Esta proposición fue una de las más preponderantes y originales
en toda la obra de Herder, haciéndolo acreedor al título de «padre
del historicismo», triunfando finalmente sobre las visiones que la
Ilustración tenía de la historia y los recorridos que debía de hacer.
Pero ya hemos dicho que no se desarrolló su pensamiento como una
mera crítica o contraposición al movimiento ilustrado, sino que recibió
también influjo del conocimiento popular, “como es visible en la obra
antes mencionada” en conjunto con una detenida contemplación de la
historia. Empero, esta evolución no se alimentó solamente de estos dos
aspectos, sino también de la influencia que una figura concreta ejerció
fuertemente en el sentir de Herder: se trata del emblemático Johann
57
Isaiah Berlin, Las raíces del romanticismo, trad. Silvina Marí, ed. Henry
Hardy (Madrid: Taurus, 2015), 51-2.

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�Herder y la sombra de la Ilustración.
La formación en el siglo XVIII

Georg Hamann, apodado «El mago del norte», que mencionamos más
arriba. Fue éste un pensador extraordinariamente sensible que conoció
a Herder en Königsberg y se convirtió en su maestro. Él lo introdujo al
estudio del lenguaje y a la admiración por la diversidad y lo singular,
además de enseñarle a «pensar menos y sentir más».
«En consecuencia, la doctrina de la Ilustración —según Hamann—
extirpaba lo viviente del ser humano, ofrecía un pálido sustituto a
las energías creativas del hombre y a la rica totalidad del mundo
de los sentidos; energías creativas sin las cuales es imposible vivir,
comer, beber, ser feliz, conocer a otra gente, entregarse a mil y una
acciones, sin las cuales las personas se marchitan y mueren»58.
Este cúmulo de experiencias intelectuales y vivenciales fueron
las que dirigieron a nuestro autor por una senda de sensibilidad, con
vistas hacia lo particular de cada pueblo y cada ámbito de la vida. Sus
consignas chocaban contra el racionalismo omnímodo de la época. La
sensibilidad con la que miró la vida era incompatible con el frío uso
de las facultades mentales en pro de instituciones sin corazón. Herder
intentó redirigir la mirada y los esfuerzos de la época a fomentar la
humanidad antes que enriquecer a un Estado y a aumentar su fuerza,
aunque estos mismos esfuerzos son producto de la tesis inicial de que
esa era la forma de proceder ante la historia.
Un corolario de la postura herderiana en lo tocante a la educación es
que nuestro autor se posiciona contra la idea ilustrada de una educación
racional, universal, común a toda la humanidad. Herder se inclinaba
a reconocer, en cambio, el impacto de las condiciones naturales y
sociales de cada pueblo en la formación de sus habitantes, condiciones
y formación que resultan siempre en la producción de características
peculiares, idiosincrásicas de cada cultura.
La Bildung en Herder: historia, lenguaje y arte
Tomando en cuenta lo anterior, vemos que la concepción que Herder
tenía sobre la formación está indisolublemente ligada al estudio
de algunas características propias de la experiencia de los pueblos
particulares. Estas dimensiones dan vida a una cultura específica, y ésta
58

Berlin, Las raíces del romanticismo, 77.

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�Herder y la sombra de la Ilustración.
La formación en el siglo XVIII

constituye el campo en el que se da la formación de los individuos y de
los colectivos. Las tres dimensiones que consideramos cruciales para el
entendimiento del devenir cultural en que se desenvuelve cada pueblo,
y que son, por ende, atributos de la Bildung herderiana, son la historia,
la lengua y el arte. Veremos a continuación qué importancia tiene cada
una para la comprensión de los procesos formativos, siempre desde la
mirada herderiana.
Historia
Según Pucciarelli59, antes del surgimiento de la consciencia histórica,
evocar tiempos pretéritos era como narrar una especie de leyenda. El
atractivo por el pasado estaba marcado por la inclinación o curiosidad,
que implicaba un «asomarse» a los tiempos, personajes o lugares
lejanos, llenos de manifestaciones extrañas. Estas representaciones eran
aproximaciones carentes de rigor científico; en cambio la consciencia
histórica:
madura tardíamente, y sólo adquiere plena lucidez con Herder.
Pocas contribuciones han resultado tan decisivas como la suya
[…], los hallazgos de Herder han revelado tal fecundidad que no
sólo apresuraron la constitución de la conciencia histórica, sino
que mantienen su eficacia aún en el presente60.
La aspiración de Herder era escribir la historia, el pasado de un
pueblo, de un acontecimiento, con la conciencia de que esos eventos
acarrean consecuencias para la actualidad, y no como algo ya
acontecido, terminado, que no tiene nada qué ver con nuestro presente.
Adicionalmente, hacer o estudiar la historia lleva, como requisito
imprescindible, el esfuerzo de «comprender el pasado en su desnuda
realidad, desde sí mismo y no a través de preferencias del presente»61.
El objetivo de discernir la significación de los hechos o la cultura
de un pueblo demanda no entenderlo desde nuestra perspectiva
y significaciones actuales, sino concebir los hechos o elementos
59
Eugenio Pucciarelli, “Herder y el nacimiento de la conciencia histórica,” en
Filosofía de la historia para la educación de la humanidad, por Johann Gottfried Herder
(Argentina: Ediciones Espuela de Plata, 2007), 11.
60
Pucciarelli, “Herder y el nacimiento de la conciencia histórica,” 11.
61
Pucciarelli, “Herder y el nacimiento de la conciencia histórica,” 12.

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�Herder y la sombra de la Ilustración.
La formación en el siglo XVIII

particulares de esa historia como pertenecientes a, o como parte
de, un todo, como insertos en una totalidad que les aporta sentido.
Pero al mismo tiempo, el pasado histórico no puede concebirse
como completamente superado, como disociado o desligado de las
condiciones presentes en nuestro medio, ya que ese asunto, esa práctica
o una invención técnica, son una suerte de eslabón, un momento de un
desarrollo que resulta antecedente, y que ha participado en el derrotero
del presente que vivimos. En esa medida, nos permite comprender en
parte nuestras condiciones, costumbres, actividades, etcétera.
Un rendimiento adicional de la historia, para Herder, es que:
a la aspiración de conocer se une el ideal ético y pedagógico de la
formación del hombre. Esto explica el ardor polémico del escrito
juvenil de Herder y sus ataques a la suficiencia y descreimiento de
la Ilustración62. [el subrayado es nuestro]
Entonces, acudir a la historia, en los términos que propone Herder,
también nos permite fundamentar la formación, la Bildung, ya que no
se la puede desligar del todo al que pertenece, de la totalidad social y
cultural de la que forma parte. De lo contrario estaríamos concibiéndola
de una manera abstracta, desarraigada, absoluta: como una problemática
y una condición meramente ideal, sin articulación con las necesidades y
condiciones concretas que la posibilitan y a las que responden.
Habíamos visto arriba que el movimiento Sturm und Drang estaba
conformado por jóvenes que rechazaban las normas literarias y
propugnaban la manifestación espontánea de los sentimientos, siendo
entonces Herder un Stürmer. Consecuentemente, esto se presenta
también en su manera de narrar la historia:
De esta manera se pone en evidencia que aunque Herder pretenda
oponerse al método metafísico, haciéndonos creer que sus
afirmaciones generales se basan en datos empíricos que extrae
principalmente de la observación de la naturaleza, en realidad lo
que hace es una filosofía especulativa de la historia, que encuentra
la unidad y el sentido de los acontecimientos totalmente a priori63.
62
Pucciarelli, “Herder y el nacimiento de la conciencia histórica,” 13.
63
Virginia López-Domínguez, presentación a Antropología e historia, por
Johann Gottfried Herder, trad. y ed. Virginia López-Domínguez (Madrid: Facultad de

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�Herder y la sombra de la Ilustración.
La formación en el siglo XVIII

Herder escribió diversos trabajos en los que explica la relevancia
de la cultura, las tradiciones, el lenguaje, el folclor de un pueblo,
tanto para conocerlo globalmente, como para comprender cabalmente
aspectos particulares del mismo, por el hecho de encuadrarlos dentro
de su totalidad.
Herder escribió, por lo menos, dos grandes obras dedicadas
específicamente a la historia -que estuvieron, a la vez, íntimamente
ligadas al concepto de Bildung-, que ganaron notoriedad y también
fueron objeto de polémicas muy relevantes por lo audaz de sus
planteamientos. La primera de estas obras es «También una filosofía
de la historia para la educación de la humanidad (1774) obra que
alcanzó una repercusión y una trascendencia superior a la que él
hubiese podido sospechar en el momento de escribirla»64. Virginia
López-Domínguez documenta que a partir de este texto se disparó
una serie de trabajos muy importantes, tanto para el campo de la
educación y la pedagogía, como para la consolidación del estatus de
la filosofía de la historia. Así, Lessing escribió Educación del género
humano en 1780, Kant Idea de una historia desde el punto de vista
cosmopolita en 1784, Fichte Caracteres de la edad contemporánea
en 1805. Nos interesa aquí retomar lo señalado sobre el rechazo a los
métodos y normas científicas y canónicas por parte de los Stürmer.
Herder adoptaba la misma actitud, inclusive para el estudio de la
historia. El segundo libro de los que decimos arriba es Ideas para la
filosofía de la historia de la humanidad, que fue publicado entre los
años de 1784 y 1791, fue escrito en cuatro partes sin llegar a redactar
la quinta.
En ambas obras, tanto en ésta, las Ideas, su opus magnum, como
en la anterior, También una filosofía, plantea un desarrollo histórico
aunado intrínsecamente a la formación humana. Éstas se encuentran
articuladas, pues una no puede existir sin la otra: tanto la historia
como la formación son procesos necesariamente sociales que ocurren
en colectivo con repercusiones particulares y diferentes sobre cada
individuo. «Como el hombre aislado subsiste por sí solo de modo muy
imperfecto, se forma en sociedad para alcanzar un máximo superior
de fuerzas convergentes»65.
Filosofía de la Universidad Complutense, 2002), 11.
64
López-Domínguez, presentación a Antropología e historia, 13.
65
Johann Gottfried Herder, “Ideas para la filosofía de la historia de la
humanidad,” en Antropología e historia, trad. y ed. Virginia López-Domínguez
(Madrid: Facultad de Filosofía de la Universidad Complutense, 2002), 173.

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�Herder y la sombra de la Ilustración.
La formación en el siglo XVIII

Para Herder, la humanidad era una totalidad que requería de
individualidades, pues era tan extensa que no podía ser reducida a
una manifestación unitaria -como pretendía hacer creer la Ilustraciónsino que tenía que manifestarse particularmente a través de cada
individuo y por eso mismo cada uno necesariamente era distinto a
su vecino: la humanidad es tan vasta y extensa que una sola persona
no podía poseerla ni manifestarla toda en sí misma, por ello, cada
individuo se vuelve una minúscula representación de lo que la
humanidad es, siendo que sólo agrupando a todas las personas junto
a sus expresiones individuales, podemos hablar de humanidad. Si es
así, sólo un individuo puede llegar a ser una expresión minúscula de
la humanidad conviviendo y formándose junto con otros individuos
que inyecten en él el espíritu humano.
A la vez, algo vital a tomar en cuenta es el hecho de que la
humanidad no permanece estática en su visión. De nuevo, difiere de los
ilustrados, quienes argumentaban que, efectivamente, la humanidad
se transformaba pero en un camino de línea recta que se dirigía hacia
un fin específico y predeterminado. Para Herder, la historia tomaba
rumbos tan diversos como las personas que los propiciaban, generando
rutas amplias, elaboradas y enmarañadas como las ramas de un árbol.
Para referirse a esto, utilizó los términos Zeitgeist (espíritu del tiempo)
y Volksgeist (espíritu del pueblo).
El primero, para referirse a las particularidades históricas -vaya,
del tiempo- en que se habitó y se habita la Tierra: nuestros tiempos
no son los mismos que los de los antiguos griegos, la velocidad en
la que transcurre, las herramientas que utilizamos y la forma en que
nos comunicamos difieren en gran medida, y estas mismas diferencias
propician una experiencia vital única y diferente de cualquier otra. Sin
irnos tan lejos, las condiciones históricas bajo las que crecieron y se
formaron las infancias en la década de 1980 difieren de aquellas que lo
hicieron en los 90s y aquellas que lo han hecho durante el nuevo milenio,
permitiéndoles configurarse de una manera particular y diferente a la
de sus antecesores y sucesores. El Volksgeist se refiere a estas mismas
diferencias culturales pero aterrizadas en un contexto no temporal sino
espacial en el que nos desarrollamos. Esto es, el pueblo en el que nos
tocó nacer, crecer y vivir, ya que éste se diferencia de otros pueblos y
otras culturas, brindándonos elementos formativos que otros pueblos no
serían capaces de propiciar.
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�Herder y la sombra de la Ilustración.
La formación en el siglo XVIII

Estos conceptos capitales en el pensamiento histórico herderiano
tienen una repercusión igualmente capital en la estructuración de la
Bildung. Herder la aterrizó en una realidad concreta que le permitía
adquirir ese cariz individual y diferenciador a la educación. Más allá de
esto, explicó por primera vez la relación que una sociedad en su diario
vivir tenía sobre una persona y arrebató a la formación de su concepción
como una actividad necesariamente dirigida por un tutor letrado, erudito
y trascendental, a la manera kantiana. En su lugar colocó una formación
inmersa en la vida amplia y total, no trascendental sino terrenal que se
ramifica en cada uno de nosotros.
La naturaleza humana no es una divinidad que obra
independientemente en el bien; tiene que aprenderlo todo, formarse
progresivamente, avanzar en lucha paulatina, por lo tanto es
evidente que se formará especial o exclusivamente en esos aspectos
en que se le ofrecen ocasiones para la virtud, la lucha, el progreso.
En cierto sentido toda perfección humana es nacional, secular y,
estrictamente considerada, individual. Sólo se perfecciona aquello
para lo cual el tiempo, el clima, la necesidad, el mundo, el destino
dan oportunidad66.
Lengua
Por lo que toca a la lengua, ésta tiene gran importancia en el pensamiento
herderiano. Dos aspectos podemos destacar aquí sobre la concepción de
la lengua y su relación con la Bildung: por un lado, la consustancialidad
de razón y lenguaje en el ser humano; por el otro, derivado de lo anterior,
la importancia formativa del aprendizaje de la lengua materna.
En su Ensayo sobre el origen del lenguaje, Herder impugna las ideas
que acerca de ese asunto predominaban en su época. Concretamente, él
critica la opinión según la cual el lenguaje humano fue revelado desde
una dimensión divina. Critica, asimismo, la teoría de que nuestra forma
de comunicación procede directamente del lenguaje de los animales, en
una línea de continuidad.
La primera tesis es fácilmente refutada por Herder a la luz del
carácter empíricamente falso del argumento con el que el teólogo
Süssmilch pretende apuntalar su posición:
66

Herder, Filosofía de la historia, 54.

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�Herder y la sombra de la Ilustración.
La formación en el siglo XVIII

[Süssmilch] descubre el admirable orden de Dios en el hecho de que
los sonidos de todas las lenguas conocidas puedan reducirse a unas
veinte letras. Pero este hecho es falso, y la conclusión, más errónea
todavía. Ni una sola lengua viva es plenamente reducible a letras,
y menos todavía a veinte letras. [...] Las articulaciones de nuestros
órganos lingüísticos son tan variadas [...] que el señor Lambert
[...] puede señalar con razón [...] cuán pocas son nuestras letras en
comparación con la cantidad de sonidos que poseemos67.
Para Herder, en efecto, el lenguaje posee un origen animal, pues
la naturaleza genera en todas las criaturas la necesidad de manifestar
emociones ante situaciones de peligro, dolor o entusiasmo. Merced
a este tipo de expresiones -sonidos naturales-, los individuos de cada
especie pueden transmitir mensajes sencillos a sus congéneres68.
Empero, los sonidos naturales no son las «raíces propiamente dichas
[del lenguaje humano], [...] [sino] la savia que las vivifica»69. Éstos
son demasiado ambiguos, pues uno solo de ellos sirve para expresar
emociones disímbolas, carentes de la especificidad de los conceptos:
Pues bien, esos sonidos son muy simples. Si son articulados y se
los escribe sobre un papel [...] las más contrapuestas sensaciones
cobran así expresión. El débil «¡ah!» es tanto una voz del amor que
se desvanece como de la desesperación que se hunde70.
El carácter propio del lenguaje humano deriva de la razón, la
cual, a su vez, es una suerte de «compensación» ante la neotenia
humana, la dispersión de los sentidos y la carencia de instintos que
en el infante generan el más absoluto desamparo71: Los animales
poseen un lenguaje muy simple porque sus instintos y sentidos están
naturalmente determinados a cumplir ciertas funciones, necesarias para
la supervivencia en un hábitat restringido -que Herder llamaba «esfera
animal»-. Los humanos, en cambio, al carecer de instintos podemos
elaborar representaciones mucho más amplias y contingentes:
67
Johann Gottfried Herder, Obra selecta, trad. Pedro Ribas (Madrid: Alfaguara
1982), 137.
68
Herder, Obra selecta, 134.
69
Herder, Obra selecta, 136.
70
Herder, Obra selecta, 135.
71
Herder, Obra selecta, 145-46.

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�Herder y la sombra de la Ilustración.
La formación en el siglo XVIII

Si el hombre goza de facultades de representación no circunscritas
a la construcción de alvéolos en un panal ni a la confección de
telarañas, si goza de facultades que son, por tanto, igualmente
inferiores a las habilidades artísticas de los animales en
determinado ámbito, a ello deben precisamente esas facultades la
mayor perspectiva que adquieren72.
El lenguaje humano constituye el vehículo de la razón humana.
Herder impugna la idea de que ésta se va desarrollando en el niño de
manera gradual -rechaza, pues, la noción de razón como «capacidad»
o «potencia», susceptible de «actualizarse»-, pues afirma que no
puede «desarrollarse» algo que, en su cualidad esencial -la posibilidad
de reflexión, consistente en la habilidad de discernir las propiedades
de un ente-, ya debe estar presente en el infante desde su nacimiento
para que pueda hablarse propiamente de humanidad. Pone Herder el
ejemplo de una oveja, cuyas características visuales no resultan tan
importantes para el niño pequeño debido a la dispersión y oscuridad
de las que aun adolecen sus ojos; el oído, más sensible y cuyos
objetos, los sonidos, son más fácilmente discernibles, suministra un
«concepto sonoro» al escuchar a la oveja balar. El niño discierne el
sonido como una cualidad de la oveja. «Ese balar [...] queda como
propiedad suya»73. Bajo esta premisa afirma Herder que los verbos
impersonales son anteriores al desarrollo de categorías como sujeto
y adjetivo, a las que dan origen como consecuencia de ese acto
espontáneo de reflexión racional vertida en sonidos que se convierten
en características; concluye así Herder: «Basta aquí anotar el lenguaje
como verdadero carácter distintivo externo de nuestra especie, como
lo es la razón desde el punto de vista interno»74.
La importancia de la lengua como sustancia exterior en la que se
hipostasia el espíritu es puesta de manifiesto por Herder en su Diario
de mi viaje del año 1769. Hablando ahí de una propuesta educativa
él afirma, por un lado, que el latín no resulta necesario sino para los
eruditos que habrán de usarlo, pues la lengua materna es el auténtico
medio educador75. Por otro, la adquisición de saberes y habilidades
72
73
74
75

Herder, Obra selecta, 150.
Herder, Obra selecta, 156.
Herder, Obra selecta, 165.
Herder, Obra selecta, 63.

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�Herder y la sombra de la Ilustración.
La formación en el siglo XVIII

no «se ve auxiliada» por, ni «va acompañada» de, ni «implica» a, la
lengua, sino que ésta es la forma misma del espíritu que amplía su
consciencia y su esfera de acción merced al ejercicio: “Este será el
proceso: aprender primero a hablar, es decir, a pensar, a hablar, es
decir, a contar, a hablar, es decir, a conmover; y ¡de cuántas cosas no
se han puesto aquí los fundamentos!”76.
Siendo así, el lenguaje posibilita nuestra propia existencia en sociedad
y no sólo eso, sino que se revela como una característica primordial de
lo que nos hace humanos, como la formación también lo hace. Es por
esta razón que van de la mano. El lenguaje, como primordial resultado
de nuestra condición humana nos es heredado, y con él el conocimiento
y el fruto del avance de la especie. «Cada individuo constituye un ser
humano y, consiguientemente, prosigue el pensamiento de la cadena de
su vida. Cada individuo es hijo o hija, ha sido educado [gebildet en el
original, lit. “formado”] mediante la enseñanza y, en consecuencia, ha
recibido una parte del tesoro de sus antepasados, y lo seguirá ampliando
a su manera»77.
La lengua funge como el elemento principal para la preservación
del saber y la cultura humana y, por eso mismo, de nuestra formación.
Así, al habitar en ella, y particularmente en nuestra lengua materna,
adquirimos lo que nos rodea y lo que nos permite volvernos, como lo
menciona Herder al final de la cita, más únicos, y modificarlo según
nuestra individualidad. La lengua es nuestro nexo primordial con la
humanidad que nos pretende formar.
Estética
Una última dimensión de la Bildung herderiana la podemos referir
como la dimensión estética. A pesar de que las anteriores dimensiones
de una u otra forma también se refieren a aspectos estéticos y llaman
a una sensibilidad en la formación de la persona, tanto en su función
exterior como interior, existió también un interés de Herder abocado a
la reflexión cognitiva y sensible de los fenómenos estéticos de la vida.
Intrínsecamente relacionados tanto con la historia como con la lengua
particular de un pueblo, surgen la poesía, los cantos y las historias
populares, además de las formas de expresión artística particulares de
76
77

Herder, Obra selecta, 64.
Herder, Obra selecta, 222.

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�Herder y la sombra de la Ilustración.
La formación en el siglo XVIII

la nación, tema que ya trata en También una filosofía de la historia para
la educación de la humanidad.
Por una parte, es necesario notar que la admiración herderiana por la
poesía y los cánticos populares antiguos existe en contraposición a las
formas «refinadas» de arte que tomaron fuerza en Europa influenciadas
por Francia. Las obras teatrales, principalmente, pero también otras
expresiones artísticas como la música, eran criticadas por la meticulosa
concepción con las que eran producidas. Sus críticos solían decir que
era un arte muerto o estático, que en ello no había sentimiento sino
mero pensamiento, y en estas condiciones un verdadero arte sensible no
podía florecer. A pesar de esto, el enraizado clasicismo francés contaba
con una gran cantidad de seguidores, tanto dentro como fuera de sus
fronteras, incluyendo a Alemania; al mismo tiempo, resultaría un error
creer que eran pocos quienes se oponían a estas formas de desarrollo y
expresión artística.
Herder, en consonancia con el resto de su pensamiento, se oponía a la
hegemonización de la vida bajo los estándares racionalistas. Esto incluía
una de las más vivas expresiones de la cultura de un pueblo concreto:
sus canciones y poesías populares. Para él, los pueblos antiguos eran
quienes con mayor éxito habían reflejado la vida —su vida— por medio
de la palabra. Como hemos visto, el lenguaje ocupa un lugar central en
su pensamiento. Aquí, el lenguaje constituye la expresión de la vida y
el pensamiento mismo sin miramientos y sin contenciones. Las formas
artísticas que le eran contemporáneas, más pensadas que sentidas,
representaban un peligro para la sensibilidad humana: «Apenas vemos
y sentimos ya, sino que sólo pensamos y utilizamos; no hacemos poesía
en el mundo vivo, sobre él, en la tempestad y en la corriente conjunta
de tales objetos, de tales sensaciones»78.
Los pueblos antiguos, más cercanos a la vida, eran más sensibles y
capaces, por tanto, de expresar sensibilidad. La falta de refinamiento
en su estructura poética o la falta de simbolismos y alegorías dejaba
entrever que sus expresiones estéticas existían en consonancia con
la naturaleza y con ellos mismos, y no se veían obstaculizadas por
instrumentos artificiales. Esto es también discusión en torno a la Bildung
de la persona y de su pueblo, en tanto que las expresiones estéticas con
las que se encuentren formarán quiénes son y qué tanta sensibilidad en
la vida son capaces de asimilar al igual que de externar.
78

Herder, Obra selecta, 247-8.

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�Herder y la sombra de la Ilustración.
La formación en el siglo XVIII

Pero no crea usted que lo fuera igualmente para aquellos pueblos
vivos, que oían y no leían y acompañaban cantando desde la
juventud, que tenían su oído enteramente educado (gebildet) de
acuerdo con esa práctica. Nada hay más vigoroso y eterno y rápido
y fino que la costumbre del oído. Una vez captado profundamente,
¡cuánto tiempo lo conserva!79.
Los cantos y las poesías recitadas al calor de la voz eran mayormente
apreciadas por nuestro autor al ser la expresión viva de la lengua;
apreciaba que la escritura nos permitiera acceder a lo que de otra forma
no conoceríamos, pero rechazaba que aceptáramos esos escritos como
la forma más alta o perfecta en la que podían ser expresados. Herder
atentaba contra la cultura libresca de la época y esa crítica a la reducción
de la vida a palabras en libros incluía los cantos y la poesía. Proponía
que los «niños inocentes, mujeres, gente con buen sentido natural, más
formados (gebildet) en la acción que en la especulación, tales son, por
consiguiente (si es elocuencia lo que he expuesto), los únicos oradores
superiores de nuestra época»80. El canto de un niño tenía más valor que
un libro con poesía muerta.
También cabe aclarar que lo anterior no quiere decir que no
existieran figuras sobresalientes que provoquen estéticamente y
fomenten la formación de la persona. Ossian y Shakespeare resultan
grandes ejemplos de ello para Herder: el individuo artista podía formar
a sus compañeros. Esto se reconoce en que Shakespeare, a pesar de ser
un autor relativamente reciente a su tiempo, contenía en sus obras la
vida de la que los autores muertos de su tiempo carecían.
Cuando leo al autor británico desaparecen para mí teatro, actor y
bastidores. No veo más que hojas sueltas del libro de los acontecimientos,
de la providencia, del mundo, volando en la tempestad de los siglos,
distintos caracteres de los pueblos, de las clases sociales, de las almas,
de todos ellos como las más distintas y separadas máquinas actuantes
que somos todos en manos del creador, como instrumentos ciegos e
ignorantes del todo de un cuadro teatral, de un acontecimiento con una
grandeza tal que sólo el poeta lo abarca con la mirada81.
79
80
81

Herder, Obra selecta, 240.
Herder, Obra selecta, 246.
Herder, Obra selecta, 261.

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�Herder y la sombra de la Ilustración.
La formación en el siglo XVIII

Las obras de Shakespeare expresaban la vida en su completud a la
vista de Herder. No existían en ellas las distinciones habituales en el
arte y la literatura de su tiempo que se atenían a aspectos concretos. En
cambio, el genio británico abarcaba lo que nos era evidente en la vida,
así como lo que nos pasa por desapercibido. Se encontraba en él a un
poeta sensible que no se orientaba por las convenciones sociales sino
por un espíritu creador original y lleno de vida. Es así como, tal como los
griegos formaban a través de sus mitos y cantos, Shakespeare formaba
a la nueva humanidad que ahora habita la tierra. «Si aquél [Sófocles]
representa, enseña, conmueve y forma griegos, Shakespeare instruye,
conmueve y forma (bildet) hombres nórdicos»82. Tal es el lugar de la
estética en la Bildung herderiana: una estética que conmueve y orienta
hacia la vida más viva, por llamarla de alguna forma; cantos y poesía,
arte vivo, arte que desarrolla las facultades sensitivas para, a través de
ellas, aprehender el mundo, su cultura y su historia.

82

Herder, Obra selecta, 261.

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40

�Herder y la sombra de la Ilustración.
La formación en el siglo XVIII

Conclusiones: Herder en segundo plano y el fermento crítico del
Romanticismo
A pesar de la amplia y reconocida influencia que Herder tuvo en
el pensamiento posterior a él, particularmente en los autores del
Romanticismo, hay que reconocer dos etapas de esta influencia que tuvo
en vida siendo que, por una parte, después de la publicación del Ensayo
sobre el origen del lenguaje, obtuvo gran fama y reconocimiento. Este
texto nace como respuesta a la contestación por la pregunta sobre el
origen del lenguaje en un concurso que la Academia de Berlín propuso.
Similar a Rousseau con su Discurso sobre las ciencias y las artes,
propuso una teoría inusual o al menos poco aceptada en la época como
la respuesta final al origen del lenguaje, alejada de las dos respuestas
más populares de su tiempo, que eran: de creación y enseñanza divina
o de generación natural en el ser humano. Herder opta por argumentar
que el lenguaje no es una herramienta del pensamiento, sino que, al
contrario, el pensamiento tiene su origen en el lenguaje y éste tiene
su origen en el desarrollo simultáneo de las facultades humanas y la
necesidad de la expresión. En cuanto la persona se vuelve capaz de
nombrar las cosas, se vuelve capaz de conceptualizarlas y, así, de
desarrollar ideas y discursos.
El ensayo fue aplaudido y desde ese momento gozó de
reconocimiento entre sus coetáneos. Sus ideas sobre el arte, el lenguaje,
la literatura, la historia y la cultura y sabiduría popular, particularmente
expresada en sus cantos y poesías, cobran relevancia en la sociedad
germana. Sin embargo, la segunda etapa es una de olvido. Si bien en
un comienzo había llegado a consagrarse como un pensador incluso
más popular y respetado que su antiguo maestro Immanuel Kant,
esto no habría de permanecer así eternamente. Después de un periodo
de riñas entre los dos filósofos donde Kant contestaba y criticaba
particularmente su pensamiento histórico —y de donde nació Idea para
una historia universal en clave cosmopolita y Probable inicio de la
historia humana— Kant publicó su tan célebre Crítica de la razón pura.
Empero, ésta no recibió alabanzas inmediatamente. Su difícil lectura y
comprensión hizo esperar a su autor por el reconocimiento merecido,
pero, a final de cuentas, éste llegó.
Conforme aumentaba la popularidad de su antiguo maestro, Herder
se vio opacado. Kant se convertía en la nueva estrella de la filosofía
alemana y sus ideas, contrarias a las de su discípulo, terminaron
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por sofocarlas en el olvido de su época. El pensamiento herderiano
permaneció «agazapado», manteniéndose como la sombra de una
luz ilustrada que se expresaba en los ideales políticos y morales
universalistas y ahistóricos del kantismo. No se escuchó del «Rousseau
alemán» por un tiempo hasta que los románticos aparecieron en escena.
Su hambre por un pasado más cercano a la naturaleza y a la sensibilidad
humana, su interés por las poesías populares y un repudio similar debido
al exceso de razón que habitaba en la época, los dirigieron hacia Herder.
Consideramos importante recuperar del olvido a Herder, a pesar de
que especialmente durante el transcurso del siglo XX se han retomado
aspectos de su pensamiento, particularmente por pensadores como
Isaiah Berlin. Su importancia como autor de transición a una nueva
sensibilidad y a una nueva forma de asimilar la vida y el pensamiento
resulta crucial no sólo para la historia de las ideas y la pedagogía
sino como fundamento de las teorías de la formación y un amplio
entendimiento de la Bildung.
Sus aportes alimentaron las modernas teorías del lenguaje, la
historia y la pedagogía. Estudiarlo sería acudir a una de las fuentes
primigenias y fundacionales de la modernidad y esto ampliaría nuestro
entendimiento de la vida actual. Si la formación es el proceso y
resultado en el cual la persona llega a ser lo que es, la amplitud que
nos presentó este autor propició la evolución del entendimiento de lo
que nos constituye a nosotros como nosotros mismos, a través de la
historia -la cual habitamos-, el lenguaje -que nos conecta con el mundo
y sus agentes- y el arte – por el cual llegamos a conocernos a nosotros
mismos y a los otros.
Ese pensador relativamente ignorado hasta antes de la llegada de los
románticos, y que aun hoy en día es poco leído, introdujo sin embargo en
el campo de la reflexión los fermentos conceptuales de la particularidad,
la experiencia, la vida y lo histórico. Desde que estos fermentos fueron
acogidos con entusiasmo por el movimiento romántico la sombra de
la Ilustración (esos elementos de la vida que habían sido obviados o
menospreciados por la razón ilustrada) ya no fueron más un diminuto
rincón umbrío, sino que pasaron a ser esa contraparte del espíritu
humano que empezaba a dibujar un claroscuro rico y fascinante.

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Notas
1.- Esta obra fue producto de la recopilación y edición de notas que
Friedrich Theodor Rink, alumno de Kant en su cátedra sobre pedagogía,
realizó y presentó ante el filósofo de Königsberg. Éste la aprobó y se
publicó en 1803 poco antes de su muerte.
2.- Los traductores, Lorenzo Luzuriaga y José Luis Pascual, aclaran
la razón por la cual traducen tanto Erziehung como Bildung por
«educación» siendo que ellos conciben que dentro de Kant ni en este
párrafo ni en los siguientes existe una distinción clara entre educación
(Erziehung) y formación (Bildung). Sin embargo, para fines del presente
artículo es necesario realizar dicha distinción, cuya existencia en la obra
sostenemos, a pesar de no estar elaborada en profundidad.

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�D.R. 2022 © Aitías. Revista de Estudios Filosóficos, Vol. 2, No. 3, enero-junio 2022,
es una publicación semestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a
través del Centro de Estudios Humanísticos, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías,
Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León,
México. C.P. 64290. Tel.+52 (81)83-29- 4000 Ext. 6533. https://aitias.uanl.mx Editor
Responsable: Dr. José Luis Cisneros Arellano. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo
04-2022-020214040400-102, ISSN 2683-3263, ambos ante el Instituto Nacional del
Derecho de Autor. Responsable de la última actualización de este número: Centro de
Estudios Humanísticos de la UANL, Mtro. Juan José Muñoz Mendoza, Biblioteca
Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia
Regina, Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290. Fecha de última modificación
de 01 julio de 2022.
Rector / Dr. Santos Guzmán López
Secretario de Extensión y Cultura / Dr. José Javier Villarreal Álvarez-Tostado
Director de Historia y Humanidades / Lic. Humberto Salazar Herrera
Titular del Centro de Estudios Humanísticos / Dr. César Morado Macías
Director de la Revista / Dr. José Luis Cisneros Arellano

Coordinadores del Dossier: “Los horizontes de la lógica y su filosofía. La
diversificación de esquemas y tipos de argumentos en contextos de incertidumbre”
/ Dr. Jesús Jasso Méndez (UNAM / UACM), México, Dr. José Luis Cisneros
Arellano (UANL), Nuevo León.

Autores
Dr. Dmitry Zatzev
Dr. Hubert Marraud
Dr. Franklin Galindo
Dr. Randy Alzate
Dr. Otávio Bueno
Dr. Raymundo Morado
Dr. Omer Buatu Batubenge
Dr. Juan Carlos Hernández Pineda
Dr. Luis César Santiesteban Baca
Editor Técnico / Mtro. Juan José Muñoz Mendoza
Corrección de Estilo / Mtro. Francisco Ruiz Solís
Maquetación / Lic. Enrique Alejandro González Cuevas
Revisión Bibliográfica / Lic. Briseida Rodríguez Cerda
Se permite la reproducción total o parcial sin fines comerciales, citando la
fuente. Las opiniones vertidas en este documento son responsabilidad de
sus autores y no reflejan, necesariamente, la opinión de Centro de Estudios
Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Este es un producto del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad
Autónoma de Nuevo León. www.ceh.uanl.mx
Hecho en México

�Aitías
Revista de Estudios Filosóficos
http://aitias.uanl.mx/

Supervenience, Entailment, and Vague Objects
Dmitry Zaitsev
https://orcid.org/0000-0002-6947-4226
Lomonosov Moscow State University,
Moscu, Rusia
Editor: José Luis Cisneros Arellano Dr., Universidad Autónoma
de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey,
Nuevo León, México.
Copyright: © 2022. Zatzev, Dmitry. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution
License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution,
and reproduction in any medium, provided the original author and
source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/aitias2.3-27
Recepción: 18-02-22
Fecha Aceptación: 14-06-22
Email: zzdima@yandex.ru

�Los horizontes de la lógica
y su filosofía

DOSSIER
PRESENTACIÓN DEL DOSSIER

Los horizontes de la lógica y su filosofía.
La diversificación de esquemas y tipos de

argumentos en contextos de incertidumbre

The outlooks of logic and philosophy.
The diversification of schemes and types of
arguments in context of uncertainty

Jesús Jasso Méndez1
José Luis Cisneros Arellano2

1
Profesor-investigador de tiempo completo en la Universidad Autónoma de la
Ciudad de México. Profesor de Asignatura, Colegio de Filosofía, Universidad Nacional
Autónoma de México. Presidente de la Academia Mexicana de Lógica, A. C. (20182021). Miembro del Sistema Nacional de Investigadores nivel 1. Esta publicación
forma parte de las actividades correspondientes al Proyecto-sabático: “Contribuciones
hacia un enfoque constructivo y fundacional de las Lógica(s)”, Jesús Jasso Méndez.
UACM, 2022-20223. Correo electrónico: jesus.jasso@uacm.edu.mx.
2
Profesor de tiempo completo de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Subdirector del Posgrado de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL. Miembro del
Sistema Nacional de Investigadores nivel 1. Miembro del Cuerpo Académico: Ética y
Conocimiento 408 del Colegio de Filosofía de la FFyL de la UANL. Miembro fundador
de la Comunidad Filosófica Monterrey, miembro de la Academia Mexicana de Lógica y
de la Asociación Filosófica de México. Jefe de Área Filosofía y Director de Aitías. Revista
de Estudios Filosóficos, ambos del Centro de Estudios Humanísticos de la UANL. Este
trabajo forma parte de las actividades de difusión y gestión de conocimiento científico y
humanístico. Correo electrónico: jose.cisnerosarl@uanl.edu.mx.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022,

�Los horizontes de la lógica
y su filosofía

- Is this the right room for an argument?/ - I’ve told you once.
- No you haven´t./- Yes I have.
- When?/- Just now.
- No you didn´t./- Yes I did.
- Didn´t/- Did
Leo A. Groarke &amp; Christopher W. Tindale3

Una de las discusiones contemporáneas más interesantes en el
campo de la Lógica y su filosofía se relaciona con la fundamentación
de las ciencias demostrativas: ¿de qué trata la lógica?, ¿en qué
consiste el conocimiento matemático?, ¿qué relación tiene con la
filosofía de la ciencia? ¿cuáles son sus horizontes posibles?
Ofrecer una respuesta constructiva y fundacional de las
lógicas y de las distintas estructuras matemáticas, con el apoyo
de la perspectiva filosófica, implica por lo menos detenerse en
el fenómeno de la aplicabilidad de estas ciencias en distintos
contextos de argumentación científica. Esto es, no podríamos
ofrecer respuestas integradoras sobre la cientificidad de la Lógica
y las Matemáticas si no consideramos cómo estas se aplican sobre
campos particulares de conocimiento, incluso sobre distintos
modos cotidianos de representarnos la realidad.
La aplicabilidad de las ciencias demostrativas puede
analizarse, como una alternativa, mediante el tipo de argumentación
y razonamiento que desde la ciencia y la filosofía se usan para
modelar hechos de distinta naturaleza ex. gr. matemáticos,
propios a las ciencias particulares, ordinarios. El Dossier que
ahora presentamos contribuye al análisis de la fundamentación
del conocimiento lógico y matemático considerando cómo operan
3
Leo A. Groarke y Christopher W. Tindale, Good Reasoning Matters! A
Constructive Approach to Critical Thinking (Ontario: Oxford University Press, 2008), 2.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022,

�Los horizontes de la lógica
y su filosofía

distintas teorías de la argumentación o tipos de argumentaciones
subyacentes a la práctica lógica y matemática en contextos
informacionales plurales, dinámicos e inciertos.
Bajo el presupuesto en torno a la posibilidad de esclarecer
la dimensión fundacional de las ciencias demostrativas mediante
el vínculo aplicabilidad-contextos-argumentación hemos
coordinado este Dossier integrado por cinco (5) artículos, los
cuales desde diferentes enfoques trazan contribuciones sofisticadas
sobre i. las lógicas y la argumentación y, ii. el funcionamiento
del razonamiento lógico y matemático en contextos inciertos de
información y prueba. A continuación presentamos de manera
general cada artículo.
En “Supervenience, Entailment, and Vague Objects”, Dmitry
Zaitsev4 propone una definición formal de la relación de
superveniencia distinta a la definición estándar proveniente
de la semántica de mundos posibles. Para ello Dmitry analiza
la naturaleza lógica de esta relación. En este caso, al autor
le interesa especialmente aclarar en qué términos existe una
correlación entre la logicidad subyacente a la superveniencia y
la relación de vinculación. Esta propuesta novedosa se sostiene
al vincular concepciones de semántica intensional, descripciones
de objetos imposibles y relación de consecuencia. De acuerdo
con Dmitry, la noción de incertidumbre surge al considerar desde
este marco teórico consecuencias indeseables i. e. afirmaciones
contradictorias e incompletas de objetos. Este escenario permite
no sólo identificar la necesidad de una definición no estándar de
la superveniencia sino, como señala el autor, un respaldo a su
propuesta definicional.
En el segundo artículo, de Hubert Marraud5, titulado “Una
modesta proposición para clasificar las Teorías de los Argumentos”,
4

Profesor-investigador, Lomonosov Moscow State University, Russia.

5

Profesor-investigador, Universidad Autónoma de Madrid, España.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022,

�Los horizontes de la lógica
y su filosofía

se propone una clasificación de lo que el autor, desde su original
enfoque denomina Teorías de los Argumentos o Teorías Lógicas.
Esta contribución surge a partir del análisis de dos oposiciones
provenientes de la teoría de las razones normativas: i. atomismo
vs. holismo; ii. generalismo vs. particularismo; y de una oposición
elaborada por Hubert: iii. inferencialismo vs. razonismo. En
primer lugar, Hubert explica qué entiende por argumentos y por
Teoría de los Argumentos. En segundo lugar, localiza el análisis de
las tres oposiciones en la clase de las Teorías de los Argumentos.
Finalmente, el autor describe un modelo holista, particularista y
razonista de la dialéctica de los argumentos con la finalidad de
contrastarlo con modelos atomistas, generalistas e inferencialistas
predominantes, esclareciendo cada una de las alternativas.
Por su parte, Franklin Galindo6 y Randy Alzate7 en, “El
Axioma de Elección en el quehacer matemático contemporáneo”,
muestran la importancia que ha tenido el Axioma de Elección
para ofrecer una respuesta constructiva y fundacional del
conocimiento matemático. En esta línea, los autores presentan en
primer lugar, los diferentes aportes que ha tenido el axioma de
elección en diversas áreas fundamentales de la matemática. En
segundo lugar, aclaran la relevancia y aplicación de este axioma
en la Lógica de Primer Orden. En tercer lugar, ofrecen una breve
descripción de las pruebas de consistencia de acuerdo con Gödel
y Cohen, pruebas que establecieron su independencia del sistema
axiomático Zermelo-Fraenkel. En consecuencia, Franklin y Randy
proponen un ajuste entre la práctica matemática contemporánea
y un platonismo matemático en los términos de Bernays y
Ferreirós. Finalmente, a partir de una revisión de los argumentos
de Zermelo y Cantor, así como desde una justificación del uso
del axioma de elección en la práctica matemática contemporánea,
los autores argumentan a favor de una dimensión constructiva de
6

Profesor-investigador, Universidad Central de Venezuela, Venezuela.

7

Profesor-investigador, Universidad Central de Venezuela, Venezuela.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022,

�Los horizontes de la lógica
y su filosofía

las matemáticas la cual supone una relación de equidad entre la
matemática y la filosofía.
En “Logical Uncertanty: Logical Pluralism and Logical
Consequence”, Otávio Bueno8 argumenta a favor de la dificultad
para aceptar que la Lógica no deja lugar a la incertidumbre.
Particularmente pone en duda consentir sin más la validez de los
argumentos lógicos y la verdad lógica como una verdad estática.
El autor ofrece dos razones para sostener estas afirmaciones: i. A
la luz de un pluralismo lógico existen desacuerdos significativos
sobre la validez de los argumentos; ii. Es difícil reconciliar la
opinión de que la Lógica es cierta con el hecho de afirmar en
términos relevantes dudas sobre la naturaleza misma de la
consecuencia lógica. Otávio ofrece ejemplos para apoyar (i).
Adicionalmente, analiza un dilema (y, sus implicaciones) sobre
la adecuación de cualquier análisis conceptual o definicional de
la relación de consecuencia lógica, en apoyo de (ii). Finalmente,
el autor reflexiona sobre por qué este escenario dinámico
característico en el pluralismo lógico no es indeseable ni se trata
de un mal resultado.
Por último en este Dossier, el artículo escrito por
Raymundo Morado,9 “Ventajas y desventajas de la argumentación
epidíctica en situaciones de incertidumbre” muestra importantes
consecuencias sobre los modelos normativos de la argumentación
al incorporarse en los procesos de prueba y acuerdo, estados de
incertidumbre. A partir del discurso epidíctico, tomado como
ejemplo, Raymundo sostiene que la argumentación no requiere
ser vista como rivalidad. El autor elabora cómo la coincidencia
de opiniones no es garantía de cooperación al considerar una
separación o independencia entre el carácter cooperativo del
discurso epidíctico y el acuerdo o desacuerdo en las premisas
8

Profesor-investigador, University of Miami, USA.

9

Profesor-investigador, Universidad Nacional Autónoma de México, México.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022,

�Los horizontes de la lógica
y su filosofía

y conclusiones. De acuerdo con Raymundo, en situaciones de
incertidumbre, no existe ventaja o desventaja automática entre
distintas formas de hilvanar y ejecutar prácticas argumentativas,
de hecho, de acuerdo con el autor, ningún modelo normativo de
la argumentación, incluso el epidíctico donde se considera la
cooperación y el consenso, será automáticamente apropiado o
inapropiado en situaciones de incertidumbre.
El Dossier viene acompañado de dos artículos interesantes
y una traducción inédita. El primero es “Hermenéutica de
la cosmovisión. Una estrategia de cambio en la consultoría
filosófica” de Omer Buatu Batubenge10 de la Universidad de
Colima, en donde señala que las y los filósofos que se dedican
a la consultoría filosófica observan una dimensión amplia de
la misma, en donde, el pensamiento crítico se hace presente,
acompañado de una visión del cuidado y la creatividad de la
persona consultante. El objetivo es claro, lograr la autonomía
de decisión; no obstante, señala el autor, no es claro el proceso
en el que se enlaza dicha visión amplia compartida con quien
consulta, con las herramientas y los procesos mismos de la
consulta, de tal forma que el proceso se vuelve turbio en virtud
del aparente aislamiento al que conduce la reflexión guiada, que
además obstaculiza la actividad transformadora. El autor propone
una aproximación hermenéutica de todo el proceso para lograr
exponer con énfasis el entramado complejo de todo el proceso de
la consulta filosófica.
El siguiente artículo, elaborado por Juan Carlos Hernández
Pineda11 y titulado “Filosofía de la Embriaguez. Sobre el (no)
registro de lo femenino en la experiencia ebria”, se exploran los
criterios de aproximación al fenómeno de la embriaguez y su
vínculo con la reflexión no lineal y, por tanto, marginada. Para el
10

Profesor-investigador, Universidad de Colima, México.

11

Profesor-investigador, Universidad Autónoma de Chihuahua.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022,

�Los horizontes de la lógica
y su filosofía

autor, esto es una sugerencia hacia la consideración de este tipo
de punto de partida para la reflexión filosófica tiene antecedentes
mucho más antiguos y, con alta probabilidad, ligada con la
presencia femenina, altamente ignorada en el canon filosófico.
Esta posibilidad abre la crítica explícita hacia el modo racional en
el que se ha desarrollado la filosofía.
Por último, el artículo titulado “¿Son los derechos
humanos imperialistas?”, original de Emmanuel Levinas, es una
traducción inédita en español hecha por Luis César Santiesteban
Baca,12 que rescata una pregunta –y su correspondiente reflexión–
por demás urgente y actual. La problematización de los derechos
humanos hoy es un ejercicio prudente de reflexión que no nos
dejará indiferentes.
Agradecimientos. En primer lugar queremos expresar nuestro
profundo agradecimiento al equipo editorial de la Revista AITÍAS.
Revista de Estudios Filosóficos por tomar las providencias
académicas para atender la solicitud de dedicar un Dossier al
estudio de la lógica y su filosofía. Agradecemos también al comité
editorial y al comité científico internacional de la revista por su
importante apoyo para el desarrollo de esta empresa. Finalmente,
agradecemos a la Universidad Autónoma de Nuevo León, a la
Universidad Autónoma de la Ciudad de México y a la Universidad
Nacional Autónoma de México por su respaldo académico.

12

Profesor-investigador, Universidad Autónoma de Querétaro.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022,

�Superveniencia, Implicación
y Objetos Vagos

DOSSIER

Superveniencia, Implicación y Objetos
Vagos
Supervenience, Entailment, and Vague
Objects
Resumen: Aunque su uso común sólo ha comenzado
recientemente, la relación de superveniencia se está haciendo
muy conocida. No obstante, su naturaleza lógica, en particular
sus posibles correlaciones con la relación lógica fundamental de
implicación, sigue siendo desconocida y necesita clarificación.
En este artículo, comparo estas dos relaciones y defino un nuevo
acercamiento a la explicación formal de superveniencia. Con
esto, utilizo dos concepciones como fuentes principales: sobre la
semántica intensional y las descripciones de objetos imposibles
como núcleo de aquélla, presentadas en la sección 3; y sobre la
relación de consecuencia relevante, descrita brevemente en la
sección 4, donde también establezco una nueva interpretación
de superveniencia como implicación. Luego, de manera natural,
llegamos a descripciones contradictorias e incompletas de objetos,
y así, pasa a tomar parte la incertidumbre. De igual manera,
permite proponer una definición tentativa de superveniencia sin
hacer referencia a la terminología de la semántica de los mundos
posibles.
Palabras clave: Superveniencia, descripción de objetos,
vinculación, semántica intencional, incertidumbre.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 1-20

1

�Superveniencia, Implicación
y Objetos Vagos

Abstract: Although it’s only recently come into common use, the
relation of supervenience is rapidly gaining in popularity. At the
same time, its logical nature, in particular its possible correlations
with such fundamental logical relation as entailment, remains
unresolved and needs clarification. In this paper, I compare these
two relations and outline a new approach to formal explication
of supervenience. In so doing, I employ as main sources two
conceptions: of intensional semantics, and impossible object
descriptions as its core part, introduced in section 3, and of
relevant consequence relation, briefly described in section
4, where I also delineate a new entailment interpretation of
supevenience. Thus, quite naturally we arrive at contradictory
and incomplete descriptions of objects, and that way, uncertainty
comes into play. Equally, it allows to propose a tentative definition
of supervenience without referring to the terminology of the
possible worlds semantics.
Keywords: Supervenience, object description, entailment,
intensional semantics.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 1-20

2

�Superveniencia, Implicación
y Objetos Vagos

1. Motivation and Preliminary Considerations
Supervenience is one among key notions in modern analytic
philosophy and philosophy of mind. It is a kind of determination
or dependence relation, which was aphoristically characterized
by David Lewis’s1 oft-quoted saying: “supervenience means
that there could be no difference of one sort without difference
of the other sort”. Such a sophisticated dependence relation is
involved in an impressive number of philosophical issues, when
it is needed to clarify the relation of some higher-level properties
to lower-level ones. For example, some people think that:
• aesthetic, moral and mental properties supervene upon
physical properties;
• future supervenes on the past and natural laws;
• modal truths supervene on non-modal truths;
• general truths supervene on particular truths, etc.
In their zeal to explicate the concept, highly-rated researches
proposed different definitions of the term as well as discerned
varieties of supervenience. Thus a distinction is made between
individual, regional, global, similarity-based, multiple domain
versions of supervenience, all in weak and strong forms. For most
of its short, but eventful and rich in ideas history, supervenience
is associated with the contexts of uncertainty and vagueness.
In his seminal paper2 B. P. McLaughlin proposed to examine
supervenience in the context of uncertainty, more precisely, the
idea was to “consider supervenience relations involving vague
properties and/or predicates”3. That said, in the next sentence, he
comments that this is not some special case of supervenience,
but the typical one: in fact, all predicates are vague. Though
there are a variety of opinions on the ratio of uncertainty and
1
David K. Lewis, On the plurality of worlds (Oxford: Blackwell, 1986), 15.
2
Brian
P.
McLaughlin,
“Supervenience,
vagueness,
and
determination,” Philosophical perspectives 11 (1997): 209-230.
3
McLaughlin, “Supervenience,” 219.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 1-20

3

�Superveniencia, Implicación
y Objetos Vagos

vagueness, for the purpose of this paper, these differences are not
so fundamental. Here it may just be noted that it is quite justifiable
to interpret vagueness as a kind of uncertainty, when the agent’s
lack of knowledge is due to the specifics of the concepts (and
corresponding objects) under consideration. One way or another,
whether an object is inherently vague (as, for example, quantum
objects4), or our knowledge of it contains gaps and contradictions,
ultimately, in an epistemological perspective, we always face an
ambiguous description of the object of cognition. A good example
of philosophical meditations on non-standard descriptions
of objects in the context of finite individuality and objective
uncertainty is presented in the recent paper by M. Ryabkov5.
I would like to preface further consideration with the following
important note. My task here is not to formally explicate different
types of supervenience, but rather to propose a new general
approach to such explication. That way, in this paper, I choose
one of the most common definitions of supervenience and
demonstrate the possibilities of the developed approach with this
example. Thus, presented below, there is a preliminary version
deliberately simplified to highlight the very idea of formal
presentation of supevenience relation without possible worlds by
means of impossible objects descriptions.
In what follows I will present a new interpretation of supervenience
relation (1) by means of relevance entailment (consequence
relation), (2) substantially exploiting the ideas of the semantics
of object descriptions. In the next second section, I will continue
with traditional firm views on interrelation between supevenience
and entailment. The third section will be devoted to a short
overview of the semantics of object descriptions to the extent that
it is appropriate, and on this basis I will introduce the preliminary
version of supervenince entailment relation. The final section
4
Steven French and Décio Krause, “Quantum objects are vague
objects,” Sorites, no. 6 (August 1996): 21-33.
5
Maxim Ryabkov, “Paradox of the duplication of physical information,” Humanities
&amp; Social Sciences Communications 8, no. 143 (June 2021): 1-8, https://doi.org/10.1057/
s41599-021-00803-z.
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4

�Superveniencia, Implicación
y Objetos Vagos

presents a brief semantical characteristic of relevant entailment,
which allows developing relevant interpretation of supervenince.

2. Supervenience and Entailment at first Glance
In the context of current research, I will adhere to the
interpretation of supervenience, going back to the well-known
formulation of J. Kim6:
“a set F of properties is supervenient upon a set G of properties
with respect to a domain D just in case any two things in D
which are indiscernible with respect to G are necessarily
indiscernible with respect to F (that is to say, any two things in
D are such that necessarily if they differ with respect to F then
they differ with respect to G)”.
Summing up, one can say that G-indiscernibility necessarily
implies F-indiscernibility.
Before going ahead, it should be fixed what the term
‘necessarily’ refers to in Kim’s formulation. The explanation
proposed by him in parentheses in the above quote, to my way of
thinking, clearly indicates that what is meant here is the entailment
relation. Literally the linguistic construction ‘necessarily if…
then…’ denotes necessary implication. There are different
interpretations of the relationship between logical implication
as a semantic consequence relation and entailment. The simplest
option is to identify them completely, but the position expressed
by M. Dunn and G. Restall7 seems more farsighted and fruitful:
“Thus we tend to differentiate ‘entails’ from ‘implies’ on precisely
the ground that ‘entails’, unlike ‘implies’, stands only for
6
Jaegwon Kim, “Psychophysical supervenience,” Philosophical studies: An
International Journal for Philosophy in the Analytic Tradition 41 (January 1982): 51.
7
J. Michael Dunn and Greg Restall, “Relevance logic,” en Handbook of
philosophical logic, ed. Dov M. Gabbay and F. Guenthner (Dordrecht: Springer,
2002), 5.
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5

�Superveniencia, Implicación
y Objetos Vagos

necessary implication”. That is, ‘A entails B’ means (1) that under
any interpretation of non-logical terms, if A is true then B is true;
and (2) this connection is necessary. There is a long tradition in
logic to consider the consequence relation as a necessary relation
based on the meaning of propositions. For example, for Abelard,
“[a]n inferentia holds when the premises (or, in Abelard’s case the
antecendent) necessitate the conclusion (consequence) in virtue
of their meaning”.8 I also adhere to this tradition in the formal
interpretation of supervenience being developed, avoiding at this
point direct appeal to modal operators.
Keeping in mind that entailment as a necessity consequence
relation can be represented via implication (→) as its objectlanguage counterpart, formal explication goes as follows:
DEF 1.
A set of properties B supervenes upon a set of properties A ⇔
ⱯxⱯy (ⱯF (F ∈ A → (F(x) ≡ F(y))) → ⱯG (G ∈ B → (G(x) ≡
G(y))))
To make this definition easy-to-read (that is, first of all to
make it easy-to-see), define indiscernibility with respect to any
set of properties A (x ≈A y) in Leibnizian tradition.
DEF 2.
x ≈A y ⇔ ⱯF (F∈ A → (F(x) ≡ F(y))
Now the DEF 1 can be presented in a more readable way.

8
Conrad Asmus and Greg Restall, “A history of the consequence relations,” in
Logic: a history of its central concepts, vol. 11 of Handbook of the history of logic, ed.
Dov M. Gabbay, Francis Jeffry Pelletier and John Woods (North-Holland: Elsevier, 2012),
22. Besides, this chapter contains interesting considerations of the concepts of necessity,
analytic and a priori in a context of the consequence relation.
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6

�Superveniencia, Implicación
y Objetos Vagos

DEF 1*.
A set of properties B supervenes upon a set of properties A ⇔
ⱯxⱯy (x ≈A y → x ≈B y)

There are at least two considerations that stimulate a
comparison of entailment and supervenience. First of all, the
former relation in the form of universal implication is presented in
the above definition of the latter. Secondly, both of them express
certain kinds of dependence (between premises and conclusion
or two sets of properties, respectively), which are interesting
to compare. I am far from being the first to consider these two
relations. For an exhaustive information on the subject consult
subsection of SEP entry ‘Supervenience’, entitled ‘Supervenience
and Entailment’ by McLaughlin and Bennett.9 he main theses are
as follows:
1. both relations are reflexive transitive and non-symmetric;
2. consequence relation does not suffice for supervenience;
3. supervenience does not suffice for consequence relation.
To begin with, it is non-symmetry of entailment (or
consequence) relation, what gives rise to doubt. I used to consider
entailment (at least in a standard case) as an instance of partialordering relation that is reflexive, transitive and antisymmetric.
In particular, if A ╞ B and B ╞ A, these formulas are truthfunctionally equivalent, and hence for any assignment their truthvalues coincide, thus A = B. Judging by the text, it is no more
than an inaccurate word-usage: ‘non-symmetric relation’ means
for the authors that “sometimes it holds symmetrically. … And
9
Brian McLaughlin and Karen Bennett, “Supervenience,” in The Stanford
Encyclopedia of Philosophy, Stanford University, 1997-, article published July 25, 2005;
last modified January 10, 2018, https://plato.stanford.edu/archives/sum2021/entries/
supervenience/.
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7

�Superveniencia, Implicación
y Objetos Vagos

sometimes it holds asymmetrically”. One way or another, to this
extent both supervenience and entailment instantiate the same
abstract binary relation.
The second thesis is illustrated by a well-known example of
disjunctive property, namely being a sibling. For any person, being
a brother entails being a sibling, but the latter does not supervene
on the former. The same holds for conjunctive properties. Let B
= {P ∧ Q}, A = {P , Q}, and the following holds: P(a), Q(b),
¬P(b), ¬Q(a). Then a and b are B-indiscernible without being
A- indiscernible.
To show that A can supervene on B, even though B-properties
do not entail A-properties, it is instructive to consider negative
properties (if one accepts their existence). It is evident that B =
{¬P } supervenes on A = {P }, while ¬P does not entail P .
As a result of their consideration the authors of above mentioned
SEP entry come to a conclusion that “the logical supervenience
of property set A on property set B will only guarantee that
each A-property is entailed by some B-property if A and B are
closed under both infinitary Boolean operations and propertyforming operations involving quantification”. In accordance with
this upshot I would like to accept certain commitments concerning
the linguistic framework for my approach.
1. Atomic properties are unquatified literals (positive and
negative properties).
2. Compound properties are constructed by means of
propositional connectives.
3. For a set of properties A including a finite number of
properties C1, C2, … Cn, thereinafter A stands for a compound
conjunctive property C1 ∧ C2∧ … ∧ Cn.

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y Objetos Vagos

3. Semantics of Object Descriptions
The underlying ideas of object descriptions can be found in
early book by Vladimir Markin10. Subsequently, this approach
applied to syllogistics was further developed in the more recent
papers of him11 and his students12. In a sense it can be considered
as formal realization of Leibnitz’ idea of intensional interpretation
of the traditional syllogistic. Though, there are some more direct
attempts to formalize precisely Leibnizian intuition regarding
categorical propositions in form of intensional semantics13, in
this paper, I will follow genuine interpretation of intensional
semantics coined by Markin.
The core idea of Markin’s intensional semantics is to associate
with each term not its extension being a set of objects but rather
its intension – a set of (positive and negative) properties. At
this rate, an arbitrary object can be determined by infinite set
of properties, where a unique set corresponds to every object. It
is this characteristic set of properties, what is labeled as ‘object
description’.
To introduce formally the idea of object description α, consider
a set of literals L.
DEF. 4 Let W = {α | α ⊆ L}, where
ⱯPi ∈ L (Pi ∈ α or ¬Pi ∈ α)
ⱯPi ∈ L (Pi ∉ α or ¬Pi ∉ α).
10
Vladimir Markin, Syllogistic Theories in Modern Logic [in Russian]
(Moscow: MSU, 1991).
11
Vladimir Markin, “What trends in non-classical logic were anticipated by
Nikolai Vasiliev?,” Logical Investigations 19, no. 1 (2013): 122-135.
12
Antonina Konkova and Maria Legeydo, “Intensional Semantics for
Syllogistics: what Leibniz and Vasiliev Have in Common,” Logic and Logical
Philosophy (2022). To appear.
13
Klaus Glashoff, “An intensional Leibniz semantics for Aristotelian
logic,” The Review of Symbolic Logic 3, no. 2 (June 2010): 262-272.
Robert van Rooij, “Leibnizian intensional semantics for syllogistic reasoning,” en
Recent Trends in Philosophical Logic, ed. Roberto Ciuni, Heinrich Wansing and
Caroline Willkommen (Cham: Springer, 2014), 179-194.
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y Objetos Vagos

Conditions (1) and (2) mean that object descriptions are
complete and consistent, correspondingly. Hence, these conditions
prevent the existence of impossible objects. The formal explication
proposed above may be easily extended to compound statements.
For a set of singular terms N, define interpretation function d,
Ɐkn ∈ N, d(kn) ∈ W, and truth (falsity) for arbitrary statement A
inductively:
DEF 5.
A := P(k)
|P(k)|d = t ⇔ P ∈ d(k);

|P(k)|d = f ↔¬P ∈ d(k).

|¬B|d = t ⇔ |B|d = f;		

|¬B|d = f ⇔ |B|d = t.

A := ¬B

A := B ∧ C

|B ∧ C|d = t ⇔ |B|d = t and |B|d = t;
|B ∧ C|d = f ⇔ |B|d = f or |B|d = f.

Now ⱯA Ɐd |A(x)|d = |A(y)|d may be interpreted as an
appropriate form of indiscernibility, because it asserts that two
individuals x and y equally possess (or do not possess) all relevant
properties.
All the above makes it possible to introduce supervenient
(cosequence) relation (╞S) in terms of object descriptions
semantics.
DEF 6.
A ╞S B ⇔ Ɐd Ɐx Ɐy (|A(x)|d = |A(y)|d ⇒ |B(x)|d = |B(y)|d)
However such consequence relation is not free from paradoxes,
which arise due to classical treatment on implication. If any two
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10

�Superveniencia, Implicación
y Objetos Vagos

objects equally exhibit or do not exhibit certain property, then the
consequent of the definiens is true and, hence, the conditional is
also true. For example, consider the following: ⱯA (A╞s B ∧¬B).
Evaluated via complete and consistent object descriptions a
compound property B ∧¬B is inherent to no object at all. It leads
to |B (x) ∧¬B (x)|d = |B (y) ∧¬B (y)|d = f, and hence the consequent
of the definiens is true, thus in turn, A╞s B ∧¬B.
To avoid such paradoxes, one is committed to delete
conditions (1) and (2) in the characteristics of object description,
and as a result arrive at the idea of generalized object description
being a description of impossible (vague) object. Indeed objects
introduced by means of incomplete and inconsistent descriptions
may be contradictory, as the rejection of the second conditions
permits possessing B and not-B at the same time, or uncertain in
the sense that for some property B and for some object k, neither
B nor not-B is shared by k.
Such a small refinement had serious consequences – now an
arbitrary statement may be only true, only false, both true and
false, and neither. These four new values are compound and
represent all possible combinations of initial atomic values t and
f, so DEF 5 needs minimal relevant adjustment:
DEF 5*.
A := P(k)
t ∈ |P(k)|d ⇔ P ∈ d(k);
A := ¬B

f ∈|P(k)|d ⇔ ¬P ∈ d(k).

t ∈|¬B|d ⇔ f ∈|B|d ;		

f ∈|¬B|d ⇔ t ∈|B|d .

A := B ∧ C

t ∈|B ∧ C|d ⇔ t ∈|B|d and t ∈|B|d ;
f ∈|B ∧ C|d ⇔ f ∈|B|d or f ∈|B|d.
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�Superveniencia, Implicación
y Objetos Vagos

Condition for disjunction is a trivial combination of conditions
for negation and conjunction , where B ∨ C ≡ ¬ (¬B ∧ ¬C).
Summing up, at the moment we have a paradoxes-free definition of
supevenience in a form of consequence relation. However, to the
best of my knowledge, there is no logical system axiomatizing this
consequence relation. At the same time, the idea of contradictory
and incomplete assignments evokes famous Dunn and Belnap’s
usefull four-valued logic14 with equally famous axiomatizations
known as EFDE and RFDE (where FDE stands for First Degree
Entailment) being two deudctively equivalent formulations of the
first-degree fragment of all relevant logics. To clarify the properties
of so defined consequence relation, we proceed furhter and, first,
briefly introduce the idea of generalized state descriptions and
based on it semantics of FDE, secondly, express supervenience
relation in turms of relevant consequence relation.

4. Supervenience and Relevant Entailment
An informational semantics of the first degree relevant logic
was proposed and developed independently of each other by
M. Dunn15 and E. Voishvillo16. It is based on a machinary of
generailized state descriptions. ‘Generalized’ when applayed to
state descriptions means exactly the same as the result of rejection
conditions (1) and (2) for object descriptions but now with respect
to statements. We start with DEF.4, (1) and (2) omitted. It is quate
14
Nuel D. Belnap, “A useful four-valued logic,” in Modern uses of multiplevalued logic, ed. J. Michael Dunn and George Epstein (Dordrecht: Springer, 1977),
5-37.

J. Michael Dunn, “Intuitive semantics for first-degree entailments and ‘coupled
trees’,” Philosophical Studies 29, no. 3 (Mar., 1976): 149-168.

15
J. Michael Dunn, “An intuitive semantics for first degree relevant
implications,” Journal of Symbolic Logic 36, no. 2 (1971): 362-363.
16
The first mention of such semantics is contained in the paper of Voishvillo
published in 1976, in Russian. In the final form, information semantics is presented in
E. K. Voishvillo, “Semantics of Generalized State Descriptions,” in Logic, methodology
and philosophy of science VI, vol. 104 of Proceedings of the Sixth International
Congress of Logic, Methodology and Philosophy of Science, ed. L. Jonathan Cohen, et
al. (Amsterdam: Elsevier, 1982), 315-323.
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natural to formulate truth values assignment for forumalas not
in terms of corresponding four-valued function, but rather via
relations connecting formula and generalized state description:
TA/α – A is true in α, and FA/α – A is false in α.
DEF 7.
Tp/α ⇔ p ∈ α;		

T¬B/α ⇔ FB/α ;		

Fp/α ⇔ ¬p ∈ α;

F¬B/α ⇔ TB/α ;

T(B ∧ C) /α ⇔ TB/α and TC/α;
F(B ∧ C )/α ⇔ FB/α or FC/α.

The definition of consequence relation coincides with a
classical one.
DEF 8.
A ╞FDE B ⇔ Ɐα (TA/α ⇒TB/α)
Now DEF.6 may be rewritten in terms of first-degree
entailment as follows:
DEF 9.
A ╞SE B ⇔ Ɐα Ɐβ (((TA/α and TA/ β) or (FA/α and FA/ β))
⇒((TB/α and TB/ β) or (FB/α and FB/ β)))
What we need now to establish correspondence between two
semantical considerations, are straightforward Principles of
Propositional Reduction:
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ⱯA(( t ∈ |A(k)|d and d(k)= α) ⇔ TA/α)

ⱯA(( f ∈ |A(k)|d and d(k)= α) ⇔ FA/α).

These principles validate the
Correspondence Proposition: A ╞SE B ⇔ A ╞S B

Back to DEF.9, now we are in a position to present it as a
conjunction of two conditions.
DEF 9*.
A╞SEB ⇔ ∀α ∀β ((TA/α and TA/ β) ⇒((TB/α and TB/ β) or
(FB/α and FB/ β)) and
∀α ∀β (FA/α and FA/ β) ⇒((TB/α and TB/ β) or (FB/α and
FB/ β)).

If considered independently, these two conditions conjunct in
definiens may be interpreted as Positive Supervenience (PS) and
Negative Supervenience (NS) correspondingly. To the best of my
knowledge, they have never been differentiated before. However,
it may be sometimes useful to make more sharp distinction
between two situations: (PS) if any two things equally possess
A-properties, then they are indiscernible with respect to B; and
(NS) if any two things equally do not possess A-properties, then
they are indiscernible with respect to B. For a moment let me
consider them separately.
DEF 10.
A ╞PSEB ⇔ ∀α∀β ((TA/α and TA/β) ⇒((TB/α and TB/β) or
(FB/α and FB/β))
It can be easily shown that A ╞PSEB↔A╞FDEB or A╞FDE¬B,
reducing positive supervenience to relevant entailment relation.

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DEF 11.
A ╞NSEB ⇔ ∀α∀β ((FA/α and FA/β)⇒((TB/α and TB/β) or
(FB/α and FB/β))

In its turn, for negative supervenience holds the following
equivalence:
A ╞NSEB ⇔ ¬A╞FDEB or ¬A╞FDE¬B.

Thus, we have at our disposal everything we need to combine
all the above into a final definition.
DEF 9**.
A ╞SEB ⇔ A╞FDEB or A╞FDE¬B or ¬A╞FDEB or ¬A╞FDE¬B.

Some interesting properties of supervenience entailment
relation can be clarified and illustrated by considering disjuncts
in the definies. The first disjunct validates such characteristics
of conjunction and disjunction as commutativity, associativity,
distributivity and idempotence. Due to the second disjunct
DeMorgan laws are valid as well as odd entailments of the form
A ╞SE¬A and ¬A ╞SEA. Finally, last two disjuncts serve as a
safeguard against invalid principles of Conjunction Introduction
and Disjunction Elimination discussed above.

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y Objetos Vagos

5. Conclusion
The proposed interpretation of supevenience as a specific
(relevant) entailment relation though presumptive, demostrates
that cetrain symplified version of supervenience may be formaly
explicated via consequence relation, and, what is more important,
in so doing one does not need to fall back on such essenses as
possible worlds. Instead I exploited an idea of vague objects and
their descriptions, which turns us back to oldy but goldy state
(and object) description device.
It is well known that possible worlds semantics are often
criticized for appeal to formal concepts lacking informal (first
of all, philosophical) interpretation. To name but a few, in The
Stanford Encyclopedia of Philosophy, entry Possible Worlds by
Menzel17 one can find the following passage:
Unfortunately, the semantics leaves the most interesting –
and difficult – philosophical questions largely unanswered.
Two arise with particular force:
QW
What, exactly, is a possible world?
And, given QW:
QE What is it for something to exist in a possible world?
From my point of view, corresponding questions resulting from
the previous by replacing the expression ‘possible world’ with
word-combination ‘vague object’ are easier to answer, because
appropriate answers step from scientific research practice patterns.
Besides, bringing in philosophical discourse logical concepts
like possible world or accessibility relation rises issues of what
are the corresponding conditions on accessibility relation or
what modal principles they validate and so forth. In a sense,
17
Christopher Menzel, “Possible Worlds,” in The Stanford Encyclopedia
of Philosophy, Stanford University, 1997-, article published October 18, 2013; last
modified February 8, 2016, http://plato.stanford.edu/archives/fall2016/entries/possibleworlds/.
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such logical concepts purified from corresponding logical theory
become opaque.
Definitely, current version of entailment interpretation of
supervenience is only a touchstone of future work and should be
considered as a request for further discussion.

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y Objetos Vagos

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20

�Una modesta proposición para clasificar
las teorías de los argumentos

DOSSIER

Una modesta proposición para clasificar las
teorías de los argumentos1

A modest proposal for classifying theories of
argument

“Nomina si nescis, perit et cognitio rerum”.
Carl Linnaeus, Philosophia Botanica (1751).

Resumen. Propongo clasificar las teorías de los argumentos
(o lógicas, en un cierto sentido) atendiendo a tres oposiciones:
atomismo vs. holismo, generalismo vs. particularismo, e
inferencismo vs. razonismo. Las dos primeras provienen de la
teoría de las razones normativas y la tercera es de elaboración
propia, aunque la necesidad de hacer alguna distinción similar
ha sido defendida por varios autores. Finalmente, describiré
el modelo holista, particularista y razonista de la dialéctica de
los argumentos, contrastándolo con los modelos atomistas,
generalistas e inferencistas predominantes.
Palabras clave: garantías, holismo, inferencias, modelo de
Toulmin, razones.

1
Esta investigación ha sido financiada por FEDER/ Ministerio de Ciencia,
Innovación y Universidades, Agencia Estatal de Investigación, dentro del Proyecto
Prácticas argumentativas y pragmática de las razones (Parg_Praz), número de referencia
PGC2018-095941-B-I00.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 21-47

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�Una modesta proposición para clasificar
las teorías de los argumentos

Abstract. I propose to classify the theories of argument (or
logics, in a certain sense) according to three oppositions: atomism
vs. holism, generalism vs. particularism, and inferencism vs.
reasonism. The first two come from the theory of normative
reasons and the third is of my own, although the need to make
some similar distinction has been defended by many authors.
Finally, I will describe a holistic, particularist and reasonist
model, contrasting it with the dominant atomist, generalist and
inferentialist models.

Keywords: holism, inferences, reasons, Toulmin model, warrants.

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�Una modesta proposición para clasificar
las teorías de los argumentos

Introducción
Voy a discutir y proponer algunos criterios para clasificar las teorías
de los argumentos. Esos criterios resultan de tres oposiciones:
− atomismo vs. holismo,
− generalismo vs. particularismo,
− inferencismo vs. razonismo.
Las dos primeras provienen de la teoría de las razones normativas,2
y la tercera es de elaboración propia, aunque la necesidad de hacer
alguna distinción similar ha sido defendida por autores como
Gilbert Harman o John Woods,3 si bien la variación terminológica
de unos autores a otros puede confundir.
El plan del artículo es el siguiente. Primero explicaré qué
entiendo por argumento y por teoría de los argumentos y después
iré exponiendo y explicando cada una de esas oposiciones,
refiriéndolas a las teorías de los argumentos. Finalmente, esbozaré
un modelo holista, particularista y razonista de argumento, y
describiré sus diferencias con los modelos atomistas, generalistas
e inferencistas predominantes.
Aunque mis simpatías están con el holismo, el
particularismo y el razonismo, mi exposición será relativamente
neutral, puesto que mi propósito es esclarecer las distintas
opciones, sin debatir en profundidad las ventajas o inconvenientes
de cada alternativa.4
2
Vid. Jonathan Dancy, Ethics without Principles (Oxford: Clarendon Press,
2004), y Ralf Bader, “Conditions, Modifiers and Holism,” en Weighing Reasons, eds.
Errol Lord y Barry Maguire (Oxford: Oxford University Press, 2016).
3
Gilbert Harman, “Internal Critique: A Logic is not a Theory of Reasoning
and a Theory of Reasoning is not a Logic,” en Handbook of the Logic of Argument
and Inference, eds. Dov M. Gabbay, R. H. Johnson, H. J. Ohlbach y John Woods
(Amsterdam: North Holland, 2002), y John Woods, “The fragility of argument,” en The
Psychology of Argument, eds. Fabio Paglieri, Laura Bonelli y Silvia Felletti (Londres:
College Publications, 2016).
4

Sobre las ventajas e inconvenientes de esas opciones vid. Hubert Marraud,

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�Una modesta proposición para clasificar
las teorías de los argumentos

Teoría de los argumentos
El objeto de la teoría de la argumentación son las prácticas
argumentativas; es decir, las prácticas en las que pedir, dar y
examinar razones es una parte fundamental. Según una definición
ampliamente aceptada, una razón es una consideración que
favorece una determinada posición. Argumentos y razones están
estrechamente ligados porque argumentar es presentar, para su
examen, algo a alguien como una razón para otra cosa.
Cuando existen concepciones enfrentadas de una
disciplina, como aquí sucede, es difícil dar definiciones neutrales
de las nociones centrales. La definición previa de argumentar es
razonista, por más que sea citada, de forma poco congruente,
por muchos autores inferencistas. Para evitar una toma de
partido prematura, se podría definir argumentar como aducir
consideraciones destinadas a apoyar una conclusión.5
La teoría de los argumentos es la parte de la teoría
de la argumentación que estudia los argumentos. Según
una caracterización bastante extendida, los argumentos son
productos de la acción o del proceso de argumentar. Aunque
esta caracterización puede resultar engañosa, ver la teoría de
los argumentos como una parte de la teoría de la argumentación
supone analizar los argumentos como componentes de esas
prácticas, o, por lo menos, hacerlo en el contexto de esas prácticas.
“La teoría de los argumentos es un componente de la teoría de la
argumentación, del mismo modo que el argumento es una parte
de la práctica de la argumentación”.6
La definición anterior de la teoría de los argumentos está
“Holismo y atomismo en teoría de los argumentos,” Diálogo filosófico, no. 111 (2021):
401-418, y “Cuatro modelos de argumento,” Quadripartita Ratio 6, no. 11 (2021): 17-40.
5
Como hace Simon Blackburn en la entrada ‘Argument’ de The Oxford
Dictionary of Philosophy, 2a ed. (Oxford: Oxford University Press, 2005).
6
Ralph H. Johnson, Manifest Rationality. A Pragmatic Theory of Argument
(Mahwah, NJ: Lawrence Erlbaum, 2000), 31; (traducción propia).
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�Una modesta proposición para clasificar
las teorías de los argumentos

tomada casi literalmente de Ralph H. Johnson.7 Si la comparamos
con la descripción de la perspectiva lógica que hace Joseph Wenzel,
podemos concluir que la teoría de los argumentos coincide con la
teoría de la argumentación vista desde la perspectiva lógica.
La lógica trata de los argumentos como productos. Piense en un
argumento como en una mercancía: alguien la produce y se la
ofrece a otro. La persona a quien se la ofrece elige ‘comprarla’
o no. Del mismo modo que evaluamos los productos que
nos ofrecen en el mercado comercial, evaluamos también
los argumentos y las ofertas que nos ofrecen en el mercado
de las ideas. Aquí es donde entra en juego la lógica en el
campo de la argumentación, para ayudarnos a evaluar los
argumentos como construcciones intelectuales ofrecidas para
su aceptación. […] La pregunta última en cada caso particular
es: ¿debemos aceptar esta tesis por las razones aducidas para
sustentarla?8

Para responder a la pregunta lógica por excelencia de Wenzel es
necesario segmentar la argumentación, separando unas razones
de otras, y es entonces cuando aparecen las razones simples ―
“una razón simple es la mínima cantidad de información que por
sí misma confiere alguna credibilidad a una posición”9―, y los
argumentos simples ― que son la mínima unidad autónoma de
argumentación, formada por una consideración y aquello para lo
que aparece como una razón.10
La afirmación de que los argumentos son los productos de
7

Johnson, Manifest Rationality, 30.

8
Joseph Wenzel, “Three Perspectives on Argument. Rhetoric, Dialectic,
Logic,” en Perspectives on Argumentation: Essays in Honor of Wayne Brockriede,
eds. Robert Trapp y Janice Schuetz (Nueva York: International Debate Education
Association, 2006), 16; (traducción propia).
9
J. Anthony Blair, Groundwork in the Theory of Argumentation (Dordrecht:
Springer, 2012), 148; (traducción propia).
10
Hubert Marraud, En buena lógica (Guadalajara: Editorial de la Universidad
de Guadalajara, 2020), 31.
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la argumentación se puede interpretar de dos maneras distintas.
Según la primera, quien presenta algo como una razón para otra
cosa, produce un argumento, de manera que los argumentos
son el resultado de un determinado tipo de movimiento en un
intercambio de razones. Según la segunda, el argumento es el
producto de todo el proceso de pedir, dar y examinar razones. Una
razón es una consideración aducida dentro de un intercambio, que
favorece, en ese contexto, una posición sobre la cuestión debatida.
Podemos extraer de ese entramado la consideración y la posición
que favorece, y el resultado de esa operación es un argumento en
el sentido lógico tradicional. Pero eso no debe hacernos olvidar
que la consideración en cuestión solo favorece esa posición en
el contexto del intercambio en el que es aducida. Si es así, los
argumentos resultan más bien del examen crítico conjunto de las
pretensiones de razonabilidad. Una diferencia significativa es
que conforme a la primera interpretación es el proponente quien
produce el argumento como respuesta a una petición del oponente,
mientras que conforme a la segunda el argumento captura, como
una especie de instantánea, un momento en la interacción del
proponente y el oponente.
Atomismo vs holismo
Entenderé por propiedades lógicas aquellas propiedades de los
argumentos que son pertinentes para responder a la pregunta
de Wenzel y pueden describirse sin aludir ni a los efectos de
la consideración aducida sobre el auditorio ni a las reglas
convencionales de los intercambios argumentativos. Esto no
pretende ser una definición de las propiedades lógicas, sino tan
solo una aproximación que pueda servir como punto de partida
para la discusión. Entre otras, son propiedades lógicas las
siguientes:
•

Un argumento es deductivamente válido si y solo si por la
disposición de sus partes es imposible que sus premisas
sean verdaderas y su conclusión falsa.

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•

Un argumento es sólido si y solo si es deductivamente
válido y sus premisas son verdaderas.

•

Un argumento es inductivamente fuerte si y solo si la
verdad de sus premisas hace improbable la falsedad de su
conclusión.

•

Un argumento es compelente (cogent) si y solo si sus
premisas son aceptables, pertinentes para la conclusión y
le dan suficiente apoyo.

•

Un argumento correcto es el que resiste a las objeciones
y recusaciones.

•

Un argumento válido es el que resiste a las recusaciones y
a las refutaciones.

•

Un argumento concluyente es el que el que resiste a
cualquier posible contraargumento.

Las nociones de argumento correcto, argumento válido y
argumento concluyente remiten a la distinción de tres formas
básicas de contraargumentación.11
•

Una objeción a un argumento A es un argumento B cuya
conclusión es incompatible con alguna de las premisas de A.

•

Una recusación de un argumento A es un argumento B
cuya conclusión es incompatible con el condicional
asociado del argumento A. El condicional asociado del
argumento P1,…,Pn por tanto C es ‘si P1 y…y Pn entonces
C’, que interpreto como ‘P1 y…y Pn es una razón para C’.

•

Un argumento B es una refutación de un argumento A si
los dos argumentos son tenidos por correctos, en el sentido
anterior, y B se considera tan o más fuerte que A.

Mientras que las objeciones y las recusaciones señalan defectos en
el argumento, y por tanto tienen que ver con la pregunta ‘¿Es ese un
11
Marraud, En buena lógica, 73-97, y “On the Logical Ways to Counter an
Argument: A Typology and Some Theoretical Consequences,” en From Argument
Schemes to Argumentative Relations in the Wild, eds. Frans H. van Eemeren y Bart
Garssen (Cham: Springer, 2020).
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buen argumento?’, las refutaciones comparan argumentos correctos,
y tienen que ver con la pregunta ‘¿Es ese el mejor argumento?’.
Para el atomismo las propiedades lógicas de un argumento
quedan completamente determinadas por las propiedades de sus
partes y las relaciones entre ellas (relaciones intraargumentativas),
mientras que para el holismo dependen también de elementos
contextuales que no forman parte del argumento. En este sentido,
se puede decir que para el atomismo las propiedades lógicas son
propiedades intrínsecas de los argumentos, mientras que para
el holismo son propiedades extrínsecas. Así, en principio y con
arreglo a las definiciones precedentes, ser deductivamente válido,
sólido o inductivamente fuerte son propiedades intrínsecas de
los argumentos, mientras que ser concluyente es una propiedad
extrínseca, ya que depende de la relación del argumento evaluado
con otros argumentos (relaciones interargumentativas).
Un ejemplo ayudará a entender lo que aquí está en juego.
Esteban José Paños, portavoz de Ciudadanos en el Ayuntamiento
de Toledo, argumentaba en una entrevista el julio de 2018 que
la alcaldesa, Milagros Tolón, del Partido Socialista, tendría
que haber diseñado en el primer año de su mandato un plan
de renovación del Polígono industrial, porque lo prometió.12
Parece que la promesa de Milagros Tolón de diseñar un plan de
renovación del Polígono en su primer año de mandato solo apoya
la conclusión de que debería haberlo hecho si, entre otras cosas,
la promesa no fue hecha bajo coacción y, en las circunstancias del
año 2015, era factible hacerlo. Eso quiere decir para un atomista
que o bien son premisas implícitas en el argumento de Paños,
o bien no lo son y el argumento es deficiente. Por su parte, un
holista puede mantener que no son premisas del argumento de
Paños, sino factores contextuales pertinentes para evaluarlo, sin
que eso lo invalide.
12
“Paños: «¿Dónde van los impuestos? ¿A aumentar el superávit?»,” La
Tribuna de Toledo, Julio 8, 2018, https://www.latribunadetoledo.es/Noticia/zcde7ad5ca843-6183-bd227813af417e84/201807/Panos-Donde-van-los-impuestos-A-aumentarel-superavit.
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La noción de parte de un argumento tiene que ver, ante
todo, con la identidad de los argumentos, puesto que parece
razonable asumir una especie de principio de extensionalidad,
conforme al cual A es el mismo argumento que B si y solo si A
y B tienen las mismas partes dispuestas del mismo modo. Este
principio expresa una intuición básica sobre las partes de un
argumento: las partes de un argumento son aquellos elementos
que lo diferencian de los demás argumentos. El atomismo vincula
además las partes de un argumento con su evaluación por medio
de otro principio:
Principio atomista. Toda la información contextual
pertinente para determinar si se puede sacar la conclusión
de las premisas de un argumento se refiere a las propiedades
de sus partes.13
Como ya se ha dicho, el principio atomista convierte a las
propiedades lógicas de los argumentos en propiedades intrínsecas.
Otra consecuencia del principio atomista es que las propiedades
lógicas de un argumento son las mismas en cualesquiera dos
situaciones en la que las premisas tengan las mismas propiedades.
En esa medida, las propiedades lógicas pueden considerarse
independientes del contexto.
Generalismo vs particularismo
Esta segunda distinción se refiere a cómo pueda justificarse
que entre las premisas y la conclusión de un argumento se da la
relación apropiada. En ética el generalismo es la tesis de que los
razonamientos y juicios morales son posibles porque disponemos
13
El principio atomista es similar al requisito PC (Premisas-Conclusión)
criticado por Don Levi, que exige que todos los aspectos del contexto retórico que
sean relevantes para determinar lo que se está argumentando se incorporen en la
reformulación del argumento como partes de una secuencia premisas-conclusión (Levi,
“The Case of the Missing Premise,” Informal Logic 17, no. 1 [Winter 1995]: 80.)
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de un surtido de principios morales, tesis que el particularismo
rechaza. Trasladado a la teoría de los argumentos, el generalismo
mantiene que la posibilidad de los juicios lógicos sobre la
calidad de los argumentos depende de la existencia de principios
generales. El paradigma de tales principios generales son las
garantías de Toulmin: “enunciados generales, hipotéticos, que
pueden funcionar como puentes y autorizar pasos como aquél con
el que nos compromete nuestro argumento particular” y funcionan
como “estándares prácticos o cánones de argumento”.14 Toulmin,
de hecho, se declara explícitamente generalista:
A menos que en un campo de argumentación determinado
estemos dispuestos a trabajar con algún tipo de garantías,
será imposible someter en ese campo a los argumentos a
evaluación racional.15

Como la asunción de que, en última instancia, la relación entre
las premisas y la conclusión de un buen argumento solo puede
explicarse recurriendo a algún principio general no obliga a incluir
ese principio entre las partes del argumento, el generalismo puede
ser atomista u holista. En el primer caso, los principios generales
que conectan las premisas con la conclusión se consideran partes
del argumento y en el segundo no.
La analogía y el precedente son las principales alternativas
a los principios generales para dar cuenta del paso de las premisas
a la conclusión.16 En el caso de la analogía, la idea es que los
argumentos parecidos se comportan lógicamente de maneras
parecidas y que, por ello, lo único que necesitamos para distinguir
los buenos de los malos argumentos es captar ese parecido. La
14
Stephen E. Toulmin, The Uses of Argument, ed. rev. (Cambridge: Cambridge
University Press, 2003), 91.
15

Toulmin, The Uses, 93.

16
Vid. Grant Lamond, “Precedent and Analogy in Legal Reasoning,” en The
Stanford Encyclopedia of Philosophy, Stanford University, 1997-, artículo publicado
Junio 20, 2006, https://plato.stanford.edu/archives/spr2016/entries/legal-reas-prec/.
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identidad de forma lógica puede entenderse como una forma
extrema y sistematizada de semejanza. Si fuera así, las teorías de
los argumentos inspiradas en la lógica formal serían particularistas
y atomistas, puesto que las propiedades lógicas de los argumentos
quedarían totalmente determinadas por su forma lógica.
Generalismo y particularismo interpretan de maneras
distintas la analogía entre argumentos. Para el generalista
la analogía es una manera de descubrir o señalar una garantía
implícita común en varios argumentos. Esto es, para el generalista
dos argumentos son análogos porque tienen una garantía del
mismo tipo. Para el particularista, las garantías aparecen cuando
se intenta explicar las semejanzas que los hablantes perciben
entre los argumentos. Dicho de otro modo, para el particularista
dos argumentos tienen el mismo tipo de garantía porque son
análogos, y por tanto las analogías preceden y son independientes
de las garantías. En ética, uno de los argumentos de los defensores
del particularismo es, precisamente, que el generalismo no puede
explicar cómo distinguimos los principios válidos de los inválidos.
Desde luego no podemos esperar que los principios salgan de
nuestros juicios sobre casos particulares, porque se supone
que ese tipo de juicios se basan en principios. Si el juicio
es subsuntivo, necesita partir de principios, que no pueden
proceder de ulteriores juicios so pena de regreso. Pero ¿de
qué otra manera podemos distinguir los principios verdaderos
de los falsos? No resulta atractivo suponer que los principios
verdaderos lo llevan impreso en la cara, de modo que basta con
mirarlos fijamente para darse cuenta de que son verdaderos.
Tampoco es atractivo suponer, como hacen las opciones
subsuntivas, que los casos particulares nunca pueden servir
para contrastar los principios.17

En teoría de la argumentación jurídica, la argumentación basada
en reglas (o subsunción) se opone a la argumentación basada en
17

Dancy, Ethics without Principles, 5; (traducción propia).

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la ponderación de todas las razones pertinentes (o ponderación),
asociando así así el particularismo con el razonismo a través
del concepto de ponderación. Eso le permite a María Cristina
Redondo trasladar la distinción generalismo vs particularismo a
la argumentación jurídica y explorar sus consecuencias (aunque
ella prefiere ‘universalismo’ a ‘generalismo’).18
Inferencismo vs razonismo
Ahora la discrepancia se refiere a la naturaleza del vínculo entre
las premisas y la conclusión de un buen argumento logico sensu.
Para el inferencismo esa relación consiste en que la conclusión
se sigue o infiere lógicamente, de las premisas, mientras que para
el razonismo consiste en que las premisas expresan una buena
razón para la conclusión o la favorecen. Como ya se señaló en su
momento, definir argumentar como presentar, para su examen, algo
a alguien como una razón para otra cosa es obviamente razonista.
Una definición inferencista diría más bien que argumentar es
presentar algo como una consecuencia lógica de otra cosa.
Si seguirse de y ser una razón para son cosas distintas,
el inferencismo va en contra de la intuición ―que expresa la
pregunta lógica por excelencia de Wenzel― de que un buen
argumento es el que da una buena razón para la conclusión para
la que se ha aducido. Como es bien sabido, que la conclusión
se infiera lógicamente de las premisas no es ni una condición
necesaria ni una condición suficiente para que estas expresen una
razón para aquella. Pero lo que me interesa destacar ahora es que
el hecho de que A sea una razón para B no autoriza, dado A, a
concluir B, puesto que puede haber otras razones para no B, por
lo que extraer una conclusión depende de un proceso complejo de
escrutinio y ponderación de razones.
El término ‘conclusión’ se usa tanto para referirse a
una parte de un argumento, como para referirse a la decisión
18

María Cristina Redondo, “Razones y normas,” Discusiones, no. 5 (2005): 29-66.

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a la que se llega en un proceso de escrutinio y ponderación
de razones. En una deliberación, por ejemplo, se consideran y
discuten las consecuencias probables de varios cursos de acción
alternativos para elegir el más conveniente. Que una acción
tenga probablemente consecuencias positivas o negativas es
una razón para elegirla o para rechazarla, respectivamente. La
fuerza del argumento Si se hace A, probablemente sucederá B,
por tanto es aconsejable hacer A depende de la probabilidad de
que la realización de A tenga esos efectos, y de la intensidad y
beneficencia de esos efectos. Sin embargo, la conclusión de la
deliberación no puede ser Es aconsejable hacer A, puesto que la
deliberación tiene una pretensión de determinación o efectividad
resolutiva,19 sino más bien Debemos hacer A o Hagamos A,
que no coincide, por tanto, con la conclusión de ninguno de los
argumentos examinados en su curso.
Antes de seguir delante conviene distinguir entre razones
prima facie, razones pro tanto y razones concluyentes.
Una razón prima facie es una consideración que se presenta
como una razón para algo, y que por consiguiente parece
una razón, aunque después pueda no serlo.
Una razón pro tanto favorece una determinada posición, y por
ello es digna de consideración, aunque puede ser superada
por otras razones opuestas.
Una razón concluyente es una razón no superada por otras
razones opuestas.

19
Luis Vega Reñón, “Deliberando sobre la deliberación. Una revisión,” Lógoi.
Revista de Filosofía 22, no. 38 (julio-diciembre 2020): 172.
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Cuando argumentamos presentamos algo como una razón para
otra cosa, y por ello ese algo se convierte en una razón prima
facie. Cuando alguien aduce que hacer A tendrá probablemente
una consecuencia positiva C, está dando una razón prima facie
para hacer A. Si comprobamos que, efectivamente, es probable
que tenga esa consecuencia y que es significativamente benéfica,
será una razón pro tanto. Si finalmente concluimos que la
probabilidad de que se dé esa consecuencia y el balance entre
sus efectos positivos y negativos es más favorable que el de las
acciones alternativas, será una razón concluyente. De este modo,
la finalidad del examen crítico de una razón prima facie por medio
de argumentos y contraargumentos es establecer, sucesivamente,
si es una razón pro tanto y si es una razón concluyente.
Una buena razón puede ser una razón pro tanto o una razón
concluyente, dependiendo de en qué fase de la evaluación nos
encontremos. Obsérvese que cuando se trata de determinar si una
razón prima facie es una razón pro tanto los contraargumentos
relevantes son las objeciones y las recusaciones, mientras que
cuando se trata de determinar si es una razón concluyente son las
refutaciones.
También se puede decir que la principal diferencia entre las
razones (favorece) y las inferencias lógicas o implicaciones (se
sigue) es que las razones son ponderables y las inferencias lógicas
no. Si C se sigue de P, dado P, podemos concluir C, aunque esa
autorización sea provisional y revisable. Pero si P es una razón
para C, no podemos concluir C directamente de P, puesto que
puede haber razones de peso para concluir lo contrario. Esta
manera de hablar puede inducir a error, puesto que sugiere que
cada argumento tiene un determinado peso y que la argumentación
es un proceso de escrutinio y ponderación de razones que tiene
por objeto elegir el argumento más fuerte de los aducidos. Como
veremos a continuación, esa no es una posición razonista.
Finalmente, si un buen argumento es el que da una razón
concluyente y una razón pro tanto es concluyente dependiendo de
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que no concurran otras razones pro tanto en contrario tan o más
fuertes, el razonismo lleva naturalmente al holismo. Para evitarlo
habría que asumir que entre que las premisas del argumento
figuran tanto las consideraciones como las contra consideraciones
relevantes. Así lo hace, por ejemplo, Wellman, el padre del
razonamiento conductivo:
Una premisa es cualquier consideración (es decir, cualquier
cosa que se pueda considerar o entender) que cuenta o se piensa
que cuenta. a favor o en contra de la conclusión. La conclusión
es algo que aparentemente debe aceptarse sobre la base de las
premisas.20

Inferencias revisables y razones ponderables
Las inferencias pueden ser revisables, pero una inferencia revisable
no se comporta exactamente igual que una razón ponderable.
Recurriendo al consabido ejemplo de las lógicas por defecto,
de Piolín es un ave se puede concluir Piolín vuela mientras no
se pueda inferir de la información disponible que Piolín es un
pingüino. Cuando se puede inferir de la información disponible
que Piolín es un pingüino, no se puede inferir Piolín vuela de
Piolín es un ave. Así, Piolín no es un pingüino es una condición
necesaria de la inferencia de Piolín vuela a partir de Piolín es
un ave. Aquí no hay ninguna comparación o elección entre dos
argumentos con conclusiones opuestas, y por consiguiente no hay
ponderación.
En un planteamiento razonista, Piolín es un ave es
una razón para creer que Piolín vuela, mientras que Piolín es
un pingüino es una razón para creer lo contrario. El fin de la
ponderación es determinar cuál es la conclusión que puede
extraerse de la consideración conjunta de esas dos razones, no
cuál de ellas es una razón genuina y cuál es tan solo una razón
aparente. No obstante, la revisibilidad puede funcionar como
una alternativa a la ponderación, si se incluye sistemáticamente
20
Carl Wellman, Challenge and Response: Justification in Ethics (Carbondale, IL:
Southern Illinois University Press, 1971), 90; (traducción propia).
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�Una modesta proposición para clasificar
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la condición mientras no haya ninguna razón de más peso para
pensar otra cosa. Esta maniobra, en el mejor de los casos, permite
dar cuenta de los intensificadores, pero no de los atenuantes (ver
sección siguiente).
En algunas lógicas del razonamiento por defecto se intenta
modelizar el razonamiento introduciendo reglas de prioridad.
Por ejemplo, adaptando y adoptando el requisito de máxima
especificidad de Hempel, podríamos atribuir mayor peso a la
razón Piolín es un pingüino que a la razón Piolín es un ave, puesto
que la categoría pingüino es más específica que la categoría
ave. De esta manera, la mayor especificidad funcionaría como
una regla de segundo orden. Los modelos con reglas variables,
que no establecen una jerarquía fija de reglas de inferencia por
defecto, pueden parecer razonistas, ya que. “las conclusiones
sobre prioridades entre reglas por defecto también pueden
variar, dependiendo de las conclusiones que saque el agente
que razona”.21 Pero hablando con propiedad, los modelos de
razonamiento por defecto de prioridad variable son holistas con
respecto a la ponderación, que depende de factores contextuales.
Incluso en los modelos de razonamiento por defecto de
prioridad variable hay una diferencia importante con respecto a
la ponderación de razones. He argumentado que ‘conclusión’ se
refiere tanto a una parte de un argumento como a la decisión o
determinación que se alcanza en un proceso de argumentación
y contraargumentación. En los modelos inferencistas ―y entre
ellos en los modelos de prioridad variable―, la conclusión del
proceso es siempre la conclusión de uno de los argumentos que
aparecen en él. Son muy reveladores de esta manera de pensar los
sistemas de argumentación abstractos:
Un sistema de argumentación abstracta es un conjunto de
“pruebas rebatibles”, llamadas argumentos, que está parcialmente
ordenado por una relación que expresa la diferencia de fuerza
21
John Horty, “Reasoning with Precedents as Constrained Natural Reasoning,”
en Weighing Reasons, eds. Errol Lord y Barry Maguire (Oxford: Oxford University
Press, 2016), 200; (traducción propia).
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�Una modesta proposición para clasificar
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conclusiva. […] La incompatibilidad y la diferencia de fuerza
conclusiva provocan la derrota de los argumentos. El objetivo
de la teoría es averiguar qué argumentos resultan finalmente
invictos. Estos argumentos se consideran vigentes.22

En los modelos razonistas, por el contrario, la conclusión del
proceso puede no coincidir con la de ninguno de los argumentos
considerados, como ya he mostrado.
Un modelo holista, particularista y razonista
Para dar una idea más precisa de las diferencias entre las
distintas variedades de modelos de argumento voy a analizar
una argumentación usando el modelo de la dialéctica de los
argumentos.23
Los modelos de argumento premisas-conclusión,
inspirados en la lógica formal, son atomistas, inferencistas y,
según he argumentado, particularistas. Los modelos basados en
el modelo de Toulmin son holistas, generalistas y probablemente
inferencistas, como argumentaré más adelante. El modelo
de la dialéctica de los argumentos es holista, particularista y
razonista, y en él se distinguen cinco elementos en la evaluación
de un argumento: premisas o datos, conclusión o tesis, garantía,
condiciones y modificadores (intensificadores y atenuantes). Solo
los dos primeros se consideran partes del argumento; el resto son
consideraciones contextuales relevantes para su evaluación.
En el 2018, [el excongresista fujimorista] Reátegui declaró
como testigo protegido que Fujimori creó una contabilidad
falsa de su campaña electoral del 2016 simulando aportes
individuales de simpatizantes para ocultar grandes donaciones
de empresas que no declaró.
22
Gerard A. W. Vreeswijk, “Abstract Argumentation Systems,” Artificial
Intelligence 90, no. 1-2 (February 1977), 225.
23
Vid. Hubert Marraud, En buena lógica, y Fernando M. Leal y Hubert
Marraud, How Philosophers Argue. An Adversarial Collaboration on the RussellCopleston Debate (Cham: Springer, 2022).
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 21-47

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�Una modesta proposición para clasificar
las teorías de los argumentos

El testimonio corrobora la hipótesis del fiscal, que logró
identificar un presunto donativo no declarado por Fujimori de
un millón de dólares de la constructora brasileña Odebrecht
y otro de US$ 3.65 millones de Credicorp, la mayor entidad
financiera de Perú.
Según contó Reátegui como parte de su colaboración
eficaz (delación premiada), Fujimori estaba al corriente de
las operaciones para crear una contabilidad ficticia y fue
presuntamente ella quien le ordenó blanquear dinero de
supuesto origen ilícito.24

En este pasaje podemos identificar, siguiendo el modelo de la
dialéctica de los argumentos, los elementos siguientes.
(1) Premisa: Rolando Reátegui declaró que Keiko Fujimori
creó una contabilidad falsa de su campaña electoral de
2016 simulando aportes individuales de simpatizantes
para ocultar grandes donaciones de empresas que no
declaró.
(2) Conclusión: Keiko Fujimori creó una contabilidad falsa
de su campaña electoral de 2016 simulando aportes
individuales de simpatizantes para ocultar grandes
donaciones de empresas que no declaró.
(3) Modificador (intensificador): La declaración de Reátegui
es consistente con los presuntos donativos no declarado
por Fujimori de un millón de dólares de la constructora
brasileña Odebrecht y de 3,65 millones de dólares de
Credicorp.
(4) Modificador (atenuante): La declaración de Rolando
Reátegui es una declaración eficaz (delación premiada).
24
Agencia EFE, “Poder Judicial desestima pedido de Keiko Fujimori que
pretendía anular testimonio de Rolando Reátegui,” Gestión Política, Octubre 26,
2020, https://gestion.pe/peru/politica/keiko-fujimori-caso-odebrecht-poder-judicialdesestima-pedido-de-keiko-fujimori-para-desestimar-testimonio-de-rolando-reateguinoticia/.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 21-47

38

�Una modesta proposición para clasificar
las teorías de los argumentos

A estos cinco elementos podríamos añadir otros dos, que, aunque
no están presente en el pasaje, se pueden entender a efectos de la
exposición que están sobreentendidos:
(5) Condición: Por la posición que ocupaba en Fuerza
Popular, Rolando Reátegui puede tener conocimiento de
la financiación de la campaña electoral de Fujimori.
(6) Garantía: La declaración de un testigo es un medio de
prueba.
Con arreglo a la dialéctica de los argumentos, dado que solo (1)
y (2) son partes, el argumento contenido en el pasaje analizado es
el siguiente:
A1

Rolando Reátegui declaró que Keiko Fujimori creó una
contabilidad falsa de su campaña electoral de 2016 simulando
aportes individuales de simpatizantes para ocultar grandes
donaciones de empresas que no declaró
Por tanto
Keiko Fujimori creó una contabilidad falsa de su campaña
electoral de 2016 simulando aportes individuales de
simpatizantes para ocultar grandes donaciones de empresas
que no declaró

La dialéctica de los argumentos distingue la consideración que se
presenta como una razón prima facie de aquello que explica por
qué es una razón. En el modelo de Toulmin, lo primero corresponde
a los datos y lo segundo a la garantía (de la que Toulmin dice
que es accesoria y explicativa.25 El modelo de la dialéctica de
los argumentos es particularista, porque (6) es solo una de las
posibles respuestas a la pregunta “¿Por qué (1) es una razón para
creer que (2)?”. No se trata solo de que pudieran invocarse otros
principios para conectar las premisas con la conclusión, sino de
que también podría responderse “Rolando Reátegui tiene buenas
razones para decir la verdad” o “Porque los jueces lo creen”, sin
remitir a ninguna regla o principio general. Cualquiera que fuera
25

Toulmin, The Uses, 93

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Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 21-47

39

�Una modesta proposición para clasificar
las teorías de los argumentos

la respuesta, se estaría analizando el mismo argumento.
(5) no es por sí misma una razón para creer que (1) sea
una razón para (2), aunque es una condición para que lo sea. Si
Reátegui no hubiera ocupado una posición desde la que podía
tener conocimiento de la financiación de la campaña electoral de
Fujimori, su declaración de que esta fue irregular no sería una
razón para creer que lo fue.
En el modelo de Toulmin tienen cabida las condiciones,
que él explica en términos generalistas como condiciones de
aplicación de las garantías: “puede que la garantía se aplique a
casos como el actual solo en ciertas condiciones”.26 Por otra parte,
en ese modelo, las excepciones o condiciones de recusación
parecen ser consideraciones contextuales que no forman parte del
argumento.
En segundo lugar, nos fijaremos en cómo se deja margen para
las condiciones y las excepciones en la presentación crítica y la
discusión de tesis o argumentos. […] En particular, tendremos
que prestar una atención especial a la noción de recusación.27
Muy a menudo presentamos argumentos que tenemos razones
para creer que son fuertes, pero no enunciamos explícitamente
todas las condiciones y asunciones en las que se apoya esa
seguridad. Simplemente por tener razones para creer que
las condiciones se dan, tenemos derecho a presumir que la
conclusión de nuestro argumento es verdadera.28

Si fuera así, el modelo de Toulmin sería generalista, por el papel
atribuido a las garantías, y holista, por el estatus de las excepciones.
Finalmente, la presencia de los modificadores convierte
al modelo de la dialéctica de los argumentos en razonista.
26
Stephen E. Toulmin, Richard Rieke y Allan Janik, Una introducción al
razonamiento, trad. José A. Gascón (Lima: Palestra, 2018), 131.
27
Traduzco ‘rebuttal’ por recusación, apartándome solo en este punto de
la traducción de Gascón (quien lo traduce como salvedad) en consonancia con mi
clasificación de los tipos de contraargumento.
28

Toulmin, Rieke y Janik, Una introducción al razonamiento, 131.

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40

�Una modesta proposición para clasificar
las teorías de los argumentos

Los modificadores son consideraciones que, sin ser razones,
afectan al peso de una razón. Hay dos tipos de modificadores:
los intensificadores, que aumentan el peso de una razón, y los
atenuantes, que lo disminuyen. Como es fácil que esta manera de
hablar induzca a error, conviene aclarar que eso quiere decir que
(1) es una razón de más peso para creer que (2) en una situación
en la que se da (3) que en una situación en la que no se da, ceteris
paribus.
Según la dialéctica de los argumentos en el pasaje
analizado solo hay una razón, y por ende un argumento, y la
función de consideraciones como (3) y (4) es mostrar cuál
es la fuerza de ese argumento en esa situación específica. En
concreto, los intensificadores (3) y (4) muestran que el argumento
basado en la declaración de Reátegui es más fuerte o más débil,
respectivamente, de lo que podría parecer a primera vista. La
alternativa a esta manera de entender los modificadores sería
mantener, como hace Ralph Bader, que hay tres argumentos
distintos, que corresponden a una razón no modificada y a dos
razones modificadas:29
A1

Rolando Reátegui declaró que Keiko Fujimori creó una
contabilidad falsa de su campaña electoral de 2016 simulando
aportes individuales de simpatizantes para ocultar grandes
donaciones de empresas que no declaró
Por tanto
Keiko Fujimori creó una contabilidad falsa de su campaña
electoral de 2016 simulando aportes individuales de
simpatizantes para ocultar grandes donaciones de empresas
que no declaró

29
Bader, “Conditions, Modifiers and Holism,” 40-42. Quizá, desde los
presupuestos de Bader, habría que añadir una cuarta razón modificada, que resulta de
combinar los dos modificadores con la razón no modificada.
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41

�Una modesta proposición para clasificar
las teorías de los argumentos

A2

Rolando Reátegui declaró que Keiko Fujimori creó una
contabilidad falsa de su campaña electoral de 2016 simulando
aportes individuales de simpatizantes para ocultar grandes
donaciones de empresas que no declaró. La declaración de
Reátegui es consistente con los presuntos donativos no declarado
por Fujimori de un millón de dólares de la constructora brasileña
Odebrecht y de 3,65 millones de dólares de Credicorp
Por tanto
Keiko Fujimori creó una contabilidad falsa de su campaña
electoral de 2016 simulando aportes individuales de
simpatizantes para ocultar grandes donaciones de empresas
que no declaró

A3

Rolando Reátegui declaró que Keiko Fujimori creó una
contabilidad falsa de su campaña electoral de 2016 simulando
aportes individuales de simpatizantes para ocultar grandes
donaciones de empresas que no declaró. La declaración
de Rolando Reátegui es una declaración eficaz (delación
premiada)
Por tanto
Keiko Fujimori creó una contabilidad falsa de su campaña
electoral de 2016 simulando aportes individuales de
simpatizantes para ocultar grandes donaciones de empresas
que no declaró

La idea de que la adición de un modificador genera un nuevo
argumento, con un peso mayor o menor que el del argumento
original, es el resultado de una confusión. En primer lugar,
convierte a los modificadores en partes del argumento, puesto que
lo único que diferencia a los argumentos A1, A2 y A3 entre sí son
los modificadores. En segundo lugar, esa interpretación desfigura
la noción de ponderación y es incompatible con la idea de que la
evaluación de razones y argumentos es siempre contextual, como
deja claro el siguiente pasaje:
La razón no modificada puede ser evaluada abstrayendo
del contexto, mientras que es la razón modificada la que
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Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 21-47

42

�Una modesta proposición para clasificar
las teorías de los argumentos

identificamos cuando evaluamos la consideración en cuestión
en el contexto en el que la encontramos.30

Bader intenta salir del atolladero declarando que abstraer del contexto
es situar a la razón no modificada es un contexto peculiar, pero esto
me parece poco más que un juego de palabras. Que la declaración de
Reátegui sea consistente con los presuntos donativos y que sea una
delación premiada muestra cuál es el peso de esa declaración como
razón para creer que Keiko Fujimori creó una contabilidad falsa de
su campaña electoral de 2016. Mi posición es que los modificadores
vienen a cuento cuando se compara, implícita o explícitamente,
la fuerza de dos o más argumentos, y el “aumento del peso”
mencionado en su definición debe entenderse, figuradamente, en ese
contexto. Dicho de otro modo, un modificador es una respuesta a una
refutación, actual o potencial, o a un intento de refutación.
Cuando se distingue entre condiciones y modificadores
resulta más fácil entender la diferencia entre revisabilidad y
ponderabilidad. Las condiciones dan cuenta del carácter revisable del
razonamiento, mientras que los modificadores lo hacen del carácter
ponderable de las razones. He argumentado en la sección precedente
que las condiciones pueden formar parte de una teoría inferencista de
los argumentos, a diferencia de los modificadores, que están ligados
a la ponderación, y por tanto al razonismo.
Los inferencistas podrían sentirse tentados a tratar los
modificadores como condiciones. Eso obligaría a mantener que
solo puede inferirse de las declaraciones de Reátegui que Keiko
Fujimori creó una contabilidad falsa de su campaña electoral de
2016 a condición de que esas declaraciones sean consistentes con
los presuntos donativos no declarados identificados por el fiscal. Esa
maniobra resulta todavía más forzada con los atenuantes, puesto que
habría que mantener que solo podría inferirse de las declaraciones
de Reátegui que Keiko Fujimori creó una contabilidad falsa de su
campaña electoral de 2016 a condición de que la suya no fuera una
declaración eficaz, lo que contradice abiertamente los procedimientos
penales peruanos.
30

Bader, “Conditions, Modifiers and Holism,” 40; (traducción propia).

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�Una modesta proposición para clasificar
las teorías de los argumentos

Conclusión
La finalidad declarada al presentar el modelo de la dialéctica
de los argumentos y mostrarlo en funcionamiento era permitir
al lector hacerse una idea más cabal de las diferencias entre los
distintos modelos de argumento. Partiendo del modelo de la
dialéctica de los argumentos, que acabo de pergeñar, se pueden
formular tres reglas prácticas (y por tanto sujetas a excepciones)
de clasificación de los modelos de argumento.
-

Los modelos que admiten condiciones, y por tanto
excepciones, son holistas.
Los modelos que admiten modificadores, y por tanto la
ponderación de argumentos, son razonistas.
Los modelos en los que cualquier argumento presupone
una garantía son generalistas.

Según estos criterios, como ya se ha dicho, el modelo de
Toulmin sería holista y generalista. ¿Es además razonista? Es
decir, ¿contempla algo parecido a los modificadores? Creo que
no hay una respuesta concluyente. Desde luego ni en Los usos
de la argumentación ni en Una introducción al razonamiento
se mencionan elementos cuya función sea alterar la fuerza de
un argumento. Sin embargo, Toulmin parece distinguir dos
tipos de calificadores modales. Por un lado, están los que, como
presumiblemente, indican que la aplicación está sujeta a ciertas
condiciones, y, por otro, los que, como probablemente, indican
que lo está a la fuerza de la correlación entre los datos, la garantía,
el respaldo y la tesis.31 Los calificadores del primer tipo parecen
apuntan a las condiciones, mientras que los del segundo tipo
parecen apuntar a los modificadores. En todo caso, Toulmin no
profundiza mucho más en este contraste, y dada la ausencia de
cualquier mención a las relaciones interargumentativas, tanto
en Los usos de la argumentación como en Una introducción al
razonamiento, me inclino a pensar que su modelo no es razonista.

31

Toulmin, Rieke y Janik, Una introducción al razonamiento, 82, 87, 96.

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�Una modesta proposición para clasificar
las teorías de los argumentos

Referencias biblográficas
Agencia EFE. “Poder Judicial desestima pedido de Keiko
Fujimori que pretendía anular testimonio de Rolando
Reátegui.” Gestión Política, Octubre 26, 2020. https://
gestion.pe/peru/politica/keiko-fujimori-caso-odebrechtpoder-judicial-desestima-pedido-de-keiko-fujimori-paradesestimar-testimonio-de-rolando-reategui-noticia/.
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Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 21-47

45

�Una modesta proposición para clasificar
las teorías de los argumentos

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Toulmin, Stephen E., Richard Rieke y Allan Janik. Una
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 21-47

46

�Una modesta proposición para clasificar
las teorías de los argumentos

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y Silvia Felletti, 91-128. Londres: College Publications,
2016.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 21-47

47

�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

DOSSIER

El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

Resumen: Para matemáticos interesados en problemas de
fundamentos, lógico-matemáticos y filósofos de la matemática,
el axioma de elección es centro obligado de reflexión, pues ha
sido considerado esencial en el debate dentro de las posiciones
consideradas clásicas en filosofía de la matemática (intuicionismo,
formalismo, logicismo, platonismo), pero también ha tenido
una presencia fundamental para el desarrollo de la matemática
y metamatemática contemporánea. Desde una posición que
privilegia el quehacer matemático, nos proponemos mostrar los
aportes que ha tenido el axioma en varias áreas fundamentales
de la matemática, su aplicación en la lógica de primer orden,
así como una breve descripción de las pruebas de consistencia
relativa debidas a Gödel y Cohen, las cuales establecieron su
independencia del sistema axiomático Zermelo-Fraenkel (ZF).
Con todo lo anterior mostraremos cómo el quehacer matemático
contemporáneo se adscribe al platonismo matemático en los
términos de Bernays y Ferreirós. Revisaremos también los
argumentos de Zermelo y Cantor para permitir el uso de asunciones
en la matemática, los cuales se acercan a los planteamientos de la
investigación científica y esbozan relaciones con la filosofía de la
práctica matemática. Finalmente, justificamos el uso del axioma
de elección en la contemporaneidad, abogando por unas relaciones
de equidad entre la matemática y la filosofía, presentando además
su plena vigencia, a través de la referencia a algunos problemas
abiertos en la actualidad que vinculan el axioma de elección con
la teoría de Ramsey.
Palabras Clave: Axioma de elección, quehacer matemático,
Gödel, Cohen, platonismo matemático.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 49-126

49

�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

The axiom of choice in contemporary
mathematical work

Abstract: For mathematicians interested in problems of
foundations, logical-mathematicians and philosophers of
mathematics, the axiom of choice is an obligatory center of
reflection, since it has been considered essential in the debate
within the positions considered classic in the philosophy of
mathematics (intuitionism, formalism, logicism, platonism),
but it has also had a fundamental presence in the development
of contemporary mathematics and metamathematics. From a
position that privileges the mathematical task, we intend to show
the contributions that the axiom has had in several fundamental
areas of mathematics, its application in first-order logic, as well
as a brief description of the relative consistency tests due to
Gödel and Cohen, who established their independence from the
Zermelo-Fraenkel (ZF) axiomatic system. With all of the above,
we will show how contemporary mathematical work is ascribed
to mathematical platonism in the terms of Bernays and Ferreirós.
We will also review the arguments of Zermelo and Cantor to
allow the use of assumptions in mathematics, which are close
to the approaches of scientific research and outline relationships
with the philosophy of mathematical practice. Finally, we justify
the use of the axiom of choice in contemporary times, advocating
for equitable relations between mathematics and philosophy, also
presenting its full validity, through reference to some currently
open problems that link the axiom of choice with Ramsey theory.
Keywords: axiom of choice, mathematical work, Gödel, Cohen,
mathematical platonism
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 49-126

50

�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

Introducción
El axioma de elección1 ha representado para la comunidad
matemática interesada en problemas de fundamentos así como
la de filósofos de la matemática, el ejemplo por excelencia de
un enunciado cuya clasificación como axioma estuvo en sus
inicios rodeada de debate y polémica. En efecto, connotados
matemáticos indicaron que considerarlo un axioma implicaba
legitimar su uso para la matemática de la época, entrañando
varias dificultades, a saber: 1) La justificación de la existencia de
un conjunto considerado no intuitivo, en el sentido de no expresar
una verdad básica o evidente sobre conjuntos; 2) Dicho conjunto
es postulado, sin referir un procedimiento efectivo, paso a paso,
que permitiese construir al conjunto en cuestión; 3) Su aceptación
conlleva algunas consecuencias contrarias al sentido común
(paradoja de Banach-Tarski por ejemplo), así como contrarias al
modo de hacer matemática de aquel momento, ya que trabajar
con entidades matemáticas no construibles se entendía “riesgoso”
para la matemática “aceptable”.
Estas dificultades son comprendidas siendo colocadas en la
época en la que surge el axioma (1904), época de la denominada
crisis de fundamentos y, sobretodo, época en la que las distintas
áreas de las matemáticas (álgebra, análisis, topología, etc.)
se encontraban en proceso de consolidación de sus objetos
propios de estudio, precisando sus problemas fundamentales
y requiriendo del axioma en algunos de sus resultados. Más
aún, comenzó a hacerse patente un modo de hacer matemática
denominado “abstracto”, diferenciándose del modo constructivo
hasta entonces utilizado. Ante este panorama era de esperarse la
reticencia observada en sus inicios para aceptarlo.
1

Existen varias presentaciones del axioma. Una es: Si K es una colección de
conjuntos no vacíos y K es el conjunto de todos los elementos pertenecientes a los
conjuntos de la colección K (K = UK), entonces existe una aplicación f: K→ K tal que,
para cada k K, f (k) ∈ k. Roberto Torretti, El paraíso de Cantor. La tradición conjuntista
en la filosofía matemática (Santiago de Chile: Editorial Universitaria, 1998), 64.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 49-126

51

�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

Así, el axioma de elección se encontraba inmerso en
un ambiente en el que las distintas áreas de la matemática se
abrían camino propio, la metamatemática no aparecía aún, y las
posiciones clásicas en filosofía de la matemática (intuicionismo,
platonismo, logicismo y formalismo) se consolidaban años
después. En consecuencia, matemática, metamatemática y
filosofía de la matemática son tres (3) ámbitos que para aquel
momento no se encontraban claramente diferenciados, pero en las
que el axioma, tal y como el desarrollo histórico lo evidencia, ha
tenido y tiene participación, como se mostrará más adelante.
Por supuesto hoy día no existe tal debate, ya que en los
referidos ámbitos en términos bien precisos se han definido sus
respectivos objetos de estudio, así como sus problemas específicos.
En efecto, el axioma de elección es utilizado sin problema alguno
por la gran mayoría de los matemáticos contemporáneos si así
lo requiriesen, habida cuenta de la demostración metamatemática
(Gödel) que legitima su uso y lo pone a disposición sin peligro
de contradicción alguna (siempre que ZF sea consistente). Podría
suponerse entonces que el debate sobre el axioma de elección
está concluido. El matemático podría así decidirlo sin mayor
inconveniente, pero desde la filosofía de la matemática y en
particular desde una filosofía que valore el recorrido histórico,
matemático y metamatemático del axioma de elección, y que
tome en consideración los modos de hacer matemática de los
matemáticos, según los problemas que aborden (esto es, su
práctica matemática cotidiana), se ha considerado conveniente
colocar sobre la mesa tanto consideraciones epistemológicas y
gnoseológicas sobre el tratamiento y naturaleza de las entidades
matemáticas, así como también el estudio sobre la práctica
cotidiana del matemático cuando -entre otras actividades- hace
cálculos, demostraciones o elabora teorías matemáticas, actividad
que englobamos bajo la denominación quehacer matemático2.
2

El término recoge algunas de las características de la actividad del matemático

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 49-126

52

�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

Esto conllevó una reflexión en primera instancia desde la
matemática y luego sobre ella.
Esta perspectiva de análisis ha sido trabajada por
investigadores contemporáneos dentro de lo que se conoce
como filosofía de la práctica matemática (Mancosu, Kitcher,
Maddy, Ferreirós, etc.) y será el lente bajo el cual se darán
algunas reflexiones en este artículo. En consecuencia, el recorrido
que presentaremos del axioma de elección comenzará en la
matemática, continuará en la metamatemática y finalizará en la
filosofía, siendo este recorrido cónsono con la perspectiva antes
indicada. Con esto no afirmamos que los aspectos matemáticos y
filosóficos sigan caminos separados; por el contrario, mostraremos
que a lo interno de la matemática existen elementos que permiten
la reflexión filosófica.
Al respecto, es oportuno indicar que nuestra investigación
considera, siguiendo a Haack, a la filosofía de la matemática
como el estudio de los problemas filosóficos suscitados por la
matemática.3 Se estudia entonces el quehacer matemático para
reflexionar respecto a lo que se puede encontrar dentro de la
ciencia matemática, así como observar el tratamiento que se le
dan a las entidades matemáticas, junto con las características de
la actividad matemática contemporánea. Por lo tanto, el axioma
de elección tendrá una mirada matemática, metamatemática y
cuando hace matemáticas pero también cuando piensa respecto a ella. En la literatura
especializada aparecen términos similares tales como: pensamiento matemático, formas
de pensar matemáticamente, modos de hacer matemática, razonamiento matemático,
etc. que pudieran confundir al lector y pretender separar el hacer matemático del pensar
matemático. En nuestro caso, tanto el hacer como el pensar se considerarán parte del
quehacer matemático.
3
“La tarea de la filosofía de la lógica [...] es investigar los problemas filosóficos
suscitados por la lógica [...] y la de la filosofía de la matemática [es] investigar los problemas
filosóficos suscitados por la matemática.” Susan Haack, Filosofía de las lógicas, trads.
Amador Antón y Teresa Orduña (Madrid: Ediciones Cátedra, 1991), 21. Algunos problemas
propios son: ¿Cuál es la naturaleza de las entidades matemáticas? ¿Cuáles son las leyes que
las rigen? ¿Cómo podemos hacer para conocer tales leyes?, etc.
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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

filosófica como camino metodológico de reflexión fundamental,
cuya integración dará una visión holística de su papel en los
ámbitos en cuestión, y permitirá también sustentar una propuesta
de filosofía de la matemática que valore el quehacer matemático,
la práctica matemática cotidiana. Este camino considerará varias
aristas, a precisarse en el siguiente apartado.

1. Camino metodológico: Desde la matemática hacia la filosofía
La investigación sobre la naturaleza de las entidades matemáticas
ha sido tradición en la filosofía clásica de la matemática, y en
ellas aparece el axioma de elección como una asunción platonista.
Ahora bien, consideramos que este modo de filosofar, el cual ha
realizado aportes importantes, pudiese restringir miradas más
amplias de la naturaleza del objeto matemático, ya que lo estudia
individualmente, aislándolo del contexto matemático en el que
surge, esto es, sin considerar el quehacer matemático que hace
uso de tal o cual entidad matemática, en este caso, del axioma de
elección.
Es decir, la reflexión tradicional respecto al axioma (u otras
entidades matemáticas) se hace desde la filosofía como rectora
de la reflexión, con sus modos de pensar y sopesar de manera
crítica lo objeto de su análisis, privilegiando consideraciones
epistemológicas, gnoseológicas y ontológicas en su mayor
parte. Se tiene entonces una reflexión que va desde la filosofía
hacia la matemática y no desde la matemática hacia la filosofía,
que es lo que expondremos en este artículo4. A nuestro juicio,
la perspectiva tradicional podría limitar otras aristas del tema
que consideramos pertinente valorizar. Entre ellas, la referida al
4
Esto es fundamental para comprender la presentación que aquí ́haremos.
Varios autores han desarrollado aspectos similares: Mancosu (2016), Tymoczko (1997),
Maddy (1997), etc.
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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

hecho de que el axioma de elección aparece como necesario en
resultados fundamentales en varias áreas de las matemáticas, lo
que permite poner en evidencia al platonismo matemático dentro
de la matemática, como es de uso corriente en el análisis, álgebra
y topología contemporáneos.
Esta presencia del axioma a lo largo de la matemática
actual, requerido a tal punto que la gran mayoría de los matemáticos
lo consideren indispensable, invita a indagar respecto a su
naturaleza particular, pues su presencia no parece accidental sino
fundamental para el avance de la matemática contemporánea y,
como veremos más adelante, también para la metamatemática.
En consecuencia, su estudio se hará no solamente desde las
posiciones tradicionales en filosofía de la matemática, sino desde
lo inherente a la actividad matemática concreta -que hemos
denominado quehacer matemático-.
Esto justifica la referencia que haremos de algunos
resultados fundamentales matemáticos en los que el axioma
es requerido. De este análisis y desde la perspectiva expresada
arriba -que va de la matemática hacia la filosofía- consideramos
que surgen elementos que dan sustento a las posiciones del
platonismo matemático como parte integrante de la actividad
matemática concreta contemporánea. Sostenemos que un análisis
filosófico adecuado del axioma de elección debe considerar
las características particulares de la actividad matemática. No
es usual encontrar trabajos en la literatura especializada que
atiendan como tema específico al axioma de elección que unan
las discusiones matemáticas con las consideraciones filosóficas,
de acuerdo con la revisión bibliográfica realizada, considerándose
esto un aporte para el ámbito latinoamericano de la filosofía de la
matemática.
En el mismo orden de ideas, también describiremos el
proceso que conllevó a determinar la independencia del axioma de
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�El axioma de elección en el quehacer
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elección de la teoría axiomática de conjuntos Zermelo-Fraenkel
(ZF). Gracias a las pruebas metamatemáticas de los conjuntos
constructibles de Gödel (1938) y el método de construcción de
modelos de forcing de Cohen (1963) se poseen procedimientos que
son hoy día estándar para resolver problemas de independencia
o consistencia relativa5. El análisis de estos procedimientos de
construcción de modelos se justifica en tanto que todo axioma
objeto de análisis pasa en la contemporaneidad necesariamente
por pruebas de consistencia relativa. Destaquemos el hecho que
tales métodos son considerados platonistas.
Ahora bien, como consecuencia de los resultados de
Gödel y Cohen, tanto el axioma de elección como su negación se
pueden utilizar sin riesgo de contradicción alguna, verificándose
dos matemáticas existentes -una con el axioma, otra sin ella. Ambas legitimadas, queda la interrogante sobre los posibles
criterios para seleccionar a la matemática “adecuada” o si tal
pregunta es conveniente. El seleccionar a la que admite al axioma
de elección nos llevará a considerar el punto de vista platonista
matemático de acuerdo con Bernays y Ferreirós, tomando en
consideración los planteamientos de Zermelo respecto al papel
de los principios matemáticos para la ciencia y para la filosofía6.
De igual forma estudiaremos los argumentos esgrimidos contra el
axioma y veremos que las posiciones intuicionista y platonista no
son incompatibles, privilegiándose la actividad matemática y lo
que el matemático necesite para trabajar.
Así, el lector podrá apreciar que el estudio que mostraremos
del axioma de elección permitirá englobar el desarrollo concreto
del axioma del siguiente modo: 1) Verificando su aparición y
5

También ha sido usado para probar teoremas matemáticos: Robert M.
Solovay, “On the cardinality of sets of reals,” en Foundations of Mathematics.
Symposium Papers commemorating the sixtieth birthday of Kurt Gödel, eds. Jack J.
Bullof, Thomas C. Holyoke y Samuel W. Hahn (Berlin: Springer, 1969), 58-73.
6
E. Zermelo, “Untersuchungen über die Grundlagen der Mengenlehre. I,”
Mathematische Annalen 65, (June 1908): 261-281.
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�El axioma de elección en el quehacer
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uso en cuatro áreas claves de las matemáticas: análisis, álgebra,
topología y teoría de conjuntos, evidenciando la presencia
del platonismo matemático en la matemática; 2) Verificando
cómo hace presencia en la metamatemática, determinando en
buena medida la división entre la metamatemática finitaria y la
infinitaria, y 3) abriendo las compuertas para la aparición de -al
menos- dos matemáticas, lo que conlleva discusiones importantes
en la filosofía de la matemática. Comenzaremos por mostrar en
primer lugar el ambiente predominante en el que surge el axioma.

2. Axioma de elección: Orígenes
El axioma de elección hace su aparición en 1904, presentado por
Ernst Zermelo, matemático alemán, el cual lo eleva a categoría
de axioma, ya que lo consideraba un enunciado usado de manera
implícita por los matemáticos. Más aún, a su juicio, “se aplica
sin titubeos en el razonamiento matemático.”7 Lo presenta para
justificar su demostración del Teorema del Buen Orden, haciéndolo
como matemático que es y encontrando oposición principalmente
de matemáticos; ahora bien, el contenido del debate generado se
fue tornando metamatemático y posteriormente filosófico. Esto
se debe a que, como Ferreirós apunta, el axioma de elección es
un “caso paradigmático de planteamiento abstracto”8 refiriéndose
con esto a un axioma que evidencia su no constructividad,
describiéndose un modo de hacer matemática planteado como
“una investigación de relaciones que se dan entre objetos o
elementos que se asumen existentes con independencia de nuestro
pensamiento.”9 Sobre el axioma de elección recae entonces la
7

E. Zermelo, “Beweis, daß jede Menge wohlgeordnet werden kann,”
Mathematische Annalen 59, (1904): 516.
8
José Ferreirós, “Matemáticas y platonismo(s),” La Gaceta de la Real Sociedad
Matemática Española 2, no. 3 (1999): 459.
9
Ferreirós, “Matemáticas y platonismo(s),” 450. Esto se corresponde con el
término platonismo matemático que asumiremos en este trabajo. Sostenemos, como
hipótesis de trabajo, que es adecuado referirse a una filosofía realista de la matemática
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discusión entre lo que se construye en matemáticas y lo que se
postula, debate que comienza a hacerse vigente en la actividad de
matemáticos interesados en problemas de fundamentos.
Queremos advertir el hecho que el axioma emerge y se
hace explícito de manera individual, no enmarcado en un sistema
axiomático, siendo utilizado para justificar una demostración.
Visto así se realza su génesis dentro de la actividad matemática. Es
decir, apareció como justificación de una demostración -siendo el
demostrar la actividad por excelencia del matemático- y, dada su
naturaleza no constructiva, se comienza a enfatizar la distinción
entre demostraciones constructivas y no constructivas, lo que es
uno de los elementos centrales de las discusiones en filosofía de
la matemática.
Como se dijo anteriormente, Zermelo refiere que varios
matemáticos ya habían usado implícitamente al axioma. En
efecto, Cantor en 1895, Borel en 1898 y Russell en 1902 -entre
otros- lo usaron en algunas de sus demostraciones10. El único
que consideró de manera explícita el axioma antes que Zermelo
fue el matemático italiano Giuseppe Peano en 1890, juzgándolo
inadmisible11. Posteriormente, en 1902, otro matemático italiano
-Beppo Levi- dejó la cuestión por resolver, indicando que
quedaba por realizar su demostración y agregando que si se tienen
conjuntos bien ordenados entonces existe el conjunto que postula
el axioma12. Ninguno de los matemáticos antes mencionados le
más que a una filosofía platonista. Algunas revisiones se pueden ver en: Michael
Dummet, “El platonismo,” en La verdad y otros enigmas, trad. Alfredo Herrera Patiño
(México: Fondo de Cultura Económica, 1990), 282 y Ferreirós, “Matemáticas y
platonismo(s).”
10
Ellos usaron el axioma de elección numerable, de manera implícita. Véase:
Gregory H. Moore, Zermelo’s Axiom of Choice. Its Origins, Development, and
Influence (New York: Springer, 1982), 9.
11
G. Peano, “Démonstration de l’intégrabilité des équations différentielles
ordinaires,” Mathematische Annalen 37, (1890): 210.
12
Obsérvese aquí la relación entre el Teorema del Buen orden y el axioma de
elección que Zermelo probara años después (son proposiciones equivalentes).
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�El axioma de elección en el quehacer
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dio el estatus de axioma y, por ende, consideraban natural intentar
demostrarlo de manera constructiva. Así, tanto Peano como Levi
actuaron acorde con el modo mayoritario de hacer matemática
para la época, esto es, construyendo paso a paso las entidades
matemáticas necesarias para sus investigaciones. Postular a
dichas entidades y averiguar las consecuencias derivadas de ello
no era el modo en la que la mayoría de los matemáticos realizaba
su actividad para ese período en particular.
Consideramos que esto se debe a que la matemática no
había alcanzado el alto nivel de abstracción característico de la
teoría de conjuntos cantoriana. La aritmetización del análisis
y los avances en topología aún no se habían consolidado. La
abstracción y la generalización son dos características que se
le adscriben a la matemática13 y en la contemporaneidad ambos
aspectos han alcanzado niveles aún mayores debido al tratamiento
que dan, entre otros, al infinito matemático14. Pero para el período
que estamos considerando -antes de 1904- el tratamiento usual
del infinito en el quehacer matemático corresponde al infinito
potencial y es solo en los trabajos de Cantor donde se le da
rigurosidad matemática al infinito actual.
Ya antes, con la aparición de las geometrías no euclidianas,
la matemática comenzaba a “mirarse a sí misma”, separando sus
objetos de estudio de la realidad física, lo que se puede considerar
un avance importante hacia la abstracción completa. El camino
establecido por Cantor creó algunas dificultades por el uso,
entre otros, del principio de comprensión intuitiva -surgieron las
paradojas- que minaron la base de confianza tradicional en las
matemáticas, poniendo en cuestión sus alcances; pero también
estableciendo una nueva manera de trabajar con los objetos
13
Daniel Solow, The Keys to Advanced Mathematics: Recurrent Themes in
Abstract Reasoning (Mansfield, OH: BookMasters, 1995).
14
Considérese la existencia de cardinales inaccesibles, quienes hacen uso in
extremis del infinito. De hecho, desde ZFC no puede demostrarse la existencia de
cardinales inaccesibles. Thomas Jech, Set Theory (Berlin: Springer-Verlag), 2006.
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matemáticos: la platonista. Alrededor del ambiente antes descrito
es cuando aparece el axioma de elección.
Es muy posible que Peano rechazara clasificar el
enunciado como axioma por no considerar plausible aceptar la
existencia de un conjunto sin un procedimiento efectivo que lo
construya15. Esto va en consonancia con el espíritu del razonar
matemático de la época y se confirma por la objeción que años
después el mismo Peano le hiciera a Zermelo luego que postulara
al axioma de elección, exigiéndole una demostración del mismo.
Que este último respondiera que “indemostrabilidad no significa
invalidez”16 y que “en matemática no todo se puede demostrar”17
muestra dos posiciones respecto al quehacer matemático bien
definidas: matemática constructivista -Peano- y la matemática
platonista -Zermelo-. Aquí se evidencia cómo el axioma de
elección se convierte desde sus orígenes en centro de disputa
entre lo que se puede o no hacer en matemáticas, obligando a
los matemáticos a comenzar a reflexionar sobre su quehacer, así
como asumir posición sobre la existencia o no de ciertas entidades
matemáticas y sus posibles justificaciones.

3. Ontología de las entidades matemáticas: Constructivismo y
Platonismo
Ni en el caso de Peano ni en el de Levi, la aceptación o rechazo
del axioma pasaron por razones que no fueran a lo interno de
la actividad matemática que habían estado desarrollando. De
hecho, las argumentaciones de Zermelo frente a Peano parten del
modo en el que él entiende que se debe trabajar la matemática.
15
“But as one cannot apply infinitely many times an arbitrary rule by which
one assigns to a class A an individual of this class, a determinate rule is stated here.”
Moore, Zermelo’s Axiom, 5.
16

Torretti, El paraíso de Cantor, 67.

17

Torretti, El paraíso de Cantor, 67.

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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

Como matemáticos que son reflexionan, pero el alcance de
sus reflexiones evidencian consideraciones metamatemáticas
y filosóficas. Una de ellas, característico de la actividad del
matemático, es su capacidad para demostrar. Desde este punto
de vista, parecería obvio que si se hace referencia a un objeto
matemático, se pida su definición a través de algún procedimiento
constructivo. Es interesante observar cómo, años después, Levi,
en un libro dedicado a los Elementos de Euclides, apuntara lo
siguiente:
En el lenguaje matemático moderno se hizo
frecuentemente cuestión entre proposiciones
existenciales y proposiciones constructivas; la
distinción se vinculó esencialmente con la llamada
aritmetización de la matemática, la cual con Kronecker,
Weierstrass, Dedekind, parte del lema de edificar todo el
análisis del concepto de número entero, debiendo todo
lo demás depender de este por definiciones nominales.
Muchas veces esta limitación fue considerada, por
pioneros o por secuaces demasiado entusiastas, como
la afirmación de una verdad, circunscribiendo el
dominio total de la matemática aceptable18.

Levi distingue entre lo dado -proposiciones existencialesy lo construido -proposiciones construidas-. Luego agrega:
Pero, en una visión más justa, la aritmetización no
es más que una limitación que voluntariamente nos
imponemos acerca de los instrumentos de nuestras
deducciones; es imposible no admirar lo mucho de
bello y de profundo que ésta y otras limitaciones han
producido en el campo de la matemática. Sin embargo,
no podemos inclinarnos a dar tales limitaciones un
valor dogmático: la construibilidad es relativa a los
medios que se conceden a la deducción, lo existente
18

Beppo Levi, Leyendo a Euclides (Buenos Aires: Libros del Zorzal, 2003), 100.

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es lo concebible sin contradicción dentro de cierto
sistema lógico que debe entenderse determinado a
priori,-negritas añadidas- dentro de ciertos límites,
con un acto de nuestra voluntad dirigido, desde luego,
por las condiciones propias de nuestro pensamiento19.

Es importante apreciar como el autor le va dando fuerza a las
consideraciones del platonismo matemático. La existencia de los
objetos matemáticos no queda restringida a su posible construcción,
sino condicionada al hecho de no generar contradicciones.
¿Cómo garantizar esto? Una respuesta se intentó dar a través del
programa metamatemático formalista de David Hilbert, el cual
buscaba establecer un sistema axiomático completo, consistente y
recursivo que permitiese la existencia de cualquier tipo de objetos
matemáticos, construibles o no. De lograr Hilbert su objetivo, la
existencia de los objetos matemáticos quedaba garantizada sin
contradicción alguna. Como bien sabemos, los resultados de
Gödel (193120) minaron (parcialmente) esta posibilidad, pero no
así el desarrollo y fortalecimiento de los sistemas axiomáticos y
de la metamatemática actual.
De acuerdo con las consideraciones que hemos estado haciendo,
esto sucede porque las características de la actividad matemática
concreta así lo requerían. El quehacer matemático platonista
comenzaba a establecerse y a consolidarse con la axiomatización. Es
decir, la actividad del matemático que comenzaba a hacerse presente
requería aceptar los planteamientos del platonismo21, en los
19

Levi, Leyendo a Euclides, 100.

20
Conocidos como Primer y Segundo teorema de Incompletitud. Una prueba
contemporánea de ellos se puede revisar en: Herbert B. Enderton, Una Introducción
Matemática a la Lógica, trad. José Alfredo Amor Montaño (México: Universidad
Nacional Autónoma de México, 2004).

21

Veamos lo que Hilbert consideraba que debía ser un “supuesto mínimo”
indispensable para hacer matemáticas: “Algo nos está ya dado de antemano en la
representación; ciertos objetos concretos extralógicos que preceden como vivencia
inmediata a todo pensamiento. Para que la inferencia lógica sea segura, estos objetos
tienen que dejarse abarcar con la mirada en todas sus partes, y su presentación, su
distinción, su sucesión o concatenación está dado directa e intuitivamente junto con los
objetos como algo que no se deja reducir a otra cosa ni requiere una reducción.” Torretti,
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�El axioma de elección en el quehacer
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términos que mostraremos posteriormente.
¿Cuál es el papel que el axioma de elección tiene en estas
consideraciones? Como haremos evidente, el axioma de elección
acompañará el desarrollo de la matemática y metamatemática
del siglo XX. Tal acompañamiento se da, tanto por su fuerte
presencia en diversas áreas de las matemáticas como por ser
objeto de estudio para resolver su independencia -Gödel (1930) y
Cohen (1963)- además de su uso como herramienta fundamental
en la metamatemática contemporánea. Inclusive, años después
(1930) Zermelo presenta una versión mejorada de su sistema
axiomático, y no aparece como axioma el de elección pues, a su
juicio, posee una categoría distinta, considerándolo inherente a
cualquier investigación en matemáticas. Brindar elementos que
permitan sustentar esta última consideración de Zermelo es uno
de los aportes de nuestra investigación.

4. El axioma de elección y su impacto inmediato
Como bien indica Torretti22, desde Aristóteles se comienza a
utilizar la palabra axioma como sinónimo de principio, postulado
o hipótesis usada en la ciencia. En los Segundos Analíticos,
Aristóteles dice que “un axioma es una aseveración que enuncia
uno de los principios evidentes de la ciencia”23 y luego indica
que “toda ciencia debe edificarse sobre principios que se
acrediten por sí solos.”24Así, hacer ciencia consiste en axiomas
(principios que no se demuestran) y teoremas (demostrados por
inferencia deductiva a partir de aquellos). La inferencia deductiva
Aristotélica es harto conocida. Lo que se ha prestado a discusión
El paraíso de Cantor, 306. Creemos que esta cita alude a algunas consideraciones del
platonismo matemático.
22
Roberto Torretti, “El Método Axiomático,” en La Ciencia, estructura y
desarrollo, ed. César Ulises Moulines (Madrid: Editorial Trotta, 1993), 89.
23

Aristóteles, Tratados de Lógica (El Organon) (México: Editorial Porrúa, 1993).

24

Aristóteles, Tratados de Lógica.

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�El axioma de elección en el quehacer
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es en qué se fundamenta la elección de ciertos principios. He aquí
donde surge el interés por el estudio de los axiomas, contexto en
el que se enmarca la presente investigación.
Las matemáticas no escaparon a esto. La discusión tomó
relevancia durante la llamada crisis de fundamentos, acaecida a
finales del siglo XIX e inicios del XX, generada por la asunción
de algunos principios del platonismo matemático como, por ejemplo, el principio de comprensión intuitiva. Zermelo presentó un
sistema axiomático motivado -en parte- por la necesidad de evitar las contradicciones que aparecieron en la teoría de conjuntos
cantoriana, y en dicho sistema aparece como uno de sus axiomas
el de elección, el cual había sido enunciado de manera explícita
cuatro años antes, en la parte final de su prueba del Teorema del
Buen Orden. A la par, varios programas de fundamentación se
fueron desarrollando para superar las antinomias y ofrecer una
base incontestable a la matemática. Frege, Russell y Whitehead
(Logicismo), Brouwer y Heyting (Intuicionismo) y Hilbert (Formalismo) son considerados los fundadores de tres corrientes hoy
clásicas en filosofía de la matemática, las cuales comenzaron a
atender a la matemática como objeto de estudio. En este marco,
la posibilidad de derivar a partir de unos principios los teoremas
matemáticos conocidos, guiaban en buena parte a la mayoría de
dichos programas.
Frege intentó hacerlo a partir de axiomas lógicos, pero
su intención fue frustrada por la conocida paradoja de Russell
(1902). ¿Qué hacer? Parecería adecuado entonces derivar los
principales teoremas de la matemática desde la propia matemática.
Consideramos que Zermelo así lo creyó conveniente, tomando
como base la teoría de conjuntos, pues es conocido que toda
teoría matemática se puede interpretar en términos de la teoría
de conjuntos. ¿Cuáles principios elegir? Zermelo presentó siete,
siendo el último el axioma de elección. Este fue objeto de ataques
por parte de eminentes matemáticos (Borel, Peano, Lebesgue,
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Skolem, Poincaré) quienes apuntaban sus acusaciones a dos
aspectos: su carácter no constructivo y algunas consecuencias -a
juicio de ellos inverosímiles- que tiene su aceptación, por ejemplo,
que todo conjunto se pueda bien ordenar, lo que implicaría que
los números reales se pueden bien ordenar, a pesar de que no se
ha podido dar un orden explícito.
Desde entonces, el axioma de elección dejó de ser
considerado un “principio indubitable” lo que ha puesto en tela
de juicio algunas consecuencias derivadas de ella. Pero también
se observó que de no utilizarse se producía una reducción
considerable de las matemáticas, pues muchos resultados
fundamentales requieren del axioma. Ante este panorama, el
axioma comenzó a tener partidarios y detractores y -al menosdos matemáticas comenzaban a desarrollarse: la que tiene a
su disposición al axioma de elección y la que no. Junto a esto,
al menos dos posiciones filosóficas respecto a la actividad
matemática emergen: la intuicionista y la platonista.
Establecidas todas las consideraciones anteriores, se
puede apreciar como la matemática (con diversos matemáticos
opinando sobre el axioma con el lente de sus modos de hacer
y pensar la matemática), la metamatemática (a través de sus
programas de fundamentación) y la filosofía de la matemática
intentan responder los tres, a la vez, cierto desconcierto ocasionado
por la aceptación o negación del axioma. Entendible esto pues
como indicásemos con anterioridad los tres ámbitos se hallaban
en proceso de consolidación. Solo ahora, en retrospectiva, es
que podemos organizar el debate generado y, más aún, ver cómo
se consolidaron cada uno de ellos e incorporaron al axioma de
elección. Importante es entender que esto no representa un
recorrido histórico solamente (que solo en ese sentido ya es de
gran valía) sino que permitirá nutrir a la filosofía y en particular
a la filosofía de la matemática desde la práctica matemática,
el quehacer matemático, como concepto central de nuestras
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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

reflexiones. En consecuencia, explicitada ya nuestra brújula
metodológica, comenzaremos nuestro recorrido identificando la
presencia del axioma de elección en la matemática contemporánea.

5. El axioma de elección en las matemáticas contemporáneas
La presencia del axioma de elección en las matemáticas
contemporáneas se puede evidenciar en las al menos trescientas
ochenta y tres (383) formas en las que aparece, según refieren
Howard y Rubin. Más aún, los autores precisan que cada
una de las formas tiene al menos un enunciado equivalente o
consecuencia estricta, y algunas formas tienen varios enunciados
equivalentes o consecuencias estrictas de dicho axioma. Las
formas fueron clasificadas según las distintas áreas matemáticas
a las que pertenecen: Formas Algebraicas, Formas de Análisis,
Formas de números cardinales, Formas de elección, Teoremas
de punto fijo, Formas de Teoría de Grafos, Formas Lógicas,
Principios maximales, Formas que involucran medidas sobre
conjuntos, Formas diversas, Principios ordenadores que
incluyen propiedades de ordenes parciales y Formas topológicas
(incluyendo propiedades del conjunto de los números reales).25
Lo referido en el párrafo anterior pudiese ser argumento
suficiente para indicar la presencia no accidental sino
fundamental del axioma de elección en el desarrollo matemático
contemporáneo. A pesar de ello, hemos considerado de relevancia
mostrar su presencia, aplicación y justificación en tres (3) áreas,
consideradas hoy clásicas, pero que al momento en que apareció
el axioma se encontraban en boga, a saber: teoría de conjuntos,
topología y análisis. Cada una de ellas se ha consolidado, con
un cuerpo de conocimientos sólido, así como especialistas
25
Paul Howard y Jean E. Rubin, Consequences of the Axiom of Choice (Providence,
R.I.: American Mathematical Society, 1998).
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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

atendiendo sus principales y peculiares problemas. Por ende,
existen entre los matemáticos aquellos que se identifican como
conjuntistas, analistas, topólogos, algebristas, etc. Así, dentro del
área particular existe acuerdo respecto a las nociones y resultados
fundamentales sobre las que descansa. Verificaremos que el
axioma de elección forma parte no accidental sino central en
algunos de esos resultados y, más aún, contribuye al desarrollo
del área en cuestión.
Al respecto se ha objetado que es posible hacer teoría de
conjuntos, análisis, topología y álgebra sin el axioma de elección,
lo cual es cierto, pero la matemática resultante queda disminuida
considerablemente en comparación con la que se obtiene con
elección. Que sea necesario el axioma de elección en estas áreas
no refiere a la necesidad lógica, sino a la que forma parte del
modo contemporáneo de hacer matemáticas, que, como veremos
posteriormente, se adscribe a algunos aspectos del platonismo
matemático y de la investigación científica. Postular entidades
matemáticas es aceptable para la mayoría de la comunidad
matemática hoy día, mas no lo era cuando surgió el axioma de
elección. ¿Qué elementos contribuyeron a su posterior aceptación?
Uno de los principales tiene que ver con la gran cantidad de
resultados que se sustentan en el axioma, los cuales no pueden
soslayarse pues son pilares fundamentales en cada área estudiada.
Presentaremos a continuación tales resultados, indicando el área
al cual pertenece y su relevancia dentro del mismo.
6. Teoría de conjuntos: Teorema del Buen Orden
La teoría de conjuntos es considerada hoy la teoría base de las
teorías matemáticas contemporáneas. Y se denomina “teoría
base” en un sentido bien específico. Jané al respecto nos dice:
Que una teoría T sea interpretable en la teoría de
conjuntos significa que es posible tratar los objetos de
que T se ocupa como conjuntos, y los conceptos, las
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operaciones y las relaciones que le son propias como
conceptos de conjuntos, operaciones con conjuntos
y relaciones entre conjuntos, y ello de modo tal
que a cada una de las proposiciones expresables en
el lenguaje de T se le asocia de manera sistemática
una proposición conjuntista y que las proposiciones
conjuntistas asociadas a los teoremas de T son teoremas
de la teoría de conjuntos. Brevemente, interpretar una
teoría matemática en la teoría de conjuntos equivale
a reformularla como un fragmento de la teoría de
conjuntos. Esto le da a la teoría de conjuntos una
peculiaridad digna de análisis y especial atención.26

Así el estudio de la teoría de conjuntos cobra relevancia
dentro del área de fundamentos. Más aún, ha influenciado
el desarrollo de las distintas áreas de las matemáticas. Esto se
puede apreciar en la obra monumental de Bourbaki, con su efecto
orientador y uniformizador del trabajo matemático en el período
1950-1980, siendo expresión de la preponderancia de la teoría
de conjuntos a un nivel más sofisticado. En el Congreso de la
Association for Symbolic Logic de 1948, decía Bourbaki:
Como todos sabemos, todas las teorías matemáticas
pueden ser consideradas como extensiones de la teoría
general de conjuntos.27

En consecuencia, estudiar si la presencia del axioma de
elección en la teoría de conjuntos es accidental o necesaria,
podría informarnos acerca de su influencia en las demás áreas
de las matemáticas. ¿Cómo verificar esto? Es conocido que
las investigaciones de Cantor las cuales llevaron a lo que más
adelante sería la teoría de conjuntos, se originaron producto de su
atención sobre ciertos conjuntos de puntos de la recta, llevándolo
luego al estudio de los conjuntos en general. Para ese momento
26
Ignacio Jané, “¿De qué trata la teoría de conjuntos?,” en Filosofía de la
lógica, eds. Raúl Orayen y Alberto Moretti (Madrid: Editorial Trotta, 2004), 247.
27
José Ferreirós, “El enfoque conjuntista en matemáticas,” La Gaceta de la
Real Sociedad Matemática Española 1, no. 3 (1999): 389.
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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

no existía una presentación axiomática de la teoría de conjuntos
(el primero en hacerlo fue Zermelo en 1908), pero comenzaba
a desarrollase el denominado enfoque “conjuntista” el cual
posteriormente dominó el desarrollo de la matemática.
Durante sus investigaciones, Cantor definió lo que es un
conjunto bien ordenado en su escrito número cinco denominado
Sobre variedades lineales infinitas de puntos, publicado en
1883. Naturalmente, como buen matemático que aprecia la
generalización, se preguntó sobre la posibilidad de bien ordenar a
todo conjunto. Al respecto afirmaba:
El concepto de conjunto bien ordenado resulta ser
fundamental para la teoría de las variedades. Que
siempre es posible reducir cada conjunto bien definido
a la forma de un conjunto bien ordenado es una ley del
pensamiento, a mi modo de ver, básica y fecunda, y
especialmente notable por su universalidad, a la cual
retornaré en un trabajo posterior.28

La importancia de poder bien ordenar un conjunto estriba
en el hecho de que gracias a ello se establece el concepto de
número cardinal de un conjunto. Así lo dice Cantor:
Una de las tareas más importantes de la teoría de
conjuntos, que creo haber resuelto en lo principal en
[el escrito Nro. 5 de 1883], consiste en la exigencia de
determinar las distintas valencias o potencias de las
variedades presentes en la totalidad de la naturaleza, en
la medida en que ésta se abre a nuestro conocimiento.
Lo he logrado mediante la formación del concepto
general del enumerador de un conjunto bien ordenado,
o lo que es lo mismo, del concepto de número ordinal.29
28
George Cantor, Gesammelte Abhandlungen mathematischen und
philosophischen Inhalts (Berlin: Springer-Verlag, 1932), 169, citado en Torretti, El
paraíso de Cantor, 35.
29

Torretti, El paraíso de Cantor, 36.

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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

Se desprende que para poder determinar el cardinal de un
conjunto debe este poderse bien ordenar. ¿Es posible hacerlo para
todo conjunto? Cantor consideró que sí, pero no pudo probarlo.
Fue Zermelo en 1904 quien da la prueba, la cual requiere hacer
uso en ella del axioma de elección. Llegamos entonces a lo
central: para poder definir el cardinal de un conjunto es necesario
que pueda bien ordenarse, pero esto último solo sucede si
asumimos el axioma. Así, estamos mostrando específicamente en
cuál parte de la teoría de conjuntos hace su aparición. Es tal su
importancia que en la presentación estándar en libros de texto
matemáticos actuales sobre teoría de conjuntos es usual encontrar
los siguientes conceptos que conducen a la definición de conjunto
bien ordenado.
Definición: Una relación binaria R en un conjunto A (A ⊆ R × R)
es una relación de orden parcial débil si:
(1) ∀ x ϵ A(xRx),

(2) ∀ x ϵ A ∀y ϵ A(xRy ∧ yRx → x = y),
(3) ∀ x, y, z ϵ A(xRy ∧ yRz → xRz)

(Esto es, R es una relación del tipo ≤).

Definición: Decimos que R es una relación de orden
parcial estricto en A si:
(1)∀x ϵ A¬(xRx),
(2) ∀x, y ϵ A(xRy → ¬yRx),

(3)∀x, y, z ϵ A(xRy ∧ yRz → xRz)

(Esto es, R es una relación del tipo &lt;).
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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

Se llamará orden parcial a una relación de orden parcial
débil o de orden parcial estricto. La notación usual para R es &lt;.
Dado un orden parcial estricto &lt; se define x ≤ y ↔ x &lt; y ˅ x = y,
y se llama a la relación ≤ orden parcial débil. Al par (A, ≤) donde
A ≠ ø se le llama orden parcial débil mientras que al par (A,
&lt;) se le llama orden parcial estricto. Las definiciones anteriores
son de capital importancia ya que en el tratamiento matemático
cotidiano es usual encontrar órdenes parciales. Veamos algunos
ejemplos:
1) Dado un conjunto X, consideremos el orden dado por ⊆ en
P (x): Si x = {a, b}, P (x) = {ø, {a}, {b}, {a, b}} Tenemos, por
ejemplo: ø ⊆ {a}, {b} ⊂ {a, b}, pero no {a} ⊆ {b}.
(2) A = R y R = &lt; (el orden usual de los números reales).
(3) A =N, R la relación “es divisor de”.
Definición: Una relación de orden R es un orden total (o lineal)
si R es una relación de orden parcial tal que ∀x,y ϵ A (xRy ˅ yRx
˅x = y). El ejemplo por excelencia de un orden total es R con el
orden usual. También Q es un orden total.
Definición: Consideremos &lt; un orden parcial y sea D un conjunto.
Un elemento m de D se dice un elemento minimal de D si y sólo
si no existe x en D tal que x &lt; m. Y m es el mínimo elemento de
D si y sólo si m ≤ x para todo x en D. Todo elemento mínimo es
también minimal. Para un orden total en un conjunto que incluya
a D los dos conceptos coinciden, ya que ~(x &lt; m) → m ≤ x.
Las definiciones presentadas permiten caracterizar las
propiedades fundamentales que podrían tener conjuntos
determinados. En particular, es de interés saber si existen
estructuras parcial o totalmente ordenadas para determinados
conjuntos y si poseen elemento mínimo. Todo lo anterior es
natural si consideramos que Cantor, al dar estas definiciones,
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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

buscaba caracterizar a los conjuntos en general, partiendo de los
conjuntos de puntos de la recta real que iba estudiando, tratando de
determinar cómo se comportan N, Z, Q, R y varios subconjuntos
de ellos, los cuales son utilizados por todos los matemáticos en su
actividad cotidiana.
Definición (Buen orden): Un buen orden en A (A≠ ø) es un
orden parcial en A donde cada subconjunto no vacío de A tiene
elemento mínimo.
Existen conjuntos que poseen un buen orden y otros que
no. Por ejemplo, el orden usual en N es un buen orden pero en Z
no hay buen orden, ya que no tiene elemento mínimo. Los buenos
órdenes son importantes porque se pueden utilizar para indexar
construcciones que proceden de “abajo hacia arriba”, donde
en cada etapa de la construcción (excepto el último) existe un
próximo paso único. Esta construcción se puede evidenciar en
la jerarquía acumulativa del sistema axiomático de Zermelo y la
presentación del universo V de Von Neumann30.
Esto reviste importancia debido a que si un conjunto no
posee un buen orden, no es posible definir su cardinalidad. Como
todo conjunto bien ordenado es isomorfo a un único ordinal,
entonces es posible asignarle a cada conjunto un número cardinal.
De no ser bien ordenados, se impide la realización de -entre otrostoda la aritmética cardinal transfinita de Cantor y los resultados
metamatemáticos de Gödel (1938) y Cohen (1963). Así explicado,
es entendible el interés por determinar si todo conjunto posee un
buen orden. Torretti indica que:
Para su programa -el de Cantor- el Teorema del
Buen orden era indispensable: la sucesión de los
ordinales alcanza para enumerar todo lo que se presente
30
Vale la pena resaltar que un artículo clásico sobresaliente sobre el quehacer
matemático es el siguiente de Von Neumann: “El matemático,” en Sigma: El mundo de
las matemáticas, vol. 5, ed. James R. Newman (Barcelona: Ediciones Grijalbo, 1976),
443-453.
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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

a la naturaleza corpórea y espiritual si -y solo si- cada
conjunto puede ordenarse bien31.

La cita nos permite hacer algunas consideraciones sobre
los compromisos y la posición de Cantor frente a las entidades
matemáticas. Al respecto, el hecho de que se enumere “lo que
se presente a la naturaleza corpórea y espiritual” nos habla de
un evidente platonismo. En este sentido, las propiedades de los
conjuntos son descubiertas por el matemático, es por ello que
“se abre a nuestro conocimiento.” El concepto de buen orden
es requisito indispensable para definir uno de los conceptos
fundamentales de la teoría de conjuntos: el concepto de ordinal.
Sin él, es imposible definir la clase de los ordinales y no podrá
desarrollarse toda la aritmética cardinal de la teoría de conjuntos,
lo que limita severamente varios resultados que en él se soportan.
Ahora bien, la propiedad de tener un buen orden para
todo conjunto no pudo ser demostrada por Cantor. Sí lo hace
Zermelo en 1904 y he aquí cuando hace su entrada en el quehacer
matemático de manera explícita el axioma de elección. Somos
reiterativos en destacar la importancia del teorema del Buen
Orden para el desarrollo de la teoría de conjuntos cantoriana:
gracias a ella es posible definir el cardinal de un conjunto y con
ello el infinito actual se hace manejable matemáticamente. La
robustez que esto ofrece al desarrollo de la teoría de conjuntos y
a la matemática por extensión se pierde de vista. Por lo tanto, la
presencia del axioma de elección en la teoría de conjuntos no es
accidental sino necesaria para el completo desarrollo de la misma.
Todo lo anterior ratifica en consecuencia la presencia del axioma
de elección como aspecto capital para la teoría de conjuntos.32

31

Torretti, El paraíso de Cantor, 35.

32
Una demostración del Teorema del Buen Orden se puede ver en: Jech, Set Theory,
48 y Carlos A. Di Prisco, Una introducción a la teoría de conjuntos y los fundamentos de la
matemática, vol. 20 (Campinas: Coleção CLE, 1997), 54-55.
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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

7. Teoría de Conjuntos: Lema de Zorn
El lema de Zorn es posiblemente la forma más común en que es
usado el axioma de elección en la matemática contemporánea.
En efecto, rápidamente llegó a formar parte de la literatura
matemática estándar y es usual encontrarlo en libros de texto
matemáticos. La siguiente cita corrobora lo que hemos planteado:
A pesar de la fuerza de la oposición inicial contra ella,
el axioma de elección de Zermelo poco a poco fue
aceptado principalmente porque era necesario para, en
una etapa temprana, el desarrollo de varias ramas de
las matemáticas, no solo en teoría de conjuntos, sino
también en topología, álgebra y análisis funcional,
por ejemplo. Hacia el final de los años treinta, se
había establecido firmemente y se hizo parte del
currículum estándar en matemáticas en la forma del
lema de Zorn33.

Conocer la equivalencia entre el axioma de elección y el
lema de Zorn nos permite evidenciar su cada vez mayor utilización
del axioma en las matemáticas. Daniel Crespin afirma que:
La equivalencia entre el axioma de elección y el lema de Zorn es
un requisito indispensable para desarrollar las partes más útiles de la
teoría de conjuntos. Al igual que otros tópicos que fundamentan áreas
extensas de las Matemáticas, los planteamientos deben tener la mayor
amplitud posible. Así no se imponen restricciones a la cardinalidad de
los conjuntos y salvo algunos ejemplos ilustrativos pero totalmente
prescindibles en el desarrollo teórico, tampoco se utilizan los números
naturales34.

El lema de Zorn posee tal caracterización. Además, se
describe lo que es común a las matemáticas contemporáneas:
33
Sten Lindström, et al., Logicism, Intuitionism, and Formalism: What has
become of them? (Dordrecht: Springer, 2009), 210.
34

Daniel Crespin, “Axioma de Elección y Lema de Zorn,” en Cartillas Matemáticas
(Caracas: Escuela de Matemáticas, Univesidad Central de Venezuela, 2007), 1.

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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

generalización y amplitud. En particular, se refiere la utilización
del infinito actual como dado, a tal punto que infinitos superiores
a son los más usuales en el quehacer matemático cotidiano. La
descripción que el autor hace es evidencia del platonismo en las
matemáticas actuales.
Es interesante observar como el lema de Zorn, a pesar de ser
equivalente al axioma de elección, es preferido por los matemáticos
en su actividad matemática cotidiana. Lo anterior se debe a que,
como bien indica Paul Halmos “Muchos teoremas de existencia
pueden ser formulados (o, si es necesario reformulados) de modo
que el conjunto subyacente esté parcialmente ordenado y tiene la
determinante propiedad de la maximalidad.”35 De esta manera,
los matemáticos “evitarían” explícitamente nombrar al axioma,
aún siendo equivalente al mismo. En atención al desarrollo del
quehacer matemático veamos lo que el propio Max Zorn refiriese.
Él publica su lema como un “axioma cierto sobre conjuntos de
conjuntos” con el objetivo de sustituir “al teorema del buen
orden y la teoría que lo soporta.”36 Siendo equivalentes ambas
proposiciones llama la atención que haga esa consideración. Lo
que sucede es que para él, la teoría que sustenta al buen orden,
“está prohibida, desde un punto de vista algebraico”37, por lo
que se entiende que luego indicase que su propósito es “hacer
las demostraciones cortas y más algebraicas”38 objetivo que
considera posible con el lema.
El lema de Zorn, aunque es equivalente al axioma de elección,
en el trabajo matemático cotidiano es preferido porque no requiere
la utilización de ordinales e inducción transfinita, elementos
asociados con el Teorema del buen orden, por ejemplo. Esto en
las primeras décadas del siglo XX era visto como importante
35
36
37
38

Paul R. Halmos, Naive set theory (New York: Springer, 1974), 62.
John L. Bell, The axiom of choice (London: College Publications, 2009), 20
Bell, The axiom of choice, 21.
Bell, The axiom of choice, 21.

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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

para varios algebristas, quienes lo privilegiaban ya que se centra
en la maximalidad y no en funciones de elección que, aunque
imprescindibles, no parece tener especial relevancia para ellos.
Esto nos muestra que el matemático utilizará las nociones y
conceptos que les sea más fáciles de trabajar, sin importar si la
misma es platonista o intuicionista.
No se debe entender lo anterior como una desventaja
sino parte del desarrollo natural del quehacer matemático. En
consecuencia, la naturaleza de lo que se investiga será la guía
fundamental del matemático para su actividad. Lo que hemos
referido nos muestra ya la discusión entre un quehacer matemático
constructivista y un quehacer abstracto, este ultimo aún no
consolidado para inicios del siglo XX. La mayoría de los algebristas
de aquella época ve en el axioma de elección la utilización de
transfinitos, que consideraban “aparatos trascendentales, extraños
al progreso de las matemáticas.”39 Esto es entendible para aquella
época, pues el planteamiento platonista no se había consolidado
aún en la actividad matemática cotidiana. En efecto, obsérvese a
continuación cómo se presenta el Lema de Zorn en la literatura
estándar de matemáticas
Definición: Sean (P, R) un orden parcial y D ⊆ P. x ϵ P es un
elemento maximal de D si x ϵ D y no existe ningún y D tal que
y ≠x ∧ xRy. x es una cota superior de D si ∀y ϵD(yRx ˅ y = x)

Lema de Zorn: Sea (A, R) un conjunto parcialmente ordenado
tal que cada X ⊆ A totalmente ordenado tiene una cota superior
en A. Entonces A tiene un elemento maximal.

Se puede verificar entonces que para enunciar el lema
de Zorn se trabaja con orden parcial y dos conceptos más:
cota superior y elemento maximal. Para efectos del camino
metodológico que hemos recorrido, resaltemos cómo a pesar
39

Bell, The axiom of choice, 21.

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�El axioma de elección en el quehacer
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de su aparente no relación del lema con el axioma de elección,
resulta que son equivalentes40.
8. Topología: Teorema de Tychonoff
Courant y Robbins ofrecen una excelente presentación del
surgimiento de la topología en la matemática. En efecto, los
autores refieren que:
A mediados del siglo XIX comenzó un desarrollo
enteramente nuevo de la geometría que pronto se
convirtió en una de las fuerzas más potentes de la
matemática moderna. La nueva disciplina, llamada
analisis situ o topología estudia las propiedades de
las figuras geométricas que subsisten aún si esas
figuras se someten a deformaciones tan radicales que
las hagan perder todas sus propiedades métricas y
proyectivas41.

En efecto, la topología estudia tales propiedades de forma
rigurosa y definida. Una de ellas, la compacidad, es de uso
fundamental y una propiedad de mucho interés para los topólogos.
Esto se debe a que hay una serie de resultados y nociones que
dependen directamente de ella. Por ejemplo, teoremas tales como
el Teorema de Tychonoff, Teorema de Cech-Stone, Teorema de
Ascoli y el Teorema de categoría de Baire, junto con conceptos
tales como filtros, ultrafiltros, subespacios de, etc. de mucha
utilidad en el quehacer matemático contemporáneo.
Como plantea Herrlich, la definición de compacidad original
fue presentada por Alexandroff y Urysohn en 1929, la cual muestra
40
La demostración de la equivalencia se puede hallar en: Di Prisco, Una
introducción a la teoría de conjuntos, 55-56.
41
Richard Courant y Herbert Robbins, ¿Qué es la matemática? Una exposición
elemental de sus ideas y métodos, trad. Luis Bravo Gala (Madrid: Aguilar, 1962), 247.
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�El axioma de elección en el quehacer
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tres (3) condiciones para que un espacio sea compacto. Lo que
interesa para los propósitos de nuestra investigación es que dos de
las condiciones presentadas por ellos serán equivalentes si y solo
si se acepta el axioma de elección, mientras que la otra condición,
si no acepta elección será -a juicio de Herrlich- “ligeramente
antinatural e impracticable.”42 Se verifica nuevamente como
la presencia del axioma de elección se hace necesaria para el
completo desarrollo de un área matemática.
Nuestras consideraciones se enfocarán en uno de los teoremas
topológicos más utilizados y que equivale al axioma objeto de
estudio. En 1935, el matemático ruso Andrei Nykolaievich
Tychonoff demostró que el producto arbitrario de espacios
topológicos compactos es a su vez compacto, si se le dota de la
topología producto. Existe acuerdo entre los topólogos respecto a
la importancia de este teorema43. Es tal la relevancia que Rubin y
Rubin lo coloca como el primer teorema en forma topológica que
depende del axioma de elección44.
Es importante indicar el hecho de que Tychonoff realiza su
prueba usando el axioma de elección, y en 1950 el matemático
estadounidense John Kelley demostró la equivalencia
estableciendo la implicación faltante (Si vale Tychonoff entonces
vale elección). En 1962, L.E.Ward demostró que una versión
más débil del Teorema de Tychonoff es equivalente al axioma
de elección. También se ha demostrado que puede ser válido sin
necesidad del axioma de elección, si se entiende por topología
un concepto no supeditado a un conjunto de puntos, sino que se
parte de un retículo de abiertos como noción primitiva y no de la
de punto como es habitual.45
42

Horst Herrlich, Axiom of choice (Berlin: Springer, 2006), 33.

43

Herrlich refiere tres opiniones autorizadas. Véase Herrlich, Axiom of choice, 32.

44
Herman Rubin y Jean E. Rubin, Equivalents of axiom of choice (Amsterdam:
North-Holland Publishing Company, 1970).
45
Al respecto se puede consultar P. T. Johnstone, “Tychonoff’s Theorem without
the axiom of choice,” Fundamenta Mathematicae 113, no. 1 (1981): 21-35. La demostración
de la equivalencia entre el axioma de elección y Tychonoff se puede ver en: Juan Antonio
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�El axioma de elección en el quehacer
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El recorrido que hasta ahora llevamos del axioma en las
matemáticas contemporáneas nos ha permitido observar en las
dos áreas analizadas hasta ahora (teoría de conjuntos y topología)
como dicho axioma sustenta resultados de capital importancia,
lo que ha contribuido a la expansión de las mismas. Esto ratifica
el camino metodológico presentado y su importancia para la
reflexión filosófica. En efecto, el quehacer matemático es nuestra
mirada central y desde ella filosofamos. Ahora bien, queremos
destacar cómo a pesar de la utilización del axioma, durante el
desarrollo y consolidación de cada área se tuvo el cuidado de
determinar las condiciones estrictamente necesarias para la
utilización del mismo.
Es decir, siempre que los matemáticos puedan trabajar sus
entidades matemáticas constructivamente así lo harán, mas si
no es posible postularán las entidades que necesiten para sus
investigaciones. Esto se evidencia en lo referido sobre el Lema
de Zorn (que fuera postulado para sustituir al axioma, probándose
luego que son equivalentes) y en el Teorema de Tychonoff (el
cual no requiere del axioma de elección si la noción primitiva son
retículo de abiertos). Así, el quehacer matemático cotidiano posee
en su desarrollo aspectos que se identifican con el constructivismo,
pero a su vez el platonismo matemático se fue consolidando, lo
que permite evidenciar que no hay en el quehacer matemático
cotidiano contraposición entre tales posiciones, privilegiándose lo
que el matemático necesite para trabajar. Veamos como también
esto se aprecia en el análisis y en la teoría de la medida, tal y
como se muestra a continuación.

9. Análisis: Teorema de Hahn-Banach
El Teorema de Hahn-Banach es un teorema de extensión de
funcionales que se debe independientemente al matemático Hans
Pérez, “Los Teoremas de Tychonoff y de los productos conexos son equivalentes,” Revista
de Matemática: Teoría y aplicaciones 23, no. 1 (2016): 1-10.
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Hahn (1927) y Stefan Banach (1929), quienes aparentemente
generalizaron ideas del Edward Helly (1912). El teorema se
presenta de variadas maneras, tanto analíticas como geométricas.
Su utilización es de capital importancia y es considerado uno de
los cuatro pilares del análisis funcional, junto con el Principio de
la Acotación Uniforme, el Teorema de la Aplicación Abierta y
el Teorema del Grafo Cerrado. Antes de enunciarlo presentamos
una definición necesaria.
Definición: Sea E un espacio vectorial real. Una función p: E →
R es un funcional sublineal o subnorma si cumple las siguientes
propiedades:
(1) p(x + y) ≤ p(x) + p(y)
(2) p(αx) = αp(x) para todo x ϵ E y todo α ϵ R con α &gt; 0
Teorema (Hahn-Banach46): Sean E un espacio vectorial real y M
un subespacio de E. Supongamos que p es un funcional sublineal
sobre E y que f: M → R es una aplicación lineal tal que f(x) ≤ p(x)
para todo x ϵ M. Entonces existe una aplicación lineal g: E → R
tal que g | M = f y g(x) ≤ p(x) para todo x ϵ E.
Es importante hacer algunas consideraciones respecto
al Teorema de Hahn-Banach. Así como refiriéramos que es
posible una demostración del Teorema de Tychonoff sin elección
(haciendo las salvedades correspondientes), se ha planteado
lo mismo para Hahn-Banach. Al respecto, es conocido que el
Teorema de Hahn-Banach implica el axioma de elección para
familias de conjuntos convexos cerrados en espacios reflexivos y
para familias más generales de convexos en espacios localmente
convexos47. Sin esas condiciones específicas, se puede hacer la
demostración de manera constructiva.
46
Véase: Luis Bernal González y Tomás Domínguez Benavides, Nociones
de análisis funcional (Sevilla: Universidad de Sevilla, Departamento de análisis
matemático, 2010), 52-54.
47
Xavier Caicedo y Germán Enciso, “El Teorema de Hahn-Banach como
principio de elección,” Revista de la Academia Colombiana de Ciencias 28, no. 106
(Marzo 2004): 11-20.
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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

Además, se sabe que Hahn-Banach es estrictamente más
débil que elección, ya que se sigue del principio de existencia de
ultrafiltros (UF). Esto último no implica elección . Y además, Pincus
en 1974 probó que Hahn-Banach es más débil que el principio
de existencia de ultrafiltros . Se tienen entonces las siguientes
implicaciones (en ZF sin elección): AE → UF → HB. Todo lo
anterior nos muestra que, dentro del quehacer matemático cotidiano,
hay cabida para las demostraciones constructivas. Esto no niega al
platonismo sino que, tal y como queremos enfatizar en el desarrollo
de la presente investigación, siempre que pueda el matemático hará
demostraciones constructivas pero si no puede y debe recurrir a
asunciones platonistas, procederá sin inconveniente.
Deseamos agregar que existe una relación entre el Teorema
de Hahn-Banach, el axioma de elección y la Teoría de la medida,
otra área fundamental de las matemáticas contemporáneas. No
se explicará aquí la participación del axioma de elección en la
teoría de la medida48. Aun así, podemos indicar que en 1905 Vitali
demostró la existencia de un conjunto que no es susceptible de ser
medido con la medida de Lebesgue, usando en su demostración
al axioma de elección. El resultado de Vitali fue el primero de
una serie de resultados matemáticos que dependen de elección
publicados después de 1904.
Además es conocido que si ZF es consistente entonces
también lo es ZF + ¬ AE + L(R) ≠ P(R) lo que significa que el
axioma de elección no equivale a L(R) ≠ P(R). Además, Solovay en
1970 probó que si ZF + existe un cardinal inaccesible es consistente
entonces también lo es ZF + Todo A ⊆ R es medible-Lebesgue. En
ese caso, el Teorema de Hahn-Banach será falso. Podemos apreciar
entonces que nuestros resultados dependerán de lo que se acepte
como existente. En particular, que la existencia de un cardinal
inaccesible (entidad matemática platonista que no se puede probar
48
Carmen Martínez-Adame, “¿Es necesario el Axioma de Zermelo para
comprender la Teoría de la Medida?,” Methateoria – Revista de Filosofía e Historia de
la Ciencia 3, no. 2 (2013): 37-64.
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en ZFC) pueda hacer falso Hahn-Banach deja la puerta abierta a
mayores investigaciones.
Hecho nuestro recorrido por la teoría de conjuntos, la
topología y el análisis (así como una breve referencia a la teoría de
la medida) se ratifican las siguientes consideraciones: 1) El axioma
elección tiene una presencia no accidental sino fundamental para
el desarrollo de cada área estudiada, 2) Su presencia ha ayudado
a los matemáticos a precisar bien aquellas demostraciones que
requieren del axioma de las que no y 3) Como matemáticos
que son (que no metamatemáticos, que no filósofos) su guía
fundamental ha sido generar conocimiento matemático y para
ello no han tenido inconveniente en postular entidades cuando de
manera constructiva no pueden obtenerlas. Desde una posición
metodológica que privilegia el quehacer matemático, lo anterior
nos permite sustentar una filosofía de la matemática que respeta
este desarrollo.
10. Una aplicación del axioma de elección a la lógica de primer
orden
Siguiendo nuestra ruta metodológica, mostraremos cómo el
axioma de elección también está presente en la lógica de primer
orden, la cual es considerada la lógica base de las matemáticas.
En 1923 Skolem propuso que se escribiera la teoría de conjuntos
en primer orden y luego Quine apoyó esta propuesta, siendo
aceptada después por la comunidad de lógico-matemáticos.
¿Cuáles elementos contribuyeron a su aceptación? Principalmente
al hecho de que toda lógica con mayor capacidad expresiva que la
lógica de primer orden no satisface la propiedad de Compacidad o
la Propiedad de Lowenheim-Skolem y por lo tanto es incompleta,
ya que dichas propiedades (que tienen sobresalientes aplicaciones
metamatemáticas) son consecuencia de completitud49.
49
Y también se debe a los teoremas de incompletitud de Gödel de 1931, entre
otras razones.
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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

Por lo tanto, se observa una relación de vital importancia
entre la lógica de primer orden y el Teorema de Completitud
de Gödel, específicamente, en la demostración del Teorema
de Completitud de Gödel para la Lógica de primer orden con
lenguajes de cualquier cardinalidad debida a Henkin (1949), la
cual consiste en la demostración de tres lemas, y se hace uso del
axioma de elección. El mismo no es necesario si se tratase con
lenguajes numerables, que es lo más encontrado en la literatura
sobre lógica matemática. Esta generalización del teorema se
corresponde por un lado con lo que es usual en el quehacer
matemático de buscar la mayor amplitud posible y, además se
consolida por las consecuencias que trae tal generalización. El
Teorema de Completitud de Gödel nos informa que, en primer
orden, todo lo que sea lógicamente válido se puede demostrar.
Es allí donde se podrá evidenciar la necesidad de usar el axioma
de elección cuando la cardinalidad del lenguaje es no numerable.
La formalización del teorema y los lemas se presentan a
continuación50.
Teorema (Gödel): Sea Σ un conjunto de sentencias de un lenguaje
L y φ una sentencia de L. Entonces:
Σ ⊨φ ⇒ Σ ⊢φ

Definición: Sea Σ un conjunto de sentencias del lenguaje L y C
un conjunto de constantes de L. Decimos que C es un conjunto de
testigos para Σ en L si para toda fórmula de L con a lo sumo una
variable libre (digamos, x) existe una c ϵ C tal que:
Σ ⊢¬∀x φ(x) → ¬φ(c)

Lema 1: Sea Σ un conjunto de sentencias de L y C un conjunto
de nuevas constantes tal que | C |=| L |. Sea L´ = L ∪ C. Entonces
Σ se puede extender a un conjunto consistente de sentencias Σ´ en
L´ tal que C es un conjunto de testigos para Σ´ en L´.
50
La demostración del teorema y de los tres lemas se pueden ver en: Franklin
Galindo, “Tres tópicos de lógica,” trabajo de ascenso no publicado (Caracas:
Universidad Central de Venezuela, 2012), 74-83.
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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

Lema 2: Todo conjunto de sentencias Σ posee una extensión
maximal consistente.
Lema 3: Si Σ es un conjunto consistente de sentencias de L y
tiene un conjunto de testigos C, entonces Σ tiene un modelo de
cardinalidad a lo sumo | L |.
		 El disponer de la versión generalizada del Teorema de
Completitud de Gödel tiene una importancia capital ya que permite demostrar resultados fundamentales en Teoría de Modelos,
tales como el Teorema de Lowenheim-Skolem-Tarski hacia abajo
y hacia arriba, que implica (entre otros) la existencia de modelos
no estándar de cualquier cardinalidad para la aritmética, así como
también el hecho de que no existen teorías categóricas en primer orden que tengan un modelo infinito, a lo sumo pueden ser ‫א‬
α-categóricas, para algún ordinal . Sin el axioma de elección, no
son posibles las realizaciones anteriores.

11. El axioma de elección en la metamatemática contemporánea
Nuestra ruta metodológica nos ha llevado a la revisión
de algunos resultados matemáticos fundamentales en los que ha
sido suficiente usar el axioma de elección. Además, lo hemos
utilizado en la lógica de primer orden, a través de un resultado
metamatemático de gran calibre. Observemos pues su versatilidad,
ya que se encuentra dentro de las matemáticas pero también es
utilizada fuera de ella51. Consideramos que esto muestra la certera
intuición de Zermelo en 1930, cuando expresara que el axioma es
un principio-guía para toda investigación en matemáticas.
51
El ser utilizado fuera de la matemática alude al hecho de que todo resultado
metamatemático -o lógico-matemático- se puede entender de al menos dos formas: 1.
Como un resultado matemático a secas - sin ningún valor agregado- y 2.Como resultado
metamatemático que se puede usar para estudiar los fundamentos de las matemáticas. Tanto
en el caso 1 como en 2, el axioma de elección está presente.
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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

A pesar de esto, bien puede objetarse que su utilización no
es garantía de necesidad para las matemáticas. Ante tal situación,
se ha considerado que un argumento de mayor peso para decidir
su necesidad para las matemáticas es responder si su aceptación
podría generar alguna contradicción. De verificarse esto, todos
los resultados que se sustentaban en él serían desestimados y
el axioma estaría condenado al ostracismo. Gracias a Gödel
sabemos que no es así. Por ello, a diferencia de los apartados
anteriores, colocaremos al axioma ahora como objeto de estudio
metamatemático, buscando legitimar su uso. Esta carta de
legitimidad se obtiene a través de las pruebas de consistencia
relativa de Gödel y Cohen, que establecieron su independencia
de ZF.
Los métodos utilizados para la prueba de la independencia
del axioma de elección son hoy estándar para el desarrollo de
la metamatemática contemporánea, siendo de tal complejidad
que su estudio forma parte de tratados en la literatura
especializada. Por ello, la presentación que haremos será a nivel
descriptivo, asumiendo algunos resultados necesarios. Nuestro
objetivo fundamental es describir la estructura general de las
demostraciones de Gödel y Cohen, logrando, al recorrerlas,
identificar el tratamiento platonista que necesariamente poseen
los conceptos involucrados.
12. Consistencia relativa e independencia
En general, para determinar la consistencia de una proposición
determinada se muestra que la misma no se puede refutar en un
sistema axiomático dado -probando que el sistema en sí mismo
no es contradictorio-. Usualmente se da una interpretación o
modelo del lenguaje del sistema, en la cual todos los axiomas son
verdaderos junto con la proposición objeto de estudio. En nuestro
caso, el sistema axiomático ZF ha sido considerado la referencia
estándar en este sentido.
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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

Por los resultados de Gödel, sabemos que no podremos
determinar si todo ZF acarrea contradicción o no. Más aun,
ningún sistema axiomático (recursivo) lo suficientemente fuerte
para describir la aritmética de Peano puede probar su propia
consistencia. Por ende, aún cuando agreguemos el axioma de
elección a ZF, conformándose ZFC, no podremos determinar
su propia consistencia - la de ZFC-. Queda entonces hacer una
prueba de consistencia relativa: Si ZF es consistente entonces ZF
+ AE es consistente. La misma fue hecha por Gödel a través de
lo que se conoce como el método de los conjuntos constructibles.
Mostraremos que también es consistente negar el axioma de
elección: Si ZF es consistente entonces ZF+ ¬ AE es consistente.
Este resultado se debe a Cohen y utiliza el método de construcción
de modelos llamado forcing. Con ambos resultados se establece
la independencia del axioma de elección de ZF. Lo anterior se
formaliza de la siguiente manera
Definición: Sea T una subteoría de ZFC; por ejemplo la misma
ZFC o ZF y consideremos φ una proposición del lenguaje de T
(1) Se dice que φ es independiente de T (o es indecidible en T) si
y sólo si T ⊬φ y T ⊬¬φ.

(2) T + φ es consistente relativa a T si y sólo si: Si T es consistente,
entonces T + φ es consistente.
Para probar que AE es independiente de ZF se debe
demostrar que ZF ⊬ AE y ZF ⊬¬AE siendo ambas pruebas nada
sencillas. En ambos casos se construirán modelos, en el primero
valdrá el axioma, mientras que en el segundo no. Describiremos
los aspectos esenciales de la primera demostración.
13. Universo de los conjuntos constructibles de Gödel
El concepto fundamental sobre el que descansa la demostración
de la consistencia del axioma de elección es la de conjunto
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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

constructible. La constructibilidad tiene varias maneras de
relativizarse, en este artículo se describe una de ellas, la cual
permite, a través de la construcción de la clase de los conjuntos
constructibles -usualmente llamada L- establecer la consistencia
relativa del axioma de elección de ZF, pues dicha clase es un
modelo del axioma. Más aún, es el modelo transitivo más pequeño
que contiene a los ordinales, siendo esto fundamental ya que se
puede encontrar un buen orden para L. Así, como el axioma de
elección equivale al buen orden, vale en dicho modelo.
El procedimiento para la construcción del modelo L se
presenta de manera resumida en los siguientes términos: En primer
lugar se establece la noción de relativización, el cual permite
mostrar el concepto de definibilidad, siendo este último esencial
para construir a L. De seguidas, se establece la noción de función
de dos variables Df (A, n), que se puede entender como el conjunto
de las relaciones n-arias de A las cuales son definibles por una
fórmula con n variables libres relativizada a A. Posteriormente se
define D(A), el cual es el conjunto de los subconjuntos de A que
son definibles a partir de un número finito de elementos de A por
una fórmula relativizada a A. Todo lo anterior permite construir a L
usando recursión transfinita sobre los ordinales. Más adelante, se
establece cuando una fórmula es absoluta. Hecho esto, se muestra
que L es un modelo de ZF y un modelo del axioma de elección.
Ambas demostraciones permite mostrar que vale el siguiente
teorema: Si ZF es consistente entonces ZF + AE lo es también52.
La demostración utiliza herramientas que son identificadas como
platonistas.
Por lo tanto, estamos en posición de garantizar el uso del
axioma sin riesgo de contradicción alguna. En los términos en los
que se ha desarrollado la presente investigación, podría ́pensarse
que este último resultado le da carta de ciudadanía, siendo
52
Los detalles de la demostración se pueden ver en: Kenneth Kunen, Set Theory.
An introduction to Independence proofs (London: College Publications, 2011).
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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

́toda discusión posterior estéril. En efecto, desde la perspectiva
mediante la cual hemos privilegiado el quehacer matemático así
sería, pues es de mayor importancia el hecho de no conllevar
contradicción que ser no-constructivo. Aún así, es de interés
verificar la independencia del axioma de elección de ZF y para
ello describiremos la prueba debida a Cohen.

14. Forcing de Cohen
El forcing es una técnica de construcción de modelos que inventó
Cohen para hacer pruebas de consistencia relativa, con la cual
demostró ́ que ZFC + ¬ HC53 es consistente relativa con ZFC;
y que ZF + ¬AE es consistente relativa con ZF. Esto permitió
culminar la prueba de independencia de ambas proposiciones
de ZFC y ZF respectivamente. El procedimiento que guía la
utilización del forcing es el siguiente: Si se desea probar que ZFC
+ φ es consistente relativa con ZFC se supone la existencia de un
modelo transitivo y numerable M de ZFC y luego se extiende M
a otro modelo transitivo y numerable M [G] de ZFC+ φ tal que
M [G] es el menor modelo transitivo de ZFC que contiene a M
∪ {G}, donde M [G] y M tienen los mismos ordinales. M [G]
se llama la extensión genérica de M correspondiente a G, donde
G es un P-genérico sobre M. En resumen, dado un (P, ≤, 1) ϵ
M y un G P-genérico sobre M, se define M [G] = {τG: τ ϵ Mp}
donde Mp es el conjunto de todos los P-nombres de M y τG es la
interpretación de τ en G. La demostración utiliza herramientas
que son identificadas como platonistas54.
53
HC es la hipótesis del continuo. A saber: No existe un cardinal intermedio
entre el cardinal de los números naturales y el de los números reales.
54
El desarrollo de la demostración de manera rigurosa se puede ver en: Franklin
Galindo, “Algunos métodos de la lógica y una revisión crítica de los mismos en relación
con los fundamentos de las matemáticas,” trabajo de ascenso no publicado (Caracas:
Universidad Central de Venezuela, 2014), 80.
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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

15. El axioma de elección en la filosofía contemporánea
El desarrollo que hemos seguido ha permitido evidenciar la
participación que el axioma de elección tiene en las matemáticas
y las metamatemáticas contemporáneas. En efecto, hemos
mostrado que no se puede bien ordenar a todo conjunto, probar
la existencia de un elemento maximal para un conjunto ordenado
no vacío tal que todo subconjunto bien ordenado del mismo
tenga cota superior, probar el teorema de Tychonoff y probar
el teorema de Hahn-Banach sin aceptar el axioma de elección.
Así, privilegiando lo que cada área necesita, apreciamos como
efectivamente la topología, la teoría de conjuntos y el análisis
hacen uso del axioma, para los resultados que estimaron
pertinentes. Por ende, el quehacer matemático cotidiano tiene en
el axioma de elección un aliado fundamental.
Con el desarrollo de técnicas metamatemáticas y la
descripción hecha de las pruebas de Gödel y Cohen, evidenciamos
que el axioma es independiente de ZF. Por lo tanto, aunque la
metamatemática nos garantiza poder usar el axioma sin riesgo
de contradicción, también nos informa que prescindiendo de
ella se puede hacer matemática también. Así llegamos a un
punto de no retorno en el que recorrido el camino matemático
y metamatemático no tenemos una respuesta concreta sobre la
necesidad o no del axioma. Se nos plantea una encrucijada: Si se
puede usar o prescindir del axioma, ¿qué podemos hacer? ¿Cuál
opción tomar y por qué? ¿Cuáles criterios pueden ayudarnos? El
axioma parece que no puede ser atrapado ni por la matemática,
ni por la lógica, y ni siquiera por la metamatemática, pues es
independiente de ZF, el sistema axiomático considerado estándar
para explicar a toda la matemática conocida. Visto así ́ y, siguiendo
el camino metodológico presentado hasta ahora, consideramos
que es el momento oportuno de adentrarnos en el terreno de la
filosofía. Es pertinente al respecto citar a Savater, quien plantea
lo siguiente:
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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

Cuando el número de preguntas y su radicalidad
arrollan patentemente la fragilidad recelosa de las
respuestas disponibles, quizás sea hora de acudir a la
filosofía. No tanto por afán dogmático de poner pronto
remedio al desconcierto sino para utilizar este a favor
del pensamiento: hacernos intelectualmente dignos de
nuestras perplejidades es la única vía ṕ ara empezar a
superarlas55.

A estas alturas, es importante referir las posibles relaciones
que se pueden establecer entre la filosofía y las matemáticas. En
particular, cómo la filosofía atenderá los problemas suscitados
por la matemática. Como se ha dejado sentado, nuestro recorrido
procede de la matemática hacia la filosofía. Tanto la matemática
como la metamatemática han dejado abiertas preguntas que por su
naturaleza invitan a ser analizadas por la filosofía, considerando
que el quehacer matemático no se detiene si aún no han sido
respondidas.
En este sentido, sostenemos la posición según la cual,
las relaciones entre la matemática y la filosofía no pueden ser de
dependencia, ya sea que la filosofía dependa de la matemática
o a la inversa. A veces, por las características peculiares de la
matemática, algunos matemáticos, como matemáticos que son,
son proclives a hacer filosofía. Esto es loable y respetable, pero
se corre el riesgo de hacer, al decir de Torretti, una “filosofía
matemática de la matemática”, pues usan herramientas y métodos
de análisis propios de la matemática en la filosofía56.
Estamos de acuerdo con Kripke respecto al hecho de
55

Fernando Savater, El Valor de Educar (Barcelona: Editorial Ariel, 1997), 8.

56
Torretti lo plantea así: “Movidos por la misma riqueza y audacia de sus
invenciones, algunos matemáticos notables se ponen a reflexionar sobre la naturaleza y
alcance de su actividad. Su reflexión es lo que se llama filosófica, y así la entienden; pero
la conducen como matemáticos que son, aunando libertad y rigor, fantasía ubérrima y
precisión pedante, en el estilo propio de su disciplina.” Torretti, El paraíso de Cantor, 11.
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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

que “no hay sustituto matemático para la filosofía57” ́pero esto
no justifica que algunas posiciones filosóficas no consideren
las características del quehacer matemático. La filosofía posee
métodos propios que aplicará al estudio de la matemática, pero
la matemática seguirá desarrollándose con sus recursos propios.
Abogamos por establecer unas relaciones de equidad entre
la matemática y la filosofía, por lo que hemos privilegiado el
quehacer matemático por sobre las consideraciones ontológicas y
epistemológicas. Esto concuerda con algunas consideraciones de
la filosofía de la práctica matemática, en los términos planteados
por Paolo Mancosu58. Peirce resume lo que hemos planteado de la
siguiente manera:
En el sexto libro de la República, Platón sostiene que
el carácter esencial de la matemática consiste en la
naturaleza y grado peculiares de su abstracción, que es
mayor que la de la física, pero menor que la abstracción
de lo que hoy llamamos filosofía y Aristóteles sigue a
su maestro en esta definición. Desde entonces ha sido
costumbre de los metafísicos el enaltecer sus propios
razonamientos y conclusiones como muchos más
abstractos y científicos que los de los matemáticos.
Y sin duda parece que los problemas acerca de Dios,
la Libertad y la Inmortalidad son más elevados, por
ejemplo, que la cuestión de cuántas horas, minutos
y segundos pasarán, antes de que se encuentren dos
correos que viajan en determinadas condiciones; de
todos modos, no sé ́que se haya demostrado nunca esa
mayor dignidad59.

Esta clasificación, al parecer, ha condicionado los estudios
57

Citado en Haack, Filosofía de las lógicas, 21.

58
Su estado actual se puede revisar en Paolo Mancosu, “Algunas observaciones
sobre la filosofía de la práctica matemática,” Disputatio, Philosophical Research Bulletin 5,
no. 6 (Dic. 2016): 131-156.
59

Charles S. Peirce, “La esencia de la matemática,” en Newman, Sigma, 162.

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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

clásicos en filosofía de la matemática, y la mayor generalización
(que Peirce llama abstracción) es guía para la misma. Consideramos
que esto por sí solo no explica la complejidad de las relaciones
entre las matemáticas y la filosofía. El propio Peirce pone en duda
la mayor abstracción de los razonamientos filosóficos por sobre
los matemáticos. Lo que deseamos destacar es que el quehacer
matemático es el sustento de las consideraciones sobre el axioma de
elección, sin dejar de lado lo que la filosofía puede aportar. Peirce
cierra su observación así:
Pero la idea de que los métodos intelectuales de los
metafísicos no son, como hechos históricos, muy
inferiores en todos los aspectos a los de la matemática,
no es más que vana fatuidad. Una curiosa consecuencia
de esa noción que ha prevalecido durante gran parte de
la historia de la filosofía y según la cual el razonamiento
metafísico debe ser como el matemático, pero en más,
ha sido que varios matemáticos se han creído, por el
hecho de ser matemáticos, calificados para discutir de
filosofía y no hay peor metafísica que la suya60.

Es por ello que hemos respetado el trabajo que los
matemáticos han desempeñado y, a partir de allí hemos ido
avanzando, sin suponer una relación de subordinación, sino un
camino que nos permita aprovechar lo mejor de cada área del
saber: de las matemáticas, de la metamatemática y ahora de la
filosofía. Este abordaje se observa en la filosofía de la práctica
matemática, corriente contemporánea que ha cobrado auge
recientemente. Teniendo en cuenta las apreciaciones anteriores,
presentaremos el principal argumento desde la filosofía a favor
del axioma de elección: el platonismo matemático. Junto con
ello algunas conclusiones y perspectivas de desarrollo del axioma
de elección y del quehacer matemático en lo que va de siglo XXI.

60

Peirce, “La esencia de la matemática,” 162.

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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

16. Argumento a favor: Platonismo matemático
Tal y como lo planteara Mancosu (2016), la filosofía clásica
de la matemática se desarrolló alrededor de los programas
de fundamentación. A juicio del autor, dos artículos de Paul
Benacerraf marcaron la dirección de los estudios en filosofía de
la matemática en los últimos cincuenta años. Tratar de explicar
cómo, si existen objetos abstractos, tenemos acceso a ellos ha sido
desde la perspectiva de Mancosu, lo principal de las discusiones
filosóficas contemporáneas. Es decir, tanto la pregunta ontológica
(la existencia de tales objetos) como la gnoseológica (el acceso a
su conocimiento) se privilegian.
Lo anterior es entendible, pues al pensamiento filosófico
le ha interesado sobremanera la particularidad de los objetos con
los que trabaja el matemático. A diferencia de los objetos con
los que trabajan las ciencias naturales, que se encuentran en la
realidad física, los del matemático no se manifiestan en la realidad
accesible a los sentidos sino que, en principio, se encuentran en
el dominio del pensamiento del matemático61. En consecuencia,
es natural para la filosofía preguntarse por la existencia de tales
entes, y, con mayor razón, cuando ellos no pueden identificarse
como abstracción de lo que se observa en la realidad física (por
ejemplo, los conjuntos infinitos). ¿Cómo el matemático sabe
que tales objetos existen realmente? Si no existen en la realidad
física, ¿dónde existen? Y, en caso de que el matemático afirme
que sus objetos no poseen relación con la realidad física, entonces
¿con qué la tienen? ¿El matemático puede postular objetos a su
arbitrio? ¿O hay criterios racionales que guíen su postulación?
Estos cuestionamientos asoman la discusión que Ferreirós
apuntase entre lo dado y lo construido en matemáticas, lo que
enmarca al platonismo como posición filosófica.
61
Y decimos en principio pues, dependiendo del compromiso platonista que se
asuma, se puede pasar de la existencia de los objetos matemáticos en el pensamiento a su
existencia en una realidad trascendental, tan real como la espacio-temporal o superior.
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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

Ahora bien, tal y como se ha presentado, la noción de
existencia cobra relevancia. Así desde la filosofía se pide alguna
justificación racional para aceptar la existencia de las entidades
matemáticas. Es importante destacar que el quehacer matemático
durante todo el siglo XIX fue constructivo. Pero, como Ferreirós
advierte, el desarrollo y consolidación de una matemática abstracta
bajo un enfoque conjuntista ya iba apareciendo a finales del siglo
XIX, con matemáticos eminentes como Riemann, Dedekind,
Noether, Klein, etc., los cuales se encontraban agrupados en su
mayoría en la Universidad de Gotinga. Esta perspectiva Ferreirós
la explica de la siguiente manera:
Desde Euclides, la matemática había tenido que ver con
construcciones realizables explícitamente, ya fueran
construcciones geométricas o analíticas. Con la nueva
tendencia se trata, como ya vimos, de la preferencia por
los conceptos en lugar de las notaciones, las formas de
representación o las construcciones62.

Fueron algunos matemáticos de la época, quienes, para
poder desarrollar sus investigaciones, se impusieron la necesidad
de postular entidades para las cuales no se tiene un procedimiento
efectivo de construcción. Así, el platonismo matemático forma
parte de un hacer que iba surgiendo a finales del siglo XIX e
inicios del XX, definido como enfoque abstracto o conjuntista
por Ferreirós. En el caso que nos atañe, el autor refiere como la
teoría ́de conjuntos representa la máxima expresión del enfoque
abstracto, y muestra al axioma de elección como ejemplo
paradigmático de este enfoque. Veámoslo:
La tensión entre un planteamiento de definición o
construcción explícita y uno de análisis abstracto explica
las dificultades que encontró el enfoque conjuntista en
su implantación progresiva. Ya la noción de función
62

Ferreirós, “El enfoque conjuntista,” 402.

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�El axioma de elección en el quehacer
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propuesta por Dirichlet y Riemann avanzaba claramente
en la dirección abstracta, pero puede decirse que la teoría
de conjuntos se convirtió en epítome del planteamiento
abstracto. El ejemplo más característico de ello es el
axioma de elección introducido por Zermelo [1904],
que, dada una familia infinita cualquiera de conjuntos,
postula la mera existencia de cierto tipo de conjunto. El
axioma se usa de modo esencial precisamente cuando no
hay ningún medio de especificar o definir explícitamente
este tipo de conjuntos de elección63.

Así, las observaciones de Ferreirós nos permiten poner
en contexto el surgimiento del platonismo matemático -sin
ese nombre aún- entre finales del siglo XIX y principios del
XX, representando una nueva manera de hacer matemática.
Destacamos esto porque, aunque la noción de existencia
(ontológica) es vital en el platonismo entendido como filosofía,
no lo es entendida como quehacer matemático. Su aparición no
se debió a consideraciones ontológicas sino metodológicas: se
postulan tales entidades pues son necesarias para la investigación
matemática. Y la necesidad se deriva del cada vez mayor nivel de
abstracción que las teorías matemáticas iban teniendo. Es a partir
de la tercera década del siglo XX cuando de manera explícita
se le da un nombre a este nuevo quehacer matemático, siendo
caracterizado en una conferencia por Paul Bernays. Como esta
conferencia fue la primera en la que se inicia la discusión sobre el
platonismo matemático, reviste especial consideración su análisis,
pues la mayoría de las consideraciones filosóficas posteriores
toman como base lo planteado en ella por el autor.

63

Ferreirós, “El enfoque conjuntista,” 404.

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17. Bernays y el término platonismo
Paul Bernays (1888-1977) fue un matemático y filósofo suizo
que dedicó gran parte de su vida a la investigación en torno a
los fundamentos de la matemática. Junto con David Hilbert,
desarrolló el programa formalista, ensanchando las bases de la
teoría hilbertiana de la demostración. El 18 de junio de 1934 dicta
una conferencia en la Universidad de Ginebra, en el marco del
Ciclo de conferencias internacionales de Ciencias Matemáticas
que se desarrollaban en aquella oportunidad. Es allí donde se
permite utilizar el término platonismo para caracterizar “ciertos
modos de razonar peculiares al análisis y a la teoría de conjuntos”
mediante los cuales:
…los objetos de una teoría se tratan como elementos
de una totalidad tal que permite razonar como sigue:
Para cada propiedad expresable usando las nociones
de la teoría es un hecho objetivamente determinado
si hay o no un elemento de la totalidad que posea tal
propiedad. Asimismo, se sigue de este punto de vista
que o bien todos los elementos de un conjunto poseen
una determinada propiedad, o bien hay al menos un
elemento que no la posee64.
La cita anterior alude a lo que es central del platonismo
matemático: se consideran a los objetos matemáticos libres de
cualquier vinculación con las reflexiones del sujeto cognoscente.
Bernays indica que “Dado que esta tendencia se basó especialmente
en la filosofía de Platón, me permito llamarla platonismo.”65
Desde entonces, el uso -y abuso- del término se ha extendido a
lo largo de la reflexión sobre el modo usual de hacer matemática,
64
Paul Bernays, El platonismo en matemática, trads. Vincenzo P. Lo Monaco y
Benjamín Sánchez (Caracas: Universidad Central de Venezuela, Ediciones de la Biblioteca,
1982), 15 y ss.
65

Bernays, El platonismo, 15 y ss.

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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

llevada a extremos: ya sea asumiendo la existencia de la totalidad
de las entidades matemáticas en algún mundo (tan real como el
nuestro) o desechándola de plano, abogando por una construcción
efectiva de los objetos matemáticos. Como deseamos mostrar, y
el propio Bernays así lo hace, lo adecuado es considerar niveles
de platonismo, los cuales serán reflejo de los compromisos que
asume el matemático para desarrollar su hacer.
Bernays clasifica al platonismo en dos tipos: platonismo
absoluto y platonismo moderado. El platonismo absoluto
asume la totalidad de las entidades matemáticas y los conceptos
generales de conjunto y función, totalidad para la que se cumple
el principio del tercero excluido, esto es que, aún en el caso de no
poder demostrarse, se tiene la convicción de que ciertos elementos
de la totalidad cumplen o no una propiedad determinada. De no
alcanzar a decidirse la proposición objeto de estudio, se promueve
la introducción de nuevas asunciones que permitan decidirla.
El utilizar asunciones no-constructivistas no supone dificultad
alguna, y en nuestro caso, el axioma de elección será aceptado
por un platonista absoluto.
El platonismo moderado o metodológico mantiene
las características señaladas en el párrafo anterior acerca del
platonismo absoluto, pero, a diferencia de éste, evita el principio
de comprensión intuitiva, es decir, que para toda propiedad
exista el conjunto que cumpla con la propiedad en cuestión. El
quehacer matemático contemporáneo se adscribe a un platonismo
moderado y, en este sentido, Zermelo es considerado un platonista
moderado, siendo Cantor un platonista absoluto. Bernays presenta
su clasificación como consecuencia del dominio de objetos que
el matemático considere necesario para trabajar. Esto concuerda
con lo central de nuestro tratamiento del platonismo: el quehacer
cotidiano del matemático y lo que necesite para desarrollar su
teoría determinará el nivel de compromiso platónico a asumir.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 49-126

97

�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

Más adelante, Bernays indica que el análisis no se limita
a la totalidad de los enteros sino que maneja dos nociones que
asume como dadas de manera abstracta, es decir, sin atender a
sus posibilidades efectivas de definición: conjunto y función.
Ambos los define con la palabra cuasi-combinatorio, queriendo
decir al respecto que se puede, por analogía ́con lo finito, asumir
subconjuntos arbitrarios para el caso infinito. Inmediatamente el
autor coloca como ejemplo de esto al axioma de elección, veamos:
El axioma de elección es una aplicación inmediata
de los conceptos cuasi-combinatorios en cuestión
Se emplea generalmente en la teoría de los números
reales en la siguiente forma particular.Si M1, M2, ...
es una secuencia de conjuntos no-vacíos de reales,
hay entonces una sucesión a1, a2, ... tal que para cada
índice n, an es un elemento de Mn. El principio resulta
expuesto a objeciones al exigirse la construcción
efectiva de la sucesión de números66.
Ferreirós, tomando como referencia lo planteado por
Bernays, refiere que “el polémico Axioma de Elección puede
verse, simplemente, como una consecuencia natural de emplear
las nociones de infinito actual y de conjunto (arbitrario o cuasicombinatorio).”67 En consecuencia, desde la perspectiva de
ambos, el axioma es una asunción platonista que usa las nociones
de conjunto y función en sentido abstracto. Bernays coloca al
platonismo dentro de una consecución creciente de ámbitos
de acción, la cual da los nombres de teoría de números, teoría
aritmética de funciones y teoría geométrica del continuo. La
primera de ellas no asume la totalidad de los enteros, la segunda
sí, pero evita el uso de conceptos cuasi-combinatorios, mientras
que la tercera se corresponde con el platonismo ordinario.
Dummett sigue una línea similar de razonamiento cuando
66

Bernays, El platonismo, 19.

67

Ferreirós, “Matemáticas y platonismo(s),” 460.

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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

afirma que “la existencia de las estructuras estudiadas en la teoría
́ de los números, en el análisis y en la teoría de los conjuntos,
juega un importante papel en las pruebas de todas las ramas de
las matemáticas. Estas tres teorías son básicas en el sentido de
que son el origen de nuestra aceptación de las totalidades de
cardinalidad creciente.68” Apreciemos la similitud entre esto y lo
planteado por Bernays:
el sistema de los números naturales es el origen de
nuestro concepto de número infinito. De manera similar,
el continuo de los números reales representa el origen de
la noción de una infinidad no numerable y la teoría d́ e
conjuntos un origen más reciente de nuestra noción de
infinitos superiores69.

Queremos llamar la atención al hecho de que, al parecer,
Bernays consideraba privilegiada la relación entre el axioma
de elección y el conjunto de los números reales. Como hemos
mostrado a lo largo de esta investigación, el axioma no limita
su ámbito de acción a los números reales sino que va más allá,
considerándose como necesaria para toda investigación en
matemáticas. Bernays resume las consideraciones que hemos
estado haciendo de la siguiente manera:
Podríamos decir, un tanto toscamente, que el
intuicionismo se ajusta a la teoría de números; el método
semiplatonista, que hace uso de la idea de la totalidad de
los enteros pero evita conceptos cuasi-combinatorios, se
ajusta a la teoría aritmética de funciones, y el platonismo
ordinario es adecuado para la teoría geométrica del
continuo. Nada hay de sorprendente en esta situación
pues es un procedimiento familiar al matemático
contemporáneo limitarse en cada dominio de la
ciencia a aquellas asunciones que son esenciales70.
68

Dummet, “El platonismo,” 286.

69

Dummet, “El platonismo,” 286.

70

Bernays, El platonismo, 25.

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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

Resaltamos lo último pues concuerda con las reflexiones
que hemos venido haciendo respecto a cómo el platonismo va
surgiendo en la escena matemática para sustentar a sus teorías.
En este sentido, el platonismo aquí tratado se corresponde con
el platonismo interno de Ferreirós. Pero se puede ir más allá, y
Bernays lo cree posible pues afirma que:
Hemos caracterizado solo un platonismo restringido
que no pretende ser mas que, por así decirlo, una
proyección ideal de un dominio de pensamiento. Pero
ahí no queda el asunto. Varios filósofos y matemáticos
interpretan los métodos del platonismo en el sentido
del realismo conceptual, postulando la existencia de
un mundo de objetos ideales que incluye todos los
objetos y relaciones de la matemática71.

En la cita anterior podemos ver un platonismo en el que
las entidades existen en el pensamiento y otro en la que existen
con independencia de su concepción por parte del matemático.
La caracterización se centra en la noción de existencia, lo que
es usual en las presentaciones tradicionales que se hacen del
platonismo. Observemos que existe una fuerte asociación
platonismo-matemática, la cual se ha consolidado durante el
siglo XX y se mantiene vigente en lo que va de siglo XXI, junto
con el desarrollo exponencial del conocimiento matemático en
todas sus áreas; aspectos que han justificado nuestro interés en
ahondar sobre las posibles relaciones, alcances y limitaciones de
tal asociación.
Por supuesto, la presente investigación limita sus
consideraciones al axioma de elección y no al platonismo en sí,
pero se reitera que el axioma es consecuencia natural del modo
en el que se iba entendiendo la actividad matemática a principios
del siglo XX, la cual es abstracta, bajo un enfoque conjuntista
y platonista. Bernays entendía al platonismo relacionado con el
ámbito del trabajo matemático, considerándolo por niveles, cuya
71

Bernays, El platonismo, 20.

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Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 49-126

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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

fuente emanaba de los dominios de objetos que el matemático
usaba en sus investigaciones. Ferreirós también establece, a nuestro
juicio, observaciones similares que referimos a continuación.
18. Ferreirós: Platonismo interno y platonismo externo
Para Ferreirós, el platonismo interno es aquel en el que “se hace
referencia a elementos cuya existencia se postula y se considera
dada.72” Desde esta perspectiva, al matemático le es indiferente
dónde existan tales entidades, sin representar problema alguno
el hecho de no poder construirlas. Un platonismo interno acepta
que las entidades matemáticas existan en el pensamiento del
matemático. Aquí la existencia es entendida como la posibilidad
de ser concebido. Y esto es entendible en ese contexto, pues lo que
le interesa al matemático es utilizar lo que considere necesario
para desarrollar con mayor fuerza su teoría. Siempre que pueda
concebir en su pensamiento a tales entidades son bienvenidas.
En el caso del platonismo externo o filosófico, las
entidades matemáticas poseen una existencia real, independiente
de su postulación por parte del matemático. Ferreirós advierte
que el platonismo filosófico ha desarrollado varios enfoques
(por ejemplo, el platonismo de Gödel, el de Quine o el de
Maddy) los cuales no serán abordados aquí. La realidad a la que
hacemos referencia no se corresponde a la realidad física sino a
otra realidad, no perceptible por los sentidos. El autor indica al
respecto que “el platonismo filosófico postula una bifurcación de
la realidad: existe una realidad física perceptible por los sentidos,
y una realidad matemática perceptible a la intuición, a un supuesto
ojo de la mente.”73
Las características de tal facultad intuitiva que nos permite
acceder a las entidades de esa realidad matemática ha sido objeto
72
73

Ferreirós, “Matemáticas y platonismo(s),” 446-447.
Ferreirós, “Matemáticas y platonismo(s),” 461-462.

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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

de complejas discusiones, y se corresponden con los caminos
seguidos por la filosofía clásica de la matemática, tal y como
muestra Mancosu (2016). Al respecto, nuestro acercamiento al
platonismo se ha generado a través de la práctica matemática,
restringiendo nuestro análisis al axioma de elección. Así la
existencia real del conjunto que postula el axioma no se considera
necesaria para la actividad matemática cotidiana; bien puede
aceptarse una existencia ideal del conjunto.
Esta dualidad de la realidad fue ya establecida por Gregor
Cantor, el padre de la teoría de conjuntos, quien, en respuesta a
sus críticos, indicó que el matemático:
atiende única y exclusivamente a la realidad
inmanente de sus conceptos, es decir, a su aceptabilidad
en el dominio del pensamiento puro; se despreocupa
completamente de la realidad trasiente de los objetos
matemáticos, es decir, de su existencia real o su
capacidad de representar relaciones o procesos del
mundo externo [Cantor 1883, 181].

Cantor nos habla de dos tipos de realidad: la inmanente que
correspondería al matemático en activo, teniendo como campo
de validación el pensamiento (existe lo que es concebible por la
razón humana) y la trascendente (existe independientemente de
ser concebido por la razón humana). La relación entre la realidad
inmanente y el platonismo interno, así ́como la realidad trasiente
y el platonismo externo es evidente. Cantor tenía la convicción
de que las entidades matemáticas poseían no solo una realidad
inmanente sino una realidad trasiente, por lo que es posible
encontrar matemáticos que se adscriban al platonismo externo o
filosófico74. Pero la matemática que se desarrolla cotidianamente
se hace aceptando un platonismo interno y es la que se ha
74
Es importante observar que las famosas paradojas de la llamada teoría
ingenua cantoriana no eran vistas por Cantor como tales, puesto que las inconsistencias
eran producto de la limitada capacidad de la razón humana para aprehenderlas.
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Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 49-126

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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

desarrollado en el quehacer matemático contemporáneo.
Por lo tanto, lo que guía al platonista interno (o
platonista matemático) es suponer que la existencia de lo que
postule no conlleve alguna contradicción. Ferreirós llama a este
platonismo interno ya que toma como referencia la actividad
cotidiana del matemático. Así, el interés del matemático reside
fundamentalmente en conocer las relaciones posibles entre
los objetos que postula y el desarrollo de su teoría. Nuestro
platonismo acepta la clasificación hecha por Ferreirós y advierte
como en Bernays y Cantor se encuentra presente. Para el caso
del axioma de elección, el matemático cotidiano lo acepta como
existente idealmente, siempre que no conlleve contradicción. Es
decir, un platonismo interno, el cual consideramos legítimo, en
atención al desarrollo del quehacer matemático.
Al respecto, es oportuno reflexionar sobre las razones
que Cantor esgrimiera para justificar la actividad del matemático.
Él consideraba que la introducción de nuevos conceptos en la
actividad matemática se guiaba por tres elementos
(1) Los conceptos elaborados por los matemáticos deben “estar
libres de contradicciones internas.”

(2) Los nuevos conceptos deben estar relacionados con
los antiguos conceptos matemáticos, y si es posible dar
cuenta de ellos.
(3) El concepto debe impulsar la ciencia hacia un nuevo
nivel, haciéndolo enriquecedor para la teoría75.

Cantor, un platonista absoluto, no deja al libre arbitrio
la introducción de nuevas entidades en la matemática. La teoría
que el matemático ha desarrollado y su utilidad para la misma
son prioritarias también. No deja de lado lo que el matemático
ha desarrollado o deseé desarrollar. Esto es evidencia de una
75

Jesús Mosterín, Los lógicos (Madrid: Editorial Espasa Calpe, 2000), 116.

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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

posición pragmática, y como veremos luego, Zermelo también
actuó en dichos términos. Se puede resumir lo anterior en las
siguientes palabras de Mosterín ́“mientras uno no se contradiga y
mientras lo que uno haga sirva para algo, todo está permitido en
la matemática.”76
Si analizamos el axioma de elección bajo las tres
condiciones cantorianas verificaremos que se cumplen en su
totalidad. El axioma de elección está libre de contradicciones,
aunque es importante referir que cuando Cantor lo plantease no
existía ́la prueba de su consistencia relativa. Su afirmación se
centraba en pedir que el concepto no produjera alguna paradoja.
En este sentido, el axioma no parece producirlo. Además, el
axioma se relaciona con otros conceptos antiguos tanto de la
teoría de conjuntos como de otras ramas de la matemática.
Finalmente, el axioma enriquece a la teoría matemática como
hemos evidenciado. En consecuencia, el axioma de elección es
fácilmente aceptado en los términos que plantease Cantor.

76

Mosterín, Los lógicos, 116.

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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

19. Conclusiones
Sostenemos que tanto los resultados matemáticos presentados, la
descripción de la prueba de independencia del axioma de elección
de ZF y las consideraciones filosóficas sobre el platonismo
matemático, en los términos que hemos referido, son argumentos
sólidos que nos permiten afirmar la pertinencia del axioma
de elección para el quehacer matemático y metamatemático
contemporáneo. Es decir, nuestra posición filosófica acepta un
platonismo interno para el quehacer matemático cotidiano, siendo
suficiente esto para usar el axioma de elección en el ámbito
matemático. Todo lo anterior se refuerza dentro de una práctica
matemática considerada como privilegiada y en la que, dada
su cada vez mayor nivel de abstracción, es natural el postular
entidades para las que no se les puede dar medio de construcción.
Así nuestras justificaciones se pueden entender a lo interno de la
actividad matemática y fuera de ella. Sobre esto Maddy ha hecho
un análisis sucinto que permite fortalecer las consideraciones
previas y que analizamos a continuación.

20. Maddy: Justificaciones extrínsecas e intrínsecas
La autora, en su libro Naturalism in Mathematics (1998), realiza
un análisis de los axiomas que denomina estándar, los cuales
son los axiomas de ZF con elección. Su objetivo es presentar los
argumentos usuales a favor de ellos. Al respecto considera que se
puede hacer una distinción entre dos tipos de justificaciones: la
intrínseca y la extrínseca. Afirma que:
Algunos observadores, siguiendo la tradición, han
dictaminado que las únicas justificaciones legítimas
son las intrínsecas. Mi propia conclusión es que esto
último es incorrecto77.
77

Penelope Maddy, Naturalism in Mathematics (Oxford: Clarendon Press, 1997),

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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

Por los ejemplos que Maddy refiere, se infiere que
las consideraciones intrínsecas son aquellas que justifican al
axioma por sí mismo, mientras que las extrínsecas precisan las
consecuencias que su aceptación tiene para la teoría matemática.
Que las justificaciones intrínsecas hayan sido favorecidas por
la tradición analítica por sobre las extrínsecas, es evidencia de
la preponderancia que se da a las consideraciones filosóficas
sin atender el contexto matemático en el que se desarrollan los
axiomas. Acompañamos la conclusión de Maddy y este artículo
brinda elementos que abonan el terreno para una reflexión
filosófica que toma en cuenta consideraciones matemáticas.
En este orden de ideas, recordemos que Zermelo postuló
sus axiomas en 1908 para “recuperar en su totalidad la teoría creada
por Cantor y Dedekind.” Basando la defensa de sus axiomas en
que son “necesarios para la ciencia.”78 Así su postulación de los
axiomas (entre ellos el de elección) tuvo como norte el tomar lo
que considerase necesario para hacer matemática, en especial un
hacer matemático para la teoría de conjuntos cantoriana (sin las
paradojas). En consecuencia, el axioma de elección es de natural
aceptación en ese contexto y así sostenemos que lo entendía
Zermelo.
Más aún, Torretti, analizando la teoría de los tipos lógicos
de Russell, hace una consideración similar a la del párrafo anterior,
pues refiere que “Zermelo postula la existencia de un mínimo de
conjuntos que le parecen imprescindibles para hacer matemáticas,
y presume que su teoría es inocente de contradicciones hasta que
no se le demuestre culpable.”79 Y en una nota al pie agrega:
Subrayo que los axiomas de Zermelo no se eligen,
como en la teoría russelliana del zigzag, solo con vistas
a prevenir las contradicciones conocidas. Zermelo
37.
78

Citado en Maddy, Naturalism in Mathematics, 36.

79

Torretti, El paraíso de Cantor, 186.

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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

tiene un cometido -hacer matemáticas- y postula lo que
necesita para eso. Su selección se ha probado duradera.
En cambio, Russell, que buscaba certificar -como si
hiciera falta- las matemáticas hechas por otros, daba
solamente con axiomas implausibles, inspirados por
un principio que él mismo juzgaba insuficiente80.

Como se puede apreciar, Torretti sigue una línea similar
de razonamiento al de Maddy y se complementa con nuestro
tratamiento del tema, pues somos reiterativos en no dejar de lado
la actividad del matemático, sino incorporarlos a la reflexión
filosófica. Entendido en estos términos, el axioma de elección es
justificable tanto por sí mismo como por sus consecuencias y es
por ello que la clasificación de Maddy nos parece apropiada. Más
aún, ambos aspectos consolidan las conclusiones a las que hemos
arribado. Démosle finalmente la palabra al propio Zermelo y
analicemos sus consideraciones a favor de la asunción del axioma
enmarcadas en lo planteado.

21. Zermelo: Respuesta a sus críticos
Para analizar las justificaciones que Zermelo diera sobre el axioma
de elección, debemos considerar tres momentos: cuando enuncia
el axioma como parte de la demostración del teorema del buen
orden en 1904, cuando presenta su primer sistema axiomático en
1908 (formando parte el axioma de elección), y cuando elabora
su segundo sistema axiomático en 1930, en el que de manera
explícita prescinde de postular el axioma en tal sistema.
Torretti refiere que Zermelo afirma que no puede forzar
a nadie a aceptar al axioma pero que, a su entender, reúne los
tres requisitos que justifican la adopción de un postulado en
matemáticas, a saber:
80

Torretti, El paraíso de Cantor, 186.

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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

(a) con frecuencia ha sido utilizado tácitamente en
diversos campos de las matemáticas y especialmente
en teoría de conjuntos.
(b) es evidente de suyo
(c) responde a una necesidad científica pues son
muchas las proposiciones importantes que se ́lo
pueden demostrarse invocándolo81.

Siguiendo la clasificación de Maddy, los argumentos (a) y
(b) son justificaciones intrínsecas mientras que (c) es ́extrínseca.
Torretti sostiene que sólo el tercer argumento ha demostrado tener
verdadera fuerza mas no explica el porqué de ello. A continuación
presentaremos una interpretación que sustentará la referida
afirmación.
22. El axioma de elección y su autoevidencia
En el caso del argumento (b), la autoevidencia o naturalidad del
axioma de elección es, a nuestro entender, difícil de sostener, pues
no es fácil explicar en que podrá consistir tal naturalidad. Si es
necesario explicarlo entonces no es tan evidente como pareciese.
Zermelo la sustenta apoyándose en el argumento (a), explicando
lo siguiente:
Es un hecho indisputable que este axioma, aunque
nunca ha sido presentado al estilo de los libros de
texto, ha sido usado antes, y además con éxito, en los
más diversos campos de la matemática, especialmente
en la teoría de conjuntos, por Dedekind, Cantor, F.
Bernstein, Schoenflies, J. Konig y otros...Un uso tan
extenso del principio puede explicarse únicamente
por su autoevidencia82.
81

Torretti, El paraíso ́de Cantor, 67.

82

Maddy, Naturalism in Mathematics, 54.

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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

Así, para Zermelo, el hecho de que el axioma se haya
usado de manera tácita es evidencia de su naturalidad. Hasta que
punto esto es suficiente para dar fuerza al argumento es lo que
se pone en duda. Consideremos al respecto lo que sucede con
la mayoría de la comunidad de matemáticos que trabaja en las
áreas de lógica matemática y teoría de conjuntos actualmente.
Para decidir si incorporan o no un candidato a axioma (luego
de realizarle pruebas de consistencia relativa o independencia)
estiman si el mismo es intuitivo, natural o evidente. Bagaria se
pregunta: “¿Qué debe ser tenido como un axioma natural de la
teoría de conjuntos?”83 Y responde: “Ciertamente cualquier hecho
intuitivamente obvio acerca de los conjuntos.”84 En este sentido,
considera que los axiomas de ZF son intuitivos, y con respecto
al tema que nos ocupa, observa la reticencia que el axioma de
elección genera en algunos matemáticos que lo rechazan -a su
juicio- por las consecuencias contraintuitivas que conlleva más
que por su propia naturaleza, la cual considera, por cierto, muy
natural.
Llama la atención que Bagaria no indicase de manera
directa por qué considera al axioma de elección natural85. Más
aún cuando, si seguimos su criterio, no parecería a primera vista
que el axioma de elección proveyera algún hecho obvio acerca
de los conjuntos. Se podría considerar -hasta cierto punto- obvio
a axiomas que permitan la existencia de un conjunto vacío, de
un conjunto infinito, de un subconjunto de un conjunto dado, del
conjunto de los subconjuntos de un conjunto dado, que la unión
de conjuntos sea un conjunto y que se acepte que dos conjuntos
con los mismos elementos sean iguales. Pero, a nuestro entender,
83
Joan Bagaria, Natural Axioms of set theory and the continuum problem
(Barcelona: Universidad de Barcelona, 2004), 3.
84

Bagaria, Natural Axioms, 3.

85
Tan solo refiere que una posición distinta se puede consultar en: Kai Hauser,
“Is Choice Self-Evident?,” American Philosophical Quarterly 42, no. 4 (Oct. 2005):
237-261.
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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

no parece obvio que exista un conjunto -infinito- formado por la
elección de un elemento de cada conjunto de una familia -infinitade conjuntos no vacíos. Esta caracterización tan particular del
conjunto que postula el axioma pone en cuestionamiento la
obviedad del mismo.
Por todo lo expuesto, los argumentos (a) y (b) no se
han podido sostener en el tiempo y el propio Zermelo admite
su debilidad pues “esa autoevidencia es hasta cierto punto
subjetiva,”86 Así, emprende su justificación extrínseca (la
necesidad del axioma para la ciencia). Para dar mayor fuerza a lo
planteado, observemos que, en la actualidad, existen candidatos
a nuevos axiomas (axiomas de grandes cardinales, axioma de
Forcing propio, axioma de Martin máximo, etc.) que siguen sin
ser aceptados como axiomas, mientras que el de elección sí. ¿Por
qué sucede esto? La poca naturalidad de los candidatos a axiomas
es lo que -se dice- impide su aceptación. Pero ese criterio no se
impuso sobre el axioma de elección pues sí es aceptado a pesar de
no ser obvio, al menos no en el sentido de Bagaria. Lo que ha sido
determinante para su aceptación es su presencia activa dentro del
quehacer matemático a través de toda una serie de resultados en
diversas áreas matemáticas. Esto no es otra cosa que su necesidad
científica, el argumento (c) de Zermelo.
23. El axioma de elección y su necesidad para la ciencia
Zermelo postuló sus axiomas buscando lo mínimo necesario
para hacer matemáticas, justificando el axioma de elección
“objetivamente” por su necesidad científica. Veamos:
Pero la cuestión que puede ser decidida objetivamente
es si el principio es necesario para la ciencia. Ahora
quisiera someterlo a juicio presentando un número de
86

Maddy, Naturalism in Mathematics, 55.

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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

teoremas y problemas elementales y fundamentales
que, en mi opinión, no podrían resolverse sin el
principio de elección87.

A estos resultados se han agregado muchos más, que
sustentan el desarrollo matemático contemporáneo. Que el
axioma no sea constructivo no fue limitativo para Zermelo, pues
consideraba más importante la riqueza en resultados que ofrece.
Así, desde la perspectiva que hemos analizado, Zermelo actuó de
manera coherente con el enfoque abstracto o platonista, aceptando
un platonismo interno y privilegiando lo que el quehacer
matemático necesitase. Observemos esto en lo siguiente:
...nadie tiene derecho a impedir que los representantes
de la ciencia productiva continúen usando esta
“hipótesis”- pueden llamarla así ́si quieren- y llevando
sus consecuencias lo más lejos posible... Simplemente
necesitamos separar los teoremas que requieren del
axioma de los que pueden ser probados sin él para poder
delimitar la totalidad de la matemática de Peano como
una rama especial, como una ciencia artificialmente
mutilada, por decirlo así...los principios deben ser
juzgados desde el punto de vista de la ciencia, y
no la ciencia desde el punto de vista de principios
fijados de una vez por todas. (Zermelo, 1908a)88.

El extracto nos permite afirmar que, para Zermelo, no hay
primacía de la filosofía por sobre la ciencia. Así el punto de vista
de la ciencia fue la guía principal de Zermelo para defender la
pertinencia del axioma de elección. Podemos concluir diciendo
que de los tres argumentos presentados por Zermelo, sólo el
tercero parece ser defendible con mayor propiedad, y además
refleja la coherente posición de él.
87

Maddy, Naturalism in Mathematics, 55.

88

Maddy, Naturalism in Mathematics, 56.

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111

�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

24. Zermelo y el axioma de elección en 1930
En 1930 Zermelo presenta en su artículo titulado Sobre númeroslímite y dominios de conjuntos un nuevo sistema axiomático,
tomando como referencia el de 1908 pero sin incluir al axioma
de elección en su lista de axiomas, arguye que lo excluye porque
“tiene otro carácter que los demás y no sirve para delimitar los
dominios de los modelos”89 y agrega que el axioma es “un principio
lógico universal presupuesto por toda nuestra investigación.”90
Nos preguntamos: ¿Cuál es ese carácter que lo diferencia
de los demás axiomas? Si es un principio lógico universal, ¿Posee
un estatus superior al de axioma? De ser así, ¿por qué?, ¿Qué lo
hace universal? ¿A cuál lógica se refiere Zermelo? Hemos estimado
pertinente establecer como posible carácter diferenciador, dentro
de lo que Zermelo argumentara, lo que sigue: los axiomas que se
postulan son los que permiten determinar lo mínimo necesario
para hacer matemáticas. Ahora bien, el axioma de elección difiere
de ellos pues no permite delimitar los dominios de los modelos,
ni el conjunto que postula es estrictamente necesario para hacer
matemática finitaria, pero sí permite hacer uso de lo que hay
con mayor potencia, sobre todo porque involucra al axioma del
infinito, el cual Zermelo no declara al inicio pero que se ve forzado
a admitirlo como “postulado metateórico.” En consecuencia, para
hacer matemática infinitaria con todas las posibilidades que
conlleva es requerido necesariamente el axioma de elección. El
surgimiento de la nueva forma de hacer matemática (platonista)
requiere del axioma y en este sentido se entiende que Zermelo lo
“presuponga” para toda su investigación.
Así hemos analizado el recorrido hecho por Zermelo en
tres momentos: 1904, 1908 y 1930. Es relevante resaltar, sobre la
génesis del axioma de elección, la siguiente cita de Ferreirós:
89

Torretti, El paraíso de Cantor, 102.

90

Torretti, El paraíso de Cantor, 102.

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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

Zermelo (1904, 516) era explícito al afirmar que la
idea de basar la demostración en el axioma de elección
se debe a Schmidt. Al final de su vida, Zermelo se
quejaría ́de que muchas de sus contribuciones en
lógica y teoría ́de conjuntos no eran tenidas en cuenta,
mientras que su nombre aparece sólo asociado a un
axioma cuya autoría nunca había reclamado91.

Y refiere que su aparición se debe a los debates surgidos
entre Zermelo y Erhard Schmidt (1876-1959) una semana
antes del 24 de septiembre de 1904, fecha de la carta que envió
Zermelo a Hilbert (donde prueba el teorema del Buen orden),
siendo Schmidt quien le hiciera la sugerencia de usar el axioma
de elección en la prueba. Después de 1930, Zermelo no publicó
más hasta el día de su muerte. Fraenkel, citado por Torretti, refiere
que en algún momento, seguramente de los años 1940 o 1950,
le preguntó a Schmidt por qué su buen amigo Zermelo ya no
publicaba; la respuesta fue que no lo hace “porque ya no podía
enfadar a nadie con sus publicaciones.”92 Así el axioma de elección
fue polémico y al parecer el hombre que lo enunció era amante de la
polémica también.
Para finalizar, queremos advertir que Maddy analiza la
llamada concepción reiterativa (también llamada iterativa, teoría
de niveles o jerarquía acumulativa) la cual, a su juicio, es la base
del sistema axiomático presentado en 1930. Hay diferencias entre
el sistema axiomático de 1908 y el de 1930. Maddy afirma que
“la concepción reiterativa subyace a la jerarquía ́acumulativa de
Zermelo (1930) como un principio que fundamenta los axiomas
con más firmeza que la mera justificación extrínseca presentada
en 1908.”93
91
José Ferreirós, “Un episodio de la crisis de fundamentos: 1904.” La Gaceta
de la Real Sociedad Matemática Española 7, no. 2 (2004): 462.
92

Ferreirós, “Un episodio de la crisis de fundamentos,” 462.

93

Un análisis de esto se puede apreciar en Maddy, Naturalism in Mathematics, 42.

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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

Maddy confirma que la justificación principal en Zermelo
para los axiomas en 1908 es la extrínseca (necesidad para la
ciencia) pero le da a la concepción iterativa mayor fuerza que
lo extrínseco. Entendiéndose la concepción iterativa como una
justificación intrínseca, en la medida en que intenta explicar la
naturaleza de los conjuntos, valdría la pena preguntarse si el axioma
de elección también se puede describir bajo esa concepción. Al
respecto, George Boolos, quien ha desarrollado con fuerza la
teoría de niveles, ha probado que “el axioma de elección no se
puede deducir de la teoría ́de niveles”94 lo que nos confirma la
certera intuición de Zermelo al no colocarlo como parte de sus
axiomas de 1930 y muestra, además, el “otro caracter” del axioma
de elección.
A modo de resumen podemos referir lo siguiente: El axioma
de elección no se restringe a un área particular de las matemáticas,
siendo su aplicabilidad alta y variada. Además, aparece en la lógica
de primer orden. Esta particular “independencia” del axioma
respecto a algún área se confirma con los resultados de Gödel
y Cohen que establecen su independencia lógica de ZF. A nivel
filosófico, el axioma es una clara asunción platonista que hace uso
de las nociones de conjunto y función abstractas, trabajando con
el infinito actual. Y como hemos visto, se diferencia sobremanera
de los restantes axiomas por no delimitar los dominios de los
modelos y ni siquiera reflejarse bajo la concepción iterativa tal
y como Boolos mostrase. El ser tan esquivo en su explicación
realza su caracter único y se entiende la polémica generada.
El camino que hemos recorrido, primero matemático, luego
lógico, posteriormente metamatemático y finalmente filosófico se
ha hecho con la intención de respetar y rescatar los aportes de lo que
hemos denominado quehacer matemático. Lo que el matemático
tenga a bien utilizar para su actividad y las razones para hacerlo,
94
Véase: George Boolos, “The Iterative Conception of Set,” en Logic, Logic, and
Logic, ed. Richard Jeffrey, (Cambridge: Harvard University Press, 1971).
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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

dentro de su contexto, han sido fundamentales para la reflexión
filosófica. Con esta posición, nos acercamos a los planteamientos
de la filosofía de la práctica matemática, en los términos de
Mancosu (2016) y Tymoczcko (1997). Así, la pertinencia del
axioma de elección para la matemática y la metamatemática
contemporánea queda justificada, y esta justificación nos permitió
además proponer una revisión de las relaciones existentes entre la
filosofía y la matemática. Esto nos permite afirmar que el axioma
de elección se mantendrá vigente hasta tanto las condiciones de
la actividad matemática no cambien, y que el desarrollo de la
práctica matemática será acicate fundamental para la filosofía de
la matemática en este siglo XXI.

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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

Epílogo: Problemas abiertos sobre el axioma de elección
Para finalizar, y como muestra de la vigencia a la que hacemos
referencia en el párrafo anterior, queremos referir algunos focos
de investigación actuales sobre el axioma de elección, vinculados
con la teoría de Ramsey. En efecto, algunos hechos y problemas
abiertos sobre la relación entre versiones débiles del axioma de
elección (“Existen ultrafiltros no principales sobre N”, “Existen
ultrafiltros sobre N”, “Principio de elecciones dependientes”, etc.)
y Propiedades de Ramsey (Bernstein, Polarizada, Subretículo,
Ramsey, Ordinales flotantes, etc.) están en pleno desarrollo en
la actualidad95. Ellos son muestra de la plena actividad, vigencia
y pertinencia del axioma de elección, el cual, aún en medio del
debate, se ha ganado su puesto dentro del quehacer matemático,
metamatemático y filosófico contemporáneo.

95
Se pueden revisar dichos problemas abiertos en: 1) Carlos Augusto Di Prisco,
“Mathematics versus Metamathematics in Ramsey Theory of the real numbers,” en
Logic, Methodology and Philosophy of Science Proceedings of the Twelfth International
Congress, eds. Petr Hájek, Luis Valdés-Villanueva, Dag Westerståhl (London: College
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“Perfect set propiertes in models de ZF,” Fundamenta Mathematicae 208, no. 3 (2010):
249-262; 4) Carlos A. Di Prisco y James M. Henle, “Doughnuts, Floating Ordinals, Square
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�Incertidumbre Lógica: Pluralismo Lógico
y Consecuencia Lógica

DOSSIER

Incertidumbre Lógica: Pluralismo Lógico y
Consecuencia Lógica

Logical Uncertainty: Logical Pluralism and
Logical Consequence

Resumen:
Tradicionalmente se piensa que la lógica no deja lugar a la
incertidumbre. La validez de los argumentos y si un enunciado
sea una verdad lógica o no, por lo general, no son temas que
inviten a tener motivos para dudar. En este artículo argumento
que, a pesar de su amplia aceptación, este punto de vista es
difícil de mantener. Ofrezco dos razones principales para esta
conclusión: (a) A la luz de la pluralidad de lógicas, existen
desacuerdos significativos sobre la validez de los argumentos. (b)
Es igualmente difícil reconciliar la opinión de que la lógica es
cierta con consideraciones en el sentido de que la consecuencia
lógica, posiblemente el concepto central de la lógica, no puede
analizarse. La naturaleza misma de la consecuencia lógica está,
por lo tanto, abierta a dudas. Después de dar algunas ilustraciones
en apoyo de (a), discuto un dilema sobre la adecuación de cualquier
análisis conceptual de consecuencia lógica, en apoyo de (b), y
respondo a algunas posibles objeciones. Al final, la lógica es lo
que es independientemente de toda certeza. Cierro con algunas
reflexiones sobre por qué esto no es un mal resultado.
Palabras clave: Lógica, incertidumbre, pluralismo lógico,
consecuencia lógica.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 129-161.

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�Incertidumbre Lógica: Pluralismo Lógico
y Consecuencia Lógica

Abstract:
It is traditionally thought that logic leaves no room for uncertainty.
The validity of arguments and whether a statement is a logical
truth or not are typically not issues that invite reasons for doubt.
In this paper, I argue that, despite its widespread acceptance,
this view is difficult to maintain. I offer two main reasons for
this conclusion: (a) In light of the plurality of logics, there are
significant disagreements about the validity of arguments. (b) It is
similarly difficult to reconcile the view that logic is certain with
considerations to the effect that logical consequence, arguably the
central concept of logic, cannot be analyzed. The very nature of
logical consequence is, thus, open for doubt. After giving some
illustrations in support of (a), I discuss a dilemma for the adequacy
of any conceptual analysis of logical consequence, in support of
(b), and respond to some possible objections. In the end, logic
is what it is independently of any certainty. I close with some
reflections as to why this is not a bad outcome.
Keywords: Logic, Uncertainty, Logical Pluralism, Logical
Consequence.

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1. Introduction
Logic is traditionally thought of, together with mathematics, as
an enterprise where certainty rules. Whether an argument is valid
or not, whether a statement is a logical truth or not are issues it
is thought don’t lead to doubts. No uncertainty should emerge
when determining whether a statement follows or not from some
premises: either it does or it does not. No uncertainty should
emerge when determining whether a statement is a logical truth:
either it is or it is not.
Interestingly, with the development of mathematical logic,
metatheoretical results about logical systems could be formulated:
these gave precision to some limitative results about logic. In
particular, first-order logic is not decidable in general, that is,
there is no effective procedure to determine whether a statement
is a theorem or not of such logic.1 This is in contrast with
propositional logic, which is decidable (the truth-tables provide
the relevant procedure). Despite this, the point still stands that
for any statement of first-order logic, either it is a theorem of
the logic or it is not. There is no uncertainty about that. Whether
we know that the statement is a theorem, however, is a separate,
epistemological matter. That’s not a matter regarding logic but of
our knowledge of it.
This traditional conception of logic is inadequate. The metalogical
results are correct, but the philosophical gloss that is offered based
on them is less so. In particular, I argue that considerations based
on the plurality of logics and on the difficulty of analyzing the
concept of logical consequence, arguably the central concept of
logic, offer a very different picture than the one advanced by the
traditional conception.2 As will become clear, analyses of logical
1
George Boolos, John P. Burgess and Richard C. Jeffrey, Computability and Logic, 5th
ed. (Cambridge: Cambridge University Press, 2007).
2

Otávio Bueno and Melisa Vivanco, “La Lógica y Sus Aplicaciones: ¿Platonismo

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consequence either provide a sharp distinction between logical
and non-logical notions, or they do not. If a sharp distinction
is not provided, it is not possible to characterize properly the
concept of logical consequence, given that, in this case, the
concept cannot be sharply distinguished from mathematical or
physical consequence. If a sharp distinction between logical and
non-logical notions is provided, then the account of consequence
will end up presupposing the concept of logical consequence.
After all, it is ultimately in terms of the latter that the distinction
is drawn. But in this case, the analysis is clearly circular, since it
presupposes the very concept that needs to be characterized. As a
result, in either case the analysis would be inadequate.
But, I conclude, not everything is lost. The fact that logical
uncertainty exists—that is, the fact that there is uncertainty
and disagreement about whether arguments are valid and about
whether statements are logical truths—does not undermine two
central traits of logic: its objectivity and the determination of
logical form. In the end, certainty is unnecessary to secure what
is really needed from logic.

2. Logical Pluralism
Logical pluralism has been developed, in different versions, for
many decades. It only became a genuine philosophical possibility
with the emergence of non-classical logics and the realization
that specific features of particular contexts may undermine the
validity of certain logical inferences.3 The version of logical
o No-Platonismo?,” Andamios 16, no. 41 (Septiembre-Diciembre 2019): 19-41; Otávio
Bueno, “Is Logic A Priori?,” The Harvard Review of Philosophy 17, no. 1 (Fall 2010): 105117; Otávio Bueno, “Revising Logics,” in Logic in Question. Talks from the Annual Sorbonne
Logic Workshop (2011- 2019), eds. Jean-Yves Béziau et al. (Dordrecht: Birkhäuser, 2022).
3
See Otávio Bueno and Scott A. Shalkowski, “Modalism and Logical
Pluralism,” Mind 118, no. 470 (April 2009): 295-321; Bueno, “Revising Logics.”
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pluralism I will advance here emerges from Newton da Costa’s
work, especially his groundbreaking Essay on the Foundations
of Logic4 that offers a sophisticated defense of logical pluralism,
although one that seems to endorse the idea that each context has
its own logic rather than the acknowledgement that pluralism
about logic applies even when restricted to a given context. The
extended form of pluralism is something that da Costa eventually
embraces.5
There are a number of reasons for logical pluralism. In what
follows, I consider briefly a few of them. (a) The development
of non-classical logics is arguably one of the most significant
contributions to logic in the 20th century: intuitionistic logic,
paraconsistent logic, quantum logic, deontic logic, temporal
logic, among so many other logics, have dramatically changed
the landscape of logical research. It is a significant fact about
logic that a variety of perfectly coherent logical systems can be
developed. In this sense, logical pluralism is a fact.
This is no trivial aspect of logic, in contrast with what Priest6
insists. Clearly, logical pluralism would not get off the ground
had the plurality of logics been nonexistent. The fact that there are
so many logics requires explanation. What is it about logic that
allows for the formulation of different logical systems, despite
the fact that, for most of its history since Ancient Greece, there
has been primarily one logic? The proliferation of non-classical
logics is clearly a 20th-century phenomenon.
It seems to me that it is the mathematization of logic that allowed
for the development of a plurality of logical systems, similarly
4
Newton C. A. da Costa, Ensaio sobre os Fundamentos da Lógica, 2nd ed.
(São Paulo: Editora Hucitec, 1994).
5
See Newton C. A. da Costa, Otávio Bueno and Steve French, “Is there a
Zande Logic?,” History and Philosophy of Logic 19, no. 1 (1998): 41-54.
6
Graham Priest, In Contradiction: A Study of the Transconsistent, 2nd ed.
(Oxford: Clarendon Press, 2006).
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to what happened in mathematics with the developments of nonEuclidean geometries and various systems of set theory. Once
logic is mathematized, and explicit axioms and logical principles
are formulated in a system, the question of which of them should
or could be revised becomes salient. Note that the revision
becomes relevant in light of motivations for implementing them:
the need to accommodate inconsistencies without triviality
(paraconsistent logics), the recognition of objects with incomplete
properties (constructive logics), the lack of existential import of
the existential quantifier (free logics), violations of distributivity
in quantum systems (quantum logics), and so on.
(b) Logical pluralism plays an important role in making sense
of certain inferential practices. One cannot make sense of
intuitionistic mathematics without constructive logic, nor can
inconsistent mathematics be implemented without paraconsistent
logic.7 Certain interpretations of quantum mechanics are
unintelligible without non-reflexive logics (logics for which
identity is not defined for every object in the domain).8
The fact that certain inferential practices require distinct logics
calls for a logical pluralist view. A logical monist, who insists that
there is only one logic, is unable to make sense of this issue. In
fact, the monist does not even recognize this to be an issue in the
first place.
(c) Logical pluralism allows one to accommodate the scope of
various logical principles and rules. Understanding the limits
of the scope of logical principles illuminates their strength and
the extent to which they apply. We should recognize that there
is something odd that from a contradiction everything follows
7
da Costa, Ensaio sobre os Fundamentos da Lógica; Newton C. A. da Costa
and Otávio Bueno, “Paraconsistency: Towards a Tentative Interpretation,” Theoria 16,
no. 1 (January 2001): 119-145.
8
See Steven French and Décio Krause, Identity in Physics: A Historical,
Philosophical, and Formal Analysis (Oxford: Oxford University Press, 2006).
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(principle of Explosion). Understanding why the principle
does not hold in general and why some contradictions may not
trivialize a theory illuminates classical logic. We understand that
it is an artifact of classical logic’s consequence relation that it is
explosive.
The situation is not significantly different from what happens in
the sciences: we understand Newtonian physics better when we
realize the limits to its application conditions. With the perihelion
of Mercury, relativity theory is able to account for something
that cannot be accommodated by Newtonian theory, and one
understands why: huge gravitational fields alter the structure of
spacetime.
Moreover, the logical consequence relation is arguably the main
concept in logical theorizing. Understanding that this concept
has significant plasticity and allows for multiple instantiations
highlights one of its important traits: its multiple realizability.
An argument is valid provided that the conjunction of its premises
and the negation of its conclusion is impossible. Depending on the
possibility involved, different logics emerge: (a) If what is possible
is what is consistent and complete, classical logic emerges. (b) If
what is possible is what is consistent and incomplete, constructive
logics result. (c) If what is possible is what is inconsistent and
complete, paraconsistent logics emerge. (d) If what is possible
is what is inconsistent and incomplete, non-alethic logics result.9
In this way, despite the plurality of logics, there is a way of
systematizing them in modal terms, given what is possible or not
in various domains.
9
Bueno and Shalkowski. “Modalism and Logical Pluralism”; Otávio Bueno,
“Modality and the Plurality of Logics,” in The Routledge Handbook of Modality, eds.
Otávio Bueno and Scott A. Shalkowski (London: Routledge, 2021), 319-327. For a
quantificational account of logical pluralism in terms of cases, see J. C. Beall and Greg
Restall, Logical Pluralism (Oxford: Clarendon Press, 2006).
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Given this plurality, the validity of certain arguments depends on
some contexts (or some domains of inquiry, broadly understood).
If inconsistent situations are considered, that is, those in which
inconsistencies are possible, there are reasons to question
the validity of Explosion. Otherwise, in consistent contexts,
paraconsistent and classical logics sanction the same inferences
as valid. If incomplete situations are considered, that is, those in
which incompleteness is possible, there are reasons to question
the validity of Excluded Middle. Otherwise, in complete contexts,
constructive and classical logics sanction the same inferences as
valid.
What this suggests is an interesting form of logical uncertainty.
Rather than being applicable indiscriminately to any domain,
logics are context-sensitive. Logical principles and inferences
hold in some context and fail in others. But the determination of
the contexts to which they apply, or fail to apply, is an objective
matter, which depends only on the context in question and
the relevant logical principles and inferences. As a result, the
certainty that has shaped so much of the received view about
logic vanishes. Logical objectivity, however, when restricted to
particular contexts, still remains.

3. Logical Consequence: A Dilemma
Any conceptual analysis should satisfy two conditions: (i)
There is a pre-theoretical notion whose analysis we are trying
to provide. (ii) The analysis invokes―or is developed in terms
of―notions that do not presuppose the very notion under
consideration. Moreover, the goal of a conceptual analysis is to
provide necessary and sufficient conditions to characterize a given
concept, and the hope is that the concepts invoked in the analysis
are better understood than the concept being analyzed. After all,
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the program of philosophical analysis involves a genuine search
for understanding, and ideally, analyses should be insightful and
explanatory.
As an example, consider the analysis of modality in terms of
possible worlds: P is possible if, and only if, there is a world
in which P; and P is necessary if, and only if, at all worlds P.10
In this case, (i) there is a primitive notion of modality regularly
found in ordinary language, and (ii) worlds (at least as conceived
of by David Lewis) arguably do not presuppose that notion.
Whether Lewis succeeds or not in providing an analysis of
modal discourse11, the project he embarks on clearly provides a
systematic approach to the metaphysics of modality.
Whatever the fate of the possible worlds analysis, I argue, in
what follows, that the notion of logical consequence cannot be
analyzed, indicating along the way why this is the case. For
brevity’s sake, I will focus, in particular, on modal and modeltheoretic accounts of logical consequence. But the conclusion of
the main argument can be easily extended to other accounts as
well. In the end, logical consequence is too basic a notion to be
analyzed.
The main argument I will advance here explores the contribution
played by the distinction (or lack thereof) between logical and
non-logical notions to the characterization of logical consequence.
The crucial point is that whether such a distinction is assumed or
not, the attempt to analyze the notion of logical consequence fails.
In a nutshell, the argument can be expressed as the following
dilemma:
10

See David Lewis, On the Plurality of Worlds (Oxford: Blackwell, 1986).

11
See Scott A. Shalkowski, “The Ontological Ground of the Alethic Modality,”
The Philosophical Review 103, no. 4 (October 1994): 669-688; John Divers, Possible
Worlds (London: Routledge, 2002).
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(P1) Either analyses of logical consequence provide a sharp
distinction between logical and non-logical notions, or
they don’t.
(P2) If a sharp distinction is not provided, it’s not possible to
characterize properly the notion of logical consequence.
(After all, in this case, the latter notion cannot be sharply
distinguished from mathematical, metaphysical or
physical consequence.)
(P3) If a sharp distinction between logical and non-logical
notions is provided, the account of consequence ends up
presupposing the notion of logical consequence, and so
it is inadequate. (After all, ultimately it is in terms of the
notion of logical consequence that the distinction between
logical and non-logical notions is drawn. But in this case,
the analysis is clearly circular, since it presupposes the
very notion that needs to be analyzed.)
(C) Thus, in either case, the analyses are inadequate.

The argument above is logically valid, so the question is whether
we have reason to believe in the truth of the premises. I will
consider this issue next.

4. Defending the Premises of the Dilemma
4.1. Defending (P1). Why is (P1) true? The quick response is that
(P1) is a logical truth: it’s an instance of excluded middle. So, the
argument goes, it had better be true.
It might be objected that this response presupposes an account
of logical truth―and hence of logical consequence―in order to
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characterize excluded middle as a logical truth. And this simply
begs the question, given that what is at issue is whether there is an
acceptable notion of logical consequence in the first place.
I don’t think, however, that the quick response begs the question.
The point in question is not whether an adequate notion of logical
consequence exists. The issue here does not concern skepticism
about logic. The point is to determine the possibility of analyzing
the notion of consequence (in the technical sense above). It is
accepted that there are logical truths and logical consequences;
the trouble is whether we are in a position to analyze them.
This gives a dialectical advantage to the current proposal over a
skeptical view about logic.
However, a further objection could be raised at this point. (P1)
invokes a vague term; namely, a sharp distinction between logical
and non-logical notions. And excluded middle arguably fails in
vague contexts. In response, it’s important to note that “sharp”
is used in a metaphorical sense in (P1). It’s not clear that (P1)
fails due to the vagueness of “sharp”. After all, the crucial issue is
whether the distinction between logical and non-logical notions
is made, rather than whether the distinction is sharp. And whether
such a distinction is made or not, (P1) comes out true.
It may be objected that since (P1) is an instance of excluded
middle, it is incompatible with a logical pluralist perspective. But
this is not the case. After all, a logical pluralist is not a logical
nihilist, who denies that anything is logically valid. The pluralist
just acknowledges the constraints on the scope of the relevant
logical principles, since they fail in particular contexts. However,
they work perfectly well elsewhere. And this is precisely what
happens with excluded middle in this context, as just indicated.

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4.2. Defending (P2). Why is (P2) true? Suppose that no distinction
is made between logical and non-logical notions. How could we
then distinguish logical consequence from mathematical, physical
or metaphysical consequence?
A vigorous response is provided by the modal account of
consequence: α is a logical consequence of Γ if, and only if, it is
not (logically) possible for every member of Γ to be true and α
false. We are here talking about logical possibility. If we were to
consider mathematical, physical or metaphysical possibility, we
would obtain the corresponding notions of consequence.
There are two problems with this response, though. First, the
response presupposes a logical notion of possibility to provide
an analysis of the notion of logical consequence. But logical
possibility is too close to logical consequence to be taken as an
adequate starting point for the analysis. After all, to determine
whether P is logically possible, we typically have to establish that
no contradiction logically follows from P. In other words, what
is logically possible seems to depend on what logically follows
from what. Thus, it’s not clear that the proposed account satisfies
condition (ii) of a conceptual analysis, given that it ultimately
invokes the notion that the account is trying to analyze.
Second, the modal account will be able to distinguish logical
consequence from mathematical, physical or metaphysical
consequence only if there is a distinction between logical and
non-logical notions in the first place. After all, it’s in terms of
the notions of physical, mathematical or metaphysical possibility
(which are arguably non-logical notions) that the modal account
distinguishes logical consequence from non-logical consequence.
But it was presupposed that no such distinction between logical
and non-logical notions was made (see (P2), above). In other
words, without distinguishing between logical and non-logical
notions, the modal account fails to characterize adequately the
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notion of logical consequence. Therefore, we have (P2).
Here is another way of supporting this point. Consider Gila
Sher’s model-theoretic characterization of logical constants12:
C is a logical constant iff C is a truth-functional connective or
C satisfies the following conditions:
(A) A logical constant C is syntactically an n-place predicate
or functor (functional expression) of level 1 or 2, n being
a positive integer.
(B) A logical constant C is defined by a single extensional
function and is identified with its extension.
(C) A logical constant C is defined over models. In each
model A over which it is defined, C is assigned a
construct of elements of A corresponding to its syntactic
category. Specifically, C should be defined by a function
fC such that given a model A (with universe A) in its
domain:
(a) If C is a first-level n-place predicate, then fC(A) is
a subset of An.
(b) If C is a first-level n-place functor, then fC(A) is a
function from An into A.
(c) If C is a second-level n-place predicate, then fC(A)
is a subset of B1 x … x Bn, where for n ≥ i ≥ 1, Bi =
A if i(C) is an individual, and Bi = P(Am) if i(C) is
an m-place predicate (i(C) being the ith argument
of C).
12
Gila Sher, The Bounds of Logic: A Generalized Viewpoint (Cambridge,
Mass.: MIT Press, 1991), 54-56; “A Characterization of Logical Constants Is Possible,”
Theoria 18, no. 2 (May 2003): 189–190.
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(d) If C is a second-level n-place functor, then fC(A)
is a function from B1 x … x Bn into Bn+1, where for
n+1 ≥ i ≥ 1, Bi is as defined in (c).
(D) A logical constant C is defined over all models (for the
logic).
(E) A logical constant C is defined by a function fC which
is invariant over isomorphic structures. That is, the
following conditions hold:
(a) If C is a first-level n-place predicate, A and A′
are models with universes A and A′ respectively,
〈b1,…,bn〉 ∈ An, 〈b′1,…,b′n〉 ∈ A′n, and the structures
〈A, 〈b1,…,bn〉〉 and 〈A′,〈b′1,…,b′n〉〉 are isomorphic,
then 〈b1,…,bn〉 ∈ fC(A) iff 〈b′1,…,b′n〉 ∈ fC(A′).

(b) If C is a second-level n-place predicate, A and A′
are models with universes A and A′ respectively,
〈D1,…,Dn〉 ∈ B1 x … x Bn, 〈D′1,…,D′n〉 ∈ B′1 x … x B′n
(where for n ≥ i ≥ 1, Bi and B′i are as in (C.c)), and
the structures 〈A, 〈D1,…,Dn〉〉 and 〈A′, 〈D′1,…,D′n〉〉
are isomorphic, then 〈D1,…,Dn〉 ∈ fC(A) iff 〈D′1,…
,D′n〉 ∈ fC(A′).
(c) Analogously for functors.

Note that there is a shift between (A) and (B). In (A), a logical
constant is an expression, an item of language. In (B), however,
we have the constant identified with its extension, which typically
is not an expression. On Sher’s account, expressions such as
finitely many and most turn out to be logical constants. Since
these are quantifiers that have significant mathematical content, a
sharp distinction between logical and mathematical consequence
is not provided.

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4.3. Defending (P3). Why is (P3) true? Suppose that a
distinction between logical and non-logical notions is provided.
The model-theoretic account of logical consequence yields
one way of developing an analysis of logical consequence that
presupposes the distinction between logical and non-logical
notions. On this account, α is a logical consequence of Γ if, and
only if, α is true in every model in which every sentence of Γ is
true. Ultimately, the truth of the sentences of Γ guarantees the
truth of α in virtue of the meanings of the logical constants alone.
This approach can be traced back, of course, to Tarski. He
emphasized that logical consequence should not depend on
empirical knowledge, and cashed this out by insisting on the
fact that we could permute all the objects in the domain of
interpretation without affecting the consequence relation. As he
points out:
Since we are concerned here with the concept of logical, i.e.
formal, consequence, and thus with a relation which is to be
uniquely determined by the form of the sentences between
which it holds, this relation cannot be influenced in any way
by empirical knowledge, and in particular by knowledge of
the objects to which the sentence [α] or the sentences of the
class [Γ] refer. The consequence relation cannot be affected
by replacing the designations of the objects referred to in these
sentences by the designations of any other objects.13 (Emphasis
added, except for the italics in ‘formal’.)
The description above implicitly assumes an account of the
nature of logical notions that Tarski would fully develop some
years later. According to this account, logical notions are those
that are invariant under all the permutations of the objects in the
13
Alfred Tarski, “On the Concept of Logical Consequence,” in Logic,
Semantics, Metamathematics, papers from 1923 to 1938, trans. J. H. Woodger and ed.
John Corcoran, 2nd ed. (Indianapolis: Hackett, 1983), 414-415.
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domain of interpretation.14 And with this account in place, it’s then
possible to develop fully the model-theoretic characterization of
logical consequence.
The problem with the model-theoretic account is that it
ultimately presupposes that logical notions are not open to
reinterpretation. But this means that the distinction between logical
and non-logical notions is assumed from the start, namely, logical
notions are not open to reinterpretation; non-logical notions
are. But why is it that logical notions cannot be reinterpreted?
If this was the case, the model-theoretic account wouldn’t be
extensionally adequate.15 For example, consider the sentence ‘Fa
∨ ¬Fa’. If we were to interpret ‘∨’ by ‘whenever’, and ‘Fa’ by
‘Graham is in Melbourne’, what would follow is a sentence that
is obviously false. Thus, ultimately it is in terms of the notion of
logical consequence that the distinction between logical and nonlogical notions is drawn. To avoid an extensionally inadequate
account of logical consequence, logical notions have to be taken
as fixed. But in this case, the analysis presupposes the very notion
that needs to be analyzed (the notion of logical consequence), and
so it is circular. Once again, the proposal fails to satisfy condition
(ii) of a conceptual analysis.
But there is an additional way of reaching the same conclusion.
This comes as a response to a criticism of Tarski’s account of logical
consequence voiced by Vann McGee.16 According to McGee, it is
only with heavy metaphysical assumptions that Tarski’s account
of logical consequence is extensionally adequate.17 In McGee’s
14
See Alfred Tarski, “What are Logical Notions,” History and Philosophy of
Logic 7, no. 2 (1986): 143-154; Sher, The Bounds of Logic.
15
John Etchemendy, The Concept of Logical Consequence (Cambridge, Mass.:
Harvard University Press, 1990).
16
Vann McGee, “XIII-Two Problems with Tarski’s Theory of Consequence,”
Proceedings of the Aristotelian Society 92, no. 1 (June 1992): 273-292.
17

See also Etchemendy, The Concept of Logical Consequence.

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view, Tarski’s thesis is the claim that “a sentence of a formalized
language is valid just in case it is true in every model (using our
current notion of model)”.18 Tarski’s thesis can be easily extended
to encompass the concept of logical consequence, given that α
is valid if, and only if, α is a logical consequence of the empty
set. Following McGee and Etchemendy, I will run the discussion
in terms of validity (rather than logical consequence). Nothing
hangs on that. As McGee points out:
Intuitively, the statement that φ is logically valid implies that
there couldn’t be any model in which φ is false. Thus, for
Tarski’s thesis to be plausible, we shall have to show
If there might be a model in which φ is false, then there
actually exists a model in which φ is false.19
To provide an argument for this conclusion, McGee first recalls
the theorem to the effect that “for any model, there exists an
isomorphic model which is a pure set”.20 He then continues:
Suppose that there is a possible world w in which there is a
model M in which φ is false. Since the theorem [mentioned
above] is true in every world, there exists in w a model L,
isomorphic to M, which is a pure set. Being an object of pure
mathematics, L exists in every world, and it is, in every world,
a model in which φ is false. In particular, L bears witness to
the fact that, in the actual world, there is a model in which φ
is false.21
Hence, McGee concludes that if there might be a model in which
φ is false, then there actually exists a model in which φ is false.
18

McGee, “XIII-Two Problems,” 273.

19

McGee, “XIII-Two Problems,” 276

20

McGee, “XIII-Two Problems,” 276.

21

McGee, “XIII-Two Problems,” 276.

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Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 129-161.

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�Incertidumbre Lógica: Pluralismo Lógico
y Consecuencia Lógica

Note, first, that McGee assumes Tarski’s thesis in the above
argument. Why is it that the theorem about pure sets “is true in every
world”? Because it is valid, and hence―by Tarski’s thesis�true in
every model. But why is it that what is true in every model is true
in every world? That’s a version of the problem that McGee’s
argument is meant to solve. After all, for Tarski’s account to go
through one would need to establish that: if something is true in
every model, then it is true in every world. This result would, of
course, allow one to move from truth in every model to truth in
every world. But to make this move, one needs to invoke Tarski’s
thesis, which is precisely what allows McGee to justify the claim
that the crucial theorem about pure sets is “true in every world”.
As a result, the overall account becomes circular, given that
Tarski’s thesis is assumed in an argument meant to support it―
well, at least support it given “heavy metaphysical assumptions”.
It might be objected that all that McGee needs in order to justify
the claim that the theorem about pure sets holds in every world is
to invoke the fact that objects of pure mathematics exist in every
world. Hence, given the existence of such objects, the theorem in
question will be true in every world. In fact, this is precisely part
of the metaphysical assumptions made by Tarski’s account that
McGee highlights.
But this response doesn’t quite work. Even if mathematical
objects exist in every world, to justify the assertion that the
theorem about pure sets is true in every world, one needs to show
that in every world the right sorts of objects exist. That is, one
needs to establish that, in every world, for any model, there exists
an isomorphic model that is a pure set. And it’s not clear how
one could establish that without assuming that the validity of a
theorem entails its truth in every model (via Tarski’s thesis), and
hence its truth in every world (via McGee’s argument). But, in
this case, once again, Tarski’s thesis has to be assumed.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 129-161.

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�Incertidumbre Lógica: Pluralismo Lógico
y Consecuencia Lógica

Now, I’m not claiming that Tarski’s account of consequence
doesn’t work. My point is that the account fails to provide
a conceptual analysis of the notion of logical consequence,
given that it presupposes the very notion that is being analyzed.
The point is beautifully illustrated in McGee’s argument―an
argument meant to show that Tarski’s account of validity only
works with strong metaphysical assumptions. In the end, McGee’s
argument only works by presupposing the adequacy of the very
notion of validity one is trying to characterize (namely, Tarski’s
thesis). And exactly the same point applies to the notion of logical
consequence.
This illustrates (and supports) the third premise of the
dilemma: the fact that the notion of consequence is presupposed
in the characterization of this very notion. Interestingly enough,
this feature can also be used to illustrate (and support) the
dilemma’s second premise: without presupposing the notion of
logical consequence, no definition of logical consequence can be
adequate. Consider again McGee’s case. It’s only by invoking
the very notion of validity that Tarski was trying to analyze (plus
some heavy metaphysical assumptions) that McGee was able to
establish the adequacy of Tarski’s account. Without assuming the
notion in question, the proposed analysis doesn’t work, given
that there’s no reason to believe that the relevant models exhaust
the logical space. (Of course, given that the analysis assumes
the notion under consideration, ultimately it fails as a piece of
conceptual analysis, given that it then becomes circular.)
Could we overcome this problem by avoiding unnecessary
metaphysics? Sher’s account, which relies on the notion of formal
possibility, could be invoked for this task. Gil Sagi, however,
raised a concern:
Sher attempts to use formally possible constructions to
circumvent possible worlds, or any metaphysical import
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Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 129-161.

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y Consecuencia Lógica

for that matter. Sher’s circumvention is only superficial:
the most plausible way to understand Sher’s use of
formally possible constructions is as possible worlds
under interpretations of the nonlogical terminology. Thus,
the alternative Sher offers to metaphysical and to linguistic
semantics is ultimately a combination of both.22
If Sagi is right, metaphysical assumptions are still being
dragged in through the backdoor once it is specified what formally
possible constructions require. Is there an alternative?
I think there is: modalism.23 Although this is not the place for
a defense of the proposal, it is important to highlight a few of its
significant features: (a) Modalism (at least in the version I favor)
involves very little metaphysics. In particular, no commitment to
possible worlds, abstract objects, or universals is to be found—
especially when modalism is combined with ontologically neutral
quantifiers.24 (b) A proper account of logical consequence—a
modal conception—that reflects the modal character of the logical
consequence relation is advanced. (c) No reductive analysis of
logical consequence is advanced: primitive modality is assumed
throughout (for further details.25

22
Gil Sagi, “Models and Logical Consequence,” Journal of Philosophical
Logic 43, (2014): 957.

Otávio Bueno and Scott A. Shalkowski, “Logical Constants: A
Modalist Approach,” Noûs 47, no. 1 (2013): 1-24; Bueno and Shalkowski.
“Modalism and Logical Pluralism.”
23

24
Jody Azzouni, Deflating Existential Consequence: A Case for Nominalism (New
York: Oxford University Press, 2004); Otávio Bueno, “Dirac and the Dispensability of
Mathematics,” Studies in History and Philosophy of Science Part B. Studies in History and
Philosophy of Modern Physics 36, no. 3 (September 2005): 465-490.
25

See Bueno, “Modality and the Plurality of Logics.”

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 129-161.

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�Incertidumbre Lógica: Pluralismo Lógico
y Consecuencia Lógica

5. Objections and Replies
To clarify the overall argument put forward above, let me consider
some possible objections, and indicate my replies.
5.1. A purely syntactic analysis of consequence? According to
a purely syntactic account of consequence, α is a consequence
of Γ if, and only if, α is derivable from Γ given certain syntactic
rules of derivation. A soundness and completeness theorem then
establishes the adequacy of such rules.
Why is it that a purely syntactic analysis of consequence
doesn’t work? Ultimately, because the notion of derivation
presupposes the adequacy of the rules invoked in the analysis.
Why is it that certain rules are introduced rather than others?
Because, one could say, they yield the right consequence relation
(or, at least, they yield an extensionally adequate account of that
relation). And how do we know what is the right consequence
relation? By determining what is provable and what isn’t, by
the inferences that are made in practice. In the context of pure
logic, some indication is given by a soundness and completeness
theorem, it might be argued. The trouble here is that the soundness
and completeness result for a deductive system only addresses the
connection between the syntactic and semantic components of the
formal language. This result is silent with regard to the relation
between the formal language and the pre-theoretical notion of
consequence. And this is the point where conceptual analysis
becomes relevant.26 But nothing in the syntactic account even
begins to address the connection between the pre-theoretical and
the formal notions. In fact, it’s not clear that the account has the
resources to address that connection, given that it simply focuses
on the syntactic rules of derivation.
It could be argued that the adequacy of inference rules can only
26

See Etchemendy, The Concept of Logical Consequence.

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y Consecuencia Lógica

be determined in application conditions, and that such applications
are highly context-sensitive and require no pre-theoretical notion
of consequence. What matters, in the end, is what goes on in the
relevant contexts. In response, it is quite right that to determine the
adequacy of a logic in applied contexts, one needs to engage with
the details of such contexts. Moreover, in these contexts, logical
adequacy ultimately depends on the relevant relations among
objects; something that is indeed context-sensitive. It does not
follow, nevertheless, that no pre-theoretical notion is involved.
If distributivity fails in quantum contexts, it is because of the
relations among quantum objects and the quantum-mechanical
features they display, e.g., being subject to Heisenberg’s
uncertainty relations and spin properties.27 The specification of
inferential relations presupposes a notion of consequence, which
is pre-theoretical relative to the first formulation of any quantum
logic.
Jody Azzouni has vigorously defended a syntactic approach
to logical consequence, and challenged the adequacy of a modal
account.28 I think his charges can be resisted, as I’ll indicate now.
(a) Unrestricted syntactic account of logical consequence.
Azzouni argues that, on his favored syntactic approach, there are
virtually no restrictions on what counts as a consequence relation,
and this includes a tonk operator.29 This shows that his “account”
is clearly not even minimally adequate. After all, there is an
intuitive notion of consistency that is used to guide judgments of
what follows from what. Not every relation counts as a relation of
27

da Costa and Bueno, “Paraconsistency: Towards a Tentative Interpretation.”

28
See, for instance, Jody Azzouni, Metaphysical Myths, Mathematical
Practice: The Ontology and Epistemology of the Exact Sciences. (Cambridge:
Cambridge University Press, 1994); Tracking Reason: Proof, Consequence, and
Truth (New York: Oxford University Press, 2006); “Why Deflationary Nominalists
and Logical Conventionalists Should Adopt Syntactic Characterizations of Logic and
Consequence,” accesed May 2022, https://jodyazzouni.com/articles/.
29

Azzouni, “Why Deflationary Nominalists.”

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Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 129-161.

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logical consequence. The binary relation ‘x is a parent of y’ clearly
is not a consequence relation. A central feature of a consequence
relation is that it is not possible to have the conjunction of the
premises of a valid argument with the negation of its conclusion,
since this amounts to a contradiction. Unless this condition is
preserved, what emerges is not a relation of logical consequence.
(b) Model theory, representation of possibilities, and the role
of the completeness theorem. Azzouni30 also rejects the idea
that model theory should be engaged at all in the representation
of possibilities. It should secure the correspondence between
derivation and semantic consequence via the completeness
theorem.
But this is not correct either. Without a proper representation
of possibilities, the model-theoretic apparatus would be entirely
inadequate to the task at hand, namely, of guaranteeing the
impossibility of having the conjunction of the premises of valid
arguments and the negation of their conclusion coming out true.
If too many possibilities are introduced, relative to those assumed
in classical logic, such as allowing for inconsistent or incomplete
situations, the resulting account will under-generate, given that
explosion or excluded middle are violated, respectively. If too few
possibilities are advanced—for instance, if all color predicates
are identified as having the same extension in every model—
the account will over-generate, given that falsehoods, such as
‘Everything is red and green all over’, will come out as logical
truths. This clearly shows that representation does matter for the
model-theoretic account, as it should.
(c) Modal concepts, unanalyzed notions, and explanatory
limitations. Azzouni31 also complains that the proposal advanced
30

Azzouni, “Why Deflationary Nominalists.”

31

Azzouni, “Why Deflationary Nominalists.”

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y Consecuencia Lógica

in Bueno and Shalkowski32 is inadequate, since it involves an
unanalyzed notion of possibility. As a result, he claims, it has a
significant explanatory limitation.
But this charge also misses the mark. The modalist account
defended in Bueno and Shalkowski does have a primitive notion
of modality, but this is something that even the syntactic approach
needs. After all, the introduction of logical inferences via syntactic
rules only advances a piece of pure logic. But it is applied logic
that needs to be invoked in the assessment of reasoning, and
this requires an interpretation of the rules so that they connect
properly with their corresponding features in natural language.
One may introduce modus ponens purely syntactically as: P, P
→ Q ⊢ Q. Suppose that someone then offers the following as
an instance of this rule: “Peter was hanged. If Peter died, then
Peter was hanged. Therefore, Peter died”. In order to deny that
this argument is an adequate instance of modus ponens, one needs
to insist that the same propositional variables should be assigned
to the same natural-language sentences in the same context.
Otherwise, clearly invalid arguments, such as the one formulated
in natural language just referred to, would count as valid. This
means that possible substitution instances need to be taken into
account in order to make sure that proper use of the syntactic rules
is in place. A suitable notion of modality is, thus, presupposed.
Azzouni33 also claims that Bueno and Shalkowski34 rely on
an assumption about the independence of the model-theoretic
formulation of possibilities, regarding what follows from what
from, the proof-theoretic formulation of logical truths. But
this assumption, for the reasons just discussed, is central to the
adequacy of the model-theoretic approach, since it is required
32

Bueno and Shalkowski, “Logical Constants.”

33

Azzouni, “Why Deflationary Nominalists.”

34

Bueno and Shalkowski, “Logical Constants.”

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Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 129-161.

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y Consecuencia Lógica

for the proper representation of the relevant possibilities. Absent
this feature, the approach doesn’t generate the appropriate
characterization of logical consequence.
(d) Our knowledge of Gödel sentences. Azzouni35 also
complains that the account offered in Bueno36 of the way in
which we have knowledge of the Gödel sentence is not adequate.
According to Azzouni, the proposed account relies on the meaning
of the Gödel sentence and on an account of intuition that can be
problematic for a nominalist. But this is not right. The meaning
of the Gödel sentence is not relied on. It is just by understanding
what the Gödel sentence states and the diagonal way in which it
was constructed—roughly, a formalized version of the statement
‘this sentence is not provable’—that we can see that it is true.
No problematic notion of meaning is required for that. Moreover,
the account of intuition at issue does not depend on the existence
of mathematical objects. In fact, it was designed precisely to be
acceptable to nominalists.37

5.2. Does the dilemma prove too much? It might be argued
that the dilemma establishes too much. In fact, the argument
goes, the dilemma seems to be perfectly general and, with
suitable adjustments, could be used to prove that no notion could
be analyzed. For either the proposed analysis (whatever it is) is
extensionally adequate or it isn’t. If it is extensionally adequate,
it presupposes what is being analyzed—in terms of which the
extensional adequacy is established—and thus, given the resulting
circularity, it fails. If the analysis is not extensionally adequate, it
35

Azzouni, “Why Deflationary Nominalists.”

36
Otávio Bueno, “Nominalism in the Philosophy of Mathematics,” in The Stanford
Encyclopedia of Philosophy, Stanford University, 1997-, article published September 16,
2013, http://plato.stanford.edu/archives/fall2013/entries/nominalism-mathematics/.
37
For details, see Otávio Bueno, “Nominalism and Mathematical Intuition,”
ProtoSociology. An International Journal of Interdisciplinary Research 25 (2008): 89-107.
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Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 129-161.

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also fails, for in this case it is not a proper analysis. Either way,
the analysis fails.
There are two responses to this worry. First, I don’t see how
the dilemma, as formulated earlier in this paper, could be used to
establish the impossibility of any conceptual analysis. As we saw,
the dilemma depends crucially on the distinction between logical
and non-logical notions, and it’s not at all clear that that distinction
has any bearing on, say, whether the notion of mathematical
consequence could be analyzed or not. The distinction between
logical and non-logical notions is simply not relevant there. The
version of the argument just presented, however, is a formulation
of a different, more general, argument against the possibility of any
conceptual analysis. If the most general argument goes through,
then, of course, the analysis of logical consequence would not
go through either. But that doesn’t mean that the more particular
argument discussed earlier in this paper has been generalized.
These are distinct arguments.
Second, even if it turned out that the dilemma could be used to
establish the impossibility of any conceptual analysis, I wouldn’t
take this as a reductio of the argument. I would actually welcome
the result. In this case, the dilemma would highlight an interesting
difficulty for a particular philosophical project, the project of
philosophical analysis, which although philosophically fruitful,
is certainly not without its problems.
Before closing, I’d like to highlight that the primitive notion of
modality favored here enters at two crucial points in the discussion
of logical consequence. On the one hand, it is found among the
various informal arguments in the vernacular, which are the
basis for the eventual identification and regimentation in formal
inferential patterns. A primitive notion of modality (in this case, of
what follows from what) is invoked to bring together the various
informal arguments. The fact that there is some relative constancy
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Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 129-161.

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y Consecuencia Lógica

regarding which arguments are intuitively valid and which aren’t,
despite some disagreement, suggests that a primitive notion does
play such a role. Of course, as formal tools are developed, the
primitive notion is refined, argument patterns are made explicit,
and a justification for which inferences are allowed and which
aren’t, given a logic, is articulated. Once different logics are
formulated, such intuitive notion, with its indeterminacies and
imprecisions, is refined further.
On the other hand, a primitive notion of modality is also used
to keep in check the adequacy of the various formal frameworks
(logics) that are employed to formulate the concept of logical
consequence. Central to this task is the fact that each formal
framework (each logic) is supposed to represent appropriately
the relevant possibilities, so that the resulting views adequately
capture the informal arguments that are thought to be intuitively
valid. Otherwise, the resulting accounts will characterize as
invalid inferences that are intuitively valid, or will characterize
as valid inferences that are intuitively invalid. Once again, in
light of the development of different logics, the primitive notion
that one started with is revisited and polished. It then becomes
clear that, depending on the context under consideration, different
possibilities are in place and, thus, different logics. Logical
pluralism then emerges.38

6. Conclusion: Objectivity and Determination of Logical
Form without Certainty
For the reasons indicated above, it is not clear that the concept of
logical consequence can be analyzed. Although the considerations
above focused mainly on modal and model-theoretic accounts of
logical consequence, the main argument―the dilemma―seems
38

See Bueno, “Modality and the Plurality of Logics.”

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to be general enough to be easily applied to other accounts. Thus,
in the end, by highlighting the role played by the distinction
between logical and non-logical notions, the above dilemma not
only indicates that the notion of logical consequence cannot be
analyzed, but also suggests why this is the case.
Together with the considerations acknowledging logical
pluralism and disagreements about validity and logical truth,
the fact that logical consequence cannot be analyzed challenges
the unquestioned and alleged certainty of logic. Similarly to
what happens in the case of other human endeavors, including
mathematics,39 logic is not immune from doubt. This is not
a problem, however, given that two crucial features of logic,
its objectivity and (the determination of) logical form, can be
obtained independently of certainty.
Certainty is not necessary for objectivity, for logics can be
objective even in uncertain contexts. Once a logic is adopted, the
issue of whether a conclusion follows or not from some premises
does not depend on us. It is a fact about the logic in question
and the relevant premises and conclusion. The result is, thus,
objective.
Certainty is not necessary for the determination of logical form
either. One can determine that the conclusion follows from the
premises, since the argument in question exhibits the relevant
logical form. This does not prevent disagreement as to whether the
relevant logical form is indeed satisfied. Consider, for instance,
modus ponens. Despite clear cases in which the logical form of
particular arguments displays this rule, other cases may be open to
interpretation, especially if embedded conditionals are involved.
It is not surprising that the arguments used to undermine modus
39
Otávio Bueno, “Contingent Abstract Objects,” in Abstract Objects: For and
Against, eds. José L. Falguera and Concha Martínez-Vidal (Cham: Springer, 2020), 91-109.
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ponens involve embedded conditionals40 and invite disagreement
as to whether modus ponens is indeed instantiated.41 This does not
change the fact that in contexts in which embedded conditionals
are not in place, the logical form of the inference is not an issue
at all.
These considerations illustrate that the loss of certainty, if
certainty was ever present, is not a significant loss for logics. With
objectivity and the determination of logical form still operating,
logics can be used without problem even in contexts of uncertainty.

40
See Vann McGee, “A Counterexample to Modus Ponens,” The Journal of
Philosophy 82, no. 9 (September 1985): 462-471; Bueno, “Revising Logics.”
41
See E. J. Lowe, “Not a Counterexample to Modus Ponens,” Analysis 47, no.
1 (January 1987): 44-47.
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Acknowledgements: For extremely helpful discussions, my
thanks go to Holger Andreas, Jody Azzouni, Erik Curiel, Newton
da Costa, John Divers, Ole Hjortland, Chris Menzel, Arthur
Paul Pedersen, Matthias Schirn, Scott Shalkowski, Timothy
Williamson, Greg Wheeler, Todd Wilson, and Ed Zalta.

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Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 129-161.

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�Ventajas y desventajas de la argumentación
epidíctica en situaciones de incertidumbre

DOSSIER

Ventajas y desventajas de la argumentación
epidíctica en situaciones de incertidumbre

Advantages and disadvantages of epidictic
argumentation in situations of uncertainty

Resumen: La bondad de nuestra argumentación puede ser afectada
por la misma incertidumbre que trata de reducir. En este trabajo,
veremos cómo el carácter cooperativo del discurso epidíctico es
independiente del acuerdo o desacuerdo en las premisas y las
conclusiones y que el carácter consensual por el que se inclina
este tipo de argumentación puede tener ventajas y desventajas.
Concluiremos diciendo que ningún tipo de argumentación es
automáticamente ventajoso o desventajoso y por ello ningún
modelo normativo de la argumentación en situaciones de
incertidumbre es automáticamente apropiado o inapropiado.
Palabras clave: Argumentación, Incertidumbre, Adversarialidad,
Desacuerdo, Discurso Epidíctico.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 163-184.

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�Ventajas y desventajas de la argumentación
epidíctica en situaciones de incertidumbre

Abstract: The soundness of our argumentation may be impacted
by the very uncertainty it is trying to decrease. In this paper, we
shall see how the cooperative aspect of epideitic discourse is
independent of the agreement or disagreement with respect to the
premises and the conclusions, and that the consensual character
favored by this kind of argumentation is has both advantages
and disadvantages. We conclude that no kind of argumentation
is automatically advantageous or disadvantageous and, therefore,
no normative model of argumentation in situations of uncertainty
is automatically adequate or inadequate.
Keywords: Argumentation, Uncertainty,
Disagreement, Epideictic Discourse.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 163-184.

Adversariality,

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�Ventajas y desventajas de la argumentación
epidíctica en situaciones de incertidumbre

Introducción
Mientras más incierta es una situación, más crucial es que
podamos argumentar nuestras opiniones y nuestras decisiones.
Es decir, que podamos fundamentar el creer o actuar de cierta
manera. La bondad de tal argumentación puede ser afectada por
la misma incertidumbre que trata de reducir. Para combatir este
efecto nocivo de la incertidumbre sobre nuestras argumentaciones,
la adversarialidad ha sido propuesta. Se espera que ella sea una
manera eficaz de reducir la incertidumbre tanto de las premisas
como de la conclusión. En este artículo recordaremos que también
podemos usar discursos no adversariales y que ambos tipos de
argumentaciones ofrecen tanto ventajas como desventajas.
Yo he sostenido desde hace una década que la
argumentación no requiere ni adversarialidad ni diferencia de
opinión,1 utilizando el ejemplo del discurso epidíctico para sostener
que la argumentación no requiere ser vista como rivalidad. En
este trabajo me gustaría elaborar sobre estas ideas y señalar que
el hecho de que haya coincidencia de opiniones no es una garantía
de cooperación. Haremos notar que el carácter cooperativo del
discurso epidíctico es independiente del acuerdo o desacuerdo en
las premisas y las conclusiones. Aún más, el carácter consensual
por el que se inclina este tipo de argumentación puede tener
ventajas y desventajas, igual que otros tipos de argumentación en
situaciones de incertidumbre.
Concluiremos diciendo que ningún tipo de argumentación
es automáticamente ventajoso o desventajoso y por ello ningún
1

Por ejemplo, en Raymundo Morado, “Seis Usos de la Argumentación,” en
Proceedings of the VII Conference of the Spanish Society for Logic, Methodology
and Philosophy of Science, ed. Concha Martínez Vidal (España: Universidad
de Santiago de Compostela, 2012): 746-754; en Raymundo Morado,
“Funciones básicas del discurso argumentativo,” Revista Iberoamericana
de Argumentación, no. 6 (2013): 1-13; o en Raymundo Morado, “Estilos de
Argumentación Occidental,” Innovación Educativa 14, no. 64 (enero-abril
2014): 57-72.

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Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 163-184.

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�Ventajas y desventajas de la argumentación
epidíctica en situaciones de incertidumbre

modelo normativo de la argumentación en situaciones de
incertidumbre es automáticamente apropiado o inapropiado.
La bondad argumentativa en situaciones de incertidumbre
Un argumento contiene tanto premisas como inferencias, es
decir, creencias en que nos basamos y cierto modo de procesar
esa información. Puede ser un argumento bueno o malo debido
a la incertidumbre de las premisas o a la incertidumbre de sus
inferencias. Ambas clases de incertidumbres pueden darse en
al menos dos sentidos importantes: uno que podemos llamar
ontológico porque tiene que ver con la fluidez de la situación,
independientemente de cómo la percibamos, y uno que podemos
llamar psicológico porque tiene más que ver con la manera en que
percibimos la situación. Empezaremos analizando qué es lo que
hace que una situación sea argumentativamente de incertidumbre
por las premisas o por la conclusión y cómo eso se relaciona con
la bondad del argumento en base a si es cooperativo o consensual.
Cuando hablamos de qué tan seguras son nuestras premisas,
podemos estar hablando sobre una incertidumbre de la realidad
o sobre dudas que nosotros tenemos. Con respecto al tránsito a
las conclusiones, puede haber incertidumbre en el sentido de una
dificultad objetiva de evaluar la suficiencia de las premisas, es decir,
de estimar con qué tanta necesidad se sigue la conclusión cuando
asumimos esas premisas. Pero también puede haber incertidumbre
por la naturaleza misma del tránsito inferencial ya que nuestras
inferencias pueden ser infalibles (deductivas, explicitando algo
contenido en las premisas) o falibles (ampliativas, añadiendo algo
nuevo).
¿Qué es, entonces, razonar en una situación de
incertidumbre? El término “incertidumbre” tiene una ambigüedad
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Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 163-184.

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�Ventajas y desventajas de la argumentación
epidíctica en situaciones de incertidumbre

que oscila entre la inseguridad de una situación y la inseguridad
de nuestra percepción de ella. Podemos estar hablando tanto de la
inseguridad objetiva de una situación como de nuestra percepción
de ella. Después de todo, hay vidas inciertas pero vividas con
total convicción y hay vidas muy resguardadas pero vividas entre
terribles dudas.
Ya sea que la situación sea realmente peligrosa o que
estemos tan sólo imaginando amenazas, es natural, en tales periodos
de incertidumbre, refugiarnos en las creencias colectivas incluyendo
meros prejuicios. Refugiarnos en las premisas compartidas con una
comunidad epistémica puede ser tranquilizador. Puede hacernos
sentir protegidos. Esto es bueno en el sentido de que pasamos de
una situación de incertidumbre a una en la cual podemos tener
creencias firmemente arraigadas y obtener conclusiones sólidamente
fundamentadas. Desgraciadamente, puede significar reemplazar una
incertidumbre real y justificada por una falsa certidumbre que nos
aleje de la realidad.
Hay muchas ocasiones en que la incertidumbre no se
refiere meramente a una falta de consenso o convicción sino a
la falta de suficientes fundamentos para sostener la conclusión
de manera completamente segura. En estos casos no queremos
refugiarnos en los prejuicios de nuestra comunidad, dado que no
hay suficiente garantía de ninguna conclusión.
Esto solamente nos da la base común desde donde
empezar. Continuar nuestras reflexiones puede introducir nuevas
incertidumbres si nuestras reglas de inferencia permiten el error.
De igual forma que la incertidumbre en las premisas puede ser
ontológica o psicológica, la incertidumbre en el salto inferencial
puede ser real o meramente percibida. La característica principal
de los razonamientos falaces es que parecen ser inferencias
impecables. Una elevada proporción de la gente cree que la
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Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 163-184.

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�Ventajas y desventajas de la argumentación
epidíctica en situaciones de incertidumbre

falacia de negación de antecedente es lógicamente correcta. En
cambio, muchos expresan desconfianza hacia el legítimo Modus
Tollendo Tollens porque, aunque es una forma correcta de inferir,
nos confunde psicológicamente con sus negaciones.
La propiedad de que una inferencia sea deductivamente
correcta no depende de nuestra cambiante percepción. Aunque
como humanos fallemos en la famosa tarea de selección de Wason
para inferencias condicionales, la lógica sobrevive en su reino
celeste. Desde Parménides reconocemos que no es la opinión de
los mortales sino la voz imperecedera de la razón la que tiene la
última palabra.
Sin embargo, el reino de la deducibilidad, infinito como
es, es pequeño y limitado, pues “infinito” no significa “ilimitado”.
Como sabía Leibniz, hay infinitos en granos de arena, confinados
en el cuenco de una mano. Y los límites de la deducibilidad
están marcados por la deducibilidad misma. Nuestra metateoría,
también deductiva, puede señalarnos campos de aplicación
para nuestra teoría; también puede indicarnos sus límites. La
perfección hace bien todo lo que hace, pero no lo hace todo. Por
ello, necesitamos lógicas no deductivas que completen, amplíen
nuestras creencias en áreas en que necesitamos dar una respuesta,
así sea provisional.
Lo natural es favorecer formas de razonamiento
infalibles, es decir, deductivas. La inferencia deductiva tiene una
autoridad epistémica especial que, al menos en algunos casos,
se traduce en una autoridad psicológica. A menudo tenemos la
ingenua esperanza de que quien se da cuenta de la necesidad con
que una conclusión se sigue a partir de premisas compartidas
sentirá una compulsión psicológica a reconocer la compulsión
epistémica de tal conclusión. En esta idealización, aceptaremos
las consecuencias deductivas de aquello que creemos. Si la
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epidíctica en situaciones de incertidumbre

otra persona es consciente del tipo deductivo de argumentación
empleado debe compartir las conclusiones.
En este modelo, nuestras creencias forman un conjunto
cerrado bajo la relación de consecuencia deductiva. Creemos las
consecuencias deductivas de lo que creemos. Es decir, nuestro
estado doxástico es una clausura deductiva del subconjunto de
creencias base del que partimos. En tal idealización, con una
clausura lógica al menos sustancial sobre nuestras creencias,
si compartimos de antemano las premisas, entonces también
debemos compartir de antemano la conclusión. El consenso del
que partimos en nuestras premisas se transforma en un consenso
al que arribamos en la conclusión.
Es un mundo ideal con grandes ventajas para la
comunicación de ideas y la coordinación de actividades. Por
ello, en los contados casos dentro de la lógica o las matemáticas
en que basta usar métodos deductivos, nos conviene apoyarnos
en ellos. Desgraciadamente, las formas infalibles de procesar
la información a menudo no bastan para completar nuestras
creencias. Es común que falten datos para poder obtener las
conclusiones que necesitamos urgentemente. La infalibilidad
no funciona si no tenemos suficientes premisas para generar las
respuestas que buscamos o si su uso requiere un gasto en recursos
que excede nuestra capacidad. Es un pobre consuelo saber que
hay una respuesta en principio cuando generarla tomaría más
tiempo y espacio del que tiene el universo conocido. Es mejor ser
honestos y aceptar que no tenemos a nuestro alcance una solución
infalible. En esos casos, la mayoría de los que enfrentamos en
la vida diaria, debemos aceptar el uso de métodos falibles de
razonamiento.
Estos no son los límites de nuestra razón; tan sólo son los
límites de la razón infalible. Cuando no está a nuestro alcance
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una seguridad completa, lo razonable es continuar buscando
soluciones con la seguridad mayor asequible. Aunque no sea la
mayor posible, puede ser una seguridad justificada y suficiente.
Mientras sea la mayor a nuestro alcance, será la seguridad
preferible en situaciones de incertidumbre.
La ciencia tiene un método que le permite auto-corregirse
precisamente porque sabe de su falibilidad. Debemos aceptar
nuestras limitaciones y el hecho de que la perfección puede ser
inalcanzable en nuestras circunstancias, y aun así exigirnos la
mayor seguridad asequible. Ni nos damos por vencidos al no
tener la seguridad absoluta que los escépticos demandan para
el conocimiento, ni aceptamos cualquier supuesto. Quienes
no reconocen grados de certeza y de conocimiento, no pueden
conceptualizar más que la ignorancia supina y el conocimiento
total. El método científico tiene dos caras. Por un lado, evita dar
como dado algo solamente postulado. Esa es su cara escéptica. La
cara complementaria es reconocer qué cosas conocemos, aunque
sea imperfectamente.
Saber vivir en la incertidumbre sin perder nuestros
estándares y exigencias es importante. Reconocer cuándo
necesitamos hacer conjeturas es una actitud autocrítica necesaria
para el método científico, tanto como la exigencia de apoyar
nuestras conjeturas con la mejor evidencia posible. Lo sensato
es buscar las soluciones más aproximadas que demanden gastos
aceptables de recursos.
¿Es la adversarialidad la única vía para reducir incertidumbre?
En la escuela pragmadialéctica, se ha considerado al antagonismo
como un ingrediente indispensable en la argumentación. Para esta
escuela, un argumento presupone dos papeles de participantes
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diferenciables, el de un “protagonista” de un punto de vista y el
de un “antagonista” real o imaginado.
Hay la peligrosa tentación de identificar la cooperación
con el acuerdo (y, contrapositivamente, identificar la falta de
cooperación con la divergencia de opiniones). Pero, aunque
a menudo hay un rechazo a la cooperación por diferencia de
opiniones, lo uno no es condición ni necesaria ni suficiente de
lo otro. Gensollen tiene razón al hablar de “un salto injustificado
entre una situación epistémica (el desacuerdo) a una dialéctica (la
adversarialidad)”.2
Ciertamente, una lucha entre los argumentos en pro y los
argumentos en contra de una tesis no implica una lucha entre
argumentadores. Después de todo, derrotar un argumento no
es derrotar a una persona. Entre las personas que discuten, no
tiene que haber perdedores. “Perder” una discusión puede ser
provechoso: cognitivamente, psicológicamente, socialmente. Es
extraño que consideremos que la persona que logra corregir a
otros, sin ninguna mejoría epistémica propia, ha ganado. ¿Qué
ha ganado? Tal vez gane el rencor de aquellos a quienes ha
refutado o la fama de ser insoportable socialmente. Gana poco
epistémicamente si busca enseñar sin aprender.
La metáfora de igualar una derrota con “recibir una
lección” presenta al aprendizaje como derrota. Quienes no
entienden que el conocimiento es poder, lo descuidan en favor de
alimentar nuestro ego o de calmar nuestros temores. Ello revela
que no estimamos el conocimiento lo suficiente. No nos parece
más precioso que rubíes, más importante para nuestra felicidad
que la fama, las riquezas o el poder. Pero es justo lo contario.
2

Mario Gensollen, “¿Oponentes o colegas? Desacuerdo y adversarialidad
en la teoría de la argumentación,” Quadripartita Ratio 5, no. 10 (juliodiciembre 2020): 42.

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epidíctica en situaciones de incertidumbre

Como ha insistido Daniel H. Cohen, son los “perdedores” quienes
pueden mejorar su estado cognitivo si se les dieron buenas razones
para cambiar de opinión.
Se nos puede decir que el antagonismo no es entre personas
sino entre argumentos, luchando por probar tesis diferentes. Pero
quienes cooperan o luchan argumentativamente son las personas.
Las armas o los instrumentos cooperan o luchan en sentido
derivado cuando apoyan o debilitan los fines argumentativos de
los agentes. Por eso, en este artículo hablaremos de antagonismo
o cooperación entre agentes y, por extensión, de los argumentos
que empleamos dentro de esta dinámica.
Ahora bien, aunque a menudo hay un rechazo a la
cooperación por haber una diferencia de opinión, lo uno no es
condición ni necesaria ni suficiente de lo otro. Puede haber un
rechazo a cooperar con correligionarios por un deseo de ser
diferente, por un temor a que cooperar nos reste poder, porque los
otros nos desagradan. Puede ser que desconfiemos de aquellos que
aceptan nuestras ideas fácilmente. Nietzsche decía que cuando
alguien nos acepta totalmente, nos decepciona. Y es famoso el
chiste de Groucho Marx quien decía que no querría pertenecer a
un club que aceptara a miembros como él.
Conversamente, puede haber una inclinación a trabajar
con gente que piensa distinto porque nos resulta más interesante
tal desafío. Puede ser que estemos inclinados a estar de acuerdo
con aquellos que no solicitan nuestra ayuda porque nos parecen
más autosuficientes y nosotros admiramos ese individualismo.
A veces la mejor manera de cooperar es mediante el
desacuerdo. Es común que las personas inteligentes busquen a
alguien que pueda estar inteligentemente en desacuerdo con
ellas para no anquilosarse en sus prejuicios. Apreciamos cuando
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�Ventajas y desventajas de la argumentación
epidíctica en situaciones de incertidumbre

alguien, de manera cortés y amistosa, trata de encontrar defectos
en nuestros argumentos.
Por ejemplo, la persona que hoy los católicos llaman
“promotor de la justicia” (promotor iustitiae), fue llamado antes
de las reformas de 1983 Advocatus Diaboli o Promotor Fidei.
Desde 1587 la función de esta persona ha sido exigir buenas
pruebas de la beatitud o la santidad de alguien. No importaba si
coincidía o no con que tal persona merecía ese honor.
Esto recuerda la interesante idea en el Talmud de
Babilonia3 de que si los 23 o más jueces del tribunal rabínico
(Beth Din) condenaban unánimemente a alguien, debían dejarlo
ir. La unanimidad era una señal de que el tribunal estaba mal.
Tengo entendido que después de la sorpresiva Guerra de Yom
Kippur, las fuerzas armadas de Israel (IDF) crearon un equipo de
trabajo cuya función era ir en contra de los supuestos compartidos
unánimemente por los servicios de inteligencia. Se le dio a este
grupo el nombre arameico “Ipcha Mistabra” usado comúnmente
en el Talmud en el sentido de “Por otro lado, hay evidencia en
contra”.
La función de estos abogados del diablo es ayudar,
cooperar, discrepando. Nos muestran que podemos trabajar
cooperativamente aunque discrepemos. Tener diferentes puntos
de vista les es enriquecedor y les ayudar a examinar los problemas
desde diversos ángulos. Precisamente porque no se comparten
todas las ideas es por lo que puede ser valiosa su cooperación. Estos
ejemplos muestran que puede haber divergencia de opiniones
sin oposición y nos señalan que debemos tener cuidado de no
confundir la aquiescencia con la cooperación o la adversarialidad
con el desacuerdo.
3

Tractate Sanhedrin, página 17a. Cfr. Maimónides, Mishneh Torah,
Sanhedrin, capítulo 9.

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�Ventajas y desventajas de la argumentación
epidíctica en situaciones de incertidumbre

Ayudar no es coincidir. Podemos cooperar a pesar del
desacuerdo y, en casos especiales, precisamente, a través del
desacuerdo. Podemos ser adversarios en nuestras metas, conductas
y argumentos aunque coincidamos en nuestras opiniones.
Hay, pues, buenas razones para argumentar en consenso,
a partir de premisas comunes y hacia conclusiones compartidas.
Esto puede parecer paradójico a quienes tienen solamente modelos
argumentativos que parten de divergencias de opinión. En tales
modelos se cree que la única razón para argumentar es tratar de
disminuir una diferencia de opinión. Sin discrepancia, no tiene
utilidad de defender una opinión que nadie pone en cuestión.
Afortunadamente, hay por lo menos una forma de
discurso que se basa precisamente en suponer que el auditorio
vive dentro de nuestra burbuja de opiniones. Es una forma de
argumentación que se da en el discurso epidíptico. Este discurso
tiene lugar, por ejemplo, en los discursos celebratorios, cuando
exponemos las razones por las que, alguien o algo merece ser
celebrado. Puede ser un brindis en una boda, el panegírico para un
difunto, el encomio de un héroe reconocido. En estos casos no hay
diferencia de opinión ni adversarialidad pues el género epidíctico
se caracteriza no sólo por una coincidencia en las opiniones sino
también por una coincidencia en las intenciones, las metas, los
valores.
El defender las opiniones que se comparten puede tener
la utilidad, por ejemplo, de reforzar la adhesión o de explicar y
fundamentar mejor las ideas compartidas. Esto es muy importante
en los procesos sociales y educativos. Defender los valores comunes
es una función primordial de la educación y de la socialización.
Argumentamos más con quienes comparten nuestra opinión que
con quienes discrepan. Se ha comprobado experimentalmente
que gran parte de lo que hacemos al argumentar es predicarle al
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�Ventajas y desventajas de la argumentación
epidíctica en situaciones de incertidumbre

coro.4 Esto ayuda a reforzar, estructurar, refinar las razones de
apoyo para nuestra visión del mundo.
En palabras de Perelman y Olbrechts-Tyteca, el orador
epidíctico “presentaba un discurso al que nadie se oponía, sobre
temas que no parecían dudosos”.5 En situaciones de incertidumbre
es especialmente importante el estado de consenso para revisar
a partir de él tanto el valor epistémico de las premisas como el
mérito lógico de los tránsitos a las conclusiones.
En tales situaciones, la argumentación epidíctica puede
presentar tanto ventajas como desventajas por su naturaleza
cooperativa y consensual. Tiene muchas ventajas discutir en la
burbuja. El discurso epidíctico nos ayuda a reforzar, estructurar
y refinar nuestras razones. El uso de la argumentación epidíctica
reduce la incertidumbre y aumenta la persuasión a costa de perder
la novedad.
Por otro lado, si buscamos argumentos que amplíen
nuestro estado epistémico total, tendremos que admitir premisas
no compartidas, o falta de clausura lógica, o formas inferenciales
no deductivas.
Aquí hay que eliminar dos ideas sobre las situaciones de
incertidumbre. Una es que lo ideal es que todos pensemos igual.
La segunda es que lo ideal es que todos pensemos diferente.
Ciertamente, puede haber casos en que uno de esos dos extremos
sea útil. Pero eso es la excepción, más que la regla. Lo sensato
en situaciones normales es desear cierto grado de comunidad en
4

Cfr. L. Weng, A. Flammini, A. Vespignani y F. Menczer, “Competition
among memes in a world with limited attention,” Scientific Reports 2, no.
335 (March 2012): 1-8.

5

“présentait un discours auquel personne ne s’opposait, sur des matières qui
ne semblaient pas douteuses.” Chaïm Perelman y Lucie Olbrechts-Tyteca,
Traité de L’argumentation. La nouvelle rhétorique (Bruxelles: Éditions de
l’Université de Bruxelles, 1958), 63.

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�Ventajas y desventajas de la argumentación
epidíctica en situaciones de incertidumbre

las opiniones y cierto grado de desacuerdo. Identificar las formas
preferibles de la concordancia y el desacuerdo sobre diferentes
temas que afectan a la situación presente es una habilidad que
forma parte del difícil arte de vivir con prudencia.
Se dice a menudo que lo ideal es, en situaciones de
incertidumbre, empezar con creencias compartidas y avanzar
deductivamente. Esto es atractivo pues con comunidad de
creencias es fácil evitar el desacuerdo y encontrar una base
suficientemente amplia de creencias en las que estamos de
acuerdo con nuestro auditorio. Esto facilita convencer excepto en
casos muy recalcitrantes y este convencimiento a su vez ayuda a
salvar otros problemas coyunturales para lograr coordinar la toma
de decisiones. Y, al avanzar deductivamente, queda garantizada la
preservación de verdad.
La idea conductora de esta idealización es que se necesita
un trasfondo común de creencias para construir una mejor
argumentación. Aristóteles enfatizaba la necesidad de encontrar
una base de acuerdo con nuestro auditorio para que nuestros
razonamientos fueran convincentes. Tal apoyo en el acuerdo
colectivo tiene ventajas prácticas y, a veces, incluso epistémicas.
En las condiciones apropiadas, puede aparecer cierta sabiduría
de las multitudes. La intuición, en muchas ocasiones confirmada,
es que los errores individuales tienden a cancelarse mutuamente
y un grupo tiende a presenta una visión moderada de la realidad,
en la que los extremos implausibles se compensan mutuamente.
Por lo tanto, refugiarnos en creencias comunes tiene, en tales
condiciones apropiadas, un alto valor heurístico.
Pensar diferente a veces es bueno y a veces es malo.
Discordar con las opiniones recibidas es atractivo pero, tanto en
la vida diaria como en ciencia, es recomendable no aceptar ideas
extrañas simplemente porque sean nuevas. La novedad no es un
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�Ventajas y desventajas de la argumentación
epidíctica en situaciones de incertidumbre

valor epistémico. Hay una sana desconfianza hacia lo que no ha
pasado la prueba del tiempo. Los aspectos positivos y negativos
de una propuesta no pueden ser todos percibidos inmediatamente.
Por ello es prudente cierto conservadurismo. Igual que debemos
ser críticos frente a los dogmas anquilosados, también debemos
serlo hacia las opiniones apresuradas cuyo atractivo resida más
en la originalidad que en la confirmación. Los “últimos adelantos
de la ciencia” a menudo no son científicos, ni adelantos, ni los
últimos.
La exigencia crítica de corroboración antes de aceptar
nuevas ideas no significa ir al otro extremo y aceptar acríticamente
cualquier idea por el mero hecho de ser antigua. Que algo
aparezca en culturas milenarias no lo hace confiable. Ninguna
cultura sabía hace milenios de física subatómica, genética, hoyos
negros o trasplantes de riñón. La familiaridad tampoco es un valor
epistémico.
Lo que deseamos es evitar pre-juicios, es decir, opiniones
anteriores a cualquier examen de la evidencia. Podemos aceptar lo
nuevo pero debe mostrarse más fuerte que lo viejo. Y, suponiendo
que lo viejo haya pasado por esa prueba de la confirmación,
podemos ser sensatamente conservadores y preferir las opiniones
mejor confirmadas, estando siempre abiertos a nuevas hipótesis.
No abiertos a aceptarlas sino abiertos a ponerlas a prueba.
En ciencia hay cierto conservadurismo positivo. No es
tanto el prejuicio contra cualquier novedad sino la exigencia
de que nuevas divergencias tomen en consideración el trabajo
anterior. Tienen que mostrarse al menos tan fuertes como aquellas
opiniones que tratan de desplazar; se requiere que al menos estén
tan bien fundadas como lo que intentan desbancar. En ciencia no
aceptamos lo nuevo simplemente porque es nuevo, ni lo viejo
simplemente por ser viejo. Lo aceptamos, provisionalmente,
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�Ventajas y desventajas de la argumentación
epidíctica en situaciones de incertidumbre

cuando está tan bien o mejor apoyado. Como no tiene sentido
exigir al trabajo del pasado que tome en cuenta trabajos que todavía
no existían, le toca al trabajo presente no ignorar el trabajo ya
conocido. Es una asimetría justificada por la unidireccionalidad
del tiempo.
Otra razón para ser epistémicamente conservadores es que
el mundo tiende a repetirse, a que el tiempo da la impresión de ser
circular. Lo que ha funcionado en situaciones normales previas
tiende a funcionar en nuevas situaciones. Esta regularidad que
nos permite conjeturar el futuro no es la causa de la normalidad
sino su efecto. Dado que muchas situaciones son normales, a falta
de información en contra podemos asumir que nos encontramos
ante una situación normal y buscar un consenso desde el cual
construir un análisis con mejores probabilidades de éxito en casos
de incertidumbre. La idea es que todas las situaciones, incluyendo
las de incertidumbre, tienden hacia la normalidad. La realidad
gusta de las regresiones al medio. Si un jugador mediocre tiene
un partido excelente, extraordinario, lo más probable es que sus
siguientes partidos vuelva a ser normal, desilusionando a sus
seguidores. Y si un jugador excelente tiene un partido mediocre,
lo probable es que mejore su actuación en las siguientes ocasiones,
desilusionando a sus detractores. No hay nada mágico en esta
tendencia hacia lo normal cuando lo normalidad es lo que más
comúnmente ocurre. Igual que las sustancias con virtud dormitiva
son las que nos adormecen, los fenómenos normales tienden a
ocurrir la mayor parte del tiempo.

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�Ventajas y desventajas de la argumentación
epidíctica en situaciones de incertidumbre

Bondades y riesgos de coincidir
Cuando nos enfrentamos a una realidad incierta (en sí misma
o para nosotros), lo que procede es analizar racionalmente la
situación, recabar datos adicionales que puedan ayudarnos a
decidir, argumentar entre nosotros para entender mejor hacia
qué direcciones puede apuntar la evidencia. Lo que no podemos
hacer es confundir el descubrimiento de la verdad con un mero
comprobar la popularidad de una opinión o refugiarnos en el
autoritarismo de una fe en personas o doctrinas sin corroboración
de sus credenciales epistémicas. Para buscar el conocimiento
debemos desconfiar de las votaciones y del dogma. Para cuestiones
epistémicas debemos preferir la meritocracia y el imperio de la
evidencia.
Cuando los “expertos” o las multitudes nos indican
un camino para salir de la incertidumbre, debemos evaluarlo
críticamente, sin prejuicios a favor o en contra. Debemos hacernos
la pregunta epistémicamente óptima cada vez que se habla de
algo importante: “Eso, ¿cómo lo sabemos?”. Sin credulidad ni
incredulidad, sin escepticismo ni fe ciega, debemos revisar las
bases para creer las cosas importantes. Y esa revisión debe ser
más minuciosa mientras más extraña sea la opinión que nos
ofrecen, prefiriendo corroboraciones que puedan reproducirse
públicamente, y sin importar que lo que descubramos no sea bello
o moralmente preferible.
Si esa es la manera correcta de razonar, entonces el
método cooperativo no puede limitarse al género epidíctico.
Ese género nos muestra la importancia y utilidad del acuerdo
doxástico, pero no agota sus beneficios. La cooperación también
es útil en situaciones en que, compartamos o no las premisas,
avanzamos de manera insegura. La cooperación no requiere la
coincidencia total de nuestras creencias base. Podemos trabajar
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Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 163-184.

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�Ventajas y desventajas de la argumentación
epidíctica en situaciones de incertidumbre

cooperativamente aunque discrepemos. Tener diferentes puntos
de vista es enriquecedor y puede darnos la capacidad de examinar
un problema desde diversos ángulos, lo cual es muy valioso en
situaciones de incertidumbre.
Precisamente porque no compartimos todas las ideas es por
lo que puede ser valiosa la cooperación a partir de la divergencia.
La divergencia no requiere ser oposición. Tener puntos de vistas
diferentes no significa que no podamos combinarlos para tratar de
encontrar respuestas y explicaciones. Por supuesto, la cooperación
no nos exige que aceptemos de manera acrítica las ideas ajenas.
Puede ser más cooperativo mantener una actitud crítica hacia
ideas no compartidas y una exigencia de estándares científicos.
Exigir a nuestros aliados epistémicos que fundamenten
sus creencias, que las clarifiquen y apoyen suficientemente puede
ser la verdadera cooperación. La persona que nos exige exhibir
altos niveles de comportamiento puede ser nuestra mejor aliada;
puede ser quien más nos ayuda a que perfeccionemos nuestro
estado cognitivo.

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Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 163-184.

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�Ventajas y desventajas de la argumentación
epidíctica en situaciones de incertidumbre

Conclusiones
La argumentación puede tener mil funciones distintas. Es
importante la discrepancia que enfatiza la pragmadialéctica y
también es importante la comunidad doxástica manifiesta en
el discurso epidíctico. Pero ésas no son las únicas formas de
entender la argumentación, que puede tener funciones que no son
ni antagonistas ni epidícticas. Y para esas otras funciones de la
argumentación necesitaremos otras metáforas además de la guerra
de los discursos o la predicación al coro. Como propone Cohen,6
podemos complementar las metáforas que usamos comunmente
para imaginar la argumentación con muchas otras metáforas
también fructíferas.
Igual que sostenemos que la adversarialidad no es la única
vía para la discusión racional, debemos aceptar que el modelo de
coincidencia de opiniones del discurso epidíctico no es la única
manera de cooperar. Ni siquiera es seguro que quien coincide
con nosotros nos está ayudando. La argumentación epidíctica,
basada en la coincidencia de valores y creencias, no es garantía,
en situaciones de incertidumbre, de que los agentes tengan una
actitud cooperativa o de que reflexionen correctamente. Igual
que la práctica adversarial, la argumentación epidíctica puede
encubrir vicios argumentativos importantes.
Hemos mencionado cuatro de los ejes para la evaluación
de la argumentación. A saber, si es buena o mala, si es deductiva
o no, si es cooperativa o adversarial, si parte de un acuerdo o un
desacuerdo. Un razonamiento puede ser bueno o malo, infalible o
incierto, cooperativo o adversarial, consensual o discrepante. Estos
ejes generan un espacio conceptual donde cada aspecto es ortogonal
a los otros tres aunque todos tengan importantes relaciones entre sí.
Es importante reconocer que estos ejes son independientes.
6

Daniel H. Cohen, “Argument is war... and war is hell: Philosophy, education,
and metaphors for argumentation,” Informal Logic 17, no. 2 (Spring 1995):
177-188.

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�Ventajas y desventajas de la argumentación
epidíctica en situaciones de incertidumbre

El modelo en que se equipara un buen argumento con un
argumento adversarial, discrepante y deductivo, debe ser ampliado
para poder dar cabida a otros tipos de buenos argumentos,
incluyendo los epidícticos cooperativos, falibles y consensuales.
En situaciones en que las premisas o la inferencia
son inciertas, aun así la argumentación puede beneficiarse o
perjudicarse por ser cooperativa y consensual. Para ser bueno,
un razonamiento no requiere ser deductivo, ni adversarial
ni discrepante. La bondad y pertinencia de cada una de esas
características debe ser evaluada contextualmente. Saber que
estamos en una situación de incertidumbre, no nos exime de
revisar cada eje por separado; nos compromete a ello.
Creo que los argumentos cooperativos que parten de
acuerdos tienden a ser los mejores pero no hay garantía de
ello. Ser cooperativo y consensual tiende a ser ventajoso en la
argumentación epidíctica pero es solamente una tendencia que
deja espacio para que sea desventajoso. En algunos casos las
ventajas de la adversarialidad y el desacuerdo hacen que valga
la pena desarrollar discursos y argumentos de ese tipo. A fin de
cuentas, aunque tengamos puntos de vista diferentes o seamos
opositores, esto no significa que no podamos cooperar hacia un
fin mayor. No celebrar epidícticamente o denigrar, no ganar o
perder un argumento, sino fortalecer nuestra situación cognitiva.
Y partir de puntos de vista diversos no significa que no puedan
ser compatibles. En los afortunados casos en que la divergencia
surge tan sólo por aportar perspectivas diferentes, lo ideal es
poder combinar las distintas opiniones para construir una imagen
más completa de la realidad.
Aunque el aspecto cooperativo no es privativo del género
epidíctico, recurrir a estas formas de argumentar puede ser un
auxiliar valioso para coordinar ideas, estrategias y valores.
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Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 163-184.

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�Ventajas y desventajas de la argumentación
epidíctica en situaciones de incertidumbre

Pero queremos celebrar a ojos abiertos. Buscamos formas de
cooperación que no exijan aceptar ideas ajenas de manera acrítica.
Buscamos los beneficios de cooperar mediante una exigencia de
estándares científicos, pidiendo a nuestros aliados epistémicos
que clarifiquen y fundamenten sus creencias. No debemos exigir
que todos los que nos rodean piensen igual que nosotros, pero sí
podemos impulsar, con cortesía y respeto, que todos tengamos,
incluyéndonos a nosotros mismos, bases científicas para pensar
así. Para el método científico lo importante no es lo que pensemos
sino el camino (“odós” en griego) por el que llegamos a ello. No
debemos temer que otros piensen diferente, pero sí que lo hagan
sin fundamento.
Unas últimas palabras sobre la comunidad en ciencia.
Frege escribió que cuando la empresa científica se antoja
excesiva para nuestras fuerzas, debemos recordar que desarrollos
paulatinos gracias a muchos agentes son una gran vía para el
avance. La comunidad científica puede y debe ser una comunidad
de amigos porque nos une un amor al conocimiento. El amor es
un gran antídoto para el ego desbordado que oscurece la visión
científica. El ego consciente y crítico es un gran antídoto contra
el amor ciego que sacrifica nuestro robusto sentido de la realidad
en las aras del deseo. La comunidad científica los es por ser una
comunidad de fines, no de ideas. Eso nos permite una unidad que
nos auxilia frente a los diarios embates y tentaciones que rodean
a toda comunidad científica; eso nos permite tener los brazos
abiertos a la diferencia racional de opiniones. En situaciones
de inseguridad el estilo epidíctico nos recuerda lo mucho que
tenemos que celebrar juntos. Nada humano nos es ajeno; nada
racional nos está prohibido.

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Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 163-184.

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�Ventajas y desventajas de la argumentación
epidíctica en situaciones de incertidumbre

Bibliografía mencionada:
Cohen, Daniel H. “Argument is war... and war is hell: Philosophy,
education, and metaphors for argumentation.” Informal
Logic 17, no. 2 (Spring 1995): 177-188.
Gensollen, Mario. “¿Oponentes o colegas? Desacuerdo y
adversarialidad en la teoría de la argumentación.”
Quadripartita Ratio 5, no. 10 (julio-diciembre 2020):
36-50.
Morado, Raymundo. “Estilos de Argumentación Occidental.”
Innovación Educativa 14, no. 64 (enero-abril 2014): 57-72.
Morado,

Raymundo. “Funciones básicas del discurso
argumentativo.”
Revista
Iberoamericana
de
Argumentación, no. 6 (2013): 1-13.

Morado, Raymundo. “Seis Usos de la Argumentación.” En
Proceedings of the VII Conference of the Spanish Society
for Logic, Methodology and Philosophy of Science,
editado por Concha Martínez Vidal, 746-754. España:
Universidad de Santiago de Compostela, 2012.
Perelman, Chaïm y Lucie Olbrechts-Tyteca. Traité de
L’argumentation. La nouvelle rhétorique. Bruxelles:
Éditions de l’Université de Bruxelles, 1958.
Perelman, Chaïm y Lucie Olbrechts-Tyteca. Tratado de la
argumentación: La nueva retórica. Traducido por Julia
Sevilla Muñoz. Madrid: Editorial Gredos, 1989.
Talmud de Babilonia. “Tractate Sanhedrin.” Página 17a. Vilna,
Lituania: Imprenta de la viuda y los hermanos Romm, 1854.
Weng, L., A. Flammini, A. Vespignani y F. Menczer. “Competition
among memes in a world with limited attention.”
Scientific Reports 2, no. 335 (March 2012): 1-8.
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Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 163-184.

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�Hermenéutica de la cosmovisión.

Hermenéutica de la cosmovisión.
Una estrategia de cambio en la consultoría
filosófica

Resumen
Los consultores filosóficos actuales están de acuerdo que el
objeto de estudio de su subdisciplina filosófica es la cosmovisión
del consultante. De manera general, piensan también que su
trabajo consiste en proveer de herramientas críticas, cuidantes
y creativas al consultante, a fin de que éste tome decisiones
adecuadas para su propia felicidad y la de las comunidades en las
que está insertado. Sin embargo, su manera de enfocar este objeto
de estudio parece promover más el aislamiento del saber y de las
estrategias de consultoría que la plenitud del ser que se busca. Por
otro lado, no es claro el modo cómo se accede a la cosmovisión
para entenderla y propiciar una reflexión transformadora. Por
tal motivo, este ensayo hace una aproximación hermenéutica
en torno a la cosmovisión en consultoría filosófica con miras
a articular e integrar las relaciones del contexto de vida del
consultante, el significado de esas relaciones y sus símbolos, así
como la intencionalidad o visión del consultante. De este modo,
se promueve pensar la consultoría como un proceso complejo que
abarca la plenitud de la vida del consultante.
Palabras clave: consultoría filosófica, cosmovisión del
consultante, hermenéutica, contexto de la vida cotidiana e
intencionalidad.
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Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 185-214.

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�Hermenéutica de la cosmovisión.

Abstract
The current philosophical counselors agree that the object of
study of their philosophical subdiscipline is the worldview of the
consultant. In a general way, they also think that his job consists
of providing critical, caring, and creative tools to the client, so
that he or she makes adequate decisions for his own happiness
and that of the communities in which he is inserted. However,
his way of approaching this object of study seems to promote
more the isolation of knowledge and counseling strategies than
the fullness of being that is sought. On the other hand, it is not
clear how the worldview is accessed to understand it and promote
a transformative reflection. For this reason, this essay makes a
hermeneutical approach around the worldview in philosophical
counseling to articulate and integrate the relationships of the
consultant’s life context, the meaning of those relationships and
their symbols, as well as the intention or vision of the consultant.
Therefore, this dissertation promotes thinking of counseling as a
complex process that encompasses the fullness of the consultant’s
life.
Keywords: philosophical consulting, consultant’s worldview,
hermeneutics, context of daily life and intentionality.

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�Hermenéutica de la cosmovisión.

1. Introducción
La consultoría filosofía puede concebirse como un proceso
dialógico y reflexivo durante el cual una persona, guiada por otra
llamada consultora, pone un paro en su vida personal, convivencial
o laboral con miras a transformar y mejorar la concepción de
las interrelaciones en la vida propia o de una institución. Como
proceso, es un conjunto de etapas coordinadas y concertadas
mediante el diálogo animado por las preguntas que sirven de guía
para comprender lo que es una persona y lo que hace. Al mismo
tiempo que este proceso le permite conocerse mejor, confronta la
persona consigo misma cuestionando lo que se ha logrado y lo
que falta por lograr, evaluando tanto las experiencias vividas y
por vivir, como los supuestos que sustentan este despliegue de la
personalidad en la comunidad.
Como cualquier quehacer filosófico, lo que importa en la
consultaría filosófica no son los resultados observables directo
y empíricamente, sino más bien la mejora de las habilidades
humanas de creatividad, de cuidado de sí mismo y de crítica
hacia nuestra existencia como individuo y como comunidad.
En este sentido, la consultoría filosófica desarrolla a la persona
humana, esto es, la extiende, la amplía como algo enrollado que
ahora necesita desplegarse, revelarse en toda su esencia, en toda
su magnitud. La dimensión total del ser humano de la que se trata
aquí abarca toda su existencia con todas sus facultades sensible
y racional, personal y convivencial, material y espiritual, y por
supuesto la dimensión de acciones, de experiencias de vida y la
de supuestos o concepciones en las que yacen las acciones.
Sin embargo, en una consultoría filosófica, el consultante
expresa sus vivencias cotidianas a partir del lenguaje verbal
o mímico. Por lo que el consultor no tiene acceso, al menos
directamente, a la cosmovisión y los supuestos de su interlocutor;
no puede saber lo que es el interlocutor en su totalidad, ya que
tal conocimiento requiere que penetre también la cosmovisión
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Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 185-214.

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�Hermenéutica de la cosmovisión.

desde donde se expresa y actúa ese interlocutor. Por otra parte, los
expertos en las prácticas filosóficas tales como Mónica Cavallé
y Peter Raabe piensan que la consultoría es filosófica cuando
llega a afrontar la cosmovisión del consultante y a modificarla.
En este sentido, conciben que la consultoría es un proceso de
transformación de la visión del mundo del consultante. Por lo
tanto, en este ensayo me pregunto: ¿Cómo el consultor puede
acceder a la visión del mundo que sustenta las experiencias de
vida de su interlocutor?
Dado que la expresión de esas vivencias por el consultante
es la única vía de la que dispone el consultor para aprehender la
totalidad de la magnitud humana, el proceso dialógico y reflexivo
requiere una metodología hermenéutica, la cual contempla, en
primer lugar, la comprensión de las reglas que contribuyen a la
construcción del espacio y de las acciones afirmativas del ser
humano; en segundo lugar, el descubrimiento del sentido que yace
en lo que hacemos y lo que somos; y en fin en la aprehensión de
la intencionalidad, esto es, de los supuestos y cosmovisiones que
fundamentan nuestra existencia. Considero que es sólo cuando
el consultor haya penetrado la cosmovisión de las vivencias del
consultante que el proceso que él dirige puede desembocarse en
una transformación sustancial y vital. En otras palabras, parto del
postulado de que los estilos de vida, así como el conocimiento
que de ellos emerge están inducidos por cosmovisiones cuya
modificación puede mejorar sustancialmente el modo cómo nos
miramos y nos relacionamos con los demás, esto es, el modo de
enfocar y orientarnos hacia la felicidad.
Por lo tanto, el objetivo principal de este ensayo consiste
en comprender a la hermenéutica como una estrategia de
articulación y conjugación del contexto de vida del consultante,
del significado de las acciones y creencias realizadas en este
contexto, así como de la intencionalidad del consultante.

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�Hermenéutica de la cosmovisión.

A fin de alcanzar ese objetivo, este trabajo tendrá un
enfoque cualitativo. En efecto, lo que busco es la reconstrucción
de la realidad del consultante a partir de lo que él mismo expresa
en consultoría y que refleja su ser y el sentido de sus acciones. En
este sentido, esta reconstrucción conlleva un trabajo de refinar más
que contestar preguntas susceptibles de hacer penetrar al mundo
del consultante a partir de la descripción y observaciones de las
vivencias. Estas últimas actividades confieren a mi investigación
una dimensión etnográfica en la recaudación de la información, ya
que tendré que observar al menos cinco consultas y realizar otras
cinco para darme cuenta del modo cómo se expresa un consultante
y el que debe usar el consultor para aprehender una cosmovisión
y modificar o potencializarla. Por otra parte, siendo un trabajo
de filosofía, éste será también de tipo documental para reforzar
la objetividad de mi interpretación, así como la recolección de
la información necesaria para una consultoría. Serán de gran
valor entonces las obras de expertos en consultorías filosóficas
y los archivos audiovisuales que permitan entender el trabajo de
consultor.
Por lo anterior, en primera instancia, describiré la
relevancia de las cosmovisiones en la vida humana; en segundo
lugar, explicaré las estrategias de búsqueda del contexto de la vida
del consultante; enseguida, enfoco en esa explicación la búsqueda
del sentido de los patrones y símbolos del contexto; luego, en
cuarto lugar, analizo brevemente el modo cómo se puede lograr
el acceso a la visión de acción del consultante.

2. Relevancia de las cosmovisiones en la vida humana
La mayoría de los filósofos expertos en consultoría filosófica
reconocen que el objeto de estudio de esa práctica filosófica es
la cosmovisión. Mónica Cavallé, por ejemplo, considera que este
objeto de estudio consiste en las concepciones sobre sí, mientras
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�Hermenéutica de la cosmovisión.

que Achenbach y Peter B. Raabe aluden a las teorías sobre la
vida y a la cosmovisión respectivamente. Por su parte, Roxana
Kreimer refiere para este mismo objeto a las falsas creencias. La
unanimidad sobre el objeto de la consultoría filosófica se debe a la
fuerte influencia que las cosmovisiones ejercen sobre la conducta
del ser humano y el modo de entenderse y su entorno. Si bien el
ser humano puede entenderse suficientemente considerando a la
vez su individualidad y su aspecto social, resulta que el entramado
de redes sociales en las que se inserta una persona determina en
gran medida su calidad de vida y, por consiguiente, su felicidad.
En efecto, los comportamientos humanos están
estructurados bajo la forma de ideas antes de concretarse.
Esas ideas les dan fundamentos y aseguran el actuar humano
ante la comunidad y ante la persona misma. Esa seguridad no
implica que habrá siempre éxito con respecto a las aspiraciones
personales o sociales; ni que en la toma de la decisión que
llevará a la realización del acto no habrá dudas para elegir una
de las propuestas presentes; tampoco significa esa seguridad que
habrá siempre una reflexión ética antes de la acción, esto es, una
reflexión comprometida con el bien y con la felicidad duradera de
los involucrados en el acto, incluyendo a su autor.
Las ideas como fundamentos de un comportamiento
funcionan como elementos justificativos de cualquier acto. Sirven
de base de sustento a un comportamiento determinado sin importar
el modo de su ejecución ni los resultados esperados. Esas ideas
son también un repertorio de soluciones preconcebidas al que el
ser humano acude cada vez que enfrenta un reto en la vida. Las
sociedades humanas las institucionalizan, es decir, las constituyen
en reglas de acción, sin importar cuan lejanas están de la persona
ni cuán incomprensibles son para ella. Con el tiempo y por hábito,
nos referimos a esos sistemas de ideas para actuar sin pensar, pero
con bastante seguridad ante la comunidad que las hizo viables.

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�Hermenéutica de la cosmovisión.

Tal es el caso de las ideologías cuando coordinan e
inspiran las acciones humanas y sobre todo cuando manipulan a
las personas para obtener beneficios, a veces, insospechadas por
esas personas. Es también el caso de muchos modos de vida en los
que actuamos imitando a los demás, aunque el comportamiento
parezca genuino y personal. Por eso, con base en esa explicación,
F. Rossi-Landi afirma: “… a la luz ya sea del materialismo
histórico o de la semiótica, los estilos de vida son socialmente
inducidos y como tales muy condicionados y delimitados …”.1
En el mismo sentido, G. Therborn asigna a la ideología la misión
de constituir y moldear la forma en la cual los seres humanos
viven sus vidas de manera consciente y reflexiva.2
Estos dos autores consideran en sus afirmaciones que
nuestro actuar individual y social no depende completamente de
nosotros, sino que está inducido e incluso moldeado por ideologías
a partir de la cosmovisión que ellas representan e impulsan.
Convencido de esta tesis, Rossi-Landi precisó que existen dos
sentidos principales de la ideología que trascienden la polisemia
perceptible en diferentes autores filósofos y politólogos. Se
trata de la ideología como visión del mundo y de la ideología
como falsa conciencia.3 No es el momento aquí de escrutar esos
sentidos de la ideología, ya que el análisis de Rossi-Landi es tan
erudito y completo que me gustaría que cualquier se diera cuenta
por sí mismo de estos dos conceptos leyendo directamente a este
filósofo inspirador.
Por mi parte, quisiera destacar que son esos dos conceptos
que los expertos en consultoría filosófica consideran como objeto
de su disciplina o subdisciplina. Al respecto, en el preámbulo
a su sitio de Internet “Feminismo científico”, Roxana Kreimer
escribe: “…Me dedico a la filosofía científicamente informada
1

Ferruccio Rossi-Landi, Ideología (Barcelona: Editorial Labor, 1980), 33.

2
Göran Therborn, La ideología del poder y el poder de la ideología, trad.
Eduardo Terrén (Madrid: Editorial Siglo XXI, 1987), 13
3

Rossi-Landi, Ideología, 29-34.

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�Hermenéutica de la cosmovisión.

(www.filosofiaparalavida.com.ar), publiqué varios libros y en
los últimos años investigué temas tales como las diferencias de
género en ética, en creencias pseudocientíficas (el énfasis es
mío) y religiosas y en el humor…”.4 Puse énfasis en las creencias
pseudocientíficas como parte de la falsa conciencia. Se observa
eso en un cuestionamiento de Kreimer al patriarcado profesado
por los feministas, a la violencia de género, a la pobreza entre las
mujeres, y de manera general a la información dudosa que ella
cree haber encontrado en numerosos sitios de corte feminista. Se
puede decir que es su actitud escéptica, la que la llevó a postular
las creencias falsas como objeto de la consultoría.
Por su parte, Mónica Cavallé rechaza esta idea de falsas
creencias porque, para ella, la filosofía es una búsqueda libre de
la verdad, irreductible a resultados extrínsecos y subordinados a
intereses tal como ocurre con las ideologías o las religiones.5 Sin
embargo, en su explicación de la filosofía como terapia considera
que la filosofía tiene “un potencial transformador y liberador”.6
Unifica en el saber terapéutico el conocimiento y la transformación
del sujeto cognoscente. Enseguida, diferencia a este quehacer de
las demás ciencias por lo que ellas son descriptivas, mientras que
la filosofía es explicativa por buscar respuestas argumentadas
a preguntas esenciales. Como la descripción sólo traduce la
estructura del objeto o proceso en un leguaje técnico, subyace
en un sistema de explicaciones, el cual da sentido a su modo de
aproximación.
Al respecto, Cavallé menciona: “Así, cada modelo
4
El texto es extraído del sitio de Roxana Kreimer, “Objetivos,” Feminismo
científico, consultado Septiembre 5, 2021, https://feminismocientific.wixsite.com/misitio.
No encontré la fecha de su publicación, pero por el uso de la primera persona, se intuye que
es una autobiografía de la filósofa argentina. Creo que el texto está escrito en este nuevo
siglo XXI, ya que subraya en él la idea de la década de los 90 del siglo pasado que es el siglo
XX. Su email: Email: filpractica@yahoo.com.ar.
5
Cf. Mónica Cavallé, La sabiduría recobrada. Filosofía como terapia (Barcelona:
Editorial Kairos, 2012), 30.
6

Cavallé, La sabiduría, 39.

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�Hermenéutica de la cosmovisión.

descriptivo suele presuponer – consciente o inconscientemente –
toda una explicación o sistema explicativo. En otras palabras, toda
descripción científica se sustenta en una determinada concepción
del hombre y el cosmos, lo sepa o no lo sepa, lo reconozca o no”.7
Esta afirmación es una aceptación por parte de la consultora de la
importancia de la concepción del mundo, esto es, de la cosmovisión.
Ésta da coherencia y sentido a las descripciones científicas, y las
justifica. Sin embargo, cabe puntualizar que este entendimiento
del modo de hacer de las ciencias descriptivas permite entender
igualmente todo el conjunto de los comportamientos humanos,
los cuales subyacen en una visión del mundo.
A mi parecer, en el terreno de la terapia o de la
potencialización de las capacidades humanas para alcanzar la
felicidad y la plenitud, ya no es tan importante para la filosofía
su veracidad (filosofía como cosmovisión), sino más bien su
capacidad creativa, liberadora, transformadora. No se trata de
saber si la cosmovisión es verdadera o falsa como en el caso de
Roxana, sino que qué tan liberadora es, qué tan transformadora
es. En otros términos, la filosofía terapéutica es aquella que
provee de herramientas de liberación de sí, es la que hace emerger
la dinámica que humaniza, que potencializa la plenitud humana
poniendo el ser humano en contacto consigo mismo y con los
demás.
Por eso, cambiar al ser humano consiste en transformar
su sistema de creencias, sean esas últimas falsas o verdaderas,
hacia una concepción que lo dignifique y no hacia la que lo
esclaviza, lo domina ni lo deshumaniza. Creo que la diferencia
entre el planteamiento terapéutico y el ideológico descansa en
que este último toma a la cosmovisión como justificadora de
intereses propios ocultos pertenecientes a una persona o un grupo
de personas. A la consultoría filosófica le interesa la cosmovisión
ya que ella configura nuestra conciencia y condiciona la
comprensión que tenemos de nuestra realidad y, por lo tanto, de
7

Cavallé, La sabiduría, 47.

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�Hermenéutica de la cosmovisión.

nuestra felicidad. De este modo, revelar a la conciencia nuestro
sistema de creencias, es decir, los supuestos que ocultan nuestros
comportamientos, es un camino abierto hacia la realización de la
humanidad entre nosotros.
En efecto, las cosmovisiones son como brújulas
orientadoras, cuyos conocimiento y modificación, posibilitan
igualmente la transformación del ser de la persona o comunidad
que se identifica con ellas. Esta modificación es también posible
porque una cosmovisión, al igual que una identidad, encierra
una función conservadora y otra adaptadora. Las dos funciones
son a la vez opuestas y complementarias8. Si bien la función
conservadora constituye un referente permanente para tener la
mirada fijada en los objetivos por alcanzar, en ello está su función
orientadora, la dimensión de adaptación configura la flexibilidad
para enriquecer el núcleo conservador, modificar estrategias, sufrir
cambios a través de la historia entendida como circunstancialidad
y temporalidad que nos tocan convivir.
De lo anterior, podemos afirmar que si el conocimiento
de una cosmovisión es transformador y liberador tal como lo
afirma Mónica Cavallé, es porque todas las visiones del mundo
tienen este aspecto histórico adaptador, el cual es flexible en la
medida en que puede enriquecerse o empobrecerse con miras a
la consecución de objetivos planteados. Considero que el papel
de la consultoría, a diferencia de las ideologías y los sistemas de
creencias dogmáticas como en las religiones, consiste en hacer
consciente los supuestos de la actuación humana y en emerger
la humanidad a partir de la potencialización de las habilidades
de pensamiento crítico, cuidante y creativo. La consultoría como
quehacer filosófico no analiza una cosmovisión para adormecer
al individuo ni su comunidad, sino más bien para construir un
proyecto ético de liberación, del despertar. En este proyecto
consiste la historicidad de la filosofía como capacidad de liberación
8
Heinz Dieterich, Identidad nacional y globalización. La tercera vía. Crisis en las
ciencias sociales (México: Editorial Nuestro Tiempo, 2000), 129.
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�Hermenéutica de la cosmovisión.

de las ataduras de todo tipo, es decir, de todos los sistemas de
opresión y dominación externas, así como los sistemas mentales
y espirituales que condicionan y obstaculizan la felicidad de
personas y la armonía de las comunidades.
En suma, las cosmovisiones son brújulas que orientan tanto
a las personas como a sus comunidades. Su función conservadora
posibilita la estabilidad tanto personal como comunitaria, mientras
que la función de adaptación les confiere una dimensión histórica
desde donde es posible ejercer la consultoría para producir
cambios profundos que liberen al ser humano y potencialicen su
felicidad. Por eso, su importancia, en consultoría filosófica, no
radica en que sean verdaderas o falsas, sino en su susceptibilidad
de ser modificadas para el bien de la humanidad. En este sentido
la consultoría puede definirse como un proceso por el cual el ser
humano accede o emerge a la humanidad en el mundo presente.9
Esta connotación es un llamado a los consultores filosóficos
para buscar estrategias que dinamicen la función liberadora y
transformadora de las cosmovisiones.

2. Búsqueda del contexto de la vida cotidiana y sus principios
El entendimiento de las cosmovisiones y los supuestos en el
discurso de un consultante permite esclarecer los orígenes
del sufrimiento existencial e idear estrategias y competencias
adecuadas para alcanzar la felicidad en la vida. Sin embargo, no
es fácil acceder a esos supuestos dado que el consultante puede
ser inconsciente de ellos o de algunos de sus aspectos. Por otra
parte, el único material a disposición del consultor es la expresión
oral, mímica o sonora de su consultante, la cual siempre envuelve
el contexto espacial y temporal desde donde se presenta el
consultante. Podemos considerar, por último, que esos supuestos
9
Cf. Fabien Eboussi Boulaga, “Race et identité en Afrique,” Bulletin du
CODESRIA, no. 1 (2000): 66.
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del consultante pueden ser falsos o verdaderos, sin embargo,
posibilitan con toda fuerza comportamientos hacia uno mismo y
hacia los demás.
Estas consideraciones demuestran que al proceso de
consultoría le importan las cosmovisiones porque ellas son el
fundamento de los actos humanos personales y grupales. No es
necesario aquí que la visión sea verdadera o falsa, lo que importa
es su fuerza para producir actos humanizadores. Ello implica que
nuestros actos no son meramente individuales; a menudo, son una
apropiación de las visiones políticas, religiosas y éticas existentes.
Así, por ejemplo, la decisión de una novia para casarse con un
vestido blanco o beige; la de un alumno para abandonar o no
una carrera, de cualquier persona para vivir o no con una pareja,
etc., esas decisiones no dependen totalmente de sus autores, sino
que a menudo obedecen a un modelo preestablecido al cual nos
referimos consciente o inconscientemente. Entender este modelo,
compararlo con otros existentes y ampliarlo puede ser benéfico
para una persona en busca del bienestar social y personal.
Como el modelo surge desde un contexto social
determinado y sobrevive en él, es importante tener acceso a ese
contexto y comprender los principios que lo rigen y rigen al
comportamiento humano. Al respecto, Roxana Kreimer considera
que la ventaja de la filosofía con respecto a otras formas de
consultoría como la psicológica consiste en que no se limita a las
explicaciones personales. Al contrario, la consultoría filosófica
“toma en cuenta el contexto social en que surgen nuestras
formas de pensamiento, nuestros hábitos y nuestras conductas”.10
Desde este punto de vista, toda cultura, así como sus diferentes
componentes sociales como las asociaciones civiles, políticas
y religiosas, constituyen modos de vivir de una persona o de
toda una sociedad. Su conocimiento es importante, porque esos
contextos moldean las creencias, los hábitos, las emociones hasta
10
Roxana Kreimer, Artes del buen vivir. Filosofía para la vida cotidiana (Buenos
Aires: Editorial Anarres, 2002), 8.
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convertir los individuos en agentes sociales, los cuales actúan
para responder a intereses de esos grupos y no necesariamente a
sus propios intereses ni su propio bienestar.
En efecto, una acción aparentemente individual puede
estar inducida desde las ideas, los supuestos o las visiones que
fundamentan la estabilidad de esos contextos a los que pertenece
el consultante. Por eso, un asesor filosófico debe estar atento no
sólo a esos contextos sino sobre todo a los principios que los
establecen como estables, es decir, a las ideas y las estrategias
con las que esos grupos sociales interpelan a las personas, las
cualifican y las someten para actuar de un modo determinado.
Este conocimiento permitirá el diálogo con las visiones filosóficas
para proveer al consultante de herramientas adecuadas para su
posible transformación o la transformación de los supuestos.
El contexto social y temporal del consultante no es
solamente su espacio de vida, es sobre todo un sitio desde donde
toda consultoría filosófica parte y al cual debe hacer constantemente
referencia para manifestar este vínculo de la filosofía con la
vida cotidiana. Desconocerlo es volver a traicionar la filosofía y
anclarla en una especulación desconectada de los problemas que
aquejan a la humanidad. Por eso, al inicio de una consultoría y
cuando el consultante haya expuesto sus dificultades o las haya
formulado en una pregunta, es importante identificar el mundo de
la vida del consultante. De este modo, las preguntas iniciales sobre
lo que hace el consultor, sus rutinas diarias, sus preocupaciones,
su jobi, sus alegrías, etc., esas preguntas son idóneas para conocer
el contexto espaciotemporal del consultante. También es posible
estar atento a los conceptos que usa el consultante durante el
proceso de consultoría, compararlos, inferir este mundo de vida y
confirmarlo con el consultante.
La importancia del contexto de vida es explicada de
manera clara y abundante por Ran Lahav quien menciona:
“Siempre comenzamos el proceso filosófico con un autoexamen,
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autoexploración. Si queremos salir de nuestra prisión
perimetral, debemos primero investigar cómo es nuestra prisión.
Desconociendo nuestras limitaciones es difícil superarlas”.11 Esta
afirmación es una invitación para empezar la consultoría con el
entendimiento del perímetro del consultante, de su estructura
y de las leyes que lo rigen. Esta cárcel muy limitada puede ser
superada, extendida o incluso destruida sólo si somos capaces de
entenderla y entender cómo condiciona nuestra vida.
Una vez conocido el lugar de vida del consultante, el
consultor puede interesarse a su estructura y organización, a sus
interrelaciones con otros mundos para encontrar influencias y
así determinar si las dificultades de su huésped son internas a su
mundo de vida o son externas. Ran Lahav considera que nuestro
perímetro está constituido por tres componentes esenciales:
los patrones de comportamientos, emociones, pensamientos
y actitudes; enseguida está el poder de estos patrones, el cual
manifiesta su resistencia cuando queremos cambiarlos; y en fin
está la concepción que el patrón expresa.12 Considero válido tal
inicio de la consultoría filosófica, ya que la estructura del contexto
es uno de los elementos a contemplar en la reflexión posterior
sobre una posible superación del contexto.
Enseguida, es necesario saber dónde este contexto o
perímetro obtiene los recursos necesarios para su funcionamiento,
cómo esos recursos están distribuidos, quién es la central de decisiones
y en función de qué se toman esas últimas o si esas decisiones son
autónomas, cuáles son las sanciones previstas para los logros y para
los fracasos de los miembros, etc. De este modo, el consultor puede
determinar el tipo de relaciones que se desarrollan en el contexto y
sus posibles influencias sobre el consultante.
11
Ran Lahav, Saliendo de la caverna de Platón. Consejería filosófica, práctica
filosófica y autotransformación, trads. Carmen Zavala y Gon Jorge (Vermont: Loyev Books,
2016), 42.
12
Cf. Ran Lahav, Curso de práctica filosófica, trad. Carmen Zavala (México:
CECAPFI, sin fecha), 7-8, https://stream.docer.com.ar/getpdf/6197124/s0vc81x/
MjAyNTA2OTM0Nzg3LDU,/.
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Lo anterior, no es la profundización de la pregunta ni
tampoco la problematización de las dificultades del consultante.
Se trata sólo del conocimiento del modo de vida del consultante,
el cual necesita de cierta conceptualización y sobre todo de
concientización por parte del consultante. Tal conocimiento, le
ayudará al consultante a saber si es realmente autónomo o si
sus acciones obedecen a intereses ajenos a él. La morfosintaxis
permite entender la estructura y las reglas de los contextos
cotidianos en los que nos desenvolvimos, determina el origen de
nuestros comportamientos y sus variantes como respuesta a un
contexto bien definido. Nos permite también establecer relaciones
entre comportamientos y, de este modo, el consultor puede inferir,
aunque de manera todavía preliminar, la visión del mundo que
subyace debajo del actuar humano.
Por consiguiente, en la consultoría, el quehacer
filosófico como pensamiento crítico, creativo y transformador no
puede darse el lujo de desarrollarse al margen de la realidad que
vive el consultante y de la cual surgen sus dificultades. Este mundo
de la vida es un referente necesario para el uso de las herramientas
con las que cuenta el consultor tales como la problematización, la
profundización o la conceptualización. Es también indispensable
porque, a menudo, es el sitio desde donde los conceptos que usa el
consultante se cargan de significados y de símbolos que facilitan
la comunicación y la institucionalización de los comportamientos.
Así, por ejemplo, una respuesta a un arreglo de flores obedece
mucho más al sentido que una comunidad determinada le ha dado
a este arreglo que a un significado extraído del diccionario o de
cualquier concepción filosófica sin anclaje social.
Por tal razón, es importante no sólo conocer el contexto
espacio temporal al que pertenece el consultante, sino también,
los significados que este contexto y sus interrelaciones imprimen
a los comportamientos, a los objetos de la vida cotidiana. Este
estudio se llama semántica de la cosmovisión.
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3. El significado de los patrones y símbolos del contexto de la
vida
La semántica, en lingüística, refiere al estudio del significado
de las palabras como signos de comunicación verbal o escrita
en un determinado contexto. Esta connotación descansa en que,
dependiendo del universo del discurso, una misma palabra podría
tener varios significados. De allí, la necesidad de encontrar el
sentido aproximado que utilizó el interlocutor para transmitir
su mensaje se debe al vínculo existente entre la palabra usada
en la comunicación y el contexto al que refiere, o, de manera
general, la relación entre el discurso y el contexto para su mejor
entendimiento. Así, por ejemplo, la palabra filosofía usada en
el ámbito de la carta magna de una institución social alude al
conjunto de comportamientos, creencias e ideas que fortalecen
las relaciones dentro de dicha institución, así como con sus
interlocutores o clientes. Sin embargo, sabemos que la misma
palabra filosofía significa amor a la sabiduría, una búsqueda
incesante del conocimiento verdadero sobre el ser humano y su
entorno.
Lo mismo puede ocurrir con la palabra “hermano/a”
que puede significar persona considerada como hijo o hija de la
misma madre o mismo padre; sin embargo, puede referir también
a un religioso perteneciente a una misma religión o congregación
o a un miembro de un grupo de amigos. Este caso ocurrió en
una consultoría en la que un consultante hablaba del cuidado
sanitario de su hermano en relación con la observancia de la
dieta prescrita por el médico. Después de un tiempo, resultó que
su hermano no era hijo de sus papás, sino un miembro de una
comunidad religiosa. Por consiguiente, en función del contexto
aludido de manera implícita o explícita, una palabra puede referir
a conceptos o significados diferentes que habría que distinguir
y explicar en un dialogo con una persona consultante, a fin de
evitar malentendidos, interrumpir la fluidez y la armonía entre
interlocutores.
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No es entonces casual que, en la presentación de “Aspectos
de semántica lingüístico-textual” de Estanislao Ramón Trives,
Antonio García Berrio mencione: “El significado lingüístico
es un resultado sin duda poliédrico que recubre convenciones
genéticas y operaciones ad hoc, que incardina constantes lógicas
y variables emociones, que articula valores lexémicos (…); y
que, en fin, relativiza definitivamente toda pretensión de valor
estable…”.13 Esto significa que el sentido de un texto o un discurso
emerge sólo cuando seamos capaces de articular las reglas de la
sintaxis con los signos usados en una situación determinada, las
emociones que esos signos expresan y la intencionalidad del autor
del discurso.
Por otra parte, varias palabras pueden referirse a una
misma área de la vida cotidiana, la cual reviste de cierto
significado para el interlocutor. A menudo, el interlocutor no es
consciente de tal significado o no lo tiene claro. En este caso,
la búsqueda del significado correcto contempla la estrechez de
relaciones que existen entre las palabras, la cual constituye lo
que se llama el campo semántico, esto es, el área del significado.
Así, las palabras tareas, ensayos, procrastinación, calificación,
reprobación pueden ceñir un mismo campo de significado, esto es,
el campo semántico, al referirse todas a controles y actitudes en el
ámbito de la educación. La estrategia de interpretación consiste
en asociar esos conceptos, vincularlos, ordenar o jerarquizarlos a
fin de entender el concepto general que los engloba o el supuesto
en el que se fundamentan.
Estas estrategias semánticas se utilizan en la mayoría de
las propuestas de consultoría filosófica vigentes en la actualidad.
Sin embargo, no parecen prestar atención al contexto de la vida
cotidiana del consultante y algunas estrategias menosprecian
el manejo de las emociones del consultante consideradas no
racionales. En efecto, un examen cuidadoso de las metodologías
13
Antonio García Berrio, presentación a Aspectos de semántica lingüístico-textual,
por Estanislao Ramón Trives (Madrid: Ediciones Istmo, 1979), 4.
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usadas por diversos consultores filosóficos actuales muestra
que ellas se circunscriben en la semántica de los conceptos del
consultante de los que extraen supuestos que serán contrarrestados
o puestos a discusión. Roxana Kreimer, por ejemplo, presta
más atención al examen de los argumentos del consultante y
a la clarificación de los conceptos que a las reglas que rigen el
contexto en el que se desarrolla el consultante,14 aunque se refiera
a la situación planteada en el discurso del consultante.
Por su parte, Mónica Cavallé es convencida de que
la filosofía y la vida son inseparables y que el camino a la
transformación pasa por el “tao”, entendido como vía profunda de
la filosofía perenne. Sin embargo, la explicación de esta relación
nos parece todavía más abstracta, ya que habla de la escucha
hermenéutica o del yo profundo,15 del despertar a una nueva
visión sin la cual no existe una autentica filosofía, de recrear
posiciones y puntos de vista en los que el consultante se reconoce
y se compromete con la veracidad16 antes de aplicar la mayéutica,
sin precisar cómo se acede a esas visiones ni a los significados de
conceptos usados por el consultante.
Oscar Brenifier se inspira, por su parte, de esa misma
mayéutica socrática en la medida en que cuestiona al consultante,
incitándolo a descubrir su propia incoherencia e ignorancia en
un proceso que siempre da a luz nuevos conceptos,17 pese al
sufrimiento que se puede experimentar. Se trata de una filosofía
anclada en la vida cotidiana cuyo objetivo es comprendernos
mejor, ver con mayor claridad y vivir bien. Para ello, parte de
la hipótesis del consultante y de la justificación por parte del
consultante de esa hipótesis antes de aplicar la antítesis con el
objetivo de ampliar el pensamiento y abrir vías alternas. Sin
14

Cf. Roxana Kreimer, Arte del buen vivir, 17.

15

Cavallé, La sabiduría, 118.

16

Cavallé, La sabiduría, 175, 183.

17
Oscar Brenifier, Filosofar como Sócrates. Introducción a la práctica filosófica,
trad. Gabriel Arnaiz (Valencia: Diálogo, 2011), 12.
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embargo, no hay aquí ninguna referencia al mundo de vida del
consultante ni a la expresión gestual de sus sentimientos.
En cuanto a Peter Raabe, para dar condiciones y habilidades
al cliente o consultante de lograr en la vida, comprendiendo
el mundo en que vive, propone examinar la cosmovisión del
cliente, esto es, “the client’s worldview”.18 Para él, la tarea de la
consultoría filosófica debe ser la interpretación de la cosmovisión
del cliente usando habilidades del pensamiento crítico y creativo.
Metodológicamente, considera que antes de interpretar la
cosmovisión, el consultor debe primero analizar y resolver el
problema inmediato presentado por el consultante. Sólo después
de resolver ese fenómeno, podemos modificar o ampliar la visión
del consultante. Todo parece como si el fenómeno que aqueja al
consultante estuviera desconectado de su cosmovisión.
Resulta de esas estrategias que la comprensión del
problema que trae el consultante a partir de la asociación de
palabras o connotaciones es importante. Sin embargo, este
análisis no agota la interpretación en la consultoría ni tampoco
puede considerarse como la cúspide dónde se encuentra la
cosmovisión del consultante. Ayuda a comprender el discurso,
instituye la armonía comunicativa entre los interlocutores, sin
embargo, sola la semántica no puede dar acceso a la cosmovisión
real del consultante ni asegurar que la hayamos encontrado para
oponerle otras concepciones de la vida en general y de la filosofía
en particular.
En efecto, de acuerdo con las teorías de Ran Lahav y Peter
B. Raabe, hay filosofía cuando el consultor busque o encuentre
patrones que hablen de visiones profundas, de supuestos ocultos19
en el discurso del consultante, y cuando actúe sobre ellos para
ampliarlos o modificarlos. Sin embargo, con la semántica estamos
18
Peter B. Raabe, Philosophical counseling. Theory and practice (Connecticut:
Praeger, 2001), 206.
19

Raabe, Philosophical counseling, 206.

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todavía en el descubrimiento y entendimiento del “perímetro” o de
la estructura de vida del consultante y no en lo que este perímetro
oculta, esto es, su cosmovisión. Por otra parte, es preciso hacer
notar que estas eminentes teorías refieren al trabajo del consultor
en tanto investigador de los supuestos ocultos detrás del discurso
del consultante. Por su carácter oculto, éstos últimos pueden
permanecer latentes al consultor. Por consiguiente, me pregunto:
cuando el consultor no encuentra los supuestos, ¿esta situación
implicaría que no hubo filosofía durante la consultoría? Y, si los
encuentra sin mucho esfuerzo de indagación, ¿ello sería el signo
de la excelencia de su filosofar?
Esas preguntas me permiten evocar a Karl Jaspers, para
quien la filosofía no es un cúmulo de saberes o supuestos, los
cuales tenemos que encontrar. Su esencia se encuentra en la
búsqueda de ellos, en el preguntar sobre ellos de modo que cada
supuesto encontrado se constituya en un nuevo problema que
investigar. Eso implica que hay filosofía en la medida en que
sepamos preguntar al consultante, esto es, cuando la pregunta es
entendida como “una forma específica de movimiento o actitud
creativa y abierta”,20 porque hace pensar al consultante y éste, en
el preguntar, hace pensar al consultor. En este sentido y de acuerdo
con Sumiacher, lo filosófico de la pregunta en la consultoría se
caracteriza por mover a la persona más allá de lo cotidiano, por
transcender este último, y por posibilitar varias inferencias. Eso
implica que la clarificación y comprensión de los conceptos son
insuficientes mientras no somos capaces de movernos hacia lo
que oculta la vida del consultante.
Este filosofar en la consultoría debe rebasar, como lo dice
Raabe, el reto concreto que trae el consultante, su discurso, los
contextos de vida, así como las visiones desde donde se moldea
esa vida. Tal superación es posible sólo si nos adentramos más en
el terreno de lo oculto en el consultante, allá donde puede haber
20
David Sumiacher, comp., Prácticas filosóficas comparadas (Buenos Aires:
Novedades Educativas, 2019), 6.
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conflictos de visiones o de puntos de vista entre los interlocutores,
donde todos nos sentimos inseguros cuando el consultante no
confirma lo que creemos que es su visión del mundo. Se trata
de pasar de la semántica a la pragmática, a la búsqueda de la
intencionalidad del discurso y de los contextos de vida del
consultante.

4. Visiones y supuestos como intencionalidad del discurso del
consultante
Este trabajo surge de mi estado de turbación provocado por
el hermetismo intelectual o la falta de explicación sobre las
estrategias de acceso a los supuestos del consultante. Es un
tributo a la prioridad identificada por Peter Raabe de interpretar la
cosmovisión del consultante. En junio de 2018, asistí en la UNAM
de la ciudad de México al taller de consultoría del noruego Anders
Lindseth sobre el diálogo en la práctica filosófica; sin embargo, la
sesión fue dedicada a explicar lo que se tenía que hacer durante
la consultoría; por lo que no hubo práctica del diálogo. El taller
dirigido por alumnos de Ran Lahav se enfocó más en la meditación
de un texto que en la búsqueda de la cosmovisión de una persona.
El único taller de consultoría realmente realizado fue el de
Oscar Brenifier, quien ofrecía sesiones públicas de consultoría
a cualquier que quisiera. Luego cursé clases impartidas por él
con realización de varias prácticas. Sin embargo, como él era un
carpintero experimentado o un verdadero mago, no había no sólo
posibilidad de corregirle, sino tampoco la de saber cómo lograba
identificar los supuestos del consultante.
Por eso, pensé que sería indispensable revisar la mayoría
de las propuestas reales de consultoría para penetrar la visión
desde la cual actúa un consultante. De mis observaciones y de
mi pequeña experiencia de consultoría, creo que el supuesto del
consultante es encontrado como la intencionalidad que anima el
discurso y los comportamientos. Esta percepción, la extraigo de
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Oscar Brenifier. En efecto, cuando Brenifier pregunta: “¿Ves que
tu pregunta tiene una hipótesis, un supuesto? ¿Cuál es? ¿Eras
consciente de eso?”, está haciendo observar al consultante uno
de los supuestos incluido en su discurso. Pero, este discurso y los
comportamientos que de él emanan, ¿realmente se fundamentan
en esta hipótesis inicial? La respuesta a esta pregunta necesita del
conocimiento no sólo del discurso, sino también del contexto de
vida, de modo que, el pensamiento problematizador o crítico que
amplía la visión o la modifique pueda empezar cuando realmente
hayamos encontrado la visión de nuestro huésped.
Observé que el supuesto referido encierra uno o varios
conceptos clave para la consultoría. El consultor los identifica, los
profundiza con su huésped uno tras otro en un proceso de apertura
y cierre de cortos ciclos. Luego, los relaciona comparándolos u
oponiéndolos para encontrar su sentido junto con el consultante.
Durante este proceso, aparecen otros supuestos, otras visiones
parciales, las cuales se someterán al mismo proceso de
profundización, problematización y evaluación. Este quehacer es
realmente semántico, ya que permite entender mejor el sentido
del discurso del consultante, agiliza la comunicación con él y
esclarece sus objetivos.
Para encontrar o confirmar la visión real del consultante,
haría falta relacionar ese sentido ya entendido con el contexto
sociopolítico del consultante. El consultor debe pasar de la
asociación de puros conceptos a la asociación de los conceptos
con las circunstancias temporales y espaciales que determinan
su uso por el consultante. El consultor debe relacionar los
elementos lingüísticos del discurso con todo lo que posibilita
su uso. El tiempo y el espacio de vida del consultante son
evocados de manera general; sin embargo, son también
importantes las expresiones corporales como los gestos y
movimientos, las lágrimas o sonrisas que pueden expresar
la alegría o la tristeza, símbolos y actitudes culturales, etc.
Todos esos elementos contextuales sugieren al consultor una
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buena interpretación del discurso de su interlocutor, y, por
consiguiente, la captación de la visión del mundo que se busca.
El consultante que estaba preocupado por la salud de su
hermano con respecto de la dieta prescrita por el médico declara:
“Llegué a pensar: ¿no será fácil darle el veneno para que acabara
una vez por todas con su vida?” Luego se enrojecieron su cara y
sus ojos, y se podía observar algunas lágrimas. Al no formar parte
del contexto de vida de esos hermanos, podemos considerar esa
declaración como una expresión de la mala fe de su autor. Sin
embargo, al escucharlo describir su contexto de vida, uno se da
cuenta que los hermanos valoran mucho la solidaridad y la ayuda
mutua; la vida del otro pasa delante de la propia vida, el amor
al prójimo es el valor principal en su comunidad y fundamenta
todas sus acciones. La expresión de la cara connota claramente un
sentimiento de empatía.
Y al asociar todas esas circunstancias, pudimos entender
que el consultante tenía una visión de convivencia armónica con
los demás hermanos, una convivencia aprendida a partir de su
religión. Cada vez que usaba la palabra hermano, se veía que lo
amaba mucho y temía por su muerte, quizás acelerada por falta
de obedecer a las prescripciones médicas. De este modo, pudimos
identificar esta búsqueda de armonía sobre la cual descansa la
vida de los hermanos, así como el miedo o la ansiedad de perder
a un hermano. No cabe duda aquí que la armonía y la ansiedad
se enfrentan delante de la felicidad individual y comunitaria de
los hermanos. Este resultado puede discutirse como cualquier
interpretación, pero es fruto de la asociación de los significados
con los contextos de vida de una persona. Es el resultado de la
pragmática. Por eso, creo que tiene razón Mauricio Beuchot
cuando afirma: “La pragmática busca el significado del hablante…,
y no el significado como tal. De manera parecida, la hermenéutica
busca la intencionalidad del autor… Es decir, ninguna de estas
dos disciplinas se queda en el significado como tal (que quizá ni
existe), sino que van al significado que surge del uso”.21
21

Mauricio Beuchot, “Hacia una pragmática analógica,” Revista Acta Poética 33,

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Esta afirmación demuestra que, en la consultoría, hay
que prestar atención sobre la manera cómo el contexto, esto es,
todo lo que no es lingüístico, condiciona el uso del lenguaje e
influye en la vida humana. Es así porque el consultor filosófico
usa el lenguaje, el diálogo, como un instrumento heurístico, el
cual le permite buscar y encontrar junto con el consultante las
visiones del mundo de este último. Si no se considera el contexto
y sólo el significado del término como tal, no sólo se empobrece
el discurso del consultante, sino que también nos cerramos
la puerta de acceso a la cosmovisión de nuestro huésped. Esta
función de la consultoría envuelve la específicamente filosófica
que consiste en hacer pensar al consultante sobre su situación o
la de su comunidad. Por lo tanto, el descubrimiento de la visión
desencadena todo el proceso de la consultoría y lo define como
una permanente búsqueda del sentido de las interrelaciones entre
el concepto, su uso y el contexto.
Y es el entendimiento y el compromiso con esas
interrelaciones los que distinguen el quehacer filosófico de las
demás consultorías de mismo tipo. El filósofo no da la solución
a su interlocutor, sino que lo ayuda por medio del razonamiento
a encontrar la solución que le convenga, a superar su perímetro
entendido como “mi mundo tal como lo vivo y como me relaciono
con él”.22 Al respecto, Ran Lahav es más claro que cualquier otro
consultor cuando afirma:
El rol del filósofo práctico es guiar al consultante en ese
proceso y observar de qué forma sus comprensiones
funcionan como un perímetro – en otras palabras,
cómo limitan la vida dentro de confines automáticos,
rígidos y superficiales. Una exploración exitosa de las
comprensiones perimetrales puede ayudar más tarde al
consultante a embarcarse en la segunda etapa importante
no. 1 (enero – junio 2012): 52.
22

Ran Lahav, Curso de práctica filosófica, 7.

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del proceso filosófico, la de explorar caminos para
abandonarlas.23
Hacer pensar al consultante y al consultor, es una
actividad que puede lograrse sólo cuando nos ponemos
a buscar la intencionalidad del consultante y sobre todo
cuando ésa es más latente que nunca. Sólo a partir de la
confrontación de varias alternativas, todas resultantes de
la relación entre el contexto y los significados, podemos
pretender llegar a la visión desde donde actúa y discurre
el consultante.

23

Ran Lahav, Saliendo de la caverna de Platón, 49.

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�Hermenéutica de la cosmovisión.

Conclusión
Toda estrategia hermenéutica de un texto escrito u oral es una
articulación de las reglas o relaciones que configuran y delimitan
el contexto, del sentido que revisten los patrones y símbolos de este
contexto, así como de la relación entre el contexto y el significado.
No es por lo tanto un análisis unilateral de uno de esos tres
factores que constituyen su pertinencia, ya que se considera que
la interrelación entre el contexto, el sentido y la intencionalidad
del discurso agrega más información al entendimiento de ese
discurso, es decir que, al relacionar el contexto, el significado y
la relación entre ambos se obtiene más información imposible de
alcanzar si sólo se considera uno de los aspectos de la estrategia.
Por eso, la subdivisión de nuestro ensayo en tres pasos de la
hermenéutica, es sólo metodológico y no debe entenderse como
una exclusión de un estilo de consultoría filosófica ni tampoco su
separación.
En efecto, todos los estilos de consultoría filosófica son
pertinentes, porque visualizan un aspecto importante de la vida
humana al focalizar su atención en el contexto directo de la vida,
en el sentido de los patrones de este contexto o en la cosmovisión
sobre la cual yacen esos patrones de comportamiento, creencias y
pensamientos. Sin embargo, para aprehender y conceptualizar la
visión del consultante, es preciso relacionar los tres aspectos de
la estrategia, ponerlos en diálogo y comunicarlos. La prioridad de
esta interrelación descansa en que la consultoría busca dialogar
con la realidad de la vida cotidiana en la que se desempeña
el consultante, negocia con esa realidad a fin de proveer de
herramientas a la persona deseosa de la felicidad o de la mejora
en su vida emocional, espiritual, material, esto es, en la plenitud
de su vida.
Por este motivo, este trabajo empezó por mostrar la
importancia de las cosmovisiones en la vida humana. Mostró,
a partir de Ferruccio Rossi Landi y de Goran Therborn, que
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las cosmovisiones moldean los comportamientos; influyen en
nuestras decisiones que, a menudo, aparentan ser personales;
inducen prácticamente todos los estilos de vida y su comprensión.
Son la guía, la brújula de las personas y comunidades. No es
entonces casual que la política o la administración de las masas
o de las comunidades se haya interesado en las cosmovisiones.
En este mismo sentido de las cosmovisiones como brújula de las
personas y considerando que la filosofía es un arte del buen vivir
asociado a los problemas más inmediatos de la vida cotidiana, no
es tampoco casual que la consultoría filosófica se haya interesado
a las mismas cosmovisiones.
A fin de encontrarlas y aprehenderlas, me propuse
de esclarecer, a partir de Peter B. Raabe, la importancia de la
estrategia hermenéutica. Es desde este camino que comprendí y
resalté que la aproximación en torno a la consultoría filosófica de
Ran Lahav enfatiza mucho el perímetro de la vida del consultante,
mientras que Oscar Brenifier presta mucha atención al significado
del discurso de ese consultante. Por otro lado, aunque de manera
general, la dinámica de Mónica Cavallé, Roxana Kreimer y Peter
Raabe apunta directamente al estudio de las cosmovisiones que
ellos perciben en el consultante. Para este ensayo, concebimos
como idónea la estrategia hermenéutica, la cual permite conjugar
a la vez las reglas y relaciones del contexto, el significado de esas
relaciones y símbolos de comunicación para el consultante, y la
intencionalidad del autor del discurso. Es esta intención, la que
podemos conceptualizar como el presupuesto, el supuesto o la
visión desde donde el consultante siente el sufrimiento y define
su felicidad.
Por lo tanto, la compleja articulación de las formas de
consultoría filosófica existentes actualmente es el camino correcto,
aunque lleno de conflictos de interpretaciones, para entender
mejor al consultante y empezar una posible transformación de su
cosmovisión. Con ello, me inscribo en la línea abierta por Carmen
Zavala para quién los diferentes aspectos de la consultoría que
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realizan los filósofos prácticos sirven para enriquecer a la práctica
filosófica y abren nuevas perspectivas para su desarrollo24. Por
eso, la consultoría filosófica debe concebirse como un área
compleja en la cual la interrelación es una clave imprescindible
para entender y ampliar el mundo del consultor.

24
Carmen Zavala, “La consultoría filosófica de Ran Lahav, Oscar Brenifier y Ora
Gruengard: ¿aproximaciones incompatibles?,” Revista Haser. Revista Internacional de
filosofía aplicada, no. 1 (2010): 93.
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Brenifier y Ora Gruengard: ¿aproximaciones incompatibles?”
Revista Haser. Revista Internacional de filosofía aplicada, no. 1
(2010): 91-119.

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�Filosofía de la Embriaguez

Filosofía de la Embriaguez
Sobre el (no) registro de lo femenino
en la experiencia ebria

Philosophy of Drunkenness
On the (non) register of the feminine in the
drunken experience
Resumen: El presente artículo realiza una breve exploración de
las consideraciones que en torno al fenómeno de la embriaguez
han dominado en la reflexión filosófica. Así se descubre que
la tradición del pensamiento, tomando de modelos a filósofos
como Platón, Descartes y Nietzsche, ha sostenido una posición
paradójica al respecto: por un lado, la ebriedad abre una vía hacia
el descubrimiento de la verdad, pero por el otro, se la rechaza
como vicio, experiencia irracional y signo de degeneración. De
aquí se propone que la embriaguez pertenece a otro campo que
no es propiamente el de la filosofía ordenada por el hombre, sino
que se encuentra estrechamente vinculada con la representación
del cuerpo y el saber de la mujer, la cual remite a un origen
sin registro. Por último, esto posibilita vislumbrar la privación
simbólica que ha padecido la mujer para adueñarse de un lugar
en la historia.
Palabras clave: verdad, dionisíaco, origen, extranjero, das Ding.
Abstract: This article makes a brief exploration of the
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considerations that have dominated philosophical reflection
around the phenomenon of drunkenness. Thus, it is discovered
that the tradition of thought, taking philosophers such as Plato,
Descartes and Nietzsche as models, has held a paradoxical
position in this regard: on the one hand, drunkenness opens a
path towards the discovery of truth, but on the other, it is rejected
as a vice, irrational experience and sign of degeneration. From
here it is proposed that drunkenness belongs to another field that
is not properly that of the philosophy ordered by the man, but
that it is closely linked with the representation of the body and
the knowledge of the woman, which refers to an origin without
register. Finally, this makes it possible to glimpse the symbolic
deprivation that women have suffered in order to take over a
place in history.
Keywords: truth, dionysian, origin, foreigner, das Ding.

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Introducción: el ideal filosófico de la sobriedad
Acaso sean pocos los asideros que desde la filosofía tengamos
para hablar, con la seriedad que se merece, del tema de la
embriaguez. Todo el peso de la tradición del pensamiento occidental
ha conjurado en su contra, ya que si no es relegada al ámbito de la
poesía y la chanza picaresca, se la utiliza como el contraejemplo
del ejercicio de la razón, como lo opuesto a la práctica de la virtud
y como algo que, en sí y por sí mismo, no tiene la importancia
suficiente para ingresar al terreno de la interrogación filosófica.
Porque ciertamente el modo de ocuparse en la investigación
filosófica exige, en su mayor parte, de sobriedad,1 de un carácter
metódico que aprenda a dominar la formulación de juicios. Por
lo mismo, aún y cuando sea una caricatura, una buena dosis de la
descripción que hace Heinrich Heine de la mecánica rutina de Kant
se actualiza en la vida de quien decide tomar el rumbo del filósofo:
«levantarse, tomar café, escribir, impartir sus lecciones, comer,
dar un paseo… todo tenía asignado su tiempo, y los vecinos sabían
con precisión que eran las 3.30 de la tarde cuando Kant salía
por la puerta envuelto en su abrigo gris y con un bastón español
en su mano…».2 Tal cumplimiento de tareas, con la gravidez del
compromiso kantiano, es inconciliable con ciertos usos que tengan
por efecto la divagación, la dispersión, el desorden, la disgregación,
como ocurre en el consumo de las sustancias embriagantes.
1
Del latín sobrietas que deriva del griego σωφροσύνη [sophrosyne], concepto
que respecto a su definición y propiedades se centra el diálogo Cármides de un joven
Platón. Aunque no se arriba a una conclusión definitiva en relación al significado de la
virtud, este diálogo abunda en una de las principales preocupaciones que acompañarán
a su autor a lo largo de toda su obra y marca el derrotero que se seguirá para su
delimitación: describir a la virtud a partir de «algo así como hacer las cosas ordenada
y sosegadamente, lo mismo si se va por la calle, si se dialoga, o si se hace cualquier
cosa», es decir, establecerla en una conexión directa con los rasgos de moderación,
prudencia, sensatez y templanza. Platón, “Cármides,” en Diálogos, vol. 1, trad. Emilio
Lledó Íñigo (Madrid, España: Gredos, 2008), 336.
2
Heinrich Heine, Lyrik und prosa, vol. 2 (Fráncfort del Meno, 1962), 461,
citado en Pedro Ribas, en introducción del traductor a Crítica de la razón pura, por
Immanuel Kant (México: Taurus, 2013), xviii.
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Por ende, la relación del filósofo con la borrachera ha de estar
impregnada desde el principio de recelo y suspicacia, si no es que
de franco rechazo. Si se entra en contacto con ella, lo consecuente
es gobernarse a la manera en que Sócrates es alabado, a la vez
que increpado, por Alcibíades en el Banquete: «sólo él era
capaz de disfrutar, y especialmente en beber, aunque no quería,
cuando era obligado a hacerlo vencía a todos; y lo que es más
asombroso de todo: ningún hombre ha visto jamás a Sócrates
borracho».3 El hombre sabio, a semejanza de Sócrates, tiene el
deber de mantenerse impertérrito ante las influencias de lo que
pudiera comprometer su capacidad de razonamiento. El sano
juicio del filósofo es una suerte de organización del pensamiento
lo suficientemente fuerte como para resistir todo embate que
provenga de su interior o del exterior, sea que se presente en
la esfera de las pasiones y los afectos, sea que se cause a partir
del contacto con una cosa que tenga el poder de trastornar a la
persona común.4 Detrás de la exigencia de equilibrio y mesura,
se halla un ideal de pureza que ha de tornarse inherente a la
razón. No habría razón sin pureza ni pureza sin razón. Por
tanto, la embriaguez queda excluida y se convierte en uno de
sus antagonistas. Sus miasmas podrán infiltrarse temporalmente
en el cuerpo del virtuoso, pero nunca con la penetración
suficiente como para pervertir su independencia racional.5
3
Platón, “El banquete,” en Diálogos, vol. 3, trad. M. Martínez Hernández
(Madrid, España: Gredos, 2008), 279.
4
No sobra agregar que el cumplimiento de la virtud mediante la moderación
no es privativo de la filosofía griega, sino que pareciera desprenderse de un arquetipo
que se ha repetido en diversas culturas. Así, acerca de la afición de beber, se dice que
«cuando Confucio bebía, no escatimaba, pero siempre se mantenía dentro de ciertos
límites; esta es la lección de sus conversaciones: hacer lo que a uno le plazca y
moderarse siguiendo el camino intermedio, ¿no es acaso el Tao del sabio?». Jacques
Pimpaneau, Celebración de la embriaguez, trad. Alicia Sánchez (Barcelona, España:
José J. de Olañeta, Editor, 2004), 41-2.
5
Puede identificarse con facilidad el esquema dualista que se anticipa al atribuirle
una inmunidad a la razón frente a los efectos de la ebriedad, en tanto que, diría después
Descartes, «yo, es decir, mi alma, por la cual soy lo que soy, es entera y verdaderamente
distinta de mi cuerpo, pudiendo ser y existir sin el cuerpo», que por su naturaleza es materia
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La relación sin medida entre vino y verdad
Por el contrario, en las antípodas del filósofo platónico, se
nos presenta la ebriedad encarnada en el personaje de Alcibíades,
como una representación de lo vulgar que pueden resultar las
inclinaciones pasionales que no se domeñan, y que tiene por
función didáctica en el diálogo la del contraste: tras una serie de
discursos que se elevan en su esfuerzo por definir a Eros, ligado
con diferentes matices a las nociones de verdad, belleza, unidad,
virtud y felicidad, irrumpe en la escena alguien medio borracho,
excedido, vociferando a gritos, en una suerte de denegación de lo
planteado con anterioridad por los convidados, que, por cuanto se
encuentra precisamente bajo los influjos del vino, tanto más de
su boca emana la verdad. De ahí que invoque el viejo proverbio
de que los niños y los borrachos dicen la verdad. Así, Alcibíades
podrá carecer de la elocuencia de un sabio ponente, podrá serle
inaccesible el estatus de filósofo, podrá ser un joven avasallado por
los celos, quizás un gran político en ciernes que, no obstante, por
cuanto está ebrio, se adjudica un grado de verdad en lo que habla,
mostrando en su radicalidad, mediante una ilustración satírica,
el presupuesto que mantiene en cohesión el dispositivo de un
simposio como lo es el del banquete platónico:6 in vino veritas,7 tal
extensa, terrena, dependiente y corruptible. De este modo, la agitación que pudiera provocar
la bebida alcohólica recaería estrictamente sobre el cuerpo, mas nunca sobre el alma que
detenta la razón. Véase René Descartes, Meditaciones metafísicas, trad. Manuel García
Morente (La Plata, Argentina: Terramar Ediciones, 2004), 165.
6
Simposio, del griego συμπόσιον [symposion], que constituía una estructura social
de gran relevancia para la Antigua Grecia, pues veía en la conversación entre bebedores de
vino una modalidad para el desarrollo del pensamiento y la consolidación de su sistema
político democrático (del que estaban excluidos mujeres y esclavos), así como un símbolo
de sofisticación cultural que les distinguía de los pueblos bárbaros que solían consumir
principalmente cerveza. Conformaba todo «un ritual aristocrático y exclusivamente
masculino que tenía lugar en una “sala de hombres” especial, o andron. Sus paredes a
menudo estaban decoradas con murales o motivos relacionados con la bebida, y el uso de
una habitación especial acentuaba la separación entre la vida cotidiana y el simposion,
durante el que regían unas reglas diferentes». Tom Standage, La historia del mundo en seis
tragos, trad. Gabriel Dols Gallardo (México: Debate, 2007), 64.
7
Kierkegaard retoma el proverbio latino para titular así una de sus obras. En esta
se pone de manifiesto que el consumo de vino es un factor condicionante sin el cual no
sería posible la realización del banquete ni, por consiguiente, la búsqueda de la verdad. In
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como reza otro antiquísimo proverbio de la tradición oral, que en
su versión original y aislada no hace alusión a ninguna categoría de
medida ni cantidad, sino a una relación directa entre la verdad y el
brebaje alcohólico. En la búsqueda de la verdad se necesitaría, en
un principio, sólo de la bebida embriagante. Las consideraciones
de la cantidad conveniente para ello vendrían a posteriori.
Por tanto, lo destacable aquí es la relación existente entre
la verdad y el vino que causa embriaguez, es decir, entre un
saber que encierra una verdad y un estado alterado, inducido,
de la consciencia como vía de acceso. Idea que se va a sostener,
a pesar de su problematicidad, a través de los siglos en la
filosofía. A propósito Hegel llegará a decir que «lo verdadero
es, de este modo, el delirio báquico, en el que ningún miembro
escapa a la embriaguez, y como cada miembro, al disociarse,
se disuelve inmediatamente por ello mismo, este delirio es, al
mismo tiempo, la quietud translúcida y simple».8 El concepto
hegeliano, como la máxima realización del espíritu racional que
trabaja mediante la facultad de análisis, de discernir y volver
divisible lo que pareciera indivisible, tiene como destino último
de su actividad la disolución de sí mismo en un delirio absoluto.
El asunto se muestra por demás paradójico: de un lado, la
bebida alcohólica salpica todo el largo de la cadena asociativa
entre verdad, saber, virtud, felicidad, y del otro se vuelve su propia
negación. Proceso ambivalente en que el intelecto pareciera
escindirse, neurotizarse en una formación de compromiso:
por una parte, desea hacer las libaciones de la bebida, quiere
vino veritas es un lema que dispone que para la reunión de un banquete «se debía no sólo
conversar, sino pronunciar sendos discursos. Y estos discursos, según el lema, deberían estar
hechos y ser pronunciados in vino, de la misma manera que cualquier verdad proclamada
en ellos no podría ser diferente de la que reside in vino, puesto que el vino es la defensa
de la verdad, como ésta es la apología del vino». Søren Kierkegaard, In vino veritas, trad.
Demetrio Gutiérrez Rivero (Madrid, España: Ediciones Guadarrama, 1975), 32.
8
G. W. Friedrich Hegel, Fenomenología del espíritu, trad. Wenceslao Roces
(México: Fondo de Cultura Económica, 1966), 32.
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emborracharse y, por la otra, de manera simultánea, expresa
en una racionalización su repudio. Conflicto de un saber que
se debate entre deseo y razón que queda sintetizado en lo que
Descartes confía en una carta dirigida a Isabel de Bohemia:
Si yo opinase que el bien supremo es la alegría, no
me cabría duda de que hay que intentar estar contento a
cualquier precio, y aprobaría la zafiedad de quienes ahogan
sus contrariedades en el vino, o las aturden con el rapé. Pero
establezco una distinción entre el bien supremo, que consiste
en el ejercicio de la virtud, o (lo que es lo mismo) en la posesión
de todos los bienes, cuya obtención depende de nuestro libre
albedrío, y la satisfacción espiritual consecutiva a dicha
obtención. Y por ello, al ver que supone mayor perfección el
conocer la verdad, aun cuando vaya en desventaja nuestra,
que ignorarla, reconozco que vale más sentirse menos alegre
y tener mayor conocimiento. Y no siempre coincide el estado
de mayor alegría con la mayor satisfacción espiritual. Antes
bien, las grandes alegrías suelen ser circunspectas y serias, y
sólo las mediocres y pasajeras van acompañadas de la risa.9
En un primer momento se puede leer que Descartes vincula la
alegría con la embriaguez para de inmediato reprobarla y desligarla
del bien supremo que sería un tipo de conocimiento menos alegre.
La contradicción vuelve a aparecer: no hay banquete sin vino
como tampoco habría diálogo ni descubrimiento de una verdad
sin embriaguez, como dictan las reglas del symposion griego (una
reunión de bebedores), aunque tampoco, según el ideal cartesiano,
habría consecución de la virtud y conocimiento de la verdad si
las contrariedades de la vida fueran ahogadas en la bebendurria.10
9
René Descartes, “Correspondencia con Isabel de Bohemia,” en Descartes, trad.
María Teresa Gallego (Madrid, España: Gredos, 2012), 605-6.
10
En Descartes los vapores del vino, «entrando rápidamente en la sangre,
suben del corazón al cerebro, donde se convierten en espíritus que, al ser más fuertes y
más abundantes que los que allí hay de ordinario, resultan capaces de mover el cuerpo
de varias extrañas maneras». René Descartes, Las pasiones del alma, trad. Francisco
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Por supuesto que sería sencillo resolver semejante contrariedad,
o como dice Descartes, ahogarla,11 aludiendo a la sentencia
proverbial métron áriston, que va a determinar un aspecto básico
de la ética de los griegos y alcanzará su más clara expresión en
Aristóteles, quien ve en el lógos, entendido como proporción, o en
el mesótes, traducido como término medio, el fundamento de una
vida moral, al tiempo que el principio de las funciones sensoriales
de percepción que presuponen la facultad de inteligir del alma
racional.12 No obstante, este recurso no resolvería la cuestión,
pues estaría burlando la pregunta en torno a la relación del saber
de una verdad y un estado del cuerpo denominado embriaguez.
¿Para qué necesitaría la razón, en su ejercicio y desarrollo, de
una sustancia que tendría el poder de cancelarla? ¿Por qué verse
tentada de acercarse a un estado en donde se niega a sí misma?

El acercamiento de Nietzsche a partir de lo dionisíaco
Quizás quien nos pone sobre la pista de la clase de saber y verdad
que están implicados en la embriaguez es el joven Nietzsche, al
recuperar la dimensión dionisíaca del pensamiento trágico de
los griegos. El elemento dionisíaco, revelado en el estado ebrio,
Fernández Buey (Barcelona, España: Ediciones Península, 1972), 23.
11
Otro expediente que ofrece una posible conciliación, de índole teológica,
al discordante nexo entre la verdad y el vino enervante es la doctrina cristiana de la
transustanciación, a la cual recurre Descartes para explicar que el vino es portador de la
verdad, no por las cualidades que accidentalmente pudiera poseer como ente material,
sino porque es receptáculo de una sustancia que Dios ha tenido a bien sustituir por otra:
«no hay nada incomprensible o difícil en que Dios, creador de todas las cosas, pueda
cambiar una sustancia en otra, y que esta última sustancia permanezca precisamente
bajo la misma superficie bajo la cual se hallaba contenida la primera». Estos es, que
Dios operaría una sustitución entre sustancias, supliendo el vino por la sangre, bajo
la misma apariencia de un líquido rojo. René Descartes, “Meditaciones metafìsicas
seguidas de las Objeciones y respuestas,” en Descartes, trad. Jorge Aurelio Díaz
(Madrid, España: Gredos, 2012), 339.
12
Véase Aristóteles, Acerca del alma –De anima–, trad. Marcelo D. Boeri
(Buenos Aires, Argentina: Colihue Clásica, 2015), 102, 110, 127, 141.
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sería una fuerza instintiva, prácticamente incontrolable, que tiene
como su meta el desprendimiento de placer y que, asociada en
una dialéctica con la fuerza apolínea, comprendería un valor
estético en el desarrollo del arte. Es de notar que en Nietzsche
lo dionisíaco adquiere un carácter primordial que se pierde en
sus orígenes y no puede atribuirse propiamente a los griegos,
de ánimo más represivo, según el filósofo alemán. La fuerza
dionisíaca es extranjera, proviene de afuera, del otro continente
del mapa antiguo que sería Asia. Su despliegue está en la melodía,
en el sueño, en la juventud, en la orgía y en el aguardiente:
En todos los confines del mundo antiguo –para dejar
aquí de lado el mundo moderno–, desde Roma hasta
Babilonia, podemos demostrar la existencia de festividades
dionisíacas, cuyo tipo, en el mejor de los casos, mantiene
con el tipo de las griegas la misma relación con el sátiro
barbudo, al que el macho cabrío prestó su nombre y sus
atributos, mantiene con Dioniso mismo. Casi en todos
los sitios la parte central de esas festividades consistía en
un desbordante desenfreno sexual, cuyas olas pasaban
por encima de toda institución familiar y de sus estatutos
venerables; aquí eran desencadenadas precisamente las
bestias más salvajes de la naturaleza, hasta llegar a aquella
atroz mezcolanza de voluptuosidad y crueldad que a mí me
ha parecido siempre el auténtico “bebedizo de la brujas”.13
Es de esta manera que la embriaguez sería el tiempo de la
festividad que se desborda en el desenfreno, de un intervalo de
olvido en donde se transgreden las instituciones sociales. Y sería
también la potencia creadora principal en el arte si tiene la fortuna
de ser enmarcada por Apolo. En el contexto del vitalismo y la teoría
estética de Nietzsche se entiende la importancia del concepto de
13
Friedrich Nietzsche, El nacimiento de la tragedia, trad. Andrés Sánchez Pascual
(Madrid, España: Alianza Editorial, 2012), 58.
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lo dionisíaco, que nos abre un campo novedoso y alternativo del
pensar en la filosofía. Dioniso se hará una figura con ayuda de la
cual el autor dedicará constantes críticas y burlas al estereotipo de
la erudición, a los exponentes de la filosofía de aulas y academias,
como Kant y Hegel, en quienes Nietzsche veía el desarrollo de un
modelo de filosofía enferma, pesada, que se había formado a base
de malentendidos en relación al cuerpo y al carácter afirmativo
que integra la esencia de la vida misma: «no pocas veces me he
preguntado si la filosofía no habrá sido hasta ahora, hablando
en general, lisa y llanamente una interpretación del cuerpo y un
malentendido del cuerpo», confiesa en el prefacio de unos de sus
libros más lúdicos.14 Sin embargo, subsiste algo paradójico en
Nietzsche que lo emparenta con aquellos que fueron blanco de
sus ataques. Si bien logra una recuperación de un pensamiento
y una experiencia otra, mayormente vinculados con el arte y la
dimensión inmediata y concreta de la existencia, que escapa al
concepto y a la teoría, que se sale del marco lógico de la filosofía
tradicional; si bien pone el acento en lo desbordante, en la fuerza
que no habla pero actúa, Nietzsche termina por desnaturalizar
a la bebida embriagante, hacerla herramienta conceptual y
condenarla, en lo que atañe a sus efectos espontáneos, evidentes
en el cuerpo, como una sustancia narcótica de la misma calidad
aborrecible que el cristianismo: «¿qué es lo primero que los
pueblos salvajes toman ahora de los europeos? Aguardiente
y cristianismo, los narcóticos europeos. ¿Y qué es lo que los
hace sucumbir más rápidamente? Los narcóticos europeos».15
El filósofo de Röcken no deja de ver en el consumo de alcohol
un signo de degeneración, un motivo para lamentarse acerca de
«cuánta enfadosa pesantez, parálisis, humedad, batín de estar
por casa, cuánta cerveza hay en la intelectualidad alemana».16
14
Friedrich Nietzsche, La gaya ciencia, trad. José Carlos Mardomingo (Madrid,
España: Edaf, 2014), 35.
15

Nietzsche, La gaya ciencia, 199.

16
Friedrich Nietzsche, El crepúsculo de los ídolos, trad. José Carlos
Mardomingo (Madrid, España: Edaf, 2016), 99.
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�Filosofía de la Embriaguez

¿Por qué rescatar a Dioniso al tiempo en que se reprueba la
borrachera que causa? ¿Cómo enaltecer la figura del pensador
bailarín y errante, de pies ligeros, y a la vez esperar de él un
carácter abstemio? No es que Nietzsche se haya equivocado y
sostenido una posición, ética y política, en torno al aguardiente,
que fuera contraria a su proyecto de una transvaloración de
todos los valores, así como a su actividad de psicólogo que
diagnosticaba los síntomas espirituales de su época. Si veía en
la embriaguez un fenómeno de anestesia sobre el cuerpo y, por
ende, una manifestación humana con que se niega a la vida, es
obvio que iba a cargar en contra de ello. Pero en su ideal alciónico
no deja de trascender el mismo resultado de desnaturalización,
emprendido ya por sus antecesores, respecto a la sustancia
alcohólica que físicamente ingresa al cuerpo y lo altera, con el
fin de utilizarla como el soporte de una elaboración abstracta que
acaba por tener una ligazón floja con aquello de lo que se trataba
en términos reales: de algo tan sensible, tan inmediato, ora trágico,
ora cómico, como lo es la ebriedad. Es decir, aún con Nietzsche,
la embriaguez conserva su estatuto de lo ajeno, segregada a una
zona ignota en donde descansa una verdad inefable que sólo
puede ser tema de poesía y música, y le es contrapuesta cierta
postura ascética que critica, paradójicamente, el ideal ascético de
la existencia que alimentó durante siglos la religión y la filosofía.
La mujer como origen fértil y experiencia foránea de exceso
Lo que nos es útil con Nietzsche en lo que concierne a lo
dionisíaco es aquella designación que lo califica como algo
extranjero, algo que viene de afuera. Esto significaría no
únicamente que la borrachera se introduce en el cuerpo como
algo extraño, como un intruso17 que perturba todas sus funciones
17
Conforme a Nancy, la llegada de lo extranjero implica el advenimiento de
una intrusión «que se introduce por fuerza, por sorpresa o por astucia; en todo caso,
sin derecho y sin haber sido admitido de antemano», condición que la embriaguez no
cumple del todo, dado que su entrada es casi siempre esperada y recibida. Al ser materia
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�Filosofía de la Embriaguez

orgánicas, sino también como algo cuyo lugar de procedencia es
motivo de desconocimiento y temor. En la reconstrucción histórica
puede localizarse en Asia, si todavía se sigue a Nietzsche en esto,
pero quizás tal asignación se justifica sólo en la medida en que se
sabe, de modo general y poco preciso, que esa es la región que
dio asiento al origen de la civilización; que de allí, por ejemplo,
proviene Ninkasi, la diosa de la cerveza y el alcohol en la mitología
mesopotámica. La vaguedad, la incertidumbre, las experiencias
de incomprensión y extrañamiento, inspiradas por todo lo
relativo a la embriaguez, estarían fundadas en su determinación
temporal: remiten al acontecimiento inmemorial de un origen.18
La embriaguez entonces pertenece al origen que es previo al
registro con que se le pudiera nombrar. Aquí radica su condición
de extranjera y su naturaleza escurridiza que fuerza al filósofo
a negarla, a ahogarla, cuando intenta otorgarle un fundamento
y, más complicado aún, un valor. Se encuentra en el principio
de los asentamientos humanos que comienzan a organizarse
alrededor de la agricultura y experimentan los influjos de un
cereal que naturalmente fermentó. O inclusive antes, en los
tiempos de nómadas que recogían fruta en un avanzado estado de
maduración y un ligero porcentaje de alcohol entraba a su cuerpo.
de absorción y acostumbramiento por parte del cuerpo, se naturaliza hasta investirse
de familiaridad. Esta demarcación que del intruso hace Nancy vale la pena recuperarla
para proponer que el espectro de lo ajeno que despierta la embriaguez se debe menos a
su carácter intrusivo, que a la (lejana) cercanía y familiaridad que evoca lo que ha sido
olvidado y pertenece a un origen impronunciable. Véase Jean-Luc Nancy, El intruso,
trad. Margarita Martínez (Buenos Aires, Argentina: Amorrortu, 2006), 11.
18
En esos lances intuitivos que caracterizan al poeta, dentro del gremio de
escritores no han faltado quienes relacionaron los principios de la sociedad humana
con el descubrimiento de la bebida embriagante. Es famosa la frase atribuida a William
Faulkner con la que dijo que “la civilización empezó con la destilación”; o también
la de John Ciardi en cuanto a que “fermentación y civilización son inseparables”.
Históricamente la ocurrencia de Ciardi es más atinada, debido a que la destilación
necesita antes de cierto conocimiento y dominio sobre el proceso espontáneo de la
fermentación, así como del desarrollo de la tecnología compleja del alambique que se
dio mucho tiempo después.
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�Filosofía de la Embriaguez

El hecho de que la embriaguez se encuentre en el origen tiene
repercusiones diversas. Una de ellas es que está íntimamente
ligada a la idea de mujer en la diferenciación cultural entre los
sexos. La experiencia a la que alude es en el fondo femenina,
en el sentido telúrico, de Madre Tierra.19 Habría que recordar
a este respecto que antes de ser asociada a imágenes de
desenfreno y de exceso ―que no dejan de tener una relación
con la voluptuosidad de la mujer―, el alcohol se significaba
en ritos religiosos de fertilidad. Antes que vicio y disipación,
la ebriedad presupondría abundancia y prosperidad de la vida,
puesto que es connatural a la producción del alimento. El etanol,
así, constituiría un ingrediente básico en la dieta del ser humano.
Cuando el campo significante de la embriaguez se extiende a
su faceta excedente, en la que se torna orgía y libertinaje, la mujer
continúa desempeñando una función importante. Dioniso podrá
ser el patrono de las fiestas, pero quienes le acompañan y sostienen
las solemnidades de la liturgia son aquellas «devotas humanas, las
mujeres conocidas como ménades (literalmente “mujeres locas”),
bacantes (Bakchai en griego, Bacchae en latín) o Thyiades
(mujeres poseídas, inspiradas)»,20 que se caracterizan por su
irresistible fuerza de seducción, lo mismo que por su brutalidad
en la violencia y el derramamiento de sangre de las danzas y los
sacrificios. En realidad, en lo que toca a la orgía, la mujer constituye
la entidad visible que marca la orientación de la experiencia de la
sinrazón. Dioniso, al ser deidad, no se ve, pero la mujer sí. Ella
19
El lazo entre la fecundidad de la Tierra y la fermentación del alimento que
obsequia se vuelve evidente. Empero, este sentido de fertilidad, dádiva y abundancia
se puede simbolizar de igual forma en el mecanismo de la destilación que replica, a
pequeña escala, un ciclo natural del planeta consistente en la «evaporación del agua,
difusión de su vapor en la atmósfera, condensación del vapor en gotas o cristales de
hielo, lluvia, granizo o nieve, y retorno del agua a la superficie de la Tierra». José Luis
Otero de la Gándara, Notas para la historia de la destilación (Madrid, España: Tébar,
2006), 20.
20
Robin Hard, El gran libro de la mitología griega, trad. Jorge Cano Cuenca
(Madrid, España: La Esfera de los Libros, 2017), 238.
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�Filosofía de la Embriaguez

es el cuerpo visible que puede conducir a ese saber corporal de la
intoxicación y la locura. En Las ménades de Julio Cortázar es una
mujer vestida de rojo la que atrae la mirada del narrador, es la que
dirige la procesión que acaba con el cercenamiento del maestro
de orquesta y es la que regala la imagen final del relato: «la mujer
vestida de rojo iba al frente, mirando altaneramente, y cuando
estuve a su lado vi que se pasaba la lengua por los labios, lenta y
golosamente se pasaba la lengua por los labios que sonreían».21
La ingesta etílica oscilaría en el acontecimiento, entre el
germen de la vida y el exceso de su propia destrucción, siendo
su representante el cuerpo de la mujer. Comprende un dominio
en que no rige la palabra, pues la bebida «parece esparcirse
inmediatamente por el cuerpo. Es una impregnación, una
irrigación, una difusión y una infusión»22 que fluye y se apodera,
hasta diluirlo, del control de aquello que se creía sólido. El curso
del alcohol dentro del organismo arrasa con el efecto de fijación
que sobre la cosas tiene el lenguaje. Tan claro es que no se puede
hablar cuando se bebe. Es algo primario, que pertenecería, como
experiencia de satisfacción, a la primera etapa del desarrollo
psicosexual en la que el lactante tiene por su zona erógena predilecta
la de la boca, embelesada de leche materna, de acuerdo con Freud.23
21
Julio Cortázar, “Las ménades,” en Final del juego (1956), https://ciudadseva.
com/texto/las-menades/
22
Jean-Luc Nancy, Embriaguez, trad. Nicolás Gómez (Lanús, Argentina:
Ediciones La Cebra, 2014), 15.
23
En la teoría freudiana de la sexualidad infantil, la primera etapa del desarrollo
que se presenta en la organización pregenital del niño, una vez instaurado el narcisismo,
es la que corresponde a la oralidad, durante la cual la experiencia de satisfacción
sexual se centra preponderantemente en la boca. La razón de la que se sirve Freud para
sustentar su propuesta es que el valor erógeno de los labios se tiene que establecer en
un inicio por necesidad, por mera supervivencia filogenética, pues mantiene un vínculo
muy estrecho con el alimento, la nutrición y la conservación de la vida. Según este
modelo, las pulsiones parciales, como la oral y la anal, tendrán posteriormente que
madurar y concentrarse en la zona genital. No obstante, en el proceso pueden darse
estancamientos libidinales denominados fijaciones, mediante las cuales se persiste en
los modos de satisfacción perversa e infantil. Resulta divertido que Freud asocie la
etiología del alcoholismo, o al menos la propensión a buscar placer en la bebida, a una
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�Filosofía de la Embriaguez

Cuerpo femenino, fluido y embriagante, sin inscripción
Beber implicaría una regresión a la infancia. A una infancia del
bebedor, de la civilización y de su lenguaje. Vinum, lac senum, el
vino es la leche de los ancianos, reza el adagio latino que resume
el retorno de un antes y un afuera de la razón y evoca la imagen
indefinida de un origen, de una infancia marcada por el olvido
que, con todo, conserva la huella de la presencia de un cuerpo del
que manaba el líquido. Es la madre y, por extensión, la mujer. Es
un cuerpo fluido, que se escurre y se amolda a todas las formas,
que por tanto parece borracho, no sujeto a las leyes del orden
y que vaga más por las regiones del deseo. La embriaguez se
cifra en lo femenino y, acto seguido, lo femenino se torna agente
del deseo y diosa de la locura24. Su llegada se vuelve ominosa,
en apariencia extranjera, porque resulta demasiado familiar. La
mujer, portadora de la embriaguez, inspira la idea del nacimiento
a la par que la de la ruina del fundamento. Si la sociedad nació
estando borracha, por ese idéntico motivo puede destruirse.
El cuerpo femenino, de constitución acuosa, se impone
como vector causante de la embriaguez que, en consecuencia, se
engarza con fenómenos tales como la locura, el abuso, el vicio y
el libertinaje.25 El libertino no puede serlo si no es sobre el fondo
fijación de índole oral que se niega a renunciar a la satisfacción que el lactante obtuvo
gracias al pecho materno: «tales niños, llegados a adultos, serán grandes gustadores
del beso, se inclinarán a besos perversos o, si son hombres, tendrán una potente
motivación intrínseca para beber y fumar». Sigmund Freud, Tres ensayos de teoría
sexual, trad. José Luis Etcheverry, vol. 7, Obras completas (Buenos Aires, Argentina:
Amorrortu, 2010), 165
24
Sería conveniente recordar a Erasmo y su elogio hecho en voz femenina
a la personificación de la Locura, como soberana absoluta del género humano, que
presume altivez respecto a cualquier otra deidad: «ciertamente no envidio al poderoso
hijo de Cronos la cabra que le amamantó, puesto que a mí me dieron sus pechos dos
encantadoras ninfas, Meté [Embriaguez], hija de Baco, y Apedia [Ignorancia], hija
de Pan». Erasmo de Rotterdam, Elogio de la locura, trad. Teresa Suero Roca (Madrid,
España: Sarpe, 1984), 45.
25
Indica Foucault que «el agua y la locura están unidas desde hace mucho
tiempo en la imaginación del hombre europeo». Michel Foucault, Historia de la
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de la mujer que, con el desarrollo de las técnicas de dominio
sobre el cuerpo y su enmarcamiento dentro de fronteras de índole
moral, se volverá, además del eje de los motivos del poeta y las
condenas del moralista, el núcleo de las enfermedades nerviosas;
de forma paradigmática, el cuerpo femenino es delineado como el
cuerpo histérico por antonomasia. La histeria delata, a la mirada
del médico ilustrado, un cuerpo permeable, poroso, blando,
torcido, demasiado curvo, que se desvía de las metas culturales
más elevadas y se deja llevar por una fuerza primitiva en la que
reina con mayor tiranía el deseo26. Aún y cuando dicho cuerpo
no caiga en la patología, su predisposición oscura y esponjosa
se percibe latente. Así lo suscribe Freud cuando explica cómo la
resolución del complejo de Edipo en la mujer tiene por resultado
la incorporación de una ley interna más laxa que no responde a los
mismos parámetros estrictos y juiciosos que caracterizan al varón:
El nivel de lo éticamente es otro en el caso de la mujer. El
superyó nunca deviene tan implacable, tan impersonal, tan
independiente de sus orígenes afectivos como lo exigimos
en el caso del varón. Rasgos de carácter que la crítica ha
enrostrado desde siempre a la mujer ―que muestra un
sentimiento de justicia menos acendrado que el varón, y
menor inclinación a someterse a las grandes necesidades
de la vida; que con mayor frecuencia se deja guiar en sus
decisiones por sentimientos tiernos u hostiles― estarían
locura en la época clásica, trad. Juan José Utrilla, vol. 1 (México: Fondo de Cultura
Económica, 2015), 27.
26
La histeria adscrita al cuerpo de la mujer conformaría también un síntoma de
la sociedad, un fracaso, o por lo menos un rezago, en la consecución de los fines del
progreso y de los efectos que sobre el cuerpo ha de ejercer la educación y la instrucción
moral fundada en la razón: un cuerpo duro, resistente, de una densidad que se comunica
a su vez con la densidad moral y lógica de los pensamientos. «Así se explica que muy
pocas mujeres acostumbradas a la vida dura y laboriosa se pongan histéricas; en
cambio, son muy inclinadas a serlo aquellas que llevan una existencia blanda, ociosa,
lujosa y relajada, y lo mismo les sucede cuando alguna pena destruye su valor».
Foucault, Historia de la locura, 447.
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ampliamente fundamentados en la modificación de la
formación-superyó que inferimos en las líneas anteriores.27
La sobriedad y sensatez, el dominio sobre el estado anímico, la
maestría sobre la elaboración de juicios, el sentido de ley y justicia,
de acuerdo con lo planteado antes, serían atributos adoptados con
mayor proclividad por el hombre. Inclusive estaría insinuándose
que la filosofía y las actividades del pensamiento que se fundan
en la razón son propias del género masculino. Mientras que la
disposición dionisíaca, caprichosa, desordenada, voluptuosa,
inmoral, tendiente a la ebriedad, estaría encarnada en el cuerpo de
la mujer, prácticamente como una tara genética que se ha estancado
en el origen o en una infancia que sería mejor olvidar o superar.
Si hay un saber del que ella puede hablar o actuar, pertenece a
la dimensión de la embriaguez que se halla en el origen del que
no hay registro puntual. El filósofo, por el contrario, típicamente
hombre, tiene que verse en la necesidad de reducir a un lógos,
a una medida, el tema de la embriaguez, desnaturalizándola
del cuerpo y convirtiéndola en un concepto que termina por
alejarse de la experiencia de la absorción e impregnación de la
que habla Nancy. De ahí el movimiento pendular, ambivalente y
contradictorio que ha distinguido al filósofo, por más nietzscheano
y subversivo que pretenda ser, por cuanto ve a la cuestión ebria.
Si se sigue esta línea de significaciones y fantasmas que
históricamente le han sido enajenadas al cuerpo femenino, se puede
arribar finalmente, con el apoyo de una formulación lacaniana, a
una conclusión que no deja de motivar pasmo. Lacan habla del
plano de lo real, del que deriva la idea de la Cosa [das Ding], como
aquello en lo que a nivel de las representaciones «no solo no es
nada, sino literalmente no está ―ella se distingue como ausente,
27
Sigmund Freud, Algunas consecuencias psíquicas de la diferencia anatómica
entre los sexos, trad. José Luis Etcheverry, vol. 19, Obras completas (Buenos Aires,
Argentina: Amorrortu, 2010), 276..
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�Filosofía de la Embriaguez

como extranjera―».28 Se reitera aquí la cualidad de algo que no
se halla inscrito (en la cadena significante del lenguaje) pero se
encuentra presente, como algo simplemente dado. En lo relativo
a la distribución tradicional de roles entre géneros, especialmente
en lo que toca al amor cortés, Lacan postula que es justo la mujer
quien históricamente ha sido colocada en el lugar de lo real, como
sucedáneo, en el centro del agujero al que no alcanzan las palabras
y, sin embargo, las succiona todas. El denominado registro, que
en realidad no es registro, de lo real es lo fuera-de-representación
que, empero, rige y organiza el mundo de representaciones. La
mujer, en mucho mayor medida que el hombre, estaría, y no, ahí.
Si esto se lo toma de manera ingenua, como lo sugiere el
psicoanalista francés, el hombre comenzaría a escribir poesía
en torno a la belleza indescriptible de la mujer, a su pureza
e inocencia, al mismo tiempo que se dolería de su carácter
insondable, corruptible y potencialmente siniestro.29 En esa
oscilante ambivalencia que ha predominado en la literatura
durante siglos. En esa misma fluctuante contradicción del filósofo
respecto al asunto de la embriaguez y el cuerpo femenino. Si se
lo toma, por el contrario, desde una perspectiva más histórica y
existencial, se estaría asomando algo más penoso: si se propone
que la mujer ha sido ubicada en el (des)orden de lo real, en
28
Jacques Lacan, La ética del psicoanálisis, trad. Diana S. Rabinovich, libro 7, El
seminario de Jacques Lacan (Buenos Aires, Argentina: Paidós, 2015), 82.
29
Se trataría aquí de la dinámica de sublimación, común en el arte, que tiene
por efecto elevar un objeto a la dignidad de la Cosa irrepresentable. La consecuencia es
que el objeto es rodeado de un aura de privación, de inaccesibilidad, pues se lo construye
como algo despersonalizado, indiferenciado, vaciado de contenido, que sólo cumple una
función simbólica. La mujer, disminuida así de tal suerte, se vuelve un ente enloquecedor,
inhumano, recipiente de toda significación. Recuperando una imagen que utiliza Lacan para
ilustrar su noción de das Ding, evidentemente retomada de Heidegger, el ente del vaso como
tal encarna una función simbólica pura, creada en torno al vacío, que posibilita su llenado
de sentido. No deja de ser afortunado para el tema que en el presente texto se aborda, que
la mujer pueda asimilarse a un vaso, como recipiente líquido de todas las significaciones,
como precisamente un receptáculo indefinido de exceso que tiene el poder de inducir a la
embriaguez. Lacan, La ética del psicoanálisis, 151.
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Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 215-236.

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donde no hay palabra, a lo sumo una fisura ocasionada por la
misma, entonces la mujer ha tenido que callar, no ha tenido una
inscripción clara en el registro de la historia ni un lugar establecido
en el destino de la humanidad. Ha sido un cuerpo informe, fluido,
borracho, centro magnético de todo el discurso sin derecho de
poseerlo en su imaginación. La mujer ha tenido todas las palabras
al tiempo que ninguna. Únicamente de lo que ha podido saber
hasta ahora de modo preponderante es de angustia, de locura,
de sinrazón, de embriaguez. De esos temas es de los que ella ha
tenido que saber a través de su experiencia corporal, como en
una borrachera que le fue inducida, y de la que quizás, el sujeto
contemporáneo, sin definición de sexo, ya está teniendo resaca.30

30
Hélène Cixous denuncia algo análogo en relación a la función simbólica a la
que es condenada la mujer a partir del esquema edípico: «al final de ese “destino”, las
mujeres tienen una actividad simbólica reducida: no tienen nada que perder, que ganar ni
que defender». En otros términos, tienen que verse privadas de la palabra. Su falta real por
no tener falo se continuaría por una falta simbólica por no tener palabra. Hélène Cixous, La
risa de la Medusa: ensayos sobre la escritura, trad. Ana María Moix (Barcelona, España:
Anthropos, 1995), 40.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 215-236.

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Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 215-236.

236

�¿Son los derechos humanos
imperealistas?

¿Son los derechos humanos imperialistas?1
Emmanuel Levinas

Henos aquí lejos de todo imperialismo. A la noción de derechos
humanos pertenecen en adelante- inseparables y en número
siempre creciente- todas las reglas legales que condicionan el
ejercicio efectivo de estos derechos. Estos son, detrás de los
derechos a la vida y a la seguridad, la libre disposición de sus
bienes y a la igualdad de todos los hombres ante la ley, a la
libertad de pensamiento y de expresión, a la educación, y a la
participación del poder político, todos los otros derechos que los
prolongan y los hacen posibles concretamente: los derechos a la
salud, a la felicidad, al trabajo y al descanso, a la permanencia y a
la libre circulación, etc. Pero también más allá de eso, el derecho
a oponerse a la explotación por el capital- los derechos sindicalesy hasta el derecho al progreso social; al refinamiento- utópico o
mesiánico- de la condición humana, el derecho a la ideología así
como el derecho a la lucha por el derecho integral del hombre y
el derecho a asegurar las condiciones políticas de esta lucha. ¡La
modernidad de los derechos humanos llega ciertamente hasta ahí!
Ciertamente, es necesario también preguntarse cuál es la urgencia,
el orden y la jerarquía de estos derechos tan diversos y si no
comprometen los derechos fundamentales cuando se exige todo
1
Traducción del francés hecha por Julio César Santiesteban Baca de la
Universidad Autónoma de Chihuahua, México, del original “Les grands penseurs
d´aujourd´hui,” hors-série, Le Nouvel Observateur, Les essentiels, no. 3 (Décembre
2013-Janvier 2014): 112-115.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 237-242

237

�¿Son los derechos humanos
imperealistas?

indiscriminadamente. Pero eso no significa reconocer un límite a
la defensa de estos derechos; no significa objetar, es plantear un
problema nuevo a propósito de un derecho incontestable y, sin
pesimismo, consagrarle una reflexión necesaria.
En este sentido, la plenitud, y dinámica siempre
creciente de los derechos humanos se mostraría inseparable
del reconocimiento mismo de los derecho humanos llamados
fundamentales, de su exigencia de trascender, de alguna manera,
lo que la naturaleza pura puede comportar de inhumano y el cuerpo
social de necesidades ciegas. La unicidad y la irreductibilidad de
la persona humana se ven respetadas y se afirman concretamente
por la atenuación de la violencia a la cual ellas se hallan expuestas
en el orden o el desorden del determinismo de lo real.
Pero el desarrollo de la ciencia y la tecnología antes
de hacer posible el respeto efectivo de los derechos humanos
ampliados puede, a su vez, introducir obstáculos para ello.
La técnica misma puede comportar exigencias inhumanas
constituyéndose un nuevo determinismo, que amenaza el libre
movimiento que, por otra parte, debería hacer posible. En
una sociedad enteramente industrializada o en una sociedad
totalitaria- que precisamente resulta de las técnicas sociales
que se quieren perfeccionadas-, los derechos humanos se
hallan comprometidos por las prácticas mismas, las cuales han
proporcionado la motivación. ¡Mecanización y servilismo!
Y eso sin evocar el tema banal de la concomitancia del
progreso técnico y del progreso de armamentos destructivos
y de la manipulación abusiva de las sociedades y de las almas.
De ahí una dialéctica que se podría llevar tranquilamente
a la contestación o a la condena de la técnica, sin esperar una
posibilidad de equilibrio de un eventual regreso de la ciencia y la
técnica hacia sí mismas. Problemas que no se pueden silenciar ,
pues del progreso técnico depende no sólo un desarrollo nuevo de
los derechos humanos en los países “civilizados” sino el respeto
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Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 237-242

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�¿Son los derechos humanos
imperealistas?

de los derechos humanos elementales en los países del “tercer”
y “cuarto” mundo amenazados por la enfermedad y la muerte.
¿Pero los derechos del hombre- es decir la libertad de cada
uno, la unicidad de la persona- no corren también el riesgo de
ser desmentidos u ofuscados por los derechos del otro hombre?
Lo que Kant llama “reino de los fines” es una pluralidad de
voluntades libres, unidas por la razón Sin embargo, ¿no es una
libertad, para otra voluntad, su negación posible, y así, al menos,
una limitación? Principio de guerra entre libertades múltiples o
conflicto que, entre voluntades razonables, debe resolverse por
la justicia: un derecho justo, conforme a las leyes universales,
se podría desprender de la oposición entre voluntades múltiples.
Queda la cuestión de saber si la limitación del derecho por la
justicia no habrá ya sido una forma de tratar a la persona como
un objeto, sometiéndola – como única e incomparable- a la
comparación, al pensamiento- al pasaje sobre la famosa balanza
de la justicia- y así al cálculo. De ahí la duración esencial de la ley,
que ofendería en la voluntad a otra dignidad que accede al respeto
de las leyes universales. ¡La dignidad de la bondad simplemente!
Limitado de esa manera por la justicia, el derecho del
hombre ¿no permanece como derecho reprimido y la paz que
instaura entre los hombres una paz incierta y siempre precaria?
¡Mala paz, mejor ciertamente, que una buena guerra! Pero
paz abstracta, buscando estabilidad en los poderes del estado,
en la política que asegura por la fuerza la obediencia a la ley.
Desde entonces, la justicia tiene que recurrir a la política, a sus
estratagemas y astucias: orden racional obteniéndose al precio
de las necesidades propias del estado, que están implicadas en
ello. Ellas constituyen un determinismo tan riguroso como el de
la naturaleza indiferente al hombre, debió la justicia- el derecho
de la voluntad libre del hombre y su acuerdo con la voluntad
libre del otro- haber servido, al principio, de fin o de pretexto
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Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 237-242

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�¿Son los derechos humanos
imperealistas?

a las necesidades políticas. Finalidad pronto desconocida en las
desviaciones que se imponen en la práctica del estado. Finalidad
pronto perdida en el despliegue de los medios puestos en obra.
Y en la eventualidad de un estado totalitario, he aquí el hombre
reprimido y los derechos del hombre ridiculizados y la promesa de
un regreso final a los derechos del hombre aplazados sin término.
El marxismo, del cual sería injusto desconocer la original amistad
por el otro hombre, desconfiado en relación a una filantropía de
inspiración pura- sin deberes, sin obligaciones, sin los derechos del
otro hombre-, ha puesto toda su confianza en los cálculos de una
política. El estalinismo se encuentra desmentido con lo inolvidable.
La defensa de los derechos humanos responde a una
vocación exterior al estado, gozando, en una sociedad política,
de una especie de extraterritorialidad, como la de la profecía
ante los poderes públicos del viejo testamento, vigilancia
diferente a la de la inteligencia política, lucidez que no se
limita a inclinarse ante el formalismo de la universalidad, sino
que sostiene la justicia misma en sus límites. La posibilidad
de garantizar esta extraterritorialidad y esta independencia
define el estado liberal y describe la modalidad, según la cual
es de suyo posible la conjunción de la política y de la ética.
Pero desde entonces, en la defensa de los derechos humanos
convendría no comprenderlos ya exclusivamente a partir de
una libertad que sería virtualmente la negación de toda libertad
diferente, y donde un arreglo justo, entre la una y la otra, llevaría
a una limitación recíproca. ¡Concesión y compromiso! Le es
necesario a la justicia, lo que es inevitable, otra “autoridad”
diferente a la de las proporciones que se establezca entre
voluntades opuestas y susceptibles de oponer. Es necesario
que estas proporciones sean acordadas por las voluntades libres
en razón de una previa paz que no sería la no-agresión pura y
simple, sino que comportaría, si se puede decir, una positividad
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Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 237-242

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�¿Son los derechos humanos
imperealistas?

propia, cuya idea de bondad sugiere el desinterés que procede
del amor, para el cual lo único y lo absolutamente otro pueden
solamente significar su sentido en lo amado y en sí mismo.
En la humanidad, de individuo a individuo, se establece una
proximidad que no toma sentido a través de la metáfora espacial
de la extensión de un concepto. De entrada uno y otro, son uno
de cara al otro. Soy yo para el otro. La esencia del ser razonable
en el hombre no designa solamente el acontecimiento en las
cosas de un psiquismo a manera de saber, a manera de conciencia
que se rehúsa a la contradicción, que englobaría a los otros bajo
conceptos desalienándolos en la identidad del universal; designa
también la aptitud del individuo resurgiendo , para empezar, de
la extensión de un concepto- del género hombre- para plantearse
como único en su género, y así, como absolutamente diferente de
los demás, pero, en ésta diferencia- y sin reconstituir el concepto
lógico del que el yo se ha liberado – de ser no-indiferente al
otro. No-indiferencia o socialidad – bondad original, paz o
voto de paz, bendición, Chalom- acontecimiento inicial del
encuentro. Diferencia-no-indiferencia, en que el otro – a pesar
de absolutamente otro , “más otro”, si se puede decir, entre
ellos, los individuos del mismo género, de los que el yo se ha
liberado- en que el otro me “ importa”; no para un “percibir”, sino
“concerniéndome”, “ importándome”, como alguien a quien tengo
que responder. El otro que-en este caso- me “importa” es rostro.
Bondad en la paz que es también, ejercicio de una
libertad, en la que el yo se desprende de su “regreso a sí”, de
su autoafirmación, para responder al prójimo, para defender
precisamente los derechos del otro hombre. No-indiferencia
y bondad de la responsabilidad, no son neutrales, entre amor
y hostilidad. Es necesario pensarlas a partir del encuentro
en que el voto de paz – o bondad- es el primer lenguaje.
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�¿Son los derechos humanos
imperealistas?

Esta libertad en la fraternidad en que se afirma la
responsabilidad de uno por el otro, a través de la cual, en lo
concreto, los derechos humanos se manifiestan a la conciencia
como derecho del prójimo, y del que debo responder. Manifestarse
originalmente como derechos del otro hombre y como deber para
un yo, como mis deberes en la fraternidad, es la fenomenología
de los derechos humanos. Mi deber respecto del prójimo que
interpela mi responsabilidad es una investidura de mi propia
libertad. En la responsabilidad que, como tal, es irrecusable e
intransferible, estoy instaurado como no intercambiable: soy
elegido como único e incomparable. Mi libertad y mis derechos
antes de mostrarse en mi respuesta de la libertad y de los
derechos del otro hombre se mostraron precisamente a manera
de responsabilidad en la fraternidad humana. Responsabilidad
inagotable, pues no se podría estar a mano hacia el otro.

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Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 237-242

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                    <text>�D.R. 2022 © Aitías. Revista de Estudios Filosóficos, Vol. 2, No. 4, julio-diciembre
2022, es una publicación semestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo
León, a través del Centro de Estudios Humanísticos, Biblioteca Universitaria Raúl
Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey,
Nuevo León, México. C.P. 64290. Tel.+52 (81)83-29- 4000 Ext. 6533. https://aitias.
uanl.mx Editor Responsable: Dr. José Luis Cisneros Arellano. Reserva de Derechos
al Uso Exclusivo 04-2022-020214040400-102, ISSN 2683-3263, ambos ante el
Instituto Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la última actualización de
este número: Centro de Estudios Humanísticos de la UANL, Mtro. Juan José Muñoz
Mendoza, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes
#4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290. Fecha de
última modificación de 01 diciembre de 2022.

Rector / Santos Guzmán López
Secretaría de Extensión y Cultura / José Javier Villarreal Álvarez-Tostado
Director de Historia y Humanidades / Humberto Salazar Herrera
Titular del Centro de Estudios Humanísticos / César Morado Macías
Director de la Revista / José Luis Cisneros Arellano
Autores
Mario Teodoro Ramírez
Quentin Meillassoux
Misael Ceballos Quintero
Gerardo Flores Peña
Adrian Johnston
Óscar Omar Márquez
Raúl Reyes Camargo
Raúl Jorge Alberto Rodríguez
Editor Técnico / Juan José Muñoz Mendoza
Corrección de Estilo / Francisco Ruiz Solís
Maquetación / Enrique González
Se permite la reproducción total o parcial sin fines comerciales, citando la
fuente. Las opiniones vertidas en este documento son responsabilidad de
sus autores y no reflejan, necesariamente, la opinión de Centro de Estudios
Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Este es un producto del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad
Autónoma de Nuevo Léon. www.ceh.uanl.mx
Hecho en México

�Aitías

Revista de Estudios Filosóficos
http://aitias.uanl.mx/
Realismo Integral
Para una Teoría Neorrealista de la Subjetividad
Integral Realism
For a Neorealist Theory of Subjectivity
Mario Teodoro Ramírez Cobián https://orcid.org/0000-00032146-7374
Universidad Michoacana
de San Nicolás de Hidalgo,
Moscu, Rusia

Editor: José Luis Cisneros Arellano Dr., Universidad
Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos,
Monterrey, Nuevo León, México.
Copyright: © 2022. Ramírez Cobían, Mario Teodoro. This is
an open-access article distributed under the terms of Creative
Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits
unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium,
provided the original author and source are credited.
DOI: https://doi.org/10.29105/aitas2.4-43
Recepción: 06-11-22
Fecha Aceptación: 11-11-22
Email: marioteo56@yahoo.com.mx

�DOSSIER
REALISMO Y MATERIALISMO HOY
PRESENTACIÓN

A 12 AÑOS DEL REALISMO
ESPECULATIVO.

Gerardo Roberto Flores Peña

El Dossier que hoy presentamos, y que es fruto del
esfuerzo de varios autores y traductores, constituye una modesta
contribución al estudio del movimiento denominado “realismo
especulativo”. Desde 2007 a la fecha, la atención en nuestros
países hispanohablantes a los autores de la constelación de
este movimiento ha ido creciendo. No sólo por importantes
traducciones como Después de la finitud (2015) de Quentin
Meillassoux en 2012 por editorial Caja Negra así como la
colección de artículos traducida bajo el título de Hipercaos (2018)
en la editorial española Holobionte las diversas traducciones
de las obras de Harman al español, que entre las más recientes
está la que se coordinó con la Universidad de Guanajuato en
México Escaramuzas: con amigos, enemigos y neutrales (2022)
y Arte y Objetos por otra editorial española llamada Enclave de
Libros; y la reciente traducción de Nihil Desencadenado (2019)
de Ray Brassier en la editorial española Materia Oscura; sino
también gracias a una atención más creativa y propositiva en los
círculos académicos hispanoparlantes que aquella que solo se

�contentaba con replicar los contraargumentos fenomenológicos,
hermenéuticos, analíticos, etc. que sus contrapartes inglesas,
americanas o francesas ya habían defendido.
En México sin duda la introducción del realismo
especulativo se debe a los esfuerzos del Dr. Mario Teodoro
Ramírez Cobián, quien desde 2014 lleva una amplia campaña de
difusión que hoy suma más de una decena de artículos sobre
conceptos y planteamientos de Meillassoux, Harman, Maurizio
Ferraris y Markus Gabriel. Y que produjo uno de los textos que
es hoy referencia en nuestra lengua para entrar al estudio de
estos autores, El Nuevo Realismo: La Filosofía del Siglo XXI
de 2016 donde se presentaron las primeras traducciones de texto
de Meillassoux, Harman y Gabriel. He tenido la fortuna de
acompañar este empeño desde el comienzo, y como participante
y estudioso en el tema, la tarea que me he propuesto ha sido
la difusión de este nuevo pensamiento filosófico. Gracias a un
grupo de jóvenes investigadores hoy podemos decir que hay una
lectura crítica, rigurosa y propositiva del realismo especulativo, el
nuevo realismo y los nuevos materialismos que ha logrado trazar
su propio itinerario teórico, como lo demuestra el reciente libro
de Karla Villapudua Nosotras las brujas. de la editorial Lapicero
Rojo. Se han organizado casi una decena de coloquios en nuestro
país para discutir los alcances y el sentido de esta nueva tendencia
en filosofía. Pero constantemente uno choca con que lo que hace
mucha falta es la perspectiva histórica.
Esperamos que esta “recepción” pueda convertirse más bien
un diálogo franco y abierto con filósofos y filósofas que siguen
vivos, que siguen produciendo, quienes como Harman, Ferraris
y Gabriel, están abiertos al debate público de sus ideas. Lo que
presentamos hoy entonces es un intento de continuación de
este diálogo. El lector o lectora tendrán entre sus manos dos
traducciones, una del artículo “Iteración, reiteración, repetición”,
conferencia inédita dictada por Quentin Meillassoux en 2015 en
la Universidad de Berlín, y que hasta ahora sólo había circulado
en su versión inglesa, traducida por Rober MacKay; presentamos

�también una traducción de un pequeño texto programático de
Adrian Johnston titulado “Puntos de libertad forzada” donde
el autor norteamericano sintetiza su propuesta de materialismo
trascendental, que debe y puede ser leída como una respuesta
crítica y rigurosa a la versión de Meillassoux de materialismo
especulativo. La obra de Johnston es casi completamente
desconocida en nuestros países fuera del estrecho círculo de
estudiosos del psicoanálisis marxista, o el marxismo psicoanalítico.
En el ánimo del diálogo presentamos también dos artículos,
no podía faltar uno de quien, como he señalado, constituye el
referente obligado de la recepción, discusión y desarrollo de
estas ideas, Mario Teodoro Ramírez, titulado “Realismo Integral”
donde el mexicano complementa un gran faltante en las teorías
de Meillassoux, Harman y Gabriel en particular que es una teoría
de la subjetividad, siguiendo los postulados y concepciones de lo
que él ha tenido a bien agrupar bajo el nombre de neorrealismo.
Finalmente, ningún diálogo está completo sin una comparativa
crítica desde lo estudiado en esta región, aquí el aporte de Oscar
Omar Márquez en su artículo titulado “La ontología trágica de
Miguel de Unamuno y la ontología de la in-razón de Quentin
Meillassoux” toma como pretexto un motivo existencialista para
apropiarse de la propuesta de Meillassoux.
Esperamos que el trabajo aquí presentado sirva a presentes
y futuros investigadores e investigadoras a apropiarse de esta
novedosa constelación de conceptos, propuestas y argumentos,
a fin de crear un diálogo vivo, activo y riguroso con uno el que
ya puede ser denominado el primer gran momento filosófico del
Siglo XXI.
Morelia, Michoacán, noviembre de 2022.

�Realismo Integral

REALISMO INTEGRAL

PARA UNA TEORÍA NEORREALISTA DE LA
SUBJETIVIDAD

INTEGRAL REALISM

FOR A NEOREALIST THEORY OF
SUBJECTIVITY
Dr. Mario Teodoro Ramírez Cobián1

Resumen
Dentro de las diversas posturas sobre el realismo en la discusión
filosófica actual, propongo aquí lo que llamo realismo integral,
como una alternativa que pueda incorporar la dimensión o el
problema de la subjetividad en una teoría realista general. Asumida
la crítica al subjetivismo (y subjetualismo) de la filosofía moderna
y posmoderna hecha por el realismo especulativo, particularmente
por Quentin Meillassoux, considero que, no obstante, es necesario
distinguir todavía entre una teoría de la experiencia —perceptiva,
científica, histórica—, que puede sostener tesis correlacionistas, y
esta misma experiencia en su realidad efectiva, pensada de acuerdo
con los principios de un filosofar realista. Como consecuencia de
esta perspectiva, ofrezco brevemente una reconstrucción en clave
realista de los tres momentos del proceso de la subjetivación.
Palabras clave: realismo especulativo, fenomenología, MerleauPonty, misticismo, belleza, Meillassoux, metafísica, ontología.
1

Doctor investigador de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 4, Julio-Diciembre 2022, pp 1-38

1

�Realismo Integral

Abstract
Within the various positions on realism in the current philosophical
discussion, I propose what I call integral realism, as an alternative
that can incorporate the dimension or the problem of subjectivity
in a general realist theory. Assuming the criticism of subjectivism
(and subjectualism) of modern and postmodern philosophy made
by speculative realism, particularly by Quentin Meillassoux, I
consider that it is still necessary to distinguish between a theory
of experience —perceptive, scientific, historical—, that can
support correlationist theses, and this same experience in its
effective reality, thought in accordance with the principles of a
realistic philosophizing. Due to this perspective, I briefly offer a
realistic key reconstruction of the three moments of the process
of subjectivation.
Keywords: Speculative Realism, Phenomenology, MerleauPonty, Mysticism, Beauty, Meillassoux, Metaphysics, Ontology.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 4, Julio-Diciembre 2022, pp 1-38

2

�Realismo Integral

Introducción
En este ensayo expongo algunos aspectos de la discusión que
se está dando en el campo filosófico en torno a la corriente del
nuevo realismo, llamado también, de forma mas precisa, realismo
especulativo2, en cuanto el término “especulativo” —racional,
conceptual— marca la diferencia específica de este realismo con
otros habidos en la historia de la filosofía y en la filosofía reciente,
los cuales normalmente quedan asociados a alguna forma de
empirismo, positivismo o naturalismo. El realismo especulativo
consiste en la pretensión de recuperar el primado de la ontología
en la teoría filosófica y la crítica a lo que Quentin Meillassoux
caracterizó como el “correlacionismo” de la filosofía moderna3,
es decir, el atenerse de todo pensamiento filosófico, ya analíticoepistemológico o fenomenológico-hermenéutico, a la correlación
sujeto-objeto, negando así toda posibilidad de ontología en
un sentido fuerte, esto es, al modo aristotélico (pero sin ser
aristotélicos), como filosofía del ser en cuanto ser. La postura
neorrealista tiene como efecto la crítica general al subjetivismo4
dominante en la filosofía moderna y posmoderna. Aceptando la
validez de esta crítica, consideramos, no obstante, que resulta
necesario un replanteamiento del problema de la subjetividad, es
decir, de la posición de la realidad humana en el horizonte del
pensamiento ontológico-realista. Ya no somos subjetivistas, pero
seguimos siendo sujetos, o algo así.
Para acercarnos a lo que podemos llamar una teoría
neorrealista de la subjetividad propongo, entre otras cosas,
2
Algunos de los textos de presentación del nuevo realismo son: Harman
(2018), Benoist (2018), Castro (2018), Ramírez (2016), Ferraris (2013), Bryant y otros
(2011), Collapse III (2007).
3
“Llamo ‘correlacionismo’ al contrincante actual de cualquier realismo. El
correlacionismo tiene diversas formas en la modernidad, pero particularmente las de
la filosofía trascendental, las variedades de la fenomenología y el posmodernismo. Aun
siendo extraordinariamente variadas en sí mismas, todas estas corrientes comparten,
según creo, una resolución más o menos explícita: no hay objetos, ni eventos, ni leyes,
ni seres que no estén siempre correlacionados con un punto de vista, con un acceso
subjetivo”. Quentin Meillassoux, Hipercaos (Salamanca: Holobionte, 2018), 23.
4
Meillassoux, Hipercaos, 38.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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3

�Realismo Integral

retraernos a la filosofía fenomenológico-existencial de Maurice
Merleau-Ponty, en cuanto ella puede ser reinterpretada y
reconstruida en términos cercanos al nuevo realismo. A través de
una filosofía de la percepción, la corporalidad y el ser sensible,
el pensador francés buscó alejarse de la filosofía de la conciencia
dominante en la fenomenología clásica5. Dentro de las varias
teorías de la subjetividad de la filosofía moderna y posmoderna,
destaca la de Merleau-Ponty por su rechazo a cualquier forma de
introspectivismo y de concepción sustancialista de la subjetividad.
El filósofo francés buscó llevar hasta sus últimas y más específicas
consecuencias la concepción heideggeriana del “ser-en-elmundo”. Para él, la subjetividad está siempre ligada a un tipo de
realidad, a un estrato de lo real. Pues, “¿cuándo, dónde y cómo
existió jamás una visión del interior?”6, preguntaba con ironía. En
la senda de la fenomenología merleaupontiana, Étienne Bimbenet
ha desarrollado una antropología fenomenológica de corte realista
y Claude Romano ha propuesto un realismo fenomenológico del
mundo de la vida. Haré referencias a algunos de sus textos.
Ahora bien, la elaboración de una teoría neorrealista
de la subjetividad requiere inicialmente el replanteamiento del
concepto de realismo. Llamo a este replanteamiento realismo
integral7, como alternativa a las diversas posturas de realismo que
se han presentado en la filosofía reciente. El objetivo básico de un
5
Para bibliografía reciente sobre Merleau-Ponty puede verse: Dalissier (2013),
Bimbenet (2011), Ramírez (2013), Bimbenet (2004).
6
Maurice Merleau-Ponty, Fenomenología de la percepción (Barcelona: Península,
1977), 37.
7
Juan David Garía Bacca, Sobre Realismo. Tres ejercicios literario-filosóficos
(Barcelona: Anthopos, 2001), 7. La expresión “realismo integral” la usó, en un sentido
un poco distinto del aquí usado, el creativo filósofo venezolano de origen español,
Juan David García Bacca. Su definición de lo real cae en el marco de lo que el realismo
especulativo llama correlacionismo, aunque se trata de una correlación plenamente
horizontal e interactiva. Dice García Bacca: “Es real (con realismo integral) todo lo que
yo hago que tenga que hacer acto de eficiencia ante y para mí; y que, a la vez, hace él
que tenga yo que hacer acto de eficiencia sobre él”. El realismo integral de carácter
ontológico-especulativo que aquí asumo no depende de algún tipo de actos del yo, como
el que plantea García Bacca. El yo, la subjetividad no es, como ya lo decía Deleuze, más
que un “efecto” de procesos ontológicos. Se trataría, en todo caso, de un yo capaz de
estar a la altura del Ser y no al revés.
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4

�Realismo Integral

realismo integral consiste en incorporar a una reflexión filosófica
realista la dimensión de la subjetividad, tanto en la vida sensible,
como en el saber científico y en la vida histórico-social. Hablaré
así, desde una perspectiva cercana a la fenomenología de MerleauPonty (que considero una fenomenología realista o cuasi-realista),
de tres niveles del realismo: el realismo perceptual, el realismo
científico y el realismo histórico-antropológico, y de sus relaciones
e interrelaciones con el realismo ontológico-especulativo, tal
como es concebido particularmente por Quentin Meillassoux y
Markus Gabriel. Me ocuparé enseguida del concepto de realismo
integral para arribar después al planteamiento, más en ciernes
que acabado, de una teoría neorrealista de la subjetividad. Al final
presento una breve conclusión de lo aquí expuesto.
Realismo integral como realismo plural, transversal y circular
Además de las diversas posturas que podemos encontrar dentro
del nuevo realismo —el realismo o materialismo especulativo de
Quentin Meillassoux, el nuevo realismo o realismo ontológico
de Markus Gabriel, la ontología del objeto de Graham Harman,
etcétera— existen y han existido otras formas de realismo en la
filosofía contemporánea reciente: el realismo científico en la línea
de la filosofía analítica —el realismo interno de Hilary Putnam8 o
el realismo conceptual de Wilfred Sellars y John McDowell—, el
realismo perceptual del mencionado Merleau-Ponty, el realismo
fenomenológico del mundo de la vida de Claude Romano, el
realismo bioantropológico de Étienne Bimbenet, el realismo
contextual sin metafísica de Jocelyn Benoist9, el realismo
plural de Hubert Dreyfus y Charles Taylor y algunos otros.
Precisamente estos últimos autores nos permiten plantear la idea
de un realismo integral que es el proyecto filosófico de afirmar
un real sin exclusiones ni restricciones, capaz de articular no
solamente las diversas posturas filosóficas de corte realista sino
8
Hilary Putnam, Las mil caras del realismo (Barcelona: Paidós, 1994).
9
Jocelyn Benoist, Éléments de philosophie réaliste (Paris: Vrin, 2011).
Jocelyn Benoist, “Realismo sin metafísica,” Cuadernos Salmantinos de Filosofía 43,
(2016): 213-236.
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�Realismo Integral

también las diversas perspectivas o experiencias de lo real, así
como los diversos estratos o dimensiones de la misma realidad.
Dicen Dreyfus y Taylor:
Podríamos llamar a nuestra postura “realismo robusto
pluralista”. Según esta visión: 1) Existen diversas maneras
de acceder a la realidad (por ello, es pluralista) que, sin
embargo, 2) revelan verdades que son independientes de
nosotros, es decir, verdades que exigen revisar nuestro
pensamiento y ajustarlo a ellas (y por ello es realismo
robusto). Y, por último, 3) todo intento de reconducir
las diferentes formas de interrogarse por la realidad a
solo una forma de investigación que ofrezca una teoría
unificada están condenados al fracaso (y por tanto se
asegura así la pluralidad)10.
Si bien el realismo integral que proponemos también
es pluralista, insistimos, más allá de Dreyfus y Taylor, en la
idea de una articulación racional-conceptual que, a través de un
movimiento continuo de ascenso y descenso, rehuiría por igual
tanto el régimen nihilista de la dispersión, el deconstruccionismo
posmoderno, como el régimen monolítico-jerárquico del
racionalismo clásico. Un realismo integral debe ser a la vez
transversal —atravesando los diversos realismos y los distintos
niveles de lo real— y circular, no lineal ni jerárquico-deductivo.
La “integración” es un movimiento especulativo, a la vez, de
diferenciación y unificación interna.
Desde nuestro punto de vista una perspectiva realista en
filosofía no busca responder solamente a una necesidad teóricoepistemológica, al propósito de encontrar fundamentos ciertos
para nuestro conocimiento, sino, ante todo, a una necesidad de
consistencia, verdad y sentido de la vida práctica —tanto individual
como colectiva (social)—. Además de señalar que el realismo es
una invención humana, que tiene su explicación y genealogía en
las características específicas del proceso evolutivo de la especie
10
Hubert Dreyfus y Charles Taylor, Recuperar el realismo (Madrid: Rialp, 2016),
249-250.
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�Realismo Integral

humana, como acertadamente ha explicado Étienne Bimbenet11,
hay que agregar que la postura realista responde también a la
urgencia de resoluciones y orientaciones éticas, particularmente
para nuestra época. En última instancia, el realismo filosófico
busca enfrentar, con nuevos argumentos, el nihilismo y el dominio
de la ideología en la sociedad contemporánea. Aunque debe ser
integrador y generoso, el realismo se opone obviamente al antirealismo de la filosofía del siglo XX, a la metafísica y al idealismo
—que como pensaba Marx, es fuente y signo de toda ideología—.
En la línea de Wittgenstein, John McDowell sostiene que
una tarea de la reflexión filosófica es calmar o diluir lo que llama
las “angustias filosóficas” provocadas por el mal planteamiento
de los problemas o por su carácter de falsos problemas12. Él se
propone afrontar particularmente la “angustia epistemológica”: el
estado de zozobra desencadenado por la pregunta de si podemos
fundamentar con cierta plausibilidad nuestro conocimiento en la
experiencia perceptiva, si nuestro conocimiento es, pues, capaz
de fundarse en la realidad y, por ende, de acceder a ella. Más allá
de esta cuestión, y de la respuesta positiva que McDowell le da, se
encuentra también lo que podemos llamar la “angustia ontológica”,
que es provocada por la pregunta de si existe efectivamente una
realidad más allá de nuestra experiencia, creencias y estructuras
mentales, o sea, cómo saber si no tenemos el cerebro metido en
una cubeta13 o si no vivimos en la Matrix.
El realismo especulativo se propone responder a la
angustia ontológica y, así, eliminarla o subsanarla. Su respuesta
a la pregunta planteada es: sí. Podemos afirmar la existencia
de una realidad independiente de nosotros; en pocas palabras:
existe una realidad o existe la realidad o, para prever cualquier
sustancialismo metafísico, existe lo real, hay la existencia. Esta
afirmación la podemos hacer siempre y cuando asumamos que
ella no puede fundarse obviamente en ningún tipo de experiencia:
ya la experiencia objetiva de los sentidos externos, la experiencia
11
12
13

Étienne Bimbenet, L’invention du réalisme (Paris: Cerf, 2015).
John McDowell, Mente y mundo, (Salamanca: Sígueme, 2003), 15.
Hilary Putnam, Razón, verdad e historia, (Madrid: Tecnos, 1988), 15.

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7

�Realismo Integral

del saber metódico-científico o la experiencia fenomenológicohermenéutica de un sujeto-en-su-mundo. Cualquiera de
estas respuestas comete lo que Roy Bhaskar llamó la falacia
epistémica14, el error de sostener que “solo existe lo que podemos
conocer o experimentar”, o que saber lo que existe es igual a
saber cómo aprehendemos eso que existe: “In short, the epistemic
fallacy occurs wherever being is reduced to our access to being”15.
Lo contrario es lo que es verdad: para poder conocer algo antes
debe existir ese algo o, simplemente, la existencia precede al
conocimiento que podemos tener de ella. Contra el escepticismo
moderno y posmoderno, sostener que no podemos conocer la
cosa misma no implica que la cosa no exista.
Apoyado en cierta tradición de la filosofía analítica
(la más anti-metafísica), McDowell lleva la crítica a la falacia
naturalista del campo de la ética —el deber ser no se puede
fundar en el ser, “bueno” no designa una cualidad natural16— al
campo de la epistemología. Según McDowell, es falaz considerar
que el espacio del conocimiento, el “espacio lógico de las
razones” (según la expresión de Sellars), que pertenece al orden
normativo, pueda ser fundado directamente en el orden del ser,
en el orden natural. Más allá de McDowell, podemos llamar
“falacia epistemológica” a la suposición de que la crítica a la
falacia naturalista en epistemología anula la posibilidad de un
pensamiento ontológico, no empirista ni cientificista-naturalista,
es decir, precisamente, filosófico y realista especulativo. Como
dice Markus Gabriel, McDowell da por supuesto, en su ensayo
Mente y mundo, que existe el mundo, que existe la mente, y da
por supuesto también el significado de existencia17. La necesidad
de aclarar esos supuestos muestra la importancia de la ontología
y su irreductibilidad a epistemología.
14
Citado Levi Bryant, The democracy of objects, (Ann Arbor: Open University Press,
2011) 59.
15
Ibid., p. 60. “En breve, la falacia epistémica ocurre cuando el ser es reducido a
nuestro acceso al ser”.
16
George Moore, Principia Ethica (México: Universidad Nacional Autónoma de
México, 1983), 9.
17
Markus Gabriel, Transcendental Ontology. Essay in German Idealism, (Londres:
Bloomsbury, 2011), 13.
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8

�Realismo Integral

La prioridad de la existencia es lo que es afirmado, y
solo así puede ser afirmado, por una razón especulativa, cuyos
procedimientos son el análisis lógico-crítico y la discusión
conceptual. No obstante, los pensadores del realismo especulativo,
particularmente Markus Gabriel y Quentin Meillassoux, asumen
un principio prudencial o ciertas constricciones para el ejercicio
de la razón especulativa: ella no puede ser contradictoria ni con
las enseñanzas de nuestra experiencia ni con las enseñanzas del
saber científico. No se funda en ellas, ciertamente, pero no se
opone a ellas. Se opone a la asunción de que esas enseñanzas
puedan ser consideradas como fundamento para una afirmación
incontrovertible de lo real, esto es, para una ontología. Lo único
que podrían fundamentar sería una concepción escéptica y
relativista de la realidad18. La prioridad de lo real no puede ser
sustentada en ninguna experiencia porque entonces lo que sería
prioritario sería esa experiencia.
Tanto Meillassoux como Markus Gabriel deslindan
a la razón especulativa de la razón metafísica (y al realismo
especulativo del realismo metafísico). Se oponen a la metafísica no
porque esta afirme la existencia de una realidad independiente de
la conciencia sino por la manera como conceptualiza esa realidad.
El error típicamente metafísico, ya señalado por Kant, estriba en
que el sujeto proyecta —irreflexivamente, ingenuamente— sus
estructuras mentales, lógicas o conceptuales a la realidad que
pretende captar. Más a fondo, y también previsto por Kant, el sujeto
proyecta en la realidad sus profundas necesidades existenciales y
emocionales de razón, orden y sentido. El sujeto cree que la realidad
es racional porque puede pensarla racionalmente. Pero esto es un
equívoco o una falacia. Las cosas no son como se nos aparecen
y menos como nos parecen. Rodeando tal equívoco, el realismo
18
La razón especulativa es “pura”, pero no es “pura especulación”, mero ejercicio del
pensamiento sin principios ni límites: más que especulativo esto sería el ejercicio desbocado
de la “imaginación” de una mente débil o desordenada. Imaginación, pues, en el sentido de
Spinoza, y no imaginación como facultad crítico-creativo del quehacer y el experimentar
artístico, es decir, si se nos permite la idea, una imaginación especulativa, más productora que
reproductora (ahora en el sentido de Kant).
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�Realismo Integral

especulativo asume, algo que no hace Kant, que la realidad no
es algo acabado, totalizable, uniforme, necesario, racional (como
pretendió el idealismo poskantiano con figuras como Fichte o
Hegel). Para Meillassoux, el ser de lo real es inacabado, plural y
contingente. Estas condiciones son ontológicas, intrínsecas a lo
real mismo, al objeto como tal o a la cosa en sí. No son, pues, ni
meras condiciones de nuestro conocimiento, ni proyecciones de
nuestra mente, ni cualidades que caracterizarían privativamente al
mundo humano, en su historicidad o en su concreción existencial.
Sintetizo en las categorías de contingencia y pluralidad
las propuestas ontológicas de Meillassoux y Gabriel. Las
consideraré como las categorías que definen el pensamiento
ontológico-realista en general, sin desconocer las diferencias y
contraposiciones que puede haber entre las concepciones de estos
y otros autores del realismo especulativo.
Lo real es plural, sostiene Markus Gabriel; no quiere
decir solamente que haya una pluralidad de entes u objetos, algo
que ya se ha defendido en la historia de la filosofía desde los
antiguos materialistas griegos. Isaiah Berlin presentó hace tiempo
una valiosa argumentación lógico-lingüística contra el monismo
y a favor del pluralismo: si hubiera un solo ente o un único tipo
de realidad no lo podríamos definir de ninguna manera, pues para
definir algo lo tenemos que hacer en relación con otros términos,
esto es, bajo la suposición que existen otros entes, por ende, existe
necesariamente una multiplicidad de entes19. Podemos distinguir
entre un pluralismo cuantitativo y un pluralismo cualitativo.
Berlin, como muchos otros pensadores, justifica conceptualmente
el primero. Markus Gabriel sostiene el segundo: más que una
multiplicidad de entes, siempre más o menos abstracta, lo que
existe es una multiplicidad o pluralidad de conjuntos de entes, más
exactamente, según el término de Gabriel, de campos de sentido:
conjunto de entes determinados en un cierto orden o estructura20; y
19
Isaiah Berllín,“Traducción lógica.” Conceptos y categorías (México: Fondo de
Cultura Económica, 1983), 139.
20
Markus Gabriel, Sentido y existencia. Una ontología realista (Barcelona: Herder, 2017), 173.
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existe una infinidad de campos de sentido. Para esquivar cualquier
equívoco al que la palabra sentido pueda dar lugar —por ejemplo,
como algo determinado antropológica o lingüísticamente—, hay
que aclarar que sentido significa aquí simplemente la estructura
relacional que determina a un conjunto de objetos. El sentido no
es, pues, una construcción subjetiva, lingüística o teórica sino
una estructura ontológica. Gabriel deduce su postura ontológica
de una discusión lógico-conceptual sobre el significado de
existencia, discusión en la que toma en cuenta tanto filósofos de
la tradición continental e idealista como de la tradición analítica
(de forma importante, Frege). Por su parte, Meillassoux afirma
como atributo fundamental de la existencia la contingencia.
Según su argumentación, decir ente y decir ente contingente es lo
mismo. No hay ente necesario ni hay “el ente necesario”, esto es,
no existe Dios. Lo único necesario (lógica y ontológicamente) es
la contingencia. Otros caracteres ontológicos son la no-totalidad
o no completud del ser (“el mundo no existe”)21, la temporalidad,
la potencialidad inmanente, el carácter innovador de la existencia
y la irrazón o sin-sentido último de lo que existe. Son los rasgos
que se siguen de una ontología estrictamente anti-metafísica,
que se formula más allá de cualquier proyección subjetiva,
antropocéntrica o epistemológica. Son los rasgos del ser “tal cual
es” o de la “cosa en sí”.
Aunque podemos aceptar el giro que el realismo
especulativo produce en nuestras prioridades filosóficas y la
necesidad de una razón especulativa no metafísica para resolver
la pregunta ontológica, nos queda pendiente la pregunta por
el lugar que ocupará ahora nuestra experiencia, tanto nuestra
experiencia perceptual sensible —que teníamos como el contacto
más irrefutable con la existencia, como la fuente primaria de
toda evidencia, según la fenomenología— como la experiencia
científica —que se presentaba como la única versión certera de
lo real— y la experiencia histórico-social —asumida como el
irremontable horizonte lingüístico-hermenéutico del pensamiento
21
Dice Markus Gabriel, Fields of sense. A New Realist Ontology (Edinburgh:
Edinburgh University Press, 2015a).
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y el conocimiento—. Parece que ninguna de ellas resuelve la
pregunta ontológica, pues ninguna funda en verdad nuestro
conocimiento ontológico. Por el contrario, y ahora lo tenemos
claro, la verdad y alcance de esas formas de experiencia deberán
encontrar su validación en el pensamiento ontológico. ¿Se trata
entonces de volver a una fórmula deductiva del pensamiento
y a una concepción derivada de las formas de experiencia,
donde estas habrán de ser concebidas otra vez como realidades
secundarias, epifenoménicas o incluso ilusorias o ficticias?
De ninguna manera. La tesis que voy a sostener es que, una
vez destronado el cientificismo y el idealismo, todas nuestras
experiencias poseen capacidad y alcance ontológico, es decir,
todas ellas, en su concreción real, pueden aprehender, intuir las
cualidades ontológicas señaladas antes. Esta tesis implica una
reformulación de los niveles de la experiencia mencionados y la
definición de un nivel o un tipo de realismo para cada uno: el
realismo perceptual, el realismo científico y el realismo históricoantropológico. No queremos decir que cada uno de estos niveles
establezca un tipo de realidad propio o distinto, queremos decir
que cada uno de ellos consiste en una forma de aprehensión
de lo real como tal. Hay, pues, una dimensión especulativa
en la percepción, en la ciencia y en la experiencia históricosocial. Y lo hay en cuanto cada una de esas formas, pensadas a
profundidad y en lo que son en sí mismas, constituyen en verdad
pruebas o constataciones del carácter primario e irreductible de
la existencia, es decir, de la primacía del Ser sobre la conciencia.
En su condición efectiva, en el modo como de hecho operan,
ni la experiencia perceptual ni la experiencia científica son
correlacionistas. Es la interpretación teórico-reflexiva, filosófica,
de esas experiencias —fenomenológica o epistemológica— la
que introduce el esquema correlacionista. Este es un punto sobre
el que Meillassoux no precisa su posición, es decir, no aclara
si el correlacionismo caracteriza nuestra experiencia efectiva
o solo a las explicaciones —científicas, epistemológicas o
fenomenológicas— de esa experiencia22. Es cierto como sea, y
22

Quentin Meillassoux, Después de la finitud. Ensayo sobre la necesidad de la

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en esto tiene razón Meillassoux, que nuestra experiencia no es
capaz por sí misma de mantener coherentemente su intuición
anti-correlacionista, su asunción de que existe una realidad más
allá de la propia experiencia. Requeriría del pensamiento, de la
razón especulativa, para hacerlo. Explico esta tesis para cada uno
de los ámbitos referidos.
Tres realismos
Realismo perceptual. Para Merleau-Ponty la percepción es capaz
de darnos las cosas mismas, y puede hacerlo porque el sujeto
de la percepción en cuanto corporalidad viviente no es un ser
ajeno a aquello que quiere aprehender. Aunque el filósofo francés
acepta de buena gana que nuestra experiencia perceptiva es
correlacionista (o correlacional) —el sujeto perceptor y el mundo
percibido forman un sistema o una totalidad de interrelación—,
reconoce sin embargo que existe un más allá de la correlación,
un ser en sí que escapa a nuestras determinaciones existenciales
o corporales —en términos de Meillassoux, el de Merleau-Ponty
sería un correlacionismo “débil”23. El “ser percibido”, cualquier
objeto, como se describe en Fenomenología de la percepción,
mantiene una cara oscura, extraña, inhumana, con la que debemos
contar si efectivamente hablamos de algo real24. Un objeto
totalmente dominado no sería un objeto percibido y real sino un
objeto pensado e irreal. Más allá de Merleau-Ponty, existe en
nuestra experiencia una intuición ontológica, una aprehensión del
ser en cuanto tal, a través de la aprehensión de nuestro cuerpo
en su pura pasividad cuasi-inconsciente —en la somnolencia,
contingencia, (Buenos Aires: Caja negra, 2015).
23
Meillassoux, Después de la finitud. Ensayo sobre la necesidad de la contingencia,
56. De acuerdo con Meillassoux, “correlacionismo fuerte” es el que sostiene que no hay más
que la correlación sujeto-objeto, o bien ser-ahí (Dasein)-mundo, o bien lenguaje-realidad,
esto es, las filosofías de Heidegger y Wittgenstein, respectivamente. “Correlacionismo débil”
sería típicamente el de Kant, que admite que hay algo más allá de la correlación: la “cosa
en sí”. En esta misma consideración, ser casos de correlacionismo débil, entrarían también
la fenomenología de Merleau-Ponty y el proyecto de “realismo fenomenológico” como
“realismo del mundo de la vida”, propuesto recientemente por Claude Romano, Au coeur
de la raison, la phénoménologie (París: Gallimard, 2010) y Claude Romano, Les repères
èblouissants. Renouveler la phénoménologie (París: Presses Universitaires de France, 2019).
24
Merleau-Ponty, Fenomenología de la percepción, 336.
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el cansancio, la enfermedad, captamos el en sí de nuestra
corporalidad—. Se trata del cuerpo tal como existe separado tanto
de la esfera correlacional (intencional) como de la aprehensión
subjetivante: el cuerpo en su existencia puramente material. No
se trata del cuerpo objetivo, tal como es aprehendido en tercera
persona por el análisis científico, que Merleau-Ponty cuestionaba
sistemáticamente, sino de lo que podemos llamar el cuerpo
ontológico, o la dimensión ontológica de nuestra corporalidad, tal
y como, desde una perspectiva de “fenomenología material”, la
ha explicitado Samuel Todes25.
Merleau-Ponty hace referencia a experiencias
perceptuales que se salen del canon de la normalidad cotidiana
a la que los análisis epistemológicos de la experiencia perceptiva
se refieren generalmente, y se salen también de la forma típica del
“correlacionismo”. Así encontramos, ejemplifica, la experiencia
perceptiva de la oscuridad —de la noche—, la percepción onírica,
las experiencias mágico-mitológicas, o la percepción bajo efectos
de ciertas drogas, o las experiencias alucinatorias, sin menoscabar
las experiencias de sujetos que han sufrido un traumatismo o bien
que padecen algún tipo de neuropatología26. No me entretengo en
estos casos y más bien quiero referirme a otras experiencias de
desborde, de “desmesura”, las experiencias de “que hay algo más
allá de nosotros mismos”. Tenemos, por ejemplo, la experiencia
mística de lo “absolutamente otro” —experiencia de nuestra
radical finitud, tal como la describe el filósofo mexicano Luis
Villoro en su entrañable ensayo “La mezquita azul” 27—; o bien la
experiencia de lo sublime, en el sentido de Kant, experiencia de
lo inmensurable e inconmensurable, o de las fuerzas desbocadas
de la naturaleza: la percepción sensible-emocional que podemos
tener, por ejemplo, de un huracán, una erupción volcánica, un
terremoto28 —acontecimientos claramente fascinantes siempre y
cuando uno no se encuentre en el centro de ellos—. Ante la fuerza
25
Sammuel Todes, Body and world (Cambridge: The MIT Press, 2001).
26
Merleau-Ponty, Fenomenología de la percepción, 298.
27
Luis Villoro, “La mezquita azul”, en La significación del silencio y otros ensayos
(México: Universidad Autónoma Metropolitana, 2008).
28
Immanuel Kant, Crítica del juicio [y otros textos] (Madrid: Gredos, 2010), 83.

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descomunal de un huracán no podemos decir, ciertamente, “no
existen hechos, solo interpretaciones”, o lo diríamos temblando
y más como un rezo o un consuelo alucinante. Otro ejemplo
de experiencia de lo que nos rebasa es nuestra conciencia de la
muerte. Se trata, según Meillassoux, de un saber o una intuición
ontológico-fundamental, en el sentido de que aprehendo que
existe algo, la muerte, y aprehendo a la vez que eso existe
independientemente de mi propia aprehensión: obviamente, el
momento exacto de mi muerte me es inaccesible a mí mismo29.
No puedo aprehender mi muerte —el momento en que ya estoy
muerto— y no obstante sé incontrovertiblemente que voy a
morir. La muerte es la primera verdad ontológica absoluta del
existente humano.
Más allá de lo sublime y de la muerte —la sublime
muerte— existen otras experiencias poco atendidas que nos
colocan ante un ser desbordado, como el horror —de ahí que el
filósofo neorrealista norteamericano Graham Harman considere
a la literatura de Lovecraft como un verdadero ejemplo de
ontología realista30—, o bien experiencias más positivas como
el erotismo, la música —la experiencia estética en general—,
el amor intenso o la alegría pura —alegría sin motivo ni razón,
alegrarse de la alegría), de las que se ocupó en memorables
ensayos Clément Rosset31 en la perspectiva de una ontología de lo
real en su singularidad e irreductibilidad radical. En todas estas
experiencias el sujeto aprehende algo que lo rebasa o que rebasa
sus determinaciones subjetivas.
A diferencia de la percepción sensible, donde aquello
que traspasa nuestra percepción solo es objeto de una aprehensión
indirecta, en las experiencias extraordinarias que referimos
captamos directamente lo que nos rebasa, es decir, “percibimos”
eso que está más allá de nosotros mismos. Se trata, si podemos
29
Quentin Meillassoux, “L’inexistence divine,” (Tesis de doctorado, Biblioteca
Nacional de Francia, 1996), 214-219.
30
Graham Harman, Realismo raro. Lovecraft y la filosofía (Salamanca: Holobionte,
2020).
31
Clément Rosset, El objeto singular (Madrid: Sexto piso, 2007), Clément Rosset, La
fuerza mayor. Notas sobre Nietzsche y Cioran (Madrid: Acuarela, 2000) y Clément Rosset,
Le philosophe et les sortilèges (Paris: de Minuit, 1985).
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decirlo así, de una percepción especulativa, de una “percepción”
no meramente empírico-sensible, aunque tampoco podemos
decir que sea ya pensamiento teórico-intelectual. El caso es que
nuestra experiencia sensible no es ajena a la dimensión ontológica
de la existencia. Merleau-Ponty decía que la percepción no es
subjetivista ni objetivista: son sus interpretaciones teóricas —
ya reflexivas o científico-empiristas— las que lo son. El “error”
realista tanto como el “error” idealista están “fundados” en nuestra
experiencia perceptiva, dado que es una verdad irrebatible que, a
la vez, soy yo quien percibe y que es la cosa misma lo que percibo.
Lo visible y lo invisible inicia con esta formulación: “vemos las
cosas mismas, el mundo es lo que vemos”32. Tal es el carácter
paradójico de la percepción, indiferente o neutral respecto las
posturas reflexivas y a la disputa entre realismo e idealismo. Por
sí misma, nuestra percepción no favorece ninguna interpretación,
aunque dé motivos para una u otra. La experiencia perceptiva no
es, pues, estrictamente “correlacionista”: es la imagen o la teoría
que no hacemos de ella la que adscribe tal carácter. Cierto, hay un
aspecto correlacionista de la percepción, pero hay un punto donde
ella misma trasciende hacia algo “más allá” de la correlación —en
el mundo cotidiano de la doxa nadie cree en serio que solo exista
lo que ve, nadie es berkeleyano (salvo algún personaje de Borges).
Basado en Merleau-Ponty, Bimbenet afirma: “Le réalisme est au
fond de toute perception la retombée d’une foi perceptive qui va à
l’infini”33. No obstante, es verdad que la percepción es incapaz de
dar una definición positiva de ese infinito, de ese más allá. Esto
mismo ocurre con los dos niveles siguientes de realismo.
Realismo científico. Hay, pues, una capacidad de
realismo en el campo de nuestra experiencia vivida y en nuestro
vivir y convivir interhumano. ¿La hay también en la ciencia? ¿Hay
propiamente una ciencia especulativa, es decir, una ciencia capaz
de aprehender al ser más allá de las determinaciones que ella
impone? Los científicos, sabedores de la historicidad del saber
científico y del cúmulo de mediaciones e instrumentos que deben
utilizar para construir su saber, están conscientes de dos cosas,
de dos verdades: que la ciencia se acerca permanentemente al ser
32
Merleau-Ponty, Fenomenología de la percepción, 19.
33
Bimbenet, L’invention du réalisme, 315. “El realismo está en el fondo de toda
percepción, la consecuencia de una fe perceptiva que va al infinito”.

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tal cual, pero que permanentemente queda un resto de realidad
que no puede ser atrapado por ningún saber último, lo que no
quiere decir que ese resto sea definitivamente inaccesible. Como
ya lo enseñaba Kant, es la lógica del propio proceder del conocimiento
lo que nos permite asumir que la realidad existe más allá de nuestras
determinaciones epistémicas34. Asumo que existe el infinito (el mundo),
no porque lo pueda conocer —es solo una idea trascendental— sino
porque cada vez que conozco algo no puedo asumir que no haya otro más,
y así indefinidamente —“in indefinitum”35. El postulado de la “cosa en sí”
sirve como idea regulativa, no constitutiva del objeto del conocimiento,
que garantiza que el proceso cognoscitivo no se va a detener, a fijar en
un punto o momento supuestamente último que, en cuanto no puede
tratarse sino de un fenómeno, solo produciría la anulación dogmática de
nuestra conciencia cognoscente. Esto es lo que significa, pues, “crítica”
del conocimiento. La comprensión de su dialéctica expresa la propia
capacidad especulativa del saber científico.
Más allá de las restricciones o paradojas que el análisis
epistemológico pueda señalar, la práctica científica, al igual
que nuestra experiencia perceptual preteórica, apunta a un
pensamiento ontológico especulativo: lo requiere y demanda a
la vez. Lo “funda” como la ansiedad o el deseo fundan o hacen
posible que tenga sentido y verdad la existencia de aquello que
se ansía o desea. Nuestra experiencia perceptiva, histórico-social
y nuestros saberes científicos intuyen, se acercan a la realidad,
pero, por el mismo principio corrrelacional, no pueden afirmarla
como tal, aunque tampoco pueden, en verdad, negar que exista,
pues de otra manera esas experiencias no se sostendrían en
nada. Es importante aclarar que el realismo especulativo no
está defendiendo, contra Kant y a favor de la metafísica, un uso
constitutivo de la razón, es decir, que nuestro entendimiento
pueda determinar la cosa misma. Lo que sostiene —y gracias a la
mediación meta-reflexiva de Hegel— es que hay una diferencia
entre el entendimiento cognoscente y el pensamiento racional o la
razón especulativa. El pensamiento es capaz de pensar de forma
34
35

Immanuel Kant, Crítica de la razón pura (Madrid: Gredos, 2010), 493.
Ibid., 517

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verdadera la cosa misma, la realidad como tal, y de afirmar su
existencia absoluta, esto es, como existiendo independientemente
no solo del pensamiento sino de cualquier otro ente o principio.
Operando así, la razón ontológico-especulativa confirma, a la vez
que funda, la validez del conocimiento científico, es decir, el que
este se refiera efectivamente a la realidad como tal. Lejos, pues,
“de hacernos renunciar a la búsqueda de un absoluto, la ciencia
nos prescribe descubrir la fuente de su propia absolutidad”36. En
fin, es la epistemología, y no la ciencia como tal, la que tiene una
perspectiva correlacionista.
Realismo histórico-antropológico. No hay rasgos más
evidentes de la experiencia y la realidad histórico-antropológica
que su pluralismo y contingencia. El campo de lo humano es
constitutivamente plural —tener experiencia antropológica es
tener experiencia de la alteridad y diferencia que caracteriza a los
seres humanos—, y descarnadamente contingente. Es ontología
viva. En ningún otro ámbito tuvo Merleau-Ponty conciencia
clara de la contingencia de la existencia, es decir, de su carácter
ontológico, como en el plano histórico-antropológico. La realidad
humana, particularmente el mundo de la intersubjetividad y de
la vida política, es el reino puro de la contingencia, esto es, de
“el movimiento gratuito e infatigable por el que buscamos echar
anclas y trascendernos en las cosas, sin ninguna garantía de
encontrarlas siempre”37. La incertidumbre se agrava en el plano
de la vida interhumana. Dos sujetos que durante unos minutos
se sostienen la mirada entre sí y en silencio pronto tienen la
sensación del desasimiento extremo y del carácter vacío y absurdo
de todo. En un diálogo intenso esos sujetos llegan a un punto en
que ya no saben qué es lo que cada uno dice. Las conciencias
se mezclan y superponen. No obstante, la tendencia idealista
del pensamiento, las necesidades psicológicas de identidad,
orden y control, el dominio de las ideologías —que responden
a intereses y ansiedades de los grupos sociales— confabulan
permanentemente contra el reconocimiento de la contingencia y
36
37

Meillassoux, Después de la finitud. Ensayo sobre la necesidad de la contingencia, 54.
Merleau-Ponty, Fenomenología de la percepción, 298.

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pluralidad irreductible de la realidad humana y, más allá, contra
el carácter contingente y plural de lo real mismo. Finalmente, el
pensamiento ideológico-metafísico (teológico, ontoteológico)
confabula contra la asunción de que no existe una razón última o
un fundamento absoluto y unitario de las realidades existentes. En
lo real como tal nada es igual a nada y todo cambia, todo puede
cambiar, no solo ni principalmente por la voluntad de un sujeto
poderoso sino porque el cambio, el devenir, las transformaciones
inesperadas son un rasgo intrínsecamente ontológico, el carácter
de la existencia como tal, nos guste o no, convenga o no. El
error del posmodernismo consiste en que quiere hacer depender
del voluntarismo subjetivo lo que en verdad son caracteres
ontológicos, procesos que exigen ser conocidos y pensados en su
realidad efectiva y que, en verdad, son difíciles de determinar y
conducir por el sujeto.
Hemos dicho que, entre el realismo ontológico y el
realismo de nuestra percepción, el del conocimiento o el de la
acción no hay deducción monolítica sino un movimiento circular:
en esto consiste el realismo integral. Con la afirmación pura de la
existencia, el pensamiento ontológico-especulativo fundamenta
las pretensiones de validez y sentido de nuestras experiencias
perceptivas, científicas e histórico-antropológicos, pero, a la
vez, estas experiencias y procesos, reinterpretados realistamente,
prueban la verdad y consistencia de la tesis especulativa.
Rememorando el famoso dictum kantiano hay que decir: sin
el pensamiento ontológico-especulativo nuestras experiencias
y prácticas serían ciegas, y quedarían a expensas de cualquier
determinación metafísica o ideológica, pero sin nuestras
experiencias y prácticas el pensamiento ontológico-especulativo
sería vacío, permanecería en un puro juego arbitrario de conceptos,
es decir, en mera especulación. De lo anterior se sigue una verdad
que ansiamos afirmar: no podemos renunciar al pensamiento —es
decir, a la filosofía, en particular, al pensamiento ontológico—
en nuestra vida perceptiva, de conocimiento o de acción. En
verdad, el objetivo final del realismo especulativo consiste en
lograr cambiar nuestras formas de pensar —dominadas por la
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metafísica, el subjetivismo o la ideología— y, con ello, nuestras
formas de actuar y vivir. Un logro adicional del realismo integral
es la justa revaloración de nuestras experiencias, es decir, de
todas las formas que tenemos de relacionarnos con el Ser. Son
estos logros los que vuelven perentorio el replanteamiento del
problema de la subjetividad.
Ontología de la subjetividad
Podemos ahora establecer las bases generales de una teoría
neorrealista de la subjetividad. En contraposición a la ontología
heideggeriana y existencialista que se proponía aprehender al
Ser desde las estructuras del ser-ahí 38, esto es, del ser humano,
aquí se trataría de ensayar lo contrario: ver a la subjetividad
desde la perspectiva del Ser, desde el pensamiento ontológicoespeculativo, asumiendo incluso que desde esa perspectiva
el ser humano no ocupa ningún lugar privilegiado, que todo
antropocentrismo o antropomorfismo debe ser cuestionado y
desterrado. La única autognosis válida, como ya lo sabían los
filósofos antiguos, es aquella que se funda en la gnosis, en el
conocimiento de lo que son las cosas en cuanto tales. El error
tanto metafísico como cientificista moderno ha consistido en
suponer que ese “ser en cuanto tal” se adecua a las estructuras
metafísicas de orden, unidad y necesidad, o bien se ajusta
perfectamente a las condiciones epistemológicas y metodológicas
de la actividad científica. La metafísica, la epistemología o
bien el análisis existencial-subjetivo a la manera de Heidegger
nos van a ofrecer siempre una visión equívoca de lo que existe
y de la propia condición humana. Pluralidad y contingencia
serán entendidos como caracteres meramente humanos, como
defectos o deficiencias antropológicas, y la existencia humana
como facticidad o finitud sin más, condiciones que solo cabe
sufrir y lamentar nihilistamente. Superaremos ese sufrimiento
y esa comprensión meramente dramática de la existencia si
afirmamos especulativamente, épicamente, tales condiciones
como rasgos ontológicos generales; si asumimos, pues, como ya
38

Martin Heidegger, (1951), 53.

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pedía Jean-Luc Nancy, comprender la finitud desde una infinitud
no determinada, no domada39. Volver a pensar el infinito sería
la audaz tarea que el realismo especulativo se plantearía. Pues
el infinito, particularmente en su sentido cualitativo y no solo
cuantitativo, esto es, lo Absoluto, pertenece con todo derecho al
pensar filosófico: es su condición y a la vez su tema más propio.
Grave error haber dejado el absoluto en manos de religiosos,
místicos, fideístas, irracionalistas y fanáticos de toda laya. Por
el contrario, el absoluto es el asunto más preciado de la razón
especulativa, de la Filosofía.
A la manera de las triadas de la Fenomenología del espíritu
de Hegel, o quizá, mejor, de los tres géneros del conocimiento de
Spinoza40 —imaginación, razón e intuición—podemos definir tres
momentos o figuras del paulatino proceso que sigue la conciencia
para advenir al pensamiento ontológico-especulativo, esto es,
al momento de la aprehensión del Absoluto; no del espíritu y el
saber (el Gran Adentro hegeliano), sino de la existencia pura, del
Gran Afuera, según la feliz expresión de Meillassoux 41.
Los tres momentos de ese proceso serían así: 1) la
subjetividad en la experiencia caótica de la existencia inmediata,
“natural” (correspondientes, más o menos, al “espíritu subjetivo”
de Hegel o al estadio de la “imaginación” o percepción sensible
de Spinoza); 2) La subjetividad sometida a las estructuras
metafísicas, epistemológicas o ideológicas del pensamiento
ordenador (estadio análogo al del “espíritu objetivo” de Hegel
o al de la “razón” y las nociones comunes de Spinoza); 3) La
subjetividad en la experiencia de la autodisolución de su
centralidad y, así, en su acceso al pensamiento ontológicoespeculativo (correspondiente al “espíritu absoluto” de Hegel
o a la scientia intuitiva de Spinoza). Habría que añadir aquí
todavía las consecuencias prácticas de este proceso, es decir,
su significado antropológico, ético y político. Análogamente
a los tres realismos de que hablamos antes, las tres figuras de
39
40
41

Jean-Luc Nancy, El sentido del mundo (Buenos Aires: La marca, 2003).
Baruch Spinoza, Ética (Madrid: Gredos, 2011).
Meillassoux, Después de la finitud. Ensayo sobre la necesidad de la contingencia, 106.

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la subjetividad tienen, en verdad, una capacidad ontológica, de
la misma manera como en Spinoza cada uno de los géneros del
conocimiento implica relación con el Ser (la Sustancia), de modo
que, como señala Beltrán 42, la relación entre esos géneros no es de
progresión sucesiva sino de simultaneidad ontológica (sub specie
aeternitais)43. Ahora bien, igual que en Spinoza solo sabemos de
forma definitiva de la capacidad de verdad de los dos primeros
géneros (imaginación o percepción, y razón o entendimiento) de
forma retroactiva desde el tercero (la intuición intelectual); en
nuestro enfoque: solo sabemos de la potencia ontológica de las
dos primeras figuras de la subjetividad (caótica y metafísica) a
partir de la tercera (subjetividad ontológico-especulativa).
a.- Subjetividad caótica.
Es el momento, bien descrito por las filosofías subjetivoantropológicas del siglo XX, de nuestra experiencia inmediata,
de “l’autorité de l’immédiate”44, que aquí concebimos o
interpretamos como la experiencia primaria, originaria, de lo
real tal cual, con sus caracteres de incertidumbre, dispersión,
desorden, sinsentido y contingencia pura; esto es, como la
experiencia ontológica misma. Al enfrentar o intentar rebelarse
contra estos rasgos el ser humano revela para sí mismo el nivel
42
Miguel Beltrán, “Spinoza: la simultaneidad de los tres géneros,” Anales del
Seminario de Metafísica, no. 28 (1994).
43
Tradicionalmente se entiende la teoría del conocimiento de Spinoza en términos
de una rígida progresión de un estadio a otro, de tal manera que el segundo estadio
anularía al primero y, a su vez, sería anulado por el tercero. Pero esto no es consistente. El
que accedamos al estadio de la razón y de lo común no implica que dejemos de seguir en
el primero estadio, pue esto implicaría que dejásemos de ser un cuerpo, que es condición
de la recepción sensible de los objetos, es decir, de la imaginatio. Beltrán, “Spinoza: la
simultaneidad de los tres géneros”. De la misma manera, el que arribemos a la intuición de la
esencia eterna de las cosas no implica que la razón o la imaginación se vuelvan innecesarias.
De alguna manera, la intuición, la razón y la imaginación aprehenden el mismo ser real en su
concreción (la realidad ontológica), solo que la imaginación lo hace desde la manera como
nos afecta subjetivamente, la razón desde la aprehensión de sus propiedades comunes con
otros objetos, y la intuición desde su propia esencia o consistencia eterna. Si no fuéramos un
cuerpo —y nadie como Spinoza insiste en que lo somos—, si solo fuéramos un alma, nunca
tendríamos ningún conocimiento de las cosas, de ningún género.
44
Como dice Étienne Bimbenet, L’animal que je ne suis plus (París: Gallimard,
2011a), 106. “La autoridad de lo inmediato”.
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de su conciencia y autoconciencia, y lo hace antes que nada en
modo interrogativo, problematizador: ¿qué es todo esto? ¿Qué
soy, qué somos? ¿Qué existe? ¿Por qué existe lo que existe? ¿Para
qué existe? ¿Para qué existo? ¿Para qué existimos todos? Estas
preguntas se llegan a plantear de modo explícito, pero, como sea,
subsisten de modo implícito en las diversas actitudes con las que
afrontamos la existencia: duda, búsqueda, angustia, melancolía,
preocupación, violencia, compromiso, alegría, etc. Son, pues,
“existenciarios” en el sentido de Heidegger. Aunque, ciertamente,
ellos solo nos van a revelar lo que existe desde la perspectiva
humana, pero no desde la propia consistencia de eso que existe.
El Ser no tiene existenciarios; no tiene ni dudas, ni anhelos, ni
deseos. El carácter dominantemente negativo o limitativo de los
humanos existenciarios justifica la necesidad de superarlos o, más
bien, de comprenderlos desde una visión más amplia y positiva,
esto es, ontológica.
La comprensión ontológica está presente desde que
aparece la conciencia humana, pero esa comprensión es subjetiva,
solo ve lo negativo, el defecto, la carencia, el mal; solo capta la
manera como le “afectan” las cosas y no lo que son las cosas en
sí mismas, diría Spinoza. El mundo es un “valle de lágrimas”,
o bien un tiempo para los placeres efímeros y las visiones
circunstanciales. “Todo lo sólido se desvanece en el aire”, y no solo
debido al capitalismo. En la aparición inicial de la realidad socialhumana quedan dadas las condiciones para que surja la ideología,
en cuanto falsa conciencia, en cuanto estructura “natural”
inmediata de la conciencia, en el sentido de que, según sostuvo
Louis Althusser, “la ideología no tiene historia”, es “eterna”45.
La vida humana, en sus diversos momentos e instancias, estará
normalmente regida por la ideología, por el “discurso” acerca de
lo que son las cosas y, sobre todo, lo que somos los humanos, y
no por el conocimiento de lo que son ellas por sí mismas y lo que
somos nosotros realmente.
45
Louis Althusser, “Ideología y aparatos Ideológicos del Estado,” en La filosofía
como arma de la revolución (México: Pasado y Presente, 1974).
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b.- Subjetividad metafísica.
Definimos (redefinimos) ideología desde la perspectiva del
realismo especulativo como toda forma pensamiento que busca
imponer artificialmente en la conciencia humana la idea de un
orden de totalidad, unidad y necesidad en lo existente. Ideología
y metafísica se vuelven conceptos intercambiables. Según
Meillassoux, “la crítica de las ideologías, que en el fondo siempre
consiste en demostrar que una situación social presentada como
inevitable es en verdad contingente, va unida esencialmente a la
crítica de la metafísica entendida como producción ilusoria de
entidades necesarias”.46 La igualación entre metafísica e ideología
y el señalamiento del carácter ideológico de las posturas
cientificistas está presente en las implicaciones críticas del nuevo
realismo de Gabriel. “Por ideología —establece el joven filósofo
alemán—, generalmente me refiero a una visión distorsionada
del ser humano que cumple una función socioeconómica:
normalmente se trata de la justificación implícita de una
distribución injusta de los recursos”47. Así pues, la ideología es
lo opuesto exacto al pensamiento ontológico-especulativo, y es
la forma de pensamiento que domina en el segundo estadio de
la subjetividad, el momento metafísico, cuando la subjetividad,
ansiosa de respuestas, construye y/o acepta las construcciones del
pensamiento que otorgan a la realidad cierto orden y estructura,
cierta identidad y estabilidad, lo que hace que disminuya un
poco el impacto angustiante de los caracteres caóticos, terribles,
desmesurados del primer estadio. Esas construcciones van desde
el mito hasta la ciencia, pasando por la religión, la teología,
la metafísica, la técnica y las diversas ideologías modernas
46
Meillassoux, Después de la finitud. Ensayo sobre la necesidad de la contingencia.
Y Quentin Meillassoux, “Contingencia y absolutización del uno,” en El nuevo realismo.
la filosofía del siglo XX, coordinado por Mario Teodoro Ramírez (Santiago: Universidad
Andrés Bello, 2016), 61-62.
47
Puede verse en su último libro, Markus Gabriel, Ética para tiempos oscuros.
Valores universales para el siglo XXI (Barcelona: Pasado y presente, 2021), la crítica a las
ideologías subjetivistas, nacionalistas e identitarias como condición para la recuperación de
una perspectiva ética con pretensiones universalistas. Markus Gabriel, Neoexistencialismo.
Concebir la mete humana tras el fracaso del naturalismo (Barcelona: Pasado y presente,
2019), 29.
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(liberalismo, nacionalismo, socialismo, fascismo, imperialismo,
comunitarismo). Todas son formas de “racionalización” —en
el sentido del psicoanálisis freudiano— de la existencia, tanto
humana como no humana48.
Al advenir a la conciencia, el individuo se reconoce como
algo que existe —la evidencia de la existencia aparece como la
primera de todas las evidencias—, por ende, como alguien que
aparece en algún lugar, en un cierto espacio, una cierta realidad,
apenas percibida como tal, captada primero como un “medio”,
luego como un “mundo” y al fin como EL mundo. La pregunta
¿quién soy yo? o ¿qué soy yo? Se responde con la pregunta ¿qué
es todo eso que existe?, pregunta que conlleva la suposición
primera de que la existencia constituye una totalidad (un “mundo”,
dice Gabriel). La respuesta a esta pregunta será la clave para la
respuesta a la primera pregunta, a la que indaga por el propio
existente: él se concebirá a sí mismo como parte de un todo que
solo es concebido o representado, pero que irreflexivamente se
asume como dado y unívocamente definido. La pregunta por el
ser de nuestra existencia individual nos lleva inmediatamente a
la metafísica, a la suposición de que la realidad es un todo dado
donde aparecemos49. Surgen entonces, proyectadas desde el
lenguaje —como pensaba Nietzsche— las categorías metafísicas
48
Decía Edward Tylor (1832-1917), pionero de la ciencia antropológica, que “la
lógica del mito es impecable”; por otra parte, los psicólogos han llamado la atención sobre
la lógica implacable del discurso paranoico. En filosofía, cabe tener presente las obsesiones
con la lógica de las posturas dogmáticas (la escolástica, el marxismo, la filosofía analítica,
etc.). Esto debería prevenirnos contra una valoración exagerada de la lógica: se pueden estar
construyendo discursos meramente míticos, paranoicos o ideológicos. Solo la intuición
ontológica podrá salvarnos de las mallas o esferas de cristal del pensamiento metafísicoideológico, por muy “lógico” que quiera lucir.
49
Según Bimbenet, con el lenguaje y su función primordial de fundar la
intencionalidad de la mente, la constitución de sentido de lo existente (función designativa o
proposicional del lenguaje), la conciencia puede tener y mantener ante sí algo como real. Se
trata de un real “correlacional”, de la percepción y del orden lingüístico. Bimbenet, L’invention
du réalisme, 79. La posibilidad de un conocimiento empírico y del saber técnico-práctico
queda fundada en la constitución lingüístico-objetiva del entorno humano. No obstante, la
conciencia busca más respuestas, respuestas últimas y absolutas, y traspasa el orden empírico
y experiencial para hablar de la consistencia de la realidad como tal.

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de totalidad, sustancia, causalidad, razón, necesidad, con las
que el pensamiento pretende dar cuenta de lo que existe, cuando
en verdad solo está buscando apaciguar la angustia existencial
provocada por la falta de sentido y consistencia de lo real.
Construyendo la realidad como un orden determinista,
unitario y necesario, el sujeto se asume, así, en este segundo
momento, como un ser unívoca y necesariamente determinado,
sometido a las instancias metafísicas y al orden jerárquico y cerrado
que ellas instauran en el espacio del pensamiento y, de ahí, en el
campo de la vida social, cultural y política. La subjetividad adviene
mera “subjetivación” del orden metafísico, en un pliegue, pero no de
lo real, como se vivía en el primer momento, sino de las estructuras
ideológicas dominantes y sus diversos constructos. El pensamiento
posmoderno elucidó con vehemencia todos los mecanismos políticoideológicos de producción y reproducción de la subjetividad, pero
al negarse el acceso al espacio de la meta-reflexión filosófica, del
pensar especulativo, el posmodernismo no llegó a otro lugar que a la
justificación de un nihilismo generalizado. Al exagerar el papel de las
condicionantes político-ideológicas que operan sobre la subjetividad,
el posmodernismo —por ejemplo, Foucault— eliminó la posibilidad
de una normatividad válida, racional, definida por una subjetividad
autónoma y responsable50. El posmodernismo permaneció en una
especie de metafísica negativa, escéptica y relativista.

50
Es significativo este pasaje donde Foucault cuestiona los actos del poder ejercidos
sobre un individuo —un pederasta—, pero nunca hace ningún señalamiento crítico sobre la
propia responsabilidad de ese individuo. Relata Foucault, con cierta ingenuidad, el caso de
“un obrero agrícola del pueblo de Lapcourt, un tanto simple de espíritu”, denunciado un día
de 1867 porque “al borde de un campo había obtenido caricias de una niña, como ya antes
lo había hecho, como lo había visto hacer, como lo hacían a su alrededor los pilluelos del
pueblo”. En seguida Foucault da cuenta de la manera cómo todas las instancias del “poder y
el saber” cercaron a aquel campesino, convirtiéndolo en objeto de vigilancia y control. Esto
puede ser cierto, y los análisis de Foucault resultar válidos. Sin embargo, en su exposición
el teórico francés no compromete ningún juicio crítico sobre el comportamiento del
pederasta, no ve nada malo, al contrario, “en esos gestos sin edad, en esos placeres furtivos
que intercambiaban los simples de espíritu con los niños despabilados” Michel Foucault,
Historia de la sexualidad. 1. La voluntad de saber, (México: Siglo XXI, 1977), 42-43.
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c.- Subjetividad ontológico-especulativa.
En el tercer momento, la subjetividad renuncia a determinar lo
existente y, a la vez, a quedar sometida a cualquier determinismo.
La conciencia accede al pensamiento ontológico-especulativo,
donde ella ya ni “da sentido” ni “recibe el sentido”. De acuerdo
con Meillassoux, en el nivel del pensamiento puro la conciencia
comprende que la existencia tal cual, la existencia toda, incluido
el propio ser humano, todo el Ser es facticidad absoluta y pura:
sin-razón, sin explicación última y, al fin, sin sentido. “No hay
nada más acá o más allá de la manifiesta gratuidad de lo dado,
nada, sino la potencia sin límite y sin ley de su destrucción,
de su emergencia, de su preservación”51. La mente se libera de
toda definición y toda determinación; renuncia a encontrar en la
existencia respuestas al ¿por qué? y al ¿para qué?, preguntas que
atormentaban a la conciencia en el momento de su emergencia, y
que la disponían para recibir cualquier respuesta, para aceptar lo
que sea con tal de “estar segura de algo”. El momento ontológicoespeculativo de la subjetividad es el del mayor desasimiento, de
la mayor zozobra y desesperación (un momento verdaderamente
kierkegaardiano). No obstante, más allá de Kierkegaard, la
filosofía puede convertir esa desazón nihilista en el momento
de la mayor lucidez y serenidad, la mayor clarividencia. Pues se
revela entonces la única verdad absoluta de que somos capaces:
no hay respuestas a la pregunta por la razón y el sentido de la
existencia, porque simplemente no existen tal razón y sentido. O
bien la pregunta estaba mal orientada: busca donde no debe. La
revelación de la verdad absoluta de la sin-razón de la existencia
conlleva la auto-revelación de otra verdad: el pensamiento,
el pensar mismo constituye la dignidad suprema, propia e
irremontable del ser humano. Cito unas palabras de Meillassoux
que resultan clarividentes:
L’homme parce qu’il sait l’éternel, acquière valeur.
Mais l’homme ne tient pas sa valeur de l’objet de sa
connaissance, c’est-à-dire de l’éternel lui-même: ce
51

Meillassoux, Después de la finitud. Ensayo sobre la necesidad de la contingencia, 105.

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n’est pas l’éternel qui est valeur, Carl l’éternel
n’est que la contingence aveugle, stupide, et
anonyme de toute chose. La valeur est celle du
savoir lui-même: l’homme vaut non par ce qu’il
sait mais parce qu’il sait. 52
Por otra parte, para Markus Gabriel la imposibilidad de
encontrar respuestas en lo dado a la pregunta por el sentido de
nuestra existencia nos revela también el carácter incondicionado
y, por ende, absolutamente libre de la mente, de la conciencia y
el ser humano. Somos lo que queramos y podamos comprender
y concebir, y lo que podamos ser y hacer. Somos, como quería
Sartre, una libertad53. Pero no somos un puro voluntarismo,
nuestra libertad no escapa a la contingencia, pues, a la vez, la
contingencia de todo lo que existe es la mejor condición de
posibilidad y verdad de la libertad.
Realismo y vida humana
He referido en varios momentos la significación antropológica
del realismo especulativo siguiendo la ruta señalada por Étienne
Bimbenet en L’invention du réalisme, donde sostiene que el
realismo es la invención propia de la especie humana. Los animales
no son realistas, ni necesitan serlo, explica el filósofo francés.
El animal es por naturaleza relativista —lo real es su mundo, es
decir, su medio— y, de ahí, correlacionista, idealista: lo real es lo
que el animal capta, lo que cada especie capta, lo que es relativo
y vale para cada especie: no hay realidad en sí. Ésta aparece, y es
la gran tesis de Bimbenet, con la vida humana. El ser humano es,
podríamos decir, el animal realista. El realismo es la conciencia
propiamente humana de que existe una realidad en sí, que lo real
52
“El ser humano, porque sabe de lo eterno, adquiere valor. Pero el ser humano no
adquiere su valor del objeto de su conocimiento, es decir, de lo eterno mismo: no es lo eterno lo
que vale, pues lo eterno no es más que la contingencia ciega, estúpida y anónima de todo lo que
existe. El valor es el del saber mismo: el ser humano vale no por ‘lo’ que él sabe sino ‘porque’ él
sabe”. Meillassoux, “L’inexistence divine,” 316.
53
Gabriel, Ética para tiempos oscuros. Valores universales para el siglo XXI. Y Markus Gabriel.
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no se agota en lo que requerimos y captamos. Para Bimbenet el
realismo es primordialmente, más que una tesis o una teoría, una
actitud: “le réalisme est une attitude; c’est pour-quoi on ne saurait
le confondre avec le réel auquel prétend cette attitude”54. Y no fue
fácil para la especie humana advenir al realismo:
Dans l’histoire des vivants le réalisme n’a pas
toujours éte; il a fallu le long, périlleux, et contingent
processus de l’antropogenèse pour faire advenir
une espèce faisant du monde son tribunal; posant le
monde au centre, dans la percepción, l’agir, le vouloir
ou même le sentiment.55
El realismo rebasa a la vida, pero solo lo hace a partir de
ella misma; es una conquista o un alcance de la vida humana, es
decir, de los seres vivos hablantes (des vivants parlants). A través
de los medios propiamente humanos, como la intencionalidad
perceptual, el lenguaje y la sociabilidad, el ser humano presume y
asume que capta la realidad en sí. La dimensión sociocultural de
la existencia es la condición de posibilidad de la postura realista.
Sin el lenguaje y sin la potencia de la vida social organizada no
habría manera de establecer algo como lo real, con su estabilidad
y sólida consistencia. Por eso Bimbenet insiste en la prioridad de
la función nominativa del lenguaje —nombrar los objetos— y
en la importancia de la fuerza normativa de lo social56. Antes de
poder juzgar o predicar algo de los objetos (base de la cognición),
tenemos que definirlos, ponerlos como existentes; y antes de
arribar a la conciencia universal objetiva, tenemos que aceptar las
normas convencionales de la intersubjetividad como condición
para establecer lo que existe como tal —vemos todos el mismo
54
“El realismo es una actitud; es por lo que no habría que confundirlo con lo real que
pretende alcanzar esa actitud”. Bimbenet, L’invention du réalisme, 22.
55
“En la historia de los seres vivos, el realismo no ha existido siempre; él ha tomado el
largo, peligroso y contingente proceso de la antropogénesis para hacer advenir una especie que
hace del mundo su tribunal; poniendo al mundo al centro, en la percepción, el obrar, el querer o
incluso el sentimiento”. Ibid., 23
56
Bimbenet, L’invention du réalisme, 79.

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objeto—. La universalidad del pensamiento está ya inscrita en
la materialidad del lenguaje: en la manera como los sonidos o
los gráficos se nos imponen a todos, antes y ahora, aquí y en
todas partes. “Le mot possède une autorité que n’ont sans doute
ni la perception solitaire et informulée, ni le concept, toujours
revisable”57. El idealismo, esto es, la apropiación de lo real en
la representación constituye el medio para arribar al realismo: la
consistencia de la idea predefine la consistencia de lo real. Lo real
depende de la idea. Por esto, destaca Bimbenet, el realismo nunca
puede considerarse como acabado o logrado: es una intención, un
propósito o un objetivo; no posee certezas ni garantías últimas:
“Nous ne jugeons pas ici de cette rencontre et de son effectivité,
mais de la prestatation subjective qui y conduit. Que la flèche
intentionelle touche à son but, c’est une question que nous
mettons entre parenthèse”58. Con todo lo valioso e interesante
de su elaboración, el realismo de Bimbenet permanece en el
cerco escéptico y correlacional de la fenomenología, de una
fenomenología antropológica o una antropología fenomenológica,
pero fenomenología al fin. Lo más que alcanza es el “Afuera
correlacional” o “claustral”, lo “Abierto”, pero todavía no arriba
al “Gran Afuera” del pensamiento ontológico puro, según los
términos de Meillassoux: “The Great Outdoors is what stands
outside of the walls of the ‘invisible prison’ of the Open”59. El
Gran Afuera es el Ser que existe, aunque no lo pensemos, lo
que existe cuando no hay pensamiento: no es nuestro correlato
subjetivo ni fenomenológico; “este afuera no es solamente
exterior al pensamiento, sino que es absolutamente indiferente e
independiente de éste. Un afuera que no se reduce a lo dado y que
puede subsistir fuera de toda correlación con el pensamiento”60.
57
“La palabra posee una autoridad que no tienen sin duda, ni la percepción solitaria
e informulada, ni el concepto, siempre revisable”. Ibid., 253.
58
“No juzgamos aquí de ese encuentro y de su efectividad, sino del beneficio
subjetivo que le aporta. Que la flecha intencional toque su objetivo, es una cuestión que
ponemos entre paréntesis”. Ibid., 33.
59
“El Gran Afuera es lo que permanece fuera de la ‘invisible prisión’ de los muros
de lo Abierto”. Quentin Meillassoux et al. “Founded on Nothing: an interview with Quentin
Meillassoux,” Urbanomic, 27 de diciembre, 2021, https://www.urbanomic.com/document/
founded-on-nothing/.
60
Meillassoux, “Contingencia y absolutización del uno”, 77.
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Así pues, dar cuenta del origen, de la genealogía del
realismo, no agota todo su significado y alcance, sobre todo no
agota su significado ontológico y ético-político. En Bimbenet el
realismo está signado por su proveniencia del orden biológico,
el orden de la vida. Su naturalismo reformulado nos queda a
deber todavía una teleología: no basta saber de dónde venimos,
necesitamos también saber a dónde vamos, incluso, hasta dónde
seríamos capaces de llegar. Markus Gabriel llama zoontología
a la concepción que privilegia la génesis, el origen: el ser, la
realidad o la existencia en cuanto determinados por la vida (zoon)
y atenidos a ella. Como lo explica:
Zoontology is at best a regional inquiry. It is very
interesting enterprise for beings essentially interested
in their survival. Don’t get me wrong, I am interested
as anyone in survival, but the answer to the ontological
question of the meaning of ‘existence’ bears no
essential relation to the fact that there are living
organisms asking this question. We do not create the
meaning of ‘existence’, that is, existence. 61
Por esto, más allá de Bimbenet y de toda ontología de
la vida (de toda zoontología), importa ir hacia la significación
ontológica y ética del realismo. En cuanto conciencia de la
irreductibilidad del pensamiento, del espíritu (el Geist), el
realismo especulativo deja abierta la posibilidad de la libertad
y de la realización efectiva de los valores, que son el signo de
la espiritualidad, la seña de nuestra teleología. El sentido de
la existencia nunca está dado y solo puede constituirse desde
la asunción racional-especulativa de la contingencia radical
y total del Ser —y, ciertamente, de la contingencia del propio
61
“La zoontología es, en el mejor de los casos, una investigación regional. Es una
empresa muy interesante para seres esencialmente interesados ​​en su supervivencia. No me
malinterpreten, estoy tan interesado como cualquiera en la supervivencia, pero la respuesta
a la pregunta ontológica del significado de ‘existencia’ no tiene ninguna relación esencial con
el hecho de que hay organismos vivos que hacen esta pregunta. No creamos el significado de
‘existencia’, es decir, la existencia”. Markus Gabriel, Por qué el mundo no existe (Barcelona:
Pasado y presente, 2015), 41.
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ser humano, dando razón ahora al enfoque genealógico de
Bimbenet—. No obstante, el tratamiento del momento ético de
la existencia y la conciencia humana apenas ha sido iniciado por
el nuevo realismo. En adelante, será su tarea fundamental, tan
urgente como necesaria.

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Conclusión
El tema de la subjetividad signó y atravesó a la filosofía de la
modernidad desde sus inicios cartesianos. De teología, la filosofía
devino egología, y más tarde epistemología y antropología. Nada
de lo que se dijo sobre el sujeto y sobre la condición humana
en general era falso o inválido, al contrario. Son momentos del
imprescindible proceso de la “autocomprensión humana”. El
error estribó en la absolutización de la subjetividad, en lo que
Meillassoux llama el “subjetualismo”: la asunción de que el sujeto
posee las claves de todo lo existente. No obstante, un equívoco
de nuestro tiempo consiste en suponer que una perspectiva
ontológica debe operar una ruptura radical con cualquier teoría
de la subjetividad y cualquier forma de humanismo, esto es, que
la ontología conlleva necesariamente decir adiós a lo humano y
a todas las problemáticas de la existencia y la sociedad real. Este
anti-humanismo, apresuradamente llamado “poshumanismo” o
“transhumanismo”, en realidad no es algo nuevo. La epistemología
estructuralista de los 60 del siglo pasado planteó algo parecido,
el “anti-humanismo epistemológico”, en pensadores como
Lévi-Strauss, Lacan, Althusser, Foucault, etcétera, en lo que
finalmente quedó como una concepción radicalista y, al fin,
autocontradictoria. A la vez que hablaban, escandalosamente, de
la “muerte del autor” o de la “muerte del hombre”, las figuras del
estructuralismo seguían firmando sus libros y, claro, preocupados
por las ventas de sus obras y su propia sobrevivencia, como
cualquier humano, demasiado humano.
El anti-humanismo siempre tiene algo de un desesperado
deseo de trascendencia. La teología medieval poseía un cierto
núcleo anti-humanista y, en verdad, toda concepción religiosa
guarda un perfil de anti-humanismo. No se puede tachar de un
plumazo —a riesgo de permanecer en sofisticadas ideologías,
pero al fin ideologías—, la pregunta por el sujeto y la realidad
humana. En esto sentido es que considero válidos e importantes
los intentos de algunos pensadores recientes por replantear desde
las corrientes filosóficas del siglo XX el tema del realismo. Así,
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por ejemplo, los propósitos de un realismo fenomenológico o
de un realismo de lo extra-lingüístico en la tradición analítica.
Se trata, finalmente, de establecer puentes entre el pensamiento
humanista y epistemológico del siglo XX y los nuevos aires del
realismo filosófico del siglo XXI. El tema antropológico es central
para observar el valor de esos intentos.
El realismo especulativo mantiene, no obstante, su
pertinencia filosófica: es necesario trascender el antropocentrismo
y subjetualismo de la filosofía anterior, que llegó a convertirse
en una especie de esfera de cristal, que limitaba y cercaba las
potencias del pensamiento filosófico. Una teoría de la subjetividad,
en general, una filosofía antropológica debe ser reconstruida hoy
desde la perspectiva del nuevo realismo. A este proyecto es a lo
que aquí he denominado “realismo integral”, y lo expuesto aquí
ha sido solo un primer acercamiento.

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Bibliografía
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�Iteración, Reiteración, Repetición:
Un análisis especulativo del signo sin sentido

ITERACIÓN, REITERACIÓN,

REPETICIÓN: UN ANÁLISIS
ESPECULATIVO DEL SIGNO SIN
SENTIDO
BERLÍN, FREIE UNIVERSITÄT, (ABRIL
DE 2012) *

ITERATION, REITERATION,
REPETITION: SPECULATIVE ANALYSIS
OF THE MEANINGLESS SING
BERLÍN, FREIE UNIVERSITÄT, (ABRIL
DE 2012)**
Quentin Meillassoux1

*
La presente traducción se realizó a partir de la versión en inglés de Robin Mackay,
esto ante la dificultad de acceder al manuscrito original de Meillassoux en francés; nos
apoyamos en el ejercicio ya emprendido por Adriana Canseco, Margarita Martínez y
Mario Teodoro Ramírez, quienes han contribuido anteriormente a trasladar los conceptos del filósofo a nuestra lengua. Esperamos que esta traducción (que incluye el resumen
y las palabras clave) logre sobreponerse a los equívocos y logre tender puentes para continuar y renovar el diálogo y debate filosófico. Agradecemos a Irina Rodríguez por su
disposición a esclarecer estas líneas y también al editor de esta revista por su paciencia.
**
Este texto, aunque fue traducido al inglés para la conferencia en Berlín, dictada
por Meillassoux el 20 de abril de 2012, no tiene versión francesa publicada. La versión
inglesa fue difundida mediante la página www.spekulative-poetik.de La traducción que
aquí presentamos será la primera versión publicada de este texto.
1

Profesor de la Universidad de Paris.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 4, Julio-Diciembre 2022, pp 39-107

39

�Iteración, Reiteración, Repetición:
Un análisis especulativo del signo sin sentido

Resumen: El siguiente artículo presenta una conferencia inédita
expuesta en la Universität Freie de Berlín, donde Meillassoux
revisa y corrige las principales confusiones de los conceptos
que había presentado ya en Después de la finitud, mejorando
las distinciones conceptuales. Además presenta una primera
versión de su teoría del signo vacío, y su versión especulativa del
alcance ontológico de las matemáticas que gira sobre las nociones
centrales de repetición e iteración.

Palabras clave: Ontología, Especulación,
Matemáticas, Signo, Teoría de conjuntos.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 4, Julio-Diciembre 2022, pp 39-107

Materialismo,

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�Iteración, Reiteración, Repetición:
Un análisis especulativo del signo sin sentido

Abstract: The following article presents an unedited conference
exposed at Berlin’s Freir Universität, in this article Meillassoux
revises and corrects the main confusions concerning the concepts
presented in After finitude, enhancing the conceptual distinctions.
Also he presents a first version of his theory of the meaningless
sing, and his speculative version of the ontological import of
mathematical thought, that revolves around the central notion of
repetition and reiteration.

Key Words: Ontology, Speculation, Materialism, Mathematics,
Sign, Set Theory.

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�Iteración, Reiteración, Repetición:
Un análisis especulativo del signo sin sentido

1. Recapitulación de los elementos principales de la especulación
factual
Mi preocupación principal, desde hace algunos años, han sido las
capacidades del pensamiento: ¿qué puede propiamente hacer el
pensamiento? Mi tesis (que puede parecer peculiarmente clásica)
viene a decir que el pensamiento es capaz de lo “absoluto”, capaz
incluso de producir algo como “verdades eternas”; y esto a pesar
de las destrucciones y deconstrucciones varias por las que han
atravesado todas las metafísicas tradicionales a lo largo del último
siglo y medio. Empecé desarrollando esta posición en 2006, en
Después de la finitud (DF), de una forma que, a mi entender, hace
posible una reactivación original del materialismo; susodicha
investigación es la que quisiera continuar desarrollando aquí.
Recordemos, en primer lugar, la estrategia que seguí para
intentar afirmar la capacidad “absolutizadora” del pensamiento:
mi idea era proponer un modelo de des-absolutización lo más
económico y riguroso posible. Ya que se ha dirigido una profusión
de críticas contra la pretensión filosófica de lo absoluto, me pareció
–empero– que todas ellas se sustentaban en argumentos nucleares
que podían ser modelados. Así pues, aunque no puedo pretender
reconstruir la riqueza y la complejidad de varios de estos antiabsolutismos, mi esperanza fue la de desarrollar un adversario
lo suficientemente riguroso con miras a que cualquier argumento
capaz de refutar este modelo-objeto pudiera ser igualmente capaz
de refutar cualquier crítica históricamente existente.
Así, inventé un anti-absolutismo al que me referí –por
razones que explicaré– como “correlacionismo”. Lo reduje a
dos argumentos, llamados círculo correlacional y facticidad
correlacional.
Los repasaré brevemente en ese orden, que es el único
orden lógico en que puede hacerse.
Si el materialismo metafísico parecía básicamente
insostenible después de Berkeley, esto se debió a una razón quizás
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Iteración, Reiteración, Repetición:
Un análisis especulativo del signo sin sentido

tan simple como decisiva: el materialista parece comprometerse
siempre con una “contradicción pragmática” cuando pretende
conocer una realidad independiente de su pensamiento, toda vez
que la realidad de la que habla es precisamente aquella que le
es dada al pensar.2 Cuando pretendo acceder a una cosa-en-sí,
accedo en verdad solo a lo dado, de lo cual no puedo abstraer el
hecho de que es estrictamente correlacional al acceso que tengo
a él y que no tiene ningún significado concebible fuera de ese
acceso –fuera del modo en que yo lo concibo–. En este sentido,
parece infructuoso interrogar qué son las cosas cuando ninguna
mente puede aprehenderlas.
Por correlacionismo entiendo entonces, en una primera
aproximación, toda filosofía que sostiene la imposibilidad de
acceder a través del pensamiento a un ser independiente del
propio pensamiento. De acuerdo con este tipo de filosofía,
nunca tenemos acceso a alguna pretendida cosa (entendida en
el sentido más general) que no esté siempre ya correlacionada
a un acto del pensar (entendido, una vez más en el sentido más
general). Consecuentemente, el correlacionismo postula, contra
todo materialismo, que el pensamiento no puede escapar de sí
mismo para acceder a un punto aún no afectado por los modos de
aprehensión de nuestra subjetividad.
Llamo así “círculo correlacional” al argumento que
consiste en afirmar que un círculo vicioso, esencialmente
pragmático, es inherente a cualquier materialismo que postula la
existencia absoluta de una realidad externa a toda representación.
2
Hablo de “pragmática” más que de contradicción “performativa”, porque la
última concierne sólo al acto de enunciación pública, un estamento expuesto en voz
alta. Ahora, la contradicción a la que me refiero se obtiene incluso del acto mental.
Suponer esto, o pensar simplemente “yo no existo”, el contenido de esta proposición
es contradicha por el acto que produce esto. Lo mismo para, en acuerdo con el
`circulo correlacional´, para la proposición “Pienso un en-sí-mismo independiente del
pensamiento”. Esto es una contradicción pragmática (el contenido es contradicho por el
acto que enuncia el contenido, si bien mentalmente), y no justamente una contradicción
performativa (este último ocurre sólo a nivel del habla pública, pero eso no concierne
a los actos mentales). En ese sentido, Hintikka estaba equivocado al interpretar el
Cogito en términos de performativo, en lugar de pragmático, lo contradictorio de esta
afirmación (si yo pienso, yo soy) podría ser exclusivamente mental.
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�Iteración, Reiteración, Repetición:
Un análisis especulativo del signo sin sentido

Este argumento parece describir un punto muerto fundamental
que aguarda a todo materialismo así definido: ¿cómo se puede
pretender pensar lo que es cuando hay ausencia de pensamiento,
sin ver que esta pretensión implica una contradicción manifiesta?
La correlación misma puede ser pensada de muchas maneras
diferentes: sujeto-objeto, conciencia-donación, la correlación
noético-noemática, el estar-en-el-mundo, el lenguaje y el referente,
etc. Pero en cada caso, la correlación se postulará como un hecho
primordial que tiende a anular y vaciar cualquier creencia en la
pensabilidad de un “en sí” que trascienda al pensamiento.
El correlacionismo no puede, sin embargo, apoyarse sobre
una decisión única, al menos si pretende responder a la definición
que he dado, a saber: la de una empresa de la des-absolutización
del pensamiento. Ya que, si el círculo correlacional basta para
descalificar al absoluto materialista, no es suficiente para
descalificar toda forma de absoluto, ni toda forma de realismo.
Puesto existe, como bien sabemos, una forma no-materialista de
absolutismo, cuyo principio consiste no en pretender pensar ya un
absoluto no-correlacional sino en hacer de la correlación misma
el absoluto propiamente dicho.
Antes de continuar, permítasenos proponer en este punto
una denominación clara de las posiciones en juego aquí; una
denominación que creo es más clara que la empleada en Después
de la finitud. Llamo “correlacionismo” a toda forma de desabsolutización del pensamiento que, para obtener tal resultado,
argumenta a partir del repliegue [closure] del pensamiento sobre
sí mismo y sobre su subsecuente incapacidad para alcanzar un
absoluto externo a sí. Llamo “especulativo”, según hemos visto
ya, a todo pensamiento que accede a un absoluto que es a la vez
externo al pensamiento y que está en sí mismo desprovisto de toda
subjetividad. Por ejemplo, el epicureísmo es un materialismo, en
la medida en que pretende acceder a la realidad absoluta de los
átomos y del vacío, donde lo último no tiene de ningún modo un
rasgo subjetivo-psicológico, egoíco, sensible o vital.
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Un análisis especulativo del signo sin sentido

Pero existe una segunda forma de absolutismo, una nomaterialista: este absolutismo es el único que ha sobrevivido a la
crítica correlacionista, pues no consistía en impugnar el repliegue
del pensamiento sobre sí mismo, sino en confirmarlo, en nombre
de la absoluticidad del propio pensamiento (o de algunas de sus
características). La tesis consistía en interpretar el repliegue del
pensamiento sobre sí mismo, no como un síntoma de su finitud,
sino como una consecuencia de su necesidad ontológica. Si el
pensamiento no puede salir de sí mismo, no es porque se estrelle
con límites gnoseológicos sino porque descubre una forma de
existencia que es intrínsecamente necesaria: la subjetividad.
Por supuesto, la forma más elemental de esta creencia sería el
solipsismo: puedo creer que es mi subjetividad, cual individuo
psicológico, la que es absoluta, y por lo tanto creerme enteramente
solo en el mundo. Pero en la historia de la filosofía, nadie ha
tomado nunca sinceramente esta ruta; y la respuesta metafísica
al correlacionismo consistía más bien en absolutizar al sujeto en
general –de acuerdo con una modalidad trans-individual de la que
todo humano, y de hecho todo ser vivo o inorgánico, participaría en
su nivel propio–. Este absolutismo tomó varias formas, llevando
cada vez a la absolutización de una o muchas formas determinadas
de la subjetividad, o incluso del sujeto en su totalidad. La sensación
fue absolutizada (el hilozoísmo de Maupertius y Diderot), como
lo fue la razón (el idealismo hegeliano), la libertad (el Schelling
de 1809), la percepción (Bergson y la imagen en sí, en el primer
capítulo de Materia y memoria), la voluntad (Schopenhauer),
las voluntades en su conflicto mutuo (la voluntad de poder
de Nietzsche), el yo en su estado germinal inicial (los “yoes
larvarios” de Deleuze en Diferencia y repetición), etcétera. Así
pues, hubo una proliferación de las subjetivaciones de lo real,
a veces en conflicto unas con otras, en particular entre el polo
vitalista (desde el hilozoísmo hasta Deleuze por vía de Nietzsche)
y el polo idealista (dominado por Hegel). Pero tales conflictos
ocultaban un acuerdo fundamental: que después de Berkeley no
podría haber dudas acerca de no volver a la realidad totalmente
a-subjetiva del materialismo epicúreo. El marxismo intentó, en
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efecto, mantener tal concepción no-subjetiva de la materia en
una forma dialectizada, pero en última instancia no arribó a nada,
con la excepción del tardío y poco distinguido esfuerzo filosófico
de Lenin en Materialismo y empirocriticismo: en la estela de la
filosofía de la naturaleza del Engels tardío.
Lo que podríamos llamar “la era del correlacionismo”
abierta por Berkeley –y que sigue, en mi opinión, dominando la
filosofía continental hasta el día de hoy– puede describirse así bajo
la forma de dos movimientos opuestos en relación con el absoluto:
por un lado, el correlaccionismo, que, en forma de escepticismo,
de trascendental, de fenomenología o posmodernismo, le negó
al pensamiento el acceso a lo absoluto. Pero, por otro lado, se
desarrolló una nueva tendencia especulativa, que desde ahora
designaré con el neologismo: subjetualismo [subjectalism]. El
subjetualismo consiste en absolutizar el pensamiento, o algunas
de sus características, para retener un anti-materialismo postberkeleyano sin renunciar al estatuto especulativo de la filosofía.
¿Por qué este término de “subjectalismo”? Porque necesitamos
un término que nos permita abarcar a la vez todas las formas de
idealismo y de vitalismo en aras de impugnar la aparente oposición
entre estas dos corrientes –en particular durante el siglo XX– y
para enfatizar, en cambio, su relación esencial y su complicidad
anti-materialista original.
Regresaré a este punto en breve. Sin embargo, primero,
optaría por volver a la terminología adoptada en Después de la
finitud, la cual tiene el potencial de causar varios malentendidos.
En ese libro argumenté la misma oposición, esencial para mi
proyecto, entre correlacionismo y subjuetalismo; pero procedí de
una manera diferente y elegí términos distintos para designar esta
misma alternativa. En el primer capítulo, nombré “correlacionismo”
a todo repliegue del pensamiento al interior de la correlación. Lo
que significa que la filosofía que des-absolutiza al pensamiento
con la ayuda de la correlación y la filosofía que absolutiza la
correlación, son ambas consideradas como “correlacionismos”
en este nivel de análisis. Pero en los capítulos siguientes, refiné
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mi hipótesis, reservando el término “correlacionismo” al sentido
riguroso de la des-absolutización del pensamiento y refiriéndome
a la otra opción como “metafísica subjetivista”. Por lo tanto, en
Después de la finitud, hay un “correlacionismo en sentido amplio”,
que incluye tanto al correlacionismo en sentido estricto (desabsolutización) como a la metafísica subjetivista (absolutismo).
Pero la evolución del vocabulario de un capítulo a otro, y el
hecho de que el correlacionismo pudiera designar (en el sentido
riguroso) una corriente filosófica anti-absolutista y a la vez dos
corrientes opuestas de correlacionismo (en el sentido amplio) y
de subjetivismo metafísico, creó un aire lamentable de confusión
al que pretendo poner fin.
Así que estos son los términos que usaré aquí a partir
de ahora: llamo “era de la correlación” (y ya no “correlación
en sentido amplio”) a la era anti-materialista, post-berkeleyana,
que nos encerró al interior de la correlación, ya fuera a través
de un gesto anti-especulativo –que solo él se llama ahora
correlacionismo– o por medio de un gesto especulativo que ahora
llamaré subjetualismo, en vez de metafísica subjetivista (porque
la connotación “relativista” del término “subjetivismo” es
desafortunada, pues por el contrario el término pretende designar
una corriente absolutista).
Permítasenos regresar ahora al subjetualismo y a lo
que es interesante en esta denominación. Con este término,
como he dicho, quiero hacer énfasis en la complicidad antimaterialista entre el vitalismo y el idealismo. Este acuerdo básico
entre idealismo y vitalismo (contra el “viejo” materialismo) ha
dado lugar a algunos argumentos bastante peculiares por parte
del vitalismo. Pues el vitalismo ambicionaba ostensiblemente
realizarse como el enemigo radical del idealismo, y sin embargo,
al hacerlo, no buscaba asumir el legado del materialismo. El
hilozoísmo es así la forma enteramente “subjetivizada” del
(supuesto) materialismo del siglo XVII; esto es, ya no es en lo
absoluto materialismo, pues en él toda la realidad se identifica con
un modo sensible de subjetividad, la cual se absolutiza a lo largo
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de todas las cosas. El momento más peculiar llegó cuando varios
vitalismos –véanse los de Nietzsche y Deleuze– participaron de la
crítica radical de la conciencia y del sujeto. ¿En qué consistía esta
crítica “anti-idealista”? En criticar, sin duda, un cierto modo de
subjetividad que había sido colocado en una posición fundacional
(la conciencia, la razón, la libertad); pero solo para hipostasiar
simultáneamente uno o varios rasgos de la subjetividad humana,
incluso con respecto a la realidad orgánica. Esta empresa produjo
así conceptos típicamente subjetalistas, tales como “voluntad de
poder” o la “vida inorgánica de las cosas”. Es por esto por lo
que este anti-idealismo era fundamentalmente compatible con
el espiritualismo de Bergson, como será sorprendentemente
evidente en Deleuze.
Y así fue esto de lo que se habló paradójicamente como
la “crítica del sujeto”… esta manera de poner lo subjetivo por
doquier, enfrentando un tipo de subjetividad (la voluntad, la
vida, la percepción) contra otra (la conciencia, la libertad). Y
fue también esto lo que se presentó apresuradamente como una
“des-antropologización” de la naturaleza: refutar las causas
finales (intencionales, subjetivas en este sentido) en la naturaleza,
pero hipostasiando otra forma de nuestra propia humanidad (la
sensación, la voluntad, la percepción, la creación) en toda la
realidad y viendo entre lo humano y lo no-humano solo diferencias
de grado (o de “intensidad”) al interior de esta subjetividad
hipostasiada. Cierto, esta antropologización fue bien enmascarada
por medio de la abundante insistencia en la equivocidad de los
términos subjetivos empleados. Se trataba, según decían, de la
subjetividad, de la voluntad, de la percepción, pero desde luego no
en el mismo sentido que estos términos adoptan cuando se refieren
a su instanciación humana. Pero, en ese caso, ¿por qué usar las
mismas palabras?, ¿por qué sino porque esta supuesta diferencia
radical no era otra cosa que una diferencia en intensidad, no una
diferencia en naturaleza?
La forma más singular de esta negación, empero, fue
quizás otro argumento, típico de tal hipóstasis subjetalista;
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otra manera en la que pretendía ser anti-humanista o contraantropológica: se trataba, como arriba, de romper (así se nos dice)
con el antropocentrismo irrisorio en el que el hombre se cree el
depositario único de la facultad subjetiva que se intenta absolutizar;
se trataba de mostrar que el hombre no es sino un representante
particular, obnubilado por los prejuicios de su conciencia, de su
sensibilidad, de su vida, que le desbordan en todas direcciones.
El hombre–según se insistía– tiene que retroceder al interior
de sí mismo hasta el nivel infra-consciente, para participar
plenamente de esta subjetividad a-humana cuyo flujo lo vehicula
y lo atraviesa. Pero este rechazo del antropocentrismo solo lleva,
de hecho, a un antropomorfismo que consiste en la ilusión de ver
en toda realidad (incluso la realidad inorgánica) rasgos subjetivos
cuya experiencia es, en efecto, enteramente humana, variando
meramente sus grados (un acto de imaginación igualmente
humano). El hombre no encuentra en sí mismo –ya sea en el nivel
consciente o infra-consciente– más que su propia subjetividad,
de la que el universo realmente inhumano no está en obligado en
ningún modo a hacerse cargo como para complacer al filósofo que
espera a través de esa experiencia escapar de sí mismo. Librarse
del hombre, en este peculiar humanismo-en-negación, equivalió
simplemente a diseminarse por doquier, incluso en las rocas y en
las partículas, y de acuerdo a toda una escala de intensidades.
Hubo una serie de formas retóricas en las que tal o cual
filosofía no-materialista protestó que, aun incluso, no era heredera
de Berkeley –cuando era bastante evidente que siempre fue así–.
Berkeley ha sido incesantemente atacado a lo largo de los últimos
tres siglos, de un modo bastante ingrato, por las filosofías que
más bien preferirían librarse de este este incómodo ancestro.
Por lo que toca al subjetualismo, ahora empezamos a ver cómo
funciona su lógica de negación supuestamente no-antropologista.
Sin embargo, simétricamente, el mismo periodo también
atestiguó intentos de pensar un “materialismo” compatible
con el correlacionismo: un materialismo pensado de acuerdo
a las exigencias del criticismo, el empirismo o el positivismo
(el empiro-criticismo de Lenin) o a las de la fenomenología
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Vol. II, N° 4, Julio-Diciembre 2022, pp 39-107

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Un análisis especulativo del signo sin sentido

(Sartre). Esto lleva a pensar un materialismo que ya no podría
ser merecedor de su nombre, puesto que en él, el pensamiento
no saldría más de sí mismo. Aunque fuera solo de un modo
intencional, la fenomenología reconoció en lo mundanamente
dado una exterioridad en relación con la conciencia, pero no una
independencia en relación con ella (era siempre una exterioridad
meramente relativa, correlativa a la conciencia). El principio de
negación siempre fue sustancialmente el mismo: el materialismo
no podía consistir en afirmar que la materia existiera absolutamente
fuera de nuestras representaciones, ya que eso haría de tal
materialismo un “realismo metafísico” que iría más allá de toda
experiencia posible. Pero el materialismo es una tesis especulativa
(aunque no necesariamente una metafísica –ya volveremos sobre
esto–): afirma que se puede pensar lo que es, independientemente
de todo pensamiento, de toda subjetividad. Más aún, sin esta
proposición, ya no es un materialismo. Condenarlo por ello,
como una “metafísica” ultrajante que sobrepasa los límites de la
experiencia, sería condenarlo de acuerdo con un criterio que no
es materialista sino criticista. Y la crítica kantiana es, empero,
un idealismo (uno trascendental y, por lo tanto, un idealismo
correlacionista). Se termina así condenando o reconfigurando un
materialismo de acuerdo con un criterio idealista: o bien, se lo
prohíbe en nombre de una experiencia subjetiva que es imposible
de superar (positivismo hibridado con criticismo), o bien, se lo
reinventa como un vitalismo que ve lo subjetivo por doquier.
Permítasenos volver al término “subjetualismo”. La
fuerza crítica de la palabra “subjetualismo” es poner en el mismo
campo estas corrientes que pretenden oponerse radicalmente,
es ponerlas todas juntas –Hegel, Nietzsche y Deleuze incluido–
en el campo del propio Berkeley. Pues Berkeley, inventor del
argumento del círculo correlacionista, no fue un correlacionista
sino un subjetualista: un filósofo para quien solo existía lo
subjetivo, mentes e ideas, espíritus humanos o espíritus divinos.3
3
Por tanto Berkeley no “fundó” el correlacionismo, sino solo la “era de la
Correlación”, como hemos dicho. Lo hizo al dar forma subjetualista al argumento del
“círculo correlacional”. Es Hume, en mi opinión, quien inaugura la forma propiamente
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Un análisis especulativo del signo sin sentido

Una vez se reabre la lucha materialista contra toda forma de
hipóstasis de lo subjetivo (no solo el sujeto en un sentido acotado,
como conciencia, razón, libertad, sino del sujeto en todas sus
modalidades, como voluntad, sensación, vida preconsciente,
etc.), solo se verán variantes donde se nos había dicho que había
rupturas radicales, vertiginosas. Todo subjetualismo es una
variación del berkeleyanismo, una manera cada vez más nueva y
reinventada de habitar su gesto anti-materialista formidablemente
eficaz. Berkeley, Hegel, Nietzsche y Deleuze persiguieron, según
estrategias diversas, una y la misma contienda: la de abolir la
idea de la materia des-subjetivizada. Y desde este punto de vista,
no hay diferencia esencial entre alguno de estos pensadores y
el resto. Todos apuntalan su feudo, en un sentido más o menos
original, en el continente berkeleyano.
Si hay una crítica genuina del sujeto, esta tiene que ser
también una crítica de lo subjetivo y de su hipóstasis: tal crítica
no puede ser, pues, sino materialista, ya que solo el materialista
absolutiza lo no-puramente-subjetivo –la muerte pura y simple, sin
conciencia ni vida, sin subjetividad alguna, que está representada
por el estado de la materia inorgánica–, es decir, la materia anterior
e independiente de todo sujeto y de toda vida. Mi proyecto –un
proyecto neo-materialista– puede así formularse de la siguiente
manera: ¿cómo podemos escapar del correlacionismo y del
subjetualismo a la vez, de todas sus variantes históricas e incluso
de todas sus variantes concebibles?, ¿cómo podemos llevar a
cabo la recusación concomitante del escepticismo, del criticismo,
del trascendentalismo y de la fenomenología existencialista, del
posmodernismo (así de tantos correlacionismos), del idealismo,
del espiritualismo y del vitalismo en sus distintas formas (tantos
otros subjetalismos)?
Antes de revelar mi estrategia para efectuar esta doble
recusación de los anti-materialismos modernos y contemporáneos,
correlacionista (una forma escéptica, de hecho) del “círculo correlacional”: del círculo,
él ya no deduce que toda la realidad sea espíritu, sino que no podemos extraernos
de la esfera de las impresiones e ideas, y que la cosa en sí misma debe permanecer
irreductiblemente desconocida para nosotros. Hume hace un uso anti-especulativo del
“círculo” que fue inventado por Berkeley para fundar un nuevo tipo de absoluto.
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me gustaría hacer una última precisión léxica. Se trata, esta vez,
de la diferencia entre materialismo y realismo. En este punto,
tampoco fui lo suficientemente claro en Después de la finitud,
porque en aquel entonces lo que estaba en juego en esta distinción
no me parecía tan crucial como ahora. Llamo “realismo” a toda
posición que pretende acceder a una realidad absoluta, toda
posición especulativa, entonces. Sin embargo, ahora entendemos
que el realismo puede ser tanto materialista como subjetualista.
Así, todo materialismo es un realismo pero no todo realismo
es un materialismo (este puede ser un subjetualismo: Berkeley
es un realista del espíritu y de las ideas). Así pues, el apelativo
“realista especulativo” que designa el movimiento (importante en
sí mismo) con el que se me ha venido asociando, no corresponde
ya del todo a mi empresa, pues abarca también la opción que
busco contrarrestar: el subjetualismo. Si este término, sin
embargo, era el más adecuado por el cual optar para designar
el conjunto de proyectos de cuatro filósofos que, de hecho, son
anti-correlacionistas, es porque dos de ellos son –a mi juicio–
anti-materialistas, vale decir, subjetualistas: dígase Hamilton
Grant, que es deleuziano-schellingiano y Graham Harman, que
hipostasia nuestra relación subjetiva a las cosas al proyectarlas
al interior de las cosas en sí mismas. Harman, en particular,
desarrolla un subjetualismo muy original y paradójico, ya que
hipostasia la relación que tenemos con las cosas, que según él,
se repliegan continuamente del contacto que podemos establecer
con ellas. Pero la forma implícita de este repliegue está dada
por nuestra relación con las cosas. Hacer de nuestra relación
subjetiva con las cosas que se repliegan de su contacto (pleno)
con nosotros la relación universal de las cosas con las cosas, es
un gesto típicamente subjetualista, realizado en una forma nueva
y brillante, pero que todavía pertenece a lo que he llamado la
“era de la correlación”. Ahora bien, es de esta era de la que
quiero escapar definitivamente, para no convencerme más que
mi relación con las cosas sería parte de ellas.4 Harman designa
4
El nihilismo de Ray Brassier es más cercano a la opción que quisiera defender,
en la medida en que me parece que es a la vez anti-correlacionista y anti-subjetualista.
Mi desacuerdo con su importante e impresionante libro (Nihil Desencadenado) yace
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con la expresión “filosofías del acceso” a aquellas filosofías que
se basan a sí mismas en la relación entre lo humano y las cosas,
y que consideran que solo tenemos acceso a dicho acceso, no a
las cosas en sí mismas. Pero Harman, a mi juicio, no escapa de
ese “acceso” toda vez que, por el contrario, lo hipostasia para las
cosas mismas: ya no hay ninguna posibilidad de que escapemos
del acceso, pues a partir de ahora, está en todas partes. Solo el
materialista puede escapar de él, pues hace de ese acceso humano
a las cosas algo que pertenece solo a la relación humano-cosa,
algo que no existe en lo absoluto en las cosas, a fortiori entre
ellas. Si queremos mantener la promesa de escapar del acceso a la
cosa en sí, no debemos redescubrir el acceso (en mayor o menor
grado de intensidad) al interior de la cosa en sí.
Volvamos ahora a nuestra demostración. Dije que la
correlación consigue, con ayuda de su primer argumento (el
‘círculo correlacional’), destruir todo realismo materialista.
Pero es impotente para combatir el realismo subjetualista con
el mismo argumento, pues este último también afirma que no se
puede, sin contradicción, extraer del pensamiento (en el sentido
amplio de la subjetividad),5 aunque saca la conclusión inversa
en el hecho de que aún no logro ver como la no-filosofía de Laruelle, que parece ser
esencial para Brassier, le permite obtener tal resultado. Si se me explicara que esta no
es su intención (ya que tanto el materialismo como el anti-materialismo son “todavía
filosofía”, entonces tendría que rechazar esta no-filosofía, porque, a mi entender, no
hay otra posibilidad más que ser materialista o anti-materialista (ya sea en la forma
correlacionista o en la subjetualista), toda superación de esta alternativa es ilusoria, lo
que es fácil probar frente a cualquier supuesta tercera opción, al menos si uno se toma
el tiempo de formularla con claridad. Por un lado, si es de hecho la intención de la nofilosofía recusar el correlacionismo y el subjetualismo, entonces necesitaría que se me
explicaran dos cosas: (a) ¿cómo logra esto (lo que permanece oscuro para mí?; (b) ¿de
qué manera mi propia aproximación es insuficiente (lo cual, por supuesto, no creo)?
Agregaría, más incisivamente, la tesis siguiente, que es, más exactamente, una simple
hipótesis de trabajo: es porque las opciones del correlacionismo, el subjetualismo y el
materialismo saturan el espacio filosófico de lo pensable que toda afirmación filosófica
de estar “fuera” o “más allá” de estas opciones debe necesariamente darse en una de dos
(y solo dos) formas posibles: o bien una forma manifiestamente incorrecta, que sería
revelada una vez que la filosofía en cuestión sea claramente expuesta; o bien en una
forma irremediablemente oscura.
5
Espero que sea claro para todos que entiendo el término “pensamiento” no
solo en el sentido estricto de pensamiento racional y argumentado, sino también en el
sentido amplio (cartesiano) que abarca toda forma de subjetividad (sensación, percepción,
imaginación, memoria, voluntad, entendimiento, etc.) Pongo mi confianza en el lector para
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(ya no, el pensamiento no puede pensar lo absoluto; más bien,
el pensamiento piensa al pensamiento como absoluto). Ante
esta segunda forma de absolutismo no-materialista, el círculo
correlacionista no supone auxilio alguno, y debemos movilizar en
su contra otro argumento decisivo, a saber: lo que llamo facticidad
correlacional.
Para comprender el segundo argumento, permítasenos
recuperar más rigurosamente el significado del subjetalismo,
al menos en la medida en que este se presenta en su forma más
rigurosa (algo que, históricamente hablando, no siempre pasó). En
esta nueva defensa de lo absoluto, el razonamiento es del siguiente
modo: puesto que la idea misma de un “en sí” independiente del
pensamiento es inconsistente, tiene sentido plantear que este
en sí, al ser impensable para nosotros, resulta imposible en sí
mismo. Si solo conocemos lo que se da al pensamiento, eso no
significa que estemos separados de lo absoluto por estar atrapados
en nuestros límites subjetivos, sino que, en sentido absoluto, no
puede haber nada que no esté correlacionado a un acto subjetivo.
La necesidad estricta con la que el correlacionismo demostraba
que nunca podemos pensar fuera de la subjetividad, se transmutó
en el pensamiento de una necesidad ontológica: siempre
experimentamos la subjetividad como un principio necesario, y
por lo tanto eterno, del que nadie puede escapar. Definiremos así
como subjetualismo toda metafísica que absolutice la correlación
del ser y el pensamiento, cualquiera que sea el sentido que asigne
a los polos subjetivo y objetivos de dicha relación. El idealismo
hegeliano es evidentemente el paradigma de tal metafísica del
pensamiento-sujeto como absoluto, pero el vitalismo obedece
también a la misma lógica, incluso si no lo hace siempre con la
plena conciencia de su argumento fundamental.
Podemos ver que el correlacionismo, para contrarrestar el
absoluto subjetivista y no solo el materialista, tiene que movilizar
entender que el sentido estricto (pensamiento argumentado) es referido cuando me refiero
a la capacidad del sujeto humano para teorizar el absoluto (‘el absoluto es pensable’) y que el
sentido amplio es utilizado cuando hablo de “el repliegue del pensamiento en sí mismo” (en
sus representaciones subjetivas en general).
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un segundo argumento, capaz de des-absolutizar la correlación
misma, capaz de prohibir su devenir-necesario cual estructura
perenne de lo que es. El segundo argumento es el de la “facticidad
correlacional”.
Para que el correlacionismo pueda emprender una desabsolutización del pensamiento tiene que postular la correlación
como algo que no es absolutamente necesario, y que dicha
ausencia de necesidad absoluta de la correlación es accesible al
pensamiento, que se puede justificar a través de un argumento
y el cual no se formula simplemente como un acto de fe. Esta
no-necesidad pensable de la correlación es precisamente lo
que llamo “facticidad correlacional”. La tesis de esta facticidad
correlacional es pues la siguiente: el pensamiento puede pensar su
propia ausencia de necesidad, no solo como conciencia personal,
sino como estructura supra-individual Es solo bajo esta condición
que el correlacionismo puede pretender pensar la posibilidad
misma de un otro-enteramente incognoscible de la correlación.
¿Cómo puede justificarse esta tesis?
La única manera de hacerlo, a mi juicio, es haciendo
énfasis en la falta de toda razón de la correlación misma, en
cualquier sentido en que se entienda dicha correlación. ¿A qué
acto de pensamiento se refiere esta ausencia de razón (a la que
llamaré “irrazón”)? A una observación fundamental, que no es
empírica sino más bien trascendental o incluso existencial: la
correlación puede ser insuperable, pero no se da a la manera
de un fundamento necesario; nada en ella indica alguna propia
necesidad, incluso si no podemos pensar su ser de otro modo,
incluso si no sabemos cómo escapar de ella para acceder a su
exterior radical: que haya lenguaje, conciencia, estar-en-elmundo, esto es, en cada caso, una cuestión acerca de un “haber”
originario, de un hecho primero más allá del cual el pensamiento
no puede llegar.
Tenemos que distinguir aquí entre tres nociones: lo
contingente, lo fáctico y lo archi-fáctico. Llamaré “contingente”
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a todo ente, cosa o incluso acontecimiento acerca del cual sé que
es capaz de no ser o que pudo no haber sido, o que pudo haber
sido otra cosa. Sé que este florero pudo no haber existido o pudo
haber existido de otra manera; sé que una caída del florero al
suelo podría no haber pasado.
Llamaremos “fáctico”, por otro lado, a todo tipo de
ente cuyo ser-otro puedo concebir, pero del cual no sabemos si
efectivamente pudo haber sido algo más que lo que es. Las leyes
de la física de nuestro universo se adentran en este caso: puedo
concebir que estas leyes cambien en el futuro sin contradicción y
sin que lo invalide ninguna experiencia pasada (este es el principio
de la crítica de Hume a la causalidad); y por lo tanto, no puedo
demostrar que sean necesarias. Pero no sé, por ello, si aquellas
leyes son efectivamente contingentes o si son de hecho necesarias
aún si esto no pudiera probarse. En ese sentido, diremos que esas
leyes pertenecen a la “facticidad”, pero que no son “contingentes”
en el mismo sentido que el florero.
Finalmente, llamaremos “archi-fáctico” a todo hecho que
no pueda yo concebir, de ninguna manera, como otra cosa distinta
a lo que es o como algo que no es, pero cuya necesidad no puede
sin embargo probarse, de modo que tenemos que decir que es un
hecho en el sentido amplio. Ahora bien, es precisamente respecto
de la noción de archi-hecho así definida por lo cual el absolutismo
subjetivista y el correlacionismo difieren.
Pues, ¿qué dice el subjetivista? Que no puedo pensar lo otro
de la correlación: puedo, en efecto, pensar que el mundo podría
haberse dado de otra manera, que sus leyes podrían fallar, pues
puedo pensar e incluso imaginar un mundo gobernado por otras
leyes. Pero no puedo pensar la abolición misma de la correlación
y de sus posibles variantes toda vez que pensar su abolición sería,
de nuevo, pensarla como correlato de mis pensamientos actuales
y contradecirme así pragmáticamente. Ahora, si lo otro de la
correlación es impensable, para el subjetivista esto quiere decir
que es imposible: lo no-correlacional es, según él, una noción
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totalmente absurda, y por lo tanto tan inexistente como la de un
círculo cuadrado. La correlación no es, por lo tanto y según el
subjetivista, una realidad contingente: es una necesidad absoluta.
Sin embargo, la tesis del correlacionista es, por el contrario, la
siguiente: ciertamente, admito que no puedo pensar lo otro de la
correlación, y así la correlación no es un hecho del mismo modo que
las leyes físicas lo son; pero tampoco (añadiría él) puedo encontrar
en la razón el ser supuestamente necesario de la correlación.
A la correlación y a mi encierro al interior de ella, solo puedo
observarlos a través del ejercicio de mi pensamiento. Ahora bien,
una observación es siempre una relación con algo que está dado,
en última instancia, como puro factum. Si yo no puedo pensar
lo otro de la correlación, esto representa solo el límite factual de
mi pensamiento; pero no puede probarse que esta impensabilidad
subjetiva de la no-correlación corresponda con la imposibilidad
absoluta de una cierta realidad no-correlacional existente. No
podemos probar que lo impensable para nosotros sea imposible
en sí sin petición de principio, sin que se presuponga lo que hay
que probar, dígase: que a toda experiencia de la impensabilidad
corresponde a una verdad absoluta, a una verdad en sí y no solo
para nosotros.
La correlación constituye así también un cierto tipo
de hecho: un hecho cuyo otro es impensable, y cuyo otro, sin
embargo, tampoco puede ser postulado como absolutamente
imposible. La correlación, en este sentido, es un archi-hecho.
Lo que llamo entonces “principio de factualidad” consiste
en absolutizar, ya no la correlación (primera decisión del
correlacionismo) sino la facticidad correlacional (segunda decisión
del correlacionismo). Se trata de mostrar que la tesis última de
este pensamiento des-absolutizador esconde un absoluto oculto:
facticidad, en efecto, archi-facticidad. ¿Por qué la facticidad
constituye un absoluto implícito del correlacionismo? Porque el
último tiene que admitir que somos capaces de pensar nuestro
posible no-ser en aras de eludir el absoluto subjetivista que lo
declara impensable. La posibilidad, empero, de que podríamos
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dejar de existir: esta posibilidad es por definición independiente
de nuestro pensamiento, toda vez que actualiza nuestro no-ser.
Solo podemos, por lo tanto, pensar nuestro posible
no-ser, y así nuestra facticidad (como individuos y como
estructuras correlacionales) bajo la condición de poder pensar
la posibilidad absoluta de nuestro ya-no-ser, una posibilidad
que es independiente de nuestro pensamiento toda vez que este
consiste precisamente en la aniquilación de dicho pensamiento.
De modo genuino hay, por lo tanto, un absoluto efectivamente
pensable por la admisión misma del correlaccionista; una que
este último no puede refutar, ya que la presupone, a saber:
el posible no-ser de todo ente, incluida la correlación, un
absoluto que hemos designado como la marca de un “Tiempo
hipercaótico”. Así pues, para que el acontecimiento [the event]
de la abolición de la correlación sea pensable, tiene que ser
posible al pensamiento un acontecer que, por definición, no
tenga necesidad de que la correlación sea efectiva. En cuyo
caso, contingencia, facticidad y archi-facticidad advienen
una misma cosa para nosotros: sabemos que lo que es, puede
no ser, y aquello que no es, podría ser. Las cosas, la gente,
los acontecimientos, las leyes físicas, la correlación en sí:
ser es estar determinado, ser esto o aquello, y así estar capaz
de cambiar sin razón alguna, en una manera completamente
contingente, al interior de un Tiempo capaz de destruir todo
ente, sea cual sea su modo de ser. Lo que tomamos como límite
del pensamiento –la facticidad– es una propiedad absoluta y
pensable acerca de lo que es.
Lo que llamamos factualidad es la propiedad de la
facticidad de no ser en sí misma factual. La factualidad
designa la no-facticidad (es decir, la necesidad absoluta) de la
facticidad y solo de ella. Por lo tanto, llamaremos “principio
de factualidad” al enunciado especulativo según el cual la
facticidad es lo único no-factual o (lo que es lo mismo), según
el cual lo único necesario es la contingencia. Tal es el principio,
el de la sola necesidad de la contingencia, que rige la idea de
una especulación a la cual llamo “factual”.
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La idea que persigo es, entonces, la siguiente: sostengo
que es posible derivar condiciones no-triviales desde la facticidad
necesaria de todas las cosas, propiedades absolutas de aquello que
es, aún si existimos o no para pensarlas. Así pues, sostengo –y
aquí radica el interés general de la tesis– que para ser contingente,
un ente (sea una cosa, un acontecimiento, ley o estructura) no
puede ser solo “cualquier cosa”, sin restricciones. Por ejemplo, si
definimos la inconsistencia de un ente como una capacidad de ser
contradictorio universalmente, entonces puede establecerse (algo
de lo que no me haré cargo aquí) que ese ente es absolutamente
imposible, porque siempre sería ya lo que no es y existiría al
mismo tiempo que no existe. La inconsistencia es imposible,
no porque sea absurda, sino porque permitiría a su portador ser
absolutamente necesario: incapaz de cambiar toda vez que es ya
lo que se supone que devendrá; incapaz de terminar, pues para
aquello, “ser es no ser”. Sobre esta base tenemos que rechazar la
posibilidad de un ser contradictorio universalmente inconsistente,
no porque podría ser ilógico (esta sería una petición de principio),
sino porque sería absolutamente necesario: lo único absolutamente
prohibido a cualquier realidad. Intento, pues, sostener dos tesis
a la vez: toda realidad determinada puede ser otra además de
la que es (y es, así, contingente), pero la contingencia implica
propiedades no-triviales y necesarias, las cuales llamo figuras.
Mi trabajo consiste, pues, esencialmente, en derivar del principio
de factualidad varias figuras como invariantes absolutas de la
máxima variabilidad dada a cada ente.
Ahora, para concluir esta recapitulación parcial de mis
tesis ontológicas, quisiera tratar de contrarrestar una serie de
impresiones falsas que pudieran haber tenido al escucharme (o
leerme). Debo decir que siempre lamento hablar en “formatos
limitados”, como los artículos, los papers, las conferencia,
porque me siento obligado a ir más rápido de lo que quisiera
y a dar una impresión bastante brutal, incluso polémica, de las
investigaciones que en mis escritos son mucho más prudentes
y, en su conjunto, bastante más “urbanas”. Pudiera ser que
ustedes tuvieran la impresión de que postulo dogmáticamente un
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“materialismo anticuado” que condena toda otra forma de pensar
en el nombre de una ortodoxia redescubierta. Quizás ustedes
también sintieron que mi conclusión es más bien banal, incluso
retrógrada: hablando, por ejemplo, del tiempo en vez del espacio
–que ha estado mucho más en boga desde el estructuralismo,
desde Foucault y la geofilosofía; en fin, algún absoluto que,
aparentemente, no tenga nada de innovador.
Me gustaría, en el tiempo –o el espacio– que me queda,
dirigirme en contra de tales impresiones, insistiendo en el
carácter a la vez “extraño” (no clásico) y “no-intrusivo” (no
dogmático) del materialismo que propongo. Primeramente, este
materialismo es extraño por aquello de que no absolutiza ninguna
realidad materialmente determinada: partículas, fuerzas, ondas,
continuos espacio-temporales, ondas de probabilidad, etc. Las
así llamadas realidades “materiales” (o al menos “físicas”) son
contingentes, como lo son las leyes que las rigen. Lo que llamo
“Hipercaos”6 puede destruirlas sin causa o razón si todo está
en efecto desprovisto de necesidad. Por lo tanto, no soy para
nada dogmático respecto de lo que nuestro mundo es. No baso
arrogantemente mi pensamiento en tal o cual estado contemporáneo
de la ciencia. Esta aproximación, más que ser un asunto acerca
de un materialismo entendido rigurosamente, pertenece a un
cierto “naturalismo”. Tal enfoque me parece profundamente
fútil, porque se vuelve dependiente, cada vez, de un estado de
la ciencia que no tiene mayor razón para ser definitivo hoy que
ayer. Mi propuesta es enteramente diferente: afirmo que el único
punto de absoluta exterioridad que el pensamiento encuentra es
6
Una vez más dudo, en este punto, sobre un asunto léxico: al hablar de
Hipercaos en Después de la finitud, usé para mí mismo el término “Surcaos” (como
lo dije en una entrevista con Graham Harman), porque el primer término me parecía
que daba la falsa impresión de que estaba tratando de pensar un caos más desordenado,
más absurdamente frenético que aquellos que lo habían precedido en otros sistemas
filosóficos (el prefijo “hiper-” ha adquirido, erróneamente, una connotación
intensificadora en el lenguaje ordinario). Ahora, el Caos que avizoro es tan capaz de
producir un orden impecable como de producir un desorden frenético, de ahí la idea
de un Surcaos, que refiere al antiguo orden metafísico y al antiguo desorden caótico por
igual. Pero decidí comprometerme con un barbarismo al mezclar el prefijo latino con
un sustantivo griego, de ahí el regreso al “Hipercaos” cuyo significado, creo, puede ser
postulado con suficiente claridad para evitar cualquier equivocidad.
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el de la contingencia radical de nuestro propio mundo. Dado
esto, la consecuencia radical es la siguiente: ya que especulo
sobre lo absoluto, me prohíbo a mí enteramente hablar de lo que
es, por no hablar de lo que podría ser. Pues aquello que es, es
totalmente contingente, y esto, en efecto, en un sentido mucho
más vasto que el de la contingencia ordinaria o trascendental, la
cual está restringida de varios modos por las leyes físicas o por
las categorías. A mi juicio, cualquier cosa puede pasar, cualquier
mundo puede suceder a cualquier otro. Ahora, la única cosa que
debería interesar al filósofo especulativo no es lo contingente
sino lo necesario. Pero, toda vez que nada existente es necesario,
la especulación no debería hablar de ello en lo absoluto o solo
para despertar la conciencia del lector sobre tal o cual punto
(como el “archi-fósil” en Después de la finitud, que fue propuesto
solo para problematizar la auto-evidencia contemporánea del
correlacionismo). La especulación tiene que hablar solo de
aquellas figuras (sin duda pocas y más bien distantes entre sí)
que pertenecen precisamente a una contingencia dirimida de toda
restricción que no sea tal (o tales) que su propia eternidad.
Por lo tanto, la especulación asegura a todas las demás
disciplinas del pensamiento que solo ellas tienen el derecho de
describir y explicar (de forma no necesaria) el mundo en que
vivimos. Mi materialismo está lejos de ser hostil al empirismo,
de hecho pretende fundar la necesidad absoluta de este último.
Mi único desacuerdo con el empirista es que afirmo que está
absolutamente en lo correcto: si quieres saber o pensar lo que
es, tienes que hacerlo necesariamente (desde mi punto de vista)
por medio de un régimen de experiencia: la experimentación
científica (las ciencias de la naturaleza), la experiencia histórica
y sociológica, pero también la experiencia literaria y artística,
etc. Y aquí, mi papel es prevenir que un cierto régimen filosófico
impugne la soberanía de estas “disciplinas de la experiencia”
que he enumerado. Ahora bien, lo que impugna la soberanía de
estas disciplinas es lo que llamo “metafísica”, que distingo de
la especulación. Pues, llamo “especulativa” a toda filosofía que
pretende acceder a un absoluto, pero me refiero como “metafísica”
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a cualquier especulación que busca acceder a una modalidad más o
menos extendida del principio de razón suficiente. El principio de
razón suficiente consiste, en su forma mínima, en una afirmación
de que las cosas existentes tienen una razón necesaria de ser tal
y como son y no de otra manera. Si aceptamos este principio, el
metafísico siempre estará en su derecho de legislar sobre lo que es
pretendiendo ofrecer la razón necesaria que le hace ser tal y como
es, una posición que yo llamo “dogmática” y “absolutista”, y a la
que opongo una posición “absolutizadora”, es decir, una posición
especulativa pero no metafísica: la posición factual mantiene la
falsedad absoluta del principio de razón suficiente, y así renuncia
a cualquier derecho a involucrarse con sus razones necesarias,
en la esfera de lo que en realidad existe. Así, mi materialismo no
es ni dogmático ni intrusivo: no dice cuáles son los elementos
últimos de este mundo, ni pretende demostrar en general que hay
es necesariamente lo que es (tal o cual cuerpo sustancial o un
devenir perpetuamente creativo). Por el contrario, defiende el
derecho exclusivo de la experiencia a describir las incansables
particularidades de lo real que constituyen nuestro mundo.
Aquí vemos una “inversión” posible de mis posiciones
precedentes, que debería convencerles de que no soy en lo absoluto
un dogmático intolerante, adherido a algún vetusto materialismo
(un materialismo que sería metafísico más que especulativo en
el sentido estricto). Pues, consideremos los efectos de la tesis
según la cual el materialismo tiene que ser especulativo y no
metafísico, y que por tanto debería prohibírsele hablar de lo que
es y contentarse con hablar de la contingencia de lo que es. Somos
materialistas en la medida en que nos atenemos a dos principios
que pertenecen a todo materialismo: el ser no es pensamiento y
el pensamiento puede pensar al ser. Por un lado, establezco que
el ser de toda cosa es su contingencia, el hecho de que un ser sea
más bien que no sea. En Después de la finitud, intenté demostrar
(mi “prueba materialista ontológica”) que si la contingencia es
eterna, entonces tienen que haber existido por toda la eternidad
seres contingentes más bien que nada. Pues la contingencia no
es externa a lo que es contingente, no es un principio “flotante”,
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sino que siempre es una propiedad de seres determinados.
Establezco así que algo tiene que existir, no una pura nada, y
que dicho algo no es necesariamente algo pensante. Ese algo
que no es necesariamente pensamiento, es materia en general, su
contraparte determinada es tal o cual materia subordinada de facto
a tal o cual serie de leyes físicas pertenecientes a un mundo dado.
La materia puede, por lo tanto, estar desprovista de pensamiento,
de subjetividad, y puede describirse completamente por una
física matematizada, una física que no concede ninguna cualidad
subjetiva a lo inorgánico y que no necesita creer que la materia
implica siempre algún tipo de existencia subjetiva. El estar no
implica nada de ser, ni siquiera una sensación infinitesimal de un
“yo”.
He aquí la posición del materialismo especulativo. Pero,
ya que este materialismo, según he dicho, no es metafísico, no dice
entonces nada respecto al ser fáctico de nuestro mundo. Expulsa
por lo tanto el principio de razón suficiente en la medida en que
dicho principio se empecina en buscar razones necesarias para
lo que es, razones que no existen en lo absoluto desde nuestra
perspectiva. Ahora bien, el principio de factualidad no impide
desde luego que los hombres y las mujeres de ciencia expliquen lo
que se da empíricamente por medio de causas y leyes. Si en efecto
nos regimos por leyes físicas determinadas, es bastante legítimo
buscar causas factuales y razones que expliquen la realidad
cotidiana. Yo rechazo el principio metafísico de razón suficiente
que busca una razón absoluta para lo dado, pero no los diversos
principios heurísticos que explican nuestra facticidad cotidiana.
Sin embargo, podemos dar un paso adicional en esta
dirección, aproximándonos de nuevo a la tesis del subjetualismo
sobre la subjetividad universal de la realidad. Recordemos que
rechacé esta tesis en la medida en que esta pretendía fundar la
necesidad absoluta de esta subjetivación de lo real bajo el nombre
de círculo correlacional inventado por Berkeley. Todo cambia,
empero, si esta subjetivación de lo real se formula solo como una
mera hipótesis con la cual explicar nuestro mundo. Pues, ya que el
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materialismo no es metafísico, no pretende hablar acerca de nuestro
mundo. Ahora, nada previene la hipótesis de que nuestro mundo
está, de facto y muy contingentemente, calado de subjetividad en
cada uno de sus rincones y grietas. Esta hipótesis, ciertamente,
es doblemente inútil: inútil para la ciencia, cuya matematización
de la naturaleza no exige ninguna interpretación subjetivista
del mundo; e inútil para la filosofía especulativa, para la que es
perfectamente pensable lo real no subjetivo. Esta hipótesis puede,
sin embargo, plantearse de acuerdo con un principio heurístico
que iría “más allá” de nuestra explicación científica del mundo,
sin rozar el absoluto especulativo del materialismo. Uno plantearía
la hipótesis de la subjetividad de lo real ya no como metafísico
(pretendiendo así establecer una verdad absoluta), sino (para
proponer un nuevo término) como un “hiperfísica” consciente
de la naturaleza contingente de la subjetividad así investigada.
Llamo “hiperfísica” a toda teoría que postula una realidad-otra
a la investigada por la ciencia en tanto explicación heurística
de los componentes supuestamente últimos de nuestro mundo,
que se reconoce como un mundo contingente entre otros que son
realmente posibles. A fuerza de esto, todas las hiperfísicas (la
vitalista, la idealista, la espiritualista, etc.) se vuelven igualmente
legítimas en su orden, y el materialismo especulativo no tiene
nada en su contra: este les recuerda, sencillamente, que en tanto
hiperfísicas, no son sino físicas no-científicas, es decir, teorías
posibles de lo que fácticamente es como es.
No se dejen engañar por el prefijo “hiper” en “hiperfísica”:
sobre todo, aquello no significa que dichas teorías accedan a lo
que llamo hipercaos. Significa, por el contrario, que no lo hacen,
ya que hablan solo del ser de lo que es, y no, como el pensamiento
especulativo, del Ser de ese ser (de su facticidad, del hecho
contingente de que un ser sea esto y no aquello). Pero esas teorías,
que asumen el mismo objeto a modo de la antigua metafísica (es
decir, la naturaleza), se mantienen en la esfera del hipercaos: son
un resultado de esta última, en la medida en que ya no pueden
hablar de su objeto de otra manera más que de un modo postulativo
(y no deductivo). La hiperfísica contemporánea (que, a mi juicio,
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incluye a la filosofía de Graham Harman) ya no puede deducir en
consonancia con una necesidad absoluta que su objeto sea esto o
aquello (subjetividad, hecho de voluntad de poder, movimientoimagen, cosas que se repliegan de su relación con otras cosas,
etc.). Solo pueden postular y observar la mayor o menor
adecuación de su postulado con la realidad. Y esto precisamente
porque ahora solo tienen acceso a un mundo de tal o cual hecho:
observable y no deducible. Luego, incluso si se desplegara una
hiperfísica, esta ya no podría mantener la arrogancia de la arcana
metafísica en relación con los distintos discursos que también
asumen lo que está (la ciencia, la historia, la literatura, etc.): su
posición es postulativa, hipotética y sin fundamentación alguna
en su necesidad. Su interés es en última instancia heurístico, sin
ninguna seguridad posible de ser definitivamente verdadero, pues
no da cuenta de nada eterno en los seres.
¿Qué hay de mí? ¿Tengo acaso una teoría hiperfísica que
podría adjuntar a una teoría especulativa de lo factual? Para ser
honesto, intento en lo posible, no tener una –porque el mundo
me parece ser mucho más interesante de esta forma. En tanto no
tengo una hiperfísica, –que se podría añadir a una filosofía factual
como un complemento ventajoso — tengo aún a mi disposición
teorías no-filosóficas y discursos que me dicen bastante bien (en
un movimiento que es continuamente retomado y recomenzado)
que es lo que es. Ahora, permítanme hacer una observación: la
ciencia matemática me dice que se puede dar una comprensión
(en principio, no de hecho) de la materia inorgánica sólo a través
de las matemáticas. Pero otros discursos me dicen (de acuerdo
con mi experiencia personal) que otros campos de realidad (vida
animal, vida y mente humana) se añaden a este campo de existencia
muerta (muerta no en un sentido estático y no dinámico, más no
sintiente) mundos de sensaciones, percepciones, voliciones, etc.,
que son extremadamente ricos y complejos. Lo cual implica la
intervención de otras teorías y discursos que son físicos –biología,
etnología, sociología, historia, literatura, etc.

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Suponiendo que lo real inorgánico es no-sintiente,
nos salvamos entonces de agregar a la materia una capacidad
sintiente muy problemática; pero, ante todo, creo descubrir,
un mundo que es infinitamente más interesante que el mundo
subjetivizado. Para este mundo de materia muerta, resulta que
hay una radical emergencia ex nihilo de realidades (sensaciones,
percepciones, etc.), que absolutamente no existían antes, ni
siquiera potencialmente (ya que las combinaciones potenciales de
la materia inorgánica conllevan solo complejos físicos que nunca
han tenido ninguna razón para complementarse a sí mismas con
un régimen de sensaciones). Ahora, este es mi mayor punto de
ruptura con el antiguo materialismo metafísico –en particular con
el de Lucrecio: esta emergencia ex nihilo no debe ser rechazada
como un rastro de superstición, sino que debe afirmarse como
marca de una refutación radical del Principio de Razón Suficiente
—fundado en el principio de pura contingencia de cada cosa
y cada mundo. Para que de este modo las bases de la antigua
religiosidad —donde el alma no puede ser producida por la
materia– se convierta en un argumento en favor de la absurdidad
superior del Tiempo, capaz de agregar a lo real aquel absoluto
que no es originario en sí. Cada “milagro”, prefiero decir, se
convierte en una prueba experimental de la inexistencia de Dios.
Y el eje de este absurdo racional (racional, pero no ‘razonable’ i.e.
subsumido al Principio de Razón Suficiente) es que estos niveles
de realidad irreductibles unos a los otros están, sin embargo,
— en tanto suplementos puros— suficientemente coordinados
unos con otros, para no destruir totalmente la coherencia relativa
de este mundo. Este es el enigma de todos los dualismo —un
enigma que permanece, y con todos sus matices religiosos— a
menos que comprendamos que sólo la emergencia ex nihilo es
completamente racional e inmanente.
Por tanto, propongo (pero consciente que es sólo una
propuesta, ya que en esta asunto no hay argumento definitivo) que
hemos terminado de reproducir siempre una y otra vez, el mismo
argumento subjetivista (que hay como un ‘sujeto’, una ‘voluntad’,
o ‘percepción’ de todas las cosas, dado que no podemos concebir
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nada fuera de la subjetividad), con el fin de poder hacer del mundo
algo mucho más rico de lo que estos modelos podrían. Ya que estos
modelos son monistas, incluso cuando buscan ser pluralistas: en
ellos todo es uniformemente sujeto, voluntad, devenir creativo,
imagen-movimiento, etc. –y nada puede ser distinguido excepto
a través de diferencias de grado (a veces rebautizadas como
“diferencias intensivas”) que unen todas las cosas con la misma
identidad sempiterna de la naturaleza. Creo que debemos, por
el contrario, acceder a la pura heterogeneidad que rompe toda
diferencia de grado o intensidad, en favor de las diferencias
de naturaleza –las únicas auténticas diferencias, aquellas que
no reducen subrepticiamente la identidad (de naturaleza) a la
alteridad (de grado). No necesitamos un monismo –o un monopluralismo deleuziano, un “monismo=pluralismo” que finalmente
viene a ser “pluralismo=monismo”. Por el contrario, necesitamos
dualismos por doquier –diferencias puras de naturaleza, sin
ninguna continuidad entre aquello que diferencian, entre los
diferentes regímenes de lo real –la materia, la vida, la mente,
la sociedad, etc. –cuya posible co-ordinación no nos permite
pensar su reconciliación, a menos que sea en el modo bruto de los
hechos ciegos. No un mono-pluralismo, sino un poli-dualismo.
Necesitamos rupturas que hagan imposible el reduccionismo
de un régimen de entes a otro (la vida reducida a la materia, la
mente a la vida, etc.) y que permitan que las entidades de nuestro
mundo escapen magníficamente a todo intento de reducir los
existentes de nuestro mundo a una única naturaleza (sea admita o
no esto importa poco –la idea sería la misma aunque se negara).
Lo heterogéneo vuelto contra lo intensivo, la diferencia en
naturaleza vuelta contra la diferencia de grado; el poli-dualismo
eternamente posible del Hipercaos contra el mono-pluralismo
pseudo-necesario del Caosmos.
Pero debemos resaltar una disimetría aquí: el Caosmos,
y todos los demás mundos monistas y subjetivizados, no están
excluidos de las efectuaciones realmente posibles del Hipercaos
–ahí donde el Hipercaos está categóricamente excluido como
imposible por el Caosmos y otras subjetivizaciones metafísicas.
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Ya que, permítasenos insistir nuevamente, es realmente posible
que advenga un mundo que carezca de heterogeneidad como el
mundo mono-pluralista. Es incluso posible –¿por qué no? – que
nuestro mundo deba estar tan unificado en su diversidad como
lo subjetualista piensa que está (una y la misma subjetividad,
indefinidamente ramificada, atenuada, diluida). Nunca
afirmamos, repitamos, haber refutado categóricamente esta
hipótesis concerniente a lo que hay. Dejamos a los metafísicos
la creencia de que esta refutación pueda tener lugar alguna
vez con respecto a los existentes mundanos. Pero podría ser (y
el materialismo especulativo nos da el derecho de esperar que
sí) que el mundo sea más infinitamente rico, más absurdo, más
agrietado y dualizado por todas partes, de lo que se sueña en
las filosofías subjetualista de los hiperfísicos y los metafísicos.
Y es de hecho en este sentido en que trato de entender nuestro
mundo, armado con argumentos que me permiten hacerlo: en
particular, el argumento de que los discursos heterogéneos,
irreductibles los unos a los otros, que describen nuestro mundo,
no necesitan caber en la explicación general de uno entre ellos.
Y creo que estos discursos (o aquellos que los sostiene) están en
lo correcto: están en lo correcto al rechazar pensar que pueda
existir una naturaleza-ser principal que permitiría determinar
(meta/hiperfísicamente) que los discursos tengan la palabra
última y general acerca de los seres de nuestro mundo. Ya que,
afortunadamente, la heterogeneidad pura que, sin duda, gobierna
a estos seres puede plausiblemente explotar, una y otra vez, todos
los sistemas unificantes que se ocupen de las cosas, más que con la
pura contingencia de las cosas. La extraordinaria imprevisibilidad
de las ciencias y las artes probablemente siempre ponga un fin a
las síntesis sustancias y procesuales de los metafísicos, al develar
algún contraejemplo devastador que destruya cualquier imagen
sobregeneralizada de lo real. Tal es la labor de lo heterogéneo,
destruyendo en miles de pedazos la tersa intensidad que busca
devenir demasiado omni-abarcadora. Lo intensivo es, en verdad,
solo óntico, secundario: gobierna dominios determinados de
seres en los que algo puede ser lo que es en una mayor o menor
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medida –temperaturas más altas o más bajas, genios más o menos
creativos –pero no necesariamente al todo de la realidad, el cual,
uno sospecha, está, por el contrario, fisurado magníficamente por
las diferencias de naturaleza, los abismos de discontinuidad en
los cuales encontramos insinuaciones vertiginosas –escandalosas
para los viejos modelos de racionalidad que se inclinaban ante el
Principio de Razón Suficiente –de emergencias ex nihilo.
Regresemos (y aquí terminaré con esta recapitulación) al
vínculo que existe entre nuestro absoluto y el Tiempo (que escribo
entonces, con T mayúscula). Para mí, lo que se llama espacio
puede ser pensado como tiempo físico, o cualquier otro tiempo
óntico (es decir, histórico, o psicológico): Hay espacios-tiempo
dentro de nuestro mundo, constreñidos por leyes determinadas
–físicas o de otra índole. Pero todos estos espacios-tiempo son
ónticos –esto es, son seres contingentes, que emergen sin razón y
que pueden igualmente perecer. El Hipercaos es esta capacidad del
Tiempo (con mayúscula) para destruir o crear, sin razón, todos los
espacios-tiempo ónticos. Y este Tiempo se asemeja muy poco a las
formas ordinarias del tiempo ya que es, por un lado, indiferente a
cualquier ley, a toda constancia natural (mientras que el tiempo se
entiende generalmente como un devenir que solo puede destruir
cosas y eventos, no leyes físicas); y, por el otro, sobre todo, es
radicalmente distinto del devenir. La sustancia y el devenir, desde
los tiempos de Tales y Heráclito, han caracterizado dos tipos de
filosofía que suelen oponerse radicalmente, pero que son dos
variantes conceptuales de la metafísica: ya sea que uno afirma
que ciertas cosas sustanciales son eternamente las mismas; o que
las cosas deben necesariamente morir y perecer de acuerdo con
procesos subyacentes que son eternamente los mismos. En ambos
casos, uno mantiene que un x efectivo (una cosa o devenir) de ser
tal o cual (esta naturaleza sustancia, este proceso natural). Pero
el Tiempo hipercaótico supone, por el contrario, que la sustancia
y el devenir son ellos mismos existentes –existentes que pueden
nacer y perecer sin razón. No sólo (como podríamos esperar)
puede toda sustancia desaparecer, de acuerdo con el principio
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de factualidad; sino que el devenir mismo puede perecer, si el
Hipercaos creáse un mundo hecho de seres de fijeza perfecta, que
perdurarán por un periodo que fuera de facto (no de necesidad)
indefinido. El devenir y la sustancia parecen ambos pertenecer
al orden de la “natura naturada” y no de la “natura naturante”.
Ahora, es raro (incluso único según sé) vislumbrar un pensar del
Tiempo cuyo objeto sea devaluar todo pensar del devenir, y, por
la misma razón, todo pensar de la sustancia. Esto es porque la
“natura naturante” de la que hablo ya no es una naturaleza, un
Cosmos, o un Caosmos; sino su destrucción posible, génesis y
redestrucción por un Hipercaos que es en principio su verdad.
Levanto mis armas por igual frente a estas dos “viejas cosas” de
la metafísica.
Para terminar, me gustaría insistir en un punto que ha
sido ampliamente subestimado en las lecturas de Después de la
finitud, a pesar de que es uno de los puntos más fundamentales
del libro: no hago metafísica, hago especulación. Soy un antimetafísico resoluto precisamente en tanto que especulo sobre
el absoluto. No estoy en lo más mínimo interesado (al menos
en tanto filósofo) en la física, o en la metafísica, ya que no veo
necesidad en los procesos de la naturaleza. No hago metafísica
en la medida exacta en que busco solo verdades eternas – la
metafísica alberga solo verdades ilusorias, y la hiperfísica sabe
que nunca encontrará ninguna. Esta es la verdadera peculiaridad
de mi aproximación: una especulación no-metafísica que
podríamos llamar “eternalizante”, ya que no tiene vínculo con la
naturaleza que nos rodea, y que puede perecer mañana, sin causa
ni razón. Es a través de esta ascesis que reservo, en la medida de
mis posibilidades, la riqueza, toda la riqueza, de lo que existe,
solo a los no-filósofos.

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2. Ensayo de una derivación del galineanismo.
Llego ahora al tema principal de este artículo. Concierne
al intento de obtener una derivación factual que pudiera
legitimar la capacidad absolutizadora de la ciencia moderna,
es decir, la ciencia galileana, ciencia que procede mediante la
matematización de la naturaleza. Ya que lo que me preocupa
es el redescubrimiento de una concepción cartesiana, más que
kantiana, de la ciencia experimental. En lugar de argumentar que
las matemáticas y la física solo aplican en las formas a priori
de nuestra experiencia, estoy convencido –por razones que no
puede explicar plenamente aquí y que pertenecen a la “aporía
del archifósil” discutida en el capítulo primero de Después
de la finitud– que uno debe mantener, como Descartes, que
las matemáticas y la física matematizada nos dan los medios
para identificar propiedades de un mundo que es radicalmente
independiente del pensamiento. Claro, debemos admitir (contra
Descartes) que toda teoría de las ciencias experimentales es
revisable. Pero se trata de establecer que al menos tiene sentido
suponer que una teoría científica puede identificar una propiedad
verdadera de la realidad, independientemente de nuestro existir
para pensar esa realidad. De esta manera, ya no tendríamos,
como el correlacionista (sea kantiano o no), que afirma que el
mundo es solo el reverso de la representación humana (o animal),
que realizar más y más acrobacias intelectuales para explicar la
descripción científica del universo anterior a la aparición de la
vida terrestre. Como las ciencias de la naturaleza modernas están
caracterizadas por su matematización, es razonable suponer que
su capacidad para hablar de un “mundo sin nosotros” emana de la
matemática misma.
Mi plan es entonces el siguiente: trataré de exponer una
condición mínima, modesta aunque fundamental, de varios
de los lenguajes formales contemporáneos –lógicos así como
matemáticos. Esta condición mínima, como veremos, tiene que ver
con nuestra capacidad de pensar un signo sin significado. Derivaré
entonces esta capacidad de pensar un signo sin significado del
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principio de factualidad, mostrando que hay un vínculo esencial
entre este tipo de signo y la contingencia absolutizada. Tendré
entonces que mostrar de qué manera esta derivación factual del
signo sin significado nos permite argumentar que la física (o
cualquier otra ciencia de la naturaleza) debe estar basada en esta
absolutidad del signo vacío para poder producir descripciones
hipotéticas (revisables) del mundo presente, capaces, a su vez, de
ser verdaderas en un sentido absoluto, esto es, independientemente
de nuestra existencia.
Pero para que estas proposiciones sean claras, debo distinguir
entre dos sentidos de la palabra “absoluto”. En el primer sentido,
“absoluto” refiere a una propiedad que es necesaria para todo ser,
una propiedad tal es absoluta en el sentido especulativo. Entonces
la factualidad, y cada consistencia lógica derivada de ella, son
propiedades absolutamente necesarias e infranqueables de cada ser. A
este tipo de propiedades, absolutas en el primer sentido del término, las
llamo propiedades primo-absolutizantes. Por el otro lado, identifico
un segundo sentido de la palabra absoluto, esta vez concerniente a
la referencia a las ciencias naturales: este segundo sentido designa
propiedades del mundo que yo no postulo como absolutamente
necesarias, sino como hechos que, en cuanto a su existencia, son
radicalmente independientes del pensamiento. Para decirlo más
claramente: las leyes y constantes descritas por las ciencias naturales
no son, para mí, necesarias –como toda cosa, están sujetas al régimen
superior del Tiempo que llamo Hipercaos. Pero me gustaría mostrar
que estas leyes y constantes no son, por lo demás, meros correlatos del
pensamiento; que son (suponiendo que son descritas por una teoría
verdadera) absolutas en el sentido primario de absolutus - separadas
de nosotros, independientes del pensamiento que tengamos de ellas.
Contingentes, claro, pero independientes de nuestra existencia para
su propia perduración. A estas propiedades del mundo, absolutas en
el segundo sentido sde la palabra, las llamo deutero-absolutizadoras:
una propiedad de independencia con respecto a lo humano, que no
implica ninguna necesidad ontológica.

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Mi objetivo entonces puede ser formulado como sigue:
probar la capacidad de las ciencias experimentales para producir
enunciados deutero-absolutizantes, y hacerlo mediante una
derivación factual apropiada. Demostrar que las matemáticas
permiten a la física producir hipótesis revisables (incluso falsas
a la luz de descubrimientos futuros, pero quizás verdaderas por
toda la eternidad) concernientes a los donaciones contingentes de
un mundo independiente de nosotros con respecto a su existencia
factual. Si lo consigo, habremos arribado a un entendimiento de la
notable capacidad de la ciencia para describrir el Universo como
ha existido anteriormente al hombre y lo viviente, y , sin duda,
como existirá después de que hayan desaparecido.7
La apuesta, en términos más gráficos, puede formularse
como sigue: ¿podemos encontrar que la capacidad de las
matemáticas nos da acceso al Reino de la muerte, y entonces
regresar para contar a los vivos los descubrimientos de nuestro
viaje? El principio del materialismo es infernal: este supone
que el Infierno del mundo inorgánico –esos reinos profundos,
subterráneos donde la vida y la subjetividad están ausentes –
pueden no obstante volverse objetos del conocimiento humano.
Este puro otro de nosotros mismos que es la muerte, está
disponible, para el materialista, antes de la muerte, en la forma
de un conocimiento de lo que seremos cuando ya no seamos más.
7
Aquí encontramos una segunda reserva con respecto a varias hiperfísicas
contemporáneas que proceden mediante una subjetivización de lo inorgánico: las
últimas, como hemos dicho, están constreñidas a postular una naturaleza subjetiva en
toda la realidad, de otro modo caerían de nuevo en la rodera de la metafísica.
Por mi parte, trataré de adelantar el argumento (veremos las dificultades que esto
implica) de acuerdo con el cual el discurso matematizado puede legítimamente describir
un hecho independiente de nosotros. Ahora, soy incapaz de producir una demostración
tal para un discurso no-matematizado, pronunciado únicamente en lenguaje natural.
Entonces, en términos de derivación factual, no puedo superar el correlacionismo
concerniente a cualquier realidad cualitativa, descrita por un lenguaje natural (nomatematizado). Es por esto por lo que, en la esfera permitida por la derivación factual, el
mundo real (presente) es para mí sólo el mundo accesible mediante la ciencia galileana.
Esto no refuta en absoluto la idea de que cada realidad en nuestro mundo es de hecho
subjetiva, sino que refuerza, por el contrario, la hipótesis dándole un sustento racional
adicional: puedo decretar la subjetividad fuera de lo real inorgánico solo por hipótesis,
pero puedo establecer por medio de una prueba la capacidad de las matemáticas para
describir este mismo real inorgánico.
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En Después de la finitud, lo factual empezaba a abrir esta brecha
hacia lo sin-vida en la forma de derivaciones universales –tales
como la contingencia y la no-inconsistencia de todo existente, ya
sea subjetivo o no subjetivo Pero nada se dijo, en estos enunciados
primo-absolutizantes, de las determinaciones factuales de nuestro
mundo, o de las características de esta materia muerta. Esta es
la tarea de la ciencia galileana: no decirnos cuál es la propiedad
universal de todo existente, sino decirnos cómo luce la muerte
en nuestro mundo. Encontrar este poder exploratorio, este salto
hacia el golfo, es de hecho, encontrar la capacidad deuteroabsolutizante de las matemáticas.
La solución del problema que me propuse fue formulada de
una forma de desalentadoramente general, pero inevitablemente:
necesitaba un criterio específico de logicidad y matemática. No
un criterio para la racionalidad en general —la consistencia cuya
derivación esbocé antes es un criterio de toda racionalidad, en
lenguajes formales y naturales por igual –sino únicamente para
lenguajes formales. Un criterio al mismo tiempo suficientemente
general (suficientemente modesto) para pertenecer a las
matemáticas en cuanto tales; y sin embargo suficientemente
específico para aplicar solo a ellas, y no a los lenguajes naturales.
Si pudiera encontrar este criterio diferenciador que caracterizara
solo a los lenguajes formales, entonces tendría que albergar,
si estoy en lo correcto, un uso del lenguaje que dependen de
algún modo notable sobre la absolutidad de la contingencia.
Esta dependencia específica con la contingencia sería entonces
capaz de fundar el carácter absolutizador de las matemáticas, y
consecuentemente de las ciencias experimentales formuladas a
través del uso de las matemáticas.
En otras palabras, antes de verificar si de hecho la
lógica-matemática descansa sobre una intuición implícita de la
contingencia eterna, debo descubrir el criterio por el cual podemos
diferenciar decisivamente los lenguajes formales de los naturales.
Ahora, la solución me apareció precisamente bajo el
nombre que es dado a la lógica moderna y a las matemáticas:
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son llamadas, como dije, lenguajes formales –es decir, lenguajes
que se originan en el formalismo que se adhieren a la escritura
matemática de Hilbert en adelante. El formalismo de Hilbert
ha sido muy discutido, junto con sus limitaciones potenciales
(pensamos en el fracaso del programa de Hilbert, como fue
demostrado por la pruebas de Gödel sobre la incompletud y la
indecibilidad de ciertas axiomáticas). Pero, como verán, solo
recupero una pequeña parte de este formalismo (aunque su parte
más interesante) –una parte que nunca ha sido refutada seriamente
por matemáticos posteriores.
Entonces, ¿en qué consiste el formalismo en matemáticas
de manera general, si nos limitamos a su expresión más básica?
Comencemos con un ejemplo, que nos acompañará a través
de toda la discusión, ya que es el más sencillo de explicar para mí:
aquel de la teoría de conjuntos en su forma axiomática estándar,
la llamada teoría de conjuntos Zermelo-Fraenkel. Agregaría, sin
embargo, de entrada, que las mismas consideraciones aplican
a la teoría categorial, que en muchos sentidos es más potente
que la teoría de conjuntos, y que encuentra mayor favor con los
pensadores contemporáneos.
Esta axiomática es formulada como una lógica de
primer orden, es decir, una cuyos cuantificadores (“Para cada”
y “Hay”) aplican solo para términos (“individuos”) y nunca
para propiedades. Entonces, usa cinco tipos de signo: variables
(que son marcadores de posición para individuos del cálculo
predicado), conectores lógicos (negación, conjunción, disyunción,
implicación, equivalencia), cuantificadores (existenciales,
universales), relaciones (igualdad y pertenencia), y puntuación
(paréntesis, corchetes). Es con estos signos solamente, y aquellos
que puedan ser definidos con ellos, que la teoría de conjuntos
formula sus axiomas (que son ocho en número, si incluímos el
axioma de elección y el axioma de fundación) y sus teoremas.
La teoría de conjuntos, como sabemos, “se ha convertido
progresivamente en el marco axiomático general en el cual se
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escribe la matemática” (Jean-Louis Krivine). Ya que esta es una
teoría capaz, notablemente, de construir tanto números (ordinales
y cardinales) como funciones (que son cierto tipo de conjuntos,
un conjunto de pares ordenados) –y por tanto una teoría que es
“fundacional” para las matemáticas (fundacional en un sentido
no filosófico), en tanto que construye sus dos principales objetos:
números y funciones.
A primera vista, la teoría de conjuntos consiste en un
axiomática en el sentido heredado de la geometría euclidiana: un
conjunto mínimo de enunciados sobre la base de los cuales todos
los demás pueden y deben ser lógicamente deducidos. Pero esta
axiomática difiere de la de Euclides en la medida en que es una
axiomática formal, en un sentido en que principalmente proviene
del trabajo de Hilbert. ¿En qué consiste este formalismo, y de qué
manera caracteriza a la axiomática contemporánea?
En la axiomática como fue heredada por Euclides, la
definición de los términos precede a los postulados y los axiomas.
Por ejemplo, las primeras tres definiciones de los Elementos de
Euclides (con los que abre el libro) comienzan por definir el
punto, la línea y los límites de la línea: el punto es lo que no
tiene partes, la línea es una longitud sin anchura, y los límites
de la línea son puntos (que ya habían sido definidos). Es solo
una vez que han sido hechas estas definiciones que tenemos los
postulados (principios no probados e indemostrables que utilizan
en su formulación los términos precedentemente definidos), y los
axiomas (principios indemostrables concernientes a las relaciones
del todo y sus partes).
Antes de enunciar los principios (enunciados postulados como
verdaderos), una axiomática euclidiana pone delante entonces
las definiciones de los términos usados en sus pruebas o en sus
postulados. Ahora, lo que es específico de la axiomática formal,
aquello en lo que rompe con la axiomática del tipo euclidiano, es
por el contrario que se refiere al hecho de que uno no empieza con
ninguna definición inicial. En los axiomas, uno postula relaciones
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entre términos no definidos por ellos mismos. Consecuentemente
, argumentaré que debemos distinguir claramente dos tipos de
signos, que llamaré “signos-base” y “signos-operadores”.
Para explicar esta diferencia, aún con referencia a la teoría
de conjuntos: Los signos-base en la teoría de conjuntos son las
constantes individuales y variables, generalmente designadas con
las letras griegas: α, β, γ, etc. o las letras de los desconocidos: x, y,
z, etc. Estos términos son nombrados conjuntos: pero nombrarlos,
no podemos insistir con suficiente fuerza, no es definirlos. En la
teoría de conjuntos, nunca nos involucramos en definir lo que
es un conjunto: nos contentamos con designar con un signo no
definido lo que una interpretación del sistema puede designar con
este nombre, –sin que esta nominación influencia en absoluto el
sistema formal bajo consideración.
Es esto lo que llamamos “conjunto”: un signo, él mismo
desprovisto de significado, y a fortiori de cualquier referencia.
Y este el objeto inicial de las matemáticas, en tanto que estas
últimas están fundadas sobre la teoría de conjuntos: el puro y
simple signo que se refiere sólo a sí mismo.
El segundo tipo de signo, que he llamado signo-operador,
designa varias operaciones que pueden ser llevadas a cabo en
los signos-base: los signos lógicos (implicación, conjunción,
disyunción, igualdad), junto con los signos propiamente
matemáticos. De hecho, la teoría de conjuntos añade al cálculo
lógico solo signos de pertenencia (∈) y no pertenencia (∉).
Es mediante la intermediación de los signos-operadores
–en particular el signo de pertenencia, y los axiomas que
prescriben su uso– que uno puede redescubrir intuitivamente
ciertas propiedades relacionadas con esos conjuntos ordinarios.
Por ejemplo, el axioma de extensionalidad da la condición de la
identidad de dos símbolos: a y b son conjuntos idénticos si tienen
los mismos elementos. Esta es una regla de sustitución de un
conjunto por otro, dado que están completamente determinados
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por solo por sus elementos. Pero este axioma no define lo que
es un conjunto más que algún otro. Solo exhibe la condición de
identificación de dos conjuntos, sin dar algún significado a lo que
es por tanto identificado. Más aún, una definición tal es imposible
en la teoría de conjuntos, por una simple razón: un conjunto no
es nada más que aquello que puede tener otros conjuntos como
sus elementos (un elemento de un conjunto es, de hecho, siempre
otro conjunto), o que puede ser miembro de otro conjunto. Como
podemos ver, lo que caracteriza un conjunto no puede dar lugar a
definición alguna –excepto a una definición circular suponiendo
en su formulación aquello que debe ser definido.
Es como si los signos-base progresivamente adquirieran
propiedades que conforman (más o menos) su nominación
inicial. Pero no las adquieren a través de una definición inicial;
las adquieren mediante el efecto que las operaciones que hacen
posibles pueden tener sobre ellos. Los signos-base (que son signos
sin significado) adquieren una “aparente densidad” que no es sino
el efecto de la espuma de las aún más complejas operaciones
que pueden soportar, sin que ellos mismos departan jamás de su
ausencia de significación originaria. En una axiomática formal,
uno debe evitar ser arrastrado por las apelaciones que solo dan
nombre a los signos-base: nombres, y no significados.
Entonces los axiomas no son definiciones –o incluso
“definiciones disfrazadas”, como se sugiere algunas veces. No son
para nada definiciones: es completamente otro asunto, un asunto
de sustitución de una relación por una definición. Regresando
a la teoría de conjuntos, observamos que el predicado “ser un
conjunto” simplemente no existe, mientras que los conjuntos,
por otra parte, pueden recibir numerosos predicados (ordinales,
cardinales, vacíos, infinitos, etc.). Los signos-base entonces
nunca adquieren el significado de la palabra “conjunto” como es
formulada en el lenguaje natural. Pero el punto notable aquí es que
las matemáticas resultan ser capaces de producir enunciados que
tienen muy rica significación, con base en las operaciones sobre
las cuales estos signos permanecen vacíos de significado. Ya que
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si siempre permanece imposible definir lo que un conjunto es,
es completamente posible, en la axiomática ZF, diferenciar entre
conjuntos, y construir por tanto conjuntos notables: por ejemplo,
el conjunto vacío, definido como el conjunto al que no pertenece
ningún otro conjunto, y sobre cuya base uno puede construir la
serie sucesiva de ordinales, la fuente de toda numeración.
Por lo que hemos dicho hasta aquí podemos sacar un
principio preciso de distinción entre un lenguaje natural y un
lenguaje formal:8 ya que podemos decidir diferenciarlos de
acuerdo con el rol que los signos sin significado juegan dentro
de ellos. Debemos por tanto, decir que un lenguaje formal, a
diferencia de un lenguaje natural, acuerda un rol estructural al
signo sin significado –al menos en un nivel sintáctico. Ya que
los lenguajes naturales alfabéticos de hecho hacen uso de letras y
sílabas que, en sí mismas, carecen de significado –pero lo hacen
en el nivel morfológico de la constitución de las palabras, y no
en el nivel sintáctico de la constitución de las frases. En el nivel
sintáctico, un lenguaje natural puede ciertamente también usar
palabras sin significado, por ejemplo el “ptyx” de Mallarmé,
si acordamos que esta palabra no significa nada –pero que no
hay regla que imponga este tipo de palabra sobre los lenguajes
naturales. Su propensión es, por el contrario, evitarlas para poder
satisfacer su función ordinaria de comunicación. Dentro de un
lenguaje natural, al nivel de la sintaxis, el signo sin significado
juega un rol contingente (y, en general, marginal); mientras que
en un lenguaje formal, en el mismo nivel sintáctico, juega un rol
esencial, estructural.
8
Lo que digo aquí, a mi entender, es válido para cada formalismo, lógico o
matemático. Podemos fácilmente redescubrir la diferencia entre signos-base (signos sin
significado) y signos-operadores en la Teoría de Categorías: la última se escribe utilizando flechas (el equivalente a los “signos-operadores”) aplicadas hacia signos “punto”,
que están desprovistos de significado (nombrados mediante letras –el equivalente a los
“signos-base”). Estos “puntos” no son sino soportes para operaciones con flechas que
les dan todas sus propiedades “desde fuera”, y que están ellas mismas tan perfectamente
desprovistas de significado que son eliminadas en ciertas notaciones: las flechas son,
simplemente “nombradas” por las letras en cada extremo, y parecen ser empleadas entre
“puntos vacíos” Más que decir que una flecha va de un punto a a un punto b, parecemos
decir más bien simplemente que esta flecha “ab” está orientada de acuerdo a su propia
nominación. Este es el grado último –y lógico– de vaciar los signos-base.
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Estos dos usos diferentes de signos sin significado me
permite distinguir entre lo que llamaré significado formal y
significado ordinario. El significado formal, en mi definición, es el
uso gobernado por reglas de unidades sintácticas sin significado (o
no significantes). La propiedad (negativa) del significado ordinario
en el lenguaje natural es la ausencia de unidades sintácticas sin
significado gobernadas por reglas. Entonces, mi objeto se vuelve
más preciso, ya que puedo plantear las siguientes hipótesis, que
pueden ser formulados muy concisamente: mi objetivo es mostrar
por qué el significado formal, y sólo él, es capaz de producir
verdades deutero-absolutas, mientras que el significado ordinario
es incapaz de hacerlo. Es precisamente porque la hermenéutica
tiene acceso solo al régimen del significado ordinario que no
puede acceder a ningún absoluto especulativo; solo una filosofía
capaz de pensar el significado formal y su aspecto no-significante
crucial puede esperar extraer de él un pensamiento de la finitud
–una resis que implica que debo mirar más de cerca esta notable
condición del significado formal: el signo sin significado.
Antes de abordar de lleno el problema del estatus del signo
no-significante, debemos tener en mente una idea suficientemente
actual sobre la relación entre la filosofía y los lenguajes formales.
Una tesis ampliamente difundida afirma que concebir los lenguajes
formales como manipulación operatoria de signos vacíos es otorgar
licencia a toda especulación filosófica, y, más específicamente, a
toda consideración ontológica. Esta tesis se encuentra tanto entre los
matemáticos como entre los filósofos. De parte de los matemáticos,
Jean Dieudonné, por ejemplo, dice que cuando el matemático
es atacado por los filósofos con paradojas, se esconde detrás del
formalismo, manteniendo que “las matemáticas no son nada sino
una combinación de símbolos desprovistos de todo significado”9.
Entonces está entendido implícitamente por el matemático que el
simbolismo vacío de las matemáticas es una forma de neutralizar
cualquier cuestión o pretensión ontológica.
9
“The Work for Nicolas Bourbaki”, American mathematical monthly, 1977, p.
145. Citado por Jacqueline Boniface en Hilbert et la notion d’existence en mathématiques, París: Vrin, 2004.
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Enfrentados a esta reacción del matemático, el filósofo
parece tener que elegir entre dos opciones: o concuerda con la
definición de las matemáticas como “combinación de signos
desprovistos de todo significado”, y se entrega al hecho de que es
fútil buscar una ontología subyacente a las matemáticas, ya que
las matemáticas están identificadas con una técnica puramente
manipulatoria de signos vacíos. O, por el contrario, trata de
penetrar la defensa formalista del matemático, extrayendo una
ontología encubierta por la apariencia de los signos vacíos –y lo
hace contestando la ausencia de significado real de estos signosbase; descubriendo su significado oculto y su referente.
Vemos la alternativa: o bien la matemática es la
manipulación pura de signos vacíos, y se excluye a sí misma de toda
consideración ontológica; o soporta una ontología, y no descansa
finalmente sobre un recurso a signos sin significado, sino sobre
signos cuyo significado oculto debe ser descubierto. Por ejemplo,
se dirá que en Badiou los signos llamados “conjuntos”, aunque
no-definidos, designan de hecho aquel referente ontológico
notable que es la “multiplicidad pura”, el conjunto cuya totalidad
de elementos son también conjuntos.
Ahora, yo mantengo una tercer tesis que rechaza la
alternativa que las dos posiciones previas presentan: más que
ver en la manipulación de signos vacíos (sin significado) una
exclusión de la ontología, busco constituir una ontología del
signo vacío –y afirmo que el valor ontológico singular de las
matemáticas procede precisamente del hecho de que, a diferencia
del significado ordinario, hace uso sistemático de signos que están
efectivamente desprovistos de todo significado.
En otras palabras, propongo examinar la importancia
ontológica del formalismo matemático como tal; precisamente
en tanto que este exhibe la que es una característica esencial (en
cualquier caso, esta es mi hipótesis) de la (lógico-)matematicidad10
10
No hago ninguna distinción fundamental, desde el punto de vista ontológico
(enfatizo: solo desde este punto de vista) entre lógica y matemática. El gesto fundamental,
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misma. Estoy convencido que una parte esencial del enigma de
las matemáticas –¿en qué consisten las matemáticas? ¿De qué
hablan? – gira sobre la elucidación de la siguiente pregunta:
¿Cómo podemos pensar un signo sin significado? ¿Y qué hacemos
exactamente cuando producimos mentalmente una noción tal?
Mi tesis sería que hacemos una aprehensión eminentemente
ontológico cuando lo pensamos.
Pasemos entonces a la cuestión central de nuestra
discusión: ¿Qué es un signo vacío? La primera cosa que creo que
debe ser claramente mantenida –porque no es obvia, aún hoy en
día – es que un signo sin significado es aún un signo. Quiero
decir que un signo vacío de significado es un signo auténtico:
no es menos un signo que un signo que significa algo. Esta
simple acotación, que justificaré en un momento, es suficiente
para distanciarnos de los análisis modernos del signo, los cuales,
partiendo del índice o signo lingüístico, no lo conciben fuera de
su capacidad para referir a algo: a un significado, a un objeto, a
una referencia. El signo lingüístico, en Saussure, no puede ser
pensado fuera de su correlación indisociable con un significante
y un significado. El signo, en Peirce, es pensado como refiriendo
a un objeto a través de la intermediación de un intérprete. Si uno
hace cumplir estrictamente esta correlación obligatoria de signo
y sentido, uno rehusaría mantener que un signo vacío de todo
sentido sea realmente un signo –sobre todo si su rol es sintáctico
(si tiene el el estatus de una palabra y no aquel de una letra).
Sin embargo, lo que el formalismo matemático nos enseña
es que existe, de hecho, una forma de signo, y una cuya función
es esencial, que no refiere a nada más que a sí misma como signo;
un signo no es el índice de alguna realidad fuera de él (como el
rastro que nos dice que un animal ha pasado) y no articula dentro
de sí un significante y un significado. Un signo que ni significa ni
para mí, reside en el formalismo de la notación común a ambas. Observamos, más aún,
con la Teoría de Categorías, que las demostraciones de estos dos regímenes de prueba
se entrecruzan incesantemente (los universales categoriales siendo capaces de unificar a
las decisiones lógicas y matemáticas); y no tengo necesidad, a diferencia de Badiou, por
ejemplo de postular una diferencia filosóficamente esencial entre ellas.
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denota algo; que no refiere a nada. Pero de lo que la revolución
formalista debe también convencernos, es que una teoría rigurosa
del signo vacío debe no solo incorporar el signo vacío dentro de
la semiótica, sino que debe de hecho comenzar con el examen de
este tipo de signo.
Ya que el signo sin significado es la forma más elemental,
y por tanto la más fundamental, del signo: la forma del signo
puro, entregado en persona a nuestra atención, como signo,
antes de la intervención del significado. El signo vacío, en tanto
verdadero signo, descubre para nosotros el hecho notable de que
el significado es contingente en la constitución del signo; que el
signo no tiene necesidad del significado para poder ser un signo –y
que la semiótica (el estudio de los signos) precede a la semántica
(la teoría del significado), e independientemente de ella; ya que
corresponde a un dominio que es autónomo de esta última: el
dominio del signo no-significante.
Al afirmar que el signo sin significado es de hecho
un signo, quisiera romper con una concepción filosófica muy
extendida que niega que el signo siga siendo signo si no tiene
significado. Esta concepción es una que es generalmente suscrita,
aunque bastante vagamente. Sin embargo, es detectable cada vez
que un filósofo piensa que puede darse por sentado que si un
signo está desprovisto de significado )o de significación, no hay
diferencia aquí), entonces está reducido a su soporte material: un
rastro de tinta sobre un papel, una onda sonora, o, diríamos hoy
en día, cristal líquido visible en una pantalla. La expresión misma
flatus vocis para designar una expresión o palabra desprovista
de significado implica esta presuposición; ya que flatus vocis, el
“aliento de la voz”, no es nada sino un sonido. Remuévase el
significado, se sugiere, y todo lo que queda es un sonido, y no el
signo. En otras palabras, la sugerencia es que la parte inmaterial
del signo reside completamente en su significado, y que si este
significado es removido del signo, el último es reducido a su mera
parte física –como un cuerpo privado de su alma.
Contra toda reducción del signo sin significado a su base
material (sonido o marca) mantenemos entonces que existe en el
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signo mismo un estrato de inmaterialidad que no solo no tiene
nada que ver con el significado sino que lo precede, lo condiciona,
y puede existir independientemente de él. Pero en ese caso, ¿en
qué consiste esta inmaterialidad independiente del significado?
Este estrato no-semántico de inmaterialidad semiótica es de
hecho conocido por los lingüistas –y hay abundante literatura
al respecto. La manera en que se habla de esto en ella nos da a
entender que existe en el signo una dualidad que no es aquella
del significante y el significado, sino la del tipo y la ocurrencia,
(o la diferencia tipo/señal). Un signo –por ejemplo, un signo
escrito– no es nunca solo una marca sobre el papel que tienes ante
tus ojos; ya que cuando ves una marca como signo, esta marca
cesa de ser solo una marca, esto es, una cosa material singular,
y se vuelve la ocurrencia de un tipo-signo. Cuando escribo la
letra “a” tres veces, escribo tres ocurrencias de un tipo que es
en sí mismo único –la letra “a” en general, como instancia en
las ocurrencias propuestas, sin, no obstante, ser reducible a
ellas. En otras palabras, cuando ves una marca como signo,
ves la ocurrencia ilimitadamente reproducible de un signo-tipo
intangible. Si tomo la “a” como una marca, estoy lidiando solo
con una cosa material singular. Si la toma como una ocurrencia,
la veo en ella el número esencialmente ilimitado de sus posibles
reproducciones bajo la égida de un tipo que, él mismo, siempre es
idéntico consigo mismo. Ahora, esta reproducción potencialmente
ilimitada de la ocurrencia obviamente no tiene nada que ver con
el material de la última. Si preguntamos a un gerente de fábrica
reproducir aparato estándar que le presentamos, evaluará la
cantidad de materiales necesarios para manufacturarlo, y la
posible velocidad de producción dada por los medios humanos
y técnicos a su disposición. Pero enfrentado con una ocurrencia,
con una “señal”, la posibilidad vislumbrada de su reproducción
para nada está vinculada con la capacidad técnicas o energética
de la humanidad. No necesito evaluar el material disponible de
“a” que la humanidad puede producir mientras sobreviva, para
poder ver las ocurrencias de “a” como reproducible “a voluntad”.
Luego, la dualidad del tipo y la ocurrencia está constituida por
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una posibilidad de reproducción que es esencialmente inmaterial.
Hay de hecho en el “significante” –independientemente del
“significado”– una articulación interna (ocurrencia/tipo) que lo
diferencia del mero soporte material del signo, sin apelar para
nada a la inmaterialidad del significado.
Esta distinción, como he dicho, no es para nada nueva; es
bien conocida, de hecho, –al menos desde Peirce, quien la tematizó
en la forma de la distinción entre “sinsigno” y “legisigno”– y,
como he dicho, hay una literatura considerable sobre el tema. Pero
(sin afirmar haber podido revisar exhaustivamente este corpus)
solo he encontrado dos puntos sobre los que me gustaría llamar su
atención. El tipo ha dado lugar a muchas teorías sobre su estatus.11
¿Pertenece a los universales, es decir, es una propiedad? ¿O es
más bien un objeto abstracto, como un número o una clase? ¿O es
un general? Este es el tipo de discusión que la noción levanta –sin
que se haya alcanzado algún acuerdo definitivo sobre el tema,
como es de esperarse. Ahora, lo que encuentro desafortunado
en este tipo de debate es que se habla del signo-tipo en general:
es decir, sin hacer la distinción previa entre el signo significante
y el signo sin significado. Pero argumentaré que, si uno desea
hablar del tipo bajo las mejores condiciones teoréticas, entonces
debe tratarlo “en su estado puro”; uno debe entonces empezar por
despojarlo de cualquier otra forma de inmaterialidad dentro del
signo –es decir, uno debe examinarlo como un signo desprovisto
de contenido semántico.
Propongo entonces un neologismo para distinguir el tipo
que me interesa y que discutiré –esto es, el tipo en su forma pura,
el tipo del signo sin significado. Tomando el adjectivo griego
“kenos” que significa “vacío”, llamo a este tipo de signo vacío el
kenotipo. Entonces mi pregunta será: ¿Cómo podemos captar un
kenotipo; o cómo podemos captar, dentro de la marca misma, la
dualidad tipo/ocurrencia del signo vacío?
El segundo aspecto que encuentro faltante en este tipo
de discusiones es lo que considero el mayor interés teórico
11
Sobre este tema ver el artículo de Lind Wetzel “Types and Tokens”, Stanford Encyclopedia of Philosophy, http://plato.stanford.edu.
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que hay en juntar el problema del estatus ontológico del tipo
con la pregunta sobre los lenguajes formales. Para mí, esta
convergencia de problemáticas es una prioridad, y de hecho en
ella están concentradas las apuestas enteras de la cuestión del
tipo en general. El signo sin significado constituye el punto de
confluencia entre la refundación formalista de las matemáticas y
las discusiones filosóficas sobre la ontología del signo-tipo. Ya que
el entrecruzamiento de problemáticas –un entrecruzamiento de la
teoría del tipo/señal y del formalismo matemático– nos permite
exhibir la posibilidad de una ontología del signo sin significado,
y por tanto conjuntar una ontología de las matemáticas con la
definiciones de estas como la manipulación de signos vacíos; dos
tesis que se dice usualmente son mutuamente excluyentes.
Entonces, retomemos una vez más nuestro análisis del
signo vacío. La captación de un signo vacío implica, como hemos
dicho, su división en (keno)tipo y ocurrencia. Argumento que
esta división del signo vacío en una parte material (la tinta sobre
el papal, el sonido) y una parte inmaterial, también lo distingue
(al menos en nuestra aprehensión de él) de una cosa individual.
Pero una nueva objeción emerge enseguida: ¿No puedo acaso
identificar esta dualidad tipo/ocurrencia con la dualidad banal
que recorre toda cosa, entre su individualidad (esta silla, aquí y
ahora) y su concepto (el concepto inmaterial de la silla)? Esta
es obviamente la primera cuestión que debemos discutir –y la
primera objeción que se nos hará: que el kenotipo no es más que
el concepto de un signo considerado como una marca, como una
cosa de esta u otra forma.
Formulemos esta objeción con mayor precisión:
Cuando dirijo mi atención hacia una silla material en tanto silla,
ciertamente capto una cierta dualidad: esta silla aquí, que percibo
aquí y ahora, y al mismo tiempo el concepto de silla, que contiene
un número indefinido de instanciaciones posibles. Cuando dirijo
mi atención hacia un signo vacío, podemos por lo tanto pensar
que su dualidad tipo/ocurrencia no es nada más que la dualidad
banal entre una forma material individual, percibida aquí y ahora
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(la forma de la “a” que percibo en el papel) y su concepto (el
concepto de “a”, considerado como cierto tipo de característica
bucle de un cierto tipo de letra). Luego, el kenotipo no es nada
más que un concepto: el concepto de “a” que es instanciado por
este o aquel material.
Creo, sin embargo, que hay un problema preciso que nos
previene de ver al kenotipo como concepto: a saber, la arbitrariedad
del signo. La expresión es famosa, pero desorientadora en este
caso. Ya que por esta expresión no quiero decir arbitrariedad en
el sentido saussureano. En Saussure, la arbitrariedad del signo
designa, como sabemos, el carácter inmotivado del signo con
respecto a su significado. En otras palabras, la arbitrariedad del
signo en Saussure significa que no hay víncula “interno” (natural
o necesario) entre significante y significado: “la idea de ‘soeur’
[hermana]’” escribe Saussure, “no está vinculada por ninguna
relación interna con la serie de sonidos s-ö-r que sirven como su
significante”, y pudiera entonces ser representada por cualquiera
otra serie de sonidos –como podemos muy bien ver con el ejemplo
de las palabras en otro idioma que expresan la misma idea.
Pero por mi parte estoy interesado en el significante antes
de su vínculo con el significado; y por tanto, estoy interesado
en la arbitrariedad del signo definida independientemente de
su relación con el significado. En resumen, una arbitrariedad
más fundamental que su inmotivación (esto es lo que llamo
arbitrariedad en el sentido saussureano: la conexión no necesaria
entre signo y significado).
¿Qué quiero decir entonces con la “arbitrariedad
del signo vacío”? ¿De qué modo es arbitrario un signo vacío,
si “arbitrariedad” ya no está conectada con su relación con un
significado? Bien, simplemente en tanto que la función del signo
vacío puede ser cumplida por cualquier marca sensible –limitada
solo por preocupaciones prácticas o pragmáticas. Es ciertamente
más práctico escribir un lenguaje formal cuyas variables son letras
de un alfabeto (Grego) tradicional, pero cualquier marca –e incluso
cualquier cosa– puede, en principio, cumplir el mismo rol.
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Imaginen a un matemático de vacaciones en la playa,
que decide que quiere explicar a su hijo las bases de la teoría de
conjuntos formal: podría trazar algunas fórmulas en la arena –
pero podría también usar conchas como signos-base, para poder
explicar cosas de una manera más lúdica. En cuyo caso, podemos
observar bastante bien que la misma entidad material –en este
caso una concha– puede ser vista ahora como una cosa, ahora
como un signo. La arbitrariedad está presente incluso cuando
ningún significado es movilizado con respecto al signo-base.
Pero también observamos la gran diferencia entre la dualidad
concepto/instanciación y kenotipo/ocurrencia: cuando veo la concha
como signo vacío, de hecho la percibe en la encrucijada de dos
series ilimitadas: primero aquella, evocada arriba, del kenotipouno de sus ocurrencias (ilimitadas en número). Ahora, esta primera
serie ya distingue la concha-signo de la concha misma captada de
acuerdo a la dualidad concepto/cosa. Ya que el concepto de una cosa
es indudablemente en sí mismo infinitamente reproducible; pero en
su contenido, no implica necesariamente la proliferación posible
infinita de aquello que conceptualiza. Un concepto puede, por el
contrario (sin importar lo que diga Spinoza) contener la idea de un
número definido –de una pluralidad definida, o incluso singularidad:
el concepto de la Venus de Milo implica su singularidad, el concepto
del actual rey de Francia implica su nulidad numérica, y el concepto
de esta o aquella concha implica, indudablemente, una multiplicidad
ampliamente indeterminada, pero necesariamente finita en número
–y si la concha es muy rara, quizás un número relativamente pequeño.
No hay nada de esto en la multiplicidad de las ocurrencias de un signo:
ya que estas no refieren a ninguna multiplicidad de ocurrencias de un
signo real, empírica, sino siempre a una multiplicidad posible, una sin
límite. Pertenece a la concha-signo ser capaz de ser ilimitadamente
reproducible, y no el pertenecer a una especie en peligro de extinción,
o estar sufriendo la contaminación marítima, como la concha captada
y conceptualizada como esta o aquella cosa puede ser. Luego el signo
no conceptualiza para nada su base material –es decir, la marca que
es captada como una ocurrencia iterable.
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Pero quizás se dirá que las ocurrencias-concha si dependen
hasta cierto punto de la concha-cosa. Porque si las especies
escogidas por nuestro matemático se volvieran raras y finalmente
se extinguieran, ya no sería posible usarlas en la playa para iniciar
a los niños en la teoría de conjuntos. Ahora, aquí la segunda
serie ilimitada inherente a todos los signos entra en juego –una
serie que está precisamente ligada a su arbitrariedad: a saber, la
serie ilimitada de recodificaciones posibles del signo. Si el signo
es arbitrario, antes de toda relación con algún significado, es a
fuerza de esto que es siempre, en principio, posible reemplazarlo
con otro signo, otra marca iterable que tendría exactamente
la misma función. Un signo es manifestado a nosotros como
un signo entre una multiplicidad de otros, cada uno capaz de
reemplazarlo en la misma función. Es por esto que el signo que es
usado no está esencial o conceptualmente ligado a la forma que
toma para nosotros –a diferencia de la concha, cuyo concepto
está obviamente ligado a su naturaleza particular como un ser
orgánico.
Pero uno podría aún hace la siguiente objeción: que la
marca o la concha son de hecho captadas a través de un concepto
–no aquel de la concha, o aquel de la marca, u otro; sino a través
del concepto de signo en general (o incluso el concepto de signo
vacío). Se dirá entonces que es este mismo concepto de signo
lo que me permite iterar idénticamente mentalmente. Porque un
concepto puede, en sí mismo, ser reproducido idealmente, pero
también y sobre todo porque el contenido del concepto de signo
supone su multiplicidad ilimitada, ya que el significado de “signo”
es ser una marca iterable. Pero, una vez más, esto no puede ser
así. Ya que el concepto de signo vacío identifica igualmente
cada signo vacío como siendo, idénticamente, un signo vacío en
general. Ahora, puedo perfectamente producir una multiplicidad
de signos vacíos distintos –puedo producir ocurrencias réplica de
distintos signos-tipo. Por ejemplo, en la teoría de conjuntos, una
serie de ocurrencias del tipo signo α no es idéntica con una serie
de ocurrencias del signo-tipo β (en tanto que el conjunto α no
es postulado como idéntico al conjunto β), mientras que ambos

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son postulados como igualmente signos vacíos al principio de
una axiomática. Ahora, si la iterabilidad de α y de β dependiera
solamente del concepto de signo vacío, sería imposible pensar
una diferencia entre α y β, reducidas a su idéntica ausencia de
significación.

Series de ocurrencias de distintos signos tipos (series
de signos a, b, c, igualmente vacíos) no pueden por tanto ser
diferenciados por medio del concepto de signo (o de signo vacío),
ya que este los subsume a todos igualmente bajo su generalidad.
No puedo racionalmente dar cuenta, por medio del concepto de
signo vacío, de la pluralidad típica (kenotípica) de signos vacíos
–y por tanto no puedo racionalmente dar cuenta del pensamiento
iterativo del signo a través de ningún concepto.
El enigma se vuelve aún más preciso: un signo vacío
posee una propiedad inmaterial de reproducción idéntica. Pero ya
que es arbitrario, ningún concepto puede capturar su esencia –es
infinitamente variable en principio con respecto a su forma, y esta
forma no tiene necesidad en sí misma. Y ya que puedo postular
distintos tipos de signo, su identidad iterable ya no es aquella del
concepto general del signo vacío.
¿Significa esto que el signo es una pura convención que
se apoya solo en la arbitraria identificación de varias marcas?
La palabra “convención” solo enmascara el problema aquí.
Ya que o la convención identifica distintos signos, y en este
caso presupone la noción de signo; o el término “convención”
significa que puedo identificar dos cosas distintas, y en este caso,
no alberga una iterabilidad ilimitada de ocurrencias. Identificar
convencionalmente un material individual x con un material
individual y no produce, añadido a la dualidad de x y y, su
iterabilidad ilimitada.
Entre las soluciones que podemos sacar de categorías
familiares, hay sin embargo una última pista: aquella del parecido
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Un análisis especulativo del signo sin sentido

simple empírico y sin concepto, del simple reconocimiento
sensible de la misma forma. Podemos observar el parecido entre
dos entidades sin necesariamente saber su concepto –como
cuando observamos la similaridad entre dos motivos pictóricos
en un cuadro abstracto. ¿No es una experiencia de este tipo la que
corresponde al reconocimiento de una marca como una ocurrencia
de un signo vacío?
Pero nuevamente aquí, la semejanza empírica es
insuficiente para constituir la iterabilidad del signo: observar
una semejanza no implica que hagamos de los entes similares las
réplicas de una serie postulada como potencialmente ilimitada.
Cuando observamos la semejanza entre gemelos, no hacemos de
ellos ocurrencias en principio de una mismo signo-tipo significado
como “gemelo”. Esto es lo que hacemos, sin embargo, cuando
leemos dos veces sobre la misma página la palabra “gemelos” – a
fortiori cuando reconocemos las ocurrencias de un signo-base en
una lenguaje formal.
Pero debemos ser aún más precisos. Ya que, por otra
parte, no podemos ciertamente abstraernos de toda relación con el
reconocimiento sensible de formas en la percepción del signo. Un
signo debe ser de hecho visto o escuchado, y uno debe percibir en
su materia una forma más o menos similar a la que uno conoce,
para poder aprehenderlo como signo (o, si lo prefieren en una
formulación estructural: debo percibir un conjunto de diferencias
sensibles para poder reconocer un sistema de signos). El
reconocimiento empírico es por tanto necesario para la captación
del signo –necesario, pero no suficiente. Debemos entonces
concluir que dos marcas empíricamente similares albergan dos
tipos de semejanza: la semejanza de la similaridad sensible, y la
semejanza de la identidad iterativa. ¿Cómo pensar la coexistencia
y la articulación, en la misma realidad material, de estos dos
regímenes de lo mismo?
Es esencial, para elucidar este punto y poder implementar
nuestra derivación del signo vacío. Para formularlo con más
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precisión y claridad, he inventado una pequeña fábula, que llamo
la fábula del “paleógrafo satisfecho”, y que me permitirá trar a su
atención una experiencia mental que creo que es muy instructiva
sobre la naturaleza del signo.

La fábula del paleógrafo satisfecho.
Imaginen a un joven arqueólogo, trabajando en un sitio
de excavación perteneciente a una civilización, de la que aún se
sabe muy poco, pero que de la que se cree que no tenía escritura.
Nuestro investigador en el campo trabaja en desenterrar una
tablilla. Ahora, cuando este artefacto comienza a salir a la luz,
descubre sobre ella, repentinamente, dos líneas superpuestas
hechas de marcas similares:
§§§§§§§§§

+++++++++

Al principio cree que estos son motivos similares de un
friso decorando la orilla de su tablilla. Pero de repente su corazón
palpita: se da cuenta que este friso puede ser de hecho dos líneas
de signos –el equivalente a un cuaderno infantil, en el que uno
aprende como escribir un carácter. Ahora capta los motivos como
ocurrencias reproducibles a voluntad:

§§§§§§§§§, etc.

+++++++++, etc.
La pregunta, entonces, es la siguiente: ¿qué pasó cuando
su visión cambió –de la captación de las marcas como motivos, a
la captación de las marcas como ocurrencias, de ver un friso a ver
una línea doble?
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Debemos hacer varias distinciones preparatorias: llamo
similaridad a la semejanza empírica perfecta de dos entidades
empíricas, y llamo disimilaridad a la diferencia empírica que puede
ser distinguida en el nivel ordinario de la percepción. Supongo
entonces, por el bien de la simplicidad de la demostración, que
cada una de las marcas en la misma línea son similares.
Mi tesis es la siguiente: hay una diferencia de naturaleza
entre las dos maneras de ver las marcas, aquella de las marcas
como motivos, y aquella de las marcas como ocurrencias. Pero
sobre todo, mostrarè que esta diferencia puede ser aislada sin
necesidad de movilizar desde el inicio la proliferación mental
de las ocurrencias, como opuestas a la captación finita del
friso. Ya que uno puede ir más allá en el análisis al regresar a la
fuente misma de la proliferación ilimitada de las ocurrencias –al
regresar a su raison d’être. Debemos acercarnos más al enigma
de la iterablidad entendiendo de dónde viene precisamente la
diferencia entre la aprehensión del friso y la aprehensión de
una línea.
Para hacer esto, debemos comenzar por insistir que,
dentro de las dos maneras de ver –sin tomar en cuenta el “etc.”
de las ocurrencias – está presente una diferencia sensible. Es
que el friso, a pesar de estar constituido por marcas similares,
produce una diferencia sensible. Esta diferencia, no obstante,
no es una disimilaridad. Esta diferencia no-disimilar sensible,
producida cuando las marcas son vistas como motivos, es a lo
que llamo repetición, o monotonía. Es este efecto diferenciante de
la repeticiòn lo que es anulado cuando las marcas son vistas como
ocurrencias –y, justo como he mostrado, es precisamente porque
verlas como ocurrencias anula toda diferencia sensible entre las
marcas (aquella de la disimilaridad y aquella de la repetición por
igual) que nos permite captar una iteración ilimitada.
Permítanme explicar que quiero decir con “repetición” o
“monotonía”. Uno puede distinguir dos principales modalidades
de la repetición: una modalidad auditiva, que produce lo que
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llamo un efecto treno, y una modalidad visual que produce lo que
llamo un efecto friso. Comencemos con la repetición auditiva. Es
el Ensayo sobre los datos inmediatos de la conciencia de Bergson
de 1889 lo que nos encaminará.
Para Bergson, como sabemos, hay dos tipos de
multiplicidad: aquella de los objetos materiales yuxtapuestos en
el espacio –multiplicidad cuantitativa, que puede dar lugar a una
cuenta o sumatoria; y aquella de los hechos de la consciencia
intercalados en la duración – multiplicidad cualitativa que debe
ser pensada en el modo de una melodía. Ya que en una melodía,
las notas son escuchadas sucesivamente, pero no por separado.
Por el contrario, están fusionadas, así que el mismo “do” no tiene,
en verdad, la misma resonancia cualitativa cuando se escucha al
final de una secuencia melódica que el que tendría si se escuchara
al inicio. Cada nota está teñida con la unidad a la que pertenece,
así que el mismo mi que nos encanta en un pasaje, sonará como
una nota falsa cuando aparezca en otro. Como resultado, sonidos
similares adquieren una significación diferencial por el solo hecho
de ser repetidos. Si reproduzco el mismo sonido, o si escucho
los mismos repiques del reloj, un sentimiento de una totalidad
orgánica cualitativa y original es producido en mí que dará al
último término repetido –a pesar de que es perfectamente similar
a aquel que lo precedió – un efecto subjetivo diferente y singular.
Para retomar el ejemplo melòdico de nuevo: si repito el mismo do
cinco veces, el último será verdaderamente diferente del primero,
porque estará preñado con la secuencia repetitiva que lleva a
su conclusión y que está contraída dentro de él. Comprenderá
dentro de sí una totalidad original que el primer do de la misma
secuencia no contenía en absoluto. El punto notable es que la
monotonía del treno produce un efecto sensible diferente con cada
repetición del mismo término: cada vez, la misma nota deviene
distinta, y diferentemente diferente de sus predecesoras. Es por
esto por lo que no tiene sentido pensar la infinita proliferación del
treno: ya que uno debe escuchar cada nueva nota para percibir
su originalidad, su efecto propio. La captación de un treno es
entonces esencialmente perceptual y finita, no mental e ilimitada;
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da significado a un juicio estético que se aplica sobre la elección
de la nota y el número finito de repeticiones propuestas con miras
al efecto global de la secuencia.
Hay entonces, dado el solo hecho de la repetición, un
efecto diferencial inherente a los sonidos empíricos –uno que
incluso afecta sonidos perfectamente similares. En otras palabras,
hay un efecto sensible diferencial que no es identificable con una
disimilaridad. Es el puro paso del tiempo –al menos del tiempo
sensible, consciente– lo que produce esta diferencia, que llamo
repetición o monotonía.
Pero mientras que Bersgon afirma que sólo la duración
nos presenta un efecto de monotonía tal, y no el espacio, creo
que el espacio sensible (visual) nos presenta de hecho el efecto
diferencial de la repetición tanto como la duración. Este punto
es estratégicamente importante para establecer el resto de la
demostración (veremos por qué) y debo entonces extenderme en
él por un momento.
Tomemos un ejemplo arquitectónico: la biblioteca François
Mitterand, diseñada por el arquitecto Dominique Perrault. Como
este proyecto es tanto artístico como funcional, tiene sentido hacer
un juicio estético sobre las repetición –es decir, las monotonías
–premeditadas por el arquitecto: la repetición de cuatro torres
en las esquinas, pero también de las lámparas de las calles, las
rejas de seguridad sobre el jardín central, los árboles enjaulados,
y las líneas de la plaza. Uno puede estar entusiasmado, irritado, o
deprimido por ellas –pero siempre es posible y legítimo hacer un
juicio que abarque al mismo tiempo las formas escogidas para los
motivos, sus dimensiones, y el número finito de repeticiones de
éstas que el arquitecto decidió emplear. Una repetición espacial,
así como una repetición melódica, es una secuencia finita que
produce “un efecto sensible diferencial no-disimilar”. Un logro o
fracaso artístico es siempre posible, lo que hace a su vez posible
una evaluación. De acuerdo con esta misma lógica, uno puede
apreciar el éxito o el fracaso de un trabajo de Daniel Buren como
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la “Pintura acrílica blanca sobre lienzo con franjas rojas” (enero
de 1970), hecho de doce bandas rojas verticales idénticas, de
8.7 centímetros de ancho, alternándose con bandas blancas de
la misma anchura. Esta apreciación no tendría significado sin
el efecto de repetición, que asegura la totalidad producida de su
propia unidad diferencial.
Hay entonces un efecto cualitativo estético en las
repeticiones espaciales del cual nos han hecho conscientes el arte
y la arquitectura contemporáneas –más hoy en día, sin duda, que
en los tiempos de Bergson. Es por esto por lo que es falso decir,
como hace Bergson, que el espacio debe ser el fundamento de
una sumatoria cuantitativa de lo mismo, opuesto a la duración, el
dominio de la repetición cualitativa. Ya que si las dos dimensiones
de lo sensible son igualmente cualitativas, son incapaces, tanto
una como la otra, de explicar la pura iteración del signo sensible,
el cual escapa al efecto diferencial de la repetición (ya que, de
otro modo, no superaría la percepción cualitativa de una serie
finita). Y solo por esto, ni el tiempo ni el espacio puede explicar
la capacidad humana para producir una cuenta cuantitativa más
que sentir una diferencialidad cualitativa; ya que, como hemos
visto, la sumatoria cuantitativa misma depende de la iterabilidad
del signo.
Antes de continuar clarificando más estas tesis, hagamos
nuestra terminología un poco más precisa:
-

Cada reproducción de la misma marca será
llamada recurrencia.

-

Una repetición (o monotonía) es una recurrencia
diferencia y finita: un friso (espacio), o un treno
(temporal). Una repetición es entonces espaciotemporal en naturaleza, con el tiempo y el espacio
entendido en términos conscientes, perceptuales
–y no en un continuum físico y medible. Y una
repetición es una recurrencia que produce una

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diferencia sensible no debido al hecho de la
disimilaridad de sus motivos, sino debido al
solo hecho de la reproducción de elementos
similares. La monotonía temporal crea un “efecto
(diferencial) treno”, y la monotonía espacial un
“efecto (diferencial) friso”.
-

Por otro lado, lo que llamo iteración (y ya
no repetición) es una recurrencia que es nodiferencial y por tanto ilimitada, ya que produce
una identidad pura de marcas. Esta iteración
es precisamente implementada en la captación
de ocurrencias idénticas del mismo tipo. En tal
caso, llego a ver en la marca misma aquello que
de ninguna manera difiere sensiblemente de una
marca a otra. No hay diferencia en el tipo entre
una marca y otro del mismo signo –sin importar
las diferencias entre las marcas (una “a” escrita un
poco diferente que otra “a”), pero, sobre todo, sin
importar los inevitables efectos diferenciales que
pertenecen a las marcas similares (perfectamente
similares). De un modo que escapa a toda
explicación convencional, termine siendo capaz
de reconocer como perfectamente idénticas en
tipo, ocurrencias de marcas que puedo solo por
esta razón pensar como iterables a voluntad. Ya
que, pensadas como rigurosamente idénticas en
cuanto a su tipo, las líneas de tales signos escapan
al efecto diferenciante-finito de la repetición, y en
su lugar me abren al universo de la escritura, más
allá el diseño o la música.

La iteración escapa entonces al efecto de la repetición.
Ahora, ya que el efecto de la repetición no es otro que el efecto
del espacio-tiempo sensible (y no de la no-similaridad), la
iteración encuentra en la marca misma una propiedad=x que no
es dependiente del tiempo o el espacio, y que es por tanto, en
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el sentido estricto, atemporal y no-espacializada, a pesar que,
paradójicamente, está indexada a una cosa material determinada.
La forma iterativa de ver la marca, capta algo eternamente
idéntico en una multiplicidad de marcas empíricas, ya sean
similares o no. Vemos en las marcas, tomadas como ocurrencias
y no como motivos, algo que es eterno sin ser ideal (ya que las
marcas están desprovistas de significado y esencia –de eidos, de
idea, o de forma).
Ahora, notemos el punto siguiente, que para mí es esencial:
el acceso a este régimen de identidad sin precedentes es también
la condición de acceso a un régimen de diferencia igualmente
sin precedentes: una diferencia que no es ni una no-similitud
ni tampoco el efecto de repetición. En otras palabras, el signo
vacío nos permite tener un punto de apoyo en otro lenguaje de
la diferencia –uno que ya no es dependiente del espacio-tiempo
sensible – y el cual, por lo tanto, se presenta como un candidato
para una posible absolutización.
Para entender este punto, comencemos desde una
enumeración ingenua: comenzamos con signos que son simples
barras desprovistas de cualquier significado, a las cuales iteramos
de acuerdo con un kenotipo idéntico: I, II, etc.
Suponiendo que permitiéramos, en esta escritura
simbólica elemental, así como el signo-base sin significado, un
signo-operador correspondiente a la adición ordinaria; “+”.
Aquí, entonces, somos capaces de producir una serie
diferenciada cuya condición es la iteración del signo:

Reiteración

I

Iteración		

II

+I

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III
+I

IIII, etc.
+I

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Es sólo porque el signo “+” (dado un significado
operativo) y “I” (sin significado) son idénticamente iterables, que
puedo producir una sucesión aumentativa en la cual cada término
difiere del término precedente en un sentido no-cualitativo (nosimilaridad o monotonía).
Pero si un efecto diferencial (un efecto-repetición)
pudiera advenir en la iteración, ninguna progresión cuantitativa
sería pensable, ya que de un término al otro la operación sería
modificada, y su resultado con ella:

I

II

+I

III ́

(+I) ́

IIII ́ ́, etc.
(+I) ́ ́

Con la iteración, ya no estoy implicado en lo indefinido
(que supone una aumentación indefinida), sino en lo ilimitado
(siempre la misma, reproducida idénticamente); y tengo ahora
acceso a un tercer tipo de recurrencia que noes ni la repetición
ni la iteración. Este tercer tipo de recurrencia es diferencial como
la repetición, pero diferencial de otro modo que ésta, ya que está
condicionada por la iteración, y se abre a lo infinito12: la llamo
reiteración.
La iteración es no-diferencial e ilimitada, la repetición es
diferencial y limitada, y la reiteración es diferencial e ilimitada
–esto es, indefinida. Esta última es el fundamento del “infinito
potencial”, y la fuente de toda aritmética ingenua. Está implicada
en la práctica matemática no solo como objeto privilegiado, sino
también como método, en el razonamiento por recurrencia. La
reiteración es la entrada al territorio diferencial de la iteración;
la posibilidad de pensar las diferencias fuera del campo de la
12
Distingo lo indefinido de lo infinito de acuerdo a la diferencia clásica entre el
infinito potencial y el infinito actual. Lo indefinido es la aumentación sin fin de lo finito
(1, 2, 3, etc.); es el preliminar indispensable, pero no suficiente de la pensabilidad del
infinito actual cuya existencia está garantizada por un axioma de la teoría de conjuntos.
No puedo explicar aquí cómo derivo el infinito actual factualmente, sobre la base de la
derivación de lo indefinido.
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repetición sensible. Este punto es esencial para nuestro proyecto:
ya que una pluralidad sensible (digamos una diversidad) no escapa
a la correlación (no puedo absolutizarla, pertenece a la esfera
de nuestra relación con el mundo), mientras que una pluralidad
matemàtica (pluralidad reiterativa, llamémosla multiplicidad)
se abre a un mundo de diferencia que espero esta vez derivar
del principio de factualidad, por medio del signo vacío que la
hace pensable. Las primeras derivaciones (primo-absolutizantes)
propuestas concernìan a todo ser indiferentemente (cada ser es
contingente y consistente); aquí, puede ser que accedamos a
un mundo de diferencia deutero-absolutas: describiendo algún
existente caracterizado matemáticamente de tal o cual manera,
como opuesto a otra caracterización de otro modo (el universo de
los existentes inorgánicos distintos medidos por la ciencia).
Plantear la cuestión de las condiciones de posibilidad
de la iteración –en un sentido especulativo, y no trascendental
–es entonces plantear la cuestión del origen de la reiteración, y
por tanto, de la idea misma de cuenta y de número en su sentido
más original; pero también aquella del espacio en su sentido
geométrico y ya no sensible, o del razonamiento por recurrencia.
En todos estos casos reitero mentalmente una marca sensible, o
una porción del espacio sensible, y la hago escapar de los límites
de la percepción, dotándola de una inteligibilidad que solo lo
indefinido captura. Cada vez que hay indefinitividad (del espacio
geométrico, o de elementos de una prueba por recurrencia), hay
una pluralidad no-sensible y por tanto reiterativa. Ahora, es por
consiguiente un asunto de los prerrequisitos de toda teorización
matemática o lógica ulterior: no puede haber aritmética, o
geometría o prueba mediante recurrencia, sin la pensabilidad de
la reiteración.
Podemos ahora entender por qué Bergson no podía
ayudarnos a entender la fuente de la iteración y la reiteración:
porque hemos extendido su idea de la multiplicidad cualitativa
de la duración al espacio perceptual. Para Bergson, el número
proviene del espacio: “toda idea clara de número implica una
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imagen visual en el espacio” escribe en el Ensayo sobre los datos
inmediatos de la conciencia. El número, de acuerdo con Bergson,
tiene su origen en la imagen visual de unidades yuxtapuestas en el
espacio –unidades, consecuentemente, que están separadas unas de
otras, y potencialmente divisibles a su vez en unidades espaciales
más pequeñas. Reserva entonces la diferencia cualitativa de la
repetición a la duración, la cual entrelaza cualitativamente sus
unidades sucesivas; y la reiteración no-cualitativa de los números
es señalada por la filosofía por el contar en un espacio desprovisto
de la capacidad de vincular lo que yuxtapone. Pero como hemos,
por nuestra parte, enfatizado la capacidad del espacio sensible
para producir diferencia cualitativa así como el tiempo puede,
debemos buscar en otro lado que en este la fuente de la potencia
iterativa del signo. En otro lado, es decir, en una derivación del
signo vacío operado sobre la base del principio de factualidad.

Derivación final del kenotipo.
El reto es ahora establecer la existencia de una derivación
factual del kenotipo, y por tanto del signo sin significado. ¿De
dónde podría provenir esta capacidad del pensamiento para iterar
un signo independientemente de la idealidad del significado? ¿Es
este un hecho primario que no puede ser explicado, o podemos
inferir esta capacidad “iterativa” del pensamiento de un principio
más profundo? La tesis que buscamos demostrar es la siguiente: es
porque puedo intuir en cada entidad su contingencia eterna, que
puedo intuir un signo vacío. ¿Cómo obtenemos este resultado?
Hemos establecido ya tres características del signo
sin significado: es (a) arbitrario (lo que significa que escapa
a la unidad del significado conceptual/ideal); (b) es iterable
idénticamente (lo que constituye la unidad del tipo); (c) es
inseparable de su base empírica (lo que permite, de manera
importante, el reconocimiento de la serie de ocurrencias distinta
con respecto a su tipo, por medio de su no-similitud –– α o β).
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Ahora, el traer a la luz estas tres propiedades apunta a preparar los
requisitos esenciales de la derivación que buscamos.
He supuesto como dado que la única propiedad eterna de
cada cosa es su facticidad –ahora identificada con la contingencia
(en tanto que correlacionada desde ahora con un conocimiento),
pero una contingencia especulativa, no una empírica (aplicable
a toda entidad – no sólo a las cosas, sino también a las leyes
físicas). Es entonces claro que puedo intuir cualquier realidad
de dos maneras distintas: como una cosa contingente (la manera
ordinaria en que vemos a las cosas y a los acontecimientos como
hechos) o como un vehículo para la contingencia eterna (una
manera especulativa de ver la necesaria contingencia inherente
a cada entidad). Pero al mismo tiempo, la contingencia de una
cosa siempre pertenece particularmente a esta o aquella cosa.
La contingencia no está más allá de las cosas particulares;
constituye, por el contrario, el carácter perenne de toda realidad.
En particular, la contingencia es inseparable de la determinación
concreta, empírica, de una cosa –ya que es porque las cosas son
así y así (rojas, redondas, una rojez y redondez individual) que
pueden ser otras, o pueden no ser. Es esta determinación de las
cosas – su ser solo esto o aquello – lo que era negado por la
inconsistencia, la cual es indiferentemente todo y su contrario;
por eso nosotros decretamos su imposibilidad.
Dado esto, puedo explicar en un solo movimiento las dos
propiedades del signo:
(a) Cuando veo en una cosa su contingencia, esta contingencia
es iterable idénticamente de marca a marca sin ningún
efecto diferencial de repetición. Ya que aquello que, en
cualquier sustrato sensible, escapa al efecto diferencial
del espacio-tiempo, es de hecho la contingencia en
tanto eterna. De aquí el efecto de la ilimitada iteración
de las ocurrencias. Porque la contingencia de una
marca es eternamente la misma que la contingencia de
otra marca, puedo identificarlas sin interferencia de un
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efecto diferencial sensible que puede existir en otro lado
(repetición o disimilaridad).
(b) Pero ya que la contingencia es siempre contingencia de
una tal o cual particularidad empírica, soy libre de indexar
la contingencia –en sí misma siempre idéntica – a esta o
esta otra serie de réplicas, y por tanto de diferenciar por
convención la contingencia de cualquier serie particular
de marcas (por ejemplo la serie ‘+++++++, etc.’). En
otras palabras, puedo, por convención, indexar una
contingencia igualmente eterna a una serie de marcas, u a
otra, disimilar a la primera, y postulada como distinta. De
aquí la posibilidad de producir distintas series de signos
sin significado.
La particularidad empírica sirve a la vez como el soporte
de la identidad de las ocurrencias dentro del mismo tipo, y de la
diferencia de las series de réplicas entre ellas.
(c) Queda aún la arbitrariedad del signo: ¿de qué manera puede
ser esta derivada de la contingencia?
La relación entre la contingencia y la arbitrariedad
es menos inmediata de lo que parece, y por el mismo motivo,
más interesante. Por la noción de arbitrariedad, recuerden, que
no queremos significar la falta de motivación saussureana del
significante con relación al significado, sino la posibilidad más
profunda de todo signo – y esto antes de ser cargado con cualquier
significado – para ser recodificado por otra marca sensible cargada
con la misma función. En un lenguaje formal, el mismo signo-base
puede, sin problemas salvo aquellos puramente pragmáticos, ser
nombrado, renombrado por una serie de α, de β, de γ, etc.; y esta
propiedad de los signos sin significado tiene repercusiones para
los signos significantes, en tanto que pertenece esencialmente
a cualquier mensaje significante el ser capaz de ser reescrito o
encriptado en un nuevo conjunto de carácteres.
Ahora, ¿cuál es la relación precisa entre esta arbitrariedad
del signo y la contingencia factual? El signo es arbitrario –esto
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Un análisis especulativo del signo sin sentido

quiere decir, recodificable. Es también, como todo existente,
eternamente contingente. ¿Qué relación hay entre estas dos
propiedades? Primero, la contingencia del signo no significa,
inmediatamente, su perennidad en el sentido físico –ya que en ese
caso, la contingencia y la arbitrariedad ya no coincidirían. Incluso
sí, en un mundo donde abunden las piedras preciosas, escogiera
como marca de un signo un diamante irrompible, físicamente
indestructible, eso no prevendría que el signo-diamante sea
recodificado por otra marca. La contingencia de la que hablamos
es especulativa, no física. Designa el posible ser-otro de cada
entidad, incluso de entidades que no pueden ser modificadas por
ningún medio humano. Las leyes físicas son inmodificables por
los seres humanos – pero son, no obstante, factuales, desprovistas
de necesidad metafísica. Ser indomable (por el hombre) no es
sinónimo de ser necesario.
Pero el punto a resaltar acerca del signo es que debe
ser visto como siendo capaz de ser de otro modo, incluso si
su base es físicamente indestructible para nosotros. Incluso
un spinozista no podría “ver” un signo como signo sin
captarlo en su ser de principio otro -reemplazable por otro.
Es este nivel de facticidad especulativa (y no destructibilidad
física) el que permite la sensibilidad de un signo a través de
su arbitrariedad. Aquí aparece la verdadera singularidad del
signo sin significado: mientras que normalmente captamos las
cosas a través de sus propiedades, y secundariamente a través
de su contingencia (a menos que las veamos desde un punto
de vista especulativo), estamos constreñidos a captar estas
mismas cosas a través de su contingencia especulativa (su
arbitrariedad) una vez que son vistas como signos (cualquier
realidad sensible sería capaz de servir como marca). Ahora, es
precisamente en el momento en que cambiamos de la captación
de cosas contingentes a la captación de la contingencia de
las cosas (de las cosas empíricas percibidas a través de sus
determinaciones a las marcas empíricas percibidas a través de
su arbitrariedad) que inmediatamente las iteramos sin límite.
Entendemos entonces el vínculo ontológico íntimo entre estas
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Vol. II, N° 4, Julio-Diciembre 2022, pp 39-107

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�Iteración, Reiteración, Repetición:
Un análisis especulativo del signo sin sentido

dos características del signo: arbitrario, iterable-contingente y
eternamente el mismo, ya que la contingencia es eterna.
Mientras que el signo significante es olvidado en favor
de su significado y su referente, el signo sin significado, dado
finamente para sí, como puro signo, me hace acceder a su pura
gratuidad, a su pura ausencia de necesidad; al hecho de que
cualquier cosa puede cumplir su tareas tan bien como él. Así
que este es, de hecho, el fundamento de todos los seres, y no
solo del signo, que discretamente se revela a sí mismo en esta
in-significancia. A través de la intuición del signo sin significado,
abandono el mundo físico, donde todo parece tener una causa,
para penetrar en el mundo semiótico puro, donde nada tiene una
razón de ser, donde nada tiene significado – y donde todo, en
consecuencia, respira eternidad.
Aquí entonces, está en lo que consiste la derivación factual
del signo sin significado. Para recapitular los tres elementos de esta
derivación, diría lo siguiente: la captación del signo procede de
un cambio en nuestro modo de aprehensión –del modo ordinario
de aprehensión que capta ciertas cosas contingentes, cambio al
modo semiótico de aprehensión, que capta la eterna contingencia
de esta u esta otra cosa. Esta captación de una facticidad otra que
la empírica (arbitrariedad, irrazón13 de toda cosa) hace posible
para mí iterar idénticamente marcas juntadas convencionalmente
como réplicas de distintos signos-tipos.

13
N.T.: “Irrazón” es un neologismo acuñado por la traductora de Después de la
finitud al español, Margarita Martínez, para traducir el neologismo inventado por el propio
Meillassoux, irraison. Creemos adecuado convenir en la traducción de este neologismo.
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�Iteración, Reiteración, Repetición:
Un análisis especulativo del signo sin sentido

CONCLUSIÓN
Al producir esta derivación, no he, sin embargo, tenido
éxito en alcanzar el fin último de mi demostración. Solo he dado
una parte de ella. Ya que ¿qué es lo que hemos establecido? Hemos
mostrado que el signo sin significado tiene una carga ontológica.
¿Pero en qué sentido? En el sentido en que hemos enfatizado que
la captación del signo sin significado tiene como su condición una
verdad ontológica: la necesaria contingencia de todas las cosas.
Pero esta derivación del kenotipo está lejos de ser suficiente
para establecer la tesis que teníamos primordialmente a la vista:
la carga deutero-absolutizante de las matemáticas. Ya que todo
lo que hemos demostrado, es que para producir un signo vacío,
uno debe tener acceso a la eternidad de la contingencia- Pero no
hemos en absoluto mostrado que el signo vacío permita, a su vez,
la descripción de un mundo independiente del pensamiento. Solo
hemos establecido que uno debe acceder a la contingencia eterna
para producir una matemática capaz de no hablar de nada –ya
que está fundada sobre signos sin significado. El nuevo acertijo
que aparece ante nosotros es el siguiente: ¿cómo puede un signo
sin significado permitirnos describir el mundo, sin volverse
nuevamente un signo significante, y por tanto, capaz de referir
al mundo fuera de sí? ¿Cómo, a través de una paradoja, podemos
esperar que un signo sin significado pueda no sólo tener un
referente, sino una referente (deutero-)absoluto, más radicalmente
separado de nosotros que cualquier aprehensión correlacional?
Resolviendo un problema, encontramos dentro de él aún
otro, que parece más difícil que el que lo precedió. Tal es el viaje
filosófico por excelencia, donde “al pensar que hemos alcanzado
un puerto, somos arrastrados de nuevo hacia el mar abierto”14.

14
Cf. G. W. Leibniz, “New System of the Nature of Substances”, en R.S .
Woolhouse, R. Francks (eds,),‘Leibniz’s “New System” and Associated Contemporary
Texts’ (Oxford: Oxford University Press, 1997), p. 17.
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Un análisis especulativo del signo sin sentido

BIBLIOGRAFÍA
Boniface, Jacquelin. Hilbert et la notion d’existence en
mathématiques. París: Vrin, 2004.
Leibniz, G.W., “New System of the Nature of Substances”,
en ,Leibniz’s “New System” and Associated Contemporary
Texts editado por R.S . Woolhouse, R. Francks Oxford: Oxford
University Press, 1997.
Wetzel, Linda, “Types and Tokens”, en The Stanford Encyclopedia
of Philosophy (Otoño de 2018), Edward N. Zalta (ed.), URL
= &lt;https://plato.stanford.edu/archives/fall2018/entries/typestokens/&gt;.

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�Puntos de libertad forzada
Once tesis (más) sobre Materialismo

PUNTOS DE LIBERTAD FORZADA:

ONCE TESIS (MÁS) SOBRE MATERIALISMO

1

POINTS OF FORCES FREEDOM:

ELEVEN (MORE) THESIS ON MATERIALISM
Dr. Adrian Johnston2

Resumen:
El siguiente artículo contiene las tesis elementales de la propuesta
que Adrian Johnston denomina “materialismo trascendental”. Con
ellas se puede entender la singularidad de su posición materialista,
así como hacer las relaciones y diferencias con otras perspectivas
materialistas de la tradición, así como marcar su contrapeso frente
a la tradición de la filosofía trascendental de corte idealista.

Palabras clave: Materialismo, Trascendentalismo, Ontología,
Idealismo Alemán.

1
2

Traducción de Gerardo Roberto Flores Peña.
Doctor investigador de Univerity of New Mexico.

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�Puntos de libertad forzada
Once tesis (más) sobre Materialismo

Abstract:
The following article contains the most elemental thesis of
Adrian Johnston’s proposal named “transcendental materialism”.
With them we can understand the singularity of his materialist
position, as well as establish the relations and differences it has
with other materialist perspectives of the tradition, we can algo
mark a strong counter-weight to the transcendentalist tradition in
the wake of idealism.

Keywords: Materialism, Transcendentalism, Ontology, German
Idealism.

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Once tesis (más) sobre Materialismo

1. Contra el purismo del formalismo anti-naturalista
Cualquier materialismo digno de su nombre debe implicar
elementos tanto del naturalismo como del empirismo. No obstante,
necesita no ser directamente y completamente naturalista o
empirista en el sentido tradicional (particularmente pre-kantiano)
de estas etiquetas (y en el caso del materialismo en la estela del
idealismo alemán, incluyendo al materialismo trascendental, no
debe serlo). Se sigue de esto que cualquier racionalismo antinaturalista, en cualquier presentación, no puede calificar como
siendo además simultáneamente un materialismo. A pesar de
que pueda hacerse consistente un racionalismo anti-naturalista
con el realismo (metafísico), esto de ningún modo lo hace
compatible con el materialismo estrictamente hablando. Aún en
otras palabras, no hay tal cosa como un materialismo puramente
formalista; con referencia al nacimiento de la ciencia moderna, no
hay Galileo sin Bacon. Ambas, la aversión a las ciencias naturales
experimentales de la modernidad, así como el rechazo a atar el
conocimiento primariamente a las rutas empíricas de adquisición,
da pie a caminos que llevan a pitagorismos anacrónicos, dualismos
ontológicos, idealismos espiritualistas, misticismos religiosos,
y a un revoltoso y proliferante enjambre de confabulaciones,
ilusiones, imaginerías, fantasías y desvaríos que se quieren hacer
pasar por filosofar riguroso y responsable. Más aún, en tanto que
empíricamente informado, el materialismo quasi-naturalista no es
en lo más mínimo sinónimo de y equivalente con el determinismo
rígido, mecánico, una sensibilidad materialista entonada con las
ciencias naturales no debe ser temida como abriéndose hacia la
inmediata clausura del espacio para una subjetividad autónoma y
todo lo que esto trae consigo.

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Once tesis (más) sobre Materialismo

2. El condicionamiento empírico de lo no-empírico
En términos de la relación entre la filosofía no-empírica (como
pensamiento a priori) y las áreas empíricas de investigación
(como conocimiento a posteriori), más de dos mil años de
historia han mostrado una desigualdad fundamental que domina
esta relación. El despliegue histórico de varias encarnaciones
del pensamiento y el conocimiento ha revelado que la distinción
entre lo empírico y lo no-empírico es, en su mayor parte, una
distinción interna a lo empírico mismo (para ponerlo en un
modo hegeliano). Por consenso general al menos, el paso de
muy poco tiempo fue suficiente para que Kant concluyera que
los numerosos esfuerzos, esparcidos a través de la historia desde
la Grecia antigua hasta la Ilustración europea, por alcanzar una
comprensión metafísica privilegiada de las realidades ontológicas
trascendentes en y por sí mismas siempre fue intrínsecamente
vano. La “Dialéctica Trascendental” de la Crítica de la razón
pura, revelaba los contornos precisos de los candados dialécticos
que condenaban por siempre, y por adelantado, a todas y cada una
de las metafísicas clásicas a la futilidad, esta dialéctica extraía su
lógica crítica de la evidencia aportada por dos mil años de historia
filosófica.
Asimismo, doscientos años más de evidencia de los que
Kant tenía a su disposición revelan un patrón de acuerdo con
el cual los desarrollos al nivel empírico repetidamente fuerzan
la redemarcación de la línea divisoria que distingue entre
jurisdicciones explicativas empíricas y no empíricas. A pesar de
que un despliegue mareador de fuerzas y factores han contribuido
a este proceso histórico –la historia del conocimiento humano es
inseparable del tapiz increíblemente rico de la historia humana
tout court– el nacimiento de la ciencia moderna con Bacon y
Galileo a comienzos del siglo XVII añadió un nuevo y potente
acelerante a la transformación de la filosofía en y a través de
sus relaciones con otros métodos y campos de investigación.
Aposteriori las ciencias experimentales se han mostrado cada
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�Puntos de libertad forzada
Once tesis (más) sobre Materialismo

vez más capaces de hacer reclamos legítimos sobre preguntas y
problemas que, antes de estos reclamos, parecían ser problemas
teóricos apriori que sólo podían ser planteados y resueltos por los
filósofos. Aún así, esto no es rechazar el reconocer que muchos de
estos desarrollos empíricos son, en sentido amplio, ramificaciones
de la filosofía y su historia (es decir, inicialmente asuntos intrafilosóficos subsecuentemente vueltos campos más-que-filosóficos
ellos mismos).
Reconocer y aceptar lo precedente no abona a una
degradación cientificista de la filosofía desde las alturas de una
hybris extrema, como la reina de las ciencias, a las profundidades
de una humildad igualmente extrema, como su sirvienta. Un
reconocimiento de y una reconciliación con la desigualdad
históricamente manifiesta en la cual lo empírico tiene la iniciativa
para modelar y remodelar las fronteras entre sí mismo y lo noempírico no es abandonar los derechos de la filosofía; no es ni
siquiera una concesión de que tal modelamiento y remodelamiento
sea, o deba, o pueda alguna vez ser completa y totalmente decidido
exclusivamente desde el lado de lo empírico, que en sí mismo nunca
es puramente empírico de todas formas. La filosofía sigue siendo
llamada a ejercer sus obligaciones inalienables para: uno, postular
y evaluar críticamente las presuposiciones más-que-empíricas
detrás de las ciencias; dos, facilitar y estructurar parcialmente
las discusiones entre las ciencias; y, tres, explorar teóricamente
extrapolaciones desde los estados presentes de la interacción entre
la filosofía y las ciencias más allá del beneficio presente de todas las
disciplinas implicadas. Las múltiples relaciones entre lo empírico
y lo no-empírico no deben ser predeterminadas, sino, más bien,
deben dejarse abiertas a negociaciones continuas informadas por
sensibilidades dialéctico-especulativas apropiadas (o, en términos
leninistas, análisis concretos de situaciones concretas).

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3. Puntos de no retorno kantianos y hegelianos
La “revolución copernicana” del giro crítico-trascendental de
Kant a finales del siglo XVIII marca un punto de no retorno, un
rompimiento de la historia de la filosofía, y de la especulación
teórica en general, en dos (para frasearlo en un estilo nietzscheano).
Los intentos anacrónicos de regresar hacia atrás de esta ruptura
monumental están condenados desde su concepción a la bancarrota
intelectual, llegando solo al dogmatismo puro condenado desde el
inicio a la ruina dialéctica auto-infringida mediante su enredo en
las asfixiantes redes de las contradicciones pre-críticas irresolubles
(y esto a pesar de la ironía aquí de denunciar el dogmatismo en
el contexto de afirmar abruptamente una serie de tesis –estas tesis
pueden ser defendidas sobre fundamentos no-dogmáticos). Por
ejemplo, los intentos contemporáneos de moda para romper con
Kant al revivir una suerte de metafísica de la sustancia con los
que se enredaron en el continente europeo durante el siglo XVII
(especialmente el spinozismo) consiguen solo re-encarcelar a la
filosofía en una arena cerrada (es decir, la Kampfplatz de Kant) de
interminables e improductivos choques entre una multiplicidad
proliferante de combatientes hambrientos y que agitan los puños,
pero siendo por siempre incapaces de derrotarse los unos a los
otros. Esto equivale solo a un arrebato reactivo, regresivo e
impotente contra el kantismo.
Esto no significa en lo más mínimo decir que el idealismo
trascendental kantiano es el pináculo insuperable de la historia de
la filosofía. Sin embargo, es de hecho decir que el único verdadero
camino más allá de Kant corre a través de él, que uno no puede
ir más allá de Kant simplemente tratando de obviarlo por entero.
Una de las muchas lecciones cruciales de la explosión idealista
alemana provocada por la filosofía kantiana y las controversias que
la rodean, es que una crítica inmanente del idealismo trascendental
es el verdadero camino hacia una superación no-dogmática del
subjetivismo kantiano y sus oposiciones entrelazadas tanto de
materialismo como de un realismo robusto.
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De manera similar, así como no es filosóficamente posible
una resurrección y revitalización de la especulación pre-kantiana,
tampoco una opción practicable y convincente hacia un inocente
regreso a un Kant pre-hegeliano es filosóficamente posible. Como
la revolución crítica, la crítica de Hegel a Kant, que inaugura una
trayectoria en y a través de la filosofía kantiana misma, finalmente no
puede ser ignorada ni evadida. Esta crítica incluye demostraciones
de: las presuposiciones dogmáticas en tanto no-críticas de las
investigaciones ostensiblemente críticas acerca de la subjetividad
pensante (especialmente en los niveles de una antropología
filosófica y una psicología, así como su dependencia sobre una
lógica tradicional de manual en la “Analítica Trascendental”); la
operación dialécticamente auto-deconstructiva de la figura del
límite puesta sobre la distinción entre noúmeno y fenómeno; y
la nulidad plagada de inconsistencias de la infame cosa-en-sí. El
materialismo cuasi-naturalista, realista no sólo tiene que ser nodogmático en tanto que post-, en vez de pre-, crítico, alcanzado
inmanentemente, más que externamente, criticando al idealismo
trascendental –también tiene que considerar el formidable legado
de la dialéctica especulativa del “idealismo absoluto” hegeliano.

4. Olvidando activamente
heideggerianismo

la

piedad

romántica

y

el

A pesar del notable agrupamiento de referencias sobre y alrededor
del fin del siglo XVIII y el principio del siglo XIX en el mundo
germanoparlante, el materialismo trascendental, así como los
materialismo histórico y dialéctico de los cuales es una extensión
en el siglo veintiuno, es decididamente anti-romántico, antipietista, y anti-ludita (animosidades alegre y agradecidamente
heredadas tanto de Hegel como de la tradición marxista). Como
es bien sabido, el romanticismo y el pietismo, que comparten
entre sí los cuestionables gustos por lo inefable y lo privado, son
influencias convergentes, sobrepuestas en los medios intelectuales
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que rodean a Kant y a sus contemporáneos y sucesores idealistas.
Desafortunadamente, estos irracionalismos religiosos y pseudoseculares continúan cerniendo amplias sombras que traspasan el
presente, a pesar de que ser muy Sturm und Drang no signifique
nada.
Hoy en día este Romanticismo religiosamente teñido es
encarnado por varios sabores de heideggerianismos retrógrados,
con sus fijaciones reaccionarias sobre y preocupaciones con las
supuestas crisis “espirituales” que presuntamente expresan una
necesidad de reencantamientos anti-científicos y resacralizaciones.
Estos son malos diagnósticos peligrosamente distractores. Sin
importar lo flojas e indirectas, estas asociaciones entre el (neo-)
romanticismo y la derecha, llegando incluso hasta el fascismo, no
son coincidencias o accidentes históricos. Tanto filosóficamente
como políticamente, y desde el siglo XVIII a nuestros días, estos
oscurantismos perniciosos que hunden sus raíces en la atmósfera
estancada del Protestantismo del Sacro Imperio Romano han
sido, y seguirán siendo, desastres intelectuales lamentables. Uno
de los muchos eslóganes de combate de cualquier materialismo
contemporáneo deudor de Hegel, Marx, Freud y Lacan, entre
otros es “¡Olvidemos a Heidegger!”. En un nivel más teorético
que inmediatamente práctico, esto implica el rechazo a construir
ontología en las líneas de la diferencia ontológica heideggeriana.
Esta distinción demasiado limpia y ordenada, insuficientemente
dialéctica, entre lo ontológico y lo óntico lleva directamente a
una ofuscación fundamental(ista) de las existencias materiales
actuales tanto naturales en tanto que no-humanas, como nonaturales en tanto que humanas, así como a unas ofuscantes
pseudo-explicaciones espiritualistas de estructuras y dinámicas
sobre la base de un Ser-con-S-mayúscula divinamente opaco.
Como los románticos y los pietistas antes que ellos,
numerosos post-idealistas en los siglos XIX y XX terminaron
promoviendo una misticismo fácil, cuya lógica básica subyacente
es difícil de distinguir de aquella de la teología negativa. La
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invariable plantilla esquelética es esta: Hay un “x” dado; este “x”
no puede ser capturado racional y discursivamente en el nivel de
ninguna categoría, concepto, predicado, propiedad, etc.; además,
no obstante, la única tarea verdadera del pensamiento auténtico
es circular interminablemente alrededor de este vacío sagrado
de inefabilidad, repitiendo ad infinitum (y ad nauseum) el gesto
admitidamente vano, fútil, de asir lo supuestamente inasible.
Los nombres de esta “x” vacía varían mientras que el patrón
permanece constante: Voluntad, Vida, Poder, Temporalidad, Ser,
Otro, Carne, Diferencia, Trauma, etcétera, (incluso hasta ciertas
versiones pseudo-lacanianas de lo Real). No sólo es este molde
de teología negativa aburridamente predecible muy fácilmente
captable como un esquema conceptual en sí mismo –incluso si
uno concediera la verdad de una o más de estas inefabilidades
como son sostenidas por sus numerosos defensores entusiastas,
hay muchas más cosas de mayor urgencia e interés para que
el pensamiento haga que el permanecer absorto en el ejercicio
meditativo sedentario de mirar fijamente al abismo oscuro.

5. El último sistema-programa del idealismo alemán
Para que un materialismo pueda, tanto pararse sobre los hombros
de Kant, Hegel, Marx y Freud, como no ser ni determinista, ni
mecanicista, ni reductivo, ni eliminativo, su ontología materialista
debe ser diseñada inversamente empezando desde una teoría de la
subjetividad. En el espíritu del diagnóstico de 1845 de Marx acerca
de los defectos de los materialismos puramente “contemplativos”
desde los antiguos hasta Feuerbach en la primera de las once
Tesis sobre Feuerbach –ya sea que Marx se de cuenta o no, este
diagnóstico es una modificación del mandato de Hegel de hacer
de la sustancia también sujeto –los sujetos más-que-materiales/
naturales deben ser concebidos como simultáneamente inmanentes
a las existencias materiales/naturales asubjetivas (es decir,
sustancias, para quedarnos con las palabras de Hegel). Desde
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una perspectiva post-crítica, la subjetividad es una condición
trascendental de posibilidad no sólo para cualquier materialismo
como un aparato teórico él mismo, sino para la filosofía y el
pensamiento en general. Una salida de los confines mentales de
las variantes subjetivamente idealistas del trascendentalismo,
si es llevado a cabo de una forma defendible, debe partir desde
dentro de estos mismos confines (o, como lo dice Meillassoux,
el “correlacionismo” anti-realista, cuyos fundamentos fueron
establecidos por el idealismo trascendental de Kant, debe ser
deshecho desde dentro). Este “trabajo desde dentro” de una
crítica inmanente del trascendentalismo subjetivamente idealista
es único camino que lleva a un materialismo no-dogmático,
racionalmente justificable, y a un meta-trascendentalismo realista
que delinea las condiciones de posibilidad sustanciales de la
subjetividad trascendental misma.
Esto resulta en una metafísica (en tanto que epistemología
y ontología sistemáticamente integradas) del sujeto trascendental
interconectado con una ontología de la sustancia metatrascendental correspondiente. El tema del materialismo
trascendental es, además, ser trascendental en el sentido estándar,
trascendente específicamente como una relación de trascendencia
en la inmanencia con lo Real de los seres materiales. Con
referencia al Primer programa de un sistema del idealismo
alemán de 1796 (escrito por la mano de Hegel pero quizás
esbozado por Hölderlin), el materialismo trascendental se coloca
a sí mismo más adelante como el último programa del sistema
del idealismo alemán, a saber, como un nuevo “spinozismo
de la libertad” en tanto que ontología (cuasi-)naturalista de
sujetos autónomos desnaturalizados. Este materialismo es una
reactivación heterodoxa de la agenda nacida en Tubinga en la
secuela del evento-Darwin y la era emergente del antropoceno.

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6. La centralidad de la biología para una teoría materialista de
los sujetos
El puente de elección científico para una explicación materialista
post-hegeliana de la subjetividad trascendente/al que se alza desde
pero permanece inmanente a la sustancia física debe ser biológico.
La transición de la Filosofía de la Naturaleza a la Filosofía del
Espíritu de Hegel y la antropología filosófica y la psicología de
esta última apoyaban ya tácitamente este privilegio de la biología.
En la estela de Darwin (y a pesar de la apresurado rechazo de
Hegel a ciertos precursores de la perspectiva de Darwin), la
evolución y la genética, entre otras áreas de la biología, deben ser
componentes integrales de este materialismo más-que-empírico
simultáneamente no sin (el pas sans de Lacan) sus conexiones
condicionantes cruciales con las cosas empíricas.
Más aún, las especulaciones y las exploraciones por
encima y por debajo del ancho de banda de los umbrales-escala
espaciales y temporales de las ciencias de la vida están mejor
si se dejan, al menos en su pasado reciente hasta el presente, a
las disciplinas científicas como la cosmología, la astrofísica, la
mecánica cuántica, la teoría de cuerdas, y similares. Esto quiere
decir, con respecto a lo inimaginablemente grande así como a
lo inimaginablemente pequeño, que las cavilaciones teóricas
enteramente desconectadas de cualquier y todo lo empírico son
un pobre sustituto de las teorizaciones más cuidadosas, guiadas
y constreñidas lanzadas desde la plataforma provista por estas
disciplinas (incluso la teoría de cuerdas, a pesar de los debates
acerca de sí aún cuenta como científica estrictamente hablando,
es extrapolada precisamente desde los resultados, preguntas y
problemas de la ciencia física experimental). En otras palabras,
cuando se trata de entidades y eventos más grandes y mucho
más pequeños que la realidad del tamaño humano, el tiempo de
legislar desde el sillón de la filosofía se ha terminado. De nuevo,
las cavilaciones absolutamente no-empíricas acerca de estos
reinos solo conducen a fantasías infecundas.
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7. El principio de No Ilusiones
Para el materialismo trascendental no hay, por decirlo así, ilusiones.
Más precisamente, esta variante del materialismo rechaza descartar
todas las cosas subjetivas como epifenoménicas, a saber, como
puramente ilusorias en tanto causalmente ineficientes. El énfasis
de Hegel en la necesidad de pensar la sustancia también como
sujeto recíprocamente implica la obligación complementaria de
conceptualizar al sujeto como sustancia. Esta reciprocidad refleja
su inmanentismo post-spinozista (en los dos sentidos del calificador
“post”), en el cual la subjetividad trascendente(al) permanece,
no obstante, inmanente a la sustancia en una relación dialécticaespeculativa de una “identidad de la identidad y la diferencia”.
Pensar al sujeto como sustancia, que es un movimiento central para
el materialismo trascendental, conlleva tratar a la subjetividad y a
varios fenómenos atados a ella como “abstracciones reales” –una
noción marxiana prefigurada por Hegel y redesarrollada por el
Lacan que conocidamente retoma una pieza de graffiti parisino de
mayo del 68’ al insistir que “De hecho, las estructuras marchan
en las calles”, que “tienen piernas” (quizás conectada con los pies
de la marcha de la historia de Marx). Como reales en tanto que
no-ilusorias, estas abstracciones son causalmente eficientes y,
ergo, lejos de ser epifenomenalismo. En un lenguaje hegeliano,
el pensamiento de lo concreto separado de lo abstracto es en sí
mismo la altura de la abstracción.
Adicionalmente, concebir a la subjetividad como
sustancial, como interna en su irreductibilidad a los fundamentos
asubjetivos en su propio ser, requiere rechazar cualquier
materialismo estrictamente contemplativo (sea mecánico,
reductivo o eliminativo). Aparte de las profundas inadecuaciones
epistemológicas del punto de vista contemplativo –tanto para las
críticas de Hegel y Schelling a Spinoza como para la crítica de
Marx a Feuerbach, los contempladores fracasan en preguntar y
contestar preguntas cruciales e inevitables acerca de cómo o por
qué lo que contemplan dio lugar, él mismo, a la contemplación
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(la suya incluida) para empezar –es, además, ontológicamente
insatisfactorio. Si los sujetos, incluyendo a los contemplativos, son
plenamente inmanentes al registro ontológico de las sustancias,
entonces una ontología que implícita o explícitamente los excluye
es necesariamente incompleta. Esta deficiencia es especialmente
mortificante en tanto que equivale a la deslumbrante ausencia de
una explicación con respecto a las causas de que el ser subjetivo
mismo genera, entre muchos otros efectos, toda y cada ontología
como una reflexión subjetiva reflexiva sobre (y en) este mismo ser
subjetivo. Parafraseando a Marx, uno podría preguntar: ¿Quién
contemplará a los contempladores?
8. El principio de más es menos
El materialismo trascendental es cualquier cosa menos un
positivismo científico, una metafísica simplista y corta de miras
en la cual solo la materia-en-movimiento físicamente presente en
el hic et nunc es admitida como real. En relación al tópico de la
“causalidad privativa” de Locke a Kant, Hegel y más allá, este
materialismo reconoce la eficiencia causal real de las ausencias,
conflictos, lagunas, faltas y similares. Es decir, las negatividades
(primero y más que nada, aquellas asociadas con el sujeto al estilo
del Cogito) son agencias causales actuales internas al único plano
de seres materiales. Estas privaciones y sus efectos palpables
deben ser consideradas incluso por un materialismo aliado de las
ciencias –y esto a pesar de las desafortunadas y problemáticas
inclinaciones positivistas espontáneas de las ciencias naturales
que acríticamente aborrecen el vacío, si lo hubiera.
Aunque el materialismo trascendental afirma más que
niega la realidad de la negatividad, esta posición, como un
materialismo propio, ratifica una explicación de la negatividad
material como opuesta a la explicación mística. La última tiende
a predominar en aquellas filosofías que igualmente tratan a las
negatividades como ontológicamente reales, desde el cristiano
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�Puntos de libertad forzada
Once tesis (más) sobre Materialismo

Pico della Mirandola en el Renacimiento hasta Agamben et al en
un status quo que está lejos de ser ateo. El oscurantismo de este
tipo de explicaciones pasadas y presentes consiste en que apelan
al inexplicado explicador de la supuesta donación fáctica de una
Nada ya siempre operativa en o como el corazón y alma de la
subjetividad (sino del Ser entero). En términos de su origen genético
(ya sea que se hable ontogenéticamente o filogenéticamente), este
vacío opaco, enigmático, proviene de un misterioso sabrá-Diosdónde. Haciendo referencia al ensayo seminal de Sellars de 1956
“El Empirismo y la filosofía de la mente”, los misticismos de lo
negativo pueden decirse como dependiendo del “mito de lo nodado”, a saber, la no-donación de la Nada/Vacío misma como un
dado elemental y profundo.
En contraste, una explicación material de la negatividad
comienza con el reconocimiento de la necesidad, primero, de
hacer la pregunta acerca de los orígenes duales, interrelacionados
filogenéticos y ontogenéticos de la Nada/Vacío así como; segundo,
responder esta pregunta en una manera estrictamente materialista
(es decir, sin una trampa espiritualista subrepticia a través de un
recurso encubierto a presuposiciones y postulados que impliquen
entidades y acontecimientos completamente inexplicables en
relación con las realidades de la materia y la naturaleza). En
tándem con concebir la filogenia y la ontogenia dentro de un
marco híbrido darwiniano, marxiano y freudo-lacaniano, la teoría
no-mística de las “cosas” negativas del materialismo trascendental
descansa sobre un principio de “más es menos” (para invertir un
cliché). El “más” de un acrecentamiento sin guía y accidental
de componentes y constituyentes materiales contingentes a lo
largo del tiempo tiene el potencial para dar nacimiento a grados
crecientes de complejidad en la forma de sistemas que toman
forma en y a través de relaciones de resonancia cruzada entre
estos componentes materiales acumulantes y constituyentes
(esto, de hecho, ha ocurrido en las historias naturales y nonaturales detrás de la realidad que contiene a los seres humanos
como actualmente son). Sobre ciertos umbrales, tal complejidad,
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no producida por nada mágicamente inexplicable en términos
materiales o naturales, genera eminentemente desde sí misma, en
un proceso auto-subversivo, cortocircuitante, el “menos” de los
antagonismos causalmente eficaces, bugs, choques, disfunciones,
grietas, rupturas, divisiones, etc. (es decir, negatividades) dentro
y en los contribuyentes de la complejidad. Dicho de otro modo, el
“más” de una excedente de partes positivas alberga, en una relación
dialéctica dinámica real, el “menos” de un déficit de coordinación
balanceada, armoniosos en la forma de estructuras y fenómenos
negativos atados con ausencias, conflictos, quiebres, y faltas que
perturban tanto a las realidades naturales y desnaturalizadas desde
dentro. La negatividad del sujeto al estilo Cogito debe y puede ser
explicada materialmente, más que inexplicada místicamente, la
última siendo el espejismo que produce el idealista al descartar
al materialismo pre/no-dialéctico como una Weltanschauugen
mecanicista, reductiva y eliminativa.
9. Las condiciones meta-trascendentales necesarias de la
Sustancia como Naturaleza Débil: indeterminación, complejidad
y anorganicidad
Este “sistema último del programa del idealismo alemán” (es
decir, el materialismo trascendental), en el cual la sustancia es
pensada como sujeto y viceversa, requiere para su establecimiento
satisfactorio, tanto de un trascendentalismo de la subjetividad
(como las condiciones suficientes para que haya realmente
sujetos autónomos), como de un meta-trascendentalismo de la
sustancialidad (como las condiciones necesarias para esto). Con
respecto a las condiciones necesarias meta-trascendentales, el
materialismo trascendental, en tanto que es un (cuasi-)naturalismo
cuidadosamente cualificado, comprende una única “naturaleza
débil” en el punto cero de su ontología. Al combinar vocabularios
lacanianos, žižekianos y badouianos, lo natural no implica a la
Naturaleza-con-N-mayúscula como el Todo-Uno de un Gran
Otro adicional, ya sea como una mega máquina impecablemente
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coordinada cual reloj (como el demonio de Laplace y el
materialismo mecanicista) o un super-organismo holístico
(total) (como en el organicismo al estilo romántico, incluyendo
los aspectos románticos y spinozistas de la Naturphilosophie
schellingiana). En vez de ser una gran Totalidad incesablemente
auto-integrada y consistente consigo misma (es decir, “fuerte”), la
Grund als Ur/Un-Grund de la expansión sin-alteridad [Otherless]
de lo natural es “débil” en tanto fragmentada e inconsistente,
atravesada por negatividades irreductibles que frustran cualquier
síntesis totalizadora del campo de los innumerables seres
materiales. Además a las ideas ontológicas de Lacan, Badiou y
Žižek, las insinuaciones de Hegel acerca de la Ohnmacht der
Natur, el “naturalismo de segunda naturaleza” de McDowell,
y el “mundo veteado” de Cartwright (así como un “pluralismo
nomológico” al que se llega vía una ontologización de los análisis
epistemológicos de Hume sobre la causalidad), son ingredientes
claves de esta reconceptualización de la naturaleza en la cual
le es sustraída esta fuerza imaginada (específicamente en su
poder determinista supuestamente ejercido a través de una red
de causas eficientes interconectadas exhaustivamente como leyes
inviolables, blindadas).
Lo que la debilidad de la naturaleza significa aquí, puede
ser mejor apreciado comenzando con referencia a los seres
humanos. Tales seres son la progenie de la historia natural, de
procesos evolutivos concebidos como revoltijos temporalmente
elongados de contingencias-sin-teleologías en los cuales el
único requerimiento mínimo de las entidades vivas es ser
“suficientemente bueno para sobrevivir el tiempo suficiente para
reproducirse” (difícilmente una receta que prometa el resultado de
una funcionalidad máximamente optimizada –como dice el dicho
alemán, Dumm kann ficken). Por supuesto, ocurre que esta historia
fue resuelta en los animales humanos como organismos altamente
complejos. En la línea de una explicación de la negatividad nomística, la complejidad bio-material de los humanos atraviesa un
punto de inflexión más allá del cual estos organismos no son ya
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completamente orgánicos en tanto que totalidades cuyas partes
están suavemente orquestradas y sincronizadas sin fricciones las
unas con las otras. En cuanto al modelo “parchado” del sistema
nervioso central, las discrepancias y tensiones pueden y de
hecho surgen dentro y entre los complejos componentes y subcomponentes de la anatomía y fisiología humana increíblemente
intrincadas (en lacaniano, el corpo-Real tachado de los cerebrosy-cuerpos-en-pedazos). Los seres humanos son instancias en
las cuales, así como lo orgánico emerge de lo inorgánico, lo
“anorgánico” emerge de lo orgánico. Lo anorgánico aquí no es
lo inorgánico (es decir, la química y física de lo no-viviente),
sino, más bien las negatividades (como discordancias, fallos,
etc.), generados en y por las auto-disrupciones intrincadamente
inducidas de lo orgánico. En un lenguaje más general, la humanidad
es el producto de una naturaleza auto-desnaturalizante (como
una especie de sustancia auto-desgarrante al estilo hegeliano).
Las criaturas humanas son la progenie de la evolución y la
genética que son padres subdeterminantes despreocupadamente
indiferentes y laxos. Estas antiguas autoridades son tan débiles y
están tan divididas contra sí mismas como para prevenir o sofocar
las rebeliones ontogenéticas y filogenéticas de su progenie, como
para bloquear o aplastas las revoluciones culturales desatadas
que lanzan historias desnaturalizadas como trascendencia-en-lainmanencia internas aunque irreductibles con respecto a la historia
natural misma. Sin la debilidad de la naturaleza (in)sustancial, en
tanto que condición necesaria material meta-trascendental para
los sujetos trascendentales más que materiales, no podría haber
excepciones a la heteronomía natural. En otras palabras, si lo
natural fuera más fuerte, no habría podido surgir en primer lugar la
subjetividad humana realmente existente en toda su peculiaridad.
La lógica dialéctica disparada por la complejidad del “más
es menos” vale para lo cultural tanto como para lo natural, para el
registro simbólico de lo histórico, lingüístico y social, tanto como
para el registro real de lo evolutivo, genético y orgánico. De ahí,
no solo lo es es la naturaleza subdeterminante en virtud de su
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impotencia (como anorganicidad, ser parchada, etc.) –también lo
es el fruto de las estructuras colectivas. De acuerdo al principio
de menos es más, los sistemas suficientemente elaborados
tanto naturales como no-naturales inevitablemente terminan
albergando lagunas generadas internamente, a saber, zonas nulas
producidas intra-sistémicamente como extimidades [extimacies]
caóticas (para tomar uno de los más conocidos neologismos de
Lacan, por “extimidad” designamos la externalidad íntima o la
exclusión interna). En estos puntos excepcionales de extimidad,
estos sistemas, gracias a sus complejidades multifacéticas,
suspenden no intencionalmente sus propias leyes y mandatos,
creando así áreas grises inmanentes al sistema en las cuales las
cosas pueden pasar de otro modo que como sería dictado por
las reglas y regulaciones de la operación cotidiana del sistema.
En una inversión de la interpelación althusseriana, en la cual un
sistema fuerte irresistiblemente determina a sus destinatarios a
ser sujetos heterónomos en tanto que sujetos a él, la posibilidad
de una subjetivación para alcanzar la autonomía, tanto de la
naturaleza como de la crianza, emerge de eventos de encuentros
simultáneos de dos vacíos superpuestos: la negatividad del Real
tachado más aquella del Simbólico tachado.
10. Las trascendentales condiciones suficientes de la subjetividad
como fuertemente emergente: epigenética, plasticidad y la
causación descendente de la recursión
El materialismo trascendental consiste no solo en una ontología
de la sustancia meta-trascendental, sino también en una metafísica de la subjetividad trascendental. En este aparato filosófico
particular, la teoría del ser delinea las condiciones necesarias
(pero no suficientes) para la teoría del sujeto, un sujeto
trascendente(al) al mismo tiempo que es inmanente a este mismo
ser como una identidad-en-la-diferencia dialéctico-especulativa.
Sin embargo, en contraste con ciertas versiones del materialismo
dialéctico, el sujeto fuertemente emergente del materialismo
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trascendental puede y de hecho consigue, al menos cada cierto
tiempo, independencia completa frente a sus fundamentos
ontológico-materiales (es decir, sus condiciones necesarias metatrascendentales). Este sujeto introduce rupturas irreparables en
el ser resistente a toda y cada uno de los tipos de sublimaciones
sintetizantes. Pero, ¿cuáles son las condiciones suficientes para
tales sujetos trascendentes(ales) dentro de este marco materialista
específico?
Como se insinuó hace un momento, una variante
fuerte de emergentismo es un componente clave de una teoría
trascendental materialista de la subjetividad. Si de hecho ocurren
emergencias de un tipo peculiar, y con suficiente fuerza –estas
tendrían que implicar lo que los teóricos de la emergencia, los
científicos cognitivos, y los filósofos analíticos de la mente han
designado como la potencia de la “causación descendente” en
la cual los niveles y capas emergentes “superiores” reaccionan
sobre los “inferiores” –entonces hay, de hecho, el tipo de sujetos
afirmados por este materialismo anti-reductivo/eliminativo como
un “spinozismo de la libertad” actualizado.
Dos variables más son conjuntadas por la versión
del emergentismo del materialismo trascendental: uno, la
epigenética y plasticidad del sistema nervioso central humano
como inextricablemente entrelazado con y bañado por matrices
de mediación exógenas extendidas, tanto naturales como nonaturales (lo que a ciertos filósofos analíticos les ha dado por
llamar la “mente/cerebro extendida”); y, dos, procesos a través
de los cuales este entrelazamiento de los cuerpos humanos con
mentes con redes externas tanto naturales como no-naturales,
más que seguir siendo asunto de una (sobre) determinación
heterónoma por externalidades, dan lugar a estructuras recursivas
y dinámicas a través de cuyos centros de auto-retardamiento
reflexivo ideacional/representacional (como los andamiajes
esqueléticos de la subjetividad propiamente dicha) se establecen
a sí mismo como autónomos vis-à-vis la naturaleza, la crianza o
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Once tesis (más) sobre Materialismo

cualquier combinación de estas (esto tiene que ver con respuestas
catalizadas por interpelaciones inversas provenientes tanto de lo
Real como de lo Simbólico cada uno tachado). Una explicación
sistemática de estas múltiples fuerzas y factores presumiblemente
llevarían a pensar a la sustancia como sujeto y viceversa.
11. Las apuestas de un materialismo de la libertad
Una de las grandes virtudes de la filosofía de Badiou tiene que ver
con cómo se sitúa con respecto a sus tres admitidos “maestros”
franceses del siglo veinte : Sartre, Althusser y Lacan –en
particular, su interconexión com una existencialismo sartreano
de la autonomía con un estructuralismo althusseriano de la
heteronomía, un interconexión significativamente presagiada por
el psicoanálisis lacaniano- En el lenguaje de la Freiheitschrift de
Schelling de 1809, Badiou busco combinar la “libertad” de Sartre
(representada por Kant y Fichte para Schelling) con el “sistema”
de Althusser (representado por Spinoza para Schelling). El
principio mismo del proyecto filosófico de Badiou refleja la
influencia duradera de Sartre. Con referencia al concepto de
“punteo” en Badiou (es decir, un centro o nodo en el cual, en
resonancia con la “condenación a la libertad” sartreana, una
elección es forzada entre dos cruces divergentes: si o no, izquierda
o derecha, persistir o desistir, etc.), la filosofía se pone bien y
verdaderamente en marcha, para Badiou, al responder, en la
forma de axiomas fundantes de sistema, preguntas ineludibles del
tipo de puntos (tal como el “Ser, ¿Uno o Múltiple? ParmenideoPlatónico). La axiomática, pilares de soporte para un edificio
filosófico sistemático tal, es erigida como consecuencia de
respuestas radicalmente libres a ciertas dudas últimas e inevitables
que obligan a decisiones sin fundamento/auto-fundantes que
constituyen las intuiciones fundamentales de una filosofía que se
hace posible sobre su base. Pero, una filosofía tal comenzando
de esta forma no es menos sistemática por esto: Badiou absorbe
lecciones clave del existencialismo sin sucumbir a sus tendencias
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irracionalistas de denunciar la construcción clásica de sistemas.
Las diez tesis precedentes del materialismo trascendental como
sistema son precisamente sus axiomas generados por puntos.
En la misma venia, el arco total del Ser y el acontecimiento
de Badiou, el libro de 1988 que establece el núcleo de su filosofía
madura, justamente puede ser descrita como construyendo
el círculo virtuoso de la trayectoria auto-fundante. Los actos
autónomos del estilo sartreano que lanzan la primera parte del
libro (la parte del “ser” de su ontología) son retroactivamente
justificados, explicados après-coup, por la segunda parte del
libro (la parte del “evento”, que implica la teoría del sujeto como
inmanente aunque irreductible al “ser en tanto que ser” [l’être en
tant qu’être]). En cuanto esta lectura del Ser y el acontecimiento.
una lectura que informa la relación entre estas tesis y el sistema
del materialismo trascendental, solo una ontología sistemática de
la libertad (como no-contemplativa y e implacablemente hostil al
reductivismo y el epifenomenalismo) puede ser auténticamente
auto-fundante mediante la inclusión dentro de sí, de una
explicación del fundamento infundamentado de la autonomía
que hace posible toda y cada comienzo obligatorio de la filosofía
con un sujeto-filósofo decidiendo libremente sobre axiomas,
intuiciones y tesis (incluyendo incluso aquellas filosofías que
niegan esta autonomía).
Relacionado con lo precedente, la visión de la filosofía
de Badiou como es llamada a pensar la “composibilidad” de las
verdades de su tiempo producidas en los dominios de sus cuatro
“condiciones” extrafilosòficas (es decir, el arte, el amor, la polìtica
y la ciencia) tambièn refleja ciertas sensibilidades existencialistas
–unas que remontan, en este caso, hasta Pascal (sin mencionar sus
resonancias con el prefacio de los Elementos de la filosofìa del
derecho de Hegel de 1821). De hecho, las elecciones de respuesta
libres mencionadas más arriba, a archi-cuestiones [ur-questions]
apuntadas, ineludibles, son moldeadas por las relaciones del
filósofo con estas condiciones y las resonancias cruzadas entre los
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eventos y verdades amorosas, artísticas, polìticas y científicas que
este opta reconocer. Para ser más exacto, la filosofía à la Badiou está
obligada a apostar sobre aspectos de sus fuentes extra-filosóficas
en conjunción con colocar las apuestas que establecen sus tesis
axiomáticas. Más aún, como con la famosa apuesta de Pascal, no
hay posiciones seguras, neutrales, no comprometedoras, relativas
a los puntos de interrogación que marcan ya siempre el caso para
cualquier filosofìa que pregunte y responda ciertas cuestiones
fundamentales, da igual si implícitamente o explícitamente.
Para Pascal, el agnosticismo, como el no elegir creer en Dios,
es sinónimo de ateísmo, tanto como elegir no creer en Dios. En
la apuesta de Pascal, así como en el existencialismo de Sartre
deudor de este, no elegir es en sí mismo una elección, el no actuar
es en sí mismo una acción. Del mismo modo, de acuerdo con
la concepción de Badiou acerca de los suelos fundantes de toda
y cada filosofía, el filósofo es forzado libremente a decidir, sin
importar si consciente o inconscientemente, sobre qué y qué no
estar condicionado en términos de lo que se transpira alrededor
de él/ella, en los reinos más que filosóficos del arte, el amor, la
política y la ciencia. Discutiblemente, no decidir ser condicionado
por verdades y eventos artísticos, amorosos, políticos o científicos,
es decidir no ser condicionado por estos. O, cuando se trata de
extender los propios fundamentos filosóficos (como con tantas
otras cosas), omnis determinatio est negatio, para ponerlo en un
estilo híbrido spinozista-hegeliano.
Sobre las cuatro condiciones de Badiou, la ciencia es
especialmente importante para los fundamentos de su sistema
filosófico post-1988, en tanto que lo provee de los andamiajes
esqueléticos tanto de su ontología como de su fenomenología
en las formas de la ciencia matemática y la teoría de categorías
respectivamente. Siendo muy consciente de que está apostando, se
compromete a apostar sobre acontecimientos selectos en matemáticas,
comenzando con la infinitización del infinito de Cantor como una
ruptura irreparable en la historia del pensamiento que demanda
estimaciones filosóficas. En contraste con el racionalismo formalista
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de la metafísica badouiana como una “dialéctica materialista”, el
materialismo trascendental, divergiendo de la limitación, inspirado
por Koyré, de lo científico a lo (puramente) matemático, coloca
algunas de sus apuestas decisivas sobre las ciencias naturales (más
que las formales). Las apuestas del materialismo trascendental sobre
la biología son tan esenciales para este, como las apuestas de Badiou
sobre la teoría de conjuntos transfinitos son para su ontología y su
teoría de la subjetividad interconectadas. A pesar de diferir el uno
del otro con respecto a sus concepciones de la cientificidad, estas dos
aproximaciones comparten una creencia en la necesidad de arriesgar
el compromiso filosófico con y en dependencia de las ciencias extrafilosóficas (y otras disciplinas y prácticas también).
Nada garantiza que estas apuestas no sean problematizadas
en el futuro. Pero, igualmente, nada garantiza que lo vayan a ser
tampoco. Optar por creer en la impermanencia histórica de las
proposiciones científicas, en la supuesta inevitabilidad de que sean
desplazadas y superadas tarde o temprano, es tanto un artículo
de fe dogmática como de la más ingenua, acrítica creencia en
la validez universal de cualquier cosa que resulte contas como
la mejor ciencia disponible. La falsa seguridad del agnosticismo
no-comprometedor con respecto a las ciencias que rechaza poner
cualesquiera apuestas en estas disciplinas más que filosóficas, se
justifica a sí misma sobre la base de esta creencia ya mencionada
en la finitud de todos los supuestos descubrimientos y hechos
científicos. Pero, especialmente para las filosofías ostensiblemente
materialistas, un agnosticismo tal no solo corre el peligro de
inconsecuencia e irrelevancia presente y futura medida por el
estandar de que la filosofía debe ser “de su tiempo” (tanto para
Hegel como para Badiou) –rápidamente encalla en el callejón sin
salida inhóspito, estéril del escepticismo subjetivamente idealista.
Los precios que deben pagarse por la seguridad ilusoria de este
attentisme precavido, inseguro y fatalista son el abandono de un
aspecto vital de la vocación de la filosofía, así como la renuncia
a cualquier reclamo legítimo a ser materialista. En resumen, el
materialismo filosófico no puede costear probar su suerte.
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Once tesis (más) sobre Materialismo

Bibliografía básica
Badiou, Alain. El Ser y el Acontecimiento. Buenos Aires:
Manantial, 2000.
Hegel, G. W. S. “Primer programa de un sistema del idealismo
alemán”, L’ Absolut litteraire. Paris: Edition du Suil, 1978.
Kant, Immanuel. Crítica de la Razón Pura. Madrid: Editorial
Taurus, 2013.
Marx, Karl y Engels, Federico. Tesis sobre Feuerbach y otros
escritos filosóficos. México: Grijalbo, 1970.

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Vol. II, N° 4, Julio-Diciembre 2022, pp 109-132

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�Propuesta de una Ontología
Especulativa trágica

Propuesta de una Ontología

Especulativa Trágica: el ser trágico
de Unamuno y el giro ontológico-realista
del Nuevo Realismo
Introducción
El presente escrito busca proponer una ontología trágica de la in-razón,
tomando como punto de partida la ontología de Miguel de Unamuno,
que se considera es trágica y la ontología de la in-razón de Quentin
Meillassoux. Cuatro son los momentos clave a considerar: en el primero
se da una diferenciación tentativa entre metafísica y ontología, se
mencionan rasgos distintivos del Miguel de Unamuno, los principales
estudios de su obra, el análisis ontológico que realiza Françoise
Meyer, las categorías ontológicas del ser de Unamuno y, por último,
se define a grandes rasgos la postura ontológica-trágica del bilbaíno.
El segundo momento clave es la definición del giro ontológico-realista
del Nuevo Realismo, en donde se da un breve recorrido sobre el origen
de esta nueva corriente filosófica, se hace una diferenciación entre
la filosofía continental, analítica y posmoderna y la definición del
término “correlacionismo”, concepto que es ampliamente comentado
por los filósofos del Nuevo Realismo. El tercer momento es cuando
se explica, a grandes rasgos, la postura filosófica del francés Quentin
Meillassoux, abarca desde lo que él considera es el correlacionismo, el
concepto de “realismo ingenuo”, la visión del “absoluto realista”, las
dos observaciones que le permiten analizar el realismo, los dos tipos
de exterioridades en las que habla de la dicotomía de la correlación
conciencia-exterioridad, finalmente, el principio de factualidad o la
in-razón, momento clave para conocer su respuesta al correlacionismo
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Vol. II, N° 4, Julio-Diciembre 2022, pp 133-154

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�Propuesta de una Ontología
Especulativa trágica

de la posmodernidad. En el cuarto momento clave es donde podemos
distinguir la relación entre la ontología trágica de Miguel de Unamuno
y la ontología de la facticidad o la in-razón de Meillassoux, a grandes
rasgos se explica cuál es la similitud entre ambas posturas ontológicas
y cómo éstas podrían ayudar a conformar la ontología trágica de la inrazón, como el punto de vista de estos dos filósofos podría abrir a un
nuevo camino, un nuevo panorama sobre cómo podríamos considerar
al ser: un ser trágico, un ser contradictorio que está siendo un “devenirotro”, un ser que aparece y desaparece sin razón alguna, dando paso
a este ser trágico de la in-razón. Para terminar, en las conclusiones,
se habla de las consideraciones generales del presente texto donde se
considera incluso el término de “supercaos” propuesto por Meillassoux
y cómo este supercaos se vincula con la tragedia. Sin embargo, son
consideraciones finales que podrían tener o no una continuidad en
escritos posteriores. Sirva este breve artículo como una propuesta que
trata de seguir avivando las llamas del quehacer filosófico en el casi
primer cuarto del siglo XXI.

Palabras clave: nuevo realismo, in-razón,
correlacionismo, giro ontológico-realista.

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ontología,

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�Propuesta de una Ontología
Especulativa trágica

Introduction
This paper seeks to propose a tragic ontology of in-reason, taking as
a starting point Miguel de Unamuno’s ontology, which is considered
to be tragic, and Quentin Meillassoux’s ontology of in-reason. There
are four key moments to consider: first, a tentative demarcation
between metaphysics and ontology, the distinctive features of
Miguel de Unamuno are mentioned, the main studies of his work,
the ontological analysis realized by Françoise Meyer, the ontological
categories of being of Unamuno and, finally, his ontological-tragic
posture is defined. The second key moment is the definition of the
ontological-realist turn of New Realism, where a brief overview of
the origin of this new philosophical trend is given, a differentiation
is made between continental, analytical and postmodern philosophy
and the definition of the term “correlationism”, concept widely
commented by the philosophers of the New Realism. The third
moment is when the philosophical stance from the french Quentin
Meillassoux is broadly explained, from what he considers to be
correlationism, the concept of “naive realism”, the concept of
“absolute realism”, the two views that allow him to analyze the
term realism, the two types of exteriorities in which he speaks of
the dichotomy of the consciousness-exteriority correlation, finally,
the principle of factuality or in-reason, a key moment to know
his answer to the postmodernity correlationism. In the fourth key
moment is where we can differentiate the relationship between
Miguel de Unamuno s tragic ontology and the facticity ontology or
in-reason of Meillassoux, broadly speaking, the similarity between
both ontological positions is explained and how they could help
shape the tragic ontology of in-reason. The perspective of these two
philosophers could open a new path, a new overview on how we
could consider the being: a tragic being, a contradictory being that is
being a “ becoming-other”, a being that appears and disappears for
no reason, leading to this tragic being of in-reason.

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�Propuesta de una Ontología
Especulativa trágica

Finally, in the conclusions, the general considerations of the present
text are discussed, where even the term “superchaos” proposed by
Meillassoux is viewed and how this superchaos is linked to tragedy.
However, they are final considerations that may or may not have
continuity in later writings. Serve this short paper as a proposal that
tries to attempt the fanning flames of philosophical work in almost
the first quarter of the 21st century.
Key words: new realism, in-reason, ontology, correlationism,
ontological-realistic spin.

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�Propuesta de una Ontología
Especulativa trágica

1. El ser trágico de Unamuno: la ontología trágica
En primer lugar, se definirá la diferencia entre metafísica y
ontología. La ontología hace hincapié en el ser específico de los
objetos, a aquello que de los objetos podemos entender, mientras
que la metafísica se pregunta por responder preguntas tales como
la esencia, o saber el “ser como ser”, está más bien enfocada en las
causas y principios primeros, mientras que la ontología se centra
en el ser de determinada causa y principio que forma parte de una
realidad más abarcadora. De ahí que, por ejemplo, la postura de
Markus Gabriel considere que no hay una realidad totalizadora
como tal, una metafísica, sino que “que la totalidad, el mundo,
no existe, dado que todo lo que existe pertenece a algún campo
de sentido y el mundo por definición no pertenecería a un campo
de sentido”1, de ahí la diferencia entre metafísica y ontología. La
metafísica es más abarcadora y la ontología más específica.
En cuanto a Miguel de Unamuno, se han realizado extensos
estudios y artículos muy diversos: sobre educación, política,
lenguaje, historia. Pero específicamente en ontología podemos
tomar en cuenta al escritor francés Françoise Meyer quien
realizó un profundo estudio sobre el pensamiento de bilbaíno,
enfocándose en su ontología; de igual manera, puede considerarse
el texto de “Unamuno: bosquejo de una filosofía” de José Ferrater
Mora donde podemos ver una aproximación (o como el título de
la obra lo dice: bosquejo) sobre los principios de una ontología.
Por último, no hay que olvidar el texto de Pedro Ribas, “Para
leer a Unamuno” en donde se exponen las ideas centrales
del pensamiento de Miguel de Unamuno: contexto histórico
y principales influencias, así también define el concepto de
“tragedia” en el filósofo bilbaíno.
Sobre la vida del Unamuno, cabe decir que el filósofo español
fue una persona muy polémica con la España de su tiempo. Por
ejemplo, cuando era rector en la Universidad de Salamanca,
sostuvo un encuentro con el general Millán Astray al decir este
1
Ramírez, Mario-Teodoro. “Cambio de paradigma en filosofía. La revolución
del nuevo realismo”, Diánoia LXI, no 77 (noviembre 2016): 144.
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�Propuesta de una Ontología
Especulativa trágica

último durante una conferencia la frase de “¡Viva la muerte,
muera la inteligencia!” por lo que Unamuno, al ser rector de la
universidad y una persona importante durante su tiempo dijo
(luego de un breve discurso en contra del fascismo y por ende
de la frase necrófila del general Astray) “Venceréis, pero no
convenceréis”. Sirva la anécdota anterior para tratar de contribuir
a que haya más interés por la vida y obra del bilbaíno.
Actualmente no existen libros que traten sobre la ontología
de Miguel de Unamuno, salvo los antes mencionados que son
los más importantes. Sin embargo, existen diversos artículos
que mencionan los orígenes de una ontología, como el de “Los
orígenes de la Ontología de Unamuno”.
El presente artículo también busca sugerir y enunciar a Miguel
de Unamuno como un filósofo de pensamiento y método propio, a
pesar de los posibles contras y peros que puede tener, Miguel de
Unamuno es un pensador al que se le puede considerar filósofo.
Si comenzamos con Meyer, podemos ver cómo describe la
ontología de Miguel de Unamuno: “Basta asomarse con atención
a la obra de Unamuno para descubrir cómo surge claramente de
ella una intuición central y un modo de experiencia ontológica
primaria, que viene a ser el secreto de sus actitudes contradictorias,
de sus polémicas excesivas y de su sentimiento “agónico” del ser”2.
Podemos notar aquí un primer acercamiento sobre la ontología de
Unamuno, que se distingue por tener un aspecto contradictorio.
¿Entonces, si para Unamuno la realidad es contradictoria,
qué es lo real?, de manera similar cuando se definió la diferencia
entre metafísica y ontología, en este caso, lo verdaderamente real
sería “el hombre de carne y hueso”, para Unamuno no hay una
realidad “en sí” de carácter metafísico, más bien es “el prójimo
determinado, ese determinado paisaje o esa particular estrella”3.
Las palabras “determinado” y “particular” podrían hacer referencia
2
Meyer, Françoise, Ontología de Miguel de Unamuno, (Madrid: Editorial
Gredos, 1962), 9.
3
Ferrater Mora, José, Unamuno, bosquejo de una filosofía, (Buenos Aires:
Sudamericana, 1957), 125.
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Especulativa trágica

a los “campos de sentido” de Gabriel, donde lo importante no es
la existencia de un mundo totalizador, que lo abarque todo, sino la
existencia de particulares que están diferenciados, de “objetos en
infinidad de campos de sentido”4. El hombre de carne y hueso es
otro particular en los “campos de sentido” que Gabriel menciona
en la obra “Por qué no existe el mundo”.
Entonces, lo real para Unamuno consiste en las siguientes
categorías, todas ellas relacionadas con el hombre de carne y
hueso. A grandes rasgos, la filosofía de Miguel de Unamuno podría
explicarse brevemente con el término “anhelo de inmortalidad”,
es decir, el hombre de carne y hueso no desea morir, prácticamente
tiene un anhelo de inmortalidad, desea por sobre todas las cosas
seguir viviendo. Recordemos que, para Unamuno, quien filosofa
es el hombre de carne y hueso, no el hombre abstracto o el universal
de hombre. Se mencionarán cada una de estas categorías junto a
una breve explicación de lo que trata cada una.
Lo entrañable: es lo íntimo que se encuentra en el hombre
concreto, es el “dentro” de las cosas, lo que está ahí sin necesidad
de conocerse por medio de métodos; es la lucha que el hombre de
carne y hueso establece contra sí mismo, una lucha de opuestos sin
reconciliación. Lo grave: es la corporalidad, lo que se puede palpar.
Lo abrupto es, para Unamuno un salto donde todas las “capas”
del ser se manifiestan de una vez y casi de manera explosiva. Lo
contradictorio, como su nombre lo dice, se manifiesta en el hombre
concreto porque, prácticamente se encuentra en una lucha de lo que
es (de carne y hueso) y lo que quiere ser (inmortal). Lo perdurable
surge en el momento de no querer morir, en ser “permanentemente
concreto”, en una voluntad que no quiere morir. La perduración se
puede entender cuando el artista garantiza su huella de haber existido
al crear alguna obra que será admirada por generaciones venideras.
Por último, lo que siente, al estar inmerso en la realidad, dicha
realidad vendría a ser una síntesis entre lo íntimo del hombre y lo
palpable de su conciencia.
4
Ramírez, “Cambio de paradigma en filosofía: La revolución del nuevo
realismo”, 144.
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�Propuesta de una Ontología
Especulativa trágica

Como podemos ver estas categorías describen de manera
general la ontología de Unamuno porque los conceptos de
“entrañable”, “grave”, “contradictorio” se consideran que son
las entidades que parten de los objetos, dichos objetos son los
que vienen a conformar la realidad, por lo tanto, la contradicción
se encuentra no solamente se manifiesta en el hombre, sino
también fuera de éste fuera de éste, como una perpetua lucha,
“el dramatismo de la vida” se encuentra en el ser de las cosas
en tanto que contradicción, entre guerra y paz; lo perdurable se
manifiesta como objetividad, en tanto que las cosas persisten en
existir, un ejemplo de la perdurabilidad de las cosas la podemos
ver de manera objetiva con el surgimiento del alba al ocaso.
Se entiende entonces que, en esta postura ontológica, el
antecedente directo en la gnoseología es la ontología (aspecto que,
se considera, comparte con los filósofos del Nuevo Realismo),
porque lo primero que se da a conocer es el objeto, que representa
al ser, entendiéndose el objeto como “el ser en cuanto ser”, así, en
su interacción con el ser es como el sujeto comienza a entenderlo
en sus particularidades que vienen a ser los entes, dichos entes
(ontología) están sujetos a causas y principios y parten del ser en
general (metafísica). Por su parte el hombre, al estar consciente de
esta realidad, comienza a detallar el sentido del ser, pero este ser,
es trágico, está en constante contradicción, entre no querer morir y
seguir viviendo, de acuerdo con François Meyer, “El estatuto del
ser revelado en la situación del ser concreto mío propio, expresa
a su modo absoluto, rebasa la simple descripción, para afirmarse
como connatural al ser todo entero; rebasa la simple situación
del hecho para afirmarse como estatuto de hecho, necesario
y universal”5, es decir, que las características del ser concreto,
rebasan, traspasan su descripción y límites y se manifiestan como
objetividad, como connaturales al “ser todo entero”.
Por lo tanto, estas categorías ontológicas de Unamuno (lo
entrañable, lo perdurable, lo grave, etc.) están representadas,
de manera trágica en la misma realidad, en la naturaleza, “pero
5

Meyer, Ontología de Miguel de Unamuno, 40.

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Especulativa trágica

no solamente el hombre tiene una esencia trágica. La naturaleza
misma es trágica, por lo menos para el hombre, y quizá lo es para sí
misma”6, es decir, posiblemente la misma naturaleza o realidad que
nos rodea está en constante contradicción, de ahí que se haga uso
de la palabra tragedia, porque la tragedia implica una “dialéctica
inconclusa”. Lo característico de esta ontología trágica es que no
hay una solución, si se le compara con la dialéctica hegeliana,
la ontología trágica implica una paradoja, porque “no llega a
reconciliación o síntesis, sino que permanece abierta, avanzando
por obra del conflicto mismo”7, por lo que se construye con trozos
de existencia concreta y viva, es una dinámica que se elabora con
el devenir y el flujo incesante del tiempo, así, ya tenemos una
definición aproximada de lo que significa una ontología trágica.
Por lo tanto, se considera la propuesta de pensar “la cosa en sí”
como un ser trágico, recordemos que el Nuevo Realismo busca un
retorno a la metafísica, no a la metafísica clásica-aristotélica, sino
a una ontología sobre la epistemología, un retorno del ser sobre el
saber. Se propone indagar de nuevo al “ser en sí”, pero visto desde
una forma trágico-realista, de ahí que “El nuevo realismo presupone,
más bien, que conocemos al mundo tal como es”8. Es decir, “un
pensamiento acerca de la realidad tal cual o de la existencia como
tal”9 Dicha existencia como tal se considera es trágica.
Ahora, toca el turno de hablar del Nuevo Realismo y Quentin
Meillassoux.
2. La postura del Nuevo Realismo: el giro ontológicorealista y las diversas posturas existentes
Actualmente las posturas continental y analítica desde sus
orígenes en el siglo XX han relativizado toda prueba de conocer
de verdad lo que es el ser; la filosofía analítica por su parte se
6
Beuchot, Mauricio, Triángulo de Enigmas La Epistemología, la metafísica y el
reino de la realidad (Cd. Mx: UNAM,2016), 82.
7
Beuchot, Triángulo de Enigmas La Epistemología, la metafísica y el reino de
la realidad, 79.
8
Gabriel, Markus, Por qué no existe el mundo (Berlín: Editorial Océano, 2013),
17.
9
Ramírez, “Cambio de paradigma en filosofía: La revolución del nuevo
realismo”, 144.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Especulativa trágica

ha encargado de verla de una manera muy materialista, dando
énfasis en la interpretación lingüística y científica del ser; por
su parte la filosofía continental ha procurado una interpretación
subjetivista e histórico-cultural de la realidad. Por lo que el ser
como tal ha sido completamente relegado a un segundo lugar,
ése es el discurso actual de la filosofía; hasta que un nuevo
movimiento filosófico, el Nuevo Realismo, se ha establecido
para dar una superación al cientificismo y subjetivismo al que ha
llegado la filosofía. En pocas palabras, el Nuevo Realismo busca
“reformular un discurso filosófico sobre la realidad en la forma de
una ontología racionalmente argumentada”10
El Nuevo Realismo, (también llamado Realismo Especulativo)
como movimiento filosófico surgió en 2007. Si bien, ya desde
finales del siglo XX había algunos planteamientos dentro de la
filosofía analítica que señalaban una corriente filosófica nueva,
por ello, hasta ya inicios del siglo XXI (2007) es que hay, como tal,
un surgimiento del Nuevo Realismo como movimiento filosófico.
Con la obra “Después de la finitud. Ensayo sobre la necesidad de la
contingencia”, del filósofo francés Quentin Meillassoux, podemos
ver un claro surgimiento del Nuevo Realismo como movimiento
filosófico, designándolo como “materialismo especulativo” o
“filosofía especulativa”. La idea principal de Meillassoux, de
acuerdo al filósofo Mario Teodoro Ramírez, parte de la necesidad
de “superar el esquema filosófico dominante en el pensamiento
moderno”11, es decir, el de superar el esquema dominante tanto de
la corriente continental, analítica y posmoderna en filosofía.
De manera general, es pertinente definir el “giro ontológicorealista” que caracteriza el Nuevo Realismo con los siguientes puntos:
1. La crítica que le hace al correlacionismo.
2. Retorno a una nueva metafísica, pero no a la concepción
clásica, sino una que sea acorde a los tiempos actuales.
10
Ramírez, Teodoro (coordinador), El Nuevo Realismo: La Filosofía del siglo
XXI, (Cd. Mx: Editorial Siglo XXI, 2016), 35.
11
Ramírez. “Cambio de paradigma en filosofía: La revolución del nuevo
realismo”, 133.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Especulativa trágica

Cabe destacar que algunos autores siguen utilizando este
término y otros prefieren más bien utilizar el de ontología.
3. La crítica que hace al cientificismo.
Lo que critica el Nuevo Realismo del posmodernismo es
el correlacionismo, es decir, la suposición de que la relación
entre sujeto y objeto es insuperable, lo que implica un énfasis
antropocentrista, no hay conocimiento que no se pueda conocer
sino a través de la relación sujeto-objeto, hombre-mundo, hombrecosa u hombre-naturaleza. Por ejemplo, Quentin Meillassoux
menciona que el correlacionismo es “la suposición de que lo que
existe es un correlato del pensamiento…la idea según la cual no
tenemos acceso más que a la correlación entre pensamiento y ser,
y nunca a alguno de estos términos tomados aisladamente”12
3. Quentin Meillassoux
Meillassoux es de especial interés en este escrito porque
propone que “el correlacionismo aspira a modelizar la mayoría
de las empresas contemporáneas de desabsolutización del
pensamiento”13, por “desabsolutización del pensamiento” se
entiende al desprendimiento del pensamiento de ser la única
manera que tenemos para acceder a la realidad, desabsolutizar
sería quitarle el carácter total y abarcador del pensamiento, de
pensar más allá de la relación que se establece entre el pensamiento
y el ser. Para Meillassoux existen dos decisiones de pensamiento
que llama círculo correlacional y facticidad de la correlación.
En el primero menciona que en el correlacionismo “jamás
tenemos entonces acceso a un mundo en sí, un mundo puesto
como absoluto…es decir, un mundo desligado, desligado de toda
representación del mundo: un mundo absoluto que no es relativo
a nuestra relación con él”14, dicho de esta manera, no podemos
tener acceso a un mundo desligado de la forzosa representación
que hace el hombre del mundo, que hace del pensamiento del
mundo, forzosamente habrá un antropocentrismo vinculado a la
12
13
14

Ramírez (coordinador), El Nuevo Realismo: La Filosofía del siglo XXI, 15.
Ramírez (coordinador), El Nuevo Realismo: La Filosofía del siglo XXI, 73.
Ramírez (coordinador), El Nuevo Realismo: La Filosofía del siglo XXI, 74.

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relación sujeto-mundo, el hombre, en el correlacionismo, sería
siempre el único protagonista, “el absoluto es…lo pensable no
relativo al pensamiento”15 Mientras que el segundo, la facticidad de
la correlación consiste en la suposición de que “éste en sí, en tanto
impensable para nosotros, es imposible en sí”16, a resumidas cuentas
tenemos estos dos enfoques, estas dos decisiones del pensamiento,
de acuerdo a Meillassoux, para replantear el concepto de absoluto,
de cómo accedemos a la realidad, ya sea suponiendo que no se puede
tener acceso a un mundo en sí, que es el caso del círculo relacional
o suponer que el en sí es impensable puesto que es imposible en
sí, como afirma la facticidad de la correlación, en donde la relación
es contingente, puede darse o no. A continuación, se explicarán,
brevemente las dos decisiones de pensamiento antes mencionadas: el
círculo correlacional y la facticidad de la correlación. Comenzaremos
con el círculo correlacional.
El correlacionismo, también llamado antirrealismo, es para
Meillassoux, un “realismo ingenuo” porque “no tenemos nunca
acceso, en nuestros diversos modos de conocimiento de lo real, a
cosas autónomas sino a correlaciones entre actos de pensamiento
y objetos de pensamiento”17, la autonomía del objeto es
impensable, porque siempre habrá una correlación sujeto-objeto,
“sea que en un estado es percibido, concebido o aprehendido de
cualquier otra forma, el objeto no podría ser pensado fuera de la
relación que mantiene con nuestro pensamiento”18. Es decir, de
un absoluto que sea pensable y no relativo al pensamiento: “lo
absoluto, según una primera definición, sería el ser independiente
del pensamiento, el ser como no relativo al pensamiento y, sin
embargo, accesible al pensamiento en su independencia misma”19,
por tal razón llama “realismo” a esta visión de lo absoluto. El
realista, entonces, es aquel que “pretende pensar lo que hay
cuando no hay pensamiento”20, como ya se mencionó, el filósofo
15
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Ramírez (coordinador), El Nuevo Realismo: La Filosofía del siglo XXI, 74.
Ramírez (coordinador), El Nuevo Realismo: La Filosofía del siglo XXI, 78.
Ramírez (coordinador), El Nuevo Realismo: La Filosofía del siglo XXI, 74.
Ramírez (coordinador), El Nuevo Realismo: La Filosofía del siglo XXI, 73.
Ramírez (coordinador), El Nuevo Realismo: La Filosofía del siglo XXI, 74.
Ramírez (coordinador), El Nuevo Realismo: La Filosofía del siglo XXI, 74.

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da una primera solución a la problemática del correlacionismo
que el Nuevo Realismo denuncia.
Dicha visión del absoluto realista es la que Meillassoux
pretende defender, por ello, se explicarán brevemente dos
observaciones sobre el concepto de “realismo” que permitirán
definir de manera más específica su postura filosófica y cómo
estas podrían tener una vinculación con el ser trágico de Miguel
de Unamuno, sobre todo con el concepto de facticidad.
La primera observación consiste en que el realismo “supone
que el pensamiento es contingente: el pensamiento es contingente
puesto que supone que es posible pensar un ser sin pensamiento”21,
de acuerdo a la definición de la RAE, contingente es lo que
puede suceder o no, por lo que el realismo del filósofo implica
que el pensamiento puede o no ocurrir, puede o no suceder; el
filósofo propone que para entender el absoluto el pensamiento no
siempre puede ser el protagonista (recordemos la primacía de la
epistemología sobre la ontología, el conocimiento sobre el ser),
“se plantea entonces que no hay pensamiento necesariamente
y siempre allí donde hay ser”22, el ser puede existir, puede ser,
más no puede ser conocido forzosamente por el pensamiento.
“Se supondrá, por ejemplo, que no hay pensamiento más que
instanciado en seres vivientes, en cuerpos mortales: pensamiento
que puede entonces, al menos en teoría, morir al mismo tiempo
que su portador”, al morir el ser viviente muere el pensamiento,
en teoría el pensamiento muere con su portador, así, un breve
atisbo podría comenzar a manifestarse entre la postura del Nuevo
Realismo con el ser trágico de Unamuno, al estar el ser en
constante contradicción, al estar en una dialéctica inconclusa, éste
ni siquiera podría llegar a conocerse como tal por el pensamiento,
la misma contingencia del pensamiento hace que el ser exista de
manera separada al pensamiento, por este devenir y flujo incesante
del tiempo.

21
22

Ramírez (coordinador), El Nuevo Realismo: La Filosofía del siglo XXI, 75.
Ramírez (coordinador), El Nuevo Realismo: La Filosofía del siglo XXI, 75.

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En la segunda observación Meillassoux apunta que “por
realismo no entiendo necesariamente una posición que consiste
en plantear que el conjunto de lo dado subsistiría tal como nos es
dado incluso si no existiéramos más”23, por lo que tampoco elimina
del todo el protagonismo del pensamiento en la conformación
del ser. Otra posibilidad que plantea es el del “realismo parcial”,
en donde se “discriminaría entre las determinaciones que, en
lo dado, revelan nuestra subjetividad y las que son intrínsecas
a una realidad independiente de nosotros”24, discriminar en este
caso sería realizar una selección excluyendo lo que aporta el
pensamiento y las características propias del ser, de esa realidad
independiente de nosotros, similar a las cualidades primarias y
secundarias de Locke.
No es lo mismo correlacionismo que realismo: el realismo
propone que el ser podría permanecer, subsistir, aunque no
hubiera un pensamiento que lo conociera “el realismo está ya
comprometido con una metafísica especulativa que pretende decir
lo que es de lo que es”25; mientras que el correlacionismo se centra
en el saber del ser, se reduce el saber del ser al pensamiento, “su
posición no se refiere al ser sino al saber o al pensamiento”26.
Como en el correlacionismo se da el énfasis en el pensamiento
y el ser, o ese afuera que participa en la dicotomía de la
correlación conciencia-exterioridad, Meillassoux distingue dos
tipos de exterioridades: el “afuera correlacional-claustral”, el cual
es “un afuera en el cual estamos y en el que sólo encontramos
los correlatos de nuestros actos. No tiene sentido más que como
correlato de la conciencia que ahí se transporta y no como un
absoluto independiente de su donación”27, es decir, un afuera
que es susceptible de ser pensado por la conciencia y que existe
al mismo tiempo en el que se da la donación, un afuera al que
se transporta la conciencia, un afuera conocido. A este afuera
23
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Ramírez (coordinador), El Nuevo Realismo: La Filosofía del siglo XXI, 75.
Ramírez (coordinador), El Nuevo Realismo: La Filosofía del siglo XXI, 75.
Ramírez (coordinador), El Nuevo Realismo: La Filosofía del siglo XXI, 76.
Ramírez (coordinador), El Nuevo Realismo: La Filosofía del siglo XXI, 76.
Ramírez (coordinador), El Nuevo Realismo: La Filosofía del siglo XXI, 76.

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claustral, el filósofo opone el “gran afuera dogmático”, un afuera
que es indiferente al pensamiento, un afuera que “no es solamente
exterior al pensamiento, sino que es absolutamente indiferente
e independiente de este. Un afuera que no se reduce a lo dado y
que puede subsistir fuera de toda donación y de toda correlación
con el pensamiento”28, es decir, un afuera independiente de toda
abstracción que la conciencia pueda realizar. Por lo que, por un
lado, tenemos una exterioridad que involucra el pensamiento y,
por el otro, una exterioridad indiferente e independiente del acto
de conciencia. Entonces, si el ser se reduce al acto de pensamiento
o el ser es indiferente a este acto, ¿Qué es lo que queda? Un
“realismo especulativo”, un realismo que se enfoca en “saber
si es posible acceder a un absoluto susceptible de ser pensado
no como afuera claustral y relativo sino como un gran afuera,
esencialmente no relativo al pensamiento que lo conoce”29, este
realismo especulativo no afirma que el pensamiento sea la única
manera de acceder al ser, sino en una exterioridad no relacionada
con el pensamiento que conoce, es afirmar que hay un ser, que
puede ser conocido pero que no depende exclusivamente del
pensamiento para conocerlo.
En cuanto a la facticidad de la correlación, Meillassoux
menciona que este argumento puede ser decisivo en contra de la
correlación, puesto que es una defensa de lo absoluto. El filósofo
define este concepto al decir que “la idea misma de un en sí
independiente del pensamiento es inconsistente, conviene suponer
que éste en sí, en tanto impensable para nosotros, es imposible
en sí. Si no podemos conocer lo que es dado al pensamiento, es
que nada puede ser que no sea dado -un dado a-, y así que no
esté correlacionado a un acto de pensamiento”30. Normalmente
se considera que el ser que es conocido por el pensamiento es
inamovible o que siempre está ahí, si no es captado por la conciencia
es tachado de incognoscible, lo que no podemos confirmar es que
este ser pueda estar forzosamente relacionado, o “dado a”, por lo
28
29
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Ramírez (coordinador), El Nuevo Realismo: La Filosofía del siglo XXI, 77.
Ramírez (coordinador), El Nuevo Realismo: La Filosofía del siglo XXI, 77.
Ramírez (coordinador), El Nuevo Realismo: La Filosofía del siglo XXI, 78.

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que suponemos que el en sí, o el ser, es imposible que exista a no
ser que se dé correlación entre la conciencia y el ser. Sin embargo,
esta correlación se plantea como necesaria de acuerdo a la
metafísica subjetivista, la cual es definida como “toda metafísica
absolutizante que plantea como necesaria la correlación del ser y
el pensamiento, cualquiera que sea el sentido que les dé a los polos
subjetivos y objetivos de tal relación”31, dicho de otra manera, no
se puede escapar de la correlación, ya que ésta es necesaria, ya
sea en el aspecto objetivo o subjetivo de la relación. Por lo tanto,
la facticidad correlacional se opone a la metafísica subjetiva,
porque propone que “el pensamiento puede pensar su propia
ausencia de necesidad…la facticidad de pensamiento, su poderno-ser, su no-necesidad absoluta, es efectivamente pensable”32, o
sea, la misma correlación puede ocurrir o no, de ahí el nombre
de facticidad, porque la correlación puede o no darse, porque es
posible que el pensamiento sea capaz de pensar su ausencia en el
“gran afuera”, porque la correlación no es absoluta, no es la única
manera de conocer al ser, de ahí el término “desabsolutización
del pensamiento”, porque normalmente se entendía por absoluta
la correlación, pero esta puede o no darse.
Entonces, ¿qué postura propone? Para solucionar la problemática del
correlacionismo, la de desabsolutizar el pensamiento, Meillassoux
plantea la posibilidad de hablar del principio de factualidad.

Principio de factualidad: la in-razón
En palabras del filósofo francés, la facticidad significa “designar
la incapacidad del pensamiento de fundar la necesidad y las
determinaciones factuales internas a lo dado”33, dicho de otra
forma, mediante el principio de factualidad propone quitar el
protagonismo a la conciencia de determinar al ser, este principio
implica que la correlación no es necesaria para determinar al ser,
31
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Ramírez (coordinador), El Nuevo Realismo: La Filosofía del siglo XXI, 79.
Ramírez (coordinador), El Nuevo Realismo: La Filosofía del siglo XXI, 81.
Ramírez (coordinador), El Nuevo Realismo: La Filosofía del siglo XXI, 84.

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éste puede ser fáctico, es decir, puede o no darse la correlación,
no se absolutiza la correlación más bien implica que ésta no es
necesaria, que puede o no ocurrir. Por ello, en este momento es
donde entra el concepto de “in-razón”, Meillassoux define la inrazón de la siguiente manera: “¿Qué puede significar absolutizar
la facticidad? Esto significa transmutar la in-razón, la ausencia de
razón de lo que es -in-razón que define la facticidad-, transmutar
esta in-razón de una ignorancia de la razón de las cosas, en una
propiedad efectiva de lo que es”34, por lo tanto, la absolutización
de la in-razón o facticidad es la propuesta de Meillassoux, la
in-razón sería la falta de razón, la ignorancia que tiene el ser
humano de las cosas, la in-razón es la “propiedad efectiva de lo
que es”, si lo comparamos con las exterioridades mencionadas
con anterioridad, el “afuera claustral” es definitivo e inamovible,
indiferente a la conciencia y sus actos; mientras que el “afuera
correlacional claustral” es en el que está inmerso el hombre y,
al estar inmerso sólo lo puede encontrar y señalar a través de
los “correlatos de nuestros actos”, en ambos casos suponemos
que hay un ser que siempre está allá, independiente de nosotros
o que está listo para que lo conozcamos, como si de alguna
manera pudiéramos “salir de nuestra piel” y contemplar al ser
tal cual es “Quién, alguna vez, conseguirá “salir de su piel” para
comparar tal objeto modificado por el pensamiento con el que
no lo está”35, por tal motivo propone la in-razón, la ausencia de
razón de lo que es, transmutar la in-razón en ser contingente, es
una factualidad de los hechos, una factualidad del ser. Se pasa
de una desabsolutización del pensamiento a una absolutización
de la facticidad, quitémosle protagonismo a la conciencia para
conocer la “totalidad de la realidad” y supongamos más bien que
es posible que el ser sea en realidad fáctico, que tenga una inrazón como principal componente.
La in-razón o ausencia de razón pasa, de una ignorancia de
la razón de las cosas en una propiedad efectiva de lo que es, ¿y
si éste ser, aparte de una ausencia de razón, también es trágico?
34
35

Ramírez (coordinador), El Nuevo Realismo: La Filosofía del siglo XXI, 85.
Ramírez (coordinador), El Nuevo Realismo: La Filosofía del siglo XXI, 78.

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Vol. II, N° 4, Julio-Diciembre 2022, pp 133-154

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�Propuesta de una Ontología
Especulativa trágica

De acuerdo a Meillassoux, “…el pensamiento accede, en la
facticidad, a la efectiva ausencia de razón de ser de lo que es
y a la efectiva posibilidad para toda entidad de devenir-otro, de
surgir o desaparecer sin razón alguna”36, la facticidad es definida
por el filósofo como “la incapacidad del pensamiento de fundar
la necesidad y las determinaciones factuales internas a lo dado”37,
por lo tanto, el pensamiento es capaz de acceder a esta facticidad
de la in-razón, a la ausencia de razón e incapaz de fundar al ser
necesario, por lo que se niega la capacidad de la conciencia de
conocer el absoluto, pero por su misma facticidad e in-razón se
abre una posibilidad de transmutarlo. La facticidad ya no será un
límite para el pensamiento, más bien el mismo ser es in-razón,
es un ser que carece de razón, “nos proponemos hacer de la
facticidad ya no el índice de una limitación del pensamiento (de
su incapacidad de descubrir la razón de las cosas) sino el índice de
una capacidad de pensamiento de descubrir la absoluta in-razón,
la absoluta ausencia de razón de toda cosa. Nos proponemos
ontologizar la in-razón y hacerla, en consecuencia, la propiedad
de un tiempo cuyo poder de caos sería extremo”38. No es que el
pensamiento sea incapaz de conocer al ser, no es el afuera claustral
o el gran afuera, más bien es otorgar ser a la in-razón, especular
que, posiblemente, el ser, las cosas no tienen una razón de ser,
se pasa de una desabsolutización de la correlación, en el que se
da el protagonismo total del pensamiento de una absolutización
de la facticidad, a una ontologización de la in-razón, a una
transmutación de la facticidad, que la facticidad sea un absoluto
independiente de todo pensamiento.
De acuerdo a Meillassoux, “…la facticidad, una vez
ontologizada, daría lugar a un tiempo, en el sentido en que la
realidad -cosa, leyes físicas, leyes lógicas y la correlación mismaestaría planteada como pudiendo ser otra, es decir, que podría
devenir, pero según un proceso sin ley, sin razón alguna, ni
accesible ni desconocida”39, el ser de la facticidad, la ontología
36
37
38
39

Ramírez (coordinador), El Nuevo Realismo: La Filosofía del siglo XXI, 85.
Ramírez (coordinador), El Nuevo Realismo: La Filosofía del siglo XXI, 84.
Ramírez (coordinador), El Nuevo Realismo: La Filosofía del siglo XXI, 85.
Ramírez (coordinador), El Nuevo Realismo: La Filosofía del siglo XXI, 86.

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Vol. II, N° 4, Julio-Diciembre 2022, pp 133-154

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�Propuesta de una Ontología
Especulativa trágica

de la facticidad de acuerdo al filósofo, lo plantea como devenir,
pero un devenir “sin razón alguna” tanto cognoscible como no
cognoscible, incluso menciona que “estaríamos frente a un caos
tal que incluso lo impensable sería posible”40. Por ello, la in-razón,
sería el concepto clave para desabsolutización de la correlación,
considerar que incluso la misma correlación podría no darse es
un paso más hacia la superación de la época posmoderna, un paso
hacia una nueva ontología.
4. La in-razón y la ontología trágica
Así, ya tenemos las herramientas necesarias para
establecer la ontología trágica especulativa, pero ¿cómo se podría
vincular la postura trágica de Unamuno con la de la in-razón de
Meillassoux? Recordemos que la ontología trágica de Unamuno
consistía en varias categorías ontológicas como “lo entrañable”,
“lo perdurable”, “lo grave”, que, de cierta manera, estaban
representadas en la realidad, no solamente en el hombre, sino en
la naturaleza. Al ser la naturaleza trágica se comprende entonces
que sea una dialéctica inconclusa, sin solución. La tragedia del
ser de Unamuno consiste en esa constante disolución, en esa
constante no solución, en la constate y permanente contradicción,
no llega a una síntesis abarcadora.
Por otro lado, luego de haber visto el emergente movimiento
del Nuevo Realismo y sus principales características, esto es,
el del giro-ontológico, el retorno de la metafísica y la crítica
del correlacionismo, podemos ver que el concepto de in-razón
plantea la posibilidad de que, posiblemente, la realidad es
totalmente ajena al pensamiento, probablemente el hombre no es
el único protagonista de la exterioridad y que solamente a través
de él reside la única manera de tener acceso al ser, pero la inrazón establece la desabsolutización de la correlación, que esta es
fáctica, podría ocurrir o no.
Así, ante estas dos perspectivas, podríamos establecer lo que
tienen en común la postura trágica y de la in-razón en ambas
40

Ramírez (coordinador), El Nuevo Realismo: La Filosofía del siglo XXI, 86.

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�Propuesta de una Ontología
Especulativa trágica

ontologías, para establecer que el ser en sí es trágico. El ser trágico
de Unamuno se distingue básicamente por ser contradictorio, por
estar en constante movimiento y no tener solución, por lo que
están representadas en la misma realidad, recordemos la cita antes
mencionada “no solamente el hombre tiene una esencia trágica.
La naturaleza misma es trágica, por lo menos para el hombre,
y quizá lo es para sí misma”, entonces, quizás el ser mismo,
que se encuentra fuera de mí, que es fáctico, “avanza por obra
del conflicto mismo”, este ser esta en movimiento constante
sin reconciliación; mientras que, el ser de la “in-razón” de
Meillassoux, se define por ser un ser carente de razón, por ser
un ser al que podríamos acceder que está en constante devenir,
por ser devenir-otro, porque este puede “surgir o desaparecer sin
razón alguna”, precisamente aquí es donde podemos encontrar
el punto de conexión entre estos dos filósofos, el ser trágico, al
estar en constante contradicción, está constantemente siendo
un “devenir-otro”, está surgiendo y desapareciendo sin razón
alguna, por tal motivo se considera en este escrito que el ser
en sí es trágico, porque al estar fuera de mi está en constante
movimiento sin solución, está siendo constantemente un devenirotro, al desabsolutizar la correlación, al quitarle el protagonismo
al pensamiento, al anteponer al ser del conocer, queda un ser
desprovisto de toda “racionalidad”, un ser contradictorio-fáctico,
que incluso al poder ocurrir o no, muestra su propia in-razón, la
misma in-razón del ser de Meillassoux, muestra la tragedia del
ser de Unamuno, dando lugar este ser ontológico trágico de la
in-razón, que tiene esta característica en sí, independientemente
si la correlación ocurre o no, independientemente de cualquier
intervención humana, fuera del hombre el ser está en constante
cambio sin solución y carente de razón, accesible o no para la
razón humana.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Propuesta de una Ontología
Especulativa trágica

Conclusiones
Como el Nuevo Realismo se distingue por abandonar
todo antropocentrismo, podría decirse que Unamuno no es
antropocentrista porque, como vimos en la cita anterior, “El
dolor y la compasión son la forma misma de la experiencia
ontológica en mí, pero, precisamente porque esta experiencia
penetra hasta la raíz misma del ser, del ser desgarrado, crucificado
y dolorido, va infinitamente más allá de mi miseria personal y
alcanza por sí misma al ser mismo”.41 Podemos ver que en esta
cita, la contradicción que forma parte en el hombre traspasa sus
mismos límites para proyectarse en la realidad, como la realidad
está agonizando y está en total contradicción, se concluye que el
hombre no es más que otro objeto que sufre y se contradice en
esta congoja de la que forma parte, de este ser trágico de la inrazón, el cual es un objeto de la realidad que es trágica en sí.
¿Y si el ser en sí, que es trágico, tiene en su raíz el supercaos?
Meillassoux define al supercaos no como desorden o devenir, sino
que “todo puede modificarse sin razón, pero también puede no
modificarse, permanecer en el estado de una duración infinita”42,
el supercaos podría ser una constante modificación de la realidad,
del ser, en una duración infinita, por lo que el supercaos podría
producir “un mundo hecho de cosas enteramente fijas, sin ningún
devenir: el supercaos es un tiempo que puede abolir toda cosa
pero también el devenir de toda cosa” el supercaos podría incluso
modificar la estática o dinámica del ser de las cosas.
Ante las posturas antes mencionadas, la del Nuevo Realismo y
Quentin Meillassoux y la del filósofo Miguel de Unamuno cabe
aclarar que las ideas en este escrito son especulativas, es decir, son
propuestas que forman parte del quehacer filosófico, que buscan
nuevas perspectivas que ayuden a mantener la importancia de la
filosofía en el casi primer cuarto del siglo XXI.
41
42

Meyer, Ontología de Miguel de Unamuno, 40.
Ramírez (coordinador), El Nuevo Realismo: La Filosofía del siglo XXI, 86.

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�Propuesta de una Ontología
Especulativa trágica

Bibliografía.
• Aparicio Barragán, Mauricio. 2013. Los Orígenes de la
Ontología de Unamuno. Revista Scientia Helmántica.
Número 2. 12 páginas.
• Beuchot, Mauricio. 2016. Triángulo de Enigmas. La
epistemología, la metafísica y el Reino de la Realidad.
Primera edición. Editorial UNAM, Ciudad de México.
145 páginas.
• Cerezo Galán, Pedro. 1996. Las máscaras de lo trágico.
Filosofía y tragedia en Miguel de Unamuno. Editorial
Trotta, Valladolid. 861 páginas.
• Ferraris, Maurizio. 2012. Manifiesto del Nuevo
Realismo. Primera edición, Ariadna ediciones, Santiago
de Chile. 120 páginas.
• Ferrater Mora, José. 1985. Unamuno Bosquejo de una
Filosofía. Edición renovada. Madrid, Alianza Editorial.
166 páginas.
• Gabriel, Markus. 2016. Por qué no existe el mundo.
Primera Edición, Editorial Océano. 247 páginas.
• Meillassoux, Quentin. 2015. Después de la finitud.
Editorial Caja Negra, Ciudad Autónoma de Buenos
Aires. 205 páginas.
• Meyer Françoise. 1962. Ontología de Miguel de
Unamuno. Edición castellana. Madrid, Editorial Gredos.
195 páginas.
• Ribas, Pedro. 2002. Para leer a Unamuno. Primera
edición. Alianza Editorial, Madrid. 216 páginas.
• Teodoro Ramírez, Mario. (coordinador) 2016. El Nuevo
Realismo. La Filosofía del siglo XXI. Primera edición.
México, Cd. Mx, Editorial Siglo XXI. 280 páginas.
• Teodoro Ramírez, Mario. 2016. Cambio de paradigma
en filosofía. La revolución del nuevo realismo. Diánoia,
vol. LXI, no. 77. 21 páginas.
• Unamuno Miguel de. 2003. Del Sentimiento Trágico de
la Vida. Cuarta Edición. México, D.F, Editorial Porrúa.
309 páginas.
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Vol. II, N° 4, Julio-Diciembre 2022, pp 133-154

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�La antifilosofía de Marx en la crítica
a la Filosofía del Derecho de Hegel
y en los Manuscritos Económicos Filosóficos de 1844

LA ANTIFILOSOFÍA DE MARX EN
LA CRÍTICA A LA FILOSOFÍA DEL
DERECHO DE HEGEL Y EN LOS
MANUSCRITOS ECONÓMICOS
FILOSÓFICOS DE 1844
MARX’S ANTI-PHILOSOPHY

IN THE CRITIQUE OF HEGEL’S
PHILOSOPHY OF RIGHT AND THE
ECONOMIC AND PHILOSOPHICAL
MANUSCRIPTS OF 1844
Dr. Raúl Reyes Camargo1

Resumen:
El presente artículo sostiene que a partir de las múltiples propuestas
de antifilosofía de Alain Badiou es posible encontrar en la
Crítica a la filosofía del Derecho de Hegel y en los Manuscritos
económicos filosóficos elementos de antifilosofía. Se enuncia un
acto que rechaza la práctica filosófica de Hegel, su concepción de
la verdad y sus pretensiones teóricas. Se localizan la función de
toma de distancia, porque la filosofía de Hegel está mistificada; la
función de traspaso, pues retoma la dialéctica hegeliana “curada”
para postular su concepto de comunismo como negación de la
negación. A partir de lo cual la antifilosofía se ubica oblicuamente
en relación con la filosofía.
Palabras clave: Badiou, Marx, Lacan, Antifilosofía, dialéctica,
comunismo.
1

Profesor investigador del Institución de Educación Media Superior, CDMX.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 4, Julio-Diciembre 2022, pp 155-189

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�La antifilosofía de Marx en la crítica
a la Filosofía del Derecho de Hegel
y en los Manuscritos Económicos Filosóficos de 1844

Abstract:
This article argues that from the multiple proposals of
antiphilosophy of Alain Badiou it is possible to find elements of
antiphilosophy in Critique of Hegel’s Philosophy of Right and
in The Economic and Philosophic Manuscripts of 1844. An
act is enunciated that rejects Hegel’s philosophical practice, his
conception of truth and his theoretical pretensions. The function
of distance is localized, because Hegel’s philosophy is mystified;
The function of traverse, because it takes up the “healed” Hegelian
dialectic to postulate its concept of communism as the negation of
the negation. From which antiphilosophy is located obliquely in
relation to philosophy.
Keywords: Badiou,
Communism.

Marx;

Anti-philosophy,

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 4, Julio-Diciembre 2022, pp 155-189

Dialectic,

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�La antifilosofía de Marx en la crítica
a la Filosofía del Derecho de Hegel
y en los Manuscritos Económicos Filosóficos de 1844

Introducción
Alain Badiou relanza el término antifilosofía al terreno del debate
filosófico, pues fue utilizado por primera vez por Louis Mayeul
Chaudon en su “Dictionnaire antiphilosophique”2 Jacques Lacan
lo revitaliza en pleno siglo XX3. Badiou lo discute por primera vez
en: “L’antiphilosophie: Lacan et Platon”4 Allí, puede entenderse
la antifilosofía como una tradición de pensamiento que rechaza
fuertemente los postulados nucleares de la filosofía, pero que
puede coincidir con los recursos metodológicos y contenidos de
la filosofía. Es decir, filosofía y antifilosofía están anudadas en su
ejercicio de pensamiento. Lo cual es expuesto por Badiou desde
1992 hasta 1996 en cuatro seminarios: el primero, versa sobre
Friederic Nietzsche5, el segundo sobre Ludwig Wittegenstein6, el
tercero sobre Jacques Lacan7 y el último sobre San Pablo8. En
ellos desarrolla las particularidades y generalidades en cada autor.
Los filósofos y no filósofos han practicado la antifilosofía
como un ejercicio de pensamiento con una relación singular con
la filosofía, pues su práctica puede venir del lado de la filosofía o
de disciplinas externas como el psicoanálisis de Jacques Lacan y
la teología de San Pablo que pretenden curar las pretensiones de
la filosofía, o desde la filosofía misma como la obra de Nietzsche
y la de Wittgenstein que pretenden corregir a la filosofía. La
antifilosofía es una intervención intelectual allende a la “crítica
de la filosofía”, pues siempre refiere a un real que escapa a los
recursos metodológicos de la filosofía9 Por ejemplo, Wittgenstein,
Nietzsche y Kiekergard habrían desarrollado una clara
2
Chaudon, L. M., Dictionaire Anti-philosophique, .
3
Una buena discusión sobre el tema puede encontrarse en Justin Clemens,
Psychoanalysis is an Antiphilosophy,” mediante una serie de cuestionamientos y
argumentos explica la relación de ambas disciplinas.
4
Alain Badiou, “La antifilosofía de Lacan y Platón”
5
Alain Badiou, Nietzsche. La anti-philosophie 1. 1992-1993.
6
Alain Badiou, L’Antiphilosophie de Wittgenstein. El autor se inspira en su
seminario de 1993-1994 para publicar este libro. Por lo que podría tomarse como una
opción del seminario 2 de antifilosofía.
7
Alain Badiou, Lacan: anti-philosophie 3. 1994-1995.
8
Alain Badiou, Saint Paul la fondation de l’universalisme. Lo mismo que el
Wittegenstein, se inspira en el seminario de antifilosofía (1995-1996).
9
Alain Badiou, Lacan: anti-philosophie 3.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 4, Julio-Diciembre 2022, pp 155-189

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�La antifilosofía de Marx en la crítica
a la Filosofía del Derecho de Hegel
y en los Manuscritos Económicos Filosóficos de 1844

antifilosofía con una postura antimetafísica, que desautorizaba
una de las principales ramas de la filosofía. No obstante, enuncian
una realidad que la filosofía no podía asir, pero que el acto de
su disciplina sí. Pese a su demarcación el ejercicio antifilosófico
absorbe los contenidos y los métodos de la filosofía
Aquí se propone examinar la antifilosofía de Marx que
se encuentra en dos obras de juventud, su ejercicio de reflexión
era inherente a su novedad, ambos fueron cincelados en un
subtítulo que cubre el manto del fantasma que recorrió la Europa
decimonónica. La obra de Marx conjuró el comunismo y los
movimientos obreros, bajo el estandarte de la “Crítica”, que
se lee en mayoría de los titulares de la obra de Marx, nombra
la singularidad y novedad de su pensamiento, se aleja de la
economía política y de la filosofía, pero absorbe sus métodos y
contenidos.10 La palabra crítica en la obra de Marx no significa lo
que se entiende comúnmente, pues señala una ruptura e invención
intelectual. Ruptura con las disciplinas del pensamiento: filosofía
y economía política, e invención, pues funda un pensamiento que
va al meollo del Capital. No es gratuito que Althusser considere
que Marx descubrió la Ciencia Historia11
Marx realizó un ejercicio antifilosófico con las
características principales de la antifilosofía descrita por Badiou
en su obra, pues: 1.- Marx señala la impertinencia teórica de la
filosofía hegeliana; es harta conocida su acusación: Hegel mistifica
al Estado en la Filosofía del Derecho, mistifica a la realidad en
la Idea Absoluta de la Fenomenología del Espíritu, y mistifica el
método filosófico: la dialéctica estaría invertida; y el espíritu pese
10
Borys Groys sostiene “A partir de esta constatación, surgió una nueva rama
de la filosofía, a la que por analogía con el antiarte cabe denominar antifilosofía. Este
giro, que comienza con Marx y Kierkegaard, ya no opera por medio de la crítica, sino
por medio de órdenes. Se ordena transformar el mundo, en lugar de explicarlo. Se
ordena convertirse en animal, en lugar de cavilar. Se ordena prohibir todas las preguntas
filosóficas y callar sobre aquello que no se puede decir. Se ordena transformar el propio
cuerpo en un cuerpo sin órganos y pensar de un modo rizomático en vez de lógico
(Borys, Groys, Introduction to antiphilosophy, XX) Aquí lo que se sostendría es que
Marx no abandona la crítica, su acto es una manifestación de la crítica. Al menos Groys
ubica a Marx dentro de la antifilosofía.
11
Louis Althusser, Pour Marx,
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y en los Manuscritos Económicos Filosóficos de 1844

a su universalidad no puede explicar la materialidad del Estado,
ni de lo qué es el hombre. 2.- La verdad del Espíritu absoluto
es sumamente ideal y no tienen ninguna materialidad, de igual
forma sobre la verdad del Estado y del ser humano, por ello, Marx
proclama la superioridad de las condiciones materiales del hombre
y su sociedad 3.- El acto de emancipación teórico práctico supera
al acto filosófico, en una palabra, no ven que la filosofía sólo puede
superarse realizándola12; Marx opone el acto de emancipación al de
la reflexión filosófica, de ahí la importancia de la praxis. Además,
las operaciones de traspaso y de distanciamiento. Se aleja de la
filosofía porque niega los postulados de la filosofía y se proclama
como un pensamiento completamente diferente. La traspasa en
búsqueda de la racionalidad que intenta refutar justamente la
filosofía, pero en esa búsqueda de racionalidad incorpora los
métodos, los lenguajes y los contenidos de la filosofía.
I ¿Qué es antifilosofía?
Para Badiou, la antifilosofía es una práctica de pensamiento
que niega la legitimidad de los fines de la filosofía en tres flancos:
el primero, en sus propósitos de verdad, no existe una verdad
universal, por lo que el amor por la verdad, es una ficción, o una
enfermedad y está fuera de lugar; segundo, la negación de su acto
por otro que lo supera; tercero, sus metas teóricas y sus objetos
de reflexión son impertinentes13. Aunque es difícil establecer una
demarcación entre filosofía y antifilosofía sí resulta pertinente
elaborar un esbozo de cómo recorre e incorpora los procedimientos
propios de la filosofía, porque de lo contrario estaría elaborando
12
Carlos Marx, Manuscritos económicos-filosóficos de 1844, en “Obras fundamentales,
Marx, Escritos de juventud”, trad. Wenceslao Roces, (México: FCE, 1982), 496.
13
La antifilosofía que propone Badiou sería un objeto de estudio filosófico
contemporáneo en cuanto a la constitución de la filosofía (Bruno Bosteels, “Radical
Antiphilosophy”). Por otro lado, se puede diferenciar al discurso filosófico a partir de las
confrontaciones de la filosofía y sus oponentes, como el hombre común, el periodista.
(Carlos Gómez “La filosofía y sus adversarios”). Por otro lado, aquí además del acto, se va a
la médula “las funciones que diferencian, además del acto, a la antifilosofía: la operación de
traspaso, de alejamiento, la torsión y la posición de oblicuidad de la antifilosofía respeto de la
filosofía”. Eso permite explicar la especificidad de la antifilosofía y cómo dar razón de ambas.
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una crítica, cuando los ejercicios antifilosóficos afirman ser
algo más que una crítica. La antifilosofía no es un pensamiento
uniforme porque varía según la originalidad de cada autor, es
decir, cada posición antifilosófica tiene sus particularidades.
Aunque, Badiou propone tres rasgos generales:
la destitución de la filosofía de su pretensión teórica,
destitución que toma siempre la forma de un descredito
y no centralmente de la categoría de verdad, o no
principalmente la forma de una refutación. 2 Sacar a la luz
la verdadera naturaleza de la operación filosófica. En el
fondo de su pretensión supuesta y desacreditada, hay un
gesto propiamente filosófico que debe ser marcado por
la antifilosofía misma, en general, porque es disimulado
por la filosofía oscura o inaparente. 3 Oposición al acto
filosófico reconstituyendo así un acto de tipo nuevo, de
un acto radicalmente otro que completa la destitución
de la filosofía.14
La destitución de las pretensiones teóricas de la filosofía
la realiza Nietzsche en su crítica al régimen argumentativo del
filosofar tradicional y opone el del martillo (Badiou, 2015) Por
ello, la validez argumentativa no tiene lugar sino la valoración
(Badiou, 2015) por ello, la filosofía no puede ser dialógica y se
sutura la filosofía al decir poético, propuesto en Ecce Hommo.
Para Wittgenstein su negación teórica tiene tres flancos: el
ámbito lingüístico, lógico, genealógico, ellos demuestran que son
impertinentes las pretensiones teóricas a proponer una verdad
total sobre el mundo, es una meta fuera de lugar porque no se
puede hablar de una verdad total porque ésta no tiene sentido.
Para Jacques Lacan no hay relación entre el significado y el
significante, lo que viene dado por la no relación, pues hay un resto
14
(Alain Badiou, Lacan: anti-philosophie 3. 1994-1995. 106). Para Badiou, en
toda antifilosofía no existe un lenguaje adecuado que pueda asir la realidad. (Alain
Badiou, Nietzsche. La anti-philosophie 1.150-151).
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que se sustrae de la enunciación del sujeto, es decir, el lenguaje
no puede anudar la cosa misma. Para San Pablo la demostración
epistemológica de los humanos es rebasada por la potencia de
Dios (Dunamis), no se enuncia desde un sistema, sino desde la
potencia de la lengua, desde su ruptura, la filosofía conoce las
verdades, pero el profeta conoce el sentido unívoco del advenir,
abolición de los discursos anteriores, subversiones ontológicas, la
antifilosofía de San Pablo convoca al declarante o militante, no al
filósofo que solo interpreta el mundo.15
En la antifilosofía hay una negación de la concepción
de la verdad de la filosofía, para Wittgenstein se exige una
singularidad existencial, contra el nombre de lo universal, y se
postula un espacio a lo místico que se muestra, pero no se dice,
tesis 2,1 del Tractatus, sólo es posible una doctrina de la verdad
contingente y empirista, por tanto, el sentido desplaza a la verdad
16
Para él, no todo es pensable, porque solo una pequeña región
de ese todo tiene sentido, pues “Lo absurdo filosófico consiste
en creer que hay una verdad posible del sentido (del mundo)
entonces, que no más que un sentido posible (divino) de las
verdades (científicas)”17. Para Lacan la reflexión filosófica es
imaginaria, pues no hay una relación igual entre el ser y el pensar,
el ser no se deja asir por el pensamiento, pues siempre hay un
resto que escapa de éste. Por ello, Lacan en L’étourdi postula que
los descubrimientos sobre los indiscernible de Gödel superan lo
construido por Platón en el Menón, pues habría algo que no se
escribe por la potencia de la letra18 lo dicho sobre el ser mediante
la matemática platónica que señala la existencia de ideas innatas
se vuelve cháchara vacía19. La verdad que sostiene la filosofía es
inaccesible a sus recursos ( Badiou, Lacan).Para el psicoanálisis
15
Alain Badiou, L’Antiphilosophie de Wittgenstein.
16
Alain Badiou, L’Antiphilosophie de Wittgenstein.
17
Alain Badiou, L’Antiphilosophie de Wittgenstein. 53.
18
Jacques Lacan, “L’Étourdit », Autres écrits.
19
Para Badiou, la antifilosofía estaría equivocada, para él la matemática en
Platón intenta remediar la pérdida de verdad propia de los sofistas. Y la disyunción
trazada por Lacan se rompe, pues Platón también recurre a la potencia de la letra para
fijar lo Uno (Alain Badiou, “Conditions”).
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 4, Julio-Diciembre 2022, pp 155-189

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a la Filosofía del Derecho de Hegel
y en los Manuscritos Económicos Filosóficos de 1844

la verdad no se puede saber, pero el mismo se coloca como saber
de lo desconocido y de la verdad mediodicha20. San Pablo niega
que la potencia de los recursos filosóficos pueda estar al mismo
nivel que las revelaciones divinas21. La verdad divina está en
exceso sobre los recursos filosóficos.
El acto antifilosófico en Nietzsche consiste en la
transvaloración de todos los valores, antes que una mera crítica
intelectual al cristianismo, se refiere a una actividad que es capaz
de cambiar al ser humano, Es un examen que girar alrededor
de dos conceptos, el de la voluntad de poder y el del eterno
retorno22 Es un acto que requiere un giro revolucionario, tanto
que Nietzsche se concibe como el primer filósofo trágico debido
a que se centra en la vida invaluable, ella es la que evalúa y está
más allá de las asignaciones. Su acto puede anticipar su propio
acto23 desde el cual se denuncia que la filosofía es responsable de
la depreciación del “hay”, por consecuencia de la imposibilidad
de la afirmación de lo dionisiaco que no se deja asir. La filosofía
falla y le falta en lo que nombra ser, pues no se puede nombrar
al mundo como un conjunto. El dios de los filósofos y sabios
permanece irreal24 El acto supera al filosófico, supone alejarse del
ser y acercarse, a lo azaroso, al “hay”, a lo dionisiaco. Es un acto
archipolítico que se centra en una revolución, la transvaloración
de toda una historia de los valores 25Wittgenstein configura un acto
archiestético donde “El cristianismo será la forma estética más
La discusión de Lacan surge en el diálogo del Crátilo de Platón, el
problema es si el lenguaje puede anudar una relación con las cosas mismas,
pues de hacerlo éstas se pueden conocer mediante el lenguaje y elaborar una
ciencia que las describa;el significado estaría anudado con el significante. Pero
para Lacan el significante no se anuda al significado, lo que refutaría la tesis del
Crátilo. (Jacques, Lacan. Le séminaire livre XX, Encore,) Además en el discurso
platónico se instala el deseo, por ello, la ciencia es aquello que complace a
Sócrates. Quedando suturados: ciencia, lenguaje y deseo en el filosofar de
Sócrates,(Jacques Lacan, Le séminaire livre VIII. La transfert,35-36)
20

21
En su tesis doctoral sobre Epicuro es notable que Marx conocía muy bien
las acusaciones de San Pablo hacia la insuficiencia de la filosofía para hablar de ciertos
temas (Marx, Carlos, Engels Federico, Manuscritos económicos-filosóficos de 1844.)
22
Alain Badiou, Nietzsche. La anti-philosophie 1.
23
Alain Badiou, Nietzsche. La anti-philosophie 1.
24
Alain Badiou, Nietzsche. La anti-philosophie 1.
25
Alain Badiou, Lacan: anti-philosophie 3. 1994-1995.
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y en los Manuscritos Económicos Filosóficos de 1844

acabada de una mostración de aquello, que, bajo el nombre de
Dios, se acuerda al sentimiento de los límites del mundo”26 pero
que no puede ser nombrado por un lenguaje. Para Wittgenstein
existiría un acto filosófico que permanece ordenado al sentido,
mientras que el acto antifilosófico no tiene una verdad clásica. Por
ello, la antifilosofía trata la existencia de proposiciones absurdas
que son propias del discurso filosófico, así como la filosofía
denunciaba a la sofística en la antigüedad que elaboraba discursos
puramente retóricos, Wittgenstein denuncia que un conjunto muy
grande de proposiciones filosóficas no tienen sentido. Para Lacan
el acto filosófico está directamente conectado con un saber que
no es científico puesto que está investido por el discurso del
maître de la filosofía platónica, a lo cual se opone la ética del
psicoanálisis. El personaje Sócrates en el Banquete es un maître
y es el primer analista de la historia porque opera su deseo que
da lugar a la transferencia, el maestro de la mayéutica detenta un
tesoro, agalma, un supuesto saber acerca del Eros. En su discurso
se instala la verdad mediante la lógica del significante.27 Su idea de
“Bien” está incrustada por elementos metafísicos que se articulan
en la vida ética del filósofo Sócrates desde un más allá, ficción
del autor: Platón. Así, el discurso del Bien anuda la fuente de la
vida ética en el sentido del Schwärmerei (ensoñación o fantasma)
un sentimentalismo moralista.28 El acto de la filosofía de Platón
se manifiesta como síntoma, visible en el discurso del maître, el
filósofo ornamenta su saber supuesto y dispone la transferencia
que hay entre el maître y el discípulo, pues el maître detenta un
tesoro (agalma). El acto del análisis resulta del cruce de esto:
destituye un supuesto saber, el del filósofo, pero a su vez plantea
un resto, lo real, que no puede ser asido. El acto del análisis se
opone al del filósofo, en su posición acerca de la verdad, y de su
26
Alain Badiou, Lacan: anti-philosophie 3. 1994-1995.
27
Alain Badiou, Conditions.
28
Para Badiou el concepto de Bien es una puesta en escena de la filosofía, en la
que el filósofo es arrancado, pues el discierne entre lo que es verdadero y lo que no lo
es, el filósofo permanece suturado a la verdad, como una posición ética. No obstante, la
sustracción aunque es anunciada por el concepto de Bien en los escritos platónicos, no
se basa en él. Sino que es una convocatoria del vacío que guiñe mediante las paradojas
de lo Uno de El Sofista.
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ética. Ambos, son imaginarios, pero a su vez el análisis lacaniano,
opone una saber sobre lo desconocido que no puede ser dicho,
entre ellos el matema.
Las operaciones de traspaso y toma de distancia y sus efectos
Existen particularidades en cada antifilosofía, en Jacques
Lacan se encuentran dos operaciones metodológicas que también
se encuentran en Marx, pero con contenidos diferentes. Estas son
las operaciones la función de traspaso y toma de distancia, lo que
tiene dos efectos, uno de torsión y otro de oblicuidad sobre su
relación con la filosofía. Lo que explicaría que pese a negar las
pretensiones filosóficas, sí utiliza la filosofía, en sus contenidos y
protocolos, Lacan la utiliza más que cualquiera29 Es decir, porta
el triplete, verdad, decir y acto. Del acto se deriva el operador
de traspaso, por su misma naturaleza es necesario atravesar la
filosofía para lograr la destitución de la categoría de verdad y
realizar la operación de alejamiento. Lacan tiene un modo muy
propio de atravesar la filosofía y de alejarse de ella30 mediante la
torsión postula lo real, algo que no es predicativo y que la filosofía
no puede predicar, en ese sentido se vuelve una patología. El
traspaso y alejamiento permite al acto antifilosófico realizar la
función de torsión y ubicarse oblicuamente frente a la filosofía.
		Por ejemplo, Lacan discute del Crátilo de Platón la tesis
de que el lenguaje establece una relación con las cosas mismas,
por tanto, éstas se pueden conocer y se puede elaborar una ciencia
que las describa; en este sentido el significado estaría anudado
con el significante. Pero para Lacan el significante no se anuda
al significado, lo que refutaría la tesis del Crátilo. En este punto,
Lacan comienza a separarse31, pues en su visión en el discurso
platónico se instala el deseo, y la ciencia es aquello que complace
a Sócrates. Quedando suturados: ciencia, lenguaje y deseo. El
29
Alain Badiou, Lacan: anti-philosophie 3. 1994-1995, 29.
30
Alain Badiou, Lacan: anti-philosophie 3. 1994-1995.
31
Jacques, Lacan. Le séminaire livre XX, Encore,. Para Badiou, en Platón el
lenguaje puede enganchar a la cosa misma mediante las operaciones de “sustracción”
del pensamiento. Además, en Théorie du sujet de Badiou lo real se empata con el
acontecimiento.
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ϕιλοσοϕειν /philosophein/ de Sócrates planteaba una demanda
exigente de ir de la δόξα /doxa/ a la ἑπιστήμη episteme, ciencia32
Así, En este sentido, la ciencia filosófica queda mostrada más
allá de su “cientificidad”, pues es lo que complace a Sócrates,
su deseo queda instalado en el dispositivo de su pensamiento y
queda incrustado en el lenguaje con el cual se elabora la ciencia
platónica, que al no poder anudar la cosa misma queda del lado
de lo imaginario. Pero el discurso científico filosófico socrático
tendría como objeto el dominio a τὸ πρᾶγμα (to pragma)
la Cosa, el gran asunto, la concepción de una realidad última,
que solo es posible para el pensamiento33 que se ejercita en “la
Cosa”. Ejercicio platónico que ignora el avance del discurso de
la Ciencia. Lacan desde su antifilosfía en el seminario del 15 de
junio de 1955 critica la teoría de la Reminiscencia platónica34
En la de toma de distancia se cumple la función de cura,
en la cual se entiende que incluso hay una negación de la filosofía
desde un dispositivo de pensamiento diferente de la filosofía35.
Dicha toma de distancia es muy útil porque permite delimitar
aquello que se va obliterar de la filosofía, sea su discurso, sus
fundamentos, sus métodos, su saber. La función de traspaso se
refiere a que la antifilosofía para negar aquello que pretende es
necesario echar mano de los recursos metodológicos de lo que
niega y comprenderlo a cabalidad, sino cometería la falacia
del hombre de paja, y quedaría como cháchara vacía. No, la
antifilosofía por su misma naturaleza ni siquiera puede ir a la zaga
de la filosofía, en este sentido la antifilosofía necesita empatarse
32
Jacques Lacan, Le séminaire livre VIII. La transfert, 35-36.
33
Jacques Lacan, Le séminaire livre VIII. La transfert.
34
Jacques Lacan, Le séminaire livre VIII. La transfer Podría compararse lo
siguiente: “¿Pero Sócrates? Ello será más singular que toda la tradición histórica si se
cae en decir que el aporta sobre este fondo cualquier cosa original, una ruptura, una
oposición. Sócrates, se explica por tanto que nosotros podamos tener fe en Platón ahí
donde nos lo presenta más manifiestamente el contexto de un testimonio histórico que
le muestra. […] Y que Sócrates llama su episteme, la ciencia, la que descubre en suma,
aquello que engancha, es que el discurso engendra la dimensión de la verdad.” (Jacques
Lacan, Le séminaire livre VIII. La transfer, 41-42 )
35
Para Badiou, la antifilosofía puede proceder desde el interior de la filosofía
(Pascal, Heráclito, Wittgenstein) y al exterior como lo sería el psicoanálisis y la religión,
Lacan, San Pablo, (Vid. Lacan: anti-philosophie 3. 1994-1995.)
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y en los Manuscritos Económicos Filosóficos de 1844

con la filosofía, aunque niegue la legitimidad del objeto filosófico
de reflexión. Por eso es necesario que ella cumpla una función
de traspaso, en la que, como en la lógica hegeliana, a pesar de su
negación de la filosofía, queda investida de determinaciones de lo
que crítica36
Así las funciones de traspaso, toma de distancia, torsión
y oblicuidad significan lo siguiente: Para constituir el acto del
análisis Lacan traspasa a la filosofía en su pretensión establecer
una ciencia sobre la verdad, traspasa sus contenidos más
fundamentales, la metafísica, la epistemología, la ética, sus
protocolos, métodos: la dialéctica hegeliana, la mayéutica. Se
traspasa a la filosofía para alejarse, pero en realidad no solamente
se aleja. Lacan pese a criticar los contenidos de la filosofía, es
quien más abreva de ellos. Sino que regresa en ellos, es decir,
se tuerce el traspaso y el alejamiento. Dotando de una ubicación
oblicua, aunque se acerca, se aleja y tuerce, el acto antifilosófico
no se ubica contra, es decir, su estandarte no es acabar de una vez
por todas con la filosofía, desmonta lo que considera que no es útil
o que produce patologías, ilusiones, pero retoma lo que considera
pertinente. Pero a su vez, necesita demarcarse de la filosofía. Así,
la antifilosofía en su acto se ubica en una posición de oblicuidad,
porque ni es contra, ni es crítica unicamente, su función necesita
demarcarse pese a su discusión teórica.
II. La antifilosofía de Marx
II.1 la Crítica a la Filosofía del derecho de Hegel
La Crítica fue considerada por Marx y por Engels como
una obra secundaria, pues Marx señaló que fue realizada para
aclarar dudas, quizá, podrían ser las que surgieron en la polémica
de los problemas económicos y sociales discutidos en la Dieta
renana: los planteos del comunismo, el socialismo, y las fuerzas
radicales democráticas. En ellos, Marx profundiza en la fuente
de las relaciones jurídicas de la sociedad y del Estado en sus
36

Badiou, Conditions.

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y en los Manuscritos Económicos Filosóficos de 1844

diferentes modalidades, para lo cual estudia las condiciones
materiales del Estado, fundando un acto de alejamiento frente
a la génesis del espíritu como lo había propuesto Hegel, y que
a su vez había abstraído bajo la noción de Sociedad Civil. Para
Marx, la clave de las condiciones del Estado estaba del lado de la
economía política, y no de las ideas abstractas de Hegel, lo que
trazaría un alejamiento teórico de Marx a Hegel: la filosofía del
espíritu aplicada en el estudio del Estado y las relaciones jurídicas
erraban el blanco porque lo real, lo material, estaba de lado de las
condiciones que estudiaba la creciente economía política. Marx
discute con la dialéctica y los contenidos de la filosofía de Hegel.
En un primer tiempo se tiene como blanco el método hegeliano,
la dialéctica, pues ésta en su marcha mistifica lo que ella toca37 y lo
eleva a un ámbito abstracto e irreal. En este caso Marx trataría de
curar la mistificación que realiza la filosofía hegeliana, por lo que su
crítica va más allá de lo filosófico38.
37
El tema de dialéctica hegeliana y su relación con la obra de Marx ha dado
lugar a las más distintas interpretaciones. La repercusión de la sentencia de Marx en
El Capital sobre la inversión de la dialéctica hegeliana es importante en la discusión.
Lenin en sus Cuadernos filosóficos proclama que quien no ha leído la lógica de Hegel
no podrá entender El capital de Marx Posteriormente György Lukács se apropia de la
dialéctica hegeliana principalmente en Historia y consciencia de clase. Los estudios de
Raya Dunayevskaya afirma que Marx retoma los silogismos de la Ciencia de la lógica
de Hegel en El Capital. Entre otros estudios están los de Rosental que en su libro Los
problemas de la dialéctica en El Capital de Marx sostiene que hay una fuerte relación
entre Hegel y Marx. Por otro lado, es conocida la postura de Althusser afirma que en la
obra de Marx se realiza un corte epistemológico, por lo que el pensamiento de Marx ya
no tiene nada que ver con el hegeliano, mucho menos con la dialéctica (Louis Althusser,
Pour Marx) Lo que inaugura una corriente de interpretación de la obra de Marx a partir
del corte epistemológico, tal como el libro El orden del capital de Luis Alegre. O la
interpretación de Enrique Dussel que sitúa varios momentos de desarrollo en la obra
de Marx y con ello la dialéctica se va gestando de forma diferente en sus diferentes
etapas. Para Marx mismo la dialéctica fue un problema que no sólo trato en su obra
temprana, como en su tesis doctoral sobre Epicuro, sino que Los Grundrisses dan una
muestra de que Marx acudió una y otra vez a la dialéctica hegeliana. También puede
revisarse la Sagrada Familia, y La crítica a la economía política, entre otras obras para
verificar que Marx mismo sostuvo al menos las dos funciones que describe Badiou: la
de traspaso y la de distanciamiento. Relación compleja que se aprecia en los momentos
de la construcción de su obra. Podría citarse un sinfín de obras que tratan el problema
de la dialéctica hegeliana en Marx. Aquí, resulta interesante leer la dialéctica hegeliana
en Marx desde una postura antifilosófica.
38
Étienne Balibar, identifica la operación Crítica de Marx con una antifilosofía
irreductible a la filosofía, (The philosophy of Marx)
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Marx trata de mostrar que la dialéctica hegeliana en sinergia
con la Idea que mistifica los principales aspectos de la filosofía.
En esta época de su obra Marx apostó por la filosofía, pero desde
las antípodas del mundo de la Idea, el mundo de lo sensible y lo
material. Tesis que abreva de Feuerbach cuando señala que Hegel
mediante la lógica abstrae a el hombre de sí mismo lo que lo
extraña de sí mismo39. Marx intenta curar las pretensiones teóricas
de Hegel: pues la Idea bajo la marcha dialéctica funge como sujeto
y la realidad es un predicado, lo cual no quiere decir que Marx no
traspase a la profundidad de Hegel, pues Marx asume que Hegel
considera la realidad como datos de los hechos mismos, bajo el
mando de la Idea. Pero, para Marx, la realidad es el demiurgo del
pensamiento, lo que es sujeto para Hegel, para Marx es predicado,
pues los hechos que retoma Hegel como datos no atienden su
propia lógica sino que son una manifestación de la Idea diferente
de los hechos.
II.1.b El Estado y la Familia
Hegel admite que entre el Estado existente, la familia y la
sociedad civil hay una relación empírica que no es determinable
bajo leyes, estos son aceptados como elementos que surgen en
orden azaroso, para Marx en Hegel el Estado es un dato de la
razón:
La relación real está en que “la distribución” del
“material del Estado” entre “lo individual” se realiza
“por medio de las circunstancias, del arbitrio y de la
propia elección particular de su determinación”.
Este hecho, esta relación real, son presentados
por la especulación como una manifestación, como
un fenómeno. Estas circunstancias, este arbitrio, esta
elección particular de la determinación, esta mediación
real, son simplemente el fenómeno de una mediación
de la Idea real consigo misma, que se lleva a cabo entre
bastidores. La realidad no se postula aquí como ella
misma, sino como otra realidad.40
39
40

El materialismo de Marx tiene un antecedente en el materialismo de Epicuro.
Carlos Marx, , Federico Engels, Manuscritos económicos-filosóficos de 1844.

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Marx denuncia la falsificación de la realidad que produce
la filosofía de Hegel, pues la manifestación de la realidad se
desprende de la Idea, la cual la dota de racionalidad, pero no la de
los hechos mismos, pues la sociedad civil es la realidad primera
y última del Estado. Mientras que para Hegel ellas son la vida
de la Idea, ella en su infinitud deviene en la finitud, para que
mediante su goce supere su propia finitud. Así, para Marx la Idea
sólo existe como logicidad en el discurso hegeliano, ya que se
basa en desarrollo no localizable más que en su propio despliegue
de determinaciones abstractas y universales. Pero, “La necesidad
en la idealidad es el desarrollo de la idea dentro de sí misma;
como sustancialidad subjetiva es la disposición política, como
sustancialidad objetiva —a diferencia de aquélla— el organismo
del Estado, el Estado propiamente político y su Constitución” 41
Pero, Marx señala que el desarrollo de la Idea obedece a la libertad
y a la necesidad, marcha fúnebre en la dimensión abstracta del
espíritu que no tiene relación con una realidad, sólo tiene lugar en
el despliegue del Concepto.
Las antípodas del pensamiento entre Marx y Hegel fundan
la antifilosofía de Marx, pues desde la meseta teórica materialista
se concibe que para Hegel el fundamento de su filosofía es el
objeto de la lógica, gramática formal de la Idea, en el ámbito
del pensamiento puro, la realidad procedería de lo irreal, por
ello, estaría falsificada. Así, la familia y la sociedad civil como
fundamentos del Estado quedan sustraídos de la realidad y son
puestos en la marcha abstracta de la Idea, es decir, como momentos
objetivos de ella. 42
41
G. W. F., Hegel. Principios de la Filosofía del derecho, 287.
42
Esta denuncia teórica para Marx tiene que ver con el momento desde que él
escribe, pues en esta obra temprana, prefiere la democracia contra la monarquía. No
obstante, Hegel, en sus escritos de juventud se decanta por la democracia republicana y
postula su superioridad sobre la monarquía absoluta. Hegel escribe: “En una república
se vive para una idea, en las monarquías siempre para el individuo. Tampoco en las
monarquías pueden vivir los hombres sin una idea; pero su idea es individual, un
ideal. En la república se trata de una idea como debe de ser, en la monarquía de un
ideal que es, [o sea de un ideal] que rara vez han creado ellos mismos: la divinidad.
Un espíritu grande, como corresponde a la república, pone todas sus fuerzas, físicas y
morales, al servicio de su idea, todo su campo de acción goza de unidad. […] La idea del
republicano es tal, que sus fuerzas más nobles sin excepción encuentran su satisfacción
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Marx traza el empate entre la monarquía y la irrealidad
filosófica que lo sustenta. Ésta habría sido uno de sus máximos
exponentes Hegel, pues la Idea abstracta es el sujeto del predicado
de la realidad, mientras que para Marx la realidad es el sujeto
y el pensamiento es el predicado, la monarquía queda como un
predicado de la irrealidad de la Idea. Pero en la inversión que
realiza Marx de la estructura sujeto predicado de Hegel lo empata
con el “materialismo aristotélico” bajo el término del ύποχείμενον
(sustancia), es decir, opone la realidad como sustancia a la
realidad como Idea. “Es el dualismo que consiste en que Hegel
no considera lo general como la esencia real de lo real-finito, es
decir, existente, determinado, o no ve en lo Uno real el verdadero
sujeto de lo infinito.”43 Lo cual también sería una clara referencia
la pretensión de Marx de curar del Idealismo a Hegel, y por
ello un rasgo distintivo de la antifilosofía en su versión de acto.
La filosofía de Hegel tiene pretensiones teóricas fuera de lugar
porque mistifica sus contenidos al aplicar un método fuera de
lugar, la dialéctica. Pero la verdad, por la que va a diferenciarse
Marx y centrar su acto es en la base de su materialismo.
Para Mario Dal Pra, la crítica a la filosofía hegeliana,
implica que para Marx la comprensión unitaria de la verdadera
realidad se consigue cuando se distingue un sustrato y las
diferentes determinaciones se derivan de éste.44 Marx se apropia
de Aristóteles, le permite ir más allá de una simple oposición
entre sustrato e idea, va al fondo de la teoría del sustrato y de
las determinaciones, lo que le permite negar la realidad de los
universales, pues si ellos se entienden como singulares entonces
pierden su universalidad. Y si las atribuciones universales se
realizan en las diferentes determinaciones, ellas lo son de una
idea de sustancia, mas no de una sustancia real. En esta génesis de
en el verdadero trabajo, mientras que las del exaltado sólo conocen [la satisfacción]
engaño[sa] de la imaginación” (G. W. F. Hegel, El joven Hegel. Escritos y esbozos. 99100.) Pareciera que Marx no conocía dichos escritos porque no publicados para dicho
tiempo. La Filosofía del derecho junto Constitución de Alemania parte de los últimos
escritos publicados de Hegel.
43
Carlos Marx, Federico Engels, Manuscritos económicos-filosóficos de 1844, 335-336.
44
Mario Dal Pra, La dialéctica en Marx: de los escritos de juventud a la “Introducción
de la crítica de la economía política.
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la sustancia aristotélica el plano ideal es atributo de la sustancia,
pero no puede ser confundido con ella. Que Marx empate su
concepción de lo real con la filosofía de Aristóteles en sinergia
con las ideas Feuerbach le permite poner marcha su maquinaria
crítica contra Hegel e identificar la filosofía especulativa con el
topus uranus de Platón. Tal como Lacan, para Marx, pese a que se
desmarca de la filosofía, trata a los filósofos, pues son necesarios
para sustentar su acto. Con palabras de Badiou y Lacan podría
decirse que Marx identifica el síntoma Platón en la Crítica a la
Filosofía del derecho de Hegel.
II.2- Antifilosofía en los Manuscritos económicos filosóficos
de 1844
En los Manuscritos Económicos Filosóficos se localizan
operaciones antifilosóficas que se pueden encontrar en todo
ejercicio antifilosófico y las propias. Dicho ejercicio se inserta
en el cruce de un triplete. Sus tres flancos son: el primero, afirma
que la economía política, principalmente representada por Smith
y los fisiócratas, tiene contradicciones que no permiten seguir las
consecuencias de sus premisas en sus conclusiones. Las premisas:
lo que genera riquezas es el trabajo humano, y existen mareas
de obreros que la producen. La conclusión: no les pertenece la
riqueza a los que la generan. El argumento correcto: si el trabajo
es el que genera riquezas, entonces, los que la producen, los
que forman el proletario, deberían poseerlas. Además, de la
presuposición acrítica de la propiedad privada, ya que el obrero
aunque genera riqueza no puede poseer propiedad privada, pues
sólo posee su propio trabajo. El segundo ataque consiste en
criticar las teorías comunistas que no logran superar la propiedad
privada, y terminan proponiendo la comunidad de las mujeres y la
igualdad salarial, pues la superación de este concepto supondría
el advenimiento de la verdadera igualdad. En el tercer ataque
está la clave de la complejidad, pues tiene una función doble:
la primera de no abdicar de la crítica a la filosofía hegeliana,
por lo que constantemente se podría encontrar referencias a la
abstracción del hombre que se encuentra en la Fenomenología del
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Espíritu, así como a la dialéctica hegeliana de la superación de
la enajenación. El pensamiento de Marx podría entenderse como
apropiación crítica de la dialéctica hegeliana que siempre señalará
su carácter ideal. Marx cura a la dialéctica de su idealismo. Pero
en realidad, lo que se describe es el acto por el cual Marx se
demarca de la filosofía y de la economía política. Aunque absorbe
los contenidos de ambos, lo que interesa aquí es la dimensión
filosófica, y claramente, pese a que Marx absorbe contenidos y
protocolos se demarca de la filosofía, por su acto él postula que
posee una metodología que le permite discutir la verdad propuesta
por Hegel, y señalar como misticismo sus pretensiones teóricas,
pues presenta contenidos ideales.
El acto del pensamiento de Marx se configura desde que
no acepta las conclusiones de la Fenomenología y se sirve del
“método dialéctico curado”, desarrollado en el apartado de la
alineación como herramienta crítica que lo llevarán a rechazar
las conclusiones de la economía política y las posturas de los
comunistas anteriores a él, mediante dicha apropiación se postuló
el comunismo como negación de la negación, es decir, afirma su
humanismo genérico como una negatividad absoluta.
En el primer manuscrito Marx retoma los argumentos de los
economistas ingleses como Adam Smith, explora sus premisas y
afirma que las conclusiones no se siguen de ellas, están erradas.
Si de las premisas no se siguen las conclusiones es necesario
interrogar por la cientificidad de éstas. Ejemplo, Smith acepta
que el Estado más próspero de la sociedad produce el sufrimiento
de la mayoría de la población, y la ciencia económica produce
dicha condición de prosperidad, en consecuencia, la práctica de la
economía política también conlleva a la infelicidad y desgracia de
la mayoría45. Denuncia las diversas contradicciones propias de la
economía política mediante la dialéctica. Una de ellas se enfoca
en los postulados de Adam Smith que en el capítulo VIII de la
Investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las
naciones reconoce que la riqueza la genera el trabajo obrero y
que el producto del trabajo le pertenece a quien lo produce, pero
45

Carlos Marx, Federico Engels, Manuscritos económicos-filosóficos de 1844.

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Smith señala que cuando es introducida la propiedad privada los
obreros ya no son dueños de su trabajo y a cambio perciben un
salario46, punto en el que Marx subraya que la economía política
trata al obrero como una bestia reducida a sus necesidades más
elementales por lo que sólo debe percibir un salario que le alcance
para cubrir sus menesteres más elementales47 Además, Marx
denuncia el fenómeno de cosificación mercantil del obrero, pues
él sólo es una mercancía para el capitalista. Lo que da paso a
abusos sistemáticos contra los obreros, prácticas sustentadas en
la economía política como la de Adam Smith. Cosificación que
no es cuestionada por la comunidad intelectual, por el contrario,
es naturalizada por la economía política lo que conlleva a la
aceptación moral y social de dicho fenómeno.
Así, el acto de ya se aprecia cuando Marx mediante la
dialéctica desmistificada desmantela dicha opinión plenamente
aceptada ontológicamente, epistemológicamente, moralmente y
muestra las contradicciones que hacen patente el incremento de
las riquezas mientras aumenta la miseria y la esclavitud, pues la
riqueza tiende a concentrarse en pocas manos. Por ello, aunque
se proclama a la ciencia económica como aquella que sirve a los
intereses de la sociedad, al tratarse de cómo generar riquezas, —
en realidad la riqueza está acompañada de la generación de una
gran mayoría de personas en la pobreza— la ciencia económica
se vuelve antitética a los intereses de los campesinos y de los
obreros porque al tratarse de cómo generar riqueza también
conlleva la maldición de la pobreza.48 Esto da lugar a postular
dos categorías que describen el mundo real son antitéticas: la
creciente población de trabajadores pobres contra la naciente
y reducida población de capitalistas (archimillonarios) la clase
proletaria y la clase burguesa.
Criticar la economía política requiere comprenderla a fondo,
pues sólo así se puede comprender las contradicciones que tienen
las categorías: propiedad privada, la división de trabajo, capital y
46
47
48

Adam Smith, Investigación sobre el origen y la naturaleza de las naciones.
Carlos Marx, Federico Engels, Manuscritos económicos-filosóficos de 1844.
Carlos Marx, Federico Engels, Manuscritos económicos-filosóficos de 1844, 564.

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y en los Manuscritos Económicos Filosóficos de 1844

tierra, salario, beneficio de capital, libre mercado y competencia.
Aunque la ciencia económica es diferente de la filosofía de Hegel,
Marx también atraviesa las categorías filosóficas hegelianas. La de
propiedad privada, atraviesa a la filosofía y a la ciencia económica
que los postulaba como datos duros empíricos, mistificación que
Marx pretendió mostrar, ambas ramas del conocimiento generaron
categorías irreales de lo que es el hombre, mistificación sostenida
por sus diferentes contradicciones.
El acto mediante el cual se demarca de ambas ciencias se
configura en el traspaso y torsión de la dialéctica de la Filosofía
del derecho, y cuando importa la dialéctica de la alienación de la
Fenomenología del espíritu para destacar que el hombre que produce
se enajena en la misma ideología que sustenta su explotación.
II. 2.1 El capital
Marx consuma su acto antifilosófico cuando escribe El
capital, mediante este concepto le permite rechazar la economía
política y a la filosofía. En su juventud trató de elaborar una
concepción de lo qué es el capital. Ella se basa en una crítica a las
nociones previas sobre dicho concepto, pero sobre todo pretende
mostrar que el capital se basa en la apropiación del trabajo ajeno
en sinergia con la postulación de la propiedad privada. La cual
permite apropiarse de las ganancias extraídas de los salarios y de
las materias primas adelantadas. En este punto Marx introduce
la noción de enajenación del trabajo, pese a que el obrero genera
un valor que le pertenece es el capitalista el que absorbe dicho
valor al no retribuir el valor de su trabajo sino con un salario
desproporcionado. Los beneficios que obtiene el capitalista
como las ganancias colocan en una desventaja enorme entre el
proletariado y el capital, creando contradicciones disimétricas.
Al interior de las dos clases sociales: el proletariado y
los capitalistas, existen contradicciones internas. Dentro del
capitalismo, pues sus contradicciones favorecen la acumulación
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a la Filosofía del Derecho de Hegel
y en los Manuscritos Económicos Filosóficos de 1844

del capital, ya que mientras un capital se haga más grande
absorberá a los otros capitalistas más pequeños, pudiendo quizá
sólo competir con capitales igualmente grandes, los pequeños
tenderán a ser absorbidos por los grandes, lo que denota un rasgo
de la dialéctica hegeliana: la contradicción asimétrica, pues para
competir entre los capitales tienen que acumular ganancias. El
concepto que explica dicha acumulación es la propiedad privada
ilimitada, pues éste significa que se puede acumular tanto se quiera
y se pueda. La lógica del capital conlleva a su concentración en
pocas manos, pues entre más grande es el capital más ventajas
tiene sobre los pequeños capitales. La lógica del capital se
entiende a partir de los métodos filosóficos.
Así, Marx critica a los fisiócratas que postulaban que el
origen de la riqueza era la agricultura y la renta de la tierra. Para
él las primeras formas de posesión de la tierra se legitimaban
mediante el robo o la posesión infundada, que posteriormente se
legitima con el concepto de propiedad privada, lo que permite
al terrateniente cobrar una renta en función del uso del terreno.
La tierra se vuelve una mercancía con la cual se comercia y sus
ganancias se someten al mercado, por lo cual se convierte en un
asunto paralelo al capital. El terrateniente funda una relación
con la tierra que la dota de las características propias del capital.
Los terratenientes más grandes absorben a los más pequeños, el
capital se equipara a la posesión de la tierra.
II.2.2 Trabajo enajenado, traspaso y reinvención
Marx plantea la superación del trabajo enajenado como
operación de alejamiento, la enajenación no solo se produce por
las prácticas alentadas por la economía política, sino también por
la carencia en el desarrollo teórico sobre el trabajo en la filosofía
hegeliana. Pero, el rebasamiento de la enajenación sólo es posible
por la incorporación de un método filosófico: la dialéctica que en
este texto es una herramienta que ayuda a mostrar la enajenación
y que devela la siguiente contradicción: el obrero deviene una
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y en los Manuscritos Económicos Filosóficos de 1844

mercancía miserable siendo que lo que produce un valor muy grande
en comparación por la “moneda” que recibe a cambio (operación
de torsión a partir del alejamiento y traspaso) Pese a que hay una
gran cantidad de pequeños capitales estos son absorbidos por el
más grande, entonces, la riqueza se concentra en pocas manos. Por
el traspaso de diferencias el terrateniente y el capitalista se empatan
hasta un punto donde se reduce al máximo la diferencia, lo que es
posibilitado por la noción de propiedad privada.
Para Marx las discusiones de la economía política en realidad
no lograban profundizar en lo importante, solamente mediante la
dialéctica filosófica desmistificada.
Justamente porque no comprende la trabazón del
movimiento la Economía Política pudo, por ejemplo,
oponer la teoría de la competencia a la del monopolio, la de
la libre empresa a la de la corporación, la de la división de
la tierra a la del gran latifundio, pues competencia, libertad
de empresa y división de la tierra fueron comprendidas y
estudiadas sólo como consecuencias casuales, deliberadas
e impuestas por la fuerza del monopolio, la corporación y
la propiedad feudal, y no como sus resultados necesarios,
inevitables y naturales.49
La dialéctica permite comprender dicha trabazón entre las
categorías mencionadas, pero la más importante es la relación
de toda esta enajenación y el sistema monetario. Así como la
dialéctica no puede tener un comienzo imaginario, el análisis de
la economía política no puede basarse en un estado imaginario y
primigenio, pues este estado imaginario pretende explicar hechos.
El explicar los hechos de la realidad mediante Estados originarios
descontextualizados (imaginarios) era un común en los inicios de
la economía clásica, incluso contemporáneamente es la crítica
que se realiza a un gran número de economistas neoclásicos50
Los estados imaginarios que pretenden explicar la realidad
económica y justificar la pobreza del hombre, únicamente pueden
49
50

CarlosMarx,FedericoEngels,Manuscritoseconómicos-filosóficosde1844,594.
Fernando, Escalante, Gonzalbo. Historia mínima del neoliberalismo.

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ser develados por la dialéctica, que a los ojos de la economía política
que crítica Marx no es evidente el verdadero circuito del trabajo,
pues en sus efectos, el trabajador produzca riqueza, él se empobrece.
Pero la relación del trabajador con la mercancía establece
una nueva relación que consiste en que el trabajador establece
una relación con el objeto de su trabajo como ajeno, pues no
lo reconoce como propio. Ni mucho será visible para el teórico
de economía política porque en su principio, pues no considera
una relación directa entre el trabajo y la producción. Ya que “La
relación inmediata del trabajo y su producto es la relación del
trabajador y el objeto de su producción”51
La enajenación se define como “el negarse del trabajador
en su trabajo”, por ello se manifiesta en el acto de producción,
porque en sí misma la producción ya es un acto enajenado, pues:
“el trabajo es externo al trabajador, es decir, no pertenece a su
ser; que en su trabajo, el trabajador no se afirma, sino se niega; no
es feliz, sino desgraciado; no desarrolla una libre energía física
y espiritual, pues mortifica su cuerpo y arruina su espíritu. El
trabajador sólo se siente en sí fuera del trabajo, y en el trabajo
fuera de sí”52
Marx plantea que el hombre es un ser universal porque es
un ser natural, antes que espiritual, su naturaleza consiste en
apropiarse de lo inorgánico de la naturaleza. El hombre mediante
el trabajo convierte la naturaleza en su cuerpo inorgánico. Así, la
incorporación de lo inorgánico es referencia de sí mismo como
género humano.
Pero el trabajo en el mundo capitalista, el trabajo enajenado,
invierte la relación universal del hombre con la naturaleza. Se
enajena porque si él es un ser consciente y convierte su esencia en
un mero medio para la supervivencia, ignora que el trabajo que le
apropia la naturaleza y lo hace un ser universal forma parte de él.
En la enajenación se ignora que el hombre crea un mundo de
objetos los cuales ayudan a su subsistencia. La vida productiva
51
52

Carlos Marx, Federico Engels, Manuscritos económicos-filosóficos de 1844, 597-598.
Carlos Marx, Federico Engels, Manuscritos económicos-filosóficos de 1844, 598.

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genera vida, en este caso el hombre se produce a sí mismo al
producir los objetos necesarios para su subsistencia, pero el
trabajo enajenado le arrebata el objeto de su producción.
El segundo manuscrito trata sobre la propiedad privada
en relación con el obrero. Pues Marx sostiene que en el capital el
obrero se encuentra enajenado (sustraído) de sí mismo. Se tiene los
tres momentos: hombre, trabajo y capital, en el que el hombre no
existe para el capital, sólo como trabajador, el trabajo es la única
mediación posible entre el obrero y el capitalismo. Se teje una
relación contradictoria desigual, aunque el capital es generado por
el obrero, él depende del capitalismo, éste decide sobre la existencia
del obrero. El capital y sus atributos, como el capitalista están en la
cúspide y los obreros en la base. Entonces, el capital es la existencia
para sí, pues sólo se beneficia él, la economía política arguye que
el capital se genera por sí mismo, en este sentido no dependería
del trabajo obrero, aunque la realidad es que el capital tiene como
base de producción al obrero mismo. Pero el capital decide sobre la
existencia del obrero, pues él no existe como humano sino sólo como
mercancía útil. Por ello, la producción en el capital deshumaniza al
hombre en lo físico y en lo espiritual. 53
Dicha dislocación es producida porque el trabajo del obrero
puede ser catalogado como propiedad privada de un tercero que no lo
produce, por lo que se tiene la siguiente terna, por un lado, el trabajo,
por el otro el capital y como mediación de ambos la propiedad
privada, pues el capitalista una vez pagando el salario le pertenece el
trabajo del obrero, y éste cree que su trabajo realmente le pertenece
al “capitalista”, momentos que describe Marx:
Primeramente: Unidad inmediata y mediata de ambos.
Capital y trabajo primero aún unidos, luego separados,
53
Podría decir que el en sí, por sí y para sí son categorías hegelianas que se
encuentran en la Ciencia de la lógica y que describen la dialéctica de la autoconciencia
(G. W. F.Hegel , Fenomenología del espíritu,), sirven para denunciar los errores de la
economía política de Adam Smith y los fisiócratas, en este sentido Marx la retoma para
criticar que el capital no tiene esa lógica. En ese sentido, Marx se aleja de Hegel, pero esa
operación solo es posible a partir de que conoce el planteamiento hegeliano (traspaso)
Y por ello puede torcer estas categorías para denunciar un postulado de la economía
política. Por ello, Marx se ubica oblicuamente frente al planteamiento filosófico, pues
pese a su alejamiento reinventa sus categorías.
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extrañados, pero exigiéndose y aumentándose
recíprocamente como condiciones positivas. Oposición
de ambos, se excluyen recíprocamente; el trabajador
sabe que el capitalista es la negación de su existencia
y viceversa; cada uno de ellos trata de arrebatar su
existencia al otro. Oposición de cada uno de ellos consigo
mismo. Capital = trabajo acumulado = trabajo. Como tal
descomponiéndose en sí mismo y sus intereses, así como
éstos a su vez se descomponen en intereses y beneficios.
Sacrificio total del capitalista. Cae en la clase obrera
así como el obrero –aunque sólo excepcionalmente- se
hace capitalista. Trabajo como momento del capital, sus
costos. El salario, pues, sacrificio del capital. Trabajo
se descompone en sí mismo y el salario. El trabajador
mismo es un capital, una mercancía. Colisión de
oposiciones recíprocas.54
Dicho análisis es posibilitado por la dialéctica de la
enajenación de la Fenomenología del espíritu, ya que está usando
una herramienta de talante filosófico, no solamente contra la
economía política, sino contra lo místico de la filosofía hegeliana.
Es decir, la operación de traspaso le permite a Marx elaborar su
propia crítica a la economía política y a la filosofía.55 En palabras
de Badiou, realizar la torsión y ubicarse oblicuamente frente a
la filosofía.
En el tercer manuscrito es más evidente la antifilosofía de
Marx en su función de traspaso. Aunque titula al último rubro
como Crítica de la dialéctica de la filosofía hegeliana en general,
Marx relanza el aspecto no mistificado: la doble negatividad. La
dialéctica de origen filosófico es más flagrante en el tercero y
cuarto manuscrito. En este manuscrito se encuentran los siguientes
temas: 1.- Propiedad privada y trabajo 2.- Propiedad privada y
comunismo 3.- Necesidad, producción y división del trabajo 4.-El
dinero 5.- Crítica de la dialéctica de la filosofía hegeliana en general
54
Carlos Marx, Federico Engels, Manuscritos económicos-filosóficos de 184, 611.
55
Marx muestra cómo la economía política tenía incrustados elementos metafísicos
en su método de investigación. (Carlos Marx y Federico Engels Miseria de la Filosofía ).
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En el primer tópico se sostiene que la esencia subjetiva de
la propiedad privada es el trabajo, tesis contraria a la economía
política que postulaba el sistema monetario y el mercantilismo,
donde la propiedad privada era algo exterior al hombre. Adam
Smith le daría un nuevo lugar al trabajo en la formación de riquezas.
Además, Say Ricardo, y Mill, errarían, pues aunque reconocen
que el trabajo es clave, su concepción sobre la propiedad privada
resulta mistificada.
La fisiocracia sostenía que la riqueza se encuentra de
forma objetiva en la tierra. Pero lo que confunde es que la
tierra solamente es un medio, lo que le da valor a la tierra es el
trabajo. Sin la mediación del trabajo la tierra no puede devenir
productiva para nadie. Pero para la fisiocracia el trabajo no es una
fuente de riqueza. Por ello, para Marx la fisiocracia representa
dos cosas, una la superación de la propiedad feudal, y a su vez
su conservación porque aunque se reconoce que el trabajo es la
mediación en la generación de riqueza, sólo admite que la genera
en la agricultura.
Para este tipo de concepción se desarrolló una alienación
que consiste en considerar la propiedad de la tierra y el trabajo
agrícola como fuente de riqueza. Aunque Marx reconoce que en un
principio la primera forma de propiedad fue terrenal, el proceso de
industrialización generó formas novedosas de propiedad privada.
En el segundo apartado Marx sostendrá el concepto de
enajenación, pues ella surge del no reconocimiento de la
contradicción que conlleva el hecho de que la propiedad privada
tiene como esencia subjetiva el trabajo, pero quienes trabajan no
tienen propiedad privada, pues sólo es un beneficio para algunos
capitalistas, por ello, es necesario superar la propiedad privada
que solo se concentra en ínfimas manos.
En consecuencia, es necesaria la superación de la
autoenajenación de la propiedad privada. Su determinación
esencial es el trabajo cuya forma concreta de existencia es el
capital. El comunismo podría superar la propiedad privada como
forma de autoenajenación. Pero Marx reconoce que no todos
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a la Filosofía del Derecho de Hegel
y en los Manuscritos Económicos Filosóficos de 1844

los comunismos en realidad son superaciones de la enajenación
de la propiedad privada, sino momentos que podrían llevar a la
superación completa. De hecho, la enajenación permanece del
lado de algunos comunismos, como el de Fourier, que de acuerdo
con los fisiócratas concibe como el mejor trabajo el del agricultor;
mientras que Saint Simón supone que sólo es beneficioso el
trabajo en las industrias. Por ello, estos comunismos sólo habrán
superado de forma parcial el concepto de propiedad privada
porque lo que postulan es propiedad privada general. El ejemplo
que ilustra la crítica de Marx es que la idea de matrimonio era
tratar a las mujeres como propiedad privada del esposo, mientras
que en estos comunismos primitivos, la mujer era esposa de todos,
se pasaba a la propiedad privada general56
En sí los comunismos con estas características solamente
proponen el concepto de igualdad de los salarios o de propiedad
comunal, o bien solo se postula una comunidad de trabajo, pero
no la superación cabal de la propiedad privada ilimitada. En estos
comunismos lo que resulta cuestionable es que el capitalismo
es reconocido como una universalidad natural que no puede
ser cambiada. Sin embargo, Marx reconoce un segundo tipo de
comunismo que pueden estar inserto tanto en una democracia
como en un régimen despótico. Éste aunque reconoce la
importancia del hombre en los procesos productivos no se
plantean la cuestión de la esencia del hombre, ni su relación
abisal con la propiedad privada.
La tercera forma de comunismo que propone Marx es quizá
una de las apropiaciones más enigmáticas de la dialéctica hegeliana.
Y por ello, cumple una de las funciones más emblemáticas de la
antifilosofía: la de traspaso, pues pese a la crítica mediante esta
función— la que él mismo reinventó desmitificándola— termina
proponiendo lo siguiente: el comunismo es la superación positiva
de la propiedad privada en cuanto enajenación humana, que es
realizada por el hombre y para el hombre. El por sí y para sí de la
dialéctica hegeliana, no lo realiza una entidad abstracta sino una
56

Carlos Marx, Federico Engels, Manuscritos económicos-filosóficos de 1844, 617.

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real, el ser humano. Por ello, el comunismo es un humanismo
naturalizado, porque puede comprender la historia de la misma
humanidad, lo que implicaría entender su esencia, que a su vez
tiene que ver con el dominio y la apropiación que ha ejercido el
hombre de la naturaleza. Dentro del desarrollo de las sociedades
devela que la propiedad privada no es algo inherente a la
naturaleza, es un supuesto que se puede modificar, tal y como ha
modificado el hombre en su historia la noción de propiedad y las
formas de convivir con la naturaleza.
El socialismo en cuanto tal es la autoconciencia positiva
del hombre, sin que necesite que le sirva de mediadora
la superación de la religión, del mismo modo que la vida
real es la realidad positiva del hombre, y no necesita que le
sirva de mediadora la superación de la propiedad privada,
el comunismo. El comunismo es la posición de negación
de la negación y, por tanto, el momento real, necesario
de la emancipación y la recuperación humanas. El
comunismo es la forma necesaria y el principio energético
del futuro inmediato, aunque no es, en cuanto tal, la meta
del desarrollo humano, la forma de la sociedad humana.57
Cuando se postula al comunismo como negación de la negación,
y se hace alusión a que no necesita mediación, significa que el
comunismo como instancia que comienza por sí misma, no necesita
de un proceso lleno de mediaciones para llegar a él, no está a una
distancia enorme en el tiempo, es un futuro inmediato, porque no
necesita de mediaciones, sólo puede estar negado consigo mismo y
mediado por sí y para sí.
En este punto es en el que la filosofía hegeliana “curada”,
aquella que Marx tildara de idealista e irreal, contribuye al ejercicio
de pensamiento de Marx con uno de los términos más enigmáticos
de la filosofía hegeliana, la dialéctica de la doble negación.
Categoría que le permitiría no solamente negar los postulados
de las filosofías que mistifican al hombre, sino los elementos
metafísicos que están incrustados en la economía política, es decir,
aquellos que no perciben sino una suerte de idealismo del hombre
57

Carlos Marx, Federico Engels, Manuscritos económicos-filosóficos de 1844, 626.

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que lleva concebir la explotación como un hecho natural, pero ha
de considerarse que muchos elementos de la economía política
de los tiempos de Marx, estaban suturados al discurso filosófico.
Podría decirse que la obra de Marx traspasa a la filosofía y a la
economía política.

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y en los Manuscritos Económicos Filosóficos de 1844

Conclusiones
La antifilosofía de Marx está envuelta en un nudo de tres
grandes cuerdas. En sus escritos de juventud postula la superación
de la filosofía realizándola, es decir, ya postula un acto que reclama
la realización de una práxis. Pero para ello, necesitaba atravesar la
filosofía, saberla, saber reconocer sus problemas centrales, pues
solo así podría postular que exsiste algo que la filosofía no puede
asir. Su rebelión teórica, por la naturaleza de los saberes, atraviesa
la filosofía y la economía política de su tiempo (ambos estaban
implicados de métodos filosóficos), por ello, en sus escritos de
juventud se encuentran un montón de referencias a la filosofía
en general y un acento contra la filosofía hegeliana- la segunda;
con un acto sumamente similar en relación con la economía
política inglesa. La tercera, es la originalidad de su acto consiste
en postular la emancipación del ser humano, cuantas veces no
escribió Marx sobre la importancia de la praxis. Su acto de
pensamiento considera una emancipación práctica como teórica.
Ahí, está el punto central de su acto, porque la subversión que
propone, el comunismo ha de liberarse de las cadenas que impone
la lógica del capital. La cual ya había producido cambios en la
relaciones sociales y económicas de todo el globo terráqueo. En
este punto es que resulta interesante poner atención a la categoría
de comunismo, puesto que tiene un índice de lo inefable, el
futuro inmediato, que todavía no es, pero que está cerca, pero
nunca fue. No obstante, es el único donde se podría superar la
propiedad privada y el ser humano podría ejercer su libertad. La
estructura de este postulado es muy similar a la de Jacques Lacan
sobre la verdad. Sí, son ámbitos disciplinares diferentes, pero el
comunismo como lo plantea Marx no ha sido realizado, pese a
que a algunos países se han denominado comunistas. Pareciera
que es el real al que se sustraen las denominaciones teóricas.
Lo que hay que considerar es que claramente la postulación
del comunismo es el acto por excelencia de Marx. Para eso tuvo
que realizar las operaciones de traspaso a los métodos y contenidos
de la filosofía de Hegel (dialéctica, enajenación, el Estado, la
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idea, la propiedad privada), y cuando se aleja los absorbe, es
decir, se realiza la operación de torsión y oblicuidad. Su torsión y
oblicuidad solo es posible si se traza desde la posición que niega
validez científica a las pretensiones de la filosofía de Hegel y de
su concepción de la verdad, para afirmar la pretensión de su acto.

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�Augusto del Noce: El problema de la sociedad
opulenta como nuevo totalitarismo de masas

AUGUSTO DEL NOCE: EL PROBLEMA DE
LA SOCIEDAD OPULENTA COMO NUEVO
TOTALITARISMO DE MASAS
AUGUSTO DE NOCE: THE PROBLEM OF
THE OPULENT SOCIETY AS A NEW MASS
TOTALITARIANISM
Lic. Raúl Jorge Alberto Rodríguez Garza1

Resumen:
El presente ensayo reflexiona en torno a la figura de un pensador
italiano Augusto Del Noce y su lectura de lo que llamó “Sociedad
Opulenta”. El motivo de analizar sus consecuencias y el problema
en torno a los totalitarismos que acontecieron durante el siglo
XX así como aquellos que aún existen y tienen un impacto de
consecuencias espirituales en el ser humano. El nuevo totalitarismo
es sutil, no construye ni gulags ni campos de exterminio, pero opera
de una forma silenciosa ¿Cómo opera este nuevo totalitarismo?
La respuesta que aquí adelantos y defendemos consiste en recortar
el espíritu humano y acudir a la sola característica de mero cuerpo
operativo que se ajusta a un sistema instrumental en la sociedad.
La sociedad, que se forma es totalmente instrumental se adjudica
a sí misma como un mundo concreto en donde las preguntas
filosóficas y teológicas no solo son vistas como irracionales, sino
que carecen de sentido hacerlas, ya que no contestan nada para
el hombre de dicha sociedad. Mas adelante, y tomando en cuenta
este punto de partida, se plantea el siguiente orden argumentativo
1.- el concepto de sociedad opulenta y sus teóricos, sobre todo el
marxismo, 2.- el problema de los totalitarismos como religiones
1

Estudiante de Posgrado de la Universidad Abad Oliva CEU, Barcelona. ​

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Vol. II, N° 4, Julio-Diciembre 2022, pp 191-213

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�Augusto del Noce: El problema de la sociedad
opulenta como nuevo totalitarismo de masas

seculares y su procedencia racionalista-marxista, 3.- la opción
que da Del Noce para contrarrestar el totalitarismo del mundo
tecnológico mediante la revalorización de la idea de tradición en
la obra De Trinitate de Agustín de Hipona.
Palabras claves: Sociedad opulenta, marxismo, Marx, Comte,
religiones seculares.

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Vol. II, N° 4, Julio-Diciembre 2022, pp 191-213

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�Augusto del Noce: El problema de la sociedad
opulenta como nuevo totalitarismo de masas

Abstract:
This essay reflects on the figure of an Italian thinker Augusto De
Noce and his reading of what he called “Opulent Society”. The
reason to analyze its consequences and the problem around the
totalitarianism that occurred during the 20th century as well as
those that still exist and have an impact of spiritual consequences
on the human being. The new totalitarianism is subtle, it does
not build gulags or extermination camps, but it operates silently.
How does this new totalitarianism operate? The answer that I
am advancing and defending here consists of cutting back on the
human spirit and resorting to the sole characteristic of a mere
operative body that adjusts to an instrumental system in society.
The society, which is formed is totally instrumental, adjudges
itself as a concrete world where philosophical and theological
questions are not only seen as irrational, but also make no sense
to ask them, since they do not answer anything for the man of
said society. Later, and taking this starting point into account,
the following argumentative order is proposed: 1.- the concept
of an affluent society and its theorist, especially Marxism, 2.- the
problem of totalitarianism as secular religions and their rationalist
origin-Marxist, 3.- the option given by Del Noce to counteract the
totalitarianism of the technological world by revaluing the idea of
tradition in the work De Trinitate by Agustín de Hipona.
Keywords: Opulent Society, Marxism, Marx, Comte, Secular
Religions.

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Vol. II, N° 4, Julio-Diciembre 2022, pp 191-213

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�Augusto del Noce: El problema de la sociedad
opulenta como nuevo totalitarismo de masas

Definición de Sociedad Opulenta y sus teóricos
Del Noce define a la sociedad opulenta o tecnológica con claridad
en el primer capítulo de su obra La agonía de la sociedad opulenta
de la siguiente manera:
Se trata de una sociedad que acepta todas las negativas
del marxismo contra el pensamiento contemplativo,
contra la religión, contra la metafísica; que acepta la
reducción de las ideas a instrumentos de producción;
pero que, por otra parte, rechaza del marxismo los
aspectos revolucionarios-mesiánicos, es decir, lo
que queda de religioso en el pensamiento de Marx.
Bajo este aspecto representa el espíritu burgués en su
estado más puro.2
De ello se infiere que existe una especie de “triunfo” de las
ideas marxistas en la sociedad de masas, y en erradicar y hacer
superficiales las preguntas con referencias metafísicas, que, a la
vez, elimina toda posibilidad de revolución de lucha de clases.
Queda entonces el triunfo de las ideas burguesas, donde el ser
humano ya no necesita responder a sus interrogantes metafísicos
o religiosos, simplemente porque ya no le serán necesarios al
hombre que queda absorbido al mundo tecnológico. El mundo
tecnológico, sigue Del Noce, tiene la capacidad de crear la
homogeneidad de las clases sociales, erradicar la pobreza y crear
una sociedad del bienestar donde todas las vivencias humanas
quedan resueltas. Debido al triunfo de la idea burguesa del mundo
opulento, ella misma se muestra como aquella que va a resolver
todos los dolores humanos que anteriormente el cristianismo y las
religiones seculares (como fascismo, marxismo, etc. Como apunta
Del Noce) no pudieron realizar. Con estos presupuestos, Del
Noce señala que esta sociedad se muestra como el fin consumado
de la modernidad y la derrota de sus dos enemigos: la religión
trascendente, es decir al cristianismo, y a la idea de revolución.3
2
Augusto Del Noce. La agonía de la sociedad opulenta. (España: Colección
cultural de bolsillo, 1979), 25.
3
Augusto Del Noce, La agonía de la sociedad opulenta, 26.
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Vol. II, N° 4, Julio-Diciembre 2022, pp 191-213

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�Augusto del Noce: El problema de la sociedad
opulenta como nuevo totalitarismo de masas

Ahora bien, si Del Noce refiere que la sociedad opulenta rechaza la
idea de revolución del marxismo y refiere que esta rescata la forma
de entender la razón en Marx para acomodarlo como fundamento
de sí misma, habría que preguntarnos: ¿a qué se refiere Del Noce
cuando habla que este mundo burgués, dominante hoy, surge como
consecuencia del marxismo si el mismo Marx pretende combatirlo?
Para empezar a explicar esto, Del Noce niega que la historia
humana se deba explicar mediante las circunstancias meramente
materiales, sino que se debe hacer desde la forma. Es decir,
para Del Noce la realidad social del ser humano se explica si
entendemos lo que los hombres piensan de su relación con la
realidad, con los otros y por lo que entienden por lo divino. Es
decir, para explicare la realidad social del hombre se debe señalar
el pensamiento filosófico que permea en ella.4
Ahora bien, para Del Noce la filosofía que permea el mundo
opulento burgués en el que nos encontramos tiene su origen en
el racionalismo moderno y su plenitud en el marxismo. Esto
ya lo había dejado en claro cuando define lo que es la sociedad
opulenta, pues según el filósofo italiano, ésta “acepta todas las
negativas del marxismo contra el pensamiento contemplativo,
contra la religión, contra la metafísica; que acepta la reducción
de las ideas a instrumentos de producción”5, dada estas premisas
vamos a explicar el núcleo del rechazo de la metafísica por parte
de Marx según Del Noce y que es la base filosófica con la que se
fundamenta el mundo opulento.
Para empezar a explicar este fenómeno, Del Noce utiliza la
tesis desarrollada por Voegelin, que consiste en señalar que las
principales corrientes ideológicas de la modernidad tienen un
origen gnóstico. La tesis de la gnosis constituye básicamente lo
siguiente: El ideólogo moderno, al igual que el gnóstico antiguo,
cree que posee un conocimiento científico que es incuestionable,
4
Augusto Del Noce. Modernidad. Interpretación transpolítica de la historia
contemporánea. (España: Ediciones Encuentro, 2007), 64.
5
Augusto Del Noce, Modernidad. Interpretación transportico de la historia
contemporánea, 64.
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Vol. II, N° 4, Julio-Diciembre 2022, pp 191-213

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�Augusto del Noce: El problema de la sociedad
opulenta como nuevo totalitarismo de masas

y todo aquel que cuestione los principios de su ideología es un
ser perverso que necesita ser “educado” para no cuestionar las
verdades fundamentales de la doctrina6, y esa ciencia solo la
6
Podemos ejemplificar esto con el ejemplo que usa Voegelin: “Cómo se ha
indicado, ha surgido un fenómeno, desconocido para la Antigüedad, que ha calado en
nuestras modernas sociedades de una forma tan acusada que su ubicuidad apenas nos
deja espacio para percibirlo mínimamente: La prohibición de preguntas. No se trata de una
simple resistencia al análisis que también se da en la Antigüedad. Tampoco se refiere a la
postura de quienes se adhieren a determinadas opiniones por tradición o emoción, ni de
quienes participan en el debate con el análisis los desconcierta. Nos enfrentamos aquí con
personas que saben que sus opiniones no pueden sostenerse tras un análisis crítico, y por
qué y que, por ello, prohíben que se analicen sus premisas de sus dogmas (muy distinto a las
grandes discusiones teológicas con las herejías). Es esta postura, que obstruye de una forma
consciente, deliberada y meticulosa la tarea de la ratio, la que constituye un fenómeno nuevo.
(…) Podemos servirnos como punto de partida la prohibición de preguntas tal como aparece
en algunos escritos de Karl Marx: los Manuscritos económicos y filosóficos de 1844. Marx es
un gnóstico especulativo. Concibe el orden del ser como un proceso natural autosuficiente.
La naturaleza se encuentra en un estado de transformación, y en el curso de su desarrollo
produce al hombre: “El hombre es inmediatamente un ser natural”. En el desarrollo de
la naturaleza, ha recaído sobre el hombre una tarea especial. Este ser, que en sí mismo es
naturaleza, también se encuentra frente a ella y la ayuda desarrollarse por medio del trabajo
humano, que en su grado más alto adquiere la forma de tecnología y de industria, basadas
ambas en las ciencias de la naturaleza: “La naturaleza que se desarrolla en la historia humana
(…) es la verdadera naturaleza del hombre.” En el proceso de la constitución de la naturaleza,
sin embargo, al mismo tiempo el hombre también se crea a sí mismo hasta la plenitud del ser,
por lo que toda la “llamada historia universal no es otra cosa que la producción del hombre
por el trabajo del hombre como un ser que se crea a sí mismo.” Este es el resultado de jugar
con las ambigüedades en las que “naturaleza” puede referirse bien al ser en el que se incluye
todo, o bien a algo opuesto al hombre, o bien significar la naturaleza del hombre en el sentido
de essentia. Este equivoco juego de palabras alcanza su punto culminante con una frase que
podría ser pasada por alto con facilidad: “Un ser que no tiene su naturaleza fuera de sí no
es un ser natural, no participa del ser de la naturaleza.” En relación con esta especulación,
Marx mismo saca a relucir la pregunta sobre la objeción que “el individuo particular”
podría probablemente suponer contra la idea de la generación espontánea de la naturaleza
y el hombre: “El ser-por-si-mismo de la naturaleza y del hombre es inconcebible para él
porque contradice todos los aspectos tangibles de la vida práctica. El hombre individual,
retomándose de generación a generación en busca de su origen, planteara la cuestión sobre
la creación del primer hombre. Presentará la argumentación de una regresión infinita, que
en la filosofía de los jonios llevó al problema del arche. A semejantes preguntas, que nacen de
la experiencia tangible de que el hombre no es un “ser” que se crea a sí mismo, Marx decidió
contestar considerándolas como “un producto de la abstracción.” “Cuando preguntas por la
creación del primer hombre y de la naturaleza haces abstracción del hombre y la naturaleza.”
Naturaleza y hombre son reales exclusivamente en la forma en que Marx los interpreta en su
especulación. En el caso de que el pregunte plantee la posibilidad de que no existan, Marx
no podría entonces probar su existencia. En realidad, su concepción (y toda su ideología) se
tumba con esa simple pregunta. Pero, ¿Cómo consigue Marx salir de este dilema? Prescribe
a quien se plantea esa pregunta lo siguiente: “Renuncia a tu abstracción y así desistirás a tus
preguntas. (…) Cuando el hombre socialista habla, el hombre debe callar”. Eric Voegelin.
Ciencia, política y gnosticismo. (España: Editorial Trotta, 2016) 90-91
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opulenta como nuevo totalitarismo de masas

poseen unos cuantos “iniciados”, ya sean los obreros soviéticos,
los científicos positivistas, etc. Aquí se encuentra el germen de
la negación de que todos los hombres tienen un “logos común”
según Del Noce, porque al centrarse el saber en una doctrina
que unos cuantos poseen, solo aquellos “elegidos” que la
poseen conocen la verdad; también, otro de los caracteres, es
el de sentirse en un mundo que necesita ser cambiado, pero no
contemplado. El hombre esta en un mundo malo y sin orden, y
que por lo tanto debe ser modificado para salvar a los hombres
de una realidad agresiva contra él. Además, la nueva gnosis de la
edad moderna niega el orden trascendente del ser que los hombres
pueden vislumbrar por la razón natural. Como no existe el orden
trascendente del ser el mundo carece de orden, y, por lo tanto, el
ser humano debe de construir el orden. El hombre debe dar orden
a un mundo sin sentido y caótico.7 Esto se da principalmente en la
filosofía con Hegel donde se encuentra lo que Voegelin llamaría la
“teofagia”.8 Ahora bien, las más importantes ideologías gnósticas
de la modernidad que para Del Noce ha hundido más sus raíces en
las masas son: el marxismo y el positivismo. Vamos a centrarnos
primeramente con el marxismo, pues es con la cual De Noce más
va a combatir.
7
Del Noce afirma: “Es la consecuencia de poner, en lugar de la redención
obrada por Dios, una idea de auto redención que lleva consigo la inversión completa del
concepto religioso de pecado: la evasión de la idea de Dios es el pecado del que el hombre
debe liberarse. Se ha dicho con exactitud que la idea de «super hombre» se encuentra
ya en el pensamiento de Feuerbach y de Marx: Dios es el resultado de una proyección
efectuada por el espíritu humano y el hombre volverá a encontrar su esencia cuando se •
haga otra vez dueño de todo lo que perdió en su «alienación». «Reino de Dios», «superhumanidad», «sociedad sin clases» son términos destinados a ser considerados (o son
ya considerados) como equivalentes por los nuevos teólogos.”, Augusto Del Noce. La
agonía de la sociedad opulenta, 15.
8
Eric Voegelin. Sobre Hegel: Un estudio de brujería. (España, Foro interno
ISSN, 2010), 155-197. En este ensayo, Voegelin señala que en Hegel se da el fenómeno de
la “Teofagia”. Es decir, donde Hegel se dice a sí mismo el Sabio que posee la sabiduría. A
diferencia de la filosofía clásica como en Platón y Aristóteles, por ejemplo, que ponían la
sabiduría en Dios y que era totalmente inalcanzable para el hombre, así también la tradición
cristiana que reconocía la limitada naturaleza humana, en Hegel hay una idea de que
la sabiduría esta ya en el espíritu Absoluto y que esta se ira desarrollando a lo largo de la
historia. Ese Absoluto está en el hombre, y ese Dios que parecía ajeno se vuelve una realidad
en la inmanencia del hombre mismo. El hombre puede hacer un Dios que aún no es, pero
que será. Ese mismo diagnóstico lo da Kojeve.
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opulenta como nuevo totalitarismo de masas

Para Del Noce el marxismo es una antifilosofía. ¿Por qué juzga
Del Noce así el marxismo? Esa apreciación para con el marxismo,
que realiza Del Noce, parte de su apreciación de la filosofía como
Bios theorikos.9 Es decir, el pensador italiano parte de la definición
tradicional de la filosofía como una vida y teoría que contempla
un orden del ser, en el cual se encuentra un logos común en todos
los hombres. Ese logos común permite la universalidad entre los
hombres, y se fundamenta en el orden divino del cosmos o de
Dios. Por ello, la filosofía clásica10 y el cristianismo terminaban
hablando de contemplación. La contemplación consistía para
estas en el éxtasis del hombre por el orden divino. El orden que
sobrepasaba sus capacidades y que fundamentaban su ser en el
mundo. Ahora bien, para el marxismo no tiene caso hablar del
orden trascendente del ser porque la realidad se reduce a la materia
y a las leyes sociales que rigen la sociedad humana. No hay un
orden sobre el hombre, más bien el hombre construye el orden. El
hombre crea su propia condición humana. Precisamente por ello, el
trabajo para el marxismo es la cualidad principal del hombre, pues
es donde él crea sus condiciones humanas, debido a que no hay
realmente una naturaleza humana. Esto se palpa cuando notamos
que en la doctrina marxista no se encuentra una sola reflexión de
la naturaleza humana propia, pues ella es una creación del hombre
mismo. Todo queda reducido a condiciones materiales que el
hombre puede modificar por el trabajo. Es por ello por lo que Del
Noce señala como importante que el pensamiento de Marx gira
en torno no a la vida teórica, sino a la práctica. Este pensamiento
de la vida practica como nuevo fundamento del pensamiento
debe llevar al hombre a olvidar aquellas falsedades metafísicas
que lo tenían atado a un señorío opresivo. El hombre tiene que
liberarse de todo lastre teológico, por lo que el ateísmo de masas
es un resultado lógico en este pensamiento. Las preguntas sobre
la metafísica, la teología y la religión no solo carecen de sentido,
9
Augusto Del Noce. La agonía de la sociedad opulenta, 15.
10
Si bien, no podemos englobar en esta perspectiva a todas las escuelas de la
filosofía clásica, pues para los atomistas y los sofistas, el tema de la contemplación
era imposible, si podemos señalar que gran parte de la filosofía clásica admitía el
tema del orden.
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�Augusto del Noce: El problema de la sociedad
opulenta como nuevo totalitarismo de masas

sino que para esa perspectiva sobre el marxismo son inútiles. La
razón queda reducida a mera razón instrumental. Así, la filosofía
para Marx es un proyecto de emancipación del hombre de los
falsos dilemas que lo tienen enajenado. Para el pensador alemán,
el hombre cuando haya cubierto todas sus necesidades materiales,
los problemas metafísicos y religiosos dejarán de existir, como
lo afirma en la tesis VIII sobre Feuerbach: “La vida social es,
en esencia, práctica. Todos los misterios que descarrían la teoría
hacia el misticismo encuentran su solución racional en la práctica
humana y en la comprensión de esa práctica.”11 La filosofía de
Marx, diría Del Noce, antes que buscar comprender el mundo
debe construirlo, pues como afirmaría el mismo Marx en su XI
tesis sobre Feuerbarch: “Los filósofos no han hecho más que
interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es
de transformarlo.”12
Pero Marx, a pesar de tratar de aniquilar todo vestigio religioso, no
lo logra hacer, pues agrega a esta filosofía de la praxis el mesianismo
del proletariado como “una clase libre del pecado original de la
propiedad privada”, la cual llevaría a la humanidad a la sociedad
sin clases.13 Esta propuesta es la que la sociedad opulenta retira del
marxismo, pues lo que pretende es erradicar toda dimensión religiosa.
¡Lo que en Marx se encuentra, con su idea de revolución y tiranía
del proletariado, es una religión secular!, pero eso lo veremos en la
segunda parte del presente trabajo.
Volvamos a señalar que la sociedad que describe Del Noce utiliza
al marxismo como base teórica de su razón de ser, pero niega
su arraigo religioso revolucionario. La segunda ideología que
permea a las masas del mundo opulento: el positivismo de Augusto
11
Karl Marx. Tesis sobre Feuerbach, Google, última modificación 20 de
noviembre 2020, https://www.marxists.org/espanol/m-e/1840s/45-feuer.htm
12
Karl Marx. Tesis sobre Feuerbach.
13
Este aspecto de Marx es analizado por varios autores, quizá uno de los más
importantes es Berdiaeff. El autor ruso en su obra La religión y el marxismo señala que el
mesianismo del proletariado que Marx propone es el resultado de su arraigo judío. La espera
del mesías en el pensamiento de la religión judía, según el autor ruso, tuvo influencia en
este. Subrayemos, además, que el problema del mal en Marx no empieza por la condición
humana, sino por una circunstancia social-histórica.
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�Augusto del Noce: El problema de la sociedad
opulenta como nuevo totalitarismo de masas

Comte. El aspecto ideológico en el pensamiento de Comte que
más influye a la sociedad opulenta de masas es el mito de la
“humanidad adulta”. Esta humanidad adulta es aquella que olvida
en primer lugar la condición humana de “hombre caído” y formula
la del hombre que va avanzando a una era de plenitud donde la
ciencia positiva acabaría con todas las incógnitas humanas que
carezcan de todo sentido bajo el método experimental. El método
científico experimental será aquel saber que en teoría elimina de
toda consciencia la superstición metafísica y teológica que queda
en la sociedad de la humanidad adulta. La ciencia experimental y
su método van a ser en la sociedad opulenta el criterio del saber
y la verdad. Todas las preguntas que no puedan ser incluidas
en el método deben rechazarse. Sin duda la forma de entender
la razón en esta teoría compagina muy bien con la forma de
entenderlo del marxismo: una razón instrumental que reduce todo
a mera experiencia material y sensible: a un saber científico que
no deba ser cuestionado y toma todas las dimensiones humanas.
Por ejemplo, preguntas sobre la existencia de la ley natural o la
existencia de Dios no pueden contestarse, simplemente porque la
pregunta no se puede formular. No caben en el método científico
y por lo tanto deben olvidarse.
Así lo afirma, el especialista en Del Noce, Carlo Lancellotti,
cuando explica el positivismo que impregna la sociedad opulenta:
Now, an advocate of scientism, and a society based
on his way of thinking, cannot help being totalitarian
inasmuch as his conception of science . . . cannot be
the object of any proof . . . [he] does not intend to
elevate other forms of thought to a higher level . . .,
but he simply ‘denies them.’” Thus, he rejects appeals
to natural law as non-empirical and thus unscientific.
Or he discards teleological considerations, because
science does not know finality. Since scientism cannot
give any proof of the (non-scientific) statement that
science exhausts the sphere of rationality, it must
simply banish all other forms of knowledge to the
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opulenta como nuevo totalitarismo de masas

domain of pure subjectivity. As Del Noce says, it
“is, literally, a resolution of the will: the resolution to
accept as real only what can be verified empirically
by everyone.14
Además, esta perspectiva divide en dos formas los saberes: la
ciencia como verdadera y la religión como falsa. Creando así
una dicotomía que no puede tocarse, pues ambas son ajenas
en su naturaleza, pues la primera es racional y la segunda es
sentimental. El pensador italiano, cuando señala esta división
agrega una tercera, que al igual es cancelada por la primera: la
filosofía y la metafísica. Para Del Noce, la sociedad opulenta con
su espíritu burgués pretende sustituir a la filosofía por las ciencias
particulares que resuelvan mejor los problemas del hombre, ya
que utilizan el método experimental: el psicoanálisis, la sociología
y el estructuralismo.15
Lo que termina eliminando el mundo opulen, como se infiere
en la lectura de Del Noce, no es solo la religión, sino la misma
dimensión religiosa. Es decir, la dimensión del hombre por su
trascendencia. Su naturaleza propia de percibir intuitivamente lo
divino. Por eso mismo, bajo estos caracteres, esta sociedad solo
se queda con la parte de la razón como instrumento del marxismo,
pero niega la idea de revolución, pues es un carácter religioso (o
más bien pseudo-religioso) de Marx. En esta sociedad gobierna
el sueño burgués en su máximo esplendor. Esta nueva humanidad
es representada por Del Noce como Juliette, la mujer descrita por
Sade, pues es la mujer que ha dejado de lado toda su dimensión
religiosa y metafísica partiendo de los saberes científicos de su
época, por lo cual ella se queda en una dimensión meramente
14
Carlo Lancelotti. Augusto Del Noce on “The new totalitarism”. (USA:
Communio Intenational Catholic Review, 2017), 325.
15
Augusto Del Noce. Agonía de la sociedad opulenta, P. 81.: “Al decir esto
afirmamos también que la historia actual no es otra cosa que la contradicción explícita
del marxismo: cuando llevan, en efecto, a su extremo el momento del materialismo
histórico como afirmación de total relatividad y el momento dialéctico como principio
revolucionario deben disociarse; y el materialismo histórico así separado del dialéctico
invadió el Occidente. Allí donde la cultura se caracteriza por el hybris de las ciencias
del hombre, hybris en el sentido de que ellas quieren sustituir a la filosofía: sociología,
psicoanálisis y, hoy, sobre todo, el estructuralismo.”
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Augusto del Noce: El problema de la sociedad
opulenta como nuevo totalitarismo de masas

material donde los impulsos más bajos priman en la persona;
mientras que Justine refleja a la antigua mujer que vive sometida
en presunciones metafísicas y religiosas.16 Lo interesante de todo
lo dicho a partir de la lectura de Del Noce, sobre el materialismo
que Marx profesaba y su filosofía de la praxis, es que él mismo
no vio que su propio fundamento teórico fue lo que desintegró
su intento de hacer su revolución, como lo señala en su obra El
suicidio de la revolución.17
Ahora bien, al describir la naturaleza teórica con la que Del Noce
habla de la sociedad opulenta, no duda en señalarla como el
principal enemigo de la tradición. Simple y sencillamente porque
rechaza todos los ideales trascendentes que cualquier ser humano
pueda plantear. El fin de esta sociedad es procurar el bienestar
y eso solo puede lograrse, bajo la lógica de esta, el coaccionar
toda idea que no plante utilidad alguna. A esta negatividad pura
de la sociedad opulenta la denomina Mesianismo negativo, el
cual recoge el sueño burgués ilustrado de la Revolución francesa,
en tanto negadora de todo orden trascendente para que pueda
16
Estas figuras son usadas por Del Noce al explicar la revolución sexual. Para
Del Noce, partiendo de su teoría de la “transpolítica”, la revolución sexual del 68 no se
explica por las condiciones materiales, es decir, por la píldora anticonceptiva, etc, sino
que detrás de ella hay una percepción diferente del mundo por una filosofía o ideología.
Afirma Del Noce que esta revolución fue provocada porque el ser humano dejo de lado
su visión de ser una persona que tiene una relación simbólica con el cosmos y que los
actos sexuales pierden toda teleología natural, sino que ese campo queda reducido al
saber científico positivo, por lo que permea la visión de un ser que no cumple una cierta
teleología, sino que prima simplemente los instintos porque es un simple animal más.
17
Señala Roberto Mattei: “Una crítica de la idea de Revolución dentro del
mismo pensamiento revolucionario. La conclusión de este pensamiento, para Del Noce,
es inevitablemente el suicidio, como consecuencia de su insuperable contradicción
interna. Efectivamente, la idea revolucionaria comporta la unidad de dos momentos: el
negativo, como disolución del orden de valores tradicionales, y el positivo como intento
de instauración de un orden radicalmente nuevo. Llega el suicidio si, en el proceso de
su realización, los dos momentos se escinden y, según Del Noce, necesariamente tienen
que hacerlo. Efectivamente, la filosofía del devenir, para hacerse revolucionaria, debe
llegar a su propia autonegación como filosofía, es decir a disolver el momento de verdad
que tiene en sí; y, con ello, a renunciar a su momento constructivo, para convertirse
en un nihilismo absoluto que constituiría el hundimiento de la idea de Revolución. El
suicidio de la Revolución -—desde esta perspectiva— es en realidad el suicidio de la idea
de Revolución, es decir la descomposición obligada del pensamiento revolucionario.”
Roberto Mattei. Augusto Del Noce y el suicidio de la revolución. (España: Fundación
Speiro, 1995), 873.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 4, Julio-Diciembre 2022, pp 191-213

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�Augusto del Noce: El problema de la sociedad
opulenta como nuevo totalitarismo de masas

evitarse algún conflicto entre los hombres. Por ende, queda
cancelada dentro de ella la dimensión religiosa. Esto con el fin
de la promesa de llevar al hombre al paraíso del bienestar que
tendrá que cumplirse un día futuro.18 La intención de esto es
cancelar todo intento de pensamiento totalitario que se impusiera
en las consciencias. Sin embargo, esta sociedad del bienestar que
pretende erradicar todo vestigio de lo divino en el hombre y toda
pregunta que huela a teología, sociedad que Marx había soñado,
pretendiendo evitar los totalitarismos, termina por erigirse como
otro tipo de totalitarismo. Prosigamos con el siguiente apartado
para explicar cómo comprende Del Noce el totalitarismo.
Sobre los totalitarismos de masas en la modernidad: Religiones
seculares
Para Del Noce el fenómeno de los totalitarismos puede explicarse
de manera más apropiada si se les llama “religiones seculares”.
Para explicar el por qué les denomina de esa manera, Del Noce
vuelve a utilizar la tesis de Voegelin sobre la gnosis19, pero a
la vez también se apoya con la tesis de Karl Löwith sobre la
inmanentización de la escatología cristiana.20 Este fenómeno
tiene sus raíces desde la Edad Media con el monje Joaquin de
Fiore.21 La sustitución de la visión de la historia de la Civite Dei
18
Augusto Del Noce. Agonía de la sociedad opulenta. Pág. 82. “En efecto, toda
forma de milenarismo que hasta la fecha ha aparecido contenía una «promesa»; de la
misma manera, toda época de desconfianza en los ideales dio lugar a posturas escépticas
y pesimistas, formas de pensamiento totalmente opuestas a la mentalidad milenarista.
También el rasgo más singular de la época actual es la aparición de una disposición
de ánimo en la cual los dos momentos se encuentran extrañamente asociados. Para
convencernos de cómo existe y cómo domina esta mentalidad no tenemos más que
pensar en dos frases corrientes: la primera que dice que hace falta «volver a empezar
desde cero», rechazando, por tanto, sin la menor nostalgia, los antiguos ideales; la
segunda afirma que el cambio sin precedentes en la historia de la civilización que
tendría lugar hoy debería estar acompañado por la conciencia de que cada afirmación
es expresión de un tiempo determinado y no de un valor intemporal e intrínseco. Si
unimos estos dos asertos, tenemos la definición exacta de la situación actual: muerte de
los antiguos ideales, y al mismo tiempo admisión de que los nuevos ideales todavía no
pueden nacer.”
19
Augusto Del Noce. Agonía de la sociedad opulenta, 82.
20
Augusto Del Noce. Agonía de la sociedad opulenta, 82.
21
Augusto Del Noce. Agonía de la sociedad opulenta, 35.
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Vol. II, N° 4, Julio-Diciembre 2022, pp 191-213

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opulenta como nuevo totalitarismo de masas

de San Agustín, la cual señala que la historia terrenal carecía
de un sentido de salvación y se lanzó al plano trans-histórico,
negando toda divinización de la sociedad (como era en común
en el mundo pagano), excluyendo el milenarismo judío junto con
el monoteísmo metafísico pagano. Esta visión agustiniana de la
historia aceptaba una condición humana finita y temporal que
veía a lo alto sin ninguna tendencia milenarista. Sin embargo, esta
fue sustituida por la visión joaquinista y será la que prevalezca
en la Edad Moderna. Joaquín aplica el símbolo de la Trinidad
cristiana a la historia y divide a la historia en tres épocas: La del
Padre, la del Hijo y la del Espíritu Santo. Estas tres edades son
épocas que se realizaron y se realizarán dentro de la historia de la
humanidad. Las dos primeras ya se realizaron con la creación del
mundo (la del Padre) y la redención de la humanidad (el Hijo), sin
embargo, la tercera época aún no se realiza, pues llegará cuando
toda la humanidad llegue a una vida monástica total.22 Lo que va a
ocurrir con la teoría joaquinista es que la historia toma un valor de
absolutización de esperanza del hombre en este mundo. Ya no se
va a centrar la visión del hombre como ser finito, en tanto percibe
una realidad superior a él, sino que va a plantearse solucionar sus
dolencias en el aquí y el ahora.
En la modernidad la pérdida de lo sagrado de la religión
trascendente no se abandona realmente, sino que se traslada al
campo político. Esto como consecuencia de la escatología de
Joaquin de Fiore23, pues la política es el campo que posibilita ese
sueño mesiánico. La esfera civil dentro de la historia va a lograr
su progreso a una divinización de ella misma a lo largo del tiempo
mediante la realización del hombre dentro de ella. Para Del Noce,
22
Eric Voegelin. La nueva ciencia de la política. (Argentina: Editorial Katz,
2006), 137-140. El estudio de Joaquin de Fiore debe ser tomado con seriedad. Hay muy
pocos autores que lo han trabajado. Por mi parte, me he limitado a unas cuantas obras
originales y comentarios como las de Voegelin, De Lubac y Löwith. Hay una observación
interesante que hace el autor respecto a estas tres edades: Gran parte de las nuevas
formas de entender la historia en la modernidad será definida por tres periodos. Por
ejemplo, la teoría de Turgot y Comte de una secuencia de fases: teológica, metafísica y
positiva; Hegel y sus tres estadios de libertad y autorrealización espiritual autorreflexiva
y Karl Marx con su lectura de comunismo primitivo, sociedad de clase y comunismo
final.
23
Voegelin. La nueva ciencia de la política, 22.
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Vol. II, N° 4, Julio-Diciembre 2022, pp 191-213

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�Augusto del Noce: El problema de la sociedad
opulenta como nuevo totalitarismo de masas

lo central de este problema es el abandono de la visión de status
naturae lapsae del hombre, es decir, de su condición finita (o
caída), para abrazar la idea de una condición humana que puede
modificarse y perfeccionarse mediante la política. Por ello en la
Edad Moderna la utopía surge como intentos históricos de llevar
una vida perfecta en el mundo e intentos de transfigurar al hombre
para crear la sociedad perfecta.
El problema de fondo para Del Noce de los totalitarismos es el de
buscar erradicar las dolencias de los hombres a través de la acción
política. Con el mismo argumento que Donoso Cortes hace en su
famoso Ensayo sobre el catolicismo, liberalismo y socialismo, Del
Noce subraya que la negación del estado finito del hombre en la
modernidad conllevara a buscar su redención mediante los cambios
dentro de su vida social y política, ya que el mal no se encuentra
dentro de la naturaleza humana sino en su realidad social.
Del Noce resalta el carácter joaquinista de esta escatología
inmanente, sin embargo, regresa a señalar la importancia del
marxismo en esta concepción y su íntimo enlace con la escatología
de Joaquín. Retomando lo que se ha dicho, el pensador italiano
subraya la forma de entender la razón en el pensamiento de Marx
como mera razón instrumental, en tanto rechaza la vida teórica y
se queda en la praxis. Ahora bien, con esto Marx rechaza de fondo
la idea de una Razón superior con la cual el hombre participa,
y, como sostiene en su Tesis IV sobre Feuerbach, el hombre no
es más que el resultado de sus circunstancias sociales, la razón
pierde su carácter revelador y queda reducida a pura actividad
transformadora de la materia. Por eso afirma Del Noce: “Y se
advierte también cómo la tesis de la inversión de la praxis significa
la radical inversión de la ideología platónico-agustiniana: no obro
sobre el mundo a partir de la idea presente en mí, sino que mis
ideas son la articulación de mi sentido de reacción al mundo”.24
Prosigue señalando el pensador italiano que el marxismo es el
resultado final del racionalismo forjado en la modernidad, el
cual termina negando una naturaleza humana, porque esta no es
24

Augusto Del Noce. Il problema dell´ateismo. (Italia: Il Mulino, 1990), 22.

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opulenta como nuevo totalitarismo de masas

más que el conjunto de las relaciones sociales. Ahora bien, como
el hombre carece de naturaleza alguna y solo es el conjunto de
sus relaciones sociales, el hombre puede cambiar su naturaleza
cambiando sus relaciones sociales. Por lo que el hombre se crea
y se transfigura libremente como guste, y el medio con el cual
mejor puede hacerlo es mediante la política. En el pensamiento
de Marx, señala Del Noce, no hay distinción entre lo exterior y
lo interior, sino que lo político absorbe la ética, por lo que las
acciones del hombre ya no son medidas por una verdad eterna
(llámese ley natural o ley divina), sino por la praxis política. Por
lo tanto, el racionalismo que se hace en el marxismo destruye el
intellectus (concepto platónico de intuir verdades eternas) y lo
reduce a ratio. Es la filosofía de la praxis que da esperanza a un
hombre nuevo que erradicará todas sus dolencias y ya no le será
necesario ni una idea religiosa o filosófica teórica. Esta forma en
que la política se apodera de todo es la principal característica
de los totalitarismos. Como señala Lancelloti explicando a este
punto a Del Noce:
At the same time, political struggles take an absolute
value, replacing religion as the focus of social
concern and the source of people’s identity and
meaning. The flip side of the politicization of reason
is the absolutization of politics, which to Del Noce is
another definition of totalitarianism. Every aspect of
reality is interpreted in terms of a political narrative,
which becomes the interpretative key for all aspects
of social life: law, education, medicine, the family.
Society at all levels splits along political lines
because “culture is entirely subordinate to politics”
and “the idea of politics is subsumed within the idea
of war.” The older totalitarian movements had no
desire to find a political accommodation between
social classes or races: one side must eliminate the
other. Likewise, no compromise is possible with
“repression” and “bigotry.” They must be simply
fought and, ultimately, eliminated.25
25

Carlo Lancelotti. Augusto Del Noce on “The new totalitarism”, 327-328.

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Vol. II, N° 4, Julio-Diciembre 2022, pp 191-213

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�Augusto del Noce: El problema de la sociedad
opulenta como nuevo totalitarismo de masas

Por último, es la idea de emancipación total del hombre o total
dependencia de este sobre una realidad que le da su naturaleza,
es decir: Dios. Por ello se da la negación de la contemplación
o teoría en Marx, porque el hombre esta volcado a auto crearse
mediante su praxis política. Precisamente la idea de revolución es
la búsqueda de una transfiguración librada de toda dependencia
en la humanidad dentro de la historia. Como afirmaría Del Noce:
La revolución representa el salto cualitativo hacia
una condición completamente transfigurada de la
humanidad (es por eso que Marx insiste tanto en la
negación de una realidad inmutable del hombre).
No podemos representárnosla más que a través
de negaciones que son siempre negaciones de la
dependencia: es decir, será realizado el eritis sicut
Dii. En consecuencia, sociedad sin Estado y sin
clases. Pero ¿alcanzamos a representarnos, aun con
la imaginación, una sociedad sin Estado, de modo
tal que los conflictos estén totalmente ausentes? (…)
En realidad, la forma del pensamiento revolucionario
nos empuja a ir más allá de los razonamientos
inspirados en el sentido común; a través de la lucha
revolucionaria se forjaría una humanidad del todo
nueva. ¿Cuál? ¿Se trataría de una suerte de persona
colectiva en la cual sean absorbidas las conciencias
individuales? Ciertos indicios lo llevarían a pensar.
De cualquier forma, limitémonos a reconocer que en
la lógica del pensamiento revolucionario no se puede
representar directamente el resultado de la revolución
en relación con la mutación que cualitativamente
conlleva. Es natural que, dada nuestra condición
actual, no podamos representarnos positivamente una
humanidad escindida de toda dependencia.26
Para Del Noce, desde esa coordenada hay que leer el fenómeno del
totalitarismo. Como un intento de la humanidad de auto redimirse
mediante la política y en la cual busca erradicarse el mal negando
la realidad de la condición finita humana. Es el intento de buscar
26
Augusto Del Noce. El carácter general del pensamiento político
contemporáneo. (Italia: Milano Giuffrè, 1972), 45–46.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 4, Julio-Diciembre 2022, pp 191-213

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opulenta como nuevo totalitarismo de masas

un hombre nuevo mediante la política a través de la historia, ya
que el ser humano puede transfigurarse por sus circunstancias
sociales y materiales. Y a pesar de que el comunismo era enemigo
del nazismo del liberalismo, etc, Del Noce señala que las tres
comparten su visión instrumental de la razón y la pretensión
de encerrar toda la realidad humana en la política negando su
naturaleza que aspira a la trascendencia. La forma filosófica que
imprime sello en la masa de esta sociedad es el racionalismo y su
plenitud en el marxismo.
Para finalizar este apartado, hay que señalar que el mundo
opulento, que busca erradicar los totalitarismos se queda con la
forma de entender la razón instrumental de Marx y niega toda
verdad eterna que el hombre pueda intuir, por lo que las personas
quedan subsumidas en la tiranía de la filosofía de la praxis, por ello,
queda dentro de la misma lógica totalitaria, porque le arrebatan su
dimensión de trascendencia para transfigurar su realidad finita y
buscar el paraíso terrenal que soñó la burguesía.

Repensar la tradición en la sociedad opulenta desde la postura
de Platón-San Agustín
Del Noce es un pensador que busca la solución en los orígenes
del pensamiento tradicional. Ante esta propuesta hay que
preguntarnos, ¿por qué Del Noce busca la solución en lo que él
llama tradición?, para contestar esta pregunta hay que explicar
primero que entiende el pensador italiano por tradición.
Del Noce no entiende por tradición un conjunto de reglas y
costumbres de una determinada sociedad, lo que señala por
ella es la tradición de pensamiento que da primacía al ser, de lo
inmutable y de la intuición intelectual. El núcleo del pensamiento
tradicional es la metafísica del principio de identidad y de la
meta-historicidad de las verdades. El cual quiere decir que
hay verdades inscritas en el espíritu humano que no dependen
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opulenta como nuevo totalitarismo de masas

de las relaciones sociales o históricas, sino que el ser humano,
independientemente de su cultura o sus circunstancias sociales,
puede intuirlas intelectualmente. Así lo afirma Del Noce:
¿Qué dice San Agustín? Distingue el hombre exterior,
el que es objeto de las ciencias humanas, y el hombre
interior, que es el que está en contacto con las verdades
eternas, reglas del juicio y de la acción. El pensamiento
dejado a sí mismo se dirigiría a la búsqueda de los
inteligibles, de la contemplación pura. Tenemos aquí
el significado del primado de la contemplación que es
la tesis de fondo del pensamiento tradicional.27
Esta línea que maneja Del Noce es la que retoma la tradición
platónica y que va de San Agustín a Descartes, donde se presenta
la idea de ser perfecto como jerarquía de lo real. Hay una zona
que trasciende al hombre, que está en su interior y que no depende
de las circunstancias exteriores. A esto, añade Del Noce que esta
tradición es inseparable de la noción de naturaleza caída del
hombre y de una revelación primigenia de lo divino al hombre.28
Esta tradición se ve plenamente en Platón como principal referente,
pues en la filosofía del pensador griego hay una instancia en la
que recurre al mito como respuesta a lo que la razón no puede
profundizar de manera adecuada por sí misma. Esto introduce al
misterio y a la profundización de verdades que se intuyen por el
intelecto, además, de no rechazar y aceptar, escuchar y creer lo
que Platón llamaría la tradición de los antiguos.29 Para Del Noce,
esta línea de reflexión filosófica del primado del ser inmutable
como jerarquía va a recibir un golpe cuando Hegel, primer
filósofo y teólogo del racionalismo, reduzca lo real a lo racional,
impidiendo la posibilidad de la intuición de las verdades eternas.
Para el filósofo alemán, la razón filosófica debe de expresarse
de manera abstracta conceptual, y si no se llegase a plasmar
de esa manera científica, lo que se dice carece de toda validez
27
Augusto Del Noce. Agonía de la sociedad opulenta, 108.
28
Augusto Del Noce. ¿Ocaso o Eclipse de los Valores Tradicionales? (España:
Unión Editorial, 1972), 121.
29
Josef Pieper. Sobre los mitos platónicos. (España: Editorial Herder, 1998), 34.
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�Augusto del Noce: El problema de la sociedad
opulenta como nuevo totalitarismo de masas

racional. El racionalismo que surge en la modernidad señala Del
Noce, realmente es una guerra contra todo platonismo y volver a
replantear a la filosofía no como especulación contemplativa pura
(Bios theorikos), sino como praxis.
Pues bien, como se ha señalado, para Del Noce el racionalismo
que surge de la modernidad va a suprimir esta noción de ideas
eternas, porque se erige como lucha de la religión trascendente,
y por lo tanto va a negar la naturaleza caída del hombre y por
consiguiente toda esfera sobrenatural, esto sobre todo con la
filosofía marxista que, paradójicamente, es la victoria del ideal
burgués del ateísmo de masa y la filosofía de la praxis. Esto
conlleva a la disolución de la persona humana desde la perspectiva
de Del Noce y a reducir toda moral a la praxis política. La moral
ya no esta animada por los criterios de bien y mal, sino por el
puro activismo social. La disolución de la persona es por la
consecuencia de la desintegración de la verdad interna y eterna
que habita en el hombre. Erradicado toda metafísica, no tiene
sentido hablar del “Maestro interior” del que Agustín hablaba,
por lo que simplemente queda recurrir a medios externos para
perfeccionar la actitud del hombre. Lo externo se confunde con lo
interno. Esto queda dicho por la tesis IV de Marx sobre Feuerbach
cuando niega una naturaleza “abstracta humana” para reducirlo
a sus relaciones sociales.30 Y entonces, si la persona no existe,
porque el hombre carece de sustancia individual solamente queda
en lo colectivo, y si queda solamente en lo colectivo entonces
toda realidad humana es la política. Y cómo todo es político y
la ética es absorbida por éste; por lo cual ya no se asume una
cuestión ética personal con el otro ni con lo trascendente, porque
ha quedado secuestrada por la acción política. Esto es lo que
conlleva internamente el racionalismo moderno y su culmen con
el pensamiento de Marx. Y como hemos señalado, para Del Noce
el totalitarismo es el fenómeno donde lo político absorbe todas las
dimensiones humanas.
Ante esto queda el volver a refrendar los valores eternos que
habitan en la persona humana. Ahora bien, Del Noce recurre
30

Karl Marx, Tesis sobre Feuerbach.

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a un texto de Agustín que tiene por nombre De Trinitate. Lo
primero que muestra del texto es que en Agustín se percibe
la distinción entre el hombre interior del exterior. El hombre
exterior es el que se estudia bajo las ciencias humanas y la
interior es el que posee las verdades eternas.31 De esta distinción
Agustín menciona que hay dos realidades racionales en la
inteligencia humana: la activa y la contemplativa. Olvidar
esta distinción, subraya Del Noce, lleva a la esclavitud más o
menos disimulada.
Ante estas dos realidades, el hombre debe decir cual debe
primar. Ambas son necesarias, pero una debe tener jerarquía
sobre la otra. Si elige la contemplativa, el ser humano
reconoce la existencia de una guía de sus acciones que es
eterna e inmutable, el cual es un fundamento para justificar
la unidad espiritual entre los hombres, en el cual todos, a
pesar de sus particularidades históricas y sociales, pueden
tener en común verdades eternas que siempre han estado
en ellos. Es la noción de sabiduría originaria. La noción de
logos común y a lo que llama charitas; en cambio, si elige la
primacía de las verdades sensibles sobre la contemplativa, se
hace la elección del primado de la ciencia sobre la sabiduría.
La ciencia exterior, entonces, debe manipular al hombre
interior. Agustín, señala Del Noce, se refería a este como la
cupitas. Consiste en centrarse en las realidades exteriores que
terminan por desintegrar la naturaleza sustancial espiritual de
la persona.32 El hombre entonces tiene que elegir una de las dos
para poner orden a su naturaleza racional: entre la primicia de
la sabiduría sobre la ciencia o viceversa. El racionalismo optó
por la ciencia sobre la sabiduría, por ello estamos en el tiempo
de las ciencias como manipuladoras de la naturaleza humana,
en tanto que niegan la existencia de la condición humana. Por
lo tanto, la posibilidad que nos da Del Noce para vencer a
la sociedad opulenta, o a la tiranía del trabajo o al imperio
de la cantidad, será refrenando o volver a la primacía de la
contemplación de las verdades eternas.
31
32

Augusto Del Noce, Agonía de la sociedad opulenta, 108.
Augusto Del Noce, Agonía de la sociedad opulenta, 108.

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�Augusto del Noce: El problema de la sociedad
opulenta como nuevo totalitarismo de masas

Conclusión
El presente ensayo reflexionó junto a la figura de Del Noce sobre
el problema de la sociedad actual en torno a los movimientos de
masas totalitarias y su origen en el racionalismo que surge en la
modernidad desde Hegel hasta su plenitud en Marx. Para Del
Noce, estos crearon el humus para las religiones políticas que
surgieron en el siglo XX y los sistemas totalitarios que hoy en día
aún padecemos, por más que disimulen libertad y tolerancia, pues
en el fondo terminan reduciendo al ser humano a ser una maquina
útil o engranaje de un sistema que se rinde ante el dinero y la vida
segura.
Ante esto, quedaría volver a reflexionar sobre los temas de la
religiosidad natural de los hombres, de su condición finita y de
su necesidad de relacionarse con la trascendencia para saber
relacionarse con los otros. Esto debido a la defensa del logos
común que todo ser humano posee en su interior y que le permite
comunicarse y saberse semejante a los otros. Sin el logos común,
es imposible la unidad espiritual de los hombres. La propuesta
de Del Noce es transpolítica: es volver a revalorar el primado
de la vida contemplativa sobre la praxis, para saber apreciar
el orden del ser y reconocer al otro como igual en tanto posee
logos común. Así, tendremos la oportunidad de reflexionar sobre
la política no como un intento de solucionar los problemas del
mal en la realidad humana, sino como garante de buscar el bien
común en tanto todos somos iguales en dignidad.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Augusto del Noce: El problema de la sociedad
opulenta como nuevo totalitarismo de masas

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Mattei, Roberto. Augusto Del Noce y el suicidio de la revolución.
España: Fundación Speiro, Revista Verbo, 1995.
Voegelin, Eric. La nueva ciencia de la política. Argentina:
Editorial Katz, 2006.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 4, Julio-Diciembre 2022, pp 191-213

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                <text>Aitías. Revista de estudios filosóficos, publica artículos sobre investigación filosófica en español, inglés, francés y portugués que constituyan una aportación intelectual original del autor o autora. Es editada por el Centro de Estudios Humanísticos, que constituye el área de investigación más antigua de la Universidad Autónoma de Nuevo León con sede en Monterrey, México. Se publica con periodicidad semestral en los formatos físico y electrónico.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�D.R. 2022 © Sillares. Revista de Estudios Históricos, Vol. 1, No. 1, julio-diciembre 2021, es una
publicación semestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través del Centro
de Estudios Humanísticos, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso
Reyes #4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290. Tel.+52 (81)8329- 4000 Ext. 6533. https://sillares.uanl.mx Editor Responsable: José Eugenio Lazo Freymann.
Reserva de Derechos al Uso Exclusivo 04-2022-020313502900-102, ISSN en trámite ambos ante
el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la última actualización de este número:
Centro de Estudios Humanísticos de la UANL, Mtro. Juan José Muñoz Mendoza, Biblioteca
Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina,
Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290. Fecha de última modificación de 07 julio de 2021.
Rector / Santos Guzmán López
Secretario de Extensión y Cultura / Celso José Garza Acuña
Director de Historia y Humanidades / Humberto Salazar Herrera
Titular del Centro de Estudios Humanísticos / César Morado Macías
Director de la Revista / José Eugenio Lazo Freymann
Autores

Javier Rodríguez Cárdenas
Oscar Israel Pizaña Grimaldo
Ana Ceballos Martínez
Pedro César Herrera Silva
Jesús de la Teja
Octavio Herrera Pérez
Jaime Sánchez-Macedo
Director Editorial / Reynaldo de los Reyes Patiño
Editor Técnico / Juan José Muñoz Mendoza
Corrección de Estilo / Francisco Ruiz Solís
Maquetación / Concepción Martínez Morales

Se permite la reproducción total o parcial sin fines comerciales, citando la fuente. Las opiniones
vertidas en este documento son responsabilidad de sus autores y no reflejan, necesariamente, la
opinión de Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Este es un producto del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo
Léon. www.ceh.uanl.mx
Hecho en México

�Rogelio G. Garza Rivera
Rector
Santos Guzmán López
Secretario General
Celso José Garza Acuña
Secretario de Extensión y Cultura
Humberto Salazar Herrera
Director de Historia y Humanidades
César Morado Macías
Titular del Centro de Estudios Humanísticos
José Eugenio Lazo Freymann
Director
Copyright: © 2021. Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional (CC
BY-NC-ND 4.0).
ISSN en trámite
Sillares. Revista de Estudios Históricos es parte de Revistas UANL, proyecto de la
Dirección de Tecnologías de Información, de la Coordinación de Sistemas para
Bibliotecas, de la Subdirección de Sistemas Académicos. Teléfono: 818329-4105.
Correo electrónico: revistas@uanl.mx.
Foto de portada: D.R. © Fototeca Nuevo León–CONARTE, Fondo: Fausto
Tovar.
Centro de Estudios Humanísticos. Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Av.
Alfonso Reyes No. 4000 Nte. Col. Regina, C.P. 64290, Monterrey, Nuevo León,
México. Teléfono: 8183294000 ext. 6533.
Correo electrónico:
historia.ceh@uanl.mx Sitio web: https://sillares.uanl.mx/index.php/s.
Derechos reservados. Se permite la reproducción parcial para fines académicos
citando la fuente.
Impreso en Monterrey, Nuevo León, México.

�Sillares
Revista de Estudios Históricos
sillares.uanl.mx
Mérito y honor en el Nuevo Reino de León
durante el siglo XVIII. El sacerdocio ministerial
en la familia Báez Treviño
Honor and Merit in the Nuevo Reino de León
during the XVIII century. The Ministerial
Priesthood in the Báez Treviño family
Javier Rodríguez Cárdenas
El Colegio de Michoacán
orcid.org/0000-0001-7994-014X

Recibido: 11 de diciembre de 2020
Aceptado: 11 de marzo de 2021
Publicado: 1 de julio de 2021

Copyright: © 2021, Cárdenas Rodríguez Javier. This is an
open-access article distributed under the terms of Creative
Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits
unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-1

�Mérito y honor en el Nuevo Reino de León durante el
siglo XVIII. El sacerdocio ministerial en la familia
Báez Treviño
Honor and Merit in the Nuevo Reino de León during the XVIII
century. The Ministerial Priesthood in the Báez Treviño family
Javier Rodríguez Cárdenas
El Colegio de Michoacán
orcid.org/0000-0001-7994-014X

Resumen: A través del estudio de los Báez Treviño, una familia del
septentrión novohispano, en este artículo expongo la importancia de la
historia de la iglesia para entender el desenvolvimiento de la monarquía
hispánica en una región de frontera. Utilizando archivos públicos y
privados, inicio con un análisis de las acciones y las redes políticas y de
parentesco que volvieron a esta familia una de las más poderosas del
Nuevo Reino de León; y posteriormente estudio la carrera sacerdotal de
cuatro de sus miembros. Concluyo que estas trayectorias ejemplifican
algunas de las formas más comunes en que los sacerdotes del periodo
novohispano aspiraban a ser exitosos: profundizando en los estudios
religiosos; preocupándose por su feligresía; aprovechando sus grados
académicos para aspirar a cargos más importantes; y siendo un hábil
negociante a partir de la acumulación de tierras y propiedades
familiares.
Palabras clave: Nueva España; septentrión; Nuevo Reino de León;
redes, religión.
Sillares, vol. 1, núm. 1, 2021
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-1

5

�Javier Rodríguez

Abstract: Through the study of the Baez Treviño, a family from the
north of New Spain, in this article, I expose the importance of the
church's history to understand the development of the Hispanic
monarchy in a border region. Using public and private archives, I begin
analyzing the actions and political and kinship networks that made this
family one of the most powerful in the Nuevo Reino de León. Then, I
focus on the priestly career of four of its members and concluded that
these trajectories exemplify some of the most common ways in which
the priests of the Novohispanic period aspired to be successful:
deepening in the religious study; being concerned about his
parishioners; taking advantage of their academic degrees to aspiring to
the highest positions, and being a skilful businessman from the
accumulation of land and family properties.
Keywords: New Spain; septentrion; Nuevo Reino de León; networks;
religion.

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�Mérito y honor

Introducción
El 19 de diciembre de 1727, en la iglesia catedral de la ciudad de
Guadalajara, en la Nueva Galicia, fue ordenado presbítero por el
obispo Nicolás Carlos Gómez de Cervantes el bachiller Juan Báez
Treviño, oriundo de la ciudad metropolitana de Nuestra Señora
de Monterrey, capital del Nuevo Reino de León.1 La información
vita et moribus (de vida y moral) describe al bachiller como un
sujeto “serio, recto, muy estudioso de las sagradas escrituras, la
teología y el derecho canónico; muy entregado a la vida religiosa
y con gran preocupación por la salvación de almas, deseoso que
contribuir con Dios y su majestad a la entrega del pasto
espiritual”.2 Las licencias para predicar en toda la diócesis de
Guadalajara para cuyo fin fue examinado y aprobado, las obtuvo
el 14 de marzo de 1728, al mismo tiempo que obtuvo los títulos
correspondientes, mismas que le fueron refrendadas por el Deán
y Cabildo Sede Vacante el 4 de abril de 1735, y por el obispo Juan

FamilySearch. “Guadalajara, diócesis de Guadalajara, órdenes 1703-1752, m.139”.
http://www.familysearch.com/México-Jalisco-CatholicChurchRecords15901979
2
FamilySearch. “Guadalajara, diócesis de Guadalajara, órdenes 1703-1752, m.142”.
http://www.familysearch.com/México-Jalisco-CatholicChurchRecords15901979
1

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�Javier Rodríguez

Gómez de Parada el 15 de marzo de 1737.3 Su ordenación
sacerdotal fue a título de dos capellanías: una fue fundada por el
capitán don Antonio Gómez de Castro y doña María Báez
Treviño con 3,500 pesos de principal y 125 de renta anual sobre
algunas casas que tenía en la ciudad de Monterrey, con la
obligación de 33 misas rezadas al año, y la otra también fue
fundada por el mismo capitán Gómez de Castro con 1,000 pesos
de principal y 150 pesos de renta anual sobre el agostadero de San
Agustín, también de la ciudad de Monterrey.4 Fue cura en
encomienda de la parroquia de la ciudad de Monterrey del 14 de
enero de 1734 al 25 de febrero de 1748 llevando a cabo una labor
pastoral intensa dentro de su curato, pues de ella derivaría una
reorganización de la nueva geografía parroquial y sin duda alguna
sin su labor administrativa frente a la parroquia no se pudiera
entender la historia social y de la Iglesia en el Nuevo Reino de
León.

FamilySearch. “Guadalajara, diócesis de Guadalajara, órdenes 1703-1752, m.132”.
http://www.familysearch.com/México-Jalisco-CatholicChurchRecords15901979
4
Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Guadalajara (AHAG), Parroquia de
Monterrey, Cofradías y capellanías del Nuevo Reino de León, 10 de
septiembre de 1753.
3

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Comprender y revalorizar la figura del clero en la América
hispánica es de vital importancia, ya que cuando las estructuras
novohispanas son puestas en perspectiva, se puede caer en la
cuenta de cuán importante fue el papel social del sacerdote, como
lo han demostrado William B. Taylor, David Brading, Óscar
Mazín, Juan Carlos Ruiz Guadalajara, Rodolfo Aguirre Salvador,
María Teresa Álvarez, entre algunos otros autores. Y en un
territorio tan grande y heterogéneo como las Indias Occidentales,
y en el contexto de las enormes proporciones espaciales con las
que contaban las diócesis novohispanas —por lo menos hasta
inicios del siglo XIX—, el clero se convierte en un sujeto de
estudio atractivo e interesante, sobre todo en espacios de frontera
o en los confines de la monarquía, como en el Nuevo Reino de
León. Así pues, el objetivo de este artículo versa en tres ejes: 1)
entender cómo desde la historia de la Iglesia se pueden analizar
diversos acontecimientos de una población en particular en
materia de religión y sociedad, pues sin duda alguna la historia de
la Iglesia en la América hispánica septentrional es la historia de
la monarquía hispánica; 2) describir el desenvolvimiento de una
familia tan relevante en un ámbito eclesiástico local, como los
Báez Treviño, así como las aspiraciones de cualquier bachiller,
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presbítero o cualquier miembro que ostentara las órdenes
sagradas en una doble dimensión: el servicio a Dios y al rey, su
majestad; y 3) caracterizar a esta familia como un actor social
producto de su época, considerando su contexto social.
En tanto a las fuentes empleadas para este trabajo, se
empleó documentación producto de diversos archivos, entre los
cuales se mencionan: Archivo Histórico de Monterrey (AHMM),
Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Monterrey (AHAM),
Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Guadalajara (AHAG),
Archivo General de la Nación (AGN) y el Archivo General de
Indias (AGI), además del portal de archivos en línea de
Familysearch de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los
Últimos Días.
El clero secular en el Nuevo Reino de León
El papel desempeñado por el clero en la monarquía hispánica fue
muy importante. Dado que la colonización y/o pacificación,
hispanización y cristianización fueron procesos largos y
complejos para asentar las estructuras hispánicas en las Indias
Occidentales, la corona española empleó todo un proyecto
misionero-evangelizador que contribuyera a efectuar por lo
menos una posesión del espacio efectiva, congruente a su visión
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de reconocer y justificar su presencia en los territorios de ultramar
como una continuación de la reconquista española.5
Si bien la corona no contaba con milicias para poder
sostener una avanzada colonizadora, se apoyó en todos aquellos
particulares que a su costa realizaran labores de exploración y
conquista, tal como sucedió con Diego Velázquez, Hernán
Cortés, Nuño de Guzmán, Francisco Pizarro, entre otros, a
principios del siglo XVI. Para finales de este mismo siglo, ya
estaban instauradas las capitulaciones, que eran contratos con los
que los particulares se comprometían a realizar labores de
exploración a cambio, no de reconocerlo como señor de la tierra,
pero sí de algún título que ayudara a consolidar no solamente su
estatus político sino a tener una estirpe, ergo, acumulación de
prestigio familiar y social que fuese heredable.
En el caso de la América hispánica septentrional, si bien
el conflicto bélico entre españoles e indios nómadas conocidos
como chichimecas tuvo su máxima cumbre en 1550, con la
fundación de la Nueva Galicia dos años atrás, en 1548, se buscaba
Óscar Mazín Gómez, “La cristianización de las Indias. Algunas diferencias
entre Nueva España y Perú”, en Derecho, política y sociedad en Nueva España
a la luz del Tercer Concilio Provincial Mexicano (1585), ed. Andrés Lira
González, Alberto Carrillo Cazares, y Claudia Ferreira Ascencio (México, DF:
El Colegio de Michoacán; El Colegio de México, 2013), 59.
5

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tener un mayor control por aquellas tierras inexploradas del norte.
Cada vez menos personas se arriesgaban a conocer más allá de
las delimitaciones del Pánuco, pues los ataques de los indios
estaban creciendo día con día y aventurarse evidentemente
representaba un serio peligro para los españoles que lo hicieran.
Algunos españoles militares de carrera decidieron tomar ese
riesgo y fundaron importantes asentamientos norteños: Alberto
del Canto fundó la Villa de Saltillo en 1577, al igual que la Villa
de Santa Lucía, en lo que diecisiete años después Diego de
Montemayor fundara la Ciudad Metropolitana de Nuestra Señora
de Monterrey; Luis Carvajal y de la Cueva fundó el Nuevo Reino
de León en 1579; lo mismo para las fundaciones del Nuevo
México y las Nuevas Filipinas al final de la centuria. Sin
embargo, las avanzadas militares para nada se hubiesen
concretado sin la presencia de los religiosos, pues era necesaria
su conversión para poderlos adherir a la grey del rey católico.
Philip Powell en La guerra chichimeca demostró la importancia
de los misioneros franciscanos, además de los “indios aliados”
para conseguir la paz con los beligerantes.6
6

Según Philip Powell, el proceso pacificador tuvo cuatro ingredientes
principales: la diplomacia necesaria para atraer a las tribus nómadas al acuerdo
de establecerse la paz, un intensificado esfuerzo misionero que dio cohesión y
un objetivo espiritualmente loable a toda la empresa, el trasplante de indios
sedentarios a la frontera para poner ejemplo de un modo de vida civilizado y
el aprovisionamiento de los nómadas y de los colonos sedentarios con fondo
de la real hacienda, gradual proceso de sustitución de los gastos en que antes
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Por otro lado, la llegada del clero secular al Nuevo Reino
de León estuvo enmarcada en un contexto, tanto de exploración
de los territorios más septentrionales de la monarquía, como de
los intentos de consolidar el poblamiento y asentar las
instituciones hispánicas en la región; era un momento de
territorialización monárquica, pero también de la capacidad de
incorporación de los grandes obispados de los nuevos espacios
que iban surgiendo para consolidar a mayor escala su geografía
espiritual.7 Cabe mencionar que la primera parroquia erigida en
se había incurrido al intentar la subyugación militar. Philip W Powell, La
guerra chichimeca, 1550-1600 (México, DF: Fondo de Cultura Económica,
2014), 213.
7
Es de suma importancia definir los conceptos de espacio y territorio. Si el
Diccionario de autoridades (2da edición de 1739) define el primer concepto
como “la capacidad, anchura, longitud y latitud de un terreno, lugar o sitio
(tomado del latín spatium)”, y el segundo término como el “sitio o espacio que
contiene una ciudad, villa o lugar”, tenemos que matizar dichos conceptos para
una mejor comprensión de los mismos. El espacio como instancia parcial (y
de autonomía relativa) de una totalidad social es un concepto de la geografía
que involucra diversos elementos constitutivos de una región (elementos
naturales) como la vegetación, suelo, montañas y cuerpo de agua. Así, como
señaló José Alfredo Rangel, el espacio físico es un elemento más de una región
y no un escenario inerte, receptáculo de los elementos sociales. En cuanto al
territorio, dicha expresión se utiliza como referencia al espacio de la soberanía
o la jurisdicción de un país, o en este caso entidades de gobierno civil o
religiosa para el periodo novohispano. Dicha jurisdicción sobre el territorio
involucraba elementos naturales, espaciales y poblacionales. Diccionario de
Autoridades (2da edición, 1739), consultado el 06/08/18. http:
//web.frl.es/DA.html. Daniel Hiernaux y Alicia Lindon, “El concepto de
espacio y el análisis regional”, Secuencia, núm. 25 (1993): 89–110; Andrés
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el noreste novohispano fue en la Villa de Santiago de Saltillo —
curato espiritualmente perteneciente al obispado de la Nueva
Galicia, pero políticamente adherido a la Nueva Vizcaya— cuya
jurisdicción comprendió todo el incógnito espacio que
representaron estos territorios para finales del siglo XVI,
incluyendo la ciudad de Monterrey, la Villa de San Gregorio de
Cerralvo y la misión de Nuestra Señora del Río Blanco.8 En este
sentido, la crónica del obispo de Guadalajara, Alonso de la Mota
y Escobar, es muy sugerente para recrear el escenario:
Este reino con razón se puede llamar Reino de Anillo porque
aunque tiene mucha tierra y de muchas leguas de sitio, no hay
en todas ellas sino un lugarcito de españoles de hasta veinte
vecinos escasos, que llaman la Villa de Monterrey porque el
conde de este nombre, siendo virrey de la Nueva España, dio
Castiblanco Roldán, “Algunas observaciones teóricas al territorio y al
memorial: la dialéctica de la producción (creación) social del espacio”, Revista
Geográfica, núm. 145 (2009): 73–88; José Alfredo Rangel Silva, Capitanes a
guerra, linajes de frontera. Ascenso y consolidación de las élites en el oriente
de San Luis Potosí, 1617-1823 (México, DF: El Colegio de México, 2008), 35.
En cuanto a la territorialización, se puede entender la apropiación simbólica y
cultural de un espacio, que, aunque siendo inmaterial, se hace tangente cuando
hay un reconocimiento de pertenencia en el territorio por un grupo humano.
Rogeiro Habesbaert, “Del mito de la desterritorialización a la
multiterritorialidad”, Cultura y representaciones sociales 8, núm. 15 (2013):
13. Dicho concepto es aplicable también a los procesos de reconocimiento de
territorios eclesiásticos en la América hispánica.
8
José Antonio Portillo Valadez, Diccionario de clérigos y misioneros
norestenses (Monterrey: Edición de autor, 2011), 85.
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licencia y facultad para que se poblase por el año pasado de
noventa y cuatro. […] Es un difuso este Reino y todo
despoblado que hasta el día de hoy está bien andado ni trillado
de españoles, pero algunos que han entrado en él dicen que es
de temple muy apacible, de buenos valles, bien abastecido de
fuentes y ríos, y con suficientes montes y arboledas, que todo
esto lo hace apto para poblarla, pero por ahora no se abre
entrada para ello, porque en este mundo son de estima tierras,
aguas y montes, allende de lo cual como en este Reino no ha
habido noticia de minas ni metales, que son la piedra imán de
español, no los tira ni lleva para sí […] hay noticia de que en
esta tierra hay indios bárbaros gentiles, pocos en número, que
viven en rancherías pajizas de cuya conversión no se trata por
ahora hasta que venga el tiempo que Dios tiene determinado
para mover los corazones de los reyes que manden hacer éstas
y otras entradas. La gente de estos países es desnuda y muy
pobre y sumamente bárbara, en quien no se conoce rastro de
conocimiento, de idolatría ni de sacrificio, ni de temple porque
todos ellos viven pronos [muy propensos] e inclinados a la
tierra cual brutos, sin jamás alzar los ojos de ella, y así en su
total ocupación buscar de comer con la flecha, procrear y
hacerse la guerra unos a los otros. Querrá Dios nuestro señor
las cosas se vayan aquí disponiendo de suerte que se envíe la
luz de su nombre y fe para que amanezca sobre gente que vive
en perpetua tiniebla para que conociendo su autor lo
reverencien y sirvan como a su Dios verdadero a quien sea
gloria y alabanza eterna, así en la tierra como en el cielo.9

9

Alonso De la Mota y Escobar, Descripción geográfica de los reynos de Nueva
Galicia, Nueva Vizcaya y Nuevo León (México, DF: Instituto Jalisciense de
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Pero con la llegada del gobernador Martín de Zavala y su
proyecto de repoblación del reino, la cuestión eclesiástica
también fue de su injerencia. Así, en 1626 se erigió la parroquia
de Monterrey con su primer cura en administración, el padre
Martín Abad de Uría, con jurisdicción sobre las rancherías y
villas que se fueron fundando desde la época de Martín de Zavala
en adelante -incluyendo la villa de San Gregorio de Cerralvo, la
villa de San Juan Bautista de Cadereyta y el Valle de las Salinas
(sin que esto afectara la labor de los franciscanos, pues
técnicamente el clero secular tendría injerencia sobre españoles,
mestizos y mulatos, y el clero regular sobre los indios en los
conventos).10 De este modo, en la medida en que se iba
extendiendo la frontera hacia el noreste, con la fundación de
nuevas poblaciones, éstas se incorporaban a la única parroquia;
por consiguiente, la atención eclesiástica de estos lugares se hizo
por medio de los tenientes de cura. Sin duda alguna, la fundación
de misiones y parroquias en el Nuevo Reino de León durante el
siglo XVII, se dio en el contexto de la lucha y la “guerra viva”

Antropología e Historia; Instituto Nacional de Antropología e Historia, 1989),
150.
10
Israel Cavazos Garza, Breve historia de Nuevo León (México, DF: El
Colegio de México, 1994), 104.
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contra los indios no sujetos al sistema español y provocaron que
el proyecto misional encontrara su freno en 1664 debido a la
propia inestabilidad política en la que entró el reino tras la muerte
de su gobernador Martín de Zavala.11
No obstante, el siglo XVIII fue un periodo de cambios, ya
que del curato de Monterrey se desmembraron nuevas
jurisdicciones parroquiales para erigir nuevas unidades de
atención diocesanas. En 1712 se desmembraron de Monterrey
Boca de Leones —la cual había fungido como ayuda de parroquia
de Monterrey desde que se fundó el Real— y el Valle de San
Mateo del Pilón; en 1714, la doctrina de San Pablo Labradores; y
en 1747, se erigió la parroquia de Nuestra Señora de los Dolores
en la Punta de Lampazos.12 Todas ellas dejaron de ser misiones
para convertirse en curatos con curas beneficiados vicarios y
jueces eclesiásticos.

Eugenio del Hoyo atribuye el periodo de 1664 a 1715 como el “medio siglo
de inercia”, donde, tras la muerte del gobernador Martín de Zavala, el Nuevo
Reino de León entró a una crisis e inestabilidad de su política e instituciones
que la apoyaban. Eso auspició que la densidad demográfica bajara y que los
conflictos con los indios se incrementaran. Eugenio Del Hoyo, Historia del
Nuevo Reino de León, 1577-1723 (Monterrey: Al Voleo, 1979), 433–72.
12
Cavazos Garza, Breve historia de Nuevo León, 156; Cecilia Sheridan, El
yugo suave del evangelio. Las misiones franciscanas de Río Grande en el
periodo colonial (Saltillo: Universidad Autónoma de Coahuila, 2012), 53.
11

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Además, en la segunda década del siglo XVIII se retomó
el proyecto misional, mismo que se vio reflejado en tres nuevas
fundaciones: la misión de Nuestra Señora de Guadalupe, la de
Nuestra Señora de la Concepción y Nuestra Señora de la
Purificación; todas fundadas en 1715 gracias al comisionado
Francisco de Barbadillo y Vitoria. La primera fue fundada a una
legua de la parroquia de Monterrey y perteneció a los frailes
franciscanos bajo el título de curas doctrineros hasta 1755, año en
que la misión se secularizó y se transformó en pueblo con
presencia predominantemente tlaxcalteca.13 En lo que respecta a
13

La secularización fue el traspaso de misiones y doctrinas pertenecientes a
los religiosos a manos del clero secular o diocesano. Dicho proceso se dio de
manera gradual y dependió del obispado su aplicación. En el obispado de
Puebla fue en 1640 gracias al obispo Juan de Palafox y Mendoza, en el
arzobispado de México fue en 1753 por el arzobispo Manuel Rubio y Salinas,
en Durango en 1753 por el obispo Pedro Anselmo Sánchez de Tagle, en el
obispado de Yucatán en 1721 por el obispo Juan Gómez de Parada y en el
obispado de Michoacán fue en 1767 también por el obispo Pedro Anselmo
Sánchez de Tagle. Para el caso del obispado de Guadalajara, el proceso de
secularización fue más pragmático y los obispos solían esperar a coyunturas
específicas para hacerlo, pero curato por curato y no como un evento a gran
escala. Para el caso del Nuevo Reino de León, el proceso de secularización de
misiones y doctrinas fue un proceso iniciado desde 1711 y concluido en 1804,
cuando se secularizó la doctrina del Río Blanco, que fue la última en hacerlo.
Óscar Mazín Gómez, Entre dos majestades. El obispo y la Iglesia del gran
Michoacán ante las reformas borbónicas, 1758-1772 (Zamora: El Colegio de
Michoacán, 1986), 12–20; María Teresa Álvarez Izca-Longoria, “La
reorganización del territorio parroquial en la arquidiócesis de México durante
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las otras dos misiones, éstas se fundaron cerca del Valle de San
Mateo del Pilón, y los franciscanos tuvieron bajo su cuidado y
doctrina a indios borrados, pelones, nazas, tlaxcaltecos, tortugas,
cacalotes y aguatinejos, que aparecen descritos en las partidas
sacramentales de la parroquia de San Mateo del Pilón.14
La familia Báez Treviño
No se puede pasar por alto en la historia del Nuevo Reino de
León, durante la primera mitad del siglo XVIII, la mención de
ciertos apellidos que fueron de suma importancia en el acontecer
histórico tanto político como económico y social. Y es que el caso
de la familia Báez Treviño es una referencia obligada, ya que su
participación en la región fue muy intensa. Desde el gran
patriarca hasta los nietos, los miembros de esta familia fueron
personajes muy activos por lo menos hasta 1780.

la prelacía de Manuel Rubio y Salinas (1749-1765)”, Hispania Sacra LXIII,
núm. julio-diciembre (2011): 508; David Brading, Una Iglesia asediada: el
obispado de Michoacán, 1749-1810 (México, DF: Fondo de Cultura
Económica, 1994), 123; Susan McClymont Deeds, “Rendering unto Caesar:
the secularization of Jesuit missions in mid-eighteenth century Durango”
(University of Arizona, 1981).
14
AEAM. Libros sacramentales, parroquia de San Mateo, libro 1, 1712-1725.
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Mapa 1. División política del Nuevo Reino de León, finales del s.
XVII

Como punto de partida, se encuentra el general Francisco Báez
Treviño. Nació en Monterrey en 1648 y durante la primera década
del siglo XVIII se destacó por la adquisición de propiedades, sin
dedicarse a actividades comerciales o crediticias, según Antonio
Peña Guajardo.15 Fue hijo de Francisco Treviño (sargento mayor)

15

Antonio Peña Guajardo, La economía novohispana y la élite local en el
Nuevo Reino de León durante la primera mitad del siglo XVIII (Monterrey:
Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Nuevo León, 2004), 59.
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y Lucía de Benavides, oriundos de la ciudad de Monterrey, y a su
vez, nieto del capitán Francisco Báez de Benavides (nacido en
1594, originario de Tenerife, en las Islas Canarias) y de Isabel
Martínez-Guajardo

Navarro-Rodríguez

(nacida

en

1593,

originaria de la Villa de Saltillo), primeros pobladores del Nuevo
Reino de León. Contrajo matrimonio con Catalina Treviño y
Maya, con la cual tuvo trece hijos: Ignacio Miguel (1682), María
(1685), Nicolasa (1687), Francisco (1691), Pedro Regalado
(1701), Xavier (1702), Matías (1703), Juan Bautista (1704),
Lucía (1706), Josefa (1708), Isabel (1709) y Antonia (1714).
Respecto a los oficios de los hijos varones, Francisco y Xavier
eligieron la carrera militar al igual que su padre; Matías fue
escribano público y tres de sus hijos eligieron la carrera
eclesiástica: el primogénito Ignacio Miguel lo hizo como
sacerdote religioso de la Compañía de Jesús y Pedro Regalado y
Juan Bautista lo hicieron como miembros del clero secular. En
cuanto a las hijas del General, cuatro se casaron con capitanes,
una con un escribano público, otra con el dueño de una hacienda
de ganado menor y dos más permanecieron solteras o bien no se
obtuvieron datos sobre sus nupcias, seguramente dedicándose al
cuidado de sus padres, pues para las labores domésticas la familia
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poseía negros y mulatos esclavos. Y en el caso del matrimonio
del capitán Xavier Báez Treviño con Ana Montemayor Garza,
dentro de los cinco hijos que tuvieron, surgió otro sacerdote, José
Lorenzo Báez-Treviño Montemayor, nacido en 1730 en la ciudad
de Monterrey.
Pero, a decir verdad, uno de los aspectos más relevantes
de Francisco Báez Treviño fue que llegó a tener el grado de
general. Para finales del siglo XVII, encabezó una partida de 30
soldados que incursionó al interior de la Sierra de la Tamaulipa
para castigar a los indios que habían atacado una pastoría de
ovejas. Posteriormente, le fue otorgado el título de Sargento
Mayor, y en términos militares, como gobernador fue capitán
general del Nuevo Reino de León, por lo que Francisco Báez
Treviño fue el primer hombre, nacido en esta jurisdicción, que
tomó el cargo de gobernador y ocupó todos los grados militares,
desde alférez hasta general.16 Cabe señalar, que desde el siglo
XVII, y hasta 1728 —considerando que en este año inició el
cobro de alcabalas— el Nuevo Reino de León era considerado
como “tierra de guerra viva”.17 Esto implicaba que había focos de

16
17

Peña Guajardo, 71–72.
Del Hoyo, Historia del Nuevo Reino de León, 1577-1723, 311.

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conflicto en distintos puntos del territorio entre españoles con
indios

negados

a

integrarse

al

sistema

europeo.

Los

enfrentamientos fueron duros y sumamente violentos, y
evidentemente causaron una gran cantidad de muertes, por lo que
la responsabilidad de la defensa del territorio cayó en las milicias
locales, con el peso de los gastos en los pobladores, por no existir
un ejército profesional en la Nueva España.18 Así fue como los
militares se adueñaron de la zona, pues el gobernador y capitán
general del Nuevo Reino de León era el mando supremo con
capacidad de organizar y coordinar las acciones.
Sin embargo, tal y como lo mencionó Peña Guajardo, el
estado general que se padecía en el Nuevo Reino de León era
conveniente para los miembros de esta élite local, afirmando que
ellos mismos promovían los enfrentamientos para justificar la

18

Peña Guajardo, La economía novohispana y la élite local en el Nuevo Reino
de León durante la primera mitad del siglo XVIII, 58. Por otro lado, José
Alfredo Rangel menciona que la defensa de las zonas fronterizas estaba a cargo
de los capitanes a guerra, quienes comandaban contingentes integrados en su
mayoría con los vecinos de los poblados interesados basándose el esquema en
la autodefensa que fue la modalidad más práctica al no existir un ejército
profesional. Rangel Silva, Capitanes a guerra, linajes de frontera. Ascenso y
consolidación de las élites en el oriente de San Luis Potosí, 1617-1823,
205–6.
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concesión de ciertos privilegios por ser “tierra de guerra viva”.19
Así, por mucho tiempo no se aplicó el cobro de alcabalas y a los
gobernadores se les eximió de la obligación de pagar la media
anata como una manera de apoyo a los pobladores y autoridades
de este lugar. Este régimen especial en materia fiscal —que era
aplicado en todo el septentrión novohispano— estaba destinado a
fomentar la economía y la colonización en una zona insegura que
por sí misma no atraía pobladores.20 Pero, por otro lado, en 1718
el general Francisco Báez Treviño —en su segundo periodo como
gobernador del Nuevo Reino de León— fue destituido por el
comisionado del Virrey duque de Linares, el alcalde de crimen
Francisco de Barbadillo y Vitoria, por comerciar indios a través
del sistema de congregas. Báez Treviño y otros miembros de la
élite local tuvieron que liberar a los indios capturados, y en su
defensa afirmaron que la captura fue hecha por ser prisioneros de
guerra, aunque estaban trabajando en sus haciendas personales.21
19

Mismo argumento utilizado por Sara Ortelli para el caso de la Nueva
Vizcaya. Sara Ortelli, Trama de una guerra conveniente. Nueva Vizcaya y la
sombra de los apaches, 1748-1790 (México, DF: El Colegio de México, 2007).
20
Peña Guajardo, La economía novohispana y la élite local en el Nuevo Reino
de León durante la primera mitad del siglo XVIII, 72.
21
Archivo General de Indias (AGI). Guadalajara 166, Expediente sobre la
pacificación de indios chichimecas del Nuevo Reino de León, 1714-1723, 14
de febrero de 1714.
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�Mérito y honor

Así, mal que bien, este personaje logró consolidar un
poder y prestigio en la localidad, sobre los cuales sus hijos
clérigos Ignacio Miguel, Pedro Regalado, Juan Bautista y su nieto
José Lorenzo, se montarían para lograr la aceptación social de la
feligresía de Monterrey, siendo los únicos clérigos procedentes
de una familia de la vieja élite neolonesa. Recibió cristiana
sepultura a manos del Br. Bartolomé Molano en misa de cuerpo
presente y vigilia el 6 de julio de 1726 en la capilla de San
Francisco Xavier de la ciudad de Monterrey —lugar que fungía
como colegio jesuita, y cuyo rector era su hijo Ignacio Báez
Treviño— y dejó en testamento tres novenarios de misas
cantadas: uno en la parroquia de la ciudad, otro en la mencionada
capilla, y uno más en la parroquia del Señor del Perdón de la
Ciudad de México. Además, pidió que se pagaran dos pesos a las
mandas forzosas, 50 fanegas de maíz para los pobres, que toda su
ropa fuera subastada a partir de 50 pesos, siendo lo recaudado
para la educación de los niños en la escuela del Colegio seminario
de la capilla de San Francisco Xavier, 50 pesos para el altar de
Nuestra Señora del Nogal de la ciudad de Monterrey, y el entierro
a la voluntad de sus albaceas —quienes fueron sus hijos Juan
Bautista y Pedro Regalado— con la pompa que les pareciere
conveniente, los cuales mandaron se le hicieran tres pozas.22
FamilySearch. “Monterrey, Catedral, Defunciones 1668-1752; ms. 166-167”.
http://www.familysearch.com/México-NuevoLeónCatholicChurchRecords1667-1981
22

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�Javier Rodríguez

Algo de los muchos aspectos interesantes a resaltar de la
familia Báez Treviño, fue el haber empleado las estrategias
matrimoniales y la dedicación a la Iglesia como mecanismos
alternativos reguladores del equilibrio entre los recursos
disponibles y el empaque que correspondía al prestigio del linaje.
Como una familia de élite hispano nueva, los Báez Treviño
habían elegido vivir confinados en la civitas capital del Nuevo
Reino de León, confiando en que ésta les proporcionaría los
medios para mantener su posición al amparo del gobierno del
reino. A decir de Pilar Gonzalbo, “los oficios de justicia daban
honra a quien la buscaba y la reafirmaba en los que la poseían
como patrimonio familiar”.23 Así, la ascendencia determinaba
enormemente el tipo de ocupación a la que aspiraban a dedicarse,
también influía en gran medida el enlace matrimonial previsible:
“la homogamia entre las estirpes de los conquistadores era regla
general”.24 Y también, como familia de élite, cuatro varones
miembros de ella eligieron el camino del sacerdocio que podía
proporcionarles acceso a dignidades acordes con su distinguido
origen. De este modo, la religiosidad hispano nueva no solamente
23

Pilar Gonzalbo Aizpuru, Familia y orden colonial (México, DF: El Colegio
de México, 1999), 136.
24
Gonzalbo Aizpuru, 137.
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26

�Mérito y honor

se manifestaba en oraciones, ceremonias o suntuosos rituales,
sino que estaba presente en los momentos de toma de decisiones
familiares: si bien el matrimonio y el ingreso al sacerdocio eran
caminos opuestos, podían llegar al mismo destino: la salvación
eterna y la felicidad terrena.25
Ahora bien, en primer término se encuentra Ignacio
Miguel Báez Treviño. Fue el primer hijo del Gral. Francisco Báez
Treviño y doña Catalina Treviño de Maya. Nació en la ciudad de
Monterrey en 1682 y no se encontró evidencia de su bautizo ni de
sus padrinos. Ingresó a la Compañía de Jesús y fue rector del
Colegio de San Francisco Xavier de Monterrey entre 1722 y
1723, siendo de los primeros jesuitas oriundos del Nuevo Reino
de León. Cuando testó en 1726, su padre ya había muerto, siendo
sepultado en la Iglesia del Convento de San Andrés de dicha
ciudad.26 A decir verdad, es el clérigo miembro de la familia Báez
Treviño de quien menos información se tiene, sin embargo, su
padre el Gral. Francisco Báez Treviño, quien había apoyado al
Br. Jerónimo López Prieto al establecimiento de un colegio
seminario en 1701, apoyó a su primogénito para adquirir la
dirección de dicho colegio una vez que aquel fue removido.
25
26

Gonzalbo Aizpuru, 136.
Portillo Valadez, Diccionario de clérigos y misioneros norestenses, 34.

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�Javier Rodríguez

En segundo lugar se encuentra Pedro Regalado Báez
Treviño. Era oriundo de la capital del Nuevo Reino de León y fue
el quinto hijo del Gral. Francisco Báez Treviño y doña Catalina
de Maya. Pedro Regalado, bautizado en la parroquia de la ciudad
de Monterrey el 30 de marzo de 1701 por el padre Domingo
Guerra, tuvo como padrinos a Bernabé González y Aldonza
Guajardo.27 Estudió en la ciudad de Durango, en el Seminario de
la Compañía de Jesús, para luego pasar al Seminario de San José
de la ciudad de Guadalajara. Previo a su paso por el colegio
jesuita de Durango, en 1712, el obispo Diego Camacho y Ávila
—durante su visita pastoral por la ciudad de Monterrey— lo
señaló como estudiante de la cátedra de gramática que se impartía
en el colegio seminario instaurado en Monterrey por el Br.
Jerónimo López Prieto en el anexo a la capilla de San Francisco
Xavier que fungía como iglesia parroquial en ese momento.28 Fue
ordenado clérigo de menores órdenes en 1722 por el obispo Fray
Manuel de Mimbela, y presbítero a título de dos capellanías
FamilySearch. “Monterrey, Catedral, Bautismos 1668-1731, m.182”.
Bautizado el 30 de marzo del 1701. http://www.familysearch.com/MéxicoNuevoLeón-CatholicChurchsRecords1667-1981
28
FamilySearch. “Monterrey, Catedral, Bautismos 1668-1731, m.303”.
http://www.familysearch.com/México-NuevoLeónCatholicChurchsRecords1667-1981
27

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28

�Mérito y honor

fundadas por sus padres, el Gral. Francisco Báez Treviño y doña
Catalina Treviño: una de 2,100 pesos en la Villa de Saltillo, que
le producían 100 pesos anuales, y otra de 2,000 pesos sobre la
Hacienda de Santo Domingo en la ciudad de Monterrey.29 Fue
teniente de cura del Real y Minas de San Gregorio de Mazapil
entre 1726 y 1728. Fue vicario y juez eclesiástico, y teniente de
cura en la Villa de Saltillo de 1741 a 1755, donde también fungió
como comisario de la Inquisición.30 En la parroquia de la ciudad
de Monterrey también fue teniente de cura con atención a
Pesquería Grande, en 1745, y en el Huajuco en 1740 y de 1744 a
1748, sin descuidar sus labores en la Villa de Saltillo. Tuvo como
residencia y ocupación la asistencia de la Hacienda de Santo
Domingo, siendo dueño de la cuarta parte. En 1760 exhibió sus
licencias sin límite de tiempo al obispo Fray Francisco de San
Buenaventura Martínez de Tejada Diez de Velasco. Murió el 11
de febrero de 1767.

FamilySearch. “Guadalajara, diócesis de Guadalajara, Órdenes 1714-1737, m.98”.
http://www.familyseach.com/México-Jalisco-CatholicChurchsRecords15901979
30
Archivo General de la Nación (AGN). Inquisición, Vol. 869, fs. 2,
Nombramiento de comisario del Santo Oficio de la Villa de Saltillo a favor de
Pedro Regalado Báez Treviño. 14 de febrero de 1740.
29

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29

�Javier Rodríguez

En tercer lugar, se encuentra Juan Bautista Vicente Báez
Treviño, o bien Juan Báez Treviño —como solía firmar las
partidas sacramentales—, y es el personaje de quien se tiene más
información en la evidencia archivística. Su carrera sacerdotal
difiere un poco de la de Ignacio Miguel y Pedro Regalado. Fue el
octavo hijo del matrimonio del Gral. Francisco Báez Treviño con
doña Catalina de Maya. Fue bautizado en la parroquia de la
ciudad de Monterrey el 11 de febrero de 1704 por el padre Marcos
González Hidalgo y fue su padrino el capitán Francisco de
Albornos.31 Como ha sido referenciado al inicio de este trabajo,
cursó filosofía en el Colegio de la Compañía de Jesús de la ciudad
de Durango, desde donde pasó a la ciudad de México a estudiar
los sagrados cánones y recibió el grado de bachiller el 27 de abril
de 1725.32 Fue ordenado presbítero por el obispo de Guadalajara,
el Dr. Carlos Nicolás Gómez de Cervantes, del cual obtuvo las
licencias necesarias para predicar en toda la diócesis, a cuyo fin
FamilySearch. “Monterrey, Catedral, Bautismos 1668-1731, m.206”.
Bautizado el 11 de febrero de 1704. http://www.familysearch.com/MéxicoNuevoLeón-CatholicChurchsRecords1667-1981
32
Precediendo antes la lección de una hora de ampolleta con puntos y término
de 24 horas de la segunda asignación del capítulo 9 Christus 26, de jure jurado,
libro segundo título segundo, en que se leyeron varios facultados para lo cual
cursó y juró cinco concursos en la propia facultad de cánones e hizo diez
lecciones conforme a estatus.
31

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30

�Mérito y honor

fue

examinado

y

aprobado,

expidiéndosele

los

títulos

correspondientes el 14 de marzo de 1728, mismos que le fueron
refrendados por el Deán y Cabildo Sede Vacante de la catedral de
Guadalajara el 4 de abril de 1735, y por el obispo Juan Gómez de
Parada el 15 de marzo de 1737. Además, su ordenación sacerdotal
fue a título de dos capellanías: una fue fundada por el capitán don
Antonio Gómez de Castro y doña María Báez Treviño —su
hermana mayor— de 3,500 pesos de principal y 125 de renta
anual sobre algunas casas que tenía en la ciudad de Monterrey,
con la obligación de 33 misas rezadas al año, y la otra también
fue fundada por el mismo capitán con 1,000 pesos de principal y
150 pesos de renta anual sobre el agostadero de San Agustín,
también en la ciudad de Monterrey.33
Al ser opositor para algunos de los beneficios curatos, fue
examinado y aprobado en sínodo en la doctrina moral, y se le
propuso en primer lugar para el curato de Monterrey, en segundo
lugar para la provisión de la Villa de la Purificación, y en tercer
lugar para el Real y minas de San Pedro en Boca de Leones. Fue
teniente de cura de la ciudad de Monterrey y sus partidos,

33

AHAG. Parroquia de Monterrey, Cofradías del Nuevo Reino de León, 10 de
septiembre de 1753.
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31

�Javier Rodríguez

llegando a ser el cura en encomienda de dicha parroquia el 14 de
enero de 1734.34 Además, el Deán y Cabildo en Sede Vacante le
34

La categoría de los sacerdotes en la América hispánica era la siguiente: 1)
Capellán: dueño de una capellanía, no necesariamente tenía que ser adscrito a
una parroquia. Todos los curas tenían que ser capellanes para poderse ordenar.
2) Cura domiciliario: adscrito a una parroquia, era el cura que lleva el viático
a los enfermos y da la extremaunción sin facultades para celebrar, bautizar o
casar sin licencia del titular del curato. 3) Teniente de cura: ayudante del titular
del curato, equivalente al actual vicario con facultades de celebrar misa diaria
y mayor los domingos, predicar, bautizar, casar en ausencia del titular del
curato. Podía residir en la parroquia o en una capilla perteneciente a la
parroquia. 4) Cura beneficiado: titular del curato, actual equivalente al párroco.
Tenía facultades de celebrar misa diaria y mayor los domingos, administrar
todos los sacramentos, levantar el padrón anual de la cuaresma y remitirlo a la
curia episcopal. Para llegar a ser cura beneficiado se establecía un concurso de
oposición y tras un examen de sagrada escritura, teología cristiana y lengua
mexicana, los sacerdotes evaluadores le mostraban tres candidatos al obispo,
mismos que el prelado presentaba al vicepatrono y el designaba al ganador del
concurso. El concurso solía ser riguroso y podían existir elementos extraprotocolarios que influyeran en el ganador del concurso. 5) Vicario juez
eclesiástico: eran sacerdotes que fungían como representantes del obispo para
ciertas regiones del obispado y podía ser un cura domiciliario, teniente de cura,
pero en la mayoría de las ocasiones era un cura beneficiado. Podía haber un
vicario juez eclesiástico para un solo curato o para varios, dependiendo de la
naturaleza y extensión de la zona. Sin embargo, para el caso del Nuevo Reino
de León, la denominación de curato en beneficio no existía hasta 1748 cuando
se secularizó la misión de La Punta de Lampazos y el primer cura beneficiado
—Juan Antonio Flores Barbarigo— tomó posesión de ella. Lo que existía hasta
ese momento era curato en encomienda, que era equivalente al curato en
beneficio, con la única diferencia de que el obispo podía poner y quitar curas
a placer sin necesidad de ningún concurso, cosa que no estaba aprobada por el
concilio de Trento. La eliminación de los curatos en encomienda la concretó
el obispo Fray Francisco de San Buenaventura Martínez de Tejada Diez de
Velasco en circunstancias específicas. El curato de Monterrey por primera vez
fue en beneficio en 1755 cuando el Br. Bartolomé Molano tomó posesión de
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32

�Mérito y honor

dieron comisión a fin de que examinase a varios religiosos
franciscanos, y fue notario del Santo Oficio de la Inquisición de
la ciudad de Monterrey, su distrito y jurisdicción, gracias al título
que le dieron los inquisidores de la Ciudad de México el 3 de julio
de 1741. El obispo Juan Gómez de Parada le nombró vicario y
juez eclesiástico el 13 de enero de 1742 hasta que dejó el cargo el
25 de febrero de 1748. También lo nombraron comisario del
tribunal de la Santa Cruzada por el obispo Juan de Camargo de
1734 a 1748, concediéndole facultad para todas las causas y
negocios tocantes a cruzadas y para la ejecución de los demás
él. Y en ese mismo año los curatos del Valle de las Salinas y del Valle del
Guajuco dejaron de ser encomiendas para ser en beneficio. Las doctrinas de la
Villa de Cadereyta, de la Villa de Linares y Valle de Labradores fueron
secularizadas y también se convirtieron en curatos en beneficio. El curato de
Boca de Leones dejó de ser encomienda hasta 1760 tras la muerte del Br.
Rodrigo Flores Valdés. Como último dato, el vicepatrono en el Nuevo Reino
de León no estaba bien definido. Aunque en estricto sentido y de acuerdo con
las Leyes de Indias el virrey debiera serlo, en la práctica también consideraban
vice patronos al propio gobernador del Nuevo Reino de León e incluso al
presidente de la Audiencia de Guadalajara; este último caso era algo inusual,
pues como entidad política, el Nuevo Reino de León no era correspondiente a
esa audiencia, sin embargo, hubo casos donde el presidente de la audiencia
neogallega designaba curas para el Nuevo Reino de León, sobre todo cuando
eran curatos en encomienda. Todo este entramado jurisdiccional confuso fue
parte de las realidades políticas-eclesiásticas del Nuevo Reino de León por lo
menos hasta 1777, año de fundación del obispado de Linares. Javier Rodríguez
Cárdenas, “Territorialización y estructuras eclesiásticas en el Nuevo Reino de
León durante la visita pastoral del obispo de Guadalajara, 1753-1760” (Tesis
de maestría, El Colegio de San Luis, 2018), 160–250.
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33

�Javier Rodríguez

asuntos pertenecientes a este cargo. De 1748 a 1764, fue teniente
de cura y cura domiciliario en la misma parroquia de Monterrey,
falleciendo en esa ciudad en 1764.
Por último, del matrimonio entre el cuarto hijo del Gral.
Francisco Báez Treviño y doña Catalina de Maya, el capitán
Xavier Báez Treviño, con Ana Josefa Montemayor de la Garza,
nació en 1730 José Lorenzo Báez Treviño, de quien fueron sus
padrinos sus tíos Matías Báez Treviño e Ignacia de los Santos
Coy, siendo bautizado por el padre Matías de Aguirre. Su
testamento afirma que sus padres murieron mucho antes de que
él recibiese las órdenes mayores.35 Fue ordenado sacerdote a
título de cuatro capellanías: una fundada por su abuelo el Gral.
Francisco Báez Treviño sobre la hacienda de Santo Domingo;
otra fundada por su tía doña Josefa Báez “sobre la casa y viña que
posee en la Villa de Saltillo Manuel Ignacio de Irazabal [sic]”; la
tercera que fundaron su misma tía Josefa Báez y Bartolomé de
Cuellar, su esposo, sobre la hacienda de Guachichile; y la última
fundada por doña María Báez Treviño, su tía, y que el obispo de

35

Archivo Histórico de Monterrey (AHMM). Protocolos, Testamento de
bachiller José Lorenzo Báez Treviño, Vol.18, Exp.1, 12 de enero de 1780.
Sillares, vol. 1, núm. 1, 2021
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-1

34

�Mérito y honor

Guadalajara Fray Francisco de San Buenaventura Martínez de
Tejada Diez de Velasco removió y puso en la ciudad de
Guadalajara; todas ellas de 4,000 pesos de principal y de 200
pesos anuales.36 También se sabe que fue lugarteniente de vicario
de Monterrey, en donde se encontraba en 1760 al momento de la
visita pastoral del obispo de Guadalajara, quien le revisó sus
licencias ministeriales, las cuales no tenían límite de tiempo.
También fue capellán del presidio de San Agustín de Ahumada
en 1764, y fue teniente de cura en la ciudad de Monterrey de 1768
a 1780, año de su muerte.
Así, este cuarteto de religiosos pertenecientes a la familia
de los Báez Treviño demuestra las cuatro formas más comunes
en que los sacerdotes del periodo hispánico aspiraban a ser
exitosos: profundizando en el estudio; siendo un buen cura de
almas y preocupándose por velar y atender a su feligresía;
aprovechando sus grados académicos para aspirar a cargos más
importantes; o siendo un hábil negociante a partir de la
acumulación de tierras y propiedades familiares.
36

AHMM. Protocolos, Testamento de bachiller José Lorenzo Báez Treviño,
Vol.18, Exp.1, 12 de enero de 1780.
Sillares, vol. 1, núm. 1, 2021
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-1

35

�Javier Rodríguez

Tipologías sacerdotales de la familia Báez Treviño
A decir de William B. Taylor, la organización del clero secular
en la América hispánica septentrional dividía a hombres grosso
modo de acuerdo con un sistema de meritocracia. Sin embargo,
en la práctica, este sistema era la combinación de una serie de
factores entre los cuales se pueden enumerar los antecedentes
familiares,

medios

independientes,

educación,

honores

académicos y literarios, cargos de responsabilidad por
nombramiento del obispo y ejercidos con distinción, buenas obras
dignas de su vocación, y antigüedad y reputación de acuerdo con
la virtud profesional y personal; es decir, que dicho “mérito”, a
final de cuentas, era una cualidad en parte heredada y en parte
adquirida.37 Asimismo, el significado del mérito pudo variar con
el tiempo y de acuerdo con quienes lo juzgaron, pues el
sacerdocio hispano nuevo no se trataba de un sistema lineal en
forma de escalera al que todos accedieron desde el peldaño
inferior y en el que los de mayor mérito ascendieron rápidamente
en relación con el resto, pues los contactos personales y los lazos
familiares intervenían inevitablemente. Según Taylor, algunos

37

William B Taylor, Ministros de lo sagrado. Sacerdotes y feligreses en el
México del siglo XVIII. Vol. I (Zamora: El Colegio de Michoacán, 1999), 147.
Sillares, vol. 1, núm. 1, 2021
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-1

36

�Mérito y honor

curas no ingresaron desde abajo, otros jamás avanzaron y hubo
quienes alcanzaron la cima sin ocupar posiciones intermedias.38
Como se ha podido constatar, la familia Báez Treviño fue
de las más reconocidas al iniciar el siglo XVIII en el Nuevo Reino
de León, y evidentemente tanto José Miguel, Pedro Regalado,
Juan y José Lorenzo supieron aprovechar el pináculo del prestigio
social del que gozaba su familia gracias al patriarca de este linaje,
el Gral. Francisco Báez Treviño. Y es que en la monarquía
hispánica – como se ha mencionado anteriormente – el mérito va
íntimamente acompañado del linaje familiar, pues el simple
hecho de tener como tronco común un familiar procedente de los
reinos peninsulares, y más que haya sido de los primeros
pobladores, era suficiente prestigio para estar a la altura de
cualquier familia hispana nueva. Y si a esto se le añade la
participación en campañas bélicas, aportaciones económicas o
servicios especiales que contribuían a aumentar o consolidar el
territorio o la recaudación correspondiente a la Corona, el mérito
se incrementaba a tal grado que el prestigio social podía heredarse
a hijos y nietos para que compartieran el mismo reconocimiento
ganado por ellos. Incluso, afirma Pilar Gonzalbo, que cuando no
38

Taylor, 47.

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37

�Javier Rodríguez

podía demostrarse la ascendencia de los conquistadores, los
testimonios que refieren a “hijos de buenos padres” y tenido por
“principal persona” de “limpio linaje” y “familia honrada” eran
también válidos dentro del prestigio de la sociedad española.39
Fue así que, pese a tener linaje, es decir, ser un español-americano
de tercera generación de un peninsular de los primeros pobladores
del Nuevo Reino de León, el mérito del Gral. Francisco Báez
Treviño según su título de gobernador de 1703 otorgado por el
virrey duque de Alburquerque, fue haber servido “en dicho reino
en los cargos de capitán de los soldados de a caballo, arcabuceros
que se formó en el levantamiento de los reinos chichimecos del
cerro de Tamaulipa y reprimiendo el orgullo de los indios en el
Real de las Sabinas e inquietudes que causaron los indios de las
naciones cenizos y alazapas”.40
Y es que hasta ese momento, ni su padre Francisco
Treviño ni su abuelo Francisco Báez de Benavides habían
alcanzado ni el grado de General ni ser gobernador del Nuevo

39

Gonzalbo Aizpuru, Familia y orden colonial, 130.
AHMM, Actas de Cabildo, Título de gobernador y capitán general del
Nuevo Reino de León a favor de Francisco Báez Treviño, Vol. 002,
Exp.1703/002, 12 de junio de 1703.
40

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38

�Mérito y honor

Mapa 2. Curatos, misiones y doctrinas en el Nuevo Reino de León,
1753

Reino de León. Y una vez siendo gobernador, eran estos
personajes tan influyentes como otros que componían la
monarquía hispánica en espacios locales o regionales, lo que
permitía una solicitud como la del gobernador Báez Treviño, que
“postrado a las reales plantas de vuestra majestad con todo
rendimiento” solicitó que la Compañía de Jesús entrara a la
ciudad de Monterrey y fundase un colegio:
Con el que nuestros hijos tendrán la enseñanza y doctrina
segura desde los primeros rudimentos y porque serán
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�Javier Rodríguez

enseñados en cristianas y buenas costumbres con la buena
enseñanza que deseamos y finalmente porque tendrá todo el
reino el consuelo y doctrina que en todo el norte cristiano y
dominio de vuestra majestad acostumbra tan sagrada religión
con satisfacción y consuelo común de sus leales vasallos.41

Sobre esta sólida estructura familiar de prestigio social local y
mérito real ante su majestad, estaban insertos los curas José
Miguel, Pedro Regalado y Juan Bautista Vicente de cuarta
generación y José Lorenzo de quinta generación familiar con
respecto a los primeros pobladores. Y es que gran parte del
currículo de los aspirantes al sacerdocio en la monarquía
hispánica debían tener este tipo de estructuras familiares. William
B. Taylor menciona que el linaje familiar por sí mismo ya era
gran parte del mérito que necesitaban los futuros sacerdotes, ya
que reflejaba su propia comprensión del “mérito”, es decir,
aquello que los hacía dignos de su vocación y de la promoción,
siendo las calidades de los candidatos favorecidos ser hijo
legítimo de padres españoles nacidos en América, ilustres y
descendientes de antiguos y legítimos linajes de cristianos viejos:

41

AHMM, Actas de Cabildo, Petición del gobernador al rey para que la
Compañía de Jesús funde un colegio en la ciudad, Vol. 02, Exp.1715/002, 31
de enero de 1715.
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40

�Mérito y honor

eso era prácticamente todo lo que necesitaban.42 Ahora, el punto
en cuestión es cuáles fueron las aspiraciones, limitaciones y
función social de cada uno de ellos, y si el peso familiar fue
determinante en cada una de sus carreras sacerdotales, pues —
como afirma Pilar Gonzalbo— el valor simbólico de los apellidos
y de la proximidad a la jerarquía eclesiástica podía llegar a
proporcionar beneficios materiales inmediatos cuando en las
familias novohispanas se coordinaban intereses económicos y en
la vida religiosa se protegía el patrimonio o se obtenía acceso a
créditos y beneficios.43 Buena parte de los individuos del grupo
dominante o élites de una localidad o región, elegían el camino
del sacerdocio, que podía proporcionarles acceso a dignidades
acordes con su distinguido origen, siendo congruente con lo que
establecía el Concilio de Trento de no promover a ningún
individuo como clérigo que no sea idóneo “por sus costumbres,
ciencia y edad a las órdenes sagradas, a no constar antes
legítimamente que está en posesión pacífica de beneficio
eclesiástico que baste para pasar honradamente la vida”.44

42

Taylor, Ministros de lo sagrado. Sacerdotes y feligreses en el México del
siglo XVIII. Vol. I, 151.
43
Gonzalbo Aizpuru, Familia y orden colonial, 137.
44
Sacrosanto Concilio de Trento, 209.
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41

�Javier Rodríguez

Combinar linaje y mérito nunca fue sencillo para los sacerdotes,
y más porque, si por una parte el linaje era heredado a través de
los antepasados, el mérito era producto de valores como la
disciplina, constancia, buenas costumbres, entre otras cosas que
ya se han mencionado.
Como afirma Taylor, “tan importantes son los orígenes
sociales para la carrera de un sacerdote como también lo fueron
su formación y sus logros educativos”.45 El mérito de un
individuo destinado al sacerdocio iniciaba desde las primeras
letras pues para ser aceptado en un Seminario, los varones debían
tener por lo menos siete años de edad, aunque según Taylor
generalmente ingresaban de once años.46 El curso de estudios
para obtener el grado en bachiller en artes o estudios de filosofía,
era tras la aprobación de los cursos de gramática (lectura,
escritura y pronunciación latina), retórica (latín con español que
incluía el estudio de la sintaxis, traducción y obras selectas de
algunos autores romanos clásicos como Cicerón, Virgilio,
Ovidio, etc.) y filosofía (estudios de lógica, metafísica
aristotélica, física, filosofía moral, aritmética, geometría y
45

Taylor, Ministros de lo sagrado. Sacerdotes y feligreses en el México del
siglo XVIII. Vol. I, 125.
46
Taylor, 126.
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�Mérito y honor

álgebra). Al final, se tenían que someter a un examen oral sobre
preguntas de filosofía ante tres sinodales y de aprobar se obtenía
el grado de bachiller.47 El estudio completo solía durar de cinco a
seis años. Para alcanzar la ordenación como sacerdote que
pudiese celebrar misa, el individuo tenía que estudiar teología por
cuatro años. Dicho estudio se dividía en dos partes: teología
dogmática (estudio de la Suma Teológica de Santo Tomás de
Aquino) y teología moral (aplicabilidad de la teología dogmática
a la vida cotidiana). También se podían hacer cursos de derecho
canónico, sagradas escrituras, historia de la iglesia y elocuencia
sagrada, según Taylor.48
Cabe señalar que los estudios sacerdotales se enmarcaban
dentro de una jerarquía de grados que definían el estatuto del
individuo dentro de la propia Iglesia. El Concilio de Trento señaló
cuatro órdenes menores —ostiario, lector, exorcista y acólito— y
tres mayores que eran el subdiaconado, diaconado y presbiterado.
En las órdenes menores, el ostiario era el guardián del templo,
quien tocaba las campanas y guardián del Santísimo Sacramento;
el lector era quien tenía el oficio de leer o cantar públicamente en

47
48

Taylor, 127.
Taylor, 128.

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�Javier Rodríguez

el templo las Sagradas Escrituras, además de asistir al diácono; el
exorcista era quien podía imponer las manos sobre los posesos
del demonio y recitar los exorcismos aprobados por la Iglesia; y
el acólito era quien portaba las luces en el templo y presentaba el
vino y el agua para la celebración eucarística.49 Y respecto a las
órdenes mayores, una vez sometido y aprobado a una exhaustiva
investigación personal sobre su pasado y conducta moral por un
delegado del obispo, el bachiller obtenía el grado de subdiácono
que ayudaba al diácono a pasar los instrumentos para la misa; los
diáconos podían ser asistentes de los sacerdotes en la misa,
además de contar con aprobación de predicar, y los sacerdotes
podían decir misa pero no escuchar confesiones, impartir
bautismos dar últimos auxilios o casar sin licencia del ordinario
del lugar.50
Para el caso de los sacerdotes emergidos de la familia
Báez Treviño, definitivamente quien marcó la línea de camino en
cuanto a lugares de estudio fue el primogénito. Como ya se ha

49

Pablo VI, Ministeria Quaedam. [Consultado en línea el 21 de mayo del 2020]
http://www.vatican.va/content/paul-vi/la/motu_proprio/documents/hf_pvi_motu-proprio_19720815_ministeria-quaedam.html.
50
Taylor, Ministros de lo sagrado. Sacerdotes y feligreses en el México del
siglo XVIII. Vol. I, 147.
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�Mérito y honor

referido, Ignacio Miguel fue miembro de la Compañía de Jesús y
realizó sus estudios en el Colegio de Guadiana de los jesuitas en
la ciudad de Durango, Nueva Vizcaya, mismo lugar donde sus
hermanos cursaron los estudios de filosofía. Por la gran diferencia
de edad entre Ignacio Miguel y el resto de sus hermanos de
familia y sacerdocio, para cuando Pedro Regalado nació en 1701,
Ignacio ya contaba con 19 años de edad, y para el nacimiento de
Juan Bautista tenía 22 años. En la visita pastoral de 1711 del
obispo de Guadalajara Diego Camacho y Ávila por el curato de
Monterrey, cuando el prelado renueva licencias y aprueba la
operación de un colegio seminario siendo el rector Ignacio
Miguel —gracias al apoyo y financiamiento de su padre, el
gobernador del Nuevo Reino de León— éste ya contaba con 29
años de edad y entre los alumnos que menciona el obispo
Camacho y Ávila que se encontraban tomando cursos de
gramática, se encontraba Pedro Regalado con 10 años de edad.51
Muy seguramente Ignacio Miguel debió haber influido mucho en

FamilySearch. “Monterrey, Catedral, Bautismos 1668-1731, m.303”
http://www.familysearch.com/México-NuevoLeónCatholicChurchsRecords1667-1981
51

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�Javier Rodríguez

la dirección que tomarían las trayectorias académicas de Pedro
Regalado y de Juan Bautista, al grado en que ambos fueron
enviados a estudiar filosofía con la Compañía de Jesús en la
ciudad de Durango. Como se ha mencionado anteriormente, son
escasos los datos que se tienen sobre Ignacio Miguel, pero tanto
por dicha influencia como por la dirección del colegio seminario
de Monterrey y su adscripción religiosa, este personaje debió ser
caracterizado por su preocupación por el saber y la enseñanza,
cualidad mediante la cual, según Óscar Mazín, la monarquía
hispánica también se proyectaba en los ámbitos locales.52
Una vez concluidos sus estudios en Durango, tanto Pedro
Regalado como Juan Bautista se trasladaron a la ciudad de
Guadalajara para estudiar teología en el Seminario de San José,
donde lograron concluir sus estudios y se ordenaron sacerdotes
en 1725 y 1728 respectivamente, ambos por el obispo Nicolás
Carlos Gómez de Cervantes. A partir de su ordenación sacerdotal,
la movilidad de ambos personajes va indicando los intereses que
tenían y que podían ser tanto familiares o personales; y dentro de
52

Óscar Mazín Gómez, Una ventana al mundo hispánico. Ensayo
bibliográfico. Vol.1 (México, DF: El Colegio de México, 2006), 45.
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�Mérito y honor

la rama de personales, de aspiración a prebendas mayores o a
dedicarse a los negocios eclesiásticos, todo válido en la forma de
ganarse la vida.
Por una parte, Pedro Regalado Báez Treviño —como ya
se ha referido en sus aspectos biográficos— fue ordenado
presbítero a título de dos capellanías fundadas por sus padres, el
Gral. Francisco Báez Treviño y doña Catalina Treviño de Maya:
una de 2,100 pesos en la Villa de Saltillo que le producían 100
pesos anuales, y otra de 2,000 pesos sobre la Hacienda de Santo
Domingo en la ciudad de Monterrey que le producía 200 pesos
anuales. Si una capellanía conseguía que el sacerdote viviera “al
día”, con dos podía vivir relativamente cómodo.53 A esto se le
53

Según Pilar Gonzalbo, las capellanías eran un medio de perpetuar la
memoria familiar y de establecer una relación armónica con el más allá. Una
vez tomadas las previsiones para asegurar, hasta donde fuera posible, la
situación económica de los herederos inmediatos, había que pensar en la
salvación del alma, y era natural que se recurriese a los parientes para un
negocio de tanta importancia. Las sutilezas de la teología católica permitían
eludir la fea sombra de la simonía y lograr, no obstante, que los bienes
naturales contribuyesen a la consecución de la bienaventuranza eterna. Podría
encontrarse un paralelismo entre mayorazgos y capellanías con variantes de
que aquellos requerían de un capital considerable, debían someterse a la
aprobación real y se destinaban a los descendientes laicos que conservarían el
apellido. La capellanía era una fundación de beneficio público, ya que la
promoción de vocaciones sacerdotales redundaba en la mejor asistencia de
almas; podía constituirse un pequeño caudal, generalmente entre 1,000 y 3,000
pesos, y no exigía trámites de aprobación: un simple documento ante escribano
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añade que fue teniente de cura en los curatos del Real y Minas de
Mazapil entre 1726 y 1728 y en la Villa de Saltillo de 1729 a
1740, en la que además fue Comisario del Santo Oficio de 1741
a 1755. De 1740 a 1745 fue teniente de cura en varias capillas
jurisdicción del curato de Monterrey: con atención a la capilla del
Valle de Guajuco en 1740 y con atención a la capilla del Valle de
Pesquería Chica en 1745, además de apoyar en el curato de

público dejaba testimonio de su fundación. La persona designada como patrón
tenía la responsabilidad y el privilegio de proveer de candidatos idóneos a la
capellanía vacante, y el juzgado de testamentarías, capellanías y obras pías
vigilaba el cabal cumplimiento de la voluntad de sus fundadores. Gonzalbo
Aizpuru, Familia y orden colonial, 138; Taylor, Ministros de lo sagrado.
Sacerdotes y feligreses en el México del siglo XVIII. Vol. I, 183–205. Según
Gisela Von Wobeser, el fundador de la capellanía donaba una cantidad para el
sostenimiento de un capellán y dicho capellán quedaba obligado a decir cierto
número de misas en su memoria. La cantidad donada se invertía y el capellán
recibía la renta que producía la inversión. El fundador obtenía el beneficio
espiritual de que el capellán rezara por su alma y, además, tenía la posibilidad
de lavar algunos de sus pecados, ya que, mediante la donación del capital de
la capellanía podía “restituir” dineros obtenidos en forma usuraria. El objetivo
de la capellanía era la salvación del alma después de la muerte. Gisela Von
Wobeser, “Las capellanías de misas: su función religiosa, social y económica
en la Nueva España”, en Cofradías, capellanías y obras pías en la América
colonial, ed. Pilar Martínez López-Cano, Gisela Von Wobeser, y Juan
Guillermo Muñoz (México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México;
Instituto de Investigaciones Históricas UNAM, 1998), 120. David Brading y
Óscar Mazín Gómez, eds., El gran Michoacán en 1791. Sociedad e ingresos
eclesiásticos en una diócesis novohispana (Zamora: El Colegio de Michoacán;
El Colegio de San Luis, 2009), 182; Pedro Gómez Danés, “Colegios y
capellanías en el Nuevo Reino de León”, Revista de la sociedad Neolonesa de
historia, geografía y estadística, 2008, 120.
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�Mérito y honor

Monterrey a su hermano Juan Báez Treviño, cuando este se
encontraba ausente entre 1743 y 1745. Después, de 1745 a 1755
volvió a ser teniente de cura de la Villa de Saltillo, de 1755 a 1761
regresó como teniente a la ciudad de Monterrey, y de 1761 a 1767
—año de su muerte— en su hacienda de hacienda de Santo
Domingo.
Por su movilidad, Pedro Regalado buscaba vivir más
cómodamente entre las principales parroquias de la región, pues
si por un lado el Real y Minas de Mazapil contaba con la
solvencia de un asentamiento minero —no sólo en diezmos sino
también en obvenciones parroquiales— la Villa de Saltillo
tampoco se quedaba atrás en ese aspecto. Pero si por alguna razón
la mayor parte de su carrera sacerdotal la pasó deambulando entre
los curatos de la Villa de Saltillo y de la ciudad de Monterrey —
el principal curato del Nuevo Reino de León— fue porque su
familia y sus propiedades residían en esa última ciudad. No
obstante, ser teniente de cura de la Villa de Saltillo era más
atractivo que serlo de la ciudad de Monterrey, pues el pago por
las obvenciones parroquiales era mucho mayor en el primer lugar
que en el segundo. En cuanto a su labor pastoral —descrita
anteriormente en su apartado biográfico— da constancia de que
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�Javier Rodríguez

era un cura comprometido con su trabajo y por ende, esperaba la
gratificación económica equivalente a sus servicios. Así, se puede
asegurar que Pedro Regalado Báez Treviño ingresó al sacerdocio
con el único objetivo de ganarse la vida, lo que así fue gracias a
su trabajo y a su familia.
A diferencia de su hermano Juan Bautista, el Br. Pedro
Regalado Báez Treviño fue menos rígido en el ejercicio de su
ministerio sacerdotal. Mientras residía en la ciudad de Monterrey,
apadrinó a 15 neófitos mientras que su hermano Juan no lo hizo
con ninguno. También, por algunos informes, se ha detectado en
él ser de una agradable personalidad y singular carisma, ya que
en sus testamentos, don Pedro de Fe, doña Gertrudis Rodríguez y
doña Ana Lucía Fernández, declararon que el Br. Pedro Regalado
era su “alegre padre espiritual”.54 Por otro lado, también tuvo
claras tendencias a creer en cuestiones que no precisamente eran
de ortodoxia cristiana. En 1740 —mientras sostenía el cargo de
vicario juez eclesiástico y comisario de la Inquisición en la Villa
de Saltillo— informó al Tribunal del Santo Oficio de la
Inquisición de la Ciudad de México varios aspectos para descargo

54

AHMM. Protocolos, Vol.14, exp.1, Memorias testamentarias, 30 de marzo
de 1745.
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50

�Mérito y honor

de su conciencia, entre lo que incluía ciertos recuerdos de hechos
sobrenaturales que vivió junto con su madre en la Ciudad de
Monterrey donde:
Se acercó a mi madre junto a la vela una palomita mariposa, de
vistosos colores y dijo mi madre que alguna feliz noticia
anunciara dicha mariposa y le dijo que no revelara nada de lo
que le había, la cual después se quemó por sí sola. La verdad
pudo ser ignorancia como lo dijo mi hermano Juan, pero tal vez
sea un mensaje de Dios nuestro señor, y que dicho mensaje
también fue dicho al gobernador de aquel Nuevo Reino de León
que era mi padre.55

Tal vez el hecho de que Pedro Regalado haya sido de
personalidad alegre haya sido un factor para ser más abierto a
creer cosas que bien pudieran ser supersticiones. Del caso anterior
hasta fue juzgado por su hermano Juan como “ignorante”. A decir
verdad, el Br. Pedro Regalado no aspiró a cargos más importantes
después de 1741, pues se conformó con ser teniente de cura de la
Villa de Saltillo, y de 1753 a 1764, ser teniente de cura de la
ciudad de Monterrey, aunque constantemente viajaba del primer
punto al segundo por la cercanía en que se encontraban esos dos
poblados.

55

AGN. Inquisición, Vol.912, exp.13, Pedro Regalado Báez Treviño hace
varias denuncias en descargo de su conciencia, 29 de noviembre de 1740.
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51

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Por otro lado, Juan Báez Treviño —ordenado sacerdote en
1728 como ya se ha referido— también se le confirió las órdenes
mayores a título de dos capellanías: la primera de 3,500 pesos con
una renta anual de 125 fundada por su hermana doña María Báez
Treviño y el capitán don Antonio Gómez de Castro, su esposo, y
otra también fundada por el mismo capitán con 1,000 pesos de
principal y 150 pesos de renta anual sobre el agostadero de San
Agustín de la ciudad de Monterrey. La renta anual que percibía
por cuestiones de capellanías era poco menos que la que recibía
su hermano Pedro Regalado, pero al igual que a él, le daba para
vivir relativamente cómodo. Y como se ha visto anteriormente,
su carrera sacerdotal fue totalmente ejercida en la ciudad de
Monterrey, siendo teniente de cura en esa ciudad de 1728 a 1734,
año en el que recibe la encomienda de la parroquia hasta 1748, de
la que continuó siendo teniente hasta el año de su muerte en 1764.
Al igual que su hermano, también fue Comisario del Santo Oficio
y de la Cruzada en Monterrey, y también por catorce años
consecutivos, sólo que él de 1734 a 1748. Esto debió significar
una enorme influencia regional para la familia Báez Treviño, pues
eran las máximas autoridades en cuestiones de ortodoxia
cristiana. Sin embargo, a diferencia de Pedro Regalado, Juan
Bautista tuvo mayores responsabilidades, pues él sí logró
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52

�Mérito y honor

conseguir la encomienda del curato de Monterrey y de hecho
realizó cosas muy importantes, entre las cuales se destacan las
siguientes.
En primer lugar, en 1745, por petición suya y autorización
del obispo de Guadalajara Juan Gómez de Parada, el curato de
Monterrey fue fragmentado para dar origen a dos nuevos centros
de administración parroquial: el de los Valles de las Salinas y
Carrizal, con sede en el primero, y el del Valle del Guajuco.56
Ambas habían fungido como capillas a las cuales acudía el cura
de Monterrey a celebrar los oficios y administrar sacramentos: en
el caso del Valle de las Salinas era la capilla de la Hacienda de
Nuestra Señora de Guadalupe que funcionó desde 1720, y en el
Valle del Huajuco era una capilla construida en el centro del Valle
desde 1734.57 Dicha división –refiere el obispo Gómez de
Parada– era:

56

AHAG. Otras parroquias, Parroquia de Monterrey, Autos para la
segregación y división de los Valles de las Salinas y Carrizal, y Huajuco de la
encomienda de Monterrey, leg. 3, exp. 2, folio 8, 1745. Por otro lado, en la
documentación de la época es muy común encontrar “Huajuco” y “Guajuco”.
El primer término es empleado en documentación eclesiástica y el segundo en
documentación de la administración civil y militar. Para esta investigación,
emplearemos la palabra “Huajuco” en referencia a dicho lugar localizado a 5
leguas al sur de la ciudad de Monterrey.
57
AHAG, Otras parroquias, Parroquia de Monterrey, Construcción de una
capilla en el Valle del Huajuco, leg. 1, exp. 1, folio 2, 1734. En referencia al
Valle de las Salinas, se toma como punto de partida el comienzo del primer
libro de bautizos de dicha parroquia. Archivo Eclesiástico de la Arquidiócesis
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53

�Javier Rodríguez

No solo por el crecido número de feligreses que residen en los
referidos valles y grave distancia, sino por un inminente
peligro, extorciones [sic] y muertes que en la mediana de los
referidos Valles y capital experimentan los moradores de ellas
de los indios bárbaros para socorrer y acudir a tan graves daños
y mejor facilitar la pronta administración de los santos
sacramentos.58

Así, la erección de dos nuevas parroquias como las del Valle del
Guajuco y el Valle de las Salinas no sólo significó mayor
capacidad de atención por parte de la Iglesia diocesana local, sino
que al expandirse, garantizaban y afianzaban un mayor control
territorial pues los franciscanos deseaban obtener más doctrinas
en el Nuevo Reino de León, y ante ese decreto, la orden de San
Francisco no podía hacer más que replegarse en las doctrinas que
ya poseían.
Y si toda su labor pastoral fue ejercida en la ciudad de
Monterrey, fue evidentemente por la cercanía para con su familia
y el arraigo a la tierra; no obstante, hay evidencia que indica que

de Monterrey, Fondo sacramental, Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe
de Salinas Victoria, libro 1, 1720.
58
AHAG. Otras parroquias, Parroquia de Monterrey, Autos para la
segregación y división de los Valles de las Salinas y Carrizal, y Huajuco de la
encomienda de Monterrey, 1745.
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54

�Mérito y honor

Juan tenía mayores aspiraciones en su carrera sacerdotal.59 En
1745 envió su detallada relación de méritos a su majestad. Como
se demuestra, Juan Báez Treviño esperaba ser recompensado por
el monarca español, pues tenía un representante en los reales
consejos de Madrid —don Juan de Luengo— a quien otorgó
poder para que recibiere los reales títulos, cédulas, y despachos
necesarios del nuevo ascenso que según Juan Báez Treviño su
majestad se iba a dignar darle.60 Desgraciadamente y para su mala
fortuna, no pudo conseguir el tan anhelado ascenso. Se pudiera
inferir que debido a sus 43 años de edad, Juan ya pensaba en
aspirar a la dignidad episcopal, pues a diferencia de todos los
demás clérigos del Nuevo Reino de León, su carrera eclesiástica
59

El concepto de arraigo, en gran medida, tiene que ver con la identificación
y pertenencia a la tierra, porque arraigarse en el siglo XVIII es sinónimo de
avecindarse. Por otro lado, respecto a la movilidad social, Antonio Hepasha
afirma que ésta no podría resultar ni de la voluntad ni de los cambios
instantáneos pues solo el tiempo y la voluntad traducidos en obras adecuadas
y riqueza honestamente adquirida, pudieron modificar el orden social
establecido y escrito. Antonio Manuel Hepasha, “Las estructuras del poder
imaginario en la movilidad social del antiguo régimen”, en Poder y movilidad
social. Cortesanos, religiosos y oligarquías en la península ibérica, siglos XVXIX, ed. Francisco Chacón Jiménez y Nuno Gonçalo Moreira (Madrid:
Consejo Superior de Investigaciones Científicas; Universidad de Murcia,
2006), 37.
60
AHMM. Protocolos, Vol.14, Exp.3, Sobre la relación de méritos del
bachiller Juan Báez Treviño cura en encomienda y vicario juez eclesiástico de
la ciudad de Monterrey, 22 de septiembre de 1747.
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�Javier Rodríguez

junto con la de su hermano Pedro, era lo que los diferenciaba del
resto, además de creer ser merecedores de una recompensa por
los servicios prestados por su padre, el general Francisco Báez
Treviño.
Cabe señalar que, como cura, Juan Báez Treviño siempre
mantuvo una personalidad muy de acuerdo con su trayectoria
eclesiástica. En su relación de méritos, el Br. Ignacio Martínez
dio testimonio de que habiendo recibido la real cédula de 31 de
julio de 1746 con la funesta noticia de la muerte de Felipe V, el
Br. Juan Báez celebró por su alma en la Iglesia parroquial las
honras y exequias “con demostraciones de dolor y sentimiento y
el más posible aparato, asistencia y solemnidad cantó la misa
dicho Br., cuya fineza y liberalidad erogó todos los costos y
gastos de esta función”, también los de la gran cantidad de cera
que se hubo de encender en el luctuoso tumulto, y que se pusieron
en todos los altares, además de haber costeado igualmente de su
bolsillo la limosna de la oración fúnebre que predicó.61 Y en
contraposición, al tomar posesión Fernando VI, el Br. Juan Báez
Treviño:
61

AGI. Indiferente 254, Relación de méritos y servicios del bachiller Juan
Báez Treviño, presbítero, cura en encomienda y vicario in cápite y juez
eclesiástico de Monterrey, 9 de marzo de 1750.
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�Mérito y honor

Hizo las demostraciones correspondientes de regocijo el día 24
de junio de 1747, en el cual después procedió la feliz
proclamación en el real y majestuoso trono que se hallaba en la
plaza principal de la ciudad de Monterrey inmediato al tablado
en que estaba mencionado don Juan Báez Treviño para
autorizar este acto con los demás eclesiásticos; arrojó cantidad
de dinero con generosa largueza, repitiendo a este tiempo los
repliques [sic] de campanas de la Iglesia parroquial, y
siguiendo luego el mismo cura el pasas y acompañamiento del
pendón real por las calles acostumbradas, y llegando a su
Iglesia parroquial, salió afuera del atrio a recibirle generoso,
haciendo uso en oficio de preste con capa pluvial, revestido
diácono y subdiácono siguiendo la Santa Cruz con
acompañamiento de otros sacerdotes seculares y regulares,
cantó Te Deum recibiendo el referido cura el real pendón de
manos del Real Alférez, lo abatió tres veces a las plantas de la
Purísima Concepción de Nuestra Señora, tutelar y patrona de
aquella ciudad, pusole debajo del altar prevenido a un lado del
evangelio, cantó las oraciones dispuestas por el pontifical
romano, y fue el primero que con mano franca arrojó monedas
de plata al tiempo de la salida del lúcido acompañamiento; y el
día siguiente en el altar mayor, adornado vistosamente de
muchas alhajas de plata y cera, dispuesto de propósito por su
cuidado y fervoroso celo, cantó solemnemente la misa de
acción de gracias y se predicó el sermón, siendo constante que
a expensas suyas se costeó también toda la función de la Iglesia,
por cuya loable demostración mereció que el gobernador y
capitán general de aquel Nuevo Reino de León, le diese como
le dio particulares agradecimientos de su distinguida lealtad,
fineza, y buen ejemplo de servicio al rey.62

62

AGI. Indiferente 254, Relación de méritos y servicios del bachiller Juan
Báez Treviño, presbítero, cura en encomienda y vicario in cápite y juez
eclesiástico de Monterrey, 9 de marzo de 1750.
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�Javier Rodríguez

Así, su gran amigo y mentor en la ciudad de Monterrey —el Br.
Ignacio Martínez— fue testigo de la gran lealtad y servicio que el
Br. Juan Báez Treviño tenía para con el monarca español, en la
clara búsqueda de un marcado ascenso en su carrera sacerdotal
garantizando la proyección de la monarquía hispánica en uno de
sus confines septentrionales. Sin embargo —como ya lo
sabemos— una vez terminado su periodo como cura en
encomienda, vicario juez eclesiástico de la ciudad de Monterrey,
y comisionado del Santo Oficio en el Nuevo Reino de León, el
Br. Juan Báez regresó a ser teniente de cura de la parroquia de
Monterrey, lugar donde fue encontrado en visita pastoral del
obispo Fray Francisco de San Buenaventura Martínez de Tejada
Diez de Velasco. En cuanto a sus transacciones en Monterrey, en
1735 vendió a Mateo Lafita —español vecino del Real y minas
de Sabinas— un negro esclavo sujeto a servidumbre de 19 años
“de la nación congo” libre de vicios y enfermedades por 300
pesos oro, libre de empeño, hipoteca, o alguna otra deuda;63 y en
1747, junto con sus hermanos Pedro Regalado, Francisco, Ana,
Lucía y María, vendieron dos sitios de tierra colindantes al río la
Silla que heredaron de su padre, a José Antonio Rodríguez
63

AHMM. Protocolos, Vol.12, exp.1, Venta del bachiller Juan Báez Treviño
a Mateo Lafita de un negro esclavo, 22 de octubre de 1735.
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�Mérito y honor

—vecino de Monterrey— por 200 pesos oro.64 Así, se puede
afirmar que el Br. Juan Báez Treviño, fue de ese tipo de
sacerdotes académicos, que aspiraban a tener relevantes cargos
eclesiásticos pero tal vez por la poca movilidad que tuvo y el
haberse arraigado de lleno a su tierra, le impidieron haberlos
obtenido, por lo que la influencia y el peso que tanto él como su
familia llegaron a tener no rebasaron los límites locales o
regionales. Dicho sea paso, en ningún registro consultado se
encontró que fuese licenciado o doctor, pues de ser así la historia
de Juan Bautista hubiese sido otra. William B. Taylor afirma que
los logros académicos sí eran determinantes para la obtención de
una parroquia importante, pues no todos los curas en poder de las
mejores parroquias durante el siglo XVIII fueron doctores o
licenciados, pero casi todos habían superado el bachillerato en
artes o filosofía y contaban con entrenamiento básico en teología
moral. “Todo aquel cura o concursante que hubiese contado con
becas, que ganase premios en exámenes públicos, que escribiese
tratados o historia, o que enseñase unos cuantos cursos en la
universidad resaltaba ciertamente con hondura esas hazañas”.65
64

AHMM. Protocolos, Vol.14, exp.1, Venta de dos sitios de tierra de los Báez
Treviño a José Antonio Rodríguez, 18 de septiembre de 1747.
65
Taylor, Ministros de lo sagrado. Sacerdotes y feligreses en el México del
siglo XVIII. Vol. I, 151–52.
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�Javier Rodríguez

Por último, en cuanto a José Lorenzo Báez Treviño, quien
fue ordenado sacerdote en 1759 por el obispo Fray Francisco de
San Buenaventura Martínez de Tejada Diez de Velasco, recibió
las órdenes mayores gracias a las cuatro capellanías fundadas por
diversos familiares, una fundada por su abuelo el Gral. Francisco
Báez Treviño, dos más fundadas por su tía Josefa Báez Treviño y
una última fundada por otra tía suya, María Báez Treviño, todas
con 4,000 pesos de principal y 200 de renta anual. Sin duda
alguna, por conceptos de capellanías, José Lorenzo tenía mayores
ingresos que sus tíos Pedro Regalado y Juan Bautista. Pero por si
fuera poco, siendo capellán del presidio de San Agustín de
Ahumada en 1764, su percepción fue de 225 pesos anuales.66
Además, tuvo grandes propiedades en el Nuevo Santander y sur
de Texas, entre las que se encontraban 150 sitios de ganado
menor, 45 de ganado mayor y 16 caballerías de tierra entre las
Villas de Camargo y Reynosa que vendió por 4,000 pesos.67
66

Portillo Valadez, Diccionario de clérigos y misioneros norestenses, 33.
Armando C Alonzo, Tejano Legacy. Rancheros and Settlers in South Texas,
1734-1900 (Alburquerque: University of New Mexico Press, 1998), 64; Rocío
González Máiz, Desamortización y propiedad de las élites en el Noreste
mexicano, 1850-1870 (Monterrey: Universidad Autónoma de Nuevo León;
Fondo Editorial Nuevo León, 2011), 28; Patricia Osante, Orígenes del Nuevo
Santander, 1748-1772 (México, DF: Universidad Nacional Autónoma de
México, 1997), 89. AHMM, Protocolos, Vol.16, exp.1, Venta de tierras del
67

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�Mérito y honor

Fue así como el cuarto cura de los Báez Treviño, José
Lorenzo, fue alguien que se destacó por poseer una gran cantidad
de propiedades que le generaron negocios interesantes. Nunca se
comprometió en un curato a beneficio por un determinado plazo
de tiempo o por destacarse académicamente para la obtención de
prebendas catedralicias o incluso llegar a ser obispo. Y aunque
también le interesaba permanecer cerca de su familia, el arraigo a
la tierra nunca fue su prioridad. Sin duda alguna, y aunque con
José Lorenzo Báez Treviño no terminó la dinastía de curas de la
familia, sí lo fue la influencia directa del Gral. Francisco Báez
Treviño, que con sus hazañas militares al servicio de la Corona
española, expansión y dominio de los territorios de su majestad,
liderazgo y paternalismo familiar y prestigio social, logró
consolidar a sus hijos por prácticamente más de ochenta años
como los sacerdotes más influyentes en el oriente septentrional
durante el siglo XVIII.
Conclusiones
Pareciera un cliché dar por sentado que en las familias hispano
nuevas de alcurnia, cada miembro de la familia tenía un papel
capitán Xavier Báez Treviño y su esposa Ana Montemayor al bachiller Joseph
Lorenzo Báez Treviño por 4,000 pesos, 4 de febrero de 1759.
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61

�Javier Rodríguez

previamente asignado, prácticamente estamental, como el hecho
de afirmar que, en este tipo de familias, un hijo se entregaba a las
armas, otro al comercio y otro más al altar. No se puede
generalizar este argumento, pero para el caso estudiado en este
trabajo el cliché no solamente se cumple sino cobra otro sentido
al visualizar el impacto social que tuvo la familia analizada.
Y es que la familia Báez Treviño se aleja de aquellos
modelos de familia castellana del siglo de oro donde el primer
hijo era el que heredaba, el segundo era el hidalgo y el tercero era
el cura. Más bien es congruente con el tipo de familia
enorgullecida de su linaje ibérico, pero sobre todo de ser
descendientes de primeros pobladores, cristianos viejos y de
buena moral. Además, el mérito en las armas que llevó a
Francisco Báez Treviño a consolidarse como el gran patriarca de
la familia, gobernador del Nuevo Reino de León y referente de
capitanes a guerra para inicios del siglo XVIII, pusieron a esta
familia en la cumbre del prestigio social. Y si bien, gran parte de
los miembros de esta familia —hijos varones— son militares
(incluso las hijas también casadas con militares), no se puede
dejar de lado la influencia de los apellidos en el ámbito espiritual.
Ignacio Miguel, Pedro Regalado, Juan Bautista Vicente y
José Lorenzo Báez Treviño (éste último sobrino de los tres
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�Mérito y honor

anteriores). Misma familia, credo, vocación, estatuto sacerdotal e
intereses diversos. Cada uno de ellos con la misma facultad de
convertir el agua y vino en el cuerpo y la sangre de Cristo, pero
humanamente tan diferentes: por sus vocaciones, al primero le
interesaba el saber y la enseñanza; al segundo simplemente
ganarse la vida con su trabajo ejerciendo su ministerio sacerdotal
discretamente; al tercero un potencial ascenso a mejores
posiciones dentro de la Iglesia, dada su familia y nivel de
estudios; y al cuarto, la solvencia de las capellanías para sumar a
la gran cantidad de propiedades que se le heredaron y a las
transacciones comerciales que realizó. Sin duda alguna, al ser el
templo el espacio de confluencia y socialización obligada en el
periodo hispano nuevo, estos personajes —sobre todo Pedro
Regalado y Juan Bautista— tuvieron tal prestigio en el Nuevo
Reino de León que raro era el poblador o vecino común que no
los conociera, ya que hasta vicarios jueces eclesiásticos y
comisarios del santo oficio de la inquisición fueron cargos que
tuvieron.68
68

Juan Carlos Ruiz Guadalajara, Dolores antes de la independencia.
Microhistoria del altar de la patria. Vol.1 (Zamora: El Colegio de Michoacán;
El Colegio de San Luis; Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en
Antropología Social, 2004), 162; Mazín Gómez, Una ventana al mundo
hispánico. Ensayo bibliográfico. Vol.1, 72.
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63

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Algunas reflexiones finales que se pueden establecer son
las siguientes. Primero, en el periodo hispano nuevo, para ser
sacerdote se requería conjugar linaje y preparación académica, ya
que sin esos dos elementos no se podían obtener las órdenes
mayores. Segundo, un buen apellido no siempre lo era todo, pues
se necesitaba establecer contactos desde los estudios en el
seminario

si

se

deseaba

aspirar

a

cargos

de

mayor

responsabilidad; de lo contrario, a lo mucho se podía estancar en
alguna localidad. Tercero, la manera de ganarse la vida
honestamente como sacerdote podía hacerse de tres maneras:
haciendo un buen trabajo como sacerdote parroquiano,
obteniendo el grado de licenciado o doctor para mejorar la
posición, o si se tenía las posibilidades, dedicarse a las capellanías
que se tuviera y con eso, a los negocios personales. Y cuarto, en
las zonas de frontera, o bien, en el oriente septentrional de la
América hispánica, era mucho más cómodo arraigarse a la tierra
y avecindarse en la ciudad que aspirar a mayores ambiciones si
se deseaba tener una vida tranquila sin tanto ajetreo.
Sin duda alguna, así como el caso de la familia Báez
Treviño pudieron existir en el Nuevo Reino de León, Nueva
Vizcaya y Coahuila-Texas, algunas otras familias con linaje y
mérito de cuyos miembros surgieron carreras sacerdotales
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�Mérito y honor

(aunque se desconoce si cuatro de sus miembros, ya que para ser
sacerdotes, cuatro es un número elevado). Y como lo exponen
Chantal Cramaussel para el caso de Parral en la Nueva Vizcaya y
José Alfredo Rangel para el caso del oriente de San Luis Potosí,
los sacerdotes por lo general eran parientes de las principales
familias de la localidad y esto afianzaba su influencia social desde
el punto de vista espiritual.69 Pero se desconoce si su
desenvolvimiento fue de manera similar a los Báez Treviño, al
grado de que de un simple bautismo y parentela espiritual puedan
surgir personajes tan relevantes en la historia de México como
Fray Servando Teresa de Mier (de la familia Mier y Noriega, con
gran protagonismo en la ciudad de Monterrey para finales del
siglo XVIII e inicios del XIX), bautizado por el Br. Juan Báez
Treviño el 26 de octubre de 1763 y siendo apadrinado por don
Salvador Lozano, compadre del cura que bautizó. Lo que sí se
deja en claro es que con el linaje y la dosis de mérito real
adecuado, militar en este caso, una familia norteña podía
construir todo un historial familiar del cual sus descendientes se
69

Chantal Cramaussel, Poblar la frontera. La provincia de Santa Bárbara en
Nueva Vizcaya durante los siglos XVI y XVII (Zamora: El Colegio de
Michoacán, 2006), 337; Rangel Silva, Capitanes a guerra, linajes de frontera.
Ascenso y consolidación de las élites en el oriente de San Luis Potosí, 16171823, 139–202.
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65

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sintieran orgullosos. Habrá que elaborar otro estudio donde se
demuestre cómo el arraigo, propiedad y tenencia de la tierra, y
sus réditos en el Nuevo Reino de León, pueden motivar e
incentivar los estudios sacerdotales al grado de poder obtener
puestos importantes, o bien garantizar un curato en beneficio, que
no era algo sencillo.
Referencias
Archivo
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�Inmigración y formación del empresariado libanés en
Tampico durante la primera mitad del siglo XX
Immigration and formation of Lebanese businessmen in
Tampico during the first half of the 20th century
Oscar Israel Pizaña Grimaldo
El Colegio de San Luis
orcid.org/0000-0001-7851-2936

Resumen: En este artículo examino la inmigración y la formación del
empresariado libanés en Tampico, Tamaulipas, durante la primera
mitad del siglo XX. Tomando en cuenta los factores endógenos y
exógenos que incidieron en esta migración, estudio los casos de
familias empresariales con participación en los sectores textiles, de
bienes raíces y de la industria naviera. A través de fuentes de archivo y
una serie de entrevistas con miembros de estas familias, analizo las
formas de acumulación de capital de la primera generación de
inmigrantes, y sugiero que la relación entre familia y empresa fue un
elemento indispensable para la organización, dirección, administración
y sucesión de la empresa familiar.
Palabras clave: empresariado libanés; capital; empresa familiar;
inmigración; Tamaulipas.

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�Oscar Pizaña

Abstract: In this article, I examine the immigration and the formation
of the Lebanese business community in Tampico, Tamaulipas, during
the first half of the 20th century. Considering the endogenous and
exogenous factors involved in this migration, I study the cases of
business families in Tampico with participation in the textile, real
estate, and shipping industry sectors. Using archival sources and
interviews with members of these families, I analyze the forms of
capital accumulation of the first generation of immigrants and suggest
that the relationship between family and business was crucial in the
organization, management, administration, and succession of the
family business.
Keywords: lebanese businessmen;
immigration; Tamaulipas.

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capital;

family

business;

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�Inmigración y formación

Introducción
La formación del empresariado libanés en Tampico es un proceso
que es

necesario analizar bajo

dos

ejes

estructurales

fundamentales: uno relacionado con las formas de acumulación
de capital y el otro con la organización empresarial. En el
primero, es menester estudiar cómo los libaneses utilizaron un
capital social basado en elementos identitarios de su cultura,
como el origen común, el idioma y la religión, para transformarlo
en capital económico como fuerza de trabajo con el objetivo de
acrecentar sus negocios. En el segundo, el análisis debe centrarse
en cómo la estructura familiar patrilineal y patrilocal, así como
los valores, marcaron la división del trabajo entre los integrantes
de ambos géneros; los roles que desempeñaron en el hogar tanto
hombres como mujeres fueron trasladados a la empresa familiar,
en donde la organización, dirección y sucesión estuvieron dotadas
de elementos de carácter patrilineal, con el objetivo de preservar
la empresa y el patrimonio por generaciones, dándole suma
importancia al apellido paterno.
De esta manera, el objetivo general del presente trabajo es
estudiar las formas de acumulación de capital y la relación entre
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�Oscar Pizaña

familia y empresa como dos elementos indisolubles en la
formación del empresariado libanés en Tampico durante la
primera mitad del siglo XX. No obstante, también es interesante
sumarse al análisis de la migración, explicando los factores
endógenos y exógenos que incidieron en la llegada de personas
de origen libanés a Tamaulipas, para entender el inicio de la
organización social y de trabajo de estos inmigrantes en el país
receptor, su manera de ganarse la vida a través de las primeras
formas de comercio como buhoneros, su ética enfocada en el
trabajo constante, el ahorro y el bajo consumo, como fórmulas
para la acumulación y adquisición de un tipo de movilidad social
ascendente pasando del comercio informal como vendedores
ambulantes al formal con el establecimiento, primero de tiendas,
almacenes y posteriormente de fábricas en el ramo de la industria
textil, bienes y raíces, así como en la industria naviera.
Con respecto a la estructura del texto, este se comprende
de cuatro apartados. En el primero no sólo se indaga sobre los
factores que impulsaron la migración, sino también se hace un
análisis cuantitativo sobre el número de inmigrantes que llegaron
al estado de Tamaulipas entre 1900 y 1930, así como también un
análisis sobre el perfil del inmigrante libanés. En el segundo
apartado, se explica el inicio de la acumulación de capital a través
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�Inmigración y formación

del éxito obtenido en el comercio ambulante, gracias a la
implementación de un innovador sistema de ventas; el crédito por
abonos, que incorporó a un sector de la sociedad nunca antes
tocado; el del campesino pobre y obrero del campo y la ciudad,
como sustitución a la tienda de raya en el periodo de la
posrevolución. En el tercer apartado, se indaga sobre el modelo
de empresa familiar libanés, estrechamente relacionado con la
estructura de la familia extensa, en donde la dirección,
administración y sucesión atienden a patrones patrilocales. Y, por
último, se identifican a partir de la década de 1930, los casos de
empresas familiares libanesas y su importancia en el sector textil,
bienes raíces e industria naviera en Tampico.
Inmigración y perfil de los primeros inmigrantes libaneses
El fenómeno migratorio libanés hacia México comenzó a finales
del siglo XIX, concretamente a partir de 1878. Es en esta fecha
cuando la revista Emir, realizada por la comunidad libanesa en
1938, y las tarjetas de migración, documentan la llegada de los
dos primeros libaneses que se insertaron en el país por el puerto
de Veracruz, de nombres Boutrous Rafoul1 y Antonio Budib,2

1

Archivo Libanés de la Ciudad de México (en adelante ALCM), Emir, número
20, 1938.
2
Archivo General de la Nación (en adelante AGN), Migración, Líbano,
Tarjetas de migración, 1934.
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�Oscar Pizaña

para después presenciar la llegada de Santiago Sauma, José María
Abad y Pedro Dib en 1882, como se relata en el Directorio
Libanés realizado por Salim Abud y Julián Nasr en 1948.3 Sin
embargo, fue hasta 1887 que encontramos el registro del primer
libanés que llegó por el puerto de Tampico de nombre Juan
Stfen,4 un segundo inmigrante en 1894 registrado como Abraham
Hatem, para comenzar a tener mayor presencia libanesa en
Tamaulipas durante la primera década del siglo XX.
El lugar de procedencia de estos inmigrantes no
correspondía a la actual división política de Medio Oriente. Se
trataba de la región del Máshreq,5 una zona mediterránea que,
durante siglos, hasta 1918, estuvo conquistada y ocupada
militarmente por el Imperio otomano. Este territorio era conocido
como la Gran Siria y comprendía al actual Líbano, Palestina,
Israel, Transjordania y la República Árabe Siria. No obstante,
3

Julián Nasr y Salim Abud, Directorio Libanés: censo general de las colonias
libanesa-palestina-siria residentes en la República Mexicana (Talleres
Linotipográficos “Casa Velux”, 1948).
4
AGN, Migración, Líbano, Tarjetas de migración, 1938.
5
Máshreq o Máshrek es la palabra en el idioma español para la acepción árabe
Al-Masriq, lugar por donde sale el sol, el Levante, o la parte más oriental del
mundo árabe, en oposición al Magreb, la parte poniente del mundo árabe. De
esta manera, se podría hablar de una población mashrequi, como lo propone
Camila Pastor, The Mexican Mahjar: Transnational Maronites, Jews, and
Arabs under the French Mandate (Austin: University of Texas Press), 336.
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�Inmigración y formación

aunque Líbano se estableció como país independiente hasta 1943,
desde el siglo XIII a. C. los fenicios ya hablaban de la región del
Monte Líbano,6 caracterizada por sus cedros que eran utilizados
para las construcciones marítimas, por lo que en este artículo nos
referiremos a Líbano en términos geográficos sin implicar la
preexistencia de un país.
Los primeros libaneses que llegaron a México,
particularmente a Tamaulipas, emigraron en un contexto de
desigualdad, violencia, inseguridad, persecución y pobreza a raíz
de la guerra civil que se desencadenó entre musulmanes drusos y
cristianos maronitas7 en la región del Máshreq, suceso que formó
parte de la desintegración del Imperio otomano. Esta migración
ocurrió al inicio de manera indirecta, debido a las restricciones de
las políticas migratorias establecidas en los Estados Unidos en
1903, con respecto a la entrada de inmigrantes. La causa de estas

6

Muchos de los inmigrantes que llegaron a Tamaulipas se autodenominaban
sirio-libaneses o libaneses. Estos apelativos de sirio y libanés hacían referencia
al origen geográfico, ya que el territorio del Máshreq (parte oriental del mundo
árabe) también era conocido como la Gran Siria, mientras que el de libanés era
por la región que desde tiempos fenicios se denominaba Monte Líbano.
7
Los drusos son un grupo religioso cuya fe es procedente del islam; fue
fundado en Egipto a finales del siglo X y se extendió en el Máshreq; por otro
lado, la población maronita es cristiana de rito oriental y es reconocida por
Roma.
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�Oscar Pizaña

restricciones fue la epidemia de peste bubónica que se desató
desde finales del siglo XIX, situación que obligó al Consejo
Superior de Salubridad estadounidense a tomar medidas con el
objetivo de revisar la entrada de personas provenientes de Asia y
Oriente Medio, aumentando en un 70% los casos de repatriación.8
Por esta razón, y gracias a que en México no había
restricciones para la entrada de inmigrantes debido al
establecimiento de una política porfirista de puertas abiertas,
muchos libaneses decidieron esperar en algún puerto mexicano
—como Tampico— el momento oportuno para introducirse a los
Estados Unidos,9 pues se pensaba que en el país norteamericano
existían, además de la tolerancia religiosa, mejores oportunidades
8

Theresa Alfaro-Velcamp, So far from Allah, so close to Mexico: Middle
Eastern immigrants in modern Mexico (Austin, University of Texas Press,
2007), 137.
9
Existían empresas de viajes que, al conocer las condiciones poco favorables
para entrar a los Estados Unidos, ofrecían a los migrantes la posibilidad de
buscar otro puerto en algún país en donde no existieran las mismas
restricciones para ingresar. Lo hacían con el objetivo de convencer a las
personas en Líbano de realizar el largo viaje mediterráneo y trasatlántico. Estas
agencias se encargaban de otorgar préstamos para financiar los gastos de
transporte, a cambio de hipotecas y altos intereses. De esta manera, no sólo
México comenzó a recibir inmigrantes libaneses, sino también Cuba, Brasil, e
incluso Argentina. Roberto Marín Guzmán, “Las causas de la emigración
libanesa durante el siglo XIX y principios del XX. Un estudio de historia
económica y social”, Estudios de Asia y África 31, núm. 3 (septiembrediciembre, 1996): 602.
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�Inmigración y formación

laborales. De esta manera, Tamaulipas fungió —durante la
primera década del siglo XX— como un lugar de paso y de
estadía temporal en el tránsito de la migración hacia la nación
estadounidense, ya que no era una entidad que mostrara un
desarrollo industrial importante, pues la industria petrolera
apenas comenzaba, a diferencia de la Ciudad de México o Puebla,
que fueron centros urbanos en donde se concentró la mayor
cantidad de libaneses debido al desarrollo de las manufacturas
como la industria textil,10 así como en Yucatán en dónde estos
inmigrantes tuvieron una participación muy importante en la
industria henequenera.11
La población libanesa que arribó a Tampico entre 1900 y
1917, fue identificada como turca por los oficiales aduanales,
debido a que sus pasaportes, durante esos años, eran expedidos
por las autoridades del Imperio Otomano. No obstante, a partir de
10

Una obra que explica muy bien el desempeño de los libaneses en la industria
textil en Puebla es Angelina Alonso Palacios, Los libaneses y la industria textil
en Puebla (México: Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en
Antropología Social, 1983), 181.
11
Para conocer la labor de los libaneses en la península de Yucatán véase Luis
Alfonso Ramírez Carrillo, De cómo los libaneses conquistaron la Península
de Yucatán: migración, identidad étnica y cultura empresarial (México:
Universidad Nacional Autónoma de México, Centro Peninsular en
Humanidades y Ciencias Sociales, 2012), 58.
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�Oscar Pizaña

1918, cuando finalizó la primera Guerra Mundial y la Sociedad
de Naciones formalizó el sistema de mandatos en el que Francia
resultó ser protectorado del territorio que, a partir de ese
momento, se le otorgó el título de El Gran Líbano, los inmigrantes
libaneses dejaron de identificarse como turcos para comenzar a
presentar documentos referentes a su lugar de origen. El apelativo
turco no sólo incluía a los libaneses, sino a la demás población
del Máshreq; es por esta razón que los censos oficiales de 1900 a
1921 no son una fuente confiable para precisar el número de
libaneses que llegaron a Tamaulipas a principios del siglo XX,
sin embargo, nos proporcionan datos significativos relacionados
con el aumento y la disminución de la población turca en la
entidad.
Según los censos nacionales, en 1900 existían en el país
949 turcos de los cuales sólo 13 se encontraban en el estado de
Tamaulipas. En 1910 el número aumentó a 4,463 en todo el
territorio nacional y 90 en el estado norteño. Sin embargo, en
1921 las cifras volvieron a descender danto un total de 836 turcos
en toda la república, mientras que en la entidad tamaulipeca se

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contabilizaron sólo 12.12 Esta disminución entre 1910 y 1921 se
debió, en parte, al estado bélico del país ocurrido durante la
revolución mexicana, suceso que repercutió en el declive de un
marco legal y de una política migratoria que pudiera mantener los
derechos de los inmigrantes, como lo había hecho la política
porfirista en los años anteriores a los movimientos armados.13 De
esta manera, dada la situación del país, muchos turcos decidieron
emigrar de México, estableciéndose la mayoría en los Estados
Unidos con el objetivo de obtener una mejor calidad de vida.
12

Censo general de la República Mexicana verificado el 28 de octubre de
1900, conforme a las instrucciones de la Dirección General de Estadística a
cargo del Dr. Antonio Peñafiel (México: Secretaría de Fomento, 1901);
Tercer censo de población de los Estados Unidos Mexicanos, verificado el 27
de octubre de 1910 (México: Secretaría de Hacienda, Departamento de
Fomento, 1918); México. Departamento de la Estadística Nacional, Censo
general de habitantes: 30 de noviembre de 1921 (México: Talleres Gráficos
de la Nación, 1925).
13
La Ley de Extranjería y Naturalización de 1886 estipulaba que “los
inmigrantes de toda clase, podían naturalizarse […] quedando equiparados con
todos sus derechos y obligaciones con los mexicanos […] transcurridos seis
meses y cuando el extranjero hubiera cumplido dos años de residencia en la
República podría pedir al Gobierno federal que le concediera su certificado de
naturalización” (art. 13). Se incluyeron, además, exenciones de impuestos, así
como transporte y agua gratuitos con el propósito de atraer extranjeros
interesados en invertir sus capitales y contribuir al anhelado y reiteradamente
mencionado “progreso de la nación”. El gobierno apostaba a la inversión
extranjera con el objetivo de impulsar la industria, el comercio y la banca en
México. Moisés González Navarro, Los extranjeros en México y los mexicanos
en el extranjero 1821-1970. Vol 2 (México: El Colegio de México, 1994), 508.
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Según registros de las aduanas, entre 1910 y 1921 salieron
del país por Nuevo Laredo, 30 turcos,14 sin embargo, el otro
margen numérico puede deberse a que muchos se internaron en
la nación norteamericana de manera irregular. Además, durante
esos años no se registraron entradas de turcos por el puerto de
Tampico, a diferencia del periodo de 1900 a 1909 que se
contabilizaron 107 entradas, esto fue debió, no sólo por el
conflicto bélico que ocurría en el país, sino también por la política
migratoria turca que intentó prohibir la salida de la población a
partir de 1909. La principal razón fue la fuerte emigración que
estaba causando el despoblamiento de las ciudades en Medio
Oriente, la cual estaba dirigida a Europa, Estados Unidos y, en
menor medida, a México, Cuba, Brasil y Argentina.
No obstante, una de las fuentes más importantes con las
que podemos identificar a la población de origen libanés que
entró al país en el periodo de 1900 a 1921, son las tarjetas de
migración en su forma F14, expedidas entre 1926 y 1950 por la
Secretaria de Relaciones Exteriores (SRE). Estas tarjetas se
crearon con la finalidad de tener un mejor control y registro de la

14

AGN, Aduanas Marítimas y Fronterizas, Tamaulipas, 1910-1921, exp. 334894, Informes aduanales.
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población extranjera en México. Durante el período presidencial
de Plutarco Elías Calles se implementó una ley migratoria donde
se estableció que las F14 funcionarían como el principal
documento de identificación oficial.15 Asimismo, en su artículo
32, la nueva ley anunció que quienes acudieran al registro se les
otorgaría una carta de naturalización con la que podrían traer al
país a sus padres, hijos, conyugues, e incluso a sus hermanos
menores, razón por la que muchos libaneses decidieron
registrarse y naturalizarse como mexicanos.16
Este tipo de tarjetas migratorias de identidad, contienen
datos específicos del inmigrante como su constitución física,
edad, nacionalidad, estado civil, idioma, religión, ocupación,
fecha de llegada y de registro, lugar de nacimiento, de entrada y
de residencia, nombre y domicilio en el país, además de contar
con una referencia, así como con la firma del portador y la firma
del funcionario de migración junto con el sello de la dependencia.
Es menester apuntar que como el registro de esas tarjetas se llevó

Víctor Hugo Morales Meléndez y Luis Ricardo López Figueroa, “La política
de inmigración de México. Interés nacional e imagen internacional”, Foro
Internacional XXXIX-1, núm. 155 (enero-marzo, 1999): 71.
16
González, Los extranjeros en México y los mexicanos en el extranjero 18211970. Vol. 2, 19.
15

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a cabo a partir de 1926, no podemos contar con los datos de los
libaneses fallecidos antes de esa fecha, tampoco de aquellos que
decidieron emigrar para dirigirse a Estados Unidos o algún otro
país. A pesar de estas limitantes, las tarjetas nos proporcionan
información valiosa para conocer el número de inmigrantes, al
menos registrados, que llegaron a México, en especial a
Tamaulipas, a principios del siglo XX ya que, a través de las
declaraciones de los inmigrantes sobre la fecha, el lugar de
entrada al país y el lugar de nacimiento, es posible realizar una
cuantificación del número de libaneses que llegaron a Tampico
entre 1900 y 1921. Según las tarjetas, en el periodo que va de
1900 a 1909 entraron al país por Tamaulipas 115 libaneses, para
después disminuir el número a 27 inmigrantes entre 1910 y 1921,
dando un total de 142 entradas de personas de origen libanés.17
Con la comparación de las fuentes, observamos que el
número de entradas que nos proporcionan las tarjetas de
migración, es mayor al que nos brindan los informes aduanales, a
pesar de que en estos últimos sólo existen registros con la
denominación de turco. Además, una variación interesante es que
en los documentos de las aduanas no hay registros de llegadas
17

AGN, Migración, Líbano, Tarjetas de migración, 1926-1950.

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entre 1910 y 1921, mientras que en las tarjetas aparecen
27entradas en los mismos años.18 Para explicar esta diferencia, es
preciso tener en consideración que a pesar de que las autoridades
otomanas dejaron de emitir pasaportes en 1909, la migración no
se frenó totalmente, lo que indica que existió un porcentaje,
aunque bajo, de la población libanesa que entró al país mexicano,
de manera irregular, por el puerto de Tampico.
Asimismo, a través de las tarjetas de migración podemos
comprobar que el 75% de la población que entró por Tamaulipas
durante las primeras dos décadas del siglo XX, procedente del
Máshreq y con pasaportes turcos, era de origen libanés de las
ciudades de Biblos, Djezzin, Deir El Kamar, Zahle, Beirut,
Duma, Batrun, Akkar, Karaun, Bekaa y Kesruan. Otro 15% de
los migrantes eran sirio-libaneses; 5% se declararon sirios que
provenían de la ciudad de Damasco; mientras que el resto se
registraron como palestinos nacidos en Bethlehem. Asimismo, el
95% eran cristianos maronitas, es decir, católicos de rito
oriental.19 Otro dato interesante es que los inmigrantes fueron un
85% hombres, en su mayoría casados, con edades entre los 15 y

18
19

AGN, Migración, Líbano, Tarjetas de migración, 1926-1950.
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los 40 años y el resto mujeres entre los 12 y 18; ambos sexos
declararon dedicarse al comercio, particularmente de telas, ropa,
mercería y en algunos casos de zapatos.
Es preciso señalar que, durante las dos primeras décadas
del siglo XX, el estado de Tamaulipas fue sede de una
inmigración indirecta, de tránsito y de carácter individual. Según
relatos de la misma comunidad libanesa, que aparecen en la
revista Emir, los primeros migrantes viajaron a occidente con la
intención de encontrar una mejor calidad de vida, para una vez
instalados, llevar consigo a sus conyugues e hijos.20 Sin embargo,
esta migración de carácter familiar —ocurrida incluso desde
finales del siglo XIX en otras entidades del país como en
Veracruz, Puebla, México y Yucatán— no se presentó en
Tamaulipas hasta principios de la década de 1920, cuando el
crecimiento de la industria petrolera ya había dinamizado la
economía del sur tamaulipeco.
Durante la primera Guerra Mundial, México se convirtió
en el segundo exportador de petróleo a nivel mundial, siendo
Tampico el principal centro refinador de todo el territorio
nacional. De esta manera, la industria petrolera actuó como una
20

ALCM, Emir, número 26, 1945.

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fuerza de atracción que ocasionó el desplazamiento de extranjeros
—incluidos los libaneses— y nacionales de otras partes del país
como Veracruz, San Luis Potosí y Guanajuato, que llegaron a la
ciudad portuaria con el objetivo de invertir sus capitales o
conseguir empleo.21 Este fenómeno demográfico estimuló la
demanda de bienes y servicios; razón por la que Tampico recibió
inyección de capital directo de origen español, francés, inglés y
estadounidense al que más tarde se sumarían los libaneses. De
esta manera, se establecieron nuevas compañías mercantiles,
financieras, de bienes raíces y de servicios, ocupadas en cubrir la
demanda de máquinas y refacciones petroleras, así como de
vivienda, edificios, terrenos urbanos y rurales, telefonía,
electricidad, drenaje, transporte, salud, educación, seguridad,
alimentación y turismo.22
De esta manera, el dinamismo comercial que se suscitó en
la región petrolera del sur tamaulipeco, principalmente en
Tampico, es un factor fundamental que explica la continua
llegada de población de origen libanés durante la década de 1920.
21

Roberto Hernández Elizondo, Empresarios extranjeros, comercio y petróleo
en Tampico y la Huasteca (1890-1930) (México: Universidad Autónoma de
Tamaulipas, Plaza y Valdés S.A. de C.V., 2006), 87-88.
22
Hernández Elizondo, 103.
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Según las tarjetas de migración entre 1921 y 1930 entraron al país
7,096 libaneses de los cuales 783 ingresaron por Tamaulipas; la
mayoría lo hizo por el puerto de Tampico en donde se registraron
508 entradas. No obstante, un dato interesante es que durante ese
período aparece la aduana de Nuevo Laredo como lugar de
entrada con 278 registros, así como la de Reynosa con 5,23 lo que
significa que durante la década de 1920 hubo inmigración
libanesa proveniente de los Estados Unidos.
Además de la dinámica comercial en el sur de Tamaulipas,
otro factor que explica la llegada de personas de origen libanés
del país norteamericano, entre 1921 y 1930, es el establecimiento,
en 1921, de la Quota Law of may 19, como parte de las reformas
a la política migratoria estadounidense de 1917. Esta ley limitó a
un 3% la entrada de extranjeros provenientes de Asia, Medio
Oriente y Europa, con respecto al total de la población de esa
nacionalidad registrada en el censo de 1910. Asimismo, se exigió
que los inmigrantes mayores a 16 años supieran leer y escribir,

23

AGN, Migración, Líbano, Tarjetas de migración, 1926-1950.

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así como el pago de una cuota de 8 dólares.24 Esta situación frenó
la migración directa de libaneses hacia los Estados Unidos y
disminuyó las probabilidades de que los inmigrantes allí
establecidos pudieran traer consigo a sus familias. Por esta razón
muchos decidieron trasladarse a Tamaulipas en donde existían
mayores oportunidades para ingresar a sus conyugues e hijos, así
como de llevar una mejor calidad de vida, aprovechando la
dinámica comercial que se vivía en el sur del estado.
La gran mayoría de la población libanesa en las ciudades
Tamaulipecas, en especial en Tampico, que era en donde
comenzó a establecerse una colonia más numerosa, se
concentraba en el centro de la ciudad, en las calles con mayor
flujo de personas y en donde se ubicaban la mayor cantidad de
negocios como la calle del comercio, hoy en día Salvador Díaz
Mirón, la calle aduana, la calle Muelle, la avenida Colón, la calle
Rivera, la avenida Francisco I. Madero, así como la calle del bajo
mercado hoy en día Héroe de Nacozari, avenidas que se
encontraban entre la Plaza de la Libertad y la Plaza de Armas.
Elisa Ortega Velázquez, “La consolidación histórica de la migración
irregular en Estados Unidos: leyes y políticas migratorias restrictivas,
ineficaces y demagógicas”, Norteamérica 12, núm. 1 (enero-junio 2017): 197231.
24

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Asimismo, era una zona muy cercana al puerto y a la estación del
ferrocarril (un recorrido a pie de entre 5 y 10 minutos), ya que la
ciudad de Tampico creció a orillas del río Pánuco en su
desembocadura con el Golfo de México.
La ciudad de Tampico se encuentra aproximadamente a
10 kilómetros de la costa del golfo por lo que, basándonos en el
mapa 1, los barcos entraban por la parte nororiental hacia el sur
siguiendo la ruta fluvial del río Pánuco hasta llegar al puerto. La
ciudad fue creciendo de sur a norte hasta topar con la Laguna del
Carpintero, para después continuar su crecimiento hacía ambos
extremos. En la década de 1920 la ciudad portuaria mostró un
importante crecimiento demográfico y urbano, pasando de 23,450
habitantes en 1921 a 70,183 en 1930,25 lo equivalente a un
crecimiento del 300% de la población. No obstante, los libaneses
que llegaron a Tampico durante los primeros años de la década
de 1920, lograron instalarse muy cerca del puerto, al traer después
a sus familiares, amigos y conocidos de los mismos pueblos en
Líbano, la comunidad fue creciendo principalmente en el centro
de la ciudad, lo que en el mapa 1 está señalado en color azul.

25

Quinto censo de población, 15 de mayo de 1930. Vol. VII, Tomo XXVII:
Estado de Tamaulipas (México: Secretaría de la Economía Nacional, 1933).
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Es preciso anotar que durante la década de 1920 hubo
casos de libaneses que llegaron con suficiente capital para invertir
en Tampico, como fue el caso de la familia Appedole, de la cual
hablaremos más adelante. Sin embargo, la oleada migratoria de
libaneses a Tamaulipas, a partir de 1921, estuvo caracterizada por
la llegada de inmigrantes pobres que habían hipotecado sus casas
o vendido sus tierras en Líbano para costearse el viaje
trasatlántico.26 Muchos de ellos llegaron prácticamente sin
dinero, algunos lo habían gastado intentado establecerse en los
Estados Unidos. Eran en su mayoría analfabetas, de pocos
estudios, que se habían dedicado en su tierra natal al comercio y
a la agricultura, así como a algunos otros oficios como a la
carpintería, herrería o albañilería.27
Los precursores del sistema de ventas a crédito por abonos en
Tamaulipas
Los libaneses decidieron dedicarse al comercio al menudeo de la
forma ambulante,28 que no requería dominio del idioma español
Roberto Marín Guzmán, “Las causas de la emigración libanesa durante el
siglo XIX y principios del XX. Un estudio de historia económica y social”,
Estudios de Asia y África 31, núm. 3 (septiembre-diciembre, 1996): 602.
27
ALCM, Emir, número 26, 1945.
28
Muchos autores que se han dedicado al estudio de los libaneses en otras
regiones de México, como en Yucatán, Veracruz, Tabasco, Puebla o la ciudad
26

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y en donde podían iniciar con un capital pequeño. Implementaron
un sistema de ventas, el crédito en abonos, que era una actividad
pionera, innovadora y nada practicada hasta entonces, salvo por
los judíos en Sinaloa.29 La opción de brindar pagos diferidos y

de México, coinciden en que la principal actividad económica en donde se
desempeñaron estos inmigrantes fue el comercio informal a través de la forma
ambulante. De esta manera, es preciso revisar los trabajos de Rebeca Inclán
Rubio, “Inmigración libanesa en la Cd. de Puebla 1890-1930: proceso de
aculturación” (Tesis de licenciatura, Universidad Nacional Autónoma de
México, 1978); Alonso Palacios, Los libaneses y la industria textil en Puebla;
Martha Díaz de Kuri y Lourdes Macluf, De Líbano a México: crónica de un
pueblo emigrante (México: Talleres de Gráfica, Creatividad y Diseño, 1995);
Carlos Martínez Assad, “Los libaneses inmigrantes y sus lazos culturales desde
México”, Dimensión Antropológica 15, vol. 44 (septiembre-diciembre, 2008):
133-155; Claudia Dávila Valdés, “Socio-Economic Trajectory and
Geographical Mobility of Lebanese and Koreans. From Motul to Mérida”,
Migraciones Internacionales 8, núm. 2 (julio–diciembre 2015): 103-131;
Raymundo Vázquez Soberano, “Los sirio-libaneses en Tabasco. La
conformación de un grupo dominante: 1910-1935” (Tesis de doctorado,
Universidad Veracruzana, 2016); Lorenza Petit, “El Mahyar mexicano.
Producción literaria y periodística de los inmigrantes árabes y sus
descendientes” (Tesis de doctorado, Universidad Autónoma de Madrid, 2017);
Oscar Israel Pizaña-Grimaldo, “Del Máshrek hacia México: la formación de la
colonia libanesa en Tampico, 1882-1948”, Revista de Filosofía y Cotidianidad
4, núm. 11 (junio 2018): 20-32; y Luis Alfonso Ramírez Carrillo, “Identidad
persistente y nepotismo étnico: movilidad social de inmigrantes libaneses en
México”, Nueva Antropología. Revista de Ciencias Sociales 31, núm. 89
(julio-diciembre 2018): 9-23.
29
María Eugenia Romero Ibarra, “Del pequeño almacén a los negocios
financieros. Tres sucesiones exitosas en una familia empresaria: Grupo
Coppel, 1940-2010”, en Familias empresariales en México. Sucesión
generacional y continuidad en el siglo XX, coord. Araceli Almaraz y Luis
Alfonso Ramírez (Tijuana: El Colegio de la Frontera Norte, 2018), 227-254.
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�Inmigración y formación

con tasas de interés bajas, significó una ventaja sobre los
comerciantes locales en relación con clientela y mayores ventas.
Procuraban ofrecer plazos de liquidación cortos, para que los
compradores adquirieran nuevos productos, además, manejaban
“abonos chiquitos” semana con semana —como la gente del
pueblo les llamaban— y otorgaban las mercancías sin pago
anticipado, porque sabían que a sus compradores les interesaba
conseguir los artículos sin tener la necesidad de descapitalizarse.
El éxito que tuvo la venta a crédito y el cobro en abonos
radicó en que este sistema incorporó a un nuevo sector de la
población que antes no se tocaba, el campesino y el obrero pobre
del campo y la ciudad. Significó el acaparamiento de un nuevo
mercado, mayor clientela y el aumento de la capacidad de venta.
Asimismo, la disminución de las tiendas de raya, con las que se
endeudaban los peones y agricultores, dio lugar a la liberación del
comercio y a una mayor circulación del dinero, ampliando el
mercado interno en todo Tamaulipas, con una población que pese
a sus bajos ingresos podía consumir bienes de subsistencia y
vestido. Esta coyuntura fue aprovechada por los buhoneros
libaneses para sustituir el crédito que otorgaba la tienda de raya
de las haciendas por la venta en abonos.30
30

Ramírez, De cómo los libaneses conquistaron la Península de Yucatán:
migración, identidad étnica y cultura empresarial, 168.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-2

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�Oscar Pizaña

La mercancía de estos buhoneros consistía en objetos de
bisutería, artículos para el cabello, hilos y enseres de mercería,
imágenes religiosas, telas, ropa confeccionada, incluso zapatos y
relojes. No obstante, a través de la socialización con el pueblo
pudieron conocer las necesidades de sus clientes e incorporar
nuevos productos a petición de sus compradores, como sandalias,
sombreros, herramientas para trabajar, colchas, mantelería,
sabanas y toallas.31 Todo esto lo ponían en cajas, cajones o
maletas. No sólo emprendían su recorrido por las ciudades, sino
también se internaban en los poblados más cercanos,
desplazándose en ferrocarril, en vehículos de muy malas
condiciones o a lomo de mula. También visitaban rancherías y
caseríos caminando por veredas angostas y peligrosas, como nos
cuenta Neder Nader Habib (de 93 años de edad, de ascendencia
libanesa, nacido en Tampico y fundador de la empresa de
uniformes UNITAM S.A. de C.V en 1956) sobre la labor de su
padre como buhonero:
Mi padre Juan [Nader] llegó a Tampico en 1918 para dedicarse
al comercio ambulante. Era soltero en aquel entonces y quien
le ofreció mercancía para vender fue un comerciante también
31

Nasr y Abud, Directorio Libanés: censo general de las colonias libanesapalestina-siria residentes en la República Mexicana.
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�Inmigración y formación

de origen libanés de nombre Damián Abad quien había llegado
de Veracruz y contaba con una tienda de ropa, telas y mercería
en la calle Rivera y Colón llamada “La Universal”. Mi padre
comenzó a vender hilos, botones, agujas, listones, cordones,
telas, ropa y sombreros para los campesinos, primero andaba a
pie, después le prestaron una mula para insertarse en las
comunidades y en el campo para ir ofreciendo los productos
porque tenía que cumplir con un mínimo de venta diaria. Mi
papá buscaba clientes y a veces se iba a las parcelas en donde
andaban trabajando los campesinos para ofrecerles
sombreros”.32

Para ofrecer estas mercancías, nos cuenta Neder, su padre y los
demás buhoneros necesitaron aprender palabras básicas en
español, pero lo más importante era conocer los nombres de los
productos, para poder ir anunciándolos por las calles, así como
familiarizarse con el uso de la moneda mexicana para no
equivocarse en los cobros y perjudicar a los clientes evitando
hacerse de mala reputación, aunque con el tiempo y el constante
diálogo con sus compradores comenzaron a dominar el idioma

32

Entrevista a Neder Nader Habib, 25 de noviembre de 2019. Neder Nader es
un empresario de ascendencia libanesa nacido en Tampico, Tamaulipas en
1927 por lo que en la actualidad cuenta con 93 años de edad, se encuentra en
perfectas condiciones de salud y fue fundador de la empresa UNITAM S.A de
C.V., creada en 1956, en la actualidad es una de las empresas de uniformes
más grandes en el país con sucursales en toda la república mexicana. A través
de la entrevista, nos brindó información muy valiosa sobre la vida de los
buhoneros libaneses, como lo fueron sus padres, en la década de 1920.
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�Oscar Pizaña

local, sin perder su peculiar acento.33 Algunos buhoneros
conseguían un ayudante para los largos recorridos, pero en la
mayoría de los casos, ellos mismos eran los cargadores y
administradores de su mercancía, llevando la contabilidad en una
libreta pequeña que cupiera en sus bolsillos del pantalón en donde
marcaban la gestión de deuda, abonos e itinerarios de la semana.
Quienes no sabían escribir copiaban los números de las
casas de sus compradores o hacían una serie de rayas y círculos
para contar las cosas que vendían. Con el propósito de acumular
capital, hacerse de un local, establecer su propia tienda y traer a
su familia de Líbano, vivían bajo una ética de bajo consumo y
mucho ahorro.34 Gastaban sólo en lo indispensable para subsistir,
como en alquiler, despensa y en ocasiones ropa; el calzado lo
cambiaban hasta que se les rompía. Una vez que los inmigrantes
se lograban establecer en un comercio fijo, de manera formal,
logrando tener un sustento económico, se concentraban en traer
primordialmente a sus conyugues e hijos y en menor medida a sus
padres35 para, después, traer también a hermanos, cuñados,

33

Entrevista a Neder Nader Habib, 25 de noviembre de 2019.
Entrevista a Neder Nader Habib, 25 de noviembre de 2019.
35
El porcentaje de población inmigrante adulta (mayores de 40 años) fue muy
bajo, del 3%. Por lo regular decidían quedarse en Líbano porque no tenían
34

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�Inmigración y formación

primos y amigos muy cercanos o recomendados de sus parientes
dando paso a una migración escalonada o de tipo comunitario,
que tomó fuerza a finales de la década de 1920 y durante la
siguiente.
Los ya establecidos ofrecieron empleo a sus parientes y
amigos, ya fuera como repartidores de sus mercancías, es decir,
como buhoneros o se les otorgaba crédito, el cual consistía en
proporcionar una cantidad suficiente de artículos a un precio muy
por dejo de lo establecido en el mercado, con el propósito de que
surtieran su propia tienda. Asimismo, se les brindaba asistencia
comunitaria como alojamiento, comida, ropa, herramientas y
todo lo necesario para facilitarles el periodo de adaptación
inicial.36 La oferta de trabajo y el apoyo ofrecido por sus
connacionales en el país receptor, significaron un seguro de vida
para la población migrante, ya que muchos viajaban
prácticamente contratados. De esta manera, una vez que
interés en pasar el resto de su vida en otro país con elementos culturales
diferentes a los de su lugar de origen ya que, bien o mal, la mayor parte de su
vida estaba realizada. Se interesaban más en apoyar a sus hijos para que
salieran a buscar un mejor futuro, aunque estuvieran conscientes sobre la
posibilidad de no volverlos a ver. Entrevista a Carlos Martínez Assad,
sociólogo dedicado al estudio de la herencia cultural de los libaneses en
México, 12 de septiembre de 2019.
36
ALCM, Emir, número 26, 1945.
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desembarcaban en el puerto tampiqueño, no tardaban más de tres
días para ser asistidos por parientes, conocidos o amigos.
Algunos, en un par de días ya se encontraban trabajando como
buhoneros, vendiendo por las calles gran variedad de productos
en abonos, gastando lo mínimo y ahorrando lo máximo posible.
El modelo de empresa familiar
Si anteriormente solían viajar solos hacia occidente para
encontrar trabajo, ahorrar dinero y poder reunirse con la familia,
durante la década de 1920 los libaneses pudieron viajar a
Tamaulipas acompañados de familias enteras o incluso de amigos
y conocidos de los mismos pueblos de origen. La oferta de trabajo
generada por el crecimiento de los negocios de los primeros
inmigrantes hacía posible este fenómeno, lo que significó vencer
la incertidumbre de la migración que había permeado durante las
décadas anteriores. Fue así como terminó el período de las
migraciones individuales para dar paso a la migración
comunitaria. De esta manera, desde el momento en que se
arribaba en el puerto de Tampico, cada uno de los integrantes de
la familia desempeñaba un rol especifico, según su división del
trabajo.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-2

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�Inmigración y formación

Eran más los hombres que se encargaban de salir a las
calles a vender y ofrecer la mercancía, con el objetivo de llevar el
sustento económico a su esposa e hijos, mientras que las mujeres
se quedaban en la casa desempeñando las labores del hogar, como
preparando la comida y haciendo el aseo.37 Sin embargo, hubo
casos de mujeres viudas que llegaron a Tampico con sus hijos e
hijas y que se dedicaron a trabajar como buhoneras para salir
adelante como sucedió con Salime Abi Rachid38 quien, tras la
muerte de su esposo en 1921, emigró a Tampico con 29 años de
edad, procedente de Jazzín, acompañada de sus dos hijos,
Antonio y Faustino, siendo recibida por sus dos hermanos, César
y Salomón quienes le brindaron alojamiento.39
Por lo regular las mujeres viudas no emigraron solas con
sus hijos, sino que venían acompañadas de sus hermanos —como
fue el caso de Salime—, lo que posibilitaba acortar el período de
trabajo en la calle porque gracias a los ahorros de todos era más
37

Entrevista a Max Appedole, nieto de José Appedole, fundador de Astilleros
de Tampico S.A., 5 de junio de 2020; entrevista a Neder Nader Habib, 25 de
noviembre de 2019; y entrevista a Carlos Martínez Assad, sociólogo dedicado
al estudio de la herencia cultural de los libaneses en México, 12 de septiembre
de 2019.
38
Tarjetas de migración, 1926-1950, AGN, Migración, Líbano.
39
Entrevista a Teresa Rachid, descendiente de la tercera generación de la
familia Abi, 15 de mayo de 2019.
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fácil adquirir una casa para vivir juntos y acondicionar su propio
local de venta. Una vez que lograban hacerse de su patrimonio e
instalar su propia tienda, continuaban ahorrando para que cada
uno de los hermanos y hermanas tuviera su propio negocio,
siendo el hermano mayor el que se quedaba con la primera tienda.
Se procuraba incorporar diversos giros; si se iniciaba con una
mercería, al paso del tiempo se ponía una zapatería o una tienda
de ropa, telas, artículos religiosos, entre otras cosas, ya que por lo
regular los locales se encontraban juntos debido a que todos
vivían en una misma casa y mientras continuaba creciendo la
familia, procuraban comprar las propiedades aledañas.40
Según fue creciendo la parentela, llevaron a cabo un
modelo de familia extensa en donde vivían por lo regular tres
generaciones o en algunos casos más, según la longevidad de los
abuelos. En este tipo de familia, estaban los inmigrantes
fundadores, sus hijos varones con sus esposas, su descendencia,
que eran nietos de los fundadores, y en algunos casos los hijos de
los nietos. Era patrilocal, pues las mujeres cuando se casaban se
40

Entrevista a Neder Nader Habib, 25 de noviembre de 2019; y entrevista a
Cesar Askille, descendiente de la tercera generación de la familia Askille, 14
de octubre de 2019.
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iban a vivir con las familias del esposo, a excepción de los casos
en que las fundadoras fueron mujeres.41 No obstante, y con
respecto a la herencia de los bienes familiares, ésta era patrilineal
ya que la empresa se heredaba a los hombres, principalmente al
primogénito, pues a través de los varones se garantizaba la
permanencia de los bienes y del apellido. Sin embargo, este
traspaso no se realizaba sino hasta la muerte del fundador, con el
objetivo de no arriesgar este tipo de patrimonio ya que el hijo, ya
fuera por falta de madurez, de compromiso o de tiempo, por
dedicación en la escuela u otras actividades, podría llevar a cabo
una mala administración y en el peor de los casos la venta o
traspaso de la empresa familiar.42
41

Muchos investigadores coinciden con el modelo de familia extensa que
adoptaron los libaneses durante las primeras tres generaciones en México.
Véase Inclán Rubio, “Inmigración libanesa en la Cd. de Puebla 1890-1930:
proceso de aculturación”; Alonso Palacios, Los libaneses y la industria textil
en Puebla; Díaz de Kuri y Macluf, De Líbano a México: crónica de un pueblo
emigrante; Martínez Assad, “Los libaneses inmigrantes y sus lazos culturales
desde México”; Vázquez Soberano, “Los sirio-libaneses en Tabasco. La
conformación de un grupo dominante: 1910-1935”; Petit, “El Mahyar
mexicano. Producción literaria y periodística de los inmigrantes árabes y sus
descendientes”; y Ramírez Carrillo, “Identidad persistente y nepotismo étnico:
movilidad social de inmigrantes libaneses en México”.
42
Entrevista a Max Appedole, 5 de junio de 2020; entrevista a Neder Nader
Habib, 25 de noviembre de 2019; y entrevista a Carlos Martínez Assad, 12 de
septiembre de 2019.
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En los pocos casos en que las mujeres fueron las
fundadoras, de igual manera se procuraba heredar al varón. Para
el momento en que el hijo mayor heredaba la empresa, ya habían
pasado por lo regular tres generaciones. Durante ese tiempo, el
abuelo fundador se encargaba de insertar en las redes clientelares
y de negocios a sus hijos y a sus nietos, dotándolos de experiencia
en la administración de la mercancía y el dinero, además de
enseñar una ética de trabajo que debía prevalecer por
generaciones en donde estaban involucrados ciertos principios
como la honestidad, la humildad, la lealtad y la perseverancia,
además del ahorro. Era una visión de superación y crecimiento a
largo plazo con el objetivo de garantizar la preservación de la
empresa. No obstante, las mujeres poco participaban en la vida
empresarial de la familia, al menos hasta la segunda generación,
porque la apuesta en la permanencia y continuidad de la empresa
estaba centrada en la figura del varón, pues las mujeres al casarse
recibían los bienes de su esposo.
De esta manera, las hijas y nietas no sólo se mantenían
distantes, sino que también se les confiaba poca información
sobre los negocios de la familia. Incluso, cuando se requería de
personal para echar andar un nuevo establecimiento, no se
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involucraba a las mujeres, se prefería contratar empleados, que
fueran hombres de confianza. Esto no significaba que las mujeres
estuvieran desprotegidas o que no heredaran ningún tipo de bien
material, pues heredaban propiedades como casas, así como
capitales,43 pero se tenía la idea de que la administración de la
empresa tenía que estar en manos de los hombres, entre otras
cosas porque el apellido era muy importante y eso permitía que
prevaleciera por generaciones. No se heredaba la propiedad de
una empresa a una mujer porque en la siguiente generación se
imponía el apellido del esposo y, por ende, se perdía la sucesión
generacional patrilineal.
De esta manera, la unidad y la continuidad de la familia
eran los elementos primordiales de estos inmigrantes. Una
manera de asegurar el bienestar familiar era a través de la
preservación de la empresa; de ahí nació la ideología empresarial
de los libaneses, pues no sólo importaba acumular capital para
enriquecerse, sino para garantizar la permanencia, estabilidad y
bienestar de las siguientes generaciones. Se trabajaba para
construir un patrimonio del que pudieran disfrutar los hijos y

43

Testamentos, Archivos particulares de las familias Nader, Appedole,
Askille, Abad, Chemaly, Schekaiban.
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nietos, y era también responsabilidad de éstos preservarlo y
heredarlo a sus descendientes. Por esta razón, se valoraba lo
construido con esfuerzo de muchos años e incluso de varias
generaciones. En este sentido, la preservación de la empresa
garantizaba, en gran medida, la continuidad de la propia familia.
No se trabaja y se aumenta el capital sólo por la razón de hacer
dinero, se trabaja para hacer familia.44 Es por esta razón que
familia y empresa fueron dos elementos indisolubles en la vida
intergeneracional de los libaneses.
El empresariado libanés
Es difícil establecer un período de tiempo exacto que marque la
pauta del comercio informal (ambulante) al formal (tiendas,
almacenes, fábricas y demás empresas) en Tamaulipas. Sin
embargo, es posible identificar que durante la década de 1930
aparecen en Tampico muchos comercios en los que están
involucrados los libaneses y en los que destacaban las tiendas de
ropa y telas como “El Mayorista”45 de Amín Askille, ubicada en

44

Entrevista a Max Appedole, 5 de junio de 2020; entrevista a Neder Nader
Habib, 25 de noviembre de 2019.
45
Archivo Histórico de Tampico (en adelante AHT), Artículos de folletería,
caja 18, exp. 104, Folleto de publicidad del almacén de ropa “El Mayorista”,
1937.
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la calle muelle, “El Colibrí” de Domingo Mennah, en avenida
Colón, “La Vencedora S. A.” de Juan Nader, en calle Olmos, “La
Universal” de Damian Abad, en Rivera y Colón, “Almacenes
Celia” de Salvador Musa, en calle Rivera, “La Colorada” de
Santos Nasta, en avenida Francisco I. Madero, los almacenes
“Miguel Saiman y Cía.” de Miguel Saimán en calle muelle,
“Almacenes La Estrella”, en la avenida Hidalgo, de los hermanos
Jorge Elías, José Elías y Juan Chemaly, los “Almacenes El
Porvenir” de Tovias Salúm, en calle Rivera y “La Esperanza S.
A.” de David Schekaiban, ubicada en calle Olmos.46
Asimismo, existían mercerías como “La Libertad” de José
Jalil, ubicada en Olmos y Madero, la “Mercería Kawache” de
Malek Kawache, en Muelle y Madero, “La oriental” de Enrique
Manzur, en la calle Muelle, la “Mercería Jazmín” de los hermanos
Nicolás y Eduardo Kuri, en la calle Rivera y Olmos, así como “El
Sol” de Daniel Haled en avenida Hidalgo.47 Aunque las tiendas
de ropa, telas y mercería eran los giros en los que más se

46

Archivo General de Notarías del Estado de Tamaulipas (en adelante
AGNET), Protocolos notariales de Tampico, 1930-1938, Boletín de la Cámara
Nacional de Comercio de Tampico, 1 de octubre de 1938.
47
AGNET, Protocolos notariales de Tampico, 1930-1938, Boletín de la
Cámara Nacional de Comercio de Tampico, 1 de octubre de 1938.
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distinguían los libaneses, también encontramos algunos otros
comercios relacionados con la venta de calzado como “La
zapatería El Cairo” propiedad de Mina Andonié, en avenida
Francisco I. Madero, la tienda “Calzado Issa” de Juan Issa, en
calle Muelle, así como “Mayoristas de calzado” de Juan Warra.
También estaban los negocios relacionados con la maderería o
materiales de construcción como “La Continental, S. A.” de José
Appedole,48 ubicada en la avenida Carranza y “Materiales La
Ceiba S. A.” de Nalf Athié Massad, en calle Aduana.
Algunos otros invirtieron sus capitales en hotelería como
Abraham Abisulaiman que construyó su primer hotel “Alta
Vista”, ubicado en Rivera y Colón, al igual que Nasser Hage
quien compró una propiedad de tres plantas en la calle
Tamaulipas y Aurora con el objetivo de acondicionarla como un
hotel al que llamó “La Villa”. Además de los giros anteriores,
también se identificaron los negocios relacionados con la venta

48

El apellido real de José era Abdalláh, pero regularmente las autoridades
mexicanas registraban a los inmigrantes según entendían la pronunciación de
sus nombres en árabe, por esta razón Abdalláh se transformó en Appedole. Así,
muchos nombres y apellidos se cambiaron: Férez pasó a ser Pérez, Fares se
volvió Félix, Butros se convirtió en Pedro y Maryem en María. Zéraoui,
Zidane, “Los árabes en México: entre la integración y el arabismo”, Revista
Estudios, núms. 12-13 (julio-diciembre 1995): 13.
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de los alimentos, como los restaurantes “La Laguna” de Jorge
Kawache y “El Mundo” de Jorge Fayad en Díaz Mirón.49
De estos comerciantes y pequeños empresarios libaneses
que prosperaron en sus primeros negocios formales, hubo algunos
que se destacaron en la industria textil, naviera y de bienes raíces.
Aprovecharon las coyunturas de crisis económicas que se
vivieron en México, para hacerse de nuevas propiedades. Cuando
ocurrió la Gran Depresión a causa de la caída de la Bolsa de Wall
Street en 1929, el peso mexicano sufrió una fuerte devaluación
ocasionando que muchas empresas quedaran en quiebra,50
algunas de las cuales fueron adquiridas por libaneses que
contaban con el capital suficiente para poder comprarlas. Estos
extranjeros, muchos ya nacionalizados, no confiaban en la
moneda mexicana, por lo que procuraban utilizar el patrón oro, lo
cual era también un modo de ahorro que les otorgaba mayor
capacidad de liquidez. Este fue el caso de Juan Nader, quien,
después de establecer su propia tienda de ropa y telas, compró en

49

AGNET, Protocolos notariales de Tampico, 1930-1938, Boletín de la
Cámara Nacional de Comercio de Tampico, 1 de octubre de 1938.
50
Enrique Cárdenas, La hacienda pública y la política económica, 1929-1958
(México: Fondo de Cultura Económica, 1994), 90.
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1935 una fábrica textil dedicada a la elaboración de ropa, a la cual
también llamó “La Vencedora S. A.”.51
Juan era el accionista mayoritario de la empresa, aunque
también eran propietarios sus hermanos, Jorge y Enrique. La
fábrica contaba con alrededor de 65 obreros, pero también tenían
contratados cargadores, transportistas y personal para el aseo,
mientras que los mismos miembros de la familia como sus hijos
y sobrinos aprendían de Juan y de sus hermanos actividades
relacionadas con la administración y dirección de la empresa, así
como a realizar inventarios, llevar a cabo la contabilidad, los
itinerarios de entrega y atender los pedidos de sus clientes. La
familia Neder se posicionó rápidamente entre los principales
proveedores de las tiendas de ropa de la ciudad, muchas de ellas
de libaneses; por ejemplo, los almacenes “El Mayorista”,
propiedad de Amín Jaskille, les compraban 25 pacas de ropa por
semana, siendo uno de los principales clientes de los Nader.
Asimismo, al paso del tiempo fueron extendiendo su distribución,
vendiendo ropa a tiendas de otras localidades como Tuxpan y El
Ébano, en Veracruz, Matehuala y la capital potosina, así como en
Ciudad Victoria y Ciudad Mante, en el estado de Tamaulipas.
51

AGNET, Protocolos notariales de Tampico, 1930-1938.

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David Schekaiban fue otro empresario libanés que durante
la contracción económica pudo adquirir a un precio muy bajo una
antigua bodega de granos de unos comerciantes españoles, para
instalar su propia fábrica de zapatos, “Fabricantes de Calzado
S.A”,52 la cual estaba ubicada en la calle Cristóbal Colón. Otorgó
empleo a muchos libaneses que se insertaron en Tampico a
principios de la década 1930, pues muchos empresarios como
David aprovecharon la continua migración para utilizar un capital
social, basado en elementos identitarios de la cultura libanesa
como el origen común, la religión y el idioma, para
transformarlos en capital económico como fuerza de trabajo, con
el objetivo de acrecentar sus negocios y acumular mayor cantidad
de dinero.53 La empresa se convirtió en una de las principales
proveedoras de calzado no sólo a nivel local sino también

52

AGNET, Protocolos notariales de Tampico, 1930-1938.
Aunque el interés es acumular capital, se le tenía mayor confianza a un
libanés por compartir con éste elementos culturales, sociales y psicológicos
comunes, relacionados con lo simbólico, lo vivido, lo histórico, lo íntimo, lo
identitario y lo colectivo. Es decir, elementos culturales y sociales comunes
que marcaron la unión de la población libanesa y que generan relaciones más
estrechas entre la comunidad. La manera de preservar estas relaciones fue a
través de ciertos valores como la lealtad, el respeto, la sinceridad y la honradez,
que en su conjunto otorgan la confianza. Es por esta razón que se generaron
relaciones preferenciales en donde muchos empresarios como David
procuraban emplear libaneses.
53

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regional, distribuyendo sus productos a las zapaterías y tiendas de
otros municipios como Ciudad Victoria y Ciudad Mante y a otras
entidades como Veracruz y San Luis Potosí.
David y su familia habían comenzado como pequeños
comerciantes con el establecimiento de una tienda de ropa y telas
en 1926, sin embargo, después de fundar la fábrica de zapatos, se
concentraron en el negocio del calzado y comenzaron a abrir
nuevas zapaterías, para vender los productos que ellos mismos
fabricaban, las cuales quedaron a cargo de sus hijos Salomón,
Jacinto y Julián quienes, a su vez, las administraban apoyados de
sus familias,54 aunque es preciso decir que la empresa creció
gracias a las redes clientelares de carácter regional que fueron
creando para la venta de su calzado. Una de las razones por las
que muchos dueños de negocios preferían adquirir productos al
mayoreo de la fábrica de David y no de otros mayoristas locales,
fue por la especialización que fueron desarrollando en la
elaboración de su calzado, la cual estaba orientada a fabricar
zapatos y botas no sólo casuales sino también de trabajo, de una
larga durabilidad, razón por la que los Schekaiban se comenzaron

54

Entrevista a Jesús Schekaiban, descendiente de la tercera generación, hijo de
Salomón, 4 de marzo de 2019.
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a apropiar de un mercado en donde estaba involucrado el sector
obrero industrial y campesino.
Otro factor que incidió en la acumulación de capital de
algunos empresarios libaneses fue el cambio institucional de la
propiedad privada ocurrida en 1934, cuando el Estado mexicano,
a través de una nueva reforma agraria, decidió expropiar las
haciendas y grandes propiedades para crear nuevas unidades de
producción de la tierra, dando paso a la creación de los ejidos,
situación que generó no sólo el abaratamiento de la propiedad
rural, sino indirectamente también de la urbana, ya que muchos
hacendados —con el objetivo de recuperar parte de sus
capitales— decidieron vender muchas de sus propiedades en las
cabeceras de los pueblos y en las ciudades.55 Muchos de estos
bienes fueron también adquiridos por libaneses como fue el caso
de los hermanos Abraham, Pedro y Agustín Abisulaiman Kuri
quienes, gracias a la compra de muchas propiedades en los
territorios aledaños a Tampico, incluyendo de Veracruz, lograron

55

Jean Phillippe Colin, Christophe Blanchot, Enrique Vázquez y Hermilio
Navarro, “Reforma agraria, dinámicas organizativas y prácticas agrarias. El
caso de Graciano Sánchez, Tamaulipas, México”, coord. Éric Leonard y André
Quesnel (México: Centro de Investigaciones y Estudios Superiores de
Antropología Social, 2003): 73-106.
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fundar en 1938 la Compañía Abisulaiman y Cía.,56 dedicada a la
compra y venta de bienes raíces, y donde el accionista
mayoritario era Abraham, quien contaba con mayor capital y
había logrado traer de Líbano a sus hermanos junto con sus
familias.
No obstante, es preciso mencionar que desde inicios de la
década de 1920 también hubo inyección directa de capital libanés,
como fue caso de José Appedole, quien llegó con su familia
después de vender su antigua fábrica de cigarros en Biblos (lugar
donde nació) a causa de las requisas que imponía el Imperio
otomano durante la Primera Guerra Mundial. Llegó al puerto de
Tampico en 1921 y fue hasta 1924 que creó “La Continental S.
A.”,57 que además de ser una empresa dedicada a la venta de
materiales de construcción y madera, estaba especializada en la
fabricación de chalanes, los cuales eran barcos planos de acero
que se utilizaban para que los autos cruzaran el río Pánuco y
conectaran por carretera la ciudad de Tampico con Veracruz.
Appedole era el único capacitado y habilitado para construir en

56

AGNET, Protocolos notariales de Tampico, 1930-1938.
Nasr y Abud, Directorio Libanés: censo general de las colonias libanesapalestina-siria residentes en la República Mexicana.
57

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México este tipo de embarcaciones, así como también era el único
con reconocimiento legal para fungir como perito responsable de
los planos constructivos,58 ya que su empresa era la única de su
tipo.
Al no existir otra empresa dedicada a la fabricación de
barcos, Appedole ideó la creación de una empresa más grande
que “La Continental” para la construcción y reparación de buques
de carga, hechos de acero y madera, que sirvieran para transportar
grandes toneladas de crudo y maquinaria pesada para las
compañías petroleras. De esta manera, fundó en 1938 “Astilleros
de Tampico, S. de R. L.,” ubicada en la 3ra avenida Isleta, con un
capital limitado de 2,500,000 pesos; ésta contó con 100 acciones,
de las cuales 94 eran de su propiedad, y el resto de particulares.
Fue así como Appedole se convirtió en el fundador y promotor de
la industria naviera en Tampico, teniendo tres turnos de
trabajadores y funcionando las 24 horas del día.
Este empresario prominente, conoció al presidente Lázaro
Cárdenas, desde que éste trabajaba como General en Jefe de la
zona militar de Pueblo Viejo, Veracruz.59 No obstante, la relación
58
59

Entrevista realizada a Max Appedole, 5 de junio de 2020.
Entrevista realizada a Max Appedole, 5 de junio de 2020.

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de ambos se hizo más estrecha cuando el libanés mostró con su
fábrica armadora la habilidad de reconfigurar y rediseñar,
trabajando el acero, las piezas indispensables para reestablecer la
capacidad de explotación de la industria petrolera mexicana
durante el embargo comercial producto de la expropiación
petrolera de 1938 hacia las compañías norteamericanas, inglesas
y holandesas.60 Fue así que gracias a “Astilleros de Tampico”, se
pudo sustituir la maquinaria extranjera para la excavación y
extracción del crudo siendo una labor muy importante para el
gobierno nacional. Además, a pesar del cierre comercial con las
potencias

europeas

y

norteamericana,

México

continuó

exportando petróleo a Alemania, Italia y Japón,61 salvando, de
esta manera, los primeros años de la empresa paraestatal
mexicana de petróleos.
El petróleo que llegaba a Alemania proveniente de
México era procesado en las refinerías de la ciudad de Hamburgo,
y la mayor parte del combustible producido era utilizado en la

60

Entrevista realizada a Max Appedole, 5 de junio de 2020.
Daniela Gleizer, “Las relaciones entre México y el Tercer Reich, 19331941”, Tzintzun. Revista de Estudios Históricos, núm. 64 (julio-diciembre
2016): 223-258.
61

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fuerza aérea, la Luftwaffe.62 De esta manera, a pesar del boicot
que realizaron los Estados Unidos, Inglaterra y Holanda hacia
México, exigiendo a sus aliados que no compraran crudo a
Petróleos Mexicanos (PEMEX), el país alcanzó una producción
de 38.8 millones de barriles anuales a partir de 1938, atendiendo
una fuerte demanda del exterior, mientras que de esa cantidad
total producida se exportaba alrededor del 70%, siendo los
alemanes los principales compradores con un 48%, los italianos
con el 17%, y en menor medida los japoneses.63 Sin embargo,
cuando se suscitó la Segunda Guerra Mundial, los Estados Unidos
estuvieron interesados en derogar el embargo comercial para, por
un lado, dejar sin proveedor de petróleo a los alemanes y, por el
otro, solicitar a México su cooperación para el aprovisionamiento
de mano de obra y materias primas, entre ellas petróleo crudo,
con el objetivo de solventar el aparato productivo estadounidense
durante la guerra. Esto, a cambio de reducir a un 10 % la deuda
pública directa, lo equivalente a 49.6 millones de dólares, de
509.5 que se pedían inicialmente.64
Friedrich Katz, “México y Austria en 1938”, Revista Mexicana de Política
Exterior, núm. 20 (julio-septiembre, 1988): 18-23.
63
Katz, 18-23.
64
Cárdenas, La hacienda pública y la política económica, 1929-1958, 98-99.
62

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La intensificación del comercio entre México y Estados
Unidos durante esa guerra aumentó las importaciones en el país.
La demanda de productos generó la necesidad de construir
nuevos buques mercantes de mayor capacidad. Si en 1938 se
construían barcos que pudieran transportar un máximo de 250
toneladas, durante el conflicto bélico se fabricaron embarcaciones
con capacidad de 750 toneladas que recorrían todo el Golfo de
México.65 De esta manera, durante el conflicto bélico la
producción y reparación de barcos se intensificó, por lo que
Appedole se vio en la necesidad de aumentar sus empleados y
establecer tres turnos de trabajo divididos durante las 24 horas del
día, razón por la que el empresario libanés ordenó la construcción
de tres hoteles conectados a los jardines de su casa, para darle
alojamiento a todos sus trabajadores, muchos de ellos libaneses.66
Fue así que, gracias a la coyuntura de auge comercial, Astilleros
de Tampico se posicionó como la principal empresa en
construcción de buques que impulsó el desarrollo de la industria
naviera en México.

65

Nasr y Abud, Directorio Libanés: censo general de las colonias libanesapalestina-siria residentes en la República Mexicana.
66
Entrevista realizada a Max Appedole, 5 de junio de 2020.
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�Inmigración y formación

Para los años de la posguerra, Appedole ya había
acumulado grandes cantidades de capital que fueron heredadas a
sus hijos, quedándose el primogénito como el accionista
mayoritario de Astilleros. No obstante, lo mismo sucedió con las
otras familias de empresarios libaneses, ya que a raíz de la
devaluación del peso en 1948 se hizo presente un panorama de
inflación en el mercado internacional, lo que hizo más difícil la
compra de productos en el extranjero. Esto se tradujo en un tipo
de modelo de sustitución de importaciones y en un proceso de
defensa de las industrias nacionales, evidenciando la necesidad
de adquirir los productos que se fabricaban en el país, lo que dio
impulso a las compañías textiles y de calzado en México,67 en las
cuales estaban involucrados los libaneses. Fue un mecanismo
nacional en respuesta a una coyuntura internacional que permitió
que estos inmigrantes experimentaran un nuevo impulso en su
ascenso social y acumulación de capital, como fue el caso de los
Nader.
De esta manera, tanto la familia Nader como la Appedole,
Abisulaiman y Schekaiban, mostraron una sucesión generacional
en la década de 1950. Es durante estos años que se observa el final
67

Cárdenas, La hacienda pública y la política económica, 1929-1958, 92.

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�Oscar Pizaña

de la primera generación en cuanto a dirección empresarial, para
ser ocupada por las segundas generaciones. No obstante, hubieron
casos en que —gracias al capital familiar acumulado por
décadas— los hijos decidieron fundar su propia empresa como
fue el caso de Neder Nader Habib quien en 1956 funda en
Tampico la empresa UNITAM, S.A. de C.V, dedicada a la
fabricación de uniformes para trabajadores de empresas públicas
y privadas, primero de cobertura regional, para después
convertirse en una de las empresas más importantes de su ramo
en el país, contando actualmente con más de 42 sucursales
distribuidas a lo largo de la república mexicana, siendo Jesús
Nader Nasrallah (hijo de Neder, descendiente de la tercera
generación) quien actualmente está a cargo de la empresa
familiar.
Conclusiones
Son dos los ejes estructurales expuestos en el presente artículo
que es menester, a modo de conclusión, reiterar. El primero es el
relacionado con el proceso de acumulación de capital que fue
originado por diversos factores. En primer lugar, por la
implementación de un sistema de ventas que recurrió al crédito a
través del pago en abonos, el cual brindó facilidades de compra
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118

�Inmigración y formación

con productos a bajo costo para un nuevo mercado: el del
campesino y obrero pobre del campo y la ciudad. En segundo
lugar, podríamos mencionar la socialización del buhonero libanés
con el pueblo a través del comercio ambulante, aspecto que dotó
al migrante de conocimiento sobre las necesidades de sus clientes,
llevándolo a incorporar nuevos productos para atender la
demanda y obtener una mayor capacidad de venta. En tercer
lugar, se destaca una ética de trabajo constante enfocada en el
ahorro y el bajo consumo, con la visión de adquirir movilidad
social ascendente, pasando del comercio informal y ambulante al
formal, con el establecimiento de una tienda, almacén o fábrica.
Otros dos factores importantes que se pueden mencionar son el
generar empleo utilizando a los nuevos inmigrantes como fuerza
de trabajo para acrecentar los negocios; y aprovechar las
coyunturas de crisis económicas para acumular mayor capital.
Con respecto al segundo eje estructural, el de la
organización empresarial, este significó la manera no sólo de
administrar el capital, sino de preservarlo y heredarlo a las
siguientes generaciones. A través de la empresa, el capital
económico se transformó en un patrimonio familiar en donde la
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�Oscar Pizaña

permanencia de la misma significó un seguro de vida para
garantizar el bienestar de la familia libanesa, no sólo de la
generación fundadora, sino de las siguientes, un elemento que
podemos observar hasta la actualidad. Es por ello que los patrones
éticos y la estructura patrilocal y patrilineal se trasladaron a la
dirección, administración y sucesión de la empresa familiar. De
esta manera, tanto las formas de acumulación de capital
anteriormente mencionadas, como la aplicación de la estructura
familiar en el manejo empresarial, constituyeron la ecuación que
dio como resultado a la formación del empresariado libanés en
Tampico durante la primera mitad del siglo XX.

Referencias
Archivo
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Archivo Libanés de la Ciudad de México
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�La mujer instruida. Las políticas educativas modernas
porfiristas y la formación de la Academia Profesional
para Señoritas en Monterrey, Nuevo León, 1892-1895
The educated woman. The modern porfirian educational policies
and the establishment of the Academia Profesional para
Señoritas in Monterrey, Nuevo León, 1892-1895
Ana Laura Teresa Ceballos Martínez
Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora
orcid.org/0000-0002-6129-8336

Resumen: Las políticas educativas jugaron un papel fundamental para
atender las preocupaciones laborales y sociales del Porfiriato. Dentro
de ellas, como muestra este artículo, la educación profesional femenina
destacó por incrementar la presencia de mujeres tanto en el magisterio
como en la administración pública. En este trabajo, analizo cómo la
Academia Profesional para Señoritas en Monterrey, iniciada en 1892,
se fundó dentro de esta lógica. A través del periódico La Voz de Nuevo
León, muestro cómo las autoridades promovieron la educación
femenina como una manera de contribuir al desarrollo económico del
país y de procurar la independencia económica de las mujeres, pero
también como una forma de control para garantizar los ideales sociales
del régimen.
Palabras clave: género; mujeres; educación; modernidad; Porfiriato.
Sillares, vol. 1, núm. 1, 2021
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-3

125

�Laura Ceballos

Abstract: Educational policies played a fundamental role in addressing
the labor and social concerns of the Porfiriato. Among them, as this
article shows, female professional education stood out for increasing
the presence of women both in the teaching profession and in the public
administration. In this work, I analyze how the Academia Profesional
para Señoritas [Professional Academy for Young Ladies] in
Monterrey, begun in 1892, was founded within this logic. Through the
newspaper La Voz de Nuevo León, I show how authorities promote
female education as a contribution to the country's economic
development and as a way to ensure the economic independence of
women, but also as a form of control to ensure the social ideals of the
regime.
Keywords: gender studies; women; education; modernity; Porfiriato.

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-3

126

�La mujer instruida

Introducción
El 26 de octubre de 1895, Juana Pérez Moreno, Emerenciana
Guerra y Juana Panza, estudiantes para telegrafistas de la
Academia Profesional para Señoritas, hicieron un acto público
para demostrar cómo funcionaba ese novedoso dispositivo de
comunicaciones. Entre los espectadores estaba nada menos que
Bernardo Reyes, gobernador de Nuevo León y político liberal que
atestiguaba los adelantos modernos de la época: no sólo la
tecnología, sino las políticas educativas que ayudaron a formar
una escuela pública para la instrucción femenina profesional.1 En
el presente ensayo, estudiaré cómo y por qué las autoridades
porfiristas, y en particular el gobierno de Nuevo León, apoyaron
con vehemencia el fomento de la educación pública y la
formación de mujeres profesionistas.
La temporalidad elegida va de 1892 a 1895. Esto se debe
a que fue en 1892 cuando se creó en Monterrey la Academia
Profesional para Señoritas como una rama de la Escuela Normal
para Profesores. Además, como Norma Ramos Escobar sugiere,

“Las conferencias de la Academia Profesional para Señoritas”, La Voz de
Nuevo León, 26 de octubre de 1895, Capilla Alfonsina Biblioteca
Universitaria, Universidad Autónoma de Nuevo León (en adelante CABUUANL).
1

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127

�Laura Ceballos

es en este momento donde la feminización del magisterio
comienza a consolidarse. Termina en 1895 porque es cuando se
implementan las carreras profesionales de telegrafista y
contabilidad a la Academia. En este ensayo se analizará
brevemente por qué fue durante este periodo que las políticas
educativas encaminadas a la instrucción pública sustentada por el
estado se vieron cristalizadas. Las autoridades porfiristas
esperaban llevar a cabo una transformación social a través de la
educación, en especial, la profesional. De este modo, pensaban
que la población iba a poder insertarse en la vida laboral y
participar en el futuro desarrollo económico.2
A diferencia de las primeras décadas del México
independiente, el régimen de Porfirio Díaz representó un
momento de relativa estabilidad económica y política. Por mucho
tiempo, los estudios históricos se limitaron a ver el porfiriato sólo
como un antecedente de la Revolución Mexicana, pero en las

2

Norma Ramos Escobar considera que el periodo que va de 1870 a 1891 se
considera como el de la “integración” de las mujeres al magisterio y a partir de
1892 comienza la consolidación de la feminización con la fundación de la
Academia Normal para Señoritas; Norma Ramos Escobar, “Aspectos
profesionales y laborales de la docencia femenina en los procesos de fundación
de la educación pública en Nuevo León” (Tesis de maestría, El Colegio de San
Luis, 2006), 41.
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�La mujer instruida

últimas dos décadas del siglo XX este periodo comenzó a ser
revalorizado dentro de la historiografía, especialmente la de corte
económico. En términos generales, podríamos decir que existe un
consenso de que el régimen porfirista significó un progreso
económico con la creación de instituciones y la llegada de capital
foráneo. Mauricio Tenorio y Aurora Gómez-Galvarriato
sugieren, además, ver al porfiriato como el primer Estado
mexicano, con todos sus defectos y virtudes, y dejar de lado las
comparaciones con Inglaterra y Estados Unidos.3
Es importante repensar la periodización del porfiriato y no
sólo verlo como tradicionalmente se ha hecho: de 1875 a 1911.
Más bien, es necesario entender los cambios, crisis y
continuidades dentro del periodo y los acontecimientos a nivel
internacional que, sin duda, influyeron en el desarrollo histórico.
Como sugieren Tenorio y Gómez-Galvarriato, una periodización
más adecuada puede ser de finales de la década de los ochenta y
principios de los noventa hasta la segunda mitad de la década de
1910. Esto se debe a que representa el periodo en donde un grupo
de políticos y tecnócratas lograron instaurar una serie de reformas

3

Aurora Gómez Galvarriato y Mauricio Tenorio Trillo, El Porfiriato (México,
DF: Fondo de Cultura Económica, 2006), 7–14.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-3

129

�Laura Ceballos

para transformar al país conforme a sus visiones de Estado y
nación.4 Por otro lado, el tema de la paz porfiriana por lo general
no ha sido abordado con seriedad.
Los mismos autores proponen la importancia de estudiar
este tema con sobriedad y entenderla como concepto y práctica.
Aunque en el trabajo no abordaré tal tema, es importante tener en
cuenta la inestabilidad política que caracterizó al periodo anterior
al porfiriato. Por ejemplo, y como señala Mílada Bazant, no fue
sino hasta después de la “pacificación” del país que el estado
mexicano comenzó a destinar suficientes recursos económicos a
la educación. Al no tener que destinar el dinero a la Secretaría de
Guerra y Marina, este se utilizó para otros fines. De este modo,
otras reformas sociales y el impulso a las políticas educativas (que
llevaron a la introducción de las mujeres al campo educativo),
fueron creciendo.5
Asimismo, los estudios históricos con enfoque de género
se encuentran entre las nuevas revisiones y corrientes
historiográficas sobre el porfiriato. Los primeros acercamientos

4

Gómez Galvarriato y Tenorio Trillo, 14.
Gómez Galvarriato y Tenorio Trillo, 26; Mílada Bazant, Historia de la
educación durante el porfiriato (México, DF: El Colegio de México, 1993),
269–71.
5

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130

�La mujer instruida

al tema de la mujer comenzaron a gestarse cuando los
historiadores se dedicaron a estudiar a la clase obrera y a la
sociedad urbana. En un principio se estudió a las mujeres en
ciertos sectores laborales limitándose a solamente conocer cuáles
eran sus actividades. Sin embargo, más adelante se puso énfasis
en entender los límites de género y cómo éstos incidían en las
relaciones laborales y sociales.6 Por esta razón, en el presente
trabajo se analizará cómo la formación de carreras profesionales
para las mujeres fue parte también de la constante preocupación
por la transformación social y de la vida laboral del periodo.
Breves antecedentes y consolidación de la educación pública
durante el porfiriato
Desde el inicio de la vida independiente, el gobierno mexicano
comenzó a preocuparse por el tema de la educación pública. Sin
embargo, la inestabilidad política y económica, la carencia de una
estructura administrativa, más la incapacidad del gobierno
conservador de secularizar la educación y asumir el papel del
Estado en ella, no hicieron posible establecer un sistema
educativo público de calidad.7
6

Gómez Galvarriato y Tenorio Trillo, El Porfiriato, 34.
Javier Garciadiego, Autores, editoriales, instituciones y libros: estudios de
historia intelectual (México, DF: El Colegio de México, 2015), 11–12.
7

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-3

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�Laura Ceballos

Después de la terminación del Segundo Imperio, y con el
regreso de Juárez al poder, comenzó a cuestionarse la utilidad de
la instrucción pública funcional y el papel fundamental del Estado
en ésta. Además, en dicho periodo se adoptó una percepción del
maestro como aquel que no sólo “conoce todos los temas” sino
como también como el que sabe transmitirlos con base en los
fundamentos pedagógicos. A pesar del interés del gobierno
juarista por impulsar la instrucción pública, y la femenina
también, la inestabilidad política y económica impidió que fuera
posible llevar con éxito las políticas educativas.8
Durante el gobierno de Lerdo de Tejada, al ministerio de
Justicia se le agregó el de la Instrucción Pública. A partir de ese
momento, es notorio que el Estado mexicano comienza a tomar
con mayor seriedad la necesidad de hacerse cargo y de fomentar
la educación pública. Con la llegada de Porfirio Díaz al poder, y
de Joaquín Baranda a la Secretaría de Justicia e Instrucción
Pública, el impulso a la educación primaria fue primordial. Una
de las grandes políticas de Baranda fue el interés por crear un
sistema educativo nacional uniforme. Además, propuso que la
Mílada Bazant, “La educación moderna, 1867-1911”, en Historia de la
educación en la Ciudad de México, coord. Pilar Gonzalbo Aizpuru y Anne
Staples (México, DF: El Colegio de México, 2011), 252–53.
8

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�La mujer instruida

educación primaria debería de ser obligatoria, gratuita y laica.
También, los positivistas vieron la educación científica como
elemental para formación de profesionistas.9
Una de las políticas principales del porfiriato fue la
democracia educativa y, como menciona Mílada Bazant, era una
meta lejana pero posible. El periodo que va de 1876 a 1910 se
caracterizó por la introducción de la pedagogía moderna, la
multiplicación de escuelas normales y la formación de carreras
técnicas para obreros. Bazant menciona que este periodo puede
percibirse como una época de oro en la historia de la educación
en México, aunque el crecimiento haya sido más en calidad que
en cantidad. Díaz buscó establecer una unidad educativa nacional
a través de políticas reformistas. A pesar de que la Ciudad de
México era la que representaba por antonomasia el centro cultural
educativo, las entidades federativas fueron integrándose a estas
políticas unitarias. De hecho, se crearon congresos pedagógicos
con los representantes estatales para llegar a acuerdos y que los
estados establecieran metas conforme a sus principales
preocupaciones. Aquí es importante aclarar que, a pesar de los

9

Garciadiego, Autores, editoriales, instituciones y libros: estudios de historia
intelectual, 13–15.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-3

133

�Laura Ceballos

esfuerzos del gobierno federal por homologar la educación, ésta
no creció igual. Por ejemplo, en el norte del país, donde había
menos población campesina, mayores recursos y gobernantes con
mayor interés, los programas educativos tuvieron más éxito que
en algunos estados del sur.10 Es por ello que, en el presente
capítulo, abordaré cómo fueron impulsadas las políticas
educativas en Nuevo León, y, en especial, me centraré en estudiar
cómo estas políticas fueron claves para la introducción de las
mujeres en los estudios profesionales.
Una de las obsesiones educativas del porfiriato fue la
implantación de un método objetivo de enseñanza, en palabras de
Bazant, un “despertar de los sentidos”. Aunque el establecimiento
de la educación como laica, gratuita y obligatoria fue uno de los
principios liberales juaristas, no fue hasta el periodo de Díaz
cuando se estableció la escuela moderna mexicana con el cambio
de método de enseñanza. Por un lado, era necesario que los
estudiantes aprendieran algún oficio para que se integraran a la
vida laboral. Por otro lado, uno de los objetivos primordiales del
régimen fue la formación de buenos maestros y maestras. La
primera Normal se fundó en Ciudad de México en 1885 y es a
10

Bazant, Historia de la educación durante el porfiriato, 13–15.

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�La mujer instruida

partir de ésta cuando en los estados comienzan a proliferar las
escuelas normales.11
Los miembros del gabinete porfirista, en especial aquellos
que se dedicaban al ramo de la educación, creían que ésta sería la
vía para llevar al país a la modernidad y democracia. Pensaban
que la educación transformaría la mentalidad de la sociedad y
que, al mismo tiempo, encontrarían bienestar y un trabajo digno.
Sin embargo, como menciona Bazant, la instrucción pública no
era suficiente para transformar al país. Por el contrario, era
necesario que ésta fuera acompañada de otros grandes cambios
estructurales como el reparto equitativo de tierras, mayores
empleos, entre otras cosas.12
Cuando Díaz resultó electo de nuevo en 1888, alcanzó
popularidad nacional e internacional. Es en este momento cuando
el régimen comienza con mayor determinación su intento por
centralizar el poder y limitar las autonomías políticas que muchas
zonas del país gozaban gracias al aislamiento geográfico en el que
se encontraban. Para ello, Díaz buscó crear una serie de políticas
entre las que, fundamentalmente, se encontraba la educación. La

11
12

Bazant, 17.
Bazant, 21.

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135

�Laura Ceballos

Ley de 1888 estableció entonces la educación elemental como
laica, gratuita y obligatoria. Sin embargo, uno de los grandes
cuestionamientos es qué significaba “uniformidad” en la
educación en un país tan desigual como México. ¿Cómo podía
sancionarse bajo los mismos preceptos a un estado con pocos
recursos económicos para proporcionar los materiales a las
escuelas? Para ello, se decidió que esa “uniformidad” sólo estaría
encaminada a establecer la educación como laica, gratuita y
obligatoria, y que los programas de enseñanza fueran iguales. Así,
cada estado de la República proporcionaría los materiales según
sus propias necesidades.13
Durante el Primer y Segundo Congreso de Instrucción
(1889-1890 y 1890-1891 respectivamente) se debatió sobre la
profesión del magisterio. Uno de los acuerdos importantes fue
establecer que cada estado del país tenía la libertad de organizar
la carrera normalista de acuerdo con las necesidades del estado,
pero que todas debían de llevar dos programas: elemental y
superior. Solamente debía de existir una diferencia de asignaturas
dependiendo de la diferencia de sexos. A partir de esos dos
congresos, se establecieron los tres principios elementales de la

13

Bazant, 22–24.

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136

�La mujer instruida

instrucción pública en la Ciudad de México y, consecutivamente,
en varios estados de la república. Los congresos de instrucción
pública reflejan el esfuerzo por llevar a cabo las políticas
nacionales a nivel federal y estatal. Bazant menciona que, más
allá de la modificación de los planes de estudio, de textos
escolares, entre otras cosas, lo que es una característica
fundamental de la educación en el porfiriato es la utilización del
“método objetivo” o “de los sentidos”, un método moderno que
ponía a los maestros en un papel importante y priorizaba el
aprendizaje a través de los sentidos en lugar de la memoria.14
De igual manera, una de las constantes preocupaciones
sobre la instrucción pública fue la formación de maestros con
capacidad para transmitir la enseñanza. A pesar de que a lo largo
del siglo XIX se redactaron varios proyectos que buscaban la
creación de más escuelas normales, la constante inestabilidad
política y económica no permitió que fuera efectiva. Sin embargo,
es importante no ignorar que, desde antes del periodo porfirista,
el interés por impulsar la educación normalista para mujeres ya
había sido considerada frecuentemente en los distintos
gobiernos.15
Bazant, 26–31; Bazant, “La educación moderna, 1867-1911”, 259–66.
Ma. de Lourdes Alvarado Martínez, “La educación superior femenina en el
México del siglo XIX. Demanda social y reto gubernamental” (Tesis doctoral,
Universidad Nacional Autónoma de México, 2001), 249–60.
14
15

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�Laura Ceballos

Otro de los logros de los congresos de instrucción pública
fue la transformación de la Secundaria Nacional de Niñas en la
Escuela Normal de Profesoras. Justo Sierra fue uno de los
políticos de la educación más prominentes que, además, impulsó
la predominancia de las mujeres en el magisterio, pues
consideraba que poseían una capacidad natural para ejercer la
profesión. María de Lourdes Alvarado considera que la
admiración de Sierra, no sólo en las escuelas sino en la sociedad
en general, hacia Estados Unidos y el papel predominante de las
mujeres, lo llevó a darle suficiente importancia al rol femenino en
la educación.16
Por otro lado, también Sierra buscó impulsar los estudios
profesionales de las mujeres a través de reformas. A pesar de ello,
existieron muchas opiniones adversas sobre el papel que debían
desempeñar las mujeres en la profesión del magisterio. Los que
se opusieron pensaron que el objetivo era formar a las mujeres
como futuras docentes, pero no “masculinizarlas”. Él siempre
estuvo dispuesto a defender el que las futuras profesoras tuvieran
acceso a las asignaturas representativas de una educación
moderna y científica.17
16
17

Alvarado Martínez, 265–67.
Alvarado Martínez, 268.

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El rápido crecimiento económico en México entre 1884 y
1900 también significó un incremento del aparato burocrático del
gobierno. A partir de la década de 1890, las mujeres comenzaron
a ser contratadas para trabajar como empleadas públicas, lo que
se consideraba un empleo femenino respetable. Susie Porter
menciona cómo la cuestión del trabajo femenino y los debates
sobre este no eran nuevos a finales del siglo XIX en la Ciudad de
México. Lo que sí era algo innovador era cómo la educación,
trabajo y la capacidad de saber cuándo contraer matrimonio
comenzaron a identificarse como valores respetables de las
mujeres de clase media.18
Además, otra cuestión importante de añadir, para
comprender esto es que a finales del siglo XIX se experimentó un
fuerte cuestionamiento hacia la dependencia moral y material
femenina. Uno de los preceptos que más se argumentó era que, si
las mujeres tenían una independencia económica, esto les
permitiría salvaguardar su moralidad. Así, no tendrían que
escoger primero el camino del matrimonio para asegurarse el
sustento. Una solución era contratar a las mujeres para ejercer
18

Susie R Porter, From Angel to Office Worker. Middle-Class Identity and
Female Consciousness in Mexico (Lincoln: University of Nebraska Press,
2018), 4, 20.
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cargos en la administración pública, ejemplos tomados de
Estados Unidos y Francia.19
Existen diversos factores por los cuales las mujeres
comenzaron a suplir a los hombres dentro del magisterio.
Primero, era sabido que a las profesoras se les podía otorgar un
salario menor, lo que era conveniente para el Estado. Aunque
Mílada Bazant apunta que en algún momento de la federalización
de la instrucción pública se pretendió que los salarios fueran
iguales, esto no fue posible de realizar. Por otro lado, existió
durante este periodo la creencia de que las mujeres eran más
competentes para la profesión del magisterio. Como ya mencioné,
Justo Sierra —desde su cargo como Secretario de Instrucción
Pública y Bellas Artes— fue quien más impulsó la
profesionalización del magisterio femenino, y aunque no todas
sus pretensiones fueron llevadas a la práctica, es importante tomar
en cuenta el papel que tuvo.
Nuevo León y la educación profesional de las mujeres
Desde el periodo colonial y durante casi todo el siglo XIX, el
noreste de México permaneció aislado geográfica, económica y

19

Porter, 24–26.

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culturalmente del centro del país, lo que les permitió gozar,
durante un buen periodo de tiempo, de una mayor autonomía
política. Nuevo León, uno de los tres estados del noreste, estaba
experimentando un acelerado proceso de desarrollo económico.
El cambio de frontera en 1848, la adopción de políticas liberales
y el acercamiento progresivo con la dinámica economía del sur
de Estados Unidos, le permitió ir creciendo económicamente y
fortalecer su aparato administrativo.20
A finales del siglo XIX, y a pesar de que electoralmente
no contaba con suficiente peso, Nuevo León era un estado
políticamente influyente debido a su importancia económica. El
papel de Bernardo Reyes en el poder fue fundamental. Reyes fue
enviado por Porfirio Díaz para acabar con la autonomía política
de que gozaba el noreste, en especial Nuevo León, y para
contribuir así a la consolidación del Estado nacional. Su misión
más importante era limitar la influencia de los caudillos locales
(Jerónimo Treviño y Francisco Naranjo) e incorporar a Nuevo
León al proyecto porfirista de nación.21

20

Mario Cerutti, Burguesía y capitalismo en Monterrey, 1850-1910
(Monterrey: Fondo Editorial Nuevo León, 1983), 17–29.
21
Alicia Salmerón, “De redes de clubes y un partido político regional: el Gran
Círculo Unión y Progreso. Nuevo León, 1885-1892”, en Campañas, agitación
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Paulatinamente, Díaz, a través de Reyes, logró controlar a
los caciques regionales de Nuevo León y en su lugar, impulsó a
otros políticos locales y estableció fuertes alianzas con la
incipiente burguesía regiomontana mediante la implementación
de leyes que facilitaron el impulso de la gran industrialización de
Monterrey. Esta rápida transformación económica que vivió
Nuevo León durante el largo gobierno estatal de Bernardo Reyes
también provocó cambios sociales notables, un aumento
demográfico y un crecimiento urbano sin precedentes y, por
supuesto, una animada vida política que alcanzó a prácticamente
todo el estado de Nuevo León en el que las comunidades locales
tuvieron una fuerte conexión a la vida política estatal.22
La Voz de Nuevo León era el periódico oficialista y reyista
del estado que mantuvo gran influencia en la región. Como bien
indica Alicia Salmerón, el papel político que jugó La Voz de
Nuevo León fue fundamental. El periódico representa la

y clubes electorales: organización y movilización del voto en el largo siglo
XIX mexicano, coord. Fausta Gantús y Alicia Salmerón (México, DF: Instituto
Mora; Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de
México, 1998), 412–17, 450; Artemio Benavides, El General Bernardo Reyes.
Vida de un liberal porfirista (Monterrey: Ediciones Castillo, 1998), 137–39.
22
Salmerón, “De redes de clubes y un partido político regional: el Gran Círculo
Unión y Progreso. Nuevo León, 1885-1892”, 417–69.
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consolidación de una facción política.23 Por ello, aquí tomaré
como referencia los artículos publicados por dicho periódico
sobre el tema para analizar el impulso del estado a la educación
femenina. Dentro del periódico, constantemente se publicaba
información sobre la instrucción pública elemental hasta la
profesional. Publicaron los datos estadísticos de cuántas escuelas,
alumnos y profesores había en general en el estado, así como en
los municipios. También se encargaron de hacer conocer a la
población la información sobre los exámenes públicos y las
“veladas científico-literarias” de cada escuela sostenida por el
estado. En general, la importancia de la instrucción pública
propiciada por el gobierno se aprecia con las constantes
publicaciones y quehaceres de ésta. Aunque sin duda faltaría un
estudio amplio complementando con más fuentes, con las notas
de La Voz de Nuevo León puede hacerse un primer acercamiento
para entender cómo y por qué funcionó la educación moderna y
progresista en el estado norteño.
En Nuevo León, la instrucción pública, desde la elemental
hasta la profesional, fue asumida por el gobierno estatal a partir
de diciembre de 1891, aunque es importante tener en cuenta que
23

Salmerón, 411, 444–45.

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el gobierno de Nuevo León contó con la colaboración con los
ayuntamientos municipales. A través de inspectores, el gobierno
estatal conocía el estatus en que se encontraban las escuelas
públicas de los municipios, y asimismo, el estado comenzó a
adoptar las asignaturas y los libros de texto propuestos desde el
gobierno federal.24
En 1892, se creó la Academia Profesional para Señoritas
que dependía de la Escuela Normal del estado. Esto sólo fue
posible en un momento en donde las escuelas dejaron de ser
dependientes de los municipios y pasaron a manos estatales. La
Academia contó con todos los recursos económicos, lo que
posibilitó instruir a las mujeres a través de métodos nuevos,
“progresistas” y “científicos”. De todos modos, aunque llevaron
las mismas materias que se impartían en la Escuela Normal, una
diferencia notable de género fue la asignatura referente a la
economía doméstica. Esta última resulta interesante de analizar.
La enseñanza de una “economía doméstica” estaba destinada a
una organización económica, moral e intelectual adecuada dentro
del hogar. Pareciera que estaban tratando de entablar las normas
“Instrucción pública I”, La Voz de Nuevo León, 25 de febrero de 1893;
“Instrucción pública II”, La Voz de Nuevo León, 22 de abril de 1893; CABUUANL.
24

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científicas dentro de los hogares: ver a la mujer como una
gobernadora y profesora de los hijos. Por ello, era necesario que
la mujer también se instruyera dentro de la enseñanza moderna
para luego transmitir ese conocimiento. De este modo, en la casa
existiría una armonía moral e intelectual.25
Es notable la importancia social que el gobierno le daba a
la formación específica de las maestras. Una razón por la que el
gobierno decidió fundar una escuela normal especial para mujeres
fue que consideraba que el papel de la maestra era un elemento
social de suma importancia para la formación de futuros
ciudadanos. Además, las autoridades pensaban que las
estudiantes para el profesorado habían estado olvidadas por los
gobiernos anteriores. Esto sólo hacía que se complicara la
capacidad de las maestras para llegar a obtener el grado.

25

Además de las asignaturas modernas como ciencias físicas y naturales y
lengua nacional, mencionan un método “fonético-analítico-sintético” de
Claudio Matte. “Academia para las aspirantes al magisterio”, La Voz de Nuevo
León, 23 de enero de 1892, CABU-UANL; “Economía doméstica. Deberes del
ama de casa”, La Voz de Nuevo León, 26 de octubre de 1895, CABU-UANL;
Por otro lado, Norma Ramos Escobar menciona cómo la profesionalización de
las mujeres también implicó la experimentación en otras ramas características
de su género, como aseo personal, confección de vestimenta, conocimiento en
los artículos alimenticios y su conservación, entre otras cosas; Ramos Escobar,
“Aspectos profesionales y laborales de la docencia femenina en los procesos
de fundación de la educación pública en Nuevo León”, 45–46.
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Considero que otra razón por la que decidieron crear la Academia
fue para distinguirse del periodo anterior, y en particular, de las
deplorables condiciones en que se encontraba la educación
profesional antes de que ésta fuera recogida por el gobierno
estatal. Esto es importante de tomar en cuenta, porque justamente
reflejaba un resultado favorable con relación a las políticas
educativas modernas y progresistas que estaban creando desde el
gobierno central.26
La relación entre educación y trabajo fue un eje conductor
en las políticas modernas porfiristas, y el gobierno de Reyes fue
muestra de ello. En varias ocasiones La Voz de Nuevo León
publicó artículos sobre la dignificación del trabajo y sobre cómo
éste rescataba a la población civil de la “holgazanería”. Además,
se suponía que la única manera de llegar a tener un trabajo
honrado era a través de la educación, lo que me parece que es otra
razón importante por la que el estado nuevoleonés estaba
poniendo mucho empeño en la instrucción pública de mujeres y
hombres. De hecho, en un artículo se mencionaba cómo las
mujeres debían avocarse a la ley universal del trabajo. El trabajo,

“Academia para las aspirantes al magisterio”, La Voz de Nuevo León, 23 de
enero de 1892, CABU-UANL.
26

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creían los políticos nuevoleoneses, “crea, desarrolla y fecundiza
la vida y la producción”.27
Siguiendo con el tema del trabajo y la educación, en el
periódico se muestra cómo también entre los objetivos del
impulso a la instrucción pública profesional de las mujeres estaba
la creciente preocupación de que ellas se integraran a la vida
laboral. Paradójicamente, sugiere Bazant, el impulso a la
educación durante este periodo había provocado también que
muchos de los egresados tuvieran dificultades para conseguir
trabajos bien remunerados.28 Un caso similar puede observarse
aquí: dado el gran éxito que tuvo la Academia como formadora
de maestras, la matrícula de alumnas fue creciendo con gran
magnitud -superando por mucho la matrícula de la Escuela
Normal de hombres- al grado de volverse una preocupación.
Muchas de ellas pensaban, por ejemplo, que de qué servía que
obtuvieran un grado profesional si no encontrarían un empleo
respetable al finalizar sus estudios. En este sentido, en 1894 se
decidió por instrucción oficial crear nuevas formaciones
profesionales dentro de la Academia: la de telegrafista y la de
“De las ocupaciones de la mujer”, La Voz de Nuevo León, 30 de junio de
1894, CABU-UANL.
28
Bazant, Historia de la educación durante el porfiriato, 314.
27

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contabilidad. Es probable que esto también respondiera a las
necesidades del momento: debido a la mayor burocratización
gubernamental, característica del porfiriato, nuevas profesiones
como las de contabilidad pasaron a ser necesarias. Por otro lado,
las nuevas tecnologías, como el telégrafo, también necesitaban
quién conociera cómo usarlas. Además, estas profesiones, junto
con la del magisterio, se consideraban como respetables para una
mujer.29
Otro aspecto fundamental para la feminización del
magisterio, como analiza Norma Ramos Escobar, fue la
reducción de la presencia masculina en esta profesión. La
historiadora apunta una cuestión clave. La creciente formación de
otras

profesiones

“masculinas”

-como

medicina

y

la

jurisprudencia- producto de la industrialización y crecimiento
económico del estado, hizo que el magisterio comenzara a ser
29

Al comenzar la Academia para Señoritas en enero de 1892, tenían inscritas
a 26 alumnas. Para el año escolar de 1894, se inscribieron 78 alumnas. En este
mismo año, solamente se inscribieron 30 alumnos en la Escuela Normal. En
La Voz de Nuevo León constantemente se estuvieron publicando los datos
estadísticos y se observa cómo realmente fue creciendo la Academia
superando a la Escuela Normal. Tal vez, para un estudio más amplio, sería
interesante añadir más datos estadísticos para comparar. “Academia para las
aspirantes al magisterio”, La Voz de Nuevo León, 23 de enero de 1892;
“Instrucción Pública II”, La Voz de Nuevo León, 14 de abril de 1894; CABUUANL.
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poco atractivo para los hombres, dejando que las mujeres
pudieran tener más acceso a éste. Además, otro tema que destaca
Ramos Escobar es que la diferencia salarial entre mujeres y
hombres era otro elemento fundamental para entender la
feminización del magisterio. Aunque la historiadora apunta que
existen pocas fuentes para entender mejor la cuestión salarial,
llega a la conclusión de que este aspecto puede considerarse como
elemental.30
El gobierno nuevoleonés llegó a señalar que la educación
era un patrimonio de la humanidad y que la instrucción superior
no debería de negársele a las mujeres, pero, como señala Susie
Porter para la Ciudad de México, otro de las motivos por los que
el estado la impulsó fue para que las mujeres pudieran adquirir
cierta independencia económica. Consideraban que de poco
serviría que se instruyeran en la educación elemental, si
posteriormente no iban a conseguir un trabajo digno al no tener
un grado profesional. Asimismo, afirmaban que no todas las
mujeres tenían un sostén económico seguro que procurara su
moralidad. Muchas se casaban pronto para asegurar una
Ramos Escobar, “Aspectos profesionales y laborales de la docencia
femenina en los procesos de fundación de la educación pública en Nuevo
León”, 40–41, 43–48.
30

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estabilidad

económica,

por

ejemplo,

“perturbando”

su

“estabilidad moral”. Por ello, creían necesario que la mujer se
instruyera y trabajara precisamente para evitar ese tipo de
problemas sociales. Consideraban que esta relación, educación y
trabajo, no haría más que un bien a la población y aumentaría la
riqueza pública.31
De todos modos, el acceso a la instrucción profesional
tenía sus límites. No buscaban que el trabajo que desempeñara la
mujer fuera equiparable al de los hombres, ni que compitieran por
algún puesto político. Además, relacionaban la instrucción o
“ignorancia” de la mujer con el papel que tenían como hijas o
esposas. Por ejemplo, una mujer educada sería capaz de ayudar al
sostén económico mediante el trabajo, en lugar de representar una
“carga” para la familia. Pero, como he sostenido anteriormente,
buscaban que la mujer se integrara a la vida laboral y, de este
modo, contribuyera al desarrollo económico del país.
Siguiendo bajo la misma línea, es interesante ver dentro
de las notas cómo se generaron debates sobre la independencia
que las mujeres podrían adquirir si se instruían y trabajaban. Al
“Academia profesional de señoritas”, La Voz de Nuevo León, 12 de enero de
1895; “La educación de la mujer”, La Voz de Nuevo León, 2 de junio de 1894;
CABU-UANL.
31

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educar a las mujeres, no se pretendía que éstas dejaran de serlo, u
optaran por olvidar su papel como madres y esposas, más bien, se
esperaba que, al tener una forma de ganarse dignamente la vida,
no atentaran contra su “estabilidad moral”. Para promover estas
ideas, La Voz de Nuevo León tenía que hacer campañas en contra
del “ausentismo” escolar. Aunque este era un problema de ambos
sexos, el discurso que se dirigía a los padres de familia se centraba
especialmente en convencerlos de dejar estudiar a sus hijas un
grado profesional. Para esto, seguían empleando la relación entre
educación y trabajo; si las mujeres eran instruidas, podrían
encontrar

un

trabajo

que

las

ayudara

a

sustentarse

económicamente y no buscarían una salida en un matrimonio
forzado.
La respuesta femenina ante las políticas educativas
modernas puede medirse con la cantidad de alumnas que poco a
poco fueron ingresando a la Academia y en algunos testimonios
públicos. En 1894, La Voz de Nuevo León publicó un escrito de
Julia G. de la Peña, poetisa tamaulipeca con residencia en Nuevo
León, que exaltaba la labor del estado, pero, especialmente, la de
Reyes, al crear una “sólida base para el adelanto material de la
mujer”. De la Peña escribió que lo que buscaba la educación
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profesional femenina -y tal vez muchas mujeres pensaban igualera complementar el sustento económico familiar.32
Por otro lado, una cuestión interesante de analizar es cómo
el gobierno comenzó a emplear, cada vez con mayor frecuencia,
los datos estadísticos para conocer en qué condiciones se
encontraba el estado. Claudia Agostoni -aunque su trabajo está
enfocado en la salud pública- escribe cómo la estadística se volvió
una herramienta importante para las autoridades porfiristas. El
objetivo de ésta tenía una función doble: primero establecerla
como ciencia para estudiar a la sociedad, y luego como una
técnica con la que se justificaron, formularon e implementaron
políticas de salud pública.33 Siguiendo esta postura, y con base en
las notas que he analizado, considero que para poder llevar a cabo
las políticas de la educación femenina profesional fue necesario
un conocimiento estadístico sólido con relación a esta población.
Irma Beatriz Braña Rubio y Ramón Narcizo Martínez Sáenz, “Diccionario
biobibliográfico de escritoras nuevoleonesas, siglo XIX y XX” (Tesis de
maestría, Universidad Autónoma de Nuevo León, 1994), 50. “Paso al
mejoramiento social”, La Voz de Nuevo León, 22 de septiembre de 1894,
CABU-UANL.
33
Claudia Agostoni, Monuments of Progress. Modernization and Public
Health in México City 1876-1910 (Calgary: University of Calgary Press;
University Press of Colorado; Universidad Nacional Autónoma de México,
2003), cap. 2.
32

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A través de la estadística, se analizó cuál era el mayor grado de
estudios con que contaban las mujeres, si trabajaban, y si era así,
en dónde lo hacían. En una nota se menciona cómo en 1894
existían 35 mil mujeres que no tenían ocupación. Esta cifra tan
alta causaba una seria preocupación entre las autoridades
estatales, orillándolos a buscar cómo incorporar ese sector de la
población a la dinámica económica y laboral. Para ello, educar a
estas mujeres era un paso fundamental para lograr su integración
a la vida productiva.34
¿A qué tipo de mujeres estaban dirigidas estas nuevas
políticas educativas y la educación profesional sustentada por el
estado? Una de las más recientes preocupaciones en la
historiografía con enfoque de género es entender las diferencias
socioeconómicas, culturales y religiosas que existen entre las
mujeres. Ver a las mujeres como un grupo en donde convivían las
procedentes de todas las clases, sólo hace que se malentienda su
situación. Aunque haría falta un estudio más minucioso para
conocer el contexto socioeconómico del que provenían las

“De las ocupaciones de la mujer”, La Voz de Nuevo León, 30 de junio de
1894, CABU-UANL.
34

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estudiantes profesionales, a través de La Voz de Nuevo León se
pueden inferir ciertas cosas. Me parece, por ejemplo, que el
gobierno reyista pensaba que, en general, toda la población
debería de ser instruida. Cuando hicieron la crítica de cómo las
mujeres que no trabajaban eran una carga para la sociedad,
hicieron referencia tanto a las “ricas” y a las “pobres”. Asimismo,
cuando hacían referencia a la importancia del trabajo y la
educación para la estabilidad social, la población obrera nunca
quedó fuera. Por ello, considero que la educación profesional para
las mujeres estuvo dirigida hacia todas, aunque haría falta
analizar otras fuentes para saber en qué grado esto llegó a
concretarse.
Con lo anterior expuesto, cabría hacerse otra pregunta:
¿por qué en Nuevo León las políticas educativas modernas
porfiristas pudieron establecerse factiblemente? Primero, porque
Nuevo León estaba experimentando un desarrollo capitalista y
viviendo un auge económico sin precedentes debido a su
acelerado proceso de industrialización y su fuerte vinculación
económica con el sur de Estados Unidos. Por otro lado, la década
de 1890 estuvo marcada por una estabilidad política derivada de

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las buenas relaciones de Reyes con la clase empresarial
regiomontana, así como por su estrecha relación con el gobierno
central, específicamente con Díaz.35 Considero que, al tener
Nuevo León suficientes recursos económicos y tener un régimen
políticamente consolidado, el gobierno estatal permitió que se
priorizaran otros asuntos en su agenda política. La educación
pública fue la principal, porque se consideró una herramienta
fundamental para lograr la transformación social que buscaban.
Asimismo, y con todo lo expuesto anteriormente, es
posible sugerir que otra razón importante para el impulso a la
educación y profesionalización del magisterio de mujeres era
encontrarle utilidad y productividad a la población femenina para
que esta contribuyera al desarrollo económico del país. En
particular, La Voz de Nuevo León señalaba que con la educación
“moderna” y “científica”, se formaría una población “funcional”
dentro de la familia, la sociedad y el estado, de forma que los
mexicanos podrían encajar dentro de la dinámica económica que

35

Juan Mora-Torres, The Making of the Mexican Border. The State,
Capitalism, and Society in Nuevo León, 1848-1910 (Austin: The University of
Texas Press, 2001), 9–10.
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llevaría a la prosperidad del país.36 Para lograr dicho objetivo,
entonces, era necesaria la formación de un magisterio amplio.
Entonces cabe realizarse la pregunta de ¿si las mujeres tenían
todos los requisitos para suplir a los hombres en el magisterio profesión socialmente aceptada y con capacidad de otorgar
menores salarios- no sería lo anteriormente expuesto una razón
suficientemente fuerte para entender el impulso al magisterio
femenino durante el porfiriato?
Consideraciones finales
A través de este ensayo se analizó cómo las autoridades federales
del porfiriato intentaron transformar al país socialmente a través
de la educación. Para ello, se crearon una serie de políticas
educativas en donde se entendió la importancia que tenía el papel
del estado como sostén de la instrucción pública. Asimismo, se
incorporaron asignaturas y métodos de enseñanza que eran
considerados “modernos” y “progresistas” para que la educación
fuera de una mayor calidad. Además, esperaban que con la
educación profesional de las masas, éstas se incorporaran
posteriormente a la vida laboral del país.
“Instrucción pública V”, La Voz de Nuevo León, 2 de septiembre de 1893,
CABU-UANL.
36

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Nuevo León no fue la excepción en la implementación de
políticas educativas estatales con profundos matices en el interés
de la transformación social y laboral. Con la industrialización y
el crecimiento económico, sumado a la estabilidad política, la
preocupación por mejorar el sistema educativo estatal se tornó
viable. Un resultado de esto fue la fundación de la Academia
Profesional para Señoritas en 1892, posibilitando la inserción de
las mujeres en carreras profesionales y, posteriormente, en la vida
laboral del estado. Finalmente, la implementación de otras
carreras profesionales, como la de telegrafista, fue producto de
las nuevas necesidades modernas y el incremento de la
burocracia, así como de la preocupación de que las mujeres
tuvieran mayores opciones laborales al terminar sus estudios.
Por último, quedarían algunas cuestiones sin resolver que
pudieran abordarse en un estudio más amplio del tema. Por
ejemplo, comprender qué implicaciones tuvo la creación de la
Academia Normal para Señoritas justo en un año de crisis política
para el régimen porfirista y reyista. Asimismo, profundizar en los
orígenes socioeconómicos de las mujeres que ingresaron en la
Academia, y dilucidar de qué forma la inserción a las carreras
profesionales transformó sus vidas.
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�Laura Ceballos

Referencias
Archivo
Capilla Alfonsina, Universidad Autónoma de Nuevo León.
Bibliografía
Agostoni, Claudia. Monuments of Progress. Modernization and
Public Health in México City 1876-1910. Calgary:
University of Calgary Press; University Press of
Colorado; Universidad Nacional Autónoma de México,
2003.
Alvarado Martínez, Ma. de Lourdes. “La educación superior
femenina en el México del siglo XIX. Demanda social y
reto gubernamental”. Tesis doctoral, Universidad
Nacional
Autónoma
de
México,
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-3

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�La mujer instruida

Universidad

Autónoma

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Alicia Salmerón. México, DF: Instituto Mora; Instituto
Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de
México, 1998.
Sillares, vol. 1, núm. 1, 2021
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-3

159

�Desarrollo arquitectónico y poder político en
Monterrey, México, 1927-1935
Architectural development and political power in Monterrey,
Mexico, 1927-1935
César Herrera Silva
Universidad Autónoma de Nuevo León
orcid.org/0000-0001-5026-3771

Resumen: En este artículo propongo que la gubernatura de Aarón Sáenz
en Nuevo León (1927-1931) fue fundamental para estabilizar la
situación política y económica del estado e impulsar la construcción de
grandes edificios públicos en Monterrey. Señalo también que ese
despunte constructivo, que reflejó ideales modernizadores y
nacionalistas a través de nuevas tendencias arquitectónicas, se mantuvo
pocos años después de esa administración y tuvo su fin con la huelga
del Sindicato Industrial de Obreros de la Construcción en 1935. Con
base en memorias de gobierno y acervos de dependencias de obras
públicas y laborales, en este trabajo examino en primera instancia la
administración de Sáenz, después hago un repaso de los principales
edificios construidos durante el periodo, y finalizo con el impacto de la
huelga en esos planes y proyectos.
Palabras clave: infraestructura; desarrollo urbano; arquitectura;
movimiento obrero; Monterrey.

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-4

160

�Desarrollo arquitectónico

Abstract: In this article, I propose that the governorship of Aarón Sáenz
in Nuevo León (1927-1931) was crucial to stabilizing the state's
political and economic situation and supporting the construction of
large public buildings in Monterrey. I also propose that this constructive
boom, which reflected modernizing and nationalist ideals through new
architectural trends, continued a few years after the Sáenz
administration and finished with the strike of the Sindicato Industrial
de Obreros de la Construcción in 1935. Based on the analysis of
government reports and records of public works and labor offices, I
start examining the Sáenz administration, continue reviewing the main
buildings of the period, and end by analyzing the strike impact on those
plans and projects.
Keywords: infrastructure; urban development; architecture; labor
movement; Monterrey.

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�César Herrera

Introducción
Este trabajo tiene por objetivo analizar la infraestructura erigida
en la ciudad de Monterrey, Nuevo León, durante el periodo
posrevolucionario. Particularmente, se estudian el Palacio
Federal, las Escuelas Monumentales y el Hospital Civil, cuyo
común denominador es el lenguaje arquitectónico del art déco.1
La temporalidad que comprende, por lo tanto, va desde de la
gubernatura de Aarón Sáenz (1927-1931), quien impulsó
notablemente la construcción de obras públicas, hasta la huelga
del Sindicato Industrial de Obreros de la Construcción en 1935,
acontecimiento que mermó esas labores durante la coyuntura del
rompimiento entre el presidente Lázaro Cárdenas y el
expresidente Plutarco Elías Calles.
Para abordar este problema, se parte del estudio de
algunos de los principales edificios públicos del periodo,
entendiendo estas edificaciones como instrumentos urbanos
1

En este trabajo se prefiere usar el término lenguaje, ya que no es posible
hablar de un estilo específico y bien definido. Como se señala en el catálogo
de arquitectura civil de Monterrey, a diferencia de estilo, en donde se sigue un
conjunto de normas de proporción y usos en el diseño, el término lenguaje opta
por utilizar varias claves estéticas y tendencias. Juan Casas, Rosana
Covarrubias y Edna Peza, Concreto y Efímero. Catálogo de arquitectura civil
en Monterrey (Monterrey: Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León,
2012), 17-24.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-4

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�Desarrollo arquitectónico

ideados y ejecutados para cumplir con algunas de las necesidades
de la sociedad, pero también como formas de expresión del poder
político. De acuerdo con Miranda, debido a que el Estado toma
decisiones respecto a la población, la propiedad de la tierra, su
uso, la inversión, el diseño y la construcción de emplazamientos
públicos, sus acciones reflejan las políticas gubernamentales, las
respuestas de la comunidad y los intereses en que se apoyan.2
La exposición comienza con la descripción de la
gubernatura de Aarón Sáenz, quien, gracias al cabildeo político
con la élite regiomontana, aportó estabilidad a la situación
política neoleonesa. Se prosigue exponiendo la labor tributaria
del estado y cómo ésta impactó en la infraestructura en la ciudad;
y posteriormente centra su atención en la edificación del Palacio
Federal, las Escuelas Monumentales y del Hospital Civil. El
artículo termina explicando los detalles de la huelga de obreros
de la empresa Fomento y Urbanización, la principal constructora
durante este periodo.

Sergio Miranda Pacheco, “Por mi raza hablará la metrópoli: universidad,
ciudad, urbanismo y poder en la construcción de Ciudad Universitaria, 19291952”, en El historiador frente a la ciudad de México. Perfiles de su historia,
coord. Sergio Miranda Pacheco (México: Universidad Nacional Autónoma de
México, Instituto de Investigaciones Históricas, 2016), 184-185.
2

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�César Herrera

Las

fuentes

primarias

utilizadas

pertenecen

principalmente al Archivo Histórico Municipal de Monterrey, de
colecciones Civil, Misceláneo y Actas de Cabildo; en segunda
instancia, se recurrió al Archivo General del Estado de Nuevo
León, donde se consultó el Fondo de Monumentos y Edificios
Públicos, Memorias de Gobierno, Educación, así como la Junta
de Conciliación y Arbitraje; por último, se echó mano del
Archivo General de la Nación, del Fondo Comunicaciones y
Obras Públicas.
La reorganización política: La gestión de Aarón Sáenz y el
regreso a la estabilidad
Tras terminar el conflicto de la Revolución Mexicana, fue
necesario llevar a cabo el reordenamiento del país guiado por la
nueva élite política en turno. El grupo sonorense aseguró su
posición e inició el proceso de cimentar el nuevo estado
posrevolucionario, organizando el sistema político mexicano a
inicios del siglo XX a través de la creación de un partido oficial
que buscó controlar el mecanismo de sucesión presidencial. Su
afianzamiento fue primordial para crear un Estado fuerte que
interviniera y organizara el desarrollo industrial, las finanzas y la
infraestructura, con el fin de fincar la modernización del país.
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�Desarrollo arquitectónico

Una vez sentadas las condiciones necesarias para asegurar
la pacificación, los gobiernos posrevolucionarios pusieron en
marcha un plan de reconstrucción nacional mediante la
intervención en sectores estratégicos. A través de la edificación
de obras públicas (escuelas, hospitales, carreteras, obras de
riego), los nuevos gobiernos esperaban impulsar el campo y la
industria creando un ambiente propicio para que los nuevos
capitalistas surgidos tras revolución aprovecharan dichas
condiciones para acrecentar sus fortunas con el respaldo del
Estado.
En el caso de Nuevo León, el ordenamiento político de la
entidad tuvo que esperar a causa de las intermitentes y desastrosas
administraciones posteriores. Las primeras administraciones
obregonistas no pudieron reanudar las relaciones con el
empresariado interrumpidas durante la Revolución. En el corto
periodo de 1920 a 1927, el estado de Nuevo León vio desfilar a
cerca de una docena de gobernadores que fueron defenestrados
por la incipiente corrupción, además de la existencia simultánea
de dos congresos locales y hasta tres gobernadores, hecho que
provocó el desapego de la iniciativa privada.3
César Morado Macías, “Introducción: Nuevo León, la experiencia de la
modernidad”, en Nuevo León en el siglo XX. La transición al mundo moderno:
3

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�César Herrera

Considerando lo anterior, la administración de Aarón
Sáenz (1927-1931) vino a sortear las deterioradas relaciones entre
la iniciativa privada y el Estado, generando el ambiente de
seguridad tan ansiado por los líderes empresariales desde la caída
de Bernardo Reyes en 1909. La influencia de Aarón Sáenz en este
proceso es un aspecto en el que coinciden autores como Alex
Saragoza, César Morado e Isabel Ortega; y aunque en la historia
nacional la figura de Saénz se ha dimensionado con relación al
surgimiento del Partido Nacional Revolucionario (PNR), su
injerencia en la entidad fue tal que es considerado “uno de los
gobernadores más destacados en la historia de Nuevo León”4.
En su momento, no sorprendió la elección del neoleonés
para la gubernatura, pues ya se había postulado en el periodo
anterior, cuando fue descalificado por el Tribunal de Justicia del
Estado. Sáenz mostraba una clara cercanía con el grupo
sonorense; estuvo encargado del Centro Director Obregonista y
fue Secretario del Comité Organizador del PNR, además de que

del reyismo a la reconstrucción (1885-1939), coord. César Morado Macías
(Monterrey: Fondo Editorial Nuevo León, 2007), XVII.
4
Isabel Ortega Ridaura y María Gabriela Márquez Rodríguez, Genesis y
evolución de la administración pública de Nuevo León (Monterrey: Fondo
Editorial Nuevo León, 2005), 169.
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�Desarrollo arquitectónico

su hermana, Elisa Saénz, contrajo nupcias con Plutarco Calles
Chacón.5 Una vez asumido el cargo, rápidamente hizo propuestas
para la reducción de otros impuestos en beneficio de los
empresarios y los convocó a una reunión para formular un nuevo
plan económico para el estado. El apoyo de los capitanes de la
industria al nuevo gobierno se fortaleció con la presencia del
General Andrew Almazán, nombrado jefe de operaciones del
cuartel regional en 1926, siendo integrado rápidamente a los
círculos sociales de la élite, y formando en contubernio con Aarón
Sáenz una mancuerna que haría rememorar al empresariado la
estabilidad y garantías del reyismo.6
La gestión de Saénz no tardó en llevar a cabo ajustes para
implementar las nuevas políticas. Hubo un avance importante en
el ramo de la educación, pues se expidió una nueva Ley de
Instrucción Pública bajo el esquema de la “escuela activa” que
5

Segundo hijo de Plutarco Elías Calles. Nació en Guaymas, Sonora, en 1901
y residió en Nuevo León desde 1921. En 1923 adquirió la Hacienda “La
Soledad de la Mota”, en General Terán, Nuevo León. Fue diputado local en
1927, gobernador interino en 1929, diputado federal de 1930 a 1932 y alcalde
de Monterrey de 1933 a 1934. Pasó a retirarse de la política tras postularse
como gobernador en 1935, dedicándose al cultivo de cítricos. Pedro Salmerón,
“Los orígenes de la disciplina priísta: Aarón Sáez en 1929”, Estudios, núm. 72
(primavera 2005): 101-131.
6
Alex Saragoza, La élite de Monterrey y el Estado mexicano 1880-1940
(Monterrey: Fondo Editorial Nuevo León), 168-170.
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�César Herrera

hacía hincapié en la formación de los maestros y la
profesionalización del magisterio, así como en la integración del
Consejo de Instrucción Pública al estado. Por otro lado, impulsó
la regularización del crecimiento de la capital con la creación de
la Dirección de Obras Públicas y la Ley de Planificación y
Construcciones. Así mismo, llevó a cabo el reordenamiento
financiero y fiscal mediante la nueva Ley de Hacienda del Estado
de 1927.
En el campo de la infraestructura, la administración
edificó nuevos proyectos como la Escuela Industrial Álvaro
Obregón, la Escuela Fernández de Lizardi (primera de las
escuelas monumentales), la pavimentación y ampliación de las
calles Morelos y Zaragoza, y la construcción de carreteras
mediante la creación de la Comisión de Caminos del Estado.7
Este fue el inicio de un despunte en la construcción de
infraestructura para la ciudad de Monterrey, cuyo precedente
sería retomado y desarrollado por sus sucesores.

César Morado Macías, “Los gobiernos de los generales de las Revolución
mexicana (1909-1943)”, en Del Reyno al Estado. Los gobiernos de Nuevo
León, 1579-2017, coord. Romeo Flores Caballero (Monterrey: Romeo Ricardo
Flores Caballero, 2019), 174.
7

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�Desarrollo arquitectónico

La modernización hacendaria
Para comprender la labor constructiva de estos años, es necesario
remitirse a la cuestión tributaria para dimensionar sus efectos y
entender los recursos invertidos en obras públicas. La nueva Ley
de Hacienda del Estado, aplicada a inicios de octubre de 1927,
comprendió

cuatro

principios:

generalidad,

uniformidad,

suficiencia y elasticidad en busca del equilibrio y reparto
equitativo del gasto público, además de dar un paso importante
en la uniformidad tributaria al armonizarla con la legislación
Federal y las disposiciones estatales y municipales. Los
principales añadidos a esta nueva ley, fueron la reforma al
artículo 138 para hacer coincidir el año fiscal con el natural, la
Ley de Impuestos sobre la Industria y el Comercio, la Ley
Económico-Coactiva, la modificación del impuesto predial, el
reajuste al gravamen sobre el comercio y la industria, el impuesto
adicional sobre los vehículos, así como la reorganización de las
oficinas recaudadoras y la capacitación de su personal, medidas
que aseguraron la mayor eficacia del nuevo sistema impositivo.8

8

Archivo General del Estado de Nuevo León (en adelante AGENL), Memorias
de Gobierno (en adelante MG), Aarón Saénz, 1927-1928.
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�César Herrera

La gráfica 1 muestra el rendimiento de la ley de ingresos
en el ejercicio fiscal correspondiente a los años de 1924 a 1929.
En primer lugar, se aprecia una caída en los ingresos en 1925,
para manifestar un incremento constante en los siguiente tres
años; esta tendencia se acentúa hacia 1928, año en el que mejor
se refleja el resultado de la aplicación de la nueva Ley a inicios
de octubre de 1927, con una diferencia de 406,082 pesos con
respecto al periodo de recaudación anterior. Esta diferencia es
mayor en 1929, cuando se obtuvo una diferencia de 825,419
pesos con respecto a 1928, y de 1,231,501 con el año de 1927.
El éxito del sistema recaudatorio de Sáenz se debió a la
modernización del sistema hacendario, gracias a tres aspectos
primordiales: la reorganización de las oficinas recaudadores y de
su personal; la derogación del 25% federal sobre los impuestos
del estado; y la centralización y unificación de los impuestos. Los
resultados se reflejaron en la reducción del déficit fiscal y el
aumento en los ingresos del estado que repercutieron
directamente en el apoyo a la instrucción pública y la
infraestructura del estado, dándole importancia a la Comisión de
Caminos y a la Comisión de Irrigación, además de la edificación
de nuevos proyectos, como las ya mencionadas Escuela Álvaro
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�Desarrollo arquitectónico

Obregón, la primera escuela monumental Fernández de Lizardi,
la pavimentación y ampliación de calles de la ciudad y la creación
de una nueva red de carreteras.9
Gráfica 1
Monto de los ingresos fiscales en Nuevo León (miles de pesos
corrientes), 1924-1929
2,500
2,000
1,500
1,000
500
0
1924

1925

1926

1927

1928

1929

Fuente: Elaboración propia con datos de AGENL, MG, Aarón Saénz.

Sin embargo, el triunfo de la reorganización hacendaria duró
poco, puesto que la tributación del Estado pasaría una situación
crítica en junio de 1931, al ver decrecer sus ingresos como
consecuencia de la crisis de 1929, que afectó el final de la

9

AGENL, MG, José Benítez, 1929-1930.
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�César Herrera

gubernatura de Sáenz y los inicios de la administración de
Francisco Cárdenas (1931-1933). Este último logró estabilizar la
crisis económica gracias a la autorización de una serie de
reformas y adiciones a la Ley de Hacienda, al aumentar dos
unidades el impuesto predial urbano de Monterrey y destinarlo a
la construcción de edificios escolares y obras de drenaje pluvial,
reactivando las labores de infraestructura en 1933 con la
continuación de las Escuelas Monumentales a iniciativa del
alcalde de Monterrey, Plutarco Elías Chacón.10
La nueva infraestructura pública
La década de 1930 es un periodo crucial para comprender el
desarrollo urbano de Monterrey, ya que en este periodo, de
acuerdo con Roberto García Ortega, “las tasas de crecimiento
demográfico, de urbanización y de industrialización alcanzaron
niveles sin precedentes”.11 Con relación a esto, Gustavo Herón
propone que el crecimiento de la ciudad se acentúa a partir de

10

AGENL, MG, Aarón Sáenz, 1930-1931; AGENL, MG, Francisco Cárdenas,
1931-1932 y 1932-1933.
11
Roberto García Ortega, “La conformación del área metropolitana de
Monterrey y su problemática urbana, 1930-1984”, en Nuevo León en siglo XX.
La industrialización: del segundo auge industrial a la crisis de 1982, coord.
Isabel Ortega Ridaura (Monterrey: Fondo Editorial Nuevo León, 2007), 40.
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�Desarrollo arquitectónico

1933 con tres tendencias centrales: “primero, la idea de demoler
lo antiguo y desgastado; segundo, construir nuevas obras
respetando las que ya estaban, y tercero, mantenimiento de la
ciudad antigua y construcción de nuevas estructuras fuera de los
límites territoriales”.12 Ese año coincidió igualmente con la
modernización de la esfera política en la administración
municipal, ya que durante la gestión de Plutarco Elías Calles
Chacón en la presidencia de Monterrey (1933-1934) se apoyó la
política de construcción de las “Escuelas Monumentales” y se
inició el nuevo Hospital Civil. Así, la política de “modernización
urbanística” que inició con el gobierno de Saénz fue continuada
por Calles, quien generó y aplicó reglamentos, emprendió
acciones de beneficio público, y efectuó “obras de salubridad,
vialidad, jardines públicos, sanidad, salarios y deportes”.13
Gustavo Herón Pérez Daniel, “La ciudad de Monterrey y los discursos
locales de modernización: reconstruyendo la esfera pública en 1933”, Estudios
de Historia Moderna y Contemporánea de México, núm. 42 (julio-diciembre
2011): 84, https://doi.org/10.22201/iih.24485004e.2011.42.30390
13
Pérez, 84. Para apoyar la idea de la modernización institucional iniciada
desde el periodo de Sáenz, puede mencionarse como ejemplo la aprobación de
la Ley de Planificación y Construcciones Nuevas para Monterrey en 1927, y
en 1931, la Ley de Servicios de Agua y Drenaje del Estado. Así mismo, un
reglamento complementario creó la Junta de Planificación, que actuaba en
compañía de la Junta de Mejores Materiales como un cuerpo consultivo
externo del ejecutivo y del ayuntamiento, intentando guiar y regular el notable
crecimiento que estaba sufriendo Monterrey con ayuda de las Juntas de
12

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173

�César Herrera

En este sentido, una de las principales responsables de las
edificaciones de este periodo fue la empresa Fomento y
Urbanización (FYUSA), una constructora originaria de la capital
del país con gran participación en Monterrey. El surgimiento de
FYUSA fue producto del auge inmobiliario en la Ciudad de
México durante la presidencia de Álvaro Obregón (1920-1924) y
Plutarco Elías Calles (1924-1928), y no tardó en extenderse a
otras partes del país.14 En el noreste de México, el trabajo de esta
empresa puede verse reflejado en obras como la construcción de
la presa Don Martín o en obras del ingenio azucarero del Mante,
en 1928. De igual manera, ese mismo año comenzó en Monterrey
uno de sus

principales y más enigmáticos

proyectos

Mejoras Barriales. Las últimas dos fueron promovidas por el gobierno
municipal y sirvieron como instrumentos de modernización urbana. Ortega y
Márquez, Génesis y evolución de la administración pública de Nuevo León,
189-190.
14
En este periodo, como señala Valenzuela, “la industria de la construcción
recibió un considerable impulso al aumentar la población citadina de
manera exponencial, al facilitarse el cambio de uso del suelo de rural a
urbano, así como con la producción acelerada de insumos para
construcción”; esto se acompañó, además, de dos decretos del presidente
Obregón que otorgaban exenciones del impuesto predial y otras
contribuciones, factores que propiciaron el auge de los desarrollares
inmobiliarios. Alfonso Valenzuela, “Racionalidad y poder. Las élites en la
Ciudad de México, 1876-1940”, Iberoamericana 12, núm. 47 (2012): 19,
http://dx.doi.org/10.18441/ibam.12.2012.47.9-27
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-4

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�Desarrollo arquitectónico

arquitectónicos: la construcción del Palacio Federal, concluido en
1929. Así mismo, en 1930 la empresa continuó con la instalación
del drenaje pluvial y la construcción de la Escuela Industrial
Álvaro Obregón; en 1931 prosiguió con más labores de
pavimentación y con la construcción del Hotel Monterrey. En
1933 coincidieron la mayoría de los principales trabajos de la
empresa en la ciudad, pues inició la edificación del Círculo
Mercantil Mutualista, el proyecto de la Escuelas Monumentales,
la reconstrucción de escuelas como la Lázaro Garza Ayala,
Serafín Peña, Josefa Ortiz de Domínguez, el Aula Magna de la
Universidad de Nuevo León, entro otros proyectos.15
La reactivación económica a través del impulso a la obra
pública había sacado a la industria regiomontana del letargo en el
que se encontraba después de una serie de crisis en años
anteriores. Este esfuerzo requirió de la ayuda del empresariado
regiomontano, y por lo tanto, del reordenamiento del aparato
productivo, financiero y de servicios.16 En este sentido, la
15

Para la presencia de FYUSA en la infraestructura regiomontana, ver: El
Porvenir, 4 de mayo de 1930, 4 de junio de 1931, 4 de agosto de 1931 y 2 de
enero de 1933; así como Casas, Covarrubias y Peza, Concreto y efímero:
Catálogo de arquitectura civil de Monterrey 1920-1960.
16
Mario Cerutti, “Revolución, reconstrucción económica y empresariado en
Monterrey”, en Nuevo León en el siglo XX. La transición al mundo moderno:
del reyismo a la reconstrucción (1885-1939), coord. César Morado Macías
(Monterrey: Fondo Editorial Nuevo León, 2007), 198.
Sillares, vol. 1, núm. 1, 2021
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-4

175

�César Herrera

inversión en materia de construcción en Monterrey en los años
siguientes a 1930, puede ser apreciada en la siguiente gráfica,
elaborada con base en un oficio de la Cámara Nacional de
Comercio de Monterrey del 27 de noviembre de 1935, dirigida al
ingeniero de la ciudad Miguel Osuna y solicitando los datos
estadísticos de la valorización de las construcciones hasta ese
año.17
Gráfica 2
Valor de las inversiones en construcción (miles de pesos
corrientes), Monterrey, 1931-1934
4,500
4,000
3,500
3,000
2,500
2,000
1,500
1,000
500
0
1931

1932

1933

1934

Fuente: Elaboración propia con datos de AHMM, Civil.

17

Archivo Histórico Municipal de Monterrey (en adelante AHMM), Civil, vol.
632, exp. 30.
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176

�Desarrollo arquitectónico

Al interpretar los datos anteriores, sale a relucir en primera
instancia

el

descenso

de

presupuesto

que

sufren

las

construcciones debido a la reducción de los ingresos del estado
como consecuencia de la crisis de 1929. Una vez que éstos se
estabilizaron en 1933, fue posible erogar mayor presupuesto para
la reactivación de la obra pública en el año de 1934,
principalmente la destinada a las Escuelas Monumentales, con la
intención de reactivar la construcción y enfrentar el desempleo
masivo dando trabajo a los damnificados de los huracanes que
azotaron Tampico y Matamoros, así como a los repatriados de
Estados Unidos que llegaron a la ciudad.18
Gracias a esta inversión en obra pública, Monterrey
consiguió restablecer el ritmo de crecimiento que había tenido
antes de la Revolución Mexicana. El análisis de Mario Cerutti
sobre demografía empresarial, permite apreciar que hubo una
paulatina recuperación y que los empresarios habían arribado a la
Gran Depresión con relativa fuerza.19 Estas cifras en el ramo de
la inversión en obra pública permiten apreciar la importancia que

18

AGENL, MG, Aarón Sáenz, 1930-1931; y AGENL, MG, Francisco
Cárdenas, 1931-1932 y 1932-1933.
19
Cerutti, “Revolución, reconstrucción económica y empresariado en
Monterrey”, 200-201.
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�César Herrera

tomó la labor reconstructiva durante el periodo posrevolucionario
en Nuevo León y principalmente en su capital, creando una serie
de emplazamientos bajo el uso de nuevos materiales como el
concreto y el acero, que atendieron las nuevas exigencias
tecnológicas y mostraron un moderno lenguaje arquitectónico
que sirvió para distanciarse de los inmuebles edificados durante
el porfiriato con inmuebles como el Palacio Federal, las Escuelas
Monumentales y el Hospital Civil, en los que nos detendremos
brevemente en los siguientes apartados.
Palacio Federal
El edificio que inaugura el despunte constructivo de los gobiernos
posrevolucionarios en Nuevo León es el Palacio Federal, que se
construyó con recursos federales y es considerado el primer
rascacielos de la ciudad. Su objetivo fue albergar las distintas
oficinas administrativas dependientes de la Federación que se
hallaban desperdigadas por Monterrey, y cuyo antecedente se
remonta hasta la gubernatura de Porfirio G. González en 1920.20
Los preparativos del Palacio iniciaron tras el estudio de las
distintas dependencias que albergaría el inmueble, entre las
20

Archivo General de la Nación (en adelante AGN), Comunicaciones y Obras
Públicas (en adelante CyOP), Departamento de Edificios, c. 59, reg. 189740.
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�Desarrollo arquitectónico

cuales se encontraban las Oficinas de Correos, Telégrafos,
Hacienda, Ensaye, Verificadores de Pesas y Medidas, la Oficina
de la Cuarta Zona de Irrigación, además de las Secretarías de
Educación, Comisión Nacional Agraria, Contraloría, Agricultura
y Fomento, así como la Delegación del Departamento de
Salubridad, el Juzgado de Distrito, la Agencia del Ministerio
Público, el Tribunal de Circuito y una Bodega21.
Aunque el proyecto original era adaptar el Colegio Civil
para albergar las oficinas federales, esto no procedió; y fue hasta
el 20 de junio de 1928 en que el proyecto fue trasladado a un lote
anteriormente expropiado por el general Antonio I. Villarreal,
quien había adquirió el predio mediante permutas. El propietario
de la mayoría de este predio era el ayuntamiento de la ciudad,
mismo que fue adquirido por el estado mediante la permuta de
otras propiedades federales.22 El 26 de junio, durante una junta
21

AGN, CyOP, Departamento de Edificios, c. 59, reg. 189741.
Para este movimiento, el municipio cedió la Plaza de la República, y a
cambio de esto la federación regresó al estado dos de las seis cuadras cedidas
con anterioridad, las cuales se situaban al extremo poniente de la calzada
Madero, y que se habían destinado a la construcción de un cuartel y Plaza de
Armas. El acuerdo con la Secretaría de Hacienda fue que regresaran además
los lotes pertenecientes al Convento y Templo de San Francisco, así como el
edifico del ex-Arzobispado, para destinarlos a la ampliación de la Plaza
Zaragoza. A los antiguos propietarios de la Plaza de la República se les pagó
con ocho mil metros de ex-Seminario, cuyo predio pertenecía a FYUSA, y en
22

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�César Herrera

entre los representantes de FYUSA con el señor Ricardo Chavero,
Director de Bienes Nacionales, se acordaron las modificaciones
sugeridas por el Secretario de Hacienda y Crédito Público con un
contrato que ascendió a 645,000 pesos. Para el 4 de julio, la
empresa FYUSA remitió un oficio con las especificaciones para
la construcción del Palacio, en el que destacaba que la estructura
de fierro fue fabricada y armada por el Compañía Fundidora de
Fierro y Acero de Monterrey.23
El diseño del edificio advertía el carácter nacionalista y
modernizador de los nuevos gobiernos. Conforme a lo signado
por los directivos de la constructora, se especificaba que el
edificio debía “tratarse con carácter monumental dada la amplia
perspectiva que ofrece desde cualquier punto de la plaza”; y en
cuanto a su estilo, mencionaban que se habían adoptado
lineamentos arquitectónicos modernos “en virtud de que la
arquitectura Nacional de Monterrey carece de tradiciones de
importancia, y de que el carácter de la nueva y progresista Ciudad,
compensación por la cesión de este terreno, se le traspasaron a la empresa las
dos cuadras de la Calzada Madero situadas entre las calles Álvarez, Arteaga,
Las Flores y Reforma para construir sus almacenes. AGENL, Monumentos y
Edificios Públicos, Construcción del Palacio Federal, c. 3, exp. 1.
23
AGN, CyOP, Departamento de Edificios, c. 59, reg. 189741.
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�Desarrollo arquitectónico

ya inicia su desarrollo dentro de estas normas”. Manuel Guerrero,
de la Sección Técnica y de Inspección de la Dirección de Bienes
Nacionales, sugirió que “el estilo que caracterice al Palacio
Federal […] se aparte del colonial, así como del que en la
actualidad se sigue en la mayoría de los edificios de los Estados
Unidos de América”24.
El contrato de la obra se celebró hasta el 17 de septiembre
y, nueve días después, se comisionó al arquitecto Jorge María y
Campos para trasladarse a la ciudad Monterrey e inspeccionar la
ejecución y cumplimiento de los trabajos. El 4 de octubre de
1928, durante la colocación de la primera piedra, se dieron cita
los jefes y personal de casi todas las dependencias durante la
ceremonia que, además, contó con la participación del
gobernador del estado, el Lic. Aarón Sáenz; el secretario de
gobernación José Benítez; el gerente de FYUSA, el sr. Federico
T. de la Chica; el presidente del ayuntamiento de Monterrey,
Jesús María Salinas y el Ingeniero de la Parra, ingeniero de la
constructora.25
24
25

AGN, CyOP, Departamento de Edificios, c. 59, reg. 189741.
AGN, CyOP, Departamento de Edificios, c. 59, reg. 189741.

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�César Herrera

Las labores fueron encabezadas por el arquitecto Manuel
Muriel, director de proyectos arquitectónicos de la referida
empresa, quien supervisó las labores de la obra según refiere
Carlos

Lupercio,

tomando

como

base

los

planos

y

26

especificaciones de Augusto Petriccioli, autor de proyecto. Los
trabajos en el edificio transcurrieron a lo largo de un año, durante
el cual solo fueron interrumpidos brevemente por el clima y por
acontecimientos militares como la Rebelión Escobarista.
Siguiendo con lo señalado por Lupercio, FYUSA, la contratista
encargada de la elaboración del edificio, conformó una de las más
altas cúpulas plutocráticas del momento, pues la labor
constructiva posrevolucionaria crearía un atractivo y lucrativo
negocio que involucraría a destacados políticos del periodo
gracias a la especulación del suelo urbano. En parte, esto explica
el interés de crear un nuevo edificio para las oficinas federales y
desechar el anteproyecto de adaptación del Colegio Civil,
atrayendo a personalidades como Aarón Sáenz, Plutarco Elías
Calles y su hijo, Plutarco Elías Calles Chacón, a la ejecución de
estas obras como un fructífero negocio.27
26

Carlos Alejandro Lupercio Cruz, La arquitectura posrevolucionaria del
noreste de México (1917-1940) (Monterrey: Centro de Documentación y
Archivo Histórico de la Universidad Autónoma de Nuevo León, 2016), 97.
27
Lupercio, 97.
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�Desarrollo arquitectónico

Política de las Escuelas Monumentales
Siguiendo los ideales posrevolucionarios, durante estos años
vieron la luz las referidas como “Escuelas Monumentales”, que
entre otras cosas sentaron la base y lineamientos de una moderna
infraestructura que inspiró a posteriores emplazamientos. A
finales de la década de 1920, la educación en Nuevo León se
encontraba bajo una reorganización producto de la primera Ley
de Instrucción Pública apoyada por el gobernador Aarón Saénz.
Durante esta época, hubo un notable cambio en la acción
pedagógica, transitando del positivismo decimonónico a la
escuela activa y los inicios de la educación socialista; se trató de
“un periodo de definición nacional, que culminó con una
reorientación del modelo económico y educativo hacia la Unidad
Nacional”.28
Dentro de la tipología de estas construcciones, es posible
identificar al menos cinco tipos de centros escolares
correspondientes a las distintas fases de las Escuelas
Monumentales influenciadas por el contexto político-económico
del momento. En primera instancia, se puede observar el primer
28

César Morado Macías e Ismael Vidales Delgado, La educación en Nuevo
León, 1927-1932. Volumen 4. (Monterrey: Colegio de Estudios Científicos y
Tecnológicos, Centro de Altos Estudios e Investigación Pedagógica, 2008), 8.
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�César Herrera

tipo de Escuela Monumental bajo lenguaje del academicismo
tardío expresado en la escuela Fernández de Lizardi (1928-1930),
planteada por Aarón Saénz. El segundo tipo de escuela, que no
vio la luz, fue el anteproyecto de la Escuela Plutarco Elías Calles,
cuyo diseño y planos fueron hechos por FYUSA; este edificio fue
una transición entre el proyecto de Aarón Saénz y el retomado
por Plutarco Elías Chacón, puesto que la crisis de 1929 y el déficit
en los ingresos del estado detuvieron momentáneamente la
construcción de nuevos centros escolares hasta 1933.
En ese último año continuaron los proyectos de Escuelas
Monumentales bajo la tutela del nuevo alcalde de la ciudad, quien
autorizó la construcción de tres escuelas (Abelardo L. Rodríguez,
Revolución y Francisco I. Madero), bajo un esquema de
construcción simple y austero que permite distinguir la tercera
tipología de escuela. Al terminar el periodo de Calles Chacón, su
remplazo, Heriberto Montemayor, continuó con el plan de su
antecesor al erigir un cuarto tipo de escuela (Nuevo León y
Monterrey) bajo una tendencia decorativista. Por último, estuvo
la nueva Escuela Plutarco Elías Calles, iniciada en 1933 y
terminada hacia 1942, con características decorativas aún más
estilizadas que su variante streamline; este sería el último tipo de
Escuela Monumental reconocible.
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�Desarrollo arquitectónico

De acuerdo con el Informe de actividades del
Ayuntamiento en el año de 1934, el programa de las Escuelas
Monumentales durante el periodo de Plutarco Elías Calles
Chacón consistió en la construcción de 4 planteles educativos
aprobados por la junta de Mejores Materiales, “edificios escolares
de amplia capacidad y que reunieran además los requisitos de
comodidad, higiene y salubridad”, según refiere. Durante el
primer año de la administración quedaron listos dos de los cuatro
edificios y fueron puestos al servicio del gobierno del estado; para
el año de 1934, aún quedaban pendientes dos edificios por
concluir, la Escuela Garza Ayala y la Escuela Francisco I.
Madero.29 Por otro lado, el plan de Gobierno para los años de
1935 a 1936, aprobado el 31 de octubre de 1934 por el Comité
municipal del PNR, reconoció la labor realizada por la
administración en la edificación de diversos planteles educativos,
e incentivaba a que el ayuntamiento “prosiga tan loable y
necesaria tarea, que viene siendo, por su magnitud, obra de varias
administraciones”, recomendando, también, la edificación de al
menos

“tres

escuelas

convenientemente”.
29
30

del

tipo

de

las

construidas

30

AHMM, Civil, v. 596, exp. 1.
AHMM, Civil, v. 601, exp. 1.

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�César Herrera

Para el emplazamiento de las escuelas, se localizaron
zonas de la ciudad donde la población escolar fuera muy
numerosa y careciera de planteles educativos. La primera de las
escuelas construidas fue la Presidente Abelardo L. Rodríguez, en
la colonia Independencia; la segunda fue la Escuela de la
Revolución, en la colonia Industrial; la tercera la Escuela Lázaro
Garza Ayala, modernizada y acondicionada con alberca, ubicada
en el primer cuadro de la ciudad; la cuarta fue la Escuela Plutarco
Elías Calles erigida por el estado sobre la Calzada Madero; y, por
último, la Escuela Francisco I. Madero, ubicada en la colonia
ASARCO. La administración del gobernador Francisco Cárdenas
reconoció esta nueva labor que en infraestructura escolar había
desempeñado el presidente municipal, mencionando:
[…] Plutarco Elías Calles Jr., ha emprendido una brillante labor
de construcción de edificios escolares tendiente a satisfacer una
exigencia social manifiesta desde hace tiempo. El programa
desarrollado en esta materia servirá de norma a los futuros
Ayuntamientos hasta dejar resuelta definitivamente esta
necesidad.31

Al terminar la administración de Plutarco Elías Calles Chacón, su
sucesor, el Lic. Heriberto Montemayor, continuó con el mismo

31

AGENL, MG, Francisco Cárdenas, 1932-1933.

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�Desarrollo arquitectónico

plan de infraestructura escolar. Durante su administración se
planteó la construcción de dos nuevas Escuelas Monumentales en
la ciudad, para lo que se acordó edificar la Escuela Monterrey en
la parte norte de la ciudad, a espaldas del Mercado del Norte; y la
Escuela Nuevo León recargada hacia el Oriente, en la manzana
formada por las calles Félix U. Gómez e Isaac Garza.
El lenguaje arquitectónico utilizado para los edificios
referidos se proyectó dentro del “estilo modernista de líneas
rectas y de sencilla arquitectura, pudiendo decirse que ante todo
se

construyeron

locales

útiles,

cómodos

e

higiénicos,

prescindiendo de todo motivo innecesario”. El informe del
Departamento de Obras públicas expone lo siguiente sobre estas
construcciones:
Las escuelas se proyectaron dentro del estilo modernistas, que
utiliza exclusivamente todos los motivos de construcción para
su arquitectura, rindiendo una gran economía, que en este caso,
facilitó el aprovechamiento íntegro del presupuesto dedicado a
este objeto, en locales útiles.32

Hacia 1940, el gobernador Bonifacio Salinas, en su informe de
gobierno del año correspondiente, recalcaba la política de las
Escuelas Monumentales que administraciones anteriores habían
32

AHMM, Civil, vol. 597, exp. 83.

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�César Herrera

mantenido. Mencionó que con ella se conseguía también la
cooperación más estrecha entre el magisterio, que reunido en
mayor número dentro del mismo edificio hacía más eficaz su
mutua ayuda en el desempeño de las labores escolares; además,
se lograba un mejor control en la Dirección, tanto de métodos
pedagógicos como de la doctrina filosófica que sustentaba la
Escuela de la Revolución. Destacó también que, para su
construcción, las escuelas contaron no sólo con el apoyo del
gobierno del estado, sino con la cooperación de las
administraciones Municipales y de los ciudadanos, que se
vincularon por medio de la Junta de Mejoras Materiales para
reunir dinero por medio de festejos con fines de cooperación.33
Hospital Civil
En cuanto al ramo de Salud, es esencial hacer alusión al moderno
edificio del Hospital Civil (luego Hospital Universitario), cuyo
primer proyecto quedó únicamente en el tintero hasta que en 1932
fue elaborada una nueva propuesta por el Gobernador Francisco
Cárdenas. Según el Dr. Hernán Salinas, exdirector del hospital y
considerado el cronista de la institución, la proyección de un

33

AGENL, MG, Bonifacio Salinas, 1939-1949.

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�Desarrollo arquitectónico

nuevo edificio data de 1928, cuando su entonces director, el Dr.
Jesús María González Flores, expuso la necesidad de edificar un
nuevo nosocomio con mayor capacidad para la ciudad. Este
proyecto llegó a oídos del arquitecto Jorge María y Campos,
oriundo de la Ciudad de México, quien fue comisionado a
Monterrey por la Dirección de Bienes Nacionales para supervisar
e inspeccionar la ejecución de las obras del Palacio Federal. El
arquitecto Campos, informado por la prensa de este plan, envió
un oficio al gobernador para proponer la realización de un
concurso nacional con la finalidad obtener las mejores tres
propuestas, pues la intención de proyectar este edificio era que
“no sólo fuese un buen alojamiento para los enfermos, sino un
sello de la arquitectura moderna mexicana”.34
Este primer proyecto no fue concluido, por lo que se tuvo
que esperar hasta la década de los treinta para ver la luz de una
nueva iniciativa. El antiguo Hospital Civil se encontraba en
34

Aunque el cronista aludido no cuenta con referencias pertinentes o
necesarias, cotejando la información obtenida hasta el momento con la
exposición de Salinas, se llegó a la conclusión de que los datos que suministra
son verosímiles, pues el Arquitecto al que refiere efectivamente tenía
relaciones y presencia en la ciudad de Monterrey, mismas que son
corroborados por lo encontrado en el AGN. Hernán Salinas, Visión histórica
del Hospital Civil de Monterrey “Dr. Gonzalitos”: centenario de su muerte,
1888-1988 (Monterrey: Ediciones Castillo, 1999), 66-69.
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�César Herrera

deterioro y sobrepasado, por lo que desde la toma de posesión del
gobernador Francisco Cárdenas, en 1931, éste expresó el
compromiso de edificar un nuevo edificio para el hospital que
correspondiera con la necesidad de la ciudad y en general del
estado. En este documento indica lo siguiente:
Si bien es verdad que la población, con el crecimiento y
desarrollo que en todos los sentido ha venido alcanzando en los
últimos años, demanda la construcción de un Hospital a la
altura de sus exigencias, lo cierto es, igualmente, que aun
careciendo de propiedades de acondicionamiento, nuestro
actual Hospital González ha venido llenando las funciones que
le corresponden con un celo y atingencia merecedor de todo
encomio […] El gobierno, atento a responder dentro de sus
posibilidades a las urgencias más esenciales de la población,
viene ya dando todos los pasos que convienen para dotar a la
ciudad de un Hospital que reúna las condiciones de suficiencia
de la época.35

Para esta labor, se formó un comité técnico para la asesoría y
elaboración del proyecto, conformado principalmente por
médicos como Francisco L. Rocha, designado presidente; el
director del hospital Serapio Muraira; el director de la Escuela de
Medicina, Procopio González; así como los doctores Ángel
Martínez, Francisco Vela y Telésforo Chapa. La primera
propuesta del comité fue solicitar a la Asociación Americana de
35

AGENL, MG, Francisco Cárdenas, 1931-1932.

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�Desarrollo arquitectónico

Hospitales un médico especializado como consultor del proyecto,
designando al Dr. Henry Walsh para esta tarea. Sus
especificaciones sirvieron al ingeniero Eduardo Belden y al
arquitecto Leopoldo Quijano para elaborar los planos del
Hospital, contratando además al ingeniero Alexander Smero para
la parte mecánica.36
El nuevo nosocomio, por lo tanto, quedó ubicado al oeste
de la ciudad, cerca del Cerro de las Mitras, particularmente
alejado del primer cuadro urbano pero muy cerca de la colonia
Vista Hermosa. Se eligió para este fin un terreno de 30 hectáreas
sobre la Calzada Madero, cuyos propietarios eran F. Armendáriz
Sucs. y Santiago T. Belden, que vendieron el terreno a un costo
de 55,455 pesos.37 Se eligió dicho lugar por indicación de Walsh,
previendo el futuro crecimiento del Centro Médico, además de
estar apartado del área conurbada de la ciudad, pues era fresco y
ventilado, alejado del ruido y del humo de las fábricas gracias a
los “aires reinantes en Monterrey”.38
Una vez concluidos los estudios preliminares, el 11 de
mayo de 1931 el Congreso expidió una ley en la que autorizaba
36

AGENL, MG, Francisco Cárdenas, 1932-1933.
AGENL, MG, Francisco Cárdenas, 1932-1933.
38
AGENL, MG, Francisco Cárdenas, 1931-1932.
37

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�César Herrera

la creación de un Comité Pro-Nuevo Hospital, liderado por el
gobernador Francisco Cárdenas y representantes de otras
instancias. Se designó al ingeniero Antonio Sava como jefe de los
trabajos para la proyección de un nuevo y moderno edificio,
preparando los estudios técnicos iniciales correspondientes en
espera de que la obra se hiciera “con todos los adelantos actuales,
como construcción, higiene, acondicionamiento y dotación”.39
La construcción comenzó el 3 de mayo de 1933 con una
ceremonia de inauguración en la estuvieron presentes el Comité
técnico, el gobernador, así como los estudiantes de medicina. Las
labores avanzaron rápidamente, ya que el 24 de mayo se había
hecho el primer vaciado de cimentación que terminó en agosto,
así como con las columnas subterráneas. El trabajo prosiguió para
que, a finales de 1934, estuviera concluida la obra gruesa del
edificio. Tras la renuncia de Francisco Cárdenas, el gobernador
sustituto, Pablo Quiroga, procuró continuar con las obras, pero
éstas se pospusieron por un tiempo debido a la inestabilidad
política que provocó el rompimiento entre el presidente Lázaro
Cárdenas y su antecesor, Plutarco Elías Calles.

39

AGENL, Salud, Hospital González, c. 3, exp. 3.

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�Desarrollo arquitectónico

Fue hasta la gubernatura de Bonifacio Salinas (19391943) cuando se le dio el impulso para su conclusión. Cuando
éste asumió el cargo, detalló que el nosocomio tenía únicamente
terminada la estructura del edificio, las paredes exteriores y sus
ventanas, teniendo, por decirlo, solamente el “cascarón”.40
Finalmente, el edificio se inauguró simbólicamente el 3 de
octubre de 1943. La recién fundada Universidad de Nuevo León
(1933) vio integrarse la Escuela de Medicina como una de sus
primeras facultades hacia 1944, uniéndose tanto el Hospital Civil
como la Facultad de Medicina en un solo organismo bajo la
dirección de esta última, lo que permitió estabilizar su
funcionamiento durante este periodo y lograr que los alumnos
realizaran sus prácticas en el Hospital, convirtiéndose así en una
de las primeras instituciones del país en implementar ese
sistema.41
La huelga de Sindicato de Obreros Industriales de la
Construcción
Las labores llevadas a cabo por la empresa Fomento y
Urbanización, encargada de buena una buena parte de las
40
41

AGENL, MG, Bonifacio Salinas, 1942-1943.
AGENL, MG, Bonifacio Salinas, 1942-1943.

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�César Herrera

construcciones durante este periodo, fueron interrumpidas por la
huelga llevada a cabo por sus trabajadores conglomerados dentro
del Sindicato Industrial de Obreros de la Construcción. Éstos se
manifestaron debido a las desavenencias que la mencionada
empresa tuvo con los trabajadores en lo referente a las exigencias
de saldos pendientes, vacaciones pagadas, desocupación y
despido injustificado de obreros, mismas que se demandaron en
un pliego petitorio el 23 de julio de 1935.42
Siguiendo con los hechos, el día 29 del mismo mes, la
Junta de Conciliación y Arbitraje invitó a ambas partes para limar
asperezas en una plática conciliatoria. Sin embargo, la Compañía
Fomento y Urbanización declaró las anteriores peticiones del
sindicato improcedentes, agregando que estas no eran causa de
huelga. Debido a que las exigencias de los obreros no se
cumplieron satisfactoriamente, el día 31 de julio se declaró el
movimiento de huelga aludiendo a la Ley Federal de Trabajo,
específicamente a los artículos 264 y 265. La huelga tomó lugar
en las obras realizadas por la constructora en ese momento, y sus
obreros tomaron lugares de trabajo como la Escuela Oriente, la
Escuela Plutarco Elías Calles, la Construcción del Lic. Pablo
42

AGENL, Junta de Conciliación y Arbitraje, c. 28, exp. 1.

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194

�Desarrollo arquitectónico

Quiroga, la Construcción de la Srita. Z. Rocha, la Universidad de
Nuevo León, el Almacén General y las Oficinas Generales.43 El
periódico El Porvenir confirmaba los hechos mencionados en la
nota del 4 de agosto, donde reiteraba los perjuicios que causaba
la huelga al municipio y aseveraba que las labores en la Escuela
Oriente estaban por acabar.44
La escalada del conflicto fue tal que ganó la atención de
diferentes sindicatos que apoyaron la causa obrera.
Organizaciones como el Sindicato de Obreros y Empleados de la
Compañía Mexicana de Petróleo el Águila, El Sindicato de
Trabajadores de la Industria Eléctrica de San Luis Potosí y La
Liga de Patrones, Motoristas, Marineros y Similares, pidieron al
Ayuntamiento y a la Junta de Conciliación y Arbitraje la
resolución rápida del conflicto. En un oficio del 27 de agosto de
1935, mencionan que:
El presidente municipal de Monterrey, N.L., siguiendo una
política antiobrerista, su política de colaboración con los
capitalistas ha lanzado amenazas diciendo que a la llegada del
Gobernador se tomaran las medidas se crean más convenientes
y que no está dispuesto a que las obras del Estado y del
Municipio.45
43

AGENL, Junta de Conciliación y Arbitraje, c. 28, exp. 1.
“La huelga de la Fyusa causa serios perjuicios al Municipio”, El Porvenir, 4
de agosto de 1935, 5.
45
AHMM, Civil, vol. 621, exp. 51.
44

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�César Herrera

El 5 de septiembre, El Porvenir de nueva cuenta exponía del
estado de huelga a dos meses de haber estallado, mencionando
que el conflicto estaba a punto de revolverse, “pues tanto la
empresa como los trabajadores han estado mostrando un franco
espíritu

de

conciliación”;

además,

agregaba

que

las

desavenencias estarían resueltas a más tardar el viernes de esa
semana. Estas pláticas conciliatorias no resultaron como se
esperaba, por lo que el conflicto continuó por varios años más.46
Debido a que las labores quedaron suspendidas en la escuela
Monterrey y Nuevo León, el municipio de Monterrey se vio en la
necesidad de rescindir el contrato con FYUSA, pues a un mes de
estallado el conflicto, los propietarios de fincas en construcción
expresaban su interés de terminar sus contratos con la compañía,
“con el objeto de quedar libres de las banderas rojas y desligarse
del conflicto [ya] que no tienen necesidad de verse afectados en
sus intereses, por ese concepto”.47
La disidencia llegó a las puertas del gobernador del estado
Pablo Quiroga (1933-1935), quien también se vio inmiscuido y

“Arreglos entre huelguistas y patronos”, El Porvenir, 5 de septiembre de
1935, 4.
47
“Sin esperanzas de llegar a una pronta resolución. Siguen en pie las huelgas
del Casino Monterrey y de la FYUSA”, El Porvenir, 20 de agosto de 1935, 5.
46

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�Desarrollo arquitectónico

afectado por la detención de las obras de construcción en su casa.
Su papel fue el de mediador entre obreros y patrones, de lado de
La Junta de Conciliación. Sin embargo, después de cancelar los
contratos de construcción con la referida empresa para
deslindarse de la huelga, los obreros prosiguieron con la toma de
estas instalaciones retrasando aún más la inauguración de
edificios como la Escuela Calles y el Aula Magna del Instituto
Superior de Cultura.
La situación fue incierta los siguientes meses. En 1936, el
nuevo gobernador, Anacleto Guerrero Guajardo, expresaba su
compromiso para resolver el asunto con la compañía FYUSA.48
En marzo, gracias a la coyuntura política que representó la visita
de Lázaro Cárdenas a Monterrey, el presidente recibió en el
Palacio de Gobierno a numerosas comisiones de obreros y
campesinos, entre los que se encontraban los trabajadores de
FYUSA, enfrentados con sus patrones por más de un año. Al
parecer esta audiencia surtió efecto, ya que el mes siguiente
compañías como Vidriera y la mencionada Fomento y
Urbanización, tuvieron que indemnizar a sus obreros pagando

“Se resolverá el asunto de la FYUSA”, El Porvenir, 16 de noviembre de
1936, 4.
48

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�César Herrera

partidas de 25,000, de 500 y de 43,550 pesos con motivo de la
huelga de sus operarios.49
El caso anterior se puede situar en el contexto de la
política cardenista y su rompimiento con Calles, lo que avivó el
resurgimiento del movimiento obrero en todo el país. Es durante
este periodo que surge la Central Regional de Defensa Proletaria
(CRDP) en Nuevo León, que convocó a sus afiliados y
simpatizantes a manifestarse expresamente en contra del
callismo, representado por la figura de Plutarco Elías Calles
Chacón, presidente municipal en el momento. La escalada de la
situación llevó a los capitanes de la industria, la tercera
generación de la burguesía regiomontana, a desafiar al gobierno
realizando el primer paro empresarial en la historia de México el
5 de febrero de 1936. En palabras de Meynardo Vázquez, los
empresarios: “Extraviaron la brújula y perdieron la memoria
política que sus ancestros adquirieron […] esta nueva generación
opacó la capacidad conciliadora y oportunista que ejercieron en
la revolución sus padres y abuelos, quienes nunca rompieron sus
ligas con el poder público.50
“Los independientes y los rojos celebran juntos pláticas con el Gral.
Cárdenas”, El Porvenir, 11 de febrero de 1936, 4; y “La Vidriera pagó la
indemnización de 35 mil”, El Porvenir, 22 de marzo de 1936, 5.
50
Meynardo Vázquez Esquivel, “Los días previos a la CTM en Nuevo León,
1935-1936”, en Entre Montañas y Sierras. Resistencia y organización laboral
49

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�Desarrollo arquitectónico

Consideraciones finales
Como fue expuesto, la proliferación de nuevas construcciones en
la ciudad de Monterrey obedeció al plan de reconstrucción
nacional. Este esfuerzo requirió de la ayuda del empresariado
regiomontano y de su industria, por lo tanto, de una buena
relación entre el estado y el empresariado. En esta tarea, la labor
de Aarón Saénz fue primordial para estabilizar la situación
política de la entidad después de una serie de administraciones
convulsas. En este sentido, su gestión como gobernador fue más
allá de ser un mero conciliador de intereses, pues su labor
hacendaria permitió que el estado contara con los recursos
necesarios

para

invertirlos

en

una

serie

de

nuevos

emplazamientos.
El primer edificio que siguió estos lineamientos fue el
Palacio Federal que, si bien se construyó con recursos de la
federación, sentó un antecedente para la infraestructura y fincó la
presencia de FYUSA en la ciudad. Por otra parte, en las Escuelas
Monumentales y en el Hospital Civil es donde mejor se aprecia
la inversión de los recursos del estado y el municipio producto la
reorganización fiscal. Aunque se maneje el doble discurso de
en Monterrey en el siglo XX, coord. Lylia Palacios Hernández (Monterrey:
Universidad Autónoma de Nuevo León, 2017), 140-141.
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bonanza para el emplazamiento de nuevos edificios y, por otro
lado, la falta de solvencia de las administraciones para liquidar
los inmuebles ya erigidos, ambas posturas contradictorias pueden
explicarse debido a la mala gestión del erario público y sus
inversiones, particularmente por los intereses personales de
Plutarco Elías Chacón y su interés en proyectarse políticamente
para la gubernatura del estado durante las elecciones de 1935.
Este despunte constructivo no duró demasiado, ya que
obedeció a una coyuntura histórica dentro del proceso de
construcción del estado posrevolucionario. Los acontecimientos
políticos que experimentó la ciudad hicieron que fuera un periodo
delimitado en el que la obra pública de los gobiernos emanados
de la Revolución tuvo su esplendor. Aquí se propone que esa
tentativa periodización puede ubicarse a partir de la gubernatura
de Aarón Sáenz, hasta la huelga de obreros de FYUSA en 1935,
que coindice con el rompimiento de Lázaro Cárdenas con
Plutarco Elías Calles, marcando la transición del Maximato al
Cardenismo y el ambiente político que este generó.
Dicho suceso es esencial para comprender el proceso de
edificación, pues es necesario no solo remitirse a las políticas,
recursos y a la constructora que llevó a cabo los edificios
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�Desarrollo arquitectónico

referidos, sino a las docenas de obreros que participaron en estas
edificaciones, dicha perspectiva es de importancia considerando
que hasta ahora las investigaciones que ahondan sobre el tema,
han dejado de lado a actores sociales tan esenciales como lo son
obreros de las construcción, pasando a centrarse en figuras como
ingenieros y arquitectos dejando de lado el protagonismo de los
trabajadores en una etapa coyuntural para la construcción del
Estado mexicano como lo fue el conflicto obrero, puesto que, la
gran militancia de este movimiento y el apoyo que obtuvo por
parte de Cárdenas, afectaron las labores de construcción por el
estado de huelga de su sindicato que, en exigencia de sus
derechos, detuvieron los trabajos en los edificios anteriormente
mencionados obstaculizando su conclusión y abonando al fin del
despunte constructivo de este periodo.
Referencias
Archivo
Archivo General del Estado de Nuevo León
Archivo General de la Nación (México)
Archivo Histórico Municipal de Monterrey
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Sillares, vol. 1, núm. 1, 2021
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-4

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�Los mexicotejanos frente la Comisión de
Reclamaciones del estado de Texas, 1856-1858
The mexicotejanos in front of the Texas Court of Claims,
1856-1858
Jesús F. de la Teja
Regents’ Professor Emeritus
University Distinguised Professor Emeritus of Texas State University
orcid.org/0000-0003-3744-7968

Resumen: Después de la declaración de independencia de Texas (1836)
y del tratado de Guadalupe Hidalgo (1848), los mexicanos que
quedaron al norte del río Bravo tuvieron una posición ambivalente
frente a la ley. En este artículo, estudio la problemática de los
mexicotejanos ante la Texas Court of Claims a través de los procesos
de lotificación de terrenos y analizo los rechazos de reclamaciones
escritas y la desestimación de credibilidad hacia ellos. Hago tres
conclusiones preliminares: primero, que estos casos reforzaron los
estereotipos y el racismo; segundo, que el valor de la ciudadanía de los
mexicotejanos fue puesta en duda por los comisionados anglotejanos;
y tercero, que los especuladores de tierras se aprovecharon de ellos y
contribuyeron al deterioro de sus derechos. En un grado considerable,
los resultados de este proceso fomentaron la discriminación y
segregación que continuó hasta mediados del siglo XX.
Palabras clave: Mexicotejanos; racismo; Comisión de Reclamaciones;
Texas; frontera.
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�Jesús F. de la Teja

Abstract: After the Texas declaration of independence (1836) and the
Treaty of Guadalupe Hidalgo (1848), Mexicans who remained north of
the Rio Grande had an ambivalent position before the law. In this
article, I address the problem of Tejanos before the Texas Court of
Claims through the land subdivision processes and analyze the
rejections of written claims and the denial of credibility towards them.
I made three preliminary conclusions. First, these cases reinforced
stereotypes and racism; second, the Anglo-Texan commissioners
questioned Tejano citizenship's value; and third, land speculators took
advantage of Tejanos and contributed to the deterioration of their rights.
To a considerable degree, the outcomes of this process added to the
increasing discrimination and segregation that continued until the mid
20th century.
Keywords: Tejanos; racism; Court of Claims; Texas; borderlands.

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�Los mexicotejanos

Introducción
La situación de los mexicotejanos dentro de la sociedad
angloamericana tejana se deterioró progresivamente en el
transcurso del siglo XIX. Las obras de Arnoldo De León, David
Montejano y otros estudiosos del tema han demostrado el alto
nivel de prejuicio racial confrontado por los mexicotejanos en
muchas partes del estado.1 Los anglotejanos “consideraban a los
mexicanos como gente de color, notaban su ascendencia indígena
y los identificaban como negros dentro de la sociedad. En
principio y efectivamente, a los mexicanos se le consideraba una
nación relacionada a la blanca, pero una raza aparte”.2 Aunque la
ley les concedía igualdad con los anglotejanos, los mexicotejanos
pronto se vieron, y se quedaron por más de un siglo, en
condiciones de inferioridad.
1

Ver, por ejemplo, William D. Carrigan y Clive Webb, Forgotten Dead: Mob
Violence against Mexicans in the United States, 1848-1928 (New York:
Oxford University Press, 2013); Robert J Rosenbaum, Mexicano Resistance in
the Southwest: “The Sacred Right of Self-Preservation” (Austin: University of
Texas Press, 1981); Jerry D Thompson, Cortina: Defending the Mexican Name
in Texas (College Station: Texas A&amp;M University Press, 2007); Elliott Young,
Catarino Garza’s Revolution on the Texas-Mexico Border (Durham: Duke
University Press, 2004).
2
Arnoldo De León, They Called Them Greasers: Anglo Attitudes Toward
Mexicans in Texas, 1821-1900 (Austin: University of Texas Press, 1983), 104.
[Nota del Autor: en este ensayo todas las traducciones son responsabilidad del
autor].
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�Jesús F. de la Teja

A pesar del considerable número de investigaciones sobre
los mexicotejanos del siglo XIX encaminadas durante las últimas
tres décadas, en particular sobre su aislamiento social,
marginalización económica y privación de derechos políticos,
poco se ha escrito sobre la posición de los mexicotejanos frente a
la ley. Aunque por mucho tiempo se han reconocido y hasta se
han aplicado ciertos aspectos del derecho español-mexicano
dentro de los sistemas legales tejano y estadounidense, se han
hecho pocos esfuerzos por examinar cómo la legislación tejana
trataba a los mexicotejanos.3 Tanto los motivos para intentar la
codificación de un tratamiento “equitativo”, por un lado, como la
discriminación abierta dentro del derecho tejano, por el otro,
necesitan todavía ser investigados.

3

Ver, por ejemplo, Mark M Carroll, Homesteads Ungovernable: Families,
Sex, Race, and the Law in Frontier Texas, 1823-1860 (Austin: University of
Texas Press, 2001); Jean Stuntz, Hers, His, and Theirs: Community Property
Law in Spain and Early Texas (Lubbock: Texas Tech University Press, 2005);
Betty Eakle Dobkins, The Spanish Element in Texas Water Law (Austin:
University of Texas Press, 1959); James P Hart, “Oil, the Courts, and the
Railroad Commission”, Southwestern Historical Quarterly 44, núm. 3 (1941):
303–20; Walace Hawkins, El Sal del Rey: Fixing Title to. (Austin: Texas State
Historical Association, 1947); Charles R Porter Jr., Spanish Water, Anglo
Water: Early Development in San Antonio (College Station: Texas A&amp;M
University Press, 2009).
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-5

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�Los mexicotejanos

Este ensayo presenta algunos hallazgos preliminares
sobre el tratamiento legislativo en relación a los mexicotejanos.
Escogí el tema de los mexicotejanos frente la Comisión de
Reclamaciones4 porque surge del trabajo que he hecho
previamente sobre la especulación del suelo en la época anterior
a la guerra civil norteamericana. Además, se dirige a cuestiones
sobre la ambivalencia de los anglotejanos hacia el status
sociolegal de los mexicotejanos durante aquella época. Mientras
que el objeto y carácter de la comisión serán discutidos en torno
a

los

reclamantes

mexicotejanos,

otros

aspectos

del

funcionamiento y jurisdicción de la comisión quedan fuera del
ámbito de esta obra. También me limito a los primeros dos años
de la comisión, el periodo durante el cual he examinado el mayor
número de fuentes. Este periodo cubre la comisión durante el
tiempo en el cual la mayoría de las reclamaciones originales se
presentaron y durante el cual la legislatura estatal estuvo
activamente involucrada en la adjudicación de los reclamos.
Los mexicotejanos y la especulación del suelo
La forma en la que más sufrió la población mexicotejana durante
el siglo XIX fue en la disminución de su acceso a la propiedad
4

Court of Claims.
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�Jesús F. de la Teja

del suelo. Como indica David Montejano en su ya clásico Anglos
and Mexicans in the Making of Texas, “no solo falló el nuevo
derecho americano en proteger a los mexicanos, sino que se usó
como el más importante instrumento en su despojo”.5 El aspecto
más estudiado de este despojo ha sido la pérdida de las mercedes
de tierras en el área de la cesión tamaulipeca, esto es, la parte de
Texas al sur del Río Nueces.6 Como Galen Greaser y yo
señalamos en nuestro artículo sobre la comisión estatal encargada
de investigar las concesiones de tierras españolas y mexicanas en
esa parte del estado antes que el estado de Texas estableciera su
control, el nuevo gobierno tenía un interés práctico en respetar
cuantos

títulos

fuera

posible.

Abogados,

ganaderos

y

especuladores ya habían adquirido sustanciales derechos sobre
terrenos mexicanos en la región y una invalidación llana de esos
títulos malograría esos nuevos intereses. El gobierno tejano
enfrentaría además no solo una insurrección de los terratenientes
mexicotejanos, sino también la enemistad de numerosos
5

David Montejano, Anglos and Mexicans in the Making of Texas, 1836-1986
(Austin: University of Texas Press, 1987), 52.
6
El primer estudioso que lidia con la cuestión del despojo de los mexicotejanos
en la región del Sur de Texas fue Paul S. Taylor. Para consultar en: Paul S
Taylor, An American-Mexican Frontier: Nueces County, Texas (New York:
Russell &amp; Russell, 1971).
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-5

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�Los mexicotejanos

angloamericanos influyentes que habían adquirido un interés
económico en la región. Así y todo, por muchos años la
legislatura se negó a aceptar la validez de aquellos títulos
emitidos por las autoridades mexicanas en el periodo entre la
declaración de independencia de Texas (1836) y el Tratado de
Guadalupe Hidalgo (1848), señalando que la jurisdicción
mexicana había vencido.7
El Sur de Texas no era el único lugar donde los
mexicotejanos enfrentaban despojo y deslocalización. Menos
estudiada ha sido la compraventa de derechos de suelo por
reclamantes mexicotejanos y especuladores durante la época de
la república. En un esfuerzo por cumplir con la promesa hecha
por el gobierno rebelde de respetar los derechos a tierras de todo
residente en pro de la república que había llegado a Texas antes
del 2 de marzo de 1836 (fecha de la declaración de
independencia), el congreso de la república organizó comisiones
de tierras en todos los condados. Estas comisiones locales estaban
7

Por una ley de diciembre de 1836, la República de Texas declaró el Río Bravo
la frontera con México, de tal modo que el estado de Texas no reconocía el
derecho de Tamaulipas o Coahuila de emitir títulos al norte del río. Galen D.
Greaser y Jesús F. De La Teja, “Quieting Title to Spanish and Mexican Land
Grants in the Trans-Nueces: The Bourland and Miller Commission, 18501852”, Southwestern Historical Quarterly 95, núm. 4 (1992): 464.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-5

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�Jesús F. de la Teja

encargadas de repasar cada petición, tomar testimonio y emitir un
certificado por la cantidad correspondiente al aprobarse la
solicitud.

Los

especuladores

se

aprovecharon

de

los

mexicotejanos necesitados, quienes habían resultado más
afectados por las hostilidades entre México y Texas.
Desconociendo sus prerrogativas y tentados por el dinero en
efectivo que se les ofrecía, vendieron sus derechos tanto
poseedores legítimos como ilegítimos. Un residente anglotejano
de San Antonio, Lancelott Smithers, le reportó al comisario de la
Comisión de Tierras estatal8 que:
Los ciudadanos de Laredo (como buenos tejanos) son traídos al
rancho de Calvillo y otros puntos escondidos de estos contornos
para jurar frente un juez su ciudadanía y otras calificaciones y
para vender sus derechos, los cuales los comprantes le
presentan a la comisión.

Un gran número de reclamos ya obtenidos son notoriamente
fraudulentos. He visto a un mexicano recibir dinero por haber
jurado ante la comisión y probar su derecho; y cualquier hombre
puede ver lo mismo si abre sus ojos. Un platero de este pueblo,
8

Texas General Land Office. Este departamento del gobierno estatal se
estableció durante la guerra de independencia de Texas para centralizar el
proceso de distribución y documentación del territorio tejano. Sigue siendo
uno de los órganos más importante del gobierno estatal e imprescindible
acervo para el estudio de la época mexicana de Texas.
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�Los mexicotejanos

quien actuó de jefe político bajo Santa Anna y todos lo conocen,
recibió su sitio y labor. Conozco muchos mexicanos (tres dentro
de una hora) quienes se fugaron como enemigos y últimamente
han vuelto (dejando sus familias del otro lado del Río Grande) y
han recibido sus certificados de sitio y labor. Creo que todos los
soldados de Santa Anna han recibido certificados, aquellos con
esposas un sitio y labor y en algunos instantes las mujeres han
probado su derecho de nuevo en forma de viudas y han recibido
otro sitio.9
John Pitts, en su tesis de maestría sobre el tema de la
especulación en estos derechos, ha documentado la venta de
millones de hectáreas por reclamantes mexicotejanos, en gran
parte a especuladores angloamericanos (625,000 hectáreas sólo
en 1837).10 En la conclusión de su tesis, Pitts señala que la política
sobre el suelo tejano había sido un experimento en la democracia
de estilo Jefferson,11 pero una política que por razones
9

Citado en Jesús F. De La Teja, ed., A Revolution Remembered: The Memoirs
and Selected Correspondence of Juan N. Seguín (Austin: Texas State
Historical Association, 2002), 36.
10
John Bost Pitts III, “Speculation in Headright Land Grants in San Antonio
from 1837 to 1842” (Tesis de maestría, Trinity University, 1966), 14.
11
El presidente Thomas Jefferson mantenía que la salud de la república
norteamericana estaba basada en la distribución de la propiedad del suelo entre
el mayor número de habitantes posible.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-5

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�Jesús F. de la Teja

económicas y raciales había excluido a los mexicotejanos. Ellos
habían escogido “regatear su interés en la república” impulsados
“por sus necesidades económicas”.12 El papel voluntario (aunque
inconsciente)

que

jugaron

los

mexicotejanos

en

estas

especulaciones tuvo amplias ramificaciones. Este episodio, en el
área de San Antonio, abrió las puertas a que los angloamericanos
desconfiaran de los mexicotejanos como participantes en futuros
esfuerzos legislativos para determinar sus Rights &amp; Benefits.
Sin embargo, la porción suroeste del estado no era la única
zona plagada por la corrupción. Hasta en Texas oriental, donde
no había mexicotejanos, el fraude y la especulación habían bajado
el valor de los certificados13 y, en consecuencia, de los baldíos.
La compraventa de certificados obtenidos fraudulentamente
creció de tal modo que el congreso se vio obligado a crear en 1840
dos comisiones ambulantes para la examinación sobre la
legitimidad de los certificados emitidos. El congreso autorizó a

Pitts III, “Speculation in Headright Land Grants in San Antonio from 1837
to 1842”, 51.
13
La distribución de tierras durante la república de Texas se basó en la emisión
de certificados que no solamente se podían usar para reclamar terrenos baldíos,
sino que también se podían vender, ya que el derecho existía en el instrumento
y no la persona. De tal forma, se creó un gran mercado en la compraventa de
todo tipo de certificados.
12

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214

�Los mexicotejanos

los jueces de distrito oír pleitos de aquellos a los cuales se les
había rechazado su certificado por las comisiones ambulantes y
la constitución estatal de 1846 denominó el primero de julio de
1847 fecha límite para emprender esa clase de demanda.
La distribución de tierras en Texas se formalizó primero
bajo el régimen mexicano. Los colonos cabeza de familia que
habían llegado legalmente a Coahuila y Texas tenían derecho a
un sitio (aproximadamente 1,800 hectáreas). Para apaciguar a
aquellos que no habían podido recibir sus terrenos antes del
comienzo de la rebelión, el congreso de la república estableció
que todos los que llegaron antes de la declaración de
independencia tenían derecho a la cantidad de un sitio y labor
(1,864 hectáreas). Al comprobar su elegibilidad, el reclamante
recibiría un certificado, con el cual podía buscar y reclamar la
cantidad expresada en él en cualquier parte de la república. Este
programa de headrights, aunque fue disminuyendo la cantidad de
tierra dotada, se mantuvo hasta los últimos días de la república.
Además, este no era el único programa de repartición de tierras
que se prestaba al abuso. Durante la guerra de independencia de

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�Jesús F. de la Teja

Texas se había atraído a voluntarios de los Estados Unidos con
promesas de tierras. El gobierno rebelde les pagó a sus militares
a cosa de 130 hectáreas por cada enganche de tres meses. Después
de la guerra, la abundancia de baldíos dio ocasión para premiar a
los participantes en una de las importantes campañas de la guerra
con una “donación” de 260 hectáreas. Sin embargo, al gobierno
se le dificultó comprobar los servicios de gran número de los
supuestos militantes. Muchas compañías de auxiliares habían
participado en el conflicto sin plantilla, y había conflictos con la
documentación que sí existía para las unidades del ejército
permanente. Aparte de las reclamaciones sin mérito, también
había surgido para la década de 1850 una pequeña industria de
certificados falsos. En 1855, un incendio en el despacho del
ayudante general de Texas, quemó casi todos los archivos
militares de la época de la república. La culpa, por supuesto,
recayó

sobre

los

falsificadores,

quienes

nunca

fueron

aprehendidos.14

14

Thomas Lloyd Miller, The Public Lands of Texas, 1519-1970 (Norman:
University of Oklahoma Press, 1972), 127.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-5

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�Los mexicotejanos

La Comisión de Reclamaciones
El fraude y la especulación estaban por todos lados. Los esfuerzos
por parte de la república de promover el asentamiento de sus
baldíos por medio de una política del suelo generosa crearon
problemas para los cuales no había remedios sencillos. Abogados
y especuladores intencionalmente confundían las cosas,
adquiriendo para sí mismos derechos de miles de hectáreas, al
mismo tiempo disminuyendo el valor de la tierra. En un esfuerzo
por acabar con los abusos, la legislatura estableció una comisión
de reclamaciones en Austin, la capital del estado, la cual sería
responsable de cerrar los libros de todas las reclamaciones en
contra de la república.
Se estableció la Texas Court of Claims o Comisión de
Reclamaciones15 de Texas, el primero de agosto de 1856. La ley
exigía el nombramiento de un comisario, que había de ser elegido
por el voto de las dos cámaras de la legislatura y que debía de
completar su obra el primero de enero de 1858. Él y un asistente
Court of Claims. En inglés, la palabra “court” se puede emplear tanto en
casos de instituciones de adjudicación de la ley como comisiones cuya tarea es
la administración de algún proceso. En tales casos, la “corte” puede no estar
bajo el cargo de un juez o magistrado, sino de un comisario o presidente. En el
caso presentado aquí, la Court of Claims era una Comisión de Reclamaciones
bajo el cargo de un comisario.
15

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�Jesús F. de la Teja

debían revisar la validez de todos los certificados todavía en
circulación, aceptar nuevas solicitudes para terrenos y dictaminar
sobre los méritos de las solicitudes para el reemplazo de
certificados perdidos y de certificados para la cantidad restante
cuando un reparto no completara la cantidad original. El trabajo
de la comisión fue tal que la legislatura autorizó un segundo
asistente y en enero de 1858 extendió la plaza del comisario hasta
el primero de septiembre de 1859. Aun con esto, la comisión no
había completado su trabajo cuando llegó la segunda fecha límite
y la legislatura restauró la comisión en febrero de 1860,
estableciendo como nueva fecha el 31 de diciembre de 1861.16
La parte más sencilla del trabajo de la comisión era la
aprobación o rechazo de los certificados en circulación. Aquellos
certificados presentados para examinación eran revisados contra
la documentación existente. Aquellos en posesión de certificados
que fuesen rechazados por el comisionado, podían intentar
validarlos emprendiendo una demanda en la corte de distrito del
condado en el cual el certificado se emitió. También se limitó la
capacidad de los compradores de certificados para poder
16

Miller, The Public Lands of Texas, 1519-1970, 29.

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adquirirlos.17 Una revisión de cómo les fue a los reclamantes
mexicotejanos en esta parte de las actividades de la comisión será
parte de una futura investigación y queda fuera del ámbito del
presente trabajo.
Un aspecto mucho más espinoso de las responsabilidades
del comisario era la autoridad que tenía de aceptar solicitudes
para nuevos certificados. La ley de 1856 requería que el
comisario emitiera un certificado a cualquiera que presentara una
prueba adecuada. La prueba consistía en una declaración jurada
en la cual el reclamante demostraba que tenía residencia en Texas
desde antes del 2 de marzo de 1836, que no había salido del país
para evitar servicio militar, que no había ayudado al enemigo y
que no había recibido anteriormente tierras bajo los términos que
ahora reclamaba. También tenía que presentar dos testigos para
probar su residencia.18 En aquellos casos en los cuales el
comisario determinara que las pruebas no eran suficientes para
emitir un certificado, éste debía mandar la solicitud, la evidencia
y su dictamen a la legislatura para su resolución. La ley de enero

17

John Sayles y Henry Sayles, A Treatise on the Laws of Texas Relating to
Real Estate, and Actions to Try Title and for Possession of Lands and
Tenements (St. Louis: The Gilbert Book Company, 1890), 243–45.
18
Sayles y Sayles, 232.
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de 1858 estableció el 1 de septiembre de ese año como fecha
límite para presentar reclamos originales e hizo responsable a la
legislatura de evaluar las evidencias. La ley de febrero de 1860,
por su parte, extendió los plazos hasta el primero de junio de 1861
para presentar una reclamación frente a una junta compuesta por
la Comisión de Tierras del estado, el contralor general y el
tesorero estatal.19
Las quejas de los comisarios y los debates en la legislatura
evidencian la incomodidad y divisiones ocasionadas por la
investigación de tales reclamaciones. Después de explicar cómo
tenían evidencia de que había solicitantes y testigos que firmaban
con sus nombres formularios en blanco, y que tales documentos
también se vendían notariados con los nombres de solicitantes y
testigos en blanco para ser llenados por el comprador, el
comisario James C. Wilson escribió en su reporte del 1 de junio
de 1857:
Se puede ver de lo ya dicho que en mi opinión el poder ahora
en manos de este departamento para otorgar certificados
originales se debe abrogar. Esa es mi cierta determinación.
Tengo confianza que el número de reclamantes justos es
extremadamente pequeño y mi razón no puede aceptar la
propuesta que la indolencia de unas pocas personas, quienes
19

Sayles y Sayles, 235–36.

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por muchos años no hayan solicitado un don gratuito por parte
del gobierno el cual en cualquier momento podían haber
realizado solo cumpliendo con la ley sobre el don, constituya
razón suficiente para influir la legislación del estado, el
desperdicio de su hacienda y la desmoralización de sus
ciudadanos.20

Un miembro de la cámara de representantes comentó, durante la
discusión sobre un proyecto de ley en pro de Lázaro Garza, que
la Comisión de Reclamaciones no había hecho nada. “La ley se
promulgó con tan estrictas guardas en contra del fraude que un
reclamante honesto no puede recibir reparación”.21 Thomas
Lloyd Miller, historiador de la política del suelo de Texas,
concluye su capítulo sobre la Comisión de Reclamaciones con el
siguiente comentario: “Con excesivo cuidado, pero deseando
hacer justicia a todos, la Comisión de Reclamaciones de Texas
averiguó los reclamos monetarios y de tierras en contra de la
república y el estado de Texas”.22
Los mexicotejanos y la Comisión de Reclamaciones
Hay bastante evidencia, sin embargo, de que la Comisión de
Reclamaciones no deseaba “hacer justicia a todos”. Hasta la más
20

Texas General Land Office: Commissioner of Claims (GLO: CC). Report,
June 1, 1857, 10.
21
Austin State Gazette (ASG). “Legislative Proceedings”, Nov. 30, 1857.
22
Miller, The Public Lands of Texas, 1519-1970, 136.
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ligera revisión de los documentos de la comisión, de las actas de
la legislatura y de los periódicos contemporáneos, revelan que
viejas prácticas de discriminación y abuso habían surgido de
nuevo. Por un lado, los mexicotejanos enfrentaban criterios más
estrictos de prueba frente a la comisión, y por otro, muchos
cayeron en manos de los mismos especuladores que la legislatura
intentaba correr del negocio de reparto de baldíos.
El primer comisario de la Comisión de Reclamaciones,
Wilson, miembro de la llamada expedición de Mier de 1842,
quien se había escapado de una prisión mexicana en julio de
1843,23 estableció el patrón discriminatorio en contra de los
mexicotejanos. De acuerdo con la constitución del estado y el
Tratado de Guadalupe Hidalgo, los tejanos de ascendencia
mexicana eran ciudadanos de los Estados Unidos. En
consecuencia, ni la ley de 1856 que estableció la Comisión de
Reclamaciones, ni alguna otra ley previa estableció los criterios
23

Inmediatamente después de la incursión del general mexicano Adrián Woll,
quien ocupó a San Antonio por una semana en septiembre de 1842, una fuerza
del ejército tejano y de auxiliares marcharon sobre el Bravo. Aunque el
presidente Houston dio orden de que regresaran, más de 300 hombres
decidieron cruzar el río y atacar las comunidades mexicanas. En un encuentro
con tropas mexicanas en Mier, Tamaulipas, la expedición fue derrotada y los
sobrevivientes fueron enviados a la Ciudad de México. Un fracasado intento
de fuga resultó en la ejecución de uno de cada diez prisioneros.
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para probar los reclamos entre tejanos de origen angloamericano
o mexicano. Pero Wilson emitió sus propias reglas para presentar
y probar evidencia, incluyendo una que requería que la veracidad
de cualquier testigo “mexicano” se tuviera que comprobar con
testimonio de dos hombres “blancos”.24
Una mayor prueba de la actitud de Wilson hacia los
reclamantes mexicotejanos se encuentra en su reporte del primero
de junio de 1857. Aunque los mexicotejanos formaban un
pequeño porcentaje del número total de solicitantes de
certificados originales, ocho de los diez ejemplos que Wilson dio
de reclamaciones problemáticas eran de casos mexicotejanos.
Wilson intentó usar otro ejemplo, aunque lo tachó del borrador
del reporte: “De nuevo, en el caso de los herederos de Antonio
Chapa, uno de los testigos le era desconocido al comisario y no
se ofreció prueba de su verosimilitud”.25 No es sorprendente que,
de más de cien casos que Wilson le refirió a la cámara de
representantes, ninguno llevaba su recomendación. En sólo dos
ASG. “Legislative Proceedings”, Nov. 30, 1857. Mucho del trabajo del
comisario de reclamaciones se desconoce, pues aunque la ley requería que los
papeles de la comisión fuesen depositados en la oficina de tierras del estado,
ni las actas de la comisión ni las comunicaciones internas se encuentran en los
archivos de la oficina.
25
GLO: CC. Commissioner of Claims, Report, June 1, 1857.
24

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de los casos, dictaminó la comisión en favor del reclamante.
Wilson no aprobó ni un solo reclamo original presentado por un
mexicotejano y solo emitió un solo certificado de reemplazo por
uno perdido. Cientos de casos quedaron abiertos cuando Wilson
se apartó de la comisión en julio de 1857.26
El 30 de noviembre de ese mismo año, Ángel Navarro,
diputado por el condado de Béxar en la cámara de representantes
del estado, hizo pública la actuación arbitraria por parte de
Wilson. Lo que trajo la situación a la vista del público, fue el
rechazo de Lázaro Garza en aceptar la regla del comisario de que
hombres blancos debían establecer la veracidad de los testigos
mexicotejanos. Según Navarro, el octogenario Garza había
acertado que:
Antes de someterse a la indignidad de que su carácter o el
carácter de sus testigos tuviera que ser probado por testimonio
de otros hombres, de cuales él se consideraba su igual bajo las
leyes, estaría dispuesto a perder hasta el último centavo y hasta
la última pulgada de tierra a lo cual pudiera tener derecho.27

Garza llevó su demanda directamente a la legislatura, la cual
refirió el caso a la misma comisión legislativa responsable de la

26
27

GLO: CC. Information gathered from Old Docket, 1857-1860.
ASG. “Legislative Proceedings”, Nov. 30, 1857.

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Comisión de Reclamaciones. Navarro, uno de los comisionados,
esclareció que sabía de la regla de Wilson por uno de los
secretarios de la comisión, James O. Illingworth, quien de
momento servía de comisario interino. El diputado mexicotejano,
entonces, calificó la regla de arbitraria y señaló que “no [era]
requerida por la ley [y establecía] una injusta e imprudente
distinción, una insidiosa discriminación donde la ley no prescribe
clases”.28 El 19 de diciembre de 1857, Lázaro Garza recibió su
desagravio por parte de la legislatura en la forma de un sitio y
labor de tierra.29
La Comisión de Reclamaciones debía concluir sus
funciones para el primero de enero de 1858 y James Illingworth,
el sucesor de Wilson, tenía por delante la tarea de concluir miles
de casos que quedaban abiertos. De tal modo, estando la función
de la comisión por vencerse, la legislatura extendió su plazo hasta
el primero de enero de 1859. La extensión no vino sin un duro
debate en la cámara de representantes, en el cual varios miembros
argumentaron que lo único que se ganaba con la extensión era
“dar unas oportunidades a aquellas personas deseando especular
ASG. “Legislative Proceedings”, Nov. 30, 1857.
Gammel’s Laws of Texas. “An Act for the Relief of Lázaro Garza”, vol. 4,
pt. 3, 1189.
28
29

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en el país, lo cual nunca hubieran pensado hacer si a la comisión
no se hubiera creado”.30 Otro diputado fue más directo, llamando
a la comisión “un chantaje sobre los derechos del pueblo”.31 En
un intento de satisfacer las quejas, por lo menos en parte, la nueva
ley cerraba la posibilidad de hacer nuevas reclamaciones el
primero de septiembre de 1858.32
Lo claro era que la mayoría de las reclamaciones, por
parte de los mexicotejanos, eran fraudulentas, y el resultado de la
especulación nunca se podría probar adecuadamente. Aunque los
legisladores no se dirigieron al asunto en términos raciales,
durante el debate sobre la nueva ley, el comisario interino
continuaba documentando las prácticas de los especuladores de
esa forma. Por ejemplo, G. H. Nelson, abogado de quince
reclamantes mexicotejanos, no pudo presentar ni una pieza de
evidencia que el comisario considerara aceptable en ninguno de
los casos. Además de la calificación inicial de “no hay prueba
legal” al margen del nombre de cada solicitante, todos los casos
aparecen como 'rechazados' por una de tres razones. Aparte de no

30

ASG. Mr. McKinney of Travis, Legislative Proceedings, Jan. 4, 1858.
ASG. Mr. Chilton.
32
Sayles y Sayles, A Treatise on the Laws of Texas Relating to Real Estate,
and Actions to Try Title and for Possession of Lands and Tenements, 236.
31

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presentar prueba legal, Juana Sánchez Martínez no presentó
evidencia de que era cabeza de familia. A cuatro de los
reclamantes se les acusaba de haber firmado sus declaraciones
juradas en blanco. El comisario encontró “la evidencia todo en
blanco” en otros ocho casos. Los defectos en las reclamaciones
de Enatugre Ochoa [sic] y María Victoriana Villarreal eran los
más graves. En estos casos “las declaraciones juradas están en
blanco en cuanto el nombre del solicitante, sin embargo, se han
jurado solemnemente por dos testigos y verificado por un notario
público bajo su puño y sello”.33
Dos casos de especulación resaltan por su magnitud.
Antony Superviele, un francés sirviendo de senador por el
condado de Béxar en la sexta legislatura, también representó a
más de 120 denunciantes mexicotejanos que solicitaban
certificados originales. Ni en un solo caso el comisario o la
legislatura pudo actuar en favor de sus clientes. Las anotaciones
abundan acerca de que la evidencia estaba incompleta o de que
ninguna prueba se había presentado. Otro francés, Xavier B. De
Bray, quien se había establecido en San Antonio en 1852, tomó
ventaja de su origen para hacerse abogado de 65 mexicotejanos.
33

GLO: CC. Entries 336-345, Old Docket, 1857-1860.

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�Jesús F. de la Teja

Hasta 1856 había trabajado de intérprete y traductor en San
Antonio, donde había establecido el periódico El Bejareño. Para
1856 De Bray se había mudado a Austin, donde consiguió el
puesto de traductor de la Comisión de Tierras antes de abrir una
academia, que mantuvo hasta alistarse en el ejército de la
confederación al principio de la guerra civil norteamericana.34 A
pesar de todo, sus conexiones no le otorgaron un tratamiento
preferente en la comisión o la legislatura. No se le aprobó ni un
solo reclamo, incluyendo 22 que presentó el 30 de agosto de 1858
sin motivo aparente, dos días antes de la fecha límite.35 De
momento es imposible determinar cuáles casos son de
especuladores que trataban de presentar reclamaciones que
habían comprado y cuáles sólo buscaban estafar a inocentes,
cobrando por hacer trámites que sabían que no darían resultados.
En cuanto a los mexicotejanos, los resultados de este
primer periodo fueron desastrosos. De los 404 apellidos hispanos
que aparecen en el registro de la comisión, aproximadamente 228
no recibieron acción alguna al no haberse recibido ninguna

Handbook of Texas Online, Anne J. Bailey and Bruce Allardice, “Debray,
Xavier Blanchard” [Consultado en línea el 28 de marzo de 2017]
http://www.tshaonline.org/handbook/online/articles/fde02.
35
GLO: CC. Passim, including nos. 2038-2059, Old Docket, 1857-1860.
34

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evidencia. El comisario desestimó 100 solicitudes, en la mayoría
de los casos por una de las razones analizadas arriba, y la
legislatura rechazó 57 solicitudes que llegaron a sus manos.
Según el registro de la comisión, durante este periodo el
comisario emitió doce certificados de reemplazo y tres
originales.36

El

verdadero

desastre

para

la

comunidad

mexicotejana no consistió en el rechazo de solicitudes sin mérito,
sino en que tuvo un efecto negativo sobre la reputación de los
mexicotejanos, considerándolos poco fiables.
Sin embargo, la conclusión es que existía un prejuicio en
contra de denunciantes mexicotejanos no está basada sólo en la
examinación del registro de la comisión. Anteriormente, en el año
de 1858, la comisión especial compuesta de senadores y
diputados nombrada para revisar las denuncias remitidas por el
comisario, dictaminó un proyecto de ley que miembros de la
cámara de representantes encontraron discriminatorio. El 6 de
febrero de 1858, Ángel Navarro reiteró las acusaciones, que había
declarado en noviembre anterior, referentes a la manera de
proceder del comisario, y agregó nuevos alegatos de prejuicio por
36

GLO: CC. Passim, including nos. 2038-2059, Old Docket, 1857-1860. La
laboriosa tarea de revisar cada anotación del registro contra los expedientes
individuales todavía no se ha emprendido.
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�Jesús F. de la Teja

parte de la legislatura.37 Declaró el dictamen de la comisión
especial como “la más palpable y flagrante injusticia en contra de
una clase de individuos”. Prosiguió señalando que desde que se
había fundado la Comisión de Reclamaciones, los mexicotejanos
habían sido un objeto de “gran injusticia”. Le atribuyó la
situación a un “quizás honesto, pero de todas maneras mal
fundado, prejuicio en contra de esta clase de individuos”.
Navarro continuó su discurso esbozando la injusticia con
la cual la comisión había tratado a los mexicotejanos. No arguyó
que no se hubiera cometido fraude, solo que eso no debía de
enturbiar las reclamaciones legítimas. En cuanto a los dos
primeros comisarios, ellos habían actuado arbitrariamente y de
manera “no autorizada por la ley, observando ciertas distinciones
de clases donde tales no se conocían ni en la constitución ni en
las leyes”. Además, incluso en los casos en que pruebas
adicionales se habían presentado por dos respetables hombres
blancos, “el comisario no había recomendado ni un solo
certificado original”.
El legislador mexicotejano entonces puso su mira sobre la
comisión especial. Navarro no podía entender cuáles reglas podía
37

ASG. “Legislative proceedings”, February 5-6, 1858.

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haber adoptado la comisión para que la llevaran a aceptar sólo dos
reclamaciones de mexicotejanos. “Pareciera que la comisión, al
descubrir algunas reclamaciones palpablemente fraudulentas,
estuviera disgustada con esta clase de solicitante y [hubiera]
concluido rechazar el grupo entero en masa”. Siguió que esto se
hacía a pesar de que, hombres como Mirabeau B. Lamar y Joseph
Lee (el presidente de la misma comisión), habían respondido por
algunos de los testigos mexicotejanos. Quizás lo más irritante
para Navarro era su conclusión de que al revisar la lista de las
reclamaciones que esta comisión había rechazado, observó que
en muchas de ellas las razones de la comisión para hacerlo se
anotaban individualmente, pero en el caso de los reclamos de
origen mexicano, se había procedido de otra manera. En estos
casos, parece que la comisión no actuó después de examinar los
méritos de cada uno, sino que rechazó todo lo que parecía
mexicano por la sola razón de que habiendo falsas reclamaciones
entre ellos, no se veía capaz de diferenciar.
Jack Latham, otro diputado con un electorado que incluía
gran número de mexicotejanos, respaldó las quejas presentadas
por Navarro y agregó dos propias. Primero, Latham observó que
a los mexicotejanos sólo se les trataba de ciudadanos a la hora de
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�Jesús F. de la Teja

votar o de pagar impuestos, “pero cuando piden derechos iguales
bajo nuestras leyes, son negados, aunque nacieron y muchos
siguen viviendo en Texas”. Segundo, no existía razón para negar
los reclamos de un grupo que había cumplido con la ley de la
misma manera que otros denunciantes y que había sufrido los
mismos altos costos para viajar a Austin a presentar sus
reclamaciones.
El día anterior, Hamilton P. Bee, representante de Laredo,
había hablado de otro tipo de discriminación en contra de los
mexicotejanos. Objetó que, aunque todas las reclamaciones de su
distrito se habían probado apropiadamente, habiendo respondido
por los testigos tanto él como el juez de distrito E. J. Davis,
ninguna de las solicitudes había sido aprobada por el comisario.
Además, la comisión especial había visto bien otorgar
certificados en casos procedentes de la parte oriental de Texas,
mientras que rechazaba todas las reclamaciones procedentes al
oeste del Río San Antonio.
Bee encontró ridículo que la comisión argumentara que
“puede que haya algunos reclamos válidos entre ellos, pero a la
comisión le es imposible distinguir”, y se quejó de discriminación
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�Los mexicotejanos

bajo dos formas. Primero, la comisión intentaba excluir a los
mexicotejanos de recibir un beneficio legítimo bajo el equivocado
argumento de que Texas no tenía jurisdicción sobre Laredo,
mientras que el gobierno de Texas había reclamado esa parte del
estado constantemente desde diciembre de 1835. Segundo, que,
si los residentes del Río Grande habían sido ciudadanos desde el
2 de marzo de 1836 y podían presentar pruebas legales, tenían
“tanto derecho a sus terrenos como cualquier otro ciudadano de
la República de Texas, a no ser que la legislatura hiciera una
distinción entre ciudadanos, algo que no se ha hecho y no se
puede hacer bajo la constitución”.38
Basándose en estos argumentos, Jacob Waelder, el otro
diputado por Béxar, propuso que el proyecto de ley se le
devolviera a la comisión “con instrucciones que lo cotejara de tal
manera que se traten igualmente a todos los reclamantes”. Sin
embargo, no fue así. Joseph Barnard, diputado por Goliad y
sobreviviente de la llamada “Masacre de Fannin”,39 sacó a la luz

ASG. Mr. Bee, “Legislative Proceedings”, February 5, 1858.
Ejecución de más de 300 rebeldes tejanos el Domingo de Palmas de 1836 en
Goliad. Se habían rendido unos días antes, suponiendo que se les transportaría
a Nueva Orleans. Sin embargo, a pesar de que varios oficiales mexicanos
38
39

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un tema que hasta ese momento se había evitado. No veía cómo
se le podía pedir a la cámara de representantes no observar una
distinción entre razas cuando “con muchos proyectos de ley para
el relievo [sic] de negros libres, en las acciones tomadas sobre los
voluminosos y hábiles dictámenes de sus comisiones sobre
Kansas, y sobre la cuestión de la esclavitud, esta cámara
enfáticamente ha reconocido distinciones entre las razas”.
Concluyó su discurso añadiendo: “¿ha de haber una distinción
entre las razas en . . . Texas oriental, pero ninguna en el oeste [de
Texas]? Espero que los señores reconozcan las consecuencias del
punto antes de que lo admitan”. En consecuencia, la propuesta
fue rechazada y el dictamen de la comisión fue aprobado
abrumadoramente por la cámara de representantes. Para la
mayoría de los diputados, tratar un asunto sobre los
mexicotejanos era tratar un asunto sobre otra raza.
No tardó en llegar a San Antonio la noticia de la acción de
la legislatura. El periódico San Antonio Texan comentó
favorablemente sobre la acción de la legislatura, usando vívidas
palabras al describir muchas de las reclamaciones. “Ni una en

pidieron clemencia por ellos, el general Santa Anna ordenó que se pasaran por
las armas.
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veinte” hubiera sido otorgada al reclamante original, según el
editor, pues las reclamaciones habían sido “compradas en casi
nada por personas que buscan obtener su sustento de cualquier
manera menos por su esfuerzo personal”. En coplas, añadió que
los especuladores “Esperaban ser ricos / Estafando el estado”.40
Concluyó culpando a los especuladores por la pérdida de
confianza por parte de la legislatura hacia todos los reclamos,
privando así a los meritorios “de sus beneficios legales”.41
El San Antonio Ledger, que reprodujo el artículo del
Texan, defendió a los solicitantes argumentando que la mayoría
habían sido honestos, muchos de ellos viudas y huérfanos. La
mayoría de las reclamaciones todavía seguían en manos de los
reclamantes originales “y las excepciones se habían comprado a
precios justos, después de que el comisario había declarado que
estaba completamente satisfecho, no sólo con las pruebas sino
con la justicia de las reclamaciones”. Esto, por supuesto, era una
exageración, ya que hemos visto que desde el principio el
comisario se había negado a recomendar los reclamos de
mexicotejanos.

40
41

“Hoped to become great, by duping the state”.
San Antonio Ledger, February 27, 1858.

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�Jesús F. de la Teja

Conclusiones
Aunque mi investigación sigue, me permito presentar unas
conclusiones tentativas. Primero, las actividades en torno a la
Comisión de Reclamaciones reforzaron estereotipos y le dieron a
los racistas angloamericanos herramientas para poder degradar el
estatus de los mexicotejanos. Para ellos, los mexicotejanos en su
conjunto no eran confiables y estaban dispuestos a participar en
el más siniestro fraude. Este parecer se aceptó a pesar de que
había evidencias considerables de un descontrolado fraude de la
misma índole en las porciones angloamericanas del estado. En
consecuencia, a pesar de una igualdad constitucional entre
anglotejanos y mexicotejanos, le fue permisible a los oficiales del
estado imponer una carga de prueba más onerosa a éstos que a
aquellos, y tratar a un grupo como conjunto, pero al otro de
manera individual.
Segundo, el valor de la ciudadanía de los mexicotejanos
fue puesta en duda. Aunque el derecho tejano y el Tratado de
Guadalupe Hidalgo hicieron ciudadanos a los mexicanos que
vivían al norte de la nueva frontera, esa ciudadanía estaba sujeta
a una interpretación arbitraria. La mayoría de los legisladores no
tuvieron problema en cambiar la fecha en la que la zona fronteriza
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�Los mexicotejanos

entre el Nueces y el Bravo se incorporó a Texas, de manera que
podían negarle beneficios a los mexicanos de esa región mientras
se les extendían a los anglotejanos. Es decir, por un lado, los
títulos mexicanos emitidos después del 2 de marzo de 1836 no
eran válidos porque las autoridades mexicanas ya no tenían
jurisdicción al norte del Bravo, y por el otro lado, los mexicanos
residentes en esa zona no tenían derecho a beneficios en Texas
hasta después de la anexión de Texas a Estados Unidos.
Tercero, tanto los especuladores escrupulosos como los
que no lo eran tomaron ventaja de los mexicotejanos y
contribuyeron al deterioro de sus derechos. Al presentar
reclamaciones falsas o engañosas, y haciéndolo de manera
obviamente descuidada, le hicieron fácil a la legislatura argüir
que la reputación de los reclamantes mexicotejanos estaba
mancillada. Peor aún fue que algunos de los especuladores usaron
su posición de confianza dentro de la comunidad mexicotejana
para llevar a cabo sus planes. Desconociendo el nuevo idioma y
la nueva ley anglosajona, muchos mexicotejanos aparentemente
se convirtieron en socios involuntarios de un complot de fraude
en contra del estado.

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�Jesús F. de la Teja

Los mexicotejanos todavía pudieron recibir justicia
individualmente

y

contaron

con

representantes,

tanto

mexicotejanos como anglotejanos, que defendieron sus intereses
enérgicamente. Sin embargo, es claro que tales casos
constituyeron una minoría y que la constitución y leyes del estado
no fueron absolutas. Así como en la economía y en las relaciones
sociales, las ideas de raza y cultura determinaron la posición legal
en la sociedad tejana. En un grado considerable, el trato injusto a
los mexicotejanos en la obtención de derechos de suelo
contribuyó al proceso de discriminación y segregación que se
siguió acrecentando hasta mediados del siglo XX.
Referencias
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�Juan B. Tijerina: La obra política esencial de un
intelectual y su trascendencia en el paisaje cultural de
Tamaulipas
Juan B. Tijerina: The essential political works of an intellectual,
and its importance in the cultural landscape of Tamaulipas
Octavio Herrera Pérez
Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Autónoma de
Tamaulipas
Corresponsal de la Academia Mexicana de la Historia
orcid.org/0000-0001-6885-2486

Resumen: En este artículo hago un análisis biográfico de Juan B.
Tijerina (1857-1912), intelectual tamaulipeco que destacó por su
participación en el periodo de consolidación política e ideológica del
Estado Mexicano. Como mentor, influyó de manera decisiva para
sostener el principio de laicidad y defender la preeminencia de la
educación y el pensamiento liberal sobre la influencia del naciente
obispado de Tamaulipas. Las referencias de su actuación política,
narradas por la escasa bibliografía existente, lo señalan como un
personaje opositor al régimen de Porfirio Díaz, cuando en realidad, tras
un breve lapso como antagonista, abrazó estrechamente sus vínculos
con el poder. Explicar la creación de ese mito político-cultural en la
entidad es uno de los objetivos en este estudio, además de explorar las
diversas aristas de la sociedad tamaulipeca durante los complejos años
del porfiriato.
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�Octavio Herrera Pérez

Palabras clave: liberalismo; laicidad; historia de la educación;
periodismo; Tamaulipas.
Abstract: In this article, I make a biographical analysis of Juan B.
Tijerina (1857-1912), an intellectual from Tamaulipas who stood out
for his participation in the period of political and ideological
consolidation of the Mexican State. As a mentor, he had a decisive
influence to uphold the principle of secularism and defend the
preeminence of education and liberal thought over the influence of the
nascent bishopric of Tamaulipas. The references to his political
performance, narrated by the scarce literature, pointed to him as a
character opposed to the Porfirio Díaz regime. Nevertheless, after a
brief period as an antagonist, he closely embraced his ties with power.
The objective of this article is to explain the creation of this politicalcultural myth in the state. Besides, it seeks to explore various aspects
of the Tamaulipas society during the complex years of the Porfiriato.
Keywords: liberalism; secularism; history of education; journalism;
Tamaulipas.

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�Juan B. Tijerina

Introducción
De entrada, cabría preguntar sobre la existencia o no de héroes
culturales en Tamaulipas durante la etapa formativa de la entidad,
que iría desde su establecimiento colonial, a mediados del siglo
XVIII, hasta el desmoronamiento del antiguo régimen porfirista.
En una acepción sociológica amplia, se podría considerar el
impacto que tuvieron las obras de esos personajes en su propio
tiempo, o bien, la huella que dejaron en el universo de las letras y
que permitió más tarde identificar y revalorar su legado. Hecho
un agudo repaso desde la perspectiva de la historia cultural, se
puede afirmar que sí los hubo, aunque en esta categoría hay que
considerar no única y necesariamente a oriundos del terruño
tamaulipeco (pues nos situaríamos en un reduccionismo
intolerable), sino a algunos personajes procedentes de otras partes
del país, y aun del extranjero, que han marcado las luces del
pensamiento, la ciencia y la cultura en Tamaulipas.
Bajo las anteriores consideraciones, he de hacer el
recuento de quienes se pueden situar en la categoría propuesta.
Fray Vicente de Santa María sería el primero, vallisoletano, quien
antes de concluir el Siglo de las Luces elaboró un texto que
representa la piedra angular de la cultura tamaulipeca, no solo por
cuanto a su alegato historiográfico en el que pondera y reivindica
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243

�Octavio Herrera Pérez

la figura y obra del colonizador José de Escandón, sino porque,
basado en el paradigma identitario del criollismo, resaltó la
naturaleza y sociedad novohispana presente en el Nuevo
Santander para anteponerlo a los conceptos eurocentristas que
denostaban a América como un continente enraizado en la
barbarie. Luego se situaría el coahuilense Miguel Ramos Arizpe,
cura de Real de Borbón (Villagrán) y Aguayo (Ciudad Victoria),
donde conceptualizó su célebre Memoria sobre el estado de las
provincias Internas de Oriente, que sirvió de base para que las
Cortes de Cádiz establecieran las Diputaciones provinciales en
todo el imperio español, incluido el ahora noreste mexicano. Por
otra parte, los primeros años de la vida independiente son
encarnados por las figuras encontradas de José Antonio Gutiérrez
de Lara y José Eustaquio Fernández, el primero exrector del
Seminario de Monterrey y visionario de la retención territorial del
septentrión mexicano, en tanto que el segundo, polemista político
y egresado del doctorado en teología en el colegio de San
Ildefonso de México, fue el autor de la nomenclatura de
“Tamaulipas”, así como de la ubicación definitiva de la capital
del estado en la villa de Aguayo.
Antes del parteaguas del siglo XIX, dos figuras cubren el
escenario del pensamiento, la ciencia y la observación social en
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�Juan B. Tijerina

Tamaulipas, lo que los ubica como héroes culturales. Ambos
extranjeros, pero mimetizados definitivamente con el terruño
tamaulipeco, donde radicaron y murieron. Uno de ellos fue José
Núñez de Cáceres, prócer de la independencia de la República
Dominicana, quien por sus méritos al servicio institucional de la
entidad sería distinguido en su tiempo como “benemérito del
estado”. El otro, franco-suizo, Jean Louis Berlandier, fue el
primer científico actuante en estos lares, cuya obra escrita sobre
el noreste mexicano es un clásico para entender la pérdida de
Texas, y cuyo legado documental está aún por abrir nuevos
horizontes de conocimiento. Ya en el arranque de la segunda
mitad del siglo XIX, la pluma del pensador político Luis García
de Arellano abarca con amplitud el horizonte de la cultura
tamaulipeca, lo mismo que el Instituto Literario de San Juan,
lugar del que emergería un semillero de personajes muy
distinguidos en diversos campos del conocimiento y la cultura,
entre ellos, nuestro hombre: Juan B. Tijerina.
Origen y formación inicial
Juan Bautista Tijerina Villarreal nació en Matamoros,
Tamaulipas, el 24 de julio de 1857. Su madre fue Dolores
Villarreal, y su padre el coronel Miguel Tijerina Goseascochea,
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�Octavio Herrera Pérez

quien tenía raíces en los primeros pobladores del Nuevo
Santander y estuvo emparentado con el célebre caudillo
fronterizo, Juan Nepomuceno Cortina.1 Juan Bautista fue el
segundo hijo de una familia norteña modesta, cuyo primer hijo
fue Francisco (n. 1856), el tercero Feliciana del Refugio (n.
1862), y el último, Carlos (n. 1863).
No existen referencias que hagan dudar que Juan B.
Tijerina permaneció durante toda su infancia y juventud en su
ciudad natal. Cuando estuvo apto para comenzar a cursar sus
primeras letras y estudios, Matamoros experimentaba el bullicio
de la bonanza algodonera producida por el impacto de la guerra
civil de los Estados Unidos, y casi enseguida fue ocupada durante
dos años por el ejército que sostenía el imperio de Maximiliano
de Habsburgo. Luego vendría la restauración republicana y con
ello la reestructuración del Instituto Literario de San Juan, cerrado
durante los momentos de conflicto, luego de su creación en 1857.
En efecto, este colegio –de corte estrictamente laico, a pesar de

1

El coronel Tijerina Goseascochea participó en la defensa de la ciudad de
Matamoros en 1851, cuando ésta ganó el título de Heroica, Leal e Invicta, y se
incorporó más tarde a las lides liberales en Tamaulipas en favor del plan de
Ayutla. En 1861-1862, se distinguió combatiendo de lado del bando amarillo
en la confrontación civil local entre los Rojos y Crinolinos.
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�Juan B. Tijerina

su nombre– fue creado el 15 de septiembre de ese año por el
gobernador Juan José de la Garza, motivado por el consejo del
doctor en filosofía Augustus Schinder, quien desde Nueva
Orleans le indicó al mandatario tamaulipeco la conveniencia de
establecer una institución al servicio de los “estados de oriente”
de México, bajo los patrones de los liceos prusianos y
francmasones de los Estados Unidos.2
Fue en el Instituto Literario de San Juan donde Juan B.
Tijerina continuó sus estudios, costeándoselos él mismo, al
trabajar como portero en la escuela “David Salinas Cantú”. Allí
cubrió el programa de estudios de la institución, que contemplaba
lógica, estética, ideología pura, gramática, psicología, teodicea y
filosofía moral, ciencias exactas, aritmética, teneduría de libros,
álgebra, geometría, cálculo diferencial e integral, física, química
elemental, meteorología, astronomía, geografía universal,
cronología, historia y derecho. Entre sus maestros de esta época
de estudios, figuró José Solernau, quien era toda una institución
en esta etapa formativa de la educación superior en Tamaulipas.

2

Raúl García García, Apuntes para la historia de la educación en Tamaulipas
(Ciudad Victoria: Universidad Autónoma de Tamaulipas, Instituto de
Investigaciones Históricas, 1980), 43-47.
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�Octavio Herrera Pérez

Adquirido el grado de maestro, se dedica a la enseñanza
de sus disciplinas predilectas: gramática y literatura, destacando
en ellas por su eminencia.3 Sin embargo, no puede ser indiferente
al acontecer político de su tiempo. Para la década de los años
setenta, el general Servando Canales era el hombre fuerte de
Tamaulipas, y como conocedor de la entidad y sabedor de que en
la frontera norte se encontraba el dinamismo económico y la
región geoestratégica frente al poderoso vecino del norte, hizo
trasladar la capital del estado a Matamoros en 1879. Dos años
más tarde, la muerte de Canales, la inercia de la tradición y el
vacío de poder hicieron que los poderes retornaran a Ciudad
Victoria. Fue el momento en que Juan B. Tijerina, imbuido de ese
ambiente de plena actividad pública en su ciudad natal, se
decidiera por participar en las lides de la política.
Primera participación político-administrativa
Para 1882, Juan B. Tijerina representa al partido de Matamoros
en la legislatura local, en cuyo desempeño demuestra rasgos de
entrega con su compromiso público, al donar 160 pesos de sus

El término “maestro” se utiliza en este trabajo como sinónimo de profesor
dedicado a la enseñanza, y no como un nivel del escalafón de los niveles
académicos que hoy se emplean.
3

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�Juan B. Tijerina

dietas para el fomento del fondo de instrucción pública de esta
ciudad.4 Dos años más tarde, aparece la noticia de que ha sido
nombrado como magistrado del Tribunal Superior de Justicia, en
compañía de los señores Manuel M. Canseco, Antonio Fernández
Rodríguez, Agustín González Morales, Francisco G. Galván y
Joaquín Caballero, actuando como fiscal el licenciado Juan Luis
Tercero.5 No obstante, a pesar de este dato de su paso por el
máximo tribunal de justicia del estado, no existe referencia
documental contundente que avale que tomó posesión del cargo
de magistrado.6
En 1886, el nombre de Juan B. Tijerina vuelve a figurar
en el quehacer público, esta vez como diputado electo, formando
parte en calidad de suplente de la mesa directiva de la legislatura
4

La Patria, México, diciembre 19 de 1882, Hemeroteca Nacional (en adelante
HN).
5
La Libertad, México, julio 17 de 1884, HN.
6
Cabe añadir que, si bien Juan B. Tijerina tenía una formación educativa
universal, que incluía el estudio del derecho, esto no lo capacitaba para asumir
una responsabilidad de tal naturaleza. Pero el caso es que el dato sobrevivió
incluso en las paredes de la Sala de Plenos del tribunal de justicia de la entidad,
y también es referido en el listado de magistrados vigentes entre 1871-1917.
José Rafael Sáenz Rangel, El Poder Judicial de Tamaulipas a través de sus
leyes y magistrados presidentes (Ciudad Victoria: Supremo Tribunal de
Justicia de Tamaulipas, 2012), 387. Una revisión exhaustiva de los libros de
acuerdos de la época en que se señala su presencia en el tribunal, realizada en
compañía de la directora del archivo histórico y administrativo del mismo,
Gabriela García, confirmó la inexistencia de su firma.
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�Octavio Herrera Pérez

local, presidida por Manuel González hijo, con Luis Guerra y
Guerra como vicepresidente y como secretarios los señores Juan
González Quintanillas e Ignacio Saldaña.7 Es decir, Tijerina se
codeaba con los representantes de las fuerzas políticas del estado,
que en algunos casos representaban también el poder económico
y contaban con influencia política a nivel nacional, como el caso
de Manuel González hijo, cuyo padre fue presidente de la
república entre 1880 y 1884.8 Ya para 1888, el propio Tijerina
preside la comisión permanente del congreso local, ante la
clausura del segundo y último período de sesiones, a acompañado
de los diputados Antonio Domínguez y Villarreal como segundo
vocal, Juan González Quintanilla como secretario y Guadalupe
Escobar como suplente.9
7

El Tiempo, México, octubre 5 de 1886, HN.
Radicado en Ciudad Victoria, aquel político comenzó a amasar una gran
fortuna, en buena medida gracias a la adquisición de extensas propiedades
rurales (entre ellas las haciendas de Tamatán, la Mesa, Dolores y El Cojo y
Anexas), además de pretender asumir el poder político local a primer nivel.
Gobernaba entonces el general Rómulo Cuéllar, cuñado del difunto hombre
fuerte de la entidad, Servando Canales, y sucesor en el gobierno del estado del
hermano de éste, Antonio Canales Molano, de quien, a pesar de pertenecer al
mismo núcleo familiar, se había distanciado en forma táctica, con la intención
de lograr una continuidad de su propia carrera política en el momento en que
el general Porfirio Díaz comenzaba a centralizar todas las redes de mando en
el país. Maribel Miró Flaquer, Historia de dos caciques y un proyecto de
nación: vida política en Tamaulipas durante la segunda mitad del siglo XIX
(Querétaro: Universidad Autónoma de Querétaro, 2010).
9
El Nacional, México, febrero 1 de 1888, HN.
8

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�Juan B. Tijerina

Cuando ya rebasa los treinta años, Tijerina es un hombre
maduro y políticamente actuante. En lo social no se queda atrás –
a pesar de que aún no ha contraído matrimonio, algo habitual para
aquella época–, máxime si se participaba de las reuniones del
Casino Matamorense, del que ya había formado parte desde antes,
y no se conoce la razón de su distanciamiento. Lo cierto fue que
en 1889 se da la noticia de su reingreso a este crisol de una elite
que vivía en la añoranza de un esplendor ya en pleno eclipse.10
Matamoros, para entonces, había dejado de ser el nodo
económico de la frontera de Tamaulipas, pues justo en ese año el
ferrocarril que enlazaba a México con Estados Unidos cruzaba
por los dos Laredos, muchos kilómetros río arriba del Bravo.
Un sólido vínculo político
Juan B. Tijerina y Guadalupe Mainero fueron contemporáneos,
habiendo nacido éste apenas un año antes que aquel; ambos eran
oriundos de Matamoros y fueron alumnos del Instituto Literario
de San Juan. De aguda inteligencia, Mainero destacó desde antes

10

Su reingreso al Casino Matamorense lo hizo en una ceremonia en la que el
general Emiliano Lojero fue admitido por vez primera, en tanto que Tijerina y
los señores Guadalupe Fernández, el doctor Carlos Macmanus, el licenciado
Cañedo, José R. Villalobos y Juan Cantú, se integraron nuevamente a esta
asociación. El Nacional, México, agosto 10 de 1889, HN.
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�Octavio Herrera Pérez

de recibir su título de abogado, al impartir clases en este mismo
colegio a varias generaciones en las áreas de filosofía, lógica y
ética. También ambos cultivaron una gran pasión por la escritura,
participando Mainero como colaborador del periódico El
Progreso, el principal órgano de prensa escrita en la frontera
tamaulipeca en tiempos de la república restaurada. Del mismo
modo, escribía en los periódicos El Bravo y El Cronista, donde
comenzó a perfilar una pluma crítica en los temas del acontecer
político de la entidad, actitud que lo llevó a ser conocido como
“Bayardo de la Prensa”.11
Del vínculo entre ambos personajes no queda la más
mínima duda, lo mismo que del mutuo apoyo que se prestaron,
tanto del político en los años difíciles para el poeta metido a
oposicionista, como del poeta mismo empuñando la armadura de
las palabras para defender al político. Su fuerte amistad y
compromiso fue motivo de una auto-rememoración hecha a
través de uno de los seudónimos al servicio del poeta, “Y Griega”,
11

Muy posiblemente este seudónimo le fue otorgado en honor del Caballero
Bayardo, Pier du Terrail, uno de los más grandes héroes de Francia en el
Renacimiento, conocido por su valor proverbial, al desempeñarse “sin miedo
y sin tacha”; y hasta es de presumirse que su amigo Juan B. Tijerina pudo
habérselo aplicado, pues ambos, en ese momento, estaban al abordaje de
ampliar las oportunidades para adquirir una posición firme en el escenario
público de Tamaulipas.
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�Juan B. Tijerina

bien como si fuera de él mismo, o bien por servir directamente a
sus directrices:
Juan B. Tijerina, Director de aquel semanario [El Progresista],
fue uno de los íntimos amigos de Mainero: nacieron en la
misma ciudad —Matamoros—; desde la infancia estrecharon
afectos, y juntos cultivaron el amor a las letras, dejando, en
cuantas hojas volantes se publicaban allá entonces, las huellas
de su talento y de su inspiración: el uso en estrofas candentes,
robustas, llenas de juvenil entusiasmo hacia todo lo grande y
hacia todo lo bello; el otro en amplios períodos de una prosa
que brotaba de su pluma con facilidad insuperable.
Tales antecedentes justifican de parte de Tijerina el homenaje
consagrado al tamaulipeco ilustre que desde la cátedra, desde
la prensa y desde el foro, donde puso de relieve sus
excepcionales facultades de educador, de periodista y de
jurisconsulto, escaló con aplauso de todos sus conterráneos, la
Primera Magistratura de su Estado natal. Ahí le sorprendió la
muerte, afectando intensamente a cuantos alcanzamos a
presenciar de cerca todo lo que valía aquel espíritu noble, alto
y enérgico, enamorado de la verdad y del derecho y con una
devoción ferviente por el credo liberal republicano.12

El texto anterior fue redactado en 1905, cuando ya muchas cosas
habían pasado en la relación entre ambos colegas matamorenses.
Su época de mayor encuentro estaría marcada con gran
fecundidad en poco más de un lustro –1895 a 1901–, pero, para
“Y Griega, Hermoso Tributo”, El Progresista, C. Victoria, agosto 27 de
1905, Hemeroteca del Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad
Autónoma de Tamaulipas (en adelante H-UAT).
12

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�Octavio Herrera Pérez

llegar a ella, la senda de su actuación política previa los llevaría
por caminos diferentes. Hacia 1885, el crítico, periodista y
abogado Guadalupe Mainero fue cooptado por el gobernador
Rómulo Cuéllar, quien lo integró como secretario general de
gobierno.13 Por su parte, Juan B. Tijerina, en esta coyuntura,
pareció encaminarse hacia la abierta oposición.
Disidencia y exilio
Sin que por ahora se pueda disponer de la precisión documental
para detallar la secuencia y causas de los acontecimientos que
determinaron el breve exilio de Juan B. Tijerina, bastará hilvanar
con alguna coherencia los escasos y hasta imprecisos datos de
este episodio de su vida. En principio, se deben ubicar
cronológicamente en el momento en que el general Porfirio Díaz
se enfiló hacia su primera reelección, logrando que en 1887 el
Congreso de la Unión hiciera las modificaciones pertinentes para
que el siguiente año ésta se elevara a precepto constitucional,

13

Al cooptar a los intelectuales, Cuéllar se ajustaba a la práctica sistemática
del presidente Díaz ante la disidencia del país, al señalar respecto a las voces
críticas que “ese gallo quiere mais”. Y así fue como, a través de Justo Sierra,
operó para atraerse a los intelectuales opositores, integrándolos al gobierno,
como lo hizo con Francisco Bulnes, Salvador Díaz Mirón, Victoriano Salado
Álvarez, Federico Gamboa, Francisco G. Cosmes, Telésforo García y otros.
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�Juan B. Tijerina

contradiciendo así la máxima que había inspirado la rebelión del
plan de Tuxtepec: “Sufragio Efectivo, No Reelección”.
La virtual entronización de Díaz en el poder ya había sido
duramente criticada por el médico y general Ignacio Martínez,
quien fue su adepto en las lides tuxtepecanas, pero que se sintió
defraudado –como muchos otros, pero que aguantaron callados–
cuando en 1884 el oaxaqueño había vuelto al poder, y ni qué decir
en 1889 cuando inició el largo ciclo de sucesiones continuas en
la presidencia de la república. Martínez era oriundo de San
Carlos, Tamaulipas, y como discípulo en Monterrey del doctor
Eleuterio González, cultivó el amor por las letras; de ahí que la
expresión de su oposición política al temprano régimen porfirista
la hiciera a través de las páginas de El Mundo, un periódico que
publicó inicialmente en Brownsville a partir de 1884, y cuya
resonancia se dejaba sentir del otro lado del río Bravo.
La presencia del doctor Martínez y de su recia
personalidad, que encarnaba la pureza del pensamiento del
liberalismo mexicano aún no pervertido por los intereses del
poder político-administrativo, debió sin duda influenciar las
convicciones de Juan B. Tijerina y las acciones que se afirma que
tomó. Una de ellas fue oponerse a las restricciones que el
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�Octavio Herrera Pérez

gobierno de Díaz hizo a la libertad de expresión periodística; otra
más, el negarse a ocupar una curul en el Congreso de la Unión,
como le fue ofrecida; y, finalmente, el pronunciamiento de un
discurso tipificado por una “catilinaria” contra el régimen del
presidente Díaz,14 por lo que fue perseguido y obligado a buscar
el exilio.15 Radicó en Brownsville y San Antonio, Texas, donde
hizo publicar el periódico La Libertad, en el que expresaba
abiertamente

su

oposición

al

gobierno

mexicano.

Lamentablemente, no se conoce hasta ahora ejemplar alguno de
este periódico para valorar el grado de compromiso que adquirió
Tijerina con la causa disidente a Díaz, la que no debió de ser
absolutamente radical como para romper con todos los puentes y
ubicarse en un punto de no retorno,16 algo que sí le sucedió al
“Catilinarias” fueron cuatro discursos pronunciados por Cicerón en el año
63 a.C., luego de descubierta y reprimida una conjura encabezada por Catilina
para dar un golpe de Estado, lo que significa en lenguaje llano que se trata de
un escrito o discurso vehemente dirigido contra alguna persona.
15
Juan Fidel Zorrilla y Carlos González Salas, Diccionario biográfico de
Tamaulipas (Ciudad Victoria: Universidad Autónoma de Tamaulipas, Instituto
de Investigaciones Históricas, 1984), 466-467.
16
Una ulterior e imprecisa versión sobre esta etapa de la vida de Tijerina a la
que agrega elementos para mitificar su figura, muchos años después de
ocurridos estos hechos, fue de la autoría del escritor y periodista yucateco
Armando Trujillo Núñez, quien señaló erróneamente que su exilio ocurrió ¡en
1906!, y que se trataba de ‘una de las más recias personalidades tamaulipecas
14

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�Juan B. Tijerina

doctor Ignacio Martínez, que, habiéndose mudado a Laredo,
Texas, y luego de varios atentados infructuosos contra su vida,
finalmente fue asesinado el 3 de febrero de 1891.17
Aprehensión y peligro de muerte
El tiempo del exilio se agotó aún más para Juan B. Tijerina tras
la muerte de Martínez y la rebelión armada que poco después
emprendió su seguidor, Catarino Garza. Mantenerse en el sur de
Texas era aceptar tácitamente su adhesión a los opositores
radicales. Todo eso debió pasar por su cabeza y hasta pudo ser
advertido por quienes le tenían consideraciones. Lo cierto fue que
a principios de 1894 cruzó la frontera y de inmediato tomó el
empleo de preceptor de la escuela oficial de Nuevo Laredo, lo que
confirma los lazos de solidaridad con los que contaba. Al saberse
de esta decisión y con el ánimo de llevar agua al molino del
régimen de Díaz, un periódico de la capital del país publicó una
breve gacetilla editorial dando cuenta de este hecho:
[…] por su postura ideológica, en cuyo carácter no cabía actitud lacayuna ante
los poderosos, combatió con rudeza al dictador Porfirio Díaz […]’. Citado en
Carlos González Salas, “Juan B. Tijerina: el hombre y su obra”, en Páginas
escogidas, Juan B. Tijerina. Introducción y selección de textos de Carlos
González Salas (Ciudad Victoria: Gobierno del estado de Tamaulipas,
Dirección General de Educación y Cultura, 1987), 21.
17
Zorrilla y González, Diccionario biográfico de Tamaulipas, 303-305.
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�Octavio Herrera Pérez

Eso prueba que el Sr. Tijerina y todos los oposicionistas allende
el Bravo, no tienen razón al atacar al Gobierno de México o si
la han tenido, no son firmes en sus convicciones. Nos
alegramos, como quiera que sea, que el Sr. Tijerina haya vuelto
sobre sus pasos y que haya dejado de comer el amargo pan del
destierro voluntario.18

La tácita actitud de sometimiento al orden porfirista no le valió
por lo pronto a Juan B. Tijerina. Los agentes federales que
pululaban en Nuevo Laredo seguían todos sus movimientos y
estaban al pendiente de las acciones que tomara. Y lo hacían con
tanta aplicación que sobredimensionaban su importancia. Porque
se dio el caso, de acuerdo con una versión de la época, que
Tijerina estuvo presente en una reyerta entre su acompañante,
Arturo Martínez Cáceres, “amante de la riña y los escándalos”,
con un “abogado distinguido”, de lo que resultó la aprehensión de
ambos.19
Otro testimonio asegura que la aprehensión, girada por el
juez federal situado en este puerto fronterizo, tenía un trasfondo
más profundo, es decir, la sospecha de subversión política. Y se
publicó de la siguiente manera:

18
19

La Patria, México, marzo 8 de 1894, HN.
Otra versión, en La Patria, México, mayo 22 de 1894, HN.

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�Juan B. Tijerina

Nuestros estimados amigos los Sres. Lic. Antonio Martínez
Cáceres, Juan B. Tijerina y Antonio Bustamante fueron
reducidos a prisión en esta ciudad, por orden del Sr. Juez de
Distrito, como a las cinco y media de la tarde del miércoles
último, y dos días después fue también aprehendido por
disposición de la misma autoridad el joven empleado de esta
Aduana José Núñez de Cáceres.

El Sr. Martínez es un abogado inteligente y activo, apenas ayer
llegó a Laredo y recomendado por personas muy respetables; el
señor Tijerina tenía a su cargo la dirección del primer
establecimiento Público de Niños de esta Municipalidad, y por su
amable y franco carácter, gozó de numerosas relaciones; además
¿quién no conoce y quién no quiere a Tijerina, el vate popular de
esta frontera? […]
La causa que se les instruye es, según sabemos, por sospechas
de rebelión y parece que estas sospechas nacieron de una falsa
coincidencia entre ciertas expresiones que se dice manifestó en
público una de las personas que ya dejamos citadas, y lo que en
varios párrafos vino después declamando el [periódico] Amigo
del Pueblo, que se edita en Laredo Texas.
Como la policía sediciosa ha sido siempre la vena enferma del
país, y por tal razón lo que más vigilan nuestras autoridades, no
es de extrañarse el celo desplegado por el C. Juez de Distrito.20

“Los Estados. Las aprehensiones en Laredo”, La Voz de México, México,
mayo 29 de 1894, HN.
20

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�Octavio Herrera Pérez

Pero más allá del celo que pudo haber tenido el funcionario de la
judicatura federal, estaba atrás la figura del general Bernardo
Reyes, gobernador formal del estado de Nuevo León, pero
verdadero procónsul del general Díaz, encargado de vigilar el
álgido y estratégico sector de la frontera norte a nivel de la región
del noreste mexicano, donde él mismo se había movilizado en
1876 enarbolando el plan de Tuxtepec, después de recibir cobijo
y apoyo en el sur de Texas, como ahora lo pretendían hacer sus
opositores.
Al general Reyes se atribuye, en una confusa referencia
sin sustento documental comprobable (pero que se ha repetido en
todas las biografías del mentor), que mandó llevar a Monterrey al
maestro Tijerina, con la intención de aplicarle en el camino la “ley
fuga”; incluso se dice que un homónimo de él había sido
asesinado equivocadamente.21 Por el contrario, lo que sí puede
inferirse, fue que Tijerina estaba perfectamente al tanto de que

Sigue siendo la versión de Armando Trujillo Núñez, en González, “Juan B.
Tijerina: el hombre y su obra”, 21; agregando su juicio subjetivo (que
magnificaba la figura de Tijerina), Trujillo señala que debido a la “babeante
actitud de adulación” de Reyes con Díaz, ‘lo persiguió con saña y no obstante
estar refugiado en el extranjero, hasta él llegaron los tentáculos del dictador y
fue secuestrado por órdenes de Reyes’, lo que es completamente falso, pues
como se ha visto, Tijerina cruzó la frontera voluntariamente.
21

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Guadalupe Mainero se encontraba al frente del Supremo Tribunal
de Justicia de Tamaulipas, de ahí su decisión y hasta su inmediata
reinserción laboral en Nuevo Laredo. Con lo que no contaba –
aunque lo sabía–, era con la sensible atención que le tenía el
gobierno federal a cualquier oposición radical y el contundente
castigo al que se exponían los trasgresores de la pax porfiriana.
Pero aun en esos momentos de complicación legal, Mainero
intercedió por él para sacarlo del escollo.
Un par de años más tarde, cuando palpitaban todavía en
su ánimo los difíciles momentos en los que llegó a peligrar su
vida, quiso hacer una equivalencia hiperbólica de su situación en
forma de poema,22 comparándola con la figura de André Chenier,
a quien dedicó los versos.23 El poema fue publicado en el
periódico La Patria de México, cuyo editor era Irineo Paz, abuelo
del Nobel mexicano, Octavio. Y dice así:
La época es del Terror: la luz divina
Que un momento brilló, muere entre horrores.

Hipérbola deriva de la palabra griega ὑπερβολή (exceso), y es cognado de
hipérbole (la figura literaria que equivale a exageración).
23
Chenier fue un poeta francés, precursor del romanticismo, ejecutado en 1794
durante el período del Terror de la Revolución francesa, acusado de crímenes
contra el Estado.
22

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�Octavio Herrera Pérez

Sucede a la legión de pensadores
La fanática turba que extermina.
Andrés Chenier sus pasos encamina,
Llena el alma de eternos resplandores,
A do, símbolo de odios y rencores,
Alzase la tremenda guillotina.
Llega, y de pie en la máquina imponente
“Aun algo queda aquí”, con voz doliente
Dice, y su frente pálida golpea.
Sobre él fulgura la cuchilla insana,
Y al rodar su cabeza soberana,
El pueblo alborozado palmotea.24

Nueva acogida institucional
Tras recuperar su libertad, Juan B. Tijerina pasó a radicarse en
Ciudad Victoria, bajo el amparo de su amigo solidario,
Guadalupe Mainero, quien a la sazón se encontraba encaminado
a convertirse en el candidato a ocupar el poder ejecutivo del
gobierno del estado de Tamaulipas para el período 1896-1900,
tras la culminación de los dos períodos a los que tuvo derecho de
ejercer el ingeniero Alejandro Prieto. Este límite constitucional a
la permanencia en el cargo de gobernador solo durante dos
cuatrienios, fue resultado de una reforma que hizo el propio Prieto

“Poesía a Andrés Chenier”, La Patria de México, México, julio 10 de 1898,
HN.
24

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�Juan B. Tijerina

del artículo 61 de la Constitución local, que había sido
intransigente en 1887, en tiempos del gobierno de Rómulo
Cuéllar, a no alinearse a los cambios constitucionales que a nivel
federal permitieron la reelección de Díaz. La decisión de Cuéllar
era una velada y sutil protesta contra la creciente centralización
política que el presidente estaba ejerciendo en Tamaulipas, con el
argumento de que violaba el espíritu del plan de Tuxtepec, pero
que al final le resultó contraproducente al propio gobernador, que
se vio impedido de continuar en el gobierno.25
Ya establecido en la capital, Tijerina fundó el periódico El
Progresista en 1895, que se presentó al público como órgano de
difusión política del Club “Guadalupe Mainero”; es decir, fue un
ariete para afirmar la candidatura de su viejo amigo, con el que
afianzó sus lazos. Y vaya que hubo que hacer uso de las páginas
de este medio de prensa para abrirse camino, como se observó en
el contra-ataque a las críticas que le propinaba Manuel de León a
la postulación de Mainero.26 Este personaje era un terrateniente
de Soto la Marina, donde había sido autoridad local; además, fue

25

Miró, Historia de dos caciques y un proyecto de nación: vida política en
Tamaulipas durante la segunda mitad del siglo XIX, 205-212.
26
“Puesto que Vd. lo quiere, sea”, El Progresista, Ciudad Victoria, mayo 3 de
1895, H-UAT.
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postulado a la gubernatura en 1887, diputado en el Congreso de
la Unión al año siguiente, nuevamente mencionado como
candidato a la gubernatura en 1891, estuvo una vez más en la
cámara baja de la nación en 1892, y en 1894 volvió a ser diputado
federal propietario, pero por el partido de Lerma, Estado de
México,27 aunque sin perder el interés de volver a ser postulado a
gobernador en Tamaulipas, como en efecto lo fue en 1895,
compitiendo con Mainero.28
En estos tiempos, década de 1890, florecía la organización
masónica en todo el país, como resultado del triunfo ideológico
del liberalismo. Tamaulipas en especial era un territorio donde la
masonería había arraigado desde los primeros días de la vida
independiente, debido a que, dada su tardía colonización
novohispana, en esta entidad la iglesia no había desplegado una
significativa presencia en la vida pública e institucional. Fue el
rito yorquino el primero en tener una expresión en el estado,
interesado en la propagación del pensamiento liberal y del
régimen político federalista. Se fundaron así, desde 1826 en
Tampico, la logia “Iris de la Paz”, a la que siguieron “Brillo de
27

Diario del Hogar, México, diciembre 19 de 1891; El Siglo XIX, México,
septiembre 12 de 1892; y La Patria, julio 10 de 1894, HN.
28
“Tamaulipas. Gobierno del estado y los candidatos”, y “Las Elecciones en
Tamaulipas. El Sr. D. Manuel de León”, El Diario del Hogar, México, marzo
12 y abril 16 de 1895, respectivamente, HN.
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�Juan B. Tijerina

Luz Mexicana”, en Tula, “Fanal de Tamaulipas”, en Ciudad
Victoria, y “Valor”, en Matamoros. Luego de la reforma liberal y
de la restauración de la república, las logias masónicas cobraron
plena carta de naturalización en el país. En Tamaulipas, en esta
etapa se distinguió de manera significativa el ingeniero Alejandro
Prieto como un líder masónico. Y aunque no se posee el dato del
momento en que Juan B. Tijerina se incorporó a la masonería, su
pertenencia a este tipo de organización fue indiscutible. Incluso,
tras su muerte, se organizó en Ciudad Victoria una logia que
llevaba su nombre. Su adhesión o reincorporación activa a la
masonería, debió sin duda apuntalar y arropar la reinserción
política y social de Tijerina luego de su autoexilio y problemas
judiciales.

Imagen 1. El profesor Juan B.
Tijerina durante su juventud, cuando
su temperamento como .opositor
editorial lo enfrentó al régimen
porfiriano. Colección IIH-UAT.
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�Octavio Herrera Pérez

Impronta de la laicidad educativa
Instruir es emancipar, es engrandecer, es casi crear;
por esta razón, siguiendo los consejos de la experiencia
y el ejemplo de las naciones civilizadas, debemos hacer
de la instrucción la palanca poderosa de la regeneración
de la patria.
José María Vigil

Después de los turbulentos años de confrontaciones políticomilitares y del ejercicio caciquil del poder a lo largo de las
décadas de 1850 a 1870, entrada ya la década de los ochenta se
comenzaron a establecer las bases de la formación de un sistema
educativo organizado en Tamaulipas, cuando el gobierno del
estado comenzó a dar apoyo técnico y financiero a las juntas de
instrucción pública de la entidad, a la vez que las dotó de un
marco de referencia jurídica. Era el tiempo de instrumentar la
educación laica, pública y gratuita, el gran ideal del pensamiento
liberal, a pesar de que el país era una masa demográfica
mayoritariamente analfabeta, pobre y ubicada en el mundo rural,
sujeta a las enormes desigualdades impuestas por el sistema
económico vigente, que aún se agudizó más con la modernización
capitalista y el acaparamiento de la tierra y con una incipiente
proletarización urbana carente de los más mínimos derechos
laborales.
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�Juan B. Tijerina

Aun así, la educación se planteó como uno de los
paradigmas del progreso en marcha, siendo un fuerte incentivo
para la dinámica gubernamental a todos los niveles, que por vez
primera pudo desplegar todo un programa educativo en forma.
Como soporte de este proyecto estuvieron las ideas del
positivismo en boga, que sostenían que el único conocimiento
auténtico era el derivado de las teorías apuntaladas en el método
científico. Sobre esa base fue que, desde el inicio de su gobierno
en 1888, el ingeniero Alejandro Prieto se propuso establecer una
institución educativa que impartiera la enseñanza necesaria para
la formación preparatoria y normal, de lo que resultó la creación
del Instituto Literario del Estado (dividido en dos ramas:
Preparatoria y Escuela Normal de profesores), a cargo del
ingeniero Luis Puebla y Cuadra. Más tarde, ya durante el
gobierno de Guadalupe Mainero, el horizonte educativo se
expandió, añadiéndose entre otros conceptos la educación preescolar, la educación rural y la realización de un primer congreso
pedagógico nacional, así como la creación de la Dirección
General de Instrucción Pública, que normó y unificó los esfuerzos
oficiales en la materia.
Fue en este caldo de cultivo en el que incursionó Juan B.
Tijerina desde que radicó en Ciudad Victoria a partir de 1895,
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�Octavio Herrera Pérez

tanto en la escuela primaria municipal que dirigía, como en la
Escuela Normal y Preparatoria, donde era profesor en diferentes
cátedras y fue mentor de varias generaciones, entre las que se
formaron algunos de los cuadros de intelectuales y políticos
actuantes en el acontecer de la entidad, como Emilio Portes Gil,
Lauro Aguirre, Candelario Reyes y otros. Como docente, se le
recuerda como un gran disertador de sus cátedras, llenas de
erudición y elocuencia, ya que asumía varias asignaturas que iban
desde las matemáticas a la literatura, pues su formación originaria
como profesor de carrera lo acreditaba ampliamente en las aulas,
aparte de sus profusas lecturas, ya que se proveía de textos tanto
para su estantería personal de libros como para la Biblioteca
Pública del Estado que fue creada durante la administración del
ingeniero Prieto.
Pero sin

duda,

una

de

las

aportaciones

más

significativas de Juan B. Tijerina a esta fase formativa de la
educación en Tamaulipas fue el propalar con gran enjundia el
principio laico en la enseñanza, es decir, crear una impronta
indeleble en este sentido, como bien lo proponía el célebre
escritor mexicano José María Vigil. Esto constituía un
principio del pensamiento liberal, que en las numerosas
páginas impresas dedicadas por este mentor, se convirtieron en
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�Juan B. Tijerina

la huella que marcó el ethos ideológico, es decir, remarcó el
conjunto de rasgos de la laicidad en los modos de
comportamiento

institucional

del

sector

educativo

en

Tamaulipas; de ahí que su libro Poesías Escogidas fuera
publicado por el gobierno del estado en 1921, para uso de libro
de texto, en el que se incluían piezas con un claro sentido
edificante de corte laico. Un texto suyo, El Laicisismo,
publicado en 1905, da cuenta de este posicionamiento:
Los padres de familia deben pensar que sobre ellos pesa una
responsabilidad enorme: la instrucción y educación de sus
hijos; que el único medio para llegar a este fin, es poner a sus
hijos en las escuelas laicas. El maestro laico no enseña al acaso,
sino por el contrario, para llenar cumplidamente su misión
civilizadora, recibe especialísima preparación, y solo tras
largos años de afanes y estudios llega a obtener el título que lo
autoriza para ejercer el Magisterio.
[...] en las escuelas oficiales no puede darse enseñanza
religiosa, pues esto sería un atentado sin nombre a la tolerancia
religiosa y a la libertad de conciencia, ya que se pretendiera
enseñar tal o cual religión, con exclusión de las demás; y en
segundo, porque, no nos cansaremos de repetirlo, aún a riesgo
de incurrir en el vicio de tautología, la educación e instrucción
que se recibe en los planteles oficiales, no influye poco ni
mucho en las creencias religiosas, y católicos y protestantes
pueden mandar a ellos a sus hijos, los cuales, sin dejar de ser
protestantes o católicos, podrán adquirir aquella suma de
conocimientos indispensables para entrar mañana a la ruda e
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incesante lucha de la existencia y ser miembros útiles a la
sociedad en que viven.29

Anticlerical recalcitrante
A la par de su posición laica en el frente educativo, en la palestra
pública abierta Juan B. Tijerina no tuvo recato alguno en expresar
su anticlericalismo, aunque se confesara respetuoso de un Ser
Supremo, o del Gran Arquitecto del Universo, desde la
perspectiva masónica que practicaba. Dentro de esta última, se
mostraba inclinado a la postura filosófica del deísmo, en el que
aceptaba la existencia y naturaleza de Dios, pero a través de la
razón y la experiencia personal, en vez de aceptarlo como
símbolo de fe religiosa. Así lo refleja en varios de sus textos, y
aun llega a ser duro y radical en sus conceptos, como lo señaló en
la refutación hecha en 1906 a Juan Pedro Didapp, al disentir con
sus ideas sobre la existencia o no de la religión, particularmente
el credo católico. De esta forma se expresó Tijerina:
No, estimado colega: para ludibrio de la razón, para escarnio de
la verdad y vergüenza del género humano, la Religión católica
no ha muerto por desgracia, pero morirá, como tiene que morir
todo cuanto se opone al empuje arrollador e irresistible del
progreso, como tiene que morir lo anacrónico, lo absurdo, lo
“El Laicismo”, El Progresista, Ciudad Victoria, octubre 22 de 1905, HUAT.
29

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que es incompatible con la libertad y racionalidad humanas,
con las lágrimas y eternas aspiraciones del hombre hacia su
perfeccionamiento intelectual y moral. 30

Imagen 2. El Instituto Literario del Estado de Tamaulipas, donde Juan B.
Tijerina afianzó su laicidad y los valores y principios del liberalismo, situado
en Ciudad Victoria, justo frente al solar de su competidor natural: el obispado
de Tamaulipas. Colección Gilberto Gómez.

Pero a contrapelo del anticlericalismo de Juan B. Tijerina, en
Ciudad Victoria tenía lugar una intensa actividad por parte del
clero católico, como sede que era del Obispado de Tamaulipas,
instaurado por el Papa Pío IX en 1861 en forma de Vicariato
Apostólico, con lo que se hizo la separación jurisdiccional de la

“Un periódico fronterizo y La Patria”, La Patria, México, enero 27 de 1906,
HN.
30

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�Octavio Herrera Pérez

mitra de Nuevo León. Finalmente, el proceso culminaría en 1870,
cuando el mismo pontífice expidió la bula Apostolicam in
Universa Orbis Ecclesis, por la que se erigió la mitra tamaulipeca.
No obstante, en Tamaulipas ya había existido una decidida
oposición liberal contra los intereses de la iglesia. Así lo hizo el
gobernador Francisco Vital Fernández hacia 1833, al asumir una
suerte de patronazgo de estado, especialmente en el cobro del
diezmo y el remate de las ex misiones de indios, afectando la
influencia del Obispado de Nuevo León. Más tarde, durante la
Guerra de los Tres Años, el clero tamaulipeco, bajo la influencia
imperativa del gobernador Juan José de la Garza, reconoció los
principios de las Leyes de Reforma. Un elemento más en los
avatares de la iglesia en Tamaulipas sería la figura del padre
Ramón Lozano, párroco de Santa Bárbara, quien pretendió en
1861 crear la denominada Iglesia Católica Apostólica Mexicana;
fue también diputado ante el congreso del estado, quien lo
autorizó a legitimar con su apellido a tres hijos que tenía con
Cesárea Quintero.31 Y peor aún para la iglesia en Tamaulipas,
cuando en 1896 estalló un escándalo a nivel nacional debido a
“Expediente relativo a la legitimación de los hijos naturales del presbítero
don Ramón Lozano, Congreso del Estado de Tamaulipas”, El Siglo XIX,
México, mayo 26 y 27 de 1861, HN.
31

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�Juan B. Tijerina

que el segundo obispo de esta diócesis, Eduardo Sánchez
Camacho, se pronunció contra las supuestas apariciones de la
virgen de Guadalupe en el Tepeyac, lo que derivó en la
intervención del propio nuncio apostólico Nicolás Averardi,
resultando al final su remoción y renuncia del obispado.32 Pero a
pesar de todo, como ha sucedido en casi dos mil años, la iglesia
volvió a erigirse venturosa en Tamaulipas, al ganar un terreno
antes no conquistado, de la mano de las elites locales y del pueblo
llano,

quienes

desconocían,

pensamiento liberal.

ambos,

los

principios

del

33

A diferencia del maestro, poeta, periodista, liberal y
masón Juan B. Tijerina, el político Guadalupe Mainero, su
mancuerna solidaria, como hombre público, no se podía sustraer
al signo de los tiempos que impuso el propio presidente Porfirio
Díaz al instaurar un trato conciliatorio con la iglesia.34 Así las
José Miguel Romero de Solís, “Apostasía episcopal en Tamaulipas, 1896”,
Historia Mexicana XXXVII, núm. 2 (octubre-diciembre 1987): 239-282.
33
Así vemos, por ejemplo, que durante la Semana Santa de 1902, el obispo
Simón del Fierro encabezó la culminación del adorno interior de la iglesia
catedral de El Refugio. La descripción de un contemporáneo puede leerse en
“Tamaulipas”, El Tiempo. Diario Católico, abril 11 de 1902, HN.
34
En esto influyó el sacerdote y primer arzobispo de Oaxaca, Eulogio Gillow,
quien en 1881 casó al general Díaz con la tamaulipeca Carmen Romero Rubio.
Para el Vaticano, y especialmente para el Papa León XIII, uno de los objetivos
importantes para la América Latina era llegar a un concordato con el gobierno
republicano de México, lo que Díaz eludió con el artilugio de que el país se
32

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�Octavio Herrera Pérez

cosas, Mainero no quiso quedarse atrás, como lo hizo al firmar
una manifestación de apoyo y reconocimiento a la labor del
exobispo Sánchez Camacho, o como cuando afirmó que las Leyes
de Reforma habían servido para moralizar al clero mexicano, lo
que le acarreó severas críticas, pues se mostraba “más papista que
el Papa”35 (lo que no podía en el fondo ser posible, ya que el
gobernador pertenecía al culto protestante, como lo consigna su
acta de defunción). Y sin hacer caso de sus detractores, el
gobernador siguió dando los pasos que él consideraba para hacer
efectivas unas buenas y cordiales relaciones con la iglesia, aunque
no oficiales, pero sí oficiosas:
Don Guadalupe Mainero sigue prestando su coche para el
Obispo Fierro y para que pase el viático por las calles de Ciudad
Victoria. ¿Qué es más de admirar, que Fierro no tenga coche, o
que Mainero le preste el suyo? Lo segundo no me admira,
porque hoy está de moda la conciliación.36

Un hombre de letras y crítico literario
No se pretende en estas líneas hacer un análisis acerca de la obra
literaria de Juan B. Tijerina, ya que no son propiamente las letras

fundamentaba en la laicidad del Estado, cuando en realidad la mayoría de la
sociedad era católica y guadalupana.
35
“Difícil Tarea”, La Zona Libre, Nuevo Laredo, reproducido en El Diario del
Hogar, noviembre 16, 1895, México, HN.
36
El Hijo del Ahuizote, México, noviembre 26 de 1899, HN.
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�Juan B. Tijerina

en un sentido literario el hilo conductor de este ensayo, sino la
actuación política e ideológica de nuestro personaje. Aun así, es
tal el compromiso con su causa, que no deja de estar presente en
muchos casos de su trabajo literario la alusión política, la
metáfora crítica a un émulo, o el sarcasmo sin remitente contra
algunos de sus detractores. Y ni qué decir de su crítica literaria,
que, si bien en ocasiones se ciñe al mundo de las letras, en otras
es simplemente también una vía para el pugilismo político. Su
seudónimo de lucha fue Harmodio, nombre propio del griego
antiguo Ἁρμόδιος /Harmodios, muerto en el 514 a.C., y quien
junto a Aristogitón fueron un par de tiranicidas, considerados
como héroes y mártires de la libertad en la Atenas clásica.37
37

De ambos personajes dan cuenta Heródoto y Tucídides, al decir que
Aristogitón era un ateniense de clase media vinculado con su joven amante,
Harmodio, de familia noble, quien estaba ofendido por Hiparco, uno de los
Psistrátidas (gobernantes de Atenas), que impidió que su hermana formara
parte de las canéforas (jóvenes vírgenes portadoras de canastos de flores y de
mirtos) en la procesión de las Panateneas (fiestas religiosas dedicadas a
Atenea). Por tanto, ambos se unieron para derrocar a este tirano y a su hermano
Hipias. Lograron matar a Hiparco, pero al final fueron muertos los dos,
provocando por último el derrocamiento por el pueblo ateniense de Hipias.
Calistrato, un sofista y retórico del siglo III a.C., les cantó: “Yo llevaré mi
espada/de mirto coronada/como Aristogitón y Harmodio hicieron/cuando al
fiero tirano/mataron y en Atenas/la igualdad de la ley establecieron./¡Oh
Harmodio! Tú no has muerto:/tú estás, según se dice/en la isla de los
bienaventurados/do están los esforzados/Aquiles el ligero/y Diomedes, hijo de
Tideo. Yo llevaré mi espada/de mirto coronada/como Aristogitón y Harmodio
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�Octavio Herrera Pérez

Ernesto Higuera y Carlos Gonzáles Salas han sido quienes han
hecho un abordaje analítico de la trascendencia literaria de
Tijerina. Ambos coinciden en las múltiples facetas que tuvo y en
la realización y plenitud que alcanzó en cada una de ellas, y a sus
análisis sobre la valoración de su obra yo remito al lector.38
En suma, señala González Salas, puede en parte
identificarse su obra con autores del romanticismo, tales como
Espronceda, Byron, Bécquer y Núñez Arce, algo muy natural
dada su afinidad con el pensamiento liberal. No obstante, debido
a su propia preparación profesional y manejo de los recursos
mitológicos, se mantuvo conservadoramente situado como un
neoclásico.39 Por tanto, antagonizado con la corriente modernista
que ya se expresaba, como una transición desde el romanticismo
y que estaba presente en la época en la que le tocó vivir, como
Manuel Gutiérrez Nájera, Manuel José Othón, Salvador Díaz
Mirón, Luis G. Urbina, Amado Nervo, José Juan Tablada y
hicieron/cuando al tirano Hiparco/en las solemnes fiestas/de la sacra Minerva,
muerte dieron./Será entre los mortales/eterna vuestra gloria,/caro Aristogitón
y Harmodio amado,/porque al tirano airado/matasteis y en Atenas/la igualdad
de la ley establecistes”.
38
Ernesto Higuera, Páginas selectas (Ciudad Victoria: Gobierno del estado de
Tamaulipas, Dirección General de Educación y Cultura, 1987), 73-86; y
González, “Juan B. Tijerina: el hombre y su obra”, 9-25.
39
González, “Juan B. Tijerina: el hombre y su obra”, 22-23.
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�Juan B. Tijerina

Ramón López Velarde, de quienes publicó algún poema en su
periódico El Progresista, pero con los que no se incorporó,
manteniéndose en su raya, lo que seguramente influyó para que
se le soslayara del pleno reconocimiento nacional a su obra.
Respecto a su talante como crítico literario –retomando a
González Salas–, solo se dedicaba a fustigar, sin analizar o
interpretar. Es decir, gustaba de hacer de la crítica el ataque
continuo, de los que no se libran escritores y poetas de la talla del
colombiano Julio Flórez Roa, el nicaragüense Rubén Darío, el
peruano José Santos Chocano (el “cantor de América”), y los
mexicanos Rafael Sayas Enríquez (jurisconsulto y poeta), Amado
Nervo y Juan José Tablada (ambos diplomáticos y hombres de
mundo), a los que llamó “decadentistas”, por su abierta oposición
a la moral tradicional. Cabe subrayar que en ningún caso entabló
una polémica con ellos, sino que el propio Tijerina publicaba las
interpretaciones de sus obras en las páginas de la prensa a su
disposición. Y desde allí también hizo crítica ejemplarizante a los
noveles e inexpertos literatos de su época, a veces con tanta
brusquedad que rayaba en una agresión abierta o satírica:
Ni el Sr. Profesor Don Gregorio Torres Quintero en sus fábulas
[…], ni Don Rodolfo Menéndez, ese campeón de los
despropósitos métrico-escolares, autor de la Lira de la Niñez y
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otros excesos; ni, en fin maestro de escuela alguno, han
producido en sus períodos álgidos de inspiración tantos y tales
desatinos como los que contiene un Sainete en verso que tengo
a la vista, titulado El Pacto Fundamental, y cometido por un
Sr. Mariano Sánchez Santos, poeta dramático andante, cuyas
hazañas hasta hoy llegaron a mi noticia. [...] El argumento del
sainetito en cuestión no puede ser más sencillo ni más tonto...40

Caso de una crítica literaria muy especial, es el discurso
apologético oficial que se hace y se repite incesantemente, cuando
se menciona en la actualidad en público al poeta Tijerina, es su
“catilinaria” contra el obispo José María Ignacio Montes de Oca
y Obregón. En primer término, hay que recordar que este
personaje de la iglesia fue el primer obispo de Tamaulipas, en
cuya diócesis se mantuvo a lo largo de casi toda la década de
1870, al lado del “Tío” Servando [Canales], de donde pasó
después a la mitra de Nuevo León y finalmente a la de San Luis
Potosí. De que Montes de Oca era un individuo arrogante y
petulante no cabe duda, en buena medida por su linaje de origen,
como miembro de una de las familias más aristocráticas de
México, con residencia en Guanajuato. De que era buen escritor
–su seudónimo “Apando Acaico”–, tampoco se puede decir lo

“El Pacto Fundamental”, El Progresista, Ciudad Victoria, febrero 19 de
1905, H-UAT.
40

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�Juan B. Tijerina

contrario por un observador objetivo, al tener una formación
humanista y religiosa adquirida en Inglaterra, en la Universidad
Gregoriana de Roma y en la Academia de Nobles Eclesiásticos
también situada en la Santa Sede, donde se doctoró en ambos
derechos. De su conocimiento de los clásicos, no hay incógnita,
incluso leídos en sus lenguas originales, al dominar el griego,
latín, francés, italiano y castellano. Y de su lista de obras, basta
hacer una ligera pesquisa para dar con ellas en las referencias
bibliográficas de la literatura mexicana. Entonces: ¿Cuál fue la
motivación de Tijerina para irse contra el obispo potosino y
extamaulipeco? Ideológica, sería la respuesta, pues desde 1900
Montes de Oca, desde París, había expresado que en México la
iglesia católica había avanzado a pesar de las Leyes de Reforma,
a la vez que denunció la separación de la Iglesia-Estado, como un
acto violento a la naturaleza, como separar al alma del cuerpo.
Naturalmente esto provocó la hilaridad de los liberales
mexicanos, por cierto, ya con bastante pólvora mojada en sus
alforjas, entre los que se contaba, abastionado en Ciudad Victoria,
el implacable Harmodio, éste en cambio con bastante parque,
quien dijo:

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Y voy a hablar del Sr. Montes de Oca. Y emplearé el estilo
bíblico. Que es lo mismo que cualquier otro estilo. Y empiezo,
y digo: El Sr. Montes de Oca es un hombre de mucho talento.
Y un consumado escriturario. Y un humanista de libras. Y un
literato insigne. De los dos elementos que integran al poeta, la
vanidad y el numen, no le falta más que este último. Por eso no
es un poeta. Lo que no impide que tenga sus originalidades. Y
sus salidas imprevistas. Y sus golpes inesperados.
Historiemos.
En aquel tiempo fue el Sr. Montes de Oca Obispo de
Tamaulipas. Y le pareció que un obispo estaba en la obligación
de hacer versos. Y se creyó poeta. Y compuso un soneto. Y vio
que era bueno. Y lo publicó. Y lo censuró. Y el Sr. Montes de
Oca defendió su obra diciendo que era excelente. Por razón
muy sencilla: porque el censor era un perro. Y por otra no
menos obvia: porque él, Montes de Oca, era un planeta muy
limpio y muy alto.41

El bardo en la madurez de su vida
Ahora tratémonos de acerca al hombre de carne y hueso que fue
Juan B. Tijerina. Esto solo lo podemos hacer con los testimonios
de quienes lo conocieron, preferentemente algunos de sus
alumnos. Julián Terán, Artemio Villafaña, Ernesto Higuera y
hasta Emilio Portes Gil se encuentran entre los que dejaron un
testimonio escrito sobre su persona.

“Originalidades del Sr. Obispo Montes de Oca”, El Progresista, Ciudad
Victoria, marzo 12 de 1905, H-UAT.
41

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�Juan B. Tijerina

De entrada, las proporciones de su anatomía, descritas
cuando ya estaba en su etapa madura: “Era un hombre de
cincuenta años, de cuerpo mediano, de apariencia robusta, andar
pesado, enérgico, altivo y rostro rubicundo, amplio bigote entero
y perilla corta; su cabellera entrecana y revuelta y su mirada noble
y altiva”.42 Otra descripción de Tijerina agrega, luego de repetir
los rasgos sobre su apariencia mediana y robusta, y también a los
cincuenta años:
Ataviado con traje completo, aunque no acicalado, tocado con
sombrero […] cara casi redonda terminada en piocha entrecana
a lo Justo Sierra, mirada penetrante, aunque no severa, con el
hombro derecho un poco caído, asimetría ésta que ocasionaba,
al caminar, cierto balanceo y un paso un poquito más largo del
bagaje intelectual y artístico de la última hora. Para los
estudiantes era ejemplo vivo de sapiencia, de probidad, de
espíritu liberal, de carácter, de tribuno, de poeta; de ahí nuestra
veneración.43

Tal vez por su carácter, Juan B. Tijerina nunca se casó. Tampoco
cantarle a la mujer o construir composiciones líricas de corte
erótico fue lo suyo. Se sabe que llegó, por encargo, a redactar
Julián Terán, “Reseña literaria de Tamaulipas”, El Mundo, magazine
dominical, Tampico, enero 30 de 1968, en González, “Juan B. Tijerina: el
hombre y su obra”, 13.
43
Artemio Villafaña, “Discurso sobre la poesía de Don Juan B. Tijerina”, II
Encuentro de Poesía Tamaulipeca, Tampico, septiembre 14 de 1976, en
González, “Juan B. Tijerina: el hombre y su obra”, 13-14.
42

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algún discurso enalteciendo la superación de la mujer, pero hasta
allí. En este sentido, otro de sus alumnos aseveró: “Fue un
misógamo, a pesar de las galanterías prodigadas a la mujer en
algunas improvisaciones y páginas de álbum. Su gran amor fue el
estudio, porque vivió en frecuente trato de los libros”.44
Eso sí, lo de disfrutar la vida no lo perdonaba, algo
bastante explicable en un hombre de letras, lector consumado y
creador de imágenes textuales. Tenía que haber un estímulo, un
elixir que hiciera fluir las ideas:
Gustaba mucho de la buena mesa y de los vinos fuertes.
Sócrates hubiera podido beber muchas horas en su compañía
sin rendirse a los efectos de la embriaguez. Fumaba cigarrillos
de hoja de maíz. Muy personal era su forma de succionar el
humo: lo retenía en la boca sin darle “el golpe”, con los carrillos
inflados, para arrojarlo después de impregnarse con aroma del
tabaco.45

Metódico, se metía a la cama temprano y se levantaba al
amanecer. Enseguida se enfundaba en uno de sus trajes gruesos,
generalmente oscuros, y andaba una cuadra desde su casa situada
en el callejón de Morelos, que daba a la antigua Plaza de Armas,
para llegar a la Calle Real (Hidalgo), donde tomaba el tranvía –

44
45

Higuera, Páginas selectas, 83.
Higuera, 84.

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�Juan B. Tijerina

perteneciente a su amigo el potentado Manuel González, hijo–,
que lo llevaba hasta la hacienda de Tamatán, también propiedad
de aquél, por lo que al bajarse se acomodaba su amplio sombrero
negro de copa elevada y anchas alas, para enseguida dedicarse a
caminar, rompiendo así el sedentarismo y las largas horas de
concentración y de lectura, preparación de clases o revisión de
exámenes, así como elaborando planes de estudio, toda una tarea
continua. Y ya en las horas de descanso, tenemos una estampa
que nos da una imagen del bardo:
Acostumbraba a sentarse en una amplia mecedora de las tejidas
con palma que hacen en Tamaulipas, en mangas de camisa, de
aquellas camisas de colores vivos que siempre lucía
pulcramente planchadas, lustrosas y almidonadas, sosteniendo
en su mano el volumen que estaba en turno. Los pocos estantes
de su biblioteca se urgían adosados a los muros de una pieza
grande que le servían de recibidor. Dejaba su retiro solamente
para concurrir a sus cátedras a la Escuela Preparatoria y
Normal, y en la escuela municipal que dirigía.46

La oratoria y disertación pública de sus poemas y composiciones
en prosa fueron otras de las grandes inclinaciones de Tijerina.
Para ello tenía toda la autoridad, el escenario y hasta el poder en
la capital de Tamaulipas, especialmente en el lustro de oro en que
Guadalupe Mainero se mantuvo al frente del gobierno del estado.
46

Higuera, 83-84.

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�Octavio Herrera Pérez

El flamante Teatro Juárez era el coso para este gladiador literario,
cuyas obras estaban presentes, o bien en viva voz de su persona,
o por interpósitas personas o alumnos que las declamaban y
leían.47 Su presencia personal era todo un espectáculo, que
alcanzaba la dimensión de una interpretación escénica
grandilocuente, de verdadero carácter político, como no pudo
pasar por alto a la observación de un niño que, al pasar el tiempo,
asumiría la presidencia de la república, Emilio Portes Gil:
Recuerdo la presencia desafiante de don Juan, en la velada que
para despedir el siglo se llevó a cabo en el teatro Juárez. El acto
lo presidía don Guadalupe Mainero Gobernador del Estado. El
coliseo estaba pletórico. Se esperaban con ansiedad las 12 de la
noche, hora en que el gran tribuno habría de tomar la palabra.
Al levantarse de su asiento, una estruendosa ovación se oyó en
el recinto. Todos nos pusimos de pie. Yo tenía nueve años de
edad y sentí que mi cuerpo vibraba como si fuera un dínamo.
Al terminar la atronadora demostración, don Juan pronunció
una de las más bellas poesías que he escuchado en toda mi
vida.48
47

Un ejemplo de las lecturas que se hacían de las composiciones de Juan B.
Tijerina, fue cuando el coronel Gonzalo Ríos del 4° Batallón del ejército que
guarecía ciudad Victoria, organizó un acto en el Teatro Juárez para la entrega
de premios a los alumnos de la escuela de tropa, acompañado del director de
Instrucción Pública del estado, Silverio de J. Zamudio y del gobernador
Argüelles, en el que el joven González Salinas dio lectura a las palabras del
maestro Tijerina, amenizando la velada la Banda del Estado. La Patria, enero
9 de 1906, HN.
48
Emilio Portes Gil, Raigambre de la revolución en Tamaulipas:
autobiografía en acción (Ciudad Victoria: Gobierno del Estado de
Tamaulipas, 2008), 39.
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�Juan B. Tijerina

Política y contraataque periodístico
Capacitado en la beligerancia de las letras cuando éstas se
involucran con la política, una de las facetas que sus alumnos no
pudieron comprender –porque ninguno dejó testimonio de ello–,
fue el tiempo cuando Tijerina se convirtió en la materia gris, en
el segmento periodístico del “cuarto de guerra” del que debió
echar mano el gobernador Mainero en el difícil cuatrienio de su
primera administración gubernamental que arrancó en 1896. Por
tal razón ahora El Progresista se declaraba como un “periódico
político, literario, comercial, agrícola, de variedades y anuncios”,
es decir, para cubrir todos los frentes posibles de refriega. Por otro
lado, el nuevo gobernador, en un acto de concentración de poder
–que le fue duramente criticado–, colocó en la dirección del
Periódico Oficial del Estado a su secretario general (“particular”,
como se decía entonces), Gustavo Caballero. En tanto Víctor
Pérez Ortiz, quien se había responsabilizado del órgano oficial
del gobierno en la administración de Prieto, fue rescatado por
Tijerina, que entendía que la tipografía no era una cuestión
política, a diferencia de los nuevos acólitos oficiosos del
gobernador que veían por doquier “moros con tranchete”.
Tijerina mismo en este momento le fue recordado por los
críticos a Mainero que “tenía cola que pisar”, por una supuesta
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�Octavio Herrera Pérez

vinculación con la rebelión de Catarino Garza en la frontera norte,
uno de los seguidores del difunto y mártir doctor Ignacio
Martínez. Pero era cosa probada que él se había desentendido del
radicalismo anti-porfirista y había pagado su penitencia casi con
su pellejo en las fauces del procónsul Bernardo Reyes. Entonces,
de momento, había que nadar sin hacer olas, porque casi
coincidentemente la propia candidatura y el gobierno inicial de
Guadalupe Mainero, estuvieron a punto de irse al traste. El
problema fue que su hermano Antonio, un oficial a nivel de
coronel pero con delicadas responsabilidades en la frontera norte,
cometió numerosos abusos entre la tropa a su mando, incluso la
muerte de un soldado castigado a palos, lo que originó que el
ministerio de guerra, sin consideración de la influencia política
de su hermano (cuyos amanuenses del Periódico Oficial
intentaron defender), sometiera a este individuo a una corte
marcial, y lo sujetara a prisión en Monterrey y luego en San Juan
de Ulúa.49
A pesar de que el gobernador Mainero tenía el ánimo y
buena intención de hacer bien las cosas, continuó siendo muy

“Mainero en San Juan de Ulúa”, Diario del Hogar, México, mayo 20 de
1899, HN.
49

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�Juan B. Tijerina

criticado en la prensa nacional y por varios intelectuales
orgánicos del sistema, por incursionar en temas bastante
delicados. Uno de ellos fue el introducir una opinión de corte
internacional –con el pretexto de que era una recomendación de
paz y concordia solo para consumo estatal–, en el tema de las
convulsiones revolucionarias que se experimentaban en Cuba en
la víspera de la invasión norteamericana. Por tanto, la andanada
no se dejó esperar.50 Otra iniciativa que también dio pie a las
críticas de la prensa fue la propuesta que hizo el gobernador de
aplicar severas penas a los reincidentes en el “delito” de la
embriaguez, modificando para tal efecto el código penal del
estado.51
Pero el tema que pegó durísimo a la administración
gubernamental de Mainero, en términos de críticas de prensa, fue
su iniciativa de adquirir el solar donde había tenido lugar en la
villa de Padilla la ejecución del exemperador Agustín de Iturbide
en 1824. Esta acción era en esencia un acto de plena congruencia

50

Un ejemplo elocuente de tales críticas está en El Popular, México, enero 7
de 1897, HN.
51
Y la prensa nacional se preguntaba si con esa medida se iba a lograr la
temperancia de los tamaulipecos. Un ejemplo editorial se observa en el
influyente periódico El Imparcial, México, julio 14 de 1897, HN.
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liberal, ya que por esos días un particular de corte conservador y
del interior del país, pretendía adquirir dicho predio, con miras a
erigir allí, de su propio peculio, una capilla religiosa
conmemorativa, similar a como había ocurrido en Querétaro en
el Cerro de las Campanas. Y no solo eso, la adquisición del
terreno se hizo con todo el protocolo del caso, ya que pasó a ser
un bien público, cuyos trámites fueron debidamente dados a
conocer en una publicación, que se hizo acompañar de un
razonamiento histórico a cargo del prestigiado doctor Ernesto de
Kératry, por entonces titular del Instituto Literario del Estado.52
Sin embargo, nada de esto representó una justificación para los
críticos externos, presentes “en casi toda la prensa de la
república”. Solo el Periódico Oficial de Tamaulipas y El
Espectador de Monterrey hicieron frente al vendaval.53
Y ¿dónde queda Juan B. Tijerina en todo este intenso
tráfago de críticas contra la máxima autoridad de Tamaulipas?
Pues atrás de las letras, su especialidad, embozado ahora con el
seudónimo de “Y Griega”, tratando inútilmente de quitarle los
52

El Monumento de Padilla.
A este periódico Irineo Paz lo tildaba “de tener cinco suscripciones pagadas
por el Tesoro de Tamaulipas, porque de otro modo, ni el mismo Mainero
comprende que se le defienda…”. La Patria, México, abril 24 de 1901, HN.
53

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�Juan B. Tijerina

golpes a Mainero, en los temas de Cuba, la embriaguez, el
monumento de Padilla y en cuanto fuera necesario, porque
también coadyuvaba sin duda en forma anónima a la redacción
de los posicionamientos que hacía el Periódico Oficial de
Tamaulipas.54
Para 1899, cuando se acercaba el fin del cuatrienio del
gobierno de Guadalupe Mainero, las condiciones que lo rodeaban
hacían previsible que ya no siguiera gozando de la confianza del
presidente Díaz, el gran elector, por lo que los diversos grupos
políticos locales opuestos a su administración comenzaran a
movilizarse. Esto debido a que, como táctica de abrir camino, el
Periódico Oficial se comenzó a convertir en un vehículo de las
fobias contra los posibles competidores a la reelección del
gobernador. Uno de estos líderes de oposición era el licenciado J.
de Jesús Peña, que de manera privada se quejó de esta situación
con el ingeniero Alejandro Prieto, el exgobernador, quien podía
estar en capacidad de volver a ocupar la primera magistratura del
estado. Le decía así Peña al ingeniero Prieto:

“Y Griega, Los Honrados y los Púgiles”, El Espectador, Monterrey, en
Periódico Oficial del Estado de Tamaulipas, Ciudad Victoria, abril 27 de
1901, Archivo General e Histórico del Estado de Tamaulipas (en adelante
AGHT).
54

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Algunas personas aseguran que es cosa resuelta la reelección
de Mainero, pero como no puedo creer en cosa tan poco
deseada por nuestro pobre Estado y tan inmerecida de parte de
quien personifica actualmente una verdadera decepción,
aquella noticia me ha hecho pensar en la oportunidad que Vd.
se acerque al Sr. Presidente haciéndole conocer que es general
y motivado el descontento que rodea a nuestro joven
gobernante […]
Carece el señor Mainero de méritos para con el Estado para
continuar en el Gobierno, carece de simpatías y representa una
decepción para las muchas esperanzas con que fue recibida su
promoción al puesto que ocupa. Este es el sentimiento más
general en el Estado [...].55

Pero en tanto las imputaciones negativas al gobernador se
hicieran desde el ámbito de lo privado, esto no tenía mayor
significación, más que la propia subjetividad del individuo que
las generaba, el licenciado Peña. El problema para Mainero fue
cuando desde la primera página del Periódico Oficial se trató de
justificar el déficit financiero por el que atravesaba la
administración estatal, atribuyéndoselo a los gobiernos anteriores
y casi con dedicatoria al mandato del ingeniero Alejandro Prieto,
tratando, en el fondo, descalificarlo de la carrera electoral por

55

University of Texas at Austin, Nettie Lee Benson Latin American
Collection, Alejandro Prieto Papers (en adelante UT-NLB-APP), caja 5, f. 2,
J. de J. Peña a Alejandro Prieto, Ciudad Victoria, enero 31 de 1899.
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�Juan B. Tijerina

venir.56 Y la respuesta no se hizo esperar, también desde la esfera
de lo privado, pero entre los dos personajes políticamente más
relevantes

de

Tamaulipas

en

esos

momentos,

cuyas

recriminaciones, aclaraciones y negociaciones epistolares sí
tuvieron al final una expresión políticamente tangible. Le escribió
de esta manera el ingeniero Prieto al gobernador:
¿Qué objeto pues se lleva en ejercer la saña más cruel en contra
mía hasta el grado de afirmar que mi periodo de Gobierno fue
peor en malos resultados que los administrativos
constitucionales transcurridos, de 1876 a 1880, y de 80 a 1884,
de triste recordación? No puedo adivinarlo y en esa
imposibilidad entro en el incierto campo de las presunciones
para fijarme en la que me parece más adecuada a las
circunstancias actuales, y es la de que los aludidos escritores
temen o suponen que mi nombre podrá tal vez volver a figurar
entre los de los candidatos a ese Gobierno al terminar Vd. su
presente periodo constitucional.57

Ante esta misiva Guadalupe Mainero no pudo quedarse
impasible. Prieto representaba a una influyente fuerza política en
el estado y continuaba moviéndose en las altas esferas nacionales,
ejerciendo su profesión como contratista del gobierno y
56

Una explicación para las gentes sensatas e imparciales del Estado, Periódico
Oficial de Tamaulipas, Victoria, mayo 28 de 1898, AGHT.
57
UT-NLB-APP, caja 5, f. 1, Alejandro Prieto a Guadalupe Mainero,
Tacubaya, julio 14 de 1898.
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�Octavio Herrera Pérez

conservando las amistades claves de la política que lo pudieran
volver a relanzar al poder, aunque tácticamente lo negara. De ahí
el tono mensurado y conciliador del gobernador con el
exmandatario:
[...] desde el primer día de mi advenimiento al poder, los que
son o se dicen más amigos de Vd., tanto entre los que figuraban
en la nueva administración, como algunos que estaban fuera,
advertí con pena que una encubierta pero incesantemente, y
otros de una manera descubierta me hostilizaban de palabra y
también de obra cuando se podía.
[...] Por la razón que Vd. mismo me dice y creyendo que no ha
de rolar Vd. como candidato en el próximo periodo, según
también lo he dicho a mis amigos y a los que más lo son de Vd.
cuando se ha tratado incidentalmente de eso, supongo que no
tendrá Vd. inconveniente en recomendar a estos últimos, que
no me continúen hostilizando y si figuraren aún en la
administración, sean puestos del Estado o locales, que me
ayuden con cabal buena fe. Si así se sirve Vd. hacerlo, mucho
se lo he de agradecer.58

Y como políticos que ambos eran, integrantes del régimen
porfirista, de inmediato llegaron a un arreglo. De momento,
estando Prieto a punto de dejar el Senado de la república, el
gobernador Mainero le ofreció un viático de 300 pesos mensuales
y más tarde le permitiría ser el contratista del gran proyecto de
58

UT-NLB-APP, caja 5, f. 1, Guadalupe Mainero a Alejandro Prieto, C.
Victoria, julio 18 de 1898.
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�Juan B. Tijerina

inversión federal para las obras de saneamiento del puerto de
Tampico.59 Incluso hasta con el licenciado Peña llegó a un arreglo
el gobernador, al contratarlo para que llevara a cabo una
recopilación documental de las leyes de la entidad, dándole cien
pesos mensuales en siete entregas por parte de la tesorería
estatal.60
Orfandad política
Arreglado el escenario y con la bendición del presidente Díaz, en
1900 fue reelecto el licenciado Guadalupe Mainero para un
segundo período al frente del gobierno del estado de
Tamaulipas.61 Sin embargo, pronto presentó un quebranto en su

59

UT-NLB-APP, caja 5, f. 1, Guadalupe Mainero a Alejandro Prieto, C.
Victoria, julio 22 de 1898.
60
“Borrador de nuevo contrato sobre Colección de leyes”, UT-NLB-APP, caja
5, f. 3 bis. La presencia de este documento entre los papeles de Prieto, revela
que Peña era uno de sus alfiles en Tamaulipas; también es conveniente recordar
que una recopilación de esta naturaleza se hacía necesaria, debido a la quema
del archivo del estado que hizo en 1864 Charles Dupin, e incluso cabe deducir
que dicha colección es la misma que se encuentra en los Alejandro Prieto
Papers en Austin, ya que la obra, debido a la muerte de Mainero, no se publicó.
61
No se cuenta hasta ahora con una historia académica propiamente política
sobre la actuación de este mandatario y el acontecer político de Tamaulipas en
esa época. Hernández publicó, luego de años de elaborado, el libro Guadalupe
Mainero. Gobernador de Tamaulipas. Vida y obra 1856-1901; que, como su
nombre lo indica, es un recuento biográfico lineal, acrítico, y un informe
secuencial de las actividades gubernamentales de ese período, referidas
directamente en un extenso apéndice documental del Periódico Oficial del
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�Octavio Herrera Pérez

salud que lo obligó a ausentarse del gobierno. Finalmente, y tras
una penosa agonía, murió el 10 de julio de 1901. Una versión
aseguró que murió de “una violenta enfermedad”, que en efecto
se confirmó en su acta de defunción, al anotarse a la fiebre
tifoidea como la causa del deceso.62
La muerte de su amigo, colega y protector no pudo haber
sido más trágica para Juan B. Tijerina. Pero de momento había
que enterrar con honores al amigo y contribuir con las letras a
consolidar la imagen de Mainero como el adalid liberal e
impulsor del progreso y las luces del saber, paradigmas todos de
la época, que muy bien encarnaron en la figura del mandatario
muerto. Porque la muerte en esas condiciones de estar en la
cúspide del poder es generalmente en la inercia de las
colectividades humanas, la vía segura para mitificación y
elevación al Monte del Olimpo. Bajo esa tesitura, fue muy sentida
su participación en las exequias del gobernador, en donde

estado. Laura Hernández Montemayor, Guadalupe Mainero: gobernador de
Tamaulipas: vida y obra, 1856-1901 (Ciudad Victoria: Instituto Tamaulipeca
para la Cultura y las Artes, 2001).
62
El Mundo Ilustrado, México, agosto 11 de 1901, HN; y FamilySearch,
Libros del Registro Civil, Ciudad Victoria.
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�Juan B. Tijerina

pronunció una Oración Fúnebre.63 Enseguida le compuso un
poema:
Tú, ardiente apóstol, incansable obrero,
de la verdad y de la luz ahora
has en la lucha sucumbido austero,
más de tu muerte surgirá la aurora.
El progreso y la luz fueron tu lema,
el deber inflexible fue tu guía;
hacer doquier el bien fue tu alegría
y la verdad tu aspiración suprema.
Partiste, si gran dios; pero las palmas
que conquistaste de esplendor y gloria,
no se marchitarán, y tu memoria deja
huella imborrable en nuestras almas
y una estela de luz en nuestra historia.64

Muerto Mainero, Tijerina quedó descobijado, vulnerable a los
enemigos, que sí los tenía, y que pronto le reactivaron una causa
penal

por

difamación

periodística,

lo

que

motivó

su

encarcelamiento. Y si bien pudo salir airoso con el pago de una
fianza, el hecho le demostró que requería urgentemente arrimarse
a la sombra del nuevo gobernador.65 Porque el tiempo apremiaba

63

Periódico Oficial del Estado, Ciudad Victoria, agosto 17 de 1901, AGHET.
Hernández, Guadalupe Mainero: gobernador de Tamaulipas: vida y obra,
1856-1901, 86.
65
“Tamaulipas”, El Tiempo, México, febrero 22 de 1902, HN.
64

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�Octavio Herrera Pérez

y sus émulos estaban entusiasmados por la nueva coyuntura de
oportunidades que se abría. El licenciado J. de Jesús Peña lanzó
abiertamente la careta y rápido convocó a la organización del
llamado Club Victorense, a fin de fijar su posición política, y al
que se unieron con sus firmas decenas de personajes notables de
la capital. Para entonces ya se sabía que Pedro Argüelles había
sido designado por el presidente Díaz como el nuevo gobernador
del estado, a quien rindieron pleitesía y externaron su apoyo. Y
como nunca hay piedad para el que se va, se deslindaron del
pasado reciente:
Acaba de descender al sepulcro la persona que ejercía la
dirección de nuestra pequeña y pobre república tamaulipeca
[...]Su sistema de trabajar aislado, y de aceptar sobre sus
hombros el trabajo material de todos los ramos administrativos,
condujo a la inevitable consecuencia de que su obra intelectual
quedase trunca, tocándonos la desgracia de que quedase así
precisamente en la situación más grave para el Estado, esto es,
cuando el gravoso déficit de nuestro presupuesto esperaba el
fruto de ignoradas combinaciones sepultadas ahora en lo
desconocido de la muerte, para ser saldado, como
probablemente lo hubiera sido en el tiempo que faltaba para
terminar el actual periodo constitucional.66

66

Centro de Estudios de Historia de México, Fundación Carlos Slim (en
adelante CEHM), Colección José Y. Limantour, CDLIV, 2ª.1901.8.22854,
“Acta de Instalación del Club Victorense”, Ciudad Victoria, agosto 20 de
1901.
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�Juan B. Tijerina

Por supuesto que este posicionamiento político extendía en los
hechos la mortaja de Mainero hacia los miembros de su círculo
cerrado de colaboradores, entre quienes estaba Juan B. Tijerina,
denunciado por Peña de convocar una manifestación en la Plaza
de Armas de Ciudad Victoria, tras conocer el acta de instalación
del club político en cuestión, a fin de celebrar un acto de
desagravio a la memoria de Mainero, “tan denigrada en una hoja
suelta que se publicó ayer”, según decía el poeta.67
Un intelectual orgánico
Y aunque la pendiente estaba muy cuesta arriba para el maestro
Tijerina, pareció que los hados, si es que existen, actuaron a su
favor, logrando trascender en la administración gubernamental
que continuó el coronel Pedro Argüelles. ¿Cómo fue posible su
supervivencia pública? Varias son las respuestas hipotéticas que
se pueden esgrimir en este sentido. Una, indiscutible, pésele a
quien le pese, tirios y troyanos, era el propio prestigio labrado por
Tijerina como hombre de letras e imprescindiblemente pensante
en el estrecho horizonte intelectual de la capital de Tamaulipas

67

CEHM, Colección José Y. Limantour, CDLIV.2ª.1901.8.22853, Misiva
impresa de J. de Jesús Peña a quien corresponda, septiembre 9 de 1901.
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�Octavio Herrera Pérez

porfiriana. Otra, posiblemente, fue que apeló a su gentilicio
fronterizo, similar al del nuevo mandatario, como también al
lobby matamorense de sus colegas José Arrense, a la sazón
director del Instituto Científico y Literario Juan José de la Garza
(el antiguo Colegio de San Juan), y a Celedonio Junco de la Vega,
prestigiado dramaturgo, poeta y periodista, quien colaboró con
Guadalupe Mainero en su periódico El Cronista y más tarde, ya
instalado en Monterrey, lo defendió con el tema del monumento
de Iturbide desde las páginas de El Espectador. Y, finalmente,
cabe destacar la necesidad que tuvo Pedro Argüelles para armar
un equipo de gobierno en un escenario en el que nunca había
actuado, y en el que el sector educativo era uno de los pilares de
la política del momento, por lo que no había que improvisar:
Tijerina tenía currículum, prestigio y presencia, y además era,
como él, oriundo de la Heroica Matamoros.
En esta nueva etapa de su actuación pública Juan B.
Tijerina asumió a plenitud el rol de lo que hoy se tipifica como
intelectual orgánico, es decir, bajo el enfoque de Antonio
Gramsci, aquellos “hombres de letras” que además de generar
producción de orden cultural, actúan privilegiadamente en
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�Juan B. Tijerina

función del lugar que ocupan en el seno de una estructura social
o político-administrativa.68 De esto tenía plena conciencia
Tijerina, como también lo sabían sus detractores, los que lo
criticaban, más por su involucramiento con la política, que por ser
un pensador, como se lo recriminaba la columna anónima de los
“Varios Tamaulipecos”:
El Progresista, seminario subvencionado que se publica en esta
capital, bajo la dirección de D. Juan B. Tijerina […] se ocupa
de nosotros de una manera inconveniente […] tan solo porque
desde hace tiempo hemos venido haciendo grandes y sinceros
esfuerzos porque se establezca el orden y la moralidad de la
Administración pública que nos ha hundido en el desprestigio
más bochornoso.
El Sr. Tijerina es perfectamente conocido en esta Ciudad, por
la conducta que ha observado en los empleos públicos, que ha
desempeñado indebidamente como profesor de instrucción
pública y director y redactor del semanario antes expresado.
En el primer empleo se olvida por completo de la juventud que
tiene a su cuidado. En el segundo cargo, se ocupa solamente de
tributar elogios a todas las autoridades.
Es triste, profundamente triste, que un hombre de las
condiciones de éste, tenga a su cargo la defensa de las
Autoridades del Estado y la instrucción de la juventud, a quien

68

Antonio Gramsci, La formación de los intelectuales (México, Grijalbo,
1967).
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debe el Gobierno grande y merecida atención, supuesto que de
ella depende el porvenir de la sociedad.
Ya seguiremos ocupándonos de la conducta de este dómine.69

Las columnas periodísticas de los “Varios Tamaulipecos”,
publicadas como remitidos en la prensa nacional, representaban
obviamente el parecer de un grupo político local que no fue
llamado a la mesa del señor, tras el abrupto desamparo sufrido
por la muerte de Mainero y el súbito ungimiento de Argüelles.
Identificar los nombres y apellidos de los personajes que estaban
tras el telón de letras, o bien, de la corriente política afectada, es
naturalmente un reto historiográfico que lamentablemente, por
ahora, no es posible descifrar. Lo que sí se puede afirmar es que
se erigieron en un cierto tipo de “observatorio ciudadano”, muy a
su estilo y no en la acepción moderna del concepto, embozado,
siguiendo el patrón periodístico decimonónico, en que los
seudónimos (“Varios…”) tenían plena carta abierta para la
discusión política, encumbramiento o derrocamiento de tal o cual
personaje o facción. Y es que, desde su arribo al poder, Agüelles
recibió las recomendaciones públicas de los “Varios hijos del

“Tamaulipas. Remitido”, Diario del Hogar, México, julio 11 de 1903, HN.
Dómine= del latín domĭnus, señor, que en uso despectivo es “persona que, sin
mérito para ello, adopta el tono de maestro”.
69

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�Juan B. Tijerina

Centro

de

Tamaulipas”,70

“Varios

Metropolitanos

Tamaulipecos”71 (es decir, los paisanos radicados en el Distrito
Federal deseosos de participar en la política estatal) y finalmente,
los más constantes, los “Varios Tamaulipecos”. Todos querían
enmendarle la plana al gobierno del estado, con las más diversas
propuestas y críticas, las que no son tema del presente texto y allí
se dejan. Ante esta avalancha, el maestro Tijerina debió calzar
nuevamente su ya abollada armadura, y salir a enfrentar a los
molinos de viento:
[...] afirma el anonimista que Harmodio se llena de santa
indignación porque él (“Varios Tamaulipecos”) expresa sus
opiniones políticas. Esto es enteramente falso: lo que indigna a
Harmodio; lo que Harmodio censura; lo que censurará todo
hombre honrado, cualquiera que sea su credo o partido político,
no es precisamente que se manifiesten por la prensa o por
cualquier otro medio, éstas o aquellas opiniones, pues para ello
está cada hijo de vecino dentro de la esfera de su derecho, sino
la conducta por extremo vituperable del que se esconde tras un
pseudónimo para insultar, mentir, difamar y calumniar, lo que
a mi juicio nada tiene que ver con las opiniones políticas. Pero
en fin, cada cual entiende a su modo la política. Ésta, para los
verdaderos políticos es el arte de gobernar; y para los
politicómanos, el arte de medrar, aunque para ello hayan de
emplearse los medios más reprobados.72
70

La Patria, México, septiembre 21 de 1901, HN.
El Diario del Hogar, México, septiembre 28 de 1902, HN.
72
“Otra vez Varios Tamaulipecos”, El Progresista, Ciudad Victoria,
diciembre 13 de 1903, H-UAT.
71

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�Octavio Herrera Pérez

Imagen 3. El maestro Juan B. Tijerina
en su edad madura, cuando dominaba el
escenario educativo y cultural de
Tamaulipas, en plena etapa de
consolidación del porfirismo en la
entidad. Colección IIH-UAT.

Polemista como se había caracterizado, en esta etapa las lides del
maestro Tijerina se hicieron más ásperas en la medida que
escalaba a las esferas situadas fuera de Tamaulipas. Allí ya no
había nichos cómodos ni espectadores complacientes o
atribulados por sus diatribas de papel. La prensa en México para
esa etapa del porfiriato, si bien no se enfrentaba abiertamente
contra el régimen de Díaz, hacía un amplio uso de los paradigmas
liberales para hacer acuciosas observaciones sobre la marcha del
acontecer público en el país, especialmente desde los periódicos
situados en la capital de la república, porque en las entidades
generalmente los medios estaban bastante “maiceados” o bien
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�Juan B. Tijerina

imposibilitados a realizar una verdadera crítica, con el riesgo
hasta de perder la vida al intentar cruzar la línea del Rubicón que
imponía el poder. Por eso el consejo editorial aludido por Tijerina
no se quedó quieto ante el desafío del tamaulipeco:
[...] sepa su señoría de una vez por todas que entra en nuestro
programa acoger las quejas justas de todos los que sufren los
atropellos de tales o cuales personalidades, y por eso
insertamos esas correspondencias que tanto escozor le causan
al señor Harmodio y que no son anónimas, como El Progresista
(partidario del progreso), se atreve a asegurar.73

Pero la guerra de papel no cesó, al contrario, subió de tono. Ahora
tenía Tijerina ante sí la horma de su zapato, porque si algo ha
producido este país en el campo del periodismo, es el uso
indiscriminado de la sátira, que ahora se enfilaba sobre el bardo
tamaulipeco. Los “Varios Tamaulipecos” no dejaron de atacarlo
por un buen tiempo, mofándose de su seudónimo, al que
intencionadamente hacían confundir con Petronio, escritor de la
antigua Roma que se desplegó en la corte del emperador Nerón,
autor de la célebre novela El Satiricón (ca. 60 d.C.). Y así le
plantaban los golpes:
“Don Harmodio, El Progresista y Varios Tamaulipecos”, Diario del Hogar,
México, julio 23 de 1904, HN.
73

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�Octavio Herrera Pérez

En cuanto a las mejoras materiales que D. Harmodio o
Petronio, poca o ninguna importancia se les puede conceder, si
se atiende a otras exigencias que tiene el Estado de positivo
interés público […] La prisión del Estado, a la cabeza de
aquella el cabo de rurales, cuyo sueldo de éste es de 50 pesos
mensuales, que pagamos los contribuyentes, continúa a la luz
del día, ocupándose en trabajos particulares del Gobernador y
del Secretario de éste; cuyo hecho el varón ilustre, el denodado
campeón de la mentira, de D. Harmodio o Petronio, había de
negarlo, no sin dirigirnos improperios dignos de tan gran
personaje.74

Pero de repente los “Varios Tamaulipecos” callaron, ante la
sorpresa de sus puntillosos seguidores, muchos de ellos sin duda
atraídos por el morbo que generaba aquel circo de letras. Otros,
por su parte, trataron de enfilar sus críticas más directamente a
cuestionar

el

funcionamiento

estructural

de

toda

la

administración pública en la entidad, pero sin olvidarse del
maestro Tijerina. Habían aparecido en la palestra, para descalabro
del gobierno local, los “Varios Constitucionalistas”, que así
expresaron su criterio:
El Progresista, periódico vendido, a cargo del valiente y
abnegado Harmodio, quién siempre está en lucha abierta con
los indefensos sacerdotes, solo ha conseguido y conseguirá
“Tamaulipas, Varios Tamaulipecos”, Diario del Hogar, México, abril 9 de
1904, HN.
74

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�Juan B. Tijerina

elevar más a los “Varios Tamaulipecos” con sus ataques
injustos y apasionados, sirviendo éstos también para esclarecer
más el desprestigio y la inmoralidad del vanidoso Harmodio,
digno defensor de la administración actual.75

No es el caso traer en este momento a colación un balance de la
administración de Pedro Argüelles, porque merece una
investigación de largo aliento, pero lo que sí se puede inferir,
dadas las numerosas evidencias documentales y hemerográficas,
es que, a diferencia de su antecesor, envuelto en el idealismo
liberal, el coronel, completamente pragmático, se dedicó a poner
la casa en orden sin mayores aspavientos. Su largo desempeño en
la principal aduana terrestre del país, Nuevo Laredo, lo tenía
perfectamente capacitado para el manejo de los números, que se
habían hecho engrudo en las cuentas de antaño. Y también,
sabedor del valor y peso del dinero, así como el uso del capote en
el coso público, amansó notablemente a la presa nacional. Ahora,
por ejemplo, el incisivo periódico La Patria, de Irineo Paz, que
había mortificado contantemente al buen Mainero, era casi el
órgano oficial del gobierno de Tamaulipas en la capital.

“Tamaulipas, Varios Constitucionalistas”, Diario del Hogar, México, julio
23 de 1904, HN.
75

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�Octavio Herrera Pérez

Pero con quienes no tuvo tranquilidad el gobernador
Argüelles fue con los anarquistas. Eso sí era un tema grave.
Porque además estos señores –Ricardo Flores Magón y su
hermano Enrique, Juan Sarabia y otros–, se había exiliado en los
Estados Unidos y desde allí disparaban sus dardos envenenados
hacia el régimen de Díaz y sus apoyos en los estados. En
particular, los anarquistas se le fueron a la yugular al coronel al
acusarlo de encubrir el asesinato del periodista Vicente Rivero
Echeagaray, ocurrido en Tampico el 31 de agosto de 1902, quien
era director del periódico independiente La bala rasa, y cuyo
autor intelectual, decían, fue el diputado Antonio E. Longoria,
quien había sido absuelto de toda responsabilidad. Extensísimo
sería detallar las graves imputaciones que le hizo este grupo de
exiliados al mandatario tamaulipeco y al conjunto de su gobierno;
eso es tema de otra tesis, libro o investigación profunda.76
Lo que sí no podía faltar era la autodefensa oficial desde
Tamaulipas, encabezada por el caballero andante de mil batallas,
el maestro Juan B. Tijerina, presente en su respuesta a los
Este caso fue ventilado en los artículos “Injuria a la Democracia y ultrajes a
la justicia”, “El cinismo de Argüelles”, “El Asesino de Rivero Echeagaray” y
“La lepra de Tamaulipas”, en el periódico Regeneración, Saint Louis Misouri,
diciembre 12 de 1904; y enero 14, agosto 19 y septiembre 30 de 1905, HN.
76

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�Juan B. Tijerina

anarquistas en su artículo “Los canallas de la prensa”, publicado en
primera plana en El Progresista con la firma de Ego, otro de sus
seudónimos. Sin embargo, en sus líneas, Tijerina no escapó de
tener un Lapsus memoriae (“resbalón de la memoria”), aflorado
desde los rincones del inconsciente, ese estado de la memoria en
vigilia que, desde la perspectiva freudiana, expresa un
comportamiento que un sujeto desarrolla inadvertidamente. Y es
que al criticar a los anarquistas y sobre todo su modus operandi, se
ubicaba frente al espejo, como cuando él mismo publicó su
periódico La Libertad en el sur de Texas, en aquellos pasados y ya
conscientemente olvidados años de oposicionista. Y les dijo así:
Alguna vez estuvimos de parte de Regeneración mientras el
entonces viril colega se publicaba en México, pues en sus
informaciones usaba de un lenguaje mesurado, y alguna vez
también atendió su deseo; pero desde que atraviesa la frontera
de la patria para ir a escarnecerla, deja una hoja periódica de ser
viril y meritoria, y se convierte en cobarde y canalla. […] Con
pesar hemos usado un lenguaje que no cuadra con nuestro
modo de ser, pero que ha sido necesario así para contestar al
cúmulo de calumnias e insultos gratuitos dirigidos al Jefe de
nuestro Estado, por esa califa de rezagados o modernos
redentores de nuevo cuño, que con su ingrata labor creen que
solo ellos pueden hacer la felicidad de la patria, y que ésta no
lo puede ser bajo la égida de la paz y el trabajo. 77

77

“Los canallas de la prensa”, El Progresista, enero 22 de 1905, H-UAT.

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�Octavio Herrera Pérez

Fin de una vida intensa
Cuando se llegaba el tiempo del primer centenario de la
independencia nacional, para lo cual el gobierno del presidente
Porfirio Díaz y el país entero se preparaban para festejarlo por
todo lo alto, el maestro Juan B. Tijerina ya tenía acrisolada una
sólida figura en la cultura tamaulipeca. También en lo
estrictamente institucional había consolidado su carrera, al ser el
director del Instituto Científico y Literario del Estado. Expresión
tangible del cenit alcanzado eran los continuos honores a su
nombre, obra y figura. Entonces comenzó la broncificación del
vate,78 como así se expresa:
La mano del señor Gobernador Argüelles ha sabido dirigir con
admirable tino todas las energías al desenvolvimiento;
desenvolvimiento que hemos visto brillas en una sociedad
altamente moralizadora que lleva por nombre el del conocido
poeta tamaulipeco Juan B. Tijerina. No podía haberse elegido
mejor hombre para guía porque si el señor Gobernador Pedro
Argüelles sintetiza el progreso social en Tamaulipas, Juan B.
Tijerina representa el progreso intelectual. Juan B. Tijerina es
un poeta de grandes vuelos que hace palpitar, por su poderosa
rima, todas las almas tamaulipecas al unísono de su armoniosa
lira.
Luis González, “De la múltiple utilización de la historia”, en Historia ¿para
qué?, ed. Carlos Pereyra et al (México: Siglo XXI Editores, 1998), 55-74.
78

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�Juan B. Tijerina

[...]Alcanzará, indudablemente, grandes triunfos, porque sus
miembros abarcan su misión, el modo de llenarla, la grandeza
de su ideal, y porque antes de ellos ha habido dos grandes
fuerzas iniciadoras del actual movimiento y que ahora lo
apoyan, son: la del inteligente gobernante y la del modesto
cincelador de almas; la de Juan B. Tijerina.79

Cuando finalmente llegaron las fiestas del centenario, el maestro
Juan B. Tijerina no podía faltar en la primera fila. Así se plasmó
en el Álbum del Centenario que el estado de Tamaulipas publicó
incluyendo su “Himno a Hidalgo” y una larga poesía épica, ad
hoc para el

momento.80

Pero cuando todo

marchaba

aparentemente sobre ruedas, estalló la revolución y el anuncio
incuestionable del próximo derrumbe del Antiguo Régimen.
¿Qué pensamientos pasarían por la mente de Tijerina en
esos momentos? No fueron de ánimo, por las acciones que tomó.
Más bien fueron de desolación, al decidir, abruptamente, dar
término con su añorado proyecto de El Progresista, porque el
paradigma de la era del progreso se había evaporado.81 Y

“La sociedad artística ‘Juan B. Tijerina’”, La Patria, octubre 31 de 1906,
HN.
80
Agradezco al arquitecto Carlos Rugerio Cazares (†), ex titular del AGHT, el
proporcionarme una copia digital del álbum, en una de sus continuas y amables
cortesías.
81
“Afectuoso adiós”, El Progresista, 23 de julio de 1911, en Saldívar, Historia
Compendiada de Tamaulipas, 269.
79

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�Octavio Herrera Pérez

entonces, ¿qué seguía, la muerte? Ese estado de la nada cuyo
umbral todos los hombres cruzaremos, como alguna vez se los
expresó a sus entrañables colegas Arrese y Junco de la Vega, al
hablar de la Parca:
Yo soy tras los gemidos el cántico sonoro;
Yo soy tras las sombras el inmortal claror;
Mi nombre es la Esperanza, y soy el lampo de oro
Que flota entre los negros celajes del dolor!!
Yo soy la Fuerza Cósmica, yo soy el Dinamismo;
¡Soy águila y soy cumbre, vorágine y turbión!
Y mi potente mano suspende en el abismo
La escala de los Orbes para llegar a Dios.
Yo soy de las esferas el giro formidable;
Soy la Ascensión sin término por la Espiral sin fin;
Y en los eternos surcos del éter insondable
Arrojo las simientes de humanidades mil.
La vida de los seres resurge en mis crisoles;
Mis ojos son estrellas, mis alas son de azur;
¡Soy vórtice en los mundos, y llamas en los soles
Que tienden por los cielos su coruscante tul!
Yo soy el sacro Numen, yo soy el fuego interno,
Que anima el organismo de la inmortal Creación;
Y en el espacio ilímite yo soy el Soplo eterno;
Yo soy la eterna Lira, yo soy la eterna Voz!82

“La Vida Humana. A Celedonio Junco de la Vega y José Arrese”, El
Progresista, Ciudad Victoria, enero 29 de 1905, H-UAT.
82

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�Juan B. Tijerina

Y la muerte llegó, con su guadaña bien afilada y dirigida justo
donde estaba todo el borbollón de sus pensamientos: el cerebro.
Corría apenas el mes de julio, el séptimo del año en el calendario
gregoriano cuyo nombre evoca la figura de un grande: Julio
César. Como lo consigna el libro del registro civil –porque de los
libros de defunciones parroquiales imposible que hubiera una
mención a su deceso–,83 murió de un “derrame cerebral”, es decir,
que debió tener un lapso en el que pudo salvar la vida o bien
profundizarse en la agonía y al final la muerte, como ocurrió. Pero
el caso es que no recibió asistencia médica, como lo consigna
Ernesto Higuera:
A raíz de su muerte, corrió la versión de que ninguno de los
médicos radicados en Ciudad Victoria había querido responder
al llamado que se les hizo para que atendieran a Don Juan en la
madrugada del 26 de julio de 1912, quien yacía en su lecho, en
estado comatoso, víctima de una congestión cerebral. Esta falta
de atención, ocasionada seguramente por resentimientos
acumulados de los facultativos, precipitaron el deceso del bardo
matamorense, del bardo tamaulipeco por antonomasia.84
83

FamilySearch, Libros del Registro Civil, Defunciones, Parroquia de Nuestra
Señora del Refugio, Defunciones 1859-1920. No existe constancia de que
Tijerina haya sido bendecido por un cura al momento de ser sepultado, como
tampoco se sabe si dejó de ser católico y profesó algún culto protestante. En
las constancias parroquiales de la capital solo se consigna la muerte de Julia
Tomasa Hernández, de 93 años, el 17 de julio de 1912, y de allí se brinca el
registro hasta el 29 del mismo mes, cuando se consigna la muerte de María de
Jesús Martínez, de 70 años.
84
Higuera, Páginas Selectas, 86.
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�Octavio Herrera Pérez

O sea, ni aun en el trance de su partida final dejó de luchar contra
los egoísmos de una sociedad cerrada, que no se acababa de abrir
genuinamente a los vientos de libertad. Aun así, comenzaba a
emerger la imponente figura del héroe cultural por excelencia del
Tamaulipas contemporáneo.
Oficialización de un mito cultural
Conforme el hilo conductor de este trabajo, de tratar de interpretar
la figura del profesor Juan B. Tijerina como un auténtico héroe
cultural que crearon las circunstancias políticas y culturales, sin
demérito de su activa actuación intelectual, política y docente del
personaje histórico, cabe ahora realizar un acercamiento, como
epílogo, sobre la manera en que se forjó dicha imagen. La
cuestión está documentada conforme lo divulgado muy al
principio del año 1922 por el semanario liberal El Derecho, que
se publicaba en Linares, Nuevo León, acerca de preguntar “sobre
el proyecto de inmortalizar la figura del insigne maestro Dn. Juan
B. Tijerina”, cuyo título mismo anunciaba la movilización social
que se estaba dando en este sentido en Tamaulipas. La
información divulgada en este medio hacía eco a la iniciativa
hecha en la capital de Tamaulipas por profesores y alumnos ante
los diputados del congreso local, a fin de erigir una estatua del
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�Juan B. Tijerina

profesor, de declararlo benemérito del estado y además de colocar
un retrato suyo en el salón de sesiones de la legislatura. Se
aseguraba que esta iniciativa contaba con la adhesión “de todos
los elementos pensantes”, tanto más que el desaparecido mentor
había legado a las generaciones futuras “un raudal de bella
literatura”. Dicha iniciativa, se informaba, había sido incluso
apoyada por el periódico El Cronista del Valle, publicado en
Brownsville, Texas. A esta propuesta se sumaba el apoyo del
licenciado nuevoleonés Héctor González, prologuista de las
Poesías Escogidas de Tijerina, y del licenciado guanajuatense
José Macías, quien prologó la Miscelánea del mismo autor, al
igual que la simpatía de Gonzalo Mota, inspector escolar en
Tamaulipas.85
La promoción de este proyecto escaló enseguida hasta las
páginas del periódico capitalino El Universal (“El Gran Diario de
México”, según su eslogan), cuando apenas tenía unas semanas
de aparecer con mucha expectativa pública. Así, en sus páginas
“Se honrará la memoria del Prof. Dn. Juan B. Tijerina?”, La Raza, Ciudad
Victoria, marzo 12 de 1922. Archivo del Supremo Tribunal de Justicia de
Tamaulipas (en adelante ASTJT). Agradezco al maestro Francisco Ramos
Aguirre, cronista de Ciudad Victoria, poner a mi disposición los periódicos
que se exponen en este apartado, producto de sus investigaciones en el archivo
del poder judicial.
85

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�Octavio Herrera Pérez

se consignó la idea de “honrar la memoria de un ilustre
tamaulipeco”, según se había ventilado en la propia capital del
estado. También se dijo que entre los firmantes de aquella
iniciativa estaba el profesor Juan Rincón, quien al elaborarse el
ocurso petitorio figuraba al frente de la Dirección General de
Educación Pública del Estado, y por tanto se sumaron a su firma
los inspectores escolares de la entidad y los directores de las
escuelas de la capital. Todo indicaba que trataban de imponer una
visión cultural a las autoridades estatales, al insistir en que
esperaban una resolución positiva sobre todo de la legislatura
local, instancia en la que deseaban que se legitimara su propuesta.
Se citaba la propaganda que en esta cuestión había realizado el
periódico La Raza de la capital tamaulipeca, un medio a cargo de
la dirección editorial de Francisco Arreola Rosales. Y para avalar
la solicitud, los promotores del homenaje hicieron ventilar la
opinión del profesor Adalberto J. Argüelles, “un viejo maestro
que está separado del servicio”, pero cuya palabra era muy
respetada, porque durante su largo trabajo de “impartir enseñanza
a los hijos del estado”, su único propósito había sido “el
engrandecimiento de esta entidad”. De ahí que El Universal
reflexionara que la posición del gobernador, el general César
López de Lara, no podía ser otra que apoyar la iniciativa (o bien
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�Juan B. Tijerina

se le condicionaba a aceptarla), al anotarse que “todos” los
tamaulipecos no solo admiraban al extinto mentor, sino que
sentían “verdadera veneración por el maestro”, al cual, se
afirmaba, podía calificarse como el “padre intelectual de
Tamaulipas”, nada menos.86
La propuesta de homenaje al profesor Juan B. Tijerina se
expresó igualmente en la revista Alma Joven, que se publicaba en
el pueblo de Popotla (Distrito Federal), bajo la dirección de la
profesora Guadalupe Uribe, quien manifestó en un artículo que
con esta iniciativa se pondría de relieve que en el “culto Estado
de Tamaulipas” ya se habían dado pruebas “de que allí se glorifica
no solamente a los héroes de las épicas jornadas y los bélicos
triunfos” (léase la honra al general Pedro José Méndez, o la más
politizada figura del general Servando Canales), “sino también a
los que en la penumbra de la ruda existencia marchan llevando en
alto la antorcha del saber para iluminar la sombría noche de la
ignorancia y no temen luchar en la tribuna, en el periódico, en el
libro por defender la justicia y el derecho” (pero cuya distinción
concreta en algún personaje, estaba por ocurrir).87
“El Universal de México y el extinto Prof. Don Juan B. Tijerina”, La Raza,
Ciudad Victoria, marzo 19 de 1922, ASTJT.
87
“Alma Joven secunda una noble iniciativa”, La Raza, Ciudad Victoria, mayo
15 de 1922, ASTJT.
86

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Las razones para saber por qué el general López de Lara
no apoyó aparentemente la iniciativa de honrar a Juan B. Tijerina
las desconocemos. Esto resultaba un tanto extraño, si se considera
que se trataba del primer gobernador constitucional electo tras la
etapa turbulenta de la revolución, lo que pudo haber prestigiado a
su gobierno. Sin embargo, y sobre el enfoque de una explicación
hipotética, las formas en que se intentó llevar a cabo esta acción,
soportada por una evidente movilización de voluntades de
diversos sectores, pudo tener una condicionante política que no
convenía a los intereses del mandatario, quien, por otra parte,
estaba más interesado en apostar su suerte al futuro proceso
presidencial, que en la realización de un evento cultural que, si
bien legítimo, representaba una potencial competencia o hasta
rivalidad política como en esos tiempos lo hacía cualquier acción
social organizada. Y en eso tenía razón el gobernador, quien en
diciembre de 1923 debió abandonar su cargo al adherirse a la
postulación del candidato políticamente equivocado para las
fuerzas dominantes del país —Adolfo de la Huerta—, y sumarse
posteriormente a la rebelión Delahuertista que se desató y que
acabó en un completo fracaso.
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�Juan B. Tijerina

Finalmente, la mitificación oficial del maestro Tijerina
ocurriría cuando llegó al poder el grupo conformado por sus
antiguos alumnos, entre quienes estaba el que en ese momento
ostentaba nada menos que el cargo de presidente interino de los
Estados Unidos Mexicanos y que poco tiempo atrás había fungido
como gobernador del estado de Tamaulipas, Emilio Portes Gil, a
quien se asignó como presidente honorario del comité, lo mismo
que al licenciado Francisco Castellanos, mandatario en funciones
de la entidad. Para tal efecto se formó en la primavera de 1929 el
Comité Central de Propaganda Pro “Juan B. Tijerina”, una
organización que había permutado el concepto un tanto idílico de
glorificación, por una categoría más acorde con los nuevos
tiempos, dirigida a la movilización social corporativa, como era
el término propaganda, más aún cuando en el trasfondo estaba la
estructura organizativa del Partido Socialista Fronterizo, así
como los conductos oficiales del gobierno del estado. De ahí que
el comité organizador sugiriera a los ayuntamientos de la entidad
que formara un comité municipal y éste a su vez a otros comités
locales en cada centro de población de su jurisdicción, para
“vulgarizar el conocimiento del Maestro”, así como realizar
colectas de fondos, suscripciones de donaciones individuales,
jamaicas, conciertos y fiestas de todas clases. Sin especificar, se
dijo que esos fondos se emplearían en la realización de “la más
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valiosa obra que sea posible construir para perpetuar la memoria
del repetido Maestro Tijerina”. Por otro lado, el comité central
procuró la organización de comités propios en los centros
ejidales, centros educativos y comités municipales dependientes
del Partido Socialista Fronterizo, es decir, en todas las
organizaciones vigentes en el escenario social y político de
Tamaulipas al finalizar la década de los veinte.88
Luego de aquellas iniciativas emprendidas en la década de
1920 para acrisolar la figura del maestro Juan B. Tijerina, el mito
cívico de este personaje pasó a formar parte de la impronta
cultural de la entidad en la era posrevolucionaria, a pesar de
tratarse de un personaje que esencialmente había estado al
servicio de los intereses del antiguo régimen porfiriano.89 Esto se
88

Archivo Histórico de Camargo, Tamaulipas, Fidencio Trejo Flores al
presidente municipal de Camargo, Ciudad Victoria, marzo 20 de 1929.
89
Un testimonio periodístico publicado a casi dos décadas de la muerte de
Tijerina redactó una narrativa sobre su muerte que ya estaba en la línea de
acrisolar un homenaje cívico permanente a su figura, al señalar: “Cuando el
día 26 de Julio de 1912, a la edad de cincuenta y cinco años exhaló su último
suspiro, todavía el maestro estaba fuerte, todavía el fuego que animaba el
motor que hacía funcionar su cerebro, no se extinguía; él siempre sonriente,
siempre alegre, tuvo desde cinco o seis horas antes de su muerte, el sentimiento
de la proximidad del fatal desenlace, y cuando llamó a sus amigos y les explicó
que su muerte estaba próxima, les dijo que no era necesario llamar al médico.
¿Para qué, si la recia columna que sostenía la vida de aquel grande y verdadero
hombre se desmoronaba, para qué insistir en reformarla cuando sería inútil?
Murió, y el Estado de Tamaulipas se cubrió de luto, perdió un hombre como
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explica por la continuidad de un afecto educativo que se
transmitió generacionalmente y de manera solidaria más allá de
las turbulencias políticas, por la exaltación de los valores del
liberalismo y hasta por el soporte de la liturgia masónica, pero
sobre todo, por la necesidad de la presencia de un héroe cultural
en el escenario público y educativo de Tamaulipas en los nuevos
tiempos modernos y cuya resonancia llega hasta nuestros días.
Referencias
Archivos
Archivo General e Histórico del Estado de Tamaulipas
Archivo del Supremo Tribunal de Justicia de Tamaulipas
Centro de Estudios de Historia de México, Fundación Carlos Slim
FamilySearch (familysearch.org)
Hemeroteca del Instituto de Investigaciones
Universidad Autónoma de Tamaulipas

Históricas,

Hemeroteca Nacional (México)
University of Texas at Austin, Nettie Lee Benson Latin American
Collection
no lo ha tenido hasta la fecha, y un solo instante bastó para segar la vida del
que con sabia paciencia instruyera a la niñez y a la juventud. “Justo homenaje
al Maestro Juan B. Tijerina”, El Heraldo, Ciudad Victoria, junio 28 de 1931,
ASTJT.
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�Octavio Herrera Pérez

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Tamaulipas. Ciudad Victoria: Universidad Autónoma de
Tamaulipas, Instituto de Investigaciones Históricas, 1980.
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Historia ¿para qué?, editado por Carlos Pereyra et al, 5574. México: Siglo XXI Editores, 1998.
González Salas, Carlos. “Juan B. Tijerina: el hombre y su obra”.
En Páginas escogidas, Juan B. Tijerina, 9-25.
Introducción y selección de textos de Carlos González
Salas. Ciudad Victoria: Gobierno del estado de
Tamaulipas, Dirección General de Educación y Cultura,
1987.
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Grijalbo, 1967.
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gobernador de Tamaulipas: vida y obra, 1856-1901.
Ciudad Victoria: Instituto Tamaulipeca para la Cultura y
las Artes, 2001.
Higuera, Ernesto. Páginas Selectas. Ciudad Victoria: Gobierno
del estado de Tamaulipas, Dirección General de
Educación y Cultura, 1987.
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nación: vida política en Tamaulipas durante la segunda
mitad del siglo XIX. Querétaro: Universidad Autónoma
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autobiografía en acción. Ciudad Victoria: Gobierno del
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Tamaulipas, 1896”, Historia Mexicana XXXVII, núm. 2
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Sáenz Rangel, José Rafael. El Poder judicial de Tamaulipas a
través de sus leyes y magistrados presidentes. Ciudad
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biográfico de Tamaulipas. Ciudad Victoria: Universidad
Autónoma de Tamaulipas, Instituto de Investigaciones
Históricas, 1984.

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��Fotografía, ciudad y sillares: el centro de Monterrey en
la lente de Fausto Tovar Martínez1
Jaime Sánchez-Macedo
El Colegio de Michoacán
orcid.org/0000-0001-6231-7204

Para inaugurar esta sección de la revista Sillares se eligió
comenzar por la reseña de un documento fotográfico doblemente
pertinente. Por un lado, se trata de una toma con el aura particular
que identifica las fotografías del centro de Monterrey, capital del
estado de Nuevo León en México, antes de la edificación del
megaproyecto de espacio público conocido popularmente como
Macroplaza.2
Al
mismo
tiempo,
esta
fotografía
1

El presente artículo se elaboró a partir de la investigación realizada para el
texto Donde habita el olvido. Conformación y desarrollo del espacio público
en el primer cuadro de la ciudad de Monterrey, 1980-2007, publicado por el
Consejo para la Cultura y las Artes en 2019. Se agradece el apoyo brindado
por Roberto Ortiz Giacomán en la reprografía de las fotografías y la realización
de entrevistas con los hijos de Fausto Tovar.
2
Oficialmente, el nombre del proyecto es Gran Plaza, aunque prácticamente
desde su inauguración fue nombrada por los medios de comunicación y la
población en general como Macroplaza. En su momento el nombre Macroplaza
fue rechazado por las autoridades gubernamentales y ciertos grupos intelectuales
debido al barbarismo resultante de la conjunción de un prefijo griego “macro”
con una palabra de origen latino “plaza”. Actualmente es común referirse a este
espacio público simplemente como La macro. Véase José Emilio Amores,
“Monterrey: una cultura propia”, en Nuevo León en el siglo XX. La
industrialización. Del segundo auge industrial a la crisis de 1982, coord. Isabel
Ortega Ridaura (Monterrey: Fondo Editorial Nuevo León, 2007), 101.
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�Jaime Sánchez-Macedo

constituye un de los documentos fehacientes acerca de la
destrucción de inmuebles de sillar que lamentablemente ha
devenido en una práctica común desde hace tiempo, siendo este
uno de los elementos más importantes de la arquitectura
vernácula del noreste mexicano. Por si fuera poco, de entre los
cientos de edificios que fueron arrasados para dar paso a la Gran
Plaza, el que aparece parcialmente demolido en la imagen
fotográfica no era uno cualquiera. Se trata de un edificio que bien
podría haberse considerado parte del patrimonio urbano de
Monterrey, no sólo por su temporalidad y sus características
arquitectónicas, sino por quien fuera su huésped a finales del siglo
XIX.
La historia de la fotografía que nos atañe comienza hacia
1980, cuando el gobernador en turno Alfonso Martínez
Domínguez (1979-1985) impuso para la ciudad uno de los
procesos de transformación urbana de mayor relevancia en el
país, proyectando la erección de una enorme plaza sobre las seis
manzanas que separaban el edificio de gobierno municipal de
Monterrey con respecto a la sede del ejecutivo estatal. Este
proyecto fue enarbolado no solo por la construcción del espacio
público, sino también –y más importante aún– porque a partir de
dicha plaza se conformaría un distrito financiero que serviría
como sede para los corporativos de la burguesía local y para los
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�Fotografía, ciudad y sillares

nuevos inversores que arribaran a la urbe regiomontana.
Abiertamente se dijo que el propósito era sustituir “lo viejo y
decadente”,3 que era como los agentes privados y del gobierno
que gestionaron el proyecto concebían el centro de Monterrey. En
total, la Gran Plaza –el espacio público y el área reservada para
el distrito de negocios– abarcó 40 hectáreas, lo que significó la
tabla rasa de la mayor parte del casco antiguo, la traza histórica,
los comercios, barrios centrales, un manantial, un río y tres
puentes históricos, además de la aniquilación de un sinfín de
prácticas y representaciones asociadas con el habitar de esa
porción neurálgica de la ciudad.
Fue en este contexto que el fotógrafo Fausto Tovar
Martínez decidió asirse con su cámara para registrar el estado de
las calles del centro de Monterrey, antes, durante y después de la
construcción de la Gran Plaza.4 Tovar Martínez legó así un
3

Archivo General del Estado de Nuevo León (AGENL), La Gran Plaza. La
nueva cara de Monterrey, 1984, 8-13.
4
Es importante aclarar que a la fecha se desconoce el número exacto de las
fotografías sobre el centro de Monterrey realizadas por Fausto Tovar. En la
Fototeca Nuevo León fue posible localizar sólo 31 impresiones en opaco de
gran formato, todas a color, sin que se haya logrado consultar el resto del fondo
documental que contiene, además de impresiones, negativos y otros procesos
fotográficos. Por su parte, el usuario de Facebook identificado como Hernán
Bastian colgó al grupo virtual Monterrey viaje al pasado un total de 39
fotografías atribuidas a Fausto Tovar, entre las que incluyó las mismas tomas
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conjunto de al menos 38 documentos imagéticos5 que podemos
contrastar con el discurso difundido por los promotores del
proyecto, ya que permiten conocer el estado previo a la
devastación como ningún otro registro visual de la época.
Por lo común, cuando es referido aquello que se echó
abajo por la Gran Plaza se suelen utilizar fotografías de épocas
anteriores que no corresponden con la imagen de la ciudad a
finales de la década de los setenta,6 ya que al parecer no hubo un
esfuerzo institucional por crear y/o conservar un registro
pormenorizado de las calles y edificios que finalmente fueron

resguardadas en la Fototeca del estado. A estas habría que sumar la serie sobre
el Cine Elizondo reproducida en el libro Monterrey en 400 fotografías
publicado por el Museo de Arte Contemporáneo (Marco) en 1996.
5
Siguiendo a Roca y Aguayo, se utiliza la locución portuguesa imagético para
referir a la generalidad de documentos que, entre sus múltiples especificidades,
tienen la de ser portadores de una imagen. En ese sentido, se considera que la
fotografía es un soporte documental no sólo por la imagen que contiene, sino
también por el soporte –o soportes– que la integra. Fernando Aguayo y
Lourdes Roca, coord., Investigación con imágenes. Usos y retos
metodológicos (México: Instituto Mora, 2012), 8.
6
Muestra de ello son los trabajos de Casas y Prieto, en cuyos textos refieren
ampliamente a la Gran Plaza aunque la mayor parte del corpus de imágenes
que utilizan en su análisis son de una temporalidad anterior y más bien alejada
a la del proyecto. Véase Juan Manuel García Casas, Imaginarios
interrumpidos. Ensayo sobre el patrimonio perdido de Monterrey (Monterrey:
Conarte, 2015); José Manuel Prieto González, Patrimonio moderno y cultura
arquitectónica en Monterrey: claves de un desencuentro (Monterrey: Fondo
Editorial Nuevo León, 2014).
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�Fotografía, ciudad y sillares

demolidos, más allá de iniciativas personales como la de Fausto
Tovar. Aunado a ello, el acervo completo de este fotógrafo local
se desconoce debido a que permanece en su gran mayoría sin ser
procesado como parte de los fondos históricos de la Fototeca del
estado de Nuevo León.7 Por otro lado, la fotografía como la que
aquí se reseña cobra una relevancia mayúscula toda vez que al día
de hoy no se ha encontrado rastro alguno de la documentación
asociada con la realización de la Gran Plaza más allá de los
decretos legislativos, notas periodísticas de la época, unos pocos
planos y una publicación para difundir el proyecto una vez
concluido. Las fotografías de Fausto Tovar constituyen así una
fuente primaria fundamental para estudiar el cambio de imagen
del centro de Monterrey, así como la transformación de los modos
de habitar el espacio urbano.
Antes de hablar del contenido de la fotografía de Fausto
Tovar, se retomarán algunos datos biográficos de su autor y de la
naturaleza del proyecto de la Gran Plaza, esto como parte de una
metodología de investigación social con imágenes centrada en

7

La fotografía que aquí se reseña en conjunto con otras piezas de la misma
serie fueron obtenidas en su versión digital gracias al invaluable apoyo de
Roberto Ortiz Giacomán, quien realizó la reprografía de las impresiones de
gran formato que resguarda la Fototeca Nuevo León.
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�Jaime Sánchez-Macedo

profundizar acerca del contexto de producción de este tipo de
fuentes primarias.8 Es importante subrayar que el empleo de
imágenes –fijas o en movimiento– en la investigación en ciencias
sociales requiere del acopio de elementos que permitan
comprender de dónde y cómo surgen estos documentos
imagéticos, ya que no necesariamente y por sí misma “una
imagen dice más que mil palabras”.
A la fecha se ha recuperado poca información biográfica
de Fausto Tovar Martínez,9 quien nació en San Luis Potosí el 15
de septiembre de 1926. Por lo que se ha podido constatar, en su
ciudad natal, previo al oficio de fotógrafo, Fausto Tovar se

8

Lourdes Roca et al., Tejedores de imágenes. Propuestas metodológicas de
investigación y gestión del patrimonio fotográfico y audiovisual (México:
Instituto Mora, LAIS, Conacyt, 2014), 108.
9
Existe una semblanza biográfica de Fausto Tovar en el volumen Monterrey
en 400 fotografías, así como una emisión del programa Entre historias
conducido por Elvira Ramos del canal de internet Regioenvivo.Tv en la cual
participa Marta Tovar, hija de Fausto Tovar. Recientemente el mismo Roberto
Ortiz Giacomán ha llevado a cabo una serie de entrevistas con por lo menos
tres de los hijos de Fausto Tovar: Imelda, Julio y Fausto. Parte de la
información de estas entrevistas es referida a lo largo del texto con la
autorización de Ortiz Giacomán. Véase también Ricardo Elizondo, José
Antonio Rodríguez y Xavier Moyssén, Monterrey en 400 fotografías
(Monterrey: Museo de Arte Contemporáneo, 1996); programa Entre historias
en Regioenvivo.Tv, 23 de enero de 2020, disponible en
˂https://www.facebook.com/RegioEnVivo.TV/videos/188087359258906˃
[última consulta enero 2021].
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�Fotografía, ciudad y sillares

convirtió en aprendiz del pintor Felipe Moreno, quien lo instruyó
en la realización de paisajes y retratos, así como en el retoque de
las pinturas de las iglesias de la localidad.10 Ya con una
instrucción en la pintura al óleo, cerca de los veinte años de edad,
entre 1945 y 1946, migró a Monterrey para alcanzar a su madre
que unos años antes se había mudado a esta ciudad.
Para mediados del siglo XX, la urbe regiomontana
contaba ya con una sólida tradición fotográfica con grandes hitos
como Desiderio Lagrange, Jesús R. Sandoval, Refugio Z. García,
Eugenio Espino Barros y Alberto Flores Varela, entre otros,11
gracias a la existencia de una gran demanda de fotografías
alimentada en parte por el desarrollo industrial del estado de
Nuevo León. Aunque antes que en la fotografía, Tovar Martínez
trabajó en un taller de anuncios luminosos llamado “Rótulos
eléctricos”, recién llegado a Monterrey tuvo contacto con algunos
de los fotógrafos locales gracias a que su medio hermano era

María del Pilar Pérez Cruz, “La obra del pintor Felipe Moreno Díaz, en la
ciudad de San Luis Potosí: 1950-1970” (tesina de especialidad, Universidad
Autónoma de San Luis Potosí, 2002), 25.
11
Véase Roberto Ortiz Giacomán, “Unión, arte y progreso”, Alquimia. Revista
del Sistema Nacional de Fototecas 18, núm. 54 (mayo-agosto 2015): 52-58;
José Antonio Rodríguez, “Testimonio de la fotografía”, en Elizondo,
Rodríguez y Moyssén, coord., Monterrey en 400 fotografías.
10

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�Jaime Sánchez-Macedo

asistente en el estudio Foto Selecta de Alberto Flores Varela y a
que la familia Espino Barros era cliente del negocio de anuncios
luminosos. Con estos últimos entablaría una relación de
admiración y amistad una vez en el oficio fotográfico.12
Es lógico suponer que, derivado de la competencia
profesional entre el gremio de fotógrafos establecidos en Nuevo
León, cada uno buscara destacarse de entre los demás por algún
medio. En ese sentido, el catálogo ofertado por Fausto Tovar desde
su estudio-taller, ubicado en la calle Agustín Melgar de la colonia
Terminal,13 sobresalía por al menos tres servicios: la fotografía
publicitaria de productos, las impresiones fotográficas de gran
formato, también conocidos como fotomurales, y las fotografías
aéreas oblicuas.14 Fue precisamente la fotografía aérea lo que
vinculó a Tovar Martínez con el proyecto de la Gran Plaza.

12

Entrevista con la familia Tovar realizada por Roberto Ortiz Giacomán, enero
de 2020.
13
Antes de 1970 Fausto Tovar tuvo su estudio en la calle 5 de mayo núm. 830,
el cual compartía con Cástulo Medina. Entrevista con la familia Tovar
realizada por Roberto Ortiz Giacomán, enero de 2020.
14
Sobre la dinámica del taller-estudio de Fausto Tovar sabemos que en su
administración se involucraba toda la familia Tovar, sus cinco hijos y su
esposa. Entrevista con la familia Tovar realizada por Roberto Ortiz Giacomán,
enero de 2020.
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La decena de tomos que componen la colección de notas
periodísticas acerca del desarrollo de la Gran Plaza resguardados
en el Archivo Histórico de Monterrey (AHM)15 dan cuenta del
sigilo y la rapidez con la cual se inició el proyecto, fenómeno que
se replica también en otras partes del mundo con iniciativas de
intervención urbana de gran escala.16 Mientras que, por un lado,
la población más directamente afectada por los trabajos de
demolición se quejó constantemente por la falta de información
oficial,17 por otro, el decreto oficial aprobatorio de la Gran Plaza
por parte del poder legislativo no se dio sino hasta finales de
1981,18 cuando el proyecto llevaba ya un considerable avance en
los trabajos de demolición. Por lo tanto, no es un aspecto menor
el que la notificación a Fausto Tovar sobre la inminente
realización de la Gran Plaza le permitiera realizar un registro con

15

Nos referimos al fondo documental clasificado como Colección Libros Gran
Plaza que compilan el seguimiento mediático al desarrollo del proyecto.
16
Marshall Berman, Todo lo sólido se desvanece en el aire. La experiencia de
la modernidad (México: Siglo XXI Editores, 1989), 307-308.
17
Archivo Histórico de Monterrey (AHM), Colección Libros Gran Plaza, t. II,
p. 104, María Belmonte, “Dudas, desalojos y demoliciones”, en Tribuna
Diario, 23 de octubre de 1981.
18
Congreso del estado de Nuevo León, expediente núm. 199, decreto núm.
156, 25 de noviembre de 1981. Documento obtenido mediante solicitud a la
unidad de transparencia del Congreso de Nuevo León.
Sillares, vol. 1, núm. 1, 2021
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-7

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�Jaime Sánchez-Macedo

la anticipación suficiente para documentar el centro todavía
inalterado por los buldóceres.
Ángela Alessio Robles, primera directora del órgano
ejecutor del proyecto (Prourbe), comisionó a Tovar Martínez la
realización de una serie de fotografías aéreas del terreno donde se
erigiría la Gran Plaza.19 Al respecto, existen importantes
diferencias entre la realización de un registro fotográfico aéreo y
uno a nivel de calle, ya que, si bien ambos pueden documentar la
misma porción del espacio urbano, el grado de detalle y los
aspectos que cada uno nos permite visualizar resultan sumamente
distintos. De inicio, las tomas aéreas dan una visión general del
espacio y posibilitan una rápida identificación de sus principales
elementos constitutivos, en especial los edificios de mayores
dimensiones, vialidades y la traza urbana. Es por ello que, como
en el caso que ahora nos ocupa, antes que existieran las imágenes
satelitales, la fotografía aérea se utilizó recurrentemente en la
planeación urbana; una de las tomas aéreas de Fausto Tovar, por
ejemplo, sirvió para hacer un fotomontaje de los edificios que
supuestamente se construirían en el centro de Monterrey como

19

Entrevista con la familia Tovar realizada por Roberto Ortiz Giacomán, enero
de 2020.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-7

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�Fotografía, ciudad y sillares

parte del distrito financiero.20 Por su parte, en los estudios
históricos la comparación entre distintas fotografías aéreas
permite observar el conjunto de elementos urbanos que han
permanecido o que se han transformado con el paso del tiempo.21
En cambio, la fotografía a nivel de calle transmite una
experiencia visual más cercana a la del transeúnte, brinda también
una mejor idea de las dimensiones de los inmuebles con respecto
a la escala humana y, finalmente, muestra con detalle los
elementos arquitectónicos de cada edificio. Es probable que tales
diferencias entre las tomas aéreas y a nivel de calle llevaran a
Fausto Tovar a realizar un registro fotográfico propio, que
documentara con mayor finura la transformación del centro de
Monterrey más allá de la exigencia de las autoridades gestoras de
la Gran Plaza. En ese sentido, el escueto registro fotográfico a
nivel de calle utilizado por el gobierno para sustentar el discurso
de decadencia del centro de Monterrey se incluyó en dos
publicaciones realizadas para enaltecer la administración de
20

El negativo de este fotomontaje con la superposición de los edificios sobre
la toma aérea oblicua forma parte del Fondo Fausto Tovar de la Fototeca
Nuevo León, sin embargo, se trata de una pieza aún sin catalogar.
21
Roca, “La fotografía aérea en México para el estudio de la ciudad: el crucero
de El Caballito”, Anais do Museu Paulista: História e Cultura Material 19,
núm. 2 (diciembre de 2011): 73-82.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-7

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Martínez Domínguez: se trató de la revistilla La nueva cara de
Monterrey, así como del libro firmado por Mario Santoscoy
Monterrey. Área metropolitana. Ambos contienen la misma serie
de tomas a nivel de calle del centro de Monterrey,22 así como dos
fotografías aéreas del estado previo y posterior realizadas por el
propio Fausto Tovar.
La comparación entre las fotografías de las calles de
Monterrey difundidas por el gobierno con respecto a las de Tovar
Martínez muestra importantes diferencias. En las primeras se
destacan dos aspectos que los agentes urbanos detrás de la Gran
Plaza repitieron una y otra vez como justificación del proyecto:
la estrechez de las calles y el giro comercial de una parte de los
negocios asentados en el centro de la ciudad. Para ello se
utilizaron encuadres cerrados que en primer plano muestran
vehículos ocupando la mayor parte de la composición. Asimismo,
para reforzar el sentido de las imágenes, éstas se acompañaron

22

Si bien el texto La nueva cara de Monterrey no incluyó el crédito fotográfico
de ninguna de las numerosas imágenes que aparecen en la publicación, en
Monterrey. Área metropolitana se menciona que el conjunto de fotografías de
aquel volumen fueron realizadas por Camilo Garza y Garza, Eduardo D’Regules,
Xossé de Sade y Miguel Vera bajo la dirección de Mario Casasola. No obstante,
por lo menos la toma aérea que se incluye en ambos fue realizada por Fausto
Tovar. AGENL, Monterrey. Área metropolitana, 1984.
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con pies de foto como el siguiente: “Asfixiado por manzanas de
edificaciones viejas y decadentes, el centro de la ciudad se había
convertido en una de las zonas más deprimidas y rezagadas de la
metrópoli, donde predominaban los edificios decadentes como
comercios, viviendas y talleres”.23 Empero, las fotografías
difundidas

por

el

gobierno

pudieran

no

corresponder

estrictamente con el momento previo a los trabajos de demolición
para la Gran Plaza, ya que en por lo menos una de las tomas se
aprecia claramente una pancarta con la leyenda “Prourbe.
Monterrey se moderniza” cubriendo la entrada de un inmueble
aparentemente desocupado, lo cual indica que ya había dado
inicio el proyecto.24
En tanto, Fausto Tovar prácticamente realizó una labor
opuesta utilizando un lente gran angular y posicionándose en
muchas de las bocacalles que serían afectadas por el proyecto.
Así, logró captar las arterias del centro con una amplitud que está
lejos de apreciarse en las tomas realizadas por el gobierno. De
entre los aspectos a destacar del conjunto de fotografías hechas
por Fausto Tovar está la diversidad de negocios que aparecen en

23
24

AGENL, La Gran Plaza. La nueva cara de Monterrey, 1984, 9.
AGENL, La Gran Plaza. La nueva cara de Monterrey, 1984, 9.

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su registro, y no solamente las cantinas y los talleres de reparación
automotriz que fueron denostados en la propaganda para la Gran
Plaza. Tovar Martínez fotografió además el interior de una
vecindad anteriormente ubicada en la manzana de las calles 15 de
Mayo y Escobedo, así como una de las entradas al río Santa Lucía
convertido en desagüe desde el siglo XIX. Otra característica de
las fotografías del estado previo a la Gran Plaza consiste en que
se trató de una serie que no se realizó en un único día. Así lo
muestran dos tomas de la esquina de las calles Ignacio Zaragoza
y Juan Ignacio Ramón: una en la que se observa el cruce con poca
afluencia peatonal, y otra que se realizó en el transcurso de un
populoso desfile; la segunda deja ver además los primeros
avances de las demoliciones por la desaparición de una sección
del edificio que albergaba el restaurante-bar “Fornos”, la cual sí
aparece en la toma sin el desfile. Todo lo cual nos da indicio de
un registro del centro de Monterrey sistemático y bien pensado.
De entre los referentes urbanos retratados por Fausto
Tovar, sin duda el más conocido es el Cine Elizondo, inmueble
dedicado al séptimo arte que se caracterizó por su profusa
decoración de inspiración asiática. Este edificio fue sin duda el
que

mayor

polémica

causó

cuando

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se

determinó

su
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derrumbamiento, siendo defendido por una parte de la población
con motivo de sus peculiares elementos arquitectónicos.25 No
obstante, en la erección de la Gran Plaza, el Cine Elizondo sólo
adquirió valor histórico por ser uno de los primeros edificios
demolidos en Monterrey con dinamita y porque además esta
acción fue llevada a cabo por una de las primeras mujeres
egresadas de la carrera de ingeniería de la Universidad Autónoma
de Nuevo León (UANL), Leticia Ruvalcaba.26
Otro sitio sacrificado por el proyecto fue la Fuente de
Monterrey, un espacio público ubicado en el cruce de las calles
Allende e Ignacio Zaragoza. La fuente tenía de fondo decorativo
el mural Fundación de Monterrey, obra del arquitecto y ex rector
de la universidad, Joaquín A. Mora, siendo este uno de los pocos
elementos que se conservó tras la construcción de la Gran Plaza
y que fue recolocado en un sitio cercano a su ubicación original.
Desde antes de la construcción de la Fuente de Monterrey,

25

AHM, Colección Libros Gran Plaza, t. I, p. 99, Ricardo Espinosa Cárdenas,
“Demolerán el Cine Elizondo”, El Norte, 20 de junio de 1981; Prieto,
Patrimonio moderno y cultura arquitectónica en Monterrey: claves de un
desencuentro, 80.
26
Daniel de la Fuente, “La demoledora”, en Perfiles e historia, El Norte, 6 de
febrero de 2005.
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históricamente este cruce de calles se había caracterizado por la
presencia del vital líquido, ya que debajo se localiza uno de los
manantiales que existen en el centro de la ciudad. Por tal motivo,
antes que existiera la fuente, en el sitio se localizó durante algún
tiempo la Alberca Monterrey, una piscina natural de uso público
bastante popular entre la población durante la primera mitad del
siglo XX.27
Finalmente, la fotografía de Fausto Tovar motivo de la
presente reflexión, documenta un tercer referente urbano
devastado por causa de la Gran Plaza; se trata de la casa del
connotado médico e historiador José Eleuterio González,
conocido en Monterrey como “Gonzalitos”.28 La importancia del
inmueble localizado sobre la calle Dr. Coss, entre Matamoros y
Padre Mier, consistía en que precisamente ahí murió el galeno el
día 4 de abril de 1888. Como sucedió con el resto del centro de
Monterrey y los demás referentes urbanos echados abajo por la
Gran Plaza, simpatizantes de la transformación urbana
27

Casas, Imaginarios interrumpidos. Ensayo sobre el patrimonio perdido de
Monterrey, 102.
28
Véase Édgar Iván Espinosa Martínez, “La cultura nacional desde las
regiones en el siglo XIX. El caso de José Eleuterio González (1813-1888) en
Nuevo León”, Nóesis. Revista de Ciencias Sociales y Humanidades 24, núm.
48 (julio-diciembre, 2015): 198-225.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-7

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comenzaron por denostar el valor histórico de la finca,
argumentando en este caso que la casa nunca fue propiedad de
Gonzalitos. Por su parte, el cronista oficial de Monterrey, José P.
Saldaña, afirmó que la casa no era un edificio que mereciera la
conservación, ya que una placa era más que suficiente para
rescatar el valor histórico del lugar; de lo contrario, se corría el
riesgo de terminar con una “mini plaza” en lugar de una Gran
Plaza, según afirmó el mismo cronista ante la prensa. Cabe
mencionar que poco tiempo antes el alcalde de Monterrey entre
1980 y 1982, Pedro Quintanilla, había prometido en campaña
hacer un museo de la medicina en aquel sitio que ahora quedaba
destinado a la picota.29 Aunado a todo esto, la responsable de la
ejecución de la Gran Plaza, Ángela Alessio Robles, negó que el
proyecto a su cargo fuera el motivo de la demolición del edificio,
ya que no se tenía contemplada la demolición de los inmuebles
de la acera oriente de la calle Dr. Coss.30 Sin embargo,
coincidentemente con el arranque de la Gran Plaza la casa se echó
abajo, ya fuera por decisión de sus propietarios que aprovecharon

29

AHM, Colección Libros de la Gran Plaza, t. 1, p. 111, Víctor S. Canales,
“Nadie puede parar la demolición de la casa”, El Norte, 24 de junio de 1981.
30
AHM, Colección Libros de la Gran Plaza, t. 1, p. 104, ¡Demuelen Casa de
Gonzalitos”, El diario de Monterrey, 23 de junio de 1981.
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que en todo el sector se realizaban trabajos de demolición, o bien,
por la acción del gobierno.
La destrucción de la casa de Gonzalitos llamó la atención
de Fausto Tovar, por lo menos para la realización de dos tomas
del inmueble. La primera de estas retrata la fachada parcialmente
demolida y vista desde un punto cercano al cruce de las calles
Padre Mier y Dr. Coss. Esta toma nos deja ver además que la casa
parece ser el único inmueble en proceso de demolición en todo
ese lado de la acera, lo cual podría sustentar los dichos de la
ingeniera Alessio Robles.
Llegamos así a la fotografía que es motivo de todo este
análisis y que además ilustra la portada de la nueva época de la
revista de historia del Centro de Estudios Humanísticos de la
UANL. En ella observamos la primera habitación de la casa de
Gonzalitos, con el marco de la entrada principal en primer plano;
a pesar de la leve deformación de la imagen provocada por el tipo
de lente, mediante el primer plano es posible hacerse una idea del
grosor de los muros de la fachada. Por el suelo del inmueble que
se aprecia en una elevación superior a la de la vía peatonal, que
es el punto desde donde apuntó su cámara Fausto Tovar,
observamos bloques de sillar, algunos con los elementos
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decorativos del inmueble –ya fueran de yeso o estuco–, los cuales
podrían haber correspondido con alguna cornisa o capitel. El más
notorio de éstos por su localización al centro de la imagen, lleva
un motivo floral de estilo rococó; las decoraciones constituyen un
indicio de la calidad constructiva del inmueble, así como de la
clase social a la cual estaba destinado. La única figura humana en
toda la toma es la de un niño que posa sin camisa, apoyando su
mano derecha en una puerta de madera también con detalles
decorativos.
De entre todas las fotografías del centro de Monterrey
elaboradas por Tovar Martínez que se han podido observar, sólo
hay otra en la cual posa también un niño; no obstante, se trata de
alguien de menor edad que fue retratado en una parte de la Gran
Plaza a punto de ser concluida. En ambos casos, los infantes nos
dan una idea clara de las proporciones del espacio con relación a
la escala humana. Por último, el plano posterior de la toma
muestra la amplitud del inmueble, así como la dimensión de la
demolición. El considerable número de habitaciones que se
aprecia al fondo –el acercamiento a la imagen digital de la
fotografía permite identificar al menos cinco habitaciones– opera
como el efecto provocado por la contraposición de espejos, como
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-7

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si se tratara de un reflejo infinito de la demolición del centro de
Monterrey, delante y detrás del fotógrafo. Las notas periodísticas,
producto de la polémica generada por el derrumbe del inmueble,
nos dan la certeza del año de las dos tomas de la casa de
Gonzalitos, 1981, así como un posible rango de meses, entre
mayo y julio.
Al final, el anhelado distrito financiero que acompañaría
la Gran Plaza quedó lejos de concretarse por diversos motivos
que se han destacado en investigaciones previas,31 dejando el
terreno de la finca en espera de hallar un uso más lucrativo para
sus propietarios. El único criterio de conservación patrimonial –
si es que se puede llamar así– para el sitio, fue aquel propuesto
por José P. Saldaña y que consistió en la colocación de una placa
en el lugar que hoy en día funciona como un estacionamiento
privado. En tanto, Fausto Tovar utilizó las dos tomas de la casa
de Gonzalitos y el resto de las fotografías del centro de Monterrey

31

Jaime Sánchez-Macedo, Donde habita el olvido. Conformación y desarrollo
del espacio público en el primer cuadro de la ciudad de Monterrey, 1980-2007
(Monterrey: Conarte, Museo de Historia Mexicana, 2019); Patrice Melé, La
producción del patrimonio urbano (México: Ciesas, 2006), 243; Rodrigo
Fernando Escamilla Gómez, “De la industria a los servicios, la macroplaza y
los primeros indicios de la servicialización de la ciudad de Monterrey (19791986)” (tesis de maestría, Universidad Nacional Autónoma de México, 2014).
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-7

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para hacer por lo menos una exposición de su obra. Para este
propósito se produjeron las impresiones en opaco de gran formato
que hoy en día están en custodia de la Fototeca Nuevo León. Cabe
mencionar que a pesar de las óptimas condiciones de resguardo
de la institución, la calidad de las impresiones policromáticas ha
generado una importante pérdida de color en algunas de las
fotografías, situación que se podría agravar en los años venideros.
A manera de conclusión basta decir que para muchos de
los habitantes de Monterrey, que además conocen cuál fue el
destino final del terreno de la finca, la fotografía del interior de la
casa de Gonzalitos posee un punctum en los términos argüidos
por Barthes; es decir, se trata de una imagen que por uno o varios
de los elementos que contiene la imagen fotográfica “hiere” al
observador como una pulsación.32 Los sillares derruidos y el niño
que posa en la fotografía de Fausto Tovar generan una afección
en la sensibilidad de quien mira esta imagen, ya sea por la extraña
belleza de la toma, o bien, porque desde hace un par de años los
martilleos han vuelto a ser un eco constante por todo el centro de
Monterrey. Sin embargo, hoy día la suplantación del patrimonio

32

Roland Barthes, La cámara lúcida. Nota sobre la fotografía (Barcelona:
Paidós, 1989), 58-85.
Sillares, vol. 1, núm. 1, 2021
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-7

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�Jaime Sánchez-Macedo

urbano no es por la construcción de espacio público, sino por el
flujo de capitales financieros sumados a la especulación
inmobiliaria que demanda una nueva tabla rasa en el espacio
urbano.
Por otro lado, en una lectura a nivel iconográfico del
documento imagético,33 la fotografía de Fausto Tovar representa
la picota del “progreso” que se yergue sobre el patrimonio urbano
de Monterrey. Se vuelve necesario entonces voltear a ver
nuevamente las fotografías de Fausto Tovar sobre el centro de la
ciudad para reflexionar sobre los costos de las transformaciones
urbanas de gran escala. Asimismo, el legado de este fotógrafo
invita a tomar nuestras cámaras digitales y registrar todos
aquellos edificios de la ciudad que parecen nuevamente a punto
de desvanecerse en el aire. De lo contrario, sólo quedarán los
discursos de abandono y decadencia que, antes y ahora, han
servido de justificación para echar abajo el patrimonio urbano.

33

Roca et. al., Tejedores de imágenes. Propuestas metodológicas de
investigación y gestión del patrimonio fotográfico y audiovisual, 100-106.
Sillares, vol. 1, núm. 1, 2021
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-7

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Archivo
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�Jaime Sánchez-Macedo

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Sillares, vol. 1, núm. 1, 2021
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-7

346

�Fotografía, ciudad y sillares

Rodríguez, José Antonio. “Testimonio de la fotografía en
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Elizondo, José Antonio Rodríguez y Xavier Moyssén.
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Sánchez-Macedo, Jaime. Donde habita el olvido. Conformación
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Sillares, vol. 1, núm. 1, 2021
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-7

347

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                  <text>Sillares: Revista de Estudios Históricos, es una publicación semestral que busca la divulgación de investigaciones que representen un aporte significativo para conocer la historia de México y América Latina. Además de la publicación de artículos originales e inéditos, la revista procura la promoción, difusión y debate de investigaciones históricas a través del análisis de acervos documentales, documentos y reseñas. Todas las colaboraciones son sometidas a procesos de evaluación por pares. La revista Sillares es heredera de la sección de Historia del Anuario Humanitas, publicado por el Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León entre 1960 y 2020. En línea con esta dependencia, que es el centro de investigación más antiguo de la UANL, la revista busca incentivar el diálogo entre la Historia y otras áreas de las ciencias sociales y las humanidades. Esta nueva era va con el ciclo de la transformación digital y sus estrategias, reestructurando sus procesos bajo el Open Journal Systems y siempre con las metas de la comunidad investigadora.</text>
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                  <text>Centro de Estudios Humanísticos, UANL</text>
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              <text>Sillares Revista de Estudios Históricos</text>
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                <text>Sillares. Revista de Estudios Históricos, es una publicación semestral que busca la divulgación de investigaciones que representen un aporte significativo para conocer la historia de México y América Latina. Además de la publicación de artículos originales e inéditos, la revista procura la promoción, difusión y debate de investigaciones históricas a través del análisis de acervos documentales, documentos y reseñas. Todas las colaboraciones son sometidas a procesos de evaluación por pares. La revista Sillares es heredera de la sección de Historia del Anuario Humanitas, publicado por el Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León entre 1960 y 2020. En línea con esta dependencia, que es el centro de investigación más antiguo de la UANL, la revista busca incentivar el diálogo entre la Historia y otras áreas de las ciencias sociales y las humanidades. Esta nueva era va con el ciclo de la transformación digital y sus estrategias, reestructurando sus procesos bajo el Open Journal Systems y siempre con las metas de la comunidad investigadora.</text>
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                    <text>�D.R. 2022 © Sillares Vol. 1, No. 2, enero-junio 2022, es una publicación semestral editada
por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través del Centro de Estudios Humanísticos,
Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte,
Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290. Tel.+52 (81)83-29- 4000 Ext.
6533. https://sillares.uanl.mx Editor Responsable: José Eugenio Lazo Freymann. Reserva de
Derechos al Uso Exclusivo 04-2022-020313502900-102, ISSN en trámite ambos ante el Instituto
Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la última actualización de este número: Centro de
Estudios Humanísticos de la UANL, Mtro. Juan José Muñoz Mendoza, Biblioteca
Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina,
Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290. Fecha de última modificación de 1 marzo de 2022.
Rector / Santos Guzmán López
Secretario de Extensión y Cultura / Celso José Garza Acuña
Director de Historia y Humanidades / Humberto Salazar Herrera
Titular del Centro de Estudios Humanísticos / César Morado Macías
Director de la Revista / José Eugenio Lazo Freymann
Autores
Aarón Benjamín López Feldman
Julio César Martínez Velarde
Daniel Guillermo Rodríguez Barragán
Kassandra Sifuentes
Moisés Alberto Saldaña Martínez
Edgar Iván Espinosa Martínez
Oscar Abraham Rodríguez Castillo
Emilio Machuca Vega
Omar Fabián González Salinas
Abril Loyola
Mauricio González Alvarez
Abelardo Guajardo Garza
Melissa Rodríguez
Director Editorial / Reynaldo de los Reyes Patiño
Editor Técnico / Juan José Muñoz Mendoza
Corrección de Estilo / Francisco Ruiz Solís
Maquetación / Concepción Martínez Morales

Se permite la reproducción total o parcial sin fines comerciales, citando la fuente. Las opiniones
vertidas en este documento son responsabilidad de sus autores y no reflejan, necesariamente, la
opinión de Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo Léon.
Este es un producto del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo
Léon. www.ceh.uanl.mx
Hecho en México

�Sillares

Revista de Estudios Históricos
http://sillares.uanl.mx/
Hacer a Nuevo León un reino de nuevo. El proyecto
nostálgico de Abelardo A. Leal y la excepcionalidad
regiomontana
Make Nuevo León a kingdom again. Abelardo
A. Leal’s nostalgic project and the exceptionality
of Monterrey
Aarón B. López Feldman
Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente
orcid.org/0000-0002-0395-7815

Recibido: 21 de agosto de 2021
Aceptado: 1 de octubre de 2021
Publicado: 1 de enero de 2022

Copyright: © 2022, Aarón B. López Feldman. This is an openac-cess article distributed under the terms of Creative Commons
At-tribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted
use, distribution, and reproduction in any medium, provided the
orig-inal author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-1

�Hacer a Nuevo León un reino de nuevo. El proyecto
nostálgico de Abelardo A. Leal y la excepcionalidad
regiomontana
Make Nuevo León a kingdom again. Abelardo A. Leal’s nostalgic project and the exceptionality of Monterrey
Aarón B. López Feldman

Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente
orcid.org/0000-0002-0395-7815

Resumen: En este ensayo se analiza el proyecto nostálgico de Abelardo
A. Leal Leal Sr. (1899-1982), escritor y abogado autodidacta regiomontano, padre de Abelardo A. Leal. Jr. (1922-1994), quien fuera editor, subdirector y presidente de El Norte durante más de tres décadas.
En El Nuevo Reyno de León: un Estado sin impuestos (1975), texto que
articula su proyecto nostálgico, Abelardo Leal Sr. propone demandar,
ante la Corte Internacional de Justicia y la Organización de las Naciones Unidas, que a Nuevo León se le restituya el territorio mercedado a
Luis Carvajal y de la Cueva en 1579 bajo el rubro del “Nuevo Reyno de
León”, una demanda que haría que Nuevo León se hiciera con una parte
importante del norte de México e, incluso, de Texas. Lejos de abordarlo
como una curiosidad histórica, un absurdo o una excentricidad, propongo ubicar dicho proyecto (escrito a mitad de la década de los setenta
del siglo XX, en pleno enfrentamiento entre la elite empresarial local
y el Estado mexicano) como parte de las narrativas de la excepcionalidad regiomontana, un denso tejido de afirmaciones identitarias según
las cuales Monterrey es una singularidad en la historia nacional, una
particularidad primigenia y esencializada, cuyo “éxito” y “grandeza”
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-1

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�Aarón López

se formaron a espaldas, a pesar y en contra del centro. Leído desde esta
perspectiva sociohistórica, el proyecto de Leal comparte relaciones de
sentido con afirmaciones que, hoy en día, son frecuentes en la vida
política neoleonesa y en las redes sociodigitales, ya sea bajo la forma
de amenazas de sacar a la entidad del pacto fiscal o bien de propuestas
radicales de separar a Nuevo León del resto de la nación. Desde esta
perspectiva, el proyecto nostálgico de Abelardo Leal nos permite ahondar en las grietas del Estado-nación mexicano en tanto unidad comunitaria imaginada y configuración sociohistórica de alteridades.
Palabras clave: Abelardo A. Leal; Nuevo Reino de León; Nuevo León;
Monterrey; excepcionalidad regiomontana.
Abstract: This essay analyzes the nostalgic project of Abelardo A. Leal
Leal Sr. (1899-1982), a writer and self-taught lawyer from Monterrey,
father of Abelardo A. Leal. Jr. (1922-1994), who was editor, vice principal and president of El Norte for more than three decades. In El Nuevo
Reyno de León: un Estado sin impuestos (1975), a text that articulates his
nostalgic project, Abelardo Leal Sr. proposes to demand, before the International Court of Justice and the United Nations, that Nuevo León be
restored the territory granted to Luis Carvajal y de la Cueva in 1579 under the heading of “Nuevo Reyno de León”, a demand that would make
Nuevo León take over an important part of northern Mexico and even
Texas. Far from approaching it as a historical curiosity, an absurdity or
an eccentricity, I propose to place this project (written in the mid-1970s,
amid the confrontation between local business elite and Mexican State)
as part of the Monterrey’s exceptionality narratives, an identity afirmations dense weave according to which Monterrey is a singularity in national history, a primal and essentialized particularity, whose “success” and
“greatness” were formed behind the back, despite and against the center.
Keywords: Abelardo A. Leal; Nuevo Reino de León; Nuevo León;
Monterrey; Regionalism.

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-1

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�Hacer a Nuevo León un reino de nuevo

En septiembre de 1996 Luis Enrique Grajeda, director del Centro
Patronal de Nuevo León (CPNL), propuso que en esta entidad
se organizara una consulta, como la de 1995 en Quebec, a través
de la cual los nuevoleoneses pudieran decidir si querían seguir
siendo parte de la federación o si preferían independizarse: “No
es justo que produzcamos lo que produce per cápita Suiza y vivamos como están viviendo en Oaxaca… Estamos hartos de todo
ya. Trabaje y trabaje para mantener el ocio en toda la República
Mexicana, principalmente en el Distrito Federal. Y todo corrupto
además”.1 A los pocos días, El Norte (que había recogido la declaración del director del CPNL) publicó un artículo de opinión
en el cual se hacía eco de la propuesta de Grajeda y se enaltecía
su “brevísimo valor civil” de sugerir la consulta en Nuevo León
“para decidir si queremos continuar siendo parte de una Federación Mexicana, mangoneada por el grupo de Zedillo, que nos
tiene hundidos… como que se antoja preguntar: ¿Pues qué ganamos con que nuestra Patria Chica sea parte de una República toda
leprosa?”, y remataba: “Los inútiles y estériles patrioterismos necios no ayudarán en nada a resolver esta cuestión. La historia, la
realidad y la inteligencia deben nutrir el debate de si Nuevo León
debe o no seguir siendo parte de la Federación Mexicana”.2

Periódico El Norte, “Recomienda CPNL consulta tipo Quebec”. Monterrey, N.L., 7 de septiembre de 1996.
2
Periódico El Norte, “¿Independizar a Nuevo León?”. Monterrey, N.L., 9
de septiembre de 1996.
1

Sillares, vol. 1, núm. 2, 2022
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-1

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�Aarón López

Dos meses después, en las mismas páginas de El Norte,
el historiador Héctor Jaime Treviño Villareal, hacía alusión
a los duros ataques que había recibido el director del Consejo
Patronal de Nuevo León por atentar contra la unidad de la patria y
recordaba que, lejos de ser una ocurrencia individual, la propuesta
de Grajeda formaba parte de “un pensamiento muy constante
desde hace tiempo en algunos cerebros regiomontanos”.3 Y en
la misma línea de ese pensamiento, el historiador situaba el
surgimiento de un grupo separatista en Internet (alojado en el
ahora extinto GeoCities): la República Separatista de Nuevo
León. Tras un breve repaso histórico por las encarnaciones del
fantasma del separatismo en el noreste, Treviño Villareal sostenía:
“La aparición de estas ideas o rumores en los últimos días,
aunque aparentemente no pasa de ser una ‘vacilada’, nos mueve a
meditar sobre su origen”,4 y agregaba: “no es difícil encontrarlo:
el centralismo atroz y el localismo exacerbado por ciertos
sectores, diciéndonos que somos los mejores y los más buenos
y que los compatriotas del centro y sur del País viven gracias a
nuestro trabajo”. El artículo pedía, por último, “estar al pendiente
Periódico El Norte, “¿República de Nuevo León?”. Monterrey, N.L., 23 de
noviembre de 1996.
4
Una semana antes del artículo de Treviño Villareal, El Norte había dado a
conocer el surgimiento de la República Separatista (Periódico El Norte, “Nuevo León: ¿nuevo país?”. Monterrey, N.L., 15 de noviembre de 1996). Y al día
siguiente de publicada dicha nota, el gobernador interino Benjamín Clariond
Reyes declaró: “Ha de ser una vacilada de alguien que no tiene nada qué hacer,
que se ponga a ver la tele mejor” (Periódico El Norte, “Califican de “vacilada”
propuesta separatista”. Monterrey, N.L., 16 de noviembre de 1996).
3

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de las manifestaciones políticas de la juventud mexicana que ya
no fue educada en el nacionalismo revolucionario” y comparaba
la existencia de este grupo separatista digital con los rumores
de agrupaciones de jóvenes neonazis en colonias de alto estrato
socioeconómico del área metropolitana de Monterrey.
El artículo de Treviño Villareal no sólo ponía sobre la
mesa la pugna sociohistórica entre dos producciones discursivas
(el “centralismo atroz” y el “localismo exacerbado”), sino que
también relacionaba, como parte de dicha pugna, la amenaza
separatista del líder patronal con el surgimiento de la República
Separatista de Nuevo León. En lugar de tomar a este grupo
sociodigital como una simple “vacilada” (práctica reduccionista
muy común tanto en esos tiempos como ahora), Treviño Villareal
identificaba relaciones históricas de sentido entre dicho grupo y
la propuesta de Grajeda.
Dos décadas después, con la explosión de las redes sociodigitales, de la co-presencia mediada electrónicamente y del
nuevo espacio-tiempo de sus interacciones,5 se han potenciado
las capacidades para conectar los malestares y los afectos regionalistas/separatistas, y han surgido otros espacios similares a la
República Separatista de Nuevo León. Así, entre 1996 y el 2019,
se crearon más de 40 grupos y páginas, tan sólo en Facebook, que
promueven la separación de Nuevo León o del noreste de México
Manuel Castells, Comunicación y poder (Madrid: Alianza, 2009); Henry
Jenkins, Convergence Culture. La cultura de la convergencia de los medios de
comunicación (Barcelona: Paidós, 2008).
5

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como un todo.6 Con el tiempo, algunos de esos espacios digitales han desaparecido (porque sus creadores los cerraron o porque
Facebook los dio de baja ante denuncias de incitación al odio),
pero la mayoría continúa vigente. Más allá del tiempo de vida de
cada uno de esos espacios, lo significativo es que en todos ellos
se mantienen los mismos referentes y temas aglutinantes, los cuales están enraizados en los imaginarios sociohistóricos locales
(Santiago Vidaurri, las supuestas República del Río Grande7 y de
la Sierra Madre, el espíritu de lucha contra el medio agreste, el
centralismo y la injusticia fiscal con el norte…). En este sentido,
lo importante de estos espacios sociodigitales no es su inmanencia, su número de practicantes o su (im)posibilidad para llevar a
Según Villasana Dávila (Regionalismo político en México en el período
2000-2007: ¿un fenómeno que resurge? Tesis Doctoral. Universidad del País
Vasco, http://xurl.es/d03m4), entre 1996 y 2009 existieron, al menos, 12 grupos o páginas en internet que promovían explícitamente la separación de todos
o algunos estados del norte de México. En mi tesis doctoral (López Feldman,
Aarón, Re-sentimientos de la nación. Regionalismos, separatismos e imaginación política en narrativas de la excepcionalidad regiomontana), registré la
existencia, del 2010 al 2019, de 35 grupos y páginas, entre los cuales podemos
destacar los siguientes: “Yo también creo que el norte de México debería ser
independiente”; “Viva La Republica Del Rio Grande”; “ProAridoamérica”;
“Aridoamérica independiente”; “Movimiento Nacionalista Riograndense”;
“República de Nuevo León”; “República de México del Norte”; “República
Norestense”; “Orgullo NeoLeonés”; “Historia Neoleonesa”; “Por una Aridoamérica independiente”; “Nación Neoleonesa”; “Identidad neoleonesa”;
“Por una Autentica Soberanía y Autonomía de Nuevo León”; “Rugido de León
/ Podcast”; “Patria NeoLeonesa”; “Rancheros Locos de Río Grande”.
7
Josefina Zoraida Vázquez, “La supuesta República del Río Grande”, en
Décadas de inestabilidad y amenazas. Antología de ensayos, ed. Josefina Zoraida Vázquez (El Colegio de México, 2010), 61–88.
6

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cabo sus anhelos de separación, lo importante es lo que los une
con las demandas políticas centrales, es decir, con la formación
histórica de la alteridad regiomontana en sus relaciones de tensión, complementariedad y oposición con el centralismo mexicano. En otras palabras, lo relevante no es si los grupos y páginas
separatistas pueden o no existir “fuera de Facebook” según los
criterios de realidad y de existencia de la política clásica (menos
aún, si deban o no hacerlo), sino que miles de personas los están
imaginando (entre el juego y el anhelo, entre lo digital y lo físico,
entre lo viejo y lo nuevo), conversando y promoviendo, y que lo
hacen no desde un espacio vacío, absurdo, sino desde un denso
tejido histórico-cultural de referentes compartidos que expresan
muchas de las tensiones socio-espaciales vinculadas con la construcción histórica del eje regional Monterrey-Nuevo León-Noreste en tanto frontera económica, política y civilizatoria.
En este ensayo mostraré parte de ese tejido históricocultural a través de lo que llamo las “narrativas de excepcionalidad
regiomontana”, las cuales, en tanto conjunto de afirmaciones
identitarias que circulan en medios impresos y en grupos de
replicación digital, dan cuenta de dos orgullos socio-espaciales en
constante tensión: el orgullo centralista del altiplano (vinculado
con la voluntad de una parte hegemónica que se propone a sí
misma como centro y, a la par, como unidad del todo nacional), y
el orgullo regionalista de la alteridad regiomontana (vinculado con
la voluntad de una parte regional que se propone a sí misma como
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una particularidad radical y esencial, una excepcionalidad de la
historia nacional). En otro lado me he ocupado de un conjunto
amplio de esas narrativas de excepcionalidad y de sus condiciones
de producción y circulación,8 aquí me enfocaré exclusivamente
en un texto concreto de dicho conjunto: El Nuevo Reyno de León.
Un Estado sin impuestos, de Abelardo A. Leal Sr.9 Al final de
este ensayo, trazaré algunas de las relaciones sociohistóricas de
sentido entre dicho texto y los espacios separatistas de Facebook.
Narrativas de excepcionalidad en la alteridad regiomontana
Esta es una ciudad excepcional (a pesar de lo que afirman sus críticos) que no pasa inadvertida. Su gente y
sus empresas constituyen una especie de símbolo y de
testimonio de la grandeza del capitalismo; y de su miseria, añadirían no pocos escritores prosocialistas.
Federico Arreola, ¿Por qué Monterrey?

La nación no sólo es una comunidad política imaginada, basada
en la construcción de horizontalidad,10 sino también una configuración cultural,11 una formación histórica de alteridad y de diverAarón López Feldman, “Re-sentimientos de la nación. Regionalismos,
separatismos e imaginación política en narrativas de la excepcionalidad regiomontana” (Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente,
2019).
9
Abelardo Leal, El Nuevo Reyno de León. Un Estado sin impuestos (Monterrey: Universidad Autónoma de Nuevo León, 1982).
10
Benedict Anderson, Comunidades imaginadas. Reflexiones sobre el origen
y la difusión del nacionalismo (México, DF: Fondo de Cultura Económica,
1993).
11
Alejandro Grimson, Los límites de la cultura. Críticas de las teorías de la
identidad (Buenos Aires: Siglo XXI, 2011), 171–94.
8

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sidades12 que produce diferencias constitutivas, esto es, múltiples
otredades y fronteras, tanto internas como externas. Por ende, las
afirmaciones regionalistas y separatistas no responden únicamente a las distintas crisis de lo estatal y de lo nacional (sin duda,
fundamentales), sino que forman parte intrínseca del ejercicio del
Estado-nación como proyecto histórico y de su devenir como narrativa sociocultural (es decir, como un todo representado a través
de una de sus partes). En palabras de Renato Ortiz: “La identidad
nacional se construye en detrimento de las identidades locales.
Ella se nutre de su neutralización o de su destrucción. La constitución de la nación es siempre conflictiva. Al afirmarse la unidad
del todo, se niega la particularidad de las formaciones específicas”.13
En este sentido, el Estado-nación es un proyecto
necesariamente inconcluso que pretende hacer de sí un todo
homogéneo (mayor que la suma de sus partes) a través de una
serie de artefactos político-simbólicos: la escuela y sus libros
(en tanto síntesis de la historia oficial), el museo y su memoria
selectiva, el censo y sus clasificaciones legítimas, el mapa y su
Claudia Briones, “Formación de alteridad, contextos globales, procesos
nacionales y provinciales”, en Cartografías argentinas. Políticas indigenistas
y formaciones provinciales de alteridad (Buenos Aires: Antropofagia, 2005),
10–39; Rita Laura Segato, “Identidades políticas y alteridades históricas: una
crítica a las certezas del pluralismo global”, Nueva Sociedad, núm. 178 (2002):
104–25.
13
Renato Ortiz, Otro territorio. Ensayos sobre el mundo contemporáneo
(Bogotá: Convenio Andrés Bello, 1998), 125.
12

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logoización del territorio, la constitución y su ciudadanía.14 Las
partes del todo nacional, sin embargo, nunca quedan plenamente
totalizadas, y es sólo cuestión de tiempo para que algunas de ellas
se desplacen de la tensión al conflicto. Por eso, con frecuencia,
el proyecto nacional busca neutralizar y utilizar a su favor las
afirmaciones identitarias locales y regionales, así como erradicar
las aspiraciones de aquellas partes que no se asumen como
dependientes del todo unitario.
En el caso del Estado-nación mexicano, la construcción
del centro de México como totalidad nacional, es decir, la
construcción de la Ciudad de México, el altiplano y su área de
influencia directa como núcleo de acción político-económica y
encarnación simbólica de la nación, ha sido un proceso largo y
disputado que hunde sus raíces en la difícil transición entre el
Estado colonial y el Estado-nación, así como en las herencias
espaciales de larga duración que dejó la geografía mexica.15 A
Anderson, Comunidades imaginadas. Reflexiones sobre el origen y la difusión del nacionalismo; Santiago Castro-Gómez, “Ciencias sociales, violencia epistémica y el problema de la invención del otro”, en La colonialidad
del saber. Eurocentrismo y ciencias sociales. Perspectivas lationoamericanas
(Bogota: Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, 2000), 88–98; Ortiz,
Otro territorio. Ensayos sobre el mundo contemporáneo.
15
Bernardo García Martínez, “El espacio del (des)encuentro”, en Encuentro
en la frontera: mexicanos y norteamericanos en un espacio común (México,
DF: El Colegio de México - Centro de Estudios Históricos; El Colegio de la
Frontera Norte; Universidad Autónoma de Tamaulipas, 2001), 19–51. Bernardo García Martínez, El desarrollo regional, siglos XVI al XX (México, DF: El
Colegio de México, 2004); Bernardo García Martínez, Las regiones de México.
Breviario geográfico e histórico (México, DF: El Colegio de México, 2008).
14

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pesar de lo que sostiene su historia mítica, el centro se construyó a
la par del resto de las regiones, pero con la capacidad de absorber
los efectos de su propia centralización. En este sentido, el norte,
como frontera interna, jugó un papel clave en la formación nuclear
del centro. El norte no nació vacío, aislado, lejano; su lejanía,
su aislamiento y su vacuidad se construyeron en su particular
relación histórica con el centro.16
Desde la perspectiva de las fijaciones de sentido que
hicieron nación (en tanto relato sociocultural y proyecto
histórico), lo que no es centro es vacío, lejanía, periferia, tradición,
provincia, interior, región, pero también caos, peligro, barbarie,
precariedad, atraso, conservadurismo, ignorancia, minoría de
edad, superstición. A esas fijaciones semánticas del “ellos” y
el “afuera” como fronteras culturales internas, se le contrapone
el “nosotros” y el “adentro” de la nación: orden, modernidad,
ilustración, razón, civilización, progreso, educación, ciencia,
conjunto, cuna, revolución.17
Israel Cavazos Garza y César Morado Macías, “Introducción”, en Fábrica
de la frontera. Monterrey, capital de Nuevo León (1596-2006) (Monterrey:
Ayuntamiento de Monterrey, 2006), 17–20; Cecilia Sheridan Prieto, Fronterización del espacio hacia el norte de la Nueva España (México, DF: Centro de
Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social; Instituto Mora,
2015).
17
Luis Aboites Aguilar, “En busca del centro. Una aproximación a la relación
centro-provincia en México, 1921-1949”, Historia Mexicana 59 (2009): 711–
54. Manuel Ceballos Ramírez, “Visiones contradictorias del norte mexicano:
elementos de una historia cultural”, en Historia, región y frontera norte de
México (México, DF: Bonilla Artigas; Universidad Autónoma de Tamaulipas,
2011), 193–220. Periódico El Universal, Monsiváis, Carlos (2009). ¿Qué se
16

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A esas fijaciones de sentido centralistas se les ha contestado,
en modos y tiempos distintos, desde otras regiones del país fuera
de la región central. Desde el eje Monterrey / Nuevo León /
Noreste, una respuesta llegó acompañada de las potencialidades
(es decir, de la capacidad de hacer escuchar sus inconformidades
y de poner sobre la mesa nacional no sólo su peso específico
como parte, sino también su virtualidad como todo aparte) de
una elite construida en torno al desarrollo comercial, industrial
y financiero.18 Desde la alteridad regiomontana, se produjo un
tejido de afirmaciones identitarias socio-espaciales que, a modo
de narrativas de excepcionalidad, responde a la centralización
y totalización del centro. Esas narrativas proponen otro tipo
de mestizo y otro tipo de relaciones económico-políticas como
simientes de su alteridad y, en ocasiones, de lo que deberían ser
las “auténticas” fijaciones de la mexicanidad.
fizo de la provincia?, 26 de abril de 2009. Acceso el 17 de febrero de 2018
http://archivo.eluniversal.com.mx/editoriales/43850.html; Enrique Raichenberg y Catherine Héau-Lambert, “La frontera en la comunidad imaginada del
siglo XIX”, Frontera Norte 19, núm. 38 (s/f): 37–61; Sheridan Prieto, Fronterización del espacio hacia el norte de la Nueva España; José Manuel Valenzuela Arce, “Interculturalidad y estados nacionales”, en Pensar las ciencias
sociales hoy. Reflexiones desde la cultura, ed. Rossana Reguillo y Raúl Fuentes Navarro (Guadalajara: Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de
Occidente, 1999), 119–42.
18
Mario Cerutti, Burguesía y capitalismo en Monterrey (1850-1910) (México, DF: Claves Latinoamericanas, 1983); Mario Cerutti, Burguesía, capitales
e industria en el norte de México. Monterrey y su ámbito regional (1850-1910)
(Monterrey: Universidad Autónoma de Nuevo León; Alianza, 1992); Menno
Vellinga, Desigualdad, poder y cambio social en Monterrey (México, DF: Siglo XXI, 1988).
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Podemos entender a las narrativas de la excepcionalidad
regiomontana como un denso tejido de afirmaciones identitarias
socio-espaciales según las cuales Monterrey (y cuando se dice
Monterrey se habla de Nuevo León y del noreste todo19) es una
singularidad en la historia nacional, una particularidad primigenia
y esencializada que, formada a espaldas, a pesar y en contra del
centro20 (y cuando se dice el centro se habla de la Ciudad de México
como núcleo del Estado novohispano y del Estado-nación), se
caracteriza por su “cultura de trabajo” traducida en potencial
económico (comercial, industrial y financiero), educativo (con
el Tecnológico de Monterrey como núcleo21) y cultural (tanto en
términos de arte22 y conocimiento, como de ethos empresarial
“Todos los nacidos en el Estado somos neoleoneses y todos los neoleoneses
somos regiomontanos”, diría José P. Saldaña (Grandeza de Monterrey y estampas antiguas de la ciudad. México: Empresas Editoriales S.A, 1973), p. 65.
20
El centro / sur “huevón, ocioso y corrupto” que vive a costa del Monterrey
“trabajador, madrugador y franco”.
21
Además del Tecnológico de Monterrey y del conglomerado empresarial comúnmente asociado con la ciudad, existe otro caso de “éxito regio” que “conquistó” el centro del país: el periódico El Norte del que derivó el Grupo Reforma: “(El Norte) Fue un éxito rotundo en términos de circulación ya que contó
con la capacidad de transferir los aspectos más liberales de la visión emprendedora regiomontana al contexto específico de la Ciudad de México. En el ámbito
político, el periódico Reforma se presentó con una postura crítica hacia políticas
oficiales y, en el ámbito económico, se caracterizó por la promoción de un modelo que favorecía la libertad de mercado” Smith Pussetto, C., García Vázquez,
N. J., Pérez Esparza, J. D. (Análisis de la ideología empresarial regiomontana.
Un acercamiento a partir del periódico El Norte, en CONfines de Relaciones
Internacionales y Ciencia Política, 2008). Disponible en http://www.redalyc.
org/html/633/63340701/, Consultado el 10 de mayo de 2018, p. 17.
22
Como señala Eduardo Ramírez (El triunfo de la cultura. Uso político y
19

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distinguido por el trabajo, la honradez, el ahorro, el tesón y la
innovación23). Según estas narrativas, el potencial de la parte
regia se forjó en la lejanía, en la lucha con el medio agreste, con
los indígenas seminómadas y con los invasores extranjeros, y en
la mezcla sui géneris de grupos étnicos.
Estas narrativas de excepcionalidad son enunciadas por
distintos actores en múltiples espacios discursivos,24 pero su
densidad no se reduce ni a su textualidad ni a su lugar concreto
económico de la cultura en Monterrey. Monterrey: Fondo Editorial de Nuevo
León, 2009), el arte, y su trabajo museístico, no sólo ha sido un elemento fundamental en la construcción identitaria del “orgullo regio”, sino también en el
despliegue de las tensiones sociohistóricas entre la elite empresarial regiomontana y el Estado mexicano.
23
En años recientes, los dos equipos de futbol locales (Tigres y Rayados de
Monterrey) han comenzado a jugar un papel similar en estas narrativas de excepcionalidad. En la retórica que acompaña las finales de liga del futbol mexicano protagonizadas por estos dos equipos, no sólo se habla de su desempeño
futbolístico, sino también del particular modelo de negocios que lo permite y
de la necesidad de emularlo en todo el país; o bien, se afirma que es un ejemplo
más de la “grandeza regia”. En este contexto, un comentarista local [N. del
E.: el autor se refiere Mario Castillejos] afirmó: “La grandeza de Monterrey,
del industrial de Monterrey, de la sociedad de Monterrey, simplemente faltaba
que también coronara en el futbol, hoy coronaron, desde hace tiempo ya vienen coronando, y hoy es el ombligo del futbol del país, y no es porque yo sea
quien viva aquí, es porque geográficamente a mí me toca llevar una crónica
que ni los chilanguitos ni los jalisquillos ni los del Pacífico te pueden llevar la
cuenta de cuántas finales se pueden jugar en un lugar y cuántas se van a ganar.
Bendito Dios esta ciudad ya levantó la mano y ahora para que nos la bajen
se la van a pelar un rato” (Publicado en YouTube: https://www.youtube.com/
watch?v=-_bQ7vydcMo&amp;ab_channel=CharlsCepeda, 16 de agosto de 2019).
24
López Feldman, “Re-sentimientos de la nación. Regionalismos,
separatismos e imaginación política en narrativas de la excepcionalidad regiomontana”, 55–93.
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de enunciación, sino que forma parte de un proceso de larga
duración surgido con la conformación histórica de la alteridad
regiomontana en tanto uno de los otros internos clave del
imaginario nacionalista mexicano (no el otro indígena con base en
el cual se creó el mestizo de la nación, sino el mestizo fronterizo,
“inculto”, “primario”, “bárbaro”). Por un lado, esta formación de
alteridad lleva la huella de la construcción del centro como todo
hegemónico a través de una de sus partes (la Ciudad de México)
y la construcción de sus otros internos, no sólo en términos de
raza, sino también de cultura y de ubicación en la geografía de la
nación; por el otro, dicha formación está anclada en las tensiones
económicas, políticas y simbólicas (por recursos, territorios,
decisiones y representación en el relato de lo nacional) que las
elites locales han mantenido con el Estado mexicano desde fines
del siglo XIX.25
Las narrativas de excepcionalidad son afirmaciones
apologéticas, reivindicatorias y nostálgicas que aluden al éxito, la
épica, la grandeza de Monterrey, Nuevo León y el Noreste (en ese
orden) y que se nutren de la (re)apropiación histórica y la gestión
de la memoria local.26 Aunque en este ensayo me enfoco en una
Michael Snodgrass, Deferencia y desafío en Monterrey. Trabajadores, paternalismo y revolución en México, 1890-1950 (Monterrey: Fondo Editorial
Nuevo León, 2008); Alex Saragoza, La elite regiomontana y el Estado mexicano, 1880-1940 (Monterrey: Fondo Editorial Nuevo León, 2008).
26
García Alonso (2014) entiende a los “gestores de memoria colectiva” como
aquellas “instituciones, grupos o individuos cuya interpretación de los hechos
ocurridos es considerada como referente para una comunidad. Tan gestoras
25

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de esas narrativas unitarias y en sus relaciones de sentido con
espacios sociodigitales, esto no quiere decir que las asuma como
las únicas afirmaciones identitarias de la alteridad regiomontana.
No estoy proponiendo que todos los regios se adscriben a las
narrativas de excepcionalidad. De hecho, muchos las disputan
desde la academia,27 el trabajo, las artes o el espacio público.
son las llamadas instituciones de memoria —normalmente organizaciones o
fundaciones encargadas de la custodia material de los fondos documentales y la investigación que pueda ser relevante para comprender una época,
un autor o un suceso determinado—, como las universidades —encargadas
de generar versiones de la historia de las naciones, que luego es vulgarizada
y transmitida a través de los manuales escolares hasta constituir un sustrato
interpretativo que comparten cohortes generacionales—; los ancianos que conocen con detalle las genealogías y son los depositarios de los relatos y los
saberes que constituyen el patrimonio de las familias; los especialistas rituales —con sus conocimientos esotéricos sobre las relaciones entre el mundo
sobrenatural y el de la vida cotidiana—; las autoridades políticas —que normativizan la vida cotidiana para generar un orden basado en códigos morales
que indican en cada momento lo que es correcto e incorrecto—, etcétera”. Ver
María García Alonso, “Los territorios de los otros: memoria y heterotopía”,
Cuicuilco 21, núm. 61 (2014): 334.
27
Existe una larga tradición de académicos e investigadores (Cecilia Sheridan, Lylia Palacios, Mario Cerutti, Máximo de León Garza, César Morado,
Alex Saragoza, Michael Snodgrass, Alberto Barrera-Enderle, Octavio Herrera,
por mencionar algunos) que, directa o indirectamente, han realizado una crítica económica, política e histórica a las narrativas de excepcionalidad. Desde
esta perspectiva, el relato de la diferencia regia, de su particularidad, sólo puede ser entendido como parte de la formación histórica de una elite local que,
basándose en su desarrollo comercial, industrial y financiero, fue capaz de
imponer en el espacio regional la narrativa de su ethos empresarial. Desde la
crítica a la excepcionalidad, Monterrey no es la gran ciudad industrial hecha
por el mestizo fronterizo bajo la figura del hombre empresarial y del patriarca
industrial, sino una urbe asimétrica, desigual, que “no puede explicarse sin
la historia de sus fábricas y sus trabajadores, hombres y mujeres, ni de sus
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Y así como no todos los regios se adscriben a estas narrativas,
tampoco todos los que se adscriben a ellas son regios. Al respecto,
José P. Saldaña (1891-1992, político, asesor empresarial, escritor,
historiador y cronista oficial de Monterrey durante veinticinco
años) afirma, apoyándose en el determinismo geográfico, que la
“grandeza” del ethos regiomontano es una cualidad adquirible vía
el contacto con el medio28:
Queda en pie, con la limpieza que corresponde a las cosas respetables, el título de regiomontano. No debe tomarse, ni la tomamos como blasón de alcurnia, ni como distintivo de sangre
limpia a lo Hitler. Nada de eso, aceptamos con satisfacción la
formación del carácter regiomontano como producto del medio
ambiente, sin que en ello cuente en forma alguna la cuna o el
lugar en que se haya nacido.29

incontables talleres de oficios urbanos. Ellos y ellas fueron los constructores
de esta ciudad, no la élite de unos cuantos ‘indómitos e industriosos’ empresarios” Lylia Palacios (2017). La Muerte obrera en Monterrey, en Académicxs
de Monterrey, 43. https://academicxsmty43.blog/2017/11/20/la-muerte-obrera-en-monterrey-lylia-palacios/
28
En un tono similar, Santiago Roel (1885-1957), otro actor clave en la gestión de la memoria local y en la promoción cívica (creador, junto con Saldaña,
del escudo de Nuevo León), señala en sus Apuntes Históricos: “Siempre que
en estos Apuntes se hable de nuevoleoneses, entiéndase que no sólo he querido referirme a los nativos del Estado, sino también a todos aquellos que, sin
serlo, se han avecindado aquí y sienten por Nuevo León igual o mayor afecto
que por su lugar de origen; han formado un hogar o labrado un porvenir, y han
contribuido con su sincero esfuerzo al progreso y bienestar de esta tierra”. Ver
Santiago Roel, Nuevo León, apuntes históricos (Monterrey: Ediciones Castillo, 1977), XIII.
29
José Pedro Saldaña, Grandeza de Monterrey y estampas antiguas de la
ciudad (México, DF: Empresas Editoriales S.A., 1973), 257.
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Así, a la par del despliegue de sus potencialidades económicas y
políticas, la alteridad regiomontana ha producido, desde fines de
la década de los treinta del siglo XX30 (aunque con importantes
antecedentes en la segunda mitad del siglo XIX y el periodo vidaurrista) una serie de narrativas de sí que tienden a esencializar
De la mano del centralismo político, económico y simbólico, se ha ejercido
en el país una suerte de “centralismo historiográfico”. Ver P. Osante, 2015, El
noreste fronterizo de México en la época colonial, en Históricas Digital, pp.
51-68, http://www.historicas.unam.mx/publicaciones/publicadigital/libros/escribir/historia.html) que, desde los inicios del siglo XX, ignora los procesos
históricos locales o los considera sólo en tanto aportan al relato nacional. En
esta tradición historiográfica, el noreste de México suele tomarse en cuenta únicamente cuando se trata de estudiar su participación en la formación
del Estado-nación, sobre todo desde que Nuevo León, Coahuila y Tamaulipas
se transformaron en frontera. Aunque una parte de la propia historiografía de
Nuevo León sigue reproduciendo esa tradición. Ver Eva Rivas et al., “La historia en el noreste y desde el noreste”, en Las ciencias sociales en el noreste
de México, ed. César Morado Macías y Lucila Hinojosa (Ciudad de México:
Universidad Autónoma de Nuevo León - Facultad de Filosofía y Letras, 2016),
105–27. Desde fines de la tercera década del siglo XX dicha historiografía dio
un giro regionalista notable con base en el cual se recuperaron las afirmaciones
regionalistas de la segunda mitad del siglo XIX (con Vidaurri a la cabeza) y se
dio forma a las narrativas de excepcionalidad. A partir de esa década, la historiografía neoleonesa (producida, en buena medida, desde y para Monterrey)
empezó a girar del positivismo y la memoria nacional hacia el historicismo y la
afirmación de lo local, en parte como respuesta el nacionalismo posrevolucionario. Ver Manuel Ceballos Ramírez, “Monterrey: Realidades y posibilidades
historiográficas”, en Monterrey 400: estudios históricos y sociales, ed. Manuel
Ceballos Ramírez (Monterrey: Universidad Autónoma de Nuevo León, 1998),
69–89; Edgar Iván Espinosa Martínez, “La práctica historiográfica en Nuevo
León. Una arqueología del conocimiento histórico regional, 1867-1996”, Secuencia, núm. 68 (2007): 89–114; César Morado Macías, “La historia de Nuevo León. Apuntes epistemológicos sobre la historiografía reciente”, Provincias
Internas 1, núm. 3 (2001): 13–32.
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su diferencia con el resto de la nación; es decir, a explicar su peculiar desarrollo comercial e industrial no como resultado de un
proceso histórico de acumulación (en el que ocupa un lugar clave su posición en la geografía colonial y nacional, así como el
tejido de sus relaciones económicas locales), sino como producto de un ethos inmutable, congelado en el tiempo, que proviene
de su peculiar mezcla étnica y de sus relaciones con el medio
ambiente hostil; una consecuencia de la lucha en múltiples frentes: contra los indios nómadas, contra la naturaleza, contra el
centralismo, contra los anhelos expansionistas norteamericanos.
Mientras en el centro del país se consolidaba el nacionalismo
posrevolucionario que había heredado (con continuidades y discontinuidades) elementos del patriotismo criollo,31 en el margen
interno regiomontano se potenciaban narrativas de excepcionalidad que erosionaban dicho nacionalismo, aunque sin apartarse
del todo de él. Grosso modo, esas narrativas de sí se caracterizan
por oponerse a las fijaciones centralistas de la nación a través
de su trabajo con tres imaginarios: étnico-comunitario (nosotros
versus ellos), económico-político (lo común versus lo ajeno; el
trabajo, la empresa y el Estado) y socio-espacial (adentro versus
afuera).

David Brading, Los orígenes del nacionalismo mexicano (México, DF:
Era, 2004), 1–18; Enrique Florescano, “De la patria criolla a la historia de la
nación”, Secuencia, núm. 52 (2002): 7–39.
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El

“nosotros”

regiomontano

y

sus

fundamentos

económico-políticos son demarcados por la familia, la industria,
la laboriosidad, la disciplina, la cultura del trabajo y el origen
chichimeca-tlaxcalteca-hispano-(cripto)judío; esto en oposición
al “ellos” centralista, huevón, caótico, soberbio, corrupto,
ineficiente, proteccionista, autoritario, y originado en lo azteca/
mexica. A su vez, en el imaginario socio-espacial destacan dos
campos clave: los geosímbolos (el signo en clave espacial local) y
las escalas. A la ausencia de geosímbolos regios en el imaginario
central (la nación es Popocatépetl, Iztaccíhuatl, Pico de Orizaba),
se le contrapone el Cerro de la Silla como referente que aglutina
las más variadas afirmaciones identitarias (podemos recorrer
todos los tipos de regionalismo regio y encontrar ahí, en el centro
de la representación, a la Silla). En cuanto a las escalas, son tres las
que están en juego en la pugna de imaginarios, en la tensión entre
oposición y complementariedad entre ellos y en la consecuente
imposición de intereses: Monterrey, Nuevo León, Noreste. El
despliegue de estas escalas no es lineal ni unidireccional, así
Monterrey puede desplegarse como sinécdoque de Nuevo León (y
éste como sinécdoque del Noreste), o bien, como sinécdoque de la
nación. Esta tensión de escalas nos deja ver que las narrativas de
excepcionalidad no se oponen al centralismo como lógica política
(Nuevo León mismo es un estado fuertemente centralista), sino al
centralismo de la ciudad de México como contenido histórico de
la totalidad nacional.
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De entre el denso tejido de narrativas de excepcionalidad,32
aquí me detendré en el proyecto nostálgico que Abelardo A. Leal
Sr. formuló en El Nuevo Reyno de León: un Estado sin impuestos.
Publicado a mitad de la década de los setenta del siglo XX, en pleno
enfrentamiento entre la elite económico-política regiomontana y
el Estado mexicano, el texto de Leal sintetiza y lleva al extremo
las narrativas de excepcionalidad y los imaginarios de la
alteridad regiomontana. Es, por lo mismo, el proyecto que más
se acerca (en términos de relaciones sociohistóricas de sentido y
no de mediaciones tecnológicas) a las afirmaciones identitarias
socioespaciales de los espacios regionalistas y separatistas de
Facebook. A su vez, el texto como unidad (y, en parte, la obra
En Re-sentimientos de la nación... trabajé, además del texto de Abelardo Leal, con las siguientes narrativas de excepcionalidad: Amores, José Emilio (2007). Monterrey: una cultura propia; Arreola, Federico (s.f.). ¿Por qué
Monterrey?; Basave del Castillo, Agustín (1945) Constructores de Monterrey;
De León, Myriam (1996). Monterrey 400 años: la estirpe de un pueblo, 15961996; De León, Myriam (2007). Orgullosamente bárbaros. Para revalorar el
ser y quehacer del norestense; Elizondo Elizondo, Ricardo (1987) Los sefarditas en Nuevo León: reminiscencias en el folklore; García Naranjo, Nemesio
(1990 / 1955). Una industria en marcha; Hernández, Timoteo L. (1969). Geografía del Estado de Nuevo León; Novo, Salvador (1965). Crónica regiomontana. Breve historia de un gran esfuerzo; Rangel Frías, Raúl (1988 / 1964).
Teorema de Nuevo León; Recio Cavazos, Gabriela (2017). Don Eugenio Garza
Sada. Ideas, acción, legado; Rodríguez Muro, Jesús (1965). Geografía política, física y económica del estado de Nuevo León; Roel, Santiago. (1977/1938).
Nuevo León, apuntes históricos; Saldaña, José P. (1955). Episodios Contemporáneos; Saldaña, José P. (1973 / 1968). Grandeza de Monterrey y estampas
antiguas de la ciudad; Tijerina Almaguer, Luis (1943). Canto al Escudo de
Nuevo León; Zapata Novoa, Juan (1993). Tercos y triunfadores de Monterrey:
Los retos de Monterrey en el siglo XX.
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completa de Leal) gira en torno al tema que más moviliza los
malestares con el estado nacional de cosas: los impuestos.
El proyecto nostálgico de Abelardo A. Leal, Sr.
El sábado 17 de julio de 1982 murió Abelardo A. Leal Leal, Sr.,
abogado autodidacta regiomontano (nacido en Cadereyta en
1899, pero avecindado en Monterrey desde 1921), primer Doctor Honoris Causa de la Universidad Autónoma de Nuevo León
(UANL)33 y padre de Abelardo A. Leal. Jr. (1922-1994), quien
fuera editor, subdirector y presidente de El Norte durante más de
tres décadas.34 En los días posteriores a la muerte de Abelardo
Leal, Sr., distintas instituciones locales publicaron esquelas en su
honor (entre ellas, la rectoría y la Facultad de Derecho y Ciencias
Sociales de la UANL, el Colegio de Abogados de Nuevo León y
la Editora El Sol —encargada de la producción, edición, diseño,
comercialización y distribución de El Norte—), en las que se le
El Doctorado Honoris Causa en Ciencias Jurídicas le fue entregado a
Abelardo A. Leal Leal el 2 de junio de 1980, al respecto, una nota de la redacción de El Porvenir narraba el evento enfatizando el relato del hombre
que “se hace solo”: “Y sucedió aquel modesto autodidacta, caballero sin
tacha y modelo de conducta, dejó pasmados a los doctores de la ley, de las
ciencias exactas, y los iniciados en los secretos de forma y vida. Cultivador
de las disciplinas del Derecho y luchador infatigado de las reclamaciones
justas, don Abelardo Leal Leal, produjo ante el Consejo Universitario, depositario por sí de la sabiduría misma, un discurso de elegante y profundo corte académico” (Periódico El Porvenir. “Doctorado merecido”, Monterrey,
N.L., 3 de junio de 1980).
34
Israel Cavazos Garza, Escritores de Nuevo León. Diccionario bibliográfico
(Monterrey: Universidad Autónoma de Nuevo León, 1996), 207.
33

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recordaba como un “distinguido jurista nuevoleonés” y “ejemplo
en la comunidad regiomontana”.35
A su vez, M.A. Kiavelo (espacio editorial clave de El Norte
y pilar en la construcción de la alteridad regiomontana) empezó
su columna del domingo 18 de julio con estas palabras:
1-MIENTRAS dormía, murió ayer sábado, en la madrugada,
el Doctor en Ciencias Jurídicas don Abelardo A. Leal, Señor,
venerado patriarca de una gran familia del Nuevo Reyno
de León.
2-APENAS horas antes don Abelardo había terminado su último libro, sobre cuyo original dejó un recado para que su hijo
del mismo nombre lo revise, corrija y proceda a su edición.
1-DURANTE más de sesenta años de estudiar el Derecho sin
un día de descanso ni conocer vacaciones, el Doctor Leal buscó la justeza, valor aún más alto y más puro que la imperfecta
justicia humana…
2-LA función debe continuar…36

A menos de seis meses de la muerte de Abelardo Leal, la Capilla
Alfonsina de la UANL publicó una edición no venal de El Nuevo
Reyno de León: un Estado sin impuestos, el cual ya había sido
impreso en 1975, pero en una edición del propio autor. Esta publicación, según las autoridades de la Capilla Alfonsina, se dio
La esquela de la Editora El Sol decía, a la letra: “Editora El Sol, S.A. Se
une a la pena que embarga a la Familia Leal Díaz por el sentido pésame de Don
Abelardo A. Leal Señor, Q.E.P.D. Padre de nuestro Director Lic. Abelardo A.
Leal, Jr. Hacemos votos por el eterno descanso del alma de Don Abelardo A.
Leal, Señor, a sabiendas de que su ejemplo y enseñanza han fructificado en su
familia y en la comunidad regiomontana, Monterrey, NL., julio 18 de 1982”.
36
Periódico El Norte. M.A. Kiavelo. Monterrey, N.L., domingo 18 de julio
de 1982.
35

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en retribución a que Leal había donado a la UANL su biblioteca
personal (cerca de 13,000 volúmenes) considerada como “la biblioteca jurídica más importante de México”.37 Debido quizá a
la radicalidad del texto de Leal (éste proponía, como veremos,
que se le “regresara” a Nuevo León el territorio que le fuera mercedado en 1579), el director de la Capilla Alfonsina sugiere un
deslinde: “(el libro) Representa una opinión muy personal de un
hecho ya concluido y de sus aparentes consecuencias históricas
y políticas… Es el sueño de un hombre estudioso y defensor del
Derecho que deseaba en todo aplicar el principio correcto”.38
Pero tres años después, en la presentación de otro libro de Leal,39
el mismo Tamez Solís reivindica el texto: “‘El Nuevo Reyno de
León: un Estado sin impuestos’… detalla como ninguno el desenlace histórico poco difundido sobre la usurpación de derechos
y territorio legitimando y distinguiendo la identidad del aridoamericano norestense”.40
Aunque el proyecto de Abelardo Leal es radical, no imagina
desde el vacío. Por el contrario, Leal se nutre del giro regionalista
de la historiografía local, de los componentes discursivos de
Porfirio Tamez Solís, “Presentación”, en Amparo 71/933: Abelardo A. Leal
vs. La ley de la abogacía, ed. Abelardo Leal (Monterrey: Universidad Autónoma de Nuevo León, 1985), 8.
38
Porfirio Tamez Solís, “Presentación”, en El Nuevo Reyno de León. Un Estado sin impuestos, ed. Abelardo Leal (Monterrey: Universidad Autónoma de
Nuevo León, 1982), IX.
39
Abelardo Leal, Amparo 71 /933. Abelardo A. Leal vs. La ley de la abogacía
(Monterrey: Universidad Autónoma de Nuevo León, 1985).
40
Tamez Solís, “Presentación”, 1985, 8. [Énfasis mío]
37

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las narrativas de excepcionalidad y de los imaginarios étnicocomunitario, económico-político y socioespacial que las cruzan.
El siguiente párrafo sintetiza su proyecto nostálgico y la tensión
sociohistórica desde donde imagina:
Nuevo León necesita recuperar íntegramente todo el territorio del Nuevo Reyno de León, libre, independiente y soberano
como naciera, para liberarlo del pavoroso endeudamiento y del
terrible desastre político, económico, moral y administrativo de
la suzeranía de Moctezuma y Cía., S.A., que impera con su
centralismo en la eterna Tenochtitlán, D.F. Y crear con dicho
Nuevo Reyno de León un país de trabajo, producción, crédito,
unión, y progreso tradicionales de Nuevo León. Un Estado sin
impuestos, solidarista, del deber de superación y de la superación del deber, que nos lleve a cada uno y a todos al común
mejoramiento, prosperidad y concordia, cuya categoría y solvencia le dé lugar en el Primer Mundo Internacional.41

A grandes rasgos, lo que Abelardo Leal propone es demandar ante
la Corte Internacional de Justicia y la Organización de las Naciones
Unidas que a Nuevo León se le “restituya” el territorio mercedado
a Luis Carvajal y de la Cueva en 1579 bajo el rubro del “Nuevo
Reyno de León”, una demanda que haría que Nuevo León contara
con una parte importante del norte de México e, incluso, de Texas:
“desde el Puerto de Tampico al Norte por el litoral del Golfo de
México y sus doscientas leguas en cuadro hacia el interior”.42 Y es
que, para Leal, el Estado colonial y el Estado nacional se dedicaron,
41
42

Leal, El Nuevo Reyno León. Un Estado sin impuestos, 50. [Énfasis mío]
Leal, 15.

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desde sus inicios, a “usurpar” y “mutilar” el territorio de Nuevo
León43: “no podemos aceptar la mutilación de nuestro territorio del
‘Nuevo Reyno de León’, a la migaja de sierra y tepetate, carente
de recursos naturales, en que los atentados de todos los tiempos
culminados con el encono de Juárez en 1864, nos han dejado
reducidos”.44 Leal utiliza el pasado colonial para diseñar un futuro
republicano del terruño, para desplegar un “como si”45 en el cual
Nuevo León nunca ha dejado de ser, en espíritu, el “Nuevo Reyno
de León” y en el que la excepcionalidad regiomontana se expande
sobre casi todo el norte de México y parte del sur de Estados Unidos.
Bajo el supuesto de que Nuevo León fue despojado ilegítimamente
de su territorio, Leal declara “inexistentes los repartos virreinales
y republicanos, las traidoras enajenaciones y todos los pactos
seudoconstitucionales, que afecten al auténtico territorio de Nuevo
León, que debe ser el de su originario ‘Nuevo Reyno de León’”.46
Hay que decir que la idea de “mutilación” es clave no sólo en el imaginario socioespacial de la alteridad regiomontana, sino también en el imaginario
socioespacial de la nación, en concreto, a partir a la “mutilación” del territorio
que el país “sufrió” al perder la guerra con los Estados Unidos.
44
Leal, El Nuevo Reyno León. Un Estado sin impuestos, XI.
45
El “Como si” radica en lo que Ricoeur define como el “es” metafórico: toda
metáfora, a la par, “no es” y “es como” aquello que reemplaza. Y es esa tensión
constante de “no ser” y “ser como” la que le da su poder de redescripción de
lo real al jugar con las fronteras de lo posible y de lo imposible: “el ‘lugar’
de la metáfora, su lugar más íntimo y último, no es ni el nombre ni la frase ni
siquiera el discurso, sino la cópula del verbo ser. El ‘es’ metafórico significa
a la vez ‘no es’ y ‘es como’”. Ver Paul Ricoeur, La metáfora viva (Madrid:
Ediciones Europa, 1980), 15.
46
Leal, El Nuevo Reyno León. Un Estado sin impuestos, XI.
43

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Dada la importancia estratégica del acceso al mar, Leal
dibuja un cuadrante en el que (a diferencia del trazado por Vito
Alessio Robles a fines de la década de los veinte) se traza el
“territorio verdadero” del Nuevo Reyno de León en un área que le
otorga la posesión completa de los derechos marítimos del Golfo:
A nosotros nos interesa superlativamente el litoral del golfo de
México que marca Tampico, por la categoría marina que tiene
el Nuevo Reyno de León con dicha playa y su comunicación
directa internacional, viajera, turística, postal, mercantil, jurídica, defensiva y demás contacto con la familia mundial, así
como por las doscientas leguas de mar territorial, que son una
riqueza pesquera y de autosubsistencia, amén que no sería remoto también petrolera.47

En el imaginario socioespacial de la excepcionalidad regiomontana, la escala del “Nuevo Reyno de León” ocupa un lugar clave
como práctica de imaginación (no es ninguna casualidad que,
en voz de M.A. Kiavelo, El Norte haya recordado a Leal, según
mostré atrás, como un “venerado patriarca de una gran familia
del Nuevo Reyno de León”). En tanto práctica del como si, el
“Nuevo Reyno de León” es un espacio mítico (una metáfora
espacial que nunca hizo territorio) que conecta al Nuevo León
del presente (y en particular a Monterrey) con el del espacio
idealizado del siglo XVI. Esta forma de retroactividad, de imaginación política nostálgica basada en el como si, se activa para
hablar de los malestares con el estado nacional de cosas. Y su
47

Leal, 22.

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tema típico de activación son los impuestos y el relato de la
injusticia fiscal.48 En su columna En pocas palabras, publicada
en Milenio, Miguel Ángel Vargas escribe desde esta posición de
imaginación que vincula el ethos regiomontano y sus esencializaciones atemporales (el relato de adversidad, la cultura del
esfuerzo) con la retroactividad al Nuevo Reyno de León a través
de los impuestos:
En más de una ocasión me han preguntado si los nuevoleoneses
somos codos y les respondo con un contundente no. Los nativos de esta región del país siempre hemos sido ordenados con
el gasto y hasta nos alcanza para ahorrar. Nuestros ancestros
llegaron a estas tierras en condiciones difíciles. Acá todo escaseaba: el dinero, el agua, la vegetación, y con trabajo y mucha
tenacidad pudieron salir adelante…. Como la mía, hay miles
de historias parecidas, y podrán identificarse con esa cultura
del trabajo y tesón de quienes habitamos el llamado Nuevo
Reino de León. A nivel nacional se nos reconoce como gente
emprendedora, porque así somos. Por eso molesta que el Gobierno Estatal piense cobrarnos hasta por prender el carbón...
Al buen administrador... menos impuestos.49
Lo importante, en términos del análisis sociohistórico de las narrativas de
excepcionalidad, no es si Nuevo León realmente da más de lo que recibe o no
(o si podría vivir sin los recursos de otros), lo relevante es que los que afirman
que el trato es injusto asumen que lo que dan es para los otros, los que siempre
han estado lejos, los que agreden, amenazan, devoran, invaden, de diversas
formas, al “nosotros” local y regional. En el relato según el cual los neoleoneses “mantienen al país” (con su cultura de trabajo forjada históricamente en
condiciones de adversidad) se ponen en juego los límites de la nación en tanto
comunidad política imaginada.
49
Periódico Milenio. “NL: al buen administrador”. Monterrey, N.L., 20 de
diciembre de 2017. [Énfasis mío].
48

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Esta afirmación del “Nuevo Reyno de León”, que alude a la supuesta grandeza perdida de Nuevo León, está emparentada, a su
vez, con otra afirmación utilizada con frecuencia en la línea editorial de El Norte, la cual se refiere a su estado vecino como “la
parte de Nuevo León que ahora se llama Coahuila”. Sin importar
el tema específico del que se trate, es usual que se utilice esta
expresión50 poniendo en primer plano la relación todo/partes y la
dimensión temporal antes/ahora que recuerda el periodo vidaurrista en el que Nuevo León y Coahuila fueron una sola entidad
federativa (1856-1864),51 hasta que Benito Juárez “los separó”.
Estos son algunos ejemplos utilizados en M.A. Kiavelo, sólo en 2017:
“Donde no deja de temblar es en la parte de Nuevo León que ahora se llama
Coahuila”; “En la parte de Nuevo León que ahora se llama Coahuila, el Gobernador Rubén Moreira no tiene empacho en declarar que el Obispo Raúl
Vera…”; “En la parte de Nuevo León que ahora se llama Coahuila existe preocupación entre el electorado porque Miguel Riquelme…”; “Al Gobernador
Jaime Rodríguez le está ganando la querencia por la parte de Nuevo León que
ahora se llama Coahuila...”.
51
Diego Osorno ya ha señalado esta afirmación identitaria como parte de la
relación entre el (neo)vidaurrismo y la línea editorial de El Norte. Comparando
a Santiago Vidaurri con José Alvarado (ambos originarios de Lampazos de
Naranjo, Nuevo León), Osorno afirma: “El autoritarismo, el aislacionismo y la
traición a la patria que caracterizaron al vidaurrismo del siglo XIX todavía son
algo común en el Nuevo León del siglo XIX… En este Lampazos de sátrapas
revividos y esculpidos, cómo se extraña a José Alvarado… Si Lampazos dio
un tirano, Lampazos dio también a un humanista. Por cada Santiago Vidaurri
hay un José Alvarado… Los neovidaurristas de entonces [1961] se alarmaron
y conspiraron contra él [José Alvarado]. Hoy siguen en el poder, haciendo
como que gobiernan Nuevo León con sus empresas, con sus cargos en el gobierno y su periódico, ese que suele afirmar, sin pudor: ‘La parte de Nuevo
León que ahora se llama Coahuila…’” (Periódico Milenio Monterrey. “Entre
Santiago Vidaurri y José Alvarado”. Monterrey, N.L., 5 de agosto de 2007).
50

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Lo que subyace a esta afirmación identitaria socioespacial es el
siguiente supuesto: Vidaurri no anexó Coahuila a Nuevo León
ante la debilidad del gobierno central, sino que lo “recuperó”.
Así, alimentándose del imaginario regionalista
socioespacial, Abelardo Leal realiza un ejercicio de imaginación
en el que el pasado idealizado y congelado en el tiempo (El Nuevo
Reyno de León) debe ser recuperado como salida a los problemas
de su presente (centralismo, burocracia, priismo, corrupción,
endeudamiento). En su texto, Leal no se refiere nunca al centro del
país sin añadirle sustantivos vinculados con el campo semántico
de lo azteca/mexica, incluso sobreponiéndolos (“La seudofederación de Moctezuma, D.F.”; “feudal castillo de Chapultepec”
“D.F de la Azteca Tenochtitlán”). Así, la tensa visita que realizó
Echeverría a Monterrey al final de su mandato es registrada por
Leal con base en el tiempo congelado del espacio colonial, como
una más de las múltiples afrentas que el “mutilado” y prístino
Nuevo León ha tenido que sufrir desde fines del siglo XVI:
Don Luis y el Nuevo Reyno de León aún existen en la memoria de sus sucesores. De ese extenso territorio aún queda
como ‘hijastro’ de la seudo-República Mexicana, sucesor del
Nuevo Reyno de León, el pequeño y yermo Nuevo León, que,
decíamos, se ha convertido en la Capital Industrial de México.
Los resabios perduran: en 1976 vino Moctezuma Echeverría
a derramar su ira y su soberbia sobre los ‘riquillos’ de Nuevo
León.52
52

Leal, El Nuevo Reyno León. Un Estado sin impuestos, 4.

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A ese “ellos” del centralismo, Leal le opone un doble “nosotros”: el del Nuevo León de mediados de la década de los setenta del siglo XX (desde el que escribe) y el del Nuevo Reyno
de León de 1579. En el primero, Nuevo León está definido por
la “usurpación” y las “miserias” que tanto el centralismo colonial como el nacional dejaron al “mutilar” al Nuevo Reyno
de León: “Nos privaron de diez onceavas partes del Nuevo
Reyno de León, dejando a Nuevo León la onceava restante, lo
más estéril, pequeño para que nunca fuera grande, y encerrado
al interior sin los pulmones al Golfo de México que tenía el
Nuevo Reyno de León para su libre y fácil relación internacional”.53 Las únicas valoraciones positivas que Leal hace de
este Nuevo León despojado, reducido a ser “piedra y tepetate”, tienen que ver con el progreso, el trabajo como orgullo
industrial54 y la continuidad étnica de lo que podríamos definir
como el mestizo fronterizo, el cual no sólo es visto como menos mestizo que el del centro y sur del país, sino como hecho
de otra hispanidad y de otras herencias indígenas —“la raza
primordial del Nuevo Reyno de León”, mezcla de “ancestrales
Leal, 3.
“Carvajal y de la Cueva… fue el primer paladín que con dicho ‘Reino’
abrió la puerta del Mundo a este erial magnético, que de su propia entraña rocosa genera todo este potencial humano de trabajo, industria, comercio, economía, cultura y demás factores de prosperidad tan admirables y ejemplares, hermosa heráldica que cual paradoja modesta y orgullosa, se dibuja en el espacio
con sus chimeneas fabriles, como veladoras rezanderas, elevando constantes e
incansables el humo de su laboriosa oración, al cielo infinito del desarrollo y
del progreso”. Ver Leal, 14.
53
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judíos conversos carvajales” y de “indios chichimecas incansables de trabajo”55:
Nuevo León, pertenencia de Tenochtitlán nomás tú nunca fuiste. Tus indómitas tribus conexión jamás tuvieron con aztecas.
Tributo ni obediencia alguna a Moctezuma tú reconociste. Eres
campo independiente, dominio de indios libres chichimecas.
Tus hombres nacen en medio de tus pobres charales y tus breñas; Aborígenes que un día vieron la llegada de los Carvajales
que aportaron su cultura y su industria hacia estas escabrosas
peñas, e hicieron un emporio de riqueza de estos tuyos pedregales. Con chichimeco-carvajales se inició aquel Nuevo Reyno
de León.56

A ese pedacito de sí, Leal lo complementa con el “nosotros” del
Nuevo Reyno de León esencializado, ahistórico, mítico. El espíritu “verdadero” del ethos neoleonés se caracteriza, desde esta
práctica retroactiva, por la soberanía, la libertad y la autonomía
perdidas, arrebatadas, y tiene como institución nodal a la familia y a Carvajal como padre fundador. Para recuperar ese “nosotros” de fines del siglo XVI, Leal imagina un “Estado solidarista” (basado en la obra del político paraguayo Juan Stefanich) sin
impuestos ni huelgas, centrado en el modelo de la familia como
unidad básica gobernada por un pater justo. Y en esta familia
utópica no caben las prácticas del comunismo que contradicen la
“bendita desigualdad”57 y las libertades individuales: “ya no tratemos de enmendarle la Plana al Padre Eterno, con una ‘sociedad
55
56
57

Leal, 1, 132.
Leal, 155.
Leal, 153.

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igualitaria’… La desigualdad humana es la maravilla de la Obra:
no somos animales, ahí está la maravilla de la superación: cada
quien llegará hasta donde quiera y con su propia superación”.58
El Nuevo Reyno de León se ejerce, así, como un lugar para imaginarse sin las amenazas y restricciones del Estado mexicano, sin
“Moctezuma-Echeverría” y todos sus antecesores.
En este doble despliegue del “nosotros” local, Leal concibe
a Nuevo León como un todo esencializado y mutilado que antecede
al Estado de Nuevo León como parte del todo nacional. Al mito
del Centro le antepone el mito neoleonés, pero lo hace bajo la
figura del Nuevo Reyno que imagina como presente y ausente al
mismo tiempo. Lo que han hecho el Estado colonial y el Estado
nacional ha sido, en su continuidad centralista, reducir a una parte
lo que en realidad siempre ha sido un todo (un todo que, incluso,
antecede al todo que lo contiene). Por eso, en su pelea con el
regionalismo centralista de la ciudad de México, Leal se desplaza
constantemente entre el regionalismo autonómico (el cual reclama
ampliar su campo de acción sin romper con el todo que lo contiene)
y el separatismo: “Y si reo me condenan porque de la unión
tratamos de salirnos, o traidor me declaran a esa patraña centralista
nacional, que entiendan que un pacto es un contrato que a su vez
tienen que cumplirnos con el mayor respeto de nuestro soberano
derecho estatal”.59 Esta tensión entre regionalismo autonómico y
58
59

Leal, 74.
Leal, 156.

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separatismo no se resuelve nunca en el texto de Leal; en su pluma,
el Nuevo Reyno de León a veces es nación y a veces es región.60
Por todo lo anterior, dejar de pagarle impuestos al
“colonialismo federal”, al “comunismo centralista”,61 es para Leal
la salida económico-política del laberinto nacional, el destino
mítico del mestizo fronterizo y el regreso a la grandeza perdida:
Si los judíos de Israel han hecho un emporio de riqueza con un
gotero en el desierto del Sinaí, los nuevoleoneses como buenos
judíos “de las tres mitades”: mitad chichimecos, mitad caldeos
y mitad cristianos, simplemente agarrados de la brocha trataremos de hacer de este peñasco de Nuevo León un estado sin impuestos… Sin impuestos Nuevo León surgiría a la abundancia,
abarataría indudablemente su costo de la vida, y estaríamos en
condiciones más ventajosas de introducción hasta en los más
desarrollados mercados exteriores. Han estirado tanto la cuerda, es tan grande el abuso federal contra Nuevo León que ellos
mismos con su desmesurado tributo nos han abierto el camino
de la liberación. Que si logramos recuperar el Nuevo Reyno de
León, con puertas al mar y mar territorial, y con libertad, independencia y soberanía verdaderas, podríamos conquistar algún
lugar digno y meritorio en la familia tradicional.62
Leal le dedicó, al menos, quince años a este proyecto reivindicatorio (para
fines de la década de los sesenta ya publicaba en El Norte artículos que hablaban de la necesidad de “recuperar” el mar de Tamaulipas). Además de El
Nuevo Reyno de León, un estado sin impuestos, Leal publicó en 1979 tres tomo
de Moctezuma, D.F.: el fraude agrario de México, textos en los que reconstruye, desde la herida local, la historia del centralismo mexicano: “¡Moctezuma,
D.F., D.F., D.F.! cuyo ‘D.F.’ lo mismo puede ser despotismo, desastre que desgobierno federal, u otro sinnúmero de ‘des’ siempre negativos… Un pulpo que
como capataz vive a costa de las provincias tributarias”.
61
Leal, El Nuevo Reyno León. Un Estado sin impuestos, 131.
62
Leal, 136–38.
60

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Y es que, tanto para el regionalismo autonómico como para el
separatismo, pagar los impuestos a la federación no es visto sólo
como un desperdicio, sino también como una injusticia porque
implica “mantener” a los otros,63 a los “huevones” del centro-sur,
a pesar del maltrato histórico recibido por ellos: “Sería injusto
que los Estados más laboriosos paguen por la indolencia, la desidia o el desinterés de los demás, peor cuando estos últimos tengan
mejores recursos naturales, y por ello vivan despreocupados ante
la prodigalidad de su territorio”.64
El proyecto nostálgico de Abelardo Leal ha circulado, explícitamente, en los grupos y páginas separatistas de Facebook. Pero,
más allá de esta presencia directa, lo importante es que ambos espacios de enunciación comparten, con sus desplazamientos de sentido,
los mismos componentes clave de las narrativas de excepcionalidad:
el relato de la adversidad como obstáculo productivo para forjar el
carácter, la cultura del trabajo y del esfuerzo, el ethos del mestizo
fronterizo que privilegia la hispanidad,65 la reivindicación de la individualidad y de la libertad económica como principio de todas las
Es a esta tensión entre los límites del nos-otros local y el nos-otros nacional,
en tanto comunidades políticas imaginadas, a la que alude Leal cuando utiliza, a
modo de epígrafe, la sentencia del jurista romano Domicio Ulpiano: “Nadie es
compelido/ contra su voluntad/ a la comunidad con otro”. Ver Leal, 6.
64
Leal, 131.
65
“Consideramos que nuestro origen cultural es el Nuevo Reino de León, fundado en 1582. Así mismo abogamos por la unión de los pueblos hispanos, pugnamos por la unión en la diversidad desarrollada por siglos en la Nueva España,
respetando la identidad cultural de los pueblos que formaron este territorio”,
afirman en la página de Facebook Orgullo Neoleonés (19 de abril de 2018).
63

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libertades, la oposición al centralismo no sólo en términos políticos
y económicos, sino también culturales y étnicos,66 la tensión constante entre el regionalismo autonómico y el separatismo, la centralidad
temática de los impuestos y el relato de la “injusticia” fiscal,67 el estado-centrismo (con Monterrey como eje y espacio en expansión)68
y la densidad histórico-cultural de sus referentes.69
“Lo chilango” y “lo mexica” funcionan como la frontera externa constitutiva, la negatividad absoluta, sobre la que se construye buena parte del sentido
de estas narrativas.
67
En los espacios sociodigitales, el tema de los impuestos y el relato de la
injusticia fiscal están vinculados semánticamente, al igual que en el texto de
Abelardo Leal, con el robo —“nos roban 250 mil millones cada año”, afirman
en República de Nuevo León (10 de abril 2019)—; con la obligación de “mantener” a los “huevones” del centro/sur; con la “mutilación” de Nuevo León
—al cual debería pertenecerle Tamaulipas y Coahuila: “Nuevo León era más
grande, Juárez nos redujo por sus pistolas, deberíamos ser un estado independiente o país” (República de Nuevo León, 10 de abril de 2019)—, así como
con la mala administración y corrupción del gobierno central: “Hoy en día
somos esclavos del imperio mexica... el gobierno centralista solo se encarga
de quitarnos nuestros impuestos, para malgastarlos pagándole a cientos de
senadores y diputados inservibles” (Viva La República Del Río Grande, 6 de
julio de 2010).
68
La oposición al centralismo que cruza el texto de Leal y, a su vez, a todos
los grupos y páginas separatistas no tiene que ver con la idea de estar en contra
de toda relación de fuerzas en la que un centro domina las marginalidades que
produce, sino más bien con el centralismo de lo “chilango” (azteca, mexica,
mesoamericano). De hecho, la imaginación política separatista suele basarse
en otra centralidad: Monterrey y lo regiomontano (con el Cerro de la Silla
como geosímbolo aglutinante). Desde la perspectiva de estas narrativas, el
centralismo chilango/sureño no sólo es muy diferente al eje regional Monterrey/Nuevo León/Noreste, sino que amenaza, como toda diferencia radical, su
existencia.
69
En todos los grupos y páginas separatistas se imagina con base en la mezcla de los siguientes referentes de unidad: Santiago Vidaurri (aglutinante de
66

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Existe, sin embargo, una diferencia clave entre ambos
lugares de enunciación. Abelardo Leal concibió y escribió su
texto, desde una posición central, entre mediados de la década
de los sesenta y mediados de la década de los setenta, cuando
la elite económico-política regiomontana y los aires de progreso
industrial aún controlaban buena parte de la vida pública local
y los anhelos regios, cuando el llamado Grupo Monterrey (con
Eugenio Garza Sada a la cabeza) era capaz de enfrentarse con
toda su fuerza al gobierno central y los rumores sobre un golpe
de Estado orquestado desde “La Sultana” revoloteaban tanto
en la prensa como en los humores políticos capitalinos. Los
promotores del separatismo en redes sociodigitales, en cambio,
la autonomía norestense, de la lucha contra el centro y contra los indios seminómadas), La supuesta República del Río Grande (y, en menor medida, la
República de la Sierra Madre), El Cerro de la Silla (geosímbolo que alude a la
majestuosidad del ethos neoleonés), el León Rampante (sinécdoque del escudo
del estado), El lema Semper Ascendens (o su castellanización “siempre ascendiendo”), El Nuevo Reyno de León (como práctica nostálgica, de retroacción a
la “grandeza” perdida de Nuevo León) y Aridoamérica (como espacialización
de la diferencia y alteridad Mesoamérica). Estos elementos, o combinaciones
entre ellos, nutren la imaginación política separatista hasta la saturación. De
igual forma, los creadores de estos grupos suelen ejercer el anonimato no sólo
en tanto forma de ocultamiento, sino también como práctica de representación,
aprovechando la plasticidad identitaria que permiten estas “superficies de inscripción digital”. Ver Rossana Reguillo, Paisajes insurrectos. Jóvenes, redes y
revueltas en el otoño civilizatorio (Barcelona: Nuevos Emprendimientos Editoriales, S. L., 2017). Es común, entonces, que sus nombres o sus imágenes de
perfil estén compuestos por referentes aglutinantes de la imaginación política
separatista (mapas de Aridoamérica y del Nuevo Reyno de León, banderas de
la República del Río Grande, fotos de Vidaurri, representaciones de un León
Rampante, imágenes del Cerro de la Silla, y sus múltiples combinaciones).
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sostienen el relato del orgullo industrial cuando las condiciones
materiales de la ciudad ya han cambiado (transitando hacia
una economía de servicios de carácter global), cuando el poder
de la elite (aún importante) se ha dispersado, y, sobre todo, lo
hacen en condiciones de precariedad, alejados de las mieles del
progreso industrial sobre las que se cocinaron las narrativas de
excepcionalidad, dedicados a gestionar fragmentos de memoria
en espacios de replicación digital relativamente autocontenidos,
acostumbrados a hacer memes que no se viralizarán, a crear
grupos y páginas con poco alcance y que pueden ser cerrados
en cualquier momento por denuncias de incitación al odio, a
organizar reuniones a las que llegarán unas cuantas personas.70
En síntesis, y más allá de las diferencias en cuanto al
lugar de enunciación, se trata, en ambos casos, de proyectos
nostálgicos que nos hablan de fisuras en la comunidad política
imaginada de lo mexicano; proyectos nostálgicos hechos de
prácticas de retroacción, los cuales buscan hacerle justicia a un
pasado mítico que, desde su perspectiva, nunca se fue del todo: el
Nuevo Reyno de León o la República del Río Grande; proyectos
a través de los cuales se conversan los malestares con el estado
nacional de cosas y se imaginan, desde un pasado esencializado,
“Hacer esto era una friega, salíamos en tiempos de frío, o, en plena resolana, a veces con hambre, cansados porque toda la semana trabajábamos, y el
único día de descanso salíamos a cumplir con esto, a veces cancelábamos compromisos familiares por esto”, cuenta uno de los promotores del Movimiento
Nacionalista Riograndense (30 de julio del 2013).
70

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las salidas del laberinto, fuera del pacto nacional y de sus apuestas
comunitarias.
Consideraciones finales
En este ensayo he propuesto abordar el proyecto nostálgico de
Abelardo A. Leal, Sr. no como una práctica excéntrica, anacrónica o absurda, sino como una parte del tejido histórico-cultural
de las narrativas de la excepcionalidad regiomontana. Y, con esa
misma intención, he trazado algunas relaciones sociohistóricas
de sentido entre dicho proyecto y los espacios sociodigitales que
promueven la separación de Nuevo León o del noreste como un
todo. He insistido en que esas relaciones de sentido nos hablan
de proyectos nostálgicos que, a través del regreso figurado a un
pasado mítico y esencializado, dibujan grietas en aquello que Benedict Anderson llamó las “comunidades políticas imaginadas” y
nos permiten re-pensar la formación cotidiana del Estado-nación
en México, en toda su contingencia, como proyecto inconcluso y
narrativa sociocultural.
Como nota final, quisiera poner sobre la mesa tres
motivos más por los que considero necesario apostar por una
perspectiva de análisis sociohistórico que trace relaciones de
sentido en afirmaciones identitarias socioespaciales de carácter
aparentemente marginal (las cuales, si sólo nos enfocáramos
en su inmediatez e inmanencia, o bien en sus condiciones
de posibilidad según la política clásica, aparecerían como
anacrónicas e irrelevantes). Esta perspectiva es necesaria, en
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primer lugar, porque las fronteras internas producidas como
parte de estos proyectos nostálgicos (dentro del denso tejido de
las narrativas de excepcionalidad y de las narrativas centralistas
de la nación) no son enunciaciones discursivas que flotan
libremente sin mayor impacto, sino que generan violencias y
racismos cotidianos que buscan la eliminación simbólica (y en
ocasiones física) del otro, como el único modo de poder regresar
a un “nosotros” ahistórico y esencializado (prácticas raciales, por
ejemplo, contra los migrantes del centro-sur del país que llegan a
la urbe regiomontana a trabajar, en condiciones de precarización,
en la economía de servicios).
En segundo lugar, esta perspectiva es necesaria porque las
afirmaciones identitarias separatistas de corte radical (marginales,
pero íntimamente relacionadas con el núcleo de las afirmaciones
regionalistas que circulan por la alteridad regiomontana) nos
hablan de una fisura en la parte regia que, con el tiempo, podría
crecer más allá de la arena política local. En tercer y último lugar,
esta perspectiva es cada vez más importante ante el llamado “giro
global a la derecha” de los últimos años, lo cual nos obliga, más que
nunca, a estudiar estos fenómenos locales en los que se reactivan
afirmaciones reaccionarias que, en el marco de la formación del
Estado-nación en México, tienen que ver con el resurgimiento
de aquellos nacionalismos conservadores, hispanófilos (tanto de
elite como populares) que aparentemente “perdieron la batalla”
contra el nacionalismo posrevolucionario, pero que nunca se han
ido del todo.
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�Dos culturas políticas ¿disímiles?: ciudadanización indígena en San Luis Potosí y su repercusión en la Huasteca potosina, 1824-1835
Two political cultures. Dissimilar? Indigenous citizenship in San
Luis Potosí and its impact on the Huasteca Potosina, 1824-1835
Julio César Martínez Velarde
El Colegio de México

orcid.org/0000-0003-3375-7539

Resumen: El objetivo de este trabajo es analizar dos posturas políticas
referentes a la ciudadanización de los indios en San Luis Potosí durante
la primera República federal (1824-1825). Por un lado, la expresada por
la clase política del estado, conformada por gobernadores y diputados, la
cual fue impulsora de ciudadanizar, es decir, asimilar a los indígenas a
una sociedad de carácter liberal. Por el otro, la del grupo de poder político
de la Huasteca potosina, representado por gobernantes y ex gobernantes
municipales, críticos del asimilacionismo. Para alcanzar el objetivo trazado, se interpretaron misivas, órdenes de gobernadores a alcaldes municipales, leyes, decretos y procesos judiciales. A juicio del autor, indagar
estas dos posturas políticas ayuda a concebir la “construcción” del indio
en el estado potosino, las medidas para su transformación en ciudadano,
así como la interpretación de estas en un escenario regional.
Palabras clave: cultura política; ciudadanización indígena; clase política; grupo de poder político.
Abstract: The aim of this paper is to analyze two political positions concerning the citizenization of the Indians in San Luis Potosí during the
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�Julio Velarde

first Federal Republic (1824-1825). On the one hand, the one expressed
by the political class of the state, made up of governors and deputies,
which was a driving force for citizenship, that is, to assimilate the indigenous to a liberal society. On the other, the political power group of
the Huasteca potosina, represented by rulers and former municipal rulers, critics of assimilationism. To achieve the stated objective, letters,
orders from governors to municipal mayors, laws, decrees, and judicial
processes were interpreted. In the author’s opinion, investigating these
two political positions helps to conceive of the “construction” of the
Indian in the potosino state, the measures for its transformation into a
citizen, as well as the interpretation of these in a regional scenario.
Keywords: political culture; indigenous citizenization; political class;
political power group.

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Introducción
La clase política que tomó las riendas del estado de San Luis Potosí al instaurarse la República federal, en 1824, estuvo dividida
en dos facciones: los liberales radicales y los “moderados”.71 Los
primeros, miembros de la logia masónica yorkina, se destacaban
por su posición antiibérica y por sus anhelos de implementar cambios estructurales en el estado. Los segundos, asociados a la elite
económica local, propugnaban por reformas tenues, manifestando la poca experiencia del autogobierno y la inestabilidad social
del país. Más allá de estas divergencias políticas, los dos grupos
se decían comprometidos con las premisas del liberalismo pregonadas en la capital de la República: la defensa de la Independencia, la exaltación del sistema federal y la pretensión de cambiar
a la nación mediante el desplazamiento del antiguo orden social.
Amparado en los pilares del liberalismo, el Congreso
potosino elaboró la Constitución del estado en 1826, proyectándola
como el documento base para la modernización de la sociedad y
de las instituciones que la regirían. En dicho documento se plasmó
un modelo de ciudadanía que apostaba por la igualdad jurídica,
la libertad de expresión, el derecho a la propiedad, la salvaguarda
de la integridad física y el respeto a la propiedad privada. Pero
también impuso ciertos mecanismos de exclusión política:
profesar una religión diferente a la católica, cometer delitos
Sergio Alejandro Cañedo Gamboa, Los festejos septembrinos en San Luis
Potosí. Protocolo, discurso y transformaciones, 1824-1827 (San Luis Potosí:
El Colegio de San Luis, 2001), 40.
71

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públicos contra la soberanía nacional, la incapacidad moral,
la falta de independencia económica y la carencia de un modo
honesto de vida y de vecindad en un poblado.1 El sector femenino
de San Luis Potosí, como el del resto del país, fue privado de
la ciudadanía por depender legalmente de una figura masculina.
Debido a su falta de “autonomía”, la mujer debía conformarse
con ser la “compañera del ciudadano”, la que debía engendrar
a los futuros miembros de la ciudadanía liberal.2 Con base en
estos parámetros, el potosino ideal debía ser de sexo masculino,
católico, avecindado, honesto, industrioso y letrado, que hiciese
del trabajo individual la fuente de su bienestar material.
De acuerdo a los atributos antes mencionados, ¿se podía
asumir a los indios3 residentes en la entidad como ciudadanos?
Era una realidad que entre las poblaciones autóctonas del estado
de San Luis Potosí no se privilegiaba la unicidad del catolicismo,
persistiendo rituales religiosos de raigambre prehispánica
(danzas, “brujería”, etc.), y mucho menos un acendrado
María Isabel Monroy Castillo y Tomás Calvillo Unna, “Las apuestas de
una región: San Luis Potosí y la república federal”, en El establecimiento del
federalismo en México (1821-1827), ed. Josefina Zoraida Vázquez (México,
DF: El Colegio de México, 2003), 349.
2
Graciela Velázquez Delgado, “La ciudadanía en las Constituciones mexicanas del siglo XIX: inclusión y exclusión política-social en la democracia
mexicana”, Acta Universitaria, núm. 6 (2008): 45.
3
Utilizo las expresiones “indio”, “indígena”, y “natural” para referirme a
aquellos sujetos originarios de América. La decisión no es arbitraria, se ancla
en los términos asentados en las fuentes primarias y secundarias consultadas.
Huelga decir que el uso de estas expresiones no implica una connotación peyorativa.
1

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individualismo, pues la vida de los poblados indígenas estaba
organizada bajo prácticas corporativas (tenencia de la tierra, por
ejemplo). A esto se debe añadir la facilidad de algunos individuos
para desdeñar su calidad de vecinos y convertirse en sujetos
itinerantes. No obstante estas diferencias culturales, concebidas
por la clase política como modificables, los indios recibieron
la ciudadanía. Su reconocimiento como parte de la comunidad
política representaba el inicio de un plan de ciudadanización,
identificado como un fenómeno estrictamente asimilacionista,4
llevado a cabo mediante la declaración de la igualdad jurídica y
disposiciones oficiales para insertar a las comunidades indígenas
en un proyecto de nación liberal. Esta decisión se justificó bajo
el supuesto de que las pervivencias prehispánicas eran el reflejo
del ostracismo padecido por los indígenas bajo el régimen
colonial. Así, la coyuntura liberal e independiente operaba como
el escenario perfecto para construir un cuerpo social cada vez más
cohesionado y culturalmente “occidentalizado”.
La ciudadanización tendría diversas repercusiones en el
interior de la entidad, alcanzando algunos consensos y no pocos
desencuentros en los ayuntamientos, instituciones encargadas de
aplicarla. En la Huasteca potosina, territorio al oriente del estado
y mayoritariamente indígena, el planteamiento asimilacionista
del gobierno generó desazón y disconformidad notable entre
Mónica Quijada, “Ciudadanización del ‘indio bárbaro’. Políticas oficiales
y oficiosas hacia la población indígena de la Pampa y la Patagonia, 18701920”, Revista de Indias LIX, núm. 217 (1999): 692.
4

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ediles y exburócratas, por ser “ajeno” a las dinámicas sociales
y a la “constitución natural” de la población. Ciertamente,
consideraban difícil la configuración de una comunidad huasteca
indiferenciada. Bárbara Corbett identifica a estos funcionarios
como federalistas radicales con un mensaje jacobino en contra
del poderío económico de la Iglesia en la región.5 Enrique
Márquez los describe como expertos en el manejo de las armas
y en el sometimiento de los naturales, y con poco apego a la
ideología liberal, ya que podían emprender y desechar alianzas
con facciones distintas, anteponiendo siempre sus intereses.6 En
todo caso, la génesis de su dominio político estuvo íntimamente
relacionada a un fenómeno de acumulación de la riqueza basado
en múltiples remates, la apropiación de terrenos indígenas, el
acaparamiento de capitales provenientes de cofradías y la
invasión de terrenos eclesiásticos. Así se hicieron de extensas
propiedades, y algunos de sus miembros se consolidaron como
grandes hacendados.7
A través de la cultura política, definida como el
“conjunto de ideas, valores, creencias, actitudes, discursos
Bárbara Corbett, “Comercio y violencia en la Huasteca Potosina: el monopolio del tabaco, 1821-1846”, en El siglo XIX en las Huastecas, ed. Antonio
Escobar Ohmstede y Luz Carregha Lamadrid (México, DF: Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social; El Colegio de San
Luis, 2002), 247.
6
Enrique Márquez, “Tierras, clanes y política en la Huasteca Potosina
(1797-1843)”, Revista Mexicana de Sociología, núm. 1 (1986): 206.
7
Márquez, 208.
5

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y prácticas compartidas por un grupo determinado y que
tienen como producto fenómenos políticos”,8 el presente
trabajo analiza dos posturas referentes a la ciudadanización
de los indios en San Luis Potosí: la de la clase política estatal
y la del grupo de poder político que gobernó la Huasteca
potosina durante la primera República federal (1824-1835).
La temporalidad se debe a que en los primeros once años
republicanos proliferaron discursos sobre el indio y su papel
fundamental, como ciudadano, en la nueva configuración
política de San Luis Potosí. Sucede lo contrario a partir
de 1836; la ciudadanía adquiere parámetros censitarios,
fundados en la propiedad y la independencia económica,
requisitos que muy pocos indios podían cumplir.
La propuesta central de la investigación es que la
ciudadanización puso de manifiesto dos culturas políticas: una de
carácter asimilacionista, gestada en la capital de la entidad, y otra
de índole diferencialista, proveniente de la Huasteca. La primera,
trazada por gobernadores y diputados, remarcó una paupérrima
condición social de los indios; sin embargo, les otorgaba las
“potestades racionales” para integrarse a la sociedad nacional
a través de la implementación de resoluciones oficiales. La
segunda, expresada por ayuntamientos y exfuncionarios, negaba
abiertamente las posibilidades de adaptación del indio al nuevo
Amanda Úrsula Torres Freyermuth, “La idea del indio en Chiapas, 17941821”, LiminaR. Estudios Sociales y Humanísticos, núm. 2 (2012): 56.
8

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sistema independiente por su supuesta incapacidad intelectual y
una negativa cotidiana a conocer y aplicar las responsabilidades
de su nuevo rol jurídico.
El artículo está estructurado en tres apartados. En primer
lugar, se justifica de manera breve el uso de los términos “clase
política” y “grupo de poder político”. En segundo, ofrezco
la percepción de algunos gobernadores y diputados, alusiva
al indio, así como algunas medidas y decretos emitidos para
su ciudadanización. En tercer lugar, se ocupa de esbozar las
reacciones del grupo de poder político huasteco en torno al
asimilacionismo propuesto en la capital potosina.
Aclarando conceptos
Estimo la política como la actividad que permite a los individuos articular, negociar, implementar y reforzar sus posturas y
demandas unos con otros y hacia el conjunto social.9 Partiendo de
ello, inserto dentro de la categoría de clase política, por encajar
con sus características, a los gobernadores y diputados que emprendieron acciones para ciudadanizar al indio. De acuerdo con
Gaetano Mosca, este tipo de clase se distingue por ser un conjunto minoritario, intelectualmente superior a la media poblacional,
José Alfredo Rangel Silva, “Las voces del pueblo. La cultura política
desde los ayuntamientos: San Luis Potosí (1820-1823)”, en Poder y gobierno local en México, 1808-1857 (Estado de México: El Colegio Mexiquense;
El Colegio de Michoacán; Universidad Autónoma del Estado de México,
2011), 126.
9

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que monopoliza el poder y otorga a sus gobernados los medios
materiales de subsistencia y los indispensables para la vitalidad
del organismo político. Al ser un grupo reducido, forma un bloque relativamente homogéneo, con objetivos compartidos, y su
mayor debilidad es la fragmentación, sufriendo cuando los miembros se enfrentan en competencias personales y sectoriales.10
Se usa el concepto “grupo de poder político” para englobar
a los funcionarios y exfuncionarios (no por ello ausentes en la
política local) oriundos de la Huasteca potosina. Esto responde
a que dichos individuos, aunque compartieron la etiqueta de ser
un sector socioeconómico identificable y con accesos a espacios
de poder político, no formaron parte de un componente compacto
y uniforme. Gabriel Torres dice que el distintivo principal de
un grupo de poder es la falta de consenso entre sus integrantes,
reflejada, tal como acaeció en el oriente potosino, en enconadas
rivalidades por defender sus actividades, propiedades y posición
social en un espacio regional.11 La variable de la diferencia no
los exceptuaba de tener afinidades en ciertos tópicos, pues, como
se expondrá más adelante, compartieron una visión negativa
sobre los indígenas. Otro punto de encuentro, no menor, era su
adscripción, como motivo de orgullo y diferencia, al sector no
indígena de la Huasteca.
Gaetano Mosca, La clase política. Selección de Norberto Bobbio (México,
DF: Fondo de Cultura Económica, 1984), 112–15.
11
Gabriel Torres, “Política cotidiana y gestión municipal”, Ciudades, núm.
28 (1995): 17.
10

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Medidas y decretos para la ciudadanización indígena en San
Luis Potosí, 1824-1835
En 1826, San Luis Potosí albergaba 217,776 habitantes,12 de los
cuales se aproxima que el 70% eran de origen indígena.13 Esta
mayoría porcentual era diversa: guachichiles (pertenecientes a la
familia chichimeca) en el altiplano; indios con ascendencia tlaxcalteca en la capital y sus zonas aledañas; huastecos, nahuas y
pames en el oriente potosino. Los indígenas se asentaron mayoritariamente en pueblos, misiones, haciendas, ranchos, estancias
y barrios. Un gran número de ellos, cabe decir, se negó a congregarse en este tipo de asentamientos, rechazando el control social
y económico impuesto por los municipios.
Para justificar la ciudadanización del indio, fue necesario
conceptualizarlo constantemente. El primer gobernador,
Ildefonso Díaz de León, declaró desde el inicio de su mandato
(1824) que los “pobres indios” debían ser tenidos, a pesar de
su decadencia, por ciudadanos, y que dictaría medidas para
asimilarlos, pues “lejos de sentir los beneficios de la sociedad,
solo han experimentado vejaciones en sus personas e intereses”.14
Sergio Alejandro Cañedo Gamboa y Flor de María Salazar Mendoza, De la
formación del Estado de San Luis al preludio de la guerra de Reforma, 18201857 (San Luis Potosí: El Colegio de San Luis, 2014), 29.
13
Porcentaje obtenido con base en María Isabel Monroy Castillo, Pueblos,
misiones y presidios de la intendencia de San Luis Potosí, 1819 (San Luis
Potosí: Academia de Historia Potosina, 1983).
14
Archivo Histórico del Estado de San Luis Potosí (en adelante AHESLP),
Secretaría General de Gobierno (en adelante SGG), Documentación relativa a
la falta de pago de contribuciones por la pobreza que existió por varios moti12

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Su sucesor en el cargo, Vicente Romero, decía, en 1829, que
los indígenas eran entes “sin más luces que las naturales” pero
capaces de desarrollar conocimientos en ámbitos distintos,
como en la “medicina natural”.15 Dos años después, como
gobernador electo, José Guadalupe de los Reyes recordaba que la
Independencia había traído paridad en la población y que siendo
el indio un ser indefenso, se le debía “cuidar” y “proteger en
cuantos asuntos se les ofrezcan”.16 A nombre de la gubernatura,
en 1831, el Periódico Oficial declaró a los indígenas como una
“clase apreciable, tan digna de consideración, que exige para
sí unas disposiciones especiales con la que consiga nivelarse
completamente en civilización a las otras y pueda formar una
población útil y laboriosa”.17
Algunos diputados dejaron constancia sobre el tema. Manuel María Gorriño y Arduengo18 creía que los indios eran sujetos necesitados de “una paternal y desvelada atención […] por
el estado civil y de ignorancia en que existen”.19 José Victoriano
vos, uno de ellos a causa de epidemias, 2 de febrero de 1826, caja 24, exp. 22,
f. 11.
15
AHESLP, SGG, Informe de la gestión administrativa del Gobierno del Estado de San Luis Potosí, presentada a la Segunda Legislatura Constitucional
por el ciudadano Vicente Romero, Gobernador del Estado, 1829, f. 7.
16
AHESLP, SGG, Quejas de los indios Juan Andrés y Agustín Pérez, vecinos
de Tancanhuitz, de la parcialidad de los indios Huastecos, 20 de mayo de 1831,
caja 220, exp.7, f. 4.
17
AHESLP, Periódico Oficial (en adelante PO), Gaceta del Gobierno del Estado Libre de San Luis Potosí, núm. 38, viernes 23 de septiembre de 1831.
18
Diputado por el I Congreso Constituyente (1824-1826).
19
Jesús Motilla Martínez, El doctor Gorriño y Arduengo, su proyecto para la
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Vargas Machuca20 los percibió, en 1831, como “víctimas históricas”, portadores de “tantas ingratitudes y tan formidables tiranías
españolas, que la naturaleza entera se ha escandalizado y horrorizado de ellas”.21 Anastasio Quiroz22 asumió una posición idéntica,
declarando en pleno cónclave que, con una “política atroz y opresora”, los europeos no dejaron al indígena “fructificar” de forma
intelectual ni material.23
En efecto, el indio decimonónico fue categorizado como un
ente necesitado de una protección especial. Su desfavorable situación
dimanaba, acorde con los dirigentes, de la mala praxis del tirano y
absolutista gobierno español, cuyas leyes optaron por la segregación
y la decadencia social. Empero, se presumía que la represiva realidad
a la que fueron sometidos no había finiquitado por completo su
“inteligencia natural”, la cual podían cultivar para su florecimiento.
Era de suma importancia, entonces, el respeto y cuidado de estas
“víctimas históricas”, así como su paulatina asimilación.
La adjetivación ambivalente de los indios pone de
manifiesto una negación étnica. No se ponderaron las diferencias
culturales entre las distintas etnias, mucho menos se pugnó
primera Constitución potosina, 1825 (San Luis Potosí: Casa de la Cultura de
San Luis Potosí; Consejo Estatal para la Cultura y las Artes, 1990), 54.
20
Diputado perteneciente a la III Legislatura Constitucional (1831-1832).
21
AHESLP, PO, El Yunque de la Libertad, más golpeado, está más limpio,
núm. 54, domingo 13 de octubre de 1833. Sesión del día 18 de abril de 1833.
22
Diputado en la III Legislatura Constitucional (1833-1834).
23
AHESLP, PO, El Yunque de la Libertad, más golpeado, está más limpio,
núm. 47, jueves 12 de septiembre de 1833. Sesión del día 18 de abril de 1833.
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por preservar sus particularidades, más bien fueron adscritas,
paradójicamente, dentro de los términos indio, indígena o
ciudadano indio. La simplificación permitió a gobernadores y
legislaturas, formular, como se verá a continuación, decretos
de índole general para tratar de “inducir una reforma en las
costumbres [indígenas]”, la cual no sería sólo en “obsequio de la
industria y riqueza de aquellos pueblos de indios, sino lo que es
más importante: de su civilización y su cultura”.24
Partiendo de lo anterior, podría decirse que la primera acción para asimilar a la población fue instalar, a través de la voz
de los políticos y de los dispositivos informativos oficiales, que
en San Luis Potosí los indios gozaban de una plena igualdad jurídica. “igualarlos ante la ley” era un “deber” que se fundaba en
“el mismo estado natural de la sociedad”.25 Atrás habían quedado las corporaciones sociales con normativas intrínsecas. En este
contexto, no es de extrañarse que Ildefonso Díaz de León ordenara, en 1825, que al interior del territorio se evitara “la distinción
de los ciudadanos naturales y otros a quienes llama españoles y
castas”, pues “hecha la Independencia de la antigua metrópoli
y constituidos bajo un gobierno liberal, todos hemos venido a
quedar convertidos en ciudadanos mexicanos”.26 Sabiéndose en
AHESLP, PO, Gaceta del Gobierno del Estado Libre de San Luis Potosí,
núm. 38, viernes 23 de Septiembre de 1831.
25
AHESLP, PO, Gaceta del Gobierno del Estado Libre de San Luis Potosí,
núm. 71, domingo 22 de diciembre de 1833.
26
AHESLP, SGG, Los ayuntamientos de Tamasopo y Huehuetlán informan
que han enviado el padrón de las almas residentes en cada lugar, según lo soli24

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iguales condiciones jurídicas, los indígenas renegarían del aislamiento colectivo al que supuestamente fueron inducidos y el que,
a decir de Díaz de León, sólo había provocado durante siglos una
“una rivalidad con las otras clases”.27 Logrado esto, superarían su
“cortedad”, tenderían cada vez más a la integración social y olvidarían “las aberraciones pasadas”, convirtiéndolas en “lecciones
para el futuro”.28
Otro de los elementos ideológicos designados para
vertebrar la ciudadanización fue la religión cristiana. No obstante,
el dogma debía apegarse a los tiempos liberales e ilustrados que
corrían. En 1824, varios diputados vieron en el culto católico
“la primera base y la más firme de la felicidad verdadera de los
pueblos”. Su influencia en la sociedad debía ser absoluta, de ella
manaba “el germen de las virtudes políticas”. Así, la religión
arraigaría en el indio “las costumbres arregladas a las leyes, el
amor al trabajo y sobre todo la moralidad”.29 Para ello, era de
absoluta importancia su cooperación en las pláticas semanales
impartidas en las parroquias, donde los curas explicarían los
beneficios y las responsabilidades de la ciudadanía. La voz de
citado, 18 de julio de 1825, caja 12, exp. 27, f. 4.
27
AHESLP, SGG, Documentación relativa a la falta de pago de contribuciones por la pobreza que existió por varios motivos, uno de ellos a causa de
epidemias, 26 de febrero de 1826, caja 24, exp. 22, f. 11.
28
AHESLP, PO, El yunque de la libertad, más golpeado, está más limpio,
núm. 7, jueves 3 de enero de 1833.
29
Citado en Tomás Calvillo Unna y Sergio Alejandro Cañedo Gamboa, El
congreso del estado de San Luis Potosí, selección de documentos, 1824-1923
(San Luis Potosí: El Colegio de San Luis, 1999), 39.
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los prelados debía ser escuchada para dejar de creer y poner en
práctica “creencias groseras”.30
La instrucción religiosa debía ser complementada
con otra de carácter escolar. Díaz de León, en mayo de 1826,
vaticinaba la supervivencia de las diferencias sociales “mientras
no se procure generalizar la educación”, la cual se debía recibir
“cómodamente”.31 Aunque algunos funcionarios pugnaron por
un plan educacional exclusivo para los indígenas,32 se designó, a
nombre del ideal homogeneizador de la población, que recibieran
la misma instrucción que el resto de los potosinos. Su “juventud”
debía adquirir en las escuelas de primeras letras, construidas con
dinero de las arcas municipales, los conocimientos de “la escritura,
la lectura, las operaciones básicas de aritmética, la enseñanza del
catecismo religioso y demás elementos de buena crianza”.33 Sólo
los “educados” encajarían plenamente en la comunidad liberal,
pues, como lo atestiguaba el gobernador Díaz de León, “una
buena educación ha sido siempre la mejor recomendación de los
AHESLP, PO, El yunque de la libertad, más golpeado, está más limpio,
núm. 102, sábado 12 de abril de 1834.
31
Citado en Nereo Rodríguez Barragán, Lic. José Ildefonso Díaz de León:
primer gobernador del Estado de San Luis Potosí y fundador del Colegio Guadalupano Josefino (San Luis Potosí: Sociedad Potosina de Estudios Históricos,
1972), 36.
32
Véase el caso del diputado Gorriño y Arduengo, en Motilla Martínez, El
doctor Gorriño y Arduengo, su proyecto para la primera Constitución potosina, 1825, 67.
33
AHESLP, PO, El yunque de la libertad, más golpeado, más limpio, núm.
27, domingo 26 de mayo de 1833.
30

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hombres: en todas partes el Ciudadano ilustrado se prefiere al
que no lo es”.34 En el Periódico Oficial se respaldaba el pensar
del gobernador al mencionarse que la ilustración acostumbraría,
tanto a indios como a los que no lo eran, a:
[…] vivir juntos desde su infancia y a considerarse todos como
miembros de una misma familia. Desaparecerá desde luego esa
desigualdad de clases que tan funestos efectos ha causado a la
república, y la voz de la naturaleza encontrará siempre dispuestos a los ciudadanos que la escuchen, recordándoles que tienen
derechos a conservar y derechos a defender. 35

No es ocioso mencionar que, a lo largo de la temporalidad estudiada, los gobernadores permitieron en varios municipios huastecos el establecimiento de multas económicas y carcelarias para
aquellos “ciudadanos indios con ahijados e hijos” que no mandaran a sus hijos a la escuela.36
Una estrategia más para asimilar al indio fue eliminar las
cargas tributarias que lo diferenciaban socialmente. El decreto
número 36, del 1 de diciembre de 1825, obligó al gobernador a
hacer “cumplir en todos los Pueblos la ley que extingue el servicio
personal de los indios”, y a “tomar las providencias necesarias
Citado en Barragán, Lic. José Ildefonso Díaz de León: primer gobernador
del Estado de San Luis Potosí y fundador del Colegio Guadalupano Josefino,
36.
35
AHESLP, PO, El yunque de la libertad, más golpeado, está más limpio,
núm. 79, jueves 23 de enero de 1834.
36
AHESLP, SGG, Bando de buen gobierno enviado desde Tancanhuitz, 9 de
enero de 1825, caja 16, exp. 18, f. 2; Bando de buen gobierno enviado desde
Tamazunchale, 26 de abril de 1825, caja 16, exp. 20, f. 11.
34

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para que los expresados paguen a sus párrocos los derechos
correspondientes a sus respectivos aranceles”.37 La génesis de
esta medida, con arreglo a lo expresado por el Congreso, fue
que “los indígenas, ciudadanos libres y en el ejercicio de sus
derechos, salieran del servicio con que los tenía agobiado el
antiguo sistema de gobierno [y] gocen pagando sus derechos del
feliz que actualmente nos rige”.38 Era tiempo, según el diputado
Gorriño, de que “logren y no sean perjudicados en sus derechos
de su libertad legal”.39
En el caso de los servicios personales, su eliminación,
además de ser una derivación tácita de la igualdad jurídica,
estuvo vinculada a los esfuerzos por impulsar la agricultura,
particularmente en la Huasteca, visualizada como la región
más fértil de la entidad. Libre de compromisos forzados con
los mandos civiles y religiosos, la obligación del indio era
usufructuar sus tierras (o las arrendadas en propiedades privadas)
e introducir sus productos en los mercados locales. Ciertamente,
se creía que estas actividades económicas eran efectuadas con
José J. Martínez, ed., Legislación Potosina o Colección Completa de las
Disposiciones Legislativas Expedidas desde el 21 de Abril de 1824. Edición
Oficial, Tomo I (San Luis Potosí: Imprenta de la Escuela Industrial Militar,
1892), 152.
38
AHESLP, SGG, Exposición del ayuntamiento al sr. gobernador del estado
sobre el servicio personal de los indígenas al ministro de doctrina, 12 de noviembre de 1825, caja 3, exp. 2, f. 24.
39
AHESLP, SGG, Exposición del ayuntamiento al sr. gobernador del estado
sobre el servicio personal de los indígenas al ministro de doctrina, 20 de septiembre de 1825, caja 3, exp. 2, f. 22.
37

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poca intensidad, por lo que el Congreso estaba decidido, como se
redactó en el Periódico Oficial, a “hacer útiles a muchos brazos
[indígenas]” que hasta entonces eran “gravosos al estado”.40 Para
materializar esta voluntad, el gobernador José Guadalupe de los
Reyes exhortó a varios terratenientes de la Huasteca para que, con
todas sus “luces y deseos”, emplearan a sus “conciudadanos” en
diferentes áreas de la economía local, especialmente en lo alusivo
a la agricultura.41
A la lista de medidas de integración se sumaría la búsqueda
por “acabar” con los pueblos uniétnicos. El decretó número 8, del
27 de enero de 1827, oficializaba que cualquier individuo podía
“vivir en los pueblos de indios y obtener los cargos municipales
conforme a las leyes”.42 El atenuante primordial de este decreto
fue menguar paulatinamente las diferencias étnicas y formar a
largo plazo núcleos poblacionales homogéneos que permitieran
la interacción y la propagación de las costumbres “civilizadas”
de los foráneos. Mantener divisiones poblacionales sería replicar
la tendencia a la segregación que promovían “los tiranos
españoles”,43 se leía en el Periódico Oficial.
AHESLP, PO, Gaceta del Gobierno del Estado Libre de San Luis Potosí,
núm. 38, viernes 23 de septiembre de 1831.
41
AHESLP, PO, Gaceta del Gobierno del Estado Libre de San Luis Potosí,
núm. 33, viernes 19 de agosto de 1831.
42
Martínez, Legislación Potosina o Colección Completa de las Disposiciones Legislativas Expedidas desde el 21 de Abril de 1824. Edición Oficial,
Tomo I, 97.
43
AHESLP, PO, El yunque de la libertad, está más golpeado, más limpio,
núm. 79, jueves 23 de enero de 1834.
40

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Para evitar desórdenes e invasión de tierras en la apertura
de los pueblos, los diputados blindaron las posesiones de los
“antiguos mexicanos” con el decreto número 1, del 10 de enero
de 1827, el cual determinaba que “las tierras pertenecientes a los
pueblos indígenas” se mantuvieran en manos de “sus actuales
poseedores”.44 El Congreso era consciente de que las referencias
culturales en torno a la tierra iban más allá de derechos legales
o el reconocimiento de una superficie del suelo; representaban
el punto de cohesión de las comunidades. Puede suponerse que
el decreto número 1 estuvo motivado por el deseo de evitar una
fractura entre mandatarios e indígenas, hecho que disiparía la paz
interna del territorio.
A la par de la formación de los pueblos mixtos, se
exigió que los titulares de los municipios “redujeran” a los
indios disidentes en las comarcas de los municipios. En 1824,
el gobierno estatal dictaminó, atendiendo el “dictamen de la
comisión de gobernación”, que los indígenas residentes de
los “quebrados montes y soledades donde era muy difícil
doctrinarlos” tuviesen un “sitio cómodo para ellos, como
para doctrineros y curas”. En el caso de que los pueblos no
contaran con el espacio para tal dictamen, debían procurar
reformarse en sitios que tuvieran “comodidad de aguas, tierras
y montes, y además un ejido de una legua”.45 El ejercicio de
Legislación Potosina, p. 88.
AHESLP, SGG., Dictamen de Gobernación sobre la congregación de los
indígenas a pueblos, 3 de noviembre, caja, exp. 38, f. 4.
44
45

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atraerlos a poblados debía hacerse con una actitud paternal,
“procurando por todos los medios posibles de dulzura y
suavidad, manifestándoles los bienes que deben disfrutar
habitando en sociedad, instruyéndose ellos y sus hijos en la
doctrina cristiana y proporcionándose otras comodidades de
que se privan morando en las barrancas y malezas”.46 Los
Ayuntamientos debían trabajar “incesantemente” y asignarles
“terrenos competentes de los propios del pueblo, evitando el
maltrato y toda carga que es lo que los retrae. [Así], ellos solos
procurarían venirse al pueblo para sentir los beneficios que no
podrían menos que agradarles”.47
Como se puede constatar, a raíz de la imagen
paupérrima del indio decimonónico, la clase política perfiló
una postura tutelar respecto a este último. Si bien se optó
por la ciudadanización “pacífica” y “legal”, respetando y
fomentando sus derechos individuales, esta no significaba una
tolerancia cultural. La única forma de que los indios potosinos
existiesen legalmente era adaptándose al estilo de vida del
ciudadano modelo, dicho de otro modo, el indio, para ser
tomado en cuenta como sujeto institucional, debía desaparecer
culturalmente.
AHESLP, SGG, Acuse de recibo al alcalde de Tampamolón, sobre procurar
que los indígenas de dicho lugar vivan en poblado, 17 de julio de 1826, caja
34, exp. 5, f. 6.
47
AHESLP, SGG, Documentación relativa a la falta de pago de contribuciones por la pobreza que existió por varios motivos, uno de ellos a causa de
epidemias, 2 de febrero de 1826, caja 24, exp. 22, f. 11.
46

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El grupo de poder de la Huasteca potosina opina: la ignorancia, la indiferencia y la naturaleza del indio como elementos
que imposibilitan su ciudadanización
El grupo de poder político de la Huasteca potosina se distribuyó por
todos los municipios que la conformaron tras erigirse el estado de
San Luis Potosí: Villa de Valles, Tamuín, Tancuayalab, Tanlajás,
San Antonio, Tancanhuitz, Tampamolón, Huehuetlán, Coxcatlán,
Axtla, Tamazunchale, Aquismón, Xilitla, La Palma, San Nicolás
de los Montes y San Martín Chalchicuautla. Consecuentemente,
los funcionarios locales pudieron evaluar a los individuos de
estos municipios, y registrar si podían acceder a la categoría de
vecino y, en virtud de ello, a la de ciudadano.48 Esta prerrogativa
se anclaba en la “dilatada vecindad” de los servidores públicos,
que les hacía “conocer de propia experiencia el carácter de los
habitantes del municipio, sus inclinaciones, vicios, necesidades,
riqueza o miseria, y sus elementos civiles y morales”.49 De esta
forma, interpretaron como un derecho el opinar sobre los indios y
su respectiva ciudadanización, teniendo como argumento central
que la Huasteca era la región con el mayor número de indígenas
del estado. Efectivamente, para 1826, se aproximaba que, de sus
52,426 habitantes, 51,322 eran indios (82%).50 La avasallante
Leticia Reina, Cultura política y formas de representación indígena en México, siglo XIX (México, DF: Instituto Nacional de Antropología e Historia,
2015), 37.
49
AHESLP, PO, Gaceta del Gobierno del Estado Libre de San Luis Potosí,
núm. 24, viernes 17 de junio de 1831.
50
Antonio Ohmstede Escobar y Ricardo Fagoaga Hernández, “Sociedades
48

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mayoría la conformaban tres etnias predominantes: huastecos,
ubicados al norte; nahuas, al sur; y pames, asentados en la frontera
oeste de la región, franja territorial conocida como La Pamería.
Sobre los huastecos
En 1832, José Herrera, quien detentaría por varios años el cargo
de juez de paz en Tancanhuitz, imaginaba a los indios de Huehuetlán “tan ignorantes” que era imposible que conocieran “el
bien” y las “leyes que rigen a los ciudadanos”. Como sujetos ignaros, esos “infelices indígenas” se encontraban “faltos de principios”.51 Expresando juicios parecidos, Manuel Barrios, quien
fuera alcalde de villa de Valles en 1832, veía sin “principios” a
los “naturales” de San Antonio, incapaces de entender “las leyes
y reglamentos del hombre”. Carentes de lo anterior, “no pueden
discurrir el bien futuro de su propia existencia”.52
En el municipio de Cuayalab era notoria “la ignorancia y
la suma estupidez de los huastecos”, la que los hacía ignorar, en
pleno 1828, “el espíritu de las leyes y hasta la existencia de ellas”,
híbridas, pueblos mixtos o mestizaje. ¿Cómo se puede percibir la población en
la Huasteca Potosina en el periodo colonial tardío?”, El Taller de la Historia,
núm. 5 (2014): 56.
51
AHESLP, Supremo Tribunal de Justicia, Ramo Criminal (en adelante STJ.
CRI), Contra Antonio Pérez por el homicidio que perpetró en la persona del
indígena Martín Pérez en la madrugada del domingo, 18 de diciembre de 1831
a 20 de junio de 1832, caja 134, exp. 1, f. 26.
52
AHESLP, STJ.CRI, Diligencia practicada de oficio contra Francisco Santiago, indígena, por haber herido a Juan Bautista, 8 de diciembre de 1834 al 23
de febrero de 1835, caja 179, exp. 10, f. 16.
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según Francisco González, secretario en varios ayuntamientos y
alcalde de Villa de Valles, en 1826. De acuerdo con González,
el repudio de las normas era que a su “publicación” asistía “la
décima parte de los vecinos, y de los que asisten solo una décima
parte entienden lo que oyen y a los demás nada se les inculca. De
aquí resulta una ignorancia invencible”.53
Juan José Moncayo, alcalde de Huehuetlán en 1826,
otorgó argumentos similares a los del citado Francisco González;
mencionó que los indios no querían vencer la ignorancia y su
desconocimiento en materia legal, negándose a responder al “juez
cuando este los llama para hacerles saber los soberanos decretos y
órdenes que el Soberano Congreso nos manda circular y publicar
para su cumplimiento”. Su apatía por conocer los designios del
Congreso era estimulada, siguiendo el razonamiento de Moncayo,
por las “largas distancias” existentes entre los poblados indígenas
y la cabecera municipal, “pues algunos ciudadanos viven distantes
a cuatro leguas de mal camino y los más próximos pasan de una
legua […], siendo muy común en ellos no obedecer”.54
Los huastecos de Tampamolón y sus alrededores, tampoco
mostraban demasiado empeño en su instrucción como ciudadanos.
Según Antonio Castro, se mantenían en la “estupidez” por habitar
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal seguida de oficio contra el reo Tomas
Santiago Pérez por homicidio, 27 de diciembre de 1828 al 3 diciembre/183,
caja 69, exp.7, f. 42.
54
AHESLP, SGG, Documentación relativa a la falta de pago de contribuciones por la pobreza que existió por varios motivos, uno de ellos a causa de
epidemias, 10 de febrero de 1826, caja 24, exp. 22, f. 10.
53

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“sus montes espesos” y por no “hablar el castellano ni menos leer,
que digo leer, ni [aprender] lo necesario para su salvación”.55 Esta
situación había sido denunciada por el alcalde José Rivera, en 1826,
en una misiva enviada al gobernador Díaz de León. En el escrito del
edil se precisaba que el municipio había puesto “toda la inteligencia”
en fundar a “su costa” una escuela para los indígenas, “con un maestro
que supiera el idioma y que este les instruyera a hablar el castellano,
pero nada de esto se pudo conseguir [...]; lo que estos han hecho es
irse a vivir a las simas [sic] de la sierra”. Rivera afirmaba que, con
semejante actitud, los indios nunca iban a superar “los abusos que
hay entre ellos”, y mucho menos conocer “sus derechos”.56
El alcalde de Aquismón, Pedro Acosta, decía que, en 1830,
a los huastecos no les interesaba su ciudadanización, puesto que
despreciaban trabajar en los campos del municipio. Le comunicó
al Congreso que no se encontraba “un peón, por eficaces que sean
las solicitudes que se hagan”. Reputar a los indígenas por “vagos”,
decía, resultaría ineficaz: “faltarían cárceles donde encerrar los
que hay y dinero en la tesorería para socorrerlos”. Urgía, según
Acosta, que el gobierno interviniera de manera expresa, ya que
los “sembrados” se perdían por “falta de gente.” 57
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal formada de oficio contra Martín Pérez
y María Catarina de la Concepción, por el homicidio que perpetraron en la
persona de Domingo Ramírez, esposo de ésta, 7 de noviembre de 1833 al 9 de
agosto de 1839, caja 161, exp. 7, f.7.
56
AHESLP, SGG, José María Rivera, alcalde de Tampamolón, informa incidencias ocurridas, 19 de junio de 1826, caja 32, exp. 15, f. 7.
57
AHESLP, SGG, 1830.10, leg. 23.
55

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Algunos trataron de exponer la “naturaleza” del huasteco.
El mencionado Antonio Castro lució inquisitivo al expresar que
lo innato del indígena era ser “un ente silvestre que no posee
ningún conocimiento moral más que la ignorancia y la maldad,
sin saber discernir ni distinguir lo malo de lo bueno y que, por
naturaleza, esta clase, con la ideas más bárbaras, jamás pueden
obrar con los sentimientos de gentes”.58 En la cabecera municipal
de Aquismón, el político José María Flores expresó, en 1835,
con “la absoluta seguridad” que le brindaba el conocimiento
de la etnia huasteca, que por naturaleza del indio era “un idiota
connaturalizado únicamente con la ideas silvestres, guiados por
los impulsos de la ignorancia y la estupidez”.59
Por su parte, tomando como muestra a los indios
pertenecientes al municipio de Tanlajás, Mariano García, miembro
de una familia presente en la arena política de Tancanhuitz,
Huehuetlán y Coxcatlán, vislumbró una naturaleza huasteca
contradictoria: “Son buenos y son malos por naturaleza. Son
buenos por dóciles, persuadidos, timoratos, obedientes y devotos
con los santos, con Dios y la iglesia. Son malos por crueles y
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal formada de oficio contra Martín Pérez
y María Catarina de la Concepción, por el homicidio que perpetraron en la
persona de Domingo Ramírez, esposo de ésta, 7 de noviembre de 1833 al 9 de
agosto de 1839, caja 161, exp. 7, f. 42.
59
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal instruida de oficio en el juzgado de
paz de Xilitla contra Diego Hernández alias “Quetlaxtle”, por el homicidio
que perpetró a Juan Bautista por una herida en el cuello que le infirió con un
húngaro que portaba, 22 de mayo de 1835 al 7 de diciembre de 1839, caja 234,
exp. 4, f. 34.
58

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vengativos, por obstinados en los vicios habituales”. Para ellos,
“lo mismo es quebrantar a un mismo tiempo el quinto, el sexto
y todos los preceptos con tal que tengan oportunidad y ocasión,
y no dan más respuesta que en decir que el diablo los engañó”.
Al parecer, García adoptó la supuesta explicación dada por los
indígenas cuando trasgredían los preceptos morales y religiosos;
argumentó: “al instante que el demonio los tienta”, los huastecos
“pueden cometer cualquier delito”. Con la seguridad que le daba
el “haber vivido la mayor parte de [su] vida entre ellos”, García
aseveró que las imperfecciones tenían un peso mayor en la vida de
los indios, decidiendo por ellos “el diablo, el baile y la bebida”.60
Sobre los nahuas
En 1828, Ignacio Rivera, hombre con gran capital político en
Tampamolón, puntualizaba que el sur de la Huasteca potosina
estaba poblado por dos tipos de entes: “señores con quien la
naturaleza se ha mostrado prolija” y los “llamados indios”. Los
primeros eran considerados “de razón”; los segundos, “aquellas
gentes” que “por lo regular no proceden con tanto conocimiento
como otras más cultivadas”.61 La existencia de esta marcada
disparidad cultural, acorde con algunos, tuvo su origen en la
AHESLP, STJ.CRI, Contra Antón Santiago por el delito de homicidio que
perpetró con el cuchillo a Diego Hernández, 7 de septiembre de 1829 al 19 de
abril de 1831, caja 85, exp. 1, f. 50.
61
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal contra Agustín Hernández por el delito de robo casero, 24 de octubre de 1828 al 8 de febrero de 1830, caja 65,
exp. 3, f. 36.
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segregación social impulsada por el extinto orden colonial. A este
respecto, Blas Barragán alegaba, en 1830, que “la natural rudeza
y actual carencia de racionalidad en que yacen profundizados los
indígenas”, era el resultado del “inmenso caos de la ignorancia a
que los tenía reducidos el déspota español”.62 Santiago Andreo,
alcalde de Huehuetlán y Xilitla en distintas administraciones,
también utilizó el recurso antiibérico para explicar la deplorable
realidad de los nahuas: fue “mucha la morosidad que ha usado el
gobierno español en el derecho de su déspota gobierno, lastrando
la juventud y en particular a los indios en esta Huasteca, pues
como de la ignorancia de estos pendía que se enriquecieran los
jueces que la ocupaban, les era por los mismo favorable que los
indios vivieran sin ley y religión”.63
Como los huastecos, los nahuas fueron vituperados por no
interesarse supuestamente en las directrices de su ciudadanización.
“Son tan infelices e ignorantes que no conocen las leyes, que ni
aun saben que las hay”, testimoniaba el juez segundo de letras
Luis Guzmán. Por sus “escasas luces”, mencionó José Salazar,
defensor en pleitos a favor y en contra de los indios, “estos infelices
yacen en la falta de principios políticos y educación”. Además,
“esta ignorancia” los arrastraba “a los mayores precipicios, y esta
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal contra Diego Hernández y socio por
homicidio, 26 de enero de 1830 al 27 de noviembre de 1831, caja 94, exp.
5, f. 18.
63
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal contra Domingo Azafrán y su hija Ana
María Azafrán por incesto, 15 de febrero de 1826 al 19 de enero de 1828, caja
8, exp. 8, f. 18.
62

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misma es la que superabunda crasamente en todos los de esta tribu,
pues están nutridos, por desgracia, en los principios más obscuros
de la inmoralidad”.64 Marcando aún más la diferencia entre indios
y los que no lo eran, el defensor Asencio Monreal, con pasado
administrativo en Tampamolón y Tamazunchale, decía, en 1830,
que a los nahuas, por “las costumbres en que viven, su educación,
su trato y su falta de principios aun en las cosas más comunes,
llegan al grado en que se califiquen de bárbaros”.65
Los nahuas no tenían ninguna intención de superar la
degradación que reinaba entre ellos, a juzgar por las palabras
de José Solórzano, alcalde de Coxcatlan. Desde el inicio de su
mandato, Solórzano notificó a Díaz de León, gobernador del estado,
que los indios vivían en “desobediencia permanente a la autoridad
y prostituidos en el cumplimiento de sus deberes”. Así, cuando
el juez o el alcalde solicitaba su presencia en el pueblo, “jamás
quieren [ir], haciendo menosprecio a las órdenes superiores”.
Preferían habitar “en los bosques sin temer a Dios ni a la justicia”.66
José María Terán, prefecto encargado de velar por gran
parte de los municipios de la Huasteca, secundó años después
AHESLP, STJ.CRI, Contra Agustín Santiago por incesto, 8 de abril al 17
de noviembre de 1835, caja 206, exp 1, f. 21.
65
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal practicada por el alcalde de primera
instancia de la Villa de Tamazunchale, contra Manuel Tetlama y sus cómplices
[Lorenzo Antonio y María Petra] por el homicidio perpetrado en la persona de
Gaspar Antonio, 11 de junio de 1830 al 3 de octubre de 1834, caja 104, exp. 2,
f. 127.
66
AHESLP, SGG, José Solórzano, alcalde de Huehuetlán, informa sobre el
estado de su pueblo, 15 de septiembre de 1826, caja 36, exp. 19, f. 8.
64

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las ideas de José Solórzano, añadiendo que los indios renegaban
de sus “actividades históricas”, las cuales los acercaba más a la
ciudadanía: su trabajo en el campo. En un informe elaborado en
1831, dejaba en claro que la agricultura estaba “en decadencia y
cada día más abandonada a causa de los nahuas, que ni pagándoles
sus jornales se dedican a la progresión de este ramo, de que proviene
la mucha ociosidad, la perpetua embriaguez, el menosprecio a
las autoridades y total abandono de sus obligaciones”. Decía no
entender la obstinada resistencia a trabajar, pues prometía pagar
“un poco más de lo corriente”. Ante este funesto panorama, Terán
afirmaba al gobernador que “la República no podía contar con
semejantes gentes”. 67
La “naturaleza” del nahua fue definida en función de su
diferencia con los no pertenecientes a su etnia.Acorde con José Manuel
Allende, quien desempeñó el cargo de alcalde de Tamazunchale en
1826, el indio era un “grosero en sus hábitos” y estaba desposeído
de “la verdadera moral, de la religión y de los deberes que impone
la naturaleza misma”. Ostentaba también “ejemplos de malicia
y de una perversidad selvática”. Dejando en claro una insalvable
diferenciación cultural, Allende aseguraba que los nahuas, “cuyas
costumbres son distintas de las nuestras”, encarnaban la antítesis de
la “sana moral”, y “sus fundamentos” los convertían en “salvajes,
que casi puede decirse se diferencian muy poco de las bestias”.68
AHESLP, PO, Gaceta del Gobierno del Estado Libre de San Luis Potosí,
núm. 38, viernes 23 de septiembre de 1831.
68
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal formada de oficio contra Martín Pérez
67

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Sobre los pames
Pedro Zárate, político reconocido en La Pamería, mencionaba
en 1827, que los “indígenas pames “se la han pasado en tinieblas
toda su vida, sin saber distinguir lo favorable de lo adverso”. El
móvil preponderante lo encontraba en “la ninguna ilustración
que siempre tuvieron en el antiguo y despótico gobierno español”, llevando a esa “miserable clase” a no poder “encontrar el
verdadero sentido de nuestras sabias y justas leyes”. Finalizaba
estipulando que “la inopia de todo recurso con que se encuentra
la desgraciada parte de esta sociedad es muchas veces el instrumento de sus yerros”.69 Otro de los Zárate, Benito, apoyó la idea
de su consanguíneo: “la palpable mentecatez en la que se haya
la clase indígena”, era una resulta de “la ignorancia con la que
se encuentran desde la época en que estábamos bajo la dominación española”.70
Uno de los atenuantes del “poco entendimiento” de los
pames era el manejo precario del castellano. El ya citado Benito
y María Catarina de la Concepción, por el homicidio que perpetraron en la
persona de Domingo Ramírez, esposo de ésta, 7 de noviembre de 1833 al 9 de
agosto de 1839, caja 161, exp. 7, f. 48.
69
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal contra José Encarnación, José Obispo
y Fermín Ricardo, ambos indígenas, por el robo de que los acusa Santiago
Aguilar, indígena, según adentro se expresa [por robo de un buey], 31 de octubre de 1827 al 14 de agosto de 1828, caja 40, exp. 1, f. 21.
70
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal de oficio de la justicia contra José Reyes Vázquez por asesinato que perpetró en la persona de María Concepción
ambos indígenas de esta villa, 24 de septiembre de 1834 al 15 de diciembre de
1836, caja 175, exp. 8, f. 21
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Zárate arguyó que por no “conocer las dicciones significativas
del idioma castellano, órgano necesario para la expresión de
los conceptos”, los pames carecían “absolutamente de luces”.71
En San Nicolás de los Montes, José de Castro, decía que los
indígenas, por no ser “del mismo labio o idioma que nosotros
[se refiere a los no indios], ni estar avanzados en la carrera
civil”, al ser comparados con “el común de los ciudadanos”, no
podían reputarse “por sujetos arteros”. De Castro encontró la
barrera del lenguaje como uno de los génesis del atraso de los
indios: “a causa de que su idioma es incomprensible, están estos
siempre imbuidos en la estolidez y la poca o ninguna ilustración”.
Denunció, a un tiempo, que no hacían nada para modificar su
“tristes circunstancias”. De ahí que fueran tenidos por “unos
idiotas en grado superlativo”.72
La supuesta nula capacidad para adquirir y expresar
conceptos generaba en los indígenas la imposibilidad de cavilar
sobre el ejercicio de la ciudadanía, así como en la interiorización
de las leyes y sus beneficios. En ese tenor, el defensor en diversas
causas donde estuvieron involucrados indios, Felipe Zárate,
denunció que “todos los pames”, por “la ignorancia”, no entendían
“el espíritu de las leyes”. Con tono pesimista argumentaba que,
entrado el año 1831, “Confunde y da sentimiento ver a los pames
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal, 10 de noviembre al 13 de diciembre de
1827, caja 41, exp. 1, f. 29.
72
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal, 10 de noviembre al 13 de diciembre de
1827, caja 41, exp. 1, f. 60.
71

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en el embrutecimiento e ignorando las obligaciones del hombre
en sociedad”.73
Otras opiniones parecían sustentar lo pensado por Zárate.
El que fuera alcalde de La Palma en 1825, José Antonio Izaguirre,
concebía a los indios como “innatos en la estulticia, y esta les
hace cometer yerros sin atender a nuestras sabias leyes, por no
ser capaces de comprenderlas en lo absoluto”.74 Replicando
estos argumentos, Antonio Ledezma recordaba que “por no estar
civilizado e instruido”, el “indígena estúpido no sabe si obra bien
o mal en sus procedimientos”, mucho menos está enterado de
“las leyes pasadas ni en las que actualmente nos rigen”.75 Urbano
Bravo, por la experiencia de ser alcalde de San Nicolás de los
Montes en 1823, asumió que “los indios pames no están instruidos
en sus obligaciones, en los deberes del ciudadano”.76
Otro de los orígenes del supuesto nulo discernimiento de los
indios fue ubicado en su desdén por la práctica del dogma cristiano.
El político Florencio Ortiz de Zarate, quién formo parte de varios
ayuntamientos durante la etapa federal y fuera alcalde de Valle del
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal de oficio de la justicia seguida contra
Francisco Antonio y socios indígenas de la Palma, por hurto de un becerro, 27
de junio de 1831 al 12 de febrero de 1833, caja 125, exp. 2, f. 26.
74
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal, 10 de noviembre al 13 de diciembre de
1827, caja 41, exp. 1, f. 31.
75
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal, 10 de noviembre al 13 de diciembre de
1827, caja 41, exp. 1, f. 41.
76
AHESLP, STJ.CRI, Contra Manuel Santiago y José Hilario por hurto de
una becerra propiedad de Juan Manzanilla, 1 de septiembre de 1831 al 2 de
junio de 1832, caja 129, exp. 2, f. 16.
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Maíz en 1835, entendía al pame como “hombre rústico, peltre y sin
principios” por no tener, en pleno 1834, suma “idea de religión”.
Ortiz de Zárate sostuvo que algunos de los pames “no han entrado
en la iglesia desde el día que los bautizaron y jamás han oído la
voz de su párroco”.77 Tres años atrás, con unos argumentos muy
parecidos a los de Ortiz de Zárate, el precitado Antonio Izaguirre
señaló que los indios adquirían su “supina ignorancia” al desconocer
“los principios y fundamentos de la religión”.78
Se articuló una propuesta de la naturaleza pame basada en
su “carácter” y acciones. El juez de letras, Juan Ortega, ponderaba
“el carácter de los indios pames” como uno “salvaje”, pues “los
actos más sanguinarios son vestigios de sus pasiones fuertes y
arrebatadas”.79 Este “salvajismo”, insistía Joaquín Paiz en 1826,
“es capaz de conducirlos a los más grandes precipicios”, pues
“guían sus operaciones por el capricho e ignorancia del respeto
que se debe a las autoridades, sin temer ni al autor de la naturaleza
que vigila nuestras acciones”. La actitud del pame patentizaba
“que la clase de indígenas nunca es estable en sus razones” y,
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal contra Domingo Moreno por estupro
inmaturo que hizo a una niña de cuatro años de edad, en el rancho de El Guajolote, 26 de agosto de 1834 al 7 de junio de 1836, caja 172, exp. 19, f. 19.
78
AHESLP, STJ.CRI, Contra Manuel Santiago y José Hilario por hurto de
una becerra propiedad de Juan Manzanilla, 1 de septiembre de 1831 al 2 de
junio de 1832, caja 129, exp. 2, f. 19.
79
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal de oficio de la justicia contra José Reyes Vázquez por asesinato que perpetró en la persona de María Concepción
ambos indígenas de esta villa, 24 de septiembre de 1834 al 15 de diciembre de
1836, caja 175, exp. 8, f. 25.
77

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por este motivo, “no saben darle sesgo a las adversidades del
tiempo, las que cuando ellos menos piensan, les hacen entrar en
desdichas”. Eso los convertía en “sujetos sin principio alguno de
civilización, en otras palabras, por naturaleza ignorantes”.80
¿Eran los indios ciudadanos potenciales?
La posición política de los gobernantes huastecos respecto al
indio era clara: la ignorancia y su actitud reacia no lo dejaban
detentar de rol de ciudadano, pues no cumplía con los requisitos civiles, morales ni religiosos estipulados en la Carta magna
de 1826. Aunado a lo anterior, expusieron la existencia de una
naturaleza privativa, la cual lo convertía en un resabio vivo del
pasado prehispánico. Poniendo de manifiesto la idea de una naturaleza humana no igualitaria, resulta lógico que expresaran que
la propia del indio tenía enquistada una corrupción irremediable,
restándole todo tipo de posibilidades para ingresar a una sociedad
de carácter nacional.
José Herrera esgrimió, en 1831, que “la naturaleza
silvestre” de los huastecos era incorruptible, negándose a cambiar
ni “aunque cursen los dogmas de la religión”.81 En la misma
dirección, Manuel Barrios concebía la “naturaleza [huasteca]
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal contra Guadalupe y Jesús melenas y la
reo María de la Luz por homicidio, 2 de diciembre de 1830 al 29 de octubre de
1846, caja 114, exp. 5, f. 69.
81
AHESLP, STJ.CRI, Contra Antonio Pérez por el homicidio que perpetró
en la persona del indígena Martín Pérez en la madrugada del domingo, 18 de
diciembre de 1831 a 20 de junio de 1832, caja 134, exp. 1, f. 25.
80

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como algo que no se puede remediar”. Su ocurso se reforzaba,
según él, con la “profunda ignorancia” que demostraban
cotidianamente.82 Abonando a este panorama pesimista, Mariano
García se imaginaba entre “los pobres indios” una “ignorancia
invencible”, sin cambios “hasta que con el tiempo se levante la
juventud civilizada”. Resignado, asumía que “aunque para cada
uno hubiera un letrado para instruirlos, nada comprenderían,
porque si los hombres de letras llegan a entorpecerse, qué sería
de aquellos hombres criados en la ignorancia, que no tienen
discernimiento ni para distinguir lo negro de lo blanco”.83
A la etnia nahua tampoco se le auguraba un cambio en sus
costumbres. Blas Barragán, desde Tamazunchale, reconocía el esfuerzo “benéfico” del estado, empeñado en la “ilustración de estos
neófitos infelices”, pero aún no era “tiempo de que penetren las luces
y buen orden en sus obscuros entendimientos por estar recientemente cimentado”.84 Juan Antonio Goitortua tenía un pensar similar:
Los infelices indios de San Martín Chalchicuautla, nutridos en
la desmoralización y dignidad hereditaria de sus mayores, yacen todavía en la ignorancia y no han podido llegar al grado de
civilización a que con ansia aspira nuestro sabio gobierno. Y
AHESLP, STJ.CRI, Diligencia practicada de oficio contra Francisco Santiago, indígena, por haber herido a Juan Bautista, de diciembre de 1834 al 23
de febrero de 1835, caja 179, leg. 10, f. 17.
83
AHESLP, STJ.CRI, Contra Antón Santiago por el delito de homicidio que
perpetró con el cuchillo a Diego Hernández, 7 de septiembre de 1829 al 19 de
abril de 1831, caja 85, exp. 1, f. 50.
84
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal contra Diego Hernández y socio por
homicidio, 26 de enero de 1830 al 27 noviembre de 1831, caja 94, exp. 5, f. 18.
82

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por más que este se empeñe en la común ilustración, la estupidez de esta clase no da lugar ni esperanza (con estupor lo digo)
a que en ella se consiga.85

De manera directa, Manuel Marín se preguntaba: “¿Qué conocimientos de las leyes y ciudadanía pueden tener esos desgraciados
indígenas que pasan una vida igual a la de los brutos?”; al igual
que Barragán y Goitortua, contestó enérgico: “ninguna […], son
hombres que se conservan en un estado de barbarie”.86
En lo referente a los pames, Benito Zárate dudaba
seriamente sobre la transformación de estos en ciudadanos, pues
eran “incapaces de corregirse por su suma ignorancia”.87 Años
atrás, José de Castro asumió que los pames y los no indios eran
“hijos de la misma naturaleza”, pero sugería modificar “la igualdad
como axioma cívico”, pues la realidad marcaba una diferencia
cultural notable, impidiendo a los indígenas detentar los derechos
de los hombres “de razón”. Para el político era necesario que el
gobierno los tuviera por “diferentes” y “con la equidad a que son
susceptibles estos desgraciados [indios]”.88 Con el mismo ahínco
AHESLP, STJ.CRI, Contra Agustín Santiago por incesto, 8 de abril al 17
de noviembre de 1835, caja 206, exp. 1, f. 7.
86
AHESLP, STJ.CRI, Contra Agustín Santiago por incesto, 8 de abril al 17
de noviembre de 1835, caja 206, exp. 1, f. 7.
87
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal de oficio de la justicia contra José Reyes Vázquez por asesinato que perpetró en la persona de María Concepción
ambos indígenas de esta villa, 24 de septiembre de 1834 al 15 de diciembre de
1836, caja 175, exp.8, f. 21.
88
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal, 10 de noviembre al 13 de diciembre de
1827, caja 41, exp. 1, f. 32.
85

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político, Alejo Ortiz de Zárate pensaba que era mejor derogar
los derechos de ciudadano a ese “clan de infelices criados en
las montañas, donde jamás conocen rose ninguno de gentes que
siquiera les den alguna idea de humanidad”.89
Las voces hasta aquí citadas contradecían el optimismo
y la potencialidad concedida a las colectividades indígenas.
Amparados en el empirismo, producto de la convivencia
cotidiana, funcionarios y exfuncionarios locales legitimaron sus
afirmaciones. Detectaron, tal vez para secundar la versión oficial,
una profunda ignorancia india derivada del “despotismo español”;
pero, a diferencia de la clase política, hicieron hincapié en que
dicha ignorancia era un elemento más de una naturaleza innata, la
que representaba lo contrario del ciudadano modelo planteado en
la Constitución local de 1826.
Conclusiones
En el balance de las perspectivas anteriores, se puede determinar que la asimilación propuesta por la clase política y su reacción adversa en el territorio huasteco, representan, a simple vista,
la relación disímil de ilustración-tradicionalismo. Mientras que
los diputados y gobernadores veían en la ciudadanía el punto de
arranque para una progresiva civilización de los indígenas, el grupo de poder de la Huasteca observó el punto final de una serie de
buenas intenciones, ya que la supuesta “incorruptible ignorancia”
AHESLP, STJ.CRI, 6 de mayo de 1835 al 21 de febrero de 1839, caja 191,
exp. 9. f. 23.
89

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de la población, así como la “naturaleza carente de moral”, les
impedían interiorizar cualquier tipo de prerrogativa que apuntara
a su ciudadanización. No obstante, me inclino a pensar que estas
dos visiones aparentemente antagónicas compartieron una matriz
racista: la desvalorización del indio y su subsecuente conceptualización como un “problema”.
Partiendo de que el racismo es un fenómeno histórico
y que se reproduce por medio de representaciones, valores y
normas que buscan inferiorizar y excluir al otro por presentar
diferencias culturales y físicas,90 es posible afirmar que las
culturas políticas de los gobernantes estatales y municipales de
la Huasteca potosina, presentaron claros contenidos racistas. En
su afán de reivindicar la igualdad entre los ciudadanos, elemento
fundamental del liberalismo, los dirigentes estatales trazaron una
ciudadanización indígena intolerante cuya piedra angular sería la
disolución cultural del “otro”. El Congreso “borró” de un plumazo
la diferencia étnica y enjuició al indio por no compartir la escala
de valores “occidentales”. Por tanto, se presentan una serie de
críticas que apuntalaron a un estado de ignominia indígena. La
solución para subsanar “el problema” fue tratar de eliminar las
identificaciones históricamente apropiadas que le otorgaba a los
indios cohesión y sentido de pertenencia a sus respectivas etnias.
Es decir, los ritos, la lengua y las estructuras políticas (pueblos de
indios) que les aseguraban la elección de sus gobernantes.
Alicia Castellanos Guerrero, “Asimilación y diferenciación de los indios
en México”, Estudios Sociológicos, núm. 34 (1999): 104.
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La actitud del grupo de poder político huasteco manifestó
un racismo aún más visible, y evidenció una yuxtaposición de
visiones en torno a los indios: ya no se les sopesó, al menos
en el discurso, una “casta” colonial con origen compartido,
sino como una raza (aunque no se haga explícito ese término)
que justificaba en la naturaleza sus rasgos y capacidades.
Así, el indígena fue identificado con destrezas intelectuales
reducidas por herencia y con rasgos de carácter y sensibilidad
“biológicos”. Esto derivaba en que los huastecos, nahuas y pames
fueran identificados con una naturaleza diferente, asociada al
salvajismo, al bestialismo y al barbarismo, categorías que en el
XIX fueron los peldaños más bajos de la escala evolutiva que
desembocaba en la civilización.91
Aunque este tópico merezca un estudio aparte, considero
que los discursos emitidos desde la capital, así como los que
esgrimieron en la Huasteca potosina, tuvieron en gran medida la
intención de mantener un dominio sobre los indios. Generando
disposiciones exclusivas para estos y al tenerlos como sujetos
necesitados de un trato especial, las primeras administraciones
potosinas demostraron una actitud tutelar y paternalista, muy
similar a la establecida en el orden colonial. El dominio directo fue
anunciado como transitorio, hasta que se alcanzara la “verdadera
ilustración”. Por su parte, las críticas emitidas desde la Huasteca
Arturo Warman, Los indios mexicanos en el umbral del milenio (México,
DF: Fondo de Cultura Económica, 2003), 78.

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potosina pusieron en evidencia, en algunos casos, el deseo de
mantener de manera legal las antiguas jerarquías sociales. No
resulta extraño, entonces, que algunos alcaldes, argumentando
la naturaleza irredenta del indio, pidieran a las gubernaturas el
permiso para restablecer viejas prácticas como el trabajo forzado
y el azote como escarmiento;92 ni que otros solo avisaran al
gobernador en turno, atribuyéndose potestades y justificando
sus acciones en nombre de la “salvación de la Huasteca”, que no
respetaban la igualdad social y que las cosas seguirían como en
el pasado.93 A esto se le debe sumar las múltiples quejas firmadas
por colectividades huastecas, nahuas y pames, donde se exponían
los malos tratos y la persistencia de prácticas abolidas por el
Congreso, como los servicios personales y altos impuestos civiles
y eclesiásticos por parte de los ayuntamientos.
Al no ser tomados en cuenta en los foros donde se discutía
su presente y su futuro, y, por ende, al no poder contradecir las
identidades elaboradas por personas ajenas a sus etnias, cabría
preguntarse: ¿cómo se definían a sí mismos los indígenas en la
etapa independiente? ¿Estaban de acuerdo con su transfiguración
en ciudadanos? Lamentablemente, las fuentes consultadas hasta
ahora no permiten formular una respuesta concienzuda a estos
cuestionamientos, pero sin duda la visión del indio serviría para
Véase AHESLP, SGG, José Solórzano, alcalde de Huehuetlán, informa
sobre el estado de su pueblo, 15 de septiembre de 1826, caja 36, exp. 19, ff. 8-9
93
AHESLP, SGG, Órdenes del prefecto de Valles sobre los indios de Aquismón, 30 de abril de 1830, caja 219, exp. 45, f. 10.
92

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�Dos culturas políticas ¿disímiles?

contrastar a las de las autoridades. Se espera que este sesgo
historiográfico sea subsanado pronto.
Referencias
Archivo
Archivo Histórico del Estado de San Luis Potosí (AHESLP)
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�Julio Velarde

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�El impacto de la conectividad por ferrocarril en la
configuración territorial de los valles de Durango
(1883-1913)
The impact of railway connectivity on the territorial
configuration of the Durango valleys (1883-1913)
Daniel Guillermo Rodríguez Barragán
El Colegio de San Luis
orcid.org/0000-0001-6760-8940

Resumen: En el texto se analiza cómo en el cambio del siglo XIX al
XX, la expansión de las vías del ferrocarril alteró las dinámicas de
centralidad y marginalidad entre diversos lugares del norte de México.
Centrándose en el transporte en la región de los valles de Durango, en
el estado del mismo nombre, en donde a partir de la llegada de las locomotoras y la conexión con los mercados estadounidenses y del resto
de México, dicha región fue perdiendo cada vez más relevancia económica en favor de La Comarca Lagunera, mientras que al interior de los
valles se alteraron las relaciones de poder entre los miembros de la élite
local y entre éstos y el gobierno federal; al mismo tiempo que aumentaban los conflictos por límites de tierra.
Palabras clave: Ferrocarril; latifundios; élites; tierra; conflicto.
Abstract: The text analyzes how in the change from the 19th to the 20th
century, the expansion of the railroad tracks altered the dynamics of
centrality and marginality between various places in northern Mexico.
Focusing the transport in the region of the valleys of Durango, in the
state of the same name, where from the arrival of the locomotives and
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�El impacto de la conectividad por ferrocarril

the connection with the US markets and the rest of Mexico, this region
was losing more and more relevance economic in favor of La Comarca
Lagunera, while within the valleys power relations among members of
the local elite and between them and the federal government were altered; at the same time that conflicts over land limits increased.
Keywords: Railroad; large estates; elites; land; conflict.

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�Daniel Rodríguez

Introducción
Con el tendido de las líneas férreas en 1883, Durango entró en
contacto con mercados nacionales e internacionales de una forma
como nunca antes lo había hecho. Si antes las condiciones geográficas, como los desiertos o las sierras, habían mantenido a los
habitantes de la entidad en un relativo aislamiento, con la llegada
de las locomotoras, a finales del siglo XIX, al mismo tiempo que
se alteró la noción de distancia, se entró en una dinámica capitalista asumiendo el papel, en términos generales, de productor de
recursos naturales como algodón o fierro para mercados extranjeros y de alimentos para consumo nacional.
El objetivo de este trabajo es estudiar cómo la inserción
de las vías del ferrocarril en diferentes mercados alteró las
relaciones de centralidad y marginalidad de los valles de Durango
en relación con otros lugares, así como la forma en que al interior
de dicha región se modificaron las relaciones de poder entre los
principales sectores económicos (latifundios, minería, industria y
comercio), y la forma en que esto derivó en cambios territoriales
entre las grandes propiedades, los pueblos y congregaciones,
llevando a un escenario de confrontación, hasta 1913, cuando
tanto el ferrocarril como los latifundios fueron “intervenidos” por
los ejércitos revolucionarios.
Para esto, el texto se divide en los tres siguientes
apartados. En el primero, “Centralidades y marginalidades a
partir del ferrocarril”, se expone la forma en que la extensión del
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�El impacto de la conectividad por ferrocarril

ferrocarril por el territorio nacional durante el Porfiriato obedeció
tanto a procesos de comunicación que venían de las décadas
anteriores, como a necesidades industriales de los mercados de
Estados Unidos, centrándose en los cambios generados en La
Comarca Lagunera94 y su configuración como nuevo lugar central
norteño. Posteriormente, en “Cambios territoriales en los valles
de Durango”, se estudia la forma en que la llegada del ferrocarril
y la conexión con otros mercados alteró la lógica de centralidad
y marginalidad de los valles de Durango tanto en relación con
los lugares cercanos, como de manera interna. Finalmente, en
el apartado “Conflictos sociales”, se expone la manera en que
los cambios económicos y productivos generados a partir de la
llegada de las locomotoras derivaron en conflictos territoriales
entre sectores de las clases altas y los habitantes de diversos
pueblos y congregaciones.
Centralidades y marginalidades a partir del ferrocarril
Hasta cierto punto, ha sido común en la academia señalar que las
últimas décadas del siglo XIX y las primeras del XX se caracterizaron por un proceso muy importante: la entrada del norte95 de
México a una dinámica política, económica y cultural verdaderaEn el presente trabajo por Comarca Lagunera se entiende los actuales municipios coahuilenses de Torreón, Viesca y Matamoros; y los actuales municipios duranguenses de Gómez Palacio y Lerdo.
95
En el presente trabajo, por norte se comprende los actuales estados de Baja
California, Baja California Sur, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León,
Tamaulipas, Sinaloa y Durango.
94

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108

�Daniel Rodríguez

mente nacional.1 Sin embargo, esto no habría sido fácil, ya que si
Alberdi mencionó para su natal Argentina que “gobernar es poblar”,2 podríamos usar dicha frase para caracterizar también al siglo XIX mexicano, debido a que uno de los retos más grandes que
enfrentaron los gobiernos de nuestro país, ya fueran centralistas o
federalistas, liberales o conservadores, fue el de poblar las tierras
del norte; lo que a su vez se relacionaba con otras nociones que
se estaban debatiendo, como la necesidad y papel de la conectividad, una visión de desarrollo económico, de ciudadanía y del
papel del Estado en relación con un dominio espacial efectivo.3
En este trabajo no se plantea que dichos conceptos y las
ideas detrás de ellos hayan sido homogéneos en la historia de
México. Por el contrario, somos conscientes de su diversidad y
constante enfrentamiento electoral, intelectual e incluso militar
para imponerse; pero debido al objetivo y extensión del presente
texto, nos centraremos en esta primer sección en la manera en que
ese norte entró a la dinámica nacional durante la última etapa del
Porfiriato, desde el punto de vista de la producción y consumo
de materias primas. Para esto, utilizaremos las ideas de Claude
Luis Aboites Aguilar, “La decadencia de Durango durante el siglo XX. Una
mirada a la historia del norte de México”, Chihuahua Hoy, núm. 16 (2018):
189–90.
2
Juan Bautista Alberdi, Política y sociedad en Argentina (Caracas: Fundación Biblioteca de Ayacucho, 2005), 29.
3
Luis Aboites Aguilar, Norte precario: poblamiento y colonización en México (1760-1940) (México, DF: El Colegio de México; Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, 1995), 13–31.
1

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�El impacto de la conectividad por ferrocarril

Raffestin en este y en el resto de apartados en lo que respecta
a las nociones de redes, nodos, centralidad, marginalidad,
materia y recurso en la configuración del territorio,4 para mostrar
cómo en el cambio del siglo XIX al XX en el norte del país se
configuró una dinámica productivista, marcada por una lógica de
lugares centrales y marginales determinados por procesos tanto
nacionales como por otros ocurridos más allá de las fronteras
políticas de México.
¿Cómo acercarnos a la dinámica productivista del norte de
México durante el cambio de siglo? En este trabajo se utilizan las
transformaciones en la dinámica tecnológica del transporte, para
comprender la forma en que se estaban dando a grandes escalas
las relaciones, en términos productivos, entre diferentes puntos
de la geografía nacional, siendo el tendido del ferrocarril el que
más claramente puede ayudar a mostrar este proceso.
Durante el Porfiriato se dio un importante aumento del
tendido de las vías férreas: mientras en 1876 había 666 kilómetros
(km) de vías en todo el país, se pasó a 19,528 para 1910.5 Como
se observa en el mapa 1, en 1876 las únicas vías que existían en
México eran las que conectaban el centro del país con el puerto
Claude Raffestin, Por una geografía del poder (México, DF: El Colegio
de Michoacán; Fideicomiso Felipe Teixidor y Monserrat Alfau de Teixidor,
2013), 217–59.
5
Ana García de Fuentes, “La construcción de la red férrea mexicana en el
Porfiriato: Relaciones de poder y organización capitalista del espacio”, Investigaciones Geográficas, núm. 17 (1987): 141.
4

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de Veracruz. Para 1884, ya se había construido el Ferrocarril
Central Mexicano, que unía la Ciudad de México con Paso del
Norte (actual Ciudad Juárez); el Ferrocarril Nacional Mexicano,
que conectaba la capital del país con Nuevo Laredo (Tamaulipas);
y diversas vías que unían Hermosillo (Sonora), Monclova
(Coahuila) y Monterrey (Nuevo León) con Estados Unidos.
Para 1898 ya se contaba con la infraestructura férrea que unía
Monterrey con el norte de Veracruz, pasando por Ciudad Victoria,
en Tamaulipas; la que unía Saltillo, en Coahuila, con San Luis
Potosí; o la que conectaba Durango con Torreón. Finalmente, en
1910 estaban terminadas las vías que comunicaban Guadalajara
y Colima, Mazatlán y Culiacán y el Istmo de Tehuantepec con
Guatemala.6
Se propone la idea de que estas cuatro fases de la expansión
del ferrocarril, obedecieron a lógicas productivistas disímiles,
aunque complementarias, y por lo tanto generaron nodos
económicos y relaciones de centralidad y marginalidad entre sus
componentes también diferentes. Para comprender esas distintas
lógicas hay que relacionar el ferrocarril tanto con procesos
anteriores de conectividad, como con las dinámicas productivas
y consumidoras en Estados Unidos, ya que el norte de México a
lo largo de la primera mitad del siglo XIX fue estableciendo cada
vez mayores relaciones comerciales con Estados Unidos.
Carlos Crespo Villalaz, Vías de comunicación: caminos, ferrocarriles,
aeropuertos, puentes y puertos (México, DF: Limusa, 1979), 133.
6

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Mapa 1. Ferrocarriles construidos entre 1876 y 1910

Fuente: Montagnier, Patrick Allouette. (2020). La revolución mexicana sobre
rieles: El caso del Ferrocarril Chihuahua al Pacifico (1910-1940). Debates
por la Historia, (02), 29.

Antes del tendido del ferrocarril, como se muestra en el mapa 2,
eran cuatro los caminos más importantes que unían los principales centros económicos y/o políticos de México. En todos, la
Ciudad de México era el centro de donde partían los caminos a
Veracruz y Acapulco, la ruta a Oaxaca, Tehuantepec y Guatemala, y el más largo de todos y el que nos interesa para este trabajo:
el Camino Real de Tierra Adentro, que unía la Ciudad de México
con Santa Fe, en Nuevo México, pasando por Querétaro, Guanajuato, Zacatecas, Durango y Chihuahua, desprendiéndose un
camino paralelo que unía Monterrey y Saltillo con Zacatecas.7
Sergio Ortiz Hernán, “Caminos y transportes mexicanos al comenzar el
siglo XIX”, Comercio Exterior XXXIII, núm. 12 (1973): 1247.
7

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Mapa 2. Principales caminos en la primera mitad del siglo XIX

Fuente: Ortiz Hernán, Sergio. (1973). Caminos y transportes mexicanos al
comenzar el siglo XIX. Comercio Exterior, XXXIII, (12), p. 1249.

Si se comparan los dos mapas anteriores se puede observar que
el Ferrocarril Central Mexicano, al conectar la Ciudad de México con la frontera con Estados Unidos, siguió prácticamente la
misma ruta que el Camino Real de Tierra Adentro. Parte de la
explicación de esto parece encontrarse en el reto que significó la
geografía mexicana a lo largo del siglo XIX: la ausencia de ríos
navegables, las sierras costeras y la dificultad de abrir canales
imposibilitaba en gran medida el comercio con el exterior por lo
costoso que podía ser. Para sortear dicha realidad se optó después
de consumada la independencia por promover la agricultura y la
industria nacionales, al igual que la reactivación minera de oro y
plata, al ser los únicos metales cuyo costoso traslado podía dejar
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ganancias, olvidándose de las costas y de la frontera norte como
opciones para exportar e importar.8
De esta forma el Camino Real de Tierra Adentro, al
extenderse del centro del país casi en línea recta hacia Estados
Unidos a lo largo de la primera mitad del siglo XIX, mostraba las
ansias por poblar y controlar el norte, los obstáculos geográficos
en las costas, así como las dos dinámicas básicas de la economía
mexicana en ese momento, al conectar los principales centros
de producción de metales preciosos (el Bajío o Zacatecas)
con el puerto de Veracruz, así como las urbes que tenían una
industria textil incipiente como Durango. Aunque con diferentes
dinámicas, esto convirtió a dichas ciudades en nodos productivos,
generando alrededor de estos centros urbanos una relación de
dependencia económica sobre parte del mundo rural, ya que las
ciudades atraían mano de obra y el consumo de materias primas
y alimentos. Resulta importante destacar para este trabajo que
la ciudad de Durango, para la primera mitad del siglo XIX,
consumía todo el algodón y demás productos que se sembraban
en La Comarca Lagunera, existiendo una relación productivista
de centro y marginalidad entre las dos regiones.9
Al comparar el tendido del Camino Real de Tierra
Adentro y del Ferrocarril Central Mexicano, puede inferirse
que las relaciones económicas y políticas que derivaron en
John Tutino, “El debate sobre el futuro de México: en busca de una nueva
economía, 1830-1845”, Historia Mexicana LXV, núm. 3 (2013): 1181.
9
Tutino, 1167.
8

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el primero, seguían gozando de gran importancia para 1884,
teniendo prioridad sus ciudades para establecerse entre ellas la
conectividad por el ferrocarril antes que en otras, ya que al mismo
tiempo que se consolidaba la dinámica productivista de metales
preciosos del Bajío, se podía establecer un control más efectivo
sobre el terreno por parte del gobierno federal, al permitir el tren
una mayor movilidad de las fuerzas de seguridad, lo cual era
importante principalmente en el norte del país ante la presencia
de pueblos nativos beligerantes.10
No sólo las similitudes entre las dos vías de comunicación
nos dicen algo sobre la manera en que se configuraba el
territorio nacional en cuestiones productivistas, sino también
las diferencias. La principal de ellas que nos interesa resaltar
en este texto, es que mientras el Camino Real de Tierra Adentro
de Zacatecas partía hacia Durango y después a Chihuahua, el
Ferrocarril Central Mexicano de Zacatecas parte hacia Torreón
y después a Chihuahua, esquivando la capital duranguense y la
región de los valles. ¿A qué se debió este cambio? La respuesta
concreta es que el Ferrocarril Central Mexicano favoreció la
exportación de metales preciosos y el control estatal sobre el
norte, finalidades que compartía con el Camino Real de Tierra
Adentro, pero a diferencia de éste, desplazó la incipiente
industria nacional a favor de mercados extranjeros. En el próximo
apartado se profundizará en esto; ahora es pertinente reflexionar
Paul J. Vanderwood, Los rurales mexicanos (México, DF: Fondo de Cultura Económica, 1982), 87.
10

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un poco sobre la configuración de la frontera norte de México y
la económica de los Estados Unidos.
A diferencia de México, la Unión Americana sí contó con
una importante dinámica de exportación casi desde el inicio de su
vida independiente, sobre todo gracias al trabajo de esclavos y al
cultivo de las tierras arrebatadas a los nativos americanos, todo
transportado en los grandes ríos con que cuenta aquella nación.
Esto estableció una concentración industrial en el noreste y una
producción principalmente de materias primas en el sur. A partir
de la guerra con México a mediados del siglo XIX, no sólo se
estableció una nueva frontera política entre las dos naciones, sino
que se alteró de manera drástica la economía estadounidense
al diversificarse; Texas se abrió a la producción del algodón,
California presentó desde 1849 un auge en la producción agrícola
y de oro, y por otro lado, las grandes llanuras del medio oeste
también se abrieron a la minería, la agricultura y el pastoreo
comercial.11
De esta manera, después de la guerra civil en Estados
Unidos (1861-1865) se presentó un modelo de consolidación
nacional a partir de la industrialización capitalista, que derivó
en cuatro objetivos principales: la explotación de los recursos
naturales, la ampliación de los medios de comunicación, la
ocupación de las tierras en el oeste y la consolidación de un
Tutino, “El debate sobre el futuro de México: en busca de una nueva economía, 1830-1845”, 1187–88.
11

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mercado interno. De 1865 a 1890, la sociedad estadounidense
sufrió importantes cambios, se consolidó el área industrial
alrededor de los Grandes Lagos en la frontera con Canadá y se
construyeron las líneas de ferrocarril que conectaron al país de
costa a costa, lo que fue acompañado por el tendido de líneas de
telégrafo, primero, y después de teléfono.12
El aumento poblacional, que fue una característica
estadounidense desde su fundación, continuó con buen pie en la
segunda mitad del siglo XIX, pasando el país de 31.4 millones
en 1865 a 75.9 millones en 1900.13 Esta población también se
distribuyó de manera más homogénea por el territorio nacional, ya
que para inicios del siglo XX la Unión Americana estaba formada
por 45 estados, de los cuales California, Nevada, Utah, Colorado,
Kansas, Nebraska, Dakota del Sur, Dakota del Norte, Wyoming,
Montana, Idaho, Oregón, Washington, Nuevo México y Arizona,
entre 1850 y 1912, obtuvieron la población mínima necesaria
para ser considerados como estados con plenos derechos.14
Esto fue posible, entre otras cosas, gracias a la migración
constante. A diferencia de México, Estados Unidos fue el destino
de miles de migrantes, los que, para la última etapa del siglo XIX,
provenían principalmente del sur y el oriente de Europa, aunque
Jesús Velasco Márquez, “Visión panorámica de la historia de los Estados
Unidos”, en ¿Qué es Estados Unidos?, ed. Rafael Fernández de Castro y
Hazel Blackmore (México, DF: Fondo de Cultura Económica, 2008), 55–56.
13
Velasco Márquez, 56.
14
Erika Pani, Historia mínima de los Estados Unidos de América (Ciudad de
México: El Colegio de México, 2016), 252.
12

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también del otro lado del Pacifico, especialmente de China y
Japón, al grado de que para 1890 se tuvo que anunciar el fin de la
venta de tierras públicas, debido a que ya que no había suficiente
para tanta demanda.15
Para finales del siglo XIX la sociedad estadounidense en
términos generales había dado un paso decisivo: había dejado
de ser mayoritariamente rural para ser principalmente urbana;
lo cual había consolidado un importante mercado interno de
consumidores, la fusión de diversas empresas y la configuración
de monopolios (siendo Rockefeller el caso más representativo);
llevando la industrialización del país a una nueva etapa, lo que
provocó a su vez el aumento de las organizaciones de trabajadores,
tanto en el campo como en las ciudades, que buscaban reivindicar
determinados derechos.16
La zona industrial alrededor de los Grandes Lagos
se convirtió en el principal nodo ferroviario de los Estados
Unidos. Esto ocurrió gracias a que, como ya se mencionó, dicha
zona aglutinó diversas industrias, como la metalúrgica o la del
automóvil, debido entre otras cosas, al flujo de trabajadores
migrantes y la cercanía tanto de minas de carbón que proveían de
combustible como de ríos que permitían el traslado de mercancías.
Marcello Carmagnani, El otro Occidente. América Latina desde la invasión europea hasta la globalización (México, DF: Fondo de Cultura Económica, 2004), 252.
16
Velasco Márquez, “Visión panorámica de la historia de los Estados Unidos”, 59.
15

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Así, a lo largo del siglo XIX los ferrocarriles estadounidenses
conectaron dicha región con las productoras de materias primas
del medio oeste y con los puertos del Atlántico. Esta expansión
ferroviaria topó con un gran obstáculo en 1873, cuando estalló
una crisis económica en Estados Unidos que se debió, entre
otras cosas, a la sobreinversión en las líneas férreas: no había
suficientes mercancías para que su traslado por tantas vías fuera
redituable, lo que derivó en pérdidas y quiebras de empresas.17
De tal forma, cuando las vías de Estados Unidos y México
se conectaron también lo hicieron las necesidades económicas de
las élites de las dos naciones. Los estadounidenses requerían de
más mercancías que trasladar para hacer rentable su ferrocarril
y mantener la expansión de sus diversas industrias; mientras
que los mexicanos necesitaban romper con el aislamiento
geográfico, diversificar su producción de materias primas, y en
lo posible, su incipiente industria, así como poblar y conectar
mejor el norte del país.
Por lo tanto, había un elemento contradictorio: o se
fortalecía la industria estadounidense o lo hacía la mexicana. Al
final de cuentas, se impuso la visión norteamericana, lo que explica
las diferencias con los caminos del siglo XIX, como se mencionó
anteriormente. La llegada de los ferrocarriles estadounidenses a
la frontera, se hizo en pocos años: El Southern Pacific llegó a El
Lorenzo Sánchez, “La industrialización de Estados Unidos desde una óptica distinta”, Cuadernos de Investigación. Serie Economía, núm. 8 (2019): 123.
17

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Paso en 1881; el Atchison Topeka and Santa Fe llegó a Nogales
en 1882; el Texas and Pacific conectó con el Southern Pacific
en 1882; el International and Great Northern llegó a Laredo en
1881; y el Galveston, Houston and San Antonio llegó a Eagle
Pass en 1883.18
El impacto de esta nueva conexión fue distinta en diversas
partes del norte del país. En Sonora la unión con el ferrocarril
estadounidense fue un catalizador para la explotación de las
minas de cobre, derivando en la formación de un eje productivo
Nogales-Hermosillo, a expensas del puerto de Guaymas que
hasta entonces había sido la principal salida de los habitantes del
estado y de sus mercancías, pero también generó una importante
llegada de inmigrantes chinos provenientes de California
dispuestos a trabajar en el comercio, así como nuevos conflictos
por la tierra.19
En Tamaulipas, mientras tanto, la conexión con el mercado
estadounidense a través de la llegada de las locomotoras se
tradujo en la explotación de metales industriales y el surgimiento
de la industria petrolera.20 Por su parte, en Durango el impacto
fue muy profundo también, ya que significó el surgimiento de La
Comarca Lagunera como una nueva región central y el cambio
García de Fuentes, “La construcción de la red férrea mexicana en el Porfiriato: Relaciones de poder y organización capitalista del espacio”, 185.
19
Ignacio Almada Bay, Historia breve de Sonora (México, DF: Fondo de
Cultura Económica, 2000), 151.
20
Octavio Herrera Pérez, Historia breve de Tamaulipas (México, DF: Fondo
de Cultura Económica, 1999), 171.
18

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en la dinámica productiva previa de los valles de Durango. Es
importante para este texto explicar a continuación el primero de
estos fenómenos, antes de centrarnos en el segundo de ellos en
los próximos dos apartados.
Desde antes de la llegada del ferrocarril, los agricultores
de La Comarca Lagunera se dedicaban ya al cultivo del algodón
aprovechando las aguas del Río Nazas, pero debido a la falta de vías
de comunicación se habían limitado a proveer a la industria textil
exclusivamente nacional, principalmente, como ya se mencionó,
a la de la ciudad de Durango y sus puntos aledaños, debido a su
cercanía. Por lo tanto, había una relación de dicha región lagunera
como lugar marginal, frente a la de los valles de Durango como
lugar central, lo que cambió tras la conexión con los mercados
estadounidenses. En 1883 llegó el Ferrocarril Central Mexicano a
la Comarca Lagunera y cinco años después arribó al mismo lugar
el Ferrocarril Internacional Mexicano, lo que convirtió a dicha
región en uno de los dos nodos ferroviarios más importantes del
norte del país, junto con Monterrey21 (ver mapa 1).
La nueva importancia de La Comarca Lagunera se reflejó
en el aumento de su producción algodonera y de su población. Para
finales del siglo XIX dicha región llegó a producir alrededor de
15,000,000 de kilogramos (kg) de algodón, lo que representaba
Mario Cerutti, “Agricultura, agroindustria y tejido productivo-empresarial
en La Laguna, 1870-1915”, en Historia de Durango. Tomo III: Siglo XIX (Durango: Universidad Juárez del Estado de Durango - Instituto de Investigaciones Históricas, 2013), 302–303.
21

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75% de la producción nacional, misma que ya no podía ser
absorbida por la industria textil mexicana, sino que tenía como
destino los Estados Unidos. Una de las principales consecuencias
de la expansión de ese cultivo fue la llegada de trabajadores tanto al
campo lagunero como a Torreón y Gómez Palacio, las dos ciudades
que eran el centro de dicha región. En 1871, La Comarca Lagunera
tenía 20,000 habitantes, mientras que en 1910 ya eran 172,000
(55.5% era población rural y 44.5% urbana), mostrando en ese
lapso un promedio de crecimiento anual de 55.6 habitantes por mil,
muy superior al 24.1 por mil del estado de Durango y al 17.7 por
mil del promedio nacional. Para 1910, Torreón, con sus alrededor
de 34,000 habitantes, ya superaba en población a la ciudad de
Durango que apenas tenía para esa fecha 31,763 pobladores.22
Con el tendido de las líneas del ferrocarril durante la
segunda mitad del siglo XIX a ambos lados del Río Bravo, se
transformaron de manera importante las relaciones económicas y
políticas entre México y los Estados Unidos. Por primera vez desde
la consumación de la independencia, el puerto de Veracruz ya no
era la única salida importante de las mercancías mexicanas al resto
del mundo, sino que las ciudades fronterizas del “inhóspito norte”
se convirtieron en las puertas de entrada a uno de los mercados que
más estaba creciendo en ese momento. De igual forma, la extensión
de los ferrocarriles permitió una mayor presencia del gobierno
nacional, por lo menos en términos de las fuerzas de seguridad.
22

Cerutti, 304–305.

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Pero al mismo tiempo, la conexión con el mercado estadounidense
a través de las locomotoras alteró las relaciones de centralidad y
marginalidad que ya estaban presentes en el norte mexicano.
Algunos lugares marginales, como La Comarca Lagunera,
pasaron a ser centrales, mientras que otros que ya eran centrales
como los valles de Durango, tuvieron que adaptarse a esta nueva
dinámica. Sobre esta última región: ¿qué consecuencias tuvo
el hecho de que se formara un nuevo lugar central (La Laguna)
con tanto potencial tan cerca de ella? ¿Cómo se adaptaron los
diversos grupos sociales a la conexión cuando finalmente llegó el
ferrocarril? ¿Qué cambios provocó la nueva dinámica económica
de conexión al mercado estadounidense? En el siguiente apartado
se analiza de manera específica el caso de los valles de Durango
para dar respuesta a estas preguntas.
Cambios territoriales en los valles de Durango
La región de los valles, la que se muestra en el mapa 3, con una
superficie de 1,688,800 hectáreas, lo que representa el 13.6% de
la superficie del estado; actualmente se extiende por tres municipios (Durango, Canatlán y Nuevo Ideal), aunque en la época de
estudio, solamente eran dos (Durango y Canatlán), ya que Nuevo
Ideal se separó de Canatlán hace apenas treinta años.23 Para 1910,
dicha región era sede de los poderes políticos del estado, contaba
con una población de alrededor de 97,000 personas y era la más
Jesús Manuel Lozoya Amaro, Geografía Física del Estado de Durango
(Durango: Gobierno Municipal de Durango, 2017), 45.
23

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productiva de Durango en cuanto a alimentos, ya que según datos
de 1908 era la primera productora estatal de maíz y frijol y la
segunda de trigo, produciendo ese año 160,000 hectolitros del
primero, 12,000 hectolitros del segundo y poco más de 100,000
kg del tercero, representando una tendencia que venía de siglos
atrás.24 Esto fue posible gracias a la fertilidad de la tierra, debida
a factores como la regularidad de la lluvia, su humedad, el bajo
relieve y a que forma parte de la cuenca del río San Pedro-Mezquital, destacando tres fuentes de agua: los ríos La Sauceda, el
Tunal y La Laguna de Santiaguillo, con sus afluentes.25
No sólo la ciudad de Durango, congregaciones, ranchos
y pueblos se establecieron ahí, también se crearon diversas
haciendas: San Jerónimo Tapias, Labor de Guadalupe, Navacoyán,
La Punta, San Lorenzo de Calderón, el Chorro y Dolores en la
municipalidad de Durango; y Guatimapé, Cacaria, Alisos, La
Sauceda, Gigantes y Enanos, Trébol, Santiaguillo y Sauces en la
municipalidad de Canatlán. Estas propiedades tuvieron un origen
virreinal, aunque, por supuesto, su tamaño varió con el paso de los
años; por ejemplo, hasta finales del siglo XVIII, las haciendas de
Cacaria, La Sauceda, El Chorro y Labor de Guadalupe formaron
un único latifundio, el cual fue fragmentándose a lo largo del
siglo XIX. Dichas haciendas, a pesar de su pequeño tamaño
(si se les compara con otras del estado, ya que las más grandes
María Guadalupe Bermúdez Trejo, “La gastronomía en Durango durante el
Porfiriato” (Universidad Juárez del Estado de Durango, 2017), 39–40, 53.
25
Lozoya Amaro, Geografía Física del Estado de Durango, 71.
24

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estaban alrededor de las 75,000 hectáreas en 1906, cuando otros
latifundios en la parte oriental de Durango sobrepasaban las
400,000 hectáreas), se convirtieron en importantes productoras
agropecuarias.26
Mapa 3. Los valles de Durango

Fuente: Elaboración propia.

Ante este escenario en apariencia tan favorecedor de los valles
de Durango a finales del siglo XIX, debemos regresar a la pregunta enunciada páginas arriba: ¿por qué el Ferrocarril Central
Mexicano no llegó a esta región como sí lo había hecho el Camino Real de Tierra Adentro? Sin duda este papel de gran producMiguel Felipe de Jesus Vallebueno Garcinava, Haciendas de Durango
(Durango: Gobierno del Estado de Durango; Tonalco; Universidad Juárez del
Estado de Durango, 1997), 37–74.
26

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tor de alimentos era favorable para un mercado como el que se
tenía en la primera mitad del siglo XIX, es decir, uno de carácter
interno; pero era desfavorable frente al mercado estadounidense. Como ya se mencionó, la guerra con México (1846-1848)
y la conquista territorial subsecuente llevó a que los Estados
Unidos tuvieran el nuevo oeste americano para su agricultura y
pastoreo, lo que ayudó al crecimiento urbano del país, al tener
más fuentes de alimentos. Aquella nación no necesitaba maíz o
frijol de México, no sólo porque dichos cultivos no coincidían
con su cultura alimenticia, sino porque su expansión en décadas
anteriores le había dado lo necesario para su crecimiento urbano-industrial.
De esta forma, si se ven los cambios territoriales en el
oeste estadounidense y los provocados por la conexión en el
norte de México tras la llegada del ferrocarril como procesos
entrelazados, podemos darnos cuenta que lo que dio a los valles
de Durango un lugar de centralidad respecto a otras regiones, la
llevó a no ser prioridad para entrar rápidamente en contacto con el
mercado estadounidense. En contraste, la Comarca Lagunera se
encontraba en el caso opuesto gracias a que ya tenía una historia
previa en el cultivo del algodón. El hecho de que el Ferrocarril
Central Mexicano no pasara por los valles de Durango no se
puede explicar únicamente porque sus cultivos de las últimas
décadas del siglo XIX no eran deseados por los mercados en
Estados Unidos; sin duda este fue un factor muy importante,
pero no el único. Hubo otra serie de circunstancias y actores que
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también influyeron tanto para dicha situación, como para que ésta
se modificara, haciendo que las locomotoras llegaran a la capital
de Durango y a la región circundante de los valles en 1892, nueve
años después de que lo hicieron a La Laguna.
Junto con la situación en el mercado estadounidense,
se deben de mencionar tanto las características geográficas de
Durango, que hacen poco factible una línea férrea de Zacatecas
a la región de los valles, como los intereses encontrados de tres
grupos de actores importantes: los dueños de las compañías
ferroviarias, el gobierno nacional de México y el gobierno de
Durango en alianza con sectores de la élite económica local. El
proyecto original del Ferrocarril Central Mexicano, aprobado el
8 de septiembre de 1880, contemplaba el paso por la ciudad de
Durango, pero pocas semanas después fue modificado, aludiendo
que el tramo proyectado entre Huejuquilla (Chihuahua) y
Fresnillo (Zacatecas) era más factible por La Comarca Lagunera,
uniendo los distritos de Parral, Mapimí, Villa Lerdo y San Juan
de Guadalupe.27
La razón que se dio fue de índole económica: si se construía
el tramo de vía atravesando de sur a norte los valles de Durango,
aumentaría en 30 millas (120 km) el tendido de líneas férreas
entre Zacatecas y Chihuahua. Esto se traduciría en 1,140,000
pesos de subvenciones para el gobierno federal, así como un
Antonio Arreola Valenzuela, Durango, más de un siglo sobre rieles (Durango: Universidad Juárez del Estado de Durango - Instituto de Investigaciones Históricas, 1992), 36–37.

27

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aumento en los fletes de mercancías; además, las pendientes por
el lado de La Laguna eran mucho menos pronunciadas, llegando
a realizarse el cálculo de que una locomotora que por esta zona
podía arrastrar 50 vagones, en los valles de Durango podría sólo
con 15, lo que significaba mayor inversión en combustible. Por
último, se consideró que si se elegía la ruta que pasaba por los
valles de Durango, la construcción duraría hasta 15 meses más
que si se hacía por La Laguna. Con todos estos argumentos, tanto
la compañía ferroviaria como el gobierno nacional, estuvieron
de acuerdo en que el ferrocarril no pasara por el centro de
Durango.28
Si analizamos con más detenimiento está decisión,
podemos ver que es un reflejo de la estructura territorial en los
valles de Durango y de las relaciones de poder derivadas de
ésta. Cuando llegó la noticia de la construcción del Ferrocarril
Central Mexicano y de su posible paso por Durango, en la región
de los valles había tres sectores importantes en que se dividía
la élite económica-política. En primer lugar, los terratenientes
dueños de los latifundios ya señalados; entre las principales
familias latifundistas, se pueden mencionar a los Pérez Gavilán,
Gurrola, Lavín, Luján, Bracho, Gómez Palacio, Fernández,
Saravia, entre otros.29
Arreola Valenzuela, 39–41.
Miguel Felipe de Jesus Vallebueno Garcinava, “Economía y negocios en el
Durango de los siglos XVIII y XIX”, en Historia de Durango. Tomo III: Siglo
XIX, ed. María Guadalupe Rodríguez López (Durango: Universidad Juárez del
28
29

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Después estaban quienes ejercían el control del
comercio y la industria (principalmente textil), sectores que
fueron monopolizados por los extranjeros. En el área mercantil
destacaron los franceses, quienes fundaron negocios de gran
tradición en Durango, como “Fábricas de Francia” o “La
Francia Marítima”; en la industria, fueron los alemanes quienes
tomaron el control, sobresaliendo la “Fábrica de Hilados y
Tejidos de El Tunal”. Entre esta élite se puede incluir a familias
como los Borelly, Pinocelly, Fabre, Stahlknecht, Drünnert,
Delius, entre algunas más.30 Junto a los dos sectores anteriores
se situaban quienes tenían el control de las inversiones en la
minería, en su mayoría estadounidenses. En los albores del
siglo XX, en este sector las empresas más importantes eran la
American Smelting and Refining Co. (ASARCO) y la Minera
de Peñoles S.A.31
Si bien no se trataba de una élite política-económica
perfectamente dividida, ya que los latifundistas podían tener
inversiones en la industria textil o los representantes de compañías
mineras poseer propiedades en el campo, sí se les puede catalogar
Estado de Durango - Instituto de Investigaciones Históricas, 2013), 198–206.
30
María Guadalupe Rodríguez López, “Durango. Extranjeros y negocios.
Atisbos de una modernidad”, en Historia de Durango. Tomo III: Siglo XIX, ed.
María Guadalupe Ródriguez López (Durango: Universidad Juárez del Estado
de Durango - Instituto de Investigaciones Históricas, 2013), 446–63.
31
Guadalupe Villa Guerrero, “La minería en la era de la paz y el progreso (Durango: 1888-1910)”, en Porfiriato y revolución en Durango (Durango:
Universidad Juárez del Estado de Durango - Instituto de Investigaciones Históricas, 1999), 97–100.
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�El impacto de la conectividad por ferrocarril

en los tres grupos anteriores al tomar en cuenta en dónde estaba la
mayor parte de su inversión. Cuando se dio a conocer la noticia de
que el Ferrocarril Central Mexicano no pasaría por los valles de
Durango, el gobierno del estado, encabezado por el gobernador
Francisco Gómez Palacio, inició una campaña de presión política.
Primero se argumentó que las compañías inglesas interesadas en
adquirir ganado en la entidad podrían ver afectados sus intereses,
y por lo tanto se dañarían las relaciones de México con Gran
Bretaña.32
Al no tener mayor repercusión dichas declaraciones, el
gobernador de Durango fue a la Ciudad de México a principios
de 1883 para entrevistarse con el presidente Díaz y pedir su ayuda
en este asunto, centrando su argumentación en dos elementos. El
primero, era el señalar que las nuevas vías de ferrocarril no sólo
debían ser útiles para conectar a México con la industria de los
Estados Unidos, sino, sobre todo, su objetivo debía ser unir entre
sí las diversas regiones de México para fomentar el intercambio
interno de mercancías. El segundo, era demostrar que Durango
tenía mucho que aportar en ese escenario, debido a su gran
producción agrícola, resultando por lo tanto imperdonable que
el proyecto del ferrocarril buscara dejar fuera a una entidad tan
importante. Para las autoridades de Durango, el ferrocarril era
una herramienta para fomentar la agricultura del país.33
Periódico Oficial del Gobierno del Estado de Durango, 5 de enero de
1883, p. 3.
33
Periódico Oficial del Gobierno del Estado de Durango, 18 de enero de
32

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Este tipo de argumentación demuestra el gran peso que
los terratenientes tenían en el gobierno del estado justo antes de
la llegada del ferrocarril, lo cual no es extraño si se considera que
los medios de transporte hasta ese momento no habían permitido
una explotación minera a gran escala o que el desarrollo de la
industria, principalmente textil, fuera verdaderamente relevante.
Por esto, en la región de los valles de Durango se daba una
obvia centralidad política-económica en los latifundios y sus
propietarios, mientras que había una marginalidad en la industria
y los centros mineros. De esta forma, era claro que la idea que
preferían las autoridades de la entidad era la de un ferrocarril
que fortaleciera la dinámica de producción y consumo nacional,
enfocada al mercado interno, ya que en las décadas anteriores eso
les había favorecido y buscaban mantener el statu quo.
Dicha posición chocaba de frente con los intereses tanto
de la empresa ferroviaria como con los del gobierno nacional.
Los ferrocarriles durante el Porfiriato fueron construidos por
una amplia gama de empresas e inversores independientes que
unían sus capitales para un propósito específico. En el Caso del
Ferrocarril Central Mexicano, los principales accionistas estaban
en la ciudad de Boston, y además de estar inmiscuidos en el
negocio ferroviario, también tenían intereses en la explotación
de minerales, petróleo y tierras con recursos para la industria,
tanto en México como en Estados Unidos. Esto explica que su
1883, p. 4.
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lógica para el tendido férreo en el norte del país fuera conectar
importantes zonas mineras, además de la región algodonera de
La Laguna, con la industria estadounidense; y también ayuda
a entender otros proyectos en donde estuvieron involucrados
los mismos inversionistas, como el tren Aguascalientes-San
Luis Potosí-Tampico.34 Este último era necesario para que la
producción de la fundidora construida por la American Smelting
and Refining Co. (ASARCO) en Aguascalientes, tuviera un
rápido acceso a un puerto para transportar sus productos más
fácilmente a Estados Unidos.35
En cuanto al gobierno federal de México, su interés
respecto a Durango tenía como prioridad garantizar el control
de la entidad. Apenas cinco años antes de que se anunciara el
proyecto del Ferrocarril Central Mexicano, en 1875 había
estallado una guerra civil en el estado entre las fuerzas de Jesús
Hernández y Marín y Donato Guerra, dos destacados liberales
que se disputaban la gubernatura. En 1876, dicho conflicto local
se entrelazó con procesos nacionales, siendo designado como
gobernador el general Carlos Fuero, por el gobierno de Lerdo de
Tejada, mientras que Juan Manuel Flores lo fue por las fuerzas
rebeldes del Plan de Tuxtepec. A principios de 1877, las fuerzas
García de Fuentes, “La construcción de la red férrea mexicana en el Porfiriato: Relaciones de poder y organización capitalista del espacio”, 185.
35
Luz Uhthoff López, “La American Smelting and Refining Co. (ASARCO) en México, 1890-1930” (Universidad Nacional Autónoma de México,
1983), 61.
34

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porfiristas provenientes de Coahuila conquistaron la ciudad de
Durango y expulsaron definitivamente al general Fuero, siendo
en marzo de ese año cuando Juan Manuel Flores tomó posesión
del cargo de gobernador, dejando el mismo en manos del ya
mencionado Francisco Gómez Palacio en 1880.36
Resulta esclarecedor el hecho de que el mismo año en que
se anunció la construcción del ferrocarril que conectaría la Ciudad
de México con Paso del Norte, en Durango se dio la primera
transferencia de poder relativamente pacífica en varias décadas,
lo cual mostraba el reto que Durango representaba, al igual que
otros estados alejados del centro, para la autoridad nacional. Si
bien Gómez Palacio y Juan Manuel Flores eran miembros de la
élite de terratenientes de la entidad, el segundo había demostrado
en los años previos ser mucho más afín al régimen porfirista.
Dejar la gubernatura en 1880, el mismo año en que el general Díaz
terminó su primer periodo presidencial, muestra que Flores aún
no tenía la fuerza suficiente en los procesos locales, y que todavía
tenían mucho peso los grupos de terratenientes que impulsaron la
candidatura de Gómez Palacio.
De esta forma, el ayudar a que el ferrocarril pasara por
Durango en 1883, hubiera fortalecido la posición del nuevo
gobernador y de su grupo de apoyo, en detrimento de los sectores
más afines al nuevo régimen que se estaba formando a nivel
José de la Cruz Pacheco Rojas, Breve historia de Durango (México, DF:
Fondo de Cultura Económica, 2001), 189–90.
36

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nacional. Cuando se anunció la decisión definitiva de que las vías
del tren pasarían por La Laguna y no por los valles de Durango,
quedó claro que fue un error para el gobernador el relacionar su
prestigio con este proyecto, ya que la inestabilidad y el malestar
que de esto derivó lo llevó a retirarse de la política, permitiendo
en 1884 el regreso del mucho más porfirista Juan Manuel Flores,
quien gobernó Durango hasta su muerte en 1897.37
Se ha dicho que el tendido de las vías del ferrocarril ayudó
a fortalecer la presencia de un gobierno nacional en lugares
alejados de la capital; pero en Durango tenemos un caso particular,
ya que irónicamente parece que fue la falta del ferrocarril la que
ayudó a que el régimen porfirista se hiciera fuerte en la entidad,
en detrimento de sectores de la élite más dados a una mayor
autonomía. De igual forma, mostró el peso de la alianza de dicho
gobierno nacional con las compañías del ferrocarril, ya que como
sus intereses coincidieron, pudieron aprovechar las divisiones
entre los grupos de terratenientes locales para imponerse. Por lo
tanto, aunque el ferrocarril Central Mexicano no pasó por los valles
de Durango, su sola existencia en otros lugares sí generó cambios
territoriales en dicha región, ya que alteró la relación entre los
lugares dedicados a la producción de alimentos (latifundios), los
centros mineros y los de comercios e industria.
Antonio Arreola Valenzuela, “Construcción del sistema ferroviario e inversión estadounidense en Durango”, en Historia de Durango. Tomo III: Siglo
XIX, ed. María Guadalupe Rodríguez López (Durango: Universidad Juárez del
Estado de Durango - Instituto de Investigaciones Históricas, 2013), 405.
37

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Si antes la centralidad en los valles de Durango la tenían
los latifundios, con la extensión del ferrocarril por México
determinadas materias naturales comenzaron a volverse
recursos. Este fue el caso del fierro, el cual era necesario
para la generación del acero con que se construían los cada
vez más altos edificios de las ciudades de la costa atlántica
estadounidense y de Europa. En Durango, los valles contaban
con una importante fuente de fierro: El Cerro del Mercado.
Dicho centro minero se encontraba a finales del siglo XIX a poca
distancia al norte de la ciudad de Durango (en la actualidad ya
fue absorbido por la mancha urbana), y para 1882 fue adquirido
por la Compañía de la Montaña de Fierro, cuya directiva se
encontraba en Filadelfia, misma que lo vendió en 1890 a la Steel
and Iron Company, dedicándose ésta a construir rápidamente
un horno alto y a modernizar la fundidora que desde 1875
inversionistas estadounidenses ya habían construido al pie del
propio cerro.38 Este intercambio de manos demuestra tanto el
potencial del centro minero, como lo difícil que era mantenerlo
en funcionamiento de manera redituable, ya que el fierro, al no
ser un metal precioso, no era lo suficientemente costeable para
el traslado a lomo de mula a los puertos cercanos. Pero con
Pedro Raigosa Reyna, “La industria siderúrgica y el ferrocarril en el Durango del siglo XIX”, en La nostalgia y la modernidad. Empresarios y empresas regionales de México, siglo XIX, ed. María Guadalupe Rodríguez López
(Durango: Universidad Juárez del Estado de Durango - Instituto de Investigaciones Históricas, 2005), 191.
38

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la extensión de los ferrocarriles por México se volvió factible
su explotación a gran escala, siendo este elemento y no la
producción agrícola, el que llevaría las locomotoras a los valles
de Durango.
En 1886, el gobernador Juan Manuel Flores firmó un
contrato con el gobierno federal para construir una vía que
conectara la ciudad de Durango con Torreón. La compañía
encargada del proyecto fue el Ferrocarril Internacional
Mexicano, una filial de la Shorthorn Pacific, cuyo principal
accionista, el Sr. C.P. Huntington era dueño de los más
importantes centros mineros de carbón en Coahuila. La
compañía concluyó en 1888 la construcción del ferrocarril
entre Ciudad Porfirio Díaz (Piedras Negras) y Torreón, y
finalmente, en 1892, finalizó el tramo Torreón-Durango, como
se muestra en el mapa 4, construyendo un ramal a las faldas
del Cerro de Mercado, debido a que para ese momento ya era
accionista de la compañía dueña del mineral. De esta forma,
el Ferrocarril Internacional Mexicano quedaba unido en la
frontera con el Shorthorn Pacific y a través de él con la región
industrial de los Grandes Lagos en Estados Unidos, así como
en la estación de Treviño, en Coahuila, se unía con la vía que
conectaba con Monterrey y los puertos del Golfo de México, y
en Torreón con el Ferrocarril Central Mexicano.39
39

Raigosa Reyna, 193–94.

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Mapa 4. Ferrocarril Internacional Mexicano en Durango, 1910

Fuente: Villa Guerrero, Guadalupe. (2005). Élites y revolución en Cuencamé, Durango. El caso de la familia López Negrete (Tesis de doctorado). Universidad Nacional Autónoma de México, México, p. 353.

El Ferrocarril Central Mexicano formó parte de la primera expansión de los ferrocarriles durante el Porfiriato, que duró hasta
1884, mientras que el Ferrocarril Internacional fue de la segunda
etapa, que abarcó hasta 1898. Se puede observar que este priSillares, vol. 1, núm. 2, 2022
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mer periodo formó una línea de lugares centrales que ya disponían de características previas para conectarse con la industria
estadounidense, mientras que el segundo periodo conectó a sitios
que requerían de transformaciones más profundas y que podían
ayudar a incrementar la importancia productiva y estratégica de
los lugares conectados por las vías en el periodo anterior. En el
caso de Durango, esto se observa en el hecho de que la llegada del
ferrocarril alteró la relación de centralidad y marginalidad entre
los valles de Durango y La Comarca Lagunera.
Si en las décadas anteriores la ciudad de Durango y su
industria textil habían tenido a La Laguna como lugar periférico,
en su calidad de productora de algodón, la conexión del
ferrocarril no sólo había hecho a La Laguna un importante nodo
de vías de comunicación y un gran núcleo urbano, sino también
la convirtió en centro de un eje productivo-industrial norteño
formado por Chihuahua, La Laguna y Nuevo León, caracterizado
por la inversión bancaria, minera y de la industria derivada del
algodón, que atrajo inversiones tanto del norte de México como
de la capital del país.40 Esto hizo que la Laguna dejara su lugar
económico de marginalidad y se convirtiera en un nuevo lugar
central, formando su propia área de influencia en detrimento de
los valles de Durango, ya que lugares como Cuencamé, Peñón
Mario Cerutti, “Actividad económica y grupos empresariales en el norte
de México a comienzos del siglo XX”, en El Poder y el Dinero. Grupos y regiones mexicanos en el siglo XIX, ed. Beatriz Rojas (México, DF: Instituto de
Investigaciones Dr. José María Luis Mora, 1994), 354.
40

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Blanco, San Juan del Río o Santa Clara, que están entre las dos
regiones y que en el siglo XIX habían tenido sus dinámicas
productivas enfocadas a satisfacer las demandas de la ciudad de
Durango y los centros mineros aledaños, ahora habían cambiado
esa lógica, buscando insertarse en la dinámica productiva de La
Laguna, es decir, habían abandonado a un lugar central por otro.
Un ejemplo de esta dinámica fue la llegada de la
producción de guayule, una planta del desierto que produce
una sustancia pegajosa sin mayor importancia hasta las últimas
décadas del siglo XIX, hasta que el desarrollo de la industria
del automóvil en los Grandes Lagos estadounidenses le dio un
nuevo valor. En lugar del lejano caucho peruano o africano para
fabricar las llantas de los vehículos, se podía usar el mucho más
cercano guayule con el mismo fin. Para 1910, los territorios
alrededor de La Laguna que antes habían estado conectados a
una lógica de producción y consumo de alimentos propia de
los valles de Durango, como Cuencamé o San Juan del Río, se
habían convertido en los principales productores de guayule a
nivel estatal, transformándose claramente en lugares marginales
dentro de la órbita de La Laguna, ya que ésta los conectaba con
mercados extranjeros.41
Esta pérdida de influencia de los valles de Durango en
la frontera con Coahuila también se replicó en cierta forma en
Guadalupe Villa Guerrero, “Riqueza en suelo eriazo. La industria guayulera y los conflictos interregionales de la elite norteña en México”, Secuencia.
Revista de Historia y Ciencias Sociales 2, núm. 46 (2000): 94.
41

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la frontera con Sinaloa. El tramo del Ferrocarril Internacional
Mexicano, que de la ciudad de Durango debía extenderse hasta
Mazatlán, nunca se concretó,42 y tampoco la vía que debía unir el
puerto sinaloense de Altata con la capital duranguense, pues se
construyó sólo hasta Culiacán; por ello, el desarrollo de Mazatlán
como puerto comercial y la industrialización de Culiacán no
generaron ninguna ventaja para Durango.43 Por el contrario, los
municipios de Durango fronterizos con Sinaloa, al no tener un
ferrocarril que los conectara con la región de los valles y sí la
Sierra Madre que los aislaba del resto del estado (razón por la
que no se construyó el ferrocarril), tuvieron una mayor relación
económica y laboral con Sinaloa.
La conexión con Torreón a través del Ferrocarril
Internacional Mexicano generó una interesante contradicción en
los valles de Durango, ya que por un lado esta región fue cada
vez más opacada por La Laguna como lugar central en términos
económico-productivos, pero por otro, el tendido de las vías trajo
aparejado un desarrollo económico para las élites nunca antes
visto en el siglo XIX. En los años posteriores a la llegada de
las locomotoras a los valles de Durango, en 1892, se vivieron
importantes cambios territoriales gracias a la relación con los
nuevos mercados. Un elemento central de dichas transformaciones
Arreola Valenzuela, “Construcción del sistema ferroviario e inversión estadounidense en Durango”, 414.
43
Sergio Ortega Noriega, Historia breve de Sinaloa (México, DF: Fondo de
Cultura Económica; El Colegio de México, 1999), 241–44.
42

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fue el impulso que se dio a la urbanización, ya que para 1900 la
capital del estado tenía 31,092 habitantes; esto era relativamente
poco si se le compara con Torreón, pero hay que tomar en cuenta
que era el doble de habitantes con respecto a 1869.44
Dicho incremento de la población urbana se debió en gran
parte a la migración, tanto de personas que venían de otras regiones
de Durango, como de las que lo hacían de distintas partes del país,
atraídas por nuevas oportunidades de empleo en la región de los
valles. El aumento de habitantes de la capital generó un cambio
territorial muy importante en la misma: llevó a que las acequias
dejaran de ser el eje organizador del espacio urbano. Desde la
época virreinal, dicha ciudad había visto limitado su tamaño por
los accesos al agua, pero ante el incremento de habitantes, a partir
de la dinámica económica generada por el ferrocarril, surgieron
nuevos barrios cuyos habitantes demandaban el vital líquido y se
desencadenaron conflictos sociales, por lo que en 1900 se iniciaron
los trabajos de una red de agua potable y alcantarillado por parte
de la compañía estadounidense McKie &amp; Dillon, permitiendo a
la ciudad crecer más allá de los límites de los ojos de agua o las
norias.45
Otro cambio importante que se percibió en la ciudad fue
la llegada de la Modernidad a partir de las nuevas tecnologías.
Miguel Felipe de Jesus Vallebueno Garcinava, Civitas y Urbs: La conformación del espacio urbano en Durango (Durango: Instituto de Cultura del
Estado de Durango, 2005), 102.
45
Vallebueno Garcinava, 118–20.
44

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Dejó de ser la capital de un estado alejado de los inventos del
mundo occidental, ya que el ferrocarril no solamente se llevaba
materias primas, sino que también traía una idea de lo que era ser
moderno y los medios para que un pequeño sector de la población
pudiera cumplir con dicho ideal. En 1883 se estableció el servicio
de transporte de mulas, el que fue seguido por las bicicletas y
finalmente por los primeros automóviles en 1901, lo que a su vez
llevó a la pavimentación, ensanche y alineación de las calles, así
como al cambio de su nomenclatura; por otro lado, el alumbrado
público hizo su aparición en 1890 y cinco años después se
inició con el alumbrado en casas particulares.46 De igual forma,
surgieron espacios de diversión: en 1898 llegó el cinematógrafo
a Durango, para cuyas exhibiciones se construyó el Teatro Bijou;
en 1900 se inició la edificación del Teatro Ricardo Castro (el que
sigue siendo el principal de la ciudad); y en 1910 se construyó el
Teatro Lírico y se remodeló el Teatro Coliseo para convertirlo en
Teatro Victoria.47
En lo que respecta a la parte rural de los valles de Durango,
la conexión por el ferrocarril también generó importantes
cambios territoriales. Una vez que las locomotoras llegaron a
la capital en 1892, se buscó ampliar el tendido de las vías, por
Vallebueno Garcinava, 106–8.
Pedro Raigosa Reyna, “Educación y cultura en Durango”, en Porfiriato
y revolución en Durango 1, ed. Gloria Estela Cano Cooley y Mario Cerutti
(Durango: Universidad Juárez del Estado de Durango - Instituto de Investigaciones Históricas, 1999), 170-73.
46
47

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lo que en 1902 se inauguró el tramo que conectó la ciudad de
Durango con la municipalidad de Tepehuanes, al norte del estado
(véase el mapa 4), la cual atravesó con sus 218 km de vía la
parte norte de los valles, específicamente la municipalidad de
Canatlán.48 Esta nueva conexión llevó a los latifundistas a alterar
sus dinámicas productivas, ya que a pesar de que el frijol y el
maíz siguieron siendo importantes cultivos, los nuevos mercados
que representaban las locomotoras permitieron el comienzo del
desarrollo de una industria frutícola.
Si bien la pera, perón, membrillo, higo y durazno eran
conocidos en los valles de Durango desde la época virreinal, fue
con la nueva conexión que se iniciaron los intentos de producirlos
a gran escala; en dicha tarea sobresalieron los latifundios de
Canatlán debido a las propicias condiciones del suelo. En 1901
en dicha municipalidad se produjeron 172 kg de perón y 94 kg de
pera, mientras que para 1910 la producción era de 130,000 kg de
perón, 60,500 kg de pera, 10,000 kg de membrillo, 800 kg de higo
y 2,500 kg de durazno. Este comienzo del cambio en los cultivos
de Canatlán fue consecuencia, entre otras cosas, del deseo de los
latifundistas por no quedarse atrás, ya que sus pares en el sur
de los valles estaban aumentando su producción a partir de la
inversión en nuevas formas de aprovechar el agua.49
Arreola Valenzuela, “Construcción del sistema ferroviario e inversión estadounidense en Durango”.
49
Fernando Marco Calleros García, “La conformación de la región manzanera de Canatlán, Durango (1926-1959)” (Universidad Juárez del Estado de
48

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Los latifundistas de los valles se dieron cuenta que para
aprovechar las oportunidades generadas por el ferrocarril, debían
explotar a su máxima capacidad la tierra que tenían disponible, lo
que significaba nuevas obras de riego. Para 1898 los latifundios
con más potencial de irrigación eran San José de Ayala, La Punta,
San Lorenzo del Aire y Navacoyán. De 1898 a 1903, San José
de Ayala, perteneciente a la familia Flores Alcalde, llevó a cabo
mejoras en obras de irrigación, las cuales no son especificadas
en los documentos de la época, pero debieron ser importantes,
ya que se menciona que aumentó el cultivo de maíz y frijol en
detrimento del ganado. En cuanto a La Punta, propiedad de la
Sra. Agustina Escalante viuda de Gómez Palacio, disponía de
dos antiguas presas que ya no fueron suficientes a inicios del
siglo XX, por lo que en 1903 solicitó y obtuvo el permiso para
construir una nueva presa, con la cual incrementar su producción
agrícola y ganadera.50
Finalmente, San Lorenzo del Aire, propiedad de Francisco
Gómez Palacio, tenía gran potencial en la utilización de las fuentes
de agua, ya que en dicha propiedad se unían las corrientes de los
ríos Tunal y La Sauceda. Después de la llegada del ferrocarril,
los documentos señalan que se realizaron importantes mejoras
Durango, 2019), 36–37.
50
Gloria Estela Cano Cooley, “Agua y riego: modernidad porfiriana”, en
Porfiriato y revolución en Durango, ed. Gloria Estela Cano Cooley y Mario
Cerutti (Durango: Universidad Juárez del Estado de Durango - Instituto de
Investigaciones Históricas, 1999), 52–53.
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para aprovecharlas, pero al igual que en San José de Ayala, no
se especifica cuáles fueron, pero sí se indica que al igual que sus
vecinos, aumentó su producción agrícola y ganadera. Por otro lado,
en la hacienda de Navacoyán, propiedad de Felipe Pérez Gavilán,
se disponía de una presa sobre el río Tunal desde 1675, pero en
agosto de 1906 le fue otorgada una concesión para construir una
nueva en el río Santiago Bayacora y regar sus ranchos anexos.51
Para inicios del siglo XX, la dinámica de los valles de
Durango había experimentado importantes cambios. El más
importante fue el nuevo papel de centralidad que ahora tenía el
Cerro de Mercado, que para esta época producía 280 toneladas de
fierro lingote por semana gracias a que tanto el ferrocarril como
las relaciones económicas de sus dueños lo unían a importantes
mercados y le permitían el traslado del carbón necesario desde
Coahuila para su funcionamiento.52 Esto no significó que los
latifundios que antes ocupaban dicha centralidad económica en
la región la perdieran, por el contrario, como se señaló párrafos
atrás, la llegada del ferrocarril los hizo profundizar más en su
papel de productores de alimentos, diversificando sus cultivos y
modernizando su tecnología de riego. Seguramente esto se debió
tanto al aumento de habitantes de la ciudad de Durango, como
al hecho de que el Ferrocarril Internacional Mexicano los ponía
Cano Cooley, 54.
Víctor Hugo López Vázquez, “Impacto socioeconómico y territorial de la
mina Cerro de Mercado, Durango (periodos 1940-1986 y 1994-1996)” (Universidad Nacional Autónoma de México, 1998), 48.
51
52

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en rápido contacto con algunas de las ciudades que más estaban
creciendo en el país, como Zacatecas, San Luis Potosí o Monterrey,
las que demandaban mayores cantidades de alimentos.53
De igual forma se puede observar que, para 1910, había un
cambio en las relaciones políticas entre los terratenientes locales
y el gobierno nacional, mismo que se puede observar si se analiza
a los que desempeñaban los principales puestos políticos. A la
muerte del gobernador Juan Manuel Flores, en 1897, ocupó el
cargo el Ing. Leandro Fernández e Imaz quien no era terrateniente,
sino un profesionista con buenas relaciones con Porfirio Díaz.
Cuando éste lo mandó llamar para que ocupara la Secretaría de
Comunicaciones, en 1900, se eligió como titular del ejecutivo
estatal al terrateniente Juan Santamarina, quien dejó el puesto, en
1904, en manos del Lic. Esteban Fernández e Imaz (hermano de
Leandro), quien además de tener buenos nexos con el gobierno
nacional, se incorporó ya siendo gobernador a la clase de los
terratenientes,54 por lo que fue reelecto para el periodo 1908-1912,
aunque tuvo que renunciar en 1911 debido a la Revolución.55
John H. Coatsworth, “La producción de alimentos durante el porfiriato”, en
Los orígenes del atraso. Nueve ensayos de historia económica de México en
los siglos XVIII y XIX, ed. John H. Coatsworth (México, DF: Alianza Editorial
Mexicana, 1990), 172.
54
Su buena relación con la élite de terratenientes se dio originariamente por
matrimonio, ya que contrajo nupcias con Isabel Pérez Gavilán, quien pertenecía a una importante familia de terratenientes; una vez que su esposo ocupó la
gubernatura, Pérez compró la hacienda Santa Isabel, de 22,000 hectáreas, en la
municipalidad de Canatlán.
55
Gabino Martínez Guzmán y Juan Ángel Chávez Ramírez, Durango: un
53

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En lo que respecta al poder legislativo local, de 1896 a
1912, de los 13 diputados hubo cinco hacendados que siempre
permanecieron en sus puestos (Felipe Pérez Gavilán, Ladislao
López Negrete, Librado Castillo del Valle, Buenaventura
G. Saravia y Juan Santamarina), mientras el resto eran
profesionistas relacionados con el comercio y la minería. Los
diputados y senadores por Durango en el Congreso de la Unión
eran designados desde la Ciudad de México y generalmente
desconocidos en la entidad, pero los jefes políticos de los 13
partidos y los presidentes de las 42 municipalidades en que se
dividía Durango sí eran terratenientes o tenían fuertes nexos con
ellos; el Poder Judicial les estaba vedado, ya que era controlado
por la pequeña burguesía ilustrada, con relaciones en la minería y
conexiones con el gobierno nacional.56
La llegada, primero del Ferrocarril Central y después del
Internacional, alteró las dinámicas de centralidad y marginalidad
entre las regiones y dentro de ellas. Por un lado, La Comarca
Lagunera dejó de ser un lugar marginal para asumir cada vez
mayor centralidad en términos económicos y productivos,
configurando su propia área de influencia en detrimento de los
valles de Durango. Esta última región también fue alterada
internamente, dándole mayor centralidad a la minería y poder a
los inversionistas estadounidenses. Esto no significó, sin embargo,
volcán en erupción (Durango: Universidad Juárez del Estado de Durango,
1998), 75.
56
Martínez Guzmán y Chávez Ramírez, 76–78.
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�El impacto de la conectividad por ferrocarril

que los latifundios perdieran su vieja importancia, ya que su
dinámica de producir alimentos no se volvió caduca con la llegada
del ferrocarril, sino que la renovó con nuevos bríos al conectarlos
con los mercados nacionales, dejando los internacionales para la
minería, generando que elementos naturales como las frutas se
convirtieran en recursos, mientras que otros como el agua, dejaron
de determinar la dinámica poblacional, estando más sujetos al
control humano. De la misma manera el ferrocarril trajo un mayor
poder del gobierno nacional, pero sin imponerse completamente,
compartiendo los principales puestos políticos con terratenientes
locales, mineros y comerciantes.
Con la nueva conexión con diferentes mercados gracias
a las locomotoras, se dio una nueva configuración en los valles
de Durango, los sectores que habían sido la élite económica
antes de la llegada de las vías lo siguieron siendo después de
éstas, pero alterando el equilibrio entre ellos. Las haciendas del
sur de los valles (municipalidad de Durango) incrementaron su
producción con las obras de irrigación, pero no la diversificaron;
mientras que las del norte (municipalidad de Canatlán)
apostaron más por otros cultivos y menos por la infraestructura
hídrica, pero todos tuvieron que compartir su centralidad con
la minería, rompiéndose el clásico binomio entre ellas, ya que
aunque estaban juntas físicamente, ahora obedecían a mercados
distintos (al nacional los primeros y al estadounidense los
segundos), llevando a sus respectivos dueños a nuevos
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equilibrios políticos entre ellos y con el gobierno nacional, que
también aumentó su presencia. Pero dicha conexión con los
mercados no sólo llevó a un reacomodo de las élites, también
generó conflictos sociales, los que se exponen en el siguiente
apartado.
Conflictos sociales
Al igual que las dinámicas económicas que se beneficiaron con el
tendido de las vías, los conflictos sociales venían de tiempo atrás,
pero el ferrocarril y la conexión con los mercados que representaba sin duda los aceleraron. Una manera de mostrar esto, es revisar
los denuncios por terrenos baldíos en la segunda mitad del siglo
XIX en el partido de la capital, donde se encuentran los valles de
Durango. De 1867 a 1876 hubo 9 denuncios; de 1877 a 1893, es
decir del inicio del porfiriato a la llegada del Ferrocarril Internacional Mexicano, aumentaron a 33; y de 1894 a 1909, cuando las
locomotoras ya estaban en pleno funcionamiento, llegaron a ser
90. Pero no sólo el número de éstos se incrementó, también lo
hicieron las superficies afectadas. Los 9 denuncios del primer periodo representaban 35,367 hectáreas, los 33 del segundo sumaban 1, 070,371 hectáreas, mientras que los 90 del último periodo
significaron 2, 633,958 hectáreas.57
Cynthia Teresa Quiñones Martínez, “Las leyes de tierras de 1856 a 1909 y
su impacto en la propiedad territorial en Durango”, en Historia de Durango.
Tomo III: Siglo XIX, ed. María Guadalupe Rodríguez López (Durango: Universidad Juárez del Estado de Durango - Instituto de Investigaciones Históricas, 2013), 238–40.
57

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�El impacto de la conectividad por ferrocarril

Estos números se tradujeron en el incremento de las
tensiones entre diferentes actores sociales. Un caso representativo
en dicho periodo fue la lucha entre la familia Pérez Gavilán,
dueños de la hacienda de Santiago Bayacora, con los habitantes
del pueblo del mismo nombre. En 1886 los pobladores de la
comunidad, representados por el Lic. Juan Hernández y Marín,
decidieron aprovechar la política de deslindes que se estaba
promoviendo por el régimen porfirista y denunciaron su propia
tierra, ya que carecían de un título que los amparara, siendo
designado el Ing. Manuel F. Cervantes para la medida y el deslinde
de la tierra denunciada.58
Llevando a que el 3 de diciembre de 1887, en vísperas de
la llegada del ferrocarril a los valles de Durango, el presidente
Díaz otorgara el título correspondiente al pueblo por un total de
57,051 hectáreas, las que fueron divididas en 30 lotes para ser
usadas de manera individual por los vecinos, aunque en la práctica
siguieron utilizando la tierra de manera colectiva como lo habían
hecho desde que recordaban. A pesar de esto, la nueva dinámica
económica generada por el ferrocarril llevó a que las haciendas
cercanas invadieran tierras de la comunidad a principios del siglo
XX, regresando la inestabilidad a la región.59
De igual forma, en la municipalidad de Durango se puede
mencionar el caso de los pueblos Tunal, Pueblito, Durazno y
58
59

Quiñones Martínez, 249.
Quiñones Martínez, 250.

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Conejo, los cuales se habían constituido como tales en 1827,
cuando el ayuntamiento de Durango les otorgó cinco sitios de
ganado mayor a un grupo de “indios” para que se establecieran
en el lugar y pudieran subsistir. Con el paso de los años, los
problemas de límites con la hacienda de San Jerónimo Tapias no
hicieron más que incrementarse, hasta que a principios de los años
setenta del siglo XIX Bernardo George, dueño de dicho latifundio
los despojó de parte de sus tierras, siendo que poco después el
Sr. Cipriano Guerrero, nuevo dueño de esa propiedad, ocupó otra
porción de los pueblos después de haberlos denunciado como
baldíos.60
En 1907, el Sr. Juan Gurrola, en su carácter de nuevo
dueño de la hacienda, no sólo tomó posesión de todos los terrenos
denunciados por el Sr. Guerrero, sino que denunció una nueva
extensión. Ante dichos actos los vecinos de los pueblos eligieron
como representante legal al Lic. Andrés Simental, quien promovió
un juicio reivindicatorio en contra de Juan Gurrola ante el juzgado
del Ramo Civil de Durango, el cual terminó con la resolución del
17 de febrero de 1911, en donde se absolvió al señor Gurrola y se
señaló que el Lic. Simental no tenía personalidad legal acreditable
para demandar la reivindicación de los terrenos, por lo que se le
condenaba a pagar los gastos del juicio. De esta forma, el dueño
de la hacienda de San Jerónimo Tapias quedaba en posesión
de las 10,781 hectáreas que estaban en disputa. Siendo que por
60

Diario Oficial de la Federación, 9 de noviembre de 1926, 9.

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esos mismos años se presentó otro despojo de tierra sobre dichas
comunidades, ya que el señor Ismael Ochoa denunció a nombre
de los vecinos de los pueblos, a pesar de no ser su representante,
una parte de la tierra conocida como El Carrizo, la cual vendió a
Emilio Stahlknecht.61
También en el norte de los valles de Durango la
consolidación de la nueva dinámica económica generada por
la llegada de los ferrocarriles se tradujo en el resurgimiento
de viejos conflictos, los que demostraron el poder que seguían
teniendo los terratenientes y el nuevo equilibrio que mantenían
con las autoridades nacionales. Uno de dichos casos fue el de la
congregación Las Ánimas. El 27 de abril de 1857, el presidente
Ignacio Comonfort otorgó el título de posesión a los vecinos de
dicho lugar, quienes tenían más de 60 años viviendo ahí, pero ante
la falta de un título primordial decidieron denunciar sus propias
tierras, a pesar de asegurar que sus antepasados habían recibido
de las autoridades españolas la autorización para residir en ese
lugar.62
Con el nuevo desarrollo económico que había generado
la llegada del Ferrocarril Central Mexicano, se inició un conflicto
entre los pobladores de Las Ánimas y sus vecinos, dueños de la
hacienda de Santiaguillo. El 24 de diciembre de 1889, la señora
María Antonia Aguilera de Ortega denunció y obtuvo título de
61
62

Diario Oficial de la Federación, 9 de noviembre de 1926, 9.
Diario Oficial de la Federación, 19 de noviembre de 1926, 2.

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composición por parte de la Secretaría de Fomento de los terrenos
que los habitantes de Las Ánimas consideraban como propios.
De esta forma las autoridades determinaron que la congregación
estaba compuesta exclusivamente por 24,295 hectáreas, dado que
se le habían quitado 13,761 hectáreas en favor de los hacendados.63
En octubre de 1890, el presidente Díaz ordenó que no se
diera posesión de los terrenos en disputa hasta que se agotaran
todas las instancias legales, a pesar de lo cual el Juez de Distrito
de Durango dictó un auto confirmando la posesión de la señora
Aguilera, por lo que el representante legal de los vecinos afectados,
el Lic. Juan Reyes, apeló y llevó el asunto al Tribunal de Circuito
de Chihuahua en 1893, donde se revocó lo dispuesto por el juez
de Durango. Finalmente, el 28 de enero de 1907 el Tribunal del
Primer Circuito de México resolvió el asunto en favor de Don
Gorgonio Ortega, esposo de la Sra. Aguilera de Ortega, y en
contra de los vecinos de Las Ánimas.64
Como esos casos, se podrían mencionar otros que eran de
larga data y resurgieron a finales del siglo XIX e inicios del XX, o
que iniciaron por los mismos años a lo largo y ancho de los valles
de Durango. Un ejemplo de esto es el caso de los habitantes de la
congregación de San Diego de Alcalá, en Canatlán, que estaban
en conflicto con la hacienda El Maguey, por la posesión de 80
sitios de ganado mayor, aproximadamente 140,800 hectáreas.65
63
64
65

Diario Oficial de la Federación, 19 de noviembre de 1926, 2.
Diario Oficial de la Federación, 19 de noviembre de 1926, 3.
Diario Oficial de la Federación, 7 de mayo de 1921, 68.

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�El impacto de la conectividad por ferrocarril

Esto resulta claramente una exageración, propia del periodo de
las solicitudes de la reforma agraria, sobre todo si recordamos
que antes de la Revolución ningún latifundio de los valles de
Durango superaba las 75,000 hectáreas. Lo importante, a fin de
cuentas, es que demuestra la existencia de conflictos agravados
entre la hacienda y la comunidad previos a la lucha armada.
También estaba el caso del pueblo El Nayar, en la municipalidad
de Durango, cuyos habitantes reclamaban que sus vecinos, la
familia Gurrola, dueña de la hacienda de San Jerónimo Tapias,
les habían arrebatado la tierra de mejor calidad que usaban para
la agricultura, dejándoles una de calidad tan mala que no servía
ni para agostadero.66
Lo que se busca resaltar en estos casos, es que los cambios
en la dinámica económica generada por la llegada del ferrocarril
y la apertura de nuevos mercados, no solamente significaron un
reacomodo en la centralidad de los diferentes ejes productivos
(haciendas, minas o industria textil y comercio) y las relaciones
económicas de sus propietarios; sino que también se reflejaron
en cambios territoriales con otra dinámica de conflicto, la que
enfrentó a los miembros de esas mismas élites con distintos estratos sociales. Por ejemplo, el despojo realizado a los pueblos
de Tunal, Pueblito, Durazno y Conejo por Ismael Ochoa, quien
terminó vendiéndole esa tierra a Emilio Stahlknecht, un importante empresario de la industria textil, dueño de la Fábrica de
66

Diario Oficial de la Federación, 1 de diciembre de 1923, 1140.

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Hilados El Tunal, se comprende gracias a que el incremento de
la producción algodonera de La Laguna significó un aumento
de materias primas para los textileros de los valles que podrían
aumentar su capacidad de trabajo,67 por lo que es entendible que
dicha persona necesitara de más tierra para aumentar el tamaño
de su fábrica.
Por otra parte, los conflictos que involucraban a la
hacienda de San Jerónimo Tapias con sus vecinos también
reflejan los cambios que se estaban dando por el acceso a
los nuevos mercados. Para 1906, dicho latifundio dividía su
producción en tres cultivos principales: maíz, frijol y trigo,68
lo cual nos habla de una profundización con los mercados
nacionales que requerían dichas mercancías, y por lo tanto su
necesidad de apropiarse de la tierra de buena calidad de El
Nayar, sobre todo si tomamos en cuenta que dicho latifundio
no estaba entre los que habían realizado importantes obras de
irrigación a finales del siglo XIX, por lo que tenía la necesidad
de expandirse para aumentar su producción. Una vez terminada
dicha etapa, la familia Gurrola, dueña del latifundio, comenzó a
construir su propia presa en 1902.69
Vallebueno Garcinava, “Economía y negocios en el Durango de los siglos
XVIII y XIX”, 202.
68
Memoria presentada al H. Congreso del estado por el gobierno del mismo, sobre los actos de administración pública durante el periodo del 16 de
septiembre de 1904 al 16 de septiembre de 1906 (Durango: Imprenta de la
Mariposa, 1906), Anexo 48.
69
Cano Cooley, “Agua y riego: modernidad porfiriana”, 29.
67

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El 18 de julio de 1913, las tropas revolucionarias de Tomás
Urbina entraron a la ciudad de Durango, ocupando la totalidad de
la región de los valles. Esto no quiere decir que los cambios en
la dinámica social generados por la revolución iniciaran ahí, ya
que desde el triunfo de Madero en 1911 los conflictos agrarios
habían tomado otro carácter. Para 1912, por ejemplo, se tenía el
registro de 40 haciendas en todo el estado que habían recibido
las “visitas” de grupos insurrectos que buscaban reclamar
determinadas porciones de dichas propiedades, entre las cuales
destaca el caso de diversas comunidades cuyos habitantes, armas
en mano, ocuparon la hacienda de Navacoyán y expulsaron a sus
propietarios. De igual forma, en la capital, numerosos comercios
fueron saqueados y quemados, debido al importante papel que
los terratenientes y comerciantes habían tenido en financiar la
llamada “defensa social”, un cuerpo militar irregular que hizo
frente a los ejércitos revolucionarios.70
Los ferrocarriles Central e Internacional, por lo menos en
lo que corresponde a los tramos del estado de Durango, quedaron
bajo la dirección de Felipe Pescador, revolucionario que se había
unido al maderismo desde 1911 y que después se sumó a la
División del Norte.71 En lo que respecta a los cambios territoriales
Graciela Altamirano Castro, “Las confiscaciones revolucionarias”, en Historia de Durango. Tomo IV: Siglo XX, ed. María Guadalupe Rodríguez López
(Durango: Universidad Juárez del Estado de Durango - Instituto de Investigaciones Históricas, 2013), 69–74.
71
Arreola Valenzuela, Durango, más de un siglo sobre rieles, 74.
70

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que se experimentaron en los años previos, sufrieron diversas
alteraciones a distintas escalas. Por un lado, los habitantes de
múltiples pueblos y congregaciones ocuparon en muchos casos
la tierra que consideraban propia, alterando las fronteras entre
las propiedades, pero al mismo tiempo la nueva realidad social
no alteró la relación de nueva centralidad que habían adquirido
los centros mineros, ni de marginalidad relativa de los valles de
Durango frente a La Comarca Lagunera; lo cual no quiere decir
que dichas dinámicas se asumieran y vivieran de igual forma.
El cambio de control del ferrocarril y las haciendas en la
medida de lo posible buscó mantener la relación económica con
los mercados extranjeros y nacionales, pero ahora dicha contacto
no era para el beneficio de algunas familias, sino que se presentaba
como una necesidad de guerra, ya que los ejércitos revolucionarios
requerían las ganancias de dicho intercambio comercial para el pago
de la tropa o la compra de armas y demás enseres que la contienda
demandaba. Con esto, se podría comenzar a hablar del inicio de
un cambio de representación social tanto de las locomotoras como
de los diversos mercados con que se conectaban, dándoles un
nuevo significado en la construcción del Estado o de la identidad
comunitaria. Al mismo tiempo, en ámbitos locales se alteraba la
percepción cotidiana del territorio por las nuevas relaciones de
fuerza entre los actores, pero dando continuidad a la lógica de
centralidad y marginalidad que se comenzó a consolidar con el
tendido del ferrocarril en las décadas anteriores.
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�El impacto de la conectividad por ferrocarril

Conclusiones
La construcción de las vías de ferrocarril durante el Porfiriato significó un antes y un después en la conectividad del país. No sólo el
norte comenzó a dejar de ser ese lugar inhóspito propio del siglo
XIX, incrementando el control por parte del gobierno nacional,
sino que la conexión con los mercados estadounidenses provocó
alteraciones importantes en las dinámicas económico-productivas de los estados norteños. El ferrocarril puede entenderse como
un articulador de nodos, a partir de los cuales se configuraron
lugares centrales y marginales.
En el caso mexicano, las dinámicas económicas que
derivaron en la configuración de caminos en la primera mitad
del siglo XIX se centraban en una serie de elementos que ya
eran recursos, como los metales preciosos, propicios para el
mercado externo; y en otros para el mercado local, como los
alimentos o el algodón. El ferrocarril y la conexión con los
mercados estadounidenses modificaron dicha división, al tomar
recursos del mercado nacional (algodón) y conectarlos a los
mercados extranjeros, y convertir otras materias en recursos
cotizados, como los metales no preciosos, al mismo tiempo
que incrementaron la urbanización del país y expandieron el
mercado local.
Dichas

alteraciones

cambiaron

las

relaciones

económicas entre diversos lugares. En Durango, esto significó
el surgimiento de un nuevo lugar central, La Comarca
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Lagunera, gracias a que se convirtió en un importante nodo de
comunicaciones y a que el algodón comenzó a ser demandado
por los estadounidenses. Por otro lado, la región de los valles,
que dejaba de ser el único lugar económicamente central
de la entidad, vio diversificada su dinámica productiva al
convertirse el Cerro de Mercado y su producción de fierro en
la nueva conexión con los mercados internacionales, al mismo
tiempo que se consolidaron viejas dinámicas productivas,
especialmente el cultivo de alimentos.
Frente a este nuevo escenario, los distintos actores
sociales cambiaron también las relaciones de poder entre
ellos. Por una parte, los terratenientes tuvieron que tener más
en cuenta el visto bueno del gobierno federal al momento de
repartirse el poder político, mientras que los dueños de minas,
así como los representantes de la industria textil y el comercio,
asumían una nueva importancia. Este reacomodo de fuerzas
y la oportunidad que representaba la nueva conexión con los
mercados nacionales y extranjeros, derivaron en cambios
locales más focalizados, llevando al denuncio de cada vez más
tierras como baldías y al subsecuente enfrentamiento legal, y
a veces violento, entre terratenientes y sus trabajadores con
los habitantes de pueblos y congregaciones, siendo estos
conflictos las expresiones más dramáticas de la dinámica de
centralidad y marginalidad entre regiones que se produjo a
partir del tendido del ferrocarril.
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�El impacto de la conectividad por ferrocarril

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�Arribo y consolidación del cine sonoro en Monterrey,
1928-1934
Arrival and consolidation of the sound film in Monterrey,
1928-1934
Kassandra Donají Sifuentes Zúñiga
Universidad Ciudadana de Nuevo León
orcid.org/0000-0003-4312-6810

Resumen: El presente artículo constituye un avance de investigación que
tiene como objetivo analizar el impacto sociocultural que tuvo el desarrollo del cine sonoro en la ciudad de Monterrey durante 1928 a 1934, periodo conocido como “El Maximato”. A través de un análisis documental,
se indagó sobre los aspectos que condicionaron el arribo del cine sonoro
y cómo éste llegó a consolidarse entre la sociedad regiomontana determinando la cultura cinematográfica local. Se concluyó que la llamada “Revolución sonora” despertó críticas entre algunos grupos sociales, quienes
renegaban de los constantes cambios que el espectáculo presentó. Sin
embargo, otros se mostraron entusiasmados logrando la consolidación
del cine sonoro, reflejada en la expansión y modificación de salas de cine
y en cambios en la estructura de distribución y exhibición cinematográfica. Aunque la aceptación del cine sonoro entre los regiomontanos se presentó de forma gradual, este hecho reforzó el éxito del cine, modificando
la forma de asistir y ver películas en la ciudad.
Palabras clave: Cinematografía; Monterrey; cine sonoro; público; exhibición.
Abstract: This article constitutes a work in progress that aims to
analyze the socio-cultural impact of the development of the sound
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�Arribo y consolidación

films (“talkies”) in the city of Monterrey from 1928 to 1934, a period known as “El Maximato”. Through a documentary analysis, I
investigated the aspects that conditioned the arrival of the talkies and
how they came to be consolidated among the Monterrey society, determining the local film culture. I concluded that the so-called “Sound
Revolution” aroused criticism among some social groups, who denied
the constant changes that the show presented. However, others were
enthusiastic about achieving the consolidation of talkies, reflected in
the expansion and modification of movie theaters and changes in the
distribution structure and cinematographic exhibition. Although the
acceptance of talkies among the people of Monterrey appeared gradually, this fact reinforced the success of the cinema, modifying the
way of attending and watching films in the city.
Keywords: Cinematography; Monterrey; sound film; public; exhibition.

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�Kassandra Sifuentes

Introducción
Los primeros estudios académicos en torno al cine se centraron
en el análisis de contenidos de películas y de estrellas del celuloide. En este sentido, la historia se ha contado a través de los filmes,
tratándolos como testimonios involuntarios o testigos materiales
inconscientes de la mentalidad del periodo de su producción,
empleando herramientas metodológicas como la hermenéutica,
el análisis del discurso y de contenido, la semiótica, entre otras.
Pero para muchos teóricos, como Richard Abel, este entretenimiento de masas debe concebirse en términos que van más allá
de la producción de textos cinematográficos.1
La gran cantidad de estudios relacionados con el análisis de
películas ocasionó la necesidad de indagar en nuevos paradigmas,
donde los protagónicos fueran la audiencia y sus rituales de
consumo, confluyendo aspectos como el contexto histórico, político,
económico, las salas de cine, su evolución, la proyección de
determinadas películas y el consumo de cada audiencia.2 Esto nos
permitiría contar una historia cultural y social más amplia y amorfa,
más allá del filme, que ayude a comprender las tendencias, factores
o condiciones que expliquen la cultura cinematográfica de un lugar.
Richard Abel, Americaning the Movies and the Movie-Mad Audiences,
1910-1914 (Berkeley y Los Angeles: University of California Press, 2006), 6,
citado en Richard Maltby, Explorations in New Cinema History: Approaches
and Case Studies (Londres: Blackwell Publishing Ltd, 2011), 9.
2
Philippe Meers, “Metodologías de investigación para la ‘nueva Historia
del cine’”, en Miscelánea sobre el entorno audiovisual, ed. Francisco Ubierna
Gómez y Javier Sierra Sánchez (España: Fragua, 2014), 713.
1

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�Arribo y consolidación

A este nuevo paradigma los teóricos lo denominaron
“nueva historia del cine”. Este enfoque considera los significados
culturales y sociales de la asistencia al cine en diferentes épocas
basada en experiencias cotidianas, pues según Richard Maltby, la
inclusión de experiencias nos muestra detalles más concretos que
complementan la microhistoria.3 Mediante un análisis histórico,
se pretende comprender la cultura cinematográfica de un lugar
específico, logrando construir una reflexión acerca de los factores
que la determinaron.
A través del siguiente análisis, se cuestiona acerca
de qué aspectos de la sociedad regiomontana de la época
definieron el desarrollo del cine en la ciudad durante el arribo
del sonido al espectáculo. Del problema general se desprenden
preguntas específicas que nos ayudarán a entender su influencia
en Monterrey: ¿qué implicó para la sociedad regiomontana la
llegada del cine sonoro? y ¿cómo ésta determinó el desarrollo
subsecuente del cine sonoro en la ciudad?
Antecedentes de investigación
Como antecedente, este estudio radica en un análisis previo
titulado “Implicaciones sociales y culturales relativas al
desarrollo del cine en Monterrey, 1898- 1927”, donde examiné
el arribo del cinematógrafo a la ciudad y su posterior desarrollo.4
Maltby, Explorations in New Cinema History: Approaches and Case
Studies, 13.
4
Kassandra Sifuentes Zúñiga, “Implicaciones sociales y culturales relativas
3

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�Kassandra Sifuentes

Se demostró que, en una primera etapa, periodizada de 1898 a
1910, el espectáculo no tuvo éxito, comparado con otras ciudades
del país, ya que se le consideró vulgar y una atracción para las
clases más bajas. Durante la segunda etapa estudiada, de 1910
a 1927, el espectáculo cinematográfico se posicionó como uno
de los favoritos en la ciudad, desplazando actividades culturales
como el teatro y la zarzuela.
De este primer acercamiento se llegó a dos conclusiones.
En primer lugar, se encontró que los acontecimientos históricos
suscitados en el país determinaron el desarrollo del cine en la
ciudad: el arribo del cinematógrafo se presentó en los últimos
años del Porfiriato y, en comparación al éxito obtenido en otras
ciudades del país, en Monterrey no tuvo el mismo impacto.
La dificultad de manejar el aparato trajo consigo una serie de
problemas como el requerimiento de energía eléctrica, recintos
y técnicos especialistas para su manejo. Esto ocasionó que fuera
poco atractivo para los empresarios y el público, que preferiría
pasar el tiempo en sus acostumbradas diversiones.
Sin embargo, una coyuntura histórica como la Revolución
Mexicana logró que el cine se posicionara como la atracción
favorita de la sociedad regiomontana. El desarrollo técnico del
aparato había evolucionado y su funcionamiento “avanzado” logró
que se capturaran películas sobre los caudillos de la Revolución.
al desarrollo del cine en Monterrey, 1898-1927” (Universidad Autónoma de
Nuevo León, 2017).
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�Arribo y consolidación

El cine se convirtió en un medio de comunicación con las masas,
lo que atrajo a un público curioso por los sucesos bélicos. Fue así
que durante este lapso el cine se volvió una actividad económica
sustentable para los empresarios, construyendo salas y recintos
específicos para este espectáculo.
La segunda conclusión se obtuvo de analizar cómo el
cine modificó las prácticas socioculturales de una localidad como
Monterrey. Su arribo y su posterior éxito desplazaron actividades
de esparcimiento como el teatro o el circo, incluso entre las
élites. Por otro lado, los recintos que se construyeron fueron
adaptados arquitectónicamente para presentar exhibiciones
cinematográficas. Cabe mencionar que un estudio como
“Implicaciones sociales y culturales…” no se había realizado
anteriormente por los especialistas en cine de la localidad, quienes
basaban sus análisis en temporalidades donde la información
es vasta, por lo que las contribuciones de este primer estudio
ameritaron darle continuidad.
En este trabajo, se estudian específicamente los años de
1928 a 1934, un periodo relevante para el espectáculo en la ciudad
debido al arribo del cine sonoro, analizando qué aspectos de la
sociedad regiomontana de la época definieron su desarrollo. Del
problema general se desprenden preguntas específicas que nos
ayudarán a entender la cultura cinematográfica de Monterrey: ¿las
coyunturas históricas ocurridas entre 1928 y 1949 condicionaron
nuevamente el desarrollo del cine en la ciudad?, ¿existía una
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estructura social y económica para la distribución, programación
y exhibición de filmes?, y ¿cómo fue la experiencia social de
asistir al cine en la ciudad en este periodo?
A pesar de que existen diversos análisis sobre la temporalidad
analizada, no se ha estudiado el impacto social y cultural que
implicó el desarrollo del cine en la localidad. La intención es
reconstruir una historia del cine en Monterrey, desde sus orígenes
hasta la actualidad, con una perspectiva histórica-cultural.
El cine sonoro en Monterrey, 1928-1934
Para Nuevo León, las décadas de 1910 y 1920 constituyeron una
época de enorme inestabilidad política. Los gobernadores eran
impuestos conforme los planes del presidente en turno, y eso se
reflejó en numerosos cambios en el ejecutivo estatal. Durante el
periodo revolucionario hubo 19 gobernadores, y en la época posrevolucionaria desfilaron 11 más.
El periodo de transición a la estabilidad inició con Aarón
Sáenz, quien llegó a la gubernatura el 4 de octubre de 1927.
Abogado, político y militar, simpatizó con las ideas del entonces
presidente Álvaro Obregón, quien llegó a nombrarlo Secretario
de Relaciones Exteriores en 1923, forjando con él una gran
amistad. El apoyo del gobierno federal y de los empresarios
locales permitió a Sáenz realizar una importante obra pública,
la modernización administrativa y el fortalecimiento del sistema
educativo nuevoleonés.
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�Arribo y consolidación

En 1928, tras el intento de Obregón por conseguir un segundo
mandato presidencial, Sáenz obtuvo una licencia para unirse como
jefe de campaña del sonorense. En la gubernatura, fue suplido en
diversas ocasiones por José Benítez Martínez, también abogado, por
Plutarco Elías Calles Chacón (hijo del entonces expresidente Calles),
y por Generoso Chapa Garza. Obregón obtuvo el triunfo, pero fue
asesinado antes de tomar posesión, y el nombre de Sáenz empezó
a sonar fuerte para ocupar el cargo. La jefatura del obregonismo,
menciona Segovia y Lajous, recaía casi naturalmente en Sáenz, y su
candidatura era casi un hecho consumado.5 El 3 de noviembre de 1928,
Sáenz nuevamente pidió licencia para retirarse de la gubernatura de
Nuevo León por seis meses con el objetivo de concretar una campaña
presidencial junto a sus simpatizantes, aunque finalmente no llegaría
a ocupar el cargo.
Bajo este contexto político se fue desarrollando la nueva
transformación de la industria cinematográfica en la ciudad de
Monterrey. Aunque se vio con entusiasmo, el cine sonoro trajo
consigo una serie de consecuencias negativas para los empresarios dedicados a este ramo y para los actores. Inicialmente, los
magnates de Hollywood se enfrentaron a una barrera idiomática
que amenazaba con destruir sus grandes imperios, ya que el fenómeno podía permitir el desarrollo de industrias fílmicas autóctonas en regiones sometidas a su hegemonía.6
Rafael Segovia y Alejandra Lajous, Historia de la Revolución mexicana, período 1928-1934: Los inicios de la Institucionalización, la política del
Maximato (México, DF: El Colegio de México, 1978), 30.
6
Rosario Vidal Bonifaz, “Los inicios del cine sonoro y la creación de nuevas
5

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Algunos productores de Hollywood declararon que la
barrera idiomática parecía infranqueable. A pesar de los grandes
intentos por combatir el problema, proponiendo distintos métodos
como el uso de discos fonográficos, ninguno tuvo valor práctico.
Incluso, recurrieron a la grabación de dos filmes, uno interpretado
por artistas de habla inglesa y otro con artistas hispanos. Los
intentos de llevar al éxito este cine hispano se desvanecieron
en poco tiempo, pues el público se llevó una gran decepción al
ver que sus artistas favoritos fueron reemplazados por actores
hispanos, desmotivando su asistencia al cine.7
Los actores y actrices tuvieron que adaptarse a las nuevas
formas de realizar películas. Por ejemplo, la actriz estadunidense
Marion Davies, tomó clases de canto con el fin de formar parte
de esta revolución sonora, pues para todos, sería la primera vez
que se escucharía su voz en pantalla.8 Y, aunque algunos se
rehusaron, como la actriz Dolores del Río, quien expresó a la
prensa que no le gustaban las películas parlantes pues el ruido
que producían era horrible, pronto no hubo más remedio que
adaptarse.9
empresas fílmicas en México (1928-1931)”, Revista del Centro de Investigaciones, núm. 29 (2008): 19.
7
Periódico El Porvenir. “El cinematógrafo parlante puede ser considerado
como un milagro científicamente patentizado”, Monterrey, N.L., 16 de diciembre de 1928, 1.
8
Periódico El Porvenir. “Películas parlantes”, Monterrey, N.L., 1 de noviembre de 1928, 2.
9
Periódico El Porvenir. “Dolores llegó ayer a la ciudad de Londres”, Monterrey, N.L., 26 de agosto de 1928, 2.
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Otros advertían que esta nueva forma de hacer cine traería
graves consecuencias en sus carreras. Algunos periodistas de la
época argumentaban que las películas parlantes amenazaban con
causar una revolución radical en la industria cinematográfica.
Al dejar el cinematógrafo de ser llamado arte teatral mudo o
pantomímico, desaparecerían las estrellas figurantes por la falta
de sonido. La nota finaliza señalando que: “Ya no irá el público
no más a ver, sino también a oír las películas”.10
En otra colaboración de El Porvenir, el periodista
Alejandro Aragón hizo una fuerte reacción al argumentar que el
público solo asistiría a las funciones parlantes con el interés de
escuchar a sus actrices y actores favoritos, y menciona:
A usted le gusta el cine hablado por la sencilla razón de que
al fin tendrá ocasión de oír hablar a sus artistas favoritos ¿no?
¿Qué interés, preguntamos, podrá encontrarse en esta clase de
películas, cuando ni siquiera es el artista popular quien realmente canta o habla, artista por el cual los teatros se ven diariamente concurridos?11

Las anteriores notas nos demuestran que el acontecimiento en la
industria no pasó desapercibido, ya que los periodistas mostraron
gran interés hacia el espectáculo cinematográfico. La prensa estuvo atenta a su expansión a nivel internacional, sobre todo por Estados Unidos, donde se relataba cómo era un éxito y la variedad
Periódico El Porvenir. “Películas que hacen temblar a Hollywood”, Monterrey, N.L., 14 de septiembre de 1928, 3.
11
Periódico El Porvenir. “Últimas revelaciones del cinematógrafo hablado”,
Monterrey, N.L., 7 de julio de 1929, 4.
10

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de películas parlantes que se estaban presentando.12 Sin embargo,
el cine sonoro llegó de forma gradual a diversos puntos de México; contar con estos equipos involucraba modificaciones en los
recintos, pues resultó evidente que los teatros donde se exhibían
películas parlantes carecían de espacios para acomodar a quienes
deseaban verlas y oírlas, sin mencionar la gran inversión en la
compra de los aparatos.
En Monterrey, durante 1928, solo se presentaron notas
alusivas al suceso, siguiendo con el espectáculo habitual. Algunas
funciones siguieron acompañándose de vitrola, orquestas,
pianolas e instrumentos que amenizaban la exhibición, como era
lo usual.13 Para ese mismo año, la ciudad contaba con 10 cines:
Teatro Salón Variedades, Teatro Independencia, Teatro Progreso,
Teatro Zaragoza, Teatro Obrero, Gran Teatro Rodríguez, Gran
Teatro Lírico, Cine Escobedo, Cine Mignon y Salón Terraza B.
Reyes. Además estaban aquellos que se localizaban en los barrios
y colonias de la ciudad, que no tenían presencia en las carteleras
de los periódicos locales, como el Teatro-Cine Libertad, Teatro
Cine Madero, Teatro Salón Gloria, entre otros.14
La mayoría de las salas de cine pertenecían a la empresa
Circuito Rodríguez, liderada por Antonio y Adolfo Rodríguez,
Periódico El Porvenir. “Ha tenido éxito el cine parlante en San Antonio”,
Monterrey, N.L., 4 de febrero de 1928, 2.
13
Periódico El Porvenir. “Vitrola”, Monterrey, N.L., 5 de febrero de 1928, 3.
14
Archivo Histórico Municipal de Monterrey (en adelante AHMM), Actas
de Cabildo, Fondo Monterrey Contemporáneo, vol. 999, exp. 1928/006, 25 de
enero de 1928, f. 5.
12

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quienes desde 1904 ejercieron una gran labor en torno al
espectáculo cinematográfico. Ambos se encargaron de equipar
las salas de la ciudad con diversas proyecciones nacionales e
internacionales, así como encargarse de salas en el norte del país:
Coahuila, Tamaulipas, Zacatecas y San Luis Potosí.
La empresa se encargó de comprar películas por rollo
o metro para proyectar a la población regiomontana. En una
entrevista, mencionaron que hacia 1910 los filmes europeos
eran los favoritos del público regiomontano, pero que en 1914
se dejaron de importar debido a la Primera Guerra Mundial.
Ante la situación, se optó por adquirir películas estadounidenses,
volviéndose las preferidas entre la audiencia. Los filmes
norteamericanos se exhibían en veladas especiales llamadas
Premiere, proyectando cintas como Los Perros Contrabandistas
(s.f.) y La lámpara de Aladino (s.f.), entre otros. El empresario
recordó que después de la guerra se volvió a comprar películas
francesas e italianas, pero no volvieron a tener el mismo éxito.15
Para esta época, su mercado había crecido y se exhibían películas
como La cabaña del Tío Tom, considerada por la prensa como la
película más sentimental que se había realizado.16
Mientras la inestabilidad política en México se trataba
con soluciones a corto plazo, y el cine sonoro se consolidaba,
en el mundo se presentaba un problema mayúsculo: la Gran
Periódico El Porvenir. Monterrey, N.L., 10 de septiembre de 1943, 7
Periódico El Porvenir. “La cabaña del Tío Tom es la película más sentimental que se ha hecho”, Monterrey, N.L., 3 de agosto de 1928, 5.
15
16

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Depresión. La ola de prosperidad que inundaba el mundo
capitalista se interrumpió en octubre de 1929, con el hundimiento
de la bolsa de Nueva York. El 29 de ese mes cayeron en picada
las cotizaciones bursátiles, poniendo fin a la especulación. La
crisis de la bolsa siguió profundizándose en los años sucesivos
hasta tocar fondo en 1933. Las consecuencias financieras del
hundimiento de la bolsa se unieron a una fuerte reducción del
consumo, de forma que la economía norteamericana entró en una
recesión generalizada. Una consecuencia fue el rápido aumento
del desempleo, hambrunas y el suicidio de algunas personas.
A pesar de la situación económica que se enfrentaba, la
crisis no frenó la labor de los empresarios locales de espectáculos,
en contraste con otros sucesos históricos que se habían presentado,
como la Primera Guerra Mundial o la Revolución Mexicana. En
1929, en el mes de junio, se anunció la película La Ultima canción
(1929) de Warner Bros., interpretada por el ya famoso Al Jolson.
Para la exhibición, el Circuito Rodríguez logró que se instalaran
aparatos en el Teatro Independencia con ayuda de ingenieros y
especialistas en el tema, quienes brindaron instrucciones a los
operarios para un manejo adecuado.17
El estreno de la película entusiasmó a todas las clases
sociales, pues según la prensa, era la primera película hablada que
se presentaba en la ciudad.18 Incluso, la prensa realizaba notas
Periódico El Porvenir. “Se acerca el estreno de la cinta hablada La última
canción, marca Wagner Brothers por Al Jolson”, Monterrey, N.L., 25 de junio
de 1929, 8.
18
Periódico El Porvenir. “Ya se acerca el estreno de la película La última
17

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diarias sobre la relevancia del filme, la canción que la musicalizaba,
Sonny Boy, y el fenómeno que estaba causando en la capital del
país. Estas notas entusiasmaron más al público, incitando a que
asistieran a la función: “Cuando usted oiga ‘La última canción’
habrá sabido lo que vale la cinematografía parlante. Al Jolson le
cautivará cantando ‘Sonny Boy’”.19
La película se presentó en el Teatro Independencia,
suponemos que por la capacidad de la sala. La empresa se expresó
respecto a esta función:
Como siempre, EL GRAN CIRCUITO RODRÍGUEZ escribe
una nueva página de arte en la historia de Monterrey. La empresa se siente como nunca una íntima satisfacción al presentar en
esta progresista ciudad la primera película hablada, cantada y
musicada. Después de la ciudad de México, toca a Monterrey la
honra de admirar este nuevo espectáculo que está asombrando
al mundo. La mejor recomendación que podemos hacer de este
film, es que lo oigan. Los comentarios los dejamos al inteligente público que nos ha alentado para continuar nuestra tarea en
pro del arte cinematográfico y teatral.20

Después del grandioso éxito y de los primeros aparatos parlantes
instalados en el Teatro Independencia, el 5 de agosto, se presentó
la segunda película Submarino (1929), de Columbia Pictures:
canción”, Monterrey, N.L., 26 de junio de 1929, 2
19
Periódico El Porvenir. “Cuando Ud. Oiga La última canción habrá sabido
lo que vale la cinematografía parlante. Al Jolson le cautivará cantando”, Monterrey, N.L., 6 de julio de 1929, 2.
20
Periódico El Porvenir. “La última canción”, Monterrey, N.L. 25 de julio de
1929, 4.
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Todavía no nos pasa la impresión que nos produjera “La última
canción”, cuando los Hermanos Rodríguez, nos ofrecen otra tragedia tremenda de la cinematografía parlante… tenga usted la
seguridad de que esta nueva película parlante habrá de gustarle
por su novedoso argumento y sobre todo por la adaptación de los
ruidos adaptados a la acción y la sincronización musical.21

La empresa abogó con distintas casas productoras para la exhibición de películas parlantes en la ciudad, como el filme Llegó la
escuadra, pero debido a compromisos que tenía Warner Bros con
otras empresas de la república, ésta no pudo acceder a los deseos
de la Empresa A. Rodríguez.22 Sin embargo, se presentaron más
películas parlantes, como Chantaje (s.f), de Paramount Pictures, el
11 de septiembre; Bohemios (1929), de Universal Pictures, el 5 de
octubre; Alías Jimmy Valentine (1929), el 19 de septiembre, entre
otras. Pero no solo se exhibían películas extranjeras. La empresa
exhibió El Coloso de Mármol (1929), el 19 de septiembre, en el
Gran Teatro Rodríguez, obra dirigida por Manuel R. Ojeda, con las
actuaciones de Anita Ruíz y Carlos Villatoro.23
A la par de sus triunfos fílmicos, la empresa comenzó
a expandir la reestructuración de los teatros y salas de cine
Periódico El Porvenir. “Mañana se estrena Submarino en el Gran Teatro
Independencia”, Monterrey, N.L., 4 de agosto de 1929, 2.
22
Periódico El Porvenir. “Clara Bow hace una película para jóvenes y viejos:
Llegó la escuadra, se estrenará mañana en el Teatro Rodríguez”, Monterrey,
N.L., 9 de agosto de 1929, 6.
23
Periódico El Porvenir. “Hoy se estrenará El Colosio de Mármol y Alías
Jimmy Valentine en el Gran Teatro Rodríguez”, Monterrey, N.L., 19 de septiembre de 1929, 6.
21

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de la ciudad para instalar aparatos de sonido y exhibir filmes
parlantes. El mismo año, durante el mes de diciembre, el Circuito
Rodríguez contrató un equipo de RCA Photophone para equipar
con toda la tecnología del momento el Gran Teatro Rodríguez.
El ingeniero Clark, representante de la empresa RCA, junto a
los regiomontanos el Ing. Fernando Balden y el electricista R.
Buentello, fueron los encargados de montar el equipo de sonido.
El presidente de la compañía mencionó que la instalación fue un
éxito, comparando incluso el Teatro Rodríguez con los recintos
de Broadway.24
La reinauguración del teatro se llevó a cabo el viernes
20 de diciembre de 1929, a las 8:15 de la noche, y se presentó
un repertorio de diversas cintas sonoras para finalmente exhibir
la esperada película de Alan Crosland, The Jazz Singer (1927).
También, se presentó una filmación de Lupe Vélez, cantando
canciones españolas como La canción del Lobo y la producción
de Warner Bros, El Arca de Noé (1929). Ambos hermanos
argumentaron:
Desde que iniciamos nuestra labor en el negocio cinematográfico-teatral, nuestros pasos se han encaminado hacia el firme
propósito de mejorar en todo nuestro servicio. Somos servidores del público, justo es ir, a medida que el medio nos lo permite, presentando lo que anhela. De esta manera, ahora que el cine
ha evolucionado enormemente en las grandes metrópolis estadunidenses, hemos querido ser de los primeros en introducir en
Periódico El Porvenir. “Gran Teatro Rodríguez”, Monterrey, N.L., 20 de
diciembre de 1929, 2.
24

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�Kassandra Sifuentes

México esta nueva fase del cinema. Hoy vemos realizado uno
de nuestros ideales, pues el RCA PHOTOPHONE que inauguramos en el Teatro Rodríguez, llena una precisa necesidad
en el ambiente evolutivo del arte fílmico en Monterrey, ya que
en una ciudad de la importancia de la nuestra es merecedora a
tener más altos factores representativos de ese mismo arte. No
obstante el elevado costo de estos aparatos no hemos vacilado
un momento en adquirirlo con el deseo siempre vivo de complacer a nuestros favorecientes. Tenemos fe, tenemos confianza
plena en que saldremos triunfantes de este nuevo ramo de la
cinematografía que tiende a conquistar al mundo, porque conocemos bien el entusiasmo y cultura de que es poseedor el
público regiomontano y por tal motivo continuaremos bregando necesariamente en nuestro medio para corresponder a los
favoritos de ese mismo público.25

Durante la década de 1930, el Circuito Rodríguez se encargó
de firmar contratos con empresas productoras estadounidenses,
como Paramount Picture y algunas europeas para exhibir las mejores producciones en la ciudad. Incluso, comenzaron a equipar
sus salas de cine foráneas para presentar películas sonoras gradualmente y mejorar sus proyectores con aparatos de fibra de oro
de empresas nacionales como la R.C.A. Víctor Mexicana, S.A.
Un cambio significativo en las carteleras fue la
propagación de películas nacionales, como el caso de Dios y
Ley (1929) de Guillermo Calles, quien llegó a la ciudad para
presentar su obra, el 23 de abril, en el Teatro Independencia.26
Periódico El Porvenir. “El Gran Teatro Rodríguez”, Monterrey, N.L., 20 de
diciembre de 1929, 2.
26
Periódico El Porvenir. “Dios y Ley”, Monterrey, N.L., 23 de abril de 1930, 7.
25

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�Arribo y consolidación

Dentro de los documentos del Archivo Histórico de Monterrey,
se localizaron oficios por parte de otros estados de la república
donde recomendaban a los empresarios no conceder licencia a
aquellas películas vitafónicas habladas en inglés o cualquier otro
idioma que no sea el español.27
Sin embargo, se puede apreciar en las carteleras que no se
dejaron de presentar películas extranjeras, aunque la mayoría de
ellas se presentaban de forma silente y otras solo musicalizadas
sin diálogos. La empresa siempre abogó por la presentación de
películas, aunque estas fueran censuradas a nivel nacional, pese a
los constantes reclamos del gobierno municipal. Ese mismo año,
se llevaron a cabo los trabajos para instalar equipos de sonido
en el Teatro Lírico, Teatro Salón Variedades y Teatro Zaragoza,
comenzando una expansión de las presentaciones de películas
sonoras, a las cuales el público podía acceder sin problemas de
falta de butacas o saturación del recinto.28
Se podría argumentar que, si en un inicio el cine
compitió con el teatro, en esta nueva etapa su desarrollo no
tuvo competencia. Incluso, la llegada del sonido aumentó la
popularidad del espectáculo. Y aunque se seguían presentando
obras teatrales, así como las famosas transmisiones de radio
que ocuparon recintos para retransmitir programas y conciertos,
el cine se convirtió en una de las actividades recreativas más
AHMM. Actas de Cabildo, Fondo Monterrey Contemporáneo, vol. 999,
exp. 1930/002, 29 de julio de 1930, f.4.
28
Periódico El Porvenir. Monterrey, N.L., 19 de octubre de 1930, 4.
27

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�Kassandra Sifuentes

importantes en la ciudad, o por lo menos así se refleja en la
prensa local.
Las salas de cine se abarrotaban, llegando a presentarse
quejas de personas que quedaban paradas en la función. Ante
esto, el municipio llamó la atención a los empresarios para regular
el cupo de los recintos, pues muchas personas pagaban el valor
correspondiente por un lugar y al final terminaban de pie.29 Solo el
Teatro Salón Variedades y el Teatro Independencia cumplían con el
objetivo de contar con lugares separados. Por otro lado, la salida de
los eventos también presentaba dificultades, pues el público de las
salas ocasionaba aglomeraciones obstruyendo el tránsito.30
Se puede apreciar, también, que dentro de los recintos
no se respetaban las normas “moralizadoras” o de “etiqueta”. La
emoción que despertaba la película en el público lograba silbidos,
comentarios, gritos, entre otros, que para muchos sectores de la
sociedad eran meras vulgaridades. Se propuso a los Rodríguez que
hicieran de conocimiento al público algunas reglas o sugerencias,
como: “La gente culta aplaude, no manifieste usted su ignorancia
silbando en vez de aplaudir”, entre otras semejantes, con el objetivo
de que el público tuviera una “adecuada actitud” en los recintos.
Por otro lado, al exterior de los mismos también comenzaron
algunas complicaciones. La popularidad había aumentado aún
AHMM. Actas de Cabildo, Fondo Monterrey Contemporáneo, vol. 999,
exp.1928/005, 17 de enero de 1928, f.6.
30
AHMM. Actas de Cabildo, Fondo Monterrey Contemporáneo, vol. 999,
exp. 1930/023, 23 de septiembre de 1930, f. 12.
29

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�Arribo y consolidación

más con la divulgación de los carteles que se instalaban fuera de
los cines o en los espacios públicos, lo que a veces llegó a ser de
gran molestia para otros sectores sociales, como los comerciantes,
que donde quiera visualizaban los grandes y pequeños postes que
daban mal aspecto.31
Las reacciones de la sociedad, sin embargo, parecieron
favorables. El público se identificaba con las estrellas de cine
hasta imitar los aspectos físicos de los actores. Algunos productos
de higiene personal, como las pastas dentales, aprovechaban el
fenómeno del cine para vender sus productos, argumentando
que “todas las estrellas de la pantalla tienen dientes hermosos”.32
Inclusive, se presentaban secciones de peinados, con el fin de
que las damas de la época imitaran la moda de las actrices como
Estelle Taylor o Raquel Torres:
Se hace con un simple forzal de la muñeca y una sencilla banda
de cualquier tela. Pone cuidadosamente a través de la cabeza
sostenido en ese lugar dos horquillas, una detrás de cada oreja.
Esto hace que el pelo de atrás se mantenga unido y listo. Entonces, el cabello largo que es tan desagradable en la nuca se
ensortija teniendo cuidado de que la banda quede oculta.33

Por otro lado, ante la crisis de 1929, cada estado del país había intentado aplicar sus propias soluciones. En Nuevo León, después
AHMM. Actas de Cabildo, Fondo Monterrey Contemporáneo, vol. 999,
exp. 1928/005, 24 de enero de 1928, f.5.
32
Periódico El Porvenir. Monterrey, N.L., 12 de enero de 1928, 4.
33
Periódico El Porvenir. “Cómo debe usted peinarse Señorita, si quiere seguir
la moda de las famosas estrellas de cine”, Monterrey, N.L., 7 de julio de 1929, 8.
31

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�Kassandra Sifuentes

del intento de Sáenz por ocupar la presidencia y de designar a tres
gobernadores interinos, Benítez, Calles y Chapa, diversos grupos
locales apoyaron la candidatura del ingeniero en minas Francisco
A. Cárdenas, viendo en él un intento de recuperar la economía
local ante la crisis mundial.
Según Morado Macías, Cárdenas, que gobernó el estado
entre 1931 y 1933, reconoció el impacto negativo de la crisis
señalando que había afectado seriamente las finanzas públicas,
por lo que su administración había diseñado una estrategia para
generar ahorros significativos. También señaló que la crisis
generó un aumento importante en las tasas de desempleo, tomando
como medida la creación de un Comité pro-Desocupados con
sede en Monterrey, que gestionaba empleos dentro de obras
públicas.34
A este problema se añadía la situación de los repatriados.
Debido a la crisis, miles de personas, quienes prestaban sus
servicios como mano de obra, fueron expulsados de Estados
Unidos. Monterrey era una de las primeras rutas tomadas por
los migrantes, quienes llegaban sin alimentos, sin dinero, ni
hogar. Para ello, Cárdenas solicitó ayuda del gobierno federal
para erradicar este problema, solventando su pasaje para que los
migrantes regresaran a su lugar de residencia. En diciembre de
César Morado Macías, “Los gobiernos de los generales de la Revolución
mexicana”, en Del Reino al Estado. Los gobernadores de Nuevo León: 15792017, ed. Romeo Ricardo Flores Caballero (Monterrey: Serna Impresos,
2019), 178.
34

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�Arribo y consolidación

1933, Cárdenas renunció a la gubernatura, dejando el puesto a
otro gobernador interino o sustituto, Pablo Quiroga.
Pero para el ramo de los espectáculos, la crisis fluyó
sin mayores daños, sobre todo el cine. La prensa argumentaba
que los cambios que presentó el cinematógrafo no sólo trajeron
modificaciones en la forma de hacer y ver cine, sino, en la
generación de nuevos empleos.35 Y es que la expansión de las
salas de cine, junto a las cantidades de películas que se estaban
produciendo y que eran posteriormente exhibidas en los recintos
de la ciudad, aumentaron el personal empleado por las empresas.
Era lógico que los hermanos no pudieran encargarse
totalmente de todos los recintos a su cargo. Por ello, era
importante contar con trabajadores que colaboraran en diversas
áreas: algunos cumplían con la misión de exhibir los filmes, otros
eran encargados de su distribución en los salones foráneos, otros
del aseo, de las amenidades con que contaba el cine (dulcería, bar,
entre otras), y otros de administrar el lugar.
Continuando con las exhibiciones, los hermanos siguieron
programando y adquiriendo películas nacionales y habladas en
español. Es de suponerse que esto se deriva de la gran producción
nacional y que fue durante el periodo del “Maximato” en que el
cine sonoro se consolidó en una etapa que ha sido llamada época
preindustrial. El cine mexicano estaba intentando consolidarse
Periódico El Porvenir. “Notas cinematográficas: una ciudad dentro de otraAumentó el personal para las películas parlantes”, Monterrey, N.L., 25 de diciembre de 1930, 4.
35

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�Kassandra Sifuentes

entre las grandes industrias cinematográficas. Solo durante 1932
a 1936 se realizaron aproximadamente 92 filmes, según datos
de García Riera, de ficción, horror, arte, históricos, comedia e
incluso se incursionó hacía nuevos géneros como el ranchero.36
Dentro de esta consolidación de la industria en México,
se produjo la primera película sonora: Santa. La sociedad
regiomontana estaba entusiasmada, e incluso los periodistas
argumentaban que la industria cinematográfica seria y fuerte había
quedado definitivamente establecida en el país y solo necesitaba
un franco apoyo a fin de consolidarse bajo bases sólidas, fuertes.37
El 15 de abril de 1932, Santa se presentó en el teatro
Rodríguez. La obra fue dirigida por Antonio Moreno y estuvo
a cargo de la firma Compañía Nacional Productora de Películas.
Para darle sincronía al sonido y la imagen, Santa contó con la
colaboración de los hermanos Roberto y Joselito Rodríguez,
hermanos del reconocido Ismael Rodríguez, empleando su más
reciente invento, el Rodríguez Sound Recording System.
Se llevaron a cabo dos funciones, una a las 8:15 p.m. y
otra a medianoche. Se invitó a la soprano Minerva Rodríguez
para amenizar la velada, e incluso, gracias a las transmisiones
de radio, se detallaron los momentos del evento para quienes no
Emilio García Riera, Breve historia del cine mexicano. Primer siglo, 18971997 (México, DF: MAPA, 1998), 80.
37
Periódico El Porvenir. “La industria cinematográfica seria y fuerte ha quedado definitivamente establecida: Santa, la primera producción de la Compañía Nacional Productora de Películas se estrenará en el Gran Teatro Rodríguez
el viernes 15 del actual”, Monterrey, N.L., 13 de abril de 1932, 4.
36

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�Arribo y consolidación

pudieron asistir, consiguiendo que Lupita Tovar se comunicara
por dicha vía para saludar a los concurrentes afortunados. Santa
sólo se programó en el Teatro Rodríguez por razones de contrato
y el equipo de sonido con que éste contaba.38
Conclusiones
Aunque al inicio se creyó que su éxito sería momentáneo, durante
la década de 1920 se comprobó que el cine fue tomando impulso:
se crearon salas en diversas zonas de la ciudad, se creó un público
específico para el espectáculo, comenzó una fuerte distribución
fílmica, entre otros aspectos que dejaron clara su importancia.
Durante dicha época, comenzaron a destacar cambios en
el espectáculo -la adaptación del sonido a la imagen-, mismos que
provocaron una coyuntura entre la relación de éste con la sociedad. El
cine sonoro se convirtió en un fenómeno internacional y en diversas
partes del mundo fue recibido con entusiasmo. Esta revolución
sonora comenzó su expansión en el país, incluyendo a Monterrey.
Sin embargo, no todos los círculos sociales aceptaron los cambios.
La recopilación de información indica que la sociedad
regiomontana se rehusaba a los cambios que presentó el
espectáculo. Esto se puede observar desde su arribo, donde
algunos círculos sociales consideraban al cine como una atracción
vulgar; posteriormente, también hubo resistencia hacia el cambio
de vistas móviles a películas con argumentos, pues estaban
38

Periódico El Porvenir. “Santa”, Monterrey, N.L., 15 de abril de 1932, 4.

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�Kassandra Sifuentes

acostumbrados a películas más simples como paseos cotidianos,
salidas de fábricas, paisajes, entre otros.
Dichos cambios causaron disgusto social en su momento,
sin embargo, la sociedad llegó a adaptarse. Con el arribo del sonido
hubo reacciones similares. Algunos círculos sociales, principalmente
los intelectuales, estaban en contra, cuestionando los constantes
cambios del espectáculo. Por otro lado, la sociedad en general estaba
entusiasmada por las nuevas tecnologías, abarrotando los recintos
para escuchar hablar o cantar a sus artistas favoritos.
El arribo del sonido implicó cambios en la forma de
ir al cine. Su aparición en la ciudad orilló a los empresarios a
modificar la estructura de distribución, exhibición, e incluso
a modificar las antiguas salas de cine para instalar los aparatos
sonoros. Esto provocó que para la sociedad de clase media o baja
fuera más complicado acceder a esta atracción, ya que los gastos
realizados para hacer estos cambios se vieron reflejados en las
costosas entradas.
Referencias
Archivo
Archivo Histórico Municipal de Monterrey
Bibliográficas
García Riera, Emilio. Breve historia del cine mexicano. Primer
siglo, 1897-1997. México, DF: MAPA, 1998.
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�Arribo y consolidación

Maltby, Richard. Explorations in New Cinema History: Approaches and Case Studies. Londres: Blackwell Publishing
Ltd, 2011.
Meers, Philippe. “Metodologías de investigación para la ‘nueva
Historia del cine’”. En Miscelánea sobre el entorno audiovisual, editado por Francisco Ubierna Gómez y Javier
Sierra Sánchez. España: Fragua, 2014.
Morado Macías, César. “Los gobiernos de los generales de la Revolución mexicana”. En Del Reino al Estado. Los gobernadores de Nuevo León: 1579- 2017, editado por Romeo Ricardo Flores Caballero. Monterrey: Serna Impresos, 2019.
Segovia, Rafael, y Alejandra Lajous. Historia de la Revolución
mexicana, período 1928-1934: Los inicios de la Institucionalización, la política del Maximato. México, DF: El
Colegio de México, 1978.
Sifuentes Zúñiga, Kassandra. “Implicaciones sociales y culturales relativas al desarrollo del cine en Monterrey, 18981927”. Universidad Autónoma de Nuevo León, 2017.
Vidal Bonifaz, Rosario. “Los inicios del cine sonoro y la creación
de nuevas empresas fílmicas en México (1928-1931)”. Revista del Centro de Investigaciones, núm. 29 (2008): 17–28.

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�Las causas de canonización en la Arquidiócesis de
Monterrey
The causes of canonization in the Archdiocese of Monterrey
Moisés Alberto Saldaña Martínez
Universidad Autónoma de Nuevo León
orcid.org/0000-0003-0627-6203

Resumen: El artículo busca analizar el significado de los procesos de
canonización que han sido encausados por la Iglesia regiomontana. Se
explica primeramente el significado de la santidad en el catolicismo, así
como el proceso de canonización que se sigue institucionalmente. Se
analizan enseguida las causas mexicanas, desde la época virreinal. Posteriormente, se abordan las devociones neoleonesas y los procesos de
la arquidiócesis regiomontana, es decir: el arzobispo Guillermo Tritschler, los sacerdotes Juan José Hinojosa, Raymundo Jardón y Pablo
Cervantes, y la religiosa sor Gloria Elizondo. Finalmente, se presenta
una interpretación sobre las causas de canonización de Monterrey, considerando su temporalidad, perfil de los candidatos y su número, entre
otros factores. Se ha recurrido a múltiples fuentes bibliográficas especializadas para el abordaje de la temática.
Palabras clave: Iglesia católica; canonizaciones; santos mexicanos;
Nuevo León; Historia de la religión.
Abstract: The article seeks to analyze the meaning of the canonization
processes that have been prosecuted by the Monterrey Church. First
of all, it is explained the meaning of holiness in Catholicism, as well
as the canonization process that is followed institutionally. Afterwards,
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�Las causas de canonización

the Mexican causes are analyzed, since the colonial era. Subsequently, the devotions of Nuevo León and the processes of the Monterrey
archdiocese are addressed, that is: Archbishop Guillermo Tritschler,
priests Juan José Hinojosa, Raymundo Jardón and Pablo Cervantes,
and the religious sister Gloria Elizondo. Finally, an interpretation of
the canonization processes of Monterrey is presented, considering their
temporality, the number of candidates, their profiles, among other factors. Multiple specialized bibliographic sources have been used to
address the issue.
Keywords: Catholic Church; canonizations; Mexican saints; Nuevo
León; History of religion.

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�Moisés Saldaña

Introducción
El catolicismo comenzó a tener presencia en el territorio del Nuevo Reino de León desde 1582, cuando algunos religiosos, como
fray Juan de la Magdalena, acompañaron a Luis Carvajal y de la
Cueva.1 Es decir, hace casi 440 años que se sentaron las bases
del Evangelio en dicha región, lo cual ha implicado una historia
extensa y compleja, plena de personajes significativos, religiosos
y laicos. Sin embargo, sólo cinco personas se hallan en proceso
de canonización, quienes realizaron su labor en poco más de 50
años (de 1913 a 1966) y cuyas causas fueron introducidas en sólo
cuatro años (entre 1991 y 1995).
A partir de lo anterior, se puede formular el siguiente
problema: ¿qué significado manifiestan los cinco procesos de
canonización postulados por la Arquidiócesis de Monterrey, en
el contexto de la sociedad regiomontana contemporánea? En el
presente texto se buscará dar respuesta a este cuestionamiento,
para postular una interpretación que establezca las particularidades
de los procesos de canonización neoleoneses.
El largo camino hacia el altar
Si bien la Iglesia católica afirma que “[t]odos son llamados a la
santidad”, sostiene también que “las gracias especiales o los signos extraordinarios de esta vida mística [son] concedidos solamente a algunos para manifestar así el don gratuito hecho a toIsrael Cavazos Garza, Breve historia de Nuevo León (México, DF: El Colegio de México, 1994), 31.
1

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�Las causas de canonización

dos”.2 Estas personas son los santos (del latín sanctus, a su vez
del griego “ἅγιος”, sagrado, que alude a alguien o algo “apartado”), de quienes se cree que están en el cielo “glorificados, contemplando ‘claramente a Dios’”. A ellos se les profesa “especial
veneración” (llamada “dulía” desde el Segundo Concilio de Nicea de 787), se busca el “auxilio de su intercesión” y se postula
que sus “carismas divinos los [hacen] recomendables a la piadosa
devoción e imitación de los fieles”.3 Los carismas son definidos
como “gracias del Espíritu Santo, que tienen directa o indirectamente una utilidad eclesial […y] están ordenados […] al bien de
los hombres y a las necesidades del mundo”.4
Por otro lado, en los primeros siglos del cristianismo el
culto a los santos se dio de manera espontánea o bien sancionado
por las Iglesias particulares. Sin embargo, desde el siglo X Roma
comenzó a abrogarse el derecho a proclamar a los santos, hasta
que en 1170 el papa Alejandro III reservó dicha prerrogativa
definitivamente a la Santa Sede.5 En 1588 Sixto V creó la
Sagrada Congregación de Ritos, que gestionó los procesos de
“Catecismo de la Iglesia Católica”, sec. 2013 y 2014, consultado el 11
de julio de 2018, http://www.vatican.va/archive/catechism_sp/p3s1c3a2_
sp.html#IV La santidad cristiana.
3
“Lumen Gentium. Constitución Dogmática sobre la Iglesia”, sec. 50, consultado el 11 de julio de 2018, http://www.vatican.va/archive/hist_councils/
ii_vatican_council/documents/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html.
4
“Catecismo de la Iglesia Católica”, sec. 799.
5
Williams Smith y Samuel Cheetham, A Dictionary of Christian Antiquities
(https://archive.org/stream/dictionaryofchri01smituoft/dictionaryofchri01smituoft_djvu.txt, 1875), 283.
2

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�Moisés Saldaña

canonización; Urbano VIII emitió nuevas normas en 1634 y
1642, así como Próspero Lambertini entre 1734 y 1738, y dichas
disposiciones se incorporaron al Código de Derecho Canónico
de 1917.6 De tal modo, los procedimientos para la canonización
de una persona han variado a lo largo de los siglos y actualmente
rige una normativa establecida por el papa Juan Pablo II en 1983,
bajo la Constitución Apostólica Divinus Perfectionis Magister. Y,
derivado de dicha legislación general, se promulgó el mismo año
el documento Normae servandae in inquisitionibus ab Episcopis
faciendis in Causis Sanctorum.
Cabe precisar que “[l]a causa de beatificación y canonización se refiere a un fiel católico que en vida, en su muerte y después de su muerte tuvo fama de santidad, viviendo heroicamente
todas las virtudes cristianas; o bien goza de fama de martirio”. La
“fama de santidad es la opinión extendida entre los fieles acerca
de la pureza e integridad de vida del [candidato a santo] y acerca
de que éste practicó las virtudes en grado heroico”.7 De tal modo,
hasta 2017 existían ordinariamente dos itinera (vías) para iniciar el
Juan Pablo II, “Divinus Perfectionis Magister. Constitución Apostólica sobre la nueva legislación relativa a las Causas de los Santos”, consultado el 11
de julio de 2018, http://w2.vatican.va/content/john-paul-ii/es/apost_constitutions/documents/hf_jp-ii_apc_25011983_divinus-perfectionis-magister.html.
7
“Sanctorum Mater. Instrucción sobre el procedimiento instructorio diocesano o eparquial en las Causas de los Santos”, secs. 4–6, consultado el 11 de
julio de 2018, http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/csaints/documents/rc_con_csaints_doc_20070517_sanctorum-mater_sp.html#INTRODUCCIÓN.
6

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�Las causas de canonización

proceso de canonización: las virtudes heroicas y el martirio.8 Sin
embargo, dentro del proceso también es importante la “fama signorum”, que es “la opinión difundida entre los fieles acerca de las
gracias y favores recibidos a través de la intercesión del siervo de
Dios”,9 es decir, los milagros que se le atribuyen. Enseguida se describirán los pasos del camino hacia la santidad.
En primera instancia, se halla la fase preliminar del
proceso. Existen tres figuras destacadas en esta etapa: el obispo
diocesano en cuya jurisdicción haya fallecido el candidato a
santo y a quien compete el derecho de investigación;10 el actorpromotor (cualquier persona física o jurídica perteneciente a la
Iglesia), quien promueve la causa de canonización y asume la
responsabilidad moral y económica del proceso; y el postulador
(un sacerdote, religioso o laico), designado por el actor con la
aprobación del obispo, quien investiga sobre la vida y méritos del
candidato, da seguimiento al desarrollo del proceso instructorio y
administra los recursos económicos.11
El 11 de julio de 2017, el papa Francisco agregó un tercer iter: el ofrecimiento de la vida. Véase: Francisco, “Maiorem hac Dilectionem. Carta
Apostólica en forma de «Motu Proprio» sobre el ofrecimiento de la vida”,
consultado el 12 de julio de 2018, https://w2.vatican.va/content/francesco/
es/motu_proprio/documents/papa-francesco-motu-proprio_20170711_maiorem-hac-dilectionem.html
9
“Sanctorum Mater. Instrucción sobre el procedimiento instructorio diocesano o eparquial en las Causas de los Santos”, sec. 6.
10
Juan Pablo II, “Divinus Perfectionis Magister. Constitución Apostólica sobre la nueva legislación relativa a las Causas de los Santos”, sec. 1.
11
“Normae servandae in inquisitionibus ab Episcopis faciendis in Causis
Sanctorum. Constitución sobre las normas que han de observarse en las in8

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�Moisés Saldaña

Las causas pueden ser recientes (cuando existen aún
testigos vivos) o antiguas (cuando tienen que sustentarse
en documentos y testimonios históricos no orales). Para las
causas recientes, deben haber transcurrido cinco años desde el
fallecimiento del candidato, pero preferentemente no más de
treinta, pues de otro modo debe justificarse el retraso para incoar
la causa.12 Una vez reunida la documentación necesaria (como la
biografía del potencial santo y los escritos que éste haya emitido),
se presenta al obispo la petición de instrucción de la causa y el
candidato pasa a denominarse siervo de Dios.13 El obispo debe
consultar con los demás obispos de la región, con los fieles y
con la Santa Sede si existe algún inconveniente para iniciar el
proceso. El Vaticano analiza la ortodoxia de los escritos e ideas
del potencial santo y, si no existe objeción, se emite un Nihil
Obstat para la introducción de la causa.14
Habiéndose superado estas consultas, se inicia
formalmente el proceso a nivel diocesano y el obispo nombra a
los miembros del Tribunal que realizará la investigación, el cual
vestigaciones que hagan los obispos en las Causas de los Santos”, secs. 1–3,
consultado el 12 de julio de 2018, http://www.causesanti.va/content/causadeisanti/it/documenti/normae-servandae_es.html.
12
“Normae servandae in inquisitionibus ab Episcopis faciendis in Causis
Sanctorum. Constitución sobre las normas que han de observarse en las investigaciones que hagan los obispos en las Causas de los Santos”, sec. 7 y 9.
13
“Sanctorum Mater. Instrucción sobre el procedimiento instructorio diocesano o eparquial en las Causas de los Santos”, sec. 4.
14
“Sanctorum Mater. Instrucción sobre el procedimiento instructorio diocesano o eparquial en las Causas de los Santos”, secs. 41–46.
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�Las causas de canonización

es presidido por el propio obispo (o su delegado) e incluye a un
promotor de justicia, los notarios, los censores teólogos, y los
peritos en historia y archivística. A ellos compete escudriñar y
analizar la documentación, e interrogar a los testigos (si los hay)
en torno a la causa.15 Para concluir la etapa diocesana, el obispo o
su delegado deben visitar el sepulcro, la casa donde vivió, el lugar
donde murió y demás espacios relacionados con el siervo de Dios
para verificar que no se le rinde culto público prohibido (sólo es
lícito el culto privado).16
Tras la integración de los documentos, actas y testimonios
de la causa, todo el material se envía a la Congregación para las
Causas de los Santos en El Vaticano, con lo que da inicio la fase
romana del proceso. Dicha Congregación, primeramente, decreta
la validez jurídica de la causa y designa un relator, el cual asesora
y revisa la elaboración del documento sobre la vida y obra del
siervo de Dios. Dicho texto se denomina Positio super vita,
virtutibus et fama sanctitatis, y consta de dos partes: el sumario
(selección de los mejores textos del proceso diocesano) y la
información sobre la vida, las virtudes y la fama de santidad del
candidato (su historia de vida y los testimonios sobre sus virtudes
y fama probada de santidad).
“Normae servandae in inquisitionibus ab Episcopis faciendis in Causis
Sanctorum. Constitución sobre las normas que han de observarse en las investigaciones que hagan los obispos en las Causas de los Santos”, secs. 14–27.
16
“Normae servandae in inquisitionibus ab Episcopis faciendis in Causis
Sanctorum. Constitución sobre las normas que han de observarse en las investigaciones que hagan los obispos en las Causas de los Santos”, sec. 28.
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Enseguida, la Positio debe ser revisada por ocho censores
teólogos y, si éstos dan su aprobación, pasa al análisis de la
Congregación ordinaria de cardenales y obispos. Si el informe de
estos clérigos es positivo, el papa emite el Decreto de las virtudes
heroicas o el Decreto sobre el martirio, y desde ese momento
el candidato recibe el título de venerable. Tras este paso, los
mártires pueden ser declarados beatos, es decir, se autoriza su
culto público a nivel diocesano y su conmemoración se incluye
en el Martirologio.
Pero en el caso de aquellos que sólo se han reconocido
sus virtudes heroicas, debe haber un milagro “probado
científicamente” (por lo regular, se trata de una sanación
“inexplicable médicamente” que se atribuye a su intercesión),
para que pueda ser beatificado. En estos casos, será necesario
probar un segundo milagro (ordinariamente, a los mártires
no se les exigen milagros como requisito) para que culmine el
proceso con la canonización, es decir, que el papa proclame
solemnemente al beato como santo y autorice su culto público en
la Iglesia universal.17 Los milagros son interpretados como una
confirmación divina de la santidad del candidato, es decir, como
una especie de juicio de Dios.
Juan Pablo II, “Divinus Perfectionis Magister. Constitución Apostólica
sobre la nueva legislación relativa a las Causas de los Santos”, secs. 13–16;
“Causas de Canonización. Pasos hacia la canonización”, Familia de la Cruz,
consultado el 12 de julio de 2018, http://www.causascanonizacion.org/pasoshacialacanonizacion.htm.
17

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Todo el proceso puede durar muchos años, incluso siglos.
Han existido procedimientos sumamente rápidos (san Antonio de
Padua, canonizado en 1232, menos de un año después de morir)
y procesos muy parsimoniosos (santa Hildegarda de Bingen,
fallecida en 1179 y canonizada en 2012). Asimismo, hay casos
que se estancaron sin motivos de peso, como los procesos del
cardenal Cisneros y la reina Isabel I de Castilla. Los motivos
políticos y económicos suelen estar detrás de estos obstáculos.
Santos y beatos mexicanos
Durante la época hispánica de América los criollos ansiaron la
canonización de santos autóctonos, bajo la premisa de que si su
tierra era fértil en frutos de santidad, ello los equiparaba a los europeos. Así, desde el siglo XVII se buscó la canonización de personas, cuyo origen o lugar de acción hubiese sido América. Pero
sólo se verificó la canonización de una mujer americana durante
toda la etapa colonial: la criolla limeña Isabel Flores de Oliva,
llamada Rosa de Santa María (santa Rosa de Lima), cuyo proceso
fue relativamente rápido, pues fue canonizada en 1671 apenas 54
años después de su muerte.
Puede agregarse otro santo proclamado durante la época
virreinal, cuya labor se desarrolló en el Nuevo Mundo aunque era
originario de España: Toribio de Mogrovejo, (arzobispo de Lima,
1579-1606), quien fue canonizado en 1726. Por otro lado, sólo un
novohispano llegó a ser beatificado: el criollo capitalino Felipe
de las Casas y Martín, llamado Felipe de Jesús, fraile franciscano
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que fue martirizado en 1597 en Nagasaki, Japón, junto con otros
25 cristianos. Pablo Miki encabezó a este grupo en el proceso de
beatificación y el papa Urbano VIII los proclamó beatos en 1627.18
El martirio y la pertenencia de los candidatos a las órdenes
de los franciscanos y jesuitas favoreció el proceso, donde quedó
implicado el novohispano Felipe. Tras su beatificación, ascendió
su culto en México: en 1638 se erigió su capilla en la Catedral de
México, desde el año siguiente se celebró su fiesta el 5 de febrero,
y fue venerado como Patrón de la Ciudad de México y de la Nueva
España, llamándosele “san”, pese a que sólo se hallaba beatificado.
El único otro caso de beatificación durante la época novohispana
fue el de Sebastián de Aparicio, franciscano nativo de España,
fallecido en Puebla en 1600 y declarado beato en 1789.
Sin embargo, estos escasos resultados no significaron que
los criollos no promovieran más causas de quienes nacieron o
laboraron en América, como fueron los casos de los obispos Juan
de Palafox y Mendoza, y Francisco de Aguiar y Seixas, de las
místicas sor María de Jesús de Tomelín y Catarina de San Juan,
de los eremitas taumaturgos Gregorio López y fray Bartolomé de
Jesús María, y del mártir de Japón fray Bartolomé Gutiérrez. Casi
todos ellos vivieron en México y Puebla entre fines del siglo XVI
Antonio Rubial García, “Los santos milagreros y malogrados de la Nueva
España”, en Manifestaciones religiosas en el mundo colonial americano, ed.
Clara García Ayluardo y Manuel Ramos Medina (México, DF: Instituto Nacional de Antropología e Historia; Condumex - Centro de Estudios de Historia de
México; Universidad Iberoamericana, 1997), 57.
18

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y principios del XVII, y sus causas fueron introducidas a fines del
siglo XVII y durante el siglo XVIII. Es significativa la ausencia
de frailes evangelizadores entre estos primeros candidatos a la
santidad.
Los promotores de estos procesos fueron los obispos o
las órdenes religiosas, y los novohispanos apoyaron estas causas
otorgando recursos económicos. No obstante, ninguno de estos
procesos fue exitoso en aquella época19 por diversos motivos,
como méritos insuficientes, aspectos heréticos, poco dinero para
la promoción, o la procedencia étnica o social del candidato.
Además, desde mediados del siglo XVIII la Corona limitó
los procesos de canonización de americanos, por el potencial
autonomista que implicaban.20 En efecto, Felipe de Jesús fue un
emblema del nacionalismo criollo a fines del siglo XVIII.
Sin embargo, una nueva coyuntura política favoreció
a los procesos de beatificación y canonización en el México
independiente, durante la época de la Reforma. Así, el papa Pío
IX canonizó en 1862 a Pablo Miki y compañeros, entre los que
se encontraba Felipe de Jesús, y beatificó en 1867 a Bartolomé
Gutiérrez y Bartolomé Laurel, ambos también religiosos,
mártires en Japón y beatificados en grupo. Estas proclamaciones
Juan de Palafox fue beatificado en 2011; los procesos de Francisco de
Aguiar, María de Jesús de Tomelín, Gregorio López y Bartolomé de Jesús
María se estancaron, y Catarina de San Juan fue declarada heterodoxa por el
Santo Oficio en 1696.
20
Rubial García, “Los santos milagreros y malogrados de la Nueva España”,
58 y 59.
19

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son interpretadas por algunos como “consecuencia de la urgente
necesidad que tenía el papado de fortalecer al bando conservador
frente a los anticlericales liberales”.21
Sin embargo, después de la década de 1860 ningún
mexicano volvió a ser elevado a los altares durante más de un
siglo, hasta la beatificación del sacerdote jesuita Miguel Agustín
Pro, zacatecano ejecutado en la Ciudad de México en 1927
acusado de participar en un atentado contra Obregón, por lo que
fue declarado mártir. Su proceso inició desde 1935 y en 1952 su
causa pasó a la fase romana, pero su martirio no fue reconocido
oficialmente sino hasta 1986 por el papa Juan Pablo II y su
beatificación se verificó en 1988.22
Dos años después, en su segunda visita a México, el
mismo pontífice beatificó en la Basílica de Guadalupe de la
capital del país a tres nuevos beatos: el vidente guadalupano
Juan Diego Cuauhtlatoatzin, el sacerdote José María Yermo y
Parres, y los tres niños Cristóbal, Antonio y Juan, mártires de
Tlaxcala. Los años siguientes se multiplicaron las beatificaciones
de mexicanos: en 1992, el sacerdote Cristóbal Magallanes y 24
compañeros mártires de la persecución religiosa, y sor María
Natividad Venegas de la Torre; en 1995, el obispo Rafael Guízar y
Valencia; y en 1997, el sacerdote Elías del Socorro Nieves, mártir
Rubial García, 140.
Enrique Mendoza Delgado, “Miguel Agustín Pro, mártir de la fe”, Revista Verbo, 1988, http://www.fundacionspeiro.org/verbo/1988/V-269270-P-1169-1194.pdf.
21
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en la época de la Guerra Cristera, y la religiosa María Vicenta de
Santa Dorotea Chávez Orozco.
En mayo del año 2000, el papa Juan Pablo II canonizó a 27
beatos mexicanos (Cristóbal Magallanes y 24 compañeros, José
María Yermo y María Natividad Venegas), con lo que se engrosó
en una sola ceremonia el número de santos mexicanos, que pasó
de uno a 28. Después de ese año, México ha sumado 7 santos y
numerosos beatos más, de modo que cuenta actualmente con 35
santos y alrededor de 26 beatos.23 La más reciente beatificación
fue la de Concepción Cabrera de Armida, acontecida el 4 de mayo
de 2019.
Sin embargo, las múltiples canonizaciones y beatificaciones
de las últimas décadas no han estado exentas de polémicas.
En primera instancia, las causas de los numerosos mártires de
la persecución religiosa de las décadas de 1920 y 1930 fueron
generalmente impulsadas por los sectores más conservadores
y opuestos al régimen priísta,24 y algunos interpretaron las
El número preciso puede ser variable, según el criterio que se adopte, pues
existen santos o beatos no originarios de México, pero que realizaron su labor
en lo que es o fue territorio mexicano (como el español san Junípero Serra, que
fue misionero en California), y existen quienes eran originarios de México, pero
fueron martirizados y postulados en el extranjero (como el jalisciense beato Reginaldo Hernández Ramírez, ejecutado en España). Ver “Santos y beatos mexicanos”, consultado el 14 de julio de 2018, http://www.arquidiocesisdepuebla.
mx/index.php/arquidiocesis/santos-y-beatos-mexicanos/beatos?start=20.
24
“Los Tecos son considerados la parte más reaccionaria de la ultraderecha
[…] y fueron los principales impulsores de la canonización de los 25 mártires
de la Cristiada, resaltando así su carácter antagónico a las instituciones del
Estado”. Ver Mónica Uribe, “La ultraderecha en México: el conservaduris23

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canonizaciones del año 2000 como un espaldarazo vaticano a la
alternancia política.25 Además, estas causas han sido criticadas
por otro motivo: el “‘favoritismo exacerbado’, que benefició a los
sacerdotes y relegó a los mártires laicos, quienes fueron mayoría
durante la persecución religiosa en México”. En efecto, de los 25
mártires canonizados en 2000 sólo tres eran laicos, mientras que
“durante la Guerra Cristera murieron como mártires por lo menos
200 laicos”, al tiempo que “en ese mismo período, cayeron en
total 90 sacerdotes”.26
Otros mártires cuya santificación despertó suspicacias
fueron los niños mártires tlaxcaltecas, porque su historia implicó
“[l]a manipulación de la conciencia de niños y adolescentes para
ponerlos al servicio de causas sagradas”27 y “por la forma insidiosa
de oponer a los hijos contra los padres e incitar deliberadamente
la destrucción de las familias”.28 Asimismo, la beatificación de
los mártires de Cajonos generó críticas, ya que “delataban a los
practicantes de la religión indígena, causando muertes y daños
mo moderno”, El Cotidiano 23, núm. 149 (2008): 47, http://www.redalyc.org/
pdf/325/32514905.pdf.
25
“Consideran estrategia política la santificación de mártires”, Reforma,
consultado el 15 de junio de 2000, https://reforma.vlex.com.mx/vid/consideran-estrategia-santificacion-martires-80987604.
26
Rodrigo Vera, “La Iglesia discrimina a mártires laicos: Jean Meyer”, Proceso, el 15 de abril de 2000, https://www.proceso.com.mx/183033/la-iglesia-discrimina-a-martires-laicos-jean-meyer .
27
Guillermo Bonfil Batalla, “Los niños mártires de Tlaxcala”, Cuadernos
Nexos, mayo de 1990, https://www.nexos.com.mx/?p=5829.
28
Enrique Florescano, Historia de las historias de la nación mexicana (México, DF: Taurus, 2002), 160.
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mediante su información a los encendidos misioneros”, por lo
que sus acciones pueden significar que “los padres y su pueblo
eran malvados y la cultura indígena era mala”.29
De igual modo, la canonización de José Sánchez del
Río, adolescente de 14 años ejecutado por su simpatía hacia los
cristeros, ha despertado cuestionamientos porque se “parece más,
en los tiempos actuales a un joven suicida islámico”, pudiendo
postularse la pregunta: “¿[é]se es el modelo que quiere mostrar
la Iglesia a los jóvenes actuales?”.30 Por otro lado, la exaltación
a los altares de Juan Diego fue duramente criticada por las dudas
sobre su historicidad, siendo incluso descalificada por el abad de
la Basílica de Guadalupe, Guillermo Schulenburg.31 Otro caso
polémico fue el del obispo Rafael Guízar y Valencia, no tanto
por él mismo, sino porque era tío abuelo de Marcial Maciel y su
causa fue ampliamente impulsada por los Legionarios de Cristo,
e interpretada como una exaltación del fundador de la orden;32
cabe agregar que la madre de Maciel, Maura Degollado, también
se encuentra en proceso de canonización.
Asimismo, hay otros cuatro motivos generales que
han generado críticas hacia las santificaciones recientes.
Sergio Zaldívar, “Los beatos de Oaxaca”, Proceso, el 27 de julio de 2002,
https://www.proceso.com.mx/187969/los-beatos-de-oaxaca.
30
Bernardo Barranco, “Canonización y polémica del ‘niño cristero’”, Milenio, el 19 de octubre de 2016, http://www.milenio.com/opinion/bernardo-barranco/posteando/canonizacion-y-polemica-del-nino-cristero.
31
“Polémica en México sobre la aparición de la Virgen de Guadalupe”, El
País, el 31 de mayo de 1996.
32
“Canonización calculada”, Proceso, el 15 de octubre de 2006.
29

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Primeramente, algunos cuestionan su copiosidad, producto de la
“simplificación” del proceso que decretó Juan Pablo II en 1983
donde, principalmente, se redujo el número de milagros exigidos
de cuatro (dos para la beatificación y dos para la canonización) a
sólo dos y se eliminó la figura del promotor de la fe o advocatus
diaboli.
En segundo lugar, como ya se había mencionado en
relación con los mártires de la Cristiada, se critica que ha habido
“demasiados sacerdotes y monjas y no suficientes personas laicas
con quienes los católicos promedio pudieran relacionarse más
fácilmente”. En tercera instancia, “algunas canonizaciones y
beatificaciones también parecen sólo políticamente motivadas”,
por ejemplo, es el caso de algunos mártires de regímenes
condenados por la Iglesia, como los socialistas.33
Y, por último, se ha criticado duramente el predominio del
factor económico en los procesos, por encima de lo estrictamente
religioso. Así, en 2015 los periodistas italianos Gianluigi Nuzzi
y Emiliano Fittipaldi denunciaron en sus respectivos libros
(sustentados en documentación vaticana) “que las beatificaciones
y santificaciones no se basan en los supuestos milagros que
ha realizado el interesado, sino en el dinero que se paga a la
Santa Sede”. Según Nuzzi, “[e]l coste es de alrededor de medio
Melinda Henneberger, “Ideas &amp; trends; the Saints just keep marching in”,
New York Times, el 16 de julio de 2018, https://www.nytimes.com/2002/03/03/
weekinreview/ideas-trends-the-saints-just-keep-marching-in.html. [La traducción ha sido realizada por el autor de esta investigación.]
33

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millón de euros de media”, por lo que denunció que “dichos
procedimientos son una auténtica máquina de hacer dinero”.
Estas críticas motivaron al papa Francisco a decretar en marzo
de 2016 estrictos controles financieros de los recursos que fluyen
durante los procesos de canonización, con el fin de que se destinen
únicamente a los gastos de las causas, y a establecer un “fondo de
solidaridad” para sustentar la fase romana del proceso, de manera
que la carencia de recursos económicos no sea un obstáculo para
su avance.34
Al margen de las polémicas, México cuenta con alrededor
de cien procesos de canonización promovidos por las diversas
diócesis del país, siendo las más importantes las Arquidiócesis
de México y Guadalajara. Por su parte, la Iglesia regiomontana
ha presentado particularidades en este aspecto y sólo ha incoado
cinco causas, como se verá enseguida.
Procesos de canonización neoleoneses
Durante la época virreinal, hubo diversos religiosos destacados
en el Nuevo Reino de León. Tal fue el caso del misionero fray
Martín de Altamirano, uno de los fundadores del convento de San
Andrés en Monterrey, quien murió martirizado en 1606 flechado
por un grupo indígena en la Pastora. Asimismo, hubo importantes
Mònica Bernabé, “El Papa reforma los procesos de canonización para
asegurar su transparencia financiera”, El Mundo, el 10 de marzo de 2016,
http://www.elmundo.es/sociedad/2016/03/10/56e1a17422601d031a8b45b7.
html.
34

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religiosos protectores de los indígenas, como fray José de San
Gabriel en las misiones del Río Blanco, hacia 1650; fray Antonio Margil de Jesús, quien fundó un hospital y escuela en Boca
de Leones alrededor de 1715; y fray Juan de Losada, quien fue
activo en Linares y el Valle del Pilón hacia 1715.35 Sin embargo,
sólo fue introducida la causa de canonización de uno de estos
religiosos: fray Antonio Margil por parte del Arzobispado de México en 1767, quien fue declarado venerable en 1836, pero desde
entonces su proceso se estancó.36
Por otro lado, los habitantes del Nuevo Reino de León,
al igual que el resto de los novohispanos, al carecer de santos
propios encontraron a quien venerar en los santos e imágenes
religiosas.37 Así, en el acta de fundación de Monterrey se estipuló
que la iglesia mayor debía dedicarse a la Virgen María en “su
Santa y Limpia Concepción y Anunciación”,38 y con el correr de
los años se agregaron otras imágenes y advocaciones marianas,
como la Virgen del Reino, del Nogal o del Roble, sustentada en
Cavazos Garza, Breve historia de Nuevo León, 1994, 31–38.
Antonio Rubial García, La santidad controvertida: Hagiografía y conciencia criolla alrededor de los venerables no canonizados de Nueva España
(México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México; Fondo de Cultura
Económica, 2015).
37
Maribel García Méndez, “Credibilidad y opinión pública entre estudiantes
de Ciencias de la Comunicación y Derecho: Caso la Iglesia Católica”
(Universidad de las Américas Puebla, 2004), 44, http://catarina.udlap.mx/u_
dl_a/tales/documentos/lco/garcia_m_m/ capitulo3.pdf.
38
“Acta de fundación de Monterrey. Anexo núm. 1”, consultado el 16 de julio
de 2018, http://cdigital.dgb.uanl.mx/la/1020110039/1020110039.PDF.
35
36

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una leyenda del siglo XVII;39 la Virgen de la Purísima, con base
en un supuesto milagro de 1716,40 y la Virgen de Guadalupe, cuya
devoción arraigó en la primera mitad del siglo XVIII. También
hubo devoción importante hacia los santos franciscanos, como
san Francisco y san Antonio, y hacia los santos patronos de los
poblados del reino, como san Gregorio Magno, santa Catarina, san
Pedro, Santiago y san Juan Bautista. Además, al carecer de causas
locales de canonización, durante el siglo XVIII los habitantes de
la región apoyaban frecuentemente en sus testamentos al proceso
del cardenal Cisneros.41
Durante el siglo XIX se agregaron otras devociones, como
la de san Caralampio (santo patrono contra la peste), a quien
se erigió una capilla en Monterrey que existió de 1830-1846,42
y a santa Rita, a quien se dedicó también un efímero templo.43
Además, para fines del siglo un sacerdote regiomontano obtuvo
en Roma una reliquia importante: el cráneo de santa Librada,
Israel Cavazos Garza, Crónicas y sucedidos del Monterrey virreinal (Monterrey: Universidad Autónoma de Nuevo León - Facultad de Filosofía y Letras,
2009), 144–48.
40
Santiago Roel, Nuevo León. Apuntes históricos (Monterrey: Castillo,
1980), 57.
41
Rodríguez, entrevista.
42
Enrique Tovar Esquivel y Adriana Patricia Garza Luna, “La capilla de San
Caralampio. Una presencia fugaz en Monterrey”, Boletín de monumentos históricos, núm. 6 (2006): 19–26, https://revistas.inah.gob.mx/index.php/boletinmonumentos/article/view/1996/1926.
43
Abraham Vázquez, “El historiador y cronista Carlos González y los arqueólogos Aracely Rivera y Enrique Tovar trazan aquí esta cartografía de lugares de ayer”, El Norte, el 12 de mayo de 2008.
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que se depositó en la parroquia de La Luz.44 Y en 1924, tras su
visita a Roma, el arzobispo José Juan de Jesús Herrera y Piña
llevó a Monterrey dos reliquias más: las de san Teófimo y santa
Irene, las primeras depositadas en el Seminario y las segundas
concedidas a las Misioneras Catequistas de los Pobres.45 Así, ante
la carencia de santos propios, la población orientó su devoción
hacia estos santos poco conocidos, pero de quienes se contaba
con sus reliquias autenticadas por Roma.
No obstante, también surgieron figuras de santos
populares, no avalados por la Iglesia, como el taumaturgo El Tatita
(década de 1860)46 y el Niño Fidencio (1898-1938), reconocido
por sus seguidores como un “médico-vidente-rey-pontífice”.47
Así, al margen de la ortodoxia católica, la devoción popular
suplantó la ausencia de santos locales con estas figuras sagradas.
Sin embargo, durante la primera mitad del siglo XX y hasta los
años 60 también destacaron en Monterrey algunos personajes
Aunque esta reliquia se asocia con la legendaria santa Librada o Wilgefortis, una santa barbuda que fue crucificada según la leyenda medieval, este cráneo al parecer provenía de las catacumbas romanas, por lo que pudo tratarse de
alguna mártir de los primeros siglos del cristianismo. Ver Luis Barrera López,
“Reviven reliquias de Santa Librada”, El Mañana, el 10 de marzo de 2018,
http://www.elmanana.com.mx/noticia/97178/Reviven-reliquias--de-Santa-Librada.html.
45
Vicente Guerrero, “Santos entre los regios”, El Norte, el 4 de febrero de
2001, https://norte-monterrey.vlex.com.mx/vid/santos-regios-78203979.
46
Roel, Nuevo León. Apuntes históricos, 180–81.
47
Israel Cavazos Garza, Breve historia de Nuevo León (México, DF: El Colegio de México; Fideicomiso Historia de las Américas; Fondo de Cultura Económica, 2003), 201–2.
44

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religiosos que se ganaron la veneración popular, quienes por
su carisma y labor pastoral se hallan actualmente en proceso de
canonización. A continuación se expondrá un esbozo sobre la
vida de estos personajes, así como en torno a la introducción y
estado actual de sus procesos de canonización.
Juan José Hinojosa Cantú
Nació el 24 de noviembre de 187448 en Agualeguas, Nuevo León;
sus padres fueron los señores Silvestre Hinojosa y Agapita Cantú de Hinojosa. Cursó su instrucción primaria en Monterrey y
la preparatoria en el Colegio de San Juan Nepomuceno de Saltillo. Entre 1889 y 1891 realizó sus estudios sacerdotales en el
Seminario Conciliar de Guadalajara, y luego pasó al Seminario
de Monterrey. Fue ordenado sacerdote en diciembre de 1897 en
la Catedral de Monterrey por el arzobispo Jacinto López y Romo.
En mayo de 1898 fue designado vicario de la Capilla del Sagrario
de Catedral y en abril de 1900 fue nombrado director de la Asociación de la Santa Infancia del Colegio de San José.
Desde enero de 1901 se desempeñó como maestro y
director espiritual del Seminario de Monterrey, de donde fue
designado vicerrector en 1904. Tres años después, en 1907,
comenzó bajo su iniciativa la publicación del semanario
de propaganda católica denominado “Hoja dominical”. En
noviembre de ese mismo año fue nombrado secretario de la
48

Algunas fuentes ubican erróneamente su nacimiento en 1871.

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Mitra por el arzobispo Leopoldo Ruiz y Flores, y en diciembre
impulsó el inicio de otra publicación: el “Boletín Eclesiástico de
la Provincia Arquidiocesana”.
Posteriormente, en mayo de 1917 fundó la Congregación
Mariana de María Inmaculada y San Luis Gonzaga con un grupo
de adolescentes, con el objetivo de forjar en ellos bases morales
y espirituales, con “el espíritu de los verdaderos apóstoles de
Cristo”; más delante, esta asociación se denominó Congregación
Mariana de El Roble. Ese mismo año, el Seminario pasó a ubicarse
en un anexo del templo de El Roble, donde también ejerció su
ministerio el padre Hinojosa.
En 1919 fundó la Asociación Católica de la Juventud
Mexicana en Monterrey, con miembros de las Congregaciones
Marianas, y en 1920 fue designado para ocupar nuevos cargos:
primer tesorero de la Sociedad Mutualista de Sacerdotes,
tesorero de la Mitra, consultor diocesano, notario del Tribunal
eclesiástico y secretario de la Dirección General del Apostolado
de la Oración y demás asociaciones que tenían como objetivo el
culto al Sagrado Corazón.
En diciembre de 1921 el arzobispo Herrera y Piña lo
designó canónigo, como miembro del Cabildo de Catedral. Pero
en septiembre de 1923 renunció como secretario de la Mitra,
debido a su carga de trabajo y por motivos de salud, aunque
continuó desempeñándose como tesorero. Ese mismo año, tras
la erección del templo de San Luis Gonzaga, ejerció su labor
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sacerdotal en este recinto. Tiempo después, en junio de 1930 fue
nombrado delegado diocesano de la Liga Sacerdotal Mexicana, y
para mayo de 1933 el papa lo designó deán de la Catedral.
Se afirma que “[e]ra tan intensa su fe ardiente en la
presencia de Cristo en la Sagrada Eucaristía que inolvidables
veces lo llevó al éxtasis y la levitación al momento de la
consagración”. El padre Hinojosa falleció el 10 de diciembre de
1935 y su cuerpo fue velado en un anexo de la Catedral, adonde
acudieron numerosas personas para rendirle homenaje. Al día
siguiente fue sepultado en el panteón de El Carmen, pero en 1967
sus restos fueron trasladados a la cripta de la Capilla de San José,
anexa al templo de El Roble.49
Las Congregaciones Marianas siempre promovieron la vida
y virtudes del padre Hinojosa, y en octubre de 1983 solicitaron formalmente al arzobispo José de Jesús Tirado y Pedraza que se diera
inicio al proceso de canonización de su fundador. Así, comenzó la
recopilación de testimonios y documentos, y en agosto de 1991 el
arzobispo Adolfo Suárez Rivera integró el Tribunal ad causam, con
la Congregación Mariana de El Roble como actor y el señor José
Ortiz Bernal como postulador. El proceso diocesano concluyó en
noviembre de 1994, remitiéndose la causa a Roma, donde en mayo
de 1995 se reconoció su validez. En 1994 el señor Ortiz Bernal publicó una obra biográfica sobre el fundador de las Congregaciones
“Biografía y resumen cronológico”, Causa Padre Juan José Hinojosa Cantú, 2018, http://www.causapadrejuanjosehinojosacantu.com.mx/biografia-delsiervo-de-dios-cngo--juan-jose-hinoj_1.html.
49

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Marianas, quien ostenta el título de siervo de Dios y cuyo proceso
no ha tenido mayores avances tras su introducción en El Vaticano.50
Raymundo Jardón Herrera
Vio la luz en Tenancingo, Estado de México, en 1887. Sus padres fueron los señores Jacinto Jardón y Paula Herrera. Trabajó
desde pequeño para ayudar a su familia y luego ingresó al Colegio Pío Gregoriano de Tenancingo, con la ayuda del párroco
de su pueblo. Posteriormente, pasó al Seminario de San José de
Cuernavaca, donde se convirtió en “familiar” del obispo de la
diócesis, Francisco Plancarte y Navarrete, es decir, éste asumió el
papel de tutor del joven seminarista. Y, cuando en 1912 el prelado
fue trasladado al arzobispado de Linares-Monterrey, lo acompañó
Raymundo Jardón junto con otros dos seminaristas para cursar en
Monterrey la última etapa de su formación sacerdotal.51 El 27 de
abril de 1913 fue ordenado sacerdote en la Catedral de Saltillo
por el obispo Jesús María Echavarría, debido a que monseñor
Plancarte se hallaba enfermo.
Tras convertirse en presbítero, fue nombrado sacristán
mayor de la Catedral de Monterrey, cargo en el que permaneció
hasta su muerte. Destacó por ser un sacerdote abocado hacia la
predicación, la confesión, la catequesis y la visita a los enfermos.52
“Biografía y resumen cronológico”.
“Infancia y vocación”, Causa de beatificación y canonización, 2018,
https://www.padrejardon.org.mx/.
52
Hermes Campos, El mundo del Padre Raymundo (Monterrey: Sociedad de
Amigos del Padre Jardón, 2000), 31–33.
50
51

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Fue fundador de diversos movimientos y asociaciones parroquiales,
y apoyó a grupos de damas como la Asociación San Vicente de
Paul, la Asociación del Santísimo y la Asociación de Damas
Católicas Mexicanas. Además, coincidiendo con la labor del padre
Hinojosa, fundó en 1918 la Congregación Mariana en la Catedral
y participó en el establecimiento de la Asociación Católica de la
Juventud Mexicana en Monterrey en 1919.53 Fue gran promotor del
culto guadalupano, iniciando las peregrinaciones a dicho Santuario
en 1922 y mandando pintar la imagen que se ubica actualmente en
ese templo.54 Durante la época de la persecución religiosa, partió al
exilio desde marzo de 1927, acompañando al arzobispo Leopoldo
Ruiz y Flores en Estados Unidos y Cuba, y regresó a Monterrey a
principios de 1928.55
Como responsable de la Catedral, emprendió algunas labores de remodelación y construcción, y atendió también a la Capilla de Guadalupe en la villa homónima.56 En 1930 organizó a
la Acción Católica en Monterrey, tras la disposición papal al respecto.57 En 1933 el gobierno le prohibió el ejercicio sacerdotal e
incluso hubo intentos de aprehenderlo, por lo que debió continuar
su ministerio de manera clandestina.58 El padre Jardón falleció el
6 de enero de 1934 y su funeral fue apoteósico, pues pese al cli53
54
55
56
57
58

Campos, 39–42.
“Infancia y vocación”.
Campos, El mundo del Padre Raymundo, 67–70.
Campos, 37.
Campos, 43.
Campos, 60, 61 y 73.

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ma de tensión religiosa su cortejo contaba con miles de personas,
más de 300 vehículos y cubría más de veinte cuadras.59
Fue sepultado en el panteón de El Carmen, pero en 2002 sus
restos fueron trasladados a la cripta de la Catedral de Monterrey.
Según se afirma, han aparecido diariamente flores frescas en su
tumba del panteón (incluso después de 2002) durante casi 85
años.60 Se le han rendido cuando menos dos homenajes públicos:
en 1985 se develó una estatua suya en el atrio de la Catedral,
en presencia del gobernador Alfonso Martínez Domínguez, y en
1995 el Cabildo de Monterrey aprobó cambiar el nombre de la
calle Ocampo, en su tramo de Zuazua a Constitución, por el de
Padre Raymundo Jardón.61
De tal modo, la memoria de este sacerdote pervivió en la
sociedad católica regiomontana e incluso se organizó el “Grupo
de Amigos del Padre Jardón”, integrado por sacerdotes y laicos,
para promover su causa de canonización. Como resultado de
sus gestiones, el arzobispo Suárez instituyó en agosto de 1987 el
Tribunal ad causam, en el mismo decreto donde se conformó el del
padre Hinojosa. El actor fue el mencionado Grupo de Amigos y el
postulador el padre Carlos Álvarez. En mayo de 1991 se abrió la
causa diocesana; ese mismo año, Hermes Campos, miembro del
Grupo de Amigos, publicó un texto biográfico sobre el padre Jardón.
La etapa diocesana del proceso se clausuró en noviembre de 1994.
59
60
61

Campos, 80–81 y 91–92.
Campos, 95.
“Infancia y vocación”.

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En octubre de 1995 la Congregación para las Causas de
los Santos reconoció la validez del proceso y en 1999 se emitió
la Positio. Posteriormente, en octubre de 2015 se reunieron los
censores teólogos y, más adelante, la junta de cardenales y obispos
revisó y aprobó la causa. Así, el 20 de enero de 2017 el papa
Francisco promulgó el decreto que reconoce las virtudes heroicas
del padre Jardón, quien pasó a ser designado como venerable. Su
causa es la que ha tenido mayor avance de las que se promueven
desde la arquidiócesis regiomontana y sólo se requiere un milagro
para que pueda ser declarado beato.62
Pablo Cervantes Perusquía
Originario de Amealco, Querétaro, donde nació el 15 de enero
de 1891. Fue hijo de los señores Eduardo Cervantes y María Perusquía. En 1901, su padre lo inscribió en el Seminario diocesano, pero debió suspender sus estudios en 1909 por
motivos de salud. Entretanto, el arzobispo de Linares-Monterrey, Leopoldo Ruiz y Flores, quien también era oriundo de
Amealco, visitó dicho poblado donde conoció al joven Pablo
y lo animó a continuar sus estudios en Monterrey. Así, se reincorporó a los estudios sacerdotales y en 1910 fue enviado a
Roma, donde ingresó a la Pontificia Universidad Gregoriana.
El 11 de abril de 1914 fue ordenado sacerdote en Roma, y poco
después recibió el grado de Doctor en Teología. En septiembre
Hagiography Circle”, consultado el 3 de octubre de 2018, http://newsaints.
faithweb.com/.

62

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de ese mismo año regresó a México y arribó a Monterrey en
febrero de 1917.
Una vez asentado en la arquidiócesis regiomontana,
fue nombrado capellán de las religiosas del Verbo Encarnado y
párroco del templo de Santa Catarina, en el municipio homónimo,
cargo que ejerció hasta junio de 1918. Posteriormente, fue
incorporado al Seminario de Monterrey, donde fungió como
maestro de matemáticas, latín, lengua española, geografía, lógica,
ética, sociología pastoral, acción católica y teología dogmática.
Fue luego designado capellán, prefecto de disciplina, prefecto
de estudios, vicerrector y ecónomo en el mismo Seminario.
Al igual que los padres Hinojosa y Jardón, participó en 1919
en la conformación de la Asociación Católica de la Juventud
Mexicana en Monterrey. En 1920 se multiplicaron sus cargos: fue
designado secretario de la Sociedad Mutualista de Sacerdotes,
promotor fiscal y examinador prosinodal de la curia, capellán del
Colegio María Auxiliadora de las religiosas Salesianas, segundo
secretario de las conferencias mensuales del clero y prosecretario
de la Mitra.
Un año después, fue nombrado capellán de la Orden de
los Caballeros de Colón, a quienes impartía formación en los
Círculos de Estudios Sociales que se realizaban semanalmente.
En 1922 fue designado fiscal y censor de la Mitra, así como
canónigo del Cabildo de la Catedral, y ese mismo año creó la
Unión Profesional de Empleadas Católicas. Entre 1923 y 1930
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fue asistente eclesiástico de la Unión de Damas Católicas
Mexicanas. Durante el período de la suspensión de cultos (19261929), residió junto con otros sacerdotes en una casa particular, y
salía disfrazado de civil para desempeñar su ministerio sacerdotal
e impartir clases a los seminaristas.
En 1930, al igual que el padre Jardón, impulsó la creación
de los organismos diocesanos y de los grupos parroquiales de
Acción Católica, y en 1933 fue fundador del primer comité de
la Unión de Católicos Mexicanos en Monterrey, y fungió como
asistente eclesiástico de estos grupos. Asimismo, creó la Escuela
de Dirigentes, para formar a los responsables del apostolado
seglar, y en 1937 creó la Liga de Hombres de Eucaristía, para
promover la vida eucarística entre los jóvenes.
En 1941, el arzobispo Guillermo Tritschler lo nombró
secretario de cámara y gobierno de la arquidiócesis. En los años
siguientes continuó trabajando en la creación de asociaciones del
catolicismo social, como las siguientes: las Hermanas del Servicio
Social en 1944; el instituto secular Discípulas del Señor en 1945;
el Centro Obrero de Estudios Sociales (a partir de esta asociación
se puso atención al problema de la carencia de vivienda, y el padre
Cervantes impulsó la creación de la colonia León XIII); una casa
hogar para empleadas y estudiantes, y la asociación Solidaridad
Femenina (emanada de la Unión Profesional de Empleadas
Católicas) en 1947; el Centro Cultural Lumen en 1948; y la
Escuela de Trabajo Social, en la Clínica y Maternidad Conchita,
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entre otras. El padre Cervantes falleció el 7 de abril de 1956 y fue
sepultado en el panteón de El Roble; sin embargo, en 1977 sus
restos fueron trasladados a la cripta de la Basílica de El Roble.63
El recuerdo y respeto hacia la figura del padre Cervantes
se mantuvieron vivos en Monterrey; así, se publicaron obras
biográficas-hagiográficas en 1961 y 1971, a cargo de los sacerdotes
Isaac Hernández y Aureliano Tapia Méndez, respectivamente. No
obstante, su causa de canonización no inició sino hasta 1994, a
petición de la Congregación Discípulas del Señor y del Centro
Cultural Lumen, y bajo el respaldo del arzobispo Suárez. El
proceso fue relativamente rápido y para 1996 pasó a Roma, donde
se decretó su validez en noviembre de ese año. Ostenta el título
de siervo de Dios y su causa no ha tenido posteriores avances.64
Guillermo Tritschler y Córdova
Nació en San Andrés Chalchicomula (hoy Ciudad Serdán),
Puebla, el 6 de julio de 1878, siendo sus padres el señor Martín
Tritschler, inmigrante alemán y próspero relojero, y la señora
Rosa María Córdova y Puig. Su educación inicial estuvo a cargo
de su tío Prisciliano Córdova, quien era sacerdote y lo envió en
una peregrinación a Roma en 1888; en dicha ciudad, ingresó al
Colegio Pío Latinoamericano junto con sus hermanos Martín y
“Causas de canonización en Arquidiócesis de Monterrey”, consultado el
19 de julio de 2018, http://www.arquidiocesismty.org/causas-de-canonizacion.
php. Aureliano Tapia Méndez, Pablo Cervantes, un sacerdote de su tiempo
(México, DF: Jus, 1971).
64
“Hagiography Circle”.
63

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�Las causas de canonización

Alfonso. En agosto de 1902 regresó a México, habiendo recibido
tres doctorados: en Filosofía, Teología y Derecho Canónico.
Fue ordenado sacerdote el 19 de junio de 1904 en la
capilla del palacio arzobispal de Puebla por su hermano Martín,
quien ya era obispo de Yucatán desde 1900. Posteriormente, le
fueron encomendadas diversas labores académicas: profesor en
el Seminario Conciliar de México (desde 1905), catedrático en
la Universidad Pontificia Mexicana (a partir de 1911) y padre
espiritual del Seminario de Regina (desde 1916). En 1929
el arzobispo de México, Pascual Díaz, lo designó canónigo
penitenciario de la Catedral.
En 1931 el papa Pío XI lo nombró obispo de San Luis
Potosí. Y aunque inicialmente se negó, argumentando que carecía
de habilidades para predicar, escribir, ejercer autoridad, regañar y
manejar dinero, sus objeciones fueron ignoradas y el 22 de abril
recibió la consagración episcopal de manos de su hermano Martín,
en la Basílica de Guadalupe de la Ciudad de México. Como obispo
de San Luis Potosí restableció las prácticas religiosas suspendidas
por la persecución religiosa, elevó el número y la preparación de
los seminaristas, fortaleció las asociaciones católicas, e impulsó la
construcción del templo de Matehuala, entre otras obras. Debido a
sus conocimientos de Bellas Artes, en 1940 fue nombrado miembro
de la Academia Mexicana de la Historia.
Entretanto, el arzobispo de Monterrey, José Guadalupe
Ortiz y López, renunció a su cargo en 1940 al cumplir 50 años
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de sacerdote, y el papa Pío XII designó a monseñor Guillermo
Tritschler para sucederlo, quien arribó a su nueva arquidiócesis
en junio de 1941. Emprendió la construcción de grandes templos,
como los de La Purísima y Cristo Rey, remodeló el presbiterio de
la Catedral y celebró en 1945 un Congreso Guadalupano. Impulsó
de manera particular al Seminario, pues reconocía la carencia de
sacerdotes; así, logró más que duplicar el número de seminaristas
y en 1948 envió a algunos a Roma y a Montezuma, en Estados
Unidos. En 1950 enfermó durante un vuelo a Madrid, camino a
Roma para entrevistarse con el papa. En mayo de 1951, monseñor
Alfonso Espino y Silva fue designado como obispo coadjutor,
debido a los problemas de salud del arzobispo Tritschler.
Falleció el 29 de julio de 1952 en su residencia en los
anexos del templo de El Roble, acompañado por monseñor
Espino, el padre Cervantes y dos seminaristas; miles de personas
acudieron a sus funerales y fue sepultado en la Catedral de
Monterrey. Según se afirma, cuando se hallaba agonizante se
derramó su sangre en unos algodones y ésta permaneció fresca
durante varios días después de su muerte. Asimismo, diversos
testimonios sostienen que cuando su cuerpo fue exhumado en
1964 (para ser depositado en la cripta de los arzobispos en la
misma Catedral), fue hallado “como si acabara de fallecer”, lo
cual se consideró un hecho prodigioso, aunque se reconoció que
su cadáver fue desangrado y embalsamado previo al sepelio.65
65

Gustavo Velarde, Los Arzobispos Martín y Guillermo Tritschler y Córdo-

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�Las causas de canonización

En 1956, cuatro años después del fallecimiento del
arzobispo Tritschler, monseñor Arturo Vélez Martínez, obispo
de Toluca, promulgó una exhortación donde elogiaba las
virtudes del prelado regiomontano y promovía su elevación a
los altares. En 1965, monseñor Gregorio Aguilar, deán de la
Basílica de Guadalupe de la Ciudad de México, encomendó al
padre Porfirio Valadés la publicación de una obra biográfica que
tenía la intención de contribuir a la causa de canonización de
don Guillermo. En marzo de 1979 el arzobispo de Monterrey,
monseñor Tirado y Pedraza, promulgó un edicto que integró
una comisión e iniciaba labores para el proceso diocesano.
No obstante, este intento se vio interrumpido sin mayores
avances. No fue sino hasta agosto de 1987 cuando el arzobispo
Suárez Rivera instauró formalmente el Tribunal ad causam (en
conjunto con los de los padres Hinojosa y Jardón), fungiendo
como actor el presbiterio de Monterrey, con el padre Rogelio
Martínez Berrones como postulador.
Sin embargo, la marcha de la causa fue lenta. El proceso
diocesano se inició oficialmente en febrero de 1991, pero en
mayo de 1996 debieron ser sustituidos todos los miembros
del Tribunal. Finalmente, la etapa diocesana se clausuró en
julio de 1997, cuando la causa fue remitida a Roma; poco
después, se reconoció su validez. En torno a esta época, en
va. Semblanza biográfica y genealógica (Puebla: Mercadeo Múltiple División
Editorial, 2008), 247–319, https://issuu.com/gustavovelarde-tritschler/docs/
los_arzobispos_mart__n_y_guillermo__336496fca742d3.
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�Moisés Saldaña

1998 monseñor Aureliano Tapia Méndez, perito en Historia y
Archivística del Tribunal de la causa, publicó una nueva obra
biográfica sobre el arzobispo Tritschler, quien recibió el título
de siervo de Dios. El proceso no ha tenido mayores avances
hasta la fecha.66
Gloria Esperanza Elizondo García
Era originaria de la capital del estado de Durango, donde vio la
luz el 26 de agosto de 1908, siendo sus padres los señores Alberto Elizondo González y Otilia García Peña. Desde los 4 años
comenzó a acudir al colegio, pero su familia debió emigrar hacia
Monterrey durante la Revolución; en esta ciudad continuó sus
estudios y se graduó de Teneduría de Libros en 1921. Trabajó
en algunas empresas pequeñas, y se aficionó también por el dibujo y la pintura, llegando a impartir clases de estas actividades.
Asimismo, desde 1928 realizó trabajo de apostolado, visitando a
los enfermos mentales del Hospital González y a los presos de la
Penitenciaría del estado.
En 1940 se enteró de que en Ciudad Victoria, Tamaulipas,
existía una empacadora de la Escuela Normal Rural que se ofrecía
en renta, y decidió trasladarse a dicha ciudad y tomar las riendas
de ese negocio, al que nombró “Productos Cruz de Oro”. Continuó
su apostolado en este lugar, con los trabajadores y vecinos de la
ciudad, motivándolos a ingresar a la Acción Católica, organizando
66

Velarde, 247–53.

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�Las causas de canonización

conferencias para profesionistas y maestros, realizando mesas
redondas para matrimonios, impulsando la impartición del
Catecismo a los niños, e incluso sustentó la fundación de un
colegio en 1943 y emprendió la construcción de un templo,
que fue consagrado en 1948. Una prioridad de su labor fue la
atención a las mujeres, para las que creó un taller de oficios, y
a las desamparadas o prostitutas las trasladaba a Monterrey con
las Madres del Buen Pastor, aunque en 1943 logró que estas
religiosas instalaran una comunidad en Ciudad Victoria para la
atención de las mujeres.
En 1950, Gloria regresó a Monterrey y pasó a trabajar con su
familia en la empresa Elizondo S.A., donde ella comenzó a organizar
reuniones, misas y convivencias para evangelizar a los trabajadores.
Sin embargo, en 1954 decidió abrazar la vida religiosa e ingresar a la
Congregación de las Misioneras Catequistas de los Pobres. En 1956
publicó su libro Jesucristo, que tuvo varias ediciones posteriores,
cuyas ganancias dedicó a obras de beneficencia y de apoyo a
organizaciones del catolicismo social, como la Juventud Católica
Femenina Mexicana y los Caballeros de Colón. En abril de 1957
hizo su primera profesión de votos, tomando el nombre de sor Gloria
María de Jesús, y en 1959 fue nombrada maestra de postulantes. Para
mayo de 1961 fue designada Superiora General de la Congregación,
y poco después hizo su profesión de votos perpetuos. Además de
atender los asuntos de su comunidad religiosa, tuvo la iniciativa de
emprender los Cursillos de Cristiandad para Damas en 1962.
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�Moisés Saldaña

Desde 1965 enfermó de cáncer y falleció el 8 de diciembre
de 1966. Sus exequias fueron presididas por el arzobispo Alfonso
Espino y Silva en la capilla del convento Villa de la Paz y sus
restos fueron depositados en el panteón de El Carmen. Las
religiosas afirmaron que al instante de su muerte en el hospital
vieron deshojarse una flor en el altar de la capilla del convento,
donde se hallaban en oración.67 Asimismo, su familia sostuvo que,
después de su fallecimiento, recibió por parte de dos religiosas
(que luego se supo que no eran del convento y que nadie las
conocía) el anillo de sor Gloria, pese a que ella nunca permitió
que se lo retiraran de su mano antes de morir.68
La Congregación de las Misioneras Catequistas de los
Pobres, de la cual fue Superiora General, promovió la elevación
a los altares de la hermana Elizondo. En 1993 se iniciaron los
procedimientos para introducir su causa de canonización, con la
anuencia del arzobispo Suárez. En febrero de 1995 se inició el
proceso diocesano, que culminó en octubre del mismo año, remitiéndose la causa a Roma, donde se decretó su validez en mayo
de 1996. Sor Gloria es reconocida como sierva de Dios y en 2005
se emitió la Positio, tras lo cual el proceso no ha tenido nuevos
avances.69
Sierva de Dios Sor Gloria María Elizondo García, Misionera Catequista
de los Pobres (Monterrey: Congregación Misioneras Catequistas de los Pobres, s/f), 1–30.
68
Martínez, entrevista.
69
“Hagiography Circle”.
67

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�Las causas de canonización

Interpretación en torno a los procesos de canonización neoleoneses
Se pueden atisbar algunos factores interpretativos con relación
a los motivos y el sentido de las escasas causas de canonización
que ha promovido la Arquidiócesis de Monterrey. En primera
instancia, el catolicismo neoleonés manifestó, desde la época virreinal, un arraigo relativamente débil y pragmático, pues la religiosidad no ocupó una parte axial en la vida social. Al respecto,
un documento del Secretariado Social Arquidiocesano publicado
en 1981 afirmaba que “puede decirse que la sociedad norteña es
más secularizada que la del resto del país”, y ello le impide al
habitante de dicha región “vivir una religiosidad similar a la del
mexicano del centro y el sur”, por lo que al norteño se le atribuye
frialdad en su fe y una casi nula religiosidad.70
Pueden citarse también los testimonios de dos obispos
regiomontanos que se quejaban de la presunta incultura de sus
feligreses. El primero de ellos corresponde al prelado Primo
Feliciano Marín de Porras (1803-1815), quien afirmaba en 1813
sobre la población neoleonesa que “son inútiles las fatigas del
obispo en procurar su ilustración, ni mejorar de ideas”, porque
su ocupación en asuntos mundanos “les alejan muchísimo de las
grandes ideas de estudio e ilustración”.71 Décadas más tarde, el
Aurelia Guadalupe Sánchez Morales, Virginia Saro Serrato, y Ángel
Tello Hernández, Arquidiócesis de Monterrey, N. L., México. Investigación
estadística y documental (Monterrey: Secretariado Social Arquidiocesano,
1981), 12–14.
71
Citado por: Israel Cavazos Garza, “La educación en Nuevo León, en 1813.
Informe del Obispo Don Primo Feliciano Marín de Porras sobre el Seminario
70

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�Moisés Saldaña

obispo Ignacio Montes de Oca y Obregón (1879-1883) se quejaba
del poco respaldo de sus feligreses, que hizo cesar “todo amor de
mi parte hacia ellos”.72 Y criticaba a la “inculta Monterrey”, a
la que calificaba de “salvaje”.73 Puede inferirse que el discurso
de los prelados esbozaba una débil devoción religiosa entre sus
feligreses. Por ello, es significativo que sólo uno de los cinco
candidatos a los altares es originario de Nuevo León.
Por otro lado, ante las acciones persecutorias del gobierno
durante la etapa revolucionaria (en especial, entre 1914 y 1917),
así como en las épocas anticlericales más álgidas (1924-1936), el
clero y la población neoleoneses sólo manifestaron protestas por
escrito y, en general, una resistencia pasiva. Por lo anterior, no
se desarrollaron levantamientos, ni tampoco mártires, e incluso
los arrestos o procesos por motivos religiosos fueron mínimos,
aunque sí predominó un clima tenso, donde la religiosidad pasó
a la clandestinidad (con una relativa tolerancia del gobierno), y
debieron partir al destierro un arzobispo (Plancarte, no así Herrera)
y algunos clérigos (sobre todo, los de origen extranjero). En otras
palabras, puede establecerse una correlación entre: religiosidad
débil/acciones anticlericales moderadas/reacciones pasivas.74
de Monterrey”, Actas. Historia, Letras y Artes (Monterrey, 1979), 9.
72
Citado por: Aureliano Tapia Méndez, El diario de Ipandro Acaico (Monterrey: Al Voleo-El Troquel, 1988), 78.
73
Citado en: Tapia Méndez, 79.
74
Moisés A. Saldaña Martínez, El anticlericalismo oficial en Nuevo León,
1924-1936 (Monterrey: Universidad Autónoma de Nuevo León - Facultad de
Filosofía y Letras, 2009), 92–91, 121–52 y 173–241.
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No fue sino hasta finales de los años 30, al tiempo que
se forjaba el modus vivendi entre Iglesia y Estado, cuando el
catolicismo consolidó su arraigo entre la población regiomontana,
de la mano con su vinculación con el empresariado y con
el impulso a la educación confesional.75 En este proceso, el
catolicismo social fue una de las formas más palpables de la
presencia social de la Iglesia, aunque sus raíces eran anteriores,
remontándose a la década de 1870.76 De tal modo, destacaron
algunos personajes especialmente activos en este proceso de
impulso y afianzamiento del catolicismo social en Monterrey;
tales fueron los sacerdotes Juan José Hinojosa, Raymundo Jardón
y Pablo Cervantes, entre la segunda y la cuarta décadas del siglo
XX. Estos clérigos contribuyeron a la formación de sacerdotes
en el Seminario, fundaron asociaciones de laicos y, en general, se
ganaron el favor popular.
Más adelante, durante los años 40, destacó la figura del
carismático arzobispo Tritschler, quien representó la restauración
y ampliación de la Iglesia regiomontana tras la época persecutoria,
y después de una larga etapa de debilidad y austeridad. Apoyó a las
asociaciones de laicos, edificó imponentes templos y consolidó la
presencia de la Iglesia en Monterrey. Fue un prelado de transición
Saldaña Martínez, 254–77.
Luis Fidel Camacho Pérez, “El catolicismo social en la Arquidiócesis de
Monterrey, 1874-1926: entre el avance de la modernidad y el proyecto de restauración del orden social cristiano” (Universidad Autónoma de Nuevo León,
2017), 18–34.
75
76

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y contrastes: culto y refinado, pero a la vez sencillo y humilde,
incluso tímido; garante de la tradición y, al mismo tiempo, abierto
a la modernidad y ajeno a radicalismos; hierático y carismático
a la vez; fue, en fin, un arzobispo popular y querido por clérigos
y laicos.77
Asimismo, en los años 50 y 60 la hermana Gloria fue una
figura representativa del ascenso del catolicismo regiomontano,
el cual permeaba el ámbito empresarial y obrero. Ella misma
fue parte de dicho ambiente, e impulsora de la formación y
asociación de los laicos, especialmente de las mujeres. En sus
exequias, el arzobispo Espino se refirió a ella afirmando que
“vivía íntimamente la vida de la gracia […] esa vida de Dios,
las virtudes sobrenaturales que poseía plenamente”.78 Fue, por lo
tanto, una mujer sumamente respetada por clérigos y feligreses,
lo cual coadyuvó a que permaneciera en la memoria colectiva.
Así, se pone de relieve que un factor transversal en la
vida de las cinco personas mencionadas fue su participación
en el catolicismo social, tanto creando o atendiendo escuelas
y asociaciones de laicos, como vinculándose con las élites
empresariales y los obreros. Por ejemplo, “un grupo selecto de
empresarios regiomontanos” sostuvo una estrecha amistad con el
padre Juan José Hinojosa, desde que residía en el templo de El
Velarde, Los Arzobispos Martín y Guillermo Tritschler y Córdova. Semblanza biográfica y genealógica, 314–23.
78
Citado en: Sierva de Dios Sor Gloria María Elizondo García, Misionera
Catequista de los Pobres, 23.
77

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Roble. De tal modo, cuando el sacerdote realizó una procesión
con el Santísimo, con ocasión de la inauguración del templo de
San Luis Gonzaga en 1923, quienes sostuvieron el palio fueron
los destacados empresarios Isaac Garza, Francisco G. Sada, José
A. Muguerza y José Calderón.79 Por su parte, el padre Pablo
Cervantes fue un gran promotor de la Doctrina Social de la
Iglesia y colaboró con algunos círculos de obreros católicos en
Monterrey.80
Ahora bien, cabe destacar algunos factores que incidieron
en el inicio de los procesos de canonización de estas cinco personas
en el corto lapso de 1991-1995. En primera instancia, puede
señalarse que el cambio de la normativa romana para dichos casos
simplificó los procesos, tal como ya se mencionó previamente, lo
cual favoreció que hubiera menos obstáculos (trámites, objeciones,
etc.) para iniciar las causas de canonización. Lo anterior permite
explicar porqué el impulso más decisivo a estos procesos se dio
desde mediados de los años 80, considerando que la normatividad
cambió en 1983. Un segundo factor es el hecho de que los cinco
candidatos hayan sido clérigos, pues, según afirma Jean Meyer, “es
mucho más fácil armar el expediente de un sacerdote que el de un
laico”, que puede ser “un campesino desconocido y analfabeto”.
José Ortiz Bernal, Juan José Hinojosa Cantú. Siervo de Dios (Monterrey:
Gobierno del Estado de Nuevo León, 1994), 14–15.
80
Camacho Pérez, “El catolicismo social en la Arquidiócesis de Monterrey,
1874-1926: entre el avance de la modernidad y el proyecto de restauración del
orden social cristiano”, 85.
79

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Además, en los procesos de canonización “finalmente se impuso
la solidaridad gremial entre los sacerdotes”.81
Así, el hecho de todos sean clérigos puede interpretarse
en dos sentidos: por una parte, obedece a una relativa facilidad
de los procesos, al haber mayor información disponible sobre
ellos, y por otro lado, implica una tendencia clericalista, donde la
élite eclesiástica sólo reconoce a “los suyos” y los presenta como
modelos de vida cristiana para el conjunto de la feligresía. Un
tercer aspecto a considerar son los recursos económicos necesarios
para el desarrollo de los procesos. En Monterrey, la Iglesia ha
contado con importantes patrocinios de las élites económicas,
que han financiado obras caritativas, centros educativos, templos,
etc. Así pues, dado que se requieren importantes sumas de dinero
para el desarrollo de las causas de canonización, como ya se ha
señalado, puede inferirse que las élites regiomontanas fungieron
como patrocinadores indispensables de dichos procesos, cuando
menos en su etapa inicial.
El cuarto factor que puede destacarse es la figura del
arzobispo regiomontano que dio cauce a todos los procesos en
curso: Adolfo Suárez Rivera. Él era originario de San Cristóbal de
las Casas, Chiapas, nacido en 1927. Como sacerdote, fue impulsor
de la recepción del Concilio Vaticano II. Fue luego obispo de
Tepic (1971) y Tlalnepantla (1980), hasta ser trasladado a la sede
regiomontana (1984). Ahí “manifestó su interés por promover la
81

Citado por: Vera, “La Iglesia discrimina a mártires laicos: Jean Meyer”.

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doctrina social cristiana, el bienestar de la persona humana, la
solidaridad para con los más necesitados y la participación activa
de la sociedad en la vida política”. Asimismo, ocupó la presidencia
de la Conferencia del Episcopado Mexicano entre 1988 y 1994,
donde desempeñó una esencial labor diplomática.82 De lo anterior
se desprende que su trabajo pastoral se enfocó particularmente en
la acción social y la gestión política.
Durante su período al frente de la Iglesia de Monterrey, el
catolicismo consolidó su presencia social (si bien el porcentaje
de católicos disminuyó ante el avance de otras religiones):
las vocaciones sacerdotales crecieron significativamente y se
construyó un nuevo seminario, se verificó la segunda visita papal
en 1990, se llevó a cabo una reorganización pastoral en decanatos
y zonas, se crearon nuevas parroquias y se realizó el primer sínodo
diocesano, entre otras acciones. Su prestigio e influencia tuvieron
como corolario la investidura cardenalicia en 1994.83
No obstante, su personalidad no estuvo exenta de
conflictos. Así, aspectos como su apoyo al obispo Samuel Ruiz
de San Cristóbal de las Casas o su anuencia para el retorno de los
jesuitas a Monterrey, sirvieron de pretexto para que fuera acusado
de ser un promotor de la Teología de la Liberación ante Roma,
Jesús Treviño Guajardo, Don Adolfo Antonio Suárez Rivera y su liderazgo en las reformas constitucionales, en materia de libertad religiosa, a
finales del siglo XX. Con motivo de su décimo aniversario luctuoso (Ciudad
de México, 2018), 1–5, https://arquidiocesismty.org/arquimty/wp-content/
uploads/2018/03/cardenal-suarez.pdf.
83
Treviño Guajardo, 10.
82

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los obispos y las élites regiomontanas, por parte de influyentes
figuras, como el padre Marcial Maciel. Ello lo llevó a padecer
problemas de salud y a presentar su renuncia al arzobispado antes
de cumplir la edad canónica; sin embargo, el nuncio Justo Mullor
y El Vaticano lo ratificaron.84 Dejó su cargo finalmente en 2003 y
falleció cinco años después.
De tal modo, se pone de relieve que el arzobispo Suárez
Rivera fue un clérigo influyente y poderoso, preocupado por el
catolicismo social y que llevó a la Iglesia regiomontana a una
era apoteósica. Esto permite comprender el contexto en el cual
se impulsaron e introdujeron las cinco causas de canonización
analizadas, pues en una diócesis sin mártires y con antecedentes
de una tibia religiosidad, fue esencial el liderazgo de monseñor
Suárez para encausar los procesos. Además, es destacable el
hecho de que el modelo de vida cristiana que dichos candidatos
representan implica una alta valoración del catolicismo social, así
como de la vida clerical y del desarrollo eclesiástico en Monterrey
durante la primera mitad del siglo XX.
Consideraciones finales
Las condiciones del catolicismo neoleonés (zona periférica, de
frontera, con una religiosidad débilmente arraigada y de carácter
pragmático) incidieron para que no destacaran figuras religiosas en
Alberto Athié, “Norberto Rivera o el tótem de la impunidad”, en Norberto Rivera. El Pastor del poder (Ciudad de México: Penguin Random House,
2017), 97–98.
84

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la localidad hasta fines del siglo XIX. Fue entonces cuando el auge
industrial y el compromiso religioso de las élites socioeconómicas
locales, favorecieron una religiosidad más devota, conservadora,
organizada, misionera y con el apoyo de grupos de poder. Debido
a lo anterior, y por las propias condiciones locales, se promovieron prioritariamente los postulados del catolicismo social desde las
últimas décadas del siglo XIX y las primeras del XX, creándose
múltiples asociaciones de religiosos y laicos activos.
Paralelamente, estos procesos iniciaron un espíritu combativo
frente al secularismo oficial y a los ambientes persecutorios, en
especial desde la Revolución hasta 1940, aunque dicha resistencia
puede calificarse de subrepticia y pasiva. De tal modo, el perfil de los
religiosos que se encuentran en vías de canonización manifiesta al
menos dos cosas esenciales: el proceso de fortalecimiento y arraigo
del catolicismo neoleonés, del cual ellos fueron artífices destacados,
y la importancia del catolicismo social como perfil y prioridad de la
Iglesia regiomontana, en el contexto industrial y moderno.
Por otro lado, para toda diócesis es primordial tener
causas de canonización, pues manifiestan la vitalidad y éxitos
de la Iglesia local, y permiten presentar a la feligresía modelos
cercanos y concretos de vida cristiana. En el caso de México,
algunas diócesis cuentan ya con diversos santos o beatos, y
múltiples procesos de canonización, como las Arquidiócesis
de México y Guadalajara, pero la de Monterrey no ha logrado
la exitosa culminación de proceso alguno y sólo cuenta con
cinco causas. Esto implica un aparente carácter marginal del
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catolicismo neoleonés, aunque también puede deberse a un
factor circunstancial muy importante: la ausencia de sangrientas
persecuciones religiosas en el Noreste (pese a que sí hubo algunas
medidas anticlericales radicales, especialmente en 1914).
Lo anterior derivó en que no existan mártires en la época
contemporánea, algo que sí ha favorecido a los procesos de
Guadalajara, por ejemplo, por tratarse de una zona cristera que cuenta
con numerosos mártires. Asimismo, el primer santo mexicano,
san Felipe de Jesús, originario de la Ciudad de México, también
alcanzó la santidad gracias a la “corona del martirio” en Japón. No
obstante, cabe agregar que sí hubo mártires entre los misioneros
norestenses durante la primera época de la evangelización, como
el caso de fray Martín de Altamirano en 1606, pero su sacrificio
no se conserva de manera particular en la memoria colectiva y su
causa de canonización no ha sido promovida.
Finalmente, ¿cuál es el modelo de vida cristiana que
presenta la Iglesia regiomontana a los feligreses a partir de
los procesos de canonización que ha promovido? Un modelo
de carismas que se manifiestan en las virtudes heroicas (no el
martirio), a través de la vida religiosa (no hay laico alguno),
y evangelizando el mundo empresarial y obrero a través de la
doctrina y prácticas del catolicismo social. Además, se pone de
relieve que el “gran salto adelante” de la Iglesia regiomontana
se verificó en la primera mitad del siglo XX, pues previamente
no hubo figuras (ni laicos ni religiosos) que destacaran como
candidatos a los altares, o bien, su preponderancia quedó en el
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olvido, y la debilidad y marginalidad de la Iglesia institucional de
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Entrevistas
Martínez de Salazar, Margarita. Entrevista realizada por Moisés
Saldaña el 25 de julio de 2018.
Rodríguez Cárdenas, Javier. Entrevista realizada por Moisés Saldaña, el 20 de septiembre de 2018.

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-5

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�José Fernando Ramírez, historiador del siglo XIX
José Fernando Ramírez, 19th century historian
Edgar Iván Espinosa Martínez
Universidad Autónoma de Ciudad Juárez
orcid.org/0000-0003-3730-0181

Resumen: El artículo presenta a un personaje de múltiples facetas y
destacados talentos: José Fernando Ramírez (1804-1871). Nacido en
Parral, Chihuahua, México a este abogado, político y escritor prolífico
le tocó vivir -y por momentos ser copartícipe-, de algunas de las experiencias definitorias para México durante el siglo XIX. Como sucedió
con integrantes de aquellas generaciones, dichos procesos lo marcarían
para siempre y su obra -en particular la que desarrolló como historiador- nos sirve como objeto de estudio para sopesar su compromiso con
el devenir nacional.
Palabras clave: intelectual; siglo XIX; historiador; liberalismo; romanticismo.
Abstract: The article presents one character of multiple facets and outstanding talents: José Fernando Ramírez (1804-1871). Born in Parral,
Chihuahua, México, this lawyer, politician, and prolific writer had to
live -and in certain moments participate- in some of the defining experiences of México in the XIX century. As happened with other members
of those generations, such processes would mark his trajectory, and we
can use his writings, particularly his work as a historian, as an object of
study to consider his commitment to the national future.
Keywords: intellectual; XIX century; historian; liberalism; romanticism.
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�Iván Espinosa
El siglo XIX es de gran sutileza:es también de refinada
hipocresía no exenta de profundo sentido. En esa época,
a la que estamos todavía tan amarrados, lo civilizado
era amar sin medida, sin discriminación. Se amaba a
todo, a los pueblos en particular y a la humanidad en
general; al progreso y a las cantantes, a la patria y a las
máquinas; se aman las ciencias y a sus aplicaciones;
pero sobre todo, ante todo y por todo, se ama hasta la
locura a la Verdad; pero a la Verdad pura, a la verdad
desinteresada, virgen e inútil.
Edmundo O´Gorman

Planteamiento
Mucho se ha estudiado, escrito y publicado acerca de la obra de
los grandes personajes nacionales del siglo XIX. El elenco es vasto, desde José Joaquín Fernández de Lizardi durante los años de
la Revolución de Independencia, pasando por Lorenzo de Zavala, José María Luis Mora, Joaquín García Icazbalceta, Guillermo
Prieto, Vicente Riva Palacio hasta Justo Sierra en la etapa porfiriana. De hecho, la obra de estos y otros destacados hombres
públicos de entonces, sigue siendo objeto de investigación con
base en nuevas preguntas y planteamientos.
En tal sentido, el propósito del presente trabajo es
acercarnos a la actividad que, como estudioso de pasado,
desarrolló José Fernando Ramírez y cómo dicha actividad incidió
en la constitución del Estado nacional mexicano a lo largo de
aquella centuria. En particular, nos interesa ubicar a nuestro
autor como parte de una pléyade de destacados personajes
quienes, mediante su obra y posición, contribuyeron a difundir
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un conocimiento sobre el país en momentos donde el devenir
de México estaba en entredicho. Un aspecto a destacar será la
incidencia de Ramírez a partir del estudio y rescate de algunos de
sus trabajos (en este caso, como historiador) sobre asuntos locales
y regionales (en especial Chihuahua y Durango, y en general del
Noroeste mexicano) en ese proceso de constitución nacional.
Para desarrollar lo anterior, se contempla la línea trazada
por la historia intelectual.1 Lo anterior remite a la consideración
de propuestas ensayísticas, cuyo tema son los grandes problemas nacionales (definir posturas político-ideológicas, diagnóstico sobre ciertas problemáticas, forma de gobierno, entre otros).
Así el asunto, contemplo dicha línea como una nueva área con
posibilidades cuya característica sería la confluencia de elementos de distintas disciplinas para analizar producciones textuales
y el ambiente en que surgen y circulan. En especial, me apoyo
en el planteamiento que indicaría ir más allá de lo que el texto
La nueva historia intelectual tiene su basamento en tres escuelas o tendencias de pensamiento del siglo XX: la encabezada por Q. Skinner (Escuela de
Cambridge), la delineada por R. Koselleck (Historia Conceptual Alemana) y
la propuesta de P. Rosanvallon (Nueva Historia Política Francesa). François
Dosse es quien logra delinearla en su forma más acabada en La marcha de las
ideas (2007). En el ámbito hispanoamericano, los trabajos más acuciosos en
esta línea son los de Elías José Palti, quien ha estudiado los casos de México
(La invención de una legitimidad, 2005) y Argentina (El momento romántico,
2009) en el siglo XIX. En esa línea, Carlos Illades y Rodolfo Suárez recientemente coordinaron México como problema, donde analizan las propuestas
de conceptualización de nuestro país como “entidad histórica” elaboradas por
personajes de distintas generaciones (desde mediados del siglo XIX hasta la
última parte del XX).
1

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�Iván Espinosa

(en lo explícito) dice para proceder a interrogar a su autor y
encontrar cómo fue posible que haya escrito lo que escribió en
un momento determinado.2 Así, procuro abordar mi objeto de
estudio según la premisa que sugiere contemplar al autor, su
respectiva obra y su época como realidades concretas, con condiciones particulares y relacionadas entre sí. Para el caso que
me ocupa, la pregunta es cómo José Fernando Ramírez concibió
parte de su obra tomando en cuenta dos ángulos: el momento
que México experimentaba (es decir, su presente) y la posición
que nuestro personaje adoptó ante tal coyuntura (postura político-ideológica).
¿Ilustrado, conservador, cosmopolita o provinciano?
José Fernando Ramírez vio la luz en Parral, en mayo 5 de 1804
(entonces jurisdicción de Nueva Vizcaya, Reino de Nueva España, que en la geografía actual corresponde a las entidades de
Chihuahua, Durango y Sinaloa), y murió -en un segundo exilio- en Bonn (entonces parte del Reino de Prusia) en marzo 4
de 1871.3
Sus datos biográficos indican un perfil destacado: proviene de una familia que podría decirse era acomodada y próspera
(con intereses en la minería -actividad que, de hecho, convirtió a
Elías José Palti, La nación como problema. Los historiadores y la “cuestión nacional” (Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica, 2009), 132.
3
César Sepúlveda, “José Fernando Ramírez. Estancia y muerte en Bonn,
1867-1871”, Secuencia. Revista de Historia y Ciencias Sociales, núm. 8
(1987): 24–41.
2

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esa localidad en enclave desde tiempos coloniales- y en pequeñas
factorías) y se convierte en abogado4 (profesión que en México
hasta 1867 definió a los principales cuadros políticos).5
Erika Pani señala que la “clase política” y los “hombres
públicos” del siglo XIX en México fueron “herederos de la
Ilustración y de las revoluciones atlánticas” (en particular, la guerra
de Independencia en Norteamérica y la Revolución Francesa),
siendo una constante en dicho proceso “tratar de asimilar, amoldar
y depurar” dicho legado ideológico (libertad, justicia, legalidad,
orden, igualdad). En el terreno de las ideas, aquellos ilustrados
-entre los cuales se encuentra nuestro personaje- crearon a partir
de ese influjo una postura intelectual y académica propia según
Ernesto de la Torre Villar, ed., José Fernando Ramírez. Obras Históricas I.
Época Prehispánica (México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México, 2001), 20.
5
Elías José Palti, La invención de una legitimidad. Razón y retórica en el
pensamiento mexicano del siglo XIX (Un estudio sobre las formas del discurso político) (México, DF: Fondo de Cultura Económica, 2005), 312–13. El
historiador argentino afirma que durante los años de la República Restaurada
(1867-76) se fraguó y consumó una recomposición y reacomodo dentro de la
élite ilustrada intelectual y políticamente activa. En dicha cúpula, que venía
siendo dominada por los abogados al ocupar puestos clave en distintos gobiernos para encausar el devenir nacional, la presencia y el actuar de los médicos
poco a poco se habría ido imponiendo, tanto en número como en posiciones, lo
cual influyó en la toma de decisiones en el poder político y en la esfera pública.
La figura que encabezó dicho proceso de recomposición institucional fue Gabino Barreda (1818-1881). Médico y educador, Barreda es quien sistematiza
la introducción en México de las “doctrinas filosófico-pedagógicas” en la instrucción pública a partir de la restauración de la República en 1867. El “nuevo
credo” del proyecto liberal, cuyo objetivo era estructurar e imponer un efectivo
esquema normativo para la sociedad, quedó manifestado en la Oración Cívica.
4

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las condiciones sociales y políticas de la sociedad mexicana de la
época.6 Como otros personajes (José María Iglesias, José María
Roa Bárcena, Manuel Orozco y Berra), fue testigo -y en ocasiones
copartícipe- de algunos de los acontecimientos que definieron a
México (consumación de la Independencia, invasión del ejército
estadounidense o la instauración del Segundo Imperio).
Desde un punto de vista generacional, consideramos dos
propuestas que pueden ser útiles para ubicar a nuestro personaje.
Quizá la más conocida, la de Luis González, para quien el
ilustrado formaría parte de lo que el historiador michoacano
concibe como la pléyade de la Reforma. Es decir, se encontraría
entre aquel puñado de quienes la historiografía considera como
próceres y notables que vieron la luz entre 1806 -con Juárez como
decano- y 1820.7 Dicha generación romántico-liberal fue una élite
en el sentido más estricto del término, un grupo cuya condición
de clase le permitió tener una vida con ciertas ventajas. Así, la
gran mayoría de ellos habría nacido en entornos urbanos con
poblaciones en algún grado densas, desde un punto de vista racial
pertenecieron a una “minoría blanca” y la formación que tuvieron
señalaba oficios como el sacerdocio, la actividad política, el
quehacer cultural, la vida castrense o la ciencia médica, con lo
Erika Pani, Para mexicanizar el Segundo Imperio. El imaginario político de los imperialistas (México, DF: El Colegio de México; Instituto Mora,
2001), 26.
7
Luis González y González, Obras Completas. Tomo VI La ronda de las
generaciones (México, DF: Clío; El Colegio Nacional, 1997), 17–32.
6

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cual, necesariamente, se infiere que fueron individuos con acceso
a algún tipo de instrucción.
En el mismo sentido, pero centrando sus argumentos en
las ideas y pensamiento de aquellos personajes, Charles Hale
advierte que se trató de liberales mexicanos quienes elaboraron
y difundieron intelectualmente la Reforma. Para el historiador
estadounidense, ilustrados como M. Otero, P. Arriaga, S. Lerdo
de Tejada, M. Ocampo, I. Ramírez y G. Prieto, nacidos entre
los años de 1810 y 1820, ejercieron por lo general la abogacía
y habrían conformado una generación romántica.8 Un par de
aspectos destacan entre los miembros de dicha generación: creer
en el devenir histórico (romanticismo)9 y apelar a la guía de un
Estado rector (liberalismo).10 Para ellos, como parte de una élite
Charles Hale, La transformación del liberalismo en México a fines del siglo XIX (México, DF: Fondo de Cultura Económica, 2002), 22.
9
El movimiento romántico se originó y propagó en Europa entre 1760 y
1830 con hondas repercusiones en los campos artístico, filosófico y literario.
Un rasgo que definió al romanticismo fue interesarse y valorar el pasado más
remoto, ya que en él podrían encontrarse logros de otros momentos históricos
(para Occidente, la etapa anterior al cristianismo) así como de otras culturas
(egipcia, china, india). En México, dicha corriente de pensamiento tuvo su
auge entre 1836 y 1867. En ese lapso, contribuyó de forma decisiva a construir y difundir un sentido de pertenencia nacional. Dicha representación de
mexicanidad se manifestó a través de pinturas, dibujos, fotografías, novelas,
poesía, diarios de viaje y, por supuesto, el trabajo de los historiadores. Así,
para los historiadores mexicanos de la época el estudio del pasado era un reencuentro con el origen mediante lo cual elaboraron y difundieron un sentido de
pertenencia.
10
Los planteamientos e ideas liberales durante el siglo XIX se centraron en
otorgar primacía -y en cierta forma exaltar- a los modernos estados nacionales.
México, independizado a principios de esa centuria, en automático entró en
8

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progresista, era necesaria una transformación que implicaba acabar
con ciertas condiciones del Ancien Régime que aún permanecían
(clasificación étnica, desigualdad económica, ausencia de
reconocimiento político). En contraste, sus aspiraciones (república
federal democrática, instituciones representativas, sociedad
secularizada, desarrollo de la libre empresa, salvaguardar los
derechos individuales) apuntaban hacia un modelo que impulsara
la modernización y el progreso en el plano de una ideología
liberal.11 El sustento de tales planteamientos era el liberalismo en
su fase estatista, lo cual suponía que el individuo sólo podía ser
libre dentro de los márgenes del Estado.12
la tesitura: la prioridad era, por tanto, constituir el estado nacional mexicano. La élite entonces activa en los planos intelectual y político reconoció tal
prioridad y se sumó a ello, al organizarse en espacios específicos (sociedades,
clubes, agrupaciones) para desarrollar sus tareas y actividades de forma articulada (literatura, periodismo, opinión pública, programas de gobierno). En esa
intervención estratégica dirigida a propiciar gobernabilidad, los historiadores
desempeñaron un papel relevante ya que con su obra ayudaron a modelar al
ciudadano mexicano al darle a conocer su pasado en un sentido ideográfico.
11
David Brading, Los orígenes del nacionalismo mexicano (México, DF:
Era, 2004), 101.
12
En su forma moderna -en particular durante el siglo XIX-, el Estado fue
una construcción conceptual formalista cuya composición básica era de tres
elementos: soberanía (poder político), población (ciudadanos) y territorio
(espacio geográfico). Lo anterior obedeció al objetivo de constituir una organización coercitiva para ordenar a las sociedades. Jaime del Arenal toma como
ejemplo el derecho, la norma, la ley y la justicia de lo cual el estado mexicano
se apropió hasta tener el monopolio de su “correcta” aplicación. Lo anterior
llama la atención, si se toma en cuenta que durante la etapa colonial se desarrollaron múltiples formas de ordenamientos jurídicos no estatales (indígenas,
religiosos, corporativos, etc.). Dicho “absolutismo jurídico” decimonónico
tuvo como objetivo controlar y modelar las acciones de los individuos en toSillares, vol. 1, núm. 2, 2022
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En este ambiente, Ramírez tuvo colaboraciones en el plano
político (quizá la más relevante fue en el Congreso Constituyente
de 1842, que derivó en la redacción de unas Bases Orgánicas al
año siguiente). En esos años en los cuales nuestro país experimentó
su más grave crisis al estar en entredicho la viabilidad del Estado
nacional, también formó parte del Consejo de Gobierno (1846)
al lado de otras destacadas figuras como V. Gómez Farías, J.
M. Lafragua, L. de la Rosa y el ya mencionado Otero. Como
ocurrió con aquellas generaciones, fue testigo del conflicto con
Texas, preludio de lo que hasta la fecha se considera la mayor
tragedia para México: la invasión del ejército estadounidense
con el desenlace de la “pérdida” del territorio nacional. Un par
de décadas más tarde, este liberal chihuahuense se decantará
das las esferas de la vida. En cuanto al vínculo entre Estado e historia, Enrique
Florescano señala que la constitución del Estado moderno (suma de todas las
instituciones, autoridad pública suprema y, por tanto, el gran referente), supuso
una confrontación con los diversos grupos, segmentos y estratos al imponer
una uniformidad a través de una legislación general, una administración central y un poder único. En lo que concierne a la escritura de la historia, Florescano destaca la función que tuvo en dicho proceso la elaboración y difusión
de una historia patria que se encargara de justificar, difundir y promover dicha uniformidad. Para la experiencia mexicana de la segunda mitad del siglo
XIX, la obra México a través de los siglos logró abonar en la consecución
de tal objetivo estratégico. Ver: Jaime del Arenal, “El discurso en torno a la
ley: el agotamiento de lo privado como fuente del derecho en el México del
siglo XIX”, en Construcción de la legitimidad política en México, ed. Brian
Connaughton, Carlos Illades, y Sonia Pérez Toledo (México, DF: El Colegio
de Michoacán; Universidad Autónoma Metropolitana; Universidad Nacional
Autónoma de México; El Colegio de México, 2008), 303–22. Enrique Florescano, La función social de la historia (México, DF: Fondo de Cultura Económica, 2021), 88–96.
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por la opción monárquica que representó Maximiliano de
Habsburgo; desesperado por ver a su patria desgarrada, como
otros tantos creyó ver en el Imperio una posibilidad para dominar
el creciente desorden que se dejaba sentir desde la Revolución de
Independencia.13 Establecida la monarquía, llegó a ocupar puestos
de primer orden.14Al derrumbarse el proyecto “conservador”, el
oriundo de Parral se vio orillado al exilio (además de cargar con
el sambenito de “traidor”).15
Con la intención de legitimar su investidura y ganarse adeptos, otros destacados personajes de la época también recibieron cierto tipo de cortesías
por parte del nuevo régimen encabezado por el monarca austriaco. Un caso
documentado es el de José Eleuterio González, hombre de múltiples facetas
que radicó en Monterrey. Carlos Pérez-Maldonado, historiador regiomontano,
reproduce las palabras que El Emperador y Juan Nepomuceno Almonte -Ministro de la Casa Imperial- le dirigieron al doctor González para tal distinción:
Maximiliano, Emperador de México. Queriendo dar una prueba de nuestra
benevolencia a don José Eleuterio González, Catedrático de Medicina del Colegio Civil de Monterrey, le nombramos Oficial de la Orden Imperial de Guadalupe. Dado en el Palacio Nacional de México, el 12 de diciembre de 1865.
Ver: Carlos Pérez-Maldonado, Los Pérez-Maldonado. Genealogía y heráldica
(Monterrey: Imprenta El Regidor, 1963), 93.
14
Pani, Para mexicanizar el Segundo Imperio. El imaginario político de los
imperialistas, 396–97. Apéndice 2. La autora detalla que antes de 1864 fue
Diputado (1842), integrante de la Junta de Notables (1843), Senador (1846),
Secretario de Relaciones Exteriores (1846-47 y 1851-52), experimentó un primer exilio en tiempos de Santa Anna, formó parte del Consejo de Gobierno
(1856) e integró el Consejo de Estado del Plan de Tacubaya (1857). Entre 1864
y 1866, ocupó los Ministerios de Negocios Extranjeros y de Estado, presidió la
Comisión de Justicia, conformó la Academia Imperial y participó en la redacción del Código Civil del Imperio.
15
Otros intelectuales destacados quedaron en una situación parecida, como
fue el caso de Manuel Larráinzar. Al igual que Ramírez, Larráinzar colaboró
en el II Imperio (en este caso, con la Academia Imperial de Ciencias y Litera13

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Así pues, la trayectoria pública de este abogado tiene la
peculiaridad de haber comenzado en el ocaso del periodo colonial
(Nueva España), para después continuarla -a la par de la constitución
del Estado nacional- en la etapa independiente (México). Otro
punto a destacar es que, con su quehacer desde los planos político
e intelectual, contribuyó al estudio y conocimiento de lo nacional
desde una región del norte de México. Con lo anterior ponemos
énfasis en un par de aspectos: por un lado, que el movimiento
ilustrado arribó a nuestro país de manera “tardía” (esto es, a lo
largo del siglo XIX); por otro, que desde las regiones se generó una
actividad intelectual destacada (y, en ocasiones, poco conocida) de
la cual tenemos testimonio gracias a la obra que dejaron publicada.
Ramírez, historiador
Si tratamos ahora de ubicar al personaje en su faceta de historiador, cabe preguntar qué situación guardaba la escritura de la
historia a lo largo de aquella centuria.
tura). En este marco, el abogado chiapaneco presentó el ensayo Algunas ideas
sobre la historia y maneras de escribir la de México, especialmente la contemporánea, desde la declaración de la Independencia, en 1821, hasta nuestros
días (1865). Se trata de una propuesta integral y vanguardista para el estudio
de la historia nacional presentada en la mencionada institución. Quedará en el
olvido tras la caída de la aventura imperial. Casi veinte años después, Vicente
Riva Palacio tomará al pie de la letra dicho programa para el México a través
de los siglos (versión historiográfica canónica de la facción liberal triunfante).
Por cierto, Ramírez redactó y leyó un discurso para la instalación de la mencionada Academia en aquel 1865. Ver: Ernesto de la Torre Villar, ed., José
Fernando Ramírez. Obras Históricas V. Políantea (México, DF: Universidad
Nacional Autónoma de México, 2001), 405–15.
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La profesionalización de la historia como disciplina se
inicia en nuestro país en los años de 1940. Instituciones como la
Universidad Nacional Autónoma de México, la Escuela Nacional
de Antropología e Historia y El Colegio de México comenzaron
entonces a desarrollar proyectos académicos destinados a producir
y difundir conocimiento sobre el pasado.16 Muestra de ello son las
ofertas de licenciaturas y posgrados, multitud de publicaciones
y la organización de eventos donde se discute lo realizado en
dicho oficio. Sin embargo, es necesario advertir que en México
desde mucho tiempo antes se había articulado un ámbito en el
cual prominentes hombres públicos investigaron, escribieron
y publicaron trabajos sobre la cuestión del pasado nacional.17
Los postulados metodológicos empleados en tales propuestas
historiográficas, en particular aquellas ubicadas en la segunda
mitad del siglo XIX, corresponden a la llamada escuela metódica.
El concepto escuela metódica fue acuñado y propuesto
por Gabriel Monod en el primer número de Revue Historique -de
vocación republicana, espíritu liberal y herencia erudita- en 1876.
Álvaro Matute, La teoría de la historia en México (México, DF: Secretaría
de Educación Pública, 1974), 15–29; Guillermo Zermeño, La cultura moderna de la historia. Una aproximación teórica e historiográfica (México, DF:
Fondo de Cultura Económica, 2001), 166–83. La obra referida de Matute se
encuentra en una nueva edición del Fondo de Cultura Económica (2015), cuyo
periodo va de 1940 a 1968.
17
Como referencia se encuentra: Polémicas y ensayos mexicanos en torno a
la historia, selección y estudio preliminar Juan A. Ortega y Medina, Instituto
de Investigaciones Históricas - Universidad Nacional Autónoma de México,
1970. En 1992 y 2001 se volvió a publicar la obra.
16

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A su vez, Monod estaba inspirado en lo que al respecto se hacía
del otro lado del Rin (L. Ranke, J.-G. Droysen, W. Humboldt,
H. Treitschke, H. Sybel, E. Bernheim). Dosse encuentra en
dicho “editorial-manifiesto” los planteamientos que regirán la
historia científica como se practicó a lo largo de aquella centuria:
“marcha hacia el progreso”, “visión lineal de la historia”, “aporte
de las ciencias auxiliares”, “la historia como ciencia singular” y
“acceder a un conocimiento indirecto”.18
Dicha propuesta “científico-idealista” se encuentra en
su forma más acabada en los postulados de Leopold von Ranke
(1795-1886). El objetivo era “aproximarse a la verdad histórica”
a partir del reconocimiento y trabajo de “fuentes primarias” que
den “exposición rigurosa de los hechos” del pasado. Lo anterior
representa el inicio de la forma moderna del oficio.19 Tales hechos,
François Dosse, La historia. Conceptos y escrituras (Buenos Aires: Nueva
Visión, 2003), 26–36.
19
Juan A. Ortega y Medina, Teoría y crítica de la historiografía científico-idealista alemana (México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México - Instituto de Investigaciones Históricas, 1980), 97–98. Además de Ortega y Medina, otros historiadores coinciden en señalar los planteamientos del
pensador alemán como el inicio de una forma científica de estudiar el pasado.
Por ejemplo, G. Zermeño, al argumentar el proceso mediante el cual la historia
consigue su estatus científico en el siglo XIX, toma como punto de partida la
propuesta de Ranke en Alemania que llegaría a México a través del “krausismo
español”. Dicho modelo plantearía acercarse al pasado considerándolo objeto
de estudio e ir al encuentro con los documentos de los archivos. Por su parte,
Peter Novick destaca las innovaciones que aportó el historiador alemán como
los métodos documentales y filológicos, un tratamiento crítico de fuentes o
el desarrollo de seminarios para la formación académica, todo ello delineado
por una “veneración panteísta al Estado” y un “impulso romántico”. Asimis18

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como factores efectivos de sucesos históricos únicos, debían
considerarse en su relación con una experiencia más amplia,
con el todo. Asimismo, la línea metodológica de Ranke tuvo
implicaciones de tipo político-ideológico al considerar a ciertas
instituciones (la Iglesia, el Estado) como imprescindibles para
acceder a la civilización, el progreso y la modernidad.20 Y si la
aspiración era un entorno moderno, civilizado y estable, el estudio
del pasado debía insertarse en dicho proceso. De ahí el objetivo
de desmarcar a la Historia del carácter teológico (providencia),
filosófico (especulación) o literario (ficción) que hasta entonces
la definía.
¿Es posible rastrear tales planteamientos en la
historiografía mexicana de la época? Para abordar el punto,
tomamos dos proyectos culturales de gran relevancia, los cuales
nos sirven de referencia: por un lado, el Diccionario Universal de
Historia y de Geografía, monumento en cuanto a una forma de
mo, François Dosse al estudiar la propuesta de la escuela metódica, pondera
de Alemania la “capacidad de organizar una enseñanza universitaria eficaz”,
cuyo basamento está en la “doctrina cientificista de Ranke”. Ver: Zermeño, La
cultura moderna de la historia. Una aproximación teórica e historiográfica,
77–110; Peter Novick, Ese noble sueño. La objetividad y la historia profesional norteamericana (México, DF: Instituto Mora, 1997), 39–40; François
Dosse, La historia en migajas. De Annales a la “nueva historia” (México, DF:
Universidad Iberoamericana, 2006), 46–47.
20
Hayden White, Metahistoria. La imaginación histórica en la Europa del
siglo XIX (México, DF: Fondo de Cultura Económica, 2001), 170–72. Para
White, este “realismo doctrinario” propuesto por Ranke posee “implicaciones
conservadoras”, ya que el devenir “civilizatorio y moderno” de la humanidad
sólo es posible en el contexto de instituciones como el Estado y la iglesia.
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estudio del tipo erudito y con notable influencia del pensamiento
ilustrado que se publicó entre los años 1853 y 1856; por otro, el
México a través de los siglos, síntesis de la historia nacional por
excelencia, que fuera respaldada por la triunfante facción liberal
entre 1884 y 1889. En lo que respecta al estudio del pasado, ambas
obras destacaron la necesidad de consultar las fuentes primarias
-en especial las oficiales- como una forma de darle solidez a sus
investigaciones. Tal premisa supuso alejarse de nociones como
la de testigo ocular o superar la idea de que el estudio del pasado
se hace desde la literatura; los aspectos mencionados habían
dominado la escritura de la historia desde hacía siglos. En lo
general, se trató de una época en la que se propiciaron los primeros
planteamientos, prolijos y de alto nivel en torno a una actividad
que pretendía encarar y resolver al menos dos preocupaciones
específicas: la intención de posicionar al estudio de la historia
como un ejercicio científico practicándola desde las profesiones
liberales, y la utilidad que de dicho oficio se podía tener según
las coyunturas político-ideológicas de ese momento. La escritura
de la historia tuvo, por tanto, un carácter estratégico -al menos
durante ese lapso- y la obra de prominentes personajes nacionales
es muestra de ello.21
Ahora centrémonos en un rasgo de dicha tradición
historiográfica mexicana: las distintas tendencias cultivadas
Edgar Iván Espinosa Martínez, “En busca de un método: la escritura de la
historia en México, 1853-1889”, Relaciones. Estudios de historia y sociedad,
núm. 123 (2010): 21–58.
21

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entonces. Según apunta Antonia Pi-Suñer, es posible identificar
“obras históricas monográficas” (donde abordaban sucesos
“recientes” como la intervención francesa y el II Imperio),
el “género biográfico” (con el propósito de difundir la vida y
obra de próceres bajo una estrategia didáctica y misión moral),
las “historias generales” (ya sea a manera de proyecto como
lo desglosó el citado Larráinzar o en trabajos muy elaborados
como los de I. Álvarez, N. de Zamacois, H. H. Bancroft, hasta la
aparición del mencionado México a través de los siglos), “libros
de texto” (Catecismos, Lecciones, Cartillas que en muchas
ocasiones fueron lectura obligatoria en distintos niveles de
enseñanza), “novela histórica” (V. Riva Palacio, M. Payno, G.
Prieto, M. Altamirano), así como los trabajos de tipo documental
y carácter erudito (M. Romero, M. Orozco y Berra).22 Es en esta
última veta donde podría incluirse y estudiarse la obra del autor
en cuestión.
Como ilustrado mexicano del siglo XIX, Ramírez fue un
hombre de múltiples facetas. Su obra -como su quehacer- abarcó
distintos ámbitos (política, estadística, historia). Es el último
punto al que nos interesa acercarnos pues, como otros personajes
notables de la época, valoró y estudió la herencia y tradiciones del
país. Nos guiaremos por la premisa que indicaría la promoción
Antonia Pi-Suñer Llorens, “Introducción”, en Historiografía Mexicana.
Volumen IV. En busca de un discurso integrador de la nación, 1848-1884 (México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México - Instituto de Investigaciones Históricas, 2001), 9–30.
22

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de un sentido de pertenencia (identidad nacional) mediante la
elaboración y difusión de sus trabajos como historiador. Para
tal acercamiento, tomamos la estructura expositiva propuesta
por Ernesto de la Torre Villar -conocedor, como pocos, de
aquella centuria- en su edición de las Obras Históricas del autor
chihuahuense: una parte dedicada a la “época prehispánica”, otra
a la “época colonial” y una más a la “época moderna”.
Ahora, ¿cómo afectó su postura político-ideológica en su
brega intelectual? ¿Es posible plantear que este autor difundió
una mexicanidad si apoyó la instauración de un régimen que
-supuestamente- se le impuso a México desde el exterior?
¿Encontraríamos en su obra algún rasgo “conservador”?
La tradición prehispánica
En nuestro país, el estudio científico de las etapas anteriores a
1521 fue un asunto que comenzó a reclamar la atención de eruditos en las últimas décadas de la centuria decimonónica. Sirvan
de referencia los siete tomos de unos Estudios sobre la historia
de América, sus ruinas y sus antigüedades, comparadas con lo
más notable que se conoce del otro continente, en los tiempos
más remotos, y sobre el origen de sus habitantes, del referido M.
Larráinzar publicados entre 1875 y 1878. Otro esfuerzo en esta
misma línea es el tomo primero del México a través de los siglos
(1884-89), cuya autoría se le debe a Alfredo Chavero donde aborda -débilmente- el periodo anterior a la Conquista encabezada por
Hernán Cortés. Es decir, para entonces no existía una tradición
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sólida respaldada con trabajos acuciosos sobre dicha etapa. Así
las cosas, ¿qué atrajo a Ramírez hacia los procesos -hoy diríamos
arqueológicos- del periodo prehispánico?
Un primer esbozo donde nuestro autor externa su
inquietud por este tipo de estudios, quedó pasmado un trabajo
intitulado Antigüedades mexicanas conservadas en el Museo
Nacional de México.23 Ignoramos el año en que fue escrito y/o
publicado, pero si se toma en cuenta que el personaje falleció en
1871, estaríamos ante un catálogo cuya elaboración antecede los
dos ejemplos citados. En dicha descripción, presenta de manera
detallada 42 piezas (destacan “objetos” y “figuras de barro”,
“cilindro de basalto”, “máscara de obsidiana”, “urna cineraria”,
vasos de “piedra y barro”, “silbato de barro cocido”, “hermoso
arco de serpentina”, entre otras cosas).
En el mismo sentido, el intelectual chihuahuense presta
atención al rescate de dos hombres fundamentales para entender la
herencia prehispánica mexicana: Bernardino de Sahagún y Lorenzo
Boturini Benaducci. Respecto al misionero franciscano, pretendió
ampliar y contextualizar la obra Calendario Matlaltzinca24 -de
marcado carácter etnográfico-, encontrada en el acervo del
mencionado Museo Nacional. El abogado no sólo pretendía
difundir dicho trabajo, sino que lo acompañaba con un aporte
(“observaciones” de distinta índole) que le diera “forma definitiva”.
Torre Villar, José Fernando Ramírez. Obras Históricas I. Época Prehispánica, 132–52.
24
Torre Villar, 155–203.
23

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En cuanto al valtellinese, pondera su propuesta cronológica y su
Historia general de la América septentrional;25 no se trata de una
mera relación lineal y continua (antes-después), sino que identifica
estaciones, tiempos, periodos, así como su simbolismo en la
tradición mesoamericana. Lo anterior llevará a Boturini -y, siglos
después, al propio Ramírez-, a interesarse por la historia mexica (en
especial, la Historia chichimeca de F. de Alva Ixtlilxóchitl) anterior
a la invasión europea. No es un dato menor, pues como hombre
público activo en los planos político e intelectual vivió un entorno
de permanente crisis e inestabilidad que impedía la constitución
del Estado, y entonces la única forma de unidad nacional parecía
provenir de identificar (¿o construir?) un pasado común (en este
caso, indígena y rescatado con posterioridad por europeos).
La herencia novohispana
Ignacio Ramírez (1818-1879), uno de los hombres públicos más
destacados de aquella centuria y cuya posición liberal se identifica como “radical”, escribió unas reflexiones bajo el título “La
desespañolización”. En este artículo, publicado por vez primera
en 1865 en La Estrella de Occidente de Ures y donde entró en polémica con el escritor español Emilio Castelar, “El Nigromante”
inicia sus argumentos así:
¡Mueran los gachupines! Fue el primer grito de mi patria: y
en esta fórmula terrible se encuentra la desespañolización de
México. ¿Hay algún mexicano que no haya preferido en su vida
25

Torre Villar, 205–38.

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esas palabras sacramentales? Yo, uno de los más culpados, debo
al señor Castelar, a quien admiro, una explicación razonada,
sobre por qué, en unión de mis conciudadanos, reniego de la
nación que, creyendo descubrir en la frente de Colón un camino
seguro para robar a los portugueses las Indias orientales,
tropezó con nosotros, y desde entonces se ha complacido en
devorarnos.26

La visceralidad de este Ramírez está en consonancia con la de
aquellos que veían en la gesta de independencia iniciada por “curas-guerrilleros” (primero Hidalgo y después Morelos, incluso
hacen propios preceptos de la Revolución Francesa), el punto de
partida para definir México y, por tanto, lo nacional. Para ellos,
la virgen de Guadalupe, Sigüenza y Góngora, Sor Juana, la arquitectura barroca y todo lo que hiciera reminiscencia a lo colonial,
era motivo de oprobio y -de plano- debía eliminarse. En contraste, la postura y argumentos de nuestro Ramírez -también liberal
como su par mencionado-, resultan atinadamente conciliadores
al ser capaces de reconocer e integrar la herencia del virreinato
novohispano a la conciencia histórica mexicana.
En tal sentido, ¿cómo entender que un liberal le otorgara
algún valor a una etapa considerada por los “radicales” de atraso?,
¿qué relevancia ponderó el intelectual chihuahuense de la historia
colonial desde un ámbito regional específico? Un primer aspecto
para responder a los planteamientos anteriores tiene que ver
Ignacio Ramírez, “La desespañolización”, en La misión del escritor. Ensayos mexicanos del siglo XIX, ed. Jorge Ruedas de la Serna (México, DF:
Universidad Nacional Autónoma de México, 1996), 189.
26

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con el rescate y estudio de su obra historiográfica. A partir de
dicho ejercicio, encontramos matices que nos permiten entender
la función social del historiador en México en la segunda mitad
del siglo XIX. Una de las tareas de esa función era -como ya se
planteó- construir un ser nacional capaz de reconocerse en él y de
distinguirse ante el mundo. Este postulado propio del romanticismo
impulsó a nuestro historiador a buscar los orígenes, en este caso,
en los procesos de conquista y colonización de una parte del
septentrión de la Nueva España. Así, cuestiones relativas a la
religión (catolicismo), la lengua (español) y lo étnico (mestizaje)
fraguados durante dicho periodo -en ocasiones a sangre y fuego,
y aun a costa de la destrucción de culturas enteras-, el autor los
identifica y presenta como pilares de ese ser nacional.
Revisemos de forma breve aquellos aspectos que, como
historiador, reclamaron la atención del chihuahuense. Algo
en lo que Ramírez enfocó su atención fue a la obra dejada por
viajeros de los siglos XVI y XVII que se internaron a lo que
configuraba como septentrión novohispano. Particular interés
le despierta Nuño de Guzmán a quien, de entrada, lo pone a la
altura de Hernán Cortés o Pedro de Alvarado; como aquellos dos
conquistadores de la legendaria México-Tenochtitlan, al oriundo
de Castilla le reconoce el coraje de empezar la integración a la
corona española de aquel vasto territorio.27 Si bien sobre la figura
Ernesto de la Torre Villar, ed., José Fernando Ramírez. Obras Históricas
II. Época Colonial (México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México,
2001), 149.
27

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de Nuño de Guzmán existe hasta la fecha una “leyenda negra” que
le atribuye todo tipo de crímenes y atrocidades, Ramírez ve en él
a alguien con audacia y valentía, capaz de abrirse paso en tierras
extrañas e inhóspitas. Si Cortés puede considerarse el iniciador
de un proceso histórico que acabó por darle forma a lo que hoy es
México, Nuño de Guzmán hizo lo propio en esta enorme porción
del territorio nacional.
Otros personajes también aparecen en el elenco que el
historiador chihuahuense pareciera querer reivindicar. Así, para
Ramírez los religiosos merecen mención especial, pues si bien
los militares mediante las armas fueron la punta de lanza en las
campañas de conquista, las órdenes mendicantes tuvieron la
ardua tarea de convencer, persuadir a la población nativa hacia
el “verdadero Dios”. Por tanto, nuestro autor rescata la labor de
los padres Martín Pérez en Sinaloa, Horacio Polici en Sonora,
Juan Sedelan en Chihuahua, así como la infatigable incursión
de Kino y Salvatierra por llevar el evangelio a las Californias.28
Llegados a Nueva España hacia 1572, el predominio de los
jesuitas en este extremo geográfico del virreinato muestra que su
trabajo lo hicieron con todo en contra (lejanía de las principales
poblaciones, escasez de recursos económicos, territorios vastos,
geografía desconocida e inhóspita).
Pero el conocimiento y reconocimiento de una tradición
historiográfica por parte de Ramírez no se limitaba a la producción
28

Torre Villar, 245.

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nacional. Y es que en un país que tiene la extraña patología de
victimizarse, se vuelve toda una hazaña encontrar referentes más
allá de nuestros límites (no sólo geográficos). A nuestro historiador
chihuahuense (que no provinciano), activo en los planos político e
intelectual, le tocó experimentar el caos que para México fue todo
aquel siglo, cuya invasión del ejército estadounidense supuso el
punto más crucial de aquellas crisis crónicas.
Por lo anterior, es de destacar la ponderación que hace de
la obra de William Hickling Prescott. Estadounidense nativo de
Nueva Inglaterra (es decir, yankee), este historiador devino en
hispanista erudito y es su versión de The History of the conquest
of México la que escudriña. Publicada en medio de los conflictos
entre ambos países de cara a un conflicto que los redefinirá,
Ramírez alaba la solidez documental y un uso impecable de las
fuentes.29 Y como buen publicista (esto es, polemista) de su tiempo,
el nativo de Parral señala lo que considera “errores” respecto a la
“verdad histórica” (en particular, cuando estaría por repetirse un
episodio parecido: la dominación extranjera en México).
Otro asunto que indagó Ramírez, concerniente al
septentrión novohispano, tiene un rasgo más bien etnológico y
es el relativo a las lenguas alguna vez habladas por la población
nativa de la parte noroeste del territorio nacional. En especial,
presenta datos e información que encontró en el Archivo General
de la Nación sobre Sinaloa, Sonora, Nuevo México y California
29

Torre Villar, 227.

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cuya datación la ubica entre los siglos XVI y XVIII.30 Al leer
el rescate de dichas fuentes, me recuerda los esfuerzos de B.
de Sahagún y F. X. Clavigero quienes, en momentos distintos,
pero con preocupaciones parecidas, rescataron parte de la cultura
indígena que, en cierto modo, fue el presagio de una emancipación
espiritual e intelectual novohispana.
Reconocer el valor histórico y cultural del virreinato, así
como su impacto en la construcción del México republicano y
liberal, tiene para la escritura de la historia implicaciones de tipo
metodológico. En el caso de la propuesta historiográfica que nos
ocupa, nuestro personaje se muestra como un historiador moderno
al emplear el sentido de perspectiva: es decir, abordó ese pasado
de forma indirecta, lo que significa que reconstruyó desde su
presente (siglo XIX) la distancia temporal que lo separaba de su
objeto de estudio (siglos XVI-XVIII), mediante la búsqueda y
uso de distintos tipos de datos e información.
El siglo XIX (o cómo lidiar con el presente)
Para México, dicho periodo supuso un tránsito: abandonar las
condiciones de una herencia colonial y constituir las instituciones
de un Estado nacional moderno. El quehacer de nuestro personaje, tanto en el plano político como intelectual, es parte de ese ambiente. En tal sentido, fueron dos sucesos los que calaron hondo
en este liberal moderado y tienen que ver con las dos invasiones
30

Torre Villar, 275.

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que el país padeció en aquella centuria: la del ejército estadounidense entre 1846 y 1847, así como la del francés de 1862 a 1866.
Como sabemos, el desenlace de tales experiencias fue distinto;
mientras la primera acabó en una derrota que puso en entredicho
la viabilidad del máximo objetivo mencionado, la segunda, por
coyuntura si se quiere, terminó con un saldo que hasta la fecha se
considera favorable y positivo.
Desde el punto de vista de la escritura de la historia, ¿cómo
afectaron tales acontecimientos y cómo pueden ser identificados
en la historiografía mexicana de entonces? Para ello, tomamos la
premisa de Antonia Pi-Suñer, quien plantea:
Creemos que, desde el punto de vista de la historiografía, en
1867 se volvió a repetir en cierta manera lo que había sucedido
en 1848. Si bien en aquel año la derrota y la pérdida de más de
la mitad del territorio había trastocado al país y en cambio en
1867 se había logrado vencer al invasor, en ambas ocasiones la
intervención extranjera fue un acicate para la reafirmación del
nacionalismo. Entonces como ahora se hizo evidente que cabía
insistir en aquello que hacía de México una nación. Se quiso
mostrar que no sólo se compartía un ámbito geográfico común,
sino también un pasado histórico y unas tradiciones culturales de
las que se tenía que estar orgulloso. Se hizo un esfuerzo magno
para dar a conocer la geografía de nuestro país, retratar paisajes,
rehabilitar costumbres, tipos populares, etc. A la vez, el rescate
de nuestro devenir histórico se convirtió en una labor de primera
importancia, buscándose un discurso que articulase el pasado en
su conjunto y diese sentido al presente. En pocas palabras, se
estaba en busca de un discurso integrador de la nación.31
31

Antonia Pi-Suñer Llorens, “La generación de Vicente Riva Palacio y el

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Ramírez, como parte de aquellas generaciones de mexicanos
que vivieron y padecieron la dominación extranjera, echó
mano de su lucidez y de su vena de escritor para reflexionar
sobre lo que consideró una tragedia. Así, entre junio de 1846 y
septiembre de 1847, este abogado dejó por escrito sus impresiones diarias ciertamente angustiosas y cargadas de incertidumbre; desconfianza, desesperación, llamamientos políticos,
desorganización militar, levantamientos ante una autoridad incapaz de imponerse y hacer frente al invasor, son desglosados,
no sin pena y dolor, por el nativo de Parral.32 Los apuntamientos México durante su guerra con los Estados Unidos, resultan
un ejercicio cuyo impulso lo compartieron todas las personas
que habitaban el territorio nacional: ahora qué pasará con México. Otros trabajos colectivos también se hicieron y circularon entonces como los Apuntes para la historia de la guerra
entre México y los Estados Unidos, colaborando -entre otros-,
J. M. Iglesias, I. Ramírez, G. Prieto y M. Payno. Tras semejante colapso, el país pudo haberse fragmentado, dividido, dejado
de existir para configurar nuevos entes. Sin embargo y pese
al terrible final, México sobrevivió, no sin problemas, a esos
años aciagos.
quehacer historiográfico”, Secuencia. Revista de Historia y Ciencias Sociales,
núm. 35 (1996): 89.
32
Ernesto de la Torre Villar, ed., José Fernando Ramírez. Obras Históricas
III. Época Moderna (México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México, 2001), 19–170.
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Ramírez ya no vivirá para ver a su país recuperado, con
relativa estabilidad y orden. Con la caída, quizá deba decirse
derrumbe, de la aventura imperial, el otrora distinguido ministro
se verá forzado al exilio del que ya no regresará con vida.
Esa aventura imperial también sirvió de acicate al hombre
público del que nos ocupamos. Tal vez sea necesario señalar
que, hasta la fecha, dicha etapa es considerada como una de las
páginas más oprobiosas de la historia nacional. En una centuria
caracterizada por la anarquía, la amenaza de potencias extranjeras,
el desmembramiento geográfico, las penurias económicas, los
desgarros provocados por las luchas intestinas y la aparición
de caudillos, la idea de un monarca europeo para que lleve las
riendas del maltrecho país sugería, para muchos, la posibilidad
apaciguar a una nación que parecía no decidirse a nacer.
Ya se mencionó la colaboración de don José Fernando
en el Segundo Imperio y viene a cuento advertir, a manera de
analogía, que si como liberal supo valorar la herencia virreinal,
sin dejar dicha condición político-ideológica, aceptó sumarse al
proyecto monárquico. En tal sentido, como “imperialista”, si vale
el término, de primera mano redactó unas Memorias para servir
a la historia del Segundo Imperio Mexicano.
Desde el “Plan del autor”, este abogado liberal inicia con
el siguiente argumento: “No quiero escribir la historia del Imperio,
ni justificar la administración imperial. Tampoco es mi intento
hacer inculpaciones constituyéndome en acusador. Francamente y
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sin ambages, me declaro defensor”.33 Lo dicho, como otras tantas
personalidades de aquel tiempo, Ramírez admite -sin empachohaber visto en el régimen encabezado por el emperador Habsburgo
una posibilidad de orden. Continúa con lo que denomina “Intentos”,
y expone: “Llamar la atención de mis compatriotas sobre ciertas
verdades: por eso hay digresiones de que pido excusas. Quiero
verdaderamente conseguir lo que el autor desea querer. Poca
esperanza de producir efecto: los órganos interesados y enemigos
son numerosos, europeos y yo en México sospechoso de parcialidad.
Dicen tu boca ladra. Ladremos y júzguese”.34
De manera adusta, el chihuahuense pone en claro su
situación al haber quedado en el bando derrotado (por tanto,
ubicado como “villano” y “traidor”). Así, este “vende patria”,
según la historiografía oficialista, trata en estas líneas de explicar
su actuar y, de hecho, el proyecto imperialista (por lo demás,
de acusada tendencia liberal al pretender adoptar las Leyes
de Reforma). Visto desde tal ángulo, el caso de Ramírez en lo
particular y del Segundo Imperio en general, son ejemplo -¿acaso
víctimas?- de las antinomias y contradicciones crónicas entre la
élite política e intelectual mexicana a lo largo del siglo XIX.35
Torre Villar, 183.
Torre Villar, 183.
35
Elías José Palti, “Lucas Alamán y la involución política del pueblo mexicano. ¿Las ideas conservadoras en ‘fuera de lugar’?”, en Conservadurismo y
derechas en la historia de México, Tomo I, ed. Erika Pani (México, DF: Fondo
de Cultura Económica; Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 2010),
301.
33
34

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�José Fernando Ramírez

En esa línea argumentativa, nuestro autor retoma la
interpretación historiográfica de Alamán (símbolo del ala
conservadora durante la primera mitad de aquella centuria), para
quien la “anomalía histórica” de México fue la Independencia y su
intención de romper con la tradición novohispana. La pretensión de
dar la espalda a la cultura y costumbres como herencias implantadas
desde hacía más de trescientos años (entre ellas un gobierno
monárquico), “desnaturalizó” el devenir histórico de la nación a
lo largo de aquel siglo. No es gratuito, entonces, que un abogado
de postura liberal (en este caso, moderada) pida a sus compatriotas
“entender”, no sin escepticismo, las razones de sus actos.
Consideraciones finales
José Fernando Ramírez, activo en los planos intelectual y político desarrolló una veta particularmente acuciosa como historiador
(E. de la Torre Villar lo ubica como “bibliófilo, anticuario e historiógrafo”). Inmerso en el romanticismo (que devino en el rescate,
estudio y difusión de la cultura nacional) y en el liberalismo (esfuerzos dirigidos a constituir el Estado mexicano) de su tiempo,
entendió, como otros de aquellas generaciones, que los asuntos
de la cultura y la política debían complementarse para lograr el
objetivo máximo: la constitución del Estado moderno.
En tal sentido, destacan un par de aspectos en la obra
abordada de nuestro personaje: por una parte, le otorgó un lugar
de primer orden a la herencia precolombina (en este caso, a partir
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de la búsqueda y recopilación de la obra de autores clave de
la tradición novohispana); por otra, la organización de datos e
información sobre procesos relativos a lo que hoy identificamos
como el territorio noroeste nacional (en este caso, las actuales
entidades de Sinaloa, Sonora, así como los territorios de las
Californias). Por tanto, nos encontramos ante un profesionista
liberal que, desde una región del país aportó con su labor, tanto
a la administración pública como con sus investigaciones, a la
viabilidad y concreción del Estado nacional.
Lo anterior contrasta, como se señaló, con la etapa
profesional del oficio en México, cuya principal justificación
es construir conocimiento. Dicho planteamiento supone que la
disciplina logra su fin en sí misma (ya no es necesario exaltar a la
Patria o apelar al Estado para conseguir tal propósito). En contraste,
las generaciones de historiadores mexicanos (identificados en
ocasiones como “reputados literatos”) durante, prácticamente
todo el siglo XIX, asumieron su labor de forma estratégica como
parte de algo que consideraron un “objetivo supremo”: constituir
el Estado nacional en un país, ya se mencionó, convulsionado.
Por tanto, para ellos la Historia no era un fin, sino un medio
necesario y preciso para contribuir al logro de dicha meta. Así,
para nosotros el Estado mexicano, imperfecto si se quiere, en
ocasiones inoperante, es algo dado, ya sea contemplado como un
territorio delimitado, como un ente político o como la suma de
instituciones (legislativas, judiciales, educativas, electorales, de
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seguridad pública, de seguridad social, etc.) que regulan nuestra
vida diaria. En contraparte, ahora es necesario recordar que, para
aquellos hombres públicos de la entonces nueva nación, el Estado
fue algo que debieron constituir ante una multitud de amenazas
propiciadas desde el interior (luchas intestinas, guerras civiles,
caudillismos, desastre económico) y otras de origen externo
(dominación extranjera, invasiones).36
Asimismo, es relevante señalar que en la vasta zona que
quedó definida como norte de México a partir de 1848, otros
hombres públicos también contribuyeron con su quehacer a forjar
una cultura mexicana. Como referencia, mencionemos los casos de
José Eleuterio González (1813-1888) en Nuevo León, Esteban L.
Portillo (1860-1897) en Coahuila y Alejandro Prieto (1841-1921)
en Tamaulipas; si bien pertenecieron a distintas generaciones y
estuvieron activos en distintos momentos, su obra queda como
testimonio, y como objeto de estudio, para acercarnos a una época
en la cual la prioridad fue México. Sin embargo, dichos trabajos
también son evidencia de que esa apuesta impostergable por lo
Ruedas de la Serna, “Presentación”, 7 y 8. El autor plantea respecto a la
intensa y prolija producción escrita e impresa de aquel siglo -de la cual la
Historia formaba parte-, lo siguiente: “En conjunto, sin embargo, prueban que
la actividad literaria del siglo pasado estuvo acompañada de una amplia reflexión, o podríamos decir “autorreflexión”, de quienes ejercieron el oficio de
escritor y contribuyeron a darle una especial dimensión entre las actividades
humanas, mayormente resaltando su utilidad y su importancia para mejorar
a la sociedad, depurar sus costumbres, robustecer la moral pública, revalorar
nuestro patrimonio geográfico y cultural, afirmar nuestra identidad y, con todo
ello, fortalecer la conciencia nacional”.
36

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nacional también se llevó a cabo desde las distintas regiones que
integran nuestro país.
Un apunte final relacionado con el epígrafe de O´Gorman:
efectivamente, aquellos ilustrados mexicanos amaron la “verdad”
en sus múltiples expresiones (tanto en la ciencia como en el arte).
Pero esa verdad no resultó algo dado o acabado: la construyeron.
En el caso que nos ocupó, Ramírez la construyó a partir de la
recolección de ciertos datos e información, una buena pluma
propia de un escritor destacado y algo quizá menos tangible pero
igual de importante: su compromiso hacia un país que parecía irse
de las manos.
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Nacional Autónoma de México, 2001.
Torre Villar, Ernesto de la, ed. José Fernando Ramírez. Obras
Históricas II. Época Colonial. México, DF: Universidad
Nacional Autónoma de México, 2001.
Sillares, vol. 1, núm. 2, 2022
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-6

277

�José Fernando Ramírez

Torre Villar, Ernesto de la, ed. José Fernando Ramírez. Obras
Históricas V. Políantea. México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México, 2001.
Torre Villar, Ernesto de la, ed. José Fernando Ramírez. Obras
Históricas I. Época Prehispánica. México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México, 2001.
White, Hayden. Metahistoria. La imaginación histórica en la Europa del siglo XIX. México, DF: Fondo de Cultura Económica, 2001.
Zermeño, Guillermo. La cultura moderna de la historia. Una
aproximación teórica e historiográfica. México, DF: Fondo de Cultura Económica, 2001.

Sillares, vol. 1, núm. 2, 2022
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-6

278

�Conservación, digitalización y difusión del acervo
Hemerográficos históricos de la Capilla Alfonsina
Biblioteca Universitaria
Oscar Abraham Rodríguez Castillo
Universidad Autónoma de Nuevo León
orcid.org/0000-0003-3040-7840

En 2007 el Sistema Integral de Bibliotecas de la Universidad Autónoma de Nuevo León (SIBUANL), consciente del valor histórico y patrimonial de sus acervos bibliográficos y documentales
(los más antiguos datan del siglo XVI), comenzó el proyecto Colección Digital UANL. Éste consistió básicamente en la digitalización de libros y publicaciones periódicas anteriores a 1916,
junto con los trabajos científicos y de divulgación (revistas, tesis,
libros) producidos en el seno de la universidad, en aras de garantizar su conservación y facilitar su consulta. Posteriormente,
dichos acervos -en su mayoría- se pusieron a disposición de la
comunidad universitaria y público en general en un portal web
del mismo nombre.
El proyecto de digitalización, en sus diferentes etapas,
incluyó acervos bajo resguardo de la Capilla Alfonsina Biblioteca
Universitaria (CABU). En la primera, se digitalizaron libros
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-7

�Conservación, digitalización y difusión

anteriores a 1907, así como tesis de maestría y doctorado y libros
editados por la UANL -8,943 títulos en total- que posteriormente
fueron agregados a la Colección Digital. La segunda etapa
contempló la digitalización de 26,195 libros y 7,890 publicaciones
periódicas, que pertenecieran en vida al regiomontano universal,
Alfonso Reyes Ochoa. Entre las joyas bibliográficas de este
fondo, disponible por intranet en las instalaciones de la biblioteca,
tenemos el Libro della arte della guerra, de Nicolás Maquiavelo,
impreso en Florencia en 1529; el Manual de confessores y
penitentes, de Martín de Azpilcueta, impreso en Salamanca en
1556, por mencionar algunos.
La tercera y cuarta etapa del proyecto abarcan las
publicaciones periódicas y libros anteriores a 1916 que, en
conjunto, suman 1,838 títulos, y más de 20 mil fascículos, que
por diferentes circunstancias aún no están disponibles en la
Colección Digital UANL.
Gracias a ello hemos podido brindar acceso a dichos
materiales en formato digital, resguardando los originales en un
espacio con las condiciones óptimas para su conservación. La
digitalización ha sido benéfica especialmente para los periódicos
del siglo XIX y principios del XX, que tienen una alta demanda
por parte de estudiantes e investigadores, pero dada su fragilidad
constitutiva se había tomado la decisión de restringir su consulta
en físico con la finalidad de ralentizar su deterioro.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-7

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�Óscar Rodríguez

Es precisamente del acervo Hemerográficos históricos,
como decidimos catalogarlos con base en su temporalidad y el
contexto de su publicación, a los que me referiré en las siguientes
líneas, centrándome principalmente en tres cosas: la cantidad
de títulos que lo integran, su importancia para comprender
diferentes periodos de la historia regional y nacional, y del sitio
web Hemeroteca Digital UANL, que albergará estos materiales,
el cual ya se encuentra disponible en la dirección web https://
hemerotecadigital.uanl.mx/ desde

finales del 2021.

Siguiendo el orden propuesto, comienzo por el primer
punto. El acervo Hemerográficos Históricos está conformado por
411 títulos y 12,496 fascículos, procedentes de diferentes salas
y fondos de la biblioteca: Carlos Pérez Maldonado, Fernando
Díaz Ramírez, Ricardo Covarrubias, Fondo Nuevo León, Fondo
Historia y Fondo Hemeroteca.
Cabe aclarar que los ejemplares físicos siguen resguardados
en sus respectivas salas –aunque en reserva, es decir, no se
prestan–, por lo que el acervo al que hacemos mención consiste
en su versión digital. Asimismo, el sitio web estará dividido en
fondos, respetando la procedencia de los materiales.
La temporalidad se extiende de 1803 hasta 1926, siendo la
Gazeta de México la publicación más antigua (1803-1809); en el extremo
opuesto está L’abc: Semanario humorístico y de caricaturas (1926). La
mayor parte fueron impresas en Nuevo León, aunque también las hay
de la Ciudad de México, Querétaro, España y Francia, entre otros.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-7

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�Conservación, digitalización y difusión

Ahora bien, dependiendo del tipo de investigación, el
número de fascículos tendrá menor o mayor relevancia. Así, entre
los títulos que tuvieron una circulación constante podemos señalar
El Mundo Ilustrado (1894-1914), con 894 fascículos; La Voz de
Nuevo León (1888-1908), con 866; La Defensa del Pueblo (18841892) con 741; La Gazeta Constitucional de Nuevo León (18261835), con 451; y El Diario del Imperio (1865-1866), con 421.
La temática de las publicaciones es diversa. Por ejemplo,
títulos especializados como El Escolar Médico, El Economista
Mexicano y El Agricultor; literarios, La Revista de Monterrey
y La Tertulia; políticos, El Ahuizote: Semanario político de
caricaturas y El Radical: diario político de la tarde; informativos,
El Monitor: diario de la mañana y Monterrey News; religiosos, La
Luz: Periódico religioso de literatura, ciencias, artes y anuncios
y Liceo Católico de Ntra. Sra. de Guadalupe y S. Luis Gonzaga.
Lo dicho hasta aquí, y con ello paso al segundo punto,
muestra las distintas líneas de investigación que pueden
desarrollarse con base en este acervo. Claro está, esto se viene
haciendo desde tiempo atrás, ya que estudiantes e investigadores
han visto en las publicaciones periódicas una veta de inestimable
valor para sus trabajos académicos. Tal es el caso de Imprenta,
economía y cultura en el noreste de México: la empresa editorial
de Desiderio Lagrange, 1874-1887, del historiador Felipe
Bárcenas García; e Historia social del cine en Monterrey durante
el Porfiriato y la Revolución mexicana (1898-1927), de Kassandra
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�Óscar Rodríguez

D. Sifuentes. Ambos historiadores apoyaron sus investigaciones
en el acervo Hemerográficos históricos, y gracias a su talento
y calidad de sus obras obtuvieron el premio de Investigación
Histórica Israel Cavazos Garza 2016 y 2018, respectivamente.
Asimismo, el departamento de Edición de CABU ha
aprovechado la riqueza de este acervo para montar exposiciones
sobre imprentas, revistas literarias e ilustradores, etcétera. La
más reciente lleva por nombre Ilustradores Mexicanos de la
Literatura. Finales del siglo XIX-principios del XX. En ésta
se aborda el trabajo de artistas como Julio Ruelas, Roberto
Montenegro y Jorge Enciso, entre otros, que plasmaron su talento
gráfico en libros y revistas de esa época.
Por otro lado, algunas de estas publicaciones documentan
periodos importantes de la historia de México. Diario del Imperio
(1865-1866), por ejemplo, se imprimió durante la II Intervención
francesa, y fue el medio de comunicación oficial del emperador
Maximiliano de Habsburgo. Por su parte, Redención: Diario
Anti-reyista, liberal y de combate circuló durante las elecciones
estatales de 1903. Su nombre revela que no todo era miel sobre
hojuelas para el general Bernardo Reyes, gobernador del estado
de Nuevo León entre los años de 1885 y 1909, sino que había
voces disidentes que exigían la renovación de los cargos públicos
de elección popular.
En pocas palabras, para quienes estudian el siglo XIX y
principios del XX, Hemerográficos históricos de CABU es una
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-7

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�Conservación, digitalización y difusión

fuente riquísima de información en la que se pueden sustentar
investigaciones de diferente índole. Por consiguiente, estamos
seguros que el proyecto Hemeroteca Digital UANL será bien
recibido por la comunidad académica nacional e internacional.
Es importante señalar que la idea de crear un repositorio
virtual comenzó a finales de 2019, pero la contingencia sanitaria
derivada de la pandemia de SARS-CoV-2, aceleró las cosas. El
cierre de Ciudad Universitaria acrecentó la necesidad de subir a la
red el material digitalizado, libre de derechos de autor, para que la
actividad académica de la comunidad universitaria no se detuviera.
Esto no hubiese sido posible sin la iniciativa de la
maestra Leticia Garza Moreno, jefa de servicios al público y el
respaldo y gestiones del doctor José Javier Villarreal, director
de la biblioteca, así como la buena disposición del director de la
Dirección de Tecnologías de Información (DTI), Mario Alberto
González de León, y el coordinador de Sistemas de Bibliotecas
UANL, Dagoberto Salas.
Es así como ambas dependencias pusimos manos a la
obra. El personal de servicios al público y procesos técnicos nos
dimos a la tarea de elaborar registros por ejemplar y optimizar
el material digitalizado, agregando el reconocimiento óptico de
caracteres y comprimiendo su tamaño sin menguar su calidad.
Al mismo tiempo, DTI construyó el repositorio virtual, dándole
un diseño amigable e incorporando diferentes criterios de
búsqueda para facilitar la navegación. Es importante señalar que
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-7

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�Óscar Rodríguez

el repositorio será de libre acceso, sin necesidad de registrarse
o crear una cuenta. Asimismo, todas las publicaciones podrán
descargarse en una resolución aceptable de manera totalmente
gratuita y sin limitaciones.
Adicionalmente, la Hemeroteca Digital UANL pondrá
a disposición y en los mismos términos mencionados, 1,433
libros anteriores a 1916, y las publicaciones periódicas del
Fondo Universitario, memoria histórica de nuestra máxima casa
de estudios. Este último fondo cuenta con 209 títulos y 4,269
fascículos. Su temporalidad se extiende desde su fundación en
1931 hasta 2015. Entre las publicaciones a las que podrán acceder
los usuarios están Vida Universitaria, Humanitas, Armas y Letras,
y Ciencia, entre otras.
De tal manera que la comunidad universitaria y
público general podrán navegar entre 1,844 diferentes títulos.
Considerando la gran variedad de títulos disponibles, estamos
seguros que la Hemeroteca Digital UANL rápidamente estará
entre las preferidas de estudiantes y académicos de las Ciencias
Sociales y Humanidades, colocándose entre las más importantes
del país.

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-7

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�Reseñas

Sergio Padilla Moreno. La Iglesia posconciliar en
México. Claves para una comprensión. Guadalajara:
Sistema Universitario Jesuita, Fideicomiso Fernando
Bustos Barrena SJ, Cuadernos de Fe y Cultura,
Serie Realidad Religiosa, 2018, 51 pp.
ISBN: 978-607-8616-34-3
La historiografía sobre la Iglesia mexicana posconciliar se remonta a la obra de Edward Larry Mayer Delappe. En 1977, este
historiador defendió, en la Universidad Nacional Autónoma de
México, su tesis de maestría titulada La política social de la Iglesia católica en México a partir del Concilio Vaticano II, 19641974, obra paradigmática, que luego de más de cuatro décadas,
mantiene vigente sus planteamientos esenciales. La principal
aportación de Mayer consistió en trazar las que, desde su punto
de vista, han sido las tres principales corrientes del catolicismo
posconciliar: reformismo (que acepta el Concilio con ciertas reticencias), progresismo (que valora al Concilio como base para
combatir la desigualdad, la pobreza y la opresión) e integrismo
(que decididamente rechaza el Concilio).
Pues bien, el libro recientemente publicado por el maestro
Sergio Padilla Moreno, profesor del Departamento de Formación
Humana del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-8

�Reseñas

Occidente (ITESO), viene a contribuir a la discusión abierta por
Mayer, acerca de cuáles son las principales tendencias pastorales
e ideológicas que la Iglesia mexicana ha develado tras la clausura
del Concilio Vaticano II. La Iglesia posconciliar en México.
Claves para una comprensión es un ensayo que busca poner sobre
la mesa elementos para una interpretación sobre la actividad y
discurso eclesial durante la segunda mitad del siglo XX. Padilla
es Maestro en Política y Gestión Pública (por la propia ITESO),
por lo que no sorprende que su trabajo considere como aspectos
fundamentales la participación política de la Iglesia y su relación
histórica con el Estado. Consecuentemente, los ejes rectores del
ensayo son preguntas que tienen que ver con el lugar que la Iglesia
ha ocupado en el proceso democratizador del país, entre ellas:
“¿Qué fuerzas o tendencias dentro de la Iglesia se han constituido
como actores políticos, ya sea como cooperadoras del régimen o
como opositoras del mismo? ¿Será la Iglesia factor determinante
o no en el complejo proceso de consolidación democrática del
país?” (pp. 9-10).
La obra está dividida en dos grandes apartados. En el
primero de ellos, titulado “La Iglesia y el contexto político social
en México”, Padilla se dedica a esbozar la historia del catolicismo
en México desde la época novohispana hasta la década de 1960,
para posteriormente mostrar las implicaciones que el Concilio
tuvo en la vida de la Iglesia. En esta última parte, el autor se enfoca
exclusivamente en los contenidos de la constitución pastoral
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�Reseñas

Gaudium et Spes, por ser este el documento conciliar que renovó
la doctrina social católica, y que redefinió la relación de la Iglesia
con el mundo contemporáneo. Para Padilla, el hecho de que la
Gaudium et Spes haya planteado que la Iglesia tiene libertad de
opinar sobre asuntos políticos cuando la dignidad de las personas
se encuentra amenazada, supone “una clara afirmación y toma de
postura de la Iglesia como actor político” (p. 16).
El segundo apartado, titulado “Modelos de Iglesia
posconciliar en México”, inicia con un cuestionamiento hacia
la imagen simplista de homogeneidad del catolicismo, pues el
autor explica que en realidad convergen en su interior diversas
tendencias y fuerzas, como resultado del contraste entre dos
dimensiones de la Iglesia: la carismática y la institucional. En
este punto, y luego de repasar brevemente las conceptualizaciones
propuestas por el jesuita Héctor Acuña y por el historiador
Roberto Blancarte, Padilla se atreve a postular una tipología
propia. Según el autor, tres han sido los modelos eclesiales que
han caracterizado al catolicismo mexicano desde por lo menos
1968: la Iglesia centrada en la institución y la doctrina oficial, la
Iglesia centrada en el carisma y la praxis, y la Iglesia centrada en
el culto y la doctrina moral.
Padilla establece que el primer modelo enfatiza la
estructura jerárquica de la Iglesia, así como su autoridad para
enseñar e interpretar la revelación divina, por lo que su acción
pastoral estaría encaminada a perpetuar el clericalismo, es decir,
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�Reseñas

la subordinación de los feligreses ante el clero y ante el magisterio
de la Iglesia. Por otro lado, el segundo modelo estaría inspirado
en la Gaudium et Spes, así como en las primeras vicisitudes del
Consejo Episcopal Latinoamericano por aplicar el Concilio en
el continente, y se caracteriza por mostrarse comprometido con
las causas sociales “como los derechos humanos, el acercamiento
a las culturas indígenas, las cuestiones ecológicas y el diálogo
interreligioso e intercultural” (p. 34). Su acción pastoral, contrario
al primer modelo, resalta la importancia de los laicos, y su esencia
se encuentra en la llamada opción preferencial por los pobres. Por
último, el autor identifica un tercer modelo, que tiene que ver
con el modo en que muchos creyentes se interrelacionan con la
Iglesia: con gran presencia en el culto y en las asociaciones de
laicos, pero con relativa autonomía de la jerarquía eclesiástica.
La relevancia de este tipología consiste en que no se ciñe
exclusivamente al criterio de las formas en que la Iglesia interactúa
con el poder civil (como la propuesta clásica de Blancarte), sino
que se sustenta en la diversidad de aspectos que constituyen
la religión católica, y en la manera desigual en que éstos son
subrayados por los distintos agentes que la integran. Otro de
los méritos del autor, es haber correlacionado las tendencias del
episcopado mexicano con las líneas de los pontífices en turno,
pues Padilla plantea que Juan Pablo II y Benedicto XVI en cierto
sentido favorecieron el primer modelo eclesial, lo que se habría
traducido en retrocesos importantes con respecto a los avances
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�Reseñas

del Concilio. El autor concluye con una concisa reflexión acerca
del impacto que el pontificado del papa Francisco podría tener a
futuro en la Iglesia mexicana, institución que está atravesando por
una etapa de crisis. Para muestra, Padilla retoma los resultados del
censo del 2010, que reveló que el 83.9% de la población mexicana
es católica, un descenso con respecto a mediciones anteriores (el
censo del 2020, al que no tuvo acceso entonces el autor, muestra
un decrecimiento aún más dramático, al arrojar que del total de la
población del país, el 77.7% profesa el catolicismo).
En definitiva, La Iglesia posconciliar en México es una
aportación que deberá ser tomada en cuenta por los estudiosos
del catolicismo contemporáneo pues, se esté o no de acuerdo con
su propuesta conceptual, es indudable que ésta ha sido expuesta
en forma ordenada y coherente, entrelazando características,
fundamentos y líneas de acción. Asimismo, la obra cumple con el
objetivo de llevar a los lectores a reflexionar sobre el devenir del
catolicismo mexicano durante el último medio siglo, y sobre sus
perspectivas para los años posteriores.
Emilio Machuca Vega
Universidad Complutense de Madrid
orcid.org/0000-0002-9994-388X

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�Reseñas

Imre Szeman. On Petrocultures. Globalization,
Culture, and Energy. Morgantown: West
Virginia University Press, 2019, 298 pp.
ISBN: 978-1-946684-87-5
En medio del cada vez más alarmante calentamiento global, el
agotamiento de las reservas de energías fósiles y la inminente necesidad de una transición energética menos dañina con
el medio ambiente, científicos sociales –principalmente canadienses– han desarrollado las Energy Humanities, una corriente de estudio que propone analizar los paradigmas energéticos
desde la perspectiva de lo cultural, lo político y lo estético.1
Como parte de estas investigaciones, se ha acuñado el concepto “petrocultura” para señalar que la sociedad moderna está
condicionada psicológica y materialmente por el uso de energías fósiles, específicamente, por el petróleo. Aunado a ello,
este concepto también se utiliza para referirse a las narrativas,
representaciones y significados que se han hecho sobre este
hidrocarburo.2
Imre Szeman y Dominic Boyer, Energy Humanities. An Anthology (Baltimore: Johns Hopkins University Press, 2017).
2
Sheena Wilson, Imre Szeman, y Adam Carlson, “On Petrocultures: Or,
Why We Need to Understand Oil to Understand Everything Else”, en Petrocultures. Oil, Politics and Cultures, ed. Sheena Wilson, Imre Szeman, y
1

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�Reseñas

On Petrocultures. Globalization, Culture, and Energy,
justamente pertenece a este campo de estudio. Es una obra
que reúne doce ensayos que parten de la premisa de que el
mundo moderno está moldeado por el uso de combustibles
fósiles, lo que obliga a pensar en una teoría crítica de los
energéticos que sea capaz de analizar las posibilidades y
límites sociales que éstos generan. De esta manera, el libro
aborda nuestras relaciones con los paradigmas energéticos y
con el capitalismo actual vistas desde lo cultural, lo político y
los temas ambientales.
El autor de la obra, Imre Szeman, es nada menos que uno de
los académicos que llevan la batuta en estudios de petroculturas.
Es investigador de temas culturales, filosóficos y ambientales en
la Universidad de Waterloo, además de ser teórico de las Energy
Humanities y cofundador del grupo de estudios Petrocultures
Research Group. Para una mejor explicación de los temas que
trata el libro, los menciono agrupándolos en lo que identifico
como los cuatro ejes vertebrales de la obra:
a. Estudios sobre globalización: la posibilidad de que cada
nación pueda generar un metacomentario o respuesta
crítica ante la globalización (capítulo 1); la idea de que
las humanidades estudien las profundas transformaciones
Adam Carlson (Montreal: McGill-Queen’s University Press, 2017), 1–19.;
Petrocultures Research Group, After Oil, Edmonton, University of Alberta,
2016, 9-10, 17.
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�Reseñas

culturales que sobrevinieron en el mundo globalizado
(capítulo 2); el papel de los estudios literarios en este
contexto global (capítulo 3).
b. Cultura e ideología en el capitalismo neoliberal: la
reinterpretación que teóricos del capitalismo han hecho
del concepto “creatividad” para presentar a este modo de
producción no como un sistema de explotación, sino como
el sistema que ofrece la “oportunidad” para que toda persona
sobresalga gracias a sus capacidades individuales (capítulo
5); la defensa de la figura del “emprendedor” como nuevo
sujeto del capitalismo y que se erige como idea que legitima
los valores neoliberales, el desmantelamiento de programas
sociales y el entendimiento de la pobreza como un “fracaso
personal” (capítulo 9).
c. Petrocultura: el estudio del petróleo considerando que
en torno a él hemos articulado relaciones políticas,
económicas, ambientales y culturales (capítulo 8); los
vínculos entre la literatura y la energía, toda vez que en la
modernidad toda cultura es petrocultura (capítulo 10); las
interpretaciones que han rodeado la política de oleoductos
en Canadá, mismos que tienen una importancia que
rebasa el simple transporte de combustible (capítulo 11);
políticas de infraestructura analizadas considerando las
múltiples variantes y consecuencias según la región en la
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�Reseñas

que se desarrollan, y entendiendo por región un abanico de
características físicas, ambientales, políticas y culturales
(capítulo 12).
d. El futuro sin combustibles fósiles: la expectativa de un
aotamiento de energías fósiles y cómo ello ha incentivado
la planeación de nuevos futuros geopolíticos, futuros
tecnológicos para búsqueda de nuevas energías, y futuros
apocalípticos en términos ambientales (capítulo 4);
representaciones fílmicas sobre el petróleo y potenciadoras
de nuevas narrativas sobre el futuro y sobre este energético
(capítulo 6); la forma en que algunos documentales han
mostrado el problema del petróleo y las posibles soluciones
a éste, y poniendo de relieve la contradicción entre, por
un lado, el conocimiento de los problemas sociales y
ambientales, y por el otro, la falta de acciones determinantes
para atender dichos problemas (capítulo 7).
Ahora bien, las perspectivas de lo político, lo económico y lo ambiental suelen estar presentes en los análisis que las ciencias sociales
han hecho sobre el capitalismo actual y los energéticos, pero poco
se ha utilizado la perspectiva cultural para estudiar estos temas. En
este sentido, destaco que Szeman invite a ocuparnos de los impactos
culturales de estos procesos: ver los efectos de la globalización en
la cultura y desentrañar el proyecto ideológico del neoliberalismo,
mismo que es capaz no solo de difundir sus valores, sino lograr que
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�Reseñas

éstos sean interiorizados hasta el punto de ser defendidos incluso por
los más afectados por la economía neoliberal.
Empero, considero que los principales temas a destacar
en este libro son la conceptualización sobre petroculturas y el
análisis de lo que será la transición energética que sustituya a
las energías fósiles. Szeman hace un llamado a estudiar las
culturas del petróleo de manera que entendamos las formas en
que los paradigmas energéticos también han influido en nuestra
imaginación social y nuestras expresiones culturales y artísticas
(pp. 221, 227-228).1 Se trata de comprender que el petróleo no
solo alimenta los motores e industrias, también ha moldeado
ideologías y conceptos clave del mundo moderno, tales como
“libertad”, “movilidad” o “crecimiento” (p. 175). No es fortuito
que Szeman ponga énfasis en el libro Carbon Democracy:
Political Power in the Age of Oil (Nueva York, Verso, 2011)
de Timothy Mitchell, por ser una obra obligada para entender
que por encima de la política dictando el manejo de la industria
energética, es el paradigma energético el que determina formas
más complejas de ordenamientos geopolíticos.
Si entendemos esto –deja ver Szeman– podremos
vislumbrar que las transiciones energéticas que necesitamos van
más allá que solo pensar en energía solar y campos eólicos, pues
una vez que no haya energías fósiles también se verán afectadas las
Sobre la relación entre los energéticos y el arte, una obra importante es: Barry Lord, Art &amp; Energy. How Culture Changes (Washington: American Alliance of Museums, 2014).
1

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�Reseñas

relaciones políticas, económicas, sociales y culturales vinculadas
a estos energéticos (pp. 195-196, 221).
Ahora bien, el libro de Szeman enfoca su análisis en
el contexto petrolero de Canadá, lo que en realidad no genera
sorpresa alguna dado que el autor es un académico canadiense.
Sin embargo, me parece que la obra bien pudo incluir reflexiones
sobre otros casos continentales, específicamente, sobre México y
Venezuela, países donde el petróleo ha sido determinante en sus
respectivas trayectorias históricas contemporáneas.
Esta debilidad, no obstante, puede ser una fortaleza para
los científicos sociales latinoamericanos, para quienes libros
como este abren un abanico de posibilidades para desarrollar
los temas de las Energy Humanities y sobre petroculturas en
nuestros contextos. Pensando en el caso mexicano, el momento
es adecuado: no solo contamos con una importante historia en
relación con el petróleo, también estamos en un presente donde
se debate sobre si debemos adoptar nuevas energías o seguir
apostando por los energéticos fósiles. En este contexto, es
preciso analizar cómo hemos pensado el petróleo; qué relaciones
políticas y culturales hemos articulado con este energético;
cuáles son las narrativas, valores y hábitos que hemos formado
a su alrededor; o de qué manera el petróleo ha tenido cabida
tanto en la cultura nacionalista como en las culturas regionales
de zonas petroleras. Esto solo por mencionar algunas líneas de
estudio.
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296

�Reseñas

Cabe mencionar que así como Szeman explora la
petrocultura en la literatura y el cine, el caso mexicano también
permite iniciarse en estos estudios, toda vez que contamos con
cintas sobre el tema petrolero, aunque quizá no tantas como obras
literarias, ya que el petróleo ha inspirado todo un género literario
no exento de denuncias y menciones a problemáticas sociales,
políticas y ambientales.2
Asimismo, es preciso que las ciencias sociales
latinoamericanas tomen lugar en las discusiones sobre cómo
será la futura transición energética y cómo ésta albergará nuevas
narrativas sobre los energéticos, nuevos ordenamientos políticos
y económicos, otros hábitos y valores, así como una renovada
ética sobre el uso y acceso a los energéticos.
En suma, para mí el mayor valor de On Petrocultures.
Globalization, Culture, and Energy es su invitación a incursionar
en este nuevo campo de estudio sobre las estructuras culturales y
políticas del pasado y presente de las energías fósiles y las formas
en que éstas cambiarán o serán reemplazadas en un futuro donde
habrá nuevos paradigmas energéticos.
Omar Fabián González Salinas
El Colegio de México
orcid.org/0000-0002-0709-6645

Para el estudio de la literatura mexicana sobre el petróleo, véase: Edith
Negrín, Letras sobre un dios mineral. El petróleo mexicano en la narrativa
(Ciudad de México: El Colegio de México; Universidad Nacional Autónoma
de México - Instituto de Investigaciones Filológicas, 2017).
2

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-9

297

�Reseñas

Lucía Núñez. El género en la ley penal: crítica
feminista de la ilusión punitiva. México: Universidad
Nacional Autónoma de México, Centro de
Investigaciones y Estudios de Género, 2021, 210 pp.
ISBN: 978-607-30-4474-5.
https://doi.org/10.22201/CIEG.9786073044745E.2021

En algunos sectores de la sociedad se tiene la idea de que, por
tener leyes como la Ley General de Acceso de las Mujeres a una
Vida Libre de Violencia, o por contar con programas como “Puerta Violeta”, las condiciones patrimoniales, educativas, laborales
y sociales de las mujeres mexicanas han mejorado significativamente. No obstante, el alza de casos de violencia en los hogares
producto del confinamiento en meses recientes, las noticias sobre
la venta de niñas en Guerrero y la desaparición diaria de mujeres a lo largo del territorio nacional, prueban todo lo contario.
Por esto, hoy resulta más que necesario promover la reflexión
acerca de estos problemas desde distintos ángulos, incluyendo el
académico. El libro de Lucía Núñez, El género en la ley penal:
crítica feminista de la ilusión punitiva, contribuye sin duda a esta
urgente preocupación.
Lucía Núñez es doctora en Ciencias Sociales por la
Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco, en
298
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-10

�Reseñas

la línea de investigación mujer y relaciones de género, maestra
en Criminología y licenciada en Derecho. Actualmente es
investigadora del Centro de Investigaciones y Estudios de Género
de la UNAM.3 Su labor académica está motivada por su interés
en la teoría crítica jurídico-penal, los derechos humanos, los
feminismos, los feminismos jurídicos, la criminología crítica y la
victimología de corte crítico, todos estos aspectos abordados por
igual para conveniencia del marco teórico de este libro. Por otro
lado, no debe olvidarse que constantemente las investigadoras
y teóricas del feminismo encuentran especial afinidad entre
su labor pública como activistas y su vida académica. Debe
mencionarse, pues, la colaboración constante de Núñez en el
proyecto editorial “Red Feminismo(s) Cultura y Poder, Diálogos
desde el Sur”, así como su posicionamiento político ante los
innatismos de la sociedad y sus instituciones, sobre todo en
aquellos temas de materia jurídica. Según las integrantes de la
Red, estas tareas se vuelven imperativas dada “la vigencia de las
prácticas intelectuales cuyo principio y fin es la transformación
social, a las que consideramos inseparables de una perspectiva
descolonizadora en la academia.”4
De alguna forma, esta misma preocupación es indicada
en el prólogo del libro, a cargo de la jurista Tamar Pitch, quien
“Currículum Vitae Académico”, Lucía Núñez, consultado el 4 de octubre
de 2021, https://lucianunez.mx/cv-academico/.
4
“Sobre nosotras”, Red Feminismos, Cultura y Poder, consultado el 4 de
octubre de 2021, https://feminismosculturaypoder.net/nosotras/.
3

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�Reseñas

nos introduce al debate sobre la parcialidad y politización -la
postura política- de trabajos académicos. En un contexto donde el
feminismo jurídico toma fuerza, se han señalado contundentemente
los sesgos por sexo, clase y racialización5 que se manifiestan en
nuestro derecho penal. No obstante, según la crítica de Núñez, el
feminismo jurídico “cree poder usar el derecho, y en general el
sistema de justicia penal, para contrarrestar el daño y la violencia
que sufren las mujeres en una sociedad machista y patriarcal”
(en palabras de Pitch, p. 8). En este sentido, surge una tensión
entre reconocer los sesgos del derecho penal y las desigualdades
que refleja, y la necesidad de utilizarlo para combatirlas. Sobre
esto, comenta Pitch: “Naturalmente, no se puede prescindir de
la justicia y del derecho penal, pero, […] este derecho debe
ser mínimo. Y, con respecto a los sujetos sobre quienes no se
construyó el derecho penal (las mujeres, principalmente, pero no
solo ellas…), la precaución en su uso debe ser máxima” (p. 9).
Para comenzar a abordar este complejo problema, el libro
de Núñez parte de las siguientes preguntas: ¿qué es realmente
el sistema penal?, y ¿cómo opera este sistema en la realidad?,
mismas que aborda desde el método de la criminología crítica. En
el análisis de las circunstancias históricas que rodearon la creación
de las leyes, la autora encuentra esencial extender las herramientas
Entendiendo esta última como “un conjunto de prácticas de producción e
inscripción corporal de marcas o estigmas derivados del sistema colonial europeo.” Stuart Hall, “What Is This ‘Black’ in Black Popular Culture?”, Social
Justice 20, núm. 1/2 (1993): 104–14.
5

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�Reseñas

para el análisis del discurso penal, ya que no basta la mera crítica
al sexismo. Para esto, recurre al “uso de la categoría analítica de
género […] para conocer y postular la función del discurso penal
en la interpelación de sujetos de género” (p. 12). A partir de ese
análisis, señala que en el texto de la ley aparecen coordenadas
de subjetivación de género, que no son otra cosa más que “ejes
discursivos de comportamientos [...] en la visión heteronormativa
y binaria de la ley”. El resultado de la investigación a partir de
esta idea, dice la autora, “plantea que el discurso de la ley penal no
solo expresa, sino que también reproduce, las desigualdades” (p.
12). De aquí se desprende la necesidad de poner en consideración
las estrategias del “feminismo punitivo”, para ver en qué medida
éste contribuye a la búsqueda de justicia o refuerza esa violencia.
La propuesta de Núñez, en esa línea, es el minimalismo
penal. Para esto sus pilares teóricos se remiten a Teresa de
Lauretis, con la función del discurso penal y los sujetos de
género; Alessandro Baratta, entre la crítica del género y la crítica
del derecho penal, y Carol Smart, con la premisa de que la ley
produce género. De esta manera, los primeros capítulos versan
sobre el “Género y discurso del derecho”, tanto sexista como
ideológico. También aborda “El género en la construcción de los
sujetos delincuentes”, con distintas críticas al labelling approach.
Después de la crítica e introducción de conceptos básicos, es el
turno de capítulos como “La criminalización de género. Delitos
sexuales” y “Honor, sexo y sexualidad en el delito”, éstos últimos
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�Reseñas

diferentes a los anteriores porque en ellos radica el análisis y la
aplicación de la propuesta de estudio, además de un listado de
aquellos que se conocen como violación, rapto, estupro, adulterio,
por una parte; así como aborto, homicidio y lesiones, duelo,
feminicidio y prostitución, por otra. Puede decirse que el libro en
sí es un análisis historiográfico, pues en toda su extensión Núñez
aboga por el estudio histórico de la construcción de estos términos
jurídicos, así como de las leyes y sentencias que encasillan a las
mujeres como víctimas o victimarias en relación con sus cuerpos,
sexualidad y/o compañeros varones.
En su conclusión, Núñez reitera que la ley penal reproduce
las coordenadas de subjetivación de género, y que
de ahí proviene su función como tecnología de género que reproduce los emplazamientos del Hombre y de la Mujer. Esto
se debe también a la función de la ley penal como habilitadora
del sistema punitivo y medio de control para asegurar la reproducción de un sistema social en donde radica justamente
la desigualdad no solo de clase, sino también de género, entre
otras. [...], aunque se estén produciendo modificaciones en los
comportamientos tradicionales de hombres y mujeres, en tanto
no se alcance suficiente influencia en el poder político, el Estado no conocerá ni admitirá los fenómenos sociales reales de
una sociedad que cambia (p. 200).

Con esto, la autora evidencia que el derecho puede reflejar cambios y exigencias sociales, pero manteniéndose dentro de los parámetros de lo establecido. La solución, comenta Núñez, no es
sencilla, y aunque “hay que asumir, en el mejor de los casos, la
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�Reseñas

debilidad o insuficiencia de la vía reformadora en el marco de la
ley penal”, esto no implica que se tenga que “renunciar a estrategias que busquen cambios en el sistema punitivo imperante” (pp.
200-201).
En efecto, me parece que debe considerarse que hay familias
y víctimas que entienden la justicia como tradicionalmente se ha
impartido, con castigos severos y condenas largas, y que están
convencidas de que sólo así se compensarán los daños. En ese
sentido, podríamos decir que el feminismo jurídico responde a
situaciones críticas, apremiantes e inmediatas. Cynthia Galicia,
maestra en Estudios de Género por El Colegio de México y
feminista jurídica, sostiene que este activismo es útil pues
“le damos al patriarcado donde más le duele, en el Sistema
Judicial.”1 Dicho de otra forma, el feminismo jurídico ha velado
por responder a las condiciones materiales y simbólicas de las
injusticias en el Estado y Derecho mexicanos.
Por último, vale la pena señalar algo verdaderamente
llamativo sobre los trabajos de teorización y denuncia hechos por
académicas y activistas como Núñez. Esto es, que pareciera ser
la única problemática social donde, de forma deliberada, se pasan
por alto las capacidades y esfuerzos de las propias expertas. Basta
con analizar las leyes mal orientadas, los recortes presupuestales
a las pocas organizaciones y espacios de protección, la constante
Cynthia Galicia, “Derechos Humanos de las mujeres. Feminismo jurídico:
El activismo de las abogadas”, (curso, Museo de Memoria y Tolerancia, Centro Educativo Truper, 2021).
1

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�Reseñas

desinformación por los medios de comunicación y la incisiva
opinión pública sobre la violencia, la autonomía de los cuerpos de
las mujeres, su educación, etc. El trabajo de Núñez es clave para
comprender muchos de esos debates actuales -y pasados- sobre
el derecho punitivo y las propuestas desde el feminismo hacia la
verdadera emancipación de mujeres sometidas a opresiones por
sexo, clase y/o racialización. Al mismo tiempo, presenta ventanas
de oportunidad para estudios interdisciplinarios que continúen
trabajando en esa línea crítica, y que esperemos que pronto nos
sigan ofreciendo análisis tan fructíferos como el de esta autora.
Abril Ameyal Loyola Nuño
Universidad Autónoma de Nuevo León
orcid.org/0000-0002-2537-7942

Bibliografía
Galicia, Cynthia. “Derechos Humanos de las mujeres. Feminismo jurídico: El activismo de las abogadas”. Curso, Museo
de Memoria y Tolerancia, Centro Educativo Truper, 2021.
Hall, Stuart. What Is This ‘Black’ in Black Popular Culture? Social Justice 20, no. 1/2 (51-52) (1993): 104–14.
Núñez, Lucía. “Curriculum Vitae Académico”. Consultado el 4
de octubre de 2021. https://lucianunez.mx/cv-academico/
Red Feminismos, Cultura y Poder. “Sobre nosotras”. Consultado el
4 de octubre de 2021. https://feminismosculturaypoder.net/nosotras/

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-10

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�La práctica farmacéutica en Monterrey 1852-1970: origen, regulación, profesionalización e integración
Mauricio González Álvarez
Universidad Autónoma de Nuevo León
orcid.org/0000-0001-6925-8817

Tesis de Licenciatura

Desde el inicio de la historia se tiene conciencia de que el cuidado
de la salud es importante para cada persona. Con el inicio de los
primeros chamanes, o inclusive con el método de deducción de Hipócrates, la experimentación por saber por qué el cuerpo sufre de
anomalías con el inmutable cambio del clima y del ambiente, ha sido
una constante interrogación en toda las culturas y civilizaciones.
Uno de los cambios más importantes ocurriría durante el
siglo XVII, con las bases de la higiene pública, promovida por
los países europeos para mejorar la salud de sus ciudadanos,
preocupados por la aparición de enfermedades o epidemias. Con
el apoyo del Estado, se creó “La Policía Médica” como un cuerpo
de inspectores de sanidad para promover los buenos valores de
higiene en la población, así como para controlar el trabajo de los
médicos. Esta fue considerada de suma importancia, incluso en
nuestro contexto nacional y estatal, que basaron sus propias leyes
en los organismos europeos de ese tiempo.
305
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-11

�La práctica farmacéutica

En México, desde la colonia, hubo fuertes problemas en el
control de la medicina. Si bien con la creación del “protomedicato”
se logró algo de estabilidad en el oficio del médico, los problemas
de enfermedades y epidemias siguieron en la sociedad durante
mucho tiempo. Sería durante el transcurso del siglo XIX cuando
comenzó una renovación en la medicina y en los remedios que se
preparaban en las boticas o droguerías.
Los problemas que persistían en todo el país también
eran comunes en esta región. Hasta principios del siglo XIX, es
incuestionable el aporte del doctor José Eleuterio González a la
medicina en el estado. Esto fue un precedente para las próximas
gestiones de gobernadores, quienes se preocupaban por el tema
de la salud estatal, creando nuevas leyes para mejorar el oficio del
médico, y como consecuencia para mejorar la vida común de los
ciudadanos.
Por ello, se establecieron las “Juntas de Sanidad”,
como un órgano administrativo para prevenir de enfermedades
a la población, y para dar disposiciones reglamentarias para
mercados, boticas, construcciones, panteones, etc. Con el paso
del tiempo se creó un “Consejo de Salubridad”, que, siguiendo
la teoría europea, creó las leyes para la venta de remedios,
incluyendo las instrucciones con los pasos a seguir para que las
personas pudieran fungir como médicos, boticarios, parteras,
además de los reglamentos de la Escuela de Medicina tanto para
sus maestros como alumnos.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-11

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�Mauricio González

Lamentablemente, hacia principios del siglo XX, cerró la
escuela de medicina debido a las disputas federales y estatales
sobre cuál de estas instituciones debía de dirigirla. Décadas
después, gracias a los esfuerzos de los médicos en el estado,
se establecieron diferentes escuelas para los oficios de médico,
farmacéutico y partera.
Por último, hay que destacar la formación de las empresas
farmacéuticas de la región, principalmente del caso de la familia
Benavides, que aprovechando los acontecimientos nacionales a
principios del siglo XX y su conexión comercial con la frontera
de Estados Unidos, logró acrecentar su negocio familiar de venta
de medicinas y convertirlo en una cadena de boticas en el estado
de Nuevo León, que, con el paso de los años, lograría convertirse
en una cadena de farmacias en el noreste de México.
Con ello, en la primera mitad del siglo XX la cadena de
Farmacias Benavides, debido a la gran inversión económica de
diferentes productos en sus tiendas, logró obtener el carácter
de una empresa farmacéutica, obteniendo contratos exclusivos
con empresas extranjeras, ganando prestigio como una de las
compañías más importantes de México.

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-11

307

�El Elefante de acero frente a la crisis de los setenta:
el fin de Fundidora Monterrey como empresa privada y
su transición a paraestatal (1970-1979)
Abelardo Gerardo Guajardo Garza
Universidad Autónoma de Nuevo León
orcid.org/0000-0001-8348-5872

Tesis de Licenciatura

El fin de Fundidora como empresa privada durante la crisis de
la década de los setenta, se debió a una serie de desacertadas decisiones financieras por parte de los empresarios de la compañía, así como a la actuación de los obreros, que lejos de ayudar,
complicaron aún más la situación económica de la empresa. El
choque del gobierno de Echeverría con el empresariado mexicano había vuelto más difícil la situación, y cuando el gobierno de
López Portillo tomó la compañía en 1977, no se tomaron todas
las medidas necesarias para resolver los problemas, dando como
resultado el cierre definitivo de Fundidora en 1986.
El objetivo de esta tesis es analizar las decisiones tomadas
por los altos directivos de Fundidora, los obreros y el gobierno
mexicano durante las dificultades presentadas a lo largo de las
crisis de la década de los setenta. De forma particular, en esta
investigación se busca exponer las tendencias que llevaron al
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-12

308

�Abelardo Guajardo

endeudamiento de Fundidora en las décadas anteriores de 1970;
mostrar la desmoralización de la clase obrera durante esos
mismos años y cómo esto afectó negativamente al rendimiento
de la siderúrgica, y finalmente, identificar las razones por las que
el gobierno mexicano no pudo tomar de manera adecuada las
riendas de Fundidora.
Los archivos consultados para la realización de la tesis
fueron el Archivo Histórico Fundidora Monterrey y el Archivo
Digital de la Fototeca Nuevo León. El primero es relevante por
tratarse del repositorio documental de nuestro objeto de estudio,
y de él se obtuvo la mayoría de la información; el segundo fue
importante porque ahí se encuentra la historia fotográfica de
Fundidora, la cual complementa a los archivos documentales.
Tras el descalabro económico que vivió Fundidora en
1970, por el bloqueo del Cerro de Mercado, en 1972 empezaron
los preparativos para el Tercer Plan de Expansión, entrando el
gobierno mexicano y un grupo de industrias japonesas como
accionistas. Por su parte, los obreros de la Sección 67, tras el fatal
accidente de noviembre de 1971, sacaron a los charros en 1972 y
el ambiente laboral se volvió tenso.
En 1976, tras la devaluación del peso y por la enorme
deuda contraída en dólares, a los ejecutivos se les hizo imposible
pagar la deuda, pero el gobierno salió al rescate apoyando a
Fundidora a condición de que se volviera el accionista principal
de ésta, convirtiéndose en 1977 en el dueño de la empresa. El
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-12

309

�El Elefante de acero

gobierno encontró que tenía algunos departamentos rezagados
frente a otros modernos, así como unos obreros radicalizados que
realizaban huelgas constantemente pero que llegaron a superar
los récords de producción.
También encontraron que parte de la maquinaria instalada
durante el Tercer Plan tenía errores de diseño que impedían que ésta
y el resto de la fábrica pudieran llegar a su máximo de capacidad,
ocasionando como resultado que los niveles de producción fueran
menores y que, sumado a los intereses de las deudas por pagar,
los dirigentes de la Fundidora llegaran a la conclusión, a fines de
1979, de que la empresa estaba condenada a descapitalizarse y
frenar su crecimiento.
En conclusión, los Prieto llevaron a Fundidora, en aras
de que se mantuviera actualizada, a un proceso de constante
endeudamiento millonario que llegó a su crisis en 1976, teniendo
la empresa que ser salvada por el gobierno mexicano un año
después. Éste se encontró con una Fundidora cuyo Tercer Plan
no había dado los resultados esperados y con unos trabajadores
radicalizados que, a pesar de todo, lograban aumentar los niveles
de producción, pero no al nivel suficiente para que la empresa
pudiera pagar sus deudas.

Sillares, vol. 1, núm. 2, 2022
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-12

310

�La Ilustración silenciosa: Implicaciones sociales de los
esfuerzos para el logro del carácter público de la educación en Monterrey 1824-1848
Claudia Melissa Rodríguez Rodríguez
Universidad Autónoma de Nuevo León
orcid.org/0000-0001-9365-1459

Tesis de Licenciatura

La investigación aborda la institucionalización de las escuelas de
primeras letras en la ciudad de Monterrey durante los primeros
años de la independencia de México, cuando estas escuelas destinadas a toda la población nacional se expandieron de manera distinta en cada región, de acuerdo con su capital económico y con
el contexto social existente después de la guerra. La delimitación
temporal culmina en los primeros años de la década de 1840, con
la llegada del sistema lancasteriano al estado de Nuevo León. Si
bien, geográficamente el área estudiada es Monterrey, se presenta
también el inicio de la educación de primeras letras gratuita en
todo el estado de Nuevo León.
Se estudian cuatro participantes del funcionamiento
y crecimiento de las escuelas de primeras letras en la ciudad:
ayuntamiento, maestros, niños y tutores. Se buscó rastrear los
basamentos históricos de esta cultura de la escolaridad, es decir,
311
Sillares, vol. 1, núm. 2, 2022
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-13

�La Ilustración silenciosa

el que nos parezca tan normal y normativo ir a la escuela. Este
trabajo, asimismo, abarca la actuación y percepción de los
regiomontanos hacia la entonces nueva educación pública, sobre
todo de aquellos que eran objeto de estos esfuerzos: los niños
que pretendían ser educados, involucrando a los otros actores
que pueden brindar información como los maestros, los tutores y
desde luego el estado.
Se demostró que tanto maestros, tutores y alumnos –los
niños– fueron actores receptivos del cambio educativo, porque
no tomaron un papel de liderazgo o iniciativa en las acciones
a llevar a cabo, sino que acataron lo decidido y dictado por el
Ayuntamiento/Estado y fueron congratulados o castigados
conforme a su actuar. Los “buenos ciudadanos”, o integrantes
del Ayuntamiento, y propietarios que aportaron a los ingresos
del estado, fueron los únicos participantes interpretados como
activos. Además, se explica la importancia que estos ciudadanos
otorgaban a difundir la educación hacia los menos favorecidos:
no tenían fines idealistas o nacionalistas, sino que lo hacían para
controlar a la población en términos de vagancia, criminalidad y
desobediencia de la servidumbre.
La línea de investigación que se siguió es la historia social
de la educación. Los recursos consultados fueron el Archivo
General del Estado de Nuevo León, especialmente el Fondo
Estados de Escuelas; el Archivo Histórico Municipal de Monterrey,
principalmente la Gaceta Constitucional, y el Archivo Histórico
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-13

312

�Melissa Rodríguez

del H. Congreso del Estado. Al interpretar los documentos
históricos y tratar de explicar las posturas de los participantes
activos o receptivos de la institucionalización de la educación, se
ha recurrido a filósofos del siglo XIX como Jovellanos, Anastasio
Bustamante e incluso Jeremy Bentham, siendo el utilitarismo, la
Modernidad, la Ilustración y el liberalismo conceptos políticofilosóficos que han tratado de involucrarse cuidadosamente en el
análisis de las acciones tomadas en la región para el desarrollo del
sistema educativo.

Sillares, vol. 1, núm. 2, 2022
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-13

313

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                  <text>Sillares: Revista de Estudios Históricos</text>
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                  <text>Sillares: Revista de Estudios Históricos, es una publicación semestral que busca la divulgación de investigaciones que representen un aporte significativo para conocer la historia de México y América Latina. Además de la publicación de artículos originales e inéditos, la revista procura la promoción, difusión y debate de investigaciones históricas a través del análisis de acervos documentales, documentos y reseñas. Todas las colaboraciones son sometidas a procesos de evaluación por pares. La revista Sillares es heredera de la sección de Historia del Anuario Humanitas, publicado por el Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León entre 1960 y 2020. En línea con esta dependencia, que es el centro de investigación más antiguo de la UANL, la revista busca incentivar el diálogo entre la Historia y otras áreas de las ciencias sociales y las humanidades. Esta nueva era va con el ciclo de la transformación digital y sus estrategias, reestructurando sus procesos bajo el Open Journal Systems y siempre con las metas de la comunidad investigadora.</text>
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              <name>Creator</name>
              <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
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                  <text>Centro de Estudios Humanísticos, UANL</text>
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                  <text>2021</text>
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      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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          <name>Título Uniforme</name>
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              <text>Sillares Revista de Estudios Históricos</text>
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              <text>2022</text>
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                <text>Sillares: Revista de Estudios Históricos, 2022, Vol. 2, No. 2, Enero-Junio</text>
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                <text>Sillares. Revista de Estudios Históricos, es una publicación semestral que busca la divulgación de investigaciones que representen un aporte significativo para conocer la historia de México y América Latina. Además de la publicación de artículos originales e inéditos, la revista procura la promoción, difusión y debate de investigaciones históricas a través del análisis de acervos documentales, documentos y reseñas. Todas las colaboraciones son sometidas a procesos de evaluación por pares. La revista Sillares es heredera de la sección de Historia del Anuario Humanitas, publicado por el Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León entre 1960 y 2020. En línea con esta dependencia, que es el centro de investigación más antiguo de la UANL, la revista busca incentivar el diálogo entre la Historia y otras áreas de las ciencias sociales y las humanidades. Esta nueva era va con el ciclo de la transformación digital y sus estrategias, reestructurando sus procesos bajo el Open Journal Systems y siempre con las metas de la comunidad investigadora.</text>
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                <text>Reyes Patiño, Reynaldo de, Director Editorial</text>
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Revista de Estudios Históricos
http://sillares.uanl.mx/
La relación fronteriza desde la institucionalidad
indígena: los ayllarewe mapuche del Reino de
Chile en los siglos XVI y XVII
The borderland relationship from the indigenous
institutionality: the Mapuche ayllarewe of the
Kingdom of Chile in the 16th and 17th Centuries
Francis Goicovich
Universidad de Chile, Santiago, Chile
orcid.org/0000-0002-3507-3002
Recibido: 17 de marzo de 2022
Aceptado: 16 de mayo de 2022
Publicado: 1 de julio de 2022

Editor: José Eugenio Lazo Freymann. Universidad Autónoma
de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey,
Nuevo León, México.
Copyright: © 2022, Goicovich, Francis. This is an openaccess article distributed under the terms of Creative Commons
Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted
use, distribution, and reproduction in any medium, provided the
original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.3-39

�Dossier
Las naciones indias en las fronteras de la América
Hispánica, siglos XVI-XVIII
Introducción. Naciones indias, fronteras y
territorialidades
The Indian Nations on the Borderlands of the Hispanic Americas, 16th-18th centuries
Introduction. Indian Nations, Borderlands and Territorialities
Nelson Jofrak Rodríguez Cázarez

Centro de Investigación y Docencia Económicas
Álvaro Obregón, México
orcid.org/0000-0002-8042-2136

El dossier Las naciones indias en la América Hispánica, siglos
XVI-XVIII aborda las fronteras que se delimitaron en la América
de los siglos XVI al XVIII. Por un lado, las naciones indias, por el
otro, los reinos americanos. De esta manera los boçalos, pisones,
mapuches y guayupes tuvieron algo en común: compartieron
frontera con la Monarquía Hispánica, así fuera en el Septentrión
con el Reino de Nueva España y el Nuevo Reino de León, o en el
área Meridional con el Reino de Chile y el Nuevo Reino de Granada.
15
Sillares, vol. 2, núm. 3, 2022, 15-18

�Naciones indias, fronteras y territorialidades

Sin embargo, estas fronteras fueron únicas por la diversidad de
sus territorialidades donde se describen sierras, llanuras, selvas,
precordilleras y costas. Ambos grupos compartieron un territorio,
el cual tuvo expansiones, contracciones y estabilidades, pero todo
dependió de los mecanismos e intereses particulares. En algunos
casos la reducción al mundo sedentario fue la opción más viable;
en otros, la reducción no se consolidó por la injerencia de terceros
partidos antagonistas al cristianismo; para otros, la resistencia a
las encomiendas dio un giro al tipo de relaciones en las fronteras
y una resistencia a la esclavitud; y en casos particulares, las
relaciones en frontera fortalecieron instituciones que sirvieron de
contrapeso.
La importancia de estos cuatros trabajos responde al
replanteamiento de una nueva historia de las naciones indias.
Con esto me refiero a que los indios pasen a ser los principales
actores en la historia, no descartando los estudios de encomiendas
o misiones, pero yendo un poco más allá de estos. Los autores
muestran sus objetos de estudio desde diferentes perspectivas
enriqueciendo la historia de cada nación y sus parcialidades.
También es necesario aclarar que una de las finalidades es que
un público, tanto especializado como general, vea las diferencias
y similitudes entre las fronteras indio-hispánicas, debido a que
cada territorialidad india se desenvolvió de distinta manera en
el tiempo. Un ejemplo de ello es cómo emplearon el concepto
de “caribe”, cuando en otras fronteras fue el de “chichimeca”.
El discurso utilizado por los hispánicos respondió a la necesidad
Sillares, vol. 2, núm. 3, 2022, 15-18
16

�Jofrak Rodríguez

de una expansión justificada a través de la guerra y la toma de
presas, hecho que sucedió en diversas fronteras de la Monarquía
Hispánica, pero que no fue una realidad tajante; otros casos
dejan en claro cómo las naciones hacen uso de la diplomacia, se
reducen al mundo hispánico y se vuelven vasallos del Rey, con
sus respectivos deberes y beneficios. Por lo anterior, se pueden
identificar tres partidos: primero, el que acepta la reducción
al mundo cristiano; segundo, el que se mantiene autónomo y
con todo tipo de relaciones en la frontera; y tercero, el que se
encuentra en guerra ante la expansión de la órbita hispánica. Este
primer ejercicio intelectual sobre las naciones viene a abrir un
camino en el estudio de las sociedades indias en algunas regiones
como el Noreste de México, pero también a fortalecer otras en
países como Colombia o Chile. La Araucanía, los Llanos o el
Seno Mexicano están a la espera de nuevas investigaciones que
vengan a poner sobre la mesa interrogantes que en un pasado no
fueron del interés académico.
El estudio de las naciones indias en el Noreste de
México aún deja mucho que desear, pero se están dando los
primeros pasos. Las nuevas generaciones han tenido un sinfín
de obstáculos; aun así, investigadores consagrados han dado el
visto bueno (un pequeño empuje tan necesario para no desistir
ante las exigencias de la academia). Este dossier está dedicado
al Dr. Manuel Ceballos Ramírez, quien siempre apoyó a los
jóvenes investigadores para que salieran de la región Noreste
a estudiar posgrados en el resto del país o el extranjero. En lo
Sillares, vol. 2, núm. 3, 2022, 15-18
17

�Naciones indias, fronteras y territorialidades

que respecta a mi persona, nunca olvidaré aquel 2015, cuando
al comentarle mi interés sobre los janambres y la forma que
pretendía abordarlos en la tesis de maestría, se emocionó igual
o más que yo y me preguntaba sobre el tema. A pesar de no ser
su área de especialidad, siempre mostró un interés para que se
trabajara el “noreste histórico” desde diversos enfoques. Hoy
me tomo la libertad de decir, en nombre de los investigadores,
que el Dr. Ceballos Ramírez escuchó, aconsejó y guió. Nuestras
investigaciones y méritos son pequeños homenajes a su persona.

Sillares, vol. 2, núm. 3, 2022, 15-18

18

�La relación fronteriza desde la institucionalidad
indígena: los ayllarewe mapuche del Reino de
Chile en los siglos XVI y XVII
The borderland relationship from the indigenous
institutionality: the Mapuche ayllarewe of the Kingdom of
Chile in the 16th and 17th Centuries
Francis Goicovich

Universidad de Chile
Santiago, Chile
orcid.org/0000-0002-3507-3002

Resumen: Pretendemos enriquecer los estudios fronterizos coloniales a
partir de un abordaje institucional de la sociedad mapuche, el cual busca
rescatar la importancia del ayllarewe en el entramado de la Guerra de
Arauco. Nuestra intención es caracterizar a este conglomerado político
y social dentro de un marco que va más allá del carácter belicista con
que se le suele asociar. Mediante una aproximación revisionista de las
fuentes (crónicas y documentación inédita de los siglos XVI y XVII),
pretendemos resignificar la naturaleza, funcionalidad y estructura de
este cuerpo sociopolítico, reconociéndole un carácter más complejo
que el que tradicionalmente se le ha atribuido.
Palabras clave: Guerra de Arauco; Ayllarewe; Vutanmapu; Historia
fronteriza
Abstract: I intend to enrich colonial borderland studies from an
institutional approach to Mapuche society, which seeks to rescue the
importance of ayllarewe in the Arauco War. I attempt to characterize
Sillares, vol. 2, núm. 3, 2022, 19-61
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.3-39

19

�La relación fronteriza

this political and social conglomerate within a framework that goes
beyond the warmongering character by which it is usually associated.
I intend to resignify the nature, functionality and structure of this
sociopolitical body by means of a revisionist approaching to the
sources (chronicles and unpublished documentation from the 16th and
17th centuries), recognizing a more complex character than the one
traditionally attributed to it.
Keywords: Arauco War; Ayllarewe; Vutanmapu; Borderlands history

Sillares, vol. 2, núm. 3, 2022, 19-61
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.3-39

20

�Francis Goicovich
Dedicado a la memoria de quien nunca debió partir,
y con sincera gratitud a CRT por su luminosa compañía.

Introducción
El quinto centenario del descubrimiento de América abonó el
terreno para la proliferación de propuestas rupturistas y novedosas
en el ámbito de los estudios fronterizos coloniales. Aunque
es indudable que en las décadas previas a la conmemoración
de dicho evento la pluma de diversos autores había gestado
un conjunto de libros y artículos que ponían en entredicho la
visión turneriana de los espacios de frontera, caracterizada
por un marcado anglocentrismo, el ocaso del siglo XX creó un
escenario propicio para la aparición de trabajos que ponían el
acento en una perspectiva más balanceada al momento de valorar
los acontecimientos que describían las fuentes históricas. Una
de las innovaciones más evidentes fue el rescate de las voces
y perspectivas emanadas del mundo indígena, lo cual conllevó
una verdadera resignificación de la documentación disponible,
situando a la alteridad en el centro del foco de discusión.
Esta trasformación epistemológica se inició con
investigadores de la talla de Miguel León Portilla en México,1
Nathan Wachtel en Francia,2 o James Lockhart en Estados Unidos,3
Miguel León Portilla, Visión de los vencidos. Relaciones indígenas de la
Conquista (México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México, 1959).
2
Nathan Wachtel, Las vision des vaincus. Les Indies du Pérou devant la
conquête espagnole (1530-1570) (Paris: Gallimard, 1971).
3
James Lockhart, The Nahuas After the Conquest: A Social and Cultural
1

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.3-39

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quienes protagonizaron una renovación en los estudios de historia
indígena al situar el ser, decir y hacer de las sociedades nativas en
la palestra de la investigación, pero focalizados fundamentalmente
en las dos áreas nucleares del continente, brindando escaso margen
e importancia a las regiones periféricas que experimentaron el
surgimiento de fronteras, algunas de ellas de larga duración hasta
entroncarse con los procesos independentistas y de formación
nacional de las primeras décadas del siglo XIX. Fue a fines del siglo
XX que un conjunto de historiadores y antropólogos reorientó los
estudios fronterizos hacia nuevos espacios y culturas, guiados por
preguntas y perspectivas que situaban a la agencia indígena en
un piso de igualdad ante su contraparte europea. Algunas de las
categorías analíticas más señeras y que mantienen vigencia en el
círculo de historiadores son las Relaciones Interétnicas de Rolf
Foerster y Jorge Vergara,4 el Middle Ground (“Tierra Media”) de
Richard White,5 la Tribal Zone (“Zona Tribal”) de Brian Ferguson
y Neil Whitehead,6 o el Indian Country (“País Indio”) de Daniel
Richter.7
History of the Indians of Central Mexico, Sixteenth Through Eighteenth Centuries (Stanford: Stanford University Press, 1991).
4
Rolf Foerster y Jorge Vergara, “¿Relaciones interétnicas o relaciones fronterizas?”, Revista de Historia Indígena, núm. 1 (1996): 9–33.
5
Richard White, The Middle Ground. Indians, Empires, and Republics in
the Great Lakes region, 1650-1815 (New York: Cambridge University Press,
1991).
6
Brian Ferguson y Neil Whitehead, eds., War in the Tribal Zone: Expanding
States and Indigenous Warfare (Santa Fe: School of American Research Press,
1992).
7
Daniel Richter, Facing East from Indian Country: A Native History of EarSillares, vol. 2, núm. 3, 2022, 19-61
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Los estudios fronterizos del último tiempo han abordado
problemáticas diversas cuando se trata de entender las modalidades en que se desplegó la lucha indígena ante las pretensiones hegemónicas hispanas. Cuando nos adentramos en el caso
mapuche, sociedad que detenta el laurel de haber protagonizado
la más férrea y dilatada resistencia nativa en todo el continente,
encontramos que los autores abocados a desentrañar la historia
de los siglos XVI y XVII han concedido especial importancia
a aspectos como el poder y el liderazgo en el sistema tribal,8
la habilidad política para conformar alianzas de amplio rango
que permitieran la circulación de recursos y guerreros al interior del territorio en conflicto,9 el rol de los parlamentos como
ly America (Cambridge: Harvard University Press, 2001).
8
Osvaldo Silva, “Hombres fuertes y liderazgo en las sociedades segmentarias: un estudio de casos”, Cuadernos de Historia, núm. 15 (1995):
49–64.
9
Leonardo León Solís, “Mapu, toquis y weichafes durante la primera Guerra de Arauco: 1546-1554”, Revista de Ciencias Sociales, núm. 40 (1995):
277–344; Francis Goicovich, “La Etapa de la Conquista (1536-1598): origen
y desarrollo del ‘Estado Indómito’”, Cuadernos de Historia, núm. 22 (2002):
53–110; Francis Goicovich, “Alianzas geoétnicas en la segunda rebelión general: génesis y dinámica de los vutanmapus en el alzamiento de 1598”, Historia,
núm. 36 (2006): 93–154; José Manuel Zavala, “Teoría y práctica indígenas de
la guerra en las fronteras de la América hispánica del siglo XVIII: el caso de
los mapuches o araucanos”, en Propaganda y mentalidad bélica en España y
América durante el siglo XVIII, ed. David González (Madrid: Ministerio de
Defensa, 2007), 95–119; José Manuel Zavala, “El ‘Estado de Arauco’ frente
a la conquista Española: estructuración sociopolítica y ritual de los araucano-mapuches en los valles nahuelbutanos durante los siglos XVI-XVII”, Historia 42, núm. 2 (2010): 433–50.
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instancias de negociación,10 y la transformación de la economía
indígena como un fenómeno de adaptación a la nueva realidad.11
Sin embargo, y con la salvedad de unos pocos casos,12 se ha
concedido un limitado interés al estudio de la propia institucionalidad indígena. El presente trabajo busca solventar en algún
grado este vacío al rescatar el lugar que le cupo a los ayllarewe
mapuche en la perpetuación de la resistencia nativa en los siglos
XVI y XVII. El objetivo que orienta la investigación es develar
la naturaleza de esta entidad en todos los niveles en que sea
posible adentrarnos según las posibilidades que nos brinden las
fuentes: ¿era el ayllarewe una unidad organizativa definida por
aspectos puramente bélicos? ¿Se trataba de entidades sociopolíticas perpetuas o su constitución estaba demarcada por el dinamismo? ¿En qué medida la realidad de los ayllarewe definió la
constitución de los vutanmapu?13
José Manuel Zavala, “Origen y particularidades de los parlamentos hispano-mapuches coloniales: entre la tradición europea de tratados y las formas de
negocioación indígenas”, en Pueblos indígenas y extranjeros en la monarquía
hispánica: la imagen del otro en tiempos de guerra (siglos XVI-XIX), ed. David González (Madrid: Sílex, 2011), 303–16.
11
Arturo Leiva, Rechazo y absorción de elementos de la cultura española
por los araucanos en el primer siglo de la conquista de Chile (1541-1655)
[Tesis de licenciatura] (Universidad de Chile, 1977), 729–36.
12
Guillaume Boccara, Los vencedores. Historia del pueblo mapuche en la
época colonial (Santiago: IIAM; Fondo de Publicaciones Americanistas Universidad de Chile; Ocho Libros, 2007).
13
José Manuel Zavala lo define como “alianza de varias unidades territoriales
(ayllarewe) vecinas. En la Araucanía, se trataba de alianzas longitudinales (sentido norte-sur) que cubrían más o menos cada uno de los pisos ecológicos distinguibles: costa, llano interior, precordillera y cordillera”. Véase José Manuel
10

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Diseccionando una institución mapuche en la
dinámica fronteriza hispano-indígena: el ayllarewe
A partir de la última década del siglo XVI las páginas de las
crónicas, así como los informes de los oficiales reales y las
declaraciones de los cautivos incorporan un nuevo término, hasta
entonces inédito, en la documentación colonial: el ayllarewe.
Desde un punto de vista estrictamente etimológico puede
definirse como “una junta y concurso de nueve parcialidades”,14
considerando que se trata de una voz compuesta, constituida
por la partícula numeral aylla (nueve) y el sufijo rewe
(parcialidad).15 La amplia mayoría de las obras y documentos
centrados en la temática fronteriza de esa época y de las
centurias posteriores adscriben a esta definición, estigma que se
Zavala, Los mapuches del siglo XVIII. Dinámica interétnica y estrategias de
resistencia (Temuco: Universidad Católica de Temuco, 2011), 310, https://repositoriodigital.uct.cl/bitstream/handle/10925/502/MAPU_9789567019717_
ZAVA_2011.pdf?sequence=1&amp;isAllowed=y.
14
Miguel de Olaverría, “Informe de don Miguel de Olaverría sobre el Reyno
de Chile, sus indios y sus guerras, 1598”, en Claudio Gay, ed., Historia física
y política de Chile, vol. 2 (París: Casa del autor, 1852), 21, http://www.bibliotecanacionaldigital.gob.cl/colecciones/BND/00/SM/SM0000569.pdf. El sabio
francés juzgó que este documento había sido escrito en 1594, sin embargo las
acertadas consideraciones de Diego Barros Arana le asignan una redacción
más tardía; véase Diego Barros Arana, Historia General de Chile, t. 3 (Santiago: Editoria Universitaria; Centro de Investigaciones Diegos Barros Arana, 2000), 98, http://www.memoriachilena.gob.cl/602/w3-article-7987.html.
(nota 7).
15
Luis de Valdivia, Arte y gramática general de la lengua que corre en todo
el Reyno de Chile (Sevilla: Thomás Lopez de Haro, 1684), http://www.memoriachilena.gob.cl/602/w3-article-8485.html. El sacerdote jesuita considera
equivalentes los términos lebo, regua, cahuin y parcialidad.
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perpetúa en los trabajos de muchos historiadores y antropólogos
decimonónicos y de comienzos del siglo XX; así por ejemplo,
Tomás Guevara señalaba que su significado era “reducción de
nueve parcialidades o rancherías”,16 propuesta que no difiere de
la de fray Félix José de Augusta, quien la definía como “nueve
reducciones o parcialidades, cada una con su rehue”,17 ni
de la del padre Ernesto Wilhelm de Moesbach al significarla
como “nueve parcialidades (levos, rehues, cahuines).18 No
obstante, este corpus sociopolítico de convocación numérica
aparentemente rígida no era tal, puesto que envolvía una amplia
gama de posibilidades que lo convertían en un conglomerado de
unidades parentales cuantitativamente variables. Fue Ricardo
Latcham el primero en percatarse de esto al afirmar que “no
sabemos si en un tiempo, el número de rehues de un aillarehue se
limitaba a nueve, pero en el tiempo de la conquista el número era
indeterminado y generalmente más de nueve”.19 Un documento
de 1605 grafica muy bien esta situación:
Dividieron estos yndios esta tierra para convocar gente en
provincias, a las mas provincias dividieron en nueve reguas y
Tomás Guevara, Historia de la civilización de Araucanía, vol. 1 (Santiago:
Imprenta Cervantes, 1898), 185, https://anales.uchile.cl/index.php/ANUC/article/view/21842/23153.
17
Félix José de Augusta, Diccionario Araucano-Español, vol. 1 (Santiago:
Imprenta Universitaria, 1916), 5.
18
Ernesto Wilhelm de Moesbach, Voz de Arauco (Santiago: Ediciones Séneca, 1998), 19.
19
Ricardo Latcham, La organización social y las creencias religiosas de los
antiguos araucanos (Santiago: Imprenta Cervantes, 1924), 378–79.
16

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alguno o algunos que no alcanso este número dividieron en siete
y otras en cinco, a la provincia de nueve llaman ayllarregua
porque aylla en su lengua quiere decir nueve, y a la de siete
llaman relgueregua porque relgue en su lengua quiere decir
siete, y a la provincia de cinco reguas llamanlos quechereguas
porque quechi quiere decir cinco.20

Lo que es más, no son pocos los casos en que la constitución
de estas agrupaciones, denominadas genéricamente como
ayllaregua, ayllaregue o ayllarehue en la pluma de cronistas y
misioneros, transgredían los límites semánticos del término, ya
que con suma frecuencia englobaban a una cantidad superior de
parcialidades. Una minuciosa búsqueda en archivos y fuentes
inéditas ponen en evidencia esta afirmación. Comenzando por
la provincia de mayor renombre, vemos que el literariamente
célebre ayllarewe de Arauco estaba conformado de “ocho o diez
parcialidades o reguas”,21 paradoja que creemos se funda en la
inclusión o exclusión que se hacía, por parte de escribanos y
testigos, de los nativos de la isla de Santa María, en la cual al
momento del contacto había “dos caciques y señores de ella”,22
Archivo Nacional de Santiago, Fondo Vicuña Mackenna (en adelante
ANVM), “Memoria [de] como se han de entender las proviciones de los yndios de Chile y algunos tratos particulares que entre ellos tienen con la declaracion de los nombres de los casiques que de presente an dado la paz, y de los
que la tienen dada de poco tiempo a esta parte que a todos se le an leydo las
proviciones porque la an dado de nuevo, 1605”, vol. 279, f. 46.
21
Alonso Ovalle, Histórica relación del Reino de Chile, vol. 2. Colección de
Historiadores de Chile, t. 13 (Santiago: Imprenta Ercilla, 1888), 288.
22
Jerónimo de Bibar, Crónica y relación copiosa y verdadera de los reinos de
Chile (Madrid: Historia 16, 1988), 251.
20

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los que regían “hasta mill indios de poblazón”.23 El lazo entre
insulares y continentales queda en evidencia al constatar su
participación en el alzamiento general de 1655, cuando “se
rebelaron con todos los de tierra firme, reciviendo su flecha y
haziéndose a una [...] se passaron a tierra firme a vivir con los
rebelados de Arauco y Lavapié”.24
De igual manera, la documentación revela en forma esporádica
los nombres de otras parcialidades constitutivas de esta provincia,
como es el caso de Longonobal. Creemos que la omisión frecuente
de este rewe, como de tantos otros en esta y otras provincias se debe
en gran medida a que los españoles prestaron atención preferente a
aquellos con un volumen demográfico considerable y que jugaron un
rol destacado en la contienda fronteriza.
Situación similar encontramos en el ayllarewe de Purén:
si bien el grueso de la información insiste en describirlo como
compuesto por nueve rewe, no deja de llamar la atención que algunas
parcialidades, como la de Guadava, constantemente excluidas del
registro de su constitución,25 aparezcan frecuentemente participando
Pedro de Valdivia, “Carta a sus apoderados en la Corte, Concepción, 15 de
octubre de 1550”, en José Toribio Medina, ed., Cartas de Pedro de Valdivia
que tratan del descubrimiento y conquista de Chile (Santiago: Fondo Histórico
y Bibliográfico José Toribio Medina, 1953), 138.
24
Diego de Rosales, Historia General de el Reyno de Chile. Flandes Indiano,
vol. 1 (Valparaíso: Imprenta del Mercurio, 1877), 286.
25
Así por ejemplo, la “Relación de lo que sucedió en el Reyno de Chile,
después que el Padre Luys de Valdivia, de la Compañía de Jesus, entró en el
con sus ocho compañeros sacerdotes de la misma Compañía, el año de 1612”
consigna los rewe de Relomo, Calcoimo, Tirúa, Claroa, Videregua, Lleulleu,
23

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de sus alzamientos y malocas, consideración que se refuerza
teniendo en cuenta la extrema cercanía geográfica que dicho rewe
tenía con la cabeza de la provincia –vale decir, Purén– y en que
Paynamacho y Antevilo, sus respectivos lonko26 en el periodo en
que gobernaba Alonso de Sotomayor, eran hermanos.27 A esto
debemos sumar el problema que implica la isla Mocha, la que en
tiempos del alzamiento general de 1598, albergaba una población
de “3.000 indios que de continuo han estado de guerra”28 y que
Ranculgue, Puren y Pellaguén, en tanto Diego de Rosales descarta, en dos
listas que incluye en su “Conquista Espiritual del Reino de Chile”, a Videregua reemplazándola por la parcialidad de Guide y, en una de ellas, el lugar de
Pellaguén es ocupado por el rewe de Curamapu, con lo que el rewe de Guadava jamás es mencionado. Véase “Relación de lo que sucedió en el Reyno
de Chile...”, en José Toribio Medina, ed., Biblioteca Hispano Chilena, vol. 2,
(Santiago: Fondo Histórico y Bibliográfico José Toribio Medina, 1963), 110;
y Diego de Rosales, “Conquista Espiritual...”, en Gustavo Valdés Bunster,
ed., Seis misioneros en la frontera mapuche (Temuco: Centro Ecuménico
Diego de Medellín/Ediciones Universidad de La Frontera, 1991 [1673]), 73,
148.
26
Los lonko eran los cabecillas o representantes de los lov (también llamados
lof) o patrilinajes mapuche. La mayoría de los cronistas los llaman líderes
o jefes. El padre Luis de Valdivia lo traduce como “la cabeza”, mientras el
sacerdote Andrés Febrés incorpora la variante loncogen, a la que define como
“principal, superior”. Félix José de Augusta lo llama “la cabeza, el jefe”, acepción que mantiene Juan Grau. Véase Luis de Valdivia, Arte y gramática general de la lengua que corre en todo el Reyno de Chile (Sevilla: Thomás Lopez
de Haro, 1684 [1606]). Andrés Febrés, Arte de la lengua general del Reyno
de Chile (Lima: Calle de la Encarnación, 1764), 535. Augusta, Diccionario
Araucano-Español, 161.
27
Ovalle, Histórica relación del Reino de Chile, vol. 2. Colección de Historiadores de Chile, t. 13, 20.
28
Diego de Ocaña, Relación de viaje a Chile, año de 1600 (Santiago: Editorial Universitaria, 1995), 39. Esta apreciación contrasta con la entregada por
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en la época de Pedro de Valdivia era regida por “dos señores”.29
Sabemos muy bien que sus habitantes cumplieron un importante
rol en la rebelión iniciada con la muerte del malogrado gobernador
Martín García Oñez de Loyola en 1598, como lo demuestra una
carta de Juan Jaraquemada al rey, en la cual se señala que los nativos
“tributan a estos de guerra mil picas, cantidad de arcos y flechas y
más de quinientas fanegas de comidas de que es abundantísima”.30
La alianza y apoyo para con dicha provincia se canalizaba a través
del rewe costero de Tirúa, conglomerado social y punto continental
más cercano a la isla, “donde los indios de Purén tienen muy gran
sustento por la pesquería de la macha”.31 El arraigo y persistencia
de este nexo en un plano ajeno a la práctica bélica es resaltado por
el padre Diego de Rosales, quien al referir la labor misional del
sacerdote jesuita Alonso del Pozo después del tercer alzamiento,
indica que:
Alonso de Ovalle y Diego de Rosales; el primero nos dice: “sabemos que
los isleños de la Mocha, que son jente humana, cortés y apacible, como lo
han esperimentado las armadas que han arribado a ella”, en tanto el segundo
afirma que “estos jamas han tenido guerra con los españoles”. Véase Ovalle,
Histórica relación del Reino de Chile, vol. 2. Colección de Historiadores de
Chile, t. 13, 288.
29
Bibar, Crónica y relación copiosa y verdadera de los reinos de Chile, 255.
30
Archivo Nacional de Santiago, Fondo Carlos Morla Vicuña (en adelante ANMV), “Carta de Juan Jaraquemada a Su Magestad, 1º de marzo de
1611”, vol. 1, f. 410. Sin embargo, no es claro si la asistencia de los nativos
de la isla Mocha al ayllarewe de Purén se limitó sólo a la entrega de armas
y bastimentos, o si ésta también se manifestó en el traslado de weichafes o
guerreros.
31
ANMV, “Carta de Juan Jaraquemada a Su Magestad, 1º de marzo de 1611”,
vol. 1, f. 410.
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Visitando el P. la Provincia de Tirua, que está en la costa del mar,
y doctrinando aquellos indios, llegaron dos caciques de la isla de
la Mocha en unas balsas de paja, con mucha gente, que venían
a sus tratos y contratos, con los indios de tierra firme de Tirua.32

En su Flandes Indiano el mismo cronista relata que los naturales
de la isla “crían gran cantidad de gallinas, ovejas castellanas y
chilenas, que crezen y engordan a maravilla, y tienen trato de
ellas con los indios de Tirua y tierra firme”.33
De ambas citas es posible extraer dos importantes
consecuencias. En primer lugar, el carácter bigeográfico
que detentaban ciertos ayllarewe, lo que se traducía en una
disponibilidad ecológicamente variada de recursos y en el
manejo estratégico de un vasto territorio, lo que potenciaba
la interacción con agrupaciones de más de una zona. Purén
y Quecheregua son los más connotados casos de ayllarewe
fronterizos que se articulaban sobre un espacio que abarcaba a
más de una faja del relieve.34 En segundo término, es elocuente
la implicancia no sólo bélica, sino también económica de
Rosales, “Conquista Espiritual...”, en Gustavo Valdés Bunster, ed., Seis misioneros en la frontera mapuche (Temuco: Centro Ecuménico Diego de Medellín; Ediciones Universidad de La Frontera, 1991), 87.
33
Rosales, Historia General de el Reyno de Chile. Flandes Indiano,
vol. 1, 289.
34
Para el caso de Purén, véase “Relación de lo que sucedió en el Reyno de
Chile...”, en José Toribio Medina, Biblioteca Hispano Chilena, vol. 2 (Santiago: Fondo Histórico y Bibliográfico José Toribio Medina, 1963), 110, http://
www.memoriachilena.gob.cl/602/w3-article-336459.html. Para Quecheregua
véase ANVM, “Autos de las paces y perdón general hechos por el Gobernador
Alonso García Ramón, 1605”, vol. 279, fs. 26-27.
32

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las alianzas que conformaban las respectivas provincias.
Remitiéndonos al caso citado, las parcialidades de Purén, de
las que al menos siete se repartían entre la línea de costa y los
faldeos occidentales de la cordillera de Nahuelbuta y otras dos
o tres en el llano central, se abastecían de productos del mar
y engarzaban con la isla Mocha a través del rewe de Tirúa,
el más austral de su extensión geográfica. Ello no descarta
eventuales intercambios con levo35 de otros ayllarewe,36 pero
creemos que la circulación preferencial de recursos al interior
de cada uno de estos conglomerados contribuía a reforzar los
nexos de reciprocidad que se hacían latentes y necesarios en
los períodos de conflicto con el acero español. Refuerza esta
idea, de la plurifuncionalidad del ayllarewe, la apreciación que
acuñó un siglo atrás Ricardo Latcham, cuando afirmaba que “el
aillarehue parece haber sido una agrupación a la vez política y
religiosa”.37 Lamentablemente la documentación es mezquina
en información de esta naturaleza, careciendo de los detalles
necesarios para elaborar una propuesta más sustentable, ya sea
El levo o lebo, según Boccara, era una “unidad sociopolítica compuesta
de diversos quiñelob”; véase Boccara, Los vencedores. Historia del pueblo
mapuche en la época colonial, 414.
36
Diego de Rosales nos dice que “comercian con los de tierra y Paicabi, por
carneros y obejas de la tierra y lumas para cabar, las cosas que los indios de
tierra firme adquieren de los Españoles, como hachas de yerro, cuñas, añil,
cuentas de vidrio y cosas assi”; véase Rosales, Historia General de el Reyno
de Chile. Flandes Indiano, vol. 1, 289.
37
Latcham, La organización social y las creencias religiosas de los antiguos
araucanos, 379.
35

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por el desinterés de los letrados y hombres de armas en tales
materias o por la dificultad que implicaba acceder a detalles
tan poco visibles en el concierto de los combates, incursiones
y saqueos que fueron el sello de los primeros cien años de
interacción fronteriza.
De estas reflexiones surge una importante conclusión:
consideramos, cuando menos hasta la primera mitad del
siglo XVII, que la dispersión espacial de algunos ayllarewe
deja en entredicho la tradicional visión rectilínea de los
vutanmapu, supuestamente restringidos en su extensión
y alcance sociopolítico a una exclusiva franja de relieve
(costa, valle central, precordillera). Dichos vutanmapu o
“tierras grandes”, según se desprende de su etimología (vuta
significa “gran” o “grande”, y mapu se traduce como “tierra” o
“territorio”), fueron extensos y complejos sistemas de alianzas
socioterritoriales que enlazaron a diversos ayllarewe a lo
largo de las franjas del relieve en que se extendía el espacio
mapuche. Aquellos ayllarewe que detentaban una condición
bigeográfica se encontraban en una situación estratégicamente
privilegiada para concertar pactos y movilizar guerreros por
diversos sectores de la topografía indígena conforme se iban
dando las circunstancias.
El tercer ejemplo de un ayllarewe conformado por un
número mayor de parcialidades es, también, el caso más complejo:
nos referimos a la provincia de Catiray, comprendida entre la
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cordillera de Nahuelbuta y el río Biobío hasta la confluencia del río
Bueno con el Duqueco por el sur. Hacia 1605 la incansable labor
de pacificación del jesuita Luis de Valdivia lo llevó a la región
fronteriza acompañado del gobernador entrante Alonso García
Ramón. Después de haber parlamentado con los ulmen38 de las
provincias de Penco, Tucapel, Arauco y Quecheregua, dándoles
a conocer las provisiones reales que garantizaban su protección
frente a los agravios y la abolición del servicio personal, el 17 de
mayo se reunió con los indios coyuncos, gualquis y catirayes.39
Sobre estos últimos, el acta de la conferencia consigna que dichos
naturales:
[…] se dividen en dos provincias, la una contiene solo siete
reguas que al presente an ofrecido la paz […] la otra contiene
Los ulmen fueron generalmente identificados como personas de prestigio
cuyo reconocimiento iba más allá de los patrilinajes mapuche. Andrés Febrés,
Arte de la lengua general del Reyno de Chile (Lima: Calle de la Encarnación,
1764), 319, le llama “cacique” y “curaca”. El diccionario de Grau lo define
como un “mapuche gobernante de un distrito, jefe, cacique en tiempo de paz,
noble, adinerado”; véase Juan Grau, Voces indígenas de uso común en Chile:
apellidos y patronímicos (Santiago: Ediciones Oikos, 2000), 225.
39
Una descripción detallada de estas conferencias en Barros Arana, Historia
General de Chile, t. 3, 332–34. Véase también Francisco Enrich, Historia
de la Compañía de Jesús en Chile, vol. 1 (Barcelona: Imprenta de Francisco
Rosales, 1891), 503–25. Crescente Errázuriz, Historia de Chile durante los
gobiernos de García Ramón, Merlo de la Fuente y Juan Jaraquemada (Santiago: Imprenta Cervantes, 1908); Antonio Astrain, Historia de la Compañía
de Jesús en la asistencia de España, t. IV (Madrid: Administración de Razón
y Fe, 1913), 668–90. El aporte más reciente es el de José Manuel Zavala, José
Manuel Díaz Blanco, y Gertrudis Payás, “Los parlamentos hispano-mapuches
bajo el reinado de Felipe III: la labor del padre Luis de Valdivia (1605-1617)”,
Estudios Ibero-Americanos 40, núm. 1 (2014): 23–44.
38

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nueve reguas que al presente estan [en] guerra. Y la primera
es llamada rralgueregua [sic] y la segunda ayllaregua por el
número de reguas que a cada qual contiene.40

En otras palabras, al interior de un mismo grupo territorial
–los catirayes– se distinguen dos supuestas provincias que
manejan, cada una por separado, una política conciliadora o de
manifiesta hostilidad hacia los hispanos. A primera vista se diría
que estamos frente a un sistema de dualidad similar al que los
cronistas describen en los Andes centrales o, para no ir más lejos,
al que la hueste valdiviana encontró en el valle de Aconcagua.41
Empero, la realidad distaba bastante de esta posibilidad porque
siete años más tarde, estando el destino del reino ahora en manos
del gobernador Alonso de Ribera, el padre Luis de Valdivia,
investido de amplios poderes, retomó su política de encuentros
y parlas con los representantes de las provincias indígenas.
En este nuevo escenario observamos un cambio respecto a la
ANVM, “Autos de las paces y perdón general hechos por el Gobernador
Alonso García Ramón, 1605”, vol. 279, fs. 35-36.
41
En efecto, al arribar los hispanos a este curso fluvial se encontraron con
una modalidad de organización dual del territorio que se manifestaba tanto
en la nominación diferencial del curso superior de dicho río (valle de Chile)
respecto a su cauce inferior (valle de Conconcagua), así como en la presencia
de dos cabezas de poder que señoreaban sobre ambas mitades. Bibar es quien
mejor grafica esta pretérita realidad cuando señala que “los señores de este
valle son dos: el uno Tanjalongo, éste manda de la mitad del valle a la mar; el
otro cacique se dice Michimalongo, éste manda y señorea la mitad del valle
hasta la sierra. Este ha sido el más temido señor que en todos los valles se ha
hallado”. Véase Bibar, Crónica y relación copiosa y verdadera de los reinos
de Chile, 100.
40

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estructura de la alianza registrada en 1605, puesto que ahora a
una provincia de diez rewe dispuesta a establecer las paces se
contraponía otra de cinco rewe que persistía en la lucha, cuyas
parcialidades estaban “unidas con Purén”.42 Si bien la sumatoria
de las unidades parentales no es coincidente entre ambos años
–posiblemente producto de una omisión del prosista–, salta a la
vista una dinámica autónoma de las mismas para adherir a alguna
de las decisiones políticas tomadas por las coaliciones. En efecto,
al interior de los ayllarewe cada levo conservaba su autonomía y
estaba en posición de decidir su respaldo a las resoluciones que
se tomaban en la relación interétnica. Prueba de ello son las Paces
de Chicuya protagonizadas por el gobernador Alonso de Ribera y
el ayllarewe de Arauco el 20 de noviembre de 161243: a la reunión
asistieron siete de los nueve rewe convocados, ausentándose
las parcialidades de Lebo y Colcura que permanecieron fieles
al alzamiento encabezado por la provincia de Purén. Otro
ejemplo está dado por las paces que el padre Luis de Valdivia y
el gobernador García Ramón sostuvieron en el fuerte de Santa
Inés de Monterrey con el ayllarewe de Tucapel: a dicho evento,
celebrado el 24 de abril de 1605, asistieron igualmente:
[…] quatro embaxadores de las quatro reguas ultimas de Puren
quel dicho dia avian venido a ofrecer la paz al dicho governador,
“Relación de lo que sucedió en el Reyno de Chile...”, en Medina, Biblioteca Hispano Chilena, vol. 2, 100.
43
ANMV, “Tratado entre el gobernador Alonso de Ribera y los indios (Paces
de Chicuya), 20 de noviembre de 1612”, vol. 20, fs. 20-20v.
42

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el primero llamado Ybantureo de la regua de Tirua i el segundo
llamado Pillantureo de la regua llamada Lleolleo y el tercero
Caniunmapo de la regua llamada Rangalme [Ranculgue] y
el quarto llamado Queupuanca de la regua llamada Claroa,
ynbiados de sus caciques al dicho fin no obstante que las
otras cinco reguas restantes de su provincia y [a]yllaregua
perseveraban de guerra […].44

Ahora bien, para el caso de Catiray el empleo de un mismo término
nominativo y de un gentilicio común a sus miembros, los “catirayes”,
implica el reconocimiento de una estructura socioterritorial
unitaria. La pregunta que surge entonces es, ¿por qué se clasifica
a un mismo conglomerado y región como conformado por dos
“provincias”? Creemos que la respuesta reside en el exotérmino con
que los hispanos tradujeron a su propia concepción dicha estructura
nativa. El Diccionario de Autoridades define a la provincia como
“la parte de un Reino ú Estado, que se suele gobernar en nombre
del Príncipe, por un ministro que se llama Gobernador”.45 Sabemos
bien que la formación estatal era del todo extraña a la sociedad
mapuche, numerosos documentos y los cronistas sin excepción
reconocen la ausencia de una organización centralizada del poder,
condición sine qua non de los estados; el testimonio del cautivo
fray Juan Falcón es explícito en esta materia al indicar que entre
los indígenas:
ANVM, “Autos de las paces y perdón general hechos por el Gobernador
Alonso García Ramón, 1605”, vol. 279, fs. 14-15.
45
Real Academia Española, Diccionario de Autoridades, t. V, vol. 3 (Madrid:
Editorial Gredos, 1964), 415.
44

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[…] no hay cabeza a quien obedezcan ni [a]caten sujección, no
tienen modo ni orden de república, ni la conservan de ninguna
manera, ni gobierno en sus cosas, no hay forma de administrarse
justicia de ninguna suerte, y así como no hay a quien poderse
pedir, ninguno trata de pedirla.46

Otro prisionero de los indígenas, el célebre autor del Cautiverio
Feliz, destaca también la falta de una estructura jerárquica que
involucre una cadena de poder propia del sistema estatal:
[…] por no tener esta nacion cabeza superior que los sujete, ni
a quien ellos rigurosamente tengan temor ni respecto, porque
cada uno en su parcialidad y en sus casas es tenido y acatado
conforme sus caudales y el séquito de deudos y parientes que
le asiste.47

Finalmente, Miguel de Olaverría indicaba casi un siglo antes que:
Los indios de Chile en ningún tiempo se save que ayan tenido señor ni rey universal ni particular que sobre ellos tubiesse
poder y dominio ni mas de sus caciques en cada parcialidad.48

De esta manera, cabe preguntarnos dónde descansaba el
fundamento que hacía que los cronistas, soldados, religiosos y
testigos en general homologaran los corpus socioterritoriales del
“Declaración que hizo el padre Fray Juan Falcón en 18 de Abril de 1614”,
en Horacio Zapater, “Testimonio de un cautivo. Araucanía, 1599-1614”, Historia, núm. 23 (1988): 316.
47
Francisco Núñez de Pineda y Bascuñán, Cautiverio feliz, y razón de las
guerras dilatadas de Chile. Colección de Historiadores de Chile, t. 3 (Santiago: Imprenta del Ferrocarril, 1863), 121.
48
Olaverría, “Informe de don Miguel de Olaverría sobre el Reyno de Chile, sus
indios y sus guerras, 1598”, en Gay, Historia física y política de Chile, vol. 2, 22.
46

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mundo aborigen a la categoría de provincia. Consideramos que
la respuesta se encuentra en la rearticulación del poder que se
experimentaba en los períodos de conflicto, cuando el principio
de autoridad, hasta entonces casi imperceptible, se hacía visible
a los ojos hispanos. En efecto, al amalgamarse las parcialidades
de los ayllarewe para enfrentar en forma cohesionada la
amenaza castellana surgía una pseudo jerarquía militar, de
carácter temporal, a cuya cabeza se encontraba el toki49 general
o gentoki. Los hispanos identificaron a este personaje con los
gobernadores50 que regían las diversas provincias peninsulares,
tanto porque socialmente representaba el ejercicio de un precepto
de mando, como porque territorialmente le correspondía
la dirección y resguardo de una región cuyos habitantes se
identificaban con su suelo y se diferenciaban identitariamente de
los circunvecinos. Así se explica, por ejemplo, el que Francisco
Núñez de Pineda llame a la cabeza del ayllarewe de Purén “el
gobernador Ancanamon”.51
Febrés, Arte de la lengua general del Reyno de Chile, 647. Lo define como
“los que goviernan en tiempo de guerra”. Boccara, Los vencedores. Historia
del pueblo mapuche en la época colonial, 415. Lo identifica como “general de
los escuadrones indígenas”.
50
El Diccionario de Autoridades lo define como “el que gobierna, dirige y
encamina alguna cosa, para lograr el fin que desea”. Una segunda acepción,
igualmente válida para nuestra propuesta, señala que “se llama asimismo al
superior que manda y ordena a los inferiores, en orden al debido fin del público...”, en Real Academia Española, Diccionario de Autoridades, t. IV, vol. 2
(Madrid: Editorial Gredos, 1964), 56.
51
Núñez de Pineda y Bascuñán, Cautiverio feliz, y razón de las guerras dilatadas de Chile. Colección de Historiadores de Chile, t. 3, 102.
49

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Si volvemos la mirada a Catiray, repararemos en el alto
número de parcialidades que la conformaban –mínimo 16– y,
seguidamente, en la situación espacial en que se encontraba,
colindante con algunas de las provincias más belicosas y que más
enconadamente sostuvieron la resistencia frente al invasor de
ultramar: Arauco, Gualqui, Coyuncaví, Quecheregua y Purén. La
alianza que los rewe meridionales de Catiray sostuvieron con esta
última fue lo que llevó a los hispanos a distinguir dos provincias,
puesto que cada una de ellas tenía hacia 1605 su propio toki
general: Millapoa encabezaba el relguerewe que deseaba razonar
con el lenguaje del canelo y Maricaneo era el líder del ayllarewe
que prefería continuar con el idioma de la lanza.52 En suma, si
bien en un comienzo los catirayes actuaron cohesionadamente
en el alzamiento general de 1598 junto con la totalidad de las
provincias, ya a mediados de la primera década del siglo XVII se
vislumbra un quiebre que originó dos subalianzas con políticas
fronterizas dispares. El alto número de rewe permitió constituir
dos conglomerados de proporciones suficientes como para que
los hispanos, erróneamente, les otorgaran a cada uno la condición
de provincia, creando así una división artificial.
Considerado lo anterior, es lícito preguntarse por los
factores que incidieron en este divorcio al interior de los catirayes.
Los motivos de la resistencia indígena eran múltiples: evitar los
ANVM, “Autos de las paces y perdón general hechos por el Gobernador
Alonso García Ramón, 1605”, vol. 279, f. 37.
52

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abusos del servicio personal, las condiciones laborales vejatorias,
el pago de tributos excesivos, el rapto de sus mujeres e hijos, etc.
La documentación grafica muy bien esta situación al señalar que:
la principal causa de averse revelado y perseverado tantos años
en su revelion los dichos yndios hera la servidumbre personal
en que ellos en algun tiempo y todos los demas yndios deste
Reyno avian estado y estavan tomándoles sus hijos, hijas é
mugeres para la dicha servidumbre y otros agravios que al
principio recibieron y al presente reciben de los españoles
avitantes en este reyno.53

Sobre la arbitrariedad de los encomenderos Alonso de Ovalle indica:
Esta codicia y deseo de la riqueza y la insaciable sed de aumentar
cada uno su caudal, hacía a los encomenderos menos atentos a
la conservacion de los indios y a guardarles sus fueros, a cuidar
del buen tratamiento con que debieran portarse con ellos, a
pagarles su trabajo y sudor y ser mas solícitos en no permitir
que los agraviasen los que inmediatamente estaban con ellos y
eran sobrestantes de las haciendas.54

Finalmente el cacique Quilalebo, rememorando su pasado de
servidumbre antes del segundo alzamiento general, refirió a
Francisco Núñez de Pineda que los españoles:
[…] solo cuidaban de menoscabar y consumir nuestra nacion,
no dándonos de comer, teniéndonos en un ordinario trabajo de
las minas, dejándonos morir en ellas, sin asistencia de nuestras
mujeres, sin el consuelo de nuestros hijos, y sin el regalo de
ANVM, “Autos de las paces y perdón general hechos por el Gobernador
Alonso García Ramón, 1605”, vol. 279, f. 8.
54
Ovalle, Histórica relación del Reino de Chile, vol. 2. Colección de Historiadores de Chile, t. 13, 71.
53

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nuestras casas; los continuos y lamentables robos de nuestras
reduciones, llevándonos los hijos y las hijas con violencia,
vendiéndolas por esclavas de secreto; la crueldad tan feroz de
las mujeres, que a sus criadas las quemaban vivas y dentro de
sus aposentos las enterraban, despues de haber hecho con ellas
mil anomalías; la libertad con que se servian de nuestras hijas
y mujeres, hasta forzarlas los hombres a vista de sus padres y
de sus madres, y aun de sus maridos; y otras cosas mas graves
que pudiera referiros.55

Indudablemente que los atropellos que sufrieron durante los
años en que imperó el servicio personal, antes de la implantación
de la Guerra Defensiva en 1612, encendió en el espíritu de los
indígenas la llama del descontento y el deseo de resarcir los
agravios. La muerte de Martín García Oñez de Loyola no fue más
que el fruto de un creciente enfado que anidaba en el corazón de
quienes sintieron que había llegado el momento de saldar cuentas,
sentimiento que explica la rápida adhesión de las provincias entre
el río de La Laja y el Seno de Reloncaví, al alzamiento general
iniciado por el poderoso ayllarewe de Purén.
No fue sino hasta 1605 que se vislumbraron los primeros
signos de pacificación, y si bien en forma tímida, gradual e inestable,
una a una fueron arriando sus banderas de lucha algunas de las
provincias fronterizas. Empero, las más enconadas permanecieron
firmes en su posición, ya sea porque desconfiaban de las promesas
hispanas en orden a respetar sus fueros, o porque sus líderes y las
Núñez de Pineda y Bascuñán, Cautiverio feliz, y razón de las guerras dilatadas de Chile. Colección de Historiadores de Chile, t. 3, 307.
55

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comunidades en general hallaban en la guerra una fuente de prestigio
que les permitiría dejar memoria de sí, convirtiendo sus nombres
en tema de las juntas de guerra y en ejemplo para las generaciones
futuras, como lo eran Caupolicán, Lautaro y Galvarino.56 Como
señalábamos en un trabajo previo, en la sociedad mapuche los
hombres:
“[…] participaban paralelamente de una doble contienda desde
el preciso instante en que adquirían la condición de konas57:
de un lado, se trenzaban en las interminables disputas que
alternadamente protagonizaban con las agrupaciones que se
El prestigio fue un fundamento importante en la perpetuación de la guerra. A
lo largo del tiempo surgieron líderes que buscaron concitar alzamientos o dilatarlos en el tiempo a fin de labrar sus nombres en la memoria de sus iguales e incluso de sus rivales, como lo demuestra Anganamón cuando pregunta a Núñez de
Pineda “qué es lo que decían de él entre nosotros [los hispanos], si tenia opinion
de soldado y de valiente”. Sin embargo, también hubo líderes que, inspirados por
el anhelo de alcanzar la fama, fracasaron en su intento de sublevación perdiendo
en ello la vida, como ocurrió al cacique Curiguanque de la Mariquina en 1647.
Véase Núñez de Pineda y Bascuñán, 127, y Biblioteca Nacional de Chile, Documentos Originales de José Toribio Medina, “Copia del proceso seguido contra
los caciques Curiguanque, Maliante y el indio Catigneu, todos de la Mariquina,
por intento de asesinato del Veedor General Francisco de la Fuente Villalobos y
demás capitanes y soldados y sacerdotes que entraron en sus tierras en fe de la
paz que habían ofrecido, 1647”, t. 311, fs. 1-61.
57
Febrés, Arte de la lengua general del Reyno de Chile, 459, dice que son
“los mozetones”, incorporando las acepciones de “esforzado, valiente, guapo”,
definiciones que son mantenidas en el diccionario de Augusta, Diccionario
Araucano-Español, 93. Dado que la mayoría de los jóvenes mapuche se incorporaban a las fuerzas indígenas que resistieron al invasor español, algunos autores coloniales tradujeron el término como “soldado”, aludiendo a los guerreros nativos, lo que sin embargo es un error de concepto, ya que esa definición
le corresponde más bien al término weichafe; véase Valdivia, Arte y gramática
general de la lengua que corre en todo el Reyno de Chile.
56

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convertían en enemigas, del otro, rivalizaban constantemente
entre sí en su afán por ganar el reconocimiento de sus
‘camaradas’ a través de actos de valor y arrojo. La evocación
de estas acciones solía ser el tema central de sus fiestas y juntas,
en las que el arte de la oratoria se encargaba de ensalzar las
adulaciones que cada uno refería de sí mismo”.58

Inducidas por estas razones o por el argumento de la amenaza,
provincias o parcialidades de menor peso demográfico fueron
ocasionalmente arrastradas al enfrentamiento fronterizo o, en
aquellos casos de adhesión voluntaria, a mantener su apoyo inicial
hacia aquellas que encabezaban los levantamientos. Tema poco
tratado por los especialistas ha sido este de las alianzas forzadas.59
Las facciones indígenas y las coaliciones en general solían incluir
agrupaciones que, ya agotadas por las dilatadas campañas y la
devastación de las campeadas hispanas, solo mantenían sus toki
ensangrentados60 para no convertirse en víctimas de sus aliados
Francis Goicovich, “En torno a la asimetría de los géneros en la sociedad
mapuche del período de la Conquista Hispana”, Historia, núm. 36 (2003): 161.
59
Una de las pocas aproximaciones es la que ha realizado Andrea Ruiz-Esquide, Los indios amigos en la frontera araucana, (Santiago: Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos/Centro de Investigaciones Diego Barros Arana,
1993), 46-48.
60
Los toki eran unas hachas de piedra que detentaban una poderosa connotación simbólica en el seno de la cultura mapuche. Dicha simbología estaba fuertemente ligada al color del artefacto, ya que los toki de color negro eran usados
en rituales para concertar alianzas y así llevar adelante la guerra contra los españoles, mientras que los toki blancos eran usados en los rituales de paz. Los
líderes bélicos mapuche, llamados toki o gentoki, eran los portadores de estos
emblemas confeccionados en pedernal negro. Luis de Valdivia, Arte y gramática general…, le llama simplemente “hacha”, al igual que Augusta, Diccionario
Araucano-Español, 216. Para una aproximación al valor simbólico de los toki
58

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más poderosos, los que “de tal manera tienen puesto estanco al
tratar de paz que al que lo tratase le matarían como a traidor”.61
Hacia 1612, por ejemplo, se hacía notar que Utaflame y Pañeguile,
cabezas principales del rewe de Elicura, jamás habían dado la paz
“porque si la dieran les cortaran las cabezas a estos dos las demas
provincias de guerra”.62
Podemos hablar de un verdadero “miedo a la paz” de
los rewe y ayllarewe de menor jerarquía en el escenario bélico
fronterizo o, cuando menos, de aquellas cuyos territorios estaban
cercados por agrupaciones reacias a las tentativas de pacificación.
Convertirse en indios amigos de los españoles era una forma de
enfrentar la amenaza de los antiguos aliados, pero también con
suma frecuencia se debía pagar el precio por lo que aquellos
concebían como una traición. Ya el padre Diego de Rosales hacía
ver que los indios de guerra “siempre enderezan sus tiros a los
amigos, ya por vengarse en ellos, ya por hacerlos sus auxiliares y
quitarnos esas fuerzas”.63 El 19 de diciembre de 1646, poco antes
y su uso en las rituales de paz y guerra, véase Francis Goicovich, “Un sistema
de equivalencias: el ritual del sacrificio en la cultura reche-mapuche de tiempos
coloniales (siglos XVI y XVII)”, Historia 51, n° 2 (2018): 423-454.
61
“Declaraciones de dos mulatos que vivían entre los indios rebelados acerca de las costumbres de guerra de éstos, 27 de diciembre de 1593”, en José
Toribio Medina, ed., Colección de Documentos Inéditos para la Historia de
Chile (2a serie), vol. 4 (Santiago: Fondo Histórico y Bibliográfico José Toribio
Medina, 1960), 387.
62
“Relación de lo que sucedió en el Reyno de Chile...”, en Medina, Biblioteca Hispano Chilena, 111.
63
Rosales, “Conquista Espiritual...”, en Valdés Bunster, Seis misioneros en la
frontera mapuche, 72.
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de concertarse las Paces de Quillín por el gobernador Martín
de Mujica, el toki general de la Mariquina, Juan Manqueante,
expresaba al Veedor General don Francisco de la Fuente Villalobos
y al gobernador de Valdivia don Francisco Gil Negrete, que su
lealtad para con los hispanos le había concitado:
[…] el enojo de las provincias reveladas de Puren, Tucapel y
de las costas de la Imperial y de la cordillera, que muchas y
diversas veces hicieron entradas y corredurías en nuestro país
maloqueandonos como á fieles y declarados amigos de los
españoles.64

Existía una jerarquía de poder tanto entre los rewe que conformaban una provincia, como en la interrelación que se establecía
entre los mismos ayllarewe. El potencial demográfico, la capacidad bélica (habilidad para estructurar confederaciones, así
como la movilización de contingentes y recursos ad hoc) y el
prestigio de sus líderes eran los principales factores que marcaban la diferencia en ambos niveles. El rewe que detentaba
la condición de cabeza de provincia solía marcar la dinámica
de la coalición, como ocurría con el ayllarewe de Purén, cuya
parcialidad homónima era, con frecuencia, la más respetada y
temida por el resto de la corporación socioterritorial;65 sus líBiblioteca Nacional de Chile, Documentos de Diego Barros Arana, “Fray
Agustín Carrillo de Ojeda: relación de las paces ofrecidas por los indios rebeldes del Reino de Chile y aceptadas por el señor don Martín de Mujica, 1648”,
t. 11, f. 221.
65
Sin embargo, en tiempos del alzamiento general de 1598 debió compartir
este liderazgo y preeminencia con el rewe de Pellaguén, de la cual eran originarios los afamados toquis Ainavilo y Anganamón.
64

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deres, investidos del prestigio necesario,66 “se llevaban tras sí
a las demás Provincias de su Aillaregue, que no se avenían a
cosa, sino por el consejo, y gobierno de los de Puren”.67 La labor
misional de los jesuitas procuró sacar ventajas de esta situación,
haciendo de dichos líderes y parcialidades un vehículo de evangelización para expandir la doctrina. Sobre su accionar con los
cabecillas, vemos que en el rewe de Lebo, provincia de Arauco,
el padre Pedro de Torrellas “ganó aquí para Dios al Cacique Cajumari, Toqui general de aquella Provincia, el cual acudía con
mucha aficción y voluntad a oir los sermones, y con su ejemplo
llevaba tras sí a los demás”.68 El padre Francisco de Vargas, por
su parte:
[…] procuró la conversión de los Indios de la Mariquina, de
donde era Gobernador el Cazique Manqueante, que siempre
se mostró fiel. Solicitó su conversión y bautismo, que se hizo
con grande solemnidad [...] Convertida la cabeza fue fácil la
conversión de los demás.69

Así como los toki y lonko fueron importantes en la propagación de
la fe al interior de los rewe, las parcialidades de mayor renombre
Para una aproximación a las formas de ascensión al poder en la sociedad
mapuche, véase Silva, “Hombres fuertes y liderazgo en las sociedades segmentarias: un estudio de casos”; Osvaldo Silva y María Cristina Farga, “El
surgimiento de hombres poderosos en las sociedades segmentadas de la frontera Inca: el caso de Michimalonko”, en Actas del V Congreso Internacional de
Etnohistoria (Lima: Pontificia Universidad Católica del Perú, 1998), 255–65.
67
Rosales, “Conquista Espiritual...”, en Valdés Bunster, Seis misioneros en la
frontera mapuche, 155.
68
Valdés Bunster, 271.
69
Valdés Bunster, 296.
66

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cumplieron un rol igualmente significativo en su difusión al resto
de los núcleos parentales de las respectivas provincias, amén del
ejemplo que se daba con esto a los demás ayllarewe. El cronista
Diego de Rosales, refiriendo el trabajo espiritual de padre Juan
del Pozo, apunta que “los primeros, que levantaron Iglesias
fueron los de Puren, quién tal dijera ahora pocos años, que eran
los más rebeldes”.70 La esperanza del sacerdote se fundaba en el
prestigio de la parcialidad, pues al construir una iglesia en sus
tierras se esperaba que “a su imitación la habían de hacer las
demás Provincias de su Ayllaregua”.71 Cuál no sería su sorpresa
al ver coronados sus esfuerzos poco tiempo después, cuando “por
el ejemplo de éstos nos han venido a pedir los de la Provincia
de Lumaco [Pellagüén] y Guadaba, que vamos a sus tierras, que
harán también Iglesia en ellas”.72
Del mismo modo, los toki supieron leer las ventajas que
obtendrían con la edificación de las iglesias, las que en su calidad
de puntos de convocación y reunión social, servirían para reforzar
su estatus al interior de las reducciones. Un caso ilustrativo lo
Valdés Bunster, 162.
Valdés Bunster, 156.
72
Valdés Bunster, 162. Las estrategia misional de ejemplo e imitación que
nacían del aprovechamiento de los rewe y ayllarewe principales se resume en
el siguiente fragmento de Rosales: “Mucho puede el buen ejemplo, y confío
en Dios, que el de los Indios de Purén ha de poder mucho, para que otros sigan
sus pasos que como el mal fueron los primeros, pues de esta tierra salió el
alzamiento general, y en seguimiento de los de Puren se rebelaron todas las
Provincias, en su seguimiento, y a su imitación se han de convertir muchas”,
Valdés Bunster, Seis misioneros en la frontera mapuche, 162-163.
70
71

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hallamos en la provincia de Toltén el Bajo, donde “el Cacique
Millalien ofreció un sitio bueno junto a su casa, diciendo, como
él era Christiano, y quería tener cerca de su casa la Iglesia para
frecuentarla”.73
Claro está que la preeminencia de los conglomerados
debe ser contemplada en su propio contexto histórico. Si en
tiempos del primer alzamiento general Arauco y Tucapel llevaron
la voz de mando, ya en el segundo, 45 años después, tal condición
la detentaban los ayllarewe de “Osorno, Villarrica, Imperial,
Purén y las Quechereguas”,74 muy especialmente aquellas del
llano central. Esta dinámica, que a comienzos del siglo XVII se
traducía en la preeminencia de la provincia de Purén, explicaría
en gran medida la división interna que Catiray experimentó en
su accionar interétnico, por cuanto no deja de ser significativo
el que hayan sido precisamente los rewe meridionales, aquellos
que colindaban con los purenes, los que mantuvieron la postura
hostil en contraposición a sus similares septentrionales. Saber
si la convicción o la amenaza fue lo que determinó la unión de
los sureños con Purén es algo que la documentación no logra
dilucidar. Lo que sí es claro es que el divorcio producido en
Catiray conllevó el conflicto entre ambos segmentos, frente a lo
Valdés Bunster, Seis misioneros en la frontera mapuche, 58-59.
“Declaración que hizo el padre Fray Juan Falcón...”, Valdés Bunster, Seis
misioneros en la frontera mapuche, 319. “Declaración que hizo el padre Fray
Juan Falcón…”, en Zapater, “Testimonio de un cautivo. Araucanía, 15991614”, 319.
73
74

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�La relación fronteriza

cual las fuerzas castellanas debieron “defender a los indios de
Catiray del norte de los de Catiray del sur, que con una gran junta
venían contra ellos”.75
Conclusión
En suma, en estas líneas creemos haber demostrado que:
a. Los ayllarewe se constituían como alianzas
de

unidades

socio-territoriales

numéricamente

variables, por lo que el término con que
tradicionalmente se las ha nominado crea una
imagen falaz de su conformación. En su lugar y
con fines sustancialmente analíticos, hace casi dos
décadas atrás propusimos en un artículo76 el término
wichanrewe (wichan significa alianza o aliado77),
cuya semántica consideramos lo suficientemente
flexible como para abarcar la amplia gama de
posibilidades en que se manifestaba esta estructura.
“Copia de una carta del Padre Luys de Valdivia para el señor Conde de
Lemos Presidente de Indias, Lima, 4 de enero de 1607”, en Medina, Biblioteca Hispano Chilena, vol. 2, 55. El documento también se encuentra en
Biblioteca Nacional de Chile, Manuscritos de José Toribio Medina, t. 111, fs.
22-41.
76
Francis Goicovich, “Reevaluación etnohistórica de las ayllareguas reche-mapuches”, en Actas del V Congreso Chileno de Antropología (San Felipe: Colegio de Antropólogos de Chile, 2004), 559–65, https://www.aacademica.org/v.congreso.chileno.de.antropologia/73.pdf.
77
Augusta, Diccionario Araucano-Español, vol. 1, 188.
75

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�Francis Goicovich

Sin embargo, no ha gozado de una gran acogida en
el círculo de especialistas ya que resulta difícil ir
contra el peso de la tradición.
b. El emplazamiento y dispersión espacial de ciertos
ayllarewe les otorgaba un carácter ecológicamente
diverso, lo que permitía el acceso a recursos
diferenciales

(funcionalidad

económica

de

las

provincias), así como una ventaja militarmente
estratégica en la movilización de los contingentes.
c. Esto viene a cuestionar la visión tradicional de
los vutanmapu, concebidos como macro alianzas
extendidas longitudinalmente en forma excluyente a
lo largo de las fajas del relieve entre los ríos Biobío y
Toltén.
d. Los rewe tenían la autonomía suficiente como para
manejar una política fronteriza independiente del
resto de las parcialidades de la misma provincia.
e. Lo anterior no descarta el uso de la amenaza o la
violencia a fin de conservar las alianzas. Esto se funda
en la jerarquía de poder que existía tanto al interior
de cada ayllarewe como en la interacción que se daba
entre los mismos.
f. Los jesuitas descubrieron el potencial misional de
esta realidad y se valieron de ella para agilizar la
conversión y llevar a buen término su actividad.
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�La relación fronteriza

Cuadro
Parcialidades y emplazamiento de los ayllarewe fronterizos
en la primera mitad del siglo XVII
AYLLAREWE
Penco

Costa

Llano

Precordillera

Penco
Lleltome
Utenper
(Andalién)
Itata

Gualqui

Puchacay
Iriquitanaguen
Quelacoya
Unequentue
Curenchico

Arauco

Arauco
Quidico
Penqueregua
Millarapue
Lavapie
Quiapo
Taulero
Levo
Colcura
Longonobal
Isla de Santa María

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�Francis Goicovich

AYLLAREWE
Tucapel

Costa
Tucapel

Llano

Precordillera

Paicaví
Angolmo
Tomesmo
Cayucupil
Ilicura
Lincoya
Molhuilla
Pilmaiquen
Catiray

Talcamáhuida
Pirenmáhuida
Calunhueno
Taslebo
Lincura
Lembo
Arenco
Pilumrehue
Curalebo

1

Quilimo
Cuyenmeregua
Genche
Chipimo
Coyuncos (?)
Mayuregue
Peteregue

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�La relación fronteriza

AYLLAREWE
Purén

Costa

Llano
Purén

Precordillera

Pellaguén
Guadava
Relomo
Calcoimo
Tirúa
Claroa
Videregua
Lleulleu
Ranculgue
Guide
Isla Mocha
Coyuncos

Rere
Pocoyan
Tomeco
Quinel
Quelpolemo
Conilevo
Guaverilo
Inoregua
Malloco
Cabullanga

Molchén

Molchén
Quillaco
Pillen
Rucalhue

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�Francis Goicovich

AYLLAREWE
Quechoregue

Costa

Llano

Precordillera
Quechoregue
Puchangui
Maquelvo
Panquegue

Cayogueno

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��La última cristiandad: La nación pisona y la órbita hispánica en la América Septentrional durante los siglos
XVII-XVIII1
The Last Christianity: The Pisona Nation and the Hispanic Orbit
in North America during the 17th-18th Centuries
Nelson Jofrak Rodríguez Cázarez

Centro de Investigación y Docencia Económicas
Álvaro Obregón, México
orcid.org/0000-0002-8042-2136

Resumen: La nación pisona habitó una fracción de la Sierra Madre
Oriental durante los siglos XVII-XVIII. A inicios del siglo XVII, en
el lado oeste de la Sierra Madre se encontraba la Monarquía Hispánica y al este se hallaba la janambrería. Así fue como esta nación
se encontró en medio del sedentarismo y el seminomadismo, por lo
que por un siglo y medio estuvo en constante cambio dependiendo
las necesidades de la nación y sus rancherías. Los pisones para resistir las correrías en las fronteras hispánicas, tuvieron que negociar,
ejercer la violencia, integrarse a otras naciones indias o abandonar
el sedentarismo para refugiarse en la sierra por lapsos. Estos indios
auxiliares no pudieron integrarse por completo al mundo hispánico
por el estado de la violencia que se ejercía en las zonas de fronteras y
que los obligaba a defenderse por todos los medios posibles, aunque
Un borrador de este trabajo se presentó en el Coloquio William Breen
Murray. Rupturas y continuidades entre el mundo prehispánico y el colonial,
2020.
1

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�esto significara retornar al seminomadismo. Tanto la población como
la territorialidad se vieron menguadas por actores externos. Los pisones aceptaron definitivamente su anexión a la Monarquía Hispánica
a cambio que se le brindase protección ante sus enemigos ancestrales
los janambres. Con la fundación de la colonia del Nuevo Santander,
las territorialidades indias del Seno Mexicano se vieron fragmentadas
y reconfiguradas, esto no afectó a los guerreros, quienes se habían
convertido en parte de la exploración (1747), la pacificación y el poblamiento (1748) a cargo de don José de Escandón. El interés de este
artículo radica en mostrar a los pisones como actores principales con
su agencia, mecanismos político-militares, relaciones económicas y
transferencias culturales-técnicas entre los distintos partidos de las
zonas de fronteras en la América Septentrional.
Palabras clave: Monarquía Hispánica, nación pisona, pisones, América
Septentrional
Abstract: The Pisona nation inhabited a fraction of the Sierra Madre
Oriental during the seventeenth-eighteenth centuries. At the beginning of the seventeenth century on the west side of the Sierra Madre
was the Hispanic Monarchy and to the east was the Janambrería. This
is how this nation found itself between of sedentary lifestyle and semi
nomadism, so for a century and a half it was in constant change depending on the needs of the nation and its rancherías. To resist the
plunders on the Hispanic borderlands, the Pisones had to negotiate,
exercise violence, integrate into other Indian nations or abandon the
sedentary lifestyle for lapses to take refuge in the mountains. This
nation could not be fully integrated into the Hispanic world because
of the state of violence that was exercised on the borderlands and that
forced them to defend themselves by all possible means, even if this
meant returning to semi nomadism. Both population and territoriality
were diminished by external actors. The Pisones definitively accepted
its annexation to the Hispanic Monarchy in exchange for being given
protection from its ancestral enemies the Janambres. With the foundation of the Colonia del Nuevo Santander the Indian territorialities
of the Mexican Seno were fragmented and reconfigured, this did not
affect the warriors, who had become part of the exploration (1747),
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�pacification and settlement (1748) carried out by Don José de Escandón. The interest of this paper lies in showing the Pisones as main
actors with their agency, political-military mechanisms, economic relations, and cultural-technical transfers between the different parties
of the borderlands in North America.
Keywords: Hispanic Monarchy, Pisona nation, Pisones, North
America

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�La última cristiandad

Viejos relatos, nuevos planteamientos
A lo largo de la segunda mitad del siglo XVI, la Guerra de
los Chichimecas involucró por un lado a los cristianos y
por el otro a los seminómadas. Este acontecimiento coincide
con un abandono de la Sierra Madre por sociedades sedentarias
y la ocupación de estos nuevos grupos que escapaban de la
guerra.2 Las naciones indias involucradas en la Guerra de los
Chichimecas fueron varias, pero entre ellas estuvo la guachichil
y su territorialidad la Guachichila. Para esto propongo que
Pamela Reza Martínez, Asentamientos prehispánicos en la Huaxteca
Septentrional. Un estudio a partir de salvamentos arqueológicos en líneas
de transmisión eléctrica [Tesis de licenciatura] (México, DF: Escuela
Nacional de Antropología e Historia, 2010), 29–32. La autora comenta que
en la zona huasteca de la Sierra Madre los pames, pisones y janambres
llegaron tardíamente. Explica que entre los siglos XVI-XVII los huastecos
se desplazaron al sur de la frontera septentrional mesoamericana la cual se
contrajo hasta alcanzar el río Pánuco. Incluso que los indios de la Sierra
de la Tamaulipa Vieja y los huastecos posiblemente tuvieron relaciones
de tolerancia hasta 1570. Guy Stresser-Péan, San Antonio Nogalar: La
sierra de Tamaulipas y la frontera Noreste de Mesoamérica (México,
DF: Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología
Social; El Colegio de San Luis; Universidad Autónoma de Tamaulipas;
Centro Francés de Estudios Mexicanos y Centroamericanos, 2000), 607.
En la fase San Antonio “contemporánea de la época colonial asistió al
empobrecimiento de la agricultura, mientras que la recolección volvía ser
más activa”. Véase Philip W Powell, La guerra chichimeca (1550-1600)
(México, DF: Fondo de Cultura Económica, 1996) y el mapa de Abraham
Ortelius, Guastecan Reg., ca. 1584. Donde se especifica que al norte de la
Guasteca era zona de “Guxutxiles gens” (nación guachichil). Este mapa
muestra que los guachichiles llegaron hasta la costa y bordearon la región
Guasteca, mientras que mi planteamiento es solo que se desplazaron hasta
la Sierra Madre Oriental.

2

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�Jofrak Rodríguez

las parcialidades guachichiles se refugiaron en la Sierra
Madre para huir de la violencia, buscar un nuevo
comienzo y reinventarse como nuevas naciones indias.
Esto explicaría como desde Tanguachín continuando en
toda la Sierra Madre hasta Monterrey, estas sociedades
cazadoras-recolectoras tuvieron algún lazo familiar o fueron
identificadas como guachichiles en las fronteras por los vecinos
en las diversas poblaciones hispánicas a lo largo del siglo
XVII e incluso, a inicios del XVIII.3 Los grupos que he
identificado son xanambres, pisones, boçalos, negritos y
gualagüises. Los pisones posiblemente fueron una parcialidad
guachichil que fue desplazada a la Sierra Madre entre 1570 y
1590.4
En 1970 Guy Stresser-Péan planteó que los pisones eran
una parcialidad norteña de los pames, que el sigüe fue su comarca

Francisco Mena Larraín, “Cazadores-recolectores y arqueología. Problemas y proyecciones teóricas”, Boletín de Antropología Americana1, núm.
19 (1989): 31–47. “Las sociedades cazadoras-recolectoras son en general más
aisladas y autosostenidas que las sociedades agrícolas, menos determinadas por
alienaciones ideológicas, poderes y presiones políticas, internamente más homogéneas -en una palabra- menos ‘complejas’, para usar un concepto prestado
de la biología, libre de connotación evolutiva”. Óscar Arce Ruiz, “Cazadores
y recolectores. Una aproximación teórica”, Gazeta de Antropología, núm. 21
(2005): 1–9, http://www.ugr.es/~pwlac/G21_22Oscar_Arce_Ruiz.html; David
J. Weber, “Turner, the Boltonians and the Borderlands”, The American Historical Review 91, núm. 1 (1986): 66–81. El autor comenta que la frontera “ya no
se visualiza como la delimitación entre barbarie y civilización. Al contrario, es
la interacción entre dos culturas las cuales están en constante coexistencia. A
través del medio físico en el que se desenvuelven las relaciones culturales se
desarrollan diferentes dinámicas dependiendo del tiempo y espacio”.
4
Actualmente Sierra Madre Occidental.
3

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�más septentrional y terminaría siendo el sector “más salvaje, el más
remoto y el más inaccesible”.5 Sin embargo, existen demasiados
elementos que descartan dicha propuesta. Primero, los pisones
fueron en un inicio seminómadas (cazadores-recolectores),
guerreros experimentados y animistas. Estas características se
asemejaron más a la cultura guachichil que a los pames en sí.
Segundo, la palabra sigüe tuvo diversas variantes como chiguí,
chihué, siguí, xihue o sigué, pero esta nunca representó una
comarca como Jaumave o Tanguachín. En 1680 la palabra de
Suiyo, Xuyo, Juiyo o Juyzo era un paraje de visita perteneciente
al pueblo-misión de San Juan Bautista del Jaumave, el cual se
localizó al norte por el río Sigüe o Xihue.6 Para finales del siglo
XVII el Xihue comenzó a ser mencionado como un cerro entre los
pueblos-misiones de Santa María de los Ángeles del Río Blanco
(Nuevo Reino de León) y San Juan Bautista del Jaumave (Reino de
la Nueva España). Tercero, la única comarca o territorialidad que
se conoció durante el siglo XVIII fue El Siguillon y dentro de este
el cerro del Xihue como fortificación natural. El Siguillon fue el
territorio controlado por los siguillones (también conocidos como
xihues por el cerro del mismo nombre y principal fortificación),
parcialidad pisona que se reinventó a finales del siglo XVII y tuvo
relaciones de toda índole con los janambres a lo largo del XVIII.7
Stresser-Péan, San Antonio Nogalar: La sierra de Tamaulipas y la frontera
Noreste de Mesoamérica, 597–610.
6
En adelante sin cursiva.
7
Octavio Herrera Pérez, Tamaulipas a través de sus regiones y municipios,
5

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�Para finales del siglo XVIII los janambres y pisones aun
mantenían un relato que había sido transmitido oralmente a lo
largo de dos siglos, en donde, en tiempos ancestrales formaron
una confederación para ir a la guerra contra una liga de 12 rancherías borradas provenientes de las llanuras y de la sierra de la
Tamaulipa Vieja. En este conflicto “un pison, sólo hizo frente
a un considerado número de enemigos, les mato cinco, obligo
huir a los demás y el salió ileso, llevando los cadáveres enemigos al lugar a donde estaban los de su partido”.8 Esta práctica
de llevar consigo los enemigos caídos continuó, aún en 1682
se llevaba a cabo, la finalidad era decapitar los cuerpos, hacer
ristras con sus orejas y narices, y danzar con sus cabezas como
parte de un ritual de guerra.9 Los pisones fueron identificados
por no contar con tatuajes, como “gente desnuda” en un inicio,
por practicar el arte adivinatorio “dando crédito a cantos de los
pájaros y otras cosas que observan” y a finales del siglo XVIII por ser “ateístas negativos” por contar con nociones como
t. VI (Ciudad Victoria: Gobierno del Estado Libre y Soberano de Tamaulipas,
2015), 385. Herrera especifica la territorialidad de El Siguillon.
8
Vicente Santa María, “Relación histórica de la colonia del Nuevo
Santander y costa del Seno Mexicano”, en Estado general de las fundaciones hechas por D. José de Escandón en la colonia del Nuevo Santander
costa del seno mexicano; documentos originales que contienen la inspección de la provincia efectuada por el capitán de dragones don José Tienda
de Cuervo, e, ed. Rafael López (México: Talleres Gráficos de la Nación,
1930), 420–21.
9
Archivo General de la Nación (AGN en adelante), Californias, vol. 38D,
exp. 3, f. 133-133v.
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�al morir “que se pasan al otro lado del charco”.10 Una práctica
que emplearon para localizar zonas de recolección y aguajes
consistió en que “suelen estar a la expectativa de los guajolotes
en el monte, afectando sus graznidos, para seguirlos y saber de
ellos en qué paraje es más abundante la cosecha de chile piquín,
de la pitahaya y otras frutas silvestres adaptables”, y “en sus
correrías para encontrar por sus huellas los aguajes y los lugares más retirados y sombríos”.11 Las condiciones climáticas en
la Sierra Madre fueron miserables en lo que respecta a
inviernos: heladas entre noviembre-enero, y nevadas en diciembre, enero y febrero.12 Por lo que los pisones explotaron al
máximo su territorialidad al forjar un conocimiento que se fue
José Ignacio Urquiola Permisán, El Cerro Gordo, Rioverde y Jaumave:
una carta de fran Juan Bautista Mollinedo en 1616 (San Luis Potosí: El
Colegio de San Luis, 2002), 414. Archivo General de Indias (En adelante
AGI), Gobierno, Audiencia de México, leg. 693a, exp. 35a, f. 118. Agustín
López de la Cámara Alta, Descripción general de la colonia de Nuevo
Santander (México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México,
2006), 104.
11
Santa María, “Relación histórica de la colonia del Nuevo Santander y costa
del Seno Mexicano”, 414.
12
Luis Berlandier y Rafael Chovell, La Comisión de Límites. De Béjar a
Matamoros, segunda parte (San Luis Potosí: El Colegio de San Luis; Universidad Autónoma de San Luis Potosí, 2010), 174–75. Archivo Histórico
de Monterrey (AHM en adelante), Civil, vol. 13, exp. 7, fs. 36v-38v, 45-48.
AHM, Actas de Cabildo, vol. 001, exp. 1665/002. AHM, Actas de Cabildo,
vol. 001, exp. 1675/006. Eugenio del Hoyo, “Un capítulo desconocido de la
obra de don Fernando Sánchez de Zamora”, Humanitas, núm. 5 (1964): 407.
Fernando Sánchez de Zamora comenta desde 1667 a 1689 sufrieron las “demás
inclemencias del tiempo”. López de la Cámara Alta, Descripción general de la
colonia de Nuevo Santander, 113.
10

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�heredando generación tras generación. Así fue como la pesca,
cacería, recolección y la preparación de pieles permanecieron
hasta la actualidad en las poblaciones de la Sierra Madre.13
Además en rancherías como Jaumave se practicó el juego de
pelota y de palitos.14
Según Antonio de la Maza el nombre pisón fue adoptado
del apellido Pinzón, al parecer dos mestizos en los siglos XVI
y XVII capitanearon algunas rancherías en la Sierra Madre que
continuaron identificándose a posteriori.15 Sin embargo, este
planteamiento carece de sustento al ser identificados en 1616 con
dicho nombre en el valle del Jaumave, zona donde no radicaron
cristianos. Los pisones fueron identificados dependiendo el
territorio que habitaron o confundidos con otras rancherías,
algunos casos como en 1660 “indios del Jaumave”;16 1680 “indios
Giovanni Alberto Chávez Morales, Los janambres del antiguo Tamaulipas. Un estudio etnohistórico y una propuesta de divulgación teatral [Tesis
de maestría] (La Piedad: El Colegio de Michoacán, 2020); Giovanni Alberto Chávez Morales, “Los janambres de Tamaulipas: un estudio etnohistórico
y una propuesta de modo de subsistencia”, Revista Chicomoztoc 3, núm. 6
(2021): 14–51. El autor brinda un estudio desde la arqueología experimental
como las poblaciones actuales en la Sierra Madre en Tamaulipas continúan
reproduciendo las antiguas prácticas de los seminómadas como la cacería, recolección y preparación de pieles.
14
Alberto Carrillo Cázares, Michoacán en el otoño del siglo XVII (Zamora:
El Colegio de Michoacán; Gobierno del Estado de Michoacán, 1993), 404.
15
Antonio de la Maza, “La nación Pame”, Boletín de la Sociedad Mexicana
de Geografía y Estadística 63, núm. 2 (1947): 503. Para los vecinos del Reino
de la Nueva España fue conocido como Sierra Gorda, para los vecinos del
Nuevo Reino de León se le conoció como Sierra Madre.
16
Alonso de León, Juan Bautista Chapa, y Fernando Sánchez de Zamora,
13

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�de Tanguachin” o “tanguachianos”;17 1690 “jaumaltecos”;18
1704 “parpaioes”;19 y 1706 “pizoles”.20 La lengua de los pisones
posiblemente fue un derivado del guachichil, lingua franca (con
variantes) empleada por naciones como los xanambres, boçalos
o gualagüises. En cambio, su lengua no tenía similitud alguna
con la empleada por las naciones borradas del Seno Mexicano,
para esto fueron considerados “intérpretes de varias naciones”,
se cuenta con poca información, sin embargo, la palabra sigüe
significa “monte grande y redondo”.21 En el libro parroquial
de Charcas se tienen identificados pisones radicando fuera del
Jaumave. En 1658, Juana y sus padres Felipe y Ana en Mateguala;
y en 1659 Zahoyamcaname (Catalina), su padre Guanala y madre
Cacaluyyá en San José del Río Blanco.22 Por lo que no fue interés
de la nación regresar al altiplano o pasar a las llanuras de la costa
“Descubrimiento del Río Blanco y conversión de sus naturales, hecha por
los religiosos de Nuestro Seráfico Padre San Francisco, de la provincia
de Zacatecas”, en Historia de Nuevo León con noticias sobre Coahuila,
Tamaulipas, Texas y Nuevo México, escrita en el siglo XVII, ed. Israel Cavazos
Garza (Monterrey: Ayuntamiento de Monterrey, 1985), 203.
17
Carrillo Cázares, Michoacán en el otoño del siglo XVII, 403–4.
18
Hoyo, “Un capítulo desconocido de la obra de don Fernando Sánchez de
Zamora”, 408.
19
AHM, Civil, vol. 26-A, exp. 1, f. 75-76 no. 51.
20
AGN, Reales Cédulas Duplicadas, vol. D38, exp. 130, 167-167v.
21
Archivo General de Indias (AGI en adelante), Audiencia de México, leg.
693a, exp. 35a, f. 118. Isabel Eguilaz de Prado, Los indios del nordeste de Méjico en el siglo XVIII (Sevilla: Universidad de Sevilla-Facultad de Filosofía y
Letras, 1965), 22.
22
Archivo Parroquial de Charcas (APC en adelante), libro de confirmaciones
y bautismos I (1586-1661), fs. 222v, 246v.
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�del Seno Mexicano y prefirieron permanecer en la Sierra
Madre a lo largo de un siglo y medio.
Etnogénesis y cisma en la Sierra Madre
En 1616 fue la primera mención de los pisones en la documentación
ubicándolos en el puesto del Jaumave.23 Sin embargo, fray Juan
de Cárdenas comentaba que tenía contacto con ellos desde
1607.24 El 23 de julio de 1617 se fundó el pueblo-misión de San
Juan Bautista del Jaumave perteneciente a la Custodia del
Rioverde (Obispado de Michoacán) y a cargo de fray
Francisco de Santa Cruz. Los beneficios materiales otorgados
fueron 200 fanegas de maíz, 24 bueyes, 48 rejas de arar, 50
vacas, 2 toros, 200 ovejas con sus padres, 100 cabras con
cuatro padres, 24 cebones y 4 machos.25 En San Juan Bautista
del Jaumave se contaron 2 rancherías con sus capitanes
Francisco y Nicolás, pero tan sólo uno de ellos era
considerado pisón, sin especificar cuál de ellos.26 Por otro
Urquiola Permisán, El Cerro Gordo, Rioverde y Jaumave: una carta
de fran Juan Bautista Mollinedo en 1616, 30.
24
Mariano Alonso Baquer, Defensa y estrategia militar en las
Provincias Internas de Nueva España (1760-1805) [Tesis de doctorado]
(Madrid: Min-isterio de Defensa - Secretaría General Técnica, 2016).
Baquer. Alonso de la Rea, Crónica de la orden de N. Será ico P. S.
Francisco, Provincia de San Pedro y San Pablo de Mechoacan en la Nueva
España (México: Imprenta de J. R. Barbedillo y Ca. Montealegre Núm. 15,
1882), 394.
23

Primo Feliciano Velázquez, Colección de documentos para la historia de
San Luis Potosí, t. IV (San Luis Potosí: Imprenta del autor, 1899), 9–10.

25

Velázquez, 31–32, 34–35, 37, 40; Primo Feliciano Velázquez, Historia de
San Luis Potosí, t. II. Bajo el dominio español (México, DF: Sociedad Mexicana
de Geografía
y Estadística,
1947), 103.
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26

�lado, el territorio de Tula, Río Blanco, Jaumave, Monte Alberne,
Santa Clara y Tanguachín fue guachichil al menos desde finales
del siglo XVI; para esto retomó a Gary Clayton Anderson y su
concepto de etnogénesis, donde varias naciones indias resistieron
la expansión hispánica al alterarse culturalmente para forjar una
unidad con otros grupos, abandonando idiomas, prácticas sociales
y procesos económicos.27 Ante esto, las rancherías guachichiles
cambiaron a ritmos diferentes, este fue el caso de los pisones que
en un inicio solo son conocidos en Jaumave, pero para 1680 toda
la región se identificaba como tales.28
Entre 1616-1617 los pisones fueron considerados como
posibles aliados por el cacique Cristóbal Guscama y sus hijos
para una “rebelión general”, la cual no se concretó; y en 1618
por capitanes indios que escapaban de las encomiendas de “Santa
Gary Clayton Anderson, The Indian Southwest 1580-1830. Ethnogenesis
and Reinvention (Norman: University of Oklahoma Press, 2009), 4, 105–6.
“Apaches survived and prospered also because they replaced, incorporated, or partially acculturated other native peoples who lived in the region.
They accomplished this by force on occasion. But incorporation also occurred through the development of beneficial exchange systems based on
both fictive and affine kinship affiliations. Apaches maintained a dominant
role in these new relationships to such an extent that weaker societies often
adopted aspects of Apache culture and economy and learned the Athapaskan
language.”
28
Un caso particular son los guachichiles de Río Blanco (Nuevo Reino de
León) que fueron identificados como boçalos. Es posible en un inicio los
guachichiles se les otorgaran nombres como boçalos o pisones dependiendo el
misionero en turno, pero, con el tiempo estos grupos adoptaron estas nuevas
identidades por los beneficios que representaban.
27

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�Luisa [Lucia], Saltillo y el reino de Nuevo León”.29 A inicios
de 1619 fue necesario mandasen una compañía volante de 20
milicianos al pueblo-misión de Rioverde a pacificar la comarca,
el obispo fray Baltasar de Covarrubias comentaría la custodia
solo contaba con dos “conventos”.30 Se dio un periodo de tregua
hasta el 26 de enero de 1622 cuando se consolido una alianza de
“indios chichimecas bárbaros guachichiles y de otras naciones
que andaban alzados y rebelados… algunos indios otomíes y otros
diferentes domésticos laboríos”, sin embargo, esta no prosperó
debido a que pactaron mediante la llamada “paz de compra”. La
presencia guachichil en la región fue una realidad, mientras los
que llegaron con los españoles fueron otomíes e indios laboríos
mesoamericanos.
Dos años después las relaciones volvieron a verse
afectadas por la expansión ganadera. Entre más inestable
estuviese la frontera la probabilidad de mantener los pueblosmisiones dentro de la órbita misional era improbable. Además,
en 1621 la Custodia de Rioverde pasó a depender del Comisario
General de la Nueva España lo que provocó una fractura en la
Woodrow W Borah, “Un gobierno provincial de frontera en San Luis Potosí (1612-1620)”, Historia Mexicana 13, núm. 4 (1964): 532–50.
30
Baltasar de Covarrubias, “Relación del obispado de Michoacán por el obispo fray Baltasar de Covarrubias, O.S.A. Valladolid de Michoacán, 1619”, en
Reinar por “relación y noticia”. Cinco informes del obispado de Michoacán
(1619-1649) (San Luis Potosí: El Colegio de San Luis, 2018), 92–93; Mathias
C. Kiemen, “A Document concerning the Franciscan Custody of Rio Verde,
1648”, The Americas, núm. 11 (1955): 295–328; Velázquez, Historia de San
Luis Potosí, t. II. Bajo el dominio español, 107–8.
29

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�entrega de suministros para las rancherías en la Sierra
Madre. Estos factores propiciaron que las rancherías pasaran
de los valles a las serranías entre ellas se encontraban los
pisones. A partir de 1626 se dio un aumento de las hostilidades
en la custodia, para febrero de 1630 la confederación india se
había consolidado y amenazaba la poca estabilidad. Ante esto
se mandó a Antonio Godino de Navarrete con una compañía
volante interétnica para pacificar la región. Fueron necesarios
dos meses para desbaratar la liga, 7 de las cabecillas fueron
ejecutados y otro grupo fue encarcelado. No sólo la violencia
fue impartida para apaciguar a los indios, fue necesaria la
implementación de un sistema de repartimiento anual de 150
fanegas por pueblo para mantener la paz.
Mathias C. Kiemen comenta que entre 1621 y 1645 los
misioneros fueron pocos y por periodos aleatorios. Aclarando en
1628 se destinaron misioneros a la Custodia de Rioverde, pero
estos no llegarían hasta 1633 y que se rotaron turnos entre el
obispado de Michoacán y el Comisario General para administrar
los pueblos-misiones.31 En 1636 los indios del puesto de Tula
entraron en un conflicto con el pueblo de Tanguachín, Salto del
Agua y otras rancherías (Custodia de Tampico), este conflicto se
extendería por 14 meses desestabilizando la región. La tregua
entre partidos se dio gracias a fray Cristóbal Vaz del obispado de
Kiemen, “A Document concerning the Franciscan Custody of Rio Verde,
1648”, 295–328.

31

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�Michoacán quien organizó una serie de pláticas entre los partidos,
uno de los inconvenientes era que la guerra había aislado a los
pisones del Jaumave, Santa Clara y Monte Alberne del resto de
la custodia. Por lo que era necesario buscar una vía diplomática,
fray Vaz empleó un mitote en la frontera para llegar a un común
acuerdo en donde los capitanes entregaron simbólicamente
sus armas, se festejó toda la noche con danzas y las rancherías
obtuvieron regalos como “zaya, frazadas, cuchizalla, […] y
sombreros”.32
Después de 1637, los pisones comenzaron a consolidar su presencia en la Sierra Madre como un grupo
hegemónico que logró integrar a su estructura étnica al resto
de rancherías. Esto fue posible por varios medios, todas estas rancherías habían sido desplazadas por la Guerra de los
Chichimecas y eran parcialidades de la nación guachichil; su
inclinación al cristianismo y vasallaje a la Monarquía Hispánica les facilitó apoyo incondicional en lo bélico-económico;
y su ubicación estratégica era necesaria para expandir la órbita
hispánica hasta “Las Salinas” y río de las Palmas. No queda
claro cuál fue el proceso que empleó la nación para integrar
étnicamente al resto de rancherías de Tula, Jaumave, Monte
Rea, Crónica de la orden de N. Seráfico P. S. Francisco, Provincia de San
Pedro y San Pablo de Mechoacan en la Nueva España, 423; Nelson Jofrak
Rodríguez Cázarez, “El mitote y su multifuncionalidad en las fronteras de la
América Septentrional, siglos XVI-XVIII. El caso del Seno Mexicano y los
reinos contiguos [En prensa]”, Septentrión. Revista de Historia y Ciencias Sociales, núm. 15 (2022).
32

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�Alberne, Santa Clara y Tanguachín. Sin embargo, opino que
los misioneros los nombraron pisones al identificar una serie
de similitudes culturales entre las diversas rancherías. Los pisones para mediados del siglo XVII contarían con una extensión territorial de aproximadamente de 10,000 km².33 Con la
administración definitiva de los misioneros del obispado de
Michoacán en 1645 sobre la Custodia de Rioverde, los pisones
aceptaron el sedentarismo una vez más, pero, este fue gradual,
ya que, aún para 1648 de las 13 misiones originales solo existían nueve.34 Tula fue el único pueblo-misión que para mediados del siglo XVII se integró por completo y estaba bajo la
jurisdicción política de Guadalcázar.
Juan Carlos Ruiz Guadalajara comenta que durante la
segunda mitad del siglo XVII, desde Guadalcázar se consolidó un
corredor que abarcó Rincón, Tula y Jaumave donde se efectuaron
lapsos de reciprocidad económica y transferencias culturalestécnicas.35 Los pisones transitaron entre el seminomadismo
Stresser-Péan, San Antonio Nogalar: La sierra de Tamaulipas y la
frontera Noreste de Mesoamérica, 603. Véase mapa 1.
34
Francisco Arnaldo de Ysassy, “Demarcación y descripción del obispado
de Michoacán y fundación de su iglesia catedral. Numero de prebendas,
curatos, doctrinas y feligreses que tiene y obispos que ha tenido desde que
se fundó”, en Reinar por ‘relación y noticia’. Cinco informes del obispado
de Michoacán (1619-1649), ed. Jean-Pierre Berthe y Óscar Mazin (San
Luis Potosí: El Colegio de San Luis, 2018), 304; Kiemen, “A Document
concerning the Franciscan Custody of Rio Verde, 1648”, 295–328.
33

Juan Carlos Ruiz Guadalajara, “Reciprocidad económica y transferencias
culturales en los procesos de frontera: el caso de Guadalcázar (Nueva España)
en el siglo XVII”, en Fronteras. Procesos y prácticas de integración y con-

35

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�y el sedentarismo. Este mecanismo ayudaría a la nación a
resistir los múltiples desafíos de la frontera. Los pisones nunca
se desprendieron del seminomadismo, aunque estuvieran sus
necesidades elementales cubiertas en los pueblos de indios
por temporadas. Por el puro hecho de que el retorno al mundo
seminómada les garantizaba la sobrevivencia al estar en medio de
dos realidades, al oeste de la Sierra Madre se encontraba la órbita
hispánica en vías de expansión y donde querían integrarse; en
cambio al este se consolidaba una hegemonía india con tinte
regional: la janambrería.
La permanencia de los pisones dentro de la órbita hispánica
beneficiaba ambos bandos, para los pisones representaba recibir
suministros en sus pueblos-misiones, contar con aliados para
las guerras contra los janambres y las transferencias culturalestécnicas que adquirieron como conocimiento en oficios e
idiomas. Mientras la Monarquía Hispánica a través de la Custodia
de Rioverde adquiría indios auxiliares (guerreros, intérpretes,
emisarios, guías y espías) y poblaciones que fueron los primeros
baluartes en la guerra. Los pisones eran considerados “vasallos de
la corona en aquella frontera”, se habían convertido en el último
baluarte cristiano del Reino de la Nueva España. Los pisones se
encontraban:
flictos entre Europa y América (siglos XVI-XX), ed. Valentina Favro, Manfredi
Merluzzi, y Gaetano Sabatini (Madrid: Fondo de Cultura Económica; Red Columnaria, 2017), 489.
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�[…] quietos Ypasificos Ydebajo de la obediencia R[ea]l y
de la de sus ministros y defendiendo y reparando las sierras
queserian lasd[ic]has fronteras nodejando pasar dellas a los
Yndios Alarbes [janambres] y guerreando continuamente
conellos dedonde seasegurado seguridad por aquella p[ar]te
atoda estatierra y que se tiene bisto y berificado que por la parte
donde d[ic]hos naturales no asisten niestan ay inreparables
daños de Yndios Alarbes.36

Los pisones que se encontraban más al norte de Tula-Jaumave no
aceptaron fácilmente el cristianismo, al contrario, se enfocaron
en emplear correrías en las fronteras del Nuevo Reino de León
y Reino de la Nueva Galicia. En un inicio estos tuvieron guerras
al norte con los boçalos, aún después del poblamiento hispánico
esta violencia fue continua contra los reineros. En 1660 el capitán
Fernando Sánchez de Zamora alcalde mayor del Valle del Río
Blanco (Nuevo Reino de León) comenta que:
[…] dieron los indios del Jaumave, que viven en la misma
sierra, misión de los padres del Río Verde, en perseguir
esta población; de manera que no dejaban bestia que no
se la llevaban, hasta consumirse a mí una recua de más de
cuarenta mulas que metí cuando vine; y la gente que cogían
descuidada. Particularmente en una ocasión mataron cuatro
mujeres y un indio; con que, perdida la paciencia, me obligo
darles yo guerra en su propia tierra; con que amainaron y no
perjudicaron más.37
AGN, Californias, vol. 38, exp. 3, f. 140v.
León, Chapa, y Sánchez de Zamora, “Descubrimiento del Río Blanco y
conversión de sus naturales, hecha por los religiosos de Nuestro Seráfico Padre
San Francisco, de la provincia de Zacatecas”, 230.
36
37

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80

�Los reineros llamaron a los pisones erróneamente “indios
del Jaumave” o “Jaumaltecos”, independientemente de esto, las
jurisdicciones entre Río Blanco y Juamave no estaba delimitada.
Por lo que para los reineros al sur de Río Blanco comenzaba el
territorio de Jaumave, de Rioverde y los pisones. Ante esto, es
normal que se presentaran estos errores, debido a que para estas
fechas existían dos tipos de pisones, los que se encontraban en
los pueblos-misiones y los que habitaban el cerro del Xihue. Son
estos últimos lo que se mantenían hostiles contra los boçalos,
reineros y que entre 1670-1672 llegaron cometer correrías en la
jurisdicción de Mateguala.38 Para finales del siglo XVII estos
pisones se separaron definitivamente del circuito de pueblosmisiones de Ríoverde y se acercaron a la janambrería, por lo que
a su territorio se le conocería como El Siguillon y a sus habitantes
los siguillones.
Guerras continuas
La tranquilidad de la que había gozado la Custodia de Rioverde
desaparecería en 1655, a causa de la expansión de los janambres.
Los antiguos aliados de los pisones terminarían como enemigos
jurados hasta finales del siglo XVIII. Las correrías janambres
desestabilizarían dos pueblos-misiones, Santa Clara sería
abandonado entre 1676-1679; en cambio Tanguachín pertenecía a
Archivo Histórico del Estado de San Luis Potosí (en adelante AHESLP),
Alcaldía Mayor de Charcas, caja 9, exp 14, fs. 1-4. AHESLP, Alcaldía Mayor
de Charcas, caja 11, exp. 3, fs. 1-7.
38

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81

�la Custodia de Tampico, pero al ser despoblado por su misionero
a inicios de 1660, la Custodia de Rioverde lo integraría en 1667
y se le cambiaría el nombre a San José de la Laxa en 1679 al ser
reubicado ante los saqueos y muertes.
Para 1680 se cuenta con el primer conteo poblacional,
Tanguachín tenía 100 individuos, San Antonio de Tula 220 (80
en el pueblo y 140 en las haciendas), Palmillas 60, Jaumave 100
y “cerca otros muchos más”, Xuyo más de 100 y Monte Alberne
más de 500.39 La cifra rondaba en las 1,080 o más personas,
el 46% se encontraba en la frontera en la boca del Jaumave, el
41% se encontraba dividido en puestos o pueblos de indios en
la Sierra Madre y el 13% en las haciendas de Tula (véase Tabla
1). Los pisones de Monte Alberne colindaban con los janambres
de Mesas de Castrejón. Las transferencias culturales-técnicas
fueron palpables al estar los pisones en distintos oficios como
labradores, vaqueros, escoltas, intérpretes y pastores. Estos
oficios se vieron complementados por la cacería y la recolección
de frutos silvestres y de miel.
Los pisones tuvieron que afrontar las correrías de la
confederación por un estimado de tres años (1679-1682), en
Carrillo Cázares, Michoacán en el otoño del siglo XVII, 398–405; Stresser-Péan, San Antonio Nogalar: La sierra de Tamaulipas y la frontera Noreste
de Mesoamérica, 603. El autor comenta que la población llegó a tener entre
3,000 a 4,000 individuos antes de mediados del siglo XVIII. Sin embargo,
como se muestra en 1680 el número de pisones rondaba los 1,080 o poco más,
y al contrario esta cifra se reduciría gradualmente durante la primera mitad del
siglo XVIII.
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82

�primera instancia Monte Alberne fue el blanco por su cercanía a
la janambrería. Un número crecido de pisones pasaron a Jaumave,
pero este también cayó. Una vez más se vivió un desplazamiento,
ahora a Tula y otra fracción de la nación se anexó a la confederación
para sobrevivir. Entre 1680 y 1681 la Laxa fue saqueada en
varias ocasiones, por lo que los sobrevivientes pasaron a Tula.
David Sacaomel, gobernador de Tula, organizó a las rancherías
pisonas restantes consolidando una liga para contrarrestar la
confederación. En las próximas batallas se habla de un saldo de 6
guerreros aniquilados mientras otras fuentes especifican fue una
escuadra completa. Independientemente de la cifra, los pisones
decapitaron a los enemigos, celebraron “bailando las cabezas,
por ser costumbre de ellos” y mandaron una ristra de orejas y
narices a fray Pedro de San Andrés misionero de Tula como
símbolo de su victoria.40 Los pisones resistieron en la frontera,
retomaron Palmillas y Jaumave. El estado de violencia continuó
en la frontera, los pisones por temporadas recuperaban hasta
Monte Alberne, Santa Clara y la Laxa, pero también lo perdían
ante el constante acoso de los enemigos, en cambio Xuyo cayó
permanentemente.

AGN, Californias, vol. 38D, exp. 3, fs. 133-133v. Para adentrarse en la
Guerra de los Alarbes revísese Nelson Jofrak Rodríguez Cázarez, Janambres:
mitote fronterizo, cohesión étnica y zonas imprecisas en la América Septentrional Oriental, siglos XVII-XVIII [Tesis de maestría] (San Luis Potosí: El
Colegio de San Luis, 2019).
40

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�Tabla 1. Censos pisones de 1680, 1695 y 174441
Población o rancherías

Familias

Pisones

44
12
20
20
100
20

220
60
100
100
500
100

216

1080

50

250

100

500

150

750

31
11
34
29
10
19
22
30

105
37
106
99
34
64
75
102

186

622

1680
Pueblo de San Antonio de Tula
Puesto de San Andrés de Palmillas
Pueblo de San Juan Bautista del Jaumave
Puesto de San Antonio de Xuyo
Puesto de Nuestra Señora de Monte Alberne
Pueblo de San Joseph de la Laxa
1695
Pueblo de San Antonio de Tula y puesto de Santa
María
Puestos de San Juan Bautista del Jaumave y Nuestra Señora de Monte Alberne
1744
Puesto de Santa Clara de las Montañas
Puesto de Nuestra Señora de Monte Alberne
Pueblo Santa Rosa del Jaumave
Pueblo San Antonio de Tula
Puesto Santa Ana Naola
Puesto Santa María
Puesto San Joseph de La Laxa
Pueblo Nuestra Señora de los Remedios de Canoas

Carrillo Cázares, Michoacán en el otoño del siglo XVII, 398–405. Biblioteca Nacional de México (BNM en adelante), Archivo Franciscano, Fondo
Reservado, 45/1009.4, fs. 1-8. María del Carmen Velázquez, El marqués de
Altamira y las provincias internas de Nueva España (México, DF: El Colegio
de México, 1976), 91–98.
41

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�El estado de violencia perduraría en las décadas siguientes, la
frontera estuvo inestable ante la avanzada janambre. La extensión
territorial de los pisones en un inicio era aproximadamente de
10,000 km², pero, después de 1682, El Siguillon y Tanguachín
fueron anexados a la janambrería, reduciéndolo a no más de
5,000 km². Este fue un duro golpe a los pisones, perdieron
la mitad de su territorio y este no sería su único problema, a
partir de 1680 la población comenzó a menguar por diversos
factores como las guerras y la integración forzada u opcional
a la janambrería. En un estimado de 15 años (1680-1695) la
población pisona sufrió una reducción del 30%, pasando de 216
a 150 familias. La Custodia de Rioverde suministraba en las
zonas de guerra maíz y “vacca seca”, debido a que sólo algunas
poblaciones sembraban “maíz, chile y otras frutas”, ejemplo de
ello, fue la Laxa que contaba con sembradíos y ganados.42 La
información sobre la nación pisona se encuentra fragmentada,
la mayoría de los escenarios describen de manera general lo
siguiente: la frontera en crisis ante las correrías; los pisones
resistiendo en los pueblos de indios o en las haciendas; el
constante paso del sedentarismo al seminomadismo o viceversa
por factores internos-externos; poblaciones como Xuyo, Monte
Alberne y Santa Clara fueron abandonas y en casos aislados
BNM, Archivo Franciscano, Fondo Reservado, 45/1009.4, fs. 1-8. Ruiz
Guadalajara, “Reciprocidad económica…”, pp. 492. AGN, Californias,
vol. 38, exp. 3, fs. 139-142v. Carrillo Cázares, Michoacán en el…, pp.
403-404.

42

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�visitadas una vez por año; Jaumave como un enclave temporal
aunque con mayor estabilidad y Tula como el baluarte que no
se doblegó.43
A inicios del siglo XVIII la Custodia de Tampico buscó
poblar el valle del Chamal con un pueblo de indios y su misión,
por lo que desde la villa de Santiago de los Valles mandaron
diversos frailes. Sin embargo, en ambas ocasiones los misioneros
fueron aniquilados junto a sus sacristanes. Los janambres
tenían sitiado el valle de Tanguachín, sus correrías provenían
de la sierra de la Tamaulipa Vieja y Mesas de Castrejón. No
solo los pueblos-misiones tenían su destino ligado a la voluntad
de los janambres, en 1714 Antonio Fernández de Acuña envió
desde Tula a Antonio Ramos con siete indios otomíes y algunos
sirvientes mestizos a refundar Jaumave. Los pobladores
fundaron labores de maíz, sin tener perjuicios de los indios del
“Valle y de las sierras del Norte”, pero fueron abandonadas en
época de cosecha aproximadamente cinco meses después por
los constantes saqueos en los campos.44
Los pisones tuvieron que resistir por décadas, esto
no debilitó su aparato diplomático, el cual emplearon con
los hispánicos u otras naciones indias. A inicios de 1727 los
Rodríguez Cázarez, Janambres: mitote fronterizo, cohesión étnica y zonas
imprecisas en la América Septentrional Oriental, siglos XVII-XVIII [Tesis de
maestría], 164–68.
44
Alejandro Prieto, Historia, geografía y estadística del estado de Tamaulipas
(México: Tip. Escalerillas Núm. 13, 1873), 112.
43

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�pisones buscaron aliados que pudieran flanquear el frente norte
de la janambrería, mientras ellos tomarían la iniciativa en la
parte oeste desde Santa Clara y Monte Alberne (véase Mapa
2). El capitán Buitrón (la figura más importante de la nación
pisona) y sus dos hijos mantenían el control en las serranías
del Jaumave, mientras el capitán Jusepillo en Monte Alberne y
otros en Santa Clara. El capitán Jusepillo había formalizado una
alianza a través del parentesco, debido a que su hija contrajo
matrimonio con alguno de los capitanes de indio general
Pedro Botello de la confederación pamorana. El “ejercito” de
Pedro Botello controlaba las “Salinas grandes”, en materia
bélica representaba un fuerte aliado, así la guerra tomó nuevos
escenarios y la comunicación entre las naciones se dio a través
de señales de humo desde las serranías. La ranchería de Santa
Clara defendía la boca de San Marcos, la escuadra de Buitrón
reforzó Monte Alberne y participó en ese frente mientras los
pamoranos entraron por el norte por las Adjuntas. Esta alianza
pisona-pamorana posiblemente atrasó la expansión janambre,
pero fueron tres factores que vinieron a cambiar la suerte de los
pisones. Primero, en 1728 los janambres después de décadas,
lograron desplazar por completo a los indios olives a Tampico,
tomar el control de sus salinas de Piedra Hincada e incendiar su
población; segundo, en 1729 el “indio general” Pedro Botello
comenzó una serie de pláticas para llegar a la paz con los reineros,
en 1732 concretó la Pax Reinera y disolvió la confederación
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�pamorana; y tercero, en 1732 el capitán janambre Salvador de
la Cruz pacto la Pax Reinera. Estos acontecimientos fueron
catastróficos para los pisones, ya que, los janambres orientaron
su expansión a la Sierra Madre después de la victoria contra
los olives, la tregua con los reineros y el rompimiento de la
confederación pamorana.45
Jaumave fue considerada la “última Poblaz[i]on X[ri]
ptiana p[o]r aquella parte” del Reino de la Nueva España. En
1723 fue abandonado nuevamente, sin embargo, en 1727 el
pueblo-misión fue refundado en el paraje de Santa Rosa próxima
a la hacienda de ganado menor propiedad de los carmelitas de
San Luis Potosí. Para 1733 no se encontraba misionero fijo, sólo
se visitaba como de costumbre una vez al año, y en la misma
situación se encontraban Monte Alberne y Santa Clara. En 1731
don Narciso Barquín Montecuesta empleó una campaña en las
“fronteras de Tanguachin” para lo cual recuperó dicho territorio y
fundó el nuevo pueblo-misión de Nuestra Señora de la Soledad de
las Canoas. Aun así, los pisones tuvieron que resistir las correrías
janambres reduciéndose su población de 50 a 30 familias en una
década.46
Primo Feliciano Velázquez, Colección de documentos para la historia de
San Luis Potosí, t. III (San Luis Potosí: Imprenta del autor, 1898), 249–56.
46
Biblioteca Nacional de España (BNE en adelante), Hemeroteca Digital,
Gazeta de México, Núm. 42, mayo de 1731, pg. 334. AGI, Indiferente, 147,
N9. AGN, Indiferente Virreinal, caja 4901, exp. 15, f. 1-2v. AGI, Gobierno,
Audiencia de México, vol. 690a, exp. 1d, f. 1-8v. Tienda de Cuervo, “Estado
general…”, p. 437.
45

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�El 19 de febrero de 1740, el alcalde mayor del real de
minas de Guadalcázar, Luis Vélez de las Cuevas Cabeza de
Vaca, en su visita por su jurisdicción, comenta que el pueblomisión y cabecera de Tula se encontraba con ministro fijo
e iglesia de pie; Palmillas de lo contrario no contaba con
misionero y tenía su iglesia con una construcción pobre; en la
misión de Jaumave el panorama era peor, ya que se encontró
“sin misionero, ni Yglesia aunq[ue] si con vestigos de averla
avido…”; la cuarta misión fue la de “S[an]ta Rosa” que se halló
sin ministro y la iglesia tan solo sus paredes; las misiones de
Monte Alberne y Santa Clara no contaban al igual que el resto
con ministros ni iglesia alguna.47 El panorama del Jaumave
mostraba que hasta los parajes de Santa Clara y Monte Alberne
se encontraban las rancherías pisonas, ya que sus poblaciones
habían sido erradicadas por las correrías janambres.48 Ese
mismo febrero desde el real de minas se organizó una campaña
contra el “barbaro Xanambre” esta compañía volante estuvo
rastreándolos y persiguiéndolos por dos semanas. Todo terminó
en un fracaso, los janambres-siguillones se atrincheraron en el
Xihue y los cristianos no se adentraron y desistieron. Este nuevo
contratiempo no solo fue para los vecinos de Guadalcázar, sino
también para los pisones, quienes asistieron como rastreadores,
guías y flecheros.
AGN, Californias, vol. 38, exp. 4, f. 180-180v.
AGI, Indiferente, 158, N18. Luis Vélez de las Cuevas Cabeza de Vaca llamó al enemigo “bárbaro xanambre”.
47

48

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�Para 1743 los pisones terminarían integrados a los
janambres ante su expansión o resistirían por sus propios medios
debido al torpe desenvolvimiento de sus aliados hispánicos que
no lograron en siete décadas someter a sus enemigos. Entre
1695 y 1744 la población pisona sufrió una reducción del
17% pasando de 750 a 622 individuos.49 En pocas palabras, la
población pisona desde su primer censo en 1680 a 1743 paso
de 1080 a 622 individuos, lo que representa un 43% de pisones
que fueron integrados a la Janambrería o perecieron en las
guerras. En 1743 la frontera estaba abandonada parcialmente
trasladándose rancherías a puestos de visita cercanos a Tula,
como Naola, Santa María y la Laxa; los puestos de Jaumave,
Santa Clara y Monte Alberne continuaban resistiendo pero
con un número reducido de guerreros; el pueblo de Palmillas
fue abandonado (su población se trasladó a Santa María); el
pueblo de Tula fue el único de todos que resistió los embates
y no fue despoblado; y Canoas vino a reforzar la frontera en el
valle de Tanguachín pero bajo la Custodia de Tampico.
Algunas poblaciones que existieron desaparecieron con el
Eguilaz de Prado, Los indios del nordeste de Méjico en el siglo XVIII,
56–63. Eguilaz de Prado comenta que la unidad familiar de las rancherías
seminómadas pudo componerse de 3,4 miembros. Sin embargo, las familias
pisonas en pueblos de indios se conformaron aproximadamente de 5 miembros por familia. Para 1744 se contabilizan 186 familias, 36 más que las de
1695. Esto explica porque, aunque sea un numero mas elevado de familias son
menos los individuos, debido a que, estos pisones la mayoría estaban en un
estado seminómada.

49

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�tiempo, otras resistieron pagando un precio muy alto
terminando en meras rancherías y algunas que se idearon sólo
quedaron en el papel.
Aliados de la Monarquía Hispánica
La anexión de los pisones a la Monarquía Hispánica fue un pacto
entre dos voluntades, por un lado, la nación ponía a disposición
de las custodias de Rioverde y en menor medida de Tampico
su territorio, y permitía el establecimiento de pueblos-misiones
donde se insertaban en la estructura de la república de indios.
Sin embargo, los problemas en 1669 con los hacendados “Pedro
de Ochoa, Jofeph de Ochoa, y D[on] Felipe de Montezuma, y
otros cinco” habían escalado al tomar los segundos el control de
las tierras de los pueblos de indios y sus ganados perjudicaban
los sembradíos.50 Esta problemática continuó hasta 1689, en 20
años los gobernadores, fiscales y a lcaldes e ntre o tros pisones
defendieron sus derechos ante los ministros del rey. Fray Martín
Herrán comentaba de las poblaciones pisonas “son fronteras y
la llave de el Reino [sin ellas] se podía temer su total ruina” y
que “desampararan sus Pueblos y se bolveran a la infidelidad en
donde seran aun maiores enemigos que los que no han Recivido el
Baptismo y cassi imposible de poderlos reducir a pueblos”. Para
esto el gobernador y alcalde de San Antonio de Tula asistieron a
Ciudad de México en presencia del virrey conde de la Monclova:
50

BNM, Archivo Franciscano, Fondo Reservado, 45/1009.1, fs. 1-3.

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�Pusieron las varas de su gobierno con ultima resolusion que de
no los amparar en su justicia y en las tierras contenidas en el
mandamiento despachado por mi Virrey Marques de Mansera
desampararian sus Pueblos y se Retirarian a los montes.51

En lo que respecta a San Joseph de la Laxa no tuvo que mandar
representante debido a que sus fronteras colindaban con la
Janambrería manteniéndose lo suficientemente alejadas de las
haciendas, aun así, mantenían gobernador, alcalde y fiscal.
Ahora los pisones, independientemente de solo ser visitados por
misioneros, eran “fieles vasallos” al servir como “guerreros” en
los conflictos de la frontera.52 Aun para 1769 en la documentación
aparecen como “indios soldados flecheros” e “indios chichimecos
soldados y defensores de la fe de Dios”.53
Llama la atención la integración de los pisones de Nuestra
Señora de la Soledad de las Canoas a la Monarquía Hispánica,
una práctica que lo ilustra fue que “quando van algunos Soldados
Milicianos a vifitarlos mueftran fu refpecto, y obediencia,
recibiéndolos en Proceffion con la infignia de la Santa Cruz,
cantando las Oraciones”.54 Este tipo de recibimiento fortalecía la
Velázquez, Colección de documentos para la historia de San Luis Potosí,
t. III, 70, 73, 84.
52
AGN, Californias, vol. 38, exp. 3, fs. 139-142v.
53
AGI, Gobierno, Audiencia de México, leg. 693A, exp. 35A, fs. 111, 139v.
54
Antonio Villaseñor y Sánchez, Theatro americano: descripción general
de los reynos y provincias de la Nueva España y sus jurisdicciones, parte I
(México: Imprenta de D. Joseph Bernardo de Hogal, 1746), 111; Luis Alberto García García, Frontera armada. Prácticas militares en el noreste histórico, siglos XVII al XIX (Ciudad de México: Fondo de Cultura Económica;
51

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�confianza en los partidos, de esta manera los pisones demostraban
su voluntad a servir a la Corona y por consecuencia recibir los
beneficios de las repúblicas de indios. El bautismo, el aprendizaje
del castellano y oficios instalaban a la mayoría de los pisones
como cristianos, a la vez actuaban como centinelas contra los
enemigos de las llanuras.
En 1744 los pisones solo mantenían como pueblosmisiones a Tula y Canoas, el resto se trataba de rancherías
ubicadas en ciertos puestos a la redonda. Este había sido uno
de los efectos de las correrías janambres a largo plazo, habían
logrado regresar a los pisones a su estado seminómada. La
Laxa, Naola, Santa María, Jaumave, Monte Alberne y Santa
Clara eran rancherías inestables en constante movimiento
dependiendo de la guerra, en casos extremos abandonaban sus
puestos para buscar refugio en Tula para regresar en épocas de
paz una vez mas o abriéndose camino a través de la violencia
cada vez en menor medida. Un ejemplo es Monte Alberne, en
algún momento llegó a tener 500 individuos defendiendo la
frontera, para 1744 sólo contaba con 37 pisones. Canoas es un
caso interesante debido a que los pisones buscaron un medio
alterno para integrarse a la Monarquía Hispánica una vez más,
esto lo encontraron en la Custodia de Tampico. Nadie pensaría
Centro de Investigación y Docencia Económica, 2021), 101–2. El uso de
la cruz fue empleado por otras naciones a lo largo de la frontera hispánica,
casos como el de tancahuayos y comanches en la segunda mitad del siglo
XVIII.
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�que los mismos actores, después de abandonar ese frente en la
década de 1660, lo retomarían una vez más en 1731. Aún así,
Canoas sufrió una baja en su población, la ayuda hispánica sólo
era cada luna llena cuando la compañía volante de la villa de los
Valles salía a recorrer las “fronteras de Tanguachin”.
No fue hasta 1747 que la nación pisona aceptó reducirse
por completo con tal de que se les brindara protección ante
la “enemiga velicosa nación Xanambre”.55 Este pacto, entre
el capitán Antonio Buitrón y el coronel José de Escandón,
representó la supervivencia de los pisones a cambio de la
reducción en pueblos-misiones, la anexión de su territorialidad
a la Monarquía Hispánica y como fuerzas auxiliares. Esta fue
la oportunidad de cobrar con creces los insultos recibidos por
casi un siglo desde la janambrería. El restante de capitanes
aceptó gradualmente lo pactado por Buitrón. Ruiz Ibáñez
comenta:
[…] cada nueva, o renovada, incorporación a la Monarquía se
podía interpretar por los agentes sociales como el instrumento
para garantizar la pervivencia de su hegemonía política o
social, para lograr la victoria en un conflicto civil o religioso,
Dolph Briscoe Center for American History (DBCAH en adelante),
AGNM, box 2Q212, vol. 518, pp. 27, 184-185. José Tienda de Cuervo y Vicente Santa María, eds., Estado general de las fundaciones hechas por don
José de Escandón en la Colonia del Nuevo Santander Costa del Seno Mexicano. Documentos originales que contienen la inspección de la provincia efectuada por el capitán de dragones don José Tienda de Cuervo, (México: Talleres
Gráficos de la Nación, 1930), 283.
55

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�salvaguardar la integridad de la religión, suprimir un rival…o
bien todas a la vez.56

Para 1749 los pisones eran “tan leales vasallos y tan queridos
hijos de nuestros rey y señor” por su incorporación por
completo a la órbita hispánica y por su disposición en la
exploración del Seno Mexicano en 1747 y poblamientopacificación a partir de finales de 1748.57 Una década después
los pisones se ubicarían en seis poblaciones de la Colonia sin
contar Tula: San Miguel Real de los Infantes, Palmillas, San
Juan Bautista de Jaumave, Nuestra Señora de la Soledad de
San Igoyo, La Divina Pastora de Peña Castillo y San Pedro de
Alcántara Tres Palacios. San Antonio de Tula fue la única
población donde los pisones resistieron más que el resto de
las poblaciones durante el siglo XVII y primera mitad del
XVIII. Esta nación se convertiría en la piedra angular del
poblamiento en la Sierra Madre y valles próximos.
José Javier Ruiz Ibáñez y Gaetano Sabatini, “La construcción de la
Monarquía Hispánica y el uso de la violencia: entre la conquista y la guerra
civil”, Historia, antropología y fuentes orales, núm. 44 (2010): 17–32; José
Javier Ruiz Ibáñez y Igor Pérez Tostado, “Introducción. Los exiliados y el rey
de España”, en Los exiliados del rey de España, ed. José Javier Ruiz Ibáñez y
Igor Pérez Tostado (Madrid: Fondo de Cultura Económica; Red Columnaria,
2015), 9. Los autores comentan “la hegemonía que la Monarquía desarrollo en
su momento de mayor expansión, y su identificación con el catolicismo, trajo
consigo que más allá de sus fronteras se la viera como un lugar donde refugiarse, donde huir en caso de ser perseguido, donde encontrar un pastor que
amparara a los que sufrían por la religión o un aliado que ayudara a recuperar
el poder perdido”. Este fue el caso de la nación pisona para mediados del siglo
XVIII.
57
AGN, Californias, vol. 38D, exp. 3, f. 170.
56

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95

�Conclusiones
Mi interés fue situar a los pisones como actores principales en
la historia. Es poca la información que se conoce de la nación,
pero, es un aporte más para internarse en futuras investigaciones.
De modo general, para finales del siglo XVI estimo que fueron
desplazados por la Guerra de los Chichimecas y llegaron al
Jaumave como una ranchería guachichil; entre 1570-1610
pasaron por el proceso de etnogénesis y durante la primera
mitad del siglo XVII las rancherías restantes en la Sierra Madre
tuvieron el mismo fin; durante la segunda mitad del siglo
XVII la nación pisona alcanzó su extensión territorial y
poblacional más amplia mientras comenzó a resistir las correrías
janambres; y en la primera mitad del siglo XVIII los conflictos
continuaron, asfixiaron a la nación, se formalizaron alianzas
indias, terminaron perdiendo casi la mitad de su población
(comparada a 1680) y esto los orilló a anexarse definitivamente
a la Monarquía Hispánica en 1747.
Los pisones fueron labradores, vaqueros, pastores,
intérpretes e indios auxiliares (guías, exploradores, emisarios,
guerreros y espías). Los beneficios materiales, como
tecnológicos, recibidos de la Monarquía Hispánica consolidaron
las relaciones entre los bandos. Los pisones también contaron
con responsabilidades como defender la frontera como primer
baluarte en lo que llegaban refuerzos de otras poblaciones,
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�aunque no siempre fue el caso y terminaron resistiendo por sí
solos. No todas las poblaciones pisonas tuvieron la estructura
de la república de indios, Tula fue el único caso permanente al
contar con gobernador, alcalde y fiscal. En cambio, el resto de las
poblaciones fue por décadas, años e incluso meses al terminar sus
pueblos envueltos en llamas y saqueados por los janambres. Un
efecto interesante fue que, entre más avanzó la órbita hispánica
los pisones entraron en un estadio de sedentarismo y este se
vio condicionado con la avanzada janambre retornándolos al
seminomadismo. Sin embargo, los pisones continuaron sus
relaciones con los hispánicos, aunque volvieron por lapsos a la
cacería-recolección.
La anexión a la Monarquía Hispánica respondió a la
necesidad de sobrevivir la expansión janambre. Fue la única
manera para poder mantener su territorio intacto y hacer
retroceder el poderío del enemigo. Los pisones se unieron a
una campaña compuesta por reineros, novohispanos, olives y
guastecos que buscaron poblar el centro-sur del Seno Mexicano.
El interés de los pisones radicó en cobrar las ofensas del pasado
a través de sus nuevos aliados. Después de casi un siglo de
guerras, los pisones fueron testigos del declive de la hegemonía
janambre que había durado un siglo y medio, y de la cual ellos
fueron responsables al no poder someterlos en un inicio en la
Sierra Madre dando como resultado el nacimiento de su peor
enemigo.
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�Mapa 1
Finales del siglo XVI
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�Mapa 2
Pueblos y misiones pisones
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�De guachichiles a boçalos: la reinvención e integración
de los indios del río Blanco a la estructura de la
Monarquía Hispánica
From guachichiles to boçalos: the reinvention and integration
of the Blanco River Indians into the structure of the
Hispanic Monarchy
Diana Xóchitl Gutiérrez Cañada
El Colegio de San Luis
San Luis Potosí, México
orcid.org/0000-0003-4855-2640

Resumen: La presente propuesta radica en visualizar a los indios boçalos
como un grupo perteneciente a la nación guachichil, la cual tuvo que
adaptarse a su contexto histórico y reinventarse o, en su defecto, se
vieron obligados a reconfigurar su estructura político-social e inclusive
tomar un nombre puesto por los hispanos mediante transferencias
culturales-técnicas provenientes de la Monarquía Hispánica. Los
indios boçalos habitaron el área del río Blanco, entendiéndola como
una ubicación hídrica, al sur de la jurisdicción administrativa del
Nuevo Reino de León. Aunque dentro de la historiografía local se hace
mención de los indios boçalos hasta 1648, cuando se da a conocer el
conflicto de la jurisdicción eclesiástica entre la Custodia de Rioverde
y del Convento de Charcas, siendo los franciscanos de Rioverde los
primeros en tener contacto con los indios carriones que habitaban en la
zona junto a otras naciones, y los segundos tendrían conocimiento de
ellos posteriormente, haciendo énfasis que dichos indios bajarían para
contactar a los misioneros de Charcas en la hacienda de Matehuala, por
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�De guachiles a boçalos

ser olvidados por los de Rioverde, y siendo identificados, ahora, como
indios boçalos. La cuestión aquí no es el conflicto eclesiástico per se,
sino el rastrear las primeras menciones de los indios boçalos y proponer
una interpretación de su ser.
Palabras clave: indios boçalos, guachichiles, registros bautismales,
reinvención, Monarquía Hispánica.
Abstract: The present proposal is based on visualizing the Boçalos
Indians as a group belonging to the Guachichil nation, which had to
adapt to its historical context and reinvent itself or, failing that, they
were forced to reconfigure their political-social structure and even take
a name given by the Hispanics through cultural-technical transfers
from the Hispanic Monarchy. The Boçalos Indians inhabited the area
of the Blanco River, understanding it as a hydric location, south of the
administrative jurisdiction of the Nuevo Reino de León. Although within
the local historiography mention is made of the Boçalos Indians until
1648, when the conflict of the ecclesiastical jurisdiction between the
Custody of Rioverde and the Convent of Charcas is made known, being
the Franciscans of Rioverde the first to have contact with the Carriones
Indians that inhabited the area together with other nations, and the
second ones would have knowledge of them later, emphasizing that
these Indians would come down to contact the missionaries of Charcas
in the hacienda of Matehuala, for being forgotten by those of Rioverde,
and being identified, now, as Boçalos Indians. The question here is not
the ecclesiastical conflict per se, but to trace the first mentions of the
Boçalos Indians and to propose an interpretation of their being.
Keywords: boçalos indians, guachichiles,
reinvention, Hispanic Monarchy.

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baptismal

records,

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�Diana Gutiérrez

Introducción
Con la Guerra del Mixtón (1641-1642) los hispanos reconocieron
una diversidad de grupos existentes en el septentrión del Nuevo
Mundo, después identificado como el continente americano, pues
frenó su expansión y cambió el modus operandi hispano ante
una fuerza bélica desconocida proveniente de diversos grupos
seminómadas. Fue así que como dimensionaron el espacio de
los indios en el territorio conocido como la Gran Chichimeca,1
de aquí el nombre de la Guerra de los Chichimecas (1550-1600)
donde se reconocerían a varios grupos que liderarían la campaña
militar y lograrían impedir la avanzada hispana por un largo
tiempo.2
Sobre el término “chichimeca” se tienen varios trabajos sobre el significado o la forma de emplearse, desde Alonso de Zorita, fray Toribio de Benavente Motolinia, Fray Bernardino de Sahagún y fray Guillermo de Santa
María, a trabajos actuales que los retoman para visualizar los significados,
principalmente identificando a los indios de la Gran chichimeca que se
reconocen como chichimecos, se les ha dado el significado como “linaje de
perros” o “perro que trae soga”; posteriormente el empleo genérico por parte
de los mexicanos sobre los indios nómadas por no estar asentados; y con la
llegada de los hispanos se siguió el uso genérico dándole énfasis peyorativo
al tildarlos de bárbaros o incivilizados. José Francisco Román Gutiérrez, La
transformación del concepto chichimeca durante el siglo XVI (Sevilla: Asociación de Historiadores Latinoamericanistas Europeos (AHILA), 1992),
39–54; Alberto Carrillo Cázares, El debate sobre la guerra chichimeca:
1531-1585 (Zamora: El Colegio de Michoacán; Universidad de Guanajuato;
El Colegio de San Luis, 2002), 113; Carlos Manuel Valdés, La gente del
mezquite: los nómadas del noreste en la Colonia (México, DF: Centro de
Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social; Instituto Nacional Indigenista, 1995).
2
Philip W Powell, La Guerra Chichimeca (1550-1600) (México, DF: Fondo
1

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�De guachiles a boçalos

Los indios cazcanes, apoyados de otras naciones, serían
los protagonistas en la Guerra del Mixtón, posteriormente
los indios guachichiles,3 pames, guamares y zacatecos
comenzarían a tener mayor preponderancia durante la Guerra
Chichimeca. De estos cuatro grupos fueron los guachichiles
quienes sobresalieron por su grado de intensidad bélica, tanto
por las estrategias, la forma de pelear y por el amplio territorio
que controlaban, pues para este momento se desconoce los
límites que abarcaban.
Los guachichiles son mencionados en diversos contextos,
algunos de ellos son descritos en la Relación de Pedro de Ahumada
en 1566 ubicándolos:
de Cultura Económica, 1984).
3
Dentro de los registros se pueden identificar variables de la escritura
“guachichil” como “cuachichiles”, “huachichiles”, quachichiltique”, “guachuchules” “guaxutxiles” e inclusive se les puede identificar solo como
“chichimecos”; es posible visualizarlos o distinguirlos a partir de cotejar la
documentación, algunas referencias sobre su vestimenta como el empleo de
decoración rojiza en sus cabezas o bonetes rojizos, así como la identificación
o relación con ellos al momento de nombrarlos como parcialidades guachichiles; también al poder ubicarlos geográficamente en un vasto territorio,
al disponer gran parte de la región “centro-norte, Seno Mexicano, Noreste,
ámbito zacatecano-potosino, neolonés y coahuilense”, Joaquín Meade, Arqueología de San Luis Potosí (México: Sociedad Mexicana de Geografía
y Estadística, 1948), 21; Powell, La Guerra Chichimeca (1550-1600), 48;
Valdés, La gente del mezquite: los nómadas del noreste en la Colonia, 52;
Lucas Martínez Sánchez, Guachichiles y franciscanos. En el libro más antiguo del convento de Charcas, 1586-1663 (Saltillo: Consejo Editorial, 2019),
6–11.
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�Diana Gutiérrez

[…]casi todos ellos quedan a la mano yzquierda del camyno
como venimos de Çacatecas a la parte del norte. Son todos los
q se an visto desnuos y andan como alarves y salvajes, sin tener
lugar cierto. Los primeros son los indios q llaman del Maçapil
q están casi a la parte del nordeste de las minas de Çacatecas a
veunte e dos leguas dellas, donde afirman algunos soldados q
an dado vista a aquella tierra q ay en un valle mas de seis mill
flecheros, y ase hallado entre ellos algunas cosas de las q rroban
en los caminos a Spañoles por donde se entiende q acuden al
rrobo. Tienen guerra con otros sus vecinos q son Çacatecas q
están desta parte de una sierra y son pocos; estos afirman q los
otros q son Goachichiles comen carne humana, y que quando los
prenden en la guerra se los comen. Lo mismo supe de esa parte
de las minas de San Martyn de los indios del Mezquital quando
entre en busca dellos, y no se a sabido de otros ningunos de
esta nación q coman carne umana. Los segundos Goachichiles
son los que llaman de las Salinas: estos estan a doze e a catorze
leguas de las minas de Çacatecas partidos en rrancherias de
çiento en çiento, o poco mas, e corren toda aquella comarca
como alaraves no deteniendose mas en un lugar de quanto
acavan la comida de tunas o mezquite q ay en el. Todos estos
heran salteadores y de los q estavan conçertads en la liga con
los pueblos comarcanos de indios Çacatecas q estan cercanos
a los pueblos de paz; y ellos estando de paz e gozando de la
contratacion de los spañoles, hazian tracto doble e los spiavan
para salirlos a saltear juntamente con los otros, y hecho el salto
se bolbian a sus pueblos e rrancherias[…].4

Partiendo de esta descripción, complementándolo con propuestas
actuales sobre posibles parcialidades o reinvenciones de grupos
guachichiles en la Sierra Madre Occidental,5 se considera a
4
5

Carrillo Cázares, El debate sobre la guerra chichimeca: 1531-1585, 569.
Lucas Martínez Sánchez a través de los textos y la documentación con-

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�De guachiles a boçalos

los guachichiles como una nación con una población densa
y que controlaba un vasto territorio, así como su capacidad
de organización y las características aparentemente únicas de
dicha nación, tales como carácter bélico-político, capacidad de
desplazamiento y formas de alimentación.
Los “chichimecas vosales” o “gentiles bosalos”.
La primera mención que se ha encontrado hasta el momento
sobre los indios boçalos6 es respecto a “chichimecos vosales”
sultada propone a los indios “vocalos” como último reducto guachichil, pese
a ello, su interpretación se puede cuestionar por la falta de solidez presentada
en la documentación y trabajos que indiquen la posibilidad de su propuesta. También se debe considerar que su trabajo tiene tiempo en espera y fue
impreso sin considerar investigaciones como la propuesta por Nelson Jofrak
Rodríguez Cázarez, quien presenta a los janambres como producto de la etnogénesis guachichil, la cual conllevó la reinvención de ellos.
6
Dentro de la documentación consultada se hace mención de variantes en la
escritura, siendo los más utilizados “chichimecos vosales”, “chichimecos bocalos”, “nación bocala”, “indios bocales”, “bocalos” o “vozales”; para este trabajo opto por llamarlos boçalos, más adelante explicaré dicha postura. Las primeras dos siendo utilizadas en el Libro bautismal de Charcas, las siguientes tres
utilizadas por Fernando Sánchez de Zamora, y la última también es del mismo,
solo que sus crónicas son transcritas por autores diferentes, siendo la primera en
la edición de Genaro García e Israel Cavazos quienes publican la transcripción
del manuscrito (Cavazos Garza añade un estudio introductorio), y Eugenio del
Hoyo publica un capítulo inédito de la misma crónica que había quedado separada del texto. En el caso del Libro de Charcas se pudo comprobar la escritura,
en caso de la crónica se ven las transcripciones de los autores, las cuales pueden
responder a la indistinción de la escritura o a una decisión del autor. Véase Libro de Bautismo de Charcas disponible en “México, San Luis Potosí, registros
parroquiales, 1586-1970,” database with images, FamilySearch (https://familysearch.org/ark:/61903/3:1:9392-SD4T-1?cc=1860864&amp;wc=3PH4-MNP%3
A167670701%2C167670702%2C169384001: 21 May 2014), Charcas &gt; San
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�Diana Gutiérrez

quienes figuran dentro de los registros de bautismos escritos por
los franciscanos del Convento de Charcas, los cuales datan desde
diciembre de 1622 y fue fray Lorenzo Cantú quien realizó dos
bautizos: el primero es el día cuatro a “maria niña chiquita hija
de chichimecas vosales” y el segundo del día once a “maria niña
chichimeca chiquita hija de chichimecos vosales”;7 también se
hace mención de entradas a la sierra, en enero de 1621, desde el
lado de Matehuala y en la estancia de Miguel Escoriguela (San
Juan de la Punta), en noviembre de 1622, siendo posible que sea
el mismo grupo.8 Lo interesante es que no se vuelve a hacer
Francisco &gt; Confirmaciones, matrimonios, bautismos 1586-1661 &gt; image 1 of
211; parroquias Católicas, San Luis Potosi (Catholic Church parishes, San Luis
Potosi), imagen 78, f. 25. También puede verse en el texto de Martínez Sánchez,
Guachichiles y franciscanos. En el libro más antiguo del convento de Charcas,
1586-1663; Alonso de León, Un Autor Anónimo, y Fernando Sánchez de Zamora, Historia de Nuevo León con noticias de Coahuila, Téjas y Nuevo México.
Documentos Inéditos o muy raros para la historia de México, t. XXV, ed. Genaro
García (México: Bouret, 1909); Alonso de León, Juan Bautista Chapa, y Fernando Sánchez de Zamora, Historia de Nuevo León con noticias de Coahuila, Tamaulipas, Texas y Nuevo México (Monterrey: Fondo Editorial Nuevo León, 2005),
231; Eugenio del Hoyo, “Un capítulo desconocido de la obra de don Fernando
Sánchez de Zamora”, Humanitas, núm. 5 (1964): 404.
7
Family Search, Libro de Bautismos…; imagen 78, f. 25.
8
Dentro de los mismos registros se hace una posible mención temprana del
bautizo de nueve indios chichimecos “en la tierra adentro” fechado el día 30
de julio de 1606, pero no se describe el lugar o sobre los padres, solo se mencionan los nombres ya hispanizados de los indios. Por otro lado, una probabilidad con mayor certeza es la mención de “Juan hijo de miguel de escoriguela
chichimeco” en 20 de junio de 1619, dicho Miguel de Escoriguela chichimeco
podría ser el mismo que se menciona el día 2 de agosto de 1648, “capita[n] Miguel de escoriguela chichimeca”, quien es bautizado a la “edad de setenta años
al pareser” y era uno de los “quatro capitanes de las quatro rrancherias que aviSillares, vol. 2, núm. 3, 2022, 107-143
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113

�De guachiles a boçalos

alusión de los indios boçalos ni de su origen hasta el año de 1648
donde baja un grupo de indios provenientes de “Rio blanco”,9
encabezados por cuatro capitanes, para pedir ser bautizados en la
hacienda de Matehuala ante la presencia del señor don Juan Ruiz
Colmenero, obispo de Guadalajara;10 posteriormente siendo retomado el contacto de 1648, durante los pleitos jurisdiccionales
eclesiásticos, pues existieron entradas previas por los franciscanos de la Custodia de Rioverde; y siendo reproducido el discurso
de manera sintética dentro de la crónica de Fernando Sánchez de
Zamora.11
tan en el mismo Rio blanco” quienes fueron a Matehuala para ser bautizados
e integrados a la estructura de la Monarquía Hispánica. Family Search; Libro
de Bautismos…; imagen 69, f. 9; imagen 76, f.21; imagen 78, f. 24. También
debe recalcarse que en la mayoría de los registros se suele generalizar al identificarlos como indios, chichimecas o bárbaros; esto podría dejar un margen de
posibilidad que sea perteneciente a alguna parcialidad, pero en este momento
no es posible identificarlos o inclinarse por algún grupo por emplear dichos
términos en lugares donde había movilidad o contacto de varias parcialidades,
tal es el caso de Matehuala o a la estancia de San Juan de la Punta debido a
que la mayoría de los registros de indios boçalos fueron identificados en estos espacios antes de las fundaciones encabezadas por Fernando Sánchez de
Zamora en 1659.
9
Dentro de la documentación aparece de manera indistinta con mayúsculas
o minúsculas, pero hacen referencia a la ubicación hídrica en relación a la ubicación territorial india.
10
Lucas Martínez hace un estudio introductorio estableciendo las relaciones
entre indios e hispanos a través de los registros parroquiales, a su vez propone
que los indios “vocales” son guachichiles y, posteriormente, hace una transcripción de un extracto del libro más antiguo de Charcas a partir de los indios
del río blanco en 1648. En Martínez Sánchez, Guachichiles y franciscanos. En
el libro más antiguo del convento de Charcas, 1586-1663.
11
León, Chapa, y Sánchez de Zamora, Historia de Nuevo León con noticias
Sillares, vol. 2, núm. 3, 2022, 107-143
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.3-40

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�Diana Gutiérrez

Por otro lado, con la llegada Fernando Sánchez de Zamora
al tomar cargo de “justicia mayor y capitán a guerra” se menciona
que los indios de “nación bocala” están emparentados con los
indios negritos, quienes habitan en la hacienda de Matehuala,
pero eran originarios de Apuchimapa y Sandi y que dichos indios
boçalos se trasladan a dicha hacienda para las faenas.12 Una
interrogante que se puede percibir, tanto en la visita del obispo de
Guadalajara, Juan Ruiz Colmenero, en 1648, como en la crónica
de Fernando Sánchez de Zamora en 1659, es la participación de
los misioneros de la Custodia de Rioverde. Es interesante que
establezcan que las son entradas misionales fueron en marzo
del mismo año al momento de comenzar el conflicto de la
jurisdicción eclesiástica, siendo que Primo Feliciano Vázquez
refiere al ingreso de los misioneros de Rioverde a la zona entre
1607 y 1617.13
Representaciones gráficas: los indios dentro de fronteras
físicas e imaginarias.
Antes de abordar la clasificación de los indios, debe considerarse
la interpretación del autor para plasmarlos en mapas, tanto
de Coahuila, Tamaulipas, Texas y Nuevo México, 230–33.
12
León, Chapa, y Sánchez de Zamora, 230–33.
13
Sobre la visita del Obispo Juan Ruiz Colmenero se puede consultar a
Martínez Sánchez, Guachichiles y franciscanos. En el libro más antiguo del
convento de Charcas, 1586-1663, 279–91; León, Chapa, y Sánchez de Zamora,
Historia de Nuevo León con noticias de Coahuila, Tamaulipas, Texas y Nuevo
México, 230–32; Primo Feliciano Velázquez, Colección de documentos para la
historia de San Luis Potosí, t. IV (San Luis Potosí: Imprenta del Editor, 1897).
Sillares, vol. 2, núm. 3, 2022, 107-143
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.3-40

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�De guachiles a boçalos

de las épocas contemporáneas a ellos como las propuestas de
historiadores actuales para delimitar los espacios, pues se tiende a
generalizar y limitar su movilidad sin considerar la ocupación de
territorios donde convergen diversas naciones. Esto es algo usual
al tener un panorama limitado, pues algunas fuentes solo hacen
una breve descripción o alusión que no permiten dimensionar
las capacidades de los actores, tanto indios como hispanos, y el
trasfondo de los mismos.
Son escasos los mapas de la época y, por lo general, son
tardíos o generalizan sobre los espacios en los que no se han
explorado. Un mapa temprano sobre la región de la “Guasteca”
es representado por Ortelius donde fija la territorialidad del
septentrión como un espacio donde habita “Guxutxi les gens”, a
los cuales no refiere dentro de su texto titulado “Theatrum orbis
terrarum” de 1579, donde se puede suponer que las dimensiones
que abarcaron los indios guachichiles corresponden a la zona, pues
también Philip W. Powell propone una extensión considerable
que abarcaron los guachichiles al septentrión.14
La propuesta de interpretación de “Guxutxi les gens” como “Gente Guachichil” fue retomada de Nelson Jofrak Rodríguez Cázarez, Janambres: mitote
fronterizo, cohesión étnica y zonas imprecisas en la América Septentrional
Oriental, siglos XVII-XVIII [Tesis de maestría] (San Luis Potosí: El Colegio
de San Luis, 2019), 66 y del curso La Huasteca dentro del proceso de configuración del septentrión oriental novohispano. S. XVI al XVIII impartido por el
Mtro. José Luis Aguilar Guajardo, quien también retoma la postura de Rodríguez Cázarez. Realizado por la Maestría en Historia del Noreste Mexicano y
Texas celebrado del 23 al 25 de marzo de 2022.
14

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.3-40

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Mapa 1. Theatrum orbis terrarum (1579)

Fuente: Theatrum orbis
terrarum (1579) - Ortelius, Abraham, 15271598. [Antuerpiae]:
[Christoph. Plantinus],
[1579]. Disponible en
https://bvpb.mcu.es/es/
consulta/registro.cmd?id=399622.

Los mapas son utilizados para complementar las investigaciones
y en ocasiones se convierten en objeto de estudio, para el área que
conformaba el Nuevo Reino de León se encuentra cartografía tardía
del siglo XVIII. Esto no ha sido impedimento para propuestas
de topográficas por parte de historiadores para dimensionar al
lector en tiempo y espacio, pero debe de considerarse que en
cuestión de los espacios o territorialidades indias no responden
a los parámetros de ocupación hispana, pues responden a otros
intereses donde puede ser una ocupación estacional o no se
comprenda los límites con otras naciones.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.3-40

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�De guachiles a boçalos

Mapa 2. Las “naciones” del norte

Fuente: Philip Powell, La Guerra Chichimeca…, p.49.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.3-40

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Por ello, pese a tener algunas incógnitas de la ubicación espacial
de los indios boçalos se puede establecer un área geográfica considerable que emplearon como territorialidades indias, pues mediante los registros de Charcas se conoce que estaban en la estancia de Miguel Escoriguela, es decir, “delante de Matheguala que
llaman Sn Juo de la Punta” ,15 aunque debe considerarse que en
algunos casos se registra el lugar en donde habitaban y no el lugar
de origen o si era una residencia fija. Por otro lado, en la entrada
de los franciscanos de la Custodia de Rioverde realizada en 1607
y en 1617 al tener relación con los indios “carriones” y “otras
naciones” fundando la misión de San Cristóbal; se debe aclarar
que en este momento no se hace mención de indios “guachichiles/vocalos/bozales/boçalos”, aunque pueden estar dentro de las
“otras naciones” a las que se refieren;16 otra cuestión es que las
territorialidades que posiblemente abarcaron no se limitan a la
ubicación hídrica de río Blanco, lo cual permite ver a los indios
boçalos como una posible parcialidad (en un primer momento) y
después percibirlos como una reinvención de los guachichiles.17
El registro realizado en la estancia de Miguel de Escoriguela está fechado el día 24 de noviembre de 1622 menciona el bautizo de “treçe criaturas
chiquitas hijos de chichimecos”, las cuales podrían ser provenientes del río
Blanco; después de este registro se tienen dos más fechados los días 4 y 11 de
diciembre de 1622 donde mencionan a dos niñas chiquitas, ambas llamadas
María, hijas de “chichimecos vosales”, pero no se menciona su origen o donde
habitaban, posiblemente estaban en la estancia o en la hacienda de Matehuala.
Family Search; Libro de Bautismos…; imagen 78, f. 24 y 25.
16
Velázquez, Colección de documentos para la historia de San Luis Potosí,
t. IV, 41–43.
17
Rodríguez Cázarez ha estudiado el caso de los janambres con mayor pro15

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�De guachiles a boçalos

Si dejamos de lado la mención literal de indios boçalos o
sus variantes, se tiene conocimiento por parte de los franciscanos
de Rioverde de “yndios Barbaros Chichimecos” del “serro gordo”
desde 1607, pues ante el “secretario y Testigos, y empressensia
de algunas personas españolas, y de muchos indios chichimecos
Gentiles nombrados Carriones entre los quales auia algunos
combertidos à nuestra Santa feê Catholica, y otras naciones
de dichos yndios que todos estauan Juntos y Congregados”
celebraron misa con los dichos indios el día 15 de agosto de 1617,
de los cuales a algunos visitó, cristianizó y casó en 1607. La misa
fue celebrada en una chosa que tenian por iglesia y en dicho lugar
habían llamado a la misión “San christoval del Rio Blanco”,
pero había quedado pendiente poner a un religioso encargado
de dicha conversión, a lo cual se elegiría al Padre fray Pablo de
Betancur para tomar posesión del puesto y delimitar su ubicación
geográfica a:
[…]doze leguas el Rio abaxo, …; y quatro leguas que es lo
que puede auer asta la mitad del camino de las ocho que ay
asta el puesto y ojo de Agua de San Lazaro caminando assia
Mateguala y Valle penosso y de todas las Rancherias que en
dicha Jurisdicsion estubieren y en delante se poblaren[…].18

fundidad. En Rodríguez Cázarez, Janambres: mitote fronterizo, cohesión étnica y zonas imprecisas en la América Septentrional Oriental, siglos XVII-XVIII
[Tesis de maestría].
18
Velázquez, Colección de documentos para la historia de San Luis Potosí,
t. IV, 41–43.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.3-40

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Es interesante notar que hace alusión de españoles durante el
contacto entre indios y franciscanos de Rioverde, así como la
mención general de “otras naciones” siendo solo reconocidos a los
indios carriones quienes habían convertido con anterioridad.19 En
este mismo rubro se debe resaltar que no es un espacio dominado
por una nación, sino que es un espacio donde convergen diferentes
naciones y esto no sería una característica temporal, pues en los
mismos registros de los franciscanos de Charcas se puede apreciar
la movilidad de indios guachichiles, borrados, negritos y boçalos.
En relación a ello, se tienen algunas propuestas de mapas para
dimensionar de manera visual las territorialidades indias o espacios
de movilidad, pero no consideran algunos espacios o ahondan en
matizar las relaciones entre naciones. Aunque la complejidad de
determinar el espacio de dominio de una nación es alta, pues al
menos en el caso situado al norte de la estancia de San Juan de La
Punta en la jurisdicción administrativa de San Luis Potosí y el sur
de la Villa de Cadereyta en la jurisdicción administrativa del Nuevo
Reino de León se puede considerar tierra de frontera, pues no se
tendría un control del territorio. No obstante, la participación de
Lucas Martínez Sánchez señala que el hacendado Miguel de Escoriguela
había puesto trabas para el establecimiento de doctrinas años antes de 1648,
esto podría responder a dos causas, la primera que fuera uno de los “españoles”
que mencionan los franciscanos de Rioverde y, la segunda, a la falta de registros de dichos indios, pues se sabe que interactuaban con otras naciones o
parcialidades, así como con la misma hacienda de Matehuala, en Martínez
Sánchez, Guachichiles y franciscanos. En el libro más antiguo del convento
de Charcas, 1586-1663, 285.
19

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�De guachiles a boçalos

Miguel de Escoriguela, dueño de la hacienda de Matehuala, y Juan
Francisco de Escobedo, mayordomo de la misma hacienda, serían
capaces de tener apoyo por ambas jurisdicciones para obtener
cargos para pacificar y mercedes para poblar, esto respondiendo a
sus intereses personales y ante su capacidad de relacionarse con los
indios del territorio aledaño.
Mapa 3. Áreas de tránsito de los indios del sur de la Sierra Madre
Oriental y la Sierra de Tamaulipas: siglos XVII-XVIII

Fuente: Ana Gabriela Arreola Meneses. Poblamiento y conformación espacial del sur del Nuevo Reino de León: los valles ganaderos del Río Blanco y
San Antonio de los Llanos, siglos XVII-XVIII. México: Universidad Nacional
Autónoma de México, 2014. [Tesis de licenciatura].
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Aunque Arreola Meneses hace un loable trabajo abordando el poblamiento en el Valle del Río Blanco y San Antonio de los Llanos complementándolo con un mapa sobre el tránsito de algunas naciones
indias en el territorio de estudio, pero deja a un lado la complejidad
de dimensionar a los indios en un territorio y lo muestra como un
espacio estático o genérico. En otras palabras, es impreciso delimitar
la ocupación india dentro del área cuando los registros parroquiales
muestran la presencia de indios guachichiles, negritos, borrados y
boçalos en varios lugares desde el siglo XVII y el mapa de Arreola
Meneses no considera la movilidad o capacidad de permanencia de
diversas naciones en los mismos lugares proporcionando un análisis
parcial, ejemplo de ello es que se mencionan guachichiles, negritos y
borrados en Matehuala; negritos y boçalos en Río Blanco; borrados,
negritos y boçalos en San Pablo valle de Pablillo.20
Siendo así que el rango de “tránsito” o movilidad de los
indios sería complicado de representar en una larga duración, a
menos de elegir un rango de años y matizar la presencia india
considerando la documentación disponible. Por ello, debe entenderse que los indios podrían mantener su territorio, comprender
el funcionamiento de las instituciones de poblamiento hispanas y
sus prácticas culturales para dar pie a las transferencias culturales
al hacer uso de su adaptabilidad y coexistir con la nueva estructura política-social mediante su reinvención.
Véase Martínez Sánchez, 97–142. Es una transcripción de algunos registros del libro bautismal de Charcas desde agosto de 1648 hasta julio de 1659.
Family Search; Libro de Bautismos; desde la imagen 130 en adelante.
20

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�De guachiles a boçalos

Mapa 4. Nuevo Reino de León, 1652-1752

Mapa tomado de Nelson Jofrak Rodríguez Cázarez. “Mitote”. Revista
Septentrión, 2022. [En Prensa]. Elaboración: Ana Gabriela Arreola
Meneses. Al mapa propuesto por Rodríguez Cázarez le sobrepuse el rango de
la movilidad de los indios y sus respectivas territorialidades partiendo de los
registros bautismales de Charcas.

Una pregunta que traería el dimensionar la población india es
en cuanto a la disponibilidad de recursos naturales, los cuales
se tienen breves menciones de la necesidad de alimentarse de
“tuna y caza en diversos parajes”21 en el caso de los indios
21

Martínez Sánchez, 289.

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�Diana Gutiérrez

establecidos en el río Blanco y sus cercanías. Aunado a ello, se
complementa la información documental con investigaciones
de arqueólogos y biólogos, quienes han identificado algunos
restos vegetales locales en el área del Morro Orgánico,
siendo posible saber cuáles plantas utilizaban y el para qué se
empleaban, tal fue el caso de consumo alimenticio, alucinógeno
o medicinal.
Dentro de los mismos hallazgos se encuentra con
evidencia del cultivo del maíz, frijol y calabaza en tiempos
prehispánicos, aunque no se pueda definir cuál grupo era el que
practicaba una agricultura insipiente en la zona, la cuestión es
que uno o algunos grupos que habitaban la región próxima del
río Blanco realizaban dicha práctica. Se conoce que el río Blanco
es una corriente permanente, también que el cerro El Morro se
encuentra dentro de la provincia fisiográfica de la Sierra Madre
Oriental, siendo caracterizada por un clima árido templado con
lluvias durante la mayor parte del año. Dentro de la vegetación se
encontró con matorral submontano como la barreta, el guajillo, el
chaparro prieto, la lechuguilla, la anacahuita, la sangre de drago,
el granjeno, el coyotillo y algunos nopales. También se encontró
con pictografía rupestre elaboradas con colores negro y rojo.
Dentro de los hallazgos se encontraron:
[…]30 taxones, 21 son de importancia alimenticia, 2 tienen
propiedades alucinógenas, 3 son útiles para la para la
elaboración de cestería y envoltorios, 2 pudieron servir como
combustible para fogatas o fogones, 1 es maderable, 2 de uso
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�De guachiles a boçalos

medicinal u 2 pudieron ser utilizados como paja para dormir
sobre esta[…].22

Es así que, como se puede observar, se encuentra con gran variedad
de recursos naturales, los cuales pudieron ser administrados
o controlados por las diversas naciones para asegurar su
permanencia. También se debe aclarar que el estudio se centra en
registros vegetales, dejando a un lado la alimentación mediante la
caza, y resalta la alta probabilidad del desarrollo de la agricultura
como una actividad complementaria de alimentación.
Los indios boçalos del rio Blanco: naciones indias a
través de los registros parroquiales de los franciscanos
de Rioverde y Charcas.
Como ya se ha mencionado, las entradas misionales se sitúan
entre 1607 por parte de los franciscanos de Rioverde y 1622 por
los franciscanos de Charcas; en cuanto a las misiones de cada una
se menciona que fueron en 1617 por parte de Rioverde y en 1648
por parte de Charcas. Aunado a ello se deja de lado una variante,
la cual es mencionada en la visita del obispo Ruiz Colmenero y es
retomada de manera concisa en la crónica de Sánchez de Zamora:
la relación entre los indios negritos y los indios boçalos al ir a
trabajar por temporadas a la hacienda de Matehuala.23
Raúl Ernesto Narváez Elizondo et al., “Crónica del aprovechamiento de recursos bióticos por poblaciones indígenas serranas en el sur de Nuevo León”,
en Sociedad, cultura y medio ambiente en el norte de México (Ciudad de México: Instituto Nacional de Antropología e Historia, 2019).
23
Velázquez, Colección de documentos para la historia de San Luis Potosí, t.
22

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Pese a ser temprana la participación de los misioneros
franciscanos de la Custodia de Rioverde solo se sabe que
interactuaron con “indios carriones” y otras naciones,24 no se
mencionan nombres en concreto de indios o hispanos presentes.
Es hasta la participación de los misioneros franciscanos del
Convento de Charcas que se tendría información de los indios
provenientes del río Blanco, en un principio serían dos simples
registros ya mencionados, y después se podría ahondar mediante
la visita de cuatro capitanes provenientes de dicho río Blanco y la
participación activa del obispo Juan Ruiz Colmenero, quien daría
seguimiento a las peticiones de los indios para ser bautizados y
contarían su versión sobre las interacciones con los misioneros
de Rioverde.
Es en la visita de Ruiz Colmenero, que se detalla
la interacción de los indios provenientes del río Blanco y
sus cercanías, al declarar el capitán Canoe y Zapina como
representantes de las rancherías, y de los capitanes Escoriguela y
Vocalo, que tenían un papel del custodio del Rioverde por fechas
de marzo prometiendo que volvería con ellos para construir una
iglesia y formar la doctrina deseada por ellos, así como llevarles
maíz, carne y ropa, este no lo había cumplido. Siendo así que
IV, 41–43; Family Search, Libro de Bautismos… imagen 130, f.125; Martínez
Sánchez, Guachichiles y franciscanos. En el libro más antiguo del convento de
Charcas, 1586-1663, 279–91.
24
Por el momento solo se tiene esta versión a través del texto de Primo Feliciano Velázquez, no se descarta la investigación posterior en San Luis para
profundizar en la participación de los misioneros de Rioverde.
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�De guachiles a boçalos

optarían por acercarse con los de Matehuala o Charcas, pues
estaban próximos a ellos y mantenían comunicación con ambos
lugares, optaron por acercarse a los misioneros de Charcas para
ser bautizados y estar asentados en doctrina.25
Esto refleja dos aspectos de los indios provenientes del
río Blanco: la primera es su capacidad de elección entre dos
grupos misioneros, que, a pesar de ser ambos franciscanos,
reconocieron la distinción entre los dos bandos; y, la segunda,
es su alta capacidad para reconfigurar su discurso e implementar
sus conocimientos para negociar al situarse como vasallos, pero
manteniendo su autonomía,26 y ser integrados a la estructura de
la Monarquía Hispánica a través de un mecanismo como era el
bautismo para asegurarse de obtener alimento y vestimenta para
complementar sus actividades de recolección y caza, así como
tener garantías jurídicas para salvaguardar sus intereses.
El registro realizado en 1648 contenía 48 entradas, las
cuales coinciden con lo redactado en la visita del obispo Ruiz
Martínez Sánchez, Guachichiles y franciscanos. En el libro más antiguo
del convento de Charcas, 1586-1663, 286.
26
Aunque se mencionara de su participación con otros indios y la probabilidad de trabajar por temporadas en haciendas, mantenían su autonomía plena
al elegir su duración de trabajo; a su vez se puede identificar su conocimiento
de las prácticas culturales hispanas al considerar como mejor opción el ir por
misioneros interesados en ir a su espacio que habitan y no adaptarse o moverse a otro lugar. De igual forma se debe considerar la postura del misionero
como un intermediario con la autoridad suficiente para integrarlos dentro de
la estructura de la Monarquía Hispánica, su accesibilidad para tratarlos y la
flexibilidad ante su comprensión de la doctrina.
25

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�Diana Gutiérrez

Colmenero, pero en la misma se brindan mayores detalles, tal
es el caso de especificar que existían tres personas bautizadas,
una de ellas hace poco y era hija de Canoe, siendo bautizada
en Matehuala; la segunda fue María, siendo bautizada en el
Venado cuando era niña; y la tercera persona era un indio
llamado Martín.27 Ruiz Colmenero menciona los matrimonios
de los capitanes Miguel de Escoriguela con su mujer María;
Lucas Vocalo con su mujer María; Diego Canoe con su mujer
Isabel y Martín con su mujer Inés, hija del capitán Canoe. Cabe
resaltar que en el libro bautismal aparecen los 48 registros,
pero no se encuentra el dicho Martín, solo se mencionan a los
siguientes:
Tanto en los registros como en la visita del obispo
Ruiz Colmenero aparecen en su mayoría los nombres ya
hispanizados, y son contados los casos donde se registran
el nombre previo al bautismo. Es decir, al menos en la
documentación rara vez se menciona el nombre previo o el
nombre con el cual se reconocen en su lengua y se procura
poner el nombre cristiano que se adopta mediante el bautismo.
La mayoría de los registros de bautismos son firmados por
fray Juan García, quien, según el estudio de Lucas Martínez
Sánchez, es quien se interesa por los indios y registra sus
nombres y/o el de sus padres en su lengua.
Martínez Sánchez, Guachichiles y franciscanos. En el libro más antiguo
del convento de Charcas, 1586-1663, 289–90.
27

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�De guachiles a boçalos

adulta

1

Chichimeco
de Río
Blanco

Lucas vocalo

92 años sus padres son
(aprox.) indios gentiles

Juan
Francisco de
Escobedo

2

del Río
Blanco

Maria

100
años

mujer de dicho
Lucas Vocalo

Juan
Francisco de
Escobedo

3

del Río
Blanco

Bentura

6 años

hijo adoptivo de
Maria y Lucas
Vocalo

Juan
Francisco de
Escobedo

4

del Río
Blanco

Diego Canoe

60 años

5

idem

Isabel

50 años

mujer de Diego
Canoe, bautizó y
casó

(no lo
consignó)

6

idem

Luis

6 años

hijo de Isabel y
diego Canoe

Nicolás de
Herrera,
español

4 años

hijos del capitán
Diego Canoe e
Isable Asualico, su
mujer

Nicolás de
Herrera,
español

Françisco

4 años

hijos del capitan
Diego Canoe e
Isable Asualico, su
mujer

Nicolás de
Herrera,
español

Miguel de
Escoriguela

70 años

capitan,
chichimeco, hijo de
gentiles

7

8

9

idem

idem

Sebastián

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bocala de nacion,
hija de Canoe gentil

Padrino

Ines

Notas

Río Blanco

Edad

Lugar de
origen

*

Nombre

Registro

Tabla 1. Registros de los indios del río Blanco

Manuel
Gallardo de
Ochoa

J. ¿el
mismo?

130

�Notas

50 años

mujer del capitan
Miguel de
Escorihuela, hija de
gentiles

10

idem

María de
Escoriguela

11

idem

Lorenso

1 año

hijo de Maria
y Miguel de
Escorihuela

12

idem

Nicolás

5 años

hijo de Maria
y Miguel de
Escorihuela

13

del Río
Blanco

Gabriel
Zapina

40 años

capitán, hijo de
gentiles, [negrito de
nacion]

14

idem

Ana
Guamoaname

45 años

mujer del capitan
Gabriel Zapina, hija
de gentiles [negrito
de nacion]

15

idem

Joseph

5 años

chichimecos
negritos de nacion

16

del Río
Blanco

Diego

6 año

chichimecos
negritos de nacion

17

del Río
Blanco

María

1 año

hija de Magdalena
María chichimeca
negrita

18

idem

Luis

19

idem

Manuel

1 año

hijo de Lucas y
María

20

idem

Elena

7 años

hija de Yalamuchitic
gentil

21

idem

Ynes

3 años

hija de Yalamuchitic
gentil

Padrino

Edad

Nombre

Lugar de
origen

Registro

Diana Gutiérrez

(no lo
consignó)

Juan
Francisco de
Escobedo

hijo de Inansequina
gentil

Sillares, vol. 2, núm. 3, 2022, 107-143
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.3-40

Pedro Lucas

131

�Edad

Notas

22

idem

Jeronimo

5 años

hijo de
Yalamuchitic gentil

23

idem

Bernardo

6 años

hija de Yalamuchitic
gentil

24

idem

Catalina

6 años

Juana

2 años

hija de
Nisiguachina

25
26

del Río
Blanco

Custodio

2 años

hijo de
Guispinuame y de
Apuena gentiles

27

idem

Raphael

3 años

hijo de Aiguaname
y de Malague
gentiles

28

idem

Juan

4 años

hijo de Macuiloqui
y de Ircigua gentiles

29

idem

Ambrosio

1 año

hijo de Mauname
y de Yacamulue
gentiles

30

idem

Agustin

3 años

hijo de
Nuguaname y de
nciguanuchicali
gentiles

31

idem

Marcos

2 años

hijo de Cuayuguili
y de Cuamocaoqui
gentiles

32

idem

Ygnaçio

6 años

Sebastián

6 años

hijo del dicho
Cuayuguili gentil

Matheo

1 año

hijo de Potuagui
y de Macigualic
gentiles

33
34

idem

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.3-40

Padrino

Nombre

Lugar de
origen

Registro

De guachiles a boçalos

Juan
Francisco de
Escobedo

132

�35

idem

Magdalena

2 años

hija de gentiles

36

idem

Alonso

5 años

hijo de Quepina y
de Yque gentiles

37

idem

Ynes

4 años

hija de Quepina y
de Yque gentiles

38

idem

Maria ana

año y
medio

hija de Quepina
y de Yque
gentiles, todos
son chichimecos
negritos

39

del Río
Blanco

Baltazar

4 años

hijo de Quipinao
gentil

40

idem

Estevan

6 años

hijo de Vocagua y
de Sotochimana
gentiles

41

idem

Barbola

1 año

hija de
Yemanicarame y
de Machusuam
gentiles

42

idem

Françisco

año y
medio

hijo de Vocagua y
de Sotochimana
gentiles

43

idem

Elena

1 año

hija de Clonemua y
de Uychina

44

idem

Juana

8o9
años

hija de Juana y de
José cristianos

45

idem

Isabel

6 años
(aprox)

hija de Clapanigui
gentil

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Padrino

Notas

Edad

Nombre

Lugar de
origen

Registro

Diana Gutiérrez

Juan
Francisco de
Escobedo

José García

José García

133

�46

idem

Juana

Padrino

Notas

Edad

Nombre

Lugar de
origen

Registro

De guachiles a boçalos

hija de José y Ana

Juan Caporal

47

idem

Juan

1 año

hijo del dicho
Clapanigui

fue su
madrina Ana,
chichimecos
negritos,
habitantes
en el Río
Blanco

48

del Río
Blanco

Luçia

2 años

hija de gentiles

Juan
Francisco de
Escobedo

Elaboración propia a partir de Lucas Martínez Sánchez, siendo corroborada
la información del Libro de Charcas.

Indios boçalos: ¿autoidentificación o clasificación hispana?
A pesar de contar con registros que mencionan la coexistencia de
varias naciones o parcialidades en la región del río Blanco esto trae
consigo algunos debates desde el entendimiento por nación, así
como el origen o significado de su nombre con relación a los grupos
ya identificados por los hispanos. En primera instancia se suele
confundir el entendimiento de nación desde las mismas fuentes,
pues en ocasiones este concepto es utilizado de manera indistinta,
así como el uso de historiadores por intentar identificar a un grupo
nativo. El identificarse como tal grupo o legitimarse a través de otros
grupos para salvaguardar sus intereses hasta ser clasificados por los
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�Diana Gutiérrez

hispanos por su apariencia física, lengua, costumbres o apelativo de
algún capitán puede generar confusión cuando la historiografía es
escasa,28 tal es el caso de los indios boçalos.
Por otro lado, al considerar el significado de identificarlos
como “boçalos” o sus variables, pues partiendo del Diccionario de
Autoridades se puede entender por “bozal” a “El inculto, y que está
por desbastar y pulir”29 o hacer alusión por tener nociones básicas
de una materia, en este caso sobre la fe o prácticas hispanas.30
Partiendo de la carta del padre Ruiz Colmenero se menciona que
Véase a Chantal Cramaussel, “De cómo los españoles clasificaban a los
indios. Naciones y encomiendas en la Nueva Vizcaya Central”, en Nómadas
y sedentarios en el norte de México. Homenaje a Beatriz Braniff, ed. Marie-Areti Hers et al. (México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México; Instituto de Investigaciones Antropológicas; Instituto de Investigaciones
Históricas; Instituto de Investigaciones Estéticas, 2000).
29
BOZAL. adj. de una term. El inculto, y que está por desbastar y pulir. Es
epithéto que ordinariamente se dá à los Negros, en especiál quando están recien venidos de sus tierras: y se aplíca tambien à los rústicos. Es lo contrário
de Ladíno. Lat. Rusticanus. Agrestis. RECOP. DE IND. lib. 9. tit. 26. l. 18.
No puedan passar à ninguna parte de las Indias ningunos Negros ... salvo los
bozáles recien trahidos de sus tierras. ALFAR. fol. 390. Para los Négros de
Guinéa bozáles y bárbaros, llevan cuentecitas, dixes y cascabéles. Consultado
en el Diccionario de Autoridades, Tomo I, (1726), disponible en línea: https://
apps2.rae.es/DA.html.
30
BOZAL. Tambien se toma por nuevo y principiante en alguna facultad ò
arte: y assimismo por el que apénas tiene conocimiento práctico, y experiéncia
en alguna matéria ò negociado. Lat. Rudis. Tyro, onis. GUEV. Epist. al Conde
de Buendia, pl. 144. Guardaos señor Conde de encomendar vuestras tierras à
bachilleres bozáles, que vienen de Salamanca. ALFAR. fol. 84. Que como en
claro espéjo me representa lo passado, presente y venidéro, hasta oy havía sido
bozál: quadrame bien el nombre. Consultado en el Diccionario de Autoridades,
Tomo I, (1726), disponible en línea: https://apps2.rae.es/DA.html.
28

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�De guachiles a boçalos

los indios provenientes del “Rio blanco” habían tenido contacto
con los misioneros de Rioverde,31 siendo así que a pesar de tener
conocimiento de la fe católica podían ser considerados como
incultos a quienes se les debe adoctrinar y no dejar sin cuidado,
pues eran nuevos fieles de la iglesia y conocían que los misioneros
eran los encargados de brindar los sacramentos.
Aunado a ello, otra interpretación valida es propuesta por
Salvador Álvarez, quien aborda el tema de “Indios bozales, indios
de encomienda, indios de repartimiento e indios de pueblo”,32 en
el cual hace alusión a los indios bozales como un estado desde
la perspectiva eclesiástica donde muestran una disposición a
ser adoctrinados. Siguiendo ambas ideas a partir del significado
o calificativo a algunos indios llamados “chichimecas” 33 o
“gentiles” que habían sido forzados u orillados a acceder a
reproducir las prácticas hispanas.
Como ya se ha mencionado, las palabras empleadas en
un principio son “chichimeco vosales o bocales”, “chichimeco
Martínez Sánchez, Guachichiles y franciscanos. En el libro más antiguo
del convento de Charcas, 1586-1663, 279–91.
32
Salvador Álvarez, El indio y la sociedad colonial norteña. Siglos XVIXVIII (Durango: Instituto de Investigaciones Historicas de la Universidad
Juárez del Estado de Durango; El Colegio de Michoacán, 2009), 253–58.
33
El término “chichimecos”, empleado en los registros bautismales consultados, podría referir a dos opciones: la primera ser un uso genérico o sinónimo
de indio, y la segunda puede referirse a indios llamados chichimecas. Aunque
el contexto sugiere su uso genérico ante la incapacidad del hispano por identificarlo dentro de alguna nación india o ignorar como se identificaban por su
calidad de indio.
31

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�Diana Gutiérrez

negrito” y “chichimeco borrado”; en cuanto a los indios de río
Blanco, en 1648, se mencionan los nombres de los capitanes,
pero no se les identifica con un nombre, tampoco en los registros
de bautismo dejan dicho que sean boçalos, solo se identifican
a algunos indios como negritos, en su mayoría hacen alusión a
su calificativo de “gentiles”. Más adelante volverían a registrar
a algunos indios provenientes o habitantes del río Blanco (de
misiones o pueblos de indios establecidos cerca del dicho río para
1654), de los cuales serían negritos, borrados o boçalos. Aquí es
posible proponer que el nombre de indios “boçalos” responda
a dos cuestiones: la primera es el significado de “bozalo” al
considerar que se tiene un conocimiento previo de la praxis
hispana y estas son demostradas a través de las transferencias
culturales; la segunda es que los hispanos los distinguieran o los
clasificaran por el nombre de “Lucas vocalo”, el capitán de la
ranchería asentada en río Blanco.
Cabría mencionar que una razón de identificarlos como
boçalos o bozalos podría ser un contraste con los otros grupos
existentes en la región o que respondieran a eventos externos que
los motivara a replantearse su poder político-bélico para defender
o permanecer en su territorio ante la avanzada hispana y la bravura
de otras naciones que habitaban en la Sierra Madre. Esto se podría
observar en años posteriores con la fundación de la jurisdicción
del Valle del Río Blanco,34 con la confederación janambre de
34

Al hablar del Valle del Río Blanco se hace referencia a su carácter políti-

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�De guachiles a boçalos

1673-1674, en dicho conflicto Fernando Sánchez de Zamora da su
testimonio de cómo los indios boçalos asentados prefieren huir a la
sierra en lugar de defender el pueblo ante el temor provocado por
los janambres, así como la justificación que tiene el mismo Sánchez
de Zamora por un indio “de nación bocalo” empleado como
embajador para pactar ante la disolución de la liga confederada,
quien se unió a los “alzados” por estar emparentado con una india
borrada.35 Es así que se puede observar dos posturas, la primera es
el temor ante el conocimiento de la capacidad bélica de los indios
confederados, así como la posible posición neutral de no apoyar a
ningún bando y conocer los márgenes de acción y negociación en
caso de ganar uno u otro bando; también se debe reconocer el grado
de cercanía individual con los indios confederados, siendo el caso de
pertenecer de manera directa o indirecta a una nación y el grado de
lealtad hacia el mismo. Por otro lado, existe un caso documentado
en Matehuala sobre un interrogatorio a dos indios borrados sobre
los ataques de indios que estaban sufriendo en 1722, a lo cual
responde que deseando regresar a una hacienda se toparon con un
grupo de “Yndios Xanambres” y describen que el capitán iba a
caballo y su medio de comunicación era a través de un indio y, a su
vez, el idioma utilizado fue el “Castilla”, durante el interrogatorio
se refirieron a los indios janambres como “Yndios barbaros” e
co-administrativo, ya como una territorialidad hispana controlada.
35
León, Chapa, y Sánchez de Zamora, Historia de Nuevo León con noticias
de Coahuila, Tamaulipas, Texas y Nuevo México, 242–43.
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�Diana Gutiérrez

“Yndios Bozales”,36 siendo así que responda al conocimiento de los
indios del esquema y estructura de la Monarquía Hispánica sin ser
integrados a la misma, pues no eran bautizados ni estaban dentro
de alguna institución de poblamiento pero practicaban el montar
a caballo, conocían el idioma castellano y elaboraban estrategias
para asaltos a las poblaciones según la información recolectada.
Conclusiones
Un problema para poder dimensionar a los indios boçalos es
la falta de historiografía especializada sobre ellos, así como de
sus parientes, los negritos de Matehuala. La documentación no
es abundante, pero es significativa al encontrar menciones de
algunos indios y las distinciones en las mismas descripciones, es
decir, leer lo no dicho dentro del documento. Otra dificultad es la
comprensión para matizar la presencia de los indios en el noreste,
pues son pocos los trabajos que ahondan en ello y no solo aluden
a su presencia de manera genérica.
Por ello, mi propuesta es interpretar a los indios boçalos
como una reinvención guachichil, esto responde a dos cuestiones:
la primera es que no se encuentran registros previos por parte de la
entrada misional de Rioverde ni por los habitantes de Matehuala,
quienes posiblemente entraron en contacto con las naciones o
parcialidades existentes al norte de dicha hacienda. Siguiendo esta
idea, las propuestas anteriores a la ocupación hispana sugieren la
Archivo Histórico del Estado de San Luis, Lic. Antonio Rocha. Fondo Alcaldía
Mayor de Charcas, caja 62, Causa Civil, A-43, Legajo 1722, Expediente 10.
36

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�De guachiles a boçalos

existencia de grupos predominantes al norte; en segundo lugar,
una respuesta plausible es que se vieran obligados a desplazarse
al septentrión y, con ello, sufrieron de una reorganización.37
Es así que la propuesta recae en la frecuencia de la
presencia guachichil en el área junto al contacto inherente
de posibles grupos locales que traería consigo una mezcla
heterogénea a la par de una reconfiguración de ambos grupos,
de los cuales algunos siguieron llamándose como guachichiles y
otros optarían por reinventarse, siendo posible que se identificaran
a sí mismos con un nombre o fueran identificados por sus
capitanes; y en segundo lugar, siguiendo esto último, el nombre
puede responder desde la perspectiva hispana a una ranchería que
tomara el nombre de uno de sus capitanes para identificarlos, tal
podría ser el caso del capitán Lucas Vocalo. En cuanto al termino
vocalo, bocalo, vozales o bozales puede ser un rasgo genérico
de la escritura propia de la época donde existen variaciones, por
ello me inclino a llamarlos “boçalos” con “ç” de cedilla por tener
mayor probabilidad de ser utilizada según su fonética.
Referencias
Archivos
Archivo Histórico del Estado de San Luis, Lic. Antonio Rocha.
Libro de Bautismo de Charcas disponible en “MéxiPowell, La Guerra Chichimeca (1550-1600); Martínez Sánchez, Guachichiles
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37

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140

�Diana Gutiérrez

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y Miguel Vallebueno. México, DF: Universidad Nacional
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�Diana Gutiérrez

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C/1080018019_C.html#sthash.o9V0Liao.dpuf.

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�Huir o encomendarse: el decaimiento de la
población nativa del Piedemonte Llanero del
Nuevo Reino de Granda (1537-1639)
Escape or Entrust: the decline of the native population
of the Piedemonte Llanero of Nuevo Reino de Granada
(1537-1639)
Juan Nicolás Villamizar Hernández
Universidad de Sevilla
Sevilla, España
orcid.org/0000-0002-9283-4832

Resumen: El propósito central de este artículo académico es analizar
desde la disciplina histórica los resultados del sistema de encomienda
indígena en la provincia de San Juan de los Llanos, ubicada al oriente
del territorio del Nuevo Reino de Granada (actual Colombia) en tiempos
de la ocupación hispánica. Para ello se estudió el registro documental
del Archivo General de Indias de Sevilla (España), desde el año de
1581 hasta 1639, haciendo énfasis en primera medida en la realidad
política y económica de la provincia como lugar concreto, para luego
entender las dinámicas de sometimiento que dieron como resultado la
desarticulación y el decaimiento de la población indígena.
Palabras clave: Antonio de Olalla y Herrera, Encomienda, frontera,
indígenas, Llanos, San Juan de los Llanos.
Abstract: The main purpose of this paper is to analyze from the
historical discipline the results of the indigenous encomienda system
in the province of San Juan de los Llanos, located to the east of the
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�Huir o encomendarse

territory of the New Kingdom of Granada (present-day Colombia) at
the time of the Hispanic occupation. In order to do so, we studied the
record of the General Archive of the Indies of Seville, Spain from the
year 1581 to 1639, primarily emphasizing the political and economic
reality of the province as an specific place, to then understand the
dynamics of submission that resulted in the disarticulation and decline
of the indigenous population.
Keywords: Antonio de Olalla y Herrera, Encomienda, frontier,
indigenous, Llanos, San Juan de los Llanos.

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�Juan Villamizar

Introducción
Por tradición, y sobre todo por falta de investigación, a los pueblos
indígenas que habitaron el piedemonte del actual departamento
del Meta, en Colombia, se les ha denominado de manera general
con el rótulo de “guayupes”. Sin embargo, es probable que la
tradicional área de su dominio, desde el río Humea hasta el
Guayabero, en realidad haya sido el escenario de confluencia de
múltiples pueblos con afinidades culturales. En los documentos
de archivo también se citan otros pueblos del territorio, como
los Operiguas, Saes, Suranejos, Anozas, Yamotoas, Catamaes y
Amayaguas.
El primer reporte documental sobre estos pueblos lo
hicieron Jorge de Espira y Nicolás de Federmann, quienes
los enfrentaron en la tercera década del siglo XVI. Para
finales del mismo siglo, los guayupes desaparecieron de
todo reporte. 1 ¿Cuáles fueron las causas de su desaparición?
Para indagar al respecto es necesario estudiar las
fundaciones hispánicas sobre el territorio de confluencia.
La más importante de ellas es San Juan de los Llanos, la
cual floreció a mediados del XVI como primera ciudad de
frontera en los Llanos Orientales.

Luis Gerardo Franco, “Contexto y pre-texto de la arqueología en los
Llanos Orientales de Colombia”, Boletín de Antropología 32, núm. 54
(2017): 282.
1

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�Huir o encomendarse

San Juan de los Llanos: la primera ciudad de frontera
en los Llanos coloniales
Algunos señalan a 1554 como el año de fundación de San Juan
de los Llanos.2 También se suele decir que fue en 1555,3
o que fue incluso en el 1537, año en el que Espira fundaría
Nuestra Señora de Asunción. Esta última fecha, en mi opinión,
se establece con la intención de defender la mayor antigüedad
del pueblo llanero frente a la capital, Bogotá. Sobre la fecha de
1555, se sabe que este fue el año en el que Juan de Avellanera
partió desde el altiplano a buscar un asentamiento en los Llanos;
no obstante, fue hasta el período siguiente que se autorizó la
fundación.4 Lo cierto es que existe una fecha documentada
en el “Apuntamiento de los yndios de San Juan de los Llanos,
1556”,5 año en el que Avellaneda llega al territorio para hacer
Mariano Useche Losada, El proceso colonial en el alto Orinoco-río Negro,
siglos XVI a XVIII (Bogotá: Fundación de investigación arqueológica nacional; Banco de la República, 1987), 26. En el texto de Useche Losada aparece
la fecha 1544 como fecha de fundación de San Juan de los Llanos. Esto es muy
probablemente un error en la digitalización del libro, y la fecha que el autor
quería apuntar era la de 1554.
3
Jane M. Rausch, De pueblo de frontera a ciudad capital. La historia de
Villavicencio, Colombia, desde 1842 (Bogotá: Banco de la República; Universidad de los Llanos, 2011), 4.
4
Jane M. Rausch, Una frontera de la sabana tropical. Los Llanos de Colombia, 1531-1581 (Bogotá: University of New Mexico Press; Banco de la
República, 1994), 62.
5
Archivo General de la Nación, Colombia (AGN, Colombia en adelante)
Caciques e Indios 59, ff. 399r- 441v. En el folio 396r. Interpretado en Hermes
Tovar Pinzón, Relaciones y visitas a los Andes, siglos XVI, t. V. Región de los
Llanos (Bogotá: Ediciones Uniandes, 2010), 81–144.
2

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�Juan Villamizar

las reparticiones y comenzar actividades coloniales en el lugar.
También, encontramos en las Recopilaciones de Pedro de
Aguado, un misionero franciscano de la época, una cita de la
fecha exacta de la fundación de la ciudad: el 24 de junio de
1556,6 fecha que coincide con la víspera de San Juan Bautista
y que le daría sentido al nombre de la misma. Es así que la fecha
de 1556 será la que defenderemos debido a la fidelidad de los
documentos que la respaldan.
Juan de Avellaneda Temiño, nacido en Quintanapalla,
España (cerca a Burgos), fue un conocedor de primera línea de
las rutas del Llano, pues tuvo la oportunidad de andar con tres
grandes exploradores de esta región en sus expediciones antes
de aventurarse a la fundación de San Juan. Estuvo explorando
el Uriaporia con Alonso de Herrera, luego se unió a Jerónimo
Ortal para adentrarse en las tierras de Cubagua y al final, se
unió a Federman en su ascenso al altiplano andino.7 En estas
expediciones tuvo acercamientos con pobladores nativos, lo que
le serviría posteriormente para entablar negociaciones y ocupar
sus territorios.
En la opinión del historiador Hermes Tovar, Juan de
Avellaneda sabía desde antes de fundar San Juan de los Llanos,
que el potencial aurífero de la región era pobre, y que debía
orientar la actividad económica hacia el sector agrícola basado en
Pedro de Aguado, Recopilación historia escrita en el siglo XVI (Bogotá:
Imprenta Nacional, 1906), 247.
7
Aguado, 416.
6

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149

�Huir o encomendarse

la encomienda.8 Algo muy similar a lo que pasó en el territorio
de Santafé y Tunja, regiones agrícolas carentes de riqueza
minera. Discrepo de esta opinión ya que, en los documentos del
Archivo General de Indias sobre confirmaciones de encomiendas
e informes de los cabildos seculares de San Juan de los Llanos,
se citan siempre sus minas de oro y se resalta la riqueza aurífera
del territorio.
Coincido con la opinión de autores como el antropólogo
Luis Gerardo Franco y Julio Arias Vanegas, quienes defienden la
idea de que la fundación de San Juan de los Llanos obedeció, en
principio, a intereses económicos mineros. Vanegas escribe:
En la región los recursos mineros no alcanzaron las dimensiones
de Antioquia o el Chocó –aunque se contó con yacimientos de
oro en el río Ariari, que incidieron en la fundación de San Juan
de los Llanos (De la Pedraja, 1984)- y la riqueza de la cultura
material de los pueblos prehispánicos no tenían el valor que
esperaban los españoles comparado con las del altiplano y otras
regiones.9

También escribe Franco en consonancia con lo anterior:
No obstante, nuevas incursiones a los Llanos siguieron
realizándose a partir de la posibilidad de sacar provechos de
Tovar Pinzón, Relaciones y visitas a los Andes, siglos XVI, t. V. Región de
los Llanos, 14.
9
Julio Arias Vanegas, “En los márgenes de la Nación: ‘indios errantes’,
colonización y colonialismo en los Llanos Orientales de Colombia, segunda
mitad del siglo XIX”, en Sociedades en movimiento: los pueblos indígenas en
América Latina en el siglo XIX (Tandil: Instituto de Estudios Histórico-Sociales; Facultad de Ciencias Humanas; Universidad Nacional del Centro de la
Provincia de Buenos Aires, 2007), 13–14.
8

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sus recursos (Ruiz, 1992); es el caso de las minas de oro del río
Ariari y de los suelos fértiles de las zonas a las cuales se debe la
elección del lugar para la fundación de San Juan de los Llanos
por Juan de Avellaneda en 1555.10

Juan Rodríguez Freile, en el catálogo de provincias y ciudades
de su obra ‘El carnero’, señala que gracias a las minas de oro que
se explotaban en San Juan de los Llanos, se logró sostener este
asentamiento desde su fundación hasta la fecha en que se hizo el
relato en 1638.11 También se indica en este texto, que la ciudad
fronteriza fue un puerto de paso para las expediciones que iban
en busca del Dorado.
No eran completamente erradas las leyendas sobre este
mítico lugar si se tiene en cuenta que la etnia guayupe, que
poblaba el área del Alto Ariari, zona que llamaban los nativos
Marbechare,12, tenía bajo sus suelos de dominio, puntas de oro.
Estas, mal o bien, fueron explotadas hasta mediados del siglo
XVII por los españoles, tiempo a partir del cual, San Juan de
los Llanos entra en un proceso de decadencia sin reversa. Se
hace evidente en los documentos del siglo XVII, que el oro, aun
siendo un motor principal de la economía sanjuanera, no producía
una riqueza suficiente como para enriquecer a sus pobladores
Franco, “Contexto y pre-texto de la arqueología en los Llanos Orientales
de Colombia”, 281.
11
Juan Rodríguez Freyle, Pedro Simón, y Pedro de Aguado, El gran mito del
Dorado, ed. Jorge Orlando Melo (Bogotá: Planeta, 1989), 345.
12
Ana Joaquina Méndez, “Reseña histórica de San Juan de Arama”, consultado el 4 de noviembre de 2018, https://es.calameo.com/read/0013293253b53b526ea4f.
10

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hispanos como estos hubiesen querido. Aun así, fue la esperanza
de encontrar grandes yacimientos del mineral, lo que motivaría
la fundación del poblado y su prolongación en el tiempo. El río
grande de esta colonia pionera, el Ariari, se traduce en lengua
Guayupe, según se dice en el argot popular, como oro-oro.13
Uno de los hechos que se señalan sobre esta fundación, es la
precaución con las que llegó Avellaneda al territorio guayupe de San
Juan de los Llanos. Estos indios, a quienes se les habían destruido
sus pueblos y se les había hecho esclavos en medio de las incursiones
al Meta, permanecían hostiles ante la presencia española. Gracias
a Juan Gutiérrez de Aguilón, un encomendero de una zona aledaña
al territorio guayupe, quien entendía medianamente la lengua de
este pueblo,14 Avellaneda hizo amistad con el cacique Marizagua,
a quien encargó llevar recado a los señores guayupes Yayay, Quere
y Camazagua: expresándoles que él y sus huestes venían en son
de paz y querían entrar e instalarse en el territorio, razón que fue
bien recibida y concedido el permiso. Probablemente, los pueblos
ariarenses aceptaron la oferta pensando en la posibilidad de acordar
la paz con los españoles, quienes habían demostrado su capacidad
destructiva y con quienes resultaría muy conveniente perpetuar una
alianza.15
“Historia del municipio de Fuente de Oro-Meta”, consultado el 4 de
noviebre de 2018, http://www.fuentedeoro-meta.gov.co/municipio/nuestro-municipio.
14
Rodríguez Freyle, Simón, y Aguado, El gran mito del Dorado, 418–19.
15
Franco, “Contexto y pre-texto de la arqueología en los Llanos Orientales
de Colombia”, 281–82.
13

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En este contexto, parece ser que el primer contacto
que tuvo Avellaneda con el pueblo guayupe, fue en la aldea de
cacique Marizagua, en la cara oriente de la cordillera andina.
Tras un primer encuentro, Avellaneda y sus hombres vivieron
a un margen del río Ariari y los indígenas de Camazagua al
otro.16 Tras conocer y asegurar mejor el terreno, Avellaneda
manda a uno de sus hombres para que explore el río arriba de
su posición, y este encuentra oro de aluvión a una jornada de
distancia. De inmediato, el capitán español envía a Antonio de
Robles a Santafé con algunas peticiones y muestras de oro, en
contestación, se le es concedido el título de teniente y justicia
mayor de la provincia.17
Después del descubrimiento del oro que, por cierto, estaba
alojado en la madre del caudaloso río y era muy difícil de extraer,
las acciones de Avellaneda dieron cuenta de sus verdaderas
intenciones. Su entrada diplomática al territorio guayupe formaba
parte de un subterfugio, que buscaba hacerse con la mano de obra
indígena del lugar. Según las fuentes consultadas, 12.972 indios
fueron repartidos en 1556 entre veinticinco encomenderos,18
cuantía nada desestimable, que junto con las tierras fértiles y
las noticias de yacimientos auríferos, formaban un potencial
de riquezas que hacía de San Juan de los Llanos una población
prometedora y bastante aprovechable. Uno de los caciques que
16
17
18

Rodríguez Freyle, Simón, y Aguado, El gran mito del Dorado, 419.
Rodríguez Freyle, Simón, y Aguado, 424–25, 446–47.
Rodríguez Freyle, Simón, y Aguado, 39.

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participó del encuentro diplomático con Avellaneda, el cacique
Camazagua o Camaxagua, “se entregó en abril de 1556 con
sus gentes para formar parte de la encomienda de Pedro de San
Miguel”.19
No haría falta mucho tiempo para que el nuevo
conquistador acometiera contra la población recién repartida,20
sobreexplotándola en su favor e inaugurando con esto, el
teatro de desmanes que caracterizarían el modus vivendi de las
primeras fundaciones en los Llanos. En 1585, el capitán Pedro
Daza se encontraría con unos indios Guayupes arrochelados,
sobrevivientes de las gobernaciones y expediciones en los Llanos,
quienes según lo relatado provenían del río Guacubia o Guacabia,
territorio recién fundado contiguo a San Juan de los Llanos de
donde habían huido.21 En 1659, Antonio, el bautizado capitán de
los indígenas de Camaxagua, solicitó ayuda oficial para perseguir
al capitán Pedro Collado, vecino de San Juan de los Llanos, quien
incurría en delito de asesinato de indígenas.22 Las menciones
documentales nos acercan a la situación real del indígena que
formó parte de la provincia estudiada.
Tovar Pinzón, Relaciones y visitas a los Andes, siglos XVI, t. V. Región de
los Llanos, 27.
20
Tovar Pinzón, 11.
21
Andrés Castro Roldán, “Santiago de las Atalayas: Una ciudad de la frontera en el Nuevo Reino de Granada, XVI-XVIII”, Frontera de la historia, núm.
12 (2007): 309.
22
Rausch, Una frontera de la sabana tropical. Los Llanos de Colombia,
1531-1581, 79.
19

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Cambiando de tema y para hablar de la ubicación de
tal provincia, debemos ser conscientes que, a falta de un acta
fundacional, es necesario hacer conjeturas a partir de la ubicación
de las provincias vecinas a San Juan de los Llanos o de los relatos
de los exploradores y conquistadores que recorrieron dichos
territorios. Esto, con el fin de establecer los límites virtuales de
la misma.
Antes de que San Martín de los Llanos fuera refundada a
orillas del caño Camoa, se conocía con el nombre de Medina de
la Torre. En 1585, sus límites eran el río grande de San Juan de
los Llanos al sur, el río Meta al norte, la cordillera de los Andes
al oeste y los Llanos adentro hasta el mar.23 El río grande de San
Juan de los Llanos hace referencia al río Ariari, primer punto de
referencia para establecer la zona limítrofe. El Valle de la Plata,
ciudad fundada tras la muerte de Gonzalo Jiménez de Quesada en
1579 por el capitán Alonso de Olalla y sus hijos, se ubicó entre
las líneas de cordillera que limitan con Timaná y Pasca, alrededor
de cien leguas de longitud, y a lado y lado del río Magdalena por
otras 100 leguas hasta los Llanos Orientales.24
Rausch, 309.
“…toda la tierra que hubiera en aguas vertientes sobre el Río Grande de
la Magdalena y sobre los llanos y aguas vertientes de una parte y de la otra,
con la cordillera que corre de esta sierra en que estamos, que comienza en el
pueblo de Pasca hacia la villa de la Plata y Timaná, cien leguas de longitud y
latitud de una parte a otra línea recta por la altura, con todas las provincias de
naturales y en esto entraren y descubrieren”. Según los límites descritos en el
documento de Patronato de Meritos de Alonso de Olalla e hijo de 1585, el
área del territorio del Valle de la Plata es de 250.000 kilómetros cuadrados.
23
24

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Las descripciones limítrofes de estos territorios son
desorbitantes, los 250.000 kilómetros cuadrados del área
aproximada del Valle de la Plata, y el límite oriental de San
Martín de los Llanos, que iba hasta el Océano Atlántico, no deben
ser entendidos como situaciones geográficas reales, sino como
descripciones potenciales de territorios a descubrir, tomando
como referencia y punta de lanza los pueblos fundados. Además,
desde una perspectiva menos optimista, también son muestra de la
falta de control y conocimiento existente en el siglo XVI sobre el
territorio virtual del Nuevo Reino de Granada. Es preciso tener en
cuenta que, hasta las exploraciones de Berrio, quien remontando
el Meta se adentra en el Orinoco y sale a su desembocadura en
el Atlántico, la noción real de la extensión de los Llanos no se
había vislumbrado. Antes de esta gran expedición, como de otras
por el Amazonas, América del Sur se concebía como insular y
estrecha.25
En los repartimientos de 1556 no se nombra el río Meta
como zona de encomiendas, en cambio, desde el Alto Ariari
hacia el sur, pasando por el río Guape hasta llegar al Guaviare
y abarcando gran parte de sus selvas hacia el sur, son las zonas
descritas con mayor concentración de indígenas repartidos. En
Recuperado en: “El Capitán Alonso de Herrera y Olalla (Agudo 1505-1580)”,
2014, http://38gradosnorte.blogspot.com/2014/11/el-capitan-alonso-de-herrera-y-olalla.html.
25
Useche Losada, El proceso colonial en el alto Orinoco-río Negro, siglos
XVI a XVIII, 38.
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una cita sobre los indígenas que más y mejor servían a la ciudad,
se nombran los del río Ariari.26 Sobre esta ribera estaría levantado
el pueblo de San Juan de los Llanos, también se plantea que es
desde allí de donde se pudo haber ejercido un control real sobre
los naturales.
Pedro de Aguado nos indica que, posterior a la primera
fundación de San Juan de los Llanos, la cual se hizo en las riberas
del Ariari, el pueblo se fue corriendo hasta las riberas del río Guape,
donde se asentó de manera estable.27 Según Aguado, el pueblo
se movió alrededor de quince kilómetros del Ariari al Guape. Es
decir; que el pueblo quedó ubicado, muy probablemente, en lo
que hoy es la frontera entre los municipios del Castillo y Lejanías,
Meta, en las riberas del Guape.
En un diario de Antonio de Berrio de aproximadamente
1583, se describe el nacimiento de uno de los ríos que hacen
parte de los límites de sus capitulaciones de la Guayana en el
Alto Orinoco:
En este tiempo procuré informarme del río Papamene, que es
los otros límites de mi gobernación por donde iba, y la más
cierta relación que tuve es que nace de las serranías de San
Juan de los Llanos que es en lo último del Nuevo Reino de
Granada.28
Tovar Pinzón, Relaciones y visitas a los Andes, siglos XVI, t. V. Región de
los Llanos, 51.
27
Rodríguez Freyle, Simón, y Aguado, El gran mito del Dorado, 428.
28
Useche Losada, El proceso colonial en el alto Orinoco-río Negro, siglos
XVI a XVIII, 31.
26

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No estaba mal informado el sucesor de Quesada, pues el río
Papamene nace en la unión de la Serranía de la Macarena con la
Cordillera de Los Andes, en los límites del municipio de la Uribe,
en el actual departamento del Meta. La Serranía de la Macarena
es pues el límite sur de San Juan de los Llanos, siendo San Juan
también, para estas fechas, el último territorio al sur del Nuevo
Reino.
Así pues, la ciudad de San Juan de los Llanos estuvo
asentada en las riberas del río Guape, más específicamente en
la tierra llana de vega y no muy lejos del piedemonte.29 Era
también la zona del piedemonte del Alto Ariari parte del territorio
de la provincia, y bordeando este se extendía hacia el sur por el
territorio de la Serranía de la Macarena, teniendo el final de esta
como límite. Bajando con el Ariari, agregaba las vegas de lado
y lado del río hasta llegar a la desembocadura con el Guaviare.
Siguiendo la ruta del Guaviare abarcaba parte de sus sabanas al
norte y parte de sus selvas intermedias al sur, estrellándose con
los límites que imponía la selva amazónica. Sin adentrarse en
los afluentes del Meta al norte, San Juan de los Llanos limitaba
Así como lo muestra la ubicación de San Juan en el mapa de la imagen N°
4 y la cita de archivo “…por vuestra magestad el capitan Antonio de Olalla y
Herrera esta ciudad fundada en los confines de estos llanos, cerca de enemigos…” En la cita se diferencian claramente los accidentes geográficos de la
región, se identifica a la cierra, la cordillera y la llanura, por lo que podemos
deducir que la ciudad sí estaba ubicada en la tierra llana y no en las contigüidades de montaña. Archivo General de Indias, Sevilla (AGI en adelante). 1625,
Cabildos Seculares. Santa Fe,67,N.66.
29

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su territorio dentro de los afluentes del Guaviare. Tengamos en
cuenta que la ruta que siguió Federmann para llegar a Bogotá
fue la del Ariari hacia el Páramo de Sumapaz. Esta sería la
misma ruta que mantendría en comunicación; si a esos difíciles
desfiladeros se les puede llamar rutas, a la provincia llanera con
los pueblos andinos.
Mapa 1. Provincia de San Juan de los Llanos

Fuente: Elaboración propia.
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El gobernador Antonio de Olalla y Herrera
He decidido trabajar con 7 documentos de la época estudiada
sobre San Juan de los Llanos encontrados en el Archivo General
de Indias. Los 7 pertenecen al fondo de la Audiencia de Santa Fe;
2 son del subfondo de Encomiendas y 5 del de Cabildos Seculares.
La selección la hice de 9 documentos que cumplían con el requisito
temporal, de los cuales 2, teniendo en cuenta mis capacidades,
eran muy difíciles de interpretar. De los 7 documentos escogidos,
6 están inscritos en el periodo de tiempo en el cual Antonio de
Olalla y Herrera, hijo del conquistador Alonso Olalla y Herrera,
fue gobernador y capitán general de San Juan.
En el documento de 1619, Antonio de Olalla y Herrera
aparece nombrado solo con el título de gobernador de la
provincia de San Juan de los Llanos “…Antonio de Olalla
gobernador de aquella provincia…”,30 después, a partir de 1624
y hasta 1640, aparece también con los títulos de gobernador y
capitán general, no solo de San Juan, sino del Valle de la Plata
y de la ciudad del Espíritu del Caguan, “Antonio de Olalla y
Herrera gobernador y capitan general de las provincias de Valle
de la plata, ciudad Espiritu del Caguan [y] San Juan de los
Llanos por el Reyno…”.31 Estos dos pueblos fueron fundados
por Avellaneda años atrás, después de insistir largamente a
AGI. Expediente de confirmación de encomienda de San Juan de los Llanos a Martínez de Alfaro… (1619). Santa Fe, 171, N10, 1.
31
AGI. Carta del cabildo secular de San Juan de los Llanos dando cuenta del
estado de la tierra y la cantidad de indios hostiles… (1625). Santa Fe, 67, N.66, 3.
30

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la Audiencia de Santafé para que le fuesen dados las debidas
licencias. El capitán argumentaba, que en el territorio que los
indígenas llamaban de Sibundoy, se encontraba el ya afamado
Valle de la Plata;32 lugar que era un mito alterno al de la ciudad
de El Dorado.
Por los cargos que ostentó Olalla y Herrera hijo, nos
podemos dar cuenta de la importancia que alcanzó entre los
hombres del Nuevo Reino de Granada. Sobre sus méritos sabemos
que estuvo entre las tropas de Gonzalo Jiménez de Quesada,
donde tenía el cargo de alférez de infantería.33 A parte de ser hijo
de un conquistador, lo que le confería de por sí un nivel destacado
en la América colonial, también participó en la pacificación de los
indios Pijaos y los Carares, sobre la cual el mismo nos cuenta:
[…] e presentado mis servicios que hasta hoya quarenta y seis
años que sirbo a vuestra magestad y en la guerra de los pijaos
con cargo de maestre de campo general y en este gobierno
a mi costa y daños y vistome con 16 mil pesos de deuda y
gastado […].34

Por el mismo documento también nos enteramos del salario que
tenía el gobernador en 1626, los años que llevaba a cargo de
la gobernación, la fecha de la muerte de su padre y la edad del
Rodríguez Freyle, Simón, y Aguado, El gran mito del Dorado, 453–54.
Julián B. Ruiz Rivera, Encomienda y mita en Nueva Granada en el siglo
XVII (Sevilla: Escuela de Estudios Hispano-Americanos, 1975), 260.
34
AGI. Carta de Antonio de Olalla y Herrera, gobernador de San Juan de los
Llanos en que expone que conviene que se tasen los tributos que deben pagar
los indios… (1625). Santa Fe, 67, N.66, 2. Nota: los lugares con raya al piso en
lugar de letras representan palabras que me fueron imposibles de interpretar.
32
33

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mismo. Todos estos datos son utilizados por él, como argumento
en favor de que se le conceda un aumento en su salario:
[…] suplique se me señale salario conforme a la capitulación
y conforme a los demás gobernadores en estas partes de
Indias y se me señalaron mil y dosentos ducados salario tenue
para los eriados de vuestra magestad […] sirviendo a vuestra
magestad 17 años a en este gobierno major grandes gastos sin
ninguna ayuda de costa y en los pijaos y carares donde gaste
mas de 40 mil pesos […] mi padre murió sirviendo a vuestra
magestad el año de 1590 uno de los primeros descubridores
deste reino […].35

Antonio de Olalla y Herrera asumió la posesión de su cargo
como gobernador en 1608, y todavía en la encomienda de
Francisco Velázquez de 1640 permanece en el cargo, “[…] en
testimonio de la nuestra ciudad, la encomendo en el Antonio
de Olalla y Herrera gobernador y capitan general de aquella
provincia […]”.36
San Juan de los Llanos vivió en un gobierno ausentista
durante 15 años, desde 1608 que fue nombrado Antonio de
Olalla y Herrara hasta febrero de 1624, cuando, como lo retrata
el escribano Gaspar Núñez García, llegó el gobernador a vivir
a la ciudad con su familia: “[…] ahora cuatro meses llego a
esta ciudad y gobernación con su casa mujer y familia con muy
AGI. Carta de Antonio de Olalla y Herrera, gobernador de San Juan de los
Lanos en que expone que conviene que se tasen los tributos que deben pagar
los indios… (1625). Santa Fe, 67, N.66, 2-4.
36
AGI. Expediente de confirmación de encomienda de San Juan de los Llanos a Francisco Velázquez… (1640). Santa Fe,167, N.27., 1.
35

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grandes costos en que ha gastado en mas de cuatro mil ducados
en erario de su persona […]”.37
Junto con su familia, el capitán Olalla y Herrera trajo
también algunos soldados y escolteros para recuperar y defender
la población, “[…] y soldados a su costa que al presente tiene en
casa […]”.38 A partir de su llegada, la condición de anarquía que
vivía San Juan de los Llanos menguó. Pero no fue cosa fácil, ya
que la provincia siempre se mantuvo en conflicto con las muchas
naciones indígenas enemigas de la región. Y es precisamente esta
condición de conflicto constante, sumado a la imposibilidad de
expandirse más allá de sus propias fronteras, lo que hace de San
Juan de los Llanos, la primera frontera inmóvil de los Llanos
Orientales.
Población y economía
Para 1625, la ciudad de San Juan tenía una fortaleza y una iglesia
en malas condiciones, algunos barracones para la escolta y casas
para sus treinta y cinco encomenderos, algunos doctrineros y
demás residentes.39 Solo vivía allí la población española, así que
AGI. Carta del cabildo secular de San Juan de los Llanos dando cuenta del
estado de la tierra y la cantidad de indios hostiles… (1625). Santa Fe, 67, N. 65., 5.
38
AGI. Carta del cabildo secular de San Juan de los Llanos dando cuenta del
estado de la tierra y la cantidad de indios hostiles… (1625). Santa Fe, 67, N.
65., 3.
39
De la fortaleza sabemos por “…de noche ni de dia se nos caian las armas
densima por la porta fortaleza desta ciudad…” AGI. (1625). Santa Fe, 67N.65.,
1. De la iglesia por “oro de q(ue)v(uest)ros quintos an sido abmentados y al
presente a benido en diminuçión en tanto grado q(ue) la iglesia del dicho pue37

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la ciudad no pudo haber sido muy grande. Si revisamos el número
de españoles que tenía a su cargo Juan de Avellaneda en 1556;
cuarenta y cinco según Pedro de Aguado,40 podemos entender el
panorama demográfico de una población que no progresó en lo
más mínimo en casi setenta años.
Contrastado con la demografía española, la indígena
llegaba los 12,972 individuos en 1556. Aunque hay que advertir
que esta cuenta fue poco rigurosa, y se basaba muchas veces
en meros avistamientos de grupos indígenas que terminaban
siendo solo fantasías. Tras la primera repartición, algunos de los
beneficiarios fueron a buscar sus indios y no encontraban nada
en el presunto lugar de residencia, se les habían repartido indios
fantasmas.41 A causa de estos inconvenientes, se acusó el proceso
de corrupción y se pidió un nuevo repartimiento.
Así las cuentas hayan sido exageradas, la población
indígena del lugar era abundante a la llegada de los españoles.
Muchas de estas comunidades se preferían ubicar a la ribera de
los ríos, el 70% según este primer censo en los Llanos; el otro
30% se asentaba en los valles.42
blo padeçe mucha nesçesidad de ornamentos y otras cosas nesçesarias para
çelebrar el culto divino” AGN (Bogotá) Caciques e Indios 59, ff. 399r- 441v.
En el folio 396r. En Tovar Pinzón, Relaciones y visitas a los Andes, siglos XVI,
t. V. Región de los Llanos, 201–2. Y de la escolta por “…y soldados a su costa
que al presente tiene en casa…” AGI. (1625). Santa Fe, 67 N.66., 4.
40
Rodríguez Freyle, Simón, y Aguado, El gran mito del Dorado, 247.
41
Tovar Pinzón, Relaciones y visitas a los Andes, siglos XVI, t. V. Región de
los Llanos, 25–26.
42
Tovar Pinzón, 36.
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Tabla 1. Relación de casas repartidas y su porcentaje
Río
Casas repartidas
Porcentaje
Guaviare
Papamene
Ariari

690
330
290

27,6%
13,2%
11,6%

Suma parcial

1310

52,4%

Suma total de ríos

2499

100%43

Fuente: Tomado de las tablas de Hermes Tovar Pinzón en la obra citada
para este trabajo. Cuadro 2., pp. 35-36.

El 35% de la población indígena se ubicaba en estos tres ríos,
convirtiéndose en las arterias principales de la provincia y
dibujando los límites de la ocupación del territorio. Así, la
provincia de San Juan de los Llanos situaba sus límites en la
cuenta del río Guaviare. El Ariari y el Papamene eran dos de sus
principales afluentes, y extendiendo su frontera oriental hasta
80-90 leguas midiendo desde la bajando por el Ariari hasta el
Guaviare medio, como ya lo habíamos dicho atrás.
Dos tipos de economía se desarrollaron en el territorio,
la encomienda y la mita de minas. La primera se basó en la producción agropecuaria que, aunque muy próspera en cuanto a su
producción debido a sus suelos ricos de vega, fue muy pobre en
cambio a causa de la falta de conexión del territorio con otras
ciudades con las cuales comerciar. La encomienda en San Juan de
los Llanos no pareció desarrollar una industria de tejidos como sí
43

Tomado de las tablas de Tovar Pinzón, 35–36.

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lo hizo Santiago de las Atalayas, según lo afirma el padre jesuita
Juan de Rivero, sembrando el algodón y tejiéndolo en los telares
para luego venderlo en Tunja.44
Los pueblos guayupes también sembraron y transformaron
el algodón para su uso e intercambio, como bien lo señala el padre
Aguado: “[…] andan desnudos en carnes, no porque les faltara
algodón del que hiciesen vestido […] algunas veces se recogen el
cabello con unas anchas trenzaderas de algodón […] y su dormir
es en hamacas de algodón o de damajagua.”.45 En la misma nota,
el autor resalta la necesidad del mercado de algodón que tenían
los Muiscas para uso de sus abrigadas prendas, y tácitamente
supone un comercio entre regiones. A pesar de la destreza de los
pueblos guayupes en el uso y siembra del preciado producto, la
fundación hispana jamás sacó provecho de dicho mercado.
La encomienda entregaba la fuerza de trabajo del indio
al encomendero bajo las disposiciones y prohibiciones que
estipulara la ley. Con el paso del tiempo y según las conveniencias
y necesidades, la ley de encomiendas fue cambiando. Por ejemplo,
la ley I de 1509, inserta en la recopilación de las Leyes de India
en el título séptimo del libro sexto, así como la II de 1553 del
mismo libro, avalaban a los gobernadores, alcaldes mayores y
adelantados para que otorgaran encomiendas hasta por dos vidas.
Juan de Riversos, Historia de las misiones en Los Llanos del Casanare y
los ríos Orinoco y Meta (Bogotá: Imprenta de Silvestre y Compañía, 1883),
31, 53.
45
Rodríguez Freyle, Simón, y Aguado, El gran mito del Dorado, 439–40.
44

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Sin embargo, tras la promulgación de las Leyes Nuevas en 1542
se les quitó ese poder a los funcionarios, decisión que no duró
mucho, pues en 1545 ya se les había concedido de nuevo.46 En
estas decisiones legales se deja ver la fuerza que ejercían los
encomenderos sobre la administración del reino, pues se les
privilegiaba por encima del bienestar de la población nativa.
Algunas de las obligaciones de los encomenderos,
aparte del pago de la media anata y la limosna de aceite y vino
para los conventos, era la de velar por la doctrina de sus indios
encomendados, como se ordena desde la ley I de 1509 atrás citada.
También, en la ley XXXXIII de 1575 de la recopilación, se les da
la tarea a los encomenderos y sus vecinos de defender la tierra
de los enemigos. Estas últimas dos obligaciones, como lo afirma
Ruiz Rivera, se convirtieron en los argumentos más usados, tanto
para la petición como para la concesión de encomiendas:
[…] arma importante esgrimida en la concesión de las
encomiendas- la doctrina y enseñanza de los indios en la fe
católica y el cuidado de la iglesia y los ornamentos del culto
[…] La defensa militar -otro de los argumentos esgrimidos para
la justificación de la encomienda- tuvo un papel mucho más
interesante que la doctrina de los indios.47

San Juan de los Llanos no fue la excepción. En el expediente
de confirmación de encomienda de 1640, Francisco Velázquez
acude a este tipo de argumentos para que se le cedan un grupo
46
47

Ruiz Rivera, Encomienda y mita en Nueva Granada en el siglo XVII, 134.
Ruiz Rivera, 32.

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de indios, que tras trece años de la muerte del capitán Francisco
de Valdés habían quedado vacíos. Trae a colación el servicio de
su abuelo y de su padre, quienes han servido con sus espadas al
Rey, pacificando indígenas y dándoles la doctrina católica. Así
mismo, en confirmación, el Consejo le encarga la doctrina de los
encomendados y la defensa de la provincia:
[…] habiéndose dado por bacos la encomienda de indios
operiguas saes y sur anejos, en testimonio de la nuestra ciudad
[…] [Francisco de Velázquez pide se le conceda por los logros
de su abuelo] Francisco Velázquez sercuano del cámara que
fue en la Real audiencia de este este Reino cuyos servicios son
tan calificados como públicos y el nuestro Juan Velázquez [,
su padre] de mas de 40 años a esta parte los a continuado en
diversas ocaciones con sus armas y caballo en reducción de los
indios de las provincias del Pueblo de la sal y del rio de Yavia y
del Guaybare haciendo continuas entradas en ellos […] dichos
indios se redujeron al verdadero conocimiento de nuestra Santa
fe Católica y del dia de hoy están de buena […Parte de la
concesión:] ya los de esta encomienda todo buen tratamiento
amparándolos y defendiéndolos y dándoles doctrina suficiente
procurando como habéis de procurar su conversión en las cosas
de Nuestra Santa fe Catolica y con que para las ocasiones que
se oficien del real servicio estéis prevenido en la dicha ciudad
con casa poblada armas y caballo por ser frontera de indios
guerreros […].48

En el siglo XVII, el descenso de la población indígena alcanzó las
más bajas cifras, alcanzándose en el altiplano cundiboyacence,
AGI. Expediente de confirmación de encomienda de San Juan de los Llanos a Francisco Velázquez… (1640). Santa Fe, 167, N.27., pp. 1 – 4.
48

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una tasa de descenso del 50% en tan solo 20 años.49 Las leyes
sobre encomiendas actuaron al respecto ordenando que se juntaran
las encomiendas más pequeñas. En la ley XXIII del compendio
de 1618, se estipuló que las encomiendas en Bogotá deberían
ser de al menos 35 indios, cifra muy pequeña comparada con la
encomienda centenar del siglo XVI.
El descenso en la población indígena tuvo que haber
incidido en los modos de vida de San Juan de los Llanos. El
franciscano Pedro de Aguado, hace una fuerte crítica al modo de
vida y el sistema económico de los colonos españoles en San Juan
de los Llanos; dice que los españoles no se asientan en tierras
fértiles y sanas, sino donde encuentran indígenas y minas para
explotar. Dice también, que aparte de asesinar y sobrexplotar
indígenas, y buscar vetas del preciado mineral, los españoles no
hacen mucho más en estos territorios. Por lo tanto; no saben ni
labrar la tierra, tampoco invierten en ella y no están ligados a su
territorio, lo que ocasiona que el progreso sea inexistente y que
sus sociedades solo engendren vicios.50
A diferencia de las notas de Aguado sobre la administración
hispánica del territorio, el pueblo guayupe “[…] se trataba
de un grupo de agricultores sedentarios, con organización
social y política compleja, cuya economía de subsistencia era
especializada; desarrollando técnicas avanzadas de mejoramiento
Ruiz Rivera, Encomienda y mita en Nueva Granada en el siglo XVII, 135–
36, 150.
50
Aguado, Recopilación historia escrita en el siglo XVI, 472–73.
49

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de suelos para agricultura en los paisajes que lo requerían […]”.51
Aún hoy se puede encontrar evidencia de agricultura antrópica
prehispánica en el territorio del Ariari, como es el caso de los
bosques de cacay y caimarón silvestre.52
El poblador hispano al verse sin la suficiente mano de obra,
muy probablemente adoptó con el pasar de los años, los modos
y producción de la hacienda en detrimento de la encomienda. No
obstante, sin importar cual fuera el camino a seguir, la vocación
agropecuaria sería el sostén de la economía privada en la provincia.
La ganadería mayor sería uno de los modos de
subsistencia de la población sanjuanera, tal vez no a gran
escala, pero sí dentro del comercio local. Existen constancias
de vacadas llegadas a San Juan de los Llanos, desde Avellaneda
hasta de Olalla y Herrera. Se habla de algunas vacas, caballos
y yeguas con los que llegó Avellaneda al territorio llanero,53
también existe constancia del ganado mayor llevado por Olalla
en 1624 en su llegada a San Juan:
[…] mas de cincuenta cargas de bastimentos y peltrechos
necesarios o ganado y mulas, potros y bueyes de arada y
vuestros adherentes […] con la aspereza de los caminos y ríos
Manuel Adolfo Torres N. y Oscar Alfonso Pabon Monroy, eds., Nación
Guayupe. Entre grandeza y olvido. Recopilación de textos sobre una civilización desconocida (Villavicencio: Instituto Departamental de Cultura del
Meta, 2013), 16.
52
Para mayor información, el lector puede acudir al trabajo de Pablo Pérez de
2002 en la biblioteca del ICANH.
53
Tovar Pinzón, Relaciones y visitas a los Andes, siglos XVI, t. V. Región de
los Llanos, 151.
51

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perecio mucha parte de los ganados mulas, caballos y bueyes
y mercado.54

A pesar de que las escarpadas cumbres de los Andes no permitían
un comercio próspero con la provincia de los llanos, la ganadería
en los Llanos Orientales fue prosperando durante el transcurso
del siglo XVI. Para finales de este siglo, cesó la importación de
ganado que se hacía desde Tocuyo, Venezuela, a las cabeceras
del Nuevo Reino de Granada.55 Este ganado europeo traído por
Avellaneda, Olalla y Herrera y demás vecinos de San Juan de los
Llanos; que se haría cimarrón con el paso del tiempo, sería muy
probablemente la semilla de lo que, con el tiempo y la adaptación,
se fue a convertir en la raza de ganado sanmartinera; raza propia
de la altillanura metense.
Las quejas por la falta de rutas comerciales se juntan con
las protestas por los altos impuestos, Antonio de Olalla y Herrera
documenta así la situación de la economía minera y agrícola en
San Juan:
[…] que en este gobierno el oro que se saca es poco que no
se sacan mil pesos cada año y aunque de frutos es abundante
se sacan fuera de esta jurisdicción a vender donde pagan el
alcabala … que corre en contratación para todo los reinos… 56
AGI. Carta del cabildo secular de San Juan de los Llanos en que dan cuenta
del estado de aquella ciudad y los indios que la rodean… (1625). Santa Fe,
67N.66., p, 4.
55
Rausch, Una frontera de la sabana tropical. Los Llanos de Colombia,
1531-1581, 68.
56
AGI. Carta de Antonio de Olalla y Herrera, gobernador de San Juan de los
Llanos en que expone que conviene que se tasen los tributos que deben pagar
54

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Una de los aspectos de la economía de San Juan, es que a pesar
de afirmarse que la provincia tiene vocación minera, el oro que
se saca es poco. Parece en ocasiones que el oro fuera una mera
excusa para hacer destacar la provincia y no dejar que la Corona
pierda su interés en ella, y lograr seguir sacando provecho de la
caja real. Aparte del oro por descubrir y del cual se tienen noticias,
también se habla en un documento de la existencia de indios ricos
en la región y de los intereses puestos en la búsqueda de la ciudad
de El Dorado; fantasma que parece perseguir a San Juan desde su
fundación.
[…] con la continuasion de soldados y capitanes que siempre
por mi horden an trajinado todos estos Llanos que an sido de
tanta importancia que con la continuación se abremido a saber
y tener noticia sierta de las provincias del Dorado […] me
despachase su Real cedula para ello las minas desta tierra es oro
muy solido de 20 y 29 quilates tiene hoy pocos que lo saquen
que no llegan a ochenta personas pretendo lleguen a dosientos
sacando puntas de oro de a sien pesos y sincuenta y de ai arriba
y no se a podido dar con las vetas de donde arrancan…57

Los anuncios de ricas y míticas tierras siguen siendo parte de la
estrategia retórica de los indígenas para alejar a los españoles de
sus tierras. Aun siendo así, el oro que daba San Juan de los Llanos
alcanzó para algunos de sus vecinos acumularan una considerable
fortuna; es el caso de Francisco Aguilar, quien ayudó a patrocinar
los indios… (1625). Santa Fe, 67, N.66, 2.
57
AGI. Carta de Antonio de Olalla y Herrera, gobernador de San Juan de los
Llanos en que expone que conviene que se tasen los tributos que deben pagar
los indios… (1625). Santa Fe, 67, N.66, 2-4.
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la expedición a El Dorado de Pérez de Quesada con el oro del río
Ariari.58
Para redondear el asunto de la minería en la provincia
estudiada, podemos enumerar los tres grandes problemas que
existieron para generar riquezas a partir del oro. Primero; el oro de
aluvión en un río caudaloso que se descuelga por el piedemonte, es
ya de por sí difícil de extraer. Segundo; no existen reportes de que
se encontraran grandes minas, solo vetas y pequeños depósitos.
Tercero; la situación de violencia constante que se vivía en una
provincia fronteriza, no permitía realizar las labores mineras con
ninguna eficiencia:
[…] muchos enemigos de la provincia de indios hay Anozas
y los salteadores Yamotoas, Catamaes, Amayaguas y Poriguas
que de continuo estas solas naciones tienen molestada esta
ciudad. De manera que perturban las labores de las minas
y beneficio de estancias a cuya causa de presente se haya la
nuestra ciudad […].59

Sumado a lo que ya hemos dicho sobre la falta de rutas comerciales
y la casi inexistente inversión que se hacía por parte de los
españoles en las nuevas ciudades fundadas, podemos afirmar que
la economía en San Juan de los Llanos estaba limitada por la
violencia propia de un poblado fronterizo. Temas todos estos, que
explican el porqué de la pobreza y fragilidad de la provincia.
Rausch, Una frontera de la sabana tropical. Los Llanos de Colombia,
1531-1581, 63.
59
AGI. Cabildos Seculares, 20 de mayo de 1625. Santa Fe, 67, N.66., p. 3.
58

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El interés de obtener ganancias de forma rápida era lo que guiaba a
los fundadores de San Juan de los Llanos. La estable fundación que
se puso en pie como pionera en los Llanos Orientales, no era otra
cosa que una empresa extractiva que sin los controles que ejercía la
ley, hubiera fracasado por completo en tan solo unos años.
En tiempos de los Reyes Católicos se expide una ley que
se encuentra recopilada en las Leyes de Indias en el Libro VI,
Título VIII (Sobre las Encomiendas), la Ley 1, que luego sería
ratificada en 1580. Esta estipula que, tras la pacificación de un
grupo de indios, el gobernador, adelantado o pacificador, debe
repartir los mismos entre sus vecinos comarcanos (Ley 3). Las
formas de pacificar a un grupo de indígenas por lo general eran
violentas, teniendo en cuenta que los españoles que se aventuraban
a estas faenas eran normalmente soldados. Era conveniente para
el español que buscaba reducir indios para sus encomiendas o
repartimientos60 emplear métodos violentos, ya que de esta forma
se justificaba con mayor facilidad la desobediencia de los indios
hacia la corona y se les podía emplear en servicios personales con
mayor rigor, como quien pierde sus derechos civiles por rebelión.
El reparto es el primer proceso que se hace tras una pacificación de indios,
éste confiere al beneficiario la capacidad de usufructuar los bienes producidos
por los indios, mientras que la encomienda, que debía cumplir más requisitos
legales como la confirmación del Rey, daba al encomendero el poder institucional de servirse de la fuerza de trabajo del indígena, claro está, bajo los cánones legales y no bajo el servicio personal. Tovar Pinzón, Relaciones y visitas
a los Andes, siglos XVI, t. V. Región de los Llanos, 24.
60

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Aunque las leyes intentaban mitigar los desmanes hacia
los indios, la experiencia en la frontera era bastante ilegal. Si se
toma en cuenta que la obediencia de la ley en Las Indias recaía
sobre un rey ausente; mientras más se tomaba distancia del centro
de poder, más anárquicos eran los procederes.
En los Llanos la violencia y la ilegalidad eran el pan de
cada día. En una relación de 1559 sobre San Juan de los Llanos,
Giraldo Gil Estupiñan relata el mal trato al que estaban sometidos
los naturales, con sus familias y comunidades destruidas por las
rancherías de indios.61 Es decir, sacar a los indios de sus tierras para
llevarlos a rancherías al servicio y conveniencia del encomendero,
muchas veces alejándolos por tiempos muy prolongados de sus
tierras u ordenándoles a vivir fuera. Esta práctica transgredía la Ley
sobre los indígenas del Título 1 de la recopilación, ley XIX, donde
se estipula que los indígenas deben permanecer juntos entre sus
iguales, como la ley XXVIII de encomiendas en donde se ordena
no alejar a los indígenas de sus caciques. El mismo vecino afirmaba
haber sacado a indios de paz en tres ocasiones a rancherías hacia el
Valle de la Plata, estos indios eran obligados a llevar el pertrecho
y los hatos de los soldados y, permanecían “las cadenas e sogas //
llenas de yndios”.62
Se tiene constancia de una visita a Santiago de las
Atalayas, el pueblo de los Llanos casanareños del que mejor
61
62

Tovar Pinzón, 50.
Tovar Pinzón, 51.

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podemos obtener referencias símiles para entender los modos
de vida en San Juan de los Llanos.63 Esta duró de 1600 a 1603
y estuvo a cargo de Luis Henrique, oidor de la Real Audiencia.
Tras los interrogatorios a los caciques y principales todos los
encomenderos de la provincia salieron imputados por cargos por
incumplimiento de sus funciones.64
En 1621, el arzobispo Hernando Arias de Ugarte, visitó
las poblaciones del Casanare. Fue tan horrible el estado en que
encontró a la población indígena, que encargó al general de los
jesuitas de Santafé que empezara misiones en los llanos.65
Aunque la frontera de San Juan era una frontera inmóvil,
las zonas denominadas deshabitadas, que se ubicaban en los
márgenes limítrofes tenían una función bien establecida. Estas
eran utilizadas como territorios para conseguir mano de obra
indígena por medio de la pacificación. Esta situación es reflejo
de la mentalidad del encomendero en los Llanos, que veía al
indígena no reducido como un producto silvestre que era
necesario extraer de su medio, como quien caza un animal para
su provecho.
Esto lo digo debido a que Santiago fue un pueblo fundado en las cercanías
de San Juan, como ya lo hemos expresado anteriormente, que también dependía de la mano de obra de pueblos llaneros y se encontraba supeditado a la
metrópolis andina.
64
Tovar Pinzón, Relaciones y visitas a los Andes, siglos XVI, t. V. Región de
los Llanos, 53.
65
Rausch, Una frontera de la sabana tropical. Los Llanos de Colombia,
1531-1581, 85.
63

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Ya en 1581, veinticinco años desde el repartimiento de
indios en San Juan de los Llanos, en el Memorial de Juan de
Aldaz, se pide a la Corona que se promulgue cédula que le permita
pacificar nuevas tierras de las que se tiene noticia.66
En una confirmación de encomienda de 1619,67 en la
presidencia de Antonio de Olalla y Herrera, el capitán Juan Martínez
de Alfaro (hijo) dice que se han pacificado unos indios de nación
guahiba en los términos de San Juan, de un cacique de nombre
(Caima Curraima o Caimaro Yorraiba). El encomendero pide al
Consejo que se le repartan estos indios para unirlos a su encomienda
heredada en segunda vida de su padre, homónimo suyo. La razón
que esgrime es que este grupo reducido habla la misma lengua y
es de la misma nación del que tiene ya encomendado de nación
aperigua (los caciques de Alfaro padre eran Maneos, Maybare y
Ebacona, o Marcos, Mabiarel y Chabacana68). Sobre la agregación
de encomiendas, el capitán Alfaro apela de forma inteligente a las
recién promulgadas leyes XXI y XVII de 1618-1620, en donde se
ordena no dividir las encomiendas y en cambio procurar agregarlas
para evitar problemas de mal gobierno.
Memorial de Juan de Aldaz en nombre de las ciudades del Nuevo Reino de
Granada, en que solicita diversas mercedes entre ellas para la iglesia de San
Juan de los Llanos. En Tovar Pinzón, Relaciones y visitas a los Andes, siglos
XVI, t. V. Región de los Llanos, 197.
67
AGI. Santa Fe, 167, N.27.
68
Los nombres de caciques dentro de paréntesis que aparecen en este párrafo están escritos en el documento de una forma y otra, unas versiones de los
nombres aparecen en una parte del documento que está fechada el 10 de julio
de 1619 y la otra en la que está fechada de 2 de junio de 1618. AGI. Santa Fe,
167, N.27.
66

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A pesar de la distancia y mala comunicación existente entre
la periferia y la metrópolis, la coincidencia de los argumentos que
utiliza el encomendero Alfaro con lo estipulado en las leyes que
acaban de promulgarse hace apenas un año desde su petición, nos
demuestra que, para aspectos de información judicial conveniente,
no existía traba alguna que les impidiera a los encomenderos
de la frontera estar al día. No obstante, el transporte de cartas
que llevaban los emisarios era cosa muy distinta al transporte
de productos comerciales, agrícolas y las inspecciones de los
funcionarios de la Real Audiencia.
En la confirmación de encomienda al capitán Alfaro
se describe lo que podemos denominar una cacería de indios
por parte de Alfaro padre. Este hacía entradas a los territorios
del río Guaviare, a los que denominaban “frontera de indios
guerreros”,69 para someter la mayor cantidad de nativos que
pudiera y legalizarlos para adherirlos a su encomienda.
El 20 de mayo de 1625 se entregan noticias a la Corona
desde San Juan de los Llanos. Antonio de Olalla y Herrera
informa que ha habido problemas con indios belicosos y pide se
le de dinero de la caja real para pagar las costas que de su bolsillo
han salido para arreglar la situación:
[…] esta ciudad fundada en los confines de estos llanos, cerca
de enemigos que la han tenido para despoblar unos de la cierra
caribes de carne humana belicosisimos que han asestado muerte
69

AGI. (1640). Santa Fe, 167, N.27., 4.

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infinitamente en mas de cincuenta leguas de cordillera y otras
de los llanos…70

El informe sigue contando que estos indios bravos han azotado
la tierra desde hace varios años, que estuvieron pacificados desde
1611 hasta 1621 gracias a los esfuerzos del gobernador, pero
que en el año anterior al informe habían acabado y despoblado
la ciudad vecina de San Johan de Yeyma, llegando también
a San Juan y asesinando a muchos indios ladinos y cristianos.
Los indios que en un primer momento se denominan caribes
comienzan a diversificarse con algunas aclaraciones que hace
Gaspar Núñez García, escribano de San Juan de los Llanos en la
segunda parte del informe. Gaspar escribe que “[…] hay Anosas
y los salteadores Yamotoas, Catamaes, Amayaguas y Poariguas”
quienes han hecho “[…] mucho daño y muerte de españoles
indios ladinos y cristianos”. Empero; estos desordenes fueron
controlados y es por eso que el gobernador pide compensación.
También pide dinero de la caja real para el sostenimiento general
de la ciudad y para futuros descubrimientos en la zona. Se señala
también la necesidad de pacificar naturales debido a la carencia
de los mismos.
En estas noticias se retratan las fricciones que existían
entre indígenas y españoles en la región. A pesar de que se dice que
ha habido periodos apacibles, la revuelta indígena que aconteció
70

66.

AGI. Carta del cabildo secular de San Juan de los Llanos. Santa Fe, 67, N.

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en 1621 y que probablemente prolongo las tenciones hasta 1623,
año en que Antonio de Olalla llega a la ciudad a pacificarla, sería
provocada por indígenas de las naciones reducidas. Los indios
Paoriguas, que en otros documentos aparecen como Aperiguas
o Operiguas,71 son los mismos indios de la encomienda de Juan
Martínez de Alfaro.
También, dentro del informe de 1626 tenemos registro de
los malos tratos que tenían en la provincia de San Juan para con
sus indios. Según el relato del mismo gobernador, para corregir
las conductas de los indios “[…] se han conseguido fustes con
que se an hecho castigos de manera que es tan tan quebrantador
y sonja tanpocos que goza esta ciudad de quietud y las minas
se vuelven a labrar…”.72 Ya que la palabra fuste se entiende de
tantas maneras, valdría la pena aclarar que lo que se entiende
aquí por fuste es, muy probablemente, una vara de madera larga y
delgada, que en el caso concreto su utilizaría para fustigar.
Años atrás, en 1559, los indios del Ariari en medio de
las guerras de soberanía, siendo ellos quienes más servían a la
ciudad de San Juan, “[…] se rrebelaron los yndios del Rio de
Ariare [… quienes] q(ue)rian benir de noche a dar y quemar el
dicho pueblo de San Juan de los Llanos…”.73 Los conflictos
Supongo que se está hablando de una misma nación a pesar de las pequeñas
diferencias existentes entre las menciones en los documentos, siendo esto algo
recurrente con la caligrafía de las voces indígenas.
72
AGI. Carta del cabildo secular de San Juan de los Llanos. Santa Fe, 67, N.
66, 1.
73
Memorial de Juan de Aldaz en nombre de las ciudades del Nuevo Reino de
71

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ocurridos en ambos casos no son producto de una guerra entre
sociedades independientes, sino insurrecciones de los pueblos de
indios sometidos al sistema de encomiendas y demás instituciones
hispánicas; los indios del Ariari, como los llaman, y los Aperiguas.
Otro aspecto para destacar del documento de 1625
es el modo cómo se denominan en un primer momento los
pueblos indígenas arrochelados. “Caribes de carne humana” les
llama Antonio de Olalla, abstracción que abarca a 5 pueblos
diferenciados según el segundo reporte, todos subsumidos en
un concepto cliché de guerra que busca, más allá de señalar un
objetivo militar concreto, encontrar “piezas” para someter con
mayor dureza. No busco con lo dicho adivinar las intenciones
de Antonio de Olalla, más bien, intento poner en práctica las
teorías sobre los símbolos hegemónicos inmersos en el discurso
colonial.
En torno a la fundación de San Miguél de Güesbas, en
el piedemonte casanareño, dentro del territorio de Santiago de
las Ayalayas, aconteció un evento que es símbolo innegable del
discurso guerrerista y hegemónico hispano, el cual propendía
hacia la esclavitud de los indígenas y no hacia la creación de
sociedades estables.
Rodrigo de Cosio levantó el pueblo en las sabanas de
Uricuri, el lugar más rico en recursos de la comarca. Lo asistió
Granada, en que solicita diversas mercedes entre ellas para la iglesia de San
Juan de los Llanos. En Tovar Pinzón, Relaciones y visitas a los Andes, siglos
XVI, t. V. Región de los Llanos, 137–38.
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con indios de varias naciones a quienes dejó instalados antes de ir
por los últimos, unos indios Cusiana que estaban a tres leguas de
distancia. Cuando llegó al caserío donde se encontraban les dio
la orden de emprender el viaje hasta Güesbas, a lo que estos se
negaron inútilmente. Al despertar de Cosio en la mañana se dio
cuenta que todo el caserío estaba abandonado, de los 70 indios
no quedaba ni un alma, se habían esfumado en la noche sin dejar
rastro alguno y se habían llevado junto con ellos otros indios que
allí estaban.74
Tras el incidente con los indios fantasma, el colono
fundador, muy diligente, se vio precisado a levantar un auto en
proceso contra los indios Cusiana. Lo curioso del caso es que no
solo se acusó al pueblo Cusiana por lo acontecido, sino que se
procedió a declarar a toda la nación Caquetía como pendenciera,
revoltosa y hasta asesina. Hermes Tovar opina al respecto sobre
las acusaciones levantadas:
Pero ésta era una verdad a medias. Se trataba de una
manipulación de la historia de este pueblo que iba a ser
usada con fines punitivos. Los colonizadores no olvidaban
fácilmente, así su justicia hubiera sido siempre la del diente
por diente. Sus resentimientos se acumulaban, y ante nuevos
hechos se desencadenaba el castigo con la fuerza que dejaba
la frustración de todo acontecimiento pasado. Aquí no había
perdón y olvido; además, la justicia no borraba los delitos, los
mantenía ahí como agravantes de otros. Y eso era lo que se
inventariaba al emitirse juicios sobre la fuga de los cusiana.75
74
75

Tovar Pinzón, 57–61.
Tovar Pinzón, 61.

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Los indígenas de la frontera eran cazados para conseguir mano de
obra, y se les denominaba caribes para legitimar su pacificación. Los
que estaban dentro de los terrenos de los pueblos y no se sometían
eran tratados peor que los que sí se sometían, a quienes así fuera de
forma intermitente y tenue, protegían las Leyes Nuevas.
En 1659, Antonio, un indígena bautizado en la fe católica,
capitán de los indígenas de Camaxagua, solicitó la ayuda oficial
contra la persecución del capitán Pedro Collado, vecino de San
Juan de los Llanos.76 “Para 1664, estos pueblos, otrora poderosos,
afluían a las misiones de los jesuitas huyendo del hambre”.77
Para los indígenas al sur del río Meta, existía un pueblo
doctrinero fundado por dominicos en 1620. Este pueblo era
Medina, y por su posición en defensa de los indígenas de los
alrededores, siempre estuvo en choque con los encomenderos.78
Las opciones eran pocas para los indios llaneros, o se
encomendaban de buena gana o se escondían llano adentro hasta
alejarse lo suficiente de la zona de influencia hispana. Esta última
opción que ofrecía el llano fronterizo a sus viejos habitantes,
recuerda a la descripción que hace Antonio Muñoz en Raquel
Ángel de Flórez sobre el acto final de la representación indígena
en las cuadrillas79 de San Martín de los Llanos–Meta: “Los indios
Rausch, Una frontera de la sabana tropical. Los Llanos de Colombia,
1531-1581, 79.
77
Rausch, 80.
78
Rausch, 90–91.
79
“Consisten los juegos de las “Cuadrillas” en una especie de Ballet en que
cuarenta y cuatro jinetes presentan figuras de distinto orden, repartidos en cua76

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cansados y fatigados, pero no vencidos, se retiran a la selva a
llorar la pérdida de sus dominios, llevando en su corazón el odio
profundo hacia los blancos, y que aún no se ha extinguido en los
que fueron dueños de América”.80
Fueron algunos de los soldados que hacían parte de las
huestes de Juan de Avellaneda los que se convertirían en los 25
encomenderos del primer repartimiento. La profesión que marcaba
el perfil de estos primeros pobladores hablaría mucho del tipo de
relación que tendrían con sus encomendados y, que terminaría
por moldear la forma común de vida de la población sanjuanera
del siglo XVI. Los soldados coloniales, acostumbrados a vivir de
las conquistas y a recibir su paga sin tener otras obligaciones, la
mayoría de ellos con sus familias al otro lado del atlántico, serían
denominados por Hermes Tovar como “Los señores del ocio y la
servidumbre”.81
Eran soldados hijos de soldados los encomenderos que
en 1619 y 1639 pidieron al Rey algún tipo de beneficio sobre
sus encomiendas. El capitán Juan Martínez de Alfaro, hijo de
su homónimo; el capitán Juan Martínez Alfaro, a quienes ya
tro grupos, [Españoles, Cachaceros, Indios y Moros], los cuales cada uno ocupa una esquina de la plaza, de donde parten en distintas direcciones formando
un conjunto original y de indiscutible belleza.”. Raquel Ángel de Flórez, Conozcamos el deparamento del Meta, t. 3 (Bogotá: Talleres Gráficos del Fondo
Rotatorio Judicial Penitenciaría Central, 1964), 12.
80
Ángel de Flórez, 12.
81
Tovar Pinzón, Relaciones y visitas a los Andes, siglos XVI, t. V. Región de
los Llanos, 33.
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nombramos y; el capitán Francisco Velázquez, hijo legítimo y el
mayor del capitán Juan Velázquez, quien obtuvo encomienda de
indios vacos del también capitán Francisco de Valdés.82
Fredy Antonio Preciado teoriza sobre el método de
apropiación del terreno que se dio en los primeros años de
ocupación colonial en América, dándonos una perspectiva del
espíritu que pudo haber impregnado las prácticas de colonización
en el primer siglo en los Llanos Orientales:
Durante los primeros años del periodo colonial los
colonizadores españoles eran los dueños y señores de toda la
tierra. Los indios simplemente usaban de la tierra con el fin
de rendir tributos. En este primer periodo de colonización y
ocupación los conquistadores trataron de trasplantar el sistema
de tenencia señorial, buscando perpetuar el principio romano
de ‘manu captere’ practicado por los visigodos en España, es
decir, el del derecho por la ocupación armada.83

Con el tiempo y con la decadencia de la población nativa en
el territorio de la provincia de San Juan de los Llanos, esta
jurisdicción se agrega al gobierno de Santiago de las Atalayas,
ciudad que fue por mucho tiempo catalogada como la capital de
los llanos. Según los documentos de títulos de corregidores del
Archivo General de Indias, la agregación sucedió el 22 de abril
de 1709, cuando Antonio de Herrera es nombrado “Corregidor de
AGI. Expediente de confirmación de encomienda de San Juan de los Llanos a Francisco Velázquez. Santa Fe, 171, N.10.
83
Fredy Antonio Preciado, Desarrollo endógeno en una región de frontera:
Los Llanos Orientales, departamento de Casanare y Meta (Colombia) [Tesis
de doctorado] (Varese: Università degli Studi dell’Insubria, 2010), 76.
82

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San Juan de los Llanos con la agregazion del gobierno de Santiago
de las Atalayas”.84 Sobre la fecha de la agregación, Andrés Castro
Roldán, afirma que fue en 1685 con las capitulaciones de José
Encizo y Cárdenas.85
Reflexiones finales
Todos los procesos históricos tienen sus características
particulares. En el caso de la región de los Llanos, podemos
cerciorarnos de qué manera el desarrollo autóctono de un
territorio se ve subvertido por un hecho histórico chocante, como
lo fue la ocupación hispánica. Las sabanas que para los nativos
orinoquenses ofrecían un tránsito comercial y cultural angular
para sus modos de vida, fueron modificadas radicalmente a partir
de estos procesos de ocupación hasta generar un estancamiento
que terminó por diezmar la demografía nativa y, por ende,
generar también un decaimiento en las poblaciones hispanas
que dependían de su encomienda. A este tipo de procesos se les
conoce como procesos mediterráneos,86 pues se hace alusión al
cambio de actividad, o más bien de función, que sufrió el mar
Mediterráneo tras la Modernidad, a decir, pasar de ser un corredor
entre las culturas para transformarse en frontera.
AGI. Títulos de corregidores, desde 1692. Audiencia de Santa Fe. Llanos
de San Juan. Santa Fe, 565., p. 13.
85
Castro Roldán, “Santiago de las Atalayas: Una ciudad de la frontera en el
Nuevo Reino de Granada, XVI-XVIII”, 2007.
86
Tovar Pinzón, Relaciones y visitas a los Andes, siglos XVI, t. V. Región de
los Llanos, 16–17.
84

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Dentro del discurso que se exhibe en las audiencias
y cabildos seculares consultados, encontramos imaginarios
sobre la población indígena, en su mayoría peyorativos, sobre
los cuales se puede rastrear una intensión capital de dominio y
explotación en miras al enriquecimiento rápido y voraz de los
encomenderos. Los Caribes de carne humana, los belicosísimos
Aporiguas y los Yamotoas salteadores, no eran sino nombres
apropiados para justificar la cacería de indios. Estos discursos,
por tanto, están plagados de símbolos coloniales y enriquecen
la investigación, si son entendidos como tal. Otro de estos
símbolos es el oro o el deseo de encontrarlo. Es así que el
territorio del Ariari se convirtió en una región hechizada, como
pasó con gran parte de los Llanos. A partir de las habladurías
se construyeron mitos de tesoros insondables, de tierras
doradas, que según se iban desmintiendo, corrían escurridizos
a esconderse a otras partes. San Juan de los Llanos fue tal vez
El Dorado más importante del norte de Sudamérica, y como
todos estos, una gran decepción.
La dualidad ‘riqueza y peligro’, u ‘oro e indios guerreros’,
se enfrentó en el territorio de San Juan de los Llanos convirtiéndose
en un maniqueísmo de tierras fronterizas, que hacían del lugar
tanto atractivo como detestable. Las incapacidades de los
españoles por entender las dinámicas de los Llanos dieron origen
a un decaimiento sin reversa, sus propias posturas y discursos no
les permitieron hallar el valor del mundo indiano. A cambio de
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eso, se consolidó una clase encomendera militar improductiva,
que durante más de dos generaciones ostentaría el poder de la
ciudad. Por su parte, los indígenas vecinos, fueron expulsados de
sus territorios de origen y sometidos a la mediterraneidad.
Referencias
Archivo
Archivo General de Indias
Archivo General de la Nación, Colombia
Bibliografía
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Bogotá: Imprenta Nacional, 1906.
Ángel de Flórez, Raquel. Conozcamos el deparamento del Meta,
t. 3. Bogotá: Talleres Gráficos del Fondo Rotatorio Judicial
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Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires, 2007.
Castro Roldán, Andrés. “Santiago de las Atalayas: Una ciudad de
la frontera en el Nuevo Reino de Granada, XVI-XVIII”.
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“El Capitán Alonso de Herrera y Olalla (Agudo 1505-1580)”,
2014.
http://38gradosnorte.blogspot.com/2014/11/el-capitanalonso-de-herrera-y-olalla.html.
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Casanare y Meta (Colombia) [Tesis de doctorado].
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Rausch, Jane M. De pueblo de frontera a ciudad capital. La
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�Huir o encomendarse

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Useche Losada, Mariano. El proceso colonial en el alto Orinoco
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de investigación arqueológica nacional; Banco de la
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�Historia de una hacienda en la periferia de Ciudad
Victoria, Tamaulipas: Tamatán de 1894 a 1922
The history of a hacienda on the outskirts of Ciudad
Victoria, Tamaulipas: Tamatán from 1894 to 1922
Jaime A. Rodríguez

Universidad Autónoma de Tamaulipas
Ciudad Victoria, México
orcid.org/0000-0002-6249-7775

Resumen: El objetivo de la presente investigación es explicar la etapa
de Tamatán como hacienda para comprender las particularidades
de la finca, su origen, su trayectoria en el porfiriato, su perímetro en
hectáreas, el modo de su administración, la lucha revolucionaria y
el proceso de compraventa a principios de la década de 1920. Los
archivos consultados fueron: el Archivo General e Histórico del Estado
de Tamaulipas; el Archivo Histórico del Congreso del Estado de
Tamaulipas; el Archivo Manuel González y el de Manuel González hijo;
y el acervo documental Joaquín Meade del Instituto de Investigaciones
Históricas de la Universidad Autónoma de Tamaulipas. Investigar el
caso de Tamatán contribuye a llenar una laguna de información existente,
pues sólo hay referencias de la hacienda en algunas obras generales de
la historia de la entidad. Buscar datos de esta unidad productiva del
porfiriato permitió identificar las actividades que desarrolló de 1894 a
1922. Una contribución trascendental del trabajo fue la consulta de los
archivos Manuel González y Manuel González hijo de la Universidad
Iberoamericana, que aportaron información que no ha sido expuesta en
otras investigaciones. Por último, por medio del estudio de la hacienda
de Tamatán se busca enriquecer la historiografía tamaulipeca.
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�Historia de una hacienda

Palabras clave: Tamaulipas; Tamatán; Manuel González; Filizola;
Ciudad Victoria.
Abstract: The objective of this research is to explain the stage of
Tamatán as a hacienda, to understand the particularities of the farm,
its origin, its trajectory in the Porfiriato, its perimeter in hectares,
the mode of its administration, the revolutionary struggle, and the
purchase and sale process at the beginning of the 1920s. The archives
consulted were the General and Historical Archive of the Congress of
the State of Tamaulipas; the Manuel González and Manuel González
Jr. archives; and the Joaquin Meade documentary collection of the
Institute of Historical Research of the Autonomous University of
Tamaulipas. Investigating the case of Tamatán contributes to filling an
existing information gap, as there are only references to the hacienda
in some general works of the state’s history. Looking for data from this
productive unit of the Porfiriato allowed us to identify the activities
developed from 1894 to 1922. A significant contribution of the work
was the use of the archives of Manuel González and Manuel González
Jr. of the Universidad Iberoamericana, which provided information
that has not been exposed in other research. Finally, the study of the
Tamatán hacienda aims to enrich the historiography of Tamaulipas.
Keywords: Tamaulipas; Tamatán; Manuel González; Filizola; Ciudad
Victoria.

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Introducción
Este trabajo centra su atención en la historia de la hacienda de
Tamatán, importante unidad productiva durante el porfiriato,
período durante el cual la finca alcanzó su mejor momento
económico. Investigar a Tamatán como hacienda mostrará
el origen y evolución de la propiedad, el cambio que hubo de
propietario en 1894, la estructura, organización y funcionamiento
económico de la finca y la administración de la misma durante
esos años, así como el proceso por el que se transformó en Escuela
de Agricultura en 1922.
La trascendencia de esta investigación radica en dos
hechos importantes. El primero señala el vacío existente en el
estudio de casos de las haciendas agrícolas porfiristas del centro
del estado de Tamaulipas y el segundo se refiere a la importancia
de la finca elegida. A través de la hacienda de Tamatán, no sólo
se podrá ver su decadencia a raíz de la revolución de 1910, sino
también el traspaso de la propiedad a manos del ejecutivo del
estado, que la adquirió para establecer la Escuela de Agricultura
del Estado “General Manuel González”. Este estudio aportará,
además, nuevos conocimientos a la historia empresarial de
Tamaulipas, que se detallarán más adelante.
Aunque en los últimos años se han multiplicado los
estudios sobre las haciendas en varias latitudes del país,1
Enrique Semo, ed., Siete ensayos sobre la hacienda mexicana 1780-1880
(México: Universidad Nacional Autónoma de México; Instituto Nacional de
Antropología e Historia, 2012).
1

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�Historia de una hacienda

todavía queda mucho por hacer en este campo de estudio. En
la agenda de trabajo está pendiente el estudio de las demás
haciendas, ranchos, casas urbanas y otros bienes que la familia
González poseía a nivel nacional. A manera de consideración, es
importante aclarar que el término “hacienda” que manejaremos
en la presente investigación se entenderá como una unidad
económica racionalizada que fue capaz de organizar el medio
rural.2
En Tamaulipas surgió la hacienda como típica forma
de propiedad, debido a que la tierra susceptible de explotarse
se concentró en pocas manos. La falta de una alta densidad
de población y la ausencia de una significativa presencia de
comunidades indígenas determinaron dicho fenómeno.3 Sin
embargo, las leyes de colonización y terrenos baldíos propiciaron
el aumento de haciendas y establecimiento de ranchos a lo largo
del siglo XIX y principios del XX.
Las primeras leyes con la que se quiso favorecer la
colonización del estado y la apropiación de la tierra en el mismo
territorio fueron tres, la de 1826, 1830 y 1833, las cuales tuvieron
escasos resultados por la inestabilidad política y la continua
amenaza de la guerra con los colonos angloamericanos, lo que
obstaculizó la ocupación efectiva del territorio y el acaparamiento
Beatriz Rojas, La pequeña guerra: los Carrera Torres y los Cedillo (México: El Colegio de Michoacán, 1983).
3
Arturo Alvarado Mendoza, El portesgilismo en Tamaulipas (México: El
Colegio de México, 1992), 119.
2

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de la tierra.4 Sin embargo, la aplicación de la ley de ocupación
y enajenación de terrenos baldíos de 1863 permitió la creación
de nuevas haciendas y la extensión de la propiedad privada en el
estado.
Con esta ley hubo casos en que ocurrieron algunos
denuncios de tierras en algunos municipios tamaulipecos, por lo
que a partir de entonces comenzaría el acaparamiento de tierra,
con la consecuente formación de latifundios, auspiciados por el
gobierno del presidente Porfirio Díaz.5 Al inicio del régimen
porfirista, en 1877, la política de colonización y apropiación de
la tierra en Tamaulipas produjo un crecimiento de haciendas y
ranchos. El número de haciendas en el estado casi se duplicó en
treinta y tres años, al pasar de 107 en 1877 a 186 en 1910. Sin
embargo, los ranchos ganaron terreno en las haciendas, al pasar
de 322 en 1877 a 2,879 en 1910.6
Este incremento de propiedades tuvo que ver con las
iniciativas de ley que presentó el gobernador Alejandro Prieto
para proceder a realizar la remedición de las propiedades
originarias de la entidad y la privatización de los ejidos de cada
una de las municipalidades y villas. La ley de procedimientos
para la práctica de deslindes en el estado, expedida y promulgada
Juan Díaz Rodríguez, “La propiedad de la tierra en Tamaulipas y la ley de
ocupación y enajenación de terrenos baldíos de julio de 1863”, en Historia
judicial mexicana, vol. I (México: Suprema Corte de Justicia de la Nación,
2006), 137.
5
Díaz Rodríguez, 139.
6
Alvarado Mendoza, El portesgilismo en Tamaulipas, 119.
4

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en 1889 por el congreso estatal, fijó las reglas y métodos a
realizar con este propósito. A esta legislación le siguió la ley para
la remedida de los terrenos de propiedad particular con la que
se precisaría el régimen de dominio de bienes rústicos, dando
certeza jurídica a los propietarios ante cualquier eventualidad.
Esto estimuló la inversión y el desarrollo de las actividades
agrícola-ganaderas, al no existir ya duda sobre la pertenencia de
cualquier predio.7
El objetivo general de la presente investigación es
conocer la etapa de Tamatán como hacienda. Este estudio
monográfico dejará ver particularidades de la finca, los
orígenes, la trayectoria en sus primeros años, las tierras y
el agua en torno a ella, el modo de administración, la lucha
revolucionaria y el proceso de compraventa a principios de la
década de 1920, profundizando en la historia económica del
noreste del país.
Nuestro propósito es responder, respecto a la hacienda, a
las siguientes cuestiones: ¿dónde se ubica el origen de Tamatán?;
¿cómo evolucionó a través del siglo XIX?; ¿cuáles eran las
características de sus tierras?; ¿cómo era administrada?; ¿cuáles
fueron las dificultades que sufrió a raíz de la revolución?; y ¿en
qué consistió el proceso por el que se transformó de hacienda a
escuela de agricultura?
Octavio Herrera Pérez, Las haciendas de Tamaulipas: el origen de la
propiedad rural en una entidad del Noreste de México (Ciudad Victoria: Gobierno del Estado de Tamaulipas, 2011), 151, 154.
7

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Las hipótesis planteadas en la investigación son las
siguientes. Hipótesis 1: Tamatán, en su etapa como hacienda,
constituyó una oportunidad de negocios para Manuel González
que aprovechó y que impactó positivamente su patrimonio
durante el porfiriato; Hipótesis 2: La hacienda, como tal, fue
rentable durante el porfiriato, pero no pudo recuperarse después
de la revolución mexicana, por lo que fue traspasada al ejecutivo
del estado.
Este trabajo se organizó de acuerdo con dos etapas que
vivió la hacienda y consta de cinco apartados. En el primero se
presentan los antecedentes. Se da a conocer cómo se originó
el dominio territorial, cuál fue la extensión inicial, dónde se
estableció, quiénes fueron sus primeros propietarios, así como a
las actividades económicas a las que se destinó el fundo en un
principio.
El segundo apartado trata de los propietarios y las
razones por las que el coronel González compró la hacienda
de Tamatán. La adquisición de la propiedad se ubica en el
año de 1894, cuando en la economía tamaulipeca operaron
cambios, tales como el tendido ferroviario, la integración neta
a una economía mundial hegemonizada por las sociedades que
habían protagonizado la revolución industrial; la inserción
en el mercado estadounidense; la articulación y expansión un
mercado nacional; el surgimiento generalizado de brotes de
producción capitalista; el arribo masivo del capital extranjero;
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�Historia de una hacienda

y la emergencia de núcleos burgueses que particularmente
trabajaban desde espacios regionales.8
Esta vigorización económica determinó el surgimiento de
una nueva clase de políticos que utilizando su poder se hicieron
de una vasta fortuna con negocios en la actividad agropecuaria,
los ferrocarriles y los servicios. Un recorrido por la actividad
política de González hijo deja ver su consolidación en un nuevo
tipo de propietario que surgió a fines del siglo XIX.
El tercer subtema explica la estructura, la organización y
la función de la tierra abierta al cultivo en la finca, luego de que
el coronel González adquirió la hacienda de Tamatán. En esta
parte se estudian las características que muestra la orografía e
hidrografía del lugar en la que se ubica la hacienda. Asimismo, se
examina el tipo de clima y la calidad de los terrenos de Tamatán.
Se observa además la proporción de tierra apta para el cultivo en
relación con la extensión total de la propiedad, así como el tipo
de cultivos que caracterizaban la producción de la hacienda. En
la parte final, se habla de los ranchos y huertas que englobaba la
misma finca.
El cuarto apartado estudia cómo se administraba la
hacienda, cuál era el cálculo económico en el que se basaba,
cómo se llevaban la cuentas, así como el mecanismo por el que
Mario Cerutti, “Militares, terratenientes y empresarios en el noreste. Los
generales Treviño y Naranjo (1880-1910)”, en Monterrey, Nuevo León, el
noreste: siete estudios históricos, ed. Mario Cerutti (Monterrey: Universidad
Autónoma de Nuevo León, 1987), 93.
8

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se financiaba la hacienda entre otras cuestiones que se resolverán
en esta parte del capitulado. El quinto subtema aborda el periodo
comprendido entre 1912 y 1922, desde que Manuel González hijo
tuvo dificultades debido a la revolución, hasta que sus herederos
traspasaron o vendieron la finca al ejecutivo del estado. Por
último, analizamos en las conclusiones el cumplimiento de los
objetivos e hipótesis.
El antiguo casco de la hacienda de Tamatán fue modificado
por en su parte superior por decreto gubernamental. En la imagen
el gobernador Emilio Portes Gil y los delegados de los ejidos en
la ex hacienda de Tamatán, 1926
Foto 1

Fuente: Archivo del Ingeniero Marte R. Gómez
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El origen y evolución de la propiedad
El origen de la hacienda se remonta a 1750, cuando el coronel
José de Escandón otorgó merced de tierra a Juan Bautista de
Soto, pardo y vecino de Río Blanco.9 El asentamiento original
se encontraba sobre una planicie de forma irregular de 320 metros
de altitud, al poniente de Santa María de Aguayo, junto al camino
real que conducía a la villa de San Antonio de Tula, a través de
las cumbres de la Sierra Madre Oriental. El fundo se convirtió
en rancho ganadero, trabajado directamente por el dueño y su
familia. Dicha unidad productiva tenía una extensión inicial
menor a 800 hectáreas.10
El fundo original de Tamatán se amplió hasta conformarse
como hacienda de 1750 a 1870. Un mecanismo empleado para
aumentar los límites originales del inmueble fue el recurso de
Instituto de Investigaciones Históricas, Universidad Autónoma de Tamaulipas, en adelante IIHUAT, “Testimonio de las diligencias originales que en el
año de 1750 se hicieron por el Coronel Don José de Escandón, sobre la fundación de la Villa de Santa María de Aguayo, y posesión que se dio del campo
designado para ella, y tierras que fueron señaladas para el común de vecinos”,
en Testimonio de los Autos de la General Visita de la municipalidad de Ciudad
Victoria, Mandado sacar por el Exmo. señor Gobernador del Estado D. Francisco Vital Fernández, el día 27 de septiembre del año de 1848 y concluido
el 25 de mayo de 1853 por el escribano público D. Antonio Jiménez Valdés
(Ciudad Victoria: Oficina Tipográfica del Gobierno, Dirigida por Víctor Pérez
Ortiz, 1906), 152.
10
Pablo Serrano Alvarez, “El sistema de haciendas y la expansión capitalista
colimense en el siglo XIX”, en Regiones y expansión capitalista en México
durante el siglo XIX, ed. María Eugenia Romero Ibarra y Serrano Álvarez
(México: Facultad de Economía, Universidad Nacional Autónoma de México;
Universidad de Colima, 1998), 208.
9

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�Jaime A. Rodríguez

composición, que era el pago de una suma de dinero a la corona,
por parte de particulares, que aumentaba los recursos del rey. El
perímetro de la propiedad también aumentó por la a falta de una alta
densidad de población y la ausencia de comunidades indígenas.
Estos factores determinaron el surgimiento de la hacienda como
típica forma de propiedad, debido a que la tierra susceptible de
explotarse se concentró en manos de los terratenientes.11
En cuanto a cambios en la producción de la hacienda, se
tiene noticia del funcionamiento de molino para moler caña de
azúcar en el último tercio del siglo XIX. En el último tramo de la
centuria decimonónica, el carrizo dulce y sus derivados -piloncillo
y aguardiente- se convirtieron en productos de importancia en
la dieta popular de la población tamaulipeca. La demanda cada
vez mayor de caña determinó su cultivo de manera extensa en
dos lados de Ciudad Victoria, donde según Alejandro Prieto “se
encuentra cultivado casi en su totalidad el terreno que circunda
a esta población, principalmente el norte y oeste, [donde] son
extensos los plantíos de caña que ahí se tienen.”12 El molino
para moler caña y elaborar endulzante que no podía faltar en los
hogares tamaulipecos es un ejemplo de las innovaciones técnicas
registradas en la finca.
Alvarado Mendoza, El portesgilismo en Tamaulipas, 119.
Alejandro Prieto, Historia, geografía y estadística del Estado de Tamaulipas: obra adicionada de algunos artículos descriptivos y otros concernientes
a las mejoras materiales proyectadas en aquel estado (México: Escalerillas,
1873), 324.
11

12

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FOTO 2
Ganado cebú en las instalaciones de la ex hacienda de Tamatán,
1926

Fuente: Archivo del Ingeniero Marte R. Gómez

Propietarios de la hacienda
De fines de la colonia a inicios del porfiriato la finca cambió
de dueño y aumentaron sus dimensiones. La composición y el
traspaso fueron mecanismos que favorecieron la acumulación.
Los hijos de Juan Bautista de Soto heredaron el sitio y vendieron
el inmueble a particulares, entre ellos a Francisco Lerma, quien
lo adquirió por medio de compraventa. Fue él, probablemente,
quien amplió el fundo original, conformando a Tamatán como una
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hacienda agrícola-ganadera con un molino en funcionamiento que
abasteció a los residentes de Ciudad Victoria. Lerma se había visto
obligado a hipotecar su propiedad para obtener financiamiento; al
no poder cubrir el préstamo e intereses generados por la deuda,
la hacienda fue embargada en 1872 y luego vendida al teniente
coronel Manuel González hijo en 1894, quien adquirió la hacienda
por medio de remate en pública subasta.13
Por la correspondencia entre el coronel González y su padre
sabemos sobre la deuda que pesaba sobre la propiedad, de su origen
y los efectos que ésta tuvo sobre la hacienda. En carta del 29 de
junio de 1890, Manuel González hijo hizo saber al general González
que: “En los suburbios de Victoria, a 3 1/2 kilómetros de la plaza y
sobre el camino de Tula, a 300 metros más allá de San Isidro donde
tienen que terminar el tranvía, queda el casco del rancho de Tamatán,
en pleito desde hace 18 años y abandonado”.14 El testimonio de
Alejandro Prieto corrobora la afirmación de Manuel González hijo. El
ingeniero refiere que: “Algunas de las haciendas de los suburbios de
Ciudad Victoria, por circunstancias especiales, se encuentran casi en
ruinas y en un abandono lamentable por parte de sus interesados”.15
Archivo General e Histórico del Estado de Tamaulipas, en adelante
AGHET, Testimonio de la escritura de venta de agostadero, agua y hacienda
de Tamatán otorgada judicialmente por D. Francisco G. Lerma al teniente
coronel D. Manuel González hijo, en Ciudad Victoria, Tamaulipas en 19 de
abril de 1894.
14
Archivo Manuel González, en adelante AMG, Docto. 237880, Carta de Manuel González hijo en La Mesa a Manuel González en Silao, 29 de junio de 1890.
15
Prieto, Historia, geografía y estadística del Estado de Tamaulipas: obra
adicionada de algunos artículos descriptivos y otros concernientes a las mejo13

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La casa comercial “Filizola hermanos”, que cubría
funciones crediticias propias de los establecimientos bancarios,
recibió en depósito los 14,000 pesos que Manuel hijo pagó por la
hacienda. La mencionada sociedad mercantil era una de las pocas
que dominaba el mercado de dinero y capitales en la capital de
Tamaulipas en una época ausente de bancos, pero en condiciones
de lograr un desarrollo económico acorde a las expectativas
de vigorización económica, social y política que tuvo lugar en
nuestro país durante el porfiriato.
En este escenario, los González se erigieron en modernos
hacendados con visión empresarial debido a la ola modernizadora
por la que atravesaba el país por ese entonces. Al ligar el poder
político con el económico, los González se hicieron de importantes
negocios en varias ramas de la actividad económica a nivel
nacional. En cuanto a bienes raíces, los González eran propietarios
de la hacienda de Laureles en el estado de Michoacán; de la de
Chapingo, en el Estado de México; la de Tecajete, en Hidalgo; la
de San José del Cerrito, en Guanajuato; la de El Trigo, en San Luis
Potosí; y otras haciendas tanto en Veracruz como en Tamaulipas.
Este recorrido por las fincas González deja ver que ellos formaron
parte de una nueva clase de políticos que, utilizando su poder
político, se hicieron de una vasta fortuna.16
Los González eran ricos, contaban con los recursos
necesarios y tenían una intuición especial por los negocios. Al
ras materiales proyectadas en aquel estado, 322.
16
Silvia González Marín, Historia de la hacienda de Chapingo (México:
Universidad Iberoamericana, 1996), 168.
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igual que su padre, el coronel González era hombre de empresa
y de férreo carácter, cualidades que explican por qué compró la
hacienda de Tamatán.17 Ésta ofrecía mayores ventajas debido a
las características hidrográficas que presentaba el lugar donde
se encontraba, “entre las primeras estribaciones de la Sierra
Madre Oriental y la boca del Cañón El Novillo”, donde estuvo
edificada la casa solariega de la hacienda de Tamatán.18 La Sierra
Madre Oriental, al poniente de la hacienda, determinó una mayor
precipitación pluvial que favoreció la formación del río San
Marcos, manantial permanente en la parte baja.
En el marco del predominio de una visión distinta en los
negocios, las oportunidades que detectó el teniente coronel al comprar
la finca se circunscribieron al paso del ferrocarril de Monterrey
al Golfo. El tendido ferroviario trajo beneficios económicos que
impactaron positivamente en el patrimonio de Manuel hijo: 1) las
tierras de su propiedad aumentaron su valor al situarse contiguas a la
estación del tren; y 2) la colocación de rieles contiguos a Tamatán
despertó el interés de Manuel González hijo por invertir en una
tranvía Decauville para transporte de productos agrícolas, negocio
que le trajo beneficios a nivel personal, en el sentido empresarial de
que contar con un medio de transporte permitió mover mercancías
con mayor velocidad y eficiencia, a un menor costo.
AMG, Docto. 237880, Carta de Manuel González hijo en La Mesa a Manuel González en Silao, 29 de junio de 1890.
18
Archivo Gabriel Saldívar, en adelante AGS, Escuela de Agricultura del
Estado de Tamaulipas (C. Victoria, Talleres Linotipográficos del Gobierno,
1923).
17

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La hacienda de Tamatán engloba a los ranchos de San Isidro,
Las Vegas y Los Charcos, así como las huertas de la Quinta Mainero
y de las manzanas de Lerma y Rodríguez. A mediados de 1893,
el coronel González hijo adquirió la Quinta Mainero de la familia
del licenciado Guadalupe Mainero. Esta propiedad comprendía
51,343 metros cuadrados, que equivalían más de 5 hectáreas. La
Quinta Mainero se ubicaba en el ángulo noroeste de la ciudad sobre
terreno, colindante con la vía y predios del ferrocarril de Monterrey
al Golfo y con las calles de Aldama y la número 23.19
En 1895, Manuel González hijo compró el primer rancho
a Guadalupe Treto por 1,000 pesos. El predio de San Isidro estaba localizado contiguo a la hacienda. El de San Isidro tenía una
extensión de una fanega y cinco almudes de sembradura, equivalente a más de 8 hectáreas, las que lindaban con la hacienda en
sus extremos norte, sur y poniente.20 Manuel González hijo había
hecho esta compra por conducto de José Pier.
Este administrador general adquirió también para su
poderdante la manzana de Rodríguez. La escritura que formalizó
esta operación fue otorgada el 21 de octubre de 1903 ante el
AMGH, Inventario de títulos de solares en Ciudad Victoria y algunos valores más, que envía este despacho de Victoria a la Casa de México, por conducto de los Sres. Fernando Díaz Lombardo a Ignacio Flores, con fecha 8 de
febrero de 1917.
20
AMGH, Copia certificada de los testimonios de cuatro escrituras públicas
relativas a la propiedad de la hacienda de Tamatán del municipio de Ciudad
Victoria, Tamaulipas, presentadas por el señor José Pier en nombre de la sucesión del señor teniente coronel don Manuel González hijo para quien se
expide (Ciudad Victoria: Agosto 26 de 1914).
19

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escribano público Porfirio Flores. En esa fecha, Juan Taylor en
representación de Vicente Villa vendió a José Pier el mencionado
inmueble ubicado entre las calles 19 y 20 y Rosales y avenida
Cuéllar, por la cantidad de 800 pesos.21
La apropiación de estos predios contiguos a la hacienda de
Tamatán tuvo que ver con que la ley de junio de 1890 autorizaba
la venta de terrenos del ejido de los pueblos en los municipios
de Tamaulipas. El gobernador Alejandro Prieto había presentado
ante el congreso del estado diversas iniciativas de ley con la
finalidad de declarar jurídicamente como válidas la venta de
tierras, poniendo en marcha los deslindes de ejidos de los pueblos
a los que se referían los Autos de la General Visita. De acuerdo
con la ley de procedimientos de medidas o deslindes de tierras
de 1889 se fijaron las reglas y métodos de remedición de tierras;
la ley para la remedida de los terrenos de propiedad particular
de ese año estableció la precisión del régimen de dominio de los
bienes rústicos para dar certeza jurídica a los propietarios ante
cualquier eventualidad; y con la ley del 7 de junio de 1890 se
consumó la privatización de los ejidos de los pueblos, conforme a
los preceptos liberales de desamortizar las propiedades ligadas al
uso corporativo y común de la propiedad.22
AMGH, Inventario de títulos de solares en Ciudad Victoria y algunos valores más, que envía este despacho de Victoria a la Casa de México, por conducto de los Sres. Fernando Díaz Lombardo a Ignacio Flores, con fecha 8 de
febrero de 1917.
22
Archivo Histórico del Congreso del Estado de Tamaulipas, en adelante
AHCET, Decreto 88 del 16 de enero de 1889; Decreto 90 del 2 de abril de
21

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La idea básica de esta legislación era que los ejidos fueran
remedidos y fraccionados, para enseguida pasar a realizar su oferta
y adjudicar los lotes que no tuvieran propietario. Hechos los trabajos
se promovió la inversión y el fomento agrícola y ganadero de los
terrenos ahora regularizados. En este proceso de la privatización
de la tierra, Manuel González hijo quedó transformado en gran
terrateniente gracias a las leyes agrarias del periodo.
FOTO 3
Delegados de la Convención de la Liga de Comunidades Agrarias
y Sindicatos Campesinos con las banderas de sus ejidos de
Tamaulipas, 1926

Fuente: Archivo del Ingeniero Marte R. Gómez
1889; y Decreto 26 del 7 de junio de 1890, Ciudad Victoria, Tamaulipas.
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Estructura, organización y funcionamiento económico
de Tamatán
Según la escritura de 1894, el espacio territorial de Tamatán tenía
una extensión total de 3 sitios de ganado mayor, 4 caballerías
de tierra y 425,878 varas cuadradas. De éstas, correspondían
a la hacienda 2 1/4 sitios de ganado mayor, es decir, 2, 949
hectáreas. De la superficie restante eran propietarios Antonio
Valdés, Francisco Lerma y Guadalupe Treto. El primero poseía
2 fanegas,23 8 almudes24 y 1,511 metros cuadrados, que
correspondían 9.7 hectáreas; el segundo, 2 fanegas, un almud
de sembradura y 3,169 metros cuadrados, que equivalían a 7. 23
hectáreas; y el tercero, una fanega y 5 almudes de sembradura,
es decir, 5.1 hectáreas. Esto hacía un total de 22.03 hectáreas, las
que absorbió Tamatán al cabo de cinco años en que se rectificaron
judicialmente sus linderos.
A fines del siglo XIX, los límites de dicho espacio territorial
en el que estaba comprendida la hacienda y tres propiedades más,
eran: al norte, con la hacienda de La Presa; al sur, con el río San
Marcos; al oriente, con el casco urbano de Ciudad Victoria; y al
poniente, con la Sierra Madre Oriental. Tamatán tenía forma de
escuadra que se extendía desde arriba de la montaña y terminaba
al norte, en el cañón de El Calamaco. Dentro del perímetro de
la hacienda, los terrenos destinados a la agricultura tenían como
Una fanega equivale a un bulto, que es igual 1/2 carga, 12 almudes y 91
litros.
24
Un almud equivale a 7.6 litros.
23

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colindantes: al norte, con el camino que conducía a las labores de
La Garra; al sur, con el camino a Tula; al poniente, con terrenos de
agostadero de la misma finca; y al oriente, con Ciudad Victoria,
distante a 4 kilómetros de la hacienda.25
Para conocer más de cerca el tipo de cultivos de la
hacienda, se analizará la lista de productos agrícolas que Miguel
Pier presentó en la Exposición Local de Agricultura y Ganadería
del Estado de Tamaulipas, celebrada en Ciudad Victoria en
1907.26
El listado muestra la clasificación de cereales, frutas,
pimientos, cítricos, carrizos, tubérculos y fibras que Tamatán
producía a inicios del siglo XX. Del primer grupo destaca el
maíz, del que había dos cosechas al año, la temprana y la tardía;
asimismo, la tierra abierta al cultivo de maíz era de dos tipos, de
riego y temporal. La extensión irrigable de la hacienda era de
70 hectáreas y la tierra que no era susceptible de riego tenía una
superficie de 23 hectáreas.27

AGHET, Testimonio de la escritura de venta de agostadero, 1894.
Archivo Manuel González Hijo, en adelante AMGH, Carta de Miguel Pier
en Tamatán al teniente coronel Manuel González hijo en Tlalpan, 31 de octubre de 1907.
27
AGHET, José Pier, Apoderado del Tte. C. Dn. Manuel González hijo manifiesta al C. Presidente municipal el capital que posee, para los efectos de la
Ley de Contribuciones vigente en el Estado, cuyo capital está ubicado en la
Hacienda de Tamatán, Ciudad Victoria, 14 de septiembre de 1899, PP. Manuel
González hijo, José Pier, Conforme L. Zorrilla, 264-265.
25
26

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Cuadro 1
Lista de artículos de Tamatán en la Exposición Local de
Agricultura y Ganadería del Estado de Tamaulipas 1907
Cereales

Maíz

Pimientos

Cítricos

Plátano
enano

Chile valenciano

Naranjo
injertado

Caña
blanca

Plátano
guineo

Chile
imperial

Naranja
del país

Caña
morada

Plátano
indio

Chile
quipín

Naranja
agria

Mezotillo

Plátano
manzano

Toronjas

Maguey
amarillo

Uva moscatel

Limón
real

Frutas

Carrizos

Tubérculos

Cacahuate

Fibras

Henequén de
Yucatán

Lechuguilla

Limón
chico

Fuente: AMGH, Carta de Miguel Pier Cárdenas en Tamatán al teniente
coronel Manuel González hijo en Tlalpan, 31 de octubre de 1907.

Miguel Pier describe la situación del maíz en las tierras de
temporal. En carta del 7 de octubre de 1906, dicho administrador
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de Tamatán, en su informe, dio noticia de “Los maíces de
temporal sembrado el 2 de julio están buenos y jiloteando los
que se sembraron a fines de agosto están ya los más escardados y
también regulares pues hasta ahorita no les ha faltado el agua.”28
En general, la producción de maíz en Ciudad Victoria aumentó en
tres años al pasar de 31,000 hectólitros en 1903 a 36,000 en 1906,
a pesar de la sequía que dejó sin agua a los cultivos en el estado.29
Aunque la exposición agropecuaria tuvo el propósito de
promover la economía estatal a raíz de la sequía, la exposición dio
oportunidad a Tamatán de promocionar su cultivo de maíz, el que,
como ya se dijo, se hacía dos veces al año. El 17 de noviembre
de 1909, José Pier fue informado por el administrador de Tamatán
sobre la siembra tardía de maíz: “La siembra de maíz tardío en
esta finca es de 35 hectolitros con 13 litros, siendo de medieros,
14 hectolitros con 82 litros; de terciaros, 9 hectolitros con 97
litros; y sembrado por la finca, 10 hectolitros con 34 litros, estos
maíces van los más regulares y solamente algunos del potrero de la
Ciénega están a medias pero estos son pocos”.30 La participación
AMGH, Carta de Miguel Pier en Tamatán a José Pier en Ciudad Victoria, 7
de octubre de 1906.
29
AGHET, Anuario estadístico del estado de Tamaulipas de 1903 formado
por la Dirección General Técnica a cargo del Ing. Espiridión Ledesma (Ciudad Victoria, Establecimiento tipográfico del Gobierno dirigido por Víctor Pérez Ortiz, 1905), 59; “Censo agrícola”, AGHET, Anuario estadístico del estado de Tamaulipas de 1906 formado por la Dirección General Técnica (Ciudad
Victoria, Establecimiento tipográfico del Gobierno dirigido por Víctor Pérez
Ortiz, 1907), 109.
30
AMGH, Informe de Miguel Pier a José Pier, Hacienda de Tamatán, 17 de
28

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de la producción de maíz fue del 0.7 por ciento en el total de lo
producido en 1909. Dicho porcentaje se obtiene al multiplicar
los 35 hectólitros con 13 litros por 100, dividido entre los 5,000
hectólitros de maíz producidos ese año en Ciudad Victoria.
Como producto agrícola, el frijol formaba parte de la
composición de la carga ferroviaria. Los ferrocarriles le aplicaban
tarifas más caras por no ser cereal, pese a su categoría de artículo
de primera necesidad.31 Como producto fundamental, el frijol
era mayormente consumido por cada familia en Tamaulipas, pues
dicho grano era apreciado como uno de los alimentos principales
de los tamaulipecos, entre ricos y pobres. En la entidad lo había
de diferente especie, tales como: el bayo grande, el negro, el
conocido garbancillo y el bayo chiquito, siendo éste último,
según Argüelles, “el que se prefiere en las siembras por la mayor
parte de los agricultores”.32 Aunque el cultivo de frijol estaba
generalizado en Tamaulipas, sólo se cultivaba para consumo
dentro de algunas fincas.
Miguel Pier ejemplifica lo anterior en su informe: “La
siembra de frijol tardío es muy pequeña, se cosecharán algo
para el gasto de la hacienda”.33 Adalberto Argüelles confirma el
noviembre de 1909; Un hectólitro de maíz equivale a 100 litros.
31
Luis Cossío Silva, “La agricultura”, en Historia moderna de México, ed.
Daniel Cosío Villegas (México: Hermes, 1965), 25.
32
Adalberto J. Argüelles, Reseña del estado de Tamaulipas (Ciudad Victoria:
Oficina tipográfica del gobierno del estado, 1910), 207.
33
AMGH, Informe de Miguel Pier a José Pier, Hacienda de Tamatán, 17 de
noviembre de 1909.
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señalamiento de Pier en las siguientes palabras: “la siembra es en
proporción de la necesidad de sus propias fincas”.34 En cuanto
a la comercialización de frijol, Tamatán no tuvo participación
en el mercado tamaulipeco porque dicho grano revistió la forma
de monopolio controlado por comerciantes, que acaparaban la
producción en tiempo de escasez para venderlo a precios altos, a
pesar del fácil y barato cultivo del grano.
Cabe decir que el cultivo de frijol coexistió con el de las
frutas, como el plátano -en sus variantes enano y guineo-, así como
la uva moscatel. El contenido de una carta que el administrador
de la finca envió a José Pier hace suponer que el rancho de San
Isidro se destinó a la siembra de plátano, pues Miguel Pier dijo a
su hermano que se “limpió el platanal de San Isidro”.35 Además,
un par de cartas más indican que también se cultivó el plátano
en la huerta de la Quinta Mainero, en la calzada de la alberca,
frente a la pedrera, en la acequia de la planta de luz eléctrica y en
la huerta del henequén. El platanal que quedó sembrado en estos
lugares dentro de la finca sumó un total de 899 plantas.36
Del grupo de pimientos producidos en la hacienda
sobresalió el chile en sus tres variantes. Según Luis Cossío, el
chile era, después del maíz, el artículo de mayor consumo, tanto
Argüelles, Reseña del estado de Tamaulipas, 208.
AMGH, Carta de Miguel Pier en Tamatán a José Pier en Ciudad Victoria, 7
de octubre de 1906.
36
AMGH, Informe de Miguel Pier a José Pier, Ciudad Victoria, 18 de enero
de 1908; AMGH, Informe de Miguel Pier a José Pier, Hacienda de Tamatán, 9
de diciembre de 1909.
34
35

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de los sectores populares de más bajos ingresos, como en general
entre toda la población. En Tamatán había tres tipos de chiles, el
valenciano, imperial y quipin.37 Los terrenos de la finca al pie
de la Sierra Madre Oriental eran el lugar donde se cultivaba. La
cosecha se levantaba antes de la madurez del grano en su estado
de color colorado, tono que toma cuando llega el momento de su
desprendimiento de la planta.
Entre los cítricos cultivados en Tamatán se encontraban
el naranjo injertado, las naranjas tanto del país como agrias,
limones real y chico, y toronja. Las tierras húmedas de Tamatán
al pie de la montaña también propiciaron el cultivo de dichos
cítricos. La situación de la naranja en el porfiriato era que su
producción privaba en la mayor parte de la república mexicana.
Particularmente, la naranja producida en zona limítrofe entre
Veracruz y Tamaulipas se consideraba de buena calidad, tanto
así que “podía embarcarse para el mercado norteamericano”.38
Hacia 1910 ya se hacían buenas exportaciones de naranjas por el
puerto de Tampico.
Sin embargo, el consumo de la naranja se limitó en un
principio al autoconsumo, de modo que la producción satisfacía
apenas necesidades locales de la población mexicana. Al iniciar
el régimen de Porfirio Díaz, la ausencia de mercados organizados
y la falta de la modernización en los transportes condicionó que
37
38

Cossío Silva, “La agricultura”, 27.
Cossío Silva, 47.

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la producción naranjera mantuviera un estado estacionario. Con
el siglo XX, dicha situación tendió a cambiar con la organización,
en la ciudad de Monterrey, de sociedades para emprender el
cultivo del naranjo a gran escala. Por el éxito que tuvieron las
primeras plantaciones de naranjales en el vecino estado de Nuevo
León fue que Miguel Pier viajó a Montemorelos para observar los
resultados obtenidos por Robertson y los Berlanga en el cultivo
de la naranja.
De su estancia en la plantación de ambos citricultores,
Miguel Pier prestó atención a diversas cuestiones. En cuanto al
modo de plantar, señaló que “respecto a las distancias en que
plantan el naranjo es la misma que plantamos nosotros por acá
pues es de 20 a 22 pies uno de otro”. Pero en torno a la variedad
de la naranja, notó que: “Hay varias clases de naranjos, hay uno
el mejor para mí que le llaman a la naranja de ombligo; otra que
llaman de sangre, otra japonesa y otra mediterránea; la llamada
sangre tiene la forma de naranja agria de por acá, todas estas
clases de naranjas son injertados, y el fruto sin semilla”. No
obstante, Pier reconsideró que “resulta superior la de ombligo,
pues esta naranja es dulce y muy grande”.39 Sobre la ombligona
fue informado el coronel González hijo por la carta del 20 de
noviembre de 1904, que le envió Pier a su regreso a Tamatán.
Entre la fecha de la carta y la publicación de la Reseña del estado
AMGH, Carta de Miguel Pier en Tamatán al teniente coronel Manuel González hijo en Tlalpan, 20 de noviembre de 1904.
39

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de Tamaulipas de Adalberto Argüelles (1910), mediaron seis años
en los que el panorama mostró:
Particularmente la enorme plantación que se ha hecho de
naranjales en los terrenos de la hacienda de Tamatán en Ciudad
Victoria, propiedad esta última del progresista terrateniente
teniente coronel Manuel González hijo, cuyo número de plantas
traspuestas en estos dos últimos años alcanza a más de veinte
mil, estando en perfecto estado de crecimiento debido a lo
apropiado del terreno de la hacienda donde está la plantación,
a que se tiene el agua suficiente para cubrir el servicio de los
riegos y especialmente por el esmerado cuidado que se tienen de
la citada plantación por el entendido horticultor administrador
de la finca Miguel Pier, quien seleccionando las plantas al hacer
el trasplante de las almacigueras del injerto con pie de agrio,
que es el más adecuado en estas comarcas, ha asegurado, previo
unos cuantos años más de cuidado, una producción cuantiosa
que dejará a no dudarlo pingües utilidades a su propietario, y
contribuirá de una manera bien definida al aumento de esa parte
de la riqueza pública del estado.40

Los naranjales a los que se refiere Argüelles en su cita posiblemente
se tratan de los mismos que trajo Miguel Pier de Montemorelos
durante su estancia en dicho municipio neolonés que se desarrolló
económicamente gracias a la naranja. Probablemente, el
administrador de Tamatán contó previamente con el visto bueno
de Manuel González hijo para plantar naranjos en la finca. Dicho
propietario era bien conocido por su fama de rico terrateniente en
tierras tamaulipecas, dada su capacidad empresarial de invertir en
los cítricos, sector productivo que tuvo una participaron activa en
40

Argüelles, Reseña del estado de Tamaulipas, 246.

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el mercado nacional debido al paso del tren que sacó la producción
naranjera hacia otras partes de México a fines del porfiriato.
En esa época era común ver jardines plantados de naranjas
en Tamatán.41 Posteriormente, el cultivo del naranjo continuó
vigente a lo largo de la carretera Panamericana, la que según
Bataillón “permitió la venta de naranja en la capital neolonesa de
Monterrey y en Estados Unidos”. Dicho autor menciona además
que para ese entonces las plantaciones de naranjo se habían
ido multiplicando, sobre todo entre Montemorelos y Ciudad
Victoria,42 donde sobresalió especialmente el cultivo de la naranja
Washington en la época en que Tamatán funcionaba como escuela
de agricultura del estado.43 La mayor parte de la producción
de limón real y chico se consumía en el país. Por un lado, los
fruticultores mexicanos habían importado, al iniciarse el siglo
XX, los pies y retoños de limón de California en Estados Unidos
para formar nuevas plantaciones en el noreste mexicano, sobre
todo en Tamaulipas, donde el cítrico se distribuyó a las diferentes
haciendas agrícolas. Por otro lado, la toronja también alcanzó
importancia al igual que otros cítricos durante el porfiriato.
En este periodo, la caña de azúcar constituyó otro
de los productos agrícolas que se cultivaba en Tamatán. La
Rafael de Alba, La República mexicana. Tamaulipas. Reseña geográfica y
estadística (México: Vda. de C. Bouret, 1909), 42.
42
Claude Bataillon, Las regiones geográficas en México, ed. Florentino M
Torner, Nueva Ciencia. Nueva Técnica (México: Siglo Veintiuno, 1969), 200.
43
AGS, Escuela de Agricultura del Estado de Tamaulipas (C. Victoria, Talleres Linotipográficos del Gobierno, 1923).
41

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importancia de dicho carrizo se cifraba en el hecho de que
constituía parte de la dieta popular de la población tamaulipeca.
Adalberto Argüelles considera como “planta industrial” a la
caña de azúcar debido a que de ella se derivaban dos productos
acabados, el aguardiente y el piloncillo o panocha. El
aguardiente de caña se producía mediante un alambique.44
Por otra parte, el piloncillo era el endulzante que no podía
faltar en los hogares tamaulipecos. En Tamaulipas ambos
bienes derivados de la caña se consumían por la mayor parte de
la población. Para su cultivo se destinó un espacio dentro de la
finca conocido comúnmente como la huerta de caña. Acerca de
la situación del cultivo de la caña en 1909, Miguel Pier, en un
informe que rindió al administrador general, menciona: “Las
cañas han descollado muy poco, y calculo la molienda en unas
30 cargas, ésta participará como el 10 o 12 del presente”.45
A diferencia de la caña de azúcar, que constituía un bien de
El alambique era un aparato utilizado para la destilación de líquidos mediante un proceso de evaporación por calentamiento y posterior condensación
por enfriamiento. Según Tortolero, el alambique era una herramienta de destilación simple que está constituida por una caldera, donde se calienta la mezcla.
Los vapores salen por la parte superior y se enfrían en un serpentín situado
en un recipiente refrigerado por agua. El líquido resultante se recoge en el
depósito final. El proceso consiste en que evaporan primero los fluidos con
menor temperatura de cambio de estado, por lo que, tras la condensación, se
encuentran en el medio final más concentrados. De este modo se concentran
alcoholes, tales como el aguardiente. Alejandro Tortolero Villaseñor, De la coa
a la máquina de vapor: actividad agrícola e innovación tecnológica en las
haciendas mexicanas: 1880-1910 (México: Siglo XXI Editores, 1995), 283.
45
AMGH, Informe, Ib., 17 de noviembre de 1909.
44

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�Historia de una hacienda

exportación, el cacahuate sólo se cultivaba para autoconsumo
dentro de la hacienda.46 Hacia fines de 1906 existe noticia
en la finca sobre el cultivo de 5 1/2 almudes de cacahuate, es
decir, casi dos hectáreas.47
Por otro lado, y frente a la idea de que Bernardo Zorrilla
introdujo el henequén yucateco a Tamaulipas en 1900,48 hoy
sabemos por carta de Miguel Pier enviada a Manuel González
hijo que: “A la planta de henequén de Yucatán se le puso a la
tarjeta que tiene la planta que este señor introdujo Ud. [Manuel
González hijo] por primera vez el año de 1891.”49 El auge
económico en Yucatán, debido al henequén, determinó el interés
del coronel González hijo por introducirlo en Tamaulipas porque
observó en el oro verde una nueva alternativa económica de
ampliar su fortuna.
A manera de ejemplo, para 1906 existe en Tamatán una
plantación de 3,871 plantas yucatecas.50 En cambio, se tenía
proyectado el cultivo de 55,131 henequenales más hacia 1908.51
Argüelles, Reseña del estado de Tamaulipas, 223.
AMGH, Carta de Miguel Pier en Tamatán a José Pier en Ciudad Victoria, 7
de octubre de 1906.
48
Juan Fidel Zorrilla, Estudio de la legislación en Tamaulipas (Ciudad Victoria: Universidad Autónoma de Tamaulipas, Instituto de Investigaciones
Históricas, 1980), 339.
49
AMGH, Carta de Miguel Pier en Tamatán al teniente coronel Manuel González hijo en Tlalpan, 31 de octubre de 1907.
50
AMGH, Carta de Miguel Pier en Tamatán a José Pier en Ciudad Victoria, 7
de octubre de 1906.
51
AMGH, Informe de Miguel Pier a José Pier, Ciudad Victoria, 18 de enero
de 1908.
46
47

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Además del henequén clase Yucatán, hubo el de clase Tamaulipas,
el zapupe, que se cultivó también en la hacienda, al igual que la
lechuguilla que no requería de cultivo, pues crecía en abundancia
y de manera silvestre en los terrenos calizos de la finca. En el
transcurso de esta investigación sólo encontramos información
acerca del zapupe, del que se plantaron 7,778 ejemplares, los
que con los 10,816 que se plantaron en agosto, hacían un total
de 18,594 plantas de zapupe, cuyo cultivo perfeccionó Miguel
Pier “trayendo la plantita de la labor de los Sres. Terán”,52 otros
importantes cosecheros del período. Al cabo de tres meses hubo
un aumento de plantas de zapupe en calidad de cultivo, el que pasó
de 18,594 plantas en octubre a 77,351 en diciembre de 1909.53
Con este cultivo se esperaba “sacar de mil a cincuenta mil matas a
razón de 10 pesos millar”,54 lo cual correspondió a un fenómeno
de mayor trascendencia que experimentó la hacienda, que
Daniela Marino y María Cecilia Zuleta definen como “expansión
de la frontera productiva”,55 la cual se comenzó a expandir con
el cultivo de dicha fibra.
AMGH, Informe de Miguel Pier a José Pier, Hacienda de Tamatán, 5 de
octubre de 1909.
53
AMGH, Informe de Miguel Pier a José Pier, Hacienda de Tamatán, 9 de
diciembre de 1909.
54
AMGH, Andrés González en la hacienda de Tamatán a Manuel González
hijo en México, 28 de febrero de 1911.
55
Daniela Marino y María Cecilia Zuleta, “Una visión del campo: tierra,
propiedad y tendencias de la producción, 1850-1930”, en Historia económica
general de México. De la colonia a nuestros días, ed. Sandra Kuntz Ficker
(México: El Colegio de México, 2010), 462.
52

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�Historia de una hacienda

FOTO 4
Delegados de la Convención de la Liga de Comunidades Agrarias
y Sindicatos Campesinos con el gobernador Emilio Portes Gil y el
ingeniero Marte R. Gómez en la ex hacienda de Tamatán, 1926

Fuente: Archivo del Ingeniero Marte R. Gómez

La administración de la hacienda agrícola
Para conocer a fondo el cálculo económico en el que se basaba la
hacienda, se analizarán los bienes del inventario de la finca del año de
1899, que se relacionarán con el valor de Tamatán. Según el cuadro
2, los recursos naturales, agua y tierra y construcciones dentro de
la hacienda correspondían al grupo de bienes mayoritarios, los que
tenían una participación del 84 por ciento en el total del inventario.
Dicho porcentaje se obtiene al multiplicar 10,022 pesos, que es el
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monto de los bienes mayoritarios, por 100, divididos entre los 11,924.
75 pesos, que forman el total en que está valuada la hacienda. De la
misma forma obtenemos que los bienes promedio equivalían a 13.98
por ciento (1, 667. 75 pesos) en el total del avalúo de la finca; y los
bienes minoritarios 1.97 por ciento en ese mismo total.
Los primeros bienes comprendían las tierras abiertas al
cultivo y el vital líquido para el riego de los cultivos de la finca.
Asimismo, el cuadro 2 muestra que entre los bienes promedios se
encontraban: primero, un terreno de labor situado al sur del F. C.
del Golfo al frente a la estación de ferrocarril, con una medida de
168.80 metros cuadrados de fondo por 193.20 metros cuadrados de
frente; segundo, un solar al sur del paseo Pedro José Méndez, de
42 metros cuadrado frente por 46. 20 metros cuadrados de fondo;
y tercero, un terreno comprado en la parte oriente de la población.
Los dos primeros se adquirieron de particulares, mientras que el
tercero fue comprado por José Pier al cuerpo edil de la ciudad.
Gracias a estas tres adquisiciones, la hacienda de Tamatán aumentó
sus linderos en una segunda etapa. Por último, es menester describir
los bienes minoritarios de la finca, los que eran desde más de 2
hectáreas de tierra hasta una campana, pasando por jacales para
sirvientes, un par de yuntas de bueyes, carretón y carreta.56
AGHET, José Pier, Apoderado del Tte. C. Dn. Manuel González hijo manifiesta al C. Presidente municipal el capital que posee, para los efectos de la
Ley de Contribuciones vigente en el Estado, cuyo capital está ubicado en la
Hacienda de Tamatán, Ciudad Victoria, 14 de septiembre de 1899, PP. Manuel
González hijo, José Pier, Conforme L. Zorrilla, 264-265.
56

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�Historia de una hacienda

Cuadro 2
Inventario de la hacienda de Tamatán en 1899
Bienes
70 hectáreas 2 aras [sic] sembradura de riego en propiedad o
sean 62. 500 metros a 225 pesos fanega
Valor en que se estiman las 242 3/4 horas de agua en la hacienda durante el mes de las 3/4 partes del río de San (Isidro)
Marcos
Una casa material en Tamatán
2, 949 hectáreas 97 aras [sic] de terreno de agostadero o sean
2 1/4 sitios de ganado mayor en la hacienda de Tamatán
Una casa al norte de la plaza de Tamatán construida de piedra
y mide 30.25 metros frente, una alberca y baño exentos de
contribuciones conforme decreto
Otro terreno de labor situado al sur del F. C. del Golfo con
frente a la estación, el cual calculo en 168.80 metros fondo
por 193.20 metros de frente pues las escrituras tanto de estos
terrenos y no me es posible precisar la exactitud de sus dimensiones
23 hectáreas 7 aras [sic] sembradura sin riego, en propiedad o
sean 3 fanegas a 100 pesos una de 62.500 metros
3 casas de adobe en Tamatán
Un terreno en la labor de 38,232 metros cuadrados cuyos
linderos son: al norte, la prolongación de la calle de Alameda;
al sur, el terreno del F. C. del Golfo; al oriente, calle 23; y al
poniente, derecho de la vía del mismo ferrocarril
4 hectáreas 34 aras [sic] terreno de sembradura en San Isidro
3 jacales en mal estado en San Isidro
Un solar al sur del paseo Pedro J. Méndez de 42 metros frente por 46.20 fondo
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Valor en
pesos
2, 475
2, 422

2, 000
1, 125
2, 000

400

300
250
199

168.75
150
100

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�Jaime A. Rodríguez

Bienes

Valor en
pesos
100

Un terreno comprado al R. Ayuntamiento en la parte oriente
de la población
2 hectáreas 37 aras [sic] sembradura
75
10 jacales para sirvientes
50
2 yuntas de bueyes
50
Un carretón chico 2 lancillas
25
Una carreta
25
Una campana
10
Total
11, 924. 75
Fuente: AGHET, José Pier, Apoderado del Tte. C. Dn. Manuel González hijo
manifiesta al C. Presidente municipal el capital que posee, para los efectos
de la Ley de Contribuciones vigente en el Estado, cuyo capital está ubicado
en la Hacienda de Tamatán, Ciudad Victoria, 14 de septiembre de 1899, PP.
Manuel González hijo, José Pier, Conforme L. Zorrilla, 264-265.

La forma con que se llevaban las cuentas de Tamatán tuvo que
ver con que la legislación federal de la época obligaba a todo
comerciante o empresario a llevar seis tipos de libros contables,
entre los cuales estaba el copiador de cartas, en el que según
Gladys Lizama “se inscribirán íntegra y literalmente las cartas
y telegramas que expida sobre sus operaciones, unos en pos de
otros, sin dejar blancos, y guardando el orden de sus fechas. Este
libro, como los demás prescritos por el Código de Comercio,
debe ser encuadernado, forrado y foliado, mas no timbrado”.57
Gladys Lizama Silva, Correspondencia de Francisco Martínez Negrete
Alba, Guadalajara, México, 1903 y 1904: capital social familiar y vida cotidiana, Colección Fuentes (Zamora: El Colegio de Michoacán; Fideicomiso “Felipe Teixidor y Monserrat Alfau de Teixidor”, 2011), 10.
57

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�Historia de una hacienda

Al reflexionar sobre esta práctica de la cultura escrita de los
empresarios agrícolas porfiristas, es posible establecer cómo
Manuel González hijo llevaba a cabo la cuenta de la hacienda de
Tamatán.
La hacienda de Tamatán financiaba sus actividades por
medio de los recursos generados por la venta de sus productos
de la finca y por la obtención de préstamos. Los ingresos por
la venta de pasajes del tranvía y las ganancias generadas por la
concesión de luz eléctrica, ambos constituían ingresos de efectivo
a la hacienda. Otros de los rubros importantes de las entradas de
dinero a la hacienda lo constituían la venta de ganado, la renta de
pastos, el expendio de aguacate y cacahuate y la venta de solares
de la hacienda. Este proceso de venta de solares por la finca a
particulares continuó en años siguientes, incluso después que la
hacienda pasó a manos del ejecutivo del estado, pero ésta es una
historia posterior. A continuación, se conocerá a profundidad otro
tipo de entrada de efectivo a la finca.
Algunos comerciantes de los más importantes y con
mayor tradición en Ciudad Victoria tendieron relaciones
económicas con el dueño de Tamatán. Entre los comerciantes con
quienes se ligó Manuel González hijo es posible ubicar a Pablo y
Casimiro Lavín, Filizola y hermano, Bernardo Zorrilla, Manuel
Bustamante, Antonio Fernández, Ricardo Madrid y Manuel
María Hinojosa. Estos comerciantes eran al mismo tiempo
prestamistas, los que respondieron a la necesidad del crédito por
parte de quien lo demandaba. La importancia que tuvieron estos
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�Jaime A. Rodríguez

personajes dependió de que eran una fuente natural de crédito
para propietarios, tales como el coronel González, quien tendió
relaciones sociales con ellos para beneficiarse de las mismas. De
los nexos que tendió el teniente coronel con aquellos hombres,
fuente de crédito, dependió el otorgamiento de préstamos para
financiar su hacienda. Entonces fue que Manuel González hijo
empezó a pedir prestado a Lavín, Filizola y Zorrilla en una
primera etapa.
El proceso de compraventa de la hacienda de Tamatán
Con base en lo señalado por Victoria Lerner, la escasez de
capitales constituyó una dificultad que Manuel González hijo y
sus herederos atravesaron en vísperas de la revolución de 1910.
El año en que las fuerzas del general Pablo González ocuparon
Ciudad Victoria, en 1913, el dueño de Tamatán y su familia
estaban atravesando por una fuerte crisis económica que había
empezado a gestarse muchos años antes, desde el porfiriato.58
La escasez de capital también obligó al coronel González
a hipotecar algunas de sus propiedades. En 1912, David L.
Bretzfelder, apoderado del gerente del Banco de Tamaulipas,
prestó al teniente coronel, por conducto de José Pier 80,000 pesos
oro nacional con un rédito anual del diez por ciento, sirviendo
como hipoteca la hacienda de Tamatán. En esta fianza se incluían
Victoria Lerner, “Las zozobras de los hacendados de algunos municipios
del oriente de San Luis Potosí (1910-1920)”, Historia Mexicana 36, núm. 2
(1986): 324.
58

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�Historia de una hacienda

a San Isidro, el agua de riego, las fincas y mejoras, casas, baños,
potreros, la planta de luz eléctrica, a excepción del ganado.59
Las dificultades que el coronel González y sus herederos
sufrieron a raíz de la revolución y durante ésta tuvieron dos
consecuencias. La primera fue que la hacienda de Tamatán pasó
a manos del gobierno del estado; la segunda, que la hacienda
se convirtió en escuela de agricultura del estado a iniciativa del
gobernador César López de Lara, quien gobernó a Tamaulipas del
16 de febrero de 1921 al 8 de febrero de 1923.60 En su gestión como
mandatario estatal, López de Lara buscó recuperar el gobierno
del estado, aliándose con los terratenientes sobrevivientes a la
revolución. Por tal motivo y por el vínculo de amistad que lo unía
con los descendientes del general González fue que César López
de Lara medió a favor de ellos ante sus acreedores.
Las gestiones sobre el asunto iniciaron a fines 1921,
cuando el congreso estatal aprobó la iniciativa del gobernador
tamaulipeco para arrendar o traspasar los terrenos de la hacienda
a favor del gobierno del estado, que para los González significaba
una solución para sus problemas económicos.61 La operación
AMGH, Notaría pública a cargo del Lic. Isidoro C. Salazar, Primer
testimonio de la escritura de cesión onerosa de un crédito hipotecario a cargo
de las sucesiones de Manuel González hijo, y de Guadalupe Fernández de
González, otorgada por el Lic. Guillermo Obregón, por el señor David L.
Bretzfelder a favor del gobierno del estado de Tamaulipas (Ciudad Victoria:
Marzo 10 de 1922).
60
Juan Fidel Zorrilla, Historia de Tamaulipas (Ciudad Victoria: Gobierno del
Estado de Tamaulipas, Dirección General de Educación y Cultura, 1987), 110.
61
AHCET, Decreto 105 del 27 de diciembre de 1921, Ciudad Victoria,
59

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�Jaime A. Rodríguez

formalizada mediante escritura del 9 de marzo de 1922 mencionó
que el gobierno del estado, a la cabeza de López de Lara, pagaría
115,000 pesos, cantidad que resultaba de la suma de los 80,000
pesos del adeudo pendiente más los 60, 000 pesos de gravámenes
generados por la misma deuda en un período de diez años.
Los 115,000 pesos se pagarían en dos partes, en la primera
se cubrirían 60,000 pesos y en la segunda, 55,000 pesos, ambos
pagos se harían en moneda metálica oro nacional. El Banco
Zorrilla Sucesores recibiría el primero de estos pagos en su
sucursal de Ciudad Victoria. El segundo pago se cubriría a más
tardar en 1923 en la ciudad de Tampico, generando un interés del
siete por ciento anual, de lo que dependerían abonos de 3,000
pesos.62 Esta fianza incluiría el potrero de San Isidro, el tranvía,
a excepción de la planta de luz eléctrica instalada en la finca.
Días después de la formalización de tal transacción, el
periódico oficial del estado publicó el primer testimonio de la
escritura de compraventa de Tamatán celebrado entre el gobernador
del estado y Manuel González y Fernández.63 Al mes siguiente,
Tamaulipas.
62
AMGH, Notaría pública a cargo del Lic. Isidoro C. Salazar, Primer
testimonio de la escritura de cesión onerosa de un crédito hipotecario a cargo
de las sucesiones de Manuel González hijo, y de Guadalupe Fernández de
González, otorgada por el Lic. Guillermo Obregón, por el señor David L.
Bretzfelder a favor del gobierno del estado de Tamaulipas (Ciudad Victoria:
Marzo 10 de 1922).
63
AGHET, Periódico Oficial del Estado, Primer testimonio de la escritura de
compraventa de la Hacienda de “Tamatán” y Anexos, Planta de Luz Eléctrica,
manzana de solares núm. 11 y fracción de la manzana núm. 1 de esta ciudad,
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�Historia de una hacienda

el ejecutivo del estado quedó facultado para adquirir formalmente
la finca en virtud del decreto promulgado el 25 de abril de 1922,
por el cual, además, se harían las reparaciones correspondientes
al edificio y se construiría la calzada hacia el centro de la ciudad.
Asimismo, dicho decreto circunscribiría la construcción de las
dependencias necesarias de la Escuela de Agricultura del Estado,
así como las caballerizas y graneros pertenecientes al mismo plantel
educativo. Todo esto generaría un gasto de 140,000 pesos.64 El
decreto del 30 de abril de 1922 permitió al gobernador del estado
sacar a venta o arrendamiento sólo aquellos terrenos de la hacienda
innecesarios para construir los edificios que conformaron la Escuela
de Agricultura del Estado.
El antiguo casco de la hacienda alojó los primeros salones
de clase de la escuela. La utilización del casco de la vieja finca
de Tamatán por la escuela se vio acompañada de la construcción
de tres pabellones, la casa habitación del director, las casas para
los trabajadores, el establo y caballerizas y alberca, así como
edificaciones para lechería, laboratorio, enfermería, sala de actos
y gimnasio; zahúrdas, aprisco y gallineros; talleres de carpintería,
herrería y mecánica; y almacén y trojes y estercolero. La escuela
abrió un campo para las prácticas deportivas para del alumnado.
Dentro del complejo de Tamatán se construyeron las escuelas, la
otorgada por Don Manuel González, jr. y su esposa a favor del Gobierno del
Estado de Tamaulipas (Ciudad Victoria: Marzo 10 de 1923).
64
AHCET, Decreto 40 del 25 de abril de 1922, Ciudad Victoria, Tamaulipas.
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�Jaime A. Rodríguez

socialista Emancipación del Proletariado en 1935 y la Escuela
Primaria “Profesor Matías S. Canales”. Por investigaciones
recientes, sabemos que hubo conflictos por la tierra entre Tamatán
y los habitantes de los centros ejidales vecinos a la escuela. La
dotación de tierras a ejidatarios y el avance de la mancha urbana
determinó la disminución del perímetro de la escuela a mediados
del siglo XX.
Conclusiones
La adquisición de la hacienda de Tamatán formó parte de los
negocios que por cuenta propia emprendió Manuel González hijo,
después de administrar las haciendas de su padre y diversificar
sus actividades económicas de 1885 a 1893. La hacienda de
Tamatán, durante los veintiocho años que estuvo en poder del
coronel González, fue rentable. En esos años, la producción de
la hacienda continuó siendo diversa tal y como se vio en esta
investigación. Parte de la producción se comercializaba y otra
parte era para consumo dentro de la finca. El ferrocarril ayudó
para que se trasladaran los productos de la finca a la ciudad de
Monterrey y el puerto de Tampico. La hacienda contaba con
ranchos que se dedicaban al cultivo de árboles frutales y agaves
entre otros.
Entre la técnica agrícola dentro de Tamatán se encontraban
aperos para la labranza, tales como yuntas de bueyes, así como
carretones para mover y cargar semillas. Otros implementos de
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�Historia de una hacienda

la finca eran para la siembra, cosecha, limpia y separación de
granos. Entre los edificios de la hacienda se encontraban tres
casas de adobe, diez jacales para sirvientes, una casa de material
y tres jacales en San Isidro.
Manuel hijo ocupaba la cúspide jerárquica de la hacienda.
Después de él, se encontraba el administrador de todos sus bienes en
Tamaulipas, José Pier, quien representaba los intereses de nuestro
protagonista y gozó de toda su confianza. Entre las funciones del
apoderado de González hijo se encontraba desde planear hasta
comprobar que se realizaran las labores propias de la finca. Después
del administrador seguía en jerarquía el mayordomo, ambos los
trabajadores agrícolas más importantes. Ellos eran, además, los
responsables de los diversos cultivos de la hacienda. Como brazo
fuerte del administrador, Miguel Pier rendía informes al propietario
de la finca. Además, Miguel Pier distribuía las cuadrillas de
trabajadores, que estaban al mando del caporal o capataz. Las
cuadrillas estaban formadas por trabajadores alquilados que venían
de otras latitudes del país, principalmente del altiplano mexicano
del Bajío, en el occidente del país.
Como primer mayordomo de Tamatán, Miguel Pier también
empleó a los trabajadores en las adecuaciones realizadas al tranvía
y a la planta de luz eléctrica que correspondían a los negocios
lucrativos de la hacienda. Como parte del personal permanente
de la hacienda, se encontraban los vaqueros y algunos sirvientes;
aunque estos últimos se encontraban en la parte más baja de la
pirámide poblacional de la finca y se ocupaban de labores menores.
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�Jaime A. Rodríguez

A raíz de la inauguración, en 1891, del ferrocarril de
Monterrey al Golfo, que unía a la capital neolonesa con el puerto
de Tampico, se construyó ese mismo año la estación ferroviaria
de Ciudad Victoria, punto intermedio de dicha ruta del ferrocarril.
Esto alentó a Manuel González hijo a implantar el sistema de
vías móviles desmontables Decauville, que se utilizó tanto para
trasladar pasajeros, como para transportar la producción de la
finca de Tamatán a la estación del tren. El tranvía Decauville se
vio acompañado de otra obra de infraestructura introducida en
la hacienda, el establecimiento de la planta de luz eléctrica que
suministró las luminarias a la capital Ciudad Victoria.
En la hacienda de Tamatán hubo continuidad en la propiedad
por parentesco. La finca perteneció a la familia González desde la
fecha en que Manuel González hijo compró el inmueble.
Referencias
Archivos
Archivo del Ingeniero Marte R. Gómez
Archivo General e Histórico del Estado de Tamaulipas
Archivo Gabriel Saldívar, Biblioteca Central Pública Ing. Marte
R. Gómez
Archivo Histórico del Congreso del Estado de Tamaulipas
Archivo Manuel González, Universidad Iberoamericana
Archivo Manuel González hijo, Universidad Iberoamericana
Instituto de Investigaciones Históricas, Universidad Autónoma
de Tamaulipas
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233
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.3-22

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�La creación de la Secretaría de Educación Pública
(SEP) y la educación rural en el estado de Tamaulipas,
1921-1943
The creation of the Secretariat of Public Education (SEP) and
rural education in the state of Tamaulipas, 1921-1943
Yessenia Flores Méndez

El Colegio de Tamaulipas
Ciudad Victoria, México
orcid.org/0000-0001-8878-9437

Resumen: La investigación analiza la acción educativa federal en el
ámbito rural del estado de Tamaulipas, entidad ubicada en el noreste
de México. El estudio arranca en 1921, año de la creación de la
Secretaría de Educación Pública (SEP), y del inicio de la reforma
administrativa de centralización educativa. El artículo examina las
primeras acciones federales en 1923, y las primeras gestiones del
gobernador de la entidad en 1925. Asimismo, analiza el Convenio
de Unificación y Coordinación de los servicios educativos de 1936
entre el estado y la federación, y la renovación del Convenio de
federalización de la enseñanza en 1943. Utilizando expedientes
del fondo de la SEP, informes del gobierno estatal y fotografías, el
artículo utiliza como enfoque la historia regional de la educación para
recuperar experiencias educativas desde las regiones, sus contextos y
actores educativos. El estudio concluye que la labor que desempeñó
la SEP fue complementaria a la iniciativa local de los agentes
educativos.
Palabras clave: educación rural, escuelas primarias rurales, ruralidad.
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�La creación de la Secretaría de Educación Pública

Abstract: The research analyzes the federal educational effort in the rural
area of ​​the state of Tamaulipas, an entity located in northeast Mexico.
The study begins in 1921, the year of the creation of the Ministry of
Public Education (SEP) and the beginning of the administrative reform
of educational centralization. The article examines the first federal
actions in 1923 and the first responses of the state’s governor in 1925.
It also analyzes the 1936 Unification and Coordination Agreement
of educational services between the state and the federation, and the
renewal of the Education Federalization Agreement in 1943. Using files
from the SEP archive, state government reports, and photographs, the
articles use the regional history of education as an approach to recover
regional experiences of education, their contexts, and the educational
agents. The study concludes that the work carried out by the SEP was
complementary to the local initiative of educational agents.
Keywords: rural education, rural elementary schools, rurality.

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�Yessenia Flores

Introducción
A un siglo de creación de la Secretaría de Educación Pública
(SEP) (1921-2021) en México, el propósito de este estudio es
analizar la acción de la federación en la educación rural en una
región del norte del país poco estudiada, como es el caso del estado
de Tamaulipas. En la historia de la educación rural en México,
uno de los temas principales ha sido el programa educativo
que impulsó el gobierno después de la revolución de 1910.
Juan Alfonseca realizó un primer balance de la historiografía
sobre la educación rural en México de 1910 a 1970, y planteó
que los trabajos inscritos en el análisis de la relación escuelacomunidad son los que aportan a las circunstancias regionales
en que se desenvolvieron las políticas de escolarización. Los
estudios regionales permiten captar el orden rural de vida de
los municipios y ejidos durante la escolarización de los años
veinte y treinta. Por su parte, clasifica tres ejes de estudio de
la educación rural: las políticas educativas impulsadas por
el Estado Nacional hacia la población rural, los procesos
de expansión de la escolarización rural en las regiones y los
procesos de institucionalización de la escuela en las sociedades
agrarias.1
Juan Alfonseca, “La historia de la educación rural en México, 1911-1970”,
en Historiografía de la educación en México, ed. Luz Elena Galván de Terrazas, Susana Quintanilla, y Clara Inés Ramírez González (México: Consejo
Mexicano de Investigación Educativa A.C., 2003), 279–314.
1

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�La creación de la Secretaría de Educación Pública

Alicia Civera realizó un segundo balance historiográfico
de la década de 2003 al 2013, y afirmó que en la década de
1970 había tres interpretaciones del proyecto educativo
revolucionario y en particular de la escuela rural mexicana. En
la primera, representaba una propuesta modernizadora que fue
rechazada por la población mexicana que se oponía al ataque
a la iglesia católica; en la segunda, se trató de un proyecto que
buscó mejorar las condiciones de vida de la población rural;
y en la tercera, significaba una retórica que buscaba legitimar
a los revolucionarios en el poder con fines de manipulación
ideológica.2
Los estudios sobre la reforma de federalización educativa
y la escolarización rural se han enfocado a las regiones del centronorte de México, como San Luis Potosí3 y Zacatecas;4 sureste,
Alicia Civera Cerecedo, “Los libros sobre la educación rural en México publicados en el nuevo siglo: una revisión general”, en Historia e historiografía de la educación en México: hacia un balance, 2002-2011. Vol.
2, ed. Georgina María Esther Aguirre Lora, Colección Estados del conocimiento (México: Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de
Educación Superior; Consejo Mexicano de Investigación Educativa, 2016),
249–72.
3
Armando René Espinosa Hernández, “La institucionalización de la escuela
rural federal y la sindicación del magisterio en San Luis Potosí” (El Colegio de
San Luis, 2006).
4
María del Refugio Magallanes Delgado, “Federalización de la enseñanza y
del magisterio en Zacatecas, 1922-1933”, Anuario Mexicano de Historia de la
Educación 1, núm. 2 (el 7 de enero de 2019): 131–41, https://doi.org/10.29351/
AMHE.V1I2.253.
2

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�Yessenia Flores

como son los casos de Chiapas,5 y Veracruz,6 Oaxaca;7 y en el
centro, particularmente el Estado de México8 y Puebla.9 De los
recientes estudios regionales sobre la educación rural, sobresalen
los realizados en el centro del país, cercanos a la capital de la
república, entre ellos los de Juan Alfonseca, quien analizó la
escolarización rural federal en la región de Texcoco y Chalco,
Estado de México, demostrando cómo ahí operó una dinámica
de sustitución y desplazamiento entre las redes escolares del
gobierno estatal y del federal. El autor valora el impacto que
Óscar Javier Barrera Aguilera, “Entre apatía y colaboración: actitudes
hacia las escuelas rurales federales en la región de San Bartolomé de Los
Llanos, Chiapas, 1926-1940”, LiminaR 11, núm. 1 (2013): 42–56.
6
Laura Giraudo, “No era un desierto: la Secretaría de Educación Pública y
la educación rural en el estado de Veracruz, periodo posrevolucionario”, en
Historia de la educación en Veracruz: construcción de una cultura escolar,
ed. Luz Elena Galván de Terrazas, Gerardo Antonio Galindo Peláez, y Gerardo
Sánchez Vigil, Colección Veracruz Siglo XXI 3 (México: Universidad Veracruzana; Gobierno del Estado de Veracruz; Secretaría de Educación del Estado
de Veracruz, 2014), 173–97.
7
Salvador Sigüenza Orozco, “El sistema educativo estatal y los primeros años de la federalización educativa en la Sierra Norte de Oaxaca (19201942)”, Relaciones 36, núm. 143 (2015): 129–59, https://doi.org/10.24901/
rehs.v36i143.62.
8
Juan B Alfonseca Giner de los Rios, “La federalización de la enseñanza.
Concurrencia escolar y alianzas sociales en contextos rurales del oriente del
Valle de México, 1922-1947”, Relaciones 36, núm. 143 (2015): 11–50, https://
doi.org/10.24901/rehs.v36i143.58; Carlos Escalante Fernández, Mazahuas,
campesinos y maestros : prácticas de escritura, tierras y escuelas en la historia de Jocotitlán, Estado de México (1879-1940) (Zinacantepec: El Colegio
Mexiquense, 2014).
9
Ariadna Acevedo Rodrigo, “Entre el legado municipal y el avance del gobierno federal: las escuelas de la sierra norte de Puebla, 1922-1942”, Relaciones 36, núm. 143 (2015): 51–84, https://doi.org/10.24901/rehs.v36i143.59.
5

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�La creación de la Secretaría de Educación Pública

localmente tuvo el proceso federalizador y encontró que éste no
tuvo rasgos de compensación complementaria; resultó no ser el
Estado posrevolucionario el que llevó la escuela a los pueblos
marginados, sino el poder político estatal.10
Por su parte, Carlos Escalante muestra desde una mirada
local cómo se llevó a cabo el proceso de escolarización en el
municipio de Jocotitlán, Estado de México, entre 1879 y 1940, un
período amplio para dar cuenta de los cambios y continuidades en
los usos locales de la escritura y en los procesos de escolarización;
y que ayuda a entender las formas de apropiación que tuvieron de
la escuela y los usos sociales que hicieron de ésta.11 Escalante
analizó las condiciones que permitieron el establecimiento de
escuelas rurales en el norte del Estado de México, y describe
las respuestas locales a este proceso educativo. Destaca que
el acercamiento regional a la centralizadora “Federalización
de la enseñanza” puede mostrar los alcances que tuvo, las
modificaciones de la cultura escolar y las prácticas; así como la
consolidación de sistemas educativos estatales y la participación
de los agentes escolares locales.12
Alfonseca Giner de los Rios, “La federalización de la enseñanza. Concurrencia escolar y alianzas sociales en contextos rurales del oriente del Valle de
México, 1922-1947”.
11
Carlos Escalante, Mazahuas, campesinos y maestros. Prácticas de escritura, tierras y escuelas en la historia de Jocotitlán, Estado de México (18791940), Zinacantepec: El Colegio Mexiquense, 2014.
12
Escalante, Carlos “Respuestas locales a la escuela rural federal en el norte
del Estado de México (1927-1940),” en Relaciones, Estudios de Historia y
Sociedad, Zamora: El Colegio de Michoacán, Vol. 36, N. 143, 2015.
10

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�Yessenia Flores

Ariadna Acevedo, por su parte, examinó la continua
presencia de las escuelas municipales y las limitaciones de la
expansión de las escuelas federales en la sierra norte de Puebla
(1922-1942). En su trabajo, destacó el aporte de los recursos
locales a la escolarización, analizó la distribución de las escuelas
federales, cuestionó si las escuelas llevaron a cabo una función
complementaria y compensatoria frente a la red escolar existente,
y evaluó en qué medida la SEP atendió a las zonas más rurales
y aisladas para entender los límites del avance federal y la
importancia de las localidades para sostener las escuelas. Dicha
autora también menciona que los frecuentes cierres de las escuelas
federales (aún después de 1940, cuando cabría esperar mayor
estabilidad) señalan una limitación más del esfuerzo educativo
federal. Se ha escrito mucho sobre el período de 1921-1940,
pero queda pendiente estudiar qué pasó después con las escuelas
federales. Por último, Acevedo encontró que las localidades
complementaron la oferta educativa; el Estado compensador fue
compensado por los ciudadanos.13
En otras latitudes, los autores Chávez y Medina
coordinaron Los mundos escolares en el noreste de México, donde
agruparon estudios de San Luis Potosí, Nuevo León y Zacatecas,
mostrando la realidad educativa en un territorio enclavado en la
región semidesértica.14 Ramos, en el mismo sentido, realizó un
Acevedo Rodrigo, “Entre el legado municipal y el avance del gobierno
federal: las escuelas de la sierra norte de Puebla, 1922-1942”.
14
Mónica Lizbeth Chávez González y René Medina Esquivel, eds., Los mun13

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�La creación de la Secretaría de Educación Pública

estudio sobre las maestras y expuso la situación de las escuelas
rurales en el sureste de Nuevo León.15
Al estudiar la política educativa nacional dirigida al
medio rural y el proceso de expansión de la escolarización rural
en Tamaulipas, las cuestiones que se busca responder aquí son:
¿Cuál fue la recepción-apropiación de la escuela rural? ¿Cómo
recibieron las reformas educativas orientadas a la educación
rural? ¿Cómo se distribuyeron las escuelas rurales federales y
estatales? ¿Cuál fue la interacción entre las autoridades y agentes
educativos?
En el aspecto teórico se siguen las aportaciones de Elsie
Rockwell, quien propone abordar las investigaciones “desde una
perspectiva que privilegie lo local sobre lo nacional”, porque
el discurso, la legislación y programas del Estado centralizado
se aplican a regiones particulares, y en estos procesos ocurren
tensiones entre centro y localidad.16 También seguimos la
categoría de “negociación”, que señala que en cada lugar ocurren
dos escolares en el noreste de México: ruralidad y género en el siglo XX (San
Luis Potosí: Escuela Nacional de Estudios Superiores, Unidad Morelia; Benemérita y Centenaria Escuela Normal del Estado de San Luis Potosí, 2019).
15
Norma Ramos Escobar, El trabajo y la vida de las maestras nuevoleonesas: un estudio histórico de finales del siglo XIX y principios del siglo XX
(Monterrey: Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León, 2007).
16
Elsie Rockwell, Hacer escuela, hacer estado: la educación posrevolucionaria vista desde Tlaxcala, Colección Investigaciones (Zamora: El Colegio
de Michoacán; Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social; Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto
Politécnico Nacional, 2007), 13.
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�Yessenia Flores

negociaciones entre grupos regionales y nacionales.17 Este ensayo
también se orienta con el concepto de “apropiación”, que subraya
que las políticas y los proyectos educativos fueron disputados,
modificados y apropiados en cada lugar; en este sentido, las
pugnas regionales alteraron la política nacional.18
El trabajo está fundamentado con el análisis e interpretación
de los documentos y expedientes del Archivo Histórico de la SEP,
informes de gobierno y fuentes iconográficas. También se hizo un
recorrido de campo por las escuelas primarias rurales construidas
en el centro del estado durante los años cuarenta del siglo XX,
para recopilar fotografías de los edificios y murales y observar la
materialidad escolar.
La fundación de la SEP y las primeras escuelas
rurales federales de los años veinte en Tamaulipas
A fines del siglo XIX, durante el porfiriato (1877-1910), los
gobernadores porfiristas abrieron las primeras escuelas rurales. En
1897, existían ochenta escuelas rurales en Tamaulipas sostenidas
por el gobierno del estado y vigiladas por los municipios. En
1911, la Dirección de Instrucción Pública en el Estado informó a
la Secretaría de Instrucción Pública (SIPBA) sobre la función de
95 escuelas primarias rurales de las cuales estaban distribuidas 45
Rockwell, Hacer escuela, hacer estado: la educación posrevolucionaria
vista desde Tlaxcala.
18
Mary Kay Vaughan, La política cultural en la Revolución: maestros, campesinos y escuelas en México, 1930-1940, Sección de obras de historia (México: Fondo de Cultura Económica, 2001), 14.
17

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�La creación de la Secretaría de Educación Pública

en el distrito centro, 24 en el Distrito Norte, 12 en el Distrito sur,
y en el cuarto distrito había 14.19
Pero la irrupción de la revolución de 1910 las
disminuyó y varias de ellas fueron cerradas. Con el triunfo del
constitucionalismo, el general Venustiano Carranza devolvió
la enseñanza a cargo de los municipios. Entre 1914 y 1916 el
gobernador constitucionalista, Luis Caballero, designó al profesor
Lauro Aguirre al frente de la Dirección General de Educación
Pública (DGEPET), pero la educación pasó a depender del
gobierno del estado; funcionaban entonces, en total, 214 escuelas
primarias, 90 urbanas y 124 rurales con 12,832 alumnos y 4,604
respectivamente.20
Por su parte, con el presidente Álvaro Obregón (19201924) inició el período de reconstrucción nacional y desarrollo
institucional. El Congreso de la Unión, en ejercicio de la
facultad que le confería el artículo 135 de la Constitución
federal, y con la aprobación de la mayoría de las legislaturas de
los estados, expidió el decreto que reformó el artículo 14, que
suprimió la SIPBA, así como la fracción XXVII del artículo
73, para establecer y sostener en toda la república mexicana
las escuelas rurales y urbanas, secundarias y profesionales.
Así, la federación tendría jurisdicción sobre los planteles que
AGN, SIPBA, Dirección General de Instrucción Pública de Tamaulipas, 31
de octubre de 1911.
20
IIH-UAT, Informe General de educación Pública en el Estado de Tamaulipas, 1914-1916, Ciudad Victoria.
19

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�Yessenia Flores

sostuviera sin menoscabo de la libertad que tenían los estados
para legislar sobre el ramo.21
También se decretó el establecimiento de la SEP, y se
asignaron las distintas dependencias, entre ellas, la Dirección de
Educación Primaria y Normal, el Departamento de Educación y
Escuelas que se fundaran con recursos federales, y el Departamento
escolar.22 Luego se crearon el Departamento de Escuelas
Primarias Rurales y Foráneas (DEPRyF), el Departamento de
Cultura indígena (del que dependían las misiones culturales),
entre otros.23 José Vasconcelos fue designado primer secretario,
quien emprendió una cruzada educativa y aplicó la enseñanza
activa. La historiadora Engracia Loyo afirma que la “escuela
rural mexicana” de 1920 a 1940 se insertaba con las comunidades
rurales, era la casa del pueblo, el lugar de reunión de la comunidad.
Ésta surgió con la SEP en 1921, cuando el país entraba en una
etapa de reconstrucción, y se hicieron esfuerzos de extender la
educación al medio rural, ya que la escuela había privilegiado a
las áreas urbanas.24
En los mismos años, en Tamaulipas, el gobernador César
López de Lara (febrero de 1921 a diciembre de 1923) promulgó
la Constitución política del estado y la Ley de Educación Pública
Diario Oficial de la Federación, en adelante DOF, 8 de julio de 1921.
DOF, 29 de septiembre de 1921.
23
Ernesto Meneses Morales, Tendencias educativas oficiales en México
(México: Editorial Porrúa, 1983), 381.
24
Engracia Loyo Bravo, La casa del pueblo y el maestro rural mexicano,
Biblioteca pedagógica (México: Secretaría de Educación Pública, 1985).
21
22

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�La creación de la Secretaría de Educación Pública

de Tamaulipas de 1922. Asimismo, decretó que las escuelas
oficiales pasaran a depender directamente del ejecutivo mediante
la Dirección General de Enseñanza Pública (DGEPET), en
la dirección técnica, administrativa y financiera, pero en sus
informes no clasificó las escuelas rurales.
La creación de la SEP permitió a la federación tener
presencia en las entidades. En 1922, la política vasconcelista
pretendió ser auxiliar, ya que dependía de las circunstancias
de cada estado y con cada uno el pacto fue diferente.25 Ese
año, Vasconcelos envió un representante a Tamaulipas, y le
informaron que las escuelas estaban en buenas condiciones al
depender del gobierno del estado. Ese año sólo se efectuaron los
trabajos preparatorios para extender la acción educativa federal
posteriormente en la entidad.26
En enero de 1923 se formularon las “Bases para la
Acción Educativa Federal”, que incluían los presupuestos para
24 estados, y reiteraban que la SEP actuaría sin menoscabo
de la autoridad local.27 El Departamento escolar de la SEP
fundó ese año 1,537 escuelas, de las cuales 1,219 eran rurales.
Engracia Loyo Bravo, “Los mecanismos de la ‘federalización’ educativa,
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Zoraida Vázquez), ed. Pilar Gonzalbo Aizpuru, vol. I (México: El Colegio de
México, 2018), 116, https://doi.org/10.2307/J.CTV47W6ST.11.
26
Hemeroteca Nacional de México, en adelante HNM, Boletín SEP, 1 de
enero de 1923.
27
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México, 1911-1928 (México: El Colegio de México, 1999), 141.
25

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El Estado de México quedó a la cabeza con 211 escuelas
federales, seguido por Guanajuato con 144, mientras la
entidad menos favorecida fue Tamaulipas, en donde solo se
creó una escuela federal. La cantidad de dinero otorgada a
cada estado era proporcional a su población analfabeta. Los
subsidios fluctuaban entre los 350 mil pesos para Guanajuato
y 40 mil pesos para Tamaulipas.28 En otra fuente de 1923, se
registra que se destinaron a Tamaulipas 23,576 pesos para las
escuelas federales.29 Se recomendó mediante circular a todos
los Delegados (Delegación Federal de Educación) de la SEP
en los estados que se siguieran las Bases de la escuela de la
acción. Ya para septiembre de 1923, la SEP había establecido
convenios con los 32 estados.30
La acción paralela en el callismo
El presidente Plutarco Elías Calles (1924-1928), y el secretario
de la SEP, José Manuel Puig Casauranc, siguieron otra política:
crearon un sistema educativo paralelo al estatal, independiente,
para llenar las lagunas de acción de autoridades locales.
Consideraban que había sido un error celebrar contratos mediante
los cuales el gobierno manejaba la educación y la responsabilidad
HNM, Boletín SEP, tomo II, números 5 y 6, 2° semestre de 1923, y 1° semestre de 1924, “La acción federal en los estados”, p. 28, 1 de enero de 1924.
29
HNM, Boletín SEP, “Cuadro que manifiesta las cantidades invertidas en el
sostenimiento de escuelas federales dependientes del Departamento escolar en
los estados de la República en el año de 1923”, 1 de enero de 1924.
30
Meneses Morales, Tendencias educativas oficiales en México, 168.
28

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del estado se limitaba a entregar a éste una suma de dinero, por
lo que los pocos contratos que aún existían fueran anulados. La
SEP fue reorganizada, y en 1925 las Delegaciones de Educación
Federal en los estados se renombraron Direcciones; en 1926
crearon la Dirección de Misiones Culturales y el Departamento
de Escuelas Rurales.
Entre 1925 y 1928 fue gobernador de Tamaulipas el
licenciado Emilio Portes Gil, quien apoyó el reparto de tierras en
ejidos y la educación rural. En la Primera Convención de la Liga
de Comunidades Agrarias (LCA) que se celebró en septiembre
de 1926, el programa de materia agraria que trazó el gobierno
del estado contenía diez postulados; el punto VII, dedicado a la
educación, enunciaba:
Una escuela rural abre nuevos horizontes, introduce variantes
de la monotonía de la vida gris del jornalero y hace menos
duras las faenas del campo. En combinación con la escuela
rural, la escuela nocturna para adultos presta ocasión para que
se instruyan los mayores de edad, y para que adquirieran éstos
la noción de que hay tierras más allá del límite de la hacienda
que los vio nacer. Fiestas escolares a las que asistan los padres
de los educandos y números en los programas de fiestas patrias
desempeñados por adultos, y que pueden ser desde carreras de
caballo, sobre temas que dignifiquen el productor y se ponga
de manifiesto la repugnancia de los vicios y de la ociosidad;
contribuirán hacer amable el aprendizaje, aun a hombres que
llegaron a la mayoría de edad sin haber tenido nunca en sus
manos un libro de lectura.31
Liga de Comunidades Agrarias y Sindicatos Campesinos del Estado
de Tamaulipas, Primera Convención de la Liga de Comunidades Agrarias
31

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El gobernador Emilio Portes Gil pronunció un discurso en la
apertura de los trabajos de la Primera Convención, y dijo:
Deseamos una “nueva escuela” para Tamaulipas, no la escuela
de la rutina y de programa que se enseñaba en las cuatro paredes
de un cuarto oscuro, no la vieja escuela que martirizaba la pobre
inteligencia del niño, no la escuela de escasos recursos que
hacia añicos la mente y el espíritu infantil; deseamos la “nueva
escuela” de la libertad, la escuela de los nuevos horizontes,
la escuela del corazón que hace nacer en el espíritu el alto
sentimiento de la fraternidad humana. Deseamos sembrar en
cada corazón de mexicano y de tamaulipeco, la simiente de
la “escuela moderna”, que rompe los moldes de la sociedad
opresora del capitalismo, escuela que quita los prejuicios de
clase que hace nacer en el espíritu humano las tendencias
destructoras que siembran en los pueblos la discordia y el
odio.32

En el proyecto de bases para constituir la Liga de Comunidades
Agrarias del estado se establecieron XVI puntos. En el VIII,
se propuso crear escuelas rurales mixtas y escuelas de difusión
que impartieran conocimientos rurales para adultos; gestionar,
además, las admisiones de los hijos de los ejidatarios a la Escuela
Regional de Agricultura del Estado o a la Escuela Nacional de
Agricultura de México, y en general, tratar todo lo relacionado
con la educación del campesino. También se propuso patrocinar
la creación de Juntas locales de educación en colaboración con
y Sindicatos Campesinos del Estado de Tamaulipas (México: Editorial
Cvltvra, 1927).
32
Liga de Comunidades Agrarias y Sindicatos Campesinos del Estado de
Tamaulipas, 74.
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las autoridades y obtener recursos de los padres de familia para
la construcción edificios escolares adecuados. En el punto IX
se plasmó la idea de organizar campañas de alfabetización e
higiene, combatir el alcoholismo, el fanatismo y en general
todo aquello que pudiera redundar en la degeneración corporal
o mental de los campesinos. El punto XI, por su parte, señaló
la importancia de hacer sana la vida en el campo, introduciendo
deportes y bibliotecas y ofreciendo esparcimiento al hombre del
campo.
El 27 de noviembre de 1926, el gobernador Emilio Portes
Gil expidió un decreto donde expuso que, siendo la educación
popular el medio más eficaz para implantar los principios, estaba
dentro del programa de gobierno el propósito de reformar los
sistemas de enseñanza y procurar la “socialización de la escuela”
para que dejara de ser individualista, ya que la ley vigente no
tenía las orientaciones modernas.33 En abril de 1927, expidió
la Ley de Educación Pública del Estado de Tamaulipas, en
cuyo artículo primero se determinó que la instrucción primaria
impartida por el estado, o la que en él se impartiera bajo la
vigilancia y legislación del mismo a través de la DGEPET,
perseguía el desarrollo de los educandos, capacitándolos con
hábitos para un vida social de cooperación que asegurara el
bienestar y progreso. En el artículo segundo, el gobierno del
Archivo del Congreso del Estado de Tamaulipas, en adelante AHCET, Decreto 265, 27 de noviembre de 1926.
33

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estado aceptó la obligación de impartir la educación elemental
en ciudades, congregaciones y rancherías, impulsando la
Escuela Rural que tanto hacían falta en el país. Todas las
escuelas primarias urbanas y rurales observarían el laicismo
en la enseñanza y tenderían a conseguir la unidad nacional. El
artículo 18 expuso que toda escuela rural que se estableciera
en lugares ejidales se llamaría escuela ejidal y estaría vigilada
por inspectores. También funcionarían comités de educación
rural con la cooperación social. Por otro lado, los dueños de
haciendas también deberían abrir escuelas.34
El plan de estudios de primaria contenía saberes de la
escuela activa: en las primarias rurales mixtas, de un maestro y
con dos grados del primer ciclo, se incluía Higiene y deportes,
Aritmética y Geometría, Pequeñas industrias, Geografía e
Historia, Dibujo, Escritura y Canto. En las Elementales mixtas,
rurales o urbanas, se incluía Higiene, Lenguaje, Aritmética y
geometría, Huerto y Granja escolar, juegos y deportes, Dibujo,
Escritura, Música y canto, Meteorología y Geografía, Historia del
Estado y Patria.
El gobierno del estado publicó en 1927 las Disposiciones
de las escuelas ejidales de Tamaulipas, que presentaba las
sugestiones de funcionamiento de las escuelas rurales, de
los directores, materias y actividades. Los maestros de las
Ley de Educación Pública del Estado de Tamaulipas (Ciudad Victoria,
1927).
34

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escuelas rurales ejidales debían contar en su biblioteca con las
constituciones; con las leyes del trabajo y agraria; con la colección
de las revistas El Surco y La Tierra; folletos de la cría de gallinas,
conejos y cerdos; así como con el Manual del Agricultor, del
horticultor y apicultor.35
Por otra parte, de la relación de escuelas primarias
rurales federales que funcionaban hasta finales de 1924, se
registraron 12 en Tamaulipas, con un maestro cada una.36
En el primer informe, el gobernador Portes Gil mencionó
que al iniciar su gestión en 1925 había 2 escuelas primarias
establecidas por la federación, y llegó la primera misión
cultural. Asimismo, gestionó con la SEP el establecimiento de
50 escuelas rurales sostenidas por la federación, ocupándose
la DGEPET de determinar dónde deberían abrirse los planteles
que se inaugurarían ese mes de enero.37 En el segundo
informe, dijo que en el estado había 60 escuelas sostenidas por
la federación.38
Poder Ejecutivo del Estado de Tamaulipas, DGEP, Boletín número 4, año
1, enero de 1927, Ciudad Victoria, Tamaulipas, MXMXXVII.
36
“Estadísticas. Relación de Número de Escuelas Rurales que funcionaron
hasta el 1 de diciembre de 1924”. El sistema de escuelas rurales en México
(México: Talleres Gráficos de la Nación, 1927).
37
Informe que rinde el C. Gobernador Constitucional del Estado, Lic.
Emilio Portes Gil, ante el XXIX H. Congreso del mismo, el dia 1°. de enero
de 1926 (Ciudad Victoria: Talleres Linotipográficos del Gobierno del Estado,
1926), 21.
38
Informe que rinde el C. Gobernador Constitucional del Estado, Lic.
Emilio Portes Gil, ante el XXX H. Congreso del mismo, el dia 1°. de enero
de 1927 (Ciudad Victoria: Talleres Linotipográficos del Gobierno del
35

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Según los datos de la SEP, en 1926 aumentaron a 40
escuelas primarias rurales federales que atendían 1,872 alumnos,
y en 1927, 52 escuelas y un inspector escolar federal.39 La
mayoría de las escuelas, sin embargo, se ubicaban en el centro
del estado. Así empezaron a operar paralelamente dos sistemas
educativos, el estatal y el federal, con la presencia de la DGEPET
y la Dirección de Educación Federal (DEF).
A fines de 1926, fue nombrado Director de Educación Federal en Tamaulipas el profesor Efrén N. Mata quien informó a
la SEP de su visita.40 La federación el próximo año no pagaría
locales para escuelas en el estado.41 Según los informes de la
DEF del 10 de febrero de 1927, el nuevo Director en Tamaulipas
era el profesor Ocampo N. Báez.42 En mayo de 1927, el Inspector escolar federal José A. Bazán visitó las escuelas rurales federales del centro del estado.43 En 1928, Tamaulipas contaba con
82 escuelas rurales federales, atendidas por 90 maestros y 3,736
Estado, 1927).
39
“Relación que manifiesta las Escuelas Rurales que, sostenidas por el Gobierno Federal y dependientes de la Secretaría de Educación Pública, funcionaron hasta el mes de diciembre de 1926, en la República”, Departamento de
Escuelas Rurales, 1926.” El sistema de escuelas rurales en México.
40
HNM, Boletín SEP, Escuelas rurales, Departamento de Cultura, 1926.
41
HNM, Boletín SEP, Informe del DFE profesor Efrén N. Mata, de los meses
de noviembre y diciembre de 1926, enero de 1927.
42
HNM, Boletín SEP, Informe del Director de Educación Federal en el Estado de Tamaulipas, Ocampo N. Báez, 10 de febrero de 1927.
43
HNM, Boletín SEP, Informe del Director de Educación Federal en el Estado de Tamaulipas, Ocampo N. Báez, mayo de 1927.
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alumnos.44 En 1928, se aprobó crear otras 40 escuelas rurales federales en la entidad. Por el aumento de escuelas, el estado quedó
dividido en dos zonas escolares federales, la del norte, a cargo del
inspector José A. Bazán, con residencia en Villagrán; y la del sur,
a cargo de Delfino Téllez, en Jaumave. La zona norte contaría con
53 escuelas y la sur con 50; es decir, a finales de la década de los
veinte ya se llegaba a más de un centenar de escuelas federales.45
El gobernador Portes Gil, en 1927, estableció 10 escuelas
rurales de varones, 10 de niñas, y 50 mixtas.46 Para 1928, se
construyeron escuelas en Ollama, Estación Cruz, Estación Carrizos,
Barranco azul, San José de Santa Engracia, Las Enramadas
(Hidalgo), El Saucillo (San Carlos) y La Misión (Victoria). Otras
escuelas pequeñas se abrieron en el Ejido San Patricio (Padilla),
Ejido La Diana (Güémez), Tancol (Tampico), La Peña (Soto la
Marina), La Mora (Magitzcatzin), Villa de Juárez, Ejido San
Lázaro, Garza Valdéz (Villagrán) y Jaumave.47 En el distrito sur
también se repartieron ejidos, donde se encontraban otras escuelas.
México. Secretaría de Educación Pública, El esfuerzo educativo en México
(Mexico: Publicaciones de la Secretaria de Educación Pública, 1928).
45
HNM, Boletín SEP, Informes del Director de educación federal en el estado de Tamaulipas, correspondiente a diciembre de 1927 y enero de 1928.
Escuelas rurales, Ocampo N. Báez.
46
Liga de Comunidades Agrarias y Sindicatos Campesinos del estado de
Tamaulipas, Segunda Convención de la Liga de Comunidades Agrarias y
Sindicatos Campesinos del estado de Tamaulipas (Ciudad Victoria, 1927), 52.
47
Liga de Comunidades Agrarias y Sindicatos Campesinos del estado de Tamaulipas, Tercera Convención de la Liga de Comunidades Agrarias y Sindicatos
Campesinos del estado de Tamaulipas (Ciudad Victoria: Cvltvra, 1930), 65.
44

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En Ollama y en Santa Engracia se construyeron escuelas ejidales
de cemento y fierro, debidamente acondicionadas para los niños
con luz eléctrica, sanitarios de regadera y drenaje. Estas escuelas
las había costeado en su mayor parte el gobierno del estado, y para
completar, cada pueblo contribuyó con 3 mil pesos que se tomaron
del fondo con el 15 por ciento de las cosechas levantadas en el
ejido. Se construyeron escuelas más pequeñas en Estación Cruz,
Estación Carrizos, Ejido La Diana y San Lázaro.48
Según estadísticas de la DGEPET, en el año escolar
de 1927-28, el gobierno del estado administraba 98 primarias
urbanas y 182 rurales, así como nocturnas. Mientras, la SEP tenía
el control de 123 escuelas, de las cuales 60 eran rurales mixtas, 5
urbanas y 58 de adultos; en el caso de Tampico, eran sostenidas por
el municipio y particulares.49 Esta política agrarista y educativa,
sin embargo, solo tuvo alcance en el centro del estado.
La centralización educativa en el Maximato.
Atender las regiones más difíciles y aisladas
Aarón Sáenz, titular de la SEP con el presidente Pascual
Ortiz Rubio (1929-1931), se preocupó por la relación entre la
“Informe sobre la situación y trabajos de los centros ejidales, rendido por el
Ing. Jesús Fernández, agrónomo del departamento ejidal”, en Liga de Comunidades Agrarias y Sindicatos Campesinos del Estado de Tamaulipas, Primera
Convención de la Liga de Comunidades Agrarias y Sindicatos Campesinos del
Estado de Tamaulipas, 203.
49
Maurilio P. Náñez, Renovación: tópicos del Estado de Tamaulipas desarrollados durante el gobierno del Sr. Lic. Emilio Portes Gil (Saltillo: Coahuilense, 1928).
48

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federación y los estados, y convocó a una Asamblea Nacional
de Educación. Los propulsores de la federalización perdieron,
pues se acordó que gobierno federal y gobiernos estatales
resolverían coordinadamente la educación. Las entidades serían
las que normaran y la federación solo auxiliaría. Los estados
debían dedicar no menos del 40 por ciento de su presupuesto
para la educación pública, del cual se destinaría el 70 por ciento
a la primaria. Un nuevo convenio con los estados asignaba a la
federación a través de la SEP las regiones más difíciles y aisladas
para establecer escuelas.50
En el primer informe del gobernador Francisco Castellanos
(1929-1933), dijo que al hacerse cargo de la administración había
125 escuelas urbanas y 273 rurales y ejidales. En 1928 funcionaban
124 ejidales en la zona norte y sur. En su primer año llegaron
Misiones culturales federales a las zonas escolares 2º, 4º (Jaumave)
y 6º, y el gobierno del estado abrió escuelas rurales. En el segundo
informe, aumentaron a 128 primarias urbanas, 176 rurales y 168
ejidales (344) y 226 nocturnas de adultos. Se fundaron 16 escuelas
ejidales, las misiones culturales operaron en Padilla, San Carlos
y Villa Juárez.51 En el tercer informe, 189 rurales y 178 ejidales
(367), y 197 escuelas entre primarias y rurales sostenidas por el
Loyo Bravo, “Los mecanismos de la ‘federalización’ educativa, 19211940”, 123.
51
Informe rendido por el Co. Lic. Francisco Castellanos, Jr. Gobernador
Constitucional del Estado, ante la XXXII H. Legislatura del mismo, el
día 1°. de enero de 1931 (Ciudad Victoria: Talleres Linotipográficos del
Gobierno, 1931).
50

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gobierno federal. En el último informe, a principios de 1933, se
registraron 385 escuelas, mitad rurales y ejidales, reportándose la
creación de 18 de ellas. La política de la SEP de atender las zonas
más alejadas se vio reflejada en Tamaulipas, pues en 1930 arribó la
primera Normal Rural federal en el Estado para formar maestros y
maestras rurales, misma que se instaló en Los Ébanos (Jaumave)
en un territorio enclavado en el semidesierto tamaulipeco, y en
1933 se adscribió la Misión cultural.
Narciso Bassols, secretario de la SEP (1931-1934)
durante los breves periodos presidenciales de Pascual Ortiz
Rubio y Abelardo L. Rodríguez, sumó a los contenidos de
la escuela activa el trabajo social, promovió campañas de
higiene, antialcohólicas y deportivas para combatir el fanatismo
religioso.52 Bassols, el más radical de los secretarios del
Maximato, amplió el radio de acción del gobierno central por
medio de diversas estrategias, una de las cuales fue desplazar
el centro de acción educativa de la comunidad a la región para
restar espacios de poder a los estados, lo que significaba un
cambio respecto a la política anterior, que hacía de la comunidad
el centro de acción educativa.53
Manuel Mesa, jefe de Misiones Culturales de la SEP,
ordenó al jefe de la misión cultural de Los Ébanos, Tamaulipas,
Vaughan, La política cultural en la Revolución: maestros, campesinos y
escuelas en México, 1930-1940.
53
Loyo Bravo, Gobiernos revolucionarios y educación popular en México,
1911-1928, 126.
52

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para que estudiaran las leyes agrarias vigentes del estado para
dotar de tierras, y sugirió el mejoramiento de las condiciones
de vida de los campesinos.54 El profesor Braulio Rodríguez,
inspector general de la zona norte, informó al secretario de la
SEP, Narciso Bassols, sobre su visita a la Misión Cultural que
estaba atravesando por una crisis, señalando que había tropezado
con dificultades debido a que los hacendados se opusieron a
la labor de los misioneros. Por su parte, el gobernador Rafael
Villarreal dijo que no tenía ninguna prevención contra la misión,
que estaba de acuerdo con el trabajo que la SEP efectuaba en el
estado, y que la región en que la misión estaba operando era la
más difícil para su gobierno, pues estaba controlada por otro
grupo político.
Mientras en 1927 apenas había 5 escuelas rurales
federales en Jaumave, para 1933 éstas ya se habían extendido. El
Departamento de Enseñanza Agrícola y Normal Rural (DEANR)
remitió un croquis de la 4ª zona escolar y de la Misión Cultural, la
cual abarcaba 30 escuelas, de las cuales 15 eran rurales federales,
13 del estado y 2 sin sostenimiento.55
AGN, SEP, DEANR, C. 33444, Artículos relativos a la dotación de agua y
tierras, 12 de mayo, 1933; Informe de las condiciones económicas de los que
viven en las llamadas haciendas ixtleras. Urge organización de cooperativas,
al ing. Manuel Mesa. 23, mayo, 1933.
55
AGN, SEP, DEANR, C. 33447, Misión Cultural del Estado de Tamaulipas,
remite croquis de la 4º zona escolar y de la misión para sus trabajos de investigación e informe que los institutos pueden hacer en vacaciones de julio y
agosto, 1933.
54

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Las escuelas rurales en el cardenismo y la educación socialista
Durante la presidencia de Lázaro Cárdenas (1934-1940) se
reorganizó la SEP, y la Dirección General de Educación Primaria,
Rural y Foránea (DGEPRyF) se convirtió en Dirección General
de Educación Rural y Urbana en los Estados y Territorios
(DGEPEyT). En 1935, las escuelas primarias rurales federales se
extendieron en Tamaulipas de 227 a 270 y aumentaron los maestros
rurales de 152 a 287.56 Dotando de tierras a los campesinos y
convirtiéndolos en ejidatarios y pequeños propietarios, Cárdenas
se había propuesto hacer del ejido el motor de su política de
masas.57
Meses antes de que Cárdenas iniciara su mandato,
el artículo 3° constitucional fue reformado, dictando que la
educación que impartiera el Estado sería socialista. El concepto de
educación socialista tuvo distintas interpretaciones. Para algunos,
la escuela se refería a una “escuela socializada”, relacionada con
la vida y promotora de una sociedad justa. El “plan de acción de
la escuela socialista” estableció que la primaria sería coeducativa,
científica, desfanatizante, de trabajo y cooperativista.58 La
AGN, SEP, DEANR, Informe de la Dirección Federal de Educación en
Tamaulipas, 21 de abril 1935.
57
Arnaldo Córdova, La política de masas del cardenismo, Avances de investigación (México: Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, Centro de Estudios Latinoamericanos, Universidad Nacional Autónoma de México, 1973).
58
Engracia Loyo, “La educación del pueblo”, en Historia mínima. La educación en México, ed. Dorothy Tanck (México: El Colegio de México, 2010),
182.
56

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educación socialista, en su expresión pragmática, pasó en la SEP
por dos fases: la primera, con el plan de acción redactado por el
titular de la SEP Ignacio García Téllez (1934 a 1935), enarbolaba
principios de justicia social y lucha de clases; la segunda, con
Gonzalo Vázquez Vela (1935-1940), la vinculaba estrechamente
con la movilización de los obreros y campesinos por la lucha de
sus derechos.59
Por su parte, el gobierno del estado también promovía la
educación campesina, aunque los resultados no siempre fueron
satisfactorios.60 Durante la gubernatura interina de Enrique
L. Canseco, el 23 noviembre 1936, se formalizó el convenio
de Coordinación y Unificación de los servicios educativos
con Tamaulipas.61 Poco tiempo después, el gobernador Marte
R. Gómez (1937-1940), en su primer informe, anunció la
construcción de una escuela ejidal en el ejido Juan Capitán
(Victoria), con un plan arquitectónico modelo para otras
escuelas, y que se comenzaron a construir las escuelas ejidales
de otro tipo en los ejidos Lucio Blanco (Villagrán), El Olmo,
Cruz y Carmen Galindeño y El Roble. Los ejidatarios aportaron
ayuda económica y trabajo, de forma que la escuela ejidal
Vaughan, La política cultural en la Revolución: maestros, campesinos y
escuelas en México, 1930-1940, 90.
60
Un hecho importante en la promoción educativa fue la publicación en 1934
de El Aula Rural, revista pedagógica editada por los inspectores escolares del
estado en cooperación de maestros rurales, encaminada al mejoramiento del
trabajo de las escuelas del campo. El Aula Rural, vol. 1, 1934.
61
AGN, Ramo presidente Lázaro Cárdenas, 1934-1940, exp. 437, 1936.
59

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comenzaba a ser en Tamaulipas un edificio iluminado, y no la
choza de las escuelas ejidales obra de la revolución agraria en
sus comienzos. Sin embargo, en mismo informe expuso que la
creación de 50 escuelas rurales que la SEP ofreció establecer no
se había logrado por economía. Desprovisto así de sus ventajas
inmediatas, el convenio de federalización de la enseñanza en
Tamaulipas había quedado reducido a un simple esfuerzo de
buena voluntad, desarrollado por la SEP y el gobierno del estado
para coordinar y unificar la educación popular.62
Según el fondo presidencial de Cárdenas, se hicieron
solicitudes de ayuda al presidente de la república para construir
escuelas rurales en varias localidades de Tamaulipas.63 En el
segundo informe del gobernador Gómez, en 1938, se mencionó
que era el primer año en que podían ya examinarse los resultados
de la obra pedagógica emprendida en estrecha cooperación
por la SEP y el gobierno del estado. De las escuelas primarias
“federalizadas”, había 120 rurales y 289 ejidales con más de
14,000 alumnos. De las escuelas “federales”, sumaban 333
rurales con 390 maestros y 11,969 alumnos. El gobierno federal
aportó recursos para los gastos de personal de escuelas primarias
federalizadas (es decir, las que antes pagaba el estado). En el
Informe de las labores realizadas por el Gobierno del Estado de Tamaulipas durante el Ejercicio Anual de 1937 y que rinde ante el H. Congreso local el
ciudadano Ingeniero Marte R. Gómez, Gobernador Constitucional del Estado
(México: Cultura, 1938).
63
AGN, Ramo presidente Lázaro Cárdenas, 1934-1940.
62

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informe de 1939, registraba 399 escuelas primarias rurales
federalizadas, y 323 rurales federales.64
Visita del presidente de la República, Gral. Manuel Ávila
Camacho, a la Escuela primaria La Gloria del ejido del
mismo nombre, municipio de Matamoros, Tamaulipas.
La escuela fue construida por el gobierno del estado, del
Ing. Marte R. Gómez.

Fuente: Fondo Marte R. Gómez.

La región del semidesierto había quedado marginada de la
política educativa del gobernador Portes Gil y sus sucesores,
Informe de las labores realizadas por el Gobierno del Estado de Tamaulipas durante el Ejercicio Anual de 1937 y que rinde ante el H. Congreso local el
ciudadano Ingeniero Marte R. Gómez, Gobernador Constitucional del Estado
(Ciudad Victoria: Cultura, 1939).
64

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�Yessenia Flores

pues no se construyeron importantes edificios escolares por la
presencia del cacique militar Francisco Carrera Torres, aliado
del general Saturnino Cedillo. Torres fue jefe de operaciones
del distrito de Tula, Tamaulipas, y del sur de Nuevo León, entre
1920 a 1926; entre este último año y 1938 fue comandante
de la tercera zona militar con sede en San Luis Potosí, donde
Cedillo fue gobernador y después secretario de Agricultura
del presidente Cárdenas, hasta que su rebelión terminó con su
influencia en el suroeste de Tamaulipas, donde fueron afectadas
las colonias militares.65
Ya para principios de 1940, continuaba el avance
territorial de la SEP en el sur Tamaulipas, en la cuarta zona
escolar encabezada por El Mante. Ahí funcionaban 3 escuelas
rurales federalizadas en rancherías, 10 rurales en ejidos, 3 tipo
Artículo 123, y 5 rurales federales en rancherías y 6 en ejidos. En
la segunda zona escolar encabezada en Altamira, se integraba 34
escuelas rurales.66 Por otra parte, el inspector escolar federal de la
6ª zona escolar, M. Velázquez Betancourt, presentó un informe de
la primera visita reglamentaria con cabecera en Tula, Tamaulipas,
Las colonias militares, instaladas en tierras de las haciendas, fueron una
modalidad de agrarismos de corte conservador que dependía de un cacique o
caudillo, ubicándose entre el ejido y la pequeña propiedad, sin tener un estatuto
jurídico.
66
AGN, SEP, DGEPEYT, Tamps. Esc. Urb. Fed. C. 40087, Informe de
los trabajos desarrollados en las escuelas de la 2ª zona escolar del Edo. de
Tamaulipas, correspondiente a los meses de Noviembre y Diciembre de
1939.
65

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�La creación de la Secretaría de Educación Pública

que tenía tres años sin inspector y abarcaba comunidades y ejidos
de Bustamante. En ella se registraron 32 escuelas primarias
federales y 16 federalizadas, de las que solo 3 eran urbanas y
la mayoría rurales.67 El inspector dio una descripción de las
visitas, señalando que una parte de las escuelas rurales estaban
localizadas en el semidesierto, un lugar árido que sufría de
sequías, donde la población vivía en condiciones insalubres que
propiciaban las enfermedades y donde las escuelas estaban en
precarias condiciones, poco ventiladas y sin anexos. Las escuelas
más alejadas, en contraste, estaban las ubicadas en la sierra, en
tierras más fértiles. A diferencia de las del centro del estado, las
escuelas del ex cuarto distrito, en aquella parte de la Sierra Madre
Oriental, estaban abandonadas y eran bastante rústicas.
En la primera visita del inspector de la SEP a la Escuela
Rural Federal del ejido Calabacillas, los ejidatarios no habían
construido un edificio escolar, y utilizaban el casco de la ex
hacienda que se encontraba en ruinas; el local era antihigiénico,
el plantel apenas contaba con una mesa grande, un librero, dos
pizarrones y un mapamundi. La inasistencia de los niños era
motivada por el hecho de que en la comunidad residían dos
bandos políticos, la mayoría partidarios de la colonia militar.
En otras fotografías aparece la escuela en un local rudimentario,
hasta que finalmente se construyó un edificio escolar.
AGN, SEP, DGEEYT, C. C. 40087, E. Informe general de las labores desarrolladas en la sexta zona escolar, 1 marzo-30 junio, 1940.
67

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Escuela Rural Federal
Lázaro Cárdenas, poblado
Victoria (después Ejido
Francisco Medrano). Aula
rural, rústica, con techo de
palma del lugar, cercado
de cactus, contaba con
anexos, cocina de madera
y barro, con teatro al aire
libre, campo de cultivo y
huerto escolar.

Fuente: Álbum
grafico de
labores Escuela
Rural Federal
Poblado
Victoria,
Municipio de
Tula,
Tamaulipas,
grupo escolar
con la maestra
rural federal
Dionisia R. de
Sánchez. AGN,
SEP, DGEPEYT, Tamaulipas, Esc. Urb. Fed. Caja 40087, Relación de visitas
de inspección en las escuelas suburbanas y rurales de la sexta zona. 1 de
marzo al 30 junio, 1940.
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�La creación de la Secretaría de Educación Pública

Grupo de alumnos de la Escuela Rural Federal “Soy la libertad”
Comunidad La Encarnación, Municipio de Tula, Tamaulipas.

Fuente: AGN, SEP, DGEPEYT, Tamaulipas, Esc. Urb. Fed. Caja 40087,
Relación de visitas de inspección en las escuelas suburbanas y rurales de la
sexta zona. 1 de marzo al 30 junio de 1940.

La escuela de la unidad nacional
En 1943, el gobernador Magdaleno Aguilar (1941-1944) firmó
con el titular de la SEP, Octavio Vejar Vázquez, el convenio en
que el gobierno del estado puso a disposición de la federación
todo su sistema educativo incluidas las escuelas rurales.68 En
el primer informe anunció la construcción de edificios para 84
escuelas ejidales, entre ellas la de Felipe Ángeles en Bustamante,
Luz del campesino, en Güemes; Conrado Castillo, Cinco de
Convenio que celebran la SEP representando al Gobierno Federal y el Gobierno del Estado de Tamaulipas para llevar a cabo la federalización de la
enseñanza en dicha entidad federativa, 13 de enero de 1943, AGN, SEP, Secretaría particular, C. 5259.
68

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Mayo, San José de Salamanca, Emiliano Zapata, El Sotol y San
Vicente en Jaumave; Escuela ejidal Los Arados, en Matamoros;
y Llano de Azua, en Palmillas. En el segundo informe, anunció la
inauguración de la Escuela Práctica de Agricultura de El Barretal, y
la construcción de escuelas ejidales Redención del campesino, San
Juan de Oriente, San Lorenzo, Matías García y otras en Jaumave. El
gobernador Aguilar, originario de Jaumave y de origen campesino,
realizó una 0importante labor por la construcción de escuelas en
su municipio natal, localizado en la región suroeste. En el tercer
informe, comunicó que en el año escolar 1942-1943 funcionaron
en el estado 936 primarias, 313 federales y 575 federalizadas, y 19
Artículo 123, con 897 profesores urbanos y 922 maestros rurales.69
En el cuarto informe de gobierno, comunicó que mediante
el decreto 341 del 10 de abril de 1944 se aprobó el Convenio de
Coordinación para Construcción de escuelas, entre el ejecutivo
del estado y el Comité Administrador del Programa Federal de
Construcción de Escuelas (CAPFCE) constituido por la federación
a efecto de poner en marcha el amplio programa federal relativo
a la construcción de escuelas.70 El convenio fue firmado el 23 de
junio de ese año, quedando ambas partes en aportar recursos.
Informe de las labores ralizadas por el Gobierno del Estado de Tamaulipas
durante el Ejercicio Anual de 1943 y que rinde ante el H. Congreso Local, el
C. Magdaleno Aguilar, Gobernador Constitucional del Estado (México: La
Impresora, 1944).
70
Informe de las labores ralizadas por el Gobierno del Estado de Tamaulipas
durante el Ejercicio Anual de 1944 y que rinde ante el H. Congreso Local, el
C. Magdaleno Aguilar, Gobernador Constitucional del Estado (México: La
Impresora, 1945).
69

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�La creación de la Secretaría de Educación Pública

Conclusiones
Investigar sobre la educación rural en el estado de Tamaulipas,
México, permite explicar y entender cómo se implementó la
política educativa durante la época posrevolucionaria en el norte
del país. Antes de la Revolución Mexicana ya existían escuelas
rurales en haciendas y rancherías en la entidad, pero eran pocas.
En los años posteriores al conflicto armado, los gobiernos
implementaron la reforma agraria que consistió en repartir tierras
a los campesinos y surgió el ejido como nuevo centro de población
rural, por lo que abrir nuevas escuelas, sobre todo en el campo, se
volvió fundamental.
Con la creación de la SEP en 1921, la cruzada educativa
vasconcelista llegó lenta al norte del país, ya que hacia 1923
apenas se había creado una escuela federal en la entidad. En
1925, el gobernador Emilio Portes Gil comenzó una primera
fase de reforma agraria que se concentró en el distrito centro del
estado, del mismo modo que su labor educativa se centró en esta
región. Su discurso educativo seguía los principios de la escuela
nueva y activa, y promovió la educación rural, inclusive llamando
“escuela ejidal” a la ubicada en esos lugares. También gestionó
con la federación para que se abrieran más escuelas rurales en el
estado, ampliando la presencia de la SEP. De esta manera, ya para
1928 había 182 escuelas rurales del gobierno del estado y 82 del
gobierno federal. A inicios de los años treinta, la SEP avanzaba
territorialmente con el aumento de escuelas rurales federales, e
intentó ampliar su zona de influencia en el distrito cuarto, labor
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que no fue fácil por encontrarse resistencias de los terratenientes
que se opusieron a la labor educativa federal.
En 1935, un año antes de que se firmara el Convenio
de unificación y coordinación de los servicios educativos, ya
funcionaban 270 escuelas rurales federales. Después de este
acuerdo, la avanzada de la SEP iba en ascenso. El gobernador
Marte R. Gómez coincidió con la política social del cardenismo,
amplió el reparto ejidal y la obra educativa local hacia el cuarto
distrito, donde había sido difícil entrar ante el caciquismo de
Francisco Carrera Torres y su influencia en las colonias agrícolas
militares. La escuela socialista y cardenista, tuvo impacto en la
educación rural, porque estaba involucrada con el mejoramiento
de las condiciones de vida de los campesinos, y fue transformando
su medio. En 1938, ya había 409 escuelas rurales federalizadas y
350 rurales federales.
El último gobernador del grupo político portegilista,
Magdaleno Aguilar, continuó con la extensión de la educación
rural y la construcción de escuelas rurales, aunque la escuela
mexicana había cambiado de orientación hacia la escuela de la
unidad nacional. En 1942, ambos gobiernos firmaron el Convenio
total de federalización educativa; las repercusiones y resultados
de la reforma administrativa produjeron una expansión en el
número de escuelas rurales, profesorado y la matrícula escolar.
En las aportaciones económicas hubo desencuentros
entre federación y gobierno del estado, pero se lograron avances
importantes en la construcción del sistema educativo estatal y
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�La creación de la Secretaría de Educación Pública

nacional. En resumen, la SEP realizó una labor complementaria
en la educación rural, pero también aportaron los padres de
familia, ejidatarios y el poder político local que ayudaron a llevar
la escuela a los niños de los ejidos y comunidades rurales.
Referencias
Archivos
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Archivo del Congreso del Estado de Tamaulipas
Archivo Marte R. Gómez
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Informe rendido por el Co. Lic. Francisco Castellanos, Jr. Gobernador Constitucional del Estado, ante la XXXII H.
Legislatura del mismo, el día 1°. de enero de 1931. Ciudad Victoria: Talleres Linotipográficos del Gobierno,
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Ley de Educación Pública del Estado de Tamaulipas. Ciudad
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277

�Industria e imagen en movimiento: Un acercamiento
al patrimonio fílmico de Fundidora
César Herrera Silva

Fototeca de Nuevo León
Monterrey, México
orcid.org/0000-0001-5026-3771

El uso de todo tipo de fuentes primarias es fundamental para la
investigación histórica. Sin embargo, la mayoría de los historiadores
ha privilegiado solamente los soportes escritos como forma de acceder
al pasado, por lo que resulta necesario acercarse e incorporar al trabajo
académico fuentes documentales alternas, como es el caso de los
soportes audiovisuales, que nos permiten obtener miradas distintas a
las fuentes clásicas y adentrarnos en la versión fílmica del pasado.1
En este sentido, parte del vasto patrimonio que ha legado la
antigua Compañía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey está
compuesto por documentos en diferentes soportes, los cuales van
desde lo documental, fotográfico, arqueológico y filmográfico. En el
caso de la imagen fija y en movimiento, ésta ha sido uno de los principales medios para la documentación y transmisión de ideas, pues la
Yolanda Mercader Martínez, “El cine como espacio de enseñanza, producción e investigación”, REencuentro. Análisis de Problemas Universitarios,
núm. 63 (2012): 47–52.

1

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�facilidad que otorga ese medio para capturar una visión particular de
la realidad le ha dotado de gran estima entre académicos y aficionados. No obstante, la delicadeza de sus materiales y las condiciones específicas de resguardo que exigen, han tenido como consecuencia una
revalorización más lenta a diferencia de otros soportes documentales.
Tomando esto a consideración, este trabajo surgió del
proceso archivístico realizado para la creación de la Guía General
de la Colección Fílmica, grupo documental perteneciente al Archivo
Histórico de Fundidora (AHF). El material trabajado forma parte
del acervo de la extinta Compañía Fundidora de Fierro y Acero de
Monterrey, S.A., principal ente productor de la documentación y
propiedad del Archivo General de la Nación, cuyo comodato fue
cedido al Fideicomiso Parque Fundidora en 1988 en un convenio
que involucró la creación del AHF en 1991. Este archivo cuenta
con aproximadamente 1734.23 metros lineales de documentación
que refleja el ejercicio contable, legal, administrativo y productivo
de la empresa cuya información data de 1900 hasta 1986.
Específicamente, comprende cinco fondos documentales dentro su
cuadro de clasificación: 1) Dirección General, 2) Administración,
3) Relaciones Industriales, 4) Empresas Filiales y 5) Producción.
Estos documentos reflejan la compra de equipo, la modernización
de sus departamentos, los problemas laborales, planes de expansión,
así como la relación entre industriales, banqueros y políticos.
Para la caracterización de este trabajo, fue necesario hacer
el proceso de identificación, organización y clasificación de las

�unidades documentales simples, de acuerdo con la metodología
archivística. Este trabajo fue realizado durante tres meses mediante
visitas regulares al acervo. Para lograr esto, se realizó una
investigación documental en fuentes de archivo, hemerográficas
y fotográficas para complementar la respectiva guía general de
la colección filmográfica. Las condiciones de deterioro de los
documentos fílmicos impiden su consulta por parte del público en
general, sin embargo, la copia de estos materiales en DVD brinda
la posibilidad de visualizar al menos la mitad de ellos.
La agrupación documental sobre la cual se realizó la
labor archivística fue de un total de 59 unidades documentales
simples; 57 rollos en un formato de 16 mm y solamente 2 rollos
incompletos en 35mm, los cuales se encontraron en un soporte
de acetato de celulosa, cuya temporalidad comprende desde
1954 hasta 1978. Estas fueron producto de las actividades de la
empresa siderúrgica, por lo que el contenido de las películas gira
en torno a la temática industrial, que incluye la construcción de
diversas instalaciones industriales, modernización de maquinaria,
capacitación de los trabajadores, instrucción en medidas de
seguridad e higiene, así como eventos y actividades recreativas.
Las cintas se encontraron originalmente con una clasificación inicial correspondiente a los inicios del archivo, llevada a cabo
por el fotógrafo francés Jerome Dité; de este periodo data la reprografía del material fílmico a Betacam y posteriormente su transición
a DVD. En este primer trabajo, también fue encontrada una primera
labor de organización y desarrollo de una catalográfica básica. Por
281
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�Industria e imagen

esta razón, las películas no fueron sometidas a una organización archivística con base en un principio de procedencia u orden original.
Por otra parte, el libro de Marcela Guerra y Alma G. Trejo, El crisol
del temple, hace referencia que la filmoteca del AHF contaba con 75
películas de 16 mm sobre temas de seguridad, elaboración del acero
y aniversarios, cifra discrepa del resultado final.2
La propuesta de seriación se realizó a partir del conocimiento de funciones y actividades de la compañía. Tomando en cuenta el
soporte del material, se llegó a la conclusión que sería organizado en
una colección fílmica, puesto que la totalidad del material trabajado se
encontró en un soporte de acetato de celulosa. Por esto, la clasificación
fue realizada bajo un criterio funcional, es decir, el que está relacionado con el tipo documental en el que se hacen homogéneos los formatos, el contenido y muy regularmente el soporte.3
La colección fue distribuida en grupos documentales que
reflejaran las temáticas específicas, lo que dio como resultado la
conformación de 3 secciones y 9 series identificadas. La primera de
ellas, ordenada de acuerdo con los procesos productivos de la empresa,
corresponde con la Construcción de Instalaciones, la cual comprende
la serie de Instalación del Molino de Combinación Lewis (1954-1956),
primer antecedente de la modernización de la empresa. La segunda
Marcela Guerra y Alma G. Trejo, Crisol del temple: Fundidora de Fierro y
Acero de Monterrey (Monterrey: Gobierno del Estado de Nuevo León, Secretaría de Desarrollo Urbano y Obras Públicas, 2000), 338.
3
Gustavo Villanueva Bazán et al., Manual de procedimientos técnicos para
archivos históricos de universidades e instituciones de educación superior
(México: Benemérita Universidad Autónoma de Puebla; Universidad Nacional Autónoma de México, 2002), 75.
2

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282

�César Herrera

serie atañe la Primera Fase del Plan de Expansión y Modernización
de la empresa, con la construcción de instalaciones industriales como
las naves de aceración, el molino de 46”, la construcción de Aceros
Planos y la construcción de la Planta Termoeléctrica. La tercera serie
corresponde con la Segunda Fase del Plan de Expansión, que da cabida
a las películas relacionadas con la construcción del Horno Alto Núm.
3, así como la Planta Coquizadora.
La segunda sección fue la competente al apartado de
Seguridad Industrial, misma que comprende tres series. La primera
de ella contempla el apartado de Capacitación con cintas que hablan
sobre el funcionamiento de aceración y los procesos siderúrgicos.
La segunda serie es Prevención, que contiene cortometrajes sobre
simulacros de incendios, el uso de equipo de protección y las buenas
prácticas dentro de las instalaciones. La última serie involucra el
apartado de Higiene, que tiene que ver con la presentación dentro
del trabajo y el cuidado de la limpieza personal.
La última sección, titulada Eventos, es menor en comparación con las anteriores. La primera serie de este nivel lleva por nombre Aniversarios, en la cual se documentaron los festejos del 50 y 65
aniversario de la compañía. La segunda serie es Deportes y recoge
dos competencias deportivas, una de atletismo en el Parque Acero,
fechada en 1955, y otra competencia automovilística en Indianápolis.
La tercera es una serie que consistió en varias películas sin identificar,
pues no se encontraron suficientes datos para su clasificación, debido
al avanzado estado de deterioro. A continuación, se muestra la representación gráfica de la distribución del grupo documental (Figura 1).
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.3-36

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�Industria e imagen

Figura 1
Cuadro de clasificación de la Colección Filmográfica
de Fundidora
Sección

Construcción de
Instalaciones

Serie

Película

Construcción de Molino Lewis
Instalación
del Molino de Molino Lewis Proceso
Combinación Instalación de chimenea- primera parte
Lewis
Construcción del Molino Lewis
Plan de
Expansión y
Aceración, reparación del horno No. 5
Modernización
(Primera parte)
Construcción de instalaciones industriales (Alto Horno)
Aceración: Estructura de la Nave
Horno 2 y Aceración en funcionamiento
Aceración: grúa
Aceración: grúa
Aceración: grúa
Construcción de Aceros Planos
Construcción de Aceros Planos
Aceros planos
Aceros planos
Aceros planos
Aceros planos: Sala de motores
Maquinaria Almacenada (Aceros
planos)

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�César Herrera

Sección

Serie

Película
Maquinaria Almacenada (Aceros planos)
Construcción del molino de 46” #1
Construcción del molino de 46” #2
Molino 46”
Molino 46”
Instalación de maquinaria en el Molino
de 46” Primera parte
Funcionamiento Molino del 46”
Mecanización de los Hornos Altos 1 y 2
Instalación de grúa portal
Planta termoeléctrica
Planta Generadora
Cimentación Alto Horno

Construcción del Alto Horno No. 3
Plan de
Expansión y
Construcción del Alto Horno No. 3
ModernizaPiso de carga Alto Horno 3
ción (segunda
Coquizadora
parte)
Modernización de la producción de
Fundidora (reseña)
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�Industria e imagen

Sección

Serie

Película
Cómo funciona Aceración 2

Seguridad
Capacitación
Industrial

The basic principles of supervisory
management. Rollo: 8 Eubanks improv.
Mgr. Performance
The basic principles of supervisory management. Sts. 7 Cribbin Motivation
The basic principles of supervisory
management. Sts. 6 Romberger Communications
The basic principles of supervisory
management. Sts. 5 Hayes Standards &amp;
Appraisal
Coupler safety- Job Safety Analysis
Steel and America (inglés)
Steel and America (sin sonido)
Steel and America (español)
Simulacro contra incendio
Simulacros contra incendios
Simulacro de incendios

Prevención

Higiene

Uso de lentes de seguridad
Trabajadores problemáticos
El Exaltado (The Hot head)
Cómo funcionan los órganos del cuerpo
humano
Limpieza, exactitud y cuidado
De rigurosa etiqueta

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�César Herrera

Sección

Serie
Aniversarios

Película
65 aniversario de Fundidora Monterrey
Aniversario Fundidora
50 aniversario de Fundidora

Eventos

Deportes

Varios

Competencia de atletismo Parque Acero
31 days in May. Firestone championship. “Indianapolis”.
Sin identificar
Sin identificar
Sin identificar

Fuente: Elaboración propia con documentación del Archivo Histórico de
Fundidora.

Se llegó a la conclusión de que el patrimonio fílmico trabajado es
sustancial y documenta procesos y eventos de suma importancia,
cuyo uso complementa la investigación de otros soportes
documentales y pone a disposición su uso para el desarrollo de
futuras líneas de investigación relacionadas con la cinematografía.
Con relación a lo anterior, su valor va más allá del tipo históricodocumental, pues resalta por las implicaciones científicas y
tecnológicas al retratar los procesos minero-metalúrgicos, uso de
maquinaria y equipo especializado. Por lo tanto, representan un
innegable valor no solamente para la Compañía Fundidora, ahora
extinta y transformada en parque, sino también para otras empresas
que ahora se reconocen como herederas de su legado, como es el
caso de Ternium, que adquirió las Instalaciones de Aceros Planos
a inicios del siglo XXI, o el organismo descentralizado que ahora
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�Industria e imagen

administra Parque Fundidora y otros espacios públicos en el Área
Metropolitana de Monterrey.
Estos apuntes son un primer acercamiento que busca
revalorizar la versión fílmica del pasado e incentivar su consulta
por parte de académicos o el público en general. Así mismo, es
un esfuerzo por incorporar estos materiales no solamente a la
investigación, sino también a la enseñanza de la historia, debido
a su capacidad narrativa y a la posibilidad de mostrar diversas
representaciones, estereotipos, así como relaciones sociales y
de género. Esto favorecería su difusión para generar un mayor
impacto, promoviendo la aplicación de las respectivas medidas
de preservación y conservación preventiva, evitando una pérdida
irreparable para el patrimonio industrial y audiovisual de la región.
Por último, esta reflexión trae a colación el debate por las
llamadas Películas Huérfanas, concepto que no sólo designa un
tipo de orfandad relacionada con los derechos de autor, sino que
se extiende a aquellas películas en muchos casos minorizadas
o menospreciadas, debido al nulo interés comercial y los
pocos ingresos que pueden generar. Estas películas involucran
aquellos metrajes incompletos, películas educativas, materiales
censurados, películas científicas, material experimental, películas
caseras, amateur, noticieros y muchas otras categorías que pueden
situarse en lo inusual, donde justamente radica su encanto y la
necesidad de visibilizarlas.4
Ryan Handley, “The Forgotten Impact of Film: An Introduction to the Film
Preservation Cause”, Screen Culture, núm. 6 (el 7 de abril de 2021), https://
4

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.3-36

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�César Herrera

Referencias
Documentales
Archivo Histórico de Fundidora
Bibliográficas
Guerra, Marcela, y Alma G. Trejo. Crisol del temple: Fundidora
de Fierro y Acero de Monterrey. Monterrey: Gobierno del
Estado de Nuevo León, Secretaría de Desarrollo Urbano
y Obras Públicas, 2000.
Handley, Ryan. “The Forgotten Impact of Film: An Introduction
to the Film Preservation Cause”. Screen Culture, núm. 6
(el 7 de abril de 2021). https://screenculturejournal.com/2021/04/
the-forgotten-impact-of-film-an-introduction-to-the-film-preservation-cause/.

Mercader Martínez, Yolanda. “El cine como espacio de enseñanza, producción e investigación”. REencuentro. Análisis de
Problemas Universitarios, núm. 63 (2012): 47–52.
Villanueva Bazán, Gustavo, Georgina Flores Padilla, Roberto
Montores Martínez, Martha A. Ochoa Esquivel, y Luis
Torres Monroy. Manual de procedimientos técnicos para
archivos históricos de universidades e instituciones de
educación superior. México: Benemérita Universidad
Autónoma de Puebla; Universidad Nacional Autónoma
de México, 2002.

screenculturejournal.com/2021/04/the-forgotten-impact-of-film-an-introduction-to-the-film-preservation-cause/.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.3-36

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�Sala Museo “Dr. Ángel Óscar Ulloa Gregori”, la
memoria de un Hospital- Escuela
Nancy Verónica Gallegos Jiménez

Universidad Autónoma de Nuevo León
Monterrey, México
orcid.org/0000-0001-9015-2988

La Sala Museo “Dr. Ángel Óscar Ulloa Gregori” nació con la
premisa de recolectar todo material -documental y gráficoque sirviera para mostrar el proceso evolutivo del Hospital
Universitario “Dr. José Eleuterio González” y de la Facultad de
Medicina de la Universidad Autónoma de Nuevo León, incluyendo
un amplio acervo documental resguardado prácticamente
desde el nacimiento de la Escuela de Medicina en 1859. Los
antecedentes de la Sala Museo se remontan a la dirección del Dr.
Eduardo Aguirre Pequeño (1945-1947), cuando existía el deseo
de formar un museo referente a la medicina y la biología.1 En
1946, se equipó una sala en la Facultad de Medicina, en donde
se exhibía una pequeña colección de pertenencias y obras del Dr.
Algunos datos básicos sobre los antecedentes pueden consultarse en Eduardo Aguirre Pequeño, Datos para la historia de la escuela de medicina de Monterrey (Monterrey: Universidad de Nuevo León, Instituto de Investigaciones
Científicas, 1944).
1

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�Sala Museo

José Eleuterio González, algunos animales disecados y huesos
pertenecientes a la osteoteca de la misma escuela. Algunos años
después, en 1948, se inició la construcción del edificio donde se
aloja la actual Facultad, por lo cual se tuvieron que vender los
terrenos de la Escuela y las clases se tomaron por un periodo
provisional en el edificio Tirso Garza.
Poco tiempo antes de la inauguración del edificio, el 13
de agosto de 1951, el rector Raúl Rangel Frías solicitó a todos
los directores de facultades y escuelas de la universidad que le
proporcionaran información al profesor Israel Cavazos Garza,
entonces oficial mayor de la Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadística, sobre los archivos y bibliotecas que
disponían cada una de las dependencias universitarias. Se realizó
un trabajo de reorganización de los acervos documentales y
bibliográficos con los que contaba la Facultad, reportando material
documental desde 1850. En el año 1952, cuando fue inaugurada
la nueva Facultad, no se contempló ningún espacio para el museo,
mientras que los documentos fueron resguardados en una bodega,
donde permanecieron por alrededor de 30 años.
En 1988, dirigido por el Dr. Alfredo Piñeyro López,
el Proyecto Historia de la Medicina en Nuevo León pondría
nuevamente sobre la mesa la importancia de los acervos. Además
de revisar bibliografía sobre la medicina de la entidad, su principal
propósito fue recabar información documental, haciendo un
rastreo por los archivos oficiales de la entidad, así como una
revisión del acervo histórico existente en la Facultad de Medicina.
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�Verónica Gallegos

El responsable en su primera etapa fue el profesor Celso Garza
Guajardo y un equipo de tres asistentes. Cuatro años después,
Garza Guajardo dejó el proyecto y quedó como responsable el
profesor Armando Hugo Ortiz Guerrero.
Como no contaban con un espacio físico para la
recopilación de la información, les fue asignado un pequeño
lugar dentro del Hospital Universitario, hasta que finalmente,
bajo la dirección del Dr. Jesús Zacarías Villarreal (1992-1997), se
impulsó la habilitación del espacio museístico dentro del recién
inaugurado Centro Regional de Información y documentación
en Salud. Para esto, se integró un Comité de Historia donde
participaron la licenciada Georgina Arteaga, los doctores Ángel
Óscar Ulloa Gregori y Hernán Salinas Cantú, así como los señores
Eliézer Alanís Rodríguez, Arturo Benavides y el profesor Ortiz.
En 18 de octubre de 1993 se inauguró la Sala Histórica de
la Facultad de Medicina, albergando una colección con los libros
más antiguos que formaban parte del acervo bibliográfico de la
Facultad, exhibiendo fotografías alusivas a la historia de la misma
y del Hospital, y contando con un limitado acervo museográfico.
En años siguientes se recibieron algunos donativos de instrumental
médico, y en el 2000 el Dr. Med. Ángel Óscar Ulloa Gregori donó
a la Facultad su colección completa de instrumentos, estuches y
aparatos médicos antiguos. Con este lote -de alrededor de mil
piezas- se rediseñó la museografía y desde el año 2002, durante
la gestión del Dr. Jesús Ancer Rodríguez, la Sala Histórica pasó a
llamarse Sala Museo “Dr. Ángel Óscar Ulloa Gregori”.
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�Sala Museo

Actualmente, la Sala Museo está compuesta por un
Acervo bibliográfico, un Acervo Gráfico y Archivo Histórico
Fotográfico, una Colección de instrumental médico antiguo y
un Archivo Histórico Documental que reciben investigadores
tanto del área médica como de las humanidades. A continuación
comentaré brevemente sobre cada una de estas partes.
Acervo bibliográfico
Este acervo tiene su origen en la colección propia de la antigua
Escuela de Medicina, que se formó con los donativos de médicos,
familiares de doctores y personas ajenas a esta institución. Para
1988, esta estantería de libros antiguos se encontraba en el sótano
de la Facultad de Medicina, ya que por su temporalidad no eran
libros de consulta para los estudiantes. En un inventario previo
consignado por Israel Cavazos, dicha sección estaba clasificada y
compuesta por 1,673 volúmenes.2
En el año 2007, la Sala Museo se integró al programa de
digitalización de la Dirección General de Bibliotecas (DGB) de
la UANL con los libros y documentos antiguos existentes en ese
espacio. El proceso se inició en septiembre de ese mismo año, y
el criterio para la selección de los libros a digitalizar consistió en
que fueran volúmenes publicados antes de 1908, exceptuando los
libros duplicados o los que ya se hubieran digitalizado en otras
José Antonio Olvera, “Papeles de Medicina Reorganización del archivo
histórico (1884-1954)”, Memoria Universitaria 1, núm. 10 (noviembre de
2010): 3–13.
2

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�Verónica Gallegos

dependencias de la universidad. En junio de 2008 se instalaron en
la Sala Museo dos equipos de digitalización de alta resolución para
el comienzo de los trabajos; la catalogación en la DGB concluyó
en marzo de 2009, y la digitalización en noviembre del mismo
año, habiendo procesado 750 libros editados entre 1780 y 1908.
Actualmente se reorganizó la colección de libros antiguos con
la ayuda del Centro Regional de Información y Documentación
en Salud de la UANL, y se integraron nuevas colecciones de
donativos recibidos años atrás, por lo que a la fecha contamos con
3,054 volúmenes. La estadística global nos revela que 885 libros
son del siglo XIX y 2,167 del siglo XX; el 32% están escritos en
francés, el 33% en inglés, el 34% en español, y una parte mínima
en otros idiomas como lo son alemán, latín, japonés e italiano.
Acervo Gráfico y Archivo Histórico Fotográfico
La medicina es una disciplina visual, por lo que se considera que
no se puede aprender medicina sin representaciones gráficas. La
fotografía se utiliza para mostrar los resultados de un tratamiento;
retratar la evolución de una enfermedad; el momento de un parto; y
documentar los diferentes procedimientos médicos y quirúrgicos,
como las cirugías de alto riesgo, trasplantes, fracturas y cirugías
estéticas. En el caso particular de la Escuela de Medicina, este
proyecto fotográfico empezó en 1944, tal como se menciona en el
informe del director.3
Archivo General del Estado de Nuevo León. Informe que rinde la Dirección de la Facultad de Medicina a la Universidad de Nuevo León, de los tra3

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�Sala Museo

Dicho laboratorio siguió funcionando hasta convertirse en
el Departamento de Fotografía, que se encargaba de documentar
los eventos y acontecimientos importantes de la Facultad de
Medicina y Hospital Universitario, así como del apoyo gráfico
a los diferentes servicios del Hospital. Desde 1975 se nombró
jefe de ese Departamento al pintor y fotógrafo Eliézer Alanís
Rodríguez, quien había tomado cursos y talleres de pintura
artística y restauración en Monterrey, y en San Miguel de
Allende, Guanajuato. Alanís permaneció en el puesto hasta 2005,
cuando desapareció el departamento. Sus colaboradores fueron
los señores José Abdón y Benigno Leal.
En sus primeros años el departamento se encontraba
en las instalaciones del hospital, y fue hasta 1985 cuando fue
trasladado a la Facultad de Medicina “con el propósito de ofrecer
en un futuro próximo, mayores recursos audiovisuales de apoyo
a la enseñanza”.4 El Departamento de Fotografía se unió al
“Proyecto de Historia de la Medicina en Nuevo León” no sólo
para la recopilación de imágenes, sino para la impresión de
fotografías y la elaboración de pinturas.5 Entre los años 1993
a 1999, Eliézer Alanís pintó veintiocho retratos para formar la
galería de ex directores de la Facultad y Hospital Universitario,
bajos desarrollados durante el año 1943-1944.
4
“Informe de actividades de Dirección de la Facultad de Medicina y Hospital Universitario, 1985” (Monterrey, 1986).
5
“Informe de actividades de Dirección de la Facultad de Medicina y Hospital Universitario, de 1992-1995” (Monterrey, 1996).
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�Verónica Gallegos

así como tres pinturas del antiguo Hospital González y de la
primera Escuela de Medicina, las cuales siguen en exhibición en
el Museo.
En el año 2011 se inició la etapa de reorganización del
archivo histórico fotográfico. Como resultado, se catalogaron más
de 5,000 fotografías en blanco y negro y a color, datadas entre
finales del siglo XIX hasta principios de siglo XXI; así mismo, se
incluye un recuento cronológico de la vida del Dr. José Eleuterio
González, fundador de ambas instituciones. En ese mismo año,
siguiendo con el Programa Memoria del Mundo de la UNESCO,
en el cual la UANL se encontraba participando desde 2007,
se decidió digitalizar el Archivo Fotográfico para ayudar a la
preservación del material y facilitar su uso para los investigadores.
La recopilación de imágenes más recientes se sigue llevando a
cabo por parte del personal del museo. Actualmente, en la Sala
Museo se exhiben 66 reproducciones fotográficas, como muestra
y selección de los contenidos más interesantes con los que cuenta
el Archivo Histórico Fotográfico.
Instrumental Médico Antiguo
Este acervo es el más representativo de la Sala Museo, y se sigue
enriqueciendo gracias a los donativos de los distintos Servicios
del Hospital Universitario, médicos y sus familias. Uno de los
donativos más importantes fue el realizado por el Dr. Ángel
Óscar Ulloa Gregori, que, como se mencionó con anterioridad,
dio lugar al nombre del Museo. El acervo está compuesto por
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�Sala Museo

un aproximado de 1,000 piezas, entre aparatos, estuches,
fármacos, material quirúrgico, mobiliario médico e instrumental,
algunos de los cuales datan del siglo XIX. Está conformado
por una exposición permanente, dividida en distintas secciones,
especialidades o ramas de la medicina, como diagnóstico,
laboratorio clínico, farmacia, anestesiología, cirugía, urología,
obstetricia, traumatología, entre otras; y cuenta además con una
exposición temporal que se renueva semestralmente.
Archivo Histórico Documental
Como ya se mencionó, el entonces rector de la universidad,
Raúl Rangel Frías, solicitó en 1951 que todas las dependencias
universitarias proporcionaran información sobre sus bibliotecas y
archivos; meses después, la Facultad de Medicina declaró contar
con textos y documentos desde mediados del siglo XIX. Los
documentos se resguardaron durante mucho tiempo en diversos
espacios de la facultad, sin clasificarse ni estar disponibles para su
consulta. Afortunadamente, en 1990 se comenzaron a organizar
como parte de los trabajos que realizaba el grupo de historiadores
del Proyecto Historia de la Medicina en Nuevo León.
En febrero de 2010, la administración de la Facultad
encomendó al Lic. José Antonio Olvera Sandoval realizar
el Diagnóstico y Dictamen Técnico del Archivo Histórico
de la Facultad de Medicina de la UANL, así como iniciar la
reorganización de dicho acervo. Actualmente, el acervo se
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�Verónica Gallegos

resguarda en 300 cajas de polipropileno y se tiene un catálogo
de toda la información que cubre un periodo de 1825 a 1980. Es
uno de los pocos archivos universitarios con que cuenta nuestra
Máxima Casa de Estudios. Como un esfuerzo de vinculación, en
el 2016 la Sala Museo se integró a la recién creada Asociación
Noreste de Archivos, organismo autónomo que reúne a los
archivos históricos públicos y privados de la región.
El material que compone la Sala Museo “Dr. Ángel
Óscar Ulloa Gregori” es de gran relevancia para diversos
grupos académicos y para la sociedad en general. Los acervos
biblio-hemerográficos, documentales y fotográficos son los
más consultados no sólo por historiadores, sino por arquitectos
y médicos. Al formar parte de instituciones centenarias como
el Hospital Universitario, único en el noreste de México
durante el siglo XIX, y como la Escuela de Medicina, una de
las primeras dependencias del Colegio Civil, la consulta de
estos acervos resulta casi obligatoria para cualquier persona
interesada en la historia de la salud pública y la educación.
Por otro lado, la Sala Museo, es uno de los pocos museos
especializados en la historia de la medicina y la salud, por
lo que recibe visitantes locales, nacionales y extranjeros que
se convierten en testigos de diversos procesos de cambio a
través de todo el material que compone nuestro espacio, que es
gratuito y abierto a todo público, tanto para visitas culturales
como para proyectos investigación.
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�Sala Museo

Fuentes
Archivos
Archivo General del Estado de Nuevo León
Bibliografía
Aguirre Pequeño, Eduardo. Datos para la historia de la escuela de medicina de Monterrey. Monterrey: Universidad
de Nuevo León, Instituto de Investigaciones Científicas,
1944.
“Informe de actividades de Dirección de la Facultad de Medicina
y Hospital Universitario, 1985”. Monterrey, 1986.
“Informe de actividades de Dirección de la Facultad de Medicina y Hospital Universitario, de 1992-1995”. Monterrey,
1996.
Olvera, José Antonio. “Papeles de Medicina Reorganización del
archivo histórico (1884-1954)”. Memoria Universitaria
1, núm. 10 (noviembre de 2010): 3–13.

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�Los documentos de la Junta de Fomento de las
Californias en la Colección Lafragua de la Biblioteca
Nacional de México (1825-1827)
Abraham Uribe Núñez

El Colegio de Michoacán
Zamora, México
orcid.org/0000-0002-9035-3613

La emergencia sanitaria producida por la pandemia de Covid-19
obligó a millones de personas alrededor del mundo a reducir su
movilidad espacial a tal grado de permanecer en cuarentena. La
comunidad académica dedicada a la práctica historiográfica fue
una de las afectadas por tales medidas imperiosas, pues el grueso
de sus actividades, entre las que destacan la consulta de archivos
históricos, debió ser suspendida o trasladada a la modalidad virtual.
Dicho lo anterior, obligó a los historiadores a adoptar alternativas
de consulta y a la generosidad de otros colegas para sortear la
viabilidad documental de sus respectivas investigaciones.
Afortunadamente encontré la Colección Lafragua que,
concentrada en el sitio virtual de la Biblioteca Nacional, está
dotada de documentos muy valiosos para mi investigación sobre
la historia de las divisiones territoriales en el norte de México
durante el siglo XIX. Es de señalar que se había hecho una
301
Sillares, vol. 2, núm. 3, 2022, 301-311
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.3-25

�Junta de Fomento de las Californias

búsqueda somera a partir del Catálogo elaborado por Lucina
Moreno Valle para los documentos del periodo de 1821-1853,1 no
obstante, al ser éste parcial y ante las circunstancias de emergencia
sanitaria, nos vimos en la necesidad de hacer la consulta remota.
La Colección Lafragua está conformada por documentos
del periodo 1800-1875, acopiados por José María Lafragua (18131875), quien los reunió, ordenó y donó a la Biblioteca Nacional.
Es preciso informar que el instrumento de consulta –elaborado
por el Instituto de Investigaciones Bibliográficas de la UNAM y
la asociación civil Apoyo al Desarrollo de Archivos y Bibliotecas
de México (ADABI)– es muy amigable para el investigador, pues
permite la búsqueda de su catálogo por periodos (1800-1810,
1811-1821, 1821-1853, 1854-1875), pero desafortunadamente
sólo unos cuantos documentos están disponibles para su descarga.2
En ese sentido, el documento que presentamos a
continuación se titula Iniciativa de ley que propone la Junta para
el mejor arreglo del gobierno de los territorios de Californias,
que es una compilación de documentos producidos por la Junta
de Fomento de las Californias entre 1825 a 1827.3 Esta fuente
Lucina Moreno Valle, Catálogo de la Colección Lafragua de la Biblioteca
Nacional de México, 1821-1853 (México: Universidad Nacional Autónoma de
México, Instituto de Investigaciones Bibliográficas, 1975).
2
“Proyecto de conversión de los catálogos de la Colección José María Lafragua de la Biblioteca Nacional de México 1800-1875, a su versión electrónica”, consultado el 29 de diciembre de 2021, https://lafragua.iib.unam.mx/.
3
Biblioteca Nacional (BN), Colección Lafragua (CL). Iniciativa de ley
que propone la Junta para el mejor arreglo del gobierno de los territorios
de Californias, 1825-1827, Documento 427, consultado en https://catalogo.
1

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302

�Abraham Uribe

histórica permite reconstruir quiénes fueron los miembros de la
Junta de Fomento de las Californias, a qué sector de la sociedad
y entidad federativa representaban, además de qué propuestas
estaban discutiendo y cuáles fueron sus alcances y limitaciones.
Gracias a sus actas de sesión es posible vislumbrar que sus
miembros pretendieron incidir en una diversidad de temas como
la colonización, divisiones territoriales, gobierno y administración
de justicia.
Tabla 1
Guía de consulta para el documento Iniciativa de ley
Partes

Contenido

Páginas

1

Iniciativa de ley que propone la Junta para el
mejor arreglo del gobierno de los territorios de
Californias

2-26

2

Subdivisión de los territorios de alta y de la Baja
California en cuatro distritos según lo ha creído
necesario la segunda comisión de la junta de fomento de dicha península, por lo que facilitará el
más pronto establecimiento de su nuevo gobierno y administración de justicia

27-34

3

Voto final de la segunda comisión de la junta
sobre el arreglo que conceptúa necesario en los
territorios de Californias

35-43

4

Señores que se han ocupado en la junta de fomento de las Californias, colocados según la antigüedad de sus miembros

44

Fuente: Elaboración propia.
iib.unam.mx/exlibris/aleph/a23_1/apache_media/23IIB36ENRTC1PF4ECVJDSMXRJNHP3.pdf
Sillares, vol. 2, núm. 3, 2022, 301-311
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.3-25

303

�Junta de Fomento de las Californias

Por términos de espacio se presenta la transcripción parcial de
esta fuente histórica; sin embargo, en el recuadro anterior (ver,
Tabla 1) se encuentra una guía para facilitar la consulta y alentar a
los historiadores a su utilización con fines tanto educativos como
para la escritura de la historia.
Referencias
“Proyecto de conversión de los catálogos de la Colección José
María Lafragua de la Biblioteca Nacional de México
1800-1875, a su versión electrónica”. Consultado el 26 de
junio de 2022. https://lafragua.iib.unam.mx/.
Valle, Lucina Moreno. Catálogo de la Colección Lafragua de
la Biblioteca Nacional de México, 1821-1853. México:
Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de
Investigaciones Bibliográficas, 1975.
[35]
VOTO FINAL de la segunda comisión de la junta sobre
el arreglo que conceptúa necesario en los territorios de
Californias
La comisión encargada de realizar las órdenes de esta muy
respetable junta, creyó de su deber reducir sus trabajos a un
solo punto de vista eligiendo el más preciso, para que reúna
todas las materias que tan dignamente trató en las sesiones que
tuvo desde su instalación para que los discuta, las apruebe, si
merecieren su concepto, y después los eleve al Excelentísimo
Señor Presidente de la República, a fin de que solicite su
aprobación en las cámaras, publicándose como ley que haga
la felicidad de las Californias alta y baja, de la que depende en
muchos ramos la de los Estados Unidos Mexicanos.
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La comisión sobre sus cortos conocimientos tuvo que lidiar con
la obscuridad de los escritores, con la ignorancia de otros, y aun
con la cortedad de los que ministran los que ya después de los
últimos descubrimientos se encargan de ellos.
Este país colocado por Dios en el punto más preciso para hacer
la navegación con el Asia y la otra América, que se comenzó
a conocer por el mismo conquistador tirado de México cuyo
nombre lleva el mar que se llama Rojo de Cortés, y es el
central de la California, que desde luego debió atraerse toda
la atención de la corte española, que emula de la de Portugal
ansiaba lograr las riquezas que a este le proporcionaba la
especería; que guiaba de tal emulación, erogando gasto sobre
gasto, cuando Magallanes sale para el Occidente a solicitarlos,
el famoso Sebastián Vizcaíno, penetra por el sur, adelanta los
descubrimientos de Cortés en el puerto de Monterrey, y otros
varios hasta el Cabo de Mendocino, que críticos marinos
estiman como fabulosa; y atraídos de la pesca de la nutria y
el buceo de perla comenzaron a frecuentar tanto la costa del
sur como la occidental de la América; sin embargo de que es
preciso convenir en que las primeras relaciones que publicaron,
ni son tan exactas como la primitiva de Sebastián Vizcaino, por
estar muy diminutas, otras ser inexactas, y las más fabulosas.

[36]
En este estado de confusión hubo un genio sublime que percibió
la utilidad política que podría la California originar a la nación
española que entonces se hallaba apoderada del rico continente
mexicano. El cardenal Alveroni, ministro de Felipe V, italiano
de nación, talento perspicaz y previsor, creyó encontrar en ese
país el punto preciso y más acomodado para libertar a la España
del perjuicio que le originaba comunicar sus riquezas a sus
mismos enemigos por medio del comercio, para que con ellas
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les hicieran la guerra, extenuada su población, sin fábricas, sin
artes, llena de vanidad con la memoria de sus proezas militares
anteriores, y viciados su hijos en la ociosidad, no le era posible
habilitar de lo preciso los extensos dominios que poseía en
ambas Américas, y estaba precisada a tomar la obra de mano
de las naciones que aprovechándose de su descuido, por medio
del trabajo y la industria, habían radicado en su seno una
fuente inagotable de las verdaderas riquezas: a ella ocurrían
por artículos comerciales, contentándose con que vinieran a
sus puertos, para desde ellos comprender la navegación a las
Américas, porque éstas para el extranjero estaban tan cerradas
como el paraíso a quien guarda un paraninfo armado de una
espada de fuego.
El sublime Alveroni discurrió podría castigar a esas naciones
retirándoles las riquezas de las Américas, cerrando los puertos
del norte, y abriendo los del sur, porque en el supuesto de
que los metales preciosos no podían permanecer en ellas ni
conservarse en España por la causa expresada, era mejor fuesen
a parar en último término a las naciones, las que por la enorme
distancia que media entre unos y otros países, nunca podrían
causarle temor, ni inferirle mal.

[38]
Los proyectos grandes no se realizan en el momento que se
conciben, necesitan tiempo para reducirlos a efecto, y energía
desde que se dicta la primera providencia, hasta que finalizan
con ejecución de la última. Así lo comenzó a ejecutar Alveroni:
dio las primeras órdenes, las activó, y seguía con constancia
acalorándolas cuando la Inglaterra y la Francia se iniciaron en
el misterio. Su poder en la corte de un príncipe francés era muy
respetable: hablaron, amenazaron, y por último decididamente
dijeron que si no se arrojaba del ministerio a Alveroni declararían
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la guerra. Esta conminación fue el rayo poderoso que estalló
sobre la cabeza del ministro, que, en el instante mismo, perdida
la confianza del monarca su amo, caminó para Italia, en donde
se le encerró en una estrecha prisión, por motivos que no son
del caso referir. Quedó el proyecto en embrión; y los que le
sucedieron en el puesto, aunque hayan conocido su utilidad,
nunca volvieron a tratar la materia por no tener una púrpura que
les resguardase su existencia. Bien que es necesario decir que,
desde el principio del siglo pasado, que es cuando se empezaron
a expedir las órdenes mejores para el gobierno de la California,
su población y resguardo, con el objeto de que la nao de Manila
que cada año venía a Acapulco, y era la esperanza de la isla de
Luzón, tuviera una escala para refrescar víveres, curar a sus
enfermos, y carenarse con mucha utilidad de aquel comercio.
Con la presencia del visitador don José de Gálvez recibió el
soplo de vida: comenzó a progresar, si este nombre merece los
pasos tardíos con que se le ha visto. No llega su población ni
a 50 personas, debiendo haber sido la Siberia de la América,
a donde desterrados los muchos miles de hombres que han
muerto y mueren anualmente en los arenales de Veracruz, con
sus personas y las de sus hijos habrían formado una población
numerosa, fundando pueblos, villas y ciudades, civilizando las
muchas tribus de indígenas que la pueblan, estaría resguardada
por este rumbo la nación mexicana de las miras hostiles de otras
que emprendiendo navegaciones dilatadas, gastos inmensos, y
superando toda clase de riesgos, hicieron y continúan haciendo
diariamente adquisiciones de terrenos muy considerables, hasta
constituirse nuestros limítrofes.

[40]
Tal es la Rusia, ese colono político que enseñoreado de los
confines de Europa, de parte de la Asia, se ha aposesionado
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hasta puerto de Bodega, distante menos de un grado del de San
Francisco que es ahora el último punto de nuestras posesiones,
de donde saca crecidas sumas de los artículos que debiendo ser
exclusivos del comercio mexicano, lo son de estos advenedizos,
que a más tratan con las naciones del interior, amaestrándolas
en el arte de la guerra, tal vez con el designio de ulteriores
ventajas que les proporcionará la amistad, para o despojar a la
nación de mejores terrenos, o mantener una guerra desoladora,
en la que entrarán de auxiliares y protectores.
Es mucho el tiempo que se ha perdido, y esto es más doloroso
por cuanto hubo elementos que en otras manos que no fueran
las inerrantes y estériles de la España, habrían producido
resultados maravillosos. Los viajes de Ezeta, Pérez, Malaspina,
Cuadra y Camaño dieron a conocer estos terrenos hasta más
allá del mondo de San Elías, Estrecho de Juan de Fuca, y otros
puntos inmediatos al polo, rectificados por los de Cook, La
Pérouse y otros marinos extranjeros.
Los mexicanos siempre piadosísimos, deseosos de la conversión
de las naciones gentiles, franquearon sus caudales para sostener
las misiones que estaban fundadas, y establecieron otras de
nuevo para llevar adelante tan gloriosa empresa, sin que hayan
sacado todo el partido posible, que pudo proporcionarles el
comercio con ellas, que habría facilitado el conocimiento de
todo aquel país.

[41]
Estados son las circunstancias en que lo halló la nación
mexicana en los días gloriosos de su independencia y libertad,
su gobierno es misto de levítico y monárquico, y las costumbres
introducidas por los misioneros, las leyes no escritas que
lo gobiernan en lo general, o en expresión más breve: es tan
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poderoso el influjo de estos ministros que se llaman apostólicos,
que cada misionero asemeja un pequeño gobierno, cuáles son
las costumbres introducidas por los que los presiden, su genio,
carácter y circunstancias. Por esta razón ningún otro país de los
que componen la nación mexicana necesita con más urgencia
de que se sistema el gobierno para radicar en él, el imperio
de la ley, la prosperidad, libertarlo del arbitrio religioso, y
de todo ataque tanto exterior, como interior, porque o bien
los rusos, otras naciones… o bien los misioneros, que siendo
todos españoles, teniendo las llaves de las conciencias, y el
ascendiente más poderoso sobre los pueblos, pueden realizar
a aquella inmensa distancia la revolución que algunos de la
misma nación, proyectaron para volver a la mexicana al yugo
del tirano a quien veneran.
La comisión examinó detenidamente cada una de las circunstancias
que van expuestas, recorrió los trabajos anteriores utilísimos de
esta junta, y penetrada de su importancia creyó que lo más breve,
más útil y conveniente, sería extraer lo más precioso de su médula
dividiéndolo en los ramos de que debe componerse el gobierno
bajo las bases del republicano que hace la felicidad de la nación,
para evitar así otra clase de planes, que por lacónicos que fuesen
siempre serían largos, como tales molestos, y exigirían una
nueva redacción que dilatase por más tiempo el bien que deben
recibir estos territorios, principalmente si se confía la instalación
del gobierno a persona que haya estado en el país, trabajado
en su beneficio, reúna las virtudes de justificación, prudencia,
moderación, actividad, patriotismo, y sea afecto al sistema.

[42]
Si nada dice de los bienes que componen el fondo que se llama
de Californias, hacen en parte la dotación de las misiones, y son
efecto de la piedad con que los mexicanos quisieron contribuir
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por su parte a la grandiosa obra de propagar la religión entre
las naciones que pueblan aquellos territorios; es porque sin
embargo de haberse pedido repetidamente razón exacta de
ellos, y sus productos, aun no se ha ministrado, lo que le es
muy sensible por cuanto habría dado una noticia exacta de sus
productos, y propuesto los medios para que fuesen mayores.
Agrega el plan de subdivisión del territorio de ambas Californias
que presentó a la primera junta el señor don Francisco de Paula
Tamariz, a cuyo celo se debe cuanto se ha adelantado en esta
materia, y el que en veinte años continuados ha sido el más
fervoroso agente del bien de aquellos territorios, para lo cual ni
perdonó trabajo ni diligencia que no haya intentado, haciéndose
muy recomendable por el amor con que mira los progresos de la
nación, y los de ese país tan digno de la atención del gobierno.
La comisión desearía fuese posible que el señor Tamariz pasase
a las Californias a plantear las disposiciones que se sirva dictar
el soberano Congreso, pues así al mismo tiempo de recibir el
premio condigno de sus afanes, las Californias experimentaría
el mayor bien; porque ¿Quién mejor pudiera realizar el plan
que propone la comisión que el señor Tamariz que en todo ha
intervenido llevando una parte muy principal en el trabajo?
Entonces perfeccionaría el de la población, y la estadística la
reduciría a la mayor exactitud.
Tomó igualmente en consideración que está para cerrar sus
sesiones la presente legislatura, y que debe aprovechar la
oportunidad de que las cámaras han de continuar sus trabajos
por el espacio de un mes en la clase de congreso del distrito
federal para dictar las providencias que le sean más necesarias a
fin de fijar su bien y su felicidad; creyó facilitar mucho más este
sublime deseo si presentaba al gobierno diferidas las materias
de las leyes que debe pedir dicten para radicar el de aquel país
en todos sus ramos, porque así aventaja el tiempo.
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[43]
De este modo la junta pone punto a sus sesiones, y manifiesta
que guiada de su celo y acendrado patriotismo procuró
desempeñar la confianza que mereció al Excelentísimo Señor
Presidente que, si no ha hecho más, es por falta de datos, pues
examinó y analizó todos los que pudo, procediendo con la
moderación que dicta la prudencia cuando se trata de países
que no se conocen. Que por lo mismo ya es tiempo de que se
disuelva; sin que por eso los individuos que la componen se
nieguen a trabajar en cuanto el gobierno disponga, porque su
patriotismo, que es inextinguible, los animará a superar todas,
y cualesquiera dificultades que se les presenten.
En consecuencia, la comisión reduce sus conceptos a las dos
proposiciones siguientes.
Primera: propone la iniciativa de ley que debe el gobierno
hacer a las cámaras, para que en clase de congreso del distrito
y territorios federales, se establezca el gobierno de ambas
Californias por el orden que refiere.
Segunda: que estando concluidos los trabajos de la junta, ésta se
disuelva, pero representando antes al gobierno dos cosas; es la
una, que sus individuos siempre estarán prontos a desempeñar
las confianzas que se sirva hacerles, si necesitare de sus escasas
luces; la otra, que siendo precisa una persona inteligente y afecta
a aquel país, de patriotismo acendrado y exactitud, le proponga
la que considera reúne todas estas circunstancias, pues así habrá
llenado sus deberes en cuanto estuvo a sus alcances.
México, mayo 13 de 1827, Juan Francisco Azcárate, Pedro
Cárdenas, Francisco Fagoaga.
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�Rafael Rojas. El árbol de las revoluciones. Ideas y poder en América Latina. México: Turner, 2021, 302 pp.
ISBN: 978-84-18895-02-9.
En 1938 se fundó en la Ciudad de México el Partido de la
Revolución Mexicana, iniciativa surgida durante el gobierno de
Lázaro Cárdenas y que tuvo una resonancia positiva entre los
comunistas mexicanos. En El Machete, legendario periódico del
Partido Comunista Mexicano en esa época, se representaba el
nacimiento de la organización con un árbol. Sus ramas eran las
distintas corporaciones que lo integraban. Deseosos de integrarse
en esa experiencia, a la que leían como la forma específica del
frente popular, los comunistas entregaban una representación
que Rafael Rojas, académico del Colegio de México, utiliza para
nombrar su estudio más reciente. Y es que, el árbol sirve como
una metáfora muy adecuada para exteriorizar el devenir de las
ideas revolucionarias. Como en la vida natural, los árboles se
secan o florecen; son arrancados por la fuerza o vencidos por su
propio peso, son arrinconados por la humanización del espacio o
irrumpen en la cotidianidad del espacio sin que se les controle;
todo eso les pasa a las revoluciones. Además, claro, de que el
marcador de la temporalidad de lo político marca su derrotero:
la primavera es su momento de belleza, crecimiento y esplendor,
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en tanto que el invierno su periodo de marchitamiento, depresión
y tristeza. El árbol, como las revoluciones, conlleva afectos
profundos de la vitalidad humana.
En un párrafo de El árbol de las revoluciones escribe
Rojas que la revolución “es la materia prima de la política
latinoamericana”, sentenciando con ello el alcance de su trabajo.
De tal manera, si Europa fue la “cuna de revoluciones” durante el
largo siglo XIX, en el corto y fulgurante siglo XX, el continente
latinoamericano ocuparía ese lugar. La aspiración y deseo de un
cambio radical fecundaría, dejando hondas raíces en la vida de
los pueblos y sociedades, ya fuera por los intentos frustrados, ya
por las ansiadas victorias. El libro de Rojas demuestra que este
espacio socio-político vivió con alta intensidad una aceleración de
su desarrollo ante la presencia de las ideas variadas de revolución.
Éstas operaron como motor que movilizó a generaciones enteras,
expresándose en la política, el arte, la literatura y la cultura.
Pero el significante “revolución” que denota el estudio de Rojas,
adquiere tonalidades diversas, matices importantes dependiendo
de contextos y debates y devela un peso heterogéneo en sus
anclajes ideológicos visibles a partir de donde se le mire.
El estudio de Rojas avanza desde distintos vectores.
Encontramos superpuestas explicaciones de corte intelectual,
conceptual y social, al momento de desentrañar los significados
de la palabra revolución para el continente. Abarca, desde los
albores del siglo XX con la independencia de Cuba y su herencia
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�Reseñas

republicana, y concluye con la nicaragüense, como el último
gran momento de mestización de los discursos nacionalistas y
socialistas en un enclave signado por la crisis generalizada,
asociada al fin de un modelo de desarrollo del capitalismo global.
En el centro de la investigación se encuentran tanto las
ideas como las prácticas de la revolución, enmarcadas en el cuadro
general del despliegue de las contradicciones globales y del
diálogo entre tradiciones políticas, tanto de cuño específicamente
latinoamericano (aunque estas a su vez eran herencia de otros
diálogos durante el siglo XIX) y de corte marxista-socialista. El
panorama que observamos, con Rojas, es el de una diversidad
de manifestaciones, una mixtura de corrientes y el eclipse de
trayectorias otrora dominantes. La revolución es un campo
estriado, o, un árbol con ramificaciones tan diversas como
profundas son sus raíces.
El trabajo que ahora reseñamos realiza un primer despeje
de la ecuación que significa la presencia de dos variables: la de
la revuelta y la de la reforma, formas predominantes durante
la hegemonía del liberalismo en el siglo XIX. Esta situación
se quiebra con la aparición de la revolución mexicana, que
tiene consigo el germen de un concepto de revolución anclado
en la reforma agraria, la soberanía nacional, la tensión Estadoiglesia, y la emergencia de derechos sociales en una clave
corporativa. El desplazamiento de las últimas ideas liberales en
clave revolucionaria contrasta con el uso tan común, en medio
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de la disputa entre el “sovietismo” y las formas concretas de la
política latinoamericana, de la figura de José Martí. Como sea,
la presencia de nuevas veredas a partir de la incursión tercermundista tensiona la herencia liberal, nacionalista (y aún en la
presencia descolonizante, frente al paradigma de pretensión
universal entregado por la revolución de octubre de 1917). Es
el escenario de dos vías, se tiene un ejemplo emblemático en la
diferencia entre el “Che” Guevara versus la palestra del Estado
soviético.
Sin embargo, ese panorama general es reconstruido a
partir de las discusiones y numerosas intervenciones de personajes
centrales en el florido panteón revolucionario latinoamericano.
Haya de la Torre y Julio Antonio Mella expresan en sus
discusiones la tensión de un sendero que se bifurca al responder
tanto a la especificidad continental, como a la recepción jubilosa
del universalismo de la revolución rusa. En ambas, sin embargo,
ya se denota una izquierda latinoamericana que se inscribe en la
dinámica anticolonial como matriz definitoria de su programa.
Esto, sin embargo, no impide el choque de trenes, al calor de
las discusiones iniciales del “Tercer periodo”, diseñado por
la Internacional Comunista al final de la década de 1920.
Antes bien, es el primer round de una trifulca que tendrá como
contendientes a las izquierdas comunistas y populistas y que
perdurará en el tiempo dependiendo del espacio, los liderazgos y
las contradicciones sociales.
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El itinerario trazado por Rojas tiene en José Carlos
Mariátegui una figura central. La lectura política que el peruano
hace del acontecimiento revolucionario mexicano le resulta
importante, en la medida en que aventura una disrupción dentro
del canon comunista. Lo “feudal” aparece en el peruano como
el elemento que habilita la legitimidad de la revolución, al
tiempo que escapa del eurocentrismo ideológico de la época, al
negar al positivismo y a la teleología, colocándose por fuera del
tiempo político que acarreaba una escasa fortaleza de las fuerzas
productivas técnicas.
El cambio de década también trae una movilización
geográfica. La revolución aparece entonces en Nicaragua, El
Salvador y Cuba auspiciada bajo íconos como Augusto César
Sandino, Miguel Mármol y Antonio Guiteras. Para Rojas, el
caribeño es la intersección de todas las corrientes que cohabitaban
la región al calor de la crisis liberal, la emergencia del comunismo
y el periodo de entreguerras. Es el momento en que se introduce el
socialismo, y se comienza a expandir una inspiración cardenista
en la articulación entre Estado y revolución.
La aparición de la vertiente populista de la revolución
mexicana coincidió con el surgimiento de liderazgos populistas
por la región. Rojas señala la importancia de Almir de Andradre
y Raúl Scalabrini Ortiz dentro de esta saga. Señala, también,
la emergencia de un populismo cívico encabezado por Eliezer
Gaytán y Gómez Hurtado en Colombia. Las variantes son
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múltiples, pues vemos a civiles, militares y en general un aire
“tercerista” que cuestiona la dominación oligárquica.
El punto medular de Rojas es lo generado a partir de
la revolución cubana de 1959. Se denota una ruptura respecto
al nacionalismo revolucionario que había tenido sus últimos
momentos de predominio con la revolución guatemalteca y la
revolución boliviana, ambas, en el mediano plazo, derrotadas. En
la genealogía para el caso cubano el autor rastrea los vínculos
en el ideario de Fidel Castro con respecto al liberalismo y al
republicanismo, así como un debate con los marxistas más
heterodoxos. Un punto sugerente en este segmento es que Rojas no
ve el surgimiento de una teoría del campesinado revolucionario.
Ni el guevarismo descolonizante ni el pro-sovietismo castrista
habrían producido un puente entre el campesino y el socialismo
agrario.
Los últimos dos casos son el de Salvador Allende en su
breve periodo de gobierno y la triunfante revolución en Nicaragua
en 1979 encabezada por una gran alianza política. Resulta
sugerente que entre las coordenadas de reflexión ubica a Allende
por fuera de lo que la academia norteamericana contemporánea
se aferra a denominar “nueva izquierda”. Allende estaría más
allá de esos marcos, lo cual explica la centralidad de socialistas y
comunistas, que en el espectro chileno son la antítesis directa de
cualquier renovación de la “New Left” que el mainstream de los
estudios latinoamericanos anglosajones se esfuerzan en congelar
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en sus monografías. En el caso del país centroamericano, Rojas
demarca que, aunque esta era una revolución predominantemente
guevarista en su forma, su contenido se parecía más al
“allendismo”, lo cual explicaría, entre otras cosas, sus alianzas
tan profundas con fuerzas como el PRI mexicano o su renuncia a
replicar un modelo que anulase la participación electoral.
El texto tiene una gran valía, pues posiciona los debates,
las corrientes y los procesos de confusión, negociación y retirada
de perspectivas. Rojas es un investigador consolidado en el
campo de la historia de las ideas, los conceptos y de determinadas
trayectorias al interior de la mayor de las Antillas. Referirse a
Cuba es referirse a la revolución y al lugar que se asume frente a
ese proceso; Rojas, polémico, lo hace. El riesgo de una apuesta
como la que realizó en este libro es, al mismo tiempo, su mayor
fortaleza: una visión de conjunto. En ese sentido se puede decir
que el propósito de entregar una imagen del árbol y algunas
de sus ramificaciones es satisfactorio. Por supuesto, cada una
de esas derivaciones podría ser asediada desde una diversidad
de posibilidades, como lo es la mestización entre corrientes,
las rupturas internas o los desplazamientos. O bien, de las
reapariciones de corrientes que parecían sumergidas o soterradas.
La derrota nunca es definitiva. Quizá la metáfora del árbol sea
la más adecuada para la revolución latinoamericana, pues como
parecen demostrar los trabajos de un Enzo Traverso para el caso
europeo, la melancolía de izquierdas apuntala la experiencia de
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�Reseñas

un contingente que ya no encuentra resguardo en la sombra de
la ideología comunista; en tanto que, las vertientes nacionalpopulares, mucho más proclives en el contexto latinoamericano,
parecen encontrarse permanentemente en un ciclo de renacimiento
y sequía. Breves e intensas primaveras, otoños de mediana
duración así como largos y pesados inviernos.
La lógica neoliberal que siguió al periodo tratado en el
libro, aspiró a arrasar, en su modalidad de capitalismo violento,
mercantilizante y en clave de despojo, al árbol y todos sus retoños.
Quedará para saber si esto aconteció, es decir, si fue arrancado
desde la raíz profunda o si, por el contrario, las versiones
contemporáneas del soberanismo –socialista o populista– deben
ser comprendidas como herederas de esa trayectoria.
Jaime Ortega

Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco
Coyoacán, México
orcid.org/0000-0002-8582-1216

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.3-46

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�Guillermo Nieva Ocampo, Ana Mónica González
Fasani y Alejandro Nicolás Chiliguay (coordinadores).
La Antigua Gobernación del Tucumán. Política,
Sociedad y Cultura (S. XVI al XIX). Salta: Colección
Manuales Universitarios, 2021, 702 pp.
ISBN 978-987-86-9439-9
Con el discurrir del tiempo los discursos historiográficos
especializados en la época virreinal han sido revalorizados,
aumentando significativamente la cantidad de investigaciones,
así como de especialistas que han dedicado parte de su vida a su
desarrollo. Sin embargo, cuando se contrasta el material académico
producido con otros periodos históricos de América como lo son
el siglo XIX o el XX, es considerablemente menor a los trabajos
que se dedican a investigar alguna parte de los 300 años en que
el continente estuvo bajo influencia de la Monarquía Hispánica.
Parte de lo que explica este fenómeno es el grado de dificultad que
conlleva la realización de estos estudios, pues en muchas ocasiones
los jóvenes historiadores tienen que encarar la elaboración de una
tesis donde las fuentes documentales son muy escasas, están a
algunos kilómetros de distancia, y son difíciles de paleografiar. Esta
razón no sólo ha limitado el desarrollo de las investigaciones en este
periodo, sino que también ha provocado que en muchas ocasiones se
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�Reseñas

focalicen los trabajos en grandes espacios urbanos como lo fueron
las capitales y zonas aledañas al virreinato de la Nueva España o de
Lima.En el libro La Antigua Gobernación del Tucumán. Política,
Sociedad y Cultura (S. XVI al XIX) se realiza una humilde pero
importante aportación para los estudiantes o investigadores que
requieren tener conocimiento de un territorio poco estudiado, pero
de gran trascendencia para la Monarquía Hispánica como lo fue
la antigua gobernación del Tucumán. Esta es una obra que reúne
dieciocho capítulos que parten de la premisa de que se tiene que
continuar la búsqueda de un conocimiento más completo sobre
los distintos territorios bajo la influencia hispana para comprender
cómo funcionaron las interconexiones polisinodiales que tejieron las
autoridades de la Monarquía Hispánica entre el siglo XVI y principios
del XIX. De esta manera, el libro aborda un estudio focalizado en
un territorio en particular, analizando el desarrollo político, social
y económico de la antigua gobernación del Tucumán desde sus
orígenes hasta la Independencia.
Este libro es catalogado por los mismos coordinadores como
una obra guía para todos aquellos estudiantes o especialistas que
busquen adentrarse en el conocimiento de la antigua Tucumán, que es
desconocida para muchos debido a la poca producción historiográfica
que ha existido en torno a esta gobernación. Sin embargo, pese
a ser un libro guía, es de gran calibre pues contribuyen en él una
gran gama de reconocidos investigadores o tesistas pertenecientes
a diversas universidades localizadas en Argentina, Chile y España.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.3-38

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�Reseñas

Pero para poder realizar una mejor explicación del conjunto general
de las temáticas estudiadas, se mencionarán conforme a los tres ejes
principales que son trabajados dentro del libro:
a. Político: este libro hace especial énfasis en las diferentes
políticas dictaminadas desde la península ibérica,
explicando a grandes rasgos sus afectaciones en el
continente americano y enfocándose primordialmente
dentro de la gobernación del Tucumán. Constantemente,
se trabaja la influencia ejercida por determinadas
instancias como el Consejo de Indias para la selección
de gobernadores, alcaldes, entre otros, y cómo estas
terminan afectando dicho territorio. La importancia
de este enfoque reside en que considera diversas
perspectivas, desde la creación de redes sociales que
conectan intereses de miembros de grupos de poder
del antiguo Tucumán con personajes importantes
provenientes de Chile o del virreinato de Lima.
b. Económico: de las tres temáticas, considero que ésta
es de las menos trabajadas dentro del presente libro,
aunque no está completamente ignorada. La principal
razón por la que se menciona esto es porque se hacen
referencias menores en algunos de los capítulos, mas
no hay uno dedicado explícita o mayoritariamente a
este apartado. Sin embargo, dentro del contexto del
avance administrativo que va teniendo la Gobernación
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�Reseñas

del Tucumán se menciona cómo la economía tuvo un
rol importante dentro de este proceso, pues una de
las razones fuertes que impulsó su desarrollo estaba
relacionada con la conexión que tenía este territorio
con la minería dentro del Potosí, en el virreinato del
Perú, así como su conexión con la ganadería que
existía en Chile.
c. Social: este es uno de los apartados con mayor
abundancia, versatilidad y variables que se pueden
encontrar dentro del libro, pues se focaliza en diversas
temáticas que explican el contexto de desarrollo
de la Gobernación del Tucumán dentro del periodo
comprendido. Es de esta manera donde se pueden
encontrar varios capítulos enfocados en el desarrollo
de la institución clerical católica, desde la selección
de los obispos y su influencia dentro del territorio,
hasta el papel de los reyes como monarcas católicos
que tenían el deber “sagrado” de evangelizar a los
indios. También se tratan otras temáticas que oscilan
entre lo cultural y lo social, como la importancia de la
creación de redes familiares para el mantenimiento y
crecimiento de determinadas familias; o la posición
que tenían las mujeres dentro de esta sociedad, ya sea
la instrucción que recibían, o determinados patrones
morales que debían seguir.
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�Reseñas

Ahora bien, lo valioso del libro no sólo reside en la amplitud de la
temporalidad abarcada o en la diversidad temática que contiene. Otra
parte importante a considerar es que realiza estos trabajos desde una
perspectiva de análisis novedosa que sigue la corriente de estudios
de la Monarquía Hispánica, donde se observa a la gobernación
del antiguo Tucumán no como un terruño aislado, alejado de las
principales urbes, donde residían una serie de autoridades que tenían
determinado poder autónomo e independiente de la metrópoli,
siendo individuos opresivos y tiránicos cuyo único placer consistía
en maltratar indios; sino como una gobernación que tuvo un gran
interés para los españoles, pues se encontraban diferentes grupos
indios que fueron de gran importancia para la formación de las
encomiendas, una actividad económica que se vinculó rápidamente
con las minas del Potosí y con la ganadería de Chile.
En suma, se considera que este libro es de gran trascendencia
para todos aquellos historiadores que buscan expandir su
conocimiento dentro del complejo universo que fue la Monarquía
Hispánica en América. La obra invita a todos aquellos lectores a
querer incursionar en nuevos territorios, dándonos a conocer que a
pesar de que existen dificultades dentro del campo de investigación,
siempre se pueden realizar novedosas formas de análisis de territorios
todavía inexplorados para expandir la investigación historiográfica.
Mijael Obando Belard Silvano
El Colegio de San Luis
San Luis Potosí, México
orcid.org/0000-0002-7365-5310

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.3-38

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�Ana Carolina Ibarra González y Pedro Marañón
Hernández (editores). 1519. Los europeos en
Mesoamérica. México: Instituto de Investigaciones
Históricas, Universidad Nacional Autónoma de
México, 2021, 224 pp.
ISBN: 9786073041997
El libro que aquí se comenta se incluye en una corriente que ha
gestado un gran interés en tiempos recientes, ya que se cumplen
500 años desde que se concluyó la conquista de la ciudad de
Tenochtitlan, uno de los eventos más relevantes tras la llegada
de los castellanos a la región de Mesoamérica. Se trata de una
obra compilada, en donde varios conocedores exploran nuevas
preguntas en torno a un tema que aparentemente sólo ha sido
visto de manera tradicional, habiendo aún muchas preguntas que
se pueden plantear; un tema, además, que hasta la fecha causa
controversia y del que existen diferentes posturas al respecto.
El libro lleva por título 1519. Los europeos en Mesoamérica, y
entre sus páginas el lector encontrará una visión fresca de unos
sucesos que fueron trascendentales para la historia americana y
europea, y que aún hoy siguen resonando por su impacto, pues
se trata del origen de un largo trayecto que terminaría cuajando
en la formación de lo que hoy llamamos México. La obra tiene
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�Reseñas

una relevancia muy grande para los estudiosos de la historia y
también para el público en general, pues uno de sus objetivos es
aclarar malentendidos y tradicionalismos historiográficos que se
encuentran arraigados desde hace tiempo.
Esta obra fue editada por el Instituto de Investigaciones
Históricas de la UNAM, y fue coordinada por Ana Carolina Ibarra
González y Pedro Marañón Hernández. Sus páginas contienen
un discurso fluido y motivan a querer indagar más en los temas
que se abordan. La estructura temática del libro sigue una línea
en la que pretende estudiar la cuestión de la experiencia que
significó la conquista para los involucrados, fueran los europeos
o los indios, presentando una serie de investigaciones que en los
últimos tiempos han cobrado gran fuerza. En la obra participan
Guilhem Olivier, Federico Navarrete, Eduardo Matos Moctezuma,
Óscar Mazín, Rodrigo Martínez Baracs, Gisela von Wobeser, Pilar
Martínez López-Cano, Antonio Rubial, Berenice Alcántara, y
Pablo Escalante. Todos los autores disponen de una gran diversidad
de fuentes, utilizadas de manera que plantean nuevas interrogantes
a este convulso y complejo proceso que significó la conquista para
historia de lo que sería México. Como mencionan al inicio de sus
capítulos, es necesario que se dé una vuelta a la manera en que
se trata y entiende el pasado; en especial, para aquellos casos de
sucesos que han sufrido de catalogaciones peyorativas y en los que,
quizá, se ha pasado de largo su complejidad.
Los capítulos del libro se dividen en diferentes temáticas
de acuerdo al tema central, que sirve de hilo conductor. Se tratan
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cuestiones que caen en las amplias categorías de historia social y
cultural, entre las que se encuentran las siguientes: los problemas
del entendimiento del otro, particularmente entre indios y españoles;
las cuestiones de la cosmogonía, señalando que quizá haya muchos
malentendidos por haber dado por sentadas muchas cosas del proceso
de conquista (esto es, cuestiones de semántica y del entendimiento
de la realidad misma); la participación de los indios en la conquista,
rescatando la voz de éstos en su historia; algunas cuestiones de
la naturaleza humana y cómo eso pudo haber repercutido en los
procesos de la conquista como fueron los aspectos psicológicos,
cuestiones de salud y la naturaleza de la guerra; el impacto que este
evento tuvo de fondo en las sociedades mesoamericanas, como en
los aspectos demográficos y los cambios de la composición de las
gentes que habitarían el territorio; las repercusiones económicas
habidas en el proceso; y, por supuesto, los aspectos que tienen que
ver con la espiritualidad, como fue el proceso de evangelización del
territorio y lo que representó para la naciente Monarquía Hispánica y
para los habitantes de Mesoamérica.
Vale la pena mencionar algunas de las cosas que el lector
se podrá encontrar en las páginas de este libro. Por ejemplo,
Guilhem Olivier, en el primer capítulo, nos conduce por una
serie de preguntas que tienen que ver con el problema de la
“divinización de los españoles”; esto es, cuestiona la tradicional
visión que se ha tenido de que los indios simplemente aceptaron
su destino, víctimas de su superstición y de no haber podido
entender la realidad que tenían frente a ellos. Ante tal cuestión, el
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autor cuestiona el origen semántico de las palabras, en específico,
de aquellas que tendieron a divinizar la imagen de los europeos;
de esta manera, se abre la puerta para preguntar el verdadero
significado del uso de la palabra teotl o “teules”, como dirían los
cronistas españoles de la época. Esto implica, como dice el autor,
un replanteamiento semántico y ontológico de lo que hay detrás
de las palabras, lo que significa que se debe observar al indio
como constructor de su propia historia y no simplemente como
una víctima de su ignorancia. Probablemente, añade el autor,
el uso de esta palabra no indicaba sumisión, sino más bien una
cautela ante unos desconocidos muy particulares que realmente
causaron un gran impacto cosmológico por su llegada.
Óscar Mazín, por otro lado, aborda la cuestión del porqué
los ibéricos estuvieron entre los primeros que comenzaron este
proceso de expansión de ultramar. Junto a ello, aborda la génesis
cultural a la que pertenecieron Portugal y Castilla, ya que ambas
eran culturas de origen mediterráneo y contaban con la práctica
de tradiciones que se remontaban hasta la Antigüedad clásica.
Ejemplo de lo anterior fue la fundación de ciudades, que no eran
meramente un conjunto de calles y edificios, sino una entidad
jurídica que sirvió como mecanismo de control y continua
expansión, como había sido para los romanos en su momento.
Mazín estudia también las oportunidades de las que dispusieron
los reinos ibéricos para llevar a cabo la construcción de sus
respectivos imperios en el siglo XVI; el autor se remonta hasta la
época griega, explicando el símil que hubo entre una y otra época,
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dejando en entredicho que algunas de esas consideraciones se
exportaran a las Indias de la mano de castellanos y portugueses,
teniendo en cuenta la tradición jurídico-social que constituyeron
a dichos reinos construídos en el fragor de la Reconquista.
Los anteriores estudios son sólo un botón de muestra
del tipo de investigaciones que se encuentran en este libro
y que aportan una visión renovada de algo que se ha asumido
como superado o completamente entendido. Nada más lejos de
la realidad, sin embargo, pues este fue un proceso del que aún
queda mucho por decir y explorar, ya que como todo, las cosas
suelen ser mucho más complejas de lo que se piensa en primera
instancia. Esta obra es una oportunidad para aproximarse a esa
complejidad, y en ella el lector podrá experimentar el aprender e
incorporar nuevos planteamientos que ayudan a definir la vasta
realidad que se encontraron los europeos en Mesoamérica durante
el siglo XVI.
Edwin Boeta Menzel
El Colegio de San Luis
San Luis Potosí, México
orcid.org/0000-0002-5667-8350

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.3-41

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�Octavio Herrera Pérez (coordinador). El delito de
contrabando en la frontera norte de México. México:
Universidad Autónoma de Tamaulipas, Colofón
Ediciones Académicas, 2021, 251 pp.
ISBN: 978-607-635-233-5
En la actualidad, escuchar en los titulares de los noticieros la
captura de traficantes de armas en la frontera de México con
Estados Unidos se ha vuelto algo común. A pesar de que, en las
décadas recientes, las relaciones bilaterales se han esforzado por
implementar medidas y operativos para erradicar el contrabando
entre ambos países, este fenómeno data de siglos de antigüedad.
La frontera, en efecto, se ha convertido en una zona donde este tipo
de tráfico comercial ha dejado una gran derrama económica. Por
ello, desde el ámbito académico, es necesario reflexionar sobre el
carácter cultural e histórico de esta práctica, en la medida en que
se ha afianzado como parte de un área geográfica en particular. En
este sentido, el libro El delito de contrabando en la frontera norte
de México, coordinado por Octavio Herrera Pérez, contribuye a
una serie de estudios relacionados a la evolución de este fenómeno.
Octavio Herrera Pérez es doctor en historia por El Colegio
de México, titulado con la tesis “La Zona Libre. El régimen de
excepción fiscal y la economía, el comercio y la sociedad en la
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�Reseñas

Frontera Norte de México, desde su conformación hasta el Tratado de Libre Comercio”.1 Autor de El norte de Tamaulipas y la
conformación de la frontera México-Estados Unidos 1835-1855
y El noreste cartográfico, gran parte de su investigación académica se centra en la conformación del noreste, en particular la del
estado de Tamaulipas, como una región con características políticas y económicas propias a partir de los cambios geográficos suscitados durante el México decimonónico.2 Sus conocimientos
de derecho, tanto en materia fiscal como penal, se hacen presentes
desde el exordio hasta su respectivo capítulo en el libro.
Por ello, como coordinador de la obra, se preocupó por
incluir trabajos dedicados a analizar al contrabando como un
fenómeno sociocultural ligado al contexto político y económico
de la frontera norte desde el virreinato español hasta la
conformación de la nación mexicana contemporánea. Armando
Villanueva, director de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales
Victoria, quien presenta la obra, comenta sobre el interés por un
“análisis razonado de este fenómeno, a través de la perspectiva
de la historia […] en la que se ofrece el recuento casuístico y
“Octavio Herrera Pérez. Curriculum Vitae 2019”, consultado el 6 de
abril de 2022, https://uat-mx.academia.edu/OCTAVIOHERRERA/CurriculumVitae
2
Octavio Herrera Pérez, El norte de Tamaulipas y la conformación de la
frontera México-Estados Unidos, 1835-1855 (Ciudad Victoria: El Colegio
de Tamaulipas, 2003); Octavio Herrera Pérez, El noreste cartográfico: configuración histórica de una región (Monterrey: Fondo Editorial de Nuevo
León, 2008).
1

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�Reseñas

de largo tiempo sobre las expresiones del contrabando […]”.3
En este sentido, cada uno de los estudios detalla la extensión de
esta práctica a través de toda la zona geográfica fronteriza, en
diferentes contextos y momentos históricos.
Los ejes sobre los que se centra la obra, que sirven
también para enlazar los capítulos, son los siguientes: ¿Qué
procesos, políticos y económicos, ayudaron a la proliferación del
contrabando en la frontera norte de México? y ¿cómo afectó este
fenómeno al comercio y a la población de esta zona geográfica?
En sus respectivos trabajos, los autores exponen las causas por las
cuales el contrabando triunfó como medio de tráfico comercial en
los espacios más alejados del centro nacional. Entre estas destacan
la inestabilidad política de la región en los años posteriores a la
independencia y el libre comercio promovido por el gobierno
de los Estados Unidos. Santa Fe, Refugio, Matamoros, Laredo,
Altar y Tijuana son ejemplos de sitios que pudieron desarrollarse
a partir de estas prácticas ilegales.
Las propuestas de los autores, no obstante, son bastante
amplias. Debido a la extensión temporal de la obra en conjunto,
cada investigador muestra, desde su contexto geográfico, un estudio
cronológico de las zonas en que este fenómeno prosperó durante
un determinado periodo de la historia nacional. Así, los primeros
capítulos exponen el panorama económico de la frontera en los años
Armando Villanueva Mendoza, “Presentación”, en El delito de contrabando en la frontera norte de México, ed. Octavio Herrera Pérez (México: Universidad Autónoma de Tamaulipas; Colofón Ediciones Académicas, 2021), 9.
3

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previos y posteriores a la independencia de México. “El contrabando
en Nuevo México desde fines de la colonia hasta el auge del comercio
en Santa Fe, 1750-1846” de Martín González de la Vara; “Relaciones
polémicas por el contrabando en una época de inestabilidad en los
territorios nororientales de Nueva España: El puerto El Refugio,
1794” de Melisa Catarina Galván; “El contrabando por el norte
de Tamaulipas durante el conflicto México-Texas, 1836-1845” de
Benito Antonio Navarro González; y “Panorámica del contrabando
en la frontera norte de México en el siglo XIX” de Octavio Herrera
Pérez conforman esta primera parte de la obra.
Luego, siguiendo un orden cronológico, los análisis se
centran sobre el desarrollo del contrabando en los años posteriores a
la Guerra de Secesión estadounidense. En este periodo, el gobierno
mexicano, en especial durante el Porfiriato, intentó erradicar el
comercio ilegal al fortalecer las aduanas e instituciones fiscales
con el objetivo de acabar con los poderes regionales que permitían
su práctica. Sin embargo, tras la revolución, y con el aumento
de las importaciones de Estados Unidos, resurgió con fuerza este
fenómeno económico. Los capítulos “¿Comercio o contrabando?
La transición del intercambio transfronterizo tras la llegada de
las aduanas fronterizas al Desierto del Altar, Sonora 1880-1893”
de Delia María Piña Aguirre; “Sed de sangre: Violencia en Texas
contra traficantes durante la era de la Prohibición” de George
Díaz; “El cuerpo del delito. Notas y estudios de caso sobre
contrabando, comiso y legislación en Baja California, 19261936” de Jesús Méndez Reyes; y “Carreteras de ilegalidad. El
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robo de automóviles en Estados Unidos y su contrabando hacia
México, 1930-1960” de Alberto Barrera Enderle conforman la
segunda parte del libro.
El delito de contrabando en la frontera norte de
México me parece una aportación interesante para los estudios
transfronterizos sobre esta materia. El tráfico de armas de Estados
Unidos hacia México, así como el de drogas en un sentido opuesto,
es sólo el más reciente tipo de comercio ilegal en una larga lista
de productos distribuidos de esta manera en la nación. El trabajo
de Octavio Herrera, como coordinador de la obra, se suma a
sus estudios sobre el noreste de México al exponer los medios
que permitieron el surgimiento y desarrollo del contrabando en
esta zona geográfica del país durante los últimos dos siglos. En
este sentido, vale la pena reflexionar sobre los procesos que han
normalizado en ciertas comunidades esta práctica como parte
de sus sistemas económicos locales. La corrupción, la falta de
comunicación y las tensiones políticas, por nombrar algunos
ejemplos, deben ser objeto de estudio para quienes investigan
historia en los años por venir.
Bibliografía
Herrera Pérez, Octavio. El noreste cartográfico: configuración
histórica de una región. Monterrey: Fondo Editorial de
Nuevo León, 2008.
Herrera Pérez, Octavio. El norte de Tamaulipas y la conformación de la frontera México-Estados Unidos, 1835-1855.
Ciudad Victoria: El Colegio de Tamaulipas, 2003.
Sillares, vol. 2, núm. 3, 2022, 333-338
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.3-45

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�Reseñas

“Octavio Herrera Pérez. Curriculum Vitae 2019”. Consultado el
6 de abril de 2022. https://uat-mx.academia.edu/OCTAVIOHERRERA/CurriculumVitae.
Villanueva Mendoza, Armando. “Presentación”. En El delito de
contrabando en la frontera norte de México, editado por
Octavio Herrera Pérez, 9. México: Universidad Autónoma de Tamaulipas; Colofón Ediciones Académicas, 2021.
Alan Arturo Hernández García

Universidad Autónoma de Nuevo León
San Nicolás de los Garza, México
orcid.org/0000-0001-7181-0383

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�Ricardo León García, Chihuahua: Un acceso de
modernidad. Algo de su vida económica entre 1880 y
1920. Monterrey: Centro de Estudios Humanísticos,
Universidad Autónoma de Nuevo León, 2021, 228 pp.
ISBN: 978-607-27-1548-6
https://libros.uanl.mx/index.php/u/catalog/book/100

El confinamiento a que obligan las pandemias se convierte, en
ocasiones, en una circunstancia a favor del ambiente intelectual.
Durante los dos últimos años se echó a andar un proyecto de
publicaciones por parte de la Universidad Autónoma de Nuevo
León, que ha estado en las expertas manos de Mario Cerutti,
Asesor Editorial de NortEstudios, como se llama la serie. Hasta
junio del 2021 son cinco los títulos que ya son parte de ese
conjunto, y el quinto de ellos fue un texto escrito por Ricardo
León García, Chihuahua: Un acceso de modernidad. Algo de su
vida económica entre 1880 y 1920.
Ricardo León es antropólogo, egresado de la ENAH,
e historiador, con estudios de posgrado en la Universidad de
Albuquerque, en Nuevo México, y en la Universidad de Texas en
El Paso. Posee amplios conocimientos de la historia empresarial
del estado de Chihuahua y una profunda comprensión de los
procesos culturales y urbanos de la frontera norte mexicana.
Sillares, vol. 2, núm. 3, 2022, 339-345
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.3-34

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�Reseñas

León ha organizado el contenido de su obra en cuatro
grandes apartados. El primero de ellos está dedicado al comercio en
Chihuahua; el segundo habla de una primera ola industrializadora;
luego concentra en el siguiente lo concerniente a los ferrocarriles,
para destinar el cuarto a la banca y sus alrededores.
Como es fácil imaginar, durante el siglo XIX Chihuahua
fue un punto comercial importante entre el consolidado centro
del país y la expansión de los Estados Unidos; era una tierra con
cierto aspecto salvaje, sobre todo si se consideran las entonces
bandas de apaches y comanches que merodeaban todavía por el
territorio.1 Ese paso obligado de sur a norte y viceversa propició
las circunstancias que algunos comerciantes aprovecharon para
establecerse y crecer en la zona. León García señala:
Mientras «los viejos» se dedicaron a comprar haciendas,
deslindar terrenos baldíos y pelear por sostener sus privilegios
políticos -que a final de cuentas muchos perdieron-, los
advenedizos se ocuparon de agrandar sus tiendas, buscar
nuevos proveedores, introducir tecnologías modernas, apoyar
el establecimiento de comercios pequeños en zonas rurales
o recién abiertas a la explotación de recursos forestales o
minerales, promover la infraestructura urbana y de transportes,
reactivar cultivos comerciales y crear aparatos financieros que
“En el caso de los apaches, una de las tribus situadas en la región más septentrional de la Nueva España y que hasta finales del siglo antepasado repelieron el dominio colonial, el estado de barbarie o salvajismo que los caracteriza
está relacionado directamente con la resistencia del pueblo a su colonización”.
Jorge Chávez Chávez, “Los apaches del imaginario mexicano”, Reflexiones marginales, 2016, https://reflexionesmarginales.com/blog/2016/09/29/
los-apaches-del-imaginario-mexicano/
1

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.3-34

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�Reseñas

brindaran un mayor apoyo a las actividades económicas en
general, sobre todo las propias (p. 36).

Esas palabras del autor dan una idea clara tanto del contenido de
ese capítulo inicial como del ambiente económico y social de la
región en la época que trata.
La producción en masa tan normal en este siglo XXI tuvo
sus antecedentes, como bien sabemos, en la revolución industrial
que ahora se identifica en Gran Bretaña durante la segunda mitad
del siglo XVIII. Luego, la producción maquinizada y el desarrollo
de las fábricas en los Estados Unidos, el aumento de la población
y de la idea de una mejor vida fueron determinantes para la
expansión del capitalismo. Durante el porfiriato, Chihuahua, al
colindar con el país cuyo empuje era casi imparable y con una
posición geográfica indiscutible, se montó en el carro de la
industrialización; así pues “el artesanado rural y urbano se vio
obligado a vender su mano de obra en diversos sectores” (p. 63).
Las actividades extractivas (quizá todavía lo son) fueron
más importantes que las de transformación. Sólo para ofrecer
un ejemplo comparativo entre la actividad en el estado en ese
entonces y hoy, en los resultados de octubre del 2021 que el
INEGI muestra, notamos que el estado de Chihuahua ocupa el
segundo lugar en la producción de plomo y de plata, y el tercero
en la de cobre y zinc.2
“Estadística Mensual de la Industria Minerometalúrgica”, consultado
el 24 de junio de 2022, https://www.inegi.org.mx/temas/mineria/#Informacion_general
2

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�Reseñas

Una de las fábricas de hilados y tejidos llegó a ser
considerada “la fábrica de ropa más importante y grande de la
República, y uno de los negocios más representativos de todo
Chihuahua” (p. 78). También en la época se vio un aumento
en la producción de harina de trigo, de bebidas alcohólicas,
empacadoras de carne y derivados. Por cierto, un nombre que
aparece repetidamente como uno de los principales socios de esas
fábricas, fue el de Enrique C. Creel, asociado con inversionistas
ingleses y norteamericanos.
Respecto al tercer capítulo, dedicado a los ferrocarriles,
bastante hay que decir. No es la primera vez que Ricardo León
dedica publicaciones a este asunto. En el 2009 vio la luz su
texto titulado “El ferrocarril y la nueva visión de la frontera”,
correspondiente al capítulo VI del libro coordinado por Ben Brown,
Introducción e impacto del ferrocarril en el norte de México. En
ese documento León inicia así: “En México, la frontera del norte,
la frontera mexicana por antonomasia, siempre se ha prestado
a un imaginario provisto de mitos, prejuicios y más un «querer
que sea» que un «así es»”.3 Explica, así mismo, que “la nueva
dinámica de ocupación continental” generó cambios propiciados
por “las innovaciones tecnológicas”; con ello se buscaba cruzar la
ancha frontera sur de los Estados Unidos con trenes cargados de
productos; también transportar pobladores para convertirlos en
Ricardo León García, “El ferrocarril y la nueva visión de la frontera”, en
Introducción e impacto del ferrocarril en el norte de México, ed. Ben Brown
(Ciudad Juárez: Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, 2009), 173.
3

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�Reseñas

mano de obra y en clientes; además, esa gente poseía “materias
primas estratégicas para los planes de crecimiento y expansión de
la economía industrial” del país norteño.4
Ese artículo suyo casi funciona como un preámbulo
de lo expuesto en el tercer capítulo de esta obra reseñada, “Los
ferrocarriles: esperanzas y cambios”. Él aclara que “si bien es
cierto que el capital externo fue determinante para la creación de
la red ferroviaria, también los líderes de los diferentes grupos de
poder económico regional intervinieron” (p. 108). Así, en el estado
se siguió la tradicional ruta del Camino Real, que conectaba a la
ciudad de México con los estados de Texas y Nuevo México. La
obra ferroviaria chihuahuense estaba centrada en dos proyectos:
el del Central Mexicano y el de Chihuahua-Pacífico. Una de las
consecuencias del movimiento de la época es que los trabajadores
agrícolas desertaron para subirse al tren de la modernidad y ofrecer
su trabajo a la industria ferrocarrilera.5 Nombra así al entonces
gobernador del estado, Luis Terrazas, quien encabezó la venta de
la concesión otorgada por el gobierno federal; “hizo la compra un
grupo norteamericano” (p. 116) representado por John R. Robinson.
Desgraciadamente las concesiones federales otorgadas a los estados
tuvieron mucho de tinte político y de carácter especulativo.
León García, 180–81.
Por cierto, el Paso del Norte y la llegada del ferrocarril a la zona aparecen
en la narración de Mason, Cension, A scketch of Paso del Norte, la primera
novela de la región, publicada en 1896. Maude Mason Austin, A Sketch from
Paso Del Norte (New York: Harper &amp; brothers, 1896), 23.
4
5

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�Reseñas

Llegamos así al cuarto apartado de este ilustrativo
libro sobre la historia económica de Chihuahua. Contrario al
desenvolvimiento de los empresarios chihuahuenses en cuestiones
ferrocarrileras, en la banca fueron un modelo para su tiempo. Por
una parte, “en la economía capitalista, el crédito es necesario para
todos los sectores sociales de la población” (p. 151); por otra,
esos grandes comerciantes que eran “fuente natural de crédito,
[…] prestaban dinero con intereses […], se encontraron con la
oportunidad de crear establecimientos dedicados, legalmente
constituidos y en exclusiva al manejo del dinero” (p. 151). Entre
los participantes en esta actividad estaban “los comerciantes,
ganaderos y propietarios de grandes extensiones de tierra, con
fuertes lazos de parentesco entre sí” (p. 152), eran “ las familias
ligadas al poderoso grupo Terrazas-Creel” (p. 154). La concesión
bancaria que inauguró esta época de bonanza fue la del Banco
de Santa Eulalia, que fue, además, “el primero del país en ser
autorizado a imprimir billetes” (p. 154).
Es notorio pues, que los poderosos grupos locales
participaron en “la fiebre del progreso, contagiada por los discursos
de políticos e inversionistas” (p. 152) y que la época propició.
Como dice el propio Ricardo: “Parece muy largo el recorrido que
debe efectuarse todavía para alcanzar una cabal comprensión de
la historia empresarial y económica del lejano y periférico estado
de Chihuahua” (p. 173), y aunque los estudios son parciales no
olvidemos que todo aspecto de una comunidad es parte del tejido
completo. Las actividades económicas de nuestro estado en el
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siglo XXI son resultado, primero, de un tejido lento y constante
de una red, tanto de personas como de circunstancias, y segundo,
de la propia dinámica alcanzada en una época netamente global.
Bibliografía
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León García, Ricardo. “El ferrocarril y la nueva visión de la frontera”. En Introducción e impacto del ferrocarril en el norte de México, editado por Ben Brown, 173–91. Ciudad
Juárez: Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, 2009.
Mason Austin, Maude. A Sketch from Paso Del Norte. New York:
Harper &amp; brothers, 1896.
Margarita Salazar Mendoza

Universidad Autónoma de Ciudad Juárez
Ciudad Juárez, México.
orcid.org/0000-0002-5599-4626

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�Gerardo Martínez Delgado. La experiencia urbana.
Aguascalientes y su abasto en el siglo XX. México:
Instituto Mora, Universidad Autónoma de Aguascalientes,
Universidad de Guanajuato, 2017, 534 pp.
ISBN: 978-607-9475-65-9
El libro de Gerardo Martínez Delgado La experiencia urbana.
Aguascalientes y su abasto en el siglo xx es una valiosa
contribución a la historiografía urbana y regional, así como para
los estudios del cambio tecnológico dirigidos a explicar sus
ritmos y vaivenes. En similitud a lo hecho por Jaime Humberto
Hermosillo con las emociones en La pasión según Berenice,1
Martínez Delgado nos convence de que Aguascalientes —ciudad
intermedia del occidente mexicano— es un territorio de límites
porosos que convoca a repensar la relación campo-ciudad, las
escalas de análisis y lo universal de los asentamientos urbanos.
Desde este posicionamiento, los argumentos del autor no ceden
ante al examen de lo particular, de la urbanización o lo moderno,
y en su lugar apuestan por el estudio de la experiencia urbana,
entendida como un conjunto de transformaciones en los usos,
actividades y ocupaciones del espacio, aparejadas con las ideas
que las sustentan. Se consideran así, los cambios en los hábitos
1

Jaime Humberto Hermosillo, La pasión según Berenice (México, 1976).

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de la población y el funcionamiento de la urbe atendiendo sus
relaciones con el exterior, en un periodo que va de 1884 a 1972;
práctica inusual en la academia mexicana y en las pautas de la
creación académica imperantes, que dejan poco margen a las
investigaciones de largo aliento.
La obra reúne los métodos de la historia urbana y regional
con enfoques propios de la historia económica y la geografía
histórica, para compaginar distintos registros temporales y
espaciales. El autor agrupa los tiempos cortos de la producción,
los tiempos intermedios de la construcción y los tiempos largos del
ambiente, poniéndolos en relación con cuatro escalas: la ciudad,
los caminos, la región circundante y los sitios distantes desde
los que se movilizaron los comestibles hacia Aguascalientes.
De esta forma, Martínez Delgado explica el abasto repasando
el encadenamiento de la producción, distribución y consumo de
mercancías, tomando en cuenta las variables que dieron forma a
su ciclo económico, tales como la disposición de bienes naturales,
la tecnificación en la construcción de infraestructura, y la reforma
en las pautas de almacenamiento y conserva de alimentos.
El trabajo en cuestión destaca por varios aspectos más.
Al rastrear el origen de los productos que consumió la población
citadina, el autor estudia fluidamente el espacio urbano junto con
el espacio rural que abasteció a la ciudad. Vemos pues, capítulos
dedicados a comprender la expansión y modificación de la ciudad
y otros abocados a la explicación de la transformación en las
pautas de producción en el medio rural. De manera que la ciudad
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es entendida en conexión con lugares que desbordan sus límites
físicos, con los que guarda un intenso intercambio de materias,
saberes y habitantes.
Otro elemento remarcable es la diversidad de actores que
se relacionan con la ciudad, cuyo accionar es revelado por las
variadísimas fuentes utilizadas. Se presenta así a gobernantes
(locales, estatales y nacionales), comerciantes (mayoristas,
comisionistas, abarroteros), empresarios molineros, dueños de
huertas y establos, hacendados agrícolas y ganaderos, ejidatarios,
latifundistas, pequeños propietarios, arrieros, coyotes, camioneros,
trabajadores del ferrocarril, periodistas, nacionales y extranjeros,
entre otros. Las fuentes a las que Martínez Delgado recurre
son de diverso origen contándose: bases de datos, estadísticas,
cartografía, prensa, informes oficiales, fotografías y entrevistas.
De ellas extrae y articula la información necesaria para construir
su relato, pero también las utiliza como herramientas expositivas
que enriquecen la vivencia del lector.
Un aspecto que el autor ubica en el trasfondo de los
procesos estudiados, pero que se encuentra presente de principio
a fin, es el cambio tecnológico, clave interpretativa de gran
potencia para la comprensión del fenómeno urbano desde los
vínculos locales y regionales. Sin caer en un determinismo
tecnológico, Martínez Delgado destaca en cada capítulo las
consecuencias que la tecnología tuvo sobre la transformación de
Aguascalientes, su región y los elementos del abasto urbano. Por
ejemplo, el cambio tecnológico incidió en la manera de fraccionar
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la ciudad, en la instalación de los servicios modernos y en su
higienización; en las formas de producir, procesar, distribuir,
almacenar y preservar alimentos dentro y fuera de la urbe; en la
construcción de vías de comunicación cada vez más expeditas y
eficientes; y en la organización de las labores agropecuarias con
base en determinados paquetes tecnológicos. Así pues, animamos
la lectura de esta obra siguiendo este ángulo.
La primera parte del libro, centrada en la modernización de
la ciudad y la expulsión de tareas productivas que la autoabastecían,
permite apreciar la influencia de la tecnología en ambos procesos.
El autor explica que a pesar de que Aguascalientes no sufrió un
crecimiento económico exponencial o una expansión urbana
descontrolada, los cambios cualitativos al interior del entramado
urbano estuvieron presentes. La higienización de la urbe se debió
a la tecnología para entubar los ríos que la recorrían, que a su vez
los convirtieron en fuentes de agua potable. La tecnología aplicada
a la ciudad también permitió la instalación de servicios públicos
como luz eléctrica y drenaje. Por otro lado, la industrialización
que llegó con los talleres de la compañía de ferrocarriles y la
instalación de una fundidora fueron resultado de la articulación
del avance tecnológico con los negocios industriales.
Martínez Delgado da seguimiento a dos cursos relativos
al abasto urbano que guardaron sentidos inversos. Por un lado,
los huertos de frutas y hortalizas, y los establos que resguardaban
ganado lechero, cerdos y gallinas fueron expulsados a los márgenes
de la capital bajo el objetivo de higienizarla, pues comenzaron a
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ser vistos como focos de infección y emisores de malos olores, lo
que abrió a estos sectores nuevas opciones dirigidas a aumentar
su productividad. Por otra parte, actividades que antes estaban
ubicadas en el exterior de la ciudad, como el almacenamiento
y procesamiento de trigo y maíz, fueron introducidas conforme
aumentó la población y se incrementó la demanda de mercancías
de primera necesidad, pues resultó más conveniente para las
pequeñas unidades productivas y centros de almacenamiento
insertarse a la trama urbana y ahorrar costos de distribución.
En el caso de la venta de tortillas, el historiador relata cómo el
método tradicional fue transformado gracias a la instalación de
molinos de nixtamal eléctricos, la máquina tortilladora y molinos
industriales.
La segunda parte amplía la mirada y enfoca la región de
abasto de Aguascalientes. Las redes de caminos son de especial
interés para el autor pues éstos permiten la distribución de objetos,
personas e ideas. Transferencia de tecnologías como el ferrocarril,
la petrolización de los pavimentos y el uso de automóviles,
marcaron la transición de un sistema de caminos estrechos
y de velocidades bajas, a una red amplia y de escala nacional
que conectó a Aguascalientes a otros puntos de distribución
de productos agropecuarios. A contracorriente de una visión
etapista, Martínez Delgado da cuenta de la manera en que los
sistemas de transportes modernos, como las líneas de ferrocarril
y las carreteras pavimentadas, dieron renovados bríos a las viejas
carreteras de ruedas y los caminos de herradura, pues dinamizaron
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la economía regional en su conjunto. Por varias décadas estos
sistemas fueron complementarios. El ferrocarril mantuvo precios
competitivos y fue utilizado para viajes distantes, mientras que
los camiones se usaron para destinos más próximos. Hacia finales
de los años setenta, punto final del periodo de estudio del libro,
las carreteras y los camiones de carga ya dominaban el abasto.
La tercera parte se ocupa de establecer el espacio regional
circundante a la ciudad de Aguascalientes, sitio en el que se
generó el grueso de los alimentos consumidos, entre ellos: la
tradicional tríada conformada por el maíz, el frijol y el chile;
cultivos especializados como la vid y la guayaba; y bienes
cárnicos de origen vacuno, ovino, porcino y caprino. Estos
últimos bajo regímenes controlados por las elites de productores
e intermediarios. Martínez Delgado demuestra que los límites
constitutivos de la región no se correspondieron con la frontera
política del estado de Aguascalientes, pues se extendieron hacia
los cañones y valles de Zacatecas, y los Altos de Jalisco, sitios
con vocación y especialización propia. A través de una puntual
revisión del entorno físico y de las redes familiares y comerciales
de las elites, el autor reconstruye un entramado en el que, si bien las
haciendas fueron destruidas como unidad básica de producción,
las familias que las poseían lograron afirmarse como empresarios
privados, beneficiándose de las mejoras tecnológicas y facilidades
de venta. De manera que en la posrevolución menos tierra casi
nunca se tradujo en menores utilidades. El factor central de este
proceso lo constituyó la implantación de la agricultura de riego,
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pues la región en cuestión se caracteriza por sequías recurrentes.
Se vivió, así, un tránsito desde la creación de los primeros
distritos de riego hacia el impulso de los pozos de agua, que, pese
a sus nocivas consecuencias, favorecieron en 1950 un ascenso
de la productividad. Esto, acompañado por la incorporación de
semillas experimentales, fertilizantes y plaguicidas —asociados
a la Revolución Verde— permitió a cultivos como el maíz
incrementar sus rendimientos a razón de su intensificación y no
sólo de su extensión, siendo ésta una de las particularidades más
notables de la región en el escenario nacional. La suma de estos
elementos facilitó el abasto y, por medio de él, el crecimiento
poblacional de la capital de Aguascalientes, que se multiplicó
por tres en el mismo período y logró disponer de un mercado
ganadero consolidado al inicio de la década de 1970.
La cuarta parte se dedica a explicar las dinámicas
particulares de los comestibles que recorrieron distancias más
largas, dando cuenta del papel central de los abarroteros y
mayoristas como artífices de las rutas que tomaron a la ciudad de
Guadalajara y México como pivotes de la dinámica regional. De
este modo, se redondea el proceso que hizo que Aguascalientes
desplazara de su interior la producción y la integrara a mercados
más especializados, al tiempo de afirmarse como un espacio de
consumo de alimentos largamente transportados. En efecto, esta
cualidad se arraigó como una parte medular de la experiencia
urbana de sus habitantes. No se trató exclusivamente del traslado
de satisfactores básicos, sino de manjares ligados a rituales de
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consumo e identidad, mediados por un sector de comerciantes
asociados a la elite posrevolucionaria, muchos de ellos originarios
de los Altos de Jalisco, o bien, de nacionalidad y ascendencia
española, fieles a la religión católica. ¿Cuáles fueron los abarrotes
en este contexto? Alimentos lejanos y de baja caducidad, por
ejemplo: vinos, pescado seco, aceites, aceitunas, tés, especias,
enlatados, pan de caja, refrescos, pastas, galletas, frutas en almíbar,
leche condensada y en polvo. También se incluyen implementos
ubicados en distancias medias como el arroz, el azúcar, la sal y el
café. Si bien la extranjería y los lazos hacia el exterior fueron ejes
fundantes de este sector comercial, a partir de la segunda mitad
de la década de 1950 los mostradores mayoristas comenzaron
a ser sustituidos por los primeros autoservicios —como La
Comercial Mexicana y La Quemazón— que insertaron un patrón
de consumo al que se mantuvieron integrados los mayoristas,
acopiadores, corredores y productores.
El volumen tiene la virtud de observar que la aplicación
de tecnología siempre tiene efectos diferenciados en la
sociedad. Por ejemplo, en el siglo xx los caminos carreteros
profundizaron las desigualdades regionales al fomentar el
desarrollo de infraestructura hacia las principales ciudades y
caminos, relegando a las comunidades pequeñas, lo que dio como
resultado procesos de migración a la ciudad, aislamiento sectorial
y economías estancadas. Por otro lado, la llegada de la tecnología
capaz de perforar pozos para la extracción de agua subterránea
fue de utilidad para los productores privados capaces de sufragar
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su riesgosa inversión, mientras que la ausencia de adecuados
sistemas de crédito hizo que esta no fuera una opción seria para
los ejidatarios y pequeños propietarios.
Asimismo, Martínez Delgado procura enfatizar el papel
de los individuos junto con los usos diferenciados en la adopción
de artefactos técnicos. Se muestra que actores como hacendados,
abarroteros y transportistas tomaron decisiones sobre qué tipo de
transporte utilizar (ferrocarril, automóviles o arrieros), incidiendo
con ello en la revitalización y competencia de las tecnologías de la
movilidad. En otro sentido, coyunturas específicas de la política
estatal y la inclusión de mejoras técnicas para el procesamiento
de productos primarios (como secadoras y empacadoras)
permitieron que algunos ejidatarios de Aguascalientes tuvieran
cierto éxito en la siembra de chile y uva, aunque en márgenes
inferiores a los de los ejidos colectivos ubicados en la Comarca
Lagunera o en Michoacán, especializados en algodón y arroz. Con
ello, el historiador se acerca a las perspectivas que destacan que
los usuarios, los usos y los contextos de recepción son igual de
importantes que los centros de creación de las innovaciones para
comprender cómo la tecnología incide en los procesos sociales.2
Si bien el libro es una ejemplar acometida a la experiencia
urbana y a las redes de abastecimiento, se echa en falta que el
autor explicite las inspiraciones teóricas que dieron forma a la
Wiebe E. Bijker, Thomas P. Hughes, y Trevor Pinch, eds., The Social Construction of Technological Systems. New Direction in the Sociology and History of Technology (Cambridge: MIT Press, 2012).
2

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perspectiva espacial de su investigación y a su lectura del cambio
tecnológico. El posicionamiento de Martínez Delgado quizá
derive de un interés por desarrollar su investigación partiendo del
terreno y no de conceptos o discusiones mayormente informadas
por las trayectorias de ciudades capitales o cosmopolitas. Así,
el estudio de ciudades intermedias, con similares cualidades, se
presenta como una línea promisoria para la renovación de los
cánones interpretativos de la historiografía urbana en América
Latina.
Bibliografía
Bijker, Wiebe E., Thomas P. Hughes, y Trevor Pinch, eds. The
Social Construction of Technological Systems. New Direction in the Sociology and History of Technology. Cambridge: MIT Press, 2012.
Diego Antonio Franco de los Reyes

Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora
Benito Juárez, México
orcid.org/0000-0001-7361-9064

Diana Alejandra Méndez Rojas

Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora
Benito Juárez, México
orcid.org/0000-0001-9305-9412

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                  <text>Sillares: Revista de Estudios Históricos, es una publicación semestral que busca la divulgación de investigaciones que representen un aporte significativo para conocer la historia de México y América Latina. Además de la publicación de artículos originales e inéditos, la revista procura la promoción, difusión y debate de investigaciones históricas a través del análisis de acervos documentales, documentos y reseñas. Todas las colaboraciones son sometidas a procesos de evaluación por pares. La revista Sillares es heredera de la sección de Historia del Anuario Humanitas, publicado por el Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León entre 1960 y 2020. En línea con esta dependencia, que es el centro de investigación más antiguo de la UANL, la revista busca incentivar el diálogo entre la Historia y otras áreas de las ciencias sociales y las humanidades. Esta nueva era va con el ciclo de la transformación digital y sus estrategias, reestructurando sus procesos bajo el Open Journal Systems y siempre con las metas de la comunidad investigadora.</text>
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                <text>Sillares: Revista de Estudios Históricos, 2022, Vol. 2, No. 3, Julio-Diciembre</text>
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                <text>Sillares. Revista de Estudios Históricos, es una publicación semestral que busca la divulgación de investigaciones que representen un aporte significativo para conocer la historia de México y América Latina. Además de la publicación de artículos originales e inéditos, la revista procura la promoción, difusión y debate de investigaciones históricas a través del análisis de acervos documentales, documentos y reseñas. Todas las colaboraciones son sometidas a procesos de evaluación por pares. La revista Sillares es heredera de la sección de Historia del Anuario Humanitas, publicado por el Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León entre 1960 y 2020. En línea con esta dependencia, que es el centro de investigación más antiguo de la UANL, la revista busca incentivar el diálogo entre la Historia y otras áreas de las ciencias sociales y las humanidades. Esta nueva era va con el ciclo de la transformación digital y sus estrategias, reestructurando sus procesos bajo el Open Journal Systems y siempre con las metas de la comunidad investigadora.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�D.R. 2022 © Transdisciplinar Vol. 1, No. 1, julio-diciembre 2021, es una publicación semestral
editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través del Centro de Estudios
Humanísticos, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes
#4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290. Tel.+52
(81)83-29- 4000 Ext. 6533. https://transdisciplinar.uanl.mx Editora Responsable: Beatriz Liliana
De Ita Rubio. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo 04-2022-020213472000-102, ISSN en
trámite, ambos ante el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la última
actualización de este número: Centro de Estudios Humanísticos de la UANL, Mtro. Juan José
Muñoz Mendoza, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000
Norte, Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290. Fecha de última
modificación de 8 septiembre de 2021.
Rector / Santos Guzmán López
Secretario de Extensión y Cultura / Celso José Garza Acuña
Director de Historia y Humanidades / Humberto Salazar Herrera
Titular del Centro de Estudios Humanísticos / César Morado Macías
Directora de la Revista / Beatriz Liliana De Ita Rubio

Autores
Arturo Zárate Ruiz
Socorro Arzaluz, Gabriela Zamora
Erika Marissa Rodríguez Sánchez
Rogelio Segovia González
José María Infante Bonfiglio
Mónica Garza Barrera González
Rogelio Cantú Mendoza
Rafael Caballero Alvarez
Editor Técnico / Juan José Muñoz Mendoza
Corrección de Estilo / Francisco Ruiz Solís
Maquetación / Concepción Martínez Morales

Se permite la reproducción total o parcial sin fines comerciales, citando la fuente. Las opiniones
vertidas en este documento son responsabilidad de sus autores y no reflejan, necesariamente, la
opinión de Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Este es un producto del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo
Léon. www.ceh.uanl.mx
Hecho en México

�Transdisciplinar
Revista de Ciencias Sociales
Making the Southern Border American, and Mexico
as well. A reading of Chatfield’s Twin Cities of the
Border
Haciendo que la frontera sur sea americana, y México también. Una lectura de Chatfield’s Twin Cities
of the Border
Arturo Zárate-Ruiz
El Colegio de la Frontera Norte
https://orcid.org/0000-0001-6216-6653
Fecha entrega: 05-5-2021 Fecha aceptación: 13-7-2021
Editor: Beatriz Liliana De Ita Rubio. Universidad Autónoma de
Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey,
Nuevo León, México.
Copyright: © 2021, Zárate-Ruiz Arturo. This is an open-access
article distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use,
distribution, and reproduction in any medium, provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.1-1
Email: azarate@colef.mx
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

Making the Southern Border American, and Mexico
as well. A reading of Chatfield’s Twin Cities of the
Border
Haciendo que la frontera sur sea americana, y México también. Una lectura de Chatfield’s Twin Cities
of the Border
Arturo Zárate-Ruiz1
azarate@colef.mx

Abstract: Historical documents call attention not only because of
the facts reported, but also because of the views held by the reporter
concerning the matters referred. This essay aims at identifying W. H.
Chatfield’s views of America, Mexico, and their shared border, as they
appear in his 1893 pamphlet The Twin Cities, Brownsville, Texas, Matamoros,
Mexico, of the Border, and the Country of the Lower Rio Grande: that the Texan
region bordering with Mexico then was fully Americanized, moreover, that the Mexican side of the border was undergoing a process of
Americanization very needed for business, process which from that
region would extend to all the Americas, process very convenient for
American capitalists. The identification of those views is done, here,
by highlighting them through a reading of the text itself, their judging
being mostly left to the people reviewing what the author of this essay
has stressed.
1 El Colegio de la Frontera Norte

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�Arturo Zárate / Twin cities

Key words: US/Mexico Border, historical documents, textual analysis,
Brownsville/Matamoros.
Resumen: Los documentos históricos llaman la atención no solo por
los hechos reportados, sino también por las opiniones del reportero sobre los asuntos referidos. Este ensayo tiene como objetivo identificar
las opiniones de W. H. Chatfield sobre Estados Unidos, México y su
frontera compartida, como aparecen en su folleto de 1893 The Twin Cities, Brownsville, Texas, Matamoros, Mexico, of the Border, and the Country of the
Lower Rio Grande: que la región texana limítrofe con México entonces
estaba totalmente americanizada, además, que el lado mexicano de la
frontera estaba atravesando un proceso de americanización muy necesario para los negocios, proceso que desde esa región se extendería
a toda América, algo muy conveniente para los capitalistas estadounidenses. La identificación de esos puntos de vista se hace, aquí, resaltándolos a través de la lectura del texto mismo, reservando en gran
medida su juicio a los lectores que revisen lo que el autor de este ensayo
ha enfatizado.
Palabras clave: Frontera Estados Unidos/México, documentos históricos, análisis textual, Brownsville/Matamoros.

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.1-1

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

Introduction
In 1893, W. H. Chatfield published, in New Orleans, a pamphlet
titled The Twin Cities, Brownsville, Texas, Matamoros, Mexico, of the Border, and the Country of the Lower Rio Grande.2 As it will be discussed,
the tract aimed at offering information to entrepreneurs and possible well-to-do settlers about Brownsville, Texas, and Matamoros, Mexico, a binational region, he assured, for very profitable
investment.
Among many arguments, Chatfield pointed out that the
Texan region bordering with Mexico then was fully —or almost— Americanized. Moreover, he explained that the Mexican
side of the border was undergoing a process of Americanization
very needed for business, process which from that region would
extend to all the Americas, something very convenient for American capitalists.
As it will be noticed here, Chatfield and his sources had
their own views on what made something American and something Mexican, and a view that the Americans and the American
way of life should prevail.
This essay’s purpose is highlighting these views as they
actually appear in Chatfield’ tract itself. The author of this essay
counts on that doing so is enough to figure out the beliefs and narrative found in Chatfield’s pamphlet. The contemporary reader
may judge them. If this essay’s author offers some few comments,
2 From now on, the text quoted is Chatfield, W. H. (1893). The Twin Cities,
Brownsville, Texas, Matamoros, Mexico, of the Border, and the Country of the Lower Rio
Grande. New Orleans: E. P. Brandao. References are made by specifying the
page and the column of the text, for example, (p. 4b), (p. 15c, d).
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.1-1

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�Arturo Zárate / Twin cities

he tries to do so barely to clear up a point that may deserve attention, and to fulfill the purpose of highlighting such views.
Features and purpose of Chatfield’s pamphlet
The Twin Cities of the Border is a 52 page pamphlet (covers included)
about Brownsville, Texas, Matamoros, Mexico, and the Country
of the Lower Rio Grande. It resembles a tabloid in its layout. It
includes maps, profiles of renown people and businessmen in the
area, advertisings (mostly from the profiled persons), and many
photos of the places and buildings described.
Concerning this tract’s purpose, Chatfield said:
[The pamphlet] will convey to the outside world a convincing proof of the fact that a grand opportunity for amassing
wealth and providing lucrative employment for an immense
number of people, has been lying dormant in this section
since its territory was first annexed to the United States.
(p. 1b)

This grand opportunity is particularly given to Yankees
and outside capitalists:
This section has much to offer for the mature consideration
of that class of young men who are seeking for the right place
in which to begin a life career, and who possess the capital to
start in business for themselves. Such men, with a little capital, brawny arms, clear brains and “Yankee grit,” are infusions
which will benefit the section they honor by their adoption;
and in whatever field the new-comers may elect to put forth
their efforts, the most undoubted assurances of success are
held out to them by the prolificness of Nature and the improvements to be wrought by the hand of man. (p. 3d)

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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

Some general arguments for embracing such an opportunity
An important part of Chatfield’s arguments refer to
Brownsville area for its optimal material conditions. Cameron
County, where Brownsville was located, was larger than Delaware and Rhode Island states together, he said (p. 37a). Besides offering a detailed compendium of weather statistics (p. 6-7),
Chatfield summarized his views on this region climate thus:
Summer heat is tempered by cool breezes from the Gulf, which
make the nights delightful, and are laden with moisture sufficient, to prevent a high range of temperature. The winters are
so short and mild that is almost a misnomer to apply this term
to the seasons.

It is an ideal spot to enjoy “life, liberty, and the pursuit of happiness” and secure the blessings of health, wealth and social
distinction. (p. 37a)

Brownsville natural resources included hundreds of native species, so many that only a portion had been named (pp.
21b-22a), he asserted, some of these species apt for industrial
ventures as it was the case of the mesquite tree (p. 44b, c). He
noticed that the land originally was inhabited by large droves of
wild horses and cattle, and that, by 1876, the annual exportation
of cattle and wool was estimated at $3,870,000 (p. 2a). Quoting
a report that would be published in the Express, Chatfield said:
“The garden spot of Texas is situated near Brownsville along
the Rio Grande river [...] There are great opportunities offered
the industrious and practical farmer or fruit grower along the

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�Arturo Zárate / Twin cities

Rio Grande. Land can be purchased very cheaply and by irrigation as fine products can be raised as are grown anywhere in
the United States. Grapes are now grown along the Lower Rio
Grande and ripen a month earlier than those grown in the El
Paso district.” (p. 5 b, c).

“Nature has endowed this land with all things to assist
man’s endeavor”, Chatfield assured: timber, pasture, stock raising, a great variety of fruits, sugar cane and beet, Indian corn,
potatoes, sorghum, hemp, flax, beans, peas, peanuts, sweet potatoes, pumpkins, melons, a complete variety of garden vegetables,
pecans, bee wax and honey, Sea Island cotton, tobacco, and more
(pp. 37-38a, 39b-41b). Prices of land, he said, ranged from $1.50
to $3 per acre of pasture lands, and $5 to $10 per acre for the best
farming land; county and State school lands could be bought for
$2 or $3 an acre (p. 37b).
Besides the important amount of capital invested and value of imports and exports, Chatfield considered, there were a
great variety of business and employments pursued in Brownsville, as he carefully listed them. He also noted that:
[...] in 1889 the assessor’s book showed the taxable valuation
of property to be $840,000. It is now probably very nearly
$1,000,000 and there is no doubt that it could be expanded to
$10,000,000 within ten years. (p. 3d).

Chatfield took care of detailing Brownsville’s municipal
finances, disbursements, expenses, and revenue (p. 15d-16), and
the contributions payed by each tax payer in the area, too (p. 25cd). Attention to the poor was offered, he said, without requiring
poor houses, and the few inmates in prison did not represent an
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

important expense for the city, since there was comparatively
very little crime in the area, and there was a well-paid police department that would preclude the idea that violators of the law
would remain uncaught or unpunished (p. 16a).
Besides the police department, Chatfield amply depicted other Brownsville citizen services, organizations, and institutions, such as two organized fire voluntary companies (p.
26d-27a), a Post Office with a money order service (p. 18c-19c),
excellent public and private schools (p 16b-17c), a very active
Custom House (p. 24), several newspapers (p. 24d-25a), a United States Court (in Austin, Texas), a District Court , a County and a Probate Court, a Mayor Court (p. 25a-25c), a well-supplied, cheap, and clean City Market (25d-26c), and a company
of organized militia (27b-28a).
Chatfield called attention to the quality of the urban
planning (p. 2d) and the private and public buildings in this
city. He described them carefully and included many pictures
of them throughout his pamphlet, for example, the Catholic
Cathedral (p. 5b-c), the City Market and Plaza (p. 11), the
High School Building (p. 17b-c), the New Government Building (p. 19b-c), the Mayor’s residence, Mr. Brooks’s residence
(p. 20b-c), the Post Hospital (p. 29b-c). “The Cathedral […]
stands like a wakeful sentinel guarding the city,” he said, “the
appearance of the structure is massive […] which gives it an air
of antiquity, in perfect keeping with the purity of its Gothic
architecture” (p. 5d). He had enthusiastic words about public
schools, too: “handsome brick buildings, neat furniture, spotless walls, good ventilation and abundant light” (p. 16d). And
he did for the New Government Building, as well:
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�Arturo Zárate / Twin cities

Gas fittings are supplied throughout the building, and only
await a Gas Company to fill them. In the meantime, one of
the enterprising citizens has started an electric light plant, and
hopes to furnish to the Government Building very soon […]

The hardware, such as door-knobs, locks, fronts, escutcheons,
etc., is all of real bronze, of a heavy pattern, and entirely suitable to such a handsome structure […]

The gutters and drainage pipes are ample and thoroughly well
fitted. Galvanized iron, moulded and ornamented, was used
for gutters, hips, ridges, finials, cornices, copings, etc. (p. 20b)

Concerning the public buildings, he summed up that they
“will compare favorably with those of any city of its size in the
country, and are conveniently located and thoroughly adapted to
their several uses (p. 3a).”
Chatfield praised Brownsville school education, too. “The
discipline of schools is excellent, and displays a practical application of the Principal’s military training”, he said, “Brownsville is
surely destined to become an educational center for a populous
area, and she has taken a stride forward which places her institutions of learning upon an advanced position of excellence” (p.
17a-b).
Chatfield also commended Brownsville on the grounds
of its governmental officials (for example, its Mayor Thomas
Carson (p. 20c), Postmaster John W. Hoyt (p. 19a), Judge Emilio C. Forto (p. 27b), School Superintendent Cummings (p. 16c),
Custom House Collector R. B. Rentfro (p. 24d)), scientists (for
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example, Mr. Armstrong (p. 22c)), military men and war veterans (for example, William Neale (pp. 12-15), William Kelly (p.
21a-b), Louis Cowen (p. 21d), Adolphus Glaevecke (p. 23)), journalists (for example, Mr. Maltby (pp. 23A, 25a) and Mr. Franklin
(p. 25a)), and many businessmen and women, White American
or European, and mostly from the American side of the border
(for example, Mr. Woodhouse (p. 21b-c), Mr. Raphael (p. 21d),
Mrs. Krausse (p. 22a), Mrs. Bollack (p. 22b), Mr. Putegnat (p.
23d)), although some of them with business offices in both sides of the border (for example, Mr. Cross (p. 21d-22a)). Several
of these businessmen were land owners and urban developers
awaiting for clients to sell them some property (for example, Mr.
Field (p. 22a-b)).
The opportunity was there for newcomers, he noticed:
The present conditions are most favorable for settlers, as they
may now secure the advantages of cheap lands and economical living, and a certainty of transportation for their crops; for
capitalists, because the urgent need of wealth to establish large industrial enterprises and construct public works, will enhance the value of property, and, consequently, the security of
their investment. (p. 4a)

He summarized his own assessment of Brownsville
opportunities thus:
Brownsville has steadily improved, its population has increased, liberal ideas have spread, business has slowly but surely
gained in volume, and its municipal affairs have been well and
economically administered. (p. 3c).
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�Arturo Zárate / Twin cities

Or using William Neale’s words, as Chatfield quotes
them, the solid base of Brownsville was “mercantile integrity,
municipal economy and honesty, and obedience to the law” (p.
15a).
To all this, new developments would make Brownsville
an even better place to invest, Chatfield argued, since the construction of railroads, irrigation for agriculture, and the introduction of truck farming were in course, and would surely magnify the profits of any venture (p. 3d-5c, 38b). Even, there were
opportunities of making Point Isabel, in this section, a winter
resort, he assured (p. 41b).
Brownsville, a city bordering with Mexico and Latin America
A particular Chatfield’s argument supporting the opportunity of investing in Brownsville was its bordering with Matamoros, a twin city from another nation, Mexico. If compared with
Brownsville, he said, it is the “stronger” of the border (p. 31a),
perhaps because, “surrounded by a line of fortifications” (p. 33b),
“Matamoros is a strongly fortified city”, moreover, “the soldiers
you see here are the flower of the Mexican army; neatly dressed, thoroughly equipped, and well set up”, and, as he observed,
its streets and sidewalks were well built, laid, and traced (p.
32b-32d).
The place was “romantic”, he said, offering an opportunity of meeting with “dark-eyed senoritas” who, standing on ledges located between bars and window casings, add a “touch of
Old World grace to the scene which is extremely captivating” (p.
32b-c). He also expressed:
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Viewed thus, in perspective, the scenes bring to mind the vivid
pen pictures of Washington Irving descriptive of the modern
surroundings of the Alhambra, and gather about one’s senses a
halo of romance in which he may revel for hours. (p. 32c).

Family bonds in Matamoros were also praised by
Chatfield:
Glimpses of happy domesticity are often caught, where strolling past these gratings in the summer twilight. Three, and sometimes four, generations will be seated around the enclosure,
amid a bower of flowering plants and tropical foliage, engaged
in animated conversations or listening to dulcet tones of a harp,
as they are drawn by the fingers of one of the lovely daughters
of the house [...] nothing can erase the pleasant memory of that
stolen glance. (p. 32c).

Although the buildings were outwardly dull, sometimes
the inside of them, where families lived, were not so, Chatfield
noticed:
In strolling about through the central portion of the city,
the general character of the buildings is observed to be
monotonously regular, and the long lines of close shutters
lead you to suppose that the rooms behind them are vacant. A door suddenly opens, and as a well-to-do-looking
gentleman turns to close it, you glance beyond him and
perceive a handsome apartment, furnished in French style,
with heavily gilded mirror-frames, gilt tables with marble
tops and large glass cases of stuffed birds and artificial
flowers standing upon them, a spotless floor dotted with
fine rugs, an elegant French clock on the mantel-piece, and
horsehair furniture with fantastically carved legs and feet.
(p. 32d-33-a).
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Chatfield celebrated Mexican cuisine, present in Brownsville market, too, and attracting the Americans for its taste, particularly the “dulce” made from “piloncillo”, with fantastic shapes
(p. 30c), and the “tamale”:
The “tamale” is an article of diet among the Mexicans, although
there are many Americans who relish them fully as much as do
the natives […]

Americans select the vendor who sells the smallest and hottest “tamales” […] and buy them from her by the dozen […]
Then they hasten home, occasionally shifting the steaming
hot “brown paper parcel” from one hand to the other, and
share them with friends. When the corn shock in which
the “tamales” are steamed is removed, a roll of corn meal is
disclosed and it is eaten like a banana; there is a streak of
finely minced chicken or beef in the center, highly season
with red pepper, of course; but they should be eaten hot.
(p. 30c).

It was Matamoros City the one enjoying an Opera House,
he reported:
The interior arrangement is somewhat on the order of the Coliseum at Rome […]

[…] on New Year’s Eve […] it was only necessary to watch at
the magnificent chandeliers suspended from the well-ventilated and lofty ceiling, and thence to the hundreds of beautiful
women attired with resplendent costumes and adorned with
costliest jewels, to make one forget that outer darkness existed
in the Teatro Reforma—or anywhere else […]

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The stage is very large and has every appurtenance for the setting of elaborate scenes. (p. 32d)

In Matamoros, Americans also found “amusement”, he
said, as when the Fort Brown garrison and their ladies enjoyed
the “Oriental-looking shops” where “fine linen, laces”, pots,
silver, opals, “gorgeously painted Guadalajara jars, and a host
of articles in Mexican ‘drawn work’” were sold (p. 29d). Quoting a journalist, the “Rambler”, Chatfield pointed out that the
market was well supplied with meat, fish, a great variety of
vegetables, many of them with names unknown by him, and
supplied with curiosities, such as native toys, jugs, pitchers,
many made of Terra Cotta pottery, excellent for water-coolers
(p. 33a).
He also considered:
We frequently attend a “baile” (ball) or a concert, at the Opera House, where we meet the elite of Matamoros, and have a
pleasant opportunity afforded us to observe their manners and
customs. The “baile ground” at Santa Cruz is a public pleasure
resort for the lower classes and is well worth a visit. Sunday is
the gala day, when the grand bailes take place, drawing crowds
from both cities. (p. 29d)

If needed, a relationship of assistance between the twin
cities existed, as Chatfield cited William Neale’s narrative of the
history of Brownsville, for example, when Mexican troops, in
1859, defended the American city from a “200 ruffians” attack (p.
15b), and when, in 1863, Matamoros served as a refuge for Americans fleeing from a fire that destroyed Brownsville (p. 15c).
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A most important issue, for Chatfield, was that Brownsville’s and Matamoros’s commercial affairs were thoroughly identified (p. 32a). To make it clear, he quoted the “Rambler”:
The intercourse between “The Twin Cities of the Border” is so
constant and familiar, that it is difficult to realize they are dependences of separate republics; to the stranger they present
no more marked contrast than New York and Brooklyn, or any
two cities of the United States having similar autonomy. (p.
33a)

Public transportation already existed in Matamoros,
Chatfield continued citing the “Rambler”; moreover, this transportation could connect this twin city with Brownsville, and be
extended through Brownsville:
A street car line belts the central portion of Matamoros, the
schedule being so arranged that cars leave the city and the terminal at Santa Cruz, simultaneously, every half hour […]

A plan was once proposed for carrying this system of street
cars across the river on ferryboats, and belting Brownsville,
also. The matter was carried to such a point that the necessary
capital had been secured, and work was about to begin on the
American side, when some sudden change of plans occurred
and the work was indefinitely postponed. There is but little
doubt of it being taken up again at not distant day, and carried
to completion, as the interests of the Twin Cities will eventually demand such a means of rapid transit. (p. 33a-b)

But the key element concerning the twin cities’ commercial affairs and future development was not reduced to local
transportation and an economic exchange between just the one
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and the other, but they being the route of an economic exchange
between the whole Americas, he said: “Brownsville […] is squarely located on the shortest route to the City of Mexico, and thus
will become of great importance as an intermediate station on
the great Pan-American Railway, which will cross the Rio Grande at this point” (p. 4a). To make this clearer, Chatfield quotes
T. C. Crawford:
It would not be enough to have treaties admitting our articles
of product under specially favorable conditions. But it was highly important to have such means of communication as would
enable to trade, once established, to be swiftly and economically carried. To this end, it was deem necessary to encourage
the establishment of steamship lines, and […] to connect the
United States with the South with a Pan-American railroad.
This road was to traverse the entire length of the South American Continent like a backbone, with branches radiating to the
commercial capitals. (p. 4c).

Chatfield quoted William Eleroy Curtis, a representative
of the State Department, writing:
Whoever builds this road will hold the key to the heart of the
Southern continent […] the greatest expectations are based
upon the opening of the markets of Mexico, Central, and South America, and the West Indies to our manufactures articles.
The annual imports of fifty millions of people that comprise the
countries and the colonies south of the Gulf of Mexico and the
Rio Grande average $600,000,000, and the greater part of this
total is represented by manufactured articles. (p. 4b)

Being Brownsville and Matamoros at the crossroad of this
future railroad led Chatfield to reach this conclusion:
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The merchants, farmers and manufacturers of the United States who shall have located at Brownsville or its vicinity, and
reaped the advantages of being early in the field, will assuredly
be in a position to introduce their goods and products into the
markets of Mexico, Central and South America, at figures with
which it will be difficult for most distant centres to compete.
In the meantime there would exist the certainty of a home market, excellent facilities for exports to the countries of the Eastern Hemisphere either by the Atlantic or the Pacific route, and
a business so firmly established that any desirable expansion
to meet the demands of new trade, could be readily effected.
(p. 4c).

How the Twin Cities became such a great investment opportunity
Chatfield made it clear that the optimal conditions of the twin
cities for investment were not always present, since, before reaching these conditions, this Southern section of the border of the
United States should become fully American.
For that purpose, he reviewed the history of Mexico and
of Rio Grande Valley section.
Concerning Mexico, he said that before the Spaniards
arrived, the Aztecs inhabited the place, a people who possibly
were of a Caucasian race because of their remarkable achievements; once the Spaniards arrived, they dominated the Indians
for 300 years, “took care to suppress all enterprises that could in
any way conflict with Spanish trade and manufactures; appropriated all products of the mines which could be obtained by the
rude workings in vogue; sequestrated immense tracts of land for
the church, and retained the most powerful influences of priest18

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craft and the ignorance of the masses” (p. 31a-b); once Mexico
achieved independence, this country suffered, using William
Neale’s words, “a chronic disease” […] I mean Revolution, or what
they call Pronunciamientos” (p. 14d), and, according to Chatfield
himself, “three hundred revolutions and various wars” (p. 31d),
revolutions which, once Brownsville existed, were an opportunity of business by supplying arms to revolutionaries in Mexico.
Citing William Neale, Chatfield referred that one of Brownsville’s fires, almost destroying the city, was caused by the explosion of a munition store next to Stillman’s brick building (pp.
14d, 23c). Chatfield noticed that, at the time he was writing, revolutions and promiscuous executions were things of the past,
in Matamoros, and that new opportunities of business between
the twin cities were at hand, since their commercial affairs finally
were thoroughly identified (p. 32a).
Concerning Brownsville, Chatfield said, the portion of
land where it was situated “was described as a ‘desert,’ inhabited
only by ‘large droves of wild horses and cattle’ and unexplored unless by ‘mustang hunters,’ who made it their hunting ground for
years.” Nonetheless, he acknowledged that “The wild horses and
the cattle were remnants of the vast herds that formerly swarmed
over these rich pasture lands and constituted the wealth of the
Mexican owners” (p. 2a). Moreover, he noticed, they “were driven from this paradise by the breaking out of the war in Texas,”
their “three millions of heads of stock […] abandoned or destroyed”, and most of the inhabitants withdrawn “to the south of the
river” during the progress of the Texan revolution (p. 2a). Furthermore, during the Mexican War, American ruffians congreDOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.1-1

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�Arturo Zárate / Twin cities

gated in “this frontier”, but they finally left to California because
of the Gold Rush, and the few who remained in the area “killed
off one another” (p. 14b-c). Once the north of the river was “annexed to the United States” (p. 1b), Chatfield believed, Mexicans
returned from the south and “re-established their stock ranches,”
the State legislation “assuring them the undisputed possession of
their lands,” and as the Americans began to settle in this section,
too, they purchased “land from the Mexicans” or located “public
domain under the laws of Texas” (p. 2a). Confirming “the titles of
land in the newly acquired territory”, he said, led to the development of this section “unbounded resources” (p. 1c).
Apparently, there were other ways of assuring tracts of
land in this section. Citing William Neale, Chatfield referred to
Colonel Kinney, a Texan revolutionist, claiming “everything he
saw as his property by right of discovery and might of recovery”
(p. 12d). He also referred Kinney’s recommendation to Neale:
“to mount a horse, ride around as a big piece of land as he could
encompass in one day, and the land within the lines he rode over
should be his—Mr. Neale’s” (p. 12d). However, Chatfield said
following Neale’s narrative, “some unscrupulous men got a footing among us; they made vast claims of landed property and instituted suits at law; they in fact claimed all land donated to the
city by the State Legislature, that lay within the corporate limits”
(p. 14c). According to this narrative, one of these men was Juan
N. Cortina, who “issued titles to whoever he pleased, and thus
exhausted the last source of security of property,” titles “of no
validity whatever, […] usurped by the might of terror” (p. 13c).
An important portion of Chatfield’s pamphlet was devoted to
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make it clear that Cortina was a “fugitive of justice,” […] “ignorant and uneducated,” […] “a horse thief, a vagabond” , a leader of
the ruffians and banditti, “cattle thieves, murderers and robbers”
who captured the city of Brownsville in 1859 and liberated the
prisoners in jail (p. 2a-c, 15a-b, 23c-d), “a thing till now unheard
of in these United States” (p. 2b). Thus, this pamphlet offered
an account of Cortina’s “reign of terror” which “lasted for ten
years, […] filled with wanton destruction of human life, wholesale appropriation of cattle and other movable property; robberies,
assaults and organized attacks upon towns, custom-houses and
detached ranches, as to make one shudder to read it” (p. 2c).
As referred in this pamphlet, Cortina even dared to help
Mexicans participate in Cameron county sheriff election, contrary to what was previously agreed in caucus, and thus defeating
who was formerly the chosen candidate (pp. 14c, 15a). Neale’s
Oration celebrating the centennial of American Revolution, in
Brownsville, as quoted by Chatfield, was mostly devoted to depict Cortina’s wickedness (p. 14-15). According to Major Heintzelman’s report cited by Chatfield, Cortina “was the champion
of his race—the man who would right the wrongs of the Mexicans and drive back the hated Americans to the Nuece” (p. 2c).
Threats against Brownsville continued, Chatfield said (following
Neale’s report), since in 1851 American filibusters attacked Matamoros to make this Mexican city a Zona Libre (a duty free point),
something very contrary to Brownsville’s commercial interests:
business subsequently “wane rapidly” in the American city (p.
14d, 33b-d). In any case, “border troubles” ceased, Chatfield assured, once a treaty was signed between the United States and
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Mexico, “stipulating that the troops of either country should be
empowered to pursue marauders into the territory of the other”
(p. 2d). However, by the time Chatfield published his tract, there still were unsolved disputes concerning property. As Chatfield himself reported, the American government had not paid for
forty leagues then occupied by Fort Brown, land confiscated by
the Army that belonged to De la Garza family since 1781 (p. 20c-d,
28a-b).
At any rate, there was a time of prosperity in the region
after Cortina’s reign of terror ceased, Chatfield explained:
During the War of the Rebellion, […] the Rio Grande was
left free and the Confederacy utilized it in exporting immense quantities of cotton and other accumulated products
of the South, and in importing munitions of war and the
food staples it was impossible to produce in the disorganized state of labor. Vast amounts of merchandise were
store in the warehouses of Brownsville and Matamoros, and
the mutual interests then awakened were strengthened by
friendly intercourse, as these cities became in fact as well as
in name, “The Twin Cities of the Border”. Strangers thronged the streets, intent upon the purchase of supplies for filling army contracts or buying goods to replenish their empty shelves. There was money in the Confederacy in those
days, and was freely spent in arming and equipping with the
best the world afforded, those new-fledged defenders who
afterward as proudly wore the tattered gray; and procuring
the finery of noble woman who, a few months later, tore the
most costly fabrics into shreds for the comfort of their suffering kindred at the front. The inland routes were covered
with wagon-trains and travellers were constantly passing
the States and this thriving mart of commerce. Business of
all kinds was revived; wealth flowed into the merchant co-

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ffers, and many large fortunes were made on both sides of
the Rio Grande. Employment was provided for the whole
population, and all—from the heads of large commercial
houses to the messenger boys and the water carriers—found
it exceedingly remunerative. (p. 2d).

Following mostly Neale’s narrative, Chatfield reported
that Federal troops reached Brownsville in 1863, confiscating
many Confederates’ properties, and making many secessionist,
like William Neale, flee to Matamoros; that the Federal troops
welcome the ruffian Cortina in 1863 and 1864; that, in such a year,
Confederates were back in Fort Brown; that in 1865 the last Civil
War battle was fought and won by colored troops in Brownsville;
that Confederates could return to Brownsville in that year, recover their properties, and, since then, live “in peace and quietude”
[…] “enjoying the high esteem and confidence of four generations”
who surrounded them “with well merited honors” (p. 13d), often
being them the mercantile (p. 20c-22b), social (p. 20a), governing (p. 20c), and public opinion elite (p. 24d-25a) in Brownsville, who, members of the old Democratic party, cared about the
city demands of land property (p. 14c-d). Chatfield also reported
that the people who once reached Brownsville as “carpetbaggers”
finally became well established people in the city (p. 13d).
Segregation was enforced, he noticed, since colored people had their own schools, albeit their teacher was white (p. 17b),
and, something “refreshing to witness”, the bootblack, despite
crippled, was white, too (p. 30d). In any case, Chatfield assured,
colored people, even when they were runaway slaves [emancipated] in Mexico, and welcome as middle class people there (p.
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28c), once recaptured by slave hunters like William Neale, preferred to return to the United States to their “Old Cabin Home”,
since that was better than staying Mexico (p. 12d).
By the time Chatfield published his pamphlet, a railway
would penetrate this region and would develop Brownsville’s
unbounded resources, he said (p. 1c). And despite that Chatfield
reported Catarino Garza’s undergoing revolution in the Lower
Rio Grande Valley, he made it clear that this man was not a threat
to the peace of the American side of this section (p. 43c-d).
Some difficulties concerning the task of Americanizing the
border and beyond
Having in mind the task of Americanizing the border and beyond
for successful investment (pp. 16d, 35d), Chatfield identified
some difficulties still unsolved. Half or even a third of the population in Brownsville was Mexican, he said, and this population
neither spoke or understood the English language (pp. 3a, 16d);
moreover, “Englishmen, Frenchmen, Americans, Irishmen, and
Africans […] nearly all use the Spanish language or its Mexican
‘patois,’ in the affairs of daily life” in both sides of the border (p.
33b); this fact required from the City of Brownsville that, with
the exception of the marshal, its police forces were of Mexican
descent, with the requirement of speaking English to aid the
stranger who did not speak Spanish (p. 26c-d). But English language should be learned, and for that purpose, Chatfield applauded, several methods for teaching it were successfully applied
in Brownsville schools (pp. 16b-18c), and several festivals were
celebrated using this language, he approved, such as All Saint’s
Day and Columbus Day (p. 30a-b), no so with “The Pastores”, a
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festival which was of terrible taste, he lamented, because of the
use of Spanish (p. 30b-c):
[…] an object of interest for strangers at first, […] it is totally
un-American […] The participants are all Mexicans, and not
very good actors as a rule. They act as wooden figures, and recite so rapidly that even good Spanish scholars cannot understand half they say. (p. 30c)

Social entertainments often took place in Brownsville,
such as dances, Chatfield informed (p. 27d), but Mexican “bailes”
were rightly banned within the city limits, Chatfield observed, to
prevent the native population disorderly behavior (p. 26d), notwithstanding that such “bailes” were frequented and a source
of amusement for many American boys and girls in the Mexican
side of the border, even at the lower classes’ “baile ground” at
Santa Cruz (p. 29d).
On the one hand, as already noticed, big fires almost destroyed the whole of Brownsville for three times, mostly because
of the explosion of stores that sold ammunitions to Mexican revolutionists (pp. 14d, 23c). On the other hand, “jacales” were the
buildings immediately demolished, although affected by, Chatfield acknowledged, not common fires (pp. 26d-27a). Any case,
Chatfield celebrated the replacement of these dwellings of the
Mexican population for new buildings “attesting the financial
prosperity and refined taste of the owners” (p. 2d), and he expected that this new building style, introduced in Matamoros,
would even replace the monotonous Mexican style of South of
the Border residences (pp. 32d-33a).
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As noticed above, Chatfield quoted William Eleroy Curtis, a representative of the State Department, to stress the opportunities for American capitalists of doing business not also at the
border, but in Mexico and South America, too. This official also
said:
Latin American people never have been and never will be engaged extensively in mechanical pursuits. Their taste does not
run that way. They will always continue to cultivate sugar,
coffee, and other tropical product to which their climate and
soil are favorable. They must continue to buy their bread, their
wearing apparel, their household utensils and equipments,
their railway supplies, their machinery and implements, and
any other form of manufacture goods; and the factories of the
United States can furnish these goods as well as the factories
of Europe. American goods are popular everywhere, so popular
that European factories forge our trademarks and infringe our
patents. Very great advantages have been gained for a great
variety of our goods by reciprocity treaties; but our increase
of our exports must depend upon the enterprise of our merchants in introducing their goods into those markets. The government has open the way; but the merchants must adopt the
same energy and patience that has caused the marvelous development of our in our internal commerce (p. 4b).

For the purpose of facilitating that American investors
successfully do business in Mexico and beyond, it was important
not only the Americanizing of the border, but of the whole Americas, too (pp. 3d-4, 16d, 35d-36b), Chatfield said, which implied
not only the teaching of English language, but an educational
system, values, and religion in accordance with American interests. To make it clear, Chatfield quoted Consul Richardson, in
Matamoros:
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It is hoped and believed that Mexico, and, indeed, the whole of
Spanish America is on the threshold of new national, commercial and social life […] the question [is] changing the stream
of Mexican life at the fountain—changing her ideals, her prepossessions, her prejudices. In the one matter of education,
Mexico is induced to look Northward. Here is our opportunity.
If Mexico could be peppered with American schools, we might
expect to find the next generation more American in its civilization than at present. (p. 36b)

Concerning the “peppering” of Mexico, Chatfield celebrated the American schools that promoted the learning of English,
the teaching of lessons in English, and the use of English textbooks there (p. 36b).
He also celebrated Consul Richardson opinions on changing religion in Mexico. On the one hand, the Consul approved
that “the church no longer has any supervision, and her interference, even to the slightest degree, would not be tolerated”. On
the other hand, the Consul considered, “the year of 1891 presents
to free Protestant America the fact of absolutely free education,
untainted by sacerdotalism in ‘poor priest-ridden Mexico,’ thus,
“Protestantism sees its opportunity and has not been slow to
avail itself of it, and so the foundation of a splendid system of
schools, free and private, has been laid” (p. 35b-c). As quoted by
Chatfield, the Consul also said:
The friends of the United States in Mexico to-day are not the
Americans residing here, but the Mexicans who have been
educated in American colleges and universities, or in the private and mission schools maintained by American enterprise and
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�Arturo Zárate / Twin cities

philanthropy. The work done here is fundamental […] I feel
increasingly certain that Mexican trade will be ours only when
Mexican people are ours. (pp. 36b, 35d)

Although Chatfield to some degree lamented that the old
chapel (the only beautiful Church in Matamoros) was already
destroyed because of Juarez banishing of religious orders, he saw
it as a “landmark of the rise and fall of Catholic domination in
Mexico” (p. 34d).
However, the effort of Americanizing the South might
not be successful, if considering some of Chatfield’s and his informants’ observations, for example, Matamoros’s post office was
not good whereas Brownsville’s was excellent (pp. 18c-19c; 36d);
Mexicans could not ride four horse coaches as Neale did (p. 13a);
Mexican and Spanish houses were ill-ventilated, poorly lighted,
and not too well furnished (p. 16b, 33a); Mexican carts (p. 12c),
houses (p. 32b), street light, bedroom furniture (p. 32c), toys, ornaments, silver filigree (p. 31), shops (p. 33a), and cooking utensils (pp. 26b, 26d, 31c, 33a) were ancient, primitive, and underdeveloped; if any good quality furniture was found in Matamoros, it
was bought and made in America (p. 32c); before 1852, there was
no butter at all, and, at any rate, the people’s diet was reduced to
beans, pepper, and a bit of meat (p. 26b);3 if there were buildings
in Matamoros which deserved praise, they were either American
or made by Americans —the old chapel was constructed by a resident in Point Isabel (p. 34c-d), the American Consulate was the

3 This diet may remind Americans that chili now is the official dish of the
state of Texas.

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best furnished place (p. 34a-c), the Opera House was designed
by Architect Peeler (p. 32d), and the Main Plaza, by a General
Taylor’s officer (p: 31d): before the Mexican War, this plaza was
no more than a pond “shared by ducks, goats, naked children and
bull frogs” (p. 12d)—; although Chatfield liked Matamoros people “domesticity” (p. 32d), he would prefer that they were not so
attached to their place of birth because men then were not ready
to work far away from their families, as required by the construction of railroads (p. 31b); people of Matamoros would make
deals, get along, and be fooled by Cherokees, something that
Texans would never do (p. 1d, 12c). Seemingly, Chatfield did not
rely on Mexicans either, since if he gathered information for his
pamphlet openly in Brownsville, he did not do so in Matamoros,
but worked as a “detective” did, using “his faculties of observation to such an extent that he can see and note many things in a
short space of time” (p. 33a).
According to Chatfield’s informant Neale, “mechanics
were of all nationalities, except Mexicans”, and “natives who belonged in the town held fandangoes in the streets and imbibed
pulque or mezcal” (p. 12d), not as [Confederate] Gen. Bee and staff
did, who drank “abundance of champagne” (p. 15c). Chatfield
himself said that “political economy is a science yet to be taught among these degenerate remnants of a noble race, and any
attempt to teach it would be a thankless task, if not a work of
supererogation” (p. 31b). Although he reported that students
at a school unmasked an American “pretended professor of mathematics” (p. 17d), he also reported Consul Richardson saying
that “the Mexican mind is not mathematical; it does not like
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�Arturo Zárate / Twin cities

close consecutive thinking [and the] effect of climate is such as
to make the best result unattainable” (p. 35d). Thus, Chatfield
considered that “The ‘burro’ and his native driver may have ‘been
made for each other’” (p. 30c).
The hope of teaching English in order to Americanize the
border was even doubtful in Brownsville, let alone in Matamoros
and the whole of Mexico, as said in the pamphlet:
The foreign element is perceptible in everything about us. The
population of Brownsville is about 7,000, one half of whom are
Mexicans, and their habits and customs preponderate those of
the Americans to a great extent […] It becomes necessary for
us to learn something of the Mexican language, for the lower
classes adhere to it with an obstinate persistence which may
be laudable in the abstract, as evincing a love of their native
land, but it is scarcely to be commended when it is considered
that they are inhabitants of an American town, and are under
the protection of the laws of the United States. This trait is
probably due to the Indian blood in their veins; for an Indian
will resort to every expedient before he admit that he understands or can speak English. I once saw a curious instance of
this at a Sioux Agency on the Missouri.

Our camp have been beset with begging red skins of every age
and sex, for several days, and our arms were tired with our effort
to explain in the “sign language,” that the rations of two companies would not admit of maintaining a soup kitchen for 7,000
Indians; so we took refuge in a statuesque repose. This puzzled
the genuine beggars, and they ceased their importunities. We
discovered a few bucks who wished to barter and exchange, but
we refuse to understand, until finally, in sheer desperation, one
of them seized a paper and a pencil from the table in the tent,
and wrote these words in plain English —“coffee, sugar, flour”—

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making signs that he would pay for them in skins. He would not
speak a word in English in reply to our questions, but we soon
learned that he had been educated at the Agency School.

The Mexican street vendors […] will parley for an hour in their
patois before they will attempt to explain their meaning in
English, of which language they at last evince a slight knowledge, rather than lose a chance of selling something. This happens
only when you enter into negotiations with them, however; if
you shake your head, they will pass on without a word. (p. 29c)

Besides, Chatfield assured, no Mexican would tolerate
anything on his feet unless the shoes were finished with sharp
pointed toes and high tapering heels: “Both Mexican men and women have small feet, and the style of foot wear which they most
affect makes their feet look even smaller than they are” (p. 36d).
It might not be surprising that, being such his belief, Chatfield would not rely on the original settlers to trigger the border
prosperity, but rather rely on new and American settlers to do so:
The attention of agriculturist, capitalists, manufacturers,
stock-raisers and tradesmen, throughout the United States,
is invited to the unparalleled advantages which will accrue
to them by casting in their lot with Brownsville. They are one
and all requested to give this subject careful attention, and, if
possible, to reassure themselves by personal inspection, before
determining the momentous questions of where to locate their
business, or in what section to place their investments.

The citizens of Brownsville will become willing “hostages” for
all who may seek “fortune” within their gates. (p. 5b)
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�Arturo Zárate / Twin cities

Following Chatfield reasoning, Brownsville would be the
launching platform to make fortune in the South, as some Americans in Brownsville were already doing, for example, Mr. Carson, the City Major, and Mr. Kelly were owners of silver and lead
mines in Mexico (p. 20c, 21a), and Mr. Carson’s interest was in
immense fisheries in the coast of Tampico, too (p. 20c).
One final remark
Although this essay does not include every word of Chatfield’s
tract, it captures the essence of the pamphlet by highlighting
some of its most important features.

References
Chatfield, W. H. (1893). The Twin Cities, Brownsville, Texas, Matamoros, Mexico, of the Border, and the Country of the Lower Rio
Grande. New Orleans: E. P. Brandao.

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El refugio y el procedimiento de solicitud de la condición de refugiado en México
The asylum and the procedure for applying for
asylum status in Mexico
Socorro Arzaluz.1
sarzaluz@colef.mx

Gabriela Zamora.2
gabriela_zamora@hotmail.com

Resumen: En México, una serie de instancias y ordenamientos legales
determinan la condición de persona refugiada. Se observa que en años
recientes han aumentado en forma drástica esta clase de solicitudes.
En ese sentido, el objetivo del documento es presentar de manera breve
los principales instrumentos jurídicos que se observan para que una
persona obtenga el estatus de refugiado. También se determinan a las
principales instituciones que cumplen diferentes tareas a lo largo del
proceso. Es de esperar que ante el éxodo de las personas de sus lugares
de origen debido a la violencia y otras condiciones contempladas en la
ley mexicana, la tendencia siga en aumento por lo que es importante
difundir el camino a seguir y dar a conocer a los principales actores que
intervienen en este proceso.
1 El Colegio de la Frontera Norte.
2 Casa Monarca. Ayuda Humanitaria al migrante.

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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

Palabras clave: migración, refugio, México
Abstract: In Mexico, a number of instances and legal systems determine asylum status. It is noted that in recent years these kinds of applications have increased dramatically. In this sense, the objective of the
document is to briefly present the main legal instruments that are observed for a person to obtain asylum status. The main institutions that
perform different tasks throughout the process are also determined. It
is to be expected that in the face of the exodus of people from their places of origin due to violence and other conditions covered by the law,
the trend will continue to increase so it is important to spread the way
forward and publicize the main actors involved in this process
Key words: Migration, asylum, Mexico

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�Socorro Arzaluz y Gabriela Zamora / El refugio

Introducción
En el ámbito de los derechos humanos, independientemente de la
condición de estancia, el Estado Mexicano reconoce los derechos
y las garantías para su protección, favoreciendo la defensa más
amplia. El Estado Mexicano ha ratificado todos los instrumentos
del Sistema Universal y del Sistema Interamericano de Derechos
Humanos, en los que se reconoce el derecho a la migración y de
las personas migrantes.
Temas como: 1) el reconocimiento de los derechos y obligaciones, 2) la protección de los derechos humanos, 3) el ejercicio
de los derechos y la gestión de la migración en México, se plasman en el marco jurídico y normatividad en materia migratoria
establecidos en los siguientes instrumentos: 1) la Constitución
Política de los Estados Unidos Mexicanos; 2) la Ley General de
Población, el 3) Reglamento a la Ley General de Población; 4) la
Ley de Migración; 5) el Reglamento a la Ley de Migración, 6) los
Lineamientos para Trámites y Procedimientos Migratorios; 7) la
Ley sobre Refugiados, Protección Complementaria y Asilo Político; 8) el Reglamento a la Ley sobre Refugiados, Protección Complementaria y Asilo Político; 9) la Ley de Nacionalidad y 10) el
Reglamento de la Ley de Nacionalidad.
Actores y proceso para la obtención del refugio
El ejercicio y gestión de la política migratoria tienen impacto en
otras legislaciones de carácter general que, en su conjunto, integran el marco constitucional y legal en que se fundamenta la política y gestión migratoria en México (UPM, 2013). En este tenor,
las legislaciones mencionadas dan cuenta de la formalización de
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

los derechos de las personas migrantes y refugiadas definiendo
asimismo las diferentes condiciones, derechos y mandato de la
política migratoria y de refugio mexicana. La figura 1 muestra las
normatividades, las dependencias responsables de conducir las
políticas en la materia y las condiciones facultadas a otorgar.
Figura 1.
Instrumentos jurídicos para la gestión de la migración en México

Fuente: Elaboración propia con información de las legislaciones mencionadas.
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�Socorro Arzaluz y Gabriela Zamora / El refugio

En el ámbito de la protección internacional, la Ley sobre
Refugiados, Protección Complementaria y Asilo Político, se centra en tres figuras: refugio, protección complementaria y asilo
político. Además de contener los elementos de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951 y su Protocolo de 1967,
considera entre los supuestos los incluidos en la Declaración de
Cartagena sobre Refugiados. En su artículo 13 la Ley sobre Refugiados, Protección Complementaria y Asilo Político (LSRPCyAP) establece que:
La condición de refugiado se reconocerá a todo extranjero que se encuentre en territorio nacional, bajo alguno de los
siguientes supuestos:
I.

Que debido a fundados temores de ser perseguido por motivos de raza, religión, nacionalidad, género, pertenencia a
determinado grupo social u opiniones políticas, se encuentre fuera del país de su nacionalidad y no pueda o, a causa
de dichos temores, no quiera acogerse a la protección de tal
país; o que, careciendo de nacionalidad y hallándose, a consecuencia de tales acontecimientos, fuera del país donde
antes tuviera residencia habitual, no pueda o, a causa de
dichos temores, no quiera regresar a él;

II.

Que ha huido de su país de origen, porque su vida, seguridad o libertad han sido amenazadas por violencia generalizada, agresión extranjera, conflictos internos, violación
masiva de los derechos humanos u otras circunstancias que
hayan perturbado gravemente el orden público, y

III.

Que debido a circunstancias que hayan surgido en su país
de origen o como resultado de actividades realizadas, du-

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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

rante su estancia en territorio nacional, tenga fundados
temores de ser perseguido por motivos de raza, religión,
nacionalidad, género, pertenencia a determinado grupo
social u opiniones políticas, o su vida, seguridad o libertad pudieran ser amenazadas por violencia generalizada,
agresión extranjera, conflictos internos, violación masiva
de los derechos humanos u otras circunstancias que hayan
perturbado gravemente el orden público
La definición expuesta en la legislación además de progresista, brinda la oportunidad de protección a mayor número
de personas puesto que contempla como solicitante de la condición de refugiado al extranjero que independientemente de su
situación migratoria solicita el reconocimiento de la condición
de refugiado y reconoce con la condición de refugiado a la persona “que ha huido de su país de origen, porque su vida, seguridad o libertad han sido amenazadas por violencia generalizada,
agresión extranjera, conflictos internos, violación masiva de los
derechos humanos u otras circunstancias que hayan perturbado
gravemente el orden público” (LSRPCyAP, artículo 13).
En México la Comisión de Ayuda a Refugiados (COMAR)
es la autoridad competente en materia de refugio, de acuerdo con
lo establecido en la LSRPCyAP y su Reglamento, cualquier extranjero que, encontrándose en territorio nacional, tiene derecho
a solicitar que le sea reconocida la condición de refugiado.
El procedimiento de solicitud y reconocimiento de la condición de refugiado (figura 2) implica presentar en un período de
hasta 30 días hábiles, la solicitud ante la Coordinación General
de la COMAR o ante INM, quien en estos casos deberá canalizar
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�Socorro Arzaluz y Gabriela Zamora / El refugio

la solicitud a la Coordinación General. En la solicitud se deben
incluir todos los familiares que acompañan a la persona solicitante previa acreditación del vínculo familiar. Las solicitudes también pueden llevarse a cabo posterior al período estipulado, no
obstante, el solicitante debe explicar a detalle el motivo que le
impidió la presentación.
Figura 2.
Procedimiento del trámite de solicitud de la condición de refugiado.

Fuente: Elaboración propia con información de la Comisión Mexicana de
Ayuda a Refugiados (COMAR) y el Alto Comisionado de las Naciones Unidas
para los Refugiados (ACNUR).

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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

Recibida formalmente la solicitud, la COMAR emite un
acuse de solicitud y con ello prueba el inicio del procedimiento
y garantiza la no devolución de la persona a su país de origen o
al lugar en donde su vida, seguridad o libertad son amenazadas.
Una vez tramitada la solicitud, la COMAR expide un documento
“Constancia de Trámite con Respecto de la Solicitud del Reconocimiento de la Condición de Refugiado” que comprueba que el
procedimiento de solicitud se encuentra en curso.
A partir de ese momento todos los solicitantes deben permanecer en la entidad federativa en donde le fue otorgado el trámite a la solicitud, salvo autorización expresa de la COMAR ya
que, de no hacerlo, el caso se da por abandonado. Para probar
la estancia, la persona debe acudir cada 15 días a las oficinas de
la COMAR o del INM donde presentó la solicitud a firmar una
constancia de permanencia en el estado, práctica que ha sido suspendida indefinidamente por la contingencia sanitaria.
Una vez obtenida la Constancia de Trámite con Respecto
de la Solicitud del Reconocimiento de la Condición de Refugiado,
la persona podrá obtener su Clave Única de Registro de Población (CURP) y adicionalmente iniciar ante el Instituto Nacional
de Migración (INM) su regularización migratoria por razones
humanitarias, resultado del trámite, se obtendrá la “Tarjeta de
Visitante por Razones Humanitarias”, que permite residir y trabajar legalmente en México durante el trámite.
Como parte del procedimiento, la COMAR solicita una
entrevista a los peticionarios para conocer si la vida, seguridad o
libertad de la persona corre riesgo de regresar al país de origen. Por
lo que además del llenado del cuestionario la COMAR realizará
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�Socorro Arzaluz y Gabriela Zamora / El refugio

una entrevista personal para conocer los motivos por los cuales
se solicita la protección. Durante la entrevista el solicitante debe
narrar los hechos en los que basa su solicitud y aportar el mayor
número de detalles posibles por los que no puede regresar a su país.
Posterior a la entrevista de elegibilidad, la COMAR lleva
a cabo una investigación y análisis del caso en el que recopila la
opinión de la Secretaría de Relaciones Exteriores, información
objetiva de fuentes confiables, y en caso de ser necesario del Alto
Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). Para la obtención del resultado la COMAR tiene hasta 55
días hábiles después de la fecha marcada en la constancia, 45 días
hábiles para emitir una resolución fundada y motivada respecto
del reconocimiento o no de la condición de refugiado, más 10 días
para informar el resultado. En algunos casos, la COMAR puede
ampliar el plazo por otros 45 días hábiles.
De reconocerse el refugio, la COMAR entregará la “Constancia de Reconocimiento de la Condición de Refugiado” al solicitante y a todos los familiares incluidos en la solicitud. En el supuesto de no reconocerse la condición de refugiado, la COMAR
en la misma resolución debe pronunciarse en el sentido de otorgar o no otorgar la protección complementaria.
En los casos en que la resolución de COMAR sea negativa, la persona tiene el derecho a presentar una apelación dentro
de los 15 días hábiles siguientes a la notificación. Posteriormente,
la COMAR revisará el caso por segunda ocasión, si la COMAR
otorga una segunda negativa, el extranjero tiene derecho a continuar la apelación ante un juez, si se opta por la no revisión, la
persona debiera retornar a su país.
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Con relación a la condición de estancia migratoria, el
INM documentará al extranjero bajo la calidad de inmigrado y
si previamente cuenta con una condición de estancia por razones
humanitarias podrá realizar su cambio de condición migratoria a
“Residente Permanente”, de lo contrario, deberá realizar la Regularización por Razones Humanitarias.
Solicitar asilo es un derecho consagrado en el artículo 14
de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, no obstante, el trámite de la solicitud de refugio es vinculado a la regularización migratoria de la persona, que a su vez depende de
la resolución emitida por la COMAR organismo encargado de
la política de refugio en México. Es facultad del INM la regularización migratoria y en el caso de las personas con necesidad
de protección internacional, les permite regularizar su situación
migratoria por razones humanitarias a fin de permanecer en México, misma que acredita a la persona a obtener la Tarjeta de Visitante por Razones Humanitarias y con esta la regular estancia,
así como el acceso a derechos, entre otros, el empleo formal.

Referencias
Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados
(ACNUR). (2021). ¿Cómo solicitar ser refugiado en
México?
https://help.unhcr.org/mexico/como-solicitar-la-condicion-de-refugiado-en-mexico/
Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión. (21/02/12/Texto
vigente 2021). Reglamento de la Ley de Refugiados, Protección Complementaria y Asilo Político. México: Diario
Oficial de la Federación. Reglamento de la Ley sobre Refugiados y Protección Complementaria (diputados.gob.mx)
DOI https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.1-2

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�Socorro Arzaluz y Gabriela Zamora / El refugio

Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión. (27 enero
2011/ 30 octubre 2014 Texto vigente). Ley de Refugiados,
Protección Complementaria y Asilo Político. México:
Diario Oficial de la Federación. Ley sobre Refugiados,
Protección Complementaria y Asilo Político (www.gob.
mx)
Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR). (2021).
Procedimiento para el reconocimiento de la condición
de refugiado. http://www.comar.gob.mx/es/COMAR/
Procedimiento_para_ser_reconocidos
(26 mayo 2011/ 20 mayo 2021) Ley de Migración. Ley de Migración (cndh.org.mx)
Organización de las Naciones Unidas ONU). (2015). Declaración
Universal de los Derechos Humanos. UDHR_booklet_
SP_web.pdf (un.org)
Secretaría de Gobernación (SEGOB). (08/11/12). LINEAMIENTOS para trámites y procedimientos migratorios. México: Diario Oficial de la Federación. http://dof.gob.mx/
nota_detalle.php?codigo=5276967&amp;fecha=08/11/2012
Secretaría de Gobernación (SEGOB). Unidad de Política Migratoria, Registro e Identidad de Personas. (UPMRIP).
(2013). Legislación migratoria e instrumentos Jurídicos
para la gestión de la migración en México. México: Secretaría de Gobernación. Unidad de Política Migratoria
(politicamigratoria.gob.mx)

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DOI https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.1-2

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

Fronteras vitales en la frontera: Monterrey, cuerpo y
miedo de habitar
Vital borders on the border: Monterrey, body and
fear of inhabiting
Marissa Rodríguez Sánchez.1
marissardz@gmail.com

Resumen: Se presenta un análisis etnográfico enmarcado en la antropología de las emociones bajo una perspectiva socioestructural, que
vincula la espacialidad territorial, corporal y emocional, como espacios
construidos recíprocamente en relación a procesos sociales específicos,
localizado en la ciudad de Monterrey, donde la violencia derivada de la
guerra contra el narcotráfico colocó en el centro del habitar cotidiano
al miedo, transformando la experiencia vital de sus habitantes en una
triple frontera restrictiva de acción: emocional, corporal y territorial.
Se parte de la conceptualización del cuerpo humano como una porción
de espacio con sus propias fronteras, defensas y debilidades, y del entendimiento de la expresión emocional (de la cual el cuerpo humano
es vehículo) como culturas afectivas. Las experiencias corporal y emocional comparten un carácter relacional, dado que siempre responden
a estímulos exteriores, como es el territorio que ocupan los cuerpos
humanos, en este caso de estudio, caracterizado por el aumento de la
violencia en la frontera.
Palabras Clave: Antropología, Emociones, Cuerpo, Miedo, Territorio
1 Antropóloga Social

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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

Abstract: An ethnographic analysis is presented, framed in anthropology of emotions, from a socio-structural perspective, that links
territorial, corporal and emotional spatiality, as reciprocally constructed spaces in relation to specific social processes, located in the city
of Monterrey, where the violence derived from the war against drug
traffic placed fear at the center of daily living, transforming the life
experience of its inhabitants into a restrictive triple border of action:
emotional, physical and territorial. It starts from the conceptualization
of the human body as a portion of space with its own borders, defenses
and weaknesses, and from the understanding of emotional expression
(where the human body is the vehicle) as affective cultures. The bodily and emotional experiences share a relational character, since they
always respond to external stimuli, such as the territory that human
bodies occupy, in this case study, characterized by increased of violence.
Key words: Anthropology, Emotions, Body, Fear, Territory

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�Marissa Rodríguez / Fronteras vitales

Introducción
En términos generales para los estudios antropológicos, el interés
por la dimensión subjetiva y la expresión emotiva de los individuos estuvo por lo menos implícito2. Hasta la época contemporánea, las investigaciones han profundizado en el nivel emocional
de los actores sociales pues, tradicionalmente, la antropología
relegó la vida afectiva al plano de las pasiones irracionales y las
emociones no fueron abordadas como fenómenos relacionales
hasta finales del siglo anterior.
Afirmar el carácter relacional de las emociones y considerarlas como objetos de potencial análisis para comprender las singularidades culturales, atrajo el problema, por una
parte, de desnaturalizar los afectos como universales entre los
seres humanos; por otra, explicar cómo son materializadas
corporalmente tales expresiones o, para emplear la fórmula esgrimida por Michelle Rosaldo (1984), las emociones son “pensamientos corporeizados”, comprometiendo con ello, necesariamente, el análisis del cuerpo y de la geografía social para dar
respuesta a las implicaciones socioespaciales de los afectos en
distintas sociedades. La desnaturalización de las emociones
2 Acerca del tratamiento de las emociones en las etnografías clásicas, en
las que se manifiesta implícitamente su relevancia, en las que se analizó la
vida afectiva de los grupos estudiados o bien, en donde hay atisbos de reconocimiento de la dimensión afectiva como objeto de estudio social o, por el
contrario, en el centro del debate se sopesaba si constituían un objeto pleno
para el análisis antropológico, puede consultarse Bolaños, L. P. (2014). El estudio socio-histórico de las emociones y los sentimientos en las Ciencias Sociales del Siglo XX;
Bourdin, G. (2016) Antropología de las emociones; Calderón, E. (2012). La afectividad en antropología: una estructura ausente; Fernández Poncela, A. M. (2011). Antropología de las emociones y teoría de los sentimientos.

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DOI https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.1-3

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

universales urgió entonces a una nueva desnaturalización: la
del cuerpo humano.
De igual modo, desde los estudios de la geografía social,
de los estudios urbanos y de ciertas geografías feministas (Lindón, 2009), la noción de “sujeto” se haya ahora indisociablemente
unida y determinada en gran medida por el espacio que habita,
pero también considerado como un agente activo de cambio y
reestructuración de su entorno. Por lo tanto, una propuesta conceptual en este escrito, detallada más adelante, es la de abordar a
los individuos analizados, como sujeto-que-habita.
En este orden de ideas, con este escrito me interesa reflexionar acerca de los vínculos entre la espacialidad territorial, corporal
y emocional, como espacios construidos recíprocamente, en relación a procesos sociales violentos en la ciudad de Monterrey en los
últimos años. El aumento de la violencia en México a partir de la
administración de Felipe Calderón (2006-2012) derivada de la llamada “Guerra contra el Narco” de los cárteles y grupos armados,
tuvo su origen en la militarización del país. El expresidente “decretó de facto un Estado de excepción, en el que las garantías de los
ciudadanos quedaron suspendidas y donde las acciones del ejército
se realizaron por fuera de la ley, con el argumento de resguardar la
seguridad nacional” (Bautista, 2017, p.12).
El estado de guerra a partir de 2006, fue generador de
prácticas y experiencias de extrema crueldad en el país padecidas por los sujetos. Es decir, las vivencias individuales tienen
una localización contextual en la guerra contra el narco, pues la
“violencia se exacerba sólo bajo ciertas condiciones sociales y políticas, o bajo una configuración particular de las relaciones de
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poder” (Pereyra, 2012: s/p). Así, se colocó en el centro del habitar
cotidiano al miedo, transformando la experiencia vital de sus habitantes en una triple frontera restrictiva de acción: emocional,
corporal y territorial.
Este artículo se organiza en tres momentos de análisis: en
la primera parte, se ofrecen las precisiones teórico conceptuales
que guían la reflexión. Siguiendo a Aguilar y Soto (2013), parto
de la conceptualización del cuerpo humano como “una porción
de espacio, con sus fronteras, sus centros vitales, sus defensas y
sus debilidades, su coraza y sus defectos” (p. 6). Por otro lado,
abordamos el problema de la expresión emocional, en el sentido
propuesto por David le Breton (2012) como “culturas afectivas”.
De las expresiones afectivas regiomontanas, me interesa destacar
la diferenciación entre “miedo” y “temor”, tomando como referencia la conceptualización hecha por Portal (2004) y empleo el
concepto de “territorialidad” para describir los nexos establecidos entre sujetos y territorio a partir de la subjetividad.
En un segundo momento, se expone brevemente el estado
de la cuestión social en la ciudad de Monterrey, en referencia al
aumento indiscriminado de la violencia y presencia de grupos armados en este territorio fronterizo3, producto de la llamada “guerra contra el narco”, orquestada por el gobierno del expresidente
Felipe Calderón. En el mismo apartado, se explica la pauta metodológica seguida. Finalmente, se ofrece una parte del análisis
etnográfico de ese estado de la cuestión con base en materiales
3 Nota de la editora: Fronterizo en relación a la cercanía e intercambio
comercial y cultural, así como al flujo de personas que transitan entre ambos
países, que a lo largo de la historia ha tenido con los Estados Unidos de Norteamérica y mantiene hoy en día.

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empíricos obtenidos en trabajo de campo durante los años 2010
y 2015, así como ciertas previsiones acerca de la importancia de
extender los resultados, con el objetivo de elaborar un análisis de
largo aliento que responda a la realidad social regiomontana del
presente.
Guías teórico conceptuales
La tradición antropológica anclada en la separación de los mundos natural y cultural, rechazaba la comprensión de las emociones y los afectos como fenómenos inscritos en la expresión
cultural; es decir, como parte fundamental y significativa de cosmovisiones particulares, como conductas arraigadas en las normativizaciones sociales o como objetos de potencial análisis para
comprender las singularidades culturales. Antes bien, las emociones fueron subsumidas al mundo de lo natural y las implicaciones de la expresión emocional eran, por mucho, tenidas como
individuales en su expresión, pero intrínsecas y universales en lo
colectivo. Las teorías provenientes del posestructuralismo, de los
estudios culturales, la sociología interpretativa, el feminismo y
de los estudios de género, fueron primordiales para traer a la luz
la naturaleza relacional de las emociones (Calderón: 2012) y con
ello evidenciar que la expresión afectiva siempre es motivada por
un agente exterior, producto de la interacción social.
Al respecto de la naturaleza relacional de las emociones,
David le Breton (2012) propone el concepto de “culturas afectivas” como un saber emocional que circula de manera difusa
en la sociedad y que enseña a los actores, según su sensibilidad
personal, las impresiones y actitudes que deben tomar según las
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vicisitudes que se imponen a su vida personal. De esta manera,
al afirmar que los modos de expresar los afectos y las emociones
cambian de un grupo cultural a otro, se desecha la afirmación naturalista de la universalidad de las emociones para, en su lugar,
resaltar su inscripción en un sistema de sentidos y valores que
son propios de cada conjunto social.
Con Michelle Rosaldo (1984), la escisión entre emoción
y cognición se pone en entredicho4 y abre un camino fructífero
para el análisis de la vida afectiva en su carácter de socialmente
construida y significada en contextos concretos. Asimismo, las
teorías feministas fueron primordiales para superar el dualismo
emoción-cuerpo, herencia de la hegemonía positivista, a partir de
la cual, el cuerpo fungiría como una especie de alter ego del individuo. Por el contrario, entendemos al cuerpo y a lo corporal, ya
no sólo como una condición connatural a la existencia humana,
sino como un espacio de inscripción de lo social, como soporte
del individuo, que es al mismo tiempo su frontera y su límite con
el resto del mundo.
De esta manera, al ser el cuerpo el espacio que habita el
individuo, es asimismo el primer lugar de demarcación geográfica
con el resto del mundo, pero, tal como lo ha sugerido McDowell
(2000), los límites del espacio corporal resultan permeables respecto de los otros cuerpos. Ello es así, dado que el individuo-cuerpo, como entidad espacial, se halla en una compleja relación con
4 Lejos de dar por concluida una discusión que permanece acerca de la
relación entre los procesos fisiológicos, psicológicos, biológicos, cognitivos,
entre otros, y los fenómenos afectivos, me remito a señalar elementos básicos
para la comprensión de la antropología de las emociones tal como se aborda
aquí.

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su entorno cultural, del cual obtiene información que le orienta
socialmente mientras que lo expresa de manera individual según
sus características propias e historia personal. Siguiendo a le Breton (2012), los cuerpos siempre son propios y, al mismo tiempo,
pertenecen a todos, toda vez que en el cuerpo aparecen los simbolismos que dan carne al vínculo social.
Supuesto lo anterior, el cuerpo es también el sitio donde se percibe la experiencia emocional como una realidad individual, empero se comprende como colectiva e indisociable del
entorno cultural, social y político que las motivan. Denzin (1985,
como se citó en Ariza, M, 2017), afirma que: “en estricto sentido,
la emoción y la emocionalidad no se encuentran ubicadas en el
sujeto o en su cuerpo, sino en la relación del sujeto con su cuerpo
vivido en un contexto sociocultural dado” (p. 68). Entonces, las
experiencias corporal y emocional comparten ese carácter relacional, dado que siempre responden a estímulos exteriores, como
es el territorio que ocupan los cuerpos humanos.
El interés por comprender las formas en que se llevan a
cabo tales vínculos entre corporalidad, emocionalidad y espacialidad, ha abierto un campo fecundo en la teoría social y en los
estudios de la geografía humana. En buena medida, el análisis
de la socioespacialidad se ha centrado en las ciudades, en razón
de la creciente urbanización terrestre y, porque, en las ciudades,
se concentra la mayor parte del ejercicio del poder que afecta al
grueso de las sociedades (Lindón, 2009). En la experiencia de la
espacialidad urbana, las perspectivas corporales y emocionales,
resultan más complejas en concomitancia a las estructuras de la
ciudad y, a través del acercamiento analítico, es posible verificar
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las formas de producción y reproducción socioespacial “como
obra constante de sus habitantes” (Lindón, 2009, p. 11).
Por estas razones, propongo que el acercamiento a los
actores sociales que protagonizan este análisis, es decir, a regiomontanos5 que vivieron en Monterrey la experiencia social,
corporal y emocional que significó la guerra contra el narco, sea
bajo el concepto de sujeto-que-habita. Toda vez que este análisis
es guiado bajo los presupuestos teóricos socioespaciales, para
comprender las realidades contextualizadas y demarcadas antes.
Dicha perspectiva socioespacial posibilita la conjunción de una
serie de transversalidades e interseccionalidades contenidas en el
argumento de que “la realidad no sólo es lo material, sino también
lo ideal que está intrínsecamente unido a lo material” (Godelier,
1989, en Lindón, 2009, p. 2).
Al considerar al sujeto cognoscente como sujeto-que-habita, se despliega el entramado de relaciones del actor social con
su espacio, donde su agencia deriva ya no sólo del ejercicio del poder y por medio de la acción social, sino también y fundamentalmente, por las estrategias corporales y emocionales emprendidas,
las cuales, lo movilizan a adecuarse subjetiva y materialmente, y a
dar respuesta a las exigencias de su entorno espacial, a la vez que
modifica ese entorno.
En este orden de ideas, es imprescindible reconocer la
existencia de una motivación ulterior que impele al sujeto a poner
en marcha el cuerpo dentro del territorio que habita al efectuar
actividades, desde las más pragmáticas hasta las más extraordi5 Persona que es de Monterrey, N. L., relativo a Monterrey, ciudad de México o a sus habitantes. [Nota de la editora]

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narias. El sujeto evalúa su lugar en relación a los otros y al espacio
que ocupa interpretándolo a partir de los conocimientos y valores
culturales con los que cuenta, el resultado de esa interpretación
es la actuación volitiva impulsada por la emocionalidad que cada
situación despierte en el sujeto, pero en apego a las formas en que
se realizan las cosas en los contextos cultural y situacional. La
actuación (o la abstención de actuar), reposiciona al sujeto en relación a sí mismo, a los otros y al territorio, transformando dialógicamente el contexto de actuación (Barbalet, 2001).
En este intercambio relacional, la cultura afectiva particular, es decir, el repertorio emocional común del grupo social,
actúa como modo de afiliación a una comunidad y como modo de
comunicarse (le Breton, 2012). La cultura afectiva supone un abanico de posibilidades de interacción social a través de los afectos
antes que una restricción de actuación dado que, en el entramado
de valores y significados atribuidos culturalmente a situaciones
específicas, el grupo y el individuo siempre tienen la posibilidad
de contravenir o modificar, por la razón que sea, la ejecución esperada y además, en la expresión de las emociones y en la ejecución de las estrategias corporales dentro del espacio habitado, las
características interseccionales de edad, género, estatus, etnia,
etc., determinan, en gran medida su ejecución.
Por lo tanto, de los estudios de la socioespacialidad,
considero muy pertinente el concepto de “territorialidad” para
comprender las conexiones dadas a partir de las particularidades de los territorios que habitan los sujetos, su subjetividad y
las estrategias corporales que ejecutan, ya que la territorialidad
refiere a aquel vínculo que une al sujeto con su lugar, a través de
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un lazo emocional. La territorialidad “resulta una entrada analítica relevante para las geografías de la vida cotidiana, ya que
su potencialidad está en su carácter integrador, muy próximo
a la totalidad denominada experiencia espacial” (Lindón, 2006:
384).
El caso que aquí interesa comprender, es de qué manera la territorialidad regiomontana llegó a adquirir significación a
través del miedo experimentado por los actores sociales y de qué
formas los individuos adecuaron sus cuerpos, sus desplazamientos y sus formas de habitar Monterrey en un contexto de violencia. Afirmamos con Alicia Lindón, que:
[…] se produce, por un lado, una simbiosis entre el lugar y el
sentido del miedo. Y por otro, los sujetos que experimentan
miedo en el lugar, viven su cuerpo como prolongación del lugar
significado por el miedo. Así el miedo no sólo da sentido al lugar sino también se corporiza. De esta forma, el lugar y el cuerpo se constituyen en objetivaciones del miedo (2009, p. 10).

El miedo es una emoción compartida entre animales humanos y no humanos, no obstante, su cualidad es la consciencia
introspectiva que implica en los primeros. La capacidad de pensar acerca del miedo experimentado situacionalmente y acerca de
los agentes que lo provocan, atrae la consciencia sobre sí mismo,
de su ubicación social (poder, estatus), de su ubicación espacial
(un lugar seguro, un lugar riesgoso), así como la interpretación de
los peligros o sanciones que conlleva ese intercambio relacional.
Que los riesgos sean reales o inmotivados, inminentes o ficticios,
es asunto meramente contingente, pues ello no interviene en la
realidad del miedo experimentado por los sujetos.
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De la misma manera, el hecho de que el miedo sea una
emoción universalmente compartida entre los seres humanos, no
mengua las características específicas de expresión que adopta
en cada espacio sociohistórico, pues al ser de naturaleza relacional, el miedo no es explicable sin contexto ni es independiente
de los actores sociales. Finalmente, se habrá de destacar la diferencia entre las emociones de miedo y temor para lo cual empleo la
explicación de Mariana Portal (2004) al respecto, donde el miedo
es un sentimiento que no tiene objeto definido, mientras que el
temor sí lo tiene. Desde su perspectiva, el proceso de adjudicar al
miedo un referente:
que permita nombrarlo, significarlo, prevenirlo y controlarlo,
implica la ejecución de tres mecanismos esenciales: un mecanismo de sobrevivencia que protege a los sujetos, un mecanismo de desarrollo que los impulsa a actuar y un mecanismo de
conciencia identitaria que requiere del marcaje de las fronteras
entre el yo y los otros, para ejecutar la acción (p. 2).

Lo relevante para el análisis antropológico, es la significación que los sujetos le dan a la emoción, pues para que se logre
la intelección social del miedo una vez expresado por un individuo, las propiedades que denota deben pertenecer al repertorio
emocional común del grupo social, es decir, a su cultura afectiva
particular.
El estado de la cuestión social y metodología
Durante el sexenio 2006-2012, Felipe Calderón declaró la guerra
contra el narcotráfico para “limpiar el país” y reducir la inseguridad para la población en general. Como medida principal, llevó
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el ejército a las calles para combatir los grupos criminales que en
ese momento estaban bien identificados en dos bandos: el Cártel
del Golfo y el de Los Zetas en disputa por las plazas más valoradas para la distribución y transporte de drogas.
Uno de los lugares donde más rápidamente se implementó, fue en el Área Metropolitana de Monterrey6. Paradójicamente,
para sus habitantes de esa época, la violencia se comenzó a vivir
en toda su realidad precisamente a partir de “la limpieza” de narcos. La vida cotidiana en Monterrey se vio trastocada subrepticiamente. A la presencia de convoyes de militares armados que
circulaban por toda la urbe desde el 2007, se sumaron más tarde,
en los camellones de las avenidas principales, imágenes de cartón
de soldados con armas, con la irónica finalidad de ofrecer tranquilidad a los habitantes. Los medios de comunicación anunciaban a diario sobre combates urbanos entre autoridades y grupos
criminales, sobre enfrentamientos armados entre cárteles, sobre
cuerpos destazados, cabezas humanas arrojadas a la vía pública
y un sinfín de prácticas de violencia extrema. Las conversaciones cotidianas entre los regiomontanos versaban en torno a las
noticias y a las experiencias de primera o segunda mano sobre la
violencia, sobre el miedo y la zozobra por la incomprensión de los
sucesos.
A catorce años de iniciada “la guerra”, aún prevalece el
desconocimiento de cifras reales de heridos, muertos y desaparecidos; de los perpetradores de los actos violentos y de la suma
6 El Área Metropolitana de Monterrey AMM está conformada por 13 municipios: Apodaca, Cadereyta, El Carmen, García, San Pedro Garza García,
Escobedo, Guadalupe, Salinas Victoria, San Nicolás de los Garza, Santa Catarina, Santiago y la cabecera municipal, Monterrey.

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total de los “daños colaterales”, por usar la expresión eufemística
común. Las estadísticas siempre son aproximadas y deben tomarse con precaución, sin embargo, algunos datos, resultado de
estudios hechos por el Centro de Investigación y Desarrollo Económicos (CIDE, 2017), dan un panorama general de la situación:
Los grupos del narcotráfico crecieron más de un 900% durante la administración de Felipe Calderón Hinojosa […] En ese
mismo sexenio se disparó por arriba del 2000% la tasa de civiles
muertos en enfrentamientos entre autoridades y presuntos delincuentes (CIDE, 2017, como se citó en https://www.animalpolitico.com/2017/02/grupos-criminales-aumentaron-900-la-guerra-narco-calderon/, Párr. 2-3)
Se estima, según registros oficiales sistematizados por
Rosen y Zepeda (2016), que las llamadas narcoejecuciones, fueron en claro ascenso de 2007 a 2011, año en que los actos violentos
alcanzaron su punto máximo. Sólo entre diciembre de 2006 y noviembre de 2012 ocurrieron unas 26 mil desapariciones forzadas
y por lo menos, fueron encontrados 10 mil cuerpos en narcofosas.
Por lo tanto, sólo durante el sexenio de Calderón, se estiman más
de cien mil muertes. Y, aunque entre 2012 y 2014 los actos violentos relacionados con el narcotráfico disminuyeron, volvieron a
aumentar en 2015 y 2016 (pp. 57-59).
Para el caso de Nuevo León y particularmente de la población concentrada en el Área Metropolitana de Monterrey
(AMM), Séverine Durin (2012) habla de un primer “éxodo dorado” de regiomontanos con un alto poder adquisitivo hacia Texas
desde mediados de 2008, disparándose en los años subsiguientes
en un desplazamiento forzado hasta conformar un 70% de regioDOI https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.1-3

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montanos del 100% de migrantes mexicanos en Texas. Asimismo,
afirma, 76 mil 153 personas se fueron de Monterrey sólo durante el 2010 hacia otras ciudades del país (52% más que en 2005),
principalmente a Playa del Carmen, Mérida y Guadalajara.
Según la Séptima Encuesta Nacional sobre Inseguridad
realizada por el INEGI en septiembre de 2010, la percepción de
los regiomontanos respecto de la inseguridad se elevó: mientras
en 2004, 41% de la población consideraba vivir en un territorio
inseguro, en 2010 la cifra creció al 82%. Al comparar este estudio
con el realizado en 2008 por el Instituto Ciudadano de Estudios
sobre Inseguridad, la ciudad escaló del décimo al cuarto lugar en
2012, como una de las menos seguras de acuerdo con la opinión
de sus habitantes (Durin, 2012).
En julio de 2009 dejé de radicar en Monterrey, ciudad
donde nací y habité por treinta años continuos. Sin embargo,
desde ese año y hasta el 2015, regresé cada cuatro a seis meses
por un período de entre quince a treinta días. En las primeras
dos visitas, en 2009 y en 2010, me percaté de que en los discursos
con familiares, amigos y conocidos con quienes entablaba alguna conversación cotidiana, se hacía una reiterada mención a los
hechos violentos que se vivían a diario en la urbe, aunado a un
sentimiento de miedo por vivir en Monterrey. Prácticamente, todas las conversaciones o bien giraban en torno a los sucesos que
se iban perpetrando cotidianamente o bien, en algún momento
de una charla cualquiera, mis interlocutores, hombres y mujeres,
abordaban el tema de la inseguridad, la violencia y el miedo.
Entonces, a partir de marzo de 2010, comencé el registro
etnográfico con énfasis en la expresión subjetiva de los individuos,
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a través de los discursos sobre el miedo de habitar Monterrey,
tanto en conversaciones cotidianas, como en entrevistas abiertas
y semiestructuradas que realicé a 7 individuos regiomontanos (4
hombres y 3 mujeres). El trabajo de campo y la observación participante, me permitió examinar las expresiones corporales de los
informantes, vinculadas a los discursos referentes al miedo y sus
impresiones.
Paralelamente, durante los meses que me encontraba habitando fuera de Monterrey, me concentré en la consulta hemerográfica y de otros medios de comunicación, acerca de los hechos
que diariamente se vivían en la ciudad norteña. Asimismo, con
los datos recabados empíricamente en Monterrey, fuera de ella,
fui delineando las pautas teóricas y conceptuales pertinentes, ya
expuestas más arriba. Finalmente, al regresar a vivir a Monterrey
en 2015 (por un año y medio), realicé una encuesta entre 40 regiomontanos, en referencia a la percepción de la inseguridad, 8 años
después de comenzada la ola de violencia en la ciudad.
Siendo regiomontana y habitante de la ciudad por toda mi
vida, el tomar distancia por períodos prolongados, me permitió
hacer una observación distinta a la de los locales y con mayor profundidad del cambio del escenario urbano, de las transformaciones que se iban delineando, tanto en la materialidad territorial,
como en los hábitos cambiantes y las nuevas estrategias emprendidas por los sujetos-que-habitan, en la búsqueda de resguardo y
seguridad de sí mismo y de los otros.
A continuación, lo que se expone, es el resultado parcial
de esa investigación referente a la articulación de las emociones
experimentadas en el cuerpo del sujeto-que-habita Monterrey,
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a partir de la identificación de tres fronteras. La primera es una
frontera espacio-temporal que alude al antes y al después de la
guerra contra el narco; la segunda se trata de una frontera geográfica que divide el territorio urbano público-privado como espacios de mayor o menor propensión a la experiencia del miedo y la
tercera es una frontera subjetivo emocional entre “temor” y “miedo” experimentado por los habitantes de Monterrey cuyo objeto
principal de riesgo es el cuerpo.
Fronteras vitales: cuerpo y miedo de habitar
Entre 2009 y 2013, el comienzo de discursos acerca del miedo a la
inseguridad y anécdotas relacionadas a la violencia, surgían constantemente de manera voluntaria; generalmente, acompañado
del anhelo de “que todo acabara pronto” para regresar a la normalidad de la vida cotidiana. Del 2013 a 2015, la espontaneidad de
tales discursos disminuyó significativamente. Los sujetos dejaron
de iniciar conversaciones acerca del miedo o de hilar el tema a una
conversación previa; sin embargo, al inducir al tema, se registraron tres constantes: 1) que los sujetos compartan alguna anécdota vivida por ellos mismos o por alguien conocido; 2) que hagan
referencia a algún hecho significativo de la historia reciente de
Monterrey como clave de intelección; 3) que se establezcan las
referencias a partir de un antes y un después de la guerra contra
el narco. El antes y el después “de que todo empezara”7 delinea
una frontera espacio temporal en la representación de la geogra7 Es la oración, junto con “antes de que esto empezara” que se emplea
más comúnmente por los regiomontanos para hacer referencia a la guerra
contra el narco.

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fía urbana, cuyos bordes de riesgo se hallan bien demarcados en
la memoria. De entre los espacios abiertos el “antes y allá” refiere
a colonias periféricas y marginadas, a lugares poco transitados
o con poca iluminación que significaban mayor probabilidad de
ser sujeto de la violencia; mientras que los espacios concurridos,
bien iluminados y el resto de las colonias “no peligrosas” representaban la seguridad. Del lado del “aquí y ahora”, los lindes se
han reducido, la totalidad del territorio urbano supone un riesgo;
incluso los espacios público y privado que eran referentes útiles
para la experiencia de la seguridad o del miedo, han mermado su
eficacia como herramienta interpretativa del entorno.
En entrevista con la señora Mague8, de 56 años, ama de
casa, madre de cuatro hijos y domiciliada en Cumbres 3er sector,
refiere:
Antes no te metías a las colonias del cerro, las peligrosas como
la Indepe, la Campana o San Bernabé, porque ibas bajo tu propio riesgo y más en las noches. Pero aquí o en el Centro, andabas con seguridad de ir y venir, de salir a pie hasta en la madrugada a la tienda o que los niños fueran a los mandados. Ahorita
ya no. Antes, pues sí, si te tenías que meter a las colonias feas,
pues te arriesgabas a que te dieran un golpe, a que te quitaran
la bolsa, tus cosas, pero hasta ahí. Ahora te matan por nada, te
matan adentro de tu propia casa; llegan y sacan a tus hijos, se
los llevan y no vuelves a saber de ellos. (Febrero, 2013)

El discurso sobre el pasado reciente es uno cargado de
nostalgia por el sentimiento de pérdida de seguridad y por la añoranza de habitar los espacios urbanos, al que se contrapone el que
8 Los nombres de todos los informantes han sido cambiados para mantener el anonimato.
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versa sobre el presente, el del miedo a la ciudad. Ambos discursos
se alimentan mutuamente en una dinámica de espejo, donde el
miedo actual experimentado se justifica por la pérdida de la seguridad pretérita. El miedo, al ser parte de la cultura afectiva, es a la
vez interpretación, significación, regulación de un intercambio,
“se modifica de acuerdo con el público, el contexto y se diferencia
en su intensidad y en sus manifestaciones de acuerdo a la singularidad de cada persona” (le Breton, 2012: 75).
El segundo hijo de Mague, Alfonso, en el 2007 ya contaba
16 años, es decir, que vivió a consciencia el “antes y el después”
de la vida en Monterrey. Por su parte, a diferencia de su madre,
recuerda que:
Nunca salíamos (sus tres hermanos y él) a jugar a la calle, mis
papás no nos dejaban porque era peligroso ni es cierto que nos
mandaban a los mandados (se ríe). No nos dejaban ir solos a la
casa de mis amigos. Sólo con el vecino de la vuelta y eso porque
mis papás son sus padrinos […] A la escuela empecé a ir solo
hasta la facu, ya había empezado todo esto. (Febrero, 2013)

Las referencias espacio temporales no representan necesariamente la realidad urbana o la realidad de lo vivido en la
cotidianidad pasada por los sujetos-que-habitan. No se trata,
por supuesto, de invenciones deliberadas, sino que los discursos
y narraciones se anclan en la memoria, la cual es más o menos
imprecisa con respecto a los hechos y, al tejer los discursos, se
activa la imaginación (Hirai, 2009), derivando en una narrativa
de cierta ficción idealizada del territorio como más pacífico y armónico en el pasado. Este fenómeno no significa -como ya se dijo
en el apartado anterior- que mengüe la realidad de las emociones
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experimentadas, en este caso, de miedo y de nostalgia, ya que, a
partir de la intensidad del miedo experimentado hacia el territorio, el sujeto-que-lo-habita, adecua sus estrategias de habitar la
urbe y se desplaza, en tanto sujeto corpóreo, hacia los espacios
que interpreta como más seguros.
La casa, espacio privado por antonomasia, ha perdido su
significación de resguardo de sí mismo y de los otros que ahí se
hallan; su significación como referente de ausencia del miedo, se
desvaneció. Se estima que ya en 2009, 1 de cada 20 casas era víctima de robo con violencia; en 2013 el índice aumentó a 1 de cada
28 (ONC, 2016). Me interesa destacar lo registrado acerca de la
transformación del uso y distribución del espacio doméstico destinado a las reuniones sociales a partir de diciembre de 2010. En
ese período grupos delictivos intensificaron una serie de robos a
casas durante las posadas decembrinas. Además de los objetos
de valor, incluidos los regalos navideños que robaban, exigían los
aguinaldos y en ocasiones, se llevaron consigo a las personas, secuestrándolas. Las fiestas y reuniones, dejaron de realizarse en
la parte frontal de la casa, más expuesta al espacio público, para
trasladarlas al interior de la casa o al patio.
La frontera del espacio privado se extendió debido al nuevo uso de la casa habitacional o, mejor dicho, a la restricción de
su uso derivado del miedo. También el espacio corporal habitado
por los sujetos fue constreñido, por el miedo, cada vez más hacia
adentro de las casas; asimismo, la fisonomía de la ciudad cambió:
el enrejado y los muros se construyeron o se elevaron donde ya
los había, incluso por la parte superior, dando un aspecto de jaula
a algunas viviendas. Se volvió manifiesta la ausencia de cuerpos
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transeúntes en muchos lugares públicos y en los exteriores de las
viviendas. Prácticas comunes entre los regiomontanos, como sentarse en las banquetas, a las puertas de la casa, una vez que baja el
sol, fueron dejándose atrás. El nuevo paisaje urbano, más solitario, aumentaba la sensación de miedo:
¡Qué iba uno a salir de su casa! Pa’ dentro todos. Ya no sabes
con qué mañas venga el que pase por aquí. Hasta a las señoras
hay que sacarles la vuelta. Mire, yo, desde güerco, salía con mi
mamá a la calle (Villagrán, Centro de Monterrey). Ella con las
vecinas, en sus pláticas y los niños, pues a lo que nos gustaba: el
béisbol, a la corredera y a jugar. ¿Ahora? No le digo que esto es
como boca de lobo. Allá atrás, en el patio, que lo usábamos nomás para guardar las herramientas y cosas, vino mi hijo a limpiarlo para que me siente allá, a que me dé al aire, pero a que me
siente nomás a ver la pared […] Claro que eso está mal; está uno
encerrado en su propia casa. Pero es así o pasan con las ráfagas
entre malitos y al que le toca, ni dios le ayuda. (Eugenio, 73 años.
Diciembre, 2011).

La medida presidencial tomada durante ese sexenio y sus
consecuencias, derivaron en la transformación radical del contexto social. Los sujetos-que-habitan Monterrey se vieron reposicionados ante la situacionalidad territorial; es decir, adquirieron
consciencia de su nueva ubicación social, de la mayor o menor
sujeción al riesgo según su ubicación espacial en Monterrey. La
acción desplegada como respuesta, la modificación de hábitos, de
desplazarse o no en el territorio urbano, de modificar sus viviendas y los usos de la misma, alteró de nueva cuenta el contexto
espacial, a este fenómeno Barbalet le ha llamado “eficacia social”
(2001). De esta manera, aún cuando las fronteras geográficas que
delimitan los espacios público y privado no se modificaron ma66

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terialmente, el espacio privado sí sufrió una reducción por la restricción del uso corporal, individual y colectivo de ese espacio,
originada en el miedo al riesgo que significa.
En julio de 2015 pedí a 40 informantes (20 hombres y 20
mujeres) de 30 años de edad o más que hubieran vivido al menos
en los últimos veinte años en Monterrey que enlistaran ¿cuáles
son las cinco cosas que más te da miedo que te pase en Monterrey
después de que empezó la violencia? Los resultados fueron los
siguientes:
MUJERES
1. Muerte
2. Violación
3. Desaparición
4. Muerte de un familiar
5. Desaparición de un familiar

HOMBRES
1.
2.
3.
4.
5.

Muerte por arma de fuego
Ser herido por arma de fuego
Desaparición
Robo
Muerte/Desaparición de un familiar

Las respuestas evidencian la objetivación del miedo sentido. A excepción del robo mencionado por una minoría de hombres, todos los actos aducidos vulneran el cuerpo propio o de
otros. El miedo, que por definición carece de un rostro, analizado como parte constitutiva de la cultura afectiva regiomontana,
adquiere significación de “temor” toda vez que el riesgo potencial precisa su ubicación en la corporalidad del sujeto-que-habita Monterrey. La relación del sujeto con su cuerpo vivido, se
efectúa en una prolongación de la territorialidad significada colectivamente por el miedo de habitar, pero toma sentido de temor a partir de la corporalidad individual y de las características
interseccionales: hombres y mujeres temen perder la vida, pero
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los primeros temen más a las armas que las mujeres; éstas temen
ser violadas mientras que los hombres no. Ambos temen en igual
medida a ser desaparecidos en toda su corporalidad o la de sus
familiares. El paso de la frontera del miedo al temor, activa las
estrategias de protección que impelen a la reclusión del cuerpo.
No es de extrañar pues, que las fronteras geográficas del territorio urbano y de los espacios domésticos se estrechen cada vez
más en la búsqueda de protección del bien máximo, la vida, cuyo
depositario es necesariamente el cuerpo.
El miedo es una emoción des-ordenada; se experimenta el
miedo a lo desconocido precisamente porque no se puede ubicar
su referente dentro del orden de las cosas del mundo. No obstante, dentro del sistema clasificatorio construido culturalmente que
recibe cada individuo, los potenciales agentes nocivos se hallan
inscritos en una taxonomía particular (Mary Douglas, 2007), de
la cual, el individuo extrae el referente que se adecue al contexto
situacional que padece en aras de poder nombrar al miedo y así,
ordenar de nueva cuenta su realidad contra el caos emocional que
significa el miedo experimentado individual y colectivamente, en
tanto es “angustia por un riesgo o daño real o imaginario hacia sí
mismo o hacia los otros” (dle.rae.es).
La frontera invisible entre miedo (sin rostro) y temor (a
algo definido) es, pues, un problema de tipo clasificatorio. El inicio de la violencia en Monterrey fue tan repentino, que los esquemas de acción cotidiana se trastocaron en todos niveles. Los
potenciales agentes que detentaran la violencia se vieron obnubilados en la indeterminación y las herramientas para la evaluación
de las relaciones sociales se volvieron ineficaces. Así, ya no sólo
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“los cholos”, “los colombianos”, “los que tuvieran pinta de malandros”, o “los extraños” (son las formas en que los informantes refirieron a los sujetos de temer, antes de la guerra contra el narco)
provocaban temor, sino que todo sujeto desconocido, incluidas
las autoridades de todos órdenes, generan miedo.
Clasificar las cosas del mundo para hacerlo inteligible,
incluidas las emociones, es asunto necesariamente humano; dice
Mary Douglas: “pero ningún individuo vive aislado y habrá recibido su esquema clasificatorio de otros. Estas categorías culturales pertenecen a la cosa pública” (2007, p. 59). Entonces, en el
proceso de dotar de un nombre a los agentes motivo del miedo, se
recurrió a los elementos propios de la cultura afectiva particular
y se emplea el término genérico de “malitos” para identificar a los
sujetos que acometan actos criminales violentos que tengan las
características del narcotráfico.
“Los malitos” fueron personajes de un programa infantil
de la televisión local conducido por un payaso desde finales de los
setenta hasta los noventa. “Las aventuritas de Pipo”, eran historias de buenos contra “malitos” ambientadas en el viejo oeste. En
una entrevista al señor Pepe “el Güero” afirmó lo siguiente acerca
del cierre de su puesto de tacos en 2012:
Estuve más de 15 años en el negocio de los tacos y banquetes,
claro que en tantos años me robaron. En el puesto fueron dos
veces, pero en esos ayeres eran ratillas, cholillos que salían de
acá, de la colonia de al lado y andaban buscando a quién fregar
para monearse, para sus vicios […] No, ya cuando quité mi puesto y todo se lo llevó la chingada, esos fueron los malitos. Esos
cabrones me cayeron un día y me dijeron: “mira Güero, aquí
está bien fácil, o pagas la cuota o te lleva la chingada a ti y a tu
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señora”. Ese día traía poco porque todavía era temprano, entonces me llevaron a la casa para que sacara los ahorros y todo.
¿Sí me entiende? ¡Me llevaron a mi casa a que agarrara dinero
para dárselos! Y se fueron muy tranquilos los cabrones. Esos
no se van con lo del día; a esos hay que darles la cuota o no se
tientan el alma (Pepe J. Agosto, 2014).

Como éste, muchos de los hechos violentos que ocurren en
el territorio regiomontano ni se denuncian ni se registran en cifras,
únicamente los actores sociales que los padecen los mantienen en
la memoria. Estas narraciones se comparten con toda precaución
pues “nunca se sabe con quién se está hablando” (en el caso de un
desconocido) o “quién pueda estar escuchando” (en todos los espacios expuestos a otros). En los lugares públicos o espacios abiertos
de las casas, nunca se hablaba de ello. Durante las entrevistas, mis
interlocutores se aseguraban de que sus palabras se mantuvieran
en la privacidad de sus voces, incluso dentro de las casas, bajaban
la voz al narrar los detalles, al hacer referencias directas o descripciones detalladas. Las voces se modulan, los gestos se mesuran, el
cuerpo se ejercita en la búsqueda de la confidencia. La emergencia
del miedo en el contexto situacional, determina:
las expectativas de los actores respecto de otros actores socialmente significativos y las sanciones sobre el self que pueden
resultar del intercambio relacional, ya sea de manera real o anticipada (Ariza, 2017: 69).

Siguiendo la cita anterior, en la evaluación de las posibles sanciones también se efectúa un reconocimiento colectivo,
en tanto sujetos-que-habitan Monterrey y que comparten en la
memoria hechos reales que justifican el miedo a la ciudad. Los
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medios de comunicación y los informes oficiales, aseguran que
la violencia se ha reducido, pero no concuerda con las pláticas
corrientes de los habitantes. Y, aunque, quizás en la realidad
empírica las prácticas más cruentas de la violencia han disminuido, el territorio y los sujetos, se han transformado históricamente: no ha habido retorno palpable al estado de la vida antes
de la guerra contra el narco. Las nuevas maneras de ejercitar el
cuerpo y sus extensiones, el estar ahí de los regiomontanos como
sujetos-que-habitan los espacios públicos y privados, así como
las narrativas al respecto, se han constituido como parte de una
cultura topográfica y simbólica, que delinean la lógica del paisaje
urbano contemporáneo.
Para concluir
Hasta aquí, he hecho mención de algunas estrategias que adoptaron los sujetos-que-habitan Monterrey en relación al miedo
y temor que genera el territorio, como sujetos forzados a un
desplazamiento espacial cada vez más estrecho. Sin embargo,
a catorce años de la declaración de la guerra, en contraposición
a aquéllas, nuevas estrategias de habitar se han emprendido
colectivamente para la recuperación de los espacios urbanos.
Podemos decir que, frente a la reclusión de los cuerpos individuales, en la actualidad, se reclama su liberación en un cuerpo
colectivo por el territorio. De la misma manera, hay un reclamo
social y político hacia las autoridades porque respondan a los
efectos devastadores que dejó ese período: desapariciones forzadas, asesinatos, pérdida de trabajos, de seguridad y de libertad, entre muchas otras deudas.
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Los sujetos-que-habitan no son seres pasivos que se articulan solamente determinados por fuerzas externas, sino que
son, principalmente, agentes dinámicos en la reconfiguración de
su entorno:
[…] los cuerpos dan sentido al espacio urbano y no lo hacen
sólo en tanto cuerpos vulnerables y victimizados, sino también como cuerpos articulados, actuantes, expresivos y significantes. Son receptores y a la vez productores de espacio,
depositorio de memorias (del dolor, de límite) pero también
dispositivo de experiencia y narración. (Huffschmid, 2014, p.
123).

Sin embargo, es indispensable el paso del tiempo para
hacer inteligibles, individual y comunitariamente, las formas de
organización social que se van gestando. Una de las virtudes de
este tipo de análisis socioespacial centrado en la subjetividad individual y en las emociones, es que resalta la naturaleza procesual
de los fenómenos sociales, en lugar de abordarlos como entidades
permanentes e inmutables. Específicamente en el caso de la ciudad de Monterrey en la época a que nos referimos, ante la súbita arribada de violencia, con prácticas y características que no
se habían experimentado en el territorio, al menos en el pasado
reciente de los actuales urbanitas, resulta forzoso un lapso para
comprender, asimilar y luego, ejecutar estrategias de vida acorde
a las nuevas estructuras.
Será necesario pues, extender el análisis a épocas más cercanas para enriquecer y confrontar con los datos aquí expuestos;
así, lograr el entendimiento del fenómeno social en una mayor
escala diacrónica. Asimismo, atender a nuevos acontecimientos,
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por ejemplo, como el confinamiento a causa de la pandemia mundial por Covid-19 que, en términos territorialmente localizados,
adquieren matices específicos debido a los hábitos adquiridos
postguerra contra el narco que he venido narrando aquí. Pues, en
contextos donde el miedo y el temor han sido directrices para la
ejecución plena de la corporalidad del sujeto-que-habita, pueden
llegar a dotar de una lógica de la violencia la vida social. Como
afirma Nieto:
La antropología ha podido documentar cómo en situaciones de
guerra, conflictos tribales, étnicos y religiosos, o traslados forzados de poblaciones, la vida cotidiana no se borra, no desaparece y el temor, al exacerbarse, se convierte en un organizador
del sentido, por así decirlo, en una parte “dura” de la estructura
de la cultura (2014, p. 38)

Partir del análisis del cuerpo y de las emociones, determinadas por el territorio y su cultura, es pertinente para comprender dichas transformaciones ya que “el cuerpo y lo que le sucede,
se transforma históricamente y por ello no es algo evidente en sí
mismo sino construido social y culturalmente” (Sabido, 2014, p.
24). Entonces, enfocar en la subjetividad y en los sentimientos,
experimentados en el cuerpo de los sujetos-que-habitan, es una
ruta analítica para acceder con profundidad a las versiones culturales íntimas de la sociedad estudiada.
Finalmente, seguir dichas coordenadas, faculta al investigador para establecer un trayecto bidireccional acerca de las
maneras en que los factores económicos y la toma de decisiones políticas que afectan el entorno de los sujetos-que-habitan,
intervienen en la construcción de subjetividades y, a la inversa,
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trasluce cómo las subjetividades operan y transforman la realidad
social. En tal panorama, contextualizar la expresión de la cultura
afectiva, deviene elemento clave del trabajo antropológico, que
prioriza la búsqueda del sentido de la vida social de quien la protagoniza.

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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

Emociones y competencias conversacionales en las
empresas
Emotions and conversational skills in companies
Rogelio Segovia González1
rogeliosegovia@gmail.com

José María Infante Bonfiglio2
jose.infantebnf@uanl.edu.mx

Resumen: Las conversaciones reflejan a quien las hace; la cultura de
una empresa se refleja a través de su estructura conversacional. Para
tener conversaciones efectivas se requiere contar con ciertas competencias conversacionales; en el presente trabajo nos centraremos en
tres: escucha, indagación y los actos del habla. ¿Qué hay detrás de una
conversación? Un individuo con una coherencia ontológica compuesta
por su lenguaje, su cuerpo y principalmente sus emociones. No hay acto
1 Es abogado (UANL); master en derecho corporativo (UANL); master
en administración de empresas (UDEM); y doctorando en filosofía y cultura,
Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL).Vicepresidente de Recursos
Humanos para Latinoamérica de CHRISTUS Health. Correo electrónico: rogeliosegovia@gmail.com, ID ORCID: https://orcid.org/0000-0003-3151-7662
2 Profesor titular en el Instituto de Investigaciones Sociales, Universidad
Autónoma de Nuevo León (UANL). Línea de investigación: comportamiento
electoral / calidad de la democracia. Correo electrónico: JOSE.INFANTEBNF@uanl.edu.mx, ID ORCID: 0000-0003-2678-546X

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�Rogelio Segovia y José María Infante / Las emociones

del habla o corporalidad exenta de emoción. Este artículo tiene como
objetivo identificar y entender las emociones de los empleados para
adecuar el lenguaje de la organización y, como resultado, crear espacios de acción que permitan gestionar las capacidades organizacionales
de la empresa. Entre las limitaciones del estudio, ha sido que, desde la
perspectiva de la empresa, las emociones se encuentran circunscritas
en el ámbito personal del empleado al ser consideradas “irracionales”.
Sin embargo, se concluye que las conversaciones confeccionan el elemento “bienestar del empleado” y lo forman en un trinomio de seguridad: física, emocional e intelectual.
Palabras clave: Emociones, lenguaje, conversaciones, ser, ontología.
Abstract: Conversations reflect who makes them; The culture of a company is reflected through its conversational structure. In order to have
effective conversations, certain conversational skills are required; In
the present work we will focus on three: listening, inquiry; and speech
acts. What is behind a conversation? An individual with an ontological
coherence composed of his language, his body and mainly his emotions.
There is no act of speech or bodily excess of emotion. This article aims
to identify and understand the emotions of employees to adapt the language of the organization and, as a result, create spaces for action that
allow managing the organizational capabilities of the company. Among
the limitations of the study, it has been that, from the perspective of
the company, emotions are circumscribed in the personal sphere of the
employee as they are considered “irrational”. However, it is concluded
that the conversations make the element “employee well-being” and
form it in a trinomial of security: physical, emotional and intellectual.
Keywords: Emotions, language, conversations, being, ontology

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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

Introducción
En este trabajo se describen las dinámicas que se desarrollan en
la empresa, entendida ésta como un universo interconectado de
conversaciones, y de la importancia que en dichas conversaciones
tienen, justamente, el lenguaje, las competencias conversacionales y las emociones, para generar una cultura; un cierto tipo de
cultura en la cual, de manera sustantiva, el empleado es primero.
La cultura de la organización se refleja y se vuelve performativa a partir de la manera en la que se conversa o se deja
de conversar. Los silencios también son parte importante de la
conversación. Existen muchos tipos de conversaciones, pero en
las empresas encontramos cuatro con mayor prevalencia: conversaciones de retroalimentación; conversaciones para coordinar acciones; conversaciones para reclamar y conversaciones para construir relaciones. Toda conversación es sostenida por individuos,
las conversaciones son precisamente lo que nos define como seres
humanos y permiten al individuo ser-en-el-mundo. En el individuo que sostiene una conversación confluyen tres elementos de
su ser-ontológico: cuerpo, lenguaje, y emociones. El lenguaje es propiamente la conversación, es el lenguajear (Maturana y Dávila,
2018) sostenido por las emociones que siente el individuo.
Tres de las competencias más importantes en una conversación son: la escucha, la indagación, y los actos del habla. Al referirnos
a competencias, no lo hacemos desde una visión lingüística sino
organizacional, es decir, cuando comprendemos por competencia
aquellas habilidades o comportamientos medibles que marcan
una diferencia perdurable en las personas (Barnfield, 2016). Las
competencias conversacionales, como lo desarrollaremos en el
DOI https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.1-4

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�Rogelio Segovia y José María Infante / Las emociones

transcurso del presente trabajo, se refieren a aquellos factores, es
decir, habilidades o comportamientos de los individuos para sostener conversaciones efectivas en diversos entornos (familiares,
personales, profesionales).
Uno de los retos que enfrentan las organizaciones hoy en
día, es entender cómo las emociones repercuten en el accionar de
sus miembros y, por ende, en sus resultados; ya que éstas producen cambios psicológicos en las personas y afectan su desempeño
y rendimiento de forma positiva o negativa. Uno de los primeros estudios llevados a este respecto son los de Elton Mayo en la
década de 1920 a 1930. El sociólogo Elton Mayo, considerado el
precursor de la teoría de las relaciones humanas a nivel organizacional y profesor de investigación industrial en la escuela de negocios de la universidad de Harvard, lo llevó a cabo en la ciudad
de Chicago de los Estados Unidos de Norte América en la fábrica
de Western Electric en Hawthorne donde se estudió a esta empresa en términos de su cultura organizacional (Tharp, 2009).
Los estudios Hawthorne fueron uno de los primeros y
más famosos experimentos de la historia industrial que marcó
un hito en el análisis del trabajo y de la productividad. Estos estudios sitúan a la persona en un contexto social, estableciendo
que el desempeño de los empleados está relacionado y afectado
por el entorno y las personas con las que trabajan. El proyecto
de Mayo, destinado a estudiar el bienestar de los obreros en su
trabajo como masa de individuos, llegó a especificar con claridad
la relación entre los grupos de trabajo y la administración como
uno de los problemas fundamentales de la industria en gran escala (Hassard, 2012). Uno de los principales descubrimientos fue
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

que más que las condiciones físicas, lo que motiva a los trabajadores es el interés que se muestra por ellos como personas, lo que
desde la perspectiva ontológica es la coherencia del ser en cuerpo,
lenguaje, y emociones.
Se podría argumentar la complejidad de entender las emociones de los empleados en el ambiente hiperconectado y de alto
manejo de información en el que vivimos, sin embargo, las emociones reflejan cambios internos biológicos y mentales que suceden en el individuo y que nos alertan de cosas, tanto en la felicidad, como en el miedo o la angustia. Un ejemplo sencillo en el que
podemos observar cómo las emociones influyen en una persona
es cuando habla en público. Ya sea que pararse frente a una audiencia le produzca felicidad o miedo al empleado, la emoción se
mostrará, en uno o en otro sentido, de manera clara en su cuerpo
y, por lo tanto, en su lenguaje. El cuerpo, nuestra corporalidad, es
lo que sostiene la conversación, es la manera en la que andamos.
Con el cuerpo, como vimos en el ejemplo anterior, el individuo
sostiene el lenguaje y sus emociones. Finalmente, encontramos
en esta coherencia ontológica a la emoción. Entender las emociones de los empleados por parte de la alta gerencia de la organización es clave para una mejor toma de decisiones.
La comprensión adecuada de las emociones como parte
integral del individuo, más allá de una mera reacción biológica, es
aún reciente. Aristóteles tiene en su Retórica amplias reflexiones
sobre el concepto, pero su incorporación al estudio del comportamiento de manera sistemática podría situarse en Freud. Todavía en el siglo xx se pensaba en las emociones como algo subsidiario, supeditado a la razón y que debían manejarse (educarse)
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�Rogelio Segovia y José María Infante / Las emociones

para controlar el daño que pudiesen causar. Y uno de los errores o
defectos de Freud fue tratar de darle racionalidad a las emociones
(en el sentido de explicarlas racionalmente); este es un complejo
problema epistemológico. Hoy en día la teoría económica, todavía considera la existencia de una criatura ficticia denominada
Homo economicus que en oposición al Homo sapiens, es un ser sin
emociones para la toma de decisiones, sobre todo las de carácter empresarial (Thaler, 2015, p. 29). De hecho, Richard Thaler
(2015) ha desmitificado el hecho de la existencia del Homo economicus al señalar que también “las empresas se están poniendo al
día” (p. 36) en la necesidad de una comprensión más profunda del
comportamiento humano y, por lo tanto, apuntamos nosotros, de
sus emociones.
Maturana (1988) critica que con frecuencia se les pide a
las personas controlar sus emociones y comportarse de manera
racional ya que vivimos en una cultura que contrapone emoción y
razón como si se tratase de dimensiones antagónicas del espacio
psíquico, “hablamos como si lo emocional negase lo racional, y
decimos que lo racional define a lo humano” (p. 3). Enfocarse en
las emociones de los colaboradores de una empresa es, en general,
entrar en la subjetividad intrínseca de lo que cada uno entiende
por emoción, pero en particular, es entrar en la misma subjetividad de los empleados, ya que éstos, como individuos, siempre se
hallan inmersos en una emoción, y muchas veces enfrascados en
un estado de ánimo. Mientras que las emociones son efímeras y
superficiales, y se suceden con rapidez al depender de una situación específica, los estados de ánimo son recurrentes y profundos,
y no siempre es posible señalar la situación que los ha desencade84

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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

nado. Los estados de ánimo son emociones atrapadas que definen
al sujeto, quien suele definirse con un “así soy yo” (Olalla, 2017b).
Entender las emociones y estados de ánimo de los colaboradores
representará para la alta gerencia de una organización un factor
diferencial en la administración y productividad de la empresa,
al tiempo que adquiere un enfoque humanista en la gestión de su
talento humano.
La empresa, como lo referiremos más adelante, al ser una
ficción jurídica de carácter económico tiene existencia real, como
en el imaginario, por las personas que la integran, es decir, por los
accionistas, miembros del consejo de administración, directores,
gerentes, empleados, obreros, operarios, etc., y la relación que se
da entre todos ellos es a partir del lenguaje y específicamente del
conversar. Fernando Flores (1997, como se citó en Solari, 2013),
fue uno de los precursores en definir a las organizaciones como
“redes de conversaciones recurrentes” (p. 258). En 1997, en su libro Inventando la empresa del siglo xxi, Flores afirma que la transición
de fábrica a oficina electrónica del futuro cambiará la forma de trabajo
habitual que conocemos en una fábrica a una mayor integración
de la comunicación y la multifuncionalidad de roles (p. 79).
La manera en la que se entendía la forma de operar de
una fábrica era por la organización científica de Taylor (Pacheco,
2010), en la que el trabajo se organizaba para evitar la ineficiencia
y la simulación, con énfasis en la medición de tiempos, demoras,
movimientos, etc., y en la remuneración al empleado por unidad
de trabajo. Bajo la perspectiva de Flores, (1997) ahora “los pedidos pueden aparecer en cualquier momento, las promesas implícitas requieren ser tomadas en cuenta, etc… no es fácil reconstruir
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la participación de los trabajadores y del gerente” (p.73), por lo
que la comunicación en las empresas migrará de ser racionalista-mecanicista hacia un lenguaje ontológico. Esto es, “una serie
de distinciones y que nos permiten vivir y actuar juntos en un
mundo que compartimos, [ya que la acción humana] ocurre en el
lenguaje en un mundo constituido a través del lenguaje” (p.87), lo
que convierte a las organizaciones en redes de conversaciones recurrentes. Por lo tanto, al ser la empresa una red de conversaciones colectivas recurrentes generadas por sujetos emocionales que
definen la forma en la que las cosas se hacen ahí, el elemento tangible de la interacción de los empleados es precisamente el lenguaje, ya que este es el que nos caracteriza como seres humanos
en nuestro modo de vivir y convivir (Maturana y Dávila, 2018).
Asimismo, las conversaciones confeccionan el elemento
“bienestar del empleado” para formarlo en un trinomio de seguridad para el colaborador: físico, emocional e intelectual. Es por
medio de este trinomio de seguridad que las emociones, como
“ingrediente vivo” del comportamiento humano y de la organización, se constituyen como elemento real y tangible de la gestión
que realizan los empleados al mismo nivel que los procesos de
aprendizaje o capacitación (intelectual) y los procesos de identificación de actos o condiciones inseguras o peligrosas en el área
de trabajo (físico).
Maturana (1988) sostiene que entender la participación
del lenguaje y las emociones en lo que la vida cotidiana se connota
con la palabra conversar, es central para la comprensión de lo que
significa ser humano, tanto en lo psíquico como en lo somático.
De ahí que nosotros postulemos que las emociones dan forma a
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la interacción de los miembros de una empresa e inciden directamente en los resultados de ésta. Tener la habilidad de identificar y entender las emociones de los empleados, para adecuar el
lenguaje de la organización en consecuencia, se convierte en una
necesidad apremiante, y esto se logra con el desarrollo de competencias conversacionales que den forma a las emociones vivas,
creen espacios de acción y posibilidad, y permitan gestionar las
capacidades organizacionales de la empresa.
1.Empresa
La empresa es un concepto de carácter económico que existe de una
ficción jurídica. Desde una perspectiva jurídica, la empresa se define
como “casa o sociedad mercantil o industrial fundada para emprender o llevar a cabo negocios o proyectos de importancia” (Diccionario Jurídico Mexicano UNAM, 1998, p. 1262). Esta misma, como unidad económica contrata “factores de producción y los organiza de
acuerdo con la tecnología que emplee para producir y comercializar
en los mercados bienes y servicios” (Astudillo, 2012, p. 71).
De esta manera, una empresa por antonomasia es un agente económico que produce bienes y servicios, que utiliza trabajo y
capital para la obtención de un beneficio económico. Sin embargo, al hablar de empresa no hablamos solamente de la empresa,
hablamos de: (a) los sujetos que la componen (sus conversaciones
y sus emociones); (b) su cultura (es decir, su sistema de valores
compartidos) ya que “toda obra de cultura tiene por fin esencial,
al menos en último término, al hombre en cuanto tal” (García,
1957/2006, p. 6), y, (c) su forma de utilizar el lenguaje y por lo
tanto, sus emociones. Maturana (1991), sostiene la idea de que
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las organizaciones no existen más allá del espacio humano que
las produce y las hace posible. Si no hay empresa, no existe organización. Debe entenderse a la organización como un ecosistema
de personas interactuando entre sí, y con otras personas, precisamente a través de una red de conversaciones interconectada.
Entonces, una organización como ficción jurídica per se,
está constituida por las personas que la integran, que accionan
mediante sus emociones y estructuran sus relaciones a partir de
sus conversaciones. No obstante, partimos de la idea de Maturana
y Dávila (2019) sobre las organizaciones, una organización no es
un sistema vivo, aunque resulte de la interacción de los seres humanos. Una organización es un sistema de procesos entrelazados
en los cuales se conserva una cierta configuración de relación entre los componentes que la realizan. Con las conductas y relaciones de las personas que lo integran, es una red de procesos, pero
no se produce a sí misma, pues está producida por la conducta
de la persona y sus emociones. De lo anterior colegimos que una
organización por su naturaleza de jure como ficción jurídica, no es
un ser u organismo biológicamente vivo (por eso se le llama persona moral); pero también podemos apuntar que una organización sí es un ente integrado por sus empleados (seres humanos),
con todo lo que el ser-humano lleva, ontológicamente, implícito.
2. Emociones
2.1 ¿Qué es una emoción?
Desde una perspectiva biológica, las emociones humanas básicas
priman en la amígdala. Este núcleo de neuronas recibió su nom88

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bre en 1819 por su descubridor, el anatomista alemán Karl Friedrich Burdach, debido a su forma de almendra (Plamper, 2015,
pp. 1-3). En esta área del cerebro tienen lugar los procesos neuronales que responden a las amenazas (ataque de algún animal, por
ejemplo) y que en general, son descritas como miedo y ansiedad.
Esto fue corroborado hasta principios de 1980 a través de estudios con tomografía computarizada. La idea de que la amígdala
es responsable sólo de las emociones negativas es hoy obsoleta,
ya que la amígdala también es responsable del sentido del olfato,
percepción visual, y otras capacidades musicales (Plamper, 2015).
La pregunta que planteamos en el presente numeral 2.1
fue formulada por William James (1884/1985) en su libro What
Is an Emotion? donde afirmó que una emoción es una mera expresión o manifestación de cambios en nuestra fisiología. En 1872,
Charles Darwin, en su libro The Expression of Emotions in Man and
Animals, presenta una descripción de las expresiones físicas de
cuatro de “las sensaciones y emociones más fuertes”. Sus cuatro
ejemplos son la ira, la alegría, el terror y la agonía del dolor físico
(Fisher, 2003, p. 17). Hoy en día no existe una definición genérica
que sea aceptada de manera consistente. Escribir acerca de las
emociones no es sencillo, y tratar de encontrar una definición se
vuelve complejo pues habría que abordar el tema desde diversas
perspectivas, ya sea desde la teología, filosofía, hasta la biología
o psicología.
Entonces, cuando hablamos de emociones ¿de qué estamos hablando? ¿Nos referimos a lo mismo cuando alguien habla de emociones que cuando otro lo hace? No se puede hablar
de emociones sin abordar, aunque sea brevemente, a Descartes,
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quien en el siglo

xvii

promovió la dicotomía razón-sentimiento

y sostuvo que los sentidos ofrecían información poco digna de
crédito. Para Descartes, una emoción o pasión es algo que se siente de un modo infalible, pues no es posible sentir una pasión y
equivocarse respecto a ella (Vicente, 1991, p. 293). La razón por la
cual Descartes impulsó esta dicotomía fue porque las emociones
siempre van acompañadas de cambios corporales (a veces apenas perceptibles) tan provisionales y dependientes del contexto
como son también el rubor, el sudor o las palpitaciones (Grijalba,
2018); esto hace que las emociones no formen parte del principio
de racionalidad y los relega al orden corporal. De hecho, para Descartes las pasiones son “las percepciones, o los sentimientos o las
emociones del alma, que se refieren particularmente a ella, y que
son causadas, mantenidas y fortificadas por algún movimiento de
los espíritus animales” (Vicente, 1991, p. 294). Con esto, Descartes concluye que las emociones son pasivas y no responden a la
voluntad de la persona que las experimenta.
Klaus Scherer (como se citó en Reisenzein, 2007) señala
que las emociones son procesos de elementos mentales (valoración, tendencia a la acción, experiencia subjetiva) y conductuales (reacciones fisiológicas, expresión facial y vocal) causalmente
vinculados. Paul Ekman (1972) menciona que las emociones son
un proceso, un tipo particular de evaluación automática influida
por nuestro pasado evolutivo y personal, en el que sentimos que
ocurre algo importante para nuestro bienestar, y un conjunto de
cambios psicológicos y comportamientos emocionales comienzan
a lidiar con la situación. Para Maturana (1988), al hablar de emociones en la vida cotidiana, connotamos disposiciones corporales
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(sistema nervioso incluido), dinámicas que especifican en cada
instante el dominio de acciones en las que se mueven las personas; pues éstas, como tales, existen en un continuo fluir emocional propio que a cada momento especifica el dominio de acciones
en las que el individuo se mueve cuando opera en el lenguaje. Para
Reisenzein (2007), una definición adecuada del vocablo emoción
ni es necesaria para una investigación ya que no es posible definir
las emociones correctamente antes de la investigación empírica.
Con tener una descripción aproximada para demarcar el vocablo,
es suficiente.
Nosotros, para efecto de esta investigación, trabajaremos con la definición propuesta por Scherer respecto a que
las emociones son elementos mentales (valoración, tendencia
a la acción, experiencia subjetiva) y conductuales (reacciones
fisiológicas, expresión facial y vocal) causalmente vinculados,
puesto que se generan a partir del contexto de vida (constructo
social) del individuo que las experimenta y las reacciones corporales (conductuales) que genera la emoción experimentada
en el individuo. Es decir, y en este orden de ideas con el fin de
contextualizar nuestra selección de la definición de Scherer,
cuando un individuo experimenta (siente) una emoción determinada, como puede ser enojo en respuesta de algo que él en
su diálogo interno, contexto personal y constructos sociales
(experiencia subjetiva) considera una injusticia o traición, en
su cuerpo se generan reacciones conductuales específicas como
lo es la tensión física que, a su vez, desencadena respiración
acelerada e incremento del ritmo cardíaco, entre otros, que al
verbalizarlas (al lenguajear) se traducen en conversaciones con
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carácter defensivo que denotan impotencia, centradas en los
juicios internos de quien siente el enojo.
2.2 Emociones básicas y emociones cognitivas
Silenzi (2019) menciona dos tipos de emociones, las básicas
o primarias y las cognitivas. Las primeras, de tipo perceptivo,
son las reacciones emocionales de carácter universal e innato,
y abarcan alegría, tristeza, asco, sorpresa, miedo y enojo; las segundas no poseen una expresión facial o corporal identificable
dado que se encuentran asociadas a variaciones culturales y al
aprendizaje, y abarcan culpa, orgullo, celos, desprecio y vergüenza, entre otras (p. 77).
Suele hacerse una diferenciación puntual entre las emociones básicas y las cognitivas, principalmente en aquellos casos que las emociones inciden en la toma de una decisión o la
solución de un problema. De Sousa sostiene que las emociones
cognitivas son juicios de tipo valorativo y que son de naturaleza
personal, es decir, que provienen del mismo sujeto, lo cual permite al individuo enjuiciar el mundo en el que se encuentra inmerso con relación a sus propios intereses y creencias (Silenzi,
2019, p. 79). Nosotros rechazamos lo anterior y sostenemos que
este enfoque epistemológico es el que ha causado una disociación (física y emocional) de las emociones y del individuo en su
“rol-profesionista”, puesto que reduce en extremo las emociones y las racionaliza, otorgando al sujeto un papel activo en el
control de las emociones, es decir, las emociones pasan a formar
parte de los elementos racionales del homo economicus, un ser racional, egoísta, falto de empatía, centrado en la maximización
de sus beneficios.
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Ya Richard H. Thaler, Premio Nobel de Economía 2017,
señaló que “las decisiones de las personas no siempre obedecen
a criterios racionales y se ven sujetas a la racionalidad limitada,
la percepción de justicia, y la falta de autocontrol” (como se citó
en Maqueda, 2017, párr. 2). A nuestro juicio, en esta racionalidad
limitada abarcamos las emociones, sean básicas o cognitivas, y no
sólo estas últimas, puesto que, en general, las emociones llevan a
la acción. El individuo se comporta en todos sus roles (“rol-empleado” al “rol-persona o “rol-padre de familia”) como “humano
real” y no como homo economicus, porque experimenta emociones
básicas y emociones cognitivas todo el tiempo.
2.3 Emociones, predisposición a la acción en cuerpo y lenguaje
Lo que las emociones mueven en el ser-humano es su cuerpo y su
lenguaje, pero no podemos obviar algo que, a primera vista, puede
resultar evidente. Cuando hablamos de algún tipo de amor, rabia,
tristeza, hablamos de reacciones fisiológicas y conductas específicas, es decir, de una alteración orgánica en el individuo que
experimenta una reacción determinada. Una emoción se liga a un
cambio en la corporalidad de la persona y en su lenguaje.
Olalla (2017a) afirma que las emociones son poderosas en
todo sentido ya que consisten en cambiar la disposición de la persona que las experimenta: “no hay pensamiento ni acción sin emoción” (2017b, p. 4). El propio Olalla, en su guía El mundo de las emociones (2017b), muestra, basado en los estudios de Susana Bloch, los
comportamientos posturales de las emociones a partir de distintas
emociones básicas (Figura 1) donde se observa la relajación o tensión muscular y el balance del cuerpo hacia adelante o atrás (p.20).

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Figura 1:
Comportamientos posturales de las emociones.

Fuente: (Olalla, 2017b).

Las emociones son expresiones corporales que se enuncian a través del lenguaje. Primero se siente en el cuerpo lo que
más tarde sale por la boca (Belli, 2009, p. 16). Al momento que el
individuo experimenta una emoción, ya sea por un evento externo o por fenómenos como un accidente repentino, celebración de
un resultado deportivo o de un acto del habla perlocucionario,
su cuerpo experimenta un comportamiento postural, y mediante el lenguaje estructura frases o conversaciones de esa emoción.
Así, si el individuo experimenta miedo, emitirá frases como: “¡Yo
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no puedo!”; en un momento de rabia podría expresar: “¡Basta!, ¡no
más!”, con la alegría diría: “¡Celebremos!”; y así podríamos ejemplificar con cada emoción. Para condensar lo expuesto, podemos
decir que la emoción, al convertirse en lenguaje, da pie a las conversaciones donde el receptor experimentará del lenguaje del
emisor ciertas emociones que se reflejarán en su corporalidad y
que se expresarán a través del lenguaje.
2.4 Emociones en la empresa
Aunque el estudio de las emociones en las empresas ha cobrado
mayor importancia en los últimos años, lo cierto es que se ha llevado a cabo desde una perspectiva organizacional, ya que desde
el punto de vista de la teoría económica, el examen del impacto
que las emociones tienen en los resultados financieros de las empresas es aún limitado.
A partir de la revolución industrial (1760), pero principalmente con Frederick Taylor (1903), el estudio de la efectividad del empleado se centró en la razón, esto es, la estandarización científica del trabajo y la creación del trabajador funcional
fungen como bandera de la gestión del empleado. Fue a partir de Elton Mayo (1933), Peter Drucker (1974), Edgar Schein
(1985), y Daniel Denison (1996), que las emociones de los empleados empezaron a adquirir un rol fundamental para entender las causas motivantes que inciden en la productividad de
los empleados y empezaron a relegar la visión empleado-máquina a un segundo plano. En la actualidad, las emociones dejaron de desempeñar un papel pasivo en la racionalidad del
sujeto, donde ya no se conciben solamente como sensaciones
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que se limita a padecer, sino que juegan un papel activo y determinante (Silenzi, 2019).
Más reciente, autores como Daniel Goleman, (como se citó
en Cano Murcia y Jiménez, 2012), quien define emoción como “un
sentimiento y sus pensamientos característicos a estados psicológicos y biológicos y a una variedad de tendencias e impulsos a
actuar” (p. 59); y, la inteligencia emocional como la “capacidad de
resolver problemas de carácter emocional, que involucra el control de los impulsos que sentimos ante determinada situación” (p.
60), han explorado el estudio de las emociones en los individuos
y en las empresas; sin embargo, los primeros acercamientos a las
emociones desde el punto de vista de la teoría económica son aún
limitados, ya que la economía ortodoxa de tradición neoclásica,
según Conthe, defiende la posición de que los consumidores son
plenamente racionales (o “a-mocionales”), esto es, que los consumidores son capaces de hacer a un lado sus emociones en la toma
de decisiones de carácter económico y personal: el matrimonio,
la elección de la universidad donde estudiar, e incluso la carrera
profesional a estudiar son decisiones de carácter económico según ejemplifica el propio Thaler (2015, p. 14).
Los primeros estudios que se animan a salir de la tradición
económica neoclásica datan de los años setenta con Amos Tversky y Daniel Kahneman, quienes se interesaron en conocer cómo
es la toma de decisiones de los seres humanos. Thaler (2015) en
sus investigaciones parte del estudio del individuo como ser-humano, pero extiende a las empresas (la alta gerencia) en su estudio de la racionalidad limitada de los seres humanos, al afirmar
que después de todo, son los humanos los que están al frente de
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las compañías, y sus empleados y clientes también lo están (p.
36). Además, desmitifica la mano invisible del mercado de Adam
Smith y el hecho de que “los mercados” corrijan la racionalidad
limitada de las personas al aseverar que no existe ninguna forma
lógica de llegar a la conclusión de que los mercados transforman a
las personas en agentes racionales (Thaler, 2015, p. 93). De hecho,
los estudios hechos hasta el momento no se hacen del enfoque de
las emociones, sino más bien de la racionalidad limitada de los
individuos. Es por ello que los economistas aún no abordan el estudio de resultados financieros en las empresas a partir del nivel
emocional de sus empleados y prefieran hacerlo a partir de lo que
llaman juicios bajo incertidumbre y racionalidad limitada.
El concepto de juicios bajo incertidumbre fue desarrollado a partir de 1974 por Tversky y Kahneman quienes mostraron
claramente que la gente no actúa “como si” tomara decisiones
conforme al modelo económico racional (Thaler, 2015, p. 85), es
decir, las personas no parecen seguir los cálculos para el azar o
la teoría estadística para la toma de una decisión, sino que comprenden, para la toma de decisiones cotidianas, una gran variedad de procesos y experiencias (Cortada, 2008, p. 70). Como
podemos observar, estos autores (economistas) aún no hablan
de emociones, sin embargo, reconocen que el ser-humano, en su
toma de decisiones, involucra una amplia variedad de procesos y
experiencias. Mientras que la racionalidad limitada fue utilizada
por vez primera por Herbert Simon al afirmar que las personas
carecen de capacidad cognitiva para resolver problemas complejos y por tal motivo sus decisiones no son racionales, sino que se
toman sobre la base de intuiciones y juicios (Thaler, 2015, p. 53).
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Nosotros afirmamos que detrás de las intuiciones y juicios, está el
contexto histórico de cada individuo (educación, creencias, familia, etc.), y, por ende, sus emociones.
El hecho de que de la perspectiva económica aún no se estudie la toma de decisiones económico-empresariales a partir de las
emociones de los empleados (y se le llame juicios bajo incertidumbre, racionalidad limitada u algún otro) es en cierto punto entendible si partimos del hecho de que ni siquiera aún podemos ponernos
de acuerdo en “qué es” exactamente una emoción. Pero también es
innegable que en el campo de la psicología y de los recursos humanos, el estudio de las emociones como parte de la cultura organizacional de una empresa es cada vez mayor y más amplio.
En ocasiones se postula que las emociones son fuerzas
ciegas e irracionales que arrastran al sujeto sin que él pueda hacer
nada para controlarlas (Silenzi, 2019, p. 81). Actualmente existe
un rechazo a la irracionalidad de las emociones, ya que las emociones son (y no son) el producto de la razón por la que se deriva
cómo valoramos lo que sucede en nuestras vidas (Lazarus, 2000,
p. 98). La riqueza implícita en las emociones es la gran cantidad
de características y elementos que contiene, discordantes entre
sí, y que varían de un individuo a otro según su contexto de vida
(como lo es su racionalidad limitada, percepción de justicia, entre
otros), es decir, sus capacidades socio-afectivas y éticas restringidas por sus vulnerabilidades cognitivas y sociológicas. Donald
Calne (como se citó en Olalla, 2017b) apuntó que “la diferencia
esencial entre emoción y razón es que la emoción lleva a la acción,
mientras la razón lleva a conclusiones” (p .1), esto es, la emoción
del individuo acciona y tamiza el lenguajear de éste. Un cambio
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emocional en mí hace mover mi pensamiento hacia una dirección
diferente. Mi emocionalidad es crucial en la forma como pienso,
como veo, como privilegio ciertas acciones sobre otras (Olalla,
2017b, p. 2). Las emociones guían nuestro pensamiento (adjetivo-descriptivo) y nuestro lenguaje (sustantivo-performativo), en
nuestra predisposición a la acción.
3. Competencias conversacionales en la empresa
Sapir (1966) señala que el lenguaje es un componente exclusivamente humano, no instintivo, de comunicar ideas, emociones y
deseos por medio de un sistema de símbolos, ante todo auditivos,
producido de manera deliberada (p. 14); mientras que John Searle, en su libro Actos del habla, filosofía del lenguaje (1969), pregunta
como apertura del capítulo primero, “¿Cómo se relacionan las palabras con el mundo?” (p. 13). La filosofía del lenguaje propuesta
por Searle aborda el estudio de los actos de habla, actos lingüísticos o actos de lenguaje y sostiene la hipótesis de que hablar un
lenguaje es formar parte de una conducta gobernada por reglas
que consiste en realizar actos de habla tales como enunciados,
órdenes, preguntas, promesas, etcétera, y estos actos son posibles
porque se realizan de acuerdo con ciertas reglas.
Maturana (1998), define el lenguaje como el operar en
coordinaciones conductuales consensuales que constituye el
dominio en la que se dan todas las conductas y acciones humanas (p. 1). Maturana en los años setenta acuña el término lenguajear, para expresar las acciones que surgen y afectan al ser
humano a partir del lenguaje. Al ser el individuo una forma biológico-cultural, el lenguajear, al igual que conversar y reflexioDOI https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.1-4

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nar, es la diferencia substancial entre los otros seres vivos (Maturana y Dávila, 2018).
Por lo tanto, ¿por qué lenguajear y no lenguaje? Lo sustantivo, oculta verbos, oculta hacerse. Cuando uno dice que sabe,
contesta con hacer. Lo humano, el vivir y el convivir, surge con el
lenguajear, y el lenguajear y reflexionar ocurre en el fluir consensual recursivo de nuestras coordinaciones de sentires, haceres y
emociones (Maturana y Dávila, 2018); lo que refuerza Echeverría
(2016) al afirmar que el lenguaje nace de la interacción social entre los seres humanos, por lo cual es un fenómeno social del cual
surge un dominio consensual, un dominio donde los participantes comparten el mismo sentido de signos (p. 50). Y es partir de
estos dominios consensuales que se genera la cultura. El mismo
Giddens (1987) señala que la cultura incorpora muchos tipos de
lenguajes, ya sea en la actividad práctica, rituales, juegos o arte, y
estos lenguajes tienen mediaciones en su representación, instrumentalidad y simbolismo.
El ser, desde una perspectiva ontológica, es esencialmente
un conjunto de aspectos lingüísticos, emocionales y corporales.
Al hablar de ontología procuraremos evitar hacer uso de este término desde una perspectiva metafísica y más bien referenciándolo a la ontología fundamental de Heidegger y el Dasein, expresión
alemana que significa ser-ahí (ser-en-el-mundo), y que Heidegger “la expresa para comprender la existencia humana, ser en
el mundo, ser uno mismo” (Ramírez-Pérez, Cárdenas-Jiménez y
Rodríguez-Jiménez, 2015, p. 146). Echeverría (2016) señala, con
base en la ontología fundamental de Heidegger, que la ontología “hace referencia a nuestra comprensión —nuestra interpre100

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tación— de lo que significa ser humano” (p. 28) y dado que “ser
humano” es el lenguajear es que “a partir de aquí se pueden generar ontologías no metafísicas, es decir ontologías del lenguaje”
(Echeverría, 2016, p. 28). En otras palabras, es por medio de la
ontología del lenguaje que se crean competencias conversacionales ontológicas.
Entre los postulados de Rafael Echeverría en su Ontología
del lenguaje (2016), recuperamos tres: (i) Los seres humanos son seres lingüísticos; (ii) El lenguaje es activo generativo; y, (iii) los seres humanos se crean y recrean a sí mismos en el lenguaje.
Al decir que los seres humanos son seres lingüísticos se
parte de que no hay lugar, fuera del lenguaje, desde el cual podamos observar nuestra existencia. Echeverría (2016), plantea
que el lenguaje, al ser generativo, hace que sucedan las cosas (p.
33). En el planteamiento tradicional o “contable” el lenguaje es de
manera fundamental pasivo/descriptivo; esto es, que sólo permite
hablar sobre las cosas, ya sea describir lo que se percibe (mundo
exterior) o expresar lo que se siente (mundo interior), con lo que
se asume que la realidad antecede al lenguaje y éste se limita a
“dar cuenta” de ella. Para Echeverría, el lenguaje, al ser generativo, no sólo permite describir la realidad, sino que el lenguaje crea
realidades, altera el curso espontáneo de los acontecimientos. A
través de lo que se dice, de lo que se calla, de lo que se escucha, la
realidad se moldea en un sentido o en otro.
A nuestro entender, Echeverría toma de John Austin
el carácter perlocucionario del habla, esto es, el acto que se logra realizar a partir de decir algo, para postular al lenguaje como
“generativo”; también los trabajos de Butler en referencia al acto
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perlocucionario van en este sentido, en donde la autora apunta que al momento que el individuo dice algo, produce efectos
y consecuencias en los sentimientos y acciones del emisor y del
receptor (Belli e Iñiguez, 2008, p. 3). Finalmente, los humanos se
crean en el lenguaje, puesto que, con éste, se crean posibilidades
y mundos futuros. Con anterioridad, señalamos que la empresa
es una red de conversaciones dinámicas, esto es, que la manera en
que los integrantes de la empresa conversan hacia adentro y hacia
fuera de la misma, determina lo que perciben y creen posible.
3.1 Competencias conversacionales ontológicas
A través de la medición de competencias específicas se puede determinar el nivel de dominio que una persona tiene sobre ciertos
factores. Las competencias conversacionales se refieren a aquellos factores como las habilidades o los comportamientos de los
individuos para sostener conversaciones efectivas en diversos entornos (familiares, personales, profesionales). Cada organización
debe definir la combinación de competencias y grado de dominio
que sus miembros deben tener para asegurar el éxito de aquella.
Para nosotros, son tres las competencias básicas que un individuo debe dominar para sostener conversaciones de alto desempeño: escucha, indagación y actos del habla.
Escuchar requiere apertura, Maturana menciona que uno
escucha la pregunta que escucha, y nunca la pregunta que hace,
mientras que Dávila, refiere que lo externo no especifica lo que nos
sucede (Maturana y Dávila, 2019). Pasa lo mismo con la escucha, es
un hecho biológico en el que uno no puede especificar lo que el otro
escucha de lo que uno dice, ya que somos responsables de lo que
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decimos, pero no responsables de lo que el otro escucha de lo que
nosotros decimos. En la escucha se pone en juego lo que Maturana
llama el respeto del otro como un legítimo otro (Ortiz Ocaña, 2015,
p. 183). Aceptar al otro como un legítimo otro es aceptar al otro tal
cual es, es reconocerlo por lo que dice, y por lo que le pasa. Es por
la escucha que validamos al otro como un legítimo otro, es decir,
me hago cargo de su hablar. Escuchar no es quedarse callado: el silencio, como parte de la escucha, es reverencial, ya que callar, como
rutina defensiva, es un hablar sustraído.
Indagar es tratar de llegar al conocimiento de lo que el
otro habla; es un resultado de escuchar. Se indaga por medio de
preguntas para hilar la conversación del otro, poder legitimarla a
partir de nuestro contexto, pero principalmente entender lo que
no se está diciendo, es decir, la conversación interna del otro. En
la indagación es donde mejor se representa la danza entre emisor
y receptor, dar vueltas juntos en un ambiente reflexivo al tiempo
que el receptor puede emitir sus juicios (valoraciones) de manera
genuina y constructiva.
La premisa de la que parte la concepción de los actos del
habla es que por medio del lenguaje no sólo describimos el mundo, sino que también lo creamos al realizar acciones determinadas como enunciar, preguntar, ordenar, describir, explicar, pedir,
etc. Los actos del habla han sido desarrollados en épocas recientes como menciona Soler (2010) a partir de los estudios de Austin
(1962) y su caracterización como locucionarios, ilocucionarios y
perlocucionarios. La locución es una expresión con un significado, la ilocución incluye la intención del hablante y la perlocución
la acción resultante (Soler, 1020, p. 365). Searle (1969) continuó
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�Rogelio Segovia y José María Infante / Las emociones

la obra de Austin, pero difirió del primero al considerar que toda
emisión contiene un indicador de su fuerza ilocucionaria como
parte de su significado y, por tanto, todos los actos son ilocucionarios. Finalmente, Habermas (1987) trabajó a partir de la obra
de ambos (Soler, 2010, p. 366).
Hablar es el resultado de la escucha y de la indagación.
Para Echeverría (2016), el habla es un fenómeno social, se valida
en la escucha que obtenemos frente a lo que decimos. De acuerdo
con el propio Echeverría, dos de las principales competencias del
habla son la proposición y la indagación. En el habla encontramos
en su máxima expresión la emoción del emisor.
4. Conversaciones
Al ser la organización una red de conversaciones, podemos encontrar muchas clases y tipos de éstas, de manera ejemplificativa
enumeramos cuatro tipos de conversaciones que para nosotros
son fundamentales en una empresa: conversaciones de retroalimentación; conversaciones para coordinar acciones, conversaciones para reclamar y conversaciones para construir relaciones.
Para llevarlas a cabo de manera efectiva, cada una de ellas requiere de un hábil manejo de las competencias conversacionales que
mencionamos y una coherencia ontológica específica.
5. Discusión
Las empresas deben cambiar el enfoque epistemológico de la cultura organizacional y poner al individuo (empleado) como centro del negocio, pero no desde la postura Taylorista en la cual
la responsabilidad del empleado se limita a ejecutar lo que se le
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instruye, dejándolo como un factor de producción. Al hablar de
un cambio epistemológico de la cultura de las empresas no hacemos una crítica a la corriente impulsada por Taylor, ya que es
importante resaltar que su propuesta de administración científica fue concebida y elaborada como respuesta a las condiciones
sociales y económicas que marcaron la época, como las migraciones masivas de personas sin calificación alguna para incorporarse
al mercado laboral (Montaño, 2010). La denostación al principio
taylorista de la organización y medición del trabajo obedece en el
mejor de los casos, y a nuestro juicio, a un desconocimiento de su
obra, puesto que Taylor propuso que al trabajador había que pagarle bien, porque sólo así estaría interesado en seguir al pie de la
letra los métodos de trabajo que se le indicaran (Pacheco, 2010).
Nosotros consideramos que las condiciones sociales, económicas y tecnológicas actuales requieren hacer dicho cambio
epistemológico en la manera en la que estudiamos a los empleados y que este cambio responda al actual ambiente laboral. Es
decir, debe establecerse un nuevo pacto entre los actores sociales
(más allá de la visión positivista donde el empresario busca utilidades y el empleado un salario), donde lo humano regrese al ámbito empresarial y que el empleado pueda (dentro de la empresa
donde labora) ser-en-el-mundo. Situar al trabajador como centro
de la empresa es entender que una empresa es una ficción jurídica
per se que tiene relevancia por la emocionalidad de la organización, esto es, las emociones de los individuos que la componen, y
por consecuencia, de su lenguaje, lo cual funge como potenciador
de las capacidades organizacionales de la empresa, aportándole
un valor único y distintivo. Centrar la administración de una emDOI https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.1-4

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presa en los empleados, entender su coherencia ontológica (lenguaje, cuerpo y emociones) conlleva el reconocimiento que como
personas (seres humanos) tienen en la organización y, por medio
de los parámetros ontológicos de sus competencias conversacionales, se puede llegar a (i) impulsar los resultados de la organización; (ii) promover la movilidad económica y social del empleado;
y, (iii) condicionar el comportamiento de los individuos en los
procesos, normas y políticas de la empresa.
6. Conclusiones
Si eliminamos las conversaciones de una empresa, ésta desaparece, el alma de una organización es la capacidad con la que conversan sus empleados. Las empresas nacen de una conversación-diálogo particular, de una conversación fundacional (Scheinsohn,
2011), es decir, a partir de una conversación donde una persona
(empresario) decide poner un conjunto de bienes (factores de
producción) con el fin de obtener un beneficio económico (razón
de ser) mediante la producción de actividades mercantiles, por lo
tanto, los límites y posibilidades de la empresa son esencialmente
conversacionales.
El ser humano no está determinado genéticamente, por lo
cual no está atrapado en un destino predeterminado, y puede modificar su realidad por el lenguaje (Ortiz-Ocaña, 2015), y por las
emociones, ya que precisamente las emociones accionan el tipo
de lenguaje de una organización (Echeverría, 2016). Del lenguaje surgen coordinaciones consensuales y de las coordinaciones
consensuales de los individuos surge la cultura. Las emociones
juegan un rol cíclico y continuo en las empresas, ya que de ellas
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se crea el lenguaje de un grupo de individuos con coordinaciones consensuales que se juntan para crear una organización (o
nuevos individuos que comparten esos dominios se incorporan
a una organización existente), y se construye una cultura que se
sostiene de la emocionalidad de la empresa. Con esto, el lenguaje
pasa de ser un mero instrumento de comunicación a uno performativo, esto es, con capacidad de construcción y sostenibilidad
del sentido de la empresa.
De aquí la relevancia de dejar de observar a las emociones
como elemento irracional de los empleados que se circunscribe
en ambientes privados, para empezar a observarlas como pieza
clave de la organización, con el fin de crear modelos de competencias conversacionales con una base ontológica. Esto es, la gestión
de la coherencia en el lenguajear de sus miembros a partir de las
emociones de los sujetos que la componen, ya que al final, éstas
son las que le permiten al individuo ser-en-el-mundo.

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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

Emprendimiento y Cultura. Un Acercamiento a las
Industrias Creativas en Nuevo León.
Entrepreneurship and Culture. An Approach to the
Creative Industries in Nuevo León.
Mtra. Mónica Garza Barrera González. 1
monica.garzagnz@uanl.edu.mx

Resumen: Este artículo aborda el tema de las industrias creativas.
Tema relevante e interesante, que merece ser estudiado, analizado y reflexionado desde diferentes perspectivas. Tanto el sector cultural como
el empresarial, son de suma importancia para el desarrollo y bienestar de cualquier población y su estudio requiere de mucha atención.
El vínculo que existe entre valores, creencias y comportamiento de los
individuos y la influencia de estos repercute en la toma de decisiones
del individuo para emprender o trabajar para otros. Con esta propuesta
de investigación, se pretende profundizar en la discusión de estos dos
fenómenos a través de las industrias creativas, las cuales constituyen
un gran reto para el futuro de los trabajadores y profesionistas de este
sector que ha sido muy afectado por una crisis económica a la que nos
enfrentamos actualmente, de la cual ha resultado un mundo diferente
en el que las personas e instituciones relacionadas con el sector cultural
han ido adaptándose a nuevas realidades sociales y económicas.
1 Nació en la Ciudad de Monterrey, Nuevo León. Es Licenciada en Administración de Empresas por el Instituto Tecnológico de Monterrey y Maestra en Humanidades por la Universidad de Monterrey. Actualmente cursa un
Doctorado en Filosofía con acentuación en estudios de la cultura en la Universidad Autónoma de Nuevo León.

113

�Mónica Garza / Emprendimiento y cultura

Palabras clave: Industrias creativas, cultura, emprendimiento,
desarrollo
Abstract: This article addresses the topic of creative industries. Relevant and interesting topic, which deserves to be studied, analyzed and
reflected from different perspectives. Both the cultural and business
sectors are of the utmost importance for the development and well-being of any population and their study requires a great deal of attention.
The link that exists between values, beliefs and behavior of individuals
and the influence of these affects the decision-making of the individual
to undertake or work for others. With this research proposal, it is intended to deepen the discussion of these two phenomena through the
creative industries, which constitute a great challenge for the future of
workers and professionals in this sector that has been greatly affected
by an economic crisis. the one we are currently facing. And from which
a different world has resulted in which people and institutions related
to the cultural sector have been adapting to new social and economic
realities.
Keywords: Creative industries, culture, entrepreneurship,
development

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�Transdiciplinar, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

Introducción
El punto de partida de esta investigación surge a partir del vínculo que existe entre la relación cultura-emprendurismo. La cultura del emprendimiento provoca que los individuos elijan acciones
concretas para su crecimiento económico, su productividad y generación de riqueza. El crecimiento económico no es factible sin
la acción resuelta, que debe impulsarse mediante la cultura emprendedora.
La cultura —fundamento de la relación en una empresa— es un término que tiene muchos significados interrelacionados y que es difícil precisar debido a la gran cantidad existente.
Pero una de las definiciones mas relevantes es la del antropólogo
Edward Burnett Tylor (1832-1917), que define a la cultura como
el conjunto complejo que incluye conocimiento, creencias, arte,
moral, ley, costumbre, y otras capacidades y hábitos adquiridos
por el hombre como miembros de una sociedad (Tylor, 1871).
El vínculo entre estos valores, creencias y comportamientos de las personas, es lo que hace posible que las diferencias en
las culturas influyan en una serie de formas de actuar, que incluyen decisiones profesionales como la de ser autónomo, en lugar
de trabajar para otras personas o de simplemente hacer uso de la
cultura como medio de emprendimientos innovadores.
En cuanto al fenómeno emprendimiento, este puede definirse como el desarrollo de un proyecto innovador que generalmente surge como una pequeña empresa que ofrece venta de
productos, servicios o procesos. También es comprendido como
cualquier actividad nueva que realiza una persona la cual engloba
un conjunto de habilidades y destrezas como creatividad, liderazDOI https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.1-5

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�Mónica Garza / Emprendimiento y cultura

go, trabajo en equipo, innovación y toma de decisiones teniendo
como finalidad lograr ganancias económicas. Se advierte que estas
definiciones de cultura y emprendimiento son un tanto iniciales
y estrechas, pero su exposición es relevante puesto que estas dos
concepciones nos conducen a la exploración de las industrias creativas las cuales involucran la generación de ideas y conocimiento y
que a su vez son entendidas por la Organización de las Naciones
Unidas para la Educación la Ciencia y la cultura como: “aquellos
sectores de actividad [organizada] que tienen como objeto principal la producción, reproducción, promoción, la difusión y la comercialización de bienes, servicios y actividades de contenido cultural, artístico o patrimonial” (UNESCO, 2010, p. 17).
La relevancia de las industrias culturales ha aumentado
rápidamente, constituyen un verdadero reto para el futuro de la
cultura. Por su dimensión internacional, resultan ser un elemento determinante para el futuro en lo que se refiere a libertad de
expresión, diversidad cultural y desarrollo económico. Estos intercambios y nuevas tecnologías abren nuevas perspectivas positivas que han acelerado el proceso en el cual los emprendedores
pueden compartir sus actividades con el público global.
Planteamiento
Para describir a la industria creativa, es fundamental hablar de
creatividad, puesto que le da origen a las actividades que la componen. Se puede definir como “el proceso por el cual se conduce
a la producción de algo, que es tanto original, como útil” (Runco
&amp; Pritzker , 1999, p.1). Este concepto está estrechamente relacionado a empresas que venden bienes y servicios. El término de
116

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�Transdiciplinar, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

industria creativa comenzó a popularizarse en el Reino Unido en
1997. Las empresas que forman parte de esta industria son principalmente las que se dedican a la publicidad, el diseño gráfico, de
modas, industrial, de software, de interiores, la industria fílmica,
la arquitectura, la música y las artes visuales (Townley, Beech, &amp;
McKinlay, 2009).
La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y
Desarrollo, por sus siglas en inglés: UNCTAD define a las industrias creativas como ciclos de creación, producción y distribución de los bienes y servicios que tienen como base fundamental
la creatividad y el capital intelectual; es aquella que constituye
un conjunto de actividades basadas en el conocimiento, pero
no limitándose a las artes, para generar ingresos en relación al
comercio y derechos de propiedad intelectual; comprende productos tangibles e intangibles o servicios artísticos con contenido creativo, valor económico y objetivos de mercado; es punto
de convergencia de artesanos, servicios y sectores industriales,
y constituye un nuevo sector dinámico en el mundo del comercio (UNCTAD, 2010). El término de industria creativa también
se aplica a la producción de los bienes y servicios realizados
por las industrias culturales y aquellas empresas que dependen
de la innovación, la investigación y el desarrollo de software
(UNESCO, 2013).
Las industrias culturales y creativas enfrentan grandes
retos, que involucran el capital humano, cultural, social e institucional. Esta industria presenta una tendencia de crecimiento
en la economía, pero en cuanto al tema laboral existen opciones
reducidas de desarrollo para los profesionistas de estos ámbitos.
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�Mónica Garza / Emprendimiento y cultura

Existen altos índices de desempleo y pocas áreas de oportunidad
para el ejercicio profesional.
A partir del brote de la pandemia COVID-19 este problema se ha incrementado, la forma en que vivimos ha cambiado,
de un día para otro la manera en que se trabajaba, estudiaba y
nos relacionábamos se ha visto alterada. La actividad económica
también se ha paralizado, afectando a infinidad de industrias del
mercado local y global. Y las industrias creativas no son la excepción, estás han presentado pérdidas millonarias por la cancelación de espectáculos, conciertos y festivales, cierre de museos,
restaurantes, cines, teatros, y otros establecimientos considerados no-esenciales.
Esto es relevante para esta investigación, ya que en México, datos del INEGI (2020), arrojan que la industria creativa
representa el 3.5% del Producto Interno Bruto. En un entorno de
contingencia sanitaria como el actual, muchas familias se han visto afectadas de forma considerable y México busca una estrategia
de rescate económico para la cultura, ya que la labor de la industria creativa es prioritaria para el desarrollo nacional. Sin embargo
se cree que a pesar de los esfuerzos del gobierno para incentivar
la recuperación económica de estas industrias creativas, con
programas de apoyos directos a esta comunidad, será difícil que
vuelvan a cobrar la fuerza que tenían antes de la actual pandemia
(Mendoza, 2020).
Lo que se sabe de las industrias creativas es que éstas
generan empleos e impulsan la actividad profesional de quienes
ofrecen sus productos o servicios. También se cree que una de las
razones por las que el crecimiento y la expansión de esta indus118

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�Transdiciplinar, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

tria ha sido tan acelerada en las últimas décadas es que ha sido
impactada fuertemente por la tecnología y las nuevas formas de
comunicación, debido a que esta permite un intercambio tanto
local como internacional para la difusión de sus contenidos y productos disponibles en Internet y medios digitales. (Castañeda y
Garduño, 2018).
Natalie Heinich (1992), lo mismo que diversos investigadores que han estado involucrados en el tema de estas industrias,
han analizado las causas del fenómeno de la concentración de los
artistas en las grandes ciudades. Entre las razones se encuentran:
la posibilidad de establecer alianzas entre agentes del sector, la
demanda cultural de los productos por un público altamente
educado y la fácil instalación residencial entre otras (Rius-Uldemolins, 2014).
En la ciudad de Monterrey hay una gran concentración de
artistas y por esta razón debe estudiarse este fenómeno. Y aunque
esta metrópoli no es considerada una ciudad creativa, siempre ha
sido puerta de entrada al país de novedades tecnológicas organizacionales y administrativas; provenientes de nuestro vecino país
del norte. Con la llegada de firmas globales han aparecido nuevas
culturas laborales como la del emprendimiento y ante esta competencia global se ha encontrado un espacio a la creación cultural (López, 2007).
Algunas soluciones de éxito en el Estado de Nuevo León
para continuar con el desarrollo artístico de la comunidad de
creadores, artistas, investigadores docentes y estudiantes, son las
convocatorias de apoyo que ha lanzado el Consejo para la cultura y las Artes de Nuevo León (CONARTE), para fortalecer el
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�Mónica Garza / Emprendimiento y cultura

programa y estímulo del desarrollo artístico ( 2020 ). En el Municipio de San Pedro se han creado espacios digitales abiertos en
facebook e instagram para los ciudadanos, donde ofrecen una extensa programación de diversas disciplinas que integran la vida
cultural, como el teatro, la danza, el deporte, talleres y conciertos
musicales.
1. Antecedentes
El concepto de industrias culturales no es nuevo, Theodore Ludwig Wiesengrund Adorno comenzó a utilizarlo en 1948 refiriéndose a las técnicas de reproducción industrial en la creación y
difusión masiva de obras culturales. En los años 90, emerge el
concepto de economía creativa que entiende la creatividad como
el motor de la innovación, el cambio tecnológico y como ventaja comparativa para el desarrollo de los negocios. Después en
Australia y más tarde en el Reino Unido, se empleó el concepto de industrias creativas, entendidas como aquellas que “tienen
su origen en la creatividad individual, la destreza y el talento y
que tienen potencial de producir riqueza y empleo a través de la
generación y explotación de la propiedad intelectual” (UNESCO,
2010, p. 17).
La concepción de la economía creativa, lo encontramos
en el libro de John Howkins The Creative Economy: How People
Make Money from Ideas (2001), donde definió por primera vez
los ocho pilares que actúan en esta economía: arquitectura, diseño, artes, moda, cine, audiovisual, literatura y artes escénicas.
Es la economía en la que los sujetos dedican la mayor parte de su
tiempo a generar ideas y consiste en transformar la creatividad en
120

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�Transdiciplinar, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

resultados concretos.
Las industrias creativas, juegan un papel muy importante en el contexto mundial, debido a que se han experimentado
cambios significativos en las dinámicas del mercado de trabajo,
en las oportunidades de empleo y en la organización laboral. Hoy
en día se observa una tendencia a la profesionalización de los saberes y la exigencia de integrar las actividades económicas en
actividades relacionadas con la comunicación, la información y el
desarrollo tecnológico (Castañeda y Garduño, 2016).
La economía creativa es sumamente importante para el
desarrollo de México, y aunque esta ha sido impulsada fundamentalmente en Estados Unidos y Asia, está considerada como
un motor más de crecimiento dentro de la economía actual. Un
informe de ProMexico (2017) ha revelado que México se ubica
en la posición número 14 en importancia en la industria creativa,
lo que representa 3.5% del PIB nacional. De acuerdo con un estudio de Global Entertainment &amp; Media Outlook (2019) se
estima que para el presente 2021 y el 2022 este sector tendrá un
crecimiento de 6.39% y 6.12%, respectivamente.
El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) se ha reunido con expertos del sector cultural y creativo de América Latina, para pensar en la reactivación del sector creativo y cultural
post-pandemia (Majlis y Ruy, 2020). Por otro lado en México, la
Secretaría de Cultura (2020) anunció la creación de un “banco de
funciones” para pagar a los artistas, creadores y conferencistas
contratados entre el 20 de marzo y el 20 de abril de 2020. También anunció la creación de una plataforma para que los artistas
puedan trabajar desde sus casas. (Luzardo y Zaldívar, 2020).
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�Mónica Garza / Emprendimiento y cultura

La industria creativa se ha caracterizado por ofrecer nuevas opciones de empleo que incluyen situaciones heterogéneas
como contratos de trabajo por tiempo determinado, trabajo provisional, trabajo de jornada parcial, y diferentes formas de empleos sostenidos por el poder público en el marco de la lucha contra el desempleo. En este sentido, las relaciones laborales se han
transformado y las responsabilidades han variado en cada tipo
de contrato (Castañeda y Garduño 2016). A consecuencia de estos tipos de empleo ha surgido una nueva categoría de trabajador
que ha exigido mayor educación que no estaba contemplada en el
pasado, teniendo en cuenta que para que una economía creativa
disponga de trabajadores, requiere de un sistema de educación
eficaz y de un contexto de diversidad cultural.
2. Definición
Las industrias creativas pertenecen al sector de la economía que
involucra la generación de ideas y conocimiento. Comprenden
principalmente a la industria cultural: arte, entretenimiento, diseño, arquitectura, publicidad, gastronomía y la economía del
conocimiento: educación; investigación y desarrollo; tecnología;
informática; telecomunicaciones; robótica; nanotecnología; industria aeroespacial. Algunas de estas industrias están teniendo cambios significativos en la economía, como la industria de la
moda, música, artes visuales y escénicas, televisión, radio, cinematografía, artes del espectáculo, deportes, restaurantes, hoteles
y rituales religiosos entre otros. (Castañeda y Garduño 2016). A
continuación se muestra una clasificación de las industrias creativas según algunos organismos internacionales.

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Tabla 1.
Clasificación de Industrias Creativas.
MODELO DEL REINO UNIDO: DEPARTAMENTO DE CULTURA,
MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y DEPORTE (DCMS)
Publicidad
Arquitectura
Antigüedades (incluyendo restauración)
Artesanía
Diseño gráfico y de interiores
Diseño de Moda
Cine, video y fotografía
Software, juegos por ordenador y edición electrónica
Música, artes visuales y escénicas
Edición
Televisión y radio
BID INDUSTRIAS CULTURALES
Artes escénicas y visuales
Literatura
Música
Cinematografía
Artesanía
Patrimonio cultural
Medios masivos de comunicación
UNESCO
Herencia cultural
Impresión y literatura
Música
Artes del espectáculo
Medios fonográficos
Medios audiovisuales
Deportes y juegos
Medio ambiente y naturaleza
Lenguas
Artes
Espectáculos
Rituales religiosos
Tradicionales orales

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CEPAL
Editorial
Cine
Televisión
Radio
Discrografía
Contenidos para celulares
Producción musical independiente
Contenidos para web
Juegos electrónicos
Contenidos producidos para convergencia digital (cross media) regionales, nacionales y macro regionales, a través de las redes constituidas por empresas independientes y conectadas entre sí, su tendencia es fundirse en el tejido económico, social y cultural.
Fuente: (UNESCO, 2010).

Estas industrias han ido intensificando el proceso de globalización en diferentes partes del mundo y han sido difundidas
como alternativas para superar las dificultades económicas y sociales propias del capitalismo. Su utilización está vinculada a los
círculos de creación, producción y distribución de bienes y servicios en sectores donde la creatividad es una dimensión esencial:
la música, las artes escénicas, la artesanía, el diseño, la moda, el
cine, el video, el radio, la televisión, la arquitectura, el software de
entretenimiento, la publicidad, el mercado editorial, el sector de
arte y antigüedades. Otras clasificaciones incluyen la gastronomía, el deporte, espectáculo, museos y galerías de arte. Estos son
los sectores que componen la “economía creativa” y generalmente
están vinculados al ocio.
Discusión
Richard Florida (2010), experto estadounidense en geografía y
crecimiento económico declaró, que la creatividad es la nueva eco124

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nomía y comprobó que ciertas empresas se movían hacia aquellos
lugares en los que se concentraban las personas más capaces y
creativas.
Llevar a cabo este proyecto de investigación en el Estado
de Nuevo León, aplica ya que existe una gran aglomeración de
empresas y establecimientos pertenecientes a la industria creativa, como lo son los clusters especializados en medios creativos, interactivos y de entretenimiento. También existen clusters
conformados por grupos de emprendedores que buscan integrar
los esfuerzos de la industria de empresas de medios interactivos
en el gobierno, sector financiero y academia de Nuevo León para
desarrollar la industria y lograr beneficios tangibles a través de
la colaboración y el esfuerzo en equipo. El directorio Monterrey
Interactive Media &amp; Entertainment Cluster (MIMEC, 2020) es
reconocido como el consejo ciudadano para el impulso de la industria de medios interactivos, logrando que los medios creativos
en el Estado fueran admitidos como sector estratégico.
Tabla 2.
Miembros del Consejo MIMEC
INICIATIVA
PRIVADA
Playful
Render
Next Studios
La Tuna Group

INSTITUCIONES
ACADÉMICAS
Tecnológico de Monterrey
U-ERRE
CEDIM
UDEM
UANL

GOBIERNO
Secretaría de Economía y Trabajo
Instituto de Innovación y Transferencia
de Tecnología
CANIETI

Fuente: Directorio 2020. Clúster de empresas especializadas en medios creativos, interactivos y entretenimiento.

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El perfil de los emprendedores creativos es fundamental para que los sectores público, privado y académico puedan
conocer a profundidad quiénes son los actores de la economía
creativa. La industria creativa ha experimentado en México un
crecimiento exponencial y generado 1,04 millones de empleos,
según la Cuenta Satélite de la Cultura en México 2015, del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Forbes, 2019). Estas industrias creativas podrían seguir aportando porcentajes altos de
crecimiento de la economía nacional debido a los grandes avances registrados en materia de conectividad digital entre otros. De
manera que abordar a profundidad estos aspectos del tema será
de gran utilidad.
Lo que se sabe de este fenómeno económico social, que
se le conoce como industria creativa, es que es un término que
comenzó a usarse para describir una serie de actividades, que
pueden encontrarse entre las más antiguas de la historia hasta las que surgieron con la llegada de la tecnología digital. Varias de estas actividades tenían ya fuertes raíces culturales y el
término de industrias culturales ya se utilizaba para describir
el teatro, la música, la danza, el cine y las artes visuales. Este
término era muy controvertido debido a que algunos artistas
lo consideraban degradante, pero el hecho era que estas actividades, tanto de las industrias culturales como las de las nuevas
industrias creativas, eran de suma importancia para la economía de muchos países y estaban dando empleo a un gran número de personas. Ningún gobierno había intentado medir su
contribución a la economía o considerar su importancia, salvo
el gobierno de los Estados Unidos que protegía y fomentaba
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su industria cinematográfica. No eran consideradas un sector
industrial concebido en la forma en que el sector aeroespacial,
farmacéutico o automotriz eran comprendidos, pero todas estas
actividades tenían en común que dependían del talento creativo
de los individuos y de la generación de ideas de propiedad intelectual. Pensar en ellos como un sector, era inconcebible hasta
que se evidenció que el trabajo del sector creativo estaba impactando en otras áreas de la economía, especialmente en el uso de
tecnologías digitales. (https://techronga.com/que-es-la-economia-creativa/).
Las industrias creativas están incrementándose en
todo México y son una fuente de crecimiento económico y de
innovación. Esto es debido a la demanda de entretenimiento y
cultura que existe actualmente y del potencial de distribución
que hay a través de los medios digitales que permiten alcanzar audiencias globales. Además, en el mercado tan competido que existe, la creatividad está haciendo la diferencia en
los negocios puesto que es la clave para diferenciarse de otras
empresas. Las industrias creativas crecen a diferentes ritmos
en el país, siendo en la Ciudad de México donde se concentran
la mayor parte de los empleos y establecimientos derivados de
la economía creativa. En otros estados como Quintana Roo,
Tamaulipas, Sinaloa, Yucatán, Coahuila, Monterrey y Guadalajara también ha destacado esta industria (Castañeda y Garduño, 2016).
Los temas relacionados con el estudio de las industrias
creativas en México son relativamente nuevos y para comprender esta materia, es importante entender lo que significan la
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creatividad y la economía creativa. La creatividad como ámbito de las profesiones no tiene una definición oficial, pero existen criterios mediante los cuales es posible identificarla. Para
definirla, la Organización de las Naciones Unidas ha sostenido
que la creatividad implica procesos de imaginación e innovación de ideas involucrando la curiosidad así como la búsqueda
de nuevas soluciones a los problemas teniendo algún impacto en la economía al crear productos o servicios (Castañeda y
Garduño, 2016).
Desde el ámbito educativo, los estudios que relacionan la economía de la educación con la economía de la cultura
son casi inexistentes. Pero la preocupación por la producción
de bienes y servicios culturales en las instituciones educativas crece cada vez más por las implicaciones de las industrias
creativas en los procesos educativos y por las relaciones que
existen entre creatividad, innovación, tecnologías, educación
y proyectos educativos. La relación que existe entre las industrias creativas y la educación ha sido contradictoria, de aceptación y rechazo, por ejemplo los libros, la lectura y la escritura forman el núcleo del proyecto escolar y sería ilógico sin
ellos, pero incluso la industria editorial juega un papel central
en los textos escolares, en cuanto a su producción y comercialización.
De la misma manera y entre muchos otros paradigmas, la relación de las escuelas con el teatro y el cine se han
convertido en artes que dialogan con la formación, el conocimiento y hasta en instrumentos pedagógicos de valor. Es
notable que deben resolverse todavía infinidad de conflictos
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entre el canon ilustrado de la escuela y el del entretenimiento
(Rey, 2018).
Desde el punto de vista de la clusterización, ésta fue
denominada por Alfred Marshall como “fenómenos” y definió
al “clúster” como la concentración de industrias en localidades
particulares (Kuah, 2002). Estas industrias configuran redes
con procesos de operación determinados, los clusters representan una concentración geográfica que incluye competencias, colaboraciones y sistemas interdependientes que enlazan empresas e instituciones a un sistema de mercado (Kuah,
2002). Desde esta perspectiva, los clusters forman cadenas
productivas y generan intercambio de conocimientos, información y fuerza de trabajo, así es como Mercado y Moreno lo
han estudiado (2011).
Reflexiones finales
El Año Internacional de la Economía Creativa para el Desarrollo Sostenible es 2021, así lo declara la UNESCO, la economía creativa es uno de los sectores de más rápido crecimiento en el mundo. “La creatividad es también un recurso
renovable, sostenible e ilimitado que podemos encontrar
en cualquier parte del mundo” (UNESCO, 2021, párr. 1). La
creatividad es la industria del mañana, cuenta con diversos
actores y es una economía que está en auge. Por esta razón, la
línea de investigación de este proyecto es el estudio de este
fenómeno, de cual se presentan a continuación algunos indicadores de esta economía que servirán de base para iniciar la
exploración.
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Figura 1
Indicadores económicos de las Industrias Creativas y Culturales2

Fuente. UNESCO (2021).

En el 2004 fue creada La Red de Ciudades Creativas por
la UNESCO y hoy se compone por 246 ciudades alrededor del
mundo. Esta red tiene por objetivo la de promover la diversidad
cultural y el desarrollo sostenible, reconociendo la creatividad
como un factor estratégico del desarrollo urbano sostenible,
en los aspectos, económicos, sociales, culturales y ambientales
y como un generador de derrama económica a través del turismo (UNESCO, 2021). México tiene ocho ciudades creativas de
distintos estados —Ensenada, San Cristóbal de las Casas, Morelia, Guadalajara, Ciudad de México, Puebla, Mérida y Querétaro— incluidas en esta Red de Ciudades Creativas lanzada
2 Estos indicadores económicos permiten realizar un análisis de la
situación y del rendimiento de la economía tanto pasada como presente,
y pueden servir para realizar previsiones sobre la futura evolución de la
economía creativa.

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por la UNESCO en 2004. Esta Red se compone de siete ámbitos
creativos, que son la artesanía y artes populares, artes digitales,
cine, diseño, gastronomía, literatura y música (UNESCO, 2020).
El término ciudad creativa fue creado por el autor inglés Charles
Landry en la década de 1980 para designar a aquellas localidades donde las actividades culturales suponían un componente de
peso en la economía de la ciudad y en el funcionamiento social
(Landry, 2012).
México tiene un gran potencial y un papel estratégico en
las industrias creativas ya que se ha distinguido en todo el mundo
por su gran creatividad. El gobierno mexicano busca posicionar a
México como uno de los principales actores del mundo y a convertirlo en el vínculo para la producción de contenidos audiovisuales e interactivos de Latinoamérica. Con este fin se esfuerza
por crear una plataforma que integra los esfuerzos del gobierno,
la iniciativa privada y la academia para promover el desarrollo de
estas industrias y mantenerse como destino líder en la producción creativa.
Considerando que sus costos competitivos, su infraestructura de primer nivel, su tecnología de punta, variedad escénica, experiencia, fuerza laboral calificada y su talento son reconocidos internacionalmente. Por añadidura, nuestro pías es el
destino turístico número diez a nivel mundial puesto que cuenta
con su belleza natural y con beneficios derivados del Tratado de
Libre Comercio con América del Norte y goza de infraestructura
de telecomunicaciones de punta, de nodos urbanos conectados a
velocidades altas de banda ancha y abastecimiento eléctrico sin
interrupciones las 24 horas (PROMEXICO, 2016).
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En el recorrido de este trabajo, se presentan datos relevantes que aportan elementos para conocer la industria creativa y que exploran temas relacionados con el crecimiento de esta
industria y del entorno laboral de los individuos creativos relacionados con este sector. Las industrias creativas representan un
futuro para la cultura de México y los empleos vinculados con el
sector cultural seguirán ascendiendo. Las trayectorias y condiciones de trabajo de estos individuos mostrarán el curso de vida
laboral contingente en el que se encuentran con la posibilidad
esperanzadora de obtener condiciones que sean dignas, con salarios decentes y oportunidades de crecimiento.
Del mismo modo, el desarrollo de las actividades artísticas y culturales, seguirá generando ingresos a sus participantes
repercutiendo favorablemente en la economía internacional, nacional y local. El involucramiento de organismos, internacionales,
nacionales y locales seguirá apoyando a las empresas creativas y
culturales, con el propósito de impulsar y fortalecer al sector cultural del orbe de México y Nuevo León respectivamente. Es importante considerar que la cultura no puede ser olvidada, en vista
de que sin cultura no hay humanidad y sin ella la recuperación
económica mundial que se vive actualmente será complicada.
Los alcances de esta investigación serán locales de carácter regional y proporcionarán la información pertinente para conocer la generación de fuentes de empleo que fortalezcan la identidad cultural de la sociedad. En términos generales el estudio
de las industrias creativas, las cuales contribuyen al desarrollo
nacional, se percibe como una alternativa adecuada para generar
el conocimiento necesario para mejorar las condiciones laborales
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actuales de los trabajadores y para desarrollar aun más la industria, lo que como hipótesis final resultaría en beneficios económicos y sociales importantes.3

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3 Agradecimientos al Dr. Eleocadio Martínez Silva y al Dr. Roberto Kaput
González Santos por su valiosa colaboración en la consecución del material
bibliográfico que sirvió de base para la elaboración del presente artículo.
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Relevancia de la educación superior y calidad de
vida: pensar la comunidad en el marco de la agenda
2030
Relevance of higher education and quality of life:
thinking the community within the framework of
the 2030 agenda
Rogelio Cantú Mendoza1
rogeliocantu@ymail.com

Resumen: En este trabajo2 se hace un análisis de los conceptos de evaluación y acreditación con relación a los impactos sociales y la responsabilidad social, a partir de su origen y de su incorporación al discurso
del ámbito universitario, reconociendo los diversos factores que han
propiciado su creciente importancia en las diversas actividades de la
universidad. Se trata de un nuevo referente de las funciones sustantivas de la universidad, por lo que nuestro objetivo general es aportar
elementos para la reflexión sobre la articulación de esta dimensión de
impactos sociales y las funciones sustantivas, incluyendo su gestión y
1 Facultad de Filosofía y Letras de la UANL. rogeliocantu@ymail.com
2 Artículo desarrollado a partir de la ponencia: La responsabilidad social
y la evaluación de la calidad de la educación superior en México, presentada
en el XIII COLOQUIO INTERNACIONAL SOBRE GESTIÓN UNIVERSITARIA. Impacto y eficacia social de la Universidad. Buenos Aires, Argentina del
27 al 29 de noviembre de 2013. [Nota de la editora]

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�Rogelio Cantú / Educación superior

evaluación para la acreditación. Se plantea la necesidad de reconsiderar
los marcos de la gestión de las funciones sustantivas, así como de su
evaluación, redimensionando el impacto social como un referente fundamental, teniendo como marco la agenda 2030.
Palabras clave: Universidad, acreditación, sociedad, calidad.
Abstract: In this work, an analysis is made of the concepts of evaluation and accreditation in relation to social impacts and social responsibility, based on their origin and their incorporation into the discourse of the university environment, recognizing the various factors that
have led to their growing importance in the various activities of the
university. It is a new benchmark for the substantive functions of the
university, so our general objective is to provide elements for reflection
on the articulation of this dimension of social impacts and the substantive functions, including their management and evaluation for accreditation. The need to reconsider the frameworks for the management of
substantive functions, as well as their evaluation, is raised, re-dimensioning the social impact as a fundamental reference, taking the 2030
agenda as a framework.
Keywords: University, accreditation, society, quality.

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Introducción
En este trabajo se realiza una aproximación a algunos factores
socioeconómicos y tecnológicos del entorno de la universidad
que han tenido grandes cambios y que propician en la sociedad
y en las instituciones universitarias tendencias de innovación
y replanteamiento de sus funciones sustantivas, así como de su
gestión y evaluación, con el referente de la responsabilidad social
de la universidad.
Las formas como ocurren los procesos productivos, la comercialización, la interacción social y las necesidades sociales se
han reconvertido drásticamente, teniendo como marco el entorno global, lo cual impacta directamente hacia nuevas necesidades
de formación.
Todo lo anterior obliga a que las universidades del nuevo
siglo reconsideren sus formas de relación con la sociedad, es decir
la manera como se realizan sus funciones sustantivas y su correspondencia con las expectativas y necesidades sociales.
Dentro de este proceso general se ha desarrollado una tendencia que busca profundizar y delinear los conceptos sobre la
gestión de la calidad y de la evaluación, ahora con el referente
de la “responsabilidad social de la universidad” y propiciando un
nuevo enfoque en la definición de la cultura académica, la cual
puede ser considerada como “el conjunto de símbolos, códigos,
reglas y saberes que son aprendidos y compartidos por los integrantes de las instituciones educativas, a partir de creencias,
ideologías, leyendas, relatos, para interpretar la realidad educativa” (Didriksson, 2009, p. 14). Esta cultura académica ha sufrido
grandes transformaciones en la universidad pública mexicana,
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�Rogelio Cantú / Educación superior

particularmente a partir de los años noventa como consecuencia,
entre otros factores, de tendencias globales y de políticas públicas orientadas a la educación superior.
Estos cambios en la cultura académica, a su vez han propiciado nuevos estilos de gestión universitaria, “entendida como
la capacidad de generar una relación adecuada entre la estructura, la estrategia, los sistemas, el estilo, las capacidades, la gente y
los objetivos superiores de la organización educativa” (Casassus,
2000, p. 4) en este caso, la universidad.
Un nuevo énfasis en los modelos de gestión universitaria
emerge a partir del referente de la responsabilidad social de la
educación superior, como expresión de la rendición de cuentas y
la evaluación.
En este trabajo se tienen como objetivos: 1) Realizar un
análisis crítico de la evolución y significado de la dimensión de
responsabilidad social en el ámbito universitario de México, 2)
Reconocer las tendencias actuales para repensar los modelos de
gestión de la educación superior frente al referente de los impactos sociales.
Los antecedentes sobre el concepto de responsabilidad
social son diversos en las universidades latinoamericanas, sobre
todo en América del sur, pues ya en Chile y Perú, diversas instituciones incorporaron al planteamiento de su misión el compromiso de responsabilidad social de su actividad académica en la
ejecución de las diversas funciones.

En México el origen de

esta dimensión (responsabilidad social) se localiza en el ámbito de la empresa privada. Esto ocurre como consecuencia de los
requerimientos sociales y gubernamentales para evitar costos y
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consecuencias no deseadas en el medio ambiente derivadas de los
procesos productivos y buscando conciliar la eficacia productiva
con principios de democracia, ayuda mutua, apoyo a la comunidad y justicia social. En el medio empresarial la responsabilidad
social es el resultado de una evaluación de las prácticas y valores
de una empresa en sus procesos productivos, de donde resulta
una acreditación cuando se cumplen con los indicadores correspondientes.
Este distintivo acredita a la empresa ante sus empleados,
inversionistas, clientes, autoridades, y sociedad en general como
una organización comprometida voluntaria y públicamente con
una gestión socialmente responsable como parte de su cultura y
estrategia de negocio. Es un compromiso que tiene que refrendarse por periodos.
Es así, que la búsqueda de la sustentabilidad y la necesidad de correspondencia con las necesidades sociales, hacen que
algunas universidades incorporen también a sus planteamientos
de planeación y desarrollo la categoría de la “responsabilidad social” en relación a sus funciones sustantivas.
Debemos sin embargo, reconocer que ya existen en México instituciones y metodologías que incluyen la evaluación de diversos aspectos que son, de alguna manera, expresión de la forma
como cada institución universitaria atiende su “responsabilidad
social”.
En este trabajo se realiza un estudio sobre las posibles formas de articulación de la evaluación de las funciones sustantivas universitarias, en términos de responsabilidad social, es decir
de sus impactos sociales.
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En el contexto de la educación superior, “la responsabilidad social universitaria se ha de entender como la habilidad y
efectividad de la universidad para responder a las necesidades de
transformación de la sociedad donde está inmersa, mediante el
ejercicio de sus funciones sustantivas: docencia, investigación,
extensión y gestión interna” (AUSJAL, 2009, p.15), por lo que resulta pertinente incorporar la dimensión de “impactos sociales”
en su evaluación.
Desarrollo y planteamiento del problema: repensar la evaluación incorporando la dimensión de los impactos sociales de
la educación superior
El contexto: Al igual que otras organizaciones del sector público,
diversas universidades públicas y privadas han buscado acreditarse como organizaciones socialmente responsables, en el CEMEFI lo que pone de manifiesto el interés por esta acreditación.
Por lo que ya aparecen en la página WEB del CEMEFI, entre las
organizaciones acreditadas, el ITESM (Instituto Tecnológico y
de Estudios Superiores de Monterrey, la Universidad Autónoma
de Sonora y la Universidad Autónoma de Puebla, entre otras.
La responsabilidad social es “el modo en que la institución universitaria se relaciona e impacta a la sociedad a través
de sus políticas, estrategias, prácticas y programas institucionales, y a la influencia que la sociedad y las expectativas de
los actores sociales tienen sobre ella. Por su parte la UANL
(Universidad Autónoma de Nuevo León) obtuvo su acreditación como socialmente responsable a través de la agencia calificadora “WORLDCOB: CSR” en el 2011. El modelo que aplica
la UANL en materia de responsabilidad social incluye cuatro
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dimensiones:1) Gestión ética y de calidad, 2) Extensión y vinculación con el entorno, 3) Formación universitaria integral
y de calidad e 4) Investigación socialmente pertinente”. (Berrún, 2013, p. 44)
En una ponencia presentada en el Congreso de Educación
Superior 2014, en La Habana por el Dr. Francois Vallaeys señaló
que: “la responsabilidad social universitaria se expresa en los siguientes principios:
a)
Lo que la universidad quiere ser: Discursos, normas, planes,
documentos…
b)

Las percepciones: Lo que la universidad cree que es,
opiniones de directivos, maestros, alumnos y trabajadores.

c)

Expectativas: Lo que la sociedad espera de la universidad,
empleadores, gobierno, pueblo en general.

d)

Los resultados de lo que hace la universidad: Es decir los
impactos de sus funciones en los diversos sectores de la
sociedad” (2014)

Desde el punto de vista metodológico el tema de la responsabilidad social de la universidad tiene que ser abordado en
relación con marcos muy amplios y de la precisión metodológica de la evaluación; amplios en el sentido que las instituciones
internacionales, particularmente la UNESCO, durante años
han estado trabajando para analizar la relación de la universidad con las necesidades sociales, sin embargo el análisis no debe
quedarse en el nivel macro institucional, sino profundizar con
mediciones mas específicas del impacto de los programas educativos.
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145

�Rogelio Cantú / Educación superior

Es en este enfoque metodológico que se pueden construir
orientaciones para valorar el cumplimento de la responsabilidad
social de la universidad contemporánea, es decir la gestión y la
evaluación de impactos sociales derivados del quehacer universitario.
Los grandes principios que deben orientar esta reflexión
sobre la gestión universitaria y la evaluación pueden ser los siguientes:
1.
Pertinencia: Esto se refiere al valor social del conocimiento
que se produce en las IES (Instituciones de Educación Superior), así como los mecanismos de difusión y aplicación
en beneficio de la sociedad.
2.

Calidad de la formación profesional: Se refiere a la transformación de la persona que egresa como profesional universitario y su desempeño profesional.

3.

El ejercicio de la crítica social y política: Las universidades
deben ser evaluadas por la aportación que hacen para el desarrollo de la ciudadanía y el fortalecimiento de la democracia.

4.

Desarrollo económico: El valor del conocimiento constituye
un referente importante para la apreciación del desarrollo
económico, por su aportación al crecimiento y al bienestar
social.

5.

Generación de nuevo conocimiento: En este apartado se ha
de considerar la aportación universitaria a la generación de
conocimiento de frontera y su impacto en los procesos pertinentes a los grandes problemas del desarrollo social.

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6.

La difusión de la cultura: Aquí se ha de considerar la actividad universitaria en función de la forma como promueve
el desarrollo de la cultura en beneficio del ser humano y de
las posibilidades de acceso de la sociedad en general para
participar de los beneficios de la cultura.
Sin embargo, estos principios generales no pueden ser

contemplados de manera aislada, sino en el contexto de los procesos de la demanda internacional y de las metodologías de evaluación, lo cual se va a considerar enseguida.
Se trata pues, de no caer en la reiteración de conceptos,
sino en la construcción de congruencia, donde la evaluación y la
acreditación de la calidad nos informen del nivel de cumplimiento al compromiso social de la educación superior, dando cuenta
de sus impactos sociales.
La pertinencia externa, pensada en términos de externalidades de la educación en una visión holística debe expresar el
nivel de cumplimiento de la responsabilidad social, es decir el nivel de transferencia de resultados e impactos a la sociedad como
consecuencia de la investigación, la difusión de la cultura y el
ejercicio profesional de los egresados.
Construyendo marcos de análisis para esta problemática
En la conferencia de la Cumbre Mundial de la Educación Superior
celebrada en París en 1998 (UNESCO), se tomaron importantes
acuerdos sobre el desarrollo de la educación en todos los países
miembros. Entre los convenios más importantes se destacaron
aspectos que tocaron los siguientes:
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a)

b)

c)

“La pertinencia de la educación superior ha de evaluarse
en función de lo que las universidades hacen y lo que la
sociedad espera de éstas. La educación superior debe
reforzar sus funciones al servicio de la sociedad encaminadas
a erradicar la pobreza, la intolerancia, la violencia, el
analfabetismo, el hambre, el deterioro del medio ambiente
y las enfermedades.
La educación superior debe contribuir al desarrollo pleno
del conjunto del sistema educativo, mejorando la formación
del personal docente, la elaboración de los planes de estudio
y la investigación educativa.
En última instancia la educación superior debe apuntar
a crear una sociedad no violenta y de la que esté excluida
la explotación, una sociedad formada por personas cultas,
motivadas e integradas, movidas por el amor a la humanidad
y guiadas por la sabiduría” (UNESCO, 1998, p. 104-105)

Estas orientaciones se han actualizado con los diecisiete
objetivos de la Agenda 2030 de la Organización de las Naciones
Unidas (ONU) y que de manera sintética se expresan en los siguientes postulados de ANUIES, (Visión y Acción 2030):
– Fin de la pobreza.
– Hambre cero: Lograr la seguridad alimentaria
– Salud y bienestar para todos
– Educación de calidad, inclusiva y equitativa durante
toda la vida.
– Igualdad de género.
– Agua limpia y saneamiento.

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– Energía asimilable y no contaminante.
– Trabajo decente y crecimiento económico.
– Industria, innovación e infraestructura.
– Reducción de las desigualdades.
– Ciudades y comunidades sostenibles.
– Producción y consumo responsables.
– Acción por el clima.
– Paz, justicia e instituciones sólidas.
Es por ello que resulta impostergable la necesidad de profundizar y fortalecer los términos de la responsabilidad social
universitaria.
En este sentido, la responsabilidad social, según López
Calva (2013) “ha de tener los siguientes rasgos:
– Es un asunto de todos y asumida como una cuestión de
identidad.
– Apunta a lograr una transformación social concertada
plasmada en proyectos.
– Requiere innovación pedagógica y científica, útiles al
desarrollo.
– Implica la interdisciplinariedad.
– Se apoya en la cooperación institucional.”
Por su parte Humberto Grimaldo, coordinador de la ORSALC-UNESCO (Observatorio Regional de Responsabilidad Social para América Latina y el Caribe) destaca que el trabajo del
ORSALC apunta a “la injerencia real en políticas educativas de
inclusión, calidad y equidad. Para ello nos hemos propuesto a nivel regional un mecanismo de comparación propositiva que nos
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permita sistematizar y evaluar: proyectos educativos; conceptos curriculares; procesos académicos; productos investigativos;
profesionales o comerciales” (2014, p. 3).
En la publicación denominada: Inclusión con responsabilidad social (2012), la ANUIES propone diversas orientaciones
al sistema universitario para que en las diversas instituciones se
profundice en una nueva gestión y caracterización de las funciones sustantivas asumiendo la responsabilidad social de la universidad, reconociendo que esto no está suficientemente atendido
en los actuales esquemas de evaluación y acreditación.
Entre las líneas de acción señaladas por la ANUIES para la
redefinición de las funciones sustantivas que permiten desarrollar el nuevo concepto de paradigma de responsabilidad social
universitaria (RSU), en el documento: Inclusión con responsabilidad social (ANUIES, 2012, P. 77) se proponen tres ejes estratégicos:
1.
2.
3.
A

150

Gestión socialmente responsable de la formación
La gestión socialmente responsable del conocimiento y la
cultura y
La gestión socialmente responsable de la institución en su
conjunto.
En la dimensión de gestión socialmente responsable de
la formación la ANUIES formula orientaciones sobre las
características que debe tener la formación profesional,
entre otras: Promover la ampliación de oportunidades
de acceso, en especial a grupos vulnerables, promover el
aprendizaje basado en proyectos y problemas reales con alto
impacto social, promueve la incorporación al curriculum de
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B

contenidos socialmente útiles.
En cuanto a la investigación y la extensión, se considera
que una institución es socialmente responsable cuando:

C

Impulsa de manera equilibrada el desarrollo de proyectos
que contribuyan a la generación de conocimiento
que favorezcan el desarrollo económico con los que
contribuyen al desarrollo social y humano. Promueve la
utilidad social del conocimiento y la cultura. Hace énfasis
en la investigación hacia la solución de problemas sociales.
Promueve la vinculación de las agendas individuales de
investigación con la sustentabilidad. Fomenta la difusión
de conocimientos socialmente útiles. Convoca a asegurar
la pertinencia social de la investigación y de los proyectos
culturales con las necesidades sociales.
En relación al campus socialmente responsable, es decir
la gestión en su conjunto, se señala que una institución
es socialmente responsable si: Mantiene la coherencia
entre el discurso y las prácticas. Promueve el respeto a
los derechos humanos. Impulsa el comportamiento ético
de los miembros de la comunidad. Fomenta la atención al
desarrollo profesional y personal de la comunidad. Fomenta
el desarrollo de actividades que permiten anticipar
necesidades del entorno. Promueve la iniciativa de políticas
pertinentes al desarrollo. Fomenta la participación social
en el desarrollo institucional. Administra de manera
responsable el patrimonio universitario.

Como se puede observar, la publicación de ANUIES
(2018) ha delineado un paradigma sobre responsabilidad social
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151

�Rogelio Cantú / Educación superior

universitaria, el cual sin duda ejercerá una gran influencia en la
reconstrucción de nuevos marcos para reorientar la evaluación
de la educación superior en México, principalmente en cuanto a
la incorporación de la RSU como una dimensión que influya en
las prácticas universitarias relacionadas con la ejecución de las
funciones sustantivas.
El otro marco en que tiene que ser considerada la responsabilidad social está definido por las metodologías de la evaluación de
la calidad de los programas educativos y de la gestión universitaria.
En este aspecto resultan muy coincidentes, las formas de
evaluar de los Comités Interdisciplinarios de la Educación Superior (CIEES) y de los Organismos Acreditadores reconocidos
por el Consejo para la Acreditación de la Educación Superior
(COPAES) en México, los cuales con el estudio que realizan y las
recomendaciones que formulan buscan mejorar la calidad de los
programas educativos. Sin embargo, estas metodologías deben
reorientarse a la medición de los impactos de la educación superior, más que en los procesos, como ahora sucede.
Es en este aspecto donde la evaluación educativa debe actualizarse y profundizar en la valoración de los impactos de la
educación superior, los cuales pueden ser en las siguientes dimensiones: El impacto directo en la formación de los alumnos,
la dimensión pedagógica de abordar la producción del saber, los
impactos sociales (económicos, sociales, políticos, ambientales)
como consecuencia de las prácticas de la institución y de los
egresados en relación al progreso general, la gestión socialmente
responsable de la organización universitaria y sus efectos en las
personas y la utilización de los recursos.
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Es importante desarrollar un modelo que puede servir
como base para el seguimiento y evaluación de los impactos sociales propiciados como consecuencia de la ejecución de las funciones sustantivas de la universidad mexicana y su relación directa con la calidad de vida en la comunidad.
Se trata de una tarea compleja y que requiere articular el
estudio de los problemas del desarrollo de nuestro país con el
quehacer universitario, buscando explicar la forma como esta
actividad académica ha propiciado consecuencias en la vida nacional, esto con base en indicadores confiables y reconociendo
que “los indicadores son herramientas para clasificar y definir, de
forma más precisa, objetivos e impactos, son medidas verificables
de cambio o resultado, diseñadas para contar con un estándar
contra el cual evaluar, estimar o demostrar el progreso con respecto a metas establecidas, que facilitan el reparto de insumos,
produciendo determinados productos y alcanzando objetivos”
(Mondragón, p. 52, 2002).
En relación al tema de indicadores para medir el impacto
de la educación superior y con ello el propósito de evaluar la responsabilidad social de la universidad, hay que aceptar que constituye una tarea compleja, en la cual apenas se inicia un trabajo,
que como diría el Dr. Julio Rubio: “esta tarea se encuentra en sus
inicios” (ponencia, seminario permanente del Cambio Educativo
en FFYL-UANL, 2013) pero que ya está en marcha y la cual debe
orientarse por principios metodológicos serios, entre lo cuales se
pueden reconocer la necesidad de crear indicadores con rasgos
como los siguientes: Estar inscritos en un marco teórico o conceptual, ser específicos, es decir, estar vinculados con los fenóDOI https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.1-6

153

�Rogelio Cantú / Educación superior

menos económicos, sociales y culturales en su imbricación con la
educación superior. Ser explícitos, para entender con su nombre
si se trata de un valor absoluto o relativo, de una tasa, de un índice. Ser perdurables por varios años, con el fin de observar el
comportamiento del fenómeno, en este caso de la función sustantiva que se esté evaluando, finalmente ser relevantes y oportunos,
para la definición de políticas.
Los indicadores son elementales para evaluar, dar seguimiento y predecir tendencias de la situación de un país, un estado, una región en lo referente a su economía, desarrollo humano
y educativo, así como valorar la calidad de vida en su relación al
desempeño institucional encaminado a lograr las metas y objetivos conjuntos.
Se trata de un gran reto que habrá de reorientar la gestión universitaria y los actuales esquemas de evaluación de la
educación superior que se habían cimentado en analizar los
procesos, dedicando un débil acercamiento a la evaluación de
los impactos de las funciones sustantivas de la universidad, los
cuales se materializan en la calidad de vida de los miembros de
la sociedad.
Es por ello, que en las últimas décadas “se ha propiciado
el fortalecimiento del enfoque integrador en la gestión educativa
impulsado por autores latinoamericanos que buscan satisfacer
las necesidades y aspiraciones de la sociedad latinoamericana”
(Sander 1996)
Es en este punto donde la gestión se confronta con el análisis político-ideológico y que nos lleva a reconsiderar la naturaleza de la educación: un servicio o un bien público.
154

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El resultado de este proceso deberá ser “un nuevo paradigma de gestión educativa de carácter multidimensional, que
integre propuestas para desarrollar alternativas hacia la eficacia pedagógica, la eficiencia económica, de administración para
efectividad política, y de administración para relevancia cultural”
(Sander 1996)
El punto de partida será sin duda el lugar que se da a la articulación de la calidad de la gestión y la calidad de vida, donde existen
consensos importantes, pero el trabajo se tendrá que orientar hacia
la búsqueda de consenso sobre la naturaleza de la calidad educativa
y de las estrategias de aplicación en la conducción de la escuela, quedando pendiente el estudio sobre su impacto en la comunidad.
Conclusiones
En México, el concepto de responsabilidad social tiene su origen en el ámbito empresarial, para enfatizar aspectos de los procesos productivos ligados al desarrollo social y
económico, con criterios de sustentabilidad, es decir tratando
de evitar el deterioro del medio ambiente; su transferencia al
ámbito de la universidad va cobrando mayor importancia, en
la medida en que cada vez un mayor número de instituciones
buscan reorientar su desempeño como instituciones socialmente responsables.
En el caso de la universidad pública resulta de mayor
trascendencia la atención al cumplimiento cabal de la responsabilidad social como instituciones creadas y sostenidas por la sociedad para promover su desarrollo con justicia y equidad, lo cual
marca una orientación a la gestión universitaria.
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�Rogelio Cantú / Educación superior

Se hace necesario pensar en la posibilidad de una síntesis, es decir, lograr que la categoría de la responsabilidad social
sea incorporada y pensada de otra manera en nuestros actuales
esquemas de evaluación, para no repetir procedimientos y formatos de evaluación, donde al final es la misma información que
se recicla en diversas instancias, resultando urgente pasar de la
evaluación de procesos a la evaluación de los impactos sociales
de la educación superior, articulando calidad educativa y calidad
de vida.
Se puede insistir en que, una mala capacidad de gestión,
con despilfarro de recursos, desde luego que afecta la responsabilidad social. De igual manera el no cuidar la pertinencia de nuestros programas educativos constituye una forma de desatender la
responsabilidad social de la universidad.
En la medida en que cada universidad atienda de la mejor
manera el ejercicio de sus funciones sustantivas, enseñanza, investigación, crítica, gestión y difusión de la cultura, atendiendo
a las necesidades de la sociedad, en esa medida se estará cumpliendo con la responsabilidad social universitaria, lo cual debe
ser objeto de una evaluación de impactos sociales de la educación
y un buen sistema de indicadores.

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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

Participación política y democracia en el siglo XXI.
Reseña de la obra: ¿Qué es la democracia electrónica? La transición política por la transformación digital de la democracia, de Jorge Francisco Aguirre Sala
(México: Tiran lo Blanch, 2021).
Rafael Caballero Álvarez1
r_caballero_a@hotmail.com

En la actualidad la tecnología está presente prácticamente en
cualquier actividad de la vida humana. La pandemia de la COVID-19 quizá haya hecho todavía más evidente esta realidad, si
se toma en consideración que el confinamiento social al que ha
obligado a lo largo de más de 15 meses al momento de escribir
esta reseña, obligó a que muchas actividades continuaran desarrollándose a la distancia, principalmente las educativas y las
de oficina, aunque ciertamente la interacción en la red de redes
tiene un arraigo más antiguo al aislamiento social obligado por
circunstancias sanitarias.
1 Sociólogo, maestro en Derechos Humanos y Democracia y doctorante
en Derecho Electoral. Profesor-investigador en la Escuela Judicial Electoral del
Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (México). rafael.caballero@te.gob.mx

161

�Rafael Caballero / Sobre la democracia electrónica

Para tener una idea de qué tanto la población mexicana tiene acceso a la tecnología y cómo la usa, a continuación se
muestran algunos datos extraídos de la Encuesta Nacional sobre
Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los
Hogares (ENDUTIH) 2021, que da cuenta del año previo2:
•

•

•

En 2020, se estimó una población de 84.1 millones de
usuarios de internet, que representan 72.0% de la población
de seis años o más.
Los tres principales medios para la conexión de usuarios a
internet en 2020 fueron: celular inteligente (Smartphone),
con 96.0%, computadora portátil, con 33.7%, y televisor
con acceso a internet, con 22.2%.
Las principales actividades que realizaron los usuarios
de internet en 2020 fueron comunicarse (93.8%),
buscar información (91.0%) y acceder a redes sociales
(89.0%).
Según la ENDUTIH previa, en la que se da cuenta de lo

registrado en 2019, la principal actividad de los usuarios de internet correspondía al entretenimiento (91.5%), seguido de la
obtención de información (90.7%) y comunicarse en tercer sitio
(90.6%) (INEGI 2020). Esto llama la atención porque pareciera
que actualmente se privilegia la comunicación —incluida la que
2 La ENDUTIH es un esfuerzo del Instituto Nacional de Estadística y
Geografía (INEGI), en colaboración con la Secretaría de Comunicaciones y
Transportes (SCT) y el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT). Desde
2015 capta las respuestas directas de un usuario seleccionado de manera aleatoria en cada hogar, recogiendo su experiencia personal en el uso de las TIC, lo
que permite una mayor profundidad y precisión en los usos que la población
hace de estas tecnologías (INEGI 2021).

162

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�Transdisciplinar vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

se da mediante las redes sociales— y la búsqueda de la información por encima del esparcimiento y el ocio.
Por supuesto que esta tendencia podría cambiar al año
siguiente, pero hoy de lo que nos habla es de un mayor interés
por parte de las y los usuarios para informarse y para interactuar entre sí. Esto es importante porque podría significar una
condición que propicie, o al menos favorezca, una mayor participación política mediante el uso de las tecnologías digitales
(TD).
El ciberespacio es un ámbito que ha extendido las posibilidades de las actividades humanas cotidianas, de tal suerte
que actualmente se pueden hacer transferencias bancarias sin
necesidad de presentarse en el banco, lo mismo que comprar casi
cualquier clase de producto sin acudir a establecimiento alguno,
hacer trámites burocráticos a la distancia o, como ya se mencionó, tomar clases sin asistir al aula. Por ello, no es para nada descabellado pensar que se puede participar en política sin que necesariamente haya de por medio una convocatoria a las urnas o a
colmar las calles y las plazas públicas.
La ciberpolítica es un concepto que de forma genérica
puede referirse a la vinculación entre las entidades del Estado y
las personas, y las personas entre sí mismas, respecto a los asuntos públicos por medio de las TD. Esta premisa sugiere que en el
ámbito digital pueden replicarse prácticas políticas del mundo
físico que bien pueden tener características autoritarias o democráticas, aunque por algunos distintivos de los medios digitales,
como la horizontalidad, se podrían pensar de inicio más afines a
la democracia. Estaríamos hablando entonces de un tipo de deDOI https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.1-7

163

�Rafael Caballero / Sobre la democracia electrónica

mocracia catalogada como democracia digital, democracia electrónica o e-Democracia.
Para tener mayor precisión sobre estos conceptos, identificar rigurosidad en sus contenidos y conocer las posibilidades
que podrían derivar de su aplicación, resulta sumamente pertinente la obra de Jorge Francisco Aguirre Sala intitulada: ¿Qué es la
democracia electrónica? La transición política por la transformación digital
de la democracia.
Se trata de una obra sumamente vanguardista y de enorme valor académico, pero con una estructura y fluidez narrativa
que la hacen asequible para cualquier tipo de público.
El autor atina en plantear el título en clave de interrogante, ya que ello le permite definir con claridad su objeto de
estudio, en función de lo cual se da a la tarea de desarrollar y delimitar el concepto de democracia electrónica. El complemento
del título resulta igualmente certero debido a que la construcción conceptual del autor no se queda en el plano de la abstracción sino que explora algunas posibilidades prácticas, para
lo cual incluso recurre a experiencias concretas que han sido
mundialmente conocidas.
Considerando que una reseña tiene como propósito difundir algunos contenidos básicos de un material en específico
con miras a que otras personas lo consulten, a continuación se
comparten algunas referencias mínimas del libro conforme a su
capitulado.
La obra inicia explicando el desarrollo histórico que ha
tenido el concepto de democracia electrónica a lo largo del siglo
XX y lo que va del XXI. El autor expone que en su origen el con164

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�Transdisciplinar vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

cepto estaba más asociado con medios propiamente electrónicos
como la radio y, principalmente, la televisión y cómo fue posteriormente adoptado para referirse al uso de internet y sus derivados respecto a actividades políticas de naturaleza democrática.
El capítulo es un marco histórico-conceptual de la e-Democracia
en el que el autor no solo identifica sus antecedentes y contornos,
sino que explica otros conceptos como la democracia líquida, la
democracia monitorizada y el gobierno electrónico, precisamente
para imprimir rigurosidad en el uso de tales categorías. El manejo
de fuentes y autores es impecable, aunque en realidad esta es una
constante a lo largo de todo el libro.
La siguiente sección es dedicada al desarrollo del concepto de tecnopolítica. El aparato crítico incluye tanto a autores de
habla hispana como inglesa y de distintas nacionalidades, como
Ismael Peña-López, Manuel Castells, Javier Toret, Iginio Gagliardone, Terje Rasmussen, Antoni Gutiérrez Rubí, Paul Edwards,
Gabrielle Hecht, y Ramón Queraltó, entre muchos otros. Sobre
esta base, Aguirre Sala construye un estado del arte sumamente
sólido de la tecnopolítica, el cual contribuye a entenderla como
una premisa para la democracia electrónica.
A continuación el autor enfoca sus reflexiones en un cuestionamiento toral en su obra: ¿se requiere adaptar la democracia
por y para la era digital? ¿O más bien se deben acondicionar las
TD, en particular las redes sociales, para la democracia como la
conocemos? Los objetivos que Aguirre Sala se traza para esta sección son puntualmente descritos por él: en primer término, hacer
explícita la pregunta de investigación que guía los alcances y limitaciones de su esfuerzo intelectual; establecer las razones de
DOI https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.1-7

165

�Rafael Caballero / Sobre la democracia electrónica

ambas partes del dilema; elaborar una sucinta revisión histórica
del estado de la cuestión y establecer una categorización de los
modelos de e-Democracia, lo cual, dicho sea de paso, logra con
maestría; aportar argumentos para la disolución del dilema y precisar las correlaciones entre las funciones políticas, los mecanismos de participación ciudadana y las herramientas electrónicas
con el propósito de explicar las mutuas influencias entre las TD y
las demandas de la democracia (Aguirre 2021, 48).
El entusiasmo del autor respecto a las posibilidades que
las TD abren a la participación política y en general a la democracia electrónica es un elemento que subyace a toda la obra.
Sin embargo, su esfuerzo intelectual goza de un rigor académico
que evita que el libro se perciba solo como una apología ajena a
aquellos aspectos que podrían considerarse al menos no tan positivos de la e-Democracia, a los cuales se refiere como trampas.
Entre ellos incluye la desinformación y la difusión de noticias
falsas, las amenazas a la privacidad a partir de la interacción
en la red y el Big Data, la fragmentación asociada a fenómenos
como la polarización y lo que podemos entender como posverdad, entre otras.
Resulta encomiable que el autor también identifique igual
número de ventajas o pros a favor de la democracia electrónica
y que los contraste con las trampas para que las y los lectores
cuenten con elementos para hacer un balance entre las dos caras
de la moneda.
Este análisis no se queda en el plano de lo abstracto, sino
que permite al autor perfilar la viabilidad de la e-Democracia,
para lo cual expone casos concretos que han sido conocidos in166

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�Transdisciplinar vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

ternacionalmente en los que las TD han jugado un papel significativo: de la primavera árabe al Occupy Wall Street y del Movimiento Umbrella chino al mexicano Un Día Sin Nosotras.
La obra concluye con un nutrido capítulo de conclusiones
que, naturalmente, recapitula los contenidos y al mismo tiempo
enfatiza la idea de que las TD pueden alentar prácticas de deliberación en las que la sociedad tenga una participación directa
y con incidencia real en la toma de decisiones. No obstante, el
autor advierte con objetividad que es posible que la democracia
electrónica no logre subsanar algunas de las deficiencias de la
democracia tradicional que por sí misma no ha conseguido dejar
atrás. Aun así, insiste en que las TD poseen un potencial democratizador muy importante.
El texto en cita es, sin duda, un gran aporte a la discusión
académica de temas como la comunicación política y digital, la
participación y cultura políticas, así como la democracia y sus
modelos transicionales, por lo que resultará de enorme interés
para las y los estudiosos de la ciencia política, la comunicación, la
sociología, el derecho y la filosofía, entre otras disciplinas. Además, como ya se dijo, gracias a su fluidez y claridad puede resultar
atractivo para prácticamente cualquier tipo de público. En suma,
una lectura obligada para quien tenga interés en comprender mejor la relación entre democracia y TD.

Fuentes:
Aguirre Sala, J. F. (2021) ¿Qué es la democracia electrónica? La transición política por la transformación digital de la democracia, México, Tiran lo Blanch.
DOI https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.1-7

167

�Rafael Caballero / Sobre la democracia electrónica

INEGI. (2021) Comunicado de prensa núm. 352/21, del 22 de junio de 2021. México: INEGI, IFT, SCT. Disponible en:
https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2021/OtrTemEcon/ENDUTIH_2020.pdf (Fecha
de consulta: 12 de julio de 2021).
INEGI. (2020) Comunicado de prensa núm. 103/20, del 17 de febrero de 2020. México: INEGI, IFT, SCT. Disponible en:
https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2020/OtrTemEcon/ENDUTIH_2019.pdf (Fecha
de consulta: 12 de julio de 2021).

168

DOI https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.1-7

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                    <text>�Transdisciplinar
Revista de Ciencias Sociales
El estatus transdisciplinario de las Ciencias Sociales
The transdisciplinary status of the Social Sciences
Jorge Francisco Aguirre Sala
IINSO UANL Monterrey, México
https://orcid.org/0000-0002-5805-4082
Fecha entrega: 04-3-2022 Fecha aceptación: 04-4-2022
Editor: Beatriz Liliana De Ita Rubio. Universidad Autónoma de
Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey,
Nuevo León, México.
Copyright: © 2022, Aguirre Sala Jorge Francisco. This is an
open-access article distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium,

provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-1
Email: jorgeaguirresala@hotmail.com
8

�Presentación editorial
Presentamos el segundo número de Transdisciplinar. Revista
de Ciencias Sociales del Centro de Estudios Humanísticos de la
UANL (enero-junio 2022), en el que compartimos una diversidad
de contribuciones realizadas desde distintas disciplinas. Por
medio de una metodología, de tipo hermenéutico, del análisis
crítico conceptual, Jorge Francisco Aguirre Sala analiza la
condición transdisciplinaria de las Ciencias Sociales, que en
su opinión, se orienta a la toma de decisiones y resolución de
problemas y la distingue de la inter y multidisciplinariedad.
Concibe a la primera como un estatus epistemológico cuyo
conocimiento orienta la acción bajo principios y valores éticos.
Con una metodología que vincula historia; estudios del
desarrollo económico; demografía; geografía, territorialidad y
ecología, principalmente, Gerardo Pantoja, Omar Moreno y Carlos
Saldaña, llevan a cabo un trabajo de análisis de la conformación
del municipio de Anáhuac en el estado de Nuevo León, México,
con la intención de delinear un modelo sustentable de acción
territorial. También en relación con el estado de Nuevo León, Luis
Enrique Pérez Castro y César Morado Macías ofrecen un análisis
de las élites políticas que combina las perspectivas sociológica;
politológica e histórica y las examina desde su conformación,
organización y axiología, sus formas de socialización e interacción
social. El estudio se concibe fundamental para comprender el
sistema político contemporáneo.
Víctor Manuel Zamora nos ofrece un análisis de la
importancia de la evaluación en la educación preescolar para

�proporcionar información orientada a la mejora continua de
dicho nivel. A pesar de formar parte de la educación obligatoria
en el Sistema Educativo Nacional, se examina la complejidad
de factores que dificultan la tarea, principalmente porque es un
nivel de enseñanza concebido y diseñado para operar de manera
abierta y cualitativa, que en términos de evaluación se traduce en
dificultades para sistematizar los resultados.
Dos artículos están orientados al análisis de problemas
relativos a los pueblos originarios y sus integrantes. Ernesto
Guerra García, comparte resultados de una investigación realizada
desde los Yoreme Mayo de Sinaloa, con enfoque multi-método que
prioriza el histórico, en el cual sostiene que el neoindigenismo
mexicano surgió de manera paralela con la gobernanza como
forma de administración pública y con la interculturalidad en
la educación y cuestiona que este enfoque ha minimizado la
cuestión indígena y ha generado el surgimiento de diversas leyes,
organismos e instituciones que han operado como medios para
su control. Con un enfoque transdisciplinar, Félix Enrique López
Ruiz nos brinda la historia de vida de un indígena zoque residente
en Nuevo León, que desde los estudios de género de los hombres y
la perspectiva analítica de las masculinidades va entretejiendo con
el imaginario sociocultural de la obra Nada menos que todo un hombre
del filósofo Miguel de Unamuno y construye categorías analíticas
interseccionadas acerca de los conflictos que se generan ante la
diversidad de posibilidades y exigencias en la construcción de la
masculinidad ante las que se encuentran los indígenas residentes
en el estado.
Cultura, Modernidad y camp: resistencia sin agenda
de Alexa Rosales Rivera y Eleocadio Martínez Silva, analiza el

�fenómeno del camp como un tipo de sensibilidad y forma de
expresión que al reproducir la estética de los ideales hegemónicos
en una forma exagerada, conduce a su cuestionamiento y funciona
como una forma de resistencia.
Ponemos también a consideración de lectores y lectoras,
la reseña que Alan Arturo Hernández García lleva a cabo acerca
de la obra Historia y literatura. Tres contextos: Conquista, Reforma y
Revolución. Monterrey, coordinada por: Ludivina Cantú; Óscar
Tamez; José Luis Cavazos y Celso José Garza.
Juan José Muñoz reseña el conversatorio titulado
“Wirikuta: un acuerdo de vida”, dentro del marco de “Las Fronteras
del Medio Ambiente”, emisión 2022 mediante el cual la academia
de la Universidad Nacional Autónoma de México propició el
diálogo entre los actores que luchan por la preservación del medio
ambiente quienes expusieron los problemas medioambientales
que presenta la región sagrada de Wirikuta en Real de Catorce,
municipio de San Luis Potosí, México.
Beatriz Liliana De Ita Rubio
Directora

�Equipo editorial CEH / Manifiesto por la seguridad y la justicia en Nuevo León, México

Manifiesto por la seguridad y la justicia en Nuevo
León, México
El equipo editorial del Centro de Estudios Humanísticos de la
Universidad Autónoma de Nuevo León, ante el feminicidio de
Debanhi Escobar, -estudiante de nuestra institución-, y de la
gran cantidad de víctimas de este crimen y de las desapariciones
forzadas, -que en el caso de las mujeres generalmente concluye en
feminicidio-, manifestamos nuestra indignación y preocupación,
-compartida con la ciudadanía-, por la situación de inseguridad
que se vive en nuestro estado y país, así como la falta de atención
y solución a estas problemáticas por parte de las autoridades.
Exigimos a las autoridades de todos los niveles que se lleven a
cabo investigaciones de acuerdo a los protocolos establecidos, con
total respeto, transparencia y apego a las leyes, que desemboquen
en el esclarecimiento de los hechos y resolución de los casos
sin impunidad, la impartición de justicia para las víctimas y la
sociedad en general, así como garantizar la seguridad de todas las
personas.

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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, julio-diciembre, 2022

El estatus transdisciplinario de las
Ciencias Sociales1
The transdisciplinary status of the
Social Sciences
Jorge Francisco Aguirre Sala2
Resumen: Las Ciencias Sociales, por su variedad, fragmentan las
percepciones del fenómeno social. Pero el propósito final es coincidente:
explicar los fenómenos sociales, diagnosticar las problemáticas que
causan y proponer soluciones. Este texto se propone mostrar la vía
transdisciplinaria de las Ciencias Sociales; distinguirla del estatus
interdisciplinario y multidisciplinario y mostrar que la condición
transdisciplinar se enfoca hacia la toma de decisiones y solución de
problemáticas. La toma de decisiones se puede concebir en el esquema
de dilemas. Se utiliza una metodología, de tipo hermenéutico, del análisis
crítico conceptual de las nociones que se establecen y/o construyen en
la literatura al tema. Los resultados muestran la transdisciplinariedad
como un estatus epistemológico deseable, que aporta conocimiento
para actuar y que dicha actuación se hace bajo la rectoría de principios
y valores éticos.

1 Una versión parcial de este texto, con un enfoque exclusivo a las ciencias de la seguridad, fue realizada en 2017, en Archivos de Criminología, Seguridad Privada y Criminalística, 7 (1): 59-84.
2 Profesor-investigador de tiempo completo adscrito al Instituto de Investigaciones Sociales. Universidad Autónoma de Nuevo León, México.

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�Jorge Francisco Aguirre / El estatus transdisciplinario de las Ciencias Sociales

Palabras clave: Ciencias Sociales, transdisciplina, dilemas, toma de decisiones, principios.
Abstract: The Social Sciences, due to their variety, fragment the
perceptions of the social phenomenon. But the ultimate purpose is the
same: to explain social phenomena, diagnose the problems they cause
and propose solutions. This text intends to show the transdisciplinary
path of the Social Sciences; distinguish it from the interdisciplinary and
multidisciplinary status and show that the transdisciplinary condition
focuses on decision making and problem solving. Decision making can
be conceived in the scheme of dilemmas. A methodology is used, of a
hermeneutic type, of conceptual critical analysis of the notions that
are established and/or constructed in the literature on the subject. The
results show transdisciplinarity as a desirable epistemological status,
which provides knowledge to act and that such action is done under
the guidance of ethical principles and values.
Key words: Social Sciences, transdisciplinary, decision making,
dilemmas, principles.

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-1

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Introducción
Un objeto de estudio como “los fenómenos sociales” involucra
a muchos tipos de ciencias. El conjunto de las Ciencias Sociales
incluye métodos y disciplinas que históricamente se ejercieron
de manera aislada y en busca de una propia especialidad. Sin
embargo, los problemas sociales poseen factores múltiples
y para abordarlos es necesaria una agrupación estratégica.
Estrategia de organización y enfoque que, entre otras cosas,
debería aportar conocimiento para la toma de decisiones en
el caso de problemáticas sociales y, por ende, las soluciones
son transversales y sus estudios han de ser transdisciplinarios.
Ésta es la hipótesis principal del presente ensayo. Además, para
orientar con facilidad la toma de decisiones, en muchos casos, las
Ciencias Sociales tienen que adoptar el enfoque de dilemas y por
tratarse de asuntos humanos la transdisciplinariedad hace uso de
principios y valores éticos.
Para validar la hipótesis sobre la transdisciplinariedad de
las Ciencias Sociales es necesario responder al cuestionamiento:
¿En qué consiste la condición transdisciplinaria a diferencia de la
interdisciplinaria y multidisciplinaria?
El método que permite validar la hipótesis de este
ensayo obedece al análisis crítico conceptual de las nociones
que se establecen y/o construyen en la literatura al tema. Por
tanto, corresponde a una metodología cualitativa, de tipo
hermenéutico bajo el enfoque del interaccionismo simbólico.
Dicho método plantea para este caso el siguiente itinerario:
análisis de la fragmentación del fenómeno social dentro de las
Ciencias Sociales con la distinción del propio objeto formal;
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-1

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�Jorge Francisco Aguirre / El estatus transdisciplinario de las Ciencias Sociales

el complejo proceso interdisciplinario y multidisciplinario de
inclusión de datos con la consecuente caracterización de lo
unidisciplinario, interdisciplinario, multi o pluridisciplinario y
lo transdisciplinario; la adopción de la condición o metodología
transdisciplinaria en las Ciencias Sociales, la reorganización de
los problemas que abordan las Ciencias Sociales en el esquema de
dilemas, y la necesidad de principios y valores éticos en Ciencias
Sociales a la luz de las discusiones conclusivas.
Análisis de la fragmentación del objeto dentro de las disciplinas y distinción del propio objeto formal
En la división del saber, advierte Wallerstein (1996), se está
borrando la demarcación entre las Humanidades, las Ciencias
Naturales y las Sociales. De igual manera ocurre al interior de las
Ciencias Sociales, pues su pluralidad deja obviado que se rebasa
la unidisciplinariedad.
Por tanto, las Ciencias Sociales se están consolidando
por la convergencia de varias disciplinas, aunque no debe
desconocerse que Giddens considera a la Sociología como una
disciplina generalizante (2000, p. 26). No obstante, puede
postularse: las Ciencias Sociales son el conjunto de disciplinas
que, agrupadas, procuran el estudio transdisciplinar de la conducta
humana en el campo social referido a la vinculación entre sí de
diversos agentes y cuyo estudio se orienta a la luz de los valores
(sustentabilidad, respeto al derecho de terceros, etc.) y principios
jurídicos, morales y culturales. En esta descripción existen tres
elementos que es preciso destacar: 1) el estudio transdisciplinar
para abordar adecuadamente los factores múltiples que presenta
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-1

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

la conducta humana respecto a la sociabilidad, 2) la orientación
de la conducta humana social en los marcos jurídicos y sociales
y 3) el juicio (también jurídico, moral y social) que podría recibir
dicha conducta.
Para ilustrar la diferenciación de las Ciencias Sociales se
puede hacer uso de la distinción entre los objetos materiales y
formales de las ciencias.
El objeto material de una ciencia es el objeto de estudio
en sí mismo, tal y como “se encuentra en la realidad” o “aparece”
al investigador. En las Ciencias Sociales es el comportamiento y
las actividades de los humanos. Pero la diferenciación se da, por
ejemplo: en el caso de la criminología por la conducta criminal;
en el caso de la psicología es la conducta aprendida y adaptada;
en la Sociología es la conducta en la escala social, es decir, los
comportamientos colectivos o comunitarios; en Derecho es la
conducta conforme al canon de lo legal; en Moral desde el canon
de lo legítimo; en Antropología son las formas públicas y privadas
de organización, costumbres, ritos, etc. Y así podría construirse
un larguísimo etcétera de disciplinas que estudian la conducta
en diversas determinantes y variantes. Por tanto, cada disciplina
requiere precisar la formalidad o perspectiva, (el punto de vista),
desde el cual se estudia el objeto material de estudio. A dicha
perspectiva se le denomina objeto formal.
El efecto de precisar el objeto formal fue la especificación, es
decir, el carácter reduccionista, la pérdida de una visión y tratamiento
integrales de los problemas que cada ciencia pretende resolver. Dicha
especificación, con el perfeccionamiento del saber, se convirtió en
especialización. Toledo, hace dos décadas, ilustró ese devenir:
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-1

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�Jorge Francisco Aguirre / El estatus transdisciplinario de las Ciencias Sociales

“La ciencia que domina hoy en día, es aquella establecida bajo
los paradigmas del siglo XVII, autores como Bacon, Newton,
Descartes, etc. Y es fundamentalmente una ciencia de las partes: analítica y de carácter mecanicista, monodisciplinaria, es
decir, especializada o sobre especializada, experimental y finalmente de carácter reduccionista” (2003, p.104).

En el sentido anterior, las ciencias que están fuera de
un contexto transdisciplinario son insuficientes para resolver
problemas fuera de su ámbito específico por dos razones: la
complejidad multifactorial de los problemas que estudian y la
exigencia de una gran cantidad de perspectivas sobre el mismo
problema, no necesariamente sobre el mismo objeto de estudio.
Pero la dificultad no sólo corresponde al conocimiento
científico, sino también a la visión reducida de éste. Nicolescu
advirtió al respecto que:
Las ciencias monodisciplinares ignoran perspectivas y factores
distintos de un contexto más amplio y ocasionan polémicas reduccionistas y errores al estar basadas en una sola racionalidad.
El cientificismo nos ha legado una idea persistente y tenaz: la
de la existencia de un único nivel de Realidad (1996, p. 19).

La advertencia de Nicolescu pesa sobre la idea previa de
un único nivel de realidad, es decir, no se asume la complejidad
de la propia naturaleza, ni se asume el desafío de la complejidad
científica, (Wallerstein, 1998). Ello ha conllevado a complicaciones
que provocan cambios de paradigmas (del geocéntrico al
heliocéntrico, de la física mecánica a la cuántica, del genetista
enfrentado al naturalista, de la geometría de Euclides a la de
Riemann y Lobachevski). En otros casos, esas complicaciones
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-1

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

derivaron en falsacionismos o revoluciones científicas, como lo
explicaron Popper y Kuhn respectivamente.
Una prueba ilustrativa de las complicaciones del
reduccionismo se halla en el manejo de la pandemia SARS-CoV2
cuando fue atacada sólo desde la perspectiva de la medicina clínica.
Para controlar las cadenas de contagio y abatirla, se requiere
desde la Farmacobiología hasta la Demografía alimentada con los
algoritmos del big data.
Al no adoptar una visión multidisciplinaria para elaborar
soluciones transdisciplinarias los problemas corren el riesgo
de ser discutidos bajo sólo una perspectiva, o al momento de
encontrarse con otros puntos de vista no se generarán soluciones
sino más conflictos
La complejidad multifactorial, la división y diferenciación
formal de los objetos de estudio y las diversas metodologías
científicas son, en última instancia, adecuadas para conocer una
realidad compleja que se manifiesta en varios niveles y que no
siempre obedece a un mismo sistema teórico o metodológico. Por
tanto, el “fenómeno social” debería transitar hacia una condición
transdisciplinaria. Una experta en ciencias advirtió: “mucho se
discute sobre interdisciplina, quizás porque se presenta como
un intento de superar el estado actual de abstracción de las
ciencias” (Casas, 2008, p. 98). La discusión epistémica, dentro de
los fundamentos y alcances de una misma ciencia, es innecesaria,
pues como argumentó Wallerstein (1998), el análisis de la realidad
social debe ser holístico y al cambio de paradigma lo denominó
“impensar”. Es decir, la reformulación de las Ciencias Sociales
no es una refundación. Si bien la reformulación atraviesa por la
interdisciplinariedad y la multidisciplinariedad, éstos son meros
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-1

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�Jorge Francisco Aguirre / El estatus transdisciplinario de las Ciencias Sociales

insumos epistemológicos para nutrir la reformulación: alcanzar la
condición transdisciplinar. Wallerstein visualizó esta necesidad
cuando abogó por programas de investigación que cortaran
transversalmente las líneas tradicionales y reconoció que las
Ciencias Sociales han avanzado en dirección hacia un respeto
cada vez mayor por la naturaleza, al mismo tiempo las Ciencias
Naturales han ido desplazándose hacia una visión del universo
como inestable, puntos de intersección que corresponden a un
movimiento transdisciplinario (Wallerstein, 1998). En pocas
palabras, obtener saberes plurales para tomar decisiones fundadas
en los conocimientos científicos especializados y también más allá
de ellos.
El complejo proceso interdisciplinario y multidisciplinario
de inclusión de datos con la consecuente caracterización
de lo unidisciplinario, interdisciplinario, multi o
pluridisciplinario y lo transdisciplinario
El saber sobre los fenómenos sociales implica la necesidad
de la información interdisciplinaria y de posterior adhesión
multidisciplinaria, para derivar en alternativas transdisciplinarias;
pues la mayoría de las soluciones exigen acciones transversales.
Por tanto, es pertinente distinguir la secuencia y jerarquización
de estas nociones.
Guy Palmade (1979) define a la disciplina como:
“Conjunto específico de conocimientos que tiene sus
características propias en el terreno de la enseñanza, de la
formación, de los mecanismos, métodos y materias” (p. 21). Si se
agrega el prefijo uni, se hace énfasis en que la unidisciplinariedad
versa sobre cuestiones delimitadas y hace uso de herramientas y
procesos también delimitados, esto conlleva a que el fenómeno
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

estudiado por la disciplina sea visto desde la única perspectiva
de su objeto formal.
Puede agregarse a la definición de Palmade que el conjunto
de conocimientos tiene como objetivo conocer las causas de los
fenómenos y aplicarlo a resolver sólo ciertos problemas definidos
o delimitados por la misma disciplina debido a la estandarización
de sus herramientas y metodología.
En contraste, la interdisciplinaridad se refiere a la transferencia
de métodos entre disciplinas. Como si las disciplinas dialogaran
entre sí profundizando temas a partir de varias miradas. Aunque
todavía no generen nuevos conocimientos trasformadores. Por
ejemplo, la Informática que es utilizada en Sociología, Epidemiología,
Demografía, etc. Pero cuando los conocimientos apuntan a las
transformaciones, por ejemplo, en el caso de la prevención de la
pandemia por SARS-CoV2, entonces el saber es claramente de
índole transdisciplinario, pues la mayoría de las veces terminan por
involucrar los presupuestos económicos de las políticas públicas, las
dinámicas sociológicas de mayor cohesión social, los aspectos de la
psicología comunitaria para organizar jerárquicamente a los agentes
sociales y hasta los liderazgos exitosos.
Así, según el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología
(CONACYT) de México,
Interdisciplina, la que se da cuando se combinan dos o más disciplinas para generar un nuevo nivel de integración donde las
fronteras disciplinares empiezan a desdibujarse. La interdisciplina no es la simple adición de partes, sino el reconocimiento
que la incidencia de una disciplina y sus lógicas de indagación
afectan el resultado de la investigación de la(s) otra(s) disciplina(s). (CONACYT, 2021, Art. 2, XIII, DOF, p. 234)
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-1

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�Jorge Francisco Aguirre / El estatus transdisciplinario de las Ciencias Sociales

En consecuencia, en la interdisciplina existe la
transferencia de métodos que provoca la cooperación de varias
disciplinas para encontrar soluciones y rutas de acción ante los
problemas.
La interdisciplina, por ende, no tiene por misión convertir
a las Ciencias Sociales en un conjunto de ciencias panópticas,
sino poseer la información suficiente para construir de manera
correcta los conceptos que expondrán de manera adecuada
el problema. En otras palabras, antes de buscar soluciones, las
Ciencias Sociales acopian perspectivas para plantear de manera
conceptualmente correcta el problema con el propósito de no
generar pseudoproblemas. En este sentido, debe suscribirse
lo que ha denunciado Paquet al constatar los límites de la unidisciplinariedad impuestos por el lenguaje mono-especializado:
Los científicos sociales perdieron interés por encontrar soluciones para los nuevos “problemas retorcidos” (wicked problems) que
enfrentaba la sociedad, y están más interesados en promover el
poder heurístico de los lenguajes disciplinares para la definición
de los problemas […] La investigación de los académicos no parece hacer una contribución significativa a la gestión de la turbulencia: se prefieren respuestas elegantes a preguntas sin sentido,
en lugar de respuestas no elegantes a buenas preguntas. Como
resultado, la capacidad para comunicar ha disminuido al grado
de que ha sido distorsionada por lenguajes que sólo son la provincia de los expertos. (Paquet, 2009, pp- xi y 29).

La interdisciplinariedad entonces es necesaria para
concebir correctamente los problemas que los fenómenos sociales
presentan, evitar pseudoproblemas y discusiones estériles. Si
una disciplina pone su método, fundamento epistémico y saber
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-1

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

al servicio de las demás, entonces podrá mostrar un verdadero
problema y evitar una confusión. Así, cabe concebir que, desde
la multiplicidad de factores analizables de una misma realidad,
se exija la interdisciplinariedad de las ciencias que intervienen
en la investigación. Ello no resta autonomía a ninguna ciencia
y las enriquece a todas, pues como apuntó Wallerstein (1998),
las separaciones artificiales de las disciplinas del siglo XIX son
actualmente ignoradas de facto por los científicos sociales.
Ignorar las separaciones artificiales es una condición que
constató Giddens (2000) al describir que el pensamiento
sociológico se transforma para profundizar las implicaciones
prácticas y de decisión política. En términos categóricos: las
Ciencias Sociales no sólo constatan, describen o explican
fenómenos sociales, también abordan sus problemáticas y deben
apuntar a soluciones, aunque éstas constituyan respuestas no
elegantes.
Se pueden distinguir, según Nicolescu (1996, p.37) tres
grados de interdisciplinariedad: a) un grado de aplicación; b) un
grado epistemológico; c) un grado de generación de nuevas disciplinas. En
el primer grado, corrigiendo a Nicolescu, puede decirse que se
aplican técnicas y no métodos de una disciplina a otra. Nicolescu
ejemplifica con los métodos que de la física nuclear transferidos
a la medicina conducen a la aparición de nuevos tratamientos
del cáncer, pero eso no es una transferencia de método, sino
de técnica, pues el método es para descubrir nuevo saber y la
técnica para hacer uso del saber. La medicina no renuncia a su
autonomía indagatoria para recuperar la salud humana cuando
aplica técnicas químicas, físicas. Del mismo modo el conjunto de
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-1

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�Jorge Francisco Aguirre / El estatus transdisciplinario de las Ciencias Sociales

las Ciencias Sociales no condesciende a una sola disciplina del
grupo cuando indagan y proponen soluciones.
El segundo grado de interdisciplinariedad puede
ejemplificarse de una manera distinta al ejemplo tautológico que
aporta Nicolescu (la transferencia de los métodos de la lógica
formal en el campo del derecho genera análisis interesantes
en la epistemología del derecho), si puede concebirse que las
aportaciones de la psicometría son útiles para las ciencias de
la educación, la pedagogía, las ciencias de administración de
recursos humanos, la psicología del deporte y hasta para los
programas de rehabilitación en los centros penitenciarios. O
que los aportes de la informática son imprescindibles para el
almacenamiento, manejo y predicción estadística de cualquier
investigación cuantitativa. En estos dos ejemplos no es notoria
que la transferencia de métodos genere una relación fundacional
entre la disciplina emisora y la receptora como en una relación
fundamento-fundamentado. No así, por ejemplo, en el caso donde
la ingeniería civil, sin el saber o fundamento del cálculo, carecería
de garantías para construir y sostener una edificación. Así mismo
el derecho, si careciera de las nociones básicas de la moralidad
como son la justicia y la proporción equitativa, quedaría reducido
a una técnica retórica de alegatos.
El tercer grado de interdisciplinariedad parece la fusión
bien asimilada de aspectos materiales y formales cuando se
ejemplifica con la física matemática o el arte informático. Es
decir, la materia o contenido de saber propio de una disciplina
es tratado bajo la formalidad o estructura de otra disciplina,
tal ocurre con la matematización no sólo de la física (física
matemática que expresa las leyes de la física en fórmulas
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

algebraicas y no en enunciados del lenguaje común), sino de la
psicología (psicometría), de la sociología (la estadística social),
de la medicina misma (las coordenadas cartesianas de los electroencefalogramas o cardiogramas).
En definitiva, son fácilmente aceptables los dos primeros
grados de interdisciplinariedad propuestos por Nicolescu, pero el
tercero requiere de mayor innovación. Obedece a lo que Jacques
Maritain denominaba ciencia media. Maritain la definió como
una ciencia intermedia, que en una jerarquización ascendente
de abstracción se encuentra sobre las ciencias empíricas de
la naturaleza, cuya materia la proporciona la realidad física, y
debajo de las matemáticas, cuyo objeto formal y procedimiento
de conceptualización siempre es cuantificacional. En pocas
palabras, es una “ciencia materialmente física y formalmente
matemática” (Maritain, 1978, p.80). En todo caso el tercer nivel
de interdisciplinariedad se parece más a la multidisciplinariedad.
Y cualquiera de las dos versiones no es propia para las Ciencias
Sociales.
Porque si bien es cierto que la interdisciplinariedad y la
multidisciplinariedad desbordan la unicidad de las disciplinas de
las Ciencias Sociales, éstas están más allá de tal desbordamiento,
puesto que no sólo aplican técnicas, indagan los fundamentos
científicos y asimilan objetos materiales de estudio con las
perspectivas formales de diversos modos de estudiarlos, sino
que además orientan decisiones que habrán de ser evaluadas con
criterios distintos a los cánones epistemológicos de las ciencias
individuales. El todo del conjunto llamado Ciencias Sociales es
un todo más grande que la suma total de sus partes.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-1

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�Jorge Francisco Aguirre / El estatus transdisciplinario de las Ciencias Sociales

Además de los grados, también se han establecido tres tipos
de interdisciplinariedad: la lineal, la restrictiva y la estructural. En
la primera se da, nuevamente, el intercambio de una o más leyes
tomadas de una disciplina para explicar fenómenos de otra; sólo
se requeriría alguna redefinición de las variables y parámetros
para ajustarla al nuevo contexto disciplinario. En la tercera, las
interacciones entre dos o más materias llevan a la creación de un
cuerpo de conocimiento que forman la estructura básica de una
disciplina original, la cual no puede ser reducida a la coordinación
formal de sus generadoras, lo cual es muy parecido al tercer grado
expuesto arriba. Pero el segundo tipo, el restrictivo, consiste en una
aplicación a un campo específico y hacia un objetivo concreto. Y
podría aventurarse que las Ciencias Sociales constituyen un cuerpo
de saber de este tipo porque reciben aportaciones con el propósito
de orientar decisiones que buscan ubicarse estrictamente en el
campo del “fenómeno social” y sus áreas afines.
Si bien es cierto que existe la integración de saberes para
constituir el fenómeno social y sus áreas afinas, las estrategias de
alineación a pesar de la diferenciación no siempre pueden lograr
un mismo objetivo. Las ciencias tienen como objetivo conocer,
pero sus indagatorias no tienen el mismo objeto formal de estudio
ni los mismos procedimientos metódicos. Por ello es que, en el
caso de las Ciencias Sociales, se ha requerido la agrupación de
saberes que tienen como objeto una parcialidad o alguna de
las aristas que llevan a la realidad del fenómeno social desde la
perspectiva multi y transdisciplinar.
En lo que respecta a la multidisciplinariedad o
pluridisciplinariedad (que se considerarán como sinónimos con
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-1

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

objeto de no multiplicar los entes lingüísticos sin necesidad)
ésta representa el estudio de un objeto perteneciente a una única
disciplina pero abordado por varias disciplinas al mismo tiempo
cada una con su enfoque. El conocimiento del objeto en su propia
disciplina se profundiza y la investigación pluridisciplinaria
aporta un plus a la disciplina en cuestión, en opinión de Nicolescu
(1996, p.37). Pero más que profundizar, debería decirse que el
conocimiento se extiende o complementa.
Cabe advertir, en primer lugar, que las disciplinas tienen
un objetivo, proyecto o tarea común de manera parcial, es decir,
todas buscan conocer al propio objeto de estudio. No parece
entonces que el estudio de un mismo objeto desde diversos
ángulos sea multidisciplinario si no se comparte un mismo
problema a resolver. En este sentido, el ejemplo de Nicolescu
(que un cuadro de Giotto puede estudiarse a través de la mirada
de la historia del arte cruzada con la de la física, la química, la
historia de las religiones, la historia de Europa y la geometría) no
resultan muy ilustrativos. La química estudiará los componentes
físicos del lienzo de Giotto y eso puede generar admiración,
pero no auxilia a una experiencia estética, motivo para el cual el
lienzo fue pintado. La historia de las religiones podrá aportar el
contexto del autor, de los receptores de su época y del mensaje,
pero si el espectador pertenece a otra tradición, religión y cultura,
no obtendrá la misma intuición privilegiada de la experiencia
estética que busca el autor de la obra.
Es decir, la multidisciplinariedad es útil para entender,
pero limitada para comprender (distinción que se caracterizará
más adelante). La multidisciplinariedad parece ser un mero acopio
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�Jorge Francisco Aguirre / El estatus transdisciplinario de las Ciencias Sociales

de información y saber sobre un mismo objeto de estudio general
y eventualmente hace emerger la construcción conceptual de un
problema o dilema, por ello –aunque valiosa- es insuficiente para
los propósitos prácticos (prescriptivos y de juicio) que podrían
poseer las Ciencias Sociales. El CONACYT mexicano postula:
Se entiende como multidisciplina al contraste de perspectivas
disciplinares en una forma aditiva: cuando dos o más disciplinas independientemente y de forma limitada interactúan para
proveer un punto de vista a un problema desde sus propias
perspectivas. (CONACYT, 2021, Art. 2, XIII, DOF, p. 234)

Así, por ejemplo, en el conjunto de las Ciencias Sociales
se encuentra la Antropología Social y las Ciencias Políticas; en la
primera pueden estudiarse conductas presentes en algunas etnias,
pero no en todas las civilizaciones (por ejemplo, la poliandria),
mientras que en las segundas se hallarán formas históricas de
organizar el poder de una comunidad (por ejemplo, patriarcados
monárquicos). La mera suma de ambos saberes no aporta un
problema, sin embargo, pueden generar un dilema (¿qué forma
debe promoverse, la poliandria o el patriarcado?) o plantear la
necesidad de defender un derecho humano universal (bajo el
supuesto de que una de las dos es la correcta) al añadir saberes de
otras Ciencias Sociales.
Por último, la transdisciplinariedad, con el peso que le
da el prefijo trans, que quiere decir ‘al otro lado’ o ‘a través de’,
y por ello, pretende ver más allá de las mismas disciplinas, busca
la integración teórica y práctica: “lo que está a la vez entre las
disciplinas, a través de las diferentes disciplinas y más allá de
toda disciplina” (Nicolescu, 1996, p. 37). Por ende, apunta a una
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

práctica: la solución de un problema o dilema, toda vez que se han
integrado múltiples ideas, principios, perspectivas y postulados
de áreas muy distintas.
El término transdisciplinariedad ha sido promulgado por
la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la
Ciencia y la Cultura (UNESCO) y el Centro Internacional para la
Investigación Transdisciplinaria (CIRET) (Rivas, 2010), también
por el CONACYT de México, que apunta:
Se entiende por transdisciplina cuando las perspectivas de dos
o más disciplinas trascienden entre sí para formar una nueva
aproximación holística; el resultado será completamente diferente o nuevo a lo esperado de la suma de las perspectivas
individuales de las disciplinas. (CONACYT, 2021, Art. 2, XIII,
DOF, p. 234).

Es decir, es la cualidad que se desarrolla a través de las
disciplinas (y por ello implica la multidisciplinariedad), pero a su
vez va más allá porque conceptualiza de modo integral problemas
y toma decisiones para resolverlos. Quienes la han pensado y
ejecutado, la consideran el producto de una investigación referida
a un problema definido conceptualmente de manera inter y multi
disciplinaria y, por supuesto, como algo más allá que la simple
suma de disciplinas porque promueve nuevos conocimientos
(Casas, 2008, p. 98; Garrafa y Osorio, 2009, p. 85). Es un concepto
avanzado y dinámico que está, al mismo tiempo, “entre”, “a través”
y “más allá” de las disciplinas y que, como se ha dicho: constituye
un todo mayor a la suma de sus partes.
Las
la

consideraciones

manifestación

de

anteriores

Nicolescu

quien

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coinciden
agrega

que

con
la
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�Jorge Francisco Aguirre / El estatus transdisciplinario de las Ciencias Sociales

transdisciplinariedad posee tres pilares: los niveles de Realidad,
tal y como se encuentra en el Artículo 2 de la Carta de la
Transdisciplinariedad (1996) [y Nicolescu ejemplifica con la física
mecánica y la física cuántica y los cambios de paradigmas], la
lógica del tercero incluido [ejemplificados con casos que rebasan
la lógica, en especial el Teorema de Gödel] y la complejidad
[generada por el objeto y sus abordajes pluri o multi disciplinarios
y reconocida también como un desafío para las Ciencias Sociales
por Wallerstein (1996, 1998)]. Entre estos tres pilares se
determina la metodología de la investigación transdisciplinaria
(Nicolescu, 1996, p. 37-38).
Los niveles de Realidad y la lógica del tercero incluido
(consistente en un modelo o nivel coherente en sí mismo, pero
inconsistente en otro), sirven a Nicolescu para discurrir sobre la
posibilidad de pasar de un nivel de Realidad a otro. Ello puede
implicar el deseo de un modelo de conocimiento completo, pero
más que nada, implica un modelo de realidad coherente y abierta
donde desde la interdisciplinariedad y la multidisciplinariedad
se acaba por construir un conjunto de saber globalizador. Tal
caso puede postularse para las Ciencias Sociales con el amplio
tema del desarrollo sustentable, pues lo mismo abarca tópicos
biológicos, ecológicos, económicos, que culturales, sociales,
históricos, éticos y hasta de bioseguridad, etc.
Ahora bien, la lógica de un tercero incluido, en vez del
tradicional lógico y metafísico del tercero excluido, nos muestra la
validez de ciertos conocimientos dentro de un modelo y su invalidez
dentro de otros. Nicolescu, como se ha dicho, refiere el Teorema
de Gödel al respecto, pero también puede ejemplificarse con casos
indubitables: los principios de la física mecánica inválidos en las
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áreas de la física cuántica; la geometría euclidiana improcedente en
el espacio elíptico o hiperbólico, y para ejemplificar en las Ciencias
Sociales se podrían enumerar ejemplos en diversos tópicos, como
el caso de la globalización versus el regionalismo, el universalismo
versus el comunitarismo, la economía de desarrollo extraccionista
versus la ecología de la conservación, y un larguísimo etcétera.
Con ello quiere ejemplificarse que la transdisciplinariedad es la
única condición de posibilidad para plantear conceptualmente
problemas bajo la fórmula de dilemas. Asunto que se explicará en
el siguiente apartado.
Por lo pronto, las consecuencias de una transdisciplinariedad
que reconoce diversos niveles de realidad y su respectiva
complejidad implican reconocer diversos niveles de percepción. Es
decir, si existe una ciencia transdisciplinaria es porque el objeto
de estudio de dicha ciencia posee material suficiente para requerir
y exigir un tratamiento transdisciplinario y, consecuentemente,
también para requerir y exigir diversos niveles de percepción. Es
decir, la transdisciplinariedad pone en evidencia la necesidad del
Sujeto transdisciplinario (Nicolescu, 1996, p. 44).
Y todavía más allá, desde la perspectiva del sujeto
cognoscente, que no es uno solo y abstracto, sino el cúmulo
de investigadores abocados a la indagatoria de los objetos de
estudio. Y dadas las diversas percepciones de los investigadores
y la multiplicidad de paradigmas de conocimiento que
corresponden a diversos niveles y complejidades de la realidad
a estudiar transdisciplinarmente, se requiere de la teoría de
la interpretación (hermenéutica) para poder comprender las
variaciones de significados de datos e informes en las múltiples
perspectivas; tanto de las disciplinas como de sus investigadores.
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�Jorge Francisco Aguirre / El estatus transdisciplinario de las Ciencias Sociales

Es decir, la teoría de la interpretación se requiere para trasladar
la significación de las nociones de una ciencia a otra de manera
que también resulten significativas. Por tanto, el servicio
de la hermenéutica ante las diferencias conceptuales de las
ciencias, por donde transita transversalmente la metodología
transdisciplinaria, es invaluable.
Por estas razones puede coincidirse con el Manifiesto
de la Transdisciplinariedad de Nicolescu (1996) y con los ilustres
firmantes de la Carta de la Transdisciplinariedad (1994) cuando
afirman: a) se generan diferentes grados de transdisciplinariedad
(Nicolescu, 1996, p. 38); b) la unidad abierta son dos facetas de una única
y misma Realidad (Nicolescu, 1996, p. 43); c) Artículo 4. La clave
de la bóveda de la transdisciplinariedad reside en la unificación
semántica y operativa de las acepciones a través y más allá de
las disciplinas. Ello presupone una racionalidad abierta, a través
de una nueva mirada sobre la relatividad de las nociones de
«definición» y «objetividad» (Carta, 1994).
Este último punto puede ilustrarse perfectamente en la
unificación semántica del traslado de significaciones lingüísticas.
Así, por ejemplo, al hablar de “fenómeno social”, algunos
científicos pueden considerar estrictamente lo que acontece
exclusivamente con la conducta, mientras otros toman en
consideración los recíprocos impactos ecológicos entre humanos
y su medio ambiente. Por tanto, “fenómeno social” resulta una
noción por encima de la univocidad, pues es análoga y, por ende,
aplicable transdisciplinariamente.
Para evitar equívocos el “fenómeno social” debe abordarse
con la transdisciplinariedad y apertura de su semiótica analógica. El
lenguaje transdisciplinario, en opinión de Nicolescu, fundamenta
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

la inclusión del tercero (1996, p. 87). Ello, como es obvio, permitirá
la apertura, entendida como la aceptación de lo desconocido o
imprevisible. Para las Ciencias Sociales la inclusión de un tercero
y la imprevisibilidad es fundamental, porque posibilita plantear
su tarea en forma dilemática.
Otros expertos (Instituto Transdisciplinar de Estudos
Criminais, Porto Alegre, Brasil. http://www.itecrs.org/) han
querido caracterizar a la transdisciplinariedad como la intención
de superar la fragmentación del conocimiento provocada
por el positivismo. Obrando más allá del enriquecimiento
de las disciplinas con diferentes saberes (multidisciplina)
y del intercambio epistemológico y de métodos científicos
de los saberes (interdisciplina), desean concebirla como
una ciencia interactuante y totalizadora (Pérez y Setién,
2008) y también como integradora (Martínez, 2007). En ese
sentido, la transdisciplinariedad puede adoptar el modelo de
la interdisciplinariedad integradora sistémica, pues ésta se
considera un fenómeno transdisciplinario.
La interdisciplinariedad integradora sistémica es definida
como “varias disciplinas interactúan dialécticamente hacia una
disciplina” (Pérez y Setién, 2008) y como ejemplo cabe citar los
aportes de todo tipo de ciencias ante la problemática del SARSCoV2. En el caso de las Ciencias Sociales, los aportes provienen,
al menos, de la Antropología, la Economía, la Historia, la
Lingüística, la Política y la Sociología. Y no debe confundirse con
la interdisciplinariedad sistémica común en donde “una disciplina
desemboca en varias”, como por ejemplo de la matemática surgen
la sociometría, infometría, optometría, etc., es decir, la forma
matemática de hacer las cosas, de formalizar o tratar a diversos
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�Jorge Francisco Aguirre / El estatus transdisciplinario de las Ciencias Sociales

objetos de estudio, según la expresión de Maritain utilizada
más arriba. Un esquema de la llamada interdisciplinariedad
integradora sistémica como transdisciplina es otorgado por Pérez
y Setién (2008)
en la Figura 1 “Figura de procedimiento de
gestación transdisciplinario”:

Esta figura explica lo estipulado en el Artículo 3 de La
Carta:
…hace emerger de la confrontación de las disciplinas nuevos
datos que las articulan entre sí, y nos ofrece una nueva visión de
la naturaleza y de la realidad. La transdisciplinariedad no busca el dominio de muchas disciplinas, sino la apertura de todas
las disciplinas a aquellos que las atraviesan y las trascienden
(Nicolescu, 1996, p. 106).

Por tanto, la transdisciplinariedad, en efecto, rebasa las
aportaciones interdisciplinarias y multidisciplinarias, no sólo
porque supera la fragmentación del objeto de estudio, sino
porque integra las formalidades de la metodología, investigación
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

y saberes hacia los propósitos de la disciplina transdisciplinaria:
cumplir con el reconocimiento e integración bien discernida de
varios niveles de realidad, estructura del conocimiento complejo
y la apertura para la inclusión de un tercero dilemático. Y, sin
embargo, debe quedar claro que la transdisciplinariedad “no
constituye una ciencia de las ciencias”, como lo declara el Artículo
7 de La Carta. Pues, en efecto, más bien persigue, y en eso estriba
precisamente su condición de trascendente, “la unidad de acción
como una correlación del conocimiento científico, pragmático y
moral…” (Hadorn, 2004, s/p).
Así, los rasgos fundamentales de la transdisciplinariedad
derivan acciones no sólo con carácter pragmático (conocer para
actuar), sino también de índole moral por los beneficios que persigue
la trascendencia del saber transdisciplinario (actuar para mejorar).
La transdisciplina se encuentra propicia a constituirse como un
elemento esencial y comprometido en las Ciencias Sociales, uno de
los aspectos que la hace mayor a la suma de sus partes.
La adopción de una metodología transdisciplinaria en las
Ciencias Sociales
A pesar de la fragmentación de los objetos de estudio y la
incomunicabilidad de los niveles de realidad, cuando se debe
aportar conocimiento para tomar decisiones, cabe recordar la
advertencia de Nicolescu: “un verdadero decisor debería poder
dialogar con todos a la vez”. (1996, p.36). Pues siempre se desea
que las decisiones adoptadas sean las mejores posibles.
La transdisciplinariedad, como se ha visto, intenta retomar
la comunicación entre las diferentes disciplinas tras haber
pasado por un periodo de fragmentación y especialización, lo que
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�Jorge Francisco Aguirre / El estatus transdisciplinario de las Ciencias Sociales

provocó una incapacidad de comprensión de las problemáticas
y de cómo se pueden postular soluciones. A partir de ahí es
preferible agrupar en un modelo transdisciplinario al grupo de
las Ciencias Sociales en vez de tergiversar cada una de dichas
ciencias. Parafraseando a Palacios (2014, p. 416) se podría decir:
las Ciencias Sociales podrían ser una transdisciplina juntamente
con otras ciencias tanto naturales como sociales. Sin embargo,
antes de serlo primero deben lograr que sus corrientes internas
dejen de conflictuarse entre sí y comiencen a colaborar en la
búsqueda de respuestas a la complejidad. Así las cosas, sin duda
es preferible construir el conjunto de las Ciencias Sociales de
manera transdisciplinaria en vez de esperar a un consenso de las
ideologías epistémicas de cada una de las ciencias del grupo.
Como la transdisciplinariedad abarca una unidad de
conocimiento y también la trascendencia del tomar decisiones
más allá del simple conocer, entonces postulamos que las
Ciencias Sociales deben definirse como transdisciplinarias por el
solo hecho de su interés: explicar el fenómeno social y aportar
soluciones a las problemáticas humanas. Es decir, no sólo es una
integración de diferentes disciplinas, sino que además tiene como
prioridad y compromiso que puedan proponerse soluciones
ejecutables.
Una ciencia transdisciplinaria, en sí misma o de manera
pura (en el sentido kantiano), puede definirse como “el proceso
por el cual los límites de las disciplinas individuales trascienden
para tratar problemas desde perspectivas múltiples con vistas
a generar conocimiento emergente. Es la transformación e
integración del conocimiento desde todas las perspectivas
interesadas para definir y tratar problemas complejos” (Pérez y
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Setién, 2008, p. 5). Pero si añadimos la intencionalidad axiológica,
entonces deben sumarse las orientaciones y obligaciones morales
inherentes.
Las Ciencias Sociales, en tanto un conjunto de saberes
transdisciplinarios juzgará las decisiones que aporta cada
disciplina de acuerdo con lo más conveniente, a la mejor bondad
moral. De esta forma, recaudan cualquier tipo de información
de cada área, validándola de acuerdo con sus pros y contras, e
integrando una visión que irá más allá de la que implican las
ciencias uni-disciplinares y también más allá de la construcción
multidisciplinar o pluridisciplinar, pues, finalmente, busca
orientar o regular la acciones conforme a lo que se considera como
bueno. Para conseguir el éxito de este método, es importante
conocer y mantenerse abierto a las aportaciones de cada una de
las disciplinas que pueden estar involucradas, ya que ésa es la
única manera de percatar cómo cada decisión tiene un impacto
en otro ámbito o corre el riesgo de caer en la dinámica del doble
efecto. Por ejemplo, si se pone un muro perimetral para que una
zona quede resguardada de la SARS-CoV2, este consejo generará
la criminalización de cualquier sujeto “ajeno” al área limítrofe y
con ello también degenerará la cohesión del capital social.
Puede

entonces

proponerse

que

las

Ciencias

Sociales, con su característica transdisciplinaria, busquen la
transformación e integración del conocimiento de todas las
perspectivas interesadas, y se constituyan en el medio orientador
imprescindible para regular las acciones científicas, tecnológicas,
económicas, políticas, jurídicas, sociales, etcétera, que toma en
cuenta los diversos impactos axiológicos en esos mismos ámbitos.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-1

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�Jorge Francisco Aguirre / El estatus transdisciplinario de las Ciencias Sociales

Por lo tanto, las Ciencias Sociales, en tanto
transdisciplinarias, no se basan en una deontología del derecho,
de la economía o de la educación. Tampoco establecen un
lineamiento reduccionista aplicable a los científicos de sus propias
disciplinas, sino que, al reunir distintas áreas de conocimiento,
indican con criterios axiológicos el campo de las decisiones.
Debe hacerse hincapié entonces que las ciencias que
conforman el conjunto de las Ciencias Sociales tienen como
objetivo conocer; que sus indagatorias no tienen el mismo objeto
formal de estudio, ni los mismos procedimientos metódicos. Que,
cognitivamente considerado, el método y sus logros o alcances
cognitivos son moralmente neutrales. Y que corresponde a la
dimensión transdisciplinar decidir por el bien o beneficio y,
por ende, su misión es orientar la ejecución de las aplicaciones
técnicas de los demás conocimientos científicos.
La transdisciplinariedad de las Ciencias Sociales da pauta
para recordar la diferencia entre entender y comprender establecida
por Dilthey3, donde el sujeto cognoscente tiene diferentes roles.
En el entender el sujeto cognoscente no se involucra con lo que
conoce. En el comprender, el sujeto cognoscente está involucrado
en la indagatoria al grado que el sentido de sí está en juego en la
misma indagación y comprensión, pues comprende y se comprende
también a sí mismo. Wallerstein (1996, 1998) insistió en establecer
la relación entre el investigador y la investigación. No es lo mismo
admirar la estética gótica de una catedral medieval cuando se posee
3 Dilthey, W. (1970) La estructura del mundo histórico en las humanidades, Fráncfort del Meno: Suhrkap, después ampliamente retomada por K.O.
Apel, K.O. (1979) Die Erklären-Verstehen-Kontroverse in Transzendental-pragma-

tische, Frankfurt, Suhrkamp.
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

una profunda devoción católica que cuando se visita como turista
desde el budismo asiático. El primero comprende y se comprende,
el segundo entiende, pero no se encuentra a sí mismo reflejado en
el quehacer de su indagatoria.
En

consecuencia,

las

Ciencias

Sociales

con

la

caracterización de transdisciplina pertenecen al comprender,
dado que el sujeto está requiriendo una orientación para actuar
y está involucrado en la calificación de responsabilidad social,
jurídica y moral que recibirá su actuación. La eticidad irrumpe
en su existencia a diferencia de la neutralidad epistémica que se
patentiza en las demás ciencias cuando proceden exclusivamente
en su quehacer cognitivo. No es igual, por ejemplo, obtener
una estadística de crímenes de lesa humanidad, que tomar las
acciones para mejorar con mayor eficiencia la prevención de
éstos; así las Ciencias Sociales tienen como objeto de estudio la
conducta humana en relación con el respeto, la conservación y
la promoción del humano y deben caracterizarse como ciencias
transdisciplinarias de un acto cognitivo de comprensión y no de
mero y ajeno entendimiento de datos.
Respecto al científico social que ejerce dichas disciplinas,
éste deberá cumplir con la percepción de diversos niveles de
realidad, comprender la circunstancia del conocimiento complejo
y sobre todo la estipulación del tercero incluido que se traduce en
no-resistencia. Es decir, el investigador no debe racionalizar al
objeto de estudio dentro de un solo marco lógico o un único y
exclusivo modelo o paradigma de conocimiento.
Las

Ciencias

Sociales

entonces

son

un

saber

privilegiadamente transdisciplinario porque, como explica
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�Jorge Francisco Aguirre / El estatus transdisciplinario de las Ciencias Sociales

Hadorn (2004): “la investigación transdisciplinaria implica ver
un problema en un nivel descriptivo, normativo e interactivo”
(párr. 22).
Las Ciencias Sociales cumplen estas tres condiciones
sumadas a los tres pilares de la transdisciplinariedad. De donde
los diversos niveles de realidad y las condiciones hermenéuticas
para comprender dicha diversidad, aún desde perspectivas
diversas, son efectivamente abordados.
Nicolescu aporta un ejemplo donde asoma el carácter
transdisciplinario de las Ciencias Sociales, si se consideran éstas
en su sentido más básico como Ciencias de la sobrevivencia: dice
sorprenderse por la multiplicidad de enfoques que requiere el
acompañamiento a los moribundos. Para él
El acompañamiento a los moribundos no puede ahorrarse una
investigación transdisciplinaria en la medida en que la comprensión del mundo actual pasa por la comprensión del sentido de la
vida y de la muerte en este mundo que es el nuestro (1996, p.39).

Este ejemplo no postula a las Ciencias Sociales
como el conjunto de ciencias con mayor gradación y calidad
transdisciplinarias. Quizá la tanatología, la medicina, la geriatría
(en el mejor de los casos para el moribundo), la psicología de
los cuidados paliativos, tendrían prioridad como arquetipos de
disciplinas que requieren la transdisciplinariedad.
Por otra parte, Nicolescu afirma que “existen grados de
transdisciplinariedad, pero no pueden existir disciplinas con carácter
transdisciplinario, [porque] la metodología transdisciplinaria
no remplaza la metodología de cada disciplina” (1996, p.89).
Sin embargo, desde la mirada a las Ciencias Sociales no puede
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

compartirse esta opinión. Es cierto que la finalidad de las
disciplinas es obtener descubrimientos verdaderos y que éstos
pueden hilarse y sumase a diversas disciplinas para que, a su
vez, obtengan nuevos descubrimientos. No obstante, lo “trans”
de la transdisciplinariedad en las Ciencias Sociales reside en que
el quehacer transdisciplinario va más allá de la metodología de
indagación, está en la normatividad e interactividad de la toma
de decisiones que incluye la adhesión a principios y el respeto
a valores.
Así entonces, las Ciencias Sociales son un corpus
transdisciplinario no sólo en el sentido de que su indagatoria
es transversal a diversas disciplinas, sino que trasciende en su
información hacia la normatividad y la acción a tomar. Es decir,
las Ciencias Sociales en la tarea de la descripción recogen los
niveles de realidad y complejidad; en la normatividad establecen
el tercero incluido en forma de dilemas, pues no existen modelos
únicos para garantizar la conducta deseable que anhelan los
humanos, ni protocolos de actuación infalibles o de aplicación
de recetario por encima de la discrecionalidad y la prudencia
aplicada a los casos concretos. Y en la interacción apunta a la
ejecución de actos que deben ser orientados por la normatividad,
la valoración y, eventualmente juzgados por los cánones de la ley
(los códigos) y los principios de la moralidad.
A pesar de que Pérez y Setién (2008) consideren que
la esencia de la transdisciplinariedad “no sea una disciplina
sino un enfoque”, no debe coincidirse en esta apreciación
cuando de las Ciencias Sociales se trata. La interactividad, las
decisiones, las ejecuciones en materia social no se reducen a
enfoques, opiniones o cosmovisiones. Las Ciencias Sociales
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-1

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�Jorge Francisco Aguirre / El estatus transdisciplinario de las Ciencias Sociales

son transdisciplianarias porque están fundadas en principios,
argumentos y jerarquizaciones axiológicas que rebasan los
meros enfoques descriptivos precisamente por su capacidad
para abordar problemas con demostraciones y otorgamientos de
evidencias (tanto con metodologías empíricas como lógicas).
Discusiones conclusivas
Se ha mostrado que la noción de “fenómeno social” es análoga
(puede atribuirse el adjetivo “social” a variados sustantivos:
trabajo, economía, medicina, seguridad, condición, interacción,
etcétera). En consecuencia, reducir las Ciencias Sociales sólo a
funciones interdisciplinarias o multidisciplinarias, provocaría,
parafraseando a Baratta: que el adjetivo social estrangule
a los sustantivos (Baratta, 1997, p. 21). Pero la propuesta
transdisciplinar busca lo contrario: que “lo social” amplíe y
expanda a los sustantivos y sus correspondientes sustancias.
Reducir “lo social” a exclusivo objeto de una disciplina
o interdisciplina o multidisciplina implicaría una reducción del
objeto de estudio. Por ende, “lo social” requiere de la apertura
y la tolerancia epistémica de la transdisciplinariedad, pues
sus problemas constituyen lo que Paquet denominó, como se
citó arriba, “los problemas retorcidos” que requieren buenas
respuestas, aunque no sean elegantes.
No obstante los riesgos epistemológicos anteriores,
las Ciencias Sociales se superan con el tránsito hacia la
transdisciplinariedad a través de una mayor integración de
temáticas, ciencias y metodologías parcelarias con el itinerario:
Diversos Niveles de Realidad, la Complejidad del Conocimiento
ante esos niveles de Realidad, el Orden Descriptivo que implica
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

en sí mismo la descripción constatativa, la normatividad y la
interactividad.
Para completar el itinerario debe recordarse que la
propuesta transdisciplinaria se caracteriza por la toma de
decisiones y ello requiere dos condiciones más: la reorganización
de un problema a abordar en forma de dilema y la respectiva toma
de decisión bajo la tutela de principios y valores. Por ello, ha de
insistirse en parafrasear la idea referida de Paquet: es preferible
obtener respuestas no elegantes, pero sobre problemas en verdad
pertinentes.
Finalmente, pero no menos importante, cabe recodar
cuáles son esos principios que tutelan las Ciencias Sociales:
el orden social, la paz y el bien común. En este sentido, los
principios, precisamente en razón de ser principios y detentar la
cualidad de universalidad, son exigibles a todos los miembros del
conjunto social.
Bajo la tutela de dichos principios se pueden operar los
valores. Debe recordarse que los valores son realidades inteligibles
comprendidas como bienes; que poseen efectos tanto materiales
como intangibles y que resultan auténticamente valorados cuando
se pone interés en conseguirlos. Los valores pueden enlistarse y
jerarquizarse según diversos criterios (cronológicos, lógicos,
jurídicos, pertenecientes a una tradición o moralidad y, también
según una escala de preferencias). Será tema de otro ensayo
exponer y argumentar los mejores criterios y sus consecuentes
listados y jerarquizaciones, baste por lo pronto enlistar los
valores referentes a la interactividad de las decisiones tomadas en
función del saber que aportan las Ciencias Sociales: la dignidad
humana, las garantías que protegen los derechos humanos, el
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�Jorge Francisco Aguirre / El estatus transdisciplinario de las Ciencias Sociales

respeto, la tolerancia, el bien común, la solidaridad, la justicia,
la honestidad, la veracidad, la independencia y autonomía. Sin
duda, la presencia transversal de los principios y valores de las
Ciencias Sociales también avalan su condición transdisciplinaria.

Referencias bibliográficas
Baratta, A. (1997). “Entre la política de seguridad y la política
social en países con grandes conflictos sociales y políticos”, Instituto Nacional de Ciencias Penales. Conferencia, México, noviembre. Editado en E. Carranza (coord.)
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, julio-diciembre, 2022

Anáhuac, Nuevo León, México.
Oportunidad y Desafío
Anáhuac, Nuevo León, México.
Opportunity and Challenge
Gerardo Macario Pantoja Zavala1
Omar Alejandro Moreno Garza2
Carlos Emmanuel Saldaña Villanueva3
Resumen: El desarrollo socioeconómico de los municipios constituye
parte de las fuerzas productivas de un estado y de una nación. El objetivo de este trabajo es analizar la conformación del municipio de Anáhuac, Nuevo León, desde su fundación, para obtener elementos evaluativos encaminados a configurar una plataforma de proyección hacia el
desarrollo regional considerando la naturaleza operativa del área y su
espacio geográfico. Los aspectos examinados permitirán delimitar la
implementación de un modelo sustentable y de acción territorial con
el propósito de desarrollar industrias, empresas de servicios o negocios
agropecuarios donde los entornos ecológicos sean preservados o recuperados para futuras generaciones.

1 Profesor/Investigador. ESCUELA PREPARATORIA Núm. 25. Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), Escobedo, Nuevo León, México.
2 Profesor. ESCUELA PREPARATORIA Núm. 25. Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), Escobedo, Nuevo León, México.
3 Universidad Autónoma de Nuevo León, México.

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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Palabras clave: Historia, territorialidad, geografía, recursos naturales,
demografía.
Abstract: The socioeconomic development of the municipalities constitutes part of the productive forces of a state and of the nation. The
objective of this work is to analyze the conformation of the municipality of Anáhuac, Nuevo León, since its foundation, to obtain evaluative elements aimed at configuring a projection platform towards
regional development considering the operational nature of the area
and its geographic space. The aspects examined will allow defining the
implementation of a sustainable model and territorial action with the
purpose of developing industries, service companies or agricultural businesses where ecological environments are preserved or recovered for
future generations.
Keywords: History, territoriality, geography, natural resources, demography.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-2

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�Gerardo Pantoja; Omar Moreno; Carlos Saldaña / Anáhuac, Nuevo León, México

1. Introducción
El inicio del municipio de Anáhuac, integrado al resto de los
municipios del estado de Nuevo León en México, se considera
de manera oficial desde la promulgación del “Decreto 115 de la
H. XLV Legislatura del Estado de Nuevo León, el 29 de mayo de
1934” (Secretaría de Gobernación México, 2020). Esa perspectiva
proporciona una historia muy corta, pero interesante. Ante el
contexto y los hechos históricos de la época, la fundación del
municipio es un efecto de la Revolución mexicana, se fundó
en la posrevolución, durante la etapa del Maximato. En la
cúpula mexicana admiraban el progreso liderado en el mundo
por Norteamérica, Europa y la Unión Soviética: reflejado en
gigantescas obras de infraestructura, algunas de naturaleza
agropecuaria. Historiando desde esa época permite adentrarnos
en la edad contemporánea y así lo haremos. Pero tendremos
que dedicarle letras a épocas más lejanas como a las etapas de
la historia moderna, colonial y prehispánica, con el objetivo de
encontrar tendencias a largo y mediano plazo.
Para dotar al trabajo de varios ángulos de observación,
Anáhuac será estudiado también desde la perspectiva de la
historia ambiental, entendida en este caso como la que se encarga
de la interacción de los humanos con los espacios ecológicos, no
sólo su fauna y vegetación, también sus suelos, su clima y como
producto de dicha interacción suelen reproducirse condiciones
socioeconómicas y políticas marcadas por esa dinámica.
La historia agraria y la social proporcionarán objetos
y sujetos de estudio; de la primera, elementos como la tierra, el
agua, los ranchos, así como los rancheros, ejidatarios, entre otros;
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

de la segunda, grupos como terratenientes, rancheros, peones,
ejidatarios, asalariados, burócratas, patrones y sindicatos. En
la época colonial la zona fue influenciada por misiones, villas,
burocracia virreinal, indios, entre otros, ya mencionados.
Para estudiar la frontera, aparentemente despoblada,
hasta finales del siglo XIX será considerado el estudio de
colonizadores, ejércitos y grupos fuera de la ley como gavilleros,
indios, revolucionarios, prófugos y contrabandistas. En el siglo
XX y todavía en el XXI se siguen presentando -en la zona- grupos
al margen de la legalidad.
Por justicia es necesario hacer historia del papel de los
habitantes originarios americanos del espacio de estudio o que
en algún momento llegaron a asentarse de manera temporal; es
decir, los grupos étnicos prehispánicos de América del Norte y
presentes en el territorio del actual Anáhuac hasta poco antes del
Porfiriato, cuando menos.
Los mexicanos del siglo XXI deben de tener claro que
Anáhuac, además de formar parte fundamental de un proyecto
agrario iniciado en el siglo XX, pasó a integrarse en el siglo XXI a
un proyecto aduanero y de comercio exterior, cuando la época del
libre comercio se cristalizó. Por lo tanto, el municipio hoy es más
complejo. En cierto punto, los dos grandes proyectos –y otros de
menor envergadura- se han cruzado y serán estudiados.
Hoy se necesita un proceso evaluativo y de diagnóstico de
necesidades de mejora; que integre características sustentables
ecológicamente, con claro sentido social y cultural, apoyadas o
basadas desde la productividad. El modelo deberá gestionar esos
recursos con el propósito de desarrollar industrias, empresas de
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�Gerardo Pantoja; Omar Moreno; Carlos Saldaña / Anáhuac, Nuevo León, México

servicios o negocios agropecuarios donde los entornos ecológicos
sean preservados o recuperados para futuras generaciones.
Pensamos que para generar una plataforma adecuada
para desarrollar el presente y el futuro es necesario un estudio
que analice la creación del municipio desde una perspectiva
histórica; se localicen momentos históricos con altibajos en el
desarrollo económico y social; se observe reflejada la teoría de
la territorialidad, seleccionada por su pertinencia para lograr un
entendimiento de la conformación del citado municipio.
2. Metodología
En cuanto a la elaboración de este trabajo, se retomarán en
primera instancia para el apartado teórico, los escritos de
Robert Sack, Raúl Prebisch junto a Pedro Vuskovic, textos
referentes a la territorialidad y a la perspectiva centro-periferia,
respectivamente. Correspondiente a la comprensión de los
recursos naturales de la zona de estudio, específicamente la flora
y fauna, se recurrió a consultar los datos del Instituto Nacional
de Estadística y Geografía4 (INEGI) y del portal de la Comisión
Nacional del Agua (CONAGUA) para valorar la climatología. La
sección histórica del territorio se elaboró considerando textos
antiguos como los de los cronistas del siglo XVII Juan Bautista
Chapa y Alonso de León; del siglo XVIII se estudiaron las visitas
de los gobernadores, la de Don Joseph Antonio Fernández de
4 Nota de la editora. El INEGI fue creado en 1983 como Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática y en el año 2008 cambió su personalidad jurídica y su denominación por Instituto Nacional de Estadística y
Geografía, aunque conserva las mismas siglas. Fuente Instituto Nacional de
Estadística y Geografía - INEGI (Quienes somos).

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-2

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Jáuregui Urrutia dio luz sobre el territorio; del siglo XIX se
consideraron las memorias de la Comisión de Límites 1827,
cuando el contingente cruzó el territorio de estudio; algunas
Memorias de Gobierno del siglo XIX y otros documentos del
archivo histórico de Nuevo León. También fueron consultados
historiadores como Israel Cavazos Garza, Eugenio del Hoyo,
Hortencia Camacho Cervantes y Antonio Peña, quienes
mantienen grandes aportaciones historiográficas, entre otros.
Para el apartado demográfico se consultaron documentos
de archivo y censos poblacionales, así como algunos datos
del contemporáneo INEGI que son indispensables porque
proporcionaron la materia prima para una interpretación de
los números y variantes de población que permiten una mejor
interpretación del estudio.
Además, como última instancia, se recurrirá a entrevistas
con pobladores que participaron en algunas actividades de la
zona en cuestión, esto para explicar la constitución del municipio
como un ente vivo, que goza de cierto sentido regional –propioaunque de carácter irregular, entre su población.
3. Marco teórico: geografía humana y territorialidad
Como parte del método de comprensión de la conformación
de un municipio, en este caso Anáhuac, se utilizará la teoría
de la territorialidad de Robert D. Sack (1983). En términos
generales posee las siguientes características:

los contextos

sociales, políticos, económicos y culturales impactan sobre
un determinado territorio, condicionando el comportamiento
del ser humano; la conformación del territorio es generada por
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�Gerardo Pantoja; Omar Moreno; Carlos Saldaña / Anáhuac, Nuevo León, México

propósitos específicos; esta teoría determina la importancia
del área geográfica, sus límites y las relaciones sociales. En esta
lógica, la territorialidad “no es la simple circunscripción de las
cosas en el espacio. No es igual a una región, área o territorio en
el sentido antiguo. Es una circunscripción con la intención de
influir, afectar o controlar” (Sack, 1983, pág. 56).
A continuación, se aplicarán las aportaciones de Sack en
el desarrollo histórico de Anáhuac. Es decir, por cada elemento
considerado como rasgo de lo que el autor concluyó como propio
de la territorialidad se mencionará un ejemplo, al menos, de
los hallazgos empíricos del devenir de Anáhuac. Cada hallazgo
escrito, es enunciativo, no limitativo. A través del resto de los
segmentos del presente estudio, se observarán más ejemplos, más
casos o más situaciones que reflejarán empíricamente los rasgos
encontrados por el autor cuando se forja un territorio. Después
de aclarar, continuamos con este segmento.
Históricamente, una comunidad es imposible de
contextualizar si no existe una territorialidad. El territorio
depende generalmente de un control político para hacer sentir
pertenencia, entre otros elementos; ésta es una aportación de
la teoría de la territorialidad: es “extremadamente eficaz en
determinadas circunstancias. La territorialidad clasifica al
menos en parte por área, más que por tipo” (Sack, 1983, pág.
58). En nuestro caso, podremos observar como el área ha sido
parte de uno o más municipios o incluso de uno o varios estados.
Una segunda consideración “la territorialidad puede ser fácil de
comunicar porque sólo requiere un tipo de marcador o signo: el
límite” (Sack, 1983, pág. 58).
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La tercera y cuarta propuestas teóricas de la territorialidad
enuncian que lo mejor es ejercer el control de un territorio
cuando en el tiempo y en el espacio de estudio los recursos son
imprevisibles (Sack, 1983, pág. 58). En el caso de Anáhuac ha
sido difícil gestionar aspectos muy complejos como el agua, la
población y la inseguridad, entre otros; pero cuando se ha logrado
controlar el territorio se fortalece. En el elemento de análisis
“el territorio aparece como el agente que controla” (Sack, 1983,
pág. 59), en el caso de Anáhuac se observó que cuando el cuerpo
burocrático con leyes y planes de desarrollo ha funcionado
controlando el territorio se desarrolla.
Ese control podrá verse, nítidamente, en las actividades
económicas de los primeros habitantes, aunque Sack señala,
“las actividades que encierran [los territorios] pueden ser tan
complicadas que es prácticamente imposible desentrañar todas
las razones para controlar las actividades de manera territorial”
(Sack, 1983, pág. 59). Sin embargo, el presente estudio aporta
una panorámica donde se mencionan especificidades como el
problema generado por la gran evaporación del agua, aunque
también se demostrarán en el desarrollo de este trabajo, en
las principales actividades económicas y en las tendencias
poblacionales del municipio.
La octava tesis teórica: “la influencia y la autoridad de una
ciudad, aunque se extienda por todas partes, se asigna legalmente
a sus límites políticos” (Sack, 1983, pág. 59). En este caso, por más
que acumule poder y riqueza, aunque no sea el caso, Anáhuac
será acotada en su acción legal al territorio. Sin embargo, aunque
parezca contradictorio cuando se fijan límites, se robustece el
municipio.
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�Gerardo Pantoja; Omar Moreno; Carlos Saldaña / Anáhuac, Nuevo León, México

Otra perspectiva que llama la atención, es la novena, la
territorialidad “ayuda a crear la idea de un espacio socialmente
vacío. Toma la parcela de terreno baldío de la ciudad. Está vacío
porque carece de artefactos social o económicamente valiosos”
(Sack, 1983, pág. 59). En nuestro caso, el municipio de Anáhuac,
se asignaron recursos para generar proyectos de infraestructura
que atrajeron a personas a los territorios no ocupados y a
otros expropiados, finalmente, aunque de manera paulatina
configuraron el territorio.
La última tesis, “la territorialidad puede ayudar a generar
más territorialidad” (Sack, 1983, pág. 59). En el caso anahuaquense
fue observable como a medida que se ocupaba el territorio surgía
una sinergia que servía como plataforma a otros habitantes para
desarrollar lugares cercanos y también distantes, en una dinámica
de auto reproducción.
Otra teoría diferente a la de Sack, es la aplicada por
Raul Prebisch, él propuso las conceptualizaciones de “centro”
y “periferia” al observar la dependencia de las regiones hacia el
centro. Si bien se aplicó en un entorno global, puede ser más
versátil y capaz de reflejar entornos, incluso, locales. En la
dinámica más usual, las regiones cumplen la función de dirigir
todo el entorno productivo hacia las áreas centrales; así, las
regiones periféricas producían las materias para el centro,
generando una dependencia específica (Prebisch, 1950).
No necesariamente el direccionamiento iba sobre un área
determinada, sino buscaba áreas con especificaciones similares,
según Prebisch, como se citó en Vuskovic, “la periferia se
desenvuelve bajo un patrón esencialmente imitativo” (Vuskovic,
1987, pág. 410). Por ejemplo, el cultivo del banano en los territorios
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americanos circundantes al Mar Caribe; y en un caso más próximo,
el cultivo del algodón en América del Norte, tanto en la parte sur
de Estados Unidos de América, como en la parte norte de México,
ambos territorios son vecinos o es parte de un solo espacio, como
sea; pero, en esa lógica, se podría incluir, también, la producción
del algodón en Egipto - un área con resultados iguales- , al final
llegaba a las áreas industriales del norte de América y de Europa,
sobre todo; es decir, su centro.
Es importante considerar la intervención de múltiples
aspectos y factores que pueden alterar el proceso “hay
mutaciones estructurales, por ejemplo, que generan conflictos
en el desarrollo” (Vuskovic, 1987, pág. 411). Estudios de este tipo
pueden ser pertinentes y relevantes debido a que en los territorios
ha habido cambios, a veces desfavorables, desde el punto de vista
ambiental. Como ejemplos, de desarrollos mal planteados, en los
que predominó el enfoque de aumentar la producción sin hacerla
sustentable, tenemos tres; el Mar Aral de la antigua URSS
dañado de forma terrible, actualmente sigue así, además, los ríos
que lo alimentaban fueron, también, impactados para aumentar
la producción, algodonera; otro caso, en el norte de México, es
el de la región de la Laguna cuando con fines productivos se
afectó a los ecosistemas de forma irreversible; se sabe de impactos
ambientales de mucho menor daño en Anáhuac, no es casual que
sea para los mismos fines y el mismo producto.
4. Medioambiente y recursos naturales de Anáhuac
El territorio del municipio de Anáhuac colinda al norte con el de
los estados mexicanos de Coahuila y Tamaulipas, y con el territorio
estadounidense del estado de Texas; hacia el sur, es contiguo al
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�Gerardo Pantoja; Omar Moreno; Carlos Saldaña / Anáhuac, Nuevo León, México

de Tamaulipas y al de los municipios neoloneses de Vallecillo y
Lampazos, y con este último también limita al oeste. Su territorio
equivale al 7.1% de la superficie neolonesa (INEGI, 2009).
Fisiográficamente, se ubica en la Provincia de las “Grandes
Llanuras de Norteamérica” en concordancia las “topoformas”
superficiales son: “Llanura aluvial con Lomerío,” ocupa un 44%
del territorio; el “Lomerío de Laderas Tendidas con Llanuras”,
abarca otro 39%; y la “Llanura aluvial con Lomerío de Piso Rocoso
o Cementado” posee una extensión de un 17%. La mayor parte del
suelo es aluvial con poca presencia de piso rocoso y un 2% de suelo
lacustre (INEGI, 2009). El uso de suelo y vegetación de Anáhuac
se divide en 58% matorral, 36% agricultura y 1% zona urbana. Los
porcentajes de mezquital y chaparral no son mencionados, pero
están presentes (INEGI, 2009).
La fauna típica del matorral desértico predomina en
Anáhuac, se compone de “especies carroñeras, búhos, aguilillas,
halcones, jaguarundis, gato montés, cenzontle aliblanco, venado
colablanca y lechuzas, entre otras” (Contreras, 2007, pág. 60).
También, es el hábitat de palomas, codornices, jabalíes, marranos
de monte, perdices, según los datos de algunos ranchos cinegéticos
de Anáhuac (Federación Mexicana de Caza, 2020).
Durante 2019, según el director general de Parques y
Vida Silvestre de Nuevo León, la pieza de caza más importante
de Anáhuac fue el venado cola blanca texano, ya que esta área
cuenta con la ventaja, respecto a otros municipios, de poseer
una extensión territorial relativamente grande. Ese año el estado
incrementó su actividad cinegética, al empezar la década pasada,
hubo varios años malos; acerca de estos últimos, el director
concluyó “la realidad es que nos afectó más la sequía que cualquier
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

otro evento aun considerando la inseguridad y la caza furtiva”
(Ortíz, 2020).
La disponibilidad de agua, efectivamente, es de crucial
importancia para el territorio de estudio. El municipio pertenece
a la región hidrológica “Bravo-Conchos”. El río Salado es el único
permanente, aunque existen ríos intermitentes, son casi tres
decenas. Cuenta con tres presas, la Salinillas destaca entre ellas
(INEGI, 2009). La presa Venustiano Carranza no forma parte
de la geografía del municipio. No es un embalse natural, pero
se vale de la naturaleza para proporcionar de forma adecuada
agua al distrito de riego 04, al que pertenece Anáhuac y a su
población; tiene una capacidad de 613.70 hectómetros cúbicos, la
Salinillas, que sí está en Anáhuac, es de 19.01 hectómetros cúbicos
(CONAGUA, 2020).
En general el clima es “seco muy cálido y cálido”, de
acuerdo a las clasificaciones pertinentes (INEGI, 2009). Un
panorama amplio de las temperaturas lo proporciona la estación
meteorológica 00019024 de la Comisión Nacional del Agua,
ubicada en la ciudad de Anáhuac.
La estación ha recopilado datos por un periodo mayor
a medio siglo, todos son expresados en grados centígrados: la
temperatura media de todos los meses es de 23º C, pero esta cifra
ofrece una perspectiva reducida. Cuando se observa la media
mensual, llaman la atención varios meses, como julio y agosto, los
de temperaturas más altas con 30.7, durante 57 años; o enero, con
la media más baja del año, 12.8, durante 59 años; pero ha sido un
clima aún más extremo, como julio de 1998 con 41.3 en promedio,
o los 5.8 en promedio –así es, cinco punto ocho- en enero de 1962
(CONAGUA SMN, 2020).
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�Gerardo Pantoja; Omar Moreno; Carlos Saldaña / Anáhuac, Nuevo León, México

La evaporación del agua, posiblemente sea el factor
climático de más alto impacto en Anáhuac, de acuerdo a nuestro
estudio. Ya que se evapora una media anual de 2091.7 mm, de los
doce meses del año, julio es el de evaporación más alta, con una
media de 303.3 mm; la menor es 16.9 mm, en diciembre; seguida
de enero, con 18.0 mm. (CONAGUA SMN, 2020).
El dato extremadamente elevado de la media de
evaporación anual coloca el problema al descubierto. De hecho, se
vivió por décadas en el suministro de agua a la ciudad de Anáhuac.
Se perdía agua al evaporarse y filtrarse cuando fluía por los canales
a cielo abierto, llamados “Principal” y “Camarón” trazados desde
la “laguna de Salinillas hasta la ciudad de Anáhuac.” A la solución
le llamaron “Acueducto Laguna de Salinillas-Anáhuac.” En 2003
se planeó una consulta pública y según su documento se disponía
“normalmente de un gasto de entre 440 y 500 l. p. s., de los cuales
sólo se aprovechaban 100 l. p. s. en la localidad” (Agua y Drenaje
N.L., 2020, pág. 2).
Es necesario considerar que ese riesgo de alta evaporación
afecta a todos los cuerpos de agua superficiales, por lo que el agua
extraída del subsuelo y entubada para su aprovechamiento es un
proceso más eficiente. Aunado a que en el norte de México llueve
poco y Anáhuac no es la excepción.
Las precipitaciones pluviales se presentan durante 46.2 días,
de acuerdo a los datos acumulados durante poco más de medio siglo.
Las precipitaciones anuales acumuladas dieron un total de 470.6
mm, el mes más lluvioso fue septiembre, 88.5 mm. El menos lluvioso
fue marzo con 15.5 mm, seguido de diciembre con 16.9 mm. Seis
días del año son impactados por tormentas, según la media anual,
durante poco más de medio siglo (CONAGUA SMN, 2020).
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La cantidad de tormentas es leve, sin embargo, sublima
pocas, pero grandes tragedias. El huracán Beulah en septiembre
de 1967, fue tan intenso que “el poblado Los Rodríguez quedó
devastado” (Fuentes, 2014, págs. 13-58). El 6 de julio de 2010
cuando impactó el huracán Alex, evacuaron el municipio ante
el riesgo inminente del desbordamiento de la presa Venustiano
Carranza (Informador , 2020, pág. 1).
En cuanto al uso potencial de la tierra como recurso
natural se encuentra que en Anáhuac para la agricultura
mecanizada continua es adecuado el 87% del territorio;
para la agricultura mediante tracción animal continua, sólo
es apta el 1% de la tierra; la no apta para la agricultura es el
12% de la zona de estudio. Es adecuado para la ganadería
mediante praderas cultivadas con maquinaria agrícola el
87% de Anáhuac; la vegetación natural diferente del pastizal
puede ser aprovechada únicamente en un 12% del territorio.
Si se proyectara “el aprovechamiento de la vegetación natural
únicamente por el ganado caprino” sólo es posible en un 1% del
área de estudio (INEGI, 2009, pág. 3). La zona urbana crece en
terrenos previamente ocupados por agricultura y matorrales,
así como en las llanuras. En el 2009, existían 795 localidades en
la totalidad del área territorial (INEGI, 2009, pág. 2). Pero es
necesario considerar que tres personas en un asentamiento son
tomadas como una localidad, y se cuenta igual que la población
más grande.
La afectación a las plantas degrada los espacios; Nuevo
León cruza por un severo problema en este sentido, tiene
sesenta y seis “especies ubicadas dentro de las categorías de
riesgo” (Alanís, 2004, pág. 212). La “degradación de tierras” es
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�Gerardo Pantoja; Omar Moreno; Carlos Saldaña / Anáhuac, Nuevo León, México

un problema en el país. El 54% del territorio presenta diferentes
niveles de ese fenómeno. Los estados donde se ubican “los
principales puntos de degradación extrema se localizan en
Veracruz, Tabasco, Tamaulipas y Nuevo León” (ONU, 2019).
Dada la aridez y otras condiciones del territorio de Anáhuac es
muy posible que sea parte del área estatal afectada, pero su gran
cantidad de tierra fértil, equilibra los elementos productivos y
propicios para el desarrollo.
El territorio anahuaquense carece de agua suficiente para
desarrollar esa tierra; el agua de la que dispone es proporcionada
por la presa Venustiano Carranza, pero este embalse se ubica
en el estado vecino de Coahuila y el líquido está comprometido
en un sistema de gestión del agua conocido como el distrito de
riego 04, que, a su vez, involucra a varios estados e incluso a dos
naciones. Quizás ser una pieza más del sistema hidrológico sea
un riesgo, dadas las presiones por ese líquido ante el cambio
climático.
Sin embargo, el agua y una vegetación profusa no son
factores de indudable desarrollo agropecuario. En un ejercicio de
contraste, los sentidos pueden engañar al comparar a Anáhuac
con el municipio, también nuevoleonés, de Santiago. El verdor
del paisaje, lo relativamente agradable de su temperatura y la
evidente disponibilidad de agua pueden conducirnos a pensar que
aquel municipio tiene más potencial agropecuario que Anáhuac.
Pero en realidad, Santiago no tiene potencial para el desarrollo
agrícola y ganadero. Ya que un 90% de su tierra no es apta para
la agricultura y es el mismo caso para la ganadería. Sólo un 10%
del territorio puede ser usado en el establecimiento de praderas
cultivadas con maquinaria agrícola (INEGI, 2009).
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La oportunidad latente se presenta con la posibilidad de
maximizar la producción agropecuaria optimizando sus recursos
mediante la tecnología adecuada para exportar una parte de sus
excedentes de producción al mercado vecino y contiguo, los
Estados Unidos de América, además de tener un enclave logístico
y aduanero de importaciones y exportaciones que podría
dinamizar la actividad agropecuaria.
5. Antecedentes históricos del territorio de estudio
El territorio del actual Nuevo León posibilitó la existencia de
sociedades con una economía que obtenía materias primas de la
naturaleza mediante la caza, pesca y recolección (Valadez, 2008,
pág. 365). En Anáhuac se vivió esa dinámica. Pocos grupos, de
los que poblaron el territorio nuevoleonés, sobrevivieron hasta
las primeras décadas del México independiente. A medida que
disminuían los grupos indígenas locales llegaban otros grupos
indígenas originarios del norte del río Bravo. Intentaron proseguir
con una economía parecida –era más de rapiña- hasta más allá de
la mitad del siglo XIX.
El principio del encuentro entre europeos y americanos
estuvo marcado por la violencia. En el territorio del actual
Anáhuac se desarrolló esa fricción muy tempranamente porque
el primer gobernador del Nuevo Reino de León, el portugués
Luis de Carvajal y de la Cueva, de 1579 a 1581 (Temkin, 2011,
pág. 4) capturó indios para esclavizarlos en las inmediaciones
del territorio. Eugenio del Hoyo menciona que eso estaba en
contra de las políticas del virrey. El gobernador y su gente
realizaron esa actividad prohibida de “tierra adentro al Río
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�Gerardo Pantoja; Omar Moreno; Carlos Saldaña / Anáhuac, Nuevo León, México

Bravo y al de las Palmas,” causando indignación (Hoyo, 2005,
págs. 166-167).
El proceso de fundaciones de poblaciones dirigido por los
españoles en el norte del Nuevo Reino de León se desarrolló lenta
y paulatinamente durante el siglo XVII. La iglesia fue el operador
principal del proceso a través del clero regular. La fundación de la
misión de Nuestra Señora de los Dolores de la Punta de Lampazos
en 1698, después de más de un siglo de fundarse el Nuevo Reino
de León, se acercó a nuestra zona de estudio. Cumplió parte de su
cometido, “ayudó mucho a contener las incursiones de los indios
de la región” sobre todo a los catujanes (Cavazos, 2000, págs. 3336). De acuerdo a la lectura elaborada a Juan Bautista Chapa, que
vivió en el Nuevo Reino de León en el siglo XVII concluimos: los
españoles sólo transitaron por el territorio estudiado para realizar
expediciones punitivas y de exploración (De León, 2005, págs.
206-214).
El siglo XVIII dejó más registros de la zona. Prosiguieron
los problemas. Entre 1734 – 1740, el gobernador Fernández de
Jáuregui visitó la misión de Lampazos, en donde le informaron
que los “enemigos” eran –otros indígenas– tobosos y apaches;
además algunos indios huían “a vivir con los que son gentiles,”
es decir con un grupo o grupos de indios en conflicto con los
españoles, su cantidad “pasa de miles” (Fernández, 2006, pág. 15).
Quince años después, en 1754, el gobernador Pedro de
Barrio Junco y Espriella también visitó Lampazos; su visita oficial
ofrece la oportunidad de saber quiénes eran los propietarios de
parte de las tierras de Anáhuac. Cuando la misión se transformó
en villa, llegó el momento de repartir las tierras del común,
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

correspondientes al uso y aprovechamiento de sus vecinos,
entonces fue cuando surgió un impedimento que nos atañe. Las
tierras del norte, contiguas a la villa, tenían propietarios, estaban
“mercedadas y compuestas por Su Majestad, que competen a
unos Pérez” (Barrio, 2006, pág. 85).
Seguramente estos Pérez descendían de Fernán o Hernán
Blas Pérez a quien le mercedaron tierras entre 1703 y 1704, según
Israel Cavazos (2020, pág. 475). Otras tierras, que abarcaban
hasta el actual Anáhuac, estaban “en propiedad”, formaban parte
de El Carrizal, los de esta hacienda informaron estar con “legítima
posesión de tierras hasta las márgenes del río Grande del Norte”
(Barrio, 2006, pág. 83).
Más características del territorio de Anáhuac podemos
conocerlos por los relatos de la fundación de “Nuestra Señora de
la Candelaria de Azanza” a finales del siglo XVIII, la efímera villa
existió de 1798 a 1804, una inundación la devastó. Las autoridades
virreinales no enviaron recursos para su recuperación. Para la
historiadora Hortencia Camacho su fundación tenía por objetivo
ubicar un poblado en la frontera para contener a los indios
“bárbaros” que llegaban desde el norte del Río Bravo (Camacho,
1991, págs. 11-12, 73). “Nuestra Señora de la Candelaria de
Azanza” y en general el territorio de estudio estaba despoblado,
otro motivo para fundar la villa. En 1797 “más de 13 ranchos” se
abandonaron, la mayoría al norte de Lampazos y algunos por
el Río Salado. De nueve rancheros que “habían mantenido sus
bienes” cerca del río, en aquel año, sólo uno proseguía, y lo hacía
“a pesar de los grandes golpes del enemigo bárbaro” (Camacho,
1991, págs. 51-53).
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Se rescatan un par de descripciones del entorno de
nuestro territorio de estudio, los lugareños, “criadores de ganado”
y “españoles” proporcionaron testimonios a las autoridades. Ellos
mencionaron que había “todo terreno de caza” y “perlas de rico
oriente habidas en abundancia” del río Salado, así como gran
cantidad de caballos “mesteños” es decir salvajes (Camacho, 1991,
págs. 51-53).
La descripción del paraje para la ubicación de “Azanza”
era una zona con “una saca de agua” del río Salado, con quince
años de abandono y contiguo a un llano “espacioso” sin “lomerío
alguno”; estratégicamente ideal para luchar contra los indios, a
juicio de los lugareños. Las orillas del río eran adecuadas para
“todas clases” de árboles frutales mediante “aguas de temporal”.
Los pastos adyacentes servían para “ganado mayor” y “menor”
porque eran “sólidos, buenos y abundantes” (Camacho, 1991,
págs. 52-53).
Ante la falta de excedentes, pensar en el rescate de
“Azanza” por los lampacenses no era posible. En ese momento,
no tenían manera de poblar el norte de su territorio como era
debido y necesario, al menos, desde la perspectiva defensiva.
Décadas después la Comisión de Límites de 1827 describe,
parte del entorno, mencionaron un “gran número de venados”
y “partidas de caballos silvestres” que tenían como parte de su
hábitat las inmediaciones del Huisachito, actualmente existe un
paraje con ese nombre (Berlandier, 1850, págs. 90-91).
Cuando en 1827 el contingente se desplazó desde
Lampazos a Laredo por el rumbo al río Salado, comentaron que
aquellos caminos en época “de guerra,” eran de “horror” por
las acciones de guerra y rapiña de los lipanes y comanches. El
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problema era doble, en época de paz, los pastores “aún eran más”
extorsionados por los “bárbaros”. Para los escritores del diario,
en estos “estados tan retirados” sucedía eso porque la “autoridad
suprema” ellos no concretaban “acciones contundentes”
también era responsabilidad de los “aventureros que habitan las
fronteras” al venderles armas, a aquellos indígenas, según ellos,
“independientes y perezosos” (Berlandier, 1850, pág. 87).
Ante tales adjetivos hacia aquellos indígenas, no se
comparte la opinión. Pero lo cierto es que existió esa terrible
complejidad territorial; se heredó y se exacerbó al descuidarse
la línea defensiva antes de terminar la época colonial. Sumada,
al empuje hacia el sur que sufrían las tribus “bárbaras” por los
colonos y el gobierno estadounidense aumentada paulatinamente
a lo largo del siglo XIX.
Pero no todo era difícil o riesgoso en aquel territorio, la
naturaleza ofreció lo suyo -y fue maximizado- en el siglo XX.
Aunque se observara “siempre monótono”, afirmaban los de
la Comisión, el “desierto sin agua” con vegetación “reducida
a una gramínea corta, seca y sin flores”. Esa modesta planta, se
consideró un “excelente pasto para los animales” aunque “inferior
a la Raqueta espinosa” de otras zonas del estado. Todo indica que
casi no transitaban carruajes porque la “jornada fue muy lenta
y penosa: “los soldados tenían que abrir camino con sus sables,
cortando” (Berlandier, 1850, pág. 91).
La Memoria del Ayuntamiento de Lampazos en 1830
brinda una descripción del camino que atravesó Anáhuac hacia
el norte, trazado de dicha villa a la “de San Agustín de Laredo y
terrenos desiertos del Estado de Tamaulipas”. Eran 40 leguas en
un camino llano y de “de tierra muerta aunque de buena calidad,
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existen cuatro arroyos y dos ríos permanentes uno nombrado el
río Salado y el otro río Gde” (AGENL, 2019).
El territorio fue impulsado al recibir inversiones. Francisco
Naranjo, un general y político con área de influencia en la zona
norte del estado de Nuevo León realizó compras “de porciones de
terrenos de la merced de la Chancaca, en la margen izquierda del
río Salado” durante el primer lustro de la década de 1870 (Peña,
2002, pág. 74).
Se debe de considerar lo fuera de la ley en que seguía
manteniéndose la zona. Poco tiempo antes de las inversiones
mencionadas, cuando el gobernador neolonés y Francisco
Naranjo se unieron a Porfirio Díaz y su Plan de la Noria en 1871,
un grupo de hombres huyó de la leva “para los ranchos del río
Salado,” según el alcalde Villaldama o al menos eso decía “la voz
pública” (Peña, 2002, pág. 69).
6. El primer censo nacional en que se contó Anáhuac en 1940.
Una radiografía social del proyecto socioeconómico posrevolucionario
Anáhuac fue fundado en 1934, el censo más confiable, inmediato
y posterior a la fecha de su fundación fue el de 1940. Siete
años después de su fundación, Anáhuac contaba ya con 12,498
habitantes, de los cuales 6,380 eran varones y 6,118 eran del sexo
femenino. Los nativos del lugar eran 5,631 de los cuales 2,893 eran
hombres y 2,738 eran mujeres, quienes configuraban los oficios,
usos y costumbres del lugar (Secretaría de la Economía Nacional.
Dirección General de Estadística, 1943).
La plaza central era el espacio considerado importante
para desarrollar distintas actividades, aunque el régimen del
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Maximato no construyó una iglesia católica en la plaza central
como reflejo de la laicidad o del movimiento antirreligioso de un
segmento de los políticos revolucionarios y de la posrevolución.
La población letrada, es decir la que sabía leer y escribir
era de 7,525 de los cuales se registraron 4,018 hombres y 3,507
mujeres (Secretaría de la Economía Nacional. Dirección General
de Estadística, 1943). No es una sorpresa, que, en el campo, por
la época de estudio los hombres fueran alfabetizados más que las
mujeres, desafortunadamente.
Los extranjeros sumaron un total de 1,443 repartidos en
677 hombres y 766 mujeres (Secretaría de la Economía Nacional.
Dirección General de Estadística, 1943). Era un porcentaje alto de
extranjeros, un 8.6 % de la población de Anáhuac era extranjera.

Entre las nacionalidades de los pobladores de Anáhuac
se encontraban alemanes, árabes, británicos, cubanos, chinos,
españoles, guatemaltecos y libaneses. Algunos adquirieron
-posteriormente- la nacionalidad mexicana, un grupo de ellos
incentivaron parte de las actividades comerciales.
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La inmigración se debió en parte, a una etapa de
inestabilidad política mundial que ocurrió a finales del siglo XIX
y principios del siglo XX, coronada nefastamente por la crisis
económica mundial de 1929, así como de “deportaciones masivas
(1921, 1929-33 y 1939), fueron una respuesta selectiva en tiempos
de crisis y contracción del mercado de trabajo estadounidense”
(Durand, 2007, pág. 28). La esperanza de encontrar un lugar
donde trabajar y establecerse estaba presente. Además, Anáhuac
figuró como un área geográfica con recursos naturales, con futuro
económico promisorio y amplia relación con la capital mexicana,
por ser un proyecto de desarrollo federal. Además, a fines del
año de la década de los treintas, el poblado se caracterizaba
por el auge algodonero, el cual trajo consigo altas expectativas
económicas, inclusive con el paso de los años se establecieron
empresas como Almacenes Anáhuac, Algodonera del Norte y
Algodonera Longoria. En cuanto a los nativos de otras entidades
federativas, encontramos 2,810 hombres y 2,614 mujeres para un
total de 5,424.
6.1. Población por credo religioso
En el conteo de población, según su religión 11,942 habitantes
eran católicos, 354 protestantes, 4 budistas, 11 señalaron profesar
otra religión y 187 informaron no profesar ninguna (Secretaría de
la Economía Nacional. Dirección General de Estadística, 1943).
Pensamos que, en aquella época, subyacía en la mentalidad de las
personas que profesaban religiones, la esperanza permanente de
mejorar. Si bien no era un deseo o una meta exclusiva de ellos
–aún persiste- la religión era una fuente más de motivación.
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6.2 Actividades económicas por ocupación, oficio o profesión, y posición económica con divisiones y clases de la nomenclatura nacional de ocupaciones de 1940
Según el censo de 1940, las actividades económicas se
esquematizaron por divisiones. En el primer segmento resultó
que 2,808 habitantes se dedicaron a labores de agricultura, pesca,
silvicultura y ganadería; las labores agrícolas tenían preeminencia
sobre las demás, razón que fortalece la idea del proyecto
agropecuario de la posrevolución. En el segundo segmento, el de
minas metálicas y plantas metalúrgicas, plantas de tratamiento
e industrialización, petróleo y gas natural laboraron sólo 13
habitantes. Actividad que, según el relato de un habitante, se
incrementó cerca de la década de los años sesenta y setenta (PS,
2010).
En la tercera división laboraban 225 habitantes, era
dedicada a los textiles, manufactura, construcción y edificación,
artes gráficas, tabaco, productos alimenticios, trasformación
de la madera, indumentaria, cerámica de vidrio, cueros, pieles,
luz, química, papel, joyas e industria (Secretaría de la Economía
Nacional. Dirección General de Estadística, 1943).
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Estos artesanos proveían al pueblo de productos y bienes
necesarios en cualquier población.
En el cuarto segmento, dedicado a las comunicaciones
y transporte (marítimo, fluviales, aéreo, teléfono, telégrafo
y radiodifusora) laboraban 155 habitantes. Sabemos de la
importancia que significa este segmento en la logística de un
municipio que necesitaba transportar el algodón, así como
otros insumos y bienes de producción, además del transporte de
personas y de otros bienes y mercancías de consumo.
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En la quinta división, de labores de comercio, se
registraron 424 habitantes, eran trabajadores de instituciones
de crédito, hoteles, restaurantes, agencias comerciales y el
comercio en general, una división de suma importancia a la que
hoy llamamos prestación de servicios. De suma importancia fue
el desarrollo de actividades bancarias, debido a que este servicio
era delicado porque el país aún estaba algo convulsionado por
los resabios violentos de la Revolución mexicana y sobre todo
su recuerdo. Anáhuac se encontraba cerca del punto fronterizo
de Nuevo Laredo, razón que urgía una institución sólida que se
estableció en ese puerto tamaulipeco en la década de 1930, el
Banco Longoria, fundado por el empresario Octaviano Longoria,
el cual también se instaló en Anáhuac (EL, 2010).

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En la sexta división trabajaron 97 habitantes dedicados
al trabajo burocrático federal, estatal y municipal (Secretaría
de la Economía Nacional. Dirección General de Estadística,
1943). Era muy importante controlar el municipio. La mejor
manera es un aparato burocrático robusto y que responda a
los intereses más importantes. Unas decenas de trabajadores
federales representaban al régimen central, el principal
interesado en el desarrollo del proyecto agropecuario de
Anáhuac. Diseñaron y construyeron la ciudad de Anáhuac, la
principal sede de los poderes de acuerdo a su mentalidad, y al
papel y a la imagen que el régimen posrevolucionario deseaba
o necesitaba.

En el séptimo segmento dio por resultado que 8 habitantes
trabajaron específicamente en profesiones y ocupaciones
liberales; ellos eran abogados, médicos, contadores y personas
con actividades similares. Era un escaso número, el grueso de
los trabajadores estaban enfocados en la producción y servicios
esenciales.
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En la octava división, la cual se dedicaba a trabajos
domésticos, en 1940 laboraron 3,903 habitantes, si bien
generalmente eran las mujeres: madres, hijas, abuelas, seguramente
también había hombres de edad avanzada dedicados a algunas
labores domésticas asociadas con el campo. Trabajos rudos, con
temperaturas extremas, ya sea calientes o frías.

Mientras que en la novena división laboraron 97
habitantes, categoría definida como ocupaciones insuficientes
determinadas. Era imposible clasificar sus actividades, ello se
debía a que los ocupaban en todo, eran “ayudantes”. Cargaban
leña, ayudaban en los comercios de abarrotes, barrían calles,
lavaban vehículos de transporte, aseaban en los expendios de
pan, entre otras actividades (AZT, 2010).
En la última división, llamada ocupaciones antisociales,
sin ocupación e improductivos, se registraron 4,803 habitantes
(Secretaría de la Economía Nacional. Dirección General de
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Estadística, 1943). El gran número muy posiblemente, se deba
a que algunos habitantes estaban esperando el reparto o venta
de tierras, otros quizás eran peones estacionales, en época previa
o posterior al levantamiento de cosechas. Refuerza la idea lo
recopilado en entrevistas, el objetivo era sólo dedicarse a la
siembra y cosecha de algodón (AZT, 2010).

La investigación hemerográfica arrojó evidencia de
labores ganaderas al registrarse “el fierro de herrar” de “la
propiedad” de Juan A. Durón, que habitaba en la Congregación
Camarón de la “jurisdicción del Municipio de Lampazos, N.L.”
y otro fierro de Salvador Garza entre el 12 y 13 de junio de 1935
(Secretaría de Gobierno del Estado de Nuevo León, 1935, pág. 6).
Si bien desconocemos por qué aparece Camarón en Lampazos,
suponemos que los trámites del fierro de herrar empezaron antes
del nacimiento legal de Anáhuac.
7. Estadísticas sociodemográficas de 1950 a 2015
Las siguientes estadísticas aluden a movimientos poblacionales
en el municipio con tendencia a la baja, debido a la emigración
como efecto de los problemas en la agricultura y por la búsqueda
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del sueño americano. En el censo de 1940 Anáhuac tenía una
población de 12,498 habitantes, aumentó en 1950 a 20,001
habitantes, para 1960 se redujo un poco respecto a la década
anterior, a 18,116 habitantes y la tendencia fue a la baja, cuando
en 1970 se contaron 13,341 habitantes, en 1980 se recuperó un
poco y se contaron 16,479 habitantes, en 1990 siguió la tendencia
hacia la alza, se contaron 17,316 habitantes, en 1995 –un censo,
intermedio- contó 18,278 habitantes, el aumento en la última cifra,
quizás se deba a la inauguración de un puente transfronterizo en
la Congregación Colombia (INEGI, 1995-1996).
En el siglo XXI, más precisamente en el año 2000 la
población aumentó poco, a 18, 524; en 2010 se estancó, incluso
retrocedió a 18,480. En 2015 se contrajo, a 18,194, prácticamente
retrocedió al conteo de 1995, es decir, 20 años. Pero es concluyente,
después de 70 años, sigue sin alcanzar los 20,000 habitantes.
Si bien se recuperó de su punto más bajo en 1970 con 13,341
habitantes, hace 50 años (DATA Nuevo León, 2020).
En el periodo de los años noventa existían actividades
comerciales y agropecuarias que generaban flujo monetario en
la sociedad de Anáhuac, aquel flujo también era producto de
las remesas de los habitantes del municipio que emigraron a
Estados Unidos. Posiblemente, ese aspecto se reflejó entre 1990
y 1995 en un incremento poblacional. Pero a finales del siglo XX
y principios del siglo XXI, una sequía impactó a los municipios
nuevoleoneses de “Anáhuac, Vallecillo, China, General Bravo, la
ganadería se vino abajo y con ello la industria lechera (García,
2002)”, los años de 1999 y 2000 fueron claves en ese problema.
Quizás el número de pobladores del municipio se estancó por la
sequía.
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8. Triple fase histórica: Congregación Colombia, fundación
de Anáhuac e incursión industrial
En el siglo XIX, seis décadas antes de los dinámicos años treinta
del siglo XX, sucedieron hechos históricos importantes en
Anáhuac. Primeramente, la Congregación Colombia nació en
1892 (Gobierno del Estado de Nuevo León, 1899), su nacimiento
obedece a las negociaciones del general Bernardo Reyes por hacer
de Nuevo León un estado fronterizo.
La frontera se ganó al realizar negociaciones con el estado
de Coahuila para que éste cediera una parte de terreno de Candela,
Coahuila. Así surgió la congregación.
En la década de 1930 la Junta de escrutadores en Anáhuac
declaró abiertos los trabajos de una elección donde resultó electa
la planilla del Partido Social Democrático de Nuevo León, órgano
en el Estado del Partido Nacional Revolucionario (Pantoja, 2010).
Las figuras políticas de ese tiempo eran el C. Valentín Maldonado
como Alcalde 1º, por lo tanto, Encargado Político; para Alcalde 2º
o Judicial, el C. Pedro Lozano Rendón; y con el cargo de Alcalde
2º o Judicial Suplente, el C. Félix Salinas. Hasta 1937 se conformó
su primer cabildo (Secretaría de Gobierno de Nuevo León, 1933).
La Congregación Colombia y la manera en que Anáhuac
la absorbió para convertirse en municipio fronterizo no fue
inmediata. El artículo 3º del mismo decreto fundacional expresa
dónde quedó incrustado, teniendo “los límites del antiguo
municipio de Lampazos con Tamaulipas, con Congregación de
Colombia y Estado de Coahuila.” No menciona en este artículo ni
en ningún otro el límite con Estados Unidos de América o Texas
o con el río Bravo. Ceballos planteó como “supuesto principal”
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que la fundación “no se trató de una determinación de tipo
económico, sino que el asunto se inscribió en los mecanismos de
control político” (Ceballos, 2006, pág. 9).
La investigadora Hortencia Camacho nos dice que en
“1978 el territorio de la abandonada Congregación Colombia”
intentó ser una “villa fronteriza” en la margen mexicana del río
Bravo; cuando se fundó en 1892, era “una estrategia política para
convertir a Nuevo León en una entidad fronteriza” (Camacho,
1991, págs. 19-20).
En el siglo XX fue crucial que en octubre de 1930 se
inaugurara la presa “Venustiano Carranza”, con el objetivo de
suministrar agua para el riego y en el futuro brindar lo mismo a
un centro poblacional, el cual daría vivienda a los trabajadores
y agricultores del área. El 8 de junio de 1935 se publicó en el
Periódico Oficial de Nuevo León el decreto número 115 por el
gobernador Pablo Quiroga. El artículo primero y más importante
estableció “una nueva Municipalidad denominada ANAHUAC”
(Secretaría de Gobierno de Nuevo León, 1935). El preámbulo,
institucional y socioeconómico, de la fundación de Anáhuac fue
el 5 de mayo de 1933, cuando Ciudad Anáhuac “fue declarada”
como “cabecera política” del “Sistema Nacional de Irrigación No.
4” llamado “Proyecto del río Salado, Coahuila y Nuevo León” de
la “Comisión Nacional de Irrigación” o CNI (Camacho, 1991, pág.
19). El municipio se formó “con más de la mitad del hasta entonces
municipio de Lampazos de Naranjo y con una parte importante
del de Vallecillo” (Camacho, 1991, pág. 19).
La etapa de industrialización de Anáhuac principió en
1935, con la instalación de la planta despepitadora de algodón,
cuya creación se publicó en el Periódico Oficial de Nuevo León, el
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propietario era el señor Donaciano Echavarría y la puso en marcha
en la Ciudad Anáhuac para el despepite de algodón (Secretaría de
Gobierno de Nuevo León, 1935).
Este personaje inicia un empresariado en la zona de la
denominada pizca del algodón, la cual tuvo una larga y productiva
vida, como un elemento crucial de la producción algodonera del
prometedor municipio.
9. Destellos de progreso. Sistema de caminos – forestación –
transportes – Puente internacional
Como parte del programa de desarrollo gubernamental estatal
de Nuevo León, en 1974 dentro del rubro de sistema de caminos
se terminó el puente de la ciudad de Anáhuac, de la carretera
Monterrey-Colombia; construyéndose, además, 43.5 kilómetros
del tramo Anáhuac – Las Jaritas – límite de Estado (El Porvenir,
1974).
En 1978 se crearon grupos de apoyo para la reforestación
de algunas zonas del estado de Nuevo León, parte de un programa
implementado en zonas de Galeana, Aramberri y Anáhuac. Se
realizaron campañas de prevención de incendios forestales y
educación forestal en el medio rural, este programa benefició a
la conservación de zonas forestales con impacto positivo para la
agricultura y la precipitación pluvial, además de la conservación
general de la flora y fauna en el área de Anáhuac (El Porvenir,
1978).
Previo al Tratado de Libre Comercio de América del
Norte (TLCAN), en el año de 1991 se inauguró este importante
paso que une a Colombia con Dolores, Texas en Estados Unidos,
fue un suceso que marcó a Nuevo León y a su municipio de
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Anáhuac como la frontera más joven. Este emblema de conexión
transfronteriza internacional y tránsito económico mantiene tres
aristas esenciales: 1) la facilidad de transportar mercancías de
forma eficiente y segura por medio de más de 4,000 tráileres; 2)
reducir el tiempo de cruce de las mercancías; 3) gran capacidad de
acceso a través de sus múltiples sistemas de carriles de ingreso; por
último, su gran ubicación por la carretera Monterrey-Colombia a
poco más de 200 kilómetros de la ciudad de Monterey.
10. Conclusión
En un primer aspecto, la transformación de la historia a partir
del siglo XIX y los acontecimientos que originan la creación
de un municipio en el siglo XX permiten cumplir con cambios
y transformaciones en el mosaico de uno de los estados más
importantes de la República mexicana por la gran derrama
económica y laboral que genera. Destaca, además, que en
el transcurso de la formación de Anáhuac se adquiere una
funcionalidad hasta ahora limitada u operativamente errónea que
ha aletargado al sistema social, político, económico, ante la gran
ubicación geográfica y los recursos naturales que esta área posee.
Estos aspectos se resumen en una perspectiva de historización de
la propia zona: así puede ser entendida como triple fase histórica
que va de lo trascendental a lo contingente, esto se debe porque
depende de los manejos gubernamentales y las tendencias y
conceptos entendibles de desarrollo de cada responsable de
gobernabilidad en turno desde la esfera estatal y municipal.
El trabajo desarrollado hasta aquí ha buscado describir
las condiciones a partir de las cuales la historia pudo acceder a
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-2

77

�Gerardo Pantoja; Omar Moreno; Carlos Saldaña / Anáhuac, Nuevo León, México

su propio engranaje desde el siglo XIX hasta lo contemporáneo
con destellos de progreso. Pero también aborda los procesos
por los cuales alcanza hasta el momento sus peculiares formas
de mantenerse vigente en el siglo XX y XXI. La triple fase
histórica cumple con la secuencia que va de finales del siglo
XIX, pasando por la primera mitad del siglo XX con alcances
en cifras poblacionales hasta 2015. Con esta larga configuración
se mantiene la base necesaria para esclarecer oportunidades
y desafíos vistos a través de la historia, siempre y cuando se
considere su naturaleza operativa y cómo ésta puede transformar
la vida de un espacio geográfico partiendo de sucesos cuya
importancia no se ha analizado como debiese.

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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, julio-diciembre, 2022

Abordajes sobre el análisis de las élites políticas de
México y Nuevo León
Approaches on the analysis of the political elites of
México and Nuevo León
Luis Enrique Pérez Castro1
César Morado Macías2
Resumen: En este trabajo se presentan los resultados de la examinación detallada sobre diferentes investigaciones relacionadas con las
élites políticas a nivel nacional y regional. Mediante la triangulación de
datos se identificaron las principales líneas temáticas y metodológicas
de los estudios más representativos del área en las últimas décadas; el
objetivo es reconocer las alternativas para posibles aproximaciones en
el ámbito local. A través de éste se reconoce la pertinencia de recuperar
a las élites políticas como un objeto de estudio para el contexto geográfico inmediato debido a su relevancia en la estructuración del sistema
político contemporáneo, a partir de criterios como su composición interna, formas de socialización, sistema de valores e interacción social.
Palabras clave: teoría de las élites, élites mexicanas, historiografía.
1 Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL). Monterrey,
México.
2 Profesor-investigador de tiempo completo. Facultad de Filosofía y
Letras. Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL). Monterrey, México.

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�Luis Pérez; César Morado / Abordajes sobre el análisis de las élites políticas

Abstract: This paper presents the results of a detailed examination of
different research related to political elites at the national and regional
levels. Through the triangulation of data, the main thematic and methodological lines of the most representative studies in the area in the
last decades were identified; the objective is to recognize the alternatives for possible approaches at the local level. Through it, the relevance
of recovering political elites as an object of study for the immediate
geographical context is recognized due to their relevance in the structuring of the contemporary political system, based on criteria such as
their internal composition, forms of socialization, system of values and
social interaction.
Keywords: Elite theory, mexican elites, historiography.

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-3

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Introducción
Los estudios sobre las élites cuentan con una larga trayectoria
dentro de la sociología, la ciencia política, la antropología
cultural y la historia. Como objeto de estudio resulta sumamente
atractivo para diferentes investigadoras e investigadores
debido a, entre otros aspectos, su visibilidad pública, el rol
que desempeñan dentro del sistema político, su influencia en
el ámbito económico, así como su composición y dinámica
interna. Además de estos criterios, la disponibilidad de
fuentes representa una ventaja metodológica para su análisis, a
diferencia de otros sujetos sociales tradicionalmente asociados
a un contexto de marginación o subalternidad (Arellano Ríos,
2018; Imízcoz Beunza, 2009).
En América Latina se aprecia una tendencia similar en el
que se atienden las particularidades sociopolíticas y culturales
de la región, siendo un tema en constante actualización (Estrada
Álvarez y Puello-Socarrás, 2006; Mancilla, 2006; Busquets, Sarlo y
Delbono, 2015). En este trabajo se llevó a cabo una pormenorizada
examinación de diferentes estudios relacionados con el tema de
las élites políticas mexicanas, en general, y de Nuevo León en lo
particular en el transcurso del siglo XX.
Esta revisión busca responder a las siguientes
interrogantes: ¿las propuestas teóricas predominantes sobre las
élites han orientado los estudios a nivel nacional y local?, ¿cuáles
han sido los principales abordajes temáticos sobre las élites en
México y Nuevo León?, ¿qué aspectos metodológicos destacan
en estas propuestas?, ¿qué otras posibilidades analíticas pueden
desarrollarse?
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-3

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�Luis Pérez; César Morado / Abordajes sobre el análisis de las élites políticas

De esta forma, el presente trabajo se divide en tres
apartados. En el primero se plantean los postulados de las
principales teorías que han fungido de base para explicar el
fenómeno de las élites, mismas que han sido retomadas por los
trabajos latinoamericanos: clásica y neoelitista o contemporánea;
de manera conjunta se exponen los rasgos generales del concepto
de élite. Posteriormente, se lleva a cabo una aproximación
historiográfica en torno al tema de las élites en el México
contemporáneo.
Por último, se presentan los resultados obtenidos en
el proceso señalado con anterioridad; para ello se recurrió a
la triangulación de datos pues permite verificar y comparar la
información de diferentes niveles –temporal, espacial o personal-,
recabada a través de varias fuentes (Okunda y Gómez-Restrepo,
2005; y, Alzás, Casas, Luengo, Torres y Verissimo, 2016).
Una vez realizada la validación de información, se recurre
al agrupamiento de datos como auxiliar de la triangulación para
reconocer los rasgos comunes entre los datos y la vinculación
entre éstos. En relación con lo anterior, la triangulación permite
visualizar el fenómeno desde diferentes ángulos, reconociendo la
complejidad del mismo al no limitarse a una sola perspectiva.
Perspectivas teóricas y conceptuales sobre las élites
En términos generales, la teoría de las élites se constituye por
un conjunto de elementos que buscan explicar las formas de
distribución del poder político en las sociedades liberales
contemporáneas. Su principio básico es el de reconocer que a lo
largo de la historia siempre ha existido una minoría gobernante,
90

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-3

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

pero los fundamentos de esa concentración de poder sobre
la mayoría han variado de acuerdo con diferentes momentos
históricos y contextos socioculturales. En este sentido, se
identifican dos grandes tendencias interpretativas: la escuela
clásica italiana y la norteamericana.
El contexto en que se desarrolló la teoría clásica para
el estudio de las élites fue particularmente significativo. Sus
máximos representantes –Mosca, Pareto y Michels (Bolívar,
2002)-, experimentaron una serie de cambios económicos y
políticos que influyeron en su percepción y explicación de la
realidad social. No sin un dejo de pesimismo, estos autores
percibían en el cambio de siglo una modificación elemental en
las formas de organización política y, por ende, en la disputa y
conservación del poder.
Los intelectuales italianos, y hasta cierto punto Michels
(alemán), provienen de una generación que fue incapaz “de
aprehender el verdadero sentido de las convulsiones de la Europa”
de finales del siglo XIX y principios del XX, “viven la decadencia de
la sociedad y civilización occidentales […] y el advenimiento de un
nuevo tipo totalmente distinto de sociedad: la sociedad industrial y
de masas” momento que consideraban “el fin de una época ‘dorada’
de la civilización occidental” (Morán, 1993, pp. 134 y 138).
Por otro lado, desde finales de los años treinta y hasta
principios de los setenta del siglo XX, surgieron diferentes
debates teóricos acerca de la distribución del poder político
en Estados Unidos, pues diferentes científicos sociales
norteamericanos consideraron que las propuestas de Mosca,
Pareto y Michels difícilmente podrían ser replicadas al pie de
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-3

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�Luis Pérez; César Morado / Abordajes sobre el análisis de las élites políticas

la letra en escenarios distintos a los que se desarrollaron: una
Europa en la que la aristocracia liberal se encontraba en plena
decadencia, la multiplicación de movilizaciones colectivistas
y devastada por la guerra (1914-1918). Del otro lado del océano,
Estados Unidos se mantuvo relativamente ajeno de lo sucedido
en Europa, desarrollando un orden radicalmente opuesto: un
sistema democrático consolidado y una economía en expansión.
Debido a la diversidad epistemológica con que se
desarrollaron ambas tendencias, y a las particularidades de
cada uno de los autores, su revisión se planteó a partir de tres
dimensiones analíticas -sociológica, politológica e histórica-,
con el fin de atender los diferentes elementos que constituyen
esta teoría y llevar a cabo su abordaje desde una perspectiva
transversal.
a. Dimensión sociológica
El desarrollo de la teoría de las élites, tanto la corriente clásica
como la neoelitista, parte del principio de asimetría social pues,
aparentemente, todas las sociedades están divididas entre un
sector dispuesto para gobernar y otro para ser gobernado. Para
Bobbio (2014), este argumento ha sido sostenido por diferentes
pensadores para diferenciar el orden político del natural,
asociados con los ámbitos público y privado, respectivamente.
El primero de los casos está definido por la relación subordinada
gobernantes-gobernados, convirtiendo prácticamente a cualquier
sociedad política en desigual (Bobbio, 2014, pp. 15-17).
Carasa (2001) identifica a Mosca y a Pareto como parte
de ese sector aturdido por la inminente caída del statu quo, por
lo que las interpretaciones de los autores fueron inspiradas por
92

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-3

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

dicho proceso. Los califica como aristócratas de extracción
liberal interesados por llevar a cabo un análisis científico de la
realidad a partir de sus propias nociones culturales y políticas.
Insiste en que los trabajos de los sociólogos italianos eran una
advertencia para la sociedad europea frente a “las grandes utopías
igualitarias sociales del momento, bien fueran la socialista o bien
la democrática, en las que veían un peligro consistente en que la
masa acabará imponiéndose a la minoría” (pp. 213-214).
En primera instancia, la teoría clásica de las élites sostiene
la idea de que la desigualdad es natural e inherente a todas las
sociedades debido a las condiciones físicas y psicológicas
particulares de los seres humanos, lo que se traduce en una
dimensión material: riqueza y poder político. Guiados por el
evolucionismo social –aspirando a convertir la ciencia política
en otra ciencia natural-, estos autores sentenciaban que los más
aptos se encontrarían en condiciones de dirigir al colectivo en pro
de la supervivencia general. Así, históricamente se ha constituido
una división “entre grupos dominantes y subordinados como un
hecho universal e inalterable, ‘observación realista’ que conduce
de manera deliberada a la naturalización de la desigualdad del
poder” (Busquets, Sarlo y Delbono, 2015, p. 60).
Por tanto, a partir de esa división se establece un sector
minoritario de individuos considerados como “los más aptos
(‘mejores’) para dirigir y gobernar al resto” (Busquets, Sarlo y
Delbono, 2015, p. 57), denominado élite, que cuenta con diferentes
recursos, tanto objetivos (riqueza, acceso a estudios profesionales)
como subjetivos (inteligencia, vínculos familiares, etc.). Además de
las cualidades personales (liderazgo, carácter, iniciativa, etc.), esa
minoría cuenta, como conjunto, con una ventaja de tipo estratégico:
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-3

93

�Luis Pérez; César Morado / Abordajes sobre el análisis de las élites políticas

la organización. A diferencia de la masa amorfa, la élite identifica
entre sus miembros objetivos comunes que le permiten dirigir sus
esfuerzos en una misma dirección.
Para esta teoría, la élite es un grupo bien organizado que
“puede lograr lo que la mayoría no puede: comprensión mutua y una
acción concertada”, así “el éxito y el poder de la minoría dominante
radican en que es una minoría organizada en contraposición con
una mayoría desorganizada” (Bolívar, 2002, p. 388). Precisamente
por esa desestimación a las masas se ha calificado a la de las élites
como una teoría conservadora, no sólo por asegurar el dominio
de una minoría sobre el grueso de la población, sino también por
negar la capacidad organizativa, incluso intelectual, a las masas
para tomar decisiones en los asuntos públicos.
En ese sentido, es evidente la polarización entre una
minoría que “gobierna la cosa pública actuando con racionalidad
y autoorganización” y una “mayoritaria masa irracional, orgánica
y voluble” ante los cambios ocurridos en la sociedad (Busquets,
Sarlo y Delbono, 2015, pp. 56-57). Como parte de sus argumentos,
Mosca (1939) y Pareto (2018) refutan la posibilidad de una
sociedad igualitaria puesto que, como se señaló anteriormente,
concebían una división minoría-mayoría a lo largo de la historia.
Dentro de sus análisis “confesaban la imposibilidad de una
igualdad teleológica, del tipo de la propuesta por el marxismo” ya
que argüían “que siempre habrá una nueva élite o una diferente
clase política que suceda a la anterior” (Carasa, 2001, p. 216)
rechazando toda posibilidad de una sociedad igualitaria.
Finalmente, un aspecto que comparten los teóricos es la
idea de la circulación o renovación de las élites, entendida como
la sustitución periódica de quienes integran la élite. Aunque se
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

profundizará más adelante en el sentido que cada autor asigna
al concepto, vale decir que consideran a este proceso como un
elemento fundamental en sus respectivos análisis, ya que la
renovación le permitirá a la élite seguir existiendo como grupo
dominante, pues nuevos miembros –que acceden desde adentro
o desde afuera-, ofrecerán nuevas herramientas y cualidades que
aumenten las posibilidades de mantener el poder.
Por otro lado, las teorías de las élites en Estados Unidos
trataron de dar explicación a los cambios políticos, ideológicos
y, principalmente, económicos experimentados tras el fin de la
Segunda Guerra Mundial, puesto que estaba en juego la hegemonía
mundial de dos proyectos, el capitalista y el comunista, mismos
que representaban dos relaciones diferentes entre el poder
político y el poder económico sobre la sociedad; estas teorías se
desarrollaron a partir de tres supuestos. Primero, la interpretación
relativamente optimista de que en Occidente “la convergencia
de la movilidad social en los países industrializados, que pone
el énfasis en la existencia de generalizados procesos de ascenso
social y progreso material por parte de distintas clases sociales”
y, por consecuencia, “la tendencia por parte de amplios sectores
de la población a justificar el desigual sistema de distribución de
recursos y recompensas” (Benedicto y Morán, 2009, p. 171).
En otras palabras, la organización social dependía
directamente del desarrollo industrial y económico en cada país,
siendo Estados Unidos el máximo representante, frente a una
economía estatizada y poco competitiva como la de la URSS,
donde la movilidad era prácticamente inexistente. El segundo
supuesto es que, derivado de la situación económica se genera
la distribución del poder político en sectores específicos de la
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sociedad, mismos que se autoproclaman como defensores del
modelo capitalista-liberal-democrático: empresarios, militares
y algunos intelectuales (economistas, ingenieros y abogados),
a diferencia, nuevamente, del sistema soviético en que la clase
política dictaba el rumbo de la economía.
Por último, el hecho de que cualquier proyecto económico
“primero debe ganarse a la élite en un solo país, luego este país
debe ejercer o tener la oportunidad de adquirir un grado de
liderazgo mundial y, finalmente, la élite del país debe estar
motivada y debe aprovechar la oportunidad para difundir el
nuevo mensaje económico” (Hirschsman, 2014, p. 316), ya fuera
capitalista o comunista. Los teóricos norteamericanos sobre
la élite se basaron en este discurso maniqueo, pero matizando
los supuestos mencionados, por lo que se generaron múltiples
perspectivas, distanciándose unas de otros en los años 50 y 60.
b. Dimensión politológica
Otro de los ejes articuladores de la teoría de las élites es el asociado
con la distribución y retención del poder político. En cuanto al
primer aspecto, ambas tendencias lo resuelven atribuyendo a
“los mejores” el acceso al poder político; sin embargo, sería en la
forma de permanecer en una posición preeminente en la que se
manifiestan diferentes perspectivas entre los teóricos.
Mosca (1939) planteó que, sin importar la forma de
gobierno siempre ha existido una minoría dominante que se
encarga de ejercer el poder político sobre una clase mayoritaria
que acata los mandatos de aquélla. A ese reducido sector lo
nombró clase política o gobernante, la cual
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[…] es siempre la menos numerosa, realiza todas las funciones
políticas, monopoliza el poder y goza de las ventajas que ello
trae consigo; mientras que la segunda [clase, la mayoría], más
numerosa, es dirigida y regulada por la primera, de un modo
más o menos legal, ya más o menos arbitrario y violento, y ella
le provee, al menos aparentemente, de los medios materiales de
subsistencia y de aquellos que para la vitalidad del organismo
político son necesarios (Mosca, 1939, p. 50).

Así, no todos pueden mandar, pero la mayoría tiene que
obedecer; la pregunta que naturalmente se desprende de este
postulado es ¿quiénes pueden gobernar y quiénes no? El autor
señala que cada sociedad a lo largo de la historia ha identificado
características especiales en algunos de sus miembros,
reconociéndoles la capacidad –moral, intelectual y/o material-,
de tomar decisiones por el resto.
Aunque Mosca hace referencia a sociedades tradicionales,
propone trasladar ese criterio a un contexto más contemporáneo
en el que la formación profesional es un medio regular para
acceder a puestos políticos. Además de tener cierto control sobre
la información y el conocimiento, la minoría dominante procura
generar herramientas que les permitan cumplir funciones
específicas en la administración pública. La educación formal,
entonces, se convierte en una ventaja estratégica para quienes
pretenden incorporarse o permanecer a la élite política de sus
respectivas sociedades (Mosca, 1939).
Pese a la identificación de cualidades específicas en sus
integrantes, la élite no pervive sólo por este único elemento. En
contraposición a las “masas”, esta minoría gobernante cuenta con
una capacidad de organización que le permite llevar a cabo metas
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comunes. Mientras que las mayorías se encuentran dispersas, la
élite logra encontrar puntos de acuerdo, para con ello establecer
estrategias, administrar recursos, alcanzar el poder y ejercerlo en
conjunto. La coordinación de la que habla Mosca se logra a través
de lo que denomina fórmula política, la cual permite afinidad entre sus
integrantes. Este postulado se entiende como “aquellas inspiraciones
culturales, religiosas, económicas, etcétera, de carácter ideológico”
que constituyen el “principio de soberanía y legitimación de una
clase política que se sustenta en ellas” (Mosca, 1939, p. 169).
Por su parte, Pareto (2013), además de poseer cualidades
psicológicas para dirigir a la sociedad –revisadas previamente con
Mosca-, hay otras condiciones que podrían tener los integrantes
de la élite. Detecta que los parientes, la riqueza y las relaciones
son elementos que permiten llevar a algunas personas a la cúspide
política. Debido a la heterogeneidad en su composición, la élite
requiere una estructura interna en que un líder o un comité que
establezcan la dinámica del grupo; en última instancia, este rasgo
les permite mantener la cohesión y aumentará sus posibilidades
de subsistencia (Pareto, 2013).
En este sentido, Pareto señala que el mejor vehículo que
tiene la élite prolongue su estancia en el poder es la circulación
entre sus integrantes, especialmente cuando entra en una etapa
de decadencia. Dicha circulación puede ser violenta o pacífica.
En el primer caso, la élite puede sentirse amenazada ante el
ascenso de líderes nuevos, ya sea que provengan de la masa o del
interior de la misma élite. Así, se genera una pugna entre líderes
jóvenes, externos o internos, y veteranos, valiéndose de diferentes
recursos en el enfrentamiento.
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Si la circulación es pacífica, también hay dos vías para
lograrlo. La primera es a través de los procesos electorales;
personas reconocidas por sus cualidades son seleccionadas por la
población para formar parte del gobierno y tomar decisiones en su
representación, aunque los divisionismos políticos corromperían
el procedimiento. La otra opción es el reclutamiento directo
de nuevos miembros; aunque no detalla el procedimiento para
realizarlo, sí especifica que deben ser los mejores en su área, y
deben aportar nuevas ventajas a la élite en la persecución del
poder. Pareto (2013) destaca la importancia de la circulación, ya
que permite la transformación lenta pero constante de la élite,
además de que reduce la posibilidad de revoluciones al fomentar
la movilidad social, y crea un clima de estabilidad que favorece a
los grupos dominantes.
A través de la formación y el funcionamiento de los partidos
políticos a principios del siglo XX, Michels (2001) sentenció una
ley de hierro de la oligarquía: en toda asociación de individuos se
forman líderes que dirigen las acciones colectivas. Esta ley tiene
tres componentes esenciales: la importancia de la organización al
interior de los partidos, la formación de liderazgos y la situación
de las masas, aunque sólo se hará referencia a los dos primeros.
En este sentido, la organización es entendida como
la distribución de tareas específicas al interior de un grupo,
así como la interacción entre individuos para que cumplan
con dichas labores. Sin embargo, en este proceso se forma una
distinción entre dirigentes y dirigidos, siendo los primeros los
responsables de que los subordinados realicen sus respectivas
actividades. Eventualmente esta división se agudiza conforme
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se expande y complejiza la organización, al grado que los fines
originales por los que fue creada la asociación pasan a segundo
término, priorizándose la necesidad de mantener la organización
como tal (Michels, 2001).
La formación de liderazgos está relacionada a diferentes
situaciones al interior de la organización política. En primera
instancia, a la monopolización del conocimiento técnico sobre
la dirigencia del partido, es decir, concentrar habilidades de
negociación, discursivas, de persuasión, que le permitan al
líder conducir la toma de decisiones (Morán, 1993; Bolívar,
2002). Por otro lado, el autor alemán identifica una “necesidad
psicológica” en las masas por el liderazgo, a las que califica
de “incompetentes”, “apáticas”, “sumisas” y propensas a la
sugestión (Michels, 2001, p. 98).
En la mayoría de los casos, los individuos que conforman la
oligarquía del partido acceden a esa posición a través de mecanismos
democráticos (elecciones) apoyados por la base militante. Sin
embargo, una vez instalados comienza una notoria separación entre
los líderes y las masas, situación que resulta peligrosa al existir
la latente posibilidad de convertir a la dirigencia en dictadura o
conducir a las masas a una rebelión. Al respecto, el autor insiste
en que dentro de cualquier organización debe existir un equilibrio
pues, aunque se requiere cierta continuidad en los liderazgos como
signo de estabilidad, también han de haber periodos regulares de
movilización, reduciendo así la presión social y la independencia
de los líderes (Carasa, 2001; Cisneros, 2014).
De esta forma, los líderes veteranos buscarán integrar
nuevos miembros en la burocracia a su cargo y subordinarlos a
su dirigencia; en el mismo sentido, líderes y aspirantes tratan de
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usar a su favor a las masas, ya sea para desprestigiar a su oponente
mediante la opinión pública, o movilizar el voto para acceder a
una posición en el partido o el gobierno. Sin embargo, aunque las
elecciones y el ascenso de nuevos prospectos promete mejorar el
escenario político, afirma que “es muy raro que la lucha entre los
viejos líderes y los nuevos termine con una derrota completa de
los primeros”, pues éstos buscan postergarse cuanto puedan en el
poder negociando con los aspirantes, o reclutándolos en cargos
burocráticos, por lo que el resultado “ya no es una circulation des
élites, sino una reunión des élites” (Michels, 2001, pp. 206-207), es
decir, una fusión de nuevos y viejos líderes.
En el caso de Burnham, postula que en Estados Unidos y
Europa se estaba desarrollando una revolución en la que el sistema
capitalista tradicional llegaría a su fin. Como parte del proceso,
la clase dominante, entendida como “un grupo de personas que,
en virtud de especiales relaciones social-económicas, ejerce
un grado especial de control sobre el acceso a los medios de
producción y disfruta de un trato preferencial en la distribución
de sus productos” (Burnham, 1967, p. 98), sería desplazada al
no adaptarse a los cambios -sociales, políticos, tecnológicos,
ideológicos-, de dicho proceso.
Así, la incorporación de personal especializado incluiría a
obreros de la construcción, universitarios de áreas como las ciencias
físicas y la ingeniería, así como administradores con conocimientos
técnicos, siendo estos últimos a los que Burnham (1967) reconoce
como supervisores, managers o gerentes de producción. Como
parte de este proceso, los propietarios de los medios de producción,
los burgueses, dejan en manos de los gerentes la administración
de las empresas, dedicándose a otras actividades -benéficas,
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culturales o al simple ocio-, por lo que los directores adquirieron
mayor relevancia que los propietarios mismos.
En su proyección destacó la importancia del manejo de las
fábricas y sus actividades, pues “los medios de producción son el
asiento de la dominación social; quien los controle no nominal,
sino realmente, controla la sociedad, ya que ésta vive gracias a
ellos”; consideraba que al momento en que planteó su teoría, 1941,
“el control de los grandes capitalistas, el control basado en los
derechos de propiedad privada sobre los medios de producción
y en el ejercicio de aquéllos es, aunque todavía real, cada vez más
tenue, indirecto e intermitente” (Burnham, 1967, p. 136).
Para Sweezy (1956), la clase capitalista es la que
históricamente, a través de su poder económico, ha definido
la estructura política de Estados Unidos ya sea porque sus
integrantes lograron ocupar importantes cargos en el gobierno,
o tuvieron la capacidad de contratar a personal especializado
que cumpliera dichas funciones. En este sentido, el autor
norteamericano insiste en que la democracia no es más que
otra forma de consolidar el dominio de un grupo selecto, de
hecho, consideró que los partidos políticos –específicamente
el Republicano y el Demócrata-, sólo servían a los intereses
de esta clase y funcionaban como canales de transmisión de
la ideología capitalista, y de esa manera controlar a las clases
obrera y media.
Pese a las diferencias entre la élite por el tipo de actividad
económica de la que procedían sus miembros –industrial, bancaria,
financiera-, ésta se mantiene cohesionada por lo que Sweezy
denomina “situación de clase”, es decir, se asumen como parte de
un sector diferenciado de la sociedad con algo en común: el control
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de los monopolios norteamericanos. Esta ideología se refuerza
con lazos matrimoniales, formación profesional en universidades
de prestigio, asociaciones formales e informales (clubes sociales,
cámaras de comercio, organizaciones empresariales, iglesias),
transmitiéndose de una generación a otra. Además de los partidos
políticos, también difundían su ideología a través de los medios
de comunicación masiva, principalmente los periódicos (como el
New York Times) y la radio (Sweezy, 2007; Ruiz, 2009a).
Hunter y Mills coincidieron en que el despegue económico
de los Estados Unidos permitió la formación de grupos compactos
capaces de regir los asuntos políticos del país. Aunque Hunter (en
Domhoff, 2005) se refiere exclusivamente al sector empresarial,
Mills (1957) detalla que existe una triangulación de intereses entre
los empresarios, los políticos y los militares a través del dominio
de las principales instituciones sociales. Debido a esta asociación
de intereses es que el sociólogo norteamericano prefirió utilizar el
concepto “élite del poder” y no “clase dominante”, puesto que no
se refiere exclusivamente a un sector en específico (Mills, 1957).
Además de ocupar lugares institucionales preeminentes,
los miembros de la élite también tienen en común formas de
vida que garantizan su homogeneidad: escuelas, clubes sociales
y la riqueza material, lo que los coloca en un círculo social
diferenciado. Estas características permiten la socialización
entre grupos al interior de la élite, al punto que constituyen “una
entidad social y psicológica más o menos compacta, y tienen
conciencia de pertenecer a una clase social” (Mills, 1957, p. 18);
por ello tienen una perspectiva similar sobre el rumbo social, así
como formas de trabajo con las que puedan alcanzar sus objetivos.
A decir de Mills, la situación socioeconómica es la que determina
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las posibilidades de ascenso al poder, lo que refleja la desigualdad
existente en Estados Unidos en los años cincuenta.
c. Dimensión histórica
Bobbio (2014) refiere que uno de los principios de legitimidad
política a los que tradicionalmente han apelado las
interpretaciones sobre el poder es la historia, tanto desde una
perspectiva pasada como futura. En el primer caso, la tradición
juega un rol fundamental en las teorías de tipo conservador
para explicar el ejercicio del poder por una o varias personas
desde tiempos remotos; por su parte, la segunda acepción se
asocia por una fase revolucionaria que busca instituir un nuevo
orden sociopolítico a partir de la expectativa en el cambio (pp.
121-123).
En este sentido, la noción histórica adquirió un papel
fundamental en las construcciones teóricas sobre las élites, pues
permitió explicar y, ocasionalmente, justificar sus fundamentos
principales, es decir, la asimetría social y la preeminencia de
una minoría en el gobierno. Así, se entiende a la historia no
como método, sino como forma de interpretación de lo social y
lo político a partir de acontecimientos temporalmente situados.
En otras palabras, la comprensión de esta teoría “no depende
de la naturaleza de los ‘datos’ que usaron para sostener sus
generalizaciones”, pero sí de “sus respectivas visiones del campo
histórico” (White, 1992, p. 15).
Para la tendencia clásica europea, como se afirmó
previamente, existe una noción en el que el curso de la historia ha
estado y seguirá siendo marcado por las minorías gobernantes, y
únicamente cambiarían los criterios de acceso y permanencia al
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poder. Mosca (1939), por ejemplo, buscó establecer un modelo
que permitiera el análisis social buscando “leyes generales”
sobre el comportamiento humano a partir de casos específicos,
concluyendo que la humanidad ha transitado por diferentes
estados -en dos sentidos, etapas y organización política-, y en cada
uno ha dominado un tipo específico de cualidades reconocidas
socialmente para conformar la élite: el valor guerrero, la riqueza
monetaria o el sacerdocio.
En la antigüedad, quienes poseían la capacidad militar con
mayor facilidad accedían al poder político puesto que, en teoría,
responderían de forma acertada frente a los problemas colectivos.
Eventualmente, esta minoría guerrera adquirió prácticamente
el control sobre las tierras y sus productos, transformándola
en un sector privilegiado económicamente. Ahora la riqueza,
asociada a un sentido de responsabilidad, buena administración
y prosperidad, sería el factor decisivo en la integración de la élite
(Bolívar, 2002; Morán, 1993; Blacha, 2005).
En esa etapa de transición, la propiedad privada se
vuelve el eje fundamental de la vida social, por lo que las leyes,
la justicia y la autoridad girarán en torno a los propietarios. Así,
“la organización política, que nosotros conocemos como Estado
feudal” muta a uno “esencialmente diferente, que para nosotros
será denominado Estado burocrático” (Mosca, 1939, p. 57). En
forma similar, pero mucho más difusa, la ley de hierro de la oligarquía
planteada por Michels (2001) sostiene la inevitabilidad de los
liderazgos en cualquier colectivo social; aunque su estudio se
centra en los partidos políticos, particularmente los socialistas,
el autor alemán infiere que este proceso es la manifestación
institucionalizada de lo que ocurre a escala social.
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Pese a las divergencias dentro de la tendencia
norteamericana, los diferentes autores coincidieron en que
Estados Unidos estaba experimentando una revolución
económica y social. Para Burnham (1967 y 2019), un síntoma era
el ascenso de los “managers” en el control de las fábricas, proceso
que tomaría cerca de ochenta años completarse, periodo durante
el cual ocurrirían profundas modificaciones en el sistema político
y económico de Europa y Estados Unidos.
En consecuencia, advertía la inevitable disolución de los
parlamentos pues aseguraba que únicamente estaba representada
la clase burguesa, misma que regulaba la actividad de partidos
políticos. En la nueva sociedad, los directores ocuparían los
principales puestos públicos, desplazando el centro de la
soberanía nacional –el rey o el parlamento- hacia las oficinas y
agencias administrativas como parte de la monopolización del
poder político.
Desde su vocación marxista, Sweezy (1956) criticó la
idea de Mills respecto a que Estados Unidos era una sociedad
en la que el poder político está perfectamente equilibrado
entre representantes de las diferentes esferas sociales -política,
económica y militar-; si bien reconoce la diversidad dentro
de la élite, cuestiona el que realmente exista un equilibrio de
poder entre las esferas sociales. Para Sweezy pervive una clase
dominante homogénea “con sus raíces profundamente hundidas
en […] el sistema corporativo” (1956, p. 147). Más tarde, la recesión
económica de las décadas de 1970 y 1980 permitió a Sweezy
corroborar sus postulados de que el sector empresarial dominaba
la política estadounidense.
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Profundizando en los postulados de Mills, éste afirma que
en Estados Unidos existen asociaciones, sindicatos y partidos
que representaron a sectores obreros y de pequeños propietarios,
tanto rurales como urbanos. Aunque llegaron a tener alguna
influencia en la política nacional, especialmente entre 1776 y
1850, la concentración de poder económico de los monopolios en
la revolución industrial anuló la presencia de estas agrupaciones.
Eventualmente, apareció una nueva clase intermedia, la
burocracia de “cuello blanco” que sirve al Estado; sin embargo,
esta clase no se encuentra organizada políticamente, pese a que
cuenta con una situación económica relativamente desahogada
(Fernández, 2012, pp. 319-321).
(Des)centralización de la “Familia Revolucionaria”
Dentro de la historiografía mexicana ha predominado la idea de que
durante el siglo XX (1920-2000) la política nacional estuvo liderada
por una élite política que compartía ciertos rasgos culturales: tener
a la Revolución mexicana como referente histórico, pertenecer al
Partido Revolucionario Institucional (PRI) en sus distintas facetas
desde 1929 y, más importante, asumirse como detentores legítimos
del poder político del país. Esta agrupación fue denominada
“Familia Revolucionaria” (Krauze, 1997; Aguilar y Meyer, 2000;
Medina, 2010; Knight, 2013).
Esta categoría podría interpretarse simultáneamente
como histórica y de análisis. En el primero de los casos, se
derivó de la propia experiencia de la etapa revolucionaria y años
subsecuentes en México (1910-1940), en el que se transitó entre
el sistema oligárquico porfiriano a un Estado que pretendió
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establecerse como moderno, democratizando los medios para
acceder al poder político y desligándolo del poder económico.
Este fenómeno se vio acompañado de un grupo que aspiraba a
cumplir con este y otros objetivos; los líderes militares, primero,
y los civiles, después, encabezaron una serie de proyectos legales,
sociales y económicos que pronto los llevarían a dominar la escena
pública nacional (Aguilar y Meyer, 2000; Knight, 2013).
Las generaciones de políticos que participaron en la guerra
civil y también las posteriores, comenzaron a ocupar los diferentes
puestos públicos a nivel federal y estatal. Durante la década
de los veinte, los contendientes recurrieron constantemente a
la violencia como medio para posicionarse en el gobierno; ello,
sin embargo, aumentaba las posibilidades de diluir los avances
que la Revolución había legado. Rápidamente se buscó unificar
a todo el sector revolucionario, incluso si hubiera dado muerte
a otros contendientes en el pasado, llegando a acuerdos para
definir la sucesión de poderes políticos. En 1928, luego de la
muerte de Álvaro Obregón y el recrudecimiento de la violencia
por la sucesión presidencial, el presidente Plutarco Elías Calles
se refirió a este conglomerado como la “Familia Revolucionaria”
(Medina Peña, 2010, pp. 54-56).
Para Mosca (1939) toda élite se vuelve, con el tiempo,
hereditaria; a través de la sangre, en los sistemas aristocráticos,
o mediante el dominio de las elecciones en los contextos
democráticos (p. 51). Igualmente, Michels (2001) afirma que una
minoría puede convertirse en hereditaria, no necesariamente
por lazos sanguíneos, sino por su perpetuación a través de las
elecciones o de la construcción de una legitimidad basada en
orígenes metafísicos o históricos.
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La “Familia Revolucionaria” bien se podría identificar con
el último caso, pues era indispensable para cualquier aspirante a
un cargo público pertenecer a ella, de lo contrario no sólo reducía
considerablemente sus posibilidades de acceder a cargos públicos,
sino que además se estaba en contra del gobierno. En todo caso,
como familia política desarrolló un conjunto de prácticas y
normas asociadas con la disciplina y la organización que rigieron
gran parte de la dinámica política en el México posrevolucionario
(Ruiz Sánchez, 2009b).
Inicialmente fue encabezada por caudillos militares
auxiliados en las labores administrativas y públicas por
profesionistas urbanos (maestros, periodistas y algunos
abogados). En los años posteriores la organización de este grupo
fue refinada, integrando jóvenes universitarios a la élite mexicana
a través de los vehículos institucionales establecidos en la década
de los treinta: un puesto municipal, afiliándose a un sindicato o
al partido hegemónico. Esta tendencia se mantuvo, con matices,
hasta fines del siglo (Krauze, 1997, p. 110; Knight, 2013).
La segunda connotación a la que se hizo referencia, la
“Familia Revolucionaria” como categoría de análisis, ha sido
recurrente para referirse a los políticos que operacionalizaron la
centralización del poder político y sus respectivos mecanismos.
Pese a que dentro de la historiografía contemporánea permanece
aún el debate de si se logró ese cometido, se reconoce que los
gobiernos posteriores a 1920 tuvieron un éxito “técnico” mediante
el establecimiento y desarrollo de diferentes instituciones (leyes,
organizaciones y estructuras sociopolíticas) que permitieron
la supervivencia, matizada a través de los años, del régimen
revolucionario (Knight, 2013, pp. 211-251).
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La organización del poder disperso luego de la guerra
se realizó de manera gradual a lo largo del siglo XX, a través
de la adopción de modelos administrativos y políticos que,
paralelamente, buscaron ser legitimados por el discurso
revolucionario. Como parte de la reconstrucción del Estado, los
gobernantes mexicanos desarrollaron un sistema centralizado y
basado en la toma de decisiones racionales –es decir, el despliegue
de políticas e instituciones que respondieran a las necesidades
sociales- (Medina, 2010, p. 75).
De forma paralela a la centralización institucional, la
“Familia” construyó su propio sistema de valores y prácticas para
permanecer en el poder; en cuanto a su renovación, sus miembros
[…] se sirven, por ejemplo, de procedimientos convencionales,
como los lazos familiares y regionales, las amistades de vieja
data, las dotes carismáticas [por lo que] el proceso de democratización ha generado notables edificios institucionales que
coexisten en curiosa simbiosis con costumbres ancestrales y
prácticas cotidianas premodernas, particularistas y hasta irracionales (Mancilla, 2006, s/p).

Gradualmente, para mediados del siglo, los integrantes
de la élite posrevolucionaria se profesionalizaron en las
instituciones de educación superior a las que anteriormente sólo
tenían acceso algunos integrantes de las oligarquías, aplicando
sus conocimientos técnicos en las áreas administrativas de
instituciones públicas y privadas. Sin embargo, para Mancilla
(2006) la transición entre oligarquías y élites modernas no
fue un proceso completo pues, aunque aumentó el número de
profesionistas –abogados, médicos e ingenieros-, dentro de
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los gobiernos, muchos elementos tradicionales permanecieron
vigentes. El acceso al poder se realizó a través de medios
considerados democráticos, pero una vez constituidos favorecen
recursos personales para mantenerse en el puesto y extender su
influencia política.
Así, diferentes conclusiones revisionistas coinciden
en el carácter pragmático de la Revolución mexicana en la
que convivieron diferentes proyectos de reestructuración
sociopolítica después de 1920. En este proceso se había asumido
que la “Familia” era un bloque monolítico e inamovible que
concentró el poder político en México durante varias décadas.
Sin embargo, a finales de los años 60 la multiplicación de los
estudios regionales -siendo los de González (1968) y de Womack
Jr. (1969) los más representativos-, comenzaron a reconocer una
amplia gama de versiones y dinámicas del sector gobernante
(Padua y Vanneph, 1986; Knight, 2013).
De esta forma, es posible llevar a cabo un contraste entre
las tendencias analíticas que han tenido como eje principal el
estudio de las élites políticas, tanto del nivel federal como de los
regionales. Igualmente, partiendo de los cuestionamientos hacia las
interpretaciones unilaterales respecto a la “Familia Revolucionaria”,
resulta pertinente atender las características socioculturales de
las élites nuevoleonesas, en lo particular, con el fin de establecer
posibilidades temáticas y metodológicas de análisis.
Abordajes temáticos y metodológicos
En la fase exploratoria se identificaron cuatro líneas temáticas las
cuales se detallan a continuación.
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1.

Élite federal

Cabe aclarar que se habla de federal y no nacional, en el sentido
que sus respectivos objetos de investigación se centran en
diversos personajes que ocuparon cargos públicos en aquel nivel
de gobierno: presidente de la república, senadores, diputados
federales, líderes sindicales, presidentes de partidos políticos
(Revolucionario Institucional y Acción Nacional, especialmente)
y, ocasionalmente, menciones a algunos gobernadores de
diferentes entidades federativas, miembros del Poder Judicial y
del ejército (Smith, 1981; Camp, 1981 y 2006; Hernández, 2015).
En términos generales, los autores indagan aspectos
tales como la formación educativa, los antecedentes familiares,
el interés de los sujetos en cuestión por la actividad política, las
redes de amistades y la experiencia profesional, tanto dentro como
fuera de la esfera pública. La búsqueda de esta información es
fundamental para la reconstrucción de las formas de socialización
entre los miembros de la élite, los medios de reclutamiento de
nuevos miembros, así como tendencias en la circulación de los
integrantes de la élite en diferentes puestos como funcionarios.
Los investigadores coinciden en que la élite política en
el México posrevolucionario, es decir, aquella que se comenzó a
integrar después de terminada la fase armada del conflicto (1920),
estuvo integrada principalmente por personas procedentes de la
clase media urbana, que recibió instrucción formal universitaria
–especialmente abogados-, razón por la que la califican como
“élite educada”.
Respecto a este último punto, la universidad aparece como
un espacio propicio para el estudio parcial de la élite política mexi112

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cana por, al menos, tres razones: en primera instancia, porque es
en esa etapa en que surge con mayor fuerza el interés hacia la actividad política, especialmente por la influencia que los estudiantes
recibieron de sus maestros, así como por las diferentes actividades
realizadas a lo largo de la formación (lecturas, debates, periódico
escolar, participación en comités estudiantiles, etc.). Segundo, la
universidad es entendida como un espacio de socialización profesional y fraternal en la que los estudiantes forjaron vínculos que, en
años posteriores, les permitieron integrarse a la burocracia federal.
Finalmente, destacan la importancia de estudiar el Alma
Mater de los políticos ya que indica algunos aspectos de su
situación socioeconómica; al centrarse en la Universidad Nacional
Autónoma de México (UNAM), los investigadores detectan que
muchos de los sujetos son foráneos, de una clase media que pudo
costear, total o parcialmente, la educación de su(s) hijo(s) en una
universidad pública en la capital del país.
Todas estas características se tornan importantes cuando
se desea identificar la tendencia ideológica de algunos políticos
en particular, su desempeño al frente de un cargo público, la
forma de ingreso y la permanencia dentro de la élite política.
Cabe señalar que estos investigadores destacan, sin profundizar
en ello, la importancia de analizar las formas de vinculación
informal (clientelismo, padrinazgos, corrupción, etc.) para
ampliar la comprensión sobre las élites.
2. Élites regionales
Estos trabajos de investigación se dedicaron al análisis de la
composición y actividades de las élites en los estados de México,
San Luis Potosí, Jalisco, Puebla, Yucatán (Hurtado, 1996; Falcón,
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1984; Hernández, 1998; Ruiz, 2009b; Sauri, 2016; Sánchez, 2018).
Como en el primer caso, también les interesa la formación
académica y la experiencia política como elementos de análisis,
sin embargo, profundizan en las élites “hereditarias”, ya fuera
en un sentido literal (clanes familiares con lazos sanguíneos)
o a grupos que giraban en torno a un personaje específico que
controlaron la actividad política en diferentes momentos del
siglo XX.
Lo anterior se ha atribuido a dos motivos esenciales. En
primer lugar, a los vínculos de diferentes personajes del ámbito
local con miembros de la élite nacional: diputados locales que
generaron amistad con senadores o miembros del gabinete, o
incluso con el propio presidente de la república, por ejemplo. De
regreso en sus lugares de origen contaban con el suficiente apoyo
desde la capital para establecer un sistema de organización basado
en los compromisos informales, mencionados anteriormente.
En otros espacios, la formación y composición de la
élite dependió del desarrollo económico, ya fuera tradicional
(agricultura o ganadería) o moderno (industria mecanizada).
Algunos grupos propietarios ganaron suficiente credibilidad
social como para ocupar cargos públicos; en otros casos, utilizaron
su poder financiero para incorporarse a la vida pública, ya fuera a
través de negociaciones, sobornos o chantaje.
En este sentido, los estudios regionales pueden profundizar
más sobre aspectos anecdóticos o íntimos de la vida política en
sus respectivos espacios, puesto que disponen de fuentes en que
se aprecian esos detalles: diarios personales o memorias, tradición
oral, crónicas municipales y genealogías familiares. A partir de
la información recuperada por estos investigadores, es posible
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reconstruir una parte de la cultura política desde las prácticas de
sujetos en diferentes espacios del país.
Caso particular es el relacionado con el estado norteño de
Sonora, pues su estudio va de la dimensión local a la nacional,
desde la revolución mexicana con la participación de una élite
económica y militar que se llegó a posicionar en las altas esferas
políticas del país durante las décadas de los veinte y treinta del
siglo XX, y no se limitaron sólo a su espacio inmediato (Aguilar
Camín, 1977; Radding, 1985; Vázquez y Hernández, 2001).
Algo similar ocurre con los trabajos relacionados con los
vecinos estados de Coahuila y Tamaulipas. En el primer caso, se
ha considerado que la fuerte influencia política desde la Ciudad
de México, derivado de la oposición entre facciones políticas
(particularmente el carrancismo imperante en Coahuila frente al
Grupo Sonora), imposibilitó la consolidación de uno o varios grupos
que representaran los intereses locales (Santoscoy, Gutiérrez,
Rodríguez y Cepeda, 2000). En lo que respecta a Tamaulipas, las
interpretaciones apuntan hacia una transición entre un cacicazgo
liderado por Emilio Portes Gil, desmantelado durante la presidencia
de Miguel Alemán para dar paso a un sistema influido directamente
por el gobierno federal. Aunado a ello, en aquella entidad
predominaron grupos regionales con perfiles muy diferentes que
tuvieron cierta influencia en sus respectivas zonas geoeconómicas,
pero no a nivel estatal (Alvarado, 1992; y Alonso, 2016).
3. Élite empresarial de Nuevo León
Al respecto, el interés por parte de los historiadores ha girado
en torno a la relación entre diferentes agentes que transitaron de
la acumulación previa de capital –originada por el comercio, la
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minería, la ganadería y la producción agrícola-, hacia la inversión
en la industria mecanizada desde mediados del siglo XIX y las
primeras tres cuartas partes del siglo XX. Estas investigaciones se
desarrollan a partir de diferentes criterios. Uno de ellos tiene que
ver con la “naturaleza” de la élite, es decir, ubicar a sus integrantes
y las razones que los llevaron a relacionarse, tanto familiar como
económicamente.
Los estudios de Cerutti (1983) y Saragoza (1988)
indagan al respecto; el primero lo aborda desde la historia
económica, señalando que los lazos matrimoniales fortalecieron
las asociaciones de capital, constituyendo una élite económica
que permitió ampliar las inversiones y las ganancias. De forma
pormenorizada, Cerutti (1983) establece el sistema de redes
familiares y financieras surgidas en la década de 1880 y que se
extendieron por los siguientes decenios, haciendo una genealogía
de familias empresariales con los apellidos más connotados de
la localidad: Garza, Sada, Muguerza, Ferrara, Milmo, Rivera,
Hernández, Zambrano, entre otras.
Igualmente, detecta la participación de este sector en
diversas áreas de inversión, diferenciándose de otros estudios pues
no sólo por evitar una recopilación reduccionista de nombres y
apellidos, sino que se enfoca en la formación de redes previamente
señaladas. La intención de su trabajo no sólo era analizar las formas
capitalistas de producción en el noreste de México a finales del
siglo XIX y principios del XX, pues “simultáneamente se pretende
observar el nacimiento y articulación de su principal beneficiaria:
Una burguesía con base regional, de Monterrey, que se estructuraría
como fracción de la moderna clase dominante mexicana en los
veinte años previos a la Revolución” (Cerutti, 1983, p. 11).
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Por su parte, Saragoza (1988) se interesa por la influencia
sociocultural y la participación política de este sector social.
Además de retomar el modelo de redes propuesto por Cerutti,
Saragoza (2008) propone voltear a ver la presencia de la élite en
áreas diferentes a la económica, tales como el diseño de instituciones
educativas, el papel activo de las mujeres, la relación de los miembros
de la élite con el clero. Sin embargo, el punto central de ese estudio es
la situación de la élite empresarial con el Estado posrevolucionario,
tanto los conflictos generados por desacuerdos sobre la legislación
laboral, así como medidas en torno a la inversión. Del mismo
modo, se preocupa por estudiar la participación de la élite en la
política local, tanto como funcionarios electos, así como parte de la
oposición política a través de asociaciones y posteriormente con el
Partido Acción Nacional.
Sobre el papel político de este sector, arguye que
La densidad de estos lazos da una extraordinaria coherencia a
la fachada pública del grupo, así como sus puntos de vista de
políticos que motivaban una percepción de uniformidad monolítica entre la élite de Monterrey [...]. De este modo, a medida
que los industriales de Nuevo León enfrentaban al Estado, los
choques contribuyeron al apretar la red de recursos a su disposición. Asimismo, opuestos con el gobierno desarrollaron un
carácter ideológico que acentuó su unicidad y ocultó cualquier
discordia interna. (Saragoza, 1988, pp. 20-22).

En un sentido similar se encuentra la actuación de la
élite empresarial en momentos específicos del siglo XX en el
ámbito político, particularmente en los años revolucionarios, así
como los inmediatos al término de la fase armada del conflicto.
Tal es el caso de Flores (1991), cuyo trabajo analiza la presencia
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directa e indirecta de este sector en el gobierno, pues algunos
de sus miembros ocuparon provisionalmente la gubernatura,
algunas alcaldías y diputaciones con el fin de mantener activa la
administración pública y, con ello, reducir las posibilidades de
ver afectado su patrimonio a causa de la inestabilidad política.
Como ejemplo ilustrativo describe que
En enero de 1915, el grueso de las tropas carrancistas entraba
en la ciudad [...] los socios de la Cámara de Comercio y los cónsules extranjeros, acordaron crear un centro urbano de decisiones, una especie de ‘comuna empresarial’, en sustitución del
gobierno nuevamente errante de Antonio I. Villarreal. [Y aclara que] el término ‘comuna empresarial’ fue utilizado durante
1915 para definir la administración municipal por parte de los
empresarios (Flores, 1991, p. 133).

Igualmente, Pérez Daniel (2013) considera que la élite
empresarial tuvo una injerencia indiscutible en los asuntos
públicos, definiéndola como “modernizadora” al influir en la
toma de decisiones de diferentes gobernadores en las décadas de
los veinte y los treinta, a través del establecimiento de la agenda
pública y la administración del erario.
4. Clase política de Nuevo León. Siglo XIX
Este sector social del ámbito local se mantuvo como parte del
legado colonial, la renovación de los cargos públicos se limitó
a una clase política integrada por individuos que compartían
intereses ideológicos y económicos. En última instancia, las
diferencias entre los grupos “no eran de carácter estructural,
tenían que ver con el deseo de perpetuarse en las posiciones de
poder de los miembros más destacados de la élite y, en menor
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medida, con la impaciencia de algunos por acelerar las medidas
liberalizantes [sic]” en favor de un sistema que promoviera el
desarrollo y protección de la propiedad privada (Galindo, 2005,
pp. 141-142).
La élite agrupó a agentes de diferentes ámbitos
–comerciantes, terratenientes, abogados, miembros del clero
secular-, que ocupó los puestos en los ayuntamientos, la
gubernatura, el congreso y el ejército; además, encabezaron
las juntas electorales y patrióticas. Es decir, prácticamente
regularon la vida política del estado durante la primera mitad
del siglo XIX. Este éxito se debió a diferentes factores; primero,
por la estrechez de sus vínculos familiares. Aunado a ello estuvo
la acumulación de la riqueza, pues los clanes procedían de zonas
económicamente activas: Valle del Pilón (Montemorelos),
Linares y Cadereyta, lugares que albergaban sus propiedades
agrícolas y ganaderas (Galindo, 2005; Martínez Wong, 2012; y
Domínguez García, 2016).
Dado que los poderes políticos y religiosos se asentaban
en Monterrey, que aún no destacaba económicamente, los
grupos familiares mantuvieron lazos con el sector ilustrado
de la capital del Estado. Finalmente, “la ausencia de una
clase media en la región evitó que se suscitaran molestas
discusiones en cuanto a la composición del congreso del estado
y de los representantes enviados al congreso Federal”; por
otro lado, “tampoco se observa una disociación entre la clase
propietaria, los integrantes de la terratenencia rural y urbana
también desarrollaban las principales actividades mercantiles y
crediticias” (Galindo, 2005, p. 162).
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En este sentido, la élite o los notables, según el vocabulario
de la época, eran “personas que poseen influencias y poder por
su sólida base económico-social reforzada políticamente por
apoyos interesados y clientelares”; dichas familias “buscaban el
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progreso económico y la modernización de sus ciudades; para
lograr sus metas construyeron redes económicas, familiares y
políticas” (Domínguez, 2016, p. 227). Al mismo tiempo, asegura
que en estudios previos “habíamos percibido a la élite de Nuevo
León como un grupo altamente cohesionado por sus relaciones
de parentesco y mayormente endogámico. Al menos para este
periodo, se conoce poco sobre los nexos de este grupo fuera del
estado”; considera que “puede hablarse de algunos nexos de
carácter económico y comercial con gente de Tampico, San Luis
Potosí, Guanajuato y Querétaro” (Domínguez, 2016, p. 228).
En lo que respecta a las metodologías de análisis, se
identificaron al menos cinco propuestas diferentes, algunas
señaladas explícitamente por los/as investigadores/as o se
infirieron a partir del desarrollo del trabajo. Estos métodos
son: estadístico-secuencial, descriptivo-lineal, descriptivocomparativo, de redes y mixto.
1.

Estadístico-secuencial

Implica un método sumamente complejo y especializado, puesto
que se basa en el uso de fórmulas estadísticas –de ahí su nombre-,
para “descubrir tendencias y regularidades en el reclutamiento
de las élites” con un “enfoque implacablemente empírico” (Smith,
1981, p. 19). Smith (1981), parte del supuesto de que “en términos
operativos en el grueso de este estudio la élite política del siglo
XX estaría definida como el grupo de personas que han ocupado
un cargo público de importancia a nivel nacional [presidencia,
secretarios de Estado, senadores, etc.] en cualquier momento del
periodo comprendido entre 1900 y 1971” (p. 19).
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Como parte de su proyecto, el investigador no sólo
enumera las razones que lo llevaron a utilizar este método, sino
que explica el procedimiento al respecto:
Al incluir un número tan elevado de personas [6,302] traté de
superar las simples generalidades y las anécdotas de incidentes que giran en torno al tema, buscando descubrir a través de
métodos cuantitativos (y con la ayuda de una computadora)
patrones recurrentes y regularidades. Más aún, he tratado de
indicar fenómenos particulares no sólo si es que los ha habido,
sino que también he tratado de determinar cuestiones de grado: cuántos, qué tanto, qué tan frecuentemente y por cuánto
tiempo. Así pues, mi objetivo ha sido introducir un nuevo nivel
de precisión en las discusiones en torno a la formación de las
élites en México en el siglo XX (Smith, 1981, p. 19).

En el mismo sentido se encuentra la investigación de
Hurtado (1996) el cual se basa en índices y categorías numéricas
para identificar la regularidad de circulación, permanencia y salida
de miembros de la élite en el estado de Jalisco. Adicionalmente,
recurre al modelo descriptivo-lineal con el fin de rastrear los
datos numéricos en una trayectoria de, por lo menos, 45 años,
definiendo las características de los participantes en cada periodo
gubernamental encontrado en ese lapso.
Se trata, pues, de estudios muy especializados pero
que corren el riesgo de caer en reduccionismos, puesto que
prácticamente reconstruye el escenario histórico sólo a partir de
datos numéricos. Sin embargo, esa información constituye una
base de datos elemental para el estudio de las élites, pues no puede
descartarse la información arrojada por el trabajo en cuestión.
Aunque las otras investigaciones consultadas para este trabajo
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no señalan con claridad el método al que recurrieron, muestran
algunos recursos que sirven de base para su clasificación.
2. Descriptivos lineales
Detallan la composición de grupos específicos en periodos que
varían entre la corta y media duración, pero no profundizan en
las relaciones existentes entre los individuos que los conforman.
En no pocas ocasiones, únicamente se limitan a enlistar nombres,
cargos, lugar de origen o edad de los sujetos investigados, casi
siempre en forma cronológica (Hernández, 1998; Galindo, 2005;
Martínez, 2012).
3. Descriptivo comparativo
Si bien coincide con el anterior en el hecho de que se preocupa
por puntualizar la composición de élites políticas, empresariales
o de otra naturaleza, lleva a cabo un esfuerzo por contrastar las
características recopiladas respecto a otro grupo. La intención
de esta metodología es identificar semejanzas y diferencias en
un mismo o diferente plano geográfico o temporal, y entender la
diversidad de sistemas existentes. En el caso de Sauri Riancho
(2016), se realiza una comparación entre Yucatán y Nuevo
León, pues le interesa profundizar sobre “el proceso histórico de
formación de las desigualdades regionales”; en él “asigna un papel
explicativo de las desigualdades actuales a las relaciones entre
el Estado y las élites de las respectivas regiones: su naturaleza y
las características específicas de su conformación, así como a las
instituciones que dieron origen” (Sauri, 2016, s/p).
Recurriendo al “enfoque y el método de la historia
comparativa, se analizan los valores, actitudes, tradiciones y
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prácticas culturales de las élites de las regiones de Yucatán y
Nuevo León, que definieron y a la vez, fueron influidas por las
formas, ritmos, tensiones y resistencias de estas relaciones”
(Sauri, 2016, s/p).
4. Análisis de redes
Ésta se preocupa por comprender las interacciones entre
individuos involucrados en el ámbito político. Retomada de otras
disciplinas, como la antropología y la sociología, “ha demostrado
ser útil para los estudios históricos sobre el ejercicio del poder, el
desarrollo de la economía y la historia de la familia. Los trabajos de
este tipo pueden ser de dos tipos: el análisis relacional, vinculado
al método deductivo y el análisis de redes vinculado al método
inductivo” (Domínguez, 2016, p. 243).
En cuanto al análisis relacional, éste utiliza generalmente
en grupos, entendidos como un “conjunto estructurado de
individuos vinculados por una serie de relaciones personales,
efectivas y más o menos duraderas, de parentesco, de amistad, de
patronazgo, de vecindad y paisanaje, profesionales, confesionales,
asociativas” (Domínguez, 2016, p. 243). Siguiendo esta lógica,
los análisis “son cualitativos, y permite observar los distintos
tipos de vínculos entre los actores sociales [y] es muy útil para
el estudio de grupos de poder, facciones políticas, oligarquías
locales, clientelas, grupos mercantiles y financieros, entre otros”
(Domínguez, 2016, p. 243).
Por otra parte, en lo que respecta al análisis de redes, se basa
en una propuesta de tipo sociológico para reconstruir y examinar
diferentes conjuntos de asociaciones entre sujetos; como parte de
las ventajas de usar este método es que “permite llevar a cabo un
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análisis efectivo de las redes sociales, entendiendo a la red como
‘un conjunto específico de conexiones entre un definido grupo
de personas, [mismas que] pueden usarse para interpretar el
comportamiento social de las personas implicadas’” (Domínguez,
2016, p. 244). Adicionalmente, “con este tipo de trabajo se puede
reconstruir y analizar el conjunto de relaciones de un personaje
en un periodo determinado, es decir, una red ego-centrada”
(Domínguez, 2016, p. 244). En la mayoría de los casos se optó
por el primer modelo, puesto que la información disponible para
abordar el objeto de estudio fue reducida (Cerutti, 1983; Saragoza,
2008; Ruiz, 2009b; y Domínguez, 2016).
5. Estudios mixtos
En estos casos recurrieron a por lo menos dos de los métodos
descritos con anterioridad. En este sentido, hay autores que
para profundizar acerca de la formación de grupos, así como
identificar las características de sus integrantes se pueden
recurrir a diferentes métodos (véase Camp, 1981). Otra de las
alternativas para los investigadores es recurrir a “una metodología
tomada en parte la tradición de la historia oral, conversar con
muchos sobrevivientes que participaron en este drama social y
político, procurando registrar y analizar sus opiniones sobre sus
actividades y valores, así como sobre las decisiones que tomaron”
(Camp, 1981, p. 11).
Y aunque “ningún enfoque es en esencia mejor que el otro”
(Camp, 1981, p. 11), la combinación de ellos puede derivar en una
comprensión más integral de los fenómenos en cuestión. Camp
(1981), en particular, en un primer momento un sistema mixto,
puesto que lo consideraba que era poco usual en su época, pero
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lo cierto es que se apoya en el modelo estadístico para detallar
algunos aspectos como los índices educativos o de la situación
socioeconómica, pero no llega a un nivel tan especializado como
los hicieran Smith (1981) y Hurtado (1996).

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Consideraciones finales
Los trabajos aquí revisados no son los únicos existentes, sin
embargo, se dio cuenta de las principales propuestas desarrolladas
en los últimos 40 años sobre el tema de las élites. Un aspecto por
resaltar es el hecho de que ninguna de las dos corrientes teóricas
resulta dominante como marco referencial, pues dentro de las
discusiones de los diferentes estudios -al menos en los que las
explicitan- resaltan las debilidades de cada una de ellas; esta
situación es atribuida a los contextos socioculturales en los
cuales fueron producidas. Sin embargo, resulta viable vincular
preceptos de ambas tendencias para establecer una definición
conciliatoria, o por lo menos operativa, de la élite que permita
comprender su composición interna tanto como su relación con
el sistema en el que participan (Smith, 1981; Camp, 2006; Sauri,
2016; Domínguez, 2016; Arellano Ríos, 2018).
En este sentido, los estudios revisados retoman de
las tendencias teóricas sobre las élites el priorizar la idea del
asociacionismo por interés común el cual es el poder político.
Dentro de este grupo selecto predomina una organización interna
semiestructurada la cual establece criterios para la incorporación
y permanencia de sus integrantes, hasta cierto punto ajena a la
colectividad. Por otro lado, las “cualidades” que los miembros de
la élite deben poseer constan de recursos materiales y metafísicos
percibidos, por la sociedad o la misma élite, como fundamentales
para encargarse de los asuntos públicos.
Debido a lo anterior existe una constante pugna entre
agentes para ocupar un lugar dentro de la élite, estableciendo
alianzas, compromisos y otras formas de colaboración.
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Finalmente, apelar a la historia como recurso de legitimidad se
identifica como fuente de sustento en la “Familia revolucionaria”;
cabe destacar se registran las dos acepciones de legitimación
histórica, tanto pasada como futura, dando como resultado una
asociación entre lo tradicional y lo moderno dentro del clan
posrevolucionario.
Por su parte, la variedad de los procedimientos
metodológicos evidencia no sólo los objetivos particulares
planteados por las y los investigadores, sino también las
posibilidades de estudio. Los estudios de tipo descriptivo-lineal
han representado la ruta más frecuente para abordar a las élites
mexicanas, mientras que otras propuestas cuentan con una
preferencia menor y esporádica. De la misma forma, se detectó
una tendencia a la especialización disciplinar pues únicamente
en escasos ejemplos existe una relación trans o interdisciplinaria,
especialmente entre la ciencia política, la sociología y la historia.
Sobre esta última área del conocimiento, también resulta
pertinente señalar que ha tenido un rol ambivalente, que va
desde una perspectiva central como complementaria para la
contextualización del fenómeno estudiado.
En cuanto a los estudios del ámbito local, resaltan
aquellos centrados en el sector empresarial organizado durante
el Porfiriato y sus respectivas transformaciones en el periodo
posrevolucionario y en la clase política de origen aristocrático
colonial que dominó el ámbito público por lo menos hasta
mediados del siglo XIX. En este sentido, no se detectó ningún
trabajo sistemático de investigación en torno a la élite política
nuevoleonesa del siglo XX.
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Si bien el de Pérez Daniel (2013) ofrece algunos rasgos
concluye a principios de la década de los treinta, aunque en una
investigación previa (Pérez Daniel, 2002) reconstruye parte
de la dinámica política a través de los integrantes del Partido
Acción Nacional, ligados al ámbito empresarial, entre 1939 y
1946. Esta situación representa una veta para el abordaje del
sector gobernante en Nuevo León pues, como evidencian las
investigaciones consultadas para otras latitudes, estos grupos han
tenido amplia influencia en la vida política y social, especialmente
en centros poblacionales clave del México contemporáneo.
¿Cuáles han sido los principales abordajes temáticos
sobre este agente social?; ¿qué aspectos metodológicos destacan
en estas propuestas?; ¿qué interpretaciones se desprenden de los
trabajos existentes?, ¿qué otras posibilidades analíticas pueden
desarrollarse?

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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, julio-diciembre, 2022

La evaluación en educación preescolar:
El dilema docente
Evaluation in preschool education:
The teaching dilemma
Víctor Manuel Zamora1
Resumen: Dentro del Sistema Educativo Mexicano se encuentran articulados los niveles iniciales de educación básica como preescolar, primaria y secundaria. En el caso específico de la educación preescolar,
a más de diez años de su implementación obligatoria, la efectividad,
los avances, así como los niveles de aprendizaje que desarrollan los
alumnos en este estrato educativo son hasta cierto punto imprecisos,
debido a que el carácter abierto y cualitativo del programa de estudio
permiten que las y los educadores implementen actividades de aprendizaje según lo consideren pertinente en concordancia con las necesidades de sus alumnos, situación que hasta este punto se considera
razonable y académicamente productivo, la naturaleza de este nivel
educativo lo exige de esa manera. Los resultados muestran que los docentes se debaten entre el cumplimiento de los aprendizajes marcados
en el programa de estudio y la práctica cualitativa que se vive dentro de
las aulas. Esto desencadena una serie de conflictos que son más visibles
durante el proceso de evaluación, el cual, debido a lo anterior, se percibe como un trámite administrativo y no como un elemento formativo
de mejora continua.
Palabras clave: Preescolar- Evaluación - Aprendizajes esperados.
1

Universidad Autónoma de Nuevo León. Monterrey, México.

138

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Abstract: The educational system in Mexico is mainly made up of basic education, higher secondary education and higher education. Within basic education are the initial levels such as preschool, primary
and secondary. In the specific case of preschool education, ten years
after its mandatory implementation, the effectiveness, progress, as well
as the learning levels developed by students in this educational stratum are to some extent imprecise, due to the fact that the open and
qualitative nature of the study program allows educators to implement
learning activities according to their criteria in accordance with the
needs of their students, a situation that we consider reasonable and
productive to this point, the nature of this educational level demands
it in this way. The results show that educators debate between achieving the expected learnings set out in the official curriculum and the
qualitative teaching that prevails within the classrooms, as a result, the
assessment process is seen as an administrative procedure and not as a
tool for ongoing improvement.
Keywords: Preschool- Assessment – Expected learning

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-4

139

�Víctor Zamora / La evaluación en educación preescolar: El dilema docente

Introducción
En este artículo se exploran y analizan las dificultades que
atraviesan las y los educadores de educación preescolar en
Nuevo León, México, para desarrollar el proceso de evaluación
cualitativa y al mismo tiempo cumplir con los estándares
curriculares que demanda su programa de estudios. Con el
propósito de contextualizar dicha problemática, se presentan los
apartados siguientes: Antecedentes de la educación preescolar en
México; Los aprendizajes esperados en educación preescolar, La
evaluación cualitativa, así como El dilema de evaluar en educación
preescolar.
Los docentes orientan su planeación y práctica docente
hacia los aprendizajes esperados por medio de situaciones
didácticas o de aprendizaje, sin embargo, la evaluación en este
nivel educativo, debido a su carácter cualitativo, toma un rumbo
distinto, esto dificulta la identificación del cumplimiento de los
aprendizajes esperados marcados en el programa de estudios de
educación preescolar.
Después de muchos años de no figurar entre los niveles
preceptivos de educación básica en México, la educación
preescolar ha conseguido consolidarse como un eslabón
imprescindible en la formación de los miles de niños y niñas
que año con año se integran a las filas de este nivel educativo.
Fue a partir del ciclo escolar 2004-2005 que se implementó
la obligatoriedad del tercer año de preescolar (SEP, 2017), de
este modo, todos los niños y niñas con 5 años cumplidos deben
transitar por las aulas del último grado de este nivel educativo
antes de su ingreso a la educación primaria.
140

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-4

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

En el ciclo escolar 2008-2009, la educación preescolar se
levantaba con una nueva conquista académica y administrativa,
el segundo grado de ese nivel educativo adquiría la obligatoriedad
dentro de la educación básica del país, fortaleciendo con ello
el temprano desarrollo académico de los niños y niñas del país
(Barrera, 2009).
De acuerdo con diferentes estudios como el de la
Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos
(2018), el Perry Preschool study (2015), la Organización
Internacional del Trabajo (2012), la UNESCO (2007), la Comisión
de las Comunidades Europeas (2006), entre otros, cuanto más
temprano se acerque a los niños a la educación, existen más
probabilidades de que desarrollen habilidades, procedimientos,
valores, actitudes y aprendizajes que les servirán para sobresalir
en su vida profesional y personal. Aquí en palabras de Escobar:
Durante los primeros años de vida se produce la mayor parte
del desarrollo de las células neuronales, y la estructuración de
las conexiones nerviosas en el cerebro; este proceso depende de
diversos factores tales como: la nutrición y salud; no obstante,
también influye en gran medida la calidad de las interacciones
con el ambiente y la riqueza y variedad de estímulos disponibles (Escobar, 2006:6).

En ese sentido, la interacción positiva a la que los alumnos
se ven expuestos durante la educación preescolar puede aportar
valiosos elementos académicos, sociales y emocionales que
contribuyen de manera significativa en el desarrollo de los niños
y niñas en todos los campos formativos.2 Es por esta razón que
2 Lenguaje y comunicación, Pensamiento matemático y Exploración y
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-4

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�Víctor Zamora / La evaluación en educación preescolar: El dilema docente

cobra importancia la labor de los docentes dentro de las aulas
de nivel preescolar, hablamos de establecer bases cognoscitivas
sólidas en los primeros años de los estudiantes que les permitan,
de manera progresiva, acceder a más y mejores formas de aprender.
En este contexto, la intervención docente y la evaluación
se convierten en los insumos más importantes en el avance
educativo de los alumnos, esto debido a que la labor de los
educadores en esta etapa desencadenará en los estudiantes
una serie de fenómenos de aprendizaje que serán en lo sucesivo
identificados por los docentes al realizar el proceso de evaluación
pertinente. Estos cambios (aunque de manera empírica),
también serán percibidos por las personas que forman parte del
contexto inmediato de los estudiantes, no podemos olvidar que
en esta etapa de la educación ocurren cambios relevantes en la
formación de los preescolares, en ese sentido Seefeldt y Wasik
(2005) mencionan que: “Los niños de cuatro años manipulan
su ambiente de manera activa y construyen el significado de
su mundo. Uno de los cambios cognitivos más importantes
de los tres a los cuatro años es el desarrollo del pensamiento
simbólico” (p. 69).
Debido al carácter abierto del programa de estudio de
preescolar y a la evaluación cualitativa que se establecen en
este peldaño educativo, las y los docentes poseen la libertad
para elegir, planear, diseñar e implementar las actividades de
enseñanza que consideren apropiadas para sus alumnos, así como
decidir el orden en el que se abordan las competencias propuestas
comprensión del mundo natural y social, además de los campos formativos
incluidos en las tres áreas de desarrollo personal y social: educación socioemocional, artes y educación física.

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-4

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

para este nivel escolar. Las herramientas para la evaluación de
dichas actividades también deben ser diseñadas, implementadas
y analizadas por los propios docentes.
En este sentido, el programa tiene un carácter abierto, lo que
significa que la educadora es responsable de establecer el orden
en que se abordarán las competencias propuestas para este nivel educativo, y seleccionar o diseñar las situaciones didácticas
que considere convenientes para promover las competencias y
el logro de los aprendizajes esperados. (SEP, 2011, p. 15)

De acuerdo con lo anterior, los educadores se apoyan
en, al menos, uno de los siguientes instrumentos para recabar
información acerca del progreso de sus educandos: expediente
personal de los alumnos, diario de trabajo y portafolios de
evidencias. No obstante, los educadores y directivos presentan
dificultades para definir cuál es el grado de avance de los
alumnos en los campos formativos que se trabajan en el aula,
esto es palpable cuando se quiere obtener información acerca
de los aprendizajes de sus estudiantes, está, de acuerdo con la
libertad del propio programa de estudios, suele ser subjetiva
y supeditada al criterio de cada educador. Los docentes se
basan en el desempeño, asistencia y comportamiento general
de los niños, así como en las evidencias de trabajo que son
archivadas en el portafolio de los mismos, para emitir una
valoración acerca del nivel de logro de sus alumnos, siendo
difícil determinar de manera confiable o al menos objetiva el
alcance que tienen, el diseño de las actividades de aprendizaje
implementadas, la intervención docente y la evaluación
durante el desarrollo del proceso de enseñanza aprendizaje en
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-4

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�Víctor Zamora / La evaluación en educación preescolar: El dilema docente

este nivel educativo. De esta forma, la libertad consustancial,
que por razones pedagógicas, debe otorgarse a los docentes
para operar en la etapa de desarrollo preescolar, ha provocado
que en algunos contextos educativos la práctica dentro de las
aulas se caracterice por la implementación de actividades poco
desafiantes para los niños, en este contexto Escobar (2006) lo
expone como sigue:
…en el nivel de educación inicial he evidenciado que la gran mayoría de docentes de preescolar son afectuosas con los niños,
se esmeran en preparar los ambientes y en realizar actividades
para favorecer parte de su desarrollo motor, se observan acciones orientadas a que los niños y niñas realicen actividades
de recortar, pegar, delinear, pespuntear, modelar y copiar. No
obstante, aquellas actividades inherentes a promover desarrollo del lenguaje, el cognoscitivo, físico, moral, social, emocional
y sexual son muy limitadas o inexistentes. (p. 8)

Es relevante comentar también, que la evaluación con
características cualitativa que ciñe a esta primera etapa de
formación descarta el uso de parámetros rígidos, inflexibles,
estandarizados u objetivos. Sin embargo, el mismo programa
de estudios que inviste de libertad operativa a los educadores,
también guarda un aspecto controlador que forma parte de
la institucionalización y estandarización de la educación
en nuestro país, con esto nos referimos a los aprendizajes
esperados, estos exigen, a su vez, cumplir con ciertos estándares
académicos al final de cada ciclo escolar, lo que también
obligaría a los docentes a evaluar de manera objetiva, para poder
identificar el grado en el que dichos aprendizajes esperados han
sido alcanzados.
144

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-4

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Antecedentes de la educación preescolar en México
La educación básica en su conjunto ha sido impulsora indiscutible
en materia de cobertura y universalización de este nivel educativo.
En la actualidad, se trabaja para que todos los mexicanos desde
los tres años de edad puedan acceder sin costo ni discriminación
alguna a la educación básica en el nivel que les corresponda, según
lo establecido en el Artículo Tercero de la Constitución Política
de los Estados Unidos Mexicanos.
Con el marco anterior, nos centramos en el comienzo
de la educación formal, misma que, en la mayoría de los casos,
tiene lugar en las aulas de nivel preescolar. Año tras año miles de
niños entre los 3 y cinco años de edad hacen su aparición oficial
en el sistema educativo mexicano (SEM) para emprender una
aventura académica que en el mejor de los casos durará hasta
finalizar sus estudios profesionales. La educación preescolar
fue el último nivel educativo en aparecer en las vitrinas de los
sistemas educativos internacionales, y como ya mencionamos
en los apartados anteriores, la idea de un espacio académico
pensado para que los niños y las niñas desarrollaran habilidades
en total libertad como en un jardín, fue concebida por el alemán
Friedrick Fröebel, este espacio abriría la puerta para que niños
de temprana edad, contaran con un lugar especial adaptado a sus
características y necesidades que sirviera como antesala al inicio
de la educación primaria:
Friederik Fröebel (1782-1852) abrió el primer jardín
de niños en Alemania en 1837. El alemán concebía al jardín
de niños, como un lugar en el que los niños de tres a seis años
podían crecer de manera tan natural como las flores y los árboles
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-4

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�Víctor Zamora / La evaluación en educación preescolar: El dilema docente

crecen, echan brotes y florecen en un jardín. Desde el principio
se reconoció el jardín de niños como un tipo de escuela muy
diferente y pertinente para los niños pequeños (Seefeldt y
Wasik, 2005).
La influencia de Fröebel y sus ideas acerca de la formación
de escuelas como jardines de niños, no tardó mucho en hacer
eco en el mundo, en América, se inició en Estados Unidos y en
nuestro país. El inicio de la educación preescolar en México se
remonta al 5 de mayo de 1886 en la ciudad de Veracruz, donde se
forma la primera “Escuela auxiliar primaria” en una casa de clase
media acondicionada para recibir a niños de entre 4 y 5 años
de edad que eran atendidos con juegos, cantos y actividades
académicas propias de una “escuela de párvulos” (Arteaga,
2012).
El éxito de la implementación de este primer ensayo
educativo con niños y niñas, derivó en el establecimiento del
primer “Kindergarten Normal” (llamado así por depender de la
escuela Normal) el 7 de marzo de 1887 (Arteaga, 2012).
Así, entre ensayo y error por parte de docentes y
autoridades educativas, se enfrentaban retos en temas de
infraestructura, así como pedagógicos, sin embargo, la educación
preescolar crecía y se consolidaba como parte del servicio
público de nuestro país en la última década del siglo XIX. Entre
los datos estadísticos más significativos se encuentran aquellos
que mostraban el avance de la formación de instalaciones
preescolares cercanas a donde se ofrecía educación primaria. “En
1926 apenas se contaba con 25 planteles; en 1942 este número
ascendió a 480, que atendían un total de 24,924 alumnos en
todo el país” (Barrera, 2005:31).
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

A la par de la pobreza y del ingreso de las mujeres
al mercado laboral,3 la demanda del servicio de planteles
preescolares crecía de modo exponencial, y con ella los desafíos
en materia de cobertura y calidad educativa para los gobiernos
en turno. No fue sino hasta el año 2002 que se reforma el artículo
3° de la Constitución (DOF, 12 noviembre, 2002), mismo que
estableció las bases para la posterior obligatoriedad del tercer
grado de educación preescolar.
La educación preescolar ha tenido una notable
expansión en nuestro país, de hecho, fue el nivel educativo con
mayor incremento de matrícula en la década de los noventa; de
2 millones 734 mil 54 inscritos en el ciclo 1990-1991, aumentó
a 3 millones 423mil 608 alumnos para el ciclo 2000-2001, es
decir, cerca de un millón más, de alumnos atendidos en diez
años, según las estadísticas históricas de la propia Secretaría de
Educación Pública.
De acuerdo con Consejo Nacional de Población
(CONAPO), la población de niños y niñas en el 2022 alcanzaría
casi los 30 millones, de estos, casi el 50% se ubican entre los 0
y 5 años de edad, lo que nos habla de que cada vez más de estos
niños y niñas solicitarán su ingreso a la educación preescolar. En
el 2021 el sistema educativo mexicano albergó a casi 5 millones
de alumnos preescolares, todos distribuidos en correspondencia
a su edad, en los tres grados que se ofrecen en los planteles de este
nivel educativo.

3 La educación preescolar se convierte en un espacio para el ingreso y
desarrollo de las mujeres en el mercado laboral.
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�Víctor Zamora / La evaluación en educación preescolar: El dilema docente

La evaluación cualitativa
No obstante que, en palabras de House (1994), “el enfoque más
popular de la educación es el cuantitativo” (p. 85), el proceso
de evaluación en educación preescolar, a diferencia de los otros
niveles educativos es en esencia cualitativo. A los preescolares se
les evalúa con este enfoque, así, los padres de familia, docentes y
alumnos se han familiarizado y entienden de manera general este
término. No obstante el conocimiento empírico de este concepto,
es importante preguntarnos ¿qué significa en realidad evaluar de
manera cualitativa?
Comenzaremos refiriendo que en las ciencias sociales es
necesario valorar situaciones que no son posibles de abordar
desde las estadísticas o métodos de medición objetivos. En
este sentido, acercarse de forma cualitativa a los estudiantes en
el mismo contexto donde se desarrollan de manera natural y
espontánea, además de darle fluidez, enriquecer y fortalecer la
tarea de evaluar, permite que este proceso se acerque más a la
realidad que viven los estudiantes.
Con base en lo expuesto con anterioridad, se puede
afirmar que, cuando se habla de evaluar con enfoque cualitativo
se refiere al acercamiento de las relaciones humanas y lo que de
ellas emana, es decir, lo subjetivo, lo impredecible, lo que no
es posible de entender o explicar a simple vista. Es pertinente
entonces, enfatizar en la importancia que tienen la experiencia
y saberes del evaluador o evaluadora en este rubro, ya que es
él o ella quien habrá de dar cuenta de todos los fenómenos
que ocurren en la práctica docente. Es así que en el enfoque
cualitativo, debido a que está muy relacionado con el pensamiento
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

constructivista (Sandin, 2003), habrá de enriquecerse nuestra
práctica profesional con información viva, dinámica, activa
y variable, en lugar de datos duros y fríos. Es decir, al utilizar
este enfoque obtendremos referencias de nuestros estudiantes
basadas en sus experiencias, mismas que estarán enmarcadas
y enriquecidas por la respuesta de estos al clima, al ruido, a
los aromas, al horario, entre otros elementos que modifican el
comportamiento, y por asociación, la interacción de los actores
involucrados en este proceso. Por lo anterior, la información
obtenida de manera cualitativa, provendrá de un medio natural,
espontáneo y no manipulado, lo que simboliza la inédita y muy
particular situación de cada contexto para elevarlo al carácter
de único, por lo tanto, los datos y experiencias ahí recabadas
para su análisis e interpretación no estarán disponibles en
ningún otro ambiente, entorno social o individuo.
No olvidemos comentar que, la evaluación cualitativa ha
de encontrar su base en el contexto habitual de los estudiantes,
en sus características propias, sus gustos, sus afectos, fortalezas
y áreas de oportunidad, así como en los fenómenos que surgen de
la interacción entre ellos.
En el contexto de educación preescolar, es muy recurrente
escuchar de manera articulada las palabras “evaluación
cualitativa” como referencia a un proceso formativo orientado a
la mejora de los aprendizajes. Este constructo de palabras y el
mismo proceso, han formado parte de la comunidad educativa
de preescolar desde que se creó de manera formal, y aunque, es
habitual encontrarlas en cualquier otro contexto educativo; es
en preescolar, donde tienen un arraigo muy particular debido a
la singular característica de los alumnos. En ese sentido, todos
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�Víctor Zamora / La evaluación en educación preescolar: El dilema docente

los procesos educativos que ahí se desarrollan adquieren por su
naturaleza una acentuación cualitativa.
Evaluar, según López (1999) es “conocer para mejorar
y conocer los hechos y los factores que lo condicionan” (p.22).
De este modo, es relevante encontrar herramientas efectivas,
eficientes y pertinentes que nos permitan acceder a la información
que habitualmente no tenemos de manera espontánea en nuestra
práctica diaria. Esta información, debe arrojar pistas sólidas de
lo que ocurre en nuestro proceso de enseñanza – aprendizaje.
Así, “…una evaluación tiene sentido en la medida que satisface
cada una de las cuatro cualidades: idoneidad, eficacia, fiabilidad,
y generadora de un plan de mejora” (López, 1999:40).
De acuerdo con lo anterior, todo proceso de evaluación
cualitativa, debe ser orientado a la mejora de los aprendizajes, de
la enseñanza y del programa en sí. Conviene, por ello, resaltar lo
expresado por Pérez (2014), en relación a que “El salto cualitativo
se produce cuando a la evaluación se le asigna, o se le reconoce, la
función de mejora” (Pérez, 2014: 24).
En resumen, la evaluación cualitativa es subjetiva y está
supeditada a la habilidad y maestría de los que evalúen bajo este
enfoque, así, si no se está entrenado para esta tarea, “el evaluador
puede perderse en las complejidades de la vida real; puede carecer
de habilidades interpersonales y perceptibilidad individual, por
lo cual puede terminar haciendo afirmaciones poco significativas,
basadas en meras impresiones” (Picado, 2002:48). Otro argumento
relevante, con el que cerraremos este apartado y que también se
relaciona con lo anterior, es el siguiente: The evaluation focus, then,
becomes a question of understanding under what conditions programs get
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

into trouble and under what conditions programs exemplify excellence4
(Patton, 1990, p. 170). En este mismo hilo de ideas, la evaluación
cualitativa ha de contribuir en gran medida a la mejora de nuestro
proceso de enseñanza-aprendizaje y del programa educativo que
estamos desarrollando.
Las primeras experiencias con la evaluación
Evaluar en el ámbito educativo constituye un desafío de grandes
proporciones, esto se debe, quizás, a que la sola palabra encierra
diferentes matices y contrastes, algunos la consideran un elemento
importante para el crecimiento y mejora de su labor profesional,
otros la perciben como un requisito obligado e ineludible que
deben cumplir para evitar tribulaciones de carácter institucional.
Algunos, escuchan la palabra evaluación con temor y la perciben
de manera negativa, someterse a este proceso les causa estrés,
angustia y ansiedad. Muchos de los docentes que reconocen los
beneficios de la evaluación, también consideran que es una tarea
compleja. Álvarez (2003) lo describe así:
El tema de la evaluación es considerado por una buena parte
del profesorado, como uno de los aspectos más problemáticos
tanto desde el punto de vista de su diseño como de su práctica, debido, entre otras razones, a la complejidad del proceso
evaluador y a la confluencia de intereses, intenciones, valores,
ideologías y principios muy distintos entre sí e incluso contrapuestos. (p. 124)

4 El enfoque de la evaluación, entonces, se convierte en una cuestión de
entender bajo qué condiciones los programas representan una problemática y
en qué condiciones son ejemplo de excelencia.
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�Víctor Zamora / La evaluación en educación preescolar: El dilema docente

Tal vez, la connotación negativa que ha acompañado
a la evaluación por muchas décadas, está ligada a nuestros
primeras experiencias como estudiantes, en aquellos años (y
aún en nuestros días), someterse a cualquier tipo de evaluación
era causa de preocupación por parte de todos los participantes,
así, los estudiantes eran sometidos a periodos exhaustivos de
estudio por parte de los docentes y padres de familia, cada quien
desde su trinchera pero unidos con un mismo fin, se ejercía en los
estudiantes una desgastante presión para que estos alcanzaran
buenas notas al final del curso, “el fin justifica los medios” reza
un dicho muy conocido, la calificación final, después de todo, era
lo que importaba, de ella dependía y depende aprobar o reprobar
(Diez, 2007).
El temor a ser evaluado, es producto de nuestras
experiencias previas con un tipo de evaluación centrado en la
promoción; la obtención de un beneficio palpable, un diploma, un
ascenso o un título son claros ejemplos de ello (Ornelas, 2004).
Obtener un resultado negativo, es ya de por sí un duro flagelo
para el evaluando, representa el fracaso, el desconocimiento
a su desempeño y el señalamiento por parte de la comunidad
educativa que excluye y rechaza a quienes presentan dificultades
para adaptarse a un sistema de medición centrado en el grado de
avance o estancamiento académico (Ornelas, 2004). Si el fin de la
evaluación es obtener el “sí” o el “no”, aprobar o reprobar, titularse
o no; en ese caso, el temor por ser examinado está justificado,
ningún estudiante ingresa al sistema educativo con miras a la
desesperanza, ¡NO! ni siquiera aquellos que son conscientes de
sus limitaciones académicas.
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Los aprendizajes esperados en educación preescolar
En preescolar, primaria y secundaria existen aprendizajes
esperados que contribuyen al cumplimiento del perfil de egreso
de la educación básica, estos muestran, -como su nombre lo
indica-, lo que se espera que los alumnos logren al final del
ciclo escolar. El grado de complejidad de estos aprendizajes
versa en relación al propio nivel educativo donde se desarrollen.
En todos los contextos escolares, los aprendizajes esperados
cumplen funciones de carácter institucional, es decir, cumplen
con un interés público. Berger y Luckman (2003) destacan en
ese sentido, el papel de la institucionalización como medida de
control social, ya que “…las instituciones implican historicidad
y control” (p. 74). Se entiende entonces, que el cumplimiento de
estos objetivos obedece al carácter de rendición de cuentas a la
que están sometidas las instituciones de índole oficial.
Las instituciones, por el hecho mismo de existir, también
controlan el comportamiento humano estableciendo pautas
definidas de antemano que lo canalizan en una dirección determinada, en oposición a las muchas otras que podrían darse
teóricamente. Importa destacar que este carácter controlador
es inherente a la institucionalización en cuanto tal, previo o
aislado de cualquier mecanismo de sanción establecido específicamente para sostén de una institución. (Berger y Luckman,
2003, p. 74)

El control, como lo mencionan Berger y Luckman, va de la
mano con la institucionalización, razón por la cual, los mecanismos
de evaluación emergen como una herramienta indispensable para
conocer no sólo en qué medida se han cumplido los aprendizajes
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�Víctor Zamora / La evaluación en educación preescolar: El dilema docente

esperados; sino cuáles sí se alcanzaron y cuáles no. Asimismo, la
evaluación nos permitirá conocer la pertinencia y efectividad del
programa de estudios implementado. En ese sentido, conviene
aterrizar este siguiente enfoque: Therefore a key factor for success (and
thus for evaluation) is the ability of the program to be responsive to change5
(Vanclay, 2012, p. 2).
En educación preescolar encontramos aprendizajes
esperados para tres campos de formación académica, tales
como: Lenguaje y comunicación, Pensamiento matemático y Exploración y
comprensión del mundo natural y social, además de los incluidos en las
tres áreas de desarrollo personal y social: educación socioemocional,
artes y educación física.
De acuerdo con el programa de estudios de educación
preescolar (SEP, 2017, p. 158), los aprendizajes esperados en
la etapa preescolar cuentan con cuatro características que
enunciamos a continuación:
a. Respetan las características de los niños y se centran en el
desarrollo de sus capacidades.
b. Su presentación no obedece a una secuencia lineal.
c. Están planteados para ser logrados al finalizar la educación
preescolar.
d. Están organizados en congruencia con los de la educación
primaria y secundaria.
Los aprendizajes esperados definen el rumbo que debe
tomar la práctica profesional de los educadores, éstos, deben
5 Por lo tanto un factor determinante para el éxito (y por ende para la
evaluación) es la habilidad del programa para poder responder al cambio.

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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

orientar y moldear los procesos de planeación, intervención
académica, así como el de la evaluación, en otras palabras, son
el puerto al que debemos dirigir nuestro barco de la práctica
educativa. Y no obstante que su cumplimiento está supeditado
a distintos factores, debemos tener en claro que alcanzar estos
objetivos significa cumplir con la tarea que como docentes nos fue
encomendada, de ello depende la contribución ética y profesional
que cada docente desde su trinchera realiza para mejorar la
calidad de la educación en México.
El proceso de evaluación juega un papel sustancial en el
reconocimiento del progreso conseguido, de ello depende que
reflexionemos, moderemos, direccionemos, metamos freno,
reversa o acelerador a nuestra práctica docente.6
Es preciso considerar, que al cumplir o no los
aprendizajes esperados se revisa también su actualización,
pertinencia y efectividad dentro del programa de estudios,
esto también le otorga validez y fiabilidad, al mismo programa,
ya que, de otra forma, el avance del conocimiento científico en
educación, las tecnologías, así como las crecientes necesidades
y demandas sociales, provocarían el debilitamiento y la
6 Cabe recordar que en la educación preescolar se pretende que los
niños aprendan más de lo que saben acerca del mundo, que sean seguros,
autónomos, creativos y participativos a su nivel mediante experiencias que
les impliquen pensar, expresarse por distintos medios, proponer, comparar,
consultar, producir textos, explicar, buscar respuestas, razonar, colaborar con
los compañeros y convivir en un ambiente sano. Para conocer cómo avanzan
los niños en su proceso formativo y poder orientarlo, es indispensable contar
con información confiable y clara acerca de su desempeño en las situaciones
didácticas en que participan con su grupo. Por ello la evaluación tiene un sentido formativo con las siguientes finalidades: valorar los aprendizajes de los
alumnos, identificar las condiciones que influyen en el aprendizaje y mejorar
el proceso docente y otros aspectos del proceso escolar. (SEP, 2017, p.174)
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�Víctor Zamora / La evaluación en educación preescolar: El dilema docente

progresiva extinción de cualquier plan y programa de estudios
(Roldán, 2005).
Es por lo anterior, que el cumplimiento de dichos
aprendizajes es relevante, esto orienta, pero sobre todo obliga
a los docentes a encontrar un proceso de evaluación efectivo,
pertinente e integral que marque el camino hacia la mejora de
los aprendizajes en los estudiantes. Sin embargo, en la práctica,
como lo muestran los informes de las autoridades educativas, el
proceso de evaluación es, todavía, el talón de Aquiles de este nivel
educativo (INEE, 2010). Esto debido a que, como ya mencionamos,
los docentes se encuentran con muchas tareas académicas y
administrativas que deben cumplir dentro de las 4 ó 5 horas que
integran su jornada de trabajo, ocasionando con esto, el traslado
de dichas actividades al contexto familiar del propio docente, ahí,
habrán de concluir los procesos académicos y administrativos
que iniciaron y quedaron inconclusos en el aula. Esto a su vez,
permite que la evaluación quede relegada y reducida a un proceso
administrativo, forzado, agobiante y monótono que hay que
cumplir en el papel en su debido tiempo y forma.
Evaluar o no evaluar: el dilema docente
En el contexto del Sistema Educativo Mexicano, como ya lo hemos
señalado, la educación básica está integrada por los niveles de
preescolar, primaria y secundaria, cada una con sus características
propias de acuerdo con la naturaleza y edad de los estudiantes,
en ese sentido, la formación docente, la estructura curricular, la
planificación, la didáctica y el proceso de evaluación, varían de
acuerdo con el nivel educativo donde éstas se implementen.
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Para ofrecer una mejor perspectiva del tema en este
apartado, es importante centrarnos en el espacio donde comienza
todo andar educativo, ahí donde la aventura escolar y nuestras
primeras experiencias académicas pueden ser determinantes
en nuestro futuro como estudiantes, hablamos de la educación
preescolar, esta “…puede, además, influir para reducir el riesgo
de fracaso cuando accedan a niveles posteriores de escolaridad”
(SEP, 2017, P. 58). En este horizonte, y a diferencia de la educación
primaria y secundaria, los procesos académicos se llevan a cabo
de manera cualitativa; la naturaleza y características de los
alumnos, el creciente conocimiento científico que existe en el
área de desarrollo infantil, así lo demandan. Por esta razón la
planificación, la intervención docente y la evaluación, se realizan,
según el nuevo modelo educativo, sin una secuencia lógica, “De
ahí que no exista un programa de estudio, en el sentido de una
secuencia de temas” (SEP, 2017, p. 65).
Como ya hemos mencionado con anterioridad, el tema
de la evaluación representa un enorme desafío tanto para el
evaluador como para el evaluando sin distinción del nivel
educativo en la que ésta se realiza (Canales, 2007; INEE, 2010),
sin embargo, los docentes de preescolar parecen tener un reto aún
mayor: el carácter cualitativo (generoso en esencia) que abraza a
este primer estrato de la educación y que encuentra su punto más
sombrío en el proceso de evaluación.
Lo anterior obedece a que, en este peldaño de la educación
básica, las y los educadores se convierten en planificadores,
diseñadores, ejecutores y evaluadores de su propia práctica dentro
del aula, situación que puede ser poco productiva si no se cuenta
con la capacitación, asesoría y actualización en esos rubros.
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�Víctor Zamora / La evaluación en educación preescolar: El dilema docente

No obstante la característica cualitativa que tiene la
evaluación en este peldaño de la educación, existe la exigencia de
cumplir aprendizajes esperados hacia el final del ciclo escolar, por
lo tanto, en esa lógica, y como contrasentido a la particularidad
cualitativa que también se promueve en el mismo programa, el
proceso de evaluar también adquiere tintes objetivos, lo anterior
para poder identificar qué aprendizajes fueron alcanzados y
cuáles no.
Esta situación enfrenta a los docentes a una gran
encrucijada educativa, ya que por una parte, la naturaleza del nivel
exige buscar un acercamiento cualitativo a la hora de planificar,
implementar actividades y evaluar; pero también, producto de
la institucionalización y exigencia del programa de estudio, hay
que hacerlo de modo objetivo, para conocer el grado en el que se
alcanzaron los estándares de aprendizaje.
Para los docentes, coexistir con estas dos características
representa uno de los desafíos más significativos, las multitareas
asignadas, la diversidad de criterios que existe entre ellas, la
escasa orientación, así como la falta de tiempo durante su jornada,
promueven en muchos casos, el distanciamiento entre la práctica
real dentro del aula y los aprendizajes que se espera adquieran
los niños al final de cada periodo. De ahí la importancia de una
evaluación reflexiva y autocrítica, debido a que “Cuando evaluamos
no lo hacemos únicamente en relación con la evolución del niño,
sino que también evaluamos nuestro programa, nuestro proyecto, y
nuestra intervención educativa” (Bassedas y Huguet, 1998, p. 190).
De acuerdo con la SEP, en la educación preescolar
“la evaluación tiene un sentido formativo con las siguientes
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finalidades: valorar los aprendizajes de los alumnos, identificar
las condiciones que influyen en el aprendizaje y mejorar el
proceso docente y otros aspectos del proceso escolar” (SEP,
2017, p. 174). En este sentido, “qué evaluar” y “cuándo evaluar”,
es tema muy recurrente en la bibliografía de la SEP, tal vez el
conocimiento e implementación de estos dos rubros no sea motivo
de preocupación para los educadores, esos son campos que ellos
dominan. Las pregunta principales, y el desafío más grande, no
obstante, sigue siendo, ¿cómo evaluar de manera cualitativa en
educación preescolar y cómo en el mismo proceso identificar el
grado en el que se alcanzaron los aprendizajes esperados?
Conclusión
El presente artículo nos permitió explorar el proceso de evaluación en educación preescolar, un tema que se mantiene como una
condición sombría dentro de una atmósfera de resplandor como lo
es el nivel de educación preescolar. En ese contexto, los docentes
se enfrentan a un panorama poco alentador, toda vez que el cumplimiento de los aprendizajes esperados7 al final del ciclo escolar

7 Al iniciar el trabajo con los aprendizajes esperados de todos los campos de formación y áreas de desarrollo, comenzará el proceso de valoración de
lo que saben y pueden hacer los niños, ya que la información que vaya obteniendo será fundamental para planear su trabajo docente a lo largo del ciclo
escolar, conducir el proceso de aprendizaje de sus alumnos y proponer situaciones que de manera permanente favorezcan que los niños aprendan más de
lo que ya saben y dominan. Será también información de inicio que le permitirá
responder qué hacía y qué sabía al inicio del ciclo escolar, así como qué hace y
qué sabe al final del ciclo en relación con los aprendizajes esperados planteados en los campos y áreas del programa de educación preescolar (SEP, 2017, p.
170).
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�Víctor Zamora / La evaluación en educación preescolar: El dilema docente

es un aspecto que todavía no se alcanza a identificar, esto debido
a que la visión estandarizada de dichos aprendizajes llevaría a los
educadores a utilizar herramientas de evaluación más objetivas
y estandarizadas, contraponiéndose así a la naturaleza cualitativa de este nivel educativo. Además de que faltan elementos en la
práctica de las autoridades educativas, directivos y de los propios
educadores, que contribuyan a orientar y promover el logro de los
mismos. Es innegable la poca claridad que existe al respecto del
cumplimiento de los aprendizajes esperados y debido a la característica del nivel educativo, tampoco parece haber exigencia para
ello. En opinión de quién esto escribe, todo indica, que el cumplimiento de los aprendizajes esperados tiene poca relevancia para las
autoridades educativas y por ende, en la práctica de los docentes.
No es intención de este artículo promover la estandarización o
el uso de herramientas objetivas para la evaluación en este nivel
educativo, sólo se subraya que existe cierta contradicción entre
la operación cualitativa que se lleva a cabo en las aulas y el logro
de los aprendizajes esperados que se indican en el mismo programa de estudio. De este modo, y debido a la disyuntiva de evaluar
cualitativamente (como también demanda el programa) o dirigir
su operación al cumplimiento de los aprendizajes esperados, los
docentes se ven obligados a mover la balanza y tienden a orientar
su planeación y su práctica docente hacia el cumplimiento de los
aprendizajes esperados, no así el proceso de evaluación, este importante aspecto de la práctica docente queda huérfano y en poca
medida es relacionado con el cumplimiento de los aprendizajes
o con la identificación del avance de los alumnos.8 Por lo tanto,
8

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Por su parte, la evaluación tiene como objetivo mejorar el desempeño
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conocer si los aprendizajes esperados en educación preescolar se
cumplen o no, se quedará, al menos por ahora, en incógnita.

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factor que impulsa la transformación pedagógica, el seguimiento de los aprendizajes y la metacognición. La planeación y la evaluación se emprenden simultáneamente; son dos partes de un mismo proceso. Al planear una actividad o
una situación didáctica que busca que el estudiante logre cierto aprendizaje
esperado se ha de considerar también cómo se medirá ese logro. Dicho de otra
forma, una secuencia didáctica no estará completa si no incluye la forma de
medir el logro del alumno. Un reto clave para el profesor es tener control de
ambos procesos. Por ello ha de lograr que ni la planeación ni la evaluación sean
una carga administrativa, sino verdaderos aliados de su práctica, vehículos
para conseguir los fines educativos (SEP, 2017, p. 125).
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, julio-diciembre, 2022

Gobernanza e Interculturalidad del Neoindigenismo
Mexicano, desde los Yoreme Mayo de Sinaloa
Governance and Interculturality of Mexican
Neoindigenism, from the Yoreme Mayo of Sinaloa
Ernesto Guerra García1
Resumen: Se presenta, en el contexto de la etno-región yoreme mayo de
Sinaloa, un análisis del neoindigenismo mexicano que surgió a la par de
la incorporación de la gobernanza como estrategia de administración
pública y la intensificación de la interculturalidad, principalmente en
la educación. A través de un desarrollo multi-método con predominio
del método histórico cronológico se describen a) la interculturalidad y
la comunidad gubernamentales como supra-conceptos que minimizan
la cuestión indígena, b) los cambios en la legislación nacional y estatal,
c) el aumento de organismos e instituciones de control indígena, d)
la diversidad de sistemas educativos atendiendo las comunidades.
Además, se determinan las estrategias que esta gobernanza ha
presentado.
Palabras clave: neoindigenismo, gobernanza, interculturalidad,
yoreme mayo, comunidad

1 Profesor-investigador. Universidad Autónoma Indígena de México.
Mochicaui, Municipio de El Fuerte, Sinaloa, México.

166

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Abstract: In the context of the Yoreme Mayo ethno-region of Sinaloa,
It is presented an analysis of Mexican neo-indigenousism. This
emerged at same time as the incorporation of governance as a public
administration strategy and the intensification of interculturality,
mainly in education. It is described through a multi-method
development, with a predominance of the chronological historical
method, a) interculturality and the governmental community as
supra-concepts that minimize the indigenous question, b) changes
in national and state legislation, c) the increase of indigenous control
agencies and institutions, d) the diversity of educational systems
serving communities. In addition, the strategies that this governance
has presented are determined.
Keywords: neo-indigenousism, governance, interculturality, yoreme
mayo, community

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-5

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�Ernesto Guerra / Gobernanza e Interculturalidad del Neoindigenismo Mexicano

Introducción
El neoindigenismo en México surge en el periodo posterior al
levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional en
1994, donde hay un cambio en el Estado con el establecimiento del
neoliberalismo y la relación de éste para con los pueblos originarios
(Korsbaek y Sámano, 2007; Bretón, 2007). De forma paralela la
gobernanza, un concepto propio de la administración, se ha ido
introduciendo en las políticas públicas mexicanas hace apenas
algunas tres décadas. Los preceptos teóricos de la gobernanza
se orientan a incluir la participación de todos los actores, pero
sin discutir los pesos ponderados de su poder político. En este
contexto, el gobierno ‘no indígena’ ha jugado un papel central,
único y definitivo en el desarrollo del interculturalismo del país,
entendido esto, como lo que ha deseado hacer, tanto en el discurso
como en la práctica, con su diversidad étnica y cultural, ya que
ha sido el único que ha tenido voz y voto para crear políticas
públicas, así como el marco de acción legal que ha requerido
(Zurbriggen, 2011).
De esta forma el neoindigenismo mexicano en el contexto
de la etno-región yoreme mayo se ha caracterizado por al menos
cinco elementos que lo han configurado en más de dos décadas de
su proceso histórico: 1) el esquema de gobernanza implementado
por los gobiernos en turno; 2) cambios en la legislación nacional
y estatal para estipular formas de inclusión; 3) el aumento de
organismos e instituciones de control indígena; 4) la diversidad
de sistemas educativos atendiendo las comunidades y 5) la
interculturalidad y la comunidad gubernamentales como supra
conceptos que minimizan la cuestión étnica. Particularmente la
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-5

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

gobernanza ha desplegado una serie de estrategias que han sido
características de las organizaciones del Estado: a) la motivación
del diálogo y la participación, para luego generar compromisos y
finalmente incumplirlos; b) la fragmentación y diversificación de
los recursos; c) el manejo asincrónico de los tiempos, de tal forma
que las acciones lleguen tardías o incompletas, entre otras.
A partir de lo anterior las preguntas de investigación son:
¿Con qué intenciones se ha aplicado gobernanza por el gobierno
mexicano en la línea de tiempo del indigenismo, en el contexto
de la etnoregión yoreme mayo?, ¿cuáles han sido las estrategias de
control que ha buscado implementar mediante esta pretendida
gobernanza?, en este marco ¿qué implicaciones negativas han
tenido estas estrategias en la educación indígena de este pueblo?
A continuación, se describe el marco teórico - contextual
donde se desarrollan elementos del neoindigenismo, la
gobernanza, la interculturalidad y la comunidad gubernamentales,
posteriormente se explica el marco metodológico empleado y los
resultados que se obtuvieron en dos aspectos: el análisis en la
línea del tiempo del neoindigenismo y lo que ha acontecido con el
pueblo yoreme mayo, principalmente en la práctica de la educación
indígena.
Marco teórico – contextual
Neoindigenismo
La mayor parte de los países latinoamericanos comenzó a
configurar la política neoindigenista mediante trasformaciones
institucionales y desarrollos legislativos (Giraudo y MartínSánchez, 2008), al mismo tiempo que iban adquiriendo los
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-5

169

�Ernesto Guerra / Gobernanza e Interculturalidad del Neoindigenismo Mexicano

preceptos de una gobernanza para modificar el indigenismo
institucional que había operado previamente y así tratar de
incluir a todos los actores involucrados, tanto en la normatividad,
como en formas particulares de participación, con la intención
de que los pueblos indígenas perciban que pueden formular y
proponer su propio indigenismo. Dentro de esta perspectiva
neoliberal, el Estado se va despojando de responsabilidades y
las va transfiriendo a los mismos actores, a la sociedad misma
(Korsbaek y Sámano, 2007).
Se trata de la introducción de nuevos matices en la postura
gubernamental en relación con los pueblos originarios cuyo
objetivo ha sido mantener su subordinación. De las diferentes
estrategias que se siguen en esta postura han sido: a) la postura
integracionista que busca incorporar al indio a la dinámica
capitalista, b) la redefinición de conceptos para usarlos de
acuerdo con los intereses del Estado, c) visibilizar e invisibilizar
según la conveniencia, d) la participación de intermediarios
‘no indígenas’ en las negociaciones y toma de decisiones
relevantes, e) la presencia de agentes alineados con los intereses
gubernamentales en los organismos de control indígena, f) la
contratación de militantes de los movimientos indígenas para
integrarlos a puestos directivos, g) el uso de instancias amañadas
de consulta que desvían las genuinas demandas de los pueblos,
entre otros (Cerda-García, 2007; Hernández, Paz y Sierra, 2004).
Gobernanza
Con la implementación de las políticas neoliberales, la
organización gubernamental se fue reduciendo hasta el límite
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en que se aceptó abiertamente su incapacidad de hacer frente
a problemas cada vez de mayor magnitud. Dada la complejidad
de la cuestión indígena, a partir del zapatismo, el Estado ha ido
considerando la participación de todos los involucrados, pero sin
perder el poder. Las prácticas y escenarios han ido cambiando
paulatinamente en la medida en que se ha ido incorporando la idea
de la gobernanza que considera la vinculación entre el gobierno,
los actores sociales, la política e incluso el sector privado, en la que
se generan procesos de toma de decisiones, acciones colectivas,
responsabilidades compartidas, con una intervención estratégica
de los actores gubernamentales (Vegas-Meléndrez, 2017).
La gobernanza supone la participación de actores
estatales y no estatales en la formulación e implementación de
políticas públicas. De esta manera los resultados dependen, en
gran medida, de la interrelación de todos los actores, pero en una
disposición administrativa con el predominio del grupo de poder,
en este caso ‘no indígena’ (Canto-Chac, 2008).
Se debe entender que la gobernanza aquí es un modelo
gubernamental que implica un comportamiento diferente de
parte de todos los actores involucrados; se toma en cuenta el
papel que juega y ‘debe jugar’ cada uno de ellos, en la planeación,
coordinación, ejecución y en general en toda la gestión pública;
se genera un sistema formal e informal de reglas, leyes, normas,
procedimientos y políticas y se crean espacios y condiciones
adecuadas para que todos los implicados se interrelacionen,
negocien, discutan y cooperen; pero el juego siempre se arma con
los ‘dados cagados’ a favor de los intereses gubernamentales ‘no
indígenas’ (Zurbriggen, 2011).
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Es necesario aclarar que la gobernanza es un constructo
que se presenta como positivo en las disciplinas económico
administrativas, pero que en este contexto, se trata de una forma
del ejercicio del poder que se legitima a través de organizaciones,
instituciones, normas y legislación que regulan y sancionan
prácticamente todas las esferas de la vida utilizando aparatos
político-administrativos, en donde se pone a prueba la capacidad
de las clases dominantes para imponer su supremacía (Korsbaek
y Sámano-Rentería, 2007).
Puesto que la propia estructura social es desigual
entonces, siguiendo a Foucalult (1971), el racismo debe formar
parte de la racionalidad política para mantener el poder del
Estado (no indígena) (Gómez, 2014); pero se presenta como
estrategia: negarlo, tergiversarlo, ocultarlo, invisibilizarlo,
confundirlo, o en el sentido contrario naturalizarlo, legalizarlo o
legitimarlo (Illicachi, 2015). De esta manera operan de forma sutil
los mecanismos de dominación social.
Es por esto que en las instituciones orientadas a la atención
de los pueblos originarios frecuentemente se encuentran ‘no
indígenas’ en el poder, que como grupo se resisten a compartirlo y
mucho menos dejarlo; éstos impulsan leyes, normas, reglamentos,
una organización y una estructura jerárquica que les permite
continuidad en los cargos de dirección y en la toma de decisiones
para su beneficio grupal.
Como parte de esta gobernanza se encuentra que se han
realizado cambios en las instituciones existentes de control
indígena y nuevas organizaciones orientadas hacia aspectos
específicos. En la primera estrategia se quiere dar el mensaje
de renovación y de mayor atención a las comunidades, pero
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como mencionan Hernández, Paz y Sierra (2004), se sigue
reproduciendo el carácter vertical y asistencialista. En la segunda,
aparenta que se atienden todos los aspectos de los reclamos de
los pueblos, pero en realidad se fragmentan y se dispersan las
demandas, de tal manera que se confunde a la oposición indígena
y se minimizan los intentos de empoderamiento (Bretón, 2007).
Aparejado con lo anterior la filosofía2 de la gobernanza
orienta cambios legislativos que incorporan conceptos que
simulan dar solución a las problemáticas, pero que en la práctica
permiten operar nuevos mecanismos de dominación. Por ejemplo,
la agenda neoindigenista, intenta “desplazar, invisibilizar los
aspectos de autonomía y autogobierno en las políticas orientadas
hacia los pueblos indígenas” (Llanes-Ortiz, 2008, p. 57).
En esta gobernanza queda pendiente aún la autonomía
de los indígenas sobre la totalidad de su etnoregión en cuanto
a su gente y su cultura y en la que la educación tendría un papel
relevante (Gatica, 2015).
Interculturalidad gubernamental
Es importante advertir que la interculturalidad, como
elemento de la gobernanza es uno de los emergentes símbolos
nacionales, incorporada el 15 de mayo de 2019 en el artículo 3º
de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos,
en la lógica de su retórica busca la emancipación de los pueblos
indígenas, pero en la forma de operar, reproduce esquemas

2 El término filosofía se utiliza en sentido coloquial y no para hacer
referencia a la disciplina ni a la forma de razonamiento y análisis que la
caracteriza.
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colonialistas, aculturadores y en general etnofágicos; los
discursos, mencionan Baronnet y Morales-González (2018) sólo
sirven “para ocultar, tergiversar o legitimar las consecuencias del
neoliberalismo y la discriminación racial” (p. 22). Como teoría,
pone un velo en las relaciones de poder desplegadas en contextos
postcoloniales etnificados (Dietz, 2005), consecuentemente, no
logra abordar –de manera objetiva y ética – la complejidad en
contextos de diversidad social, cultural y étnica.
Haciendo uso de la gobernanza, la interculturalidad
gubernamental mexicana promueve una visión reduccionista, en
la que sustituye las demandas indígenas por ‘diálogos’, en los que
simula la participación de todos los implicados, cuyo resultado se
aleja de las aspiraciones de los pueblos, sin que haya la verdadera
intención del Estado de atender sus demandas, a menos que estas
no impliquen riesgos políticos (Cerda-García, 2007).
Bretón (2007) destaca tres aspectos de este
interculturalismo: a) asume y apoya a través de modificaciones
constitucionales determinadas demandas de carácter cultural,
redactadas de tal forma que no afecte o más bien beneficie
al neoliberalismo, b) deja en un segundo plano o invisibiliza
las propuestas que ponen en entredicho al capitalismo y c)
profundiza la vía asistencialista (proyectista) de intervención
sobre las comunidades, pero con un carácter más cosmético que
efectivo. Estos aspectos convenientemente manejados, pueden
permitir coartar las expectativas indígenas.
De esta forma el interculturalismo, que favorece al ‘no
indígena’, se convierte en un proceso de violencia, de continua
confrontación de los diferentes, pero en circunstancias
desventajosas para las minorías étnicas y de privilegio para
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el grupo opresor. El discurso de la retórica de la educación
intercultural trabaja cotidianamente en el inconsciente
resaltando la “interculturalidad” como característica totémica
identitaria por encima de lo indígena y se presenta como algo
indiscutiblemente bueno y noble para disimular la intención
racista (Pineda, 2016). Se orienta a la subordinación a la cultura
nacional y está orientada a la adquisición de los contenidos
culturales de la sociedad dominante.
Como mencionan Baronnet y Morales-González (2018),
actualmente las formas etnoculturales son minorizadas y
devaluadas, ya que la política educativa intercultural del Estado
en la práctica, lanza atractores como la lucha contra el bulling y la
violencia, el desarrollo comunitario, la certificación de programas
educativos, los cursos de lengua materna, etc., con los que arroja
una cortina de humo sobre la problemática de los pueblos. Desde
su creación, la Secretaría de Educación Pública (SEP) ha buscado
la castellanización y la des-indianización, a través de diferentes
formas educativas: educación indígena, bicultural e intercultural,
con estrategias asimilacionistas.
En este sentido, menciona Bazán (2014), la interculturalidad es un posicionamiento ideológico que se da principalmente en los discursos oficiales encaminados a mantener el control
a partir de diversas estrategias como, por ejemplo, el establecimiento de políticas asistenciales vinculadas a la integración subordinada de grupos excluidos, el mantenimiento de las estructuras que no cuestionan las relaciones de poder, etc., en un plano
de igualdad simulada.
Los efectos de esta política educativa han representado
violencias reales y simbólicas, a través de la sistematización
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de formas habituales de afectar las identidades indígenas. Aun
la práctica de la educación intercultural sigue impulsando el
eurocentrismo legitimado por el universalismo ontológico y
epistemológico, reduciendo la posibilidad de entender el mundo
desde filosofías alternativas, como aquellas que se producen en
cada etnia (Baronnet y Morales-González, 2018).
Con el uso del enfoque de la gobernanza, como menciona
Nussbaumer (2014), luego de varias décadas, son pocos los
avances y más los retrocesos en los procesos autonómicos
vivenciados por los pueblos originarios en su territorio; si bien
la invisibilización y el paternalismo fueron políticas fallidas en
el antiguo indigenismo institucional mexicano, la aplicación de
las políticas del interculturalismo neoliberal parecía permitir, a
principios de este siglo, la apertura de espacios de participación,
pero al mismo tiempo generaron límites que han impedido el
desarrollo de acuerdo con la cosmovisión indígena.
Comunidad
El rescate del término comunidad como parte de la gobernanza,
ha servido como menciona Bretón (2007), para generar “los
imaginarios colectivos de todos, de quienes ejecutan y de
quienes se benefician con las mieles del proyectismo” (p. 110).
De acuerdo con esta filosofía gubernamental y con las políticas
neoliberales se presenta lo comunitario como una estrategia para
hacer ver que se toma en consideración a los indígenas, pero
como menciona Nussbaumer (2014): “no se debe confundir el
comunitarismo indígena que promueve el Estado, para mantener
control y dominio, con la defensa de la comunidad que hacemos
los pueblos indígenas” (p. 493).
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Se busca el desarrollo de toda la comunidad, pero para
el caso del norte de Sinaloa, como en cada localidad hay sólo un
porcentaje de población yoreme mayo, los proyectos se orientan
más desde la perspectiva ‘no indígena’.
Un asunto relevante es determinar la importancia que
tienen las comunidades en las políticas públicas. Para el caso de
México, los artículos 2º y 3º de la Constitución Política de los
Estados Unidos Mexicanos (2021), mencionan aspectos sobre la
comunidad indígena.
En el artículo 2º (Constitución Política de los Estados
Unidos Mexicanos, 2021), se establece un modelo territorial con
pueblos indígenas constituidos por comunidades. Pero en el caso
de Sinaloa y de muchos otros estados de la República no existe
uniformidad cultural en los territorios; en una misma comunidad
pueden coexistir una, dos o más etnias y además mestizos y ‘no
indígenas’, de tal manera que la definición de comunidad de la
Constitución no ajusta con la realidad. Las históricas intenciones
de aculturación y de integración nacional de todas las culturas
han tenido como consecuencia, en la mayoría de los casos, la
desarticulación de los pueblos indígenas. De tal manera que en
el norte de este Estado las comunidades no son yoreme mayo, sino
interculturales, donde se observan diferentes usos y costumbres
que corresponden a identidades diferenciadas compitiendo en el
mismo espacio y tiempo por el uso de los recursos.
Esta falta de correspondencia con la realidad nacional se
observa en los siguientes apartados de la Constitución pues en
términos generales se otorgan derechos bajo condiciones difíciles
de cumplir, por ejemplo, tienen derecho a preservar sus lenguas,
cuando una gran mayoría presenta bajos niveles de vitalidad
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lingüística, como el caso del yoremnokki, la lengua de los yoreme
mayo, en el que sus hablantes no pueden hacer mucho para su
rescate debido a que su desplazamiento sociolinguístico se debe
más a las relaciones interculturales con los ‘no indígenas’ que a las
propias dinámicas intraculturales. Otro ejemplo lo tenemos con
el derecho a mejorar el hábitat y preservar la integridad de sus
tierras, pues el despojo histórico de sus tierras los imposibilita
decidir sobre las mismas; más bien son víctimas de las decisiones
de los actuales dueños de las tierras, que no son ellos. Además,
esta legislación, con sus aparentes nobles intenciones, llega
fuera de tiempo, tardía a los efectos etnofágicos de las políticas
indigenistas previas.
En el artículo 3º (Constitución política de los Estados
Unidos Mexicanos, 2021) se establece la educación intercultural
con carácter comunitario y no se menciona la educación indígena;
aun cuando se declara el reconocimiento a las diferencias, no se
considera que en los pesos ponderados la cultura dominante
de la sociedad mexicana desplaza a las dominadas y presenta
serios problemas de aculturación. A fin de cuentas, este artículo
sigue las políticas vasconcelistas de aniquilación de las culturas
originarias. Como mencionan Dietz y Mateos (2019), la aplicación
de la educación intercultural, genera tensiones debido a las
contradicciones y a las asimetrías.
Método
El abordaje multi-método es una estrategia de investigación
en la que se utilizan diferentes enfoques metodológicos y
procedimientos para la indagación sobre el fenómeno mencionado
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a través de los diferentes momentos del proceso (GallardoPérez, Vergel-Ortega, Villamizar-Araque, 2017). El método de
investigación utilizado básicamente es el histórico cronológico,
en el que se utilizan aspectos de los métodos analítico-sintético,
el heurístico, el hermenéutico, el deductivo – inductivo, el
geográfico y el etnográfico (Delgado-García, 2010).
El método analítico-sintético fue necesario para
descomponer las cuestiones históricas seleccionadas en sus
partes para conocer sus principales raíces económicas, políticas,
educativas; el análisis se entiende como la separación de un
fenómeno en sus elementos constitutivos; desatar, desliar,
defragmentar, desarmar, entre otros (Lopera, Ramírez, Zuluaga,
Ortiz, 2010); el enfoque heurístico permitió realizar inferencias
en procesos investigativos a través de las fuentes escritas y orales
(Fonseca-Patrón, 2016). Posteriormente se llevó a cabo la síntesis
que permitió reconstruir y explicar lo que sucedió (DelgadoGarcía, 2010); el enfoque hermenéutico tuvo como fin darle
sentido al texto en relación con el tema estudiado.
La investigación también fue de carácter deductivainductiva. Deductiva porque fue de lo general a lo particular,
de lo nacional y estatal a lo particular, e inductiva porque se
aprovechó la posibilidad de pasar de los hechos específicos a las
proposiciones generales. Situarse en la etnoregión yoreme mayo
implica también un enfoque geográfico, la territorialidad implica
en sí misma un enfoque metodológico (Delgado-García, 2010).
Por último, se utilizó la etnografía que “es considerada una rama
de la antropología que se dedica a la observación y descripción
de los diferentes aspectos de una cultura, comunidad o pueblo
determinado, como el idioma, la población, las costumbres y los
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medios de vida” (Peralta, 2009, p. 37).
De manera más específica se realizó una microetnografía,
que de acuerdo con Álvarez (2008) se centra en el análisis de los
patrones de aspectos específicos y no de manera holista; en este
caso de los aspectos territoriales de las comunidades y localidades
indígenas de Sinaloa. Este método se aplicó aprovechando la
oportunidad de que el autor ha sido observador participante en
la etnoregión yoreme mayo desde hace 30 años.
Resultados
Gobernanza en la línea de tiempo del Neoindigenismo desde los yoreme mayo
Es importante resaltar algunos sucesos que han marcado el
periodo histórico del neoindigenismo. A finales del indigenismo
institucional las políticas agrícolas y agrarias en México cambiaron
radicalmente, para entrar al neoliberalismo. El ejido parecía ser
la principal causa de la crisis del campo y de la pobreza rural
e indígena. Uno de los problemas que más preocupaban era la
prohibición de venta de las tierras, pues se trataba de justificar (sin
lograrlo) que las parcelas privadas eran más productivas (De Ita,
2019), así fue como el 6 de enero de 1992 se publicó el decreto que
reformó el artículo 27 constitucional, dando fin a la base jurídica
que había regulado la relación del Estado y los campesinos del
México posrevolucionario. Las modificaciones a dicho artículo se
apegaron a la recomendación del Banco Mundial para América
Latina, de que los países adoptaran el modelo neoliberal, donde
se redujera el aparato gubernamental y predominaran las fuerzas
del mercado. Entre las principales medidas legales aprobadas
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podemos señalar: 1. La conclusión del reparto agrario; 2. La
apertura del campo a asociaciones y sociedades mercantiles; 3. La
enajenación y renta de los derechos agrarios, y 4. La posibilidad
de cambiar de régimen de propiedad. Con estos cambios se dio
certeza jurídica a los grandes inversionistas, a las inmobiliarias
y trasnacionales. Este cambio en la legislación se instrumentó
a partir del establecimiento de los programas PROCEDE
(Programa de Certificación de Derechos Ejidales y Titulación de
Solares) que funcionó de 1993 a 1998 y marcó el inicio del periodo
neoindigenista en México (Ventura, 2008).
A partir de ser decretada la modificación a la Ley, los
indígenas recibieron fuertes presiones para despojarlos de sus
tierras y territorios considerados necesarios para la modernización
neoliberal del campo, de aquí que un gran número de ellos
malbarataron sus derechos y se quedaron en peores condiciones
de pobreza. Los mayos de Sinaloa ya habían perdido su territorio
y con la entrada del PROCEDE acabaron de vender las tierras que
les quedaban (Santos, 2015).
…la desamortización de los bienes comunes, los proyectos energéticos y extractivos, los megaproyectos de infraestructura e
incluso la conservación de la naturaleza, consideran como punto de partida la desposesión de las tierras y bienes comunes de
los pueblos indígenas y campesinos. (De Ita, 2019, p. 95)

Las manifestaciones de rechazo se hicieron presentes
desde un inicio (Ventura, 2008); diversas organizaciones
campesinas e indígenas se pronunciaron en contra, diversas
coaliciones regionales y El Barzón como movimiento nacional
que aglutinó a los afectados, principalmente por la especulación
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de las instituciones bancarias formaron parte de la trama donde
el gobierno se replegó y mostró ya su franco posicionamiento
neoliberal; los miles de afectados no pudieron revertir la grave
situación que se vivió (García-García, 1993).
De manera paralela a la modificación agraria, el 1º de enero
de 1994 el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN),
integrado en su mayoría por mayas y por intelectuales socialistas
‘no indígenas’, declaró la guerra al gobierno de México. Los
zapatistas eligieron ese día para levantarse en armas porque fue
cuando entró en vigor el Tratado de Libre Comercio de América
del Norte (TLCAN), lo que en su opinión agravaría su ya precaria
situación (Antón, 2010).
En marzo de 1995 se emitió la Ley para el Diálogo, la
Negociación y la Paz Digna en Chiapas y se acordaron las bases
para la negociación con el EZLN que derivó, el 16 de febrero de
1996, en la firma de los acuerdos de San Andrés. De esta experiencia
política se propició la creación del Congreso Nacional Indígena
el 12 de octubre de 1996. Dichos acuerdos, no se cumplieron en
su totalidad pues en términos prácticos la agenda económica
siempre ha estado por encima de la de las culturas (Gómez,
2015). Esta ha sido la estrategia fundamental de la gobernanza:
motivar el diálogo y la participación, generar compromisos y
luego incumplirlos o generar alternativas que disimulen o desvíen
la atención de lo que el gobierno no está dispuesto a hacer.
En el área educativa apareció en los noventa la
interculturalidad en el discurso oficial, de esta forma en 1997 se
introdujo en la Dirección General de Educación Indígena (DGEI)
y el cambio de la orientación bilingüe bicultural al de la educación
intercultural bilingüe (EIB), en ausencia de explicaciones a
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profundidad (Aguilar, 2004). Sin haber hecho un análisis sociolingüístico a profundidad, se trató del cambio de una educación
basada en la instrucción del español a otra basada en el discurso
de la enseñanza de la lengua materna. Se creía ahora que, sin
considerar los procesos de aculturación, la modalidad bilingüe
intercultural ofrecería aparentes ventajas académicas y sociales
sustantivas a las niñas y niños indígenas.
Para el caso de Sinaloa este hecho se ha aplicado con dos
problemáticas: a) la cobertura de la educación indígena no ha
sido completa, de tal forma que algunas comunidades sí reciben
este tipo de programa, mientras que otras reciben educación
convencional (estatal o federal) o rural, lo que debilita aún más
la cohesión cultural; b) la enseñanza del yoremnokki se ofrece
con criterios de segunda lengua a grupos biculturales (yoremes y
mestizos), donde una minoría habla la lengua, generándose así
más desprestigio y desplazamiento lingüístico, que reivindicación
cultural. Esta es otra estrategia de la gobernanza, la fragmentación
y diversificación de los recursos: a unos sí y a otros no, cuyo fin es
desmantelar el empoderamiento.
En este mismo sentido surge también en el área
educativa un fenómeno que alteró la lógica de evolución de la
educación indígena, pues en lugar de promoverse secundaria y
bachillerato, empezaron a aparecer Instituciones de Educación
Superior orientadas a la atención de este sector de la población;
desde 1997, la Universidad Comunitaria de San Luis Potosí
(UNICOM), en 1998 la Universidad Autónoma Indígena de
México (UAIM) y posteriormente las Instituciones creadas
bajo la supervisión de la Coordinación General de Educación
Intercultural y Bilingüe (CGEIB).
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La operación de las políticas de la interculturalidad
resaltó el vacío legal en lo referente a pueblos y comunidades
indígenas; de esta forma se llevó a cabo la reforma constitucional
mexicana de 2001 y así fue como la interculturalidad se formalizó
como estrategia de gobernanza en materia de control indígena
(Rodríguez y Núñez, 2016).
El 2 de noviembre de 2001 se emitió la declaración de la
UNESCO sobre la diversidad cultural, tema que se convirtió en una
preocupación de la comunidad internacional; su importancia creció
en el contexto de la globalización cuando las políticas apuntaban
a proteger y respetar la diversidad y al mismo tiempo garantizar
la interacción armónica entre las culturas (Rodríguez, 2008). De
manera congruente en este mismo año, se modificó el artículo
2º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos
dando reconocimiento a los pueblos indígenas, pero como parte de
la gobernanza, sin permitir asomar esquemas de autonomía ni de
empoderamiento; es decir, se trató del reconocimiento dentro de
los límites del producto histórico de la colonización.
Con la misma sinergia el 16 de enero de 2001 se creó la
CGEIB, cuyo fin fue promover e incluso imponer el discurso oficial
de la diversidad cultural y lingüística en las políticas y propuestas
educativas para todos los tipos, niveles, servicios y modalidades
educativos (Coordinación General de Educación Intercultural
y Bilingüe [CGEIB], 2015). En la práctica, su función principal
fue la de impulsar las políticas interculturales gubernamentales
en la educación. Sus esfuerzos más grandes se orientaron a la
creación y control de las Universidades Interculturales como
parte del neoindigenismo en México. En este clima de época el
5 de diciembre de 2001, se formalizó la UAIM, institución que
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se convirtió en pionera en la educación superior orientada a la
atención de estudiantes indígenas en el país, pero especialmente
de la cultura yoreme mayo de Sinaloa.
De manera tardía, el 13 de marzo de 2003 se publicó en
México la Ley General de Derechos Lingüísticos de los Pueblos
Indígenas, en la que se dio el mismo reconocimiento nacional a
las lenguas originarias que al español. Esta Ley hubiera sido de
gran beneficio antes de que la mayoría de las lenguas en el país
se encontraran en un fuerte riesgo de desplazamiento. En 2003
también se creó el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas
(INALI) pero no fue sino hasta 2005 cuando comenzó a operar.
Con este hecho se dio un giro a la política lingüística en
el país, la que desde la época colonial pretendió erradicar las
culturas indígenas y sus lenguas con el pretexto del progreso
y la civilización (Canuto, 2013). Aquí se refleja otra estrategia
de la gobernanza, el manejo de los tiempos. Se resalta el logro
de la creación de una Ley o una Institución, pero se oculta su
asincronía, de tal forma que, aun cuando se aplique la legislación,
las condiciones son tan adversas que es imposible revertir las
tendencias. Incluso cualquier acción pudiera acelerar procesos
desfavorables si no se analizan con mayor detenimiento.
El 21 de mayo de 2003 se aprobó la Ley de la Comisión
Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI) que
entró a substituir al Instituto Nacional Indigenista (INI). A
diferencia del esquema centralizado de intervención del INI, la
nueva comisión se propuso como un organismo descentralizado y
autónomo en materia técnica, administrativa y presupuestal, que
permitió darle forma a la gobernanza y una mayor participación
a los indígenas sin que se perdiera el control gubernamental.
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Aquí es donde la estrategia se reveló claramente: substituir las
instituciones por otras más acordes con las nuevas políticas
y crear más instituciones y organismos, para fragmentar los
intereses y minimizar los conflictos.
En este sentido, el 4 de diciembre de 2018, se publicó en el
Diario Oficial de la Federación la Ley que promulga la creación del
Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI), sustituyendo a
la CDI, con la intención de articular nuevas formas de gobernanza
de acuerdo con el nuevo gobierno en turno (García, 2019).
En Sinaloa, el 28 de febrero de 2018 se publicó la Ley
de los Derechos de los Pueblos y Comunidades Indígenas, que
ha permitido dar el marco legal para el establecimiento del
Catálogo de Pueblos y Comunidades Indígenas del Estado de
Sinaloa, reconocido por su Congreso el 7 de marzo de 2018, en
el que se incluyeron sólo 245 de las más de 800 localidades con
presencia indígena (Quintero, 2018). Anteriormente, como parte
de la estrategia de invisibilidad, muchas comunidades con un
porcentaje significativo de esta población no eran reconocidas y
por lo tanto no recibían ciertos beneficios de los gobiernos. Esta
es otra de las estrategias de la gobernanza, realizar concesiones
parciales a las demandas para dar el mensaje de que se tiene la
disposición de hacerlo y de que se está avanzando.
Es de resaltar que en el artículo 1 de este Catálogo, se
establece el criterio para declarar a una comunidad indígena:
Artículo 1. Los pueblos y comunidades de la entidad que tengan
una población residente de 40 por ciento o más de sus habitantes de origen indígena, serán considerados como poblaciones
indígenas para los efectos del desarrollo social.

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Se debe agregar aquí que en el norte de Sinaloa son muy escasas
las localidades con una población de este tipo mayor al 40%, la
conformación intercultural de las comunidades apunta a que
aún las más representativas tienen menos de este porcentaje.
La pregunta es ¿cómo atender a una comunidad como si fuera
indígena cuando la mayoría de la población no se adscribe como
tal, sin tener tensiones y conflictos de interés?
De manera muy tardía, como parte de la estrategia de
gobernanza, ante la circunstancia de una lengua con poca vitalidad
y alto riesgo de desaparición, el INALI presentó el 6 de diciembre
de 2019 la norma de escritura del yoremnokki, que otrora pudiera
haber permitido ayudar en los procesos de enseñanza formal del
idioma, pero que su operatividad se observa ya lejana de alcanzar
(Universidad Autónoma Indígena de México, 2019).
Los yoreme mayo y la educación indígena
En Sinaloa en el año 2020, de los 3,026,943 habitantes (Instituto
Nacional de Estadística, y Geografía [INEGI], 2020) había
alrededor de 78,600 indígenas (Instituto Nacional de los Pueblos
Indígenas [INPI], 2020); es decir, menos del 2.6% de la población.
Como minoría, su fuerza política es más bien simbólica, pues
en cuanto a cantidad es mínima. Los de mayor presencia en la
entidad son yoreme mayo (37%), náhuatl (20%), rarámuri (8%),
mixteco (8%), zapoteco (6%) y el resto corresponde a otros veinte
grupos de menor población.
La mayor densidad de población yoreme mayo se encuentra
dispersa en el norte de Sinaloa en una región conformada
por tres zonas fisiográficas: la serrana, los valles y la costa
(Carpenter-Slavens, 2009). El yoreme ocupa un territorio común
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�Ernesto Guerra / Gobernanza e Interculturalidad del Neoindigenismo Mexicano

que comparte en mayor o menor medida con el mestizaje local,
con otros grupos étnicos y con otros ‘no indígenas’; actualmente
sus comunidades se distribuyen de acuerdo con la referencia
geoestadística del INALI (2010) en Sinaloa en los municipios
de El Fuerte, Choix, Guasave, Sinaloa de Leyva, Angostura y
Ahome.
En la actualidad, muchos de los yoreme mayo no hablan
su lengua materna, muy pocos lo alternan con el español y ya
no quedan ancianos totalmente monolingües de yoremnokki
en Sinaloa. De hecho, este idioma se encuentra amenazado y
la tendencia es su desaparición por asimilación a la sociedad
mestiza (Moctezuma y López, 2007).
En las actuales comunidades yoreme mayo, la composición
intercultural de maestros y padres de familia, facilita el esquema de
gobernanza que favorece el dominio no indígena y la aniquilación
(integración) de las culturas; actualmente en una sola familia de
la comunidad se pudiera encontrar que sólo algunos miembros
se adscriben y tienen cierto dominio de la lengua y otros no;
sucede lo mismo con los docentes, adscritos o no a la cultura, sus
capacidades lingüísticas son muy variadas. Este hecho facilita la
orientación gubernamental hacia el interculturalismo y tomar
a la comunidad como unidad de operación, invisibilizando o
minimizando las problemáticas y las demandas indígenas, pero
rescatando sólo el inofensivo folklor.
En este interculturalismo los ‘no indígenas’ destacan el
ideal del mestizaje. La creencia básica en Sinaloa es que todos
tuvieron en algún momento histórico algún ancestro yoreme,
algunos de manera reciente y otros de tiempos inmemoriales. De
esta forma la identidad del indígena se considera como proto188

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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

mexicana (París, 2002). Es común la expresión “uno de mis
abuelos fue yoreme, pero yo ya no lo soy”.
La idea del indígena es contradictoria, se admira su
pasado y su contribución al mestizaje, pero se desdeña a los que
actualmente existen, de ellos se aceptan sólo los aspectos de
carácter folklórico. Como menciona Velasco-Cruz (2016), por
un lado, se elogia el mestizaje, la raza de bronce como fusión
del indígena prehispánico con lo blanco europeo, pero al mismo
tiempo se niega, se invisibiliza, se minimiza o relativiza, -algunas
veces en forma atenuada, pero otras de manera tajante- a los
actuales indígenas y afrodescendientes, a los que se descalifica
y se denigra. Pero, por cuestiones políticas ahora, bajo el
neoindigenismo, sólo en el discurso se ensalzan, aun cuando en
la práctica es otra realidad, esto último también es una estrategia
de gobernanza.
El efecto directo de este fenómeno es la desarticulación de
su cultura, el desplazamiento lingüístico y el establecimiento de
barreras de empoderamiento de su pueblo, alejando aún más la
posibilidad de autonomía.
La educación indígena en Sinaloa es atendida en el nivel
básico desde 1975 en algunas localidades, cuando se creó la
Dirección General de Educación Indígena; en el nivel medio sólo
por el pequeño Bachillerato Intercultural Villa Benito Juárez, que
inició en 2018 en el centro de la entidad y en el nivel superior, en
el norte del estado por la UAIM y por el Programa de Apoyo a
Estudiantes Indígenas de la Universidad Autónoma de Occidente
(UADEO), en Los Mochis, a partir de 2001. En todos estos niveles,
la cobertura es mínima y la demanda también es atendida por otras
opciones educativas que facilitan las estrategias de gobernanza.
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�Ernesto Guerra / Gobernanza e Interculturalidad del Neoindigenismo Mexicano

Incluso al interior de las instituciones la balcanización es
parte de la estrategia de gobernanza. Por ejemplo, en la UAIM,
antes del fenómeno del Covid19, para el ciclo 2018-2019 había
4,774 estudiantes, de los que 658 (14%) eran indígenas, (ahora es
menor el porcentaje). Lo que da prueba de la superioridad de la
matrícula ‘no indígena’, lo que justifica la educación intercultural
e impide los intentos de los yoremes por realizar endo-educación.
Como parte de las estrategias de gobernanza la UAIM
no ha atendido a los estudiantes de todas las etnias que se han
asentado en Sinaloa, tarascos, popolucas, tlapanecos, huastecos, amuzgos
y totonacos, no han registrado matrícula en esta institución. Pero
sí ha atendido a jóvenes de algunas etnias del sur del país que
no tienen presencia en la región, tales como chatinos, mam, mocho
y zoque, entre otros y de América del sur, lo que da muestra de
cierta inconsistencia, pues la institución no ha hecho explícitas
sus políticas en cuanto a la matrícula indígena. De hecho, parte
de esta estrategia es el no tener una atención focalizada a un sólo
pueblo y atender a muchos grupos a la vez, lo que permite instalar
el uso del español y el dominio del gobierno no indígena.
La orientación intercultural de esta institución invisibiliza
la problemática e incluso tiende a justificar que existen pocos
estudiantes indígenas; aplica una política de restricción tanto de
expansión institucional como de recepción de estudiantes, de tal
manera que trata de mantenerlas restringidas.
Si bien la matrícula total se ha ido incrementando en los
veinte años de vida de la institución, el porcentaje de estudiantes
indígenas ha disminuido. Muchas estrategias de crecimiento han
provocado su des-indianización. En la Unidad Los Mochis, por
ejemplo, se implementó un programa sabatino que tuvo mucho
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

éxito y que incrementó la matrícula ‘no indígena’, de tal manera
que el crecimiento de esta Unidad ha reclamado una mayor
atención institucional.
El éxito de la postura intercultural en la UAIM radica
en la “mestizofilia’; la interculturalidad se percibe más desde
lo mestizo, que desde alguna perspectiva étnica. La Institución
se auto-adscribe como indígena sólo en cuanto al mestizaje
y trata de mantener pocos estudiantes y profesores de los
pueblos originarios para legitimarse como tal. Su actual Ley
orgánica es un ejemplo de ello, pues les concede muy poco;
existe plena resistencia a usar la cuestión étnica como unidad
de análisis y en su lugar se usan conceptos, orientados a la
gobernanza, en donde la postura ‘no indígena’ pueda prevalecer:
la interculturalidad, la comunidad, la calidad educativa, entre
otros.
Regresando a la distribución de todos los sistemas
educativos el resultado es una radiografía de como la gobernanza
ha desarticulado a las culturas indígenas. La distribución de
los planteles de las distintas modalidades educativas, los poco
asertivos materiales educativos, y las campañas de desprestigio
forman parte de una estructura racista que daña, de manera
ingenua, o magistralmente planeada, las bases identitarias de los
yoreme mayo.
Por otro lado, como parte de la gobernanza, el recurso de
la interpretación de las leyes sigue siendo una estrategia efectiva.
Como mencionan Riedmann y Stefoni (2015), si los indígenas no
tienen un buen ‘argumento’ legal, la acción racista se legitima; ha
sido difícil abandonar las inercias del espíritu de las legislaciones
anteriores que privilegiaban a la sociedad ‘no indígena’.
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�Ernesto Guerra / Gobernanza e Interculturalidad del Neoindigenismo Mexicano

En este proceso de gobernanza han participado
intensivamente las instituciones de control indígena: el INPI, la
CGEIB en su momento, la actual Dirección General de Educación
Indígena, Intercultural y Bilingüe (DGEIIB), los subsistemas
educativos indígena, comunitario e intercultural, el sistema de
gobernadores tradicionales y recientemente la UAIM. Éstas y
la influencia del Convenio 169 de la Organización Internacional
del Trabajo (OIT), las modificaciones de los últimos 20 años a
la Constitución Mexicana, los efectos de la lucha del EZLN, la
elaboración del Catálogo de las Lenguas Indígenas Nacionales
(INALI, 2010), entre muchos otros aspectos, han generado de
manera dialéctica más presiones hacia la aniquilación de la
cultura yoreme mayo que hacia su rescate.
Discusión
El neoindigenismo mexicano en el contexto de la etno-región
yoreme se ha caracterizado por un esquema de gobernanza
implementado por los gobiernos que al menos presenta los
siguientes elementos que lo han configurado en más de dos
décadas de su proceso histórico: la interculturalidad y la
comunidad gubernamentales como supra conceptos que
minimizan la cuestión étnica; cambios en la legislación nacional
y estatal; el aumento de organismos e instituciones de control
indígena y la diversidad de sistemas educativos atendiendo las
comunidades. Específicamente este esquema se ha presentado, a
lo largo del tiempo, con las siguientes estrategias:
a. Motivar el diálogo y la participación, para luego generar
compromisos y finalmente incumplirlos o presentar
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alternativas que disimulen los incumplimientos o desvíen la
atención de lo que el gobierno no está dispuesto a hacer.
b. Fragmentar y diversificar los recursos, tanto de manera

c.

d.
e.
f.

g.
h.

interinstitucional como al interior de las instituciones, para
otorgarlos discrecionalmente solo a algunos con el fin es
desmantelar el empoderamiento.
Manejar asincrónicamente los tiempos, de tal forma que las
acciones lleguen tardías o incompletas y no sólo coadyuvar
a la imposibilidad de revertir los procesos previos, sino
ayudar a acelerar los procesos desfavorables a los intereses
indígenas.
Substituir las instituciones por otras más acordes con las
nuevas políticas.
Crear más instituciones y organismos, para fragmentar los
intereses y minimizar los conflictos.
Realizar concesiones parciales a las demandas para dar el
mensaje de que se tiene la disposición de hacerlo y de que se
avanza en los intereses indígenas.
Ensalzar los discursos de emancipación indígena, pero
mantener en la práctica realidades adversas.
Atender a muchos grupos indígenas a la vez, para diluir el
poder individual de cada uno.

Estas estrategias de Gobernanza no se presentan con un
carácter comprensivo ni totalitario, pudiera haber otras de gran
relevancia que no han sido mencionadas. A fin de cuentas, el
neoindigenismo coincide con la incursión del neoliberalismo en
México y el desarrollo de una administración pública diferente,
no en el sentido de promover objetivos disímiles a las anteriores
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�Ernesto Guerra / Gobernanza e Interculturalidad del Neoindigenismo Mexicano

administraciones, sino en la forma en cómo es que éstos se han
mantenido en más de tres décadas.
La realidad del pueblo yoreme mayo evidencia los efectos
de los procesos del neoindigenismo y de las estrategias de
gobernanza, no solamente en el sentido social en cuanto a su
condición de pobreza sino en cuanto al desarrollo de su cultura,
pues el desplazamiento lingüístico, elemento primordial de sus
repertorios culturales, se presenta con un alto nivel de riesgo,
con poca vitalidad lingüística. El decaimiento de su cultura, en
el norte de Sinaloa es evidente. Esto da muestra de que los planes
‘aculturadores y etnofágicos del neoindigenismo’ (sic), están
funcionando ya sea si estos fueron perversos o si han fallado
considerando que fueron implementados de manera ingenua.

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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, julio-diciembre, 2022

Todo un hombre. Historia de vida de un indígena
zoque residente en Nuevo León, desde una
perspectiva transdisciplinar
All a man. Life story of an indigenous zoque
resident in Nuevo León, from a transdisciplinary
perspective
Félix Enrique López Ruiz1

1 Es filósofo e investigador social. Licenciado en filosofía y maestro en
Trabajo Social con orientación en Proyectos Sociales por la UANL y Doctorando en Ciencias y Humanidades para el Desarrollo Interdisciplinario por la
Universidad Autónoma de Coahuila y la Universidad Nacional Autónoma de
México. Desde 2011 se desempeña como docente en la Facultad de Filosofía
y Letras de la UANL, y desde el 2016 es Secretario Técnico del Instituto de
Investigaciones Sociales de la UANL. Actualmente es miembro del Cuerpo Directivo de la Comunidad Filosófica Monterrey A. C., y del Grupo de investigación “Identidad y diferencia desde el pensamiento filosófico: debates sobre la
sociedad, la cultura y la política contemporáneas”. Sus áreas de especialización
e interés social: los estudios de género de los hombres y las masculinidades, la
educación filosófica, la ontología social, la interculturalidad, los derechos humanos y la participación ciudadana. Dirección postal: Ruperto Martínez 1901,
edificio 13, departamento 12, Desarrollo Urbano Reforma, Monterrey, Nuevo
León. C.P. 64010; Correo electrónico: felr_1999@yahoo.com

202

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Resumen: El texto que aquí se presenta narra la historia de vida de
un indígena zoque radicado en el estado de Nuevo León. Esta historia
es religada a un imaginario sociocultural que está presente en la novela Nada menos que todo un hombre del filósofo Miguel de Unamuno. En la
parte final se integra una breve síntesis analítica de esta historia interseccionada a partir de categorías derivadas de la lectura antes descrita
y de las masculinidades y estudios de género de los hombres. Este trabajo pretende incitar, mediante un recurso transdiciplinar, una serie de
reflexiones respecto a la situación que los hombres indígenas viven en
la ciudad y de las vicisitudes existenciales que implica el ver conflictuadas sus masculinidades en contextos donde no se organizan ni de la
misma manera ni bajo los mismos preceptos culturales.
Palabras clave: transdisciplina, masculinidades, historia de vida,
indígenas.
Abstract: The text presented here tells the life story of a Zoque indigenous living in the state of Nuevo León. This story is related to a
sociocultural imaginary that remains in the novel Nothing Less than a
Whole Man by the philosopher Miguel de Unamuno. In the final part,
a brief analytical synthesis of this intersected story is integrated from
categories derived from the reading described above and from the masculinities and gender studies of men. This work aims to incite, through
a transdisciplinary resource, a series of reflections regarding the situation that indigenous men live in the city and the existential vicissitudes
involved in seeing their masculinities conflicted in contexts where they
are not organized in the same way or under the same cultural precepts.
Keywords: transdiscipline, masculinities, life history, indigenous.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-6

203

�Félix López / Todo un hombre. Historia de vida de un indígena zoque residente en N.L.

Introducción
En México la mayor parte de las personas indígenas que migran lo
hacen en busca de mejores oportunidades para vivir. Al contrario
de tales expectativas, en las ciudades esas personas suelen vivir en
contextos precarios y de vulnerabilidad; sus necesidades no son
del todo satisfechas, sufren discriminación por su origen étnico
y son estigmatizadas como intrusas. Esta adversidad implica no
sólo desarraigo con su entorno social, sino desagrado, frustración
y desesperanza. Sin embargo, y a pesar de tal panorama, es de
destacar la voluntad de muchos individuos por tratar de superarlo
y vivir de la mejor manera posible.
El texto que aquí se presenta tiene el propósito de relatar
la vida de un sujeto que, a partir de su singularidad, comparte
con otros una determinada forma de ser hombre indígena en una
sociedad que le conflictúa sistemáticamente y que, por ende, ve
pasivamente resignificada su masculinidad de manera constante.
En principio, se aborda la presencia de indígenas
en Nuevo León para la que se despliegan señaléticas que
indican y configuran en el imaginario social su situación ahí.
Posteriormente se relata la vida de un hombre zoque de mediana
edad que personifica características identitarias compartidas con
muchos otros que, como él, han salido de su lugar de origen y
por distintas razones (entre ellas las antes enumeradas) llegaron
a asentarse en el Área Metropolitana de Monterrey (AMM). La
recuperación de su propia voz signa con su particularidad el
destino de este documento circunscribiéndolo a su existencia
y realidad. Así, la orientación metodológica es cualitativa: más
que intentar obtener información generalizable, pretende re204

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-6

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

conocerle a él en específico. También en razón de eso es que el
abordaje recurrido fue la historia de vida (HV). La selección del
sujeto se efectúo discrecionalmente, a partir de su relevancia y
correspondencia con cierta caracterización común (aunque no
con fines de generalización) de un fenómeno que se sustrae de
distintos individuos en condiciones similares, lo que permite
conocer el impacto que tales condiciones tienen en sus vidas.
En el apartado final se anuda la narrativa biográfica
aquí presentada con la perspectiva metodológico-teórica
que antes se ha descrito y se extienden resultados, lejos de la
intención de ser conclusivos pero sí tendientes a presentar este
documento como una investigación transdisciplinar científica,
útil y pertinente para estudios similares y como insumo de
información para los procesos de visibilización de las personas
indígenas en Nuevo León.
Indígenas en Nuevo León
El estado de Nuevo León de la República Mexicana es una región
de alta recepción migrante, del total de su población actual
compuesta por 5,784,442 habitantes, el 23 %, correspondiente
a 1,319,964 habitantes, es originario de otro lugar (INEGI,
2021). Así también representa el tercer polo urbano nacional
más significativo en recepción de migrantes indígenas y su tasa
de crecimiento anual (10 %) es de las más grandes en el país
(CDI, 2010). En este contexto, la población indígena también
ha aumentado significativamente en las últimas décadas en este
estado (CDI, 2010; CONAPO, 2014; INEGI, 2014; INEGI, 2016;
INEGI, 2021).
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Con base en los datos de la Encuesta Intercensal 2015 del
INEGI (2016), se conoce que, en términos de autoadscripción, las
personas que se asumían totalmente como indígenas en Nuevo
León serían 352 mil 282, lo que, para ese año, representaba el 6.88
% de su población total (5,119,504); parcialmente se autoadscribían
como indígenas 58 mil 874, lo que significa 1.15 % del total en la
entidad. En suma, y en estos términos, tenemos que en Nuevo
León, total o parcialmente, 411 mil 156 personas, se autoadscribían
como indígenas, lo que representa el 8.03 % de la población total
del estado. Bajo otros términos de identificación (población
hablante de lengua indígena mayor de 3 años) y con base en los
datos del Censo de Población y Vivienda 2020 del INEGI (2021),
tenemos que, en el estado de Nuevo León, habitan 77,945 personas
indígenas, lo que representa el 1.34 % de su población total.
En su proceso migratorio, la mayoría se ha asentado en
alguno de los municipios del Área Metropolitana de Monterrey
(CDI, 2010; CONAPO, 2014; INEGI, 2014; e INEGI, 2016), aunque
recientemente comienzan a ubicarse en municipios periféricos
como Zuazua, Pesquería, El Carmen y Marín (CDI, 2016); migran
principalmente en busca de mejores oportunidades de desarrollo
social: vivienda, seguridad, empleo, educación, salud, entre otras
(López, 2021). La mayor parte vive en Nuevo León en condiciones
de marginación, pobreza y discriminación (CONAPRED, 2011).
Aunque estas condiciones son desfavorables, en general se
descarta el regreso a su lugar de origen, en tanto que en éste
tampoco existen suficientes oportunidades para su desarrollo
y en Nuevo León ya cuentan con un determinado patrimonio;
además, en muchos casos, sus hijos e hijas han nacido y hacen ya
su vida en Nuevo León (López, 2021).
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Las lenguas indígenas más habladas en el estado de Nuevo
León son el náhuatl, el huasteco, el zapoteco y el otomí (INEGI,
2021). En el caso específico de las personas hablantes de zoque u
O’ de püt, como los propios hablantes nombran su idioma (INPI,
2020), su presencia en el estado es apenas observable: datos
recientes identifican alrededor de tres centenas (INEGI, 2021).
Ser hombre indígena en la ciudad
La condición étnica y de género de nuestro sujeto de estudio
requiere una comprensión por lo menos sucinta de las
determinaciones, construcciones y adaptaciones que él y otros
como él han debido transitar. Para ello se presentan las siguientes
circunspecciones teóricas.
Los seres humanos como sujetos genéricos configuran
sus identidades, prácticas y relaciones a partir de construcciones
sociales y no de determinaciones naturales (Núñez, 2017); dichos
constructos son simbolizados por cada sociedad organizada
desde su subjetividad, estableciendo así el tipo de relación y
convivencia que tal sociedad instituye entre y para sus miembros.
Así, los individuos personifican los papeles y atributos sociales
impuestos y asignados para cada quien, entre ellos se encuentran
los de género (Huerta, 1999). Tales roles se traducen en conductas
específicas: los hombres desempeñan actividades en las que el uso
de la fuerza, la racionalización y la agresividad están implícitas
y, por otro lado, las mujeres se ocupan de las responsabilidades
destinadas al cuidado del hogar y de los hijos, de la tutela de
las emociones y de los sentimientos (Garda, 2006) –entre otros
aspectos.
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La masculinidad se interioriza en los hombres a lo largo de
un proceso de socialización en el que se fomentan comportamientos
y convicciones pertenecientes a un colectivo que ostenta fuerza,
poder y autoridad, y se les prepara para ejercerlas a su vez
(Ramos, 2006). Así, los hombres se reconocen pertenecientes
a contextos y realidades con diversidades culturales, clasistas,
étnicas, lingüísticas, etarias, sexuales, laborales, territoriales
(Serrano &amp; Pacheco, 2011). En este proceso, en el que intervienen
distintos actores sociales: padres, familia, escuela, amigos, medios
de comunicación, etcétera (Keijzer, 2001), la masculinidad es
grabada en los cuerpos de los hombres, en sus relaciones y en
todas sus prácticas (Rosas, 2008): ser hombre es resultado de un
proceso formativo (Guiza, 2010).
Ahora bien, tal masculinidad no es una sola ni estática
y no tiene “un significado fijo ni trascendente” (Núñez, 2017:
37). En lo cotidiano perviven diferentes tipos de masculinidad
(Connell, 2010), éstos se edifican a lo largo de la trayectoria
de vida y van ajustándose según vicisitudes propias de cada
individuo y de su entorno social. En concreto, la identidad
masculina es el resultado de significados, normas, valores
y códigos de conducta que se imputan a los hombres en una
sociedad y tiempo determinados.
De manera similar al ámbito identitario de lo genérico, las
identidades étnicas refieren a valores y prácticas que describen
a los sujetos que las autoadscriben y distinguen, en general,
a sus grupos culturales o comunidades. En este ámbito tal
identificación involucra aspectos tangibles como el territorio,
alimentación, vestimenta, por mencionar algunos; e intangibles:
lengua, tradiciones, usos y costumbres, etcétera. Así, la etnicidad
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es una herencia donde cada uno de sus componentes reafirma su
patrimonio cultural (Segato, 2002).
Pero esta herencia no sólo deviene en riqueza, sino
también, en el mundo en general, se encuentra sujeta a problemas
de marginación, exclusión y discriminación. Estas dificultades
se acentúan en las personas que migran de territorio. En el caso
de quienes migran a la ciudad, ser indígena implica una lucha
constante contra una posible muerte cultural.
En síntesis, las identidades humanas son subjetividades
inacabadas, las personas se adscriben a ellas ―libremente o
no, conscientemente o no― por lo que les tipifican singular
y grupalmente y les diferencian de los demás. Como procesos
constituyentes, son dinámicas, cambiantes. Los hombres
indígenas, socializados en contextos tradicionales, cuando
migran se insertan en una cultura ajena que transforma, en mayor
o menor medida, su identidad.
En el caso que se presenta, para este zoque migrante el
reconocerse como parte de un grupo étnico implica una serie de
vulnerabilidades que, desde la adversidad y bajo el hábito de la
masculinidad, son vivenciadas a través de los distintos saberes,
voluntades, adscripciones y preferencias que se han adquirido
―y siguen adquiriéndose― a lo largo de la vida. Quizá ser
hombre indígena en una ciudad no sea el espectro de mayor
vulnerabilidad social que una persona pueda vivir: la condición
de mujer, discapacidad, cárcel e infancia podrían ser otras que, en
casos específicos y bajo enfoques problematizadores concretos,
adquirirían mayor urgencia de atención. Sin embargo, al no ser la
pretensión de este trabajo el jerarquizar así el complejo entramado
social, no deja de ser sumamente interesante el describir, conocer y
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aprehender las experiencias que ha vivido, interseccionado por tales
condiciones, un sujeto como él. Las dimensiones étnica y de género
se constituyen como transversales al entendimiento fenoménico de
lo que involucra existir siendo zoque en Nuevo León.
Metodología
La planeación de este trabajo, la construcción de la narrativa
biográfica y la perspectiva que orienta su posterior análisis se
sostuvieron desde un enfoque cualitativo y transdisciplinar. Es
cualitativo porque se centra en el entendimiento del significado
de las acciones de los seres humanos (Cuenya &amp; Ruetti, 2010);
explora la comprensión de los fenómenos y la experiencia
subjetiva (Tarrés, 2008); y tiene por objeto el reconocimiento
de la complejidad de sus hábitos: “cómo las personas viven,
experimentan, interpretan y construyen los significados del
mundo social, y cómo estos son integrados en la cultura, el
lenguaje y las acciones de los actores sociales” (Flick, 2007, p. 41).
Y es transdisciplinar porque, tomando “en cuenta que todas las
disciplinas científicas tienen relaciones con otras” (Flax, 2014,
p. 33), partimos de la consideración de que tales articulaciones
disciplinares permiten, y legitiman el traslado de herramientas
conceptuales entre esas disciplinas (Flax, 2014).
En este marco, la estrategia de abordaje que se utilizó es la
Historia de Vida (HV), porque la intención se finca en “resaltar la
dimensión temporal de los procesos sociales, comprender cómo
la realidad se construye socialmente a partir de la dotación de
significados a las experiencias de vida, y reflexionar sobre el papel
de la memoria en la construcción de las identidades sociales”
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(Chávez, 2014, p. 18). La HV es un método que intenta resolver
interrogantes de investigación, el término se utiliza también
para referirse a los textos elaborados usando dicho método. Para
el antropólogo Guillermo Núñez (2009) las HV no sólo son un
vehículo de recolección de información, sino también funcionan
como resultados concretos del proyecto de investigación y
deben asumirse como documentos de valor intrínseco “por ser
testimonios de una persona y de un momento histórico y social
y porque permiten a las y los lectores ampliar sus conocimientos
sobre otras realidades humanas” (Núñez, 2009, p. 19).
Este enfoque narrativo no sólo trabaja con los datos vitales
de cada individuo, sino que a partir de ellos incluye experiencias
“desde los sentidos y significados que tienen para los que las viven.
(…) Lo que cada sujeto enuncia está articulado por los recuerdos,
lo cual implica olvidar, seleccionar y establecer secuencias,
causalidades y reiteraciones; estos recuerdos nos hablan de la
percepción que de sí mismo tiene cada uno de ellos” (Chávez,
2014, p. 18). Este método implica una fuerte intromisión en la
vida de las personas pues remueve estos “recuerdos y emociones
y suscita una reflexión profunda sobre la propia existencia”
(Núñez, 2009, p. 459). Por tanto, y por no ser de interés más que
anecdótico, se tuvo la precaución de procurar la confidencialidad
e intimidad del sujeto lo que condujo a ocultar no sólo su nombre
sino incluso algunos de los detalles y entornos que le volviera
identificable.
Así, la HV permite tender, por un lado, distintos hilos
conductores o ejes temáticos y “su entramado complejo en la
vida de una persona y, por el otro, visualizar la manera en que
la estructuras sociales condicionan determinadas situaciones y
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acciones en la vida” (Núñez, 2009, p. 17). Por lo tanto, son también
“historias sociales que permiten conocer las fuerzas familiares,
comunitarias, regionales y nacionales que condicionan las vidas
de los sujetos” (Núñez, 2009, p. 18). Es por ello que la HV forma
parte de un proyecto más amplio de conocimiento que no sólo
es útil para comprender los orígenes sociales de los problemas
del entrevistado, sino que tal conocimiento también aporta
información para superarlos o trascenderlos (Núñez, 2009).
Para la construcción de esta HV se asoció esta perspectiva
metodológica con un imaginario cultural que se revela en la novela
corta Nada menos que todo un hombre (obra escrita por el filósofo
bilbaíno Miguel de Unamuno y Jugo).2
Miguel de Unamuno vivió entre los años 1864 y 1936, su
labor académica y política reflejó sus orientaciones intelectuales: formado en un contexto positivista, desfiló por una juvenil
adscripción al socialismo y al final se decantó por un vitalismo o
existencialismo agnóstico (Urrutia, 1997). Fue un filósofo español que vertió gran parte de su pensamiento a través de distintos
dispositivos; su obra escrita se extiende por igual en ensayos, novelas ―o nívolas, como él les asumió-, (Unamuno, 1958), poesía,
teatro, artículos periodísticos, cartas, discursos, etcétera.3
2 Miguel de Unamuno. (1958). Obras completas. Tomo IX. Novelas, II y Monodiálogos. Barcelona: Afrodisio Aguado &amp; Vergara.
3 Además de las innumerables ediciones de sus libros y de distintas
selecciones y compilaciones, sus obras completas han encontrado hasta ahora
preservación en, por lo menos, cuatro ediciones distintas: Publicaciones de la
Residencia de Estudiantes (7 volúmenes impresos de 1916 a 1918), Afrodisio
Aguado &amp; Vergara (16 tomos impresos de 1950 a 1963), Editorial Escélicer (9
tomos impresos de 1966 a 1970) y Biblioteca Castro (10 tomos impresos y publicados en 1995).

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Su pensamiento, al ser tan extenso, puede considerarse de
difícil clasificación; sin embargo, las dificultades de aprehenderlo
no estriban tanto en su extensión como en la condición de cambio
y contradicción implícita en toda su obra. Tales mudanzas
no sugieren dispersión sino más bien una clara intención de
permanecer en tal diversidad, por lo que para un estudioso suyo
como Julián Marías (1997), la obra de Unamuno constituye en su
diversidad literaria y filosófica “la más perfecta unidad” (18).
Para este filósofo español los seres humanos somos, en
esencia, cambiantes, contradictorios y agónicos: “Sus agonistas,
es decir, luchadores ―o si queréis los llamaremos personajes―,
son reales, realísimos, y con la realidad más íntima, con la que se
dan ellos mismos, en puro querer ser o en puro querer no ser, y
con la que le den los lectores” (Unamuno, 1958, p. 415). Su obra es
claro ejemplo de esta constante metamorfosis agónica.
Los personajes que diseña Unamuno no son enteramente
invención,4 son una extensión de su realidad íntima, de una
realidad que surge en su mente, que es parte de una intrahistoria
que se configura en lo común, por ello sus “agonistas” no son
personajes de ficción, sino reflejo de su ser individual y colectivo.
Para Julián Marías (1997) estas vidas ficticias “son historias,
tienen una leyenda, algo que acontece —y no simplemente
está— en el tiempo, algo que se puede contar, que puede ser tema
de una narración; tienen, pues, biografía” (31). Así, estos entes
4 Lo que bien visto, incluso en aquellas fantasías que se supondrían
tan distantes de la realidad, los personajes siempre poseen algo de ella, de la
realidad que se cuela en la obra a través de las anécdotas, de los conflictos, de
los afectos, de las interacciones sociales, o incluso de la realidad íntima vivida
que se muestra deducida, filtrada y expresada por el autor a través de las emociones que impregnan su obra, ¿cómo podría ser de otra manera?
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literarios, en tanto tienen una estructura y una lógica interna que
los determinan e individualizan (Marías, 1997), tratan siempre de
un personaje en el que el individuo importa, pero que en el fondo
es lo de menos: “lo que constituye su núcleo es un ‘caso’, y un
modo de reaccionar ante él, un ‘papel’ (Marías, 1997, p. 42)” que
los define, a su vez, como un “caso” con valor genérico, universal.
Así nos lo cuenta:
Si quieres crear, lector, por el arte personas, agonistas-trágicos,
cómicos o novelescos, no acumules detalles, no te dediques a
observar exterioridades de los que contigo conviven, sino trátalos, excítalos si puedes, quiérelos sobre todo, y espera a que
un día —acaso nunca— saquen a luz y desnuda el alma de su
alma, el que quieren ser, en un grito, en un acto, en una frase, y
entonces toma ese su momento, mételo en ti y deja que como
un germen se te desarrolle en el personaje de verdad, en el que
es de veras real. Acaso tú llegues a saber mejor que tu amigo
Juan o que tu amigo Tomás quién es el que quiere ser Juan o el
que quiere ser Tomás o quién es el que cada uno de ellos quiere
no ser. (Unamuno, 1958: 420)

En este marco puede extenderse este puente entra la novela
y la HV. Aunque en la segunda, sin duda, la mayor pretensión sea
la de conocer la historia de una persona, en la novela el enfoque
“en su sentido más riguroso viene exigido imperiosamente por
el tema” (Marías, 1997, p. 46). En un relato biográfico podemos
localizar una crónica de los hechos que acontecen al personaje en
sucesión temporal como sucesos ocurridos en el mundo, y nada
más. Así, se ignora al personaje mismo porque “aunque sepamos
todo lo que le ocurrió; en rigor, lo que no sabemos es a quién le
sucedió todo aquello; el hombre biografiado aparece sólo como
el punto de enlace de todos esos acontecimientos; no es más que
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una simple localización” (Marías, 1997, p. 46). Aprehendemos del
personaje sólo “una multitud de cosas que se dieron en su vida.
Pero de esta vida, de lo que hizo con ellas y éstas lo hicieron, de
eso, repito, no sabemos nada. Es perfectamente vacío cuanto se
nos diga de un hombre entendido como cosa” (Marías, 1997, p.
46). Es aquí donde la novela adquiere su mayor utilidad en tanto
que lo esencial no es ya la atención exclusiva sobre una persona,
sino “el modo de esa atención, en el que se nos dé la narración
viviente de su historia, de ella misma, conforme se va haciendo,
movida por las raíces de su personalidad, en su vida” (Marías,
1997, p. 47).
De esta manera, y por estos medios, el ser humano real
deviene en símbolo, pero entendiendo y aceptando que también
un símbolo puede devenir en un ser humano real ―quiera serlo
o no―. Así, hasta un “concepto puede llegar a hacerse persona”
(Unamuno, 1958, p. 419). Y todo esto es porque a “un hombre de
verdad se le descubre, se le crea, en un momento, en una frase,
en un grito. (…) Y luego que le hayáis así descubierto, creado, lo
conocéis mejor que él se conoce a sí mismo acaso” (Unamuno,
1958, p. 419). Y de esto es de lo que se trata, de descubrir a un
hombre de verdad, quizá no para conocerle a él del todo, y quizá ni
siquiera para reconocer en él a uno mismo, pero sí para identificar
en él, algo del sedimento que nos queda al pasar-siendo y que, por
ende, nos da continuidad.
Respecto a cómo utilizaré esta obra, espero explicarme
mejor tras presentar una breve síntesis de ella. Es este un relato
trágico que presenta un conflicto profundamente existencial:
Julia Yáñez es una hermosa mujer a quien su padre, para evitar
la bancarrota, obliga a contraer matrimonio con Alejandro
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Gómez, un hombre rico y mayor que ella. Alejandro, aunque “se
ha hecho a sí mismo”, es un hombre misterioso, no se conocen
ni sus antecedentes ni el origen de su riqueza. Al casarse, Julia
empieza a sentir una especie de amor obsesivo, o más bien,
empieza a surgir en ella una incertidumbre sobre la naturaleza
de sus emociones hacia él y una enorme frustración ante el
desconocimiento de los sentimientos de Alejandro hacia ella. A
él le gusta presumir la belleza de su esposa, así que la rodea de
lujos, se instalan en una gran casa y empiezan a frecuentar a las
personas de clase acomodada. Julia queda pronto embarazada
y se convierte en madre de un varón. Ella esperaba que, con la
paternidad, Alejandro fuera menos hermético con sus emociones,
pero no sucede así. Derivado de las tertulias con la alta sociedad,
Julia empieza a ser cortejada por un conde, quien, desafortunado
en su vida conyugal, se convierte poco a poco en su confidente y
consigue seducirla. Para Alejandro, este conde no representa un
mayor peligro, apenas lo llega a considerar como un animal de
compañía. Cuando empiezan las habladurías, Alejandro estalla
en furia y ve inadmisible que esto le suceda a quien se considera
“todo un hombre”. En medio de todo un conflicto marital donde
Julia se ve incluso obligada a “curarse” en un manicomio, ella sigue
desplegando un amor obsesivo por Alejandro. Al retractarse de
cualquier tipo de falta marital, Julia salé del sanatorio y Alejandro,
en un arrebato emocional le declara a ella su amor profundo
y su entrega total. Todo esto quebranta la salud de Julia y cae
gravemente enferma. Alejandro, desesperado, busca por todas
las vías posibles, incluso las religiosas, alguna posibilidad que la
sane. Pero no sucede así, ella muere entre lamentos de su marido
y él, tras despedirse de su hijo, termina con su vida.
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Alejandro Gómez, protagonista de esta obra, con
algunos reajustes y adaptaciones, podría ubicarse sin embozos
en cualquier contexto contemporáneo de nuestras distintas
realidades sociales iberoamericanas. Ahora bien, que se preserven
estas características masculinas en nuestro presente, y que en
este trabajo se destaquen, no implica la condición moral de que
estas masculinidades sean óptimas o deseables en un contexto
sociocultural que ―en efecto― demanda mayores igualdades
y libertades para el ejercicio de convivencias mejores. No es
una intensión glorificadora ni socializante la que me mueve a
incorporar esta narrativa. Tampoco la censura. Simplemente
es por el reconocimiento de una condición común que, entre
hombres, pueda ser considerada como una condición constante,
como un sedimento que permanece y sea parte de lo que a un
hombre lo hace ser lo que es “uno y no otro, el que es y no el que
no es” (Unamuno, 1958, p. 265). Escudriñar en los interiores
de la subjetividad masculina y en todo aquello que les hace ―
consciente e inconscientemente― ser lo que son, me parece
también importante (aunque quizás menos urgente) que la
orientación de los trabajos de intervención realizados para la
atención, prevención y eliminación de la violencia que se ejerce
desde la hombría. En todo caso, y sin menoscabo de las enfoques
que otros realicen en los entendimientos de las masculinidades,
este tipo de transdisciplinariedades resultan pertinentes, en tanto
que lo literario no sólo es un mecanismo de socialización, sino un
depósito donde se concentra ―también― nuestro ser humanos y
―para este caso― evidencian las maneras como, en lo cotidiano,
se intersectan nuestras identidades masculinas preservando un
tronco común.
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Más que categorías analíticas, en esta obra literaria es
posible reconocer tradiciones e identificaciones de una época
distante5 que asimila a sus hombres con características no sólo
afines a las cualidades masculinas predominantes en nuestra
actualidad, sino también registra aquellas que se encuentran
profundamente inscritas en nuestro imaginario sociocultural.
Después de un análisis exegético de la obra, y desde la perspectiva
metodológica propuesta, se desprenden (en tanto resultan
relevantes y pertinentes para el enfoque de este trabajo) las
siguientes categorías (Unamuno, 1958):
Hombría:

En la obra existe la consideración femenina
de que sólo los hombres tienen talento (en
menoscabo de ellas): “—¡Y qué le voy a
hacer, Victorino! Ilústrame tú, que eres aquí
el único de algún talento” (473). Por ello se
abandonan a las voces interiores intrahistóricas
que ordenan lo que un hombre de verdad es:
“Miró entonces a aquel hombre, mientras una
voz le decía: ‘¡Este es un hombre!’” (482).
Esta voz interior la estremecía ante la
figura idealizada de ser hombre: “(…) ante
él sentíase sobrecogida, mientras una voz
misteriosa, brotada de lo más hondo de sus
entrañas, le decía: ‘¡Este es un hombre!’ Cada
vez que Alejandro decía yo, ella temblaba. Y
temblaba de amor, aunque creyese otra cosa o
lo ignorase” (484).
Para Julia, los hombres rudos y herméticos
(los hombres de verdad) generan al mismo

5 Nada menos que todo un hombre es una novela que fue escrita en 1916
como parte de un conjunto (Tres novelas y un prólogo).

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tiempo amor y terror en una mujer, un
hombre no enamora ni compra a una mujer:
la conquista. “Julia, no quería querer a aquel
aventurero, que se había propuesto tener
por mujer a una de las más hermosas, y hacer
que luciera sus millones; pero, sin querer
quererle, sentíase rendida a una sumisión que
era una forma de enamoramiento. Era algo
así como el amor que debe encenderse en el
pecho de una cautiva para con un arrogante
conquistador. ¡No la había comprado, no!
Habíala conquistado” (483).
Cosificación
de la mujer:

Para los padres de Julia, a la belleza femenina
debe sacársele todo el provecho que en un
hombre como Alejandro puede conceder:
“¿Pero y qué quieres que haga? (…) Pensar
con juicio, y darse cuenta, de lo que tiene con
su hermosura, y saber aprovecharla” (473).
La honra femenina, travestida en valor y
tesoro familiar, debe capitalizarse: “¡No, no
lo entiendes! La honra, ¿lo oyes?, la honra
de la familia depende de su casamiento. Es
menester que se haga valer” (473).

Jerarquía sexual:

Se establece una jerarquía entre los géneros
donde el hombre posee a la mujer. Él deja
claro que su voluntad es absoluta, que lo que
se propone lo consigue. Ella se asume como
salvadora de él: “‘Usted acabará siendo mía.
Alejandro Gómez sabe conseguir todo lo que
se propone’. Y al leerlo, se dijo Julia: ‘¡Este es
un hombre! ¿Será mi redentor? ¿Seré yo su
redentora?’” (480).
Alejandro se vestía de una forma monótona,
humilde, “borrosa, [le] “costaba cambiar de

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vestidos, [podría decirse que el día] en que
estrenaba un traje se frotaba con él en las
paredes para que pareciese viejo. En cambio,
insistía en que ella, su mujer, se vistiese con la
mayor elegancia posible y del modo que más
hiciese resaltar su natural hermosura. No era
nada tacaño en pagar; pero lo que mejor y más
a gusto pagaba eran las cuentas de modistos y
modistas, eran los trapos para su Julia” (485).
Ella era su objeto, la joya fruto de su esfuerzo,
con la que él sólo relucía por el logro de su
posesión. La ostentaba, y como su dueño, no
temía perderla: “Recreábase en que las gentes
se quedasen mirando a su mujer, y si ella a su
vez, coqueteando, provocaba esas miradas”
(486). Él era su amo y ella su esclava: “alma de
esclava de harén, de esclava favorita, de única
esclava, pero de esclava al fin” (486).
Autoconciencia
del yo:

Su conciencia de yo es tan fuerte que
estructura toda su identidad a partir de la
autoridad e importancia que delega para sí:
“¡Y había que oír cómo pronunciaba yo! En
esta afirmación personal se ponía el hombre
todo.” 479.
Su regocijo mayor era haberse construido
a sí mismo venciendo a la adversidad de un
contexto precario y de un futuro incierto.
Era tal su fuerza que, habiendo roto con el
mundo, se declaraba a sí mismo totalmente
autónomo: ¿Familia? -dijo Alejandro-. Yo no
tengo hoy más familia que tú, ni me importa.
Mi familia soy yo, yo y tú, que eres mía. (…)
Mi familia empieza en mí. ¡Yo me he hecho
solo!” (486).

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Un hombre que es dueño, no cela, por lo
menos no un hombre que se siente totalmente
seguro de sí mismo, como Alejandro: “Los
celos son cosa de estúpidos. Sólo los estúpidos
pueden ser celosos, porque sólo a ellos les
puede faltar su mujer. ¿Pero a mí? ¿A mí? A mí
no me puede faltar mi mujer” (488). “Después
de haberme conocido y de saber, gracias a mí,
lo que es un hombre, no puedes ya querer a
otro, aunque te lo propusieras” (500).
Trabajo:

Alejandro era un hombre que se ha hecho
a sí mismo a base de voluntad y de trabajo:
“Nada que de veras me haya propuesto, he
dejado de conseguir” (479). Era un hombre
de proyectos ambiciosos. Provenía de cuna
humilde y le gustaba alardearlo. Su dinero le
habría puertas, no sólo porque para eso sirve,
sino porque sabía utilizarlo: “Con dinero se
va a todas partes—solía decir. —No siempre,
ni todos—le replicaban. — ¡Todos, no; pero
los que han sabido hacerlo, sí! Un señoritingo
de esos que lo ha heredado, un condesito o
duquesín de alfeñique, no, no va a ninguna
parte, por muchos millones que tenga; ¿pero
yo? ¡Yo! ¿Yo, que he sabido hacerlo por mí
mismo, a puño? ¿Yo?” (479).

Masculinidades:

Hay distintos tipos de hombres; ser todo un
hombre como Alejandro no es algo habitual,
abundarían más los hombres incompletos,
mequetrefes a los que “es muy natural que
le engañe su mujer” (491). Y aunque de
Alejandro no pueda decirse sino que sea
del tipo de hombres duros, “incapaces de
querer, pero que exigen que se les quiera, y

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�Félix López / Todo un hombre. Historia de vida de un indígena zoque residente en N.L.

Homosocialización:

creen tener derecho al amor y a la fidelidad
incondicionales de la pobre mujer que se les
rinda” (494), desprecia a los otros distintos
a él que viven con su hombría mutilada y que
su completitud la sustituyen con títulos y
abolengos: “Ustedes son de un mundo y yo
de otro. Ustedes vienen de padres ilustres, de
familias linajudas... Yo, se puede decir que no
he tenido padres ni tengo otra familia que la
que yo me he hecho. Yo vengo de la nada, y no
quiero entender esas andróminas del Código
del honor” (497). No era esa hombría la propia
de su mundo, y la despreciaba por insulsa:
“—¿Caballero yo? ¿Yo caballero?—exclamaba
él—. ¿Yo? ¿Alejandro Gómez? ¡Nunca! ¡Yo no
soy más que un hombre, pero todo un hombre,
nada menos que todo un hombre!” (498).
Su amor a sí mismo construido sobre una
férrea voluntad basada en el olvido de un
“recuerdo [de su] vida toda, aquella vida que
ocultó a todos, hasta a sí mismo. Y llegó a su
niñez terrible y a cómo se estremecía bajo los
despiadados golpes del que pasaba por su
padre” (517). No, a él no podía fallarle nadie.

Amor:

222

Julia tenía todo lo que él le daba pero no
tenía certidumbre de su amor: ‘¿Me quiere
o no me quiere?—se preguntaba—. Me
colma de atenciones, me trata con el mayor
respeto, aunque algo como a una criatura
voluntariosa; hasta me mima; ¿pero me
quiere?’ Y era inútil querer hablar de amor,
de cariño con aquel hombre. Para Alejandro
esas cosas eran necedades: “Esas son cosas
de novelas” (484), “ya te he dicho que no
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

me gustan frases de novelas sentimentales.
Cuanto menos se diga que se le quiere a uno,
mejor” (487). Un hombre se construye como
tal desde la realidad concreta, sin las fantasías
e irrealidades propias de los atributos
que considera femeninos: “¡Yo no vivo de
apariencias, sino de realidades!” (496).
Paternidad:

Trascender en un hijo varón es fundamental
para un hombre así. Con su arribo, el lazo
de la vida se extiende más allá del cuerpo
individual y se sigue siendo en el otro que
le desciende: “Lo esperaba. Ya tengo un
heredero y a quien hacer un hombre, otro
hombre como yo. Le esperaba” (489). Él,
siendo padre, ya no estaría solo: “Ahora tengo
ya familia, y quien me herede y continúe mi
obra” (490). Y lo amaba, aunque la expresión
de ese amor se la guardaba para sí, o mejor
dicho, la silenciaba porque la considera
inapropiada: “El padre rehusaba besar al hijo.
‘Con eso de los besuqueos no se hace más que
molestarlos’, decía. Alguna vez lo tomaba en
brazos y se le quedaba mirando (489)”. Y si
tal amor estallara en un beso, tal expresión
sería respondida con asombro, cuando no
con cierta dosis de rechazo: “el niño, que no
estaba hecho a los besos de su padre, que
nunca recibiera uno de él, y que acaso adivinó
la salvaje pasión que los llenaba, se echó a
llorar” (517).

Muerte:

Alejandro, el hombre fuerte, creador de su
propio mundo, no puede controlar su creación
porque éste no es una acción unilateral sino
un proceso de adaptación mutua del que él

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�Félix López / Todo un hombre. Historia de vida de un indígena zoque residente en N.L.

no es consciente hasta el final. Y cuando la
muerte llega, exigiendo la vida de la amada,
se revela indefenso, destituido de su poder
y dado por completo a un amor que siempre
estuvo ocultando: “Bueno, y al fin, dime,
¿quién eres, Alejandro?—le preguntó al oído
Julia. —¿Yo? -¡Nada más que tu hombre..., el
que tú me has hecho! (517). Su solidez no era
inquebrantable, frente a la muerte inminente,
Alejandro apreció la erupción descontrolada,
viva, de “algo que nunca antes en él viera;
[se] le descubrió un fondo del alma terrible
y hermética que (…) guardaba celosamente
sellado. Fue como si un relámpago de luz
tempestuosa alumbrase por un momento
el lago negro, tenebroso de aquella alma,
haciendo relucir su sobrehaz. Y fue que
vio asomar dos lágrimas en los ojos fríos y
cortantes como navajas de aquel hombre.
Y estalló: ‘iPues no he de quererte, hija mía,
pues no he de quererte! ¡Con toda el alma, y
con toda la sangre, y con todas las entrañas;
más que a mí mismo! Al principio, cuando
nos casamos, no. ¿Pero ahora? ¡Ahora sí!
Ciegamente, locamente. Soy yo tuyo más
que tú mía (508-509). Y aun cuando siempre
se habría creído autosuficiente, poderoso,
clamó por ayuda para salvar la vida de ella:
“¡Sálvemela usted, sea como sea! ¡Toda mi
fortuna, todos mis millones por ella, por su
vida! (…) —¡Mi vida, mi vida por la suya! ¿No
sabe usted hacer eso da la transfusión de la
sangre? Sáqueme toda la mía y désela a ella.
Vamos, sáquemela” (514-515). “No; mi mujer
no puede morirse. Antes me moriré yo. A ver,
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que venga la muerte, que venga. ¡A mí! ¡A mí la
muerte! ¡Que venga!” (515-516).
Y no pudo soportarlo, ante su impotencia,
desvió su fuerza hacia la violencia, y, en un
acto de dolor, ultimó su existencia, no podía
permitirse más, y a una gesta heroica, de esas
en las que los hombres se conmueven, dedicó
su muerte: “Mi sangre por la tuya – le dijo,
como si le oyera, (…). La muerte te llevó. ¡Voy
a buscarte!...” (518).
En la parte final, integro una breve síntesis analítica de
esta historia interseccionada a partir de estas categorías. Esta
síntesis pretende inducir a una reflexión a la luz de la situación
que las personas indígenas viven en la ciudad y las vicisitudes
que implican para el ejercicio existencial de un hombre que ve
conflictuada su masculinidad en contextos donde ella no se
organiza ni de la misma manera ni bajo la misma pretensión.
Historia de Humberto: un indígena zoque en la ciudad
“Hola, mi amigo”. Estas fueron las primeras
palabras que me dirigió Humberto. Lo conocí
hace diez años en una tarde de sábado en
la Alameda6. Me encontraba parado a la
6 La Alameda Mariano Escobedo se encuentra en el primer cuadro
del centro de Monterrey. Es un espacio público a donde, entre otras, suelen
acudir personas desempleadas entre semana y personas indígenas los fines
de semana. Respecto a la importancia de este espacio y de las vicisitudes
que implica su apropiación por parte de las personas indígenas en Nuevo
León. Cfr. Adela Díaz (2009). Migración indígena y apropiación del espacio
público en Monterrey. El caso de la Alameda. Monterrey: Centro de Estudios
Históricos de la Universidad de Monterrey, Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, Facultad de Filosofía y Letras de
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�Félix López / Todo un hombre. Historia de vida de un indígena zoque residente en N.L.

sombra de un viejo árbol, observaba a la
distancia a unos predicadores que solían
acudir a evangelizar ahí los fines de semana;
les escuchaba atentamente, asombrado por
sus habilidades de manipulación discursiva,
por lo que me encontraba un poco distraído
de mí entorno. En cierto sentido me molestaba
lo que decían, pensé (con cierto prejuicio)
que no era justo la apropiación que hacían de
ese espacio, y que su mensaje y las artimañas
de que se valían para captar atenciones, eran
tramposas, que tergiversaban su doctrina e
irradiaban ignorancia. “Esos no son modos
naturales de amor”, “no son cosas de Dios
esas marimachas”, “se irán todos ustedes al
infierno si no hacen caso”, expresiones así
se engarzaban una tras otra, ya intentando
exponer algo de su doctrina o criticando algo
de lo que veían a su alrededor.
No me encontraba muy atento de mis
gesticulaciones y expresiones corporales -a
veces se cree uno invisible-, por eso quizás
éstas delataron mis opiniones al respecto.
-Hola, mi amigo. ¿Qué pedo con estos güeyes?,
han de creer que estamos pendejos, -me dijo
al acercarse.

Homosocialización

Tardé un poco en entender que era a mí a
quien se dirigía, pensé que tal vez le hablaba
a alguien más, pero al no ver a nadie más
cerca, lo asumí. Le dije que sí, que a mí me
causaban un poco de risa, pero que al mismo
tiempo me molestaba que fueran groseros.
Supuse que era indígena por el contexto y la

la Universidad Autónoma de Nuevo León

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fisonomía, pero igual podría no haberlo sido.
Me generó curiosidad su interés por charlar
conmigo, porque regularmente las personas
indígenas no suelen ser tan afables en ese
lugar, y en general se encuentran inmersas en
sus dinámicas y suelen considerar a los demás
como intrusos. Pensé que tal vez me pediría
algo, pero no fue así, sólo estaba pasando el
tiempo y se puso a charlar; supongo que pudo
haber sido conmigo o con cualquier otro que
hubiera coincidido con él en ese momento.
Me dispuse a corresponder y me presenté:
-Mi nombre es tal. A veces paso los sábados
por aquí de camino a mi trabajo. Quería
comprarme un elote, pero me detuve a
escuchar a esta gente; casi siempre paso
rápido y les veo, pero no me quedo para
escuchar. Aunque respeto su religión, no me
gusta lo que dicen, creo que se equivocan.
Sin dejar de verlos, Humberto me contestó
más con tranquilidad que con molestia. -Ellos
no saben nada de la palabra de Dios, no han
entendido nada…, supongo que lo hacen de
buena voluntad, pero se nota que no les ha
llegado la verdadera palabra.
Comprendí que me encontraba entonces
con un hombre creyente y temí que empezara
a querer convencerme de su fe. Pero no fue así,
en realidad casi de inmediato cambió de tema.
Autoconciencia
del yo:

-Yo me llamo Humberto y soy de Chiapas,
aquí no habemos muchos de allá de donde soy
yo, pero me gusta venir aquí de vez en cuando.
Ya tengo casi veinte años acá, soy más de aquí,
pero sigo siendo de allá.

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�Félix López / Todo un hombre. Historia de vida de un indígena zoque residente en N.L.

Me empezó a preguntar cosas, como ¿a
qué me dedicaba?, ¿de dónde era?, ¿si estaba
casado y tenía hijos? No era muy insistente
pero sí intenso, parecía que le interesaba
más preguntar que esperar alguna respuesta.
Aunque aguda, su voz sonaba fuerte, sólida,
pausada. Transmitía tranquilidad aunque
no admitía mucho espacio para la réplica, se
notaba que le gustaba escucharse.
Creo que nos caímos bien. Le conté que
colaboraba con una organización que
trabajaba por los derechos de las personas
indígenas de Nuevo León. A lo que, aunque
no pareció muy asombrado, mostró cierto
interés; creo que más en por qué lo hacía que
en los beneficios que tal organización pudiera
brindarle a él o a su comunidad (que en
realidad tampoco eran tantos, por lo menos
ningún apoyo material). Luego de un rato
me dijo que tenía que irse, que lo esperaba su
familia. Es esposo de una mujer regiomontana
con quien tiene dos hijos gemelos que
entonces tendrían unos 8 años. Le comenté
que estaba interesado en volver a charlar con
él para saber su historia, así que le pedí que
nos visitara, y le indiqué que trabajaba cerca
de ahí. Me contestó que no tenía pensado
regresar pronto, pero que quizá luego
podría visitarme. Intercambiamos números
telefónicos.
Homosocialización:

228

No volví a saber de él por más de un año. Un
día me llamó, me preguntó que si sabía quién
podía ayudarle para pedir unos datos de un
amigo suyo que había muerto hacía unas
semanas. Quedamos en vernos para contarme

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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

un poco la historia de su amigo. En realidad
no necesitaba nada, así que pienso que sólo
quería charlar sobre esto y supongo que me
eligió a mí para eso.
Desde ese día, a lo largo de casi diez años,
nos hemos visto seis o siete veces, siempre
con la misma rutina: Charlamos sobre su vida,
por la tarde de algún sábado durante una
o dos horas. Al principio se intercalaba con
algunos comentarios de mi vida que parecían
de su interés, pero eso fue dejándose de lado.
Nuestra relación se empezó a tejer gracias a
una complicidad dialógica donde mi papel
era el de escuchar. Esto me pareció bien. En
la última de esas charlas le propuse redactar
una historia de su vida. Lo que aquí presento
es un ejercicio narrativo parcial de algo
que quizá demore más tiempo, pues, como
resulta evidente, se encuentra en constante
reescritura.
Hombría:

Humberto tiene actualmente 50 años, vive con
su esposa y sus gemelos en la colonia Lomas
de la Fama en el municipio de Santa Catarina.
Tiene ya alrededor de 30 años viviendo en el
estado de Nuevo León y desde hace 20 trabaja
en Alen, una fábrica de productos químicos y
de limpieza en la que espera quedarse hasta
su jubilación.

Autoconciencia
del yo:

Él es originario del municipio Simojovel que
se encuentra al norte del estado de Chiapas,
allá vivió hasta los 19 años. Aunque estudió
la primaria, desde los 10 años trabajó en las
minas de ámbar. Sobre esto él pensaba que
“no quería vivir así, cansado de comer sólo

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�Félix López / Todo un hombre. Historia de vida de un indígena zoque residente en N.L.

tortillas heladas, a veces sin sal, con todo
ese peligro, y tan mal pagado”. Sus padres
tuvieron otros dos hijos varones mayores que
él: el más grande se dedica a la venta de ámbar
en la Ciudad de México, por lo que mantiene
contacto constante con su lugar de origen; y
el otro vive en la comunidad.
-Él sí tuvo chance de estudiar. Allá es
maestro de la escuela; le va bien -me comentó
Humberto sobre su otro hermano que vive en
la comunidad de Simojovel.
Sus padres aún viven, pero, desde que
salió de Chiapas hace casi 30 años, los visita
muy poco. Pero no pierde contacto con ellos,
y les envía dinero de vez en cuando algo de
dinero.
Autoconciencia
del yo:

Humberto migró a Nuevo León junto con
su amigo Andrés, a quien conoció “desde
que estábamos chiquititos”. En realidad no
tenían motivo alguno para elegir este estado
como lugar de destino. A diferencia de otras
personas que migran porque ya cuentan con
redes de amistades o lazos familiares que
pueden facilitar su estadía, ellos no contaban
con nadie. A ambos se les ocurrió, les pareció
bien, y así lo hicieron.
-No hacía ni frío ni calor. Nos habían
dicho que el calor estaba fuerte, pero no
lo sentimos sino hasta después, pero como
éramos nuevos ni nos importó tanto -me
dijo Humberto al recordar que su amigo
y él juntaron para sus boletos y llegaron a
Monterrey un octubre.

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Como sabían hablar bien el español, no se les
dificultó comunicarse. Sin embargo, al llegar
sí fue complicado conseguir trabajo.
Trabajo:

-Andábamos en la obra; de garroteros en
un restaurante de allá por San Pedro, pero
duramos poco; luego trabajamos tres días
para un señor que traía un carretón de basura
en San Gilberto (colonia del municipio
conurbado de Santa Catarina), pero ese güey
maltrataba mucho al pobre animal, estaba
todo flaco y la verdad pues nos daba mucha
pena; allá en el rancho también trabajamos
con los animales, pero no es lo mismo, aquí
clarito se les nota que nomás no son felices;
luego fuimos jardineros en el municipio; hasta
nos ofrecieron trabajar en la construcción del
Metro, pero como decían que ahí se moría
gente a cada rato, pues mejor no entramos
ahí; luego yo me metí a una fábrica, y Andrés
ya no me siguió porque no quería atarse a los
turnos y no le gustaba trabajar de noche.

Cosificación
de la mujer:

En ese tiempo no teníamos obligaciones,
nos pasábamos las noches de fiesta, además
aquí hay muchas cosas que allá en el pueblo
pues ni imaginar; ¡un día hasta probamos la
coca! La mera verdad a mí no me gustó; en
ese rato sí, pero después ya no; además que
nos quedamos sin todo el dinero de la semana
que nos acababan de pagar. Yo mejor ya no le
metí a nada de eso; Andrés de repente. Lo de
nosotros era más ir a las cantinas, que luego
se hicieron teibols, por allá en Villagrán. Nos
metíamos a una, luego a otra, y así hasta que
amaneciera y pasaran los camiones para irnos

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Jerarquía sexual:

Cosificación
de la mujer:

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a dormir: esa era la rutina de cada viernes
durante casi diez años… A veces nos tocaba
suerte y pues amanecíamos con alguna mujer
en uno de los hoteles de por ahí. Una vez, sin
querer, nos metimos a un teibol de allá por
Félix U. Gómez. Se veía bien el ambiente y
entramos, pero adentro nos dimos cuenta que
era una onda de jotos. Yo nomás me reí y le dije
a Andrés que mejor nos fuéramos a otro lugar,
pero él quiso quedarse para ver. La verdad
no estuvo tan mal, nadie nos molestó. Hasta
estuvimos platicando un rato con unos jotos
vestidos como mujer, creo que hasta bailamos
con ellos, pero nomás eso eh, hasta ahí nomás.
Ya no volvimos allí, aunque creo que Andrés sí
volvió “a seguirle” en otras ocasiones, cuando
yo me tenía que ir a dormir porque trabajaba
temprano. Los domingos dábamos vueltas
por la Alameda, para ver con quien platicar,
para ver si conocíamos a alguna noviecilla.
Pero no, ni Andrés ni yo agarramos novia en
la Alameda. Yo conocí a Regina [su esposa]
porque es la hermana de un compadre del
trabajo. Un día me invitó a una fiesta de
quinceañera de su hija mayor, donde me la
presentó, y desde ahí empezamos a quedar.
A mí no me gustaba mucho ella, pero yo ya
era grande y un hombre debe tener a su mujer
que lo atienda. Ella lo ha hecho bien, es buena
y pues nos queremos a nuestra manera. A
Andrés no le gustó mucho que me juntara
con Regina; me parece que él quería seguir
en el desmadre, pero a mí ya me andaba por
tener mis hijos, mi mujer. A él como que no
le interesaba mucho eso. Cada vez que lo veía

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Amor:

Muerte:

Masculinidades:

parecía como si estuviera enojado conmigo. Y
un día se fue así nomás, dijo que iba a meterse
al ejército, que ya no quería vivir en Monterrey
ni andar batallando. Nunca había dicho que
quería algo así, pero no me asombró mucho
eso, ya que él tiene familiares que son sorchos,
pero como no los veía mucho que digamos,
y además él ya estaba grande, pues se me
hacía muy raro todo eso. Le perdí de vista
mucho tiempo, hasta que un día me avisó mi
hermano -el maestro-, que Andrés se había
regresado al pueblo nomás para morirse. No
me dijeron bien de qué, y la verdad ni siquiera
quise preguntar, me dio mucha tristeza, ¿qué
se le va a hacer? Cuando toca, pues toca. Ya de
eso hace como dieciocho años, mis gemelos
estaban por nacer. Me acuerdo todavía mucho
de él, ojalá se hubiera quedado aquí conmigo,
pero ya ves…”
Aunque desde que se juntó con Regina, su
familia era toda su prioridad, a partir de que
se enteró que murió Andrés se ha enfocado
más en su trabajo y en su grupo religioso.
Dejó de beber y desde hace cinco años es
parte de un grupo de adoradores nocturnos
en la iglesia de su colonia, grupo al que llegó
luego de que el sacerdote de ahí lo invitara un
día en el que, luego del bautizo de sus hijos,
Humberto se quedó a platicar un poco con el
cura. Le contó que no estaba casado (lo que
haría un año después en ese mismo lugar) y
que quería acercarse un poco más a la religión,
que él siempre había sido creyente pero que
nunca había tenido oportunidad de acercarse
a la iglesia.

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-Sentía que luego de lo que pasó con Andrés,
y después con el nacimiento de mis hijos
necesitaba tener más fuerza para ellos, no sé,
pensé que en la iglesia podía encontrarla y
creo que así fue -me confesó.
Para Humberto, este grupo ha representado
mucho más que una reunión para orar, ahí
encontró empatía y apoyo con otros hombres
que, como él, se necesitaban unos a otros.
-Cuando el padre Rubén me invitó a ese
grupo pensé que podía ser bueno para mí,
pero ¿rezar toda la noche?, además, rezar es
una cosa de mujeres. Me decidí y fui, ya que
fuera del trabajo no tenía mucho que hacer.
Humberto describe a su grupo de
adoradores nocturnos como un conjunto
de hombres que “habiendo jurado al Jesús
Sacramentado, le ofrecemos cada mes una
noche de sacrificio ante su presencia, con
ello no sólo reparamos nuestra faltas sino
también las del mundo entero. Y eso hace
falta ¿no?”. El grupo está conformado por
más o menos diez hombres habituales y
otros cinco o seis que van de vez en cuando a
las “vigilias nocturnas en las que no salimos
del templo imitando a Jesucristo que oró
así en el Sagrado Huerto”. Desde hace cinco
años esta actividad ha representado para
Humberto una salida donde consuela sus
emociones y sentimientos.
-No sé si por la fuerza de Dios o por otra
razón, pero no me siento cansado, salgo lleno
de energía -dijo Humberto al referir su estado
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de profundo impacto cada vez que salía de
tales experiencias grupales.
Hemos acordado que le acompañaría en
alguna ocasión, pero no hemos insistido
mucho en eso. Para él está claro que yo no
soy creyente, y supongo que eso le llevaría a
considerar ilegítima mi presencia en ese lugar.
En cualquier caso, aún no se ha concretado,
espero alguna vez poder hacerlo.
Trabajo:

Humberto no ha perdido su empleo y aunque
dice que “le va bien”, sí ha visto cómo la
pandemia por el SARS-CoV2 (Covid-19)
ha afectado su economía familiar, pues,
además de tener que contratar un servicio
permanente de internet y, aunque ya tenían
una computadora de escritorio que utilizaban
por turnos ambos hijos, tuvo que conseguir
en pagos una computadora adicional para
sus clases virtuales (uno de ellos cursa la
preparatoria en la Universidad Autónoma
de Nuevo León y el otro optó por ingresar a
la Universidad Tecnológica). Su esposa, que
trabajaba de empleada doméstica por horas
en una casa de una familia que se dedica a
la compraventa de autos en el municipio,
sí fue puesta en pausa por sus empleadores.
Al parecer temían que ella introdujera el
virus debido a sus traslados, por lo que le
propusieron trabajar de quedada y no salir
hasta que todo volviera a la normalidad o
esperar a que se resolviera todo. Regina no
tuvo más opción que dejar de trabajar ahí,
por lo menos “mientras pasaba todo esto del
virus”. Humberto fue entendiendo poco a

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poco sobre la gravedad de este virus (si acaso
la pandemia puede ser entendida de alguna
manera).
-Todo está muy cabrón. La verdad al
principio creí que las cosas se arreglarían
rápido. Por ahí tenía un guardadito y creí que
con éste saldríamos adelante porque sería
rápido todo esto. Como nosotros casi no nos
enfermamos, supongo que por nuestra raza,
pues no teníamos mucho miedo; eso es más
para los ricos que tienen tiempo de andarse
enfermando. Pero ya me di cuenta de que no
es así, que este asunto es para todos. Además,
a nosotros los jodidos nos iba a ir peor: los
ricos tienen dinero para atenderse, pero ¿y
nosotros?, apenas tenemos seguro y otros ni
eso tienen, como mi compadre Manuel que se
enfermó de esa chingadera.
Yo sí tengo prestaciones por el trabajo,
pero él trabaja en un taller mecánico, y
pues no le dan nada, antes y le pagan. Yo lo
aprecio mucho porque cuando llegamos a la
colonia él me echó siempre la mano, siempre
es muy parejo, y yo conozco a sus hijos desde
chiquitos y él a los míos; las viejas no se
llevan muy bien, apenas se tragan, pero como
quiera se aguantan cuando nos juntamos en
las fiestas. Cuando Manuel se sintió mal sí se
asustó, él está más chavo, pero como el güey
está gordo, y ya sabes que dicen que eso hace
que te enfermes peor, se asustó. Y, ándale, que
ahí vamos a buscar dónde lo podían curar.
Nos trajeron en vuelta y vuelta, hasta que
un amigo que escribió al feis del Bronco (¿tú
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crees que él conteste su feis?, yo digo que no,
pero igual sí te contestan) supo que debía ir
al Drive-thru del Paseo Santa Catarina. Eso
fue a mediados de julio. Lo lleve ahí, hicimos
una pinche fila de ocho horas y le hicieron la
prueba. Hubieras visto cómo se puso el pinche
chillón, ya después de una semana le dieron
el resultado, aunque él ya se sentía bien, y
¡pum! le dicen que sí tenía covid y se agüitó
de nuevo; se andaba desmayando. Fue cosa de
un rato, ya a los dos o tres días se alivianó y
ahora ahí anda el pinche gordo como si nada
le hubiera pasado. Yo no me sentí mal, por eso
no me chequé. Pero sí nos sacaron un pedo.
Autoconciencia
del yo:

Paternidad:

Yo he batallado mucho aquí en Monterrey
-continuó Humberto relatándome su vida
en esta ciudad-, pero ya no he pensado en
regresarme a Chiapas, ¿pa’ qué?, aquí estoy
bien. Tengo mi casa, mis hijos, mis amigos, mi
mujer. También tengo una camioneta que es
mi orgullo, fui ahorrando de a poco y la pude
comprar con las personas con las que trabajaba
mi señora; me costó cien mil pesos hace tres
años y por eso la cuido mucho. Después está
mi casa, que ya mero termino de pagar, y es
lo que más quiero, claro, primero está Dios
y mi familia. Pero mi camioneta es todo para
mí. Mírala, ¿a poco no está con madre? A
veces no tengo ni para echarle gasolina, pero
no me importa. No tengo dinero en el banco;
cada que podemos le vamos echando algo de
dinero a la cuenta de la caja de ahorro que hay
allá en la colonia. Esto le enseño siempre a mis
gemelos. Yo no tengo nada más que dejarles
que mi ejemplo. Cuando yo me muera ellos

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�Félix López / Todo un hombre. Historia de vida de un indígena zoque residente en N.L.

me representarán en esta tierra, y por eso
deben ser hombres cabales: deben ser fuertes,
ahorrar, trabajar, tener palabra. Un hombre
sin trabajo, sin ahorros, sin familia, no sirve
pa’ nada, ni es responsable, ni es hombre.
¿Que las cosas son duras? Pues sí ¿qué nadie
te ayuda?, pues casi no. ¿Que hay quien se
aprovecha de ti?, pues también. Pero de eso
se trata ser hombre, de salir adelante, de ser
fuerte y no caerse… aunque tenga uno muchas
ganas.
Muerte:

A veces extraño a Andrés. Dentro de unos días
él cumpliría años y me gustaría abrazarlo,
ése era un hombre de una pieza, una media
chueca, pero toda entera.

Conclusiones
En este apartado se añade un conjunto de reflexiones analíticas
que convergen entre las emergencias de las personas indígenas
que viven en la ciudad y las vicisitudes existenciales que se lían
en un hombre que ve conflictuada su masculinidad en contextos
donde no se emprende ni de la misma manera ni bajo la misma
forma. Estas reflexiones consideran, en primera instancia, los
retos y dificultades que implican la combinación de narrativas
y categorías de análisis que, trasladadas, resignificadas e
interseccionadas en un discurso común, recrean y son insumo
para el reconocimiento y aprehensión de una realidad que escapa
al dominio total de una sola disciplina. La transdisciplinariedad,
como se ha dicho anteriormente, se sostiene en la consideración
de que las fronteras disciplinares no son estáticas sino flexibles
y permiten, para la atención, comprensión o estudio de
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problemáticas o realidades complejas el préstamo de contenidos
teóricos que, en este caso, han sido de suma importancia.
Por ejemplo, para María Zambrano (2010) la palabra que
un autor le da al protagonista, la da dentro de los límites de su
situación, “sin romper el círculo mágico de un sueño” (103). Para
ella, como para Unamuno,
trascender no es romper sino extraer del conflicto una verdad
válida universalmente, necesaria de ser revelada a la conciencia
(…). El poeta aquí, como el personaje, ha cumplido por entero su acción trascendente: ha vertido su conciencia intacta –
tiempo-luz– en modo que diríamos transubjetivo. (Zambrano,
2010, p. 103)

Pero con tal transubjetividad no se trata “de aplicar
principios generales en casos concretos, ni tampoco de inducir
únicamente máximas desde las decisiones concretas, sino de
descubrir en los distintos ámbitos la peculiar modulación del
principio común” (Cortina &amp; Martínez, 2001, p. 159). Para cada
campo existe una innegable especificidad y por eso hay códigos
comunes a ellos, pero manifiestos en tantas diferentes versiones
como individuos puedan interpretarlos (Cortina &amp; Martínez,
2001). Por tal complejidad, atender a las innumerables versiones
nos obliga a hacerlo desde la transdisciplinariedad.
En Nada menos que todo un hombre, Unamuno nos relata el
objeto que ha de ser luego tema de su investigación metafísica.
Se podría argüir que ese objeto conseguido en la novela no
tiene realidad ninguna, que se trata de entes de ficción, de
personas puramente imaginarias, pero, aparte de que el ente
de ficción dista mucho de ser nada, sino que, por el contrario,

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�Félix López / Todo un hombre. Historia de vida de un indígena zoque residente en N.L.

tiene una peculiar realidad, basta recordar el principio fundamental de la fenomenología de Husserl —con la que tan honda relación tiene todo lo anterior—, según el cual la fantasía
o la intuición imaginativa son tan aptas como la intuición de
hechos reales para conseguir la aprehensión de las esencias, y
aun acaso ofrecen alguna ventaja(…); porque la aprehensión
de tales objetos ideales no implica en modo alguno la posición
de ninguna existencia individual ni la menor afirmación acerca de hechos. Por tanto, la novela puede servir, como la propia
experiencia de la vida humana, de la cual, en definitiva, deriva, para llegar a conocer las esencias de los modos de ser que
constituyen al hombre. Su sentido excede, pues, del plano de
una mera antropología, se entiende, en cuanto a sus posibilidades, y es capaz de llevarnos a una consideración ontológica.
(Marías, 1997, p. 73)

Para Unamuno, según Julián Marías (1997), la realidad
del personaje de ficción se parece a la concreta en que no está
hecha, en que se tiene que ir haciendo y en que se puede contar,
y en eso radica lícitamente su drama. Se podría decir que los
personajes de ficción no son reales, “pero esto requeriría ponerse
previamente de acuerdo sobre lo que se entiende por realidad [y
es] evidente que ésta les compete de algún modo (…)” (Marías,
1997, p. 33). Para Unamuno, en sus personajes él encuentra al
mismo ser humano, ese ser que para él “es la verdadera realidad
y a la vez el tema de su angustiada preocupación [por lo que
podría decirse] con perfecto sentido: «¿Ente de ficción? ¿Ente
de realidad? De realidad de ficción, que es ficción de realidad»”.
(Marías, 1997, p. 33)
Los personajes de Unamuno, sus pueblos, la descripción
de las cosas, son síntesis colectivas relatadas de lo que a esos
personajes les sucede, son recapitulaciones de muchos hombres
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a lo largo de los años. “Este es el sentido de esa excepción, que
tantos graves problemas suscita: (…), el del sentido de la vida
colectiva —expresión en extremo ambigua— y el del sujeto y la
personalidad de ese vivir. (Marías, 1997, p. 42)
Aunque “nos muestra al personaje viviendo en el mundo,
con otras personas, tratando con ellas, afanado en quehaceres, en
relación con su sociedad y los asuntos de su época” (Marías, 1997,
p. 47) en realidad, Unamuno configura esquemas, creaciones
simbólicas “en que el autor pone en juego figuras convencionales,
que representan problemas o afanes universales (…) [la anécdota]
es el pretexto para que se muestre el drama de la personalidad; lo
que importa no es que suceda tal o cual cosa, sino el ser yo de cada
uno de los protagonistas”. (Marías, 1997, p. 45-46)
Humberto es un hombre que se ha visto debilitado pero
que no es débil ni tiene temor a tal condición. Él no ha admitido
para sí más que un estrecho margen de fracaso. Se ha hecho
solo. Estimó a un hombre mucho más de lo que ha estimado a
cualquier mujer, pero se casó porque era un requisito, y porque
era necesario tanto moral, social como económicamente, pero
ella siempre queda al final de sus prioridades, al final de los
enunciados; tiene un carácter instrumental, ella es usada para
algo o por algo.
Por su heterosexualidad asumida, la improbable
materialización (o por lo menos explicitación) del amor
que Humberto sintió [y siente aún] por su amigo Andrés no
encuentra sustituto y le permanece fragmentado, astillado en sus
afectos presentes y futuros. Acaso, tal orientación es sustituida
con su participación en espacios de homosocialización (como
el grupo de adoradores nocturnos) que le brindan, si no la
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�Félix López / Todo un hombre. Historia de vida de un indígena zoque residente en N.L.

expresión de emociones sexuales, si fraternidades masculinas
que le suplantan. Pero ahora se encuentra acompañado y de tal
vínculo familiar se desprende lo más sólido de su hombría: debe
proteger a su familia.
Siendo críticos, tal mandato de protección familiar
podría considerarse como un constructo identitario que sesga
negativamente sus posibilidades existenciales y ubica en
posición de subordinación a las personas que dependen de él,
y aquí es donde radica la diferencia entre comportamiento e
identidad. La existencia sostenida de puntos de coincidencia en
comportamientos incesantes no significa identidad sino hábito. Y
para Humberto protección no deviene en ejercicio de poder sino
en ejercicio de amor. Y ello sí puede resignificarse en identidad:
la protección de a quién se ama (porque allí uno se da) y no dé a
quien se cree poseer (donde el yo tutor resulta en narciso). Sólo
así, mediante el darse colectivo, la protección como dispositivo
humano puede ser parte de lo que somos (identidad) y no sólo de
lo que hacemos (comportamiento).
Humberto es un hombre que, como tantos otros, migró y
vio reconfigurada su vida en un lugar distinto al de su nacimiento.
En el contexto adverso de rechazo, marginación, exclusión
y discriminación que le ha tocado vivir, tal vez su existencia
no se estime ejemplar, pero sí ejemplo de lo que enfrentan los
hombres indígenas en la ciudad, del conflicto que supone el
verse comprometidos a adaptar su identidad y de la voluntad y
fortaleza con la que responden ―o no― a todo ello. Quizá a ello
se refería el historiador italiano Carlo Ginzburg (2008) cuando
sostenía que el:
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ampliar hacia abajo la noción histórica de “individuo” no es objetivo de poca monta. Existe ciertamente el riesgo de caer en la
anécdota (...) pero no es un riesgo insalvable. (...) Se ha demostrado que en un individuo (…), carente en sí de relieve y por ello
representativo, pueden escrutarse, como en un microcosmos,
las características de todo un estrato social en un determinado
periodo histórico. (p.21).

Obrero en una ciudad industrial, Humberto ha percibido
cómo su vida es determinada o, mejor dicho, subjetivada a partir
de una jerarquización sociocultural en la que no ocupa más
que uno de los escaños inferiores. En tanto que nada se le ha
regalado, su existencia admite una rúbrica de trabajo, esfuerzo
y dedicación y, frente a ella, arroga para sí el derecho a ser
reconocido como nuevoleonés ―signifique lo que fuere. ¿Qué
otros valores culturales o marcas identitarias serían necesarias
para la concesión de tal reconocimiento? Si él lo asume así, ¿por
qué alguien habría de oponerse?
De voz más bien delgada, aguda, pero recia, camina
por el mundo pensándose digno de escucha pero, al mismo
tiempo, lamentándose por no haber encontrado ―aún― las
personas correctas que lo hagan. ¿Vale la pena escuchar esta
voz? La de Humberto, como la de muchos otros similares a
él, simboliza una melodía común que se expresa modulada
en las versiones organizadas de forma diferente por los
acontecimientos de la existencia individual. Es ésta una pieza
colectiva que puede ser sostenida hasta encontrar resonancia
y una vez ahí pueda manifestarse en interpretaciones nuevas.
Este escrito es un dispositivo que se suma ―y vibra― ante
tal reinvención.
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�Félix López / Todo un hombre. Historia de vida de un indígena zoque residente en N.L.

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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, julio-diciembre, 2022

Cultura, Modernidad y camp
camp: resistencia sin agenda
Culture, Modernity and camp
camp: resistance without an
agenda
Alexa Rosales Rivera1
Eleocadio Martínez Silva2
Resumen: El siguiente trabajo tiene por objetivo pensar las expresiones actuales de la sensibilidad camp desde el marco de la cultura y sus
procesos dialécticos. Nos situaremos en el contexto de una Modernidad
tardía considerando sus vicisitudes como factores que explican la proliferación del camp. Así mismo, en su convergencia con las redes sociales, encontraremos que el camp ofrece suficiente material audiovisual en
el que se aprecia su carácter lúdico y hasta frívolo, así como un potencial político para responder a las interpelaciones de la hegemonía en
cuestiones de clase, género, gusto, entre otras.
Palabras clave: cultura, modernidad, camp, resistencia.
Abstract: The present paper aims to reflect on the current expressions
of camp sensibility in the framework of the dialectical processes of culture. To do so we will place ourselves in the context of late modernity
1 Facultad de Filosofía y Letras. Universidad Autónoma de Nuevo
León (UANL). Monterrey, México.
2 Profesor-investigador de tiempo completo. Facultad de Filosofía y
Letras. Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL). Monterrey, México.

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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

considering its vicissitudes as factors that explain the proliferation of
camp. Taking into account its convergence with social networks, we
will find that camp aesthetics extend and offer enough audiovisual material in which its playful and even frivolous nature can be appreciated,
as well as its political potential to respond to the interpellations of the
hegemony in matters of class, gender, taste, among others.
Key words: culture, modernity, camp, resistance.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-7

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�Alexa Rosales; Eleocadio Martínez / Cultura, Modernidad y camp: resistencia sin agenda.

Cultura y relaciones de poder
Muchos debates se han desencadenado alrededor del concepto
cultura. En sus inicios se le confinó al terreno espiritual y al de
las bellas artes (Thompson, 2002). No obstante, su peso en la
configuración de las sociedades, integrando creencias, valores,
actitudes y productos materiales, obligó a concebirla de manera
holística. La cultura se encuentra en los aspectos más mundanos
y constituye un conjunto de prácticas y significados que crean y
se recrean, desde los cuales fabricamos y asimos el mundo que
nos rodea (Echeverría, 2010). La dinámica de la cultura nos obligó
a cuestionar la posición de las personas en ella y su capacidad
de agencia: ¿somos marionetas que simplemente responden al
contexto histórico, o individuos cuyos deseos pueden expresarse
más allá de los parámetros establecidos por la cultura? No
podemos razonar si no se establece de antemano una identidad a
partir de un conjunto de preceptos aprendidos al llegar al mundo,
pero es imposible que esta identidad que nos es asignada desde
el exterior determine enteramente nuestro razonamiento (Sen,
1998), debe tomarse tan sólo como un punto de partida. De acuerdo
con Freire (2012), efectivamente, existen condicionantes, pero no
tienen que tomarse por destinos; se trata de un proceso dialéctico
entre la pretendida objetividad de instituciones legitimadas, y la
subjetividad de realidades particulares y diversas.
Las subjetividades son construidas en la actuación constante
de los discursos y las prácticas que interpelan a los sujetos.
Y, viceversa, estas subjetividades que se actúan, transforman
también esos lugares de sujeción, cambiando así paulatina o radicalmente los términos mismos de las nuevas actuaciones. O

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-7

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

sea, no es que por un lado esté ya definido el sujeto y por otro la
subjetividad, sino que ambos están desplegándose y troquelándose mutuamente a propósito de esos puntos de sutura que son
las identidades. (Restrepo, 2006, p. 150)

“Nadie puede darse la vida a sí mismo, y nadie puede,
tampoco, darse su propia identidad” (Meirieu, 1998, p. 21).
Nuestra identidad, ya que no es cien por ciento innata, puede
evolucionar con el paso del tiempo y las experiencias vividas;
estamos sujetas al cambio. Y esto es lo que nos da capacidad de
agencia, la “imposibilidad de clausura como prueba de una vida
que no sea destino” (Ema, 2012, p.100). Así, mujeres y hombres
son capaces de responder a una interpelación reconociéndose en
el nombramiento que otro hace de ellas y ellos, o bien, pueden
volverse contra ésta, superándola o negándola. Y es en este
proceso de negatividad que radica la posibilidad de ser, de la
libertad como posibilidad de transformación (Butler, 2012). La
negatividad constitutiva sería más bien un empuje productivo
para recrearnos (Ema, 2012). Es un proceso generador de opciones
que necesitan existir para luego ser negadas y superadas como
reflexividad de la consciencia, respondiendo a los discursos que
nos producen y cambiándolos (Butler, 2012).
De tal manera, “la desobediencia a la autoridad es uno de
los actos más sanos y naturales” (Hardt y Negri, 2000, p. 176) por
la ambivalencia que forma parte de la identidad, enmarcada en
procesos de opresión y liberación (Bauman, 2005). Son procesos
correspondientes al rechazo de los discursos externos que nos
construyen y a la necesidad que tenemos de ellos, pues, “yo soy
‘yo’ [...] pero no lo soy sino en la medida en la que estoy en la
relación, en la exposición a los otros y en la sorpresa por los otros
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-7

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�Alexa Rosales; Eleocadio Martínez / Cultura, Modernidad y camp: resistencia sin agenda.

–los otros humanos, los otros animales, vegetales, minerales...”
(Nancy y Moreno, 2013, p. 209). Tal dinámica impide llegar a
cierres definitivos. Lo único definitivo es nuestra existencia
en condición de devenir. Producimos prácticas y soluciones
contingentes posibilitadas desde el contexto histórico (Ema,
2012), lo cual rechaza la idea de una identidad o esencia original,
anteriores a los discursos que nos construyen (Butler, 2012).
Es en estos procesos que cada persona se va haciendo una
idea del mundo, de sí misma y su posición frente a los demás; se va
construyendo su realidad, y hay tantas realidades/subjetividades,
como personas en el mundo. A pesar de lo anterior, cada subjetividad
comparte un terreno común –una realidad objetivada– con
otras subjetividades (Berger y Luckmann, 2001), un espacio que
pretende mediar, en el que se prolongan las batallas posibilitando
consenso y fricción. Ampliando la escala, pasando de individuo a
colectividad, se forman sociedades que a su vez interactúan con
otras y son susceptibles de cambiarse en sus encuentros.
Sin embargo, a lo largo de la historia humana, los
encuentros entre culturas se han distinguido por la violencia y
el deseo de erradicar al otro. De abrirse una vía de comunicación,
frecuentemente encontramos que los intercambios no son
equitativos; ciertas voces logran tener mayor peso —en ese
supuesto terreno común, una realidad objetivada sin ser
necesariamente imparcial— que otras por el poder material
y simbólico que heredaron de una historia de dominación, que
queda plasmada en una jerarquía estética y cultural, donde
encontramos formas deseables y repudiadas, nobles y ordinarias.
Quien se invista con las formas más valoradas llevará ventaja para
hacer que el mundo escuche lo que tiene que decir; ya la estética
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-7

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

inculcada nos predispone al hacer una valoración del contenido.
Mediante estos mecanismos culturales aún se puede alinear a
los desposeídos de poder simbólico a los designios de personas
cubiertas por signos de virtud y belleza; se ejerce una violencia
simbólica a través de la cultura oficial que las élites instituyen.
De acuerdo con Néstor García (1981), la cultura oficial
inculca los intereses de la hegemonía y legitima las estructuras
dominantes encubriendo su arbitrariedad, haciéndolas pasar por
naturales y por el único estado posible en el que pudo desembocar
la historia humana y el comportamiento de las personas. Desde
diversos flancos se inculca un modo aceptable para conducirse y
para aspirar. La estética y su clasificación de significantes fungen
como una guía inmediata, casi instintiva, que nos señala el camino
y las personas a las que se debe seguir e imitar por sus supuestas
virtudes en sintonía con la imagen que proyectan.
Es por ello que “la racionalidad requiere esencialmente
representación” (Rodríguez, 1998, p. 4), pues las representaciones
nos sirven para valorar la viabilidad de nuestras empresas. De
esta forma, al ser recibidos por un mundo ya trazado, resultará
más sencillo decantarnos por un camino en lugar de otro; ¿cómo
luce y se comporta la gente más valorada?, ¿qué debe hacer una
mujer?, ¿cuál es el papel de un hombre y qué rasgos físicos engloba
la noción de lo masculino?, ¿cuáles son las prácticas destinadas
para la clase alta, media y baja? Basta ver las formas, las puestas
en escena de nuestro entorno, para descifrar el script social y
darnos una idea de lo que debemos hacer y de cómo debemos
presentarnos frente a la sociedad, la cual ya ha delimitado las
opciones que cada persona tendrá a su disposición, de acuerdo
con su papel.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-7

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�Alexa Rosales; Eleocadio Martínez / Cultura, Modernidad y camp: resistencia sin agenda.

Para lograr que cada persona se ciña a su posición en
la jerarquía, por medio de diversas autoridades, se realiza un
Trabajo Pedagógico (Bourdieu y Passeron, 1996); la familia inculca
por repetición la adhesión a posturas apropiadas, la escuela
hace otro tanto para que el individuo interiorice normas que,
aunque rompa, las reconozca como legítimas. El éxito de la
Acción Pedagógica como dominación radica en que el individuo
interiorice la legitimidad de las reglas y de las autoridades más
que en su fiel adhesión a lo que dictan las reglas, pues romperlas
no atenta contra las jerarquías instituidas, pero cuestionar su
legitimidad, revelar sus prácticas, sus ceremonias y atavíos como
arbitrariedades culturales, por otro lado, es más peligroso para
quienes detentan el poder. Por ello, la cultura dominante prefiere
predicarle al converso, pues se corren menos riesgos de que las
puestas en escena y despliegues de autoridad sean cuestionados.
Por lo tanto, la clase media es presa predilecta de la
dominación simbólica (Lagarde, 2016), mientras que la clase
obrera, más ajena a la idiosincrasia de la burguesía, podría ser
más reacia o, desde otra perspectiva, más racional y crítica, ante
la imposición de otras formas de vida que nada tienen que ver
con ellos ni con sus necesidades o sistema de valores. A pesar de
ello, aún es posible que termine interiorizando la legitimidad de
la hegemonía por la exclusión que ésta hace de ellos (Bourdieu y
Passeron, 1996), principalmente porque la exclusión, a lo largo
de la historia, conlleva represalias como la “muerte, reclusión,
aislamiento social, sanción económica, amonestación”, etc. (Sau,
1991, p. 179). Muchos han sido los intentos por arreglar estas
relaciones de dominación tan arbitrarias como absurdas. Pero
como señala Baudrillard, a menudo, cuestionarlas directamente
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o explotar contra ellas no hace más que resucitar su poder, pues
encuentran la manera de reencarnar en otras formas.
Por otro lado, cuando las autoridades simulan y las masas
se unen a la farsa, se produce un resultado inesperado, “una especie
de parodia, de hipersimulación [...] las masas, que no debían ser
más que el ganado de la cultura”, se transforman en “el agente
exterminador de esta cultura” (Baudrillard, 1978, p. 86). Si antes
los movimientos explotaban, ahora implotan. Cuando tratamos
de arreglar las incongruencias, pero el mundo es sordo ante los
reclamos, entonces dejamos que sus formas crezcan y choquen
entre ellas, provocando el más grande absurdo. Justo como las
mascaradas femeninas, mujeres que se interpretan y exageran a
sí mismas o, mejor dicho, que extreman el ideal hegemónico de la
femineidad, y que, a diferencia de los transformistas, la sorpresa y la
incongruencia se encuentra entre su identidad, conscientemente
enmascarada, y el papel exagerado que interpretan, rol del que
de todas maneras nunca se pueden desprender, pues la sociedad
no las concibe de otra forma (Robertson, 1996). Sólo a través de
la autoparodia existe la posibilidad de neutralizar la estética que
las somete, de despojarla de su poder. Así lo hacía el colectivo de
arte ASCO al reproducir y exagerar los estereotipos chicanos que
los marginaban (Flores, 2020).
En el mismo sentido, Baudrillard habla de la
hipersimulación como un mecanismo amenazante para la
autoridad, pues ‘explotar’, atacar directamente a la autoridad y
su cultura, no hace más que resucitarla; ‘implotar’, por otro lado,
‘simular’ como ellos lo hacen, conlleva a una hipersimulación,
la cual resulta más poderosa para vaciar las prácticas culturales
de todo sentido; se vuelven incongruentes y pierden el poder de
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�Alexa Rosales; Eleocadio Martínez / Cultura, Modernidad y camp: resistencia sin agenda.

volver a tomarse por serias o legítimas. La afronta no se dirige al
discurso que proponen las formas, va contra las formas mismas.
Barthes afirma que estas expresiones, las que comunican
más allá del nivel informativo y simbólico, corresponden a
un tercer nivel de análisis, sería hablar de un ‘tercer sentido’
o ‘significancia’ cuando las formas se exageran a sí mismas y
desbordan el significante. La principal cualidad del tercer sentido
es que borra “los límites entre expresión y el disfraz” (Barthes,
1986, p. 55). El tercer sentido, una cualidad que encontramos en
el camp, suele desbordar la forma y su significado. A partir de la
exageración estética, de su uso gratuito, termina transmitiéndonos
algo más, algo difícil de sujetar porque rebasa lo informativo y lo
simbólico, porque es algo que está fuera de la cultura y tan sólo lo
presentimos, no se aprehende inteligiblemente. De hecho, el camp
echa por la borda las herramientas hermenéuticas, enfatizando,
sin dar justificación alguna, las formas, las texturas y el estilo
(Cleto, 2019). Nos quedamos con una experiencia estética que,
aunque se niegue a aportarnos un mensaje claro, está ahí y debe
ser nombrada, es parte de la experiencia humana.
Hablando de hipersimulación, tercer sentido, o camp,
diversos autores coinciden en la dificultad de describir y analizar
esos sentidos “obtusos” que están “fuera del lenguaje” (Barthes,
1986, p. 61) y que no existen en sí mismos, sino que esperan ser
vislumbrados y completados por una audiencia capaz de apreciar
otras experiencias a partir de los significantes desligados de su
significado informativo y simbólico. La exageración y el absurdo
nos sacude, entonces, en lugar de decodificar el signo como
acostumbramos hacerlo, experimentamos sensiblemente la
arbitrariedad del lazo que une al significante con el significado,
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cualidad básica del signo (Saussure, 1945). Algo similar sucede
con la saturación semántica; después del uso desmedido y
repetitivo de una palabra, ésta deja de tener sentido y hasta nos
extraña su sonido. Entonces apreciamos tan sólo su conjunto
de significantes arbitrarios que, en muchos casos, por ninguna
razón vital llegaron a convertirse en los representantes de cierto
significado. Tal fenómeno hace que cualquier pretensión de
seriedad al volver a actuar bajo ciertas formas resulte graciosa,
pues ya no creemos en una esencia detrás de ellas.
De acuerdo con Fabio Cleto (2019), éste es uno de los
efectos más poderosos del camp, pues gracias a esta dislocación
entre significante y significado, en muchos casos, exhibe las
formas, las prácticas y estilos estéticos a los que recurre la vanidad
moral y su aspiración a la originalidad y autenticidad. Así, el camp
resulta interesante porque dentro de las posibilidades que ofrece
esta sensibilidad, tiende a reproducir la estética de los ideales
hegemónicos, pero exagerando sus formas. Esta exageración
desborda el sentido de los significantes y comenzamos a
apreciarlos por lo que son: disfraces frecuentemente arbitrarios.
Sensibilidad camp
Al hablar del camp es obligatorio remontarnos a la referencia de
base que corresponde a Susan Sontag y su célebre ensayo, Notes
on Camp, publicado por primera vez en 1964. En él describe una
sensibilidad estética cuyas principales cualidades suelen ser la
exageración y el artificio. El camp es una visión del mundo en
términos de un estilo particular que presenta cosas siendo lo que
no son. “El camp lo ve todo entre comillas. No será una lámpara,
sino una «lámpara»; no una mujer, sino una «mujer». Percibir el
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camp en los objetos y las personas es comprender el Ser-comoRepresentación-de-un-Papel” (Sontag, 2005, p. 360). Siguiendo
a la autora, si el camp percibe las cosas como un juego de roles,
entonces el camp es capaz de convertir a un hombre en mujer,
a una mujer en hombre, a una persona en cosa y a una cosa en
persona. Sólo es necesario abstraer la cualidad característica del
objeto o persona en cuestión para jugar con su rasgo distintivo
y reproducirlo en distintos contextos. A menudo, este juego de
asociación de formas que salen de sus campos para desplegarse
en los escenarios más impensables resulta en yuxtaposiciones
absurdas e irrisorias, por lo tanto, el humor es un resultado
común en el camp.
Esta sensibilidad pone especial énfasis en la forma
sobre el contenido, facilita una mirada divertida sobre todos
los artificios y puestas en escena desplegadas en la vida social,
revelando la cómica arbitrariedad de actuaciones que se toman
por serias. Sean los protocolos de la monarquía, las exhibiciones
de hipermasculinidad de Vladímir Putin montando a caballo sin
camisa, o la pose de lujo y glamour de María Félix, todos comparten
cierta exageración y teatralidad, y no pasan inadvertidos por
la sensibilidad camp. El camp puede ser totalmente ingenuo o
consciente de su exageración y comicidad resultante al tratar de
representar un papel.
También, en el camp la ambición suele ser desmesurada,
lo cual garantiza el fracaso. De forma ilustrativa, Sontag expone
que aspirar a lograr la estética cinematográfica y efecto dramático
de grandes producciones, pero contando con sólo tres pesos de
presupuesto, puede resultar en un buen camp; algo tan malo que
es bueno porque fracasa en su intento de ser serio. “El gusto camp
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[...] no menosprecia a quien logra ser seriamente dramático. Lo
que hace es encontrar el éxito en ciertos apasionados fracasos”
(Sontag, 2005, p. 375). Estos “fracasos” son apreciados porque
revelan “otra clase de verdad acerca de la situación humana,
otra experiencia de lo que constituye ser humano; en suma: otra
sensibilidad válida” (Sontag, 2005, p. 369) y legítima, aunque no
se manifieste a través de una imagen seria ni solemne.
Al tratar de identificar las formas del camp, sus creadores
y su público, diversos autores coinciden en su origen marginal.
La sensibilidad para captarlo suele surgir en grupos que no
encuentran un lugar acorde a las prescripciones sociales de
heterosexualidad, belleza, clase, educación, decoro, gusto,
etc. El ejemplo más ilustrativo es el fracaso de las drag queens.
Hombres que en un principio deseaban emular el lujo y belleza
de las divas del cine, encontraron que en su estrafalario intento
(exagerando los ademanes ‘femeninos’ y la opulencia con
extravagantes atuendos) quedaban expuestos como una copia
fallida y bufonesca del ideal de femineidad elegante. No obstante,
esta figura bufonesca tenía una perspectiva valiosa que ofrecer,
sin buscarlo, terminó desencializando las ideas de género; la
femineidad no está atada al sexo, como tantas otras cosas, se trata
de un acto performativo (McElroy, 2017), incluso las mujeres
tienen que actuar la femineidad.
A pesar de producir una reflexión que los liberaría de las
burlas, las drags continuaron celebrando y disfrutando de su figura
marginal e irrisoria, así como de sus puestas en escena, cuyo primer
objetivo es la subjetivación y goce del propio exponente, quien se
divierte escapando de las convenciones del mundo al exagerar las
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formas y afectaciones de personalidad hegemónicas. Éste es un
ejemplo de cómo la sensibilidad camp es propensa a resonar en
la sensibilidad de las personas cuyas biografías están marcadas
por grandes rupturas (Van de Port, 2012), personas que, por su
pobreza, orientación sexual, sexo, color, enfrentan un recorrido
vital más turbulento que el de la población bien adaptada (Core,
1984), que precisamente por estar bien adaptada es más raro
que cuestionen y encuentren vanas e irrisorias las formas que
los rigen. Incluso, asegura Van de Port (2012), en el corazón del
trauma se encuentra la comprensión de que los órdenes sociales,
morales y culturales que siempre se habían naturalizado estaban,
de hecho, fundados en fantasías o arbitrariedades.
Con la creciente precarización laboral y los efectos que
ésta desencadena, cada vez nos encontramos con más personas
cuyas identidades y realidades no encuentran ningún espacio
legítimo para existir dentro de los rígidos scripts sociales. En
estos tiempos se incita a toda la población a superarse, a ser
la mejor versión de sí misma, a ser exitosa y no conformarse
con nada, pero su capital material no da más que para pobres
reproducciones o imitaciones fallidas del éxito. Además,
presenciamos un narcisismo, un ego, una ambición alimentada
por la propia cultura que incita a los jóvenes a representarse
como sujetos saludables (física y mentalmente), atractivos y
prósperos. La cultura de ‘las mejoras continuas’, un proceso de
perfeccionamiento sin fin, (Giddens, 1994) ha proporcionado
un nuevo modelo a perseguir, no obstante, una gran parte de
la población carece de medios para cumplir con el ideal. Justo
como la película ambiciosa de bajo presupuesto, el resultado
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más probable para esta sociedad de ambiciones elevadísimas y
escasos recursos, es el camp.
Jóvenes inmersos en una cultura de masas más vertiginosa
que la que surgió en la postguerra, jóvenes que crecieron con
educación y oportunidades que quizá sus padres no gozaron,
se ven reducidos a la realidad de un futuro laboral incierto. Por
primera vez la calidad de vida va en retroceso para las nuevas
generaciones (Bauman, 2018). Todas las posibilidades que se les
prometían en la infancia se desvanecen en condiciones precarias
de trabajo que los sume en un estado de vulnerabilidad económica,
social, psicológica, ambiental, etc. Se les propone subsistir con
trabajos insuficientes para la subjetivación de su persona, trabajos
que no alcanzan para estructurar su vida y alargan el sentimiento
de infancia en jóvenes adultos aún necesitados del sustento de
sus progenitores.
Disminuye la probabilidad de que la nueva fuerza laboral
experimente la vida como un recorrido lineal y acumulativo en
el que van adquiriendo maestría y bienes materiales con la única
condición de ser constantes y disciplinados (Sennett, 2005).
La perseverancia ya no rinde frutos, constantemente hay que
empezar de nuevo. Esta incertidumbre “hace que los procesos
de subjetivación social deban confrontar y autoconfrontar la
amenaza de la pérdida de continuidad subjetiva, provocando
un alza de procesos reflexivos sobre sí mismos” (Aedo, 2017, p.
410) Sin embargo, ante la contingencia que enfrenta la sociedad
actual, las formas de ego que encuentra el individuo para resolver
sus problemas pierden vigencia rápidamente, y éste descubre que
ya no hay un rol estructural donde poder ejercerlas (Aedo, 2017).
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La inestabilidad de las gestiones en el mercado laboral genera
contrariedades sin la posibilidad de soluciones duraderas.
La autorreflexión surge de la necesidad de resolver
un problema (Malishev, 2002), y las sociedades modernas
continuamente confrontan al individuo con cambios en las
estructuras, desestabilizando su función e identidad en ellas. Estas
situaciones generan quiebres morales (Zigon, 2007), procesos de
cambio que nos obligan a evaluar nuestra situación en el mundo.
La resolución exitosa de los dilemas devolvería al sujeto al modo
automático de las disposiciones morales. Paralelamente, las teorías
de Margaret Archer consideran que estas reflexiones servirían
para que las personas desarrollen planes de acción que resuelvan
un problema y les permita volver a la rutina de la vida cotidiana.
No obstante, en la actualidad, inmersos en una secuencia de
cambios cada vez más vertiginosos, es común que estos procesos
de reflexión se detonen sin proveer una solución satisfactoria.
Así, una posible alternativa sería que estas cuestiones irresueltas
en el plano privado terminarían por desbordarse al plano público
(Aedo, 2017); provocarían la formación de colectivos luchando
por nuevas condiciones estructurales, activando su capacidad de
agencia en conjunto.
Pero ¿qué pasaría con todo el producto de nuestras
reflexiones si no podemos encontrar soluciones prácticas y si
se nos disuade, a través de diversos mecanismos, de tomar parte
en iniciativas colectivas en terreno político? ¿Estos residuos sin
propósito podrían rescatarse en el camp? Una estética que es
capaz de resistir sin luchar, que juega con todas las referencias
a su alcance y que exprime de situaciones desafortunadas o
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vergonzosas material para disfrutar. Nos atreveríamos a deducir
que así lo hace toda una generación de jóvenes adultos, asiduos
consumidores de entretenimiento e información, preocupados y
conscientes de las dificultades que les plantea la época, pero sin
encontrar una solución para el absurdo mundo que se impone;
terminan enfrentándose a una aflicción que los llena de nostalgia,
sentimiento que habla de una percepción de pérdida (Becker,
2018), pérdida de oportunidades para subjetivarse, prosperar y
ser valorados en sociedad. Esta pérdida:
...favorece los vuelos de la mente, en una nostalgia anclada en
el presente, pero perteneciente al pasado, un presente que se
revela como insatisfactorio, gris, tedioso, sin posibilidades de
futuro [...] y no deja otra opción que la deserción del presente,
deserción que, si se realiza con una furtiva mirada al pasado,
con una sobrecarga conscientemente irónica, se vuelve camp
(Hueso, 2012, p. 391).

La ironía, componente frecuente en el camp, es una
distanciación detonada por el “escepticismo más o menos
diletante debido a la desilusión, al cansancio” (Gramsci, 2017, p.
313). Así mismo, encontramos que la ironía es útil para depurar
el dolor, expresándolo con frivolidad en una desafección política
que caracteriza al camp, el cual, desertando de todo compromiso
de seriedad y rectitud moral, encuentra un espacio de libertad y
creación para jugar con los cánones que excluyen o descalifican
a ciertos grupos. Según Echavarren, los cánones pasan por la
relectura de “las minorías clandestinas, irreconocidas,” y son
contemplados o ejercitados “con la conciencia de su falsedad o
arbitrariedad [...] y resultan, por lo tanto, presa de la irrisión”
(2001, p. 208).
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Esta profanación de parámetros culturales desestabiliza
los signos y ofrece la posibilidad de cambiarlos, pero sin dictar
las guías que ayuden a establecer sus remplazos. En este sentido,
“la exacerbación y crispación camp llevan a una disgregación
o diseminación de «lo fragmentario y antiorganizativo»”
(Echavarren, 2001, p. 211). Sería una forma de responder con la
misma moneda: turbando las concepciones canónicas que han
desorganizado la vida de los grupos marginados en primer lugar.
Así, el camp podría considerarse como una resistencia y, a la
vez, expresión consecuente con las vicisitudes de la Modernidad,
definida por sus modos de producción y consumo, medios
masivos e innovaciones tecnológicas que terminan impactando
en las prácticas culturales y el pensamiento contemporáneo, cuya
principal cualidad parece ser una amalgama problemática entre
los conceptos de libertad, identidad e inseguridad.
Tomando en cuenta lo mencionado hasta el momento
proponemos trazar el impacto de una serie de factores en el
estímulo y proliferación de la sensibilidad camp. En el presente
panorama los jóvenes se enfrentan a una serie de cambios
económicos e ideológicos que desestabilizan el curso y merman
la calidad de sus vidas. Encima de ello, corren el riesgo de
culparse por los sinsabores de su realidad, experimentan un odio
internalizado como una nueva forma de vivenciar su pobreza.
Actualmente, desgracia como fortuna son responsabilidad del
individuo. Si eres pobre es tu culpa, si caes enfermo también es tu
culpa. Desde el abandono de la creencia de un Dios para depositar
nuestra fe en las capacidades humanas, hasta la psicología positiva
que acompañó y preparó el terreno para la exitosa asimilación de
las estrategias neoliberales que se pusieron en marcha desde la
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década perdida de 1980, está casi prohibido quejarse y culpar a
alguien más además de nosotros mismos por nuestras desgracias
(Cabanas e Illouz, 2019).
En las sociedades del «yes, we can» o del «sí se puede», hay un
problema con la negatividad [...] cuando «no se puede», el sujeto se culpa y se castiga a sí mismo. No se puede «no poder». El
resultado es que, mientras las sociedades cuya forma de control
y disciplinamiento producen sujetos que si no acatan la norma
se caracterizan como criminales transgresores frente a la ley o
alguna autoridad exterior, actualmente existe la sensación de
que, si no puedes cumplir con lo que se demanda de ti, la culpa
está en ti. Y los sujetos no se viven como transgresores, sino,
efectivamente, como fracasados (Yébenes, 2020, párr. 14).

En la Modernidad, los sujetos se convierten en sus propios
verdugos, se exigen y explotan a sí mismos para escapar de su
miseria, para escapar de la precariedad y sensación de inseguridad
que se generaliza por toda la sociedad occidental a través de sus
variados estratos. Ante tal panorama, Lorey señala que “el «arte
de gobernar» […] no consiste principalmente en las sociedades
modernas en ser represivo, sino en un autodisciplinamiento
«volcado hacia dentro»” (2016, p. 41). Siguiendo la idea anterior,
si antes la homofobia o el racismo se consideraban como las
principales o más obvias formas de discriminación propensas
a la internalización, hoy, el estigma hacia la pobreza, incluso la
tristeza y la enfermedad, también produce sujetos desmoralizados
que, además de ser despreciados por la sociedad, se desprecian a
sí mismos. Para sobrellevarlo, la población ha encontrado formas
de expresar su realidad, de controlar la narrativa que los presenta
ante el mundo y hacer de su situación una historia familiar y
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amigable, que no sea juzgada, sino comprendida.
Esta necesidad de legitimar otras realidades hace del
camp (con el humor que lo caracteriza) una expresión capaz de
dignificar lo ‘otro’ y de formar comunidades. Como explica Horn
(2017) el camp no sólo es exageración, también debe llevar una carga
emocional, busca resonar en otras audiencias que posiblemente
compartan y entiendan la “perspectiva perversa” del performer.
El camp es la estética de una comunidad diaspórica (Van de
Port, 2012), una vía para conectar con la audiencia correcta, con
aquellos que, pudiendo compartir los mismos referentes estéticos,
se identifican y encuentran placer al obviar su subordinación y
sus fracasos mediante una teatralización que extirpa el dolor de
sus infortunios para convertirlos en fuente de placer mediante la
priorización del juego estético por encima del significado, como
se observa en la siguiente publicación compartida en Facebook.

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El camp puede ser ingenuo o intencional. De acuerdo con
Sontag, su forma más pura sería la ingenua (cada vez más rara), sin
embargo, Eve Kososfsky Sedgwick rescata una función especial del
camp intencional. Ella asegura que la idea de intencionalidad puede
generar una comunidad imaginaria para el espectador, quien se
hace las siguientes preguntas: ¿y si la audiencia adecuada para esto
fuera exactamente yo?, ¿qué pasa si, por ejemplo, las inversiones
resistentes, oblicuas y tangenciales de atención y atracción que
puedo aportar a este espectáculo son en realidad una respuesta
asombrosa a las inversiones resistentes, oblicuas y tangenciales
de la persona o de algunas de las personas que lo crearon?, ¿y si,
además, otro a quien no conozco o no reconozco puede verlo desde
el mismo ángulo ‘perverso’? (Sedgwick, 1990, p. 156).
Esta lógica ha sido altamente fecunda en las redes
sociales, donde continuamente las personas crean y comparten
contenido audiovisual esperando resonar en la audiencia
adecuada al proyectar su visión desde lo subalterno sobre
distintas dimensiones de la vida. Igualmente, el camp converge en
perfecta sinergia con las posibilidades que ofrecen las plataformas
digitales, medio compatible en tanto permite adoptar una pose
con mayor libertad y ligereza. A través de una publicación las
personas pueden ser tan extravagantes y juguetonas como lo
deseen. Los aspectos más mundanos pueden convertirse en fuente
de placer y risa al contemplarlos bajo la metáfora de “la vida
como teatro”, una de las máximas del camp, la cual ofrece muchas
posibilidades lúdicas. Como se aprecia en la siguiente imagen, un
evento tan mundano se lleva hasta la exageración, dramatización
e incluso se le añade un toque de glamour; todos los significantes
que observamos son la razón de ser de la imagen, el significado
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pasa a segundo plano. Aquí no importa lo que se hace o dice, sino
cómo se expresa. Las formas son las protagonistas.

Esta falta de seriedad, tanto en las redes sociales como
en el camp, suele ser recriminada cuando no se aprecian virtudes
o contribuciones inmediatas contra los problemas que nos
aquejan como sociedad, más aún cuando los vacían de toda
urgencia y gravedad para transformarlos en fuente de placer y
entretenimiento frívolo. Mientras unos abogan por el camp como
una forma de resistencia frente a la cultura dominante, también
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es importante considerar sus reveses. Diversos autores afirman
que hay una delgada línea entre la revelación contra las normas
hegemónicas y la legitimación que el camp podría hacer de ellas.
Bergman (1993) menciona que, en el mejor de los casos, el camp
puede ser una estrategia para ganar terreno, libertad para vivir
de diferentes formas; y en el peor, puede ofrecer la ilusión de
libertad cuando de hecho sólo repite en distintos formatos las
viejas prescripciones. Nielsen (2016), por ejemplo, afirma que
los clásicos cinematográficos del camp suelen afianzar mensajes
antifeministas y, ahora que el camp se ha popularizado y deja de
ser una práctica discursiva específicamente gay o necesariamente
dirigida a los homosexuales, se torna más difícil identificar sus
cualidades redentoras.
Así, las nuevas expresiones y modalidades del
camp en su convergencia con la web 2.0 corren el riesgo de
aparecer como un simple entretenimiento indiferente a los
problemas de la sociedad. La expresión del camp deja de ser
la herramienta exclusiva de un grupo en opresión y, desde su
asimilación y apreciación por parte del público general, pierde
su carácter subversivo, convirtiéndose parte del consumo
de entretenimiento diario que busca el usuario ‘prosumidor’
(productor y consumidor de contenido) de redes sociales.
En el pasado, el camp convergió con los medios
tradicionales de comunicación y terminó siendo absorbido por
un capitalismo que se apropió de su creatividad para venderla
a las masas. La visión creadora que surgía principalmente de
una subcultura conformada por hombres homosexuales era
explotada en las producciones cinematográficas destinadas al
consumo de la misma sociedad que los marginalizaba (Tinkcom,
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2002). Ahora que el camp converge con las nuevas plataformas
sociales, una vez más esta creatividad vuelve a ser absorbida por
el mercado. Asimila estas expresiones culturales y las despoja
de su valor como resistencia, convirtiéndolas en productos que
se adaptan a las prácticas de consumo y entretenimiento. La
expresión o sensibilidad camp es transformada en un vicio, propio
de la debilidad del individuo moderno, caracterizado como un
monstruo consumista, derrotado y sin aspiraciones que se entrega
a los placeres instantáneos y vanos.
Frente a las acusaciones de superficialidad y
despolitización, Goriunova (2013) rescata una importante
función de las prácticas observadas en las plataformas digitales,
a las que ella nombra bajo el concepto de «creatividad idiota”.
Declara que no nos convierte en individuos más libres y felices,
ni nos lleva hacia un mejor sistema social o político, es una
creatividad procesual y performativa y, como tal, no tiene por
qué culminar en logros sobresalientes o en un producto de
ningún tipo; tal creatividad tiene una función individualizadora
y subjetivante.
En defensa del camp, Isherwood (1999) asegura que no
se puede hacer camp sobre algo que no se toma en serio. El camp,
siendo cómico, artificioso, exagerado, inverosímil y absurdo,
usualmente logra decir algo honesto a través de la mentira (Dyer,
2005), pues incluso a través de sus juegos y exaltación de lo
artificial, la sensibilidad sirve como un catalizador para lacerar
las instituciones de la sociedad y sus gustos (Cleto, 2019), los
desnaturaliza. De igual forma, el efecto de los videos y memes
que los usuarios generan y que frecuentemente convergen con
las cualidades del camp, resulta ligero y gracioso, pero también,
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entre algunos se lee una faceta muy obscura en lo que demandan
y revelan; ofrecen pistas sobre los problemas actuales de la
condición humana (Goriunova, 2013).
Dentro de estas relaciones de poder es necesario
analizar las formas y efectos del camp actual, y permitirnos
observar la verdad que arroja toda esta producción de
videos y memes como muestra de un mecanismo que no sólo
responde a la perspectiva de la violencia del Estado contra
las personas, sino que éstas también producen expresiones
que se moldean y convierten en moneda corriente para los
medios de comunicación y las redes sociales, funcionando
subordinadas a la lógica de la idiotez, en la que todo puede
ser capitalizado, incluso el sufrimiento (Goriunova, 2013). Por
ejemplo, en las figuras 3 y 4 se aprecian asuntos serios como la
precarización laboral y la salud mental. El humor aparece por
la desproporción dramática de los fotogramas que denotan,
en un caso, un excesivo dramatismo para una práctica común
como el trabajo malbaratado –aunque la precarización laboral
no deja de ser un tema serio, ser compensados con pizzas
no alcanza el grado de evento traumatizante que expresan
los fotogramas–; y en otro, demasiado desenfado para la
experiencia real de vivir con una enfermedad mental. Por
supuesto, no recibimos el mensaje de forma lógica y ordenada
como aquí se ha intentado exponer, sin embargo, incluso antes
de racionalizar las imágenes, esta lógica escurridiza logra
transmitirse de forma inmediata a través de lo estético, y lo
primero que produce esta instantaneidad, esta mezcla entre
drama y desenfado, es un brote de absurdo cómico.
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Por las dinámicas descritas anteriormente es fácil
desestimar la posibilidad de reflexión y el potencial político del
camp, no obstante, el camp juega con las nociones de seriedad y
absurdo no para negarlas, sino para redimirlas. Scott Long (1993)
asegura que su empeño particular es arreglar la naturaleza del
absurdo, demostrando que la sociedad que se ríe de lo incorrecto
se ha descarrilado, y que percibir lo absurdo es darse cuenta
de que dos ideas conjuntas no van juntas; detrás del camp está
la expectativa de que una vez que se reconoce adecuadamente
lo absurdo, le seguirá un sentido de seriedad. Y una vez que se
remarca la falsedad, se genera un deseo incontenible por lo real
(Van de Port, 2012).
Modernidad y espacios intermedios
En los últimos años hemos presenciado una mayor proliferación
de la sensibilidad camp, estimulada por una Modernidad
desarrollada y todas las vicisitudes implicadas. Factores como el
pensamiento que ha producido la época, modos de producción
y mass media trabajan en sinergia creando múltiples esferas, cada
una con sus normas, así como espacios intermedios entre los
que se mueven los sujetos, aprehendiendo y resignificando el
mundo con todas sus contradicciones y absurdos desde la
estética que produce. Como veremos a continuación, estas
características crean el ambiente idóneo para el desarrollo de
una sociedad ambivalente; existen más opciones y libertad
para confeccionarnos una identidad, somos más conscientes
de los procesos sociales que nos predeterminan, pero, al mismo
tiempo, nos enfrentamos a modos de producción y consumo
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precarios e inestables, cuyo objetivo es crear plusvalía, la cual se
traduce en una brecha de poder que aumenta la estratificación y,
consecuentemente, crea limitantes en sociedades que pregonan
discursos de libertad e igualdad de oportunidades. En esta
duplicidad, la lucha por un capital material y simbólico que
otorgue cierta distinción se vuelve un proceso más complejo,
en el que las personas adquieren la habilidad para crear y
leer matices en el juego de las apariencias. A continuación,
trataremos de describir y trazar a grandes rasgos cómo es que
estas variables inciden en la proliferación de la sensibilidad
camp.
Empecemos por analizar la identidad del individuo
frente a las turbulencias de la época. La nueva precarización
laboral y la autovigilancia, la obsesión por el perfeccionamiento
propio, producen más personas que, además de ser relegadas a
los márgenes, vivencian sus carencias como estigmas. Lo que
haría posible que desarrollen una sensibilidad hacia el camp es
el hecho de que sus estigmas a menudo pueden ser disimulados.
Esta posibilidad de ocultamiento hace que presten especial
atención a los detalles. Como menciona Erving Goffman (2006),
lo que para gente sin contrariedades al presentarse ante los
demás es el fondo, para el sujeto estigmatizado que trata de
ocultar su situación, es la forma. O en palabras de Dyer al hablar
sobre la relación entre la sensibilidad camp y la subjetividad queer:
“porque teníamos que esconder lo que realmente sentíamos [...]
desarrollamos un ojo y oído para las superficies, apariencias,
formas-estilo. Mirándolo de esta manera, la sensibilidad camp es
considerablemente producto de nuestra opresión” (Dyer, 2002,
p. 53). Bajo esta misma lógica de ocultamiento del estigma,
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podemos preguntarnos, ¿cuántos jóvenes pulcros y educados,
viviendo bajo el cobijo de sus padres, en una primera impresión
logran disimular su desempleo o las carencias de un trabajo
precario, sus ansiedades y estragos en la salud mental, su
continuo temor de aparecer como una persona fallida frente al
modelo ideal? El contexto histórico de transición que enfrentan
los millennials, así como sus características sociodemográficas,
hacen posible que habiten dos realidades: una de privilegios y
otra de marginación. A pesar de convertirse en seres marginales
pueden disimularlo a través del acceso a servicios y bienes.
Aunque no posean nada, por un breve instante puede parecer que
lo tienen todo, pues “los marginados también son articulados a
través de la subcontratación y el consumo” (De la Garza et al,
2008, p. 17).
De esta forma se crea un lugar intermedio, condición
necesaria para desarrollar la sensibilidad camp (Ross, 1993);
jóvenes que de pequeños tuvieron acceso a la educación y a una
variedad de bienes vivencian y moldean su perspectiva desde la
marginación y otro tanto de privilegio. Pero no sólo esto hace
surgir espacios intermedios donde se terminan relativizando
las normas de cada esfera en la que nos desenvolvemos –esferas
apartadas que atraviesan un mismo cuerpo; de la transición de lo
tradicional a lo moderno, lo rural y lo urbano, la familia, escuela,
trabajo, etc.–, el vaivén de los sujetos entre distintos campos
especializados que introdujo la Modernidad, compartimentando la
vida social, maximiza la existencia de espacios intermedios y con
ello, nuestra capacidad para leer el sutil cambio de códigos entre
campos, entre culturas, entre subculturas, entre clases, géneros,
generaciones, etc.
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Otro factor que posibilita la proliferación de la
sensibilidad camp es la velocidad exponencial de la Modernidad.
El camp converge con el rápido y corto ciclo de vida en el que
evolucionan las tendencias contemporáneas; aparece una moda,
nuevas actitudes o estilos, se esparcen rápidamente y se superan
para dar paso a lo siguiente. Las tendencias quedan rápidamente
digeridas y almacenadas en nuestro bagaje cultural; dejan un
rastro que se vuelve parte del pasado. Dado que el camp se nutre
de modas pasadas y ahora todo se convierte en pasado de un día a
otro, abundan las piezas de cultura y entretenimiento para nutrir
su fuente de inspiración. Estos continuos cambios son los que
marcan la velocidad del tiempo, y los que hacen que los productos
de un modo de producción pasado, que ha perdido su poder de
crear y dominar significados culturales, estén disponibles en el
presente para ser redefinidos de acuerdo con los códigos de gusto
contemporáneos (Ross, 1993). Y ya que “las distinciones no son
verdades eternas o categorías suprahistóricas, sino elementos
reales de un tipo de organización social” (Williams, 1994, p.121),
es que los sujetos y objetos campy cambian con el paso del tiempo.
Lo que era un ejemplo de sofisticación y elegancia, al siguiente día
puede convertirse en un signo preciado y cómico para los juegos
del camp. Igualmente, lo que antes era símbolo de vulgaridad
y simpleza, el camp puede rescatarlo desde la consciencia de su
vulgaridad cognoscenti y celebrarlo.
También es importante considerar que el camp podría
extenderse a partir de las reflexiones de la vida social moderna,
es decir, “las prácticas sociales son examinadas constantemente
y reformadas a la luz de nueva información sobre esas mismas
prácticas, que de esa manera alteran su carácter constituyente”
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(Giddens, 1994, p. 46), y en lugar de interiorizarlas podemos
percatarnos del despliegue escénico que suponen. Estos procesos
continuos de reflexión no eran comunes en las sociedades
premodernas, cuando las tradiciones y sus fronteras eran
seriamente protegidas. Contrariamente, hoy en día, el contacto
con distintas idiosincrasias permite transitar entre distintos
códigos, los cuales no se mantienen aislados, sino que en
nuestros procesos reflexivos se ven confrontados sin importar
su procedencia. La importancia de las fronteras, de los límites,
es que “circunscriben el poder” legitimando “su uso dentro del
grupo” (Benhabib, 2006, p. 32); conforme estos límites se han
vuelto menos severos en el paso de las sociedades tradicionales a
las modernas, las formas inculcadas pierden su carácter sagrado,
se disipa el temor simbólico y se introduce en los sujetos la idea
de otras opciones, contrastan códigos y prácticas de distintos
campos sin torturarse mentalmente por transgredir fronteras.
Es así que en el presente se mezclan figuras religiosas con
temas musicales electrónicos y luces estroboscópicas en videos
irreverentes que se comparten en redes sociales sin temor a un
castigo divino. “Ya no hay respeto”, reaccionan burlonamente los
internautas, conscientes de la disolución de las barreras morales
que mantenían las estéticas apartadas.
Así mismo, el generalizado acceso a las tecnologías
de la información facilita algunos de los procesos descritos
anteriormente; ha permitido extender el consumo de
información y entretenimiento, produciendo una creciente
cantidad de personas iniciadas, ‘conocedoras’, capaces de
apreciar el camp y sus referencias provenientes de múltiples
campos. Justo como Villanueva postula, “para consumir el camp,
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se requiere de un capital cultural en constante movilización
y que no es accesible a todos los públicos” (2019, p.177).
Cada vez son más personas las que a través de sus smartphones
tienen acceso a las últimas tendencias y acontecimientos, a los
últimos productos de entretenimiento, así como a los debates
y fricciones generados en redes sociales a partir de asuntos
de relevancia social. Al deambular entre significados y formas
provenientes desde distintos campos, desde los más frívolos
hasta los más serios, aprendemos que entre las distintas esferas
de producción y consumo cultural “hay sutilezas que se leen
diferente, y si las conocemos podemos jugar con ellas de forma
sugestiva y ser deliberadamente camp” (Yinka Shonibare, como
se citó en Pochamara y Wierzchowska, 2017, p.698). Por
ejemplo, en la imagen que se presenta a continuación se mezclan
significantes de terrenos distantes, y para que se produzca el
efecto estético deseado, primeramente, el espectador tendría
que estar familiarizado con ambas referencias; la foto captura
a un personaje de la política mexicana, Claudia Sheinbaum,
mientras que en la descripción de la imagen se inserta una línea
pronunciada por Miranda Priestly, personaje de la película,
The devil wears Prada (2006). El personaje ficticio es símbolo de
gracia y sofisticación, mientras que la jefa de gobierno de CDMX
denota cualidades ordinarias en comparación y, sin embargo, los
internautas juegan maliciosamente posicionándola en el lugar
de lo que no es. Entendiendo que cada figura es portadora de
diferentes grados de prestigio simbólico, podremos notar que
esta yuxtaposición de estéticas y el efecto cómico que produce,
lleva implícita una fuerte carga de dominación, en la que la
producción cultural estadounidense es mejor valorada.
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Como mencionamos en párrafos anteriores, el camp ha
encontrado un ambiente fértil en redes sociales para su expresión,
pero la razón de su popularidad quizá sea la misma que motivó su
gustosa acogida en la década de 1960, principalmente en Estados
Unidos; el camp prometía reírse de las restricciones de identidad,
de particiones de género y clase, brindando la oportunidad de
reinventarse y revaluarse dentro de una forma paradójica de
“meta-elitismo” (Cleto, 2019, p. 27). Mediante la exageración de
formas, se acepta la propia marginalidad y se celebra sin vergüenza
la falta de recato. A diferencia del kitsch, que busca ocultar su
marginalidad mediante guisas opulentas y afectadas, el camp
abre la posibilidad de dignificar, bajo una exhibición cognoscenti
del ‘mal gusto’, las formas de la vulgaridad y lo absurdo. Al ser
‘conocedores’ y tomar consciencia de la arbitrariedad entre lo
estético y los valores morales que se le adjudican, posibilitan una
perspectiva capaz de cuestionar la arbitrariedad de la jerarquía
estética. Un ejemplo actual puede encontrarse en el siguiente
meme. Conforme se vuelve más elegante su indumentaria, más
vulgares se vuelven sus expresiones.

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Paradójicamente, en el camp encontramos que, así como
desestabiliza y desenmascara los parámetros del gusto, también
busca cierta distinción –mostrarse por encima de los códigos
sociales con su creatividad y clarividencia–, incluso cuando su
gracia radica en la burla de dicha pretensión. Esta ambivalencia
se condensa en el siguiente meme que hace mofa de la vestimenta
de los asistentes de la Gala del Met (Museo Metropolitano de
Arte), cuyo tema en 2021 fue, precisamente, la estética camp.

Conclusión
Se observará que a lo largo de este trabajo se ha recurrido a ejemplos
muy diversos y conceptos provenientes de diversos campos, lo
cual podría hacernos dudar de la cohesión y pertinencia de los
mismos al discutir las expresiones contemporáneas del camp. Pero
hay una característica fundamental del camp que justifica nuestro
proceder: es una estética que funciona de forma rizomática y,
como tal, demanda asirse desde diversos flancos. Un rizoma es
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algo ‘acentrado’ que crece en todas direcciones y sin jerarquías.
El rizoma, como el camp, genera formas muy diversas, ya que
obedece a una multiplicidad del pensamiento; es “un tubérculo
que aglutina actos muy diversos, lingüísticos, pero también
perceptivos, mímicos, gestuales, cogitativos: no hay lengua en sí,
ni universalidad del lenguaje, tan sólo hay un cúmulo de dialectos,
de patois, de argots, de lenguas especiales” (Deleuze y Guattari,
2004, p. 13). Es decir, no hay cortes abruptos, es un modo de tomar
las impresiones del mundo como una experiencia continua que
no crea distinciones entre fenómenos que normalmente se nos
obliga a parcelar en distintos campos de acción y conocimiento.
Así, un modo rizomático del pensamiento se opone a estructuras
cognoscitivas que no reflejan necesariamente la forma más natural
y adecuada de pensar, pero que se usan y predican por disciplinas
con el poder dictatorial de regir la sociedad y su pensamiento
bajo categorías jerárquicas y dicotómicas (Deleuze y Guattari,
2004). El camp es una creatividad que se nutre de impresiones
continuas y conecta significantes provenientes de diferentes
áreas, es una estética que juega con las referencias creando
conexiones impensables gracias a este principio de multiplicidad
en el eslabón semiótico que funciona igual que un rizoma.
El principio de multiplicidad en el pensamiento no tiene
un objetivo, pero insiste en aparecerse; estamos más capacitados
para percibir el mundo de otra manera además de aquella que se
nos ha inculcado, siempre destinada a fines utilitarios. Entonces,
cuando el pensamiento múltiple parece no tener una función, sus
expresiones quedarían relegadas al juego, y el juego se opone al
razonamiento ordenado y utilitario impuesto a una gran parte
del mundo en su vida diaria. Por lo mencionado anteriormente,
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al discutir sobre el camp y su funcionamiento rizomático, más que
una corriente estética definida, tratamos con una sensibilidad que,
en su libre y espontáneo ejercicio, no se apega necesariamente a
un tema particular y tampoco pretende ser política. No obstante,
precisamente por dichas características, el camp se convierte en
una forma pre-política valiosa. Como asegura Rancière:
…la libertad del juego se opone a la servidumbre del trabajo. […]
Estas categorías

-apariencia, juego, trabajo- son, de hecho, categorías de división de lo sensible. Inscriben, en efecto, en el tejido mismo de la
experiencia sensible ordinaria las formas de la dominación o de
la igualdad (2011, p. 42).

Desde una perspectiva semiológica, “toda actividad
tiende a devenir juego en la medida en que pierde su función
inmediata” (Guiraud, 2017, p.124). Pero la actividad del camp,
con sus expresiones, en apariencia, absurdas y frívolas, viene
a construir una nueva forma de resistencia, pues esta “nueva y
extraña práctica [...] se afirma contra una práctica mayoritaria
(la de la significación)” (Barthes, 1986, p. 63). Por lo tanto, estas
prácticas lúdicas Barthes las describía como un lujo y resistencia
que, si bien aún eran difíciles de explicar inteligiblemente en su
época, encontrarían su lugar en la política del futuro. Y ese futuro
ha llegado con la ‘creatividad idiota’ que se encuentra en redes
sociales, desestabilizando las fronteras y significados de cada
esfera social que se empeña en jerarquizar y legitimar sus formas
por encima de otras.
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Poco importa si el camp no es solemne o incluso lógico,
esta sensibilidad estética da pie a la expresión y goce de
subjetividades. Las expresiones de estas visiones particulares son
sumamente importantes en los procesos de cambio social, pues
las subjetividades tienen el poder de deshistorizar, abriendo la
puerta hacia la reflexión e ideación de formas más satisfactorias.
Y si en un inicio diversos productos del camp parecerían una
respuesta sin sentido, pesimista y cínica respecto al presente
y futuro, recordemos que, como se mencionaba en párrafos
anteriores, detrás del camp está la expectativa de que una vez que
se reconoce adecuadamente lo absurdo, le seguirá un sentido de
seriedad (Long, 1993). Ésta es la mejor apuesta de una sensibilidad
estética cuyo principal objetivo es el juego y el goce.

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-7

291

�Alexa Rosales; Eleocadio Martínez / Cultura, Modernidad y camp: resistencia sin agenda.

Villanueva, I. A. (2019). You better werk. Rasgos del camp
talk en la subtitulación al español de Rupaul’s Drag
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292

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-7

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, julio-diciembre, 2022

Ludivina Cantú; Óscar Tamez; José Luis Cavazos;
Celso José Garza (coordinadores). Historia y literatura.
Tres contextos: Conquista, Reforma y Revolución.
Revolución Monterrey:
Centro de Estudios Humanísticos, Universidad
Autónoma de Nuevo León, 2021, 240 pp. ISBN: 978607-27-1614-8
En el último siglo, la relación entre la historia y la literatura se
ha vuelto un tema de profundos análisis, tanto para quienes se
dedican al estudio metodológico de ambas disciplinas como
para los interesados en cuestiones prácticas de su investigación.
En este sentido, el debate, desde el estudio de la historia, versa
sobre el papel que la literatura tiene como fuente histórica y,
por otro lado, hasta qué punto la escritura de la historia es
una creación narrativa con elementos propios de la literatura.
La obra Historia y literatura. Tres contextos: Conquista, Reforma y
Revolución, creada a partir de las ponencias presentadas entre
el 6 y 7 de mayo del 2021 en el coloquio nacional del mismo
nombre, es un primer paso en la historiografía local para abrir
esta discusión.
Este libro es un esfuerzo conjunto por parte de la Sociedad
Nuevoleonesa de Historia, Geografía y Estadística; la Facultad de
294

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León
(UANL) –así como de diversos cuerpos académicos–; y el Centro
de Estudios Humanísticos (CEH) para generar un espacio en
el cual la relación entre la historia y la literatura sea discutida y
revisada a través de tres momentos en la historia de México: la
conquista, la reforma y la revolución. Así, algunos de los trabajos
que lo conforman tratan cuestiones referentes al análisis del
discurso de obras biográficas y literarias de gran reputación y
el papel que las instituciones –tanto políticas y religiosas como
educativas– han tenido en la conformación de una narrativa
discursiva durante los contextos mencionados.
El comité editorial, en este sentido, se preocupó por el
carácter transdisciplinar de la obra en la medida en que cada
ponencia aporta elementos significativos para entablar una discusión no solo sobre la relación historia-literatura, sino también
sobre sus aportes, características y puntos en común a lo largo
de diversos momentos de la historiografía nacional. La coordinación de la obra, en todo caso, estuvo a cargo de académicos
de renombre: Ludivina Cantú, maestra en Letras Españolas
por la Facultad de Filosofía de la UANL1; Óscar Tamez, maestro en Ciencias Políticas por la Facultad de Ciencias Políticas
y Relaciones Internacionales de la UANL; José Luis Cavazos,
doctor en Filosofía con acentuación en Ciencias Políticas por la
Facultad de Ciencias Políticas y Administración de la UANL2;
1 “Ludivina Cantú Ortiz: Currículum Vítae”, Universidad Autónoma
de Nuevo León, acceso el 20 de abril de 2022, https://www.uanl.mx/funcionarios/ludivina-cantu-ortiz/
2 “Currículum vitae único”, Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León, acceso el 20 de abril de 2022, http://fiDOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-8

295

�Alan Hernández / Historia y literatura. Tres contextos: Conquista, Reforma y Revolución

y Celso José Garza, doctor en Periodismo por la Universidad
Complutense de Madrid3.
Como coordinadores de la obra, el interés por incluir
ponencias que pudieran establecer un dialogo entre ambas
disciplinas desde diferentes puntos de vista académicos es
bastante marcado. Dado que el coloquio, en sí mismo, tenía como
propósito ofrecer un espacio donde la comunidad científica
pudiera exponer sus investigaciones y análisis para repensar los
procesos históricos desde las perspectivas interdisciplinarias
actuales, resulta atractivo para los lectores la multiplicidad
de voces con las que la obra permite abrir un debate entre
investigadores y académicos de la historia y la literatura, así como
de estudiosos del ámbito de las ciencias humanas4.
Los ejes sobre los que centra la obra, por tanto, refieren a
los sitios en los cuáles la historia y la literatura se han encontrado
–y en diferentes momentos distanciado– desde su tránsito a
disciplinas científicas hasta revisiones más actuales a partir de los
enfoques metodológicos posmodernistas. ¿Qué tipo de relación
mantienen, en la actualidad, la historia y la literatura?; ¿cuáles son
sus puntos en común?; ¿se han beneficiado la una a la otra?; y ¿en
qué contextos se puede señalar una mutua ayuda? son preguntas
losofia.uanl.mx/wp-content/uploads/2020/08/CVU-Cavazos-Zarazua-Jos%C3%A9-Luis.pdf
3 “Celso José Garza Acuña: Currículum Vítae”, Universidad Autónoma
de Nuevo León, acceso el 20 de abril de 2022, https://www.uanl.mx/funcionarios/celso-jose-garza-acuna/
4 Comité Editorial, introducción a Historia y literatura. Tres contextos:
Conquista, Reforma y Revolución, coord. por Ludivina Cantú; Óscar Tamez; José
Luis Cavazos; y Celso José Garza (Monterrey: Centro de Estudios Humanísticos, Universidad Autónoma de Nuevo León, 2021), 9.

296

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-8

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

que sirven para comprender la naturaleza transdisciplinar de la
obra en su conjunto. La conquista española, la guerra de reforma
y la revolución mexicana son, entonces, momentos de la historia
mexicana en los cuales la historia y la literatura se han cruzado
debido al carácter de las fuentes documentales y al establecimiento
de narrativas discursivas desde distintos ámbitos institucionales.
El libro se encuentra divido en cuatro secciones: Historia
y Literatura; La Conquista; La Reforma; y La Revolución. En la
primera, los autores discuten la utilidad que tiene la literatura
como fuente para la historia y, posteriormente, las áreas de
oportunidad entre ambas disciplinas en ciertos contextos
históricos y hechos literarios. Aquí se encuentran las ponencias
“Hechos, estructuras y ficciones en la Historia” de José Luis
Cavazos Zarazúa; “La Literatura como fuente para la Historia” de
Óscar Tamez; “Historia y Literatura: una relación de copresencia
en un cuento de Juan Rulfo” de Ludivina Cantú Ortiz; “Historia y
Literatura. La imagen de Santiago Vidaurri en la novela Los confines
del fuego de Hugo Valdés” de César Morado Macías; y “Literatura
distópica de la posguerra en tres obras: 1984, Fahrenheit 451 y La
naranja mecánica (1948-1962)” de José Aldahir Castillo Rodríguez.
En la segunda sección, los trabajos realizados cuestionan
la influencia que tuvo la iglesia católica, como institución, en la
cosmovisión de los pueblos conquistados y la formación de un
pensamiento filosófico con bases en la religión cristiana. En este
sentido, los autores se preocuparon por mostrar el papel que la
religión tuvo en la creación de un sistema que permitiera, por
un lado, evangelizar a los indígenas y, por el otro, transmitir
sus conocimientos hacia los frailes recién llegados. “La Iglesia
durante y después de la conquista española” de Juan Carlos
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-8

297

�Alan Hernández / Historia y literatura. Tres contextos: Conquista, Reforma y Revolución

Tolentino Flores; “Filosofía de dependencia, una escolástica
medieval en la Nueva España en los siglos XVI-XVIII” de Mayra
Janeth Flores Ramírez; y “El nacimiento del purgatorio: Una
historia estructuralista de larga duración en la obra de Jacques
Le Goff” de Javier Rodríguez Cárdenas son los apartados que la
conforman.
Las ponencias que constituyen la tercera sección versan
sobre el impacto que tuvieron, en su momento, los proyectos de
nación: conservador y liberal en la implementación de un sistema
educativo nacional y los acercamientos que tuvo el gobierno
de Benito Juárez con Estados Unidos recuperados a través
de fuentes biográficas y hemerográficas. Los trabajos de esta
sección son “El proyecto educativo liberal durante la Reforma”
de Érika Armas Madrigal; y “La búsqueda del reconocimiento y
las amenazas europeas: Las bases sobre las cuales se negoció el
Tratado McLane-Ocampo” de Saúl López Bautista.
En la última sección de la obra, las investigaciones
realizadas se enfocan hacia la situación que transitaban diferentes
grupos y clases sociales que, aún en la actualidad, permanecen
como agentes marginados por los discursos historiográficos de
la Revolución Mexicana. A través de diferentes enfoques, como
el análisis del discurso y la hermenéutica, los autores muestran
una variedad de temáticas relacionadas con el ámbito educativo,
literario y político en un periodo de gran conflicto y trascendencia
para la sociedad mexicana moderna. Así, “La situación del ‘no-yo’
en autobiografías escritas por mujeres del noreste que abordan el
tema de la Revolución Mexicana” de Nora Elvia Cruz Camacho
y Rosa María Gutiérrez; “Las escuelas regiomontanas durante
las luchas revolucionarias” de Juana Idalia Garza Cavazos; “Las
298

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-8

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

profesoras en las escuelas secundarias de Monterrey: Entre el
reconocimiento y el olvido” de Gabriela Guerrero Hernández;
“Discursos historiográficos sobre la violencia en la Revolución
Mexicana” de Enrique Pérez Castro; y “Lo que se dice y no se
dice del señor Reyes. Análisis del discurso de los periódicos
antirreyistas de 1903” de Juan Jacobo Castillo Olivares son los
trabajos presentados.
Historia y literatura. Tres contextos: Conquista, Reforma y
Revolución, como he mencionado, presenta una multitud de
trabajos que, gracias al carácter transdisciplinar de la obra,
permite obtener diferentes perspectivas sobre las áreas de
trabajo en que la historia y literatura han convergido durante los
últimos años. Estos contextos históricos son, pues, ventanas de
oportunidad para ambas disciplinas en la medida en que se nutren
la una a la otra de enfoques metodológicos, fuentes y recursos
para ampliar nuestros conocimientos sobre estos periodos de la
historia de México. Con un potencial interés para quienes estén
investigando o realizando proyectos sobre cualquiera de los tres
contextos presentados, cada ponencia aporta un grano de arena
a la discusión con la que abre el libro: ¿Cuál es la naturaleza de
la relación entre la historia y la literatura? Aunque es posible
que el debate nunca termine, el décimo número de la colección
Cuadernos del Centro de Estudios Humanísticos aporta los
suficientes elementos temáticos para proseguir, al menos durante
un tiempo, con este debate en la historiografía regional actual.
Alan Arturo Hernández García
Número ORCID: 0000-0001-7181-0383

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-8

299

�Alan Hernández / Historia y literatura. Tres contextos: Conquista, Reforma y Revolución

Fuentes utilizadas
Comité Editorial. Introducción a Historia y literatura. Tres contextos:
Conquista, Reforma y Revolución, coord. por Ludivina Cantú;
Óscar Tamez; José Luis Cavazos; y Celso José Garza,
9-11. Monterrey: Centro de Estudios Humanísticos,
Universidad Autónoma de Nuevo León, 2021.
Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de
Nuevo León. “Currículum vitae único”. Acceso el 20
de abril de 2022. http://filosofia.uanl.mx/wp-content/
uploads/2020/08/CVU-Cavazos-Zarazua-Jos%C3%A9Luis.pdf
Universidad Autónoma de Nuevo León. “Celso José Garza Acuña:
Currículum Vítae”. Acceso el 20 de abril de 2022. https://
www.uanl.mx/funcionarios/celso-jose-garza-acuna/
Universidad Autónoma de Nuevo León. “Ludivina Cantú Ortiz:
Currículum Vítae”. Acceso el 20 de abril de 2022. https://
www.uanl.mx/funcionarios/ludivina-cantu-ortiz/

300

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-8

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, julio-diciembre, 2022

“Wirikuta: un acuerdo de vida” El Aleph Festival
de Arte y Ciencia.
Ciencia Casa Universitaria del Libro
Universidad Nacional Autónoma de México.
Ciudad de México

De izquierda a derecha: Regina Lira, Alfonso Valiente, Eduardo Guzmán,
Óscar Carrillo. Fotografía: Juan José Muñoz Mendoza

El pasado 29 de abril se llevó a cabo el conversatorio titulado
“Wirikuta: un acuerdo de vida”, dentro del marco de “Las
Fronteras del Medio Ambiente”, emisión 2022, actividad del
Festival de Arte y Ciencia El Aleph y la Revista de la Universidad de
México, en la Casa Universitaria del Libro de la Universidad
302

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Nacional Autónoma de México con sede en la capital de nuestro
país. Con la moderación de la Dra. Regina Lira, investigadora del
Instituto de Investigaciones Históricas de esa misma institución,
los participantes: Óscar Carrillo en representación de El Consejo
Regional Wixárika A.C., Eduardo Guzmán del Comité por el
Cuidado y Defensa del Agua y la Tierra de Real de Catorce y
el Dr. Alfonso Valiente, especialista en ecología del desierto,
invitaron con su díalogo a que los asistentes cuestionásemos
nuestra posición, más allá de nuestras identidad de mexicanos,
como seres humanos, acerca de las problemáticas que presenta
este territorio del altiplano potosino considerado como sagrado
por el pueblo wixárika1.
Este evento fue organizado como respuesta de la academia
universitaria para dar voz a los distintos actores participantes
en la lucha por la preservación del territorio de “Wirikuta”,
vocablo destinado por el pueblo wixárika para nombrar a la gran
extensión de desierto ubicada en Real de Catorce, municipio del
Estado de San Luis Potosí, que desde hace un poco más de 10 años
se ha visto amenazada por la actividad de consorcios mineros,
mayormente canadienses, como la empresa First Majestic, que
buscan explotar la región con la extracción de metales como el
oro y la plata. Basta echar un vistazo a la historia del municipio
catorceño para conocer que su nacimiento y auge giró en torno
a la actividad minera; sin embargo, concordaron los ponentes
que, el impacto ambiental que causaría tal invasión sería de gran
devastación.
1 Nombre correcto del pueblo originario, comúnmente llamado huichol, que habita en los estados de Nayarit, Jalisco, Zacatecas, mayoritariamente, y que conservan gran parte de sus tradiciones.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-9

303

�Juan José Muñoz / “Wirikuta: un acuerdo de vida”

En el año de 2012, por diversos medios manifiestos,
la Nación Wixárika, hizo un llamado, no solo local, sino que
también a la opinión internacional que fijó su mirada sobre este
pueblo originario de nuestro país, al externar su preocupación por
el peligro inminente dada la invasión, depredación y destrucción
de Wirituka, cuando el gobierno federal encabezado por el
presidente Felipe Calderón autorizó más de 80 concesiones a las
empresas mineras. Es entonces, que los wixáritari unificaron a la
sociedad civil para sumarse a su legítimo reclamo. Este territorio
representa un pilar para la cultura y cosmovisión de dicho
pueblo, mencionó Eduardo Guzmán, quien afirma que se han
encontrado vestigios ofrendarios en este altar natural datados
con un antigüedad de más de 2,500 años atrás, esto nos habla de la
permanencia y arraigo de estos indígenas a pesar de la conquista,
que sabemos dio lugar al exterminio y casi anulación total de las
tradiciones de las culturas precolombinas.
Además, no sólo se habla de la riqueza cultural que
representa este territorio, sino además es momento de destacar
la importancia biológica ya que ahí conviven gran variedad de
especies animales y vegetales endémicas, tales como la cactácea
lophophora wiilamsi, comúnmente conocida como “peyote”, o
“hikuri” como es llamado por la comunidad wixárika.
Aunque esta lucha ha dejado frutos, tales como la
obtención de amparos contra las mineras que ordenan la
cancelación de algunas concesiones, sin embargo hoy este lugar
nuevamente se encuentra amenazado, dado que a lo largo de
estos 10 años proyectos de agricultura industrial invadieron este
desierto, despojando miles de hectáreas de uno de los ecosistemas
con mayor biodiversidad del mundo y cubriendo la tierra con
304

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-9

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

granjas porcinas, productoras de huevo, grandes operaciones de
tomate y chile principalmente, junto a un enorme megaproyecto
de turbinas eólicas. Aunado a que los suministros de agua se han
secado y las lluvias han sido cada vez más escasas, esto propiciado
por la intervención de tales productores con bombardeos a las
nubes para disiparlas.
Ante lo anterior expuesto se presentan varios acuerdos,
entre los que se destaca, principalmente la exigencia a los
gobiernos estatales y federales para que a Wirikuta le sea otorgada
la mayor protección jurídica, la intervención de la comunidad
científica mexicana para diseñar proyectos sustentables, viables
y amigables con el entorno ambiental, de tal manera que se pueda
propiciar el progreso económico de los habitantes de la región.
“A diez años del peritaje tradicional, Wirikuta es la flor
de la conciencia universal de la vida, es el epicentro donde nacen
los acuerdos que renuevan el espíritu de todo lo creado, Wirikuta
es un espacio profundo repleta de libros que contienen de como
se origino el mundo, los libros medicinales que sanan el corazón
y fortalecen el lazo que nos aborda como flores en una gran
serpiente, río de luz que no tiene ni principio ni final”2. En estas
palabras se resume la importancia para este gran pueblo, mismas
que nos exhortan a reconocerles en la riqueza cultural que nos
configura como mexicanos.
Juan José Muñoz Mendoza
2 Pronunciamiento en voz de Citlali Carrillo Chino, presidenta de concertación agraria de Waut+a - San Sebastián Teponahuaxtlán, presidenta de
mujeres de Tutsipa (Tuxpan de Bolaños) y de la Comisión Estatal de Derechos
Humanos Jalisco, emitido el 19 de marzo de 2022 en la cima del Cerro del Quemado, Paritek+a, municipio de Catorce.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-9

305

�</text>
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                  <text>Transdisciplinar: Revista de Ciencias Sociales, publica semestralmente en formato digital  artículos académicos con temáticas relevantes para las ciencias sociales, con especial interés por aquellos que presenten un enfoque transdisciplinario  imprescindible ante la complejidad de las organizaciones, sujetos, interacciones y problemáticas sociales actuales y en prospectiva. El propósito es ofrecer un espacio para lectores y autores en el que se dé el diálogo y el intercambio entre las disciplinas y propicie la construcción de conocimiento relacional (Edgar Morin), complejo, transdisciplinario e integral en el ámbito de lo social.</text>
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                <text>Transdisciplinar: Revista de Ciencias Sociales,  2022, Vol. 1, No. 2, Enero-Junio</text>
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                <text>Morado Macías, César, Titular Centro de Estudios Humanísticos</text>
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                <text>Transdisciplinar: Revista de Ciencias Sociales, publica semestralmente en formato digital  artículos académicos con temáticas relevantes para las ciencias sociales, con especial interés por aquellos que presenten un enfoque transdisciplinario  imprescindible ante la complejidad de las organizaciones, sujetos, interacciones y problemáticas sociales actuales y en prospectiva. El propósito es ofrecer un espacio para lectores y autores en el que se dé el diálogo y el intercambio entre las disciplinas y propicie la construcción de conocimiento relacional (Edgar Morin), complejo, transdisiciplinario e integral en el ámbito de lo social.</text>
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                <text>Centro de Estudios Humanísticos, UANL</text>
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                <text>Ita Rubio, Beatriz Liliana  de, Directora de la Revista</text>
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                <text>Muñoz Mendoza, Juan José, Editor Técnico</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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